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G. Molma B.

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J.O.GomálezB. y
J. G. Orna Y.
No. 13

Abril de 1967

�UNIVERSIDAD

DE

NUEVO

LEON

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

LA HORMONA ANTIDIURETICA Y LA FUROSEMIDA
EN EL TRANSPORTE DE SODIO {( II)*

G. Malina B.
J.O~ ~González H.
J.G. Orozco V.

Cuaderno No.

*

Este artículo es la versi6n en español del origi
nal, en alemán, aceptado para su publicación por
la revista Arzneimittelforschung, ~ : ' r t l ~
ntor,
Munich, Alemania.

�LA HORMONA ANTIDIURETICA Y FUROSEMIDA EN EL
TRANSPORTE DE SODIO

(II)

G. Molina B.; J.O. González H. Y J.G. Orozco V.
Depto. de Farmacología, Facultad de Medicina,
Universidad de Nuevo Le6n.

El efecto de la hormona antidiurética en mem-branas vivas ha sido ampliamente estudiado por---Ussing, raefoed-Johnsen, Sawyer, etc. (1, 2, 3) y se acepta que el transporte de sodio es estimuladopor este octapéptido y simultanea, ~· quizá independientemente, produzca esta hormona un aumento de -permeabilidad al agua.
De los resultados obtenidos por nosotros anteriormente (4) se desprende que la Furosemida abate,
en la preparaci6n de Ussing (1) con vejiga urinaria
de sapo, la diferencia de potencial y la corrientede corto circuito, lo cual está en relaci6n directa
con el paso de sodio,

En dicho trabajo (4), se ha-

ce patente que la acci6n de la Furosemida (5) frente a la vejiga urinaria del sapo no es de efectos irreversibles, ya que el abatimiento de la diferenI

_;/
IJl.,LIO E

f,

Ci:.~,líú4

�eiá de potencial y de la corriente de corto circui-.

Cada uno de estos electrodos de Calomel se encuentra

to puede ser revertido por la administración de hor

sumergido en una solución saturada de KCl y conecta-

mona antidiurética.

do a cada espacio a través de un puente de Agar-Rin-

a

Esto último, ha hecho pensar -

los autores que exista una interacci6n de tipo --

ger "A" y "A'"•

La diferencia de potencial que exis

opuesto entre la hormona antidiurética y l? Furose-

te en estos espacios es creada por el paso de sodio-

mida.

de uno a otro lado de la membrana.

Este trabajo se ha desarrollado a efecto de-

Con el fin de p~

der aplicar una fuerza electromotriz externa, capaz-

examinar dicha posibilidad.

de anular la diferencia de potencial ya señalada, se
Material y Métodos.

colocan en cada cámara un puente de Agar-Ringer "B"y "B'", lo más separado posible de la vejiga urina.:.-

Para medir la tasa de transporte de sodio a
tr~vés de una membrana biológica se ha utilizado la

ria "S".

técnica de Ussing (1).

Para ello se emplea un -apa-

por donde se recibirá la fuerza electromotriz exter-

rato semejante al que originalmente emplearon los -

na, se encuentra sumergido, c ada uno de ellos, en un

autores, el cual permite la medición de la corrien-

recipiente que contiene una solución saturada de KCl

te de corto circuito (veáse Fig. 3). Se ha utiliza-

y AgCl , donde se encuentra a manera de electrodo,

do en este estudio la vejiga urinaria del sapo.

una espiral de plata.

En

El extremo de estos puentes

11

B 11 y

11

B111 ,

--

La fuerza electromotriz se ob

la Figura No.l se muestra esquemáticamente el mode-

tiene de una batería o pila seca "D " , y con la ayuda

lo de trabajo. La vejiga urinaria

de un reostato ''W" se ajusta de manera que la d ife--

sa entre las cámaras de lucita

11

S '' se coloca te_g

11

C11 , de tal forma --

rencia de potencial existente a uno y otro l ado de

o.

que determina la creación de 2 espacios. La diferen

la membrana "S", se mantenga en

cia de potencial entre ambos espacios se lee en un-

cierra a los espir.ales de plata y en el se puede in-

potenciometro "P", mediante 2 electrodos de Calomel.

tercalar un microamperímetro para cuantificar la co-

2

3

El circuito se

�e n ambos parámetros 15 mi nu t os de spués º
rriente necesaria para anular la diferencia de po-tencial producida por el paso de iones de sodio an-

Has t a este mome nto hemos de s crito l a t écn ic a c omo si se tratase de una s ola c ámar a pero en re ali

tes mencionado.

dad se trata de 2 cámaras, en las c ual es se ha proLa solución electrolítica que ocupa los espa-cios "C ", fue una soluci6n de Ringer para baj:racios
en un~ c~ntidad aproximada de 15 e.e.* El pH de la
soluci6n fué durante todos los experimentos de----

7.8 ~- 0.1.

La especie animal que se utiliz6 fue el

Bufo marinus .

cedido exactamente igual, y que tiene c ada una de
ellas la mitad de la vejiga urinaria del sapo, de
manera de tener una cámara que se puede considerarcomo testigo y otra como problema.

En este caso la

cámara problema recibi6, 15 minutos después de la administraci6n de hormona antidiurética, 10 mgr. de

La medición de la diferencia de potencial en--

Furosemida, también en el lado de la serosa.

Des--

tre uno y otr o lado de la membrana y la medici6n de

pués de ésto se anotaron los v alores eléctricos de-

la fue rza electromotriz nec esaria para anular esta-

cada cámara, cada 15 minutos hasta completar 1 20 --

difere ncia de potencial (corriente de corto circui-

minutos en total.

to) se anota respectivamente en voltios y amperios,

Resultados Experimentales.

llevándose a cabo cada 15 minutos durante cada unode lo~ experimentos.

Después de 3 lecturas con una

Los resultados obtenido~ en este estudio se

variación menor del 10% (período de estabilización),

observan en las Tablas 1 y 2 .

En la Tabla No. 1 se

se ~ñadi6 a la cámara del lado de la serosa 5 unid~

reportan los valores porcentuales en mi croamperios-

des de hormona antidiurética, tomándose las medidas

de la corriente de cor t o circuito , tanto para el -grupo t es t i go como para el tratado c on Furosemida. -

NaCl 111.0 mM; CaC1

2.7; KCl 3.35; NaHC0 ; ----3
2

Dextrosa 5. 5 rnM

5
4

�tir de e ste momento cuando las vejigas PfOblema reAl grupo testigo, una vez que los valores en microciben la Furosemida.

::,

Los valores recogidos de la -

amperios se han estabilizado, condición fijada en corriente de corto circuito en estas condic iones
estos experimentos para fijar el 100% de actividad,

..

recibe, como ya se ha mencionado, hormona antidiu--

muestran una tendencia muy notable a descenderº

Y-

la evaluación estadística conduce a considerar querética, y 15 minutos después los valores de corrie_g
las membranas problema pertenecen ya a otro univerte de corto circuito se encuentran considerablemenso.
te por encima del 100% inicial (416, 225, 278

%
En la Tabla No. 2, siguiendo el criterio ante-

e t c. ) •

La medición periódica, cada 15 minutos, derior, se reportan los valores porcentuales de la di

estos valores, muestra por lo general una tendencia
~erencia de potencial en milivoltios, tanto para el
a descender paulatinamente, pero durante 120 minu--

grupo testigo como para el tratado con Furosemida.tos, con excepción de un experimento, en todos ellos
Los valores obtenidos muestran básicamente en ambos
los valores se encuentran por encima del 100%.
grupos el mismo efecto registrado en la tabla anterior.

Al grupo problema, después de obtener el 100%-

ce actividad de acuerdo con el criterio anteriormenLas Figs. 2 y 3 muestran, respectivamente, los
te mencionado, recibe también la misma dosis de ho.E_
promedios de los valores de l a corriente de corto mona antidiurética que el grupo testigo, y a los 15
circuito y de la diferencia de potencial, tanto paminutos después de esta administración los valoresen microamperios son también considerablemente mayo

'

..

ra el grupo testigo como para el grupo tratado conFurosemida. "A" representa el punto de partida o va

res que el 100% inicial, y pertenecen, según el mélor 100%, "b" el punto donde se da hormona antidiutodo estadístico que posteriormente se detalla, ali

rética y las letras s iguientes los valores tomados-

mismo universo que las vejigas testigo.
6

Es a par-7

�peri6dica~ente caaa 15 minutos hasta 'completar 120-

nas testigo como las membranas problema han recibi-

minutos en total.

do la misma dosis de hormona antidiurétic a .

Estas gráficas corroboran lo ya-

de~crito en las Tablas 1 y 2.

te momento se agregó el diuréti co al grupo de mem-

Junto a las tablas -

~e da el valor de t según las tablas de probabilid~

En es-

..

branas problema y 15 minutos después de haberla ad-

de&lt;:: en cada una de las letras que corresponden a un

ministrado las membranas testigo y las membranas --

periodo determinado.

problema no pertenecen y°a a un mismo universo.

Es-

te efecto se prolongó al menos por 120 minuto~, que
Para calcular la probabilidad de la interven--

fue el período de observación.

ci6n del azar en nuestros experimentos se utiliz6 -

que por haber administrado la Furosemida a un grupo

la prueba de significaci6n de los promedios de acuer

solamente:,: es probable que las diferencias sean de-

do con la siguiente f6rmula;

bidas a la acción de esta substancia, e igualmente-

2

t =~¡donde

Sx

X

De ésto se infiere-

que la Fµrosemida ac túe como antagonista de la hor-

1
N

mona antidiurética en la vejiga de sapo.

s
Discusi6n.

De estos resultados y de los obtenidos en el trabajo anterior (4) se pueden mencionar los siguie~

De los resultados mencionados anteriormente,

tes hechos:

se desprende en forma completamente clara que una

Primero: Se confirma una vez más que la hormona an-

vez obtenida la estabilización de la actividad de
las membranas y agregado la hormona antidiurética,-

,

tidiurética produce un incremento en el --

15 minuto o:: después ambos grup·o s, problema y testigo,

transporte activo del sodio en la vejig a -

pertenecen a un mismo universo.

urinaria del sapo como ha sido ampliamente

Esto es fácil de_

aceptar y~ que hasta este momento tanto las membra-

demostrado con anterioridad por Ussing,
Kaefoed, Johnsen etc . (1, 2, 3).

8
9

�Segundo: Que la Furosemida en la vejiga de sapo dis

es una dosis menor que la utilizada en los

minuye el tran!"porte activo del sodio; de-

experimentos anteriores.

mostrado en el trabajo anterior por un aba

)

timiento de la diferencia de potencial en-

J

ambos lados de la membrana y por una dismi
nución de 1~ corriente de corto circuito,p~r,metro este último que según Ussing (1)
est? en relaci6n directa con el transpor-te de sodio.

Todos los resultados anotados arriba son signi-_
ficativos de acuerdo con los métodos estadísticos utilizados.

De estos se desprende que ambas substancias m~
difican el transporte activo del sodio y que ambasson capaces de actuar una en presencia de la otra;-

Tercero:Que l? di~minuci6n en el transporte de so-

ésto hace suponer que a pesar de haber utilizado do

dio producida por una dosis de 25 mgr. de-

sis muy elevadas de hormona antidiurética con el

Furo~emida e~ anulada y en algunas ocasio-

fin de saturar los posibles receptores biol6gicos -

nee llevada a límites más altos que aque--

(aunque la hormona antidurética utilizada que fue -

lloe considerados como controles por la --

Vasopresina-Lisina no es la natural de este tipo de

acci6n de 5 UI de hormona antidiurética, -

batracios (7, 8, 9) ), la Furosemida en las dosis -

según se desprende de la publicaci6n ante-

usadas continúa siendo capaz de disminuir el trans-

rior de los autores.

porte de sodio, por lo que estas substancias posi-blemente no actúen en un mismo receptor biológico -

Cuarto:

Que el incremento en transporte de sodio producido por una dosis de 5 UI de hormona
antidiurética es anµlado parcialmente porla ~cci6n de 10 mgr de Furosemida, la cual
10

ya que no se puede demostrar que la Furosemida desplace a la hormona antidiurética o viceversa.

Por-

estas razones, el mecanismo de acci6n de este diu-rético parece no ser de tipo competitivo al menos 11

�con le hormona antidiurética, sino simplemente que-

B i b 1 i o grafía.

eue pccionec; son pntag6nicas con relaci6n al despl~
1.- Ussing, H. H., "The Active Ion Tronsport through
ZPmiento del ion sodio en la membrana usada por nothe Isolated Frog Skin in the Light of Tracer c;otros.
Studies", Acta Physiol. Scand. 17: 1, 1949.
Rec;umen.
2.- Kaefoed-Johnsen

Con el fin de comprobar si la Furosemida actúa
I

v.

and H.H. Ussing, "The Contri

butions of Difusion and Flow to the passage of-

como Pntagonista de la hormona antidiurética, se --

o2 through Living Membranes", Acta Physiol.

hizo el pre~ente estudio en vejiga urinaria de sapo

scand. 28, 60, 1952.

utilizando una técnica de doble cámara, ambas con hormona antidiurética y solo una de ellas con Furosemida.

Los resultados hablan de una diferencia no

t~ble entre ambos grupos, por lo que se infiere un-

3.- Sawyer,

w.

H., "Effect of Posterior Pituitary -

Extract on Permeabili ty of Frog Skin to Water",
Amer. J. Physiol. 1965: 44, 1951.

poeible ant~goni~mo en estas condiciones experimen-

4.- Molina G., J. O. González H. and J. G. Orozco.,

tiles entre hormona antidiurética y Furosemida. - -

"Die Antidiuretische Hormon und Furosemide in -

Ap-rentemente este antagonismo no es de tipo compe-

der Natrium Transport", Arzneimittel Forschung,

titivo.

Dez., 1966.
5.- Bencomo L., J. Fyvolent, s. Kahana and L. Kahana,
"Clinical Experience with a New Diuretic, Furosemide", Curr. Therap. Res. 7 : 339, 1965.

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.BIBL:lOTEC'A CENTRAL

12
13

�6.- Document a Geigy , "Tabla s Científica s " , 5a . Edici6n , Pág . 34- 35 .

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184 , 1465 ( 1959).

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Chem. 233, 1352 (1958).
9 .- Ac her, R., J. Chauvet, M. T. Lenci, F. Morel and

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J. Martz, J., Biochim. Biophys, Acta, 42, 379 -

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( 1960) .

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INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

Torre de la Rectorro Piso 7 Ciudad Universitaria
Apartado 897 - Tel. 3-87-45
Monterrey, N. L., Ml:x.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��CUAD[~NOS D[l INSTITUTO D[
INV[STIGACION[S Cl[NTl~l(AS
(CUADS. INST. INVS. CIENS. UNIV. N. L. MEX.)

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NUM. 14

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FONDO

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DATOS BOTANICOS DE LOS CAÑONES ORIENTALES DE LA
SIERRA DE ANAHUAC, AL SUR DE MONTERREY, N. L., MEXICO

JORGE S. MARROQUIN

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

�INDICE DE CAPITULOS
Pág.

1

Prolegómenos
1.-Nota Introductoria

2

2.-Situación geográfica y r elie1ie

3

3.-Ubicaoión de los principales cañones
montañosos estudiados

4

4.-Vegetac.ión y clima

5

5

!.-Vegetación

IT.-Clima

9

m.-Estratificación y composición florística
11
a) Estrato arbóreo

11

b) Estrato arbustivo

12

e) Estrato herbáceo

17

d) Asociaciones importantes

32

e) Formas de vida

34

5.-Apreciaciones florísticas

34

6.-Resumen

37

7.-Agradecimientos

37

8.-Summary

38

9.-Ldteratura citada

39

1 1

_

__,,,~~

~a;.Ei~~

Marroquín-N arváez
BIBLIO - FONDO
SALTILLO

43

10.-Apéndice

Ldsta de órdenes, familias y especies

"/o 7ibí. .. alibí. .. ali cunde"
&gt;

· - - - - -- - - - - - - · - - - - - - '

m

45

�DATOS BOTAI'.11:COS DE LOS CAfíONES ORIENTALES DE LA
SIERRA DE ANAHUAC, AL SUR DE MONTERREY, N. L., MEXJCO *

Jorge S. Marroquín#*

PROLEGOMENOS
La colección de plantas que ha servido de base para la elaboración
de este trabajo es la que integra actualmente el Herbario Fanerogámico
de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Nuevo León.
Se revisó además, el Herbario de la Escuela de Agricultura del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, así como también
la colección del señor John Ford Smith, depositada en el Herbario de la
Universidad de Texas, Austin, Tex.

11

La colección de la Universidad de Nuevo León se inició hacia 1944
a través de su Instituto de Investigaciones Científicas a cargo, desde su
fundación, del Dr. Eduardo Aguirre Pequeño. Entre quienes dieron impulso al estudio de la botánica regional se cuenta el profesor Antonio Hernández Corzo -actualmente del Instiuto Politécnico Nacional-, quien
dio principio a la reunión de datos botánicos de la Sierra Madre y de zonas
adyacentes al Municipio de Monterrey. Las colectas formaron un pie de
herbario que se ha acrecentado ligeramente a partir de 1957.
Se cuenta, gracias a esa colección inicial, con ejemplares de la Universidad de Texas, recibidos seguramente en vía de intercambio con el
Instituto de Investigaciones Científicas. Afortunadamente el Museo Regional de Historia Natural al cuidado del profesor Ponciano Luna Moreno
y dependiente de esta institución, era depositario de la Colección. Dicho
Museo Regional desapareció hacia 1962.
• Contribución No 8 ce la fccultad de C,~ncias Bi!)lógicas. de la Universidad de Nuevo León. Entre~cda pera su pubhcac:én ~I 20 d-,.,mcyci dg _1967 aJ b ..,ntln -1,oy mterrurapid:&gt;-- de k• Sccicaad
,h,eyoleon-asa de H1sto11a Natural J. Ell'uteno G&lt;&gt;nzálc 7 • /.ccptcda ¡.,ara su publicación por el
lns!1tuto de lnvcshgacfones C:e"ltifü:cts el 18 de julio de 1968.
• • i&gt;d i...abormorio :1, Botómcct fcncrogám1ca de la facultad de Cie:icías BiológiC'lS d,&gt; la Uruvcr,1-lad
d:' Nuevo León. Actualmente becado en Northeastem Universtíy, Department of Biology, Bosk,n,

t.,ass. U.S.A.

�Al separarse del Instituto de Investigaciones Científicas en 1962, Ja
Escuela -hoy Facultad- de Ciencias Biológicas tomó a su cuidado las
plantas, que pasaron así a formar parte de su Herbario Fanerogámico.
A partir de entonces la colección se ha venido enriqueciendo merced a
colectas y gracias al sistema de intercambio.

otros como Hernández X. et al) (1951) y Martínez (1961); recientemente
Beaman y Andresen (1966) publican un trabajo sobre l~, flora, _l~ ~egetación y la fitogeografía de la cima del pico "El Potosi , Mumc1p10 de
Galeana ,N. L. En el Tercer Congreso Mexicano de Botánica (~_966), González Medrano presentó documentado trabajo sobre vegetac1on del NE
de México.

Muchas de las etiquetas originales de los ejemplares antiguos corresponden a botánicos que han colectado en Nuevo León alguna vez, entre
quienes destacan Fred A. Barkley, B. C. Tharp, C. H. Muller, Barton H.
Warnock, J. B. Pazon, T. S. Brandeg, J . C. Johnson, G. Webster, B. L.
Turner, Chester M. Rowell, Bruce Zobell, Franklin Cech, J. T. Painter y
W. D. Lucas. Algunas de las determinaciones coresponden a P. C. Standley,
D. S. Corre!, R. McVaugh, B. L. Turner, Fred A. Barkley y F. J . Hermann.

Alguna.e t esis profesionales recientes aportan datos botánicos de importancia sobre vegetación y flora del Estado de Nuevo León: L~daw
t1956) , Valdés (1958), Marroquín (1959), Sepú~veda (1966), ~1:m1s
(1967) y Sánchez (1967). Ortiz (1961) efectuo colectas botamcas . ?e
hospederas de la mosca de la fruta -Anastrepha ludens-- en la region
cítrica.

Las especies citadas en este trabajo aparecen al final enumeradas por
~amilias de acuerdo con el orden dado por Barkley (1966) a las Antofitas,
añadiendo los números de cat~ogo personal de los colectores y las siglas
de los herbarios donde están depositados los ejemplares.* Gran parte del
material que sirve de base a este artículo ha_sido colectado por el autor,
pero se han tenido a mano muestras de plantas colectadas por H. Sánchez,
P. Rojas M., Carlos Díaz Llma, Glafír;:&gt; Alauís, J. L. Gutiérrez, F. Jiménez, etc. Como dato adicional, el señor Robert Ford Smith, durante 1960
Y 1961, realizó colectas botánicas alrededor de Monterrey, incluyendo
áreas montañosas adyacentes. El reporte, con inclusión de "claves", fue
mimeografiado a modo de manual, con la garantía de que su material
botánico fue determinado por especialistas. Las especies- reportadas por
Smith corresponden a localidades tales como el cañón de ''La Boca" Municip~o- de S~tiago, N. L., la "M'' y el "Chipinque" frente a Mont:rrey;
el canon de rio Ramos, Municipio de Allende, 'N. L. y el "Pico del Fraile".
La colección de Smith f·ue íncor¡;orada al Herbario de la Universidad de
Texas, Austin, Tex., muchos de cuyos ejemplares fueron vistos Para
c~payletaF nuestros datos.
-

2.~8/TUACIOÑ GEOGRAFICA Y RELIEVE

• ~s siglas _d~I Herbmio de lo Uni,e rsidad de Texas son TEX., las del Herbario de la f a cultad d
\.,1enc1as B1olog1cos de lo Universidad de Nuevo León: FCB.
·
e

La zona montañosa al sur de Monterrey (Fig. 1) representa un trecho
de la Sierra Madre Oriental, precisamente en donde ésta cambia muy
rápiao de dirección pues teniendo orientación sureste-no~oe~te, al s':1-1' de
Monterrey se flexiona hacia el oeste. Este tramo del Geosmclinal Mexicano
está :.:onstituido por varios anticlinales y sinclinales que emergieron durante lé'. revolución Lararnídica de finales del Cretácico Y principios del
Terciario. Dominan rocas calizas del Cretácico medio e inferior, conservándose un volumen relativamente bajo de lutitas calcáreas del Cretácico
supe:tior que se observan al pie de los flancos. El anticlinal de ~a Sierra
l'vfadi•e más al norte, o sea el que da frente a Monterrey, es conocido .co~o
Anticlinal de ios Muertos. Los relieves topográficos que destacan mas
0 imprimen un panorama especial para esta localidad así como para otras
circunvecinas son, como lo señala Mullerried (1944) , los de la potente sección cie ~aJizas de la formación Cupido, cuyas cimas, al sur inmediato de
Monterrey, se encuentran a 1700 metros sobre el nivel del mar. Estas
sierr'as se caracterizan por lo escarpado, lo recortado de sus crestas, sus
ondulaciones y aspecto fisonómico, debido especialmente a la ~turaleza
de la caliza. Las paredes rocosas marúfiestan color gris o gris claro Y
presentan una vegetación a base de plantas saxícolas, rupestres, .r:presentadas por varios géneros de Crassuláceae, Cactaceae, Amanll1dacea~,
Palmaceae Liliaceae y anuales sujetas a suelo somero y buen drenaJe
natural. L~ zona geomorfológica de la Sierra Madre Oriental es, pues,
Ja más interesante desde el punto de vista floristico y vegetacional del
Estado de Nuevo León a pesar de su corta extensión. Los lomeríos que
acompañan en forma paralela a la Sierra Madre, a la altura de Monte-

2

3

1

_..,q

,-v

'

r ~ NOTA INTRODUCTORIA

'

~

' . Los estudios botánicos fundamentales sobre Nuevo León y regiones
vecmas son los de Muller (1937 y 1939), Edwards (1939) , White (1949
a Y b), Zobell Y Cech (1957), Andresen y Beaman (1961) , Rojas M. (1960
a Y b, 1961, 1963, 1964 y 1965), Almaguer y Cuevas (1965) y algunos

�rrey, son de escasa elevación y están constituidos por lutitas muy calcáreas
Y caiizas arcillosas. Sustentan vegetación no muy espesa de matorral
subinerme parvifolio (matorral alto subperennifolio). No son raros los
conglomerados de caliza que se aprecian en los cortes y taludes de las carreteras.
El trabajo geológico de denudación -erosión- es muy marcado en
este tipo de montañas. Esto da idea del microclima de la sierra en diferentes niveles, en sus entrantes y salientes por el efecto de cañón y por
su posición con respecto a los vientos y a la incidencia de los rayos solares
(laderas de solana y laderas de umbría). Más aún, los cañones montanos
reciben, ora por el escurrimiento de origen pluvial, ora por la presencia
de veneros, aporte hídrico que determina cambios evidentes del paisaje,
es decir, una vegetación algo exhuberante condicionada por un régimen
higrotérmico favorable.
3.-UBICACION DE LOS PRINCIPALES CAÑONES MONTAiJ"OSOS
ESTUDIADOS

Para tener acceso a los cañones que conducen a la Sierra de Amihuac
es preciso salir de la ciudad de Monterrey, rumbo SE por la carretera nacional 85 Y encontrar los puntos donde se encuentran las desviaciones
constituidas éstas por caminos. vecinales. El sentido de las corrientes s~
puede apreciar de acuerdo con el esquema hidrográfico adjunto. (Fig. 2).
El primer cañón de importancia que se localiza en el municipio de
Monterrey, es el de "El Diente'', que parte de la localidad "El Puerto" a
10 kilómetros al SE de Monterrey. El camino comunica algunas alde~ y
las Minas de San Pedro y San Pablo con la carretera nacional; dicho camino, rumbo a la montaña (o sea hacia el poniente) se bifurca, una rama
norte va a "El Encino" y la otra, sur, a "Las Huertas".
Estos dos últimos sitios se localizan entre la zona de encinares que
ocupa una franja entre las cotas de 650 metros y 1000 metros sobre el
nivel del mar.
La parte baja está poblada por matorrales de Acacia rigidula ("Chaparro prieto''), Prosopis sp ("meszquite"), Zanthoxylum fagara ("Uña
de gato"), Randia laetevirens ("crucetillo''), Aloysia lycioides, Celtis spínosa var. pallw.a ("granjeno"), Celtis laevigata ( "Palo blanco") Acacia
farnesiana ("huizache"), Ehretia anacua ("anacua") y Yucca tr~culeana
(''pahna").
4

A medida que se eleva el terreno aparecen elementos del matorral
submontano, tales como Helietta parmfolia, Cordia boissieri, Neopringlea
integrifolia, Croton ciliato-glandulosus, Philadelphus couT.teri, leguminosas
y otros.
Un cañón análogo al anterior es el de la "Posada de Vidrio Plano",
lugar agreste que presenta vegetación similar.
Desde el punto de vista botánico uno de los cañones más representativos de la Sierra de Anáhuac al sur de Monterrey es el que conduce al
"Paraje de los Osos", localidad situada 6 kilómetros al W de la población
de Yerbanís, Municipio de Santiago, Nuevo León. La desviación a Yerbanís se encuentra por la carretera nacional (85), más o menos 15 kilómetros al S de Monterrey.
El '·sabino" Taxodium mucronatum que abunda a la vega de los ríos
al oriente de la Sierra Madre, ocasionalmente se presenta en los bosques
de Jas cañadas donde, en cambio, predominan asociaciones de álamo-nogal-encino.
Las corrientes importantes que descienden por los cañones son aprovechadas por las comunidades humanas. En consecuencia, no siempre hay
escurrimiento permanente. Sin embargo, los riachuelos y acequias que
conservan un hilo de corriente se ven invadidos por especies paludicolas.
Así por ejemplo, el cañón que conduce al "Paraje de los Osos" presenta
manchones de Lobelia cardinalis ssp. gramínea en asociación con Boehmeria 1.,--ylindrica.

La región de Santiago y el Cercado, N. L. (30 kilómetros al S. de
Monterrey) conserva la misma apariencia. White (1940, a) al ocuparse
del estudio florístico de la "Hacienda Vistahermosa" hoy "Cola de Caballo", contribuye al estudio botánico de nuestras áreas montañosas. Asimismo Almaguer y Cuevas (1965) logran un valioso estudio de las gramineas
de la Sierra Madre, a la altura del Río Ramos, Municipio de Allende, N. L.
4.-VEGETAGION Y CLIMA
I.- Vegetación.-De la diversidad de habitats y la consiguiente variedad de tipos de vegetación que se distribuyen a lo largo y a lo ancho
de la Sierra Madre Oriental, al sur de Monterrey, se infiere que, cualitativamente estimada, esta zona presenta una flora rica y una vegetación
rica en contraste con algunas áreas desérticas y monótonas del altiplano
septentrional que presentan flora pobre y vegetación pobre. Si tomamos
5

�en cuenta cierto número de endemismos madrenses. ei interés botánico
de la sierra se acrecienta.

de Muller, 1937; matorral subinerme parvifolio de Miranda y Hernández
X., 1963) .

.,,. .~

El espectro biológico del fitobioma madrense presenta una estructura
compleja. Las variantes de la vegetación obedecen a estos cuatro factores:
altitud, presencia de corrientes, exposición de las pendientes y drenaje.
A esto se añade la influencia del tipo de sustrato geológico y del suelo.
Los limites térmicos están en función de la altitud. Las variaciones de la
humedad relativa ambiente están en función de los accidentes del terreno,
de la insolación y desde luego de la temperatura que la condiciona, elementos que intervienen como un todo (aspecto abiótico) en los ecosistemas
serranos.
De acuerdo con Rojas-Mendoza (1965), la Sierra Madre subtiende, en
el Estado de Nuevo León, tres grandes fromaciones vegetacionales: bosques templados (con 3 variantes), matorrales templados y prados (cima
de "El Potosí''). De la superficie total de la entidad los tipos de vegetación
de la Sierra Madre ocupa..'1 el 14% del área política neolonesa. Si consideramos que, según dicho autor, la flora del Estado comprende alrededor
de 2473 especies, queda mucho por estudiar. En nuestra opinión la flora
de la entidad se compone de no menos de 3,500 especies o más.
Nuevo León, de conformidad con Rojas Mendoza (Op. cit.) presenta
17 tipos de vegetación bien caracterizados, de los cuales intervienen en
la Sierra Madre, al sur inmediato de Monterrey, cinco de ellos, a saber:
-Matorral alto subperennifolio (matorral submontano; piamonte o
Tamaulipan Scrub, de otros autores}.
-Bosque mediano subcaducifolio (con Garya, Jugl,ans y Quercus).
-Bosque perenne aciculifolio (bosque de Pinus ~).
·!._

-

-Matorral rosetófilo suculento (sobre riscos, paredes de cañón y
crestas de la montaña).

-Bosques esclerófilo subperennifolio (bosque de encinos).

Los estratos de vegetación en el bosque mediano subcaducifolio están
por lo general bien definidos. El estrato arbóreo está integrado por Juglans
mollis, Juglans hirsuta, Oarya illinoensis, Quercus polymorpha, Quercus
rysophylla, Ungnadia speciosa y Acer negundo. Se intercalan a veces
Ulmus divaricata, Oornus florida, Morus microphylla, Quercus fusiformis,
Platamts sp, Quercus spp. y Staphylea pringlei.

Es evidente que la masa arbórea de la Sierra Madre Oriental presenta
índices de mezcla muy variables, esto es, la relación que hay entre el número de especies de árboles y el número de individuos. El indice de mezcla
toma valores más bajos a medida que se asciende, debido a que las condiciones ecológicas resultan más selectivas y pocas especies pueden adapt arse a altitudes mayores. En los bosquec1llos de pmos arbustivos de la
cima del pico "El Fotosí" de Galeana, N. L., Pinus culminicola comparte el
hábitat con escaso número de arbustos y árboles de otras especies, aunque el estrato herbaceo es pródigo en especi:e8 (Beaman y Andresen, 1966).
Por el contrario, al nivel de los encinares el indice de mezcla se eleva.
La vegetación denominada "Bosque mediano subcaducifolio" está caracterizada por la dominancia de Garya, Juglans y Quercus. Las especies más
frecuentes, asociadas en forma diversa son Quercus po7fym,orpha con Juglans monis~ Cercis canadensis, Ungandia ~eciosa y Quercus rysophyll,a.

En cambio a mayor altitud, los bosques en las cercanías de la Meseta de
Chipinque, frente a Monterrey, N. L., se componen de varias especies de
Pinus, fundamentalmente Pinus pseudostrobus; Quercus canbyi suele encontrarse a baja altitud en los encinares.
Pinus teocote y Pinus durangensis forma qwinquefoliata fueron ya colectados y reportados de la Meseta de Chipinque por Zobell y Cech (1957}.
En algunas localidades de elevación media, tales como "Las Huertas" a
unos 1000 metros de altitud y en áreas mixtas de pino-encino, se ha encontrado también Pinus ayacahuite con subvegetación de IAtsea novoleont'is, Amicia zygomeris, así como especies de Eupatorium, Cirsium, Senecio
y Vernonia.

En los cañones estrechos y flancos de paredes rocosas se presentai1

Adoplando la terminología de Rojas Mendoza (!bid), dicho bosque
mediano suhcaducifolio colinda (Fig. 3) fundamentalmente con el bosqu~
escierófilo s-Ubperennifolio, con el bosque perenne aciculifolio, con el matorral rosetófilo suculento y con el matorral alto subperennnolio (mato-·
rral submontano en la terminología de Rzedowski, 1957; piedmont shrrb

Begon·ia taylorae, Sisyrinchium angustifolium, Heuchera mexicana, Geranium sp, Samolus parviflorus, Stellaria cuspidata, Piperaceas, Oxaiidaceas, Polipodiaceas y algunos zacatt'S. En áreas de disturbio apareca~1
Anayallis arvensis, Eu.cnide bartonioides, Urtica dioica, Urtica urc11,s,

6

7

�Hymenoxys linearifolia, Calyptocarpus 'Vialis, Rumex sp. y Polygonurn sp.,
mientras que en las paredes más expuestas suelen abundar Aga.v e bracteosa, Chrysactinia pinnata, Brahea berlandieri, Agave lecheguilla y Sedum
sp así como algunos helechos (Notholaena, Che-ílanthes) y no pocas cac-

táceas no· identificadas.
Las facies esclerófilas revelan encinos con Carya ovata, Cornus florida, Arbutus texana, Cercis canadensis y Symphoricarpus sp.
Otras asociaciones importantes lo constituyen los bosquecillos abiertos de Acer negundo, Platanus mexicana, mmus divaricata, Quercus fusiformis, Co'ftubrina greggii, Morus mi.crophylla y Decatropis bicolor. Estas
especies crecen con mayor profusión a orillas de corrientes y en parajes
escondidos, encañonados y húmedos, excepto Quercus fu-sif ormis.
Escapadas del cultivo pueden encontrarse Sapindus saponaria, CelUs
laevigata, Melia azederach, Persea sp. (aguacate) y Morus sp. Sin embargo, pueden encontrarse densos bosquecillos bajos de Quercus fusiformis,
Chiococca pachyphylla, Golubrina glreggii, Litsea novoleontis y a veces
Staphylea lffinglei, Forestiera racernosa, Mahonia gracilis, Mahonia tinctoria, Litsea pringki y Litsea parvifolia.
En áreas húmedas a orillas de corrientes se han encontrado (Río Ramos, Allende, N. L.) por ejemplo Taxodium mucronatum, Sali:.c taxifolia
Sargentía greggii, Rhus radicans, Platanus mexicana, Zanthoxyllum fa~
gara y Randia laetevirens (hacia el matorral de piamonle).

Tramos cubiertos de Ruhs radicans pueden presentar Amyris madrensis, Smilax sp., Aristo~ochia sp., Cuphea cyanea, Heir.i~a salicifolia,
Baccharis neglecta, Dodonaea viscosa, Jacobinia spicigera, Garrya ovata,
Eupatorium azureum y tal vez escapada del cultivo Lantana camara. En
estas asociaciones se han colectado muy escasamente Eupatorium vib-urnoidcs, Phüadelphus coulteri, Bacconia latise'J)ala ,Cobaea pringlei, Pfatacia mexicana, Clematis p~cheri, Arisaema dracontiu7T1:_ y Prunus sp.
Areas de bosque de encinos en Chipinque subtienden Rhus trüobata
Salv ia spp., Xylosma flexuosum, Vernonia lwtroides, Rhus virens, Zex:
menia hispida, Neopringlea integrifolia, Gaesalpinia mexicana, Bouvardia
ternifolia y SophCYra sécundiflora con algunos arbustos espinosos (vegetación que se abre en lugares expuestos, apartados de las corrientes) .
(Fig. 5).

De acuerdo con las colecciones de Mueller y de otros autores efec8

tuadas hace algunos años en las inmediaciones de Santiago, N. L., de
Monterrey, N. L., de Allende, N. L. y parajes serranos, hay especies no
vistas por el autor pero de las cuales hay ejemplares de herbario en la
Universidad de Texas. (ver los Nos. de colecta y de Herbario TEX al final
del trabajo) .
Manning (1962) reporta la existencia de Oarya palmeri y Juglans
hirsuta de los bosquecillos cercanos a "Cola de Caballo", Santiago, N. L.
Rojas Mendoza informa haber colectado Meliosma alba en "Potrero Redondo", Santiago, N. L. Mueller colectó Litsea pringlei, Litsea muelkri,
Rhus lanceolata, Mimosa biuncifera var. lindheirneri, Desmanthus pringlei, Garrya laurifolia y Gymnanthes longipes en regiones montañosas de
Nuevo León.
Un registro importante, reportado por Mueller según sus colectas
en Nuevo León, es el de la especie Ostrya virginiana (Mill) K. Koch var.
glandu,7,osa (Spach) Sarg. de la que se vieron dos ejemplares de herbario
en la Universidad de Texas (TEX 39823 y 39778) colectados de la Sierra
Madre en Galeana, N. L.

El estrato arbustivo lo componen Colubrina greggi, Chiococca
pachyphylla, Decatropis bicolor, Xylosrna flexuosum, Forestiera racemosa,
Garrya ovata, Rhus radicans, Rhus trilobata y algunos elementos del mat orral submontano, con los que en conjunto integran el sotobosque.
El estrato hebáceo muestra variantes fisonómicas y riqueza en composición florística de acuerdo con las condiciones ecológicas. (Ver adelante
Estrato hebáceo y Asociaciones importantes) .
11.-Clima.-De conformidad con los datos climáticos disponibles,
el fu-ea estudiada, con excepción del cañón de Meleros, de la Mesa de Chipinque y del cañón del Diente, está comprendida en el índice termopluviométrico de 2.2 (R. González, 1963). Este dato corresponde a la escala de
2 a 3 para zonas semiáridas de la fórmula de Dantin-Revenga. En la escala de De Martonne queda el índice entre 20 y 30 (semi-húmedo). De
acuerdo con el factor de pluviosidad de Lang se sitúa el índice entre los
limites de las zonas áridas y las húmedas, esto es, cuando el factor queda
entre los guarismos 35 y 45.

Sin embargo, independientemente del factor termopluviométrico a
seguir, es evidente que, a juzgar por la vegetación, el área montañosa
en cuestión es la menos árida del Estado de Nuevo León, pese a que al·
gunos elementos de tipo xeromórfico están presentes en los bosques de
9

�los niveles medios: Dasylirion, Yi¿cca, Agave, Leucophyllum, Schaefferia
y algunas cactáceas, cuyos representantes más notables se encuentran en
las ~nas áridas del país• (Marroquín e"b al; ,1 964). ,
El clima general del área montañosa recorrida por el autor, se identifica por la fórmula Cioo -templado y semiárido- de Koeppen. El climograma anexo (Fig. 4) revela las diferencias termopíuviométricas entre
cuatro estaciones meteorológicas de Nuevo León, una de las cuales, Allende, es la más representativa de la región en estudio, en tanto que Villa
Juárez corresponde al oriente de la entidad y Galeana a la vertiente dccidental de la Sierra Madre (más afin a los climas del altiplanó) . El dimograma de la ciudad de Monterrey es un término medio que sirve de referencia.
Por ]as informaciones de Edwards (1939), las características de este
traá10 norte de la Sierra Madre Oriental pueden corresponder a las fórmulas DB'da de Thornthwaite (esto es, mesotérmica semiárida) y en otros
niveles quizás a la fórmula CB'w (esto es, mesotérmica subhúmeda). Una
confirmación de ello, empero, no es posible debido a la falta de datos
directos, de primera mano, a lo largo de la cordillera. Pueden sin embargo,
tomarse como puntos de referencia las estaciones meteorológicas cuya distribución sigue aproximadamente la linea representada por la carretera
nacional 85. El primero de esos tipos climáticos se difunde hacia las partes
hajas de las subcuencas, por ejemplo la del Río San Juan, que pertenece
a la cuenca baja del Río Bravo, en tanto que el clima CB'w corresponde
a las laderas montañosas y a las partes altas.

m.-Estratificación y composición florística.

a) Estrato arbóreo.-Es el más conspicuo y está caracterizado por
tener una altura que varía de 4 a 25 metros. Exceptuando el área de pinos,
podemos anotar las siguientes especies:
Forma (*)
biológica

ESPECIES

NOMBRE LOCAL (**)

Pm
Pp
Pm

Acer negimdo
Arbutus texana
Carya illinoensis

Pm
Pm
Pm
Pp
Pp
Prn
Pm
Pm
Pp
Pp
Fm
Pp

Carya rnyristicaeformis
Carya ovata
Carya palmeri
Cercis canadensis
Colitbrina greggii
Cornus fwrida ssp. urbiniana
Juglans hirsuta
Juglans monis
ilforus microphylla
Persea pachypoda
Platanus mexicana
Quercus canbyi
Quercus f usiformis
Quercus polymorpha
Quercus rysophylla
Sambucus mexicana
mmus divaricata
Ungnadia speciosa
Staphyka pringlei

Pm
Pm
Pm
Pm

Pm
Pp
Pp

"fresno cimarrón"
"madroño"
(cultivada y silvestre)
"nogal"
"nogal"
"nogal''
"nogal."
"durazníllo"
''manzanita''
"haya''
"nogal de nuez encarcelada''
"nogal de nuez encarcelada"
"mora silvestre"
"aguacatillo"
"álamo"
"encino blanco''

"olmo"
"monilla"

(&gt;l&lt;) Los símbolos de las formas biológicas de Raunkiaer que aparecen en las listas son los generalmente aceptados, como sigue:

(*") En esta lista no se incluyen los árboles cultivados: "jaboncillo'',
"fresno", "canelo", "anacua", cítricos, palmeras, "eucalipto", "rompevientos", "pirul", "casuarina", "magnolia" y muchos otros ornamentales
(ver Apéndice).

to

11

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES
Pm
Pp
Pn
Ps
Ch
H
G
Th

E
HH
Hg

Mesofanerofitas (de 12 a 25 m.)
Microfanerofitas (de 2 a 10 m.)
Nanofanerofitas (de 0.5 a 2 m.)
Fanerofitas trepadoras (lianas)
Camefitas
Hemicriptofitas
Criptofitas -GeofitasAnuales y efímeras
Epifitas
Hidrofitas
Herbáceas volubles

b) .-Estrato arbustivo.-Representa el sotobosque; tiene mayor número de especies que el arbóreo, en tanto que el estrato herbáceo es más
rico en especies que el arbustivo. Sin embargo, la lista que se anota adelante no significa que todas las especies se encuentren juntas. Del lado
xerofítico del bosque predominan especies que son dominantes o más frecuentes en otro tipo de vegetación, especialmente los matorrales subinermes parvifolios. Las franjas ecotonales de estos matorrales con el bosque
son muy amplias. Por otra parte, del lado húmedo del sotobosque, es decir, a orillas de corrientes y en las partes más oscuras y húmedas de los
caf1ones, predominan especies más bien esciófilas. Así pues, al bosque
mediano subcaducifolio lo caracterizan los siguientes elementos floristicos:

Forma
Biológica.

ESPECIES

c

"ó
an n

Cañón de

.

Cola

Mesa de
Cañó11 de la Posada Para¡e
Río
de
R
1ª ChipÍllque
"El Diente" de Vidria dO los Caballo
amos
e eros
Pla11o
sos

M

(1)

(2)

(3)

X

X

(4)

Pn

Acacia rigidula

X

Pn

Aloysia, lycioides

X

Pn

Aloysia, macrostachya

Pp

Amyri s madrensis

X

Pn

Arnyr'is texensis

X

Pn

Baccharis neglecta

Pn

Baccharis glutinosa

Pn

Bocconia lati§epela

Pn

Bouvardia ternifolía

Pn

Brickellia laciniata

Pn

Brickellia veronicaef olia

Pu

Buddleia ma:rrubifolia

Pn

Buddleia sessiliflora

X

Pn

Bu,ddleia tomenteUa

X

Pp

(5)

(6)

(7)

X

X

X
X
X

X

X

X

Bumelia lanuginosa

:X

X

X

Pp

Bumelia spiniflora

X

X

X

Pp

Caesalpinia mexicana

Pn

Callicarpa pringlei

Pn

Cassia greggii

X

Pp

Chiococca pachyphylla

X

X

Ps

Cocculus carolinus

X

X

Pp

Colubrina greggii

X
X
X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X
13

X

X

X

X

X

X

X

X

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

Forma
Biológica

Pn
Pn
Pn
Pn
Pn
Pn
Pp

Pn
Pn
Pn
Pn
Pp

Pn
Pn
Pp
Pn
Pp
Pn

ESPECIES

Cañón do
.
Caiióll Mesa de
Cañón de lo Posado ParaJe
M
Chipinque "El Diente.. de Vidrio de los
e eros
Plano Osos

Cordi,a boissieri
Cuphea cyanea
Dalea tuberculata
Dasyilirion berlandieri
Deca.trop-is bicolor

fª

(1)

(2)

(3)

(4)

X

X

X

X

(5)

Cola

(6)

X
X

X

X
X

X
Dodonaea viscosa
Eupatorium azureum
Eupatoriu,m
pycnocepluilum
Eupatorium viburnoides
Eysenhardtia
X
polystachya
X
Fenillera linearis
J/,orestiera racernosa
Fraxinus greggii
Garrya ovata

X
X

X
X
X
X
X

X

X
X
X

X
X

X
X
X
X

X
X
X

X

X

X
X

X

X

X

X

X
X

X

X

X

X

Garrya laurifolia

X

X

Gymnanthes longipes
Heimia salicifolia

X

X

X

Helieta parvifolia

X

X

X

X

X

X

X

X

X

Pn
Pn

Jndigofera suffructicosa

X

Jacobinia spicigera

X

X

X

X

X

Pn

Karwinskia
humboldtiana

X

X

X

X

X

X
14

X

Forma
Biológica

ESPECIES

C -·
Cañón de p
.
anqn Mesa de
Caiióll de la Posada araJe Cola
Río
de
Chipinque "El Diente.. dé" Vidrio de los
de
Ramos
Meleros
Plano
Osos Caballo

(1)

(7)

X

Desmanthus 'J)'finglei
Diospyros texana

Heliotropium
angustifolium

Rio

ci~o Ramos

Pn

Lantana achyrantifolia

Pn

Lant-ana ca-niara

Pn

Lantana canescens

X

Pn

Leucaena pulverulenta

X

Pn

(2)

(3)

(4)

(5)

(6)

(7)

X

X

X

X
X

X

X

X

Leucophyllum frutescens

X

X

Pn

Litsea muelleri

X

Pn

Litsea no-voleontis *

X

Pn

Litsea pringlei

X

Pn

M ahonia gracüis

X

Pn

M ahoni,a tinctori,a

X

Pn

M ahonia trifoliolata

X

Pn
Pp

Mi1nosa biuncifera

X

N eopringlea integrifolia X

X

Pp

Persea pachypoda,

X

Pp

Philadelphus coulteri

X

Pn

Phytolacca americana

Pp

Pistaci,a mea:icana

Pn

Porlieri,a angustifolia

Pn
Pp

Ptelea tri/oliata

X

X

X
X

X
X

X

X

X

X

X
X

X

X

X

X

X

X

X
X

X

Quercus fUS'iformis
(forma arbustiva)

X

X

* Sinónimo de úitsea pringlei Bartlett -Allen, 1945-.
15

X

X

X

�c).-Estrato herbáceo.-Está integrado por gran número de especies y no es

LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

Forma
Biológica

ESPECIES

Cañón de
.
Cañón Mesa de
Cañón de la Posada ParaJe Cola
Rlo
de
R
M 8
Chipinque "El Diente" de Vidrio de lo• Caballo
amos
e eroa
Plano Osos

f

(1)

(2)

(3)

(4)

(5)

(6)

(7)

X

X

X

X

X

Pn

Randia la.etevirens

Pp

Rhus lanceowta

Ps y Pp

Rhus radicans

X

Pn

Rhus trüobata

X

Pn

Rhus virens

X

X

Pn

Sal'Via bellotaeflora

X

X

X

Pn

Salvia regla

X

X

Pp

Sargentia greggii

Pn

Schaefferia cuneifolia

Pn

Solanum verbascifolium

Pn

Stillingia sanguinolenta

Pn

Symphoricarpos
microphyllus

X

Vernonia
ervendbergii

X

Pn
Pn

Vernonia liatroides

Ps

Viti.s berlandieri

Ps

Vitis cinerea

Pn

Xanthoceph&lt;ilum
glutinos·um

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X
X

X

X

X

X

X

X
X

X

X

X

X

X
X

X

X

X

X

X

X

X

Pn

Xylosm,a flexuosum

X

X

X

X

X

Pp

Zanthoxylum f agara

X

X

X

X

X

Pn

· Zexmenia kispida

continuo. La variedad tan extraordinaria de especies se acentúa a la orilla de las
corrientes donde inclusive integran, con la fauna, interesantes ecosistemas de borde. Las acequias y canales hechos por el hombre se pueblan de especies higrófilas,
las que de vez en cuando son combatidas dada la obstrucción que ocasionan en los
vertederos para irrigación de huertos y áreas de cultivo.

X
16

X

X
17

�LOCALIDADES MAS IivIPORTANTES

Forma
Biológica

ESPECIES

LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

Cañón de
.
Río
Mesa de
Cañón de la Pasada Para¡e Cola
de
Chipinque "El Dieute" de Vidrio de los
de
Ramos
Meleros
Plano Osos Caballa
Cañón

(1)

(2)

(3)

(4)

(5)

(6)

Abutilon hypokucon

Th

Acalypha dioica

Th

Acalypha neomexicana

*

?

X

X

X

X

G

Adianturn capillus-veneris

X

G *

Adiantum po-iretii

X

G

Adiant1¿m tenerum
*

X

X

X

Andropogon saccharoides

Anernia mexicana

X

G

Anemia adiantifolía

X

G

Anemia phyllitidis

G

Anernone decapetala

e

Anemone tuberosa

Th

Apium graveolens

G

Arisaer,ia dracontium

Hg

Aristolochia brempes

X

Th *

Argemone mexicana

X

X

Th

Asclepias angustifolia

X

X

Th

Asclepias curassavicum

X

X

X

H

Asclepias similes

X
X

X

X

X

X

X

X
X

X
X
X

X

Amicia zygomeris

Th

Anagallis arvensis

G **

Andropogon cabanissii

X

H

.Asclepias texana

G ••

Andro-pogon glomeratus

X

Th

Aster 7,aevis

G

Andropogon hirtus

Th *

Astranthiurn integrif olium

Ch

Aste1· spinosus

* Las especies precedidas por un asterisco son las mencionadas por White (1940
**

Las especies de gramíneas precedidas por doble asterisco son las citadas por Almaguer y Cuevas (1965) para la 7a. localidad ( cañón del Río Ramos, Allende, Nuevo León).
18

*

X

X

X

X

Begcnw, taylo-rae

Ch

Boehmerw, cylindrica

X

X

X

X

X
X

Basovia mexicana

G

X

X

Bacopa procumbeus

a.) para la localidad 6 (Cola de Caballo, ex-Hacienda Vistahermosa, Santiago,
Nuevo León).

X
X

Ch

X

(7)

X

Amaranthus hybridus

X

(6)
X

Th *

X

(5)

G •

X

X

(4)

X

X

X

(3)

X

X

.Agrostis verticillata
Allium kunthii

G •

(2)

Andro'J)ogon stolonifer

X
X

(1)

G • *

X

Achillea sp

-6
Cañóu de P
.
an n Mesa de
Cañón de la Posada araie Cola
Río
de
Chipinque ..El Diente" de Vidrio de los
de
R
Meleros
PlCIIlo
Osos Caballo amos

X

Acalypha phleoides

?

G

X

c

X

X
X

ESPECIES

(7)

Aparte de las especies transgresivas, se anotan las siguientes (*) y (**):
Pn-Ch

Forma
Biológica

X

19

X

X

X

X

X

X

X

X

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

Forma
Biológica

ESPECIES

*

H

H
H

**

(2)

X

X

(3)

(4)

X

X

Ch

Bou,tBloua trífida

X

Conoclinium
integrifolium

r

Brachiaria ciliatissima

X

X
X

X

Cardm,iine auriculata
Carlowrightia parvifolia
Cenchrus incertus

X

Th *

Cenchrus pauciflorus

G

Gheüanthes aemula

G

Che{lanthes alabamensis

X

G

Cheil.,anthes eatoni

X

G

Cheilanthes leucopoda

G

Cheílanthes microphyUa

G

Cheüanthes tomentosa

Th

Chenopodium ambrosioides

X

X

Chrysactinia pinnata

HóG

Cirsium sp

Hg

Clematis drummondii

Hg

Clematis pitcheri

Croton cortesianus

X

Croton fructiculoS'US

X

*

Perenne

Gynoglossum virginianum

Delphinium sp

?

Desrnodium sp

X

X

X

X

X

X

(7)

X

X
X

X
X
X

X
X

X
X

X
X

Ch

Dichondra argentea

Ch

Dichondra repens

Th *

Digitaria sanguinalis

X

G •

Dryopteris concinna

X

Ch

Dyschoriste decumbens

X

X

X

X

•• * Munz (1963: 1399) cita Corall,orhiza stricta Lindl. para Nuevo León.
21

X
X

X
X

(6)

X

Cuscuta indecora
neuropetala

X

X

(5)

Croton monanthogynus

?

X

X

Croton leucophyllus

Cyperus sp

X

20

Ch

G

X

X

Corallorhiza wisteriana

X

-maleza muy frecuente-Ch

G • * •

Th

(4)

X

Conyza canadensis

•

(3)

X

Th

Th

X

(2)

Conopholis mexicana

Th

X

1ª

Parásita

Ch

X

e -·
Caiióu de
.
anon Mesa de
Caiióu de la Posada ParaJe Cola
Rio
M
Chipinque "El Diente" de Vidrio de los
de R
e eros
Plano
Osos Caballo amos
(1)

(7)

X

Calyptocarpus vialis

**

(6)

Bouteloua filiformis

Ch
Ch

(5)

ESPECIES

Camelina sp

Bro-mus texensis

H

(1)

Forma
Biológica.

?

H
*

f

X

Bouteloua curtipendula

H

?

Caiióu de
Cañó11 Mesa de
Caiióu de la Posada Paraje Cola
Rlo
8
de
R
M
- Chipinque "El Dienle" de Vidrio de los
e eros
Plano Osos Caballo amos

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

LOCALIDADES MAS IlvIPORTANTES

Forma
Biológica

ESPECIES

Cañóq de
.
Mesa de
Cañ611 de la Posada Para¡e Cola
Rio
de
Vidria
de
los
fe
Chipinque ""El Diente"
ti1e eros
Plano
Osos c~~llo Ramos
Cañón

(1)

(2)

Ch

Dyssodia acerosa

X

X

Ch

Dyssodia setifoUa

X

X

Th

Dyssodia micropoides

Th

Dyssodia pentachaeta

Perenne

Eleocharis sp

(3)

(4)

(5)

(6)

Forma
Biológica

ESPECIES

Cañ611 de
.
Cañón Mesa de
Cañ611 de la Posada Para¡e Cola
Río
de
R
Me eros Chipinque ..El Diente" de Vidria de los Caballo
amos
Plano
Osos

(1)

(7)
Th

Galium virgatum

Th

Gilia incisa

X

Th

X

X

te

(2)

(3)

(4)

(5)

(6)

(7)
X

X

X

X

Gaura parviflora

X

X

Ch

Gaura sinuata

X

X

H

Geranium sp

Elyonurus tripsacoides

X

Ch

H aplopappus spinulosus X

Epipactis gigantea

X

Ch*

Hedeoma drumondii

X

Th

Eragrostis diffusa

X

Hedyotis sp

X

H

Eragrostis hirsuta

X

Helenium amphibolum

X

Eragrostis intermedia

X

H

**
**
**

H **
~

.· Th

X

X

Eragrostis pilosa

X

Eryngiurn gramineum

X

Eucnide bartonioides

X

X

Th *

X

X

X

lleliotropium torreyi

X

Ch

Heterotheca subaxillaris

X

X

X

X

HóG

Heuchera mexicana

X

X

X

X

Ch

Hibiscus cardiophyllus

X

X

X

Euphorbia chamaesyce

X

H*

Hilaría mutica

X

Th

Euphorbia dentata

X

?

Houstonia sp (Hedyotis)

X

Th

Evolvuius alsinoides

HH

Hydrocotyle verticillata

?

Flaveria repanikJ,

Th

Fforestina pedata

Ch

Franseria ten1tifolia

Ch*

Gaillardia mexicana

X

Perenne

Galactia striata

X

Ch

Galium microphyllum

X

X

X

X
22

X

X

X

X

X

X

X

X

X
X

Hydrophyllnm sp

X

X

Th

Hymenoxys linearifolia

?*

Hypericum collinum

Perenne

lndigofera brevipes

X

Hg *

lpomoea hirsutula

X

Perenne

Lantana achyranthif olía

X

X

X

2S

X

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

LOCALIDADES MAS ThIPORTANTES

Forma

Biológica

ESPECIES

f&gt;n

Lantana involucrata

H **

Leer8UL grandiflora

Th

Lepidium virginicum

?

Lespedeza sp

Th *

Linum cruciatum

Th

Linwm medium

Ch

Lippia nodiflora
(Phyla nodiflora)

Ch

Lippia macrostachya

Cañón de
.
Cañón Mesa de
Cañón de la Posada Para1e Cola
Rlo
de
R
M
Chipinque "El Diente" de Vidrio de los
e er·o s
Plano Osos Caballa

f•

(1)

(2)

(3)

X

X

X

X

(6)

X

H

Llavea cordifolía

X

Perenne

Lobelia cardinalis ssp.
graminea

X

X

X
X

Th

Loeselia caerulea

Th

Macromeria aff. barbigera

Ch*

Malvastrum.
coromandelianum

(1)

X

Monard,a citriodora

X

X

Ch

M onard,a tenuiaristata

X

H **

Muhlenbergi.a schreberi

X

Th

Myosotis sp

X

Th

Nama biflorum

Ch

Nierembergia viscosa

H

N otholaena candida

H

¡,;¡ otholaena. sinuata var.
integerrima
X

X

X

X

X

X

Manisuris altissfrna

Ps

Mascagnia macroptera

X

X
X

Hg

Maurandya barclaiana

X

Th *

Medicago lupulina

Hg

Metastelma angustifolium
(Cynanchum)

X

X

X

X
24

X

X

(7)

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

Perenne

Oenoíhera speciosa

H **

Opli,srnenus setarius

Pn y Ch

Op'u ntia sp

X

Parásita

Orobanche sp

X

Ch
X

(6)

X

X

X

X

X

X

X

(sobre Xanthocephalum
glutinosum)

X

X

(5)

X

Oenothera rosea

Osmia ivaefolia
(Eu,patorium ivaefolium)

X

X

G

Oxaz.ts leonis

X

X

G

Oxalis madrensis

X

H * *

(4)

X

Perenne

X

X

(3)

X

Th

X

X

(2)

1Wicromeria xalapensis

X

Lithospermum incisum

C -ó
Cañón de p
.
an n Mesa de
Cañón de la Posada araJe Cola
Rio
de
R
de
Chipinque "El Diente" de Vidrie de los Caballo
a:n&lt;&gt;s
Meleros
Plano
Osos

X

X

X

ESPECIES

(7)

X

X

G

Mammillaria sp

(5)

X

X

Ch

(4)

Forma

Biológica

){

Th

*

Panicurn fasciculatum

Th

• *

Panicum reptans

X
X

X

X

X
25

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

LOCALIDADES MAS IlvIPORTANTES

Forma
Biológica

Cañón de
.
Cañón de la Posada Para¡e Cola
Mesa de
Rio
de
Chipinque "El Diente" de Vidrio de los
Ra:mos
e eros
Plano Osos Caballo

Cañón
~ fe

ESPECIES

(1)
H **

(3)

(4)

(5)

(6)

Panicum tennesseense
Panicum transiens

H **

Panicum 'Virgatum

Th
Th ó Perenne

Parthenium hysterophorus

Biológica

X

X

X

Cañón de
.
Cañón Mesa de
Rio
Cañón de la Posada Para¡e Cola
de Ramos
M
Chipinque "El Diente" do Vidrie de los
e eros
Plano
Osos Caballo

fº

(1)

(2)

(3)

(4)

(5)

(6)

(7)

X

X

X

X

X

X

X

X

X

Th

Pilea microphyl'la

Ch

Pinaropappus roseus

Pn

Pipe,· sanctum
( escapada del cultivo)

X

G•

Piptochaetium fim"b'riatum

X

Ch

Plantago spp

X

Parietaria debilis
(P. fl,orúi,iana)

ESPECIES

(7)
X

*

?

(2)

Forma

Th

Parietaria numularia

X

Ch

Plurnbago scandens

X

X

G • *

Paspa!Lrm bifidum

X

Th

Poa annua

X

X

G *

Paspalum caespitosum

X

Th

Polanisa dodecandra

X

X

X

X

*

G *

Pa..&lt;;pabtm conjugatum

X

ssp u1dglandu"/.osa

G *

Paspalnm langei

X

Polygala sp

G *

Paspalum li'17idum

X

G

Polygonatum biflorum

G *

Pa..&lt;;palum notatum

X

Th

Polygonum persicaria

G "'

Paspalum unispicatum

X

G

Polypodium thyssanolepis

H * '-'

Pol11pogon elongatw;

G *

*

G

Paspalum 'Virletti

X

Pellaea spp

X

?

Peperomia sp

X

?

Petunia sp

X

G

Phanerophle"bi.a umbonata

X

Phyllanthu.s

ferax

X

X

X

X

X

X

X

G

X
X

X

PhyUanthw; neolecmens·is X

HóG

Phyllanthu.s polygonoides

X
26

X

X

X

X

X

X

X

X

X
X

X

X

X

X
X

Pteridium aquilinum

var. caudatum

X

X

X

X

X

H

Püms cretica

Ch

I'vatfbida columnaris

Ch

Rivina hurnilis

Ch

Rttbus tri'Vialis

Th

R:u,ellia corzoi

X

Ch *

Ruellia parryi

X

X
X

X
X

27

X

X

X

X

X

X

X

X

X
X

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

Forma
Biológica

ESPECIES

Cañón de
Cañón Mesa da
Caii6n de la Posada Paraje Cola
Bio
M te
Chipinquo "El Diente" de Vidrio de los
e eros
Plano Osos ca:~no R

(1)

(2)

(3)

(4)

(5)

Salvia azurea

Ch

Salvia coccinea

Ch

Sal'üia 1·oemeriana

Th

Samolus parviflorus

?

*

X

X

X

(6)

Sanicula mexicana
(S. liberta)

X

X

Th

X

Th

X

X

Th *

Sclerocarpus uniserialis

X

Th

Scutellaria seleriana

X

Perenne

Sélaginella cuspidata

Perenne *

Selaginella pi1ifera

X

H

Senecio sanguisorbae

X

H *

Setaria. geniculata

X

H

Setaria. macrostachya

Ch*

Sida procurnbens
(S. filicaulis)

Perenne

Simsio, calva

Ch

Siphonoglossa '{)ilosella

H

Si.syrinchium
angu,siifoliurn

Th

Solan11,m nigrum

Perenne

Solidago sempervirens

H *

Sphenopholis obtusata

H *

Sporobolus poiretti

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X
X

X

X

X
X

X

X
X

X

X

X

X

X

Stellaria cuspidata

(2)

(3)

(4)

(5)

(6)

(7)

X

X

X

X

X

X

Stellaria ovata

X

Ch*

Stevia berlandieri

X

*

St·ipa mucronata

X

?

*

Ch

Talinum paniculatum

H

Tara:r-acum officinale

G

X
X

X

Tectaria heracleifol-ia

X

X

G

Tectaria tri/oliolata

X

Ch

T etragonotheca texana

Perenne

Tetrameriurn hispidum

X

X

X

G

Thelypteris puberula

Th

Teucrium cubense

Th

Torilis nodosa

Ch

Tragia nepaetifolia

H*
H*
X H*
X H

X

X

X

X

X
X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X
X

X

X

X

Trichachne californica

X

Trichachne isularis

X

-

Triodia texana

X

X

Thalictrum wrightii

X

Río
amnos

X

X

Tripsacum floridanum

X

H

Uniola latifolia

,v·....

X

Th

U rtica dioida

-,
X

Th

U rtica urens

X

28

X

Caii6n de P
.
Mesa de
Caii6n de la Posada ara¡e Cola
de
de
Chipinque "El Diente" de Vidrie de los Caballo
Meleros
Plano
Osos

ª"º"
(1)

X

X

C •.

ESPECIES

(7)

X

X

Forma
Biológica

X

X
29

X

X

X
X

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

Forma
Biológica

ESPECIES

Cañón de
.
Cañón Mesa de
Cañón de la Posada ParaJe
de
Chipinqu3 ..El Diente" d~ Vidrio· de los
Meleros
Plar,o Osos

(1)

(2)

Ch

Verbena canadensis

X

Ch

Verbena canescens

X

Th *

Verbena ciliata

Th

V erbesina encelioides

(5)

Blo
Ramai

(6)

(7)

X

Las compuestas más frecuentes corresponden a los géneros W edelia,
Senecio, Eupatoriu.m , Gaillardia, Heterotheca, V ernonia, Wyethia, Tetra-

neuris y otros. A oril1as de la presa de "La Boca" crece profusamente
Heteranthera graminea que no se habia reportado antes en Nuevo León.

X

Wedelia sp

X

mexicana

De acuerdo con Ford Smith, aparecen otras especies propias de
diversos estratos entre las cuales merecen citarse, para las áreas montañosas vecinas a Monterrey, las siguientes:

X

Xantlwcephalu:m
spiw,,erocephalum

Th

(4)

X

-Ximenesia encelioides- X

Wyethia

(3)

Cola

ci~uo

Las herbáceas más raras de cuantas se anotan son las orquidáceas
terrestres Epipactis giyantea y Corallorhiza wisteriana, la primera colectada solamente en una localidad del Cañón del Río Ramos, a orilla de la
coriente con Hydrocotyle, Thelypteris, Nasturtium, Samolus y algunas Ciperaceas; en tanto que Corallorh'i.za wisteriana se co!ectó en dos ocasiones en bosque de encinos: en el cañón de "El Diente'' y en "Las Huertas",
en plena montaña entre 700 y 1000 metros de altitud. El hallazgo de
plantas tan inconspícuas es enteramente casual. Muy raras también son
Polygonatum bifloru,m y Arisaema dracontium, localizadas en rincones
poco iluminados (Fig. 6).

X

X

X

X

G

Xanthox&lt;ilis stricta

X

X

G

Zephyranthes 7,o ngifolia

X

X

OBSERVACION: Las especies que se marcan so!amente en una o dos localidad
puede ser que estén presentes también en alg,ma(s) otra(s) localidad(es) ya q
los datos de campo derivados del muestreo por parte del autor son tal como apa·
recen
las listas y en el texto.

en

30

Asclepias oenotheroides

!resine p&lt;ilmeri

Briza rotundata

Leucaena '[J'Ulverul,enta

Cardiospermum halicacabum (enredadera)

IAtsea muellerii

Casimiroa sp.

Macrosiphonia macrosiphon

Cassia greggii

M alvast1·um americanum

Castela erecta var. texana

Melochia pyramidata

Chrysactinia truncata

M elochia tomentosa

Comriielinantia pringlei

Nothoscordum bival,ve

Coreopsis basilis

Phaceli,a congesta

Corydalis sp

Omphalodes sp

Cuphea sp

Phryma sp

Dalea greggii

PolygaÜJ. alba

Eragrostis intermedia

Priva mexicana

Fendl,era rupicola

RanunculWJ geoides
31

�Sarcostema hartweggii
(enredadera)
Siphonoglossa greggii
Valeriana sp.
Viburnum cuneifolium
Wissadula amplissima

Gaura brachycarpa
Gaya viol,acea

d) .-Asoc-iaciones importantes.-Muy destacadas son las asociaciones
de Cordia-Helietta en la parte xerofítica de la sierra, especialmente hacia
los flancos más expuestos (Fig. 5). Donde se acentúa la escasez de agua
aparecen especies xeromórficas como Porlieria angustifolia ("guayacán")
Hamatocactus hamatacanthus (Fig. 8) Opu,ntia leptocauMs, Echinocereus
sp. Agave lecheguilla, Neolloydia sp. Gochnatia hypoleuca, Dasylirion sp.
especies que suelen presentarse en tipos de vegetación resistentes a condiciones hídricas magras. Estas asociaciones existen a lo largo del cañón
de Meleros que sigue dirección NW hasta el "Cañón de la Huasteca"
donde la aridez se acentúa. Por el contrario, en las riberas de los arroyos,
en parajes muy sombríos y en áreas húmedas o encharcadas' se presentan
asociaciones higrofíticas muy variables. Sirven de ejemplo las asociaciones de Hydrophyllum sp - Thelyptoris puberula- Samolus parviflorus - Boeh!nwria cylindrica; la de Plantago sp Heuchera mexicana Peperomia; la de Xanthosoma robustum - Polygonum persicaria .ddiantum sp Hydrocotyle verticillata.
Las epifitas Tillandsia usneoide.s y Tillandsia recurvata suelen encontrarse en gran cantidad sobre sabinos, especialmente la primera. El "injerto" o "retoño" Phoradendron vegeta sobre nogales donde causa daños. Phoradendron destaca más cuando sus hospederas carecen de follaje,
especialmente Carya.

La sombra orográfica determinada por el anticlinal de "Los Muertos"
es causa de cambios en la vegetación del "cañón de Meleros". Estos cambios se aprécian directamente sobre el terreno por la composición florística · de las comunidades presentes. Dicho cañón sigue dirección ESE WNW. Su extremo sureste corresponde a los bosques de encino (bosque
mediano superennifolio) y su extremo noroeste al matorral submontano
y en condiciones más xéricas al matorral rosétofilo. Las condiciones climáticas involucradas ( disminución de la precipitación y de la humedad
así como temperaturas más extremas) dan margen a que el bosque mediano se ha ga disperso; aparecen áreas abiertas y el matorral substituye
al bosque. Sirvan de referencia las especies, muchas de ellas xerófilas,
siguientes (Fig. 7) :
32

LISTA DE ESPECIES DEL "CAÑON DE MELEROS"
-Basada en Sánchez, 1967.Acacia berl,andieri

Echinocereus pectinatus

Acacia constricta
Acacia farnesiana

Fendlera rupicola

Acacia rigidula

Gochnatia hypoleuca

Acacia wrightii

Hamatocactus hamatacanthus (Fig. 8)

Agave lecheguilT,a

Helietta parvifolia (Fig. 9)

.Agave victoriae reginae
Allionia incarnata

H esperaloe funifera

Aniscanthus sp

H offniansegia sp

Aplopappus spinulosus

J atropha dioica
M ascagnia macroptera

Aristida adscensionis

Melica montezumae

Bahía absinthifoz.ia

Menodora sp.

Bernardia myricifolia

M ortonia greggii

Boutewua trífida

N eolloydia sp

Buddleia marrubifolia

Opuntia imbricata

Celtis spinosa var. pallida

Opuntia leptocaulis
Ptelea trif oliata

Cercocarpus sp

Porlieria angustifolia (Fig. 10)

Ce-vallia sinuata

Porophyllum scoparium

Chikrpsis linearis

Salvia bellotaeflora

Cnidoscolus urens

Tridens texan-us

Dasylirion berlandieri

Turnera diffusa

Dyschoriste decumbens

Viguiera stenoloba

Dyssodia micropoides

Yucca sp
33

�Se puede apreciar que el matorral, hacia el poniente, tiende a transformarse en xeromórfico. Están presentes especies propias de nuestras
zonas áridas del norte del pais; el área de "gobernadora" Larrea tridentata no queda lejos, pues aparece a unos cuantos kilómetros al noroeste
del Cañón de la Huasteca en los municipios de Santa Catarina y Villa de
García, Nuevo León.
e).-F'orrnas de vida.-Las fanerofitas y hemicriptofitas son las for-

mas biológicas que predominan en los tipos de vegetación considerados.
Las anuales están bien representadas.
Cabe hacer notar que el factor altitud influye en la distribución de
las formas de vida vegetales. Sabido es que conforme se asciende aumenta
el porcentaje de criptofitas y hemicriptofitas y disminuye el de fanerofitas, aún cuando estas últimas dominen el paisaje en tamaño y biomasa.
5. -APRECIACIONES F'LORISTICAS

El área montañosa al sur de Monterrey presenta aportes florísticos
de tres diferentes linajes fitogeográficos, a saber:
-Elementos boreales (holárticos y neárticos)
-Elementos meridionales (neotropicales)
-Endemismos

-provinciales
-regionales
-locales

Entre el elemento boreal de la flora madrense tenemos Gornu.s florida, el cual es autóctono del medio oeste de los Estados Unidos (Dansereau,
195'i) p~ro llega hasta México al estado silvestre, en forma discontinua.
Es sabido que Corwu.~ florida es acompañante importante del bosque deciduo de Liquidambar en áreas montañosas mexicanas de TamauJipas,
Hidalgo, Puebla, Veracruz y Chiapas (Miranda y Sharp, 1950; Miranda
1952, Hernández et al, 1951; Gómez Pompa, 1965) y de San Luis Potosí
en la región húmeda de Xilitla y Tamazunchale (Rzedowski, 1966).
En Nuevo León, Cornus se liga al bosque mediano subcaducifolio. En
este tipo de vegetación predominan juglandaceas de los géneros Car-ya y
.Tugl,a,ns en asociación con ll1orus, UZ-mus, Platanus, Quercus, Staphylea
pringl,ei y Rargentia greggii.
34

Otros elementos de afinidades holárticas a nivel de género que apa•
recen en la zona montañosa cerca de Monterrey son, por ejemplo: Ane•
mone, Ranumculus, Veronica, G-eranium, Vitis, Rubu.s, Ribes, Phüadelphus,
Viola, Cercocarpu.s, Polygonatum, Delphinium; y entre los arbóreos:
'l'axodiurn, Pop~, Morus, Geltis, Acer, Ulmus, Platanus y Querous.

Por lo que respecta al elemento meridional que parece ligarse a las
zonas coster.as de baja altitud, cálidas y húmedas de ambos litorales mexicanos, podemos señaJar como notables Xylosma flexuosum, Meliosma
alba, Persea pachypoda, Chiococca pachyphylla, Randia laetevirens y
Xanthosoma robustum

De los endemismos conviene disitnb'Uir los de carácter provincial,
regional o local. El elemento endémico madrense es notable (Beaman y
.Andresen, 1966). Sin entrar en consideraciones fitogeográficas más específicas, se reconocen en nuestra área algunos endemismos locales importantes como Ulmus monterreyensis y Ulmus divaricata del bosque mediano
subcaudicifolio. Se consideran endémicas también Litsea muelleri, Staphylea pringlei, Cobaea pringlei y Senecio monterreyensis. Los nogales citados por Manning (1962) Carya palmeri y Juglans hirsuta parecen ser endemismos regionales. Del bosque deciduo templado en San Luis Potosí,
Rzedowski (1966:1968) reporta Carya palmeri, Juglans mollis y Morus
celtidifolia -entre otros- como especies del estrato superior denso donde
dominan liiquidambar y varias especies de Quercus. Es interesante seguir
la distribución de tales especies por la sugestiva relación fitosociológica
que implica (habrá Li.quidambar en Nuevo León ?) .
Las especies de afinidades neotropica!es que merecen citarse entre
nuestra flora serrana son, por ejemplo:
Brahea berlandieri (en lugares agrestes y escarpados).
Brickellia laciniata (muy abundante en áreas expuestas) .
Decatrapis bicolor ( común en laderas encañonadas) .
Rhus trilobata (en el bosque sombreado a base de encinos).
Ungandia speciosa (abundante a la vega de los arroyos).

V ernonia Uatroides.

Entre los endemismos provinciales pueden citarse Amyris rnadrensi,$,
Amyris texa.11,a y Sargentia greggii; Croton lev.cophyllus var. trisepalis es
considerada por M. Johnston (1958 y/ o 1959) como endémica del centro
de Nuevo León.
35

�Por el contrario, otras especies presentes -en nuestra región montañosa, gracias a su "plasticidad ecológica" se distribuyen ampliamente en
nuestro continente, o en parte de él, como por ejemplo Pteridiurn aquilinu.m, Pilea microphylla, Anagallis arvensis, Heimi,a, salicifolia, Bauteloua
&lt;.Yurtipend'ula, Boehmeria C"Jlindrica, Heuchera rnexicana, Adiantum capi•
llus-veneris Y Urtica spp, sin contar las numerosas especies de malas hier-

bas de amplia distribución en el continente americano.
El bosque mediano subcaducifolio, en Nuevo León, lo mismo que el

bosque deciduo, suelen presentar su mayor densidad y colorido a los lados
de las corrientes importantes que descienden de la sierra. Estos bosques
en galería, aunque no se los encuentre plenamente desarrollados en laderas
muy eJ\.'J)uestas a la insolación, ocupan gran parte de los cañones orientales
de la mismo, al sur inmediato de Monterrey (Fig. 11). Afortunadamente
este tipo de bosque está conservado en la Sierra de Anáhuac, lo que permite conocer su composición floristica tal como se presume que ha tenido.
El elemento boreal predomina, pero suelen intercalarse elementos meridionales que nunca alcanzan a ser dominantes. Esto es obvio por tratarse
de áreas de clima templado -aunque cálido en verano- de la unidad
orogénica conocida como "Sierra Mad.re Oriental". Las especies dominantes, boreales, son de hojas o folíolos anchos, de bordes aserrados o dentados y de follaje deciduo.
Aparte de las mesofanerofitas -muy escasas-, dominan microfanerofitas, entre todas las cuales forman el dosel arbóreo, con abundancia a
veces de epifitas (Tillandsia).
Los estratos inferiores tienen representantes de nanofanerofitas -sotobosque ó estrato arbustivo-. Siguiendo el orden de importancia abundan las geofitas, hemicriptofitas, camefitas, terofitas -anuales--- y parásitas (Orobanche, Conopholis, Cuscuta y Phoradendron).
Las familias de herbáceas y semileñosas mejor representadas tanto
en especies como en número de individuos son de las Campositae, Labwtae,
Polypodiacea.e, Gramineae, Cyperaceae, Euphorbiaceae, Ra.nunc:tilaJ;eae y
Urticaceae. En el estrato arbustivo están bien representadas 19 familias,

en tanto que en el herbáceo lo están 50 familias incluyendo 3 familias de

na Espinosa el día primero de mayo de 1966 y en varios cañones poste_riormente.
Las trepadoras más frecuentes son las siguientes:
Ari8tolochia spp

Maurandya barclawn,a,

Cent-roserna virginianum

Metm;telma sp.

Clematis drummondii

Nissolia sp

Clematis pitcheri

Partenocissus quinquefolw

Coba.ea pringlei

Rhu.s radicans

Cocculu.,; carolinus

Smilax bona-nox

Eupatorium azureum

Urvillea

l pomoea spp

Vitis berla.ndieri

Mascagnia macroptera

Vitis cinerea

ulm.acea

6.--RESU1lIEN

En el presente escrito se aborda el tema de la vegetación de la parte
media t500 a 2000 metros de altitud) de la región montañosa vecina a
Monterrey, Nuevo León; se da especial énfasis a las comunidades vegetales de los cañones orientales de la Sierra de Anáhuac, tramo ~omprendido entr-e el río Ramos del Municipio de Allende, Nuevo León y el anticlinal de "Los Muertos", Monterrey, Nuevo León. Se reconocen cinco tipos
de vegetación en general, pero se estudian fundamentalmente el denominado bosque mediano subcaducifolio y en parte el bosque caducifolio. Se
señalan asociaciones importantes del medio mesófilo e higrófilo de los cañones. Algunos comentarios fitogeográficos y las listas florísticas así co-mo fotos y dibujos complementan el texto. Los datos bibliográficos son
tratados con parquedad. Al final aparece la lista de familias y especies
representadas en la región montañosa, con arreglo al sistema de Barkley
(1965).

Pteridofitas.

La leguminosa trepadora Centroserna virginianum existe en Nuevo
León. Se colectaron ejemplares cerca de la Cueva de "La Boca", a orillas
del Río San Juan (Santiago, Nuevo León) por parte de la señorita Josefi36

7.-ilGRADECIMIENTOS

El autor agradece a las siguientes personas su valiosa ayuda: al Dr.
J. Rzedowzki del Instituto Politécnico Nacional por la identificación de
37

�parte del material herbáceo y arbustivo; al Dr. M. Johnston de la Universidad de Texas por su auxilio eil la determinación de especies muy
diversas así como al Director de dicho Herbario, Dr. B. L. Turner, por
facilitarnos el acceso a la colección de John Ford Smith.; al Dr. Paulino
Rojas por contribuir con datos de vegetación y comunicaciones verbales,
especialmente sobre la identificación de helechos y distribución de algunas
especies arbóreas. A los señores biólogos Rogelio Portales y Humberto
Sánchez por sus sugestiones en temas conexos; a los alumnos y colegas
que ayudaron a colectar, arreglar el material y asistir al autor en sus
salidas al campo: biólogos José Castillo, Glafiro Alanis, Ernesto Ballesteros y Guadalupe J. Cano. A este último colaborador así como al señor
Isauro Domínguez se deben los dibujos que aparecen en el trabajo. Las
fotos se deben al biólogo Carlos H. Briseño y al autor. La foto de Agave
bracteosa fue remitida por el Dr. A. Gómez Pompa, de la Universidad Nacional Autónoma de México. A todos ellos las gracias cumplidas. A la
señorita Ma. del Carmen Garza y señora Graciela Narváez de Marroquín
por mecanografiar repetidas veces el manu.scrito.

found along the water streams and those which are worthy of mention
are, namely:
Quercus canbyi
Carya illinoensis

Quercus fusiformis

Carya ovata

Quercus polymorpha

Juglans hirsuta

'Quercus rysophylla

Juglans mollis

Taxodium mucronatum

Pl.atanus mexicana

As a matter of fact the oak forest and pine-oak forest are different
both from the physiognomic and floristic standpoints. However the
ecotonal facies are hard to be distinguished at all.

On the other hand, the following tree species are important:
Cornu,3 florida

Staphl,ea pringl'ei

Morus mwrophylla

SaJ,ix taxifolia

8.-FJUMMARY

Ulmus divaricata

This paper gives botanical information about the "Sierra Madre
Oriental" near Monterrey, Nuevo León, México. A physiographlc approach
1s depicted at the begimring in order to situate the region to be studied.
A geological glance is treated. Broad botanical aspects have been stablished
in accordance with different levels of the mountain. Five vegetational
types are regarded only, mainly those situated along the streams, brooks
and rivers. They can be easily identified.
The area studied has a short extension, it ranges from Ramos River
-Allende, Nuevo León- as far as "Chipínque" , a table land opposite to
Monterrey City, at the geological unit known as Anticlinal "Los Muertos".
Dominant species on the mountain range change according to slopes
exposure and its different altitudes. Thus, such special conditions as
humidity, drainage, kind of soil, canyon effect, water supply and temperature are involved as a whole to determine vegetational types; one of
these, the so called deciduous forest is treated with more details.
The main floristic elements concerning to that deciduous forest are
38

Endemic elernents are represented by Ulmus monterreyensis,
Staphylea pringlei, Cobaea pringlei and Ulmus divaricata.
Floristics lists are added. Sorne figures complete the explanations.
9.-LITERATURA CITADA
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42

En las aldeas, los ranchos y las poblaciones suelen cultivarse:
Pp

Acacia farnesiana

"huizache"

Pm

Acer negundo

"fresno cimaITón"

Pm

Gasuarina equisetifolia

"casuarina"

Pp

Ehretia anacua

"anacua"

Pp

Ficus carica

"higuera"

Ps

Jasminum floridum

Pp

Fraxinus americana

"fresno del país"

Pp

Leucaena glauca

"guajillo"
143

�Pp

Mag,wUa grandiflora

"magnolia"

Pp

Melia azederach

"canelo"

Pm

Morus alba

"mora"

Pp

Celtw laevigata

"palo blanco"

Pp

Persea podadenia

"salsafrásh"

LISTA DE ORDENES, F 4MJLIAS Y ESPECIES
Orden Laurales
Fam. Lauraceae
Litsea muelleri Rehd.

C. H. anei M. T. Mueller (TEX 61353)

R. Ford Smith M 404 (TEX 208819)
Lilsea novoleontis Bartlelt

H. Sánchez 765

-L. pringlei Bartl (Allen, 1945).

Pp

Pithecellomum flex icaule

"ébano"

Pm

PO]Ylilus wislizeni

"al¡µnil_lo"

Pp

ProsO'[Yi,s sp

"m~quite"

Litsea pa, vifolia (Hemsl.) Mez

Pp

Prunus persica

"éapulin"

-L. p eclicellata Barll. (Ibid.J

Pn

Psidium gua.java

"guayabo"

Pp

Pyrus communw

"peral"

Pp

Salix nigra

"sauce"

Pp

Sapindus drummondii

"jaboncillo"

Pp

Tamarix sp

"rompevientos"

Pn

Tecoma stans

"tronadora"

J. Marroquín 659, 885, 924

y 939 (FCB 1435. 1434,

1298, 1292, 12!'1, 1255)
C H. y 1'i. T. Mueller 301

(TEX 61356)
H. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1182)

Litsea pringlei Barll.

B. C. Thmp 1835- {TE"lf fü357)

Persea pachypoda Nees

J. Marroqu!n

653 y 714
(FCB )390, 1391, 1677)

Orden Fabales (Legwminosae)
Fam. Mimosacea':!

Acacia amenthacea D C

A. Hdez. Cerso s. n. (FCB exs.)

Acacia lam esiana (L) Wílld

J. \!arrcquln 323 (FCB

Acacia sp

J Marroquín 947

exs.)

Desmanthus pringlei (Brillan and Rose)
Hemon

B. L Turner and A.M. Pow-~11
10",-,5 (TEX 207524)

Leucaena p ulverulenta (Schl.) Benth.

C. H. and M. T. Mueller 528 (TEX 71115)

C. H. =d M. T. Mueller 494 {TEX 71089)

B. L Turner 3979 {TEX 711!0)

R. ford Smi:h M 281 (TEX 210935)

f. M. Weaver 541 {TEX 237194)

Mimosa biuncüe ra Benth.
var lindheimeri Gray

B. L. Tum,:,, 3980 (TEX 71230)

Pithec elobium fiexicaule

J. J. Ortiz Hdez. s. n.

(Benth ) Coul.

(F. C. B. duplicate J

Caesalpinic:ceae
Cassia gre ggii A. Gray

!u!ieta Pérez Sáenz s. n.

C«ssia lindheimeriana Scheele

J. Marroquín

Cercis canade nsis L.

A Hdez. Corzo s. n. (FCB 1144)

746 CFCB 1398, !399)

J. Marroquln 516 y 614 (FCB 2106, 2337, 1042,
895, 1148, 1492. 9164)

Papilionaceae
Amicia zygomeris D. C.

J. Marroqu!n 1240, 1319, 1362, 1674
!FCB 2667, 2673. 2614, 2675)

45

�Centrosema virgianum (L)

Mueller and Mueller 210 (TEX 107il3J
Benlham

Josefina Espinosa s. n.

(Muchos mós ejemplares fueron colectados por

-Bradburya virginiana (L)

J. Marroquin 1300 (FCB exs.)

Kuntze

J. Marroquin 603, 1340, 1119 (FCB e:rs.)

Desmodium sp

Eysenhardlia polistacbya

Mueller y Mueller en Galeana, N. L.)
Harnamelidales (Platanales)
Platanaceae
Platanus occidentalis L. var.

(Ort.) Sarg.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 643, 644 y 645)

-Eysenhardtia amorpboides

J. Marroquln 520 (FCB 2785, 1052)

glabrata (Fern.) Sarg.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 686)

H. Sánchez 790 (FCB 2828)

J. Marroquln 582 (FCB 1203, 1204, 1023, 1024)

H. B. K.

Salicales
Indigofera suffruticosa Mili.

J. Marroquin 607 y 926 (FCB 1041)

Lespedeza sp

J. Ma:rroquin 554

Lupinus leonensis Wats

A. Hdez. Corzo (FCB 464, 467, 468, 469, 326, 334,

Melilotus u:dicus (L) Ali

J. Marroquín ll67

Salicaceae

Salix nigra Marsh

C. H. and M. T. Mueller 66 (TEX 34428)
R. F. Smith M 675 (UTH 208916)

lc72)

Mimosa biuncilera Benth. var.

(depositada en Toe University of Texas Her•
barium).

¡. Marroquín 1437 (FCB 2710, 2711, 2713, 2714,

Salix taxilolia H. B. K.

lindheimeri Gray

B. L. Tumer 3980 (TEX 71230)

2716)
Fagales

Sophora secundillora (Ortega)
Lag.

J. Marroquín 621 y 696 (FCB 2691, 2687, 1238.
1267, 1268, 1156, 1157 y 1123)

Fagaceae
P. Rojas M. 1415 (lTESM)

Quercus canbyi Trel.

Rosales

C. E. Landaw 1497 (ITESM)

E. Hdez. X. X-8224 (JTESM 848)

Rosaceae

Rubus trivialis Michx

J. Marroquín 936 y 1106 (FCB 1752)

H. Sónchez 712 (FCB 2816)

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 281, 282, 284)

P. Roja,s M. (ITESM 885, transferido a FCB 1500,

Amygdalaceae

duplicado)

Prunus capuli Cav.

P. Rojas M. 1448 (FCB 1498, duplicado\

J. Marroquln s. n. (FCB exs.)

otro ejemplar

Cunoniales

ITESM 851 , transferido a FCB 1497.

?hiladelphaceae (Kaniaceae)

J Marroquin 740 (FCB 1669)

Philadelphus coulleri S. Wats

P. Rojcs M. 1445 (FCB 989)

493 (FCB 964)

J. Marroquín 912 y 1015
(FCB 1288, 1241, 1272)
Garryales
Garryaceae
• Garrya laurifolia Hartw.

J. Morroqufn 862 (FCB 1431, 1432, 1433)

675 (FCB 1279)
H. Sónchez 797 ( FCB 2837)
P. Rojas M. 1444 (FCB 1513)

Quercus fusifonnis Small
Quercus laceyi Small
Quercus porpbyrogenila Trel.

J Marroquín 656 (FCB 2794, 1679)

Quercus polymorpha Schl. et Cham.

C. H. Mueller and M. T. Mueller 1313 (TEX. 1070661

Garrya ovala Benth.

C. H. Mueller 2031 (TEX 107068)

C. E . Landaw s. n. (ITESM 897, transferido FCB
1517)

C. H Mueller 2220 (TEX 107069)

J. Marroquín 527 (FCB 1050, 1232, 1051, 2105,

J. Marroquln 1374 (FCB 2658)

1059)
C. E. Landaw s. n. (ITESM 904, transferido FCB
1519)

C. G. Pringle 118116 (TEX 183554)
C. H. Mueller and M. T. Mueller 1341 (TI:X 1071()6)

E. Hdez. X. 8226 (ITESM 881 transferido FCB
1520)

Mueller and Mueller 634 (TEX 107112)

46

47

�J. Marroquín 500 (FCB 1022)
67S (FCB 1280)
Quercu." pungens Llebrn.

R. Gorizatez s. n

Quercus pungens var vaseycma

P. Rojas 1448 a (FCB 968, 2150)

(FCB 137S)

Zygophyllaceae

Kallstoemia parviflora Norton

G. Alanís s. n. (FCB 1786)

Porlieria angustiiolia (Engelm.)

A. Gray (Fig. 8)

Bucales

(Buckl. ) C. H. Mull.
Quercus rysophylla Weatherb

J. Marroquín

739 (FCB 1680)
536 (FCB 1039)

Flacourtiaceae

J. Marroquln 712 (FCB 2334)

Xylosma: l!exuosum (H. B. K. ) Hemsl.

J. Marroquín 673

860 (FCB 1472)

(FCB 1383)

E. Hdez. X 8227 (ITESM 886 y 850 transferido

(FCB 1384)

(FCB 1527, 1529)
P. Rojas 1307 (FCB 1S28)
Urticales

(FCB 1685)
Samydaceae
Wats. E. Aguirre Pequeño,

Neopringlea integrifo!ia (Hemsl.)

Ulmaceae
Ulmus divaricata Mull.

J. B. Paxon and F. A. Barkley

Marroquín, 483, 378, 881, (FCB 2969. 1010,

16M631 (fCB 323)

1603, 1131)
Ulmus monteneyensis C. H. Mull.

P. Rojas-}.(.

P. Rojas I 880 ( FCB 981 l

1811 (FCB 2156)
1896 (FCB 2164)
181 l (FCB 991)
1811 (FCB 1034)

Cellidaceae

Capparidales
Cappa,idaceae

J. Marroquln 632, 401, 658 (FCB 2712, 2690, 2689,

Polani3ia dodecanclra sp,: uniglandulosa

2682, 1234, 1259, 1260, ll80, 1202, 1632, 1633,

-Polanisia uniglandulosa (Cav) D. C.

Celtis laevigaia Willd.

J. Marroquln 1443 (FCB

Celtis spinosa Spreng var. pallida

J. Marroquln 920 (fCB 1240)

1634 y 1671)

exs.)

(Torr.) M. C. Johnston

Violales
Violaceae

Urticaceae

J. Marroquín 1449

Viola spp

Boehmeria cylindrica (L) Sw.

J. Marroquln 544, 572, 598 (FCB 1243 y exs.)
G. L. Webster and D. Preston 2863 (TEX 49440)
F. A. Barkley 14576 A. (TEX' 49432)
C. H. y M.T Mueller 1312 (TEX 49352)

Parietaria pensylvanica Mchl

G. Alanís 293 (FCB 2396)

Loasales
Turneraceae

R. Ford Smith M203 (TEX 209875)

Turnara diffusa Willd.
Loasaceae

J. C. Johnson and F. A. Barkley 16160M (FCB
575); J. Marroquin 329 (FCB 11S1 y 1168)
J. C. Johnson and f. A. Barkley 16043M (FCB
576); G. J. Alanis 176 (FCB 2465)

Eucnide bartonioides Zucc.

300 (FCB 2399)

Pih,a micr6pbyua

lL)

Liebm.

J. Marroquín 485 (FCB 1424)

Mentzelia hispida Willd.

H. Sánchez 768 (FCB 2817)
Urtica ch&lt;Ullaedryoides Pursh.

H. Sánchez 613 (fCB

Urtica ciloica L

J. Marroquín 1122 (FCB exs.)

Urtica w-ens L.

2826)

G. Alanís 269 (FCB 2397)

Cucurbitales
Begoniaceae

J. Marroquin 1313,

Begonia taylorae Stand!

283 (FCB 2398)
Moraceae

1284, 1269, 1232 y 1213 (FCB

2678, 2657 y 2656)

Malvales

Morus microphilla Bud:l.

J. Mmroquín 653, 667 (FCB 1385, 1386)

Linales

Malvaceae

Anoda cristata (L.) Schlecht.

J. Marroquln 1123 (FCB exs.)
G . J. Alanls 228 (FCB 2478)

Hibiscus acicularis Standl.

H. Sánchez 785 (FCB 2831)

Abulilon hypoleucon A. Gray

Linaceae
Linum medlum (Planch) Britt.

J. Marroqufn exs.

48

49

�Hibiscus cardiophyllus Gray

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1167)

Phyllanthus neoleonensis Croizat

R. F. Smith M 168 (TEX 208818)

Sida angustifolia Lam.

G. A!anls 134 (FCB 2473)

Pbyllanthus polygonoides Nutt.

J. Marroquln lll7 y 1317

Pbyllanthus sp

C. G. Pringle 10810 (TEX 183735)

Ricinus communis L.

O. E. Lora s. n. (FCB 2802)

Stillingia dentata (Torr.) Coult.

T. Alanls Jr. J. Johnson and

G . Alanls 25~ (FCB 2474)

G. J. Alanls 198 (FCB 2449 y 2677)

Sida neomexicana Gray

G. J. Alanls 132 ( FCB 2471)

Sida spinosa L.

G.

Sphaeralce a ang ustilolia (Cav.) Don.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1598, 1646, 285)

J. Alanís 117 (FCB

2472)

Malpighiales

R. González s. n. (FCB 1367)

Malpighiaceae

F. A. Barkley 15189M (FCB 180)

Mascagnia macroptera (Moc. and Sessé) Nie d .

J. Marroqt.ln 646, 1379 y 679 (FCB 1235, 1261,

H. Sánchez 782 (FCB 2830)

Stillingia sanguinolenta Mue!.

2693, 2694, 2695, 2696, 1262 y 2666)

Euphorbiales

J. Marroquín 928, 578, 867 (FCB 2688, 2686.
l?.36, 1263, 1284 y 1635) (TEX 244015)

Acalyphaceae
Acalypha neomexicana Muell.

J. Marroquln 1000 (FCB 1771)

R. F. Smith M 223 (TEX 208869)

Acalypha spp

J. Marroq uln 553, 725 y 711

C . G. Pringle 13756 (TEX 181858 y 181659)

Cnidoscolus urens L.

tf. Sánchez 794 (FCB 2836)

Croton ciliato-glandulosus Ort.

C. H. Mueller and M. T. Mueller 487 (TEX 88945)
C. H. Mueller and M. T. Mueller 2026 (TEX 88946)

J. Marroqt.ln 328, 521 (FCB 2104, 1159, 1032, 1002.

Croton cortesianus H. B. K.

P. Rojas 1621 (FCB 999)

F. A. Barkley y Ch. M. Rowe!l 7125

E. Hdez. X. and R. Piña M. 5427

(U. T. H. 100110 y 169711)

(ITESM 709). G. J. Alanís 167 (FCB 2458)

Tragia ne petaefolia Cav.

J. Marroquln 563 (FCB 1596)

E. Hdez. X. and J. Villar .B. 5231, 5138 (ITESM

Tragia stylaris Muell.

G. J. Alanls 192 (FCB 2444)
J. L. Gutiérrez Lobatos JOB (FCB 1322)

728 y 845)

Euphorbiaceae

P. Roias-M 1847 (FCB 998)
G. J. Al=ís 142 (FCB 2457 y 2530)

Croton fruticulosus Engelm.

J. Marroquín 522, 584

y 654

G. J. Alanls l07, 127, 253, 137 (FCB 2445, 2448,

Euphorbic capitellata Engelm.

2447, 2448)

(FCB 1054, 1380,

1381, 1382, 1055 y 1001)

Crolon leucophyllns Muell.

Croton monanthogynus Miclui:.

Euphorbia chamaesyce L.

C. E. Landaw (ITESM 790)

Euphorbia dentata Michx.

J. Marroquín 595 (FCB exs.)

G. J. Alanis 186 (FCB 2455, 2531)

Euphorbia es ula L.

G.

P. R:,jas 1620 (FCB 2169, 995)

Euphorbia heterophylla L.

G. J. Alanls 119, 205 y 223 (FCB 2452, 2450 y

P

Croton torreyanus Engelm.

F. A. Barkley 14547 A (FCB 1174)

G. J. Alanls 151 (FGB 2456)

J. Alanls 302 (FCB 2454)

2451)

Rojas 2340 (FCB 2133, 996)

E Hdez. X. crnd J. Villar 7231 (ITESM 721)

o Crolon snaveoleus Torr.

J. C. Johnson and F. A. Barkley 16060M (FCB IS'l)

Gymnanthe s longipes Muell. Arg.

C. H. Mueller 2039 (TEX 88302)

Phyllanthus fera,c Stand!.

G. L. Webster and E. Aguirre Pequeño 2943
(TEX 88516)
C. H. Mueller and M. T. Mueller 314 tTEX 88517)
Thompson 278 (TEX 187182)
F. A. Barkley, C. U. Rowell y
G. L. Webster 7124 (TEX 168392)
lrby Dcrvis s. n. (TEX 172883)
C . H. Mueller and M. T. Mueiler 315 (TEX 88508)
C . H. Mueller and M. T. Mueller 251 (TEX 85768)

50

A Hdez. Corzo s. n. (FCB 181)

Euphorbia mendezii Bais

Ericales
Ericaceae

J. Marroquln 510 y 612 (FCB 1427, 1426)

Arbutus texana Scheele

Hypericales (Guttiiera!es)
Hypericaceae

J. Marroquln 1692 (FCB exs.)

Hype ricum collinum S chlechl.

51

�Myrtales

Decatropis bicolor (Zucc.) Planch

P. Rejas 1443 y 1787 (FCB 2155, 838, 951, 977

Myrtaceae
Psidium guajClVa L.

J. Marroquln 495, 609, 657 y 940 (FCB 1454, 1179,
1. Marroquín exs.

1178 y 1469)
Helietta pcuvifolia (A. Gray) Benth

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB lll9) (ITESM 2226)

Ptelea trifoliata L.

P. Rojas 1832 (FCB 979 y 1642)

P. Rojas 1457 (FCB 949)
Celastrales (Pandales)
Celastracoae
Schaefferia cuneifolia Gray

J. Marroquln 950, 1137 y 1472 (FCB 1438)

Sargentía greggii S. Wats.

J. Marroquln ll21 (FCB exs.)

J. J. Ortiz s. n. (FCB 1699)
Dodonaea viscosa Jacq.

J. Marroquln 324, 504, 743 y 951 (FCB 1397,

Zantlioxytuin lagaia (L.) Sarg.

Dodonaeaceae

1396, 1387, 1130)

J. Marroquln 613, 669, 1002, 1204 y 1481 (FCB
Burseroceae

2698, 2699, 2735, 2806, 1246)

F. A. Barkley 14561A (FCB 774 y 775)

Amyris madrensis S. Watson

H. Sáncbez 1002 (FCB 756, 1110, 1111, 1141, 1140)

J. Marroquln 8n (FCB 1761 y 1750}
Rhamnales

P. Rojas 1898 (FCB 984)

Rhamnaceae
Colubrina greggii S. Wats.

Vitales

J. Marroquin 486, 506, 1503, 1478, 1299, 925 (FCB

Vitaceae

2703. 2704. 2705, 2715, 'J:717, 2114, 2115, 1616,
Karwinskia humboldtiana

(Roem. et Schult.) Zucc.

J. Marroqu!n 588 (FCB !()2g y lOZ'i)

Parthenocissus quinquefolia L.

1625, l057, l058, 1456, 1392, 1487 y 1488)

Vitis berlandieri Planch

Mcrrroquin 589 y 708 (FCB 1388 y 1389)

J. Marroquín 567, 594 y 700 (FCB 1249, 1281,
l025. 1595) (ITESM 2121)

Meliales
Santalales (Balanopborales)

Meliaceae

Loranthacea:e
Phoradendron sp

P. Rojas 1884 (FCB 2168, 982)

_ Melia a2ederach L.

..

J. Marroquln s. n. exs.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1731)

Sapindales

Ebenales

$qpindaceae

Ebenaceae
Diospyros palmeri Eastw.

P. Rojas 2028 (FCB 2162)

Diospyros texana Scbeele

). Marroquln 687 (FCB 1283, 1284)

,

Cardiospermum halicacabum H. B. k.

J. L. Gutiérrez Lobatos (FCB 472)

Sapindus saponaria L:"

(J. S. Esquer F. s. n. (FCB 842) (ITESM 2296)

Serjania brachycarpa Gray

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1617, 1618)

Ungnadia speciosa Endl.

J. J. Ortiz s. n. (FCB 1271)
J. Marroquln 633, 861 y 402 (FCB 1476, 1270,

Sapotaceae
Burnelia lanuginosa (Micruc.) Pers.

1239, 1269 y 1475) (ITESM 2284 y 2286)

P • Rojas 1889 (FCB 2163 ¡

J. Marroquln 575 (FCB 1029, 1031)
Anacardiaceae
Pistacia mexicana H. B. K.

A. Chirinos s. n. (FCB 816) C. H. Muell~r and

Rutales

M. T. Mu&lt;'.'ller 333 (TEX 90194)

Rutacea:e

C. H. Mueller 2040 (U. T. H. 90197)

·53

�JU,us copallina var. lance.olata Gray

R. Ford Smith M265 (pi.anta d e la Colonia de l
Valle, Mpio. de San Pedro G arza Garcia,
Nuevo León) (TEX 210870)

Rbus lanceolata

C. H. Mueller- 2114- (TEX 90348 y 90350)

Rhus radicans L.
Rhus trilobala Nut.

J. Marroquln 509, 606, 898, 1471 (FCB 1725)
J. Marroquln 7IO (FCB 1407, 1406, 140S)

Rbus virens Lindh.

J. Marroquln 709, 757, 507 y 748 (FCB )128, 1285
y 1286)

Buddleía sessilülora H. B. K.

J Ma rroquln 751, 858

Buddleía tomentella Stand!.

J. Marroquln 6ll, 848

1438 (FCB 1763, 2113,

2706, 1743, 1757 y 1754)
'f 330 (FCB 1674,

A. Hdez. Corzo s. n. í FCB 1153)

Foresti&lt;ira racemosa S . Watson

J. Marroquln 695 y 922

C. H. Mueller and M. T. Mueller 95 (TEX 90709)

Fraxinus sp

A. Hdez. Ccrzo s. n. (FCB 1663)

Jasminum floridum Bunge

( escapad a

del c ultivo o cerca de

a ldeas y

habita ciones humanas)

J. Marroquln 864, 1302 (FCB l48Q, 148i, 2672,
Carnales

J. Marroq uln 494 (FCB 960, 957 y 1064)

Cornacea e
J. Marroquln 496 (FCB 1439, 1601, 1602 y ll96i

Apocynales

Staphyleaceae

Apocyna"&lt;:eae ·

R. Ford Smith Ml48
J. Marroquln 1327 y 1695 (FCB e:xs.)

J. Marroquln s . n .

Ecbites coulteri S. Watson
Asclepiadaceae

Juglandales
Juglandaceae
Carya illinoensis (Wang.) K. Koch.
Carya myristicaelormis (Michx.)Nutt

C. H. Mueller and M. T Mueller 65 (TEX 39226)
J. J. Ortiz s. n. ( FCB 2l07 y 1849)

Carva ovala (Mull.) K. Koch var.
mexicana (Engelm.) Mann.

Col. R. Ford Sm.ith M6!0 (TE-X 208907)
C. P. Mueller anci M. T. Muoller 1355 (T EX 39170)

Es interesante enumerar aqul un
ejemplar de nogal pertenciente a:
Carya ovala (Mili.) lC. Koch. var. mexicana (Eng-elm.) Mann . forma polyneura &lt;Rehde r)- Mann .
Este ejemplar corresponde a la localidcd 15 millas al SW de Galeana, Nuevo León, que MueHer
ha reportado como "abundante entre Puerto Blanco y Tar._ay" . .

C. H. Mueller y M. T. Mtleller 1226 (TEX 39'l28)
Carya p a bneri Manning

J. J. Ortiz s. n . (FeB ·2JI0)
R. Fosd Smith M540 y M678 (TEX 208911 y 217530 i
C. M. Rowell and F. A

Asclepias angustifolia Schweíg

J. Marroquln 543 y 1687 (ENCB y FCB)

Asele.pías curassavica L.

J. Marroqu!n 546 (FCB)

Asclepías linaria Cav.

J. Luis Gutiérrez Lobatos (FCB 1348)

Asele.pías oenotberoídes Cham . and Schl.

G. J. Alanis 139 (FCB 2376)

Asclepias símllis Hemsl.

J. Mmroquln 1671 (ENCB y FCB)

Ascle pías texana Heller

J. Marroquln 16S3

Matelea reticulata (En gelm.) Woodson

H. Sánc hez 795 (FCB 2838)

Metastelma sp

J. L. Gutiérrez Lobatos s. n.

Barkley 16M565 (TEX

Cobaeaceae
J. Marroquln 1239 (FCB)

Cobaea pringleí (House) Stand!.
Bignoniaceae

Carlos Dícr. Luna s. n. (FCB 897)

Verbenales
Cordiaceae
J. Marroquln 550 y varios colectores

Cordia boissíeri D. C.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 664)

39309)
Juglans m ollis Engelm.

Marroquln 558, 555 y 534 (FCB 1400, 1401,
1402)
H. Sánchez 780 (FCB 2839)

Juglans nigra L.

J. J. Ortiz s. n. (FBC 2108)

y 1696 (ENCB y FCB)

Bign oniales

Teco ma stans (L) H. B. K.

C. H. Mueller 2034 (TEX- 39122 y 39127)
luglans Hirsuta Mann.

ll46,

ll26 y 2792)

Cornus florida spp. urbiniana (Rose) Rickett

Sta phylea pringlei Wats.

y

C. H. Mueller 2109 (TEX)

2671, 2561)
Acer negundo L. var. texanum Pax.

Buddlejacea e

Oleaceae

Aceraceae
Acer negundo L

Loganiales

Verbenaceae

J. Marroquln 514 (FCB 1455)

Aloysía lycíoídes Cham.

H. Sánchez 771 (FCB 2822)
C. Diaz (FCB 29'Z!, 2903)

Lantana acbyranthifolia Dert.
Lantana camara L.

G. J. Alanls 140 (FCB 2484)

5.5

�J. Marroqu!n 859 (FCB 1474)
Lantana involucrata L.

Ranales

J. Marroqu!n l019 (FCB 2288)

Lantana macropeda Cham. and Schl.

Helleboraceae

G. J. Alanís 141 _ (FCB 2489)

Delphinium azurewn Michx.

G. J. Alanis 168 (FCB 2488)
Lantana velutina Mart. el Gal.

Lippia berlandie ri Schl.

José P. Saldaña, Sei:gio F .. de la Garza, Joe

Anemone deccrpetala Ard.

C. Johnson y F. A. Bark:ley 15000 M (FCB l Jl )

Anemone tuberosa Rydb.

J. Marroquin 1073 (FCB exs.l
J. Marroquin s. n. (FCB exs.)

Clematis drummondii Torr. and Gray

A. Hciez. Corzo c. n. (ITESM 2093) (FCB 321,

A. Hdez. Corzo, Jaime A. Bouquet y Fred A.

663, 1099,

Barkley 44 M (FCB 1719, 1720)
Lippia nodiOora (L.) Micro:.

J. Marroquin 1156 (FCB exs.)

Ranunculaceae

rose,

1521, 1620, 1619, 1105¡ CFCB

2379)

A. Hdez. Cow,, Jaime A. Noney, Bouquel and
F. A. Barkley 44M (FCB 675)

J. Marroqu!n 545 ( FCB 1040)

G. J. Alanís 345 (FCB, 2485)

C. E. Landaw s. n. ()TESM 2091) (FCB 1707)

0

Verbena canescens H. B. K.

G. J. Alanís 172, 189 ( FCB 2487, 2486)

Verbena ca:nescens var. roemeriana

Clematis pilcheri Torr. and Gray

( Scheele) Perry

RanW1culus W1cinatus D. Don

16041M (FCB 102)

J. 'f. Paintef, W. D. Luca&amp; and F. A. Barkley
14276 (FCB 103)
Ve rbena ciliata Benth.

G. J. Alanís 124, 278, 258 (FCB 2492, 2491, 2490)
J. L. Guliérrez LobaJo~· 144 (1'CB 1353)

Rubiales

se han reportado C'ómo presentes e n la Sierra
Madre, .mas !lº se tuvo oportunidad de ve:
ejemplares.

1277, 1606)
Chiococca pachyphylla Wemham

.

•

'

J. Marroquin 728, 915, 952, 1370, 1267, 121 8 (FCB
2676, !256; 1440, 1629, 1628", 1627 y 2659)

Ga!ium microphyllurn Gray

J. Marroquín 561, 732 (FCB 1624)

Galium pilosum Ait.

J. Marroquín 1092 (FCB)

Galium virgatum Nutl.

(TEX 60614 y 60615)

Berberidales
Berb eridaceae
Mahonia chochoco Fedde

An 6nimo (FCB 1205)

Mahonia gracilis (Hartw.) Fedde

J. Marroquio 934, 1212, 1689, 1690, 1680 &lt;FCB

J. Marroquin s.

J. Ma'rroquín (FCB 591)

Hedyotis sp
Bandia laetevirens Stand!.

Spermacoce lenuior (L.) Lam.

n . (FCB 1777)

2795)

J. Marroquin 1098 (FCB)

C. G. Pringle 13715 (TEX 181831l

J. Marroquin 498, 593, 755, 1444 (FCB 2722, 1026,

J. Crutchlield and M.C. Johnston 5166 (TEX

1245)
Richardia scabra SI. Hil.

J. Marroquin 1168 (FCB exs.)
Ch. M. Rowell and F. A. Barkley 7169 A y B

J. Marroqu!n 502, 709, 1207, 1247 (FCB 2112,
4

J. Marroquín 325 (FCB exs.)

Banunculus geoides y Ranunculus peliolaris

Thalictrum ali. wrighlii

Rubiaceae
Bouv&lt;rrdia ternifolia (Cav.) Schlecht.

J. Marroquln 1477, H39 (FCB 2708, 2709)
A. Garza Hdez. s. n . (FCB ~7?6)

J. C. Johnson and F. A. Baridey

177655)

M. G . Marllnez 149 (FCB l3r6)

C . H. Mueller and M. T. Mue ller (TEX 60700)

G. J. Alanís 104, 21 7 (FCB 1473, 2460, 2461)

B. C. Tharp 1834 (TEX 60701)

G. J. J'lanls 101, 10S (FCB 1482, 2459)

C. H. Muellor and M. T. Mueller 35 (TEX 60704)

Caprifoliaceae

R. Ford Smith M454 (TEX 210887)

Sambucus mexicana Pres!.

Ch M. Rowell and F. A. Bcrkley 16M618 (TEX
139426)

Mahonia lrifoliolata (Moric.) Fe dde

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1742)
G. Alanis s. n . (FCB 1254 y 1275)

R. Ford Smith M 233 (TEX 218192)
Symphoricarpus microphyllus H. B. K.

C. H. Mueller and M. T. Mueller 103 (TEX 139567)
C. H . Mueller and M. T. Mueller colectaron también Symphoricarpus rotundilolius A . Gray en
la Sierra Madre a la altura de Galeana, ~ uevo
León. (TEX 139566)

SS

R. Ford Smith M497 (TEX 208888)
Menispermaceae
Cocculus carolinus (L.) D C

J. Marroqu!n 758

y 1453 (FCB 2723, 1436 y 1437)

Sabiaceae
Me liosma alba (Sch)echl.) Walp.

P. Rojas 2605 (FCB 2157 y 1142)

�Aristolochiales

Chenopoc!iales

Aristolochiaceae

Petiveriaceae

Aristolochia brevipes Benth.

C. G. Pringle 13804 (TEX 181646)

Bivina hu.milis L.

J. Marroquin

Piperales

512, 599 y lIOS

R. Garcia s. n. (FCB 1368)

Piperaceae

D. E. Rodriguez s. n. (FC'B 2801)

Peperomia sp

J. Marroqu.in 1305, 1336 (FCB exs.J

O E. Lara s. n. (FCB 2804)

Papaverales (Rhoedales)

G. Alanis 164 (FCB 2377 y 2103)

Papavera ceae

Phytolaccaceae

Argemone mexicana L.

G . Alanís 314 (FCB 2382)

Phytolacca americana L.

H. Sánchez 259 (FCB 2788)

Varios colectores (FCB 1687)
A,gemOJ}e ochroleuca ~weet.

A. Hdez. Corzo (FCB 303 y 287)

Bocconia latisepala S. Wats.

J. Marroqu!n 116
H. Sónchez (FCB 1393, 1394 y 1395)

Brassicales (Cruciales)

J. Marroquín 505 (FCB 1853)
A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1163)

Chenopodiaceae
Chenopodium ambrosioides L.

A. Hdez. Corzo s ..n (FCB 666)

Chenopodium berlanclieri M oq,

G. Alanis 273 (FCB 2496)
G. Alanls 312 (FCB 2497)

Cruciferae

Cardamine aurlculata Wats

J. Marroqu!n

Eruca sativa Lam.

G. Alanís 246 (FCB 2405)

1361 ('!'EX)

J. T. Painter, W. D. Lucas and F. A. Barkle y
14291 (FCB 554)

Lepidium virginicum L.

Amaranthaceae
Amaranthus crassipies Schl.

G. Alanls 224, 234 (FCB 2493)

Amamthus retrofelxus L.

(FCB 2495)

Amarantbus spinosus L.

G . Alanis 225 (FCB 2494)

A. Hdez. Corzo s. n . (FCB 226, 638, 641, 642,
635, 636, 484)

G. Alanls 263, 212, 270 (FCJ3 2408, ?.407 y 2406}
Lesquerella polycantha Schlecht.

J. T.

Painier, W. D. Lucas and F. A. Bari:ley

14243 ( FCB 485 J

Lythrales
Lythraceae
Cupbea cyanea D. C.

J. Marroq'lín

Caryophyllales

1367, 1382 (FCB 2653, 2652, 2654,

2662)
Alsinaceae

Heimia salicilolia (H. B. K.) Llnk. and Ott.

Stellaria cuspidata Willd.

J. L. Guliérrez s. n. (FCB 13il)
J. Marroquin 647, 526, 557 (FCB

F. A. Barkley and J. C. Johnson l 6088 M (FCB
564)

J. Marroquín
Stellaria media (L.) Cyralle

490, 875 (FCB 2791, 1614)

G . Alanls 265, 289 (FCB 2385 y 2386)

Po.t:,tulacaceae

Talinum p anicul.atum (Jacq.J Gaertn.

J. Marroqu!n

1246, 1599)

A. Hde z. Corzo s. n. (FCB 1612)

1001 (FCB 1785)

G. Alanls "· n. (FCB 1782)

Onagraceae
Gaura parviflora Dougl.

A. Hdez. Corzo s . n . (FCB 295, 296, 294)

Lud wigia pa!uslris (L.) El!.

A. Hdez. Corzo, M. Maldonado K. y Fred A.

Oenolbera kunthiana (Spach.J Munz

G. Alanis 296, 211 , 237 (FCB 2441, 2440)

Barkley 14586 (FCB 1739 y 1738)

Polygonales
Polygonaceae
Polygonwn persicarioides H. B. K.

A. Hd ez. Corzo §- n. (FCB 1638, 1639, 272, 917,

Oenotbera rosea Ait.

G . Alanis 215 (FCB 2443)

A. Hdez. Corzo s. n . (FCB 289, 290)

919, 256, 252, 918)

Polygonum persicaria L.

G . Alanls s. n. (FCB 1783)

Oenotbera speciosa Nult.

G . Alanís 299 1FCB 2442)

A. Hdez Corzo s . n. (FCB 1060, 1043, 1044, 1091,
2S2)

Nyctaginaceae

Cyphome ris gypsophiloides
(Mari. and Gal). Stancll.

Gentianales
Ba:rton H. Wamock and
Fred A. Barkl.e'y 14871 (FCB 1230)

58

Gentinaceae
Centaurium calycosum (Buckley) Fern.

J. Domínguez 29 (FCBJ

59

�L. lrby Davis s. n . (TEX 172680)

Primulales

F. W. Gould and

Primulaceae
Anagallis arvensis L.

J. Marroquln 1441 (FCB 2670}
G. Alanls 277, 290 (FCB 2383, 1358 y 1352)

J. C. Johnson and F. A. Barkley 16135 M (TEX

J. Marroquln Jl46 (FCB)

Samolus parvillorus Ralinesque

117670)

Plumbaginales
Plumba ginaceae

J. Marroquin 645

Plum.bago sp

J. Ortega 6348 (TEX 117668)

G. L. Webster and D. Preslon 2882 (TEX 117669)

y 907 (FCB)

Nama jamaicense L.

F. A. Barkley 14565 A (TEX 117671)
G. Alanls 219 (FCB 2395)

Phacelia bipinnatilida L.

M. Martinez 106

Borraginales

Boraginaceae

Plantaginales
Plantaginaceae
Plantago sp

Geraniales
Geraniaceae
Geranium ali carolinianum

H. Sánchez s. n. (FCB)

Cy;,oglosswn virginianum L.

F. Jiménez s. n. (FCB)

Lithospermum angustifolium Michl!:.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 540, 541 )

Lithospermum incisum Lehm

A. Hdez. Corzo s. n .

Macromería barbigera Johnst.

J. Marroquln 923 (FCB 1258, 1299 y 1297)

Macromeda viridillora D C

J. Marroquín (FCB e xs.)

Myosotis crll. palustris (L.) Lam.

J. Marroquln 896 (FCB 1787 y 1788)

Heliolropiaceae

Oxiladaceae

Oxalis angustifolia H. B. K.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 578)

Oxalis slricta L.

G. Alanls 261 (FCB 2378)

Heliotropium angustifolium Torr,

A. Hdez. Corzo, Ch. M. Rowell and F. A. Bark:ey
l 6M524 (TEX 119355)
J. C. Johnson and F. A. Barkley 16040M (TEX

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 5ll )

119356)

J. Marroquln 1479 (FCB 2700, 2697)

Polemoniales

Cutberto L. Femóndez and F. A. Barkley 14492A

Polemoniaceae

TEX 119358)

Gilia incisa Benlh .

Loeselia coerulea (Cav.) Don

A. Garza Hdez. s. n. (FCB 2737)

H. Le Sueur 390 (TEX 119348)

G . Alanls 340 (FCB 2389)

G. L. Webster y E. Aguirre Pequeño 2900 (TEX
119349)

A. Hdez. Corzo, J. A. Honey Bouquet and F. A.

Labiatae

Barkley 44M (FCB ll72, 1170, íllZ)
A. Hdez. Corzo y F. A. Barkley 44M823

(TEX

137751)

Hydrophyllaceae
Hydrophyllwn sp

J. Marroquln lll0 (FCB)

Hydroleaceae
Nama biflorum Choisy

J. Ma,roquln 943, 523, 1456 (FCB 2789, 2793, 2782,
1866)

Hedeoma dtummondii Benth

J. Marroquln s. n. y varios colec tores (.FCB)

Hedeoma palmeri Hemsl.

J. .Marroquin 1311 y 1332 (PCB

Marrubium vulgare L.
Micromeria xalapensis Benth.

Barkley and Smith 17Ml63 (TEX 124508)

Monarda citreodora Cerv.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 552)

Salvia azurea Mich. spp. mexicana

C. H. Mueller and M. T. Mueller 1335 (TEX 125699)

Salvia coccinea L.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1724)

R Fmd Smith M44 {TEX 209651)

G. Alanls 128, 136 (FCB 2482, 2481)

W. M. Thompson 286 (TEX 167193)

J. Marroqu!n 905 (FCB 1780)

F. A. Barkley 16M381 (TEX 135030)

Salvia pinguifolia Woot. y Stand!.

Ch. A. Lind, Ch. M. Rowelt and

Salvia regla Cav.

H. Sánchez 766 (FCB 2819)

R. Ford Smith M403 (TEX 208955)

F . A. Barkley 16M578 (TEX 135029)

60

y TEX)

J. Marroquin 332 y 1191 (FCB)

C. H. Mueller and M. T. Mueller 147 (TEX 126267)

F. A. Barkley, G. L. Webster and

Salvia roemeñana &amp;.:he ele

J. Marroquin 358 {FCB 1867)

Ch. M. Rowell 7138 ( TEX 170474)

Scutellaña sp

J. Marroquln 1455
61

�Stachys agraria Cham. Schl.

G. Alanls 295, 220 (FCB 2480 y 2479)

Physalis wrightii Gray

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 194)

Teucrium cubense Jacq.

G. Alanís 125 (FCB 2483)

Solanum elaeagnjfolium L.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1233, 207)

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 269)

G. Alanls 165 (FCB 2500)

J.

Solanum helerodoxum Dun.

H. Sánchez 793 (FCB 2832)

Solanum nigrum L.

G. Alanls 264 (FCB 2502)

Solanum roslratzum Dun.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 205)

Marroquln 503 y 866 (FCB 1457, 1479)

A. Hdez. Corzo,

J. A. Honey Bouquet and

J. Francisco Longo,ia s. n. (FCB 1334)

F. A. Barkley 44M (FCB 504, 255)
Saxilragales
Crassulaceae

Carlos Diaz Luna s. n. (FCB 2083)

Solanum verhascüolium L.

Sedum slenopetalum Pursh.

I. Marroquin 331 (FCB 1147, 1149)

H. Simchez 620 (FCB 2827)

Saxifragaceae

G. Alanis s. n. (FCB 1370. 1376)

Heuchera m exicana Klot?.Scb

J.

Marroquln 892, 998 ,!014 (FCB 1747 y 1301)

H. Sánchéz 624 (FCB 28?.5)

J. Marroquín 651 y 737 (FCB)
Convolvulaceae

J. Marroqufn 752

Dichondra argentea Willd.

Ammiales
Umbe_!liferae

Dichondra repens Forst and Forst

J. Marroquín 569 (FCB 1623)

Evolvulus alsinoides L.

J. C. Johnson and F A. Barkley 16054M (FCB 448}

Apium graveolens L.

J. Marroquln 888 (FCB 1871 y 1872)

Apium leplophyllum (Pers.) F. Muell

G. Alan!s 303, 313 (FCB 2390 y 2391)

Eryngium gramineum Delar

J. Marroquin 1688 (Et.CB y FCBJ

lpomoea nil (L.) Roth.

G. Alanis 206 (FCB 2466)

J. Marroquln 1685, ·169} -(f'"éB)

lpomoea parasitica Don

A. Hdez. Corzo s . n. (FCB 446, 447 y 683)

Sanicula mexicana -

S-anicula liberta

Jpomoea purpurea (L.) Roth. var

Hydrocotyledaceae
Hydrocolyle sp¡:

J. Marroquln 716 (ENCB y FCB)

G. Alanis 294 (FGB 2468)

diversifolia (Llnd.) O'Donell

Varios colectores

Cuscutaceae
Solanales

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1223)

Cuscuta sp

So!OI&gt;aceae

Personales

(Scrophulariales)

Bouchetia anomala Brill. and Rusby

J Marroquín 1339

Brachistus pringlei S. Wajs

J. Marroqu!n ll38 (TEX y FCB)

Bacopa procumbens (Mili.) Greerun.

Capsicum annum L. var. baccalum (L.) Kt2e.

J. Manoquln

Leucophyllurn frutescens

Dalura meleloides D. C.

H. Sánchez 791 (FCB 2834)

Nicotiana glauca Graham

H. Sánchez 787 (FCB 2833)

J. L. Gutiérrez L. s. n. (FCB)

A. Assef s. n. (FCB 1347)

Maurandia barclaina Lind!.

A. Hdez. Corzo s . n. (FCB 1765. 1766 y 1161)

Veronica sp

J. Marroquln (FCB exs.)

(TI:X y FCB)

y varios colectores (FCBJ

A. Hdez. Corzo,

J. A.

Jfoney Bouquet and F. A.

Scrophulariaceae
C. H. Mueller y M. T. Mueller 317 (TEX 131918)

G. Alanís s. n. (FCB 1354)

(Berl.) l. M. Johnston

Or;ibanchaceae

Barkley 44M800 (FCB 198)
J. L. Gutiérrez 132 (FCB 1308)
Nierembergia viscoscx Torr.

J. Marroquin 9-11 (fCB 1257)

Conopholis mexicana Gray

R. Ford Smith M66 (TEX 209661)
A. Hdez. Corzo s. n. (TEX 133975 y 133978)
Marroqufn 665 (FCB)

Orobanche sp

H. Sánchez 770 (FCB 2841, 2818)

R. Ford Smith MlZS (TEX 209840)

J. C. Johnson and F. A. Barkley 16057M (FCB 208)
Petunia sp

J. Marroquín 713 (ENCB y FCB)

Physalis angulata L.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 210, 212, 223, 222,

J. L. Gutiérrez s . n. (FCB)
Acanthaceae
B. H . Warnock and F. A. Barkley 14884M (FCB

Carlowrightia parvilolia T. S. Brandeg

496)

220)

Physalis hederaefolia Gray

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 191, 193, 192)

Physalis ixocarpa Brol.

G. Alanls 2?.2 (FGB 2501)

Physalis viscosa L.

G . Alanls 109 (FCB 2499)

J. Marroquín 556 (FCB 1403)
Dyschoriste decumbens

(A.

F. A. Barkley 14512 B ond

Gray) Kuntze

Cutberto L. Femández (FCB 1714)

63

�Jacobinia spicigera (Schlecht.) L. H. Bailey

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 497)

J. MCTroquln 640 (FCB)

Rue llia corzoi Tharp and Barkley

J. A. H. Bouquet and F. A. Bar-

Conochinium integrifolium (A. Gray) Small

A. Hdez. Corzo,

Dyssodia acerosa D C

A. Hdez. Corzo s. n . (FCB 1114)

J. Marroquln 1162 (FCB)

kley 44M831 (FCB 417)

Siphonoglossa pilos ella (Nees) Torr.

A. Hdez.. Corzo s. n . (FCB 1775, 1774 y 603)

J. Marroquln 326 (FCB 1120)

Tetramerium bispidum Nees

J. C. Johnson and F. A. Barkley 16011M (FCB

varios colectores (l.T.E.S.M. 485)

500), G. Alanís s. n. (FCB 1781)
Caxrpanu!ales
Lobeliaceae
Lobelia cardinales spp. graminea (Lam.)

J. MCTroquln 551, 568, 1308, 531, 1300, 1377 (FCB

McVaugh.

2664, 2663, 2665, 1242, 1273 y 1681)
G. Alanls s. n. (FCB 2119, 2336)

Lobelia divaricata Hook et Arn.

G. Alanls 268 (FCB 2381)

J. Marroquín 1157 y 1664 (FCB)

Dyssodia sp

F. A . Barkley 14833 (FCB)

Dyssodia greggü (Gray) Robinson
Dyssodia micropoides (DC) Loes

J. Marroquln 664 (FCB 2309)

Dyssodia pentachaela (DC) Robinson

J. Marroquln 1009 (FCB 2311)

Erigeron canadensis L.

G . Alanls 123 (FCB 2420)

Eupatorium azureum D C

J. Marroquin 1023 (FCB 2308)

Eupatoriwn peliolare D C

J. Marroquln 1347 (FCB y TEX)

Eupatorium pycnocephalwn Less.

l. Reyna s . n . (FCB 2331 l

Eupatorium viburnoides D. C.

H. Sánchez 623 (FCB 2824)

J. Marroquln 1088 y 1074 (FCB)
Asterales ( Compositae)

A. Hdez. Corzo, J. A. Honey

Flaveria repanda Lag.
Ambrosiaceae

Bouquet and F. A. Barkley 44M832 (FCB 361)

Ambrosia artemisiaelolia L .

A. Hdez. Corzo,

J. A. Honey

Bouquet and F. A. Barkley (FCB 1108)
Franseria conle rtiflora (DC) Ryclb.

G. Alanls 239 (FCB 2430)

Franseria tenuilolia Gray

A. Hdez. Corzo s. n . (FCB 1641)

Xanthium s accharatum Wall

G . Alanís 248 (FCB 2419)

Flores lina pedata Cass.

A. Hdez. Corzo s . n. (FCB 424)

Floreslina tripteris D C

G. Alanls 187 (FCB 2423)

Gaillardia mexicana Gray

A. Hcez. Corzo s. n. (FCB 358)

C. H. Muelle r and M. T. Mueller 246 (TEX 157765
C. H. l.iue!ler 2050 (TEX 157764)
A H.dez. Corzo 24 1TEX 157763)

Carduaceae
Achillea sp

; . Marroquln i!SCJ (FGB)

H. Sánchez s. n . (FCB 1053)

Aster laevis L.

J. Marroquln 1658 (FCB)

Gochnalia hypoleuca (DC') Gray

A. Hdez. Corzo s. n . (FCB illS, 1859)

H. Hdez. Corzo, J. A. Honey

Grindelia inuloides Greenm.

Carlos Dlaz Luna s. n . (FCB 2861)
A. Hdez. Corzo (FCB 1160)

Bouquet and F. A. Bark.ley 44M830 (FCB 359 y
Gutierrezia eriocarpa Gray

A. Hdez. Corzo s. n . (FCB 626, 624 y 625)

J. Marroquln 689 (FCB 1776)

Gutierrezia mexicana Gray

A. Hdez. Corzo s . n. (FCB 493)

J. Marroquln 666 (FCB 2283, 2291)

Gutierrezia spbaerocephala Gray

A. Hde z. Corzo s. n . (FCB 1430)

J. Marroquln 1452, 1111 (FCB 2724)

1444)

Baccharis glutinosa Pers.
Baccharis neglectci Britt.

Gymnosperma corymhosa D C

A. Hdez. Corzo s . "· (FCB 1592, 367)

G. Alanls 234, 272 (FCB 2432, 2433)

G. Alanls 173 (FCB 2431)

). Marroquín 705 (FCB 1726)

Gymnosperma glulinosum Less.

H. Sánchez y J. Castillo s. n. (FCB 394)

A. Hdez. Corzo, J. A. Honey

Haplopappus spinulos us (Pursh) D

Bouquet and F. A..Bark.ley (FCB 1730)

Helenium spp

J. Marroquln 1011 (FCE 2296)
J. Marroquln 1154 (FCB)

J. Marroquín 1292 (FCB exs.)

G. Alan!s s. n. (FCB)

Calea sp

J. Marroquín 1371

Helianthus annus L.

J. Marroquln 1161 (FCB)

Calyptocarpus vialis Less.

G . Alanis 190 (FCB 2424)

Bidens pilosa L.

Brickellia laciniala Gray

Brickellia veronicae folia

A. Hdez. Corzo s . n. (FCB 410)

J. Marroquln 1112 (FCBJ

Heterotheca latifolia Buckley

J. Marroquín 1301 (TEX

Centaurea ame ricana Nutt.

G . Alanls 338 (FCB 2439, 1366)

Helerotheca subaxillaris (Lam.)

J. Marroquln 560, 1031, 1169 y 327

Chrysactinia pinnata S. Wats.

J. Manoquln 910, 1287 (FCB 2307)
64

(FCB 1124 y E.N.C .B. J

Britt. and Ruhby

65

y

FCB)

�G. Alruús H2 (FCB 2421)
Hymenoxys linearüolia (Hooker) Parker

J. Marroquín 874 (FCB 2281)

(var. telraneuris)
Osm.ia ivaefolia (L.) ' Small

F. A. Barkley 14357 (FCB 362)

Parlhenium hysterophorus L .

G. Alanis s. n. (FCB 1378)
H. Sánchez 773 (FCB)

Cichoriaceae
Pinaropappus roseus Less.

Varios colectores (FCB)

Sonchus oleraceus L.

G. Alams 227 y 226 (FCB 2428, 2429)

Taraxacum officinale L.

J. Marroquín (FCB)

Commelinales
Commelinaceae

H. Sánchez 792 (FCB 2829)

Esta familia tiene varios representantes en la flora de Nuevo León; sin embargc, el material co•

G. Alanis· 245 (FCB 2426)

leclado es pobre y no identificado.

G. Alanís 195 (FCB 2427)

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 628, 415 y 627)
Parthenium lyratum Gray

Julieta Pérez s. n. (PCB)

Pectis poslrata Cav.

G. Alanís 231 (FCB 2418)

Plucbea odorata Nut

Oiga Elena Lata s. n. (FCB)

Porophyllum scoparlum Gray

H. Sánchez y J. Marroquln s. n. (FCB)

Pyrrbopappus mullicaulis D C

J. Marroquín 953 (FCB 2289)

Psilostropbe tagelinae (Nutt.) Britt and Br.

J. Painter, W. D. Lucas

y F. A . Barkley 14286

(FCB 364)
Ratibida columncris (Sims.) D. Don

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1097, 1100)

Senecio sanguisorbae D C

J. Marroquín 854 (FCB 1342)
J. Marroquín 893 (FCB 1300)
Feo. Lonqoria s. n. (FCB 1377)
H. Sánchez 617 (FCB 2813, 2823)

Simsia calva (Engelm and Gray) Engehn.

Marroquín 1008 (FCB 2300, 2302)

Bromeliales
BroJDeliaceae

Hechtia glomerala Zucc.

H. Sánchez s. n.

Tillandsia recurvata L.

J. Marroquln s. n. y varios colectores

(FCB)

(sobre diversos arbustos)
A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1443, ll04)

Tillandsia usneoides L.
Liliales
Pontederiaceae
Heteranthera gramínea (Mich.) Vahl.

J. Marroquln 1502 (FCB 2702, 2718, 2719, 2720,
2721)

Smilaceae
Smilax bona -

J. Marroquín 501 (FCB e:,¡s.)

nox L.

H. Sónchez s. n. (i'CB eJ&lt;S.)

Smilax hispida Muhl.

Arales
Araceae

Solidago sempervirens

G. Alanís s; n. (FCB 2330)

Arisaema dracc,ntium (L .) Schott.

J. Marroquin 902 (FCB 1287 y 1253)

Stevia berlandieri A. Gray

J. Marroquin 513 (FCB 2332)

Arisaema tryphyllwn L.

H. Sánchez s n. (FCB exs.)

Tetragonolheca texana Engelm. and Gtay

Marroquín 1095 y 1102 (FCB)

Tetranouris linearifolia (Hook.) Greer,e

G. Alanls 244 (ENCB)

Vemonia liatroides- D C

J. Marroquín 721 y 547 (FCB 2299, 2292 y TE){)

Wedelia sp

Marroquín (FCB)

Wyetbia mexicana S. Watson

J. Marroquin 579 y 857 (FCB 23-19, 2'326, 2325)

Xantboeephalum glulinosum (Spreng) Shinner

H. Sánchez 789 (FCB 2835)

(var gymnosperma)

J. Marroquin 686 y 689

Xantbocephalum sarothrae?

J Marroquln 735

Xantbocephalum sphaerocephala Gray

A

Hdez. Corzo s. n . (FCB)

var gutierrezia)

Typbales
Typhaceae
F.

Typha sp (T. angustifolia?)

J. Garcia Badillo s.

n. (FCB exs.)

Amcrryllidales
Alliaceac

J. Marroquin 481 (FCB 1289 y 1302)

Allium kunthii G. Don

Amaryllidaceae

H. Sánchez y varios colectores s. n. (FCB exs.l

Zephyrantbes longilolia l{emsl.
Aq-::rvales
Agavaceae

Ximenezia encelioides Cav.

A. Hdez. Corzo, J. A. N. Bouquet and

Agave bracteosa W atson (fig. 12)

F. A. B::rrkley 44MSil4 (FCB 364)

Agave leche guilla Torr,

H. Sánchez 783 (FCB 2840)

Zexmenia hispida Gray

G. Alanls 148 (FCB 2425)

Agave victoria -

G. Alan!s y J. Marroquín s. n.

J Marroquín 10i2 {FCB · 2297)
J L. Gutiérrez s. n. (FCB)

66

G. ©. Ptinale 2528 (MEX-U 3228)

-

reginae More

Dracaenaceaa

H. Sánchez s. n.

Hesperaloe funifera (Koch )Trel.

f,7

�Dasylirion berlanclieri S.

Wcns.

Dasylirion texanum Scbeele

H. Sánchez s. n.

Sorghum halepense (L.) Pers.

G. Alanis 249, 210 (FCB 2412, 2411)

H. Sánchez s. n.

Stipa leucotricha Trin. crnd Rupr.

J. Marroquin 1844 (FCB)

Arecales (Palmales, Príncipes}
Palmaceae
Brahea sp

Iridales

Trichachne calilornica (Benth.) Chase

G. Alanis 154 (FCB 2417)

Tridens texana (S. Wats.) Nash.

J. Marroquin 1369 (FCB 2651 )

Uniola latifolia Michx.

P. Rojas 1844 (FCB 988)

HELECHOS

Iridaceae
Filicales

Sisyrincbium angustilolium Mili.

J. Marroquín 1071, 1158, 1450 (FCB exs.)

Polypodiaceae

A. Hdez. Corzo s. n . (FCB 286)

Acliantum capillus-veneris L.
Orchidales

P. Rojas-M. 2595 (FCB 2178)

Orchidaceae

P. Rojas 2596 (FCB 2176)

Adiantum poiretil Wckstr.

Corallorhiza wisteriana Conrad

J. Marroquin 491 y 897 (FCB 1118, 1295 y 1143)

Epipactis gigantea Dougl. ex Hook

J. Marroquin ll48 (FCB)

Cyperales

Cheilanthes aemula Maxon

P. Rojas 2592 (FCB 2175)

Cheilanthes alabamensis (Buckl.) Kuntze

P. Rojas 2582 y 2591 (FCB 2171 y 2174)
P. Rojas 2589 (FCB 2183)

Che ilanthes leucopoda Link.

Cyperaceae

Cheilanthes microphylla (Sw.) Swartz

P. Rojas 2584 y 2590 (FCB 2182 y 2181)

Carex aíi. planostac hys Kunze

J. Marroquln 1348 (FCB y TEJ{)

Cheilanthes tomentos a Link.

P. Rojas 2602 (FCB 2179)

Cype rus spp

J. Ma.-roquin y G. Alanis s. n.

l.lavea cordilolia Lag.

J. Marroquín 601, 488, 7'1S y 1679 (FCB 2212,

Eleocharis spp

J. Marroquín y G. Alanis s. n.

Scirpus olneyi Gray

2213 y 2217)

1. W. Knobloch 1968 (FCB 2205)

A. J-ic!ez. Corzo s. n. (FCB 1!65)

Poales (Grcrminales)

Notholaena canelida (Mari. et Gal.) Hook

P. Rojas 2588 (FCB 2173)

Phanerophlebia umbonata Underw.

P. Rojas 2581 (FCB 2206)

Gramineae

Fred A. Bcrrkley 14579 A (FCB 355)

Andropogon hirtus L.

J. C. Johnson and F. A. Barkley 16045M (FCB 5!8)

Andropogon saccharoides Swartz

P. Rojas 2040 (FCB 765)

Bouteloua curtipendula (Michx.) Torr.

J. Marroquin 630 (FCB 1856)

Bou:teloua filiformis (Fourn.) Griffiths

G . Alanis 153 (FCB 2416)

Cenchrus paucifiorus Benth.

G. Alanís 110 y 121 (FCB 2410)

Eleusina indica (L.) Gaertn.

G. J. Cano s. n. (FCB 1611, 1609)

Eragrostis filiformis Link -

E. pilosa

A. Hdez Corzo s. n. (fCB 517)

L Beauve.

Polypodium thys sanolepis
P. Rojas 2654 (FCB 2210)

A. Braun ex Klotzch

Pteridium aquilinum var. caudatwn
P. Rojas 2585 (FCB 2172)

(L.) Sadeb
Pteris cretica L.

P. Rojas 2579 (FCB 221!)

Tectaria trifoliata (L.) Cav.

P. Rojas 2600 (FCB 2209)

Tbelypteris puberula (Baker) Morton

P. Rojas 2578 (FCB 2180)

J. Marroquin 1665 (FCB)

Eragrostis lugens Nees

G. Alanis 115 (FCB 2409)

Hyparrhenia ruJa (Nees) Stop!

J. Marroquín 1366 (TEXJ

Muhlenbe rgia sp

J. Marroquín 1133

Oplismenus setarius (Lam.) Roem and Schult.

J. Marroquín 552 (FCB)

Rhynche lytnun roseum (Nees) Stapl. and Hubb

E. Lara s. n. (FCB B2805)

J. Marroquin 604 (FCB 2215)
J. Marroquin 602 y 660 (FCB 2214 y 2216)
Schizaeaceae

G. Alanis 197, 181 (FCB 2415, 2414, 1250, 1274)

J. Marroquin !442 !FCB 2669)

Anemia adiantifolia Swcrrtz

P. Rojas 2598 (FCB 2208)

Setaria lutescens (Weigel) Hubb.

P. Rojas 2039 (FCB 798)

AnoJJ'.ia mexicana K!otzsch

P. Rojas 2594 (FCB 2207)

SEtaria ma crostachya H. B. K.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1622)

Anemia phyllitidis Swarlz

J. Marroquin 577 (FCB 1600)

68

69

�CONIFERAS

101

O,niferales
Taxodiaceae
Taxodium mucronatum Ten.

O. E. Lora s. n. (FCB 2803)
A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 656)
Varios colectores (FCB exs.)

Nota. El área de pinos no ha sido considerada en este trabajo.

l

25

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Escala
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+

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Ma!roquín-Narváez
"Alibi ... alibi ... alicunde"

j

1

J!Je-·he-°6

BIBLIO • FONDO
SALTILLO

·,

\

100

99

Fig. l. ESTADO DE NUEVO LEON. El achurado vertical corresponde a !a Sierra
Medre Oriental; el achmado oblicuo al área sobre la cual se aportan
datos botánicos (muy esquemáticos) Preparación G. J. Cano y J. A.
Jiménez., según J. Marroquin.

71

�l
.

2.

VEGETACION DE PARAMOS
DE ALTURA

BOSQUE
PERENNE
ACICULIFOLIO

8.
o

Esca\~ en
10

K,ms.

~o

ZONAS
Y

30

Fig. 2. CROQUIS HIDROGRAFICO de la región montañosa al Sur inme~ato ~e Monte:
rrey. Se anotan los principales cañones que se sobrepon~? a la direc~6~ de I~
corrientes. Las siete principales localidades (excepto la Mesa de Chipmque )
que se mencionan en el trabajo Cll)arecen en el croquis. Toda el área corresponde a la subcuenca del Río San Juan (~uenc~ ~aja del Rio Bravo). La
escala es aproximada (según ) . Marroqum). Dibu¡ó Isauro Domingue,:.

72

SEMIARIDAS
ARIDAS

Relaciones de los tipos de vegetación de monta ña al sur de Monterrey, N. L. ( la terminología es la em pleada por Rojas M., 1965 ).
Fig. 3. EXPLICACION DE LA FIGURA.-Se anotan ocho tipos de vegetación que existen en la región moc.tañosa nuevoleonesa .. de los cuales e) ( l) se reduce a
la cima del pico ..El ?otosíf', estudiado ampliamente por Beaman y Andresen
(1966). El (2) es el tipo de vegetación de bosque de pinos, no abordado ren
este trabajo. Loe tipos (6) y (7) sirven de base al presei,te artículo, Las
flechas rellenas revelan conexiones y franjas ecotonales a veces diJíciles de
definir en la práctica. E,, cambio los tipos de vegetación í~). (4), (5) y (8)
se eX!)onen como vía de referencia Para mostrar posibles ..relaciones ecológicas" que hay entre ellos. Las líneas sin flecha indican que eventualmente
eses tipos de vegetación pueden con9ctarse. El tipo (4) corresponde a vegetación dP riscos y paredes muy accidentadas. inaccesibles casi siempre. El
tipo (6) es el de nogal-álamo-encino-olmo. El tipo (8) se presenta en los
lomeríos, del lado xeroütico de la montaña. Las 'áreas más húmedas están
ocupadas pot el tipo (6). en los cañones a lo largo de las corrientes.
Preparó ). Marroquin: dibuja:ron l. Domínguez y G. J. Cano.

73

�LEYENDA ( Serie de dalos meteorológicos de 1944-53, excepto Allende, N.L. )
CLIMOGRAMAS d e:
Villa Juárez, N. L .

Monterrey, N. L.
36

Allende, N.L. · · ·· · ·· · · ·· · · ········
Galeana, N.L.

~:;_:::&gt;a

32
/

30

/

,/
/

-7

8

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•::, .. •º"• •..,, u~ ~--,_..~ .

28

o

6

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__,

...·

.. -··~·

Fig. 5. MatorraJ submontano o malc.rral alto sub!):&gt;rg!l.nifolio en declives del "Cañón
de Meleros". Predodinan Acacia spp. HelJietha parvilolia, Cordia boissieri y
Celtis spinosa vcu. pallida

.-··
-~!,-····

..-····

10

o

10

29

30

~o

~

so

60

PRECIPITACION

10
EN

so

90

,oo

110

120

130

1-40

mm

Fig. 4, Climogr&lt;lmas de referencia, según J. Manoquín. Dibujó Guadalupe Jerónimo Cano,

Fig. 6, Arisaema dracontium del Coñón de "El Diente" en lugares protegidos.

74

75

�±

Fig. 7. Vegetación del cañón de Meleros
3 Km. al SE de ..La Huasleca"', Santa
Catarina, N. L. Domina el matorral alto subperennilolio.
Fig. S. Hellietha parvilolia "bareta", creciendo
en áreas sobtepastoreadas por caprinos;
al pie del mbusto un ejemplar de ..gua•

yacán.. Porlieria angustilalia Cañón de
Mele ros, Santa Catarina, N. L.

Fig. 8. Hamatocactus hamatacant.hus en áreas pedregosas del
.. Cañón de Meleros"'. Municipio de Santa Catarina. N. L,

76

Fig, 10. Porlieria anguslilolia "guayacáD"' en suelos pedregosos, Ca•
iión de Meleros, S&lt;1Dta Catarina, N. t.

77

�Fig. 11. Parte de la Sierra Madre Oriental con el aspecto accidentado típico. El
bosque de encinos ocupa las faldas mientras el bosque medicmo subcaduci•
folio se pres enta a lo largo de las corientes.

Fig. 12. Éjemplcn de herbario de Agave bracteosa.

78

79

�F E

3

uh ¡::: .• 20a

4 2o. p ..
4 60 p.
6 2o. p.
6 3er. p.,
6 pult. p
7 3er. p.
8 60. p
8 fo. p .
9 So p.
14
19

ERRATAS

DICE

DEBE DECIR

John Ford Smith

Bacconia
hebóceo
Heliota
Asclopias símiles
Polanisa
Tricbachne isularis

Robert Ford Smith
corresponden
Amaryllidaceae
exuberante
( mesquile"J
neoleonesa
con Carya,
Bosque escler6filo
Uognadia
Rbus
Bocconia
1,erbóceo
Helietto
Asclepias similis
Polanisia
Trichaehne insuJOTÜ

coriente

corriente

Tbelyptoris
Aniscantbus
Rzedowslci ( 1966: l 968)

Tbclypteris
Anisacantbus
Rzedowslti (1966:198)

mismo

misma

John Ford Smith
indicadores
Ccnhosema virgianu.m
Merw, mieropbilla
A Gray (Fig. 8)
Wats E. Aguirre Pequeño
6 Croton s uaveoleus
Comus llorida spp urbiniana
Lanlanct macropedct
Amamthus retrofebcus
Oxiladoceae
Salvia azure a Mich. spp mexicana
Lobelia cardinalis spp graminea
( vm telraneuria)
( var gymnosperma)
( ver gutierrezia}
Predodinan
Helliotha parrifolia
Hellietha parrifolia
"bareta"
d e las corientes

Robert Ford Smith
indicators
Controsema virginianum
M'&gt;r.is micropbylla
(Fig 8)
E. Aguirre Pequeño
6 Croton suaveoleas
Comus 0orida ssp urbiniana
Lantano macropoda
Amcrrantbus retroOexus
Oxalic!aceae
Salvia a,rurea Mich ssp mexicana
Lobelia cardinalis ssp graminea
( Ver Tetraneuria)
(Ver Gymnosperma)
(Ver Gutierrezia)
Predominan
Helietta parrifolia
Helietta parvi.folia
'barreta"
de las corrientes

PAG.
1 ler. ¡::, 6a. l.
2 2o. ¡::., 6a. 1

D E

coresponden

l.

8a 1
2a

So.

So l.
la. 1
6a. l.
la y 3a. l.

?:}

29
31 ler p., 4a. 1
32 ler p. 13a l .

33
35 3er p., ]Oa l.
36 2o p., 6a l.
38 l er. p., 4a l.
41 pult. re!.
46 la. l.
48 pult. esp. cit .
49 2a. l.
49 4a esp.
50 apll., L
55 6a. esp.
56 2a. l.
59 6a. esp.
60 So. fam .
61 19a. l.
64 So. esp.
66 la. esp., 2a. l.
66 22a. l.
66 aplt. L
75 l. 5

77 l. 9
78 l. JI

Amarillidaceae
exhuberante
("meszqulle")
:ieolonesa
ccn Garya,
Bosques e ,cler61ilo
Ungandia
Ruhs

ABREVIATURAS:
oplt

antepenúltimo(a)

l.

linea

cit.

citada

p.

párraío

osp.

especie

pull

pcnúltimo(a)

!am

familia

.el

referencia

figura

ult.

ú;;mo(o)

�Esta publicación se terminé
de imprimir el 4 de Diciembre de 1968, en la imprenta de la Sección Editorial del D.E.U. de la
Universidad de Nuevo León, Monterrey, N. L., México, la cu a 1
constó de 300
ejemplares.

.

- -

���INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

�</text>
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                  <text>Cuadernos del instituto de investigaciones Científicas</text>
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                  <text>Publicación del Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León, publicado en la década de los sesenta. Presenta investigación y difusión científica realizada por la Universidad, así como noticias del ámbito científico internacional. Además de presentar noticias sobre las actividades académicas y científicas de las facultades y escuelas de la UNL.</text>
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                <text>Cuadernos del Instituto de Investigaciones Científicas, 1968, No 14, Diciembre 4</text>
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                <text>Publicación del Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León, publicado en la década de los sesenta. Presenta investigación y difusión científica realizada por la Universidad, así como noticias del ámbito científico internacional. Además de presentar noticias sobre las actividades académicas y científicas de las facultades y escuelas de la UNL.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�~ -.......... 1.Wfl

FONDO

UfflVERSlTAR10

�e.:rJ',k
JO!:&gt;(;[ S. : 1•• RR0QUIN

CUAD~~NOS D~l INSTITUTO D~
INV~STIGACION~S Cl~NTl~ICAS
(CUADS. INST. INVS. CIENS. UANL., MEX.)

28 DE FEBRERO DE 1972

NUM.15

17:A.-~
-~

""-r.c:..lh&lt;Mlm,4~ O ~

-'

FONDO
.,...

UNIVERSITARIO

Berberidáceas de México

I
JORGE S. MARROQUIN

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

�Berberidáceas de México

¡m

Jorge S. Marroquín*

GENERALIDADES. Con este trabajo se inicia una serie de contribuciones sobre las Berberidaceas de México. El único género existente en
la flora mexicana es Berberis L. ( sensu lato). Algunas especies son poco conocidas y se encuentran escasamente representadas en las colecciones de herbario. Es por ello que se inició un estudio monográfico sobre
estas plantas con miras a establecer la unidad taxonómica de los taxa
estudiados, glosar su distribución geográfica en México y definir, en lo
posible, sus relaciones con las especies conocidas del suroeste de los Estados Unidos y de Centroamérica.
Los mas importantes trabajos de tipo monográfico y floristico que
tratan sobre Berberis norteamericanos, y en especial mexicanos, corresponden a Fedde (1901) quien reconoce 29 especies de la flora norteamericana (agrupadas bajo el género Malwnia Nutt. reconocido por él, y excluyendo en consecuencia las especies que caen bajo EulJer"beris Spach,
a saber: Berberis vulgaris L., Berberi.s Thunbergii DC., Berberis cana-

-:---_~~

~-w--=
~.%

_f3ib4i6-

(1)

Marroquín-N arváez
BtBLIO - FONDO
SALTILLO

.,, Alibí ... alibí ... alicunde"

J

Este trabajo forma parte de la tesis doctoral "A Monographic Study of the Genus
Berberis L. in México", a presentar durante 1972 en Northeastern University de
Boston, Mass. Esta publicación se hace bajo el permiso del Comité de Graduados el~
dicha institución (the Faculty of the Department of Biology) y a la cual el autor
agradece cumplidamente su aprobación.

• Department of Biology, Northeastern University, Boston, Mass. (1967-70) y Laboratorio de Botánica fanerogámica, Facultad de Ciencias Biológicas., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Monterrey México (1970 a la fecha).

�densis Mill., Ber"beris fenal,erí Gray y las centroamericanas Berberís rigidifolia Kunth y Berberis nigTicans Kuntze); Schneider (1905) establece
las bases de la sistemática de Ber"beris; Standley (1922) con base en Fedde (l.c.) señala 21 especies únicamente para México, dando preferencia
al nombre genérico Odostemnn Rafinesque; Ahrendt (1961) cita 28 especies para México tratadas bajo el género Molwnia Nutt.
Al poco tiempo de haber iniciado estos estudios sobre Berberidáceas
de México, hubo de preferirse seguir el criterio unitario ortodoxo para
el tratamiento taxonómico de las especies mexicanas, es decir, se consideran bajo el nombre genérioo de Berberi.8 L. •

Agradecimientos. El autor expresa su agradecimiento más cumplido
a las personas e instituciones que adelante se citan, Por las facilidades
otorgadas para llevar a efecto los estudios de herbario y de biblioteca así
como por consultas personales y discusión de algunos tópicos; Dr. Fred
A. Barkley, Profesor de Biología y Conservador del Husky Herbariwn,
Northeastern University, Boston, Mass.; Dr. Rogers McVaugh, Curator
of Vascular Plants, University of Michigan, Ann Arbor, Mich.; Dr. J .
Rzedowski, Departamento de Botánica, Escuela Nacional de Cienctas
Biológicas, Instituto Politécnico Nacional, México, D. F.; Dr. Reed C.
Rollins, Director y Dr. Lorin I. Nevling Jr., Curator, Gray Herbariwn,
Harvard University, Cambridge, Mass.; Dr. Bernice Schubert y Dr. Paul
D. Sorensen, Arnold Arboretum, Boston Mass; Dr. Howard S. Irwin,
Head Curator, The New York Botanical Garden, New York; Dr. D. H.
Nicolson, Dr. José Cuatrecasas y Dr. W. R. Ernst, Smithsonian Institution, Washington, D. C.; Dr. Ramón Riba, Instituto de Biologia, Universidad Nacional Autónoma de México; Biól. Francisco Takaki, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México; Biól. Xavi~r Madrigal, Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, México, D. F.; Dr. Paulino Rojas M., Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, México; igualmente a quienes auxiliaron al autor en colectas de
campo, Biól. José Castillo Tovar y R. Banda Silva. A los Drs. J. Rzedowski y F. A. Barkley se debe la revisión crítica del original. El texto en latín de la descripción de una variedad nueva fue revisado por J. Rzedowski. Asimismo las facilidades y estímulo encontrados en la Facultad de
Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León han sido
de inestimable valor para lograr la continuidad en estos estudios botánicos. Sin embargo, todo error u omisión en que se haya incurrido es de
* No se aborda aquí una discusión acerca de las razones por las que se ha segu1úo

este criterio; por ahora se tratan algunas de las especies mexicanas poco conocidas.

2

la exclusiva responsabilidad del autor. Las fotografías y el dibujo son del
autor, excepto la foto (Fig.) No. 5 que se debe a una cortesía del Gray
Herbarium de Harvard.
Las siglas oficiales para los herbarios de las instituciones arriba
mencionadas son las aceptadas internacionalmente de acuerdo con Lanjouw y Stafleu * (1964) :
A

The Arnold Arboretum of Harvard University at Cambridge,
Mass.

ENCB

Herbario de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas Instituto Politécnico Nacional, México, D. F.
'

* FCB

Facultad de Ciencias Biológicas, Univ.ersidad de Nuevo León,
Monterrey, México.

GH

Gray Herbarium of Harvard University at Cambridge, Mass.

ICF

Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Coyoacán,
D. F., (México).

MEMO

Escuela de Agricultura del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Monterrey, N. L., México.

MEXU

Herbario Nacional, Instituto de Biología, Universidad Nacional Autónoma de México, México, D. F.

MICH

University Herbarium, University of Michigan, Ann Arbor,
Mich.

* NEST

Husky Herbarium, Northeastern University, Boston, Mass.

NY

The New York Botanical Garden, Bronx, New York.

TEX

University of Texas Herbarium, Austin, Tex.

uc

Herbaríwn of the University of California at Berkeley, Cal.

us

United States National Museum, Washington, D.

c.

* ZDSLP Instituto de Investigación de Zonas Desérticas, Universidad
Autónoma de San Luis Potosí, México.
BM y K corresponden al Brítish Museum (Natural History) y a Kew
respectivamente, ambos de la Gran Bretaña.
&lt;*) Las siglas precedidas por un asterisco no están en esta edición del Index Herbariorum.

3

�Parte Especial. A continuación se enumeran las especies de Berberis
L. alfabéticamente, con base en el material de herbario estudiado Y los
ejemplares colectados directamente por el autor.
Berbetis andrieuxii Hook. et Arn., Bat. Beechey Voy. p. 318
1841. Hemsley, Biol. Centr. Amer. Bot. 1: 23. 1888.

Malwnia andrieuxii (Hook. et Arn.) Fedde, Bot. Jalirb. 31:
103. 1901 (*) Ahrendt, Jour. Linn. Soc. Bot. 57: 345. 1961.
Odosteman andrieux (Hook. et Arn.) Standley, Contr. U. S.
Nat. H&amp;rb. 23: 270. 1922.

Arbusto 2 m. de alto, hojas 8-15 cm. largo, 3-5 pares de folíolos, el
primer par inserto ca. 3 cm. de la base del pecíolo o raquis foliar, folíolos
elípticos o lanceolados muy delgados, 2.5-5 x 1.5 cm., borde débilmente
aserrado, espinitas del borde foliar 0.5 mm. largo, a muy corta distan~_ia
una de otra· haz verde obscuro y brillante, envés opaco y claro, venacion
reticulada. No se vieron caracteres florales ni de fruto. Una descripción
más completa aparece en Fedde (1901) . y en Ahrendt (1961).
Holotipo:

MEXICO

Fig. l.

BerlJeris andrieuxii Hook. et Arn.

(sin localidad precisa) 1883, And:rieux 469.
Y forma del limbo. La diferencia entre ambas especies señalada po::-

(BM).
Ejemplar examinado: OAXACA: Municipio de Huajuapan de León,
6-9 Km. al NW de Huajuapan; colinas rocosas calcáreas, bosque degradado con palmas pequeñas, Amelanchier, Dodonaea, Jpomoea y Acacia,
Alt. 1800-1900 m., arbusto 2 m. de alto, estéril. 27 Sept. 1967, McVaugh
23992 (MICH) . (Fig.1).
'
La colecta de McVaugh parece ser la única que confirma la existencia de esta especie en nuestro pais, aunque el material original colectado
por Andrieux en 1883 no fue visto por el autor. Un dibujo de un folíolo
aparece en Fedde (1901) y la localidad donde McVaugh la encontró forma parte de la zona geográfica recorrida por Andrieux. Además, la descripción cuidadosamente cotejada con el ejemplar disponible queda precisa en cuanto a los rasgos vegetativos. Consideramos que éste es uno
de los raros casos en que la especie se conoce únicamente de la localidad
tipo y pasan años para que se r eúna material nuevo. Berberis andrieuxii
es evidentemente cercana a Ber"beris choclwco Schlecht., sin embargo
esta última tiene folíolos enteros y mucho más gruesos, así como el color
( • ) Las abreviaturas anotadas, de acuerdo con S chw arten y Rickett (1958) .

4

Ahrendt (1961: 345), a nivel de clave, hace destacar la presencia de profilos y estilo corto en B. andrieuxii y la ausencia de profilos y estilo
largo en B. chochooo.
Hartw. in Benth. Pl. Hartw. 34 n. 270
1840; Hemsley, Biol. Centr. Amer. Bot. 1: 23. 1888.

Bemeris angustifolia

Malwn:ia angust;ifoli,a (Hartw) Fedde, Bot. Jahrb. 31: 91.
1901; Ahrendt, J(fUr. Linn. Soc. Bot. 57: 342. 1961.

Od,,ootemon ang~tifolVUB (Hartw.) Standley, Contr. U. S.
Nat. Herb. 23: 272. 1922.

Arbusto 2-4 m. de alto, hojas 3-7 folíolos, el primer par inserto ca.
1-2 cm. de la base del pecíolo o raquis, folíolos oblongo-lanceolados 1.()..
2.0X0.5-1.0 cm., sésiles, base redondeada, ápice agudo, acuminado, mucronado, márgenes espinoso-dentados, espinitas 5-7 por lado, 1 mm.
largo, limbo lustroso en el haz, opaco en el envés; inflorescencia en racimo corto 3-4 cm. largo, pedúnculos cortos hasta 0.5 cm. largo, bracteolas o profilos insertos a la mitad del pedicelo, pétalos emarginados, estambres no dentados, fruto globoso, semillas café 3 mm. largo.
5

�Holotipo: MEXICO: HIDALGO, Cuesta entre Pachuca y Actopan,
HOJrtweg 270 (Hb. Bentham) (K). Fotografía del tipo, Negativo No. 509

(MICH!).
Otro ejemplar examinado: HIDALGO: Orirzabita, 8 Km. al N de Ixmiquilpan, terrenos aluviales con caliche superficial, Alt. 1900 m., arbusto 2 m. de alto, 29.IV.1965, González 2346 (MICH, ENCB). (Fig. 2) .

Arbusto o árbol bajo 2-6 m. de alto, hojas largas hasta 40 cm. pecíolo o raquis 6-11 cm. entre la base y la inserción del primer par de
folíolos, la base del raquis expandido y sub-abrazador, se abulta en los
puntos de inserción de los folíolos, éstos en número de 9-11, subcoriáceos, lanceolados, aovados u oblongolanceolados, subsésiles y articulados
en su base, miden 7-14 X 2.2-4.5 cm., acuminados, mucronados margen
entero mas o menos ondulado, limbo lustroso en el haz, mas pálido en
el envés, racimos simples y mas cortos que la longitud de las hojas, sueltos y mas o menos péndulos; los caracteres florales no se registran puesto que en el ejemplar tipo la floración había pasado y en el otro ejemplar examinado tampoco se aprecian los caracteres florales.
MEXICO: CHIAPAS, ca. 8 Km. al N de Berriozábal
lugar de las Vistas, Alt. 1200 m., creciendo en Selva Alta Subdecidua, 17
Jul. 1949, Miranda 5394 (MEXU!). (Fig. 3).
Holotípo:

Basánimo: Malwnía berriozabalensis Miranda, Anal. Inst. Biol. Me-

xico 24: 73. 1953.
Otro ejemplar examinado: CHIAPAS: Municipio de Venustiano Carranza, ladera boscosa a lo largo del río Grijalva en San Lucas, Alt. 2,200
ft. 25 Feb. 1966, Laughlin 294 (ENCB).

Fig. 2.

Al describir esta especie, Miranda (l.c.) reconoce que hay una evidente afinidad estrecha con Berberis tenuifol,ia Lindl., aunque en ésta
los racimos son tan largos como las hojas y los pedicelos de tres a cuatro veces mas largos que las flores. Estudios posteriores probablemente
lleguen a permitir definir mejor las diferencias entre ambos taxa para
su consideración definitiva como entidades separadas.

Berberís angustifolia Hartw.

™a especie, una de las que habitan áreas hidalguenses, ha sido muy
poco colectada; sus rasgos notables son los folíolos angostos, dentados,
que recuerdan las especies de la Sección Horridae, Fedde (1901) . Los
racimos son muy cortos y se asemejan a los que presenta la especie californiana Bm-berís higginsiae Munz, la que sin embargo tiene folíolos mas
anchos en pares no distantes entre sí, verde glaucos y con una distribución propia del Sur de California, Estados Unidos y región adyacente
de Baja California, México (Munz, 1958 y 1963).
Berberis berriozabol~nsis

(Miranda)

Marooquín,

cornb.

nov.

Malwnia berrwzabalensis Miranda, Anal. Inst. Biol. México

24: 73. 1953.
6

Berberis chiapensis (Lundell) Lundell, Field Lab. 13: 3. 1945
Mahonia chiapensis Lundell, Dloydia 3: 209. 1940.

Ahrendt, Jour. Linn. Soc. Bot. 57: 347. 1961.
Arbusto 3-5 m. de alto, hojas grandes 40-60 cm. largo, primer trecho
o entrenudo del raquis 9-15 cm. largo, a esa distancia se inserta el primer
par de folíolos, éstos son enteros de borde ondulado, aovados, oblongolanceolados, base redondeada, ápice acuminado, limbo verde subido en el
h~, ligeramente mas pálido en el envés, nervadura central notable, prominente en el envés e impresa arrlba, nerviación reticulada, folíolos peciolulados, el pecíolulo 3-7 mm. largo, inflorescencia cimoso-panicuada, am7

�18 Nov. 1939, Matuda 3996 (MICH!) Isotipos (NY!, GH!). (Fig. 4) .

•

Fig. 4.
Fig. 3. Berberis berriozabalensis

(Miranda)

Marroquín. H o 1 o ti p o

(MEXU).

plia y abierta hasta de 50 cm. de longitud, pedúnculos hasta de 12 cm.
brácteas de la inflorescencia 8 mm. largo, pedicelos 1.8 cm., bracteolas
insertas a media longitud del pedúnculo floral, sépalos externos 2 mm.,
los internos 7 mm., pétalos 5.5 mm., emarginados, estambres 3 - 3.5 mm.
largo, filamentos gruesos, dentados, ovario ovoide.
Holotipo: MEXICO: CIIlAPAS, Monte Ovando, Alt. 2000 m., 148

Berberis chiapensis (Lundell) Lundell. Holotipo (MICH) .

Lundell (1940) establece que hay similitudes entre Berberis chiapens-is y Berberis ehrenbergii Kunze. Esta última se conoce de material cultivado en Europa (cf. Ahrendt, 1961), procedente del Sur de México, según coíecta de Ehrenberg sin número ni localidad precisa. Standley
(1922) añade que probablemente proceda de material colectado en Ve:
racruz. Las inflorescencias son paniculadas en ambas especies; en cambio en caracteres vegetativos difieren, por ejemplo en B. ch:iapensis existen peciólulos bien desarrollados en tanto que en B. ehrenbergii los folíolos son subsésiles y de borde entero como en los de aquella. A falta de
material original de B. ehrenbergii que sirva de referencia, será difícil
9

�discernir las verdaderas diferencias entre ambas entidades taxonómicas.
Las diferencias señaladas por Ahrendt (1961) son muy útiles a nivel
de clave y se basan en las longitudes medias de las hojas, de los pecíolos
y de los pedicelos florales.
Berberis chochoco Schlecht., Bot. Zeit. 12: 652. 1854; Hemsley,

Biol. Centr. Amer. Bot. 1: 23. 1888.
Chrysodendrcm tinctoria Terán y Berlandier, Memorias Comisión de Limites (entre México y Estados Unidos), 7. 1832 fide

Johnston, 1924).
Mahonia chochoco (Schlecht.) Fedde, Bot. Jalirb. 31: 103. 1901;
Ahrendt, Jour. Linn. Soc. Bot. 57: 345. 1961.
Odostemon chochoco (Schlecht.) Standley, Proc. Bi.ol. Soc. Wash.
31: 133. 1918; Contr. U. S. Nat. Herb. 23: 270. 1922.

Mahonia tinctori.a (Terán y Berlandier) I. M. Johnston, Contr.
Gray Herb. n .s. 70: 89. 1924.
Non Ber"beris tinctoria Lesch., Mem. Mus. Paris 9: 306. 1822;

Ahrendt, ( op. cit.).
El binomio,Mahonia. chamissonis Ehrbg. (?) sec. Herb. Berolinensi
(Fedde, l. c.) parece aplicarse también a esta especie.
Arbol o arbusto 2 -7 m. de alto, hojas 7 - 15 cm. largo, 2 - 4 pares
de folíolos, el primer par inserto a 3 - 5 cm. de la base del peciolo o
1aquis, limbo del folíolo oblongo u oblongo-elíptico, gruesos, 4 - 6 X 1-2.5
cm., base cuneada, márgenes enteros, ligeramente ondulados, ápice redondeado, obtuso o emarginado, verde obscuro en el haz, un poco mas pálido
en el envés, muy lustroso arriba y sublustroso abajo, inflorescencias en
racimos sueltos de 6 - 8 cm. de largo, brácteas de la inflorescencia 4 - 5
mm. largo, pedicelos 3 - 4 mm., brácteas florales 1 - 1.5 mm., profilos
ausentes, fruto ovoide, estilo corto 0.5 - 1.0 mm. largo.
Holotipo: MEXICO: HIDALGO, por Minochtla, Chochocala, 1840,
Ehrenberg 1034 (BM), Ehrenberg 1250 (BM?). faot:ipo: un ejemplar estéril (US No. 617126) "From the Herbarium Bareau of Science, Manila,

P. I. (Filipinas), Ex-Museo Botánico Berolinensi, MEXICO: Chochocala, Fbro. (sin fecha), Carl Ehrenberg 1034 (US!).
10

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Ejemplares examinados: NUEVO LEON: Montemorelos, Abril 3,
1902, Nelson 6090 (GH, y en US No. 347319 el número del colector aparece corregido a 6690). 5 Km. al SW de Allende, a lo largo del río Ramos,
675 m. de Altitud, en bosque deciduo mesófilo con Taxodium, P1-atanus,
Sargentia, Salix, Baccharis y Ceph&lt;ilanthus, un arbusto raro, 2 Nov.
1970, Marroquín y col. 1998 (FCB). QUERETARO: Tilaco, Municipio de
Landa, Alt. 1400 m., 4.Xl. 1968, Puig 3607 (ENCB). SAN LUIS POTOSI:
Bue~a Vista, Nov. 1910, Purpw3 4895 (GH, NY). 15 Km. al NW de Cd.
del Maiz, Alt. 1400 m., ladera margosa con vegetadón de matorral de
Yucca carnerosana y Jatropha cercidiphyll,a, arbusto lm. de alk&gt;, ejemplar estéril, follaje verde obscuro, folíolos 3-5 algo revolutos, 26 Oct. 1956,
Rzedowski 8262 (ENCB). Cu. 6 Km. al S de Alaquines, ladera caliza con
vegetación de marorral de Karwinskia mollis, Alt. 1300 m., arbusto 1.5
m. de alto, 21.1. 1957, Rzedowski 8652 (ENCB). La Calzada, Municipio
de Cd. del Maiz, Alt. 1250 m., Jun. 1969, Puig 5194 (ENCB). 10 Km. al
W de Cd. del Maiz, Alt. 1300 m., 14.X.1968, Puig 3458 (ENCB). TAMAULIPAS: Vicinity of San Miguel, 26 Jul. 1930, Bartlett 10636 (MICH).
28 Km. al N de Tula, Alt. 1850 m., 29 Mayo 1969, matorral alto subinerme, González y Sánchez 2385 (MEXU). En (GH y US) existe material
original colectado por J. L. Berlandier en "El Monte San Carlos", hacia
Noviembre y Diciembre de 1831, Berlandíer 927 (GH!, US!) en letr3.
manuscrita y anotado "palo amarillo", "sempervirens in montibus prope
Sn. Carlos"; esta colección proviene del Herbarium Berlanderianum Te-xano-Mexicanum, ej~mplar No. 2357 (Fig. 5). Johnston (1924), al reestudiar este material, considera triviales las variedades de Berberís chochoco anotadas por Berlandier en los ejemplares de herbario, a saber:
var. oblongifolia, var. latifolia y var. longifolia, dado que se basan tan
sol,o en la forma de los folíolos, un carácter muy variable. Finalmente,
en (US) se vió una etiqueta (sin ejemplar) procedente del Herbario John
Donnel! Smith, Baltimore, Maryland de Berberis chochoco: "inermis., foliis pinnatis., pinnis integerrimus".

Rzedowski ( comunicación personal) refiere que alrededor de la población de Cárdenas, SL.P., existe un tipo de vegetación en donde B.
chochoco es un elemento muy frecuente.
Berberís gracilis Hartweg ex Benth. Pl. Hartiv 34 No. 271. 1840;

Walp., Rep. 1: 104. 1842; Watson, Proc. Am. Acad. 17: 315.
1882; Hemsley, Biol. Centr. Amer. Bot. 1: 23. 1888; Ibid.
4: 3. 1888.
11

�Mah&lt;:mia gra&lt;:ilis (Hartw.) Fedde, Bot. Jahrb. 31: 95. 1901;
Ahrendt, Jwr. Linn. Soc. Bot. 57: 343. 1961.
Odosterrum. gracílis (Hartw.) Standley, O&lt;mtr. U. S. Nai.
Herb. 23: 272. 1922.

Arbustos o árboles bajos 1.5-7.5 m. de alto, hojas con 2, 3-5, 6 pares
de folíolos contiguos, raramente sobrepuestos, a veces remotos, el primer
par inserto 2, 2.5-3.5, 5 cm. de la base del pecíolo o raquis, folíolos aovados, ligeramente lanceolados, oblanceolados y raras veces suborbiculares,
2.5-5 X 0.5-1.5 cm., base cuneada, subcuneada, redondeada y raras vece.s
subcordada (folíolo terminal), ápice oortamente agudo, subacuminado,
acuminado, márgenes enteros o aserrados y débilmente dentados co;n es.pinitas muy cortas, borde a veces ondulado, limbo coriáceo verde obscuro
y brillante en el haz, opaco y claro en el envés, raquis muy comunmente
rojizo o morado, venación reticulada; inflorescencias en racimos suberectos, solitarios o fasciculados, axilares a lo largo del tallo o agrupados
en los extremos de las ramas, por lo general pocas flores por racimo;
pedicelos 0.2, 1.0-3.0, 4.0 cm. de largo, brácteas florales 1.0-2.0 mm.,
bracteolas o profilos 1 mm. situadas hacia la base del pedúnculo floral;
sépalos externos pequeños, 1.25 X 1.0 mm.; pétalos enteros a veces mru,
cortos que los sépalos internos, estambres dentados, frutos azules, ovoides, estilo presente 1-2 mm. de largo.
Holotipo: MEXICO: HIDALGO, Zimapan, Cardona! y Atotonilco el
Grande, sin fecha. Hartweg ~71, (Hb. Benth.) (K). Fotografía del tipo,
Negativo No. 507 (MICH!).

CLAVE PARA LAS VARIEDADES
(Ver Tabla 1)

Ffg. 5.

Berberis chochoco Schlecht. Tipo de Chrysodendron tinctoria
Ter. &amp; Berl. Con base en esta colección Johnston (1924) preparó
la combinación Mahonia tinctoria (Ter. &amp; Berl.) Johnston, nombre oorrecto en caso de que Malumia prevalezca como género segregado de Berberi.s.
12

Hojas 3 - 6 cm. de largo, 2 - 3 pares de folíolos, 2 - 3 X 0.5 - 1.0 cm ,
aserrados o cortamente dentados; el primer par de folíolos inserto 2 - 3.5 cm. de la base del pecíolo o raquis; inflorescencias
tan largas como las hojas o más largas que éstas, axilares y
distribuidas a lo largo del tallo, plantas arbustivas.
Berberís graciJ,is var. gracilis
13

�Hojas 7 - 20 cm. de largo, 2 - 6 pares de folíolos proxrmos o distantes,
2.5 -5 X 1.5 - 3 cm., débilmente aserrados o enteros; el primer
par de folíolos inserto 2 - 7 cm. de la base del pecíolo o raquis;
inflorescencias 2/3, 1/2 a 1/3 más cortas que la longitud de
las hojas, usualmente agrupadas en los extremos de las ramas,
plantas arbustivas o subarbóreas.

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Sinónimo heterotípico: Mahonia subintegrifoZia Fedde, Bot. Jahrb. 31: 94.
1901; Ahrendt, Jour. Llnn. Soc. Bot. 57: 343. 1961. MEXICO: HIDALGO,

Los Baños de Atotonilco el Grar.ide, ejemplar procedente del Herbarium
Bureau of Science, Manila, P. I. (Filipinas), ex-Museo Botánico Berolinensi, Ehrenberg 918 (US!). I sotipo: (US!).

Ejemplares examinados: HIDALGO: ca. 3.5 Km. NNE de Santuario,
Municipio de Cardonal en bosque de Pinus y Juniperus, arbusto 1.8 m. de
alto, en fruto, 18.II.1965, G&lt;Jnzá},ez 2080 (MICH, ENCB). Barranca walls
above Metzquititlán on road to Zacualtipan, Alt. 1600-1800 m., shrub 4'
high under oaks, near upper plain, fruit bluish when ripe, 24 Mar. 1947,
Moore Jr. 2418 (GH). Puerto de la Zorra, District of Jacala, near Km.
284 on Highway NE of Jacala, Alt. 1500 m., shrub 4' high, flowers yelJow,
fruit blue, 27.X.1946, Moore Jr. 1716 (es de notarse que este ejemplar
muestre floración habiéndose colectado en Octubre) (MICH, GH, US).
7 Km. NE de Jacala, encinar alterado, 16.VIlI.1964, GonzóJez 132'1
(ENCB). Puerto de la Zorra, near Km. 284 on Highway NE of JacaJa,
Alt. 5000 ft., shrub ca 8' high in dry, rocky, pinecedar oak woods on thin
soil over calcareous rock and with huge exposed lime boulders, 8 Jul.
1948, Moore &amp; Wood 3804 (MEXU). SAN LUIS POTOSI: AJvarez, 19-22
Mayo, 1905, Palmer 595 ( GH, US). Año 1879 Schaffner 510 (MICH).
TAMAULIPAS: 4 Km. W of Miquihuana on limestone ridges in open pine
forest, flowers yellow, Alt. 3110 m., 4 Aug. 1941, Stanford, Rutherford
and N orthcraft 651 ( GH) . ( Fig. G).

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ad basin plerumq_ue rotundato
svbcordato¡ florum r,r&lt;Yphyllis in infi
ma 'f)&lt;J,rte pedicelli; flarilYus in racemis bremhus. (Figs. 7 y 8) .

vez

Enero 1956, Landaw s.n. (MEMO). Sierra Madre Oriental above Monterrey, 2300 ft., 12 Mar. 1906, Pringle 13'115 (MICH, GH, US). Mesa de
Chipinque, Alt. 5400 ft., pine woods on rocky limestone slopes, 17 Feb.
1960, Grutchfwld &amp; Johnston 5166 (MICH, MEXU, TEX). Sierra Madre
near Monterrey, Jun. 1, 1889, Pringle 2530 (GH, MEXU, A, US). Lower
San Francisco Canyon, about 15 mi. SW of Pueblo de Galeana, Alt. 758000 ft., generally scattered, moist densely wooded western tributary ot
San Francisco, 18 May, 1934, MuJl.er &amp; Mmler 450 (MICH, GH, A, US,
MEXU). Trail from Potrero Redondo to Las Adjuntas, Santiago, shrub
6 ft. tall, common in moist wooded arroyos, 24 Aug., 1939, Muller 2991
(MICH, GH). Cañón de "El Diente", Municipio de Monterrey, bosque cie
encinos con Cornus y Rhus, 25 Jun. 1968, Marroquín &amp; CostiJlo 1689
(NEST, FCB). About 15 mi. SW of Pueblo de Galeana, Alt. 75-8000 ft.,

Fig. 6. Berberís gracilis var. gracilis.
Holot:ipo: MEXICO: TAMAULIPAS, 8 Km. NW of Góme:z Farías,
Rancho del Cielo, Alt. 1150 m., cloud forest, oak-sweet gum association,
tree 7.5 m. tall, 9 Febr. 1953, Martin 006 (MICH). (Fig. 9).

Otros ejemplares examinados: NUEVO LEON: Chipinque, Sierra de
Anáhuac, Alt. 1365 m., Meseta al lado de la montaña, terreno ondulado,
suelo arcilloso en bosque de encinar y pinar, 'X7 Nov. 1959, Rojas-M. Y
Col. 1314 (MEMO). Chipinque, lugares húmedos, arbusto 2 m. de alto,

Fig. 7 Ber"beris gracwis var. madrensis Marroquín, dibujo a la mitad
del tamaño natural.
17

16

�pecies poco conocidas de la flora mexicana. Se propone la combinación
Ber'beris berriozabal,enss (Miranda) Marroquín y se describe la variedad
Berberis gracilis mn.drensis Marroquín. El trabajo es una primera aportación al estudio de las Berberidaceas de México, por lo que se circunscribe a los aspectos morfológicos que distinguen a las especies bajo investigación, con la cita de los ejemplares de herbario en los que se basan.
Se incluye una clave y una tabla diferencial para las variedades de B.
gracilis Hartw.
Summ.ary. Six species of Berberis L . are considered in this paper,
sorne of them poorly known so far and little collected. A new combination is proposed: Ber'beris berriozabalensis (Miranda) Marroquín, and a
new variety is described: B. graC'ilis ma.drensis Marroquín. The morphological approach is carried out according to the herbariup1 specimens
studied. A key and a tab!e differentiating the two varieties of B. gracilti.s
Hartw. are given.

Fig. 8.

Berberis gracilis var. ma.drensis Marroquín.

24 May. 1934, MuJler 542 (GH). Sierra Madre, Monterrey, 7-4-1933,
Mvller 35 (GH, MEXU). Ibid. 22 Jun. 19?, Muller 2107 (GH). Monterrey
3.10.11-1923, Tharp 1834 (TEX, US). Cerro Potosí, in barranca near Ojo
de Agua, 6600 ft., 13 Jul, 1945, Sharp 45718 (MEXU). Pablillo, Ojo de
Agua Municipio de Galeana, 2000 m., bosque mixto y vegetación secundaria, material fértil, "chiper cansino", 19.IX.1970, R. Ba:nda s.n. (FCB
ENCB). Santiago, trail from Potrero Redondo to Las Adjuntas, shrut
6' tall, common in moist wooded arroyos, 24 Aug. 1939, Mul,ler 2991
(MICH, GH). Chipinque, Sierra Madre near Monterrey, Jun. 22 1888,
Pringle 2107 (GH). Sierra Madre Oriental, 2300 ft., above Monterrey, 12
Mar. 1906, Pringle 13715 (MICH, GH, US). Sierra Madre, Monterrey,
7-4-1933, Muller 35 (GH). SAN LUIS POTOSI: In Montibus San Miguelito, año 1877, Schaffner 711 (GH, MEXU, US). San Luis Potosí, año
1878, Parry &amp; Polmer 8 (GH, US). San Francisco, Km. 45 carretera
San Luis Potosí-Rioverde, Municipio de ·Zaragoza, ladera caliza con arbustos altos, 29.V.1955, Rzedowski 5844 (ZDSLP, ENCB). Sierra de San
Miguelito, ca. Cueva del Mezquite, orilla de arroyo, 9.IX.1954, Rzedowski
(ZDSLP).

Fig. 9.

Ber"beris gracilis var rnadrensis Marroquín. Holotipo (MICH) .

Resumen: Se tratan bajo el nombre genérico de Berberis L. seis es18

19

�LITERATURA CITADA

Schwarten, L. y H. W. Rickett. 1958. Abbreviations of titles of serials
cited by Botanists. Bull. T&lt;Yrrey Club 85: 277-300.

Ahrendt, L.W.A. 1961. Berberis and Malwnia. A tax.onomic revision.
J(Yll,r. Linn. Soc. Bot. 57 (No. 369).

Standley, P. C. 1918'. Six new species of trees and shrubs from Mexico.
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~~~

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~a- _f3¿¿,~¿~
Marroq uín-N arv áez
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SALTILLO

"Alibí ... alibi ... alicunde"

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fuer eine Monographie. Bull. Herb. Bmss. II, 5.
20

NOTA: Est~ estudio fue entregado para su publicación el 15 de Diciembre de 1971 al
Instituto de Investigaciones Cientlficas.

21

�Esta publicación se terminó de imprimir
el 28 de Abril de 1972 en la Imprenta
de la Sección Editorial del Departamento de Extensión Universitaria,
de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. El liraje de esta
edición es de 600 ejemplares
y estuvo al cuidado de los
Sres. ingeniero Fernando
Valerio y Biól. Jorge
S . Marroquln.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�CUAD[~NOS Dtl INSTITUTO Dt
INV[STIGA(ION[S (l[NTlíl(AS
(CUADS. INST. INVS. CIENS. UANL., MEX.)

28 DE SEPTIEMBRE DE 1972

NUM. 16

Agonostomus monticola (Bancroft ):
Primer registro de la familia Mugilidae
en Nuevo León, México.
SALVADOR CONTRERAS B

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
..
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

CI\ CP1WA!.

�AGONOSTOMUS MONTICOLA (BANCROFT) : PRIMER

REGISTRO DE LA FAMILIA MUGILIDAE
EN NUEVO LEON, MEXICO.

Salvador Oontreras Balderas
Contribución No. 14. Laboratorio de Vertebrados
Facultad de Ciencias Biológicas

La ictiofaur.a del Estado de Nuevo León, México, ~peciahnente en
afluentes del Río Bravo, sigue rindiendo sorpresas, como la que motiva
ésta nueva contribución. Los días 23 y 24 de junio de 1972, un grupo patrocinado por el Aquarium Municipal Felipe de J. Benavides (Monterrey,
N. L.), a cargo del autor, realizó una colecta en la Presa de Parás, sobre
el Río Alamo, 14 km. al WSW de Parás (N 26 º 30' y W 99 º 32'). La
localidad tiene una altura de 170 m. sobre el nivel del mar, y dista de
éste aproximadamente 475 km.; el Río Alamo es una pequeña subcuenca
del Río Bravo, situada entre las de los Ríos Salado y San Juan.

METODOS: los conteos y medidas fueron tomados según el método estandarizad-o de Hubbs y Lagler (1947).
Agcnwsfxrmus monticola (Bancroft) .

MATERIAL: 2 ejemplares, 104 y 104.5 mm. de longitud patrón,
UANL 1416, Rí:o Alamo en Presa de Parás, 14 km. al WSW de Parás.
Nuevo León.
/
!.
1

�DESCRIPCION: los dos ejemplares corresponden estrechamente
con la descripción más reciente de la especie (Suttkus, 1956), excepto
que no presentan amarillo en las bases de dorsal y anal. El labio superior
cuelga visiblemente sobre el inferior, lo cual no fué obvio en el material
de dicho autor.
Las medidas en milésimos de la longitud patrón y conteos de los
peces se dan en el mismo orden de longitudes que se mencionan en MATERIAL: distancia predorsal 468 y 470, distancia orígen dorsal a base
caudal 570 y 563, orígen dorsal primera a orígen dorsal segunda 251 y
245, distancia de la inserción pélvica al rostro 383 y 362, orígen anal "l
base caudal 360 y 374, altura máxima 222 y 234, anchura del cuerpo 179
y 159, longitud del pedúnculo caudal 227 y 230, altura del pedúnculo
caudal 106, longitud cefálica 242 y 253, altura cefálica 166 y 155, anchura cefálica 134 y 139, espacio interorbital carnoso 90 y 91, longitud del
rostro 87 y 84, diámetro del ojo 51 y 48 longitud de la maxila 79 y 82
dorsal deprimida 177 y 176, anal deprimida 203 y 210, longitud de la
caudal 245 y 248, longitud de pectoral 170 y 155, longitud de pélvica
163 y 160; dorsales IV-9, anal II, 9 y II, 10, caudal 14, pectorales 15 y 16;
escamas predorsales 18 y 19, transversas 40 y 41, alrededor del cuerpo
26 y del pedúnculo caudal 20. Las características con valores en bastardilla son ligeramente menores que las publicadas por Suttkus (1956).
DISCUSION: Las desviaciones observadas en las caracteristicas
no se consideran significativas, aunque es notorio el ojo pequeño. Se
acepta la determinación de Suttkus sobre los radios rudimentarios de segunda dorsal y anal; en dichas aletas la escamación se extiende hasta
mE'diación sólo en la parte anterior y escasamente cubre el cuarto basal
en los últimos radios. La distribución de A. montioola en México ha sido
comentada por Meek (1904: 186-187), quien resume la literatura hasta
su época por Alvarez (1970: 119-120) y Miller (1966: 798), y en el noroeste
del país por Follett (1960: 213, 220-221). Los registros más cercanos
de la especie son los de Suttkus (1956: 43-46) para el Río Pánuco cerc::i.
de Valles (San Luis Potosí), y el Río Mississippi en Point a la Hatche
(Louisiana), aunque Hubbs (1972: 8) menciona que es costero en Texas,
sin dar localidades. El Mapa 1 muestra la distribución de la especie, donde se incluye además un registro visual en el Río San Fernando (Nuevo
León), por Jorge Verduzco M., que posiblemente corresponde a la misma forma, y no ha podido ser corroborado con ejemplares.

un metro.. La vegetación consistió principalmente de Nuphar y Nymphaea,
con relativa abundancia de algas y poca Utricularia; en las orillas Eleochari.s, Scirpus, Oyperus y Juncus. En la localidad se conocen los siguientes peces Lepisosteus oculatus, registrado recientemente en la misma
localidad por Contreras (en prensa), Dcrrosoma cepedianum exile, Astyanax fasciatus mexicanus, Cyprinus carpio, Notropis amabilis, Oarpiodes carpio ekmgatus, Ictalurus wnctatus, Ictalurus sp. indet., Pywdictis
olivaris, Gam~'ia affinis, Oichlasoma cyanoguttatus, Lepam:is ma.crochirus, L . cyanellus, Micropterus salmoides, y Aplodinotus grunniens.
AGRADECIMIENTOS: El trabajo de campo fué posible gracias al
patrocinio del Aquarium Municipal Felipe de J. Benavides (Monterrey,
México), concedido por los Sres. Jaime Benavides Pompa y Adán Guerra. Asistieron en las colectas los estudiantes de ciencias biológicas de
la UANL, Englantina Canales, Ester González, Francisco J. Guzmán y
Arcadio Valdez, así como Armando Contreras. El Biól. Jorge Verduzco M. (antes UANL y ahora en la Universidad Nacional Autónoma de
Méxioo), proporcionó información adicional. A todos ellos el agradecimiento profundo del autor.

1
l

LITERATURA CITADA
ALVAREZ, J.
1970. Peces Mexicanos (Claves). lnst. Nal. Invest. Biol. Pesq., Est. l.
CONTRERAS, S.
En Prensa. La Distribución de Lepisosteus ocul,atus Winchell
en México (Pisces: Lepisosteidae). Acta Zool. Mex.
FOLLEIT, W. I.
1960. The Fresh-water Fishes-Their Origins and Affinities. En :
Symposium The Biogeography of Baja California and Adjacent Seas. Syst. Zool. 9 {3-4) : 212-232.
HUBBS, C.
1972. A. Checklist of Texas Freshwater Fishes. Texas Parks and
Wildl., Tech,. Ser. 11:a, 1-11.

ECOLOGIA: El Río Alamo tiene una anchura de 6-8 m. en el siti-3
de colecta, bajo la presa, con una profundidad que escasamente pasa de

HUBBS, C. L., y K. F. LAGLER.
1947. Fishes ,of the Great Lakes Region. Bull. Cranllrook Inst. Sci..
26: i-xi, 1-186, 251 fig. {y ediciones subsecuentes).

2

3

�o

l\IBEK, S. E.

M

-1904. The Freshwater Fishes of Mexico North of the Isthmus of
Tehuantepec. F'ield Col. Mus. Ohicago, Publ. Zool. Ser., V:l•
252.

CX)
CX)

MILLER, R. R.
1966. Geographical Distribution of Central American Freshwater
Fishes. Oopeia, 1966 ( 4) : 773-802.
SUTTKUS, R. D.

1956. First Reoord of the Mountain Mullet, Agonostornus monticola
(Bancroft), in Louisiana. Proc. La Acad. Sci., XIX: 43-46.

.

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1

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Mapa 1. Distribuci6n de Agonostomus monticola (Bancroft) en México y
louisiana (E.E.U.U.&gt; . Los círculos indican localidades en la literatura,
la flecha señala el nuevo registro en el Río Alomo, las cruces marcan
sitios de observación visual.
5

�Esta edición consta de 600 ejem•
piares. Fue impresa en la
Imprenta
Universitaria
del
Depto. de Extensión, UANL
y estuvo al cuidado del
autor y del Dr. Jorge S.
Marroquín. Se termind
de imprimir el dla
16 de Oct. de 1972.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��CUADt~flOS D[l INSTITUTO D~
INVtSTIG,ACION[S- Cl[NTl~ICAS
(CUADS. INST. INVS. CIENS. UANL., MEX.)

11 DE MAYO DE 1973

NUM. 17

TREMATODOS DIGENEOS DE PECES DULCEACUICOLAS
DE NUEVO LEON, MEXICO I
Dos Nuevas Especies y un Registro Nuevo en el Carácido
Astyanax lasciatas mexicanas (Filippi).

FBNANDO JIME'NEZ GUZMAN

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES éIENTIFICAS

�MI
..

TREMATODOS DIGENEOS DE PECES DULCEACUICOLAS
DE NUEVO LEON, MEXICO I.
Dos Nuevas Especies y un Registro Nuevo en el Carácido Astymnax
fascwtus rnexicanus (Filippi).

rr

•

¡

Fernaruk&gt; Jiménez-G'Uzmó:n, •

Con este trabajo se inicia una serie de estudios taxonómicos de los
tremátodos digéneos de peces de agua dulce de México, en especial del
Estado de Nuevo León.
Los parásitos que aqw se describen fueron obtenidos de 408 necropsias en sardinitas plateadas -Astymnax fasciatus mexicanus (Filippi)p:rocedentes de la Presa Rodrigo Gómez, antes La Boca, Santiago, Nuevo
León, entre los meses de septiembre de 1968 y noviembre de 1969. Los
tremátodos se fijaron en AFA, se tiñeron en hematoxilina de Ehrlich y/o
carmín acético, se transparentaron en salicilato de metilo y se montaPon en resina sintética neutra. Es necesario usar diferentes técnicas de
fijación, coloración y diafanización, cuando se trabaja con miembros de
la familia Callodistomidae, para obtener mejores resultados en el estudio
de los ejemplares.
Familia CALLODISTOMIDAE Poche, 1926
Subfamilia Callodistominae Odhner, 1911
Género Prosthenhystera Travassos, 1920

Prosthenhystera caballeroi n. sp.
Fig. 1, Cuadro I
1•

..

�musculosa, grande, esférica u ovoidea. Acetábulo musculoso, esférico,
menor que la ventosa oral y situado por delante del ecuador del cuerpo.
Boca grande, terminal y elíptica; sin prefaringe. Faringe pequeña,
musculosa y cilindrica. Esófago largo y tubular. La bifurcación intestinal
se localiza inmediatamente por delante del poro reproductor. Ciegos intestinales largos, anchos, sinuo&amp;;)S, se engruesan a manera de bolsa en
su extremo posterior, dorsolateralmente se extienden hasta cerca del
borde posterior del cuerpo.
Poro reproductor grande, triangular, de apariencia musculosa, situado sobre la linea media del cuerpo inmediatamente por debajo del
origen de los ciegos y encima del borde de la bolsa del cirro. Dos testícuk&gt;s pequeños, ovoides, de bordes lisos, intracecales e inmediatamente
detrás del acetábulo y del ovario, aproximadamente en el plano ecuatorial, simétricos (el izquierdo ligeramente mayor y posterior que el derecho). Bolsa del cirro pequeña, situada detrás de la bifurcación intestinal y sobre la línea media del cuerpo; contiene una gran vesícula seminal posterior, ovoidea, ocupa totalmente la bolsa del cirro; el conducto eyaculador se sitúa por delante.
El ovario de bordes lisos, ovoideo, de mayor tamaño que los testículos, pretesticular, intracecal, situado al lado izquierdo de la linea.
media del cuerpo, posterior al acetábulo, ootipo y glándula de Mehlis en
el borde interno del ovario, entre el acetábulo y el receptáculo seminal,
éste último esférico, pequeño, situado sobre la linea media y a nivel
ecuatorial del cuerpo. Utero amplio, ocupa tanto la parte posterior del
cuerpo, como la anterior, cecal, intra y extracecalmente. Huevecillos
numerosos, de cáscara lisa, operculados, donde se observan fases avanzadas del desarrollo de un miracidio oca.ado en algunos de ellos (éstos
eclosionan al entrar en contacto con el agua o la solución salina) .

Las glándulas vitelógenas se e:x.iienden sobre los ciegos intestinales
lateroventralmente, desde la altura del acetábulo hasta el nivel anterior
de los testículos; los folículos vitelinos son grandes, ovoideos, unidos en
grupos de apariencia estrellada. Poro excretor terminal, en el borde posterior del cuerpo.
VARIACIONES: Las más frecuentes que presentan estos paras1tos son: vesícula seminal muy desarrollada o bien en regresión; testículos
demasiado grandes o pequeños; ovario eventualmente situado en la parte
media, entre los dos testículos; receptáculo seminal puede estar en re2

gresión; el útero algunas veces ocupa todo el cuerpo, más allá de la bifurcación intestinal, en otros, forma asas longitudinales a lo largo de
las regiones extracecales y media del cuerpo; las vitelógenas prc~cntan
folículos alargados o masas compactas; los huevecillos ocelados son de
mayor talla que los inmaduros.
HUESPED: sardinita plateada,
(Filippi), Fam. Characidae.

Astyanax

fa.sciatus

m.exicanus

LOCALIZACION: vesícula biliar.
DISTRIBUGION GEOGRAFIGA: Presa Rodrigo Gómez (antes La
Boca), Santiago, Nuevo León, México.
HOLOTIPO: en la Colección Hehnintológica de la Facultad de
Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, No. 4.
DISCUSION: el parásito que aquí se describe se coloca dentro del
género Prosthenhystera Travassos, 1920 (1, 5, 9, 10, 11) fundamentalmente por la forma estrellada y disposición sobre los ciegos intestinales
de las glándulas vitelógenas; el útero invade las zonas cecal e intracecal
ocupa la parte posterior como la anterior, más allá de la bifurcación'
i~testinal; posición cecal del ovario y testículos, poro reproductor inmediatamente por debajo de la bifurcación intestinal y acetábulo ligeramente arriba de la región ecuatorial. El ejemplar aquí descrito difiere de P.
obesa (Diesing, 1856) Travassos, 1920, por la distribución más corta de
las glándulas vitelógenas que se encuentran exclusivamente sobre las
áreas cecales, así como el tamaño más grande de sus folículos vitelinos·
el ovario generalmente se encuentra sobre los ciegos intestinales e inva:
diendo el área de las glándulas vitelógenas, por debajo de éstas; ventosa
oral terminal; además por situarse en la zona zoogeográfica Neoártica,
Manter considera a Prosthenhystera sinónimo de Collodiswmum (7).
F.stas características inducen a pensar que el ejemplar aquí descrito es
una nueva especie. Esta especie designada como P. cal:xilleroi n. sp. es
dedicada al ilustre helmintólogo mexicano Dr. Eduardo Caballer¿ y
Caballero.

Familia BUNODERIDAE Nicoll, 1914
Género Groptotrenw:tioo Yamaguti, 1954

Creptotremntioo aguirrepeq'l.Wñoi n sp.
Fig. 2, 4, 5, Cuadro n, Lám. I
3

�DESCRIPCION: se fundamenta en once ejemplares; los tremátodos in vivo presentan cuerpo fusiforme, oolor amarillento, por el acúmulo de huevecillos, vesícula excretora en "Y" ya fijados, el cuerpo tiene bordes paralelos; presentan un color blanco amarillento; son alargados de extremos redondeados, cutícula transparente, delgada y sin espinas. Ventosa oral terminal grande, esférica, musculosa y con dos apéndices laterales de forma piramidal. Acetábulo musculoso, esférico, se encuentra en la parte anterior del cuerpo, por detrás de la bifurcación intestinal y del poro reproductor. Boca terminal, amplia, de forma triangular y sin prefaringe; faringe pequeña esférica y musculosa. Esófago
corto. La bifurcación intestinal se encuentra inmediatamente por delante de la porción terminal de la bolsa def cirro. Los ciegos intestinales
se extienden paralelamente a los bordes del cuerpo, sin llegar al extremo posterior, son largos, tubulosos y angostos.

Poro reproductor amplio, situado en la línea media del cuerpo, entre
el espacio que comprende la bifurcación intestinal y el acetábulo. Testículos situados en la parte media del cuerpo, intercecales, oblicuos, tangentes a los bordes laterales del cuerpo, aproximadamente ecuatoriales,
grandes y ovoideos, de bordes lisos, cada uno de ellos presenta un conducto eferente, éstos se unen inmediatamente por detrás de la parte posterior de la bolsa del cirro y forman un conducto deferente. La bolsa del
cirro se encuentra al lado derecho de la linea media del cuerpo, entre
el acetábulo y el ciego del mismo lado, es cilíndrica y arqueada, se origina por detrás del acetábulo y termina IX&gt;r debajo de la bifurcación intestinal; vesícula seminal arqueada, ocupa la mayor parte de la bolsa
del cirro; en su parte anterior existe una glándula prostática de células
de núcleos grandes, un conducto eyaculador y un cirro corto.
Ovario pretesticular, situado al lado izquierdo de la linea media del
cuerpo en el área intercecal, tangente al ciego intestinal del mismo lado
y por detrás del acetábulo, piriforme, de borde liso, menor en tamaño
que los testículos, en su parte interna se froma un oviducto que se dirige
hacia atrás hasta el nivel del receptáculo vitelino donde se une al ootipo,
el que recibe a este nivel un corto conducto del receptáculo seminal y el
de un viteloducto del receptáculo vitelino; de la región del ootipo sale
un conducto de Laurer que se dirige hacia el testículo derecho y desemboca en el área dorsal del cuerpo. El ootipo se encuentra en el área media del cuerpo, entre el testículo derecho, el receptáculo seminal y el receptáculo vitelino; este último es grande y piramidal, se halla en el lado
izquierdo del testículo derecho, ligeramente cargado a la derecha de la
4

linea media del cuerpo e inmediatamente debajo del receptáculo seminal;
este último es ovoide, de bordes lisos bien delimitados, se localiza sobre
la linea media del cuerpo, entre el receptáculo vitelino y el ovario. El
útero se dirige hacia la parte posterior del cuerpo, un asa descendente
pasa entre los dos testículos que llena la porción posterior, forma inmediatamente el asa ascendente entre los testículos, se dirige al lado derecho del cuerpo, paralelo al ciego intestinal del mismo lado y termina en
el poro reproductor. Los huevecillos son grandes, operculados, de cáscara lisa, de color amarillo pálido, los inmaduros son mayores que los maduros.
l

Las glándulas vitelógenas se extienden desde el acetábulo y sobre-

pasan los ciegos intestinales; fundamentalmente son extracecales a nivel
del acetábulo y a medida que descienden ocupan las áreas cecal y extrae~, son masas foliculares grandes que se ensanchan a inteivalos, de
donde resultan grupos. Por detrás del ovario y a nivel del testículo derecho se forman los viteloductos transversales, que se dirigen hacia la
parte media del cuerpo y forman el receptáculo vitelino. Poro excretor
terminado en el borde posterior del cuerpo.
VARIACIONES: Las yariaciones más frecuentes que presentan
estos parásitos son: algunos tremátodos conservan manchas oculares; el
acetábulo ligeramente de menor tamaño que la ventosa oral; la bolsa del
cirro del lado izquierdo del cuerpo; los testículos en posición simétrica,
otras veces el testículo izquierdo del cuerpo es anterior al derecho; el
ovario puede encontrarse situado al lado derecho del cuerpo, el receptáculo vitelino inmediatamente por debajo del receptáculo seminal y sobre la línea media del cuerpo; las vitelógenas constituyen folículos más
compactos y definidos; los huevecillos pueden contener fases avanzadas
del desarrollo de un miracidio ocelado; el útero no pasa entre el acetábulo y la bolsa del cirro. Las variaciones y relaciones que guardan estos órganos aparecen en la lámina I.
HUESPED: sardinita plateada,
(Filippi), Fam. Characidae.
WCALIZACION:

Astyanax

f~ciatus

mexironus

ciegos intestinales.

DISTRIBUCION GEOGRAFICA:

Boca) Santiago, Nuevo León, México.
5

Presa Rodrigo Góme-z (antes La

�en la Colección Helmintológica de la Facultad de
Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, No. 9.
HOLOTIPO:

DISCUSION: actualmente existen dos especies del género Creptotrematina Yamaguti, 1954, que son C. disimilis (Freitas, 1941) Yamaguti, 1954, y C. disp&lt;J:r (Freitas, 1941) n. comb. (2, 3), las cuales difieren

de C. aguirrepeq_ueñoi n. sp. por la longitud de los ciegos intestinales,
que en esta especie llegan hasta cerca del borde posterior del cuerpo y
además, por la extensión y situación de las glándulas vitelógenas.
La especie C. dispar (Freitas, 1941) 'IJ'I. comb., fue considerada por
Yamaguti (11) y por Travassos, Freitas y Kohn (10), como perteneciente al Género Creptotrema Travassos, Artigas y Pereira, 1928, asignación errónea, puesto que el útero se extiende hasta el extremo posterior del cuerpo, característica que no posee el géne:ro Creptotrema, por
lo cual se propone aquí que pase al género Crepvotrematina.

Esta nueva especie es designada Cre¡itotrematina agwirropequeñoi
como reconocimiento a la labor del Dr. Eduardo Aguirre Pequeño, fundador de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma
de Nuevo León.

.'

Familia WALLINIDAE Skrjabin et Koval, 1965
Género Magni'Vitellinum Kloss, 1966
Magnivitellinum simplex Kloss, 1966

Fig. 3, 6, Cuadro

m, Lám. I

DESCRIPCION: se fundamenta en diez y nueve ejemplares; los
tremátodos in 'Vivo presentan cuerpo fusiforme, translúcido en su parte
anterior y pardo en la posterior por la gran cantidad de huevecillos alojados en el útero. Vesícula excretora en forma de "Y". Entre porta y

bifurcación intestinal, es poco musculoso, esférico, ligeramente menor
que. la ventosa_oral. Boca elíptica, terminal y amplia. No hay pre~aringe.
Farmge pequena y musculosa. Esófago corto y poco visible. La Li.'..'v.rcación intestinal se encuentra inmediatamente por delante de la bolsa dei
cirro. Ciegos intestinales largos, se extienden dorsolateralmente hasta
detrás del testículo izquierdo, sin llegar al extremo posterior del cuerpo,
son tubulosos y angostos.
.
P?ro reproductor situado a la derecha de la línea media del cuerpo,
i~ecliatamente en el borde interno del inicio del ciego intestinal del
nnsmo l~do y ~ncima del borde lateroanterior del acetábulo, es elipsoidal. Testiculos mtercecales oblicuos y situados cerca del nivel ecuatorial
del cuerpo,. ovoi~~ ~e bordes lisos, el derecho menor que el izquierdo.
Bolsa del cirro c1hndr1ca y arqueada, se extiende entre el extremo anterior ~el ovario ~ el origen del ciego intestinal derecho, rodea el borde
a_nter1or d~l acetábulo entre el espacio que comprende el complejo intestmal an!enor; la _mitad posterior de la bolsa del cirro está ocupada por
una ':'esicula semmal tubular, la próstata y el cirro ocupan la porción
anterior de la bolsa.
. Ovari? ovoideo pretesticular, situado sobre el lado izquierdo de la
linea media del cuerpo en el área intracecal, inmediatamente junto al
~orde lateropos!erior del ace~bulo, es de bordes lisos y de mayor tamaº? que los testiculos. El ootipo y la glándula de Mehlis son amplios y
~os, ocupa_n toda el área media del cuerpo, entre el borde interno del
o~~r10 Y ~l ciego intestinal derecho. El útero abandona el ootípo y se
dm~e hacia la Parte posteri-or del cuerpo, pasa entre los dos testículos
mediante una as~ desc~ndente, la cual llena la porción posterior del
cuerpo Y forma mmediatamente el asa ascendiente que regresa cruza
~ntre _los testículos Y pasa al lado derecho del cueri&gt;o, paralela ~ ciego
1~testinal del mismo lado, hasta llegar al poro reproductor. Los huevecilios son largos y operculados, de cáscara lisa, amarillenta, grandes y
numerosos.

cubreobjeto el cuerpo tiene bordes paralelos, presenta un color blanco
opaco lechoso, en la parte anterior y pardo en la posterior, son largos
y de extremos redondeados, cutícula transparente con espinas semejantes a escamas que se extienden desde el borde anterior del cuerpo hasta
la altura del borde posterior del acetábulo, donde son más abundantes,
a partir de este nivel se hacen más escasas hasta desaparecer totalmente en la parte posterior del cuerpo. La ventosa oral es subterrninal, grande, casi esférica y musculosa El acetábulo se encuentra en la parte anterior del cuerpo e inmediatamente por detrás de la bolsa del cirro y la

Glándulas vitelógenas ventrolaterales, se extienden en las áreas cecales Y extracecales, desde el borde anterior del acetábulo hasta el nivel
del extremo ~terior del testículo izquierdo. Los folícul0s vitelógeoos se
encuentran bien desarrollados, de forma ovoidea, a la altura del acetábulo, a medida que descienden, se alargan e invaden el área extracecal.
Poi,o excretor en el borde posterior del cuerpo y posee pequeñas papilas.

6

7

�Las variaciones más frecuentes que presentan
estos parásitos son: la cutícula en ocasiones no presenta espinas; puede
existir una pequeña prefaringe; los ciegos intestinales se extienden hasta poco antes de la terminación del testículo posterior; los testículos
pueden ser de igual tamaño o ligeramente más grandes que el ovario;
la bolsa del cirro puede estar en forma de gancho en el espacio comprendido entre el acetábulo y la bifurcación intestinal, o bien del lado
izquierdo del cuerpo; el ovario puede situarse al mismo nivel del acetábulo o por debajo de éste; el útero puede rodear por encima a la bolsa
del cirro o pasar entre el acetábulo y el ovario; las vitelógenas pueden
encontrarse situadas desde el nivel de la bifurcación intestinal hasta el
testículo posterior o agruparse desigualmente en extensión. La variación
y relación que guardan estos órganos aparece en la lámina I.

deroides Venard, 1941; Parasitiotrerna Miller, 1940; Vietosoma Van Cleave et Muller, 1932; Magnivitellinum Kloss, 1966 y Margotrema Lamothe,

VARIACIONES:

sardinita plateada,
(Filippi), Fam. Characidae.
HUESPED:

WCALIZACION:

Astyanax

fasciatus

1972 (4, 5, 8,).
AGRADECIMIENTOS

)

\

mexicanus

Se dan las gracias más cumplidas al Biól. M. C. Salvador Contreras
B., por la identificación del huésped, al Dr. Raúl Garza Chapa y al Biól.
Carlos H. Briseño por sus comentarios pertinentes y lectura del manuscrito, al Dr. Eduardo CabaU.ero y Caballero quien proporcionó literatura y cuya intervención fue decisiva durante el desarrollo de este trabajo. El financiamiento inicial del presente estudio fue sufragado por el
Instituto de Investigaciones Científicas de la U.A.N.L. y al Consejo Naci-onal de Ciencia y Tecnología por las facilidades prestadas durante esta
y otras investigaciones.
RESUMEN

Intestino.

DISTRIBUCION GEOGRAFICA:

Los tremátodos aquí descritos fueron obtenidos de la sardinita plateada, Astyanax fasciatus mexicanus (Filippi), procedentes de la Presa
Rodrigo Gómez (antes La Boca), Santiago, Nuevo León, México; corresponden a dos nuevas especies: Prostlwnliystera calxilleroi n. sp. (Callodistomidae Poche, 1926) , Creptot remati na aguirrepequ.eñoi n. sp. (Bunoderidae Nicoll, 1914) y una especie ya conocida Magni'Vitellinum si~
p7,ex Kloss, 1966 (Wallinidae Skrjabin et Koval, 1965), con lo que se
aumenta la distribución geográfica conocida de esta última especie. En
estos tremátodos se presentan variaciones morfológicas extremas notorias, que no se consideran significativas para describirlas como especies
diferentes.

Presa Rodrigo Gómez (antes La

Boca), Santiago, Nuevo León, Méxioo.
Ejemplares, en la Colección Helmintológica de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, No. 20.
DISCUBION: Los ejemplares de Magnivitellinum Kloss, 1966 rorresponden a la especie M. simplex Kloss, 1966, atendiendo a la estructura y localización de la bolsa del cirro, poro reproductor, glándulas vitelógenas y útero; los complejos reproductores masculino y femenino son
semejantes a los de la especie del Brasil ( 4).

Es importante el hallazgo de este parásito en la región Neoártica,
pues en esta forma se extiende su distribución desde la región Neotropical, en donde fue encontrado por primera vez, en especies del género
Astyanax Cuvier.

Actualmente el parásito se encuentra asignado a la superfamilia
Allocreadioidea Nicoll, 1934, y la familia Wallinidae Skrjabin et Koval,
1965, que comprende los géneros Wallini.a Pearse, 1920; Gauhatiarw, Dayal et Gupta, 1954; Macro"IR,cithus Hasegawa et Ozaki, 1926; Paramacro8

. Se propone un cambio de género para la especie Creptotrema dispar
Fre1tas, 1941 a Creptotrematina dispar (Freitas, 1941) n. comb.

\
)

SUMMARY
Trema todes described hereir. were obtained from the Mexican Tetra, Astyanax fasciatus mexicanus (Filippi), collected in Rodrigo Gorr.iez (formerly La Boca) Dam, Santiago, Nuevo León México; they cons1st of two new species: Prosthenhystera caballeroi n. sp. (Callodisto9

�midae Poche, 1926, and Creptotrem,atina aguirrepequeñoi n. sp. (Bunoderidae Nicoll, 1914), plus an already know species, Magnivitellinum
simplex Kloss, 1966 (Wallinidae Skrjabin et Koval, 1965), a rec?rd
which adds to the known geographical distribution of this last spec1es.
These trematodes present wide morpho1ogical variations, which are not
considered significant enough to describe them as different species.
A new combination Creptotrematina dispar (Freitas, 1941) n. comb.
is proposed for the species Creptotrema dispar Freitas, 1941.

9. Travassos, L., R. Artigas, y C. Pereyra, 1928. Fauna Helmintológíca dos peixes de agua doce do Brasil. Arch. Inst. Biól. S. Paulo,
1: 5-68.
10. Travassos, L., J.F. Teixeira de Freitas, y A Kohn, 1969. Trematodeos do Brasil. Mem. Inst. Oswaldo Cruz, 67 (1) 1-886.
11. Yamaguti, S., 1958. Systema Helminthum. The Digenetic Trematodes of Vertebrates. 1 (1-2): xii + 1575. Interscience Publ. (New
York, London).

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA
l.

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en la vesícula biliar de peces comestibles de México. Rev. Biól.
Trop., 15 (2): 283-287.

2. Freitas J.F.T., 1941. Novo Trematodeo Parásito de Peixe de Agua
Doce. Mem. Inst. Oswaldo Cruz, 35 (3): 569-571.
3. Freitas J.F.T., 1941. Novo Trematodeo Parasito de Peixe Do Rio
Miranda. Rev. Brasileira de Biología, 1 (3): 249-251.
4. Kloss, G.R., 1966. Helmintos parásitos de las especies simpátricas
de Astyanax (Pisces: Characidae) I. Pap. Avulsos Dep. Zool. S. Paulo, 19 (17): 189-219.
5. Lamothe A. R., 1972. Tremátodos de Peces. VI. Margotrema bravoae Gen. nov. sp. nov. (Trematoda: Allocreadidae), Parásito de
Lerimchthys multiradiatus Meek. An. Inst. Biól. Univ. Nal. Autón.
México 41, Ser. Zoología (1): 87-92.

6. Manter, H.W., 1963. The Zoogeographical Affinities of Trematodes
of South American Freshwater Fishes. Systematic Zoology, 12 (2):
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7.

Skrjabin, K.I., 1959. Trematody jivontnyj i cheloveka. Osnovy trematodologii, 16: 54-74. Isdatelstvo Akademii Nauk, S.S.S.R. Moskva.

8. Skrjabin, K.I., y V.P. Koval, 1966. Trematody jivotnyj i cheloveka.
Osnovy trematodologii, 22: 175-456. Isdatelstvo Akademii Nauk,
S.S.S.R. Moskva.
10

11

�CUADRO ll
MORFOMEnUA de CreptotremlJDll/l ~ n. sp. MEDIDAS EN mm.

CUADRO I

MORFOMETRIA DE Proothenllystero caboilerOi n. sp. MEDIDAS EN mm.
HOLOT.IPC

REFERENCIA

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PARATIPOS

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2.670

3.502

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2.630

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.002

paro reproc1.

eutlcala-_,..

.112

1.428

clep

-

anchura

J.23

.462

Íloo21tud

Clll!l'pO

.(110

1.904

bife. lnt. al extnmo anterior

~piar

NOTA: Holatlpo
Pllratlpm

\\

......,_.

REFERENCIA

folículos v i -

:

loogltud

.&lt;BI

.035

anchura

.140

.035

(kmgitud
l,.....i,,,..,.

.070

.053

.035

.Q25

n,cepücu)ovlto

buevedllo

.

nn

-

J.~

-

.091

-

,.,,,..

J.09

.067
.042

• Esta caracterlstlca y las siguientes no se promedian por el eocaao m:,.
mero de obserYaclones, menor ele 3.

UANL4
UANL 5, 6, 7 y 8

NOTA: Holotlpo
Paratlpos

12

UANL9
UANL 10 al 19

13

�CUADRO ill
MORFOMETRIA DE Magnwitellinum simple:!: Kloss, 1966, MEDIDAS EN mm.
mínima

media

máxima

f Iongitud

L134

1.883

2.940

anchura

.350

.512

.798

.003

.004

.004

.105

.143

.186

.116

.156

.186

.119

.156

.217

.123

.163

.224

.242

.371

.497

Í diám. lone:.

.018

.043

.098

1 diám. transv.

.046

.071

.102

r1onn+h•d

.046

.059

.070

anchura

.042

.063

.088

fiongitud

.018

.048

.084

anchura
bif. inl al extremo anterior

.014

.022

.046

.186

.300

.360

Í!one:itud
ciegos intestinales1
anchura

.658

1.102

1.778

.021

.033

.060

REFERENCJA
cuerpo
~

cutícula - - -

f diám. Ione:.
ventosa oral

diám. transv.

Ídiám. IODI!',
acetábulo

diám. transv.
acetábulo al extremo anterior

boca

faringe

esófago

L

.221

.367

.543

Í!one:itud

.123

.171

.333

ooro reprod. al extremo anterior
bolsa del cirro

anchura

.018

.036

.084

Ílongitud

.074

.099

.210

anchura

.032

.046

.088

.119

.206

.350

.109

vesícula seminal

-r-1--

Ílongitud

testlculo

.245

.240

.396

anchura

.109

.166

.235

Í!ongitud

.102

.172

.291

lanchura

.091

.163

.263

Ílongltud

.053

.091

.151

anchura

.032

.041

.&lt;Jn ,.

liongitud

.020

.042

.046

anchura

.018

.020

.021

.
IZQ.,

ovario

folículos vitelinos

huevecillos

.145

.151

rilongitud

...

Fig. 1. Prosthenhystera caballeroi n. sp., holotipo, UANL 4, vista ventral; vesícula biliar de Astyanax fasciatus mexitanus . ( Filippi), Presa Rodrigo
Gómez, Santiago, Nuevo León, México.

- 14

15

�.c.,,
3
~

fig. 2. Creptotrematina agilirrepequeñoi n. sp., holotipo, UANL 9, vista ventral;
ciegos jntestinales de Astyanax fasciatus mexicanus ( Filippi), Presa Rodrigo Gómez, Santiago, Nuevo león, México.
16

fig. 3. Magnivitellinum simplex Kloss, 1966, UANL 20, vista ventral; intestino
de Ast,y anax fasciatus mexicanus ( Filippi), Presa Rodrigo Gómez, San,
tiago, Nuevo león, México.
17

�Q.

"'

2

·o
IC
G)

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e

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f

1
4'.

10

���</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��CARTAS AMATORIAS

DE LA AVELLANEDA
INTRODUCCIÓN

No obstante el parecer de don Marcelino Menéndez y Pelayo acerca de la publicación de estas cartas que ahora ven la luz
en Cuba por primera vez, parecer expresado en el sentido de
que la Avellaneda
no hubiese agradecido mucho estas revelaciones póstumas, tan frecuentes
en F rancia como desusadas entre nosotros (a),

entiendo que deben ser conocidas en nuestra patria las epístolas amorosas que la insigne poetisa camagüeyana escribió a don
I gnacio de Cepeda y Alcalde, nacido en Osuna (España) el 21
de enero de 1816. Y lo entiendo así, porque pienso en estos asuntos lo mismo que los franceses: que todo cuanto se relacione con
las grandes figuras nacionales, debe ser estudiado, conocido,
divulgado, cuidadosamente recogido y reverentemente examinado, a fin de que ningún aspecto de ellas quede en la sombra; y
sin gue tales escudriñamientos signifiquen, en absoluto, falta
de respeto a l a memoria de quienes, cualesquiera que hayan sido
sus defectos en la vida privada, siempre merecen, por sus éxitos personales y el brillo de su actuación pública, la consideración que nadie les niega por la publicidad de sus desánimos o
flaquezas. Por el contrario, l a divulgación de estas intimidades suele acrecentar la simpatía pública por determinados personajes, aunque no han sido raros los casos en que el conocí( a)

Hi&amp;toria de la Poeala Hiapano-Americana, Madrid, 1 911, t. I, p. 273.

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19

CUBA CONTEMPORÁNEA

CAR'rAS A)fATOHI.\S DE LA AVELLANEDA

miento de íntimos detalles personales ha hecho descender algunos grados el nivel de la admiración popular.
Lo mismo que se ha hecho en Francia con Gcorge Sand-que
tantos puntos de contacto tiene con la Avellaneda-, con Víctor
Hugo, con Napoleón y con otras figuras descollantes en la historia literaria y política francesa, y que en cierto modo viene
realizando en Cuba con el inmortal Martí nuestro compatriota
Gonzalo de Quesada, ¿ hay razón para que aquí no se haga con
la Avellaneda, f'S decir, para que se repita entre nosotros respecto de ella, puesto que ya está hecho en España ·desde hace
seis años YEntiendo que no.
No puedo prever cómo será recibida en Cuba la divulgación
de estos documentos en que

sen que ésta no era buena en los comienzos de la vida literaria de
la poetisa, o que era anticuado su modo de escribir,-que fué
después ganando en perfección y en belleza, notables en las últimas cartas de esta colección.
Por mi parte, debo hacer constar que en esta reproducción
respetaré fielmente los modos de escribir de la poetisa y del
comentador y anotador de sus cartas amatorias. Sólo introduciré una variación, que nada tiene que ver con los textos, que en
nada los altera: consiste en que las notas irán numeradas correlativamente en cada una de las partes de que consta el libro de
donde copio, en vez de recomenzar la numeración en cada
página en que las haya. Además, también hago constar que, salvo
indicación en contrario, todas las notas son del señor Cruz de
Fuentes : son mías las que aparecen entre paréntesis cuadrados,
en el texto del prólogo, de las cartas o en el de las acotaciones del
Sr. Cruz de Fuentes, y las que señale con estas letras: N. del C.
(Nota del copista.)
Como antes he dejado entender, presumo que no faltarán
comentarios maliciosos por la publicación de estas cartas; pero
quiero ignorarlos. Las publico porque sé que en Cuba,
desde que en 1907 apareció en España el libro que las contiene,
muchas personas desean leer estas epístolas escritas con todo
el fuego que tradicionalmente se atribuye a las hijas de los
trópicos. El único ejemplar llegado a la Habana, según mis noticias, es este del cual las tomo: pertenece a la biblioteca del
Ateneo de la Habana, donde muy pocas personas pudieron verlo a causa de que estuvo perdido algún tiempo.
Cierto día, cuando catalogaba yo, por razón de mi cargo de
Secretario de Canje y Correspondencia del Ateneo, los volúmenes guardados en sus casi vacíos estantes, tuve la alegría de
que mis manos diesen con el preciado libro perdido; y temeroso de que algún bibliómano, bibliófilo o malintencionado, lo hiciese desaparecer quizás para siempre, sin más provecho que el
suyo personal, decidí copiarlo y dar a conocer la copia en la
primera oportunidad favorable. Ninguna mejor que esta del
año en que se celebra el centenario del fausto natalicio de la
gloriosa camagüeyana, que será solemnizado con festejos nacionales el 23 de marzo y la erección de una estatua en su ciudad

hay datos muy importantes para la psicología de la poetisa, que en parte
confirman, y en parte rectifican, la idea que por tradición de los que la conocieron, se tiene de ella (b);

pero es indudable que, a1mque sólo sea por lo interesantes que
son, deben ser conocidos aquí lo mismo que lo fueron en España,
donde, a pesar de la exigua tirada de la obra de la cual los tomo
(300 ejemplares, no puestos a la venta), están bastante divulgados; y nadie, que yo sepa, se ha escandalizado por la publicación de ellos, ni nadie, tampoco, reparó en que acaso el comentador de estas cartas puso demasiado empeño en hacer resaltar los defectos ortográficos de la ilustre cantora, que las trazó
sin pensar en que algún día sus arrebatadas epístolas amorosas
serían objeto de nimia crítica y de la curiosidad de sus compatriotas.
No se me oculta que los documentos deben ser publicados
tal y como fueron escritos ; por lo tanto, creo que ha hecho
bien el señor Lorenzo Cruz de Fuentes, recopilador y comentarista de estos a que voy refiriéndome, en respetar la ortografía
de la Avellaneda: pero, a mi entender, no tuvo necesidad de
señalar el "abandono" y el "descuido" de la escritora : con
haber indicado que respetaba escrupulosamente la ortografía de
los originales, era suficiente para que los lectores comprendie(b)

Op. cit., p. 272•78.

�20

COBA CONTE~IPORÁNEA

natal ; y como sé que presto un servicio a las letras de mi patria
con la publicación de estas cartas, ninguna consideración ha sido
bastante a detenerme en el propósito de darlas a luz, acariciado
desde que cayeron en mis manos.

•••
A.demás de los interesantes artículos que dedicaron a este
libro, entre otros notables escritores españoles, don Francisco
Rodrígue7. Marín en la revista matritense A. B. O. (reproducido
en el Diario de la Marina, Habana, edición de la tarde del 22
de enero de 1909), y la Condesa de Pardo Bazán (véase el diario citado, edición matinal del 24 de julio de 1910), el admirado
crítico cubano Enrique Piñeyro, fallecido no hace mucho en
París, dedicó también a estas epístolas, tres años después de
publicado el volumen que las contiene, un bello artículo en El
Fígaro de esta capital, número del 22 de enero de 1911. Está
fechado en París el 30 de diciembre de 1910; y como da una
síntesis exacta del contenido del libro, admirablemente escrita
como casi todo lo que salió de la elegante pluma de aquel compatriota casi olvidado, con evidente injusticia, no resisto al deseo de transcribirlo íntegro, menos el último párrafo, que no hace
al caso para mi propósito. El artículo se titula La Avellaneda y
Safo, y dice así:
Gertrudis Gómez de Avellaneda falleció en Madrid el año de 1873, y en
el cortejo que acompañó su cadáver al cementerio '' no éramos, dijo Carlos
Frontaura, al siguiente día en el Eco de Ambos Mundos, más que seis escritores"; ¡ tan olvidada la tenían ya, allí donde habia vivido muchos años y
ganado lauros infinitos en teatros y liceos! Creo que asimismo ha sido hasta
el presente, recordada apenas de tiempo en tiempo por sus antiguos cofrades ó por los nuevos cultivadores de las letras.
Mas he aquí que al cabo de treinta y tantos años de aquella triste mañana de Febrero en que, tan poco acompañada, la llevaron al Campo Santo
de San Martín, vuelven inesperadamente á la superficie en el mundo español su nombre, sus escritos y la historia entera de su vida, á suscitar animadas discusiones, á dar pábulo á interesantes apreciaciones. Todo ello en
virtud de la aparición de un librito, impreso en corto número de ejemplares,
no puestos de venta en las librerías, ni tampoco en casa de la persona que
quiso costear la edición! El pequeño volumen, que á manera de bólido des·
prendido de la bóveda celeste atravesó nuestra atmósfera y cayó crepitan-

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

21

do contra el suelo, se compone de una autobiografía, nunca impresa, desconocida, en que cuenta Gertrudis los sucesos más íntimos de su vida hasta
el año de 1839, y de cuarenta cartas amorosas, escritas en diversos momentos desde ese mismo año hasta 1854, dirigidas á un caballero andaluz que
conoció en Sevilla, por quien muestra inequívocamente sentir el más vivo,
ardiente afecto, y es el mismo individuo para quien fué escrita la autobiografía. No hay misterio alguno en el asunto, ni respecto á la persona ni en
cuanto á los sentimientos que las agitaron; pero es de sentirse que solamente se uos comuniquen las cartas de la amante y no las del hasta ahora
ignorado individuo que logró inspirar á tan bella é inteligente mujer pasión
tan larga y tan profunda. Sábese perfectamente, sin embargo, que se llamaba D. Ignacio de Cepeda, que era en 1839 un joven de veintitrés años, que
concluía sus estudios en la Universidad, y que Gertrudis, joven entonces de
veinticinco años, se enamoró de él perdidamente, es decir, con toda la capacidad de amar concentrada en su corazón volcánico, y que bien se reflejaba
en su encendida tez morena, en sus radiantes ojos negros y en su impetuoso
carácter. Duraron esos amores quince años, como de las fechas de las cartas
se deduce, pero interrumpidos varias veces: por oposición de la familia del
novio, por viaje y residencia de la poetisa en Madrid; luego por el primer
matrimonio de Gertrudis. Reanudados después de la viudez, extinguiéronse
por último en 1854. En este año hacía ya tiempo que residia D. Ignacio en
Huelva, ocupado en dirigir grnndes y ricas propiedades agrícolas heredadas
de sus padres; mientras ella, establecida en Madrid, se consagraba á escribir para el teatro en busca de nuevos laureles, que en efecto recogió abundantemente con piezas como "Los Duendes en Palacio" y otras, no de las
mejores suyas, pero sí de las más aplaudidas entre todas. También Cepeda contrajo en ese año matrimonio con una dama distinguida de su provincia, y esta señora, viuda hoy, es la que ha costeado la impresión del tomo,
acompañado de minucioso artículo necrológico en honor del difunto consorte.
Confieso que han sido para mí estas cartas una gran sorpresa, paes hasta
este momento había siempre pensado, por todo lo que de ella directamente
sabía así como por sus escritos, que el orgullo y la entereza habían sido
los rasgos predominantes del carácter de la .Avellaneda, y que á los actos
de su vida podía aplicarse mejor que á sus escritos aquella frase, de gusto
bien dudoso, atribuida á D. Juan Nicasio Gallego: '' es mucho hombre esta
mujer". Recordaba igualmente que la vez única que en su tomo de poesías
claramente parecía aludir á un desengaño amoroso, había expresado su
pena en versos que realmente tienen mucho más de coléricos y orgullosos
que de tiernos y doloridos; versos que cuadran bien con lo que Ferrer del
Río, su contemporáneo, en alguna parte llama '' la altivez y soberbia de
su carácter". Son éstos:
Te amé, no te amo ya: piénsolo al menos;
Nunca, si fuere error, la verdad mire!
Que tantos años de amarguras llenos
Trague el olvido : el corazón respire !

�22

CARTAS AJ\IATORIAS DE LA AVELT,ANEDA

COBA CON'l'E:lfPORÁNEA

Lo has destrozado sin piedad: mi orgullo
Una vez y otra vez pisaste insano ....
No era tuyo el poder que irresistible
Postró ante ti mis fuerzas vencedoras.
Quísolo Dios y fué: gloria á su nombre l
Todo se terminó: recobro aliento:
¡ Angel de las venganzas! ya eres h~mbre;
Ni amor ni miedo al contemplarte siento.
No son muchos los versos amorosos entre los de la Avellaneda Y, como á
los que acabo de citar, apenas le viene bien el adjetivo, si, por eje~plo, se
les compara con las dos odas casi completas y los otros frag~entos mmortales que nos quedan de la gran poetisa griega, que en la isla de Lesbos nació y vivió seiscientos años antes de J. C. No babia existido hasta el presente razón directa de recordar á Safo al tratar de la poetisa cubana. Pero
el caso es aho1·a diferente. La Avallaneda amó, no cabe duda, amó con pasión física, profunda, dominadora; del mismo modo que la mujer admirable de Lesbos amó á Faón, el hermoso barquero, de que vagamente nos habla
la leyenda. Pero cúmplenos deplorar---eolocándonos en un punto de vista
de arte exclusivo,-que por desgracia al confesar y expresar la interesante
cubana su ardoroso sentimiento, no lo hiciera en verso sino en prosa. Las
cartas á. Cepeda, palpitante imagen de lastimosa realidad, eco vibrante de
gritos de pasión incontrastable, no tendrían precio, serían extraordinaria
maravilla, si estuviesen engastadas en el fino y. resistente metal en que fijó
ella sus poesfas. Una prosa rápidamente escrita, no releída por su autora
antes de emprender el camino que por fortuna la traería al fin y al cabo
hasta nosotros, sin tener siquiera corregidas las faltas de ortografía, no
puede consolarnos de la ocasión frustrada, única en cierto modo, de poseer
en hermosos versos castellanos la historia auténtica de una pasión femenina
arrebatada, no etérea y mística como la de Victoria Colonna, ni circunspecta y vacilante como la Elizabeth Barrett, sino esencialmente humana y sin
otro objeto que ser igualmente correspondida. Esto precisamente fué lo
que apenas pudo la infeliz lograr, pues Cepeda resultó más tibio, más indiferente en suma que el mismo Faón. Muy violenta debió ser la indignación
de Gertrudis y el rompimiento de las relaciones, cuando ni siquiera parece
ella haber pensado en reclamar sus cartas y evitar así que pudieran algún
dfa publicarse por iniciativa extraña y en desfavorables condiciones, como
ha sucedido.

•••
El libro que contiene estas epístolas de la egregia poetisa,
"la más grande de todos los tiempos", como alguien la ha llamado, consta de 158 páginas en 8.0 , y se intitula así:
LA AVELLANEDA I Autobiografía y cartas de la ilustre poe-

23

tisa I hasta ahora inéditas, 1 con un prólogo y una necrología 1
por I D. Lorenzo Cruz de Fuentes, 1 Catedrático del Instituto
Gral. y Técnico de Hitelva, 1 Individuo correspondiente de la
Real Academia de la Historia, 1 &amp;c., &amp;c. 1 Publícase á expensas de
la Ilma. Sra. D.ª María de Córdova y Govcmtes, 1 viuda de Cepeda. 1 Huelva, 1 I mprenta y Papelería de Miguel Mora y Compa1íía, Sagasta, 6. l 1907.
En la última página, la correspondiente al colofón, dice lo
siguiente: Esta obra no se vende. Tirada, 300 Ejemplares.
El libro está dividido en cuatro partes : la primera, que es
el prólogo, consta de ocho páginas; la segunda, titulada Autobiografía de la Sra. D.ª Gertr-udis Gómez de Avellaneda, cuenta
treinta y dos; la tercera, rotulada Cartas de la Sra. D.ª Gertrudis Gómez de Avellaneda, tiene noventa y cuatro y en ella aparecen cuarenta epístolas numeradas de la I a la XXXX (sic; en
vez de XL), y la cuarta y última, intitulada Necrología del Ilmo.
Sr. D. Ignacio de Cepeda y Alcalde, que es la persona a quien
fueron dirigidas, consta de catorce páginas.
En la primera parte, o sea el prólogo, el señor Lorenzo Cruz
de Fuentes atinadamente presenta a La Peregrina en el nuevo
aspecto de su estilo epistolar. V arias de estas cartas, sobre todo
algunas de las últimas, realmente son notables por el vigor y la
elevación del pensamiento, por la elegancia del estilo y la belleza de los conceptos. El compilador, en ciertas partes, creyó
prudente suprimir pasajes o palabras; y por noticias particulares que tengo, parece que en este volumen de que voy tratando
no están todas las cartas de la Avellaneda al señor Cepeda.
Si el señor Cruz de Fuentes se decide a hacer una segunda
edición de este libro ( como parece ser su propósito), &amp;las publicará todas y añadirá nuevos datos tendientes al conocimiento
íntimo de la genial lírica? De esperar es, y que complete los
pasajes tnmcos de algunas de estas cartas. Así será el libro
doblemente interesante, y no dudo que en Cuba tendrá excelente acogida esa segunda edición de obra de tan grande interés
para nuestras letras.
CARLOS DE VELASCO.
Enero. 1914.

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CUBA CON'l'EMPORÁNEA

PRÓLOGO
Las obras de D.ª Gertrudis Gómez de Avellaneda están ya juzgadas definitivamente por la crítica literaria y el nombre ilustre
de su inspirada autora ocupa lugar preeminente entre los más esclarecidos poetas que brillaron en el parnaso español, y como
el primero entre las poetisas, que hablaron la lengua de Cervantes. No seré yo quien repita aquí sandia y torpemente lo
que con tan profundo conocimiento de la materia y por elegante
modo dejaron consignado en luminosos artículos periodísticos,
en cartas laudatorias ó en eruditos prólogos, varones tan preclaros como D. Juan Nicasio Gallego, don Alberto Lista, D . Nicomedes Pastor D~az, D. Juan Valera, D. Pedro Antonio Alarcón, D. Severo Catalina y el Duque de Frías, por no citar más,
que sobresalen en la república de las letras, unos como poetas,
otros como críticos, otros como novelistas, y todos como maestros
consumados del bien decir.
Pero con tener el público un perfecto conocimiento del soberano arte de la .Avellaneda desde que salieron a luz los cinco
tomos de sus obras literarias (1), que nos la presentan ceñida
su frente de la triple corona de novelista, de poeta lírico y de
autor dramático, todavía nos es posible conocerla bajo un nuevo
aspecto por todos ignorado, como modelo en el estilo epistolar,
merced á unos manuscritos, que paran hoy en nuestro poder,
trasmitidos por el que fué su propietario el Ilmo. Sr. D . Ignacio
de Cepeda y Alcalde; quien mirando en mí, no seguramente al
más hábil de sus amigos, sino á uno de los más devotos y sinceros, quiso confiarle el honroso encargo, que yo acepté agradecido como un halago de la fortuna, de dar a los moldes de la
imprenta tan preciosas reliquias. Hasta aquí habíamos apreciado los altísimos méritos de la ilustre hija de Puerto-Príncipe,
de la insigne Tula, como familiarmente era llamada, por los
(1) Obraa literarias de la Señora Doña Gertrudi8 G6mez .4.vellaneda--Oolecci6n Oompleta--Madrid--lmprenta 11 Bstereotipia de M. Rivadeneyra, calle del D,..
que de Osuna, número 8-1869.

CARTAS A~TORIAS D.I!: LA AVELLANEDA

25

escritos dedicados a ver la luz pública, en los que quiso ella
darse á conocer al mundo literario como artífice de la palabra
y del pensamiento, más [sic] ahora han de ser avaloradas también
esas sus bellas cualidades de escritora correctísima, espontánea
como pocas, y de muy profunda pensadora, aún en aquellas producciones que trazó su pluma, condenadas al nacer por su autora á ser rotas o quemadas sin remisión alguna, cruel sentencia
que por suerte no llegó a cumplirse. Estas son la autobiografía
y las cartas que publicamos, inspiradas en la más ardiente y
noble pasión amorosa que puede concebirse y dirigidas, con el
sigilo de que tanto gustan los enamorados, al que fué sagrado
objeto de sus más puros y dulces amores, á sit ídolo, á su Dios,
como repetida vez le llama.
Corría el año 1839 cuando la Srta. Gertrudis Gómez de .Avellaneda, que ya había acreditado el pseudónimo La Peregrina
con que firmaba algunas de sus producciones poéticas, conoció
en Sevilla entre la buena sociedad, que le aplaudía y le admiraba, á D. Ignacio de Cepeda, joven entonces de 23 años, hijo
de noble familia ursaonense, estudiante de la Facultad de Derecho, tipo de hermosura varonil, culto sin presunción, elegante sin amaneramiento, bondadoso y afable por naturaleza, y
para que nada le faltase para llenar las aspiraciones del más
exigente corazón femenino, era rico por su casa, que poseía cuantiosos bienes de fortuna en la dicha ciudad, en Osuna, en Villalba del .Alcor y en Almonte. Con estas raras cualidades, difíciles de reunir en un solo sujeto, no es de extrañar que la eminente poetisa, que también se hallaba en la exuberancia de la juventud, empezando por ser su amiga más sincera, no tardase en
ver prendida en SJ&gt; pecho la llama del amor y que aceptase como
un don del cielo á aquél su amigo, que satisfacía los estímulos
de su corazón de fuego, y en el cual se armonizaban y sintetizaban las realidades de la vida con los ensueños de mujer, que
en su portentosa imaginación se había forjado.
Pero esas ilusiones, ese férvido entusiasmo de que están, no
llenas, sino rebosantes las cartas de aquella época, fueron para
la genial cubana como el heno, verde á la mañana, seco
á la tarde, ó cual gentil amapola tronchada al nacer por rudo
arado. La revolución operada en su espíritu fué súbita y dolo-

�CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

27

CUBA CONTE)IPORÁNEA

rosa: el ídolo cayó de su profanado altar y se destruyó el culto.
Cuál fué la causa de tanta desventura Y No lo sabemos á cien6
cia cierta. Los celos tal vez; la pasión absorvente, [sic] avasalladora, que no conocía límites, de la franca india, como graciosamente á sí propia se llamaba la simpática Tula; y la templanza sostenida del Sr. Cepeda ante el temor instintivo de entregarse con armas y bagaje á aquella inteligencia poderosa,
que algún día podría anularle con su superioridad indiscutible,
debieron hacer el milagro. El hecho es, que en los primeros meses del año 1840, pierden las cartas su tinte apasionado, para
reducirse paulatinamente á una correspondencia entre dos amigos muy íntimos, muy queridos, pero nada más que amigos,
como antes lo habían sido; y que esa transformación de afectos costó á la poetisa una de esas crisis morales, que forman
época en la vida del individuo, dejando en el alma huellas imborrables. '' En un rapto de mal humor-decía-he rasgado dos
actos de mi drama (2). En otro rapto de mal humor hice trizas el vestido que debía ponerme esta noche. . . no será extraño,
que en otro me arroje por el balcón. . . A Dios, ten compasión
de una mujer, que pudo ser algo en el mundo y que ya es nada.
Amame ó mátame. . . no hay para mí otra alternativa. ¡ Tantos
días sin verte 1. . . tienes de hielo el corazón t. . . ¡ qué significa
esto?. . . te pesa ya mi amor Y. . . Acaso te pese, pero no tanto
como á mí la vida." (3)
De aquí nacieron el pesimismo, la tristeza, el desengaño y la
melancolía, que impregnaron su alma tierna y apasionada desde sus años juveniles y de que van saturadas muchas de las poesías líricas engendradas por su fecundo numen. Bien lo echa
de ver sin acertar con la explicación el eximio poeta y profundo crítico Sr. Gallego (4). "Al lado-dice-de las ideas nobles y de la elevación de espiritu, que distinguen á nuestra poe-

tisa, se notan ciertos suspiros de desaliento, desengaño y saciedad de la vida, que harán creer al lector ( como nosotros lo
creímos al ver algunas muestras en un periódico de Cádiz) que
son fruto de la edad madura, de esperanzas frustradas, de ilusiones desvanecidas por una larga y costosa experiencia. ¡ Cual
fué, pues, nuestro asombro cuando nos encontramos con una
señorita de veinte y cinco años, en extremo agraciada, viva y
llena de atractivos!. .. Posible es, que la señorita Avellaneda
tenga fundadas razones para estar disgustada, hasta el punto
de pintarse consumida de tedio ( tal es el asunto de uno de sus
más bien torneados sonetos) (5), cuando su condición social, sus
pocos años y sus dotes personales debieran lisonjearle infinito;
pero es harto más probable que esté algún tanto contagiada de
la manía del siglo y sea más ficticio que real el desaliento que
nos pinta en algunas de sus composiciones. Acaso tendrán en
esto no pequeña influencia las horas desusadas que dedica a
su estudio, y suelen ser desde la una a las cuatro de la mañana.''
Y en parecida equivocación no pudo menos de incurrir por
falta de datos el gran estilista, el sabio maestro ·de las letras patrias, don Juan Valera, al juzgar en notabilísimo artículo (6)
con la altura de miras, que le era propia, las producciones líricas
de la Avellaneda, de la cual asegura con sobrado fundamento,
que en ese género--"no tiene ni tuvo nunca rival en España,
y sería menester, fuera de España, retroceder hasta la edad más
gloriosa de Grecia para hallarle rivales en Safo y en Corina, si
no brillase en Italia, en la primera mitad del siglo XVI, la bella
y enamorada Victoria Colonna, Marquesa de Pescara;"-pero
abunda en la misma opinión del Sr. Gallego, de que nuestra
poetisa se había contagiado del menosprecio del mundo y de los
hombres,-"sentimiento propio de este siglo y fuente de rica
y elevada aunque amarga inspiración; "-y al establecer un paralelo entre ambas poetisas, afirma de la española, que-'' se había visto obligada acaso a conservar con frecuencia su ideal en

(2) El drama L1011cia que entonces escribla y que fué estrenado en Sevilla
el 6 de Junio de 1840.
( 3) Carla escrita en SeTilla y remitida i la Posada de la Castalia, calle del
Burro (hoy Alfonao el Sabio), con esta indicación en el sobrescrito--""'- D. Ignacio
Cepeda en S. :M. (au mano). No tiene fecha, coal\ muy común en esta correspondencia, pero de au contenido se deduce qua fué escrita en los Carnavales de 184.0.
( 4). D. Juan Nicasio Galle¡o en el prólo¡o i la l.ª edición de las poeala■
de la Avellaneda, Madrid. 18n.

(5) Alude, sin duda, al titulado Jfi .ICal, que 1!.¡ura el último en la edl·
ci6n mencionada en la nota anterior.
(6) Publicado con motivo de la aparición de laa Obras Lit,rarial de la Avellaneda, Madrid, 1869, y reproducido recientemente en el número extraordinario la
Revista Uni6n Ibtro-A.11urieana, correspondiente al 80 de Abril de 1905.

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CUBA CONTEMPORÁNEA

abstracto y en vago, por no poderlo fijar, ni concretar, ni determinar en persona alguna de las que ha encontrado por el mundo, "-mientras que la italiana tuvo en su marido, el heróico [sic]
Marqués de Pescara, vencedor en cien batallas, il suo bel sole,
el motivo perenne de sus apasionados versos.
De hoy más podrá asegurarse, sin miedo de caer en evidente
error, que ese desdén misantrópico, ese desaliento y tedio de la
vida, que cual ténue [sic] sombra envuelve á casi todas las poesías
líricas de la Avellaneda, no nacieron de su prurito de imitar á
los vates melancólicos, muy de moda en aquella era, antes bien,
fueron los ópimos, aunque amargos frutos de un estado psicológico, determinado por el choque de pasiones, que en tempestad
tumultuosa se desencadenaron en su pecho, y que el ídolo que
adoraba, deshecho y pro/anado en 1840 y renacido á los siete
años como el fénix de sus cenizas, no era un ser extraterrenal,
abstracto, ni quimérico, sino vivo, animado, de carne y hueso
como los demás hombres, y de altiva frente,
'' Que alumbrada pareeia
Por resplandores del alma.''

Para nadie será ya un secreto, que D . Ignacio de Cepeda era
el afortunado mortal, por quien sonaron los acentos más delicados de la apasionada lira de la Avellaneda; ora cante en bien
pulidas estrofas el placer de haber hallado el tierno objeto de
sus amores,
Reflejaba su mirada
El azul del cielo hermoso;
No cual brilla en la alborada,
Sino en la tarde, esmaltada
De tornasol misterioso.
Yo, en profundo arrobamiento,
De su hálito los olores
Cogf en las alas del viento,
Mezclado con el aliento
De las balsámicas flores.
Porque era, no hay duda, tu imagen querida,
Que el alma inspirada logró adivinar .....
Aquella que en alba feliz de mi vida

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

29

Miré para nunca poderla olvidar.
Por tí fuá mi dulce suspiro primero;
Por tí mi constante, secreto anhelar . ....
Y en balde el destino, mostrándose fiero,
Tendió entre nosotros las olas del mar (7);

ora llore en sentidísimas endechas su ausencia y definitivo apartamiento,

,

No existe lazo ya: todo está roto :
Plúgole al cielo así: ¡ bendito sea l
Amargo cáliz con placer agoto:
Mi alma reposa al fin: nada desea.

Cayó tu cetro, se embotó tu espada .....
Mas ¡ ay 1 ¡ cuan triste libertad respiro l

Hice un mundo de tí, que hoy se anonada,
Y en honda y vasta soledad me miro.
¡ Vive dichoso tu! ¡ Si algún día
Ves este adios, que te dirijo eterno,
Sabe que aún tienes en el alma mía,
Generoso perdón, cariño tierno (8).

A la primera época, de las dos que dejamos indicadas, pertenece la autobiografía escrita á ruegos del Sr. Cepeda, ó lo que
parece más verosímil, por propia iniciativa de su autora, que
quiso dar á conocer su pasado al hombre á quien ya había entregado su corazón. Aparecen en ella consignados con notable
ingenuidad los recuerdos de la niñez y de la primera juventud,
su venida á España y á Sevilla, y hasta secretos del bogar doméstico, por lo que exigía en el primer párrafo, que llamaríamos
prólogo, que el fuego devorase aquel papel inmediatamente que
fuera leído, y que nadie más tuviese noticia de su existencia; y
(7) Poesla titulada ..t ti, que figura en la edición de 1841 y fué escrita por
la A,•,llnneda A fines del afio 1839.
(8) Poesla t itulada también Á. Cl, como la anterior, publicada en la edición
de 1850 y que probablemente escribirla su autora en Noviembre de 1847, luego
de quedar rotas para siempre sus relaciones amorosas con el Sr. Cepeda.
Además de las dos composiciones Á. tl, hay otras en la colección completa de
sus obras (1869) como el "Soneto imitando una oda de Safo", "Amor y Orgullo",
"'Mi Mal" 1 "El Porqué de la Inconstancia", &amp;c., &amp;c., respecto á las cuales es tam·
bién evidente el motivo de su inspiración.

�31

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

30

COBA CONTEMPORÁNEA

como dudando de que se hubieran cumplido tan duras condiciones, decía á los pocos días en carta al Sr. Cepeda (9) : "Respecto al cuadernillo, que dí á V., sabe V. mis condiciones. Están en
él consignadas las personas por sus nombres y encierra confianzas, que sólo á V. pudiera yo haber hecho, pues soy sumamente
reservada en asuntos domésticos. Por todo esto no estaré tranquila hasta saber que ha sido quemado por V. mismo: lo ruego y lo
exijo. "-Igual advertencia hace en algtmas de sus cartas que
corresponden al citado año 1839, y en las que fueron escritas
en la segunda época de relaciones amorosas, o sea el otoño de
1847, cuando, ya viuda de su primer marido la eminente poetisa,
volvió á tratar de cerca al Sr. Cepeda, que se detuvo en Madrid
larga temporada al emprender su viaje, no de recreo, sino de
instrucción, por diversas cortes europeas.
Unas y otras, así como la autobiografía, fueron guardadas con
esmero y cariño, como oro en paño, por su ilustre propietario, no
ciertamente por vanidad, que nunca conoció esa pasión, sino por
grato recuerdo de sus años juveniles; y así, no consintió jamás
en que fueran publicadas en vida suya, limitándose á dar su
permiso para que salieran á luz después de su muerte,-"si
podían servir para enaltecer más y más el mérito de la insigne
escritora y satisfacer la curiosidad de querer conocer hasta el último punto sus más íntimos pensamientos, "-como me
decía en carta de 16 de Julio de 1902, contestando á mi amistoso
requerimiento de que no quedasen condenados á perpétuas [sic]
tinieblas manuscritos tan preciados. Comprendiéndolo así la Ilma.
Sra. D." María de Córdova y Govantes, viuda del Sr. Cepeda,
ha querido rendir un homenaje de cariño á la veneranda memoria de su esclarecido esposo, costeando la presente edición, que
seguramente le agradecerán los amantes de las buenas letras, y á
la que se ba creído oportuno agregar por el autor de estas líneas
una NECROLOGÍA del Sr. Cepeda, que por sus talentos y sus méritos fué digno objeto del amor de la primera de las poetisas españolas.
(9) Escrita en Sevilla probablemente el 8 de Agosto de 1889 y mandada ¡¡ la
Pos:lda de la Castaña con esta indicación en el sobre :-"AJ Sr. D. Ignacio de Cepeda, el joven, en S. M."

Hora será ya de terminar este desmedrado prólogo, para que
los lectores (si alguno paró mientes en él) puedan saborear las
hermosas páginas que dejó trazadas la pluma de la inspirada
escritora.

AUTOBIOGRAFÍA
DE LA SRA. D.A. GERTRUDIS GÓ}IEZ DE AVELLANEDA
"23

DE JULIO Á L.A.

1

DE LA NOCHE. "

(l)

Es preciso ocuparme de V. (2); se lo he ofrecido; Y, pues,
no puedo dormir esta noche, quiero escribir: de V. me ocupo al
escribir de mí, pues sólo por V. consentiría en hacerlo.
La confesión, que la supersticiosa y tímida conciencia arranca á una alma arrepentida á los pies de un ministro del cielo,
no fué nunca ~ás sincera, más franca, que la que yo estoy dispuesta á hacer á V. Después de leer este cuadernillo, m~ _conocerá V. tan bien, ó acaso mejor que á sí mismo. Pero ecs1Jo dos
cosas. Primera: -que el fuego devore este papel inmediatamente
que sea leído. Segunda: que nadie más que V. en el mundo, tenga noticia de que ha existido.
V. sabe, que he nacido en una ciudad del centro de la Isla
de Cuba (3), á la cual fué empleado mi papá el año de nueve
( 1) En el original no se dice el año, ni el Jugar de la confección de este cuad6,-nillo, como lo llamó su autora, que consta de 21 hojas en cuarto, sin foliar; pero
RU contenido y los antecedentes, que he tenido á !&amp; vista, no dejan lugar á la
menor duda de que fu6 escrito en Sevilla el año 1889.
La poetisa escribe constantemente devo, deve, de1;ia.; adoctar; tttbe, tubo; pro•
hi-vir, prohivia; conaerbo; ecsesiba, en.aesibamente; acit1 (proposición); aprovar, apro11aba; y usa rara vez de !&amp; X, supliéndola por S cuando le sigue consonante Y por el
grupo O. S. cuando Je sigue vocal. Estas ligeras faltas, as! como el uso de S por
e ó por z, ó de letra mayúscula por minúscula ó viceversa, se han re_spetado en
la presente edición tales como aparecen e11. el original; lo cual se advierte desde
ahora para que los lectores no carguen r. cuenta del cajista lo que es propio del
descuido y abandono con que en esta ocasión escrib!a la Sra. Avellaneda.
(2) D. Ignacio de Cepeda y Alcalde, A quien se le entregó este cuaderno. En
el texto se le nombra varias veces por su apellido).
(3) Puerto Pr!nc!pe, ciudad harto atrasada entonces, que no tenia escuelas
públicas, ni teatro.

�32

CUB.\ CO~TElll'ORÁ..'IEA
C,\RTAS A)f.-\TORI.\S DE LA A \'ELLA~EDA

y en la cual casó algún tiempo después con mi mamá, hija del
país (4).
.
. .
No siendo indispensables estensos detalles sobre m1 nacimiento para la parte de mi Ilistoria, que pueda intere~ai: ~ V., no le
enfadaré con inútiles pormenores, pero no suprimire tampoco
algunos que pueden contribuir á dar á V. más esacta idea de he,
chos posteriores.
Cuando comencé á tener uso de razón, comprendí que habia
nacido en una posición social ventajosa: que ~i familia_ materna ocupaba uno de los primeros rangos del pa1s, que mi _Padre
era un caballero y gozaba toda la estimación que merec1a ~or
sus talentos y virtudes, y todo aquel prestigio que e_n una cmdad naciente y pequeña gozan los empleados de cierta c_lase.
Nadie tubo este prestigio en tal grado: ni sus antecesores, m sus
sucesores en el destino de comanda&gt;1.te de los puertos, que ocupó en el centro de la Jsla; mi padre d~ ha brillo á _s u empleo con
sus talentos distinguidos, y había sabido proporcionarse las re1:J.ciones más honoríficas en Cuba y aun en España.
.
Pronto cumplirán 16 años de su muerte, mas estoy cierta,
mu,· cierta que aun vive su memoria en Puerto Príncipe, Y que
no se pron,uncia su nombre sin elogios y bendicio_ncs: ~ ~adie
hizo mal. y ejecutó todo el bien que pudo. En su v_ida ?l~bhca Y
en su vida privada. siempre fué el mismo, noble, mtrepido, veraz. generoso é incorruptible.
Sin c:mbargo. mamá no fué dichosa con él: acaso porq~e no
puede haber dicha en una unión forzosa, acaso_ porque s1e~do
demasiado joven y mi papá más maduro, no pudieron tener s1mpatías. l\fas siendo desgraciados, ambos fueron por lo menos
irreprochables. Ella fué la más fiel y virtuosa de las esposas,_ Y
jamfts pudo quejarse del menor ultraje á su dignidad de muJe1·
y de madre.
. ,
Disimúleme V. estos elogios: es un tributo que det•o rendir a
los autores de mis días, y tenqo cierto orgullo cuando al recor~ar
las virtudes, que hicieron tan estimado á mi padre, puedo decir:
soy su bija.
0

(4) Sabido es que loa padres de la Avellaneda fueron el capitfi.n de navlo
D. Manuel G6mez de A..-ellaneda y D .• Francisca de Arteaga.

33

Aun no tenía nueve años cuando le perdí (5). De cinco hermanos que éramos, sólo quedábamos á su muerte dos : :Manuel y
yo ; así es que éramos tiernamente queridos, con alguna preferencia por parte de mamá acia 7\Ianolito y por papá acia mí.
Acaso por esto, y por ser mayor que él cerca de tres años, mi
dolor en la muerte de papá fué más vivo que el de mi hermano.
Sin embargo, ¡ cuán lejos estaba entonces de conocer toda la
estcnsión de mi pérdida!
Algunos afios hacía que mi padre proyectaba volverse á España y establecerse en Sevilla; en los últimos meses de su vida
esta idea fué en él más fija y dominante. Quejóse de no dejar
sus huesos en la tierra nativa, y pronosticando á Cuba una suerte
igual á la de otra Isla vecina (6), presa de los negros, rogó á
mamá se viniese á España con sus hijos. Ningún sacrificio de
intereses, decía, es demasiado: nunca se comprará cara la ventaja
de establecerte en España. Estos fueron sus últimos votos, y
cuando más tarde los supe deseé realizarlos. Acaso éste ha sido
el motivo de mi afición á estos países y del anhelo con que á
veces he deseado abandonar mi patria para venir á este antiguo
mundo.
Quedó mamá joven aún, viuda, rica, hermosa (pues lo ha
sido en alto grado) y es de suponer no le faltarían amantes, que
aspirasen á su mano. Entre ellos Escalada (7), teniente coronel
del regimiento que entonces guarnecía á Puerto Príncipe, joven
tambié11, no mal parecido, y atractivo por sus dulces modales y
cultivado espíritu. l\famá le amó acaso con sobrada ligereza, y
antes de los 10 meses de haber quedado huérfanos, tuvimos un
padrastro. l\fi abuelo, mis tíos y toda la familia. llevó muy á mal
este matrimonio; pero mi mamá tubo para esto una firmeza de
carácter, que no había manifestado antes, ni ha vuelto á tener
después. Aunque tan niña, sentí herido de este golpe mi corazón;
sin embargo, no eran consideraciones mezquinas de intereses 111!
{5) . Los tenía cumplidos, puesto qne nació el 23 de ?i!ano de 1814, y según
su propia cuenta, au padre hablA muerto i fines de 1823. Igual equivocación dejó
anotada en algunas de aus cartu. Los editores de sus poesfas en 1850, la supusie•
ron nacid&amp; en 1816.
{ 6) Santo Domingo.
{7) D. Gaapar Escalada, Teniente Coronel del Regimiento de León.

�35

CU.BA CONTEMPORÁNEA

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

que me hicieron tan sensible á este casamiento: era el dolor de
ver tan presto ocupado el lecho de mi padre y un presentimiento
de las consecuencias de esta unión precipitada.
Afortunadamente sólo un año estuvimos con mi padrastro,
pues, aunque una real orden inícua y arbitraria nos obligaba á
permanecer bajo su tutela, la suerte nos separó. Su regimiento
fué mandado á otra ciudad, y mamá no se resolvió á dejar su
país y sus intereses para seguirle. Ocho años duró esta separación; sólo dos ó tres meses cada año iba Escalada á Puerto Príncipe con licencia, y se portaba entonces muy bien con mamá Y
con nosotros. Por tanto, éramos felices! Aunque tenía mamá
otros hijos de sus segundas nupcias, su cariño para con nosotros era el mismo. A Manuel, sobre todo, siempre le ha querido
con una especie de idolatría, y á mí lo bastante para no poder
formar la menor queja. Dábaseme la más brillante educación
que el país proporcionaba, era celebrada, mimada, complacida
hasta en mis caprichos, y nada esperimenté que se asemejase á
los pesares en aquella aurora apacible de mi vida.
Sin embargo, nunca fuí alegre y atolondrada como lo son
regularmente los niños. Mostré desde mis primeros años afición
al estudio y una tendencia á la melancolía. No hallaba simpatías
en las niñas de mi edad; tres solamente, vecinas mías, hijas de
un emigrado de Santo Domingo, merecieron mi amistad. Eran
tres lindas criaturas de un talento natural despejadísimo. La
mayor de ellas tenía dos años más que yo, y la más chica dos
años menos. Pero esta última era mi predilecta, porque me parecía, aunque más joven, más juiciosa y discreta que las otras.
Las Carmonas ( que este era su apellido) se conformaban fácilmente con mis gustos y los participaban. Nuestros juegos eran
representar comedias, hacer cuentos, rivalizando á quien los hacía más bonitos, adivinar charadas y dibujar en competencia
flores y pajaritos. Nunca nos mezclábamos en los bulliciosos juegos de las otras chicas con quienes nos reuníamos.
Más tarde, la lectura de novelas, poesías y comedias, llegó á
ser nuestra pasión dominante. Mamá nos reñía algunas veces
de que siendo ya grandecitas, descuidásemos tanto nuestros adornos, y huyésemos de la sociedad como salvajes. Porque nuestro
mayor placer era estar encerradas en el cuarto de los libros, le-

yendo nuestras novelas favoritas y llorando las desgracias de
aquellos héroes imaginarios, á quienes tanto queríamos.
De este modo cumplí trece años. ¡ Días felices, que pasaron
para no tornar más!. .. -Cepeda! mañana continuaré escribiendo. Estoy fatigada y la pluma es malísima, &amp;qué hará 'V.
ahora 1 Dormir acaso ! Ojalá !

34

"25

POR LA MAÑANA"

Hoy no le veré á V. verosímilmente, pues según su sistema,
creo que no irá á la ópera, á la cual iré yo. Creo, empero, que
el motivo de no ir V. no será hallarse malo, pues me molestaría
infinito esta suposición, creyendo que mis impertinentes instancias de anoche para que fuese V. á Cristina (8), fuesen la causa
de ello.-Voy á continuar mi relación y procuraré abreviarla.
Mi familia me trató casamiento con un caballero del país,
pariente lejano de nosotros. Era un hombre de buen (aspecto)
personal y se le reputaba el mejor partido del país. Cuando
se me dijo que estaba destinada á ser su esposa, nada ví en este
proyecto que no me fuese lisonjero. En aquella época, comenzaba á presentarme en los bailes, paseos y tertulias, y se despertaba en mí la vanidad de mujer. Casarme con el soltero más rico
de Puerto Príncipe, que muchas deseaban, tener una casa suntuosa, magníficos carruajes, ricos aderezos, etcétera, era una
idea que me lisonjeaba. Por otra parte, yo no conocía el amor
sino en las novelas que leía, y me persuadí desde luego que
amaba locamente á mi futuro. Como apenas le trataba y no le
conocía casi nada, estaba á mi elección darle el carácter que
más me acomodase. Por decontado me persuadí, que el suyo era
noble, grande, generoso y sublime. Prodigóle mi fecunda imaginación ideales perfecciones, y ví en él reunidas todas las cualidades de los héroes de mis novelas favoritas : El valor de un
Oroondates, el ingenio y la sensibilidad apasionada de un SaintPreux, las gracias de un Lindor y las virtudes de un Grandisón.
Me enamoré de este ser completo, que veía yo en la persona de
(8) Paseo junto al Guadalquivir, frente al palacio de San Telmo, donde se
reunta la buena sociedad sevillana en las noches de verano.

�36

CUBA CONTEMPORÁNEA

mi novio. Por desgracia, no fué de larga duración mi encantadora quimera; á pesar de mi preocupación, no dejé de conocer
harto pronto, que aquel hombre no era grande y amable sino en
mi imaginación; que su talento era muy limitado, su sensibilidad muy común, sus virtudes muy problemáticas. Comencé á entristecerme y á considerar mi matrimonio bajo un punto de vista menos lisonjero. En aquella época, mi futuro tubo precisión
de ir á la Habana, y su ausencia, que duró diez meses, me proporcionó la ventaja de poder olvidar mis compromisos. Como no
veía á mi novio, ni casi se me hablaba de él, apenas, rara vez, me
acordaba vagamente, que ecsistía en el mundo. La Amistad ocupaba entonces toda mi alma. Adquirí una nueva amiga en una
prima, que educada en un Convento, comenzó entonces á presentarse en sociedad. Era una criatura adorable ; yo, que no ama
ba á ninguna de mis otras primas, me incliné á ella desde el
primer momento en que la ví.
He notado en el curso de mi vida, que si bien alguna vez se.
ha engañado mi corazón, más frecuentemente ha tenido un instinto feliz y prodigioso en sus primeros impulsos. Rara vez he
encontrado simpatías en aquellas personas, que á primera vista
me han chocado, y muchas he adivinado en dicha primera vista,
el objeto de mi futuro afecto.
l\Ii prima obtuvo desde luego mi simpatía y no tardó en
ocupar un lugar distinguido en mi amistad. únicamente Rosa
Carmona la rivalizaba, pues ninguna de las otras dos Carmonas
fueron de mí tan queridas corno ella. Cuando estábamos todas
reunidas, hablábamos de modas, de bailes, de novelas, de poesías, de amor y de amistad. Cuando Rosa, mi prima y yo estábamos solas, solíamos ocuparnos de objetos más serios y superiores á nuestra inteligencia. Muchas veces nuestras conversaciones tenían por objeto los cultos, la muerte y la inmortalidad.
Rosa tenía mucho juicio en cuanto decía, y yo admiraba siempre la esactitud de sus raciocinios: En cuanto á mi prima, era
como yo, wia mezcla de profundidad y ligereza, de tristeza y alegría, de entusiasmo y desaliento : Como yo, reunía la debilidad
de mujer y la frivolidad de niña con la elevación y profundidad
de sentimientos, que sólo son propios de los caracteres fuertes y
varoniles. ¡Yo no he encontrado en nadie mayores simpatías!

CAR'fAS A~IATORIAS DE LA AVELLA:SEOA

37

Siendo las cinco jóvenes, no feas, y gozando reputación de
talento, fuimos bien pronto las señoritas de moda en Puerto
Príncipe. Nuestra tertulia, que se formó en mi casa, era brillantísima para el país : En ella se reunía la flor de la juventud del
otro sexo y las jóvenes más sobresalientes. Todos los forasteros
de distinción, que llegaban á Puerto Príncipe, solicitaban ser introducidos en nuestra sociedad, y nos llevábamos todas las atenciones en los paseos y bailes. .A.trajimos la envidia de las mujeres, pero gozábamos la preferencia de los hombres, y esto nos
lisonjeaba.
Volvió en eso mi novio, pero yo no le ví sin una especie de horror: Desnudo del brillante ropaje de mis ilusiones, parecióme un
hombre odioso y despreciable. 1\fi gran defecto es no poder colocarme en el medio y tocar siempre en los estremos. Yo aborrecía á mi novio tanto como antes creí amarlo. Él no pudo apercibir mi mudanza, porque jamás habíale yo mostrado mi afecto.
Mis ilusiones nacieron y acabaron allá en el secreto de mi corazón, porque, tan tímida como apasionada, no concebía yo entonces que se pudiera, sin morir de vergüenza, decir á un hombre:
yo te amo. Como no devía casarme hasta los 18 años, y sólo tenía
15, y como mi novio me visitaba muy poco, aquel matrimonio me
ocupaba menos de lo que devía. Mirábalo remoto, gozaba lo presente y no interrogaba al porvenir.
Lola (la segunda de las Carmonas) y mi prima, entablaron
relaciones de amor casi al mismo tiempo, y esta circunstancia, al
parecer sencilla para mí, tubo, no obstante, una notable influencia : Ellas amaban y eran amadas con entusiasmo : yo era la confidenta de ambas. Entonces se operó en mí una mudanza repentina y estraña. Híceme uraña y caprichosa: Las diversiones y
el estudio dejaron de tener atractivos para mí: Huía de la sociedad y aun de mis amigas ; buscaba la soledad para llorar sin saber por qué, y sentía un abismo en mi corazón. Y o no era ya el
objeto más amado de dos de mis amigas: ellas gozaban en otro
sentimiento una felicidad, que yo no conocía. ¡ Yo sentía celos y
envidia! Pensando en aquella ventura, que mi imaginación engrandecía, invocaba al objeto que podía dármela: ¡ aquel objeto
ideal que formé en los primeros sueños de mi entusiasmo ! Creía
verle en el Sol y en la Luna, en el verde de los campos y en el

�gg

CUBA C'ONTEMPOltÁNEA

azul del cielo : las brisas de la noche me traían su aliento, los
sonidos de la música el eco· de su voz: Y o le veía en todo lo que
hay de grande y hermoso en la naturaleza!; ¡ deliraba como con
una calentura !
Sin embargo, aquella situación no estaba destituída de encantos. Yo gozaba llorando, y esperaba realizar algún día los
sueños de mi corazón.
¡ Cepeda! ¡ cuánto me engañaba!. . . ¿ dónde ecsiste el hombre que pueda llenar los votos de esta sensibilidad tan fogosa
como delicada Y ¡ En vano le he buscado nueve años ! ; ¡ en vano !
He encontrado hombres!, hombres, todos parecidos entre sí:
ninguno ante el cual pudiera yo postrarme con respeto y decirle con entusiasmo : Tú serás mi Dios sobre la tierra, tú el dueño absoluto de esta alma apasionada. Mis afecciones han sido
por esta causa débiles y pasajeras: Yo buscaba un bien que no
encontraba y que acaso no ecsiste sobre la tierra. Ahora ya no le
busco, no le espero, no le deseo : por eso estoy más tranquila.
Esta tarde ó mañana continuaré escribiendo. A Dios!

"25

POR LA TARDE'~

Fué introducido en nuestra tertulia un joven, que apenas
conocía. Una antigua enemistad, trasmitida de padres á hijos,
dividía las dos familias de Loynaz y Arteaga. El joven pertenecía á la primera y mamá á la segunda; por consiguiente, ninguna relación existió hasta entonces entre nosotros. Un primo
mío había sido el primero que rompiera la valla, uniéndose en
amistad con un Loynaz. Las familias, que en un principio llevaron muy á mal dicha amistad, por fin se desentendieron, y Loynaz, prevaliéndose de ella, solicitó visitarme. Mamá lo reusó algún tiempo, pero tanto instó mi primo, tanto ridiculicé yo aquella enesmitad rancia y pueril, que al fin cedió y Loynaz tuvo entrada en casa. No tardó en granjearse la benevolencia de mamá
y en ser el más deseado de la tertulia. .Aunque muy joven, su talento era distinguido, su figura bellísima y sus modales atractivos.
Mis compromisos y la enemistad de nuestras familias eran
dos motivos poderosos para alejar de él toda esperanza respecto

CARTAS AMATORBS DE LA AVELLANEDA

39

á mí; pero sin tomar el aire de un amante, él supo mostrarme
una preferencia, que me lisonjeaba. Nuestras relaciones eran
meramente amistosas, y toda la tertulia las consideraba así. En
cuanto á mí, no me detenía en ecsaminar la naturaleza de mis
sentimientos: Leía con Loynaz poesías, cantaba dúos al piano
con él, hacíamos traducciones, y no tenía yo tiempo para pensar
en nada, sino en la dicha que era para mí la adquisición de un
tal amigo.
Por el verano nos fuimos al campo, á una posesión prócsima
á la ciudad, y llevé conmigo á Rosa Carmona, que, desde que mi
prima tenía amante, había llegado á ser mi amiga predilecta.
Loynaz, mis primos y muchos amigos de ambos sexos, iban á visitarnos con frecuencia. ¡ Tube días deliciosos! Sin embargo, entonces mismo se me ofrecieron motivos de inquietud y de penas.
Yo estaba encantada con Loynaz, pero me hallaba muy lejos de
creerle el hombre según mi corazón. Encontrábale más talento
que sensibilidad, y en su carácter un fondo de ligereza que me
disgustaba. Como amante, no llenaba él mis votos, mas le miraba
como amigo y me había aficionado infinito á su trato. Rosa me
hizo entrar en aprensión. Empeñóse en persuadirme, que nuestra prete_ndida amistad no era más que un amor disfrazado, y
por lo IlllSmo más peligroso. Recordábame sin cesar mis compromisos Y hacía de mi novio elogios, que hasta entonces no le había
yo oido. Ponderando las ventajas de aquel matrimonio, me intimidaba al mismo tiempo con suponerlo inevitable, porque sólo
con escándalo y afligiendo á mi familia, decía ella, podría yo
romper un empeño tan serio y tan antiguo.
A fuerza de decirme que yo amaba á Loynaz, llegó á persuadírmelo; pero como siempre conocía yo que no era él quien podía
comprenderme y que no me inspiraba ni estimación, ni entusiasmo, aquel amor no me hacía dichosa cual yo deseaba, y en vez
del orgullo que deve sentir un corazón, que encuentra lo que
busca, yo sentía aquella especie de humillación, que nos causa
la persuasión de habernos aficionado á un objeto, que n9 nos
merece.
Volvimos a la ciudad en el mes de Septiembre á asistir á
las bodas de mi prima, que se casó entonces con el hombre que
amaba. Sus amores y los de Lola Carmona habían comenzado al

�40

41

COBA CONTEllPORÁNEA

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

mismo tiempo, como ya he dicho, y al mismo tiempo casi se casaron ambas, aunque de un modo bien diferente. Mi prima vió
aprovada su elección por toda la familia; Lola, contrariada por
la suya, se casó depositada y se marchó inmediatamente á la
Habana con su marido. .Así me ví privada de una de mis
amigas.
Acompañé al campo á los reciencasados, y cuando volví un
mes después, encontréme una gran mudanza. Loynaz había sido
despedido de casa, y, bajo el pretesto de que quería marcharse
con su marido, mamá había fijado para dentro de tres meses mi
matrimonio, que antes señalara para el cumplimiento de mis
18 años. El novio á todo se prestaba: ni me amaba (según he
creido siempre) ni me aborrecía. Deseaba establecerse con una
niña de su familia, que tubiese inocencia y alguna hermosura.
:Mi abuelo le había dicho que yo era la que buscaba, y que me
daría además todo su quinto (9) (que ciertamente no era despreciable), si me casaba con aquel hombre. Esto le había decidido á él y esto era lo que le movía.
Al llegar yo y saber las novedades ocurridas, quedé anonadada, y sin saber á qué atribuirlas. Pero no tardé en saberlo todo y
en sufrir el primero y más terrible de mis desengaños.
Es tarde, Cepeda, continuaré luego.

dad, la música por lo menos pudiera atraer á V. á la ópera. Yo,
que be padecido sin duda penas más reales que las que V. pueda
tener, yo que conozco tanto como V. por lo menos, el mundo
y la Sociedad, no siento esa misantropía; y aunque no vea ni
á la sociedad ni al mundo al través del encantado pr isma de las
ilusiones, aún conozco que necesito del uno y de la otra : Aqué
secreto es, pues, ese que V. me oculta 1 ¡ingrato! V. se apodera
de mi confianza y me reusa la suya: V. se llama mi amigo y
disimula V. ~nmigo ! Escuche V. No le demando á V. sus secretos, no; yo los respeto; pero pídale V. á Dios que no los
haya yo adivinado.
Si la idea que desde anoche me persigue no es una aprensión
mía; si la vida retirada, que V. hace, tiene el motivo que sospecho .. . yo seré siempre su amiga de V., pero conoceré que V .
no lo es mío. Más; conoceré que es V. capaz de arterías y pequeñas falsedades, conoceré que V. no me ha comprendido, y ...
qué sé yo!, veré en V. 1m hombre como todos los demás: De
anoche acá V. ha decaído tanto en mi opinión, que . . . (por qué
no he de decirlo todo 1) que casi temo aumentar con el nombre
de V. la lista de mis desengaños. Y o perderé, si así fuere, yo
perderé una ilusión, una última ilusión que me ha lisonjeado
algunos días ; pero V. perderá más: sí. Porque, ¿ dónde hallará
V. otra amiga como yo T V. no sabe, no puede saber, cuán puro,
cuán desinteresado, cuán tierno es el afecto que me inspira.
Pero, &amp;á dónde voy a parar 1; yo me contradigo !- No, caro Cepeda, no perderá V. mi amistad mientras ella tenga para V.
algún valor; pero yo le suplico á V. en nombre del cielo y de la
sinceridad de mi alma, yo le conjuro á V., que si esta amistad
perjudica á intereses del corazón más caros, que si teme V. escite
ella celos y origine disgustos á un objeto querido, no se valga V.
de pretestos para evitarlos. Oiga V. Es demasiado noble y pura
nuestra amistad para que sufra las sombras del misterio ; yo no
podré tolerarlo ciertamente; pero si la manifestación de ella
puede ofender al amor, el amor es primero: la amistad deve ser
sacrificada, y lo será: yo lo ecsijo. )'li corazón no variará por
esto y en él siempre ocupará Cepeda un lugar distinguido. (11)

'' Á LA

1

DE LA. NOCHE''

He visto á Curro (10) en el Teatro, á V. no: tampoco lo esperaba. &amp;Pero habrá de continuar V. un género de vida semejante Y No es cierto que el solo disgusto de la Sociedad le inspire á
V. esa especie de misantropía; no, no es posible. Se necesita haber padecido mucho, haber sido la víctima de la sociedad para
aborrecerla en ese grado. V. que no tiene motivos positivos para
estar quejoso de ella; V . puede conocer sus vicios é injusticias,
y no entregarse á ella con la imprudencia de la inesperiencia y
la sencillez; pero no es posible que sin poderosísimos motivos
huya V. de ella tan obstinadamente á los 23 años. Si no la socie(9) La quinta. parte de su capital.
(10) D. Francisco Oepeda, hermano de D. Ignacio.

(11) Como babrin observado los lectores, la poetisa suspende en todo este
apartado la narraci6n de sn autobiorrafla para dejar escape al impulso de loa

�43

CUBA CO:STE:\JPOHÁNEA

CARTAS AMATORIAS DE LA A \'ELLANEDA

~Iañana continuaré mi historia y acaso la concluiré; pero
no la tendrá V. tan pronto, porque mañana no nos veremos. Es
preciso evitar un trato tan frecuente, porque su sociedad de V.
me haría disgustar de cualquier otra, y yo no deseo estrechar el
círculo de mis goces, sino ensancharlo lo posible. A Dios, hasta
mañana, es decir, hasta mañana en este papel, pues repito que
voy á probar, si me es ya necesaria absolutamente la sociedad
de V., estando tantos días como posible me sea sin verle.

quejaba de un desaire, que no había merecido. ''No ignoro, me
decía, los compromisos que respecto á V. ha contraído su familia, Y V. sabe mejor que nadie con cuanta delicadeza los he respetado,
pero, pues no se ha sabido apreciar mi conducta, no
.
quiero por más tiempo violentarme: sepa V. que la amo y que
á todo estoy dispuesto, si encuentro en V. iguales sentimientos.''
Me pareció que había en aquella carta más orgullo que pasión, pero m~ conmoví sin embargo. 'Tratando á aquel joven,
nunca le hubiera amado, porque su frivolidad, tan visible, era
un antídoto colocado felizmente junto á cualquiera dulce emoción que me inspiraba: pero cuando no le ví, cuando le creí desairado injustamente, ofendido y desgraciado por mi causa mi
afecto acia él tomó una vehemencia, que acaso jamás hubier~ tenido de otro modo. Sin embargo, tube bastante prudencia para
dominarme, y en mi contestación le decía, que estaba resuelta
á sacrificarme por complacer á mi familia, casándome con un
hombre, que aborrecía. "No soy insensible á su afecto de V. (le
decía al concluir), pero respetaré mis vínculos, y suplico á V.
no vuelva á escribirme. " (12).
No hizo caso de esta súplica: me escribió, dos veces más, cartas muy apasionadas, invitándome á romper un empeño, que le
hacía infeliz y á mí igualmente, pero no le contesté y cesó de
escribirme.
A pesar de esta conducta tan prudente y de la resignación
con que me prestaba á un enlace aborrecido, sufría mucho de
parte de mi familia. ~famá era y es un Angel de bondad, pero el
~ran defecto suyo es un carácter tan débil, que la constituye
Juguete de las personas que la cercan. Mis tíos la inducían á tratarme con rigor y continuamente la disponían en mi contra interpretando odiosamente mis más sencillas operaciones. ' &amp;Y
pensará V. que mis tíos deseaban mucho la realización de mi matrimonio Y Nada de eso; aparentábanlo así, pero hubiesen dado
cualquier cosa por impedir dicho enlace. En primer lugar les pesaban las mejoras, que mi abuelo se disponía á hacerme ; en segundo, deseaban para su hija mi novio, y acaso al emplear tanto

42

'' 26

POR LA MAÑANA''

La despedida de Loynaz y la procsimidad de mi casamiento
fueron para mí dos golpes tan sensibles como inesperados: pero
¡ cuál quedé al saber la mano de la cual ine habían sido asestados ! . . . Rosa, mi amiga, mi confidente Rosa, había persuadido á
mamá, que ecsistía una correspondencia amorosa entre Loynaz y
yo, que él me inducía á romper mis compromisos, y conociendo
ella mejor que nadie la pureza de mis sentimientos y rectitud
de mis intenciones, fué bastante vil para aparentar temores de
que, arrastrada por la pasión, que me suponía, diese algún paso
imprudente é irremediable. ¡ Logró completamente su objeto 1
¡ Cepeda! ; ¡ y sólo tenía 15 años aquella mujer 1; ¡ qué habrá llegado á ser después !
Yo no conocía ni el mundo, ni los hombres: era tan inocente
é inesperta como en el día en que naei ; babia creído que Rosa me
amaba y que era incapaz su corazón de una perfidia: El conocimiento de aquella primera decepción fué para mí un golpe
mortal, que cayó de lleno sobre mi alma.
Pero, admire V. mi candor y sencillez! Rosa logró persuadirme, que sólo mi interés y la ternura de la amistad la habían desidido á aquel paso, y me juró, que sus intenciones eran las más
puras y desinteresadas. La creí y la perdoné 1
Loynaz me escribió, y por primera vez dejó de designar con
el nombre de Amistad el sentimiento que yo le inspiraba. Refería cómo mamá le había probivido continuar visitándome y se
celos, que comenzaban f. levantarse en su pecho, y que, como indicamos en el
Pa6L00o, fueron nna de laa causaa de la ruptnra de relaciones amorosas con el
sellor Cepeda.

1

4l

{12) La preciai6n que da f. esta cita y i la anterior la Sra. .Avellaneda al cabo
de_ ~iez afios, que hablan aido escritas las cartas, demuestra que conservaba loa
on11nalea de Loyna1 y los borradores de las contestaciones.

�44

CUBA CONTEMPORÁNEA

y tan inmerecido rigor conmigo, no tenían otro objeto sino precipitarme á una resolución atrevida, que secundase sus miras
secretas : ¡ harto lo lograron 1
Estaba ya en vísperas de mi matrimonio; casa, ajuar, dispensa, todo estaba preparado. Pero hubo un momento en que no
me hallé con fuerzas para consumar el sacrificio, uno de aquellos
momentos en que se obra sin pensar. Y o dejé furtivamente mi
casa, y me refugié con mi abuelo, que estaba en una quinta
prócsima á la ciudad. Me arrojé desolada á sus pies, y le dije
que me daría la muerte antes que casarme con el hombre, que me
destinaban.
Aquel rompimiento fué ruidoso: toda mi familia se mostró
altamente sorprendida é indignada de mi resolución : mis tíos,
que en su interior se regocijaban, fueron los primeros en declararse contra mí: sólo en mi abuelo hallé bondad é indulgencia,
aunque nadie sintió tanto como él la rotura de un casamiento
que él había formado: ¡ yo sufría mucho!; no ignoraba que la'
opinión pública me condenaba; ¡ despreciar un partido tan ventajoso! ¡ tener el atrevimiento de romper un compromiso tan serio, tan adelantado, tan antiguo! ¡ dar un golpe mortal á mi
familia! Esto pareció imperdonable: se dijo desde luego, que yo
era una mala cabeza (mis tíos y mis primas fueron los primeros
en decirlo), que mi talento me perdía, y que lo que entonces
hacía, anunciaba lo que haría más tarde, y cuanto haría arrepentir á mamá de la educación novelesca que, me había dado. Mi
padrastro fué entonces á Puerto-Príncipe y se apuró la medida
de mis sufrimientos.
Una especie de fatalidad, que me persigue, hace que siempre
se tomen circunstancias y casualidades funestas para hacer parecer más graves mis ligerezas : digo ligerezas, aunque ciertamente no creo lo fuese la de romper un compromiso, que mi corazón
reprobaba.
Circunstancias independientes de mí, enteramente independientes, originaron disgustos entre mi abuelo y mi padrastro.
Éstos llegaron á ser tales, que mi abuelo salió de casa donde
vivía cuando no estaba en el campo, y se fué á la de un~ de mis
tíos. El público que sabía la rotura de mi casamiento y nó los disgustos posteriores, que hubiera entre Escalada y mi abuelo, no

CARTAS AMATORIAS DE J.A AVELLANEDA

~

I

45

dejó de declarar, que mi abuelo salía de casa altamente indignado conmigo. 1\1i tío y mis primas, que siempre vieron con envidia y temor la predilección, que mi abuelo tenía por mamá _Y
por mí, se aprovecharon de tenerlo en su _casa p~ra co~b~tlr
dicha preferencia, haciéndole creer que era mmerec1da. Pmtoseme como una loquilla novelera y caprichosa: dijeron que mamá
me pcrdfo. con su ecsesiba indulgencia y la libertad que me dejaba de seauir mis estravagantes y peligrosas inclinaciones; en fin,
no dcsp:rcliciaron ningún medio para prevenir en contra de
mamá y de mí al pobre viejo paralítico, que, sin vigor físico ni
moral era una cera á propósito para recibir todas las impresiones'. ¡ Consiguieron su objeto!: mi abuelo murió tres meses
después de mi rompimiento y apareció un testamento, que anulaba el que había hecho á favor de mamá y de mí, dejando su
tercio y su quinto á mi tío ·Manuel, en cuya casa murió.
Mi padrastro, para descargarse de la culpabilidad de ser
causa de esta mudanza y de los perjuicios de mamá, pregonaba
que por la incomodidad, que le causara mi rompimiento, había
mi abuelo dejado la casa y variado sus disposiciones á favor de
mi tío echando sobre mí la culpa, que sólo él tenía. M:i tío Y mis
prima~ (que no me perdonaban el tener algún mérito, ni aun
después que me habían robado el afecto de mi abuelo), decían,
que el golpe mortal, que yo le había dado al pobre anciano, ha:
bía precipitado su muerte : en fin, todo el mundo decía, que m1
locura en romper el matrimonio había privado á mamá del tercio de mi abuelo y á mí misma de su quinto.
Yo tenía un alma superior á intereses de esta especie, y ¡ sábelo
Dios!, en las lágrimas que vertí, una sola no fué arrancada por
el pesar de perder aquella codiciada herencia. Pero mi corazón
estaba desgarrado por las injusticias de que era objeto. Yo tenía el íntimo convencimiento de que mi abuelo no se fuera de
casa por causa de mi rompimiento: sabía cuánta indulgencia
y cariño había yo hallado en él después de aquella pretendida
locura, que se decía haberle ecsaltado tanto: ningún remordimiento tenía de ser causa de su muerte, pero, no obstante, sentía que me agoviaba el dolor y el arrepentimiento. ¡ Cuántas veces lloré en secreto lágrimas de hiel, y pedí á Dios me quitase la
ecsistencia, que no le había pedido, ni podía agradecerle 1 ¡ Cuán-

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47

CQBA CO~TEMPORÁNEA

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

tas envidié la suerte de esas mujeres, que no sienten ni piensan;
que comen, duermen, vejetan, y á las cuales el mundo llama muchas veces mujeres sensatas! Abrumada por el instinto de mi
superioridad, yo sospeché entonces lo que después he conocido
muy bien : Que no he nacido para ser dichosa, y que mi vida
sobre la tierra será corta y borrascosa (13) .
Faltaba una cosa para colmar la medida de mis pesares y la
suerte no me la reusó. Supe, sin poder dudarlo, que Rosa Carmona y Loynaz se amaban. Sólo entonces comprendí los motivos
de la anterior conducta de aquella falsa mujer, y el más profundo desprecio sucedió en mi corazón á una amistad indignamente burlada.
Estas fueron, ¡ oh Cepeda!, estas las primeras lecciones que
me dió el mundo: Esto encontré, cuando inocente, pura, confiada, buscaba amor, amistad, virtudes y placeres; ¡ inconstancia! ¡perfidia! sórdido interés ! ¡ envidia! crimen, crimen y nada
más. ¡, Soy culpable, pues, de no amarle 1 ¡, puedo tener ilusiones? . . ... Pero vivo como si las tubiera, porque el mundo, amigo
mío, se venga cruelmente del desprecio, que se le hace. Es preciso aparentar vida en la frente, aun cuando se lleve la muerte en
el corazón.
Cepeda!, querido Cepeda! ¡, Será cierto que V . siente como
yo cuán poco vale este mundo y sus corrompidos placeres?; ¡, no
será V. otra nueva decepción para mí?; ¡, quién me asegura que
no es V. un hipócrita?; ¡, quién me garantiza su sinceridad? .....
Cepeda!, Cepeda!, si V. no es el primero de los hombres, forzoso es que sea V. el último, y ... . . · lo confieso, vacila mi juicio
entre estos dos estremos. Sin embargo, ya ve V. que mi imprudencia me arrastra: Este cuaderno es una prueba de ello. Acaso
me arrepentiré algún día de haberlo escrito. ¡ Qué importa !
Será un desengaño más, pero será el último.

graciada, y como yo lloraba un desengaño. Su marido, aquel
amante tan tierno, tan rendido, se había convertido en un tirano. ¡ Cuánto su.fría la pobre víctima! ¡ y con cuán heróica virtud ! l\fi cariño acia ella llegó al entusiasmo, y mi horror al matrimonio nació y creció rápidamente. Yo no trataba sino á mi
prima, y aquella vida sedentaria, triste y contemplativa, alteró
mi salud. Púseme tau delgada y enferma, que alarmada mamá
me llevó al campo. Allí pasé tres meses de soledad : soledad esterior 'S soledad del corazón!; no me mejoré y volvimos á la ciudad.
¡ Triste, muy triste fué aquella época de mi vida!; aun me afüje
el recordarla. Tenía la esperanza de morir pronto, pero momentos tenía en que me parecían demasiado lentos los progresos de
mi mal y sentía impulsos de apresurar yo misma su resultado.
Uis principios religiosos y el afecto entrañable, que tenía por
mamá y mi hermano, (14) sofocaban este impulso.
1\fi padrastro tenía también una salud quebrantada, y lo
atribuía al clima. Persuadióse que moriría, si no se venía á España, y como no aborrecía la vida como yo, determinó realizarlo. Este proyecto me sacó de mi desaliento; deseaba otro cielo,
otra tierra, otra existencia: amaba á España y me arrastraba á
ella un impulso del corazón. Disgustada de mi familia materna,
anhelaba conocer la de mi padre, ver su país natal y respirar
aquel aire, que respiró por primera vez. Tomé, pues, un empeño
en decidir á mamá á establecerse en este antiguo mundo. Escalada, por su parte, usaba de toda su influencia á fin de determinarla, pintándola (15) mil ventajas en el cambio. Pero mamá
resistía apoyada por sus parientes.
A pesar de esto, Escalada vino á Puerto Príncipe y empezó á
vender tierras y esclavos, y á mandar sobre los bancos de Francia todo el numerario posible. Luego, creyendo más fácil desidir
á mamá si la sacaba de su país y familia, la propuso ir á parar
algunos meses en Cuba, (16) donde estaba de guarnición

"POR LA TARDE"

:r-.n única amiga era ya mi prima Angelita;

(14) Aunque tenia tres hermanos, Pepa, Emilio y Felipe Escalada, del segundo matrimonio de su madre, quiso aqui 1a poetisa referirse exclusivamente 6, su
hermano entero D. Manuel Gómez de Avellaneda, por quien sintió siempre un
carillo entratlable.
(15) El uso del Za, como dativo, en vez de le, es incorrección, que no debe imitarse. En igual defecto incurre varias veces la inspirada poetisa en este escrito:
sirva la presente advertencia para lo sucesivo.
( 16) Quiso decir S an/iago de Cuba.

era como yo des-

(13) No se equivocaba la eximia escritora. Su vida fué breve, puesto que
no cumplió los 59 •años de edad, y las contrariedades, que sufrió su espíritu,
fueron grandisimas, aun en medio de los triunfos literarios, que un dia alcanzara

'

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CUBA CONTElIPORÁNEA

su regimiento. Todos secundamos sus esfuerzos y lo conseguimos.
Sensible, más sensible de lo que yo creía, me fué el arranque
de mi país y la separación de mi prima; pero al llegar á Cuba
los objetos nuevos me dieron nueva vida.
Santiago de Cuba es una ciudad poco más ó menos como
Puerto Príncipe, y más fea é irregular. Pero su bellísimo cielo,
sus campos pintorescos y magníficos, su concurrido puerto y la
cultura y amabilidad de sus habit:mtes, la hacen muy superior
bajo cierto aspecto. 'l'ube en aquella ciudad una aceptación tan
lisonjera, que á los dos meses de estar allí ya no era yo una forastera. ,Ta más la vanidad de una mujer tubo tantos motivos de
verse satisfecha. Yo fní generalmente querida y obsequiada, y
jamás podré olvidar los favores, que he devido á los habitantes
de Cuba. Entonces volví á tener gusto al e..:;tudio y á la sociedad.
Hice algunos versos que fueron celebrados con entusiasmo ;
entreguéroc á las diversiones, en las cuales era deseada y colmad¡,, dr ob~eqnios. V. supondrá que no me faltaron aspirantes: tengo algún orgullo en decirlo : los jóvenes más distinguidos del
país se disputaban mi preferencia. Ninguno, empero, la consiguió
esclnsiva. l\fi predilecto en un baile era el mejor danzador, en
un paseo el que montaba con más gracia un hermoso caballo, en
tertulia el que tenía más amena y variada conversación. Ninguna ilusión de amor tube en Cuba, y por consiguiente, no saqué
de ella ningún desengaño. Acaso por esto la amo tanto.
Loynaz fué á Cuba cuatro meses despu'és que nosotros, é intentó renovar sus pretensiones. Escusaba sus amores con Rosa
diciendo, que ella le había en cierto modo comprometido, y me
juraba que yo era su primero y único amor, y que su viaje no
tenía otro objeto que obtener mi perdón y reconciliarse conmigo.
Yo no me negué ni á la una ni a lo otro: Perdonéle y le otorgué
mi amistad, pero fuí infl.ecsible respecto al amor. Antes de volverse á Puerto Príncipe, solicitó la promesa de seguir con él
correspondencia por escrito, y, mediante que prometió serían
sus cartas meramente amistosas, condescendí á su demanda. En
efecto, ambos seguimos dicha correspondencia con admirable
esactitud hasta su muerte, acaesida á mediados del año de 37,
cuando él cumplía los 25 de su edad y cuando ya estaba yo en
España.

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

49

l\Ii padrastro supo aprovechar tan bien su ascendiente sobre
mamá, y yo por mi parte le secundé de tal modo, que al fin logramos determinarla á venir á España.-El día 9 de Abril de
1836, nos embarcamos para Burdeos en una fragata francesa,
Y sentidas y lloradas, abandonamos ingratas aquel país querido,
que acaso no volveremos á ver jamás.
Perdone V.!; mis lágrimas manchan este papel; (17) no
p.uedo recordar sin emoción aquella noche memorable en que ví
por última vez la tierra de Cuba.
La navegación fué para mí un manantial de nuevas emociones.- ' ' Cuando navegamos sobre los mares azulados, ha dicho
Lord Byron, nuestros pensamientos son tan libres como el Occéano. ''-Su alma sublime y poética devió sentirlo así: la mía lo
esperimentó también. Hermosas son las noches de los Trópicos
Y yo las había gozado; pero son más hermosas las noches deÍ
Occéauo. Hay un embeleso indefinible en el soplo de la brisa,
que llena las velas ligeramente estremecidas, en el pálido resplandor de la luna que reflejan las aguas, en aquella inmensidad que vemos sobre nuestra cabeza y bajo nuestros pies. Parece
que Dios se revela mejor al alma conmovida en medio de aquellos dos infinitos--¡ el cielo y el mar !-y que una voz misteriosa
se hace oir en el ruido de los vientos y de las olas. Si yo hubiese
sido atea, dejaría de serlo entonces.
También esperimentamos tempestades y puedo decir con Heredia:
.
·
"Al despeñarse el huracán furioso,
al retumbar sobre mi frente el rayo
palpitando gocé .. . ...... .. .. . . ''
Por fin, después de malos y buenos tiempos y de sentir todas las impresiones consiguientes á una larga navegación el
primero de Junio saludamos con júbilo las risueñas costas d~ la
Francia.
Los días que pasé en Burdeos me parecen ahora un lisonjero
sueño. Abríase mi alma en aquel país de luces y de ilustración.
No amé, no sufrí, apenas sé si pensaba. Estaba encantada y mi
(17)

A1in se ven en el manuscrito las- manchas de las 1'grimas.

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CUBA CONTEMPORÁNEA
CARTAS A~IATORIAS DE LA AVELLANl!:DA

corazón y mis ojos no me bastaban. Fué forzoso dejar aquella
seductora ciudad y no lo hice sin lágrimas.
Ningunas simpatías podía yo encontrar en Galicia, y viniendo de una de las primeras ciudades de Francia, la Coruña me
pareció inferior á lo que realmente es, pues hoy la creo una
de las más bonitas poblaciones de España. Pero el carácter gallego me desagradaba y el clima me sentaba mal. Sin embargo,
acaso me hubiese acostumbrado y se disiparía la primera impresión desagradable que sentí al llegar á ella, si motivos inesperados no me hubiesen dado reales y positivos pesares. A Dios, hasta
luego.
"POR LA NOCHE"

Mi padrastro se había manejado bien con nosotros hasta entonces : entonces se desenmascaró. Estaba en su país y con su
familia nosotros lo habíamos abandonado todo. Su alma mez'
quina abusó
de estas ventajas.
No molestaré á V. con detalles enojosos de nuestra situación doméstica; bástele saber que no hubo pesares y humillaciones, que yo no devorase en secreto. :Mamá era muy infeliz, y yo
carecía de fuerzas para sufrir sus pesares, aunque llevaba los
míos con constancia. l\fanuel (18) tubo precisión de marcharse
al estrangcro; tan comprometido se vió por mi padrastro. ¡Oh!
sería nunca acabar, si quisiera contar por menor las ridiculeces,
tiranías y bajezas de aquel hombre, que yo devo y quiero respetar todavía como marido de mi madre. Dios Jo sabe, y será algún
día juez de ambos.
En aquella situación doméstica tan desagradable conocí á
Ricafort y fuí amada de él: también yo le amé desde el primer
día, que le conocí. Pocos corazones ecsistirán tan hermosos como
el suyo; noble, srnsible, desinteresado, lleno de honor y delicadeza. Su talento no correspondía á su corazón : era muy inferior
por desgracia mía. Conocí pronto esta desventaja: aunque generoso Ricafort parecía humillado de la superioridad que me atribuía: sus ideas y sus inclinaciones contrariaban siempre las mías.
( 18)

51

No gustaba de mi afición al estudio y era para él un delito que
hiciese versos. Mis ideas sobre muchas cosas le daban pena é inquietud. Temblaba de la opinión y decíame muchas veces :-qué
Ioararás cuando consigas crédito literario y reputación de ingeni~ Y Atraerte la envidia y ecsitar calumnias y murmuraciones.
-Tenía razón, pero me helaba aquella fría razón.
Aunque mostra.Qa de mi corazón el concepto más elevado y
ventajoso, no se me ocultaba que le desagradaba mi carácter, y
me repetía que este carácter mío le haría y me haría á mí misma
desgraciada. Yo me esforzaba en reprimirlo y sofocaba mis inclinaciones por darle gusto; pero esta continuada violencia me
entristecía y notándolo él se convencía de que no podría nunca
'
,
hacerme dichosa. Sin embargo de todo esto, nos amábamos mas
cada día.
Mis pesares domésticos llegaron á afectarme tanto, que necesité desahogar mi pecho y se los comuniqué : ¡nunca olvidaré
aquel momento! ¡ Yo ví sus ojos arrasados de lágrimas! Entonces, con aquel acento, que la falsedad no podrá nunca imitar, me
rogó aceptase su corazón y su mano y le diese el derecho de protejerme y vengarme.
Muchos dias vacilé; mi horror al matrimonio era estremado,
pero al fin, cedí : mi situación doméstica tan insufrible, mi desamparo, su amor y el mío, todo se unió para determinarme, y
cuando le dije que consentía en ser su esposa, tomé la resolución
de consagrar mi ecsistencia á hacer la suya dichosa, y quitármela en aquel momento en que no pudiese llenar este objeto. Talento, placeres, todo se aniquiló para mí : sólo deseaba llenar las
severas obligaciones, que iba á contraer, y hacer cuanto en mi
poder estubiese para aligerar á Ricafort las cadenas, que le imponían. ¡ Oh Dios mío!, porqué no pude hacerlo!. . . . . Tú sabes
si eran puras mis intenciones y sinceros mis votos! : porqué no
los escucbastes? ( 19) Yo no aseguraré, que hubiera amado siempre á Ricafort, ¿ porque quién puede responder de su corazón 1,
pero cierta estoy de que siempre le habría estimado, y que nunca
le obligaría á maldecir el día en que se uniera á mi suerte, pues
si no puedo responder de mis sentimientos, puedo por lo menos

Su hermano, ya citado en otra nota.
( 19)

Sobra la

6

Jlnal.

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CUBA CONTE:.\IPORÁNEA

CARTAS AUATORIAS DE LA AVELLANEDA

responder de mis acciones. Pero nada de esto devía ser : la funesta debilidad de mi carácter devía trastornarlo todo.
Nuestra unión no pudo verificarse por de pronto. Él era
altivo y yo también : ni uno ni otro queríamos depender de nuestras familias ni un solo día, y gracias á mi padrastro, mis intereses estaban embrollados, y Ricafort no contaba sino con un sueldo mal pagado. Hice proposiciones racionales á mi padrastro,
que no las admitió! : solicité de la Corte el derecho de mayoría
pintando mi situación esepcional, pero antes de obtener resultado fué depuesto Ricafort, padre, y el hijo tubo orden de reunirse á su regimiento. Hice justicia al General (20) : Conocía su
caracter y franqueza y no dudaba, que hallaría en él un padre;
pero yo tenía demasiado orgullo para entrar en su familia como
una mendiga, y resolví no casarme hasta no poder aclarar mis
intereses y decir á Ricafort cuáles eran éstos y la mayor ó menor
seguridad que presentaban.
En fin, después de muchas vacilaciones y penosas escenas
Ricafort marchó á su destino. Dolorosa me fué, muy dolorosa
esta separación, aunque estaba yo muy lejos de creerla eterna;
pero pasados los dos primeros meses pensé mucho en las diversidades, que ecsistían entre Ricafort y yo, me pregunté á mí
misma, si aquella superioridad, que él me suponía, no sería tarde ó temprano un origen de desunión, y reflecsionando en las
contras del matrimonio y las ventajas de la libertad me dí el
parabién de ser libre todavía. Vino mi hermano por entonces á
la Coruña ..... mucho necesito ahora de la indulgencia de V.,
querido Cepeda, porque me avergüenzo todavía de mi ligereza.
Vino mi hermano y desaprobó mi unión. Representóme la triste
suerte de los militares en las actuales circunstancias (21) : hablóme con entusiasmo de un viaje, que quería hiciésemos juntos
á Andalucía para conocer la familia paterna ( de la cual me
hizo elogios que hoy conozco inmerecidos) y de lo dichosa que
sería yo con mi mayoría, pudiendo gozar una vida cómoda é independiente conforme á mis indicaciones: sobre todo me dijo, y
fué lo que más impresión me hizo, que, si me casaba con Ricafort

y le seguía, nos separaríamos él y yo para siempre acaso. t, Qué
diré á V. para justificarme 1. . . . . nada, nada es bastante. Fuí
debil é inconsecuente. Marché con mi hermano á Lisboa : no he
vuelto á saber de Ricafort.
Si se eceptua el dolor de la separación de mamá, puedo decir que dejé con placer la Galicia. Eran muy pocas las personas,
que en ella me merecían algún afecto, y no ignoraba yo que tenía
muchos enemigos : De este número eran todos los parientes de
Escalada. Gracias al cielo no podían herirme en mi honor por
mucho que lo desearan, pero daban mil punzadas de alfiler á mi
reputación bajo otro concepto. Decían, que yo era atea, y la
prueba que daban era que leía las obras de Ruseaux (22) y que
me habían visto comer con manteca un viernes. Decían, que yo
era la causa de todos los disgustos de mamá con su marido y la
que la aconsejaba no darle gusto. La educación que se da en
Cuba á las Srtas. difiere tanto de la que se les da en Galicia, que
una mujer, aun de la clase media, creería degradarse en mi
país egercitándose en cosas, que en Galicia miran las más encopetadas como una obligación de su sexo. Las parientas de mi
padrastro decían por tanto, que yo no era buena para nada porque no sabía planchar, ni cocinar, ni calcetar ; porque no lababa
los cristales, ni hacía las camas, ni barría mi cuarto : Según ellas
yo necesitaba veinte criadas y me daba el tono de una princesa.
Ridiculizaban también mi afición al estudio y me llamaban la
Doctora. Una hermana de Escalada dió de bofetones á una criada de casa, porque interrogada respecto á mí, en una casa en que
ella había dado tan brillantes informes, tubo la pobre mujer la
estravagancia de decir que yo era 1m Angel, y que, lejos de ser
imperiosa ni ecsigente en la casa, todas las criadas me querían
por mis buenos modos.
V. supondrá cuán poco sentiría dejar aquel país y si podré
volver á él con gusto, aun cuando tenga la desgracia de que
vuelva á él mi familia.
Luego que rompí mis compromisos y me ví libre, aunque no
más dichosa, persuadida de que no devia casarme jamás y de
que el amor da más penas que placeres, me propuse adoctar un

(20) El Sr. Ricafort, padre, que por lo visto era el Jefe de la comandancia
militar de la Coruña.
(21) Ocioso parece advertir al lector, que se estaba en plena guerra carlista.

J

53

(22) Sin duda quiso escribir Rot&lt;sseau (Juan Jacobo), cuyos libros ,sobre todo
el Contrato aocial y el Emilio, andaban tan en boga en aquella época.

�55

CUBA CON'fEMPORtÚrnA

CARTAS AMATORIAS DE LA AYELLANEDA

sistema, que ya hacía algún tiempo tenía en mi mente. Quise
que la vanidad reemplazase al sentimiento y me pareció que valía más agradar generalmente que ser amada de uno solo: tanto
más cuanto que este uno nunca sería un objeto que llenase mis
votos. Y o había perdido la esperanza de encontrar un hombre
según mi corazón. No busqué ya pues ni amor ni amistad: deseaba impresiones débiles y pasajeras, que me preservasen del tedio
sin promover el sentimiento. Sin embargo, no podía aturdirme
por más que me esforzaba. Separada por primera vez de mamá,
sin esperanza de volver á ver á Ricafort ( al cual amaba aún),
sintiendo más que nunca el vacío de mi alma, disgustada de un
mundo que no realizaba mis ilusiones, disgustada de mí misma
por mi impotencia de ser feliz, en vano era que quisiera aturdirme y sofocar en mí este fecundo germen de sentimientos y dolores.
Otro desengaño tube además, y no de los menos dolorosos. Yo
amaba mucho á mi hermano : con él había llevado el desinterés
hasta un grado que otros me vituperaron : con él había sido siempre afectuosa, condescendiente y delicada. Al verme sola con él
por el mundo esperaba que su conducta conmigo correspondiese
á la mía: ¡ me desengañé muy pronto! Conocí que el hombre
abusa siempre de la bondad indefensa, y que hay pocas almas
bastante grandes y delicadas para no querer oprimir cuando se
conocen más fuertes.
Hubiera yo querido mudar mi naturaleza. Creí que sólo sería
menos desgraciada cuando lograse no amar á nadie con vehemencia, descon:6ar de todos, despreciándolo todo, desterrando
toda especie de ilusiones, dominando los acontecimientos á fuerza de preveerlos, y sacando de la vida las ventajas que me presentase, sin darles no obstante un gran precio. Yo me avergonzaba ya de una sensibilidad, que me constituía siempre víctima.
Más de un año hace que trabajo por conseguir mi objeto, no
sé si será trabajo perdido. En este tiempo dos veces he contraído pasageras relaciones; tan pasageras que una de ellas no duró
quince días. Mi corazón, no las formó, fué la cabeza únicamente,
la necesidad de una distracción, el ejemplo de la sociedad en que
vivía: nada más. Fueron empeños de sociedad más bien que de
amor.

Bien en breve me fastidié, y rompí sucesibamente aquellos
semiamores sosos con tanta ligereza como los había contraído.
No hablaré del proyecto de mi tío :B,elipe (23) de casarme en
Constan.tina (24) con un mayorazgo del país, y de cómo mi hermano, que tan opuesto era á que yo me casase, tomó un empeño
entonces á favor de mi novio. Esto no merece mayores detalles,
pues en nada ha influído semejante proyecto ni en mi corazón
ni en mi destino. Pero devo estenderme más en la relación de un
compromiso recientemente concluído y que V. no ignora. Es preciso no callar nada y que sepa V. los motivos, que tube para formarlo y para concluirlo. ¡ Los motivos que tube para formarlo l. . . . . embarazada me veré para decirlos : mas no importa. n1i franqueza ecsije que yo los diga; la delicadeza de V. le
ordena olvidarlos tan luego concluya de leer ésta.
Adios: necesito un momento de descanso: Además son las
diez y voy á vestirme para ir á buscar á Concha (25) para el
Duque (26). Espero que yendo yo tan tarde no encontraré á V.
en casa de Concha.

5-t

.....

J

"Á LA

1

DE LA NOCHE"

En efecto, no encontré á V. y he sabido que no estubo. ¡ Mil
gracias l Conozco ahora que ecsiste realmente entre los dos una
prodigiosa simpatía. V e.o que al mismo tiempo hemos tomado
una misma resolución. Sí, es preciso : es absolutamente preciso
vernos menos frecuentemente. Nos haríamos de otro modo cada
vez más insociables y raros. Por tanto, declaro á V., que yo por
mi parte voy á huir á V. con esmero. Estamos los dos demasiado tristes y desilusionados para querer estarlo más. Preciso es
que busque V. sociedad más alegre y yo lo mismo. Pero no busque V. una amiga sin.cera: yo reclamo este título, ¿entiende VY:
por fin, me resuelvo á quebrantar mi propósito. Sí; yo ofrezco
á V. mi am.istad. Pero tenga V. entendido, que puedo ser su ami(23) D. Felipe G6mez de Avellaneda, hermano del padre de la poetisa.
(24) Pueblo de la provincia de Sevilla donde nació el padre de la Avellaneda.
(25) La Srtn. Concepción Noriegn, amiga Intima de la poetisa.
(26) La plaza de Sevilla llamada entonces Duque de Medina Sidonia y poco
después, como ahora, Duque de la Victoria.

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CUBA CO~TEMPORANEA

CARTAS A~fATORIAS DE LA AVELLANEDA

ga sin verle diariamente, ni acaso nunca; y que será V . mi amigo, mi único amigo, pero no deseo, ni deve V. desear ser mi tertuliano y acompañante. Mañana acabaré esto: no sé cuando se
lo daré á V. Buenas noches : tengo una terrible jaqueca.
" HOY

27

POR LA TARDE"

Al mismo tiempo que empezó á obsequiarme Méndez Vigo (27)
dirigíame otro (28) algunas atenciones. Este otro me agradaba
más de lo que yo deseaba. Sentíame inclinada á él por una fuerza estraña y caprichosa y me estremecía al pensar que aun podía
amar, tanto más cuanto que, creyendo entonces que existía una
_enorme diferencia entre los caracteres é inclinaciones de aquel
dicho sujeto y yo, preveía en un nuevo amor un nuevo desengaño. Sin embargo, un instinto del corazón parecía advertirme, que
era llegado el momento en que devía espiar ( 29) mis pasadas inconsecuencias, y sin saber porqué me sentía dominada.
Sé cuanto más fuerte se hace una inclinación combatida y no
quise combatir la mía, pero no quise tampoco entregarme á ella
esclusivamente, por que temía se hiciese de este modo omnipotente. Era, pues, preciso oponer la vanidad al sentimiento y distraer con un pasatiempo el interés demasjado vivo que sentía.
¡ Cepeda!, yo prescindo de todo para ser sincera: por Dios!,
no me juzgue V. con severidad.
El hombre que me interesaba se desviaba de mí, y el que no
me agradaba redoblaba sus atenciones y asiduidades. El primero me causaba con su influencia en mi corazón serias inquietudes y me picaba con su indecisión; el segundo me lisonjeaba y me
divertía con su amor de niño y me parecía bien poco peligroso.
Hice lo que me pareció más conveniente á mi tranquilidad y
lo que supuse de menos consecuencia. Admití los afectos del uno
y procuré sofocar los que el otro me inspiraba. ¡Ya está dicho
todo! : ahora olvídelo V.
No disimularé que el candor de mi joven amante, su amor
(27)

D. Antonio,

f,

quien cita luego por su nombre.

(28) El propio D. Ignacio de Cepeda, para quien se escribió esta autobiografía.
(29) Como se ve fácilmente, por usar con frecuencia de la S en vez de X, cuan-

do va seguida de consonante, ha dicho la poetisa upiar por e,:piar, vocablos de
muy distinta ai¡nijlcaci6n.

l

¡

57

entusiasta y mil prendas apreciables, que descubría en él, llegaron á conmoverme. ¡ Pobre niño! ¡ cuánto me ha amado!; &amp;porqué este caprichoso corazón no supo corresponder dignamente?. . . . . no lo sé !
Me inspiraba un afecto sin ilusiones, sin calor: un afecto indefinible, que algunas veces me parecía devía semejarse al que
una madre siente por su hijo: no se ría V. de esta comparación.
En qué consistía que ese joven no me produjese otra clase de
amor? Yo no podré decirlo, porque no lo sé á fé mía. No es mal
parecido, ni tonto, V. lo sabe, y aun puedo decir, que ecsisten
ciertos puntos de simpatía entre nuestro modo de sentir, pero
él me amaba á mí como yo amaría, si encontrase un hombre según mis deseos. Pero él no era este hombre: en vano me esforzaba, y á fuerza de decirle que le amaba quería persuadírmelo á
mí misma : en vano me reprochaba de caprichosa é ingrata interiormente: en vano! Confesaré á V. lo que entonces no quería
confesarme á mí misma: Al lado de aquel joven sentía momentos
de insoportable tedio, y sus espresiones más apasionadas hallaban frío mi corazón y me producían á veces un no sé qué de
hastío.
¡ Era esto un capricho inesplicable del eorazón, porque yo le
quería! ¡ Sábelo Dios! Yo le quería, repito, pero no podré, sin
desmentir mi íntimo convencimiento, decir que le amaba. No
puedo esplicar esta diferencia, pero la concibo perfectamente.
Estaba él demasiado enamorado para limitar sus deseos á
unas sencillas relaciones, pasageras sin duda. Quiso arrancarme
la promesa de que sería su esposa y absolutamente la reusé. Manifestéle mi repugnancia al matrimonio, y tampoco le oculté que
mi amor no era de naturaleza tal, que me inspirase el deseo de
ser suya. Llamóme muger original, fría, sin corazón : ¡ Cuántas
lágrimas ! ¡ Cuántas reconvenciones!
Yo hubiera roto con él, si la compasión no me hubiese inspirado esperar para hacerlo á que se pasase, como no dudaba sucedería, esa ecsaltación de amor, que entonces le poseía. Le ví
padecer tanto, que me conmoví, y como se ofrece la luna á un
chiquillo, que llora por ella, le ofrecí yo á él que sería suya algún día.
Una vagatela le indispuso luego con mamá, y le trataba ésta

�59

COBA CONTEMPORÁNEA.

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

con tal esquivez y aun desatención, que, ofendida yo, le prohiví
por su propio decoro venir á casa en algunos días, para que se
calmase mamá y hacerla yo entender lo desatenta que estaba
con él por un motivo tan pueril. El pobre muchacho creyó ya
que no volvería á verme: qué sé yo lo que pasó en aquella cabeza.
Lo cierto es, que hizo mil locuras irreparables. Después de algunos días de afán y mortal inquietud, que mis cartas las más tiernas no podían calmar, cometió la imprudencia de hablar á su
padre y escribir á mi hermano diciendo el deseo y resolución
que tenía de casarse conmigo; sin haber consultado antes mi
voluntad, acaso porque dudaba de ella.
Interrogada por mi .familia, desde luego declaré seriamente
que no pensaba en semejante matrimonio, y mi hermano se lo
escribió así á Méndez Vigo.
Entonces fué Troya! : no molestaré á V. con pormenores enfadosos. El pobre chico creo que se trastornó, pues, entre mil
disparates que dijo y hizo, me escribió una carta (que conserbo
como casi todas las suyas) en la que me juraba se daría un pistoletazo, si no me casaba con él antes de tres meses.
Temí cualquier cosa de él, mucho más cuando supe, (Bravo (30) lo sabe también) que andaba llorando en los paseos y
cafees como un loco: tube, pues, a su situación todas las consideraciones, que ecsijía, le escribí cartas llenas de ternura y le ofrecí que sería suya más tarde.
Pero nada bastó : no sé qué espíritu maligno se había apoderado del pobre joven. Saben sus amigos hasta que punto se estraviaba por momentos su razón.
La piedad tal vez me hubiera determinado á casarme con
él ( á pesar que menos que nunca me inspiraba aprecio ni confianza aquel carácter tan débil y aquella cabeza tan frágil), si
el orgullo de mi nombre no me lo hubiera absolutamente prohivido.
El padre de ese joven, que, según tengo entendido, es responsable á su hijo del dote considerable que le llevó su primera
esposa (y que sin duda no deseaba desposesionarse de él, como
tendría que hacerlo casándose su hijo) dijo, que no aprovaba

su matrimonio sino dentro de tres años, pues aun era muy joven
para contraer tan serio empeño. En consecuencia á esta manifestación reusó venir á pedir mi mano, como parece quería su
hijo, y éste le amenazó con que pediría al Jefe político la licencia, que él le reusaba. Todo esto pasaba sin que yo supiese nada,
ni remotamente lo sospechase. ¡ Puede V. figurarse mi indignación á la primera noticia, que llegó á mis oídos! Se apuró mi sufrimiento y rompí enteramente con el imprudente joven, escribiendo al padre una carta en la cual le manifestaba, que jamás
había tenido la intención de casarme con su hijo ni con su aprovación, ni sin ella. Por tanto devía mirar como locuras del joven
todos los pasos, que hubiese dado con este objeto, y le aconsejaba
y rogaba le mandase á viajar para distraerle.
Pocas personas sabrán en Sevilla estos pormenores, pero
muchas han sido sabedoras de la desesperación de .Antonio (31) y
de los reproches que me dirijía en su ecsaltación. Así es, que por
una fatalidad de mi estrella siempre me condenan las apariencias, se me juzga sin comprender mis motivos. Yo sé que se me
censura haber jugado con la sensibilidad de ese joven y se me
tacha de inconstancia y coquetería. Y a V. conoce mi culpa!: no
he tenido otra, sino entablar (como hacen todas en Sevilla) unas
relaciones, que suponía ligeras y sin consecuencias de ninguna
especie: ¡ esta es toda mi culpa y sabe Dios cuánto me he
arrepentido de ella! Si después no pude resolverme á sacrificar
mi libertad y mi delicadeza casándome con él sin la pública aprovación de su padre, ciertamente no merezco por ello censura, y
sería muy despreciable á mis ojos, si hubiera procedido de otro
modo. La pasión no me haría faltar á mi decoro entrando á la
fuerza en una familia: ¡ cuánto menos la compasión!
lVIarchóse por fin .Antonio y yo respiré : parecióme ver la luz
después de una larga prisión ó lanzar un peso enorme largo tiempo sostenido.
Lo confieso : quedé cansada de amor : aquel amor delirante
y frenético, que yo no había participado, me causaba fatiga.
Por eso me fijé más que nunca en mi sistema de no amar nunca. He jurado no casarme nunca, no amar nunca; y aun me pro-

58

(30) D. Pedro Gómez Bravo y Pern!a, amigo intimo del Sr. Cepeda desde que
estudiaron juntos en el Colegio de la Asunción de Córdoba.

•

(31)

El Sr. M6nde• Vigo.

�60

CUBA CONTEMPORÁNEA

pongo ya abjurar también todo empeño, aun los más sencillos y
pasajeros.-Un mes después de la marcha de :Méndez Vigo volvió
V. de Almonte. (32).
Está concluida mi historia! : pensé antes no haberla escrito
sino en su ausencia de V., porque quería tener con V. una correspondencia epistolar, pero luego varié de idea, porque no pienso ya que devemos entablar dicha correspondencia. ( 33)
Nada más me resta que decir, caro Cepeda; ahora recuerde
V. mis condiciones.-Éste será reducido á cenizas tan luego sea
leido, y nadie más que V. en el mundo sabrá que ha existido.
Á Dios: no sé cuando nos veremos y podré dar á V. este cuadernillo.
Acaso con él voy á disminuir la estimación con que V. me
favorece y á debilitar su amistad : no importa! ¡, Devo sentir el
dar á V. armas para combatir una amistad, que acaso conviene
á ambos deje de ecsistir1 Ya seré siempre amiga de V. aun cuando no ecsista amistad entre nosotros. Es decir, le estimaré á V .
aun cuando cese de manifestárselo.
Á Dios, querido mío: sacuda V. esa melancolía, que me aflije.
Créame V.: para ser dichoso modere la elevación de su alma y
procure nivelar su ecsistencia á la sociedad en que deve vivir.
Cuando la injusticia y la ignorancia le desconozca y le aflija,
entonces dígase V. á sí mismo : Ecsiste un ser sobre la tierra que
me comprende y me estima.
Sí, creo comprender á V. y estimarlo: ¡ si me engañase! ¡ si
fuese V. otro de lo que yo le creo ! . . . . . sería un desengaño más:
¡ y qué importa uno á la que ha sufrido tantos!!
(Hay la rúbrica de la Avellaneda).
P. D. He leido ésta y casi siento tentaciones de quemarla.
Prescindiendo de lo mal coordinada, mal escrita, &amp;c., ¡, Devo
dársela á V.? No lo sé: acaso no. Ciertamente no tengo de que
(82) J.. este pueblo, donde pasaba temporadas el Sr. Cepeda por tener aill casa
sus padres, fueron dirigidas desde Sevilla las c&amp;rtas de la Avellaneda en Agosto
y Septiembre de 1839; cartas que fueron contestadas 4 Doña Ama.dora de Almonte

que era el pseudónimo adoptado por la poetisa mientras permanecieron en se·
creto esas relaciones amorosas.
· (38) Por lo visto, volvió á variar de idea la eminente escritora, pues se con•
serva la correspondencia epistolar posterior á esa resolución suya.

61

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

avergonzarme delante de Dios, ni delante de los hombres. Mi
alma y mi conducta han sido igualmente puras: Pero tantas vacilaciones, tantas lijerezas, tanta inconstancia ¡, no deven hacer
concebir á aquel, a quien se las confieso, un concepto muy desventajoso de mi corazón y mi carácter?
6Devo tampoco descubrir los defectos de personas, que me
tocan de cerca, como lo hago? . . ... No ciertamente, Cepeda: no
devo. Para resolverme á dar á V. este cuaderno es preciso que le
estime á V. tanto, tanto, que no le crea un hombre, sino un ser
superior.
No sé, pues, qué hacer: lo guardaré y seguiré, para darlo ó
quemarlo, el impulso de mi corazón cuando vea á V. por primera vez.
(Hay la, rúbrica de la Avellaneda).

CARTAS

&lt;1 &gt;

DE LA SRA. D.A GERTRUDIS GOMEZ DE AVELLANEDA

I
UN A HOR.\ DE DESVELO Y MELANCOLÍA EN LA NOCHE DEL
LIO

(2i

=

13

DE JU-

DEDICAD.A. Á MI "COMPAÑERO DE DESILUSIÓN".= PARA
ÉL SOLO

Á vejez prematura te condena
el desaliento de tu joven alma!
sientes del tedio la insufrible pena!
ningún consuelo tus dolores calma !
En tus amores viste decepciones,
crimen y error en el imbécil mundo,
( 1) Estas cartas adolecen de los mfamos defectos ortográficos notados ya en
la autobiografía, y además se advierten en ellas los vocablos siguientes: descritiva,
ptmellon, quando, baya, egtrcer, utrahordinario, inborrable, ineaauato, ésa.rico, haya
por halla, hora por ora, obserbar, vercivir, vervalmente, cuyas faltas, como las otras
á que nos hemos referido, van desapareciendo conformo avanza la fecha de la co·
rrespondencia.
(2) Sevilla, 1839.

�62

CUBA CONTElIPORÁNEA

y sucedió á tus dulces ilusiones
desengaño mortal, tedio profundo.
Así la aurora de tu hermosa vida
se despojó de mágicos colores,
así la senda de tu edad florida
yace marchita sin verdor ni flores.
Ay! yo comprendo tu penar insano!
porque mi suerte cual tu suerte fiera
aquí en mi seno con airada mano
fecundo germen de dolor vertiera.
También, cual tú, costosos desengaños
atesoré con ávida amargura,
y el horizonte de mis tiernos años
surcó una nube de foral pavura.
Cielo sin claridad, campo sin flores,
estéril arbol en fecunda tierra,
mi juventud sin goces, sin amores,
á la esperanza del placer se cierra.
Éste es ¡ Ignacio ! mi fatal destino,
y éste también el que te acecha airado,
si de la vida al áspero camino
te lanzas sólo en tu vigor fiado.
No del sentir el mágico tesoro
exhausto yace en mi oprimido seno :
ven pues ¡querido! y el ardiente lloro
podamos juntos confundir al meno.

También tiene el llanto
goces silenciosos,
perfumes preciosos
de pálida flor.
Como hay en noche
benigno rocío,
que del seco estío
mitiga el calor.
l\:Ias no los lazos de amistad me nombres,
que en la amistad del mundo yo no creo,

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

63

y en el lenguaje impuro de los hombres
traiciones temo, si cariños veo.
Ni del amor la copa emponzoñada
libaremos sedientos de ventura:
la del dolor tomemos, y, apurada
entre los dos, partamos su amargura.
Del pesar 1~ terrible simpatía
esa nos una y nuestro lazo sea,
.v de la muerte á la región sombría
juntos el mundo descender nos vea.
Acaso en esa tumba
dó juntos bajaremos,
un destello gocemos
de lumbre celestial.
Acaso un genio aguarda
nuestras almas dolientes
para abrirles las fuentes
del placer eternal.
G. G. de A.

1fe hace mal, mucho mal, oir á V. espresar sus ideas, dolores
y esperanzas.-Ya ve V. por esta composición qué pensamientos
me inspira.-Atienda V. á los versos y no á las ideas.
Efectivamente, á veces me abruma esta plenitud d e vida y

quisiera descargarme de su peso: He trabajado mucho tiempo
en minorar mi ecsistencia moral para ponerla al nivel de mi
ecsistencia física. Juzgada por la sociedad, que no me comprehende, y cansada de un género de vida, que acaso me ridiculiza; superior é inferior á mi secso, me encuentro extrangera en
el mundo y aislada en la naturaleza: Siento la necesidad de
morir. Y sin embargo, vivo y pareceré dichosa á los ojos de la
multitud.
Mas lo creerá V. así? .... . No, yo lo sé, y por eso temo nuestras conversaciones. Esto mismo que escribo no podría hablarlo
sin conmoverme demasiado: porque cuando ambos nos sentimos uno junto al otro abrumados de la vida, cansados del mundo, entonces no sé qué delirio irreprimible me hace desear la
muerte para ambos.

V

�6-1

COBA CO~TEMPORÁNEA

V. me habla de amistad, y no ha mucho que sintió V. el amor:
y O no creo ni en una ni en otro. Busco en emociones pasageras,
en afectos ligeros, un objeto .en que distraer mis devo~adores
pensamientos y me siento así menos atormentada: porque mconstante en mis gustos cánsome fácilmente de todo, Y los afectos
ligeros, que apenas me ligan, no me ~r_iv~ del derecho de se:
guir el instinto de mi alma que cod1~1a liberta?·. Algun~ vez
deseo hallar sobre esta tierra un corazon melancohco, ardiente,
altivo y ambicioso como el mío: compartir con él mis goces Y
dolores y darle este ecseso de vida, que yo sola no puedo soportar: Pero más á menudo temo en mí esta inmensa _fac?ltad
de padecer, y presiento que un amor vehemente susc1:aria e~
mi pecho tempestades, que trastornarían ac~so mi !az~n Y fill
vida. Además : ¡, llenaría aún el amor el abismo de m1 alma!
Todo lo he provado y todo lo desech~: amor y amist_~d ! : !, que
puedo, pues, ofrecer á V., querido mío? La eomp~s1on de un
corazón atormentado! . . . . . y mis versos para distraerle un
momento de ocupaciones graves.
(Hay una rúbrica).
DOMINGO

4

DE AGOSTO &lt;3 )

Re recibido la de V. á su devido tiempo y sin que haya
ocurrido la menor novedad: No sé por qué le parecía á V. poco
seguro este conducto, cuando es el menos sugeto á riesgos (4):
Sin embargo, puesto que V. dudaba y me _di,ce aguarda le a~use
el recibo de la suya, lo hago, y me permitire, aunque falte ~ su
encargo de v., añadir algunas líneas más. Si le es á V. eno~oso
leerlas, guarde V. esta carta sin pasar de esta línea, pero leala
algún día.
.
.
Algún· día remoto cuando yo haya deJado p~ra s~empre est~s
países, y que mi memoria, sin tener bastante mfl.uJo par~ ~g1tarle ó enojarle, tenga el necesario para hacerle grat~ un ult~o
recuerdo de mi cariño. Acaso no nos volveremos a ver mas:
- (S) Año 1889.-En ésta como en todas las demá~ cartas de _esa 6poca, que no
expresan el lugar, deberá entenderse que fueron escritas en Sevilla.
( 4 ) Suponemos que el conducto seria algún confidente de los enamorados.

CARTAS AMATORIAS DE LA AVl~LLAXEDA

65

!, quién sabe? V. se marcha á Almonte hoy ó mañana, yo partiré á Cádiz con mi hermano (5) dentro de 10 ó 15 días y estoy
resuelta á permanecer un mes por lo menos (6) : Si en este tiempo mamá tiene orden de marchar á Galicia (como todo lo anuncia) en ese caso me quedaré en Cádiz, y acaso cuando le deje
sea para atravesar nuevamente los mares y separarme de V.
1.800 leguas. ¡, Porqué, pues, reusará V. oírme, acaso por última
vez? ¡ Es tan solemne tma despedida aun cuando sólo sea para
tres días de ausencia! .. . ¡, quién nos asegura al dejar un objeto
querido que volveremos á encontrarle V Oh!, y en esta horrible
duda, en esta posibilidad terrible de una eterna separación ¡, deverán despedirse enojados dos amigos que se han querido V ¡, deverán separarse sin dirigirse tma mirada de consuelo, una palabra de reconciliación? Cuando se buscasen sin poder hallarse,
cuando no esperasen volver á verse más ¡, no sentirían entonces
un tardío arrepentimiento de no haber perdonado 1
V. se ha resentido conmigo : ¡ cosa rara! ¡ es V. un hombre
singular!: otl·o en lugar suyo se hubiera lisonjeado, porque mis
tonterías de la otra noche á mí sola me perjudicaban, á mí degradaban, á mí ridiculizaban (7) ; y yo sola tengo derecho por
lo tanto para estar irritada conmigo misma. Pero V. no sé por
que pudo ofenderse tanto. Sin embargo, básteme saber que lo
e~tá para ~o querer se marche V. en esa disposición. Yo no estoy,
ru tengo a la verdad motivo ninguno de estar con V. enojada,
porque del mismo modo que yo me perjudiqué á mí misma y
sol_amente á mí entregándome á aquel rapto estravagante y caprichoso de cólera, pues prové con mi conducta que era una necia, y una imprudente, sin sentido común; así V .... (8) se
perjudicó, porque mostró que no tenía un corazón tan puro
como me lo había dicho, y yo creía, ni una conducta digna del
hon:ibre, que se atrevía á ofrecer una grande, tierna y santa
anustad. Ay! Las grandes pasiones se tocan casi siempre: yo no
(5) D. Manuel, su hermano de padre y madre.
( 6) El contenido de las cartas siguientes demuestra que si realizó la poetisa
su viaje á Cádiz, fué obra do muy pocos dias.
'
'
(7) Se refiere á una escena destemplada que tuvo con el Sr. Cepeda, ,; quien
habla acusado de vanos amorios.
( 8) Se ha creído oportuno suprimir tres renglones inspirados en los celos
que devoraban i In poetisa, y faltos por tanto de verdad.

�66

CUB.\. CO:STE)lPOR.b:EA

sé si puede dar una grande amistad el que ha dado multiplicados amores!
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .............. . ...
Nell 'anima innocenti
Y aric non son fra loro,
le limpide sorgenti
d'amore é d'amistá.

C.\ln.\S .UL\TOHIAS DE LA AYELLA:Sl-:DA

6í

memoria. A Dios, pues, tú que me inspiras una ternura fraternal tú por cuva dicha daría una parte de mi sangre, recibe mi
' ' y ya que
. no me lo retornes vierte sobre él una lágrima de
A Dios,
reconciliación : tendría un placer en verte esta noche, pero no lo
ecsijo. A Dios.

(Está rnbricada.)

III &lt;9&gt;

JI etastasio.
En las almas inocentes
una misma es la fuente
de que manan el amor
y la pura amistad.
Ha dicho ::\Ictastnsio y acaso lo he creído yo misma así, y por
eso no esperaba saliese del puro manantial de una alma cual la
de V. dos sentimientos tan diversos. y que diese amores vulgares
un corazón capaz de sublime amistad.
Pero en todo esto no hay que det'a irritarnos al uno contra
el otro. V. es bastante generoso para perdonar la dureza de mi
franqueza en atención á que la inspira un interés vivísimo, y qlte
con permitírmela con V. le doy una prueba de cuán superior le
creo á esos fátuos vanidosos, que no tienen bastante razón para
conocer, que no la han tenido siempre, y no pueden perdonar el
que se les bable el lenguaje algo áspero de la verdad. Yo tampoco devo ofenderme, antes bien agradecer la confianza que V.
me ha dispemiado : sólo me irritó en un primer momento el que
no fuese V. tan grande, tan sin igual, tan sublime corno lo deseara mi corazón. ¡ Pero porqué sería tan injusta que se lo reprochase á V. como un crimen!
Cepeda! tu eres lo que has sido, lo que serás siempre para
mí, el más amable de los hombres y el más querido de los amigos: esto eres todavía y esto tienes que ser mientras yo viva:
¡ porqué pues nos separaremos de este modo 1 ¡, te lo aconseja así
tu corazón? ¿podrás no conocer el mío? En cuanto á mí, no puedo, ni quiero : Es preciso que te diga, que te quiero aun más que
á ningún hombre he querido, y que si el destino ha ordenado no
te vuelva á ver más, conserbaré de tí una tierna é inborrable

::\Ii amable amigo: cumpliendo mi promesa y siguiendo los
impulsos de mi corazón, tomo la pluma para saludar á V. Y preguntarle si ha llegado sin novedad á esa (10) , si ha desaparecido
el esplín y el dolor del pecho, y si no ha olvidado sus amigos.
Yo me encuentro bastante embromada con males de estómago y un istérico que me devora. Paso muchos días en cama poseída de tristeza y fastidio insoportable, pero espero que pasará, pues hoy me encuentro mejor.
Nada nuevo ocurre en Sevilla: Dícese que pronto comenzarán
las óperas, pues ya vinieron los papeles, que faltaban á la compañía: También se corre que viene el famoso Carlos la Torre,
pero no hallo á esta noticia la menor verosimilitud, pues Sevilla no puede sostener al mismo tiempo compañía de verso Y
compañía italiana.
El Duque (11) sigue lo mismo que V. le dejó: voy no todas
las noches y me fastidio grandemente. Temo que V. me haya pegado su misantropía, pues hago un verdadero sacrificio en salir
de casa.
He concluido mi traducción de la La Fuente (12), y espero
me diga V. si quiere que se la mande y cómo: Ahora comienzo
á traducir el A.nniver.~ario de "l\Iilevollc (13), poeta casi tan dulce como Lamartine, aunque menos profundo.
(9) No tiene fecha, pero au eontenido indica que debió ser escrita en la 2.•
quincena de Agosto de 1889. El sobre esti dirigido en esta forma: "Condado dt
Nitbla.--Sr. D. Jpacio Ctptda en A.Imante."
(10) La villa de Almonte.
(11) La plan de este nombre.
(12) Poesla de Mr. Lamartine contenida en las NvzvAS MsoITAOION3S, que
se publicaron en 1823.
( 13) MiUwou• quiso eaeribir la Avellaneda.

�68

CUBA CONTE)IPORÁNP.:A

CARTAS A)fA'l'ORIAS DE LA AYELL,\NEDA

¡, Y V., mi tierno amigo, qué hace Y. • . • Cuando se pasee V.

por los campos á la claridad de la luna, cuando escuche el murmullo de un arroyo, el soplo ligero de la brisa, el canto de un
ruiseñor, cuando persi1:a el aroma de las flores ... entonces piense V. en su amiga; porque todos esos objetos son tiernos y melancólicos como mi corazón. Perdón! no he olvidado nuestro convenio, y contendré la pluma.
Escríbame V. : si absolutamente no quiere dirijir las cartas a mi nombre, puede rotularlas á D.ª Amadora de Almonte,
nombre algo bizarro, que creo no corre peligro de hallar tocayo.
A Dios, Cepeda: cuídese V. mucho, diviértase y cuente siempre con el afecto fraternal de su amiga, T11la.
P. D. l\fi viaje á Cádiz se dilata.

IV
SR. D. IGNACIO CEPEDA
He recibido la amable de V., mi caro amigo, con tanta mayor
satisfacción cuanto que informada por Concha (14) de que no
estaba V. en Almonte, sino en otra parte, que designó su hermano (15), y de cuyo nombre no me acuerdo (16), temía hubiese padecido estravío mi carta. Varias veces mandé una criada
al correo y siempre me dijo que no había carta, hasta que ayer,
siéndome imposible salir yo, me valí de Concha, la cual fué ella
misma al correo y me trajo al momento la suspirada de V. (17)
Celebro que esté V. bueno, como en ella me dice, y menos melancólico que en ésta : Yo por mi parte quisiera poder decir otro
tanto, pero por desgracia no es así. l\ris dolores de estómago me
han dado mucho que hacer, y mi melancolía se aumenta cada
día. ¡ V. me pide que la venza ! . . . . . Ciertamente, es grande el
influjo que una súplica de V. egerce en mi corazón, pero en este
punto acaso no esté en mi poder el complacer la solicitud de su
(14) La Srta. Concepción Noriega, ya citada en la AUTOBioORAFÍA,
(15) D. Francisco de Cepeda.
(16) El Sr. Cepeda estaba en la Riliza, dehesa del término de Lucena del Puer•
to (Huelva), propiedad de su padre.
(17) Ocioso parece advertir al lector, que la epfstola amorosa no habla sido
llevada por el cartero 6 rasa de la Avellaneda por venir rotulada á Dofia Amadora
de Almonle-Lista de correo.

69

tierna amistad. Aparte de la ausencia de mi mejor, de mi único amigo, que es suficiente causa para melancolizarme, tengo
tantos otros motivos de tristeza! ¡ La espectativa de una separación acaso prócsima y larga de una madre que amo con ternura!
i la indecisión en que batallo sin saber aún, qué partido tomar,
ni qué suerte me espera! ¡ la necesidad de independencia y el
temor de la opinión, que me impide proporcionármela! ..... En
fin, tantas y tantas cosas me agitan al presente ( en que según
las apariencias se aprocsima el día de la crisis) que la amistad
misma, la dulce y lisonjera amistad de mi Cepeda no será poderosa á darme tranquilidad. Pero, basta: hablemos de otra cosa:
¡ yo quisiera que mis cartas fuesen tan risueñas ! ¡ ah! ya lo veo,
imposible ! La amargura de mi corazón se mezcla en todas ellas.
Perdón!
:ivfandaré mi traducción (18) por el conducto que me indica
pero será luego que tenga tiempo para escribirla, pues el borra~
dor está ininteligible y la única copia leíble, que tenía la he
mandado á Cádiz por compromiso. Los Sres. Redactores del nuevo periódico de literatura, que sale en dicha ciudad con el nombre de La Aureola, me han escrito una lisonjera carta rogándome cediese á su periódico algunas de mis composiciones y aun. negarme, me he visto forzada á complacerles' por
' haque qmse
ber intervenido en el asunto un paisano mío á quien estimo y
que se ha empeñado de un modo, que no podía yo sin desaira~le
mantener mi negativa. Así pues he cedido á La Aureola mi traducción, poniendo la condición de que no se imprimiera firmada
con mi nombre sino enteramente anónima.
Ya enviaré á V. tan pronto pueda una copia, y de antemano
reclamo su indulgencia. Preciso fuera que V. conociese el original para que formase un juicio esacto de la grandísima dificultad
de la traducción. Lamartine, uno de los más grandes poetas de
la moderna escuela y acaso el más dulce y fácil, tiene sin embargo algo de vago y metafísico en su poesía, y una manera de
decir que es ciertamente intraducible. Sus ideas en muchas compo~iciones son tan delicadas, que se marchitan, por decirlo así,
baJo la pluma del traductor y sus giros son á veces tan atre(18)

La de La Fuente de Mr. Lamartine, ya citada en la carta anterior.

�-70

. .......--

CUBA CONTE)íPORÁNEA
CARTAS AMATORIAS DE LA

vidos que intimidan. He procurado en La Fuente traducir con
la esactitud posible, penetrándome de los pensamientos é ideas
del autor, pero estoy muy lejos de la satisfacción de creer, que
he logrado imitar con mediano acierto su versificación fl,uida y
armoniosa, y aquel colorido místico y melancólico, que distingue
sus composiciones.
Respecto á mi novela (19), he sometido sus diez primeros capítulos á la censura de mi compatriota, ya mencionado, hombre
instruido y de gusto, que felizmente se halla ahora en esta ciudad, y he tenido el gusto de que mereciese su aprobación. Él ha
animado mi tímida pluma, asegurándome que la parte descritiva
está trazada con esactitud y variedad y que los caracteres están
bien delineados y desenvueltos con vigor. Su bondad le ha hecho
propasarse hasta dar al estilo elogios inmerecidos, y juzgar de
altamente interesante el plan de la novela. Á pesar de mi amor
propio he conocido el favor de este juicio, pero me ha animado
sin embargo á continuar haciendo esfuerzos para merecerlo
mejor.
Ya ve V., mi buen amigo, que le hablo de cosas que no son
más que cosas: ya ve V. que evito un lenguaje, que V. llama de
la imaginación y que yo diría del corazón : V. le juzga peligroso
Y le destierra de nuestras cartas. Yo suscribo á su formidable
sentencia, pero ¡, qué temes tú, amigo mío? ¡, qué peligro quieres
evitar? Acaso oyendo y empleando el idioma del corazón temerás no poder impedirle adelantarse demasiado? : temerás sentir
ó inspirar un sentimiento más vivo que el de la amistad? ...
Si es cierto, tranquilízate: yo te aseguro, que no me amarás
nunca sino como á tu hermana, y que en mi alma no hallarás jamás otros afectos, que los que hoy día me envanezco de espresarte. Yo he meditado mucho en estos días sobre la naturaleza de
nuestros sentimientos, y te lo juro, este ecsamen me ha tranquilizado. Yo perdería mucho si tu dejases de ser mi amigo para
ser mi amante. Amantes!. . . ¡ cercan tantos á una mujer
joven y de tal cual mérito! Pero ¡, dónde hallar un amigo como tú ? Amantes!. . . mira, me empalagan ya; esa cáfila
(19) Se refiere II la titulada Sab, que la autora no tuvo t. bien incluir en la co·
lección completa de sus obras literarias (Madrid, 1869).

1

t

¡

A YEJ,LA~EDA

71

de aduladores, que asedian nuestro sexo, me ~arecen poca c_os~
un para divertirse una un rato con sus nec10s galanteos. 1Ni
ª
· porque soy una
puedo
yo creer que me amen ! Uno me ob seqma,
forastera que no conoce, cuya clase acaso juzga dudosa,. cuyas
costumbres ignora y acaso pueden ser fáciles, cuya conquista no
le parecerá dudosa, y me obsequia creyendo que puedo ser, su
capricho, su juguete, su pasatiempo,. ~u placer de. algunos d1as.
Otro me obsequia, porque hace profes1on de ob_se~mante ~e cuantas mugeres bien parecidas se le presentan: sm ideas, sm cálculos, sin esperanzas, sólo por el prurito de ,galantear y hacer de
elegante. Otro me obsequia porque ~da a la cuart~ pregunta
como suele decirse y oliendo donde gmzan: Soy Americana Y por
ser Americana supone que soy rica, lo cual basta para que for:°'e
sus cálculos de matrimonio. En fin, otro me h~ce e~ amor solo
por vanidad: porque se lisonjearía de. ser m1 n_ov10, no p~rque yo le guste, sino porque cree _darse 1mportancia en la s~ciedad con la preferencia de una muJer, que es celebrada, que d~cen
tiene algún talento. Hé aquí, querido Cepeda, los motivos
que impulsan á la mayor parte de aquellos, que_ me hacen la
corte : y estando yo en esta persuasión ¡, podré 01rlos con otro
objeto, que el de burlarme de ellos 1
.
y v. qué hallará en las mugeres que digan amarle 1 Una ~ce
que le ama, y no ama más que su colocación : Desea un marido,
un estado, que es la ambición de las mugeres vulgares, ! lo busca en V. Otra dice amarle y sólo ama en V. á su pasatiempo, _al
que le regala el oído, y la lisonjea en la sociedad: al q_ue sat1sface su vanidad, y al que dejaría sin pesar por, otro mas galán,
de más representación social, de más nombrad1a, &amp;c., &amp;c. Otra
dice amarle y sólo ama en V. sus propios placeres, Y . .... __i oh!,
rubor causa decirlo, pero lo vemos cada día para ve~gu~nza
nuestra : vemos esta clase de mugeres que degradan la di~md~d
de su sexo, y son á mis ojos más despreciables, que la escoria mas
vil de la tierra.
. y tal es el amor en nuestra triste y corrompida sociedad!
' podía él ecsistir entre nosotros 1 Oh ! no, Jamas.
. , t E sos
• cómo
~rofanados nombres de amante Y_ querida déjal~s á otros Y á
otras. 'rú serás mi amigo, yo tu amiga de toda la vida, Y no deves
temer que sea degradado nunca el santo caracter de nue~tros

�72

COBA COl'\'rR)1PORÁNEA

vínculos. ¿ Temerás tú cuando yo no temo 1 Todo lo dicho te prueba, que nada arriesgas en dejar hablar tu corazón. No interpretará la vanidad tus palabras, ni puede tu amiga confundir la
espresión de tus sentimientos con la jerga insípida del galanteo,
que llaman amor. En cuanto á mí, haré lo que quieras : no te
espresaré mi cariño, si esto te hace mal, pero ¡ me cuesta tanto
este esfuerzo!
Cepeda! ya lo ve V.; mi pluma corre á pesar mío y dice más
de lo que quiero decir: Yo deviera ofenderme en vez de alhagar
á V., pero mi orgullo tan susceptible en otras no lo es en esta
ocasión. No tema V., vanidoso; no tema V., que yo le crea enamorado si usa conmigo un lenguaje tierno: ¡, me cree V. una niña
ó una vieja~ No tema V., repito, y para tranquilizarse enteramente sepa V., que el día en que le creyese á V . enamorado de
mí, ese día cesaría de amarle, y no le vería á V. más. Con que,
con esta seguridad su libertad no corre ningún riesgo conmigo,
ni tiene V. necesidad de alarmarse de mi ternura, como sí viese
en ella un lazo de hierro pronto á aprisionarlo. ¡ Amable melancólico! ¡ qué poco mundo tiene V. ! Perdóname amigo esta frase,
pero me hace gracia, tanta gracia ver tu temor y adivinar tu
corazón al través de ese velo con que piensas cubrirlo ! Me temes, Cepeda, no lo niegues, temes que me posesione yo de tu
corazón, temes los lazos de hierro, que pudieran ser consecuencia de tu amor por mí, y crees evitar algo acogiéndote á la sagrada sombra de la amistad. Oh!, eres un niño, sí tal crees: ¡ cuánto
te engañas, querido, cuánto, si crees que la amistad señalaría límites, que el corazón respetara! ¡, qué importa el nombre á los sentimientos? ¿ dejan de ser los mismos? Lo que deve tranquilizarte no
es eso, sino el saber que no hayas en mí un enemigo de tu libertad,
y que por mi propio interés cuidaré de no dar á tu corazón, más
vehementes afectos, que los que hoy abrigue.
Raro, original es el papel que hago contigo. Yo muger tranquilizándote á tí del miedo de amarme : ¡ es cosa peregrina! Pero
contigo no soy muger, nó, soy toda espíritu, y ninguna regla es
aplicable á este cariño esepcional, que me inspiras.
Muy larga es esta carta, pero no imitaré yo á los que acaban
las suyas jurando (nada menos que jurando) ser más corto en
lo sucesivo. Ésta es larga, pero aun lo será más la que escriba

CARTAS AMATOR!AS DE LA AVELLANEDA

73

cuando no se me ordene no usar espresiones que conmuevan demasiado y hagan. m1icho da1io.
Nada nuevo ocurre en Sevilla: el primero del entrante coli'lienzan las ópera~: se hará dicho día el Juramento de Mercadante: La señora Hossi, nuestra actual prima dona, dicen que
es muy buena.
El Duque sigue bien, aunque las noches son ya algo frescas:
La alameda vieja (20) es la que deve estar muy sola después
que se ausentó mi amable misántropo.
Y o sigo yendo al Duque, siempre que puedo, y luego iré a las
óperas y á todo lo que se presente. Lamartine comienza una composición suya con este verso :
Et j 'ai &lt;lit dans mon crour: que faire de la vie Y
Y yo he dicho á mi corazón : qué haré de la vida 1
No hay remedio! : hacer lo que hacen los demás y dejar correr
. el tiempo.
A Dios, mi amado amigo, cuídese V., diviértase y vuelva
pronto donde le llaman los votos más sinceros de una amistad
tiernísima.
Espresiones de Concha, y mil afectos de su invariable.-Tula.
Sevilla y Agosto 28

839
P. D. Ruego á V. disimule la incoherencia de esta, y su poca
unidad y defecto de estilo. Veo que está rara, pero va según mi
cabeza. ¡ Tengo tanta confusión en ella! : y luego mi humor hoy
es malísimo.
( Continuará.)

(20)

La de Hércules.

�r

U

LA APOTEOSIS DEL «CAUDILLO&gt;&gt;

173

casmo en el rostro macilento o plácidamente abotagado de los
caciques-buhos, y ponen el fuego santo de la ira patriótica en
quienes anatematizan la apoteosis del ''caudillo'' y censuran la
inconsciencia o la mald.!.d de los que la preparan con la esperanza de que p~eda ser nuevamente dispensador de buenos bocados!

,

NUESTRA POBLACION RURAL
Y LA LIGA AGRARIA
Vivamente interesado por el bienestar de nuestra población
rural, y considerando que el objeto de la Liga Agraria ha de
ser favorecer no solamente los intereses de los capitalistas y directores industriales de las grandes empresas agrícolas, sino
también el mejoramiento de las condiciones de vida en
nuestros campos, para que los trabajadores manuales puedan
tener las mismas oportunidades que las grandes poblaciones
ofrecen a sus residentes; erigiéndome en defensor espontáneo de
las clases trabajadoras, de los obreros del campo, escribo estas
líneas a fin de cooperar-si mis ideas fuesen prácticas y practicables-a la obra de fomento agrario en que la Liga se halla
empeñada.
El programa de la asamblea reunida el 15 de noviembre último en los salones del Centro Asturiano, contiene dos artículos
que revelan los buenos propósitos de la Liga y que se prestan
para su desenvolvimiento amplio: los artículos tercero y cuarto.
El tercero establece las que se consideran urgentes necesiclades de los agrarios de Cuba. Se reducen al abaratamiento de
los fletes y der echos arancelarios, al fomento de la inmigración
y a facilitar el crédito hipotecario.
El abaratamiento de los fletes y derechos arancelarios favorece inmediatamente, y de modo igual, a los empresarios y a los
trabajadores manuales ; porque tiende a rebajar el costo de
. producción, por una parte, y por otra permite r educir el precio
de los artículos de primera n ecesidad.
El fomento de la inmigración es problema que. debe estudiar-

JULIO Vn,LOLDO.
Habana, febrero, 1914.

�CARTAS AMATOmAs DE LA AYELLANEDA

CARTAS AN1ATORIAS
DE LA AVELLANEDA
(Continuación.)

V
SR. D. IGNACIO CEPEDA &lt;21 )

Con una imaginación muy viva y á la par un corazón sensible el silencio de dos correos (22), que ha guardado mi amigo,
me tiene sobrado inquieta y afligida para poder imitarlo. No
habiéndome sido posible salir sola con una criada, pues siempre que lo he intentado se me han agregado personas de mi
familia, no he podido ir personalmente al correo; pero he
enviado en los dos, á que roe refiero, á una criada de mi confianza y siempre me ha dicho, que no tengo carta. Dudando aún y
figurándome fuese efecto de su mal leer, como sucedió la vez
pasada, mandé á Solano, aquel muchacho de las Mendizábal,
que viene mucho á casa, donde V. le habrá visto algunas veces,
y tampoco roe dió noticias satisfactorias. Aunque ya no tenga
esperanza, con todo, pienso ir yo misma mañana, si logro salir
solamente con una criada, para cerciorarme por mis propios
oJ·os.
· --.: ; '~,. ;~-~l
"Mil temores me agitan al trasar estas líneas: ¿ estará V. en(21) No tiene fecha, pero debió ser escrita en los primeros d(as de Septiem•
bre de 1839, porque en ella se da cuenta de baber llegado á Sevilla la noticia del
"brazo de Vergara, hecho que, como es sabido, tuvo lugar el 31 de .Agosto de ese año.
La indicación del sobre es: Condado de Niebla--Sr. D. Ignacio Cepeda en A.lmonte.
(22) Hay que tener presente, que el correo entre Sevilla y Almonte era entonces bisemanal, los miércoles y los silbados.

li5

fermo 1 ¡, contendría mi última carta alguna espresión, alguna
frase, que le haya enfadado con su amiga 1 O acaso un olvido,
una falta de interés en esta correspondencia le ha desidido á interrumpirla tan bruscamente. Todo puede ser y acaso haría yo
mucho mejor en imitar su silencio, que en inquirir la causa.
Pero ya V. lo ve, no puedo hacel'lo, porque esa virtud, que llaman prudencia, no es la que más predomina en mi caracter, y
siento demasiado para poder pensar mucho. Así mis acciones
no son siempre las que se aguardan, y se resienten algunas veces de poca re:flecsión y mucha franqueza. Pero si hago mal en
escribir á un amigo que estimo, porque él manifiesta poco deseo
de este recuerdo, el orgullo podrá condenarme, mas no ciertamente mi corazón, ni acaso el de V. Luego que V. mismo me diga,
que fué voluntario este silencio, que me inquieta, entonces quedaré satisfecha y no seré importuna. Jamás seré la primera en
romper las relaciones amistosas, que nos unen, pero no reusaré
nunca el borrar hasta sus recuerdos de mi corazón cuando crea
que ellas no son de igual interés para ambos.
Grandes y felices novedades se han verificado en nuestro horizonte político. Maroto con varios otros Generales y veinte y
un batallón ha reconocido á la Reina pa.~ándose mediante un
convenio con Espartero al ejército de éste. Dícese además, que
D. Carlos se ha acojido al pavellón Inglés, y si esto es cierto, no
concibo cómo ese pobre hombre ha olvidado un ejemplo no remoto de la tenebrosa política del gabinete de S. James (23).
Las cortes se han abierto el primero de este mes con la mayor solemnidad, y bajo tan felices auspicios &lt;levemos esperar
una pronta y perfecta paz. Ya era tiempo !
Mamá está de enhorabuena por decirlo así; la consolidación
del gobierno actual la saca de grandes inquietudes. Su marido
había empleado mucho dinero en papel y bienes nacionales y
estaba, como suele decirse, con el credo en la boca. Ahora el papel ha subido prodigiosamente y si la cosa no varía, su fortuna
se triplica y se asegura con grandes ventajas. La suerte favorec~
de una manera tan visible á mi padrastro, que los mayores des(23)

Alude sin duda al proceder de los ingleses con N3pole6n I, después de

la batnlla de Waterloo.

�176

CulH. C'ONTEMPORÁ:-IEA

CAn'fAS A~L\TORTAS DE l,A AY!!:lJ, ANll:J)A

atinos, que hace, se convierten en beneficio suyo, y los que le han
llamado loco en sus empresas impremeditadas y atrevidas le admiran al verlas felizmente realizadas.
Con todo, yo estoy muy lejos de alegrarme de la conclusión
de la Guerra por lo que respecta á mi interés personal; pues
todo esto tiende á separarme más presto de mamá, ó á alejarme
de este país, que amo, si me resuelvo á seguirla.
En fin, el tiempo desidirá : por ahora no quiero pensar en ello.
Hemos tenido dos lindas óperas de Mercadante y Donizzetti:
El J1tramcnto y Marino F'alicro: en estos días el Teatro ha estado iluminado y la concurrencia ha sido grande. Pero, créame
V., caro Cepeda, en nada gozo. Su ausencia de V. deja un gran
vacío para mí en todas las ceremonias, y deseo con ardor vuelva V. pronto á donde le llaman los votos más sinceros de una
amistad la más tierna.
A Dios hasta entonces-Gerfrudis.

due) ( 26), un mes deve ser mío, y ecsijo me lo ofrezca V. y se
comprometa á no dejar á Sevilla hasta pasado dicho mes.
Mi dulce amigo, 1, me lo negará V. ?
Tengo, más que nunca, ahora necesidad de un amigo, y
1, quien si no es V. merece de mí este título? Después que le
quiero á V. he roto poco á poco todas mis otras relaciones de
amistad, y en V. be concentrado todos mis afectos. Con nadie
I uedo aconsejarme sino con V., y con nadie sino con V. me
permito confianza. Ya ve V. á lo que esto le obliga: á no desoirme cuando le digo: 'l'e necesito.
A Dios, no volveré ya á distraer á V., sino esperaré el día
en que me diga: Por un mes pertenezco esclnsivamente á la
amistad.
(Está rubricada.)

VI

r

Tengo enfermo á mi hermano y también lo está mi padrastro
en Bilbao: por consiguiente no salimos de casa.

(Hay otrn rúbrica.)

C24&gt;

Querido amigo mío : por fin está á mi vista la grata de V. de
l1 del presente, que ha disipado todas mis inquietudes. Seré
corta, muy corta como V . me lo aconseja; pero escuche V., que
voy á usar una vez de los derechos, que me da la amistad.
Necesito de V., de sus consejos, de su talento para iluminarme, de su cariño para dirijirme en la prócsima crisis, que deve
:fijar mi destino (25). Necesito de V., amigo mío: es preciso que
hablemos largamente, pues tengo mucho que decirle, mucho.
.Ahora respeto sus estudios y le dejo á plena libertad; pero
tenga V. presente que es jóven y tiene toda una vida que consagrar al estudio, al amor, á la patria, á su familia, y que la
amistad sólo le pide algunos días.
Un mes siquiera ( después que concluya V. y se gra(24) El ser esta carta la contestación í, una del Sr. Cepeda, fecha 11 do Septiembre de 1839, nos Ita guiado para colocarla en este lugar. En el sobre se lee:
"Condado de Niebla-Sr. D. Ignacio Cepeda en Almonte"; y se ve claramente la
cifra "1839" en el sello de la Administración de Correos de Sevilla.
(25) Alude sin duda á lo quo dijo en la carta anterior; que tendría que separarse de su madre ó resolverse á acompai\arla en su viaje á Galicia donde
residfo su padrastro el Sr. Escalada.

177

VII

&lt;27&gt;

.Antes de anoche te dije, que había enviado á tu casa un
libro y no pude añadir, por los testigos que había, que dicho
libro era, como lo es el que hoy te mando, un pretesto para escribirte, sin que el portador se haga cargo. La fatalidad hizo
que no te encontrase en tu casa el mensajero, y rasgué la carta
en un momento de impaciencia contra la mala suerte, que la
hizo volver por dos veces á mis manos, cuando la suponía en
las tuyas.
Nada empero contenía dicha carta de importante; era solamente la espresión de mi tristeza en varios días, que no te veía,
(26) El Sr. Cepeda se preparaba. entonces en Almonte para. recibir la investidura de Licenciado en Leyes, pero lo delfoado de su salud retrasó ese acto
bosta el 18 de Febrero de 1840.
(27) El Sr. Cepeda debió acudir galantemente al dulce requirimiento hecho
en la carta anterior, pues la presente y las seis que le siguen fueron escritas
indudablemente en Sevilla en Noviembre y Diciembre de 1839 y mandadas por con•
fidente, ó por el correo interior, á la Posada de la Castalia. Ninguna. de las siete
tiene fecha, descuido corriente en su autora, por Jo que han sido ordenadas (sin
presumir del acierto) según los grados de p:isión, que acusan en el abrasado corazón
de la poetisa.

�]iS

l'i9

CUBA CONTEMPORÁNEA

CAlí'l'AS AMA1'0RIAS Dl!: LA AVET.f,ANEDA

y una proposic1on, que ahora voy á repetir en pocas palabras.
V eremos si te agrada.
Pronto vas á graduarte y creo que saliendo de eso podrás
verme con más frecuencia: aun antes de graduarte nos hemos
de ver algunas veces, porque ¿ cómo vivir así, querido amigo 1
¡, quién tiene resistencia 1 : la mía comienza á faltarme no obstante todos mis propósitos. He pensado, pues, que devemos convenir en una cosa, y es que siempre que tu vengas y esté yo
sola aprovechemos tales momentos para realizar un deseo, que
tengo hace mucho tiempo, y que es el de leer contigo alguna
obra interesante. Aun estando mamá podemos, si nos agrada,
entretener un rato en la lectura, pues ningún inconveniente
veo en ello, si á tí no te desagrada mi proyecto. Con este objeto
he hecho una lista de algunas obras de mi gusto, que voy á
nombrarte para que tu escojas la que te parezca y me lo digas.
Yo la tendré en casa inmediatamente y la comenzaremos en la
primera oportunidad. ¡ Qué placer presiento, mi dulce amigo,
en leer contigo una obra interesante!
En primer lugar, porque quiero que conozcas al primer
prosista de Europa, el novelista más distinguido de la época,
tengo en lista el Pirata, los Privados rivales, el Wawerley y el
Anticuario, obras del célebre W alter Scott.
Seguidamente Corina ó Italia por 11fadame Stael. Novela
descriptiva del más hermoso y poético país del mundo, y hecha
esta descripción por la pluma de una escritora, cuyo mérito
conoces. Además han dado algunos amigos en decirme, que hay
semejanzas entre mí y la protagonista de esta novela, y deseo
por eso volver á leerla contigo, y buscar la semejanza, que se
me atribuye con ese bello ideal de un genio como el de la Stael,
Sigue la Atala del inmortal y divino Chateaubriand, porque
te agradan todas las escenas de la naturaleza, todos los corazones prúnitivos, en fin, el hombre en su estado normal; y esta
linda obra te satisfará.
Luego las poesías de Lista, Quintana y Heredia, porque
como dice uno de estos poetas :
. . . . . . . . . . Verás la poesía
del corazón y mente descendiendo
al corazón y mente arrebatarse.

Esta es mi lista, escoje tú la obra, que mejor te parezca y
avísamelo. Verás qué placer gozamos en los momentos, que pasemos juntos. A tu elección dejo también tus visitas á casa, pero
no quiero que dejemos de vernos por un motivo . . . . . leeremos
juntos ¡, no es este un placer 1 A Dios, mi bien.
(Está rub1·icada.)

VIII
SR.

D.

IGNACIO CEPEDA

Hasta hoy sábado que vino el correo general no se me h'"a
traído la carta de V ., querido Cepeda, y para que ésta no duerma hasta el miércoles en la estafeta determino enviarla directamente á su casa de usted.
Cuando antes de anoche me dijo V. que mandase al correo,
porque me había V. escrito, se olvidó advertirme que la carta
venía á mi nombre y no al adoctado en nuestra correspondencia. Así, aunque ayer mandé, no me la trajeron porque la persona encargada buscó á D." Amadora de Almonte y no á mi
nombre. En fin, ya está en mis manos esta querida carta.
Una vez por semana!. . . solamente te veré una vez por semana!. . . Bien: yo suscribo, pues así lo deseas y lo ecsijen tus
actuales ocupaciones. Una vez por semana te veré únicamente;
pues señálame por Dios ese día feliz entre siete para separarle
de los otros días de la larga y enojosa semana. Si no deterininases ese día ¿ no comprendes tú la agitación que darías á todos los
otros 1 En cada uno de ellos creería ver al amanecer un día feliz,
y después de muchas horas de agitación y espectativa pasaría
el día, pasaría la noche, llevándose una esperanza á cada momento renovada y desvanecida, y sólo me dejaría el disgusto del
desengaño. Dime, pues, para evitarme tan repetidos tormentos,
qué día es ese que devo desear : ¿ será el viernes 1 : en ese caso
comenzaremos por hoy ( 28) : si no, será el sábado. ¿ Qué te parece 1 Elije tú: si hoy, lo conoceré viéndote venir; si mañana,
avísamelo para que yo no padezca esta noche esperándote. En
(28) Obsérvese la distracción qne sulre la escritora. No era viernes cuando
eseribia, sino sábado, día en que se habla repartido en Sevilla el correo general,
como .ha dicho en el principio de esta carta.

�180

CIJB..\ CONTF.MPOllÁKEA
CAlnAS A)CATOJlIAS DE LA AYEl,LA~EDA

las restantes semanas ya sabré el día de ella, que tendrá para
mí luz y alegría.
Ya lo vé V., me arrastra mi corazón!: no sé usar con V. el
lenguaje moderado, que V. desea y emplea; pero en todo lo
demás soy dócil á su voz de V., como lo es un niño á la de sn
madre. Ya ve V. que suscribo á no verle sino semanalmente.
Pero, p10 irá V. al Liceo?: ¡, ni al hailc 1 Para decidirle á V.
no será bastante, que yo le asegure no habrá placer para mí
en estas diversiones, si V. no asiste?
No eleve V. tener en casa meuos confianza que en la de Concha, y puede V. venir con capa, ó como mejor le parezca: Pero
si absolutamente no puede V. tener esta confianza en casa, dígame V. dónde quiera que le vea; en casa de Concha ó donde V.
designe, y no me sea imposible ir, allí me hallará V.
Cepeda ! Cepeda ! &lt;leves gozarte y estar orgulloso, porque
este poder absoluto que egerces en mi voluntad deve envanecerte. ¿ Quién eres, ¿ qué poder es ese 1 ¿ quién te lo ha dado 1. .. .
'l'ú no eres un hombre, no, á mis ojos: Eres el Angel de mi
destino, y pienso muchas veces al verte, que te ha dado el mismo Dios el poder supremo de dispensarme los bienes y los males, que devo gozar y sufrir en este suelo. Te lo juro por ese
Dios que adoro, y por tu honor y el mío ; te juro que mortal
ninguno ha tenido la influencia -que tú sobre mi corazón. Tu
eres mi amigo, mi hermano, mi confidente, y, como si tan dulces
nombres aun no bastasen á mi corazón, él te da el de su Dios
sobre la tierra. ¿ No está ya en tu mano dispensarme un día
de ventura entre siete T Así pudieras también señalarme uno
de tormento y desesperación y yo lo recibiría, sin que estuviese
en mi mano evitarlo! Ese día, querido hermano mío, ese día
sería aquel en que dejases ele quererme; pero yo lo aceptaría
de tí sin quejarme, como aceptamos de Dios los infortunios inevitables, con que nos agovía.
No me haga V. caso: tube jaqueca á media noche y creo que
me ha dejado algo de calentura (29) : ¿ no es verdad 1 mi cabeza no está en su ser natural.
(29) Obsérvese la graciosisima corrección, que asimisma [aio: por "a si misma"] se hace la poetisa, aparentando retirar los conceptos emitjdos con tanto !ue¡:o
y verdad como ternura y delicadeza.

181

A Dios. Lo que es esta nochr. si V. me ve, será en casa, porque C. (30) ha quedado en venir, y no puedo yo ir á su casa
sabienilo viene ella á la mía.
Deseo leer ú V. un Himno patriótico, que acabo de componer (31), y otros versos á un Jilguero (::32).
A Dios otra vez, mi dulce amigo: no conscrbes ésta, rásgala,
tP lo ruego. Es una carta de dislates, que sólo la desconfianza
de que todas las que escriba hoy salgan lo mismo me hace mandar ésta. Hay días en que está uno no sé como: días en que el
corazón se rompería, si no se desahogase. Yo tenía necesidad de
decirte todo lo que te he dicho; ahora ya estoy más tranquila.
No me censures por Dios.
(Está rnbricada.}

IX cs3&gt;

/:

Caro amigo: aprovecho la visita, que ha venido á hacerme
una de mis antiguas criadas, menos torpe de las que tengo actualmente, para ponerte estas líneas, encargándola (34) llevárielas.
No irás al baile, ya lo sé, y no quiero infringir mis propósitos imporlunándote con ohjeto de verte en él. Pero como deseo
contarte qué tal estubo ~- lo que hice. y lo que ví. y lo que hablé . . . . todo!: como deseo referirte las personas que estaban,
los trajes de las señoras, en fin. todo. todo como ya dije, espero
que tu tengas también alguna curiosidad de saberlo, y te im·ito
(sin comprometerte) á que vengas mañana por la noche.
El baile, según parrcc. no estará demasiado concurrido, pues
anocl1e mismo ,irnos despnebando en el Teatro hiUetes sueltos,
Y se nos dijo, que había sido preciso liacerlo, porque no había
más que 44 suscritorrs. Pero si V. estuviera. ¡, no estaría harto
concurrido para mí? .... No se:·á ! ¡ pacirncia ! Voy adqnirien(30)
(31)
(32)
(38)

La Srla Concepción Noriega repelida n• citada.
Ignoramos si llegó ~ publicarse.
Impresos con el titulo Á. mi jilqutro en la colección de 1841.
En el sobre lleva eata indicación: "Sr. D. Ignacio Oepeda en S. M."

(au mano").

(34) Vuelvo á incurrir en el defecto, ya notado en la AUTOBIOOBAPIA, de usar
del la como dativo en vez de le.

�182

CUBA CONTEMPORÁXEA

CARTAS .UIATORIAS

do con V. una resignación admirable, de la que no me creía
capaz: porque á la verdad, vida mía, puedo muy bien decirle á
V. aquel verso de una comedia de 1\foreto:

183

Un momento ha vencido
mi audacia imprudente,
esta alma tan soberbia .....
¡ vedla ya dependiente !

¡ Qué tibio galán haceis ! !

Y sin embargo yo lo sufro con un estoicismo heróico. ¡, Sabes
que á veces me pregunto á mí misma, porqué he de querer á un
hombre tan poro complaciente, tan poco asíduo, tan poco apasionado como tú? 1\Ic lo pregunto y no alcanzo respuesta de
rni pícaro corazón, tan caprichoso. Pero, no, Ignacio mío, no es
verdad! Él me responde siempre satisfactoriamente y me dice
que te ama porque eres bueno. noble. sincero, porque eres el
mejor homhre del mundo, y es justicia amarte cuando se ha
tenido la dicha de conocerte.
Ya lo ves: aunque mis cartas comienzen algunas veces
amargas, ó festivas, siempre las concluyo más tiernas que devieran ser, y tu abusas, ingrato, de esta ternura mía para hacer
cuanto te se antoja y nunca lo que yo deseo. Ya me las pagará
V., Señor mío, el día en que esté yo ele humor de hacer desesperar á V. : digo, si acaso V. se desespera por alguna cosa ....
Baya esta heridita entre tantas flores como le prodigo, porque
á fé mía, que no merece V. tanta bondad.
A Dios, mañana, eh? .... esto es, si puede V., si se lo permiten sus estudios, visitas, &amp;. ; y ahora acuérdate un momento
de que te ama á pesar de tus indocilidades tu demasiada
buena, G.
0

X
Voy á prohartc que no soy tan dócil, como anoche mi:' reprochaste, á tn antigua orden. Voy á saludarte con ht pluma., ya
que veri:almente no purdo hacerlo hoy. Vida mía!, qué mala
noche he pasado, qué mala estoy, qué triste ! . . . . No tengo vida
sino para amarte; para todo lo que no es tu amor estoy insensible. Ni me agrada escribir, ni leer, ni bordar, ni la calle, ni
mi casa. Si algún talento be tenido, creo positivamente que lo
he perdido ya, porque me encuentro lo más necia y fa,:;tidiada.
He leido no sé donde:

DE LA AVELLANEDA

'

Yo hr mandado siempre en mi cornzón y en mis acciones con
mi entendimiento, y ahora mi entendimiento está subyugado
por mi corazón, y mi corazón por un sentimiento todo nuevo,
todo estrahordinario. ¡ Posible es, Dios mío, que cuando yo me
crC'ia lihre ya del dominio del amor, cuando me persuadía haberle conocido, cuando me lisonjeaba de experta y desilusionada haya caído como una víctima débil é indefensa en las garras
de hierro de una pasión desconocida inmensa y cruel! ... ¡ Posible
es, Cepeda, que yo ame ahora con el corazón de una niña de 13
aííos !... ¡, qué es C'sto que por mí pasa? ¡, qué es esto que siento? ...
dímelo, dímelo po1·que yo no lo sé. Es harto nuevo para mí, te lo
juro. Y yo be amado antes que á tí, he amado, ó lo he creído así,
:r sin embargo, uunca, nunca he sentido lo que ahora siento. Es
amor esto? No, hay algo de más, no es amor solamente. Es el
infierno, que se ha venido á mi corazón. ¡ Qué feliz era! ¡ cuán
tiernamente te amaba! ¡ los Angeles me envidiarían! Y ahora,
ahora, cuán desgraciada! ¡ cuánto sufro! ¡ cuánto, querido mío!
¿ Y por qué? ¡, qué ha sucedido? 1, qné cosa me atormenta? Nada,
yo no lo sé. Es acaso que Dios castiga el eseeso de amor, haciéndole un martirio? Es que el corazón humano es estrecho y se
l'OJJ1pe cuando está demasiado lleno? ... Es un presentimiento
de desgracia? ¿ es una plenitud de felicidad? 1, es un defecto de
mi organización, o una inconsecuencia de mi espíritu ?. . . . . Yo
no lo sé, pero estoy abatida, padezco. soy desgraciada.
No te pido, que vengas á menudo, no: ni aun el Lunes como
has ofrecido. 1\1ejor será mas tarde: el martes, el miércoles, el
jucYes ..... en fin, cuando yo esté menos triste que ahora, porque tu presencia tan cara, tan deseada antes, ahora aumentaría
mi tristeza. Cuidado ! Cepeda, cuidado ! . . . ten cuidado de mi
corazón, tenlo ... mira que puedo morir. Tñ no sabes, no puedes
saber, que puedes matarme, no lo sabes. Pues bien, acaso te es
muy fácil. Si quieres mi vida, si quieres conserbar tu amiga,
ctúdala; dale tranquilidad, dale sosiego. Yo conozco que eres

�18-1

C0B.\ CON'n:MPOR.{NEA

más prudente que yo, y me acuerdo que alguna vez me has
pedido paz y olvido. Olvido nó, pero paz, yo quiero dártela y quiero tenerla. Tú tenías razón, la tenías. Paz! sí,
paz!, yo la necesito como tú y como tú la demando. De hoy en
adelante de común acuerdo nos daremos paz, bien mío. ¡ Desgraciados los que quieren apretar el corazón basta romperlo! : los
que dan impulso á una máquina sin saber si tienen fuerzas para
detenerla cuando quieren! Es santa, es sagrada la vida del corazón y nos empeñarnos en gastarla. Por que todo se gasta, todo!
Hoy no puedo resistir mi corazón: me ahoga! : mañana acaso
estará parado y frío. Nada es inesausto! Se deven respetar los
sentimientos y se devc temerlos. Ellos pueden dar la dicha ó la
desgracia. Tú no querrás darme sino felicidad. Si para dármela
antes bastábatc amarme; para dármela al presente es preciso
más. Es preciso que me compadezcas, y acaso . . . acaso, que dejes de verme. ¡ Cuánto me cuesta decírtelo! : rompe ésta, y A
Dios.

(Hay una rúbrica).

XI

A

L.\. t.'NA DE L..\ NOCHE :

No robaré sino un momento de estas horas, que consagras al
estudio: solo tm momento y perdóname. Acabo de leer tu carta
y me es imposible dormir esta noche sin decirte, que eres un
Angel, y yo. . . una loca. Mira; lloro y lloraré muchos días mi
conducta de esta noche; Cepeda!, perdón! Yo deví conocer que
las pueriles arterías, que acaso se us311 con razón y utilidad con
hombres V11lgares, no devían emplearse con un corazón, con un
caracter tan superior como el tuyo. Yo deví conocer, que una
111ín venganza era indigna de tí y de mí: ¿ &lt;Jué podré decirte T
'rn no sabes aún cuan frívola, cuan loca he sido; porque acaso te
habrás creído que el deseo de ver la comedia, o de complacer á
Ojeda, como te dije, me impulsaba á ir al Teatro. Lo habrás ereido y me juzgarás pueril solamente: ah!, soy más; soy injusta,
suspicaz, orgullosa, neciamente orgullosa y vengativa. He ido al
Teatro, y estaba resuelta á ir aunque llovies~n rayos, porque esta-

1&amp;5

ha incomodada, ofendida; porque soy tan loca, que me llené de
sospechas al saher, que no estahas C'n tu casa cuando mandé mi
carta; porque cuando ví que viniste de tarde á C'asa me figuré que
lo hacías para poder rC'tirarte temprano y marcharte á otra partC';
porque en aquel momento mi fatal imaginación me pintó toda
tu conducta conmigo como tibia, calculada, cautelosa: porque
Jmbo un momento en que me atreví á decirme á mí misma:
"Ese hombre no me ha amado nunca, y sólo ha querido aprovechars&lt;' del afecto que conoció me inspiraba". Y á esta terrible sospC'cha mi orgullo me dictó mil necedades. Aun hay más;
cuan&lt;lo hajé y te dije que iba al TC'atro me enfadó la frescura
con que lo oistC': Yo deseaba, que te incomodases, que te quejaS&lt;'S, que te dieses por sentido. Tu frillldad me pareció una prueba
&lt;le indiferencia, y la oposición que hiciste á ir al Teatro fué en
mi concepto una consecuencia de tu resolución de hacer alguna
otra visita en esta noche. Yo hubiera sido feliz, si me hubieses
dicho: yo no quiero que bayas á la comedia Esto deseaba ... vé
cuán loca soy !, y por mucho que quise disimular mi incomodidad, creo que tu deviste conocerla. El ver que te quedaste en el
Teatro disipó una parte de mis inquietudes, y tu carta . . . ¡ bendita sea! ... tu carta me ha hecho conocer cuánto es tu corazón
más tierno, más confiado. más hermoso q11e el mío: me ha hecho
conocer, que soy más ligera que una niña, más injusta que la
muger más inferior, y que tu eres siempre tierno y sincero. Es
verdad que yo amo con más vehemencia, más eselusivamente que
tú; pero tú me aventajas en que amando menos sabes amar mejor. Tu ternura sufrida, confiada, s 11hlime m su nobleza, vale
más que mi amor de fuego, injusto, F:ospcchoso y tirano. Ya estoy arrepentida y te pido perdón, jurándote por la memoria
de mi padre y por lu de tu m~dre, qne jamás volveré á incurrir
&lt;'11 semejantes necedades. ¡ :'.\fe perdonas, no es verdad T: porque
tu alma llena de nobleza de1•e estar tam hién llena de indulgencia. En lo sucesivo, manda, dispón, yo quiero obedecerte en todo,
y tú obra libremC'nte, porque todo Jo que hagas será bueno y
justo. , Lo oyes f ....
Ven cuando puedas, yo no te ecsijiré ya nada; pero cuando
te vea dime que me perdonas y déjame besar tu mano: ¡ tu
mano querida que esta noche no quise acercar á mis labios!. ...

�CU B ·l CO~TElIPORÁl'\EA

186

C..\ltT.~!- .DfATORIAS llE L.\ .\YBLI.ANEDA

, b mi corazón. Yo no deví espeA Dios: tengo tu carta aqm so red
admirarme. y bien. i Tú
d tí . esta carta no eve
rar otra
cosa
e
,
.
'd
nada tengo que temer
.
mi. h ermano · m1 i o1o . .. . D. ,
eres m1. arrugo,
de tí, y mi sola obligación es adorarte. A ios.

(Está rnbt·icada.)

XII
un momento á sus estudios con
Perdóneme V. que_ le robe
y
lo he dicho á V. otras
,
so
moportunas.
a se
.
.
l
algunas meas, aca
s mu eres razonables. que msp1ran
veces, que no soy una de esa
g por lo muy sensato de sus
d
· v g dejar de
admiración al hombre. que ama~,
.
az de cierta pru c&gt;ncia, . .
procederes. Yo soy ~ncap ;
un nií10 que no sufre con• . , -.:r h , l\h corazon es como
'
.
escribir
a
v. o~. ..
.
ll
..,
evo misma me ame,'al tomar
' la pluma, untrad1cc1on, Y aunqu • . .
t
.o puedo resistir al deseo de
· di ' md1scre a n
portuna, antoJa za ~
. '
a'caso un acontecimiento impor· que cosa ... •
t á y
con ar
..... ,
. rr 1 d Nada &lt;le eso: lo que tengo que
tan te? i una aventura sm., ': a N
1 ,Je V ni me crea pueril.
,
. un sueno ! o se )lll
.,
,
contar a V. es..... '
V
t n alto concepto de m1, que
Por desgracia ha formado . un a . da a' ocultar lo que reals·1 me veo precisa
t . ·l
para no desmen u º. ca
di V que no det:o ser celosa,
mente siento. Fn eJ~mplo: me ce ~e con celos me pongo al
porque tengo demasiado talentDo, Y qt modo por no rehajar tni
.
es vulgares. e es e
1
mvel. de
. t o 1•mpulsada á devorar en
· s de v · me sien
. as , muger
1
sublimidad a os OJO
., d l
·smo modo al eeder al deseo
,
· t , entos Ahora e mi
secreto
o1 m.
~
i me avergiienzo, pensando q ne voy a
de contar ~ V. m1 su:n~ e~. á la suhlime idea, que de mí se ha
parecerle a V. muy lil enoi

m":

formado.
.
una mucrer que se tcn~a
Vea V., purs, si es desgrapcia para tic' lo ~ta. de tener V.!
to , ¡ ero por q
de ella un _alto conc~p .
no hallará en mí una de esas mu• No le he dicho Y~ m1s!na que
d rlas de esas que son tan rad mro sm compren e
,
.
.
a' las debilidades Y caprigeres, que yo a t
t
tan superiores
zonables, tan s;nsa as, . sienten celos, ni sueñan cosas, que les
eden callar! y o se lo he
chos del corazon, que ~:
cause una viva impres1on Y que no pu

187

dicho á V., que soy como Dios me ha hecho y no como yo quisiera ser. y no es culpa mía. si no me halla V. tan sublime como
se ha figurado: porque se le antojó figurárselo. ¡ ::\Ii talento!
Ah Cepeda!. . . . . ¿ crees tú que el talento sea un antídoto contra la sensibilidad? 6 te parezco una mugrr vulgar cuando me
siento morirá la espantosa idea de que otra muger, acaso indigna de una mirada tuya. reciba tus caricias. tus espresiones de
amor? i me rebajo á tus ojos cuando recelo y tiemblo de ver
profanado el ohjeto de mi culto .v de mi idolatría?
Los tibios no temen:
¡ infelices ellos !.....
Ha dicho lm gran poeta; y los poetas en punto á sentimiento
nunca se engañan.

Yo nunca he sido celosa. nunca. pero era porqur no amaba:
Porque á tí, á tí estaba reserva&lt;lo hrccrme conocer esta pasión
única, que yo me engañé alguna nz ere.vendo sentir por otro,
y á tí que amo tanto estaba resen·ado tamhién hacerme celosa.
Pero ¿ no comprendes tú mis crlos? . . . . . No sabes tú lo que
rres á mis ojos? Rodeado estás para mí clr una atmósfera de .....
de qué diré 1 ¡ de santidad! Sí. rerdóneme Dios si esta palabra
le ofende. Creo que eres sag-rado. que nadie sino yo tiene el derecho de mirark. de amarte. dP d&lt;'cí1-tclo. C'uando una muger
ama. como yo te amo, no ve un hombre en su amante; nó ! : es
1m angel, es un ser divino en cuya frente cree descubrir un sello de santidad. Oh!. desgracia al hombre. que echa lodo sobre
este sello sagrado. y que dice á Au amada: yo no soy más que
un hombre l Yo tengo celos, sí, pero antrs que tu me lo dijeras
no se me ocurrió la idea de que por ellos me rebajase á tus ojos.
¡ Cept'da !, una muger vulgar no ama como yo, ni tiene celos como
yo. Fna mugcr vulgar celaría en tí su novio, yo celo mi ídolo,
mi Dios, que tiemhlo ver profanado.
Pero aun cuando sea una debilidad de mi corazón este sentimiento, hágame él menos suhlime, hágame más vulgar, yo no
puedo vencerlr. Yo seré sublime en amarte, y esto me hasta.
Porque yo te amo con un amor que tú mismo no comprendes:
yo lo he conocido! No lo comprendes, nó. Este culto de mi corazón, esta pasión pura, inmensa, tu corazón no la ha entendido.

�1S8

cunA CONTEMPOR,\NJ,:A

Y o misma, yo tcm blaha el llegar á amar con todas las fuerzas
de mi alma; como que conocía sus inmensas facultades, conocía
mi natural tendencia al entusiasmo, y me figuraha en 1ma gran
pasión combates continuos, ambición insaciable del corazón,
agitación, delirio y un penoso esfuerzo de la razón contra el
sentimiento. ¡ Cuím feliz soi al ver que me engañaba! Yo te
amo, te adoro, y sin embargo-¡ el ciclo me es testigo !-nunca
be sentido mi alma tan llena y satisfecha. Si se e$cptúa el disgusto de vertP. tan de tarde en tarde y de cavilar en esos amores
que tubiste, y acaso tienes aún. si se eceptúa eso nada me agita
y soy feliz. Desde el momento en que me dijiste, que me amabas
y yo te abrí mi corazón. desde aquel momento, que tanto había
temido, cesaron todos mis sobresaltos, todas mis vacilaciones.
Me sentí feliz y lo soy cada día más. Nó, yo no deseo más, yo
renuncio á toda otra felicidad. &amp;Cuál es superior á la de amarte
y ser amada de tí? b me creerás, empero, si te digo, que con todo
este amor yo no deseo inspirarte eso que los hombres llaman pasión! No, yo quiero que me ames con cstrcmo, con vehemencia,
como yo te amo, pero no quiero que tu amor difiera del mío.
Creo que me entenderás: una queja me has dado anoche, que
me fué dolorosa. Por Dios, no des motivo de que vuelvas á tenerla. Cepeda!, tú no me has conocido: tú no has comprendido
mi amor. Yo quiero tu corazón, tu corazón sin compromisos de
11inguna rspccic. Soy libre y lo eres tu; libres det·cmos ser ambos siempre, y el hombre que adcinicre un derecho para humillar
á una muger, el hombre que abusa de su poder arranca á la
muger esa preciosa libertad: porque no es ya lihre quien reconoce un dueño. Si el mundo fuese más pnro, más santo. si volviésemos á la edad de inocencia en que este mundo viejo y corrompido era aun joven y puro, entonces yo no sé cuales serían
mis opiniones; pero hoy día sé, que el hombre que es amado
con idolatría. con veneración, puede hacerse culpa.ble de egoísmo y crueldad cuando se reviste con el derPcho de superioridad.
¡ Y qué mayor superioridad que la de ser árbitro del destino de
otro, Creo que me comprenderá V., Cepeda! : yo no estaría tranquila, si no le dijese á V., que no me ha comprendido, y que yo
sería despreciable á mis propios ojos, si la pureza de mi corazón
no justificase la demasiada franqueza, que con V. me permito.

C.\RTAS A)I.\TORL\8 HE l..\ A \"EI.T•.\XF.DA

Dios mío!, Y V. ha creido
Atención.

baSt a. i :\Ii sueúo ahora!

He soñado anoche
1
.
tro, V. recibí
,' .que ioy,_ mientras yo estaba en el Teavo á V U a udna \1S1ta _m~1y mteresante. En el sueño le veía
·· eno e remordilll1entos d ·
•
agradablemente la noche: i Pobre .T ec1r, _rmentras p~ba muy
voy al Teatro por e.studiar r
E.
ella creera que no
ticiosa, me tiene embron1ad. .a.. s··. s ebsucno, como soy supers. m c1•1 a~go nad
··
tranquilizarme Sab n
. ·
·
,
a ecs1Jo para
. ~ e Y. que uo qmero las c
. lºb
pontánearncntc (•) L
.
osas smo 1 re y esDios. ( Está rubricada/ que se pl{lc ya no es voluntario--A

t ... , :

XIII

C35l

Xo me será posible decir vervalmente nada d
,
e su carta porque ya V. me conoce.
los objetos que me in~~:::a~roppen:a a conmoverme hablando de
, v
.
··
•
re11ero tomar la plu
d
a l . graeias por la pura al ,
ma para ar
carta tierna entusiasta 1·egr1~, que me ha hecho sentir con su
r
'
Y 1sonJera.
1 o la acepto!, yo acepto esa arnistad
.
.
cer, Y la correspondo con la mía L
, ' que ~e hsonJeo mereno partirá V. con nad1·e que p . ª, mia esclus1va, Cepeda, que
C
.
,
oseera solo , ·
preciso retirarla no sería pa
I
l , un1co. uando fuese
hombre después de Cepeda 1:ªoit odca: ad en ?tro, nó: i Ningún
&lt;lo , ' e
rn ra e illl I Ninguno
.
mio. uando se apaaase e
.
.
' quer1tú has encendido incap;z queºc1a~1 cdorazón este santo fuego que
,
'
ria e otro alguno . s'l
•
• o o mur1end o a todo sentimiento po&lt;l ,.,
1 amarte á tí
.,
,a cesar ce
E sta confes1on no me causa ni b
.
.
creo digno de oirla Y capaz d
ru .ºr, m embarazo porque te
que me anima no necesita ~ compi_ehe~derla. El sentimiento
ni deve ser ultrajado con art;;, eosCm1ster1osos_ para espresarse,
lo digo sin turbación ni inquiet~:- uando te digo que te amo, te
vulgar de tma muger á un h
porque este amor no es el amor
om re, es el casto y ardiente amor

b

(*) Aquí sel1nla el comenta · 1
tAneamente"; Y no es error,
e,~ror dt'. la •~vellaneda, la • de
el Sr. Cruz de Fuentes olvida Que en In é
s eocr,to llempre. En otras ocasiones
muchas palnbrns se escribían tal c~m
po,·n en que fueron escritas estas cartas
(35) Su contenido nos indica o apnr?cen en ellas. (N. dtl O.)
'
del Sr. Cepeda ' Almon'que deb16 ser escrita en vfsperas de Ia marcb a
KI,

ai;:J~:; ~:~:

"a.pon•

�100

C\JBA CONT~)IPORÁNEA

CARTAS A:lfATORIAS DE LA A \'ELLANEDA

de una alma pura y apasionada á otra alma digna de ella. Sentirlo, inspirarlo, me llena de orgullo, me engrandece á mis ojos
y me hace probar un placer indefinible, celestial, que deve se~
mejarse á la felicidad de los Angeles.
¡ Cepeda! ¡ querido de mi corazón ! perdóname haber interpretado siniesttamente algunas acciones tuyas, haber dudado
momentáneamente de tu afecto y sinceridad. Y a se disiparon
todas mis dudas y temores: tu carta ha bastado. Cada letra tuya
es á mis ojos w1 sello de sentimiento y de verdad. Yo he llorado
sobre ella, dulce amigo, lágrimas deliciosas cual no han salido
otras de mis ojos: he llorado y hubiera querido en aquel momento verte, y que llorases también. ¡ Ese llanto hace tanto bien!
l\Ii corazón desde entonces está tranquilo, gozoso, feliz! . ....
Cuarenta ó cincuenta días pasarán sin vernos: yo quiero
que en ese tiempo se consagre V. todo al estudio; lo quiero, pero
no lo deseo. l\fi razón forma un voto y otro mi corazón. Yo que
no tengo estudios forzosos me prometo pensar mucho, muchísimo en mi amigo ausente.
Á Dios : recibe mi más tierno Adios, pues no podré dártelo
sino muy frío vervalmente, ¡ y ojalá que aun así pueda dominarme lo bastante para no manifestar tma emoción demasiado visible! Los ojos indiferentes que nos obserban verían en mi enternecimiento el dolor de una muger, que se separa de su amante, y esta suposición sería una injuria, una profanación. Tú
solamente, tú eres el que sientes como yo, y el que apreciarás
este Á Dios que te doy solo á tí: Recíbelo: yo imprimo en él
mis labios y deposito en él la espresión más tierna del más puro
y santo afecto.

(Está rub1·icada.)

191

XIV cas¡
SEVILLA

15

DE ABRIL DE

1840 :

Teniendo la convicción de que me hahr-á V. escrito, aun no
be podido ir al correo á sacar la carta, que duerme indudablemente en aquellas cajas. (37) Siempre que he salido me han
acompañado tantas personas, que no me he atrevido á llegar al
correo, y tampoco me he resuelto á fiarme de las criadas de casa
pues son nuevas las que hay ahora y no sé si merecen confianza.'
Pienso mañana, si ya no llueve tanto como hoy, proporcionar
salir con Carmen y Concha (38 ) bajo cualquier pretesto y llegar por el correo; pero no quiero perder la oportunidad del
que sale hoy para escribir á V., porque deseo abrir nuestra correspondencia con una esplicación, que evite á ambos embarazos
en lo sucesivo.
En la separación acaso eterna á que pronto nos veremos condenados será para mí un consuelo recibir algunas cartas de V.
Y dirijirle las mías; pero es preciso para que esta correspondencia esté exenta de inconvenientes determinar su naturaleza
amigo mío. Nuestras cartas serán las de dos amigos, no amigo~
como lo hemos sido en algún tiempo, porque aquella amistad
era una dulce ilusión ; la de ahora será más sólida porque no
será hija del sentimiento, que antecede al amor, serálo sí de aquel
que sobrevive á él, y que se funda precisamente sobre sus desengaños. No sé si hablaría así otra muger en mi posición respecto á V.; pero ya he dicho mil veces, que no pienso como el
común de las mugeres, y que mi modo de obrar y de sentir me
pertenece esclusivamente.
V. me ha dicho, juzgándome por ajenas opl.Illones, que soy
inconstante, Y yo sin negar que en cierto modo merezco este
(36) 1'.ªS doce cartas, que publicamos á continuación, siet-e de 1840 y cinco de
aíios post-er1~r~s, demuestran la ruptura de las relaciones amorosas, á las cuales
habla sobrev1V1do una amistad franca y cariñosa, según hemos hecho notar en el
PRÓLOGO.

(37)

Por lo visto, el Sr Cepeda habla dirigido el sobre á D.a :.!madora de .¡¡.

(38)

Las Srtas. de Noriega, hermanas.

monte.

�192

CUBA CONTEMPOR.ÜiEA

CARTAS AMATORIAS DE LA AVEI.LANF.DA

nombre, me atrevo á asegurar á V. con la franqueza, que me
caracteriza, que no lo he sido nunca con V., ni podré serlo en
ninguno de los afectos, que justa y profundamente haya sentido mi corazón. Pero soy, como ya le he dicho á V., incapaz de
imponer cadenas al sentimiento más espontáneo y más independiente, ni de admitir como amor todavía lo que ya no es
más que el esfuerzo de un corazón noble y agrauecido, que quiere engañarse á sí mismo ¡ Cuán poco me conoces, Cepeda, si
has pensado un momento, que podía yo imitar á aquellas, qut&gt;
cuando cesan de ser amadas aun quieren oprimir con el peso de
su cariño ! Porque el amor, que ya no se participa, no es un
bien, nó, es un mal, una tiranía.
Largo tiempo me he hecho ilusión sobre tus sentimientos
y he interpretado lisonjeramente la frialdad de tu· conducta.
En vano se me decían cosas, que devían desengañarme! Pero
por fin te he visto anunciarme friamente una separación acaso
eterna, te he visto desechar sin conmoverte las proposiciones,
que una loca pasión me dictaba, te he oído confesar que tienes
secretos, que no me juzgas digna de saber. . . . . últimamente
he sabido positivamente que otras distraceiones más nuevas te
ocupaban en las horas en que yo suspiraba por verte, y como
no soy tonta, aunque sí sobrado confiada, ví por fin rasgarse el
velo, que yo misma había puesto sobre mis ojos. Sábelo Dios!:
desde aquel momento miré rotos para siempre todos nuestros
vínculos, pero no formé la menor queja de tí. Sólo una cosa
pudiera reprocharte, y es la falta de franqueza, es no haberme
dicho ya no te arno. Porque la inconstancia no es un vicio, ni
un crimen, es solamente una debilidad del corazón, ó acaso una
cualidad inherente á la naturaleza humana; pero la falsedad,
el engaño, es un delito, una bajeza indigna de todo corazón
noble. Nunca creo que tiene motivo de quejarse el amante, que
cesa de ser amado, si no es cuando cesa de serlo sin que se le
diga. El amor es un fuego divino, que Dios enciende y apaga
á su voluntad, y la voluntad del hombre es impotente para :mantenerlo, ó reanimarlo una vez estinguido. Pero cada uno puede
ser sincero siempre que quiera, y yo no puedo perdonar al
pérfido, mientras que sólo compadezco al inconstante. Pero adiviné, que si tu no habías sido franco conmigo era efecto de una

suma delicadeza y quise ahorrarte el embarazo de una declaración penosa, o la perseverancia en una conducta violenta y aun
culpable, pues hay culpa donde hay artificio. En efecto, yo me
he adelantado á decirte: eres libre; y hoy te lo repito con toda
la solemnidad posible.
No es del caso decirte, si he padecido mucho ó poco al tomar
la resolución de romper nuestros vínculos. . . . . ¿ á qué conduciría eso f Basta que sepas, que me hallo con valor para renunciar tu amor sin morir, y que después de penosas luchas conmigo misma he triunfado de una pasión insensata. 1, Acaso no
te amo ya YSoy demasiado franca para ocultar que te amo tanto
corno el día en que más te lo haya manifestado; pero confieso
también, que tengo en mí fuerzas superiores á las que creía encontrar, y que no creo difícil convertir mi amor en el afecto de
una hermana. Como quiera que sea, es cierto que sólo deseo hoy
ver á V. tranquilo y dichoso y merecer una amistad menos viva,
pero más durable, que aquella que me hizo algún tiempo tan
dichosa. Todos los otros vínculos, que nuestros corazones hayan
imprudentemente formado, quedan rotos desde hoy. . . . . ¡ y
ojalá pudiésemos aniquilar su memoria! Á Dios! : escríbame V.
directamente.
(Está -rubricada.)

193

XV
SEVILLA

21

DE ABRIL DE

1840 :

Por fin logré poder salir sin muchos testigos y fuí al momento al correo. He visto su carta de V. y antes de contestar á ésta
quiero advertirle, que en lo sucesivo siempre que me escriba V.
rotule las cartas con mi nombre, para lo cual ya he hablado al
cartero diciéndole la hora en que deve traerme ·mis cartas, á
fin de recibirlas yo misma de su mano. Siéndome tan difícil
poder salir sin personas de mi familia tendría que mandar sacar
las cartas de D.' Amadora de Almonte á alguna criada, ó al
mozo, lo cual quiero evitar, porque habría de decirles el nombre
mencionado, y sabiendo que no es el mío desde luego se creerían

�195

CUllA CON'fE~IPOHÁNEA

CAnTAS ,ÚI.\TO!l!AS DE LA kVEl,LANED.\

instru_ídos en una correspondencia secreta: lo saldrían diciendo
por todas partes y yo temo mucho dar á esta clase de gentes el
derecho de creerse enteradas de mis asuntos. Además, las criadas no saben leer, y el mozo cuando acaricia demasiado la
botella habla más de lo que conviene. Aunque no sea nuestra
correspondencia epistolar una cosa que requiera tan escrupuloso secreto, yo no gusto de mezclar criados en nada qne me interese, y prefiero recibir sus cartas de V. como las demás, aun
cuando tenga el trabajo, por mejor decir la molestia, de levantarme temprano los días de correo, á fin de que nadie reciba mis cartas sino yo misma. Ahora voy á contestar la grata de
V. brevemente, pues tengo una jaqueca qu~ me atormenta desde
anoche cruelmente.
No sé cómo entender aquéllas palabras: "Tú has amargado
mi destino.'' Dios me es testigo que he deseado hermosearle en
vez de amargarle, y que mi propia ventura me interesa menos
qne la de V. Si hay un destino obscurecido, amargado, si hay entre los dos un porvenir destruido no es el de V., Cepeda, nó.
¿ Dice V. que mi imaginación vistió con sus galas el sentimiento
vago, sin color, que yo le inspiraba, y que le hizo elevar hasta el
cielo para descender luego convertido en vrrdad? .... Lo comprendo, sí, lo comprendo. Yo misma he visto descender esa
ve,·dad destruyendo mis más dulces ilusiones; pero ciertamente
mi imaginación al engañarme no ha hecho mal á nadie sino á
mí. Y bien: por una ley eterna de la naturaleza todo lo que
tiene principio, tiene crecimiento, plenitud, decadencia y fin.
Yo no pude esperar nunca sustraer de esta ley al sentimiento,
que inspiraba, ni al que me animaba. Ilarto preveía, que una
pasión que coloca al alma en una situación violenta no podía
ser eterna, y que su misma actividad ecsesiva devía acelerar su
destrucción.
Yo comprendía, que el encanto que me inspirabas, ese perfume del amor, que se evapora como una esencia preciosa, devía
forzosamente agotarse con el tiempo; pero tenía la convicción
de que al marchitarse esa ilusión, frágil y pasajera como las
flores, quedarían llenando su vacío sentimientos más sólidos y
no menos hermosos. El aprecio de tus virtudes, la estimación
de tu caracter, el tierno cariño devido á tu corazón noble y sin-

cero, la consideración y el agradecimiento, que toda muger sensible profesa toda su vida al hombre, á quien ha elejido libre y
espontáneamente por su protector y su amigo. Estos sentimientos no están sujetos, como las ilusiones de la pasión, á mudanza
forzosa, y ellos llenan el alma cuanuo la pasión ha desaparecido.
Yo no podía asegurar cuánto tiempo conserbaría el hechizo de
mi amor, que te transformaba á mis ojos en un ser ideal ó celeste; pero sé, que con el cabello blanco y la tez llena de arrugas aun serías para mi corazón, helado por los años, el primero
ele los hombres y el objeto de mi estimación y mi ternura. Esto
que creía respecto á mí, esto pensaba también de tí. Sin esperar hacer eterna en tu alma la ilusión del amor, me lisonjeaba
con creer que nunca desaparecerían de ella la amistad, el afecto profundo, que sobrevive á la juventud y aun á la muerte.
Sí, á la muerte; porque el principio eterno de vida, que sentimos en nosotros y que vemos, por decirlo así, flotar en la naturaleza, este soplo de la Divinidad, que circula en sus criaturas,
no puede ser sino amor. Amor espiritual, que no se destruye con
el cuerpo, y que deve ecsistir mientras ecsista el gran principio
del cual es una emanación.
He visto huir de tu corazón el amor, y, si he llorado, no he
osado al menos quejarme. Es una desgracia para la cual estaba
preparada. Siento yo misma entibiarse mi corazón progresivamente con la frialdad del tuyo, y preveo la destrucción de mis
últimas ilusiones; pero me resigno. Lo que no puedo soportar
es la idea de que una separación eterna va á ponerse entre los
dos, y que tú has tenido el valor cruel de anunciármela; que
tienes secretos y me los ocultas; que tienes pesares y me los callas; que nuevos amores te ilusionan y no has querido tener la
franqueza de confesármelos; en fin, lo que me aflije, lo que
roba todas mis esperanzas no es perder al amante, nó, es buscar
al amigo y no encontrarlo. ¡ Esto no lo preveía!; para este desengaño no estaba mi corazón preparado! Precisada á estimarte
menos, á mí misma no puedo estimarme, y rebajándote á tí, me
humillo yo propia.
1, Pero á qué conduce todo esto T. . . . Cepeda! olvidemos todo
lo pasado : aun podemos ser amigos, porque aun nos estimamos
lo bastante para creernos recíprocamente dignos de este título.

Hli

�1\)6

CARTAS AMATORIAS DE T.A AVELLANEDA

COBA CONTE~IPOR,\NEA

Coloquémonos en lo positivo y no queramos con un idealismo,
que no puede realizarse, prepararnos cada día nuevos y dolosos desengaños. Ni el amor, ni la amistad son tales como los sueña una imaginación poética, y cual los apetece un ardiente corazón. .\Iucho tiempo había que yo lo sospechaba y entreveía
esta triste verdad. V. pudo obscurecérmela, ó mejor diré, V.
logró encubrírmela con uu velo de oro, y le soy á V. deudora
de unas ilusiones, que ya no esperaba gozar. ¿ Serán ellas las
últimas de mi vida! Lo ignoro. Paréceme que aun tiene mi corazón tesoros de afectos, y que aun necesita para agotarlos muchos desengaños. Pero podré sentir por otro lo que V. me ha
hecho sentir? Es ya digno mi corazón de ser legado á un noble
corazón 1 Este fuego divino, que le l1a abrasado, le ha envilecido
en vez de.sublimarle? ... . No lo sé. Una cosa únicamente puedo
asegurar, y es, que si yo fuese hombre y encontrase en una
muger el alma, que me anima, adoraría toda la vida á esa muger. ::.\Iarchita mi alma á fuerza de desilusiones aun se siente
con fuerzas para amar, y no atreviéndose ya á enlazarse con
otra, acá en la tierra, siento que ansía desprenderse de su cárcel é ir á buscar en el cielo una fuente de eterno amor. Esto me
da placer, porque jamás me siento tan infeliz, como cuando en
momentos de desaliento creo que estoy destinada á sobrevivir
á mi corazón. Déjame pues, Cepeda, déjame aun la postrera
ilusión. Déjame creer, que no has despreciado mi corazón por
hallarle indigno del tuyo. Ah!, será preciso que al perder la
dicha sienta también abatido mi orgullo?. . . . A Dios.
(Está rubricada.)

XVI
SEVILLA

29

DE ABRIL DE

1840 :

Querido amigo: tengo á la vista la grata de V. última: ~ qué
más podré decir respecto á ella 1. . . . Vale más no tocar nuevamente un asunto espinoso y del cual harto hemos hablado ya.
Estoy además tan agoviada de negocios de toda especie, que
apenas tengo lugar para respirar.

]9i

&amp;Se hará mi Drama (39) sin que V. le vea 1 Estamos ya en
los ensayos y creo que para el 15 de l\1ayo se podrá egecutar.
No puede V. figurarse lo mala que es la compañía dramática,
que nos ha venido, y el trabajo que me dan en los ensayos Asisto á todos, como también Ojeda, pero, por más que hacemos, tenemos ambos la desagradable persuasión de que saldrá muy
mal el Drama. Por lo demás todo se me presenta del modo más
lisonjero. Las empresas de Valencia, S'!Yilla y Granada se han
disputado el Drama, como si fuese una obra sin segunda, y lo
he cedido á las tres (prefiriendo á Sevilla para qur lo ejecute
primero) con convenios ventajosos para mí. Lombia, primer
actor de esta compañía, hombre de talento y más buen literato
que cómico (40), ha hecho tales elogios del Drama á la empresa de Madrid, que según me anuncian se me harán pronto proposiciones por aquellos Teatros, cosa tanto más lisonjera para
mí cuanto que Figueroa y Fernández, que han hecho los mayores empeños, porque se ejecuten sus Dramas en Madrid, aun
no han conseguido, que se hayan aceptado por la empresa. Tampoco Granada ha admitido ni la Estela, ni Isabel de la Paz, y
á mi L eoncia no solamente la piden con los términos más honoríficos para la autora, sino que los periódicos (que tendré el
gusto de enseñar á V. cuando nos veamos) están llenos de elogios más lisonjeros, no del Drama, que aun no conocen, sino
del talento que suponen generosamente á la autora. Málaga en
su lindo periódico "El Guadalhorce ", redactado por los hombres más distinguidos de aquella ciudad, hace también un anuncio del Drama muy lisonjero para mí, manifestando el mayor
deseo de que se haga en aquel Teatro. No sé cómo han cundido
tan pronto la especie, que en todas partes se sabe ya, que he
hecho un Drama; pero esto me ha proporcionado el placer de
' conocer las simpatías, que mis composiciones líricas han tenido
en todas partes.
Aquí sólo '' El Sevillano'' ha dicho algo, pues los otros periódicos los reserva la empresa para cuando esté en víspera de
egecutarse.
(39) El titulado Leoncia, no comprendido por su autora en la colección com·
pletn de sus obrns.-(Madrid, 1869.)
(4.0) D. Junn Lombin, nutor de varias composidones drnmáticns y de un arto
de declamar, que tituló El Ttatro.

�CUBA CONTl,MPORÁNF.A
CARTAS A~fATOHIAS ni,; LA AVELLANEDA

Respecto á la novelita, aun antes de haber abierto la suscrfoión, tengo aquí 20 suscritores, que, á los primeros rumores,
qne corrieron de esto, fueron á sentar sus nombres en la imprenta del "Conservador", que es donde se hará la impresión ( 41) ; de Granada me escriben lo mismo los redactores de
"La Alhambra ", que apenas ha corrido la voz de que iba á
abrirse suscrición para una novelita de La Peregrina (42),
cuando todos los socios de aquel Liceo habían acudido á sentar
sus nombres; y de Málaga me dicen, que tengo ya doce suscritores y diez y ocho suscritoras. ::\Ie dicen que el bello secso :'11alagueño está decidido en mi favor, y que mis versos han hallado
entre ellas una estrahordiuaria simpatía. He dado tres ó cuatro
composiciones nuevas en días pasados á periódicos de Granada
Y :\fálaga, que ya verá V. cuando venga; la última que dí á
"La Alhambra" ha agradado muchísimo, según me dicen. Por
este último correo me escriben de Valencia los redactores de
"Psiquis", periódico de literatura, pidiéndome composiciones
con grandes elogios de las que han visto en otros periódicos, y
enviándome de regalo una porción ele poesías, música y figurines.
Ya ve V. como devo estar muy satisfecha con el ecsito tan
brillante de mis ensayos literarios. Dios quiera que al conocer
la novela y el drama, no decaiga el entusiasmo y que por querer ser Dramática y Novelista no pierda el concepto, que como
poeta lírico be adquirido. Dicen que el quP mucho abarca poco
aprieta.
No sé cómo me he distraído, que escribiendo en esta página
me he pasado á la otra, como V. notaría arriba. Pero así va;
no deja de entenderse.
Mi Padrastro está en ::\Iadrid: acaso muy pronto se marchará
la familia á dicha villa. Lo que es .ro, vaya la familia ó no, cuento marcharme á fines del verano.
( •'1) Creemos ron sobrado fundamento, que no lle'.!6 , imprimirse en SevillR, sino en Madrid á fines del afto a:gu iento 6 principios de 1842, pues D. AlbPrto
Li1ta, á quien !ué dedicada, acusaba i su autora el re,ibo de un ejemplar en
rarta !ecb:ida en Cádiz el 20 de Marzo de 184!!, J hablando del libro le decla: "Sab
me ha parecido un ensayo feliz, que promete , Espalla un buen novelista."
,éaoe lo que dice la Avellaneda de su novela en la Carta n.o 4.
(42) Sabido es Que con el pseudónimo La Pertprina firmaba la Avellaneda
sus primeras producciones !fricas.

Mi hermano (43) se ha ido á Constantina porque mi tío (44)
está muy malo; y mi tía (45), abuela de las de Fajardo, murió
el 25 de éste.
A Dios, amigo mío, crea Y., que al renunciar el derecho de
dar á V. otro nombre más dulce, no han variado los sentimientos
de aprecio y ternura con que será siempre su más amante hermana,
Gertrudis.

XVII
SEvn,L.\. 12 DE ::\fayo

(46)

Querido amigo : ignoraba que V. estubiese enfermo y al saberlo me ha sido cstrcmadamente sensible. No estoy, como V.
supone, tan preocupada con mis obras, que no sea sensible á
todo cuanto tenga relación con V., y ciertamente el ecsito del
Drama me ocupa mucho menos, que su salud de V. Cuidarse,
querido, y no ser injusto otra vez.
Leoncia no está aun capaz de salir al público, pues necesita
ensayarse más. Los actores están más interesados que yo en su
lucimiento y por lo tanto no se egecutará hasta el 29. Ya me lo
piden de Madrid también, y mando una copia por este correo.
Estoy tan ocupadísima este correo con un sin número de
cartas, que tengo que contestar, que me veo precisada á dejar
á Y. por hoy, rogándole que se cuide, y que crea le quiere con inalterable afecto su amiga, Gcrtrudis. ( 47)

XVIII
SEVILLA 26 oE )f.\.yo c•s&gt;

El haber tenido muy mala á mamá, y no el &lt;&gt;star tau ocupada, como V. supone, en admirar mis obras, es la causa de no
(43)
(44)

(45)

D. Manuel, hermano de padre y madre de la Avellaneda.
D. Felipe Gómei de A.-ellaneda.
D.• Maria, hermana de D. Felipe, citado en la nota anterior.

( 46)

1840.

(47)

El sobro dice: "Sr. D. Ignacio Cepeda en Almonte."

( 18)

184.0.

�200

CUBA t1l:-IU~MPOU,{:rnA
CART.\S A~L\ TORI.IS DE LA A Vl•:LI,A~EOA

hahcr vuelto á escribirle después de mi última. No por esto
niego, que me hayo bastante molestada con mi Drama y Novela, porque me rohan mús horas de aquellas, que yo quisiera coui:;agrarl"s; pero no me ocupo de ellos para admira1·Irs, sino para
corrcp-irlcs. En fin, creo que si V. r;11i('rC wr la p;·imcra y segunda t'gccución de Dconcia dct·c salir para esta incontinenti.
Para el 2!) y :JO de éste está s1'ííalad11, ~· an11que haré lo posible
por retardarla, á fin de que V. la ,ra, no sé si lo conseguiré.
Hoy mismo he hablado respecto {t esto con Lombia. ~- ú la Damt1,
y me han dicho, que era un gran trasto1·1vl ('Sta nueva dilación,
pero qnc verían con el empresario, si se transfería para el l.º
de Junio La Novela tiene ~·a muchos sm;critorcs. pero ni aun la
he copiado (•n limpio. por lo cual cs~á Ojeda enfadadísimo conmi!:'"o. Ya ve V. cuan negligente estoy con mis obras.
Los males de V., querido, más son aprensiones que otra
cosa.
Y. se figura que padece y padece realmente en esta aprensión : yo soy el reverso de la medalla. Física y moralmente estoy
enferma. pero me engaño á mí misma diciendo, que nada sufro.
¡ Ah Cepeda!. . . sus males quiméricos y mi felicidad mentida
deren pasar del mismo modo . .. . Pero no hablemos de eso : sería
infringir un solemne propósito.
Por SeviUa no ocurre novedades dignas de ser referidas.
Solamente que se espera de un día á otro al hermano del Rey
ele Inglaterra, y que se preparan bailes. toros y otros festejos.
Y. sabrá ya la muerte del desgraciado Córdova, y que ha
pasado por esta su cadáver, que segvn sus últimos deseos, devc
descansar en su país de V. (49). De todos los a:nigos y partidarios que tenía en Cádiz y Sevilla en los días de su prosperidad,
no ha habido uno solo que acompañase los restos rnortalE&gt;s del
proseripto. Temerían contagiarse con su desgracia. . . . ¡ Qué
lección! ¡ Qué despreciahle es el voto de un público tan mczc¡ni-

(49) El General D. Lnis Fernánde1 de Córdo.-1&gt; muerto en Liabo,. y lle.-ado i
enterrar 6 Osnna, de donde era natural el Sr. Cepeda. La buena acogida y mtíl•
tiple• ■tcnc,onea que recibiera el General, durnnto la (1&gt;0&lt;"a de su destierro en
aqurll" ..-illa, lo movieron i dejar ronsi~nnda en su testamento aquelln dispo&amp;i•
1·ión, para que ae cumpliern su palabra de caballero de que 1:olrur11 6
ciro
6 muer'o.

ºª"""

201

!

no tan inco~stante ! . . . . ¿ Cree V. que pueda yo, aun cuando
~ubiese la aptitu_d de conseguir cierta gloria, dar un valor real
a ese fantasma impostor, que llaman opinión, aprecio público,
etc. etc? Ah, no ! Y o nací para tener mi mundo en un corazón
que me_ amase . •:• no 1~ he conseguido y permanezco peregrin~
en medi? de la tierra, aislada en medio de la creación.
A Dios, Cepeda; venga V. á ver mi Drama, aunque luego
se m_arc~e, Y á despedirse de la autora, que acaso no volverá á
ver Jamas. El mes que viene parto para )Iadrid (50).

(Está rubricada.)

XIX
JuNro 3 DE 1840 cs1¡
Dos líneas nada más : estoy en guerra otra vez con mis muelas Y no me a~rcvo, á escribir, sino lo indispensable para decir
á V.,_ que_ ~or mteres de que V. vea el Drama he ido dilatando
su eJecucwn en términos, que el público se ha enfadado
do8
h
fi .
, pues
veces se an Jado los carteles anunciándole y dos veces
~e ha~ quedado esperándole. Definitivamente se hace el 6 d
este sm falta
alguna, "J s1· v . no viene
· ha b r án sido
. mfructuosas
.
e
•
las d~te~c1_ones y nunca conseguiré mi objeto.
. Mi VIaJe á l\Iadrid acaso sea el primero de Julio, acaso se
dilate hasta fines;. (52) pues esto depende de la compañera que
llevo.. qu_e es la vmda de mi primo Castro, que ha venido de
l'lfadnd a conocer la familia v retorna el mes q
·
.
,.
ue '-'lene, pero
aun no sabe con fiJeza el d1a. )Ii padrastro está también en
Madrid.
i Busco yo la opinión púhliea con preferencia á los m'
duces afc t r
1
'
as
.,
_e os · · · · · · i os más dulces afectos!.. . . . ¿ es v
qmcn lo dice 9
-.:r á
·
·
,
·,
. '·. · · · · ' ·, qme~ m1 corazon los ha prodigado, v.,
que era m1 umverso Y por qmen yo hubiera sacrificado no sola-

(!~))

EEI v!aje ~e la Poetisa i la Corte se retrasó hasta el otoflo.

scr,ta, sin duda alguna en Sev·u
sobre ae lee: "~r. D. Ignacio Cepeda en A;m:n::~~ se ve por eu contenido. En el
cart~~2)

I

Se d1lat6 basta el otoño, segiln dejamos consignado en nota A la anterior

1

�202

CUBA CO);TEMPORÁ.NEA

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

mente los inconstantes y frívolos elogios del mundo, sino también todo aquello que no era V. . . . . ¿ V. dice que yo aprecio
más que á los afectos el sufragio del mundo 1. . . . . Ah! : no sé
si es esta la sola Yez, que habla V. lo que no siente.
Quando venga V. verá varias composiciones mías, que no
conoce, y que no incluyo, porque las tienen los amigos como sucede siempre; una que acabo de recibir va adjunta. ( 53)

XX
SR.

D.

IGNACIO CEPEDA

MADRID

24

DE NOVIEMBRE DE

1840:

Mi nunca olvidado amigo: Hasta hace muy pocos días no ha
llegado á mis manos una carta de V. y me apresuro á contestarla tan pronto me lo permiten mis ocupaciones.
Por Perico Bravo (54) he sabido que está V. mejor de sus
calenturas: le doy la enhorabuena y deseo se restablezca pronto
y perfectamente.
Aquí me va muy bien en esta corte, á donde vine (poco después que V. dejó á Sevilla) por motivos de intereses y asuntos
domésticos, que tenía que arreglar con mi padrastro, y también
para probar, si variando de clima y de objetos llenaba el inmenso vacío de mi alma ó aturdía por lo menos mi devorante
pensamiento. En efecto, estoy algo mejor, moralmente, que en
Sevilla; pero no en amores, como V. supone ( que ya para mí no
existen), sino porque aquí me he consagrado esclusivamentc á
la literatura.
He devido á este Liceo la más lisonjera acojida: estoy rela-

(58) Esta carta no fuá firmad&amp;, ni rubricada por la Avellaneda.
La poesla, que venia adjunta, es la titulada La Primav•ra, que se incluyó
luego en la edición de 1841 y en la Coleeción de 1869. Aparece impre,a en una
hoja, que perteneció sin duda á una revista literaria, por traer trozos de dos ar·
tlculos, uno sobre la poesla pastoril y la égloga piscatoria, y otro con noticias de
China.
(54) D. Pedro Gómez Bravo y Pernía, ya citado en fa AUTOBIOGRAF!A.

203

cionada con los talentos más notables de la época y con varias
familias, que me proporcionan amable sociedad. J\Ii hermano
se ha venido también, y lo que es ahora estamos en perfecta
armonía y perfecta independencia. ( 55)
He hecho muchas composiciones para este Liceo, que han
agradado mucho, especialmente la última, que saldrá un día
de estos en la revista Española. He vendido toda la colección
á un empresario de libros y se darán en un tomito para el mes
de Enero . (56) El drama Leoncia se ha hecho en Cádiz y Granada con feliz éxito, principalmente en Granada, y ahora se
está ensayando aquí. Pronto daré al Teatro otro Drama y espero que será muy superior al primero. (57)
Y a ve V. que no pienso en amores . .... para mí pasó la juventud del corazón, amigo mío. Sólo me queda de sus últimas
ilusiones un recuerdo profundo de amargura y una cicatriz
eterna, que señale el lugar en que estubo, la herida, como la losa
que marca un sepulcro. . . . Ah!, sí,. . . . . la comparación aunque triste es esacta: mi corazón es el sepulcro en que yacen
yertas é inanimadas todas mis esperanzas de ventura.
Deseo se conserbe V. bueno y le ruego no olvide que tiene
su más sincera amiga en
Gertrudis G. de A.
P. D. La dirección para las cartas á mí es calle del Clavel,
número 3, cuarto 2. 0

(55) La armonía no era moneda corriente entre la poetisa y su hermano Don
Manuel, que es á quien se refiere.
(56) No salió á la luz el tomo de poeslas hasta los últimos días de 1841, es
decir, casi un afio después de lo calculado por la .Avellaneda, pues D. Juan Nicasio
Gallego firmó el Prólogo en Noviembre de ese año.
( 57) Tardó casi cuatro años en representarse. Se refería al drama titulado AJ·
/01180 Mtmio, estrenado el 13 de Junio de 1844 en el Teatro de La Cruz de la corte.
Su autora le llamó Munio A.lfonso en la edición de 1869, luego de razonar en nn
prefacio el motivo de la trasposición de nombres.

�CARTAS AMATORIAS DE LA A\"J&lt;JLJ,ANIWA

20-1

205

CUBA CON'l'EMPORÁ.'IEA

Tus cartas, cuando con ellas quieras complacerme, diríjelas con solo mi nombre, que esto basta. Pensamos mudar de habitación, no sé donde iremos á parar; pero soy muy conocida y
los carteros buscarán mi casa.
A Dios, no seas perezoso y ven á ver á tus amigas, ya que
una sola no puede atraerte. Siempre tu apasionada-Tula.

XXI
S1t. D .

lGN.&lt;1.CJO CEPEDA:
MADRID

1\lAYO 13

(SS)

Con tus apariencias y fama de sincero eres á veces un poquito mentiroso, y muchas sobrado sagaz y astuto. ¡, :Ole lisonjeas
en tu carta para que envueltas en dulzuras trague las mentirillas, que me envías, y no heche de ver la sutileza de ciertas csplicaciones?
Bien; yo soy la criatura más fácil de engañar, ó por lo menos
de darse por engañada. Hago por creer todo aquello que me halaga, y no hay para mi estóma«o manjar indigesto con tal que
me lo den con azúcar.
No te mando mis poesías, nó; ni te digo si has entrado en
algo en el pensamiento de alguna de sus composiciones. (59)
Si quieres mis obras y mi retrato, que saldrá pronto en mi tercer novela, ( 60) ven á buscarle. Aquí te daré libros y esplicaciones, allá nada te mando.
Es una vergüenza, que no vengas á Madrid, y una ingratitud, que dejes se marche sin verte una amiga, que, si no la más
querida, es sin duda la más apasionada de cuantas tienes.
Pienso marcharme en este año bien sea á país estranjero,
bien á América. Necesito estender mis conocimientos y mi reputación literaria, y ya nada nuevo me ofrece España. Pero quisiera verte antes y decirte un largo y tierno adiós.
1\fi corazón primitivo ó nó, ( 61) siempre es fiel á la religión
de los recuerdos, y hay cuerdas en él, que no se gastan, aunque
tal vez se enmohescan.
(58) Es del año 1843, cuya cifra se lee en el sello de la Administración de Co·
rreos. El sobre lleva esta indicación: "Provincia de Huelva-Sr. D. Ignacio Cepeda.\lmonte."
(59) Y aun en algoa, antes y después de la fecha de esta carta, según hemos de·
jado consignado en el PRÓLOGO.
(60) La titulada Doa m-ugerea, á cuya lectura en el original, no impreso aún, in·
vitaba al Sr. Cepeda en carta de 13 de Marzo de ese mismo año 1843.
Su primera novela fué Sab, ya citada en otra nota, y la segunda se tituló La
Baroneaa de Yo""'· La primera y la tercera no fueron incluidas en la edición
de 1869.
( 61) Subrraya la frase, porqne el Sr. Cepeda habla calificado de primitivo, esto
es, bondadoso y sencillo, á la par que fuerte é impetuoso, el corazón de la poetisa.

XXII
/í

MADRID

5

DE JULIO (~2 )

Apenas vuelvo de mi paseo tomo la pluma para tí, aunque
nada puedo decirte, que no sepas. A pesar de tus quejas te creo
profundamente convencido de lo mucho que te quiero. Pero
me supones distraida en lo que llamas mi gloria; me supones
perdida en una inmensidad de goces; das por cierto que soy
feliz, y hé aquí porque no quisiera escribirte. Sé que me quieres; que padecerías si destruyese esas ilusiones, que te formas
respecto á mi destino : y ¿ cómo conservártelas sin mentir 1. . . ..
¿ ni qué decirte si no te hablo de mí 1
Abrumada con el peso de una vida tan llena de todo, escepto
de felicidad; resistiendo con trabajo á la necesidad de dejarla;
buscando lo que desprecio, sin esperanzas de hallar lo que ansío; adulada por un lado, destrozada por otro; lastimada de
contínuo por esas punzadas de alfiler, con que se venga la envidiosa turba de mugeres envilecidas por la esclavitud social;
tropezando sin cesar en mi camino con las bajezas, con las miserias humanas; cansada, aburrida, incensada y mordida sin cesar. . . . . hé aquí un bosquejo de esta mi ecsistencia, que tan
fausta y brillante te finges.
Envejecida á los 30 años, siento que me cabrá la suerte de
sobrevivirme á mí propia, si en un momento de absoluto fastidio no salgo de súbito de este mundo tan pequeño, tan insuficiente para dar felicidad, y tan grande y tan fecundo para llenarse y verter amarguras.
Y a lo ves: nada grato puedo decirte : en otros días buscaba
(62) Es del año 1845, según se lee en el sello de la Administración de Correos
y esti dirijido [sic) el •obre al "Sr. D. Ignacio Cepeda en Sevilla."

�ctJnA

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELT.ANEDA

un corazón que recibiese el mío : ahora no busco más que los
medios de ~turdirle ó aniquilarle. Todos, hasta tú mismo, han
tenido una gota de hiel, que dejar en mis recuerdos: todos,
hasta tú mismo, han tenido una esperanza, que marchitar en
mi alma, y ahora cojeis todos el fruto : ahora para nada os
sirvo • ni aun para escribiros una carta agradable.
Sin embargo, sabes que te quiero, y que con estas insulsas
ó amargas líneas, te envío un sentimiento, un afecto de inalterable amistad.
Tula.
P. D. Querrás hacerme un pequeño obsequio? Una persona
desea, por motivos personales que sería largo esplicar, . saber
cómo se llamaba el padre de Gabriel García Tassara, sevillano,
que reside en esta ( 63). Si puedes averiguarlo, sin que nadie
sospeche el motivo porque lo haces, te estimaré me lo digas. La
misma persona desea saber, qué concepto merece en esa nuestro joven; dónde reside su familia; y qué antecedentes tiene.
Se me ha recomendado el secreto y yo fío en tu discreción,
que sabrás guardarlo. Estas averiguaciones no son, ni pueden
ser en perjuicio del tal : no media otro interés, que el del corazón. Adios. Dime también el nombre de su madre y padrastro.

XXIII

''

207

CO~'l'Ell1POH,(:-;EA

MADRID

25

DE JULIO &lt;64 )

Querido Cepeda: perdona el innoble papel en que te escribo:
se va el correo, estoy de mudada y no encuentro otro papel á
mano. Te ofrezco, antes de todo, mi nueva habitación calle del
Horno de la Mata, n.º 9, cuarto principal, y luego voy á contestar brevemente tu grata última.
No he visto la carta á que te refieres, ni mamá la ha recibido,
según dice; por consiguiente ignoro qué solicitud es la que en
ella me recomendabas: mi influjo es poco ó ninguno, pero si
( 63) Ocioso parece advertir al lector, que el Tassara es el inspirado poeta do
eso nombre.
( 64) En el sello de la Administración de Correos se lee claramente, 1845.-El
aobre está dirigido como en la anterior.

me esplicas el negocio haré en tu obsequio cuanto pueda para
que consiga tu amigo lo que pretende.
Te doy gracias por las noticias que me das del joven consabido (65) . ¿Has sospechado acaso que fuese Pepita (66) la
interesada en ellas? No, amigo, te aseguro que nó bajo mi palabra: (67) te aseguro también que no es cuestión de matrimonio ( 68) .
Ese joven, es decir el sujeto de quien te demandé informes,
no trata apenas á mi familia, y por lo que respecta á mí puedo
asegurarte que creo concluida para siempre la amistad, que
le tube Es una de aquellas personas, que juzgué ligera y ventajosamente y que en el día no juzgo ni bien ni mal. Es para
mí un ente nulo. La esplicación del interés, que tenía en saber
el nombre de sus padres y el concepto que gozaba en esa, se:r,:ía
cosa larga y hoy inoportuna. Te repito sí, que no es cosa de
matrimonio.
Conque piensas en casarte? . . . . . No te lo censuro, ni lo
apruebo. Para mí la verdadera felicidad no consiste en el estado
que se tiene; así como no creo que la bondad de los gobiernos
consista en su forma. El matrimonio es mucho ó poco según se
considere : es absurdo ó racional según se motive.
Yo no me he casado, ni me casaré nunca; ( 69) pero no es
por un fanatismo de libertad, como algunos suponen. Creo que
no temblaría por ligarme para toda la vida, si hallase un hombre capaz de inspirarme una estimación tal, que garantizase
la duración de mi afecto. Más; tengo la convicción de que no
hay dicha en lo que es pasagero, y digo, como Chateaubriand,
que si tuviese la locura de creer en la felicidad la buscaría en
( 65) El Sr. Tassara, de quien habla en la carta anterior.
( 66) La Srta. Josefa Escalada, tipo de rara hermosura, hermana de madre de
la Avellaned~.
(67) Bien pod!a asegurarlo bajo su palabra la Srta. Avellaneda, puesto que era
ella misma la que acababa de cortar las relaciones amorosas, que habla soatenido
con el Sr. Tassara.
(68) No mentla la escritora, porque en el momento que hablaba (b) ya no ae
trataba de casamiento.
(b) Deberla decir "en que hablaba"; y más exactamente aún, "en que escri•
bla". (N. del O.)
( 69) Sabido es que la notable poetisa se cas6 dos veces: una con D. Pedro Sabater, Jefe Pol!tico de Madrid, y otra con el Coronel de Artiller!a D. Domin¡¡o
Verdugo.

�203

ctJnA dO]l;TE)fPOHANEA

la costumbre. El matrimonio es un mal necesario del cual pueden sacarse muchos bienes. Yo lo considero á mi modo, y á mi
modo lo abrazaría. Lo abrazaría con la bendición del cura
ó sin ella : poco me importaría: para mí el matrimonio
garantizado por los hombres ó garantizado por la recíproca fé
de los contrayentes únicamente, no tiene más diferencia, sino
que el uno es más público y el otro más solemne: el lIDO puede
ser útil á la impunidad de los abusos y el otro los dificulta: el
uno es más social y el otro más individual. Para mí es santo todo
vínculo contraído con recíproca confianza y buena fe, y sólo
veo deshonra donde hay mentira y codicia. Yo no tengo, ni
tendré Ull vínculo, porque lo respeto demasiado; porque el
hombre á quien me uniese debía serme no solamente amable,
sino digno de veneración; porque no he hallado, ni puedo ballar
un corazón bastante grande para recibir el mío sin oprimirlo, y
un caracter bastante elevado para considerar las cosas y los
hombres, como yo los considero.
Tu no estás en ese caso : eres el hombre y puedes buscar felicidad en una muger aun cuando ella no esté á tu altura. Créeme sin embargo; no te cases con una tonta: la mayor virtud no
compensa el defecto del talento; y aun me atrevo á decir, que no
hay virtud en la estupidez. Las ligerezas, las faltas mismas de
una muger son males más remediables, que la incapacidad de
comprender aún las mismas virtudes, que acaso se practican. El
talento se extravía, pero la tontería no sabe s:quiera que sigue
el buen camino, y si lo deja no lo recobra jamás. Cásate, si lo
crees conveniente, pero acuérdate siempre de que una amiga
te aconseja, no juzgar nunca virtud la frialdad de las almas
ineptas, ni pensar como algunos, que la ignorancia garantiza el
corazón.
Esta es ya muy larga y aun no te he dicho, que pienso establecerme en París. Sí, amigo mío; parece que en aquella capital puedo prometerme mayores ventajas de mi pluma, y como
no soy rica y quiero asegurarme una vejez sin privaciones, pienso en irme á donde mejor paguen. Esto, sin embargo, aun no es
cosa decidida. V eremos ( 70) .
(70)

No lleg6 6 realizarse tal proyecto.

CAR'I"AS AMATORIAS JlF: LA A\'ELJ.A]l;EDA

Estoy cansada del mundo, de los obsequios, de las calumnias,
de la adulación, de la gloria y hasta de la vida. Necesito otro
espacio mayor ó menor que este: otra vida de más calma ó de
más agitación. El amor no ecsiste ya para mí; la gloria no me
basta: quiero dinero, pues: quiero la vida de los viajes ó la vida
del retiro muelle y lleno de goces del lu.jo. Tampoco me sería
ingrato irme á una pobre aldea á criar pichones y á cultivar
flores; pero aun no puedo, porque necesito de mi pluma.
En fin, si tu te casas con una buena chica, que tenga talento,
que sea bonita para que no sea celosa, que te quiera mucho y
merezca ser correspondida, suspenderé mi curso vagabundo para
ir á donde quiera que esteis á cantaros un lindo epitalamio y
á pasar ocho días con vosotros. &amp;Aceptas 1
Adios; acabo de publicar una oda, que ha alborotado á
:;\Iadrid, y que me ha valido un gran regalo del Infante D.
Francisco de Paula ( 71). 're la manderé un día de estos, y hoy
me repito tu amiguísima-Tula.
P. D. La gota de hiel (72) no encerraba acusación ninguna. No era hiel de engaños, ni perfidias, nó: yo no escribo á
gentes que engañan : era hiel de otro género. Hay hiel en el
fondo de todo cáliz dulce: hay hiel. . . . . y bien amarga!. ....
en la indiferencia, que sigue á un sentimiento, que se creyó inmutable.
Yo he dicho en una novela:-" No acuscis al corazón de perder sus ilusiones; así como no se acusa al arbol por ceder sus
hojas al inclemente soplo del viento.''-&amp; Pero el arbol desnudo y el corazón desengañado no pueden llorar la pérdida de
sus flores Y Sin acusar á nadie se puede decir : han hecho á mi
corazón un daño con voluntad ó sin ella.

(71) La oda titulada El B,corial, escrita i petición del citado Infante, estando
con la poetisa en aquel real sitio.
(72) Contesta la Srta. Avellaneda 6 las observaciones, que debió hacerle el
señor Cepeda A esta frase contenida en su carta anterior :-"Todos, hasta tú mismo, h:in tenido una gota de hiel, que dejar en mis recuerdos."

�XXIV
SR..

D.

IGNACIO CEPEDA:
J\lADRID

14

DE FEBRERO DE

211

CARTAS A)IATORIAR DE LA A\'ELLANEDA

CUBA co:-TE~POlL&lt;\.N'EA

1847

Desde que recibí la tuya última deseaba tener un día libre
que dedicar á tí; pues no podría satisfacerme el limitarme á
las fórmulas de una lacónica contestación : pero está escrito,
que yo me vea incesantemente contrariada, y sucede que hace
más de un mes me encuentro con las roanos tan cuajada de sabañones, hijos legítimos del cruel frío, que aquí está reinando,
que no puedo mover la pluma sin padecer atrozmente. No quiero, sin embargo, retardar por más tiempo el darte noticias mías,
diciéndote, que me he mudado á la calle de San Marcos, n.° 18,
cuarto principal, adonde debes dirigirme tus cartas, siempre
que te dé la lmmorada de recordar mi existencia.
Siento muy mucho, que no salieras diputado, aunque des
por tu parte tan mezquino valor á una circunstancia, que te
obligaría á volver á ver á tus antiguas y leales amigas. Siéntolo, digo, porque, á pesar de todo, tendría un placer, de los poquísimos de que soy ya susceptible, en charlar largamente contigo de aquellos días, ya lejanos, en que tan sinceramente nos
llamábamos amigos. Acaso no me conocerías ya: he envejecido
veinte años en estos siete, que han pasado. 1\fi alegría huyó
para no volver: desapareció aquella coquetería, que alguna vez
te dió enfado, pero acaso era lo que más te agradaba en mí;
porque tal es el corazón del hombre. Todo pasó, todo, como
nuestros sentimientos de entonces, y resta de la Tula, que conociste, una sombra pálida y fría, que va por momentos diafanándose más. ¿ Quédame siquiera el talento Y No lo sé; pero siento que se apagó la última chispa de la creadora llama de la poesía.
Se empeñan en probarme que soy hoy más gran poeta que antes;
mienten: equivocan la rima con el estro: la mano y el oído
hacen los versos : la poesía necesita del corazón, y el mío es un
cadáver lleno de heridas, que ya no brotan sangre.
Te hago un retrato, que de seguro no despertará en tí los
deseos de volver á verme. Sin embargo, escucha: ven : deja por

•

un mes siquiera ese clima de juventud y ardores : ven bajo el
templado y con frecuencia nublado cielo de Castilla. Aquí se
siente de otro modo, y creo que todavía tendría yo un destello
de poesía para celebrar tu venida, y un lado vivo en el corazón para aposentar recuerdos, que nos habían de enternecer.
¡, Y no se goza en la ternura Y
Tu has sido más dichoso que yo, y acaso tu corazón pudiera
aun rejuvenecer un poco el mío fatigado. Tu amistad conservará tal vez perfumes que la asemejen al amor, y la mía podrá
participarlos. Pero no quieres 1: Amas tu Sevilla con su implacable sol, con sus flores impertinentes de lozanía perpétua, con
sus mugeres que no envejecen á los 30 años, porque no sienten
nunca: la amas, y es probable que yo encuentre el reposo final
antes que tú el cansancio de esos goces. Oreo que debo morir
pronto: que me llama imperiosamente mi pobre amigo, el compaiíero de mis últimos días de juventud, alma ardiente y generosa, que también envejeció y murió á los 30 años (73). Ya ves
que mi carta no es divertida; pero allá va á probarte al menos,
que no te olvida tu siempre fiel amiga, T1tla.

XXV
SR.

D. loNACIO

CEPEDA :
MADRID

1.0

DE AGOSTO DE

1847

Te escribo, querido Cepeda, en un día de triste aniversario
para mí : en el día en que en el pasado año quedé viuda (74) ;
pero he recibido hoy tu carta de Cádiz, y no quiero que quede
justificada la acusación, que en ella me haces, de ser tarda en
contestarte.
Celebro que no haya tenido efecto la semi-pensada boda, de
que me hablaste. Tu no eres para casado; pocas mugeres entenderían tu carácter y acaso no hay una sola, que te pudiera
hacer feliz. Pero ¡ de qué modo se alcanza la felicidad en la
tierra 7. . . . ¡, cuál es el camino que conduce á ella Y. . • . Tú,
( 73) Su primer marido D. Pedro Sallater, que babia fallecido en Burdeos el
1.o de Agosto del afio anterior al en que se escrib!a esta carta.
(74) Véase la última nota de la carta anterior.

�212

CGDA CO:STEMPOllÁ:SEA

CARTAS A)[ATORIAS DE L.\ A\'ELLANEDA

como yo, acabarás por remontar tus esperanzas más allá del
mundo visible: como yo creerás en Dios y de Dios sólo esperarás esa dicha, que perseguimos en vano durante nuestra fiebre
juvenil, como el niño que corre tras las caprichosas formas de
la bruma, empeñado en abrazarlas.
:,re voy haciendo devota; no devota vulgar; ya comprenderás
que esto no es posible; pero devota á mi modo.
A propósito de matrimonio; te diré que á pesar de mis :n
aüos (75) y de mi aspecto de sepulcro de ilusiones, un joven de
25, que diz que es mny rico, se empeiiu en hacerme contraer segundas nupcias. Es habanero, lo cual es para mí un gran defecto; es más joven que yo, lo cual aún es un defecto mayor; es
de un talento mediano, de esos que se encuentran sin dificultad;
de una figura que no es mala, pero que me causa mala impresión, porque tiene un aspecto marchito, ajado, y cuando esta
clase de deslustre en una cara juvenil no es efecto de un ardoroso pensamiento, de una alma desvastadora, se me antoja que
debe causar asco, porque revela secretos vicios. Mi apasionado,
sin embargo, pasa entre los que le conocen por hombre de buenas costumbres y hasta frío. En efecto se me figura que ese pobre joven es todo hueso y fibra; allí no hay ni sangre ni nervios: quiero decir, ni pasión, ni sentimiento. La hecha de joven
pensador, inglesado, melancólico, escéntrico; pero á mí sólo me
parece un pedante de cierto género, propio del país en que
nació: parece un ser muy vulgar con pretensiones de no serlo.
¿ l\Ie ama ese hombre? Creo que no es posible: nos divide un
abismo. Lo cierto es que me dice, que quiere casarse conmigo;
que aparenta un entusiasmo por mí, del cual no le creo capaz:
y ya sea que todo lo que dice se aparte de la verdad y hable
como buen americano, sin pensar lo que dice; sea que por vanidad quiera comprar con su libertad la posesión de una muger,
que tiene alguna celebridad, lo cierto es, repito, que está empeñado en sacarme un sí, que reuso con más fastidio que enojo
de su pretensión.
)Ii familia me hacen muy sensatas refleesiones para probarme que seré una loca, sino lo agarro á dos manos: mis amigas

se conjuran para convencerme de que es un joven interesantísimo y que nació para mí: pero yo me empeño en creer, que
merezco mejor destino, que el de pertenecer á un hombre como
él, y á pesar de que me espanta la soledad que me amaga, á pesar de que siento necesidad de lazos, de hábitos, de deberes domésticos; en fin, te lo confesaré, á pesar de que creo, que el
ser madre me reconcialiría con la vida, que empiezo á aborrecer,
no me resuelvo á unirme á un hombre, á quien me es imposible
respetar y del cual me río muchas veces, aunque no soy maligna.
Mamá y Pepa se van por fin á Galicia; ambas te dicen mil
cosas y ofrecen escribirte antes de su marcha. Los hermanos
varones siguen buenos : Felipe no está en Madrid, aunque viene á menudo: Manuel tan calavera como siempre : Emilio en la
Academia de Artillería (76). Las Noriegas (77) buenas y pobres. Los chicos cada día más monos y guapos. Y a ves que soy
estensa y esacta en cuanto me preguntas.
&amp;Porqué no te haces sacar diputado y vienes á vernos, amigo
ingrato 1 Si la política no te agrada, hacerlo debes por la amistad al menos. El papel se acaba, pero no el deseo de charlar contigo, que siempre tengo para que conozcas, que te quiere sin
alteración,
Tttla.

(75) La cuenta de sus aiíos no la llevó nunca bien La A\"ellaneda. Ya d¿jamos consignado cu otn noto, que bnLln nacido ~l año 181'l.

XXVI
HOY :MIÉRCOLES

6 DE

ÜCTUBRE ( 75 )

Recibo en cama todavía tu contestación á la mía de anoche.
y veo en ella palabras y aun párrafos enteros, que no puedo
dejar un momento sin respuesta. Dices que, haciéndote &lt;'ntendf'r
que me pareces de poco valer no cs¡Jere yo jamás r¡iw tú deduzcas
la consecuencia de que te quiero. Desde luego es indudable, que
(76) D. Felipe y D. Emilio Escalada, hermanos de madi·o de la Avellaneda. Las
dom/is personas ya las conoce el lector.
(77) D.• Concepción y D.• Carmen, amigas de la poetisa.
( 78) Las once cartas siguientes fueron sin duda escritas en Madrid y re•
mitiC:.os ¡¡ mano r. su desti no durante el mes de Octubre de 1847, temporada
que el Sr. Cepeda pasó en In corte cuando se dirijla [sic] al extranjero, y corres•
ponden ¡¡ la segunda y 1íltima época de las relaciones amorosas de la poetisa
con el dicho personaje. Como no tienen fecha, 6 excepción do esta primera, han
sido colocadas de modo, que no resnlte incongruencia en su coordinación.

�214

CUBA CONTEJIIPORÁNEA

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

no podía yo esperar tan anómala consecuencia, ni creo que, si
ella ecsistiera, tu aceptarías ni estimarías en nada un cariño
semejante. ¡, Qué es el afecto que no se funda en la estimación?:
pero tu tergiversas de una manera increíble el sentido de mis
palabras, y te agravias y me agravias al interpretar mis sentimientos. ¡ Yo creerte de poco valer!. . . . ~ en qué fundas tan
inconcebible suposición? Yo, es verdad, te he dicho. más ó menos acaloradamente, que no hallaba en tu corazón aquel grado
de calor en los afectos, que el mío siente y busca en los corazones
que ama ; te he dicho (no sé si con justicia, pero si sé que con
indicios claros de no ser absurda mi creencia), que tu no posees
una de aquellas almas espansivas y tiernas, que simpatizan con
todos los agenos pesares, adivinan todos los combates y borrascas
del sentimiento y suavizan con su ternura activa y férvida las mismas pasiones. que escitan. He creído y lo he dicho con mi natural veracidad, que eres más sentimental que sensible profundamente, más amable que amante; que tienes más bondad que
pasión y menos ternura que talento. Pero se deduce de esto que
te tenga por de poca valía? ¡, Es la facultad de amar, por ventura, la so]a escelencia del hombre? Tu honradez, tu veracidad,
tu clara inteligencia, tu lealtad de alma, tu caracter, frío si se
quiere, pero noble y digno son cualidades de poca valía? ¡, Tan
vulgares las crees, que puedas suponer, que pasen para mí desapercibidas? No; siempre te he visto digno de ser amado, aun
cuando alguna vez haya creido, que tu no sabes amar. Acaso ni
aun eso he creído; sólo he comprendido que á mí no me amabas.
Pero ni tu falta de amor á mí, ni aun la tibieza, que en general
pudiera tener tu corazón en la región de las pasiones, es motivo
pai·a que yo piense que vales poco : ¡ qué absurdo, amigo mío !
Napoleón no sabía amar y ciertamente que á nadie se le ha
ocurrido, que por razón de su poca ternura dejase de ser el
primer hombre del mundo. Newton, dicen que jamás tuvo una
querida ( 79), y yo me hubiera enorgullecido de tenerlo por
amigo.
Y o no creo que Tasso, porque amó hasta morir de amor y sin

juicio, valiese más que Newton ó Napoleón; diré si, que el alma
de Tasso simpatiza más con la mía; que lo comprendo mejor;
que, si lo hubiera conocido y amado, lo hubiera creido más capaz de hacerme dichosa que lo fueron Newton y Napoleón. El
gran genio de Tasso nacía de un alma eminentemente apasionada, el de los otros de un espíritu altivo y profundo ; todos valían mucho y se asemejaban poco.
Perdona esta especie de digresión: yo no he pretendido nunca que puedas ser otro de lo qiie Dios te hizo, ni menos he pensado, que debas estar descontento de lo que eres. Oh, nó ! : al
contrario : poseer lo necesario para hacerse estimar y estar esento de la cruel facultad de amar mucho es un privilegio envidiable, que sólo reciben los que nacen para ser felices. Puedo haberme engañado al creerte de este número, pero ciertamente que
no te he ultrajado, que mi creencia esaeta ó errónea no te es en
manera alguna ofensiva. Esto sólo he querido probarte.
Yo misma soy juzgada mal : muchos, que creen conocerme,
dic"lll que yo soy lo que creo de tí, esto es, que tengo más e~píiitu que comzón: se engañan torpemente; pero jamás les ac,,sl)
de que me agravian: me desconocen : esto es todo.
Dices además, que te parezco singular, y creo que lo c,ov
por mi mal. No pretendo que mis singularidades sean virtud,;-,;
sé sí que nacen de origen elevado. Impetuosa y sincera puedo
parecer inconsecuente, pero lo que hallarás siempre en el fondu
&lt;'S 11erdad. Ni quiero pasar por mejor de lo qi1.e soy, ni siendo
Jo que soy me hallo descontenta de mi suerte. Sé que hay en mí
·nncho bueno y mucho malo; que todo el que me conozca debe
.forzosamente estimarme como yo me estimo, y no más, ni menos. Estimarme, no como á ser perfecto, no lo soy ni quiero parecerlo, pero sí como alma elevada, incapaz de bajezas; capaz
de estravíos y de grandes virtudes. No sé, si soy siempre prudente; temo que no lo seré mmca; pero desafío que se me pruebe que he sido alguna vez falsa ó mezquina. Ilfis defectos tienen
la talla de mis cualidades, y tal cual soy me he presentado á
tí. ¿ Me amaste tú como soy 1 1, Me crees rugna ?. . . . . no lo sé;
pero sí sé que, tal cual soy yo, no hallarás otra en el mundo.
Serán peores ó mejores, pero no serán como-T1tla.

(79) La palabra querida deberá entenderse en el mejor sentido, esto es, en
el de que no am6 jamás A mujer alguna.

215

I

!

�216

cun.-1.

CO~TEMPORÁNEA

XXVII

Anoche hemos hablado mucho de mi marido Y te he dicho
que una de sus cualidades, no 1a má~ ~preciable en é~, era u~
talento profundo y luminoso. Como quisiera hacer~e amigo suy_o,
esto es ligarte en cierto modo á la respetuosa Y tierna memona,
que d~ él conservará eternamente mi corazó~, te mando hoy
esas páginas, acaso las más notables que ecs1stan de nuestra
historia contemporánea, como una muestra de la verdad, que
te dije. Los cuadernillos adjuntos son las primer~ entregas de
una obra estensa, que trabajaba mi pobre anngo cuand~ la
muerte lo arrebató en la flor de sus años: Obra que hubiera
sido admirable y que desde su comienzo fué juzgada tal por
los hombres eminentes de todos los partidos. Verás en esas pocas páginas, únicas que se imprimieron an~nimas Y sin pretensiones, verás, digo, la revelación de un gemo_observa~o~ ! perspicaz, verás la elevación de ideas y la rect:.tud de Jmc10, que
anuncian, que el autor hubiera llegado á 1ma altura grande
como historiador, si la muerte no hubiera corta~o su car:era;
y te agradará su estilo sencillo, puro, elegante siempre Y a veces brillante y enérgico á la par.
Quiero que conozcas lo posible al hombre que fué mi es~o~o
y que era digno de ser tu amigo : me p~rece q~1e p_uede ecs1stir
estimación ann cuando ya no ecsista qmen la msp1ra, Y yo deseo tu estimación no solamente para mí, sino para todo lo que
me toca; para todo lo que vive en mis recuerdos. Esto _te probará una verdad, que yo misma conozco hoy mucho meJ01: q_ue
hace tres días, y es que siempre ocupas un lugar muy d1St,1~guido en la región de mis afectos, que ert&gt;s 1ma de las poqms1mas personas á quienes yo aprecio de corazón.
.
Además paréceme que quiero ahora, que necesito, tomar
alguna infl~1encia en tu alma: ¡, sabes por qué? Po~que intento
co nvertfrte: intento hacerte creyente; porque te qmero Y estoy
cierta de que no hay felicidad posible para un alma escépti-

CAltT.\S .\:UATOf(IAS nE LA AVELL..\KEDA

ca. (80) Puesto que es preciso creer algo, tener una fe, y que es
absurdo y peligroso buscar esto en los hombres, menester es
elevarnos humillándonos: este es el gran secreto. La verdad
está cerca, el orgullo la busca allá donde no puede hallarla: no
comprende que en su vuelo insensato se aleja del blanco á que
quiere encaminarse. Y bien, yo quiero que cuando nos separemos otra vez, ay !, acaso por la última; yo quiero que lleves de
mí un recuerdo eterno y sagrado ; una tsperanza inmortal;
quiero que hablemos mucho de Dios, de esa verdad única, y
para ello necesit o que me concedas un poco de aquella amistad,
que me daba en otro tiempo algún derecho á ser entendida por
tu corazón. Esta amistad no nos será peligrosa; no: Dios á
quien invoco para que se haga col!.ocer de tí, la santifica; y
este mi corazón, herido é incapaz de ilusiones, responde de que
no puedes ya hacerle ningún daño, ni recibirlo de él. Así pues,
amigo mío, concédeme sin temor tu afecto fraternal, y dame
ocasiones de traspasar á tu alma, que me es querida, el celestial
consuelo, que dulcifica la mía: la religión ! Créeme; las almas
elevadas no pueden vivir sin ella : necesitan esa escala divina
para remontarse fuera de la tierra. Yo. . . . perdona mis delirios y aunque me llames loca: yo siento en mí una misteriosa
revelación, que me dice, que esa luz que brilló para mí, que
estaba. en las tinieblas, no se me ha dado para mí sola: que eres
tú el destinado á verla, á sentirla en mí, y que tu camino futuro será alumbrado por ella. Oh! si yo pudiera hacerte este inmenso bien. . . . entonces tu afecto hacia mí sería inacabable.
Pensaba ponerte dos líneas y he emborronado un pliego. Y a
lo ves: he dado en la manía de hacer prosélitos y eres ahora el
objeto de mis tiros.
¿ Te veré esta noche~ ¿ 8í? A dios: te quiere con un afecto
puro y tierno de hermana tu antigua amiga-Tula.
(80) Deberá advertirse, que ~sta rarla rorresponda á la época do '°erdadera
exaltación religiosa, que tuvo la célebre poetisa; que de otro modo no tendr!an
explicación las frases dirijidas [si-e], medio en broma, medio en serio, a) Sr. Cepeda,
modelo ronstante del cab31lero cristiano lo mi:smo en su juveutud, que en stt ve•
nerablo ancianidad.
Protestando el Sr. Oepeda de esas palabras de la Avellaneda, me decía en
carta del 16 de Julio de 1902 :-"Jamás vió en mí una sombra que obscureciese
mi constante creencia de católico, apostólico, romano, en los pocos dfas que ella
(la poetisa) tuvo de exagerada devoción, en que me dijo se habla metido á beata, annquo no vulgar."-(Véase la carta xxv.)

�218

CUBA CO.:iTF:MPORÁNEA

XXVIII
Anoche te escribí y rompí la carta, esta noche tl' escribo también: pcl'O salga como quiera no la romperé. Hesíg~ate.
.
l\Iis n('rvios sigurn &lt;'11 su agitación y uo me deJall &lt;lorm Ir,
sin embargo no me hallo mal; casi estoy contenta. He pasado
más de tres horas á tn lado y aunque no hayas rstado mu;v afectuoso, tampoco has dicho ck esas palalJras tu.vas, q1_1r alarman
á mi vivísima snsceptibilida&lt;l. 'l'r (Scriho, pues, en primer lugar,
porque te quiero esta noche casi tanto como antes de la maldita
noche de mi dolor de estómago: y en segundo lngar porque se
me ocurre• dreirte dos palabras sobre una que te he oido Y que
te rebatí. Dijistr, que deseabas hablar de mí con Tassara. Escucha : yo ,w trmn que hables ele mí con 'l'assara, porque yo te
he dicho más de lo que por él puedes saber : esto es, no es porq ne
rrcele que le oigas nada en mi daño el haberte suplicado que
no me nombres á él. He sido su amiga (81) y si él es caballero,
como creo, no puede hablarte mal de mí, por orgullo al menos.
Si no es caballero, si me tiene mala voluntad, si su franqueza
contigo rs mayor que con otros de sus amigos, te &lt;lirá que soy
un caracter voluhle, inconsecuente, ligero, que no tengo corazón, que he querido hacer con él 1111a comedia, etc.; pero aun
cuando tenga de mí el peor concepto posibl&lt;'. y sea capaz de
espresarlo, es bien cierto, que no puede decirte eosa más grave,
que lo que por mí misma sabes; esto es, que lo he querido: esto
no te lo dirá, porqu&lt;" él no lo sahe tanto como rn, y tú por mí.
Siendo yo tan franca &lt;JU&lt;' te he dicho, con admiración tuya,
las borrascas, que mi imaginación levante por ese hombre, el
estremo con que me empeñé t"n hacerme amar y el valor que dí
á los sentimientos. que le inspiré. por dudosos que furrau, k
he dicho más que tu me pregu11tah11s y más ele lo que tie,ws
derecho a saber. Si llegara un caso que creyera ele mi deber
darte cuenta de cada palabra ó afecto de mi vida anterior, lo
haría también, como lo hice noble y lealmente cuando hubo un
hombr e sincero y amante, que me dijo: yo te amo. Es pues
(81) Su novia, quiso decir, por el mes de Junio de 1845, lo cual dejnmos indi•
cado en nota , la carta :u.in.

CARTAS .\)IATIIRl.\S DE LA .I.VEI.LA!\EJ&gt;A

:?Jfl

indudable, que yo no temo que tu sepas por T . más de lo que
por mí sabes, y que estoy tan lejos de temer, que lo que sabes
y más (y cuanto he pensado y obrado y imaginado) te diría yo
propia, aun cuando fuese en mi daiio, si tu me dijeses algún
día: "mi corazón, que te ama, quiere leer en el tuyo página
por página."
Aun sin esto tu sabes que soy franca contigo y aun con todo
el mundo. ¿ Sabes, pues, por qué se11tiré mucho que hables de
mí á. Tas.-;ara? 'l'c debo esta explicación y te la daré en dos
palabras.
Tengo orgullo: por esceso de él, sí; por esceso de orgullo he
sido y soy indulgente con tu amigo. Sé que él no me conoce;
que se ha formado de mí un ente ideal, qne no soy yo; al paso
que yo lo conozco á él mejor que su madre. Porque lo conozco,
lo aprecio; porque no me conoce, no es él capaz de comprender
que le aprecio. Yo soy indulgente como Dios cuando me siento
superior, y por eso soy indulgente con T.: tengo sobre él la
superioridad de conocerlo sin ser conocida, y además la de haher sido mejor y mas leal y más generosa que él. Y o sólo pudiera odiar á la persona con quien huhiese sido yo misma mala
ó falsa, porque esa persona tendría en ese caso la superioridad
única que me irrita, la del obrar mejor que yo. Con T. no hay
eso; pi&lt;'nse de mí tan mal como quiera, no puede decir jamás
que él ha obrado mejor que yo, y acaso lo que le haga aborrecerme es el sentirse en este punto en posición desventajosa respecto á mí. Pero por mucha que sea mi indulgencia r mi orgullo, tengo también mi poquito de vanidad, y sabie~do que ese
hombre no quiere ocuparse &lt;le mí, que hasta grosero se me ha
manifestado, que lo es no solamente conmigo sino con mis mayores amigos, sólo porque lo son ; no puedo prescindir de la
repugnancia que siento á que&gt; tú, ú otro que me trate. le busque
una conversación que él, en su orgullo inmenso, pueda creer
se le suscita con anuencia mía. Y o le perdonaría desde luego
el que hablase de mí con odio, con desprecio, como quisiera, no
le doy en el día bastante valor para ofenderme por lo que piense de mi: pero me desagradaría mucho, que él pudiese suponer,
que yo tomaba interés en averiguar ahora lo que él cree y dice
de mí, cuando tengo motivos para saber que no se ocupa de mi

�CART.\S A~f..\TORIAS Dfl T..-\. A\'ELLA:SEDA

2:!0

existencia ni para bien ni para mal. Su ambición, su deseo de
figurar lo absorve completamente, y la mujer con q'.1ien , está
enredado es la única, que le conviene. bA qué, pues, irle a recordar mi nombre! , A qué exponerme á la humillación de que
.
. q
él sospeche, que se hace con m1 anuencia.
.
Este es mi solo temor; y en prueba de ello te digo, que lo
que únicamente te suplico, te ecsijo, es que jamás le digas, q~1e
yo he pronllllciado sn nombre en tu presencia; que no le deJes
el menor pretesto para creer, que yo sé que es tu amigo, ó que
tn sabes por mí que lo ha sido mío. Por lo demás bien puedes,
si tanta. curiosidad tienes en saber cómo piensa respecto á mí,
dE&gt;cirle cuando venga al caso, quE' te han dicho qne lo ha amado
m 11ch o w1a amiga tuya, y nombrarme en huen hora; no me
importa, como tampoco el que te diga cuanto mal quiera de ~í.
Sólo ecsijo, que no sepa jamás que su nomhre se ha pronunciado entre tú y yo. y que es por mí por quien sabes lo que sabes.
Si él se estima. creo que te dirá. que soy nna persona á q11irn
aprecia: si es fátuo, te dirá que sí, que he rstado loca por él, Y
acaso añadirá, como en gloria suya, que él jamás me amó: en
esto no sé si mentiría. Si es que realmente me amó y que ahora
me ahorrrce, te dirá que soy el diablo y que me desprecia ó me
cletrsta .... esto último ine lisonjearía. Dilr, pues. lo qu0 qnicras, con tal que alejes todo indicio de ser yo sabedora. Este es
mi solo interés.
Pero quisiera yo saber. . . ¡, esa curiosidad tuya, el disgusto
mal disimulado con que me oías esta nocl1e cuando te ensalzalJa
mi pasado ídolo, qué significan! )fo amas tú realmente~ ; ¡ tienes celos! ..... Si tal creyera . . ... no té : sería infeliz. pero
tendría placer, doloroso placer. De exprofeso te hablaba de él
esta noche : me estendía, ponderaba de intento: es la única vez
que he visto en tu cara la cspresión de la pasi.ón; y esta confesión, que ahora te hago, te esplicará porqué después he estado
más cariñosa contigo. Sí; cuando te hablaba de T. me pareció
que tenías celos: me pareció que me amabas: todo lo que dijiste
no bastó á destruir en mí la imprE&gt;sión de aquella idea. Y bien,
Cepeda; si tu me amases y tuvieras celos de un afecto anterior
á mi casamiento, serías más riguroso que aquél, que me dió su
nombre; pero no te tacharía de injusto. Yo no podría mentir

221

negando lo que realmente fué; esto es, que fuese por capricho ó
sin él, fuese una pasión fatal ó un acaloramiento del orgullo,
yo he querido á ese otro, que no eres tú, ni es Sabater: pero
¡ puedes tú suponer que quede de aquello nada en mi alma t
¡ Pedirías á una viuda cuenta de su corazón en un pasado, que
cesó de pertenecerle á ella misma desde que un hombre incomparable la colocó bajo la égida de su nombre respetado t Además, • es tan grave delito amar en una muger que era libre f
Severo has estado, muy severo, y sin embargo siento que te
perdonaría de todo corazón, si fuese tu severidad efecto de
celos. Si no es así, no me lo digas, nó ; porque un rigorismo frío
me parecería basta ridículo.
'fe be dicho que soy un poco loca y ya ves como te lo pruebo
enviándote esta larga carta; y para que sepas que además de
un poco loca soy loca por completo, acabo diciéndote que te
amo y que te he mentido siempre que lo contrario haya dicho.
Haz tú de este amor lo que quieras; hazlo un culto, una pasión
loca ó una amistad tierna; creo que puedes darle caraeter á tu
placer, y que yo siempre quedaré contenta con tal que, ya me
hagas tu amiga ya tu amante, sepas comprender, que soy exclusivista y exijente, y que no tolero nada á medias.
Es casi de día y aun sigo viendo visiones, tal está mi cabeza.
Adios, te abraza-T.
(Continuará.)

�LA. COMPAÑÍA DE JESÚS

;

BlBLIOGRAFlA
Emilio Bacarclí l\Ioreau. HACL\ TIERRAS VIEJAS. (Notas e impresiones de viaje) . . . Imp. F. Sempere y Comp.", Editores.
Valencia. [1913] 8.°, 159 p.
El laborioso autor de las Crónicas de Santiago ele Cuba, cuyo tercer
tomo saldrá bien pronto de las prensas, ha 1eunido en un pequeño volumen
sus impresiones de viaje por Europa y por Asia.
Hacia tierras viejas se intitula el volumen, queriendo indicar con ello
el término y la finalidad de viaje tan útil y recreativo: Egipto y Palestina. La descripción del trayecto, pasando por Nueva York y París, es,
empero, igualmente interesante. La razón es obvia.: no son las impresiones de viaje lo interesante de este libro, sino las reflexiones intensas y vibrantes de un alto y noble espíritu, un espfritu del siglo xx, que se revela
en cada una de esas páginas. Muchos libros de viaje se han escrito, y no
faltar{m quienes hayan superado al señor Bacardí en la descripción de
los sitios que han visitado. En muy pocos libros de esa índole, sin embargo,
podremos encontrar, como en éste, la revelación de un carácter y los reflejos purísimos de un alma. Por eso el libro del señor Bacardí, que una vez
más se muestra ferviente enamorado de los grandes ideales de verdad y
de bien que al tra\·és de los siglos persigue inútilmente la humanidad, es
algo más que un libro de viajes: es un libro sano y honrado; es, en suma,
por los altos conceptos que encierra, un libro civilizador.

Juan Barros. EL ZAPATO CmNo. Novela. Santiago de Chile,
Imprenta Barcelona. Moneda, esquina de San Antonio. 1913.
s.•, 162 p.
El autor de este libro parece, al tra\·és de la impresión que dejan sus
páginas, ser joven todavía. El libro tiene el únpetu y la espontaneidad
juvenil, y, consecuentemente, también revela alguna inexperiencia en el
manejo del idioma y en el estudio de las almas.
Empero, este libro muestra un temperamento. Sorprende, en toda la

313

dormía, yendo a tocar a la puerta del colegio el propio Gobernador, a las doce de la noche del día 15 de junio de 1767. Fueron
sorprendidos todos en sus celdas, durmiendo, al pie de cada cual
colocaron dos centinelas y, ya prisionei:os, fueron sacados de
ocho a nueve de la mañana del siguiente día, sin dejarlos llevar
nada, sólo sus hábitos y breviarios; siendo alojados unos a bordo
de los barcos que a ese objeto estaban preparados, y los otros
recluídos en Regla, hasta que les llegara la hora de partir.
Confiscáronseles los bienes, que según inventario ascendían a más
de $ 4-00,000
Después de casi un siglo de ostracismo, en 1853, volvieron los
jesuítas a estas playas, siendo alojados primero en el colegio
por ellos fundado, que se nombró más tarde, según dijimos antes, de San Carlos y San Ambrosio, e instalándose luego, en
1854, en el entonces convento y hospital.de los padres belemitas
y que es hoy el actual colegio y convento de jesuítas (plaza de
Belén).
Fieles a la advertencia que hicimos al empezar este trabajo,
creemos no haber tomado partido en pro ni en contra. de esa
institución. En el primer sentido no lo hemos hecho, porque
nos faltan el prestigio y autoridad que otros tienen, para hacernos escuchar al hablar de "tan poderosa organización", y, por
ser tan modestos nosotros, no habríamos de elevar más el concepto de que disfruta; y en la segunda forma, ¡ líbrenos Dios
de la Santa Excomunión! No hemos he·cho más que "exponer".
FRANCISCO

G.

DEL VALLE.

ITab'.rna. 6 rlc letrero !le 1%1.

Cáustica es la pluma del joven e inteligente nbngndo autor rle este lntencionnrlo trabajo, pluma que colahvró en las f'xtingulrlas publirociones lit ulnrlns Rrri,ln de E,tudi~11les
tk Dtredio y El Estudio, y que lntegrllmPnte redactó, durnnte los nllos de 190-J a 1907. el
Boldln Oficinl &lt;Id Colegio de t."otarios de la lTnbana. Es de actna lidad la publi~nción rle este
bien informado articulo donde a grnn&lt;les trazos se r~fiere In hl~toria lle In Comrnllla que
pomposa y recientemente ha celebrado aqnt el centenario &lt;lo su restablecimiento y por ~¡
damos las más expresi,·as gracias al Dr. Gonzilez del Yalle.

�CARTAS A:M.A.TOR:t.A.$ DE LA AVELLANEDA

CARTAS AMATORIAS
DE LA AVELLANEDA
( Oonclusión.)

XXIX
Siento que te hayas creído en el deber de escribirme : para
darme noticias de tu salud era bastante un recado verbal. Has
querido sin duda atenuar el disgusto que iba á causarme el
saber, que no habías dormido bien y que te sentías m~lo,. con
decirme que me estimas profimdamente y que eres el mas sincero de ,nis amigos. Te doy gracias por estas líneas de tu billete.
Y o no sé si eres mi amigo; no sé siquiera si yo deseo que lo
seas; pero en lo tocante á la estimación, que dices tener de mí,
te aseguro que creo merecerla, y que espero conservarla. Yo no
se por qué añades, que debo estar muy satisfecha de mí misma.
Para merecer tu aprecio y el de todas las almas nobles, creo
que es suficiente la lealtad de la mía y la honradez de mis sentimientos; pero para estar satisfecha de mí misma, como presumes debo estarlo, menester sería que gozase ya esa paz, que
me deseas, y que en vano pido cada día á Aquel que únicamente puede dármela: á Dios!
Anoche te reías de mí, porque entiendo como lo entiende la
Iglesia católica, en la cual he nacido, los preceptos divinos (82):
(82)

315

hoy me dices, casi en tono de zumba, que nada temeré de Dios,
ni de los hombres. Si yo fuese una de esas almas que recelosas
de patentizar su flaqueza hacen profesión de sprits forts, como
dicen los franceses ( 83) ; si tuviera la desgracia de pertenecer
á la numerosa clase de gentes menesterosas de cierto género de
triste celebridad, acaso al oirte me amedrantaría [sic] con el recelo de parecerte vitlgar : acaso creería que la fé de mis padres
era una cosa ridícula y que mi gloria consistiría en ocultar la veneración, que me inspira. Pero no es así : yo no temo. jamás el
ridículo; es un traje que no le viene á mi talla: tengo orgullo
en prof~sar las creencias en que fuí educada, y que he adoptado
libre y meditadamente después de muchos años de examen
profundo. No busco la reputación de espíritu fuerte; desprecio
íntimamente á los que hacen alarde de una incredulidad, que
creen necesaria para probar su inteligencia, y doy gracias á
Dios porque la mía, la que él me concedió, es capaz de llegar á
la altura en que se ve la mezquindad lamentable de aquellas,
que sólo alcanzan la despreciable gloria de escarnecer lo que
no son capaces de admirar.
Yo temo á Dios; pero sólo á Dios. Los hombres pueden inspirarme compasión, si son débiles y sin justicia; afecto, si son
rectos y capaces de dignas acciones; pero temor jamás. Si yo
desdeño la opinión del vulgo, es porque conozco á los hombres :
conociéndolos no es posible ni temerlos ni respetarios.
Cuando yo obro bien adoro la mano soberana, que me ha
sostenido: yo, por mí, soy como todos los hombres fragil y culpable: no puedo estar satis/echa de mí misma nunca, j amás;
porque lo bueno que en mí exista me ha sido dado gratuitamente.
Mi libre albedrío, que es lo que tengo, no me lleva forzosamente al bien, y hé aquí porqué yo lo esclavizo á los preceptos
de Aquel, que me los dió.
Todo esto no te parecerá muy sublime; si andas á caza de
peregrinas ideas, las mías no te satisfarán; pero yo estoy muy
contenta con ellas; muy contenta: ellas han sido el áncora, que

También los entendls asl el Sr. Cepeda, según hemos indicado en nota

fr. la earta XXVII; pero en su afán d e oír las chispeantes ocurrencias de su interlo·

cutora, aparentaba con tranquilidad estóica [sic] herirla en lo mfr.s Intimo de sus
sentimientos.

( 83) La frase espíritu fuerte era equivalente en aquel tiempo á enciclopedista,
volteriano, incrédulo.

�316

CUBA CONTEMPORÁNEA

he encontrado en este proceloso océano de la vida, en que tantas tempestades han turbado mi juventud: ellas son mi esperanza para los años de la vejez. Yo que como Salomón puedo decir,
he examinado y juzgado cuanto existe bajo del sol y he visto
que todo es vanidad; yo que nada he poseido que me satisfaciera, y que he conocido que existía una distancia inmensa entre
el vacío de mi corazón y los goces de la vida humana; yo que
no anhelaba gozar, sino saber, esperar y amar. . . yo, repito, he
visto asombrada, que esas creencias sencillas, al alcance del
vulgo, pueden lo que no han podido ni el amor, ni la gloria mundana, ni los esfuerzos de la inteligencia : han llenado aquel vacío; me han enseñado la ciencia mayor; me han alumbrado con
la luz de una esperanza más grande que mi propia ambición.
Si no gozo todavía la paz, la espero al menos; y esto es un gran
bien, créelo. Oh!, para almas como la mía se necesitan grandes
sacrificios, grandes luchas, grandes esperanzas. Todo esto lo he
hallado en esas creencias, que te causan risa. He hallado más
aun: he hallado una fuerza, que desafía al mundo, que se burla
de las opiniones humanas. Si lo que produce tales resultados es
una mentira risible, preciso es que la mentira sea lo más grande que existe : que la mentira sea Dios.
Esta larga carta no te robará ninguno de los instantes, que
necesitas para tus ocupaciones y visitas : la mandaré de noche
para que la halles al irte á acostar y la leas en cama, mientras
esperas el sueño.
Y bien, aun tengo que hablarte de tu billete, aunque tan corto sea. Dices en él, que si meto la mano en mi corazón no encontraré nada, que me alarme. Lo he hecho : sí : he examinado
mi corazón y creo que pasada la terrible escitación de anoche,
en medio de la cual lanzó á mis labios un grito de pasión, creo,
digo, que en efecto se ha calmado. Si no lo hubieras escitado tanto; si, respetándolo más, hubieras gozado de lo que él te daba sin
precipitarlo en una región peligrosa, creo que acaso le hubieras
hecho mayor mal, que el que hoy siente. Hubieras sido muy
peligroso, siéndolo menos en apariencia. Anoche he visto al
hombre; mi corazón le amó sin embargo : hoy se ha dado cuenta
de todo aquello y me parece que, libre de la emoción física, que
entonces le turbaba, ha comprendido que im hombre siempre es

CARTAS· AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

35fi

-5.º, que en lugar de la violenta y por lo mismo cada vez más
insuficiente y más incierta dotación, que los Estados Pontificios
dan á su soberano, todos los pueblos cristianos llenarían noble
Y dignamente este deber común, materialmente imperceptible
para cada uno. Deber católico que ampliaría ó completaría este
pensamiento con solo incluir en la cuota de cada nación la suma
con que todos sus individuos contribuyen hoy por gracias apostólicas al sostén de la curia romana ..... ;-6.º, que esta dotación colectiva, que debería distribuirse con arreglo al número
de católicos de cada país, podría, y acaso convendría mucho
.
que tuviera
un pequeño aumento respecto á los Estados del Pa-'
pa; aumento que, con el caracter de reconocimiento de su soberanía temporal, no sólo dejaría vivos esos derechos para las
eventualidades del porvenir, sino que contribuiría poderosamente á salvar los graves obstácuos, que para una renuncia pura
Y absoluta de los Estados temporales, pudieran presentarse;7.º, que las consideraciones de la soberanía temporal, que para
el Papa es lo accesorio, no pueden llevarnos hasta desconocer
que la violenta conservación de estos Estados y sus rencorosa~
protestas contra el Soberano temporal van desviándoles del Soberano Pontífice y constituyéndoles en verdaderos protestantes.
l\1al inmenso que, si se reconociese posible atajar con la indicad~ renuncia, esta sería dulcísima para nuestro santísimo padre
P10 IX, cuyas grandes amarguras afligen también profundamente á toda la cristiandad." .... .. ....................

.. ..rr'a:i:i· ~~~- ~¿ct~ht~- "i~1{ ~~~ibid~.- -~~. ~~b¡;g~; -~~~ ~~~~¡¿. j;~r
las personas timoratas, que la conceptuaron ofensiva á los oidos
piadosos, al paso que tachaban de liberal á su autor - y como
éste no se había propuesto en modo alguno disminuir
respeto
Y la admiración, que debe inspirar el santo Padre, sino defender su independencia y la dignidad de la Iglesia católica se
apresuró á retirar de la circulación su folleto. ¡ Con cuánta ~orpresa ;erían cuatro años después esas personas piadosas, que
se hab1an confirmado por desgracia aquellos temores y aquellas
predicciones! (16)

:1

. (16) Sabido es. que el 20 de Septiembre de 1870 invadieron los soldados de
Vietor Man~~! la ciudad d~ Roma y que desde aquella techa se constituyó el
Pont!ftee prisionero volnntar10 en el Vaticano.

�356

CUBA CONTEMPORÁNEA

Desde ea época, la más culminante de su vida ejemplar, habitó constartemente el Sr. Cepeda su casa de Almonte, que, según su pro¡ia frase, tiene tanto de palacio como de cortijo. De
allí le sacó il pueblo en masa para darle la vara de Alcalde la
mañana del22 de Septiembre de 1868, al recibirse la noticia del
comienzo di la Revolución : allí fué el consultor constante de
todos los A:untamientos, que se sucedieron en la villa; el abogado gratuio de cuantos demandaron su dictamen ó su consejo; el bie:thechor más decidido de los pobres, que pronunciaban su noIIDre con respeto, porque jamás cerró sus oidos á las'
miserias ajmas y su dinero fué siempre el primero para remediar las cahmidades públicas ó las necesidades privadas.
Aristócr:ta por su c1ma, por condición ingénita y por sus
aficiones tu·o por rara cualidad inherente á su caracter la de
ser afable, lano y cortés en su trato, á estilo de los grandes señores, lo msmo con el rico que con el pobre, con el rudo que
con el instr1ido, con el anciano que con los niños. Vivió no obstante en cie:to distinguido aislamiento de sus convecinos, único
medio de cmservarse inmune á las rencillas y pasiones políticas
locales; mai su casa estaba siempre abierta á todo el mundo,
que por tralicional costumbre entraba y salía por ella con plena libertad ~orno en la suya propia, pero con un respeto extraordinario cano si aquel recinto fuera un templo.
Obró sienpre el bien, practicó las virtudes cristianas, fué
amante de 11 verdad, generoso y caritativo, no hizo mal á nadie,
no tuvo enenigos. ¡ Dichoso él, que al bajar al sepulcro, cargado de años : de merecimientos, pudo decir desde lo íntimo de su
conciencia ané la justicia, aborrecí la iniquidad, por eso he sido
querido y nspetado de todos !
LORENZO CRUZ DE FUENTES.
Hueln 18 Joviembre 1907.

[FIN]

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                  <text>Primera gran revista del pensamiento cubano del siglo veinte, que alcanzó un gran prestigio internacional, aunque su existencia no fue ajena a intentos de proscripción e ignorancia en el interior de la isla. Apareció con periodicidad mensual en La Habana desde enero de 1913 hasta agosto de 1927,  El grupo de sus redactores fundadores, fueron: el historiador, escritor, periodista y diplomático Carlos de Velasco y Pérez (1884-1923), que fue su primer director, hasta finales de 1920; el escritor, bibliotecario y abogado Julio Villoldo (1881-1953), su administrador, redactor jefe desde 1922, y director interino en tres ocasiones (de septiembre de 1919 a febrero de 1920; de abril a julio de 1925 y de mayo a julio de 1926); el poeta, periodista e ingeniero Mario Guiral Moreno (1882-1963), que fue su segundo y último director; el periodista José Sixto de Sola Bobadilla (1888-1916), que fue redactor-jefe desde abril de 1916; el escritor y abogado de origen dominicano Max Henríquez Ureña (1885-1968) y Ricardo Sarabasa.</text>
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                <text>Cuba Contemporánea, Revista Mensual, 1914, Año 2, Tomo 4, No 1, Enero</text>
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                <text>Primera gran revista del pensamiento cubano del siglo veinte, que alcanzó un gran prestigio internacional, aunque su existencia no fue ajena a intentos de proscripción e ignorancia en el interior de la isla. Apareció con periodicidad mensual en La Habana desde enero de 1913 hasta agosto de 1927,  El grupo de sus redactores fundadores, fueron: el historiador, escritor, periodista y diplomático Carlos de Velasco y Pérez (1884-1923), que fue su primer director, hasta finales de 1920; el escritor, bibliotecario y abogado Julio Villoldo (1881-1953), su administrador, redactor jefe desde 1922, y director interino en tres ocasiones (de septiembre de 1919 a febrero de 1920; de abril a julio de 1925 y de mayo a julio de 1926); el poeta, periodista e ingeniero Mario Guiral Moreno (1882-1963), que fue su segundo y último director; el periodista José Sixto de Sola Bobadilla (1888-1916), que fue redactor-jefe desde abril de 1916; el escritor y abogado de origen dominicano Max Henríquez Ureña (1885-1968) y Ricardo Sarabasa.</text>
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                <text>Villoldo, Julio, Redactor, Administrador</text>
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                <text>Henríquez Ureña, Max, 1885-1968, Redactor</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>Vol. 01 SeptiembreN. 01 Diciembre 2023

�Índice
CRONOGRAFÍA

Universidad Autónoma de Nuevo León

EDITORIAL
Pági n a 4
Arqueología de la UANL: primera cátedra de medicina, 1828 (José Antonio Olvera Sandoval).
Pági n a 9
La disputa por la Universidad de Nuevo León, 1933-1935 (Edmundo Derbez García).
Pági n a 1 4
Gregorio Morales Sánchez, el gobernador que fue rector… al mismo �empo (Susana Julieth Acosta Badillo).

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Dr. Juan Paura García
Secretario General

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Pági n a 1 7
La refundación de la Universidad de Nuevo León, 1943 (César Morado Macías).

Lic. Humberto Salazar Herrera
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA

Coordinadora del Centro de Información
de Historia Regional y “Hacienda San Pedro”

Pági n a 2 0
Juan Alanís Tamez (2018). Nuevo León y Pedro Infante. Monterrey, México: Centro de Información de
Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 72 pp. (Victor E. Cas�llejos Magaña).
Pági n a 2 1
Miguel Ángel Frías Contreras (2018). Personalidad e influencia de los vascos en el Nuevo Reino de León,
siglo XVI-XVIII. Monterrey, México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de
Nuevo León, 257 pp. (Laura Andrea Flores Sánchez).
GENIO Y FIGURA
Pági n a 24
Juana Margarita Domínguez Mar�nez: “los historiadores deben empezar a hacer algo por las nuevas
generaciones” (Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez).

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

Rosario Elena Lazo Freymann
Asistente editorial
Cultura Regional, volumen 1, número 1, septiembrediciembre 2023. Revista tetramestral editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
través del Centro de Información de Historia Regional
y Hacienda San Pedro. Domicilio de la publicación:
carretera a General Zuazua, km. 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, México, C.P. 65750. Teléfono: 825 247
0500. Editor responsable: M.C.R. Emilio Machuca Vega.
Reserva de derechos al uso exclusivo e ISSN en trámite, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Las opiniones y contenidos expresados en los
artículos son responsabilidad exclusiva de los autores.

EPISTOLARIO
Pági n a 3 1
Decreto mediante el cual el ejecu�vo de Nuevo León y Coahuila recibió facultades para la creación del Colegio Civil (1857) (José Ricardo Treviño Chavarría).
Pági n a 3 4
Entrevista del periodista Leopoldo Ramírez Cárdenas al doctor Pedro de Alba (1933)
(Dinorah Zapata Vázquez).

Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

Aunque en sep�embre de 2023 la Universidad Autónoma de Nuevo León conmemora el 90 aniversario de su fundación, debe quedar en claro que su existencia no fue ininterrumpida, y que tampoco ostentó desde siempre el mismo
nombre. La Máxima Casa de Estudios abrió sus puertas el 25 de sep�embre de
1933 con el nombre de Universidad de Nuevo León. Las ac�vidades de esta
primigenia ins�tución apenas duraron un año, pues el 28 de sep�embre de
1934 el gobierno estatal dispuso su clausura y la derogación de su ley orgánica.
En cambio, el 3 de octubre de ese año se ins�tuyó la comisión organizadora de
la Universidad Socialista de Nuevo León, centro de estudios superiores que
tampoco sobrevivió más de doce meses, pues el 4 de sep�embre de 1935 fue
disuelto, para dar lugar al Consejo de Cultura Superior de Nuevo León. Este
tercer organismo educa�vo estuvo en operaciones por espacio de ocho años,
hasta que el 29 de octubre de 1943 entró en vigor una nueva ley orgánica que
refundó la Universidad de Nuevo León. Casi tres décadas después, y luego de
grandes movilizaciones estudian�les y de trabajadores, en 1971 la Universidad
de Nuevo León pasó a ser la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Como una especie de analogía metafórica del proceso anterior, las publicaciones periódicas editadas por el Centro de Información de Historia Regional de
la UANL han recorrido también una trayectoria sinuosa. La primera revista editada por esta dependencia fue Bitácora, cuyo primer número apareció en diciembre de 1987. Publicada con interrupciones hasta 1993, resurgió en mayo
de 1997, aunque de esta segunda época sólo se llegó a publicar un número.
Más adelante, a par�r de 2006 se comenzó a editar Haciendo Brecha, órgano
que subsis�ó por dos años hasta que dejó de publicarse en 2008. Posteriormente, entre 2013 y 2014 fue publicado el bole�n Cronistas e Historiadores,
que tuvo difusión principalmente a través de internet. Y en 2019 reapareció
Bitácora como nueva era, misma que fue editada hasta el presente 2023.
Ahora bien, para llevar a efecto el trámite de la reserva de derechos al uso
exclusivo y el ISSN, el Ins�tuto Nacional del Derecho de Autor requirió al
equipo editorial que el nombre de la revista fuese modificado, dada la existencia de otra publicación con un nombre muy similar. De manera que la tradicional Bitácora ha dejado de exis�r, y ahora el Centro de Información de Historia Regional presenta una nueva revista, que pretende ser heredera de
todas las anteriormente mencionadas: Cultura Regional.
Asimismo, se ha considerado que la mejor forma de dar inicio a este nuevo
proyecto es ofreciendo en este primer número un dossier temá�co conmemora�vo del 90 aniversario de la UANL. Desfilan por estas páginas autoras y
autores de gran trayectoria, como Dinorah Zapata Vázquez, Edmundo Derbez
García, César Morado Macías, Antonio Olvera Sandoval y Susana Acosta Badillo, a lado de jóvenes talentos que se abren paso en la inves�gación: Fá�ma
Aguillón Gu�érrez, Ricardo Treviño Chavarría, Víctor Cas�llejos Magaña y
Laura Flores Sánchez. Ojalá que esta edición de Cultura Regional, volumen 1,
número 1, sea la primera de una larga saga por venir.

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�CRONOGRAFÍA

Arqueología de la UANL:
primera cátedra de medicina, 1828
José Antonio Olvera Sandoval 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Pero no murió, quedó siempre viva en el ánimo de los buenos la idea de una Escuela de Medicina en un Hospital.
Eduardo Aguirre Pequeño.

El 18 de octubre de 2023, se cumplen 195 años del establecimiento de la primera cátedra de medicina en Monterrey.
Aunque en el imaginario colec�vo se da por sentado que la ins�tucionalización de la enseñanza y la atención médica se llevó
a cabo entre 1859 y 1860, de la mano del Dr. José Eleuterio
González “Gonzalitos” (1813-1888), es per�nente recordar
que desde 1828 se dieron pasos importantes para emprender
el estudio de las ciencias médicas en el naciente estado de
Nuevo León.
Hacia 1820, la en�dad apenas rebasaba los 80 mil habitantes y
su capital contabilizaba más de 12 mil². Los principales ingresos económicos provenían de las ac�vidades agropecuarias, debido a que la minería había retraído su producción y el
comercio estaba limitado a unos cuantos productos, derivado
de las barreras arancelarias, el contrabando y la inseguridad de
los caminos. En lo polí�co se gozaba de una ilimitada
autonomía respecto a las autoridades centrales. La lejanía e inmensidad de los territorios norteños impusieron un carácter
recio y decidido a la población de estas �erras septentrionales.
Uno de los primeros en destacar el carácter de los habitantes
norteños fue el coahuilense Miguel Ramos Arizpe (17751843), en su memorable discurso pronunciado ante las Cortes
de Cádiz en 1811, con cierto dejo de exageración los definió
así: “ocupados noche y día en el honesto trabajo de la �erra,
percibiendo de ella y no de otro hombre su subsistencia, son
ciertamente inflexibles a la intriga, virtuosamente severos,
aborrecedores de la arbitrariedad y el desorden, justos
amadores de la verdadera libertad, y, naturalmente, los más
aptos para todas las virtudes morales y polí�cas y muy aplicados a las artes liberales y mecánicas”³.
Estos rasgos sociales se manifestaron con marcada singularidad
en algunos grupos parentales: en la élite que dominó sin interrupción el escenario polí�co local durante la primera mitad del
siglo XIX. “Los diferentes espacios de poder, tanto civiles como
eclesiás�cos, fueron ocupados por miembros provenientes de
las familias más ricas de la región y vinculadas al régimen colonial, es el caso de los de Llano, García Dávila, Mier y Noriega, de
la Garza, Ballesteros o Gómez de Castro, por citar los de mayor
relieve. Hombres de la transición, nacidos en el todavía Nuevo
Reino de León, creadores de las ins�tuciones de donde surgirá

el estado de Nuevo León, resultado de las limitaciones impuestas por la necesidad de conciliar su herencia liberal española y
un marcado provincialismo con el novedoso e incipiente liberalismo económico, que posteriormente delinearía el estado
nacional mexicano de la segunda mitad del siglo XIX”⁴.
Influenciados por los ecos de la Ilustración de finales del siglo
XVIII y por el incipiente liberalismo polí�co que emerge a par�r
de la etapa independiente, varios integrantes de la élite provincialista se ostentarán como los principales portadores de la
modernidad que paula�namente secularizará las ins�tuciones
públicas y los órganos de gobierno del primigenio estado. En el
ámbito social, destacarán sus planes para la creación de ins�tuciones de regulación o asistencia, como escuelas, hospitales, cárceles o casas de beneficencia con cargo al erario, sin
embargo, debido a la precariedad de recursos y las condiciones polí�cas adversas “las buenas intenciones no llegaron
más allá de los decretos, pues nunca llegaron a concretarse y
la escuelas elementales, el único hospital y la única casa de beneficencia, siguieron operando bajo la protección y administración del clero”⁵.
A pesar de que los cambios se dilatan con una inercia desesperante, no
se debe desdeñar el desempeño de algunos gobernantes fieles a sus
principios y convicciones de transformar al laicismo las ins�tuciones sociales, educa�vas y culturales. En este escenario destaca la figura de
José María Parás Ballesteros (1794-1850), integrante de una oligarquía
agrícola conformada en el fér�l valle del Pilón –la actual región citrícola
de Montemorelos–, primer gobernador cons�tucional del estado libre
y soberano de Nuevo León durante 1825 y 1827 y uno de los gestores
de la educación superior. Entre sus principales acciones al frente del
ejecu�vo estatal se pueden enumerar: el establecimiento, por decreto,
de una casa de corrección, educación y beneficencia para la enseñanza; el establecimiento, en todas las cabeceras de distrito del estado, de sociedades patrió�cas para fomentar la agricultura, la minería,
el comercio, las artes y oficios; la adaptación del Seminario Conciliar de
Monterrey como universidad; el nombramiento de una junta protectora de la libertad de imprenta; la orden de que en las escuelas y doctrinasseleyeralaCons�tuciónalosniños;lareglamentacióndelgobierno
interno de los distritos; la organización de las milicias locales, y la
creación de un periódico semanario Gaceta Cons�tucional, como órgano informa�vo del gobierno⁶.

1 Historiador y escritor. Es coordinador e inves�gador de la Sala Museo “Dr. Ángel Oscar Ulloa Gregori” de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario “Dr. José Eleuterio González” de
la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Estadís�cas Históricas de México, tomo I, pp. 11 y 24
3 Citado en: Ernesto de la Torre Villar, Lecturas Históricas Mexicanas, tomo II, p. 60.
4 Benjamín Galindo, El provincialismo nuevoleonés en la época de Parás Ballesteros, pp. 18 y 19.
5 Ibíd., p. 63.
6 Los Gobernantes de Nuevo León. Historia, pp. 55 y 56.

CULTURA REGIONAL

Es importante destacar que la única ins�tución educa�va que
brindaba estudios superiores en la localidad era el Seminario Diocesano de Monterrey, fundado en 1792 por el obispo zacatecano Andrés
Ambrosio de Llanos y Valdés (1725-1799), donde además de teología
se impar�a la enseñanza básica y media, esta úl�ma proporcionada a
los hijos de la familias más acaudaladas de la región. La propagación
de los seminarios a escala mundial fue aprobada por el Concilio de
Trento (1545-1563), permi�endo que se inscribieran no sólo los aspirantes a una carrera eclesiás�ca, sino todos los estudiantes que requirieran una preparación para desempeñarse en la administración
pública o en los negocios privados de sus familiares, “por lo que el de
Monterrey se abrió para clérigos y no clérigos”⁷. En este colegio iniciaron su preparación personajes de la talla del padre Mier y el
referido Ramos Arizpe, figuras indiscu�bles del México independiente
y de los procesos cons�tucionales de 1812 y 1824, así como el futuro
gobernador nuevoleonés José Joaquín García de la Garza, quien no alcanzó a concluir sus estudios básicos.
El 19 de enero de 1824, en las aulas del Seminario se va a fundar la
primera cátedra de Derecho Civil, por el jurisconsulto Alejandro de Treviño y Gu�érrez (1759-1830). “Esta cátedra nutricia fue el origen no
sólo de las escuelas y facultades de Derecho en Nuevo León, sino, inclusive, de la educación superior del Estado”⁸. A par�r de entonces, en
dicha ins�tución se formarán los profesionales del derecho de la
primera mitad del siglo XIX, la mayoría pertenecientes a la élite provincial, basta con citar a: Juan Nepomuceno de la Garza Evia, Bernardo Ussel y Guimbarda, José Ángel Benavides, Trinidad de la Garza Melo,
Simón de la Garza Melo, Lázaro de la Garza Ballesteros, Manuel P. de
Llano, José María Parás Ballesteros, entre otros. El rector del Seminario fue el Dr. José Francisco Arroyo y Villagómez (1775-1847), quien
había estudiado teología en la Universidad de Guadalajara y ocupado
puestos en las altas esferas de la Iglesia. Fue representante de
Guadalajara en las Cortes Españolas de 1820-1821. Diputado cons�tuyente por Nuevo León en 1824, presidente del Congreso del Estado en 1825 y diputado de 1827 a 1831⁹. Para el sostenimiento de la
cátedra, el Cabildo Eclesiás�co de Monterrey determinó que se des�naran 300 pesos anuales de la renta de las fincas del Seminario. Para
sumar esfuerzos, el Congreso del Estado decretó el 2 de abril de
1824, obsequiar la misma can�dad que el Cabildo había autorizado,
con lo que lograría solventar sus necesidades básicas.¹⁰
Es conveniente señalar, desde ahora, la relación indisoluble que exis�ó entre la primigenia cátedra de derecho civil de 1824 (también
llamada de jurisprudencia) y el proyecto de la futura cátedra de enseñanza médico-quirúrgica de 1828 (a la que varios historiadores denominan indis�ntamente como escuela de medicina y farmacia). En
primer lugar, los conocimientos del derecho y la medicina resultaban
fundamentales para modernizar la estructura jurídica y la base social
(educación laica en los diversos niveles, higiene, salud pública, etc.)
del nuevo estado. En segundo lugar, estas transformaciones aunque
paula�nas y con al�bajos, serían llevadas a cabo por los integrantes
de la élite polí�ca y económica que nunca carecieron de ilustración ni
de voluntad para ges�onar proyectos que allanaran un futuro promisorio para la sociedad norestense. Gracias a los estudios profesionales, los jóvenes estudiantes se cons�tuirán “en actores protagónicos de la transferencia de un conjunto de valores nuevos que
marcarán distancia con las representaciones del pasado. Con sus acciones favorecerán el acercamiento a una nueva cultura polí�ca cuyas
filiaciones celebran la preponderancia de las virtudes cívicas del es-

píritu republicano en un ambiente secularizador de mayor integración”¹¹. En tercer lugar, personajes compar�dos con sen�mientos encontrados, por un lado, dos alumnos formados en el Seminario llegarán a ocupar en varias ocasiones la gubernatura de Nuevo León,
Parás Ballesteros y García de la Garza, desde donde impulsarán el establecimiento de la primera cátedra de medicina y, por el otro, el director de este plantel, Arroyo y Villagómez, durante su desempeño
como legislador local le tocó analizar, cues�onar y echar abajo –no sin
razón– el proyecto primigenio de la cátedra médica, como se verá
más adelante.
Mientras que la enseñanza del derecho se mantenía en ascenso, en
contraste, las inicia�vas para impulsar el estudio de la medicina brillaron por su ausencia hasta antes de 1825. La incipiente ac�vidad
médico-quirúrgica se llevó a cabo en un modesto hospital a cargo de
la Iglesia –llamado Nuestra Señora del Rosario o de los Pobres,
fundado el 5 de agosto de 1793–, el cual contaba con una bo�ca y fue
por mucho �empo el único nosocomio permanente en el noreste
mexicano. La estadía de los médicos –profesionales o empíricos–
nunca fue estable, iban y venían, por lo que la atención de la salud
recayó en los curanderos y comadronas, sin faltar los charlatanes que
ponían en grave riesgo a los enfermos que por desgracia caían en sus
manos. A esto hay que sumar la ausencia de un órgano legal que supervisara e impusiera sanciones a quienes ejercían la medicina y la
farmacología.
El panorama de la atención médica en Monterrey era desolador. En una
de sus obras clásicas Los Médicos y las Enfermedades de Monterrey, el
Dr. Gonzalitos sinte�za el estado crí�co en que se encontraba el ejercicio
de la medicina en los albores del siglo XIX: “En 1814 vino el general Arredondo a establecer aquí la Comandancia General de las Provincias de Oriente, y trajo de cirujano de la tropa al sr. Pagés y de prac�cante a D. Francisco Arjona y a D. José María Reyes. Pagés y Arjona eran españoles y
Reyes era negro guineo. […] En 1821 al hacerse la independencia se
fueron de aquí las tropas; se fueron con ellas el cirujano Pagés y el negro
Reyes y sólo se quedó en Monterrey D. Francisco Arjona, que era prac�cante.
Con el ejemplo de los médicos que había habido aquí y leyendo los tratados de medicina domés�ca de Tissot, Buchan, Esteyneffer, Venegas y
otros por este es�lo, se habían formado algunos curanderos, que eran los
que ejercían la medicina en Monterrey. De estos eran los más notables D.
Cornelio Vara, D. Antonio Mier, D. Marcos Ayala y D. José La Madrid. En
este estado estaba el ejercicio de la profesión médica al establecerse la
República y erigirse Nuevo León en estado independiente, es decir en
1825”¹². Líneas más adelante, aclara que Arjona, debido a la polí�ca de
expulsión de españoles, decretada a nivel nacional entre 1827 y 1829,
tuvo que abandonar Monterrey en 1828, para irse a radicar a los Estados
Unidos de donde regresó 12 años después con el �tulo de médico.¹³
Por fin, el 27 de febrero de 1826 –a menos de un año de haberse sancionado la Cons�tución Polí�ca del Estado– el gobernador Parás Ballesteros (1825-1827) expidió el Decreto provisional número 73, que contenía un ambicioso plan de educación que abarcaba desde la enseñanza
básica hasta la profesional, incluyendo un proyecto para establecer una
cátedra médico-quirúrgica en el Hospital de Nuestra Señora del Rosario.
El cual constaba de cinco prevenciones (de la 33 a la 37, véase anexo I),
donde se asentaba que el gobierno asumiría la responsabilidad de la salud pública en tres esferas: contratar a un médico, que además de ser

7 José Antonio Por�llo Valadez, La Cátedra de Derecho Canónico y Civil, p. 25.
8 Ibíd., p. 19.
9 El Dr. José Francisco de Arroyo y Villagómez fue diputado cons�tuyente, electo el 11 de julio de 1824, presidió el Congreso y formó parte de los once legisladores que firmaron la Cons�tución
Polí�ca del Estado Libre y Soberano de Nuevo León, expedida el 15 de marzo de 1825. Par�cipó en las primeras legislaturas cons�tucionales de la en�dad: 1826-1827, 1827-1829 y 18291831. Véase: Ricardo Covarrubias, Gobernantes de Nuevo León, pp. 31-36.
10 José Antonio Por�llo Valadez, La Cátedra de Derecho Canónico y Civil, p. 27.
11 María Candelaria Valdés Silva, Ateneo Fuente: La forja de un patrimonio escolar, p. 52

5

�CRONOGRAFÍA

faculta�vo en el Hospital, se hiciera cargo de formar profesionales de
la salud y controlara a quienes ya ejercían la medicina en el estado, o
pretendieran ejercerla¹⁴. En la prevención 35 se determinó que el
profesor debería de ser un “cirujano, virtuoso, de talento, aplicación,
prác�ca y erudito”. Sus honorarios serían cubiertos por el estado,
comprome�do a dotarlo con ochocientos pesos anuales vitalicios,
además de otros doscientos que aportaría el ayuntamiento de
Monterrey, por lo que el faculta�vo recibiría mil pesos anuales¹⁵.
En cuanto a la impar�ción de la cátedra, la prevención 36 estableció
“enseñar cada día media hora medicina, y otra media hora cirugía. Los
jueves enseñar solo una media hora o anatomía o química o botánica
según convenga al aprovechamiento de los cursantes. Los domingos,
enseñar media hora algún tratadito de partos y enfermedades de
mujeres y niños, a matronas de conducta y ap�tud”¹⁶. Finalmente, en la
prevención 37, instruía al catedrá�co para que concediera licencias para
el ejercicio de médicos, cirujanos y parteras que se desempeñaran en
Nuevo León. Conviene reiterar que estas disposiciones tenían el carácter legal de provisionales, faltaba que el Congreso local les otorgara el
rango de ley; sin embargo, eso no obstó para que las autoridades dejaran de ges�onaran el proyecto de la cátedra de medicina.
Para sorpresa y desencanto del efusivo gobernador Parás, ningún
médico de los que ejercían en la en�dad se interesó en la propuesta,
por lo que ésta se mantuvo en el �ntero hasta la siguiente administración. Fue durante la gubernatura de Manuel Gómez de Castro (18271829), cuando se retomó la propuesta de la cátedra y para efecto de
darle cer�dumbre se encomendó al diputado federal Manuel María
de Llano¹⁷ y al senador Simón de la Garza, para que en representación
del gobierno estatal, contrataran en la Ciudad de México a un faculta�vo que estuviera dispuesto a trasladarse a Monterrey para impar�r la enseñanza de la medicina. Los legisladores nuevoleoneses
habían iniciado sus funciones desde el 1 de enero de 1827, por lo que
se dieron �empo para encontrar al galeno que aceptara el reto de
emprender la anhelada cátedra de medicina.
En cumplimiento a lo anterior, el 5 de agosto de 1828, en las oficinas
del notario público Severiano Quezada, en la Ciudad de México, los
referidos legisladores celebraron un contrato con el médico italiano
Pascale Costanza (1790-1859) –oriundo de Castellammare di Stavia,
Italia, graduado en la Universidad de Nápoles, tenía dos años de radicar en la capital mexicana–¹⁸, quien se comprome�ó a fundar la
cátedra de enseñanza médico-quirúrgica, dirigir con la anuencia de la
Iglesia el Hospital de Nuestra Señora del Rosario e instruir a las
parteras en el arte de la obstetricia (véase anexo II). Aunque no encontramos referencias sobre las impresiones que les causó a los legisladores nuevoleoneses el médico napolitano, antes de llevar a cabo
el protocolo notarial, algunos historiadores consideran que éste gozaba
de pres�gio y buenas relaciones entre la comunidad médica de la capital de la república. La carrera de medicina que presumiblemente realizó
Costanza en su natal Italia, se desarrollaba en cinco años de estudio y
uno de prác�ca, bajo la guía de un médico experto, lo que le daba
derecho a presentar examen para obtener su �tulo. La universidad en
cues�ón, pretendía formar médicos expertos en la prác�ca con una

metodología cien�fica, la cual consis�a en la observación junto a la
cama del enfermo y, sobre todo, en la disección de cadáveres¹⁹. Con estas referencias académicas, además de la capacidad de persuasión del
Dr. Costanza, el senador De la Garza y el diputado De Llano consideraron
haber encontrado al profesor médico que reunía las cualidades es�puladas en la prevención 35 del Plan de Instrucción Pública, esto es, un
cirujano virtuoso, de talento, aplicación prác�ca y erudito.

trato di comienzo a mis clases en un improvisado jacal, donde no
había ni sillas para sentarse, pero las principié para que después no se
creyera que yo iba a disfrutar de mis honorarios sin trabajar. Empecé
a enseñar el tratado de los huesos del cuerpo humano, auxiliado por
un esqueleto de un norteamericano difunto, sepultado hacía muchos
años por el barrio de la ‘Cuesta Blanca’ [por la actual colonia Nuevo
Repueblo] y para encontrarlo tardamos una semana entera, ayudado
por mis alumnos y por unos indios que conocían bien el si�o.

Además de las cláusulas referidas, en el contrato se es�puló que su
duración sería de seis años, los honorarios que anualmente percibiría el Dr. Costanza se integrarían: con 800 pesos que erogaría el
gobierno estatal, el ayuntamiento de Monterrey aportaría otros 300
–después se acordó que solamente serían 200 pesos–, además de la
remuneración que recibiría de la autoridad eclesiás�ca por estar a
cargo del hospital. Los gastos de traslado, de la ciudad de México a
Monterrey, correrían por cuenta del estado, quien adelantaría un
año de sueldo al faculta�vo para efecto de que adquiriera una casa
y fijará su residencia en la capital nuevoleonesa.

El padre Álamo, de la Villa de Guadalupe, nos proporcionó varias calaveras extraídas del panteón de esta Villa, que mucho nos sirvieron
para estudiar la anatomía de los huesos. Me puse a trabajar también
en la formación de un manual especial para las parteras, en vista de las
dificultades que hubo para entrenarlas de viva voz, y bastaría que lo
leyeran con cuidado y atención, para que aprendieran las cosas esenciales al ejercicio de su arte”²². De esta manera, el proyecto de la
cátedra de medicina reforzó sus expecta�vas, quedando pendiente
que el médico italiano enviara a las autoridades estatales su propuesta
de anfiteatro y jardín botánico.

En el ínterin, el galeno se comprome�ó a enviar al Congreso del Estado, para su aprobación, el plan de la cátedra, las lecciones que impar�ría, así como un proyecto para establecer una cátedra de botánica-médica y otra de anatomía prác�ca, considerándose de
antemano en el contrato que “para que estos establecimientos sean
ú�les necesita de un jardín botánico en que se cul�van plantas medicinales que han de ser el objeto de las lecciones de aquella cátedra y
un anfiteatro en que se prac�quen las operaciones de ésta”, señalándose que estas instalaciones se implementarían en cuanto el gobierno contara con los recursos necesarios: “el Estado cuando lo tenga
a bien proporcionará ambas cosas”²⁰. Esta cláusula, la tercera del
contrato, será un punto de controversia entre el médico italiano y las
autoridades estatales, en la medida que se dificultó –por la estrechez
del erario– la construcción del jardín botánico y el anfiteatro.

En el mes de marzo de 1829, durante la Semana Santa, concluyó el
primer curso y los alumnos presentaron su examen público. Sobre este
evento, Gonzalitos señaló: “…el Dr. Costanza… siendo él mismo el examinador… presentaron lo que él llamó la Ciencia de la Craneología, es decir,
que aquellos niños sabían el nombre y descripción de los ocho huesos
del cráneo y nada más. Aún vive en Monterrey uno de estos discípulos
examinados, que es el Sr. Don Pedro González Amalla”²³. Los pormenores que se han difundido sobre la primera cátedra de medicina se
circunscriben a lo antes referido. No hay muchas pistas sobre el desempeño del catedrá�co y sus alumnos, todo indica que las primeras lecciones versaron sobre osteología, sin que existan evidencias documentales de otros cursos, ni durante ese lapso ni en los meses siguientes.

El 27 de agosto de 1828, el ejecu�vo estatal remi�ó al Congreso local
una copia del contrato para enterarlo y poner a su consideración las
cláusulas del mismo, quedando pendiente, además, la ra�ficación
del propio gobierno de Nuevo León. A pesar de que faltaba la aprobación de los diputados locales, el Dr. Costanza no tuvo reparo en ello,
por el contrario, preparó su mudanza a Monterrey, la cual según su
propio tes�monio, le causó una serie de problemas que afectaron su
patrimonio y su �empo. Después de varios percances, llegó a
Monterrey a mediados de sep�embre de 1828. El día 27 de este mes,
se hizo cargo del puesto de faculta�vo en el Hospital de Nuestra
Señora del Rosario²¹; días después se anunció en el Periódico Oficial
que las clases de medicina y cirugía iniciarían el día 18 de octubre de
ese año. Se inscribieron cinco jóvenes: Carlos Ayala Mier (sobrino de
fray Servando), Francisco Gu�érrez, Pedro González Amaya, Antonio
Cuellar y José Ma. Carrillo.
Fue más el entusiasmo del profesor y los alumnos que las condiciones materiales para desarrollar la cátedra, según relata Costanza:
“Aún cuando no tenía seguridad de donde dar mis lecciones, pues el
Congreso todavía no aprobaba ni el gobernador ra�ficaba mi con-

12 Francisco Guerra, José Eleuterio González, pp. 71-72.
13 Ídem.
14 Archivo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León (en adelante: AHFM-UANL), fondo: Correspondencia con el Gobierno del
Estado, caja 1, carpeta 1, Plan de Instrucción Pública, prevenciones generales, 22 de marzo de 1826. “Este decreto […] lo firmaron como diputado presidente, el c. Julián
de Llano, y como secretarios, los cc. Francisco de la Garza Benítez y José Manuel Pérez; y aunque no era sino un proyecto de ley, se comunicó al gobierno, al poder judicial,
al jefe de hacienda y a los ayuntamientos, para observarse con carácter de decreto provisional”. Véase: David Alberto Cossío, Historia de Nuevo León, tomo V, p. 226.
15 Ídem.
16 Ídem.
17 Nacido en Monterrey en 1799, perteneciente a una familia de arraigo polí�co y económico, de joven se trasladó a la Ciudad de México para estudiar medicina, aunque
no concluyó la carrera. Se puso en contacto con los personas que comulgaban con las ideas liberales de principios del siglo XIX, lo que influyó en su futura formación
polí�ca. A su regreso a Monterrey, se incorporó como médico al primer batallón de la Milicia Cívica y durante muchos años ejerció la medicina, tanto en la cátedra como
en la clínica. Senala el Dr. José Eleuterio González que De Llano “había ido a México […] a estudiar medicina, se vino sin concluir la carrera y sin recibirse; así ejerció aquí
la medicina muchos años con buena aceptación porque era hombre de buenos conocimientos, aunque más dado a la polí�ca que a la ciencia”. Véase: Francisco Guerra,
José Eleuterio González, p. 71.
18 Armando Or�z, Salvatore Sabella y Erika Pérez Maldonado, Pascale Costanza. Un médico de dos mundos, p. 15.
19 Ibíd., p. 27.

CULTURA REGIONAL

Posteriormente, el 22 de abril, el gobernador Joaquín García de la
Garza (1829-1833) solicitó al médico napolitano remi�era al Congreso
local su plan de estudios para someterlo a la consideración de los legisladores, con apego a lo dispuesto en el contrato celebrado en la
capital mexicana. De inmediato respondió el Dr. Costanza, en un documento que sinte�za la misión del médico, los campos del saber que
debe cul�var, así como el orden y los contenidos de las asignaturas
que formarían parte de su carrera profesional. En primer lugar, advierte que el estudiante de medicina deberá contar con conocimientos previos de �sica, química y botánica, cuyos obje�vos son la
atracción, la afinidad y la fuerza vital²⁴.
En cuanto a su vocación, “el médico estudia el hombre a fin de
conocer su salud y sus enfermedades, para conservar la primera y
prevenir o curar la segunda: una y las otras dependen del estado de
la vida; y ésta, del modo regular o irregular de ejercerse las funciones de los órganos de cuya estructura forman estas úl�mas el
resultado. El médico pues para estudiar la medicina debe principiar
del examen de los órganos que componen la máquina humana, a
cuyo examen debe seguir el de las funciones, de la vida, de la salud,
las enfermedades, y del modo de curarlas”²⁵.
Respecto a las asignaturas básicas, que en conjunto deberían de
cursarse en un lapso de siete años, establece entre otras: la anatomía (enseña la estructura de los órganos del cuerpo humano); la

fisiología (examina las funciones de dichos órganos, del complejo
de las cuales resulta la vida); la geología –higiene– (marca el estado
de salud y da preceptos para conservarla); la patología (trata de las
enfermedades en general); la nosología (hace cuadros descrip�vos
de las enfermedades en par�cular) y la clínica (verifica estos cuadros, y comprende la semió�ca y la terapia). Se reitera que el conocimiento general de la medicina requería cuatro años de estudio;
para aprender cirugía dos o tres años más y si se deseaba estudiar
la obstetricia un año más²⁶.
El plan contenía otras necesidades adicionales, como un terreno des�nado para la huerta botánica, en donde se cul�varían las plantas
medicinales; el teatro anatómico, con los instrumentos necesarios
para la disección y una sala clínica con “absoluta dependencia del
catedrá�co, bien asis�da para observar fielmente el curso de las enfermedades y la eficacia de las medicinas: ella no debe contener menos
de ocho enfermos”²⁷. Sobre este úl�mo aspecto, habría que considerar que el faculta�vo daba por un hecho que la autoridad eclesiás�ca
le facilitaría la administración del hospital, “un sistema que se seguía
en las escuelas de medicina del sur de Italia desde la Edad Media; un
antecedente del hospital escuela”²⁸. Finalmente, sobre los autores
que deberían de estudiarse, no se especifica ningún texto, solamente
se señala que “serán aquellos mismos que están dictándose en la Universidad de México”²⁹.
El 25 de abril, el Congreso del Estado aprueba en lo general la propuesta del Dr. Costanza, la que a juicio de los legisladores les llegó tarde
–considerando que el contrato y clases se había efectuado hacía más
de cinco meses– y “sin los presupuestos de gastos que se indican, especialmente los del pequeño anfiteatro de anatomía y los de la huertecita botánica medicinal…”³⁰ En el documento que se giró al gobernador del estado, se refiere que:
1º. Se aprueba el orden de enseñanza de las partes de la medicina y cirugía y ramos cien�ficos anexos por los mismos autores
que se enseñan en Méjico.
2º. Se aprueba el �empo asignado para cada estudio pues está
en conformidad con lo prevenido en las leyes de la materia.
3º. En los gastos de la huertecita botánica medicinal y anfiteatro
procederá el gobierno con todo el miramiento que demanda la
escasez del erario³¹.
Es importante observar como en el apartado 3º, el gobierno aprueba
el establecimiento de la huerta y el anfiteatro, pero advierte que será
en la medida de sus posibilidades económicas. Esto significaba que las
clases a impar�rse en el segundo semestre de 1829 se realizarían sin
contar con las adecuaciones solicitadas por el faculta�vo.
El 14 de mayo, los legisladores a través del gobernador solicitaron al Dr.
Costanza que les enviara el presupuesto pormenorizado que debía inver�rse para el anfiteatro y la huertecita botánica. Cinco días después el faculta�vo remi�ó el documento en donde plantea las caracterís�cas y la
funcionalidad que deberían de tener el anfiteatro, la huerta botánica y la
sala clínica³². Por cues�ones de espacio no daremos todos los detalles
que contenía esta propuesta, en que se exponían ampliamente los requerimientos para implementar las instalaciones y el equipo básico para
sustentar la enseñanza de la botánica, las disecciones anatómicas y la

20 AHFM-UANL, Contrato del Dr. Costanza para su cátedra de medicina en Monterrey, 27 de agosto de 1828, (versión digital). En el Archivo General del Estado de Nuevo León, ramo: Salud, se
localiza el expediente Pascual Costanza 1828-1829. El Archivo Histórico de Medicina cuenta con una copia digital que proporcionó el archivo estatal y es la que u�lizamos en el presente
ar�culo.
21 Armando Or�z, Salvatore Sabella y Erika Pérez Maldonado, Pascale Costanza. Un médico de dos mundos, p. 53
22 Hernán Salinas Cantú, Biogra�a del Dr. Pascual Costanza, pp. 24-25.
23 José Eleuterio González, Los médicos y las enfermedades de Monterrey, pp. 3-4.
24 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 22 de abril de 1829.
25 Ídem.
26 Ídem.
27 Ídem.
28 Donato Saldívar Rodríguez, Siglo y medio de historia de la Facultad de Medicina de la UANL, p. 15.
29 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 24 de abril de 1829.
30 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 24 de abril de 1829.
31 Ídem.
32 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 19 de mayo de 1829.

7

�CRONOGRAFÍA

clínica³³. A par�r de este comunicado, la relación entre el médico italiano
y los legisladores tomó un giro dis�nto al que había mantenido durante los
meses en que iniciaba la cátedra de medicina.
La sesión legisla�va para analizar el presupuesto referido se llevó a cabo el
27 de junio, en la que se acordó rescindir el contrato del Dr. Costanza y por
consiguiente, cancelar la cátedra de medicina. Denunciando que el faculta�vo había incumplido varias cláusulas del contrato como el ausentarse
o llegar tarde al hospital, debido a que prefería atender sus pacientes par�culares y que después del curso de craneología ya no impar�ó clase a sus
alumnos. En descargo de esto úl�mo, el médico aseveró que para con�nuar las clases era necesario contar con el anfiteatro, el jardín botánico y
el acondicionamiento de las salas del hospital.
En el fondo, las autoridades estatales no querían reconocer la falta de recursos
para llevar a cabo lo solicitado y, por otra parte, la fijación del médico italiano
de querer contar desde un principio con una infraestructura que requería sumas de dinero con las que el gobierno no contaba. Al respecto, el dictamen de
los diputados deja en claro cuál era su perspec�va a la hora de aprobar la
cátedra de medicina: “al proyectarse la primera escuela médico quirúrgica en
nuestra ciudad, que iba a estar reducida a una sola cátedra y a un solo maestro, ya se dejaba ver que no se pensaba tener la escuela más perfecta del
mundo, como la ha hecho D. Pascual, sino tan solo una incipiente escuelita
para tener el comienzo de este género de instrucción, como se ha hecho en
todos los lugares donde se ha creado algo semejante”³⁴.
Porsuparte,elfaculta�voseñaló:“cuandoyoaceptélaresponsabilidaddeabrir la escuela de medicina en Monterrey, mi ferviente deseo era preparar
buenos médicos en ella, no curanderos; faculta�vos capaces, no solo prac�cantes; ministros e intérpretes de la naturaleza, no sus verdugos. En mi plan de
estudios expuse todo cuanto de esencial era indispensable para obtenerlo,
pero si por culpa de ustedes no se puede conseguir para lograrlo, yo no puedo
faltar a los principios de la sana moral, porque esto causaría males muy trascendentales”³⁵. No pretendemos juzgar a ninguna de las partes, lo que resulta
obvio es que no exis�an las condiciones materiales para construir una escuela
de medicina con las dimensiones solicitadas por Costanza.
Este primer intento de enseñanza médica se truncó y de los alumnos inscritos cuatro reiniciaron sus estudios en la Escuela de Medicina de México y
uno, Carlos Ayala, en Guadalajara, todos con el presupuesto originalmente
des�nado a la cátedra médico-quirúrgica de 1828. Solamente dos concluyeron la carrera: Ayala³⁶, que regresó a esta ciudad, donde ejerció hasta su
muerte en 1889 y Francisco Gu�érrez, que radicó en Tampico –se había ido
a perfeccionar a Francia– hasta su fallecimiento prematuro en 1840. Un farmacéu�co de Guanajuato, Ignacio Sendejas sus�tuyó al Dr. Costanza en la
dirección del hospital³⁷, quien se quedó a radicar en la en�dad y solamente
se ausentó unos años cuando realizó un viaje a los Estados Unidos, falleció
en Monterrey, el 3 de febrero de 1859, a la edad de 70 años³⁸.
Algunos historiadores locales mencionan “la cátedra de Pascual Costanza” como una idea personalista, pero en realidad debe hablarse de
un proyecto educa�vo de Estado, que persis�ó de 1826 a 1830, apoyado por tres gobernadores: José María Parás, Manuel Gómez de Castro
y Joaquín García, con soporte jurídico de documentos notariados, leyes
y decretos en la esfera local, así como el pago de honorarios del
catedrá�co³⁹. Como señalamos al principio del texto, el plan para establecer una cátedra de medicina respondía al proyecto liberal ostentado por la élite provincial que pretendía secularizar la enseñanza superior y crear profesiones que sirvieran de base para la configuración

del nuevo estado. La cátedra de medicina de 1828, será la primera semilla que dará importantes frutos en los años subsecuentes. Fue el
primer esbozo de lo que posteriormente sería el hospital-escuela de
1859-1860, fundado luego de varios intentos por el sabio benemérito
Dr. José Eleuterio González.
CRONOGRAFÍA

FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivos
Archivo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de
Nuevo León (AHFM-UANL). México.

Edmundo Derbez García 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

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33 Hernán Salinas Cantú, Biografía del Dr. Pascual Costanza, p. 45.
34 Véase: Armando Ortiz, Salvatore Sabella y Erika Pérez Maldonado, Pascale Costanza. Un médico de dos mundos.
35 Ibíd., pp. 41 y 42.
36Carlos Ayala Mier, nació en Monterrey en 1809. Hijo de Marcos de Ayala y Josefa de Mier (hermana del Padre Mier). Estudio Medicina en la Universidad de Guadalajara.
En 1841 fue regidor primero del Ayuntamiento. En 1859 se integra a la planta docente de la Escuela de Medicina como catedrático de Fisiología e Higiene. Véase: Benjamín
Galindo, El provincialismo nuevoleonés en la época de Parás Ballesteros, p. 189.
37 Francisco Guerra, José Eleuterio González, pp. 44 y 45.
38 Hernán Salinas Cantú, Biografía del Dr. Pascual Costanza, p. 67.
39 Donato Saldívar Rodríguez, Siglo y medio de historia de la Facultad de Medicina de la UANL, p. 17.

CULTURA REGIONAL

La disputa por la Universidad
de Nuevo León, 1933-1935

En sus primeros años de existencia, la Universidad de
Nuevo León fue el escenario de un conflicto antagónico escenificado por dos tendencias polí�coideológicas que buscaron influir en la orientación de
la ins�tución y finalmente en su control: el sector liberal, defensor de la autonomía universitaria y la libertad de cátedra, y la tendencia socialista, defensora de
la reforma de ese signo promulgada por el régimen de
la Revolución mexicana. Con base al desarrollo de
esta disputa, se configuraron tres intentos de modelos de universidad en tan solo tres años. El siguiente
es un apretado recorrido de ese periplo.

dejando atrás los viejos esquemas de la enseñanza
clerical. Así, en 1859 aparecieron el Colegio Civil del
estado y la Escuela de Medicina, cuyas clínicas interna
y externa se enseñaron en el Hospital Civil, ambas ins�tuciones fundadas por el doctor José Eleuterio
González “Gonzalitos”.

La e�mera Universidad de Nuevo León

La fundación de la Universidad de Nuevo León en
1933 vino a cons�tuir el corolario de ese proceso
donde la educación nacional era elemento fundamental en la reconstrucción y definición del nuevo estado mexicano posrevolucionario. De hecho, fue una
creación del régimen del llamado Maximato, es decir,
dominado por el Jefe Máximo de la Revolución, como
se proclamaba al general Plutarco Elías Calles, a través
de la administración del gobernador Francisco A.
Cárdenas, quien ges�onó ante el Secretario de Educación Pública, Narciso Bassols, un comisionado, en este
caso, Pedro de Alba, encargado de las tareas preliminares de la organización de la Universidad de Nuevo León.

La actual Universidad Autónoma de Nuevo León es
producto de un legado de tres procesos históricos
fundamentales en la vida del país: la Independencia
de 1821, la Reforma de 1857 y la Revolución de 1910.
Esta afirmación está basada en el hecho de que su Escuela de Jurisprudencia surgió en 1824 en las aulas
del Real y Triden�no Colegio Seminario de Monterrey,
de acuerdo al decreto del Soberano Congreso Cons�tuyente del 13 de octubre de 1823, que dio facultades a los colegios de la nación que no la tuvieran,
“para establecer cátedras de Derecho Natural, Civil y
Canónico, y de conferir los grados menores”.
Esta disposición civil se aplicó en una ins�tución
eclesiás�ca porque era la única ins�tución de educación superior que exis�a en el noreste de México. De
esta manera, una medida del régimen mexicano independiente, como fue la creación de una carrera profesional, se vinculó con otra de la an�gua Corona española, como el seminario, cuya fundación fue alentada
por las reales cédulas de Carlos III de agosto de 1768.
Otras dos dependencias de la universidad fueron
centros de altos estudios surgidos del pensamiento
liberal que predominó en el siglo XIX, cuando el gobierno federal dispuso que la enseñanza oficial y los
grados académicos fueran atendidos por el Estado,

Finalmente la Escuela de Enfermeras en 1915 y las escuelas industriales Pablo Livas en 1922 y Álvaro Obregón
en 1930, fueron obras de los gobiernos revolucionarios,
impulsadas por actores sociales que en su mayoría surgieron de la con�enda armada de 1910-1917.

Las autoridades recogían de esta forma una inquietud
manifiesta por los círculos educa�vos, intelectuales y
sociales, incluyendo los jóvenes estudiantes de la
clase media urbana, representantes de los planteles
existentes como eran Jurisprudencia, Medicina, Colegio Civil, Normal y Farmacia, teniendo como portavoces visibles a la Federación de Estudiantes de Nuevo
León y a un grupo de jóvenes librepensadores reunidos en el Grupo Alfonso Reyes como Juan Manuel
Elizondo, José Alvarado Santos y Raúl Rangel Frías.
Por esa razón, Pedro de Alba aglu�nó en el Comité Organizador de la universidad a las más diversas fuerzas
que actuaban en la en�dad, lo mismo que en la composición del primer Consejo Universitario. En el

1 Historiador, escritor y periodista. Es licenciado en Historia y licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma
de Nuevo León, y actual coordinador del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL.

9

�CRONOGRAFÍA

primer caso, reunió representantes de los estudiantes, los profesionistas, el gobierno, el par�do oficial, la
empresa, la banca, la prensa y diversas organizaciones sociales y profesionales. Así, se pretendió conver�r a la
universidad en una inicia�va y realización colec�va, la universidad era “obra de todos”, señaló². Sin embargo, en
la organización de la universidad estuvieron ausentes sus promotores. Debe tomarse en cuenta que, aun antes
de iniciar el proceso fundacional de la ins�tución, Rangel Frías, quien terminó el bachillerato en el Colegio Civil
en 1931, se fue a la Ciudad de México a estudiar derecho en la Universidad Nacional, siguiendo los pasos de José
Alvarado que marchó desde 1930.
El 31 de mayo de 1933 culminó uno de los trabajos esenciales del Comité Organizador al promulgarse la primera
Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, ins�tución de servicio público des�nada “a procurar la educación
integral del hombre en un plano de absoluta igualdad y en justo equilibrio de fuerzas, valores y ac�vidades”,
según el obje�vo señalado en su ar�culo primero³.
Aunque la ley no lo plasmó con ese término, adquirió entonces la universidad una especie de autonomía ins�tucional, en cierta forma limitada o indirecta, al conceder al Consejo Universitario las atribuciones de nombrar al
rector y a los directores, de ternas que le presentara el ejecu�vo del estado; además, siguiendo el precepto de
la enseñanza laica, es decir, alejada de las influencias religiosas.
Sus ac�vidades académicas iniciaron el 25 de sep�embre de 1933 con 239 alumnos de licenciatura de las cuatro
facultades incorporadas a ella: Medicina, Derecho y Ciencias Sociales, Química y Farmacia e Ingeniería; y 1,440
de seis escuelas: Colegio Civil, transformado en Escuela de Bachilleres, las escuelas industriales “Pablo Livas” y
“Álvaro Obregón”, donde se estableció la preparatoria técnica para servir de puente a la carrera de Ingeniería, y
Enfermería y Obstetricia. La Escuela Normal, por su parte, fue añadida a la Universidad y la Facultad de Filoso�a,
Ciencias y Artes se estableció por la Ley Orgánica e inició ac�vidades por medio de ciclos de conferencias con
profesores extraordinarios de la UNAM.

Cobertura de la UNL en el periodo escolar 1933-1934
Medicina

130

Derecho

71

Química

29

Ingeniería

9

Álvaro Obregón

402

Pablo Livas

206

Bachilleres

492

Normal

340

Apenas nacía la ins�tución y, como ninguna en el país, pudo sustraerse de la situación polí�ca reinante al
plantearse una reforma educa�va de orientación ideológica socialista desde dis�ntos frentes. Uno desde el Primer
Congreso de Universitarios Mexicanos, celebrado del 7 al 14 de sep�embre de 1933 en la Ciudad de México, convocado por la Confederación Nacional de Estudiantes (CNE) y la UNAM, donde prevaleció la posición sostenida por
el líder obrero Vicente Lombardo Toledano⁴; otro desde la línea marcada por el Jefe Máximo, Plutarco Elías Calles,
el 20 de julio de 1934, de inaugurar un nuevo periodo revolucionario: el psicológico o de conquista espiritual⁵; y
desde el futuro presidente Lázaro Cárdenas en su programa de gobierno, llamado Plan Sexenal (1934-1940).

2 Archivo Histórico del Consejo Universitario (en adelante: AHCU), acta del Consejo Universitario no. 4, 20 de octubre de 1933, año
escolar 1933-1934/2, pp. 1-2.
3 Gerardo de León, Las cuatro leyes orgánicas de la Universidad.
4 “1929: autonomía, ya”, p. 6.
5 Gaceta Universitaria, agosto de 1934. Monterrey, México, p. 40

CULTURA REGIONAL

La reforma educa�va generó una profunda división en
el seno de la ins�tución entre el grupo ligado al
par�do gobernante, con Calles hijo a la cabeza, y los
grupos liberales provenientes del vasconcelismo y los
de filiación católica. El Lic. Pablo Quiroga, designado
gobernador sus�tuto con el encargo de con�nuar y
finalizar el periodo gubernamental de Francisco A.
Cárdenas, en octubre de 1935, pretendió llevar a la
prác�ca la reforma en la Universidad de Nuevo León⁶.
En la parte ideológica, el gobernador Quiroga señaló
“que ningún tema envuelva prejuicios sociales o religiosos; fomentar la nacionalidad, conciencia de los
orígenes del pueblo mexicano, que las realidades
nacionales sean bien interpretadas, fomentar el coopera�vismo y la solidaridad humana”⁷.
Conforme a las atribuciones que le confería la Ley Orgánica, el ejecu�vo presentó al Consejo Universitario
la terna para renovar la rectoría, integrada por colaboradores muy cercanos. Al Dr. Ángel Mar�nez Villarreal se le declaró electo rector con 23 votos del escru�nio secreto⁸, no obstante estar impedido para
ocupar el cargo al no cumplir con el requisito de la
edad legal establecida en la Ley Orgánica y ocupar un
cargo de elección popular en el ayuntamiento de
Monterrey⁹. Estudiantes liberales y católicos, aliados
incluso con elemento del Par�do Comunista¹⁰, fueron
capaces de adquirir fuerza y organizar una reacción
enérgica contra una doctrina impuesta en las aulas,
no consensuada, pensando que se actuaba tal como
en la Unión Sovié�ca. El grupo opositor estaba liderado por jóvenes que no pertenecían precisamente
al proletariado, sino a clases medias y de mayor posición social, entre ellos los que aún permanecían del
Grupo Alfonso Reyes: Fidencio de la Fuente, Roberto
Hinojosa, Raúl González y Juan Manuel Elizondo.
La Federación de Estudiantes Universitarios, por medio de Fidencio de la Fuente y los grupos católicos con
Pedro Mar�nez Torres, establecieron “un enlace
polí�co” con grupos organizados por gente de la
misma religión para reforzar su movimiento. Aunque
los estudiantes opositores rechazaron, por supuesto,
cualquier alianza con el clericalismo y la reacción, el
gobierno tuvo pleno conocimiento de la intervención
de enemigos del sistema en la agitación estudian�l,
provocándola y es�mulándola. Al mismo �empo hicieron venir desde la Ciudad de México a Raúl Rangel
Frías con un plan premeditado de interrumpir la ceremonia de inauguración de los cursos del año escolar
1934-1935 realizada en el Teatro Independencia.

“No podemos permi�r –dijo– que toda la juventud
caiga en una odiosa servidumbre burocrá�ca al servicio de un par�do polí�co¹¹”. Luego afirmó la incongruencia de establecer una universidad socialista cuando
a consecuencia de las elevadas cuotas, “se deja sin
educación a muchos obreros y muchos campesinos
que no pueden pagarlas”¹². Lo que Rangel quiso
afirmar fue la improcedencia de la reforma socialista
dentro de un régimen capitalista como era el mexicano. Pero Rangel Frías reconoció “hasta ahora la
universidad sólo se ha abierto para una cierta clase y
por eso �ene filoso�a conservadora”¹³.
Las demandas del movimiento que planteó una huelga
de importantes repercusiones polí�cas y sociales, iniciada el 17 de sep�embre de 1934 y la toma del Colegio
Civil, fueron a favor de la autonomía de la Universidad, la
garan�a de la libertad de cátedra, educación abierta a
todos los horizontes del pensamiento, teorías e ideologías universales para la formación de los estudiantes.¹⁴
El gobernador Quiroga aceptó una salida semilegal a
la crisis, seguramente sugerida por Calles y Cárdenas
tras reunirse con ellos en la Hacienda de la Mota, que
pretendió desac�var la agitación. La medida consis�ó
en la clausura de la Universidad mediante el decreto
número 97 del 28 de sep�embre de 1934¹⁵. En su exposición de mo�vos el gobernador resaltó con un
tono discursivo an�clerical y comba�vo, muy caracterís�co del callismo, la “extraña alianza” entre conservadores y comunistas, des�nada a comba�r la doctrina y acción social de la Revolución, usando como
pretexto la socialización de la enseñanza. “Las organizaciones capitalistas y clericales, que desean para sus
adictos el privilegio de la enseñanza, han provocado
una agitación trastornadora del orden público, sin
detenerse en usar como instrumento de defensa de
sus posesiones amenazadas por la reforma pedagógica socialista, a la juventud universitaria”¹⁶.
La utopía de la Universidad Socialista
Desaparecida la Universidad de Nuevo León, el
siguiente paso consis�ó en asumir el control de los
planteles de la ex universidad con elementos iden�ficados con los sectores de izquierda integrados a la estructura del par�do oficial, el Par�do Nacional Revolucionario (PNR), y al gobierno estatal con la creación,
días después, de la llamada Comisión Organizadora de
la Universidad Socialista de Nuevo León (USNL),
presidida por el ex rector Ángel Mar�nez Villarreal.

6 Mario Treviño Villarreal, “Una tregua: armar un Consejo de Cultura Superior, 1935-1943”, p. 42.
7 Pablo Quiroga, Informe de gobierno 1934-1935, p. 25.
8 AHCU, acta del Consejo Universitario no. 26, año escolar 1934-1935/2, p. 1.
9 Tomás Mendirichaga, “La Universidad de Nuevo León”, p. 365.
10 Juan Manuel Elizondo, Memorias improvisadas: mi universidad, pp. 107 y 113.
11 Raúl Rangel Frías, Escritos, p. 346.
12 El Porvenir, 14 de septiembre de 1934. Monterrey, México, p. 4.
13 Raúl Rangel Frías, Escritos, p. 346.
14 El Porvenir, 16 de septiembre de 1934. Monterrey, México, p. 4.
15 Periódico Oficial del Estado de Nuevo León, 29 de septiembre de 1934. Monterrey, México, pp. 1-2.
16 El Porvenir, 29 de septiembre de 1934. Monterrey, México, pp. 4-5.
17 Momento, año 1, no. 5, septiembre de 1935. Monterrey, México, p. 4.

11

�CRONOGRAFÍA

La Comisión Organizadora quedó integrada por el presidente
del comité estatal del PNR, Generoso Chapa Garza; el director
de educación primaria y secundaria, Ciro R. Cantú; el director
de educación federal, Juven�no Torres, y el literato Eusebio
de la Cueva, militante ac�vo del par�do. Sus oficinas funcionaron en el Salón de Recepciones del Palacio de Gobierno. Con
el liderazgo y control polí�co en sus manos, inició lo que
puede considerarse una verdadera “purga” de direc�vos,
catedrá�cos y administra�vos que, por no estar iden�ficados
con la ideología revolucionaria, caían en la categoría de conservadores o reaccionarios. Así se narra, por ejemplo, cómo
se sus�tuyó en la cátedra de Humanidades a un viejo y pres�gioso maestro que “fue arrojado por católico”¹⁷ y, en cambio, se entregaron nombramientos a profesores “tomando en
cuenta la ideología de los elegidos netamente revolucionaria
y socialista”¹⁸.
En cuanto al control y unificación ideológica y polí�ca ejercida
sobre la población universitaria a par�r de los postulados socialistas, se vio reflejado en los mecanismos de representación
estudian�l. La Federación de Estudiantes Socialistas (FES), cons�tuida el 1 de octubre de 1934, fue la única organización estudian�l oficial que no sólo limitó, sino neutralizó la acción de
grupos disidentes que carecían de medios dentro de la ins�tución para canalizar sus demandas y defender sus intereses.
Adheridos a la FES estaban los llamados “bloques” formados
en cada escuela y facultad. La FES restringió las diferencias
de opinión y eliminó cualquier otra forma de asociación al
exigir como requisito de ingreso a la futura universidad socialista la pertenencia a la Federación mediante la presentación de su credencial de afiliado. De esta forma, la Federación de Estudiantes Universitarios que dirigía Fidencio de la
Fuente prác�camente desapareció.
El ciclo escolar 1934-1935 inició después de 54 días de suspensión de clases, el 20 de noviembre de 1934 en Jurisprudencia, Medicina, Ingeniería, Química y Farmacia,
Bachilleres, Normal de Profesores, Industrial Álvaro Obregón
y Femenil Pablo Livas, funcionando tanto en el orden técnico
como en el administra�vo en la misma forma que lo habían
hecho, dependiendo directamente de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León.
En las aulas de escuelas y facultades –que regresaron a su
carácter de profesionales por no exis�r universidad–, las
labores escolares se desarrollaron siguiendo los mismos
planes y programas de estudio de la ex�nta Universidad de
Nuevo León, sin ninguna modificación de índole ideológica y
alejada del espíritu de la reforma socialista. Esto debió ocurrir por no estar listos los trabajos ni la ley reglamentaria para
normar la aplicación del ar�culo tercero cons�tucional, reformado el 10 de octubre de 1934, que establecía que la
educación impar�da por el estado a nivel nacional sería socialista.
La propuesta pedagógica del gobierno de Lázaro Cárdenas, en
la presidencia del país desde el 1 de diciembre de 1934, era
a�n a la ideología nacionalista y revolucionaria. Buscaba im-

plantar inicia�vas del socialismo como el laicismo, coopera�vismo y educación popular que nada tenían que ver con postulados del marxismo-leninismo. La implantación de la reforma
apuntaba solamente a la Escuela Normal, mientras las escuelas
y facultades con�nuaron, como hasta entonces, con sus planes
y programas académicos sin contenidos de ideología socialista
que llevar a la prác�ca escolar.
Dos ins�tuciones producto de la reforma se agregaron a la
futura Universidad Socialista. La primera de ellas fue la Escuela de Coopera�vismo, un proyecto inaugurado meses
antes, el 1 de febrero de 1934, sostenido directamente por el
Par�do Nacional Revolucionario y puesta a cargo del profesor
Mateo A. Sáenz, quien fungió como representante del PNR
ante la ex�nta universidad. La finalidad del plantel consis�a
en preparar a los hijos de campesinos y de trabajadores para
encargarse después de la orientación en materia de coopera�vismo en las comunidades²⁰.
La segunda dependencia fue el Ins�tuto de Orientación Social, cuyos cursos estuvieron diseñados y dirigidos a los alumnos de la Normal y al personal docente del sistema educa�vo,
par�endo del planteamiento de la Secretaría de Educación
de que los maestros eran quienes iban a cargar con el
proyecto sobre sus hombros y era necesario crear en ellos el
compromiso con los ideales de la Revolución mexicana. Este
Ins�tuto no funcionó de manera permanente, sino mediante
cursos breves sobre historia del movimiento proletario,
derecho revolucionario mexicano, sistemas educa�vos contemporáneos, coopera�vismo e historia de las religiones,
economía social, geogra�a económica de Nuevo León, teoría
y prác�ca de las sociedades coopera�vas, arte y literatura
proletaria, e higiene de la adolescencia²¹.
Sin embargo, no quiere decir que no estuviera abierto a los
universitarios, a los obreros tanto organizados como libres, a
los trabajadores y a los campesinos. La experiencia no debió
diferir mucho a la de otros estados con sesiones que se conver�an en largas disertaciones, por ejemplo, en la historia de
las religiones, sobre hinduismo, budismo, cris�anismo,
taoísmo, confucianismo, sintoísmo y judaísmo que, en realidad no representaban una demanda o requerimiento para
su quehacer co�diano²².
El Ins�tuto de Cultura Superior
El debilitamiento polí�co y la fractura interna del callismo a
nivel local tras la declaratoria de nulidad de las elecciones a
gobernador del 28 de julio de 1935, en la que contendió Plutarco Elías Calles hijo, al �empo en que el presidente Lázaro
Cárdenas rompió con el callismo, determinó el desmoronamiento de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León.
Sus integrantes fueron renunciando de uno en uno. Por
ejemplo, Eusebio de la Cueva se re�ró a su natal Hidalgo,
Nuevo León, y Generoso Chapa salió a la Ciudad de México
llamado por el dirigente nacional del PNR, Emilio Portes Gil, y
aunque concluyeron el proyecto de ley para la nueva univer-

18 El Porvenir, 21 de noviembre de 1934. Monterrey, México, p. 5.
19 Victoria Lerner, Historia de la Revolución mexicana. Tomo 17: La educación socialista.
20 Mateo A. Sáenz, Anecdotario, p. 107.
21 Publicaciones de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León, no. 2, diciembre de 1934. Monterrey, México, pp. 3-5.
22 Lourdes Cueva Tazzer, La educación socialista en Sinaloa (1934-1940), p. 108.

CULTURA REGIONAL

sidad socialista, quedó sin aprobarse²³. A unos días de
terminar su ges�ón, el gobernador Quiroga en el úl�mo decreto que expidió el 7 de sep�embre de 1935,
declaró la gratuidad de la educación universitaria, la
disolución de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista y estableció las bases para el funcionamiento del Servicio de Cultura Superior.
Esta figura jurídica que fungió como una coordinación
de escuelas y facultades encargada de las funciones
de la ex�nta universidad, se ensayó también en
Jalisco con la Ley Orgánica de Servicios Culturales.
Aunque en sus bases de funcionamiento y gobierno
se omi�ó la alusión a la educación socialista, tuvo
entre sus obje�vos cumplir con los propósitos establecidos en el primer párrafo del ar�culo tercero
cons�tucional. De manera inesperada, el gobernador
provisional Gregorio Morales Sánchez asumió la presidencia del Consejo de Cultura Superior exactamente
un mes después de su llegada al poder, enviado por el
presidente Lázaro Cárdenas y Francisco J. Múgica en
su estrategia de ir reduciendo a los grupos callistas.²⁴
La medida de asumir el ejecu�vo la presidencia del conMe propongo el cumplimiento del ar�culo tercero cons�tucional –dijo– no para que sirva de
arma de combate en lides internas de profesores y estudiantes, sino para que venga a realizar el noble impulso que le dio vida. Daré todo
mi apoyo moral y material a fin de mantener la
tendencia socialista en la enseñanza.²⁵
sejo representó una solución para desac�var un posible
conflicto que pudiera haber ocasionado el nombramiento del rector. La autonomía que la ex�nta universidad
tuvo para designar mediante el Consejo Universitario a
los directores y rector se perdió con el Consejo de Cultura Superior al establecer el decreto de su creación
que esta facultad correspondía al gobernador.
Durante otros ocho largos años, el Consejo de Cultura
Superior encauzó los estudios superiores tanto técnicos
como profesionales en la en�dad y la marcha de sus
planteles, sin que de manera contundente se hiciera
presente en la prác�ca académica la premisa de la educación socialista, promoviendo una educación más popular e ins�tucional, marcada por el proyecto polí�co
cardenista original que es�pulaba una visión laica, con
una interpretación racionalista y an�rreligiosa²⁶

FUENTES DE INFORMACIÓN
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Archivo Histórico del Consejo Universitario (AHCU). México.
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El Porvenir. Monterrey, México
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Macías (coord.). Una historia con futuro. 85 años de la UANL.

Donde mejor cristalizó ese anhelo de educación popular
fue en las secundarias nocturnas dependientes de Extensión Universitaria, la 1 y 2, y otras cinco en el estado, y
en las escuelas industriales Álvaro Obregón y Pablo Livas
que abrían sus puertas a los hijos de los trabajadores y de
los campesinos, así como a la mujer, para dedicarse a alguna ac�vidad industrial. En cambio, la educación superior, paradójicamente, siguió siendo exclusiva de las clases
medias y medias altas, a la que no tenía acceso las
grandes masas del proletariado, una contradicción que
en su momento señaló Raúl Rangel Frías.
23 El Porvenir, 25 de septiembre de 1935. Monterrey, México, p. 4.
24 Carlos Martínez Assad, El laboratorio de la Revolución. El Tabasco garridista, p. 270.
25 El Porvenir, 25 de noviembre de 1935. Monterrey, México, p. 4.
26 Tzvi Medin, El minimato presidencial: historia política del maximato (1928-1935), p 141.

13

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Gregorio Morales Sánchez,
el gobernador que fue rector…
al mismo tiempo
Susana Julieth Acosta Badillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

En la historia de la Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL) dos rectores han sido gobernadores después de su ges�ón frente a la ins�tución: Raúl Rangel
Frías (de 1955 a 1961) y Eduardo A. Elizondo (de 1967
a 1971); y uno ha sido rector después de ser gobernador: Genaro Salinas Quiroga, quien después de
fungir como gobernador interino en diferentes ocasiones durante el segundo trienio de la administración gubernamental de Rangel Frías, cubrió también
un interinato en la rectoría de la Universidad entre
agosto y octubre de 1973.
Los casos anteriores demuestran el lazo entre la universidad pública y la élite polí�ca del estado, mismo que se
puede iden�ficar en otras épocas y contextos de la historia universitaria, y que no resultó extraño pues la Universidad nació en 1933 como un apartado más del
erario estatal. Esta relación ín�ma entre Universidad y
Estado se hizo aún más estrecha en 1935 cuando un
gobernador se hizo cargo de la rectoría (o presidencia)
de forma simultánea, caso que no se ha repe�do en 90
años de historia de la UANL. En este breve ar�culo se
describe la actuación de Gregorio Morales Sánchez
como presidente del Consejo de Cultura Superior (ins�tución sus�tuta y con�nua de la Universidad de
Nuevo León), puesto que asumió a un mes de haber
sido nombrado gobernador interino y que mantuvo por
seis meses hasta la designación de Enrique C. Livas.

para organizar la denominada Universidad Socialista,
como parte del nuevo sistema educa�vo a implementarse en el sexenio entrante con Lázaro Cárdenas.
No obstante, la idea no encontró aceptación por
parte del alumnado universitario y para evitar la prolongación de conflictos estudian�les, el gobierno del
Estado decidió la creación de un nuevo organismo: el
Consejo de Cultura Superior, cuya ley se publicó el 7
de sep�embre de 1935. En el traspaso de UNL a comisión organizadora de la Universidad Socialista y después a Consejo de Cultura Superior (en adelante CCS),
fue siempre �tular el médico Ángel Mar�nez Villarreal, simpa�zante de la nueva reforma educa�va y
con declarada tendencia de izquierda. El gobernador
era el sus�tuto Pablo Quiroga, quien asumió la
gubernatura después de la renuncia de Francisco A.
Cárdenas, el gobernador que fundó la UNL en 1933.

1935: un año de conflictos

Al entrar en funciones el CCS en sep�embre de 1935,
recogió las mismas dependencias que estaban bajo
jurisdicción de la UNL, aunque con extensivo control
polí�co y administra�vo del gobierno, con el nombramiento del rector y directores por el ejecu�vo del
estado, y mediante la reorganización de la Escuela de
Coopera�vismo e Ins�tuto de Orientación Social, ambas con filiación marxista y perfiladas desde la comisión organizadora de la Universidad Socialista². Aunado al descontrol en el ámbito universitario en 1935,
con constantes cambios administra�vos, el estado entró en el proceso electoral para el próximo gobernador.

El contexto de 1935 fue conflic�vo para la naciente
casa de estudios. La Universidad de Nuevo León (UNL)
se había instalado en sep�embre de 1933, pero un
año después su primera ley orgánica fue derogada

Sin entrar en detalles del proceso electoral de 1935,
pues no es el obje�vo de este ar�culo, la tensión estudian�l era sólo una parte del conflicto polí�co que se
vivía en el estado, relacionado con el gobierno de Láz-

1 Historiadora, catedrática e investigadora. Es licenciada en Historia y maestra en Arquitectura por la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Actualmente es profesora de la Preparatoria No. 3 de la UANL y editora adjunta de la revista Reforma Siglo XXI, publicada por dicha
dependencia.
2 Daniel Sifuentes Espinoza, La Universidad Socialista, pp. 106-110.

aro Cárdenas y la pretensión de Plutarco Elías Calles de
extenderse en el poder³. En 1935 el hijo de Calles, del
mismo nombre que su padre, buscó la gubernatura de
Nuevo León y el proceso fue tan problemá�co e incluso
violento, que la virtual victoria del oponente, Fortunato
Zuazua, terminó por ser invalidada. Ante esta situación,
el 26 de sep�embre de 1935, el Superior Tribunal de
Jus�cia designó al general y profesor normalista
Gregorio Morales Sánchez como gobernador provisional, hasta la reanudación de nuevas elecciones.
“Viejo revolucionario ostenta una ejecutoria intachable como soldado y como ciudadano. Es Jefe del 26
de Infantería”. De la anterior manera presentó El Porvenir, diario local, al nuevo gobernador, resaltando en
su nota la figura revolucionaria de Morales, como si
ese aspecto fuera indispensable para restablecer el
orden en el estado. Otro detalle que lo posicionó
como el indicado fue que Morales no se encontraba
en el estado durante la temporada de conflicto, pues
tenía su base en Mina�tlán, Veracruz, como comandante del 26º Batallón y jefe de dicha zona militar⁴. Es
decir, era una figura neutral, al menos en teoría. Morales arribó a la ciudad de Monterrey la noche del 2 de
octubre para tomar posesión del cargo de gobernador interino el tradicional día 4, de manos de Pablo
Quiroga y con apoyo del presidente Lázaro Cárdenas
y “la recomendación del general Francisco J. Mújica”⁵.
Hasta ese día, Ángel Mar�nez Villarreal con�nuaba
como presidente del Consejo de Cultura y no se hablaba de posibles cambios.

[…] la tenaz y desesperada lucha que hubo que
sostenerse contra significa�vos elementos conservadores y religiosos que a toda costa y empleando toda clase de recursos, trataron siempre
de estorbar la acción del gobierno, en su afán de
desvirtuar el establecimiento de un ins�tuto de
consonancia con los lineamientos trazados en el
ar�culo 3º cons�tucional.⁶

Lo dicho por Mar�nez hacía clara referencia a los intentos frustrados de instalar la Universidad Socialista
y que hasta entonces seguían en pie, además de reflejar la delicada situación con el sector conservador, es
decir, con los empresarios e industriales, conflicto que
más tarde cobraría factura a Morales. Al escuchar la
reseña de Mar�nez, según hace constar el acta de
Consejo, el gobernador declaró que tenía una “muy
raquí�ca información sobre el par�cular” y se confesó
sorprendido de lo delicado de la situación. En la sesión siguiente, del 8 de noviembre, Gregorio Morales
ya figura como presidente del CCS.
Tanto en prensa como en actas del CCS es notorio que
Morales quiso proceder con cautela, pues ni siquiera su
nombre es mencionado en el registro de las actas como
presidente del Consejo. La autodesignación como presidente del CCS claramente respondía a establecer control en el estado, tomando también las riendas de uno
de los principales focos de agitación: la ins�tución educa�va. Por otra parte, entre las intenciones también estaba el asegurar la afiliación de la casa de estudios superiores a la nueva reforma educa�va.
Morales asumió la presidencia del CCS el 4 de
noviembre y la primera sesión que encabezó fue cuatro
días después. Esta sesión transcurrió de lo más normal,
discu�endo temas como nombramientos de maestros
y el calendario escolar, aunque en el tercer punto se revisó la sugerencia del presidente del CCS sobre “el establecimiento de un Departamento de Educación Física
que dependiendo del propio Consejo controle esta
ac�vidad en todo el estado […]”⁷. Sobre este asunto, se
nombró a Franklin O. Westrup como coordinador.

Nota de la designación de Gregorio Morales como gobernador
interino de Nuevo León. El Porvenir, 27 de septiembre de 1935.

El gobernador-rector
La primera referencia de Morales en una sesión del
CCS, es la verificada el 9 de octubre, cuando Morales
acudió como asistente honorífico. Durante la reunión,
Mar�nez le presentó al gobernador un informe detallado que recogía los principales hechos desde la
creación de la UNL, ahora ex�nta, hasta la instalación
del CCS. Durante su reseña, Mar�nez destacó:

La par�cipación estudian�l en decisiones del CCS fue
otro tema que Morales consideró. La ley orgánica de
1935 no contemplaba la intervención de estudiantes en
el CCS, pues se es�pulaba que sólo le podían cons�tuir
“los directores de los diversos ins�tutos, facultades y escuelas que impartan el servicio de cultura superior”, todos bajo jefatura del presidente, y con�nuaba: “la designación de todos corresponderá al ejecu�vo del
estado” (art. 6). Con respaldo de este ar�culo, Morales
se había autodesignado presidente del CCS.
Conforme avanzaron las sesiones presididas por Morales, se acordó representación estudian�l en las juntas direc�vas, un estudiante por dependencia, y en el

3 Véase: Alex M. Saragoza, La élite de Monterrey.
4 El Porvenir, 27 de septiembre de 1935, Monterrey, México, p. 4.
5 Los Gobernantes de Nuevo León, p. 226.
6 Archivo Histórico del Consejo Universitario (en adelante AHCU), acta no. 2, año escolar 1935-1936, 9 de octubre de 1935, pp. 1 y 2.
7 AHCU, acta no. 3, año escolar 1935-1936, 8 de noviembre de 1935, p. 1.

CULTURA REGIONAL

15

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CCS un estudiante de manera global. Esta representación era
menor a la acordada en la primera ley orgánica de 1933,
donde se es�pulaba representación estudian�l al seno del
Consejo por dependencia, no por federación como finalmente se estableció. Así, la representación estudian�l era
prác�camente inexistente⁸.
El 29 de noviembre, el Dr. Eduardo Aguirre Pequeño solicitó
la reanudación de clases en el Ins�tuto de Orientación Social. El ins�tuto había entrado en funciones en abril de 1935,
como parte de la planeación de la Universidad Socialista y
era encabezado precisamente por Aguirre Pequeño, y monitoreado desde la capital del país por Manuel R. Palacios,
ideólogo de la Universidad Obrera de México⁹. Fue diseñado
para capacitar maestros en la implementación de la reforma
educa�va socialista e inició segundo periodo de ac�vidades
en enero de 1936, según lo es�pulado en actas del CCS.
La Escuela de Coopera�vismo, otro producto de la Universidad Socialista, también fue reorganizada bajo dirección de
Mateo A. Sáenz, profesor de declarada vena izquierdista. A la
par que el Ins�tuto de Orientación Social, encontró renovado respiro y en diciembre de 1935 recibió nueva sede en
el Parque Anáhuac, en instalaciones antes pertenecientes a
la Escuela al Aire Libre¹⁰. En otros asuntos, también se discu�ó sobre las ausencias de profesores, pues faltas y renuncias constantes eran un problema latente entre las dependencias del CCS. Por lo anterior, en los primeros días de 1936
se aprobó un reglamento para control de faltas y en su
primer ar�culo es�puló: “las faltas de asistencia de los profesores se clasificarán en jus�ficadas e injus�ficadas”. En jus�ficadas se consideró enfermedad propia o de un familiar,
luto, desempeño de alguna comisión o cualquier mo�vo a
juicio del director. Las injus�ficadas eran todas las que no encontraban lugar en las razones anteriores. Por tres faltas injus�ficadas al mes, el profesor sería sancionado con un descuento en su sueldo, un día por cada falta; pero si llegaba a
faltar cuatro veces al mes, la sanción sería el despido¹¹.
A manera de cierre
Enero fue el úl�mo mes de rela�va calma para Morales como
gobernador-rector (o presidente) del estado-consejo, pues a
par�r de febrero todo fue en escalada. El 5 de febrero se registró una magna manifestación organizada por el Centro
Patronal de Nuevo León y según El Porvenir, en Nuevo León
no se tenía memoria de un acto semejante, pues era la inicia�va privada la que se manifestaba¹². Las memorias de
Mateo A. Saénz dan un recuento de dicha manifestación e incluso cita algunos carteles, con leyendas que esclarecen aún
más la situación a la que Morales se enfrentaba:

Los carteles fueron muchos, citaré solo algunos:
“Contra el trapo roji-negro”[…]“¿Tienes hijas? El
comunismo te las quitará para dedicarlas al amor
libre”; “No permitas que tus hijos te los robe el Estado”; “Religión o comunismo”[…]“Fuera de
México los comunistas” […]“Que se largue Mar�nez
Villarreal a Rusia”¹³[…]

A la manifestación patronal le siguieron la organización de
ambas facciones, la de derecha y la de izquierda, y la tendencia de Morales de favorecer la incorporación de la filoso�a socialista en la educación pública no jugó a su favor.
Con constante tensión polí�ca en crecimiento, Morales
concluyó su actuación frente al CCS el 30 de abril, y un día
después frente a la gubernatura del estado, en medio de
renovadas y complicadas elecciones. Fue sucedido por el
también general Anacleto Guerrero en el gobierno y por el
médico Enrique C. Livas en la presidencia del CCS.
FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivo
Archivo Histórico del Consejo Universitario (UANL). México.
Hemerogra�a
El Porvenir. Monterrey, México
Bibliogra�a
Los Gobernantes de Nuevo León: Historia (1579-1989)
(1990). México: J.R. Fortson.
Morado Macías, César (2018). “La humanidad como horizonte, 1933-1935”, en: César Morado Macías (coord.). Una
historia con futuro. 85 años de la UANL (1933-2018).
México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
Pámanes Narváez, César (1998). “La Universidad
Autónoma de Nuevo León y sus leyes orgánicas”, en: Reforma Siglo XXI, no. 15.
Sáenz, Mateo. (1968). Anecdotario. México: ear.
Saragoza, Alex M. (2008). La élite de Monterrey y el estado
mexicano 1880-1940. México: Fondo Editorial Nuevo León.
Sifuentes Espinoza, Daniel. (2013). La Universidad Socialista de Nuevo León. México: Centro de Documentación
y Archivo Histórico de la UANL.

8 César Pámanes, “La Universidad Autónoma de Nuevo León y sus leyes orgánicas”, p. 41.
9 César Morado Macías, “La humanidad como horizonte, 1933-1935”, p. 35.
10 AHCU, acta no. 7, año escolar 1935-1936, 13 de diciembre de 1935, p. 2.
11 AHCU, acta no. 10, año escolar 1935-1936, 28 de febrero de 1936, pp. 2 y 3
12 El Porvenir, 6 de febrero de 1936, Monterrey, México, p. 4.
13 Mateo A. Sáenz, Anecdotario, pp. 134-135.

CULTURA REGIONAL

La refundación de la Universidad
de Nuevo León, 1943 1
César Morado Macías 2
Universidad Autónoma de Nuevo León

Entre 1940 y 1946 el país fue gobernado por el presidente Manuel Ávila Camacho, quien adoptó un
proyecto de carácter desarrollista, cuya finalidad era
reconciliarse con la inicia�va privada para instaurar
un régimen de economía mixta bajo la rectoría del Estado. En el marco de la Segunda Guerra Mundial
(1939-1945), Ávila Camacho estableció una polí�ca
de “unidad nacional”, que minimizaba las diferencias
entre trabajadores y empresarios para favorecer el
esquema de industrialización a través del modelo
sus�tu�vo de importaciones³. Entretanto, en Nuevo
León la polí�ca estuvo dominada por dos figuras centrales que gobernaron la en�dad: Bonifacio Salinas
Leal (1939-1943) y Arturo B. de la Garza (1943-1949).
En este contexto fue creada la “segunda” Universidad
de Nuevo León (UNL), mediante el decreto número
79 expedido por la cuadragésima novena legislatura
local, con fecha del 18 de agosto de 1943. Aunque la
expedición de la ley correspondió al gobernador Salinas Leal, es obvio que Arturo B. de la Garza influyó en
el contenido del documento, ya que fungía por ese
entonces como secretario de gobierno y se trataba
del des�no de su alma mater⁴. Apoya esta idea la afirmación del gobernador saliente: “mi sucesor es un
elemento universitario joven, que permite asegurar el
éxito de este organismo”⁵.
La redacción del decreto ostenta precisión jurídica y
polí�ca. En su ar�culo primero señala: “se establece
en el Estado una corporación pública con personalidad propia y capacidad jurídica... denominada Universidad de Nuevo León”⁶. No par�culariza si alude al
“Estado” como en�dad geográfica o como ente
polí�co. Más adelante, el rector Enrique C. Livas precisaría su convicción en el “Estado educador” como
rector del modelo educa�vo. Se daba el mismo nivel
de flexibilidad en la interpretación de la ley con el segundo ar�culo, al señalar que: “se depositan en la
Universidad de Nuevo León... las atribuciones del Es-

tado en el servicio público de la educación. En consecuencia, las ac�vidades docentes, ar�s�cas y sociales, se sujetarán a lo previsto en el ar�culo tercero
de la Cons�tución general de la república”.⁷
Desde una perspec�va estrictamente jurídica, la universidad fue socialista de sep�embre de 1943 a octubre de 1946, fecha en que dejó de serlo al ser modificado el ar�culo tercero cons�tucional. Con precisión
quirúrgica, los redactores de la ley –Livas Villarreal,
Arteaga Santoyo, Rangel Frías– previeron el cambio
en la carta magna, pero evitaron explicitar an�cipadamente una definición polí�ca al respecto, dejándola
flexible al rumbo que tomarían los acontecimientos
nacionales. Así, a par�r de octubre de 1946 la universidad nuevoleonesa podía girar el rumbo de su orientación social sin alterar su aspecto legisla�vo.
Respecto a los fines de la universidad, señalaban en resumen tres: 1) impar�r la enseñanza profesional, técnica y toda la posterior a la secundaria con excepción
de la normal; 2) realizar y fomentar la inves�gación
cien�fica; y 3) difundir la cultura en todos sus aspectos.
Es en el ar�culo cuarto donde se permea la intención
de funcionalizar la universidad para ponerla a disposición del desarrollo económico regional, al señalar que
“procurará que el número y calidad de sus egresados
responda a las necesidades económicas, sociales y
polí�cas del país y del estado de Nuevo León en par�cular, despertando y afirmando en ellos una conciencia
clara de su responsabilidad humana y social”.⁸
Queda claro que la eficacia de la nueva universidad
dependía de la mano reguladora del gobierno estatal
y la rectoría, quienes supervisarían la necesaria correspondencia entre número y calidad de egresados
con el sector produc�vo. Ello se subraya también en
lo rela�vo a la orientación de la inves�gación, donde
se aclara que deberá enfocarse a la resolución de los
“problemas específicos de Nuevo León, singular-

1Estear�culoretomapartesdelsegundocapítulodelasiguienteinves�gación:CésarMoradoMacías,Lafuncionalizacióndelauniversidadpúblicamexicana.Elcaso
de la Universidad de
Nuevo León (1943-1949). Una aproximación crí�ca.
2 Historiador, catedrá�co e inves�gador. Es doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara. Actualmente es profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras
de la UANL, miembro del Sistema Nacional de Inves�gadores, corresponsal en Nuevo León de la Academia Mexicana de la Historia y coordinador del Centro de
Estudios Humanís�cos de la UANL.
3 Rafael Loyola, Entre la guerra y la estabilidad polí�ca.
4 El decreto fue promulgado el 13 de sep�embre de 1943 por el todavía gobernador Bonifacio Salinas Leal, y publicado en el Periódico Oficial del Estado de Nuevo
León el miércoles 29 de sep�embre. Sin embargo, el decreto entró en vigor hasta treinta días después de su publicación, es decir, el 30 de octubre de 1943.
5 Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL), fondo: Memorias de Gobernadores, Informe de gobierno de Bonifacio Salinas Leal, 1942-1943.
6 Periodico Oficial del Estado de Nuevo León, 29 de sep�embre de 1943. Monterrey, México, p. 1.
7 Ibíd., p. 2.
8 Ibíd., p. 1.

17

�CRONOGRAFÍA

mente el conocimiento de sus recursos naturales, las
posibilidades de su aprovechamiento y la mejor produc�vidad del trabajo humano en todos los ordenes”.⁹
Administra�vamente, fiel al modelo napoleónico, la
universidad quedó integrada por cinco facultades y seis
escuelas, dándose a conocer el 13 de octubre los funcionarios que las dirigirían. La Facultad de Medicina
dejó de estar comandada por el Dr. Nicanor Chapa y
pasó a manos del Dr. Ángel Mar�nez Villarreal. Por
mucho, la facultad más importante para la rectoría, no
sólo por los montos presupuestales que le fueron asignados, sino por su peso polí�co. Con Mar�nez Villarreal al frente, con destacada influencia en los jóvenes,
el grupo dirigente intentaba asegurar su control
polí�co y desarrollo académico. Además, con�nuaba
incorporada a esta facultad la Escuela de Enfermería.
En el modelo universitario imperante, la segunda facultad
en jerarquía fue la de Derecho y Ciencias Sociales. En ésta,
cesó en sus funciones el Lic. Jesús C. Treviño y asumió la
dirección el Lic. Manuel Treviño Cavazos, quien había
fungido como secretario del Bloque Polí�co de Profesionistas, en apoyo a la campaña polí�ca de Arturo B. de
la Garza a la gubernatura. En la Facultad de Ciencias
Químicas fue nombrado director un destacado ingeniero:
Bernardo Dávila Reyes. Su trabajo al frente de la Escuela
Industrial y Preparatoria Técnica Alvaro Obregón había
convencido al grupo dirigente para confiarle el des�no de
una en�dad que tendría una considerable expansión, es�mulada por la industria química regiomontana. Una facultad pequeña, la de Ingeniería, fue confiada al Ing.
Manuel Mar�nez Carranza y por vez primera la nueva ley
reconoció el status de facultad a la de Odontología –que
había funcionado como escuela anexa a la de Medicina–
ahora dirigida por el Dr. Francisco Albuerne.
Sin embargo, el grueso de la matrícula universitaria
no estaba en la educación profesional sino en el
bachillerato. De las seis escuelas restantes, a la mayoría se le cambió director: en la Escuela Diurna de
Bachilleres dejó el mando el Dr. Enrique V. Santos y lo
asumió el Lic. Bernardo L. Flores; en la Escuela Nocturna de Bachilleres, al ser cesado el Dr. Óscar
Decanini, lo asumió el Dr. Roberto Flores Escobar; en
la numerosa Escuela Industrial y Preparatoria Técnica
Alvaro Obregón fue relevado el Ing. Bernardo Dávila
Flores, responsabilizándose de su dirección el Ing.
Ernesto Villarreal; en la Escuela Industrial Femenil
Pablo Livas asumió el mando la profesora Julia Garza
Almaguer; la de Enfermería –anexa a Medicina– estaría a cargo del Dr. Francisco L. Rocha; y finalmente,
la Escuela de Música, que había venido funcionando
apoyada por el municipio de Monterrey, pasaba a la
UNL, dirigida por el profesor Isaac Flores.
En general, se trataba de un grupo compacto de directores, cercano al gobernador, que había combinado
su quehacer universitario por una postura polí�ca favorable al par�do gobernante. Dentro del nuevo esquema organizacional destacaron –además de la ab-

sorción de la Escuela de Música– dos hechos fundamentales: la creación del Ins�tuto de Inves�gaciones
Cien�ficas y el Departamento de Acción Social Universitaria. El primero estuvo a cargo del Dr. Eduardo
Aguirre Pequeño, un joven y destacado inves�gador,
quien había apoyado la campaña polí�ca de Arturo B.
de la Garza a la gubernatura, mediante un comité
cons�tuido en la capital de la república, donde figuraban el Dr. Fernando Valdez Villarreal, el Lic. Generoso
Garza Chapa y Juan Manuel Elizondo, entre otros.
Para el otro departamento, se eligió al Lic. Raúl Rangel
Frías, un joven abogado e intelectual, que se había
desempeñado como jefe de prensa del gobierno estatal, oficial mayor, además de ser uno de los tres diseñadores del nuevo proyecto de universidad. Explícitamente, el gobernador saliente reconocía la voluntad
de que ambas en�dades fuesen columnas vertebrales
de la universidad.
El otro cambio significa�vo fue el referente a la exclusión en la nueva ley del sistema educa�vo universitario a la Escuela Normal y a la Escuela Normal
Superior, que pasaban a ser administradas por la Dirección General de Educación Primaria y Secundaria
en el Estado, junto con la nómina de su personal direc�vo, docente, administra�vo y de intendencia. No
apareció un mo�vo explícito para tal decisión; muy
probablemente ello se debió a la intención de deslindar a la UNL de la idea de federalizar todos los niveles
educa�vos. Aún así, Bonifacio Salinas Leal señaló en
su informe que buscaría su reincorporación, pero ésta
nunca se produjo.
Por lo que se refiere a la estructura de gobierno de la
UNL, la nueva ley –tratándose de una universidad no
autónoma– evidentemente centralizó la toma de decisiones en el gobernador y, en menor medida, en el
rector. Arturo B. de la Garza no sólo nombraba al �tular de la rectoría, sino a todos los directores de escuelas, facultades o departamentos, con base en las
ternas que le remi�a el Consejo Universitario, a diferencia de la ley de 1933, donde este úl�mo órgano era
el único facultado para elegir a los directores. La figura
del rector fue fortalecida: podía remover libremente al
secretario general y al tesorero. En la ley anterior requería la aprobación del consejo. En síntesis, la nueva
legislación concentró el poder en el gobernador y
rector, en detrimento del Consejo Universitario. A este
úl�mo, con escaso margen de maniobra, sólo
accedían, como consejeros electos, un maestro de
cada facultad o escuela y cinco representantes de la
Federación de Sociedades de Alumnos de las Facultades o Escuelas Universitarias. Como las decisiones en
el Consejo Universitario se tomaban por mayoría
simple, el gobernador tenía asegurados 16 votos de los
miembros ex oficio (once directores, tres jefes de departamento, rector y secretario), dejando a la “democracia” once votos de consejeros maestros y los cinco
de los representantes estudian�les (con el agravante
de que en caso de que todos los consejeros electos estuviesen en contra, el rector tenía voto de calidad).

Estos hechos, aunque se subrayan, no deben sorprendernos. Se trata de un momento histórico en que la democracia no es la preocupación central en la toma de decisiones: quienes gobiernan, asumen la Revolución
mexicana como el mayor plebiscito. Consecuentemente,
el Estado y la educación que éste ofrece, estaba suficientemente definida y legi�mada como para ser consensada. La universidad, como parte del “Estado educador”, era la dependencia estatal encargada de la
educación superior. Lejos de posibilitar una mayor par�cipación estudian�l en la toma de decisiones, la nueva legislación sólo concedió cinco representantes alumnos
ante el Consejo Universitario, mientras que la primera ley
orgánica concedía un consejero alumno por cada escuela
o facultad.¹⁰ Los consejeros alumnos sólo serían cinco representantes de la Federación de Sociedades de Alumnos
de las Facultades y Escuelas Universitarias, única en�dad
reconocida por el consejo. A su vez, esta corporación
formaba parte de la Federación de Estudiantes Socialistas.
Veladamente se aseguraba una representación estudian�l congruente con la línea polí�ca del gobierno estatal.
Estos voceros, que durarían tres años en el cargo, fueron:
Antonio Cos�lla, por la Facultad de Medicina; Leopoldo
Valdez, por la de Ingeniería; Víctor Villarreal, por la Escuela Alvaro Obregón; Raúl Caballero Escamilla, por la
Facultad de Derecho; y Encarnación Pérez Gaytán, por la
Escuela Nocturna de Bachilleres. Para los dos úl�mos,
ésta sería su plataforma de proyección polí�ca que los llevaría a conver�rse luego en un importante líder sindical
del PRI y en un destacado ar�fice del Par�do Comunista
en Nuevo León, respec�vamente.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivo
Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL). México.

Hemerogra�a
Periodico Oficial del Estado de Nuevo León. Monterrey, México.
Bibliogra�a
Morado Macías, César (2002). La funcionalización de la
universidad pública mexicana. El caso de la Universidad
de Nuevo León (1943-1949). Una aproximación crí�ca.
Tesis para optar por el grado de maestro en Enseñanza
Superior. México: Facultad de Filoso�a y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León.
Loyola, Rafael (1990). Entre la guerra y la estabilidad
polí�ca. El México de los cuarenta. México: CNCA, Grijalbo.
Portan�ero, Juan Carlos (1978). Estudiantes y polí�ca en
América La�na, 1918-1938. El proceso de la reforma universitaria. México: Siglo XXI Editores.

Mediante esta correlación de fuerzas polí�cas al interior de
la universidad, se aseguró una rela�va hegemonía que permi�ó un periodo de estabilidad y trabajo académico, una
relación Universidad-Estado mucho más fluida que la que se
había dado durante el funcionamiento del Consejo de Cultura Superior; una valiosa estabilidad, si la comparamos con
la conflic�va situación que vivía durante este periodo la Universidad Nacional de México o la de Guadalajara, Jalisco.

10 Cabe señalar que las universidades latinoamericanas y, entre ellas la de Nuevo León, habían accedido a la representación estudiantil gracias
al movimiento de Córdoba, Argentina, de 1918, que cambió las reglas de participación de los sectores de la universidad, al crear el principio de
representación y las elecciones. Fueron demandas centrales de este movimiento: 1) el establecimiento del cogobiemo estudiantil; 2) la autonomía
política, docente y administrativa de la universidad; 3) la elección de todos los mandatarios de la universidad, por asamblea con representación
de los profesores, estudiantes y egresados. En las universidades mexicanas, sólo se concedió capacidad de decisión a los dos primeros sectores.
Véase: Juan Carlos Portantiero, Estudiantes y política en América Latina, 1918-1938.

9 Ídem.

CULTURA REGIONAL

19

�JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA
fig

Juan Alanís Tamez (2018). Nuevo León y Pedro Infante. Monterrey, México: Centro de

01

Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 72 pp.
Victor E. Castillejos Magaña

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Pedro Infante Cruz, mejor conocido como Pedro Infante,

El libro también menciona los reconocimientos que Pedro Infante ha

fue un reconocido actor y cantante mexicano que dejó

recibido de la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como los

una huella imborrable en la industria del entretenimi-

homenajes y altares de muertos dedicados a él en la región. Se men-

ento. Nació el 18 de noviembre de 1917 en Mazatlán,

cionan varios libros publicados sobre la vida y obra de Pedro Infante,

Sinaloa, y falleció trágicamente el 15 de abril de 1957

escritos por autores nuevoleoneses o vinculados con Nuevo León.

en un accidente aéreo. Infante se convirtió en uno de los

También incluye anécdotas menos conocidas; como el evento en la

ídolos más queridos y admirados de la Época de Oro del

XEFB en el que Pedro Infante recaudó fondos para La Ciudad de los

cine mexicano. A lo largo de su carrera protagonizó más de 60

Niños, en el que solicitando a las damas regiomontanas que donaran

películas y grabó numerosos álbumes musicales, los cuales lo

un peso a cambio de un beso suyo. El evento fue un éxito y se re-

catapultaron a la fama en México y más allá de sus fronteras. Su

caudaron más de mil pesos para la noble causa (p. 30).

estilo único, carisma y talento innato le valieron el reconocimiento y el cariño del público.

Se destaca el papel de Nuevo León en los primeros pasos de Pedro
Infante hacia la fama, así como su influencia en la mercadotecnia

Pedro Infante tuvo un fuerte vínculo con Nuevo León, el cual fue

y venta de discos (p. 32). Se mencionan las diversas manifesta-

investigado por Juan Alanís Tamez y, desde la perspectiva del

ciones de aprecio hacia Pedro Infante en Nuevo León, como

autor, conoceremos más del mismo. Desde su infancia, el autor ha

películas, libros, fotografías y objetos con su imagen. Además de

escuchado a sus padres y abuela mencionar a Pedro Infante y su

los fanáticos en homenajes, donde se interpretan canciones y se

importante conexión con el estado de Nuevo León. El artículo

recrean personajes icónicos de las películas de Pedro Infante.

destaca la amistad duradera entre Pedro Infante y Eulalio
González Ramírez, conocido como “El Piporro”, intérprete nacido

La meticulosa investigación realizada por Alanís tuvo como objet-

en Los Herreras, Nuevo León.

ivo conocer la historia de este ícono nacional en tierras nuevoleonesas. Este texto se lee, más que una pieza académica, como

En Nuevo León y Pedro Infante se relata cómo el cantante sinaloense

un homenaje al hombre que vive dentro y fuera de Monterrey y

visitaba frecuentemente Monterrey, además de su par�cipación en

sus montañas. En sus páginas destaca la importancia de Pedro

películas como “Cuando lloran los valientes” y “Los tres García”, junto

Infante como ídolo mexicano y su arraigo en el corazón de los

a talentosos ar�stas locales como Rogelio A. González. La amistad

nuevoleoneses.

entre Pedro Infante y Eulalio González se fortaleció a lo largo del
�empo, incluso Pedro insis�ó en que su amigo interpretara el per-

No importa si dentro del acervo �lmico personal no está la trilogía

sonaje del viejo “Piporro” en las películas de Mar�n Corona.

“Pepe, el Toro”, si “Amorcito corazón” no es la elección predilecta al
reproducir una canción mexicana o si tampoco hay registro del rostro

La narración destaca el amor de Pedro Infante por Monterrey, su

de esta persona, el actor nacido en Sinaloa es uno de los pilares de la

fascinación por las montañas, la comida tradicional y las mujeres

cultura mexicana. En defini�va, Nuevo León y Pedro Infante se ha

de la región. Se menciona también su conexión con la poesía de

conver�do en una nueva fuente para todos aquellos que busquen

Alfonso Reyes, y cómo modificó los versos de una de sus obras

conocer con mayor profundidad la historia del hombre que, con su

para su famosa canción “Las Mañanitas”. Pedro Infante cantó con

fallecimiento, terminó con la mejor época del cine mexicano.

pasión sobre Monterrey en canciones como “Mi lindo Monterrey”,
donde elogia la belleza de las mujeres norteñas.

1 Originario de Oaxaca de Juárez, Oaxaca, actualmente es estudiante de la licenciatura en Mercadotecnia y Gestión de la Imagen en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

21

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Miguel Ángel Frías Contreras (2018). Personalidad e influencia de los vascos en el
Nuevo Reino de León, siglo XVI-XVIII. Monterrey, México: Centro de Información
de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 257 pp.

Laura Andrea Flores Sánchez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Miguel Ángel Frías Contreras, nacido en la Ciudad de México en

de una extensa investigación y un enfoque multidisciplinario, el

1956, fue profesor de tiempo completo en la Universidad

autor nos invita a explorar la presencia vasca en esta región y

Autónoma de Nuevo León, miembro destacado del Consejo

su impacto en diversos aspectos de la sociedad y la cultura

Metropolitano de la Crónica A.C., y cronista honorario de Lam-

local. En esta reseña, analizaremos los temas clave abordados

pazos de Naranjo, Nuevo León. A lo largo de su carrera, ha real-

en el libro, su enfoque metodológico, así como su contribución a la

izado diversas publicaciones que abordan temas históricos y

comprensión de la historia e iden�dad del Nuevo Reino de León.

culturales de la región. Entre sus obras se encuentra La Familia
Sobrevilla, del Valle de las Salinas a Lampazos de Naranjo,

El autor comienza el libro al situar en el contexto

siglos XVII al XIX, un estudio detallado sobre la historia de esta

histórico del Nuevo Reino de León y presenta los even-

familia en un amplio periodo de tiempo. Asimismo, ha parti-

tos clave que dieron lugar a su fundación en el siglo XVI.

cipado como coautor en el libro 70 años de la Sociedad Nuevo-

Frías Contreras nos sumerge en la época de la coloniza-

leonesa de Historia Geografía y Estadística, que conmemora las

ción española en la región, muestra cómo se estableci-

siete décadas de esta importante institución.

eron las bases para la formación de una sociedad multicultural y diversa. El planteamiento de dicho escenario histórico

Además de sus contribuciones en formato de libro, Frías

es fundamental para comprender la llegada de los vascos y su

Contreras ha escrito numerosos artículos que han sido publica-

influencia en el Nuevo Reino de León. Uno de los aspectos

dos en reconocidas revistas especializadas. Algunas de estas

destacados de este libro es el análisis detallado de la migración

publicaciones incluyen Actas: Revista de Historia de la Univer-

vasca hacia el Nuevo Reino de León y su impacto en la región.

sidad Autónoma de Nuevo León, Atisbo: Una mirada a la His-

El autor examina las razones detrás de esta migración, como la

toria, Reforma Siglo XXI y Roel. Con su sólida trayectoria

búsqueda de oportunidades económicas y la búsqueda de tier-

académica y su compromiso con la investigación histórica,

ras fértiles para la agricultura y la ganadería. Además, se ex-

Miguel Ángel Frías Contreras ha dejado una huella significativa en el campo de la historia y la cultura de

ploran los roles desempeñados por los vascos en la política, el comercio y otros ámbitos de la vida social.

Nuevo León. Su dedicación a la docencia y sus
valiosas contribuciones escritas son un testimonio

El libro destaca la importancia de los vascos como

de su pasión por el estudio y la difusión del

agentes de cambio en el desarrollo socioecon-

conocimiento histórico.

ómico del Nuevo Reino de León.

El libro Personalidad e influencia de los vascos en el
Nuevo Reino de León escrito por Miguel Ángel Frías

Frías Contreras dedica una sección significativa del libro
a examinar la preservación de la identidad vasca en el Nuevo

Contreras, es una obra que profundiza en el legado histórico y

Reino de León. A través de una meticulosa investigación, el

cultural de los vascos en la región noreste de México. A través

autor muestra cómo los vascos mantuvieron sus tradiciones,

1 Originaria de Reynosa, Tamaulipas, actualmente es estudiante de la licenciatura en Mercadotecnia y Gestión de la Imagen en la Facultad de Ciencias de la Comunicación
de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

costumbres y prác�cas culturales a lo largo del �empo. Desde el

cómo el estudio de la influencia vasca nos permite apreciar la

idioma vasco, la gastronomía hasta las danzas tradicionales y las

diversidad cultural, así como la mezcla de tradiciones que han

fes�vidades. Es así como a lo largo del libro, destaca la importancia

dado forma a la región. Además, plantea preguntas sobre la

de la iden�dad vasca en la configuración de la sociedad local.

preservación de este legado histórico y cultural, y sugiere posibles vías para mantener viva esta herencia en el futuro.

El autor también analiza el legado duradero de los vascos en el
Nuevo Reino de León. A través de un enfoque intergenera-

Personalidad e influencia de los vascos en el Nuevo Reino de León

cional, el libro muestra cómo las contribuciones de los vascos

es una contribución significa�va al campo de la historia regional

han dejado una marca indeleble en la identidad y la cultura de

en México. Miguel Ángel Frías Contreras ha logrado presentar

la región. Desde los prominentes apellidos vasco-mexicanos

una inves�gación sólida y exhaus�va sobre la influencia vasca en

hasta las instituciones educativas y religiosas fundadas por los

el Nuevo Reino de León, destacando su impacto en áreas como

vascos, el autor nos muestra cómo su influencia ha perdurado

la economía, la polí�ca y la cultura. El libro nos invita a reflex-

a lo largo del tiempo.

ionar sobre la importancia de preservar y valorar la diversidad
cultural y el legado histórico en nuestras sociedades. En defin-

A medida que avanzamos en la lectura, el libro nos invita a re-

i�va, esta obra es una lectura imprescindible para aquellos in-

flexionar sobre la importancia de comprender y valorar la his-

teresados en la historia virreinal del Nuevo Reino de León.

toria y la identidad del Nuevo Reino de León. El autor destaca

23

�GENIO
Y FIGURA
batuta), en la prác�ca nos hizo independientes, nos hizo valorar, mi

encantaba el pasado, porque me llevaba mejor con los adultos que

mamá es defensora de la mujer. Por ella estudiamos e hicimos

con los niños. Tuve una infancia muy feliz, a pesar de algunas caren-

Juana Margarita Domínguez Martínez:

muchas cosas. Entonces Juany Margarita desde pequeña comenzó

cias que vivimos. Desde muy pequeña me encantaba el pasado, me

“LOS HISTORIADORES DEBEN EMPEZAR A HACER

a cues�onar mucho y a defender a la mujer. Siempre estoy

gustaba preguntarle a los adultos acerca de lo que habían vivido.

pensando, de hecho nunca dejo de pensar, siquiera en sueños.

Por ejemplo, en la escuela, cuando hablaban sobre los aztecas, yo

ALGO POR LAS NUEVAS GENERACIONES”.
Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez

imaginaba esa época. De hecho, nunca me gustó lo que a las demás
1

Universidad Autónoma de Nuevo León

En todo esto del cues�onamiento y de la defensa de la mujer, lo primero

sí. A mis compañeras les gustaban las canciones de mi época, pero

que quise ser cuando era niña es beisbolista. Yo me crié muy cercana a

a mí me gustaban los valses. O las casas: a mí me encantaban las

mi papá, y él un día me preguntó: “hija ¿qué quieres ser de grande?” Y

casas con arcos, hechas de adobe y sillar. Desde muy pequeña me

yo, sin dudarlo ni un segundo, le dije: “beisbolista”. Él se quedó muy

enamore de un secreter y es algo que quiero hasta día de hoy.

serio, y enseguida le dije: “¡y quiero jugar con los sultanes!” Me gusta
El pasado 15 de julio del 2023 tuvimos la oportunidad de entrev-

madres son excepcionales, pero mi mamá me enseñó muchas co-

mucho el béisbol desde pequeña, y mi papá me dijo: “hija, eso no se va

He de confesar que en secundaria no me gustaba la historia,

istar a la Dra. Juana Margarita Domínguez Mar�nez, quien es licen-

sas y, entre las millones de cosas que le agradezco, es que me haya

a poder”. Entonces yo le pregunté por qué no, y mi padre contestó:

porque el maestro era terrible. Y cuando salí de la preparatoria, yo

ciada en Historia por la Universidad Autónoma de Nuevo León,

cuidado y haya tenido paciencia conmigo. Si yo hubiera nacido en

“porque tú eres mujercita”. Él diciéndome la verdad de ese �empo, y yo

no sabía qué estudiar. Hice las pruebas vocacionales y salían car-

maestra en Educación Superior por la Universidad de Monterrey, y

este �empo, me hubieran diagnos�cado con TDAH (Trastorno por

seguía cues�onando el qué tenía que ver que fuera “mujercita”, si yo

reras humanís�cas, así como de ciencias exactas. Así que fui a la

doctora en Artes y Humanidades por el Ins�tuto de Comunicación,

Déficit de Atención e Hiperac�vidad), porque siempre fui muy in-

tenía dos brazos, me encantaba el beisbol y me iba a aprender las reglas.

universidad a revisar los programas de estudio. Me llamó mucho la

Artes y Humanidades de Monterrey. Actualmente se desempeña

quieta desde pequeña. De los ocho hermanos varones que tengo,

Mi papá buscaba la manera de no romper mi corazón, y yo le respondía

atención la carrera de biología, por la materia de paleontología: el

como jefa del Archivo Histórico de Monterrey y también ejerce la

yo soy la más inquieta. Mi mamá nunca fue al hospital tantas veces

de vuelta, siempre tenía una respuesta para todo.

estudio de los fósiles. Pero yo sabía que quería estudiar algo de

docencia y la inves�gación. En entrevista, la doctora Domínguez

con ellos como conmigo, y es verdad no me puedo quedar quieta.

nos habla de su formación académica, de sus inves�gaciones, de su

Aún en la actualidad, en la computadora tengo que tener de cuatro

Me encantan las locuras, tengo mil ideas, entonces siempre he

decían mucho: Estructuras socioeconómicas del mundo I y II, His-

vida como docente y de su día a día en uno de los repositorios doc-

a cinco temas diferentes para poder funcionar, si no, me aburro.

pensado que una persona, un historiador, una historiadora, puede

toria contemporánea I, II y III, etc. En ese �empo te inscribías en

umentales más importantes del noreste de México. Al mismo

ciencias sociales. Las materias de la carrera de historia no me

hacer tantas cosas como su mente lo indica y puede transformar al

rectoría: en la fila yo estaba aún pensando qué carrera elegir, le pedí

�empo, nos muestra su perspec�va sobre las nuevas generaciones

Juany Margarita es muy inquieta, es muy sensible. Tengo un cuerpo

mundo aunque no lo vea. Como dice el poema del sembrador:

a Dios que me ayudara, y me decidí por la Facultad de Filoso�a y

de historiadores que entran por primera vez a los archivos, y brinda

muy fuerte gracias a Dios, es decir, soporto el dolor. El umbral del

“Siembro robles y pinos y sicomoros, quiero llenar de frondas esta

Letras, la Licenciatura en Historia. A la primera semana, al ver cómo

recomendaciones para que puedan ejercer esta disciplina con é�ca

dolor que tengo es muy alto, de tal manera que he estado con

ladera, quiero que otros disfruten de los tesoros, que darán estas

era la carrera, me enamoré de nuevo de la historia y de la facultad.

y hones�dad, tanto hacia ellos mismos como hacia la historia.

dolores fuer�simos, incluso dando clases. Pero el corazón de Juany

plantas cuando yo muera”. Pienso que la diferencia la hacemos

Margarita sí es muy sensible, entonces doy gracias a Dios por cómo

cada uno de nosotros si empezamos a trabajar, si nos compromet-

me hizo él. Me gusta muchísimo la vida, pero me gusta mucho el

emos, si en todo lo que emprendemos no sólo ponemos la inteli-

pasado: siempre he pensado que regresar al pasado sería

gencia sino también el corazón. Lo úl�mo que quisiera decir de mí

fantás�co. Confieso que una de mis oraciones es: “permíteme

es que lo más importante para mí es Jesucristo. Intento ser como

volver al pasado”. Gracias a Dios por la época en que nací, en la cual

él, me falta muchísimo para ser como él, quiero amarlo y cumplir

Fueron autores y fueron maestros. Primero fue una deconstrucción

puedo hacer muchas cosas como mujer; de hecho Juany Margarita

su propósito. Él me puso aquí con un propósito y quiero cumplirlo.

de lo que yo era como académica. En mi plan de estudios sólo

Juany Margarita es una persona muy inquieta. Dice mi mamá que

desde pequeña se dio cuenta de que necesitaba defender a la

Claramente tengo muchas áreas de oportunidad, este año he

podías cursar tres asignaturas por semestre, porque eran muy

nunca he dormido lo suficiente, de hecho, cuando era bebé no

mujer, no me gusta cuando la balanza se inclina hacia un lado,

aprendido muchísimo, sobre todo a aceptar la voluntad de Dios.

pesadas y los maestros eran muy duros. Nadie sacaba 100. En mi

dormía lo suficiente. Siempre fui una bebe muy inquieta. Somos

pienso que tanto hombres como mujeres merecemos lo mismo,

nueve hijos que tuvieron mis padres. Mi papá se llamaba Juan

merecemos respeto. Esto de la defensa de la mujer es por mi

Manuel Domínguez y mi mamá Reina Mar�nez Rivero. Gracias a

mamá. Aunque mi madre �ene un discurso algo patriarcal (porque

Dios la tengo conmigo, una mujer excepcional, pienso que todas las

en su época se decía que el hombre es el que debía llevar la

No sé si nos pueda pla�car un poco sobre usted.
¿Dónde nació? ¿Quiénes son sus padres? ¿Quién
es Juany Margarita? Dejando de lado un poco a la
doctora, la mujer...

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es
becaria del Programa de Apoyo a la Investigación del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, donde desarrolla el estudio titulado Transformaciones de la moda femenina durante el porfiriato en Monterrey, 1896-1910.

CULTURA REGIONAL

Ya en la carrera de historia, cuando comenzó a
formarse como historiadora, ¿cuáles fueron los
autores que marcaron su concepción de la historia?

generación, y en generaciones pasadas a la mía, los 100 eran muy

Tras todo ese proceso logramos ver el nacimiento
de un criterio propio. Pero ¿de dónde nace esa
pasión por las humanidades? ¿De dónde salió la
idea de estudiar historia?

escasos, porque el 100 le pertenece a Dios, el 90 al autor del libro,
el 80 al maestro y el 70 a �. Los tres primeros profesores que tuve
fueron José Reséndiz, Bernardo Flores y Mario Pérez, los cuales
eran muy diferentes. Una de las cosas que me gustaría subrayar es
que los profesores de la Facultad de Filoso�a y Letras eran tan di-

Yo creo que desde que nací. Soy consciente de eso desde muy

versos, tan heterogéneos, con una capacidad de cues�onamiento

pequeña, así como sabía que quería ser beisbolista, sabía que me

que nos impresionaba, con metodologías tan diferentes, pero to-

25

�dos eran homogéneos en lo que nos exigían. Por ejemplo, el maes-

sobre todo, el compromiso. Tienes que ser muy obje�vo y compro-

tro Bernardo no me daba metodología, pero si yo le fallaba en met-

me�do, al igual que poner la mente y el corazón.
ernización del Archivo Histórico de Monterrey que emprendimos entre

odología, él me reprobaba. Estaban los tres en el mismo canal, eran
muy unidos y recuerdo que uno de los primeros autores que me
impactaron fue Adam Schaff, con el libro Historia y verdad. Para
una joven preparatoriana, que no sabía entonces conceptualizar e
ir más allá, sen�a que mi cerebro ya no funcionaba. Le dije al maes-

Es muy interesante todo el proceso académico que
la formó como historiadora. ¿Qué inves�gaciones
ha hecho a lo largo de su trayectoria? ¿Cuáles son
sus líneas de inves�gación?

2001 y 2003. He recibido también reconocimientos justamente por enseñar las funciones archivís�cas, la norma ISAD-G, etc. Y como inves�gadora, he recibido reconocimientos por ins�tuciones o grupos,
como el Colegio de Genealogistas y la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca.

tro que algo andaba mal: “¿qué es eso de la obje�vidad y la verdad?” No entendía nada y el maestro, muy amable, me tranquilizó

Una de mis primeras inves�gaciones fue sobre la licenciatura de His-

mencionando que sería un proceso de aprendizaje.

toria. Empecé a cues�onar mi licenciatura: ¿por qué a nadie le gusta la

Pero el más grande reconocimiento ha sido de mis alumnos. Cuando

historia y no se meten a estudiarla? ¿Por qué no tuve el plan de estu-

yo salí de la carrera, les decía a mis alumnos que un historiador podía

Cada uno de los maestros del Colegio de Historia pusieron su

dios que se suponía iba a tener? (El plan académico con el que entré

hacer lo que quisiera, porque antes se pensaba que sólo podía ser in-

granito de arena y me aportaron mucho. Mario Pérez me enseñó

tuvo muchas complicaciones, agregaron y quitaron materias). La

ves�gador o docente, pero no ambos. Si ustedes ven mi curriculum, se

metodología, a pesar de que en primer semestre nos mandaba a la

primera ponencia que llevé a un encuentro de estudiantes fue justa-

darán cuenta de que, gracias a Dios, un historiador puede incursionar

biblioteca a hacer más de doscientas fichas y era tedioso, pero fue

mente sobre eso, cues�onando el plan de estudios: La enseñanza de la

en lo que quiera: estuve como reportera de El Porvenir, como locutora

una enseñanza que aplico hasta el día de hoy. El maestro Herón

historia en el Colegio de Historia, 1983-1988. Fue una de mis primeras

de XFB, como actriz de teatro profesional y como guionista en el teatro

Pérez era muy di�cil, pero un gran académico: él sabía lenguas

inves�gaciones, y de ahí en adelante, una de mis inves�gaciones a la

amateur. Vaya, un historiador puede estar en cualquier ámbito que le

semí�cas, lenguas muertas, los libros en la�n los traducía al es-

que más le puse alma, corazón y vida fue sobre la enseñanza-aprend-

apasione, sólo debe formarse un poco más en lo que quiere y eso lo he

pañol, era algo increíble. Uno de los que nos acompañó en toda la

izaje de la historia. Me da mucho sen�miento, ya que son inves�ga-

demostrado.

formación fue el maestro Miguel Ángel González Quiroga. La

ciones que no he retomado. Soy de las primeras inves�gadoras en hab-

primera materia que nos impar�ó fue Historia contemporánea III

lar sobre la enseñanza y aprendizaje de la historia. Me cues�onaron

Una segunda cosa, los historiadores deben empezar a hacer algo por

en quinto semestre, a pesar de que esa materia era de décimo

muchos los historiadores, según ellos porque entré en materia de ped-

las nuevas generaciones. En 1988 aprendí que debía es�mular el

semestre y a pesar de no haber tomado Historia contemporánea I

agogía, a lo que yo defendía que la historia puede incursionar donde

aprendizaje del alumno. La inves�gación da reconocimiento y sa�sfac-

y II. Estábamos en un grupo con los grandes, los que más habían

sea, y que la enseñanza y aprendizaje de la historia la debe inves�gar

XIX y XX, y lo que se �ene registrado del siglo XXI. Un caso muy interes-

ción, me encanta todo eso, pero cuando tú enseñas a otros, tú estás

leído, los más diestros y hábiles con la discusión. Varios de ellos no

un historiador, porque sólo él �ene la teoría de lo que es la historia.

ante de los registros de difuntos es el de Juan Meza: su fallecimiento

formándote a � mismo y formando a las nuevas generaciones. El

está registrado como “atropellado por un tranvía”. Juan Meza fue un

mayor de mis reconocimientos es cuando un alumno que al inicio del

para leer. Los viernes nos apuntaba la bibliogra�a en el pizarrón y

La primera pregunta que hace el alumno es: ¿qué es la historia? ¿Para

ciudadano regiomontano anónimo, pero al encontrar su caso lo em-

semestre comenzó diciendo que no le gustaba la historia, al finalizar

teníamos que correr a la Capilla Alfonsina para sacar los libros.

qué sirve la historia? Marc Bloch, en su Introducción a la historia, comi-

pezamos a inves�gar. Me ayudó un genealogista y empezamos a bus-

está más mo�vado y quiere seguir aprendiendo y especializándose. O

Aprendí mucho a deba�r, a defender puntos de vista. Con el maes-

enza de la siguiente manera: “papá, explícame para qué sirve la his-

car en el archivo histórico y conseguimos más información sobre él.

que de pronto ya terminó el semestre, pasaron varios años, te re-

tro Miguel aprendí mucho, a pesar de que no se reflejó en mis

toria”. El alumno se frustra y ya no quiere aprender historia, pero si tú

Meza había nacido en la primera década del siglo XIX, había vivido toda

conozcan en la calle, y te digan: “¡maestra! ¿se acuerda de mí?” Un

notas: mi calificación más baja de toda la licenciatura fue de 76.

le dices: “la historia es una aventura”, entonces se queda intrigado y de

su vida en la ciudad de Monterrey, y pidió al gobierno municipal un ter-

alumno no te va a decir maestro cuando no te reconoce como tal fuera

leían, ya que el maestro Miguel solía pedirnos más de diez libros

ahí se puede empezar a explicar que la historia es una ciencia al igual

reno en la colonia Industrial. Ahí hizo su casa, cerca de su hogar pasaba

de la ins�tución, pero cuando se dirige a � de esa manera, fuera de la

En los exámenes de todas las materias iba el maestro, nos ponía las

que las matemá�cas, que �ene un método y un objeto de estudio. Que

el tranvía. Una noche, mientras caminaba, lo atropelló el tranvía. Se lo

ins�tución, te está reconociendo, es como si te dieran una medalla. El

preguntas en el pizarrón, y se iba. Decía: “en tal �empo terminan y

es una ciencia que estudia el pasado, pero cuyo obje�vo no es

llevaron a su casa y ahí falleció, siendo inhumado en los panteones mu-

mayor reconocimiento es cuando un alumno te dice: “maestra, nunca

me lo dejan en coordinación”. Nadie se copiaba porque eran pre-

quedarse en el pasado, sino entender el presente y ver hacia el futuro.

nicipales. ¿Cómo supimos todo esto? Porque buscamos en los regis-

me olvido de lo que usted me enseñó”.

guntas �po ensayo. De ahí aprendí la hones�dad y la é�ca, así

De ahí la definición de Pierre Vilar: “la historia es la ciencia que estudia

tros mediante una inves�gación histórica y genealógica, de manera

como redacción. En una ocasión, el maestro Miguel González nos

el pasado, para comprender el presente y vislumbrar el futuro”.

que Juan Meza ya no es más un hombre anónimo.

cinco. El examen comenzó, lo terminé, lo entregué y en mi cabeza

También inves�gué sobre la historia de la primera cátedra de derecho

La úl�ma y más grande inves�gación que estoy haciendo es sobre la

pensé: “lo hice genial”. A la siguiente clase, llegó el maestro muy

en Monterrey. ¿Cómo surgió la cátedra de derecho? Y otra que me ha

historia de la Iglesia protestante en Monterrey. Todavía no existen in-

Empecé a impar�r clases en 1987, antes de salir de la carrera, e ininter-

serio y nos comenzó a exhortar, porque todos habíamos reprob-

encantado muchísimo es la historia de los oficios a punto de desapare-

ves�gaciones sobre eso, aunque tenemos inves�gadores especializa-

rumpidamente he dado clases. Muchos alumnos han pasado por mis

ado. Le pregunté al maestro “¿hasta yo salí mal?”, y me respondió:

cer. Está pendiente y si alguien quiere retomarla, los invito y ofrezco los

dos en historia de la Iglesia católica en Monterrey. Pero sobre el prot-

aulas, así que no sabría decirte cuántos alumnos he tenido en toda mi

“Juany Margarita, sí”. Había sido la más alta, con 64. Como era el

materiales necesarios. En esta inves�gación, me llamó mucho la aten-

estan�smo me fascina porque fueron tres personas de diferentes

carrera docente. He estado en ins�tuciones como la UR, el Tecnológico de

maestro que más quería, sen� que le había fallado. Al finalizar la

ción que estamos perdiendo esa cultura de los oficios. Por ejemplo, el

denominaciones religiosas las que se unieron para crear la primera ig-

Monterrey, la UDEM, la Universidad Mexicana del Noreste, el CEDIM, el

clase, salí detrás de él porque yo quería saber en qué me había

panadero: en las �endas comerciales no hay panaderos como tal, son

lesia evangélica de Monterrey.

ICAM, la Universidad José Mar�, la Preparatoria Pablo Livas, la Facultad

equivocado. El maestro Miguel, con toda la paciencia del mundo,

máquinas las encargadas de realizar el pan, con empleados que

me empezó a explicar mis errores. Aprendí que muchas veces no

agregan las can�dades con las que puede trabajar la máquina. Estamos

escribimos como pensamos, y el maestro Miguel me enseñó a

perdiendo muchos conceptos de aspecto cultural, al igual que otros

tener una buena redacción.

oficios como el del zapatero, el sombrerero, etc. Otra de las inves�ga-

puso en el pizarrón diez preguntas, de las que teníamos que elegir

¿Cuántos años se ha dedicado a la docencia? ¿En
qué ins�tuciones y qué asignaturas ha impar�do?

de Filoso�a y Letras, y la Facultad de Derecho en la cual estoy actual-

¿Nos podría comentar qué reconocimientos ha recibido a lo largo de su trayectoria?

mente. Donde también estuve y me forjé muchísimo fue en el CONALEP.
Estuve en dicha ins�tución en 1989 y 1990, tuve alumnos de bajo nivel
socioeconómico, algunos procedentes de familias disfuncionales, y tam-

ciones que estoy haciendo, en la cual necesito ayuda, es: Enfer-

Bueno, recibí un reconocimiento de parte del Colegio de Cronistas e

bién tuve grupos de alumnas que habían sido violentadas en muchos ám-

De mis maestros aprendí no sólo lo académico, sino también lo

medades, muertes y panteones, siglos XIX y XX. Esta inves�gación va

Historiadores “Israel Cavazos Garza”, una medalla como inves�gadora.

bitos. Yo era una maestra nueva, jovencita, en un ambiente que no

forma�vo, lo é�co, lo profesional, el respeto al otro, no importa si

más allá del estudio histórico, pues se solapa con el ámbito médico. Lo

He recibido sobre todo reconocimientos como archivista, por la mod-

conocía, pero aprendí mucho de ellos, unos alumnos hermosos.

piensa diferente a mí, al igual que u�lizar la metodología en todo y,

que queremos hacer es un compara�vo entre las muertes en los siglos

CULTURA REGIONAL

27

�Es muy hermosa la forma en la que habla de su
vida en la docencia, pero quisiéramos ahora adentrarnos un poco en su vida como inves�gadora. La
forma en la que cuenta la historia es una de las más
interesantes que me ha tocado escuchar. ¿Cómo
llegó usted a esta forma de difundir la historia?

Estoy haciendo una inves�gación sobre las colonias, sobre la colonia
Industrial y empecé a encontrar muchas cosas. Esta inves�gación
que les comento quiero que sea muy grande. Yo comencé este tema
de la colonia Industrial hace dos años, en noviembre del 2021. Yo no
sabía qué regalarle a mi madre por su cumpleaños. De pronto
comencé a pensar más específico en su regalo y recordé que mi
mamá había sido adoptada, y que siempre había querido una foto-

Sólo es Dios ayudándome en mis locuras. En cuarto de primaria des-

gra�a de su verdadera madre. Así que empecé a buscar datos sobre

cubrí que me gustaba mucho hablar en público y que Dios me había

su verdadera madre con toda información que ella me había dado,

dado la capacidad de hacerlo. No sólo la capacidad sino también la

la contrastaba con la información que tenía en el archivo y entonces

valen�a de poder hacerlo, porque de pronto son cosas muy locas y

también le pedí ayuda a genealogistas.

hacer las cosas diferente a veces es complicado. Yo sé que fui creada
para esto, para estar en el archivo, aunque nunca me lo imaginé. Al

Empecé a encontrar muchísimas cosas y entre todas esas cosas des-

llegar me di cuenta de que hacían falta muchas cosas. Se hizo la pá-

cubrí que su verdadera madre murió de bronqui�s crónica y tengo el

gina de Facebook y me dijeron que tenía que hacer una publicación

acta de defunción que lo prueba. En el caso de su padre, ella quería

diaria. Era mucho trabajo, es casi como hacer un ar�culo diario, y

saber más información sobre él, y de él sólo tenía su nombre y dónde

que la gente lo lea es algo impresionante. Son casi cuatrocientas lec-

había nacido. Ella siempre había dicho que su padre había nacido en

turas diarias, incluso hay una publicación que rebasa el millón de

la hacienda de Peo�llos. Bueno, con estos dos datos te preguntas:

lecturas. Eso significa que le está gustando a la gente. Se trata de

¿qué puedo hacer? No importa lo poco que tengas, lo primero que

ejercer tu propósito, por eso digo que no soy yo, es Dios a través de

debes de pensar a la hora de hacer una inves�gación es preguntarte:

mí, ese es mi secreto.

¿qué quiero? Si no te gusta ese tema, déjalo y busca otro.

Muchas gracias por compar�r con nosotros todo
esto. Y ahora que tocó el tema del archivo, ¿nos
podría comentar cómo es su día a día en el archivo?

Pero bueno, empecé a buscar información y descubrimos que el
verdadero papá de mi mamá había nacido en la segunda mitad del
siglo XIX en San Luis Potosí, en esa hacienda de Peo�llos, que se
había casado por primera vez y empecé a descubrir muchísima in-

En este úl�mo año he aprendido a dar gracias a Dios por todo, sobre

formación sobre él. Toda esa información la comencé a contrastar

todo paciencia y tolerancia. El archivo es una aventura, porque hay

con la documentación histórica y luego la empecé a buscar con la

mil cosas que hacer: académicas, administra�vas y de toda nat-

colonia en la que ella nació, en la colonia Industrial. Fui en-

uraleza. Por ejemplo, este viernes tenía una idea de lo que iba a hacer

trelazando dicha información, le escribí a mi mamá la información

con los pendientes que tenía, pero en eso llegaron unas personas al

en un pequeño libro, como si fuera un relato, y se lo regalé en di-

archivo, una de las cuales era invidente; la estaba atendiendo otra

ciembre del año pasado. Estaba muy emocionada, abrazaba ese

persona mientras me mandaron llamar. Salí y al ver que era invidente,

pequeño libro artesanal diciendo: “¿cómo supiste todo esto?

los invité a pasar y comencé a atenderlos, dejando de lado unos pen-

¿Cómo encontraste todo esto?” Ver eso fue la mejor sa�sfacción.

dientes. Para mí fue una bendición y una enseñanza: no importa que
no puedas ver, aún puedes hacer inves�gación histórica. Este maestro

Decidí con�nuar con la inves�gación, quisiera incluir otras colonias,

quería que lo apoyáramos en la inves�gación sobre la guerra entre

porque no hay historia de las colonias en Monterrey, o historia de

México y Estados Unidos y fue fascinante, porque hablando con él no

los anónimos de Monterrey. Mi madre es una anónima, no para mí

nada más fue proporcionarle información para su inves�gación, sino

claramente, pero para la sociedad, y así muchas personas más. Esos

también contactos. Ese día, hice una nueva amistad.

son los días en el Archivo Histórico de Monterrey, son fascinantes,
son de aventura y de templanza.

También, al paleografiar, encuentras cosas magníficas o macabras. Por
ejemplo encontré un expediente de 1909 que tenía la descripción de
los cadáveres que se encontraron en varios municipios de la hoy Zona
Metropolitana de Monterrey, y a pesar de ser macabro es fascinante

Siguiendo con el tema archivís�co, ¿cuáles son los
retos que logra iden�ficar entre los nuevos historiadores que se acercan por primera vez a un archivo?

para la inves�gación histórica, porque detallan todo: sus ropas, su
rostro, su �sico en general, y ves cómo se expresaban en esa época.

La primera área de oportunidad, yo le llamaría, es que todavía no se

También lloras en el archivo, sufres en el archivo, te engentas en el

conoce qué es un archivo, a pesar de toda la información y tecnolo-

archivo, amas en el archivo, son muchos sen�mientos y te vas al pas-

gías que tenemos. Otra área de oportunidad es que no hay amor

ado. Es Dios contestando mi oración, porque voy al pasado y me en-

por los archivos y en eso hemos fallado las generaciones anteriores,

cuentro con todas esas vidas, con diferentes épocas. La semana pas-

porque no hemos mostrado bien qué es un archivo. Cuando dices la

ada encontré una de las colecciones más grandes contemporáneas,

palabra “archivo” no se te viene nada a la mente o se te viene algo

relacionada con la junta de mejoras.

muerto. Algún día, todos los que trabajamos en archivos nos vamos

CULTURA REGIONAL

29

�Epistolar io

Decreto mediante el cual el ejecutivo de Nuevo León y Coahuila recibió
facultades para la creación del Colegio Civil (1857)
José Ricardo Treviño Chavarría 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Aunque la Universidad de Nuevo León fue fundada en 1933, la historiogra�a reconoce a varias ins�tuciones educa�vas previas como
antecedentes de la Máxima Casa de Estudios: el Seminario de Monterrey, el Colegio Civil, la Escuela de Medicina, la Escuela Superior de
Enfermeras, la Escuela de Jurisprudencia, la Escuela Industrial Álvaro Obregón, y la Escuela Industrial Femenil Pablo Livas.
De entre todos, el Colegio Civil ocupa un lugar singular en la historia de la educación en Nuevo León. Su creación se remonta al decreto
del 4 de noviembre de 1857, emi�do por el Congreso del estado de Nuevo León y Coahuila durante el gobierno de San�ago Vidaurri, pues
en medio de la instauración del régimen liberal se pensó que la enseñanza profesional impar�da en el Seminario de Monterrey era
insuficiente y deficiente dado el talante confesional de la ins�tución². Debido a la turbulenta situación polí�ca por la que atravesaba
entonces el país, los efectos de dicho decreto no se verificaron inmediatamente. Fue hasta el 30 de octubre de 1859 cuando el
gobernador interino José Silvestre Aramberri, con base en lo es�pulado en el decreto de 1857, dispuso la fundación oficial del Colegio
Civil, con programas de estudios que abarcarían instrucción preparatoria y superior, tanto de jurisprudencia como de medicina
quirúrgica.

a tener que ir. ¿Y quiénes son los que van a entrar? ¿Sabrán manejar

trabajos no es la falta en sí misma, sino que refleja que no valen como

un archivo? Hay una tesis del doctor Víctor Cavazos, de la que fui

inves�gadores ya que se creen incapaces de crear sus propias ideas.

sinodal, que habla de la problemá�ca de los museos y lo mismo pasa

Pero si tú �enes el compromiso con�go mismo, vas a aprender a in-

con los archivos. Él menciona que la gente no cuida los museos

ves�gar y redactar, aunque se te haga muy complicado hacerlo, lo vas

porque no los siente parte de ellos. El Archivo Histórico de Monter-

a lograr. Hay que ser honesto con las fuentes.

rey es de todos los regiomontanos, y sin embargo, muchos no lo sienten suyo. Cuidamos aquello que sen�mos que nos pertenece,
pero como se piensa que el archivo pertenece exclusivamente a las
autoridades, pues lo desconocemos, y cuando llega la hora de entrar
en él, no sabemos qué buscar.

Durante toda la entrevista ha dejado entrever algunas de las ap�tudes que debería tener un historiador. Pero ahora más específicamente quisieramos preguntarle: para usted ¿qué cualidades
debería tener un historiador?

Ojalá todos compartamos la mayoría de dichas
cualidades, pues son muy necesarias. Para finalizar esta entrevista, ¿qué nos puede recomendar
a los nuevos historiadores?
Lo primero que les diría es: sean honestos consigo mismos. De pronto
queremos muchas cosas, pero ¿de verdad las queremos? ¿Qué quieres de tu vida? ¿De verdad quiero dedicarme a esto de la historia? Si
quieres dedicar, por más loco que suene lo vas a lograr. Sólo �enes que

Un nuevo historiador necesita la capacidad de lectura: necesita saber

viértete con este propósito, con todos los trabajos que hagas, es una

leer entre líneas, y �ene que formarse en diferentes habilidades, como

de las sa�sfacciones más grandes que vas a tener. Disfruta haciendo

la redacción, el análisis de los diferentes contextos, la paleogra�a. Tam-

fichas y todo lo que esté en el proceso de tu formación. Cues�ónate

bién necesita formarse en idiomas, sobre todo dominar la lectura de

todo lo que puedas, pregunta desde lo más mínimo: ¿por qué el plan

textos en otros idiomas. Necesita compromiso consigo mismo, com-

de estudios de historia es así? ¿Por qué me impar�eron esta asigna-

promiso con la sociedad, compromiso con la disciplina histórica,

tura? Date la oportunidad de preguntar y también es importante com-

porque si no se �ene el compromiso consigo mismo, entonces no vas

prometerte con�go mismo, con la sociedad y con la historia. Para final-

a poder formar esta é�ca que todos necesitamos. Una de las cosas que

izar, cuando pones tu vida en Dios, él hace lo demás.

CULTURA REGIONAL

Asentado todo lo anterior, a con�nuación se presenta la transcripción del decreto del 4 de noviembre de 1857, mediante el cual el
Congreso de Nuevo León y Coahuila otorgó facultades al ejecu�vo estatal para la creación del Colegio Civil. El documento original se
encuentra resguardado en el Archivo General del Estado de Nuevo León, y fue publicado en El Restaurador de la Libertad. Periódico oficial
del gobierno del estado libre y soberano de Nuevo León y Coahuila el 4 de diciembre de 1857:

San�ago Vidaurri, gobernador del estado libre y soberano de Nuevo León y Coahuila, a todos sus habitantes, hago saber: que
el honorable Congreso del mismo ha decretado lo que sigue.
Núm. 13. El Congreso del estado libre y soberano de Nuevo León y Coahuila decreta lo siguiente:
Art. 1o. Se faculta al ejecu�vo para que a la mayor posible brevedad, proceda a establecer un colegio civil de instrucción pública, en el local que juzgue más conveniente y a propósito para el efecto.

�enes bien planteadas tus respuestas y ya decidiste qué es a lo que te
trabajar muy duro, por más obstáculos que haya, los vas a superar. Di-

más le digo a mis alumnos es que lo más lamentable de que se copien

A lo largo de los siguientes años, el Colegio Civil con�nuó incrementando su oferta educa�va así como su alumnado, lo que sentó las
bases de la profesionalización de la educación en Nuevo León. Algunos de los cambios más relevantes en la historia de Colegio Civil
fueron: la separación de las escuelas de Jurisprudencia y de Medicina en 1877, así como la creación de otras escuelas como la de
Enfermería en 1915, las escuelas industriales Pablo Livas en 1922 y Álvaro Obregón en 1930, así como la Escuela de Farmacia en 1931.
Con la intención de con�nuar con el crecimiento y expansión de la educación, en 1933 los representantes del Colegio Civil y de la Escuela
Normal del Estado presentaron ante el Congreso de Nuevo León la propuesta de creación de una universidad pública. Aprobada el mismo
año por Francisco A. Cárdenas, gobernador de Nuevo León, se dictó la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, ins�tución que
inició sus cursos el 25 de sep�embre de 1933 bajo la dirección del doctor Pedro de Alva³.

Art. 2o. Son fondos para el colegio civil:
I. Un con�ngente de todas las municipalidades de un tres por ciento de sus rentas.
II. Una pensión que pagarán por su asistencia los alumnos internos.
III. La can�dad de cuarenta pesos que pagará cada abogado y escribano que se reciba, al expedirse su �tulo.
IV. Las dos terceras partes de los productos de registro, revalidación y concesión de mercedes de aguas.
V. La mitad de las herencias vacantes.

1 Historiador, investigador y escritor. Es Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, y actualmente bibliotecario de la Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías.
2 “Reseña histórica de la fundación del Colegio Civil y la Preparatoria 3 (Nocturna para Trabajadores). 55 años” (1992), en: Universidad Autónoma de Nuevo León. [En
línea, consultado el 18 de julio de 2023]. Disponible en: http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020111575/1020111575.html
3 Israel Cavazos Garza, El Colegio Civil de Nuevo León: contribución para su historia, p. 125.

31

�VI. La mitad de pensión que pagan todas las herencias ya sean ex-testamento y ab-intestato, no siendo directas forzosas, de las
cuotas que señala el ar�culo 70 de la ley de 10 de agosto del presente año.
VII. La misma pensión y en igual cuota que pagarán todos los legados y mandas, sean de la clase que fueren.
VIII. La can�dad de cuatro mil pesos que por esta vez se señala de los fondos públicos, cubiertos que sean los gastos de administración, para que el gobierno lleve a efecto esta ley, mandando empezar la construcción del edificio.
Art. 3o. La recaudación de estos fondos se hará por la tesorería del estado, llevando cuenta por separado; y cuidando el ejecu�vo de su escrupulosa inversión en el objeto a que están des�nados.
Lo tendrá entendido el gobernador del estado, mandándolo imprimir, publicar y circular a quienes corresponda para su cumplimiento. Monterrey, noviembre 4 de 1857. Ignacio Galindo, diputado presidente. Manuel P. de Llano, diputado secretario. José
María Dávila, diputado secretario.
Por tanto, mando se imprima, publique, circule, y se le dé el debido cumplimiento. Monterrey, noviembre 4 de 1857.
San�ago Vidaurri.
Jesús Garza González, secretario.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliografía
Cavazos Garza, Israel (1957). El Colegio Civil de Nuevo León: contribución para su historia. México: Universidad de Nuevo León.
Fuentes electrónicas
“Reseña histórica de la fundación del Colegio Civil y la Preparatoria 3 (Nocturna para Trabajadores). 55 años” (1992), en: Universidad Autónoma de Nuevo León. [En línea, consultado el 18 de julio de 2023]. Disponible en: http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/
1020111575/1020111575.html

�Epistola r io

Entrevista del periodista Leopoldo Ramírez Cárdenas al doctor Pedro de Alba (1933)

Dinorah Zapata Vázquez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Entre los principales impulsores de la creación de la Universidad de Nuevo León, debe reconocerse el papel que jugó el
doctor Pedro de Alba, médico, educador, político e intelectual, nacido el 17 de diciembre de 1887 en San Juan de los Lagos,
Jalisco. De Alba había estudiado medicina en la Universidad Nacional de México, y posteriormente dirigió la Escuela Preparatoria y de Comercio de Aguascalientes. Fue asimismo diputado federal, senador, catedrático y director de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de México, y director de la Escuela Nacional Preparatoria².
En el marco de las reformas sociales y económicas implementadas por el régimen revolucionario, Pedro de Alba se convirtió
en promotor de la educación en el país, toda vez que consideraba que todos los mexicanos debían tener acceso a servicios
educativos, independientemente de su condición socioeconómica. De manera que en 1933 arribó a Monterrey, comisionado
por la Secretaría de Educación, para integrarse como secretario general al comité organizador de la Universidad del Norte,
instancia presidida por el entonces gobernador de la entidad, el ingeniero Francisco A. Cárdenas. Finalmente, el 31 de mayo
de 1933 vio la luz la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, y el 25 de septiembre de ese mismo año la nueva
institución universitaria inició sus actividades³.
Pues bien, el 22 de febrero de 1933, el periodista Leopoldo Ramírez Cárdenas se reunió con el doctor Pedro de Alba en el
Hotel Colonial para hacerle una entrevista. El diálogo fue publicado al día siguiente en las páginas del periódico El Porvenir,
y es revelador porque muestra las aristas del proyecto original que Pedro de Alba tenía en mente: la fundación de una universidad interregional, con sede en Nuevo León, que aglutinara a las escuelas de educación superior ya existentes, que
recibiera apoyos de los otros estados del norte de México, y que lograra consolidar una presencia a nivel nacional y continental. Asimismo, describe en qué consistía exactamente la comisión que había recibido por parte de la Secretaría de Educación:
intervenir en la creación del nuevo centro de estudios superiores, resolver todos los puntos que se fueran presentando en el
camino, y difundir el proyecto en los estados colindantes con Nuevo León para obtener de ellos su apoyo.
Pedro de Alba falleció en París, Francia, el 10 de noviembre de 1960, mientras se desempeñaba como delegado mexicano en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). A modo de homenaje póstumo, y por su gran relevancia
para la historia de la Universidad Autónoma de Nuevo León, a con�nuación se presenta la transcripción de la entrevista hecha por
Ramírez a De Alba, misma que puede consultarse en la edición del 23 de febrero de 1933 de El Porvenir:

“Mi concepto de Monterrey ha servido de guía y de modelo en diversos aspectos de la vida social
y económica de México”: Dr. Pedro de Alba.
El doctor Pedro de Alba, cuya alta personalidad es ampliamente conocida en los círculos intelectuales de México, arribó ayer
en la mañana a esta ciudad, según lo expresamos ya en nota por separado. Cumpliendo el ofrecimiento que hiciera el señor
gobernador, una vez terminado su período de acción al frente de la dirección de la Escuela Nacional Preparatoria ha venido
a Monterrey con el fin de prestar su cooperación al desarrollo del programa rela�vo a organización de la Universidad del
Norte. Por tal mo�vo, el arribo del destacado intelectual encierra posi�vo gran interés para la ciudad, aún para la región
norte del país, toda vez que la Universidad vendrá a beneficiar a varios estados de la república.
Una entrevista
Con el deseo de no abrumar la atención del distinguido viajero acudimos a su alojamiento del Hotel Colonial
horas después de su arribo, siendo recibidos amablemente. Impuesto del objeto de nuestra visita, se dispone
a atendernos con el detenimiento que el caso requiere. Ante la mesa de trabajo, escuchamos sus primeras
palabras, mientras coloca en orden algunos papeles. La estancia guarda completa compostura: sobre el to-

1 Investigadora, escritora y periodista. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y
actual coordinadora del Centro de Información de Historia Regional, dependencia de la misma institución de educación superior.
2 Edmundo Derbez García, “Pedro de Alba, vocación de educador”, pp. 3-5.
3 Guadalupe Lozano Alanís, Datos históricos sobre la fundación de la Universidad Autónoma de Nuevo León, p. 7.

CULTURA REGIONAL

cador, un estuche personal hace brillar los mangos de sus utensilios niquelados. En la mesa hay una gran cartera
de cuero negro, un reloj dorado, un memorándum y, poniendo la nota íntima, un retrato familiar: una dama con
un pequeño en sus brazos. En el ir y venir. la cabellera gris del Dr. de Alba tiene raros reflejos que inundan confianza, por una de esas extrañas asociaciones de efectos que se encuentran a veces. Tras breve pausa tomó
asiento y habló extensamente sobre los tópicos que abordamos.
Valiosa opinión
En este punto interrogamos: ¿cuál es su concepto sobre Monterrey, como asiento de la Universidad del Norte? La respuesta es amplia. Nuestro entrevistado habla pausada, lentamente, pegando las palabras y enmendando los conceptos cuando no los encuentra a la medida deseada. “Mi concepto de Monterrey –dice– ha
servido de guía y de modelo a una infinidad de aspectos de la vida social y económica en la ciudad de México.
Por lo tanto, el establecimiento aquí de un centro revelador de alta cultura como es la Universidad, le dará a
esta ciudad la significación elevadísima no solamente en la parte material, sino que vendrá a ser también un
faro, una antorcha para el mantenimiento de impulsos espirituales”.
La organización
Le interrogamos luego acerca de la forma en que ha de organizarse la Universidad para su funcionamiento,
obteniendo esta interesante respuesta: “creo, en principio –dice el doctor de Alba– que Monterrey cuenta con
elementos bien preparados y capaces en el orden intelectual para integrar el personal idóneo que fuera el
fundador del gran cuerpo de profesores universitarios. Por lo tanto –continúa– la obra principal será de los
mismos regiomontanos: es decir, el pie veterano de antiguos profesores del prestigiado Colegio Civil, de la
Escuela de Derecho y de la Facultad de Medicina, quienes al fundarse la Universidad contarán con más
elementos materiales y con un mejor ambiente para sus estudios”.
Influencia de la federación
A continuación formulamos esta pregunta: ¿en qué forma cooperará la federación para el funcionamiento de la
universidad? La respuesta es amplia, expuesta siempre con mesura, en los siguientes términos: “La federación
ve con grande interés y simpatía la fundación de una Universidad en el norte de la república. El hecho de que
la Secretaría de Educación me haya comisionado no solamente para intervenir y resolver en algunos puntos en
que se me crea útil, sino también me haya encargado que haga una propaganda en los estados limítrofes para
que todos ayuden al mejor desarrollo de este alto propósito, demuestra que cuenta de momento con un apoyo
moral, sin perjuicio de que al desarrollarse íntegramente el plan, se vea la forma en que la federación otorgue
algún subsidio económico o comisione elementos para que formen parte de cuerpo docente. O proporcione
algunos recursos materiales para la instalación”.
Los demás estados
¿Cómo habrán de cooperar –interrogamos– los demás estados del norte al sostenimiento de la Universidad?
“El gobernador Cárdenas –dice nuestro entrevistado– con muy buen sentido, ha pensado en interesar a los
demás estados del norte en la fundación de la Universidad y al mismo tiempo, él piensa que la principal base
económica debe radicar en las propias posibilidades de Nuevo León. Dará por otra parte todo género de facilidades a los estudiantes fronterizos que vengan a hacer sus carreras en Monterrey, en cuyo caso se pedirá que
los gobiernos de los estados vecinos establecieran algunas becas a ese fin”.
La significación
Tratamos después de sondear el ánimo de nuestro entrevistado acerca de la significación que pueda tener la
fundación de la Universidad del Norte en esta ciudad, para fortalecimiento del espíritu nacional, obteniendo los
bellos conceptos que enseguida transcribiremos. “Desde luego –nos dice el doctor de Alba– se sentirá el influjo
de la Universidad como un estimulante, no solamente para el estudio, sino para la investigación sobre los problemas de la cultura. La Universidad del Norte de México, puede asegurarse, llegará a tener un papel continental, y seguramente que todos los elementos de mexicanismo y de latinidad, merecerán una preferente atención
de parte de los que sostengan la Universidad, de los que trabajen en ella y de las nuevas generaciones que allí
se formen”.
Los especialistas.
Tomamos finalmente un delicado punto acerca del funcionamiento de la Universidad, interrogando: ¿cómo ha-

35

�brá de proveerse y quién procederá a las cátedras de especialización de maestros debidamente preparados y
remunerados? “Como el temperamento de los profesionistas e intelectuales del norte es tan dinámico, tan franco y abierto, seguramente que ellos mismos promoverán las visitas temporales o el establecimiento definitivo
de algunas de las personas especialistas en las principales disciplinas científicas, artísticas o filosóficas, para
que coadyuven a la exaltación de los más altos valores del pensamiento contemporáneo y dejen desde luego
una simiente fecunda en toda esta región, que es un campo admirablemente preparado. La fuerza de iniciativa
y el empuje creador y constructivo de esta zona, cuyo centro es Monterrey, va a tener una espléndida oportunidad para demostrar que por aquí en estos rumbos, las cosas no solamente se planean, sino que se ejecutan y
se llevan a buen término.
Un comité
Después nos habló extensamente de puntos generales relacionados con los trabajos iniciales para la fundación de la
Universidad. Nos informa que el señor gobernador del estado convocará a una junta el día de hoy, en la que par�ciparán
representantes de las dis�ntas escuelas y también algunos elementos regionales de la industria, la agricultura, etc., para
que cada uno aporte su con�ngente. En su oportunidad se dará cuenta de los acuerdos que se tomen a este respecto.
“Faltan solamente –nos informa– pequeños pormenores, ya que las ideas principales han sido completadas por el
gobernador y la legislatura local, así como por los elementos intelectuales regiomontanos”.
Está agradecido
Por lo que respecta a su sen�r muy personal se encuentra profundamente agradecido al señor gobernador, y de las
personas que asis�eron a recibirlo a medio día de hoy, y a quienes �ene conceptos de es�mación y aprecio.
La junta de hoy
Se considera sumamente importante la junta para hoy. El señor gobernador del estado ha citado a los directores de
facultades, los representantes de profesionistas, los directores de educación del estado, así como los elementos que
trabajan en la Escuela Industrial “Álvaro Obregón”. En esta junta se formará un comité que presidirá los trabajos proorganización de la Universidad, de cuya acción se vendrá dando cuenta periódicamente.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Hemerografía
El Porvenir. Monterrey, México.
Bibliografía
Derbez García, Edmundo (2010). “Pedro de Alba, vocación de educador”, en: Memoria Universitaria, vol. 1, no. 8.
Lozano Alanís, Guadalupe (1993). Datos históricos sobre la fundación de la Universidad Autónoma de Nuevo León. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

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�REVISTA CULTURA REGIONAL
CONVOCATORIA PERMANENTE

La revista Cultura Regional es una publicación tetramestral fundada en 2023, publicada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro, cuyo obje�vo es poner al
alcance de todos el conocimiento de la historia regional del noreste de México. Recibimos ar�culos, reseñas de libros, entrevistas y transcripciones documentales.
Las colaboraciones deben respetar las directrices para autores/as, que se pueden consultar aquí:
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Todos los ar�culos deberán remi�rse a través de la plataforma de Open Journal Systems (OJS) de la
revista Cultura Regional (para lo cual, se solicita el registro e inicio de sesión:
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o bien como documento adjunto al correo culturaregional@uanl.mx

Créditos fotográficos
Imagen de portada: torre de rectoría, tomada del libro Universidad Autónoma de Nuevo León, 1933-1993: una historia
compar�da (1994). Monterrey, México: Universidad Autónoma de Nuevo León, p. 561; p. 15: nota sobre la designación de Gregorio Morales como gobernador de Nuevo León, tomada de El Porvenir, 27 de sep�embre de 1935, y
proporcionada por la maestra Susana Julieth Acosta Badillo; p. 21: portada del libro Nuevo León y Pedro Infante, editado por el CIHR-UANL; p. 23: portada del libro Personalidad e influencia de los vascos en el Nuevo Reino de León, editado por el CIHR-UANL; pp. 24, 25, 27, 28, 29 y 30: fotogra�as varias proporcionadas por la doctora Juana Margarita
Domínguez Mar�nez; p. 33: decreto mediante el cual el gobernador de Nuevo León y Coahuila recibió facultades para
erigir el Colegio Civil, tomado del Archivo General del Estado de Nuevo León, y proporcionado por el licenciado José
Ricardo Treviño Chavarría; pp. 37 y 38: entrevista del periodista Leopoldo Ramírez al doctor Pedro de Alba, publicada
en El Porvenir, 23 de febrero de 1933, y proporcionada por la licenciada Dinorah Zapata Vázquez.

CULTURA REGIONAL

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�CULTURA REGIONAL

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                <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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                <text>Machuca Vega, Emilio, Director de la Revista</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>Vol. 02 MayoN. 03 Agosto 2024

�Índice
Universidad Autónoma de Nuevo León

EDITORIAL

Dr. Santos Guzmán López

CRONOGRAFÍA
Pá g i n a 4
A diez años de la par�da de Antonio Peña Guajardo - Claudia Ceja Andrade
Pá g i n a 6
Un ilustre inves�gador de Nuevo León: Antonio Peña Guajardo - Félix Torres Gómez

Rector

Dr. Juan Paura García
Secretario General

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Pá g i n a 1 6
Antonio Peña Guajardo y su análisis polí�co del siglo XIX - Luis Enrique Pérez Castro

Lic. Humberto Salazar Herrera
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez

Pá g i n a 1 8
Antonio Peña Guajardo y la historia colonial de Nuevo León - Javier Rodríguez Cárdenas

Coordinadora del Centro de Información
de Historia Regional y “Hacienda San Pedro”

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA
M.C.R. Emilio Machuca Vega

Pá g i n a 2 2
Antonio Peña Guajardo (2002). Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 18671885. Monterrey, México: Archivo General del Estado de Nuevo León, 113 pp. - Ulrich F. Mar�nez Barrón
Pá g i n a 24
Antonio Peña Guajardo (2005). La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de León en la
primera mitad del siglo XVIII. Monterrey, México: Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 153 pp.
- Moisés Alberto Saldaña Mar�nez
GENIO Y FIGURA
Pá g i n a 2 6
Claudia Roxana Domínguez García: “Toño Peña siempre estaba muy dispuesto a escuchar a sus estudiantes”. - Ana Paulina Rodríguez Medellín
EPISTOLARIO
Pá g i n a 3 2
Nota periodís�ca sobre el otorgamiento del I Premio de Inves�gación Israel Cavazos Garza a Antonio Peña
Guajardo (2005) - Myrna Karen Garza Cantú

Director de la revista

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

Cultura Regional, volumen 2, número 3, mayo-agosto
2024, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
través del Centro de Información de Historia Regional,
carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega. Reserva de Derechos
al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102, otorgado
por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. ISSN en
trámite. Responsable de la última actualización de este
número: Ana Cesira Alvarado Zapata. Las opiniones y
contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente
reflejan la postura del editor de la publicación.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

Inves�gador, catedrá�co y escritor, Antonio Peña Guajardo fue representante de una generación de historiadores nuevoleoneses que, en los albores del siglo
XXI, renovaron los estudios históricos regionales con
trabajos que abordaron temas antes casi inexplorados.
Nacido en Monterrey, Nuevo León, el 13 de abril de
1974, Peña fue profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
donde contribuyó decisivamente en la formación de varias generaciones de historiadores. Es bien sabido que
sus principales líneas de inves�gación fueron la polí�ca
regional durante el periodo de la República Restaurada
y la economía del septentrión novohispano en la época
virreinal. Su fallecimiento repen�no, ocurrido el 23 de
julio de 2014, dejó profundamente conmocionada a la
comunidad académica de Nuevo León.
Pues bien, en este 2024 se conmemoran cincuenta
años de su natalicio y diez años de su par�da �sica.
Ambos aniversarios coinciden además con la conmemoración del primer medio siglo de existencia del
Colegio de Historia de la UANL, donde él se desempeñó
como profesor. Por consiguiente, el Centro de
Información de Historia Regional ha considerado que es
momento oportuno para rendir homenaje póstumo a
quien fuera uno de los pilares académicos de dicho
colegio universitario.
Así pues, el tercer número de Cultura Regional está
dedicado íntegramente a evocar la vida y legado intelectual, educa�vo e historiográfico de Antonio Peña
Guajardo, quien a una década de su fallecimiento, se
man�ene como un historiador de referencia para estudiantes y egresados de la Facultad de Filoso�a y Letras
de la UANL. Para cumplir con este obje�vo, el equipo
editorial de Cultura Regional ha logrado reunir las plumas de amigos/as, colegas y estudiantes de Peña, quienes aquí honran con sus palabras y sus recuerdos la
memoria de tan dis�nguido historiador regiomontano.
Esperamos que este número de Cultura Regional sirva
no sólo para recordar a Antonio Peña Guajardo y para
divulgar su obra, sino también para inspirar a las nuevas generaciones de historiadores/as a seguir su
ejemplo de dedicación y entusiasmo por la inves�gación del pasado regional.
M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�familia vivía en Nuevo León. El médico explicó que no podía operarlo
a menos que la orden fuera firmada por un familiar. Respondí entonces que yo era su pareja y que firmaría el documento, instándolo
a operarlo ya que llevaba varios días en el hospital sin tener un diagnós�co preciso.
CRONOGRAFÍA

A diez años de la partida
de Antonio Peña Guajardo
Claudia Ceja Andrade 1
Universidad Autónoma de Querétaro

Conocí a Antonio Peña Guajardo en 2002 en el Ins�tuto Mora,
donde ambos estábamos estudiando la maestría en Historia
Moderna y Contemporánea. La primera vez que lo vi, su aspecto llamó mi atención: tenía el cabello semi largo, un bigote al
es�lo del cantante de Metallica, pantalones de mezclilla, una
camisa roja y tenis blancos. Su rostro reflejaba seriedad absoluta; rara vez se reía y siempre prestaba atención a lo que la
o el profesor decía. Al finalizar las clases, sin entablar conversación con nadie, salía del aula y se dirigía directamente a la
biblioteca, donde pasaba prác�camente todo el día. Ese era
Antonio, o más bien, Toño, como todos preferíamos llamarlo.

Pero en lugar de enfocarme en su destacado trabajo como historiador, que sin duda es un pilar importante en la historiogra�a mexicana, especialmente en el noreste del país, prefiero
hablar sobre nuestra amistad. Quiero resaltar cómo, a pesar de
los desa�os inherentes de la vida académica, como la competencia y las exigencias, aun así, logramos construir una amistad
sólida y duradera.
Con Toño y otro gran amigo de la maestría, Othón Nava Mar�nez, solíamos salir a comer y tomar cerveza. Nuestras conversaciones abarcaban desde los trabajos que debíamos entregar
para pasar nuestras asignaturas, hasta anécdotas del momento
y discusiones sobre la polí�ca nacional. Además, compar�mos
varios viajes juntos a lugares como Campeche, Mérida, Tlaxcala,
San Luis Potosí, entre otros. Asis�mos a conciertos musicales,
par�cipamos en mí�nes y marchas. Todo ello hizo que la amistad se fuera afianzando con el paso del �empo.

Debo admi�r que al principio tuve poco contacto con él. Fue
en nuestra primera fiesta, donde todos los compañeros de la
maestría nos reunimos, que empezamos a conversar y desde
entonces surgió nuestra amistad. Quienes lo conocieron saben
que no exagero, aunque a primera vista Toño parecía ser hosco
e indiferente; sin embargo, una vez que lo tratabas, descubrías
que era un individuo noble, solidario y sorprendentemente
sensible, aunque reconocer esta úl�ma faceta a él le resultaba
di�cil. Le gustaba pasar desapercibido, aunque su personalidad hacía que eso fuera un tanto di�cil. Recuerdo claramente
cuando le preguntamos cuál era su fecha de cumpleaños, y
como no le gustaba celebrar, nos respondió que el 31 de abril.
Más tarde nos dimos cuenta de que había intercambiado los
números y en realidad era el 13. Con todo, varias veces le festejamos su cumpleaños.

En 2009, concluimos nuestras clases en El Colegio de México y
nos adentramos en la etapa de elaboración de la tesis. Esto
implicaba que Toño necesitaba viajar con frecuencia entre
Monterrey y Ciudad de México. Por esta razón, me pidió si podía alojarse en mi casa cuando tuviera que venir a la capital, a
lo cual accedí sin dudarlo. Durante esos períodos, discu�amos
el progreso de nuestras inves�gaciones, pero también comenzamos a compar�r aspectos de nuestra vida personal. Nos
dimos cuenta de que teníamos situaciones familiares bastante
similares, lo que nos llevaba a reflexionar sobre ello. Con el
�empo, se convir�ó en una costumbre; cuando Toño regresaba
después de estar fuera por dos o tres meses, lo recibía con algo
de comida y cervezas en el refrigerador. Al verlo llegar,
intercambiábamos saludos y de inmediato le preguntaba:
“¿Qué no�cias hay de la familia Peña Guajardo? Mira que, de
los Ceja Andrade, tengo varias para contarte”.

En el ámbito académico, demostró un compromiso notable
con el estudio y su labor. Su inclinación por la lectura era evidente; siempre estaba inmerso en libros, ar�culos o periódicos. A pesar de su naturaleza reservada, no esca�maba en
par�cipar ac�vamente en clase, especialmente al comentar
sobre las lecturas asignadas, lo que lo dis�nguía entre nuestros
compañeros. Su tesis de maestría recibió elogios y fue publicada. Nuestro camino se separó al finalizar la maestría en
2004, cuando él se trasladó a su amado Nuevo León. Sin
embargo, tres años más tarde, nos reencontramos en la Ciudad de México, donde ambos cursábamos el doctorado en el
Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México. Una vez
más, destacó como estudiante en esta nueva etapa académica.
Lamentablemente, su tesis quedó inconclusa debido a su
prematura par�da, pero estoy convencida de que ese trabajo
habría sido publicado y recibido más de un reconocimiento.

Recuerdo cuando Toño enfermó. Se encontraba muy mal, pero
insis�a en que era solo un problema estomacal insignificante y
se negaba a consultar a un especialista. Un día recibí una
llamada informándome que lo habían llevado de urgencia al
hospital de El Colegio de México. Varios amigos y yo nos turnábamos para visitarlo, y coincidí en estar presente cuando el
médico lo examinó. Me preguntó si era su esposa para poder
firmar la orden para operarlo, pero le expliqué que no lo era,
que Toño era estudiante en la Ciudad de México, y que toda su

Aquellos días representaron un desa�o para él al estar separado de
su familia, de su trabajo y sus amistades. No obstante, estoy convencida de que se percató del cariño y apoyo que le rodeaba. A pesar de la
distancia, aquellos que no podían visitarlo en el hospital se mantenían
en contacto por teléfono para seguir de cerca su progreso. Además,
algunos de sus estudiantes de Nuevo León tuvieron la amabilidad de
visitarlo, y tuve el placer de conocer a algunos de ellos.
Una vez recuperado, regresó a su hogar. Aunque no lo manifestaba
abiertamente, su preocupación por su inves�gación, sus clases y sus
estudiantes era evidente. Recuerdo haberle preguntado una vez:
“Toño, si te ofrecieran un puesto de profesor en otro estado del país,
¿te mudarías?”. Con una ligera sonrisa, me respondió rotundamente:
“No”. Aunque nunca lo expresó explícitamente, comprendí el profundo amor que sen�a por la universidad y su lugar de origen. Quedó
claro para mí que nunca abandonaría Nuevo León.
La úl�ma vez que lo vi, quedó grabada en mi memoria de forma
imborrable. Como de costumbre, llegó a casa y compar�mos una
conversación sobre el fallecimiento de su madre, un evento que lo
afectó profundamente, aunque tratara de disimularlo, y también sobre su estado de salud. Durante nuestra charla, le recomendé cuidarse y alimentarse adecuadamente para evitar una recaída, a lo que respondió con confianza: “Sí, sí, además, los Peña Guajardo somos muy
longevos, lo llevamos en la gené�ca”, mientras se golpeaba el pecho,
demostrando su fortaleza.
Le mencioné que había conseguido una estancia postdoctoral en
Querétaro y que tendría que mudarme allí. Entonces él dijo: “Bueno,
lo que haré ahora es tomar el camión de Nuevo León a Querétaro,
pasar unos días con�go y luego con�nuar mi viaje a la Ciudad de México”. A lo que respondí: “Excelente idea, Toño”.
Cuando se preparaba para irse, se despidió y abrió la puerta. En ese
momento, le recordé: “Toño, ¿por qué te llevas las llaves del departamento si ya no estaré aquí, sino en Querétaro? Sería mejor que
las dejaras”. Él respondió con una risa �erna: “Sí, �enes razón, si ya no
te volveré a ver… al menos aquí.” Asen�, me entregó las llaves y se
marchó. Esas úl�mas palabras que me dijo resonaron en mi mente
cuando me enteré de su fallecimiento.
Recibí varias llamadas expresando condolencias y preguntando sobre
su par�da, pero la más conmovedora fue la de mi madre. Al otro lado
del teléfono, escuché su voz entrecortada mientras me decía: “Hija, lo
siento mucho. Sé que Toño era como un hermano para �...”
Casi una década después de su par�da, su ausencia aún se siente
profundamente.

1 Historiadora, catedrá�ca e inves�gadora. Es licenciada en Historia por la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, maestra en Historia Moderna y Contemporánea por el Ins�tuto Mora y doctora en Historia por El Colegio de México. Actualmente es profesora de la Universidad Autónoma de Querétaro.

CULTURA REGIONAL

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5

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Un ilustre investigador de Nuevo León:
Antonio Peña Guajardo
Félix Torres Gómez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Para ser franco, Antonio Peña Guajardo no era mi
amigo, pero desearía haber cul�vado amistad con él.
Y quizá haberlo acompañado a la inaccesible Mesa de
Catujanos, lugar de la hacienda y tumba de San�ago
Vidaurri, el controversial gobernador de Nuevo León
que indudablemente Peña conocía muy bien dadas
sus inves�gaciones. En 2005, el maestro José Reséndiz Balderas, entonces director de la Facultad de
Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), organizó una fascinante visita a la
Mesa de Catujanos con estudiantes del Colegio de
Historia, viaje al que asis�ó Peña y que, incluso hasta
el día de hoy, es recordado con mucho afecto por todos los que par�ciparon de la excursión.

Colegio de Historia de la UANL. Por úl�mo, también
estuve presente en su funeral.
Pero quiero detenerme en un evento especial, que fue
cuando ingresó a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca A.C. (SNHGE), la agrupación
de historiadores más an�gua que existe en el noreste
de México, fundada en 1942. Es un hecho que casi todos los grandes inves�gadores de la historia de Nuevo
León han pertenecido en algún momento a esta organización. Y Antonio Peña Guajardo contaba con el
pres�gio de haber sido ganador en 2005 del Premio de
Inves�gación Histórica Israel Cavazos Garza, otorgado
por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo
León, la UANL, el Archivo General del Estado de Nuevo
León y otras ins�tuciones.

En realidad, yo conocí a Antonio Peña cuando el maestro José Reséndiz llegó como director del Centro de
Información de Historia Regional de la UANL en el
2009. Él me pla�có que Peña había sido su asistente
de inves�gación en el proyecto Historia del Porfiriato
en Nuevo León, trabajo que le daría material para su
tesis de licenciatura en Historia �tulada: Francisco
Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885. Además, Peña par�cipó como
moderador y como ponente en los Congresos Internacionales de Historia que organizó el Centro de
Información de Historia Regional en el Colegio Civil
Centro Cultural Universitario. En el segundo congreso
par�cipó con la ponencia La Formación de
Intendencias en la Monarquía Hispánica, mientras
que en el tercer congreso su par�cipación fue con
El circuito comercial novohispano a través del enlace
mercan�l de la ciudad de San Luis Potosí, 1747-1808.

Así, el sábado 20 de julio de 2013 se presentó en el
auditorio del Museo de Historia Mexicana, en la ciudad de Monterrey, un Antonio Peña Guajardo como
nunca lo había visto: con traje y corbata, pero conservando su habitual cabello largo y bigote en
herradura. Encabezaba la sesión el maestro José Reséndiz Balderas, entonces presidente de la SNHGE,
bajo cuya ges�ón, cabe señalar, ingresaron muchos
de los que fueron sus alumnos en el Colegio de Historia de la UANL. Al tomar la palabra el presidente
de la Comisión de Admisión de Socios, el licenciado
Francisco Valdés Treviño, informó que dicha comisión analizó el trabajo de ingreso y que formuló el
siguiente dictamen:
En relación a la solicitud presentada por el ciudadano Antonio
Peña Guajardo para ingresar en calidad de socio ac�vo a la socie-

No fue sino hasta el cuarto congreso cuando lo conocí
y cruzamos algunas palabras. Pocas en realidad,
porque él era bastante serio y yo también. Después lo
volvería a ver en otros eventos (donde tuve la oportunidad de conservar breves momentos en fotogra�as
con mi cámara): en un seminario organizado por El
Colegio de la Frontera Norte y en una comida realizada en la Hacienda San Pedro con egresados del

dad que usted dignamente preside, y tomando en cuenta el curriculum vitae del interesado y habiendo analizado su trabajo de
inves�gación �tulado El ascenso de Jerónimo Treviño como figura
prominente de Nuevo León, el cual presentó con el fin de ser admi�do en nuestra sociedad, los suscritos integrantes de la comisión de admisión de la misma, nos permi�mos emi�r el presente
dictamen en el sen�do que es de aprobarse su ingreso.

1 Arquitecto, investigador y fotógrafo. Es licenciado en Arquitectura y candidato al grado de maestro en Artes por la Universidad
Autónoma de Nuevo León, y profesional medio en Artes Plásticas por el CEDART Alfonso Reyes. Actualmente es investigador del Centro
de Información de Historia Regional de la UANL, donde también es responsable de la museografía y montaje de exposiciones.

CULTURA REGIONAL

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El licenciado José Manuel Reyna de la Fuente, como
maestro de ceremonias de la sesión, presentó a Peña
señalando primeramente que era muy joven y que
nació y vivía en Monterrey; que cursó su licenciatura
en Historia en la UANL, que obtuvo su maestría en
Historia Moderna y Contemporánea en el Ins�tuto
Mora y que era doctorando en Historia en el pres�giado Colegio de México, especificando que su tesis
de doctorado sería Fiscalidad y economía en la
intendencia de San Luis Potosí durante el periodo de
1787-1808. Agregó que era maestro de la Facultad de
Filoso�a y Letras de la UANL desde el año 2000, y que
entre otras inves�gaciones era autor de Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo
León, 1867-1885; La economía novohispana y la elite
local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII; Nuevo León bajo el gobierno de Jerónimo Treviño y también La economía ganadera del Nuevo Reino de
León en el siglo XVIII. Posteriormente invitó a Peña a presentar una síntesis de su trabajo El ascenso de Jerónimo
Treviño como figura prominente de Nuevo León, expresando que el nuevo consocio engrosaría las filas de
miembros dis�nguidos de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geogra�a y Estadís�ca.

riador británico Robin George Collinwood y que resaltaba por su
sencillez y dedicación a la lectura. Siempre encontramos a Antonio
leyendo en cualquier rincón ¿verdad? Antonio Peña se forjó al
igual que muchos de los presentes en el trabajo y la disciplina que
imponen el Colegio de Historia de nuestra universidad. Su gusto
por la inves�gación y el ape�to exquisito por los documentos que
existen en los archivos históricos de Nuevo León y de la Ciudad de
México han quedado plasmados en sus trabajos, muestra inequívoca de su calidad y dedicación. De manera franca y pública lo expreso, puedo asegurar que respeto la labor docente y de inves�gación que Toño realizó en estos años. Basta decir que fue el
primer ganador del Premio Israel Cavazos con su trabajo en La
economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de León en
la primera mitad del siglo XVIII, su trabajo de la maestría en Historia Moderna en el Ins�tuto Mora de la Ciudad de México, y su doctorado en El Colegio de México, creo que son algunas de sus cartas
de presentación que nos muestran inequívocamente la calidad de
sus trabajos y de su dedicación profesional.

De esta forma, el maestro Eduardo Cázares resumió el
gran valor como inves�gador que veía en Peña y
con�nuó comentando el trabajo que acababa de presentar su amigo, mencionado que éste era parte de
una saga de estudios que Peña realizó sobre los generales del norte, Francisco Naranjo y Jerónimo Treviño, dignificando su labor polí�ca y militar con un buen
sustento de inves�gación. Peña mostraba pues el
ascenso militar de Treviño en el Ejército del Norte al
lado de Zuazua, Zaragoza y Escobedo, sus glorias militares durante la Guerra de Reforma y la Intervención
francesa, así como su protagonismo en el campo de
batalla a favor de la causa republicana, consolidándose como el caudillo del noreste durante la República
Restaurada, Cázares concluyó lo siguiente:

Antonio Peña comenzó su presentación diciendo que
agradecía su aceptación en la SNHGE y que dedicaba
su trabajo de ingreso a la memoria de Artemio Benavides, quien había falleció recientemente en
diciembre de 2012, y quien había sido director del Archivo General del Estado de Nuevo León, porque fue
una de las personas que más lo apoyaron en sus trabajos y con el que tuvo una conexión de cercanía.
Aquí cabe señalar que Artemio Benavides, como director del archivo de Nuevo León, fue quien le publicó
a Peña su primer libro dentro de la colección Cuadernos del Noreste.

Si exis�eran dos palabras que definieran la persona de Antonio Peña,
estas serían: sobriedad y sencillez. Por ello es un privilegio ser parte
de este proceso de ingreso a nuestra sociedad, de un humanista que
ha dado mucho por la memoria colec�va de su ciudad y que es,
aparte de eso, un excelente ser humano. Bienvenido Antonio Peña a

En cuanto a su inves�gación, aseveró que en la segunda
mitad del siglo XIX exis�eron tres figuras importantes en
Nuevo León: San�ago Vidaurri, Bernardo Reyes y Jerónimo Treviño. Comentó que de los primeros dos exis�an
trabajos relevantes, pero que a Jerónimo Treviño se le
había dedicado poca atención, por lo que él se dio a la
tarea de inves�gar su periodo como gobernador para
averiguar cómo se cons�tuyó en el poder y cuáles
fueron los recursos con los que logró conservar esa posición polí�ca importante, incluso a nivel nacional, ya
que llegó a rivalizar con Porfirio Diaz como un posible
candidato a la presidencia.

la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca.

Por su parte el maestro José Reséndiz Balderas expresó:
Reconocemos y agradecemos el trabajo de inves�gación presentado
por el maestro Antonio Peña Guajardo, así como los comentarios del
maestro Eduardo Cázares Puente. Es un trabajo en realidad bastante
interesante, de una figura nuevoleonesa de las más connotadas que
ha habido y polémica, eso sí muy polémica, porque le tocó vivir la parte de reconstrucción del país, después de la salida de las fuerzas
francesas intervencionistas. Tanto Naranjo como Treviño lograron ser
de los caudillos regionales más famosos del Porfiriato. Ambos, como
decía Toño en su trabajo, tuvieron dimensiones presidenciales. Estudiar la historia de Nuevo León durante el Porfiriato exige necesa-

No es este el lugar para comentar a detalle toda la exposición de Peña. Sin embargo, cabe detenernos en la
contestación que realizó el maestro Eduardo Cázares
Puente, uno de sus grandes amigos y consocio de la
SNHGE designado para comentar el trabajo de ingreso. Él expresó que sen�a mucha alegría de que un
inves�gador de su clase y profesionalismo se integrara a las filas de la SNHGE. Que a Peña lo conoció en los
pasillos de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL
alrededor de 1995:

riamente estudiar el papel que desempeñó Jerónimo Treviño. Toño
nos presenta una imagen parcial de la obra de Jerónimo Treviño y nos
parece en realidad un trabajo donde hay mucha, mucha consulta,
como decía Eduardo. Antonio se caracteriza precisamente por ser una
persona demasiado estudiosa y muy apegada a los informes que hay
en los archivos. Es un trabajo bastante interesante y poco estudiado
con la profundidad como lo ha hecho Antonio. Tiene ya varias publicaciones, �ene un libro que habla del caudillismo en Nuevo León del
caso de Francisco Naranjo, que fue el compañero inseparable de Jerónimo Treviño. En un libro que un servidor coordinó que se llama Nue-

En los corrillos del Colegio de Historia se hablaba de un muchacho

vo León entre la Independencia y la Revolución, él �ene allí un trabajo

alto, güero y de gran bigote que admiraba los ideales del histo-

sobre Jerónimo Treviño bastante interesante. Si alguien ha leído a Jerónimo Treviño en esta etapa de Nuevo León es precisamente Antonio.

7

�Finalmente, el maestro de ceremonias pidió al presidente
de la SNHGE que Antonio Peña Guajardo rindiera protesta
como miembro de la organización. Así se realizó, se le colocó la venera de la SNHGE y se le entregaron los reglamentos y estatutos. Terminó la ceremonia con la felicitación de
los consocios durante el convivio y con un refrigerio en el
ves�bulo del Museo de Historia Mexicana. Ahí aproveché
para tomarle la fotogra�a para su credencial de la SNHGE,
y para capturar con mi lente a los consocios y amigos de
Peña. A la distancia, me he percatado de que en ninguna
de las imágenes aparece sonriente, como lo confirman
algunos amigos en común, como Gerardo Ortega, egresado del Colegio de Letras Españolas de la UANL.

al menos tuve esa impresión. Por un momento me
pregunté cuál sería la reacción de cualquiera que, sabiendo que Peña había fallecido, viera a su hermano, sin saber que tenía un tenía un gemelo casi idén�co. Los
miembros de la SNHGE que asis�mos a su funeral montamos una guardia de honor, y de esa manera despedimos
a un gran inves�gador de la historia de Nuevo León.
Como dijo una vez Eduardo Cázares, se trataba de un
gran ser humano, sobrio y sencillo, o como llegó a decir
Gerardo Ortega: “estudiaba mucho y sonreía poco, pero
rápidamente era posible percibir su alma de niño, muy
puro, muy honesto”.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Lamentablemente, Antonio Peña Guajardo falleció un
año y tres días después de esta ceremonia, es decir, el 23
de julio de 2014. Tenía apenas 40 años de edad, ya que
nació un 13 de abril de 1974. Al enterarme de su muerte
por el maestro Reséndiz, me di a la tarea de diseñar un
cartel luctuoso con su fotogra�a, con los datos de su nacimiento y fallecimiento, y con los logo�pos de la UANL y
de la SNHGE, es decir, de la universidad que lo formó y de
la que fue catedrá�co, y de la sociedad a la que acababa
de ingresar. Llevé este cartel a la funeraria de Apodaca
donde fue velado, y allí me sorprendí mucho al ver a su
hermano gemelo. Algunos lloraban con él y lo abrazaban
con dolor, como si se tratara del propio Antonio Peña, o

Cázares Puente, Eduardo, Francisco Valdés Treviño, Antonio Peña Guajardo y José Reséndiz Balderas (2013). Audio
de la sesión ordinaria del 20 de julio de 2013. México: Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca, A.C.

Imagen 3. Antonio Peña en Segundo Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 2. Antonio Peña en el interior de la capilla junto a la tumba de San�ago Vidaurri.

Saldaña Mar�nez, Moisés Alberto (2022). “Antonio Peña
Guajardo, historiador y maestro de generaciones”, en:
Ludivina Cantú Or�z y Humberto Salazar Herrera
(coords.). Forjadores de cultura. Un homenaje al profesorado de la Facultad de Filoso�a y Letras en sus 70 años de
historia. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

Las fotogra�as reproducidas a con�nuación son de mi autoría y pertenecen a mi archivo personal, salvo las
primeras dos imágenes, que fueron amablemente proporcionadas por el maestro Eduardo Cázares Puente.

Imagen 4. Antonio Peña con Iván Reynaldo Silva Ramírez, Eduardo Cázares Puente y Rosa Lili Salguero Báez durante el Segundo Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 1. Estudiantes del Colegio de Historia de la UANL frente a capilla de la Meseta de Catujanos. Al frente, Antonio Peña Guajardo
con playera blanca y paliacate rojo. Atrás, Eduardo Cazares Puente con playera azul y gorra. Al fondo, José Reséndiz Balderas con playera
y gorra azules.
Imagen 6. Antonio Peña con Alejandro Treviño Villarreal y Guillermo Isaí Hernández Lara
en el Tercer Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 5. Antonio Peña con Alejandro Treviño Villarreal en el Tercer Congreso Internacional
de Historia, UANL.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

Imagen 7. Antonio Peña y Oliva Noguez en el Tercer Congreso Internacional de Historia, UANL.

magen 10. Antonio Peña y Francisco Valdés Treviño en el Quinto Congreso de Historia Municipal del Noreste de México de la SNHGE y la UANL.

Imagen 8. Antonio Peña y Oliva Noguez en el Tercer Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 11. Antonio Peña en el Quinto Congreso de Historia Municipal del Noreste de México, acompañado de Juan Antonio Alanís, Francisco Valdés Treviño, Angelica Murillo,
Arturo Delgado Moya y otros personajes.

Imagen 9. Antonio Peña y Arturo Delgado Moya en el Quinto Congreso de Historia Municipal del Noreste de México de la SNHGE y la UANL.

Imagen 12. Antonio Peña con José Luis Cavazos Zarazúa, Adrián Garza Dragus�novis, Juana Margarita Domínguez, Manuel Ceballos Ramírez, José Reséndiz Balderas, Jacobo
Cas�llo Olivares y Jorge San�ago Alanís Almaguer en Quinto Seminario de Historia del Noreste “Personajes del Noreste” de El Colegio de la Frontera Norte en 2012.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Imagen 13. Antonio Peña en convivio en la Hacienda San Pedro de la UANL con varios egresados y estudiantes del Colegio de Historia. Entre otros, ubicamos a Reynaldo de los
Reyes Pa�ño, Jacobo Cas�llo Olivares, José Reséndiz Balderas y José Luis Cavazos Zarazúa.

Imágenes 16 y 17. Antonio Peña tomando protesta de ingreso en la sesión de la SNHGE.

Imagen 14. Antonio Peña presentando su trabajo de ingreso a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca.
Imagen 18. Antonio Peña recibiendo la venera de la SNHGE.

Imagen 15. Eduardo Cázares Puente comentando el trabajo de ingreso de Antonio Peña, en la sesión de la SNHGE.

CULTURA REGIONAL

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Imagen 19. Recepción de los estatutos de la SNHGE de manos de Francisco Valdés Treviño.

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Imagen 20. Antonio Peña y José Reséndiz.

�CRONOGRAFÍA

Imágenes 21 y 22. Antonio Peña con amigos del Colegio de Historia. Entre otros, podemos iden�ficar a José Reséndiz, José Luis Cavazos Zarazúa, Jacobo Cas�llo Olivares, José
Eugenio Lazo Freymann, Rodrigo Escamilla Gómez, Juana Margarita Domínguez, Reynaldo de los Reyes Pa�ño y Mayra Jocelin Mar�nez.

mágenes 24 y 25. Guardias de honor durante el funeral de Antonio Peña. Entre otros, aparecen José Luis Cavazos Zarazúa, Leopoldo Espinosa Benavides, Jacobo Cas�llo Olivares,
José Reséndiz Balderas, Mireya Sandoval Aspront, Juana Margarita Domínguez y Juan Antonio Vázquez Juárez

Imagen 26. Póster luctuoso de Antonio Peña Guajardo.

Imagen 23. Antonio Peña con Sócrates Rizzo García y José Eugenio Lazo Freymann.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

control polí�co sobre los habitantes del norte de Nuevo León. La base de

Antonio Peña Guajardo y
su análisis político del siglo XIX
Luis Enrique Pérez Castro 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

La producción académica de Antonio Peña Guajardo
representó un punto de inflexión muy favorable para
la ac�vidad histórica a nivel local. En 2002 le correspondió inaugurar la colección Cuadernos del noreste
publicada por el Archivo General del Estado de Nuevo
León, con la que fue su tesis de licenciatura: Francisco
Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885.

de las inves�gaciones de historia económica (empresariado, producción fabril, ac�vidad obrera).
Lo anterior no quiere decir que no se hayan examinado los asuntos polí�cos regionales en esa temporalidad; sin embargo, los estudios precedentes se caracterizaron por su sen�do monográfico más que
analí�co. En este sen�do, en su obra Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo
León 1867-1885², Antonio Peña realiza una importante contribución a esta línea historiográfica.

De la misma forma, sentó un precedente para las nuevas generaciones de historiadoras e historiadores al
salir del espectro local para estudiar la maestría en el
pres�gioso Ins�tuto de Inves�gaciones Dr. José María
Luis Mora, donde obtuvo su �tulo con la tesis La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de
León en la primera mitad del siglo XVIII. En 2005, este
úl�mo texto fue galardonado con la primera edición
del Premio a la Inves�gación Histórica Israel Cavazos
Garza, otorgado por el Consejo para la Cultura y las
Artes de Nuevo León (CONARTE). Esta laureada ac�vidad historiográfica fue acompañada de la impar�ción
de cátedra en la Facultad de Filoso�a y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, así como con
la coordinación de un seminario extrains�tucional
para asesorar a estudiantes en sus respec�vos procesos de inves�gación.

Si bien se trata en forma inicial de una inves�gación
de corte biográfico al recapitular la vida y obra del
militar oriundo de Lampazos, Peña Guajardo establece todo un análisis de los vínculos y dinámicas polí�cas desarrolladas por este personaje con los pobladores de la zona norte del estado de Nuevo León.
De alguna forma, el autor regiomontano incursionó
en el estudio de la(s) cultura(s) polí�ca(s), es decir, el
conjunto de símbolos, códigos, creencias y prác�cas
sobre las relaciones sociales comunes a una colec�vidad en torno al poder³.
A lo largo del documento, Antonio Peña establece la
forma en que los pobladores de Lampazos, Bustamante, Villaldama y Sabinas regularon su vida social
con la autoridad militar de Francisco Naranjo. Aunque
no recurre directamente al concepto de cultura polí�ca per se, su análisis bien responde a esta categoría;
por otro lado, parte de una perspec�va sociológica
para revisar este caso de estudio:

Este 2024 se conmemoran 50 años de su nacimiento
y 10 de su repen�no y lamentable fallecimiento. El
mejor homenaje que se puede realizar a Antonio
Peña es el de revisitar y resignificar su obra, legado
que trasciende a su ausencia. De forma par�cular, se
examina la contribución de Peña Guajardo al análisis
polí�co del siglo XIX nuevoleonés, una línea de análisis que entonces fue emergente frente al predominio

Nuevamente se aprecia el eje weberiano del poder carismá�co que condujo la interpretación de las principales
figuras de la en�dad, pero además contribuye a la recuperación del complejo sistema de redes personales y de
compromisos establecidos entre los diversos personajes
analizados. En este sen�do, Antonio Peña contribuye a la
desmi�ficación del hombre norestense “hecho a sí mismo”,
versión construida y reproducida por la historiogra�a del siglo pasado –y hasta cierto punto por el discurso público–,
pues evidencia la colaboración entre individuos con fines
polí�cos compar�dos.

nación carismá�ca basada en su pres�gio militar para llevar a cabo su

CRONOGRAFÍA

esta dominación era la aspiración a la tranquilidad pública por parte de
los pobladores, por lo que, en el momento de quebrantarse dicha
esperanza, las relaciones entre Naranjo y la población del norte de Nuevo León se trastocaron drás�camente⁴.

Esta dimensión interdisciplinar resulta sumamente per�nente para el análisis de fenómenos sociohistóricos que se presentaban anteriormente como “naturales” dentro de la historiogra�a regional, es decir, que no respondían a una dinámica
compleja de elementos polí�cos. Aunado a lo anterior, Peña
Guajardo esquema�za conceptos tales como caudillo, cacique, nación, liberalismo, entre otros, contextualizándolos en
el Nuevo León de la segunda mitad del siglo XIX.

Lo anterior fue argumentado de la siguiente manera: “Treviño contaba con dos elementos favorables que le ayudaron a impulsar su carrera polí�ca: había adquirido un buen
pres�gio militar […] y conservaba una red de subordinados
militares que se mostraban siempre leales […], en esto consis�a su capital polí�co”⁸. Esta úl�ma afirmación es un guiño a la teoría de los capitales de Pierre Bourdieu, uno de los
más importantes sociólogos contemporáneos; en esta teoría, los sujetos sociales acumulan recursos mediante la socialización que le facilitan acceder, mantenerse y ascender
dentro del campo polí�co⁹.

Ello le permi�ó problema�zar situaciones como los múl�ples
conflictos por el poder polí�co entre las diferentes esferas de
poder, tanto ins�tucionales (cuerpos militares, municipio, estado y federación), como extraoficiales (caudillos, vecinos, insurrectos). En este sen�do, la obra de Antonio Peña Guajardo
se preocupó por rebasar la dimensión meramente descrip�va del Nuevo León decimonónico, para analizar la realidad
histórica de Naranjo y los pobladores del norte de la en�dad
mediante un sustancial marco conceptual.

De esta manera, el análisis de Antonio Peña Guajardo no se
limitó al carácter formal de los acontecimientos históricos
registrados en archivos documentales. A través de su análisis fundamentado en importantes bases epistemológicas,
el autor regiomontano contribuyó firmemente a la renovación historiográfica local. Por esta razón, los textos revisados se man�enen como un referente que permiten replantear la perspec�va sobre las complejas relaciones
sociopolí�cas del siglo XIX en el noreste.

Esta situación se reitera, aunque de forma más breve, en su
ar�culo “Jerónimo Treviño y su grupo polí�co (1867-1871)”.⁵
En dicho documento, Antonio Peña brinda un panorama general acerca de las condiciones en las que Treviño, aliado polí�co de Naranjo, formó en torno a su persona un séquito de
aliados para conseguir y mantener el control polí�co del estado en el marco de la República Restaurada.
Si bien esta obra reduce significa�vamente su marco conceptual, su valor se encuentra en otros dos elementos. En primera instancia, lleva a cabo un rastreo de los principales
perfiles asociados con Jerónimo Treviño: militares, comerciantes y profesionistas que sustentaron su campaña por
la gubernatura del estado mediante el apoyo polí�co en toda
la en�dad. Por otro lado, con esta revisión Peña Guajardo
cues�ona la historiogra�a tradicional en la que se veía a Treviño como un simple militar usurpador y desinteresado por
los asuntos polí�cos y administra�vos de la en�dad. El autor
presenta una interpretación que contrasta con la sustentada
por San�ago Roel respecto al hecho de que Jerónimo Treviño
“no se dis�nguió ni entonces ni después como gobernante”⁶;
Peña respondió de la siguiente forma:

FUENTES DE INFORMACIÓN

Almond, Gabriel y Sydney Verba (2001). “La cultura polí�ca”,
en: Albert Ba�le (ed). Diez textos básicos de ciencia polí�ca.
España: Ariel, pp. 171-201.
Bourdieu, Pierre (2002). Campo de poder, campo intelectual.
Argen�na: Montressor.
Peña Guajardo, Antonio (2005). “Jerónimo Treviño y su grupo polí�co (1867-1871)”, en: Artemio Benavides Hinojosa
(coord.). Sociedad, milicia y polí�ca en Nuevo León, siglos
XVIII y XIX. México: Archivo General del Estado de Nuevo
León, pp. 215-254.

Esta visión [de Roel] es simplista, ya que no toma en cuenta los elementos

Peña Guajardo, Antonio (2002). Francisco Naranjo: caudillo
de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885. México: Archivo General del Estado de Nuevo León.

de fondo que influyeron en las decisiones y las acciones que se efectuaron
Tomando en cuenta los planteamientos teóricos de Weber, se

durante la ges�ón de Treviño como gobernador. Treviño no se encontraba

puede afirmar que Naranjo empleó una cierta forma de domi-

solo; era parte de un grupo polí�co, del cual era su figura principal, debido
al pres�gio militar adquirido durante la guerra de Intervención. En dicho
grupo exis�an miembros con proyectos e intereses propios, quienes, al
aliarse con Treviño y sus subordinados militares, fortalecieron su presencia

1 Historiador, catedrático e investigador. Es licenciado en Historia y Estudios de Humanidades, maestro en Ciencias Políticas y doctor en
Filosofía con acentuación en Estudios de la Cultura por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Actualmente es profesor de la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y socio de número en la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, A.C.
2 Antonio Peña Guajardo, Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada.
3 Gabriel Almond y Sydney Verba, “La cultura política”.

CULTURA REGIONAL

16

polí�ca en el estado.⁷

4
5
6
7
8
9

Antonio Peña Guajardo, Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada, p. 79
Antonio Peña Guajardo, “Jerónimo Treviño y su grupo político”, pp. 215-254.
Citado por: Ibid., p. 216.
Ibid., p. 217.
Ibid., p. 253. Cursivas propias.
Pierre Bourdieu, Campo de poder, campo intelectual.

17

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Antonio Peña Guajardo y
la historia colonial de Nuevo León
Javier Rodríguez Cárdenas 1
El Colegio de Michoacán, A.C.

La época colonial de Nuevo León ha sido un periodo
histórico poco atrac�vo para los historiadores locales,
quienes prefieren estudiar los siglos XIX y XX. Las
temá�cas más abordadas han sido la industrialización,
el empresariado, la cultura popular o las migraciones
de otros estados del país. Han sido muy pocos estudios
los que se han hecho sobre los siglos XVI a las primeras
dos décadas del siglo XIX.

La influencia de Peña Guajardo fue tan grande que, al
poco �empo, ya tenía estudiantes interesados en estudiar la época colonial. En Intelectuales nuevoleoneses
de cara al proceso de independencia de la Nueva
España (1808-1811), Claudia Roxana Domínguez
García presentó de manera general la génesis de la
ideología polí�ca que a lo largo del siglo XIX le proporcionaron caracterís�cas propias al grupo gobernante de la región. Secundariamente, buscó aportar
información a la historia regional en lo que respecta a
la iden�ficación de los intelectuales locales y su rol en
la sociedad a principios del siglo XIX⁶. Esta fue la única
tesis sobre historia colonial que Peña Guajardo dirigió
como profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras en la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Gráfica 2. Direcciones de tesis de la licenciatura
en Historia y Estudios de Humanidades de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

En el 2014, mientras Peña Guajardo impar�a los seminarios de inves�gación en la licenciatura en Historia y
Estudios de Humanidades, en la Facultad de Filoso�a y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el
entonces profesor logró conformar un grupo de estudio que posteriormente se llamó Seminario de historia
colonial. Inicialmente el grupo estaba conformado por
diez estudiantes que se encontraban elaborando proyectos de inves�gación sobre los siglos XVI-XVIII en
Nuevo León. Algunas de las temá�cas que se pretendía
estudiar eran temas vinculados con la historia polí�ca,
económica, social, demográfica, cultural y de la salud.
Desafortunadamente, de los diez proyectos de inves�gación, solamente lograron defenderse como tesis de
licenciatura tres, de los alumnos que trabajaron directamente con Peña Guajardo previo a su deceso⁷.
Aunque a estos deben añadirse dos tesis más: una que
sí se trabajó directamente con Peña Guajardo, aunque
no perteneció al Seminario de historia colonial, y otra
inves�gación que no se trabajó directamente con el
historiador pero que recibió influencia de su obra⁸.

Gráfico 1. Temporalidad de las tesis de licenciatura sobre Nuevo León defendidas en la Facultad
de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, 1981-2019

Fuente: César Morado Macías y César Herrera (Coords.). Desde
la cantera. Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en
la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1981-2019.

El obje�vo de este texto es presentar un balance de la
historia colonial en Nuevo León, haciendo énfasis en la
influencia que tuvo el historiador Antonio Peña Guajardo. Su promoción ha sido muy importante. Quizás no
con un efecto inmediato, pero sí al largo plazo. La generación de especialistas en la historia colonial de Nuevo León fue una de las principales contribuciones de
este destacado historiador. Pero es necesario valorar
en qué medida su impacto puede considerarse como
un parteaguas entre lo que ya se había escrito y lo que
sus alumnos han propuesto.

Fuente: César Morado Macías y César Herrera (coords.). Desde
la cantera. Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en
la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1981-2019.

El poblamiento apareció como una interrogante que
comenzó a discu�rse en las posteriores inves�gaciones
universitarias en Nuevo León. Pero otro periodo histórico, dentro del “colonial” que también comenzó a estudiarse, fueron los albores del movimiento que se
desencadenó contra el régimen español.

La historia colonial de Antonio Peña Guajardo
La primera tesis sobre historia colonial en ser defendida en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León fue la de Raúl García
Flores. Esta inves�gación se in�tuló Poblamiento,
familia y calidad en San Felipe de Linares (17601810)². Con esta inves�gación, se inició una serie de
estudios que buscaban comprender el modo en que
se fue dando el poblamiento local, a par�r de estudios de caso. Posteriormente Valen�na Garza Mar�nez explicó, a escala regional, el proceso de poblamiento en el “noreste novohispano”, incluyendo la
villa de Sal�llo, Nuevo Reino de León y Coahuila,
durante los siglos XVI y XVII³.

En el 2004, la obra de Antonio Peña Guajardo La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino de
León durante la primera mitad del siglo XVIII fue
condecorada en la primera edición del Premio a la
Inves�gación Histórica Israel Cavazos Garza, organizada
por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes en
Nuevo León. Desde una perspec�va neoins�tucional,
Peña Guajardo demostró cómo la élite del Nuevo Reino

1 Historiador e inves�gador. Es licenciado en Historia y Estudios de Humanidades por la Universidad Autónoma de Nuevo León, maestro en Historia por El Colegio
de San Luis y actualmente doctorando en Historia en El Colegio de Michoacán.
2 Raúl García Flores, Poblamiento, familia y calidad en San Felipe de Linares (1760-1810).
3 Valen�na Garza Mar�nez, Poblamiento y colonización en el Noreste novohispano: siglos XVI-XVII.

CULTURA REGIONAL

de León labró su patrimonio a par�r de dos ejes: la
par�cipación en las campañas de poblamiento y pacificación locales, y los negocios que se sostenían con diversos puntos de las Indias septentrionales, como la Ciudad de México, Durango, Guadalajara, Zacatecas,
Guanajuato, Querétaro, Acapulco o Veracruz⁴. Esta
inves�gación reveló que la oportunidad de incrementar
la fortuna, el patrimonio y los bienes estaba limitada a un
grupo muy pequeño que eran los primeros pobladores.

18

Era la primera ocasión en la que Peña Guajardo incursionaba en la historia colonial. Su tesis de licenciatura
hizo una dis�nción entre el caudillismo y su comparación con el cacique. Esto fue fundamental para la
elaboración de su inves�gación, tomando en cuenta
que el poder polí�co que cons�tuía el caudillo en la
región norte del país dio paso a la trasformación del
caudillismo en una forma de gobierno⁵. Se desconocen
las razones que mo�varon a Peña Guajardo a incursionar en la historia colonial. Pero, a juzgar por ambas tesis, resulta evidente que el poder polí�co que concentraba un personaje en un determinado momento
histórico no surgió de forma espontánea. Se trató de
una construcción histórica. Seguramente el autor, rastreando los orígenes familiares de los caudillos del siglo XIX, encontró un vínculo con las principales familias
del norte de la Nueva España, razón que lo llevó a estudiar las élites gobernantes y de comerciantes del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII.

El deceso de Peña Guajardo detuvo la efervescencia en
los jóvenes estudiantes por inves�gar sobre el periodo
colonial de Nuevo León. A tal grado que, una vez que el
historiador falleció, más allá de su influencia, no hubo
ninguna otra tesis que estudiara el periodo español en
la localidad. Aunque desde el centro de México
también se ha despertado un interés por estudiar el
“noreste novohispano”, los estudios se concentran
mayormente en el pasado colonial de Tamaulipas o,
mejor dicho, en el Nuevo Santander⁹.

4 Antonio Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino de León durante la primera mitad del siglo XVIII, pp.14-45.
5 Antonio Peña Guajardo, Caudillismo y poder polí�co en el norte de Nuevo León. El caso de Francisco Naranjo (1867-1885).
6 Claudia Roxana Domínguez García, Intelectuales nuevoleoneses de cara al proceso de independencia de la Nueva España (1808-1811).
7 Mijael Obando Berland Silvano, El desarrollo de la autonomía administra�va, militar y comercial en Nuevo León (1811-1825), 152 pp.; Javier Rodríguez Cárdenas,
Poblamiento, familias y migraciones en Monterrey, 1668-1800, 198 pp.; Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez, Tierras fronterizas: guerra y diplomacia en el sureste del
Nuevo Reino de León, 1670-1748, 205 pp. Tras el deceso de Antonio Peña Guajardo, las tesis de Berland Silvano y de Rodríguez Cázarez fueron dirigidas por Alberto
Barrera Enderle, mientras que la tesis de Rodríguez Cárdenas fue dirigida por José Luis Cavazos Zarazúa.
8 Jaime Sánchez Macedo, El sistema jurídico novohispano y su aplicación en el Nuevo Reino de León durante la úl�ma parte del periodo virreinal, 1770-1810, 120 pp.;
Diana Xóchitl Gu�érrez Cañada, La transformación ambiental en el suroeste del Nuevo Reino de León y su impacto territorial, siglos XVII-XVIII, 175 pp. La tesis de Jaime
Sánchez Macedo fue dirigida por Juan Jacobo Cas�llo Olivares mientras que la de Diana Xóchitl Gu�érrez Cañada la dirigió Cecilia Sheridan Prieto.
9 Ana Gabriela Arreola Meneses, Poblamiento y conformación espacial del sur del Nuevo Reino de León: los valles ganaderos del Río Blanco y San Antonio de los Llanos,
siglos XVII-XVIII; Nancy Selene Leyva Gu�érrez, Tiempo y des�empo. La polí�ca misional en la fundación del Nuevo Santander (1748-1766).

19

�Gráfico 3. Tesis de licenciatura en Historia sobre la época colonial en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, 1981-2019.

administra�va, militar y comercial en Nuevo León (1811-1825). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Domínguez García, Claudia Roxana (2007). Intelectuales nuevoleoneses de cara al proceso de independencia de la Nueva España
(1808-1811). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
García Flores, Raúl (1998). Poblamiento, familia y calidad en San Felipe de Linares (1760-1810). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de Nuevo
León.

Fuente: César Morado Macías y César Herrera (coords.). Desde la cantera.
Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL, 1981-2019.

Este impulso es mo�vado por dos pres�giosas historiadoras,
Valen�na Garza Mar�nez y Patricia Osante, quienes han influido
mucho en que sus estudiantes fijen su mirada ante la gran veta
de inves�gación que representa el pasado colonial de Coahuila,
Nuevo León y Tamaulipas. Sin embargo, en Nuevo León la
academia también se ha visto influenciada por las corrientes historiográficas estadounidenses. Académicos como Alberto
Barrera Enderle y Luis Alberto García García, formados en Estados Unidos, también han reconocido el trabajo iniciado por
Antonio Peña Guajardo y ayudaron a canalizar a sus estudiantes
para que pudieran seguir cul�vando sus líneas de inves�gación¹⁰.
Conclusiones
Sin duda, Antonio Peña Guajardo fue un pilar en la inves�gación
histórica de Nuevo León. No sólo por su labor como inves�gador,
sino porque desde las aulas mo�vaba a sus estudiantes a emprender una carrera en la inves�gación histórica. Incen�vando el
diálogo, la crí�ca construc�va, la retroalimentación y el trabajo
en los archivos, su constancia y disciplina fueron indispensables
para que, siguiendo su ejemplo, nuevas generaciones de historiadores aceptaran el reto de la inves�gación basada en fuentes
de archivo.
Desafortunadamente, no pudo obtener el grado de doctor en
Historia por El Colegio de México debido a su fallecimiento
prematuro. Algunos de sus estudiantes ya se han doctorado o están en proceso de obtener el grado mencionado. No obstante, su
legado está presente en los trabajos que ellos están presentando. Se han replanteado esquemas de análisis y se intenta una
comprensión del “pasado colonial” que rebase los ámbitos regionales. Comprender el Nuevo Reino de León dentro de los márgenes del septentrión oriental, en las Indias Occidentales o como
parte de la monarquía hispánica, es un buen indicador de que la
historiogra�a local sobre los siglos XVI al XVIII sigue en construcción y hacia buen puerto.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Arreola Meneses, Ana Gabriela (2014). Poblamiento y conformación
espacial del sur del Nuevo Reino de León: los valles ganaderos del Río
Blanco y San Antonio de los Llanos, siglos XVII-XVIII. Tesis de licenciatura en Historia. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
Berland Silvano, Mijael Obando (2015). El desarrollo de la autonomía

Garza Mar�nez, Valen�na (2002). Poblamiento y colonización en el
Noreste novohispano: siglos XVI-XVII. Tesis de doctorado en Historia. México: El Colegio de México.
Gu�érrez Cañada, Diana Xóchitl (2019). La transformación ambiental en el suroeste del Nuevo Reino de León y su impacto territorial,
siglos XVII-XVIII. Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
Leyva Gu�érrez, Nancy Selene (2016). Tiempo y des�empo. La polí�ca misional en la fundación del Nuevo Santander (1748-1766). Tesis de licenciatura en Historia. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
Morado Macías, César y César Herrera (coords.) (2017). Desde la
cantera. Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, 1981-2019. México: Editorial
Bajo la Higuera.
Peña Guajardo, Antonio (2001). Caudillismo y poder polí�co en el
norte de Nuevo León. El caso de Francisco Naranjo (1867-1885). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Peña Guajardo, Antonio (2005). La economía novohispana y la élite
local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII.
México: Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León.
Rodríguez Cárdenas, Javier (2016). Poblamiento, familias y migraciones en Monterrey, 1668-1800. Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.
Rodríguez Cázarez, Nelson Jofrak (2016). Tierras fronterizas: guerra
y diplomacia en el sureste del Nuevo Reino de León, 1670-1748. Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Sánchez Macedo, Jaime (2016). El sistema jurídico novohispano y
su aplicación en el Nuevo Reino de León durante la úl�ma parte
del periodo virreinal, 1770-1810. Tesis de licenciatura en Historia
y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.

10 Alberto Barrera Enderle fue director de tesis de licenciatura de Mijael Obando Berland Silvano y de Nelson Jofrak Rodríguez Cazarez y Luis Alberto García
García su lector. Mientras que de Javier Rodríguez Cárdenas solamente Alberto Barrera Enderle fue su lector.

CULTURA REGIONAL

20

21

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR AFÍA

01

Antonio Peña Guajardo (2002). Francisco Naranjo: caudillo de la República
Restaurada en Nuevo León, 1867-1885. Monterrey, México:
Archivo General del Estado de Nuevo León, 113 pp.

Ulrich F. Martínez Barrón 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Antonio Peña Guajardo, originario de Nuevo León, fue un des-

nacional durante dicho periodo, destacando las repercusiones

tacado historiador, académico, docente y escritor, que se

que se presentaron a largo plazo en la conformación de la iden-

interesó por temas como la economía en el septentrión orien-

tidad nacional. Advierte que, aunque la consolidación de un Es-

tal novohispano o la política regional en tiempo de la República

tado republicano y laico avanzó, las tensiones entre los diferen-

Restaurada. Fue licenciado en Historia por la UANL y maestro

tes proyectos políticos de nación persistieron, lo que influyó en

en Historia por el Instituto Mora, además de que se encontraba

el desarrollo político y cultural en las décadas subsiguientes.

cursando el programa de doctorado en Historia en El Colegio de
México al momento de su deceso. Su destacada investigación

El estudio de Francisco Naranjo ocupa el lugar central de

en el ámbito regional le valió reconocimientos, y dejó un

la obra. Peña Guajardo explora las tensiones posteriores

importante legado a través de diversas publicaciones y de las

al Segundo Imperio, en el que Naranjo se convirtió en

vidas de sus estudiantes, quienes lo recuerdan como una per-

un mediador que trascendió las divisiones políticas y

sona sencilla y generosa.

étnicas de la época. Su visión de un Nuevo León unificado
y en crecimiento fue una especie de brújula en medio de una

La obra Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada

época turbulenta de la historia mexicana. De tal modo, la figura

en Nuevo León 1867-1885 emerge como una contribución sig-

de Francisco Naranjo se revela no sólo como un líder militar es-

nificativa a la historiografía regional, pues ofrece una mirada

tratégico, sino también como un agente fundamental en la

analítica y contextualizada sobre la vida y legado de un perso-

configuración de Nuevo León en el siglo XIX. Su papel como

naje clave en la historia de Nuevo León. A través de una inves-

caudillo no se limitó a los campos de batalla, sino que se ex-

tigación meticulosa, el autor nos sumerge en la compleja trama

tendió a la gestión de la estabilidad política y la redefinición de

de eventos que definieron la aportación de Francisco Naranjo

la identidad regional.

a la construcción de la República Restaurada en la región. No
solamente ofrece una narrativa histórica, sino también

Sin embargo, a través de la obra también se revelan las

una invitación a reflexionar sobre el precio del li-

contradicciones y dilemas que acompañaron la

derazgo en momentos cruciales de la historia.

búsqueda de la estabilidad por parte de Naranjo. La
complejidad de su papel como caudillo se manifies-

El autor comienza explicando el contexto histórico

ta en las decisiones difíciles que tuvo que tomar

del último tercio del siglo XX, que estuvo caracteri-

para mantener el orden y la cohesión de una región

zado por la fragmentación del poder en caudillos y

fracturada por la guerra. De esta forma, al reflexionar

caciques, mismos que emergieron como actores clave

sobre su obra, nos enfrentamos a preguntas esenciales

en la configuración del escenario político y social. Además,

sobre el liderazgo y la justicia en momentos críticos de la his-

analiza las interacciones entre el proyecto liberal y la ficción

toria. ¿En qué medida las acciones de Francisco Naranjo fueron

1 Historiador. Es originario de Monterrey, Nuevo León, y actualmente es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

22

necesarias para lograr la estabilización de Nuevo León y hasta

vo León 1867-1885 es una aportación importante a la historia

qué punto se vieron comprometidas tales acciones en el proce-

del noreste de México, ya que analiza las complejas dinámicas

so? Estas cuestiones subrayan la complejidad inherente a la

de poder que se presentaron a nivel regional, con base en el

labor de los líderes en tiempo de crisis.

análisis de una figura política relevante. En definitiva, la obra
sirve como punto de partida para futuros estudios sobre la his-

A medida que se avanza en la lectura, el libro invita a estudiar

toria política de Nuevo León. Su enfoque exhaustivo y la forma

la influencia de Francisco Naranjo, personaje multifacético que

en que desentraña los matices de la vida de Francisco Naranjo

contribuyó a la construcción del moderno Estado republicano.

exponen ante las y los historiadores un campo fértil para más

Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nue-

investigaciones sobre el tema.

23

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR AFÍA

01

Antonio Peña Guajardo (2005). La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de
León en la primera mitad del siglo XVIII. Monterrey, México: Fondo Estatal para la Cultura y las
Artes de Nuevo León, 153 pp. ISBN: 968-5724-42-3.
Moisés Alberto Saldaña Martínez

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Este libro fue la tesis del autor, Antonio Peña Guajardo,

Para brindar un panorama sucinto de las aportaciones de esta inves-

para obtener el grado de la Maestría en Historia Moderna

�gación, se ahondará enseguida en torno a cinco planteamientos ge-

y Contemporánea por el Ins�tuto “Dr. José María Luis

nerales contenidos en el libro. Los primeros dos se relacionan con las

Mora”. Asimismo, la inves�gación fue galardonada con el

condiciones locales y las implicaciones de las mismas. En primera ins-

Primer Premio de Inves�gación Histórica “Israel Cavazos

tancia, la presencia de grupos indígenas seminómadas en la región, lo

Garza” en 2004; este reconocimiento derivó en la publicación

cual conllevaba que había abundancia de �erras en la zona, por la ca-

de tan destacada tesis de posgrado, la cual fue editada por el Fondo

rencia de un régimen previo de propiedad. Asimismo, esta condición

Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León.

explica los rasgos de las encomiendas y congregas en la localidad, con
las que se obtenía mano de obra prác�camente esclava que era pa-

La obra presenta una sólida base cien�fica y define con precisión la

gada solamente con maíz.

hipótesis que se buscó verificar. Este supuesto conlleva que los
miembros de la élite local del Nuevo Reino de León fueron parte

Otras implicaciones de la presencia de comunidades seminómadas

importante, en términos cualita�vos, del sistema comercial estableci-

fueron la preponderancia de las milicias y la condición de “guerra

do en la Nueva España. Lo anterior porque desempeñaron los papeles

viva”. Estas circunstancias predominaban sobre la polí�ca, y conlleva-

de abastecedores de productos primarios (como lana, carne y plo-

ban el autofinanciamiento y la rela�va autonomía de las élites locales,

mo), así como de redistribuidores de otras mercancías, como los tex-

con privilegios fiscales y el “derecho” de cazar, esclavizar y vender

�les. Los medios por los que dicha oligarquía controlaba la economía

indígenas. Pero esta situación derivó también en conflictos con los

del Nuevo Reino de León consis�an en la apropiación de los recursos

propietarios foráneos de ganado trashumante y con el gobierno

principales, como la �erra y el agua, así como la protección de sus

virreinal, especialmente en 1714, lo que desembocó en la

intereses a través de la par�cipación en las milicias y las ins�tuciones

intervención de Francisco de Barbadillo y el intento de implemen-

polí�cas formales.

tación de algunas reformas en torno a los pueblos de indígenas, las
misiones y la compañía volante.

El texto está dividido en tres capítulos; a saber: primero, el contexto
de la estructura económica del Nuevo Reino de León en la primera

El segundo planteamiento que descuella en el libro es la mínima exis-

mitad del siglo XVIII; en segundo lugar, la organización militar y polí-

tencia de minas de plata en el Nuevo Reino de León. Esto derivó, por

�ca del reino en la misma temporalidad; y, en tercera instancia, las

una parte, en la explotación de los metales disponibles, como el plo-

relaciones entre el Nuevo Reino de León y la Nueva España. Todo lo

mo, y en la preponderancia de espacios como el Real de Minas de San

anterior, fue abordado por el autor desde un enfoque económico

Pedro Boca de Leones, con haciendas de beneficio circundantes. Pero

neoins�tucionalista, lo cual implicó analizar el contexto de las ins�tu-

también conllevó la necesidad del aprovechamiento de la abundancia

ciones. Éstas fueron entendidas como conjuntos de reglas que organi-

de pas�zales y agostaderos para la cría de ganado menor: trashuman-

zan y ar�culan las interacciones económicas, sociales y polí�cas entre

te de propietarios foráneos, especialmente en el sur de la región, y de

individuos y grupos sociales, tales como las milicias y las congregas,

propietarios locales en otras zonas, para el aprovechamiento de carne

circunscritas a la jurisdicción del Nuevo Reino de León. Este análisis

y lana, así como para la renta de �erras.

está sustentado en una sólida evidencia, con una gran riqueza de

Por otro lado, los siguientes tres planteamientos destacables de la productos agrícolas (especialmente el maíz) se des�naban al consumo
obra se vinculan con el análisis de las ac�vidades económicas. El local, las élites locales también tenían medios de ar�culación econótercero de ellos es la afirmación del autor de que la economía regional mica con el Virreinato. Dichas estrategias eran: el abastecimiento de
de la época se ar�culó en torno a dos ejes: la minería de extracción de plomo a algunos centros mineros (como Zacatecas), esencial para la
plomo en San Pedro Boca de Leones y sus haciendas en el norte, y la fundición de la plata; la venta de lana a los obrajes de diversas regiones,
cría de ganado menor en las haciendas del sur. Lo anterior implicaba como Querétaro, para la ropa de los mineros; y el envío de carne de
que Monterrey no era entonces el ar�culador de la economía, sino sólo carnero a algunos centros urbanos, como la Ciudad de México.
el centro polí�co y almacenador-redistribuidor de mercancías. De hecho, la población de la capital del Nuevo Reino de León era de apenas Asimismo, las élites regionales recibían financiamiento desde el centro
236 vecinos (no se refiere a individuos, sino a propietarios y jefes de del Virreinato y fungían como comerciantes intermediarios, distribufamilia) en 1740, los cuales producían sólo para el autoconsumo.

yendo mercancías desde otras áreas de la Nueva España, y también
desde Europa y Asia. Los intercambios y pagos se realizaban en buena

La cuarta aseveración significa�va del libro gira en torno a la consoli- medida en especie, dada la poca circulación de moneda acuñada. Pero
dación de una élite local durante el periodo estudiado. En efecto, se también se presentaron conflictos, como el acaecido en 1714, donde se
destacan figuras como los peninsulares Antonio López de Villegas y vieron favorecidos los intereses del centro del Virreinato.
Luis García de Pruneda, y los criollos Pedro Guajardo y Francisco Báez
Treviño. Según el autor, las fortunas de dichas élites ascendieron a En conclusión, Antonio Peña Guajardo sostuvo a través de esta acuciosa
unos cien mil pesos y concentraban la mayoría del circulante. Su es- inves�gación que el eje ar�culador de la dinámica económica novotrategia para el enriquecimiento era la diversificación de sus ac�vi- hispana era la plata, tal como habían aseverado autores como Carlos
dades, como la minería, la ganadería y los préstamos, así como el do- Sempat Assadourian y Ángel Palerm. Y, en torno a dicha ac�vidad preminio del comercio inter e intrarregional. Pero también controlaban ponderante, se cons�tuyó un mercado interno, una mercan�lización,
las ins�tuciones: las milicias, las congregas (para abastecerse de aunque con una débil mone�zación. La economía del Nuevo Reino de
mano de obra), la gubernatura, la capitanía mayor, las alcaldías mayo- León no fue ajena a esta dinámica, sino que se ar�culó principalmente

fuentes primarias y bibliográficas.

res y el cabildo civil de Monterrey.

a través del plomo y la lana. De tal modo, el autor tuvo el acierto de
analizar las par�cularidades de los procesos regionales, pero sin su-

La quinta y úl�ma aportación destacable del libro es el análisis de los puestos de aislamiento o excepcionalidad, sino vinculándolas con el
1 Historiador, catedrático e investigador. Es licenciado en Historia, maestro en Ciencias con especialidad en Ciencias Sociales, y doctor en Filosofía con acentuación en
Estudios de la Cultura por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Es autor del libro El anticlericalismo oficial en Nuevo León, 1924‒1936.

CULTURA REGIONAL

24

intercambios y la vinculación intra e interregional con la economía no- resto del territorio, las dinámicas y las ins�tuciones novohispanos.
vohispana. Al respecto, el autor señala que, si bien la mayoría de los

25

�GENIO
En segundo semestre también nos dio unas cuantas semanas de

nera porque en algún momento le comenté que tendríamos que

clase en Teoría de la Historia II, pero fue el �empo en el que fue

tener un poco más de formalidad, que se entregara un escrito por

admi�do en el Ins�tuto Mora para hacer su maestría, entonces nos

an�cipado, que hubieran algunos requisitos para presentar los tra-

dejó. Lo sen�mos mucho. Esa clase ya no fue igual y me acuerdo

bajos, porque a veces eso terminaba siendo como una charla entre

que cuando lo veíamos, le decíamos: “Toño, ¿por qué nos dejas-

amigos y no tanto una exposición de un trabajo. Pero Toño decía

Claudia Roxana Domínguez García:

te?” Nos costó más trabajo acoplarnos a la nueva maestra, pero

que si se hacía, se caería en otras formalidades, y las y los estu-

siempre que venía nos preguntaba cómo íbamos, nos recomenda-

diantes no iban a asis�r porque se sen�rían muy presionados. Él

“TOÑO PEÑA SIEMPRE ESTABA MUY DISPUESTO

ba lecturas, su conocimiento sobre autores era muy extenso. Él sa-

prefería que fueran, independientemente de si tenían estructu-

A ESCUCHAR A SUS ESTUDIANTES”.

bía todo, te daba referencias de todo. Entonces sí era una persona

radas o no sus ideas o sus proyectos. Ya en el transcurso del semi-

con un amplio conocimiento historiográfico, ¡y accesible! Era muy

nario, se iría dando forma a esa idea, pero lo importante era que

accesible con sus estudiantes.

estuviéramos ahí.

La promoción de la inves�gación histórica fue
uno de los sellos caracterís�cos del profesor
Antonio Peña. ¿Podría contarnos cómo eran los
seminarios de inves�gación que organizaban
José Reséndiz y Antonio Peña? ¿Quiénes par�cipaban y qué temá�cas abordaban?

Y al final de cada sesión, el maestro Reséndiz nos invitaba los tacos,

Y FIGURA

Ana Paulina Rodríguez Medellín

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

La doctora Claudia Roxana Domínguez García es licenciada en His-

lenta, se veía in�midante y decíamos: “qué bueno que no nos tocó

toria por la Universidad Autónoma de Nuevo León, maestra en His-

clase con él”, porque nos iba a regañar a todos o al menos teníamos

toria Regional Con�nental por la Universidad Michoacana de San

esa impresión por su �sico.

Nicolás Hidalgo, y doctora en Humanidades por la Universidad Au-

por lo que se volvía también un momento de convivencia. Este
espacio lo que facilitó también, además de encontrar algunos
puntos en común de intereses de inves�gación, fue el conocernos
más a nivel personal, porque a veces, estando en semestres dis�ntos, nos veíamos solamente en los pasillos, no había otros
espacios en donde pudiéramos convivir con estudiantes de semes-

tónoma Metropolitana. Actualmente es profesora-inves�gadora de

Ya después, en tercer semestre, él era asistente del maestro Ber-

la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de

nardo Flores. El maestro había sido director de la facultad y ya era

La verdad, ahí tuvimos la suerte de que se conjuntaran varias per-

tres de más arriba o de más abajo. Yo siempre trataba de estar pre-

Nuevo León, donde además fue coordinadora del Centro de Inves-

una persona de cierta edad, y pues Toño era su asistente e impar�a

sonas al mismo �empo en la facultad. El maestro Reséndiz siempre

sente, creo que fui de las más constantes. En este seminario par�ci-

�gaciones Históricas. Es especialista en historia intelectual y polí-

la materia de Teoría de la Historia, e igual siempre muy serio, era

estuvo muy interesado en impulsar la inves�gación histórica y pues

paron personas como César Salinas, Roberto Lara, Dámaso Beltrán,

�ca de Nuevo León durante la primera mitad del siglo XIX, y ha es-

una persona muy seria a la hora de exponer su clase. La dinámica

Toño, cuando regresó de su maestría, se dio cuenta también de que

Gerardo Pantoja Zavala, Miriam Mar�nez y Jacobo Cas�llo. Al ma-

tudiado temas como la transición del régimen virreinal al

de la materia era que él daba toda la clase, el maestro Bernardo de

era necesario tener un espacio para impulsar la inves�gación con

estro Moisés Saldaña no pudimos convencerlo de que viniera, para

republicano tras las guerra de independencia, y el papel de las éli-

repente hacía algunos apuntes, algunas reflexiones, pero quien lle-

fuentes primarias, ya más formal. Entonces, en el periodo en que

él su fin de semana es sagrado, pero sí estaba al tanto de la exis-

tes y del ayuntamiento de Monterrey en este complejo proceso.

vaba el peso de la materia era Toño, siempre muy amable. Lo que

estuvo José Reséndiz como director, nos brindó facilidades, como

tencia del seminario. Diego Or�z, Óscar Cázares, ellos estaban

nos llamaba mucho la atención, que era una par�cularidad de él en

tener un espacio el sábado para reunirnos; se abrió la convocatoria

también presentes en las sesiones.

Domínguez García fue además estudiante, asesorada, colega y ami-

sus clases, era que le costaba trabajo mantener el contacto visual.

a todos los estudiantes del colegio, no importaba el grado ni el

ga personal del historiador Antonio Peña. En entrevista, la doctora

Como que veía un punto en el fondo del salón y ya, no conseguías

tema de inves�gación. Bueno, se suponía que era sobre el siglo XIX

A par�r de este seminario surgieron varias tesis. De hecho, también

nos comparte cómo lo conoció, cómo eran los seminarios de inves-

que te observara, salvo que le preguntaras algo directamente; en-

en Nuevo León, pero a final de cuentas terminaron presentándose

se publicó un libro en donde se incluyeron ar�culos de quienes

�gación que él promovía, cómo fue su experiencia como tesista de

tonces sí era una par�cularidad de su es�lo de dar la clase, pero

temas de la Revolución, de la época colonial y de otras temporali-

par�cipamos en este seminario. Yo creo que sí rindió bastantes fru-

Peña y cuál fue, en su opinión, el mayor legado académico, intelec-

siempre muy esquemá�co, puntual, preciso en sus clases, eso

dades, ya no precisamente del Nuevo León decimonónico. Por eso

tos. Tengo entendido, aunque la verdad nunca lo he corroborado,

hacía que la materia fuera mucho más digerible. Las materias de

yo creo que, el que fuera un espacio tan libre y tan diverso, favo-

que mi tesis fue la primera que se presentó después de mucho

teoría, en tercer semestre, eran un balde de agua fría y decías:

reció que más personas estuvieran interesadas en par�cipar. Nos

�empo de que ya no se presentaban tesis en el colegio, y mi asesor

“esto está muy complicado” y aparte, en mi caso, traíamos una idea

reuníamos los sábados de cada mes, por lo general en la sala de

fue el maestro Antonio. Creo que el que empezaran a hacerse tesis

diferente de lo que iba a ser la carrera, pensamos que íbamos a

juntas de la dirección, porque el resto de las aulas estaban ocu-

fue un logro del seminario. Es diferente el hacer las ideas, redac-

aprender historia. Pero con las materias de teoría y metodología

padas. En ocasiones el maestro Reséndiz estaba, en otras ocasiones

tarlas, pero luego cuando las �enes que exponer, las �enes que

nos dimos cuenta de que era algo más, no era solamente aprender

no; tenía muchas ac�vidades, pero los que siempre estuvieron

compar�r, las �enes que explicar, y aparte te cues�onan sobre lo

todos los de primer ingreso en el edificio de posgrado. Allá tenía-

o saber de hechos, de nombres, de personajes o de fechas, sino re-

fueron Antonio Peña y Jacobo Cas�llo.

que estás pensando, lo que estás hablando, pues ya hay como un

mos las clases y él no nos dio clase en ese semestre, pero sí lo veía-

flexionar de cues�ones como el �empo, el pasado, la forma en la

tual y docente de este historiador.

En�endo que usted fue cercana al profesor Peña.
¿Podría contarnos cuándo y cómo lo conoció?
La primera vez que lo vi fue en el primer semestre. Nos tenían a

ajuste en las ideas, en lo que uno está pensando, en lo que uno está
proponiendo. Y creo que ese ejercicio se hizo posible en el semina-

mos cómo llegaba, porque daba clases a otros grupos, siempre

que se escribe la historia. Entonces, la forma en la que él impar�a

Los asistentes eran a veces intermitentes: iban, presentaban sus

muy serio, ensimismado y como era una persona bastante corpu-

sus clases nos ayudó a entender esto de manera más sencilla.

trabajos, sus avances y luego dejaban de ir. Luego otros iban y pre-

rio y el que fuera así, tan abierto, tan libre, hacía que uno tuviera la

sentaban, era muy libre. Pero a quienes iban, se les quedaba algo

confianza de hacerlo, sin presiones. Sí come�amos errores, pero

de lo que los demás presentaban, y a lo mejor les surgía después el

era también un espacio para aprender.

1 Historiadora. Actualmente es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

26

interés de ellos proponer algo. Yo creo que Toño lo vio de esa ma-

27

�tuvo sobre los inicios del protestan�smo en Nuevo León. Iba, sacaba las

dillos y las guerras en Nuevo León. Posiblemente Luis García también

opté por estas otras universidades. Yo quería otra experiencia, y pues

fichas y ahí me lo encontraba. A par�r de ahí, también pude verlo y

haya sido influenciado por el trabajo de Antonio Peña, aunque Luis García

busqué una opción que fuera una ciudad más pequeña, más tranquila,

pla�car con él en otro espacio, fuera de la facultad, y pues las plá�cas so-

no venía tanto al seminario, pero él convivía con él en el Archivo del Es-

bien conectada, en donde pudiera yo ser más libre. Después, otros

bre historia se extendieron.

tado, en donde también estaba el director del archivo que era Artemio

compañeros se fueron también a estudiar su posgrado: Reynaldo de

Benavides, y estaban también César Morado y Miguel González. En-

los Reyes, Jaime Sánchez, Miriam Mar�nez y Felipe Bárcenas. Algunos

Ahí, en el archivo, me decía que revisara ciertos fondos y ciertos documen-

tonces, era como otro grupo, pero también Toño par�cipaba en ese gru-

se fueron a la Universidad de Guadalajara y otros a El Colegio de San

tos. Así fue como me fue dando herramientas para ir construyendo el pro-

po. Ya después, creo que posiblemente Nelson Jofrak Rodríguez y Javier

Luis. Vimos así esa posibilidad de ir a otras universidades. Y también

tocolo, y lo que yo quería hacer de tesis. La verdad es que siempre fue muy

Rodríguez, en la parte del Nuevo León colonial. Porque ya Toño estaba en

nos decía que era importante conocer otras formas de trabajo, otras

abierto a escucharme, a tomar en cuenta lo que yo pensaba, lo que yo

otra etapa: de estudiar más del siglo XIX se fue hacia atrás, para estudiar

ideas, otros grupos, no estar tan encerrados a lo de Nuevo León.

quería hacer. A veces hasta me prestaba libros, de hecho, me trajo un

Nuevo León en la intendencia de San Luis Potosí. Estaba más en el ámbito

También lo que nos decía mucho era que teníamos que hacer redes y

montón de libros para que los leyera, libros que él se había traído de Ciu-

colonial. También su tesis de maestría fue del siglo XVIII, entonces sí esta-

nexos con otros inves�gadores y otros estudiantes. Y él mismo lo esta-

dad de México, y que eran di�ciles de localizar aquí. Incluso en la biblio-

ba en el ámbito colonial.

ba haciendo, él par�cipaba de varios seminarios en la Ciudad de Méxi-

teca del Museo de Historia, que es un repositorio especializado en histo-

Peña fue tutor de muchos tesistas del Colegio de
Historia, y como lo acaba de mencionar, sabemos
que también llegó a asesorarla a usted. ¿Cómo
fue su experiencia con la elaboración de su tesis
de licenciatura? ¿Qué orientaciones y consejos
recibió del profesor Peña?

co, incluso a nivel internacional, entonces creo que esa fue una ense-

ria, a veces era complicado encontrar bibliogra�a más actual sobre estos

De hecho, cuando le planteé mi proyecto para la maestría, me dijo: “te

ñanza que nos dejó. Y también que par�ciparamos en los encuentros

temas. Entonces sí, siempre fue de mucho apoyo, pero también me dio

puedes ir para adelante o te puedes ir para atrás”, y le respondí: “pues es

de estudiantes, que era como el inicio y ya de ahí venía todo lo demás.

esa libertad de hacer y de ir desarrollando esas ideas con respecto al tema

que en la paleogra�a no soy tan buena, entonces mejor para adelante”. Y

Entonces influyó de esta manera y pues yo creo que todos sen�amos

de inves�gación.

así fue, porque me fui hacia la primera república. Pero otros de sus estu-

mucha admiración por él, por lo que él había logrado, por sus ense-

diantes fueron hacia atrás, al periodo colonial, como él. Entonces yo creo

ñanzas y eso también inspira.

En lo que creo que sí diferíamos un poquito fue en los métodos. Yo

que sí influyó bastante. Y es normal, ¿no? Si hay afinidad en la inves-

quería tener todo ya bien estructurado y, una vez con el protocolo, vi-

�gación, creo que así es como se van formando los grupos de inves-

sitar el archivo para encontrar la documentación que respaldara lo que

�gación: hay un proyecto como un nodo, y de ahí se van adhiriendo otros

De entrada, él fue el que me sugirió el tema. En ese �empo estaba

estaba planteando. Y él me decía que no, que era al revés: “�enes que

proyectos, cuyos temas están relacionados, ya sea en la temporalidad, en

tomando la clase de Historia de México del siglo XIX y estaba

ir al archivo primero, ver qué hay y entonces ya irte a los libros y hacer

el espacio o en la temá�ca. Yo creo que sí influyó bastante.

también muy me�da en parte de la literatura del siglo XIX, y yo que-

ese nexo entre lo que hay en el archivo y lo que hay en la bibliogra�a.

ría hacer un seguimiento de Joaquín Fernández de Lizardi, el

Porque si no, se fuerzan las cosas”. Yo fui muy necia en ese sen�do y sí,

precursor de la prensa en este periodo convulso. Y luego, pues el

primero me dediqué a revisar la bibliogra�a y luego fui al archivo, y re-

maestro Miguel González nos hablaba mucho de los grandes erudi-

sulta que en el archivo no había documentación que yo necesitaba

tos del siglo XIX y estas figuras polí�cas que además de estar crean-

para hacer mi tesis. Y él me dijo: “bueno, si no hay, pues �enes que

do estas propuestas de nación, también eran unas lumbreras en las

explicar por qué no, por qué no hay”. Yo quería encontrar a esos inte-

letras, en el discurso. Entonces yo decía: “quiero estudiar esos inte-

lectuales por acá, a un Andrés Quintana Roo o a un José María More-

lectuales”. Y le pla�qué a Toño. Porque aparte, Toño siempre esta-

los, alguno así, que fuera el que llevara las riendas de la insurgencia en

ba muy dispuesto a escuchar a sus estudiantes. Te lo encontrabas

Nuevo León. La verdad es que no había. A lo mejor lo hubo, pero no

en los pasillos y siempre nos escuchaba a todos, a veces yo creo

hay forma de rastrearlo porque no hay registro del ideario polí�co de

Hablando de mi caso, yo no sabía que había posgrados en general, y pues

van modernizando, hay también muchas luchas sociales, muchos mo-

que lo fas�diábamos mucho, porque tenía a la bolita ahí alrededor

las personas de esa época, salvo lo que el ayuntamiento de Monterrey

mucho menos en historia. Pero ya cuando él dijo: “me voy a estudiar una

vimientos ya en estas épocas. Pero la primera mitad del siglo XIX es así

de él o estábamos haciendo fila para hablar con él.

estableció en su momento. Y muy acotado, porque era un cuerpo de

maestría a México”, pensé en que, si quieres ser profesor-inves�gador en

como: “puras guerras, pura inestabilidad polí�ca, qué aburrido”.

Peña estudió posgrados en Historia en el Ins�tuto
Mora y en El Colegio de México. Usted por su parte,
estudió sus posgrados en la Universidad Michoacana de San Nicolás y en la Universidad Autónoma
Metropolitana. Por lo visto, un factor común entre
los discípulos del profesor Peña fue su interés por
los posgrados. ¿Nos puede decir algo sobre eso?

Hoy los libros y ar�culos del maestro Peña son de
referencia casi obligada para las y los historiadores
de Nuevo León. ¿Cuáles considera que fueron las
principales aportaciones de Peña al conocimiento
de la historia del noreste?
Primero, haber caracterizado bien la figura del caudillo, de estos líderes carismá�cos del siglo XIX, como Jerónimo Treviño y Francisco
Naranjo. Creo que el siglo XIX había sido (y creo que ahora otra vez) un
siglo muy olvidado, en el sen�do de que lo colonial llamaba más la
atención: la cultura virreinal, el nexo con España, el sincre�smo, todas
estas cosas. El siglo XX es más cercano, incluso desde el porfiriato
empiezas a ver cómo México y Nuevo León se van transformando, se

gobierno de élite que veía más bien por los intereses de su grupo. De

la universidad, �enes que tener un posgrado, ya que la licenciatura no

Porque además, si no se están peleando en el Congreso por medio de

Y él me dijo: “sí, sí puedes hacerlo”. Y esa idea de los intelectuales deri-

la provincia, sí, pero también de su grupo. Y descubrimos que era muy

alcanza. El requisito es estudiar un posgrado. Y Antonio iba mucho por la

discursos, es en las facciones, los caudillos, los jefes regionales, etc. Y

vó después en que empecé a inves�gar sobre la Independencia y el

pragmá�co, se movía para un lado, se movía para el otro, dependiendo

especialización la verdad. Era así. De hecho, tenía esta cosa de “los histo-

es trágico también, porque tenemos la guerra con Estados Unidos, en

periodo de Independencia aquí en Nuevo León, al menos de manera

de sus intereses o de cómo estaba el asunto a nivel del reino. Y pues

riadores puros” y “los historiadores no puros”. ¿Cuáles eran los histo-

donde se pierde parte del territorio, y la Intervención francesa, que

bibliográfica, y me di cuenta de que no había casi nada. La mayoría del

Toño fue el que me ayudó a darle forma a todo eso, porque si no había

riadores puros? Los que hacían la licenciatura en historia, luego la maest-

también es otro momento en que la nación mexicana estuvo some�da

relato era casi una copia del relato nacional, no había algo más especí-

intelectuales, entonces había que explicar por qué no.

ría en historia y el doctorado en historia. Todo era en historia. Los “no

a una potencia extranjera. Y es muy solemne también, porque en el

puros” eran los que a lo mejor habían estudiado historia, pero después

siglo XIX se suscita la formación de la nación. Estos acontecimientos

Es bien sabido que los principales intereses de
inves�gación de Peña fueron la historia de la economía novohispana y la historia de la polí�ca en el noreste durante la República Restaurada. ¿Diría usted
que los estudiantes y tesistas de Peña fueron influidos por él al momento de elegir sus propias líneas
de estudio?

iban a la antropología o a la sociología o a las letras, o que se habían

son los que se nos recalcan mucho en la escuela, cons�tuyen mucho la

formado en otra área del conocimiento y ya después hacían un posgrado

historia de bronce.

a los archivos y allí me lo encontraba a él también. Empecé a ir más

En parte sí. La muestra está en que, por ejemplo, Roberto Lara y César

Yo a par�r de los encuentros de estudiantes, vi otras opciones, no

colonial pero la verdad es que no. Muy pocas personas le entran a los

porque fui asistente del maestro Miguel González en un proyecto que

Salinas hicieron sus tesis sobre estos períodos del siglo XIX, sobre los cau-

solamente las que él había experimentado en la Ciudad de México y

archivos, a los documentos, a realmente revisar qué es lo que hay en

fico sobre Nuevo León o sobre Monterrey. Y él me dijo: “yo te recomiendo que leas a François-Xavier Guerra, su libro Del An�guo Régimen a la Revolución, y tú puedes hacer eso, analizar el paso del
an�guo régimen colonial a la creación del Estado”. Entonces ese fue un
elemento, y él también me impulsó a seguir con este tema de la Independencia, porque yo había pla�cado con el maestro Miguel González,
quien era el que me había incitado a estudiar el siglo XIX, y me dijo:
“no, ese tema no, aquí no, no vas a encontrar fuentes, busca otra

en historia. Aquí no había posgrados en historia, de hecho, todavía no hay
posgrados. Entonces había la necesidad de ir a otras universidades con

En ese �empo tratábamos de desligarnos de la historia de bronce. Y yo

esta consigna de tener un respaldo para desarrollar la inves�gación histó-

creo que Toño regresó a las fuentes, tomó estos temas, esta temporali-

rica. Había que irse a estudiar un posgrado, y yo creo que muchos lo en-

dad y les dio otra luz, otras perspec�vas. Es uno de los principales

tendimos así y seguimos su ejemplo.

aportes, y yéndose un poco más al periodo colonial, igual nos dimos
cuenta de que pensábamos que habíamos estudiado mucho el periodo

cosa”. Pero Toño me dijo: “hay que ver en los archivos”. Y empecé a ir

CULTURA REGIONAL

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�Y con Toño, también esto de siempre buscar par�cipar en los encuen-

siempre consejos de su parte. Y si no, pues al menos te escuchaba.

tros, en los congresos, de hacer todo lo posible por ir a estudiar un posg-

A veces era muy serio. Yo me quedaba con la duda: “¿me está �ran-

rado. El ser ellos mismos, los tres, ejemplos de la labor del historiador,

do de loca? O ¿lo estoy atosigando demasiado?” Pero siempre fue

de la historiadora, al hacer sus inves�gaciones, pero también ser docen-

una persona muy respetuosa y muy paciente. Nunca me dijo: “no,

tes y formar grupos y ser enfá�cos en el trabajo colec�vo, que muchas

esto no, esto que estás pensando no �ene sen�do, no funciona, me-

veces así se trabaja en historia (o debería trabajarse en historia, a veces

jor busca otras cosas”. Por ejemplo, si yo come�a algún error o esta-

somos muy solitarios, pero tenemos que aprender a ser más par�cipa-

ba pensando algo equivocado, la forma de decirme las cosas para

�vos). Y los profesores actualmente creo que tratamos de inculcar eso

que yo entendiera que estaba mal, pero sin decirme directamente:

en nuestros estudiantes: que se preparen, salgan, expongan sus ideas,

“eso que estás pensando no es correcto”. Pues sí, muy amistoso

escriban, se organicen, que hagan cosas. Creo que en ese sen�do hemos

siempre, muy amable, muy correcto, nunca hubo ninguna falta de

tratado de seguir con estas enseñanzas que nos dieron a nosotros

respeto de ningún �po. Entonces, yo creo que eso hacía también
que todos nosotros tuviéramos la confianza de acercarnos a él.

Más allá de haber sido un gran inves�gador y un profesor sobresaliente, Antonio Peña fue un buen amigo
de muchas personas dentro y fuera del gremio. ¿Qué
recuerda de su amistad con él?

Ya para finalizar, ¿algo más que deseo compar�rnos?
Creo que… que se nos fue muy rápido. Y todavía se le extraña mu-

Pues yo recuerdo que… Curioso, ¿no? Uno nunca se imagina que tu maestro

cho. El enterarnos primero de su enfermedad y después de su
par�da, fue algo muy repen�no, muy doloroso, y sí se sin�ó ese

los documentos, a leer la caligra�a colonial. Entonces todos nos ba-

esa va a ser otra contribución muy importante; precisamente porque se ha

va a vivir cerca de tu casa. Yo no vivía allá en la Unidad Modelo, pero su herma-

samos en lo que decían Eugenio del Hoyo e Israel Cavazos, y son

dicho que Nuevo León no era nada en ese �empo, y hay que descifrar si es

na vivía más o menos cerca de donde yo vivo todavía. Entonces cuando iba a

vacío por mucho �empo. Yo recuerdo cuando estaba en el docto-

cierto eso, y si sí es cierto, pues por qué razones. Hay que explicarlo.

visitarla me lo encontraba en el camión y ahí pla�camos. ¡Pobre! Además de

rado, me lo encontré allá en varias ocasiones, pero yo iba a la UAM,

atosigarlo aquí en la escuela, también lo atosigaba en el camión. En otras oca-

él estaba en el COLMEX terminando también el suyo. Compar�mos

siones, cuando tuve la oportunidad de ir a hacer un verano de inves�gación

muchas cosas allá, me prestaba libros. Lo vi unos días antes de que

cien�fica en la UNAM, él estaba ya estudiando en el Mora y pues nos contac-

se pusiera mal en la primera parte de su enfermedad, la libró de mi-

tamos y nos encontramos allá. Me enseñó otras bibliotecas, me llevó al Ins-

lagro. La verdad es que era una persona que seguía una forma de

�tuto Mora, me presentó a sus amigos. Era muy de compar�r lo que él sabía,

vida muy estricta y para él enfermarse no era algo importante, algo

lo que él tenía. Súper paciente, yo no he conocido a una persona más paciente

que lo quitara de su quehacer. Entonces ahí yo creo que fue en

que él. Él hablaba con todo el mundo, escuchaba a todo mundo, tenía �empo

donde se confió demasiado. Debió poner un poco más de atención

para todo el mundo. Siempre te recomendaba alguna lectura, un autor, había

a su salud, y creo que muchos lo extrañamos bastante.

como verdades que ya se compran. Como si todo ya estuviera dicho.
Pero a la hora de regresar a las fuentes, nos damos cuenta de que
hay otros elementos que no fueron tomados en cuenta. Las mismas
metodologías de la historia han ido cambiando y no les habíamos
puesto atención. No se habían retomado temas que podían historiarse a par�r de esas fuentes.
Entonces yo creo que una de las contribuciones que hizo el maestro
Antonio es, primero, demostrar que el Nuevo Reino de León no estaba
aislado económicamente, sino que formaba parte de mercados regio-

Antonio Peña fue discípulo de José Reséndiz, quien a
su vez fue discípulo de Mario Ceru�. Los tres fueron
pilares fundamentales del Colegio de Historia. Hoy
usted es catedrá�ca de la misma ins�tución. ¿Cuál diría usted que es el legado que todos ellos han dejado
en la Universidad Autónoma de Nuevo León? Y
¿cómo le han dado con�nuidad las nuevas generaciones de profesoras y profesores?

Tratamos de seguir sus enseñanzas, su forma de tratar a los estu-

nales y que, si bien no era un punto tan relevante, sí estaba conectado
a par�r de la producción y la comercialización de plomo, de ganado

Yo pienso que, por ejemplo, el legado de Mario Ceru� es la profesiona-

diantes y de impulsarlos para que desarrollen sus ideas, sus propios

menor y de piloncillo. Entonces ahí se destruye este mito de que Nue-

lización del ejercicio de hacer historia. Pero, además, no se quedó solamen-

caminos. Ya para cuando estaba en la fase final del doctorado, en lo

vo León está aislado durante el periodo colonial, esto no era del todo

te aquí, en Nuevo León. Mario Ceru� empezó a hacer nexos también con

personal lo extrañé mucho más, porque ya nada más con escuchar-

así. Sí estaba en un ámbito periférico, pero no aislado. Por otro lado,

otras universidades, con otros inves�gadores y en todos lados, si dices que

nos nos brindaba esa seguridad de decir: “bueno, no estoy tan mal,

también se empieza a configurar la ciudad regiomontana, es decir,

estudiaste aquí en Nuevo León, te preguntan por Mario Ceru�. Es el re-

más o menos ahí la llevo con lo que estoy proponiendo”. Porque mu-

Monterrey empieza a tener ya otras caracterís�cas. Ya no es el asenta-

ferente de historia en otras universidades, en otros estados.

chas veces nos leyó antes de presentar los avances. Entonces fue una
pérdida bastante significa�va y pues uno piensa también en todo lo

miento desolado que nos pla�can en las crónicas de los primeros gobernadores, o los reportes que hacían los gobernadores y los visi-

El maestro José Reséndiz, yo creo que con todo el impulso que dio, por

que se quedó en el �ntero, las ideas y los trabajos que no alcanzó a

tadores, sino que empieza ya a tener un carácter más urbano, acotado

ejemplo, a la existencia del seminario, a que se llevaran a cabo los

desarrollar, en todos aquellos y aquellas que ya no lo conocieron. Era

también. Obviamente no va a ser como la Ciudad de México u otras

encuentros regionales, los encuentros de estudiantes de historia, uno

una persona muy inspiradora y muy generosa siempre con su �empo,

ciudades coloniales, pero sí empieza ya a cambiar.

regional y uno nacional, el apoyo a que los estudiantes fueran a los

con su conocimiento, con su trato. Creo que en todos dejó una huella

encuentros, a que los maestros pudieran hacer estancias de inves-

importante. Y le debemos mucho de lo que somos ahora.

Y bueno, también la formación de la élite. Empieza él a hablar de estas

�gación y par�ciparan también en congresos. Creo que esto le dio un

familias y de cómo se va conformando esta élite que va a dominar no

impulso al colegio y a la carrera. También tengo entendido que se

solamente el ámbito económico, sino también el ámbito polí�co de la

hicieron estos programas de promoción en las preparatorias de la

provincia. Y que esto después se conecta, o yo lo conecto, con la élite

licenciatura. Entonces nos abría otros horizontes e invitaba a los más jó-

que va a transicionar hacia la primera república federal. Yo pienso que

venes, a los preparatorianos, a estudiar historia. Muchos de ellos ni si-

en su trabajo sobre la intendencia (ojalá que se publique pronto) vamos

quiera sabían que exis�a la carrera.

a saber mucho más del desarrollo económico de la provincia, y yo creo

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�Epistolario

Nota periodística sobre el otorgamiento del I Premio de Investigación Israel Cavazos
Garza a Antonio Peña Guajardo (2005)
Myrna Karen Garza Cantú 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

En el 2005, el gobierno de Nuevo León, a través del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (Conarte), y otras ins�tuciones
como la Universidad Autónoma de Nuevo León, el Archivo General del Estado de Nuevo León y la Secretaría de Educación, Cultura y
Deporte del municipio de Monterrey, ins�tuyeron el Premio de Inves�gación Histórica Israel Cavazos Garza. Su propósito era no sólo
rendir homenaje al epónimo del galardón, sino también incen�var el estudio sobre el pasado de la en�dad y reconocer las aportaciones
más relevantes al conocimiento de la historia regional.
El Premio Israel Cavazos Garza era otorgado a través de una convocatoria anual, y los trabajos ganadores eran seleccionados por un jurado calificador integrado por reconocidos especialistas, mismos que dictaminaban ciñéndose al proceso de revisión académica por pares
de doble ciego. El premio consis�a en un incen�vo económico (que en su primera edición fue de 50 mil pesos, pero que en años posteriores llegó hasta los 75 mil) y en la publicación del trabajo ganador. Cabe señalar que la úl�ma edición del Premio Israel Cavazos Garza se
otorgó en 2018.

El Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, la UANL y la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte de
Monterrey realizaron la convocatoria con el propósito de es�mular y fomentar la inves�gación de la historia de la en�dad.
Israel Cavazos Garza, cronista de Monterrey, manifestó que él espera que el concurso sea es�mulo para que los historiadores par�cipen en los campos que faltan por inves�gar. La premiación se realizó en las instalaciones de la Cineteca,
donde el ganador obtuvo de manos de Israel Cavazos Garza el premio en efec�vo. (MSA).

FUENTES DE INFORMACIÓN
Hemerografía
El Porvenir. Monterrey, México.

Pues bien, el ganador de la primera edición de este premio fue el historiador Antonio Peña Guajardo, quien por entonces tenía 31 años
y era profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Peña Guajardo se hizo acreedor de este
galardón con el trabajo �tulado La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII,
mismo con el que había optado por el grado de maestro en Historia Moderna y Contemporánea en el Ins�tuto Mora.
El trabajo fue publicado en ese mismo año, y se convir�ó en un hito de la historiogra�a regional, toda vez que vino a renovar los estudios
históricos sobre la época virreinal en el noreste, hasta entonces todavía dominados por los trabajos paradigmá�cos de Eugenio del Hoyo
e Israel Cavazos Garza.
En la ceremonia de premiación estuvieron presentes Carlos Velázquez, director para la preservación del patrimonio cultural, histórico y
ar�s�co de Nuevo León de Conarte; María Elena Quiroga, secretaria de educación, cultura y deportes de Monterrey; y el propio Israel
Cavazos Garza. A con�nuación, se presenta la transcripción de una nota que apareció publicada en la sección cultural del periódico
El Porvenir el 14 de mayo de 2005, y que reseñaba dicha ceremonia:

Disipa dudas sobre economía novohispana trabajo ganador de premio de historia
Un estudio regional de la economía novohispana en el Nuevo Reino de León recibió ayer el I Premio de Inves�gación
Histórica “Israel Cavazos Garza”. Antonio Peña Guajardo mereció el premio por su trabajo de “La economía novohispana
y la élite local en el Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII”.
La inves�gación buscó comprobar la existencia del mercado interno basado en los procesos de terratenientes para exportar ganado o minería. El trabajo de Peña Guajardo se ubica en un contexto al debate académico, en donde la discusión era sobre si realmente exis�ó o no el mercado interno en el periodo novohispano.
Antonio Peña Guajardo, docente e inves�gador en la Facultad de Filoso�a y Letras, explicó que en dos años terminó la
inves�gación, con la que obtuvo el grado de maestría en Historia Moderna y Contemporánea, en el Ins�tuto Mora de la
Ciudad de México en octubre pasado. Además, la inves�gación que realizó será publicada y contribuirá para desarrollar
más estudios que profundicen en los procesos económicos del siglo XVIII, ya que es un periodo poco estudiado, según
señaló el ganador.

1 Abogada especializada en Derechos de Autor. Es licenciada en Derecho y maestra en Derecho con orientación en Derecho del Trabajo por la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Actualmente es la responsable de asuntos jurídicos, servicio social, redes sociales y difusión del Centro de Información de Historia Regional de la UANL.

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�Créditos fotográficos
Imagen de portada: Antonio Peña Guajardo en 2013, fotogra�a de Félix Torres Gómez; pp. 8-9: Antonio Peña Guajardo en excursión a la Meseta de Catujanos en 2005, fotogra�as facilitadas por Eduardo Cázares Puente; pp. 9-15: imágenes varias de Antonio
Peña Guajardo, fotogra�as de Félix Torres Gómez; p. 21: túnel de la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata;
p. 23: portada del libro Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885 de Antonio Peña
Guajardo, editado por el Archivo General del Estado de Nuevo León; p. 25: portada del libro La economía novohispana y la élite
local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII de Antonio Peña Guajardo, editado por el Fondo Estatal para la
Cultura y las Artes de Nuevo León; p. 26: Dra. Claudia Roxana Domínguez García, fotogra�a tomada de Facebook; pp. 27-28: Antonio Peña Guajardo y Claudia Roxana Domínguez García durante la defensa de tesis de licenciatura de esta úl�ma en 2007, fotogra�a
tomada de Facebook; p. 30: Antonio Peña Guajardo y un grupo de colegas, entre los que se encuentran Claudia Roxana Domínguez
García y Juan Jacobo Cas�llo Olivares, fotogra�a tomada de Facebook; p. 31: Miriam Mar�nez Wong, Juan Jacobo Cas�llo Olivares,
Claudia Roxana Domínguez García, Moisés Alberto Saldaña Mar�nez y Antonio Peña Guajardo, fotogra�a tomada de Facebook; p.
33: nota periodís�ca sobre el otorgamiento del I Premio de Inves�gación Israel Cavazos Garza a Antonio Peña Guajardo, imagen
tomada de El Porvenir, 14 de mayo de 2005; p. 34: bailable en la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata.

CULTURA REGIONAL

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�CULTURA REGIONAL

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                    <text>Vol. 02 SeptiembreN. 04 Diciembre 2024

�EDITORIAL

Índice
Universidad Autónoma de Nuevo León

CRONOGRAFÍA
Pági n a 4
La trayectoria liberal de Manuel María de Llano, polí�co nuevoleonés (1799-1863) - Dinorah Zapata Vázquez
Pági n a 6
Historiogra�a de Nuevo León. Alcances, límites y tareas pendientes en la historia polí�ca contemporánea,
1917-1970 - Luis Enrique Pérez Castro
Pági n a 1 4
Un viaje urbano desde las primeras �endas departamentales en Monterrey - So�a Guajardo Acosta

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Dr. Juan Paura García
Secretario General

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Pági n a 1 8
Entre algodón y �liches. Los inmigrantes libaneses y su inserción a la ciudad de Torreón en el México posrevolucionario (1920-1940) - Margarita Isabel Arvide Basterra
Pági n a 24
Recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional 2024 - Myrna Karen Garza Cantú
Pági n a 2 8
Aljibes en la historia de México y de Nuevo León - Félix Torres Gómez

Lic. Humberto Salazar Herrera
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información
de Historia Regional y Hacienda San Pedro

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA
Pági n a 3 4
Dinorah Zapata Vázquez, Juán Ramón Garza Guajardo, Félix Alfonso Torres Gómez, Edmundo Derbez García y Emilio
Machuca Vega (2023). Hacienda San Pedro de la UANL. Historia, patrimonio y memoria, 1634-2023. Monterrey,
México: Colección Proyectos UANL, Universidad Autónoma de Nuevo León, 150 pp. - Luis Ángel Rosas Navarro
Pági n a 3 6
Lucas Mar�nez Sánchez (2023). Diario de un misionero del Colegio de Guadalupe por el obispado de Monterrey, 1855-1857. Monterrey, México: Colección Memoria del Noreste No. 13, Centro de Estudios Humanís�cos,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 188 pp. - Frida I. González Hernández
GENIO Y FIGURA
Pági n a 3 8
Israel Cavazos Garza: “Habría que pensar en alguna manera de hacernos autén�camente regiomontanos”.
- Humberto Salazar Herrera
EPISTOLARIO
Pági n a 4 4
Propuesta de reforma de la tercera ley orgánica de la Universidad de Nuevo León en 1945: ¿reincorporar la
Escuela Normal para Maestros? - Susana Julieth Acosta Badillo
Pági n a 5 0
Informe del director de la Escuela de Medicina de Monterrey, 1878 - Ana Paulina Rodríguez Medellín

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

Cultura Regional CR., volumen 2, número 4, septiembre-diciembre 2024, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma
de Nuevo León a través del Centro de Información de
Historia Regional, carretera a General Zuazua, km 4.5,
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Vega. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2023102314025800-102, otorgado por el Instituto Nacional
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La revista Cultura Regional es un verdadero laboratorio para
el estudio y divulgación de la historia de México y de Nuevo
León. Está pensada como un proyecto editorial en el que
puedan tener cabida tanto los primeros escritos de jóvenes
inves�gadores, como trabajos más maduros, fruto de los
años de experiencia de historiadores consolidados. Por esta
razón, es frecuente ver en cada número a estudiantes de humanidades a lado de reconocidos especialistas, lo que enriquece los contenidos de la revista y fortalece su misión de
poner el conocimiento de la historia al alcance de todo mundo de manera libre y abierta.
El presente número es una clara muestra de lo anterior. Por
ejemplo, aparecen ar�culos escritos por dos �tulares de dependencias universitarias relacionadas con la historia:
Humberto Salazar Herrera, director de Humanidades e Historia de la UANL, y Dinorah Zapata Vázquez, coordinadora del
Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San
Pedro de la UANL.
Asimismo, colaboran Luis Enrique Pérez Castro y Susana
Julieth Acosta Badillo, dos catedrá�cos universitarios de
reconocido pres�gio, así como Myrna Karen Garza Cantú y
Félix Torres Gómez, destacados profesionistas adscritos al
Centro de Información de Historia Regional. De igual manera, nutren los contenidos de este número los ar�culos y
las reseñas de egresados y alumnos del Colegio de Historia
de la UANL: Margarita Isabel Arvide Basterra, So�a Guajardo
Acosta, Luis Ángel Rosas Navarro, Frida I. González Hernández y Ana Paulina Rodríguez Medellín.
En defini�va, esta edición de Cultura Regional, correspondiente al volumen 2, número 4, ofrece un amplio abanico de trabajos que, aunque obedecen a inquietudes de
inves�gación dis�ntas, comparten la caracterís�ca de ser
contribuciones originales al conocimiento de la historia.
Seguro que este número despertará el interés de los lectores
y los mo�vará a seguir conociendo más sobre el pasado y el
presente de México.

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

La trayectoria liberal de Manuel María de
Llano, político nuevoleonés (1799-1863)
Dinorah Zapata Vázquez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

tatales lo nombraron médico del primer batallón de la
milicia cívica, aunque según José Eleuterio González era
“más dado a la polí�ca que a la ciencia”⁴. De hecho, De
Llano perteneció a la logia masónica yorkina, que se
organizó en Nuevo León hacia 1825 y que tendía hacia
las ideas republicanas y liberales. Esta organización
contrastaba con la logia escocesa, iden�ficada más con
la élite criolla que preservaba condiciones de privilegio
desde la época virreinal⁵.

Cuando se habla del liberalismo decimonónico, �ende a
pensarse en éste como un cuerpo homogéneo de ideas y
principios que se mantuvieron inalterados a lo largo del siglo. Suele calificarse de liberales a personajes muy separados en el �empo, como a Miguel Hidalgo y Porfirio Díaz, o
a personajes contemporáneos pero distanciados y hasta
enfrentados, como San�ago Vidaurri y Benito Juárez. En
realidad, como lo ha apuntado Edson Abraham Soto, el liberalismo debe comprenderse “como un todo que se
conforma de dis�ntos liberalismos, cada uno resultado de
entornos y circunstancias específicas”².
Es cierto que, en el fondo, los puntos básicos de
confluencia de los dis�ntos liberalismos han sido: 1) la libertad de los individuos para asociarse, para expresarse y
para pensar sin restricciones; 2) la importancia de la legalidad y de la separación de poderes; y 3) la igualdad de todos los ciudadanos frente a las leyes del país. Sin embargo,
dependiendo del contexto, hubo en México liberales con
tendencias regionalistas y liberales con tendencias nacionalistas; liberales con inclinaciones an�clericales y liberales con inclinaciones conciliatorias. En el caso del
emperador Maximiliano de Habsburgo puede hablarse
incluso de un liberalismo monárquico, en contraste con el
liberalismo republicano de Juárez y sus aliados.
En Nuevo León, aunque se reconoce a la generación liberal de la Reforma en las figuras de Vidaurri, José Silvestre
Aramberri, Juan Zuazua, Ignacio Zaragoza, Mariano Escobedo y Lázaro Garza Ayala, ha sido menos estudiado el liberalismo de la primera mitad del siglo XIX, mismo que tuvo en
Manuel María de Llano quizá a su principal exponente.

Manuel María de Llano (1799-1863)

De Llano nació en Monterrey, capital del entonces
Nuevo Reino de León, el 23 de mayo de 1799, siendo
hijo de Pedro Manuel de Llano y de María de Jesús Lozano. Estudió medicina en la Ciudad de México, donde
entró en contacto con ideas liberales, pero antes de
concluir sus estudios regresó a Monterrey³. Ejerció en
Nuevo León la medicina, e incluso las autoridades es-

El 1 de enero de 1826 De Llano fue nombrado alcalde primero de Monterrey y una de sus primeras acciones fue la
remoción de los escudos y emblemas monárquicos �picos
del An�guo Régimen para sus�tuirlos con símbolos de la
naciente República mexicana. En octubre de 1826 dejó su
cargo y par�ó de nuevo a la Ciudad de México, esta vez para
desempeñarse como diputado al Congreso de la Unión.

1 Inves�gadora, periodista e historiadora. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y actualmente es coordinadora del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro de la UANL.
2 Edson Abraham Salvador Soto Espinosa, El liberalismo mexicano en el siglo XIX, p. 203.
3 Israel Cavazos Garza, Diccionario biográfico de Nuevo León, p. 277.
4 Ibid., p. 278.
5 Miriam Mar�nez Wong, “Efervescencia polí�ca en Monterrey”, p. 97.

CULTURA REGIONAL

4

El 5 de diciembre de 1830, durante las elecciones primarias, De Llano fue al mismo �empo candidato a diputado y responsable del buen desarrollo del proceso electoral. Esto le acarreó severas crí�cas, pues fue acusado de
alterar y robar las actas que contenían los votos con el fin
de salir beneficiado y lograr un mejor puesto en el gobierno. En respuesta a las acusaciones, De Llano encontró
en el periodismo un arma importante para desarrollar sus
inquietudes ideológicas y para defenderse de los ataques
de los que se sin�ó víc�ma.

sepultura en los templos como medida de salubridad, y
eximió a los ciudadanos de tener que asis�r obligatoriamente a las fiestas religiosas.
A nivel nacional, la presidencia de la república oscilaba
entre Valen�n Gómez Farías y Antonio López de Santa Anna.
De Llano brindó su apoyo al primero, dadas sus ideas liberales, pero esto le costó la gubernatura del estado y nueve días
de prisión. Posteriormente, De Llano volvió a ocupar la
gubernatura el 3 de marzo de 1839, y aunque fue
interrumpido unos días por el poder centralista, volvió a
ocupar este cargo al poco �empo. En 1841 se desempeñó
como alcalde primero de Monterrey y en sep�embre de ese
año volvió a ser gobernador. Cedió este cargo en diciembre
al general José María Ortega y par�ó a la Ciudad de México
como diputado al Congreso Cons�tuyente, que fue desconocido posteriormente por Santa Anna.

En primera instancia, publicó sus primeros escritos en La
Gaceta Cons�tucional, en los cuales trató de dar una explicación de los hechos, afirmando que él nada tenía que ver
con la alteración de votos. Enseguida, dirigió un escrito a
Joaquín García, entonces gobernador de Nuevo León, en el
que volvió a dar su opinión sobre lo ocurrido y a la vez sentenció que, en caso de que no se tomaran en cuenta sus argumentos, se vería precisado a establecer su propia tribuna pública para difundir sus puntos de vista con perspec�va liberal.

Al regresar a Monterrey en 1843, fue electo primer vocal de la asamblea departamental. Tuvo una úl�ma actuación como gobernador de Nuevo León en diciembre
de 1844, y entregó el poder el 31 de marzo de 1845 al
licenciado Juan Nepomuceno de la Garza y Evia. En 1850
fue una vez más alcalde primero de Monterrey, cargó que
volvió a ocupar en 1856.

Así, el 10 de marzo de 1831 De Llano publicó el primer
número de El Antagonista de Nuevo León, primer periódico opositor al sistema polí�co en la en�dad. El �tulo de la
publicación suscitó controversia, pues se interpretó en el
sen�do de que el periódico era opositor a Nuevo León
como estado y, por consiguiente, que representaba una
traición. De este modo, los números posteriores aparecieron con el simple �tulo de El Antagonista. En este
periódico, De Llano ver�ó toda su ideología polí�ca y trató
de romper con todo convencionalismo del gobierno estatal, al que calificó como “�rano”. De Llano se preocupó
porque su periódico dedicara espacio a la divulgación de la
ideología liberal. De hecho, según se deja entrever en sus
escritos, fue influido por conceptos e ideas del filósofo
Benjamín Constant, llamado por Émile Faguet como “el
inventor del liberalismo”. Por ejemplo, cuando De Llano calificaba al gobierno estatal de usurpador, déspota y arbitrario,
que no respetaba la Cons�tución, sino que la modificaba a
conveniencia, parece que seguía la concepción de Constant,
quien aseguraba que “la usurpación se da cuando el gobierno usurpa los medios” y que “también el despo�smo es
otro mal, porque lo hemos experimentado”⁶.

Manuel María de Llano falleció en la ciudad de
Monterrey el 1 de marzo de 1863 y fue inhumado en la
catedral. Actualmente, sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres de Nuevo León en el Panteón
de San Jorge. Su vida polí�ca fue la de un liberal convencido de ac�va presencia, que ocupó por ello los más diversos cargos en la administración pública de Nuevo León.
Destacó además como pionero del periodismo independiente en la en�dad pues, aunque su formación periodís�ca fue totalmente empírica, no puede negarse el
impacto que sus escritos causaron en la conciencia polí�ca y social de la población nuevoleonesa.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Cavazos Garza, Israel (1984). Diccionario biográfico de
Nuevo León. Tomo 2. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.

La vida de El Antagonista fue muy breve, pues apenas se
publicó durante alrededor de ocho meses. Su úl�mo número fue publicado en octubre de 1831 y para entonces
había dejado de ser tribuna de Manuel María de Llano,
pues se había conver�do en la de su hermano Rafael,
quien tenía enfrentamientos directos con el licenciado
Juan Nepomuceno de la Garza y Evia, entonces magistrado
del Tribunal Superior de Jus�cia de Nuevo León.

Mar�nez Wong, Miriam (2009). “Efervescencia polí�ca en
Monterrey: la Gaceta Cons�tucional y El Antagonista,
1830-1831”, en: Óscar Flores Torres (coord.). Monterrey
histórico. México: Universidad de Monterrey, Ayuntamiento de Monterrey.
Soto Espinosa, Edson Abraham Salvador (2016). El liberalismo mexicano en el siglo XIX: el caso de José Silvestre
Aramberri Lavín (1816-1864). Tesis para optar por el grado
de maestro en Ciencias con especialidad en Ciencias Sociales. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

Más adelante, en febrero de 1833 Manuel María de
Llano fue nombrado vicegobernador de Nuevo León. Al
poco �empo, luego de que el gobernador Manuel Gómez
de Castro presentara su renuncia por mo�vos de salud, De
Llano pasó a gobernar la en�dad. Durante su ges�ón, si
bien aseguró la protección oficial hacia la religión católica,
también abolió los derechos parroquiales, reglamentó los
cobros en en�erros, casamientos y bau�zos, prohibió la

Zapata Vázquez, Dinorah (1988). El Antagonista de Manuel
María de Llano. Estudio del primer periódico civil de Nuevo
León, 1831. México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León.

6 Citado por: Dinorah Zapata Vázquez, El Antagonista de Manuel María de Llano, p. 22.

5

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Historiografía de Nuevo León. Alcances,
límites y tareas pendientes en la historia
política contemporánea, 1917-1970
Luis Enrique Pérez Castro 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

ins�tuciones polí�cas tanto en México como a nivel local,
así como el principio de su ocaso, además de ser el lapso
que más detalladamente se ha inves�gado en lo que se refiere al siglo XX en Nuevo León.

El propósito del presente ar�culo es el de delinear los rasgos
esenciales de la historiogra�a en Nuevo León a través de diferentes autores y sus obras. Cabe señalar que no se trata
de una revisión exhaus�va de la literatura histórica local, y
los trabajos revisados no se escribieron necesariamente
durante la temporalidad señalada. Más bien se trata de señalar la ac�vidad académica más reciente de, por lo menos,
los úl�mos treinta años cuya temá�ca central sea de índole
polí�co. Pese a esta experiencia aparentemente poco ortodoxa, lo que se busca es iden�ficar las áreas de oportunidad
para los y las profesionales de la historia; aunque se han realizado diversos estudios historiográficos generales, escasos
versan sobre la historia polí�ca contemporánea.

Lo anterior pretende mostrar nuevas áreas en la inves�gación de la historia polí�ca posterior a la década de los
cuarenta, así como estudiar fenómenos más recientes, tales como la par�cipación ciudadana, los procesos democrá�cos en la globalización y la introducción de las candidaturas independientes.
1. La prác�ca historiográfica en Nuevo León
Los estudios y la escritura sobre la historia de Nuevo León
se han caracterizado por ser escasos, en lo que respecta a
los periodos colonial (siglos XVI al XVIII) y contemporáneo
(al menos la primera mitad del siglo XX). Por otro lado, la
época del México Independiente (1810-1910) en la localidad ha sido ampliamente difundida, especialmente por
aspectos como la temá�ca (conflictos bélicos, establecimiento de la economía industrial), así como por la
trascendencia geopolí�ca y cultural que el siglo XIX representó para el estado, es decir, el posicionamiento de Nuevo León en el plano nacional y su integración regional².

Consis�rá en cuatro apartados; en el primero de ellos se
muestra el perfil general de cómo se ha escrito la historia
local, mediante una revisión de las líneas narra�vas, sujetos y objetos históricos que caracterizan los estudios sobre
Nuevo León en el siglo XX. En la siguiente sección se aborda la problemá�ca que rodea a la escritura de la historia
polí�ca, considerando las diferentes caracterís�cas de la
misma en los años posteriores a la Revolución.
A lo largo de la tercera parte se buscó dar cuenta de la
literatura histórica sobre la ac�vidad polí�ca entre 1940 y
1970, especialmente considerando una fase de transición
historiográfica en lo que respecta a ese periodo. Finalmente, en el cuarto apartado se lleva a cabo un balance
de los retos y posibilidades que existen para la revisión y
reescritura de la historia polí�ca de Nuevo León.

Dado que se trata del obje�vo de este ensayo, se hará
énfasis en la situación historiográfica local que se relaciona con el siglo XX. Uno de los primeros elementos que
caracterizan a esta producción literaria, �ene que ver con
la temporalidad que en que se han centrado la mayoría
de los estudios sobre esta centuria; gran parte de ellos se
limita al periodo 1910, con el estallido de la Revolución
mexicana, hasta 1940, con la aparente conclusión de dicho escenario histórico. Además de lo anterior, ese lapso
de 30 años se ha considerado como un ejercicio
adecuado para dis�nguir una serie de cambios complejos
en el país debido a la Revolución³. Más adelante se profundizará al respecto.

La historia polí�ca representa uno de los diferentes
medios para analizar y comprender la realidad actual, mas
en el panorama local se requiere reconocer esa veta y
cues�onar la forma en que se ha elaborado. Se determinó
centrar la propuesta en los años que van de 1917 a 1970,
periodo considerado como el de la consolidación de las

1 Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades, Maestro en Ciencias Políticas y Doctor en Filosofía con acentuación en estudios de la cultura
por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Catedrático en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Coeditor de la revista Academia Semper, de
la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.
2 Manuel Ceballos Ramírez, Cuatro estados y una frontera, p. 2.
3 Alan Knight, La revolución cósmica.

CULTURA REGIONAL

6

En el ámbito local, los estudios sobre la Revolución han
predominado en el campo de análisis. Las diferentes
batallas y el arribo de tropas militares (huer�stas, villistas
y carrancistas) son los ejes conductores de dicho proceso,
destacando las acciones par�culares de cada bando⁴.

fueron editadas, muchas de ellas en el úl�mo cuarto del siglo
XX, han abundado. Si bien pretendieron dar cuenta de prác�camente todo (si eso es posible) lo acontecido en el estado,
se notará que se abarcan aspectos superficiales. En primera
instancia, se centran en Monterrey y lo que cons�tuye su
área metropolitana; aunado a ello destacan datos individuales de crecimiento demográfico, urbano, producción agrícola
e industrial, sucesos relevantes, así como una periodización
basada en las administraciones gubernamentales⁹.

Por otra parte, el crecimiento económico del estado entre 1918 y 1940, originado en el úl�mo cuarto del siglo XIX,
dio pie al estudio de las agrupaciones obreras en sus diferentes facetas, desde el mutualismo, influenciado por las
doctrinas socialistas provenientes de Europa y Estados
Unidos, hasta los sindicatos “blancos” o de empresa. Los
trabajos de Óscar Flores y Michel Snodgrass, se colocan
como referentes indispensables para este giro de análisis
en la década de los noventa⁵, el cual se enmarcó por la desintegración de la Unión Sovié�ca, así como de la revaloración de la situación del “proletariado” vinculado al
materialismo histórico.

En la úl�ma década, las líneas de inves�gación, así como
los sujetos y objetos históricos, se han ampliado, permi�endo una mayor comprensión del siglo XX. Sobre las temá�cas,
como la historia de la educación y la cultura, es per�nente
mencionar las contribuciones de José Roberto Mendirichaga y Norma Ramos Escobar. El trabajo de Mendirichaga¹⁰
presenta un recorrido por las diferentes expresiones culturales, ar�s�cas, autores(as), ins�tuciones y demás del quehacer intelectual en el estado a lo largo del siglo (19001999), brindando importantes referencias sobre el tema
mediante una organización cronológica convencional.

Si bien se le atribuyen rasgos al movimiento obrero como
determinación, apoyo mutuo y compromiso de clase, la
conclusión de los autores es fatalista: los patrones terminan
por disolver la posibilidad del cumplimiento de los derechos
laborales. A propósito del sector patronal, los estudios al
respecto no han sido menores. Para la primera mitad del siglo XX, el empresariado radicado en Monterrey pasó a
conver�rse en un agente social y cultural de gran relevancia,
además de jugar un papel trascendente en la polí�ca local.

Por su parte, Norma Ramos¹¹ genera una propuesta innovadora, tanto metodológica, como por el uso y variación de
las fuentes a las que recurrió para llevar a cabo su estudio.
Retoma planes curriculares y cuadernos y otros materiales
didác�cos de los escolares de principios de siglo, presenta
un panorama del pensamiento colec�vo que, si bien no es
novedosa la propuesta en general, para la historia local es
indispensable, ante la ausencia de estudios académicos
como el de Ramos Escobar. A éste pueden sumársele variados textos que a�enden los diferentes campos de la ac�vidad cultural en Nuevo León en el siglo XX¹².

Los diferentes proyectos sindicales e industriales dictados por los gobiernos posrevolucionarios fueron aprovechados por el empresariado para consolidar su posición en
el estado, además de permi�rles el desarrollo de sus ac�vidades fabriles y financieras, no sólo a nivel estatal sino
por toda la república. Michel Snodgrass, de nueva cuenta,
y Alex Saragoza son ejemplos de esta corriente⁶. Durante
la década de los ochenta se desarrolló una edición más crí�ca sobre este sector, a manos de Abraham Nuncio⁷,
durante la fase neoliberal de México.

Finalmente, para cerrar este apartado, es per�nente
apuntar una de las obras más importante sobre y para el
estudio de la centuria pasada. El Fondo Editorial de Nuevo
León publicó en 2007 Nuevo León en el siglo XX, una serie
de tres tomos a manera de compilación con obras de diferentes autores locales. A través de La transición al mundo
moderno: del Reyismo a la reconstrucción 1885-1939
(tomo 1), La industrialización del segundo auge industrial a
la crisis de 1982 (tomo 2) y Apertura y globalización. De la
crisis de 1982 al fin de siglo (tomo 3), se presenta un recorrido general por la historia del estado en los úl�mos años.

De lo revisado hasta el momento, se puede ceñir la historiogra�a nuevoleonesa a dos aspectos: una temporalidad específica (1910-1940); y ejes temá�cos limitados
(conflicto bélico, obreros y empresarios). Si bien es cierto
el predominio de ciertas caracterís�cas temá�cas y
temporales, algunos otros estudios han intentado renovar
los planteamientos metodológicos y conceptuales para el
análisis extenso de casos concretos sobre la historia económica y laboral del estado⁸.

Aunque se trata de la única obra de su clase, recopila
otros textos –aquí mencionados–, en su forma sinté�ca,
por lo que pueden señalarse dos criterios para su revisión.
En primera instancia, poco contribuye con material original
para esta edición, aunado al uso de una periodización
convencional; y, segundo, –a su favor–, retoma importantes
obras que van desde la óp�ca histórica, alternando entre

Por otro lado, la elaboración de historias generales del estado, es decir, que abordan información desde las exploraciones españolas del siglo XVI, hasta el momento en que

4 Rocío González Maiz, El huer�smo en Nuevo León; Jesús Ávila, “Nuevo León en la revolución mexicana”; Mario Treviño, Entre villistas y carrancistas.
5 Óscar Flores, Burguesía, militares y movimiento obrero en Monterrey; Michel Snodgrass, La lucha sindical y la resistencia patronal en Monterrey, México: 1918-1940.
6 Michel Snodgrass, Deferencia y desa�o en Monterrey; Alex Saragoza, La élite de Monterrey y el Estado mexicano.
7 Abraham Nuncio, El grupo Monterrey.
8 Javier Rojas, Historia de la cultura laboral en la Fundidora Monterrey S.A.: (1936- 1969); Reynaldo de los Reyes Pa�ño, La economía ganadera de Nuevo León.
9 Rodrigo Mendirichaga, Los cuatro �empos de un pueblo.
10 José Roberto Mendirichaga, “La educación y la cultura en el Nuevo León del siglo XX”.
11 Norma Ramos Escobar, La niñez en la educación pública nuevoleonesa, 1891- 1940.
12 Miguel Covarrubias (ed.), Desde el Cerro de la Silla: artes y letras de Nuevo León; Luis Mar�n García Gu�érrez, Albores del teatro universitario en Nuevo
León; Alfonso Ayala Duarte, Músicos y música popular en Monterrey (1900-1940); Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga, Historia social del cine en Monterrey
durante el Porfiriato y la Revolución mexicana (1898-1927).

7

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

los tomos trabajos de corte sociológico, cultural y urbanís�co, entre otros, permi�endo una visión interdisciplinar de
la historia de Nuevo León. Sin embargo, aun en esta obra,
poco o nada se abona al análisis de los procesos polí�cos
del estado desde una perspec�va histórica.

respecto podría permi�r la comprensión integral del sistema de relaciones sociales de Nuevo León, conociendo la
naturaleza polí�ca, jurídica y social de este documento.
Se ha caracterizado al periodo posrevolucionario,
especialmente entre 1920 y 1940, en el que surgieron las
ins�tuciones que dominaron la vida polí�ca del país por el
resto del siglo, algunas de las cuales permanecen vigentes.
Igualmente, los estudios sobre las ins�tuciones podrían dividirse en dos: aquellas ins�tuciones que cumplen un papel estrictamente polí�co, y aquellas que no lo son.

2. El periodo posrevolucionario a través de sus procesos,
1917-1940
A decir de Arnaldo Córdova, “nuestro �empo histórico, está
marcado por ese fenómeno de trascendencia [nacional]
que es la Revolución mexicana”, debido a que ha definido
polí�camente los períodos sucesivos. Consideraba, en la década de los ochenta, que la Revolución “es nuestro referente, pensamos a par�r de ella, nos movemos por ella o contra
ella” ya que “funda una nueva dimensión histórica […] debido a la singular par�cipación de las masas populares”¹³.

Respecto al primer caso, los par�dos polí�cos¹⁷ encabezan el listado, pues se les ha considerado como las únicas
agrupaciones par�cipantes en el proceso polí�co-democrá�co, ya que el concepto de par�cipación ciudadana no
sería efec�vo sino hasta la década de los ochenta. Lo
anterior cabría contextualizarlo en el predominio unipar�dista y en la centralización de la toma de decisiones
del siglo pasado.

Si bien es cierto que la Revolución cons�tuyó una parte
esencial del siglo XX, procesos como la globalización, la
apertura neoliberal y la alternancia polí�ca permi�eron un
periodo de revisionismo historiográfico, que llevó a la
despoli�zación de la historia y a analizarla desde una
perspec�va crí�ca-académica¹⁴. Esta afirmación cons�tuye
una oportunidad para revalorar y replantear las problemá�cas de la labor histórica. El caso de la historiogra�a
nuevoleonesa no es la excepción, pues la literatura sobre el
siglo XX también se ha cimentado en el conflicto revolucionario y en sus consecuencias en los decenios posteriores.

Por otro lado, los gobiernos del periodo señalado consideraron indispensable destacar la ideología revolucionaria
a través de diferentes acciones. De ahí que se realicen los
estudios sobre ins�tuciones públicas no polí�cas, pero si
poli�zadas; para el caso de Nuevo León, la Universidad
(1933) constata lo afirmado, pues en diferentes ocasiones
representó espacio de pugnas entre facciones rivales.
Conflictos que radicaron en la elección de rectores ligados
al gobierno estatal, la reforma de la Ley Orgánica o el predominio de ac�vidades polí�cas varias en detrimento de la
calidad académica, la caracterizaron hasta que se le otorgó
la autonomía (1971)¹⁸.

En este sen�do, el legado de la Revolución ha sido abordado, como ya se an�cipó, en múl�ples estudios, aunque
enfa�zando el aspecto militar. En lo concerniente al ámbito polí�co, la narra�va centra su atención a par�r del establecimiento defini�vo del bando cons�tucionalista en
Monterrey (1915) y la entrada en vigor de la Cons�tución
en 1917. Estos referentes delimitaron la línea principal en
la historia polí�ca local del siglo pasado: informar sobre las
ac�vidades administra�vas de los diferentes gobiernos,
estatal-principalmente-, y municipales.

Revisión diferenciada requiere la obra de Gustavo H. Pérez
Daniel¹⁹, ya que se trata de una las pocas obras de análisis de
historia polí�ca local. Este trabajo se centra en 1933, ya que
el autor afirma que se trató de un año indispensable para
comprender el paso de Nuevo León a la modernidad, justo
con la fundación de la Universidad. Después de un minucioso
recorrido por los 90 años previos, concibe a esta ins�tución
como el punto culminante de una serie de circunstancias
polí�cas, sociales y culturales que despuntaron después de
la Revolución. Si bien el trabajo intenta reconstruir crí�camente la esfera pública estatal –especialmente a través
de fuentes hemerográficas y con fundamento en la filoso�a
polí�ca–, logra mostrar el perfil del gobierno nuevoleonés de
principios de siglo como un híbrido de elementos de la polí�ca regional pre y posrevolucionaria.

Pese a la aparente sencillez de la temá�ca, a par�r de
ella se desprenden líneas específicas. Los textos, entonces,
podrían dividirse de acuerdo con el enfoque que adquieren; entre ellos destacan los que se centran exclusivamente en nombrar a cada gobernador y alcaldes, y describir sus tareas al frente del gobierno (obras públicas,
hacienda, desarrollo urbano). El análisis prác�camente se
deses�ma, pero ofrecen una gran can�dad de referencias
para ahondar sobre otros procesos¹⁵.

Desde otro ángulo, el tema de las elecciones también ha
logrado colocarse como objeto de estudio entre los historiadores de la localidad. De acuerdo con François XavierGuerra, en el periodo electoral “la ac�vidad polí�ca renace
[…] cada grupo de las élites polí�cas busca colocarse en la

En contraste, escasos son los trabajos dedicados al estudio de los poderes legisla�vo y judicial, así como de la
trascendencia sociohistórica de la Cons�tución vigente,
emanada del proceso revolucionario¹⁶. El profundizar al

13 Arnaldo Córdova, “La historia, maestra de la polí�ca”, pp. 133 y 136.
14 Alan Knight, La revolución cósmica.
15 Véase: Ricardo Covarrubias, Gobernantes de Nuevo León: 1582-1991; Abel Moreno López, Guía cronológica de la historia polí�ca de Nuevo León; Isabel
Ortega Ridaura, María Isabel y María Gabriela Márquez Rodríguez, Génesis y evolución de la administración pública de Nuevo León.
16 Congreso del Estado de Nuevo León, Historia legisla�va y parlamentaria del Estado de Nuevo León: desde el 16 de diciembre de 1917 hasta el 21 de febrero
de 2003; Universidad Autónoma de Nuevo León, Las Cons�tuciones y las Leyes orgánicas, a través de la historia de Nuevo León.
17 Gustavo Herón Pérez Daniel, Los primeros años del PAN en Nuevo León, 1939-1946: una historia del desarrollo organiza�vo; Rodrigo Mendirichaga, Acción
Nacional: oposición y gobierno en Nuevo León.
18 César Morado Macías, Del proyecto socialista al de unidad nacional; Juana Idalia Garza Cavazos, La educación socialista en Nuevo León, 1934-1940; Susana
Acosta Badillo, Francisco A. Cárdenas. Gobernador de Nuevo León 1931-1933. Fundador de la Universidad.
19 Gustavo Herón Pérez Daniel, Historia polí�ca de Nuevo León 1842-1933. Hacia una historia de la esfera pública neolonesa.

CULTURA REGIONAL

8

competencia por el poder”²⁰, y en el contexto posrevolucionario se requería mantener y reafirmar los gobiernos
locales y el nacional. De ahí la trascendencia de estos procesos a nivel local, especialmente porque no sería sino hasta después de 1946 cuando se redujo la autonomía estatal al mínimo; entre 1920 y 1940 todavía fue posible la
realización de con�endas compe��vas, pero muchas
veces con presiones de por medio, provenientes, sobre
todo, del sector empresarial local²¹.

de los gobiernos federal y estatal en materia económica no
escapó de la óp�ca de los historiadores, centrando su
atención en las decisiones gubernamentales al respecto²⁵.
El estudio de las siguientes décadas viró un poco su línea, puesto que la interpretación histórica se aleja un poco
del binomio polí�ca-poder, para tratar de explicar ac�vidades polí�cas no necesariamente llevadas a cabo por sus
protagonistas tradicionales, es decir, los polí�cos y funcionarios. Además de la construcción de la Ciudad Universitaria por ges�ón de Raúl Rangel Frías, primero como rector
de la Universidad de Nuevo León (1949-1955) y después
como gobernador del estado (1955-1961), el decenio de
los cincuenta pasa inadver�do por los historiadores locales, y no sólo en lo que a historia polí�ca respecta.

3. Consolidación y cues�onamiento del sistema polí�co,
1940-1970
Los primeros treinta años posteriores al movimiento revolucionario representaron una serie de fases sumamente
complejas, ya que persis�eron las inconformidades de
ciertos sectores que se manifestaron por medios violentos. Aún con la elección presidencial de 1940, las armas de
fuego marcaron el ritmo del proceso; pero en ese mismo
decenio se determinaron los mecanismos ins�tucionales
que el gobierno mexicano emplearía para organizar la ac�vidad polí�ca nacional.

Por lo anterior, vale la pena centrarse en los años sesenta.
La mayoría de los trabajos sobre la década �enen como eje
conductor el análisis de las diferentes movilizaciones sociales en el estado, específicamente en Monterrey. El contexto
de la guerra fría, el temor –fundamentado o no– al comunismo, así como la presencia de la ideología marxista en diferentes espacios culturales de la localidad encabezan el listado de la literatura. El gobierno pasará de garante de la paz
social al genuino detentor de la violencia legí�ma mediante
la represión; Máximo de León Garza presenta un panorama
general de la década, confirmando el ambiente de tensiones esporádicas entre la sociedad regiomontana²⁶.

Como resultado de ello, la estabilidad polí�ca fue la
constante, lo que se tradujo en el ámbito económico como
el “Milagro mexicano” de los años cincuenta y sesenta;
ello, sin embargo, no eximió al gobierno federal de crí�cas
por parte de ciertos sectores sociales, que acusaron a los
dirigentes de autoritarios, situación que culminó en el movimiento estudian�l de 1968²².

Las manifestaciones sociales contra decisiones emanadas
del gobierno federal, y secundadas por el estatal, han sido
tomadas en cuenta. Ejemplo de ello fue la manifestación en
Monterrey de asociaciones de padres de familia contra la
creación de los libros de texto gratuitos, inicia�va del presidente Adolfo López Mateos (1958-1964) y del Secretario de
Educación a nivel federal, Jaime Torres Bodet²⁷.

Pese a la complejidad y amplitud temá�ca del periodo
señalado, la producción historiográfica local �ende a ser
rela�vamente escasa. De nueva cuenta, los procesos electorales se presentan como los estudios más próximos a la
realidad socio-histórica de la localidad, destacando la
preeminencia del Par�do de la Revolución Mexicana
(PRM) –Revolucionario Ins�tucional (PRI) a par�r de
1946–, así como las ac�vidades del gobierno estatal²³. A
través de estos procesos podría interpretarse a la década
de los cuarenta como de definición, acompañada del
contexto bélico tras la entrada de México en la Segunda
Guerra Mundial (1942), así como la cares�a de alimentos
y sus respec�vas implicaciones sociales²⁴.

De mayor atención han sido los estudios acerca de la
búsqueda por la autonomía universitaria. Influenciados
por lo sucedido en octubre de 1968, estudiantes y profesores de la UNL comenzaron a cues�onar el hecho de que el
ejecu�vo estatal tomara las decisiones en la ins�tución
educa�va. La administración de Eduardo Elizondo tuvo
que sortear las inconformidades estudian�les para reformular la Ley Orgánica. El episodio ha sido revisado
desde diversas óp�cas: desde una visión crí�ca por la supuesta intransigencia gubernamental que no resolvió favorablemente la propuesta magisterial y estudian�l²⁸, hasta
otras más ma�zadas en las que se prepondera la capacidad de organización social ubicando los hechos en un
contexto determinado²⁹.

Como legado de la guerra mundial, la Industrialización
por Sus�tución de Importaciones se convir�ó en el eje
principal de la polí�ca económica mexicana a finales de los
años cuarenta. Monterrey y algunos municipios aledaños se
convir�eron en los espacios de mayor dinamismo industrial,
después del periodo porfiriano previo (1890-1910). El papel

20 Citado por: Ibíd., p. 130.
21 Véase: Daniel Sifuentes Espinosa, Las elecciones en Nuevo León 1917-1929; Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo, Elecciones, rebelión y transición polí�ca en
Nuevo León durante el año de 1923; Luis Enrique Pérez Castro, Grupos de presión durante el cardenismo. Las agrupaciones empresariales de Monterrey,
México, en 1935.
22 Luis Medina Peña, Hacia el nuevo Estado.
23 Héctor Jaime Treviño Villarreal, “Plebiscitos e imposición. Los candidatos a la gubernatura de Nuevo León, 1943 y 1949”; Benjamín Palacios Hernández,
Páginas sobre Arturo B. De la Garza.
24 Jesús Ávila, “A propósito de los 40´s: inquietud social, 1942”.
25 César Morado Macías, “Los cuarentas: el segundo auge industrial de Monterrey”; Isabel Ortega Ridaura, Polí�ca fiscal e industria en Monterrey (1940-1960).

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

interior de la comunidad de historiadores locales, la formulación

También en el ámbito social, la confrontación entre
colonos posesionarios en el sector “Tierra y Libertad” con
las autoridades locales, buscando los primeros que se
legalizara su ocupación de predios irregulares. Como escenario el ámbito urbano y como agentes a migrantes de
otros estados de la república que aspiraban a mejorar sus
condiciones de vida, se localizan las respuestas del gobierno estatal desde finales de los sesenta, prác�camente
toda la década de los setenta, e incluso hasta principios de
los ochenta. La presencia de organizaciones como CNOP y
la CTM acompañaron a los protagonistas a través de su
orientación de organización: la polí�ca popular³⁰. Se trata,
pues, de la introducción de un grupo social marginal, tanto
de las polí�cas públicas como de la historiogra�a local.

an� centralista y regionalista […], la enseñanza y la difusión de los
estudios históricos, las alianzas entre la polí�ca estatal y conocimiento histórico y, entre este úl�mo y un representa�vo sector de
la inicia�va privada³⁴.

Aún y con el panorama que presenta Ceballos, a veinte
años de distancia “hace falta un diagnós�co más amplio y
detallado, contrastando las variables temá�cas, temporales, teóricas y metodológicas”. Se requiere, además, la “revisión del estado de la cues�ón cada diez años y la definición de metas de integración [académica] a mediano y
largo plazo”³⁵. Efec�vamente, como quedó evidenciado, las
áreas de oportunidad para el estudio del siglo XX en Nuevo
León son amplias, lo mismo ocurre con la historia polí�ca.
Por un lado, extender la temporalidad más allá de 1940,
con el fin de comprender integralmente procesos de largo
plazo. En segunda instancia, considerar el estudio de los
acontecimientos recurriendo a herramientas teóricas y metodológicas adecuadas, es decir, evitar concentrarse en la
línea narra�va-descrip�va de aquéllos, lo que enriquecería
el análisis histórico. Del mismo modo, optar por sujetos y
objetos históricos que se han encontrado al margen; para
el caso de la historia polí�ca, se requiere exponer la par�cipación de las mujeres y de los grupos sociales, la situación
de la izquierda, del discurso como acción polí�ca, los mecanismos de propaganda y de representación polí�ca.

En síntesis, el panorama historiográfico sobre el
acontecer polí�co de Nuevo León permite amplias posibilidades. Nuevas líneas temá�cas, metodológicas y conceptuales brindan opciones para la inves�gación académica,
por lo que hay que considerar las tareas pendientes en
materia de fuentes, herramientas y espacios para lograr estos obje�vos.
4. Retos y posibilidades de la historia polí�ca contemporánea
Este somero ejercicio acerca de la revisión historiográfica
puede afirmarse que cumplió de forma general el obje�vo
de esta rama de la historia, es decir, dar una idea “de la
manera en que se ha conceptualizado, descrito o referido”
un proceso histórico. Se destacaron los rasgos de la historia polí�ca, con las “par�cularidades del autor [autores]
como pretensión, metodología, posición ideológica” y
también “cómo se construyen las categorizaciones sobre
objetos determinados”³¹.

Pero lo anterior plantea una cues�ón importante, ¿existen fuentes suficientes para cumplir con esta tarea? En lo
que respecta al siglo XX, las publicaciones impresas y
periódicas son abundantes, además que su consulta se
vuelve más accesible, ya que se ahorra la labor paleográfica. Además, los acervos documentales en la localidad son
amplios y se encuentran ordenados y catalogados para
provecho de los inves�gadores y del público en general.
Entre ellos se encuentran acervos públicos como: el Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), los archivos
municipales, el del Congreso del Estado, de la Arquidiócesis de Monterrey, el de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, del Tribunal Superior de Jus�cia y la Hemeroteca de
la Capilla Alfonsina (UANL)³⁶.

Si bien el ámbito local no ha sido el más fecundo en estudios académicos sobre historia, y menos aún los trabajos
sobre historiogra�a³², tampoco sería adecuado hablar
desdeñosamente de la narra�va nuevoleonesa. Por su parte, Manuel Ceballos afirma que la producción historiográfica en Nuevo León ha sido rela�vamente amplia –
especialmente sobre el siglo XIX–, por tres caracterís�cas
esenciales. Primero, por “el progreso material y cultural de
la ciudad [Monterrey]”, dotándole de una importancia
par�cular. Segundo, debido a la constante “búsqueda de
una iden�dad regional y local […] frente a los procesos de
centralización”. Y tercero, por las “diversas ins�tuciones
académicas que �enen que ver con la ciencia y la cultura”.
Más adelante se profundizará sobre la úl�ma idea.

De hecho, algunos acervos privados se encuentran disponibles para consulta, con previa autorización: Centro de
Inves�gaciones Empresariales del Noreste (CIEN), el archivo histórico del grupo FEMSA, los archivos del Ins�tuto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey
(ITESM), y el acervo histórico de la Universidad de
Monterrey (UDEM). Algunos acervos, públicos y privados,
se encuentran en labor de digitalización.

El mismo historiador informa sobre “los elementos del
quehacer historiográfico de Monterrey y su región”:

Uno de los principales retos para la realización de
cualquier inves�gación, es la disponibilidad de recursos,
económicos e infraestructurales, principalmente. Pese a

El nacimiento de las ins�tuciones, las facetas epistemológicas de
producción historiográfica, la diversidad de orientaciones al

26 Máximo de León Garza, Los dorados años sesentas en Nuevo León: una reflexión.
27 Jesús Ávila, “¡En manos libres, siempre libros! La rebelión contra el libro de texto gratuito, 1962”.
28 Carlos Ruiz Cabrera; La autonomía de la Universidad de Nuevo León; Máximo de León Garza, Las izquierdas y las derechas en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
29 Óscar Flores, La autonomía universitaria, 1968-1971.
30 Juan Ángel Sánchez, “Movimientos sociales en Monterrey”.
31 César Alejandro Salinas Márquez, “Paisaje sobre Monterrey: una revisión historiográfica”, pp. 205-206.
32 Celso Garza Guajardo et al., Panorama bibliográfico e historiográfico de Nuevo León; Edgar Iván Espinosa Mar�nez, “La prác�ca historiográfica en Nuevo León”.
33 Manuel Ceballos Ramírez, Historiogra�a nuevoleonesa, pp. 1-2.
34 Ibíd., p. 6.
35 Eva Rivas et al., “La historia del noreste y desde el noreste”, p. 125.

CULTURA REGIONAL

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estas circunstancias, la labor interins�tucional ha aumentado considerablemente en la úl�ma década, pues diferentes centros académicos generan espacios para el
desarrollo de las inves�gaciones históricas: el Colegio de
Historia y Estudios de Humanidades y el Centro de Estudios Humanís�cos, ambos en la Universidad Autónoma
de Nuevo León; el ITESM; la UDEM a través de su Centro
de Estudios Históricos; el Colegio de la Frontera Norte
(COLEF), sede Monterrey; y el Centro de Inves�gaciones
y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS)
sede Monterrey, encabezan la lista.

labores, dependerá de aspectos como la disponibilidad y el
interés de los inves�gadores, así como la ampliación de las
condiciones ins�tucionales para con�nuar.
A las tareas pendientes habría que sumar la de revisar y
contrastar lo realizado sobre historia polí�ca en otras la�tudes,
cómo se han escrito esas historias a nivel regional, nacional e,
incluso, internacional. Esto es todavía una ac�vidad de mayores
dimensiones, pero que requiere completarse si se aspira a
(re)escribir la historia de la vida pública de Nuevo León.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Por su parte, la difusión de la historia escrita corre a
cargo de diferentes publicaciones. Por ejemplo, las revistas A�sbo. Una mirada a la historia; Actas. Revista de
historia de la UANL; Reforma siglo XXI. Órgano de difusión cultural; Sillares, del Centro de Estudios Humanís�cos de la UANL; Cáthedra, de la Facultad de Filoso�a y
Letras de la UANL; Academia Semper, de la Sociedad
Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca. De
reciente aparición, Cultura Regional, del Centro de
Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro
de la UANL, donde ahora se publica este trabajo.
Además, es de destacar la labor del Fondo Editorial de
Nuevo León, a cargo de CONARTE, por las publicaciones
de historia local y regional.

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Gobernador de Nuevo León 1931-1933. Fundador de la Universidad. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
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Ávila, Jesús (1998). “Nuevo León en la Revolución Mexicana”, en: Nicolás Duarte (comp.). Monterrey 400. Pasado y
Presente. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
Ávila, Jesús (2012). “¡En manos libres, siempre libros! La rebelión contra el libro de texto gratuito, 1962”, en: Actas. Revista de historia de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
no. 11, pp. 4-19.

Así pues, las tareas y los retos para el análisis de la
historia polí�ca son variados, mas existen las posibilidades adecuadas para cumplirlas. A ello se debe
agregar la constante profesionalización de la labor histórica a nivel local y regional, y el hecho de que nuevas
generaciones de historiadores e historiadoras buscan
cumplir con esas tareas en Nuevo León.

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Monterrey (1900-1940). México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.
Ceballos Ramírez, Manuel (1995). Historiogra�a nuevoleonesa. México: Archivo General del Estado de Nuevo
León.

Consideraciones finales

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cien años después. México: Universidad Autónoma de Nuevo León, Universidad Autónoma de Tamaulipas.

Después de llevar a cabo este balance de la producción
historiográfica en Nuevo León, con par�cular atención en
la historia polí�ca, podrían destacarse algunos elementos
de importancia. Los estudios del enfoque seleccionado
aún requieren mayores esfuerzos para consolidarse como
una línea de inves�gación destacada en la localidad, ya
que aspectos como el desarrollo económico y los estudios
obreros con�núan predominando para el periodo 1917 a
1970. Si bien son trascendentes, el estudio del ámbito
polí�co podría arrojar mayores luces que complementen
aquéllos, o simplemente para cons�tuirse como una veta
independiente que analice otra parte de la realidad sociohistórica nuevoleonesa.

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Silla: artes y letras de Nuevo León. México: Universidad
Autónoma de Nuevo León.

Las inquietudes de este trabajo no se basaron en revisar
exhaus�vamente la labor historiográfica al respecto, sino
presentar un somero estado de la cues�ón puesto que,
como se informó, no existe ningún estudio académico que se
dedique a cumplir esta primera tarea. Habrá que ahondar
más al respecto, al mismo �empo que se vayan escribiendo
las historias sobre la polí�ca que aún están pendientes. Queda claro, sin embargo, que esto tomará �empo, pues aunque
existen algunas posibilidades para el cumplimiento de estas

De León Garza, Máximo (1998). Los dorados años sesenta
en Nuevo León: una reflexión. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
De León Garza, Máximo (2000). Las izquierdas y las derechas en la Universidad Autónoma de Nuevo León. México:
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36 César Morado Macías, Los archivos históricos de Nuevo León.

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CULTURA REGIONAL

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13

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Un viaje urbano desde las primeras
tiendas departamentales en Monterrey

Hierro fue construido con cinco pisos y se caracterizó por
sus estructuras de hierro y acero. Tuvo tanto éxito que hasta
se verificó la ampliación de sus instalaciones en dos ocasiones. Sin embargo, el edificio sufrió un incendio en 1914, y
fue reinaugurado hasta 1921, ahora con detalles Art Deco y
Art Nouveau en su arquitectura⁸.

rriente”. También señala que se exhibían mantelería, ropa
blanca, moda para damas, adornos, guantes y ar�culos religiosos. Igualmente, la misma �enda decía: “cada 15 días
se reciben mercancías de Europa y novedades de París”. De
tal manera, “la Sorpresa de Monterrey no era una �enda
exclusiva para fi�s”¹¹.

Sofía Guajardo Acosta 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

El historiador Isidro Vizcaya Canales escribió que a inicios
de noviembre de 1882 se anunció que acababan de llegar
a Monterrey “las tres maravillas del siglo XIX: El Alivio del
Mundo, para curar cualquier dolencia; Las Gotas de la Belleza, para eliminar espinillas y manchas de la piel, y la Vida
del Pelo, para el pelo sano y abundante”².

Unidos a través de esta frontera en Tamaulipas, y posteriormente con la Ciudad de México. El lugar al que llegó
el primer ferrocarril se encontraba al final de la avenida
Progreso —actual Pino Suárez y Colón—, si�o en el que en
1896 se inició la construcción de la estación Unión⁵. En
este contexto, el mundo se encontraba más conectado
que nunca. Monterrey contaba con una línea directa de
comunicación con Estados Unidos, país que a su vez atravesaba por un periodo álgido de desarrollo económico. Por
tanto, la ciudad regiomontana estaba más cercana a las
nuevas ideas con respecto a comercios y a la producción
de nuevos espacios urbanos.

Este pequeño fragmento representa una de las ideas
principales del presente ar�culo. En éste se rastrearán las
primeras �endas departamentales establecidas en
Monterrey a finales del siglo XIX y principios del XX, y se
hará un breve recuento sobre las condiciones económicas
y polí�cas que fueron indispensables para la gestación de
estos establecimientos. Además, se propone la idea de que
estos lugares surgieron no sólo por la clara necesidad de
ropa e indumentaria nueva, sino también como espacios
dentro del núcleo urbano en una ciudad moderna.

La moda y la ropa no fueron una excepción, y la manera
en que ésta se comenzaba a producir y a consumir fue a
par�r de �endas departamentales. Eugenia Crusco
puntualiza que en este contexto de modernización y
transformación económicas y sociales florecieron las primeras �endas de La�noamérica, con México como epicentro con Fábricas de Francia en 1847 y posteriormente El
Palacio de Hierro en 1891.

De tal manera, como expone Vizcaya, el siglo XIX fue determinante para la formación de la ciudad regiomontana.
Para finales de éste, la población rondaba los 64 mil habitantes. Y este número se reflejó en la arquitectura y el
urbanismo de la ciudad como documentación histórica³.

Este úl�mo con�núa siendo un importante centro comercial incluso después de más de un siglo. Según su si�o
web, los hermanos Jules y Henri Tron formaron la sociedad
J. Tron y Cía., luego de vender las Fábricas de Francia para
con�nuar con su siguiente proyecto: establecer la primera
�enda departamental en México. Para lograr su obje�vo,
adquirieron un terreno de 625 metros cuadrados en las
an�guas calles de San Bernardo y el pasaje la Diputación
—actuales avenidas de Venus�ano Carranza y 20 de noviembre—, en el centro de la capital del país⁷.

Un suceso determinante para la ciudad ocurrió el 31 de
agosto de 1882 con la llegada de la línea del Ferrocarril
Nacional Mexicano, porque permi�ó la apertura nacional
e internacional. Vizcaya además destaca el inicio del
servicio de tranvías urbanos, la instalación de la luz producida por electricidad y el servicio telefónico que
complementaba el telegráfico. Estos elementos eran “todo
en conjunto coadyuvantes de un nuevo perfil urbano que
trastocará la vida co�diana”⁴.

Este edificio fue construido inspirándose en Le Bon Marché, un gran almacén en París, así como en algunas �endas
de Nueva York, Londres y Chicago. El primer Palacio de

El ferrocarril llegó proveniente de Nuevo Laredo. Así,
Monterrey se conectó en un primer momento con Estados

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Es becaria del Centro de Estudios
Humanís�cos de la UANL, donde desarrolla la inves�gación: “Contracultura en la iden�dad juvenil a través de la moda en Monterrey, 1960-1970”.
2 Armando V. Flores Salazar, “Monterrey, 1882”, p. 29. .
3 Ibíd., p. 27.
4 Ídem.
5 Adrián Garza Dragus�novis, “Orígenes de una ciudad industrial”, p. 30.
6 Eugenia Crusco, “La gran �enda departamental: una oportunidad para comprar y socializar”, disponible en: h�ps://blogatarraya.com/2021/07/28/la-gran�enda-departamental-una-oportunidad-para-comprar-y-socializar/
7 “¿Cuál es la historia de Palacio de Hierro y quién está al frente de la cadena de �endas?”, disponible en: h�ps://www.elfinanciero.com.mx/empresas/
2023/11/18/quien-es-el-dueno-de-palacio-de-hierro-y-cual-es-su-historia/

CULTURA REGIONAL

Para el año de 1900 decidieron construir un edificio más
adecuado para el negocio y contrataron al arquitecto angloamericano Alfred Giles. Para este momento, el arquitecto
había establecido un despacho de arquitectura en el centro
de Monterrey, desde donde atendió tres proyectos simultáneamente: el Banco Mercan�l y las �endas departamentales La Reinera y Sorpresa y Primavera¹². Sobre
esto, Isidro Vizcaya comentó lo siguiente:

14

Estaban en construcción en este año edificios tan importantes
como los de las casas comerciales Sorpresa y Primavera, inaugurado el 4 de sep�embre de 1901, y La Reinera, inaugurada el 13 del
mismo mes y año, así también el del Banco Mercan�l¹³.

En efecto, el 4 de sep�embre de 1901 se inauguró aquella joya arquitectónica. Se trataba de un edificio de tres pisos: las oficinas se encontraban en el tercer nivel, mientras
que en los primeros niveles estaba la �enda, donde
ofrecían ar�culos para dama y caballero importados de Europa y Estados Unidos. Igualmente, en este establecimiento se instaló el primer elevador de la ciudad, pero era muy
poco usado por la clientela del momento¹⁴.
En la �enda también se vendían telas de buena calidad que
eran elaboradas en la Fábrica de Hilados y Tejidos La Leona,
ubicada en el municipio de Garza García entre el río Santa
Catarina y el camino a Sal�llo, hoy boulevard Gustavo Díaz Ordaz. En ese momento, la fábrica también era propiedad de la
firma Manuel Cantú Treviño y Hnos.¹⁵ Isidro Vizcaya resume
el escenario comercial de la época de la siguiente manera:

Tienda Sorpresa y Primavera, 1900

En el norte del país este fenómeno también estaba ocurriendo. Sorpresa y Primavera se posicionaba como una de
las primeras �endas departamentales de Monterrey, fundada en 1891 en la calle del Comercio, actual Morelos en el
centro de la ciudad, entre Escobedo y Zaragoza⁹.

Algunas de las casas comerciales más importantes eran La Reinera,
de los señores Hernández Hnos., Sucs., fundada el año de 1855; V.
Rivero e Hijos, Sucs., establecida en 1843; la Casa Armendaiz; la Sorpresa y Primavera, de los señores Cantú Treviño Hnos., Sucs., fundada

El 1 de marzo de 1891 el señor Manuel Cantú Treviño y
sus hermanos José y Rufino, originarios de Salinas Victoria,
Nuevo León, se establecieron en Monterrey para iniciar
esta �enda en una casa de dos pisos con muros de sillar. En
sus inicios, Manuel pagaba renta por esa casa y después del
éxito del negocio decidió comprar la propiedad¹⁰.

en 1891; la droguería El León, establecida en 1876; la Ferretería
Langstroth, fundada en 1857; C. Holck y Cía. y la Casa Calderón¹⁶.

Décadas después, en 1926 el edificio sufrió un incendio
con pérdida total, y aunque fue reconstruido durante la década de 1930, Monterrey perdió un autén�co emblema
arquitectónico que ahora podemos observar solamente en
imágenes tomadas por quienes visitaron los almacenes de
Sorpresa y Primavera¹⁷.

Según Garza, su letrero principal anunciaba: “Gran establecimiento de ropa. El más espacioso local de la ciudad. El
sur�do más completo y abundante. Lujo, medio lujo y co-

8 Ídem.
9 Eloy Garza, “La Sorpresa de Ciudad de México y Monterrey”, disponible en: h�ps://www.sdpno�cias.com/columnas/monterrey-sorpresa-ciudad-mexico.html
10 Fernando Rafael Casasús, Manuel Cantú Treviño, p. 38
11 Eloy Garza, “La Sorpresa de Ciudad de México y Monterrey”, disponible en: h�ps://www.sdpno�cias.com/columnas/monterrey-sorpresa-ciudad-mexico.html
12 Fernando Rafael Casasús, Manuel Cantú Treviño, p. 41.
13 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey, p. 104.
14 Fernando Rafael Casasús, Manuel Cantú Treviño, p. 45.
15 Ibíd., p. 42.
16 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey, p. 97.
17 Fernando Rafael Casasús, Manuel Cantú Treviño, p.108-114.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

También cabe retomar una reflexión del arquitecto Armando V. Flores, acerca de que “los objetos arquitectónicos históricos documentan no sólo la forma de vivir de su
�empo de origen, sino también la de las siguientes generaciones que al transformarlos para adecuar su función
a las cambiantes modas sociales, dejan con ello evidencias
obje�vas de la cambiante visión del mundo”²³. Dado lo
anterior, la revolución en los edificios departamentales es
una evidencia más de la gran metamorfosis arquitectónica
y urbanís�ca que ha experimentado la ciudad de
Monterrey a lo largo del �empo.
Como conclusión general podemos formular dos ideas
centrales. La primera es que, al observar los cambios en la
forma de construir la ciudad a par�r de las �endas departamentales, tomando como punto de par�da la industrialización y modernización, se iden�fican rupturas drás�cas desde el primer momento en que sucede la gestación
de toda esta base moderna.

La Reinera en la calle del Comercio, hoy Morelos, 1885

Ahora bien, podemos retomar aquí las ideas de Crusco,
quien llamó a estos lugares “templos del consumo” que
“eran ideales para pasar el �empo, desear y tocar ciertos
productos que antes estaban al alcance de unos pocos”.
Estas �endas contaban con caracterís�cas peculiares que
atraían tanto a mujeres como a hombres de todos los niveles y clases sociales. Así, “una clase media en ascenso
encontró en el consumo de bienes adquiridos en estos comercios de capital extranjero un novedoso es�lo de vida
que adoptó elementos modernos y cosmopolitas”¹⁸.

Si bien existen hasta el presente �endas departamentales como el mencionado Palacio de Hierro, éstas se han
conver�do prác�camente en exclusivas para clases socioeconómicas altas. Por otro lado, la alterna�va se
encuentra en �endas de moda rápida —fast fashion— que
predominan en los centros comerciales. Esto, además de
las diferentes problemá�cas en cuanto a la ropa como producto y moda, representa un factor importante en el consumo de ésta desde un tercer lugar. Es decir, las jóvenes ya
no van a las �endas departamentales con sus amigas para
ver lo que las demás están vis�endo y para después tomar
un café en el restaurante del lugar.

Por su parte, siguiendo a Crusco, estas �endas innovaron a nivel comercial con prác�cas diferentes como forma
de venta: el precio fijo, que daba fin a las prác�cas de
regateo, las promociones, la venta a crédito y las liquidaciones por temporadas¹⁹. En cuanto a la publicidad, las
ac�vidades comerciales eran difundidas diariamente por
la prensa a través de técnicas publicitarias que tenían una
función meramente persuasiva, pero también gráfica y esté�ca. Todos estos elementos se combinaron con la venta
a gran escala y la renovación de los stocks, lo que aseguró
el éxito de estas �endas²⁰.

Esta situación no es exclusiva de las �endas departamentales ni de los centros comerciales, porque la
falta de terceros lugares en la ciudad se evidencia en todos
los ámbitos: hacen falta parques, cines, bibliotecas, restaurantes y centros depor�vos accesibles para propiciar la socialización entre los miembros de la comunidad.

Esta mezcla de factores resultó en una revolución en los
procesos de compra y venta, pero también tuvo efectos a
nivel material en los propios edificios comerciales. Según
Crusco, “la mayoría de las �endas sumó a sus departamentos espacios des�nados al ocio y disfrute como restaurantes, salas de té, salones de belleza, heladerías y otros
salones propicios para realizar eventos y espectáculos”²¹.

Empero, la ávida necesidad de intercambio social,
par�cularmente entre los jóvenes, los lleva a buscar o crear
otras formas para generarlo. Es aquí donde surgen las �endas de segunda mano, los bazares en el Barrio An�guo de
Monterrey, las pequeñas bou�ques de diseñadores independientes y hasta la venta y compra en línea.

En este punto, es posible rescatar un concepto clave
para definir a estos edificios y centros de comercio: los
terceros lugares (third places en inglés). Dicho término fue
acuñado por el sociólogo Ray Oldenburg y alude a aquellos
lugares en los que la gente discurre entre el “primer lugar”
que es el hogar y “segundo lugar” que es el trabajo. Los
terceros lugares son pues los espacios des�nados a ac�vidades recrea�vas y de esparcimiento²².

Esto nos lleva a la segunda idea: la moda. Si bien la función
principal de estos pequeños lugares es conseguir piezas de
ropa, también es evidente su intención de fungir como nuevos
espacios de socialización y �empo de calidad. Por tanto, podemos entender la moda como algo que va más allá de la pura
ves�menta: es una herramienta de expresión fundamental
incluso en la arquitectura y el urbanismo de las ciudades.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliogra�a

Casasús, Fernando Rafael (2013). Manuel Cantú Treviño.
México: Fondo Editorial de Nuevo León.
Flores Salazar, Armando V. (2014). “Monterrey, 1882”, en:
Ciencia UANL, No. 67, pp. 26-29.
Flores Salazar, Armando V. (2016). “Dos edificios privados
en el museo de la Gran Plaza”, en: Ciencia UANL, No. 77, pp.
22-26.
Garza Dragus�novis, Adrián (2014). “Orígenes de una ciudad industrial”, en: Ciencia UANL, No. 67, p. 30.
Vizcaya Canales, Isidro (2006). Los orígenes de la industrialización de Monterrey. México: Fondo Editorial de Nuevo
León, Tecnológico de Monterrey.
Fuentes electrónicas

Butler, Suart M. y Carmen Diaz (2016). “‘Third places’ as community builders”, en: Brookings. [Consultado el 29 de febrero de 2024]. Disponible en: h�ps://www.brookings.edu/
ar�cles/third-places-as-community-builders/
“¿Cuál es la historia de Palacio de Hierro y quién está al frente de la cadena de �endas?” (2023), en: El Financiero. [Consultado el 29 de febrero de 2024]. Disponible en: h�ps://
www.elfinanciero.com.mx/empresas/2023/11/18/quien-esel-dueno-de-palacio-de-hierro-y-cual-es-su-historia/
Crusco, Eugenia (2021). “La gran �enda departamental: una
oportunidad para comprar y socializar”, en: Atarraya. [Consultado el 29 de febrero de 2024]. Disponible en: h�ps://
blogatarraya.com/2021/07/28/la-gran-�enda-departamental-una-oportunidad-para-comprar-y-socializar/
Garza, Eloy (2019). “La Sorpresa de Ciudad de México y
Monterrey”, en: SDPNo�cias. [Consultado el 29 de febrero
de 2024]. Disponible en: h�ps://www.sdpno�cias.com/
columnas/monterrey-sorpresa-ciudad-mexico.html

18 Eugenia Crusco, “La gran �enda departamental: una oportunidad para comprar y socializar”, disponible en: h�ps://blogatarraya.com/2021/07/28/la-gran�enda-departamental-una-oportunidad-para-comprar-y-socializar/
19 Ídem.
20 Ídem.
21 Ídem.
22 Suart M. Butler y Carmen Diaz, “‘Third places’ as community builders”, disponible en: h�ps://www.brookings.edu/ar�cles/third-places-as-communitybuilders/ .
23 Armando V. Flores Salazar, “Dos edificios privados en el museo de la Gran Plaza”, p. 26.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Entre algodón y tiliches. Los inmigrantes
libaneses y su inserción a la ciudad de Torreón
en el México posrevolucionario (1920-1940)
Margarita Isabel Arvide Basterra 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

en su mayoría mo�vados por la búsqueda de mejores
condiciones de vida, oportunidades laborales, conflictos bélicos o persecución religiosa, también hay quienes son mo�vados simplemente por la aventura o el amor.

Cabe destacar que las autoridades francesas sí tomaron medidas para detener el éxodo de los habitantes, con
el obje�vo de retener a la población y de emplearlos para
levantar al país de su situación económica. El 4 de
diciembre de 1924 se emi�ó el Decreto 2975 que restringía la salida de los libaneses. Empero, esto no frenó
enteramente la emigración⁴.

En lo que concierne a la presente inves�gación, es fundamental conocer las razones que los libaneses tuvieron
para abandonar el país de los cedros e internarse en el
ombligo de la Luna. El conocimiento de sus circunstancias a
inicios del siglo XX facilita comprender las caracterís�cas en
común y el perfil que compar�an quienes llegaron a México. Sobre esto Jacobs nos dice que:

Además, es necesario considerar que la Primera
Guerra Mundial terminó con la industria libanesa de la
seda, de fundamental importancia económica e histórica para la región. Marín señala que el Líbano intentó
retomar las labores en las fábricas al inicio de los años
veinte, pero no fue posible. Al ser dicha industria de las
principales actividades económicas de los libaneses, la
población vio agudizados sus problemas económicosociales y buscaron, por ejemplo, diversificar sus activos mediante la sustitución de los árboles de morera
(cuyas hojas son el alimento de los gusanos de seda)
por árboles de naranja. De tal forma que, fueron los
campesinos libaneses quienes resintieron la crisis y
conformaron el grueso de migrantes que se trasladaron
a Latinoamérica⁵.

La migración libanesa a México obedeció a factores sociopolí�cos y

Introducción

En par�cular, los ciudadanos de origen libanés se cons�tuyeron como uno de los grupos más exitosos debido a
su afinidad por el comercio, también por el entramado de
redes familiares que tejieron, el marcado interés de sus
intelectuales en la vida polí�ca y social de México, la similitud en el culto católico-maronita. Y en úl�ma instancia, el
deseo común de integrarse en la sociedad e iden�ficarse
como mexicanos.

Si bien México es mayormente catalogado como un país
exportador de migrantes a dis�ntos países, nuestra nación
ha sido también des�no final para cientos de personas. En
par�cular, se fomentó y facilitó la entrada de ciudadanos
europeos durante la época del Porfiriato (1876-1911), con
la finalidad de diversificar al país y las inversiones en el
mismo. No obstante, esta polí�ca de “brazos abiertos” se
vio interrumpida por la lucha armada revolucionaria de
1910. Con el final de la Revolución mexicana y el proceso
de ins�tucionalización del estado durante los años de 1920
a 1940, se reanudó el flujo migratorio al territorio.

Para comprender mejor este proceso de inserción, es
per�nente revisar el caso de una de las ciudades de mayor
importancia en el noreste. Sería en la población de Torreón, ubicada en Coahuila y en el centro de la denominada Comarca Lagunera, donde se correspondió un escenario óp�mo para que los inmigrantes del levante
establecieran su comunidad.

En par�cular, viajeros provenientes de Oriente Medio y de
Asia atravesaron en barco el mundo con la intención de arribar a las nuevas oportunidades que se anunciaban en el
con�nente americano. Durante este periodo, la década de los
años treinta significó la consolidación del auge industrial comenzado en el siglo pasado, y del federalismo sobre las
voluntades de las en�dades federa�vas. El noreste por su parte creció enormemente y se benefició del desarrollo económico, posicionándose como líder en materia empresarial. A lo
anterior, se le suman las grandes ventajas económicas que la
Segunda Guerra Mundial (1939-1945) representó para México, pues el conflicto generó una enorme demanda de productos para la industria bélica, materias primas y alimentos. La
población creció, así como su capacidad adquisi�va y las
condiciones de vida mejoraron. Lo anterior propició que, una
vez superada la crisis nacional producto de los estragos de la
Revolución, y de los efectos adversos de la Crisis de 1929 en
Estados Unidos, México transitara a un periodo de prosperidad que se conoce como el Milagro Mexicano (1940-1970).

Sin embargo, la relevancia de esta comunidad libanesa,
y sus aportaciones a la economía de la zona ha sido infravalorada en la historiogra�a regional. En términos numéricos, su presencia demográfica yace reducida, pero su
influencia es visible y concreta en la sociedad coahuilense.
Por lo tanto, este texto �ene el obje�vo de visibilizar y
argumentar la relevancia que los inmigrantes libaneses y
su descendencia tuvieron en el desarrollo de la ciudad de
Torreón, así como analizar las polí�cas migratorias mexicanas durante el periodo posrevolucionario, junto con las
causas históricas que provocaron la llegada de este grupo
y los mo�vos por los cuales seleccionaron la ciudad de Torreón para residir. Para este fin, se realizó una inves�gación
documental, y se consultaron fuentes secundarias como
ar�culos, ensayos y notas periodís�cas.

Asimismo, el asentamiento de inmigrantes en México y
par�cularmente en el noreste, suministró la mano de obra
necesaria, junto con el capital extranjero requerido para avivar la llama del desarrollo económico en esta región alejada
del perímetro de la capital. Desde los trabajadores chinos
hasta los capitalistas españoles, pasando por los empresarios norteamericanos, el noreste se vio beneficiado significa�vamente por la presencia de extranjeros que hicieron
de nuestra nación su nuevo hogar.

Antecedentes
La migración es un fenómeno que ha acompañado a la humanidad durante toda su historia. Abandonar el lugar de
origen siempre deja un impacto en quien se va y en quienes se quedan; a pesar de eso, el mes�zaje que es producto de la integración de extranjeros en cualquier sociedad,
la enriquece enormemente. Las razones para par�r son
dis�ntas según cada caso. Aun cuando los inmigrantes son

1 Historiadora. Es licenciada en Historia por la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. En esta Casa de Estudios, fue miembro del programa de talentos universitarios, becaria del Centro de Estudios Humanís�cos y directora de Bloch. Revista Estudian�l de Historia, editada por
alumnos del Colegio de Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras.

CULTURA REGIONAL

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económicos, los cuales afectaron directamente a los libaneses que dejaron su patria, y fue favorecida por una polí�ca migratoria mexicana
que admi�ó su ingreso al país a par�r de 1878; se cree que los libaneses, pales�nos y sirios establecidos en México en 1905, sumaban cinco mil. Y se calcula que hoy día alrededor de 300 000 mexicanos �enen ascendencia libanesa o de otros países levan�nos. La mayoría
huía del dominio turco, puesto que, desde 1516 hasta su derrota por
los aliados europeos en 1918, la región formaba parte del Imperio
otomano, cuyo yugo recrudecía a finales del siglo XIX y obligaba a los
jóvenes a incorporarse a su ejército. Durante los cuatro siglos que per-

Los campesinos libaneses también se vieron motivados a migrar debido a las noticias de éxito que recibían de sus compatriotas, decenas de los cuales retornaron al territorio con capital suficiente para comenzar
nuevos negocios. Era común que ejercieran actividades
como el comercio en América y al cabo de unos años
retornaran a su comunidad con la finalidad de invertir
el dinero generado de su actividad en el extranjero.

duró dicho régimen, que no impuso ni su religión ni su lengua, coexis�an en lo que hoy conocemos como Líbano dos grandes corrientes: la
cris�ana —desde el siglo IV— y la musulmana —desde el siglo VII—;
los judíos y los drusos conformaban minorías. Emigraron cris�anos y
judíos porque en aquella región se favorecía a la comunidad musulmana, a pesar de ser entonces minoritaria; el yugo turco cesó al concluir la Primera Guerra Mundial, cuando Líbano pasó a ser un protectorado francés, hasta su independencia el 22 de noviembre de 1943².

De tal manera que los libaneses que arribaron al con�nente
aspiraban a encontrar un si�o donde establecerse y prosperar,
lejos de las consecuencias de la Primera Guerra Mundial (19141918), el hambre y la violencia. Aunque el Imperio Otomano
permi�ó el florecimiento de otras religiones ajenas al islam en
sus dominios, los cris�anos maronitas y judíos eran tratados
como ciudadanos de segunda clase. Los libaneses, descendientes de culturas milenarias, también deseaban una mayor libertad intelectual y comercial que la permi�da en el Líbano, el
cual había pasado de manos otomanas a francesas.

Por otra parte, la compatibilidad entre la religión
católica practicada en México y el culto maronita generó un ambiente de comodidad, donde los libaneses
pudieron establecer nexos comunitarios y comerciales; el inmigrante se convirtió en emigrante. De forma
similar a los españoles, los libaneses hicieron uso de
la migración en cadena, para invitar a sus familiares o
vecinos en el Líbano a emprender tan largo viaje.
También es justo destacar que hubo muchos que
esperaban llegar a Estados Unidos y se confundieron,
quedando varados en nuestro país. O simplemente
veían a México como una escala antes de Estados Unidos y acabaron por quedarse⁶.

Sobre el Líbano como mandato francés, Ramírez señala que a
par�r de 1920 y hasta 1947 con la proclamación de la República
del Líbano, los pasaportes que los libaneses usaban fueron expedidos por Francia y no por Turquía, quien en décadas anteriores conformaba a la Sublime Puerta y daba a sus súbditos dicha
nacionalidad. Con este cambio de administración una parte
considerable de la población salió de su país, unos hacia la
misma Francia, otros hacia Estados Unidos y una minoría escogió América La�na, ya fuera por tener familiares en el territorio
o por mero accidente, pues desembarcaban antes de llegar a
�erras estadounidenses³.

El perfil de los inmigrantes
La iden�dad del primer libanés que arribó a México sigue
siendo un misterio para los historiadores; al respecto
Zeraoui plantea lo siguiente:
De acuerdo con las informaciones que [proporcionó don Álvaro
Negib Aued], director de la revista El Emir, el primer ciudadano que

2 Patricia Jacobs, “Los inmigrantes libaneses y su innovadora aportación”, p. 43.
3 Luis A. Ramírez, De cómo los libaneses conquistaron la península de Yucatán, p. 15.
4 Roberto Marín, “Las causas de la emigración libanesa”, p. 604.
5 Ibíd., p. 601.
6 Patricia Jacobs, “Los inmigrantes libaneses y su innovadora aportación”, p. 44.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

miles de víc�mas¹⁰. A pesar de la gradual recuperación,
múl�ples extensiones de �erra permanecían sin ocupar y
a la espera de conver�rse en asentamientos. Una solución
para esta problemá�ca había sido planteada desde el gobierno de Porfirio Díaz: atraer a colonos extranjeros. Dicha
polí�ca de brazos abiertos no funcionó con la eficacia que
Estados Unidos experimentó, pero sí se formaron comunidades provenientes de España, China y el Líbano. Al
respecto Pe�t et al. señalan que:

llegó a esta �erra fue el reverendo Padre Boutrous Raffoul, quien
desembarcó en Veracruz en el año 1878 [...] y se dedicó a recorrer el
país visitando, preferentemente, la zona de Jalisco⁷.

A través del análisis de las tarjetas de migración disponibles en el Archivo General de la Nación, es posible afirmar
que, como los sirios, egipcios, pales�nos e iraquíes, el libanés que inmigraba era generalmente hombre, católico maronita, de edad temprana, soltero y se casaba con una mujer enviada de su comunidad originaria, se dedicaba al
comercio principalmente y recibía ayuda para establecerse
de sus parientes. Las cifras dadas por Zeraoui lo explican
numéricamente:

evidenció la preferencia por la “raza blanca”; los judíos
exiliados de la Alemania nazi fueron recibidos, así como los
españoles republicanos de Cárdenas, pero los chinos y libaneses tuvieron que apelar a sus cualidades para jus�ficar su residencia en México. Zeraoui lo explica de la siguiente manera:

Aun así, estas tres modalidades de migración con�nuaron coexis�endo durante la primera mitad del siglo XX y
urdieron visibles redes étnicas. En otras palabras, se construyeron vínculos que trascendieron las relaciones amistosas o filiales, siendo más relevante la iden�dad de origen
compar�da¹⁵.

El ar�culo 15 de la Ley de Migración del 13 de marzo de 1926 otorga
una gran autoridad a los cónsules mexicanos (que) �enen
obligación de expedir tarjetas individuales de iden�ficación, a solici-

En México, como en la mayoría de los países la�noamericanos, se

tud escrita de los interesados, quienes deben exhibir pruebas docu-

empezó a promover la entrada de extranjeros durante todo el siglo

mentales respecto a nacionalidad, estado civil, moralidad, contrato

XIX, y a par�r de la década del treinta del siglo siguiente se estab-

previo de trabajo, etc.…, para demostrar que se hallan en ap�tud

lecieron diversas leyes o decretos, cuyo fin era facilitar el asenta-

legal de emigrar o inmigrar al país. Además, en su ar�culo 32 la ley

Un tercer elemento es la preponderancia de la ac�vidad mercan�l

miento de los inmigrantes que llegaban a territorio mexicano. Se

otorga facilidades a los extranjeros que recibieron su carta de natu-

de la comunidad y la responsabilidad en el hogar, que afecta a la in-

promovieron proyectos con el argumento de solucionar el problema

ralización para traer a sus padres, sus descendientes e inclusive a

mensa mayoría de las esposas. Finalmente, la juventud de la comu-

demográfico y agrícola del país, repar�endo �erras despobladas y

sus hermanos menores de edad. (…). Las leyes de 1936 y de 1947

nidad árabe a su llegada a México es notable. En efecto, más de la

sin cul�var a los inmigrantes¹¹.

son más explícitas en la polí�ca migratoria mexicana. Por un lado, se

mitad de los que ingresaron tenía en el momento de su llegada me-

Torreón, el mahyar mexicano
Mar�nez afirma que “por el norte también había ya un
grupo numeroso de inmigrantes de los que llegaban quizás
por el puerto de Tampico, Tamaulipas, o por Estados Unidos. Entre 1901 y 1910 llegaron las familias Haggar,
Achem, Chaul, Chibli, Jaik, Abusamra, Ayub, Kawage, Saad,
Iza, Safa, Nasser, Jaidar, Daher”. Junto con ellos, decenas
de familias se verían atraídas por el Boom petrolero de
Tampico en la década de los años veinte y también por las
riquezas agrícolas de la zona de la La Laguna, donde Torreón se conver�ría en el epicentro de la inmigración¹⁶.

proponen atraer a los extranjeros para poblar el país, pero al mismo

Los extranjeros que llegaron dedicaron sus años de juventud a construir un patrimonio que pudiera ser transmi�do a
la siguiente generación; esta acumulación primaria del capital hizo posible la construcción de empresas que alimentaron
el auge industrial que experimentó el noreste. Ahora bien, no
todo fue sencillo. Se �ene registro de inmigrantes que fueron
víc�mas de ataques mo�vados por el odio y la xenofobia, de
igual manera sus negocios sufrieron los embates de los
cambios administra�vos del país y algunos par�ciparon directamente en los conflictos armados, integrados como el
resto de los mexicanos. En síntesis, el país al que arribaron
los recibió con la promesa de una vida próspera, con �erras
para cul�var, recursos naturales para explotar, ciudadanos
con quienes comerciar y escuelas para educarse, aunque
como todos los demás ciudadanos, ellos también fueron
irremediablemente afectados por las transiciones de la agitada vida polí�ca del México posrevolucionario.

nos de 25 años. A par�r de 1950, la llegada árabe a México conoció
una caída drás�ca por las independencias nacionales y las polí�cas
migratorias mexicanas más drás�cas y selec�vas. A pesar de este hecho, el crecimiento natural de la comunidad árabe en México ha llevado a un importante desarrollo durante el medio siglo posterior. La
comunidad libanesa que alcanzaba 1365 familias en 1942 tenía para
1982, 5627.27⁸.

Ahora bien, es necesario señalar que los datos estadís�cos como la edad o el género no brindan el panorama
completo de estos inmigrantes. Aun cuando eran hombres
jóvenes, y provenían en su mayoría del campo con la
voluntad de generar riqueza para ayudar a sus familias, la
denominación de libanés no englobaba la complejidad
iden�taria de los mismos. Los inmigrantes estaban
compuestos por un crisol de iden�dades; se reconocían
como pueblos cris�anos del Monte Líbano, pero asumían
su pasado fenicio. Los libaneses eran ciudadanos de un estado que no exis�a; se iden�ficaban como parte de un
pueblo, pero su condición de colonia les había impedido
transitar a la modernidad. Eran otomanos de pasaporte,
turcos de apodo, sirio-libaneses después de la Primera
Guerra Mundial y posteriormente, árabes dentro de La
Liga Árabe. Su iden�dad se transformó según los acontecimientos que tuvieron lugar en México y en Medio Oriente,
la asimilación cultural los volvió mexicano-libaneses⁹.

Un ejemplo de lo anterior es comentado por Mar�nez,
quien examina el caso de la Sociedad Nassar Hermanos establecida en Torreón, cuyos miembros son protegidos
franceses. Los hermanos eran propietarios de negocios y
�endas que fueron saqueados por las fuerzas villistas en
1916 y para 1922, presentaron una reclamación ante la
Comisión Nacional por los daños y perdidas, la cual no tuvo
un fallo favorable¹².

Se buscan ciudadanos: México como país receptor de
inmigrantes

Dichos cambios originados por el transitar de las décadas, trajeron consigo modificaciones en las leyes de migración. La polí�ca porfirista de “brazos abiertos” sería
poco a poco magullada, por prejuicios, discursos raciales y
en general el nacionalismo imperante de la época. El clima
polí�co mundial aceleró el establecimiento de restricciones en la polí�ca migratoria mexicana; mantenerse al
tanto de las ac�vidades de los extranjeros en suelo nacional era clave para la seguridad y se calificó a ciertas nacionalidades como portadores de enfermedades o
incompa�bles culturalmente con el mexicano. Esta ac�tud

El México que dejó la Revolución había experimentado
profundas transformaciones y para la década de 1920 estaba en vías de construir un gobierno ins�tucionalizado,
mientras que la población se reponía de las muertes producto de los combates y de los fallecidos por la epidemia
de 1918. Gómez afirma que la peste roja, la muerte púrpura o el trancazo, como se le conoció en México, llegó súbitamente y así desapareció, dejando a su paso cientos de

8 Ibíd., p. 29.
9 Carlos Mar�nez, Libaneses. Hechos e imaginario de los inmigrantes en México, p. 411.
10 Octavio Gómez, “El 'trancazo', la pandemia de 1918 en México”, p. 593.
11 Lorenza Pe�t, Florcita J. Arellano y Vicente B. Guzmán, “En busca de las huellas árabes en México”, p. 11.
12 Carlos Mar�nez, Libaneses. Hechos e imaginario de los inmigrantes, p. 191.

CULTURA REGIONAL

de migración de comunidades, Ramírez se refiere a la
ampliación de redes de parentesco para incluir a los na�vos de los mismos pueblos en las relaciones preferenciales para el trabajo, negocios y el matrimonio¹⁴.

20

�empo plantean restricciones para algunas nacionalidades. En su
fracción segunda, el ar�culo 7 de la Ley de 1936 busca “promover
de acuerdo con los requisitos y condiciones que se fijen en cada
caso genérico y para resolver problemas étnicos o para llenar necesidades económicas o culturales, la venida al país de extranjeros de
la nacionalidad, raza, sexo, edad, estado civil, ocupación, instruc-

Para entender lo anterior, hay que regresar a finales del
siglo XIX, pues para la década de 1870 La Laguna comenzó
a adquirir relevancia como productora de algodón de la
mejor calidad, el cual se empleaba para la próspera industria tex�l, tanto mexicana como estadounidense. El oro
blanco —como se le conocía al algodón—, encaminó el desarrollo económico de la región pues se posicionó como
uno de los principales exportadores¹⁷.

ción e ideología que considere adecuadas en el número y por la
temporalidad que sea necesaria, pudiendo otorgarse a los inmigrantes facilidades económicas para su establecimiento”. Pero, la
fracción IX define el alcance de la ley para dar facilidades a los extranjeros asimilables y cuya fusión sea más conveniente para las
razas del país¹³.

Para comprender la postura del estado mexicano y de la
sociedad en general hacia los extranjeros durante la década de los años veinte, es per�nente recordar la
influencia de la figura de José Vasconcelos, quien propuso
en su ensayo �tulado La raza cósmica (1925) el concepto
de una quinta raza la�noamericana que cons�tuía un ideal
homogéneo que se fundamentaba en el mes�zaje que había tenido lugar en las colonias españolas en América, entre los indígenas, los blancos europeos, los africanos y los
asiá�cos. Un mes�zaje cultural y étnico que no daba cabida a la conservación de la iden�dad de los pueblos originarios y veía en la mezcla con el hombre blanco una solución
para el atraso de la nación. El mes�zo sería el hombre mexicano del siglo XX, el reflejo de la modernidad.

Con las mercancías viene de la mano la necesidad del
transporte y, para 1888 las vías del ferrocarril se cruzaron
en la estación de la colonia agrícola “El Torreón”, al pasar
por ahí por vez primera, el Ferrocarril Internacional Mexicano. El ferrocarril permi�ó una transportación más
eficiente del algodón e incrementó la distribución de este
en todo México; el algodón de la Torreón fungió como la
materia prima para la ves�menta del mexicano del siglo
XX. Urow describe la ciudad a principios del dicho siglo:
Para 1907, Torreón era ya un importante núcleo agrícola y comercial, cuya fama llegaba a lejanos lugares y atraía a gente de los
más diversos orígenes a establecerse en sus �erras. Ese mismo año,

Lo cierto es que la emisión de dicha Ley de Inmigración
en 1926 y su puesta en marcha en 1927 sí limitó la intensidad del ingreso al país de extranjeros. No obstante, abrió
paso a nuevas formas de relación en la comunidad. Como
lo explica Ramírez, la migración individual o solitaria del siglo XIX se convir�ó en una de carácter familiar, ya que los
libaneses se enfocaron en traer a sus esposas, hijos, hermanos e incluso padres de familia. Esta migración escalonada fue la norma hasta inicios del siglo XX y posteriormente se transformó en una de �po comunitaria. Al hablar

Torreón contaba ya con servicios de agua potable y drenaje, así
como de transporte a nivel local con la red de tranvías eléctricos ya
mencionada y a nivel nacional, con tres líneas ferroviarias. De modo
que, en 1907, según el periódico El Nuevo Mundo, editado en Torreón en ese año, la nueva ciudad era un importante centro ferrocarrilero, a cuya estación entraban diariamente trece trenes de pasajeros y salían otros tantos, sin mencionar aquellos que
exclusivamente transportaban carga. Además, había en la joven
urbe, desde entonces llamada popularmente “La Perla de la Laguna”, seis representaciones extranjeras (España, Alemania, Estados

13 Zidane Zeraoui, “Los árabes en México”, p. 14.
14 Luis A. Ramírez, “Iden�dad persistente y nepo�smo étnico”, p. 12.
15 Ídem.
16 Carlos Mar�nez, Libaneses. Hechos e imaginario de los inmigrantes, p. 13.
17 Diana Urow, Torreón: Un ejemplo de la inmigración a México durante el porfiriato, p. 25.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

a los campesinos y a los militares por igual—, facilitó su
integración a la sociedad y su rápida escalada hasta las élites
coahuilenses, lugar en donde permanecen hasta hoy en día.

Unidos, Francia, Inglaterra y China), e igual número de bancos, lo
cual denota la existencia de importantes intereses económicos y
cosmopolitas. Durante aquellos años se escuchaban en Torreón di-

FUENTES DE INFORMACIÓN

ferentes idiomas, entre ellos: inglés, francés, alemán, griego, árabe,

Conclusiones

chino e italiano. (…). También desde los primeros años de su fundación, Torreón contaba ya con importantes industrias, relacio-

Tras los eventos de la llamada Gran Guerra, los libaneses buscaron la posibilidad de establecerse en un espacio alejado de los
daños colaterales que este acontecimiento bélico infringió sobre su sociedad y economía, que ahora se encontraban bajo
administración de Francia. El panorama en el Medio Oriente
era complejo y se reconfiguró con la caída del Imperio Otomano y la creación de la República de Turquía en 1923, esto
también significó alteraciones en las iden�dades y ciudadanías
de los territorios disputados.

nadas de uno u otro modo con el cul�vo del algodón, tal es el caso
de "La Esperanza", fábrica de aceites y jabones, la jabonera “La
Unión”, las fábricas tex�les “La Constancia”, “La Fe” y “La Alianza”,
así como la fundición metalúrgica Peñoles¹⁸.

Así pues, la ciudad de Torreón se inundó con extranjeros, par�cularmente libaneses que se dedicaron a
ac�vidades comerciales relacionadas con la venta de tex�les y abarrotes para alimentar a todo el pueblo trabajador. Con esta bonanza algodonera, las redes familiares libanesas es�mularon la inmigración de sus connacionales a
Torreón, devolviendo las riquezas materiales con riquezas
culturales. Es en esta ciudad que se puede vislumbrar la
diversidad iden�taria de los inmigrantes libaneses, pues no
solo hubo presencia de maronitas, sino que también el
islam encontró su centro de crecimiento, culminando con
el establecimiento de la primera mezquita mexicana.

En el caso del Líbano, la población inconforme con las
condiciones de vida había comenzado a migrar desde
mediados del siglo XIX y para inicios del XX una gran
can�dad de campesinos habían dejado su �erra para aventurarse a trabajar en América. Si bien el gobierno francés
tomó medidas para fomentar la permanencia y repatriación de los libaneses con el obje�vo de reconstruir al
país, miles de ciudadanos habían hecho un nuevo hogar en
países como Estados Unidos y México.

Es posible afirmar que Torreón se cons�tuye como
par�cular frente al resto de las ciudades norestenses con
presencia libanesa, debido al florecimiento de dicha comunidad musulmana que se dis�ngue de la mayoría maronita
o de los drusos. Mar�nez relata que:

Las redes y vínculos que se tejieron en los nuevos lugares de residencia, en par�cular México se fortalecieron de
tal manera que superaron los vínculos familiares o amistosos para dar paso a la construcción de una iden�dad de
origen, la cual permi�ó que la inmigración con�nuara y
fuera una opción atrac�va. Incluso cuando México endureció sus polí�cas migratorias, dejando atrás la postura
de “brazos abiertos” del porfirismo.

Todos los musulmanes de ascendencia libanesa pertenecen a
familias chiítas del sur del Líbano. Algunos entraron por el puerto de
Tampico, entre 1885 y 1900, otros de 1900 a 1920, y entre ese año
y 1940, y desde entonces hasta 1975 sólo llegaron unos cuantos.
Las familias de La Laguna son de apellidos Serhan Selim, Serhan,

El inmigrante que llegó a nuestro país era en su mayoría
de género masculino, joven, con un origen campesino y
que buscaba trabajar para acumular capital y regresar al
Líbano. Pero, la realidad es que muchos optaron por residir
permanentemente en México y traer a sus familias
también. El México que conocieron durante este periodo
se estaba recuperando de la violencia de la Revolución y
comenzó a implementar un proyecto de ins�tucionalización del estado, así como se consolidó un auge industrial fraguado desde finales del siglo anterior.

Mansur, Mansur Núñez, Hamdan Ibrahim, Jalil Harb, Núñez Jalil,
Saad, Cervantes, Jalife Cervantes, Mehde Hachem, Jalil Hamdan, Sabag Sabag, Sabag Matar, Nahle Aguilera, Zain Chamut, Chamut
Chamut, Chamut Yaujar, Fayad Chain, Ale Hechem, Elias Ale,
Ramadan Ramadan, Braham Rios, Karrum Yunes, Buhdud Mar�nez,
Charara Elias, Darwich Ramírez, Darwich Darwich, González Darwich, Mansur González y otras¹⁹.

Hay que resaltar que, como explica Zeraoui: “independientemente de la religión prac�cada, la ac�vidad económica por excelencia de la inmigración árabe ha sido el
comercio. En 1933, a pesar de que la población árabe representaba solamente el 4.23 por ciento de la población extranjera, monopolizaba el 55 por ciento de los comercios
que estaban en manos del total de los inmigrantes”²⁰.

Gómez, Octavio (2020). “El ‘trancazo’, la pandemia de 1918
en México”, en: Salud Pública de México, vol. 62, no. 5, pp.
593-597.
Jacobs, Patricia (2016). “Los inmigrantes libaneses y su innovadora aportación al comercio en México”, en: Historias,
no. 95, pp. 42-57.
Marín, Roberto (1996). “Las causas de la emigración libanesa durante el siglo XIX y principios del XX. Un estudio de historia económica y social”, en: Estudios de Asia y África, vol.
31, no. 3, pp. 557-606.
Mar�nez, Carlos (2022). Libaneses: hechos e imaginario de
los inmigrantes en México. México: Universidad Nacional
Autónoma de México.
Pe�t, Lorenza, Florcita J. Arellano y Vicente B. Guzmán
(2019). “En busca de las huellas árabes en México. La inmigración árabe en los siglos XIX y XX”, en: Revista Cien�fica
UISRAEL, vol. 6, no. 2, pp. 9–24.
Ramírez, Luis A. (2014). De cómo los libaneses conquistaron la
península de Yucatán. Migración, iden�dad étnica y cultura empresarial. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
Ramírez, Luis A. (2018). “Iden�dad persistente y nepo�smo étnico: movilidad social de inmigrantes libaneses en
México”, en: Nueva antropología, vol. 31, no. 89, pp. 9-23.
Urow, Diana (1999). Torreón: Un ejemplo de la inmigración
a México durante el porfiriato. El caso de españoles, chinos
y libaneses. México: Ins�tuto Municipal de Documentación
y Centro Histórico “Eduardo Guerra”.
Zeraoui, Zidane (1995). “Los árabes en México: entre la integración y el arabismo”, en: Revista Estudios, no. 12-13, pp. 13-39.

Con el �empo, la comunidad libanesa logró consolidarse
como un importante referente en los negocios, gracias a sus
habilidades y propuestas para el consumidor. Su capital
también formó parte de la inversión que se realizó en el noreste, y aunque enfrentaron dis�ntos retos como la discriminación, fueron capaces de encontrar la fuerza dentro de su
misma comunidad. Por otra parte, Torreón es un caso de estudio relevante para comprender la inmigración árabe en el
noreste debido al alto número de inmigrantes que recibió
en su territorio y los beneficios que esto trajo consigo, pues
la mayoría se vio atraído a la bonanza que el cul�vo del algodón generó y las facilidades que el ferrocarril proporcionó.

Lo anterior puede ser explicado gracias a las habilidades
comerciales heredadas de sus ancestros fenicios, su capacidad de adaptación al mercado mexicano, la implementación de estrategias como el pago en abonos o las ventas a
crédito que a la larga resultaron rentables y les permi�eron
inver�r en el auge industrial de la época. Por ejemplo, para
1929 se funda en Torreón la Unión Libanesa de La Laguna,
registrada como Sociedad Mutualista²¹. En resumen, el
ímpetu negociador libanés y su neutralidad —vendiéndoles

18 Ibíd., p. 32.
19 Carlos Mar�nez, Libaneses: hechos e imaginario de los inmigrantes, p. 94.
20 Zidane Zeraoui, “Los árabes en México”, p. 26.
21 Carlos Mar�nez, Libaneses: hechos e imaginario de los inmigrantes, p. 144.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Recipiendarios del Reconocimiento al
Personaje de la Cultura Regional 2024
Myrna Karen Garza Cantú 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Delia Maribel González Aguilar

Se casó en primeras nupcias con Enedina González el 22 de
junio de 1973, con quien tuvo dos hijos: Edelmiro y Rosario
Enedina. Al quedar viudo en 2012, contrajo segundas nupcias con Andrea Páez Cas�llo el 15 de diciembre de 2013,
quien ha preservado su legado gastronómico. A lo largo de
más de medio siglo, el restaurante El Caminante ha sido un
negocio exitoso, un tes�monio de trabajo arduo y un lugar
de encuentro de varias generaciones de familias de la
región. Falleció el 22 de febrero de 2023. (Reconocimiento
póstumo recibido por su viuda Andrea Páez Cas�llo).

Mo�vo: por su ardua labor como maestra de preescolar en
el municipio de Higueras.
Semblanza: nació el 1 de agosto de 1959 en Higueras, Nuevo León, siendo hija del señor Rosendo Gonzalez Mar�nez
y de la señora Isabel Aguilar. Cursó sus estudios en Higueras
y en la ciudad de Monterrey, y fue profesora de jardín de
niños y de primaria en su pueblo natal y en otros municipios. En el desempeño de su carrera organizó desfiles, mini-olimpiadas y asambleas escolares, siempre con el apoyo
de los padres de familia. Fomentó entre sus alumnos responsabilidad social y la preservación de tradiciones y costumbres. Así, sus estudiantes par�ciparon en la recolección
de candelilla para el 11 de diciembre, en recorridos culturales, en concursos, rondas infan�les y escoltas. Está casada
con el señor José Manuel Garza Rodríguez, con quien tuvo
dos hijos: Christopher Manuel y Julia Isabel.

Rocío Erandi García Cardoso
Mo�vo: por su contribución en la promoción de la cultura a través de la danza folklórica en el municipio de General Escobedo.

El pasado 9 de agosto de 2024 la Universidad Autónoma
de Nuevo León, a través de la Secretaría de Extensión y
Cultura y del Centro de Información de Historia Regional y
Hacienda San Pedro, otorgó el Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional en el marco de la XXVIII Fiesta de
la Cultura Regional. Este galardón fue ins�tuido en 1990
por la Máxima Casa de Estudios para rendir homenaje a
aquellos personajes de los municipios de Nuevo León que,
independientemente de su edad, formación o clase social,
han contribuido al desarrollo de la vida comunitaria y a la
preservación de tradiciones, costumbres y conocimientos
que forman parte de la iden�dad y la cultura del noreste
de México. A con�nuación, se consignan unas breves
semblanzas biográficas de cada uno de los recipiendarios
de este año, con el fin de preservar su memoria para las
futuras generaciones:

ral y ar�s�ca de los ciudadanos. EMMA se presenta en todos los rincones de Apodaca a través de ac�vidades y
eventos musicales, creando espacios donde la comunidad
puede reunirse, celebrar y colaborar. (Reconocimiento
recibido por Carlos Alberto Pérez Macías, coordinador
opera�vo de EMMA; Álvaro Gu�érrez Contreras, coordinador administra�vo de EMMA; y Azucena Estrella Ríos
Villanueva, secretaria de EMMA).
Braulio Enrique Cruz Maldonado
Mo�vo: por su entrega al fomento y enseñanza del deporte en el municipio de Ciénega de Flores.

Jesús Sánchez Villarreal
Mo�vo: por ser uno de los pioneros de la música regional
en el municipio de Los Herreras.
Semblanza: nacido el 21 de sep�embre de 1949 en la congregación de San Agus�n, en Los Herreras, Nuevo León, es
hijo del señor Jesús Sánchez Reyna y de la señora Eleuteria
Villarreal. A los 17 años de edad descubrió su vocación por
el canto y el acordeón. En 1959 se fue a Lobo, Texas, para
trabajar en la pizca de algodón. Ahí, cada fin de semana los
trabajadores se reunían para cenar y usualmente hacían
música u�lizando los utensilios de cocina como instrumentos improvisados. En sus inicios, era el único músico que
había en el pueblo, y aprendió a tocar el acordeón con sus
cuñados. Ahora, es un músico conocido en Los Herreras,
pues siempre es invitado a tocar, cantar y amenizar las fiestas. Incluso llegó a tocar en Reynosa, Tamaulipas, por invitación de Los Hermanos Montes.

Mónica Galván Villarreal

Semblanza: nacida el 16 de diciembre de 1953 en Bustamante, Nuevo León, durante su juventud se radicó en Abasolo, donde se ha conver�do en todo un referente gastronómico. La señora Blanca Garza es la única que sigue
elaborando unos muy famosos antojitos mexicanos, por lo
que es muy querida y reconocida no sólo en el municipio
de Abasolo sino en todo el Valle de las Salinas. Tiene cuatro
hijos: Alejandro Guadalupe, Brenda Ileana, San Juana Janeth y Jesús Asael Contreras Garza.

Semblanza: nacido el 9 de noviembre de 1990 en San
Nicolás de los Garza, Nuevo León, su trayectoria como entrenador de béisbol empezó en el 2007 en la liga pequeña
de Ciénega de Flores donde estuvo por seis años. En el
2023 se fue a la liga pequeña Halcones de Escobedo,
donde fue entrenador de las categorías premoyote y moyote durante dos años. En 2015 llegó a la liga San Nicolás
como entrenador de la categoría premoyote, y al año siguiente obtuvieron el campeonato regional, lo que les dio
el derecho de representar a Nuevo León a nivel nacional.
Fueron campeones nacionales invictos, y en 2019 la categoría premoyote obtuvo el campeonato estatal, lo que
una vez más les dio el derecho de par�cipar a nivel nacional en Ciudad Juárez, Chihuahua. En 2021 fueron campeones regionales invictos y quedaron entre los cuatro mejores de todo México en la categoría de moyote. Y en el 2024
obtuvieron el campeonato regional de forma invicta.

Escuela de Música Municipal Apodaca (EMMA)

Edelmiro Salinas Gu�érrez

Mo�vo: por su gran contribución en la formación cultural
y ar�s�ca en el municipio de Apodaca.

Mo�vo: por su contribución a la cultura gastronómica
mexicana en su restaurante El Caminante en el municipio de Doctor González.

Blanca Guadalupe Garza Robles
Mo�vo: por su gran contribución a la cultura gastronómica
mexicana en el municipio de Abasolo.

Semblanza: esta escuela inició sus ac�vidades el 15 de noviembre de 2014. Desde entonces, ha ofrecido un espacio
enfocado a la capacitación musical a través de cursos y
talleres sobre el aprendizaje de la ejecución de instrumentos musicales u�lizados en los diferentes géneros populares, y de esta manera ha contribuido a la formación cultu-

Semblanza: nacido el 1 de junio de 1931, fue un reconocido empresario, restaurantero y comerciante. En 1951 se
fue a Estados Unidos, donde trabajó y aprendió inglés. De
regreso en México, el 18 de agosto de 1970 fundó el restaurante El Caminante sobre la carretera a Miguel Alemán.

1 Abogada especializada en Derechos de Autor. Es licenciada en Derecho y maestra en Derecho con orientación en Derecho del Trabajo por la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Actualmente es la responsable de asuntos jurídicos, servicio social, redes sociales y difusión del Centro de Información de Historia
Regional de la UANL.

CULTURA REGIONAL

Semblanza: nacida el 28 de febrero de 1983 en Monterrey,
Nuevo León, estudió la licenciatura en Ciencias Computacionales en la Universidad Autónoma de Nuevo León, y
actualmente es pasante de maestría en Ciencias de la Educación por la Escuela Normal Superior. Es profesora de artes
a nivel secundaria y se ha dis�nguido como promotora
cultural, pues ha llevado la danza folclórica a dis�ntas
escuelas de diferentes colonias de General Escobedo,
convir�éndose en una figura popular y muy querida entre la
ciudadanía. Ha impar�do clases en la Secundaria Técnica
No. 109 Carlos Canseco, la Secundaria No. 95 José Juan
Villarreal, la Secundaria Técnica No. 79 Nuevo Reino de
León y la Secundaria No. 1 Gral. Juan Ignacio Ramón.

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Mo�vo: por su destacada trayectoria como ar�sta visual y
promotora de la cultura en el municipio de General Zuazua.
Semblanza: nacida en 1972 en General Zuazua, Nuevo
León, de 2003 a 2014 fue miembro del colec�vo de
formación de ar�stas Taller 1+1+1, asesorada por la pintora
chilena Ximena Subercaseaux en Monterrey. Actualmente
forma parte del Colec�vo La Liebre, un grupo de ar�stas
que comparten un mismo obje�vo: la pintura. También
par�cipó en la plataforma virtual de promoción de ar�stas
llamada Verde Olarte. Su obra es una expresión de su visión
personal del mundo, donde se toma la libertad de detener
y regresar el �empo, entre sueños, fantasías y lo co�diano.
Su pintura es figura�va, pero no realista, y en la mayoría
u�liza la técnica de temple al huevo, lo que le ha permi�do
lograr una riqueza de ma�ces y detalles, así como luminosidad cálida y limpia. Ha par�cipado en exposiciones individuales y colec�vas en Monterrey, San Pedro Garza García y
Baja California.

Florencio Velázquez Núñez
Mo�vo: por su contribución de muchos años en el oficio de
panadero en el municipio de Marín.
Semblanza: nacido en Dolores Hidalgo, Guanajuato, llegó a
Marín, Nuevo León, en 1951, cuando tenía siete años de
edad. Es panadero de profesión desde hace casi cincuenta
años. Es dueño de la Panadería Velázquez, donde elabora
el pan de canasto, y sale todas las tardes en su triciclo a
vender pan por las calles de Marín. También es músico y
cantante desde que tenía diecisiete años: toca en eventos,
ha compuesto algunas melodías y hasta ha realizado grabaciones.

Celia Guadalupe Mar�nez Salazar
Mo�vo: por su ardua labor como maestra de dibujo, pintura
y fotogra�a en el municipio de Hidalgo.

Los 3 de Carricitos
Motivo: por su contribución en el rescate de las
tradiciones y costumbres a través de la música regional
en el municipio de Mina.

Semblanza: nacida el 28 de diciembre de 1964 en la ciudad
de Durango, estudió una licenciatura en matemá�cas en
Puebla y es ingeniera química por la Universidad Autónoma
de Nuevo León, así como fotógrafa profesional. Su trayectoria ha estado marcada por la promoción ar�s�ca, pues es
maestra de dibujo, pintura y fotogra�a, además de que ha
impar�do talleres de cerámica y artesanía. También es muralista y toca el piano, la guitarra y el bajo sexto.

Semblanza: esta agrupación fue formada por hermanos de
apellido Cas�llo Leos quienes, desde sus inicios hace 58
años, tuvieron vocación por la música. En sus primeros
años solían tocar en el tren con salidas a Torreón e incluso

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional, 2024

en la frontera. Así, pudieron comprar sus primeros instrumentos e iniciar con la agrupación Pepe Lira y sus Dinámicos
en Hidalgo, Nuevo León. Más adelante, invitados por Conarte a una fiesta de música regional en China, Nuevo León, fue
que recibieron su nombre de Los 3 de Carricitos, pues procedían del ejido de Carricitos en Mina. Han alternado con
los Garza de Sabinas, los Cadetes de Linares y otras agrupaciones. (Reconocimiento recibido por Porfirio Cas�llo).

neraciones de la familia con�nuaron con esta tradición,
como Casimiro Mederes Garza y su esposa Librada Cantú
(segunda generación), Feliciano Mederes Cantú y su esposa Paula Santos (tercera generación) y Reyna, Juan, Esther,
Juan Bau�sta, Tomasa, Guadalupe, Consuelo y Margarito
Mederes Santos (cuarta y actual generación). En 1990, las
autoridades municipales encabezadas por el entonces
alcalde Cruz de la Garza Pérez apoyaron a la familia
Mederes Santos para la realización de la fiesta de San Juan.
(Reconocimiento recibido por los hermanos Margarito y
Consuelo Mederes Santos).

Héctor Rizo Gómez
Mo�vo: por su gran entrega y pasión al servicio de la comunidad en el municipio de Pesquería.

María Isabel Hernández Hoyuela

Semblanza: nacido el 31 de enero de 1946 en Monterrey,
Nuevo León, desde hace treinta y cuatro años radica en el
municipio de Pesquería, donde ha servido a la comunidad
en diferentes rubros: ya sea en Protección Civil, en Oficialía
Mayor o en la Dirección de Ecología. En sus inicios, trabajó
durante los primeros seis meses sin recibir pago alguno y
mo�vado solamente por su vocación de servicio a la comunidad. En esos días, incluso algunas veces pernoctaba en la
plaza Alfonso Mar�nez Domínguez, para estar preparado
en caso de que se presentara algún incidente. Llegó a brindar su apoyo durante el desastre ocasionado por el Huracán Gilberto en 1988 y también ha realizado ges�ones
para conseguir ambulancias y servicios médicos y así ayudar a la población. Actualmente es paramédico de Protección Civil y comisionado de la Casa del Adulto Mayor de
Pesquería. (Reconocimiento recibido por la maestra Edith
Morales, en representación del recipiendario).

Mo�vo: por su trayectoria de más de 29 años en el desarrollo de producción pictórica y gráfica en el municipio de
San Nicolás de los Garza.
Semblanza: nacida el 9 de julio de 1966, es licenciada en
Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Se desempeña como maestra de artes
plás�cas, promotora y gestora cultural, y �ene una trayectoria de vein�nueve años de producción pictórica y gráfica.
En 2006 fundó en San Nicolás de los Garza El Atelier, taller
de arte donde se imparten clases de pintura, grabado y cerámica. En 2018 inició un taller de grabado ambulante, que
ofrece a la gente una ac�vidad lúdica en torno a la gráfica,
invitando al público a experimentar los procesos de estampación de una matriz de grabado. En 2019 inició La Reseña de la Gráfica Nuevo León, que hoy en día va por su
cuarta edición. En 2023 coordinó el primer encuentro
nacional de grabado septentrional, con la par�cipación de
sesenta productores gráficos de doce diferentes ciudades.

Familia Mederes
Mo�vo: por su contribución en el establecimiento de la
fiesta de San Juan en el municipio de Salinas Victoria.

Colegio de Historia de la UANL
Mo�vo: por su trayectoria de 50 años de labor de inves�gación y difusión de nuestra historia y cultura nacional.

Semblanza: desde el siglo XIX, el señor Juan Mederes (nacido en 1852) inició con la celebración de la fiesta patronal
en honor a San Juan. Desde entonces, las siguientes ge-

CULTURA REGIONAL

Semblanza: fundado en febrero de 1974, su creación se

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jus�ficó en cinco ejes principales: comprender el pasado
desde una postura crí�ca; superar el modelo de enseñanza
de la historia tradicional; desarrollar una conciencia histórico-social; formar docentes con responsabilidad y par�cipación en el campo de las humanidades; y conver�r a los
estudiantes en inves�gadores profesionales de la historia.
El primer plan de estudios duraba cuatro semestres e incluía 49 materias. En 1976, la licenciatura incorporó los
semestres noveno y décimo, extendiendo la duración a
cinco años, que es la misma hasta la fecha. Durante este
período, se comenzó a priorizar el trabajo en archivos, la
difusión de la historia regional y su integración en la historia nacional. En las décadas de 1980 y 1990 el Colegio de
Historia logró establecer una tradición de seriedad y calidad, reflejada en la excelencia de sus egresados y profesores, comprome�dos tanto en el aula como en el campo de
la inves�gación. Asimismo, se con�nuó ofreciendo una
formación teórica y metodológica amplia y plural, lo que
permi�ó que en el siglo XXI el Colegio alcanzara una consolidación a nivel regional y nacional, atrayendo estudiantes de universidades locales e internacionales.
Además, en respuesta a la necesidad de atender las demandas de nuestro �empo, fue que se decidió incluir la
materia de Historia de las mujeres. Hasta el día de hoy, el
Colegio de Historia sigue trabajando y fortaleciéndose bajo
la premisa de sus primeros años: entender la sociedad y el
mundo que nos rodea requiere estudiar y comprender
cómo se ha desarrollado el pasado hasta el presente.
(Reconocimiento recibido por la Dra. Mireya Sandoval Aspront, Secretaria de Asuntos Ins�tucionales de la Facultad
de Filoso�a y Letras, en representación del director Dr.
Francisco Javier Treviño Rodríguez, y por el Mtro. Eduardo
Guardado Vázquez, coordinador del Colegio de Historia).
Preparatoria No. 17 de la UANL
Mo�vo: por sus 50 años de labor educa�va en favor de los
jóvenes habitantes de Ciénega de Flores y sus alrededores.
Semblanza: su fundación se concretó con la autorización
otorgada por el H. Consejo Universitario en sesión celebrada el 7 de agosto de 1974, siendo rector el Dr. Luis Eugenio Todd. Inició sus ac�vidades en sep�embre de ese
mismo año con apenas 40 alumnos. La ins�tución a lo largo
de cinco décadas se ha fortalecido académicamente para
posicionarse como la mejor opción de estudios para los jóvenes de la región del Valle de las Salinas, brindando educación de calidad a estudiantes de Ciénega de Flores, General Zuazua, Marín, Salinas Victoria e Higueras, Nuevo
León. Actualmente cuenta con una oferta educa�va de Bachillerato General, Bachillerato Bilingüe Progresivo en Inglés, Bachillerato Bilingüe Progresivo en Francés, Bachillerato Técnico en Sistemas Computacionales y Bachillerato
Técnico en Mecánica Automotriz y Autotrónica, con una
población estudian�l de 1,253 y una planta académica de
42 docentes. Cuenta con la cer�ficación internacional bajo
la norma de ges�ón de calidad ISO 9001, forma parte de los
planteles con nivel 1 a nivel nacional del Padrón de Buena
Calidad de la Secretaría de Educación Pública, fue reconocida por la Secretaría de Extensión y Cultura de la UANL como
Escuela Promotora de Cultura y actualmente se encuentra
en proceso de cer�ficación bajo la norma internacional ISO
21001 para el sistema de ges�ón de organizaciones educa�vas. (Reconocimiento recibido por el MAIN. Juan Adán
González Villarreal, director de la Preparatoria No. 17).

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Aljibes en la historia de México
y de Nuevo León
Félix Torres Gómez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

España �ene muchos aljibes de origen árabe. Por
ejemplo, la ciudad de Granada conserva una red de
vein�séis aljibes que dotaban de agua al barrio de Albaicín.
Allí tenemos el aljibe llamado del Rey, que hoy es sede del
Centro de Interpretación del Agua de la Fundación AguaGranada. El ingeniero José Mariano Vallejo, destacado personaje español que precisamente nació muy cerca de la
ciudad de Granada, conocía bien esta tradición y en 1819
hizo una propuesta al rey de España, misma que fue reproducida en el periódico Mercurio de España en agosto de
1824. Su propuesta consis�a en canalizar el agua del río
Guadalix para dotar de agua a la ciudad de Madrid, así
como en construir una serie de aljibes públicos:

El aljibe es un muy an�guo sistema de captación de agua
de lluvia en un depósito subterráneo que, debido a las modernas redes de abastecimiento de las ciudades, ha caído
en desuso. La palabra aljibe es de origen árabe, lo que podría llevarnos a pensar que dicho sistema hidráulico llegó
a México desde esa región del planeta por herencia
española. La realidad es que, desde antes de la llegada de
los españoles, ese sistema ya se u�lizaba en Mesoamérica:
los mayas lo llamaban chultún. En la Nueva España y en el
México independiente fueron muy u�lizados los aljibes. En
lo personal, conocemos a detalle los aljibes de algunas casas an�guas del municipio de General Zuazua, Nuevo
León, así como el del propio Centro Cultural Hacienda San
Pedro de la UANL, donde actualmente laboro.

[…] estas aguas serían muy saludables, y en el verano estarían muy
frescas y hermosas, como cualquiera se puede convencer viendo el
aljibe que hay en el convento de los padres capuchinos del Prado

El arquitecto romano Marco Vitruvio, en su tratado De
Arquitectura, mencionó los casos en los que se usaban los
aljibes, cuando por las condiciones del lugar no se disponía
de otras fuentes de abastecimiento, y recomendaba la
construcción de tres depósitos separados para de esta
forma filtrar el agua: “si se hicieran dos o tres cisternas, de
modo que el agua sea más salubre y agradable para su uso;
efec�vamente, al reposar el limo en el fondo, el agua quedará más clara, conservando su autén�co sabor”². También
habla del recubrimiento que deben de tener estos depósitos, llamado mortero de Signia, elaborado con arena muy
pura y muy dura, piedras de sílex y cal muy fuerte.

[…]. Podría adoptarse también la idea de fabricar las casas como en
Cádiz y otras varias ciudades en que sus�tuyendo las azoteas a los
tejados se recogiesen las aguas llovedizas en el aljibe que debería
haber en cada casa y quedaría suplida esta falta³.

Los aljibes en México
Ya en nuestro territorio, en la época del Virreinato de la
Nuevo España, fray Diego de Landa, en su libro Relación de
las cosas de Yucatán, describía que los mayas generalmente se abastecían de agua de los cenotes, pero que los que
vivían en zonas más altas tenían unos especies de aljibes:
“los indios de hacia la sierra, por tener los pozos muy hondos, suelen en �empo de las aguas hacer para sus casas
concavidades en las peñas y allí recoger agua de la llovediza: porque en su �empo llueven grandes y muy recios
aguaceros”⁴. Señala también que los españoles les enseñaron a fabricar mejores pozos y norias con estanques.

Como se ha dicho ya, aljibe es una palabra de origen
árabe que alude a un depósito subterráneo de agua. Su
uso era común e incluso indispensable en zonas que no
contaban con ríos o arroyos como la península arábiga,
aunque también en Italia y España, donde los romanos
construyeron muchos. Sin embargo, fueron los árabes
quienes, al ocupar los futuros territorios españoles de la
península ibérica, los popularizaron. De igual forma, los
españoles los exportaron a la Nueva España, aunque los
mayas ya u�lizaban sistemas similares llamados chultúnes.

El estudioso de la historia de Yucatán José T. Cervera
publicó en 1871 una descripción de los aljibes mayas o
chultúnes, primero en la Revista de Mérida y posteriormente en el Periódico Oficial del Estado de Yucatán, La
Razón del Pueblo. Menciona que éstos se encontraban en

1 Arquitecto, inves�gador y fotógrafo. Es licenciado en Arquitectura y candidato al grado de maestro en Artes por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
y profesional medio en Artes Plás�cas por el CEDART Alfonso Reyes. Actualmente es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL,
donde también es responsable de la museogra�a y montaje de exposiciones.
2 Marco Vitruvio Polión, Los Diez Libros de Arquitectura, p. 216.
3 Mercurio de España, agosto de 1824. Madrid, España, p. 683.
4 Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán, p. 244.

CULTURA REGIONAL

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gran número en el sur de la península, a diferencia de la
parte baja donde las fuentes eran principalmente los cenotes. Refiere que, si bien los cenotes también se podían
encontrar en una zona intermedia, el abastecimiento representaba un gran trabajo por la profundidad en la que se
encontraban, desapareciendo más arriba, pero menciona a
Xtacumbilxunan como el único en la zona. En los valles o llanuras cercanos a cerros, los mayas construían las llamadas
“aguadas” que eran excavaciones compactadas con barro
duro para conservar el agua de lluvia, �po estanques. Muchas veces debajo de estas “aguadas” se encontraban aljibes o chuntúnes, que se u�lizaban al terminarse el líquido
de estos depósitos externos. En otros lados no se contaba
con aguadas, solo con chuntúnes. Cervera mencionaba que
con la Guerra de Castas, muchas poblaciones mayas quedaron en el abandono y los chuntúnes quedaron enterrados,
pero también nos dice que:

ponía de 545 hombres, cuya adaptación al clima caluroso de
la costa debió significar un mayor gasto de agua”⁶. Además
de este destacamento, el fuerte debió tener un número indeterminado de esclavos, pero no se conoce si ellos consumían
del aljibe o acarreaban agua del arroyo del pueblo.
En total, el fuerte llegó a tener siete aljibes en ocho cámaras. Al irse vaciando, debían fregarse sus paredes y pisos
y se les daba un sahumerio, el cual seguramente se u�lizaba para secar sus paredes y ahumarlas como medida protectora contra el moho. Un periódico an�guo reseña la
limpieza de un aljibe en Francia, y señalaba que después de
fregarse se prendía carbón en su interior por varios días y
en las noches se dejaba ven�lar.
De estos siete aljibes de San Juan de Ulúa uno fue
demolido y los seis restantes se fueron deteriorando por
falta de mantenimiento, hasta que a mediados del siglo XX
los que quedaban en uso fueron abandonados defini�vamente cuando llegó la red de agua municipal. Hoy es
imposible inspeccionarlos por estar totalmente tapados.

algunos propietarios industriosos, para evitar que les faltase el agua
para el consumo de sus establecimientos, principalmente en los
años de sequía, hicieron limpiar y desazolvar algunas aguadas, como
Nohyaxché, Halal, Yaxa y Huntulchac, descubriéndose en esta úl�ma

El periódico El Oriente del 26 de agosto de 1826, da
cuenta de que el ayuntamiento de Veracruz preparaba la
celebración de un contrato para dotar de agua salubre del
río de Jamapa a la ciudad, pero que el diputado Font observó “que sería muy conveniente ampliarlo o dejar en libertad al ayuntamiento para que si no es realizable este
proyecto, adopte el de formar aljibes públicos como los hay
en el cas�llo de Ulúa”⁷. Los diputados Echeverría y Moreno
se opusieron a Font por la posible formación de insectos y
por la falta de espacios en el centro de la ciudad. Treinta
años después, el periódico El Siglo Diez y Nueve publicó un
proyecto de reglamento de aguadores, quienes sur�an el
vital líquido de fuentes, aljibes o del mar. Para 1876, una
nota refería que el agua del río Jamapa se encontraba
cortada, quizás por falta de lluvias, y que al no contarse con
agua de aljibe, se recurría a norias que no eran de buena
calidad. En 1893 se dice que la ciudad de Veracruz construía un aljibe de 375 mil litros, para subsanar la falta de
agua y proveer del líquido a la cárcel, a las oficinas públicas
y en lo posible a la población.

hasta el número de ciento sesenta aljibes o depósitos interiores; y
en algunas de ellas como Xtumcuy, Cho y otras, se descubrieron dobles, esto, que en el fondo del primero, se encontraron con la boca
de otro más profundo, que sirve a su vez, cuando se agota el agua
del primero⁵.

También el historiador Cervera mencionaba un caso en el
que, al estarse construyendo un pozo, se encontró una
tumba maya. En otra fecha y periódico, se da cuenta de que,
en una casa de Mérida, al estarse construyendo un aljibe, se
descubrió otra tumba maya. Por la misma región, pero en
Campeche, la prensa de 1885 publicó que exis�a el proyecto de construir un aljibe en la cárcel de la ciudad, con el
objeto de que con la venta de agua se solventaran los gastos
propios del establecimiento.
Por su parte, el puerto de Veracruz �ene mucha historia
en sus aljibes. El lugar fue el punto de llegada de los españoles, con su isleta que se conver�ría en el muelle y fortaleza
San Juan de Ulúa que muy lentamente se fue amurallando.
Cristóbal de Eraso presentó en 1570 un plan para ampliar
las murallas, mismo que incluía la construcción de cuatro
aljibes de planta de 4.5 x 9 metros, con un almacenamiento
calculado en 684 m³ de agua. Hay registro de que para 1584
ya se tenía un aljibe para consumo de su población de
españoles y esclavos. Por su parte, el agua que requerían las
embarcaciones y los habitantes del pueblo se tomaba del
arroyo de Tenoya, que no era muy buena. En 1707 se terminaron más ampliaciones y más aljibes para la guarnición
que también aumentó: “el acecho de piratas y el cambio de
la dinas�a de los Austrias a la de los Borbones fueron causa
de incrementos paula�nos en la población de Ulúa, de
modo que para 1714 el destacamento del cas�llo ya se com-

En Mazatlán, el periódico El Minero Mexicano del 4 de
abril de 1878 halagaba el progreso material de la ciudad,
reflejado en su muelle, sus fundiciones, sus talleres, sus minas, su fábrica de hilados y su ferrocarril urbano, pero
lamentaba la falta del agua. Aseveraba que se usaban aljibes, pero que a veces la escasez de lluvias no permi�a llenarlos y que los pobres que no tenían los recursos para fabricar aljibes se veían obligados a comprar agua a un costo
de seis reales cuatro cántaros pequeños. Para el año siguiente, el periódico El Siglo Diez y Nueve dio cuenta de la
construcción de un faro que incluía un aljibe en Mazatlán.

5 Periódico Oficial del Estado de Yucatán, La Razón del Pueblo, 12 de abril de 1871. Mérida, México, p. 2.
6 Judith Hernández Arando y Roberto Jesús Ávila Hernández, Los aljibes en la fortaleza, p 107.
7 El Oriente, 26 de agosto de 1826. Jalapa, México, p.3.

29

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

En 1843 apareció en el periódico El Siglo Diez y Nueve un
anuncio donde se ofrecía en venta, en el pueblo de
Amecameca, una casa con aljibe “por tener agua con más
comodidad”⁸. La propiedad era señalada como la mejor de
toda la población, de lo que puede deducirse que el aljibe
era una cues�ón de lujo en muchas casas.

Cabe señalar que este edificio fue transformado en cárcel
por Maximiliano de Habsburgo; en el periódico oficial El
Diario del Imperio, en nota del 12 de noviembre de 1866,
se describe que su pa�o contaba con un aljibe cómodo,
una gran pila para baño y lavaderos.
Los aljibes en Nuevo León

En la construcción del palacio de gobierno de San Luis
Potosí, el periódico Nacional en 1896 publicó que éste incluía un aljibe de 8 metros de cada lado por una profundidad de 7 metros, donde trabajaban veinte presos sentenciados. Poco después el periódico dio cuenta de que en
dicha construcción se encontraron dos veneros de agua a
una profundidad de 8 metros.

Si bien la virreinal ciudad de Monterrey se fundó en unos
ojos de agua y tenía como límite el río Santa Catarina, algunas de sus construcciones estaban dotadas de aljibes. Tal
es el caso del palacio del Obispado que mandó construir el
obispo Rafael José Verger entre 1787 y 1788, que en su
pa�o interior cuenta con un gran aljibe. De esta forma se
evitaba bajar la loma hasta el río Santa Catarina o hasta la
acequia que fluía paralela al río y tener que subir el vital
líquido hasta el palacio. Ya en el Monterrey de 1932 se
informa que una casa en venta en la an�gua calle de San
Francisco, número 1233, a una cuadra de la plaza Zaragoza, contaba con aljibe.

An�guamente los aljibes eran algo muy común en
edificios públicos o en casas de familias adineradas, ya que
aunque su construcción implicaba un gran gasto, libraba a
las familias de pagar por el acarreo de agua desde fuentes
públicas, ríos o arroyos. Aquí podemos mencionar algunos
edificios que cuentan con estas cisternas: el convento de
Tecali en Puebla o el an�guo Colegio de San Francisco Javier
de Tepotzotlán en el Estado de México, hoy conver�do en
Museo Nacional del Virreinato, que disponía de dos grandes
depósitos subterráneos en el llamado pa�o de los aljibes.
Los aljibes eran fuente de vida, pero también de muerte: en una nota encontramos que en el pa�o de la cárcel
de Zacatecas exis�a un aljibe, en el que un preso desesperado quiso quitarse la vida �rándose a su interior, pero
se comenta que al final lo sacaron y no murió. En otra de
1881, el periódico El Monitor Republicano decía que en la
villa de Nuevo Laredo, Tamaulipas, la esposa del señor
Cohn, comerciante americano, se arrojó dentro de un aljibe y murió ahogada. De 1897 rescatamos una reseña del
libro Nuestras Víc�mas, en el que autores franceses evidenciaban la naciente protección de los animales y donde
varios escritores de la época dieron su opinión al respecto.
El poeta y escritor André Theuriet confesaba que en su
infancia había arrojado tres cachorros al aljibe del fondo
de su casa, lo cual desde ese día lo atormentaba cada vez
que lo pensaba y se reprochaba tal crueldad.

Para algunos municipios de Nuevo León, como Doctor
Arroyo, los aljibes eran de vital importancia y en diversas
publicaciones del periódico El Porvenir se daba cuenta de la
problemá�ca del agua y de la u�lización de aljibes para el
abastecimiento del líquido. Por ejemplo, en 1925 la Junta
de Mejoras de Doctor Arroyo describió algunas de las pe�ciones que hicieron llegar al gobernador sus�tuto de Nuevo León, Gerónimo Siller, entre las que destacamos que se
estaba construyendo un aljibe que había sido terminado.
Otra nota de El Porvenir, del 26 de julio de 1962, refería esa
misma construcción al mencionar “el aljibe —ahora seco—
que se inauguró en 1926”¹⁰. Para 1932, la junta de mejoras
tuvo la idea de construir otro aljibe de mayor capacidad,
pero el gobernador Cárdenas prome�ó enviarles máquinas
para perforar pozos artesanos. Para el 6 de mayo de 1952,
una nota de El Porvenir informaba que se enviaría una pipa
para abastecer de agua a Doctor Arroyo, además de que se
construiría un aljibe de mayor capacidad. La nota de prensa
es relevante porque nos brinda el dato de que para ese momento exis�an dos aljibes y de que se esperaba la construcción de un tercero dos meses después.

Otra nota por demás interesante es la publicada en el
periódico La Convención Radical Obrera de 1896, acerca
de una carta de 1810 dirigida por Fernando de Larrazábal
(homónimo de quien fuera alcalde de Monterrey en épocas recientes) a su esposa Juana Diaz Sánchez y Mendoza,
previo a la matanza de españoles que hizo el ejército insurgente de Hidalgo y Allende en Guanajuato. Cuando Fernando de Larrazábal se encontraba dentro de la alhóndiga,
en Guanajuato, le escribía a su esposa dándole no�cias de
las disputas de los españoles dentro de ese espacio y del
temor por estar rodeados por indígenas que intentaban
ingresar, y comenta del arrepen�miento que tenía por haberse llevado sus alhajas y dinero, como casi todos los
demás que estaban guarecidos en el edificio: “algunos
quieren hacer agujeros en el pa�o u otras partes para enterrar alhajas y dinero; otros quieren echarlo al aljibe”⁹.

En julio de 1952, en una nota �tulada “El problema del
agua potable de Dr. Arroyo, N.L. cuesta varios miles”, la
Junta de Mejoras de dicho municipio informaba acerca de
los recursos inver�dos por el gobierno de Nuevo León, con
apoyo del presidente municipal de Matehuala, San Luis Potosí, y de otras personalidades que se solidarizaron ante la
crisis de agua de ese año. Ante tal situación, se transportó
agua en camiones pipa a la cabecera municipal, contabilizándose 146 viajes de 4 mil litros cada uno desde el poblado Panales, cuya comunidad no estuvo de acuerdo. Por
esa razón, fue necesario que los camiones llevaran escolta.
También se verificaron gastos por desazolve y limpieza del
aljibe y se con�nuó con la perforación de pozos a mayor
profundidad. Con respecto al poblado de San Miguelito de
Doctor Arroyo, el periódico El Porvenir del 4 de diciembre
de 1940 indicaba que se planeaba construir un aljibe para

8 El Siglo Diez y Nueve, 15 de mayo de 1843. Ciudad de México, p. 4.
9 La Convención Radical Obrera, 8 de noviembre de 1896. Ciudad de México, p. 2.
10 El Porvenir, 26 de julio de 1962. Monterrey, México, p. 8.

CULTURA REGIONAL

30

abastecer de agua potable a los habitantes del lugar. Por
úl�mo, para 1952, ejidatarios de Santana, también en jurisdicción de Doctor Arroyo, solicitaron al gobierno del doctor Morones Prieto la construcción de un aljibe y papalote.
El 10 de sep�embre de 1962, se dice en El Porvenir que se
entregaron 2 mil pesos para la limpieza de un aljibe en el
ejido de Santa María de Doctor Arroyo, cuyos ejidatarios le
habían hecho saber al ejecu�vo del estado sobre el mal estado en que se encontraba y la necesidad de desazolvarlo.

o canales que la depositaban en una pileta. Al ver que ésta
ya salía limpia de �erras u hojas, desviaban el canal para
que ahora se dirigiera el agua más limpia al aljibe. Éstos
normalmente son cilíndricos de 3 metros de diámetro y
una profundidad de hasta 8 metros, que rematan o se techan con cúpulas de piedra de sillar o ladrillo; se les pone
una puerta chiquita para que sea posible entrar a
limpiarlos o para sacar el agua con una cubeta, cordón y
polea para mantener el agua libre de bacterias y moho; no
deben ingresar insectos, polvo o luz. Además me comentaban que sólo les aventaban cal o restos del carbón que
salía del fogón de leña de la cocina. Lamentablemente en
General Zuazua, como en otros lados, la arquitectura y fachadas de sus casas tradicionales están siendo modificadas y los aljibes salen sobrando y son demolidos. Existe
el caso de un lote donde fue demolida toda la casa an�gua
pero curiosamente lo único que se conservó fue su aljibe.
En cuanto a nuestra an�gua hacienda San Pedro, se
aprecian dos aljibes que ya no están en uso, pero que
sirven como evidencia de su uso en �empos pasados.

Aunque el municipio de Montemorelos es atravesado
por el río Pilón, un informe da cuenta de la existencia de
aljibes en este lugar. En agosto de 1928 El Porvenir reportaba una inspección realizada por Sanidad, misma que decía
que si bien encontró que era sa�sfactoria la higiene en el
mercado, en las lecherías, en la fábrica de sodas y de hielo
y en otros establecimientos, “en lo que toca al agua potable para la población encontró el gran defecto de que esta
se consume de los aljibes y norias que están contaminados, por lo que se han desarrollado algunas enfermedades”¹¹. Aquí debemos señalar que un aljibe requiere
mantenimiento al momento de vaciarse, y que las norias
son más propensas a contaminarse por estar a cielo
abierto y posiblemente cercanas a letrinas.

Podría pensarse que los aljibes ya no se construyen, que
sólo están en las casas an�guas, pero en Monterrey, como
en otras ciudades donde se han presentado crisis de abasto de agua, se construyen cisternas. Éstas no �enen el
sen�do de sustentabilidad del aljibe, que aprovecha el
agua de lluvia, porque la cisterna se abastece de la red pública. Pero existen arquitectos comprome�dos con el
medio ambiente y la sustentabilidad; tal es el caso del
arquitecto Alberto Kalach, quien ganó el concurso internacional del diseño de la Biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de México, el cual �ene varias peculiaridades. Sólo
mencionaré que el nivel más bajo en los sótanos son unas
enormes re�culas de depósitos subterráneos o aljibes, a
donde se dirigen todas las aguas de lluvia que caen en el
enorme edificio para después ser u�lizadas en el riego de
sus muchas zonas arboladas. Este edificio es parte de mi
historia de vida, ya que yo fui parte del equipo del CAPFCE
encargado de su construcción y fui responsable del registro fotográfico desde que se comenzó la obra hasta su
inauguración por parte del presidente Vicente Fox.

En General Bravo, Nuevo León, en 1960 una nota
informa que en poco �empo se iniciaría la construcción de
un aljibe en la Escuela Teniente Coronel Manuel Quintanilla, del poblado La Cruz (hoy General Tapia). Por otro
lado, al norte de la ciudad de Monterrey, municipios como
Pesquería, Marín, General Zuazua, Ciénega de Flores y Salinas Victoria tenían una peculiar problemá�ca del agua, ya
que a pesar de que son atravesados por el río Salinas, su
agua no es apta para el consumo humano (como su
nombre lo dice, el río Salinas �ene agua un poco salada e
incluso la que es extraída de pozos cercanos �ene un sabor
no agradable). Esto se constata en el periódico El Porvenir
del 26 de abril de 1963, que �tula una nota de Francisco
Tijerina: “Pesquería se resiste a morir”. Según la nota,
aunque en la cabecera parece que los habitantes sí contaban con agua potable, en Santa María La Floreña el abastecimiento dependía de un diminuto ojo de agua, lo cual
había ocasionado peleas entre los vecinos del lugar. Asimismo, los habitantes del ejido La Victoria “toman agua
salada que traen de un si�o llamado la Joya, a tres kilómetros de distancia. Esa agua contaminada, impotable y repugnante, la toman los niños y la u�lizan para los usos más
indispensables [...] El aljibe para almacenar el agua está
seco desde hace tres años en La Victoria”¹².

Conclusiones
Los aljibes son un sistema de abastecimiento de agua muy
an�guo y eficiente si se sabe manejar y dar un correcto
mantenimiento, ya que es necesario limpiarlos cada año y
mantenerlos tapados para evitar que el agua se contamine. Algunas notas periodís�cas del siglo XX señalaban este
�po de contaminaciones como evidencia de que los aljibes
eran algo nega�vo, quizá hasta arcaico o rural en una época de gran desarrollo de las ciudades. Espero que este
ar�culo sirva para revalorar a los aljibes y para que vuelvan
a ser considerados en ciertas regiones, como lo es este
Valle de las Salinas y Valle del Carrizal, donde se ubica
nuestro Centro Cultural Hacienda San Pedro de la UANL.

El Valle de las Salinas, y más específicamente el Valle de
El Carrizal que comprende los municipios de Ciénega de
Flores, General Zuazua y Marín, cuenta con muchos
an�guos aljibes todavía en funcionamiento. Durante la crisis hídrica que experimentó Nuevo León en 2022, sé que
éstos ayudaron a familias de General Zuazua cuando el
agua potable dejó de salir de sus llaves. Al preguntarle a
algunas familias sobre cómo funcionaban, me explicaron
que al empezar a llover, el agua primera bajaba por tubos

11 El Porvenir, 16 de agosto de 1928. Monterrey, México, p. 4.
12 El Porvenir, 26 de abril de 1963. Monterrey, México, p. 3.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a

Hemerogra�a

Hernández Aranda, Judith y Roberto Jesús Ávila Hernández
(2014). “Los aljibes en la fortaleza de San Juan de ulúa,
Veracruz”, en: Bole�n de Monumentos Históricos, no. 32,
pp. 99-123.

El Diario del Imperio. Ciudad de México.
El Minero Mexicano. Ciudad de México.

Landa, Diego de (1566). Relación de las cosas de Yucatán.
Colombia: Fundación El Libro Total.

El Monitor Republicano. Ciudad de México.
El Nacional. Ciudad de México.

Marco Vitruvio Polión (1997). Los diez libros de arquitectura. Primera edición de 1649. España: Alianza Editorial.

El Oriente. Xalapa, México.
El Porvenir. Monterrey, México.
El Siglo Diez y Nueve. Ciudad de México.
Aljibe en el terreno donde alguna vez exis�ó una an�gua casa, esquina de General Treviño y Morelos, cabecera municipal de General Zuazua, Nuevo León. Fotogra�a de Félix Torres Gómez.

La Convención Radical Obrera. Ciudad de México.
Mercurio de España. Madrid, España.
Periódico Oficial del Estado de Yucatán, La Razón del Pueblo. Mérida, México.

Aljibe del Centro Cultural Hacienda San Pedro de la UANL. Fotogra�a de Félix Torres Gómez.
Aljibe de la casa de Mina, no. 102, esquina con Morelos, cabecera municipal de General Zuazua, Nuevo León. En 2021 se estaban realizando trabajos de remodelación.
Fotogra�a de Félix Torres Gómez.

Aljibe de la casa de Aldama, no. 151, esquina con Zaragoza, cabecera municipal de General Zuazua, Nuevo León, propiedad de la señora Elsa Lozano. En 2021 se encontraba en perfecto
estado y en funcionamiento. Fotogra�a de Félix Torres Gómez.

CULTURA REGIONAL

32

Estado del aljibe de la Hacienda San Pedro en 1988-1989. Fotogra�a de la UANL.

33

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Dinorah Zapata Vázquez, Juán Ramón Garza Guajardo, Félix Alfonso Torres Gómez,
Edmundo Derbez García y Emilio Machuca Vega (2023). Hacienda San Pedro de la UANL.
Historia, patrimonio y memoria, 1634-2023. Monterrey, México: Colección Proyectos UANL,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 150 pp.
Luis Ángel Rosas Navarro 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Hacienda San Pedro de la UANL. Historia, patrimonio y memoria,

económica de esta hacienda durante el siglo XIX, sus periodos de

1634-2023 es un libro escrito por conocidos académicos que han

bonanza y de crisis, y su úl�ma decadencia a mediados del siglo XX.

destacado en la difusión, preservación y promoción de la cultura

Destaca este capítulo por el uso de fuentes primarias que permiten

regional. Par�ciparon en su elaboración inves�gadores de la Uni-

constatar el otorgamiento de mercedes, los repartos de �erras y los

versidad Autónoma de Nuevo León, tres de los cuales están adscri-

cambios de propietarios. Es de señalarse también que el capítulo no

tos al Centro de Información de Historia Regional: Dinorah Zapata

se limita a explicar únicamente el caso de la Hacienda San Pedro,

Vázquez², Juan Ramón Garza Guajardo³, Félix Alfonso Torres Gómez⁴,

sino que analiza de forma global la metamorfosis territorial ocu-

Edmundo Derbez García⁵ y Emilio Machuca Vega⁶.

rrida en el Valle del Carrizal con sus dis�ntas haciendas.

La obra persigue principalmente dos obje�vos. El primero de

El segundo capítulo, �tulado “Arquitectura e imáge-

ellos es conmemorar el 90 aniversario de la Universidad Autónoma

nes de la Hacienda San Pedro”, presenta, bajo un enfoque

de Nuevo León (UANL) que se celebró en 2023; el segundo es brin-

arquitectónico, descripciones muy detalladas sobre los terre-

dar un repaso histórico de casi cuatro siglos para dar a conocer la

nos de la hacienda y sobre sus usos a lo largo del �empo. Mues-

importancia histórica y cultural de la Hacienda San Pedro, inmue-

tra algunos planos del lugar e ilustra su análisis con imágenes que

ble ubicado en el municipio de General Zuazua, Nuevo León, y que

comparan el estado general que guardaba la hacienda antes de su

a lo largo de su existencia ha sido mudo tes�go de muy variadas

restauración con el que �ene al día de hoy.

ac�vidades humanas.
El tercer capítulo, �tulado “La Hacienda San Pedro: unidad
A través de cinco capítulos, los autores del libro aportan visio-

cultural universitaria”, narra la creación del Centro de Información

nes específicas sobre la Hacienda San Pedro. No sólo estudian su

de Historia Regional de la UANL y cómo a finales de la década de los

evolución histórica y su distribución arquitectónica, sino que

ochenta ocupó como sede �sica las instalaciones de la Hacienda San

también revisan su transformación en unidad cultural uni-

Pedro. Este centro surgió como un proyecto enfocado en

versitaria y dimensionan su valor como referente patri-

rescatar y difundir la cultura de la región noreste de Méxi-

monial de la región noreste de México.

co, por lo que desde un principio sus prioridades han sido
la inves�gación de la historia regional y la realización de

El primer capítulo, �tulado “De la merced del

eventos dedicados a la divulgación.

Valle del Carrizal a la Hacienda San Pedro, 1634-

que de la narración es clásico, no esca�ma en brindar detalles y en

universidad rescató la Hacienda San Pedro y transformó su an�gua

subrayar la importancia cultural de la hacienda como uno de los

vocación, pues pasó de ser una unidad económica agroganadera a un

mayores enlaces para la inves�gación y estudio de la historia regional.

centro promotor de la iden�dad cultural del noreste, a través de la

1984”, ofrece un recorrido histórico por los anteceden-

Los capítulos cuarto y quinto explican la relevancia del Cen-

tes de este an�guo la�fundio. Aquí se describen las dis-

inves�gación, la música, la gastronomía y el arte.

Dicho de otra manera, la cronología presentada en este libro

tro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro

�ntas mercedes que se otorgaron en la región durante el siglo

como parte de la oferta cultural de la UANL, pues es semillero de

XVII y cómo de dicho reparto territorial surgieron a la postre varias

importantes producciones editoriales y de eventos como la Fiesta de

haciendas, entre ellas la de San Pedro. También se aborda la vida

la Cultura Regional (organizada por primera vez en 1990 y que al día

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Dinorah Zapata Vázquez es inves�gadora y actual coordinadora del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro de la UANL.
3 Juan Ramón Garza Guajardo es inves�gador jubilado del Centro de Información de Historia Regional de la UANL. Es historiador oficial del municipio de General Escobedo, Nuevo León.
4 Félix Alfonso Torres Gómez es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, donde además se desempeña como responsable del área de museogra�a.
5 Edmundo Derbez García es coordinador del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL.
6 Emilio Machuca Vega es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, donde además se desempeña como director de la revista Cultura Regional.

CULTURA REGIONAL

de hoy lleva vein�ocho ediciones). Aquí queda de manifiesto cómo la

34

culmina con un punto de inflexión en el que la red histórica regional
En defini�va, el libro Hacienda San Pedro de la UANL. Historia,

logró un estatus y un alcance no antes visto gracias a las aportacio-

patrimonio y memoria, 1634-2023 cons�tuye una historia de los

nes que dis�ntas personas realizaron por y para la universidad. Es,

antecedentes, los inicios, el desarrollo y la evolución de la hacienda,

pues, digno de celebrarse el que los autores de esta obra se hayan

obra que destaca además por el uso de la iconogra�a (planos, foto-

dado a la tarea de registrar los avatares por los que atravesó la

gra�as, carteles, etc.) para representar espacios, proporciones y

Hacienda San Pedro a lo largo del �empo, y de rescatar los nombres

aspectos del lugar. Esta obra enfa�za las aportaciones culturales,

de todos los que alguna vez dieron vida y forma a este lugar.

académicas e históricas de la Hacienda San Pedro, y aunque el enfo-

35

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Lucas Martínez Sánchez (2023). Diario de un misionero del Colegio de Guadalupe por el
obispado de Monterrey, 1855-1857. Monterrey, México: Colección Memoria del Noreste
No. 13, Centro de Estudios Humanísticos, Universidad Autónoma de Nuevo León, 188 pp.
Frida I. González Hernández

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Lucas Mar�nez Sánchez, historiador coahuilense y actual

na en colaboración con el obispo de Verea. El diario, cons�tuido por

director del Archivo General del Estado de Coahuila, aporta

dieciocho hojas de doble pliego u�lizadas en la época, fue elaborado

el estudio, inves�gación y transcripción de un peculiar manus-

durante la realización de la segunda misión franciscana, según la ex-

crito inédito �tulado “Diario de nuestra caminata” en su reciente obra

plicación de Mar�nez Sánchez, debido a su escasez de correcciones y

Diario de un misionero del Colegio de Guadalupe por el Obispado de

a la puntual narración del entorno y clima de los diferentes lugares,

Monterrey, 1855-1857. Contextualiza de manera puntual el clima so-

que no se adentra en la descripción detallada de personajes o situacio-

cial y polí�co que atravesaba México durante los años en los que el

nes. Por esta úl�ma razón, el autor contextualiza y describe el entorno

diario fue escrito y, a su vez, expone la conexión entre el obispo de

social y polí�co conforme transcribe el documento. El “Diario de nues-

Linares, Francisco de Paula Verea y González, y el Colegio Apostólico

tra caminata” ofrece una visión breve, sencilla y obje�va de las

de Guadalupe.

condiciones que rodearon la realización de la misión y se convierte en
una fuente de inves�gación significa�va sobre este periodo.

Durante los vein�séis años de gobierno del obispo Verea, de
1853 a 1879, México experimentó un periodo de gran inestabilidad,

Dentro de la obra, el autor añade una descripción sumaria de los

marcado por momentos de crisis polí�ca, revoluciones y tensiones

par�cipantes en la misión descrita por el “Diario de nuestra cami-

generadas por las diversas opiniones y perspec�vas de la población.

nata”, con base en su propia inves�gación. El par�cipante más des-

Estos aspectos se exponen a través de los tes�monios que narran la

tacado es fray José María de Jesús Becerra Moreno, a quien le atribu-

llegada del obispo y su primera misión en Monterrey y Tamaulipas.

ye la autoría del diario. Mar�nez Sánchez incorpora imágenes

Paralelamente, se coloca en perspec�va al Colegio de Guadalupe, que

ilustra�vas y un apéndice documental que complementa la inves-

entró en funciones en 1707, destacando su carácter sólido y su

�gación, proporcionando material adicional para una comprensión

conformación principalmente por criollos. En este marco contextual

más completa del contexto y la bibliogra�a u�lizada.

introductorio, el autor traza los primeros vínculos entre el obispo
Verea y el Colegio de Guadalupe mediante la carta dirigida al

Diario de un misionero del Colegio de Guadalupe por el obispado

guardián, fray Antonio Cas�llo. Esta misión secundaria quedó

de Monterrey, 1855-1857 es una obra que recopila y analiza las misio-

plasmada como el inicio del “Diario de nuestra caminata”.

nes franciscanas en el norte de México durante el siglo XIX. Pero Lucas
Mar�nez Sánchez aporta además un estudio sobre la sociedad de la

Mar�nez Sánchez, además de ofrecer un estudio introductorio

época, envuelta en problemas polí�cos e ideológicos. Igualmente, la

sobre el “Diario de nuestra caminata”, añade un análisis y una descrip-

muestra y recuperación del “Diario de nuestra caminata” y su comp-

ción detallada de las dos misiones franciscanas. Además incorpora la

rensión proporciona una reconstrucción histórica del gobierno

transcripción completa de este documento, proporcionando así tanto

episcopal del obispo de Verea, sus misiones franciscanas y el clima so-

una fuente primaria, como los detalles de la segunda misión francisca-

cial de un México en los años de 1800.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

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37

�GENIO
Y FIGURA
Israel Cavazos Garza:
“HABRÍA QUE PENSAR EN ALGUNA MANERA DE
HACERNOS AUTÉNTICAMENTE REGIOMONTANOS”.
Humberto Salazar Herrera

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

En fecha próxima², el profesor Israel Cavazos Garza, cronista de

pecado... Lo han recibido, sí, una serie de gentes increíblemente

Monterrey y nuestro más importante historiador, recibirá de manos del

valiosas; ese solo hecho significa para mí abrumarme... por qué o

presidente Zedillo el pres�gioso Premio Nacional de Ciencias y Artes, en

cómo equipararme a esas gentes.

el rubro Historia. Por tal mo�vo, sostuvimos con él una conversación sobre éste y otros temas que �enen que ver con sus meri�simas tareas

Usted señala a Alfonso Reyes y a Bernardo Sepúlveda, pero hay

como inves�gador y esclarecedor de nuestro pasado.

otro nuevoleonés, aunque por adopción, dis�nguido en el campo
del diseño y la tecnología: el ingeniero Juan Celada, inventor del

En primer lugar, gracias por recibirme en este lugar,
tan propicio para hablar de cues�ones históricas; y
ahora sí comienzo. Usted me corregirá si estoy mal,
pero tengo entendido que este Premio Nacional de
Ciencias y Artes lo han obtenido antes sólo dos
nuevoleoneses, Alfonso Reyes en 1945, y el doctor
Bernardo Sepúlveda en 1982. ¿Qué significa para
Israel Cavazos el historiador, y para Israel Cavazos
el hombre, este reconocimiento? ¿Qué tanto
compromete el integrarse a ese nuevo triunvirato,
con tamaños acompañantes?

fierro esponja y otras aportaciones cien�ficas, de la localidad,
quien �ene ya muchos años entre nosotros, aunque nació en Hermosillo, Sonora. La lista viene en la Enciclopedia de México, si gusta
usted consultarla... En mi caso el premio es en el área de Historia,

percatarse de dónde están, y entonces es mi preocupación como his-

algo esencialmente múl�ple. Hay varios
Monterrey, hay diversas formas de vivir la ciudad,
de pensarla y de quererla: hay el Monterrey de los
muy ricos (que en realidad ni siquiera “bajan” a la
ciudad, ni siquiera suelen recorrer sus calles); el
Monterrey de los clasemedieros panistas; hay
también el Monterrey de los universitarios; el de
los inmigrantes que vienen del campo... en fin,
esto se olvida a menudo y parecería de pronto que
todos los regiomontanos somos de una misma
forma... que todos somos muy “emprendedores”
y toda esa mitología... Habría también un Monterrey
viejo, del pasado inmediato, digamos el anterior a la
Macroplaza, un Monterrey que los jóvenes de hoy
no conocieron y que cada vez está quedando más en
el pasado... ¿Qué piensa sobre esto, maestro?

toriador, como cultor del pasado, de hacérselos saber, porque creo
que ahí estaría la clave, que supieran en dónde se encuentran, que es
lo fundamental para amar a alguien o algo, antes que todo...
Los de la clase media andan preocupados por situaciones especiales, pero en ellos sí advierto un interés, si no abierto sí al menos
amplio, de enterarse del pasado de la ciudad, aunque prefieren que
se les dé ya en charola de plata, en una bandeja ya servida, y lo observo en mis modestas plá�cas, en pequeños grupos en factorías o
clubes, qué sé yo... hay un interés. Y hasta me admira ver cómo ni
parpadean, por usar esa expresión, están ávidos de escuchar eso,
¿no? Y lo mismo advierto en los demás, incluso en las esferas altas,
pero, habría que pensar en alguna manera de hacernos autén�camente regiomontanos. Yo creo que este aniversario 400 va
a contribuir en algo a eso, porque esas publicaciones que se hacen,
adicionales al periódico, en suplementos, veo que han provocado

y voy a compar�rlo con un personaje de las letras, extraordinario,
que es Ramón Xirau, un escritor a quien yo admiro mucho. Por otra
parte, no dejo de pensar que es una recompensa —por qué no
decirlo, justa—, después de medio siglo, más de medio siglo, de
una laboriosidad de hormiga, como la califica Luis González, en estos campos de la historiogra�a regional, con aportaciones que
alguien ha calificado como material para que otros trabajen, y en
cierto modo tal vez tenga razón, pero, aunque parezca inmodesto

La no�cia de este premio fue, para mí, algo como... el Huracán

decirlo, que no deja de tener su valor.

Gilberto: causó estragos anímicos semejantes, toda proporción

Ahora está de moda hablar de Monterrey por su
próximo cuatricentenario, y hasta llega uno a pensar que, a la materialidad �sica que es la ciudad, a
su cuerpo, digamos, corresponde un cierto espíritu, un alma. Y se habla entonces de “regiomontaneidad”, y del carácter de “los regiomontanos”. Sin
embargo, yo siento, quizá por mi formación como
sociólogo, que Monterrey no es una unidad sino

guardada, porque, ¿de dónde a mí? —como dijo Santa Isabel cuando recibió la visita de la Virgen—. De suerte que este premio es,
pienso, un reconocimiento para la inves�gación histórica regional,
y un premio también para el norte, para la región norte, que había
estado tan olvidada, quizá desde los �empos de Carvajal. Y lo recibiré con humildad, pensando en que es justamente un premio a
eso, y en el fondo, ¿por qué no decirlo?, dicen que la excesiva modes�a es presunción y podría yo incurrir en esa debilidad, en ese

Comparto en lo absoluto esa opinión, con esa clasificación o divi-

un interés, no obstante que no son con rigor académico ni mucho

sión de los regiomontanos. Alguien, hace unos cuantos días, en la

menos, y que cuando uno habla del Monterrey colonial preguntan

capital, me decía: ustedes son muy vanidosos, se llaman “regios”…,

cosas secundarias, como lo de los túneles, o los judíos, no sé...

y yo le dije: eso es parte de la economía del espacio, porque la pa-

Del supuesto túnel de la Catedral al Obispado...

labra es sumamente larga, y los periódicos han dado en adoptar
ese término, que está cobrando ya carta de naturaleza, de ser una
palabra que tendrá que ser adoptada por la Academia... Comparto

Sí, y que está sólo en la imaginación de la gente, creo, porque yo

su idea de que hay varios �pos de regiomontanos. Yo tengo amigos

nunca lo he visto, ni sé de que alguien se haya me�do en él o haya

muy queridos, de determinado nivel social, cuyos antepasados vi-

caminado siquiera unos cuantos metros... ojalá que algún día se

vieron en el Monterrey viejo y ellos han emigrado a zonas más có-

encuentre, pero no veo la razón por la que pudiera haber habido un

modas, de las que para nada �enen necesidad de bajar... quizá a

túnel de esa naturaleza.

ello contribuya el hecho de que no hay para qué bajen si lo �enen
todo, pero, no sé, si tuvieran arraigado el amor a la ciudad se asomarían de vez en cuando a ver qué ha pasado en el solar de sus
mayores, aunque ahora el solar es tan grande...
Los que vienen de lejos, los que vienen de otras partes, que son muchos y casi nos superan en número, vienen a eso, a buscar un nuevo
modo de vivir, o tal vez a hacer de Monterrey una especie de trampolín

1 Inves�gador, catedrá�co y sociólogo. Es licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y actualmente es director de Humanidades e Historia de la UANL.
2 Esta entrevista inédita fue realizada el 10 de noviembre de 1995, un mes antes de que el maestro Israel Cavazos recibiera el Premio Nacional de Ciencias y Artes, el 15 de diciembre
del mismo año.

CULTURA REGIONAL

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para saltar a los Estados Unidos... no lo sé, pero advierto en ellos poco
interés —o por lo menos yo no los conozco muy de cerca—, en

39

�tros, los que nos dedicamos a la historia, sabemos cuatro cosas acerca de
él. Por la falta de documentación, que la habrá, tal vez, en otros archivos,
y no ha habido el inves�gador que se haya asomado a éstos. No creo que
sea di�cil rehacer la vida de este personaje. Y todo mundo tendemos a
comentar ciertas facetas morbosas que hay, como de chisme, acerca de
su vida, las que además, entre paréntesis, yo pongo en duda, porque deben haber sido como en todas las cosas, parte de la intriga para, como la
arañita que va subiendo y que le da uno con la mano para pisarla y quitársela de en medio. De este �po de personajes urge, desde luego, divulgarlos. Yo sé de cierta empresa local cuyos direc�vos están trabajando
en estos momentos para llevarlos a las casas por medio de la televisión,
a estos personajes, no solamente a los coloniales pero también a los del

Cuando se habla de la historia de Nuevo León, de
la importancia de conocer nuestro pasado para
saber quiénes fuimos y quiénes somos, etcétera,
salen siempre a relucir nombres de personajes
memorables como Fray Servando y Gonzalitos,
Zaragoza y Escobedo, o de gobernantes como Vidaurri o Bernardo Reyes, pero nunca, o casi
nunca, se recuerda a los grandes hombres de la
Colonia en el estado. En la conciencia histórica
del pueblo, de la gente común, no hay un conocimiento siquiera mínimo de los hombres destacados de ese �empo, no se habla, por ejemplo,
del espléndido gobernante que fue Mar�n de Zavala, de los dos Alonsos de León, de Barbadillo y
Vitoria, o de los grandes obispos que fueron
Verger, Llanos y Valdés.... ¿Cuáles pueden ser las
causas de este olvido?

soamericano. Cualquiera que haya leído un poco de
esto sabe que, en Nuevo León, la relación entre
indígenas y españoles fue una constante, larguísima
y trágica confrontación, con algunos periodos de
calma. Sin embargo, no hay un solo monumento,
una presencia simbólica de esos primeros pobladores de la región, que las encomiendas, las
enfermedades y otros latrocinios borraron del
mapa humano. Como tampoco hay, fuera del ámbito académico, un conocimiento de la aportación tlaxcalteca a la cultura de la región... ¿Será que los
nuevoleoneses somos algo desmemoriados?

diecinueve; por medio de guionistas de radio, de cine, de televisión, que
están haciendo agradables estas vidas, fáciles de digerir, para meterlas a

No lo creo... A mí —perdone que hable en primera persona—, se me �lda de

las casas. Creo que va a ser una medida muy buena para trabajar en ello.

hispanista. Pero pienso que en todas las profesiones hay una especialidad: hay

Y a mí me duele, por ejemplo, que Mar�n de Zavala, habiéndole dedicado

médicos que curan la nariz, los oídos, o los ojos, hay abogados que se dedican

treinta y ocho años de su vida a Nuevo León, y de ser el consolidador de

a determinados aspectos de la cues�ón jurídica, y así en la historia. Éste ha

todo esto, esté relegado, dejado... podrían decirse páginas enteras acerca

sido el rinconcito que más me ha gustado estudiar, o en el que tengo más

de él... Lo cierto es que faltan operarios en la viña del Señor.

oportunidad de encontrar lo que yo quería, sin defecto de que, por obligación
cultural, haya de ver qué pasó con los grupos primi�vos. Y me alegra que ac-

Además del olvido de ese mundo colonial, podría
decirse que otra gran ausencia en la conciencia histórica popular es el indígena que vivía en estas
�erras cuando llegaron los españoles. Cosa que no
ocurre, por ejemplo, en el centro del país, donde el
ciudadano común sabe algunas cosas generales sobre los an�guos mexicanos, visita las pirámides, etcétera, y hay una relación y un sen�miento de
pertenencia con el pasado indígena me-

tualmente, por impulso del Ins�tuto Nacional de Antropología e Historia, y de
otras ins�tuciones a nivel nacional, se estén sacando a la luz si�os en los que
hay la única huella que tenemos para estudiar a las gentes primi�vas: los petroglifos, las pinturas rupestres y los materiales lí�cos, que vemos que están
minimizados o desdeñados pero que a lo mejor nos dan sorpresas, porque era
su cultura. Esas urdimbres, esos signos, que hasta ahora no hemos sabido bien
qué son, nos pueden dar algún día sorpresas increíbles. A mí me agrada leer
los trabajos de los arqueólogos, los antropólogos jóvenes, recientes, que han
hecho tesis muy bellas sobre este asunto...

Como Moisés Valadés...
Par�cularmente ésa de Moisés Valadés, muy buena tesis, en la que ya
nos señala, de acuerdo, claro, con el fruto de inves�gaciones de gentes
extranjeras —porque son las que �enen patrocinadores, las mejor
auspiciadas, y en realidad aquí no hay quien apoye en toda forma—,
cómo han sido descubiertos lugares muy an�guos del hombre primi�vo, de diez, quince mil años. Esto es una aportación muy valiosa, y nos
puede incorporar en un momento dado a cierto nivel cultural de este
inmenso territorio mexicano... Si recordamos la frase atribuida a José
Vasconcelos, aquello de que donde empieza la carne asada comienza la
barbarie pues... en esta zona, con todo y ese barbarismo, hay elemen-

Bueno, yo pienso que sí se habla, pero en medios dis�ntos, porque

tos de una cultura, a su nivel, por supuesto, y lo que urge es difundirla,

la historia cuanto más lejana se vuelve un poquito más di�cil,

y estudiarla al máximo, para ver qué nuevas cosas podemos encontrar.

par�cularmente para inves�garla. Y observo que una de las dificultades más serias que ha habido para que la nueva generación

Durante algún �empo pensé —y creo que otros de mi
generación también— que la Historia cercana al marxismo que se estudiaba en la Facultad de Filoso�a y
Letras reemplazaría, o desplazaría, a la Historia que
escribían personas como San�ago Roel, como el
padre Tapia, como el profesor Celso Garza o como usted. Ahora pienso de manera dis�nta. Creo que lo que
se va a dar va a ser la proliferación, la coexistencia
pacífica y enriquecedora de varios �pos de Historia,
varias formas de recrear, inventariar, explicar el pasado. No hay, no debe haber una sola ver�ente, sino
que pueden darse varias; por ejemplo una historia genealogista; otra de �po lírico, literaria; una historia
acumula�va que compila y ordena materiales dispersos en índices, catálogos, diccionarios, etc.; así como
también la de �po marxista o la filoso�a de la histo-

de historiadores estudie aquella etapa es la de los archivos, o más
bien de los papeles escritos de otra manera, y esto, esta caligra�a
ha sido una especie de barrera, que eluden... Me consta como archivista que vienen, los ven y se van... La paleogra�a es una ciencia
que se adquiere, claro, con el ejercicio, como todas las cosas, con la
prác�ca, más que con la teoría, y por más que se estudie en las
escuelas, a nivel universitario, la paleogra�a hace falta prac�carla,
ejercitarla, pues de otra manera no; creo que esa ha sido una traba.
No estoy de acuerdo en que esos personajes sean desconocidos,
claro, para la generalidad tal vez, pero de que se hayan hecho trabajos de calidad acerca de ellos...

Sí. Yo me refería a nivel popular, de la gente de
la calle...
Claro. Sí... Porque de don Diego de Montemayor el fundador, noso-

CULTURA REGIONAL

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41

�La hacía Raúl Rangel Frías, a veces, cuando le quedaba algún �empito libre...

¿De qué �empos?
De todo el �empo. Desde Luis de Carvajal, que escribió su autobiogra�a

Claro, y él sabía hacerlo, y con qué elegancia, con qué profundidad, de

en la cárcel, y que aparece en los procesos. No ha sido publicada en fo-

qué manera. Sin embargo, es para la gente de cierto nivel intelectual.

lleto y quiero hacerlo, a ver si ahora con los cuatrocientos años es posi-

Qué bueno que de allí se pueda luego deducir, extraer todo aquello

ble. Incluyo en este diccionario una ficha mínima, biográfica, de cada

que se pueda dar en raciones más fáciles de entender para la gente.

autor, y las fichas bibliográficas técnicamente redactadas —fui bibliote-

Esta historia tradicional pienso que nunca acabará... por lo menos los

cario mucho �empo y más o menos sé hacerlo—; éste es otro de los

grupos a nivel general aquí, en Nuevo León, de cronistas y de histo-

trabajos. Sueño en publicar, el año próximo y Dios mediante, una histo-

riadores, pues seguimos las corrientes tradicionales. Hay, yo reconoz-

ria —historia, no monogra�a— de Guadalupe, donde nací, en un libro

co, muchachos muy inteligentes, que nos superan, por qué no decirlo,

de tres o cuatrocientas páginas profusamente ilustrado, con esa histo-

pero yo espero de ellos más trabajo, porque creo que en la constancia

ria tradicional, sabrosa, vieja, de la vida y las costumbres, sin caer en

y en el trabajo es donde se ven los frutos.

filoso�as... Y está también mi trabajo —si puedo vivir el �empo necesario, pues tengo todo el fichero, ya para redactarlo—, de una historia de

ria, que entre nosotros casi no se ha dado; los estudios arqueológicos y de la prehistoria, y otras modalidades que podrían darse en el futuro próximo:
historia demográfica, de las ideas o mentalidades,
de �po estadís�co, historias del arte y la cultura,
etc. Esta proliferación, por otro lado, no sería sino la
expresión del mundo cambiante, ideológicamente
disperso, que nos toca vivir. ¿Es así?

historia de manera filosófica... Yo comparto esa idea, pero entonces que-

Yo veo con agrado, por qué no decirlo —y fui profesor durante algún

Además, como que se complementan, ¿no? No todo
el mundo �ene que ser un Edmundo O’Gorman,
también hay un Luis González, es decir, cada quien
puede, debe hacer lo suyo, sin pensar que es la única
vía...

daría en un medio más restringido todavía, porque si esa historia a nivel
popular, de la manera tradicional, todavía no es asequible para muchos,

Yo veo que hay una complementariedad entre las
diferentes ver�entes. Un trabajo de ordenamiento
de materiales para elaborar índices, catálogos, diccionarios, bibliogra�as, o los trabajos de historia
general que fijan el curso completo en grandes
trazos, son trabajos sin los cuales luego no se
puede hacer lo demás...

la ganadería en Nuevo León, de las grandes haciendas, que explica la
iden�dad nuestra, el carácter de la gente, el habla, la comida y otras
múl�ples facetas, todo ello de la ganadería colonial... De todo eso nace
el nuevoleonés, y en par�cular el regiomontano...

El ranchero, el vaquero...

la otra, pienso que va a tener sus problemas. Yo encantado con que haya

El hombre de a caballo, que decidió incluso los grandes problemas

historiadores del arte, que haya historiadores de, qué sé yo, de todas las

Es la infraestructura... Lo primero que debe usted ver para hacer un

nacionales... El norte siempre está presente: en los años de la Inde-

demás facetas de la vida. Falta hacerlo, pero sobre todo que se haga con

trabajo es revisar lo que ya está hecho, para glosarlo, a su manera, y

pendencia, en la guerra con los Estados Unidos, en la Reforma y final-

seriedad y talento, para que de esto nazcan luego las adaptaciones más

enriquecerlo, porque si no, no �ene valor… enriquecerlo con

mente en la Revolución.... allá está el secreto de todo esto. Y siguiendo,

abiertas, para todo �po de lectores.

aportaciones nuevas...

claro está, la obra clásica de François Chevalier sobre los grandes
la�fundios, y que me conminó, siendo yo su alumno, a que realizara

�empo, del Colegio de Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras—,
que esta nueva generación piense en esas otras formas de ver la historia. Sin embargo, veo —de lo que nos lamentábamos en otra parte de la conversación—, que no hay esa difusión o esa divulgación a

Maestro Cavazos, para finalizar esta charla quisiera
que me pla�cara sobre lo que está trabajando actualmente.

este trabajo, que ha ido quedando relegado por mil encargos oficiales,
y porque... no basta la vida, lamentablemente se apaga...

Bueno, maestro. Vamos a concluir por ahora esta
conversación y espero que próximamente podamos retomarla, muchas gracias.

Estoy reimprimiendo, o más bien preparando la segunda edición de
mi Diccionario biográfico de Nuevo León, enriquecido con dos o

nivel general, a nivel popular. Si la hacemos demasiado erudita,
demasiado filosófica, menos vamos a lograr nuestro propósito. Cla-

Por supuesto, yo en momento alguno podría hacer historia filosófica,

trescientas fichas, o quizá más. Tengo además concluida una guía o

ro, que la haya, pero caería dentro de cierto eli�smo, del académi-

porque no soy filósofo, sinceramente, y porque ignoro la manera de

diccionario biobibliográfico de escritores de Nuevo León...

co... No hace mucho, alguien que ingresó, o que fue doctorado de

hacerlo, pero pues en buena hora...

Yo también así lo espero, gracias.
Archivo Municipal de Monterrey, 10 de noviembre de 1995.

una universidad de aquí, lanzó esa tesis, de que había que hacer la

CULTURA REGIONAL

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43

�Epistola r io

Propuesta de reforma de la tercera ley orgánica de la Universidad de Nuevo León en
1945: ¿reincorporar la Escuela Normal para Maestros?
Susana Julieth Acosta Badillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción
El 30 de noviembre de 1870 se publicó en el Periódico Oficial del estado de Nuevo León el decreto número 32, que estableció la creación
de “una escuela normal de profesores de primeras letras” (art. 1). Antes de esta ins�tución, la formación de profesores era por medio del
sistema lancasteriano, el cual, a grandes rasgos, capacitaba a los mejores estudiantes de grupo para que ellos atendieran a otros de menor nivel. Por años, este sistema, que formaba “monitores” a través de estudiantes destacados, funcionó hasta su declive en la década
de 1870, precisamente cuando surgió la Escuela Normal para Profesores del estado.
Plinio D. Ordóñez, notable educador nuevoleonés, en su Historia de la educación pública en el estado de Nuevo León (1521-1942),
dividió la historia de la Normal en tres fases (hasta el límite temporal de la obra): 1. Desde su fundación en 1870 hasta 1927; 2. Desde
1927, cuando se fusiona con la Escuela Profesional para Señoritas (fundada en 1892 como escuela anexa) y surge la Escuela Normal para
Maestros, hasta 1942; 3. En 1942, cuando se crea la Escuela Normal Superior, especializada en formar profesores para la educación
secundaria². Es en la segunda fase cuando la Escuela Normal para Maestros fue integrada a la Universidad de Nuevo León (UNL), como
una de sus dependencias fundadoras en 1933.
Aquel año y un poco antes, la Escuela Normal fue parte ac�va de la organización de la UNL, pues su estudiantado y su director,
Ordóñez, se integraron en los procesos pro-Universidad desde diferentes escenarios, como la par�cipación de alumnado en la Federación
de Estudiantes de Nuevo León, que planteó y replanteó la idea de una universidad para el estado en los diferentes encuentros locales y
nacionales entre 1932 y 1933 o, mediante, el ofrecimiento de la escuela como sede de reuniones a lo largo de todo el proceso³. Ordóñez
dejó un tes�monio detallado del procedimiento de unión a la UNL y el cómo, durante la planificación, hubo opiniones en contra a dicha
adhesión porque la formación normalista no se consideraba una “profesión liberal”, con la misma extensión académica y la misma exigencia cien�fica. Ordóñez refutó esta idea con el argumento de la preparación mul�disciplinaria de un profesor de educación básica,
quien tenía la obligación de poseer conocimientos sobre lógica, polí�ca, sociología, psicología y estadís�ca, además de su especialización
de enseñanza:
Así pues, un Maestro sólo puede serlo, con probabilidades de eficiencia, cuando ha hecho estudios de tales Ramas pedagógicas; sólo entonces estará capacitado para conocer al educando, y para coordinar y aplicar debidamente, la acción de los factores y elementos que cons�tuyen y concurren en la educación;
y esta labor es la Universidad la capacitada para completarla y perfeccionarla, y por ello la Normal debe ser una de sus Escuelas⁴.

Después de este preámbulo con un breve recorrido por la historia de la Escuela Normal como dependencia universitaria o por lo
menos que explica cómo se unió a la UNL⁵, el presente escrito �ene como obje�vo central recuperar una propuesta de reforma a cuatro
ar�culos de la tercera ley orgánica de la Universidad, documento legal que le regresó su figura jurídica de origen en 1943, exactamente
diez años después de la primera ley orgánica y ocho de la segunda⁶. La propuesta de reforma que se menciona se publicó en el periódico
El Porvenir el día 17 de abril de 1945, casi dos años después de la separación administra�va de la Escuela Normal de la UNL, lo que
demuestra la extensión del interés y ges�ones por parte de la Universidad para recuperar la ins�tución normalista. Además de la transcripción del texto de interés, también se realiza un breve análisis del contexto de la inicia�va, a modo de explicar la razón o razones por
las que finalmente no prosperó. La siguiente reforma de ley universitaria fue hasta 1971, con la aprobación de la llamada cuarta ley orgánica, misma que otorgó o definió la autonomía, documento que además sigue vigente.
El 18 de agosto de 1943, en sesión de Consejo, Enrique C. Livas anunció que la ley orgánica de la Universidad había sido aprobada
pero con ciertas modificaciones: “Que la facultad de Odontología será independiente de la de Medicina y que la Escuela Normal y la
Normal Superior quedarán incorporadas a la Dirección de Educación del Estado”⁷. La ley se publicó en el Periódico Oficial el 29 de sep�embre de 1943, pero entró en vigor treinta días después, por lo que el 27 de octubre aún se discu�ó en el seno del Consejo de Cultura
Superior la separación de la instrucción normal de la universitaria.
El doctor Ángel Mar�nez Villarreal fue el primero en cues�onar la separación de la Escuela Normal de la Universidad, pues en el
proyecto preliminar presentado ante gobierno la Normal estaba dentro de la Universidad. Livas respondió que la decisión de su separación había sido tomada sin consultar a las autoridades universitarias o personal de la Normal, por lo que desconocía el mo�vo detrás
de la acción. Entre los argumentos expuestos, Manuel Treviño Cavazos, director de la Facultad de Derecho, manifestó que la posible causa
detrás de la decisión era la facilidad que el gobierno buscaba para “favorecer determinada ideología, la cual puede hacerse de modo más
eficaz en la Escuela Primaria y en la Secundaria”. Los consejeros acordaron discu�r con atención la situación y en un futuro próximo
solicitar al gobierno estatal la reconsideración de su actuar, mediante una reforma a la nueva ley, pero antes de ello, se concentrarían en
la transición de Consejo de Cultura Superior a Universidad de Nuevo León. La ley orgánica entró en vigor el 29 de octubre y el 3 de noviembre se celebró la primera sesión del Consejo Universitario.
Tres meses después, como se acordó, se retomó el tema de la Normal después de la organización de un comité pro-Normal entre
estudiantes de aquella ins�tución con respaldo de la Federación Estudian�l. Según recoge el acta de Consejo Universitario del 2 de febrero de 1944, el comité estudian�l buscaba apoyo de las autoridades universitarias para reforzar su movimiento, obje�vo que se
cumplió al acordarse que Livas, en su calidad de rector, se presentaría ante el gobernador con la pe�ción expresa de que la Normal regresara a la administración de la Universidad, por acuerdo unánime del Consejo Universitario. Establecido esto, el siguiente paso fue,
además de entablar conversaciones con el gobierno, formular la inicia�va de reforma.
El plan era reformar los ar�culos 3, 4 y 42 de la tercera ley orgánica; en el primero se señalaban los �pos de educación que la UNL
impar�a: profesional, técnica y en general toda enseñanza posterior a la secundaria “a excepción de la normal”, por lo que la reforma le
reincorporaba. Sobre el ar�culo 4, este enlistaba todas las escuelas universitarias y la propuesta de reforma también reincorporaba la
Normal Superior y la Normal. Finalmente, el ar�culo 42 es�pulaba los requisitos para ingresar a las escuelas y en el proyecto se indicaban
los requisitos para ingresar a las escuelas normales (véase el documento transcrito).

La jus�ficación de Ordóñez se complementó con la situación de la Escuela Normal Superior nacional que, desde veinte años atrás,
estaba anexa a la Universidad Nacional Autónoma de México. Además, si la universidad formaba maestros para los niveles medio superior y superior ¿por qué no de primaria y/o secundaria? De hecho, algo que se debe anotar entre los antecedentes es la intención de
relacionar la Escuela Normal con la Facultad de Filoso�a, Ciencias y Artes –que finalmente no entró en funciones en 1933–, pues la úl�ma
estaba planeada para fungir como escuela de estudios superiores, la única con capacidad de emi�r grados de maestro y doctor.

Resulta necesario mencionar que algunos consejeros no consideraban viable la propuesta de reforma, pues la ley era prác�camente
nueva y temían o sospechaban que el gobierno del estado no aprobaría la moción de una alteración en tan poco �empo, pero aun así se
intentó. Las notas de prensa demuestran que el gobernador Arturo B. de la Garza (1943-1949) era par�dario de la idea de reintegración,
pero el director de Instrucción Primaria y Secundaria, profesor Ernesto de Villarreal Cantú, no. Asimismo, en el lado de los interesados,
los estudiantes estaban a favor de la reforma de ley y los profesores, en su mayoría, no.

La primera ley orgánica de la UNL admi�ó a la Escuela Normal para Maestros como una de las cinco escuelas superiores que finalmente integraron la ins�tución. Como todas las demás dependencias, la Normal vivió los vaivenes de los cambios que la Universidad
experimentó en el corto lapso temporal de dos años, al ser derogada su primera figura jurídica para la instalación de un comité organizador de una universidad socialista que nunca se concretó de manera formal y finalmente, el establecimiento de una en�dad in�tulada
Consejo de Cultura Superior, que recogió todas las dependencias de la UNL y operó por ocho años de 1935 a 1943. Es en este úl�mo año
cuando, a raíz de otra reforma interna, se res�tuyó la figura jurídica de la UNL y entre los cambios efectuados se acordó la separación de
la Escuela Normal de la Universidad, decisión que no fue bien recibida por algunos sectores de ambas ins�tuciones, aunque también se
dio el caso de un grupo nutrido de normalistas que la secundaron.

Para resumir ambas posturas, se puede definir de la siguiente manera: los estudiantes veían la ventaja de pertenecer a la UNL en la
ampliación de oportunidades, pues al ser estudiantes universitarios tenían el derecho de ingreso libre a otras dependencias, una vez
concluida su formación normal, para con�nuar su preparación pedagógica o especializada. Por su parte, los profesores no consideraban
necesaria la reintegración, pues la Escuela Normal era suficiente “por sí sola”: “[…] desde su fundación vale y �ene pres�gio por sí propia
y no necesita acogerse a la sombra de otra ins�tución cultural para dignificar a quienes hagan sus estudios en ella”⁸. Según ates�gua El
Porvenir, la reforma de ley se debió discu�r en el Congreso del Estado el 23 de abril de 1945, pero súbitamente el tema no se volvió a
discu�r ni en prensa ni al seno del Consejo Universitario.

1 Historiadora, catedrática e investigadora. Es licenciada en Historia y maestra en Arquitectura por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es catedrática
de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y editora adjunta de la revista cultural Reforma Siglo XXI de la Preparatoria No. 3.
2 Plinio D. Ordoñez, Historia de la educación pública, v. 3 t. 1, pp. 20-21.
3 Lydia Espinosa Morales, La Creación de la Universidad, pp. 38 y 43.
4 Ordoñez, Historia…, v.3 t. 3, pp. 1128-1129.

5 Para una lectura más a profundidad de la Escuela Normal como dependencia universitaria se recomienda Tomás Mendirichaga, “El Consejo de Cultura Superior (1935-1943)”,
pp. 453-510.
6 Para una revisión concisa de la evolución legal de la UNL se recomienda César Pámanes Narváez, “La Universidad Autónoma de Nuevo León y sus leyes orgánicas”, pp. 32-40.
7 Las actas referidas pertenecen al Archivo del Honorable Consejo Universitario (AHCU), con sede en la Biblioteca Universitaria “Raúl Rangel Frías” y se pueden rastrear con la fecha.
8 El Porvenir, 23 de abril de 1945. Monterrey, México, p. 10.

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�Las razones detrás del súbito silencio, y el hecho de que no se le diera seguimiento a la inicia�va, se pueden explicar mediante la
postura de Villarreal, figura esencial para comprender la situación. Durante las discusiones en torno a la inicia�va de reforma, Villarreal
publicó una carta en El Porvenir el 18 de abril, para manifestar la jus�ficación de su rechazo a la propuesta y solicitarle al gobernador no
proceder con la reforma de ley. Entre las ideas planteadas, Villarreal consideraba que la adhesión de la Normal a la UNL era una cues�ón
de “vanidad” de aspirar a un �tulo universitario; también, dijo que durante los años como dependencia universitaria en lugar de beneficiar a la Escuela Normal la perjudicó:

ARTÍCULO SEGUNDO.- El Consejo Universitario proveerá lo necesario para que antes de finalizar el presente año lec�vo
queden instaladas las Juntas Direc�vas de la Escuela Normal Superior y de la Escuela Normal y para que éstas elijan los
consejeros a que se refieren los ar�culos 10 y 11 (frac. I) de la Ley a que estas reformas y adiciones se refieren.
ARTÍCULO TERCERO.- Esta ley entrará en vigor el día de su publicación en el Periódico Oficial del Estado.

[…] ningún beneficio se derivó de esta medida, por el contrario inclinó a muchos maestros a abandonar la docencia para dedicarse a profesiones liberales

El Porvenir, 17 de abril de 1945, pp. 7 y 10.

con lo que se restaron elementos que muy bien pudieran u�lizarse en estos momentos de reintegración de la cultura mexicana. Quizá por estas y muchas
otras razones en las postrimerías del Gobierno anterior [de Bonifacio Salinas Leal] se hizo necesario incorporar de nuevo el funcionamiento de la Escuela
Normal al Departamento de Educación del Estado⁹.

En lugar de regresar la educación normal a la universitaria, Villarreal propuso otras acciones como mejorar los salarios de los profesores, sus condiciones laborales, las oportunidades de con�nuar su formación y, también, la creación de más escuelas normales en el
estado. Es posible que la solidez de los argumentos de Villarreal jugara a favor de su postura de mantener la Escuela Normal como dependencia pública de la Dirección de Educación Primaria y Secundaria, aunque por otro lado también tenía lógica contextual la opinión
del consejero Treviño, sobre las ideologías y otros menesteres polí�cos.

Archivo

El documento

Archivo del Honorable Consejo Universitario (AHCU). Monterrey, México.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Hemerografía
Proyecto de Ley que reforma y adiciona la organización de la Universidad de Nuevo León.
Art. 1º.- Se reforman y adicionan los ar�culos 3º, 4º y 42º de la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León promulgada el 13 de sep�embre de 1943; quedando redactadas como siguen:
Art. 3º.- La Universidad de Nuevo León �ene por objeto:
I.- Impar�r la enseñanza profesional, la enseñanza técnica y en general, toda enseñanza posterior a la secundaria.
II.- Realizar y fomentar la inves�gación cien�fica.
III.- Difundir la cultura en todos sus aspectos.
Art. 4º.- En el ejercicio de su función docente, la Universidad hará descansar la capacitación técnica y profesional dentro
de cada especialidad sobre la base de una preparación cien�fica, general. Procurará que el número y calidad de sus
egresados respondan a las necesidades económicas sociales y polí�cas del país, y del Estado de Nuevo León en par�cular, despertando y afirmando en ellos una conciencia clara de su responsabilidad humana y social. Esta función se
ejercerá a través de las siguientes ins�tuciones:
1. Escuela Normal Superior
2. Facultad de Medicina
3. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
4. Facultad de Odontología
5. Facultad de Ciencias Químicas
6. Facultad de Ingeniería
7. Escuela Normal
8. Escuela Diurna de Bachilleres
9. Escuela Nocturna de Bachilleres
10. Escuela de Música
11. Escuela Industrial Femenil Pablo Livas
12. Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Álvaro Obregón
13. Escuela de Enfermería anexa a la Facultad de Medicina
Art. 42.- Las inscripciones se harán sobre las bases siguientes:
I.- Para ingresar a la Escuela Normal y de Bachilleres debe exhibirse cer�ficado aprobatorio del ciclo secundario.
II.- Para ingresar a las Facultades, debe exhibirse cer�ficado aprobatorio de la Escuela de Bachilleres.
III.- Para ingresar a la Facultad de Ingeniería en la carrera de Ingeniero Mecánico Electricista debe exhibirse cer�ficado
de Preparatoria técnica.
IV.- Para ingresar a la Escuela Normal Superior, debe exhibirse �tulo de profesor de Instrucción primaria.

El Porvenir. Monterrey, México.
Periódico Oficial. Monterrey, México.
Bibliografía
Espinosa Morales, Lydia. (2013). La Creación de la Universidad de Nuevo León (1931-1933). México: Centro de Documentación y
Archivo Histórico de la UANL.
Mendirichaga, Tomás. (1970). “El Consejo de Cultura Superior (1935-1943)”, en Humanitas, no. 11, pp. 453-510. Disponible en:
https://humanitas.uanl.mx/index.php/ah/article/view/795
Ordoñez, Plinio D. (1946). Historia de la educación pública en el estado de Nuevo León (1521-1942): su evolución, sus instituciones
y los hombres que la organizaron y orientaron, volumen 3 (tomos 1 y 3). México: Gobierno del Estado de Nuevo León.
Pámanes Narváez, César. (2023). “La Universidad Autónoma de Nuevo León y sus leyes orgánicas”, en Reforma Siglo XXI, no. 115,
pp. 32-40. Disponible en: https://reforma.uanl.mx/index.php/revista/article/view/87

TRANSITORIOS
ARTÍCULO PRIMERO.- La Escuela Normal Superior y la Escuela Normal, pasarán a la Universidad con su actual personal
direc�vo docente, administra�vo y de servidumbre.

9 El Porvenir, 18 de abril de 1945. Monterrey, México, p. 9.

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�Epistola r io

Informe del director de la Escuela de Medicina de Monterrey, 1878

hombres de su �empo lo comprendieron. La idea de este grande hombre no pudo realizarse por entonces; pero no
murió, quedó siempre viva en el ánimo de los buenos, la idea de una Escuela de Medicina en un hospital.

En Nuevo León, como en el resto del país, el siglo XIX fue un período de gran efervescencia polí�ca, dentro del cual se concibieron las
ideas y se afianzaron las bases de las ins�tuciones que existen hasta hoy en día. Un ejemplo innegable de lo anterior es la actual Facultad
de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, cuyos antecedentes históricos se remontan al Colegio Civil.

Pasaron más de veinte años, el �empo, fiel a su costumbre, cambió los hombres y las circunstancias, y el Congreso de
1851 creó el Consejo de Salubridad, imponiéndole la obligación de “Erigir en la capital, cuando sus fondos se lo
permitan, cátedras de los diversos ramos de las ciencias médicas.” La primera dificultad que se ofreció al Consejo fue la
falta de fondos, los que la ley había señalado eran escasísimos. Sin embargo, venciendo dificultades, logró fundar el 5
de diciembre de 1853 una cátedra de Obstetricia. Por ese �empo había ya desaparecido el an�guo Hospital de Nuestra
Señora del Rosario, por lo que la tal cátedra tuvo que darse en la casa del profesor, y que el Consejo dirigió toda su
atención a erigir un hospital, como un preliminar indispensable para la enseñanza de las ciencias médicas. El 4 de
noviembre de 1857, facultó el Congreso al Ejecu�vo para que fundara el Colegio Civil. Desde luego el Consejo pretendió
que al fundarse ese Colegio pusiera en él la Escuela de Medicina.

La Escuela de Medicina y Farmacia, originalmente una dependencia del Colegio Civil, abrió sus puertas el 30 de octubre de 1859 por
inicia�va del doctor José Eleuterio González². Sin embargo, al poco �empo de haber sido fundada, fue evidente para los direc�vos del
plantel que, en orden de que los estudiantes pudieran aprender en un campo del conocimiento tan especializado como lo es el de la
medicina, era esencial que tuvieran contacto directo con el medio mismo mientras estudiaban. Así, el 1 de mayo de 1860 fue inaugurado
el Hospital Civil, recinto que también fungió como nueva sede de la Escuela de Medicina, al contar con sus propias aulas y con una biblioteca a disposición de los alumnos³.

Esto lo consiguió, aunque no sin trabajo; y, por fin, se vio fundado el Colegio Civil el 30 de octubre de 1859 con las
Escuelas de Jurisprudencia y de Medicina agregadas a él. El Consejo de Salubridad se esforzó, por su parte, en la
construcción del hospital, y logró abrir al servicio público su primera enfermería el 2 de mayo de 1860. Aquí comenzaron
a hacer su prác�ca los primeros alumnos. Algo más de dieciocho años permaneció unida al Colegio la Escuela de
Medicina, y en este �empo ha producido, autorizados legalmente, cuarenta y tres profesores de Medicina y Cirugía y
diecinueve de Farmacia.

La siguiente transcripción corresponde a un discurso pronunciado en 1878 por el doctor José Eleuterio González, entonces director
de la Escuela de Medicina, en el cual dio cuenta a detalle de los antecedentes, las dificultades y los principales retos que enfrentaba dicha
ins�tución. Dado que el doctor González expresó aquí sus expecta�vas sobre el alumnado, el discurso puede ayudar en el presente a
reflexionar sobre cuánto se ha logrado en el área médica desde entonces. El discurso fue publicado en 1885 en el libro Colección de
discursos del doctor José Eleuterio González sobre instrucción pública, y otros opúsculos del mismo autor⁴.

La ley de 12 de diciembre de 1877 reformó el plan de estudios y mandó separar del Colegio Civil las Escuelas de
Jurisprudencia y Medicina. La Providencia, que nada hace al acaso, ha querido que venga a dar cumplimiento a esta ley,
y a fijar defini�vamente la Escuela de Medicina en este hospital, un nieto de aquel grande hombre, que el primero
intentó aclimatar en Monterrey el estudio de las ciencias naturales. Si por circunstancias de los �empos no lo
comprendieron sus contemporáneos, ni pudieron sus hijos seguir sus huellas, hoy, pasadas dos generaciones, sus
descendientes han venido a comprenderlo y se han aplicado a realizar la idea que él, con tan bellas intenciones, concibió
e intentó poner en obra.

Ana Paulina Rodríguez Medellín 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Informe que el director de la Escuela de Medicina de Monterrey leyó, en el Hospital Civil la tarde del día 26 de junio
de 1878, antes de la lectura de calificaciones de los alumnos examinados.
Las ideas de los grandes hombres son como aquellas semillas perfectas y bien acondicionadas, que, ocultas
profundamente en la �erra, conservan por �empo indefinido su vida y propiedades; y que, cuando el terreno que las
cubre se desmonta y rotura convenientemente, ellas, puestas al alcance benéfico del calor y de la luz, del aire y de la
humedad, germinan y nacen con tanto vigor y lozanía como las semillas nuevas. Medio siglo ha transcurrido desde que
un genio superior, un hombre ilustrado y benéfico concibió una de esas imperecederas y siempre fecundas. El ilustre C.
Joaquín García, tres veces Gobernador de Nuevo León, quiso marcar el período de su primer gobierno con una mejora
posi�va, con un beneficio insigne, quiso fundar en Monterrey una Escuela de Medicina.
Poco �empo antes el Congreso del Estado había concedido al Colegio Seminario las facultades y privilegios de
universidad, para que allí se pusieran las cátedras que se fueran fundando, y para que allí se recibieran los grados
académicos. Por eso la cátedra de Jurisprudencia, que entonces se fundó, fue puesta en el Seminario. Mas el señor
García, para realizar su pensamiento, hizo venir de México un profesor, y, aunque dependiendo del Colegio como
universidad, estableció la Escuela de Medicina en el Hospital de Nuestra Señora del Rosario, porque él sabía muy bien
que el arte de curar debe aprenderse en un si�o a propósito y este si�o no puede ser otro sino un hospital.
Tuvo este ilustre ciudadano el gusto de ver abierta una cátedra de Anatomía; pero como él era el único que pensaba en
hacer esta grande obra, y nadie le ayudaba con ella, creyendo unos que el estudio de las ciencias naturales era peligroso
porque disponía a la incredulidad y al materialismo, y pensando otros que era innecesario y dispendioso, faltaron los
fondos, el profesor dejó la cátedra, no hubo con quien sus�tuirlo, los discípulos se re�raron, y el buen ciudadano vio
desvanecerse como el humo sus esperanzas y sus ilusiones, porque ni las circunstancias de su época le ayudaron, ni los

Tenemos ya una Escuela de Medicina, convenientemente situada en un si�o propio y natural, con ocho profesores
dispuestos a dar la enseñanza de los diversos ramos de las ciencias médicas, con setenta alumnos y con suficiente
número de enfermos que observar. ¿Qué nos falta? Que los alumnos puedan, quieran, y deban aprender, que tengan la
fuerza de voluntad necesaria para entregarse al trabajo hasta morir, y que tengan la probidad y honradez indispensables
para ejercer dignamente una profesión tan espinosa como delicada, y tan noble como ú�l a la sociedad. Los que
carezcan del talento suficiente y los desaplicados, nada alcanzarán; y los que no sean hombres de bien a toda prueba,
o no serán admi�dos, o serán expulsos de este plantel de educación profesional. La Escuela de Medicina no reconocerá
por sus hijos más que a los que reúnan las tres indispensables condiciones de capacidad, aplicación y honradez.
El primer acto solemne de esta escuela en el nuevo lugar de su establecimiento ha sido el de hacer los exámenes
ordinarios en fin de año. Han sufrido la prueba sesenta y tres alumnos y de ellos han sido aprobados cincuenta y cuatro.
Los exámenes no pudieron hacerse en esta vez con todo el rigor debido, atendiendo a que, por las circunstancias
excepcionales en que nos hallamos, el año escolar quedó reducido a ocho meses; pero en lo sucesivo será de otra
manera. Encarrilada ya la escuela en la vía legal, los exámenes serán llevados al úl�mo extremo de rigor posible. Con
esto y con ser siempre intransigente con los que no tengan una moralidad buena a toda luz, esta escuela cumplirá con
el fin de su ins�tución, que es producir profesores que sean verdaderamente ú�les.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliografía
González, José Eleuterio (1885). Colección de discursos del doctor José Eleuterio González sobre instrucción pública, y otros opúsculos del mismo autor. México: Imprenta del gobierno.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Carlos E. Medina de la Garza y Armando Hugo Ortiz Guerrero, “Tesis del siglo XIX”, p. 114.
3 “Historia” (2023), en: Facultad de Medicina UANL. [En línea, consultado el 11 de enero de 2024]. Disponible en: https://www.medicina.uanl.mx/historia/
4 José Eleuterio González, Colección de discursos del doctor José Eleuterio González, pp. 270-275.

Medina de la Garza, Carlos E. y Armando Hugo Ortiz Guerrero (2008). “Tesis del siglo XIX. Primeros egresados de la Escuela de
Medicina de Nuevo León”, en: Medicina Universitaria, vol. 10, no. 39, pp. 114-125.
Fuentes electrónicas
“Historia” (2023), en: Facultad de Medicina UANL. [En línea, consultado el 11 de enero de 2024]. Disponible en: https://www.medicina.uanl.mx/historia/

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�Créditos fotográficos
Imagen de portada: cruz labrada en uno de los muros del panteón de la hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado
Zapata; p. 4: Manuel María de Llano, imagen tomada de Zapata Vázquez, Dinorah (1988). El Antagonista de Manuel María de Llano.
Estudio del primer periódico civil de Nuevo León, 1831. Monterrey, México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad
Autónoma de Nuevo León, p. 2; p. 15: �enda Sorpresa y Primavera, imagen tomada de "Sorpresa y primavera, almacén de ropa"
(1901), en: Tecnológico de Monterrey. [Consultado el 29 de febrero de 2024]. Disponible en: h�ps://repositorio.tec.mx/handle/
11285/640446; p. 16: �enda La Reinera, imagen tomada de Flores Varela, Arturo (1885). “La Reinera en la calle del Comercio, hoy
Morelos”, en: Fototeca Nuevo León. [Consultado el 29 de febrero de 2024]. Disponible en: h�ps://fototecanl.org/acervo/10165; p.
26: recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional 2024, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; pp. 32 y
33: aljibes de General Zuazua, fotogra�as de Félix Alfonso Torres Gómez; p. 35: portada del libro Hacienda San Pedro de la UANL.
Historia, patrimonio y memoria, 1634-2023, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León; p. 37: portada del libro Diario de
un misionero del Colegio de Guadalupe por el obispado de Monterrey, 1855-1857, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo
León; p. 38: Israel Cavazos Garza, imagen tomada de Roel. Bole�n de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca,
año 1, no. 1, junio de 1964, p. 21; p. 39a: Israel Cavazos Garza en II Seminario de Bibliogra�a Histórica Regional llevado a cabo en la
Hacienda San Pedro en noviembre de 1999, imagen tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; p. 39b: Israel Cavazos Garza
impar�endo una conferencia en la Capilla Alfonsina, imagen tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; p. 40a: Francisco Javier
Alvarado Segovia, Israel Cavazos Garza, Rafael Montejano y Aguiñaga y Carlos Gonzalez Rodríguez en Hacienda San Pedro, imagen
tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; pp. 40b y 41a: Israel Cavazos Garza durante los festejos por el 400 aniversario de la
fundación de Monterrey en 1996, imagen tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; p. 41b: Israel Cavazos Garza impar�endo
una conferencia en la Hacienda San Pedro el 11 de diciembre de 2009, fotogra�a de Félix Torres Gómez; p. 42: nota periodís�ca
tomada de El Porvenir, 13 de diciembre de 1995, p. 4, sección cultural; p. 43: Israel Cavazos Garza impar�endo una conferencia en
el Colegio Civil, fotogra�a de Félix Torres Gómez; pp. 48 y 49: nota periodís�ca tomada de El Porvenir, 17 de abril de 1945, pp. 7 y
10; pp. 52 y 53: informe del libro Colección de discursos del doctor José Eleuterio González sobre instrucción pública y otros opúsculos del
mismo autor, reproducido de la Colección Digital UANL; p. 54: bailable en la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata.

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                  <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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                  <text>Machuca Vega, Emilio, Director de la Revista</text>
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                <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>Vol. 02 EneroN. 02 Abril 2024

�Índice

EDITORIAL
Universidad Autónoma de Nuevo León

CRONOGRAFÍA
Dr. Santos Guzmán López

Pági n a 4
Israel Cavazos Garza en fotogra�as - Félix Torres Gómez

Rector

Dr. Juan Paura García
Secretario General

Pági n a 1 2
Las relaciones de paisanaje del gobernador Mar�n de Zavala - Miguel Ángel Frías Contreras
Pági n a 1 6
Recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional 2023 - Myrna Karen Garza Cantú

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA

Lic. Humberto Salazar Herrera
Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información
de Historia Regional y “Hacienda San Pedro”

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista

Pági n a 2 2
Juan Ramón Garza Guajardo, Alfonso Treviño Cantú y Juan Torres Cantú (2019). El Topo Chico: su historia,
su gente y sus manan�ales. Monterrey, México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad
Autónoma de Nuevo León, 122 pp. - Ulrich F. Mar�nez Barrón

GENIO Y FIGURA
Pági n a 24
José Gabino Cas�llo Flores: “La historia �ene que recuperar su derecho a pensar el presente” - Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez
EPISTOLARIO
Pági n a 3 2
Carta pastoral sobre la inundación de Monterrey de 1909: reflexiones y exhortaciones de parte de Leopoldo Ruiz y Flores, arzobispo de Linares - Yair Alef Alanis Trejo

Cultura Regional es además un proyecto editorial transgeneracional. Sus páginas están abiertas lo mismo para inves�gadores de alto nivel y de gran experiencia, que para estudiantes de humanidades que apenas empiezan a abrirse camino
en la indagación y escritura de la historia.

Secretario de Extensión y Cultura

Director de Humanidades e Historia

Pági n a 2 0
La ocupación japonesa de la península coreana (1910-1945) a través de la serie Pachinko - Mayte Margarita
Ramírez Torrero

Cultura Regional es hoy la revista del Centro de Información de
Historia Regional y Hacienda San Pedro de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Su principal misión es poner el conocimiento de la historia al alcance de todo mundo, de manera libre,
abierta y gratuita. Y su visión a futuro es conver�rse en una de las
revistas de divulgación histórica de mayor arraigo y relevancia en
todo el noreste y norte de México.

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

Cultura Regional, volumen 2, número 2, enero-abril
2024, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
través del Centro de Información de Historia Regional,
carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega. Reserva de Derechos
al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102, otorgado
por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. ISSN en
trámite. Responsable de la última actualización de este
número: Ana Cesira Alvarado Zapata. Las opiniones y
contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

Este número de la revista incluye ar�culos de temas muy variados, tanto a nivel temporal como geográfico. La sección de
Cronogra�a se abre con el ar�culo “Israel Cavazos Garza en fotogra�as” de Félix Torres Gómez, seguido por “Las relaciones de
paisanaje del gobernador Mar�n de Zavala” de Miguel Ángel
Frías Contreras (publicado de manera póstuma), “Recipiendarios
del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional 2023” de
Myrna Karen Garza Cantú y “La ocupación japonesa de la península coreana (1910-1945) a través de la serie Pachinko” de Mayte
Margarita Ramírez Torrero. Obsérvese como, aunque Cultura
Regional es una revista especializada en historia del noreste de
México, no deja de estar abierta a contribuciones que aborden
temas de cualquier parte del mundo, siempre que éstas cumplan
con los criterios de rigor.
En la sección de Joyas de la historiogra�a, se presenta una
recensión de Ulrich Mar�nez Barrón, quien comenta el libro
“El Topo Chico: su historia, su gente y sus manan�ales” (obra
de Juan Ramón Garza Guajardo, Alfonso Treviño Cantú y Juan
Torres Cantú). Y en Genio y figura, Fá�ma Aguillón Gu�érrez
presenta la entrevista que hizo al doctor José Gabino Cas�llo
Flores, profesor e inves�gador de reconocida trayectoria, adscrito a la Universidad Autónoma de Coahuila. Por úl�mo, en la
sección de Epistolario, Yair Alef Alanis Trejo ofrece una transcripción de la Carta pastoral que el arzobispo de Linares,
Leopoldo Ruiz y Flores, publicó a raíz de la inundación de
Monterrey de 1909.
Esperamos que este segundo número de Cultura Regional sea
del agrado de los lectores, y que cons�tuya un peldaño más en el
camino hacia la consolidación de esta publicación universitaria.

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�CRONOGRAFÍA

Israel Cavazos Garza en fotografías
Félix Torres Gómez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Don Israel Cavazos Garza es un personaje de la cultura en el
noreste de México. Su imagen ha quedado registrada para
recuerdo de quienes lo conocimos y para conocimiento de
quienes no tuvieron esa fortuna. Una escultura de cuerpo entero, obra realizada por José Soriano y Armando Ramírez, nos
da una idea de cómo lucía, sentado en una banca de la plaza
principal del municipio de Guadalupe, Nuevo León, a donde
solía ir a pla�car con amigos y vecinos. Con la exposición Israel
Cavazos Garza: Centenario, montada en el Museo Metropolitano de Monterrey, también pudimos ver pinturas de don Israel, realizadas por ar�stas plás�cos como Salvador Diaz, Mónica
Lucero y Cin�a Villanueva, y no se digan todas los fotogra�as
que le tomaron tanto amigos, como profesionales de la cámara, que podemos constatar en el libro Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura, publicado en 2017 por la
Universidad Autónoma de Nuevo León, en coedición con la
Fundación Ildefonso Vázquez Santos, A.C. (FIVS). El trabajo de
edición fue realizado por Edmundo Derbez García, en
colaboración con Cruz Bravo Camarillo, Myrna Guadalupe Gu�érrez Gómez, Susana Acosta Badillo y Jacobo Rodríguez.²

�nes, colocando la primera caja de plás�co transparente que
con�ene lo que parecen ser periódicos o documentos, algo
amarillentos, y se aprecia que desde el exterior estaba lista
otra caja transparente para él (imagen 1). Se encontraba dentro de la cápsula del �empo de los festejos del Monterrey 400,
en sep�embre de 1996. Esta ac�vidad fue uno de los varios
eventos que se organizaron para festejar ese aniversario. En la
cápsula cilíndrica se guardaron objetos, documentos, fotogra�as,
cartas y otras cosas, como tes�monios históricos que serán conocidos cuando el contenedor se abra en el año 2046. La fotogra�a
de Israel Cavazos dentro de la cápsula me parece metafórica, ya
que veo a don Israel conver�do en un documento más, un tes�monio más, para explicar la historia de Monterrey. No logré saber quién fue el autor de esta fotogra�a.

En el libro Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura, aparece una fotogra�a del momento previo al cierre de la cápsula,
pero no del interior de la misma. El crédito de esta fotogra�a fue atribuido al periódico El Norte. En la imagen, vemos la cápsula del
�empo, y al frente a don Israel Cavazos Garza, acompañado del padre
Aureliano Tapia Méndez (miembro de la SNHGE y de la Asociación Estatal de Cronistas Municipales de Nuevo León), Celso Garza Guajardo
(miembro del comité organizador de los festejos de Monterrey 400,
presidente de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca, además de director del CIHR-UANL), Carlos González Rodríguez (cronista de San Pedro Garza García), Ernes�na Lozano Garza
(cronista de Mina y miembro del Patronato Monterrey 400), y Francisco Javier Alvarado Segovia (cronista de Doctor Arroyo).
Existen otras fotogra�as de esta cápsula, pero de un día previo al de
la ceremonia antes descrita. En dichas imágenes, no aparecen ni Israel Cavazos ni Ernes�na Lozano, pero sí los demás personajes señalados, así como César Morado Macías (coordinador del Archivo General del Estado de Nuevo León), Rogelio Velázquez de León (cronista
de Cerralvo), y Napoleón Nevárez Pequeño (cronista de Hualahuises),
quien llevó a un fotógrafo para realizar esas tomas.

Cabe señalar que el 11 de mayo de 2023 se inauguró, en la Fototeca
de Nuevo León, la exposición Juan Rodrigo Llaguno. Retratos de 30
años, donde estuvo incluida la fotogra�a que hace 27 años le tomó a
don Israel Cavazos. Dicha imagen además aparece en la portada de la
tercera edición del libro Historia de Nuevo León, con no�cias sobre
Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, coeditado en 2017 por
el Fondo Editorial Nuevo León, la UANL y la FIVS⁵.
Aristeo Jiménez
El destacado fotógrafo Aristeo Jiménez es otro de los grandes de la
fotogra�a del noreste. Ha logrado captar imágenes increíblemente
esté�cas en los lugares más lúgubres de la ciudad, pero también ha
realizado algunos retratos de ar�stas y promotores de la cultura en
Monterrey. Bajo la idea de ampliar la lista de fotografiados para publicar el libro Claroscuro regiomontano, en el 2000 recibió el apoyo del maestro
Humberto Salazar Herrera, entonces Secretario de Extensión y Cultura de la
UANL:
Pla�qué con él acerca de la posibilidad de hacer un proyecto sobre personajes de
la cultura local regiomontana, que incluyera a músicos, pintores, historiadores, sociólogos. Entonces la lista la hicieron ellos, y en esa lista estaba Israel Cavazos, entre

En cuanto a los fotógrafos profesionales, de los que tengo conociotras figuras: Isidro Vizcaya, el arquitecto Armando Flores, Celso Garza Guajardo,
miento que le realizaron sesiones fotográficas específicas para redon Alfredo Gracia Vicente, Raúl Rangel Frías⁶.
tratarlo, quizá hay más, pero yo iden�fico a tres: Juan Rodrigo
Llaguno, que lo retrató en 1996; Aristeo Jiménez, que hizo lo propio Tomó la fotogra�a de don Israel Cavazos en el Archivo Municipal de
en el 2000, con mo�vo del proyecto del libro Claroscuro regio- Monterrey, y nos dice Aristeo que:
montano. Cien presencias en la cultura de Monterrey en el fin de siglo³; y Carlos Flores, quien en el 2007 captó su imagen como parte de
Algunas fotos estaban mejor que otras, porque algunas personas se prestaban para la
una serie de retratos de personalidades de la cultura de Monterrey.
foto y otras, como don Israel, eran muy duras para la foto. Independientemente de
que el libro no tenga tanto valor de arte, �ene un valor documental por quiénes están

Juan Rodrigo Llaguno
El libro nos lleva a recorrer en imágenes toda la vida de este
personaje: sus padres y hermanos; su estancia en la capital
del país para estudiar en El Colegio de México; su querida
esposa, hijos y hasta nietos; sus viajes de inves�gación en los
archivos de España; los homenajes y premios que fue recibiendo; reportajes periodís�cos; conferencias; plá�cas;
convivios y presentaciones de libros; hasta terminar con su
funeral. Esta publicación está formada con fotogra�as
familiares, de amigos y de algunos profesionales de la fotogra�a como Aristeo Jiménez, Carlos Flores, Pablo Cuellar,
Efraín Aldama Villa, José Luis Macias Nicanor, entre otros. Curiosamente, no está incluida la fotogra�a realizada por Juan
Rodrigo Llaguno, quizás el más destacado ar�sta del retrato
fotográfico del noreste. Y, como nota aclaratoria, cabe señalar que dicho libro también incluye siete fotogra�as mías, que
sólo iden�fican o dan el crédito a la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geogra�a y Estadís�ca (SNHGE), al Centro de
Información de Historia Regional de la Universidad Autónoma de Nuevo León (CIHR-UANL), o a la Dirección de Comunicación Ins�tucional de la misma Casa de Estudios.

grandes personalidades de la cultura que ya no están aquí. Yo le pla�caba que había

Tenemos en primer lugar a Juan Rodrigo Llaguno, un gran ar�sta del
retrato que ha fotografiado a diversas personalidades del arte la�noamericano, como Julio Galán, Fernando Botero, Vargas Llosa, Octavio Paz, y Leonora Carrington, entre otros. Como parte de ese interés por fotografiar a grandes intelectuales, Llaguno pensó en
fotografiar a Israel Cavazos. Logró contactarlo a través de su abuela
materna Minerva Salinas, ya que ella, junto con otras señoras, tomaban un taller de historia que impar�a Cavazos. La sesión se realizó en
el estudio del fotógrafo en 1996, con una cámara Hasselblad. Se realizaron doce tomas, de las que al final se escogió la foto que hoy conocemos. Antes de la sesión fotográfica, Llaguno aprovechó para
mostrarle a Cavazos los trabajos que éste había realizado con otros
escritores, lo que emocionó al historiador. Llaguno compar�ó la experiencia de retratarlo:
Él era un apasionado de las letras y del arte, y le gustó mucho ver gente que él
amiraba y la manera en que yo los retraté. No fue fácil fotografiarlo, porque él no se
sen�a muy guapo, hay gente que �ene esa facilidad para tomarse fotos, que se
crece hasta con poses preparadas, y hay gente que se cohíbe un poco, que no se
siente a gusto frente a la cámara, y esa es la mitad de las personas, e Israel está en

En el archivo fotográfico del CIHR-UANL encontré una fotogra�a que es una joya: don Israel Cavazos Garza, entonces cronista oficial de Monterrey y director del Archivo Histórico Municipal de Monterrey, se encuentra dentro de una cápsula
metálica de color blanco, en cuclillas, con traje pero en calce-

esa parte. Como que su lado, la parte de mostrarse, no era lo suyo. Pero porque él
es una persona intelectual, una persona que en su cabeza trae toda su información,
y como que mostrarse no era lo suyo, pero sabe la importancia del retrato y creía en
Imagen 1. Israel Cavazos Garza dentro de la cápsula del tiempo de los
festejos de Monterrey 400, en septiembre de 1996. Fotografía: Archivo fotográfico del CIHR-UANL (autor desconocido).

1 Arquitecto, inves�gador y fotógrafo. Es licenciado en Arquitectura y candidato al grado de maestro en Artes por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y profesional
medio en Artes Plás�cas por el CEDART Alfonso Reyes. Actualmente es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, donde también es responsable de la museogra�a y montaje de exposiciones.
2 Edmundo García Derbez, Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura.

CULTURA REGIONAL

retratados. Eso para mí es importante, que es gente que ya no vive, que fueron

4

el lenguaje y por eso aceptó hacerse las fotos.⁴

llegado muy joven a Monterrey. Que yo era un niño, y que me bañaba en el río Santa
Catarina, que todavía llevaba agua y había mojarras, el agua estaba bien azulita, venía
de la Huasteca y eso le parecía interesante a don Israel, y decía: “sí, en Guadalupe
igual, yo de niño me bañaba en el río”. Me imagino que, en los cuarentas, cincuentas,
cuando era un niño. Le tomé como diez fotos y de allí escogieron una para el libro, un
día las voy a rescatar, hay algunas buenas⁷.

Carlos Flores
Cuando conocí a mi buen amigo Carlos Flores, egresado de la Facultad
de Artes Visuales de la UANL, sabiendo él que yo estaba imbuido en el
ambiente de los historiadores, me compar�ó emocionado que, como
parte de un proyecto fotográfico personal, había retratado a Israel Cavazos. Me contó que, en esa época del 2007, había empezado a retratar
a personalidades del ámbito de la cultura, la ciencia y las artes de Nuevo
León, y pensó en buscar a Cavazos, pero no sabía quién pudiera presentárselo. Así, en octubre del 2007, un sábado en compañía de su esposa,
recorría la Feria Internacional del Libro de Monterrey mientras le comentaba que le gustaría mucho poder contactar a Israel Cavazos para su
proyecto fotográfico, pero que no tenía ningún vínculo con él para
contactarlo. Su esposa le respondió: “no te preocupes, se va a dar, eso
va a llegar a �”. En ese momento, al fondo de un pasillo de la feria, Flores
vio a don Israel Cavazos empujando la silla de ruedas donde estaba su
esposa Lilia Villanueva, al �empo que iba saludando gente al caminar.
Con un poco de pena, pero animado por su esposa, se le acercó, y al
estar a unos pocos metros de él:

3 Aristeo Jimenez, Claroscuro regiomontano. Cien presencias en la cultura de Monterrey en el fin de siglo.
4 Entrevista realizada al fotógrafo Juan Rodrigo Llaguno por Félix Torres Gómez. México, 21 de abril de 2023.
5 “Historia de Nuevo León con no�cias sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México. Estudio preliminar y notas de Israel Cavazos Garza”, disponible en: h�ps://www.fondoeditorialnl.gob.
mx/pdfs/HistoriadeNL.pdf
6 Entrevista realizada al fotógrafo Aristeo Jiménez por Félix Torres Gómez. México, 22 de abril de 2023.
7 Ídem.

5

�CRONOGRAFÍA

otros países, ha habido esa trashumancia. […] Estos ganados generalmente venían

se cruzaron nuestras miradas y esa sonrisa maravillosa, hermosa, que te invita a

del interior. […] Entonces en noviembre, venían estos ganados no solamente de Hui-

acercarse, pues con más confianza llegué, lo saludé, me presenté y le dije mi pro-

chapan, también de Lagos de Moreno, Tepa�tlán, Jalisco, San Luis Potosí, San Juan

pósito. Le dije que estaba haciendo este proyecto y que me gustaría mucho po-

del Río. Señores que, atraídos por sus pastos, traían sus ganados. Es interesante ob-

derlo incluir, y él, con toda la afabilidad, con toda la gen�leza y hasta con humildad,

servar cómo todavía se conservan en la toponimia, es decir, en los nombres de los

me dijo que “sería un honor, me sen�ría muy honrado, claro que sí”.⁸

Entonces le dio su teléfono para ponerse de acuerdo. El jueves 18
de octubre de 2007, a las 6 de la tarde, Carlos Flores se presentó
en su casa del centro de Guadalupe. Según lo que apuntó en su
agenda, y por los datos digitales de las imágenes, alguna de las fotogra�as se tomaron a las 6:48, por lo cual antes de comenzar a
realizar las tomas, estuvieron un buen rato pla�cando, en lo que
preparaba el equipo fotográfico en la sala de la casa y como dinámica para ir generando una conexión, ya que según Carlos, no se
trata sólo de llegar y tomar la foto:

Como estudiante de El Colegio de México, tuve la fortuna de hospedarme en una casa en

ranchos conservan nombres ligados a la ganadería, como La Azufrosa. Recuerden

que vivió José María Marroquín, primer cronista de la Ciudad de México, hacia los 1890.

que el ganado va a lamer donde haya sal y azufre, además de pastos con que se

Posiblemente haya ocupado su misma sala, por que la casa no era muy amplia. Después

alimenta. El Apartadero, donde se aparta el ganado, El Salitral, etc.¹⁰

viene Salvador Novo, pero no cabe duda que esta noble ac�vidad [de la crónica] viene en
realidad de an�güedad de milenios. […] Para mí y para muchos, el primer cronista es Her-

para Europa, algo así. Sabía que, dentro de su gran cultura, era un hombre al que
le gustaba viajar. Recuerdo haberle tomado solamente unas treinta fotogra�as,
porque como que se cansó un poquito, después me reveló que no se sen�a del

nán Cortes, en sus cartas de relación no hace más que eso, relatar. […] De todo lo que está
sucediendo �ene que dar razón a España […] Bernal Díaz del Cas�llo llamó a su historia
“Verdadera historia” y ¿por qué verdadera? Porque allá en España estaba una persona
escribiendo desde su escritorio y no dejaba de estar inventando. […] Alguna vez en el Archivo General de Centroamérica, tuvimos la fortuna de acariciar, de tener en nuestras
manos, el manuscrito de Bernal Diaz del Cas�llo, ¡qué emoción! El director del archivo
nos hizo el privilegio. […] También se acostumbró mucho que hubiera cronistas en las
órdenes religiosas: agus�nos, franciscanos, mercedarios, etc. Todos tenían un cronista
registrando la historia de la orden. […] Además tenían un interés par�cular por las culturas indígenas. […] De los jesuitas, indudablemente el más importante fue el padre Francisco Javier Alegre. […] El Nuevo Reino de León también tuvo: Alonso de León. Él llegó como

todo muy bien ese día y me explicaba que un vecino de su colonia, una amistad de
muchos años, acababa de fallecer, no sé si el día anterior, pero en una fecha muy
reciente, y ciertamente se veía y se sen�a afectado por ello. Yo veía esa mirada
como serena, pero quizá había también algo de tristeza por la pérdida de esta persona, que era muy querida para él. Ya después, una de esas fotogra�as la presenté
en una exposición que se llamó Los Maestros en la galería de Arte A.C. en el 2017.⁹

Yo imprimí una de estas fotogra�as que Carlos Flores tomó, para
que se la pudiera regalar a don Israel Cavazos. Es una toma cerrada
de su cara, mostrando los pliegues y expresión de su rostro, que
fue publicada en el libro Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura.

En cuanto a mi experiencia como fotógrafo de don Israel Cavazos,
la primera vez fue el 11 de diciembre de 2009, cuando el historiador visitó el Museo Hacienda San Pedro para impar�r la
conferencia El ganado en el Nuevo Reino de León, como parte del
Primer Ciclo de Conferencias del Centro de Información de Historia
Regional de la UANL, que organizó el maestro José Reséndiz
Balderas (imágenes 2 y 3). También fue la primera vez que hablé con
don Israel, aunque ya lo conocía, y le pregunté sobre la Hacienda San
Pedro. Me dijo que él la conoció en ruinas, y que debajo del salón Las
Trojes, donde estábamos en ese momento, había un túnel que él vio.

lugares, como Puesto de los Pastores, el Paso de las Cabras. […] O bien, haciendas y

Al año siguiente, con mo�vo del primer festejo del Día del Cronista
de Nuevo León, el viernes 31 de agosto de 2012, le tomé fotogra�as
a don Israel Cavazos en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario,
a donde asis�ó como invitado de honor, conferencista y recipiendario de un reconocimiento (imágenes 4 y 5). Este evento lo organizó
la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Secretaría
de Extensión y Cultura y del Centro de Información de Historia
Regional. Sobre la designación del Día del Cronista de Nuevo León
por parte del congreso local, el maestro José Reséndiz Balderas comentó lo siguiente:

Recuerdo que algo mencionaba de que traía un proyecto, que planeaba un viaje

Mi experiencia personal

Don Israel Cavazos Garza mencionó que le alegró que el congreso
del estado hubiese reconocido esta labor, señalando esa fecha
especial, y que le habían pedido que interviniera en ese evento con
un comentario sobre el quehacer del cronista, exponiendo que:

Hoy estamos de plácemes todos los que de alguna manera formamos parte de es-

contador, como otros, él se admira con un medio dis�nto; venir a estas soledades, a este

tas asociaciones de cronistas e historiadores de nuestro estado. Hoy, sin duda algu-

mundo extraño. Entonces se cartea con su amigo y condiscípulo en México y le dice: “es-

na, es un punto de par�da en los aspectos de la crónica y la historia de Nuevo León.

cribe, escribe lo que estás viendo” y empieza a hacerlo en 1635. No cabe duda que la

Hoy es un punto de par�da de todas las inquietudes que mueven a los que de algu-

crónica de Alonso de León es uno de los más valiosos tes�monios, pero sólo escribe

na manera nos inclinamos por los acontecimientos históricos, así que nos da mu-

“según lo que tengo visto y andado”, como un poema. Por un viaje que realiza a la Ciudad

cho gusto que compartan con nosotros y con nuestra universidad, porque tuvo una

de México, de�ene la crónica en 1649, pero otro la va con�nuar, con modes�a, también

par�cipación muy decisiva para que esto se realizará lo más pronto posible, y que

con temor a ser cri�cado y mejor calla su nombre, firma como anónimo. Qué interesante

este ideal del cronista, tanto �empo sen�do, hoy sea una hermosa realidad. ¹¹

es este personaje, porque ha sido una de mis pasiones averiguar quién fue el autor anónimo. Qué di�cil a trescientos años de distancia, pero leyendo entre líneas, dice: “acuerdo
estando yo en Génova [en Italia]”. Entonces, en aquel �empo, nos pusimos a averiguar
cuáles de los italianos nos habían llegado, y por eliminación y por su testamento, Juan
Bau�sta Chapa. También es muy importante, porque rescata unos apuntes que está

Imágenes 2 y 3. Israel Cavazos impartiendo conferencia en la Hacienda San Pedro
de la UANL el 11 de diciembre de 2009. Fotografías: Félix Torres Gómez.

haciendo Fernando Sánchez de Zamora por el sur de Nuevo León, pero este manuscrito
anduvo perdido por siglos, hasta que el padre Vicente P. Andrade lo encontró en el Archi-

Creo que se refería más bien al espacio que se encuentra bajo la
actual biblioteca, porque después me entrevisté con el arquitecto
Pedro Mar�nez, quien realizó la restauración y adaptación de la
hacienda a finales de la década de 1980, y me aseguró que era
imposible que el salón de Las Trojes tuviera un sótano, debido a
que al realizar los trabajos, detectó que esa parte estaba levantada
sobre una placa de piedra natural. Asimismo, mi amigo y
compañero de trabajo Jesús Osorio Morales me regaló una copia
de una nota del periódico El Norte, que informaba que a finales de
los años cincuentas, el Secretario de Turismo de México visitó la
hacienda, en compañía de Israel Cavazos, para proyectar
conver�rlo en un si�o turís�co. A con�nuación, se presenta un
breve extracto de la conferencia que Cavazos impar�ó ese día:

vo de la Catedral de México en 1909. Historiador o cronista, han de tener una divisa
inalterable: la verdad y no pros�tuir el lenguaje.¹²

En la ceremonia también se entregaron dos preseas Capitán Alonso
de León: una para el rector de la UANL, Dr. Jesús Ancer Rodríguez,
en reconocimiento al apoyo brindado a cronistas e historiadores, y
otra para el profesor Israel Cavazos Garza, por su valiosa contribución a la crónica y la historia dentro de la universidad.
En el marco del quinto ciclo de conferencias que la SNHGE organizó en
las preparatorias de la UANL, a don Israel Cavazos le tocó asis�r a la
Preparatoria 14 de General Terán un 7 de febrero de 2013 (imágenes
6 y 7). Acompañé al maestro José Reséndiz, en ese �empo director del
CIHR-UANL y presidente de la SNHGE, y además de transportar a
nuestro invitado, lo llevamos a comer al restaurante El Pariente, en la

En la capitulación de Luis de Carvajal de 1579, se le autorizó para repar�r indios,
para repar�r �erras y para que trajera también ganado. […] Para 1620 o 1630, ya
había ganaderos aquí de suma importancia. José Cantú, uno de los apellidos más
an�guos, está en el Valle del Pilón, hoy Montemorelos, y �ene 5,000 vacas. […]
Alonso de Treviño (primer dueño de los terrenos de la Hacienda San Pedro), muy
ligado al lugar donde nos encontramos también, tenía grandes can�dades: 16,000
ovejas y otro tanto número de ganado mayor. […] Hay otro personaje, Fernán Blas
Pérez, también poblador de esta zona de Ciénega de Flores. Él criaba caballos; una
vez le regaló al rey, que se en�ende por medio del gobernador o al gobierno, entendiéndose que eran para el rey, 300 caballos. […] Estos señores van adquiriendo
grandes extensiones de �erra, los de la Garza, justamente todo el territorio de
Apodaca; Carlos Cantú, descendiente de aquel que mencioné José Cantú, es dueño también de Gral. Terán, hasta China y hasta Reynosa. […] Y así va siendo gradual
la ocupación del territorio, algunos llegan a cruzar el río Bravo. En España, y en

8 Entrevista realizada al fotógrafo Carlos Flores por Félix Torres Gómez. México, 22 de abril de 2023.
9 Ídem.
10 Israel Cavazos Garza, Ganado en el Nuevo Reino de León.
11 José Reséndiz Balderas, Primer aniversario del Día del Cronista en Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

6

Imágenes 4 y 5. Israel Cavazos en Colegio Civil el 31 de agosto de 2012, durante
la conmemoración del primer Día del Cronista en el estado de Nuevo León. Fotografías: Félix Torres Gómez.
12 Israel Cavazos Garza, El quehacer del cronista.

7

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

nández y Antonia Teresa, indios tlaxcaltecas que allí tenían su vivienda y tenían devomucho �empo! Aquí está el presidente de la Sociedad de Historia, que se fundó el año de

ción a una escultura de la Purísima. Entonces con la fe de esos años, se lleva a la

1942, acaba de cumplir 70 años, y en el año de 1944 yo entré a la Sociedad muy joven, dos

virgencita y mete las pa�tas en el agua y ¡oh milagro, el río cede! Entonces surge una

años después. […] Bueno, y leyendo esta crónica, me desesperaba y decía ¿quién será?

nueva devoción de la Purísima. […] Este es un fenómeno religioso que ha de jalar la ciu-

¿Quién será este señor? Que además escribe mucho mejor que Alonso de León y aporta

dad para aquel rumbo. La capillita, el modesto jacal que ya a mediados del siglo XVIII,

más. […] Aquí han oído que mi vida ha pasado entre bibliotecas y archivos, toda mi vida,

una mujer muy rica, doña Petra Gómez de Castro, la convierte en una capilla preciosa.

¡debo tener un adobe en el estómago por tanta �erra que he comido de los papeles

Esto hacia 1740 o 1750. Yo conocí esa capilla y vi sepulcros, hermosa capilla que fue un

an�guos! Pero es maravilloso preguntarle a un papel viejo, una carta vieja, como que hab-

desacierto construir la nueva, destruyendo la an�gua… así que entonces la ciudad se

lan, no cabe duda. […] De suerte que una frase, �jense que interesante leer entre renglo-

jala hacia aquel rumbo, por esa devoción de la Purísima y al frente de la parroquia se

nes […] En un párrafo, en el que está contando algunas cosas con una amenidad increíble,

forma una plazoleta, la Plaza de los Arrieros. Los que conducen mulas de recuas para

dice: “acuérdome que estando yo en Génova, me contó un �o mío”. ¿Quién había estado

traer mercancías, esos son los arrieros, así se llamó la Plaza de la Purísima. Otra vez el

en Génova, de aquí de Nuevo León, hace trescientos años? ¿Quién había podido estar en

río: 1751, otra inundación pavorosa. […] Quiero decir que, para mí Monterrey, ha sido

Génova en el siglo XVII? Y encontramos algunos nombres muy interesantes; podría ser, por

para mí una niña que la tomé de la mano y aprendió a caminar conmigo y la he visto

ejemplo, muy ligado a esta zona, José Cantú, primer dueño del Valle del Pilón. El apellido

crecer, hasta conver�rse en una gran señora. Para mí, eso ha sido Monterrey. […] A

Cantú es completamente italiano. […] Bueno, varios, pero por eliminación éste no pudo ser,

Escandón, justamente los historiadores tamaulipecos lo glorifican y lo exaltan como po-

porque aquí estuvo siempre. El otro llegó más tarde, el otro ya se había muerto. […] El anó-

blador, ¡qué maravilla! Pero yo lo llamo despoblador, porque para poblar, se llevó casi a

nimo dice que empezó a escribir cuando el año 1650, “a fines de él, que fue cuando yo

la fuerza con promesas que nunca cumplió, muchísimas familias. Cerralvo quedó

llegué”. Bueno, ya llegó, pero ¿por qué va a escribir él la crónica? […] Y él calló su nombre,

despoblado, totalmente, Linares también y los pueblos del sur también, de suerte que

y él dice por qué. Porque le debió mucho a Alonso de León, lo protegió mucho, y también

Monterrey tenía en ese �empo, primera mitad del siglo XVIII, unos tres mil habitantes.

por temor a las crí�cas. […] Y me encuentro un testamento muy interesante, de Juan Bau-

[…] Un descubrimiento minero sumamente importante en Vallecillo, “valle chiquito”, se

�sta Chapa, nacido en la Villa de Albisola, en la ribera de Génova. Que no sólo estuvo en

descubre plata a flor de �erra y entonces avalancha, como en las películas de vaqueros,

Génova, sino que allá nació, ¡qué interesante! Pero ¿nada más porque allá nació lo voy a

otra vez de pobladores hacia el norte y muchos se quedan en Monterrey. […] Perte-

hacer que escriba la crónica? Y Chapa dice en el testamento: “a �empo de 37 años que

necíamos al obispado de Guadalajara, ¡háganme favor! Y los obispos venían de vez en

llegué a la Nueva España”. Se hace la resta de tal año a tal año, y da exactamente fines de

cuando desde allá. Sí, no en avión, ni en carro, sino en una mula jolina, batallando mu-

1650, cuando empieza a escribir la crónica anónima. Juan Bau�sta Chapa va como secreta-

cho para llegar, y entonces hasta había el refrán, yo se lo oía a mis padres “cada venida

rio de Alonso de León el mozo a Coahuila y a él le toca redactar el acta de fundación de

de obispo”, porque tardaban mucho, tardaban treinta o cuarenta años en venir. En-

Monclova en 1689. Juan Bau�sta Chapa y el anónimo están contando cómo se fundó

tonces, andaban confirmando muchachos con la barba en la cintura, así que hacía falta

Monclova y no son más que uno y otro. El rigor de una inves�gación, no escribir inventando

crear un obispado. […] El obispado es creado, ya como gobierno eclesiás�co, en 1777.

cosas, porque eso no se los aprobaría yo nunca como maestro de historia. Así que si algún

Pasan dos años hasta 1779, se declaró Linares como sede, como asiento del nuevo

día ustedes van a escribir algo, procuren decir siempre, siempre, la verdad, aunque ésta se

obispado, pero el primero que llegó enfermizo, aquí se quedó y el segundo también.

lleve de encuentro a muchos más. […] Al final de la crónica se lee “7 de sep�embre de

Monterrey se quedó como capital del obispado; el segundo obispo, Rafael José Verger,

1690” y cubre una etapa que, con la de Alonso de León, que empieza con la época de

se enamora de la colina del Obispado y el ayuntamiento se la da, y allí construye un

Historiador es el que escribe la historia o la inves�ga a través de documentos o ves�gios

Carvajal, ya cubre todo el siglo XVII. Qué interesante este libro que les recomiendo de una

palacio. ¡Qué hvermosa reliquia arquitectónica nos legó el señor Verger! Pero no

�sicos o de otro �po. El cronista es el que escribe lo que está viendo o lo que está viviendo.

manera muy especial. Y Juan Bau�sta Chapa muere en Monterrey el 20 de abril de 1695.¹³

solamente eso: piensa en trasladar la minúscula ciudad a un lugar más ameno, a la falda

Imágenes 6 y 7. Israel Cavazos en la Preparatoria 14 de General Terán, Nuevo León,
el 7 de febrero de 2013. Fotografías: Félix Torres Gómez.

carretera nacional, por invitación del director de la preparatoria.
Al iniciar su conferencia El Cronista anónimo del Nuevo Reino de
León, don Israel comentó que, para que se dieran una idea de su
edad, había estado en General Terán en 1951, cuando cumplió cien
años de ser municipio. En esa ocasión, le dirigió un mensaje a la reina
de esa conmemoración, María de los Ángeles, señalando que si aún
vivía, tendría su edad, ya que él era joven en ese �empo. Con�nuó
explicando la diferencia entre un cronista y un historiador:

Sí, son dos oficios completamente dis�ntos. México ha tenido cronistas muy destacados,
bueno, ahora en la Ciudad de México está un consejo de muchos cronistas, porque es una
ciudad inmensa. Hernán Cortés fue cronista, porque escribió unas cartas de relación, es
decir, todo lo que estaba viendo, tan dis�nto a su lugar de origen, se lo contaba al rey por
medio de cartas, y no deja de ser eso una crónica. Pero el cronista de la Nueva España, el

del Obispado. No lo logra, por desgracia, pero jala la ciudad un poco hacia allá. Ahora

Para el sexto ciclo de estas conferencias, don Israel Cavazos impar�ó una disertación �tulada Fundación de Monterrey y desarrollo de la ciudad en el
pa�o ala sur del Colegio Civil Centro Cultural Universitario, el 29 de agosto de
2013 (imágenes 8 y 9). Reproducimos aquí parte de esa conferencia:

clásico, fue Bernal Diaz del Cas�llo. No había grabadoras, ¡qué di�cil oír lo que dijo Cuauh-

La mejor fotogra�a que le pude tomar a don Israel Cavazos fue el 16
de marzo de 2015, en la plaza del Colegio Civil, justo antes de entrar
por la puerta central de este centro cultural universitario. Ese día, se
rindió un homenaje a Jesús Ávila Ávila, en el marco de la Feria Universitaria del Libro 2015, evento que contó con la par�cipación de
reconocidos historiadores y amigos del homenajeado: María Zebadúa, Lucas Mar�nez y Cesar Morado. Esta fotogra�a evoca la relación maestro-alumno: un maestro que ayudó a caminar a su
alumno, y ahora es el alumno quien ayuda a caminar a su maestro.
Ahora ambos caminan juntos en otra dimensión.
Al salir del estacionamiento subterráneo de la plaza, vi en el otro extremo, por la calle Washington, como venía caminando don Israel
Cavazos, tomado del brazo a Jesús Ávila (imágenes 10 y 11). El piso
estaba mojado y el cielo nublado. Apresuré mis pasos al �empo que
sacaba mi cámara fotográfica. Comencé a tomar fotogra�as u�lizando el zoom del lente y tratando de ajustar la luz y el enfoque. Muchas
tomas me salieron mal, pero logré rescatar algunas que edité, quitándoles el color para conver�rlas a blanco y negro. Esas fotogra�as
le gustaron mucho a Jesús Ávila.

llega el tercer obispo, el señor De Llanos y Valdés, y con más inicia�vas y entonces él sí
va a trasladar la ciudad a otra parte, hacia el noroeste, en el lugar donde estamos
[Colegio Civil] trae a un arquitecto Juan Crouset, que empieza a trazar edificios. Y la
parroquia es ridícula, ahora hay que hacer una catedral digna de la Iglesia de Monterrey
y empiezan a edificarla en la esquina de Tapia y Juárez, tan grande como la de México,

témoc! Pero él todo lo memorizó, o tomó notas, yo no sé cómo, pero cuando estuvo muy

Conocemos los nombres de los primeros fundadores. El fundador y doce familias. Sabe-

de es�lo neoclásico. Además hace un convento para monjas capuchinas, que nunca vi-

anciano en Guatemala, empezó a escribir su Verdadera historia de la Nueva España,

mos los nombres de los niños, contados creo que sumaban 34 personas. Es la primera

nieron, y piensa en hacer un edificio especial para el Hospital Real, que es este donde

porque alguien en España, estaba escribiendo cosas sin haberlas visto. […] Mi mayor anhe-

estadís�ca que conozco de la ciudad. Las habitaciones estuvieron de una y otra banda

estamos. Lo termina en 1794, estamos jóvenes en un monumento histórico sumamen-

lo es que alguien que me escuche, que se sienta atraído por la inves�gación, que alguien

de la ciudad, es decir, a uno y otro lado del ojo de agua. En los primeros años, visitó la

te importante. Habría de ser Colegio Civil después, pero fue el hospital y abre una calle

de ustedes, escriba la historia de una casa de General Terán, la historia de un árbol a lo me-

región pero no la ciudad, el obispo Mota y Escobar, y dice que sus casas no son de ado-

para comunicar con la ciudad an�gua, con la ciudad chiquita, esa calle se llamó calle de

jor, o de un personaje, ¡qué sé yo! Por favor, alguien de ustedes haga eso, un anecdotario

be, sino de palizadas embarradas [muros de palos de madera y lodo]. ¿Qué les parece

la Catedral Nueva y es ahora la avenida Juárez. Toda una ciudad, pero �ene en contra la

de sus maestros, padres, no sé. Es tan hermoso estar tomando nota de algo que se está

cómo vivían los primeros pobladores? Ese es el primer núcleo urbano junto a los ojos

opinión del gobernador y del ayuntamiento que cri�can. […] Y total, se suspende la

viendo, algo importante y que se va a perder. Entonces pues, las provincias an�guas: la

de agua. […] Vino muy pronto por fortuna un gobernante muy ilustre, don Mar�n de

obra, la catedral se queda en soleras, sin las bóvedas. Se entorpece la obra de este

Nueva Galicia (que era Jalisco), la Nueva Vizcaya (Durango), tuvieron su cronista; lo mismo

Zavala, joven que había estudiado en la Universidad de Salamanca, la más notable de

obispo tan progresista, y viene un gobernador, don Simón de Herrera y Leyva, muy ilus-

las órdenes religiosas. […] Nuevo León no se quedó atrás. Desde muy temprano, desde el

su época, y que vino a meterse a una aldea. Ya me imagino, entrando por la calle real,

tre, era amigo personal de George Washington. Y vino a ser gobernador de esta aldea

siglo XVII, tuvo un cronista notable, el capitán Alonso de León, que tuvo mucho que ver con

la calle real es la calle de Hidalgo. ¡Y qué desilusión! Estoy pensando en el pobre gober-

en desgracia, pero es emprendedor: abre oportunidad para que con la riqueza ga-

esta zona del Valle del Pilón, y que vino a poblar como muchos otros el Nuevo Reino de

nante, que había viajado, dice el cronista, por los floren�simos reinos de Europa, que

nadera, se curtan pieles y se instalen talleres de cur�do de pieles, y ese barrio se llama

León, y aquí se quedó. Y tenía un amigo en México, el inquisidor don Juan de Mañozca, y

sabía cuatro o cinco lenguas, que era todo un humanista. […] Describe que las casas

por eso de las Tenerías. 1794, se jala la ciudad para ese rumbo, hace una presa muy

le escribía de las cosas que estaba viendo, ¡qué mundo tan dis�nto! Entonces el inquisidor,

están muy separadas unas de otras, sin calles, ni orden. El gobernador Zavala trae el

importante para que el agua de Santa Lucía se u�lice, construye puentes, abre además

su amigo y compañero de escuela, le decía: “pues escríbelo, escríbelo cuanto antes”. ¡Mira

compromiso de fundar dos villas y dice “pues esto no es villa, ni nada”. Entonces le

una alameda, se corre el canal hasta cierto punto paralela a una calle que se llamó calle

qué maravilloso! Y Alonso de León se puso a escribir una crónica, una historia del Nuevo

cambia el nombre a Monterrey y le pone Villa de Cerralvo. Monterrey se llamó Cerralvo

de la Alameda y que ahora es la calle de 15 de mayo. Las señoras paseaban en góndolas

Reino de León. Esa crónica estuvo perdida por muchos años, y la encontró en el archivo de

una temporada, y claro los vecinos an�guos protestaron. […] Don Mar�n, en papeles

como en Venecia, en esa alameda que por desgracia no duró mucho.¹⁴

la catedral de México un inves�gador, Genaro García, y la publicó en 1909. […] ¿Por qué

que he visto por allí, habla de un plano que mandó a España. Ojalá que un día ustedes

Alonso de León escribió hasta 1649 nada más? Por alguna razón. […] Entonces, se encontró

lo encuentren, se los encargo muchísimo. Yo lo he buscado por todas partes pero no lo

que había una crónica agregada, es decir una con�nuación de esa crónica, y que no estaba

he encontrado. […] En 1611 hubo una gran inundación. […] El cronista Alonso de León

firmada. Crónica de un anónimo. […] Además, este autor anónimo había viajado por Nue-

cuenta cómo se llevó la mitad de las casas de la ciudad y casi la despobló. Entonces

vo León hasta el sur y conoció allá a Fernando Sánchez de Zamora, un poblador de lo que

hubo necesidad de cambiar la ciudad a la parte alta. […] Entonces la nueva parroquia,

son ahora Aramberri y Doctor Arroyo, y aquel estaba haciendo unos apuntes. Así se llama

el nuevo convento, y otra vez los solares a los vecinos, y ahora va a tener más forma de

el escrito, muy breve, y el anónimo lo agregó también a su crónica, de suerte que son tres

ciudad. Llegan también a principios del XVIII, una comunidad de otra orden: los jesuitas.

crónicas a la vez. Pero a mi me preocupaba casi desde que tenía la edad de ustedes, ¡hace

[…] Otra vez el río: 1709, otra inundación. […] Al poniente de la ciudad vivían Diego Her-

13 Israel Cavazos Garza, El cronista anónimo del Nuevo Reino de León.

CULTURA REGIONAL

Imágenes 8 y 9. Israel Cavazos en el Colegio Civil el 29 de agosto de 2013 con
motivo de su conferencia “Fundación de Monterrey y desarrollo de la ciudad”. Fotografías: Félix Torres Gómez.

Imágenes 10 y 11. Israel Cavazos del brazo de Jesús Ávila en la plaza de Colegio
Civil, justo antes de entrar a la Sala Zertuche, donde se rindió un homenaje a Ávila
el 16 de marzo de 2015. Maestro y alumno, simbólicamente ayudando a caminar
el uno al otro, sin saber que ahora caminan juntos en otra dimensión. Fotografías:
Félix Torres Gómez.
14 Israel Cavazos Garza, Fundación de Monterrey y desarrollo de la ciudad.

8

9

�CRONOGRAFÍA

En ocasión de un proyecto de digitalización de los libros publicado
por don Israel Cavazos, por parte del Centro de Información de
Historia Regional de la UANL (proyecto que no llegó a concretarse), acompañé a la doctora Mireya Sandoval Aspront a la casa del
maestro Cavazos, ubicada en el centro de Guadalupe, para
pla�car con él y hacer un registro de sus libros publicados (imágenes 12 y 13). Aprovechando la ocasión, le tomé algunas fotogra�as. Esto fue a finales del 2014; recuerdo que me decía que
siguiera inves�gando sobre la historia de la Hacienda San Pedro y
sobre mi bisabuelo el general Félix U. Gómez. También que acostumbraba ir en las tardes a caminar en la plaza, sentarse en una
banca y pla�car con amigos y vecinos de toda la vida.

CRONOGRAFÍA

guardaba sus restos entró por la puerta principal de este edificio, que
tantas veces visitó. Su hijo Gabriel Cavazos Villanueva y el rector Rogelio Garza Rivera, entre otros funcionarios universitarios, cargaron
el féretro, y en el ves�bulo lo colocaron en una camilla, para conducirlo hasta el escenario. El Aula Magna estaba totalmente llena, y
fueron haciendo guardias de honor las máximas autoridades de la
universidad; la familia; ex rectores; la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca; la Asociación de Cronistas Municipales
de Nuevo León “José P. Saldaña”; y la Facultad de Filoso�a y Letras,
entre otros grupos. Luego concluyó la ceremonia, se cargó de nuevo su
ataúd, y se colocó en la carroza que lo condujo al lugar de su úl�mo descanso.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliogra�a
García Derbez, Edmundo (ed.) (2017). Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura. México: Centro de Documentación y Archivo Histórico, Universidad Autónoma de Nuevo León.
Jimenez, Aristeo (2000). Claroscuro regiomontano. Cien presencias en la cultura de Monterrey en el fin de siglo. México: Universidad
Autónoma de Nuevo León.
Conferencias
Imágenes 12 y 13. Israel Cavazos en su estudio y archivo personal, a finales de
2014, con la Dra. Mireya Sandoval Aspront. Fotografías: Félix Torres Gómez.

Cavazos Garza, Israel (2009). Ganado en el Nuevo Reino de León. México: conferencia inédita.

Cierro con las fotogra�as que tomé en la ceremonia de despedida
que le brindó la Universidad Autónoma de Nuevo León en el Aula
Magna “Fray Servando Teresa de Mier” del Colegio Civil, a las 11:54
hrs. del 7 de noviembre de 2016 (imágenes 14 y 15). El ataúd que
guardaba sus restos entró por la puerta principal de este edificio,
que tantas veces visitó. Su hijo Gabriel Cavazos Villanueva y el rector
Rogelio Garza Rivera, entre otros funcionarios universitarios, cargaron el féretro, y en el ves�bulo lo colocaron en una camilla, para
conducirlo hasta el escenario. El Aula Magna estaba totalmente llena, y fueron haciendo guardias de honor las máximas autoridades de
la universidad; la familia; ex rectores; la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geogra�a y Estadís�ca; la Asociación de Cronistas Municipales de Nuevo León “José P. Saldaña”; y la Facultad de Filoso�a y
Letras, entre otros grupos. Luego concluyó la ceremonia, se cargó de
nuevo su ataúd, y se colocó en la carroza que lo condujo al lugar de
su úl�mo descanso.

Cavazos Garza, Israel (2012). El quehacer del cronista. México: conferencia inédita.

Cierro con las fotogra�as que tomé en la ceremonia de despedida
que le brindó la Universidad Autónoma de Nuevo León en el Aula
Magna “Fray Servando Teresa de Mier” del Colegio Civil, a las 11:54
hrs. del 7 de noviembre de 2016 (imágenes 14, 15 y 16). El ataúd que

CULTURA REGIONAL

Cavazos Garza, Israel (2013). Fundación de Monterrey y desarrollo de la ciudad. México: conferencia inédita.
Cavazos Garza, Israel (2015). El cronista anónimo del Nuevo Reino de León. México: conferencia inédita.
Reséndiz Balderas, José (2012). Primer aniversario del Día del Cronista en Nuevo León. Monterrey, México: discurso inédito.
Entrevistas
Entrevista realizada al fotógrafo Aristeo Jiménez por Félix Torres Gómez. México, 22 de abril de 2023.
Entrevista realizada al fotógrafo Carlos Flores por Félix Torres Gómez. México, 22 de abril de 2023.
Entrevista realizada al fotógrafo Juan Rodrigo Llaguno por Félix Torres Gómez. México, 21 de abril de 2023.
Fuentes electrónicas
Imágenes 14, 15 y 16. Israel Cavazos acudiendo a la última cita con la Universidad
Autónoma de Nuevo León en el Colegio Civil, donde tantas veces lo vimos y disfrutamos de sus conferencias. Fotografías: Félix Torres Gómez.

10

“Historia de Nuevo León con no�cias sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México. Estudio preliminar y notas de Israel Cavazos
Garza” (2017), en: Fondo Editorial Nuevo León. [Consultado el 20 de abril de 2023]. Disponible en: h�ps://www.fondoeditorialnl.gob.
mx/pdfs/HistoriadeNL.pdf

11

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Las relaciones de paisanaje
del gobernador Martín de Zavala1
Miguel Ángel Frías Contreras 2
Consejo Metropolitano de la Crónica

Introducción
En el siglo XVI el ascenso y reconocimiento social de
los españoles, tanto peninsulares como novohispanos, dependía en gran medida del entramado
familiar y de las conexiones con que se contara con
los integrantes del gobierno, de la Iglesia, del ejército
y con los grandes comerciantes. Las relaciones de paisanaje, el ser reconocidos de una misma región,
envolvía el origen familiar en España y en los lugares
de convivencia y desarrollo en la Nueva España, que
se veían fortalecidas con ciertas caracterís�cas personales que hacían atrac�vo y de confianza al personaje
que pretendiera posicionarse en un lugar de privilegio, en una sociedad compe��va y dividida en clases de “primera, de segunda o de tercera”.
El ser “Hidalgo”, hijodalgo, noble o infanzón era una
caracterís�ca dis�n�va y de reconocimiento social:
significaba ser caballero, contar con viejas raíces que
históricamente demuestran el haber servido al rey, y
con el privilegio, en ciertos casos, de la exención del
pago de impuestos conocido como “pecho”. La
familia de Agus�n de Zavala recibió el privilegio de la
hidalguía por el entonces emperador, el rey Carlos I
de España y V de Alemania, en el año de 1526 en el
“Fuero Nuevo de Vizcaya”, por el hecho de ser originaria de la villa de Elorrio, la cual tenía representación, asiento y voto en las Juntas Generales de
Guernica, reconocido organismo vasco de gobierno y
que se confirma en la:
Ley XVI.- Como los Vizcaynos fuera de Vizcaya, han de gozar de su Hidalguía, y la Provanza, que para gozarla han de hacer […] de dicho fuero:
[…] que cualquier Hijo Natural Vizcayno, ó sus dependientes, que estuviessen casados, ó avecindados Habitantes, ó Moradores fuera de esta
�erra de Vizcaya en qualesquier partes, Lugares, y Provincias, de los Re-

Con sustento en esta ley es que afirmo que Mar�n de
Zavala, proveniente de un lugar y provincia del reino
de España y de padre vizcaíno, se considera español
de nacimiento y se discurre también como hidalgo.
Sin embargo, no era lo único que se tenían que probar
con este privilegio, ya que sobre ellos recaía la
obligación moral de aprender a leer y escribir, realizar
las cuentas matemá�cas básicas y ser cris�anos viejos, que por generaciones demuestren su limpieza de
sangre; no ser descendientes de judíos, nuevos cris�anos o conversos.
El paisanaje primigenio
Se desconoce cuál fue la fecha del nacimiento y registro eclesiás�co del vasco Agus�n de Zavala, si bien se
establece que fue hijo de don Pedro García de Azcarretazabal y doña María de Zavala y Lequerica
(familia perteneciente a la anteiglesia de San Agus�n
de Etxebarria). Sin embargo, el historiador Israel Cavazos Garza establece como fecha aproximada el año
de 1567. La villa de Elorrio, entre sus par�cularidades,
destacaba por ser reconocida en la minería en la que
se involucraron sus vecinos desde temprana edad,
por la gran can�dad de ferrerías con que contaba dichas �erras para la explotación del hierro y la fabricación de armas, tanto para la defensa de ese si�o
y los aledaños como para su venta.
Seguramente Agus�n realizó estudios de primeras letras en su �erra natal y estuvo en relación cercana a
la explotación minera y a su forma de administración
en su primera juventud. Aprovechando alguna de las
redes de paisanaje familiar, se embarcó a la Nueva
España al mismo �empo en que lo hizo el virrey Luis
de Velasco y Cas�lla, es decir, en el año de 1590 cuando contaba con 23 años de edad.

ynos de España, mostrando, é probando ser Naturales Vizcaynos, Hijos
dependientes de éllos, á saber es, que su Padre, ó Abuelo, de partes de
el Padre son, y fueron nacidos en el dicho Señorío de Vizcaya: Et probando por fama pública, que los otros ante-passados Progenitores de ellos
de partes del Padre fueron Naturales Vizcaynos, é todos ellos por tales
tenidos, é reputados, les; valiesse la dicha Hidalguía, é les fuessen guardados los Privilegios., Franquezas, é Libertades , que á Home Hijo-Dalgo,
segun Fuero de España, debían ser guardados enteramente […].³

Tres años después, �empo suficiente para hacer algunos
ahorros, se registró la compra de un solar en San Luis Potosí a su nombre, y en 1594 ya tenía acreditada una
hacienda en el Real de Pánuco, a dos leguas de la ciudad
de Zacatecas, iniciando su asentamiento defini�vo en dicha región. Ahí conoció a la doncella Ana de Sepúlveda
con la cual se relacionó, y en 1597 tuvieron, como pro-

1 Este artículo fue remitido al equipo editorial de Cultura Regional para su evaluación en agosto de 2023, un mes antes de que su autor
falleciera. Luego de haber sido revisado, se publica en el presente número no sólo por su valor como contribución a la historia regional,
sino también a modo de homenaje póstumo.
2 Médico, cronista e investigador. Fue Médico Cirujano Partero y maestro en Salúd Pública con especialidad en Salud en el Trabajo por
la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue miembro del Consejo Metropolitano de la Crónica y cronista honorario de Lampazos de
Naranjo, Nuevo León. Falleció el 20 de septiembre de 2023.
3 Fueros, privilegios, franquezas y libertades del M.N. y M.L. Señorío de Vizcaya, pp. 12-13.
4 Eugenio del Hoyo, Pleito de mineros en Zacatecas, siglo XVI, pp. 272-273.
5 Catálogo de la Colección Pellicer, antes denominada “Grandezas de España”. Tomo III, pp. 107.

CULTURA REGIONAL

12

ducto de su unión, a su unigénito Mar�n de Zavala. La explotación minera con�nuó en forma natural, teniendo como base de operaciones
la ciudad de Zacatecas. Agus�n además consolidó ahí su posición social, pues en 1605 fue alcalde ordinario junto con Ruy García Ortega,
otro prominente minero.⁴
Paisanaje y poder
Dedicado por completo a la explotación de las minas de plata, al comercio y a la renta de locales en sus propiedades, logró el reconocimiento y un lugar social cada día más destacado, que le permi�ó relacionarse con la élite del poder económico y polí�co. En primeras
nupcias, se casó don Agus�n con doña Francisca de Estrada Guevara
y Sosa, hija de Alonso de Estrada, emparentado este úl�mo, con el
tesorero de la Real Hacienda de la Nueva España (1523) y, según
algunos genealogistas, con un hijo ilegí�mo del rey Fernando de Aragón⁵. Agus�n par�cipó en el descubrimiento de las minas de Los Ramos en el año de 1608, a doce leguas de la ciudad de Zacatecas, en
donde invir�ó hasta 20 mil pesos. No se han localizado datos sobre
las ganancias obtenidas por su explotación, sin embargo, en el año
de 1611 se señalan hasta 34,000 marcos de plata quintados en la
Real Caja de Zacatecas, tan solo por su persona.⁶

de Juan Gu�érrez Altamirano, primo de Hernán Cortés, el cual fue
consejero del mismo y su albacea. En dicho si�o vivió y se crió la
hija de Cortés e Isabel Moctezuma, doña Leonor Cortés Moctezuma, cónyuge de uno de los mineros vascos conquistadores de
Zacatecas, don Juan de Tolosa.¹⁰ Al edificio lo caracteriza una cabeza de serpiente de piedra, colocada en la esquina sureste del fron�s, ves�gio de la cultura mexica.
En defini�va, esta red de relaciones familiares y polí�cas permi�ó
a don Agus�n de Zavala preservar e incrementar su influencia en
las instancias de poder económico y social y fortalecer el paisanaje
que fue de u�lidad para su posterior consolidación.
Paisanaje peninsular
Con estas relaciones de paisanaje de su padre como sustento,
tanto en la Nueva España como a nivel peninsular, Mar�n de Zavala recibió del rey Felipe IV las capitulaciones respec�vas para que
se le nombre como gobernador del Nuevo Reino de León el día 3
de abril de 1625, sin modificación territorial alguna a la concedida
a Luis de Carvajal y de la Cueva.
Nombramiento de Mar�n de Zavala como gobernador y capitán general del Nue-

El virrey don Diego Fernández de Córdoba y López de las Roelas, I
marqués de Guadalcázar y conde de las Posadas, quien llegó a la
Nueva España en el año de 1612, lo nombró teniente de capitán
general en Zacatecas, y en 1613 le dio el nombramiento de gobernador del Nuevo Reino de León. En ese mismo año, su piedad le
permi�ó fundar el Patronazgo de San Agus�n en Zacatecas, impulsando el templo y convento para que fuese uno de los mejores
edificados y adornados, y en recuerdo a la anteiglesia de San Agus�n a la que pertenecía su familia en Elorrio, Vizcaya, España.⁷
Preparó Agus�n el terreno para la llegada de Mar�n de Zavala como
gobernador, ya que exis�a el antecedente de haber solicitado “real
cédula a la audiencia de Nueva Galicia para que informe acerca de
la pretensión de Agus�n de Zavala, vecino de Zacatecas, que pide se
le dé facultad de hacer mayorazgo de sus bienes en uno de sus
hijos”. Lo anterior se refrendó el 2 de diciembre de 1613 por el rey,
mientras se aseguraba en España la preparación integral de su hijo,
necesaria para desempeñar este cargo.⁸
Doña Catalina de Córdoba y Cas�lla, �tular del Mayorazgo de los Cas�lla, fue la segunda esposa de Agus�n de Zavala por el año de 1614.
Hija de don Francisco Pacheco de Córdoba y Bocanegra, adelantado de
Nueva Galicia, Caballero de la Orden de San�ago y Marqués de
Villamayor y de doña Catalina de Chávez y Cas�lla⁹. Cabe acotar en
forma adicional que, en segundas nupcias, don Francisco Pacheco de
Córdoba y Bocanegra, su suegro, se casó con Juana Colón de Toledo y
de la Cueva, quien tuvo como tatarabuelo al mismísimo Cristóbal
Colón. Al fallecer la segunda esposa de Agus�n de Zavala, doña Catalina, y al no tener éstos descendencia, el Mayorazgo de los Cas�lla pasó
a su primo segundo, Fernando de Altamirano Velasco y Cas�lla, conde
de San�ago de Calimaya y nieto del virrey Luis de Velasco.
El palacio que fue del conde de San�ago de Calimaya se encuentra
en las calles de Pino Suárez y República del Salvador en el centro
de la capital (actualmente es sede del Museo de la Ciudad de México), a un costado del Palacio Nacional. Dicho si�o fue propiedad

vo Reino de León. […] Primeramente os mando dar �tulo de gobernador y capitán
general del Nuevo Reyno de León incluyéndocerel todo lo que oy �ene dicho
vuestro padre. Y lo demás que le tocare poblare del y pacificaredez […] que no
pasen vuestros límites y jurisdicción de doczentas leguas de la�tud y otras tantas
de longitud, por todos los días de vuestra vida […].¹¹

Llama la atención que el rey agradece a Agus�n de Zavala, teniente de capitán general del Nuevo Reino de León, por el dona�vo de
dos mil ducados y por el préstamo de diez mil pesos que extendió
a la Corona el 21 de abril de 1524, lo cual consta en la correspondencia enviada en el expediente “Asuntos diversos sobre administración de hacienda”. Esto coincidió con el reciente nombramiento de Mar�n de Zavala como gobernador del Nuevo Reino de
León, lo cual significa que se requirió del apoyo económico,
además del meramente moral, hacia el monarca.¹²
Otro elemento de las relaciones de paisanaje se dio entre Mar�n
de Zavala y los vascos peninsulares con los que entabló relación,
muchos de ellos sus parientes, con los que realizó el viaje a la Nueva España saliendo del puerto de Cádiz el 19 de julio de 1625.
Fueron los siguientes:
Mar�n Abad de Uría, clérigo presbítero, de cuarenta años, pequeño de cuerpo,
barbirrojo; Juan Závala, criado, de trece años, blanco, carcaquiseño, hijo de Juan
Závala y de María Oguisa; Mar�n de Zavala, de diecinueve años, alto y moreno;
Mar�n Aldape, criado, de diecinueve años, mediano de cuerpo y moreno, hijo de
Mar�n Aldape y de María Antonia Olazaval; Agus�n Urquiza, criado, de dieciocho
años, de mediano cuerpo, moreno, hijo de Agus�no Urquiza y de Catalina Zubiurru�. No son casados ni de la prohibida. Por supuesto todos ellos de origen vasco.

El Mar�n de Zavala mencionado en el texto anterior es originario
de la villa de Elorrio, y sus padres son Mar�n de Zavala y Anna de
Yurre Usabel. Fue bau�zado el 13 de diciembre de 1606 en el
templo de la Purísima Concepción de dicho lugar. Por cierto, en
esta información, se señala a Blas de Uría como fiador de Mar�n
de Zavala. El nombre de la madre de Blas fue Catalina Arauna Az-

6 Archivo General de Indias (en adelante: AGI), sección Gobierno, división Audiencia de México, Informaciones: Agus�n de Zavala, 1624-1625.
7 Eugenio del Hoyo, Historia del Nuevo Reino de León, p. 307; y Javier Sanchiz Ruiz, “Agus�n de Zavala. Una revisión a sus biógrafos”, pp. 307-330.
8 AGI, sección Gobierno, división Indiferente General, unidad compuesta Registro de Reales Disposiciones de la Cámara de Indias, “Real Cédula”, 1613.
9 AGI, fondo Casa de la Contratación, serie Pasajeros a Indias, fracción Informaciones y licencias de pasajeros a Indias, Francisco Pacheco de Córdoba Bocanegra, 5 de julio de 1617.
10 Eugenio del Hoyo, Pleito de mineros en Zacatecas, siglo XVI, pp. 320.
11 AGI, fondo Casa de la Contratación, serie Provistos, fracción Libros de Provistos a Nueva España, Nombramiento de Mar�n de Zavala, 26 de mayo de 1625.
12 AGI, sección Gobierno, división Audiencia de Guadalajara, unidad Registro Nueva Galicia, Asuntos diversos sobre administración de Hacienda, 21 de abril de 1624.
13 AGI, fondo Casa de la Contratación, serie Pasajeros a Indias, fracción Informaciones y licencias de pasajeros a Indias, Mar�n Zavala, 3 de julio de 1625.

13

�carretazabal, familiar de Agus�n de Zavala por parte de su
padre, por lo tanto pariente, ya que existe liga de sangre entre
Mar�n de Zavala y Mar�n Abad de Uría.¹³

de llevar a efecto sus ritos y cada día despertaba con la inquietud de salvar más almas en cada una de las porciones de �erra
a la que eran llevados nuevos integrantes de naciones
indígenas reducidas.

El paisanaje novohispano
Una vez que presentó sus cartas credenciales en la Ciudad de
México, Mar�n de Zavala se dirigió a dar cuenta de sus avances
a su padre en Zacatecas. Exis�a un gran compromiso y lealtad
con su padre, por lo que estaba bien informado de que,
después de una larga inves�gación que haría la Corona sobre
los antecedentes de don Agus�n de Zavala, se haría acreedor
del hábito de Caballero de la Orden de San�ago. Esto ocurrió
el día 25 de marzo de 1626 en una de las ceremonias más
esperadas en la ciudad y que se efectuó en el templo y convento de San Agus�n, uno de los edificios religiosos más an�guos,
ubicado a unas calles de la catedral de Zacatecas.
Importante apoyo para la obtención del hábito de San�ago
recibió don Agus�n de su suegro, el también caballero don
Francisco Pacheco de Córdoba y Bocanegra. Sin embargo, el
caballero de la Orden de San�ago, Luis de Córdoba, cuñado de
su esposa, fue el responsable del magno evento, al que asis�ó
don Francisco de Villarreal, contador mayor del Tribunal de
Cuentas de la Nueva España como representante del virrey.
No se comprendía el por qué don Mar�n de Zavala, ya con el
nombramiento de gobernador del Nuevo Reino de León, retrasaba el paso a la toma de la gubernatura, pero esperó todo el
�empo necesario para prepararse adecuadamente y para
acompañar a su padre en tan importante momento de su vida,
como lo fue la toma del hábito de Caballero de San�ago, y con
ello iden�ficó claramente los requisitos necesarios para lograr
en lo futuro tan importante ascenso en su persona.¹⁴ Además
de hacerse acompañar de personajes acordes a sus relaciones
de paisanaje de origen vasco hacia el Nuevo Reino de León,
eligió a algunos de ellos asentados en Zacatecas, y de la confianza de su padre, por el conocimiento que tenían de la comarca, de las diferencias presentes entre los mismos pobladores españoles del Nuevo Reino de León y, sobre todo, de
los diferentes mecanismos ofensivos de los naturales y las
regiones que controlaban en el vasto territorio. Uno de ellos
fue el capitán vasco Hernando de Ugarte y la Concha.
Aprovechó su paso por Zacatecas para cargar herramientas,
mercancía, granos y animales que le serían de u�lidad para su desempeño como gobernador y para el socorro de los pobladores,
que tenían mucha necesidad. El capitán Hernando de Ugarte
acompañó a don Mar�n de Zavala al Nuevo Reino de León, y posteriormente fue nombrado gobernador del territorio de Nuevo
México (1649 a 1653), destacando como minero de San José del
Parral, Chihuahua. Murió en 1653 sin descendencia.
Ya en el Nuevo Reino de León, y después de establecer la cercanía necesaria con sus dirigentes y pobladores, su grupo
cercano de gobierno estuvo conformado por aquellos que lo
acompañaron desde España –mencionados anteriormente–
destacando en el ámbito religioso el clérigo presbítero Mar�n
Abad de Uría, que estuvo consagrado a la orientación de los
españoles en su dedicación a Dios, así como a la forma correcta

Sin duda era una labor di�cil tratar de evangelizar a quienes estaban siendo vulnerados en sus pobres propiedades, en sus
familias y en su libertad. Muchos habían sido atrapados y llevados “en collera” para su venta a las poblaciones mineras, o
habían pasado a formar parte de las estancias cercanas dominadas por españoles, desbaratando familias enteras. Además
el padre Mar�n también se dedicó a la minería, pues tuvo
intereses en la mina de la Cueva de León, llamada San Mar�n,
o en la mina de San Antonio en la Sierra de Mitras, y quienes
hacían la labor de minería más pesada eran en ciertas ocasiones los na�vos. Estas eran costumbres de la época, pues
Mar�n Abad no fue el único cura minero.
Muy pronto vemos a Abad de Uría como cura de una de las
poblaciones a que se comprome�ó fundar el nuevo gobernador: la villa de San Gregorio de Cerralvo, uno de los centros
mineros que destacaron durante el mandato de Mar�n de Zavala. Abad era descrito como “persona de buena vida y costumbres, que al presente hace oficio de vicario de los españoles” por mandato del virrey Rodrigo Pacheco y Osorio, III
marqués de Cerralvo, el 31 de mayo de 1629.
Ante la perspec�va del incremento de la minería, destacó
también un minero vasco de la villa de Elorrio, actual provincia
de Vizcaya: el capitán Andrés de Arauna, primo en segundo
grado de don Mar�n de Zavala, quien el 14 de mayo de 1636 le
solicitó una patente para un molino de metales ante las dificultades de la extracción de plata en Cerralvo. Murió a mano
de los na�vos junto con su hijo Simón en el año de 1637, en
forma cruel: “desnudos todos y con muchos flechazos […] y
que estaban muy desfigurados, y el dicho Simón Arauna machucada la cabeza y los dientes de la boca quebrados”. Así era
la di�cil vida de los mineros y en general de los pobladores.¹⁵

FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivo
Archivo General de Indias (AGI). España.
Bibliogra�a
Alfaro Guerra, Patricia Guadalupe (1999). “Mar�n de Zavala. Reorganizador y promotor del poblamiento y de la integración del
Nuevo Reino de León (1626-1664)”, en: Amaya Garritz Ruiz (coord.). Los vascos en las regiones de México. Siglos XVI-XX. Vol. V.
México: Ins�tuto de Inves�gaciones Históricas, Universidad Nacional Autónoma de México, Ministerio de Cultura del Gobierno Vasco,
Ins�tuto Vasco-Mexicano de Desarrollo.
Catálogo de la Colección Pellicer, antes denominada “Grandezas de España”. Tomo III (1958). España: Imprenta y Editorial Maestre.
Fueros, privilegios, franquezas y libertades del M.N. y M.L. Señorío de Vizcaya (1865). España: Juan E. Delmas, impresor del Señorío.
Hoyo, Eugenio del (1998). “La minería en el Nuevo Reino de León”, en: Ernesto de la Torre Villar (coord.). Lecturas históricas mexicanas.
Tomo V. México: Ins�tuto de Inves�gaciones Históricas, Universidad Nacional Autónoma de México.
Hoyo, Eugenio del (2005). Historia del Nuevo Reino de León (1577-1723). México: Fondo Editorial Nuevo León, Tecnológico de
Monterrey.
Hoyo, Eugenio del (2016). Pleito de mineros en Zacatecas, siglo XVI. México: Texere Editores.
Sanchiz Ruiz, Javier (1999). “Agus�n de Zavala. Una revisión a sus biógrafos”, en: Amaya Garritz Ruiz (coord.). Los vascos en las regiones de México. Siglos XVI-XX. Vol. V. México: Ins�tuto de Inves�gaciones Históricas, Universidad Nacional Autónoma de México, Ministerio de Cultura del Gobierno Vasco, Ins�tuto Vasco-Mexicano de Desarrollo.

En la medicina, por ejemplo, su representante fue Antonio
Marchena, el cual tenía una gran responsabilidad y demasiado
trabajo al atender las heridas infringidas tanto por los
indígenas, como por la ac�vidad propia de trabajo y las peleas
entre los pobladores. Así también, se ocupó de tratar a los habitantes en las enfermedades comunes, y tenía que desplazarse a las estancias lejanas a la ciudad. Para ello, logró habilitar a
tres de sus ayudantes como prác�cos en este arte: Juan Fernández, Ma�as de Silva y Diego González.
El grupo de trabajo fundamental para el gobernador, sin duda,
lo fueron: el capitán Alonso de León, el cronista Juan Bau�sta
Chapa, el incondicional Fernando Sánchez de Zamora y sus
medios hermanos Bernardo y Jacinto García de Sepúlveda, los
cuales fueron los impulsores de los diversos rubros que caracterizaron a su gobierno durante 38 años: descubrimiento, poblamiento, impulso a la minería, la agricultura, la ganadería y el
comercio. A los 67 años de edad falleció uno de los más
grandes gobernantes del Nuevo Reino de León, uno cuyo paisanaje había definido su rumbo y des�no: Mar�n de Zavala.

14 Patricia Guadalupe Alfaro Guerra, “Mar�n de Zavala. Reorganizador y promotor del poblamiento y de la integración del Nuevo Reino de León”, pp. 417-434.
15 Eugenio del Hoyo, “La minería en el Nuevo Reino de León”, pp. 218-225.

CULTURA REGIONAL

14

15

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Recipiendarios del Reconocimiento al
Personaje de la Cultura Regional 2023
Myrna Karen Garza Cantú 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Cada año, la Fiesta de la Cultura Regional, que la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) organiza
en las instalaciones de la Hacienda San Pedro a través
de la Secretaría de Extensión y Cultura y del Centro de
Información de Historia Regional, �ene como acto
central una ceremonia especial: la entrega del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional. Este
galardón pretende dis�nguir las trayectorias de los
personajes de los municipios de Nuevo León que, a
través del desempeño diario de sus oficios, contribuyen a perpetuar la herencia cultural del estado.
La UANL es uno de los pocos centros de educación superior del país que ha ins�tuido un reconocimiento
específicamente para rendir homenaje público a
quienes han llevado a cabo una obra meritoria por la
que en sus comunidades son considerados como referentes sociales y de iden�dad, independientemente
de su género, edad, estrato social, nivel socioeconómico, grado académico o procedencia cultural.
El pasado 11 de agosto de 2023, la UANL reconoció a
diecisiete personalidades que, por sus contribuciones al
arte fotográfico, la cultura musical, el trabajo educa�vo,
el apoyo comunitario, el rescate patrimonial o el ac�vismo ecológico, bien pueden considerarse como Personajes de la Cultura Regional de Nuevo León. A con�nuación, se presenta una breve semblanza biográfica de
cada uno de los recipiendarios, con el fin de preservar
su memoria para las futuras generaciones:
Martha Elena Cárdenas Cantú
Mo�vo: por su contribución a la conservación de las
tradiciones y costumbres en Abasolo.
Semblanza: nacida en Hidalgo, Nuevo León, el 20 de
octubre de 1951, es ciudadana de Abasolo desde
hace más de 38 años. Anualmente, ha organizado sin
falta “La fiesta de Halloween” en el mes de octubre, y
“La pastorela” en el mes de diciembre. Desde abril de
2023, la señora Cárdenas Cantú representa a la belleza de la tercera edad en Abasolo. En el municipio, es
conocida como una mujer de bien, dedicada a la
familia, y que siempre apoya en los eventos y a todos
sus vecinos.

Los Fresnos Restaurante
Mo�vo: por su contribución a la conservación y difusión de la gastronomía regional en Apodaca.
Semblanza: fundado el 21 de marzo de 1971 por Jesús Guajardo Elizondo, originalmente como un bar
ubicado en el centro de esa ciudad. En 1986, sus hijos
Andrés y Rogelio Guajardo Garza se hacen cargo de la
administración y para 1995 Los Fresnos se convir�ó
en restaurante familiar, siendo desde entonces un referente gastronómico en Apodaca, por su servicio de
calidad y el aún conservado sazón de la señora Esther
Garza Treviño. Actualmente cuenta con 4 sucursales
más: Aeropuerto, Rinconada Colonial, Cumbres y San
Pedro.
Guadalupe Garza Garza
Mo�vo: por su contribución a la cultura musical en
Ciénega de Flores.
Semblanza: nacido en Sabinas Hidalgo, Nuevo León,
el 4 de marzo de 1958, es músico y maestro jubilado.
Cuenta con una maestría en ciencias de la educación,
y �ene una trayectoria musical que se remonta al año
de 1979, con el grupo llamado “Sangre Nueva 79”.
Posteriormente estuvo en el grupo “Los Megas”, en la
banda “Sabinas” y desde el 14 de febrero de 1984 en
el grupo “Cupido”, donde se ha desempeñado como
vocalista, siendo este un grupo de reconocimiento en
México y los Estados Unidos. El profe Lupe, como es
conocido en el pueblo, cuenta con una trayectoria de
38 años, y ha alternado con agrupaciones muy reconocidas, como “Los Temerarios” y “Los Bukis”.
Juan Eralio Escamilla Rubio
Mo�vo: por su contribución a la cultura musical en
Doctor González.
Semblanza: nacido en Monterrey, Nuevo León, el 21
de noviembre de 1959, desde niño inició su afición
por la música. En 1977, junto con su hermano Joel
Escamilla y Edelmiro Guerra, formaron un grupo de
música regional que ejecutaba huapangos, corridos,

1 Abogada especializada en Derechos de Autor. Es licenciada en Derecho y maestra en Derecho con orientación en Derecho del Trabajo
por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es la responsable de asuntos jurídicos, servicio social, redes sociales y difusión del Centro de Información de Historia Regional de la UANL.

CULTURA REGIONAL

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cho�s y redovas. En televisión, se presentaron en “Aficionados”
con Rómulo Lozano, y en 1989 grabaron su primer disco. Bau�zaron al grupo como “Los Gigantes de Nuevo León”. El grupo ha
recorrido toda la república, y en la actualidad forman parte de la
misma Juan Eralio Escamilla hijo, y los hermanos Juan Francisco
y Juan Luis Coronado.

Montemayor. Aquí mantuvo la planta de maestros completa,
procuró brindar siempre un servicio de calidad y mantuvo las
buenas condiciones del plantel.
Jesús Humberto García Rincón
Mo�vo: por su contribución en la difusión musical con la armónica en Hidalgo.

Patricio Treviño Garza
Mo�vo: por su contribución en el rescate y difusión de la cultura
en El Carmen.

Semblanza: nacido el 22 de febrero de 1950 en Mina, Nuevo
León, es maestro con más de 34 años de servicio docente, reconocido por su apoyo a la comunidad en áreas culturales y depor�vas. El profesor Chuy, como es conocido en el pueblo,
aprendió de forma autodidacta la armónica, instrumento que ha
tocado por más de 60 años. Par�cipa con frecuencia en el coro
de la iglesia, tanto en los servicios de los domingos como en las
misas de cuerpo presente, donde toca la guitarra y principalmente su armónica. Se dice que cuando toca la armónica,
también toca el alma y el corazón de la gente de Hidalgo.

Semblanza: nacido en General Escobedo, Nuevo León, el 1 de
febrero de 2005, realizó sus estudios medio superiores en la Preparatoria No. 18, y es actualmente estudiante de la licenciatura
en arquitectura en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha
colaborado en el rescate, promoción y difusión de la cultura, historia y tradiciones municipales. Es creador de la página “El Carmen: memoria y recuerdo”, donde comparte crónicas y fotogra�as con la comunidad. Ha par�cipado en los videos �tulados
“Conoce tu historia carmenence” de la Dirección de Cultura, así
como en eventos culturales del municipio. Es custodio honorario
del Ins�tuto Nacional de Antropología e Historia.

Juan Gil Ramírez González
Mo�vo:porsucontribuciónaladifusióndeladanzaregionalenHigueras.

Hugo Concepción Espiricueta Sánchez

Semblanza: nacido el 9 de mayo de 1961 en Higueras, Nuevo
León, fue ingeniero en ciencias computacionales. Fue parte de
grupos de danza folclórica dentro de la Universidad, y par�cipó
en giras ar�s�cas por Canadá, Estados Unidos y México. Fue
además pionero en la formación de los primeros grupos de
danza en el municipio de Higueras, logrando colocar al municipio muy en alto. Falleció el 14 de sep�embre de 1994, a la edad
de 33 años, dejando honda huella en la comunidad. Su legado
con�núa en las generaciones que han formado parte del Ballet
Folclórico de Higueras, que lleva el nombre de Juan Gil Ramírez
en su honor. (Reconocimiento póstumo, entregado a su hermana María de la Cruz Ramírez González).

Mo�vo: por su contribución a la difusión de las artes en General
Escobedo.
Semblanza: nacido en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, el
4 de julio de 1987, es licenciado en educación y maestro en educación especial. Además de ser funcionario público y terapeuta,
�ene una trayectoria de más de 26 años en el mundo del teatro,
como actor, director y productor independiente. Perteneció por
más de 8 años a la Compañía Municipal de Teatro de General
Escobedo, y desde el 2004 es director general y productor de
Producciones Escena. Ha par�cipado en el Fes�val Internacional
Santa Lucía y en muestras de teatro de Nuevo León.

María de la Paz Villarreal González

Guillermo Oziel Lozano Guzmán

Mo�vo: por su trayectoria de más de cuatro décadas como
sacristana en Higueras.

Mo�vo: por su gran labor docente en favor de los habitantes de
General Zuazua.

Semblanza: nacida el 6 de enero de 1932 en Higueras, Nuevo
León, a los 36 años entró como sacristana en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, donde asis�ó a la realización de los
servicios religiosos por 49 años, hasta su fallecimiento el 20 de
abril de 2017. (Reconocimiento póstumo, entregado a su hija
Rosa Nelly Moreno Villarreal).

Semblanza: nacido el 25 de julio de 1959 en General Zuazua, es
maestro, coreógrafo y es�lista, egresado de la Escuela Normal
Superior Miguel F. Mar�nez. Reconocido por su dedicación docente y su trabajo con la comunidad en ac�vidades ar�s�cas,
fue secretario par�cular del DIF municipal de General Escobedo,
director de cultura en General Zuazua, secretario par�cular en el
DIF municipal de Zuazua, y organizador y director del Cecyte a
nivel estatal y nacional. Dirigió el ballet de la tercera edad en General Zuazua siendo el coreógrafo oficial, y organizó y dirigió el
primer certamen Señorita Nuevo León General Zuazua.

Elvia Esthela Salinas Hinojosa
Mo�vo: por su contribución a difusión de la cultura y la educación en el municipio de Los Herreras.
Semblanza: originaria de Los Herreras, Nuevo León, es profesora egresada de la Escuela Normal Miguel F. Mar�nez y de la Escuela Normal
Superior del Estado, así como licenciada y maestra en Letras Españolas
por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha desempeñado
labores docentes en diversas ins�tuciones del estado, así como en la
Universidad Pedagógica Nacional y en la Preparatoria 9 de la UANL. Fue
fundadora y directora editorial de la revista Polifonía, y ha publicado libros como: “Estrellas en el campo del olvido”, “Sor Juana Inés de la
Cruz: voz en el �empo” y “ La danza del río”, entre varios otros. Ha recibido el Premio Estatal de Educación, la medalla Ignacio Manuel
Altamirano, y el nombramiento de Profesora Emérita de la UANL.

Rosalinda Almaguer Ramírez
Mo�vo: por su gran labor docente en favor de los habitantes de
General Zuazua.
Semblanza: nacida el 31 de enero de 1955, es originaria de
San�ago aunque residente en General Zuazua desde hace 32
años, por lo que se considera hija adop�va del pueblo. Tiene una
trayectoria de 44 años de servicio dedicado a la educación, destacando su labor como directora de la Escuela Primaria Jesús M.

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�CRONOGRAFÍA

Recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional, 2023

Columba García González

nes polinizadores. Asimismo, ha apoyado a la comunidad de
Valle de Santa María, y ha elevado el nivel académico de su
escuela primaria, impulsando programas de lengua indígena,
ya que el 21% de su alumnado �ene esa ascendencia.

Mo�vo: por su contribución al arte fotográfico en Marín.
Semblanza: nacida el 9 de febrero de 1952 en Dolores Hidalgo, Guanajuato, muy tempranamente se avecindó en
Marín, donde contrajo matrimonio con Máximo Hernández
Herrera, quien era conocido como “El fotógrafo”. De él
aprendió el oficio de la fotogra�a, mismo que ejerció
durante 47 años, hasta la época de la pandemia. Muchos
eventos sociales en el municipio fueron cubiertos por la cámara de la señora García González.

Catarino Leos Rodríguez
Mo�vo: por su contribución a la cultura musical de Salinas Victoria.
Semblanza: nacido en Tula, Tamaulipas, el 25 de noviembre
de 1936, creció en la comunidad del Topo Chico en
Monterrey, aunque después se avecindó en Los Villarreales, de Salinas Victoria. En 1954 ingresó a los Gorriones del
Topo Chico tocando la guitarra y cantando algunas canciones. Más tarde, en 1956 Catarino Leos, Ramiro Pérez y Aurelio Pérez conformaron el grupo Los Rancheritos del Topo
Chico, que con más de medio siglo de trayectoria ar�s�ca
ha realizado más de cien grabaciones. A lo largo de su
carrera, ha sido acreedor a diversos galardones: dos discos
de oro, las Palmas de Oro del Círculo Nacional de Periodistas de México, dos Zarapes de Oro por la Kansas City Online
Radio, y el reconocimiento Trayectoria 2012 de la Sociedad
de Autores y Compositores de México.

Angélica Villarreal Molina
Mo�vo: por su contribución a la promoción y difusión de la
cultura en Mina.
Semblanza: licenciada en administración de empresas por
la Universidad Mexicana del Noreste, y maestra en finanzas, desde 1992 se ha desempeñado como directora
administra�va del Museo Bernabé de las Casas. Durante su
ges�ón, ha concretado importantes proyectos con ins�tuciones como Conaculta, el INAH, Conarte y la Secretaría de
Cultura. Asimismo, fue parte del proyecto de rehabilitación
de la Ex hacienda del Muerto, y en la administración municipal, formó parte de la Secretaría de Finanzas y, posteriormente, de la de Obras Públicas. También se integró en el manejo de las finanzas de la Asociación “En vida, hermano, en
vida”, encabezada por la licenciada Ernes�na Lozano Garza.

Alberto Cavazos Cantú
Mo�vo: por su contribución a las artes en San Nicolás de los Garza.
Semblanza: nacido en San Nicolás de los Garza, Nuevo
León, el 28 de mayo de 1939, es conocido como el “Picasso
de México”, tanto por su es�lo como por la can�dad de trabajos realizados en pintura, dibujo, grabado y escultura.
Realizó su primera exposición en 1959 en la galería del
INBA en Monterrey. Su obra ha dado la vuelta al mundo en
exposiciones en Ciudad de México, Guadalajara, San Luis
Potosí, Aus�n, Madrid, Barcelona, Nueva York, Chicago,
Brasilia, Panamá, Lima, Sao Paolo, Zaragoza, Bogotá y Tokio.
En sus pinturas y dibujos demuestra dominio magistral del
color, las técnicas y los medios y ha incursionado en la
escultura de carácter monumental.

Martha Jael Franco Hinojosa
Mo�vo: por su contribución a la conservación del medio
ambiente y por su apoyo comunitario en Pesquería.
Semblanza: nacida el 12 de octubre de 1980 en la ciudad
de Monterrey, es licenciada en educación primaria. Ha
par�cipado en programas de medio ambiente, de siembra
de arboles, y de cer�ficación de la mariposa monarca, promoviendo la elaboración de murales ecológicos y de jardi-

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

La ocupación japonesa de la península
coreana (1910-1945) a través de
la serie Pachinko
Mayte Margarita Ramírez Torrero 1
Universidad Autónoma de Nayarit

En los úl�mos años, la cultura popular coreana ha incrementado su popularidad en todo el mundo, en parte como consecuencia del fenómeno Hallyu, ya que su
cine y series han sido capaces de cau�var a públicos
amplios dada su diversidad de temá�cas, personajes y
escenarios. Es a través de estos formatos, que suelen
ser más atrac�vos para la audiencia, donde se han
dado a conocer algunos hechos históricos casi olvidados o desconocidos tanto dentro del país como
hacia el exterior. Asimismo, estos programas intentan
dar voz a todas esas víc�mas que, por las circunstancias históricas, llegaron a sufrir des�nos trágicos.

Japón no se detuvo ahí, pues casi tres siglos después,
en 1875 logró la apertura del puerto de Busan, ocasionando que el 24 de agosto de 1876 se firmara el
tratado unilateral de Kanghwa, el cual es�pulaba “el
intercambio de enviados diplomá�cos, la apertura de
dos puertos coreanos cercanos, además de Pusan, y
el derecho extraterritorial para los jóvenes residentes
en Corea”³. Después de 518 años en el poder, la dinas�a Joseon llegó a su fin cuando el primer ministro Yi
Wan firmó el Tratado de Anexión en nombre del rey
Sunjong, lo cual significaba que Corea se anexaba al
Imperio japonés en 1910. María del Pilar Álvarez
menciona que:

Ahora bien, con la gran disponibilidad que ofrecen las
plataformas de streaming, el catálogo de producciones surcoreanas está al alcance de la mano, propiciando que la demanda y su consumo sean mayores. Un claro ejemplo de ellos es Pachinko, una
producción surcoreana-canadiense a cargo de Apple
TV Plus, y basada en el libro homónimo de la autora
Lee Min Jin. La serie, cuyo nombre hace alusión a un
juego japonés de máquinas tragamonedas, aborda la
vida de tres generaciones de surcoreanos a través de
saltos en el �empo que comprenden desde la ocupación japonesa de 1910 hasta la década de 1980. A
través de esta narra�va se van plasmando las adversidades, injus�cias y pérdida de libertad que sufrió el
pueblo coreano durante la intervención.

Lejos de ser un periodo monolí�co, el gobierno opresor
implementó diferentes medidas tendientes a la supresión,
subyugación, apropiación y conciliación de los coreanos. Los historiadores coinciden en dividir este proceso en tres etapas, las
cuales tendrán estricta relación con las dinámicas y caracterís�cas que adquirió la industria cinematográfica: la Edad Oscura
(1910-19), la Polí�ca Cultural o Bunka Seiji (1920-31) y la Asimi-

cena digna a su hija por ser su boda y para que pruebe, al menos
una vez en su vida, el sabor del grano coreano antes de par�r
hacia Japón, pero el dueño de la �enda se negó a proporcionarlo
ante el miedo de ser atrapado por las autoridades.
La migración hacia el país nipón por parte de los coreanos es
otro de los temas que también se abordan dentro de la serie. La
dis�nción de clases se ve reflejada cuando tanto coreanos como
japoneses viajaban en barco. En primera clase, los empresarios
japoneses se encontraban bebiendo vino, disfrutando de la mejor comida y de espectáculos en vivo, mientras que bajo
cubierta, entre animales de corral, un calor abrasador debido a
las máquinas de carbón, y un espacio reducido, se encontraban
aquellos coreanos que buscaban migrar al país vecino, algunos
por la promesa de un trabajo, por la búsqueda de asilo y libertad
o de manera obligada al ser prisioneros. Estos úl�mos eran arrastrados a trabajar como soldados para defender al país invasor
en su búsqueda de conquista de Manchuria y Asia Central⁶.
Sin embargo, una vez que arribaban al puerto, la realidad en Japón era dis�nta. Los inmigrantes coreanos se mantenían
callados y obedientes ante el temor de ser arrestados o colgados
por traición al emperador. No tenían, pues, libertad de expresión
ante la opresión del Imperio japonés, pues la anexión lejos de
beneficiar a ambas partes por igual, únicamente resultaba provechosa para la élite japonesa.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliogra�a
Álvarez, María del Pilar (2015). “Historia de las relaciones polí�cas entre Corea del Sur y Japón desde la teoría sistémica de
Samuel Kim: ¿hacia una geopolí�ca de la memoria?”, en:
Portes. Revista Mexicana de Estudios sobre la Cuenca del Pacífico, vol. 9, no. 18, p. 154.
Romero Cas�lla, Alfredo (2010). “De Choson a Chosen: unión y
fractura de la nación coreana”, en: José Luis León Manríquez
(coord.). Historia mínima de Corea. México: El Colegio de México
Fuentes electrónicas
González, Araceli (2020). “Corea del Sur: de la asimilación
cultural forzada por Japón a la expansión de su propia cultura
a nivel mundial”, en: Korea.net. [En línea; consultado el 2 de
diciembre de 2023]. Disponible en: h�ps://spanish.korea.net/
NewsFocus/HonoraryReporters/view?ar�cleId=188797
“Historia de la migración coreana” (2022), en: KBS World Spanish.
[En línea; consultado el 3 de diciembre de 2023]. Disponible en:
h�p://world.kbs.co.kr/service/contents_view.htm?lang=s&amp;board_seq=432820

Las deplorables viviendas, los salarios miserables y las condiciones laborales infrahumanas, así como la discriminación, el miedo, la nostalgia por su patria y el sen�miento de desarraigo en
un país ajeno, son algunos tantos de los temas que la serie
rescata, pero también muestra el deseo de supervivencia, el
nacionalismo y el amor fraternal que pocas veces son narrados
dentro de las historias oficiales.

lación Forzada y Movilización para la Guerra (1931-45)⁴.

Es durante este periodo en que está ambientada la primera temporada de la serie Pachinko, misma que en
sólo ocho capítulos narra las dificultades que experimentaron los coreanos a causa de dicha anexión. Por
ejemplo, la ropa tradicional de la era Joseon fue prohibida y sus�tuida por una de es�lo más occidentalizado,
los nombres na�vos fueron reemplazados por otros de
origen japonés, y el idioma coreano fue dejado de lado
al imponerse el japonés como idioma oficial⁵.

Desde el siglo XVI, la península coreana era considerada como una pieza clave para los planes de
conquista de Japón debido a su cercanía con dos de
las potencias más poderosas: China y Rusia. El
Imperio japonés vio a este territorio como el perfecto
campo de batalla si quería conquistar la China Ming,
de modo que en 1592 comenzó la Invasión de Hideyoshi o Guerra de Imjin, misma que concluyó en 1598
con la muerte del general Toyotomi Hideyoshi y la
intervención de China. Durante esos seis años de
guerra, el ejército japonés invadió Busan, capturó a
un gran número de pobladores coreanos, saqueó sus
hogares, cobró impuestos a los locales, además de
que destruyó si�os culturales importantes, y trasladó
a Japón a cerca de 70 mil coreanos como prisioneros.²

6 “Historia de la migración coreana”, disponible en: h�p://world.kbs.co.kr/
service/contents_view.htm?lang=s&amp;board_seq=432820

De igual forma, muchos coreanos fueron despojados
de sus �erras de cul�vo, las cuales fueron entregadas a
la élite y a militares japoneses. Algunos granos, principalmente el arroz blanco, que era cul�vado por los mismos coreanos, quedaron prohibidos para su consumo,
puesto que se des�naron exclusivamente para las
fuerzas imperiales. Si se sabía que algún local había
ingerido un solo grano, el cas�go recaía no sólo sobre
el acusado, sino incluso sobre toda su familia. Esto se
observa en una escena de Pachinko, en la que la madre
de Sunja, la protagonista, quiere prepararle una úl�ma

1 Lingüista, profesora y traductora. Es licenciada en Ciencias del Lenguaje por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es estudiante de la licenciatura en Estudios Coreanos en la Universidad Autónoma de Nayarit, y es
becaria del Centro de Investigación de Estudios Coreanos en la misma casa de estudios.
2 Alfredo Romero Castilla, “De Choson a Chosen”, pp. 42-46.
3 Ibíd., p. 47.
4 María del Pilar Álvarez, “Historia de las relaciones políticas entre Corea del Sur y Japón”, p. 154.
5 Araceli González, “Corea del Sur: de la asimilación cultural forzada”, disponible en: https://spanish.korea.net/NewsFocus/HonoraryReporters/view?articleId=188797

CULTURA REGIONAL

20

21

�JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

fig

01

Juan Ramón Garza Guajardo, Alfonso Treviño Cantú y Juan Torres Cantú (2019). El Topo
Chico: su historia, su gente y sus manantiales. Monterrey, México: Centro de Información
de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 122 pp.
Ulrich F. Martínez Barrón

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Juan Ramón Garza Guajardo es un investigador origi-

do su identidad en Nuevo León. En esta reseña, se analizarán di-

nario de Sabinas Hidalgo, nacido en 1958. Se ha

versos puntos claves que se abordan en la obra, así como su con-

dedicado a la docencia y a la difusión de la historia

tribución al entendimiento de la historia e identidad de la comu-

regional de Nuevo León, especialmente del municipio de

nidad del Topo Chico.

General Escobedo, en el que se ha desempeñado como cronista e historiador. Por otro lado, Juan Torres Cantú nació en

Los autores comienzan el libro al situar la toponimia del cerro del

Monterrey en 1948. Estudió la licenciatura en Administración de

Topo y el contexto histórico de dicha localidad, en el que exponen

Empresas en el Centro de Estudios Universitarios y trabajo como

acontecimientos claves que dieron lugar al asentamiento de la

impresor, publicista y periodista en diversas instituciones. Por

hacienda de San Bernabé del Topo Chico durante el siglo XVII.

último, Alfonso Treviño Cantú, originario del Topo Chico, nació en

Además, destacan la importancia de los manantiales y su papel

1937. Se dedicó a la vida comercial y a la protección de archivos

indiscutible en el esplendor, fama y desarrollo del Topo Chico,

de la Comunidad de San Bernabé del Topo Chico.

puesto que los “manantiales de los baños” o de “agua caliente”
fueron símbolo de la región. Y esto en virtud del turismo nacional

El libro El Topo Chico: su historia, su gente y sus manantiales, es-

y extranjero, atraído a la comunidad debido a las propiedades cu-

crito por estos tres autores, es una obra que ahonda en diversos

rativas que se atribuyeron a sus aguas termales.

detalles históricos de una parte significativa de la zona metropolitana de Monterrey desde sus primeros momentos hasta su

El análisis de los manantiales ocupa un lugar central en la obra,

transcurso histórico. Los autores demuestran un enfoque meticu-

pues se explora la relación simbiótica entre la geografía y la

loso al examinar la rica historia del Topo Chico, desentrañando sus

importancia cultural de los recursos hídricos, y se examinan a de-

raíces desde diferentes periodos históricos.

talle los efectos sociales y económicos de estos manantiales en la
comunidad dentro de la formación de la identidad regional. Los

La narración se distancia de la visión convencional, proporcionan-

autores además dedican una importante sección del libro a estu-

culturales, tales como molinos, tertulias, ferias y grupos de mú-

Chico se refleja en las festividades locales, manifestaciones cultu-

do una perspectiva más holística y detallada de la región, lo cual

diar la participación del Topo Chico en dos periodos históricos en

sica. La localidad ha sido pues un lugar importante en la historia

rales y la forma en que la población se identifica con esta región,

enriquece la compresión de ésta. De tal modo que representa un

la historia de México, desde la restauración de la República a la

de Monterrey, debido a su ubicación y a su participación en

para el reconocimiento y persistencia de esta herencia cultural en

ejemplo notable de investigación académica que combina diver-

Revolución mexicana. Es así como, a lo largo del libro, señalan los

puntos clave dentro de la economía, desarrollo urbano, extrac-

el transcurso de los años.

sas ramas de las ciencias sociales, para así procurar un discerni-

hechos locales y nacionales que tuvieron lugar en ese sector.

ción de materiales y turismo.

Los autores también estudian el legado perdurable de la comuni-

A medida que se avanza en la lectura, el libro nos invita a consi-

aportación muy importante en el campo de la historia local. Los

Por medio de la historia local y una investigación exhaustiva, el

dad del Topo Chico en la identidad nuevoleonesa, el cual se ha

derar la importancia del Topo Chico en la identidad del noreste,

autores han logrado brindar una experiencia reflexiva profunda

libro presenta un artefacto documental que posibilita la revisión

manifestado en diversas dimensiones culturales, sociales y eco-

ya que transciende lo puramente geográfico y se convierte en un

sobre la complejidad y riqueza de esta comunidad. Del mismo

de la evolución de nuestra urbe desde la óptica de una de sus po-

nómicas. El libro permite comprender la influencia duradera que

componente esencial de la cultura, la historia y la región. De tal

modo, se despliega un tapiz narrativo que va más allá de la mera

blaciones más significativas. De tal forma que los autores explo-

ha tenido la comunidad en la configuración de la identidad regio-

manera que los autores consideran que el estudio de esta locali-

crónica histórica, adentrándose en las capas más íntimas del Topo

ran no sólo su pasado, sino también la conexión intrínseca entre

nal en Nuevo León: ahí se construyeron notables hoteles, se inau-

dad en específico es de suma importancia para entender la cone-

Chico. A fin de cuentas, esta obra se erige como un testimonio de

su historia, sus habitantes y los recursos acuíferos que han defini-

guró la compañía Topo Chico y tuvieron lugar distintas prácticas

xión emocional y simbólica entre los habitantes de Nuevo León y

una comunidad que, a través de la historia, ha forjado una identi-

su entorno, contribuyendo a la afirmación de una identidad regio-

dad única digna de ser entendida, apreciada y preservada para las

nal única y arraigada. Además, plantean que la presencia del Topo

generaciones venideras.

miento completo y enriquecedor del Topo Chico.

El Topo Chico: su historia, su gente y sus manantiales es una

1 Historiador. Es originario de Monterrey, Nuevo León, y actualmente es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

22

23

�GENIO
Y FIGURA
José Gabino Castillo Flores:
“LA HISTORIA TIENE QUE RECUPERAR
SU DERECHO A PENSAR EL PRESENTE”.
Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

El doctor José Gabino Cas�llo Flores es licenciado en Historia por la

blo muy interesante porque es un pueblo mes�zo, aunque en reali-

Universidad Veracruzana, maestro en Historia por la Universidad

dad está rodeado de buena parte de población indígena.

Nacional Autónoma de México, y doctor en Historia por El Colegio

Eso también es muy interesante, este elemento migratorio

rados, y que además puedes tener beca si tú aplicas a alguna de

también marcó en buena medida al historiador, es decir, vivir en

ellas con una excelencia académica, y no me costó para nada

Chinameca implicaba trasladarnos desde pequeños, sobre todo en

hacerlo porque además me encantaba la carrera. Entonces de ahí

periodos vacacionales hacia el norte del estado, a visitar a la familia

me fui a estudiar la maestría a la Ciudad de México, a la Universi-

y atravesar Veracruz, que es un estado muy largo. Atravesabamos

dad Nacional Autónoma de México. Ahí estudié la maestría en His-

muchos poblados, muchas regiones, zonas como Catemaco, que es

toria en la Facultad de Filoso�a y Letras. Luego de la maestría, aca-

famosa justamente por una serie de elementos, incluso culturales.

bé estudiando en El Colegio de Michoacán el doctorado, y después

Todo aquello que �ene que ver con lo mágico-religioso, pero que

me regresé a la Ciudad de México, donde hice dos estancias pos-

también �ene que ver con los paisajes, con los contrastes de las

doctorales en la UNAM. Y estando en la UNAM, empecé a dar cla-

planicies a la selva, de la selva al mar, y del mar a las montañas.

ses. Me fui a vivir a Chiapas un �empo, donde di clases en la Uni-

Entonces creo que eso también fue muy relevante. Pensando en

versidad Autónoma de Chiapas, en San Cristóbal de las Casas.

estos elementos de movilidad, la familia de mi madre es zacateca-

Luego regresé a la Ciudad de México, y posteriormente a Coahuila.

na, entonces también hay vínculos míos por acá un poco más hacia

Fue un viaje bastante largo, un poco ir de sur al centro, del centro

el norte, de la zona de Jerez, en Zacatecas. Y la familia de mi padre,

al Pacífico, del Pacífico al centro, luego otra vez al sur, y luego al

por su parte, es de la sierra norte de Puebla. De hecho, la madre de

norte. Ha sido una travesía bastante larga, pero de muchos

mi padre era indígena náhuatl, por lo tanto también mi padre,

aprendizajes y también creo que eso ha sido fundamental. Mi

aunque creció más en una cultura mes�za, también tenía ob-

forma de concebir la historia, insisto, está muy ligada también a la

viamente en la sangre la cultura indígena.

relación con la movilidad de la niñez y creo que llegar a Coahuila
fue una mera casualidad, no me arrepiento para nada. Es un lugar

Es muy interesante ver cómo todos estos procesos sociales y culturales tuvieron cierta repercusión en lo que es al día de hoy como historiador.
¿Cómo llegó usted a Coahuila?
Casualidad y necesidad, las dos cosas. Mira, yo llegué a Mar�nez de

de Michoacán. Actualmente es profesor-inves�gador de la Facultad

Entonces creo que eso fue un elemento importante cuando pensa-

de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila,

mos un poco en mi formación y en mi persona, justamente porque

miembro del Sistema Nacional de Inves�gadores, y estudioso de

conviví con una población bastante amplia de esa naturaleza, que

temas de historia de la Iglesia y del clero durante la época virreinal.

además también daba un carácter muy peculiar. Y es un lugar en el

En entrevista, el doctor Cas�llo comparte un poco sobre sus inicios,

que yo crecí viendo tradiciones indígenas desde muy pequeño, y

su formación y su vida académica, al mismo �empo que aborda

que a mí me marcaron en buena medida durante mi infancia.

fascinantes perspec�vas sobre el ejercicio de la disciplina histórica

También, a la par de esto, es una zona bastante religiosa. Las fes�vi-

en el presente y en el porvenir.

dades religiosas son importantes para mí, porque después acabaría
justamente haciendo historia de la religión, historia de las

La primera pregunta sería: ¿cuáles son sus
orígenes? ¿Cuándo y dónde nació? ¿Nos puede
hablar un poquito de ese Gabino Cas�llo, dejando por ahora de lado su faceta como historiador?

creencias religiosas, historia de la Iglesia. Entonces creo que por ahí
hay un elemento fundamental: esa formación o esas vivencias de la
infancia marcan al historiador posteriormente. Es una zona
también llena de muchas tradiciones, llena de música. Es cuna, por
ejemplo, del fandango veracruzano.

Claro que sí. Estamos hablando de cosas de las que no pensé que
hablaría en algún momento de la carrera. No lo consideraba como

Mis padres, ¿quiénes fueron? Mi padre se llamaba Gabino Cas�llo,

parte de la misma, pero qué bueno que aquí estamos hablando un

soy el homónimo. Mi madre se llama Emigdia Flores. Mi madre aca-

poco de la persona, que creo que también es importante. Yo nací

bó la primaria, mi padre la secundaria. En realidad no hay una

en 1983 en el estado de Veracruz. Nací en una ciudad que se llama

tradición letrada en la familia. Mi padre fue obrero ahí en Chi-

Mar�nez de la Torre, que se encuentra un poco al centro norte del

nameca. De hecho, nos mudamos a vivir a este pequeño poblado

estado de Veracruz. Aunque realmente toda mi infancia, hasta los

porque él llegó a trabajar a una fábrica que estaba justamente ahí.

14 años, crecí y viví en un pueblo muy pequeño que se llama Chi-

Ahí crecí, en este pueblo muy, muy pequeño, y después nos mu-

nameca, que está al sur del estado de Veracruz. Es un municipio

daríamos cuando yo tenía 14 años. Nos mudamos a Mar�nez de la

muy pequeño, que está básicamente me�do en la sierra. Es un pue-

Torre, que es de donde originalmente soy.

la Torre de 14 años. Unos años después, cuando tenía apenas 17,
me fui a estudiar la licenciatura en Historia a Xalapa, Veracruz, que
es la capital del estado. Una universidad que además está volcada

que me gusta mucho, y pues bueno, un poco esa es la trayectoria,
a través de la cual llegué a Sal�llo.

Básicamente hizo todo un “tour académico” para
llegar a donde está ahorita. Usted ya mencionó
que tuvo docentes que lo hicieron enamorarse
aún más de la historia. ¿Hubo algunos docentes
o autores en general que marcaran su forma de
concebir la historia?

sobre la universidad, es decir, es una ciudad hecha para los estudiantes, construida sobre la cultura misma, es parte de la iden�dad

Sí, siempre. Fíjate que eso es muy interesante y pasa mucho cuan-

de Xalapa. Entonces, yo la verdad no pensé que fuera a estudiar. En

do estudiamos historia. Creo que muchas veces, además de la his-

realidad, un poco si seguimos la lógica de los grupos sociales, no

toria personal, siempre nuestra decisión está muy relacionada con

debería haber llegado a la universidad. Por fortuna hubo movilidad

buenos profesores y profesoras. Si me dices a mí, yo te podría decir

social, se pudo, llegué, me mandó mi familia a estudiar a Xalapa.

que, desde que vivía en Chinameca, en la secundaria tuve un muy

Fíjate, es muy curioso, yo iba a ser contador. ¿Por qué contador?

buen profesor de historia. Ni siquiera era historiador, pero era exce-

Porque en Mar�nez de la Torre era lo que había. Terminé en Xalapa

lente dando clases de historia. ¿Sabes qué me gustaba mucho a

estudiando historia. Culpa de una profesora de preparatoria,

mí? Cómo estos docentes o autores en su clase transmiten jus-

porque además me dio una muy buena clase de historia y es la re-

tamente esta pasión por la historia y por la reflexión sobre lo social

levancia de los profesores también. Ella me mo�vó en buena medi-

y sobre lo cultural. Eso me ha gustado mucho. Entonces, aunque tú

da, me dijo: “mira, pues estudia historia o antropología, que te

me preguntas ahora de autores, yo le daría un espacio a mi profe-

pueden gustar mucho”. Además, veía que mi perfil iba hacia ese

sor de secundaria, a mi profesora de preparatoria, que aunque no

ámbito. Hablé con mis padres, ellos me apoyaron, siempre me apo-

era historiadora, era socióloga. A par�r de la licenciatura, tuve un

yaron. Aunque ellos no llegaron a la universidad, siempre fue muy

muy buen profesor, amigo incluso hasta la fecha, que se llama Jorge

relevante para ellos que sus hijos estudiaran. Entonces me fui a es-

Rodríguez Molina. Fue mi profesor en la facultad, una muy buena

tudiar historia a Xalapa. Así llegué ahí, estudié ahí la licenciatura en

persona y además era de estos hombres que te mo�van todo el

Historia, me enamoré completamente de la profesión, me atrapó

�empo, y que están encaminándote a seguir superándote, no sólo

desde la primera vez que yo empecé a tener clases. Tuve muy bue-

en cues�ones de aprendizaje, sino además de crecimiento perso-

nos profesores en la Facultad de Historia de la Universidad Veracru-

nal. Creo que ellos serían como los tres personajes básicos, en mi

zana, muchos de ellos incluso sin doctorado, pero con una exce-

formación como historiador

lencia docente que te animaba justamente a pensar en algo más.
1 Historiadora. Es estudiante de la licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Actualmente es becaria del Programa de Apoyo a la Investigación del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, donde desarrolla el estudio titulado Transformaciones de
la moda femenina durante el porfiriato en Monterrey, 1896-1910.

CULTURA REGIONAL

24

Estando en la licenciatura, empecé a descubrir que existen unas

Y luego, si somos como un poco más académicos, yo te diría que

cosas que se llaman maestrías y unas cosas que se llaman docto-

hay autores que para mí han sido fundamentales en mi formación.

25

�Desde los clásicos que a mí me enseñaron en la licenciatura, creo

vida co�diana y hubiera una especie de conexión entre la cultura entendi-

que están los autores de la corriente de Annales: el propio Marc Blo-

da como algo general, como una superestructura que de repente estaba

ch, Jacques Le Goff, Fernand Braudel. Creo que mi ingreso a la histo-

ahí, sobre el mundo social y material. Leía muchísimos antropólogos, inc-

ria fue a través de ellos. Luego descubrí a otros más que también

luso me me� a estudiar antropología porque me fascinaba tanto y

fueron para mí muy importantes y que actualmente me acompañan

encontré una vinculación tan bonita entre historia y antropología.

me permita entender cosas mucho más grandes, mucho más globales.
A lo mejor yo quiero trabajar una ceremonia, porque considero que esa
ceremonia me permite a mí entender formas de cómo se negocia el po-

todavía en mi forma de trabajar. Por ejemplo, E.P. Thompson y Eric
Hobsbawm. Sumaría a Arle�e Farge, a quien descubrí ya tarde, pero

Para no hacerte el cuento largo, acabé poniendo mi atención sobre los

der, de cómo desde el punto de vista simbólico, los grupos interactúan

que me parece una autora increíble. Yo la conocí por otro autor que

testamentos. Preguntándome cuál era el medio fundamental a través

entre sí, formas de sociabilidad, todo ese �po de aspectos que pueden

me marcó, que es Tomás Calvo, que fue mi director de tesis doctoral.

del cual yo podía estudiar la muerte, acabé usando los testamentos

enmarcarse de forma mucho más integral dentro de un problema de

Farge me parece sensacional. Es una autora francesa que habla sobre

como fuente principal. Me me� a la corriente de Annales, conocí a Mi-

inves�gación. Sí, creo que mi proceso sería no pensar en la descripción,

archivos judiciales, sobre la importancia de los archivos en la inves-

chel Vovelle, a Le Goff, y a muchos otros que habían trabajado la muer-

sino más bien en el análisis y en la reflexión. Las y los historiadores, hasta

�gación, sobre estas formas de entender el mundo social desde una

te, como Vincent Thomas. A fin de cuentas, estos autores veían en la

hoy y sobre todo en las tesis, solemos hacer más una narración, un poco

perspec�va mucho más subterránea, más que verla desde las élites.

muerte un elemento para entender el mundo social y cultural. En-

siguiendo la documentación de lo que vamos encontrando, para contar

Y finalmente tal vez te diría que el propio Clifford Gertz es un autor

tonces, acabé estudiando los testamentos y viendo a través de ellos

una historia. Yo creo que una de las cosas que debemos sumar a las

que para mí también es fabuloso, aunque no es historiador sino an-

cómo, en el periodo colonial, en el siglo XVIII, se podían reflejar las ac-

inves�gaciones es hacer muy patente nuestras metodologías y nuestros

tropólogo. Creo que sus textos, en par�cular ese de la interpretación

�tudes y prác�cas ante la muerte en un momento en el que la Iglesia

marcos teóricos, algo que generalmente no hacemos.

de las culturas, a mí se me hace un texto genial que incluso sigo de-

y la religión ocupaban un papel central en el mundo social. Y así

jando a mis estudiantes todo el �empo.

empecé a trabajar. Entonces, mi tesis de licenciatura y varios de los pri-

¿A qué me refiero? Bueno, que las y los historiadores debemos ser muy

meros trabajos que publiqué, fueron en torno a estas reflexiones sobre

claros en cuáles son nuestras categorías, cuáles son nuestros obje�vos,

En el ámbito posterior a la licenciatura, en la maestría o doctorado,

la muerte: la creación de cementerios, la cues�ón de las epidemias, los

a qué queremos llegar, a qué metodología recurrimos, para qué nos

pues el propio Tomás Calvo es para mí casi mi padre intelectual.

aspectos de la higiene. Fui vinculando varios temas que se ligaban a

sirve una inves�gación de esa naturaleza. Creo que eso es lo que ha

Creo que ahí aprendí gran parte de lo que hago. Y pues yo creo que

ello a fines del periodo colonial y a inicios del siglo XIX, donde consi-

cambiado más. Hay que hacer más patente nuestro andamiaje meto-

tendría que mencionar a María Alba Pastor de la UNAM, fue una

deraba yo que estos temas sufrían una serie de cambios que iban muy

dológico y teórico a la hora de escribir historia. Lejos de sólo narrar, que

gran profesora, muy teórica, que me pareció sensacional. Aprendí

ligados a la secularización impulsada por el Estado.

mucho de ella. María Alba Pastor Llaneza y Le�cia Pérez Puente de

Si me preguntaras cuál ha sido mi línea en los úl�mos �empos, pues son

creo que también eso nos ha me�do en problemas. Usualmente se nos

los cabildos eclesiás�cos. Tengo un libro sobre ellos: El cabildo eclesiás-

ha cri�cado mucho a las y los historiadores porque sólo narramos, sólo

la UNAM también. Con ella hice unas estancias postdoctorales en

Y luego me fui a la UNAM. Empecé a trabajar cosas más urbanas, pero

�co de la Catedral de México (1530-1612). Luego, con Le�cia Pérez

describimos, y yo sí estoy convencido, hoy en día por lo menos, que es

el Ins�tuto de Inves�gaciones sobre la Universidad y la Educación y

ligadas a lo mismo. Empecé a trabajar un poco cómo las epidemias, la

Puente, hicimos otro libro coordinado que se llama Poder y privilegio,

necesario que le apostemos un poco más a estos elementos sin perder,

también de ella aprendí muchísimo. Hay un montón de gente de-

higiene y la Ilustración transformaron justamente el espacio urbano de

también sobre cabildos eclesiás�cos novohispanos. Hicimos otro que se

claro, el papel de la descripción, el papel de la de la pluma, a veces hasta

trás. En realidad, los historiadores y las historiadoras siempre tene-

una ciudad como Xalapa a inicios del siglo XIX. Y fui entendiendo la idea

llamaba Educación y prebenda para analizar el papel de la educación y

un poco literaria, al momento de escribir historia. Seguimos pensando

mos detrás un ejército de gente que nos aporta una gran can�dad

de la Ilustración, la idea de la consolidación del Estado nacional, la idea

de la universidad en el alto clero. Luego trabajamos ceremonias pú-

en si lo que hacemos es un poco de literatura o de historia; yo creo que

de herramientas, pero también de reflexiones que te acompañan a

del liberalismo, y cómo impactaron en estos cambios del An�guo Régi-

blicas, etc. Por ahí han ido mis líneas de inves�gación, yo te diría que es

debemos apostarle un poco más a estos elementos teóricos.

lo largo de tu vida profesional.

men. Me interesó mucho eso. Y luego, aunque andaba en esos temas,

un poco la historia social del clero novohispano, sin perder de vista las

acabé trabajando otra vez la Iglesia, porque en el doctorado yo llegué

dimensiones simbólicas de ese poder. Ahora estoy acabando un texto

pensando en un proyecto de historia urbana para el siglo XIX, y conocí a

que vamos a publicar Tomás Calvo y yo, que se llama La Iglesia en los

Tomás Calvo, que te decía que es como mi padre intelectual. Y pues don

márgenes del Imperio, y es sobre los proyectos eclesiás�cos y misionales

Tomás Calvo me puso el mundo de cabeza, porque un día fuimos a una

en las fronteras, tanto del norte de la Nueva España como del sur. Vamos

Es una pregunta muy di�cil. Yo creo que uno medio sobrevive. Vamos

Empecé desde la licenciatura muy pronto, porque me enamoré de

visita a la Catedral de Guadalajara a hacer trabajo de campo en los archi-

a analizar áreas como Yucatán, Guatemala, Chiapas, y luego por acá arri-

a empezar, si quieres con una crí�ca: creo que uno de los grandes pro-

la historia y de la inves�gación. Lo hacíamos porque nos gustaba,

vos, y de repente pusieron un libro gigantesco sobre una mesa, que a mí

ba, Sonora, Linares, etc. Es un poco una visión global.

blemas para nosotros, que ya estamos en una universidad siendo do-

pero también porque sabíamos que era un medio de movilidad so-

me pareció impresionante. Pregunté qué era, y descubrí que aquello era

cial, y que iba a ser la única forma de lograrlo. Yo empiezo muy

un libro de actas de cabildo. No tenía la menor idea de qué era eso, pero

temprano, haciendo cosas sobre creencias religiosas. Yo empecé

resultó que eran las actas que producían los miembros del cabildo ecle-

trabajando cosas que tenían que ver con la muerte, un poco cosas

siás�co de la Catedral durante el periodo colonial. El cabildo es este

más de antropología. Me gustaba mucho estudiar todo lo que tenía

cuerpo que acompaña al obispo, como una especie de senado, aunque

Claro. Mira, yo diría que los procesos de inves�gación siempre van

�enes siempre en puerta. Estás redactando ar�culos, pensando en

que ver con el Día de Muertos, con las ofrendas, con lo que se creía

no lo es, y yo me quedé impresionado. Entonces Calvo me volteó a ver,

cambiando, porque van cambiando tus temas, tus intereses, tus pro-

algún libro, pensando en algún seminario, pero por el otro lado �enes

alrededor de la muerte. Es decir, prác�cas y creencias religiosas al-

porque era yo su tutorado, y me dijo: “estos temas no se han trabajado,

pias perspec�vas, según lo que vas leyendo. Si tú me preguntaras qué

la cues�ón de la docencia, que para mí es maravillosa. Yo creo que una

rededor de la muerte.

deberías trabajarlos”. Y si me lo decía Tomás Calvo, pues yo cómo iba a

ha cambiado, yo te diría que antes hacía el clásico proceso de hacer

de las cosas que más amo es dar clases, y eso implica prepararlas,

decir que no. Entonces dije: “bueno, pues voy a trabajarlo, ¿por qué no?”

una revisión historiográfica, ir al archivo, encontrar un tema que fuera

implica atender alumnos, implica dedicarles �empo. También porque

¿Por qué lo hacía? Pues es evidente, ¿no? Veracruz, zona indígena,

Lo curioso fue que acabé trabajando, no el de Guadalajara, sino el cabildo

importante para mí, pero que además esté un poco a la moda, porque

si no lo haces, tus clases son bastante superficiales. Y, finalmente, la

zona donde el culto a los muertos es no sólo una fes�vidad, sino que

eclesiás�co de la Ciudad de México en un periodo fundamental. Fue muy

también un poco uno marcha con eso. Pero ahora yo no trabajo temas:

cues�ón de la ges�ón, es decir, creo que uno de los grandes problemas

es parte de la propia iden�dad regional. Entonces, por ahí entro un

interesante, nadie lo había hecho y hacía falta un buen trabajo del cabildo

trabajo problemas. Trato de pensar, no en un tema para narrar, sino

de aquellos que estamos, sobre todo en la universidad pública, es que

poco, porque más que estudiar la conmemoración en sí, era ver la re-

eclesiás�co de la Catedral de México, que era la Catedral Metropolitana,

más bien en temá�cas que posibiliten el planteamiento de problemas.

tenemos muchas cosas de ges�ón encima, y eso nos limita en buena

levancia que tenía la cultura en esos momentos. Para mí era como si

el arzobispado, el centro, el corazón de las ins�tuciones eclesiás�cas no-

¿A qué me refiero con eso? Que más que un tema, sea algo que a mí

medida el cumplir con las otras dos ac�vidades. Hoy en día, muchos

la cultura se manifestara de pronto en el ámbito material, invadiera la

vohispanas. Entonces acabé trabajando los cabildos eclesiás�cos.

¿Nos podría hablar un poco de sus temas
de investigación?

CULTURA REGIONAL

26

¿Cómo es su día a día? En�endo que usted es
miembro del SNI además de docente.

centes, siendo inves�gadores, es el �empo. Uno �ene que dividirse

¿Nos podría compartir cuál es su proceso de
investigación?

por lo menos en tres ámbitos: uno es la inves�gación, otro es la docencia y otro es la ges�ón. ¿Cómo es el día a día? Pues, por un lado, es
estar pensando en los avances de inves�gación y en los temas que tú

27

�docentes somos administradores, prác�camente, y dedicamos la mayor
parte del día a cosas administra�vas. Es una de las grandes quejas que

significa�vo, se va a desechar rápido. Otro método es el aprendizaje

tenemos muchas veces los inves�gadores. Se nos pide hacer inves-

basado en proyectos; la idea es dejar que los estudiantes sean parte de

�gación, hay que cumplir con el SNI, pero tenemos tanta carga adminis-

su propia formación, que elaboren proyectos juntos, que también

tra�va que a veces lo más relevante que debería ser la inves�gación y la

piensen o resuelvan un problema. Suelo también ponerlos a dar cla-

docencia acaban por pasar a segundo plano.

ses, para que también ellos adquieran la experiencia de estar frente a
un grupo, tratando de impar�r una sesión. Me gusta mucho también

Bueno, es complicado este proceso. También �ene su lado diver�do. Uno

el aprendizaje coopera�vo, es decir, trabajar en equipos. La enseñanza

a�ende muchas cosas, y la verdad es que uno dedica su �empo a eso con

tradicional siempre ha apostado mucho por la individualidad, pero hoy

todo el cariño del mundo. La única queja que yo tendría sería esa, que

en día sabemos que una de las cosas que más se recomienda es el

creo que en la universidad pública hay demasiadas cosas de ges�ón, de

aprendizaje coopera�vo, y además que sea significa�vo, es decir, no

administración, que creo que deberían sistema�zarse mejor, planearse

hacer equipos para que alguien haga una parte del trabajo y otro la

mejor, con la finalidad de dejarle al inves�gador un poco más de espacio.

otra, y que armen todo antes de la clase, sino que sean proyectos

Dedicas mucho �empo a lecturas, mucho �empo a prepararte, y de re-

donde trabajen de manera conjunta. Es básico también tratar de usar

pente llegas a una plaza, y te das cuenta de que muchas veces el 50% o

tecnologías para el aprendizaje, algunas herramientas digitales que

más de tu �empo se va en otras cosas, y eso es una lás�ma porque se

pueden ser buenas. Me gusta mucho que mis estudiantes traten de

podría generar mucho más, pero no lo vamos a solucionar ahora.

ver que el pasado no está muerto, y que si vemos historia no es
únicamente para aprender fechas y nombres, sino para aprender a
pensar el presente.

¿Qué reconocimientos ha recibido usted a lo largo
de su trayectoria?

Usted se desempeñó por un �empo como coordinador del programa de Maestría en Historia del
noreste mexicano y Texas, que ofrece la Universidad de Coahuila. ¿Qué nos podría comentar sobre
este programa?

No muchos en realidad, aunque creo que a final de cuentas la obra
marca caminos. ¿A qué me refiero? A que alguien puede ser un excelente inves�gador, sin tener algún �po de reconocimiento. Si me
preguntas a mí, pues mi propia pertenencia al Sistema Nacional de

¿Cuáles materias ha impar�do durante su estadía en
la Universidad Autónoma de Coahuila? ¿Qué
materias son las que más ha dado durante este
�empo?

Inves�gadores desde el 2015, y al Sistema Estatal de Inves�gadores,

toria. Luego ya no di clases porque me fui, como decíamos, becado. Y

al que ingresé en 2023. Reconocimientos en general, pues las pro-

como agarré becas muy seguiditas, me fui de la maestría hasta el doc-

pias becas que he obtenido: tuve la beca de Santander, que era una

torado. Entonces la siguiente experiencia que yo tuve fue en Zaca-

beca importante para nosotros de movilidad; la beca Teixidor, que

tecas, donde me invitaron a impar�r algunos cursos. Luego tal vez la

ofrece la UNAM para estancias en el Ins�tuto de Inves�gaciones

etapa más formal de docencia fue en la UNAM, en el sistema abierto.

Históricas; las propias becas de maestría y de doctorado que me ha

Esa creo que fue la experiencia más gra�ficante, estando entonces

La que más he impar�do se llama “Historia de la península ibérica” y

otorgado CONAHCYT; y sumaría también, tal vez, las dos estancias

recién egresado del doctorado. Me encantaba la UNAM, además de

otra es “México: siglo XIX”. También “Historia de los grupos subalter-

postdoctorales en la UNAM, que también son parte de esos recono-

que es referente a nivel nacional. Estuve ahí tal vez como año y

nos”, y en maestría doy “Seminario de inves�gación”. Entonces creo

cimientos también a tu trayectoria.

medio, más o menos. La mayoría de los estudiantes eran de varios es-

que son las materias que más he dado al llegar aquí a la universidad.

tados porque llegaban a estudiar a la Ciudad de México.

“Historia de la península ibérica” es un curso muy interesante, porque

¿Cómo ha sido su trayectoria como docente? ¿Qué
nos puede decir sobre la enseñanza de la historia?

Es un programa que ha sido bastante exitoso. Yo creo que los estudios
de posgrado son fundamentales. Los posgrados son un espacio para
profesionalizarte, para formarte más en la inves�gación, para aprender
muchísimo; creo que las maestrías y los doctorados deberían ser el pilar
incluso de la formación de los estudiantes. Es más, creo que es un derecho fundamental. Mira, a la maestría se le puso por nombre del Noreste
mexicano y Texas. Yo llegué a Sal�llo el 13 de enero de 2017, y al año
siguiente, a mí me invitaron a integrarme al proyecto de diseño de la
maestría, entonces me tocó estar desde el inicio. Había un poco la
inquietud de crear un posgrado, no se había logrado, entonces llegué y

además vemos toda la parte medieval de la península ibérica y las
Luego de la UNAM me fui a Chiapas. Estuve ahí, acabé el doctorado.

herencias posteriores en México y en América. Y en “México: siglo

De pronto, se acabaron las becas, se acabaron las instancias postdoc-

XIX” vemos toda la consolidación del Estado-nación, todos los pro-

Defini�vamente es una de las cosas que más disfruto de mi trabajo.

torales y el mundo fue, ¿y ahora qué va a pasar? Tuve la suerte de que

blemas se pueden vincular muy fácilmente con el propio presente, y

Además de inves�gar, creo que dar clases es una de las ac�vidades

me invitaron de la UNACH que está en San Cristóbal a dar clases. Me

eso es lo que me gusta mucho hacer.

más sa�sfactorias, no sólo por el hecho de lo que transmites, sino

fui para allá. En la UNACH, la crí�ca y la reflexión eran muy fuertes

también por lo que aprendes. Siempre he creído que la relación pro-

porque además la zona es cuna del movimiento zapa�sta, de toda

fesor-alumno es una relación recíproca. No sólo enseñas, sino que al

esta lucha en favor de los derechos humanos, en favor de los dere-

mismo �empo aprendes. Entonces, para empezar, creo que la do-

chos de los indígenas, etc. También lo disfruté muchísimo. Y estando

cencia es una escuela abierta. Para � como docente también, porque

en Chiapas, recibí la no�cia de que había una plaza en la Universidad

Yo suelo adaptarme a los grupos. Cuando llego a dar clases, las pri-

todo el �empo estás creciendo en cuanto a tu formación. El contacto,

Autónoma de Coahuila. Aquí había llegado antes un colega del docto-

meras sesiones son un poco para entender al grupo, ya que cada grupo

además, con las nuevas generaciones para mí es fundamental,

rado, Gustavo González, quien hoy en día es director de la facultad.

es dis�nto, siempre hay personalidades nuevas, siempre hay formas

porque vienen con otra mentalidad, con otras necesidades, su forma

Me llamó por teléfono y me dijo: “oye, hay una plaza. ¿Te interesa

de aprendizaje dis�ntas. En cuanto a métodos, mi favorito es el

de aprender es dis�nta y te imponen retos. Yo empecé dando clases

concursar?” Yo le dije que sí me interesaba, porque no tenía todavía

aprendizaje basado en el pensamiento, que se acomoda muy bien a la

chico, más o menos como a los 20 años, en una preparatoria, por en-

una plaza en Chiapas. Así fue como llegué a Coahuila: fue una mera

enseñanza de la historia: la idea de promover siempre la reflexión y el

cargo de un profesor que me solicitó un poco de ayuda porque él iba

casualidad de una plaza que se abrió. Yo no la esperaba, tampoco

análisis sobre los contenidos vistos en clase. A mí me gusta mucho re-

a salir, me dejó su clase. Muy rápido descubrí que me gustaba mucho

esperaba ganármela. Pero me la gané y así acabé instalado en el norte

lacionar siempre el presente y el pasado, creo que es la mejor manera

y que se me facilitaba además dar clases. Me agradaba mucho eso de

del país, lo cual agradezco mucho porque en realidad he aprendido

de que el conocimiento sea más significa�vo. Si el conocimiento no es

aprender, eso de enseñar, preparar clases. Empecé ahí en la prepara-

muchísimo y además he tenido la oportunidad ya de manera formal

fue una de mis primeras encomiendas en la universidad. Yo acepté,
porque para mí han sido fundamentales, yo no podría estar hoy en día
teniendo una plaza en una universidad pública si no hubiera sido por los
posgrados y por las becas que ofertaban.
Entonces empezamos el diseño. El nombre lo consideramos muy

¿Cuáles son las metodologías de aprendizaje que usted ejerce en las aulas?

necesario porque nos dimos cuenta de que es una región que �ene
mucho por dar históricamente, que es una región riquísima, pensando en los tres estados que conformamos el noreste de México:
Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, y sumamos Texas porque consideramos que era fundamental ponerla por su relación histórica con
la región. Ya sabemos que en 1836 se independizó, pero la relación
con�nuó, es una relación histórica y hoy en día con una frontera binacional que es importante para entender al país. Entonces teníamos eso en mente: darle el lugar, la importancia que se merece una
región como el noreste. Yo empecé a leer sobre sobre este espacio:
entonces conocí los textos del doctor César Morado, del doctor Octavio Herrera, y los de todos los grandes inves�gadores y de los jóve-

de estar dando clases.

CULTURA REGIONAL

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�nes también. Empecé a hacerme de varios conocidos, a leer sus tex-

sotros deberíamos tener como clave el abonar justamente para tener

tos y me di cuenta de que el noreste tenía esa relevancia. Le faltaba

un mundo mejor. ¿A qué me refiero? Nosotros pensamos en las

todavía puntualizar esa relevancia histórica. Los colegas de Nuevo

necesidades actuales, y creo que los historiadores más jóvenes no

León creo que son los que más habían avanzado en la reflexión so-

deben de perder la idea de ser muy crí�cos con su realidad social.

bre ese noreste. Entonces creímos que, si fundamos un posgrado,

Debe exis�r un mayor interés por los problemas sociales actuales.

no tenía que ser nada más un posgrado en historia como las que ya

Creo que nuestra disciplina está un poco atravesando por una crisis,

se ofertaban en todos lados, sino un posgrado que realmente

una especie de crisis de iden�dad, en el sen�do de que son tantos

impactara de forma regional, pero no sólo sobre Coahuila, sino de la

temas, nos fragmentamos en tantos aspectos, que de repente esta-

relación entre Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas y Texas.

mos trabajando en seminarios que sólo son para nosotros mismos,

La siguiente tarea fue tratar de involucrar a colegas del noreste. En-

no para los miembros de la academia.

Para finalizar esta entrevista, ¿qué consejo nos
daría a los actuales y a los futuros inves�gadores
de la historia y de las ciencias sociales?
Para empezar, les diría que reclamen una academia nueva, que asuman esa responsabilidad. Una academia que se preocupe por sus
necesidades, una academia que sea mucho más abierta a las necesidades de los jóvenes, una academia que sea mucho más horizontal.

tonces empezamos a buscar contactos. Como me nombraron

De ahí les diría que sean abiertos a los cambios también. Ustedes van

coordinador desde 2019, y la maestría se abrió en agosto, me

Si tú me preguntas sobre las cualidades que alguien debe tener como

empecé a poner en contacto con todo el mundo. Ahí apareció Moi-

nuevo historiador, pues yo diría eso: yo creo que deberíamos tener

sés Saldaña, el propio César Morado, más otros colegas de Nuevo

como principal cualidad un interés real por las problemá�cas sociales

León y varios más de Tamaulipas. Entonces yo te diría que la maest-

actuales. Esto no �ene nada que ver con cosas de par�dos polí�cos

ría integra a muchos colegas, no podríamos nosotros desde Coahui-

que propongan inicia�vas. Pero sí creo que una de las cosas que la his-

la tener únicamente un posgrado con ese nombre si no fuera por el

toria debe recuperar es su derecho a pensar el presente y a interpre-

apoyo que nos han brindado todos los colegas tanto de Tamaulipas

tarlo. Pareciera de pronto que el historiador �ene este problema de

como de Nuevo León y algunos texanos, que nos ayudan a tratar de

creer que la historia sólo sirve para conocer hechos del pasado. Es muy

pensar históricamente el noreste de México y su relación con Texas.

importante lo que está en el pasado, pero no lo estudiamos sólo para

Es, pues, un posgrado que además �ene la intención de darle un

saber cómo ocurrió algo, sino para entender el presente. Nos podemos

espacio a nuestros estudiantes que salían de la licenciatura y que no

hacer miles de preguntas, pero todas están hechas para analizar el pre-

tenían donde hacer una maestría, más que yéndose a Zacatecas, a

sente, y además para incidir también en la comunidad. Creo que las

San Luis Potosí o a Ciudad de México. Creíamos que era una respon-

historiadoras y los historiadores nos hemos alejado un poco de eso. Te-

sabilidad nuestra ofrecerles un área de especialización.

nemos que recuperar más espacios y reclamarlos. Pensar en impactar

render mejor a esas generaciones. Son generaciones muy entusiastas,

las plazas. Van a ser temas que estén centrados en el presente y en el

en los problemas contemporáneos; es una de las cosas que tenemos

muy dispuestas a aprender, nada más que nosotros tenemos que ver

futuro, como las inteligencias ar�ficiales, los medios de comunicación,

Estamos trabajando ahora en el doctorado. Dejé la maestría, pero

que retomar y tener como clave en la enseñanza y en la inves�gación.

cuáles son los nuevos medios para hacerlo. Eso de repente nos va a dar

la ciencia, la tecnología, el agua, la contaminación, el género, el medio

porque ahora estoy diseñando el doctorado y estoy pensando en

Eso pienso.

un poco de miedo, porque no lo hacemos, muchos podemos llegar y

ambiente, la forma de habitar el espacio, las nuevas ciudades, los pro-

querer dar clases al es�lo tradicional, donde yo soy el profesor y las

blemas urbanos. Hay que apostarle a eso. Y trataría de pensar también

clases son ver�cales, y eso ya no funciona en las aulas. Entonces, veo a

en impactar en esos temas. Ya no sólo se tratar de reproducir los temas

las nuevas generaciones en medio de muchos cambios, pero también

de sus profesores, que es un poco lo que nosotros hicimos, y lo ama-

con necesidades muy par�culares. Creo que es responsabilidad nues-

mos. O sea, yo seguiría haciendo historia de la Iglesia, porque a mí me

otros aspectos de vinculación. Al frente ha quedado el doctor David

¿Cómo ve usted a las nuevas generaciones de
historiadores?

Vázquez, muy buen amigo y colega. Entonces un poco va por ahí, es
un posgrado que ha sido exitoso en el sen�do de que muy rápido se
me�ó a CONAHCYT en 2020, entramos al PNPC y luego, en 2023 aca-

a llegar a una academia muchas veces anquilosada. ¿A qué me refiero
con eso? A que nosotros nos formamos con profesores que ya son
mayores hoy en día, que a su vez se formaron con profesores de la
vieja escuela, muy buenos historiadores, historiadores fabulosos,
grandes cien�ficos, que revolucionaron la forma de pensar la historia.
Eso fue maravilloso, pero hoy en día �ene que haber una renovación,
y esa renovación �ene que venir de los más jóvenes, entonces yo creo
que también es importante que ustedes consideren eso.
Yo les digo siempre a mis estudiantes que hay que repensar un poco
también los intereses suyos. Les comento que, dentro de unos años,
los temas no van a ser los mismos con los que nosotros conseguimos

bamos de pasar ahora al SNP (ya ven que cambió de PNPC a SNP).

Lo voy a vincular con la pregunta anterior. Si tú me preguntabas cuáles

tra meternos a las nuevas tecnologías, buscar nuevas estrategias di-

apasiona, sé que hay un gran elemento ahí, sé que es muy relevante

Entonces es un posgrado que sigue con estos estándares de calidad,

son las cualidades, a lo mejor yo te podría decir cuatro: el historiador y

dác�cas, buscar nuevos elementos que a ellos les impacten en su

hacerlo. Seguiremos haciendo trabajo en conjunto con colegas que

ojalá que se puedan mantener y ojalá que CONAHCYT permita eso,

la historiadora �enen que ser disciplinados. Deben ser lectores o lecto-

formación. A las nuevas generaciones de historiadores ya no les intere-

también lo estudien, pero para los futuros inves�gadores, jóvenes en

la supervivencia de los posgrados. Nuestra meta sería que, a largo

ras incansables. Eso nunca lo vamos a perder, aunque los medios

sa tanto saber de la Catedral de México en el siglo XVI, como a mí me

par�cular, yo les diría eso, que sean más interdisciplinarios.

plazo, tengamos un impacto regional también en la formación de es-

cambien, aunque ya no sean libros impresos sino digitales, en el

gustaría que quisieran, sino que ellos quieren saber del impacto que

tudiantes, es decir, que lleguen colegas estudiantes de Nuevo León,

formato que sea tenemos que ser lectores incansables. Te diría que

�ene la inteligencia ar�ficial en su día a día, quieren saber la relevancia

Lo que viene ahora es aprender a trabajar en equipo. O sea, que se

de Tamaulipas y que realmente mantenga esa visión regional, que es

hay que seguir conservando esta idea de tener una amplia imagi-

que �enen las redes sociales, quieren saber la importancia que �enen

construyan grupos mul�disciplinarios donde se construyan métodos

lo que buscamos a fin de cuentas. Insisto: no tendría ningún sen�do

nación, porque también hay que hacerlo, además una postura bastan-

los medios de comunicación, hay necesidades nuevas que ellos �enen.

comunes. Ya no es lo clásico que hacíamos, que cada quien escribía

si no pensamos el posgrado en vinculación con la UANL y con la UAT,

te crí�ca. Y la otra sería un gusto por la teoría, creo que es una cualidad

Las estudiantes, por ejemplo, �enen necesidad no sólo de llevar un

desde su profesión. Ahora es construcción de métodos, nuevas

porque de lo contrario sería un posgrado local y no es lo que quere-

que hay que sumar a los chicos. Hoy en día, están muy alejados de la

curso de historia de las mujeres para ver qué hicieron en el pasado,

formas de trabajo. Es interesarse más en la forma de impactar en la

mos. Queremos abonar realmente a la región, es el obje�vo central

teoría y creo que es muy importante. A la teoría la vemos siempre muy

sino también de ponerse al día a través de los movimientos sociales.

comunidad y abrirse a nuevos métodos también de trabajo y a nue-

de la maestría.

aburrida, y en realidad no. La teoría es toda la base para ayudar a en-

Creo que ahí está la clave para recuperar esa emoción por la historia, y

vos temas. Que no tengan miedo, que construyan nuevos temas,

tender los problemas, es la forma en la que podemos problema�zar y

por eso la vinculo mucho con esta idea de cambiar el mundo. Creo que

porque en el futuro esas van a ser las plazas que se abrirán. La

podemos hacer de algo que parece un hecho muy sencillo, un pro-

ustedes �enen que reclamar esos espacios, la academia se puede

academia tendrá que abrirse, tendrá que cambiar. Hay una academia

blema mayor. Te ayuda también a comprender realidades mucho más

hacer una nueva academia, donde los egos no sean lo fundamental,

que ya es mayor y que con el �empo va a tener que dejar espacio a

amplias; si no lo haces a través de la teoría, va a ser muy di�cil. Si me

donde los pleitos por ver quién domina qué archivo no sean el centro

los jóvenes. Exijan los espacios.

Eso es muy di�cil, porque depende de cada quien. Pero yo creo que

dices cómo veo a las nuevas generaciones, pues mira, yo creo que más

de atención, sino que sea más bien la idea de cómo construir un cono-

una de las cualidades sería no perder esa intención de pensar en que

bien la pregunta no sería cómo vemos a las nuevas generaciones, sino

cimiento que impacte en los problemas contemporáneos, temas de

se puede cambiar al mundo. Te digo en qué sen�do: yo creo que

cómo las vemos desde nuestra generación. Desde mi generación, pues

ciencia, temas de género, temas de medio ambiente.

debe ser la tarea básica de las ciencias sociales. Así como la ingenie-

yo podría decirte que tal vez hace falta que tengan más interés y

ría o la arquitectura �enen metas muy claras (como el avance en la

demás; sin embargo, más bien creo que nosotros los docentes, sobre

construcción, el menor impacto en el medio ambiente y demás), no-

todo los que somos más mayorcitos, tenemos que sumarnos a comp-

Usted, ¿qué cualidades piensa que debería tener
un historiador?

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�Epistola r io

Carta pastoral sobre la inundación de Monterrey de 1909: reflexiones y exhortaciones de parte de Leopoldo Ruiz y Flores, arzobispo de Linares
Yair Alef Alanis Trejo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

El 29 de agosto de 1909 monseñor Leopoldo Ruiz y Flores, entonces arzobispo de Linares, suscribió una carta pastoral sobre la inundación
que tuvo lugar en la ciudad de Monterrey en ese mes. El documento apareció en las postrimerías del porfiriato, época marcada por la
presidencia con�nua de Porfirio Díaz desde 1876, y caracterizada por tensiones sociales y polí�cas que desembocaron en la Revolución
mexicana de 1910². Nuevo León era gobernado por el general Bernardo Reyes, bajo cuya ges�ón se verificó un notable desarrollo urbano,
industrial y comercial en la en�dad. Sin embargo, cuando las fuertes precipitaciones de agosto de 1909 desbordaron el cauce del río
Santa Catarina, provocando innumerables pérdidas materiales y humanas en Monterrey, Reyes se encontraba fuera de la ciudad. Su
ausencia durante el desastre natural le acarreó fuertes crí�cas, de modo que incluso fue removido de su cargo como gobernador en
sep�embre de ese mismo año.
El arzobispo Ruiz y Flores publicó su carta pastoral para destacar la importancia de la fe cris�ana en �empos di�ciles, y para instar a la
penitencia y a la consagración como respuesta ante los cas�gos divinos. La carta se centra en reconocer los pecados, en buscar la
misericordia de Dios y en vivir según los preceptos cris�anos, elogiando la caridad comunitaria frente a la tragedia. Esta carta se sustenta
en una premisa providencialista, y ofrece una perspec�va sobre el contexto social y religioso de Monterrey durante la inundación de
1909. Muestra cómo la tragedia impactó a la comunidad y refleja la postura de la Iglesia católica frente a eventos catastróficos de
semejante naturaleza, destacando la interpretación religiosa de las desgracias y la llamada a la penitencia y la consagración.
El arzobispo Ruiz y Flores consideraba que la inundación de 1909 cons�tuía un llamado de la divinidad al arrepen�miento y al
avivamiento de la fe católica. Según él, la ocasión ameritaba una consagración especial al Sagrado Corazón de Jesús, para comprometer
a los creyentes regiomontanos a acercarse a Dios y a cumplir con todos sus deberes religiosos. En defini�va, la carta pastoral del arzobispo
Ruiz y Flores, al reflexionar sobre las adversidades, ilustra la influencia moral y é�ca de la religión en Monterrey a principios del siglo XX.
Esta conexión revela la intersección entre fe, educación e interpretación de eventos históricos, y permite entrever la importancia de estos
elementos en la sociedad de la época en relación con la inundación de Monterrey de 1909.
Hoy en día, una edición original de esta carta pastoral se resguarda en el Fondo Carlos Pérez Maldonado, perteneciente a los acervos de
la Sala de Historia de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.
Carta pastoral del Ilmo. Sr. Arzobispo de Linares, Dr. D. Leopoldo Ruiz, con mo�vo de la inundación de
Monterrey del 28 de agosto de 1909.
Leopoldo Ruiz, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo de Linares.
Al M. J. Sr. Deán y Ven. Cabildo Metropolitano, al Ven. Clero secular y a todos los fieles: Salud, paz y bendiciones en
Jesucristo, nuestro señor.

Causa verdaderamente tristeza, y es muy de extrañar, que mientras una calamidad pública hace levantar al corazón recto sus
miradas al cielo para implorar perdón para sí y para sus prójimos, el corazón del incrédulo se obs�ne en su ceguera, y tome
pie de los mismos cas�gos de Dios para negarlo o negarle sus atributos de jus�cia y de bondad. Muy culpable es esta ceguera
del hombre en que en las pasiones o la ignorancia nublan la razón. Oíd al autor del sagrado libro del Eclesiás�co, cómo juzga
de ese aparente desorden e injus�cia que se ve en la superficie de los acontecimientos humanos. “He visto, dice, que todas
las cosas suceden igualmente al hombre de bien y al malvado, al que sacrifica y al que blasfema”. “He visto, añade, debajo
del sol, en el lugar del juicio, la injus�cia y en el lugar de la jus�cia, la iniquidad”.
El incrédulo, en vista de este espectáculo, exclama: No hay Dios, y si lo hay, abandona la vida del hombre a todos los
vaivenes de la casualidad. Detente, hombre incrédulo, y escucha con docilidad. Donde tú no ves sino desorden, la fe
cris�ana te enseña a reconocer la necesidad de un orden superior, de una jus�cia ineludible y de una sanción tal, que
restablezca para siempre el reinado de la equidad, que es el reinado de Dios. En efecto, el autor inspirado del Eclesiás�co, ¿sabéis qué consecuencia saca de ese aparente desorden? Oídlo: “Y dije en mi corazón, Dios juzgará al justo y al
impío, y entonces le llegará su �empo a cada cosa”. El Dios que dejó pruebas irrefragables de su sabiduría y poder en
las criaturas, todas del universo, desde las moles inconmensurables de los astros hasta los más insignificantes planetas,
desde la yerba del campo hasta el cedro y desde el animal más corpulento hasta el insecto apenas percep�ble, ¿solo
al hombre, su obra maestra y preferida, para el cual encaminaba la creación y gobierno de todas las demás criaturas,
había de quedar abandonada a la casualidad? Imposible.
¿Por qué, pues, Dios permite que en lo que mira al hombre haya tanto desorden e injus�cia, no permi�éndolo en las
demás criaturas? La fe nos enseña dos importantes verdades que dan entera y cabal respuesta a esa pregunta. Si el
hombre hubiera sido obediente a Dios y no se hubiera apartado del fin para que fue criado, no habría males ningunos que
lamentar: el hombre, por un don sobrenatural, dichoso en la �erra, hubiera sido trasladado al cielo o perpetuar aquella
misma dicha, aumentada con la visión de Dios. Pero el hombre es delincuente y su herencia forzosa es de lágrimas y de
dolor. Además, solo el hombre entre las demás criaturas es libre, y como dueño de su voluntad, puede, si quiere, corresponder al fin para qué fue criado, usando como debe de su libertad; si quiere, puede alejarse de ese mismo fin, abusando
de su libre albedrío: ahora bien, mientras las demás criaturas son siempre obedientes a la voz de Dios, aunque sin mérito
por su falta de libertad, y mientras su fin �ene que conseguirse total y absolutamente en este mundo. El hombre, por una
parte, se aparta voluntaria y libremente de su fin y este fin no puede lograrlo sino en la otra vida.
De donde se deduce que para el hombre, no es este mundo el centro de su existencia, ni por consiguiente el lugar de
su bienestar y de su dicha; y síguese también que teniendo forzosamente que sufrir penas y trabajos, ocasionados, ya
por la perversidad de otros, ya por el justo cas�go de sus culpas, ya por secretos designios de Dios, siempre amorosos,
otro �ene que ser el lugar y el día en que al hombre, llegando a su término, se le administre jus�cia, resplandeciendo
el orden divino y reinando la paz sempiterna. Repitamos, pues, con el autor del Eclesiás�co: “Dios juzgará al justo y al
impío; y entonces a cada cosa se le llegará su �empo”. ¿Pero cómo explicarnos las penas de los inocentes y de los
menos culpables, cuando azota Dios a un pueblo con públicas calamidades? Para el cris�ano la explicación es muy fácil
si recuerda, al ver las víc�mas inocentes, que Jesucristo inocente fue víc�ma por los pecados del mundo para salvar a
los culpables; que a Dios toca saber a quién cas�ga y a quién perdona; que no siempre el que aparece más culpable lo
es: que tampoco es siempre verdadero cas�go el que aparece serlo; y finalmente que el retardar Dios sus cas�gos al
culpable, después de llamarlo con las voces de las públicas desgracias, puede ser señal de misericordia muy especial;
pero también es prenda de terrible jus�cia, si el pecador se endurece en la maldad.

Venerables hermanos y amados hijos nuestros:
Os dirigimos la presente carta con el corazón oprimido todavía por las públicas desgracias que en estos días han caído
sobre la ciudad de Monterrey y otras poblaciones de la arquidiócesis, desgracias que han conmovido a todos sin excepción, despertando la caridad cris�ana y la más misericordiosa compasión. Es de nuestro deber dirigiros la presente para
recordaros los principios cris�anos, según los cuales hemos de juzgar a todos lo sucedido, y así aprovechar las lecciones
que Dios quiere darnos por medio de esos mismos acontecimientos. Por confuso, desordenado y hasta injusto que aparezca a la razón el encadenamiento de los sucesos humanos, la fe demuestra que todo es orden, sabiduría y jus�cia,
como gobernado por la Divina Providencia. Para el hombre sin fe todo es fatalidad, casualidad, ciega necesidad; para el
cris�ano, esas palabras carecen de sen�do y no son más que expresiones de la ignorancia de la verdadera causa que
preside y gobierna los des�nos, así del hombre como de las naciones.

1 Historiador. Es originario de Monterrey, Nuevo León, y actualmente es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
2 El régimen porfirista además se distinguió por impulsar el crecimiento económico y la modernización del país, mientras propiciaba la concentración de privilegios en
una élite cercana al poder. Véase: Javier Garciadiego, “El porfiriato”, pp. 209.

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Si el hombre tan seguido llega a olvidarse de Dios y pone su felicidad en los bienes aparentes del mundo, a pesar de la
inestabilidad de estos y de tantas calamidades a que está sujeto, ¿qué fuera si Dios no le recordara de cuando en cuando y por manera tan elocuente la otra vida, la jus�cia que ahí habrá y lo irrevocable de la sentencia que a cada uno
�ene que tocar? En resumen, el cris�ano, aunque no puede descifrar los designios de Dios en cada acontecimiento,
sabe de cierto que Dios los preside y los gobierna todos, que no puede caber en él la menor injus�cia, que sus fines
son siempre de misericordia y de amor y que día llegará en que admiraremos ese orden que ahora se nos oculta y esos
fines par�culares que ahora son y deben ser impenetrables a la mirada de la razón humana.

Este es, pues, el primer obsequio con que hemos de honrar a nuestro Dios, en medio de tantas tribulaciones. Avivar
nuestra fe en su providencia, adorar sus secretos designios y bendecirle en medio de las calamidades como le bendecimos en medio de la prosperidad. Si recibimos, decía Job, de mano de Dios, los bienes; ¿por qué no hemos de recibir
los males? Pero es evidente que los fines de Dios, al despertar las ciudades con estos azotes, son de mayor
trascendencia. Mucha honra a Dios nuestra fe, pero ésta sola, no basta; además de que se necesita andar ya muy lejos

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�de Dios para negarle ese obsequio de creer en él y en su providencia. Si Dios quiere tenernos ocultas las causas próximas que le mueven a cas�gar a las ciudades, no se nos oculta la causa general, que es el olvido, indolencia, indiferencia y tal vez desprecio con que vemos los intereses de Dios, en una palabra, nuestros propios pecados.
De aquí nace que todo pueblo cris�ano, al verse azotado por Dios, vuelve a él por medio de la penitencia, creyendo sin temor de errar, que así aplaca la ira de Dios, corresponde a sus misericordiosos designios y aprovecha
la lección elocuente que el mismo Dios ha querido darle. En nombre, pues, de ese Dios, os exhortamos a todos
y cada uno volver a vuestro Dios por medio de una sincera penitencia, después de reconocer ante la presencia
del Señor, que sois culpables y que le tenéis agraviado. Repasad uno por uno aquellos divinos preceptos, por
cuyo cumplimiento Dios se muestra tan celoso, y encontraréis sin duela mucho que llorar y mucho que enmendar. ¡Cuántos han llegado hasta el abismo de querer cohonestar ciertas inmoralidades, expresamente vedadas
por Dios en sus mandamientos! Recordad el día fes�vo, la confesión anual, la santa comunión, la educación
cris�ana y austera de los hijos, las ocasiones de pecado, la fidelidad conyugal, lecturas peligrosas, cooperación
a la mala prensa, diversiones contrarias al espíritu de Jesucristo y la moralidad, el uso que hacéis de los bienes
de fortuna, y veréis cuánto y cuánto es lo que el Señor pide de vosotros en lo porvenir.
¿Quién no lamenta la profanación del día del Señor, el número insignificante de los que oyen misa en día de
precepto, la indiferencia religiosa de tantos que se dicen católicos, la aversión a la confesión sacramental, la
soledad de los templos, la miseria que sufren el culto y sus ministros, la inmoralidad en fin que cunde por
todas partes? Que Dios con los cas�gos y calamidades públicas nos invite a penitencia, nos lo enseña el mismo
Jesucristo en el Evangelio. En cierta ocasión, dice San Lucas, algunos vinieron a referir al Señor la matanza de
galileos que habíase llevado a cabo por orden de Pilatos con espanto y consternación de cuantos lo supieron:
y el Señor les contestó “¿Creéis acaso que estos galileos fueran los mayores pecadores entre los demás
porque sufrieron tal cas�go? Os aseguro que no; pero, en cambio, os digo que, si no hacéis potencia, todos
pereceréis igualmente. Y de aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé, dándoles la muerte,
¿creéis acaso que eran los más delincuentes entre los habitantes de Jerusalén? Os digo que no; pero, en
cambio, os aseguro que, si no hacéis penitencia, todos pereceréis igualmente” (S. Luc. 13. 1-5.).
Permi�dme, pues, amados hermanos e hijos nuestros, que os diga con el salvador: ¿creéis acaso que los centenares que han perecido en las inundaciones fueran los más culpables entre los habitantes de Monterrey?
Ciertamente que no; pero sí es evidente que, si no volvemos a Dios y si no nos arrepen�mos sinceramente de
nuestros pecados, pereceremos. Y así como en salvando el alma, cualquiera muerte es buena; así, por el contrario, si el alma se pierde, todo género de muerte es la mayor desgracia y el más espantoso cas�go de Dios.
Ojalá que este llamamiento tan amoroso de Dios sea escuchado por todos; pero muy principalmente por
aquellos que se han apartado de Dios, desoyendo a la Iglesia, no haciendo caso ninguno de sus enseñanzas y
formándose una religión y un catolicismo a su capricho, con grave perjuicio de sus propios deberes religiosos
y con no poco escándalo de las almas.
Con el fin de proporcionar a todos los fieles de la arquidiócesis una ocasión propicia para reavivarse en la fe y
en el espíritu cris�ano, hemos creído ser muy del agrado de Dios y de provecho para las almas organizar una
consagración muy especial de toda la arquidiócesis de Linares al Sagrado Corazón de Jesús para el primer viernes del próximo octubre, a fin de que la Purísima Virgen María Nuestra Señora sea quien la presente a su
divino hijo en el primer día del mes del san�simo rosario, como expiación y desagravio. Escogemos esta consagración en los momentos actuales por creerla la más eficaz para ante Dios y la más eficaz para las almas.
Nada puede ser más agradable a Dios que el profesar de la manera más pública y solemne, nuestra fe y confianza y amor en el que él mismo nos dio como único salvador, maestro y redentor. El mismo redentor pide al
mundo entero, y a cada uno en par�cular, que dirija sus miradas a su divino pecho y contemple ahí aquel
corazón que tanto ha amado a los hombres, los fines de Jesucristo son proporcionar a los hombres medios
eficaces de salvación reservados para estos úl�mos �empos. Si, pues, el hombre se hace sordo a estos amorosos llamamientos de su Dios y de su redentor, claro está que no le quedará remedio. He aquí por qué decíamos que tal consagración vendría a ser la más eficaz ante Dios y la más segura para conseguir que las almas
se muevan a acercarse y unirse a Jesucristo. Con tal mo�vo disponemos lo siguiente:
1º En cada una de las iglesias de la arquidiócesis se abrirá un registro, que podrá hacerse circular por medio
de personas de confianza, y principalmente por las que forman las asociaciones piadosas, para recoger las
firmas de los más fieles que sea posible, los cuales quieran suscribir la protesta, ofrecimiento y consagración
que va al calce de esta carta.

2º Estas firmas se enviarán con oportunidad a nuestra secretaría para depositarlas en la Iglesia catedral ante
el San�simo Sacramento el día 1º de octubre a la hora del solemne acto de consagración.
3º En todas las iglesias habrá un triduo, que se hará a la hora más a propósito, constará de rosario, plá�ca o
lectura, letanías del Sagrado Corazón y bendición con el San�simo Sacramento.
4º El día 1° de octubre se procurará solemnizar con una misa rezada de comunión general, una misa solemne
con exposición, y al terminar esa misa, antes de dar la bendición con el San�simo, el párroco o capellán hará
con todos los fieles en voz alta el acto de consagración que se repar�rá profusamente.
5º El primer domingo de octubre a la hora más oportuna, se repar�rá el acto de consagración.
En tal consagración tenemos que dar ejemplo de celo, piedad y fervor los eclesiás�cos; por tanto, encomendamos a cada uno que, en la oración, y principalmente en la santa misa, consulte la manera de hacer más
fructuoso su ministerio con este mo�vo. Los padres de familia no se limiten a enviar a los de casa: procuren
ser ellos los primeros en confesarse y comulgar. Todos sin dis�nción acudamos con fervor al trono de gracia y
de amor, de bondad y de misericordia que es el Corazón de Jesús, para que, correspondiendo a su amor, experimentemos las bendiciones que �ene reservadas aún en este mundo a los que le aman.
Antes de terminar, no podemos menos que hacer público nuestro agradecimiento a todos los vecinos de
Monterrey por la caridad que han desplegado en favor de las personas perjudicadas con las inundaciones.
Familias pobres abrieron sus casas y repar�eron su escaso alimento en favor de los que quedaban sin techo:
familias poderosas no sólo abrieron su casa a los infortunados, sino que enviaron alimentos, dinero y ropa a
donde quiera que sabían encontrarse recogidos los que habían logrado salvarse. Personas muy respetables no
vacilaron en echarse al agua y exponer su vida, logrando salvar a algunos de los que ya arrastraba la corriente.
Dios mejor que nadie sabe medir estar obras de caridad y él pagará con la generosidad de su amor.
Os enviamos, amados hermanos e hijos nuestros, de lo ín�mo del corazón, la bendición paternal. —Esta carta
se leerá en la forma acostumbrada.
Dada en Monterrey, el 29 de agosto de 1909.
LEOPOLDO, Arzobispo de Linares.
Canónigo J. J. Treviño, Pro-Srio.
ACTO DE CONSAGRACIÓN.
Creemos,Señor,yconfesamosquetúereselHijodeDiosvivo,hechohombrepornuestroamor:Teadoramosybendecimos.
Creemos, Señor, y confesamos que Tú eres el Maestro Divino y que �enes palabra de vida eterna: tenemos
por infalibles tus enseñanzas y nos gloriamos en ser hijos de tu Iglesia. Creemos cuanto la Iglesia enseña, y
detestamos toda doctrina que la Iglesia detesta. Tu Corazón, Señor, arde en amor por nosotros: Te amamos
con todo el corazón.
Tu corazón, Señor. Sumergióse en un mar de dolor por nuestros pecados e ingra�tudes. Detestamos una por
una todas nuestras culpas y quisiéramos haber muerto antes que haberos ofendido.
Tu Corazón, Señor, nos pide el nuestro. Te lo damos para siempre y sin reserva: tuyo es con todo lo que somos
y nos pertenece. Dispón de nosotros según tu voluntad. Nos consagramos para siempre a tu honra, gloria, y
servicio; no permitas que nos separemos de �, ni en el �empo ni en la eternidad. Amén.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Garciadiego, Javier (2010). “El porfiriato (1876-1911)”, en: Gisela von Wobeser (coord.). Historia de México. México: Secretaría de Educación Pública, Presidencia de la República, Fondo de Cultura Económica.
Ruiz y Flores, Leopoldo (1909). Carta pastoral del Ilmo Sr. arzobispo de Linares, Dr. D. Leopoldo Ruiz, con motivo de la inundación de Monterrey de 28 de agosto de 1909. México: El Modelo.

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�Créditos fotográficos
Imagen de portada: sala de cocina del Museo Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 4: Israel Cavazos
Garza y cápsula del �empo, imagen tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; pp. 6-11: Israel Cavazos Garza, fotogra�as de
Félix Torres Gómez; p. 18: recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 19: Museo Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 23: portada del libro El Topo Chico:
su historia, su gente, sus manan�ales, editado por el CIHR-UANL; p. 24: José Gabino Cas�llo Flores, fotogra�a de la Oficina de
Prensa Virtual de la Universidad Autónoma de Coahuila; p. 27: portada del libro El cabildo eclesiás�co de la Catedral de México
de José Gabino Cas�llo Flores, editado por El Colegio de Michoacán; pp. 28 y 29: José Gabino Cas�llo Flores (izq.), Moisés Alberto
Saldaña Mar�nez (centro) y César Morado Macías (der.), fotogra�a proporcionada por Moisés Saldaña; p. 31: José Gabino Cas�llo
Flores, fotogra�a tomada de Facebook; pp. 36-45: Carta pastoral del arzobispo Leopoldo Ruiz sobre la inundación de 1909, reproducida de la Colección Digital UANL; p. 46: Museo Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/473/22064/Cultura_Regional_2025_Vol_3_No._7_Septiembre-Diciembre.pdf</src>
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                    <text>ISSN: 3061-7405

Vol. 03 SeptiembreN. 07 Diciembre 2025

�Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Dr. Mario Alberto Garza Castillo
Secretario General

MENSAJE DE
LA EDITORA

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Dr. César Morado Macías
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información de Historia Regional
y Hacienda San Pedro

EQUIPO EDITORIAL

Este número de Cultura Regional abarca diversas temá�cas históricas, mismas que permiten aproximarnos a múl�ples facetas de
nuestra sociedad mexicana. El lector encontrará ar�culos sobre
polí�ca, música, arte, literatura y cultura popular, reflejo de las
inquietudes académicas de los inves�gadores que par�cipan en

El presente número cuenta con la valiosa colaboración de estudiantes del Colegio de Historia de la UANL, como Jireh Madai To-

Director de la revista

rres, Génesis Villarreal, Bryan Yair Ramírez, Martha Eugenia Ro-

Lic. Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez

dríguez Cornejo y Juan Andrés Zúñiga, jóvenes inves�gadores que,

Editora adjunta

desde sus años forma�vos, han comenzado a hacer aportes a la

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata

historiogra�a de nuestra región. Asimismo, aparecen contribuciones de estudiantes del Colegio de Letras, como Itzayanni Ayline

M.D.L. Myrna Karen Garza Cantú
Asesora jurídica

Hernández Mejía y Salma Ledesma Díaz, quienes nos presentan
cómo la historia también se puede estudiar a través de la literatu-

COMITÉ EDITORIAL

Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga
Universidad Autónoma de Nuevo León

José Gabino Castillo Flores
Universidad Autónoma de Coahuila

Luis Enrique Pérez Castro
Universidad Autónoma de Nuevo León - Universidad de Monterrey

Diana Elizabeth Cepeda García
Universidad Autónoma de Nuevo León

Osvaldo Aguilar López
Vrije Universiteit Brussel-Université Libre de Bruxelles

Angélica Sánchez Hernández
Universidad Autónoma de Nuevo León

Pág i na 2
Mensaje de la editora - Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez
CRONOGRAFÍA
Pág i na 4
El costumbrismo en El Zarco de Ignacio Manuel Altamirano - Itzayanni Ayline Hernández Mejia

esta edición.

M.C.R. Emilio Machuca Vega

Editora técnica

Índice

ra. De igual forma contamos con la par�cipación del arquitecto Félix Torres Gómez, inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, quien introduce a la creación de los
primeros museos de nuestro estado.
Este número también es destacable porque en él se inaugura una
nueva sección, �tulada El arte invisible, misma que permanentemente estará a cargo del licenciado Jesús Gerardo Guerrero Cas�llo. A través de esta sección, su autor compar�rá con los lectores algunas miradas sobre una de las manifestaciones gráficas más

Pág i na 7
“El libro comunista”: preocupaciones en torno al libro de texto y sus contenidos en la ciudad de Monterrey, 1962
- Jireh Madai Torres Pacheco
Pág i na 1 0
La evolución de los conciertos en Monterrey y la apertura de Escena - Génesis Villarreal
Pág i na 1 4
Los efectos del Huracán Gilberto en la zona metropolitana de Monterrey - Bryan Yair Ramírez Garza
Pág i na 2 0
Historia de los museos en Monterrey. El Museo de Historia Mexicana a 30 años de su inauguración. - Félix
Torres Gómez
JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA
Pág i na 2 6
Le�cia Dunay García Mar�nez (2024). La independencia en vilo: México y los proyectos españoles de reconquista (1822-1830). Ciudad Victoria, México: Universidad Autónoma de Tamaulipas; Ciudad de México,
México: Fontamara - Martha Eugenia Rodríguez Cornejo
GENIO Y FIGURA

representa�vas de la cultura popular en México y en el mundo,
como lo es la historieta.

José Ricardo Treviño Chavarría
Universidad Autónoma de Nuevo León

Sin duda alguna, el volumen 3, número 7 de Cultura Regional enri-

Cultura Regional CR., volumen 3, número 7, septiembre-diciembre
2025, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través del Centro de Información de
Historia Regional, carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx,
culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega.
Reserva de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102,
ISSN: 3061-7405, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Ana Cesira
Alvarado Zapata. Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente
reflejan la postura del editor de la publicación.

quece la historiogra�a de nuestra región, pues nos recuerda cómo
la historia está presente en cada rincón de la sociedad. Estamos
convencidos de que los lectores disfrutarán esta edición de Cultura Regional, publicación que está llamada a seguir divulgando el
conocimiento histórico a todos los públicos.

Pág i na 2 8
Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo: “Estudiar la historia industrial es también una manera de alzar la voz y de
exigir mejores condiciones laborales” - Juan Andrés Zúñiga López
EPISTOLARIO
Pág i na 3 4
Ensayo de Benjamín Taborga sobre la dignidad de los oficios, 1922 - Salma Lilian Ledesma Díaz
EL ARTE INVISIBLE

Lic. Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez
Editora adjunta de la revista Cultura Regional

Se autoriza cualquier reproducción parcial o total de los contenidos o
imágenes de la publicación, incluido el almacenamiento electrónico,
siempre y cuando sea para usos estrictamente académicos y sin fines de
lucro, citando la fuente sin alteración del contenido y otorgando los créditos autorales.

Pág i na 3 8
Talento regiomontano en Marvel: Israel Silva - Jesús Gerardo Guerrero Cas�llo

Editado en México.

Todos los derechos reservados.
CULTURA
REGIONAL
culturaregional@uanl.mx

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3

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

El costumbrismo en El Zarco
de Ignacio Manuel Altamirano
Itzayanni Ayline Hernández Mejia 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Durante el siglo XIX en México surgió la necesidad de una
iden�dad colec�va a causa de los conflictos polí�cos y sociales. Es así como la literatura adoptó el papel de conducir
un proceso de reconstrucción moral en una sociedad víc�ma de la desesperación por la falta de una conciencia
nacional plenamente formada. Se habla del costumbrismo
como una aproximación al arte y la literatura para reflejar
y reformar la sociedad de la época. En el caso de El Zarco
de Ignacio Manuel Altamirano, esto se manifiesta en sus
personajes y discurso interno.

El costumbrismo también generó un debate acerca de
qué se consideraba hispanoamericano y qué español; de
este modo mantenía un cierto desagrado y alejamiento
hacia lo que recordara tradiciones europeas. Los autores de
este movimiento tenían fuertes raíces regionales; por esta
razón, la literatura del momento contenía amplias descripciones de paisajes y localidades rurales, así como de la vida
en el campo, de los oficios que se ejercían en estos lugares
apartados de las ciudades y del uso del caballo como medio
de transporte. Esto principalmente era una herencia del roman�cismo, tal y como lo asevera Rubio:

La relevancia del costumbrismo en la literatura
hispanoamericana radica en que esta corriente sentó las
bases de lo que se percibe como socialmente correcto. Por
ejemplo, en la obra de Altamirano encontramos la representación del pensamiento nacional y su función educa�va
hacia las personas. En este ar�culo, tomaré como base el
concepto y las caracterís�cas que proporciona Doris Sommer en su libro Ficciones fundacionales y Enrique Rubio
Cremades en su ar�culo “Costumbrismo. Definición, cronología y su relación con la novela”. A par�r de la conceptualización de Sommer y de Rubio, iden�ficaré pasajes del
libro de Ignacio Manuel Altamirano para comparar y
contrastar lo planteado por el autor con base en los
ma�ces que pueden presentar las novelas. Me enfocaré en
la primera parte del libro, cuando se retratan las ambiciones de Manuela, así como en el final de la obra, donde se
expresa el discurso moralizador. El obje�vo de este trabajo
consiste en describir qué es el costumbrismo y cómo se representa en la obra de Ignacio Manuel Altamirano.

Si el propósito de pintar a la sociedad tal como es se desarrolla
mediante la introducción de un mundo de ficción en el que no están
ausentes ciertos elementos �picamente román�cos —ascendencia
del protagonista, sus reacciones…—, el cuadro de costumbres hilvanado, engarzado a través de escenas, dará como resultado la
creación de una novela claramente realista3.

Otros puntos que se resaltaban en esta literatura era la
manera en que las personas festejaban sus costumbres,
los refranes que empleaban como método de comunicación coloquial y los nombres de los personajes, que
podían ser variaciones de sus nombres originales o apodos
que adquirieron por las caracterís�cas más dis�n�vas que
los iden�ficaban. Cómo Rubio detalla en el caso de algunas
obras costumbristas españolas, “no se limitan a la mera
pintura o descripción de �pos o escenas, sino al análisis de
cómo esta sociedad ha forjado sus ideales, sus costumbres, su forma de ser”4.

El México del siglo XIX estuvo caracterizado por diferentes eventos históricos. Quizá el más importante fue la
independencia, por lo que el sen�miento nacional empezó
como una idea a voces hasta transformarse en un discurso
capaz de mover masas. En este contexto, el costumbrismo
aparece como un movimiento que describe y retrata la
vida en México, sus costumbres, tradiciones y hasta el
lenguaje que u�lizaban las personas de los pueblos. “El
costumbrismo refleja la sociedad de su �empo y puede
incluso ser descrito como resultado de incer�dumbre polí�ca e inestabilidad, tanto en España como en
Hispanoamérica, a par�r de la década de 1820”2.

Las narraciones de los lugares en que estaban inspirados
permi�an que el lector se creara una imagen mental y visual parecida a la de la realidad en la que ellos mismos vivían, pues los poblados locales se parecían mucho entre sí.
Esto lograba que el mensaje llegara a percibirse como una
concepción nacional, moral y é�ca, y que fuese aceptado
y aprendido entre los pobladores. Según Brian Hamne�,
“el retrato costumbrista de lo �pico puede degenerar en el
estereo�po. Su énfasis rural se desvaneció frente a los
�empos cambiantes del final del siglo”5. Para los personajes de las novelas costumbristas eran importantes estos

1 Es estudiante de la licenciatura en Letras Hispánicas en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León
2 Brian Hamne�, “Imagen, iden�dad y moralidad en la escritura costumbrista mexicana”, p. 13.
3 Enrique Rubio Cremades, “Costumbrismo. Definición, cronología y su relación con la novela”, disponible en: h�ps://www.cervantesvirtual.com/obra/costumbrismo-definicin-cronologa-y-su-relacin-con-la-novela-0/
4 Ídem.
5 Brian Hamne�, “Imagen, iden�dad y moralidad en la escritura costumbrista mexicana”, p. 19.

CULTURA REGIONAL

4

paisajes, la ambientación, el clima, las ves�mentas, los
comportamientos sociales y la representación de la vida
tradicional mexicana.

úl�mo pareciera más valioso. Es un mensaje de aceptación
de nuestra propia cultura na�va y mes�za.
Si reparamos en cuál fue el error de Manuela, resulta
simple: no eligió al indígena trabajador, sino que fue seducida por la brillante apariencia (las joyas) del ladrón. Rechaza el matrimonio, pues anhela una vida fuera de su origen sencillo, lo que ocasiona la enfermedad de su madre
y el desagrado de los campesinos. En contraste, Pilar es de
piel morena, sensata, tranquila, humilde y su voz apenas
se encuentra presente en la obra. Ella está deseosa de casarse con Nicolás, cuida a su madre cuando ésta se
enferma y le declara su amor desinteresado al héroe de la
novela. La diferencia entre ambas mujeres es evidente.
“Aquellas que pueden servir no actúan. Y aquellas que no
pueden servir son eliminadas”7. En este caso, la forma en
que la novela elimina a Manuela es con la muerte, por haberse conver�do en una mujer disrup�va incapaz de
seguir el molde social tradicional.

Tomando en cuenta la importancia que tenía para los
autores costumbristas la creación de una conciencia nacional, las obras debían mostrar comportamientos socialmente aceptables de forma clara y fácilmente deducible. Por
ejemplo, en El Zarco los personajes que obran mal son cas�gados como consecuencia de sus actos y los personajes
que actúan como ciudadanos decentes son recompensados posi�vamente con el reconocimiento de su pueblo.
La novela nos cuenta la historia de una joven llamada Manuela, quien vive junto a su madre y Pilar en Yautepec, Morelos, una localidad rural. A Manuela se le describe como
una joven bonita y de piel blanca. Su madre quiere casarla
con Nicolás, el herrero del pueblo, quien es un indio, moreno y humilde, pero Manuela parece estar en contra de
tal idea y rechaza al indio, pues lo considera feo e indigno
de ella. Más adelante nos enteramos de que Manuela está
enamorada de El Zarco, quien es un peligroso ladrón de
piel blanca encargado de aterrorizar localidades campesinas junto a su grupo llamado Los Plateados.

Por otro lado, Nicolás, el hombre devoto, que comparte
rasgos indígenas con Altamirano, es un hombre bondadoso, que obra en favor de la nación al ayudar a las autoridades y que incluso le cumple un favor a Manuela
después de cómo ésta lo trató. Es un hombre honrado y
héroe nacional, un ejemplo a seguir. Por úl�mo, es
importante reconocer la descripción detallada que se da
de Yautepec, lugar en el que está situada la novela.

La novela relata la ambición que persigue Manuela, que
desea escapar con El Zarco para tener mucho dinero y joyas, sin importarle las consecuencias que este deseo podría causarle. Nicolás, el joven humilde y enamorado,
dispuesto a dar todo por la mujer que amaba; su amada se
comporta salvaje e incivilizada y lo rechaza. Capítulos
después, descubre el verdadero amor en Pilar, quien está
perdidamente enamorada de él, su aspecto es de piel
morena y sencilla, su carácter es maternal y humilde. Al
final de la historia, Manuela se da cuenta de que realmente no amaba a El Zarco, sino que lo veía como una forma
de escapar de su pueblo hacia la ciudad, pues su deseo era
escalar en la sociedad lejos de las costumbres. El Zarco es
traicionado por un miembro de su grupo y es perseguido
por las autoridades del gobierno. Cuando éste escapa, la
persona que lo atrapa y lo deja herido de muerte es
Nicolás, quien se convierte en el héroe del pueblo tras su
acto. El Zarco recibe su cas�go y es colgado, y Manuela
muere de tristeza al ver al hombre muerto. Y es así como
el mensaje moralizador se cierra.

Yautepec es una población de �erra caliente, cuyo caserío se
esconde en un bosque de verdura. De lejos, ora se llegue de Cuernavaca por el camino quebrado de las Te�llas, que serpentea en
medio de dos colinas rocallosas cuya forma les ha dado nombre, ora
descienda de la fría y empinada sierra de Tepoztlán, por el lado Norte, o que se descubra por el sendero llano que viene del valle de
Amilpas por el Oriente, atravesando las ricas y hermosas haciendas
de caña de Cocoyoc, Calderón, Casasano y San Carlos, siempre se
contempla a Yautepec como un inmenso bosque por el que sobresalen apenas las torrecillas de su iglesia parroquial8.

El autor se esmera en la creación de una imagen visual
capaz de captar sus rasgos atrac�vos y pintorescos, describiendo la flora y la fauna del lugar, aterrizando la idea
de un lugar familiar para los lectores y campesinos de México. Bajo estas descripciones adquiridas del roman�cismo, donde la naturaleza es una parte esencial
para la creación de espacios, parte la idea de un reconocimiento cultural del territorio mexicano. Teniendo en
cuenta todos los aspectos analizados sobre el tema, el
costumbrismo del siglo XIX, cuyo valor recae en las lecciones que aporta al pensamiento nacional, fue relevante
para forjar la iden�dad del mexicano emancipado del
�rano español, colocando modelos civiles y morales a través de historias capaces de transmi�rse como moralejas
que mo�vaban los comportamientos sociales. Una vida
más allá de los límites de la ley no debía ser algo a lo que
el ciudadano promedio quisiera aspirar sin conocer las
consecuencias que esto conllevaba. Asimismo, el costumbrismo se extendió por el arte, la narra�va y el cine,
dejando su huella en la historia y costumbre mexicanas.

Doris Sommer nos habla de la representación román�ca
de los amantes en las novelas hispanoamericanas: “Pero en
México, al contrario, se realiza el deseo de quedarse con la
morena. El país se endereza y se funda sobre bases sólidas
al darse cuenta el galán na�vo de que la heroica e ingeniosa
mes�za vale mucho más que la degenerada blanca cuyo
amor había anhelado”6. El costumbrismo, vinculado a la admirable estabilidad y prosperidad del país, aspira a establecer un mensaje que se funda en las acciones del campesino, pues eran épocas de convulsión y se precisaba que los
poblados se mantuvieran tranquilos. Como menciona Sommer, exis�a un interés por exaltar a la mujer morena, lo que
iba más allá de la sola representación de la feminidad: representaba una ideología que ponderaba lo tradicional, el
aprecio por lo propio y no por lo extranjero, aunque esto

6 Doris Sommer, Ficciones fundacionales, p. 264.
7 Ibíd., p. 90.
8 Ignacio Manuel Altamirano, El Zarco, p. 5.

5

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA
FUENTES DE INFORMACIÓN

“El libro comunista”: preocupaciones en
torno al libro de texto y sus contenidos
en la ciudad de Monterrey, 1962

Bibliogra�a
Altamirano, Ignacio Manuel. (2009). El Zarco. Ciudad de México: Ins�tuto La�noamericano de la Comunicación Educa�va.
Hamne�, Brian (2010). “Imagen, iden�dad y moralidad en
la escritura costumbrista mexicana, 1840-1900”, en: Signos Históricos, vol. 12, no. 24.

Jireh Madai Torres Pacheco 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Sommer, Doris (1993). Ficciones fundacionales. Las novelas nacionales de América La�na. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.

reales de la población2. Es por ello que en 1959, con la
aprobación de López Mateos y siendo Jaime Torres Bodet
entonces secretario de educación pública, entró en vigor
el Plan Nacional para el Mejoramiento y la Expansión de la
Educación Primaria, el cual tenía el propósito de hacer
frente al rezago educa�vo en el que se encontraba el país.
Entre otras cosas, la creación y repar�ción de un libro de
texto gratuito y obligatorio fue una de las caracterís�cas de
este plan; a su vez esto respondía a ciertas incongruencias
del discurso sobre la gratuidad de la educación3.

Introducción
El reparto de libros de texto gratuitos, pero de carácter
obligatorio, por parte del gobierno de México significó un
cambio relevante para la enseñanza en el país. En un
contexto en el que la Revolución cubana y la propaganda
an�comunista estaban presentes en los medios y la prensa, la obligatoriedad de los libros dio mucho de qué hablar en una población que defendía sus intereses, ideologías y la libertad de enseñanza. Tal fue el caso de la
ciudad de Monterrey, en donde las opiniones tanto a favor como en contra, además de las preocupaciones en
torno al libro de texto, surgieron inicialmente por parte
de la industria editorial, la Iglesia y finalmente tomó
fuerza con los padres de familia.

Fuentes electrónicas
Rubio Cremades, Enrique (2008). “Costumbrismo. Definición, cronología y su relación con la novela”, en: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. [En línea; consultado el
23 de junio de 2025]. Disponible en: h�ps://www.
cervantesvirtual.com/obra/costumbrismo-definicin-cronologa-y-su-relacin-con-la-novela-0/

Cabe mencionar que es de nuestro par�cular interés tomar como referencia únicamente la educación primaria y
la cues�ón con el libro de texto. En el mismo año de 1959,
se creó la Comisión Nacional de Libros de Texto, que desempeñaría el rol de creación y distribución del material de
texto gratuito para todos los grados escolares. Para el ciclo
escolar de 1960 en Monterrey, la pronta repar�ción de los
libros era un hecho. Esto desencadenó la disputa entre la
opinión pública, en la que se involucraron ciertos sectores
de la población, mientras que los mo�vos giraron en torno
a cues�ones ideológicas, polí�cas y económicas, según
avanzaban las fases del conflicto.

El presente ar�culo pretende tomar como punto de
par�da la protesta dirigida por la Unión Neoleonesa de
Padres de Familia en contra de la implementación del libro
de texto gratuito. El análisis se enfoca en las preocupaciones que abrumaban a las familias regiomontanas ante esta
reforma educa�va, además de que se realizará una
compara�va entre el contenido de los libros y la opinión
pública. Esta inves�gación se apoya en la revisión de fuentes hemerográficas, de los propios libros de texto originales (disponibles para su consulta en línea, en la página de
la Secretaría de Educación Pública) y de bibliogra�a de autoras que han revisado el tema.

De la inconformidad a la movilización
Para hablar de la disputa por el libro de texto en la ciudad de Monterrey, es posible dividir los acontecimientos
en dos momentos: de inconformidad a movilización. El debate y las opiniones sobre el libro de texto fueron publicados por los medios de prensa. La gratuidad y obligatoriedad fueron los principales aspectos de inconformidad,
más que el contenido en sí; es decir, estas dos caracterís�cas de libro afectaban a los intereses de ciertos sectores
dominantes, por lo que fueron vistos como una amenaza4.

La reforma educa�va de 1959
Primeramente, es importante referir un breve contexto
sobre la situación que originó el conflicto, lo que nos llevará a una mayor comprensión de las razones que impulsaron la disputa por el libro de texto. Para ello retrocedemos
en el �empo a 1940 en donde, en el ámbito educa�vo, estaba a discusión la formulación de un plan de enseñanza
que se acoplara a las necesidades de la población, según el
contexto de la época. Sin embargo, éste se extendió
durante once años, hasta que se concretó con la llegada de
Adolfo López Mateos a la presidencia.

Previo a la inicia�va de crear libros de texto gratuitos,
los textos que se u�lizaban en las escuelas eran adquiridos
por los padres de familia en editoriales privadas, según lo
indicara y aprobara la ins�tución a cargo. La repar�ción de
un libro obligatorio y único por parte del Estado significaba
una afectación en gran medida a los ingresos y producción
de esta industria editorial. Sin embargo, también se u�lizó
el discurso de que un libro de texto único “uniformaría a la
niñez”, es decir, dejaría de lado la variedad de ideas de
otros autores y temas5, como la historia local, por ejemplo.

En su discurso de toma de protesta, López Mateos
enfa�zó que la educación era una de las principales preocupaciones de la nación, además de que prome�ó que
promovería el mejoramiento de este rubro mediante la
adaptación de los planes de enseñanza a las necesidades

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
.2“Discurso de toma de protesta de Adolfo López Mateos”, disponible en: h�ps://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2720/4.pdf
3 Cecilia Greaves, “Polí�ca educa�va y libros de texto gratuitos. Una polémica en torno al control por la educación”, p. 2.
4 Norma Ramos, “Revisitando la manifestación en contra del libro de texto gratuito en la ciudad de Monterrey en 1962”, pp. 1-7.
5 Cecilia Greaves, “Polí�ca educa�va y libros de texto gratuitos. Una polémica en torno al control por la educación”, p. 5.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Otro discurso relevante de la inconformidad giró en
torno a la cues�ón polí�ca de la educación. Esto debido a
que la repar�ción de libros de texto por parte del Estado
implicaba una mayor intervención gubernamental en la
educación y presuntamente obstruía lo conocido hasta entonces como “libre enseñanza”. Además, cabe mencionar
que en esta época el aparato polí�co estaba dominado por
el Par�do Revolucionario Ins�tucional, cuya hegemonía se
encontraba en pleno apogeo, por lo que se consideraba a
la educación un punto estratégico para la implementación
de ideologías polí�cas y de pensamiento6.

cues�ón definió prác�camente las dudas que exis�an sobre el contenido de los libros, porque si bien éstos no
exaltaban explícitamente al comunismo —omi�endo el
aspecto de los métodos de enseñanza-aprendizaje—, la
moralidad y los valores tradicionales en cambio sí podrían
verse afectados, dado que la polí�ca educa�va entrañaba
una nueva enseñanza nacional e igualitaria para todos los
estados, lo que desde el punto de vista de los inconformes
podría interferir con las tendencias regionales de enseñanza, ideología y formación de la niñez.
Sin embargo, llegado el 2 de febrero de 1962, la manifestación se llevó a cabo sin problemas y de forma pacífica,
teniendo como punto de reunión la Alameda Mariano
Escobedo y finalizando frente al Palacio de Gobierno9. En
la prensa se destacó el carácter pacífico de la manifestación, ya que no se trataba de una invitación a la violencia
sino de “entablar un diálogo en la búsqueda de un sistema
nacional para la educación”10. Sin embargo la repar�ción
del libro no se detuvo, por lo que la fuerza de las protestas
disminuyó con el paso del �empo. Por otra parte, las autoridades educa�vas permi�eron que los padres de familia
pudieran comprar otros textos complementarios al libro
oficial, siempre y cuando fueran aprobados por la SEP. Con
esta flexibilización, la movilización logró de forma parcial lo
que se había propuesto obtener11.

Pronto la opinión que tomó fuerza fue la de los padres
de familia. Para este punto, ya no se trataba únicamente
de la población expresando sus posturas sobre el libro de
texto, sino que el descontento cobró la forma de un ac�vismo, cuyo obje�vo era que los inconformes con la reforma educa�va pudieran recibir respuesta ante el silencio
de la Secretaría de Educación Pública y de las autoridades.
Con esto iniciaba la fase de movilización contra el libro de
texto, dirigida por la Unión Neoleonesa de Padres de
Familia como principal opositor.
La convocatoria para llevar a cabo una manifestación en
contra del libro de texto fue publicada el 1 de febrero de
1962. En esta nota, se evidenciaba otra cara de la protesta;
una que dejaba un poco de lado los intereses polí�cos y
económicos, y que enfa�zaba más bien la preocupación y
las dudas que surgían entre los padres de familia. Lo que
resalta de la nota fue la acusación de que los nuevos métodos de enseñanza y el libro de texto eran “francamente
comunizantes”, además del alegato de que éstos “atentaban en contra de la moral y de las buenas costumbres de
los hogares mexicanos”7. Es importante mencionar que,
en el contexto internacional, la Revolución cubana y la
condena al comunismo eran temas recurrentes en los
periódicos regiomontanos, lo que llevaba a adoptar posturas an�comunistas que influenciaron en la opinión pública.

Los libros de texto y su contenido
La opinión pública de los padres de familia bien pudo
haberse tratado de juicios sinceros, aunque basados en el
desconocimiento del contenido del libro de texto. Por lo
que este apartado retomará tres de esas valoraciones para
realizar un análisis compara�vo con los libros de los cuatro
primeros grados de educación primaria disponibles. Para
esto, se revisarán las áreas de estudio que pudieron ser
vinculadas con las acusaciones y opiniones emi�das, tales
como lengua nacional, historia y civismo.

Es posible que la propaganda an�comunista difundida
por los medios de comunicación fuera un factor relevante
a la hora de formular tal acusación, dado que, entre sus
preocupaciones, los padres de familia alegaban que en
Cuba la educación había sido un punto estratégico para la
infiltración de la ideología comunista. Los padres de
familia parecían preocuparse de que exis�era una especie
de adoctrinamiento en las infancias y de que esto fuese el
punto de no retorno para la llegada de nuevas ideas
tendenciosas8. Esta acusación “comunista” no desapareció
de la opinión pública, y se encontraba presente en los
medios; sin embargo, esta categorización de los libros
como “comunistas” difiere del contenido mismo de los
textos, al menos de manera explícita.

Como primera opinión emi�da, los padres de familia
acusaron al libro de ser comunista, además de que denunciaron que los métodos de enseñanza “fomentaban la
coopera�vidad, caracterís�co de países totalitarios”12. Si
bien los textos fomentaban el ser buen estudiante, amigo
y ciudadano, además de virtudes como el heroísmo en la
niñez13, éstos no mostraban una tendencia comunista explícita que condujera a las infancias a dicho pensamiento.
Sin embargo, la incer�dumbre de los padres con respecto
al comunismo fue hasta cierto punto entendible, ya que el
bombardeo de propaganda an�comunista, la religión y las
ideologías de los sectores hegemónicos de la época, jugaron un papel en la formulación de este pensamiento de
alerta ante el cambio en la educación.

Ambos informes de la Comisión de Padres de Familia,
publicados el 1 de febrero de 1962, dejan en evidencia dos
cues�ones relevantes que definieron la preocupación de
las familias regiomontanas. Estamos hablando del miedo o
bien del repudio a la doctrina comunista, así como del
asunto de la moralidad y de los buenos valores. Esta úl�ma

La segunda acusación se dirigió hacia la “uniformidad de
la niñez”. Al revisar los libros de los cuatro primeros grados,
es posible adver�r que en algunos momentos tendían a
caer en la repe�ción del contenido, además de la omisión
de ciertas temá�cas, hablando especialmente de la disciplina histórica. Durante mucho �empo, la niñez trabajó con

otro �po de textos por lo que, dada la impar�ción de un
solo libro para todos los estados, era comprensible que se
creyera que esto limitaría el conocimiento.

obtener respuestas a sus dudas y de que sus opiniones
fueran tomadas en cuenta. Si bien la repar�ción de libros
de texto no se detuvo, la manifestación de 1962 mostró la
gran influencia de los medios de comunicación y de las
asociaciones civiles.

En cuanto a la repe�ción de los temas, puede atribuírsele a que el discurso de la época del gobierno de López
Mateos fue el de “la unidad nacional”, por lo que el plan de
esta educación era formar a la ciudadanía mexicana bajo
el concepto del patrio�smo y la historia nacional. En los libros de texto, se menciona que el obje�vo para la niñez
mexicana era “prepararlos para una vida prác�ca, fomentar la conciencia de la solidaridad humana e inculcarles el
amor a la Patria, alimentándolo con el conocimiento de los
grandes hechos históricos que han dado fundamento a la
historia democrá�ca del país”14.

En cuanto al libro de texto aún queda mucho por abordar,
aunque en su primera edición no se trataba de un libro muy
completo, trajo un cambio en las formas de enseñanza para
los años posteriores. Y más adelante, algunas ediciones
volvieron a ser objeto de disputa para los padres de familia.
El libro de texto llegó para quedarse, pues el sistema de
elaboración, impresión y repar�ción gratuita aún se man�ene, lo mismo que el fenómeno de la oposición a la polí�ca
educa�va del Estado por parte de ciertos sectores.

Por tercera acusación se dijo que los libros de textos
atentaban contra “la moral y los valores de las familias mexicanas”. Sin embargo, el libro no pretendía inculcar valores o acciones inmorales, pues sus contenidos se guiaban
bajo el civismo y el sen�miento nacional, lo que podría haber entrado en disputa con los ideales de las familias regiomontanas, según sus tradiciones, principios y creencias15.
Algunos de sus contenidos, no obstante, podían ser objeto
de interpretaciones diversas, como el hecho de que se incluyera una “oración al libro de texto” y un apartado �tulado “mi servicio mexicano”, ya que la Unión podría haberlos considerado como un intento de adoctrinamiento o
una falta a la religión16.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Hemerogra�a
El Porvenir. Monterrey, México.
Bibliogra�a
Barrón de Morán, Concepción (1960). Mi libro de cuarto
año. Historia y civismo. Ciudad de México: Secretaría de
Educación Pública.
Domínguez Aguirre, Carmen y Enriqueta León González
(1960). Mi cuaderno de trabajo de tercer año. Lengua
nacional y escritura. Ciudad de México: Secretaría de Educación Pública.

Podríamos definir esto como un conflicto de ideologías
entre los valores regiomontanos que habían sido
moldeados por años y la imposición de una nueva visión
nacionalista. Como se mencionaba en un apartado “este
libro propone ayudarte a conocer a tu patria, pues conociéndola sabrás mejor por qué la amas y cómo y por qué
debes de estar dispuesto a servirla”17. Esta cues�ón cívica
y patrió�ca se encontraba en la co�dianidad y les indicaba a las infancias los valores que debían adquirir y cómo
debían actuar.

Domínguez Aguirre, Carmen y Enriqueta León González
(1961). Mi libro de primer año. Ciudad de México: Secretaría de Educación Pública.
Galicia Ciprés, Paula (1960). Mi libro de segundo año. Ciudad
de México: Secretaría de Educación Pública.
Greaves Laine, Cecilia (2001). “Polí�ca educa�va y libros de
texto gratuitos. Una polémica en torno al control por la educación”, en: Revista Mexicana de Inves�gación Educa�va, no.
12, vol. 6, pp. 1-11.

Básicamente, la instrucción cívica y moral les mostraba
a los niños las aspiraciones que debían tener para que el
día de mañana se convir�eran en los futuros ciudadanos;
que fueran demócratas, leales y fieles a su patria, su
bandera y su historia. También se hablaba en los libros de
“la gran familia” en donde todas y todos los mexicanos se
encuentran incluidos, y dentro de ese concepto de
familia, la patria era caracterizada como la madre de todos, por lo que se inculcaba el deber de amarla y defenderla en caso necesario, bajo esa unión compar�da
de ser ciudadanos mexicanos18.

Fuentes electrónicas
“Catálogo histórico de libros de texto gratuitos 1960-2020.
Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos”, en: Gobierno de México. [En línea; consultado el 26 de marzo de
2025]. Disponible en: h�ps://historico.conaliteg.gob.mx/

Consideraciones finales

6 Ibíd., p. 3
7 “Por qué hacemos la manifestación”, en: El Porvenir, 1 de febrero de 1962. Monterrey, México, p. 9, primera sección.
8 “El Comité Organizador de la Unión Neoleonesa de Padres de Familia”, en: El Porvenir, 1 de febrero de 1962. Monterrey, México, p. 10, primera sección.
9 “Hoy gran manifestación de padres de familia”, en: El Porvenir, 2 de febrero de 1962. Monterrey, México, p. 9, segunda sección.
10 “Hoy manifestación en protesta por las reformas a la educación”, en: El Porvenir, 2 de febrero de 1962. Monterrey, México, p. 1, segunda sección.
11 Cecilia Greaves, “Polí�ca educa�va y libros de texto gratuitos. Una polémica en torno al control por la educación”, p. 7.
12 “Por qué hacemos la manifestación”, en: El Porvenir, 1 de febrero de 1962. Monterrey, México, p. 9, primera sección.
13 Carmen Domínguez Aguirre y Enriqueta León González, Mi libro de primer año.

CULTURA REGIONAL

8

Ramos Escobar, Norma (2017). “Revisitando la manifestación
en contra del libro de texto gratuito en la ciudad de
Monterrey en 1962”, en: Consejo Mexicano de Inves�gación
Educa�va. [En línea; consultado el 26 de marzo de 2025].
Disponible en: h�ps://comie.org.mx/congreso/memoriaelectronica/v14/doc/1023.pdf

La situación en la ciudad de Monterrey en 1962 es un
claro ejemplo de una movilización social. Fuera de las
cues�ones ideológicas y de los intereses que pudieron
influir en el rechazo de los padres de familia a los libros de
texto, es destacable por otra parte la firmeza de su postura
ante la polí�ca educa�va de las autoridades, con el fin de

14 Carmen Domínguez Aguirre y Enriqueta León González, Mi cuaderno de trabajo de tercer año. Lengua nacional y escritura, p. 6.
15 “Por qué hacemos la manifestación”, en: El Porvenir, 1 de febrero de 1962. Monterrey, México, p. 9, primera sección.
16 Paula Galicia Ciprés, Mi libro de segundo año, pp. 187.
17 Concepción Barrón de Morán, Mi libro de cuarto año. Historia y civismo, p. 9.
18 “Catálogo histórico de libros de texto gratuitos 1960-2020. Generación 1960”, disponible en: h�ps://historico.conaliteg.gob.mx/?g=1960&amp;a=1

9

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

La evolución de los conciertos en
Monterrey y la apertura de Escena
Génesis Villarreal 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

te. La llegada de más ar�stas internacionales en la década
de 1980 y 1990 consolidó la idea de que Monterrey requería espacios modernos y funcionales que permi�eran realizar conciertos con mayor comodidad y calidad. La
creciente demanda por espectáculos en vivo, impulsada
por el crecimiento económico y cultural de la ciudad, hizo
evidente la necesidad de recintos adecuados para albergar
a miles de personas brindando la mejor experiencia posible.

Uno de los primeros grandes eventos que marcó un
cambio en la ciudad ocurrió el 21 de octubre de 1981,
cuando el cantante Rigo Tovar reunió a más de cincuenta
mil personas en el Puente del Papa en Monterrey2. Este
evento no sólo destacó por su magnitud, sino también
porque consolidó a Monterrey como un lugar atrac�vo
para recibir a ar�stas populares con un gran número de
asistentes. Rigo Tovar fue un ícono de la música en México
y para entonces ya gozaba de una inmensa popularidad. Su
presentación en Monterrey evidenció la gran demanda de
espectáculos masivos en la ciudad. La mul�tud que se reunió en el Puente del Papa reflejaba el entusiasmo del público regiomontano por disfrutar de eventos en vivo, un
ascenso que con�nuaría en los años siguientes3.

Así pues, se dio importancia al desarrollo de una infraestructura adecuada para eventos de gran escala y se sentaron las bases para la apertura de nuevos recintos en los
años siguientes. Monterrey se fue posicionando como una
de las ciudades más importantes de México en cuanto a la
realización de conciertos, y se preparó el terreno para la
llegada de espacios icónicos como Escena y, posteriormente, otros foros de gran capacidad que definirían la oferta
de entretenimiento en la región.

Apenas unos días antes, el 9 de octubre de 1981, la banda británica Queen, una de las agrupaciones más influyentes en la historia del rock, se presentó en el Estadio Universitario ante treinta y cinco mil personas4. Este concierto
representó un hito en la evolución de los conciertos en
Monterrey, pues marcó una de las primeras visitas de una
banda de talla mundial a la ciudad5. Queen en ese momento ofreció un espectáculo con una producción de primer
nivel, y afianzó la idea de que Monterrey tenía la capacidad
de albergar eventos de gran magnitud con estándares
internacionales.

La inauguración de Escena: un nuevo concepto en
Monterrey
A medida que la demanda por conciertos de gran magnitud aumentaba en Monterrey, la ciudad se vio en la
necesidad de contar con recintos especializados que pudieran ofrecer una experiencia más cómoda y exclusiva
tanto para los asistentes como para los ar�stas. Hasta ese
momento, los principales conciertos en Monterrey se realizaban en estadios, auditorios o foros temporales que, si
bien podían albergar a grandes mul�tudes, no siempre
ofrecían las condiciones apropiadas en cuanto a acús�ca,
comodidad y producción escénica. Ante este panorama,
surgió la inicia�va de crear un espacio que no sólo
atendiera la creciente necesidad de espectáculos en vivo,
sino que también ofreciera una experiencia innovadora y
mul�funcional para el entretenimiento en la ciudad.

La llegada de Queen también fue un parteaguas en términos de infraestructura y organización de eventos. Hasta ese
momento, la mayoría de los conciertos en Monterrey se realizaban en espacios al aire libre o en lugares que no estaban
diseñados específicamente para espectáculos musicales. La
necesidad de garan�zar un sonido adecuado, una logís�ca
eficiente y un ambiente seguro para los asistentes llevó a
que se comenzara a considerar la creación de recintos
especializados. Estos eventos demostraron que Monterrey
no sólo era un punto clave en la escena musical, sino que
tenía el potencial de conver�rse en un des�no atrac�vo
para las giras de ar�stas internacionales.

Fue así como el 11 de marzo de 1994 se inauguró Escena,
un centro de espectáculos ubicado en Ocampo 433, frente
al Banco Internacional. Desde su apertura, este recinto
destacó por su concepto vanguardista, diseñado para
adaptarse a diferentes �pos de eventos y atraer tanto a los
seguidores de la música en vivo como a quienes buscaban

A par�r de estos acontecimientos, la industria del entretenimiento en la ciudad comenzó a expandirse rápidamen-

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Su principal interés es el desarrollo de la industria
del entretenimiento en Monterrey y la historia de la música en México. Su inves�gación se enfoca en los cambios socioculturales derivados de la apertura de nuevos recintos
para conciertos y su impacto en la ciudad.
2 Reséndiz, Edgardo, “¡Rigo!... ¡Por favor, voltea!”, en: El Norte, 22 de octubre de 1981. Monterrey, México.
3 Anza, Ana Luisa, “Esto será inolvidable por los siglos de los siglos”, en: El Norte, 22 de octubre de 1981. Monterrey, México.
4 Fuentes, Altagracia, “Queen en el Estadio Universitario”, en: El Norte, 10 de octubre de 1981. Monterrey, México.
5 Fuentes, Altagracia, “Viajan, «hacen cola» y faltan a exámenes”, en: El Norte, 10 de octubre de 1981. Monterrey, México.

CULTURA REGIONAL

10

una opción de entretenimiento nocturno. A diferencia de
otros espacios de la época, Escena combinaba la funcionalidad de una sala de conciertos con una discoteca y un bar, lo
que le otorgó una iden�dad única dentro de la oferta cultural y de ocio en Monterrey. Su arquitectura y distribución
permi�an que los asistentes disfrutaran de los eventos con
mayor cercanía a los ar�stas, en un ambiente en donde se
priorizaba la calidad del sonido y la ambientación del lugar.

innovación no sólo realzaba el ambiente de cada concierto,
sino que también permi�a a los ar�stas personalizar sus
shows para brindar una experiencia más envolvente y
espectacular. Además, el escenario contaba con una distribución estratégica que facilitaba la cercanía entre el público y los intérpretes, generando una conexión más ín�ma y
emocionante en cada presentación.
La estructura del recinto también fue pensada para maximizar la comodidad y la visibilidad del público. A diferencia de otros lugares donde la experiencia podía verse
afectada por la disposición del espacio, en Escena se priorizó un diseño en el que todos los asistentes pudieran disfrutar del espectáculo sin obstáculos visuales. Esto convir�ó al
foro en un referente dentro de la industria del entretenimiento en Monterrey, ya que estableció un estándar de
calidad en términos de infraestructura y comodidad para
los conciertos en vivo.

El evento inaugural del recinto estuvo a cargo de Miguel
Bosé, una de las figuras más importantes del pop en
español en ese momento. Su presentación con la gira Bajo
el Signo de Caín marcó un hito en la escena musical regiomontana, al demostrar que Escena era un lugar apropiado
para recibir a ar�stas de talla internacional con una producción de alto nivel6. La elección de Bosé encajaba perfectamente con la visión del nuevo espacio, que aspiraba a
conver�rse en un referente del entretenimiento de calidad
en la ciudad.
La apertura de Escena también reflejaba la evolución del
público regiomontano, que cada vez demandaba opciones
más exclusivas y versá�les para disfrutar de la música en
vivo. Su innovador concepto permi�ó que el recinto se consolidara rápidamente como un punto de encuentro para los
amantes de la música, atrayendo a ar�stas nacionales e
internacionales de diversos géneros. Además, su ubicación
estratégica en el centro de Monterrey facilitó el acceso a
una amplia audiencia, convir�éndolo en uno de los espacios
más emblemá�cos de la ciudad en la década de los 90 y
principios de los 2000.

La apertura de Escena no sólo significó un avance en la
calidad de los conciertos en Monterrey, sino que también
marcó un antes y un después en la evolución de la industria
del entretenimiento en la ciudad. La implementación de
nuevas tecnologías y estándares en infraestructura posicionó a Monterrey como un des�no clave para las giras de
ar�stas internacionales, lo que contribuyó al crecimiento
de conciertos en la región. Con el paso de los años, el
impacto de Escena se reflejó la necesidad de nuevos foros
y la profesionalización del sector, permi�endo que la ciudad se consolidara como una de las capitales musicales
más importantes de México.

Con el paso de los años, Escena no sólo se mantuvo como
un importante foro de conciertos, sino que también evolucionó para adaptarse a las tendencias y necesidades del
mercado, ofreciendo una programación variada que incluía
presentaciones de rock, pop, música electrónica y otros géneros emergentes. Su impacto en la escena musical de
Monterrey fue innegable, pues abrió las puertas a nuevas
formas de disfrutar la música en vivo y contribuyó a la consolidación de la ciudad como un des�no clave para giras y
espectáculos en México.

Gracias a estos avances, Escena se convir�ó en un modelo a seguir para otros recintos de espectáculos en el país,
demostrando que la combinación de innovación tecnológica, diseño estratégico y una oferta ar�s�ca de primer nivel era clave para atraer tanto a ar�stas locales e internacionales, como a audiencias exigentes. Su legado
perdura como un símbolo de la transformación de
Monterrey en un epicentro musical de gran relevancia,
influyendo en la manera en que se conciben y disfrutan los
conciertos en la actualidad.

Innovación técnica y el impacto de Escena

El legado de Escena y su influencia en la industria

Lo que hizo a Escena verdaderamente innovador fue su
enfoque en la excelencia técnica y el uso de tecnología
avanzada para ofrecer una experiencia inmersiva tanto a los
ar�stas como al público. Desde su inauguración, el recinto
fue diseñado con un sistema de sonido de alta fidelidad que
garan�zaba una acús�ca óp�ma en todos los rincones del
lugar. A diferencia de otros espacios que adaptan su infraestructura para conciertos, Escena fue concebido desde el
principio como un foro especializado en espectáculos en
vivo, lo que le permi�ó integrar de manera eficiente tecnología de audio y luces que estaban a la vanguardia de la
época.

Escena dejó una huella profunda en la industria del entretenimiento en Monterrey, transformando la manera en
que se concebían y organizaban los espectáculos en vivo.
Su impacto trascendió más allá de ser un simple recinto, ya
que estableció un nuevo modelo de negocio para la realización de conciertos y eventos de alto nivel en la ciudad.
Gracias a su innovador concepto, muchos promotores y
empresarios del entretenimiento comenzaron a apostar
por la creación de espacios especializados en la música en
vivo, lo que permi�ó una mayor diversificación en la oferta
de espectáculos en Monterrey.
El éxito de Escena sirvió como punto de referencia para
la creación de otros recintos con infraestructura de
vanguardia, entre ellos la Arena Monterrey, que abrió sus
puertas en 2003 y se consolidó como uno de los foros más
importantes de América La�na. Además, influyó en la mo-

Uno de los aspectos más destacados de Escena era su sistema de iluminación dinámica, compuesto por un conjunto
de luces robó�cas y efectos visuales que podían adaptarse
a dis�ntos géneros musicales y es�los de presentación. Esta

6 Silva, María, “Miguel Bosé saldrá a «Escena» el 11 de marzo aquí”, en: El Norte, 26 de febrero de 1994. Monterrey, México.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

dernización y expansión de otros espacios dedicados a la
música, como el Auditorio Banamex (antes Auditorio CocaCola y Auditorio Ci�banamex), que siguieron la línea de
ofrecer instalaciones de primer nivel, con tecnología
avanzada en sonido e iluminación, así como una mayor comodidad para el público y los ar�stas.
Pero el impacto de Escena no sólo se reflejó en la infraestructura, sino también en el crecimiento del mercado
musical y en la profesionalización de la industria del entretenimiento en la ciudad. La llegada de ar�stas nacionales e
internacionales atrajo a más promotores, productores y
técnicos especializados en la organización de eventos en
vivo. Esto impulsó tanto a bandas emergentes como a promotores independientes, quienes encontraron en la ciudad un terreno fér�l para desarrollar sus carreras.
Otro aspecto clave del legado de Escena fue su papel en
la consolidación de Monterrey como un punto estratégico
dentro de las giras internacionales. Antes de su apertura,
la mayoría de los ar�stas extranjeros se presentaban exclusivamente en la Ciudad de México y, en menor medida, en
Guadalajara. Sin embargo, Escena demostró que exis�a
una demanda sólida en el norte del país, lo que incen�vó
a más ar�stas a incluir a Monterrey en sus i�nerarios. Con
el �empo, esto permi�ó que la ciudad se posicionara como
un des�no musical de primer nivel, atrayendo a algunos de
los nombres más importantes de la industria.
A nivel cultural, Escena también desempeñó un papel
fundamental en la diversificación del panorama musical de
Monterrey. Al abrirse a una amplia gama de géneros, desde
el pop y el rock hasta la electrónica y la música alterna�va,
el recinto contribuyó a la creación de una audiencia más
abierta y recep�va a diferentes es�los musicales. Esto, a su
vez, influyó en el surgimiento de fes�vales como el Hellow
Fest, Pa’l Norte y el Live Out, que han reforzado la posición
de Monterrey como una de las ciudades más importantes
para la música en vivo en México y América La�na.
En defini�va, el impacto de Escena fue mucho más allá
de ser un simple recinto de conciertos. Su legado sigue vigente en la industria del entretenimiento en Monterrey, no
sólo por haber abierto el camino para la creación de nuevos
foros, sino también por haber transformado la manera en
que se conciben y disfrutan los espectáculos en la ciudad.
Su influencia se puede ver reflejada en la infraestructura,
en la profesionalización del sector y en el crecimiento de la
oferta musical, consolidando a Monterrey como una de las
capitales del entretenimiento más importantes del país.

Out, Machaca, entre muchos otros, han crecido exponencialmente, atrayendo a miles de asistentes y posicionando a Monterrey como una de las principales plazas
para la música en vivo en La�noamérica.

con una acús�ca de alta calidad y tecnología de punta. Este
�po de eventos permi�ó que Monterrey fuera visto como
un lugar clave en la industria musical, al atraer a ar�stas
internacionales y posicionarse como un referente cultural.

La evolución de la infraestructura ha jugado un papel
crucial en este desarrollo. Actualmente, la ciudad cuenta
con recintos de primer nivel como la Arena Monterrey, el
Auditorio Banamex, Foro Tims y Escenario GNP Seguros,
los cuales han sido sede de presentaciones de ar�stas de
talla mundial. Además, el auge de espacios más ín�mos,
como el Café Iguana y el Nandas, ubicados en Barrio
An�guo, ha permi�do el florecimiento de la escena musical alterna�va e independiente, ofreciendo oportunidades para bandas emergentes y propuestas innovadoras.

Monterrey ha evolucionado de ser una ciudad con un
incipiente mercado musical en los años 80 y 90, a conver�rse en uno de los principales centros de espectáculos de
México y América La�na. Su capacidad para atraer a ar�stas
internacionales, la calidad de su infraestructura y la pasión
de su público han hecho de la ciudad un des�no imperdible
para los amantes de la música en vivo. Con una industria en
constante crecimiento y nuevas generaciones de músicos y
empresarios del entretenimiento, Monterrey como epicentro musical sigue siendo prometedor.

Otro factor clave en la consolidación de Monterrey
como des�no musical ha sido el crecimiento del turismo
cultural. Cada año, miles de personas viajan a la ciudad ya
sea de otros estados u otros países con el propósito de
asis�r a conciertos y fes�vales, generando un impacto posi�vo en la economía local. La industria hotelera, los restaurantes y otros sectores del entretenimiento han visto
un incremento en la demanda durante estos eventos, lo
que ha llevado a una mayor inversión en infraestructura
turís�ca y en la mejora de los servicios para los visitantes.

La creación de Escena y otros espacios para conciertos
en Monterrey impulsaron la profesionalización de la industria del entretenimiento, llevando a la ciudad a conver�rse
en uno de los principales centros musicales de México. Estos avances no sólo contribuyeron al crecimiento de la
oferta cultural local, sino que también promovieron un
sen�do de iden�dad y pertenencia entre los habitantes de
la ciudad, quienes, a través de su par�cipación en estos
eventos, reforzaron su vínculo con las expresiones ar�s�cas y la música en vivo.

El legado de Escena sigue presente en la manera en que
se organizan los espectáculos en Monterrey. Su impacto se
refleja en la calidad de los eventos, la diversidad de géneros que se presentan y el profesionalismo con el que se
llevan a cabo los conciertos. La ciudad ha mantenido un estándar alto en la producción de eventos en vivo, lo que ha
permi�do que ar�stas de renombre con�núen eligiéndola
como un des�no imprescindible en sus giras.

Además, Monterrey se ha destacado por su diversidad
musical, que va más allá de los géneros tradicionales del
rock o la música pop, e incluye una variedad de propuestas
que atraen a dis�ntos públicos, como fes�vales de música
electrónica, indie, y música regional mexicana. Esta pluralidad ha consolidado a la ciudad como un epicentro de
cultura y entretenimiento, tanto a nivel nacional como en
el ámbito internacional.

A nivel cultural, Monterrey se ha conver�do en un
epicentro para la música en México, no sólo por la can�dad de eventos que alberga, sino también por el impacto
que estos �enen en la comunidad. La escena local ha crecido significa�vamente, con una mayor can�dad de bandas
y solistas emergiendo en dis�ntos géneros, desde el rock y
el pop hasta el hip-hop y la música electrónica. Diferentes
espacios han sido clave en la promoción de nuevas propuestas musicales, brindando una plataforma para ar�stas
nacionales e internacionales que buscan darse a conocer
en un público más amplio.

Se puede decir que el crecimiento de los conciertos y
fes�vales en Monterrey ha sido un factor determinante en
la consolidación de la ciudad como un referente cultural,
transformando el panorama de la música en vivo y posicionando a la ciudad como un importante actor en la industria del entretenimiento en México y América La�na.

Conclusión

El Norte. Monterrey, México.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Hemerogra�a

La evolución de los conciertos en Monterrey refleja el
desarrollo cultural, social y económico de la ciudad a lo
largo de las úl�mas décadas. Desde sus inicios con
conciertos más pequeños, Monterrey comenzó a consolidarse como un des�no importante para las giras nacionales e internacionales, abriendo el camino para una infraestructura más robusta y profesional. Un ejemplo clave de
esta transformación fue la inauguración de Escena en
1994, un espacio que no solo marcó un hito en la organización y logís�ca de eventos masivos, sino que también mejoró significa�vamente la experiencia del público, al contar

La actualidad de Monterrey como des�no musical
Hoy en día, Monterrey sigue siendo un referente en la
organización de conciertos y en la realización de fes�vales
de música que han ganado reconocimiento a nivel nacional e internacional. Desde el inicio de estos eventos en
2008, la ciudad ha desarrollado una sólida industria musical que abarca diversos géneros y públicos, consolidándose como un des�no clave en el circuito de espectáculos
en México7. Fes�vales como Hellow Fest, Pa’l Norte, Live

7 Riquejo, Fabían y Corpus, Lorena, “Prenden La Huasteca”, en: El Norte, 25 de agosto del 2008. Monterrey, México.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Los efectos del Huracán Gilberto en
la zona metropolitana de Monterrey

otros donadores fueron unos actores que formaron parte
del Primer Encuentro del Teatro Independiente de
Monterrey mediante obras de teatro. Actores, como Isaac
Alcorta, se encargaron de dar un show a los niños y lo que
se recaudó se donó a los damnificados. Se complementaron
las ganancias con la venta de gorras y botones6.

lecimiento. Entre más tor�llerías aptas, mejor para agilizar
el apoyo. El 23 de sep�embre de 1988, José Carrillo de El
Norte reportó que el senador Alfonso Mar�nez Domínguez,
con el apoyo de un grupo de 300 personas, formó parte de
la reconstrucción de la colonia Plan de Ayala, ubicada en
Santa Catarina, en donde también se donaron víveres y se
implementó un servicio gratuito proporcionado por médicos, es�listas y den�stas, entre otros, para sa�sfacer las
necesidades de los habitantes. Asimismo, colaboraron ingenieros en la reconstrucción de las viviendas9.

Bryan Yair Ramírez Garza 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

El trayecto del Huracán Gilberto
El estado de Nuevo León no fue el único lugar que sufrió las
consecuencias del Huracán Gilberto en sep�embre de 1988,
sino que otras partes del mundo también fueron víc�mas de
este fenómeno natural. Es importante conocer los
antecedentes previos a la llegada de este fenómeno meteorológico al territorio nuevoleonés. Se originó el 8 de sep�embre como una depresión tropical que surgió por decimosegunda ocasión en ese año, cerca de las Islas de
Barlovento. Un día después fue llamado Gilbert. Y otro día
después, el huracán se convir�ó en un huracán de categoría
3, por lo que era probable que provocaría desastres al tocar
�erra. El 12 de sep�embre llegó a Jamaica, ya con categoría
4, y destruyó todo a su paso; el huracán sorprendió a los habitantes por su intensidad. Posteriormente, llegó a las Islas
Caimán. Después, arribó a México el 14 de sep�embre, por
la península de Yucatán, lo que obligó a la industria avionera
y turís�ca a suspender ac�vidades para evitar tragedias2.

El 19 de sep�embre de 1988, El Porvenir reportó que el
presidente de México, Miguel de la Madrid, visitó la ciudad
de Monterrey luego de que el Huracán Gilberto provocara
serios desastres. El mandatario se comprome�ó a reubicar
a los damnificados en lugares mejores, así como a reconstruir la ciudad mediante una división de sectores, como
vialidad metropolitana y estatal, agua y drenaje, electricidad, vivienda, salud, entre otros. La labor de Jorge Trevino
y de Na�vidad Parás, gobernador de Nuevo León y secretario de gobierno respec�vamente, fue importante, pues
proporcionaron información sobre la situación al mandatario federal para que éste tuviera un plan de cómo reparar la ciudad.
En su visita a Monterrey, el presidente fue acompañado
de funcionarios de CONASUPO, CFE y SCT, entre otras dependencias gubernamentales4, lo que sirvió para que los
miembros del gobierno supervisaran los daños ocasionados en la ciudad y para que éstos pudieran saber cómo
resolver los problemas que les compe�an a ellos. Fue indudable que se necesitó mucho dinero para reconstruir la
ciudad. Pero, como ya estaba por terminar la ges�ón de
Miguel de la Madrid, cabe preguntarse si los proyectos de
reparación con�nuaron durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. El 20 de sep�embre de 1988, El Diario de
Monterrey reportó que la Cruz Roja había recibido mil
millones de pesos en despensa para distribuirla entre los
afectados, mediante el programa del Tele-maratón. En los
canales 2 y 12 se hizo un llamado a la población para que
donaran lo que pudieran, y de esa manera, se obtuvieron
los productos básicos. No sólo la población en general hizo
dona�vos, sino también empresas como Alfa y Visa, y personalidades del mundo polí�co, como Sócrates Rizzo5.

Una vez que el huracán pasó por dicha península, los pronós�cos decían que disminuiría su intensidad al llegar al noreste mexicano. En realidad no fue así, pues luego de que
atravesó el Golfo de México, pasó por la Carbonera, Tamaulipas, con una fuerza considerable. Después llegó a Nuevo
León. Esto fue una muestra de que, si el huracán causó destrucción en los territorios mencionados, sucedería lo mismo
en la úl�ma en�dad mencionada3. Puede suponerse que la
población no fue lo suficientemente precavida por confiar
en que el fenómeno no impactaría de forma catastrófica.
Que haya pasado por la península de Yucatán no significó
que fue el fin de su trayectoria. Es indispensable conocer los
antecedentes, para conocer cuál fue el trayecto y la evolución del huracán y, al mismo �empo, para adver�r cuál fue
el impacto que este fenómeno tuvo en las localidades, previo a su llegada a Monterrey.

La población de Monterrey que no fue afectada y que
tuvo las posibilidades de donar víveres a los damnificados
manifestaron su solidaridad y empa�a. Pero hubo heterogeneidad en los donadores, ya que también par�ciparon
las industrias y polí�cos mencionados. Esto fue una muestra de que, en momentos di�ciles, la televisión se convierte en una herramienta para la filantropía. El 26 de sep�embre de 1988, Petra Hernández de El Norte reportó que

Las avenidas y carreteras de Monterrey se deterioraron rápidamente, sobre todo
las que colindaban con ríos. Imagen: El Porvenir, 19 de sep�embre de 1988.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia y Estudios de la Humanidades en la Facultad de Filoso�a y Letras en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Ha publicado los ar�culos “Fábricas Apolo. Patrimonio industrial” en A�sbo, y “Monterrey en el Mundial de México 1986” en Academia Semper.
2 San�ago González, Sobrevivientes del Huracán Gilberto, p. 31.
3 Ibíd., p. 37.
4 “Ofrece MMH ayuda para reconstruir NL”, en: El Porvenir, 19 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 1B.
5 “La Cruz Roja ob�ene mil millones de pesos”, en: El Diario de Monterrey, 20 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 1A.

CULTURA REGIONAL

Si bien esto representó un a�sbo de esperanza de que esta
colonia podría levantarse y gozar de una calidad de vida favorable, parece que sólo se le dio prioridad a un único sector,
por lo que los habitantes de las comunidades aledañas no dudaron en solicitar apoyo a las personas que colaboraron en la
reconstrucción. Se �ene que recordar que fueron muchas las
colonias que fueron dañadas de forma seria y todas requerían algún �po de apoyo. Sin embargo, cuando no eran escuchados, las únicas opciones que tenían eran solicitar apoyo a
otro funcionario público o esperar a que llegara apoyo de ciudadanos que no fueron afectados o de empresarios.

La solidaridad por parte de polí�cos, actores de teatro,
personas del exterior de Nuevo León y empresarios

14

Las calles de las colonias estuvieron bloqueadas por diversos obstáculos, como
postes de luz. Imagen: El Porvenir, 19 de sep�embre de 1988.

Indudablemente, las ac�vidades de los actores de teatro
tenían la intención de ayudar a los damnificados, pues estaba claro que por esta ocasión los ingresos no serían para los
ar�stas sino para los afectados. Para que se obtuviera le
mayor can�dad de ganancias, fue necesario que los actores
dieran su mayor esfuerzo para diver�r al público. Otro
indicio de que hubo ayuda fue cuando, el 24 de sep�embre
de 1988, El Porvenir reportó que los damnificados del municipio de Santa Catarina recibieron ayuda de parte de los
habitantes de Houston, Texas, bajo la inicia�va de Everardo
Morales, director de la emisora de radio La Ranchera. Morales enfa�zó que se entregarían los víveres directamente a los
afectados y preferentemente en especie y no en efec�vo7.

Asimismo, el 21 de sep�embre de 1988 El Porvenir reportó que el ayuntamiento de Monterrey recibió catorce toneladas de víveres, des�nados a los damnificados, de parte
del ayuntamiento de Tampico, Tamaulipas. El alcalde de
Monterrey, Luis M. Farías, enfa�zó que desde que ocurrió el
desastre, la de Tampico fue la primera ayuda que se recibió
de otra localidad del país. Asimismo, la ciudad de Tampico
envió esta muestra de solidaridad como respuesta a la generosidad que, en varias ocasiones, había mostrado
Monterrey hacia esa localidad tamaulipeca10. Además, fue
probable que se recibiera ayuda de Europa y de Estados
Unidos, ya que el alcalde se mantuvo en comunicación
constante con diversas en�dades internacionales. Esto fue
una evidencia de que el noreste del país se ha mostrado
unido cuando surge un desastre natural y que esta no�cia
se difundió de tal modo que llegó a otros horizontes, lo cual
generó un sen�do de empa�a y de solidaridad.

Las medidas mencionadas por Morales tenían la finalidad
de que las donaciones no llegaran a las manos equivocadas.
A manera de hipótesis, puede suponerse que las personas
que contribuyeron con la donación de los víveres eran mexicanos radicados en Houston, quienes de esa manera mostraron su solidaridad con sus compatriotas. Un indicio de lo
anterior es que el nombre de la estación de radio se
encontraba en castellano, por lo que posiblemente la audiencia estaba cons�tuida mayormente por mexicanos.
Ahora bien, el 22 de sep�embre de 1988, El Diario de
Monterrey reportó que los funcionarios de la CTM y de la
CNOP, Eugenio Álvarez y Porfirio Garza respec�vamente,
comunicaron que contribuirían con la donación de tor�llas
a las familias afectadas. Asimismo, CONASUPO y Maseca
proporcionaron harina nixtamalizada. Se le dio prioridad a
los municipios metropolitanos que disponían de la mayor
can�dad posible de tor�llerías, mediante una mano de obra
que se comprome�ó a ayudar8.
La donación de tor�llas fue sin duda un acto solidario,
pues muchas personas afectadas no tenían acceso a este
alimento. En las tor�llerías que se comprome�eron a producir, primero que nada, a manera de hipótesis, tuvieron
que ser evaluadas para ver si no tuvieron serias afectaciones por el Huracán Gilberto en la maquinaria o en el estab-

Los damnificados recibieron ayuda por parte de donantes texanos. Imagen: El Porvenir, 24 de sep�embre de 1988.

6 Petra Hernández, “Teatristas independientes dan funciones a afectados”, en: El Norte, 26 de sep�embre de 1988, p. 3D.
7 Texanos reparten ayuda directa a damnificados”, en: El Porvenir, 24 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 11B.
8 “Repar�rán tor�llas a damnificados”, en: El Diario de Monterrey, 22 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 5B.
9 José Carrillo, “Envía Don Alfonso a damnificados alimentos, ropa y hasta colchones”, en: El Norte, 23 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 1B.
10 “Envían víveres de Tampico”, en: El Porvenir, 21 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 10-B.

15

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Asimismo, El Porvenir reportó, el 20 de diciembre de
1988, que diecisiete mil habitantes tuvieron complicaciones
para recibir el servicio de energía eléctrica. El huracán dejó
a su paso muchos postes de luz y cables �rados, por lo que
el servicio se interrumpió. Una dificultad para hacer las reparaciones fue que las calles estaban obstaculizadas, por lo
que fue di�cil que entraran los camiones para reparar en los
lugares indicados16. Era necesario que se empleara la mayor
can�dad posible de trabajadores de la CFE, quienes laboraron sin descanso, ya que muchas personas necesitaban de
la electricidad para enfriar y calentar sus alimentos, para
usar la televisión y la radio para estar al pendiente de las
no�cias, e incluso había personas enfermas que tenían
equipo que funcionaba con energía eléctrica o que necesitaban consumir medicamentos a una temperatura baja.

El 23 de sep�embre de 1988, El Porvenir dio a conocer
que la distribución de ayuda no había sido equita�va, pues
habitantes del municipio de Apodaca, específicamente de
las colonias Pueblo Nuevo y Emiliano Zapata, mostraron su
inconformidad al ser afectados por el huracán y al no recibir
apoyo de ningún �po. La jefa de la colonia Pueblo Nuevo dijo
que la ayuda había sido insuficiente por parte de la administración municipal, mientras que el apoyo estatal no apareció
por aquellos rumbos. Por su parte, el jefe la colonia Emiliano
Zapata acudió al palacio de gobierno de Nuevo León para
que el ejecu�vo estatal interviniera11. Ésto fue evidencia de
que no toda la zona metropolitana recibió apoyos para levantarse de las ruinas provocadas por el fenómeno natural.
Ante la falta de ayuda, estos pobladores experimentaron
una disminución en su calidad de vida, por lo que se movilizaron a diferentes lugares para ser escuchados.

Los damnificados de la colonia Plan de Ayala recibieron ayuda por parte del
senador Alfonso Mar�nez Dominguez, como asistencia médica, cortes de
pelo, despensa y ropa, entre otras cosas más. Imagen: El Norte, 23 de sep�embre de 1988.

El 25 de sep�embre de 1988, Miguel Vargas de El Diario
de Monterrey reportó que Carlos Rivera Salinas, presidente
de la Asociación de Industriales Regiomontanos del Poniente de la Caintra, afirmó que se iba a construir un conjunto
de doscientas viviendas en beneficio de las personas que se
habían visto afectadas por el fenómeno y que, por consiguiente, no tuvieron más alterna�va que la de asentarse en
las orillas del río Santa Catarina. Asimismo, los empresarios
que integraban este grupo buscaron la colaboración del gobierno del estado para el otorgamiento de un terreno para
la construcción de las viviendas. Además, se enfa�zó que se
haría una supervisión de la construcción y que posiblemente podrían haber más zonas para la construcción una mayor
can�dad de hogares. El hecho de que los afectados se establecieran en la zona comentada implicaba no sólo que no
podrían tomar posesión legal de los terrenos que habitaban, sino también que corrían el riesgo de ser llevados por
la corriente de este río. A manera de suposición, puede sugerirse que la supervisión buscaba asegurar que estuvieran
bien hechos los patrimonios. Es posible que aumentara la
can�dad de zonas para la construcción de casas, pues los
afectados fueron muchos.

El llenado de las presas Cerro Prieto y La Boca
El 18 de sep�embre de 1988, David Ibarra de El Diario de
Monterrey reportó que un efecto del paso del Huracán
Gilberto por Nuevo León fue el llenado de las presas Cerro
Prieto y La Boca, pues el intenso fenómeno natural trajo
consigo una gran can�dad de agua, lo que reforzó la capacidad de las citadas obras hidráulicas. El llenado de las presas
generó el riesgo de que éstas se desbordaran y pudieran
invadir carreteras y poblaciones14. Sin embargo, el aspecto
posi�vo fue que pronto la población ya no tendría problemas con el suministro de agua, pues estos concentradores son los encargados de abastecer del vital líquido a
la zona metropolitana. De forma paralela, las presas han
abastecido de este recurso a las áreas ganaderas y agrícolas,
que también han necesitado de este líquido.
Una infraestructura débil
El 19 de sep�embre de 1988, El Porvenir reportó que el
Huracán Gilberto dejó a su paso una infraestructura débil
en muchos puntos de la zona metropolitana de Monterrey.
Por ejemplo, los habitantes de trece colonias, tanto de San
Nicolás de los Garza como de Santa Catarina, como La
Fortaleza, Nueva Fortaleza, San Isidro, Loma Pelona, Las
Palmas, Ildefonso Vázquez, Jesús Garza, La Barrica, López
Mateos, Trabajadores, la cabecera municipal de Santa Catarina, Roble San Nicolás y Residencial Roble, vieron
interrumpidos los servicios de agua, electricidad y transporte, este úl�mo debido a que las calles se encontraban obstaculizadas15. Los habitantes no podían moverse de sus
barrios a otro punto de la ciudad; además, los proveedores
de los productos básicos no podían sur�r las �endas de la
esquina. La ausencia de estos servicios representó una
disminución en la calidad de vida y un estado de desesperación por parte de los habitantes, quienes decidieron
dar a conocer la situación para ser escuchados.

Más ayuda llegó del exterior de Nuevo León. Por ejemplo,
desde la Ciudad de México llegó ayuda de parte de diversas
asociaciones, como el Centro Neoleonés de México, la Asociación de Profesionistas Neoleoneses en el Distrito Federal
y el Ins�tuto de Economistas Neoleoneses. Asimismo, del exterior del país prestaron su ayuda organizaciones e instancias como el Comité de Beneficencia Mexicana de Los
Ángeles, el equipo de los Astros de Houston y la empresa
General Motors, entre otros13. Esto fue muestra de que el
impacto de este huracán fue tan fuerte, que la no�cia llegó
a todo el país y a otras partes del mundo. Hubo ayuda por
parte de neoleoneses que radicaban en el exterior del estado, ya que sen�an empa�a por sus paisanos y decidieron
que lo mejor era ayudar a su propia gente. Pero también grupos estadounidenses y empresas ayudaron, quizá como una
muestra de agradecimiento por la generosidad que la población de Nuevo León había mostrado en otros momentos.

El 24 de sep�embre de 1988, El Porvenir dio a conocer
que, a causa del huracán, en diversas áreas del municipio de
San Pedro se reportó una falta de señalamientos viales en
las calles y avenidas. La directora de Urbanismo y Planeación del municipio comentado, Bertha Laura Plascencia,
comentó que esperaban que el gobierno estatal apoyara a
dicha localidad proporcionando lo necesario (en este caso,
señalamientos)20. Era urgente que se instalara este �po de
infraestructura lo más pronto posible, sobre todo en las
avenidas más transitadas, ya que la ausencia de señalamientos podía provocar accidentes viales. Sin embargo, de
manera provisional, elementos de tránsito hicieron
indicaciones a los automovilistas, como marcar altos o
hacer señas para pedir la disminución de la velocidad en
puntos indicados. Es probable que en otros municipios de la
metrópoli se presentaran situaciones similares.

El mismo día, Zenón Escamilla y Gabriela González de El
Norte reportaron que las autoridades estatales y municipales habían sugerido usar lo menos posible el automóvil para
evitar entorpecer el tráfico. En avenidas como Gómez Morín, Cons�tución, Pino Suárez y Cuauhtémoc, entre otras,
hubo embotellamientos, ya que se presentaron daños en las
arterias que ocasionaron la lenta circulación de los automovilistas. Sin embargo, las autoridades correspondientes trabajaron sin descanso para habilitar puentes y agilizar el tránsito17. No obstante, puede suponerse que hubo daños serios
que tardaron en ser reparados, por lo que el problema del
tráfico con�nuó en algunos puntos. Por ello, las autoridades
recomendaron que viajaran más personas en un auto, pues
si viajaba una sola persona por vehículo, y se reportaban
muchos casos así, podían obstaculizar el tránsito. Otra buena opción fue usar el transporte público, pues así circularían
menos vehículos. Fue inevitable que la gente saliera de casa,
ya fuese para dirigirse al trabajo o para adquirir alimentos.

La reconstrucción
El 20 de sep�embre de 1988, El Diario de Monterrey dio
a conocer que se hicieron labores de reconstrucción y rehabilitación, como la limpieza de carreteras que conectaban a
Monterrey con Sal�llo, Reynosa, Miguel Alemán, Linares,
Ciudad Victoria y Ciudad de México. Asimismo, se habilitaron diversos puentes, como Revolución, Corregidora,
Azteca y El Obispo21, además de que se trabajó sin descanso
en la reconstrucción del vado sobre el arroyo El Obispo, en
los límites entre San Pedro y Santa Catarina, para conectar
con barrios como Fomerrey, Revolución, Vista Montaña y El
Obispo. La reconstrucción fue necesaria para que hubiera
una comunicación eficaz, de ser posible, mediante todo
�po de vehículos, ya que los vehículos de carga, encargados
de trasladar productos esenciales, habían sido vitales para
proveer a los comercios, sobre todo a los ubicados en los
barrios que se encontraron aislados por troncos, postes
�rados, lodo y puentes quebrados, entre otros obstáculos.

El 23 de sep�embre de 1988, El Porvenir dio a conocer
que los daños causados por el Huracán Gilberto ascendían
a una cifra de doscientos catorce mil millones de pesos,
pues en todos los aspectos hubo daños, como en los sectores educa�vo, vial, de salud, de vivienda, de electricidad y
de gas, entre otros más. Fue una can�dad grande de dinero
la que se tuvo que inver�r para reconstruir el estado, pues
su infraestructura se encontraba dañada y era vital que estos servicios estuvieran en óp�mas condiciones para sa�sfacer las necesidades de los habitantes y, al mismo
�empo, una buena calidad de vida. El Porvenir reportó, el
19 de sep�embre de 1988, que el entonces gobernador de
Nuevo León, Jorge Treviño, manifestó que no se volverían a
plantar árboles en las orillas del río Santa Catarina, ya que
éstos podían provocar desastres en los ríos19.

Asimismo, el 23 de sep�embre de 1988, Humberto Castro de El Norte dio a conocer que, como parte de la reconstrucción, fueron inspeccionados puentes que atravesaban
el río Santa Catarina, quizá con la intención de que si se detectaban daños se les hiciera una reparación. Se hizo limpieza en cuarenta y cinco kilómetros de calles, y se hicieron reparaciones en las avenidas Morones Prieto, Cons�tución,
Díaz Ordaz y Revolución. Además, las obras se proyectaron
para incluir el reabastecimiento normal de electricidad y de
agua, la reparación de seis kilómetros de la autopista
Monterrey-Cadereyta y apoyo psicológico para los damnificados22. Se tenía el propósito de habilitar lo antes posible
las vialidades de la metrópoli para evitar los embotellamientos y para lograr que los automovilistas pudieran llegar
a su des�no más rápido. La atención psicológica era una
muestra de que la reconstrucción no debía abarcar sólo lo
material, sino también el ámbito de la salud, incluyendo la
salud mental.
El 24 de sep�embre de 1988, El Porvenir dio a conocer
que el cronista de Monterrey, José P. Saldaña, presentó un
proyecto al gobierno del estado, que consis�a en la

Los principales medios de comunicación de Monterrey animaron a donar a los
damnificados. Imagen: El Diario de Monterrey, 20 de sep�embre de 1988.
11 “Damnificados de Apodaca se quejan por falta de ayuda”, en: El Porvenir, 23 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 11B.
12 Miguel Vargas, “Industriales darán casa a damnificados”, en: El Diario de Monterrey, 25 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 1B.
13 Abraham Nuncio et al., Las huellas del Huracán Gilberto en Nuevo León, p. 176.
14 David Ibarra, “Gilberto llena Cerro Prieto y La Boca”, en: El Diario de Monterrey, 18 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 6B.
15 “Sin servicios públicos miles de habitantes”, en: El Porvenir, 19 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 10B.

CULTURA REGIONAL

16

16 “Siguen sin luz 17 mil usuarios”, en: El Porvenir, 20 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 12B.
17 Zenón Escamilla y Gabriela González, “Recomiendan evitar el uso del auto”, en: El Norte, 20 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 1B.
18 “Daños causados por Gilberto ascienden a 214 millones”, en: El Porvenir, 23 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 11B.
19 “Ya no se plantarán árboles sobre el lecho del río Santa Catarina”, en: El Porvenir, 19 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 10B.
20 “Faltan señalamientos viales en San Pedro”, en: El Diario de Monterrey, 24 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 5B.
21 “Estructuran nuevas rutas viales para evitar los embotellamientos”, en: El Porvenir, 20 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 16B.
22 Humberto Castro, “Arranca por fin reconstrucción”, en: El Norte, 23 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 1B.

17

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

creación de dos ciudades depor�vas al poniente y al oriente
del río Santa Catarina, cuya intención era que se generara
convivencia entre los jóvenes de las colonias aledañas al río
y, al mismo �empo, un ambiente sano, donde se desarrollaran los talentos de los jóvenes23. Con esta infraestructura,
podrían organizarse torneos entre equipos de diferentes
colonias y los jóvenes aspirarían no sólo a la obtención de
campeonatos, sino también a proyectos más ambiciosos,
como el jugar en equipos profesionales. El Huracán Gilberto
había destruido las canchas que exis�an en el lecho del río,
por lo que se buscó reconstruir espacios depor�vos,
aunque bajo ciertas precauciones.

tos fue la escasez de vigilancia. Increíblemente, hubo heterogeneidad en las personas que come�eron estos robos:
niños, adolescentes, adultos y adultos mayores. Sin
embargo, la Academia Estatal de Policía llegó para impedir
estos actos25.
El 24 de sep�embre de 1988, El Diario de Monterrey reportó que habitantes damnificados de las colonias Flor del
Río y Pinos, en San Pedro, se instalaron en un terreno,
aunque posteriormente llegaron las autoridades correspondientes para desalojarlos. Éstos hicieron un nuevo
intento por asentarse en un terreno privado, pero nuevamente fueron re�rados. Las autoridades de San Pedro
hicieron el proceso correspondiente para facilitar la reconstrucción de los inmuebles de los damnificados26. Es posible
que el gobierno municipal apoyara a las personas afectadas,
entre otras cosas, para evitar que come�eran robos o que
se instalaran en terrenos privados. Lo ideal era que todos
los barrios afectados de la metrópoli recibieran el apoyo
necesario para que tuvieran una buena calidad de vida.
Labores de rescate
El 18 de sep�embre de 1988, El Porvenir reportó un
hallazgo de vein�séis víc�mas mortales en el río San Juan.
De esa cifra, vein�dós eran hombres y cuatro mujeres. Esto
fue muestra de la potencia de este fenómeno y de la fuerte
corriente de este río, que seguramente fue similar en los
otros cauces del estado27. Luego de hacer estos hallazgos,
las autoridades correspondientes posiblemente siguieron
con la búsqueda de más cuerpos.

El Huracán Gilberto dejó graves consecuencias, y convir�ó en un peligro la
corriente de los ríos. Imagen: El Porvenir, 18 de sep�embre de 1988.

El 24 de sep�embre de 1988, Francisco Betancourt de El
Norte reportó que en siete días serían reparadas nueve mil
quinientas líneas telefónicas que habían sido dañadas por el
Huracán Gilberto, y cuya compañía responsable era TELMEX.
Asimismo, se informó que se tendrían que inver�r alrededor
de quince mil millones de pesos, una can�dad considerable
de dinero. Cabe señalar que esa can�dad de líneas en mal
estado y fuera de servicio estaban ubicadas en la zona metropolitana de Monterrey, de las más de doscientas mil que
se encontraban registradas24. Sin embargo, a pesar de que
era una can�dad menor de líneas las descompuestas, era
urgente arreglar este problema ya que había personas o
familias que querían comunicarse con sus familiares, amigos
o compañeros de trabajo para saber cómo estaban tras este
desastre o por cualquier otro asunto igualmente importante. Además, era conveniente el uso de este medio porque,
seguramente, aún había calles o avenidas bloqueadas y, por
ende, tráfico que impedía transitar.

Asimismo, el 18 de sep�embre de 1988, El Porvenir reportó el rescate de un niño, mismo que se encontraba en
peligro en el río Santa Catarina. Se trataba de Pedro
Contreras, un infante que se encontraba varado sobre una
pipa, y los resca�stas tardaron ocho horas en rescatarlo.
Aunque el papá del niño había intentado resis�r a las corrientes, el agua se lo había llevado. Entonces solamente
quedó Pedro y los socorristas lo animaron. Fue rescatado y
llevado a la Cruz Verde para ser examinado, pues tenía hipotermia28. El rescate fue largo, quizá porque los resca�stas
esperaban el momento indicado para poner a salvo al niño,
pues un mal momento podía ser riesgoso tanto para la víc�ma como para ellos. Este fue un caso más en el que automovilistas fueron víc�mas de este fenómeno natural, pero
a diferencia de otros sucesos, aquí una persona fue
rescatada con vida.
El 19 de sep�embre de 1988, El Porvenir dio a conocer
que una gran can�dad de ins�tuciones apoyaron en lo que
podían. Por ejemplo, la Preparatoria No. 12 de la UANL y el
comité del PRI sirvieron temporalmente como albergues
para recibir víveres por parte de los habitantes que deseaban ayudar. Pero también hicieron su trabajo ins�tuciones
como la Cruz Verde, que realizaron tareas de rescate en el
río Santa Catarina. Además la Policía Judicial del Estado pro-

Algunos robos
Hubo una rapiña en el río Santa Catarina, ya que el cauce
del río bajó y algunos habitantes de las colonias aledañas
come�eron ciertos robos. El 19 de sep�embre de 1988,
Francisco Cobos de El Norte reportó que muchos habían tomado todo lo que pudieron de lo que había en los automóviles o camiones. Uno de los factores que mo�vó estos ac-

23 “Presenta proyectos para dos ciudades depor�vas”, en: El Porvenir, 24 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 11B.
24 Francisco Betancourt, ‘’Repararán teléfonos en siete días’’, en: El Norte, 24 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 7B.
25 Francisco Cobos, “Actos de rapiña en el río”, en: El Diario de Monterrey, 19 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 6B.
26 “Invaden terrenos en San Pedro”, en: El Diario de Monterrey, 24 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 6B.
27 “Rescatan 26 víc�mas en el San Juan”, en: El Porvenir, 18 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 14B.
28 “Salvan a niño de las aguas del río Santa Catarina”, en: El Porvenir, 18 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 13B.
29 “Cadereyta: todos colaboran en tareas de rescate”, en: El Porvenir, 19 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 9B.

CULTURA REGIONAL

18

porcionó información de los cuerpos iden�ficados29. Todas
las instancias públicas colaboraron, de una forma u otra,
para que la metrópoli saliera adelante. También se emprendieron labores de búsqueda de las personas desaparecidas, para terminar con la preocupación de los familiares
que no tenían no�cias sobre los extraviados. Los resca�stas
se arriesgaron debido a la corriente del río. Sin embargo,
ello fue reflejo del compromiso que tenían con la ciudadanía para ayudar en los momentos complicados.

que padecían alguna enfermedad gastrointes�nal, recibían
más34. Si bien, por ese �empo tenían que u�lizar una can�dad restringida de agua, fueron can�dades razonables para
sa�sfacer las necesidades de cada individuo, si se toma en
cuenta que cada vein�cuatro horas recibían la misma
can�dad.
Conclusión
Como conclusión, el Huracán Gilberto ha sido uno de los
desastres naturales más severos que ha experimentado la
zona metropolitana de Monterrey, pues se manifestaron
consecuencias de todo �po. La mancha urbana fue devastada. Sin embargo, logró salir adelante con el paso del
�empo, pues al ser una de las concentraciones demográficas más grandes del país, se rehabilitaron sus avenidas y
carreteras, así como el transporte y la infraestructura de luz
y agua, entre otras cosas más. Las nuevas generaciones no
vivieron este fenómeno natural, pero al leer este ar�culo, es
importante que tomen conciencia de que �enen que estar
preparados ante este �po de situaciones, de que sus vidas
son importantes y de que �enen que buscar un lugar seguro
en caso de un desastre natural.

El 20 de sep�embre de 1988, El Norte reportó el hallazgo
de dos víc�mas mortales a orillas del río Santa Catarina,
cerca de un puente de Santa Bárbara que se destruyó. Las
autoridades correspondientes trabajaron sin parar, ya que a
las 13:30 horas fueron localizados, pero los trabajos con�nuaron hasta después de las 19:00 horas, pues encontraron
un camión con los neumá�cos llantas para arriba. Entonces,
para levantar el vehículo, excavaron en los lados30.
Además, el 20 de sep�embre de 1988 El Norte reportó que
llegó a Monterrey el resca�sta Marcos Efrén Zuriñama “La
Pulga”, quien anteriormente había colaborado en el rescate
de personas en diversos desastres, como en el terremoto de
la Ciudad de México en 1985 y en El Salvador en 1986. Al
llegar a las �erras regiomontanas, fue asignado a la búsqueda
de autos y cuerpos en el lecho del río Santa Catarina en
colaboración con el ejército. Estuvo por el Puente Miravalle,
pero se enteró de que unos niños encontraron un auto enterrado por los Condominios Cons�tución, de modo que se
dirigió junto con los soldados a desenterrar el vehículo31.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Hemerogra�a
El Diario de Monterrey. Monterrey, México.
El Norte. Monterrey, México.

La falta de albergues, la insalubridad y la donación de
agua potable

El Porvenir. Monterrey, México.

En muchos barrios de la metrópoli fue posible la instalación de algún albergue para atender a las personas que
perdieron sus casas debido al huracán. Sin embargo, Absalón Amaro afirma que, en el caso de las comunidades de
San Juan y Tepehuaje, debido a ciertas circunstancias no
hubo un lugar apto para resguardar a suficientes damnificados y en los posibles si�os no se contaba con los
servicios básicos para atender las necesidades de los afectados. Además, algunos no quisieron abandonar sus cosas,
por lo que armaron viviendas provisionales con lo que pudieron, lo que no estaba exento de riesgos32.

Bibliogra�a
Amaro Tirado, Absalon (1989). El Huracán Gilberto en el estado de Nuevo León. México: Programa de Prepara�vos para
Situaciones de Emergencia, Coordinación de Socorro para Casos de Desastre de la Organización Panamericana de la Salud.
González Soto, San�ago (2013). Sobrevivientes del Huracán
Gilberto. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
Nuncio, Abraham, Arnulfo Vigil, Luis Garza, Sandra Arenal,
Alicia Aguilera y Erick Estrada (1989). Gilberto. Las huellas del
huracán en Nuevo León. México: Ediciones Cas�llo.

El mismo autor dijo que en estas comunidades hubo un
problema de salubridad. Debido a la suspensión de
servicios, como el drenaje, los habitantes se vieron
obligados a hacer sus necesidades en la calle, lo que provocó la presencia de mosquitos. Asimismo, como el camión
recolector de basura dejó de pasar, las calles se convir�eron
en lugares para �rar la basura33. Amaro asevera que, para
acceder al agua potable, los habitantes recogían quince litros para consumo humano y treinta para aseo personal
proveniente de cisternas; lo hacían todos los días. Las personas que necesitaban más de este vital líquido, como los

30 “Rescatan dos cadáveres de un camión enterrado en el río”, en: El Porvenir, 20 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 16B
31 “Llega ‘La Pulga’ ayuda en rescate”, en: El Norte, 20 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 1B.
32 Absalon Amaro Tirado, El Huracán Gilberto en el estado de Nuevo León, p. 13.
33 Ídem.
34 Ibíd., p. 14.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Melchora Hernández, en la entonces calle de San Francisco, hoy Padre
CRONOGRAFÍA

Historia de los museos en Monterrey.
El Museo de Historia Mexicana a 30 años
de su inauguración.
Félix Torres Gómez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

“zoológico” por albergar colecciones de animales disecados, aunque también se exhibían otros objetos, como
los cristales que donó Eduardo Bremer meses antes:

Raymundo Jardón 855, entre Dr. Coss y Diego de Montemayor, construcción que todavía se conserva y es conocida como Calicanto, en
este espacio se realizó también la primera exposición fotográfica de
Monterrey ya que señalaba “donde podrán verse las muestras”2.

Regalo. El Sr. Eduardo Bremer ha obsequiado al Colegio Civil de
Monterrey una colección de setenta modelos cristalográficos he-

En 1853 es cuando vemos la primera intención de crear
un museo en Monterrey. El gobernador del estado, Pedro
de Ampudia, y su secretario general, San�ago Vidaurri, por
medio de una circular expedida el 21 de noviembre de 1853
convocaron a la población para que enviaran “objetos
interesantes y curiosos”. Dicha circular fue recibida en el cabildo de Monterrey y fue reproducida en el acta de la sesión
ordinaria del 28 del mismo mes y año:

chos en Flint-glass5.

Este museo estuvo en funcionamiento probablemente
hasta sep�embre de 1923, cuando se derrumbó el salón de
actos del Colegio Civil, que estaba con�guo y debajo del
museo. Una nota del periódico El Porvenir del 11 de sep�embre de 1923 dice lo siguiente:
Remojados por las lluvias se derrumbaron ayer los vetustos paredo-

Introducción
El 16 de noviembre de 2024, durante la sesión de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca A.C.
(en adelante: SNHGE) y con mo�vo del trigésimo aniversario del Museo de Historia Mexicana, tuve el honor de hablar sobre los museos de Monterrey y sobre el propio Museo de Historia Mexicana, como antesala de la conferencia
que impar�ó el doctor Sócrates Rizzo García, exgobernador de Nuevo León y gestor de ese museo. El presente
texto es una versión corregida y mejorada de lo que presenté ese día.

Mandando se inviten a los ciudadanos amantes de la propiedad

nes del salón de actos del Colegio Civil. Por fortuna no hubo que

patria a que remitan al museo que se va a establecer en esta capi-

lamentar desgracias personales, pues aún no llegaban los alumnos.

tal, los objetos interesantes y curiosos de los tres reinos: animal,

Providencialmente se escapó de ser destruido el Museo Zoológico

vegetal y mineral y las an�güedades que se encuentren anteriores

del Colegio, que se encuentra situado en la planta baja y sobre el

a la conquista las que se mandaron cumplir respec�vamente por

cual se halla el salón.

quien corresponde3.

Si bien no se derrumbó el salón que alojaba al museo, es
posible que éste haya sufrido algunos daños, lo que causó su
clausura temporal o permanente. Aquí cabe señalar la figura
del licenciado Nemesio García Naranjo, nuevoleonés dis�nguido el cual fue el encargado de zoología y botánica en el
Museo de Colegio Civil. Posteriormente trabajó en la Ciudad
de México en el Museo Nacional de Historia y Arqueología,
primero como bibliotecario y después como secretario6.

Sin embargo, el proyecto de ese museo no logró concretarse. En cambio, en la Ciudad de México desde 1825 el primer presidente de la república había decretado la creación
del Museo Nacional Mexicano, que se ubicó en un salón de
la Universidad Nacional y Pon�ficia. Posteriormente, el
emperador Maximiliano de Habsburgo implementó un
cambio de organización, nombre y sede, y durante el periodo de Porfirio Díaz se otorgó un gran apoyo para la antropología, la cultura y los museos. En medio de esa polí�ca
cultural del gobierno federal, a Monterrey le llegó el momento de tener su museo.

El Museo Histórico de la Ciudadela
El segundo museo que exis�ó en Monterrey fue el Museo
Histórico de La Ciudadela, que fue inaugurado el 31 de
diciembre de 1940. En ese año, el empresario José Calderón
Muguerza donó los terrenos donde se encontraban los restos de lo que iba a ser la nueva catedral de Monterrey y que
sirvió de for�n durante la batalla de Monterrey de 1846 y
que era conocida como La Ciudadela. Calderón realizó esta
donación con el obje�vo de que se difundiera su historia.
Así lo expresaba en una carta que le escribió al presidente
municipal de Monterrey y que fue leída en la sesión ordinaria verificada el viernes 22 de noviembre de 1940. Este documento expone las condiciones que estableció José
Calderón para efectuar tal donación:

El Museo Zoológico del Colegio Civil

Dando cuenta del Museo Regional de Historia. Periódico El Porvenir, 31 de enero
de 1957

Primeros antecedentes

Museo Regional de Historia fotografiado por Manuel M. López y Museo de Historia Mexicana

Se dice que el Museo El Obispado fue el primer museo
en la ciudad de Monterrey y en el estado de Nuevo León.
Yo mismo lo pensaba así, pero al revisar las evidencias documentales con mayor profundidad, tanto de periódicos
como del Archivo Histórico de Monterrey, me percaté de
que no es así. La referencia más an�gua de una exposición
en Monterrey es la de una muestra de fotogra�as que realizó el primer fotógrafo que llegó a la ciudad, Eduard (o
Eduardo) Wilder:

¿Recuerdan cuál fue el primer museo que visitaron?
¿Cuál fue el primer museo que conocieron? El mío fue el
Museo Regional de Nuevo León El Obispado. Debí de conocerlo entre 1980 y 1985. Recuerdo que en ese museo esperaba encontrar alguna referencia sobre mi bisabuelo, el general
Félix U. Gómez, pero no encontré nada. Muchos años
después, para mi sorpresa y alegría, en el an�guo Museo
Nacional de la Revolución, ubicado en la Ciudad de México,
encontré su fotogra�a y la bandera con la que le hicieron honores, aunque esa es otra historia. Al Obispado fui infinidad
de veces, en su mayoría de noche, especialmente cuando
hacía mucho calor y era refrescante pasear entre esos viejos
cañones que nos hablan de la batalla de Monterrey de 1846.
Durante muchos años, viví rela�vamente cerca del Obispado.

El terreno citado debe des�narse en todo �empo únicamente a
exhibición y conservación de las ruinas que en ella existen, de lo que

El Museo Zoológico de Colegio Civil se fundó el 5 de mayo
de 1889, según la nota que encontramos en el periódico La
Voz de México del 19 de mayo de ese año:

fuera La Ciudadela, en que se defendiera esta ciudad cuando la invasión norteamericana y exhibición al descubierto de cualesquiera
otras reliquias históricas que allí se coloquen. En cualquier �empo
que dejare de darse este uso exclusivo a la porción de terreno expre-

Al norte llegaron los daguerro�pos por medio de Eduardo Wilder, si
bien estas imágenes están perdidas o no han sido localizadas aún,
queda la evidencia escrita de El Semanario Polí�co del Gobierno de
Nuevo León donde anunció sus servicios en noviembre de 1842, señalando que permanecería un corto �empo en Monterrey sacando
retratos con una asombrosa exac�tud de la semejanza en casa de

1 Arquitecto, inves�gador y fotógrafo. Es licenciado en Arquitectura y candidato al grado de maestro en Artes por la Universidad Autónoma de Nuevo León,y
profesional medio en Artes Plás�cas por el CEDART Alfonso Reyes. Actualmente es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL,
donde también es responsable de la museogra�a y montaje de exposiciones.

CULTURA REGIONAL

El llamado Museo Zoológico del Colegio Civil se creó en
1889, insertado en los llamados “gabinetes de curiosidades
o maravillas”, los cuales eran colecciones que algunas personas iban formado mediante el coleccionismo de dis�ntos
artefactos de diversos �pos, como minerales, fósiles, insectos, animales disecados y piezas antropológicas, entre otras
cosas. Dichos artefactos se exhibían en casas par�culares,
en muebles o gabinetes, de ahí el nombre. Muchas de estas
primeras colecciones llegaron a formar museos. Al igual que
el primer museo de la Ciudad de México, el de Monterrey
tuvo como sede una ins�tución educa�va: el Colegio Civil.

20

Museo zoológico. El 5 del actual quedó inaugurada esta importante

sado volverá automá�camente al dominio y posesión del señor José

mejora en el Colegio Civil de Monterrey, por el señor gobernador

Calderón7.

del estado4.

Este museo no tenía salas específicas para exhibición,
sino que únicamente limpiaron el terreno y los muros de
sillar existentes, y los únicos objetos expuestos fueron los

Por la fecha es posible saber que la inauguración estuvo
a cargo del gobernador Lázaro Garza Ayala. Fue llamado

2 Félix Torres Gomez, “La fotogra�a en el noreste”, p. 22.
3 Archivo Histórico de Monterrey (en adelante AHM), fondo Par�do del Departamento, sección Actas, colección Actas de Cabildos, vol. 999, expediente 1853/065,
28 de noviembre de 1853.
4 La Voz de México, 19 de mayo de 1889. Ciudad de México, México, p. 3, sección Miscelánea.
5 El Tiempo, 5 de noviembre de 1887. Ciudad de México, México, p. 2, sección Metempsicosis.
6 El Tiempo Ilustrado, 2 de mayo de 1909. Ciudad de México, México, p. 18, sección Gente Nueva.
7 AHM, fondo Monterrey Contemporáneo, sección Actas, colección Actas de Cabildo, vol. 999, expediente 1940/011, 22 de noviembre de 1940.

21

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

cañones que se u�lizaron en la batalla de 1846 a los cuales
se les colocó una placa alusiva. Por esta razón, podríamos
considerarlo como un “museo de si�o”. Así, en la sesión del
cabildo de Monterrey del 26 de diciembre de 1940 se asentó lo siguiente:

En lo que se refiere a Monterrey, algunos espacios
sirvieron como museos o galerías temporales. Por ejemplo,
el Colegio Civil, ya en su etapa como Universidad de Nuevo
León, en la llamada Escuela de Verano acogía exposiciones
de ar�stas reconocidos, quienes a su vez venían a impar�r
cursos y talleres. También el palacio de gobierno de Nuevo
León fue sede de exposiciones temporales, como la Exposición Gráfica de la Revolución de 1940 y 1947. En la de
1947 mi familia prestó fotogra�as y el sombrero del general
Félix U. Gómez, siendo tes�go de esa exposición mi buen
amigo el arquitecto Juan Ruiz Anguiano (QEPD).

Informó el presidente municipal, Prof. Manuel Flores, que el día 31
de diciembre, a las 16 horas, se llevará a cabo la inauguración del
Museo Histórico de La Ciudadela, construido por esta administración con el propósito de perpetuar un recuerdo para nuestros
antepasados, que dentro de aquellos muros venerables, defendieron la soberanía y la integridad del territorio nacional y del estado de Nuevo León, habiéndose colocado como ornamentación varios cañones convenientemente arreglados, que estaban enclavados
en las esquinas de la Alameda y otros lugares de la población, las
que, tuvieron grande significación en la defensa de la patria en
con�endas extranjeras, colocándose además una placa alusiva,
indicando la importancia histórica del lugar, debiendo llevarse a
cabo la ceremonia solemne de inauguración con la presencia del C.
gobernador cons�tucional del estado, general de brigada Bonifacio

Jalisco (76), Guanajuato (59) y Coahuila (57), pero Nuevo
León registra más visitas pese a su baja can�dad de museos9.

Rangel Guerra. Ambos museos, cada uno en su �empo,
fueron trascendentales para la ciudad.

Indudablemente, la Ciudad de México es la capital de los
museos, independientemente de la can�dad, pues por ser
sede del poder polí�co nacional, concentra en sus museos
una gran riqueza cultural, que siempre es un gran placer
recorrer. Así cuando yo viví en esa ciudad, los domingos yo
no iba a misa, sino que me la pasaba en los museos. Pero
igualmente en Monterrey, no me perdía las inauguraciones
del Museo de Arte Contemporáneo MARCO, aunque aquí la
misa no era en domingo, sino los miércoles (en México muchos museos �enen entrada gratuita los domingos y en
MARCO las cortesías son los miércoles). Y no se diga el desaparecido Museo Monterrey. Siempre era un placer recorrer
sus salas llenas de historia de la an�gua cervecería y de arte
contemporáneo, para terminar con una buena cerveza en
su jardín. Un dato para la anécdota: el día que cerraron el
museo, yo fui el úl�mo visitante que abandonó sus salas.
Salí y cerraron sus puertas, mientras afuera su directora y
muchos ar�stas, visitantes y algunos periodistas presenciaban los úl�mos momentos de ese legendario recinto.

Marcela Guerra fue la encargada general del proyecto del
Museo de Historia Mexicana; el diseño arquitectónico corrió a cargo de los arquitectos Óscar Bulnes y Augusto F. Álvarez, quienes crearon un edificio muy escultórico y funcional, fabricado con estructura metálica y cubierto con
paneles blancos. Su planta es rectangular, casi cuadrada, y
en tres de sus lados resaltan tres prismas triangulares, que
le dan un atrac�vo juego de volúmenes, y sirvieron para
ubicar escaleras, oficinas, módulos sanitarios y �enda, teniendo una perfecta armonía con la Plaza de los 400 años y
las fuentes que representan el ojo de agua de Santa Lucía
donde se fundó la ciudad.

Salinas Leal8.

Años después, el ayuntamiento rompió la condicionante
de la donación, que señalaba que era de uso exclusivo para
“exhibición y conservación de las ruinas que en ella existen”,
o quizás con la autorización del propio señor Calderón, en
1962 construyó en ese lugar la Unidad Cultural La Ciudadela
y la biblioteca Felipe Guerra Castro, desapareciendo aquellas ruinas. Esta unidad cultural se convir�ó también en un
museo al organizar diversas exposiciones ar�s�cas.

Avances de los trabajos del Museo de Historia Mexicana. La nota refiere que el
gobernador Sócrates Rizzo García advir�ó que falta un museo especializado en
la historia de Monterrey. Periódico El Porvenir, 10 de noviembre de 1994

El Museo Panamericano

El Museo Regional de Nuevo León

Después del Museo Histórico de La Ciudadela, el tercer
museo que apareció fue el Museo Panamericano en 1942.
Por medio de una carta enviada a Eliseo B. Sánchez, presidente municipal de Monterrey, nos enteramos de la inauguración del Museo Panamericano y del monumento del general Francisco Morazán, ceremonia realizada el 15 de
sep�embre de 1942. Nuestro amigo, el inves�gador Antonio Guerrero Aguilar, afirmaba que “el primer museo de historia de Nuevo León estuvo en Santa Catarina”, aunque no
tenemos más datos de dicho museo, sobre qué exhibía,
quiénes lo patrocinaron o cuánto duró. Sólo queda el
edificio, y nos dice nuestro amigo que “exis�ó la intención
de dedicarlo como un templo en honor a nuestra señora de
Guadalupe” pero no se concluyó ese obje�vo. Por esta
razón, el inmueble �ene el aspecto de iglesia con su campanario, pero con relieves de inspiración prehispánica; asimismo, el monumento al general Morazán, quien fue un
militar y polí�co que nació en Honduras y dirigió a la República Federal Centroamericana antes de su división al independizarse de España.

El cuarto museo es el Museo Regional de Nuevo León o
Museo El Obispado. Este an�guo edificio fue restaurado
con el proyecto del arquitecto Joaquín A Mora e inaugurado
el 20 de sep�embre de 1956 por el gobernador Raúl Rangel
Frías, en el marco del 360 aniversario de la ciudad. Su primer director fue Jorge Rangel Guerra, quien tenía como
colaboradores en el museo a dos personajes que más adelante fueron presidentes de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geogra�a y Estadís�ca: Israel Cavazos Garza, como
asesor e historiador, y Felipe García Campuzano, como conservador de piezas. Muchos de estos elementos son joyas
de nuestra historia: la imprenta de fray Servando Teresa de
Mier, un an�guo carruaje del porfiriato, objetos que formaron parte del an�guo templo de San Francisco y convento
de San Andrés, vestuarios, pinturas, esculturas y demás
objetos que podemos admirar.
Si hacemos una compara�va de la oferta cultural de museos que hay en la Ciudad de México y en Monterrey, vemos
que indudablemente tanto por el número de museos, como
por la calidad e importancia, los de la capital llevan una
amplia ventaja desde 1825, cuando se creó el primer museo. Actualmente, la Ciudad de México �ene 140 museos y
Nuevo León sólo 40. Sin embargo, los museos capitalinos
�enen una asistencia de casi 16 millones de visitantes, y en
segundo lugar se encuentran los museos nuevoleoneses,
que anualmente son visitados por casi 5 millones de personas. Es de destacar que hay estados con más museos, como

Algunas exposiciones temporales
Otros datos que encontré fue que en 1927 el gobierno
del estado planeaba recolectar y enviar ejemplares minerales para ser exhibidos en la Ciudad de México, en el Museo
de Historia Natural. Igualmente se da cuenta de la intención
del piloto aviador Roberto Fierro de donar dos grandes
cuadros al Museo Nacional de Aviación en 1933.

8 AHM, fondo Monterrey Contemporáneo, sección Actas, colección Actas de Cabildo, vol. 999, expediente 1940/014, 26 de diciembre de 1940.

CULTURA REGIONAL

Estas obras, junto con el proyecto de rescate del Barrio
An�guo, fueron sólo la primera etapa de lo que sería el Paseo Santa Lucía, que conectaría la Macroplaza con el Parque
Fundidora, convir�éndose en el principal atrac�vo turís�co
de la ciudad. A la par que se avanzaba en la construcción, el
gobernador Sócrates Rizzo logró la donación del an�guo Palacio de Correos por parte de la federación, con el obje�vo
de que en el futuro pudiera conver�rse en un espacio cultural, como lo es ahora.

Ar�culo de los detalles del nuevo Museo Regional de Historia. Periódico El
Porvenir, 20 de sep�embre de 1956

22

Se señala que el Museo de Historia Mexicana será un museo sorprendente. Periódico El Porvenir, 10 de diciembre de 1993

El Museo de Historia Mexicana
Los museos son importantes porque son custodios, conservadores y difusores de la historia, el arte y la cultura. Incluso el mismo edificio puede ser algo relevante por su arquitectura; muchos museos se han instalado en an�guos
edificios, rescatándolos al darles esa nueva función, como
es el caso del Museo El Obispado. Otro ejemplo es el
an�guo edificio del ayuntamiento de Monterrey, que en
1989 se rescató como Museo de Historia de Nuevo León,
para posteriormente pasar a ser el Museo Metropolitano
de Monterrey. También hay museos edificados con ese propósito, como el Museo de Arte Contemporáneo MARCO o
el Museo de Historia Mexicana, cuyo 30 aniversario en el
2024 fue mo�vo de este texto.

La museogra�a la llevó el arquitecto Jorge Agostoni, pero
también colaboraron Rocio Garza Leonard, Carlos Velázquez, Ingrid Silva y Silvia Zapata. El gran reto fue la colocación de la máquina 2501, locomotora de 1907, y un vagón
de 1910 que fueron donados por Ferrocarriles Nacionales.
Para ello se u�lizaron dos pesadas grúas; la locomotora y el
vagón fueron restaurados por personal de INAH, así como
todas las piezas que formaron parte de la exposición permanente, restauración en la que ayudaron estudiantes de la
UANL y de la UDEM.

El Museo de Historia Mexicana es la con�nuidad de lo
que hizo en 1956 el gobernador Raúl Rangel Frías con el
Museo Regional de Historia El Obispado. En ese momento,
El Obispado sirvió para conmemorar los 360 años de la fundación de la ciudad. Del mismo modo, el gobernador Sócrates Rizzo con su museo se preparaba para el festejo de los
400 años de Monterrey. En 1956 el director del Museo El
Obispado fue Jorge Rangel Guerra; en 1994 el director del
Museo de Historia Mexicana sería su hermano, Alfonso

Publicidad del Museo de Historia Mexicana con el slogan del gobierno de Sócrates
Rizzo García. Periódico El Porvenir, 22 de noviembre de 1994

9 “Estadís�ca de museos” (2023), en: Ins�tuto Nacional de Estadís�ca y Geogra�a. [En línea consultado el 14 de sep�embre del 2025]. Disponible en: h�ps://
www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/bole�nes/2024/EstMuseos/EstMuseos2023.pd

23

�CRONOGRAFÍA

El INAH se dio a la tarea de seleccionar de bodegas y museos muchas de las piezas, otras fueron donaciones o préstamos de par�culares. Así, podemos mencionar un carruaje
an�guo, similar al que posee el Museo El Obispado, así
como pinturas an�guas de personajes y maquinarias de las
industrias. Algo en lo que se diferenciaba de la mayoría de
los museos de ese �empo, era la u�lización de la tecnología
con proyecciones, pantallas y computadoras para dar una
experiencia más interac�va, convir�éndose en un ejemplo
de museo a nivel nacional e internacional.

carruaje an�guo. Pero algo que llamó mi atención de estos
anuncios fue la frase o slogan que se usaba para publicitar
las obras del gobierno de Sócrates Rizzo, que era: “Estamos
construyendo un nuevo Nuevo León”. ¿Les suena conocida?
El museo fue inaugurado el 30 de noviembre de 1994,
por el presidente Carlos Salinas de Gortari (un día antes de
terminar su sexenio) y por el gobernador Sócrates Rizzo
García. Finalmente, volviendo a la pregunta inicial (¿recuerdan cuál fue el primer museo que visitaron?), estoy seguro
que, para muchos de quienes nacieron a par�r de los años
ochentas, su primer museo fue el de Historia Mexicana.

El Museo de Historia Mexicana brinda una visión nacional
de la historia. Por eso el gobernador Sócrates Rizzo, el 10 de
noviembre de 1994, a pocos días de que se inaugurara el
museo, declaraba “hace falta un museo similar que se
especialice en Monterrey”. Trece años después, justo a un
lado se construyó un museo gemelo, Museo del Noreste
(MUNE), enfocado en la historia regional.

Felicidades a los amigos de 3 Museos: Elvira Ramos, jefa
de comunicación; Blanca Muñoz, jefa de biblioteca; Alejandro Morales, jefe de eventos; Lupita Piedra, de la jefatura
de programas y par�cipación social; Mabel Barrera, que
está en conservación de acervo; y Javier López de Arriaga,
director del museo. ¡Muchas felicidades!
FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Archivo Histórico de Monterrey (AHM). México.
Hemerogra�a.
El Porvenir. Monterrey, México.
El Tiempo. Ciudad de México, México.
La Voz de México. Ciudad de México, México
Bibliogra�a

El presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, acompañado del gobernador Sócrates Rizzo García en la inauguración del Museo de Historia Mexicana. Periódico El Porvenir, 1 de diciembre de 1994

Tobías Chavarría, Rosa Elia (2007). Análisis de la oferta cultural
en Monterrey. Museos. Tesis para obtener el grado de maestría en Artes con Especialidad en Educación en el Arte.
Monterrey, México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

Dos meses antes de que fuera inaugurado el Museo de
Historia Mexicana, fue designado Alfonso Rangel Guerra
como director y se mandó al congreso del estado la inicia�va de ley para la creación del Museo de Historia Mexicana
como organismo público descentralizado y de la junta de
gobierno que lo regiría, misma que incluía un lugar para el
presidente de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca, A.C. (SNHGE). Sin embargo, en la discusión de la ley, el diputado Américo Ramírez del PAN se opuso a que la SNHGE tuviera un lugar en la junta de gobierno,
por ser una asociación civil, a lo que el diputado César Lucio
Coronado del PRI argumentó que la UANL y el ITESM par�cipan en la toma de decisiones de varios organismos. De este
modo, se respetó el espacio de la SNHGE, y Fernando
González Quintanilla Vázquez quedó como el primer representante de esa asociación ante la junta de gobierno del
Museo de Historia Mexicana. Actualmente, el licenciado
César Lucio Coronado es miembro de esa asociación que en
su momento defendió.

Torres Gómez, Félix (2014). “La fotogra�a en el noreste de
México”, en: Imaginario Visual, vol. 33, no. 6.
Fuentes electrónicas
“Estadís�ca de museos” (2023), en: Ins�tuto Nacional de Estadís�ca y Geogra�a. [En línea consultado el 14 de sep�embre del 2025]. Disponible en: h�ps://www.inegi.org.mx/
contenidos/saladeprensa/bole�nes/2024/EstMuseos/EstMuseos2023.pdf

En la publicidad que aparecería en los periódicos para
anunciar las varias obras del gobierno, entre ellas la inauguración del Museo de Historia Mexicana, aparecían imágenes de las piezas más destacadas del acervo, como el

CULTURA REGIONAL

24

25

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Leticia Dunay García Martínez (2024). La independencia en vilo: México y los proyectos
españoles de reconquista (1822-1830). Ciudad Victoria, México: Universidad Autónoma de
Tamaulipas; Ciudad de México, México: Fontamara
Martha Eugenia Rodríguez Cornejo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Como es bien sabido, la independencia de México se consumó en

desde la isla de Cuba (p. 38) y que el desembarco se produciría en

control de la zona, pues el pueblo se encontraba desierto, ya que

algún punto entre Veracruz, Yucatán, Campeche o Tampico (p. 39).

los habitantes de la localidad se habían internado en los bosques
(p. 65). Por lo general, la historiogra�a confiere a Santa Anna el

Francisco Viado y Zavala, o los cincuenta y nueve artículos de
Por entonces, México enfrentaba problemas para su defensa.

mérito de haber logrado expulsar a los invasores (p. 71). Sin

1836 mediante el Tratado de Calatrava, mismo que en parte fue

García menciona que el si�o en el que incursionaría la expedición

embargo, la autora subraya que fueron clave en las diversas

posible gracias a las negociaciones de la regenta de España, María

La autora subraya los puntos en común que tenían todos estos

española era ignoto. Otra gran dificultad era la crisis económica por la

batallas Manuel Mier y Terán, Javier Valdivieso e incluso Felipe de

Cris�na de Borbón. Dicho reconocimiento sucedió a tres años de la

planes de reconquista. Por ejemplo, las creencias de que la po-

que atravesaba el naciente país, pues sin recursos no era posible reu-

la Garza, pese a que algunos contemporáneos suyos lo llegaron a

muerte de Fernando VII (1833) quien, junto con varios españoles

blación mexicana de clase alta los apoyaría (p. 21); de que no sería

nir víveres, for�ficar puertos, abastecer de uniformes y cubrir gastos

calificar de traidor por haberse re�rado de la con�enda al percatar-

exiliados de México y aliados del gobierno español, buscaron inf-

di�cil encontrar simpa�zantes en México que reconocerían la au-

de salarios para las milicias. Es decir, el gobierno no contaba con la

se de que el enemigo lo superaba en número y disciplina (p. 67).

1821. Sin embargo, España no la reconoció sino hasta diciembre de

Joaquín de Miranda.

ructuosamente durante los años de 1822 a 1830 recuperar los

toridad del rey; e incluso de que los españoles expulsados del

territorios americanos que el Imperio español había perdido.

país estarían a favor del restablecimiento de la colonia. De

solvencia necesaria como para proteger efec�vamente las costas
del golfo de México (p. 50).

Hacia el final de la expedición española, hubo un intercambio
de cartas entre Santa Anna y Barradas, y aunque este úl�mo estaba

igual forma, dichos planes mencionaban las dificultades que
las expediciones de reconquista afrontarían al llegar a la

La ges�ón del presidente Vicente Guerrero solicitó do-

prác�camente derrotado (p. 69), no llegaron a un acuerdo y se pro-

libro La independencia en vilo: México y los proyectos españoles de

costa mexicana, dadas las condiciones climá�cas calurosas

na�vos, voluntarios y forzosos, para cubrir gastos de guerra.

dujo un úl�mo enfrentamiento el 10 de sep�embre de 1829. Al día

reconquista (1822-1830), publicado en 2024 por Le�cia Dunay

y la insalubridad que expondría a todos al peligro del vómito

Lo anteriormente descrito forma parte de la introducción del

García Mar�nez, profesora-inves�gadora de la Facultad de Ciencias

negro. Por ello, se recomendaba llegar en fechas en que el

de la Educación y Humanidades de la Universidad Autónoma de

calor no alcanzara altas temperaturas (p. 19) o con hombres

Tamaulipas. En este apartado introductorio, la autora refiere de

acostumbrados a un clima caluroso (p. 25).

Según refiere la autora, Santa Anna realizó un plan de defensa

siguiente, sin embargo, los españoles capitularon. Según García, la

y exigió equipos de ar�llería para la construcción de for�nes.

victoria mexicana fue efecto del calor, de las enfermedades, de la

Aun así, pese a que se tomaron medidas por parte de los estados,

falta de refuerzos españoles y del apoyo que generales mexicanos

ninguna fue suficiente como para impedir que los españoles des-

prestaron a la causa de la defensa de la soberanía territorial (p. 71).

embarcaran sin problema alguno (p. 51).

forma concisa el cambio de régimen, en un recuento de los primeros años de México como país independiente bajo los gobiernos

En su inves�gación, la autora demuestra que exis�eron varios

Para 1828, ya una expedición española se encontraba en La Habana. Sin embargo, no se conocía entonces cuál sería la estrategia

García también puso atención en las confrontaciones que se

planes para la reconquista de México, pero que ninguno se pudo

de su incursión en el territorio mexicano. El 4 de abril de ese año se

produjeron entre las logias, pues por un lado la logia masónica de

llevar a la prác�ca a cabalidad. El contexto internacional, especial-

expidió la Real Orden para autorizar la reconquista de México. Como

York consideraba que los españoles eran enemigos de la inde-

mente desfavorable para España, impidió que el rey Fernando VII

se dedica a describir los planes del gobierno español para

García señala, este documento estaba dirigido a Dionisio Vives, capi-

pendencia de México, mientras que la logia escocesa era pro-mo-

ordenara la invasión del territorio mexicano (p. 74). García deduce

reconquistar México. La segunda parte estudia los prepara�vos

tán general de La Habana, y establecía que la empresa de reconquis-

nárquica. Esto tuvo como resultado que el par�do escocés negara

que el monarca ordenó más bien una expedición, pues estaba

ta estaría a cargo de Isidro Barradas (p. 24). Pese a las reco-

la llegada de españoles a las costas, con todo y que éstos se

convencido de que ésta tendría una bienvenida cordial en el país y

hallaban ya en el golfo (p. 42).

que el territorio se recuperaría de forma pacífica.

de Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero.
El libro se encuentra dividido en tres partes. La primera parte

del gobierno mexicano y de las en�dades del golfo de México ante la invasión española de 1828-1829. En la

mendaciones realizadas por la mayoría de los planes

tercera parte, se examina la expedición española que

encontrados, la expedición llegó a las costas mexicanas
Los planes de la invasión a costas mexicanas se retrasaron debi-

Para México, la invasión española siempre fue un peligro laten-

do a que la situación económica de España no era favorable: la

te (p. 74). La defensa del territorio fue complicada, pues al no cono-

En el segundo apartado del libro, la autora

guerra contra Francia, las revoluciones de independencia en los

cerse el lugar exacto por el que llegarían los expedicionarios españo-

menciona que en México se tomaron acciones ante la po-

territorios americanos y la suspensión del comercio entre la penín-

les, no podía organizarse una estrategia para hacerles frente. Por

sible invasión de España. En primera instancia, Guadalupe

sula y América tenían a España en ruinas. Incidió también la falta de

otro lado, la autora deja en claro que si bien Santa Anna desempeñó

tificación la recuperación de la economía peninsular, puesto

Victoria amenazó con invadir Cuba. Dicha isla era un punto estraté-

apoyo por parte de Estados Unidos y de Inglaterra, pues estos países

un papel fundamental en la defensa del territorio, la victoria mexica-

que parte importante de la solvencia económica de España se

gico para la corona española, pues le podría permi�r desplazar a su

comenzaron a tener comercio con México y no les favorecía la inva-

na no habría sido posible si no se hubiesen atravesado factores

encontraba en las minas de México (p. 23). Varios fueron los

ejército hacia las an�guas colonias. Por otro lado, aunque se cono-

sión, pues no querían que España tuviese de nueva cuenta el control

como el clima, las enfermedades y la falta de refuerzos españoles.

planes que se realizaron. Entre ellos se mencionan: los de Luis

cía sobre la existencia de movimientos que buscaban la reconquis-

absoluto en América (p. 56).

En defini�va, el libro de García Mar�nez, editado por la Universidad

Galabert, los de Juan Bautista Topete y Ángel Laborde, “La paci-

ta, los informes no eran siempre confiables (p. 37). Lo que sí se te-

ficación de las Américas” de Pascual de Churruca, los planes de

nía más o menos claro es que la incursión necesariamente llegaría

se produjo en Tamaulipas en 1829.

en época de gran calor, el 27 de julio de 1829 (p. 29).

En la primera parte del libro, García argumenta que los diversos planes de reconquista por parte
de la corona española tenían como principal jus-

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue ponente en el XLV Encuentro Nacional de Historia en
2023 con el tema: “Y tuvímoslos por hombres de más razón…” Del impacto y esplendor en el ves�r. Indumentaria de los habitantes de Mesoamérica a la llegada de los españoles. Fue
también ponente en el XII Encuentro Regional de Estudiantes de Historia en 2025 con el tema: Incendios en Nuevo León a principios del siglo XX.

CULTURA REGIONAL

26

Autónoma de Tamaulipas y por Editorial Fontamara, permite adenLos hechos en torno al arribo de los expedicionarios españoles

trarse en un periodo temprano de la historia de México, en el que la

a México son confusos. García menciona que se conocen dos si�os

integridad territorial de la joven nación estuvo sujeta al peligro que

(Cabo Rojo y Punta de Jerez) en donde la expedición desembarcó el

representaban las posibles invasiones de potencias extranjeras.

27 de julio de 1829. Al llegar a Tampico, Isidro Barradas tomó fácil

27

�GENIO
Y FIGURA
Óscar Abraham Rodríguez Castillo:

y al final uno regresa a casa tranquilo, sin ningún problema. En

Con respecto a sus publicaciones, me llama mucho la atención que varias son referentes a la historia industrial. Quería saber, ¿cómo nació este
interés por dicha ver�ente?

“ESTUDIAR LA HISTORIA INDUSTRIAL ES TAMBIÉN
UNA MANERA DE ALZAR LA VOZ Y DE EXIGIR
MEJORES CONDICIONES LABORALES”

cambio, al hacer historia oral, se genera una empa�a, un vínculo
con los entrevistados, con los informantes clave, al grado de que
esta relación perdura una vez concluido el mo�vo que dio origen a
ese acercamiento. Te he de decir que desde antes de Diario de un

1

Yo empecé primero con historia polí�ca. De hecho, mi tesis de

fundidor, mi colega Fidel Camacho y un servidor tuvimos la oportu-

Universidad Autónoma de Nuevo León

licenciatura, �tulada Elecciones, rebelión y transición polí�ca en Nue-

nidad de hacer otro libro que se llama Voces de la vieja Maes-

vo León durante el año de 1923, fue sobre un conflicto electoral que

tranza, también basado en entrevistas. Todavía tengo cercanía con

se presentó en la en�dad en los años veinte. Sin embargo, a raíz de

los extrabajadores que entrevistamos; de hecho, en las reuniones

Juan Andrés Zúñiga López

Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo es licenciado en Historia y Estu-

Está di�cil, porque ya pasó mucho �empo. Recuerdo que en la

que mi primera oportunidad laboral fue en el Centro Eugenio Garza

que hacen, suelen invitarme y con gusto los acompaño y a veces

dios de Humanidades por la Universidad Autónoma de Nuevo

secundaria tuve un maestro de apellido Echavarría, que tenía una

Sada, gracias al licenciado César Salinas Márquez, donde estuvimos

nos enviamos mensajes. Entonces se genera este vínculo que va

León, maestro en Educación con acentuación en Tecnología Educa-

manera par�cular de explicar los temas de historia: no nada más te

trabajando en un proyecto que consis�a en reunir documentación re-

más allá del proyecto de inves�gación.

�va por la Universidad Ciudadana de Nuevo León, maestro en Hu-

ponía a leer, sino que él creaba narraciones muy interesantes y que

lacionada con el tema industrial, me fui familiarizando con los fondos

manidades por la Universidad Autónoma de Zacatecas y cuenta con

despertaron en mí la curiosidad por la historia. Más adelante, me

del archivo y fui conociendo más acerca de la cues�ón obrera. De he-

una especialidad en Polí�cas Culturales y Ges�ón Cultural por la

ponía a leer esos libros de secundaria simplemente por gusto.

cho, en ese periodo fue cuando me topé con unos expedientes sobre

Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. Es inves�gador,

También creo que influyó el hecho de que mi hermano es contador.

accidentes laborales en Fundidora y, con base en ellos, hice toda una

catedrá�co, escritor, editor y promotor cultural. Actualmente se

Entonces, como él me lleva un año, casi siempre busqué di-

tabla en Excel donde pude iden�ficar cuáles eran los más comunes.

Soy muy inquieto, porque ando en muchas cosas a la vez. Tra-

Entonces empecé a incursionar en el tema de la seguridad industrial.

bajo en Capilla Alfonsina y pues las bibliotecas representan un tra-

desempeña como Jefe de Procesos Técnicos de Capilla Alfonsina Bi-

ferenciarme de él. Como él era contador, yo quería hacer algo dis-

blioteca Universitaria y es profesor del Colegio de Edición y Ges�ón

�nto y seguir mi propio camino. En eso se me atravesó la historia y

de la Cultura en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL.

pues de ahí me agarré y sigo enamoradísimo de la carrera.

Una vez terminada su licenciatura, ¿qué estudios
de posgrado realizó?

bajo muy noble, en el sen�do de que uno trabaja siete horas y sale
Al finalizar el trabajo con César Salinas, ingresé a la Universidad Autónoma de Nuevo León y me di cuenta de que había un

Entre su vasta producción académica, destacan los siguientes

congreso sobre procesos de industrialización en México que orga-

libros: Voces de la vieja Maestranza (2018, en coautoría con Luis Fi-

nizaba el INAH. Mandé mi ponencia, fuimos a exponer, y de manera

del Camacho Pérez), Oficio y memoria ferroviaria. Divisiones

circunstancial, ahí coincidimos varios colegas de Monterrey: los

Monterrey y Golfo (2019, en coautoría con José Eugenio Lazo Frey-

maestros Jacobo Cas�llo, Enrique Pérez y Jacobo Cleto. Entonces,

mann) y Diario de un fundidor. Entre el acero, el oficio y la camarade-

sin querer, nos juntamos en San Luís Potosí donde fue el congreso,

ría (2021). Asimismo, ha coordinado obras colec�vas, como

y ya con compañeros del INAH que traían la organización de los

Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos (2021) y

seminarios de procesos de industrialización, se nos invitó a formar

Salud pública y ocupacional en el espacio urbano. Ocho estudios his-

nuestro propio seminario. Años más tarde, cons�tuimos el Semina-

tóricos (2025, en cocoordinación con Alberto Casillas Hernández).

rio de Procesos de Industrialización de Nuevo León y pues ya me

En entrevista, el maestro Rodríguez refiere cómo surgió su interés

me� de lleno a este tema. Ya no lo solté y seguimos en él, pero aho-

por la historia industrial, qué perspec�va �ene sobre la evolución de

ra con el aspecto más del patrimonio industrial.

los estudios históricos en torno a este tema y cuáles son las más

Entre otros libros, usted publicó Diario de un
fundidor, cuya principal fuente de información
fueron tes�monios orales recabados mediante
entrevistas con personas que estuvieron vinculadas con la Fundidora. ¿Cuál ha sido su experiencia con el uso de la historia oral?

recientes líneas que se han comenzado a explorar en la historiogra�a contemporánea sobre los procesos de industrialización.

¿Cómo inició su inclinación por la historia?
¿Cuáles fueron los factores decisivos que hicieron
que se interesara por estudiar esta disciplina?

Te diré que ha sido una experiencia muy grata. Cuando uno va
1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

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al archivo, extrae la información que se requiere, se hacen apuntes

29

�fresco como lechuga, no sale uno cansado, aparte de que estás
donde se encuentran los libros. Primero realicé estudios en edu-

bado, porque dice que la interpretación no es información sino un acto

cación: una maestría en Tecnología Educa�va en la Universidad Ciu-

de provocación. Esto significa que un recorrido en un si�o patrimonial

dadana de Nuevo León, aprovechando que era a distancia y gratui-

debe despertar algo en las personas, algo que las mo�ve incluso a

ta. Al mismo �empo, me inscribí a una especialidad en Polí�cas

volver a visitar el lugar. Yo creo que ese ha sido el reto. Ahora hay más

Culturales y Ges�ón Cultural que imparte la Universidad Autónoma

herramientas. Por ejemplo, en el Laboratorio Cultural Ciudadano acaba-

Metropolitana, unidad Iztapalapa. Entonces prác�camente termi-

mos de imprimir en 3D la an�gua estación de ferrocarril de la colonia

né la maestría y la especialidad al mismo �empo y recientemente

Industrial, que ahora es sede de la Academia de Policía de Monterrey, y

acabo de concluir otra maestría, pero ahora en Humanidades, en el

estamos incorporando algunos audios para que sea un poco más diná-

eje de patrimonio cultural, por la Universidad Autónoma de Zaca-

mico y para que pueda interesar también a las nuevas generaciones.

tecas. Así, he podido seguir trabajando estos temas que me apasio-

Además de la historia industrial, ¿qué otras líneas
de inves�gación son de su interés?

nan, la historia oral y el patrimonio ferroviario.

¿Cómo incursionó en la docencia a nivel universitario?

Bueno, empecé con la polí�ca y me gustó, pero eso ya lo di por
cerrado. Ahora he estado trabajando procesos de industrialización. Co-

sindicato. En defini�va, era otro �po de formas de producción y de relaciones obrero-patronales.

mencé con seguridad industrial, y aunque he tenido un poquito aban-

Con el viraje hacia el modelo neoliberal, a finales de los ochenta y

Pérez, del entonces recién fundado Colegio de Edición y Ges�ón de

donado el tema, tengo una libreta llena de apuntes de expedientes ju-

principios de los noventa, se verifica un quiebre que reconfigura las re-

la Cultura de la UANL, para impar�r asignaturas relacionadas con la

diciales relacionados con percances dentro de instalaciones fabriles y

laciones laborales. Con el tecnicismo, ya no veo a personas que aspiren a

especialidad que había estudiado, tales como antropología cultu-

mineras, que estoy reservando para un mejor momento. Me imagino

ser obreros y a formar parte de una empresa por el resto de sus vidas.

ral, diversidad cultural, proyectos culturales e interculturalidad.

una historia del cuerpo, porque los documentos con�enen descripcio-

Como que ha habido un desapego, producto también de las mismas diná-

Acepté la invitación y ahí sigo hasta la fecha. También en ocasiones

nes del cuerpo humano. Por ejemplo, cuando hay un fallecido por un

micas industriales. Ahora se instala una fábrica, y si esa fábrica no da para

apoyo con una asignatura en el Colegio de Letras Hispánicas: la

accidente laboral, el forense hace descripciones detalladas. Yo tengo

más, se va a otro lugar donde tenga mejores condiciones o simplemente

materia de ges�ón cultural.

una hipótesis, que es necesario desarrollar, referente a que los acci-

fracasa el proyecto industrial y cierra sus puertas, lo que ocasiona que la

dentes laborales han provocando que nos familiaricemos con otro �po

gente se quede sin empleo. Vemos fenómenos como la apertura de una

internacional sobre patrimonio industrial. Creo que ya se han organi-

de muerte: no es la muerte apacible o la muerte del campesino que

fábrica en un determinado municipio, en el que los obreros cambian sus

zado diez ediciones, siempre en el mes de mayo, que coincide con el

cayó de un caballo, sino la muerte de un cuerpo vulnerado, quizá con

puntos para adquirir una vivienda, y luego resulta que esa misma fábrica

aniversario del cierre de la Fundidora. Tenemos espacios como

laceraciones muy fuertes, que también genera un impacto en la

cierra y los trabajadores �enen que buscar empleo en otros lados, quizá

La verdad es muy enriquecedora la experiencia de estar

Cervecería Cuauhtémoc que �ene un museo aunque es de di�cil acce-

familia. En algún momento, voy a estudiar eso. Y úl�mamente trabajo

en un municipio más lejano. De esta manera, vemos cómo la calidad de

compar�endo en el aula. Yo no digo que voy a dar clases: yo coinci-

so, pues al ser privado, �ene otras dinámicas de acceso, lo mismo que

mucho la historia del ferrocarril, temas sobre las estaciones, el patri-

vida se va deteriorando debido a los largos traslados.

do con los estudiantes. Coincidimos en un mismo espacio y dialoga-

Vidriera. Tenemos el Horno 3. En fin, yo creo que hay espacios que han

monio ferroviario y la memoria ferroviaria.

mos. Claro que yo soy el que habla más, pero me parece que es

sido reacondicionados y puestos a disposición de la población. Tan solo

importante generar esa confianza, para que los estudiantes par�ci-

el Día del Patrimonio de Nuevo León 2025, en la Hacienda San Pedro

pen y den sus opiniones. Y también para que yo igual pueda refle-

par�cipamos en una mesa de diálogo sobre patrimonio industrial.

En 2020 recibí una invitación de parte de la maestra Tzitel

¿Cómo ha sido su experiencia como profesor universitario?

xionar en directo con ellos. La docencia es una manera de mante-

También vemos el fenómeno, no de la desindustrialización, sino

¿Cómo ha cambiado su panorama sobre la historia
industrial al formar parte del Seminario de Procesos
de Industrialización de Nuevo León?

de la descentralización de la industria. Cada vez somos más los que
decimos: “ya no podemos coexis�r con las industrias, hay que irlas replegando hacia la periferia”, y pues nosotros padecemos índices de
contaminación muy elevados. Todos estos son fenómenos que desde

nerse ac�vo y actualizado también. Yo procuro cada semestre

Creo que ha habido difusión, aunque no sé qué tan efec�va. Es

incluir lecturas nuevas en los programas que imparto. No cambio

cues�ón de valorar la interpretación que se hace del patrimonio indus-

Desde mi punto de vista, es una manera de resignificar o de

el seminario se están discu�endo. De hecho, tenemos planeado abor-

todo, porque se supone que el plan de estudios no debe reformar-

trial, porque si bien hay estudios que jus�fican el valor patrimonial de

reinterpretar, a par�r del seminario, la historia obrera. A lo mejor hasta

dar las inversiones asiá�cas en Nuevo León, yo creo que va a ser nues-

se en cinco años, pero sí añado por lo menos un par de lecturas. Lo

los edificios, el siguiente paso es la interpretación. Es decir, cómo de-

los ochenta era todo muy claro, porque era la industria tradicional, la

tro siguiente proyecto como seminario: incursionar en la llegada de ca-

que voy leyendo en vacaciones, lo voy incorporando. Esa es una

mostrar la importancia de los si�os patrimoniales a un visitante que no

industria donde una persona entraba y, por medio de un escalafón, iba

pital asiá�co a Monterrey.

manera de mantenerse a la vanguardia con lo que se está discu-

necesariamente �ene interés de conocer el lugar que visita, sino que a

ascendiendo gradualmente hasta que a cierta edad ya alcanzaba un

�endo en el momento.

lo mejor sólo está ahí porque forma parte de su i�nerario turís�co.

puesto de jefatura. Mucho de la contratación se hacía por medio del

¿Cómo hacer para que al final de un recorrido, una persona se lleve algo

Volviendo a lo que mencionaba hace rato acerca
del patrimonio histórico, me gustaría saber, ¿cuál
es su perspec�va sobre la divulgación del patrimonio industrial en Nuevo León?

que lo mo�ve a pensar: “qué bueno que esto se conserva”? Ese es el
reto de la interpretación. Hay un autor, creo que es inglés, que escribió

Con respecto a la colección editorial AMM 24. Estudios Históricos que usted coordina, quisiera saber,
¿cuáles han sido los principales retos a los que se ha
enfrentado como editor?

los principios de la interpretación y uno de ellos se me quedó muy graHa habido varios. El primer reto siempre es el económico. La realidad es que me animé y nos animamos a comenzar este proyecto,

Pues yo creo que ha cobrado fuerza, aunque nos tardamos. En

porque siempre tenemos la impresión de que los costos editoriales son

general, el patrimonio industrial �ene poco de ser considerado

estratosféricos como para que personas de a pie los puedan solventar;

como tal, desde los años 2000, comenzó a emplearse esta catego-

que únicamente ins�tuciones, como la universidad, las facultades o las

ría de “patrimonio industrial” y pues hay eventos que úl�mamente

editoriales reconocidas, �enen la capacidad económica para producir.

lo vienen impulsando. Está el congreso de Fundidora, que nació así,

Sin embargo, desde hace un �empo, antes de presentar el proyecto,

como un congreso sobre Fundidora, y que hoy es un congreso

empecé a familiarizarme con los procesos editoriales y me di cuenta de

CULTURA REGIONAL

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�que realmente los costos no son tan inalcanzables; si bien no son

en la categoría de trabajos de inves�gación, en el Premio Museo de

ver a la industria tradicional, nos daremos cuenta de que ésta tenía

licenciatura, en algún momento quise estudiar la rebelión de-

baratos, tampoco implican una can�dad completamente inaccesi-

Historia Mexicana, con un estudio que no ha sido publicado y que va a

prestaciones sociales además de las económicas. ¿Cuáles eran estas

lahuer�sta por medio de la prensa, pero resulta que no había perió-

ble.

formar parte de esta colección de AMM 24. Estudios Históricos. Se

prestaciones sociales? Las clínicas, los centros recrea�vos, los

dicos de ese periodo, de 1923 a 1924. Está la colección hemerográ-

Así pues, el primer paso fue obtener un capital semilla, gracias

�tula: El otro lado del progreso. Condiciones laborales y disciplina fa-

espacios depor�vos, las escuelas. Espacios para que los hijos de los

fica resguardada en la biblioteca Raúl Rangel Frías, pero se

a la aportación de todos los autores y autoras que estuvieron de

bril en Monterrey, 1880-1909. Si bien la formación del obrero ha sido

trabajadores pudieran prac�car gimnasia, pintura o música. Eso ya

encuentra fragmentada, por lo que era imposible darle seguimiento

acuerdo en entregar una can�dad, y de ese modo fue posible sacar

muy estudiada, aquí yo trato de ver el proceso de formación y de

no existe, o son contadas las empresas que ofrecen esas prestacio-

a ese acontecimiento por medio de la prensa. Sencillamente no

a la luz el primer número. A su vez, nos dimos a la tarea de ges�onar

integración del nuevo obrero al mundo fabril.

nes sociales. Entonces, una forma de cues�onar por qué ya no tene-

exis�an las suficientes fuentes o éstas no se conservaron.

otros apoyos en los municipios: principalmente recibimos mucho

mos estas prestaciones, es ver que anteriormente sí las teníamos.

¿Por qué seguir estudiando la historia industrial
en Nuevo León?

apoyo de los ayuntamientos de Cadereyta Jiménez y de General
Escobedo, así como de la revista A�sbo y de sus editores, Edmundo
Derbez y Ahmed Val�er. Ellos nos han ayudado con los costos de
impresión, lo que nos ha permi�do tener hasta el momento seis

¿Por qué se perdieron? ¿Por qué ya no las ofrecen las empresas?

También aconsejo a los interesados en el tema que se

Estudiar todo esto es una manera también de alzar la voz y de exigir

acerquen a los seminarios, que presenten sus avances, que dialo-

mejores condiciones laborales.

guen y que no tengan miedo. A veces les da pena par�cipar, pero

Hay tantas cosas que faltan por estudiarse desde el ámbito

�tulos ya impresos y uno que está por salir de la imprenta.

regional. Al final de cuentas, surgen nuevas metodologías, nuevas
formas de hacer historia y nuevos intereses. El interés que tenían

presentar algo y recibir retroalimentación ha sido una de las cosas

¿Qué consejos le puede compar�r a un inves�gador que desea estudiar la historia industrial?

Quizá nuestro mayor reto ahora es la comercialización, el po-

los historiadores que nos precedieron, en los años setenta y ochen-

der colocarlos en las diferentes librerías, porque eso incrementa el

ta, posiblemente se basaba más en la búsqueda, desde la teoría

Primero, que lea la bibliogra�a básica. Yo creo que ese sería un

costo del libro y nosotros queremos que siga siendo accesible. Si yo

marxista, de la lucha de clases en el mundo obrero. Luego en los no-

buen consejo, dependiendo de qué está estudiando. Autores que

llevo los libros a cualquier librería, se va a encarecer mínimo un cua-

ventas, con la historia cultural, comenzaron a buscar otro �po de

no podemos obviar son Mario Ceru� y Javier Rojas Sandoval, que

renta por ciento. Entonces preferimos tratar de venderlos mediante

cosas. Los estudios históricos están siempre reinterpretándose. Tie-

son pioneros en temas de industria. Con respecto a los movimientos

las presentaciones, aunque esto también ha sido un reto. Por cues-

nen esa caracterís�ca de que podemos siempre voltear a verlos con

obreros, tenemos a Lylia Palacios, mientras que el tema de la de-

�ones personales, en mi caso por el �empo, a veces tenemos varias

otros ojos, con otras miradas, con otras herramientas y a par�r de

sindustrialización ha sido trabajado por Eleocadio Mar�nez. Es

ac�vidades y se nos dificulta llevar a cabo esta comercialización.

ahí responder a algunas preguntas que nos surgen en la actualidad.

importante tratar de familiarizarse con lo que se ha escrito sobre el

Pero al final de cuentas, nosotros esperamos con el retorno, al

En los ochenta era muy común ser obrero, y entre más cerca de tu

proceso de industrialización.

vender los libros, seguir produciendo los demás. Con respecto a la

casa estuviera el centro laboral, pues mejor. De hecho, era muy co-

producción académica como tal, afortunadamente los autores que

mún que los barrios obreros estuvieran justo en la periferia de las

Un segundo consejo es definir qué es lo que más le interesa de

están par�cipando le están dando salida a trabajos que ya tenían

fábricas. Ahora regularmente quien �ene un trabajo, lo �ene a una

todas las aristas posibles que hay en el ámbito industrial. Una cosa es

avanzados o incluso ya concluidos, como trabajos de tesis o ar�cu-

distancia alejada de su domicilio. Estamos ante el fenómeno de la

estudiar la empresa, otra cosa es la técnica, otra cosa es el patrimonio,

los que ampliaron, y en ese sen�do ya �enen un trabajo de revisión

descentralización de la industria, por lo que en este momento

otra cosa la historia oral. Definir con cuál de las metodologías y con cuál

bien consolidado, por lo que es poco lo que se modifica. De todas

surgen nuevas preguntas o interrogantes y, a través de la reinterpre-

de las aristas se siente más cómodo, es fundamental.

maneras, se realiza una revisión del texto y de la forma de citación.

tación de la historia industrial, podemos hallar respuestas.

responder, me las llevo de tarea y desde ahí empiezo a trabajar.

Otro consejo: al final, todos somos rehenes de las fuentes.

¿Qué reconocimientos ha recibido usted por sus
aportes a la historiogra�a nuevoleonesa?

Además, el proceso de industrialización abarca muchas cosas,

Creo que eso lo dijo Marc Bloch. Si no hay documentos, no los pode-

cosas que traspasan los muros de la fábrica. Me da gusto, por

mos construir. Es verdad que la historia oral nos permite crear nues-

ejemplo, que ahora hay una compañera, egresada del Colegio de

tras propias fuentes, pero si quiero saber acerca de la vida co�diana

He par�cipado en algunos certámenes de inves�gación. Por

Historia de la UANL, que está estudiando el deporte femenil en

en 1900, pues obviamente la historia oral no es una opción. En-

ejemplo, obtuve una mención honorífica en un concurso que organizó

Fundidora. También me enteré de que alguien está estudiando el

tonces tendríamos que buscar otras maneras de interrogar a los do-

la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León, con un trabajo derivado

teatro en Fundidora. Entonces realmente hay muchas cosas que en

cumentos. Habrá cosas que no se podrán desentrañar defini-

de mi tesis de licenciatura. Con esta tesis además obtuve el Premio a

el pasado no se estudiaron porque no se consideraron importantes.

�vamente, o por lo menos no ahora con las herramientas que

mejor tesis de licenciatura, que otorgaba la Universidad Autónoma de

Ahora las empresas te pueden ofrecer un buen salario, pero

tenemos, pero sí debemos tratar de sacudir los documentos lo más

Nuevo León y que desafortunadamente, de un �empo para acá, dejó

desa�enden las prestaciones sociales. Una cosa son las prestacio-

que se puedan y hacerlos hablar. Las fuentes nos van a limitar o nos

de entregarse. Más recientemente, obtuve una mención honorífica,

nes laborales y otra cosa las prestaciones sociales. Si volteamos a

van a abrir el panorama. Esto me recuerda un caso: para mi tesis de

CULTURA REGIONAL

que más me han ayudado. Cuando me hacen preguntas que no sé

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�Epistola r io

Ensayo de Benjamín Taborga sobre la dignidad de los oficios, 1922

Los an�guos y aún los hombres medievales, sin�eron muy hondamente esa dignidad del oficio. En la Atenas clásica era
cosa común que hasta los más esclarecidos filósofos y hombres públicos ejerciesen, privadamente, alguna profesión
liberal. Sócrates era estatuario. En las admirables repúblicas italianas del Renacimiento, de organización sindicalista,
nadie podía residir sin hallarse inscripto en cualquiera de los gremios o corporaciones que dividían entonces la total
ac�vidad de los ciudadanos. Y así—cuando el Dante hubo de trasladarse a Florencia donde imperaba aquel gran
ejemplo de civilidad, cuéntase que tuvo que inscribirse en la categoría de los bo�carios, porque Dante en su juventud
había sido aprendiz de bo�cario. Hoy mismo parece que supervive tan noble tradición en las cortes imperiales de
Alemania. Ín�mos de aquellas cortes refieren que el kaiser es un encuadernador excelente. Nuestro juicio sobre muchos
soberanos sería, en el transcurso de la historia, más indulgente, si de ellos, como del kaiser, pudiéramos decir que
fueron excelentes encuadernadores.

Salma Lilian Ledesma Díaz 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción
A principios del siglo XX, el periodismo en Nuevo León alentaba el desarrollo industrial y presumía el gran funcionamiento administra�vo
dentro de las industrias, dando en cambio poca cobertura a las inconformidades de los trabajadores2. El 11 de junio de 1922, la revista
regiomontana Azteca, dirigida por David Alberto Cossío y Mauricio Yáñez, reprodujo un ensayo del periodista español Benjamín Taborga
(1889-1918), en el cual abordaba algunas ideas con respecto al trabajo y los oficios.

Claro que en tales casos no se da al término de oficio la la�tud, la extensión que nosotros le damos. Según la
comprensión moderna del término, el verdadero oficio de Sócrates era enseñar filoso�a a los atenienses, el de Dante
escribir la Divina Comedia, del kaiser atender a la organización y progreso de su pueblo.

De acuerdo con Taborga, la raíz de casi todos los problemas que aquejaban a los pueblos del mundo no era la explotación o la distribución inequita�va de la riqueza, sino que tenía que ver con el buen desempeño de los oficios. Para el autor, el trabajo dignifica y jus�fica
la vida misma y, por esa razón, según él, tanto en la An�güedad como en la Edad Media, hasta los grandes filósofos y pensadores ejercían
algún oficio. Taborga reconoce la existencia de dos clases sociales, a las que llama “los de arriba” y “los de abajo”, pero también asevera
que las personas pueden alcanzar un nivel de “excelsitud social” una vez que ejercen su oficio con verdadero dominio.

Ahora, resulta fácil establecer en nuestro medio que los hombres que mejor saben su oficio son, precisamente, los
colocados en las zonas más inferiores del plano jerárquico a que antes se aludió. Si es cosa de milagro encontrar por ahí
el profesor que domina su materia, el jefe de repar�ción compenetrado con los intereses cedidos a su custodia, el
escritor que siente el peso de las responsabilidades intelectuales y morales que como escritor �ene, en cambio, no lo
es tanto dar con el industrial o el agricultor o el obrero o el simple peón que verdaderamente saben su oficio y que por
saberlo bien y consagrarse a él en cuerpo y alma se alzan sobre un nivel de excelsitud social infinitamente superior al de
los primeros. Sin embargo, las gentes no lo piensan así: y al desdén que muestran por los hombres modestos que saben
su oficio corresponde en éstos una ac�tud de aquiescencia, de resignación. Ellos no �enen conciencia de la dignidad
que les confiere el saber bien su oficio. Si la tuviesen, pasaría junto a los otros con más orgullo que el emperador de las
Indias, junto a los esclavos de su real séquito. Y no reclamaran los fueros de esa dignidad por la misma razón que los
esclavos no fueron los primeros en reclamar la suya de hombres. La manumisión vino cuando alguien libre que sen�a
vivamente los derechos inalienables de la persona humana proclamó el crimen de la esclavitud. La dignificación de los
hombres que saben su oficio, comienzo de una era renovadora para las sociedades modernas, �ene que venir cuando
exista una aristocracia gobernante encargada de procurar que en cada ciudadano de la nación haya un hombre que sepa
su oficio; de proclamar que el hombre que no sabe su oficio ni se esfuerza por saberle es indigno de figurar en una
sociedad cualquiera. Sociedad es sinónimo de colaboración. El des�no de cada hombre es tomar parte en esa obra de
colaboración común hacia el acrecentamiento de los bienes materiales y culturales de la Humanidad; y tomar parte en
ella equivale, simplemente, a tener un oficio, a saberle bien y desempeñarle con aquel renovado celo que da la medida
de su dignidad.

Por úl�mo, Taborga argumentaba que “la dignificación de los hombres que saben su oficio” debía ser resultado de una élite aristocrá�ca responsable de que todos los miembros de la sociedad aprendan a desenvolverse bien en sus respec�vos oficios. Esta aristocracia
proclamaría que “el hombre que no sabe su oficio ni se esfuerza por saberlo es indigno de figurar en una sociedad cualquiera”. Como se
puede adver�r, tres indicios sugieren que el ar�culo no afectaba los intereses de la clase capitalista y, por esta razón, se habría reproducido en la prensa regiomontana sin ningún inconveniente: 1) la ausencia de conceptos como “lucha de clases”, “emancipación” o “explotación”, 2) el papel preponderante que el autor asigna a las élites aristocrá�cas, y 3) el hecho de que el ensayo concentre su atención en
la ejecución de los oficios y no en la cues�ón social.
El ar�culo de Taborga puede encontrarse en Azteca. Revista selecta para todos, vol. 1, no. 120, primera época, 11 de junio de 1922,
p. 6, disponible para su consulta gratuita en la Hemeroteca Nacional Digital de México.
El documento

La dignidad del oficio
El problema del progreso de los pueblos es, en cierto modo, muy sencillo: se reduce al problema de que todos los
hombres lleguen a saber bien su oficio. ¿Habéis pensado alguna vez en lo que sería un pueblo donde todos los hombres
supieran bien su oficio? ¿Donde los industriales fuesen perfectos industriales, los profesores excelentes profesores, los
polí�cos acabados polí�cos y así sucesivamente todos los gremios que integran el complejo organismo de una nación?
Y por el mismo orden sería muy fácil demostrar que la mayoría de los males que agobian a los pueblos son causados
exclusivamente por hombres que no saben su oficio ni �enen conciencia de la dignidad del oficio. Abundan entre
nosotros esta clase de hombres, sin que para comprobarle se necesite de excesiva perspicacia. Abunda el industrial que
no está al corriente de la técnica de su industria y el escritor sin humanidades y el ministro de hacienda que ignora la
economía polí�ca y el profesor de literatura que no sabe griego ni la�n. Y así infinitos otros que tampoco saben su oficio
aunque están en potencia de ejercerle con grave daño de los demás. Pero, ¿qué es el oficio para estos hombres? Para
unos, los de arriba, el oficio se convierte acaso en pedestal de relumbrón, apto para disfrutar de cierto relieve social y
mundano. Para otros, los de abajo, el oficio es un tributo doloroso que se paga al co�diano menester. Exterioridad para
los primeros; necesidad para los segundos. Si el relieve mundano se juzgase superfluo, si el tributo no fuese de
necesidad imperiosa, sobraría también el oficio. Es decir, sobraría lo único que es capaz, no sólo de dignificar nuestra
vida sino también de jus�ficarla; porque, en rigor, el hombre que no �ene un oficio no gana su vida: la usufructúa.

Benjamín Taborga

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Bárcenas García, Felipe (2016). “Prensa y revolución en Monterrey: el surgimiento del diario El Porvenir (1919-1922)”, en: Caleidoscopio, nos. 35-36.
Fuentes electrónicas
Benjamín Taborga (1922). “La dignidad del oficio”, en: Hemeroteca Nacional de México. [En línea; consultado el 25 de agosto de 2025]. Disponible en: h�ps://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075bd7d1e63c9fea1a147

1 Es estudiante de la licenciatura en Letras Hispánicas por la Facultad de Filosofía y Letras.
2 Bárcenas García, Felipe (2016). “Prensa y revolución en Monterrey: el surgimiento del diario El Porvenir (1919-1922)”, en: Caleidoscopio, nos. 35-36, p. 216.
3 Benjamín Taborga, “La dignidad del oficio”, disponible en: https://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075bd7d1e63c9fea1a147

CULTURA REGIONAL

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�El arte

El arte

Talento regiomontano en
Marvel: Israel Silva
Jesús Gerardo Guerrero Castillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Créditos fotográficos
Israel Silva es uno de los ar�stas regiomontanos que cuentan
con el honor de trabajar para Marvel Comics, donde colorea las
historias de muchos personajes icónicos y queridos por el público. Su pasión por el cómic inició desde temprana edad, pues estando una vez hospitalizado, su madre le compró revistas para
entretenerlo, con lo que adquirió cariño por estos personajes
desde los 5 años de edad. Fue así como conoció a personajes de
renombre como el Hombre Araña o los X-men, a la vez que forjaba una clara preferencia por las historias de Marvel por encima
de su compe�dora, DC Comics.
Asimismo, su pasión por el arte secuencial nació gracias a la
influencia de su madre, quien primero le enseñó a dibujar a sus
personajes favoritos, como las Tortugas Ninja, y posteriormente
contribuyó a desarrollar su talento con cursos y talleres de dibujo. Estos primeros pasos fueron decisivos para él, ya que le
permi�eron saber a qué se quería dedicar en el futuro: trabajar
haciendo cómics.
En 2009 dio el salto al cómic profesional, dibujando el �tulo
Mack Turner Slayer of the Dead para la editorial Timeless Journey Comics. Silva se encargó de todo el trabajo visual, pues dibujó, en�ntó y coloreó cada página y portada presentada a lo largo
de tres números. Los primeros años en el ambiente profesional
fueron cruciales para que el colorista Marte Gracia notara su
arte y le ofreciera la oportunidad de trabajar como su asistente
para las páginas de Marvel. No fue acreditado hasta la serie
Uncanny X-force del 2013, misma que fue escrita por Sam
Humphries, dibujada por Ron Garney, y en la que su nombre figuraba como “Israel Gonzalez”.
Esta etapa de trabajo junto a Marte Gracia fue de gran crecimiento para su formación profesional. Él mismo llegó a afirmar
que gracias a ello logró mejorar su trabajo y más importante
aún, pudo aprender cómo acelerar su proceso ar�s�co para entregar más páginas en menos �empo; como muestra, llegó a
terminar diez páginas en una semana. Mientras enviaba pruebas
de color a Marvel, esperando una respuesta para ser contratado,
también trabajó como asistente para David Curiel, ar�sta mexicano originario de Guadalajara, Jalisco.
En 2012 fue aceptado para trabajar en el �tulo Wolverine: Japan's Most Wanted, que inició su publicación el 9 de julio del
2013. A lo largo de los doce números que duró esta miniserie,
comenzó a ser acreditado como “Israel Silva”. Podría decirse que
su trabajo en este �tulo fue como la tesis que le demostró a
Marvel su capacidad como colorista principal, ya que por primera vez trabajó sin la guía de Marte Gracia o de David Curiel.

Finalmente, tras terminar Wolverine: Japan's Most Wanted,
Marvel le ofreció un contrato de exclusividad el 30 de abril del
2013, fecha que nunca olvidará, ya que afirmó que fue “el día del
niño más grande de su vida”. A par�r de ese momento, comenzó
a recibir todo �po de trabajos dentro de la editorial, y se encargó
también, bajo pedido, de en�ntar y colorear las portadas de Ron
Lim, conocido principalmente por su trabajo en personajes
cósmicos como Silver Surfer. Aunque la paga inicialmente no era
muy buena, su obje�vo era que Marvel viera y valorara sus capacidades para que le pudieran ofrecer más trabajos. Hasta la
fecha sigue trabajando como colorista y en�ntador para la casa
de las ideas, con la esperanza de algún día tener la oportunidad
de trabajar como dibujante de interiores o portadista.
Entre sus trabajos, destaca la miniserie de Ben Reilly: Spiderman, escrita por J.M DeMa�eis y dibujada por David Baldeón. En
esta historia, Silva tuvo la oportunidad de colorear al Hombre
Araña con el que creció leyendo la famosa Saga de los Clones.
También destaca su trabajo con el personaje Silver Surfer en la
miniserie Silver Surfer Rebirth, escrita por Ron Marz y dibujada
por Ron Lim. Silva ha comentado que este personaje le parece de
los más complejos de Marvel, por todos los pensamientos que
maneja y por la soledad que lo caracteriza; en sus propias palabras, considera que sus rasgos lo hacen sen�rse iden�ficado.

Imagen de portada: paisaje de la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 14: río Santa Catarina, imagen de El
Porvenir, 19 de sep�embre de 1988; p. 15a: calles obstaculizadas, imagen de El Porvenir, 19 de sep�embre de 1988; p. 15b: donaciones
para damnificados, imagen de El Porvenir, 24 de sep�embre de 1988; p. 16: cortes de pelo para los damnificados, imagen de El Norte, 23
de sep�embre de 1988; p. 17: donaciones de parte de los medios de comunicación de Monterrey, imagen de El Diario de Monterrey, 20
de sep�embre de 1988; p. 18: río Santa Catarina, imagen de El Porvenir, 18 de sep�embre de 1988; p. 20a: Museo Regional de Historia
fotografiado por Manuel M. López y Museo de Historia Mexicana, imágenes proporcionadas por Félix Torres Gómez; p. 20b: nota sobre
el Museo Regional de Historia, imagen de El Porvenir, 31 de enero de 1957; p. 22: ar�culo sobre los detalles del nuevo Museo Regional
de Historia, imagen de El Porvenir, 20 de sep�embre de 1956; p. 23a: nota sobre el Museo de Historia Mexicana, imagen de El Porvenir,
10 de diciembre de 1993; p. 23b: nota sobre los trabajos del Museo de Historia Mexicana, imagen de El Porvenir, 10 de noviembre de
1994; p. 23c: publicidad del Museo de Historia Mexicana, imagen de El Porvenir, 22 de noviembre de 1994; p. 24: nota sobre la inauguración del Museo de Historia Mexicana por el presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, y el gobernador Sócrates Rizzo García,
imagen de El Porvenir, 1 de diciembre de 1994; p. 25: palmillo en la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 27:
libro La independencia en vilo: México y los proyectos españoles de reconquista (1822-1830) de Le�cia Dunay García Mar�nez, editado
por la Universidad Autónoma de Tamaulipas y por Fontamara: p. 28a: Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado
Zapata; p. 28b: portada del libro Salud pública y ocupacional en el espacio urbano. Ocho estudios históricos coordinado por Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo y Alberto Casillas Hernández, y editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León; p. 29a: ganadores del Premio
a la Mejor Tesis de Licenciatura 2014, fotogra�a de Efraín Aldama Villa y Carmen Garza Arangua; p. 29b: portada del libro Diario de un
fundidor de Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo, editado por Fides Ediciones; p. 30a: portada del libro Voces de la Vieja Maestranza de
Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo y Luis Fidel Camacho Pérez, editado por Editorial Analfabeta y Conarte; p. 30b: miembros del Seminario
de Procesos de Industrialización de Nuevo León, fotogra�a tomada de Facebook; pp. 31a y 31b: Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo en
eventos académicos, fotogra�as de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 32: presentación del libro Javier Rojas. Inves�gador, docente, promotor
de la historia coordinado por Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo y editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León, fotogra�a de Félix
Torres Gómez; p. 33a: Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo en ceremonia de entrega del Premio a la Mejor Tesis de Licenciatura 2014, fotogra�a de Efraín Aldama Villa y Carmen Garza Arangua; p. 33b: amigos y usuarios de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, fotogra�a
tomada de Facebook; p. 33c: presentación del libro Diario de un fundidor de Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo, fotogra�a tomada de
Facebook; p. 36: ensayo de Benjamín Taborga, reproducido en Azteca. Revista selecta para todos, vol. 1, no. 120, primera época, 11 de
junio de 1922; p. 37: Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 38: ar�sta Israel Silva, fotogra�a proporcionada
por Jesús Gerardo Guerrero Cas�llo.

Otro �tulo importante para Israel Silva es X-men 92: House of
XCII, escrito por Steve Foxe y dibujado por Salva Espin. Esta serie
es significa�va para Silva, porque es la con�nuación de la caricatura de X-men de los años noventa, de la cual éste era faná�co, por lo que X-men 92: House of XCII le dio la oportunidad
de trabajar con los personajes de su infancia.
Sin embargo, el parteaguas de su carrera ar�s�ca tuvo lugar en
2017 con Ant-man and the Wasp, escrita por Mark Waid y dibujada por Javier Garrón. Gracias a esta miniserie, Silva pudo salir de
su zona de confort y aplicó colores que jamás había u�lizado. Destaca en ello el color verde debido a la intensidad, a la ampliación
de la gama de colores que le ofreció el u�lizar este color y a la experimentación que hubo durante la producción de esta historia.

1 Escritor, editor y letrerista de cómics. Es licenciado en Lenguaje y Producción Audiovisual por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue ganador del concurso de cómic
y novela gráfica de la UANL por tres años consecu�vos. Fue encargado de la edición del cómic independiente Onírico, publicado por editorial Trazo: Narra�va Gráfica y es
fundador del club de cómic de la Facultad de Artes Visuales de la UANL, mismo que coordina desde 2019.

CULTURA REGIONAL

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�CULTURA REGIONAL

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                <text>San Nicolás de los Garza, Nuevo León</text>
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            <name>Access Rights</name>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Conciertos en Monterrey</name>
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        <name>Historia industrial</name>
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        <name>Historiografía</name>
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                    <text>ISSN: 3061-7405

Vol. 03 EneroN. 05 Abril 2025

�EDITORIAL

Índice
Universidad Autónoma de Nuevo León

CRONOGRAFÍA

Una parte muy importante del quehacer historiográfico es la divulgación. A diferencia del acto de difundir trabajos dentro de la propia
comunidad de conocedores de la materia, la divulgación supone dirigir

Pági n a 4
Constan�no de Tárnava y los orígenes de la radio en México, 1923-1925 - Dinorah Zapata Vázquez
Pági n a 8
Informe de significancia de la Ruta de Vinos y Dinos como patrimonio cultural de Coahuila - Ana Carolina
Campos López y María José Somohano Torres

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Pági n a 1 6
El inicio de la movilidad eléctrica en Monterrey, Nuevo León, y el proceso de concesiones para el desarrollo
del tranvía eléctrico, 1901-1907 - René Arnoldo Hernández Moreno
Pági n a 2 2
El Día de Muertos y el Mictlán: apuntes e imágenes de una tradición mexicana - Félix Torres Gómez

rados, opuestos o incompa�bles, sino que más bien una es consecuencia
natural de la otra: para que un estudioso divulgue es preciso que dis-

Secretario General

ponga antes de una inves�gación qué divulgar.

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo

Pági n a 2 6
Azucena Garza (2023). Colonia Cuauhtémoc. Vida co�diana de una colonia obrera en Monterrey (19572020). Monterrey, México: Centro de Estudios Humanís�cos, Universidad Autónoma de Nuevo León. Ubaldo Rodríguez Flores
Pági n a 2 8
Thomas Calvo y Gabino Cas�llo (coords.) (2024). Apostólicos trabajos en las fronteras del imperio. Iglesia y
misiones, siglos XVI-XVIII. Zamora, Michoacán: El Colegio de Michoacán, Universidad Autónoma de Coahuila.
- Alina Naomi Hernández González
GENIO Y FIGURA

Las revistas son espacios idóneos tanto para difundir como para divulgar los trabajos de inves�gación. Entre las revistas pioneras de la di-

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado

vulgación histórica regional, cabe mencionar el anuario Humanitas, que

Secretario de Extensión y Cultura

comenzó a publicarse en 1960 bajo los auspicios del Centro de Estudios

Dr. César Morado Macías

Humanís�cos de la entonces Universidad de Nuevo León, y cuya sección

Director de Humanidades e Historia

de historia era editada por el maestro Israel Cavazos Garza. Del mismo

Lic. Dinorah Zapata Vázquez

modo, puede señalarse el bole�n Roel, publicado por la Sociedad Nue-

Coordinadora del Centro de Información

voleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca a par�r de 1964, siendo su

de Historia Regional y Hacienda San Pedro

primer director el señor Apolinar Núñez de León. Por úl�mo, cabe referir
la primera época de la revista Actas. Historia, Letras y Arte, editada por
la Dirección General de Inves�gaciones Humanís�cas de la Universidad

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA

especializado. La inves�gación y la divulgación no son caminos sepa-

Dr. Juan Paura García

Secretario Académico

Pági n a 1 4
“Vamos de roll a las Chispas”: el Centro Comercial Gran Plaza en el Monterrey de los noventa - Frida Ixchel
González Hernández

los resultados de las inves�gaciones cien�ficas hacia un público no

Autónoma de Nuevo León (UANL) a par�r de 1977, bajo el empuje e
inicia�va del maestro Israel Cavazos.

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

La revista Cultura Regional del Centro de Información de Historia Regional (CIHR) de la Máxima Casa de Estudios, busca hacerse un lugar propio

Cultura Regional CR., volumen 3, número 5, enero-abril
2025, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a
través del Centro de Información de Historia Regional,
carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega. Reserva de Derechos
al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102, ISSN:
3061-7405, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de
este número: Ana Cesira Alvarado Zapata. Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.

dentro de la larga saga editorial que comenzó a gestarse hace más de
medio siglo con las publicaciones ya comentadas. Fundada en 2023, desde
el principio ha contado con la par�cipación de reconocidos especialistas, a
lado de jóvenes estudiantes o egresados de la Facultad de Filoso�a y Letras
de la UANL. El presente número no es la excepción: el lector podrá encontrar colaboraciones de Dinorah Zapata Vázquez, coordinadora del CIHR, y
de Félix Torres Gómez, inves�gador adscrito a dicha dependencia universitaria, así como de estudiantes de los colegios de Historia y de Letras de la
UANL: Ana Carolina Campos López, María José Somohano Torres, Frida Ixchel González Hernández, René Arnoldo Hernández Moreno, Ubaldo Rodríguez Flores, Alina Naomi Hernández González, Marianne del Carmen Be-

Pági n a 3 0
Eduardo Cázares Puente: “A los historiadores nos falta enfocarnos más en llegar a los públicos no especializados” - Marianne del Carmen Benítez Rodríguez
EPISTOLARIO
Pági n a 35
Reglamento de panaderías expedido por el ayuntamiento de Monterrey, 1910 - So�a Guajardo Acosta

Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

nítez Rodríguez y So�a Guajardo Acosta.
Ojalá que esta edición de Cultura Regional, correspondiente al volúmen 3, número 5, cumpla por ahora con una de las misiones principales
de la revista: proporcionar un espacio divulga�vo que pueda ser aprovechado por las diferentes generaciones de historiadoras/es.

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Bermúdez, fabricante de acumuladores¹⁰.
CRONOGRAFÍA

Cabe señalar que como el fenómeno de la radio no estaba contemplado dentro de la Cons�tución mexicana, Tárnava comenzó a redactar ciertas reglas de transmisión
desde 1921, mismas que luego enviaba a la Ciudad de México para que fueran aceptadas y su estación tuviera carácter
oficial. El programa con el que inició emisiones fue en vivo,
y él fungía como locutor. Para 1923, sin embargo, el concepto cambió, según el tes�monio del propio Tárnava:

Constantino de Tárnava y los orígenes de
la radio en México, 1923-1925
Dinorah Zapata Vázquez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Con mi hermano Luis iniciamos en forma las transmisiones culturales. Abandonamos la pianola y el fonógrafo de “perrito” e instalamos un “Steinway”, gemelo del que usaba el maestro Daniel
Zambrano. El estudio fue instalado en la sala de mi casa (1923),
colaboraban en nuestros programas: la pianista-compositora Leo-

Introducción

Constan�no de Tárnava: formación y primeras transmisiones

La tecnología que hizo posible la invención de la radio se
desarrolló durante el siglo XIX. Desde la pila eléctrica fabricada por Alessandro Volta en 1800 hasta el telégrafo de
Samuel Morse que apareció en 1835, todos los avances
técnicos asociados a la segunda revolución industrial allanaron el camino para la introducción de modernas formas
de comunicación, incluyendo el teléfono y la radio. Sobre
este úl�mo invento, en general no existe consenso acerca
de a quién se le puede atribuir su paternidad. Guillermo
Marconi obtuvo en 1897 una patente en Reino Unido por
su sistema de radiotelegra�a², y en 1909 recibió, junto con
Carl Ferdinand Braun, el Premio Nobel de Física “por su
contribución al desarrollo de la comunicación inalámbrica”. Otros autores, sin embargo, ponderan las
aportaciones que hicieron Heinrich Rudolf Hertz, Nikola
Tesla y Aleksandr Popov al estudio de las ondas de radio y
al desarrollo de las tecnologías de radiocomunicación.

¿Quién era Constan�no de Tárnava? Considerado “pionero
de la radio en América La�na”⁶, Constan�no de Tárnava
Garza nació en Monterrey, Nuevo León, el 26 de febrero de
1898, siendo hijo de Constan�no de Tárnava de Llano y de
Octavia Garza Ayala. Procedía de una familia de la élite local
regiomontana, pues su padre fue subdirector y tesorero de
la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey⁷.

nor Flores, que era la directora de los programas ar�s�cos, par�cipando los noveles aficionados: Srita. María Yturria, delicada
sical”; la Srita. Florinda de Lachica, destacada pianista; el tenor
Aubrey Saint John Clerque, que trabajaba en la Casa Wagner; el Sr.
Guangorena, acordeonista; la notable declamadora María Garza;
Alberto Ferriño, barítono; Daniel Treviño Guajardo; Olga Frías; “El
Constan�no de Tárnava

Aguacate”; Guillermo Urquijo y Poncho Ballí, T. Figueroa; Pancho
Núñez; “Los Arrieros”, el trío de guitarras dirigidas por el Dr. Fer-

En 1919, ya de vuelta en Monterrey, comenzó a instalar
una estación radiofónica, en un momento en que no exis�a
reglamentación alguna, dado que la radio no había sido introducida en América La�na. Tárnava aprovechó el equipo
más avanzado de la RCA Víctor, diseñado por él y aprobado
por la Compañía de Chicago, donde ya comenzaban a fabricarse los transmisores para su venta en todo el mundo. Por
ese �empo, un agente de la RCA Víctor, llamado Walter Buchanan, viajaba a Monterrey con el fin de percatarse de los
avances técnicos alcanzados por Tárnava. De acuerdo con el
tes�monio de Horacio Alvarado Or�z:

Del mismo modo, es di�cil determinar quién fue el primero en introducir la tecnología radiofónica en México.
Gabriel Sosa Plata y Perla Olivia Rodríguez aseveran que “a
diferencia de lo ocurrido en otros países, en México no hay
un pionero único de la radio ni una ciudad que pueda considerarse como la cuna de este medio de comunicación”³.
Las dos primeras transmisiones par�culares de radio que
se llevaron a cabo en México son bien conocidas. La primera tuvo lugar el 27 de sep�embre de 1921, cuando los
hermanos Pedro y Adolfo Enrique Gómez Fernández iniciaron la transmisión de un programa ar�s�co entre el Teatro
Ideal y el Teatro Nacional (hoy Palacio de Bellas Artes)⁴. La
segunda fue el 9 de octubre de 1921, cuando el ingeniero
Constan�no de Tárnava transmi�ó un programa en la ciudad de Monterrey, el cual fue escuchado “solamente por
un fabricante de acumuladores y el gerente del Banco
Regional de aquella ciudad”⁵.

nando Valdéz Villarreal ¹¹.

Tárnava además se dedicó a la venta de aparatos radiofónicos, los cuales vendía de casa en casa para posteriormente establecer en la calle Morelos, frente al Banco
Mercan�l de Monterrey, un negocio llamado La Casa del
Radio, anexa a la relojería La Perla. Comenzó como distribuidor de General Electric, y después lo sería también de
Cosley y de Kennedy.
En 1923 Tárnava recibió por parte del gobierno mexicano la autorización para transmi�r. Dejó entonces de
u�lizar las siglas TND (que significaban: Tárnava Notre
Dame), para iden�ficarse como la 24 Experimental. Posteriormente se llamó CYO y finalmente, en 1929, se
convir�ó en la XEH, luego de haberse efectuado la Primera Conferencia Internacional de Telecomunicaciones
en Washington, donde se le otorgaron a México las siglas
XE y XF¹².

Este señor venía a ver qué novedades tenía el ingeniero Constan�no
de Tárnava: qué más había hecho, qué modificaciones se pudieron
Acta de nacimiento de Constan�no de Tárnava, 28 de febrero de 1898

En �empos de la Revolución mexicana, Tárnava realizó
sus estudios medio superiores en Saint Edwards, Texas, y
posteriormente ingresó a la Universidad de Notre Dame
en Indiana, donde estudió ingeniería eléctrica. Su
formación profesional en un país como Estados Unidos,
que por entonces vivía un auge radiofónico sin precedentes, despertó en él inquietudes por la radiodifusión. Siendo estudiante en Saint Edwards, introdujo una mejora en
uno de los tubos del radiotransmisor, y al egresar como
ingeniero eléctrico, regresó a México con la concesión de
los aparatos RCA Víctor⁸.

1 Inves�gadora, historiadora y periodista. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y actualmente es coordinadora del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro de la misma Casa de Estudios.
2 Irma Lombardo García, Los orígenes de la radio en México, p. 10.
3 Gabriel Sosa Plata y Perla Olivia Rodríguez, “Hacia los cien años de la radio mexicana”, p. 13.
4 Irma Lombardo García, Los orígenes de la radio en México, p. 28.
5 Ídem.
6 Gabriel Sosa Plata, “Las primeras transmisiones”, p. 57.
7 Castro, J. Jus�n, Radio in Revolu�on. Wireless Technology and State Power in Mexico, p. 108.
8 Dinorah Zapata Vázquez, La radio de Tárnava, p. 4.

CULTURA REGIONAL

cantante; Dr. José Barragán, hijo, con el programa “Serrucho Mu-

4

hacer. Porque empezaron a encontrarse en México que en cada en�dad tenía su propio problema, problemas que ahorita parecen de
niños, pero que entonces eran grandes problemas⁹.

Tárnava siempre estuvo involucrado en el estudio cien�fico de la radio. Con su estación de radio, lo que buscaba
era establecer una especie de laboratorio, para dar salida
a todas sus inquietudes tecnológicas. Así pues, aunque su estación era comercial, lo que pretendía más bien era desarrollar inves�gaciones cien�ficas para mejorar lo que ya tenía.

La radio como fenómeno local
Desde un principio, aparecieron una gran can�dad de
radioaficionados, mo�vados por la curiosidad y por el deseo de experimentar con la novedad que era la radio.
Algunos construían su propio equipo gracias a la
información que recibían de la prensa, donde se exponía
cómo hacerlo. Por ejemplo, en el periódico El Porvenir
exis�ó una sección �tulada “Radio” que, entre otras
cosas, publicaba ar�culos con instrucciones para fabricar
receptores, los cuales incluso mostraban diagramas de los
aparatos para no dejar lugar a dudas.

Su primera comunicación la llevó a cabo el 9 de octubre
de 1921, cuando realizó una emisión desde la sala de su
casa –acondicionada como cabina–, transmi�endo desde
las 20:30 hasta las 24:00 horas. Su primer auditorio se
reducía a dos personas, a las cuales Tárnava había entregado previamente receptores de galena construidos
por él mismo. Estas personas fueron el ingeniero Rodolfo
M. Garza, gerente del Banco de Nuevo León, y el señor R.

9 Citado por: Ibíd., p. 5.
10 Ibíd., p. 6.
11 “Medio siglo XEH, primera radiodifusora de México”, en: El Porvenir, 15 de octubre de 1971. Monterrey, México, p. 20.
12 Ibíd., p. 8.

5

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Esta sección también dejaba constancia de la magnitud
que estaba cobrando el fenómeno radiofónico. Sus ar�culos mostraban cómo poco a poco la radio se iba transformando en un medio que acarreaba beneficios no sólo para
el público en general, sino también para el gobierno, la
industria y el comercio.

Consideraciones finales
La llegada de la radiodifusión a Monterrey no fue accidental. Tárnava, desde que concluyó sus estudios en Estados
Unidos, regresó a Nuevo León con el convenio de ser distribuidor de una compañía fabricante de aparatos receptores, bajo la condición de con�nuar su labor de experimentación cien�fica y tratar así de consolidar nuevos avances
tecnológicos.

Rápidamente este aparato logró captar una buena
can�dad de lectores, no sólo de Monterrey, sino también
de diferentes ciudades del norte del país. A través de la
sección de preguntas y respuestas, éstos cues�onaban
desde cómo lograr mayor alcance en sus receptores, hasta
el horario de transmisiones de programas en español.
Gracias a esta sección, se sabe que los martes, jueves y sábados se escuchaban estaciones como la Dallas News de
Texas, que ofrecían magníficos conciertos con explicaciones en español y que su horario era de las 22:00 a las 23:00
horas, �empo de México. También que las estaciones de
La Habana, Cuba, ofrecían transmisiones los miércoles y
sábados, desde las 19:00 hasta las 22:00 horas.

Para 1925, la estación de Tárnava aumentó su potencia,
pues pasó de cincuenta wa�s iniciales a doscientos
cincuenta y, hacia los años cuarenta, llegó a contar con mil
wa�s. Por estas fechas, Tárnava además ofrecía plá�cas
sobre radio des�nadas al público interesado, ya fuesen
profesionales o aficionados. Estas conferencias gozaron de
gran éxito y se llevaron a cabo en la Quinta Calderón. Era
común ver incluso en las colonias de escasos recursos que
las casas, hechas de madera u otros materiales, contaban
con sus respec�vas antenas de radio, fabricadas por los
propios vecinos.

En 1922, en la Ciudad de México un grupo de
radioaficionados comenzaron a agruparse y formaron la
Liga Nacional de Radio, que tenía como finalidad el desarrollo e intercambio de experiencias. Posteriormente, el 6
de marzo de 1923, la organización se fusionó con el Centro
de Ingenieros y con el Club Central Mexicano de Radio, y
en conjunto pasaron a formar la Liga Central Mexicana de
Radio, antecedente histórico de la Cámara Nacional de la
Industria de la Radio y Televisión.

Lombardo García, Irma (1984). Los orígenes de la radio en
México y la influencia de la XEW en los años treinta. Tesis
para optar por el �tulo de licenciada en Ciencias de la Comunicación. México: Facultad de Ciencias Polí�cas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México.
Sosa Plata, Gabriel (2016). “Las primeras transmisiones.
Constan�no de Tárnava, el pionero de la radio mexicana”,
en: Gabriel Sosa Plata (coord.). Días de radio. Historias de
la radio en México. México: Productora de Contenidos
Culturales Sagahón Repoll, Secretaría de Cultura.
Sosa Plata, Gabriel y Perla Olivia Rodríguez (2016). “Hacia
los cien años de la radio mexicana”, en: Gabriel Sosa Plata
(coord.). Días de radio. Historias de la radio en México.
México: Productora de Contenidos Culturales Sagahón
Repoll, Secretaría de Cultura.
Zapata Vázquez, Dinorah (2002). La radio de Tárnava. México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León.

Muchas dificultades técnicas enfrentaron los experimentadores de las radios. Basta con mencionar el hecho
de que no podían transmi�r todos los días de todos los
meses del año. Había dos temporadas: la de verano y la de
invierno. La transmisora México Music, Co. día con día ganaba terreno en detrimento de la de Tárnava. Por esta
razón, La Casa del Radio agregó a su publicidad la leyenda:
“En radio exclusivamente desde 1921”. En respuesta, México Music, Co. se promocionaba con el lema: “Somos la
casa más popular de Monterrey”.

En ese mismo año, el Club Central de Radiotelefonía y la
Liga Nacional de Radio propusieron al presidente Álvaro
Obregón una legislación en materia de radiofonía. La primera reglamentación de la radio, publicada en el mes de
sep�embre, legislaba el uso de aparatos receptores, clasificaba las estaciones de radio (en cuatro �pos: gubernamentales, comerciales, las de servicio al público y las de
aficionados) y sentaba las bases para el otorgamiento de
concesiones, así como los requisitos técnicos que debían
cumplirse para tal fin. Por otra parte, la Liga Nacional de
Radio ges�onó con el presidente las facilidades para llevar
a cabo la Primera Feria de la Radio, misma que tuvo lugar
en la Ciudad de México en el mes de junio de ese año.

Tárnava falleció el 6 de febrero de 1974. En ese mismo
año, se le impuso el nombre de Ing. Constan�no de Tárnava
a una calle ubicada en el centro de Monterrey. Más tarde,
el 9 de octubre de 1986, el gobierno de Nuevo León le
rindió un homenaje póstumo. Y en 1996, la imagen de Tárnava apareció en los boletos de la Lotería Nacional, gracias
a la inicia�va de la Cámara Nacional de la Industria de Radio
y Televisión¹³. Sus restos fueron inhumados en el Panteón
del Carmen, donde se encuentran hasta el día de hoy.

Entretanto, Tárnava seguía ofreciendo sus aparatos en
Monterrey, aunque para entonces habían aparecido en la
ciudad otros negocios que también vendían radios, tales
como la Casa Wes�nghouse y José V. Garza Sucs. Para
1923, exis�an en todo México catorce estaciones difusoras, entre ellas: la CYO de Tárnava; la CYB de la Compañía
Tabaquera El Buen Tono; la estación de la Liga Central Mexicana de Radio; las estaciones gubernamentales CYZ, CYA,
CZZ y CZA; la estación El Mundo de Mar�n Luis Guzmán; la
estación de la Confederación Regional Obrera Mexicana; la
XICE del gobierno de Chihuahua; la 26-A en Tamaulipas y
la Eagle Pass Lumber Co. en Coahuila.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Castro, J. Jus�n (2016). Radio in Revolu�on. Wireless Technology and State Power in Mexico, 1897-1938. Estados
Unidos: University of Nebraska Press.
Jocirin Auguste, Patricia (2006). La radio en la Ciudad de
México, 1939-1945. Tesina para optar por el grado de
licenciada en Historia. México: Universidad Autónoma
Metropolitana-Iztapalapa.

13 Gabriel Sosa Plata, “Las primeras transmisiones”, p. 57.

CULTURA REGIONAL

6

7

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Informe de significancia de la Ruta de Vinos
y Dinos como patrimonio cultural
de Coahuila
Ana Carolina Campos López 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
María José Somohano Torres 2
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia,
como si esta ya fuera ceniza en la memoria.

La Ruta de Vinos y Dinos, tal y como lo explica Saul Rodríguez⁸, fue creada en 2019 por el gobernador del estado, Miguel Ángel Riquelme Solís, y por el alcalde de
Sal�llo, Manolo Jiménez Salinas, y desde un inicio supuso
un gran atrac�vo turís�co, debido a la combinación de la
vi�cultura con la paleontología, cosa que nunca se había
visto en el país. La ruta fue parte de la campaña “Sal�llo
sorprende al mundo” que tenía como obje�vo difundir las
tradiciones, gastronomía y cultura �pica de la capital de
Coahuila, con el fin de que la ciudad se posicionara como
un lugar de turismo a nivel nacional e internacional.

Ante esta situación las autoridades municipales de Sal�llo tomaron
conciencia del patrimonio paleontológico y vi�vinícola de Coahuila
y decidieron coordinarse con productores locales e ins�tuciones
estatales, con el fin de retomar un programa donde la mezcla de
estos dos elementos revela campo fér�l para el turismo y el
ejercicio iden�tario. Por lo que surge la Ruta Vinos y Dinos¹³.

Es interesante el discurso que plantea la frase “las autoridades municipales de Sal�llo tomaron conciencia del patrimonio paleontológico y vi�vinícola de Coahuila”. Varias
fuentes consultadas indican que el gobierno tomó la inicia�va de aprovechar dos elementos patrimoniales representa�vos de la en�dad al vincularlos cuando vieron una
oportunidad de desarrollo económico, pero no se había
hecho nada por preservarlos antes de saber que podían lucrar con ellos. El actor principal en la creación de esta ruta
es el gobierno de Coahuila. Aunque se afirme que existe
coordinación y colaboración con productores locales, los
ejidatarios de las áreas involucradas en el proyecto �enen
una opinión completamente dis�nta.

La creación de la ruta se llevó a cabo por medio de la
colaboración entre el gobierno del estado –a través de la
Secretaría de Turismo y Desarrollo de Pueblos Mágicos–,
los municipios de Sal�llo, Arteaga, General Cepeda y
Parras de la Fuente, y la inicia�va privada como los integrantes del Comité Vi�vinícola de Coahuila. Esta ruta obtuvo el premio Excelencias 2021 de la Feria Internacional de
Turismo. Aunque los comienzos de la ruta son rela�vamente recientes, el viaje que ofrece se remonta a
millones de años atrás. Según Rodríguez:

La problema�zación de la Ruta
Esto es posible gracias a que la región sureste de Coahuila es reco-

Jorge Luis Borges

Se realizó una entrevista a José Luis García, ac�vista de General Cepeda por los derechos del agua, quien explicó que
el sustento económico de los habitantes de la región del
sudeste de Coahuila es la producción de sus propios alimentos y la venta de los excedentes. Sin embargo, fue
durante el famoso milagro mexicano cuando se comenzó a
procurar que el país fuera autosuficiente, por lo que
surgieron los viñedos como centro de atracción turís�ca,
además de que el campo ejidal salió del mercado y las
�erras fueron divididas.

nocida por los arqueólogos como “el cielo de los fósiles”, siendo
uno de los cinco puntos más destacados del mundo en términos
de riqueza paleontológica. En este estado se encontraban las
playas del Cretácico, donde la vida marina se estableció en diver-

La Ruta de Vinos y Dinos se presenta como una propuesta
integral que construye la narra�va iden�taria de Coahuila.
Ésta abarca desde sus orígenes prehistóricos hasta su destacada industria vi�vinícola, que invita a los turistas a sumergirse en la esencia misma de esta �erra rica en historia
y ciencia.

La ruta ofrece dos paquetes denominados “todo incluido”, que se basan en una travesía de tres días que incluye
comidas y traslado. Ambos paquetes pertenecen a la ruta
de la montaña. El paquete número uno comprende la visita a San Juan, Bodegas del Viento y el traslado al MUDE,
mientras que el paquete número dos incluye la visita a San
Juan, Los Cedros y el traslado al MUDE⁵.

La ruta consta de dos recorridos principales –uno hacia la
montaña y otro en dirección al desierto– con el obje�vo de
destacar la diversidad de Coahuila. Esto es posible gracias a
la par�cipación ac�va de once bodegas productoras de
vino, entre las que se destacan San Juan de la Vaquería, Viñedos Don Leo, Casa Madero, Rivero González, Hacienda
Florida, Vinícola Rancho El For�n, Barro Viejo, Hacienda El
Marqués, Vinícola Parvada, Bodegas del Viento y Los
Cedros. También se incluyen lugares emblemá�cos como el
Museo del Desierto (MUDE), Bosques de Monterreal y
Rincón Colorado. Además, se espera que siete viñedos más
se sumen a la ruta próximamente³.

Para explorar otros viñedos que forman parte de la
ruta y descubrir experiencias diferentes a las proporcionadas por los paquetes mencionados, la ruta ofrece
otras seis opciones para el recorrido del desierto, tales
como: de Rivero González a Don Leo (sin visitar el museo), de Rivero González a Casa Madero, de Don Leo a
Casa Madero, de San Juan de la Vaquería a Don Leo, del
MUDE a Don Leo y del MUDE a Rivero González⁶. Mientras tanto, en la ruta de la montaña se disponen de tres
recorridos, que son los siguientes: del MUDE a San Juan
de la Vaquería y a Bodegas del Viento, del MUDE a San
Juan de la Vaquería y a Los Cedros, y del MUDE a Bodegas del Viento, a Los Cedros y Monterreal⁷.

Para llevar a cabo estos recorridos, se ofrecen diversos
paquetes que incluyen desde transporte hasta hospedaje,
para que los turistas tengan la oportunidad de disfrutar
plenamente de la ruta a los viñedos y demás lugares. Esta
experiencia, que el gobierno intenta mostrar como única
para conocer Coahuila, se inicia en Sal�llo y abarca los municipios de Parras, Arteaga y General Cepeda⁴.

La ruta es rica en buenas vistas y lugares para visitar,
pero al revisar las descripciones de los viñedos en la página
oficial de la ruta, parece que, aparte de ser viñedos, no poseen ninguna cualidad que los una a todos o los haga destacar de otros viñedos que no pertenecen a la ruta.

1 Originaria de Sal�llo, Coahuila, es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Becaria del Centro de Estudios Humanís�cos de la UANL en su anualidad 2024.
2 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde también estudia la licenciatura en Letras Hispánicas.
3 “Se consolidó el turismo con la ruta Vinos y Dinos”, disponible en: h�ps://sal�llo.gob.mx/web/se-consolido-el-turismo-de-sal�llo-con-la-ruta-vinos-y-dinos/
4 Alba Velasco, “Vinos y Dinos, la ruta para descubrir los tesoros de Coahuila”, disponible en: h�ps://descubreenmexico.com/vinos-y-dinos-la-ruta-para-descubrir-los-tesoros-de-coahuila/
5 “Vinos y Dinos”, disponible en: h�ps://www.vinosydinos.com
6 Ídem.
7 Ídem.

CULTURA REGIONAL

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sos esteros, convir�éndose en un lugar propicio para descubrir fósiles de flora y fauna pertenecientes a esos an�guos ecosistemas.

Cuando los españoles llegaron al “Nuevo Mundo” en
1521, trajeron consigo a numerosos colonizadores. A
medida que se establecieron más, surgía la necesidad de
aprovechar diversos recursos, entre ellos el vino, tanto
para su disfrute personal como para ceremonias religiosas.
Como resultado, gran parte de la producción vinícola se
concentró en manos de la Iglesia. Sin embargo, no se limitó únicamente a ese ámbito, ya que también abastecía a
conventos y a la nobleza criolla de Durango, Zacatecas,
Guadalajara, Ciudad de México y parte de la actual Texas,
extendiéndose incluso hasta España¹¹.

Coahuila es un estado árido; el promedio anual de lluvia
en la región es de 300ml, por lo que el gobierno, al permi�r que las empresas extrajeran agua de los pozos, ocasionó y con�núa ocasionando grandes problemas, como la
sequía de arroyos y pozos, ya que no hay suficiente agua
para solventar estas prác�cas. Además, el único obje�vo
de esto es el crecimiento económico que solo favorece a
los empresarios al promover la priva�zación.

Una vez que el vino llegó a España, su notable calidad
causó preocupación entre las autoridades ibéricas, lo que
mo�vó al rey Carlos II en 1699 a emi�r una orden que
prohibía el cul�vo de la vid y la producción de vino con fines comerciales en las colonias americanas, principalmente en México y Perú (sin afectar a Chile ni Argen�na). De
esta manera, la creciente industria vi�vinícola quedó limitada a la producción exclusiva para la Iglesia. Esta medida
se tomó debido al temor de que esta industria vi�vinícola
adquiriera demasiado poder económico y polí�co, suceso
que provocó que en México no se es�pulara una cultura
del vino y que los viñedos de Coahuila resultaran como
algo novedoso¹².

El gobierno, al no tomar en cuenta la cultura ni las necesidades del pueblo, promueve el crecimiento desmesurado
de la sociedad y de las áreas urbanas sin tener en cuenta
que no hay agua suficiente para sustentar a la población y
a las empresas, por lo que se deja de lado el beneficio local,
se pone en riesgo la supervivencia de los campesinos y se
ve únicamente por el crecimiento industrial.
José Luis terminó su explicación con la conclusión de
que la ruta es para el gobierno una fuente de desarrollo y
progreso, pero es importante cues�onarnos: ¿para quién
es ese progreso? Además de explicar que esta es solo una

8 Saul Rodríguez, “Ruta Vinos y Dinos: enoturismo apoyado en el pasado”, disponible en: h�ps://www.siglonuevo.mx/nota/2820.ruta-vinos-y-dinos-enoturismoapoyado-en-el-pasado
9 Ídem.
10 Ídem.
11 Ídem.
12 Ídem.
13 Ídem.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

parte de la verdad, la de los ejidatarios y gente del campo,
sin embargo, el punto de vista del gobierno y de los empresarios es que la ruta brinda empleos y ayuda al crecimiento económico y turís�co del estado. Y aunque esto
puede sonar posi�vo es necesario poner en duda: ¿a
quién se le está dando empleo y a qué costo? Y ¿a quién
se representa en la ruta si los ciudadanos no la conocen y
ésta afecta a los campesinos?

Aunque puede parecer di�cil, ambos elementos se unen
gracias a las ciencias naturales. Jasso comentó que la gran
can�dad de vid en la región es la manera en la que la vi�vinicultura y la paleontología se relacionan, ya que la planta
de la uva crece en gran medida en lugares donde abunda la
piedra caliza, y es debido a esta misma piedra que se facilita
de manera exponencial el proceso de fosilización.
Lo que comenta el estudiante muestra cómo el obje�vo
del gobierno de resaltar ambos elementos y darle una
iden�dad a Coahuila es fruc�fero. Por otro lado, el tes�monio de José Luis García evidencia que el principal interés del gobierno es el dinero, como se señala en sus obje�vos: “Impulsar y diversificar el potencial socioeconómico
de las zonas agrícolas de la Ruta Vinícola y Paleontológica”¹⁴.
Ya que promueven esta ruta para obtener beneficios económicos sin importar a quien afecte, lo interesante aquí es
a quién se dirige esta ruta, especialmente si los coahuilenses no la conocen.

Ante este cues�onamiento, se realizó un sondeo general entre ciudadanos de Sal�llo sobre los conocimientos
que poseen acerca de dicha ruta y qué tanto los representa como coahuilenses. Las respuestas en su mayoría señalan que los sal�llenses conocen la ruta únicamente por los
espectaculares de la ciudad o anuncios en la radio; sin
embargo, desconocen los municipios que la abarcan, así
como los viñedos y las zonas paleontológicas que ofrecen.
No saben cuál es su discurso o su propósito, únicamente
saben que la deberían de conocer por las ocasiones en las
que han visto publicidad sobre ella. Una respuesta impactante fue la de Luis Enrique Campos quien respondió:
“porque se muestran dos aspectos importantes de
Coahuila, yo creo que sí es relevante", pero no sabía más
allá del nombre de la Ruta de Vinos y Dinos.

El falso precio del patrimonio
Al consultar los paquetes que la página ofrece para los
recorridos, se inves�garon los precios de todas las opciones disponibles en la ruta para evaluar su accesibilidad
para la población y determinar si lo económico era un factor que contribuía a la falta de difusión entre los habitantes del estado. El rango de precios es muy impactante,
con la ruta más económica teniendo un costo de $2,500
por persona (en caso de comprar 8 boletos a la vez), y la
más cara siendo de $36,000 pesos por el paquete todo incluido. Es importante resaltar que el paquete todo incluido
comprende hospedaje, transporte, comidas y una visita a
dos viñedos y al Museo del Desierto.

Por otro lado, se buscó la opinión de alguien involucrado directamente con la ruta. En una entrevista realizada
a Jesús Jasso, estudiante de bachillerato en Sal�llo (quien
realiza su servicio social en el Museo del Desierto), cuando
se le preguntó en qué consis�a la ruta, él comentó que la
ruta de Vinos y Dinos es la forma en la que el gobierno de
Coahuila unió dos elementos representa�vos de la en�dad, como son la vi�vinicultura y la paleontología. Explicó
ambos elementos por separado y luego señaló la razón por
la cual actúan juntos en el discurso de la ruta.

Cuando se habló sobre el tema económico con los entrevistados, Tania López comentó: “la ruta no fue creada
pensando en los coahuilenses, ya que nosotros no vamos
a pagar $2000 pesos o más por ir a un lugar al que hemos
ido muchas veces antes, y al que podemos seguir yendo
con $200 pesos”, el precio úl�mo si se toma en cuenta el
precio de entrada del Museo del Desierto.

Mencionó también que el proceso de fosilización que
ocurre en el estado es el de permineralización; en otras
palabras, los huesos o cualquier evidencia de vida, al estar
en contacto con ciertas sales minerales y algún flujo de humedad, provoca que los minerales prác�camente sean absorbidos por el hueso, convir�éndose así en rocas, pero
estas conservan algunas par�culas como el ADN. Debido a
la presencia de piedra caliza en la región, es posible encontrar restos de una gran variedad de rep�les marinos,
voladores y dinosaurios terrestres fosilizados. E incluso se
comenzó a u�lizar el término alemán lagerstä�en para referirse a Coahuila, el cual hace alusión a los lugares donde
se encuentran muchos fósiles en buenas condiciones.

¿El tequila es mejor que el vino?
Al buscar comprender más a fondo el modus operandi de la
Ruta de Vinos y Dinos, se inves�garon otras rutas turís�cas
en la región, hecho que destaca que esta no es la única opción de este es�lo en México. Un ejemplo de una alterna�va
similar es la Ruta del Tequila en Guadalajara. Su fundación
se remonta al 2006, cuando la UNEzSCO declaró como patrimonio cultural de la humanidad los paisajes agaveros y las
an�guas instalaciones industriales del tequila, por lo que
ese mismo año surgió la inicia�va de crear la Ruta del Tequila, la cual estuvo financiada por el Fondo Mul�lateral de
Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo y la
Fundación José Cuervo, hoy Fundación Beckmann¹⁵.

En cuanto a la vi�vinicultura, señaló que “Casa Madero”,
la principal casa exportadora de vinos del país, se encuentra
en Coahuila. Jasso también explicó que este pres�gio comenzó cuando llegaron los españoles a la región y empezaron a producir vino y exportarlo a España, por lo que obtuvo
una gran reputación, evento que provocó que más casas
productoras de vino abrieran sus puertas en Coahuila.

14 Vinos y Dinos”, disponible en: https://www.vinosydinos.com
15 “La Ruta del Tequila: te llevamos a vivirla”, disponible en: h�ps://www.rutadeltequila.mx

CULTURA REGIONAL

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Mientras que la Ruta de Vinos y Dinos guía al turista
hacia des�nos específicos, combina la paleontología y la
vi�vinicultura y ofrece recorridos por Coahuila, la Ruta del
Tequila se refiere a un conjunto de prestadores de
servicios, cuyo obje�vo común es promover y es�mular el
progreso sostenible de la zona de agave a través de una
propuesta turís�ca de alta calidad que salvaguarda tanto el
entorno natural como el patrimonio cultural de los ocho
municipios que rodean al Volcán de Tequila, como: El Arenal, Ama�tán, Tequila, Magdalena, San Juanito de Escobedo, Etzatlán, Ahualulco de Mercado y Teuchitlán¹⁶. Esta
ruta “pone en valor sus atrac�vos culturales y la cultura del
tequila a través de un programa integrador de una red de
152 empresas y artesanos que ofertan sus servicios para
sa�sfacer la demanda del visitante”¹⁷.

La Ruta de Vinos y Dinos �ene una significancia histórica
siempre que se retome el discurso que ésta propone para
jus�ficar los viñedos, es decir, que estos surgieron en la
época colonial. Sin embargo, como mencionó el ac�vista
José Luis García, los viñedos tal y como los conocemos hoy
en día surgieron hasta finales del siglo XX con el obje�vo
de mejorar la economía, por lo que no contarían con una
relevancia histórica.
Desde el punto de vista de su relevancia cien�fica, la
presencia de piedra caliza en la �erra de Coahuila facilita la
formación de fósiles, lo que representa un hecho cien�fico
significa�vo que ha posibilitado la creación de fósiles y ha
contribuido a preservar la historia del mundo enterrada
bajo la �erra, ahora accesible gracias a la combinación de
la cien�ficidad de la piedra caliza y la paleontología. Es
importante señalar que este elemento está relacionado
con la zona paleontológica, no directamente con la Ruta de
Vinos y Dinos.

Otra diferencia que se puede encontrar entre ambas rutas es que la de Coahuila fue propuesta por el gobierno estatal y autoridades municipales, a diferencia de la de
Guadalajara que fue hecha por empresas turís�cas privadas. La Ruta de Vinos y Dinos abarca únicamente cuatro
municipios del estado de Coahuila, mientras que la del
Tequila al ser más grande atraviesa ocho. De la misma manera, esta úl�ma es más visitada debido a su an�güedad,
con un total de 1.4 millones de visitantes por año según
Ortega¹⁸. A diferencia de la de Vinos y Dinos en la que en
tres años acudieron 90 mil turistas.

En el caso de la representa�vidad, la ruta combina los
dos elementos que caracterizan a Coahuila, por lo que ésta
debería ser de gran importancia. Sin embargo, los ciudadanos nunca han ido y conocen vagamente de ella, e
incluso su subsistencia se ve afectada por la misma, por lo
que no consideran que los represente como coahuilenses.
De tal manera, no puede representar al estado si oprime y
perjudica a una parte de su población.

Mientras que la Ruta del Tequila presenta un manual sobre cómo experimentar el espacio, la Ruta de Vinos y Dinos
es una guía ya construida de lo que se va a observar. La primera rodea y comprende la zona del paisaje de agaves y
an�guas instalaciones industriales de tequila. Alrededor de
eso, se crea una ruta con un conjunto de des�nos turís�cos
a los cuales uno puede acudir individualmente; no se presentan paquetes ni un orden que sea obligatorio seguir. Por
otro lado, la Ruta de Vinos y Dinos se sos�ene por sí sola,
�ene recorridos creados por un camino y determina lo que
el turista puede y debe observar. Tiene un discurso creado
que busca transmi�r a través de este recorrido. Al ser homogéneo (es decir, que �ene un discurso planeado), definir
su significancia es algo individual, mientras que la Ruta del
Tequila, al no ser algo homogéneo, hace que evaluar su significancia sea algo más complejo y di�cil de definir.

Si se descompone la Ruta de Vinos y Dinos en dos
elementos separados –los viñedos y las zonas paleontológicas– perdemos la conexión entre ellos y el sen�do del
recorrido. Los viñedos, vistos de manera aislada, carecen
de un relato que resalte quién está detrás de la producción
del vino y podrían ser percibidos simplemente como
espacios que carecen de relevancia histórica. Además, si
se examina la ges�ón del agua en la región y cómo afecta
a la comunidad, se puede cues�onar la é�ca detrás de tales prác�cas, restándole significancia a estos elementos.
En contraste, la zona paleontológica, como se mencionó
anteriormente, destaca por su cien�ficidad, su rica historia
y su representa�vidad. Estos aspectos le otorgan un estatus de patrimonio, ya que la presencia de fósiles y la
narra�va relacionada con los dinosaurios capturan el interés del público y no implican ningún daño para la comunidad. En este contexto, la zona paleontológica se dis�ngue
como un ac�vo valioso que puede enriquecer la experiencia cultural y educa�va de las personas, por lo que
proporciona una razón clara para su consideración como
patrimonio significa�vo.

Dinos si los Vinos �enen significancia
Adjudicarle significancia a la Ruta de Vinos y Dinos no es algo
complicado, debido a que el discurso está construido tan a la
perfección que parece que lo hicieron para cumplir con estos
criterios. Lo sorprendente fue hablar con las personas, quienes fueron los que ofrecieron otra perspec�va de lo que realmente significa la Ruta de Vinos y Dinos para los coahuilenses.
Esto es importante porque una ruta que exalta la iden�dad de
Coahuila debería de ser apreciada por los ciudadanos de esta
en�dad federa�va. Sin embargo, no sucede así.

A pesar de ello, la significancia de la ruta debe unirse a
ella como recorrido, y después de analizar lo estudiado, se
podría afirmar que ésta genera problemas para los más
vulnerables, a la par que únicamente proporciona ingresos

16 Ídem.
17 Martha Irene Venegas Trujillo, La Ruta del Tequila en el paisaje agavero, p. 162.
18 Patricia Ortega, “Ruta de Tequila en Jalisco, un viaje a la mexicanidad y el orgullo cultural”, disponible en: h�ps://www.eleconomista.com.mx/los-especiales/Ruta-de-Tequila-en-Jalisco-un-viaje-a-la-mexicanidad-y-el-orgullo-cultural-20230724-0131.html#
19 “Se consolidó el turismo con la ruta Vinos y Dinos”, disponible en: h�ps://sal�llo.gob.mx/web/se-consolido-el-turismo-de-sal�llo-con-la-ruta-vinos-y-dinos/

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�CRONOGRAFÍA

y beneficios al gobierno. La pregunta fundamental surge:
¿fue la ruta diseñada con el propósito de representar genuinamente a los coahuilenses, o más bien para sa�sfacer
intereses turís�cos y gubernamentales? Es evidente que la
ruta, en su conjunto, no parece estar des�nada a servir a
la comunidad local.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Venegas Trujillo, Martha Irene (2006). “La Ruta del Tequila
en el paisaje agavero”, en: Bruno Aceves (ed.). Patrimonio
cultural y turismo. Cuadernos 18. Turismo Cultural. Ciudad
de México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

No obstante, es crucial reconocer que la falta de relevancia para la mayoría no desacredita automá�camente su
valor. La aparente carencia de significado para los
coahuilenses no impide que ciertos elementos individuales de la ruta posean caracterís�cas patrimoniales. Sin
embargo, persiste el cues�onamiento de si la ruta debiera
ser considerada patrimonio al carecer de importancia para
la mayoría de los ciudadanos, además de perjudicar a otra
parte de la población y a los recursos naturales del estado.

Fuentes electrónicas
“La Ruta del Tequila: te llevamos a vivirla” (2024), en: Ruta
del Tequila. [En línea; consultado el 8 de julio de 2024]. Disponible en: h�ps://www.rutadeltequila.mx
Ortega, Patricia (2023). “Ruta de Tequila en Jalisco, un viaje
a la mexicanidad y el orgullo cultural”, en: El Economista. [En
línea; consultado el 8 de julio de 2024]. Disponible en: h�ps://www.eleconomista.com.mx/los-especiales/Ruta-deTequila-en-Jalisco-un-viaje-a-la-mexicanidad-y-el-orgullocultural-20230724-0131.html#

En este análisis, se destaca la dis�nción entre los
elementos aislados de la ruta, que pueden tener valor patrimonial, y la ruta en sí misma, que parece limitarse a ser
simplemente un paseo turís�co. La pregunta sobre la significancia de la ruta como patrimonio cultural merece una
reflexión profunda, considerando tanto su impacto en la
comunidad como su capacidad para representar autén�camente la iden�dad y la historia de Coahuila.

Rodríguez, Saúl (2021). “Ruta Vinos y Dinos: enoturismo
apoyado en el pasado”, en: Siglo Nuevo. [En línea; consultado el 8 de julio de 2024]. Disponible en: h�ps://www.
siglonuevo.mx/nota/2820.ruta-vinos-y-dinos-enoturismoapoyado-en-el-pasado

En resumen, la Ruta de Vinos y Dinos no debería ser
catalogada como patrimonio debido a la carencia de significancia. No obstante, esta situación contrasta con las zonas paleontológicas y los fósiles presentes en el estado, los
cuales cumplen con diversos criterios de relevancia. Por
ende, se sos�ene la opinión de que debería ponerse un
mayor énfasis en la conservación y difusión de estos
elementos, en lugar de centrarse en una ruta que no fue
diseñada pensando en los coahuilenses.

“Se consolidó el turismo de Sal�llo con la ruta Vinos y Dinos”
(2018), en: Municipio de Sal�llo. [En línea; consultado el 8
de julio de 2024]. Disponible en: h�ps://sal�llo.gob.mx/web/se-consolido-el-turismo-de-sal�llo-con-la-ruta-vinos-y-dinos/
Velasco, Alba (2022). “Vinos y Dinos, la ruta para descubrir
los tesoros de Coahuila”, en: Descubre México. [En línea;
consultado el 8 de julio de 2024]. Disponible en: h�ps://
descubreenmexico.com/vinos-y-dinos-la-ruta-paradescubrir-los-tesoros-de-coahuila/
“Vinos y Dinos” (2024), en: Viajes San�ago. [En línea; consultado el 8 de julio de 2024]. Disponible en: h�ps://www.
vinosydinos.com

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

“Vamos de roll a las Chispas”: el Centro
Comercial Gran Plaza en el Monterrey
de los noventa
Frida Ixchel González Hernández 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

promover el turismo y la comercialización de la zona. Para
hacer posible la creación de la Macroplaza, en el proceso
se derribaron edificaciones emblemá�cas como el Teatro
Rex, el Cine Elizondo y el Edificio de Sears³.
El Centro Comercial Gran Plaza fue inaugurado junto
con la Macroplaza en 1984. Con colores pasteles y techo
de espejos, fue uno de los centros comerciales pioneros en
Monterrey y el único de su �po, ya que su emplazamiento
subterráneo atraía la atención de los peatones. Ubicado
entre las calles Zaragoza y Zuazua, este centro comercial
rápidamente se convir�ó en el punto de reunión de jóvenes y adultos. Patricia H. indica que “llegaba por Morelos,
ingresaba por las escaleras que estaban sobre la calle. Era
la única entrada que había”⁴.
Entre los ochenta y los noventa, el centro comercial se
posicionó como uno de los si�os más populares de
Monterrey. Patricia comparte que “casi siempre iba los sábados en la noche con mi hermana. Era casi lo único que
había para diver�rnos, algo accesible por la edad que teníamos y porque no costaba mucho ir ahí”⁵. Al revelar esta experiencia de una adolescente que creció en la ciudad
durante esos años, comenta que “íbamos a comer ahí,
porque también había lugares de comida, y después íbamos a Las Chispas”. Entre los locales más conocidos,
además de las �endas de ropa y joyería, se encontraba Las
Chispas, un local de maquinitas concurrido y la dulcería que
vendía palomitas. Para los mayores de edad, estaba Homero’s Bar, donde acostumbraban a pedir tarros de cerveza; funcionaba para azuzar el ambiente fiestero antes de
trasladarse a otro bar en el centro⁶.

Señalamiento Centro Comercial Gran Plaza, 1 de febrero de 2024. Fotogra�a: Frida González

Al recorrer las �endas de la famosa calle Morelos, arteria
localizada en el corazón del centro de Monterrey, el cruce hacia la Macroplaza por Ignacio Zaragoza se convierte
en una parada obligatoria. Entre los puestos llama�vos y
las áreas verdes, destaca un señalamiento casi desapercibido que invita a descubrir un lugar único: “Centro
comercial”, con una indicación hacia el suelo. Se trata –o
se trató hace más de treinta años– del Centro Comercial
Gran Plaza, un espacio ubicado justo debajo de la gran
explanada, entonces considerado un referente de modernidad en la ciudad.
A principios de la década de los ochenta, la zona centro
de Monterrey fue descrita por el entonces gobernador
Alfonso Mar�nez Domínguez como “una ciudad fea y chaparra”². El interés por cambiar la fisonomía del centro para
atraer inversionistas privados derivó en la construcción de
la Gran Plaza en 1983, con lo cual además se pretendió

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Zúñiga, Rebeca Moreno y Mario Alberto Jurado Montelongo (2019). “El proceso de renovación urbana en el centro metropolitano de Monterrey. Ar�stas y ac�vistas: habitar el centro como una forma de resistencia social”, en:
Julio Calderón Cockburn y Sebas�án Aguiar An�a (coords.).
Segregación socio-espacial en las ciudades la�noamericanas. Argen�na: CLACSO.

En 1997, Gran Plaza comenzó a experimentar un
marcado deterioro. La falta de inversión para su adecuado
funcionamiento, sumada a la creciente pérdida de atención
para turistas y comerciantes, hizo que se volviera insostenible. Con el �empo, dejó de ser un des�no popular y comenzó a ser olvidado, lo que llevó a su abandono.

Fuentes electrónicas
Con la llegada de Luis Donaldo Colosio Riojas a la alcaldía
de Monterrey, se intentó promover la reapertura de Gran
Plaza bajo el programa “Revive el centro”⁸. El plan consis�a
en revitalizar el lugar como un espacio de recreación para la
juventud y reubicar a los puesteros, como se le llama a los
comerciantes ambulantes de Monterrey. No obstante, debido al alto costo de las reparaciones estructurales necesarias, el proyecto fue finalmente descartado⁹.

Amaro, Víctor (2023). “Descarta Monterrey reac�var centro
comercial Gran Plaza”, en: ABCNo�cias.mx. [En línea; consultado el 3 de noviembre de 2024]. Disponible en: h�ps://abcno�cias.mx/local/2023/11/23/descarta-monterrey-reac�var-centro-comercial-gran-plaza-203631.html
Amaro, Víctor (2023). “Restauración en la Gran Plaza sigue sin
realizarse; comerciantes sufren las consecuencias”, en: ABCNo�cias.mx. [En línea; consultado el 3 de noviembre de
2024]. Disponible en: h�ps://abcno�cias.mx/local/
2023/11/5/restauracion-en-la-gran-plaza-sigue-sin-realizarse-comerciantes-sufren-las-consecuencias-202254.html

La historia de Gran Plaza es un claro reflejo de la evolución
urbana de Monterrey, marcada por el nacimiento, auge y
eventual decadencia de un espacio que, en su momento, representó un ícono de la innovación. Este centro comercial,
que en 1983 se mostró como una propuesta renovadora
para el centro de la ciudad, simbolizaba la transformación de
Monterrey en una urbe que buscaba modernizarse y adaptarse a las nuevas tendencias comerciales.

Espinosa Benavides, Leopoldo (2019). “Las Plazas de
Monterrey. La Macroplaza o Gran Plaza”, en: ElRegio.com. [En
línea; consultado el 4 de noviembre de 2024]. Disponible en:
h�ps://www.elregio.com/No�cia/58a�60d-eef3-4d71-a9f23587aa4a229d

A pesar de esto, con el paso de los años y el cambio en las
necesidades de la población, Gran Plaza quedó rezagada
frente a las nuevas opciones que surgieron en el centro de
Monterrey. Estos nuevos centros ofrecían una experiencia
más cómoda, espacios más amplios, mejor clima�zación y
servicios más variados, lo que hizo que Gran Plaza fuera
incapaz de lidiar con la competencia y que perdiera su
atrac�vo en comparación con las nuevas alterna�vas que
respondían mejor a las expecta�vas de los consumidores.

“La Gran Plaza: Resisten ruinas de centro comercial bajo la
Macroplaza” (2022), en: YouTube. [En línea; consultado el 2
de noviembre de 2024]. Disponible en: h�ps://www.youtube
.com/watch?v=qt1tAHgyKGc
“Sede para comerciantes está en ruinas. Monterrey” (2023),
en: YouTube. [En línea; consultado el 4 de noviembre de
2024]. Disponible en: h�ps://www.youtube.com/watch?v=IdU-26F2tDA

Gran Plaza, a pesar de haber sido un lugar de encuentro
para muchas generaciones, terminó por ser desplazado por
el paso del �empo y las inevitables exigencias del mercado.
No obstante, su legado perdura en la memoria colec�va,
pues fue tes�go de un momento clave en la historia de
Monterrey, dejando una huella imborrable en quienes acostumbraban a visitarlo. Incluso hoy, el letrero que señalaba su
ubicación sigue siendo un recordatorio de aquel espacio que
alguna vez marcó un punto de referencia en la ciudad.

Entrevistas
Entrevista realizada a Patricia Hernández por Frida González.
Monterrey, México, 3 de noviembre de 2024.
Entrevista realizada a Rogelio González por Frida González.
Monterrey, México, 3 de noviembre de 2024.

Al ser Gran Plaza uno de los primeros centros comerciales, con el �empo sus instalaciones comenzaron a mostrarse insuficientes ante necesidades no previstas, como el
calor que se acumulaba en el lugar durante el verano y las

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Leopoldo Espinosa Benavides, “Las Plazas de Monterrey. La Macroplaza o Gran Plaza”, disponible en: h�ps://www.elregio.com/No�cia/58a�60d-eef34d71-a9f2-3587aa4a229d.
3 Ídem.
4 Patricia Hernández, entrevista personal realizada por Frida González, 3 de noviembre de 2024.

CULTURA REGIONAL

filtraciones de humedad. Rogelio González comenta que
con�nuó visitando el centro comercial hasta su clausura:
“Lo quitaron porque se filtraba agua cuando llovía. Se inundaba. Por eso ya no les salía a los locatarios y pues mejor
comenzaron a abandonarlo y ya, lo cerraron”⁷.

14

5 Ídem.
6 Rogelio González, entrevista personal realizada por Frida González, 3 de noviembre de 2024.
7 Ídem.
8 Víctor Amaro, “Restauración en la Gran Plaza sigue sin realizarse; comerciantes sufren las consecuencias”, disponible en: h�ps://abcno�cias.mx/local/
2023/11/5/restauracion-en-la-gran-plaza-sigue-sin-realizarse-comerciantes-sufren-las-consecuencias-202254.html
9 Víctor Amaro, “Descarta Monterrey reac�var centro comercial Gran Plaza”, disponible en: h�ps://abcno�cias.mx/local/2023/11/23/descarta-monterrey-reac�var-centro-comercial-gran-plaza-203631.html

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

El inicio de la movilidad eléctrica en Monterrey, Nuevo León, y el proceso de concesiones
para el desarrollo del tranvía eléctrico,
1901-1907
René Arnoldo Hernández Moreno 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

La movilidad por tracción de sangre

La electrificación de las ciudades ha sido fundamental en
el desarrollo urbano y social a lo largo de la historia. En el
caso de Monterrey, Nuevo León, el inicio de la movilidad
eléctrica a principios del siglo XX, durante el gobierno del
general Bernardo Reyes, marcó un hito significa�vo en la
modernización de la infraestructura y el transporte público. Este ar�culo se centra en el proceso de concesiones
para el desarrollo del tranvía eléctrico, un sistema que no
sólo transformó la movilidad en la ciudad, sino que
también impulsó el crecimiento económico y la llegada de
ingenieros y contra�stas de otros países.

El tranvía de tracción de sangre² o tranvía de mulitas consis�a en unos carromatos con asientos, �rados por caballos o mulas, que transportaban pasajeros de un punto a
otro de la ciudad, deslizándose sobre raíles metálicos. Este
�po de transporte se estableció por primera vez con una
concesión otorgada por el gobierno de Nuevo León el 21
de febrero de 1882 a Modesto Villarreal y Enrique Reiss.
Según los términos de la concesión, debían concluir los primeros tres kilómetros de vía en un plazo de ocho meses, y
el pasaje sería de seis centavos por un viaje de tres kilómetros, con un costo reducido para los menores de diez años.
Posteriormente, el 1 de marzo de 1883, Villarreal y Reiss
pasaron su concesión al señor Tileston, quien representaba a varios accionistas de Nueva York. Para principios de
1884, esta empresa había establecido una línea que par�a
de Puente Nuevo y Comercio, extendiéndose hasta el pie
del cerro del Obispado para mediados de ese año³.

En 1902, el gobierno del estado de Nuevo León propuso
un proyecto para la instalación de alumbrado eléctrico en
las escuelas normales, lo que reflejaba su compromiso con
el progreso tecnológico y la mejora de la infraestructura
pública. Este primer paso hacia la electrificación sentó las
bases para la posterior implementación de un sistema de
tranvías eléctricos, que se conver�ría en un elemento clave para la movilidad urbana. Asimismo, los ingenieros
Mackin y Dillon jugaron un papel crucial en este proceso,
presentando proyectos innovadores que aprovecharon las
redes eléctricas emergentes. Su propuesta de construir
una línea de tranvía que conectara puntos estratégicos de
la ciudad no sólo buscaba facilitar el transporte, sino
también fomentar el desarrollo de áreas residenciales y
comerciales a lo largo de su trayecto.

en la visión de la infraestructura urbana, pues buscaba
adaptarse a las necesidades de una población en crecimiento y a las demandas de una economía en expansión.
Asimismo, a medida que la ciudad con�nuaba creciendo
y modernizándose, surgió la necesidad de un sistema de
transporte más eficiente. En 1890 se inició la operación de
una pequeña locomotora por la vía del ferrocarril que
conducía de Monterrey al Topo, aunque el uso de la tracción animal no se abandonó de inmediato. Este cambio
hacia la locomotora marcó el inicio de una transición hacia
un sistema de transporte más mecanizado y eficiente, que
eventualmente llevaría a la implementación de tranvías
eléctricos en años posteriores⁷. Ambas concesiones reflejan un periodo de transformación en Monterrey, donde la
necesidad de mejorar la infraestructura de transporte se
hacía cada vez más evidente. La concesión de 1882 sentó
las bases para el desarrollo del transporte urbano, mientras
que la evolución hacia la locomotora en 1890 indicaba un
cambio hacia la modernización y la industrialización.

El recorrido original del tranvía de mulas comenzaba en el
lado norte de la plaza Zaragoza y serpenteaba por la calle del
Puente Nuevo (hoy Zuazua) hasta la plaza 5 de Mayo, por la
calle 15 de Mayo hasta la calle del Roble (hoy Juárez, luego
se dirige a Washington), luego Alameda Nueva (hoy Mariano
Escobedo) y norte (hoy Pino Suárez) hasta la Estación Nacional de Ferrocarriles. Además, el 1 de marzo de 1883, en representación de varios accionistas de Nueva York, los señores Villarreal y Reyes trasladaron su oferta a Tileston. A
principios de 1884, este úl�mo establecimiento par�a de
Puente Nuevo y Comercio (hoy Zuazua y Morelos) y con�nuaba hacia el oeste hasta la plaza de la Llave (o plaza de la
Purísima), giraba por su lado oeste y regresaba por la calle
Dr. Mier a la calle Puente Nuevo. A mediados del mismo año,
la línea se extendió hasta la base del cerro del Obispado⁵.

En ese sen�do, aunque muchas concesiones fueron
aprobadas en los úl�mos veinte años del siglo XIX en cues�ón de la movilidad, muchas otras fueron canceladas o
fueron denominadas como “caducas”. Tal fue el caso de la
concesión otorgada a los señores Felipe Sánchez y Felipe
Garza Cantú, ya que el estado no recibió no�ficación alguna sobre la explotación de la línea de tranvía en los �empos
correspondientes. Por este incumplimiento de la concesión
otorgada, la tesorería general del estado hizo efec�vo el cobro de mil pesos como garan�a para que se extendiera la
concesión y se cumpliera con lo es�pulado⁸. Estas acciones
demuestran la importancia que tenía el garan�zar el desarrollo de la infraestructura de movilidad en los plazos es�pulados, así como el interés gubernamental en proteger
los recursos públicos frente a los incumplimientos.

En agosto de 1886, se otorgó al señor A. C. Schryver una
concesión para establecer un tranvía, lo que representó un
avance significa�vo en el desarrollo del transporte urbano
en la región. Esta concesión se inscribe en un contexto histórico donde la infraestructura de transporte estaba en plena expansión y buscaba sa�sfacer las crecientes necesidades de movilidad de la población⁶. La concesión a
Schryver se produjo en un periodo en el que ya exis�an
esfuerzos previos para mejorar el sistema de transporte; sin
embargo, la concesión de 1886 destacó por su potencial
para modernizar y expandir el servicio de transporte, en un
momento en que la ciudad comenzaba a experimentar un
crecimiento industrial y demográfico significa�vo.

El alumbrado eléctrico como preámbulo de la movilidad
eléctrica
En el año de 1902 el gobierno del estado había levantado una propuesta a los señores Van Voorhis para la
instalación de alumbrado eléctrico en el edificio de las
escuelas normales del estado en Monterrey. El gobierno
estatal se comprome�a a facilitar todos los materiales de
primera clase necesarios, según lo expresaban los planos
que proporcionaron los señores Voorhis, por el precio de
cuatrocientos ochenta y cinco pesos, los cuales se pagarían
a la tesorería del estado una vez que los señores Voorhis
terminaran los trabajos correspondientes en las escuelas y
sus alrededores⁹. Esta propuesta mostraba el interés que
tenía el gobierno estatal en la introducción de mejoras tecnológicas en la infraestructura. Este �po de proyectos mar-

Aunque los detalles específicos sobre la implementación
de la concesión no están claramente documentados, es evidente que la inicia�va de Schryver se alineaba con las
tendencias de la época, donde se buscaba no sólo mejorar
la movilidad urbana, sino también fomentar el desarrollo
económico a través de mejores comunicaciones. La concesión a A. C. Schryver, por lo tanto, representó un paso hacia
adelante en el transporte, además de que reflejó un cambio

A lo largo de este ar�culo se explorarán los detalles de
las concesiones otorgadas, los desa�os enfrentados en la
construcción de las líneas de tranvía y el impacto que este
sistema tuvo en la vida co�diana de los habitantes de
Monterrey. La historia de la movilidad eléctrica en la ciudad de Monterrey es un relato de avances tecnológicos, así
como un tes�monio del dinamismo y la adaptabilidad de
una ciudad en constante evolución.

Plano del trayecto del tranvía, 1882. Fuente: AGENL

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 El concepto de “tranvía de tracción de sangre” es u�lizado por: Eva María Ramos Frendo, “Los orígenes del tranvía en Málaga”, p. 217.
3 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey, p. 23.

CULTURA REGIONAL

Si bien la construcción y la concesión ya habían sido aprobadas empezaron a surgir varias dificultades con la construcción del tranvía de mulitas, debido a que se suscitaron
varios contra�empos que impidieron a los concesionarios
concluir la obra en el �empo es�pulado. Uno de los problemas fue que el puente internacional del ferrocarril sobre
el río Bravo fue destruido por una avenida, lo que causó que
parte del equipo no llegara a �empo⁴. Además, había
incer�dumbre sobre la ubicación defini�va de la estación
del ferrocarril, que era parte de la primera línea en construcción; sin embargo, estos contra�empos no bastaron
para detener las obras de construcción, ya que pasados tres
meses después de la fecha es�mada se concluyeron los primeros tres kilómetros de las líneas.

16

4 Ídem.
5 Ídem.
6 Ibíd., p. 23-24.
7 Ibíd., p. 24-25.
8 Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante: AGENL), Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 1, 1884-1890, documento publicado por el Gobierno Libre y Soberano de Nuevo León, que denomina como caduca e insubsistente la concesión otorgada a los señores Felipe Sánchez y Felipe Garza Cantú.
9 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, carta dirigida a los señores Van Voorhis referente al contrato de instalación eléctrica en las escuelas
normales y sus alrededores.

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�CRONOGRAFÍA

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caban un avance significa�vo en la modernización de los
espacios públicos, y servían como antecedentes para la futura concesión del alumbrado eléctrico y la instalación de
las líneas eléctricas del tranvía.
La electrificación de la ciudad de Monterrey, aunque
inicialmente estaba centrada en el alumbrado público,
permi�ó redes eléctricas que podían adaptarse para otros
fines, como alimentar sistemas de tranvías eléctricos.
Gracias a esto, llegaron a la ciudad ingenieros contra�stas
de otros países que comenzaron a residir en la capital del
estado. En ese sen�do, y con el propósito de instaurar una
línea de tranvía eléctrico en un punto céntrico de la ciudad, los ingenieros Mackin y Dillon presentaron un proyecto de movilidad en el cual se aprovecharían los recientes
trabajos de alumbrado público. La propuesta consis�a en
una línea de tranvía que pasaría por la plaza Juárez, por los
establecimientos metalúrgicos de la Compañía Minera
Fundidora y Afinadora de Monterrey, por la Gran
Fundición de Fierro y Acero (donde se contemplaba una
estación) y que atravesaría el río Monterrey para pasar por
la plaza principal del municipio de Guadalupe y terminar su
recorrido en la hacienda La Pastora¹⁰.
Los concesionarios Mackin y Dillon
Como ya se mencionó previamente, los ingenieros Mackin
y Dillon habían presentado ante el gobierno del estado una
propuesta para llevar a cabo la construcción de una línea
de tranvía eléctrico, misma que fue aprobada en 1901. Asimismo, los ingenieros se plantearon la construcción de residencias par�culares a las que proveerían de los servicios
de agua, luz y sanidad. Del mismo modo, contemplaron la
construcción de un teatro de verano, salones de baile y
pa�naje, gimnasios y un parque, con el fin de procurar un
tráfico constante de personas que u�lizaran el sistema de
tranvía eléctrico¹¹.

De igual manera, los concesionarios estaban obligados a
reponer en buen estado las calles que llegaran a deteriorarse por la construcción o explotación de las vías. El gobierno puso como condición que los tranvías no debían
transitar a una velocidad mayor a quince kilómetros por
hora dentro de los límites de la ciudad. Sin embargo, el
tranvía eléctrico dentro del municipio de Guadalupe no debía exceder los diez kilómetros por hora. Por lo demás, la
minuta del contrato también especificaba los precios que
tendría el sistema de tranvía, el cual cobraría tres centavos
a los niños y adultos y, fuera de los límites de la ciudad, cobraría diez centavos a los adultos y cinco a los niños¹³.

indispensable hacer modificaciones, ya que la estructura
de los tranvías de mulitas era más sencilla¹⁶ y exigían
cambios más apropiados para la tracción eléctrica¹⁷.

Cabe mencionar que el estado recalcó que la empresa
que llevara a cabo las obras debía ser siempre mexicana,
además de que se debía comprometer a rendir al poder
ejecu�vo un informe anual sobre todas las acciones llevadas a cabo. También se especificó que ni los concesionarios ni la compañía podrían traspasar o vender la concesión
otorgada a un gobierno extranjero ni podrían admi�rlos
como socios. Tampoco podían vender, hipotecar o traspasar el ferrocarril ni sus dependencias o propiedades a un
gobierno extranjero, considerándose nulo automá�camente cualquier pacto acordado. Finalmente, la minuta culminaba con la posibilidad de una caducidad cuando no se
cumplieran los acuerdos mencionados anteriormente (rela�vos al traspaso, cesión o venta de la concesión)¹⁴.

Revisión de la concesión de 1902

No obstante, debido a causas de fuerza mayor, las líneas
del tranvía eléctrico no pudieron llevarse a cabo en el
�empo es�pulado, puesto que al adquirirse nuevas líneas,
se tuvo que disponer de nuevas sumas de inversión para la
compra de vagones (los de primera clase cobrarían diez
centavos, mientras que los de segunda clase cobrarían cinco). Esto se hizo para poder recuperar la inversión debido
a que ésta ascendía a un millón de pesos¹⁸.

Revisión de concesión en 1903 y prórrogas de 1904
Durante el transcurso del año de 1903 los ingenieros entablaron conversaciones con dis�ntas casas financieras de
Estados Unidos para poder ges�onar el capital necesario
para llevar a cabo las construcciones de las líneas de
tranvía eléctrico. Al final, llegaron a un acuerdo con la casa
de los señores Sperry, Jones y Co., de Bal�more, lo que les
permi�ó ajustar los preliminares para el cumplimiento del
contrato en las fechas es�puladas. Este acuerdo se logró
debido a que dicha casa financiera era la que más garan�as
ofrecía. Gracias a ella, se logró efectuar un gasto de
cincuenta mil pesos en obras de construcción. Sin
embargo, más tarde esta casa informó que le era materialmente imposible seguir apoyando económicamente la
construcción del tranvía²³ debido a los cambios que el gobierno federal estaba efectuando en el sistema monetario
de entonces²⁴.

En 1902, después de aplazar las construcciones, los concesionarios tuvieron que pagar una multa de trescientos pesos en la tesorería general del estado para garan�zar el
cumplimiento del compromiso que hicieron con el gobierno de Nuevo León. Sin embargo, los ingenieros consiguieron mover el plazo de construcción que se les dio al
principio (que era de seis meses) a un año, es decir, el
congreso estatal concedió un aumento en el plazo hasta el
tres de diciembre de 1903. También se agregaron nuevas
condiciones, como el que todos los vagones de clase
inferior tendrían que estar siempre en óp�mas condiciones, de manera que dispusieran de todas las comodidades
necesarias para su funcionamiento¹⁹.

Concesión para segunda línea en Cervecería Cuauhtémoc
El 24 de sep�embre de 1901 los ingenieros Mackin y Dillon
presentaron el proyecto de expansión de las líneas de
tranvía más allá de los términos acordados. La ampliación
par�a de la calle Guerrero, esquina con la calle Reforma, y
pasaba por las vías del ferrocarril de Monterrey al Golfo de
México y luego el camino que seguía hacia la villa de General Escobedo hasta la Gran Fundición Nacional. Allí, viraba al oeste, por la avenida que estaba cruzando los terrenos
de la Cervecería Cuauhtémoc y los terrenos del señor
Adolfo Larralde. Esta nueva línea estaba planeada para que
concluyera en el Topo Chico; sin embargo, esta concesión
sería agregada al acuerdo anterior, la cual incluyó que los
concesionarios se harían cargo de arreglar el pase de la vía
por las propiedades privadas a través de medios legales¹⁵.

Una vez aprobado el proyecto de los ingenieros, acordaron con el estado que las líneas serían construidas en las
calles y lugares designados, atravesando las principales
calles de la ciudad, como Dr. Mier, Reforma, Colegio de Niñas, Hospital y Arteaga, entre otras. Además, a los concesionarios se les otorgó una exención de impuestos durante
diez años por el capital que invir�eron en la ciudad, así
como una exención de �tulos que representaban una hipoteca o cualquier otra obligación impuesta sobre el capital¹².
En la minuta del contrato se especificaba que los concesionarios tendrían que colocar los postes y alambrado necesarios para el establecimiento del servicio eléctrico con el
permiso del ayuntamiento de Monterrey.

En esta misma concesión se agregaron nuevos
apartados en los que se es�pulaba que los concesionarios
o la compañía adquirirían el total o una parte del total de
las vías de tracción animal para sus�tuirlas por vías de tracción eléctrica. Así, los concesionarios presentaron un plan,
en el que se designaron las líneas que se iban a conservar
o descartar. Los concesionarios plantearon que era

10 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento con la propuesta de los ingenieros Mackin y Dillon de realizar una línea de tranvía
eléctrico de la plaza Juárez hacia la hacienda La Pastora.
11 Ídem.
12 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, minuta de contrato donde se autoriza la construcción del tranvía eléctrico a los señores Mackin y
Dillon.
13 Ídem.
14 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, minuta de contrato donde se autoriza la construcción del tranvía eléctrico a los señores Mackin y
Dillon y ar�culos respecto a la concesión.
15 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, duplicado del documento presentado por Mackin y Dillon para la elaboración de una línea de tranvía
que pase por Cervecería Cuauhtémoc.

CULTURA REGIONAL

Aunque esta concesión no presentó grandes cambios en
cuanto a las rutas, ya que sólo cambiaron algunas calles, el
entonces gobernador interino Pedro Benítez Leal²¹
condicionó a los concesionarios para que realizaran las líneas, siempre y cuando éstos tuvieran un representante
que residiera en la ciudad, mismo que estaría autorizado
para dialogar con las autoridades correspondientes. En
caso de que dicho representante no se encontrara en la
ciudad, se les impondría una multa a los concesionarios
que no excedería los veinte pesos²².

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Cabe mencionar que en esta concesión se hicieron nuevos reconocimientos para el trazo defini�vo de los tranvías
eléctricos y para su puesta en marcha en condiciones que
sa�sficieran las necesidades del tráfico. Para los concesionarios, fue indispensable hacer modificaciones en el trayecto
que las líneas iban a recorrer. Primero pidieron permiso para
colocar rieles sobre la calle Centroamérica, desde Matamoros hasta la línea del ferrocarril urbano de Monterrey. En
segunda instancia, pidieron construir un ramal en la calle
Aramberri, mismo que llegaría hasta el nuevo panteón del
Carmen. En tercer lugar, solicitaron que se les permi�era
sus�tuir la línea que debía pasar por la calle Arteaga hasta la
Calzada Progreso (hoy Pino Suárez), para que de ahí par�era
hacia la Fundición de Fierro y Acero²⁰.

Así pues, debido a estos inconvenientes, los ingenieros
Mackin y Dillon se vieron en la obligación de solicitar al gobernador del estado, el general Bernardo Reyes (que
cumplía su quinto mandato al frente de Nuevo León), una
prórroga de un año sobre el plazo es�pulado. Sin embargo,
al recibir esta prórroga, los ingenieros devolvieron el favor
haciendo un dona�vo de mil pesos para apoyar la construcción del palacio de gobierno²⁵. Del mismo modo, a esta prórroga le siguió otra extensión hasta el mes de diciembre de
1904, debido a que los ingenieros no pudieron traer capitales extranjeros a causa de una epidemia de fiebre amarilla
que se desarrolló en los meses posteriores a la úl�ma prórroga solicitada, lo que causó que se suspendieran temporalmente las construcciones en torno al tranvía eléctrico²⁶.

16 Las vías de los tranvías de tracción animal eran más simples y solían usar rieles más livianos, ya que estaban diseñadas para soportar vehículos más ligeros
y velocidades más bajas.
17 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, duplicado del documento presentado por Mackin y Dillon para la elaboración de una línea de tranvía
que pase por Cervecería Cuauhtémoc.
18 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento con fecha del 4 de diciembre de 1901 en el que se plantea la necesidad de una prórroga
debido a la fuerte suma de inversión, así como el aumento de precios y la adición de vagones de primera clase.
19 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, minuta con fecha del 7 de abril de 1902 en la que se explica el cas�go monetario que recibieron
los concesionarios por aplazar el �empo de construcción y las nuevas condiciones en la concesión.
20 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento que expone todas las nuevas exigencias de los ingenieros Mackin y Dillon con fecha del
28 de octubre de 1902.
21 Pedro Benítez Leal fue el gobernador interino del estado de Nuevo León durante los años de 1900 a 1902.
22 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento que con�ene los cambios propuestos por los ingenieros y las nuevas secciones de las
concesiones.
23 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento dirigido al gobernador del estado en donde se informa de la búsqueda de casas financieras que apoyen la construcción de las líneas de tranvía, así como del apoyo económico para la construcción del palacio de gobierno con fecha del 28 de
abril de 1903.
24 En febrero de 1903 el presidente Porfirio Díaz, a través de su ministro de finanzas, José Yves Limantour, designó una comisión de cuarenta y cuatro personas para inves�gar las condiciones monetarias prevalecientes en México. De acuerdo con el resultado de sus estudios, se diseñó un plan de transformación
del sistema monetario del país, mismo que culminó en la reforma monetaria de 1905.
25 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento dirigido al gobernador del estado en donde se informa de la búsqueda de casas financieras que apoyen la construcción de las líneas de tranvía, así como del apoyo económico para la construcción del palacio de gobierno con fecha del 28 de
abril de 1903.
26 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, carta dirigida al secretario de gobierno del estado, el ciudadano Ramón García Chavarri.

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CRONOGRAFÍA

No obstante, como consecuencia de las constantes prórrogas y del incumplimiento de los ingenieros Mackin y
Dillon, el estado de Nuevo León se vio en la obligación de
enviar al recaudador de renta de la ciudad a cobrar una
multa de dos mil ciento sesenta pesos, más quinientos
cuarenta pesos en estampillas de contribución federal.
Este cobro se hizo por no haber establecido los primeros
tres kilómetros de línea de tranvía eléctrico según el compromiso que se tenía acordado, habiéndo incumplido así
con los �empos establecidos en las dis�ntas concesiones
otorgadas por el gobierno estatal²⁷.
Traspaso de la concesión a la empresa Mackenzie Mann
y Cía., S.A.
Después de varias prórrogas otorgadas a los ingenieros
Mackin y Dillon, este úl�mo par�ó hacia Filadelfia, Estados
Unidos, para formalizar un acuerdo con el señor Edward F.
Walker, representante de la Monterrey Electric Railway,
Light and Power Company. El acuerdo consis�a en el
traspaso de la concesión que el gobierno del estado había
otorgado a los ingenieros. Asimismo, el señor Edward F.
Walker hizo un convenio para adquirir la propiedad de la
Compañía de Ferrocarriles Urbanos de Monterrey. En
respuesta, el señor James McLaughlin fue enviado como
representante de la ins�tución financiera del señor Walker
para asegurar la ges�ón de los fondos suficientes para pagar y comprar las líneas de tranvías eléctricos²⁸.

Cabe mencionar que a finales de 1904 el señor William
Laidlaw, procedente de Canadá y representante del señor
William Mackenzie, llegó a la ciudad de Monterrey con el
propósito de comprar la Compañía de Ferrocarriles
Urbanos de Monterrey, S.A. junto con todas sus concesiones y sus posesiones. Al ver las dificultades por las que
atravesaban los señores Mackin y Dillon, el señor Laidlaw
negoció la compra de la concesión otorgada para la construcción de las líneas de tranvía eléctrico en la ciudad³¹. La
negociación de las concesiones y de las propiedades de la
Compañía de Ferrocarriles Urbanos de Monterrey se dio
por finalizada a principios de 1905³².

dad de ciento sesenta y cinco mil pesos; y la Empresa Mexicana, adquirida por el precio de quinientos cuatro mil pesos. Cada una incluía todas sus propiedades y sus líneas de
tranvía. Finalmente, tras varios años de espera, el 25 de julio de 1907 se llevó a cabo la inauguración de la primera línea de tranvía eléctrico, misma que se extendía desde la
plaza Zaragoza hasta el Topo Chico. Los precios del recorrido
eran de vein�cinco centavos en primera clase (precio más
elevado conforme a la concesión original) y de quince centavos en segunda clase³⁷.

Para garan�zar la compra de esta empresa y de las
concesiones de los señores Mackin y Dillon, el señor
Mackenzie realizó un depósito de quince mil pesos en el
Banco de Norte América Británica (Bank of Bri�sh North
America) para que las negociaciones no declinaran.
Gracias a esto, la Empresa Mexicana y los ingenieros
Mackin y Dillon llegaron a un acuerdo accesible para la adquisición de todas las concesiones³³. Sin embargo, para
que el proyecto del tranvía eléctrico pudiera construirse
era necesaria la adquisición de la Compañía de Tranvías
Slayden³⁴. Pese a ello, el dueño subía el precio de la
compañía constantemente³⁵.

Archivo

La nueva concesión otorgada a la Compañía Mackenzie
Mann y Cia. S.A.

Tras la llegada del señor James McLaughlin a la ciudad
de Monterrey, y después de haber revisado detalladamente las líneas del tranvía, quedó sa�sfecho con el estado que
éstas guardaban y dispuso un adelanto de capital para
hacer que el tranvía eléctrico de Monterrey estuviera a la
altura de cualquier otro en el país. A la par de este adelanto, el señor McLaughlin llegó a un acuerdo con la Empresa Mexicana, en el que se acordó que la compraría y pagaría en un transcurso de treinta días. Por otro lado,
McLaughlin pidió que se les otorgara nuevamente una extensión de �empo a los señores Mackin y Dillon, a fin de
que éstos pudieran cumplir con los tres primeros kilómetros del tranvía eléctrico²⁹.

Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL). México.
Bibliogra�a
Montemayor Hernández, Andrés. (1971). Historia de
Monterrey. México: Asociación de Editores y Libreros de
Monterrey.
Ramos Frendo, Eva María (2005). “Los orígenes del tranvía
en Málaga”, en: Isla de Arriarán: revista cultural y cien�fica,
no. 25, pp. 217-238.
Vizcaya Canales, Isidro. (2006). Los orígenes de la industrialización de Monterrey. México: Fondo Editorial Nuevo León.

Para poner en marcha las líneas del tranvía eléctrico era
sumamente necesario formar una sola compañía a cargo
de su construcción. Por lo tanto, la compañía del señor
Mackenzie llegó a resolver el problema y firmó la concesión del 11 de marzo de 1905. Con esta firma quedaron las
cláusulas similares a la concesión que se les otorgó a los
ingenieros Mackin y Dillon, con algunas variaciones. Por
ejemplo, una de las nuevas cláusulas, la número cinco, establecía que si se llegara a descubrir otra fuerza motriz diferente a la eléctrica, se le permi�ría a la compañía sus�tuirla por completo. Además, la cláusula vein�dós
mencionaba que no se es�pularía un �empo de entrega
del tranvía, pues éste dependería de la entrega de materiales y maquinaria³⁶. Terminaron así los �empos de las constantes prórrogas y de los cambios en la concesión.

Como garan�a de que cumplirían con la construcción de
los tres kilómetros de tranvía que se habían propuesto, los
señores Mackin y Dillon hicieron un depósito de cuatro mil
pesos en la tesorería estatal. En caso de que los ingenieros
no cumplieran con lo pactado, la sanción consis�ría en la
no devolución de dicha can�dad³⁰.

Tras la firma de la concesión de 1905, en ese mismo año
la Compañía Mackenzie Mann compró las dos empresas
de transporte urbano que operaban en la ciudad de
Monterrey: la compañía Slayden, comprada por la can�-

27 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento con fecha del 17 de junio de 1904 en el que el recaudador de renta avisa el ingreso de
dos mil setecientos pesos en favor del estado tras el incumplimiento de los señores Mackin y Dillon de establecer el tranvía eléctrico.
28 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, oficio con no�ficación sobre la búsqueda de nuevos fondos y la adquisición de Compañía de
Ferrocarriles Urbanos de Monterrey por parte del señor Edward F. Walker.
29 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, segunda hoja del oficio con no�ficación sobre la búsqueda de nuevos fondos y la adquisición de
Compañía de Ferrocarriles Urbanos de Monterrey por parte del señor Edward F. Walker.
30 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento que no�fica sobre el depósito de cuatro mil pesos en la tesorería del estado como
garan�a de la construcción de los tres primeros kilómetros de la red de tranvía eléctrico.
31 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 4, documento con fecha del 31 de diciembre de 1904 que expresa la llegada de William Laidlaw a la
ciudad de Monterrey con mo�vo de la compra de la Compañía de Ferrocarriles Urbanos de Monterrey, S.A. y de la obtención de las concesiones rela�vas a
la construcción del tranvía eléctrico.
32 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 4, documento presentado por la Compañía de Ferrocarriles Urbanos de Monterrey Empresa Mexicana, que expone al gobernador Bernardo Reyes la compra de la compañía anteriormente mencionada y sus concesiones.
33 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 4, documento enviado al gobernador Bernardo Reyes que expresa los avances de las negociaciones
con la Empresa Mexicana y con los ingenieros Mackin y Dillon para la adquisición de las concesiones sobre la construcción del tranvía eléctrico.
34 La Compañía Slayden era una de las varias compañías que estaban a cargo de los tranvías de la ciudad de Monterrey. Sin embargo, para principios del siglo
XX varias de estas compañías ya no exis�an. Una excepción fue la Compañía Slayden que siguió operando hasta su adquisición por la compañía del señor
James McLaughlin.
35 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 4, documento enviado al gobernador Bernardo Reyes que expresa los avances de las negociaciones
con la Empresa Mexicana y con los ingenieros Mackin y Dillon para la adquisición de las concesiones sobre la construcción del tranvía eléctrico.
36 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 4, documento con la nueva concesión que con�ene un total de vein�cinco cláusulas.

CULTURA REGIONAL

FUENTES DE INFORMACIÓN

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37 Andrés Montemayor Hernández, Historia de Monterrey, p. 287.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

El Día de Muertos y el Mictlán: apuntes
e imágenes de una tradición mexicana
Félix Torres Gómez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

El Día de Muertos en México es una de las tradiciones que
más llama la atención de extranjeros y aun de nacionales
como yo. Dado que soy originario de Monterrey en el norte de México, pude ver con ojos de turista esta tradición en
el pueblo de San Andrés Mixquic, en la zona rural de la Ciudad de México, así como en Tetela del Volcán, Morelos.

Llegará pues un momento –si no es que ya llegó– en el que
los actuales habitantes de Mixquic sólo tendrán en esos sepulcros a bisabuelos y tatarabuelos que no conocieron y
con quienes no tuvieron ningún vínculo, como en el caso
de los padres y abuelos. ¿Será que entonces seguirán visitando el panteón? ¿Seguirán siendo parte de la escenogra�a? ¿O quizá se cambiará el recorrido turís�co hacia los
panteones de más reciente creación?

El primer pueblo es famoso mundialmente por la cobertura televisiva y de los medios de comunicación, por lo
que es muy visitado por los turistas extranjeros y nacionales. Yo estuve en Mixquic una noche del 1 de noviembre,
cuando según la tradición ya estaban presentes los niños
difuntos y a unas horas de que llegaran los difuntos
adultos. Para mí fue impresionante ver el panteón repleto
de gente que arreglaba las tumbas con flores de cempasúchitl, prendía cirios y velas y llevaba comidas, teniendo de
fondo su an�gua iglesia. Las personas hacían enormes filas
para subir sobre un puente de andamios, el cual fue instalado por las autoridades para contemplar desde la calle –
pegado a la barda del lugar– la impresionante vista del
interior del panteón. Además de hacer filas para entrar a la
iglesia y al panteón, presencié una fiesta familiar donde
pude tomar varias fotogra�as.

Panteón de Mixquic, 2006. Fotogra�a Félix Torres Gómez

Tiempo después, en el 2007, como habitante de Tetela
del Volcán, Morelos, fui tes�go del festejo de Día de
Muertos, uno más real o menos explotado turís�camente.
En casi todas las casas se colocan altares de muertos y días
previos se instala un �anguis o mercado rodante, donde se
ofrece todo lo necesario para el festejo: incienso, resina de
copal, velas, cirios, flores de cempasúchitl y juguetes de
barro para los niños difuntos, entre otras cosas. También se
manda a elaborar un pan de muerto totalmente diferente
al que se conoce, pero suele ser demasiado caro, no
porque esté fabricado con ingredientes sofis�cados o
porque tenga algún relleno especial, pues es un pan en extremo sencillo. Lo que lo hace tan costoso es que tradicionalmente el pan debe de ser recién hecho por los panaderos del lugar (es decir, no vale traer el pan de muerto
del Walmart de Cuautla), por lo que el panadero �ene tanto
por hornear que las personas deben separar sus pedidos
con an�cipación.

Panteón de Mixquic, 2006. Fotogra�a: Félix Torres Gómez

Supe que el gobierno municipal repar�a cirios, que son
velas grandes, pues es importante que luzca el panteón y
que se vean las familias de los difuntos. Me pregunto qué
tanto podrá sostenerse esta tradición a largo plazo, al menos en ese panteón, pues es un camposanto muy an�guo,
donde supongo que ya no se reciben nuevos muertos.

Las tradiciones van transformándose, no son está�cas. A
veces surgen de una forma y se van modificando por diversas influencias, por necesidad o por economía. Por
ejemplo, la rosca de reyes originalmente llevaba acitrón,
pero debido a que su uso pone en peligro de ex�nción a la
biznaga de donde se ob�ene, se prohibió su empleo. Así, el
Día de Muertos se ha transformado también, para hacerlo
más espectacular, más llama�vo, más turís�co. El desfile de
Día de Muertos de la Ciudad de México surgió debido a una
película extranjera. Asimismo, la instalación de altares en el
norte de México se suscitó por películas y por polí�cas
culturales que lo fomentaron, aunque es verdad que en
municipios nuevoleoneses del sur, como General Zaragoza,
ya exis�a la tradición de los altares en las casas, según nos
dice la cronista Elvira Reyna.

Huehuenches en plaza de Hueyapan, Morelos, 2007. Fotogra�a: Félix
Torres Gómez

Otra costumbre, al parecer también muy an�gua, es la
llamada de los huehuenches, que consiste en que las personas se caractericen de personajes ya difuntos. Antes se
hacía para burlarse de los hacendados españoles o para
recordar a personajes de la comunidad. En principio se
trataba de imitarlos; ya fuesen campesinos, carniceros,
soldados o polí�cos, se buscaban prendas, herramientas y
accesorios según el personaje. También los huehuenches
se colocan caretas o máscaras genéricas, que se venden
también en el �anguis o mercado. Cualquier persona es libre de disfrazarse y de par�cipar en recorridos por las
calles hasta terminar en el panteón, trayecto que siguen
bailando al ritmo de la música del grupo Acapulco Tropical
(agrupación del vecino estado de Guerrero que surgió en
1970), que en algún momento se integró para acompañar
a los huehuenches. Esta tradición de imitar a algún difunto
se ha diluido un poco con el �empo, ya que muchos de los
par�cipantes ya no caracterizan a personas reales sino que
buscan disfrazarse de algunos personajes de películas.
También abundan los hombres que se caracterizan con
tacones, medias, faldas y pelucas, aunque no sabemos si
realmente representan a algunas mujeres difuntas.

Panteón Jardín de la Ciudad de México, 2006. Fotogra�a: Félix Torres
Gómez

Panteón Jardín de la Ciudad de México, 2006. Fotogra�a: Félix Torres
Gómez

También, como lo señala el maestro Emilio Machuca, la
celebración del Día de Muertos, aunque �ene sus orígenes
en el virreinato, “durante el sexenio de Lázaro Cárdenas
(1934-1940), el régimen desacralizó las fes�vidades en honor a los difuntos, fomentando la idea de que éstas en realidad tenían orígenes prehispánicos, y que servían para promover el nacionalismo y la iden�dad mexicana”.
Indudablemente, en esta celebración de Día de Muertos se
fusionaron las culturas prehispánicas con la española. Por lo
tanto, es per�nente referir aquí las creencias de los mexicas.

Los altares aunque sencillos –pues no están compi�endo por un premio ni pretenden ser monumentales o esce-

1 Arquitecto, inves�gador y fotógrafo. Es licenciado en Arquitectura y candidato al grado de maestro en Artes por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
y profesional medio en Artes Plás�cas por el CEDART Alfonso Reyes. Actualmente es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL,
donde también es responsable de la museogra�a y montaje de exposiciones.

CULTURA REGIONAL

nográficos– �enen alma. La familia se preocupa y esmera
en recibir a sus muertos: quemar copal es relajante e
indispensable para guiar a casa a los difuntos, como lo es el
cempasúchitl, cuyas flores decoran el altar y cuyos pétalos
forman un camino entre el altar y la calle. Como la tradición
marca que el camino de pétalos debe llegar hasta el
panteón, sólo quienes viven cerca de ahí o quienes �enen
más recursos logran hacer el camino completo. Se supone
que este camino sirve para que los difuntos no se pierdan;
incluso al día siguiente se acompaña y se regresa simbólicamente al difunto visitante a su tumba.

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Panteón Jardín de la Ciudad de México, 2006. Fotogra�a: Félix Torres
Gómez

Huehuenches en plaza de Hueyapan, Morelos, 2007. Fotogra�a Félix Torres
Gómez

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�CRONOGRAFÍA

El Mictlán es el lugar de los muertos, el inframundo de la
mitología mexica. El dios Quetzalcóatl obtuvo de allí los huesos con los que creó al hombre y allí es a donde regresan las
personas al morir, con las siguientes excepciones: a Tona�uh
ichan (casa del sol) llegaban los guerreros muertos en
combate o las mujeres que fallecían durante su primer
parto; a Cincalco (casa del maíz) llegaban los suicidas o estrangulados; y a Tlalocan (lugar de Tláloc) llegaban los ahogados, enfermos de la piel o mordidos por serpientes. Al
Mictlán sólo iban aquellos que morían de muerte natural o
de enfermedades que no tenían un carácter sagrado, fueran
señores (nobles) o macehuales (peones), sin dis�nción de
rango ni riquezas.

5. Pancuetlacaloyan (lugar donde se �embla como
bandera). Residencia de Mictlampaehecatl, dios del viento
del norte. Es la segunda región del extenso complejo
Itzehecayan, al pie del úl�mo cerro de los ochos cerros de
piedras cortantes, donde empezaba un extenso desierto
que contaba con ocho páramos donde no exis�a la gravedad. Los muertos aquí estaban a merced de los vientos, que
próximos a salir, los regresaban o los llevaban de un lado a
otro como banderas, hasta que finalmente lograban salir del
sendero.
6. Temiminaloyan (lugar donde se flecha a la gente).
Sendero que se debía cruzar, esquivando flechas (perdidas en
batallas) que manos invisibles lanzaban, para no desangrarse.

Para llegar al Mictlán, los fallecidos debían atravesar nueve regiones. Simbólicamente al pasar cada una de estas
regiones descendían como el sol (dios Tona�uh) hasta
ocultarse o introducirse en la �erra. Estas regiones son:

7. Teyollocualoyan (lugar donde se come el corazón de la
gente). Residencia de Tepeyóllotl, dios de las montañas y los
ecos, señor de los jaguares. Esta es la región donde habitaban fieras salvajes que abrían los pechos de los muertos
para comerles el corazón, por lo que, al salir del sendero, el
muerto se encontraría con un jaguar que le comería el corazón.

1. Itzcuintlan (lugar donde están los perros). Residencia
de Xólotl, dios del ocaso y los xoloitzcuintles son sus perros
consagrados. Allí la frontera entre los vivos y los muertos es
el río Apanohuacalhuia. Para cruzarlo era necesario ser ayudado por un perro xoloitzcuintle. Éste detectaba si el difunto
era digno de cruzar, pues si en vida maltrató perros no obtendría su ayuda para cruzar. Los mexicas acostumbraban
tener estos perros llamados xoloitzcuintles.

8. Apanohualoyan (lugar donde se �ene que cruzar agua).
Región donde se encontraba la desembocadura del río
Apanohuacalhuia, una masa acuá�ca de aguas negras
donde el muerto, ya sin corazón, se deba�a por largo rato en
las aguas negras para salir. Ahí no acabarían sus penas, pues
el difunto tendría que atravesar un extenso valle lleno de
nueve hondos ríos, los nueve ríos adyacentes del ancho río
Apanohuacalhuia, los ríos Chiucnahuapan, de los nueve estados de la conciencia.

2. Tepetl Monamicyan (lugar en que se juntan las
montañas). Residencia de Tepeyóllotl, dios de las montañas
y los ecos, señor de los jaguares. En este lugar dos cerros se
juntaban o chocaban para inmediatamente separarse y
formar un paso antes de volver a chocar, el reto era cruzar el
paso sin ser aplastado por los cerros.

9. Chiucnauhmictlan (lugar de las nueve regiones de los
muertos). Finalmente se alcanzaba el final del trayecto en
una zona de niebla donde los muertos ya no podían ver a
su alrededor. Su estado de cansancio provocaría la reflexión de las decisiones y movimientos de la historia del
muerto, y éste se conectaría con todo lo que le sucedió en
vida, con todo lo que le rodeaba. Los fallecidos se volvían
así uno con todo. Dejaban de padecer y entraban en el
Mictlán, la residencia de la pareja de dioses de los
muertos: Mictlantecuhtli (señor de los muertos) y Mictecacíhuatl (señora de los muertos).

3. Itztepetl (montaña de obsidiana). Residencia de Itztlacoliuhqui, dios de la aurora y de la obsidiana, señor del cas�go. Al cruzar esta montaña, fuertes vientos despojaban a
los fallecidos de sus pertenencias, ropas, joyas y armas.
Después el viento levantaba piedras y puntas de pedernal
que los herían, pues era la casa del señor del cas�go.
4. Itzehecayan (lugar de los vientos de obsidiana). Residencia de Mictlampaehecatl, dios del viento del norte. Se
tenía que atravesar una gran área congelada de ocho cerros
de piedras cortantes.

Panteón Jardín de la Ciudad de México, 2006. Fotogra�a: Félix Torres Gómez

CULTURA REGIONAL

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JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Azucena Garza (2023). Colonia Cuauhtémoc. Vida cotidiana de una colonia obrera en
Monterrey (1957-2020). Monterrey, México: Centro de Estudios Humanísticos, Universidad
Autónoma de Nuevo León.
Ubaldo Rodríguez Flores 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Al hacer un viaje por el pasado de Nuevo León, irremediablemente

que además del costo accesible, tenían cerca iglesias, parques, clí-

nos encontraremos con la colonia Cuauhtémoc, misma que sin

nicas y mercados en un ambiente apacible. Este fue sin duda uno

duda forma parte importante de la historia de las formas de previ-

de los mayores proyectos urbanos que se llevaron a cabo en Nuevo

sión social y de paternalismo en Monterrey. La razón es que la colo-

León durante el gobierno del entonces presidente Adolfo Ruiz

nia Cuauhtémoc fue fruto del interés de la clase patronal de la

Cor�nes, quien de hecho estuvo presente en la inauguración de la

Cervecería Cuauhtémoc por facilitar viviendas asequibles a los tra-

colonia (p. 18).

bajadores de dicha empresa.
La colonia se construyó en el municipio de San Nicolás
Es interesante conocer detalles de cómo era la vida en esa

de los Garza, a poca distancia de la Universidad de Nuevo

época desde la perspec�va de Azucena Garza, autora de la obra

León, en un terreno despoblado rodeado de naturaleza,

Colonia Cuauhtémoc, vida co�diana de una colonia obrera en

pues en los alrededores se encontraba un bosque y un

Monterrey. Garza es licenciada en relaciones internacionales por El

ojo de agua (p. 45). En ese �empo, el lugar ofrecía un

Colegio de México y actualmente es estudiante del doctorado en

ambiente atrac�vo y agradable para cualquier familia,

literatura en la Universidad de Chicago. Esta obra, producto de su

aunque con el paso de los años, la tranquilidad se fue desva-

tesis de licenciatura, fue reconocida en 2022 con una mención ho-

neciendo ante el ritmo de vida cada vez más bullicioso y ace-

norífica en el Premio Nacional Luis González y González a la mejor

lerado de la mancha urbana de Monterrey,

tesis de licenciatura en Ciencias Sociales y Humanidades.
La colonia Cuauhtémoc fue pues resultado de un capítulo en
Garza parte adscribiendo su inves�gación al género de la

la historia de Nuevo León, en el cual el sector privado buscó

microhistoria, pues lejos de pretender retomar la narra�va

atender las necesidades de los trabajadores en lugar del Estado, al

impuesta por los industriales regiomontanos, busca más bien

mismo �empo que mantenía a la clase obrera ajena de los movi-

rescatar “las vidas de los obreros o las mujeres, de los

mientos sociales o de los conflictos polí�cos suscitados con mo�vo

sujetos ensombrecidos por los arrolladores hombres

de los cambios sexenales (p. 175). A juzgar por los tes�monios

de traje” (pp. 24 y 25). Asimismo, refiere las fuentes

recabados por la autora, puede decirse que la primera ge-

de información que tuvo a su disposición, pues no

neración de habitantes de la colonia recuerda con gra-

solamente consultó documentos del Acervo Histó-

�tud la forma en que la Cervecería Cuauhtémoc pro-

rico de FEMSA, del Archivo Histórico de las Misio-

porcionó vivienda, seguridad y estabilidad a sus

neras Clarisas del San�simo Sacramento y del

trabajadores. En otros casos, como en el de la

Acervo Histórico de la Sociedad Cuauhtémoc y Fa-

Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey,

mosa, sino que también recabó una gran can�dad de

sus trabajadores tuvieron que ates�guar el cierre de la

tes�monios orales de an�guos vecinos de la comunidad.

empresa en 1986, lo que trajo consigo el desempleo y la
incer�dumbre económica para cientos de personas. En compa-

En su libro, Garza explica que la colonia Cuauhtémoc se creó

ración con dicho final abrupto, Garza considera que “para la gente

con la finalidad de proporcionar a los trabajadores de la cervecería

que creció en el seno de Cervecería Cuauhtémoc, el fin ha sido len-

un lugar cómodo para que pudieran habitar con sus familias, ya

to, ambiguo y complejo” (p. 177).

Actualmente, a más de medio siglo de distancia, la colonia Cuauhtémoc y sus alrededores lucen totalmente transformados. Se man�enen
empero la parroquia de San José Obrero, el Colegio La Salle, el Colegio Isabel La Católica y las an�guas casas de lo que en su momento fue como
una “pequeña ciudad”, un rincón nostálgico para quienes vivieron ahí una una especie de vida de ensueño, y un ves�gio de lo que seguirá siendo
el mejor recuerdo de una sociedad en calma.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Es profesor del Ins�tuto SEKKAN, asociado ac�vo del
Consejo de Historia y Cultura de San�ago y Custodio del Archivo Histórico Municipal de San�ago, Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

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27

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

El sistema propuesto por el fraile Anto-

01

nio de los Reyes y la creación de las custodias
en la diócesis de Sonora representó un
intento de adaptar la organización de la Iglesia a las condiciones fronterizas y a la falta de
recursos en una región aún en proceso de integración. Sin embargo, el modelo eclesiás�co híbrido,
que combinaba elementos de la jerarquía episcopal con estructuras

Thomas Calvo y Gabino Castillo (coords.) (2024). Apostólicos trabajos en las fronteras

misioneras franciscanas, fracasó principalmente por falta de apoyo lo-

del imperio. Iglesia y misiones, siglos XVI-XVIII. Zamora, Michoacán: El Colegio de

gís�co y humano, así como por la resistencia de los propios religiosos
(p. 31). Aunque ambiciosa, esta experiencia demostró las dificultades

Michoacán, Universidad Autónoma de Coahuila.

opera�vas y financieras de administrar una iglesia parroquial en un
campo misionero, dadas las permanentes carencias económicas.

Alina Naomi Hernández González

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

La situación de la diócesis de Sonora era pues precaria. La lejanía
geográfica, la vasta jurisdicción diocesana y la constante violencia de
rebeliones indígenas complicaron su funcionamiento (p. 34). A comien-

En este libro, coordinado por Thomas Calvo y Ga-

ligioso a las regiones de Sinaloa y Sonora, iniciando las labores de ca-

bino Cas�llo, trece autores nos presentan e ilustran la his-

tequesis del pueblo. En el año de 1589, los jesuitas dieron por iniciadas

toria de la Iglesia católica virreinal en el norte y sur de la

sus labores como misioneros en dicha región por una pe�ción precisa

Nueva España, regiones remotas caracterizadas por una geo-

de Rodrigo del Río y Loza, conquistador de gran importancia en la labor

gra�a di�cil y una dinámica social y polí�ca compleja. Dora Elvia

de las órdenes religiosas, que en esos �empos no lograban dominar las

misiones (p. 22). Este proceso se sustentó en las nuevas ideas de la

del siglo, la sede sonorense no sólo perdió el poder del cobro del

Enríquez Licón, José Gustavo González Flores, Sergio Rosas, Thomas

lenguas indígenas para su evangelización. A decir de los coordinadores

Ilustración, que promovieron la centralización del poder estatal y la

diezmo, sino que además se vio imbuida por la crisis económica circun-

Calvo, Carlos Manuel Valdés, Adriana Rocher, Víctor Hugo Medina

del libro, “todavía a finales del siglo XVIII se lucha por consolidar el po-

sus�tución del dominio de la Iglesia por la autoridad polí�ca. La secu-

dante, lo que elevó aún más los problemas. Sonora sólo logró consoli-

Suárez, Rodolfo Aguirre Salvador, Roberto Baca, Chantal Cramaussel,

blamiento de la �erra, la presencia de ‘indios bárbaros’ ha impedido

larización no se realizó de manera repen�na, sino a través de una

darse como diócesis hasta finales del siglo XIX, en el marco de la tensa

José Gabino Cas�llo Flores, José Gabriel Domínguez Reyes y Virginia

durante tres siglos el aseguramiento de la frontera” (p. 9).

serie de medidas que se remontan al siglo XVI (p. 23).

relación entre la Iglesia y el poder polí�co en la región fronteriza, aque-

zos del siglo XIX, el problema de estabilidad relacionado al ambiente
polí�co, así como la frágil economía, agravaron a la Iglesia sonorense,
por más que se realizaron intentos para paliar la situación. A mediados

jada a su vez por la inestabilidad social y económica (p. 36).

Margarita López Tovilla ofrecen una serie de estudios históricos
Las ac�vidades realizadas por los misioneros proporcionaron

El libro examina crí�camente el impacto de las reformas borbó-

dentro de ese contexto una estrategia amplia de labores y de la nueva

nicas en el noroeste de la Nueva España, par�cularmente la

Por otro lado, se encuentra el caso de Parras, valle que comenzó

polí�ca hispana, que no sólo incluía fines religiosos, sino también de

transformación del sistema misionero y el levantamiento de la autori-

a tener relevancia en la región desde finales del siglo XVI, pues los je-

civilización y pacificación desde una perspec�va eclesiás�ca. Los

dad monás�ca. Centrándose en la expulsión de los jesuitas y en la

suitas realizaron ahí esfuerzos para el establecimiento de su misión.

A lo largo del libro, los autores exploran cómo la historia de la Igle-

evangelizadores de la Compañía de Jesús rápidamente se dieron

llegada de los frailes franciscanos, destaca la influencia en la organi-

Después de que fracasaran los primeros proyectos evangelizadores de

sia se entrelazó con los planes de colonización y de evangelización en

cuenta de que un modelo misionero basado en visitas periódicas a

zación polí�ca y religiosa de la Iglesia en el siglo XVIII, y el desarrollo

los franciscanos hacia 1560, los jesuitas llegaron a la región en 1598,

regiones con una temprana presencia española y una estructura social

comunidades dispersas no era eficaz. Esto les dio la mo�vación

de estructuras misioneras autónomas. El proceso de conver�r misio-

enfrentando adversidades naturales y sociales (p. 39). La resistencia

en constante cambio. Además de las peculiaridades del episcopado en

requerida para adoptar el método del “reduccionismo”, el cual consis-

nes en parroquias dependió fundamentalmente de dos factores

de los originarios y los problemas de la vida diaria dificultaron la exis-

sus primeras décadas, resaltan los desa�os que enfrentó la Iglesia en

�a en buscar indígenas y “reducirlos” en una comunidad para evange-

importantes: por un lado, el costo de un sacerdote y la capacidad eco-

tencia de comunidades cris�anas fuertes. Un aspecto clave para la su-

áreas de contacto y conflicto y cómo la estrategia evangelizadora de la

lizarlos. Con este método, se verificaba la congregación de grupos de

nómica de los na�vos para sufragar sus servicios; por otro lado, la dis-

peración de las adversidades fue el envío de indígenas tlaxcaltecas

Iglesia se adaptó a las condiciones sociales y polí�cas de la época.

na�vos en un lugar específico, lo que propiciaba el desarrollo de ac-

ponibilidad adecuada de clérigos seculares para efectuar el

conver�dos al cris�anismo (p. 44). Estos grupos indígenas fueron lle-

�vidades produc�vas como la agricultura (p. 18). Asimismo, se busca-

reemplazo de los misioneros (p. 26 y 27).

vados desde regiones ya evangelizadas con el fin de que colaboraran

acerca de las ac�vidades de las órdenes religiosas durante la época
novohispana, poniendo así de relieve su importante papel en la difusión del evangelio dentro y alrededor del Imperio español.

Uno de los puntos que resulta de mayor interés es el análisis de

ba eximir a los indígenas del pago del diezmo y restringir la presencia

la misión desde la mirada jesuita, como especial baluarte de la

de los españoles, generando así un sen�do de protección que podría

fortaleza fronteriza, punto donde se destaca la colonización de las

interpretarse mejor como control social.

en la obra misional. Su papel fue decisivo no sólo en el ámbito religioso
sino también en el orden social de la nueva misión, pues contribu-

La obra explora el importante papel que llevó a cabo fray Anto-

yeron notablemente a la estabilidad de la ac�vidad misionera.

nio de los Reyes en la transformación de la Iglesia en el norte de la
Nueva España a través de su visión de ir más allá de los métodos

regiones del norte del Imperio español. Este fue un proceso largo y
complejo que duró desde 1529 hasta 1570 (p. 17). En dicha época, los

Otro punto a destacar es la relación conflic�va entre los civiles y

tradicionales y de organizar una Iglesia secular en la región. Su visión

En defini�va, este libro nos ofrece una visión completa sobre los

misioneros, especialmente los franciscanos y más tarde los jesuitas,

los misioneros religiosos. En el siglo XVIII, la creciente vitalidad po-

y plan de cuidado de las parroquias independientes marcaron una in-

trabajos de cris�anización realizados en regiones concretas del norte

jugaron un papel fundamental en la exploración y evangelización de

blacional y la expansión del gobierno civil aumentaron enormemente

novación en el espíritu del reformismo borbónico, que buscaba

y del sur de México, así como de sus implicaciones sociales, econó-

extensas áreas. En par�cular, se refiere el controver�do papel del

las tensiones entre los intereses polí�cos y la Iglesia, así como el

fortalecer el gobierno y la misión de la Iglesia en las zonas fronterizas.

micas, culturales e históricas. Es pues un texto que analiza un capítulo

monje Marcos de Niza y la expedición realizada por él al norte en

planteamiento de la secularización dentro de las misiones. En 1722,

A pesar de las re�cencias, su propuesta condujo a la creación de la

en la historia de la Iglesia que bien puede ser desconocido para mu-

1539, en lo que hoy es el sur de los Estados Unidos.

una conferencia convocada por autoridades locales y representantes

diócesis de Sonora y de una nueva organización eclesiás�ca que de-

chos y no sólo para quienes se man�enen ajenos a la vida religiosa

de la provincia española de Sonora discu�ó la pe�ción de los jesuitas

finiría la estructura de la Iglesia en el norte de Nueva España durante

católica. Aunque su principal objeto de estudio es la Iglesia y sus pro-

Con gran detalle podemos notar que el comienzo de la obra es lo

de reducir el número de indígenas des�nados a las minas, y el

las úl�mas décadas del período virreinal (p. 29). Este proceso ilustra

yectos de evangelización en el periodo virreinal, es una obra que

que llevó la pauta de la profundización de la llegada de dicho grupo re-

desacuerdo entre ambas partes culminó con la secularización de las

la tensión entre las estructuras polí�cas y eclesiás�cas tradicionales,

puede resultar de interés incluso para lectores no especializados en la

así como la secularización de las misiones y la creación de nuevas ju-

materia. Sin duda, nos ayudará a conocer lo que fuimos para recono-

risdicciones eclesiás�cas que fueron fundamentales para dar forma a

cernos a nosotros mismos en el presente.

1 Es estudiante de la licenciatura en Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como técnica en logística. Su
principal interés es la corrección y edición de textos.

CULTURA REGIONAL

28

los estados que hoy son parte del norte de México.

29

�GENIO
Y FIGURA
Eduardo Cázares Puente:
“A LOS HISTORIADORES NOS FALTA ENFOCARNOS MÁS
EN LLEGAR A LOS PÚBLICOS NO ESPECIALIZADOS”.
Marianne del Carmen Benítez Rodríguez

1

tonces era parte de México. Cuando Texas pasó a ser estadouni-

cascada los reconocimientos. Yo creo que no es necesario. En 2024

Universidad Autónoma de Nuevo León

dense, la frontera se acercó al río Bravo y ahí es cuando empezó

tuve el privilegio de recibir la Medalla al Mérito Histórico “Capitán

otro escenario geopolí�co. De manera personal me interesó la eta-

Alonso de León” de parte de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,

pa de la guerra entre México y Estados Unidos, la batalla de

Geogra�a y Estadís�ca, una sociedad de historiadores y de gente a

Monterrey de 1846 y todo lo que sucedió en los dos años de ocu-

la que nos gusta la historia (pues no solamente hay historiadores,

pación estadounidense. He escrito alrededor de cuatro libros sobre

también profesionistas de otras especialidades). Yo considero que

esta etapa y ahora acabamos de terminar una par�cipación en un

esta sociedad es la más importante de Nuevo León. Tengo entendi-

libro colec�vo, con maestros del Colegio de Historia, como

do que los únicos guadalupenses en la historia que han recibido

aportación por el bicentenario de Nuevo León. Esperamos pronto

esta medalla son el maestro Israel Cavazos y un servidor, por lo que

ir a presentarlo a la universidad.

es un gran privilegio para mí. A veces los reconocimientos llegan en

El maestro Eduardo Cázares Puente es licenciado en Historia por la

niño, pero ya cuando estuve en el colegio tuve muy buenos maes-

Universidad Autónoma de Nuevo León y maestro en Educación por

tros que hacían lo que yo quería hacer. A mí me encanta estar en

la Universidad Tec Milenio. Se ha desempeñado como archivista y

un archivo, trabajé un �empo en el Archivo Municipal de

como profesor universitario, y en el ámbito de la inves�gación se

Monterrey, y es un placer, un regocijo entrar en un archivo, revisar

ha especializado en historia de Nuevo León durante el siglo XIX. En-

un documento, transcribirlo, leerlo, interpretarlo, ver que es un do-

tre otros reconocimientos a su trayectoria, el pasado 2024 recibió

cumento de hace cien, doscientos o trescientos años, que lo escri-

la Medalla de Acero al Mérito Histórico “Capitán Alonso de León”,

bió alguien como yo en un momento y en una circunstancia di-

que otorga anualmente la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,

ferente. A los que nos gusta la historia, publicar siempre va a ser un

Geogra�a y Estadís�ca a estudiosos destacados en las ciencias his-

privilegio, cada publicación es como un hijo. Yo tengo dos hijos

tóricas. En entrevista, el maestro Cázares refiere algunos aspectos

naturales, pero tengo diez hijos editoriales, siempre los presumo,

de su historia personal, de su experiencia como paleógrafo, de sus

porque me costaron mucho trabajo y no es fácil hacer lo que hace-

inves�gaciones históricas y de su enfoque de divulgación.

mos. Es un orgullo, pero también es una gran responsabilidad.

Me gustaría empezar esta entrevista con algunas
preguntas referentes a su trayectoria como inves�gador y paleógrafo. En primer lugar, ¿qué fue lo que
lo inspiró a conver�rse en paleógrafo e historiador?

Vemos que usted se especializa en la historia del
noreste de México. ¿Qué fue lo que lo llevó a usted hacia esta línea de inves�gación?
A mí me encantaba siempre la historia del noreste, en especial

Tuve muy buenos maestros en mi época de estudiante. Soy

de Nuevo León, en el siglo XIX, porque yo veía de qué forma se fue

egresado del Colegio de Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras

forjando el Nuevo León del siglo XX. Me tocó la transición del siglo

de la Universidad Autónoma de Nuevo León, generación 1993-

XX al siglo XXI y algunos acontecimientos de este �empo como los

1998, y tuve muy buenos compañeros. Somos una generación muy

festejos del Monterrey 400 en 1996. Entonces yo me preguntaba

prolífica, en ese �empo era una generación grande y teníamos muy

cómo se había originado Nuevo León, y para ello tuve que

buenos maestros. Yo tuve de profesores al doctor Mario Ceru�, al

trasladarme al pasado. Yo siento que en el siglo XIX se forjó gran

maestro Miguel Ángel González Quiroga, al maestro José Antonio

parte de lo que hoy es el estado así como la ciudad de Monterrey,

Olvera, al maestro Javier Rojas, al maestro Nicolás Duarte, al maes-

sobre todo en la época de la Reforma liberal y en la época del re-

tro José Reséndiz y a la maestra Rocío Rodríguez. Yo veía que ellos,

yismo, cuando vino el despegue de la gran industrialización. Yo veía

aparte de dar cátedra, publicaban constantemente sobre historia

en el proceso del cambio de frontera una gran coyuntura. Antes

regional. El gusto primero por la historia me surgió desde que era

Nuevo León no tenía frontera, por estar pegado a Texas, que en-

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

30

etapa tardía; yo tengo 48 años, no soy tan mayor, pero tampoco tan

¿Cómo ha cambiado la disciplina histórica de esta
región en los úl�mos años para usted?

joven. Yo soy originario de Guadalupe, Nuevo León, y en 2011 se
me otorgó una dis�nción por lo que había hecho hasta ese momento. Los reconocimientos a mí siempre me impulsan a seguir adelan-

Demasiado. En mi época cuando yo era estudiante, hice mi te-

te, a renovar los pergaminos, a estar en constante producción e ir

sis de licenciatura sobre la guerra entre México y Estados Unidos.

mejorando. El día que ya no me sienta con capacidades intelectua-

Tenías que ir presencialmente a los archivos porque no había archi-

les o �sicas, me voy a re�rar, porque no quiero ser un estorbo para

vos digitalizados; ahora hay muchos archivos que están en línea,

las generaciones nuevas. Sé que las nuevas generaciones que vie-

por lo que ya no es necesario viajar. Yo necesitaba ir a Monclova, a

nen van a estar mucho mejor preparadas que yo, van a tener más

Linares, a Tamaulipas, a San Luis Potosí y a Ciudad de México. Yo

habilidades, más conocimientos, por lo que me he planteado que

creo que el joven historiador en la actualidad �ene muchas más

quizá los 60 años sean una buena edad para re�rarme. Sé que se va

herramientas que nosotros, pero no somos tan diferentes, porque

a quedar una muy buena generación, muy preparada, que viene

todas las generaciones tenemos el mismo afán de inves�gar, de sa-

empujando fuerte y que van a seguir inves�gando. Me quedan to-

car nuevas ideas. Tenemos diferentes desa�os, son otras las nece-

davía varios años para seguir cosechando, publicando y, si se

sidades, otras situaciones polí�cas y sociales. Yo estoy valorando

puede, consiguiendo más méritos.

las nuevas herramientas, especialmente en mi otra faceta como ge-

¿Cómo ha evolucionado su enfoque en la inves�gación a lo largo de los años?

nealogista (es decir, como historiador familiar), porque sin esas
herramientas electrónicas yo no podría hacer mi trabajo. Muchos
archivos parroquiales y archivos civiles están disponibles en línea.

Muchas veces, uno inves�ga con base en la inercia de lo que

¿Nos podría hablar un poco sobre los reconocimientos que ha recibido a lo largo de su trayectoria?

aprendiste en la universidad y de tus intelectuales preferidos. Lo
que escribía de recién egresado era muy técnico, más teórico. Y
ahora a mí me gusta escribir con fines de divulgación, para que la

En junio de 2024 cumplí 26 años de haber egresado de la

gente me lea y no solamente los colegas. No soy tanto de academia

licenciatura en Historia, porque yo me gradué en junio de 1998. Ya

ahora, antes sí lo era. Modifiqué mucho la manera en cómo debía

voy a cumplir mis 30 años ahora en 2028, primeramente llegue con

de publicar y publicitar mis libros. Mi esposa, que conoce de fi-

bien. No sé por qué hay un sesgo, en el sen�do de que casi necesi-

nanzas y de negocios, me fue asesorando y me ayuda con los tex-

tas llegar a una etapa de re�ro para que te empiecen a caer en

tos, es muy crí�ca con mi trabajo. Ella es mi lectora, y como no es

31

�historiadora, me puede dar una idea desde el punto de vista del
público no especializado en historia. Eso me ayuda mucho a hacer
que a la gente le guste lo que estoy escribiendo y eso es muy
importante. A los historiadores nos falta enfocarnos más en llegar
a la gente para que nos puedan comprender. Tenemos que entender que ahora los públicos ponen atención de manera muy diferente, los �empos han cambiado, hoy mucha gente lee libros en
internet en formato electrónico.

Con respecto a su trabajo como paleógrafo, ¿qué
papel cree que juega la paleogra�a en la comprensión de la historia?
Una mala comprensión de un texto puede llevar a una mala
tesis o una mala hipótesis. Yo considero que un elemento
importante del historiador es el archivo, es la fuente primaria y ahí
encontrará la comprensión. Mi primer contacto con los archivos
fue allá por 1996, cuando se conmemoró el 400 aniversario de la
fundación de Monterrey. En el Colegio de Historia nos involucraron

¿Cómo aborda la interpretación de documentos
an�guos y qué metodologías u�liza?

en un foro en que par�ciparon profesores de la universidad y nos
dejaron como tarea ingresar a un archivo y transcribir algún documento. En ese �empo nosotros no teníamos herramientas, no teníamos una clase de paleogra�a, así que leíamos los documentos
como podíamos. Pero para leer un documento necesitas estar
familiarizado con muchas abreviaturas, con muchas formas de escritura que se usaban en los siglos XVII y XVIII. Ahora no me cuesta
nada leer un documento del siglo XIV o del siglo XIII en España que
nos llegan a veces. Es fundamental para el historiador entrar a
transcribir, porque los documentos son su materia prima. Nosotros
aprendimos a paleografiar en un curso cuando entré a trabajar en
el Archivo Municipal de Monterrey en el 2001 con la maestra Juana
Margarita Domínguez y varios colegas. Nos dio un curso intensivo
la maestra Ludivina Cantú, con lo que comprendimos muchas cues�ones técnicas de la transcripción de documentos an�guos. Todavía tengo mi manual de abreviaturas y cuando tengo algún problema, lo busco y me ayuda. Creo que es vital que el historiador
sepa transcribir bien documentos de siglos anteriores.

Al principio, interpretaba los documentos como podía. Después
aprendí otras técnicas para transcribir un documento. La filología con-

un día oficial de la batalla. Falta más promoción, ya hay un museo pero

la guerra entre México y Estados Unidos en Nuevo León. La revista Ac-

siste en analizar la escritura de un documento para poder interpre-

faltan visitas guiadas. Uno de mis sueños es que haya un congreso

tas sacó varios números especiales, con ar�culos de Ahmed Val�er, Pa-

tarlo. Creo que es necesario tener una preparación técnica, aunque

anual sobre la batalla de Monterrey, que reúna a especialistas locales,

blo Ramos, Raúl Mar�nez y otros autores. En 2009 publiqué el libro

sea básica, para poder consultar un archivo. En el Archivo Municipal de

nacionales y extranjeros, pues en Estados Unidos toman muy en serio

Nuevo León durante la guerra México-Estados Unidos. También escribí

Monterrey hay documentos de principios del siglo XVII. En esa época,

el tema de la batalla, �enen libros especializados en la batalla de

Laberintos de muerte. La batalla de Monterrey de 1846, publicado por

muchas veces los escribanos eran personas que sabían leer y escribir,

Monterrey. Cuando uno ya no esté, el legado debe permanecer para

la Universidad Autónoma de Nuevo León en 2013. Al principio había

no eran gente especializada, sino que tenían alguna formación mínima

futuras generaciones. Creo que eso es muy importante.

una resistencia hacia el tema, incluso de figuras como el maestro Israel

en letras. Los que escribían los oficios, los contratos de compra-venta,
los protocolos, las actas de cabildo, etc. Esos primeros escribanos que
llegaron eran portugueses y hablaban portuñol, por lo que escribían

Cavazos. Él sostenía la interpretación anterior, que aseveraba que la

¿Cómo se ha reinterpretado este evento en la historiogra�a actual?

interesante revisar esos documentos no solamente por su contenido

Yo considero que el parteaguas de esta nueva historiogra�a son

sino por cómo estaban escritos y en qué contexto. Los escribanos rea-

dos textos del maestro Miguel Ángel González Quiroga que publicó en

les muchas veces apenas sabían leer y escribir y no tenían tan bonita

dos libros colec�vos diferentes: uno coordinado por Laura Serna y otro

letra, pero tenían cierta fluidez al momento de escribir. Yo recomiendo

por Josefina Zoraida Vázquez. Esos textos del maestro Miguel González

que los jóvenes historiadores vayan a los archivos; revisar los docu-

abordan la situación polí�ca de la ocupación estadounidense. Para mí,

mentos les puede servir mucho como experiencia.

fueron inspiración para el tema y yo creo que desde ahí empezó una

Pertenezco a una asociación llamada Amigos de la Batalla de
Monterrey, somos promotores de la inves�gación y divulgación sobre
la batalla. Está integrada por historiadores, amas de casa, periodistas,
comunicólogos, abogados y médicos y nos gusta mucho este tema.
Una de las cosas que desde el principio nos planteamos fue la difusión
de este acontecimiento histórico. La batalla de Monterrey, si bien fue
una derrota para el ejército mexicano, destacó porque ahí se defendió

mucho respeto y creo que fue muy valioso lo que él aportó. Pero las
posteriores inves�gaciones vinieron a ampliar nuestra comprensión

muchas palabras en castellano y otras en portugués. Entonces era

Con respecto a sus libros sobre la guerra entre México y
Estados Unidos tengo dos preguntas: ¿cómo surgió este
interés? y ¿cuáles son los aspectos más importantes de
la batalla de Monterrey de 1846 que deberían enseñarse en la educación primaria o secundaria?

batalla había sido un si�o. Nosotros siempre dialogamos con él con

sobre el tema. Yo tengo unos textos inéditos sobre la guerra entre México y Estados Unidos que no he podido publicar.

¿Qué recuerda de su experiencia trabajando en el
Archivo Histórico de Monterrey?

nueva historiogra�a. Antes se negaba el tema, se hablaba muy poco, le

Nosotros entramos a trabajar ahí en el 2001. Entramos histo-

dedicaban apenas un pequeño espacio, pero creo que a par�r de las

riadores profesionales e inicialmente fue muy duro porque nos cri�ca-

interpretaciones del maestro Miguel González empezó una nueva his-

ron mucho. Decían que éramos personas sin experiencia, pero las crí-

toriogra�a, empezaron a surgir nuevas plumas. Yo hice mi tesis sobre

�cas nos sirvieron para forjarnos carácter y para mo�varnos a trabajar.
Yo estuve ahí alrededor de siete años y luego me cambié, pero el trabajo se quedó, pues el archivo fue completamente clasificado. Era un
archivo muy grande y muy an�guo, pero estaba clasificado solamente
en un veinte por ciento, debido a que el maestro Israel Cavazos había
estado trabajando solo. Cuando llegamos, éramos un grupo de personas y logramos clasificar el archivo al cien por ciento. Ahora está todo
completamente digitalizado. Esa es una herramienta que las nuevas
generaciones deben valorar. Nosotros estábamos bien convencidos de
lo que estábamos haciendo, y a pesar de las crí�cas, nunca bajamos la
guardia y nos fue muy bien.

la soberanía nacional. Antes era un hecho olvidado y ahora incluso hay

CULTURA REGIONAL

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�Epistolar io

¿Qué consejo podría darle a quienes desean
seguir una carrera en historia?

Reglamento de panaderías expedido por el ayuntamiento de Monterrey, 1910

Que se preparen emocionalmente porque no es una carrera fá-

Sofía Guajardo Acosta 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

cil. Eso sí, es una carrera que te va a dejar mucha sa�sfacciones. Yo
creo que es la mejor decisión que tomé en mi vida, mi papá quería
que yo fuera maestro como él, pero yo no le seguí, jamás le hice
caso. Si su pasión es la historia, si quieren realmente dejar su huella,
agregar un granito de arena a lo que hemos construido varios histo-

Introducción

riadores, que se lo tomen en serio. Va a ser una decisión para toda la
A principios del siglo XX, durante la época del primer auge industrial de Monterrey, el comercio en la ciudad era sumamente diverso.
Entre los negocios comerciales se encontraban bo�cas, imprentas, talleres de fotogra�a, si�os de coches, madererías, carnicerías, sastrerías, mueblerías, depósitos de cerveza, vinos y licores, �endas de ropa, abarrotes, lavanderías, restaurantes y panaderías². Éstas úl�mas
han tenido una interesante historia dentro de la ciudad regiomontana.

vida. Y que nunca dejen de ejercer, porque a veces hay frustración
porque no hay oportunidades de trabajo, a veces piensas que no hay
espacios. Pero mi recomendación mayor es que no se detengan, que
con�en en sus talentos y que sigan preparándose. La carrera no
termina cuando terminas la licenciatura, hay maestrías y doctorados,

En realidad, la industria alimen�cia en Monterrey se había comenzado a configurar desde varias décadas atrás, pues hacia 1830
hicieron su aparición pequeñas fondas como La Catedral, El Mesón de San Carlos, El Mercado de la Carne y El Parián. Además de diversos
guisos como el arroz y el asado de puerco, dichos lugares ofrecían a los consumidores tamales de dulce, gorditas de manteca y tor�llas
de maíz y de harina³. Para este momento ya exis�an algunas panaderías, que vendían pan tradicional, salado o de dulce. Estos establecimientos fueron importantes para el desarrollo comercial de la ciudad. De hecho, hasta el día de hoy perdura una panadería fundada en
1814 y que, por tanto, se trata quizá del negocio más an�guo de Monterrey: El Nopal⁴.

hay que estar actualizando el conocimiento y las habilidades. En mi
caso, yo he vivido de mi profesión durante vein�siete años. Si eres
profesional, si eres perseverante, podrás vivir bien y hacer carrera.
Creo que esa es la mayor recomendación que yo les podría dar.

Ya para finalizar, ¿qué proyectos o inves�gaciones
futuras �ene planeados en relación con el noreste
de México?

Posteriormente, entre los años de 1846 a 1848, Nuevo León atravesó por la ocupación del ejército invasor de Estados Unidos. De tal
manera, durante esos años, entre mil y dos mil quinientos invasores requirieron de servicios que los regiomontanos les proporcionaron,
incluyendo lo relacionado a la alimentación⁵. Los soldados estadounidenses gustaban de las comidas callejeras. Su mayor aportación
culinaria fueron los sándwiches, que al principio, eran parecidos a las tortas, pero luego surgió el llamado pan pullman sandwich loaf
—pan a rebanadas—, que comenzó a producirse en las panaderías locales y que solía ser rellenado con carnes y embu�dos⁶.

Estoy trabajando ahora con la línea de la historia familiar, de las
raíces genealógicas del estado. Quiero hacer un libro sobre los

Para finales de siglo XIX e inicios del XX los locales de panaderías con�nuaron surgiendo en la ciudad. Otro negocio importante fue
La Superior, ubicada en el centro de Monterrey desde 1923 cuando fue fundada por José del Pilar Villarreal. En 1970 el local quedó a
cargo de Jesús Montemayor González hasta su muerte en 1998. Desde entonces el lugar man�ene una esté�ca de restaurante de los
sesentas y setentas⁷.

orígenes de los primeros pobladores de Nuevo León, no tanto para
ver si eran judíos o no, sino para entender un poco a estos pobladores que, procedentes de León o de Cas�lla, llegaron aquí en el
siglo XVII. Me gustaría también terminar dos libros que tengo

A con�nuación, se presenta la transcripción del Reglamento de Panaderías de 1910, por el que establecimientos como La Superior
debieron regirse para su correcto funcionamiento. Este documento se encuentra en la Colección Digital de la Universidad Autónoma de
Nuevo León y fue expedido originalmente por el ayuntamiento de Monterrey con autorización del ejecu�vo del estado.

pendientes sobre la batalla de Monterrey de 1846. Hay mucho trabajo en el área biográfico-industrial. Con frecuencia, me buscan
dueños de empresas o sus descendientes para la elaboración de

El documento

inves�gaciones sobre sus ancestros. Y algo que me gustaría en un
futuro inves�gar tal vez sería la historia del ferrocarril para analizar

Reglamento de panaderías

cómo impactó a la economía regional. Además, recuerdo a nuestro
amigo Antonio Peña Guajardo, con quien pla�caba mucho antes de

Expedido por el R. Ayuntamiento de esta capital, con autorización del Ejecu�vo del Estado:

que él nos abandonara de este mundo, porque él me visitaba en el
Archivo Municipal de Monterrey cuando estaba haciendo su maest-

I.- Los edificios en donde existen o se establezcan panaderías en lo sucesivo, tendrán sus paredes pintadas al óleo,
siempre en perfectas condiciones de aseo, sus techos blanqueados, y los pisos de cemento, ladrillo u otro material que
facilite su lavado y, a la vez, impida las filtraciones de materias orgánicas.

ría en el Ins�tuto Mora. Ambos queríamos hacer un libro biográfico
sobre los caudillos nuevoleoneses de los siglos XVIII y XIX. Él estaba
interesado en Vidaurri y en Naranjo, y finalmente publicó un libro
sobre Naranjo. Yo le propuse que hiciéramos un libro, pero se quedó
en borrador y me gustaría, por respeto a él, terminar ese proyecto.
Indudablemente le dedicaría el libro a Antonio, pues con él surgió la
idea. Esperemos que la vida nos de el �empo, porque también

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue becaria del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, donde desarrolló la investigación: “Contracultura en la identidad juvenil a través de la moda en Monterrey, 1960-1970”.
2 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey, p. 97.
3 Leopoldo Espinosa Benavides, “Los restaurantes y cafeterías de Monterrey. Segunda parte”, disponible en: https://elregio.com/Noticia/effc696f-60ff-4922-81bab891684f9509#
4 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey, p. 97
5 Leopoldo Espinosa Benavides, “Los restaurantes y cafeterías de Monterrey. Segunda parte”, disponible en: https://elregio.com/Noticia/effc696f-60ff-4922-81bab891684f9509#
6 Ídem.
7 Emilio Ibarra, “Panadería ‘La Superior’. Un delicioso paseo por la historia”, disponible en: https://www.horaceronl.com/cultura/panaderia-la-superior-un-deliciosopaseo-por-la-historia/

quiero hacer un doctorado, pero no sé si tenga el �empo. Quiero ver
qué más sorpresas nos da la vida.

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�II.- Los mostradores o mesas de despacho de las panaderías serán de mármol, piedra ar�ficial, fierro galvanizado o vidrio; quedando terminantemente prohibido para el caso el empleo de la madera, si no lleva la cubierta de los materiales
expresados.
III.- No podrán servir en las panaderías, con ningún carácter, individuos que adolezcan de enfermedades infecto-contagiosas o repugnantes.
IV.- Todo dueño de panadería está obligado a tener en su establecimiento ar�culos de buena calidad. Si quisiera u�lizar
mantecas adulteradas, cuya venta esté autorizada por el Superior Consejo de Salubridad del Estado, lo hará saber así
por medio de cartelones que fijará en los lugares más visibles del mismo establecimiento.
V.- En todo establecimiento de panadería habrá un lugar separado del departamento de amasijos y demás labores anexas, para que los operarios puedan cambiar ropa y guardar ésta.
VI.- Los departamentos des�nados a la elaboración del pan deberán conservarse siempre en estado de perfecto aseo,
quedando prohibido se tenga en ellos costales, barricas u cualesquiera otros objetos que no sean necesarios para los
trabajos del día. También se prohíbe que permanezcan en los referidos departamentos personas que no desempeñen
algún trabajo relacionado con el objeto a que están des�nados.
VII.- Todos los operarios dedicados a la elaboración del pan, quedan obligados a presentarse a la hora de trabajo perfectamente aseados y con la cabeza cubierta con una gorra, de la que no podrán prescindir mientras permanezcan en el
departamento de amasijos.
VIII.- Por ningún concepto permi�rán los dueños de panaderías, que trabajen en éstas individuos que se presenten en
estado de embriaguez.
IX.- Queda terminantemente prohibido que los operarios de panaderías hagan uso de bebidas embriagantes mientras
estén entregados a sus trabajos.
X.- Al frente del mostrador o mesas de despacho de cada panadería, se pondrá un cartel que exprese el peso de cada
pieza de pan y su valor.
XI.- Los dueños de panadería que tengan o quieran tener en sus establecimientos expendios de leche, quedan obligados
a hacerlo así saber a la Recaudación de Rentas Municipales, para que ella les asigne la cuota correspondiente.
XII.- La infracción a lo prevenido en los ar�culos del 1° al 6° de este Reglamento, será cas�gada, en cada caso, por la
Comisión de Fiel Contraste y Panaderías, o por el Alcalde 1°, en su defecto, con multa de $ 2.00 a $10.00, sin que ésto
releve a los dueños de panaderías de dar el debido cumplimiento a aquellas disposiciones. Las infracciones de los
ar�culos VII, VIII, IX y X, serán penadas por el Alcalde 1° con multa de $5.00 a $25.00, a su juicio. En caso de reincidencia
se duplicarán esas multas.
TRANSITORIOS
I.- Quedan derogadas todas las demás disposiciones vigentes sobre el par�cular en este Municipio.
II.- Este Reglamento, previa aprobación del Ejecu�vo del Estado, comenzará a regir desde el día de su publicación.
Monterrey, 6 de agosto de 1910.
Ildefonso Zambrano.
E. Villarreal,
Srio.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Reglamento de Panaderías, expedido por el R. Ayuntamiento de esta capital, con autorización del Ejecu�vo del Estado (1910). México: Tipogra�a Económica.
Vizcaya Canales, Isidro (2006). Los orígenes de la industrialización de Monterrey. México: Fondo Editorial de Nuevo León, Ins�tuto Tecnológico y de
Estudios Superiores de Monterrey.
Fuentes electrónicas
Espinosa Benavides, Leopoldo (2022). “Los restaurantes y cafeterías de Monterrey. Segunda parte”, en: Regio.com [En línea; consultado el 29 de
febrero de 2024]. Disponible en: h�ps://elregio.com/No�cia/effc696f-60ff-4922-81ba-b891684f9509#
Ibarra, Emilio (2023). “Panadería ‘La Superior’. Un delicioso paseo por la historia”, en: Hora Cero. [En línea; consultado el 29 de febrero de 2024].
Disponible en: h�ps://www.horaceronl.com/cultura/panaderia-la-superior-un-delicioso-paseo-por-la-historia/

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�Créditos fotográficos
Imagen de portada: plancha de carbón exhibida en el Museo Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 4:
acta de nacimiento de Constan�no de Tárnava, 28 de febrero de 1898, documento reproducido de Archivo del Registro Civil de
Monterrey, oficialía no. 2, nacimientos 1898, acta no. 178; p. 5: Constan�no de Tárnava, fotogra�a tomada de Zapata Vázquez,
Dinorah (2002). La radio de Tárnava. México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León,
p. 1; p. 13: portal de la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 14: Señalamiento Centro Comercial Gran
Plaza, 2024, fotogra�a de Frida Ixchel González Hernández; p. 16: plano del trayecto del tranvía de Monterrey, 1882, documento
reproducido del Archivo General del Estado de Nuevo León, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz; pp. 22a y 22b: panteón de
Mixquic, 2006, fotogra�as de Félix Torres Gómez; pp. 23a y 23b: huehuenches en plaza de Hueyapan, Morelos, 2007, fotogra�as
de Félix Torres Gómez; pp. 23c, 23d, 23e y 24: panteón Jardín de la Ciudad de México, 2006, fotogra�as de Félix Torres Gómez; p.
25: reloj solar ubicado a la entrada de la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 27: portada del libro
Colonia Cuauhtémoc. Vida co�diana de una colonia obrera en Monterrey (1957-2020) de Azucena Garza, editado por la Universidad
Autónoma de Nuevo León; p. 29: portada del libro Apostólicos trabajos en las fronteras del imperio. Iglesia y misiones, siglos XVIXVIII, coordinado por Thomas Calvo y Gabino Cas�llo, editado por El Colegio de Michoacán y la Universidad Autónoma de Coahuila;
p. 30: maestro Eduardo Cázares Puente, fotogra�a tomada de Facebook; p. 31: maestro Eduardo Cázares Puente luego de recibir
la Medalla de Acero al Mérito Histórico “Capitán Alonso de León”, 2024, fotogra�a tomada de Facebook; p. 32a: doctor Mario
Ceru� y maestro Eduardo Cázares Puente, 2024, fotogra�a tomada de Facebook; p. 32b: maestro Miguel Ángel González Quiroga
y maestro Eduardo Cázares Puente, 2024, fotogra�a tomada de Facebook; p. 33a: licenciado Jesús Ávila Ávila, maestro Eduardo
Cázares Puente y maestro José Antonio Olvera Sandoval, 2013, fotogra�a tomada de Facebook; p. 33b: maestro Eduardo Cázares
Puente dirigiendo un discurso con mo�vo de la inauguración de la Plaza Histórica de la Batalla de Monterrey de 1846, 2012, fotogra�a tomada de Facebook; p. 34a: portada del libro Nuevo León durante la guerra México-Estados Unidos, 1846-1848 de Eduardo
Cázares Puente, editado por la Universidad de Monterrey; p. 34b: portada del libro Laberintos de muerte: la batalla de Monterrey
de 1846 de Eduardo Cázares Puente, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León; pp. 37-39: Reglamento de panaderías,
1910, documento reproducido de la Colección Digital de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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                  <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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                  <text>Machuca Vega, Emilio, Director de la Revista</text>
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                <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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                <text>Alvarado Zapata, Ana Cecira, Editora Técnica</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El día de muertos y el Mictlán</name>
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                    <text>ISSN: 3061-7405

Vol. 03 MayoN. 06 Agosto 2025

�Índice

Índice

EDITORIAL
Pági n a 4
Editorial - Emilio Machuca Vega
CRONOGRAFÍA
Pági n a 6
Archivo General del Estado de Nuevo León. Su origen - Héctor Jaime Treviño Villarreal
Pági n a 1 0
Descubriendo el Archivo Histórico de Monterrey - Juana Margarita Domínguez Mar�nez
Pági n a 1 5
El Acervo Histórico del Poder Judicial del Estado de Nuevo León - Leonardo Marrufo Lara
Pági n a 1 8
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey - José Raúl Mena Seifert
Pági n a 2 0
Archivo Histórico de Fundidora - Alberto Casillas Hernández
Pági n a 2 3
Archivo Fílmico del Noreste - Gil Morales
Pági n a 2 6
Casa de la Memoria Sampetrina. Archivo Histórico Municipal de San Pedro Garza García - Abril Ameyal Loyola Nuño
Pági n a 3 0
Una perspec�va del Archivo Municipal de Apodaca - Vicente Esparza Jiménez

Pág i na 3 2
Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL: la recuperación como medida de memoria - Edmundo
Derbez García
Pág i na 4 0
Memoria documental del Hospital-Escuela de la UANL - José Antonio Olvera Sandoval
JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA
Pág i na 4 6
Luis Alberto García García, Edson Abraham Salvador Soto Espinosa, Moisés Alberto Saldaña Mar�nez y Alberto Barrera Enderle (2024). Nuevo León. 200 años de historia. Monterrey, México: Fondo Editorial de
Nuevo León. - Bryan Yair Ramírez Garza
Pág i na 4 8
Antonia Heredia Herrera (2008). Memoria, archivos y archivís�ca: iden�dad y novedad. Ciudad de México:
Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México, A. C. - Karla González Nava
GENIO Y FIGURA
Pág i na 5 0
Erika Flor Escalona On�veros: “Un archivo es algo que todas las ins�tuciones públicas deben tener porque
así lo marca la ley” - Ana Teresa Jasso Saucedo
EPISTOLARIO
Pág i na 5 6
Nota cultural sobre el Archivo General del Estado de Nuevo León (1997) - So�a Goerne Villarreal

�EDITORIAL

Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector

El presente número de Cultura Regional marca un parteaguas en

Dr. Juan Paura García
Secretario General

la trayectoria de esta novel publicación universitaria. En primer lugar, porque al equipo editorial de la revista se ha integrado como

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Dr. César Morado Macías

editora adjunta la licenciada Fá�ma Aguillón Gu�érrez, recién egresada del Colegio de Historia de la Universidad Autónoma de
Nuevo León y con un futuro promisorio dentro de la inves�gación
y la divulgación de las cosas históricas.

Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información de Historia Regional
y Hacienda San Pedro

En segundo lugar, porque ha sido conformado el comité editorial
de la revista, es decir, un consejo consul�vo externo integrado por
destacados especialistas y cuyas funciones principales son: 1) ase-

M.C.R. Emilio Machuca Vega

sorar, orientar y retroalimentar al equipo editorial para garan�zar

Director de la revista

el buen desarrollo de la publicación, así como su calidad acadé-

Lic. Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez

mica; 2) canalizar a posibles autores con el equipo editorial, para

Editora adjunta

que sean evaluadas sus propuestas de colaboración; y 3) promo-

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata

ver y difundir la revista en los círculos y ámbitos en que se des-

Editora técnica

envuelven los miembros del comité. A par�r de este número,

M.D.L. Myrna Karen Garza Cantú
Redactora

Cultura Regional �ene un comité editorial conformado por: Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga (UANL), José Gabino Cas�llo Flores

COMITÉ EDITORIAL

Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga
Universidad Autónoma de Nuevo León

José Gabino Castillo Flores
Universidad Autónoma de Coahuila

(Universidad Autónoma de Coahuila), Luis Enrique Pérez Castro
(UANL-Universidad de Monterrey), Diana Elizabeth Cepeda García
(UANL), Osvaldo Aguilar López (Vrije Universiteit Brussel-Université Libre de Bruxelles), Angélica Sánchez Hernández (UANL) y José
Ricardo Treviño Chavarría (UANL).

Luis Enrique Pérez Castro
Universidad Autónoma de Nuevo León - Universidad de Monterrey

Diana Elizabeth Cepeda García
Universidad Autónoma de Nuevo León

Osvaldo Aguilar López
Vrije Universiteit Brussel-Université Libre de Bruxelles

Angélica Sánchez Hernández

Y en tercer lugar, porque este número de la revista es, hasta la fecha,
el más extenso que se ha publicado, dada la gran can�dad de
colaboraciones recibidas. En esta edición, correspondiente al volumen 3, número 6, Cultura Regional ofrece un dossier dedicado a los
archivos históricos de Nuevo León. La revista ha reunido las plumas

Universidad Autónoma de Nuevo León

de un buen número de responsables de archivos regionales, para

José Ricardo Treviño Chavarría

par�cipar con ellos en la divulgación del patrimonio documental.

Universidad Autónoma de Nuevo León

Nutren este número las aportaciones de Héctor Jaime Treviño

Cultura Regional CR., volumen 3, número 6, mayo-agosto 2025, es una
publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través del Centro de Información de Historia
Regional, carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua, Nuevo
León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102, ISSN: 30617405, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Ana Cesira Alvarado
Zapata. Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente reflejan la
postura del editor de la publicación.

Villarreal, Juana Margarita Domínguez Mar�nez, Leonardo Marrufo

Se autoriza cualquier reproducción parcial o total de los contenidos o
imágenes de la publicación, incluido el almacenamiento electrónico,
siempre y cuando sea para usos estrictamente académicos y sin fines de
lucro, citando la fuente sin alteración del contenido y otorgando los créditos autorales.

archivos nuevoleoneses y a sus abnegados custodios.

Lara, José Raúl Mena Seifert, Alberto Casillas Hernández, Gil Morales, Abril Ameyal Loyola Nuño, Vicente Esparza Jiménez, Edmundo
Derbez García, José Antonio Olvera Sandoval y Erika Flor Escalona
On�veros. Se suman las colaboraciones de Bryan Yair Ramírez Garza,
Karla González Nava, Ana Teresa Jasso Saucedo y So�a Goerne
Villarreal, con lo cual este número rinde un merecido homenaje a los

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

CULTURA REGIONAL

4

5

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

una en�dad federa�va con el nombre de Nuevo León.
Poco a poco, se fue conformando el Archivo General del
Estado con la documentación emanada del poder ejecu�vo estatal. Los municipios nuevoleoneses también
fueron integrando sus propios repositorios; en algunos de
ellos existen fuentes documentales muy interesantes para
la historia de Nuevo León.

de lo obrado y sucedido. El conservar con esmero y cuidado los documentos an�guos en un edificio donde se depositaran a imitación
de lo que se prac�ca en algunas naciones cultas, tendría, así, un doble beneficio: desahogarán piezas y estantes que ocupan con
CRONOGRAFÍA

Archivo General del Estado de
Nuevo León. Su origen.

perjuicio de las oficinas y de su conservación propia, porque se les
trata como inú�les, sin considerar que muchos encierran y guardan
resoluciones y providencias exquisitas que hacen la veneración de
las leyes y de los legisladores que han precedido y tal vez los mo�vos

Las vicisitudes por las que han pasado el Archivo General del Estado y los archivos municipales son dignas de
escribirse. Enseguida acotamos tan solo unas muestras de
un sinnúmero que hemos recogido.

originales que ilustrarían la ignorancia de ellos y su época. Todo ello
se resolvería —subraya Revillagigedo— formando un Archivo General bien ordenado y asis�do, a donde pueda acudirse y hallar fácilmente el documento que se requiere3.

Héctor Jaime Treviño Villarreal 1
Gobierno del Estado de Nuevo León

te a su manejo, generalmente el an�guo burócrata cuyo
escalafón y an�güedad no le permi�a escalar otros puestos o removido por diversas circunstancias de su departamento y cuyo des�no como cas�go era terminar acomodando papeles.

Introito
El Archivo General del Estado resguarda y custodia el patrimonio documental generado por el poder ejecu�vo a través de los años. La memoria histórica de los nuevoleoneses de los siglos XIX y XX integra el acervo de esta ins�tución
y cons�tuye un recurso fundamental para la inves�gación
social. Desentrañar el todo que forman los acontecimientos históricos, analizar sus causas y efectos para comprender la realidad regional pasada y actual, sólo es posible
mediante el uso e interpretación de este rico y variado repositorio documental.

Pero poco a poco se fue viendo la necesidad de crear
una sección exclusiva o un departamento con personalidad propia; la explosión documental rebasó a la administración, entonces fue imperioso tener un archivo ordenado. A nivel nacional, el ejemplo a seguir fue la creación
del Archivo General de la Nación; en el año de 1790, el
virrey Juan Vicente de Güemes Pacheco, segundo conde
de Revillagigedo, elaboró un “plan necesario y urgente”
para reorganizar administra�vamente la Secretaría de Cámara del Virreinato, “a la que Revillagigedo consideraba el
eje, el tallo de todo lo que conduce el gobierno”.2 La medida obedeció a la búsqueda de hacer más eficiente la
atención de los asuntos gubernamentales.

Antecedentes históricos
Pero, ¿cómo se generó el Archivo General del Estado de
Nuevo León (AGENL)? La guarda y conservación de protocolos, mercedes, memoriales y otros muchos instrumentos jurídicos, económicos, militares y sociales ha sido una
preocupación constante de los nuevoleoneses. Esta noble
y callada labor está presente desde la génesis del Nuevo
Reino de León, sobre todo, con el propósito de tener a la
mano los documentos importantes y necesarios para transacciones mercan�les, juicios civiles y penales, administración gubernamental y demás ac�vidades propias de
mandatarios, alcaldes, jueces, escribanos y la ciudadanía
en general.

Entrega de archivo

No es extraño que el virrey con tal antecedente hiciera
lo posible por crear el archivo de la Nueva España. Estos
antecedentes nos llevan a considerar que en el Nuevo
Reino de León, también a imagen y semejanza, se dieron a
la tarea de organizar su archivo. Aunque nos falta documentación para reafirmar ese hecho, hay un tes�monio
que podemos tomar como punto de par�da y es un informe de Juan Erasmo Garza Flores, jefe del Archivo del Estado de Nuevo León, fechado en Monterrey el 1° de enero
de 1899, dirigido al gobernador del estado, general Bernardo Reyes. En su parte inicial afirma Garza Flores:

El 26 de octubre de 1825, hizo la entrega a Manuel
Garza de Porras, sargento comisionado al efecto de “todos los papeles del archivo militar del estado de Tamaulipas, bajo el más exacto y escrupuloso inventario por
disposición del Presidente de la República, transcrita por
el Ministerio de Guerra el 17 de agosto de ese año”.

Joaquín Palou, con 21 años de servicio militar, estuvo a
cargo del Archivo General de la ex comandancia de las
Provincias Internas de Oriente, integrada por las hoy en�dades federales Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila y Texas. En misiva enviada al gobernador el 14 de noviembre
de 1825, sobre consultas que se le hacen acerca de la habilitación de la Bahía de San Bernardo, Texas, Puerto de
Guaymas, Sonora, y la concesión de una feria anual en el
Sal�llo, remite “los únicos antecedentes que existen en el
Archivo General de mi cargo”.

Arreglo de archivos
El 23 de junio de 1826, el primer gobernador cons�tucional de Nuevo León, José María Parás y Ballesteros,
después de consumada la independencia, presentó al
Congreso del Estado un proyecto de reglamento sobre el
gobierno interior de los distritos municipales, en donde se
establecieron cabalmente todas las funciones, obligaciones y derechos de los ayuntamientos y sus integrantes. La
cues�ón archivís�ca no estuvo exenta y por vez primera
los legisladores nuevoleoneses manifestaron su inquietud
sobre los archivos municipales.

Hasta hoy primero de enero de 1899 y desde julio de 1897, he arreg-

Ante tal situación y viendo que la documentación era
mucha, Güemes Pacheco solicitó la creación del Archivo
General de la Nueva España, enviando el 27 de marzo de
1790 el proyecto respec�vo, ya que la documentación se
encontraba en “archivos sumamente confusos por
impericia o por desorden en su colocación y en todos,
crecidos volúmenes de papeles an�guos”. Para las personas que nos movemos alrededor de los archivos, resulta
de sumo interés la preocupación del segundo conde de
Revillagigedo por ordenar los acervos documentales;
meditemos sobre algunas de sus ideas insertas en el proyecto. La propuesta para la creación del Archivo General
planteaba con claridad las tareas que debían emprenderse, así como los resultados que se alcanzarían en provecho
de las oficinas y de los propios documentos an�guos, que

A pesar de su valía, algunos macizos documentales se
perdieron por diversos mo�vos: inundaciones, revueltas
intes�nas, sin olvidar el saqueo (innoble y fur�va ac�vidad
prac�cada por personas sin escrúpulos que venden al extranjero o a coleccionistas locales el producto de su pillaje).
Podemos considerar que los archivos nuevoleoneses son
de los más ricos y bien conservados de toda la República.
El origen de esa mís�ca y filoso�a de la conservación documental la encontramos en el cariño y amor que muchas
personas con el modesto �tulo de archivistas han demostrado por los viejos y amarillentos papeles. Del simple cuidado bajo la vigilancia del secretario del ayuntamiento, se
pasó a la atención de una persona dedicada exclusivamen-

separados de los más modernos y depositados por orden y con
índices de lo que en ellos se conserva, sería más fácil el hallazgo de

lado 210 legajos del archivo an�guo, comprendiendo el periodo de
la fundación de dicho archivo (1791), hasta la terminación del año
de 18325.

Justo es considerar la cita que David Alberto Cossío hace
en su Historia de Nuevo León: “Era indispensable ya el establecimiento de un archivo general del reino; y en el año
de 1818, el entonces síndico del ayuntamiento José Antonio Rodríguez manifestó en una asamblea del cabildo que
por falta de escribanos públicos y reales, todos los papeles
habían estado siempre en manos de los receptores, en sus
propias casas”6. De la lectura completa del escrito de
Cossío, se extrae la conclusión de que se refiere al archivo
municipal y no al general. Aún sin precisar con exac�tud la
fecha de fundación del AGENL, ya sea en 1791, como lo
afirma Garza Flores o posteriormente, la ins�tución cuenta
con más de dos centurias al servicio de la administración
pública estatal.

Según el Decreto No. 82, dentro del capítulo sexto, correspondiente a las facultades y atribuciones de los
ayuntamientos, en el ar�culo 79 se lee textualmente:
“Cuidar de la conservación y arreglo del archivo público
de su distrito. A este efecto hará que los alcaldes formen
exacto inventario de él, dónde no lo hubiere; este requisito se observará indefec�blemente en las entregas y recibos de archivos”.
Disposición

antecedentes que se necesiten, no servirían de estorbo a los que
cada año se producen, y quedarían más libres de extracciones, pues,
se han perdido, —señalaba Revillagigedo— por esta incuria o abandono muchos que no se encuentran y podrían rendir ú�les no�cias

1 Es profesor de instrucción primaria por la Escuela Normal Pablo Livas, maestro de educación secundaria con especialidad en Ciencias Sociales por la Escuela Normal Superior
del Estado y licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente se desempeña como director del Archivo General del Estado de Nuevo León.
2 Archivo General de la Nación, México: guía general, p. 24.

CULTURA REGIONAL

El momento para dicha solicitud fue propicio, tomando
en cuenta que la capital del virreinato ilustrado exigía la
consulta rápida y expedita de la documentación. Ahora
bien, la tradicional polí�ca administra�va colonial repe�a
los modelos a escala más pequeña. La anterior afirmación
�ene su base en la fundación del Archivo General de Indias
en Sevilla, cuando al cosmógrafo real Juan Bau�sta Muñoz
se le encargó la tarea de redactar una Historia de las
Indias. Realizó entonces, de manera paralela, la labor de
formar con papeles dispersos en diversas ciudades
españolas el Archivo General de Indias, cuyas ordenanzas
se redactaron en 17904.

6

Al lograrse la independencia polí�ca del país en 1821 y
tras el interregno iturbidista, México se cons�tuyó en una
república federal con el nombre de Estados Unidos Mexicanos y el an�guo Nuevo Reino de León se convir�ó en

Aprobada la Cons�tución Polí�ca del Estado de Nuevo
León el 5 de marzo de 1825, documento básico para la en�dad federal decretada el año anterior por el Congreso de
la Unión, la reorganización administra�va fue un impera-

3 Ibíd., pp. 24 y 25.
4 Ibíd., p. 25.
5 Archivo General del Estado de Nuevo León, Secretaría General, caja correspondiente al año de 1899.
6 David Alberto Cossío, Historia de Nuevo León. Tomo IV, pp. 261 y 262.

7

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

García. El texto habla por sí solo:
¡Ratas!

�vo para el primer gobernador cons�tucional, licenciado
José María Parás y Ballesteros. Los municipios respondieron a ese esfuerzo y así en la memoria presentada
por el ayuntamiento de Sabinas Hidalgo en el año de 1826,
se asentó lo siguiente: “La Secretaría del Ayuntamiento se
halla arreglada conforme a lo dispuesto en el oficio de 28
de febrero de 1826, por el Excmo. Señor Gobernador, por
el cual se le asignó para su despacho un secretario dotado
con sesenta pesos, al que se le �ene encargado el cuidado
y arreglo del archivo”.

starme para mis necesidades personales y la subsistencia
de mi familia el sueldo de que actualmente he venido disfrutando como escribiente extra en el arreglo técnico del
archivo de este gobierno, teniendo propuesto otro
empleo de mayor remuneración”. La sus�tuyó su hermana Sara Mancha Macías.

Teniendo no�cia el gobierno, de que en algunos pueblos del estado,
los archivos de los ayuntamientos están en un completo desarreglo,

El 4 de enero de 1847, durante una sesión ordinaria del
ayuntamiento de Sabinas Hidalgo, Nuevo León, presidida
por el alcalde don Pablo Ancira, se acordó lo siguiente:
“Que se mande hacer un estante seguro para el archivo
público o conservarlo de la manera que es debido, pues,
hasta ahora por más cuidado que han tenido los jueces
anteriores, no los han podido librar de los ratones y
tacascuanes, que se han comido de las orillas, hasta el estado de dejar inú�les varios documentos importantes”.
Notoria preocupación de los ediles sabinenses, lo que hizo
posible la conservación del acervo municipal.

Conservación y arreglo

dando por resultado la pérdida de documentos importantes y el extravío de leyes, circulares y decretos del gobierno general y del estado, que deben conservarse cuidadosamente para velar sobre su

Lo escrito anteriormente sobre incidencias del Archivo
General del Estado de Nuevo León son apenas unas
cuantas. Hay muchas más que luego daremos a conocer.

estricta observancia. En tal virtud, el ciudadano gobernador y comandante militar, se ha servido disponer se recuerde a los ayuntamientos de los referidos pueblos, como tengo el honor de hacerlo,
el cumplimiento del ar�culo 23, capítulo VI, de la ley cons�tucional
sobre gobierno interior de los distritos y se prevenga que el término
de dos meses, contados desde hoy, hagan que sus respec�vos secre-

FUENTES DE INFORMACIÓN

tarios, arreglen escrupulosamente y bajo minucioso inventario, los

Archivos

expresados archivos; dando cuenta a esta Secretaría de haberlo así
verificado7.

El 1 de enero de 1827, don José María Parás y Ballesteros
expidió una circular a los alcaldes nuevoleoneses, comunicándoles que debían cuidar “de la conservación y arreglo
del archivo público, para que le entreguen el inventario al
alcalde entrante, siendo éste firmado por el que lo entrega
y el que lo recibe, para evitar el extravío de papeles”.

Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL). México.

Voluminoso archivo
Displicencia
En el informe rendido ante el Congreso Local, el 25 de
abril de 1850, don San�ago Vidaurri, a la sazón secretario
de gobierno, encargado de la gubernatura por la muerte
del �tular licenciado José María Parás, expresó la preocupación sobre el crecimiento del archivo y propuso la
creación de dos plazas de escribientes para coadyuvar a las
tareas de la Secretaría. Textualmente escribió:

Responsabilidad
Años más tarde se dispuso lo siguiente: “La custodia,
conservación y orden del archivo correrá a cargo y responsabilidad del secretario de ayuntamiento, quien recibirá y
entregará precisamente con arreglo al mismo inventario”,
según el ar�culo 74 de las Ordenanzas Generales de Policía
en el Decreto No. 181, publicado el 2 de agosto de 1828 y
aprobado el 28 de abril de 1828.

A proposición que se desarrolla y se hace efec�vo el sistema polí�co
en todos sus pormenores, así crecen los trabajos de esta oficina. La

Bibliogra�a

El 6 de julio de 1889 el jefe del Archivo General del Estado de Nuevo León, señor Juan Erasmo Garza Flores, comunicó a la Secretaría General de Gobierno, la falta de
cumplimiento de las órdenes giradas por la autoridad estatal, por parte de diversos alcaldes, al no enviar con
oportunidad “los libros del Registro Civil” del año anterior;
igual recriminación se hizo a sus encargados, por lo que el
gobernador urgió a los munícipes a que cumplieran con
sus obligaciones.

Archivo General de la Nación, México: guía general
(1994). México: Archivo General de la Nación.
Cossío, David Alberto (1925). Historia de Nuevo León.
Tomo IV. México: Ed. Jesús Cantú Leal.

Guardia Nacional, la erección de nuevos distritos, la instrucción pública, no obstante que es administrada en forma separada, la defen-

Exige devolución de documentos

sa de la frontera, el arreglo minucioso que debe llevarse en el archivo que ya es demasiado voluminoso y la circunstancia de entenderse

Reacomodo de documentos

el gobierno con cada una de las autoridades polí�cas, han hecho
muy laboriosa su secretaría, hasta el grado de haber sido indispen-

El diputado local Joaquín García propuso en el seno del
Congreso del Estado, en la sesión efectuada el 14 de abril
de 1828, lo siguiente: “Los alcaldes y ayuntamientos cuidarán de remi�r los expedientes que haya en sus archivos
pertenecientes a par�culares o corporaciones a los dis�ntos distritos a que pertenecen; lo mismo prac�carán
con todos los demás instrumentos que sean fáciles de separarse de sus dichos archivos, tomando de todo la más
exacta razón en sus libros de gobierno”.
Lo anterior surgió en la discusión sobre el reglamento
de distritos, pero fue reba�do por otros diputados, objetándole que ya se había reglamentado sobre la materia,
por lo cual García re�ró su propuesta.

sable proponer en el úl�mo presupuesto la creación de dos escribientes para expeditar las tareas, metodizándolas de una manera
que vayan con el día y no se rezaguen los negocios. Los actuales
empleados de la oficina han llenado completamente sus respec�vos
deberes a sa�sfacción.

Prefecto lisonjero
El 27 de diciembre de 1865, el ministro de gobernación
del gabinete del emperador Maximiliano envió una comunicación al prefecto polí�co de Nuevo León, señor José
María García, “alabando su celo por haber recogido y
remi�do a la superioridad los documentos de los archivos
de don Benito Juárez, además del gran sello”.

A recoger documentos
Franceses destruyen archivo
En las Ordenanzas Generales de Policía, aprobadas por
el Congreso Local, en sesión del 29 de febrero de 1832, se
dispuso en el ar�culo 88 lo siguiente: “Si actualmente se
hallan algunos protocolos, autos y expedientes concluidos
en poder de par�culares se recogerán en el archivo público, apuntándose en inventario”.

El 4 de febrero de 1868, el alcalde primero del municipio
de Doctor Arroyo, Nuevo León, informó al gobernador que
las fuerzas francesas y traidores mexicanos, cuando tomaron la población, durante “la pasada intervención, extrajeron los archivos de los juzgados, reduciéndolos a mismísimos pedazos”, por cuya razón no pueden dar cuenta de
diversas cues�ones que les solicitan.

Encargado

El 28 de octubre el 1898, el gobernador del estado, general Bernardo Reyes, envió un oficio a su homólogo de
Coahuila, Miguel Cárdenas, en el que solicita “la devolución de unas cajas marcadas como pertenecientes al Archivo de Nuevo León, y que quedaron allí desde el �empo del
Imperio, dejadas por algún jefe que las llevó a esa capital”.
La respuesta de Cárdenas no se hizo esperar y el 1 de noviembre de ese año, replicó: “He mandado hacer un minucioso reconocimiento en el archivo de este gobierno para
ver si encontraban las cajas a que usted alude, y no se
encuentra nada que parezca ser perteneciente a ese estado de su digno mando”. Posteriormente, el día 10, Reyes
contestó de estar enterado y pidió excusara las moles�as.
Rótulo
Los primeros días del mes de abril de 1920, fuertes vientos se aba�eron sobre la ciudad de Monterrey. La sólida
construcción del palacio de gobierno resis�ó los embates,
resin�endo sólo daños menores en cristales y cables. El rótulo del Archivo General fue derribado por el viento. El administrador del palacio, Francisco Gómez de Castro, quien
se había iniciado como burócrata en el archivo con
nombramiento de escribiente, puso rápidamente atención
al asunto y para el día 20 de ese mismo mes ya estaba reparado el daño.
¡Bajo sueldo!

Elocuente circular

“La plaza del oficial 1° se halla ahora encargada con el
despacho de la Secretaría del Consejo de Gobierno y �ene
también anexo el manejo del archivo; su arreglo y orden”.
Esto apareció en la memoria del gobernador Joaquín
García del año 1832.

El 1 de enero de 1872, Julio Olvera, secretario de gobierno, envió una elocuente circular a los alcaldes de los
municipios nuevoleoneses, por indicaciones del gobernador y comandante militar, licenciado Genaro Garza

Josefina Mancha Macías laboró en el Archivo del Estado
desde el 8 de enero de 1920 hasta el 20 de agosto de ese
mismo año, fecha en que renunció, “en virtud de no ba-

7 Las anteriores referencias y las siguientes se obtuvieron en diferentes documentos que hemos reunido en una caja �tulada: AGENL. Su historia.

CULTURA REGIONAL

8

9

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

cargado del archivo. En ese �empo, el cabildo autorizó al
alcalde la remodelación del archivo de la ciudad:
CRONOGRAFÍA

Descubriendo el Archivo Histórico
de Monterrey

de Juan José Palos (coordinador), Rodolfo Medina (responsable de crear el nuevo sistema) y Juana Margarita Domínguez (responsable de la parte histórica y archivís�ca).
Cabe señalar que en ese �empo se creó un sistema similar
al portal de archivos españoles de la actualidad (muy
vanguardista para la época) y se digitalizaron a color más de
tres millones de imágenes. La digitalización se hizo en el primer escáner bookeye a color que llegó a América La�na.

Un escrito del señor Brígido Rodríguez Ramos, escribiente archivero de la Secretaría de este H. Ayuntamiento, pidiendo autorización para formular el reglamento que deba sujetarse el encargado del archivo, con el �n de ordenar todos los documentos
que se encuentran en desorden, y suplica la vez se le aumente el
sueldo, en virtud de no estar bien recompensado con $25.00 cen-

A la par con la digitalización, se clasificó y catalogó la documentación de acuerdo a la norma internacional de clasificación catalogación ISAD(G). En este mismo año, se
trasladó el acervo de la presidencia municipal a su sede
original por centurias: el an�guo palacio municipal, hoy
Museo Metropolitano de Monterrey. También en el año de
2001 se rescató una de las colecciones más extensas del
acervo, la cual alberga diversos trabajos de las dependencias municipales durante el período 1936-1990.
Entre ellas se encuentra documentación sobre: panteones, tor�llerías, centros de vicio, can�nas, billares, tránsito, acuerdos, prensa, espectáculos, etc.

tavos mensuales que le asigna el presupuesto correspondiente. Se
autorizó al Ciudadano Presidente para que mande arreglar el archi-

Juana Margarita Domínguez Martínez 1
Ayuntamiento de Monterrey

vo de la ciudad, de la manera que lo juzgue más conveniente, pudiendo recomendar dicho trabajo al mismo solicitante o nombrar
otra persona con la asignación que le parezca prudente: y mandar
hacer los estantes y dem[á]s muebles que se necesiten [sic]5.

Hace mucho, mucho �empo se empezó a formar un archivo histórico… Así como dan inicio los deliciosos cuentos
que disfrutamos tanto, así quiero iniciar este breve recorrido por la historia del Archivo Histórico de Monterrey
porque, al igual que en los cuentos, en el archivo podemos
adentrarnos a un mundo maravilloso de memorias, personajes y hechos históricos. Pero a diferencia de los cuentos,
el archivo histórico existe en nuestra realidad y a través de
sus fondos, secciones y colecciones, podemos ir desvelando poco a poco la historia de nuestra ciudad.

gobernador de esta situación en la que pidió a los vecinos
que regresaran los documentos. Incluso, se dio a conocer
la problemá�ca existente para recuperar el archivo que un
gobernador tenía en su casa:

Otro importante personaje, Miguel Nieto, se hizo
cargo de cuidar el acervo histórico, como se constata en
la documentación:
Miguel Nieto: cer�fico en debida forma que el archivo que es a mi

El Concejo, Jus�cia y Regimiento de esta ciudad de Monterrey, por

cargo, desde el año de 1794 al de 1796 en que funcionó en esta capi-

Su Majestad. Por cuanto murió y pasó de esta presente vida a la

tal el Sr. Lic. D. Mathías Lozano y dado este úl�mo año hasta el de

eterna, el general don Ciprián de Pruneda, gobernador y capitán

1897 todos los instrumentos son constantes en los diversos registros

general que fue de este reyno, ab intestato, sin disposición alguna

que obraron en aquel y que han pasado por los antes excelen�simos

y el archivo de papeles perteneciente a este reyno, está en las ca-

alcaldes y gobernadores. Monterrey, 26 de junio de 1843 [sic]6.

Es importante señalar que, el nuevo milenio también
presentó y presenta una nueva problemá�ca y nuevos retos, como la preservación digital, la conservación del patrimonio �sico, la recuperación de la memoria histórica etc.

sas de su morada que eran de dicho difunto y habita su esposa viu-

El Archivo Histórico de Monterrey (AHM) surgió formalmente en las primeras décadas de vida de la ciudad, cuando se comenzaron a resguardar los documentos generados por los primeros gobiernos y que se usaban en la
co�dianidad. Este resguardo fue después de “haberse
perdido muchos papeles el año [1611] que murió el [...]
gobernador [Diego de Montemayor]”2. La documentación
en esos �empos la integraban las actas de cabildo, los testamentos, registros, denuncias y ventas de minas, etc.

da en ella y aunque entregó la llave de él, no se puede abrir sin que
asista el fiador o fiadores de la residencia que ha de dar de el

Actualmente, el acervo del archivo histórico lo integran
26 fondos y 27 colecciones con un total de 354 metros lineales clasificados de acuerdo a la Norma Internacional
ISAD(G). Las descripciones del acervo, así como los instrumentos de control archivís�co se encuentran en un portal
de búsqueda en línea al servicio de la comunidad internacional. Asimismo, la mayor parte de su acervo se
encuentra digitalizado y está disponible para los usuarios
vía solicitud a través del correo electrónico ins�tucional

�empo que gobernó y persona que nombre la dicha doña María de
León, a quienes mandamos se les requieran estén pronto todos,
para cada y cuando que sea necesario abrir el archivo y buscar en
él los instrumentos que por alguna parte o partes fueren pedidos
para la prosecución de la jus�cia que pretendieren a su favor, por
que no cese la buena administración de jus�cia y distribución de
ella a las partes, para lo cual y para que en todo �empo conste, lo
mandamos poner y pusimos por auto ante nos en nuestra sala ca-

Uno de los pioneros en el ordenamiento de la documentación fue el gobernador Mar�n de Zavala quien, junto con
Juan de Ábrego en 1626, mandó a Alonso Lucas “El bueno”
que res�tuyera al archivo la documentación que elaboró
como jus�cia mayor. Recordemos que los funcionarios debían entregar los documentos creados durante su ges�ón
a su sucesor. En ese mismo siglo, Juan Bau�sta Chapa
también ayudó a la preservación documental de la ciudad:

pitular, por no haber escribano público ni real en este reyno ni en
el término que el derecho dispone, de que doy fe.

Sin embargo, no se hallaron registros de que esto
hubiera sucedido. Uno de los responsables del archivo fue
el licenciado D. Mathías Lozano. Entre los documentos que
se solicitaron, pero que no se encontraron, figuraba una
pe�ción del licenciado Baldo Cortés a Diego de
Montemayor.

Entre esos documentos que Alonso Lucas “El bueno” no había en-

Ya en el siglo XIX, desde sus inicios, encontramos una
preocupación constante por el archivo, como lo podemos
observar en José Ruíz de Aguirre, quien por orden del
virrey solicitó fondos para reformarlo4, o en Juan Bau�sta
de Arizpe, quien elaboró un inventario de toda la documentación existente y presentó informes sobre el manejo
de los documentos, o en Brígido Rodríguez, uno de los trabajadores del archivo, quien solicitó autorización para
elaborar el reglamento bajo el que debía conducirse el en-

tregado, exis�a un expediente sobre las acciones de Diego Rodríguez que ocasionaron una rebelión indígena. Otro de ellos fue un
expediente contra Diego de Montemayor por el cual se le apresó.
También en el siglo XVII Juan Bau�sta Chapa ayudó a la preservación
de la documentación de Monterrey.3

Para la segunda mitad del siglo XVIII se hablaba ya de
una problemá�ca: mucha de la documentación del archivo
estaba en poder de par�culares por lo que se le informó al

1 Es licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Nuevo León, maestra en Educación Superior por la Universidad de Monterrey y doctora en Artes
y Humanidades por el Ins�tuto de Comunicación, Artes y Humanidades de Monterrey. Actualmente se desempeña como jefa del Archivo Histórico de Monterrey y también ejerce la docencia y la inves�gación.
.2 Archivo Histórico de Monterrey (en adelante AHM), fondo Ciudad Metropolitana, capital del Nuevo Reino de León, sección Tierras, serie Mercedes,
colección Civil, volumen 25, expediente 10, folio 4, 26 de sep�embre de 1616.
3 AHM, fondo Ciudad Metropolitana, capital del Nuevo Reino de León, colección Actas de Cabildo, 1708.
4 AHM, fondo Ciudad Metropolitana de Monterrey (segunda época), sección Ordenanzas reales, serie Decretos y disposiciones, colección Correspondencia,
volumen 7, expediente 1, folio 38, 17 de marzo de 1818.

CULTURA REGIONAL

Nieto también colaboró en la realización de inventarios
del acervo, aunque de manera más modesta.

10

Durante el siglo XX diversos factores sociales y naturales
hicieron mella en el acervo. Cuando se elaboró un segundo inventario, se constata que mucha de la documentación que estaba realizada por Arizpe ya no exis�a. Ese
inventario lo realizó el profesor Alejandro Valadez, quien
estuvo al frente del archivo de Monterrey gran parte del
siglo XX en el cual realizó una gran organización y descripción documental. En la segunda mitad de ese siglo, se determinó que se encuadernaran los documentos para tener
un mejor control.

En los úl�mos años se ha trabajado en la descripción
documental, en la corrección de la misma, en la creación
de un portal de búsqueda que facilite el trabajo de inves�gación, en la preservación de la documentación y en la
difusión del acervo. Asimismo, se están realizando inves�gaciones para acrecentar los fondos.

Más adelante, bajo el mando del profesor Israel Cavazos
Garza, se publicaron los primeros catálogos e índices de diferentes colecciones con las que cuenta el archivo, como
son: El Nuevo Reino de León y Monterrey a través de 3,000
documentos existentes, Catálogo y síntesis de los Protocolos del Archivo Municipal de Monterrey (en seis volúmenes), un catálogo de las Causas Criminales, el primer volumen de las Actas de Cabildo 1596-1690 y un libro sobre los
Testamentos, este úl�mo de autoría de la profesora Lilia
Villanueva de Cavazos. El catálogo de Causas Criminales
fue autoría de Eugenio del Hoyo y el resto de las publicaciones del profesor Israel Cavazos Garza.

Esperamos que, en un futuro próximo, el archivo histórico se cons�tuya en un lugar donde todas las generaciones de una manera lúdica, puedan comprender su presente mediante la inves�gación del pasado, que puedan
acceder fácilmente al conocimiento histórico de
Monterrey, que todos puedan preservar el acervo como su
patrimonio histórico-cultural y acrecentar el acervo con la
escritura de sus historias de vida.
Recordemos que, una forma de preservar la historia de los
hombres y mujeres en el transcurso de los �empos es preservar los archivos, de allí que éstos deban ser considerados
como patrimonio de la humanidad.

Ya en el nuevo milenio, fue evidente la necesidad de modernizar el archivo histórico, es decir, de aplicar las nuevas
tecnologías en la preservación documental y en la difusión
del acervo. Este proyecto de modernización estuvo a cargo

5 AHM, fondo Monterrey Contemporáneo, sección Actas, colección Actas, 10 de febrero de 1890.
6 AHM, fondo Capital del Departamento, sección Asuntos Legales, serie Cer�ficados, colección Misceláneo, volumen. 20, expediente 8, folio 173, 26 de junio
de 1843.

11

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Un poco sobre nuestras colecciones

• Guerra México-Estados Unidos: esta es la más
pequeña de nuestras colecciones, pero en ella se
puede encontrar documentación sobre la intervención
norteamericana en Monterrey, desde los primeros
conflictos con Texas, hasta la situación existente años
después de la guerra. En ella también se puede encontrar a personajes muy conocidos como Zacarías Taylor
o Pedro de Ampudia, entre otros. Esta es la única colección que está descrita tanto en inglés como en español.

• Actas de Cabildo: en estos textos se encuentran los
acuerdos de los ayuntamientos, elecciones, reglamentos, asuntos diversos en más de cuatrocientos años de
Monterrey, lo que permite explicar el desarrollo de la
ciudad.
• Asuntos Hacendarios: esta colección resguarda todo
lo relacionado a impuestos, contribuciones, donaciones, etc., sobre todo de los úl�mos años del siglo XIX a
la primera mitad del siglo XX.

• Impresos: la integran sobre todo, la publicación de
los acuerdos y disposiciones de las cortes españolas
ante la ausencia del rey español. Los diarios de las
cortes se ubican especialmente al inicio del siglo XIX,
durante el periodo de la independencia (1820-1822).

• Bandos: en ésta se pueden encontrar las disposiciones gubernamentales (municipal, estatal y nacional)
desde la época colonial hasta el siglo XIX. Algunas de
ellas se encuentran en náhuatl.

• Impresos II: aquí se pueden encontrar diversas publicaciones enviadas al cabildo regiomontano, los primeros periódicos del país (incluyendo algunos donde
par�ciparon mujeres) y documentos oficiales impresos
como circulares, oficios, avisos de ferias, fiestas, etc.

• Causas Criminales: en la colección se encuentran los
expedientes delic�vos de la ciudad del siglo XVII al XIX.
Allí podemos encontrar robos, asesinatos, violaciones
o delitos que ahora ya no están catalogados como tales, como el amancebamiento o el nefando.

• Informes de gobierno: aquí se pueden encontrar
algunas memorias e informes de algunos gobernadores del estado como Bernardo Reyes.

• Ciudades hermanas: en ella se pueden encontrar los
hermanamientos de Monterrey con diversas ciudades
del mundo. La mayoría de estos hermanamientos ocurrieron al inicio de los años noventa del siglo XX.

• Informes municipales: esta colección está integrada
por algunos informes de los alcaldes de Monterrey
desde finales del siglo XIX hasta el siglo actual.

• Civil: una de las colecciones más vastas en documentación y representa una tercera parte de todo el
acervo. Entre sus fojas podemos encontrar la vida co�diana de Monterrey en el transcurso de los �empos,
como denuncias y registros de minas, oficios de
par�culares, planos, registro de templos, censos, solicitudes de habilitación de edad, etc.

• Inventarios: en la colección se encuentran diversos
inventarios par�culares, estatales y de diversas dependencias municipales.
• Misceláneo: es una de las más abundantes colecciones. La documentación es variada y diversa: circulares,
oficios, gacetas, avisos, invitaciones a verbenas, corridas de toros, avisos de ferias, cartas, comunicados
oficiales y personales, entre otros.

• Contemporáneo: ésta es la más grande de las colecciones. En ella se encuentra la documentación más
reciente y variada. Con�ene oficios de las diversas secretarías del municipio durante el período 1930-1994.

• Nóminas: se encuentran las nóminas de los trabajadores municipales.

• Correspondencia: la integran cartas enviadas al
ayuntamiento de la ciudad por diversas dependencias
locales, estatales y nacionales. En estas cartas lo mismo
se puede leer a un ciudadano anónimo que a personajes connotados de la historia nacional como Ignacio Zaragoza.

• Periódico Oficial: la integran los periódicos oficiales
fechados en la segunda mitad del siglo XIX a principios
del siglo XX. Todos están encuadernados.
• Porvenir: la integran algunos ejemplares del periódico El Porvenir de dis�ntas fechas.

• Diarios oficiales: como su nombre lo indica, son los
diarios oficiales de algunas décadas del siglo XX

• Planos: aquí se pueden encontrar mapas de
Monterrey y planos de diversas construcciones en la
ciudad. La mayoría datan del siglo XX.

• Fotogra�as: en ella se pueden encontrar diversas
escenas de la co�dianidad de Monterrey en el siglo XX,
sobre todo el trabajo de las autoridades de los años
cuarentas.

• Principal: esta colección la integran los documentos
que por su trascendencia para la ciudad de Monterrey
y para el país requieren mayor resguardo. La integran
documentos de la época colonial al siglo XIX. Entre ellos
se encuentran las cartas de Fray Servando Teresa de
Mier, censos, documentos de la intervención francesa,
algunos documentos de Juárez, el libro de cuentas de

• Gran Plaza: esta colección la integran diez libros
encuadernados que con�enen recortes de periódicos
sobre la construcción de la Gran Plaza también llamada
Macroplaza.

los insurgentes, traslados realizados por Mar�n de Zavala, cartas de José de Gálvez y los hermanamientos de
ciudades (Monterrey con otras ciudades), etc.

• Catalogación, clasificación, limpieza, restauración,
elaboración de guardas de la colección Fotogra�as.
• Elaboración del disco compacto “Colección Guerra
México-Unidos”.

• Protocolos: se pueden encontrar todos los documentos jurídicos donde intervenía el ayuntamiento de la ciudad, como compras, ventas, donaciones, tutorías, testamentos, nombramientos de albaceas, cartas poder,
cesiones, préstamos, hipotecas, entre otros documentos los cuales datan desde la época colonial hasta 1853.

• Creación y ejecución de las charlas sobre historia
“Jueves de Historia y algo más”.
• Inves�gación y elaboración de la historia del Archivo
Histórico de Monterrey.

• Registro de Extranjeros: se pueden encontrar las
filiaciones, pasaportes y diversa documentación personal
de los extranjeros residentes en Monterrey durante el período 1930-1950. Dichos documentos enriquecen la
colección con las fotogra�as que �enen cada uno de ellos.

• Visitas de estudiantes (UANL, FLD, ITESM, etc.).
• Asesorías a estudiantes en sus trabajos de inves�gación (UANL, FLD, ITESM, etc.).

• Reglamentos: esta colección con�ene diversos reglamentos municipales desde el siglo XIX al siglo XX.
Alberga reglamentos de panteones, reglamentación
para las corridas de toros, entre otros documentos de
esa índole.

• Asesorías especializadas a tesistas de diversos lugares tanto locales, como nacionales e internacionales.

• Tesorería: documentación de los ingresos y egresos
del municipio y de cada dependencia municipal. En ella
se pueden encontrar recibos por multas, para exhumar
un cadáver o bien registros de las contribuciones para
la guerra con Estados Unidos, así como otros documentos referentes a los dineros.

• Impar�ción de cursos sobre archivos.

Algunas de las ac�vidades del AHM durante las
úl�mas décadas han sido:

• Coordinación y apoyo a las reuniones de grupos de
historiadores como los Amigos de la Batalla de
Monterrey.

• Asesorías en la inves�gación de nuestro acervo para
obtener la nacionalidad española y portuguesa.

• Conferencias a dis�ntas ins�tuciones y organizaciones sobre el archivo.
• Organización de presentaciones de libros.

• Catalogación y clasificación del acervo de acuerdo a
la norma ISAD(G).

• Asesoría especializada a diversos inves�gadores.

• Creación de fondos, secciones y series.

• Par�cipación ac�va en las reuniones de Asociación
Noreste de Archivos (ANA).

• Rescate de documentación municipal sobre el siglo
XX.

• Conferencias sobre el acervo y la historia a estudiantes y grupos diversos.

• Creación de la nueva página de consulta del acervo
con doscientas consultas diarias en promedio (h�ps://
www.monterrey.gob.mx/ArchivoHistorico/).

• Par�cipación en diversos foros sobre archivos, la Ley
General de Archivos, Mujer en la Historia, etc.

• Publicación en la red de la nueva página de consulta
del acervo.

• Publicación de una fan page con historias de divulgación fundamentadas con alcance de cuatrocientos lectores diarios en promedio (h�ps://www.facebook.com/archivohistoricomonterrey).

• Creación del primer sistema (REPISA) y la primera
página de búsqueda documental.
• Descripción y
Contemporáneo.

catalogación

de

la

Sin duda que el trabajo que ahora presentamos ha sido
posible gracias a la preocupación de hombres y mujeres
por resguardar la historia de nuestras administraciones en
el transcurso de más de cuatrocientos años; logramos
conformar lo que ahora tenemos como acervo en el archivo histórico de la ciudad: Mar�n de Zavala, Juan de
Ábrego, Juan Bau�sta Chapa, Juan Bau�sta de Arizpe, Miguel Nieto, Alejandro Valadez, Juana Margarita Domínguez
y, muy en especial, el profesor Israel Cavazos Garza, quien
durante más de cincuenta y cinco años dedicó su vida no
sólo a resguardar y ordenar el acervo que recibió, sino
también a incrementarlo con la documentación que las
nuevas administraciones generaban.

colección

• Limpieza y fumigación del acervo.
• Traslado del acervo a la nueva sede del archivo.
• Organización topográfica del acervo.
• Realización del inventario.
• Digitalización del 98% del acervo.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

A manera de epílogo…

FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos

En 2001 tuvimos un sueño. Digitalizar el archivo histórico municipal, ponerlo al servicio de la sociedad y cumplir
así con la apenas conocida Ley de Transparencia. Queríamos cumplir una ley nueva en un archivo histórico. Pareciera incongruente.

El Acervo Histórico del Poder Judicial del
Estado de Nuevo León

Archivo Histórico de Monterrey (AHM). México.

Le apostábamos al pasado para mejorar nuestro presente. Cambiar la mentalidad del desorden por la del orden y
la regulación. La cosmovisión del caos por la organización
y armonía. En ese entonces soñábamos con comenzar por
clasificar, catalogar y clasificar el archivo histórico para
luego hacer lo mismo con el archivo de concentración y el
del trámite. Nuestro obje�vo era crear una administración
que supiera exactamente dónde estaba un documento
solicitado, en qué fase se encontraba la pe�ción de un ciudadano, cuáles habían sido los planes y programas de las
dis�ntas administraciones en el transcurso de la historia
de nuestra ciudad, los proyectos, los cambios en cada
ámbito, etc.

Leonardo Marrufo Lara 1
Consejo de la Judicatura del Estado de Nuevo León

Primera etapa del acervo histórico

recinto que tuviera las condiciones para la preservación de
documentación histórica.

Durante mucho �empo, los archivos judiciales estuvieron
de alguna manera “ocultos” al ojo del público e inclusive
del inves�gador. La única manera de poder consultarlos
era a través de dos vías: la primera si el solicitante estaba
involucrado en un proceso judicial, y la segunda a través de
publicaciones en donde se u�lizara algún expediente judicial como fuente.

De aquel rescate no solamente se localizaron procesos
judiciales en materia civil y penal, sino que también fueron
encontrados actas del Pleno del Tribunal Superior de Jus�cia, escritos, oficios, periódicos, planos, fotogra�as y
colecciones de leyes, decretos y circulares, entre otros
materiales. Lo anterior brindó un panorama mucho más
amplio de lo que se pensaba. Esta primera recuperación de
documentación histórica arrojó un universo de alrededor
de 45 mil unidades documentales.

Por otra parte, en el caso específico de Nuevo León, los
únicos accesos a expedientes judiciales históricos eran
mediante la consulta en el Archivo General del Estado, el
Archivo Municipal de Monterrey, la Casa de la Cultura Jurídica de la Suprema Corte de Jus�cia o a través de novelas
históricas sobre casos muy específicos; y esto fue durante
muchos años la única manera de poder consultar sucesos
judiciales que fueron relevantes para la población.

Mientras soñábamos, observamos la realidad y lo que vimos nos desconcertó un poco: en el mejor de los casos había archivos desorganizados, en condiciones deplorables.
En el peor de los casos, desaparecidos, inexistentes o
vendidos a par�culares. ¿Por qué sucedió esto? La respuesta era muy simple: no había una Ley que regulará los archivos. A nivel municipal, ni siquiera teníamos un reglamento
interno o un registro ante el Archivo General de la Nación.

La Unidad de Inves�gación y Difusión Histórica
Aquella primera etapa se extendió hasta 2018, año en
que entró en vigor la Ley General de Archivos, misma que
compromete a todas las ins�tuciones a formar un archivo
histórico. Esto hizo que el Poder Judicial del Estado de Nuevo León ampliara los servicios del Archivo Judicial,
convir�éndola en una Dirección, la cual no solo vería los
asuntos archivís�cos sino también de atención al ciudadano, además de ser el área responsable de tener bajo
su directriz un espacio dedicado a la preservación de unidades documentales históricas.

Abonando a lo anterior, también fue por una falta de
organización sobre los expedientes muy an�guos que se
encontraban en el Poder Judicial. Tal fue la situación, que
entre los años ochentas y noventas, gran parte de los expedientes históricos fueron trasladados al Archivo General
del Estado, ya que el órgano de jus�cia no tenía los medios
para poder resguardar y preservar la información.

Armados solamente con nuestro obje�vo y compromiso, comenzamos a adentrarnos al estudio de la archivís�ca, al análisis de las necesidades de los archivos y, apoyados por el Archivo General de la Nación (AGN) y el
Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), comenzamos una catalogación y clasificación de acuerdo a
una norma�vidad internacional: ISAD(G). También comenzamos un proceso de digitalización de todo el acervo.

Por consiguiente, fue creada la Unidad de Inves�gación y
Difusión Histórica, no sólo como el archivo custodio de la
historia judicial de Nuevo León, sino también con el obje�vo
de incen�var la inves�gación y la difusión del patrimonio de
la ins�tución. Con esto también se buscó quitar aquella caracterís�ca muy apegada al imaginario colec�vo de la gente,
y de los propios empleados del órgano de jus�cia, que se
�ene sobre un archivo histórico: ese lugar en donde
solamente se empolvan los expedientes y que casi nadie
consulta. Con las caracterís�cas antes señaladas se reinterpretó lo que debía ser un archivo histórico dentro del Poder
Judicial del Estado de Nuevo León, dando las herramientas
necesarias para actuar como archivo, centro de inves�gación y también como promotor del patrimonio cultural.

Asimismo, la percepción que se ha tenido de los archivos de los poderes judiciales estatales ha cambiado con el
paso del �empo, sobre todo aquí en Nuevo León. Desde el
2010 se han hecho esfuerzos por organizar y preservar no
solo la historia del Poder Judicial sino también la del noreste de México.

Cabe señalar que nadie apostaba por nuestro proyecto.
Pero se comenzaron a ver los resultados: un archivo organizado, clasificado y al servicio de la sociedad. No
solamente los historiadores, cronistas y expertos inves�gadores comenzaron a consultar el acervo, sino también
los jóvenes, los niños, las amas de casa. Incluso, los abogados que tenían algún li�gio de �erras comenzaron a consultarlo para sus juicios.

Esto nos lleva a aquel año cuando se iniciaron los trabajos para localizar y revisar la documentación de más de
cincuenta años que se tenía en los diferentes archivos de
concentración con los que cuenta el órgano de jus�cia. Por
lo cual, se inició con el proyecto llamado “Archivo Histórico
Judicial”; en aquella primera etapa, la intención fue
rescatar los expedientes más an�guos de la ins�tución y
separarlos de aquellas unidades documentales en etapa
semiac�va y así proceder a darles un espacio independiente dentro del archivo de concentración, mientras se reunían las condiciones adecuadas para trasladar todo a un

Lo que pareciera que nunca veríamos era la existencia
de una ley que regulara los archivos. Pero en 2018 fue una
realidad. A siete años de su emisión y a seis de su puesta
en vigor, podemos esperar que la Ley General de Archivos
(LGA), en conjunto con la Ley de Archivos para el Estado de
Nuevo León y la Ley de Transparencia y Acceso a la
Información, podrán ayudar a seguir preservando la
memoria de nuestra ciudad, pero organizada y clasificada.

Ahora bien, si ya estaba plasmada en una ley la directriz
para que el órgano de jus�cia tuviera un área especializada
en expedientes históricos, el reto fue que ésta no quedara
en letra muerta y para esto, entre el 2018 y 2019, se fue
buscando un espacio �sico que fuera ideal para la pre-

1 Es licenciado en Historia y Estudios de Humanidades por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es el encargado de la Unidad de Inves�gación y Difusión Histórica de la Dirección de Archivo Judicial del Consejo de la Judicatura del Estado de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

servación de la memoria del Poder Judicial. Considerando lo
anterior, los trabajos para obtener aquella área se fueron
reforzando con la construcción del edificio del Ins�tuto de
la Judicatura durante 2019, y fue gracias a esto que se tuvo
la visión de dedicar un lugar para el acervo histórico,
concentrándose así dos zonas dedicadas a la inves�gación
jurídica y a la educación.

siones, actas del Pleno del Tribunal Superior de Jus�cia, administración de jus�cia, entre otras.
Simultáneamente a la nueva estructuración del acervo
documental, se fue buscando la difusión de los expedientes,
por lo que todo el 2021 se consolidó, a través de la digitalización y preservación, el material histórico para poder dar
a conocer al público el trabajo que se estaba realizando.

Una vez concluida la edificación del Ins�tuto de la Judicatura de Nuevo León en noviembre de 2020 (cabe señalar que fue la remodelación de un an�guo cine), encontrándose a espaldas del Edificio La�no, se integró a éste el área
de la Unidad de Inves�gación y Difusión Histórica, compuesta de dos zonas: la primera, el sector de la sala de consulta
y preservación del acervo histórico; y la segunda, el de
análisis documental.

La apertura del acervo histórico no fue inmediata, ya que
al mismo �empo de lo anteriormente descrito, se iniciaron
mesas de trabajo con el Ins�tuto de Transparencia, Acceso
a la Información y Protección de Datos Personales de Nuevo León (InfoNL), con el fin de no caer en contradicciones
en la protección de datos que se fueran hacer públicos. Estas mesas de trabajo estuvieron alrededor de 4 meses, logrando con éxito la publicación de los Lineamientos para
préstamo y consulta del Acervo Histórico bajo resguardo de
la Unidad de Inves�gación y Difusión Histórica de la Dirección de Archivo Judicial del Consejo de la Judicatura del Estado de Nuevo León.

La Unidad de Inves�gación y Difusión Histórica como custodia del Acervo Histórico del Poder Judicial
Apertura al público
Fue en diciembre de 2020 cuando la Unidad de Inves�gación y Difusión oficialmente inició sus trabajos como
custodio del acervo histórico del Poder Judicial del Estado
de Nuevo León y como impulsor de la inves�gación y difusión del patrimonio de la ins�tución.

Del documento destacan los criterios de la valoración
histórica para aquellas unidades documentales con más de
setenta años de an�güedad:

Igualmente, es per�nente volver a señalar que el trabajo
de aquel primer proyecto presentado en 2010 ante el Consejo de la Judicatura de Nuevo León, llamado “Archivo Histórico Judicial”, sirvió como base para la nueva forma de trabajar dentro de la Unidad, pues en ese entonces el rescate
de acervos documentales trajo consigo una ventaja
importante que era conocer de manera general el universo
de expedientes que se tenían y a par�r de eso elaborar una
nueva formación del acervo histórico.

2. Procesos de principio del siglo XX, correspondientes al
periodo previo y durante la Revolución mexicana, hasta
llegar al 16 de diciembre de 1917, fecha de publicación de
la Cons�tución Polí�ca del Estado Libre y Soberano de Nuevo León.

1. Asuntos del siglo XVI al XIX (1521 a 1900)

3. Unidades documentales con valor social. Cuando se
trate de personas trascendentes en la historia nacional,
regional o local, así como sucesos impactantes para la sociedad.

Entre diciembre de 2020 y enero de 2021, el Archivo de
Concentración envió a la Unidad los 45 mil expedientes
aproximados considerados históricos que se habían
rescatado desde 2010. Se presentó entonces la tarea de diseñar un plan de trabajo en donde el primer paso fue revisar aquel lote de unidades documentales para darle un
tratamiento mucho más adecuado, mediante el cual la
organización fuera de nivel jerárquico como se señala en la
norma internacional ISAD (G), esto consiste en estructurar
la clasificación en fondos, secciones, series y subseries.

4. Expedientes con valor histórico-jurídico. Procesos judiciales que marquen una evidente evolución en la
impar�ción de jus�cia y que de estos se propongan
precedentes jurídicos que sirvieron para cambios en los
procesos civiles o penales.
5. Por úl�mo, asuntos rela�vos a violaciones graves de
Derechos Humanos. Aquellos que contengan resoluciones
en las que se aborde el tema de los Derechos Humanos,
además de impugnaciones ante instancias internacionales.

De esta nueva forma de trabajo y organización del acervo
histórico se iden�ficaron, hasta el momento, seis fondos
documentales:

La consecuencia de la publicación de los Lineamientos
fue la apertura del Acervo Histórico del Poder Judicial del
Estado de Nuevo León, esto durante marzo de 2022

1. Nuevo Reino de León
2. Par�do del Real San Pedro Boca de Leones
3. Segundo Imperio Mexicano
4. Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos
5. Gobierno del Estado de Nuevo León
6. Poder Judicial del Estado de Nuevo León

Inves�gación, difusión y consolidación del Acervo Histórico
del Poder Judicial del Estado de Nuevo León
Con la apertura al público del acervo se presentaron
nuevos retos. Uno de ellos fue la difusión. La Unidad de
Inves�gación y Difusión Histórica ha estado en constante
búsqueda de la difusión del patrimonio documental del Poder Judicial, y como lo subrayamos en líneas pasadas, no
sólo en ser el repositorio final de los expedientes

Destacan las series documentales: procesos civiles, procesos penales, colonia, conciliaciones, legislaciones,
cer�ficados, tratados, reformas, decretos, circulares, conce-

CULTURA REGIONAL

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“an�guos”. Esto ha traído consigo el ir perfeccionando
constantemente los procesos de consulta y de difusión,
con el apoyo de la Dirección de Archivo Judicial y del Consejo de la Judicatura, se ha podido hacer “marke�ng” a través de las redes sociales del Archivo Judicial, pero también
mediante par�cipación en foros, congresos y eventos de
corte educa�vo y cultural.

jenl.gob.mx/ArchivoJudicial/Unidad-Inves�gacion-Difusion-Historica/), en donde el público interesado puede acceder al acervo histórico del Poder Judicial sin ningún costo. Además, también se �ene habilitado un portal con
material hemerográfico (h�ps://www.pjenl.gob.mx/
Hemeroteca/) que poco a poco se va actualizando.
Úl�mo apunte

Centrándonos en las redes sociales del Archivo Judicial
(h�ps://bit.ly/m/Dirección-de-Archivo-Judicial), la difusión
que se realiza es mediante reseñas publicadas cada viernes
sobre alguna unidad documental, así como a través de videos cortos drama�zando o explicando algún caso en
par�cular; inclusive incorporando el apoyo de la inteligencia ar�ficial.

En vista de lo anterior, la Unidad de Inves�gación y Difusión Histórica ha buscado que el acervo histórico del Poder
Judicial del Estado de Nuevo León sea una nueve fuente de
inves�gación y que ayude al entendimiento de los procesos históricos de nuestra en�dad. Explora nuevas formas
de inves�gación, difusión y preservación de la memoria de
Nuevo León que está escrita en las unidades documentales
que posee el Poder Judicial.

El primer caso de éxito fue la obtención del cer�ficado
de Registro de la Memoria del Mundo México UNESCO por
el expediente “Ejercer la medicina sin �tulo: El caso del
niño Fidencio, 1929”, siendo el primer proceso judicial del
siglo XX en recibir esta importante dis�nción. Además, el
registro hace al Poder Judicial de Nuevo León uno de los
pocos poderes judiciales estatales en tener un reconocimiento por parte de la UNESCO en este rubro.

El acervo histórico judicial está al alcance de todos y el
personal de la unidad, siempre está disponible para orientar tanto a los servidores públicos de la ins�tución como al
público en general, con una vocación profesional de servir
a la comunidad. Habría que decir también que el lugar en
donde se encuentra, al interior del Ins�tuto de la Judicatura, es un espacio en donde se pueden realizar inves�gaciones y consultar sin distracciones. Además, lo céntrico de su
ubicación (Juan I. Ramón y Zaragoza) y su cercanía con la
Macroplaza de Monterrey, hace que sea accesible para
todo el público. Aunado a esto, su horario de 8:30 a 16:00
hrs. es un acierto para que todo el público pueda conocer
el acervo histórico.

Por otra parte, en el mismo tema de difusión, se ha podido ingresar a la plataforma MEMÓRICA (h�ps://memoricamexico.gob.mx/), gracias a un convenio de
colaboración con el Archivo General de la Nación. Aquí se
han podido registrar diez unidades documentales que van
desde fotogra�as, expedientes y periódicos, haciendo posible la visualización nacional del acervo histórico. De igual
modo, se ha estado haciendo difusión en las plataformas
de la Asociación La�noamericana de Archivos, tanto en sus
redes sociales como en el sistema SIDRA, aportando no�cias y reseñas de unidades documentales de interés para
el público a nivel internacional.

A la accesibilidad, hay que sumarle la disponibilidad del
acervo a través del microsi�o del Archivo Judicial, ya que
de este modo se ha conseguido que inves�gadores y público ajeno a la historia jurídica puedan acceder al material
histórico desde cualquier rincón del mundo (h�ps://www.
pjenl.gob.mx/ArchivoJudicial/Unidad-Inves�gacion-Difusion-Historica/).

Hay que mencionar además la par�cipación en el “Día
del Patrimonio de Nuevo León”, donde la Unidad de Inves�gación y Difusión Histórica coadyuva en la difusión del patrimonio cultural y sobre todo documental del Poder Judicial, dando grandes resultados en la captación de nuevo
público que no conocía ese “otro lado” del órgano de jus�cia. Así pues, las personas adquieren una nueva percepción del trabajo que se hace dentro de la ins�tución y sobre todo de la historia de nuestro estado.

Como apunte final, la Unidad de Inves�gación y Difusión
Histórica está en constante crecimiento y esto se refleja en
las diferentes acciones realizadas, buscando seguir divulgando la historia del noreste haciéndolo cada vez más dinámico.
Así que invitamos a los lectores a conocer el acervo histórico
del Poder Judicial del Estado de Nuevo León.

En cuanto a la inves�gación, se ha publicado la colección
�tulada Memoria Judicial en donde el equipo de la unidad
relata el contexto histórico de algunas de las unidades documentales que se encuentran ya disponibles al público,
resultando en una inves�gación donde la documentación
histórica del Poder Judicial es la pieza central del texto. Actualmente se han publicado cinco números y se pueden
encontrar en el microsi�o del Archivo Judicial (h�ps://
www.pjenl.gob.mx/ArchivoJudicial/Publicaciones/).
Todo lo anterior es el resultado del arduo trabajo que
hace el personal de la Unidad y que se ve reflejado en la
publicación de los catálogos de consulta (h�ps://www.p-

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Archivo Histórico de la Arquidiócesis
de Monterrey
José Raúl Mena Seifert 1
Arquidiócesis de Monterrey

La Iglesia católica ha estado presente en el noreste de México desde la llegada de los primeros españoles. La colonización de esta considerable zona del país es ampliamente
tratada por muchos especialistas en muchas obras bibliográficas. Y por supuesto, en todas ellas, se habla de la presencia de la Iglesia en todo este proceso, que fue lento y
di�cil, pero que al final perduró siendo éste la cimentación
de nuestra región.

recientes señores arzobispos.
Lo que sí hay que considerar, en todo caso, es que el archivo no nos llegó íntegro, es decir, antes de su
conformación hace casi 40 años, el archivo episcopal
además del catedralicio e incluso los de las parroquias,
fueron saqueados y mu�lados. Además, por las condiciones propias del país, hubo mucha pérdida de material por
situaciones adversas, bien conocidas por todos y relacionadas con la historia de nuestra región.

Desde este inicio la Iglesia, siempre presente, ha generado documentos. No únicamente lo relacionado con el
culto y los sacramentos, como lo son los libros de bau�smos, confirmaciones y matrimonios, sino también cartas,
documentación pastoral, etc.

Especial importancia �enen en nuestro archivo las bulas
que son conservadas con especial cuidado, ya que marcan
eventos importantes en la comunidad eclesial, como por
ejemplo, nombramientos de obispos y arzobispos además
de otros importantes momentos eclesiales.

El Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey
(AHAM), próximo a cumplir sus primeros 40 años de existencia el 30 de agosto de este año 2025, conserva la documentación an�gua de la arquidiócesis de Monterrey desde
sus inicios en la época colonial hasta finales del siglo XX.

de este acervo musical.
Además, se prepara para este aniversario la publicación
del índice de las actas del cabildo. El cabildo catedralicio
tuvo una larga existencia desde la llegada de los primeros
obispos hasta la muerte del úl�mo miembro, el deán monseñor José Ochoa quien falleció en el año 2000. Este índice
fue elaborado por muchas personas a lo largo de la existencia del cabildo y será un instrumento muy ú�l para el estudio de esta importan�sima ins�tución eclesiás�ca.
El AHAM está localizado en la calle Arista 230 sur, entre
las calles Washington y Modesto Arreola. Abre usualmente
al público de lunes a viernes, de 8:00 a 14:00 hrs. Para consultar material de obispos, del cabildo metropolitano y para
proyectos de inves�gación de maestrías y doctorados, es
imprescindible comunicarse con nuestro personal antes de
acudir para detallar la solicitud del material que se
requerirá. El contacto puede ser por el correo electrónico:
direccion.archivo@arquinetmty.com o al teléfono 81-83408033. El AHAM está presente además en las redes sociales:
puede encontrarse en Facebook como “Archivo Histórico de
la Arquidiócesis de Monterrey”, y a través de ese medio se
comparten algunas novedades, hallazgos e inclusive
material fotográfico de nuestro acervo.

Además de lo ya mencionado, es de destacar la presencia en nuestro acervo de documentación de las visitas
episcopales realizadas por los señores obispos, parte de la
documentación rela�va al Seminario de Monterrey,
información sobre las cofradías de las parroquias an�guas
y material impreso importante, como cartas de los obispos
y arzobispos de nuestra Iglesia.

El documento más an�guo que se conserva es un manuscrito de 1611, realizado a pocos años de la fundación
defini�va de la ciudad de Monterrey. Y es un documento
que en un primer momento pareciera no tener relación
con la Iglesia y con sus fines evangelizadores: se trata de
una ejecutoria de hidalguía; el hombre al cual alude el documento, de apellido Colón, gozó precisamente de ese
rango y de sus privilegios.

Se trabaja constantemente en nuestro acervo. Así, el
AHAM ha conformado en los úl�mos años una fototeca de
miles de imágenes impresas, algunas de finales del siglo
XIX hasta algunas imágenes de este siglo XXI. En los úl�mos
años, el repositorio archivís�co se ha enriquecido especialmente con los acervos de monseñor For�no Gómez (arzobispo de Oaxaca), monseñor Aureliano Tapia Méndez, el
padre Ausencio Rivera, el padre San�ago Cavazos e inclusive de la señorita Adriana García Fidalgo, entre otros. Destaca por su importancia la colección de las fotogra�as del
Siervo de Dios, monseñor Guillermo Tritschler y Córdova,
VII arzobispo de Monterrey en proceso de bea�ficación.

En términos generales podemos decir que el AHAM posee la documentación eclesiás�ca hasta el año 1900 aproximadamente, pero habría que hacer varias precisiones al
respecto. En lo que respecta a las parroquias, posee sólo lo
cercano a esa fecha; el AHAM posee sus libros sacramentales, libros de gobierno, libros de fábrica, libros de en�erros,
correspondencia, etc.

En los úl�mos años también se ha venido trabajando en
la catalogación del acervo musical; el maestro Abel Mar�nez ha ordenado y clasificado cientos de par�turas, que
datan desde finales del siglo XIX hasta nuestro siglo y que
básicamente provienen de la Catedral de Monterrey, del
Seminario de Monterrey y de la Basílica del Roble. Se
espera, con ocasión del aniversario 40, publicar el catálogo

Pero en lo relacionado con los señores obispos y arzobispos, primero del obispado y arzobispado de Linares y
posteriormente del arzobispado de Monterrey, se cuenta
con la documentación desde el primer obispo, el señor
Juan Antonio de Jesús Sacedón Sánchez, llegado a finales
del siglo XVIII, hasta algunos documentos de los más

1 Es ingeniero civil por el Ins�tuto Tecnológico y de Estudios Superiores Monterrey y licenciado en Teología y Ciencias Patrís�cas por el Ins�tuto Augus�nianum de Roma. Actualmente es presbítero de la arquidiócesis de Monterrey, director del Museo Arquidiocesano de Arte Sacro, director del Archivo Histórico
y del Centro de Inves�gación Histórica de la Arquidiócesis de Monterrey y coordinador de la Comisión de Bienes Culturales de la Iglesia.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

A con�nuación, el cuadro de clasificación general de
mapoteca:
CRONOGRAFÍA

Archivo Histórico de Fundidora
Alberto Casillas Hernández 1
Archivo Histórico de Fundidora

Antecedentes de la conformación del acervo

Actualmente, el Archivo Histórico de Fundidora es un
órgano perteneciente al Archivo General de la Nación,
pero dependiente del Parque Fundidora encargado de
conservar, clasificar, catalogar y facilitar la consulta de documentos históricos de lo que fue la primera industria siderúrgica de México.

El maestro Héctor Jaime Treviño Villarreal, ex-delegado
INAH-Nuevo León y actual director del Archivo General del
Estado de Nuevo León, comparte su anécdota sobre los
intentos que hubo para recuperar la memoria documental
de la acerera una vez clausurada la siderúrgica de
Monterrey:

Sin embargo, la creación del Archivo Histórico de la
Fundidora (AHF) surgió a inicia�va e intereses de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL por conducto del
director Bernardo Flores Flores y del Dr. Mario Ceru�; seleccionando en 1991 a un grupo de estudiantes del
Colegio de Historia para dicha encomienda. Sus nombres:
Martha Loaiza Becerra, Adrián Salazar Ventura, Gabriela
Márquez y José Óscar Ávila Juárez; este úl�mo quedó a
cargo del acervo junto con don Manuel González Caballero, ex trabajador de Fundidora Monterrey, como asesor histórico3. En entrevista con el Dr. Óscar Ávila Juárez, de
la Universidad de Querétaro, narra los inicios de la
conformación documental del Archivo Histórico Fundidora
cuando estuvo en el periodo 1991 a 1995:

El 9 de mayo de 1986, el gobierno mexicano ordenó el cierre de la
emblemá�ca empresa regiomontana Compañía Fundidora de Fierro
y Acero de Monterrey, S.A., hecho que marcó con huella indeleble a
la sociedad nuevoleonesa, por todo lo que la compañía representó
para la historia industrial del estado; el impacto social de este hecho
fue de tal magnitud que muchos talleres subsidiarios, negocios y
familias se vieron afectados. Los terrenos que ocupó “La Maestranza”, como también era conocida la empresa, fueron cedidos al
gobierno del estado de Nuevo León para la construcción del Parque
Fundidora, que dotó a la ciudad de un amplio espacio recrea�vo y
cultural. La arborización del terreno formó un bosque urbano que
dio pie a la reconversión de un gigante industrial en un parque ecoló-

Primer logo�po del Archivo Histórico de Fundidora. Imagen: proporcionada por Alberto Casillas Hernández

toda la documentación industrial fueron los sótanos del
inmueble Oficinas Generales, interior Parque Fundidora,
ocupando un área de 638.57m², los cuales se dividían en
diecisiete salas, con una superficie de 409.57m² y una altura de 2.30 mts². En diez de esas salas se albergaron los
acervos de Fundidora; las restantes se encontraban des�nadas para uso de oficinas, sanitarios, bodega y archivo administra�vo de Parque Fundidora6. Se presenta la clasificación documental de dicho acervo:

Poco �empo después, los trabajos de remodelación de
algunos inmuebles históricos de la ex�nta siderurgia de
Monterrey tuvieron que ser restaurados (2005-2007) al
acercarse el magno evento del Fórum Universal de las Culturas Monterrey 2007, lo que ocasionó que el Archivo Histórico de Fundidora iniciara un camino errante, pues en 2005 las
Oficinas Generales fueron reparadas contra filtraciones de
agua y el acervo documental fue trasladado temporalmente
al inmueble denominado “Almacén de Aceite y Gasolina”, el
cual permaneció hasta mediados de 2006.
Nunca fue intención de Erik Jurgüensen, director del Fideicomiso Parque Fundidora, colocar el acervo histórico en
un espacio adecuado para su preservación y en cambio, lo
embaló y trasladó temporalmente al inmueble denominado “Almacén de Aceite y Gasolina”, un edificio que no estaba restaurado y tenía filtraciones de humedad y lluvia.
Héctor Jaime Treviño Villarreal, en su momento representante del Centro INAH-NL, señaló que por este mo�vo, el
Parque “recibió crí�cas de parte de las autoridades regionales del INAH-Nuevo León, la Academia Mexicana de
Ciencias Históricas y el Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), al cues�onar públicamente el riesgo que
representaba la integridad y conservación del Archivo Histórico de Fundidora en dicho lugar”7. A sugerencia del
AGENL, el Parque Fundidora cambió la sede del acervo documental a la Escuela “Adolfo Prieto”, interior Parque
Fundidora, donde permanece actualmente, ocupando tres
salones del citado espacio en su planta baja.

gico. El Archivo General del Estado de Nuevo León, ante la posible
migración de la documentación histórica y administra�va de la

Nosotros [estudiantes del Colegio de Historia] desde agosto de 1990

Fundidora hacia la Ciudad de México, se volcó al rescate de este

hicimos la concentración de la documentación histórica en Aceros

acervo y durante una visita de inspección a las instalaciones abando-

Planos, Internacional de Aceros y Centro de Procesamiento

nadas de la siderúrgica, la directora de esa ins�tución, Le�cia

Informá�co (CPI) en la avenida Churubusco. Luego, se hicieron dos

Mar�nez Cárdenas, acompañada de los historiadores Jesús Ávila Ávi-

archivos, el de concentración y el histórico. El primero se quedó en

la, Héctor Jaime Treviño Villarreal y el síndico de la quiebra, Jaime

el edificio de Internacional de Aceros y en el CPI. El histórico pasó al

Carretero Puga, encontraron en desorden y mal conservada la docu-

Parque Fundidora luego del convenio con el Archivo General de la

mentación referente al tema. Durante la revisión, se percataron de

Nación (AGN)4.

la existencia de material gráfico con diversas imágenes, las cuales

Para ello, el Archivo General de la Nación (AGN) realizó
el 6 de mayo de 1991, con el Fideicomiso Parque Fundidora, un convenio de colaboración con el objeto del depósito en comodato, organización, descripción y difusión del
Archivo de Fundidora Monterrey, SA., que forma parte del
patrimonio histórico de la nación bajo custodia de “el
AGN”. Posteriormente, ya con el acervo histórico cons�tuido, el Fideicomiso Parque Fundidora contrató los servicios
profesionales de las historiadoras Nancy Hernández Ruiz,
Guadalupe Mauricio Hernández y Magdalena Peña Becerra. Finalmente, en 1999 se incorporaron el arquitecto
Víctor Alejandro Cavazos y el historiador Alberto Casillas
Hernández como con�nuadores del trabajo que habían estado realizando la primera generación de estudiantes5.
Originalmente el espacio �sico des�nado para albergar

resguardaron y conminaron a la salvación de todo el macizo documental, con la pe�ción de que se quedara en Monterrey2.

Sentados, de izquierda a derecha: Dr. Mario Ceru� Pignat y Ricardo César
Villarreal Arrambide, director de la Facultad de Filoso�a y Letras. Atrás, los
jóvenes José Óscar Ávila, Adrián Salazar, Martha Loaiza y Carmen García.
Fotogra�a: No. Inv. 55245. Fondo: Fundidora. Fototeca NL-Conarte

1 Es licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Nuevo León y estudiante del programa de maestría en Humanidades en la Universidad
Autónoma de Zacatecas. Actualmente es jefe del Archivo Histórico de Fundidora y responsable del patrimonio industrial del Parque Fundidora.
2 Héctor Jaime Treviño Villarreal, entrevista personal realizada por Alberto Casillas Hernández, 22 de junio de 2024
3 José O. Ávila Juárez, entrevista personal realizada por Alberto Casillas Hernández, 29 de junio de 2024.
4 Ídem.
5 Magdalena Peña Becerra, entrevista personal realizada por Alberto Casillas Hernández, 07 de julio de 2024.

CULTURA REGIONAL

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Inspección de la integridad del acervo histórico, 23 de mayo de 2006.
Fotogra�a: Alberto Casillas Hernández

6 Archivo Histórico de Fundidora (en adelante: AHF), Dictamen Técnico Archivís�co sobre las condiciones del Archivo Histórico de la Fundidora Monterrey,
Archivo General del Estado de Nuevo León, 09 de julio de 2004, p. 3.
7 Héctor Jaime Treviño Villarreal, entrevista personal realizada por Alberto Casillas Hernández, 22 de junio de 2024.

21

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Entre los proyectos más destacados que se han hecho en
el Archivo Histórico de Fundidora, resalta la estabilización,
catalogación y digitalización de la Fototeca (con apoyo de
Conarte), así como la digitalización de algunas series con
auxilio del Archivo General del Estado de Nuevo León.

piación del espacio por parte de los asiduos visitantes del
Parque Fundidora.
Como generador de trabajos de inves�gación de
arqueología industrial y difusión del conocimiento, el
licenciado Alberto Casillas, jefe del Archivo Histórico de
Fundidora, ha publicado una serie de libros impresos y digitales, la mayoría sobre temas de arqueología y patrimonio industrial relacionados a la siderurgia regiomontana,
tales como: El Molino de Combinación Lewis. Un ejemplo
de modernización en Monterrey 1944-1981; El Departamento de Aceración. Un caso de arqueología industrial; Guillermo Kahlo: Fotógrafo de Fundidora; El Departamento de Fuerza Motriz y su reconversión
arquitectónica. El caso de la Planta Conver�dora y Planta
Generadora de Energía Eléctrica de la Compañía Fundidora
de Monterrey; Accidentes, Enfermedades laborales, Cultura de la prevención social y los equipos de seguridad industrial en la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, S.A. 1900-1985 y Management y tecnología
alemana: Produciendo Acero para México. El caso de la
Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A.
1906-1940. Asimismo, ha publicado infinidad de ar�culos
en revistas locales y nacionales.

En octubre de 2010 se efectuó un convenio de
colaboración entre la Fototeca Nuevo León y el Parque
Fundidora para resguardar, estabilizar y digitalizar el
acervo fotográfico compuesto por poco más de 43 mil imágenes entre posi�vos y nega�vos8. La conclusión de los trabajos de digitalización de las 43,342 imágenes del Fondo
Fundidora se efectuó en enero de 2019, en parte, gracias
al apoyo de la empresa siderúrgica Ternium, sin cuya cooperación dicho proyecto no estuviese terminado. Ahora,
cualquier persona puede consultar el Fondo Fundidora a
través de internet, a través del portal: fototecanl.org
En 2013, a inicia�va del AGENL, arrancó el proyecto de
digitalizar una sección del Archivo Histórico de Fundidora,
contando con el apoyo de autoridades de la Escuela Adolfo
Prieto (Conarte), quienes proporcionaron un espacio �sico
para el proyecto, mientras que el Parque Fundidora facilitó
materiales y la compra de seis planeros. Una vez redefinido el Cuadro General de Clasificación del Archivo Histórico
de Fundidora se procedió a seleccionar y a organizar los
planos más an�guos de la mapoteca, digitalizándose por
parte del equipo de Kodak 3,563 planos de los 47,637 planos que comprenden los años de 1900 a 1985, así como
algunas secciones hemerográficas y documentales de Dirección y Administración —selección de 117 libros que van
desde revistas, folletos, libros, periódicos, contratos colec�vos de trabajo y actas de consejo del Fondo Fundidora—,
mismas que se concluyeron a finales de agosto de 2013.
Este proceso de digitalización, al final, arrojó un es�mado
de poco más de 110 mil imágenes de invaluables documentos originales que se resguardan en el AGENL.

Las ac�vidades en favor de la difusión de la historia de la
siderurgia regiomontana a través de la arqueología y patrimonio industrial tuvo como efecto que el Archivo General
del Estado de Nuevo León, a lo largo de los años 19992020, analizara la importancia histórica, social y cultural
del Archivo Histórico de Fundidora y su compromiso social.
De acuerdo a la Ley de Archivos para el Estado de Nuevo
León, aprobada por el H. Congreso del Estado y publicada
en el Periódico Oficial el 4 de noviembre de 2019, bajo el
Decreto N° 127, el Archivo Histórico de Fundidora fue declarado como Patrimonio Documental del Estado de Nuevo
León el 15 de diciembre de 2021.

El Archivo Histórico de Fundidora y su contribución al
patrimonio industrial

Lo anterior obedece a que la misión del Archivo Histórico de Fundidora ha sido:

El Archivo Histórico Fundidora cobró auge en 2014, al
tender lazos con el Archivo General del Estado de Nuevo
León y con la Escuela Adolfo Prieto/Conarte para iniciar un
seminario sobre memoria obrera e inves�gación y difundir
a la comunidad en general el patrimonio industrial, dentro
del marco conmemora�vo del cierre de Fundidora, acaecido en mayo de 1986. Ocho años después, dicho seminario
se fue transformando en un congreso que ha ido sumando
a ins�tuciones de gobierno y a instancias públicas y privadas, aportando infraestructura, organización, financiamiento y colaboración nacional e internacional. El proyecto alcanzó un punto culminante con la formación del
Comité para la Conservación del Patrimonio Industrial de
Nuevo León, integrado por la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Nuevo León, El Colegio de la Frontera
Norte, el Centro de Estudios Humanís�cos de la UANL, el
Museo del Acero Horno 3, el Archivo General del Estado de
Nuevo León y el Parque Fundidora.

1. Ayudar a preservar los componentes �sicos de la primera industria siderúrgica en el norte de México.
2. Interpretar los aspectos históricos, culturales y tecnológicos del si�o y de las colecciones para incrementar la
conciencia sobre la importancia del lugar y del desarrollo
histórico de Fundidora Monterrey.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Archivo Histórico de Fundidora (AHF). México.
Entrevistas
Entrevista realizada a Héctor Jaime Treviño Villarreal por
Alberto Casillas Hernández. Monterrey, México, 22 de junio
de 2024.

Los recorridos guiados por parte del Archivo Histórico
de Fundidora a grupos de estudiantes, asociaciones,
medios de comunicación nacional y extranjera y funcionarios de gobierno por las instalaciones y áreas de la ex�nta
Cía. Fundidora de Monterrey han impactado posi�vamente, al generar una importancia cultural, turís�ca y de apro-

Entrevista realizada a José O. Ávila Juárez por Alberto Casillas
Hernández. Monterrey, México, 29 de junio de 2024.
Entrevista realizada a Magdalena Peña Becerra por Alberto
Casillas Hernández. Monterrey, México, 07 de julio de 2024.

CRONOGRAFÍA

Archivo Fílmico del Noreste
Gil Morales 1
Archivo Fílmico del Noreste

Hace unos 15 años, escuché a una persona decirle a su amigo, un reconocido conductor y actor regiomontano, durante el estreno de un cortometraje que este úl�mo protagonizaba: “El cine inmortaliza, Javier”. En ese momento, creí
entender a qué se refería: la pantalla grande no sólo permite permanecer más �empo en la memoria de las personas
y, por supuesto, en su corazón, sino que también por un
encanto que �ene el mismo celuloide a través de la imagen
creada a par�r de una acción fotoquímica. Desde hace
aproximadamente tres años, durante el proceso de
conformación del Archivo Fílmico del Noreste (AFN), le he
dado un nuevo significado a esta frase que escuché.

filmados por el cineasta Antero Escamilla Ornelas desde la
década de 1940 y posteriormente con�nuados por su hijo, el
también cineasta Jorge Escamilla de Isla, hasta los años 2000.
Lo más cerca que habíamos estado del material �lmico
fue cuando rodamos nuestros cortometrajes en 16 mm;
fuera de eso, desconocíamos cómo iniciar una inspección,
limpieza y catalogación de películas. Decidimos entonces
invitar a expertos en la materia como Tzutzumatzín Soto,
archivista independiente y programadora de cine; Mar�n
Montes, jefe del acervo de Cineteca Nuevo León; y Fernando del Moral, cineasta, inves�gador y especialista en preservación �lmica; además de que también recibimos el
apoyo de Carlos G. Campillo, coordinador de la Cineteca
Nuevo León. Ellos se convir�eron en aliados clave de un
proyecto que en ese momento no tenía nombre ni rumbo
claro, pero sí la convicción de salir adelante. Gracias a su
orientación, aprendimos métodos para estabilizar materiales �lmicos, formas de clasificación, administración de
acervos y sentamos las bases de lo que vendría después.

A inicios de 2022, después de haber comenzado la
inves�gación y el rodaje de un documental que buscaba
una película perdida, filmada en el Monterrey de la década
de los cincuenta, el equipo de producción supo, de manera
fortuita, de alguien en Ciénega de Flores, Nuevo León, que
quería deshacerse de más de medio millar de latas con
material �lmico almacenadas en una bodega. Cruzaron
muchas ideas por nuestra cabeza: primero, que la película
perdida podría estar ahí; y segundo, que si no estaba entre
esos materiales, al menos debíamos ayudar a darles un
buen des�no. La región noreste de México es probablemente uno de los lugares del país donde menos ves�gios
�lmicos de inicios y mediados del siglo XX se han
encontrado, así que era fundamental evitar que estos
materiales se desecharan de manera inadecuada.

Iniciamos un proceso de prueba que le llamamos “piloto” con recursos propios limitados, lo que nos impidió ser
completamente metódicos. No sólo enfrentábamos restricciones económicas, sino también técnicas: los equipos para
trabajar con celuloide son di�ciles de conseguir, pues ya no
se fabrican. A pesar de ello, logramos revisar un primer grupo de materiales y evaluar su estado de conservación. El
diagnós�co reveló que muchas películas aún podían recuperarse, aunque algunas presentaban un avanzado grado
de deterioro y requerían atención urgente.

El equipo de producción estaba entusiasmado ante la
posibilidad de encontrar la película, así que acudimos a la
bodega con ciertas esperanzas. Al llegar, notamos un fuerte aroma a vinagre; era casi verano y la lámina del techo
intensificaba el calor. En aquel entonces no sabíamos nada
sobre preservación �lmica y desconocíamos que uno de
los primeros síntomas de degradación del material es justamente su aroma a ácido acé�co, es decir, a vinagre, y que
las temperaturas inestables aceleran el deterioro de las
películas. Aunque ignorábamos lo que implicaba preservar
materiales �lmicos, teníamos un fuerte compromiso con la
memoria cinematográfica de nuestra región. Así que, por
convicción moral y ante el escaso legado �lmico del noreste, decidimos adoptar estos materiales. Actualmente sabemos que estas películas corresponden a documentales y
no�cieros �lmicos sobre Monterrey y la región noreste de
México, en formatos de 35 y 16 milímetros. Fueron

Durante ese proceso, encontramos rollos de película con
casi cien años de an�güedad, como el rollo 3 de El úl�mo día
de un torero (1925) en soporte de nitrato, un material
altamente inflamable y responsable de incendios en muchos
cines an�guos. Esta película, que documenta la despedida
del matador Rodolfo Gaona, no fue filmada por Escamilla,
pero creemos que formaba parte de su colección personal.
También iden�ficamos el Primer Centenario del municipio de
General Terán, N.L. 1851-1951 (1951), filmado por Antero
Escamilla en soporte de nitrato, el cual registra las fes�vidades del pueblo; incluye la coronación de la reina y la presencia del gobernador de Nuevo León, Ignacio Morones Prieto, y de un joven historiador de nombre Israel Cavazos Garza.

1 Es cineasta, fundador y actual director general del Archivo Fílmico del Noreste.

8 AHF, Convenio de Colaboración para ceder, guardar y custodiar el Archivo Gráfico, Archivo Histórico de Fundidora, 28 de mayo de 2010, p. 2.

CULTURA REGIONAL

22

23

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Monterrey (1963), en 35 mm en blanco y negro, donde
quedó registrada la inauguración de un incipiente
complejo vial Gonzalitos.

Reinas de las fiestas del centenario, 1951. Fotograma del cortometraje
documental Primer Centenario de General Terán, 1851-1951, de Antero Escamilla Ornelas.

En ese momento, ya funcionábamos como un archivo
�lmico: resguardábamos materiales y teníamos una incipiente base de datos con los primeros rollos del proceso
piloto. Sin embargo, el proyecto aún no tenía un nombre.
Dado que la mayoría de los materiales eran de Nuevo
León, pero también habíamos hallado registros de Coahuila y Tamaulipas, decidimos dedicar el repositorio a la documentación del noreste mexicano y lo nombramos Archivo
Fílmico del Noreste (AFN). Su obje�vo es especializarse en
imágenes en movimiento de esta región y, en el futuro,
recibir otras colecciones para integrarlas a su acervo.
En 2023, con la experiencia adquirida el año anterior,
emprendimos un nuevo proceso con mayor alcance.
Además de estabilizar más materiales, queríamos iniciar la
digitalización. Postulamos a la convocatoria del Apoyo a la
Conformación y Preservación de Acervos Cinematográficos del Programa Fomento al Cine Mexicano (FOCINE) del
Ins�tuto Mexicano de Cinematogra�a (IMCINE) y tras su
evaluación, recibimos apoyo para recuperar parte de la
colección Escamilla. La importancia histórica de este
material radica en que captura una parte de la memoria de
Nuevo León en el siglo XX; esto adquiere mayor relevancia
debido a lo raro que son estos registros �lmicos en esta
región. Asimismo, al preservar estos materiales, revaloramos la figura de Antero Escamilla como un cineasta regiomontano hasta el momento desconocido, en una cinematogra�a local sin un legado consolidado a mediados
del siglo pasado. Para nosotros, como realizadores cinematográficos, el descubrimiento de Antero Escamilla se
vuelve un referente en este oficio pues, al voltear al pasado, lo veíamos desolado, sin una herencia �lmica, con
pocos personajes en la historia del cine regional de la primera mitad del siglo XX.
El apoyo de FOCINE nos dio la oportunidad de con�nuar
preservando la colección Escamilla en mejores condiciones y descubrir imágenes que nos sorprendían día con día,
al revelarnos un Monterrey desconocido para nosotros,
tan dis�nto al de hoy. En 2023, pudimos recuperar 150 películas cortas a través de un proceso de limpieza,
acondicionamiento y catalogación de los materiales. Asimismo, digitalizamos en 4K, en un laboratorio especializado de la Ciudad de México, una hora de material. Entre
los materiales más destacados de ese año están el Primer
informe del Gobernador de Nuevo León, Raúl Rangel Frías
(1956), en formato de 16 mm a color, que muestra un
desfile por una irreconocible calle Zaragoza y una serie de
inauguraciones encabezadas por el gobernador. También
destaca la Visita del presidente Adolfo López Mateos a

CULTURA REGIONAL

El archivo comenzó a resonar en dis�ntas la�tudes,
principalmente al hacer comunidad a través de las redes
sociales, donde compar�mos el proceso, los avances y los
hallazgos que se producen progresivamente durante este
desarrollo. Nos sorprendió el interés de muchas personas
por el trabajo que realizamos y confirmamos que esta labor
es realmente importante para la memoria e iden�dad de la
región. Eso nos comprome�ó aún más con estos materiales
y, dado que cumplimos con éxito los obje�vos que nos
trazamos, decidimos postularnos para un segundo año en
la convocatoria de FOCINE, la cual fue aprobada por el consejo evaluador en 2024.
El Archivo Fílmico del Noreste ha recuperado hasta el
momento poco más de 300 materiales �lmicos de la
colección Escamilla y ha digitalizado dos horas de
material, lo que nos ha permi�do iniciar la difusión de estos filmes en proyecciones acompañados de charlas
donde buscamos ac�var su esencia y compar�r con las
audiencias la experiencia de traerlos al presente. Algunos
de los espacios donde se han presentado son: la Cineteca
Nuevo León, dentro del evento Preserva, organizado por
el IMCINE, y el ciclo Lo Fugi�vo Permanece; el Colegio de
Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL; la
Facultad de Artes Visuales de la UANL, dentro de la Semana de la Preservación Audiovisual; y el LabNL, en el
Encuentro de Cine, Foto y Video 2024. La trascendencia
del trabajo del AFN ha traspasado la región noreste del
país, pues ha recibido invitaciones para formar parte de
ciclos como la Gira de Documentales Ambulante 2025, en
su sección Retrovisor, y la Muestra por el Día Mundial del
Patrimonio Audiovisual 2024, organizada por IMCINE y
Filmoteca UNAM, exhibiéndose en cines y espacios culturales a lo largo del país, en televisoras estatales y en
streaming a través de Nuestro Cine MX.
Si bien nuestro archivo con�núa en pleno proceso de
conformación y sus recursos siguen siendo limitados, por
el momento no está disponible para consulta abierta. Sin
embargo, es posible agendar citas en ciertos meses del
año, pues actualmente trabajamos por temporadas debido a restricciones presupuestarias. Este 2025 lanzaremos
una convocatoria al público en general a través de nuestras redes sociales para par�cipar en las sesiones de Archivo Abierto, donde los invitamos a conocer más sobre
nuestro trabajo, experimentar los procesos de preservación que llevamos a cabo, interactuar con el material
�lmico y los equipos, así como disfrutar de una proyección de nuestros materiales. El cupo será limitado, pero se
espera organizar varios grupos de visitas.

Uno de los objetivos del AFN para los próximos años es,
además de con�nuar con la preservación y difusión de estos materiales mediante charlas y proyecciones, poner a
disposición del público un si�o web donde puedan ser
consultados a través de un sistema enlazado a nuestra
base de datos. Este sistema permi�rá realizar búsquedas
por épocas, personajes, lugares, etc., e incluirá fragmentos
en video del material �lmico. Sabemos de antemano que
es un proyecto ambicioso, pero creemos que puede ser
alcanzable con el apoyo de otras ins�tuciones interesadas
en colaborar en favor de la memoria de nuestra región.
Esto permi�ría que el trabajo del AFN tenga un mayor
alcance para inves�gadores, historiadores, cineastas, estudiantes y para el disfrute del público en general.
Este 2025 esperamos concluir con la iden�ficación total
de los materiales de la colección Escamilla, aunque quedarán pendientes procesos de preservación y digitalización
para los próximos años. Es importante destacar que, hasta
el momento, no hemos encontrado la película perdida de
la década de 1950 que nos llevó hasta estos materiales.
Esperamos tener no�cias al respecto en futuras publicaciones, charlas o a través de nuestras redes sociales.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Archivo Fílmico del Noreste (AFN). México.
Filmogra�as
Escamilla Ornelas, Antero (1951). Primer Centenario de General Terán 1851-1951. México.
Escamilla Ornelas, Antero (1956). Primer informe del Gobernador de Nuevo León, Raúl Rangel Frías. México.
Escamilla Ornelas, Antero (1963). Visita del presidente
Adolfo López Mateos a Monterrey. México.
Trujillo, Rafael (1925). El úl�mo día de un torero. México.

Lo que escuché hace quince años en aquella frase, “el
cine inmortaliza”, ha cobrado un nuevo sen�do tras mi
involucramiento en la preservación del material �lmico.
Existe una magia en torno al celuloide que logra guardar
las imágenes, las historias, los personajes en el recuerdo
de las personas, pero también el soporte �lmico ha demostrado ser más fiable que cualquier otro desarrollado
hasta ahora. Ni las cintas de video ni los archivos digitales
han probado perdurar los más de cien años que la historia
del filme lleva, pues su invención aún no es tan longeva.
Habrá que reflexionar en las próximas décadas si estos
soportes logran superar al celuloide en términos de conservación. En la industria del cine, el soporte �lmico sigue
considerándose el más seguro para preservar las imágenes
en movimiento y, con el �empo, su costo de preservación
podría resultar más bajo en comparación con la preservación digital, debido a los costos derivados de la migración de formatos por obsolescencia y sus respaldos en
servidores, discos, cintas digitales o en la nube. Sobre el
encanto que �enen las imágenes en película versus los
demás soportes audiovisuales, lo dejo hasta aquí también
para la reflexión.
Finalmente, deseo hacer una mención especial al engranaje del AFN, que son nuestros colaboradores y quienes,
desde su proceso piloto, han apoyado esta labor: Myrna
Silva, fundadora, coordinadora de operaciones; Meynardo
Vázquez, fundador, coordinador de inves�gación y catalogación; Luis Macías, fundador, jefe de preservación y
acervo; Karina Sánchez y Abigail Gámez, asistentes de preservación y acervo; así como Andrea Lozano y Antonio
Salas, quienes par�ciparon en las primeras etapas de iden�ficación y estabilización de materiales. A todas ellas y
ellos, gracias por su incansable apoyo durante estos años y
por creer firmemente que el cine también es memoria.
- Instagram, Facebook, TikTok: @archivofilmicodelnoreste
- Correo electrónico: archivofilmicodelnoreste@gmail.com

Myrna Silva y Karina Sánchez en el proceso de revisión e iden�ficación de
materiales del Archivo Fílmico del Noreste, 2024.
Fotogra�a: Gilberto Morales Garza

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Casa de la Memoria Sampetrina.
Archivo Histórico Municipal de
San Pedro Garza García
Abril Ameyal Loyola Nuño 1
Ayuntamiento de San Pedro Garza García

Dichas obras se desarrollaron bajo el control y observación correspondientes del Ins�tuto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de Nuevo León, de la mano
del equipo asignado al municipio de San Pedro. Rela�vo a
ello, el 15 de agosto de 2023 se estableció el folio real correspondiente al inmueble histórico, producto de la ges�ón del departamento de Proyectos Educa�vos y de Inves�gación Histórica de la actual Dirección de Patrimonio
Cultural con sede en el Museo El Centenario, convir�éndolo en uno de los primeros proyectos de colaboración entre ambos recintos. Así pues, el inmueble conocido como
la casa Miguel F. Mar�nez ahora se encuentra catalogado
bajo la secuencia 2HMO000090929.

Sobre la calle Independencia, en el casco urbano de San
Pedro Garza García, entre la calle Los Aldama y la avenida Corregidora, marcado con el número 207, se ubica el edificio
que resguarda el acervo histórico de su administración pública municipal. Al igual que muchos otros de su �po, éste
ofrece los servicios de consulta y reproducción digital, así
como una agenda de ac�vidades educa�vas y culturales a
todo público. La también conocida como Casa de la Memoria Sampetrina abrió sus puertas oficialmente el 11 de mayo
del 2022 en un encuentro entre vecinos, autoridades y
medios de comunicación. Desde entonces ha emprendido
proyectos con el obje�vo de insertarse en la vida pública
tanto de las y los sampetrinos, como de los grupos y colec�vos de inves�gadores, difusores, ar�stas y estudiantes de
las humanidades y ciencias sociales de la región.

ponsable de hacer los primeros levantamientos del municipio bajo encargo del entonces presidente municipal,
Diego Saldívar Ábrego3. El cronista municipal, Carlos
González Rodríguez, sugiere lo anterior y añade que en la
primera sesión de cabildo del ayuntamiento de 1884 “se
acordó solicitar al Ing. Miguel F. Mar�nez hiciera el levantamiento del plano municipal con calles y [200] manzanas”4, servicio por el que cobró cien pesos de la época.
Además, en inves�gaciones posteriores5 refiere que la casa
pudo haber pertenecido a las hermanas de Mar�nez. Lo
que es un hecho es que formó parte elemental en la vida
pública del joven municipio, sobre todo durante los
veranos, según lo relata él mismo en sus memorias6, fuente indispensable para el levantamiento de la placa alusiva
en la fachada actual.

Como archivo joven, este es el segundo año en el que se
elabora e implementa un Plan Anual de Desarrollo Archivís�co que establece acciones concretas en los niveles estructural, documental y norma�vo. Y como tal, su Informe
de Cumplimiento también es consultable en el portal de
Transparencia de la administración10. La Casa de la Memoria Sampetrina comienza sus funciones con un reto sin
precedentes: la pandemia COVID-19. Por otro lado, el levantamiento de medidas de la misma no implicó un mayor
registro en visitas o ac�vidades, pues empató con el inicio
de las obras de revitalización de calles y parques en el corazón del casco urbano de San Pedro, comprome�endo el
ingreso al recinto por segunda ocasión. No obstante, esto
es�muló el desarrollo de una ges�ón documental virtual
efec�va desde la digitalización de series como las actas de
cabildo, hasta la instauración de canales para la consulta
en línea.

Su apertura no sólo implicó un proyecto de selección y
organización de las series documentales históricas; también
supuso un proyecto completo de restauración del inmueble que lo resguarda. Diseñado por Olinka Arquitectos e
implementado por Kabatas S.A. de C.V, el inicio de obra se
verificó el 9 agosto de 2021 y concluyó oficialmente el 12
noviembre de 2022, con su inauguración de por medio. El
antecedente más reciente previa restauración, indica que
el recinto funcionaba bajo la administración de la Secretaría de Seguridad Pública (nótese la cercanía �sica con el
C4i). En cambio, el registro más an�guo con el que se
cuenta, sugiere que la casa fue construida por el matrimonio de don Jesús García Urdiales y Celes�na Amaro Or�z
sobre el siglo XIX. Antes de la inauguración como archivo
histórico, se le conocía también como la Casa Miguel F.
Mar�nez, benemérito de la educación del siglo XX de
nuestro estado.

Regresando al tema del proyecto de restauración, se
declara en su oficio de adecuación y remodelación7, que la
adecuación y remodelación contó con preliminares,
terracerías y albañilerías como la construcción de firmes
muros y losa de concreto, acabados como la liberación de
grietas en muros, resane de grietas y orificios con argamasa, resane de oquedades, aplanados en muros de sillar con
cal y arena, pisos y zoclo de mosaico, pintura a la cal y más,
además del arreglo de elementos de madera como vigas,
tablones, puertas y ventanas con la aplicación de aceite de
linaza y mancha a la gasolina. El proyecto también incluyó
la instalación de un equipo de aire acondicionado de precisión para el correcto resguardo de las series documentales. En otra entrada del si�o web Patrimonio Cultural
puede leerse:

Afortunadamente, a inicios del 2024 con la reapertura
del casco histórico con la celebración del 24 de febrero y el
Día del Patrimonio de Nuevo León el domingo 10 de marzo
se incen�varon las visitas y consultas, pero antes de volver
a la esfera pública de manera significa�va, comenzó la
veda electoral a finales de esa misma semana, concluyendo hasta el ejercicio de las elecciones el domingo 2 de junio del mismo año. Sobra decir que las ac�vidades del
segundo semestre fueron más exitosas. No obstante, de
inmediato se presenta otro obstáculo: el cambio de administración. Y con ello, las complicaciones técnicas por las
que suelen pasar los recintos culturales dependientes de
la ges�ón pública.

El par�do arquitectónico responde a crujías con�nuas en una sola
planta de forma rectangular, la estructura es de muertos de adobe y

Miguel Filomeno Mar�nez Pérez (1850-1919) antes de
volverse una de las figuras más prominentes de Nuevo
León en la materia, se formó en el Colegio Civil como ingeniero en Topogra�a e Hidromensor2 y se cree que fue res-

techumbre de viguería. Al acceder nos recibe un ves�bulo de gran
tamaño, ya que abarca toda la fachada principal, en él se �ene acceso a las demás salas donde cada una �ene un cambio de desnivel8.

1 Es licenciada en Historia y Estudios de Humanidades por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente se desempeña como jefa de departamento
del Archivo Histórico Municipal de San Pedro Garza García, también llamado Casa de la Memoria Sampetrina.
2 Información facilitada por el cronista municipal y consultable en la entrada “Casa de la Memoria Sampetrina” del microsi�o Patrimonio Cultural: Casco
Urbano del Municipio de San Pedro Garza García, disponible en: h�ps://sanpedro.gob.mx/patrimonio-casa-de-la-memoria
3 “Casa de la Memoria Sampetrina. Ex-alcaldes”, disponible en: h�ps://sanpedro.gob.mx/casa-de-la-memoria-sampetrina-exalcaldes
4 Carlos González Rodríguez, San Pedro de los Nogales, p. 78.
5 Carlos Gonzáles Rodríguez, San Pedro ayer y hoy 1596-2006, p. 112
6 Miguel F. Mar�nez, Memorias de mi vida.
7 Documento disponible para su consulta en: h�ps://minio-spgg-api.sanpedro.gob.mx/spgg//files/530e3685-18b0-4270-884b-771a08218b03.pdf

CULTURA REGIONAL

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rico. Para su hemeroteca se han conservado los números
del semanario Sierra Madre desde 1992 hasta 2008.
Además, cuentan con una videoteca de CDs y VHS de finales de los noventas a inicios del siglo XXI; la mayoría de
ellos son registros de reportes de avances sobre programas sociales, ac�vidades culturales y obras públicas de
las administraciones correspondientes, así como spots televisivos de campañas de concien�zación como an�alcohólica, proyectos educa�vos, seguridad pública, etc. En resumidas cuentas, su acervo cuenta con la memoria
documental original desde finales del siglo XX y algunas
décadas previas; para temporalidades anteriores en su
mayoría resguardan reproducciones realizadas por el
mismo municipio.
Cabe destacar que la organización del acervo fue diseñada
e implementada dentro del programa de rescate de archivos
del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (Conarte), cuyo catálogo es consultable libremente en línea para las
y los usuarios interesados vía Google Drive.
Gracias a ello, se reciben solicitudes de consultas y de
reproducción digital del patrimonio documental que se
resguarda, a través del formulario consultable en su portal
web, o directamente aquí. No obstante, las puertas se
man�enen abiertas a todo público asiduo a conocer al
respecto en un horario de lunes a viernes de 8:00 a las
16:00 horas. Además, los usuarios pueden recibir no�ficaciones de los eventos culturales y educa�vos registrando sus datos en el siguiente formulario.
Al momento, las vías de contacto tanto para visitas
guiadas como para consultas se man�enen disponibles en
los mismos horarios que el recinto presencialmente, a través del correo electrónico casadelamemoria@sanpedro.
gob.mx, cuyo número 81 8400 4535 corresponde a la jefatura del departamento de archivo histórico (consultas,
difusión y ges�ón documental) y el 81 2127 2794 para
asuntos rela�vos a la administración del espacio.
Por otro lado, dichas ac�vidades educa�vas y culturales
en su mayoría están dirigidas a todo público y comprenden
desde conferencias, presentaciones de libros y mesas de
diálogo hasta talleres y exhibiciones ar�s�cas alusivas a la
historia local, así como convocatorias donde todo interesado puede par�cipar en la publicación de ar�culos de divulgación a través de su bole�n archivís�co, o bien,
colaborar implementando ac�vidades de difusión desde
colec�vos, vecinos, grupos académicos y ar�s�cos, etc. Dicha información se man�ene actualizada en el apartado
de ac�vidades del si�o web oficial, anteriormente mencionado.

En lo que concierne al acervo histórico, la serie más robusta es, sin duda, la iden�ficada como Presidencia B del
periodo independiente, la cual comprende desde 1918 hasta 2018. No obstante, la fecha extrema corresponde a la
primera acta de cabildo del 4 de abril de 1883. Asimismo,
cuenta con una fototeca que comprende las administraciones desde 1989 hasta 2001. Ejemplares de la Gaceta
Municipal desde 1992 hasta 2022, planos originales de desarrollo urbano y obras públicas desde los noventas, así
como algunas reproducciones de los primeros planos correspondientes a las doscientas manzanas del casco histó-

En lo que concierne al futuro cercano, es verdad que no
se descartan proyectos de reubicación o ampliación en próximos años que puedan implicar cambios en el domicilio
o complicaciones al acceso presencial. No obstante, los

8 “Casa de la Memoria Sampetrina. Descripción arquitectónica”, disponible en: h�ps://sanpedro.gob.mx/patrimonio-casa-de-la-memoria
9 Según el Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos, citado en: “Casa de la Memoria Sampetrina. Información técnica”, disponible
en: h�ps://sanpedro.gob.mx/patrimonio-casa-de-la-memoria
10 Portal de Transparencia del Municipio de San Pedro Garza García: h�ps://transparencia.sanpedro.gob.mx/transparencia/

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�CRONOGRAFÍA

medios virtuales referidos se sostendrán en todo momento y el acceso a la información contenida en su acervo no
se verá comprome�do en ningún momento, tal como lo
exige el marco norma�vo aplicable. Dicho de otra manera,
la Casa de la Memoria Sampetrina man�ene siempre sus
puertas abiertas. Sean todas y todos bienvenidos.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
González Rodríguez, Carlos (1993). San Pedro de los Nogales. México: Editorial Nogales.
González Rodríguez, Carlos (2006). San Pedro ayer y hoy
1596-2006. México: Editora Sierra Madre.
González Rodríguez, Carlos (2002). Desde el Valle de San
Pedro. Historia y Crónica 1596-2003. Tomo I. México:
Ayuntamiento de San Pedro Garza García.
Mar�nez, Miguel F. (1997). Memorias de mi vida. México:
Fondo Editorial de Nuevo León.
Fuentes electrónicas
“Casa de la Memoria Sampetrina” (2022), en: Municipio de
San Pedro Garza García. [En línea; consultado el 27 de
marzo de 2025]. Disponible en: www.sanpedro.gob.mx/casa-de-la-memoria-sampetrina
“Patrimonio Cultural: Casa de la Memoria Sampetrina”
(2024), en: Municipio de San Pedro Garza García [En línea;
consultado el 27 de marzo de 2025]. Disponible en: h�ps://
sanpedro.gob.mx/patrimonio-casa-de-la-memoria

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Una perspectiva del Archivo Municipal
de Apodaca
Vicente Esparza Jiménez 1
Ayuntamiento de Apodaca

Un archivo es un repositorio que almacena un conjunto de
datos para su posterior uso. Estos datos no son visibles a
simple vista para el usuario y no son ú�les por sí solos; un
archivo es como un contenedor que guarda información
en �sico y en digital.

Carvajal y de la Cueva en favor del capitán don Gaspar Castaño de Sosa. En este territorio, se erigió una estancia denominada Castaños o Estancia Castaños a orillas del ojo de
agua, mismo que a su vez servía como lugar de descanso
para los viajeros que iban de Cerralvo a Sal�llo o viceversa.
Debemos seguir la historia hacia atrás, para llegar a conocer más sobre quién estableció el primer asentamiento de
lo que hoy es la ciudad de Apodaca: Gaspar Castaño de
Sosa. De su vida se conocen pasajes trágicos, en los que el
sufrimiento y la ingra�tud golpearon al valeroso hombre;
no se han localizado no�cias fidedignas acerca de su lugar
de origen, de las familias de las que descendía, de la fecha
de su nacimiento, de su juventud o de a qué edad llegaría
a la Nueva España.

Luego de haber sido promulgada la Ley General de Archivos, vigente desde el 15 de junio de 2019, el texto cons�tucional le da mayor procuración e importancia al cuidado y protección a los acervos documentales en todas las
en�dades federa�vas, incluyendo los archivos municipales. “Los archivos son como tes�monios vivos en silencio,
que si no se les interroga, no hablan”. Son la memoria del
quehacer co�diano ya vivido por nuestros antepasados y
demuestran hechos importantes en cada una de las civilizaciones habidas en el mundo.

Otro dato histórico significa�vo es que San Francisco de
Abajo se estableció en área del panteón municipal Santa
Lucía y posteriormente, por lo malsano del terreno y por
las constantes inundaciones, la población se trasladó a lo
que llamarían San Francisco de Arriba, que actualmente
corresponde al primer cuadro de la ciudad, que minuto a
minuto se expande de oriente a poniente y de norte a sur.

En el caso del municipio de Apodaca, se ha hecho, pero
falta mucho más. Se ha elaborado un catálogo que comprende 6,587 expedientes y se procedió a la digitalización
de los fondos documentales, que abarcan desde la época
colonial, además de que su material hemerográfico se
remonta a 1937 y comprende varios años.

74 cajas que con�enen documentación diversa correspondiente a procedimientos administra�vos generados
por el municipio.
• Junio de 2009. Oficio enviado por el Secretario del
Ayuntamiento al director de Recursos Humanos en el que
se informa que ya habrá un encargado del archivo.
• Enero de 2010. La Asociación Estatal de Cronistas Municipales de Nuevo León “José P. Saldaña” felicita al alcalde
y le ex�ende su reconocimiento por las acciones que ha
emprendido en beneficio de la comunidad; igualmente,
por haber dado apertura al Archivo Histórico de Apodaca,
evento al que fueron invitados la mayoría de sus socios.
• Mayo de 2010. El alcalde solicita apoyo al director del Archivo General del Estado de Nuevo León para que brinde
asesoría en la depuración y clasificación archivís�ca.
• Julio de 2014. El Secretario del Ayuntamiento informa
de un convenio entre Conarte y el municipio para intervenir el archivo de Apodaca, a través de su programa de
rescate de archivos municipales.
Todos tenemos un origen, una raíz, un dis�n�vo. Apodaca nació como una modesta estancia, pero en los úl�mos
años ha sido la localidad de mayor crecimiento en Nuevo
León (en términos poblacionales e industriales), lo que mucho enorgullece a sus habitantes. No obstante, aunque su
paisaje está ahora poblado de grandes empresas con tecnología de la más alta generación, el municipio aún conserva tradiciones familiares, como sus ferias, así como el
trabajo amoroso de la �erra y del ganado. El Archivo Municipal de Apodaca resguarda tes�monios importantes que
dan cuenta de esta transformación metropolitana, por lo
que bien vale la pena su conservación y preservación.

Documentos tes�moniales sobre los intentos de rescate
y creación del Archivo de Apodaca

Al municipio de Apodaca, con sus ya alrededor de 800
mil habitantes, le es apremiante que su archivo cuente con
una base ins�tucional, con su propio inmueble, aunque
sea modesto y austero, pero funcional. Su archivo municipal debe cons�tuirse en un centro de inves�gación y de
consulta para los estudiantes de dis�ntos grados, para el
público en general y para el sector académico universitario. En virtud de lo anterior, las actuales autoridades ya trabajan para que, a su debido momento, el archivo pueda
disponer de un inmueble propio como su sede oficial. Ahí
se resguardará el acervo documental, que con�ene
información histórica valiosa, tanto de los procesos de
descubrimiento y colonización, como de la conformación
del territorio apodaquense a lo largo de los años.

• Julio de 1983. El Secretario del Ayuntamiento da instrucciones a su asistente para que el archivo ordenadamente
sea reubicado en el local que ocuparía en adelante, y para
que acuda con el jefe de personal para recibir indicaciones
sobre las personas que le auxiliarían en el traslado.
• Enero de 2007. Comunicado en el que se hace saber que
en la tercera sesión ordinaria del R. Ayuntamiento de Apodaca, celebrada el 12 de diciembre de ese año, se acordó
lo siguiente: la creación de un espacio que dé cabida al Archivo Municipal de Apodaca y que sirva como punto de referencia para el mayor conocimiento del pasado apodaquense, así como de legí�mo rescate de la historia
documental de una de las poblaciones con mayor
abolengo en el estado de Nuevo León.

Un pequeño resumen histórico
El municipio de Apodaca comenzó a vislumbrarse con
una labor de �erra, siendo esta una de las primeras
mercedes otorgadas en el año de 1583 por don Luis de

• Sep�embre de 2007. La directora de cultura remite al
coordinador de Comunicación Ciudadana la can�dad de

1 Originario del estado de Durango, reside en el municipio de Apodaca desde hace 59 años, por lo que se considera hijo adop�vo de Nuevo León. Realizó sus
estudios básicos y medio superiores en Apodaca, y desde 1983 ha trabajado en la función pública en dicho municipio. Actualmente se desempeña como
coordinador del Archivo Histórico Municipal de Apodaca.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

comité, para ser posteriormente entregado como patrimonio histórico a la Secretaría General de la Universidad4.

como hubiera terminado una acción de guerra, al ser ocupado el Colegio por tropas federales que desalojaron a los
estudiantes”10.

CRONOGRAFÍA

Centro de Documentación y
Archivo Histórico de la UANL:
la recuperación como medida de memoria
Edmundo Derbez García 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

El archivo universitario, según la definición de la Conferencia
de Archiveros de las Universidades Españolas (CAUE), es el
conjunto de documentos de cualquier fecha, formato o
soporte material, producidos, recibidos o reunidos en el
desarrollo de las funciones y ac�vidades de los diferentes
miembros y órganos universitarios, organizados y conservados con finalidades administra�vas, docentes,
inves�gadoras y culturales2.

dades ins�tucionales universitarias, como elementos
indispensables para generar líneas de inves�gación y como
bienes de interés cultural como tes�monio histórico.
Antecedentes del Centro de Documentación y Archivo
Histórico de la UANL
La Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) no posee los siglos de historia como las de Bolonia, la más an�gua
de Europa, o la de San Marcos de Lima, Perú, la primera en
América en 1551, aunque algunas de sus dependencias fundadoras hunden sus raíces en el siglo XIX como son los casos
del Colegio Civil, la Escuela de Medicina y la Escuela de Jurisprudencia, actuales Preparatoria 1, Facultad de Medicina
y Facultad de Derecho y Criminología.

Mientras la documentación aún vigente se encontraba
en sus respec�vas unidades administra�vas, la documentación an�gua o histórica de las secretarías generales y de
las facultades y escuelas universitarias pasaba a resguardo
del Archivo Histórico, donde formaron conjuntos preservados por su valor.
La Universidad de Salamanca conserva documentación
an�gua donde se refleja la realidad universitaria salaman�na en la Edad Media; la de Sevilla inicia a principios
del siglo XVI, pero incluye papeles anteriores pertenecientes al fundador del siglo XV, siguiendo los avatares de su
historia hasta el momento actual; la de Alcalá de Henares
posee escritos e inventarios desde 1512; la de Valencia
conserva riquísimos fondos documentales cuyo interés por
organizarlos se remonta a 1779; el primer manuscrito del
Archivo Histórico de la Universidad del Rosario de Colombia
data de 1646.

Cuando la UANL decidió crear su archivo histórico el 11
de enero de 2010, debería remontarse, sin duda alguna, a
sus orígenes fundacionales en 1933, por ser un elemento
fundamental de la maquinaria ins�tucional y administra�va
universitaria y, por tanto, con una función predominantemente jurídico-polí�ca. Cuando se inauguró la Universidad, una de las atribuciones de la Secretaría General
de la ins�tución era, como lo estableció la Ley Orgánica del
31 de mayo de 1933, en su ar�culo 19 del capítulo V: ser
jefe “del archivo general de la Universidad”3; reafirmada en
la Ley Orgánica del 13 de sep�embre de 1948, en su ar�culo vigésimo primero del capítulo tercero, y suprimida en la
vigente ley del 5 de junio de 1971.

En nuestro país, el Archivo Histórico de la Universidad
Nacional Autónoma de México (AHUNAM), creado en
1964, con�ene tes�monios emanados de los colegios novohispanos, empezando con el Colegio de San Ildefonso
desde 1524; de las escuelas nacionales, posteriormente
incorporadas a ésta en 1910, de las escuelas y facultades,
ins�tutos, centros de inves�gación y, en general, de las dependencias cons�tuidas a lo largo del siglo XX.

Desde la misma fundación de la UANL, se tuvo la
conciencia de conformar el Archivo Histórico por el Comité
Organizador. A esta labor se dedicó la Comisión de Archivo,
encargada de conformar, organizar y conservar en “legajos
bien coleccionados” los documentos oficiales, de prensa,
publicidad, informes de sesiones y planes de estudio generados por el Comité Organizador.

Las universidades par�cipan de manera cada vez
más percep�ble de la preocupación por mantener en
buenas condiciones los documentos y archivos como
componentes esenciales del conocimiento de las ac�vi-

Como acto oficial de clausura de sus trabajos, el 3 de octubre de 1933, el Dr. Pedro de Alba entregó al gobernador
del estado, Francisco A. Cárdenas, el archivo completo del

1 Es licenciado en Historia y licenciado en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente se desempeña como coordinador del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL.
2 Joaquim Borrás Gómez, Joaquim Llanos Sanjuán y Ángeles Moreno López, “Los archivos de las universidades españolas: entre la historia y la sociedad de la
información”, pp. 11-12.
3 Universidad de Nuevo León. Documentos y datos rela�vos a su creación, recopilados y recogidos por la Comisión de Publicidad del Comité Organizador,
primera parte, p. 16.

CULTURA REGIONAL

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El archivo del Comité Organizador constaba del libro de
actas, legajos con las minutas de las sesiones, libro de
registro de asistencia, nombramientos honorarios y de la
mesa direc�va y comunicaciones de aceptaciones de los
mismos; expediente de solicitudes y sus trámites, correspondencia recibida, la ley orgánica y su exposición de mo�vos, los planes de estudio de las escuelas fundadoras, expediente sobre el concurso del lema y escudo e inicia�va
de la creación de la Facultad de Comercio5.

En la toma efectuada en octubre de 1948 en demanda
de la renuncia del rector Enrique C. Livas, este informó personalmente al gobernador que el grupo de estudiantes en
ac�tud rebelde se apoderó del edificio de la Universidad,
“donde había documentos en los archivos y dineros en la
Tesorería”11. Durante un �empo prolongado, las oficinas de
la Rectoría y de diversos departamentos universitarios estuvieron sustraídas a la autoridad de la misma. Cuando se
recuperó el edificio y se hizo un recorrido el 22 de noviembre hubo que “informar, con el dolor que esto implica,
que edificio, muebles, instrumental de laboratorios se
encontraron en condiciones tales que representan la mayor
desvergüenza para los estudiantes que estuvieron apoderados de los edificios universitarios”12.

Buena parte de este material fue publicado en el libro
Universidad de Nuevo León. Documentos y datos rela�vos
a su creación, recopilados y recogidos por la Comisión de
Publicidad del Comité Organizador, impreso en los talleres
�pográficos del gobierno del estado en octubre de 1933,
del cual el CDyAH conserva un ejemplar en sus acervos. La
impresión de esta documentación resultó en úl�ma instancia, la forma de preservar la información al perderse en
algún �empo, sin conocerse en cuál, los originales.

Durante la época de transición hacia la autonomía universitaria, Rectoría fue tomada innumerables veces en un
periodo de cuatro años. En mayo de 1969 por alumnos de
la Facultad de Ciencias Químicas, en octubre de ese año
por los de Físico Matemá�cas (en ambos casos en demanda de sus edificios nuevos), en diciembre de 1970 por el
sindicato de trabajadores, en 1971 por estudiantes de
Derecho, en abril por las autoridades que no reconocieron
la designación de Arnulfo Treviño Garza como rector, luego
éste se posesionó del edificio sacando por la fuerza al Comité de Lucha y enseguida recuperado por el Comité de
Lucha13. Entre junio y diciembre de 1972, fue ocupada por
maestros y alumnos de Ingeniería Mecánica y Eléctrica en
demanda de la renuncia del rector Héctor Ulises Leal Flores. Durante siete meses mantuvieron en su poder las dependencias administra�vas, incluyendo las oficinas del
rector, secretario general y Escolar y de Archivo, donde el
profesor Rodolfo A. Rosas fue desalojado no sin antes dejar éste “constancia de la documentación contenida en el
departamento”14.

No fue la única merma. A lo largo de su existencia, en la
UANL se fueron produciendo pérdidas relacionadas con la
prác�ca administra�va del momento, con descuidos, malas decisiones y otro �po de eventos como los conflictos
polí�cos no exclusivos de una ins�tución de educación superior como la nuevoleonesa.
A lo largo de la historia pueden citarse muchos casos de
destrucción de libros y documentos con ocasión de conflictos. Por ejemplo, libros y papeles de la biblioteca de la Facultad de Filoso�a y Letras en la Ciudad Universitaria de
Madrid, donde los combates resultaron durísimos durante la
Guerra Civil Española, fueron u�lizados como parapetos6.
En la UANL ocurrió algo no muy alejado de esta situación. Como refiere Armando V. Flores Salazar el
edificio del Colegio Civil como sede de la Universidad y
como símbolo de poder, fue tomado y regresado a sus autoridades de manera intermitente al dirimirse en él diferencias de variada índole7. Tan temprano como sep�embre de 1934, los estudiantes huelguistas contra la
educación socialista, clausuraron sus accesos, “encerrándose en él –dice Héctor González– como una fortaleza si�ada”8. Aunque aseguraron no haber tocado las oficinas
de la Rectoría9, su interior ofrecía la imagen de un
campamento militar con fogatas encendidas para cocinar
y el sonido de clarines y tambores y en uno de los balcones atado un esqueleto humano, seguramente extraído
de los laboratorios. Y agrega González: “terminó la huelga

Las imágenes de archiveros abiertos y papeles regados
en el suelo en el transcurso de estos recurrentes conflictos, son elocuentes como un reflejo de la cita de Cabañas:
“la mejor forma de aniquilar la cultura del enemigo es, sin
duda, acabar con sus tes�monios escritos y el papel, como
su principal soporte, será objeto de ese afán por hacerlo
desaparecer”15. En ese sen�do es especialmente notorio
el caso de la inexistencia de las actas del Consejo Universitario que contenían las decisiones tomadas por el órgano
supremo de la ins�tución durante el periodo del rector
Leal Flores entre el 20 de febrero de 1971 y 12 de
diciembre de 1972.

4 Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL (en adelante CDyAH), Acta de Consejo Universitario No. 15, año escolar 1933-1934/1, 3 de octubre
de 1933, p. 3.
5 Documentos y datos rela�vos a su creación, recopilados y recogidos por la Comisión de Publicidad del Comité Organizador, quinta parte, p. 10.
6 Miguel Cabañas Bravo, Arte en �empos de guerra: la Guerra Civil Española, p. 503.
7 Armando V. Flores Salazar, Memorial. Lectura arquicultural del edificio Colegio Civil, p. 151.
8 Héctor González, Historia del Colegio Civil.
9 El Porvenir, 28 de sep�embre de 1934. Monterrey, México, p. 4.
10 Héctor González, Historia del Colegio Civil.
11 CDyAH, Acta del Consejo Universitario No. 6, año escolar 1948-1949/11, octubre de 1948, p. 2.
12 CDyAH, Acta del Consejo Universitario No. 14, año escolar 1948-1949/11, sesión extraordinaria, 22 noviembre 1948, p. 2.
13 El Porvenir, 1 de junio de 1971. Monterrey, México, p. 1, segunda sección, citado en: Óscar Flores Torres, La autonomía universitaria, 1968-1971, p. 125.
14 Edmundo Derbez García, Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica. Fortaleza educa�va, p. 300.
15 Miguel Cabañas Bravo, Arte en �empos de guerra: la Guerra Civil Española, p. 501.

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�CRONOGRAFÍA

Debe añadirse, además, al haber interés en la historia
universitaria, las obras generales realizadas, publicadas y
dadas a conocer, evidenciaron la falta de referencias a
fuentes provenientes de un archivo general de la Universidad, otras, la inexistencia de cualquier aparato crí�co o
bien carecieron de información descrip�va básica. La
conclusión de todo ello era la inexistencia de un acervo
disponible en el cual los historiadores pudieran consultar.
El trabajo pionero sobre la historia de la Universidad de
Tomás Mendirichaga Cueva, publicado en el anuario Humanitas a par�r de 1968, al margen de su concepción
ideológica, refiere valioso material básicamente bibliográfico y hemerográfico, propiedad par�cular del autor. En
1983, con mo�vo del aniversario 50 de la UANL, Genaro
Salinas Quiroga publicó la Reseña histórica de la Universidad Autónoma de Nuevo León y Gerardo de León realizó
una historia documental de la UANL en Medio siglo de
trayectoria universitaria, publicada tres años después de
su muerte en 1990. En ambos casos se advierte el acceso
a los libros de actas del Consejo Universitario y del Consejo
de Cultura Superior que señala De León “obran en el Archivo de la Secretaría General”. De ello se deduce que para
ese año exis�an los originales antes de que se hiciera una
transcripción mecanografiada en los años noventa, suponemos, en ocasión del aniversario 60 de la Casa de Estudios.
El Ing. J. Guadalupe Lozano Alanís en Ciudad Universitaria. Crónica de su fundación (1990), Apuntes para la
historia de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(1998) y Ciudad Universitaria: urbanización del terreno y
construcción de edificios (2009) refiere una bibliogra�a
básica pero no documentos de archivo; su principal fuente es su privilegiado tes�monio como tes�go y actor de
los hechos narrados.
Ya se ha hablado de los conflictos polí�cos, pero
también es necesario aclarar que la prác�ca administra�va
del momento a la que se ha referido, consiste en conservar
los papeles en las oficinas por el �empo que tenían validez
administra�va. Esta prác�ca y otras han entrañado siempre riesgos como la marginalización o el abandono de papeles en rincones en malas condiciones e inseguros, las constantes mudanzas de oficinas, la desocupación,
reu�lización o readecuaciones de espacios, la desaparición de dependencias o fusión de unas en otras y la idea
generalizada de entender el archivo como de usufructo
priva�vo de la en�dad generadora.
Un ejemplo de traslado fue el de “los expedientes y documentos rela�vos a becas para posgraduados” que manejaba el Departamento de Extensión Universitaria, hacia el
Ins�tuto de Inves�gaciones Cien�ficas, que en lo sucesivo
habría de administrarlos16. Una y otra dependencia, desaparecieron. Todas estas situaciones fueron, entre otras,
razones por las que buena o gran parte de la historia de la
UANL se fue borrando al paso de los años y no se contara
con fuentes primarias para realizar inves�gación histórica.

Se piensa, por ejemplo, en casos como el Departamento de Extensión Universitaria, el Depor�vo, el Ins�tuto de
Inves�gaciones Cien�ficas, la Oficina Técnica de Ciudad
Universitaria, el Taller de Artes Plás�cas, la Escuela de
Teatro, el Ins�tuto de Artes, el Centro Electrónico de Cálculo, el Centro Universitario de Cardiología, el Centro Regional de Informá�ca, el programa de futbol americano, Estadio Universitario, Club Depor�vo Universitario, Orquesta
Sinfónica, la Pinacoteca de la Universidad, los oficios y correspondencia de rectores como Enrique C. Livas, Raúl
Rangel Frías, Roberto Treviño González, José Alvarado
Santos, Héctor Fernández, Héctor Ulises Leal Flores, sólo
por mencionar algunos. O de instancias relacionadas a la
ins�tución como la Federación de Estudiantes Universitarios, el Centro Universitario “Alfonso Reyes”, el Sindicato de
Trabajadores, el Patronato Universitario, el Patrimonio de
Beneficio Universitario. En suma, un número ingente de
documentos generados e incrementados con la consiguiente expansión de la ins�tución de acuerdo con la ru�na diaria del quehacer de un centro de educación superior se perdió de manera paula�na e irremediable.
Como resultado de esta realidad, no parecía que el
Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL
(CDyAH) pudiera encontrar documentos an�guos
especialmente relevantes, ni de su fundación y primeros
años de existencia, mucho menos de sus más emblemá�cas dependencias. Par�endo de este vacío, el
CDyAH inició una recuperación de la memoria ins�tucional mediante una búsqueda, permanente y constante, en
partes dentro y fuera de la ins�tución de documentación
referente a su funcionamiento académico y orgánico, sin
pretensión por supuesto, de encontrar lo que la propia
Universidad había perdido. En ese sen�do, las palabras de
Miguel Ángel Jaramillo en referencia a la Universidad de
Salamanca se ajustan bastante bien a la UANL: “En realidad tenemos tan poco como pudiera parecer o es que lo
que queda es un reflejo más o menos fiel de lo que fue la
ins�tución durante años”17.
Lo cierto fue que el CDyAH priorizó la búsqueda y recolección de fuentes que pudieran formar fondos contemporáneos y permi�r realizar inves�gaciones serias sobre la historia de la ins�tución. La tarea no resulta menor porque no se
limita a la administración central, sino que abarca escuelas,
preparatorias, facultades, dependencias, programas y personajes. Según el desarrollo teórico y metodológico, es
necesario reunir en un solo lugar todos los documentos y
para autores como Ángeles Moreno López resulta una “situación bicéfala” y “casos insólitos” la existencia de archivos
de facultades o escuelas universitarias totalmente desvinculados del archivo general o central18.
El CDyAH ha reunidos leyes, decretos y reglamentos
promulgados en la ins�tución; folletos y pliegos impresos,
informes y memorias, publicaciones periódicos, revistas,
periódicos y bole�nes, libros y obras académicas, cien�ficas, literarias y ar�s�cas; materiales gráficos: catálogos,
invitaciones, programas de mano, posters, carteles, afi-

16 Universidad, publicación quincenal de la Universidad de Nuevo León, no. 10, 30 de junio de 1970. Monterrey, México, p. 2.
17 Miguel Ángel Jaramillo Guerreira, “Documentación medieval en el Archivo Universitario Salaman�no”, p. 323.

CULTURA REGIONAL

34

ches y convocatorias; materiales audiovisuales (videograbaciones, películas y grabaciones sonoras); recursos visuales en formatos �sicos y virtuales (fotogra�as en papel, nega�vos en 35 mm, diaposi�vas y digitales
conservadas en cualquier �po de soporte); planos y mapas, algunos objetos como placas, trofeos, souvenirs,
camisetas, entre otros.
Las fuentes hemerográficas resultan, a falta de otra documentación escrita, importantes para seguir la vida de la
ins�tución. Esta aseveración resulta necesario subrayarla
por ser muchas veces desvalorizadas. Cabe señalar, para
dimensionar su valor, que el Fondo de No�cias Universitarias forma parte de las colecciones universitarias del Archivo Histórico de la UNAM. En el caso del CDyAH, es uno
de los fondos más grandes conformado por recortes de
no�cias, ar�culos de opinión, editoriales, inserciones pagadas, anuncios y programaciones. Mientras en la UNAM
los más an�guos datan de 1937, en el CDyAH de 1987,
con unos volúmenes de 1968 donados por el Dr. Roberto
Moreira Flores.
Fondos y colecciones
Los documentos conseguidos se han agrupado siguiendo
un orden lógico dentro del marco de la organización universitaria. Así, hay grandes apartados. Uno es el Fondo de Facultades y Preparatorias con el conjunto documental que
pretenden dar tes�monio de sus tareas sustan�vas como
son la docencia, la inves�gación y la difusión cultural.
Otro fondo universitario es el de la Secretaría de Extensión y Cultura, con documentación desde su creación en
mayo de 1996, y con las colecciones formadas con sus dependencias a ella adscritas como Difusión Cultural (ahora
Desarrollo Cultural), Publicaciones (actual Editorial Universitaria), Orquesta Sinfónica, bibliotecas Rangel Frías y Capilla Alfonsina, Centro de Estudios Humanís�cos, Centro
de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro,
Colegio Civil Centro Cultural Universitario y Centro de Documentación y Archivo Histórico.
Otros fondos esenciales reunidos para la historia de las
universidades son el acervo de informes de rectores y directores y los documentos técnicos como estatutos, actas
de los diferentes órganos de la Universidad y demás documentación legisla�va, pues permite conocer la estructura,
organización y funcionamiento de la ins�tución en las dis�ntas épocas.
Asimismo, se ha formado una Hemeroteca Universitaria
cons�tuida por las publicaciones bibliohemerográficas
oficiales y/o periódicos y revistas editados por escuelas, facultades y dependencias de la Universidad; más de
doscientos �tulos diferentes, que aportan información del
quehacer de cada una de ellas.
Otra colección hemerográfica es el Fondo Abel Moreno
López formado por incorporaciones realizadas por el ma-

estro, el cual comprende en su mayor parte revistas impresas de corte informa�vo general, de contenido histórico, polí�co, social, cultural y depor�vo, algunas de ellas
representa�vas de la cultura y sociedad regiomontana
desde inicios del siglo XX. Incluye la Revista Contemporánea (1909), Trabajo y Ahorro, Ac�vidad, El Viajante y muchas otras. Su más reciente donación, el viernes 4 de abril
de 2025, consis�ó en una valiosa colección de la revista
Mul�color de 1911, editada en la Ciudad de México por el
nuevoleonés San�ago R. de la Vega.
La Hemeroteca Histórica es otro importante archivo de
periódicos encuadernados donde se conservan, entre
otros, algunos que están fuera de circulación como los
vesper�nos El Tiempo que pertenecía a El Porvenir; El Sol
de El Norte y El Extra de Grupo Mul�medios; los matu�nos Más No�cias, El Tribuna de Monterrey y El Radar de
Guadalupe, N. L.
Otro conjunto documental importante, ges�onado y
recibido para su custodia, conservación y difusión, lo
integran las colecciones incorporadas, que aunque están
conformadas por documentos externos a la Universidad,
fueron producidos por personajes en el desarrollo de sus
ac�vidades profesionales, ar�s�cas, culturales y depor�vas, por lo que dan un valor añadido al archivo. Con
ellas se formó el Fondo Personajes, conformado por los de
Alfredo Gracia Vicente, Silvino Jaramillo Osorio, Lucila Sabella y Enrique Mar�nez Torres, entre otros. Estos acervos
con�enen documentos personales, correspondencia, manuscritos, apuntes, ar�culos, fotogra�as, entre otros
materiales.
También mediante colecciones incorporadas de personajes se formó el Fondo Movimientos Sociales con la
intención de documentar la historia de los movimientos estudian�les, sociales, polí�cos y sindicales desarrollados en
Nuevo León y México durante el siglo pasado. Incluye los
acervos de Meynardo Vázquez Esquivel, Jesús Ibarra Salazar,
Eduardo Benavides, Tomás Okusono Mar�nez y la Sección 67
del Sindicato de Fundidora.
De este fondo se han separado de sus grupos documentales de origen las publicaciones periódicas, entre las
que se cuentan periódicos, revistas, bole�nes, hojas
volantes –siempre que cuenten con un orden cronológico
bajo un �tulo común y número definido–, para formar la
Hemeroteca Militante. Por supuesto, se trata de una separación sólo �sica, pues de manera conceptual se man�ene
unida a la colección documental a la cual pertenecen,
conservando su filiación original a través de la correspondiente referencia.
Otros fondos importantes son la colección de posters,
carteles, convocatorias y afiches que ofrecen un registro
gráfico de ac�vidades universitarias de diversa índole; la
Videoteca con videograbaciones, películas y grabaciones
sonoras recibidas como dona�vos con sistemas de grabación como el U-ma�c, Beta, VHS, microcasete. Uno de

18 Ángeles Moreno López, “Los servicios de archivo en las universidades: retos y oportunidades”, disponible en: h�ps://cau.crue.org/wp-content/uploads/
retos-aauu_1999-copia.pdf

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�CRONOGRAFÍA

FUENTES DE INFORMACIÓN

los grandes desa�os del CDyAH consis�rá no sólo en la
preservación de los formatos electromagné�cos, sino en la
digitalización de las cintas, que como tal han dejado de
exis�r, y su almacenamiento. En este fondo se creó una
Colección de Historia Oral con un acervo en audio y video
mediante entrevistas realizadas por el Centro a personajes
relacionados con la historia de la ins�tución y sus dependencias en las que se representan las experiencias, los
recuerdos y las persepec�vas.
La Fototeca se propuso desde el primer día de creación
del CDyAH, des�nada a preservar la memoria gráfica histórica y contemporánea de la ins�tución. En estos quince
años, ha reunido un importante acervo de fotogra�as de
un amplio abanico de técnicas como impresas en papel,
nega�vos de 35 mm, diaposi�vas y digitales conservadas
en diversos soportes que ya cons�tuye un relato visual en
torno a episodios de la historia de la Universidad.
Sus principales fuentes de acopio son las imágenes producidas por Prensa de Rectoría y la actual Dirección de Comunicación Ins�tucional, Vida Universitaria, Centro de Documentación y las aportaciones de dependencias y de la
comunidad universitaria, y muy par�cularmente de egresados y par�culares. El registro gráfico de la historia de la
UANL, se debe a un nutrido grupo de fotógrafos que realizó la cobertura de eventos y ac�vidades que permi�ó la
producción de un gran número de imágenes, entre ellos
Manuel Mar�nez de Ita en los años cincuenta, Álvaro Ríos
Leos en los sesenta, Roberto Quiroga en los setenta,
Deimbler Rivera, Efraín Aldama Villa y Pablo Cuéllar Zárate
en los noventas y dos mil, José Luis Macías Nicanor y Ricardo Rodríguez en los úl�mos años, cuyo trabajo es indica�va de la labor de muchos otros fotógrafos. Debido a la riqueza histórica e iconográfica de esta documentación
visual, la Fototeca del CDyAH es uno de los acervos más
valiosos con los que cuenta.
Una forma de enriquecer los acervos consiste en conseguir copias de la documentación de la Universidad que
por razón de su historia se halla en otros archivos. La
creación de las escuelas fundadoras en el siglo XIX y el carácter gubernamental de la Máxima Casa de Estudios, es
decir, por la atribución oficial en asuntos como los de gobierno con los nombramientos de rector y directores, y las
asignaciones presupuestales, se halla en los repositorios
como el Archivo General del Estado, Archivo del Congreso,
Archivo de la Normal Superior, Archivo General de la
Nación, entre otros.

El CDyAH aspira a conver�rse en un centro ac�vo de
información eficaz dirigido a los miembros de la comunidad universitaria y a los ciudadanos en general. En ese
camino ha colaborado en temas de exposiciones históricas, en videos, videomapping, libros, informes y ar�culos de difusión. Un ejemplo de sus posibilidades lo ofrece
el hecho de que una de las imágenes de su Fototeca alimenta una de las obras que el reconocido ar�sta Adrián
Procel presentó el 20 de marzo de 2025 en la exposición
Punto de Par�da en el CEIIDA, además, ofrece servicios de
información o referencia, apoyo y asesoría a estudiantes
de licenciatura y posgrado en la realización de sus inves�gaciones para obtener la elaboración de tesis. Gracias a
ello, el Centro ya �ene citación en obras impresas y digitales, tanto de divulgación como académicas.
La falta de una departamentalización de procesamiento
archivís�co, organización y descripción, se convierte en
una oportunidad para la colaboración con el Colegio de
Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras, cuyos estudiantes llevan a cabo estas labores técnicas mediante la
prestación del servicio social y las prác�cas profesionales,
como complemento a su formación en los cursos de
iniciación a la archivís�ca.
Llegado a este punto, a pesar de los esfuerzos realizados, la tarea nunca puede darse por acabada. Es una
labor permanente recuperar y amparar la memoria universitaria. Como muchas otras ins�tuciones de memoria
que sobre los retos –como la ges�ón del archivo histórico,
construcción de infraestructura, incorporación tecnológica, recursos económicos y humanos–, hacen una contribución des�nada a contrarrestar la desmemoria que deviene en una amnesia histórica y en un elemento
disgregador. Como la función insus�tuible del CDyAH es la
recuperación de la memoria, en ese sen�do, su preservación en tanto ins�tución que conserva elementos
materiales, asume una importancia capital en un contexto
en que predominan entornos cambiantes, la valoración
de lo e�mero y la voluntad de borrar y manipular la historia y la memoria.
El material contemporáneo que hoy se preserve será en
el futuro una base de fuentes para el estudio de la Universidad y la historia de la Universidad es uno de los campos
donde mejor se registra la historia social y cultural de la
en�dad con sus cambios a lo largo del �empo, porque la
Casa de Estudios no está aislada del medio donde se desenvuelve19.

El CDyAH ha elaborado, fruto de una labor de inves�gación colabora�va con otras dependencias universitarias, casi medio centenar de libros enfocados a la historia
de la ins�tución, de sus unidades académicas y personajes, en su obje�vo de la recuperación de la memoria universitaria, así como de historia y cultura en general;
también edita la revista Memoria Universitaria y hace
labor de difusión por Facebook de temas que pueden consis�r en dar a conocer una conmemoración de la Universidad o de una facultad o escuela, u homenajear a algún
profesor o profesora.

Archivos
Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL
(CDyAH). México.
Hemerogra�a
El Porvenir. Monterrey, México.
Universidad, publicación quincenal de la Universidad de
Nuevo León. Monterrey, México.
Bibliogra�a
Borrás Gómez, Joaquim, Joaquim Llanos Sanjuán y Ángeles Moreno López (2000). “Los archivos de las universidades españolas: entre la historia y la sociedad de la
información”, en: Bole�n ANABAD, no. 2.
Cabañas Bravo, Miguel (2009). Arte en �empos de guerra:
la Guerra Civil Española. España: Consejo Superior de
Inves�gaciones Cien�ficas.
Derbez García, Edmundo (2007). Facultad de Ingeniería
Mecánica y Eléctrica. Fortaleza educa�va (1947-2007).
México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
Flores Salazar, Armando V. (2017). Memorial. Lectura
arquicultural del edificio Colegio Civil. México: Centro de
Documentación y Archivo Histórico, Universidad Autónoma de Nuevo León.
Flores Torres, Óscar (2013). La autonomía universitaria,
1968-1971. México: Centro de Documentación y Archivo
Histórico, Universidad Autónoma de Nuevo León.
González, Héctor (1945). Historia del Colegio Civil.
México: DASU.
Jaramillo Guerreira, Miguel Ángel (2010). “Documentación medieval en el Archivo Universitario Salaman�no”,
en: Salamanca y su universidad en el primer renacimiento:
siglo XV. España: Ediciones Universidad de Salamanca.
Lluch Adelantado, Ascensión (2003). “Los fondos universitarios para la historia de las universidades”, en: José
Ramón Cruz Mundet (coord.). Archivos Universitarios e
historia de las universidades. España: Universidad Carlos
III de Madrid.
Universidad de Nuevo León. Documentos y datos rela�vos
a su creación, recopilados y recogidos por el Comisión de
Publicidad del Comité Organizador (1933). México:
Talleres �pográficos del Gobierno del Estado.
Fuentes electrónicas
Moreno López, Ángeles (2010). “Los servicios de archivo
en las universidades: retos y oportunidades”, en:
Conferencia de Archiveros de las Universidades Españolas.
[En línea; consultado el 20 de abril de 2025]. Disponible
en: h�ps://cau.crue.org/wp-content/uploads/retos-aauu_1999-copia.pdf

19 Ascensión Lluch Adelantado, “Los fondos universitarios para la historia de las universidades”, p. 15.

CULTURA REGIONAL

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�CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

su custodia. Sin embargo, al ser dependencias adscritas al gobierno estatal, el �tular del ejecu�vo conservó originales y
minutas de la correspondencia girada tanto con el hospital
como con la escuela médica, por lo tanto, los reservorios estatales son una de las principales vetas para explorar el origen
y el desarrollo del hospital-escuela; binomio que por largos
períodos se mantuvo separado y hasta confrontado.

CRONOGRAFÍA

Memoria documental del
Hospital-Escuela de la UANL
José Antonio Olvera Sandoval
Universidad Autónoma de Nuevo León

1

gurada formalmente por Miguel Alemán, presidente de la
república, Raúl Rangel Frías, rector de la universidad y
Serapio Muraira, director de la facultad. Meses después,
materialmente integrados hospital y facultad, el gobernador Dr. Ignacio Morones Prieto, decreta el acuerdo por
el que el estado cede a la Universidad de Nuevo León, vía
facultad, el manejo del Hospital Civil “Dr. José Eleuterio
González”, desde entonces “Hospital Universitario”.

A par�r de que la Facultad de Medicina se incorporó a la
Universidad de Nuevo León (1933) y el Hospital Civil se
convir�ó en Universitario (1952), la documentación generada desde estas ins�tuciones se incrementó notablemente y su preservación se organizó sistemá�camente. La
mayor parte de la información contenida en el Archivo Histórico de la Facultad de Medicina (AHFM-UANL) es la que
ges�onaron sus autoridades y personal docente y técnico;
la rela�va al nosocomio es escasa —hay que tomar en cuenta que hasta 1952 era administrado como dependencia estatal—, aunque la disponible resulta valiosa para tener un
registro de sus ac�vidades más trascendentes.
Archivo médico i�nerante

Develación de la placa por parte del presidente de la república Miguel
Alemán Valdés y el gobernador Ignacio Morones Prieto.
Fotogra�a: Archivo Histórico Fotográfico de la Facultad de Medicina, UANL

El 30 de octubre de 1859, es la fecha oficial del nacimiento de la actual Facultad de Medicina —como parte del
Colegio Civil—, cuya dirección estuvo a cargo del Dr.
Gonzalitos. Inició con 15 alumnos y seis profesores, en un
local situado en las actuales calles de Morelos y Zaragoza,
meses después se trasladó a una sala provista en el Hospital
Civil, inaugurado en 1860, por las actuales calles de 15 de
Mayo y Cuauhtémoc3.

Hospital Universitario y Facultad de Medicina, 1960. Consolidación académica e ins�tucional del binomio hospital-escuela. Fotogra�a: Archivo Histórico
Fotográfico de la Facultad de Medicina, UANL

Arqueología de papeles

González “Gonzalitos” (1813-1888) el más descollante—
comenzó a madurar no sin al�bajos y claroscuros,
convir�éndose en uno de los pilares básicos del desarrollo
social, cien�fico y cultural de Nuevo León2.

El flujo documental rela�vo a la historia de la Escuela de
Medicina (1859) y del Hospital Civil (1860) se remonta hasta los inicios del estado libre y soberano de Nuevo León
(1824), cuando la élite provincial encargada de impulsar la
modernidad polí�ca se planteó la necesidad de establecer
ins�tuciones de educación superior para formar los
cuadros profesionales encargados de atender las necesidades esenciales en materia de administración y salud públicas. Para tal efecto, se dieron a la tarea de fundar las primigenias cátedras de Jurisprudencia (1824) y de Medicina
y Farmacia (1828). La escasez de recursos económicos, la
inestabilidad polí�ca por el conflicto entre centralistas y
federalistas, las intervenciones extranjeras, las sequías y
las epidemias, entre otros factores adversos, evitaron que
los planes educa�vos en materia de salud pública llegaran
a buen puerto. Sin embargo, los intentos que afanosamente emprendieron algunos médicos con la anuencia del poder ejecu�vo local dieron sus frutos en la segunda mitad
del siglo XIX. Desde entonces, el binomio hospital-escuela
acuñado por varios gestores —siendo el Dr. José Eleuterio

En este sen�do, la actual Facultad de Medicina y el
Hospital Universitario (anteriormente Civil) son ins�tuciones centenarias, cuya evolución generó copiosa documentación que da cuenta de la atención y la educación médicoquirúrgica, así como de la infraestructura, el equipamiento
y los inmuebles donde se ubicaron a través del �empo.
Afortunadamente, buena parte de los documentos girados
en el intervalo de 1828 a 1980 —en copia u originales— se
conservan en el actual Archivo Histórico de la Facultad de
Medicina de la UANL, cons�tuyendo su memoria y patrimonio documental.
El trajinar de estas ins�tuciones en el paisaje urbano de
Monterrey durante los siglos XIX y XX, así como su reorganización en el ámbito de la administración pública hasta la
década de los 50, provocaron que la documentación estuviera depositada en diferentes acervos, poniendo en riesgo

1 Historiador, editor y gestor. Ha sido profesor-inves�gador en la Universidad Autónoma de Nuevo León y catedrá�co del Ins�tuto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey. Sus principales líneas de inves�gación son la historia económica regional, la historia de la salud pública y el patrimonio histórico.
Actualmente es el coordinador de la Sala Histórica de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario “Dr. José Eleuterio González” de la UANL.
2 El contexto y pormenores de la primera cátedra de Medicina lo hemos expuesto en: José Antonio Olvera. “Arqueología de la UANL…”, pp. 4-8.

CULTURA REGIONAL

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Papeles en el �empo
Una de las acciones más importantes de las autoridades
universitarias para el resguardo y clasificación de sus archivos ocurrió meses antes de que la facultad se trasladara al
inmueble que hoy ocupa. El 13 de agosto de 1951, el rector Raúl Rangel Frías, solicitó a todos los directores de facultades y preparatorias de la universidad que proporcionaran al profesor Israel Cavazos Garza, entonces oficial
mayor de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a
y Estadís�ca, un informe sobre el estado que guardaban
los archivos y las bibliotecas de cada una de las dependencias universitarias. Con el propósito de que la Facultad de Medicina sistema�zara sus acervos, el 12 de sep�embre de ese año, el rector comisionó a la señorita
Concepción Tijerina para que auxiliara en la reorganización
del archivo, ac�vidad que se consideraba prioritaria debido al poco �empo que disponía la facultad para cambiarse
a su nuevo edificio4.

La Escuela de Medicina —como se le denominaba entonces— se normó por un plan de estudios semejante al de
la Ciudad de México, tanto en asignaturas como en obras de
texto. El 19 de sep�embre de 1877, el gobierno de Nuevo
León expidió un decreto que reorganizó el sistema educa�vo de la en�dad; entre otras novedades, determinó la separación de la escuela médica del Colegio Civil y su adscripción al Consejo de Salubridad. Tuvo edificio propio hasta
1891, construido con el dinero legado por Gonzalitos al morir, con�guo al Hospital Civil; una construcción modesta,
ubicada en un predio que daba a las actuales calles de
Matamoros y Cuauhtémoc; se inauguró en 1892.

El 16 de octubre, el director de la facultad Dr. Serapio
Muraira informó al rector que la señorita Tijerina había
cumplido su comisión y que había quedado concluida la
reorganización del archivo y la biblioteca. El 13 de noviembre de 1951, el Dr. Antonio Torres, secretario de la facultad, informó al profesor Cavazos que: “El archivo con
que cuenta la facultad (…) data aproximadamente del año
1850, el cual se encuentra debidamente ordenado”5.
Respecto a la biblioteca, aclaró que estaba clasificada y
compuesta por 1,673 volúmenes y 1,488 revistas y tesis.
Escuela de Medicina de Nuevo León. Fotogra�a: Archivo Histórico Fotográfico de la Facultad de Medicina, UANL

A mediados de diciembre de 1951, comienza la mudanza hacia las nuevas instalaciones, las cuales se inauguran el 9 de noviembre de 1952. Aunque es de suponer que
el archivo formó parte importante de ese traslado, no existe información que permita establecer su ubicación y las
condiciones en que se resguardó. Según el profesor Ar-

En 1948, inició la construcción del actual edificio de la
facultad, a cargo de los ingenieros Manuel Mar�nez
Carranza y Leobardo Elizondo, así como del arquitecto
Joaquín A. Mora. A finales de 1951 se inició el traslado a las
nuevas instalaciones y el 9 de noviembre de 1952 fue inau3 Véase: José Antonio Olvera, “Breve narra�va del Hospital-Escuela”, pp.33-42.
4 Esto lo consignamos en: José Antonio Olvera, “Papeles de Medicina”, pp. 1-13.
5 Ibid., p. 4.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

resguardadas en 82 cajas de polipropileno, cubriendo un
periodo de 62 años: 1892-1954. Por consiguiente, las
carpetas archivadoras dejaron de usarse, teniendo ahora
los documentos mayor seguridad, aislamiento de polvo,
humedad y gérmenes, así como mejor desplazamiento �sico y menos presión, que provocaban los broches de dichas carpetas. La segunda etapa, en la que se trabajaron
las 37 cajas de archivo de plás�co tamaño oficio, se realizó
entre 2013 y 2015; esta documentación cuyo intervalo
comprende de 1955 a 1980, se integró en 213 cajas archivadoras. Posteriormente, se acondicionó un espacio en el
sótano, que reúne las condiciones básicas para el resguardo documental, a los que se han sumado otros documentos provenientes de archivo par�culares que han sido donados a la Facultad de Medicina6.

mando Hugo Or�z, primer coordinador de la Sala Museo
de la Facultad, responsable también del acervo documental, es muy probable que durante el periodo de 1960 a
1990 la documentación haya estado en un cuarto con techo de lámina, en el tercer piso de la facultad. A par�r de
1990, el profesor Or�z, advir�endo el peligro que corría el
acervo, lo trasladó a unas bodegas del sótano de la facultad y una pequeña parte de los documentos, principalmente manuscritos alusivos a tesis de alumnos de Medicina, informes de la Tesorería, entre otros, los resguardó en
la Sala Museo, además de clasificarlos y digitalizarlos en su
mayor parte. La documentación que se quedó en los sótanos de la facultad representaba más del 90 por ciento de
la información.
En febrero de 2010, el director de la facultad Dr. Donato
Saldívar, nos encomendó realizar el diagnós�co y dictamen
técnico del Archivo Histórico de la Facultad de Medicina de
la UANL, así como iniciar la reorganización de dicho
acervo. Uno de los puntos medulares del diagnós�co fue
que después de valorar y rescatar la documentación y
antes de proponer un nuevo espacio para el archivo, primero se realizaría un inventario y posteriormente un
catálogo, para que de esta forma la información se almacenara debidamente. Es importante señalar que, �sicamente, los documentos referidos se encontraban en dos locales ubicados en el sótano, unos resguardados en 83
carpetas archivadoras tamaño carta y otros en 37 cajas de
archivo de plás�co tamaño oficio, que en conjunto rebasan
los 30 metros lineales.

en un librero de la Sala Histórica. Entre los documentos más
relevantes se encuentra el Libro de la Tesorería de la Escuela
de Medicina (1878-1893), cuando estuvo administrado por
el Dr. González, en el que se �ene registradas las entradas y
salidas de recursos, sobre todo, el pago de honorarios a los
profesores y personal, así como las cuotas de los estudiantes. Se dispone del original (encuadernado en 192 fojas)
y de una copia digital, la mayor parte de los documentos están firmados por el sabio médico.

En 2009, el Dr. Carlos Medina de la Garza y el Prof. Armando Hugo Or�z publicaron una recopilación y transcripción de las disertaciones presentadas por los egresados de
Medicina. Con el �tulo de Tesis del siglo XIX. Primeros egresados de la Facultad de Medicina…, los autores hacen
una relación de los primeros egresados y en especial de
sus tesis, que por reglamento presentaban por escrito al
momento de su examen profesional. Transcriben 45 disertaciones, presentadas entre 1857 y 1878, las cuales se
agrupan en seis ejes temá�cos: patología interna (medicina interna), cirugía, gineco obstetricia, venereología, terapéu�ca y enfermedades nerviosas7.
Las denominadas “tesis” no sólo correspondieron a alumnos de la Escuela de Medicina local, sino que también se
incluyeron médicos extranjeros que realizaban este trámite para obtener permiso del Consejo de Salubridad para
ejercer en la en�dad, como fue el caso de Thomas Kearny,
quien el 19 de agosto de 1857 —dos años antes de que se
fundara la escuela— presentó: The causes and treatment
of Typhoid fever (“Las causas y tratamiento de la fiebre
�foidea”). También es relevante la disertación de Ygnacio
Mar�nez ¿Hay o no fiebres esenciales?, presentada el 7 de
agosto de 1865; fue el primer alumno que cursó la carrera
completa en el Colegio Civil y se examinó el 8 y 9 de agosto de 1865.

Libro de la Tesorería de la Escuela de Medicina, 1878-1893. Fotogra�a:
Archivo Histórico Fotográfico de la Facultad de Medicina, UANL

El actual Archivo Histórico de Medicina. Fotogra�a: Archivo Histórico Fotográfico de la Facultad de Medicina, UANL

Otro grupo importante de documentos los cons�tuyen
los Expedientes de Exámenes Profesionales de Medicina,
Farmacia, Odontología y Enfermería, 1857-1929, los cuales se integran con: la solicitud de examen en papel sellado; cer�ficado de estudios; constancia de prác�cas profesionales (hospital o bo�ca); recibo de pago por derecho
a examen profesional y la disertación manuscrita. Estos documentos están resguardados en nueve cajas-estuche y
una caja de polipropileno. Son los documentos, en �sico,
más an�guos que resguarda el AHFM-UANL, manuscritos
en su totalidad, los cuales presumiblemente fueron recogidos por la facultad al momento de su separación del
Colegio Civil en 1877, cuando pasa a la tutela del Consejo
de Salubridad. Todo parece indicar que este grupo documental fue el núcleo inicial del archivo escolar médico.

Tesis de Thomas Kearny, 1857. Imagen: Archivo Histórico Fotográfico de la
Facultad de Medicina, UANL

Los acervos y sus contenidos
La mayor parte de los fondos documentales del AHFMUANL están preservados en 300 cajas archivadoras de polipropileno, una pequeña en cajas-estuches y los materiales
fotográficos en siete estuches de gran formato y siete cajas
de archivo tamaño carta. También se dispone de un respaldo digital que incluye además de las imágenes, documentos
y textos an�guos, muchos de éstos solamente se disponen
en este formato. Toda la gama de documentos está registrada en inventarios y catálogos que agilizan su búsqueda.

Estado en que se encontraban los documentos hasta 2010. Fotogra�a:
Archivo Histórico Fotográfico de la Facultad de Medicina, UANL

El nuevo acervo

Como se señaló anteriormente, a principios de los 90 se
seleccionó una serie de documentos de las cajas y carpetas
ubicadas en el sótano de la facultad, los cuales debido a su
an�güedad fueron clasificados, digitalizados y conservados

El inventario y la catalogación se llevaron a cabo en dos
fases. La primera concluida en 2012, en la que se integró
toda la documentación de las carpetas archivadoras,

Expedientes de exámenes profesionales de ciencias médicas, 1857-1929.
Fotogra�a: Archivo Histórico Fotográfico de la Facultad de Medicina, UANL

Ygnacio Mar�nez, primer egresado de la carrera de Medicina, 1865. Fotogra�a: Archivo Histórico Fotográfico de la Facultad de Medicina, UANL

7 Carlos Medina de la Garza y Armando Hugo Or�z Guerrero (comps.), Tesis del siglo XIX.
6 Cfr. César Morado (coord.), Los Archivos Históricos de Nuevo León, pp. 81-88.

CULTURA REGIONAL

42

43

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

14.Estadís�ca de la Escuela de Medicina
15.Historias clínicas
16.Horarios de clase
17.Inventario de bienes de los diversos departamentos
18.Informe que rinde el Director al Gobierno del Estado
o a la Rectoría de la Universidad
19.Informe que rinde el Secretario General al Gobierno
del Estado o a la Rectoría de la Universidad
20.Informe que rinde el Tesorero al Gobierno del Estado
o a la Rectoría de la Universidad
21.Informes de comisiones (profesores o alumnos)
22.Informes de los preparadores de prác�cas médicas
23.Invitaciones
24.Listas de asistencia
25.Lista de libros que se u�lizan en el año escolar
26.Lista de �tulos expedidos
27.Licencias para el personal técnico y docente
28.Lista de médicos que ejercen en el Estado
29.Nombramientos, ceses y renuncias
30.Nómina de personal docente y administra�vo
31.Planes de estudio
32.Programas de estudio de las materias de Medicina
33.Presupuestos
34. Reglamentos de la Escuela de Medicina y el Hospital Civil
35.Reportes de guardias y de servicio social
36.Reportes de médicos residentes, internos y prac�cantes
37.Solicitud de examen profesional
38.Solicitud de exención de cuotas
39.Solicitud de revalidación de estudios
40.Sociedad de alumnos
41.Tesis

Complementan esta sección que está resguardada en la
Sala Histórica, seis cajas de polipropileno con fotocopias
de documentos originales localizados en el Archivo General del Estado en el ramo de Salud Pública, del Periódico
Oficial del Estado, de los informes y memorias de los gobernadores de Nuevo León y de los rota�vos locales con
referencias a la Escuela de Medicina y/o el Hospital Civil en
el intervalo de 1810 a 1952. A este grupo documental se le
denominó Correspondencia con el Gobierno del Estado,
material que fue compilado en 1988, durante la ges�ón
del Dr. Alfredo Piñeyro López, como parte del proyecto Historia de la Medicina, el cual consis�ó en recuperar la
información documental y gráfica dispersa en los archivos
oficiales de la en�dad, la bibliogra�a existente sobre la
medicina local, acopio de instrumental médico an�guo y
tes�monios sobre la historia reciente del hospital-escuela.
Para tal efecto se contrató temporalmente a un grupo de
inves�gadores, entre los que se encontraba el referido
profesor Armando Hugo Or�z.
Los aspectos más recurrentes de este apartado documental se refieren a: los reglamentos de vacunación en la
Nueva España, el combate a la viruela de 1815, proyecto
de creación de la policía médica del estado en 1850, sobre
el cólera morbus de 1849, la creación del Consejo de Salubridad en 1851, recomendaciones para el combate de la
fiebre amarilla en 1898, estadís�cas del hospital-escuela,
planes de estudio de la carrera de Medicina, reglamentos
de la Escuela de Medicina y el Hospital Civil, arbitrios aprobados para el sostenimiento de estas ins�tuciones, lista de
alumnos y profesores, reporte de enfermos, entradas, salidas y muertos del hospital, informes sobre mejoras
materiales, informes de directores y de la Beneficencia Pública del Estado, la construcción de los nuevos edificios
después de la década de los treinta, el establecimiento del
servicio social, entre otros temas.

Complementan esta larga lista dos breves secciones
compuestas por cinco cajas archivadoras: los fondos
par�culares de los doctores Eusebio Guajardo Zambrano
(1870-1939)8 y Hernán Salinas Cantú (1918-2006)9. En el
caso del primero, se recibieron publicaciones —sobre todo
de pediatría de la cual era pionero a nivel regional—, documentos y fotogra�as, materiales proporcionados por la Sra.
Myriam Mar�nez Guajardo. Respecto al segundo, el dona�vo consis�ó en varias colecciones de bole�nes médicos,
folletos, revistas, un diario de apuntes y, principalmente,
carpetas con los borradores mecanografiados de sus principales obras históricas y literarias, tales como La Escuela de
Medicina y el Hospital Civil, Biogra�a del Dr. Pascual Costanza, Historia y Filoso�a Médica, entre otras, textos facilitados por la Biblioteca del Museo de Historia Mexicana.

Los documentos que se preservan en el espacio provisto
para el AHFM-UANL —ubicado en el sótano de la Facultad
de Medicina— representan el 90% del flujo documental,
datan desde finales del siglo XIX hasta principios de los
ochenta. La información está escrita a mano y mecanográficamente, con algunos impresos, en lenguaje español la
mayoría, y varios en inglés y francés. Originalmente estaba
organizada de manera incipiente, cronológicamente y por
apartados muy generales. Después de analizar y valorar la
información se establecieron varios ejes temá�cos sobre
los que se agruparía todo el universo documental, estableciéndose los siguientes grupos documentales:

Archivo Histórico Fotográfico
Es una de las secciones con mayor demanda por parte
de inves�gadores, ins�tuciones y público en general. Su
origen se remonta a 1944, cuando en la facultad se instaló
un laboratorio de fotogra�a, luego se convir�ó en Departamento de Fotogra�a, siendo su función primordial
registrar los acontecimientos más relevantes y brindar
apoyo gráfico a los diferentes servicios del hospital-escuela. En 1975, es nombrado jefe del departamento el pintor
y fotógrafo Eliézer Alanís Rodríguez (1938-2006)10, quien
desempeñó una labor importante en el acrecentamiento
y actualización del material gráfico; permaneció en el
puesto hasta 2005, año en el que también desapareció
este departamento. Entre 1993 y 1999, Alanís realizó 28
retratos para formar la galería de ex directores de la Fa-

1.Actas de la Junta Direc�va
2.Avisos a los profesores y/o alumnos
3.Cues�onarios de las materias que se imparten
4.Correspondencia del Director
5.Correspondencia con proveedores o casas comerciales
6.Cortes de Caja de la Tesorería
7.Conferencias y ponencias
8.Constancias de estudio y de validez de títulos
profesionales
9.Circulares enviadas a profesores y /o alumnos
10.Correspondencia de la Tesorería
11.Cuadro de exámenes
12.Decretos emi�dos por el H. Congreso del Estado
13.Directorio de profesores

8 Su trayectoria ha sido abordada por: Armando H. Or�z, José Antonio Olvera, Gilberto Treviño Mar�nez y Carlos Medina de la Garza, “Eusebio Guajardo
Zambrano…”, pp.131-135.
9 Su perfil biográfico aparece en: Jair García Guerrero y Jorge Valadez García, “Médico y poeta…”, pp. 40-43.

CULTURA REGIONAL

44

cultad y el Hospital Universitario —los cuales se exhiben
en la Sala Histórica—, así como varias pinturas del an�guo
Hospital González y la primera Escuela de Medicina.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Gallegos, Nancy Verónica (2022). Lo visto y lo no visto, el
uso de la imagen en medicina. El caso del Archivo Histórico
Fotográfico de la Facultad de Medicina de la UANL. Ponencia. México: I Coloquio Internacional de Humanidades
Médicas: pasado y presente.
García Guerrero, Jair y Jorge Valadez García (2007).“Médico y poeta: el Dr. Hernán Salinas Cantú (1918-2006)”, en:
Bole�n Mexicano de Historia y Filoso�a de la Medicina,
vol. 10, no. 1, pp. 40-43.
Medina de la Garza, Carlos y Armando Hugo Or�z
Guerrero (comps.) (2009). Tesis del siglo XIX. Primeros egresados de la Facultad de Medicina de la UANL. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Galería del Dr. Gonzalitos. Fotogra�a: Archivo Histórico Fotográfico de la
Facultad de Medicina, UANL

El acervo está compuesto por más de cinco mil fotogra�as, las cuales dan cuenta del quehacer educa�vo,
cien�fico y humanís�co de la Escuela de Medicina y el
Hospital Civil, en un intervalo de más de siglo y medio. Los
materiales están contenidos en siete cajas de plás�co de
uso pesado para archivos; entre las imágenes más recurrentes están: fotos de Gonzalitos, las diversas etapas de
los inmuebles de la facultad y el hospital, inauguraciones
de los diversos espacios, láminas de libros de medicina,
los departamentos clínicos, salas y auditorios, eventos
académicos y culturales, las colecciones del museo de
medicina, el fron�spicio de la facultad y el hospital a través de los años, las nuevas edificaciones, espacios y remodelaciones de inmuebles, los murales, monumentos y
vegetación, galería de directores, poses de trabajadores,
personal técnico y docente, alumnos y visitantes, así
como nega�vos (sobre eventos, efemérides y espacios diversos de los edificios), entre otras11.

Montemayor Jáuregui, Ma. del Carmen (2017). “Dr. Ángel
Óscar Ulloa Gregori (F.A.C.S.), 1919-2015: In memoriam”,
en: Medicina Universitaria, vol. 19, no. 74, pp. 40-42.
Olvera Sandoval, José Antonio (2010). “Papeles de Medicina. Reorganización del archivo histórico de la Facultad de
Medicina (1884-1954)”, en: Memoria Universitaria, año 1,
no. 10, pp. 3-13.
Olvera Sandoval, José Antonio (2012). “Reorganización del
Archivo Histórico de la Facultad de Medicina (18841954)”, en: César Morado Macías (coord.). Los Archivos
Históricos de Nuevo León. México: Universidad Autónoma
de Nuevo León, Grupo de Inves�gadores sobre el Noreste
de México y Texas (GENTE).
Olvera Sandoval, José Antonio (2022). “Breve narra�va del
Hospital-Escuela: 70 años del Hospital Universitario,” en:
Revista Academia Semper, nos. 12-13, pp. 33-42.

Otra de las secciones que forma parte de este archivo
es una colección de 133 fotogra�as en gran formato de las
generaciones de las licenciaturas de Médico Cirujano y
Partero, y Químico Clínico Biólogo, que datan desde 1937
al 2011. Durante mucho �empo estuvieron colgadas en el
pór�co de la Biblioteca, en 2010 se desmontaron y fueron
colocadas en cajas estuches para ser resguardadas en la
Sala Histórica de la facultad.

Olvera Sandoval, José Antonio (2023). “Arqueología de la
UANL: primera cátedra de medicina, 1828”, en: Cultura
Regional, vol. 1, no. 1, pp. 4-8.
Or�z Guerrero, Armando H., José A. Olvera Sandoval,
Gilberto Treviño Mar�nez y Carlos Medina de la Garza
(2020). “Eusebio Guajardo Zambrano (1870-1939): Visionary of modern medicine in Mexico”, en: Medicina Universitaria, vol. 22, no. 3, pp. 131-135.

Cierre
Actualmente el AHFM-UANL está adscrito a la Sala Histórica “Dr. Ángel Óscar Ulloa Gregori”, espacio cultural
inaugurado en 1993, el cual integra un museo de Medicina, con más de mil piezas entre estuches, aparatos e instrumental médico quirúrgico y una colección de dos mil
300 libros an�guos de ciencias médicas, concentrados en
el siglo XIX y escritos en varios idiomas. Este espacio se
localiza en el primer piso del edificio del Centro Regional
de Información y Documentación en Salud “Dr. Alfredo Piñeyro López” (CRIDS) de la Facultad de Medicina.

Patrimonio Cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo
León (2013). México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

La misión de la Sala Museo es coadyuvar al conocimiento, iden�dad, inves�gación, preservación y difusión del
patrimonio cien�fico y humanís�co relacionado con el desarrollo histórico de las ciencias médicas y de la salud en
el noreste de México.

CRIDS de la Facultad de Medicina donde se localiza la Sala Histórica. Fotogra�a: Archivo Histórico Fotográfico de la Facultad de Medicina, UANL

10 Dos pinturas de él y un breve perfil biográfico se incluyen en: Varios, Patrimonio Cultural de la Universidad…, pp. 158, 159 y 248.
11 Los contenidos y apartados de esta sección han sido abordados por Nancy Verónica Gallegos, “Lo visto y lo no visto, el uso de la imagen en medicina”.

45

�ligado con ideas de esa facción. Así se sucedieron gobiernos

fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

carrancistas y villistas, cada uno con polí�cas propias como el

01

an�clericalismo y los préstamos forzados (pp. 165-187).
La siguiente década se caracterizó por ser un periodo de mayor
estabilidad, pues la Revolución mexicana había dejado como saldo,
entre otras cosas, una importante crisis económica. Por consiguien-

Luis Alberto García García, Edson Abraham Salvador Soto Espinosa, Moisés Alberto

te, los gobernadores de Nuevo León, con la ayuda de los presiden-

Saldaña Martínez y Alberto Barrera Enderle (2024). Nuevo León. 200 años de historia.

tes revolucionarios Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, se comprome�eron a reconstruir la en�dad con obras de infraestructura.

Monterrey, México: Fondo Editorial de Nuevo León.

Bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas hubo roces con los empresarios regiomontanos, ya que éstos vieron en riesgo sus intereses ante

Bryan Yair Ramírez Garza 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

las polí�cas cardenistas que muchos caracterizaban como socialistas. Cárdenas hizo lo posible porque los obreros recibieran mejores
que fue necesario el reclutamiento de hombres, pero muchas personas

sueldos, condiciones laborales dignas y protección, pese a las resis-

se excusaban de mil maneras con tal de no par�cipar (pp. 38-39).

tencias por parte de la clase empresarial (pp. 190-193).

Nuevo León. 200 años de historia es un libro escrito por cuatro

la mira puesta sobre la América española. Evidencias de lo anterior

reconocidos historiadores nuevoleoneses, cuyos trabajos han sido

fueron los intentos de conquista y ocupación de territorios

Por otro lado, a gran parte de la población del Nuevo Reino de

En el cuarto y úl�mo capítulo, �tulado “Nuevo León, de 1940

de referencia obligada para conocer más de la historia de Nuevo

americanos bajo soberanía española y el robo de mercancías de ex-

León no le interesaba que el territorio se independizara, contrario a los

al siglo XXI”, Alberto Barrera Enderle estudia las implicaciones del

León y de México: Luis Alberto García García (UDEM), Edson

portación (p. 18).

habitantes de regiones como el Bajío, en donde el conflicto fue más

segundo auge industrial de Nuevo León, como el incremento des-

constante. A los reineros lo que en verdad les preocupaba era sobrevi-

enfrenado de población y la construcción de nueva infraestructura

vir. Hallaron en el contrabando una estrategia para evadir las trabas

en Monterrey. Asimismo, se ocupa de comentar la situación de la

comerciales impuestas por la Corona, con lo que pudieron comerciar

Universidad de Nuevo León y el movimiento por la autonomía uni-

Abraham Salvador Soto Espinosa (UDEM), Moisés Alberto Saldaña
Mar�nez (UANL) y Alberto Barrera Enderle (CIESAS-Noreste).

Por consiguiente, los reyes de la dinas�a Borbón, cuyo primer
monarca fue Felipe V, se encargaron de implementar reformas

Este libro se publicó con dos finalidades. La primera de ellas

económicas, polí�cas, militares y territoriales, con la finalidad

fue conmemorar el bicentenario de la declaración de Nuevo León

de fortalecer al Imperio español. Así pues, mediante una

como estado libre y soberano de la federación mexicana. La segun-

milicia sólida y el poblamiento de regiones inexploradas, se

da es proporcionar un estudio histórico de dos siglos para difundir

procuró la recuperación de posesiones arrebatadas por las

la importancia del pasado de dicha en�dad, que a lo largo de su

potencias imperiales anteriormente mencionadas. Del

desarrollo ha atravesado por transformaciones significa�vas con

mismo modo, se establecieron nuevos impuestos, se reorga-

implicaciones de diversa naturaleza para su población.

nizó la administración territorial en intendencias y provincias

versitaria (pp. 216-244).

con el norte mediante precios bajos y productos que no se podían
comprar en el estado (pp. 40-46).

Después de haber experimentado un buen auge económico
Por otra parte, ya en los primeros años de vida inde-

de 1940 a 1970, en el gobierno de Luis Echeverría varios grupos de

pendiente, se promulgó la primera cons�tución polí�ca de

guerrilla urbana operaron en Monterrey, uno de los cuales prota-

Nuevo León en 1825, con leyes que permi�an garan�zar el bien-

gonizó el intento de secuestro y posterior asesinato del empresario

estar de la población y el buen funcionamiento del estado. El autor,

Eugenio Garza Sada. La polí�ca de José López Por�llo trajo con-

internas, y se crearon nuevos cargos polí�cos como los intendentes

además de estudiar la par�cipación de Nuevo León en la invasión es-

secuencias adversas en el ámbito económico, por lo que la repu-

y los comandantes (pp. 18-28).

tadounidense, la reforma liberal y la intervención francesa, se aproxi-

tación del PRI se deterioró más. Por otra parte, el autor rescata la

ma a la vida co�diana de los nuevoleoneses en el siglo XIX, revisando

cues�ón depor�va, al explicar cómo el fútbol y el béisbol se

A pesar de que el Imperio español hizo lo posible para consoli-

los objetos que se solían u�lizar en las casas de la época, así como las

convir�eron en deportes por excelencia para el público regio-

ral, social y religiosa, sino que también, en el primer apartado, pro-

dar su dominio territorial y militar, al menos en la región noreste

herramientas con las que las personas de clases bajas realizaban sus

montano hasta el día de hoy. Además, también se destaca el aspec-

porcionan una contextualización de lo que sucedió antes de que

del Virreinato de la Nueva España no hubo una buena organización

labores diarias (pp. 57-58 y 96-123).

to de la música, par�cularmente el rock y la cumbia colombiana

esta en�dad se considerara un estado libre y soberano, para que el

en estos aspectos, pues la llegada de grupos rebeldes como el de

lector pueda darse una idea del por qué sucedieron estos cambios

los comanches representó una amenaza para la estabilidad del

En el tercer capítulo, �tulado “De la era de los caudillos a la con-

espacio y de la economía. El establecimiento de una defensa

solidación de la modernidad polí�ca”, Moisés Alberto Saldaña

militar en lo que actualmente es Lampazos de Naranjo y

Mar�nez apunta que en Nuevo León la República restaurada fue una

con lo que en esos mismos años ocurría a nivel estatal.

el traslado de una can�dad importante de soldados a

época de transición previa a la etapa de industrialización. En estos

Defini�vamente, el libro Nuevo León. 200 años de historia

De esta manera, el lector puede establecer una di-

las Provincias Internas del Oriente no ayudaron mucho

años, el estado se encontraba controlado principalmente por tres

cons�tuye una completa historia de los antecedentes, inicios, des-

a la pacificación de estos grupos, pues los desacuerdos

caudillos, quienes se encargaron de poner orden: Mariano Escobe-

arrollos y cambios que ha experimentado el estado de Nuevo León.

polí�cos impidieron una estrategia fuerte para impo-

do, Jerónimo Treviño y Francisco Naranjo (pp. 132-137). Ya durante

Asimismo, la obra incluye materiales visuales como fotogra�as,

el gobierno de Bernardo Reyes, comenzó la gran industrialización de

mapas y notas periodís�cas, con la finalidad de ilustrar los lugares

rio, poblamiento y consolidación”, Luis Alberto García

Monterrey. Tanto Porfirio Díaz como Reyes hicieron lo posible por fo-

y los procesos que se estudian, y de facilitar la comprensión por

García ofrece un repaso de las relaciones entre el Nuevo Reino

En el segundo capítulo, �tulado “Conformación de Nuevo

mentar la inversión privada, con polí�cas como la exención de

parte de los lectores. Con este extraordinario trabajo que Luis

León en el marco del México independiente”, Edson Abraham

impuestos. Además, el autor enfa�za el crecimiento demográfico

García, Edson Soto, Moisés Saldaña y Alberto Barrera han sacado a

durante el siglo XVIII. Argumenta cómo el reinado de Carlos II,

Salvador Soto Espinosa aborda cómo durante la guerra de inde-

que se produjo a raíz del auge fabril (pp. 142-149 y 156).

la luz, seguramente se despertará el interés hacia la historia del es-

úl�mo miembro de la dinas�a de los Habsburgo, ates�guó un

pendencia, el gobierno del Nuevo Reino de León no contaba con fon-

A través de cuatro capítulos, los autores proporcionan
información sobre una temporalidad específica de Nuevo León. No
solamente estudian su transformación económica, polí�ca, cultu-

a lo largo de doscientos años. Asimismo, mencionan primero lo que sucedió a nivel nacional para relacionarlo

ferencia sobre el impacto entre estos dos niveles.
En el primer capítulo, �tulado “Orígenes: territo-

ner el orden (pp. 28-33).

de León, el Virreinato de la Nueva España y el Imperio español

que, pese a que son géneros que no surgieron en Nuevo León,
influyeron en el surgimiento de bandas locales que supieron ganarse la aceptación del público (pp. 244-273).

tado de Nuevo León, incluso de parte de aquellos públicos que no
estén tan familiarizados con la materia. Al leer este libro, el lector

periodo de inestabilidad económica y territorial, ya que las otras

dos suficientes para la compra de armamento para comba�r al bando

No obstante, la Revolución mexicana en contra de la dictadura

potencias del momento (Francia, Gran Bretaña y Portugal) tenían

insurgente. Además, había pocos militares bien entrenados, por lo

de Díaz estalló en 1910. Nuevo León no se mantuvo ajeno al conflic-

podrá reflexionar sobre los sucesos del pasado, sobre sus efectos

to, pues cons�tucionalistas y convencionistas se disputaron el poder

posi�vos o nega�vos en el presente, y sobre la importancia de la

sobre la en�dad en varias ocasiones. Una vez que un bando revolu-

cooperación social en la construcción de una en�dad ver-

cionario tomaba el control del estado, llegaba a gobernar un polí�co

daderamente próspera para todos.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

46

47

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Antonia Heredia Herrera (2008). Memoria, archivos y archivística: identidad y novedad.
Ciudad de México: Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México, A. C.
Karla González Nava

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

La memoria es un tema de interés, especialmente en

rea de rescatar la memoria. Los archivos son parte de la memoria y no

el mundo contemporáneo. La existencia de un fragmento

al revés, lo que tampoco significa que la presencia de los archivos no

temporal que vive en nosotros nos resulta como un mis-

sea vital para tener un panorama amplio.

terio. Antonia Heredia Herrera expone a través de este libro la conexión entre el concepto de memoria y los archivos

Por otro lado, el monopolio de los archivos puede representar

y la archivís�ca.

una gran dificultad si consideramos la prioritaria tarea de rescatar la
memoria de los grupos marginados. La existencia del trabajo archivís-

En una sociedad como la nuestra, donde la prisa es un elemento

�co resalta por la necesidad de conservar los textos en el mejor es-

inherente a la vida co�diana y el �empo nada más que una distorsión,

tado posible, para evitar que lo que se encuentre plasmado en ellos

la memoria �ene una carga disrup�va y el acceso a ella es una ex-

sufra alteraciones que puedan distorsionar la percepción o el entendi-

periencia equiparable a un acto revolucionario. Heredia Herrera nos

miento de la memoria por parte de cualquier usuario de los archivos.

proporciona un acercamiento a esto, en parte desde su visión como
historiadora, pero principalmente como una persona cuya pasión es

Heredia Herrera expone con lujo de detalles que la priorización

el archivo y su labor, la archivís�ca. Definido el archivo como todo

del archivo se basa en el acceso al mismo. La principal preocupación,

aquel repositorio que con�ene información acerca de algún tema

además de la conservación, es la accesibilidad a los documentos, y

especial y que ofrece un recuento de ciertos hechos, la existencia de

quienes se dedican a la labor archivís�ca �enen una gran respon-

los archivos es un pilar para la memoria y el entendimiento de

sabilidad a la hora de facilitar el acceso abierto. Si bien an�guamente

cualquier fenómeno en el mundo posmoderno.

este �po de materiales estaban sólo al alcance de unos pocos (por
ejemplo, de las personas e ins�tuciones que podían costear el colec-

Por ejemplo, es imposible entender una cultura si no se �enen

cionismo de estos documentos), la labor del archivo, no como texto

archivos sobre ésta. En otras palabras, si uno carece de archivos, es

sino como ins�tución, es el poner estos documentos al alcance de to-

decir, de textos mediante los cuales uno sea capaz de recuperar la

dos, en especial de los grupos marginados que �enen con frecuencia

memoria, no es posible entender el presente de cualquier cultura.

dificultades para encontrar su iden�dad asegurada o protegida desde

Una frase célebre (atribuida a George Santayana, en su obra La vida

un punto de vista histórico o polí�co.

de la razón, aunque distorsionada a lo largo del �empo), extendida
durante la úl�ma década, reafirma la necesidad de los archivos:

No es de extrañar que muchas veces estos documentos sean

“quien no conoce la historia, está des�nado a repe�rla”. Es de esta

objeto de estudios o de análisis con fines de inves�gación histórica.

forma que Heredia expone cómo la naturaleza de los archivos y de la

Sin embargo, Herrera explica que, a pesar de que esta es una de las

labor archivís�ca es necesaria como un método para salvaguardar la

razones para mantener los documentos en buen estado y con fideli-

memoria de dis�ntos grupos, entre éstos resaltando la prioridad

dad a su contenido original, la principal misión del archivo es la con-

necesaria para los sectores históricamente marginados.

servación de la memoria. Los archivos �enen en su campo inicial de
interés el apelar a la necesidad humanís�ca de poder ver hacia el pa-

Antonia Herrera explica que los archivos no son sinónimo de

sado con lentes obje�vos, de ahí la importancia de la accesibilidad.

memoria, sino más bien una parte de ésta. De tal forma, un archivero
no puede ser el responsable de construir la memoria. Si bien la autora

La autora sos�ene que la época del monopolio de los archivos ha

resalta que las dis�ntas funciones archivís�cas �enen grados dis-

acabado, por lo que ahora hay espacio para que florezca un carácter

�n�vos de importancia, puntualiza que es imposible asignarles la ta-

de libertad y accesibilidad, tan disrup�vo y revolucionario como lo fue

en su momento la disponibilidad de la universidad para los jóvenes que no eran adinerados. No obstante, los archivos �enen menor visibilidad,
en parte como consecuencia de la falta de conocimiento acerca de la existencia del trabajo archivís�co. Los sistemas que se han aplicado y adaptado a estos documentos existen con la finalidad de organizar y facilitar el alcance de estos contenidos para quien los necesite.
Heredia Herrera finaliza con una explicación de un úl�mo punto, que además conecta todos los contenidos previamente explicados: la función
del archivo responde a una necesidad social de disponer de información con la finalidad de construir conocimiento. Es por esto mismo que la accesibilidad es necesaria en los documentos de esta naturaleza. Sin duda alguna, este libro sinte�za la importancia de todo aquello que rodea el concepto de archivo, explicándolo de manera que incluso quienes no están familiarizados con estos términos encuentren cierta facilidad en su comprensión.

1 Es estudiante de la licenciatura en Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

48

Una vez más, esto ilustra perfectamente la posición de Heredia Herrera: la información debe estar al alcance de quien pueda necesitarla.

49

�GENIO
Y FIGURA
Erika Flor Escalona Ontiveros:
“UN ARCHIVO ES ALGO QUE TODAS LAS INSTITUCIONES
PÚBLICAS DEBEN TENER PORQUE ASÍ LO MARCA LA LEY”
Ana Teresa Jasso Saucedo

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

La historiadora Erika Flor Escalona On�veros es licenciada en Histo-

Yo nací aquí, pero mis padres son de San Luis Potosí, de las ranche-

ria y Estudios de Humanidades por la Universidad Autónoma de

rías que son parte de Matehuala. Mi familia está integrada por mi

Nuevo León. A lo largo de su trayectoria profesional se ha des-

papá José Salomé Escalona Oliva, mi mamá María Cruz On�veros

empeñado como docente, inves�gadora y archivista, y su principal

Cárdenas, mi hermana mayor Jessica Escalona, la segunda de mis

línea de estudios ha sido la historia de la Universidad Autónoma de

hermanas Sandra Escalona (quien es solamente un año mayor que

Nuevo León. Es coautora de varios libros, entre ellos: Medio siglo

yo), después sigo yo y enseguida mi hermana menor Gris Escalona

de lucha sindical. Sindicato de Trabajadores de la Universidad Autó-

(quien es cuatro años menor que yo). Entonces, durante cuatro

noma de Nuevo León, 1964-2014 (2014), Crisol de Técnicos. Escuela

años, fui la bebé de la familia, hasta que llegó ella. De manera que

Industrial y Preparatoria Técnica Álvaro Obregón (2015), Prepara-

somos puras mujeres en la familia, somos cuatro mujeres, y en mi

toria 7 de la UANL. 50 años de excelencia educa�va (2016), Fa-

entorno familiar siempre fue mi papá quien toda la vida nos dijo

cultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. 45 años de trayectoria,

que había que estudiar, que había que echarle ganas, que como

1973-2019 (2019), Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Pablo

mujeres nunca dependieramos de nadie, que siempre fuéramos

Livas. Pilar del progreso social, 1921-2021 (2021) y La evolución de

trabajadoras. Entonces siempre, desde niñas, tuvimos esa idea de

la educación media en la UANL (2025).

que teníamos que estudiar, aunque no sabíamos exactamente qué.

Mi papá nos lo decía porque él tuvo una forma de vida

Nunca pensé que me fuera a dedicar a la historia, ni siquiera

complicada en la infancia; ellos solamente estudiaron hasta prima-

sabía que exis�a una carrera en historia, porque yo inves�gaba

ria, pero aun así mi papá ha logrado salir adelante por sus propios

solamente para mis tareas, lo que me pedían, pero nunca buscaba

medios, y él siempre tenía esa idea de que teníamos que estudiar,

más información. Eso sí, me gustaban mucho los documentales y

para que no batallaramos con lo que él había sufrido. Mi infancia

mi papá también se ponía a verlos conmigo y pla�cábamos acerca

fue una infancia bastante feliz, rodeada de mis padres, mis herma-

de lo que veíamos. El gusto por la historia siempre lo tuve. Cuando

nas, fue puro juego. La colonia donde yo viví está llena de niños de

terminé la prepa, me pregunté: “¿qué voy a hacer? ¿Qué sigue para

todas las edades, entonces todo el �empo estábamos

mí?” No sabía realmente qué hacer y me acuerdo muy bien que mis

acompañadas. Desde que salíamos de la escuela nada más llegába-

amigas sí tenían claro lo que querían estudiar más adelante, todas

mos, comíamos, hacíamos la tarea y salíamos a jugar hasta que nos

tenían una idea clara y yo no. Al terminar la preparatoria empecé a

hablaran para dormir, y al día siguiente lo mismo. Fue una infancia

trabajar, y mi hermana mayor, que estaba en la Facultad de Filoso-

sin cas�gos, la adolescencia fue bastante tranquila, no fui una

�a y Letras estudiando educación, me decía: “te voy a presentar a

adolescente rebelde, fui muy tranquila siempre. Estaba en una

un amigo mío, que estuvo conmigo en los primeros semestres, y

secundaria donde teníamos unos controles de tareas muy estric-

que es de historia, te vas a llevar bien con él”. Entonces empecé a

tos, nos mandaban el control de tarea mensual, y ahí nos decían

juntarme con sus amigos que estaban en la carrera de historia, y

qué tareas teníamos que entregar y qué día (lo que ahora hace por

me empezaron a contar al respecto. Así fue como decidí, después

ejemplo Nexus). Después estudié en la Preparatoria 16 de la UANL.

de un año de salir de la preparatoria, que presentaría el examen

Como en mi casa siempre nos dijeron que había que estudiar, en-

para ingresar a la carrera de historia. Tampoco tenía muy claro

tonces había que hacer las tareas sin fallar.

cómo iba a ser, qué iba a ser de mí si estudiaba historia, pero sí me
gustaba mucho. Me inscribí, pasé, y empecé a estudiar. Yo soy ge-

¿Cómo comenzó su interés por la historia?
¿Desde qué etapa de su vida?

Actualmente, es profesora de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Pablo Livas de la UANL, donde también se desempeña

neración 2008-2013 del Colegio de Historia.

¿Por cuáles líneas de inves�gación comenzó a
interesarse en la facultad?

como jefa de departamento del archivo histórico del plantel. En enFue desde niña. Yo recuerdo muy bien el libro de historia de

trevista, la licenciada Escalona explica cómo se comenzó a interesar

cuarto año de primaria, donde aparecía el cura Miguel Hidalgo en

por la historia universitaria, y comenta cuáles son, desde su punto de
vista, los principales retos y perspec�vas con respecto al trabajo archivís�co.

Quisiera que nos pla�cara un poco sobre su vida.
¿Dónde nació? ¿Quién es su familia y a qué se
dedican? ¿Cómo describiría su infancia y parte de
su adolescencia?
Yo nací aquí en Nuevo León, en San Nicolás de los Garza, el 20
de mayo de 1990. Mi familia está compuesta por seis integrantes.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

50

la portada. A mí me encantaban esas clases de historia. Tuve un ex-

A mí la historia de México siempre me ha gustado, aunque

celente maestro en la primaria que se llamaba José Luis Torres Za-

también me interesa la historia de otros lugares. Muchos de mis

pata, y me gustaba mucho cómo nos contaba la historia, de forma

trabajos estaban relacionados con aspectos de la historia de Méxi-

muy amena, era mi momento favorito de las clases. Me gustaba ver

co. En algún momento empecé también a trabajar historia de re-

cómo el libro de historia tenía en la parte de abajo una línea del

ligiones, pero ya para finales de la carrera, en el año 2013 (que

�empo y las ilustraciones. Fue a par�r de ese año con ese maestro

coincidió con el 80 aniversario de la Universidad Autónoma de

que empecé a tener mejores calificaciones, porque tenía un buen

Nuevo León), hice un trabajo sobre la autonomía universitaria para

método de enseñanza. Después en quinto año ya no tuvimos clase

la asignatura de historia oral. Recuerdo que mi compañera, amiga

de historia y en sexto otra vez. Ahí ya no me llamaba tanto la

y colega Susana Julieth Acosta Badillo trabajó el tema del sindicato

atención, porque la maestra no me agradaba tanto, pero me seguía

de trabajadores de la universidad. A par�r de ahí ambas nos re-

gustando la materia. Después vino la secundaria, también tuve

lacionamos con la historia de la universidad. Para ese trabajo, como

muy buenos maestros, y ya después en preparatoria siguió siendo

Susana había hecho su servicio social en el casi recién creado Cen-

mi materia favorita.

tro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL, me decía:

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�“vamos a inves�gar en el centro, �ene libros sobre la historia de la
universidad, así que vamos a ver qué nos prestan y cómo nos

convir�eron en una sola para resguardar el archivo histórico. El direc-

pueden ayudar”. Entonces empezamos a ir, pues aunque ella ya ha-

tor quería que el archivo se quedara en el área de la biblioteca para

bía terminado su servicio social, seguía en contacto con el centro.

que ambos espacios de consulta estuvieran ligados. Poco a poco se fue

Al final elaboramos un trabajo que nos ayudó a ligarnos a la historia

armando el archivo y nos fueron proporcionando lo que se requería.

de la universidad. Básicamente, desde que egresé de la universidad, este ha sido mi tema, todo lo relacionado con la universidad,

El estar aquí se sigue ligando con mi línea de inves�gación que es la

pero fue a par�r de ese trabajo que nos encargaron de historia oral.

historia de la Universidad Autónoma de Nuevo León, porque este archivo no solamente con�ene información de la Preparatoria Pablo Livas. En

Pues bien, cuando nosotros estábamos por egresar de la

los libros de correspondencia se encuentra absolutamente todo lo que

carrera, nos contactaron del Centro de Documentación y Archivo

llegaba: si llegaba un oficio desde rectoría, el oficio está aquí; si algún

Histórico de la UANL, debido a que el sindicato de trabajadores es-

departamento central como tesorería o escolar enviaba algún documen-

taba por cumplir 50 años y estaban buscando hacer una pub-

to, se encuentra aquí; y también si alguna facultad o preparatoria emi�a
oficios para presentar a sus nuevos directores o para presentar un nuevo

licación conmemora�va. Como Susana justo había trabajado ese
tema, nos preguntaron si nosotras podríamos hacer ese trabajo.
Todavía no egresábamos, estábamos en los úl�mos meses para egresar, pero aceptamos par�cipar. Como todo aquel que está por eg-

Dentro de la Preparatoria Pablo Livas ha trabajado
también en su archivo histórico. ¿Cómo ha relacionado su gusto por la inves�gación con la conservación de los documentos vinculados a su línea
de estudios?

tor Gerardo Gustavo Morales Garza, y le comentamos que la prepara-

plan de estudios, los enviaban para acá. Entonces, en esos libros de co-

toria tenía documentación que no exis�a en otros lugares y que debían

rrespondencia hay mucha historia de la universidad.

buscar la mejor forma para resguardarla y cons�tuir un archivo histórico. Y como el doctor Gerardo era un apasionado de la historia en ge-

Por ejemplo, aquí está toda la organización de la propia universi-

neral y también de la historia de la preparatoria, él decidió que se de-

dad, porque la preparatoria Pablo Livas se fundó en 1921 y la Universi-

bía formar un archivo histórico. Así es como yo llegué aquí. Nos

dad de Nuevo León en 1933. Toda la información sobre la formación de

pero estábamos recién por egresar, y buscando una oportunidad.

Siempre he trabajado con la historia de la Universidad Autónoma

plantearon que para el centenario ellos querían presentar un archivo

la universidad está aquí, todos los oficios que se empezaron a enviar

Fue muy poco �empo el que tuvimos para la inves�gación y redac-

de Nuevo León. Entonces, en el Centro de Documentación y Archivo

histórico, pero no se pudo en ese momento. Empezaron también a

cuando se pedían los nombramientos de los maestros y directores, to-

ción, pero finalmente salió esa publicación. A par�r de ahí es que

Histórico de la UANL también se hizo un trabajo de recuperación,

preguntarnos acerca de lo que se necesitaba para tener un archivo; por

dos los nombramientos están aquí. También hay documentos de otras

nos empezaron a ligar con la historia de la Universidad Autónoma

porque a diferencia de otros repositorios documentales, el archivo de

ejemplo, sobre qué instalaciones eran las más adecuadas, y buscaron

facultades. Por ejemplo, de los años sesenta y setenta, de cuando

de Nuevo León, y esa ha sido mi línea de inves�gación.

la universidad no es un lugar donde ya estén los documentos listos

la asesoría de quienes en ese momento estábamos trabajando con la

emergen los movimientos estudian�les que también estaban buscando

para su clasificación. Aquí sucede a la inversa: nosotros trabajábamos

realización del libro conmemora�vo, que éramos Susana Acosta

crear nuevos espacios educa�vos. Un documento importante que

en una inves�gación y de ahí recuperábamos documentación y

Badillo, Myrna Guadalupe Gu�érrez y yo. Así, les fuimos comentando

resguarda este archivo es la copia del acta cons�tu�va de la Facultad de

después la clasificábamos. Este es un centro que empezó de la nada y

acerca de qué �po de instalaciones deberían de tener para formar su

Veterinaria. Cuando trabajamos el libro sobre dicha facultad, nunca

que ha coadyuvado al rescate del patrimonio documental de la univer-

archivo, aunque esto ocurrió en plena pandemia, por lo que algunos

encontramos un acta, la propia facultad no �ene una copia de su acta

sidad. Ahí fue cuando empecé a interesarme no solamente por la his-

procesos se paralizaron un poco.

fundacional, pero sí el archivo de la Escuela Pablo Livas. Hay mucha

resar de la carrera está buscando un área de trabajo, pues dijimos
que sí, no lo pensamos mucho. Era un trabajo de tres meses de
inves�gación y de redacción, es decir, fue un trabajo muy rápido,

Además de su trabajo como inves�gadora, se ha
desarrollado también como docente. Por favor,
pla�quenos un poco de su experiencia dentro de
este ámbito.

información acerca de la universidad, pero también de otros fenómenos

toria del STUANL, sino también por las historias de otras preparatorias
Yo como docente empecé de hecho antes de egresar también.

y de algunas facultades.

Empecé a trabajar para Walmart, que tenía una preparatoria para

Después de la pandemia, el director nos pidió que armaramos ese

sociales. Al ser una escuela industrial, hay mucha información sobre las

archivo y empezamos a trabajar las tres en el proyecto. Una vez que lo

industrias de la región y también a nivel nacional e internacional. Por
ejemplo, aquí está la correspondencia que la escuela sostenía con casas

sus trabajadores, y yo laboraba en el que está en Centrika. Yo salía

Lo menciono porque nuestra llegada al archivo histórico de la

entregamos, me acuerdo que me llamó el director y yo le pregunté que

de la facultad y me iba a impar�r las clases por la tarde. Empecé en

Escuela Pablo Livas fue todo un proceso. Cuando la Pablo Livas estaba

a quién teníamos que asesorar para lo que debía seguir para este archi-

de moda de Nueva York. Asimismo, por ser una escuela que empezó

2011 y después terminó mi contrato con ellos. Para el 2013, cuando

por cumplir su centésimo aniversario, a través del Centro de Documen-

vo. Me contestó que todo el �empo había pensado que yo me que-

como femenil, también hay bastante información que permite abordajes

estábamos trabajando para el sindicato de la universidad, empecé

tación y Archivo Histórico nos contactaron y nos solicitaron la

daría a trabajar para la Escuela Pablo Livas, por lo que acepté su pro-

desde la historia de las mujeres y los estudios de género. Se pueden

a impar�r clases de preparatoria para adultos. Más adelante, en el

elaboración de un libro conmemora�vo del centenario. Así fue como

puesta laboral y aquí me quedé. En ese �empo, todavía no teníamos

hacer análisis bastante interesantes de todo lo que se encuentra aquí.

2017 empecé a trabajar en la Universidad Humanista de las

empecé a tener contacto con la preparatoria. Empecé a trabajar en el

instalaciones formales para el archivo, sino que estábamos en una par-

Américas, donde impar� clases a los alumnos de arqueología, to-

plantel para la realización de la inves�gación histórica y afortu-

te de la biblioteca que nos habían prestado provisionalmente. Después

das las asignaturas que tenían sobre civilizaciones an�guas, Edad

nadamente ellos ya tenían localizada alguna información, principal-

nos entregaron unas oficinas con estantes, que es donde estamos ac-

Media y África. Estuve ahí hasta el 2019, y en el 2022 entré a la

mente libros de los años cincuenta y sesenta, compendios de corres-

tualmente en el tercer piso de biblioteca, pero se tuvieron que hacer

Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Pablo Livas de la UANL. En

pondencia y libros de inscripciones. Todo este material lo tenían

algunas adecuaciones, porque originalmente eran tres oficinas que se

todos estos centros educa�vos, he trabajado siempre en el área de

resguardado en un lugar, pero no exis�an entonces las condiciones de

ciencias sociales y humanidades.

un archivo. No puede decirse que fuera un archivo histórico, sino más
bien un espacio para almacenar documentos y evitar que fueran desechados. Cuando empezamos a trabajar en el libro, algunos maestros
nos comentaron de los documentos que conocían, así que nos dimos a
la tarea de solicitar los permisos para ir a buscar en esas bodegas. Fuimos, buscamos y rescatamos los libros de los años veinte, casi desde
su fundación. Encontramos los libros de correspondencia y muchos
documentos sueltos.
De tal manera, hablamos con el director, que entonces era el doc-

CULTURA REGIONAL

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�Por úl�mo, ¿qué consejo le puede dar a los futuros historiadores y encargados de los archivos
históricos?

muy ambiguos en cues�ones de archivo. La propia universidad todavía no �ene nada que dicte qué es lo que se debe de hacer en esta
materia, pero sí hay algunos ar�culos que se pueden relacionar y
deben u�lizarse a favor para ir ins�tucionalizando estos departamentos de archivo. A veces se crean departamentos y llegan

A los futuros historiadores, yo creo que siempre deben de-

nuevas administraciones, nuevos directores, y se corre el riesgo de

fender su trabajo. Esto es esencial para todos, porque cuando va-

que se deshaga el trabajo que se logró en muchos años. Conocer las

mos iniciando, par�cipamos en ciertos proyectos para adquirir ex-

leyes en materia de archivos va a ayudar a que los archivos per-

periencia, y porque sabemos que en el área de la historia hay muy

duren. Lo principal para todo aquel que está frente a un archivo es

pocos lugares en los que podemos desempeñarnos. Un historiador

conocer las leyes y seguirlas al pie de la letra.

puede ser docente y muchos se encasillan en esa faceta, pero si
quieres ser inves�gador, pues siempre debes proponer lo que

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta usted como responsable del archivo de la Escuela
Industrial y Preparatoria Técnica Pablo Livas?
Yo creo que uno de los retos más grandes que he tenido es la
difusión, es decir, el dar a conocer el propio archivo. Mucha gente no
lo conoce, pues es un archivo reciente, de modo que cuando se
menciona el archivo histórico de la Escuela Industrial y Preparatoria

La ley de archivos a nivel nacional establece que todo sujeto

quieres hacer, sin quedarte callado. Si te invitan a algún proyecto,

obligado (sean autoridades, organismos públicos, órganos autóno-

de cualquier manera es importante proponer las ideas que tengas.

mos, par�dos polí�cos, autoridades estatales y municipales, así

Al hacer buenas inves�gaciones, es necesario que éstas se paguen

como personas �sicas, morales o sindicatos que reciban recursos

bien. Cuando yo llegué aquí y empecé a proponer cosas, me di

públicos) �ene la responsabilidad de crear un archivo, y nuestra uni-

cuenta que la gente sí escucha, y que todas las veces que tenemos

versidad es un sujeto obligado, porque recibe presupuesto de la

buenas ideas y que no las decimos, éstas nunca se van a lograr. En-

nación. Un archivo es algo que todas las ins�tuciones públicas de-

tonces esos serían mis consejos para los futuros historiadores:

ben tener porque así lo marca la ley. Se menciona que los sujetos

siempre defiendan su trabajo y siempre propongan las ideas que

obligados deben tener un sistema ins�tucional de archivos, con un

tengan. Creo que eso es esencial.

archivo histórico, un archivo de trámite y un archivo de concen-

Técnica Pablo Livas, se piensa que con�ene solamente documentos

tración. Conocer esto es esencial para poder defender tu área de

de la escuela y no es así. Eso ha sido uno de los mayores retos, la difu-

trabajo, es algo que nos ha servido bastante aquí en la preparatoria.

sión de este archivo, el que volteen a verlo, el que sepan que existe.

Los direc�vos deben saber que la ins�tución es un sujeto obligado
y, por lo tanto, �ene que disponer de su propio sistema ins�tucional

Lo primero que hicimos también cuando ya se cons�tuyó el ar-

de archivos, algo en lo que ya estamos trabajando. No nada más nos

chivo fue integrarnos a la Asociación Noreste de Archivos y eso nos

quedamos en el archivo histórico, sino que estamos en la formación

ha ayudado, porque ahora por lo menos otros archivos saben que

de ese sistema ins�tucional que abarque también los archivos de

exis�mos. Creo que fue algo acertado el habernos unido a esta aso-

trámite y de concentración.

ciación. Pero el otro gran reto es que el archivo se conozca hacia

¿Qué es lo que más y menos disfruta como historiadora y como responsable de archivo?
Como historiadora sí puedo decir que ha habido muchos momentos en los cuales he tenido mis crisis existenciales, en los que
me he preguntado por qué estudié esto o por qué estoy haciendo
esto. Principalmente �ene que ver con la cues�ón de cómo ubicarte
en un lugar de trabajo. Muchos nos hemos enfrentado a trabajos
mal pagados en algún momento, a muchos nos han pedido proyec-

adentro de la propia escuela, pues se ha tenido que trabajar bastan-

Las leyes también garan�zarán que en el futuro, aunque no

te para que el archivo se dé a conocer dentro de la misma ins�tu-

esté yo o no esté un director interesado en la historia, el archivo

ción. Hay maestros que �enen muchos años trabajando aquí y que

igual perdurará, pues siempre tendrá que haber algún responsable

no conocían toda la información que se encuentra en este archivo.

al frente del archivo histórico, alguien que esté capacitado para eso.

Gracias a compañeros egresados de la Facultad de Filoso�a y Letras

Aquí en la escuela se han encargado de capacitarme cada vez más.

de la UANL se ha ido conociendo poco a poco, porque ellos conocen

He tomado cursos constantes, algunos de ellos por parte de la Aso-

cómo se empezó a formar este archivo y lo han dado a conocer. Po-

ciación Noreste de Archivos y otros han sido cubiertos por parte de la

demos mencionar a la doctora Claudia Domínguez, a la maestra Su-

escuela, porque están muy interesados en que este archivo perdure.

sana Acosta, al doctor Luis Enrique Pérez y al maestro Óscar Ro-

tos pero a cambio de nada. ¿Por qué? Porque no se reconocen ni el
propósito ni la función de la historia, y por eso se piensa que no
merece un buen pago. Es una de las cosas a las que me he enfrentado. Ahora, ya con algo de experiencia, puedo aceptar o no par�cipar en determinados proyectos, dependiendo de las condiciones.
Esa es pues una de las cosas que a mí no me han gustado de ser
historiadora: el que se presenten proyectos mal pagados y con muy
poco �empo para llevarlos a cabo.

dríguez, quienes nos han ayudado a difundir este acervo
En el área de la archivís�ca aquí en la preparatoria no he tenido

documental. Los retos más grandes han sido la difusión, tanto al

complicaciones, en el sen�do de que se nos proporcionó un espacio

interior como hacia el exterior.

con las caracterís�cas requeridas, y si se necesita algún material,

Con base en su experiencia, ¿qué recomienda
para la correcta organización y conservación de
un archivo histórico universitario?

nos lo facilitan. Por ejemplo, disponemos de legajos de algodón, libres de ácidos y otras sustancias. Entonces aquí en la escuela nunca
me han dicho que no, por lo que no me he enfrentado a nada nega�vo en verdad. Yo siento que dentro del archivo, estoy en el lugar en

Para empezar, hay que conocer las leyes, lo que nos dictan

el que siempre he querido estar. He tenido la oportunidad de hacer

acerca de qué se debe hacer en un archivo, tanto las leyes federales

varios proyectos, de proponer muchas cosas, y no se me ha dicho

como las leyes locales, así como lo que dicen nuestras propias leyes

nunca que no. Me encuentro en un lugar en el que siento que traba-

dentro de la universidad. Hay que conocer qué dicen los estatutos,

jé para estar. Todo lo que había estado buscando durante mucho

qué dice la ley orgánica acerca de las cues�ones culturales y

�empo, logré cristalizarlo en este lugar.

también saber cómo u�lizar esa información. Estos estatutos son

CULTURA REGIONAL

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�Epistola r io

Nota cultural sobre el Archivo General del Estado de Nuevo León (1997)

Sofía Goerne Villarreal 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

sorpresa de muchos, el Archivo General del Estado está abierto a todo público interesado en conocer nuestra región y
su pasado.
Nuestra llegada realmente fue un tanto sorpresiva al mencionado lugar y me agradó mucho que nos abrieran las puertas
con toda amabilidad y nos recibió en forma muy atenta y cordial la licenciada Le�cia Mar�nez Cárdenas, quien es la
directora del archivo.
Ella nos explicó el funcionamiento de cada uno de los departamentos allí existentes, asimismo hizo un breve pero
conciso comentario sobre la historia del archivo en donde dejó muy en claro que es uno de los mejores en México y
cuenta con los mejores acervos, por lo cual ya se le ha premiado en repe�das ocasiones por excepcional trabajo.

Introducción
La presente nota cultural se encuentra dentro del tercer número del periódico Voces. Un vehículo del estudiantado para presentar nuestros valores, en la edición de agosto-sep�embre de 1997. Este diario fungía, según muestra la leyenda de la portada, como órgano de
difusión de la Preparatoria No. 1, y se publicaba de manera bimestral, teniendo como director y editor a Eliud Efraín Gallardo Barbosa.
Bajo el �tulo “El Archivo General del Estado: un universo de libros y documentos”, Joao Quiroz Mar�nez nos relata su breve pero
enriquecedora visita a la ins�tución donde se resguardan tes�monios documentales de la historia del estado de Nuevo León. Su principal
obje�vo era darle promoción al lugar y mo�var a los lectores a interesarse por conocer las instalaciones.
Quiroz Mar�nez menciona que, a pesar de su nombre formal y solemne, el Archivo General del Estado de Nuevo León no es un
recinto aburrido sino todo lo contrario, pues ya para los años noventa contaba con un número variado de departamentos. Para nuestro
narrador sobresalía principalmente el archivo donde se encuentran resguardados los casse�es de vídeo y audio, mismos que contenían
entrevistas que los colaboradores realizaban para recabar tes�monios orales.
El autor describe al archivo estatal como “un espacio para la cultura y el conocimiento de nuestra región y de nuestro país”, y es
principalmente esta idea lo que lo hace sumamente importante para el público general. También comenta sobre su llegada al recinto, que
parece haber sido sorpresiva, lo cual no obstó para que los integrantes del archivo le abrieran las puertas y para que fuera recibido por
la propia directora, la licenciada Le�cia Mar�nez Cárdenas (1944-2014), quien cabe decir fue la primera mujer en dirigir dicha dependencia gubernamental. Ella fue la guía durante su visita, y relató el funcionamiento de todos los departamentos existentes, además
de que habló sobre la historia de la ins�tución y reconoció la excepcional labor por la cual el archivo había recibido diversos premios. De
igual manera, la directora extendió una invitación a todos los estudiantes de nivel superior para que acudieran a la ins�tución para realizar su servicio social.
Por su parte, Quiroz Mar�nez invitó de nuevo a sus lectores a visitar el lugar, principalmente promocionando la consulta de documentos an�guos que ahí se encuentran resguardados. Con sus descripciones sensoriales acerca de las hojas amarillentas que conforman
los documentos que se preservan en el archivo, así como con la mención de las hazañas de Agapito Treviño o la historia de los primeros
pobladores de la región, el autor resalta la importancia y lo beneficioso que puede ser este lugar para aquellos interesados en la lectura
y en la historia regional.

Exhortó a través de “Voces” de la Preparatoria No. 1 a todas aquellas personas que actualmente estudien una carrera
universitaria, que de ser posible y si así es su deseo que acudan a esta ins�tución a hacer su servicio social.
Yo los invito a que se adentren al universo de libros y documentos sumamente importantes, a que vengan a sen�r ese
olor a papel viejo… sabio y sobre todo a que incrementemos nuestros conocimiento a través de los libros sobre nuestra
�erra.
Sin lugar a dudas, un misterio son esos papeles provenientes del siglo pasado y algunos hasta más viejos. Sorpresa
agradable es lo que se encuentra entre los rincones de hojas amarillentas, bien cuidadas, protegidas por profesionales
y sobre todo que son documentos que en cualquier momento pueden ser consultados.
Resulta realmente emocionante enterarte de las hazañas del famoso Agapito Treviño, o de los primeros pobladores de
nuestra región, de sus primeras publicaciones así como de tantas y tantas cosas di�ciles de enumerar.
Pero de una cosa sí estamos seguros: si tú eres un “ratón de biblioteca” como comúnmente nos llaman a aquellos que
nos gusta la lectura, un lugar ideal es el Archivo General del Estado.
Ya estando allí, los segundos, los minutos y las horas parece que se de�enen. De hecho, se podría decir que el único
inconveniente o “enemigo” es precisamente el �empo, pero si te formas una disciplina y fomentas la lectura, aprendes
a sacarle par�do al �empo y exprimirlo lo más posible y de paso incrementas tus conocimientos.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Voces. Un vehículo del estudiantado para presentar nuestros valores. Monterrey, México.

El documento

El Archivo General del Estado: un universo de libros y documentos
Por Joao Quiroz Mar�nez
En una constante lucha contra la insuficiencia de conocimientos de nuestras raíces mexicanas y nuevoleonesas en
par�cular, nos rondamos por el Archivo General del Estado a echar un vistazo a los libros que allí se resguardan así como
a sus instalaciones en general.
Una cosa sí les quiero comentar: que aunque el simple nombre suene aburrido no es como parece ya que en sus
variados departamentos siempre hay algo interesante que hacer, como el archivo de los casse�es de vídeo y de audio
donde la gente que allí labora hace entrevistas a personas que puedan aportar información valiosa.
Archivo General del Estado, su nombre lo dice todo, un espacio para la cultura y el conocimiento de nuestra región y de
nuestro país y viéndolo como ese tesoro de la cultura, la gente debería acercarse más a estos lugares ya que para

1 Es estudiante de la licenciatura en Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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�Créditos fotográficos
Imagen de portada: informe sobre el techado y for�ficación de La Ciudadela previo a la Batalla de Monterrey, tomado del Archivo General
del Estado de Nuevo León, serie Militares, caja 91, 1846; p. 5: entrada principal de la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 20: Mario Ceru�, Ricardo César Villarreal, José Óscar Ávila, Adrián Salazar, Martha Loaiza y Carmen García, fotogra�a
no. inv. 55245, fondo: Fundidora, Fototeca NL-Conarte, proporcionada por Alberto Casillas Hernández; p. 21a: primer logo�po del Archivo
Histórico de Fundidora, imagen proporcionada por Alberto Casillas Hernández; p. 21b: inspección de la integridad del acervo histórico,
23 de mayo de 2006, fotogra�a proporcionada por Alberto Casillas Hernández; p. 24a: reinas de las fiestas del centenario, 1951, fotograma del cortometraje documental Primer Centenario de General Terán, 1851-1951 de Antero Escamilla Ornelas, proporcionado por
Gilberto Morales Garza; p. 24b: Myrna Silva y Karina Sánchez en el proceso de revisión e iden�ficación de materiales del Archivo Fílmico
del Noreste, 2024, fotogra�a de Gilberto Morales Garza; p. 29: capilla de la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata;
pp. 38 y 39: reloj solar de la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 40: Hospital Universitario y Facultad de
Medicina, 1960, fotogra�a del Archivo Histórico Fotográfico de la Facultad de Medicina, UANL (AHFFM-UANL), proporcionada por José
Antonio Olvera Sandoval; p. 41a: Escuela de Medicina de Nuevo León, fotogra�a del AHFFM-UANL, proporcionada por José Antonio
Olvera Sandoval; p. 41b: develación de la placa por parte del presidente Miguel Alemán Valdés y el gobernador Ignacio Morones Prieto,
fotogra�a del AHFFM-UANL, proporcionada por José Antonio Olvera Sandoval; p. 42a y 42b: estado en que se encontraban los documentos hasta 2010, fotogra�a del AHFFM-UANL, proporcionada por José Antonio Olvera Sandoval; p. 42c y 42d: actual Archivo Histórico
de Medicina, fotogra�a del AHFFM-UANL, proporcionada por José Antonio Olvera Sandoval; p. 43a: libro de la Tesorería de la Escuela de
Medicina, 1878-1893, fotogra�a del AHFFM-UANL, proporcionada por José Antonio Olvera Sandoval; p. 43b: expedientes de exámenes
profesionales de ciencias médicas, 1857-1929, fotogra�a del AHFFM-UANL, proporcionada por José Antonio Olvera Sandoval; p. 43c: tesis
de Thomas Kearny, 1857, fotogra�a del AHFFM-UANL, proporcionada por José Antonio Olvera Sandoval; p. 43d: Ygnacio Mar�nez, primer
egresado de la carrera de Medicina, 1865, fotogra�a del AHFFM-UANL, proporcionada por José Antonio Olvera Sandoval; p. 45a: galería
del Dr. Gonzalitos, fotogra�a del AHFFM-UANL, proporcionada por José Antonio Olvera Sandoval; p. 45b: CRIDS de la Facultad de Medicina donde se localiza la Sala Histórica, fotogra�a del AHFFM-UANL, proporcionada por José Antonio Olvera Sandoval; p. 47: portada del
libro Nuevo León. 200 años de historia de varios autores, editado por el Fondo Editorial de Nuevo León; p. 49: portada del libro Memoria,
archivos y archivís�ca: iden�dad y novedad de Antonia Heredia Herrera, editado por Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de
México, A. C.; p. 50a: historiadora Erika Flor Escalona On�veros, fotogra�a tomada de Facebook; p. 50b: ciclo de conferencias “Patrimonio
Histórico Cultural del Noreste” organizado por el Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro de la UANL, con el
maestro José Reséndiz al frente, aparecen al fondo Susana Julieth Acosta Badillo, Myrna Guadalupe Gu�érrez Gómez y Erika Flor Escalona
On�veros, junio 2015, fotogra�a proporcionada por Erika Flor Escalona On�veros; p. 51: presentación de los libros Crisol de Técnicos.
Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Álvaro Obregón, Voces de un recuerdo inquebrantable. Personajes visionarios de la Álvaro
Obregón (1930-2015) e Historia Gráfica de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Álvaro Obregón, aparecen de izq. a der. Sergio
Loredo Macías, Susana Julieth Acosta Badillo, Fernando Rodríguez Gu�érrez, Rogelio Garza Rivera (rector), Erika Flor Escalona On�veros,
Edmundo Derbez García y Héctor Jaime Treviño Villarreal, mayo 2015, fotogra�a proporcionada por Erika Flor Escalona On�veros; p. 52a:
presentación del libro Historias, anécdotas y reseñas de la Escuela Álvaro Obregón, 2019, fotogra�a proporcionada por Erika Flor Escalona
On�veros; p. 52b: presentación de los libros en la Escuela Industrial Alvaro Obregón, al frente Rogelio Garza Rivera (rector), al fondo Erika
Flor Escalona On�veros, Lázaro Vargas Guerra y Héctor Jaime Treviño Villarreal, mayo 2016, fotogra�a proporcionada por Erika Flor Escalona On�veros; p. 53a: presentación de libro Preparatoria 7 UANL. 50 años de excelencia educa�va, sep�embre 2016, fotogra�a proporcionada por Erika Flor Escalona On�veros; p. 53b: Erika Flor Escalona On�veros al centro, acompañada de alumnos de la Universidad
Humanista de las Américas, y el ingeniero Víctor Hugo Peña Ponce, compañero docente, diciembre 2017, fotogra�a proporcionada por
Erika Flor Escalona On�veros; p. 53c: presentación del libro Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Pablo Livas. Pilar del progreso social
(1921-2021), noviembre 2021, fotogra�a proporcionada por Erika Flor Escalona On�veros; p. 54a: concurso de altares de muertos, al
frente Alicia Vázquez González, directora de la Universidad Humanista de las Américas, así como maestros y alumnos de la carrera de
arqueología, noviembre 2017, fotogra�a proporcionada por Erika Flor Escalona On�veros; p. 54b: presentación del libro Historias, anécdotas y reseñas de la Escuela Álvaro Obregón, 2019, fotogra�a proporcionada por Erika Flor Escalona On�veros; p. 55a: exposición de
documentos históricos de la Preparatoria Pablo Livas ante autoridades universitarias, fotogra�a proporcionada por Erika Flor Escalona
On�veros; p. 55b: inauguración del Archivo Histórico de la Preparatoria Pablo Livas, abril 2023, fotogra�a proporcionada por Erika Flor
Escalona On�veros; p. 55c: presentación del libro Medio siglo de lucha sindical. Sindicato de Trabajadores de la Universidad Autónoma de
Nuevo León (1964-2014), de izq. a der. Mauricio Villa Amezcua, Jesús Ancer Rodríguez (rector), Erika Flor Escalona On�veros y Óscar de
la Garza Castro, 2014, fotogra�a proporcionada por Erika Flor Escalona On�veros; p. 55d y 55e: inauguración del Archivo Histórico de la
Preparatoria Pablo Livas, abril 2023, fotogra�a proporcionada por Erika Flor Escalona On�veros; p. 58: nota periodís�ca reproducida en
Voces. Un vehículo del estudiantado para presentar nuestros valores, agosto-sep�embre de 1997. Monterrey, México, p. 3.

CULTURA REGIONAL

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�CULTURA REGIONAL

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                    <text>ISSN: 3061-7405

Vol. 04 Mayo-agosto
N. 09 2026

�Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Dr. Mario Alberto Garza Castillo
Secretario General

MENSAJE
DEL EDITOR

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Dr. César Morado Macías
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información de Historia Regional
y Hacienda San Pedro

EQUIPO EDITORIAL

Cultura Regional se ha consolidado como la revista del Centro de
Información de Historia Regional de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Con cada número publicado, su experiencia como
laboratorio para la inves�gación y divulgación de la historia se
acrecienta, siempre bajo la visión de cons�tuirse en una
importante plataforma para la historiogra�a regional.
En esta edición, colaboran egresados y estudiantes de la

M.C.R. Emilio Machuca Vega

Licenciatura en Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras de la

Director de la revista

UANL. Desfilan por sus páginas los siguientes autores: Luis A.

Lic. Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez

Vallebueno, Bryan Yair Ramírez Garza, Monica Daniela Muñoz

Editora adjunta

Miramontes, Manuel Rodríguez González, Luis Enrique Pérez Cas-

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata

tro, Génesis Nahara Villarreal Hurtado, Leonardo Guzmán Garza,

Editora técnica

Índice
Pág i na 2
Mensaje del editor - Emilio Machuca Vega
CRONOGRAFÍA
Pág i na 4
Un vikingo entre los tarascos. La expedición de Carl Lumholtz en Michoacán, 1890-1898 - Luis A. Vallebueno
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Cómo era trabajar en la Fundidora de Monterrey. Tes�monio del extrabajador Andrés Castro Amaya - Bryan Yair
Ramírez Garza
Pág i na 1 6
Problemá�cas en el sistema de agua y drenaje de Linares, Nuevo León. La pe�ción de la señora María del
Refugio Cienfuegos al presidente Pascual Or�z Rubio, 1932 - Monica Daniela Muñoz Miramontes
Pág i na 2 0
¿Cómo acercarse por primera vez a la historia de África? Análisis de algunos materiales para el estudio del
con�nente africano - Manuel Rodríguez González

Alberto Arévalo Coronado, Mariana Aidé García Gasca y Jesús

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Gerardo Guerrero Cas�llo. Los temas son muy variados, pues
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tex�l en Nuevo León. México: AMM24. Estudios Históricos, Seminario de Procesos de Industrialización
Nuevo León, Ayuntamiento de Cadereyta, A�sbo, Fides - Luis Enrique Pérez Castro

hecho posible la edición del presente número con sus ar�culos,

Pág i na 2 6
Alberto Casillas Hernández (2024). Escuelas Adolfo Prieto. Memorias de una grandeza educa�va de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A. México: Universidad Autónoma de Nuevo León Génesis Nahara Villarreal Hurtado

reseñas y transcripciones. La diversidad de temas no es sino una

GENIO Y FIGURA

evidencia de que la historiogra�a de Nuevo León se encuentra

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Alberto Casillas Hernández: “Detrás del Parque Fundidora exis�ó una de las experiencias industriales más
importantes de América La�na” - Leonardo Guzmán Garza

una edición que enriquezca el conocimiento de la historia, que foLuis Enrique Pérez Castro

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publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través del Centro de Información de Historia
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Regulación del obispado de Linares en la aplicación de sacramentos a personas “indignas”, 1875 - Mariana
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EL ARTE INVISIBLE

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El mundo onírico de Royer Díaz - Jesús Gerardo Guerrero Cas�llo

Editado en México.

Todos los derechos reservados.
CULTURA
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3

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Un vikingo entre los tarascos.
La expedición de Carl Lumholtz
en Michoacán, 1890-1898
Luis A. Vallebueno 1
Instituto de Investigaciones Históricas
Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo

1887. Su idea era viajar en busca de los úl�mos habitantes
de las casas de acan�lado, que en su imaginación serían los
úl�mos cavernarios3. Y ese fue el puntapié inicial de una
serie de cuatro giras por México entre sep�embre de 1890
y agosto de 1898, que lo llevaron a lo largo de la ver�ente
occidental de la Sierra Madre y por las vastas regiones de lo
que el propio Lumholtz llamó El país de los tarascos.

Introducción
Carl Lumholtz (1850-1922) forma parte de una generación
dorada para la exploración geográfica y cien�fica en Noruega, donde figuran nombres de grandes exploradores,
tales como: Roald Amundsen, conquistador del Polo Sur;
Fridtjof Nansen, expedicionario de la isla de Groenlandia y
ganador del Premio Nobel de la Paz en 1922, además de
Thor Heyerdahl quien demostró la posible navegación
incaica por el Océano Pacífico. Este interés cultural que llevó a los diversos viajeros noruegos por el mundo es fruto
del espíritu del conocimiento de la época, pues las teorías
evolucionistas de Darwin y los experimentos de Gregorio
Mendel formaron las ideas del insigne explorador noruego
acerca del mundo exterior.

Durante estos múl�ples viajes a través de la amplia y diversa geogra�a mexicana, Lumholtz registró una serie de
tes�monios botánicos como el famoso “pino triste” cuyo
nombre cien�fico es pinus lumholzil, siguiendo una larga
tradición iniciada por el viajero Alejandro de Humboldt a
su paso por México4. Sin embargo, la aportación más
importante de Carl Lumholtz se dio en el ámbito de la antropología con el gran acervo de recursos fotográficos,
tanto del paisaje y la orogra�a mexicana como de la población indígena del país. Lumholtz retrató su fisionomía,
vestuario, costumbres y fiestas, además de un conjunto de
cilindros de cera en los que grabó una serie de tes�monios
sonoros, desde el mitote de los tepehuanos en la sierra
más profunda de Durango hasta las canciones de los músicos purépechas de Paracho, de los que afirma: “Everybody here is musical and has his guitar, as in Italy, indeed
as musician the indians of Paracho have no equals”5.

Carl Lumholtz vio la luz por primera vez en Faaberg –una
villa rural ubicada en el corazón de Noruega– en el seno de
una familia luterana muy interesada por la naturaleza y el
mundo. Estos elementos marcaron a fuego el des�no del
famoso antropólogo nórdico. Por ejemplo: durante su
paso por el pueblo de San Juan Parangaricu�ro, México, al
presenciar la Fiesta del Señor de los Milagros, informó que
ni siquiera los sacerdotes de lugar eran capaces de detener
la adoración tan exaltada de la imagen: “‘He wants to see
the dancing’ they declare, and this peculiar Indian no�on
has been adopted even by apparently intelligent Mexicans
whom one would consider incapable of such absurdity”².

Este repositorio alberga las imágenes y sonidos más
an�guos que registran el pasado del medio rural e
indígena, tanto de Michoacán como de México en general.
Este es precisamente uno de los mayores valores de la crónica de Carl Lumholtz para los anales de la historia, toda
vez que su mirada fotográfica es a la vez una mirada antropológica que observa al otro con curiosidad, asombro y
algunas veces con admiración. Es así que las fotogra�as del
explorador noruego retratan el “modelo ideal” de los
indígenas mexicanos, considerando que uno de los principales motores de su expedición fue la búsqueda de las
“razas puras” que habitaron entre los indígenas de México.

La visión luterana que Lumholtz absorbió por su familia
y sus estudios en teología en la Universidad de Chris�ania
le impedía penetrar tanto en la cosmovisión católica como
en la de los pueblos originarios que visitó. Es así como Lumholtz se interesó por conocer los modos de vida de las
comunidades na�vas del orbe, lo mismo del inhóspito desierto australiano que de la exó�ca isla de Borneo o de
nuestras montañas del Eje Neovolcánico Transversal.
Fue por este espíritu de aventura que la mente de Lumholtz concibió su primer viaje por la nación azteca durante una breve estancia en Londres durante el verano de

Durante su periplo, Lumholtz contó con un amplio
respaldo de las autoridades en todos los lugares que visitó,

1 Maestro en Historia de América por la Universidad Michoacana de San Nicolás y actualmente doctorante en Historia por la misma casa de estudios. Ha realizado una
especialidad en Historia de Corea por la Universidad de California en Los Ángeles. Actualmente es inves�gador de medio �empo en el Ins�tuto de Ciencias Sociales de la
Universidad Juárez del Estado de Durango.
2 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 383.
3 José Iturriaga de la Fuente, Anecdotario de viajeros extranjeros en México, p. 202.
4 Gerardo Sánchez Díaz, “Michoacán en la obra de Humboldt. Reconocimientos y rec�ficaciones”, p. 101.
5 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 387.
6 Bajo el ciclo de los trópicos: el gran explorador noruego Carl Lumholtz, p. 55.

CULTURA REGIONAL

4

gracias a una pequeña carta autografiada por el general
Porfirio Díaz, lo que le evitó problemas en las aduanas.
Esto ha sido recogido por varios autores6.

se publicó en Nueva York en noviembre de 1902, bajo el
sello comercial de los hijos de Charles Scribner. La obra
está dedicada a Morris K. Jessup, quien ostentaba el cargo
de presidente del Museo Estadounidense de Historia
Natural: “As a token of gra�tude and regard”10.

Sobre la preparación del viaje y el libro
Como ya se ha mencionado aquí, el flogisto de la visita
de Lumholtz a México, se hizo en la capital de Reino Unido.
Sin embargo, gran parte de sus expediciones por la Sierra
Madre se financiaron con fondos recaudados por donantes privados, además del Museo de Historia Natural en
Nueva York7, ins�tución con la que trabajó por más de una
década y que también financió sus proyectos de expedición por la isla de Borneo8.

Debido al interés que provocaron los viajes de Carl Lumholtz entre las autoridades mexicanas, tales como el
canciller Ignacio Mariscal y el mismo general Porfirio Díaz,
el gobierno de México promovió la publicación de una
versión en español de manera paralela a la versión original. La traducción estuvo a cargo del diplomá�co colimense Balbino Dávalos11 y seguramente, como apuntan algunas fuentes, la versión de Dávalos fue grandemente
distribuida y comentada por los círculos intelectuales y
polí�cos de México, siendo una pieza de especial interés
en las bibliotecas personales de algunos gobernadores y
secretarios de Estado12.

Entre los mecenas par�culares que aportaron a la empresa de nuestro explorador, se puede mencionar al magnate Andrew Carnegie, pionero de la filantropía contemporánea, quien suministró un fondo de dos mil dólares.
Carnegie por ese entonces fue un gran benefactor de la
ciencia, las artes y especialmente de las expediciones geográficas, pues apoyó las excursiones de Robert E. Peary y
Roald Amundsen alrededor de las regiones polares de
nuestro planeta.

Otra de las grandes fortalezas del trabajo mexicano de
Carl Lumholtz es la gran can�dad de personas que en un
principio lo acompañaron: un enorme con�ngente de
especialistas, técnicos, porteadores, guardias y peones
que entorpecieron el progreso de la primera expedición
es�val de 1890. Antes de emprender este primer viaje, el
mismo Lumholtz se informó con expertos sobre dis�ntos
rubros de la geogra�a mexicana como el geólogo W. Libbey de la Universidad de Princeton y el arqueólogo A. M.
Stephen de la misma casa de estudios y los botánicos F.
Robine�e de la Universidad de Rochester13.

La concesión de los fondos por parte de estas ins�tuciones y personas para la exploración cien�fica estaba
condicionada al aporte de piezas y variados materiales que
engrosaran las colecciones de los diversos museos estadounidenses, especialmente para este caso el Ins�tuto Smithsoniano y el ya mencionado Museo de Historia Natural de
Nueva York. Así, los diversos elementos de flora, fauna, piezas arqueológicas, placas fotográficas, cilindros sonoros de
cera y un largo etcétera recogidos por Carl Lumholtz a través
del territorio mexicano terminaron expuestos en las vitrinas
de las principales galerías neoyorquinas.

Sin embargo, para 1895 el explorador noruego viajaba
prác�camente en solitario. En el caso michoacano, sus
principales informantes sobre la historia y cultura tarasca
fueron el presbítero de Cherán, Sebas�án Olivares, el sabio nacido en Paracho, Eduardo Ruiz y el historiador
Nicolás León, quien por ese entonces preparaba su Historia general de México14.

Tras sus varias expediciones, Carl Lumholtz preparó varios trabajos sobre México, siendo el más notable Unknown México (“El México desconocido”), un texto enciclopédico compuesto por dos volúmenes que en su conjunto
suman más de mil páginas, además de una serie de mapas
que muestran las zonas territoriales de los principales grupos indígenas de nuestro país. La obra con�ene un
apéndice que muestra un pequeño vocabulario que consigna algunas palabras en las principales lenguas habladas
en la ver�ente occidental de la Sierra Madre9.

El cuidado con el que se planearon las expediciones del
naturalista noruego, así como el apoyo incondicional que
recibió tanto del régimen porfirista como de la élite económica de los Estados Unidos, como del propio Departamento de Estado, nos revelan dos aspectos interesantes de la época. En primer lugar, el afán de
coleccionismo y de interés geográfico ligado a ambiciones
expansionistas tan propias de la época victoriana y en
segundo orden, la necesidad de los Estados Unidos por
conocer el territorio más allá del Río Grande para explotar
oportunidades comerciales y polí�cas de interdependencia con sus vecinos del sur.

Sin duda, el atrac�vo más importante del trabajo de Lumholtz es el grupo de más de cien fotogra�as y grabados
que documentan la vida material de los grupos na�vos de
los lugares que visitó. El material ofrecía, con enfoque antropológico, la mirada de un extranjero que puso en el
mapa de mexicanos y estadounidenses la existencia de las
culturas indígenas, mostrando una imagen de las formas
de vida de estos grupos. El libro que se inició hacia 1898,

En 1898, Carl Lumholtz hizo su úl�ma expedición por
las estribaciones de la Sierra Madre, esta vez acompañado
por el antropólogo de origen checo, Ales Hrdlicka. Durante este período, el viajero afinó sus apuntes sobre los pue-

7 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. VIII.
8 Bajo el ciclo de los trópicos: el gran explorador noruego Carl Lumholtz, p. 101.
9 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 487.
10 Ibid., p. VI.
11 Luis Romo Cedano, “Carl Lumholtz y el México desconocido”, p. 335.
12 Jessica A. Tello Balderas, “Par en grandeza: Lumholtz y Balbino Dávalos”, pp. 51-61.
13 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. X.
14 Nicolás León, Historia general de México, p. 117.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

blos rarámuri y odam15. Por primera vez se precipitó en su
trato con los indígenas y eso le causó grandes problemas
durante su paso por el pueblo de Cherán, generando
conflictos con sus habitantes y también generando una
imagen maligna entre las principales comunidades de la
meseta tarasca de Michoacán.

ted at 20 �mes the usual rate. My hotel became crowded
to its utmost capacity”20. Este mismo fenómeno puede
constatarse en las crónicas recogidas por Nicolás León, uno
de los principales informantes de Lumholtz durante sus andanzas michoacanas. De hecho, las observaciones de
ambos hombres coinciden en muchos puntos21.

Lumholtz y Hrdlicka ingresaron a territorio michoacano
procedentes de Jilotlán, Jalisco, después de haber pasado
un largo período con las poblaciones wirarika, y tuvieron
un paso fugaz por la región de Tierra Caliente. Este recorrido se amplió hacia la meseta purépecha, la Ciénega de
Zacapu y la cuenca lacustre de Pátzcuaro, pasando brevemente por la ciudad de Morelia, en tránsito hacia la Ciudad de México, después de una estancia de cinco meses16.

El aire de la fiesta tenía el perfume del milagro. Los
vendedores de exvotos anunciaban los prodigios del Cristo, que eran señales de agradecimiento por el alivio de
enfermedades o haber evitado un peligro cierto. Para Lumholtz, el mayor acto de fe era el baile muy singular que
consiste en dos pasos para adelante y uno hacia atrás, hasta
arrodillarse ante la santa imagen con un ritmo que en la
mul�tud �ene algo de éxtasis22. Estos danzantes son
llamados por el autor como “matachines” pero son el
antecedente decimonónico de los kúrpites, pues la descripción que Lumholtz hizo de su ves�menta es la siguiente:
“They were dressed in their finest a�re, and adorned with
flowers, ribbons, pieces of cloth. Some had belts fastened to
their clothing, others wore crowns of gilded pasteboard”23.

Un aporte muy interesante del trabajo bibliográfico de
Lumholtz es la traducción al inglés de todos los toponímicos purépechas de los pueblos que visitó. Esto solamente fue posible gracias a la colaboración prestada por el
presbítero Sebas�án Olivares, párroco de Cherán y hablante de la lengua purépecha. Es así como, después de una
breve estancia por la región de Tierra Caliente, Carl Lumholtz y Ales Hrdlicka arribaron al pueblo de Peribán el 11
de agosto de 1895. Referente a la población indígena que
habitaba esta comunidad apuntó: “I found the indians
living here all civilized and busy, for the Bishop of Zamora
was paying the place one of his periodical visits”17.

El 18 de sep�embre, la escasa comi�va que presidía Carl
Lumholtz llegó al pueblo de Paracho, un pueblo que él
encontró habitado tanto por purépechas como por mes�zos
y, por lo tanto, con su legado indígena prác�camente ex�nto.
A lomos de mula conquistó la cima del Pico del Quinceo
donde recolectó especímenes de fauna, botánica y geología
como ejemplos de la exuberante naturaleza michoacana.

En Peribán, Lumholtz escuchó los sones abajeños propios de Tierra Caliente, para luego seguir su camino rumbo
a San Juan Parangaricu�ro, no sin antes hacer una pequeña escapada por el Pico de Tancítaro. Nada más llegar al
pueblo de San Juan, Lumholtz se admiró por la confección
artesanal de cobijas y gabanes de lana y algodón, vivamente coloreados con figuras geométricas que eran
ampliamente u�lizados en toda la geogra�a michoacana18.

Una vez más, el aventurero noruego apreció el valor ar�s�co de los purépechas de la región, tanto en la habilidad
para diseñar rebozos bellamente adornados como por el
talento musical de la gente, al declarar que: “The orchestra
leader a pure blooded Tarasco, is a composer of no mean
ability. He plays any instrument you may give him”24. Al valorar las capacidades musicales de los purépechas, que son
tan caracterís�cas, la mirada de Lumholtz en este punto es
un tanto sesgada: “many an indian here is capable of
composing music that would delight civilised audiences”25.

En general, los espacios en que se hospedó Lumholtz
durante su periplo purépecha fueron muy incómodos, pobremente equipados y carentes de luminosidad. En pocas
palabras, barracas muy alejadas de la realidad lujosa de
Europa. Al respecto de su refugio en el pueblo de San Juan,
el propio viajero apuntó: “here the furniture consisted of a
large dirt-laden table in one corner, and an old door res�ng
on two boxes. In other words, a bedstead in another”19.

Para con�nuar su ruta, Carl Lumholtz prosiguió a la
cercana población de Cherán, poblada con mayor can�dad
de hablantes purépechas de “raza pura”, donde Lumholtz
vivió uno de los momentos más tensos de todo el viaje. Entre las virtudes que el viajero nórdico resaltó entre los habitantes de Cherán se encontraban su laboriosidad y la
modesta riqueza de su población, por lo que en su percepción carecían de ambición. A diferencia de la paciencia que
exis�ó entre Lumholtz y las comunidades rarámuri de sus
primeros internamientos en territorio mexicano, la relación con los purépechas de Cherán fue cuanto menos
agresiva, solamente mediada por los buenos oficios del
párroco Sebas�án de Olivares, que además de actuar
como intérprete, salvó la integridad �sica de Lumholtz de
un intento frustrado de linchamiento.

A mediados de sep�embre de 1895, el explorador noruego fue tes�go ocular de las fiestas dedicadas al Señor de
los Milagros, imagen largamente venerada en San Juan y
que también �ene su patronato de Lima, capital de Perú.
Con admiración, Lumholtz recorrió la plaza que hierve de
ac�vidad comercial, con can�nas que sirven licor y organizan juegos de azar en medio de un jolgorio que perturba la
habitual tranquilidad del poblado. Al respecto, el propio
viajero recordaba que: “every room that had a key was ren-

15 Bajo el ciclo de los trópicos: el gran explorador noruego Carl Lumholtz, p. 87. Aunque este libro maneja la fecha de 1898, yo coincido con la fecha dada por el doctor Gerardo
Sánchez (1895), ya que para 1898 ya se habían publicado las observaciones arqueológicas de Lumholtz. Lumholtz recorre los caminos de Michoacán.
16 Gerardo Sánchez Díaz, “Michoacán en la obra de Humboldt. Reconocimientos y rec�ficaciones”, p. 102.
17 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 360.
18 Ibid., p. 362.
19 Ibid., p. 363.
20 Ibid., p. 376.
21 Nicolás León, “Los tarascos notas históricas, étnicas y antropológicas”.
22 Juana Mar�nez Villa, “Siluetas del volcán. Crónica viajera y memoria en la construcción del paisaje del Paricu�n”, p. 113.
23 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 379.
24 Ibid., p. 388.
25 Idem.

CULTURA REGIONAL

6

El trabajo arqueológico de Carl Lumholtz

La necesidad de llevar restos materiales a los Estados
Unidos, lo llevaron a enfrentarse a la oposición de varios
locales, pues llevó adelante sus planes para realizar excavaciones en el cementerio y exhumar osamentas. Al insis�r tercamente en comprar el cadáver de un indio recientemente fallecido, se ganó la an�pa�a de la población,
aunado a un miedo general a Lumholtz al considerarlo un
ser demoníaco y antropófago. Lo anterior culminó con un
zafarrancho que el propio huésped consideró un linchamiento que no impide que su sen�do antropológico se
mantenga atento26.

Después de pasar unas semanas en Cherán, la expedición cien�fica remontó la sierra para acceder a la
región de la Ciénega de Zacapu, an�gua capital del imperio
tarasco donde, sin embargo, según Lumholtz, la lengua y
las an�guas tradiciones ya para los estertores del siglo XIX
estaban prác�camente ex�ntas. Un antecedente
importante que situó los trabajos del antropólogo noruego
y de su compañero Ales Hrdlicka fueron las excavaciones
arqueológicas del doctor Nicolás León, principal informante de estos viajeros durante su empresa michoacana.

Pasados los años, al escribir El México desconocido y
rememorar los acontecimientos de sus peripecias por
Cherán, Lumholtz mismo ofrece su tes�monio de los hechos: “I did not know it at the �me, the Tarascos of the
Sierra when thoroughly aroused would have been fully capable of making a corpse of me or any other objec�onable
stranger. Even as it was, this incident so prejudiced the
people against me that during the en�re �me of my stay
among them I had to contend with constant opposi�on
and at last was threatened with bodily harm”27.

Entre 1888 y 1890, el doctor León prac�có varias excavaciones para obtener piezas arqueológicas en la zona
serrana. De ella surgió una amplia colección de cráneos
humanos que León estudió, clasificó y presentó en forma
de ponencia en el Congreso de Americanistas en 189030.
De la larga ruta michoacana, Lumholtz extrajo piezas de
cobre, esculturas de piedra, una serie de vasijas y numerosos ejemplares hoscos que describió a detalle en el catálogo gráfico de su libro México Desconocido.
En cuanto a las excavaciones realizadas en un lugar conocido como El Palacio, situado al occidente de Zacapu,
Lumholtz informó: “I selected for my excava�ons a level
spot about 25 yards square, among erup�ve rocks just at
the foot and to the northeast of the palacio. Almost immediately we came upon several skeletons, and for five
days I con�nued digging, so that before my departure I had
thoroughly exhausted the place. The skeletons were found
huddled together without any order whatever, lying two
and three deep, those uppermost covered with scarcely
three feet of earth. I secured more than a hundred skulls,
most of them of Tarascos, but there were at least two
other types intermixed with them”31.

Para el 4 de octubre, Carl Lumholtz todavía se encontraba en el pueblo de Cherán. Presenció las fiestas dedicadas
a San Francisco y al día siguiente hizo una pequeña excursión a la comunidad de Tangancícuaro del que no guardó
un grato recuerdo por la ac�tud esquiva de su población.
Al regresar a su campamento base de Cherán, Lumholtz
dedicó los días siguientes a hacer una serie de observaciones antropológicas sobre las prác�cas sociales de la comunidad purépecha, centrando su atención en las costumbres de noviazgo, cortejo y matrimonio entre los
jóvenes cheranenses. El viajero nórdico centró su mirada
en las formas de coqueteo y las interacciones román�cas
de las señoritas con sus contrapartes masculinas, y las
comparó con la historia bíblica de Rebeca, mostrando la
formación religiosa que recibió en su juventud.

Lumholtz describió con lujo de detalle los trabajos
arqueológicos que realizó en otros si�os y cuyo análisis nos
muestra la aportación metodológica que hizo al entendimiento de la arqueología regional en zonas que tardarían
algunas décadas en llamar la atención de los expertos, teniendo como base la información provista por el aventurero
noruego. Además de los artefactos descritos en los párrafos
anteriores, el equipo de Lumholtz y Hrdlicka desenterró un
conjunto de huesos llenos de cortes e incisiones, principalmente �bias y fémures, que según la teoría de los antropólogos, se trataban de trofeos de guerra del Imperio Tarasco.
Así lo informaron en un pequeño folleto publicado en 1898
por el Museo Estadounidense de Historia Natural32. Este
breve estudio presenta de manera ordenada las conclusiones antropométricas de los hallazgos arqueológicos de Lumholtz y Hrdlicka en los si�os de la Ciénega de Zacapu,
principalmente los si�os de El Palacio y Malpaís.

Sobre las maneras de galanteo entre adolescentes, el
propio Lumholtz refirió: “Courtship is carried on at the
spring whence the girls fetch water, or on the way to and
fro, and in Cherán I observed scores of boys going early
in the a�ernoons meet their sweethearts on their
aqua�c expedi�ons”28.
La desconfianza de carácter demoníaco que exis�a entre los purépechas y el antropólogo venido de ultramar era
bidireccional. Lumholtz adivinó la presencia del diablo en
las comunidades próximas a Cherán. Este es el caso de Cocucho, población situada a 23 kilómetros al occidente de
Cherán, en el que se rendía culto al mí�co señor con poderes para vencer el mal por medio del fuego, representado en una procesión de antorchas. Al respecto, el propio
Lumholtz apuntó: “The people un�l recently adored the
Devil. He was represented by an armadillo tricked out with
horns and claws, and his worshippers sacrificed part of
their booty to him”29.

Otro aspecto muy interesante de las inves�gaciones del
explorador noruego en torno a la arqueología michoacana
es la tesis de la influencia ar�s�ca y lingüís�ca de las culturas andinas sobre la cultura purépecha (principalmente las

26 Aäron Moszowski Van Loon, Los ojos imperiales de un coleccionista mercenario, p. 35.
27 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 394.
28 Ibid., p. 416.
29 Ibid., p. 411.
30 Gerardo Sánchez Díaz, “Una aproximación a la historia de los hallazgos arqueológicos y los registros etnográficos y lingüís�cos en el Michoacán del siglo XIX”.
31 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 427.
32 Carl Lumholtz y Ales Hrdlicka, Marked human bones from a prehistoric Tarasco Indian burial place in the state of Michoacan, p. 61.

7

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

del Imperio Wari y Chimú), seguramente por las
informaciones recibidas por el doctor Eduardo Ruiz.
Además del importante foco arqueológico desarrollado en
Zacapu, Lumholtz exploró los ves�gios arqueológicos en
las riberas del Lago de Pátzcuaro, adicionalmente, exploró
las conocidas yácatas de Tzintzuntzan y describió otra yácata en el pueblo de Parangaricu�ro.

rrió el lago en barca y reconoció el territorio de las islas de
Janitzio y Pacanda. En Pátzcuaro, el antropólogo europeo
terminó su viaje por Michoacán al abordar el ferrocarril
rumbo a la Ciudad de México, pasando fugazmente por
Morelia que no le mereció ningún comentario importante.
Al final de su colosal libro de viajes por México, Lumholtz dedicó unas páginas para alabar el gobierno liberal, encabezado por el general Díaz, asociando el agitado progreso que México experimentaba por entonces con el origen
indígena de Benito Juárez y don Porfirio, comprome�endo
la polí�ca de entendimiento internacional propia de la
época y silenciando los hechos de la rebelión de Tomóchic
y otras injus�cias que vivían las poblaciones indígenas que
vivían en México, afectados por las capitales industriales
que inver�an en la nación azteca y justamente financiaron
los viajes de Carl Lumholtz por México.

Prosigue la ruta de Lumholtz
Una fría noche de otoño, Carl Lumholtz llegó a la capital
de la Tierra Caliente, Uruapan, pequeña ciudad que imprimió una honda impresión en el ánimo del viajero noruego
por la existencia de las primeras lámparas de luz eléctrica
que alumbraban la población. Así lo registró en sus
apuntes: “I was not a li�le astonished to find the streets
lighted by electricity, it was a great contrast to the domain
of the wild mountaineers I just le� behind”33.

A manera de balance final
Tras recorrer la ciudad, Lumholtz disfrutó de las atracciones naturales de la región, bañándose en las aguas de
la cascada de la Tzaráracua, además se agasajó con los productos de la región: aguacate, plátanos y los granos de
café introducidos por Mariano Michelena setenta años
atrás. Entre los espacios que recorrió con interés están la
Plaza de los Már�res, el casino y el mercado municipal, lugar donde tuvo la posibilidad de conocer el trabajo artesanal del lugar, especialmente los mates laqueados, mismos
que fotografió generando así el registro más an�guo que
se �ene de esta �pica artesanía local.

El breve paso de Carl Lumholtz por el territorio michoacano estuvo caracterizado por una desconfianza mutua,
fruto del afán coleccionista que impulsó la empresa del explorador noruego y los socios capitalistas que aportaron
los recursos que posibilitaron su inves�gación. El interés
de este hombre cubrió una variedad de asuntos, desde la
botánica y la geología hasta la antropología y la naciente
arqueología. Esta mul�plicidad de preocupaciones fue
consecuencia de la generación única de aventureros a la
que Lumholtz perteneció.

En conjunto con el abundante fes�n gastronómico que
saboreó, hizo que Lumholtz calificará a Uruapan como un
verdadero paraíso. Como podemos constatar, el viajero no
economizó las alabanzas para la ciudad y su gente. Al final
de su amplio comentario sobre la ciudad, Lumholtz deslizó
un comentario de apoyo a la polí�ca de “civilidad” emprendida por el gobierno porfirista, lo que nos revela los
prejuicios que conservaba a pesar de su dilatada pero
incomprendida convivencia con los purépechas. “The Tarascos of Uruapan long ago became Mexicanised, that is,
they are now without land, spend all the money they earn
by their labour in feasts for the saints, and have acquired
quite a taste for the white man’s brandy”34.

Los trabajos de Lumholtz colocaron en el mapa mental
de los ciudadanos de México y también de los Estados Unidos, la lejana realidad de los pueblos indígenas que habitaban la ver�ente occidental de la Sierra Madre. El material
recabado a lo largo de los años, durante sus viajes, ha sido
la base fundamental de inves�gaciones antropológicas por
más de un siglo. Este conjunto de fotogra�as y grabados
que ilustran las páginas del México Desconocido ya �enen
un alto valor cultural en sí mismos, pero se complementan
con los comentarios de Lumholtz sobre los secretos que le
reveló su mirada. La construcción intelectual que sustenta
el amplio trabajo de Carl Lumholtz se respalda con la
colaboración mul�disciplinaria de varios expertos. Para el
caso michoacano, son claves los nombres de Eduardo Ruiz,
Nicolás León y Sebas�án de Olivares.

Finalmente, el explorador noruego llegó a la úl�ma estación de su recorrido, al entrar a la población de Pátzcuaro donde vendió todos sus animales de carga, algunos de
los cuales lo habían acompañado por más de seis años en
los �empos de su primera incursión por la sierra de
Chihuahua. Su ingreso a la ciudad de lago se da en un
contexto de violencia, los caminos estaban acechados por
bandidos, por lo que entró acompañado por una pequeña
escolta conformada por un sargento y dos soldados de caballería. Todos los halagos ver�dos en la descripción de la
vida en Uruapan se transforman en crí�cas y quejas hacia
Pátzcuaro. Por ejemplo, cerca del lago y su fauna acuá�ca,
Lumholtz aseguró: “From the neighborhood one get a fine
view over the lake with its dirty, green, gregish in which thrives the famous ugly salamandre, the axolotl”35.

Otro hito en la cultura implantado por Lumholtz se
encuentra en la esfera de la arqueología, llevada a cabo en
la Ciénega de Zacapu y la zona de San Juan Parangaricu�ro.
Lumholtz fue el pionero en tener un método de trabajo y
describir ampliamente las piezas funerarias y de arte que
fue recolectando. Sin duda, el trabajo de Lumholtz �ene
sus falencias y es innegable que su visión está mediada por
los pesados prejuicios del eurocentrismo. Así lo demuestran los hechos de violencia ocurridos durante su estancia
en Cherán. Pese a ello, el trabajo de Lumholtz nos permite
valorar el pasado indígena y analizarlo a la luz del presente.

arrollo de los Pueblos Indígenas, Museo de Historia Cultural
de la Universidad de Oslo.
Ferrer, Manuel (2002). La imagen del México decimonónico
de los visitantes extranjeros. México: Universidad Nacional
Autónoma de México.
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FUENTES DE INFORMACIÓN

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Lumholtz (2006). México: Comisión Nacional para el Des-

En las costas lacustres de Pátzcuaro, Lumholtz fue tes�go de la caza de patos y palomas con arco y flecha, reco-

33 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 441.
34 Ibid., p. 443.
35 Ibid., p. 448.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Cómo era trabajar en la Fundidora de
Monterrey. Testimonio del extrabajador
Andrés Castro Amaya
Bryan Yair Ramírez Garza 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

¿Y a qué edad llegó a la ciudad de Monterrey?

Andrés Castro Amaya estudió en la Facultad de Ciencias
Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Comenzó a trabajar en la Compañía Fundidora de Fierro y
Acero de Monterrey desde 1983 hasta que la planta cerró
sus puertas en 1986. Actualmente es estudiante del
Colegio de Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la
UANL, generación 2023-20282. En el presente 2026 se
cumplieron cuarenta años del cierre de la Fundidora de
Monterrey y, en ese marco, Castro Amaya comparte su experiencia como trabajador en el departamento de aguas
industriales de dicha compañía.

Mira, mis papás trabajaban en un rancho llamado San
Francisco, cerquita de San Fernando. Mi papá es de Tamaulipas y mi mamá es de Michoacán, de un pueblito llamado
Panindícuaro. En aquel �empo estaba en auge el algodón,
entonces la familia de mi mamá se la trajo a Tamaulipas,
pues vinieron a la pizca de algodón a Matamoros, al Valle
de San Fernando, lo que es Valle Hermoso y Matamoros.
Entonces ahí anduvieron pizcando algodón y en esas pizcas
se conocieron mis papás y se casaron. Primero nació mi
hermana. Mi hermano nació en Matamoros, Tamaulipas.
Yo nací en el mero rancho de San Francisco.
Como mis papás no tuvieron la oportunidad de ir a la
escuela, ellos aprendieron a leer y a escribir ya grandes, ya
de jóvenes. Su ilusión era que sus hijos estudiaran, que se
prepararan. Entonces a mi hermana Juanita, que es cuatro
años mayor que yo, la enviaron a Monterrey con una �ahermana de mi papá a estudiar. Posteriormente, ya cuando cumplí cinco años, me mandaron también con mi �a
Linda, aquí en Monterrey, en la colonia Industrial, también
a iniciar mis estudios, porque antes no había kinder. A los
seis años entrabas a la primaria. Yo llegué de cinco años y
me tuvieron en una guardería. Le llamaban guardería
porque entrábamos a las ocho de la mañana y salíamos hasta las seis de la tarde que iban a recogernos. ¿Por qué?
Porque mi �a trabajaba y mi hermana estudiaba, entonces
me dejaban en la mañana ahí. Ahí me daban de desayunar,
de comer y de merendar y en la tarde iban por mí. Así me
la pasé como unos seis meses.
Ya cuando cumplí los seis años, entré a la primaria en la
Escuela Monumental de la Revolución de la colonia Industrial. Me quedaba la escuela a una cuadra de distancia. Ahí
terminé mi primaria y ya de ahí, mi papá compró un terrenito en Guadalupe, en la colonia Nueva Libertad y ahí hizo
mi papá primero un tejabancito. Él seguía trabajando en el
rancho, pero venía seguido y, posteriormente también vino
mi mamá, pues ya éramos dos los hijos que tenía acá. Entonces, cuando ella vino a cuidarnos, fue cuando mi papá
compró la casa y el terreno. Y nos quedamos en Guadalupe
y estudié la secundaria en la Escuela Federal Reforma, que
está ubicada aquí en la Y Griega, en la colonia Fierro. Posteriormente terminé el bachillerato en la Preparatoria 9, fui
de la primera generación. Hoy en día, el plantel de la preparatoria se encuentra en Mitras, pero cuando yo estudiaba,
apenas estaban construyendo las instalaciones. Entonces

Andrés Castro Amaya

Primero que nada, le agradezco mucho por acceder a
esta entrevista y por regalarme un poco de su �empo
para proporcionarme esta información. Me gustaría comenzar preguntándole, ¿dónde nació usted?
Nací el 5 de marzo de 1954 en el municipio de San Fernando, en el estado de Tamaulipas. Nací en un ranchito
que pertenece a San Fernando, no a Matamoros ni a
Valle Hermoso.

1 Es licenciado en Historia por la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha publicado ar�culos en las revistas A�sbo y
Reforma Siglo XXI.
2 “A sus casi 70 años, don Andrés iniciará semestre como estudiante”, disponible en: h�ps://www.nmas.com.mx/nmas-local/programas/las-no�cias-monterrey/videos/a-sus-casi-70-anos-don-andres-iniciara-semestre-como-estudiante/

CULTURA REGIONAL

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nosotros tomábamos las clases en la Facultad de Contaduría Pública y Administración de la UANL.

Había otro tratamiento que se llamaba lagunas de oxidación. Este proceso era muy lento y se u�lizaba mucho en
los pueblos y en los ejidos que no tenían mucha tecnología.
Pero nosotros en Fundidora teníamos esa tecnología, que
era muy buena. Incluso PEMEX vino a copiar el proceso y
luego hizo una planta de tratamiento de aguas en San Rafael, pero tomando como base el sistema de la Fundidora.

Posteriormente, ¿cursó estudios superiores?
Sí. Estuve en la Facultad de Ciencias Biológicas de la
UANL. Mi matrícula sorprende a muchas personas porque
es 4077. Pagábamos el semestre en 600 pesos. En ese
�empo la universidad era muy diferente, porque había
más jardines y más áreas verdes, y claro, menos alumnos.
Las ciencias naturales siempre me han gustado, lo mismo
que las ciencias sociales. Entonces mi dilema era estudiar
leyes, biología o ciencias naturales. Elegí biología y fue algo
sensacional. Cabe decir que me casé jóven, formé pronto
una familia y asumí esa responsabilidad. Tuve que trabajar
y estudiar y ese fue precisamente uno de los mo�vos por
los que entré a trabajar a Fundidora, donde tenía turnos
de trabajo. Trabajaba día, tarde y noche.

El agua tratada no era apta para consumo humano, pero
sí para uso industrial. Lo usábamos tanto en Fundidora
como en Aceros Planos, en las torres de enfriamiento, para
enfriamiento de planchones, para calderas y para regar los
jardines. Había un tanque de almacenamiento grande y
nos hablaban por teléfono a la planta cuando era requerida cierta can�dad de agua. Incluso llegaron a mandar
camiones-pipas solicitando agua de parte del gobierno
municipal para el mantenimiento de los jardines públicos
de la ciudad de Monterrey. También iban estudiantes de la
Facultad de Ciencias Biológicas, de la Licenciatura en Químico Biólogo Parasitólogo (QBP), los cuales iban a hacer el
servicio social o prác�cas profesionales.

Debido a que trabajaba y estudiaba al mismo �empo,
empecé a faltar a los laboratorios, los cuales son muy
importantes y a veces no podía llegar a �empo. Hablaba
con los maestros, pero cada vez era más di�cil. No obstante, gracias a mis estudios tuve la facilidad de desarrollarme
en Fundidora. Cuando un amigo mío me dijo que estaban
ocupando gente para el laboratorio de tratamiento de
aguas industriales, llevé una solicitud en el Condominio
Acero. Me aceptaron, hice unas pruebas y logré entrar al
departamento de aguas industriales.

¿En qué año comenzó a trabajar en la Fundidora?
Entré en 1982 y estuve tres años y medio ahí. Fundidora
cerró en el 86 creo. Como te dije, un compañero mío me
dijo que estaban necesitando laboratoristas en el área de
agua industrial de Fundidora. Yo ya había llevado algunas
materias sobre química, bioquímica, histología, varios
�pos de laboratorio y botánica. De manera que no se me
dificultaba el manejo del laboratorio, pues veíamos microorganismos e histología comparada. Cuando ingresé, me
hicieron pruebas que consis�an en revisar los PHs, los nitritos, los nitratos, los fosfatos y los sólidos totales, hacíamos una demanda química de las demandas bioquímicas
y químicas de oxígeno; se hacían una vez por semana, me�amos una de las muestras en una caja de petri en un refrigerador a cierta temperatura para que los microorganismos crecieran. Luego revisábamos cuánto oxígeno
consumían, si estaban bien o si se tenían que aumentar las
dosis de oxígeno para que hicieran mejor su trabajo.

Mi jefe inmediato era el ingeniero Miguel Ángel Azcasio
y el jefe de toda el área del departamento de aguas industriales era el ingeniero Zabroqui, no recuerdo su nombre.
El ingeniero Azcasio era de Zacatecas. Empecé haciendo
análisis al agua, me traían muestras cada dos horas de la
bocatoma. Teníamos dos bocatomas y las muestras procedían de los tanques de sedimentación secundarios, primarios y de la influente final. Yo hacía una demanda química de oxígeno, una demanda bioquímica. Son procesos
de limpieza del agua industrial, que nosotros u�lizábamos
en el proceso de lodos ac�vados. Esos lodos ac�vados, a
grosso modo, traen unas bacterias que se alimentan de la
materia orgánica. Esos microorganismos necesitan la presencia de oxígeno para poder hacer un trabajo más rápido.
Y nosotros, para agilizar el proceso, les inyectábamos
oxígeno puro. Así el microorganismo tenía las condiciones
ideales para vivir y para comer rápido. ¿Qué hacía esto?
Hacía que el agua se limpiara mejor y más rápido. Aceleraba el proceso.

Todo eso era ru�nario, yo trabajaba ocho horas y entregaba mi turno. Durante el día estaba el ingeniero, que era el
jefe de la planta. Había también un responsable de mantenimiento general, los operadores primarios, operadores
secundarios, jardineros y ayudantes de mecánico. Había
bastante gente, pero a las seis de la tarde se iban todos los
del turno mixto o de día. Los de día salían y entraban los de
tarde, pero a las seis se iban todos los que trabajaban de 8
a 6, entre ellos el jefe de la planta. Entonces el laboratorista se quedaba como el jefe de planta, en este caso yo o
algún otro compañero, porque éramos tres laboratoristas
y nos íbamos turnando y había un relevo para alguna
emergencia o algún descanso. Nos encargábamos de revisar cuando había un problema debido a que llegaba agua
de las gasolineras con aceite o gasolina, entonces teníamos que tener cuidado de no dejar pasar esa agua porque
podía provocar algún incendio.

El agua negra llegaba por unos canales, donde habían
unas parrillas que cumplían con una función de limpieza,
pues detenían todo los sólidos grandes que dichas aguas
trajeran, como plás�cos, botellas y vidrios. Las parrillas
mecánicas eran controladas por operadores primarios,
quienes las movían con botones y sacaban el material. Así,
el agua se iba quedando sin esos restos, pero seguía teniendo sólidos. Entonces, por medio de canales, entraba el
agua a unos reactores, primero por la bocatoma, caía a
unos tanques que se llamaban primarios de sedimentación, donde los sólidos más pesados se iban cayendo y
llegaban hasta el fondo de los tanques, unos tanques muy
grandes. Ahí era expulsado ese lodo con más bombas. Y
entonces el agua iba pasando a otros tanques de sedimentación secundarios. Y se repe�a el mismo proceso. El agua
se iba limpiando y, por úl�mo, se le daba una sani�zación
por medio de ácido clorhídrico.

Como yo venía de una facultad en donde se u�liza mucho el laboratorio, eso me ayudó a desempeñar mis
funciones en el departamento de aguas industriales. Yo
entré como empleado, no era sindicalizado, pero sí conviví
con mucha gente sindicalizada y pla�qué con muchos
compañeros. Sobre todo me gustaba mucho pla�car con la
gente que tenía muchos años trabajando en Fundidora y

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

en Aceros Planos. Los trabajadores de Aceros Planos
pertenecían a la sección 68 del Sindicato de Trabajadores
Mineros, los de Fundidora a la sección 67 y los de Peñoles
a la sección 66. El edificio de la sección 68 estaba ubicado
en Félix U. Gomez, entre Calzada Madero y Reforma. Estuvo ahí un �empo y después cambió a la Y Griega. Y la sección 67 estaba ubicada en frente de Cintermex. Ahí hacían
sus reuniones y también sus pleitos, porque se vivían peleando en las elecciones. Nosotros como empleados estábamos ajenos a todos los problemas sindicales, pero sí nos
comunicaban cualquier evento o cualquier novedad.

Había área de ves�dores para los obreros. Había un proceso de sani�zación, nada más nos daban alcohol, pero nosotros teníamos batas o chaque�nes, guantes, zapatones
y uniformes. Y los obreros traían sus botas, sus uniformes
de mezclilla, sus cascos, sus guantes y también u�lizaban
cubrebocas. Aparte de todo eso, a todos nos vacunaban
del tétanos y contra la fiebre �foidea, porque trabajábamos con bacterias, muchas veces patógenas, que podían
causar alguna enfermedad, sobre todo coliformes y amebas. Se hacían campañas de vacunación para todos los
empleados, obreros, laboratoristas y hasta para el ingeniero que estaba ahí, el jefe de la planta. Las bombas no
dejaban de trabajar, día, tarde y noche. ¿Por qué? Porque
Fundidora no dejaba de trabajar, ni Aceros Planos dejaba
de trabajar.

Con respecto a la tecnología de la compañía, cabe decir
que se han conservado muchas máquinas y actualmente
se encuentran en exhibición en el Parque Fundidora,
pues forman parte del patrimonio industrial de la fábrica
y de Monterrey. Derivado de esto, me gustaría
preguntarle: ¿usted recuerda qué �po de maquinarias o
herramientas tenían que usar en el departamento de
aguas industriales?

Los procesos de sani�zación hablan muy bien de la
Fundidora pues eran una obligación.
En el laboratorio había sani�zantes para manos y papel.
Se les daba a los obreros e ingenieros que querían sani�zante, porque se lavaban las manos antes de ir a comer. El
comedor estaba en un área re�rada, cerca de la puerta de
entrada, en el área norte, casi en la orilla, porque la brisa
podía llevar bacterias patógenas que podían afectar a los
trabajadores. A los obreros se les daba capacitación y vacunas. Se les recalcaba siempre que se lavaran las manos. Los
mecánicos también ya sabían, porque a veces se tenían que
meter a sacar una bomba o arreglarla en los tanques de sedimentación y pues siempre habían lodos que traían bacterias patógenas. Tenías que tener mucho cuidado.

Con respecto al material que se usaba, eran las parrillas
mecanizadas y los tanques de sedimentación (los cuales
tenían sus motores que contaban con una especie de pala
o rehilete en la parte superior, para arrastrar lo que estuviera flotando en el tanque). Aparte, los trabajadores tenían que hacer funciones de limpieza en el tanque, a veces
los vaciaban y hacían limpieza en las paredes. Los trabajadores tallaban las paredes con cepillos manuales de
alambre. Se u�lizaban mucho las bombas de lodos y
bombas de agua. Y los reactores eran también bombas,
pero como de aire, para inyectar el oxígeno. Además los
tanques secundarios también eran bombas de lodo y
bombas de agua. Porque las bombas eran las que mandaban el agua a presión y aparte había un área en donde se
almacenaban los cilindros grandes, como de 10,000 litros
de cloro que se les inyectaba al proceso como sani�zación.

También estaba en cada trabajador y laboratorista poner
de su parte para protegerse, ¿no?
Había un mayordomo en el turno de día-tarde, porque el
ingeniero de la planta salía seguido, ya sea para pasar a
Aceros Planos o a Fundidora. Entonces, él y los laboratoristas siempre teníamos la obligación de decirles a los trabajadores que se pusieran los guantes, que se lavaran bien,
que se sani�zaran y que usaran cubrebocas en la bocatoma.
Teníamos la obligación de darles a ellos esas indicaciones.

Los problemas que enfrentaban los mecánicos tenían
que ver con bombas que se descomponían o motores que
se quemaban, los cuales se tenían que reparar o sus�tuir
con maquinaria nueva. Los tanques de sedimentación
secundarios tenían un área de bombas grandísimas. Esas
bombas se u�lizaban para enviar el agua a Aceros Planos
o a Fundidora. Me hablaban por teléfono, me pedían
tantos miles de litros, y yo le decía al operador, al que manejaba el tanque de reserva de agua. Él iba y abría la
válvula y mandaba el agua por medio de las bombas. De
rato te podían hablar para que bajaras la can�dad, y ya le
decías al operador que le bajara o le subiera según el
caso. Él también se encargaba de la expulsión de los lodos. Teníamos un rango para manejar los lodos, no podían
estar ni muy altos ni muy bajos, era cierto rango nada
más. Los lodos ac�vados, que eran la parte importante del
proceso para limpiar el agua, eran bien cuidados porque
no podíamos dejar que se murieran las bacterias porque
eran las que se alimentaban de la materia orgánica. Y no
podíamos enviar agua que no reuniera los requisitos de
agua industrial.

¿De qué forma se evaluaba su desempeño en la fábrica?
Mira, más que evaluación era que la planta funcionara.
Tú hacías un reporte y recibías a los trabajadores de cada
turno. Nosotros tratábamos de relevarnos antes, sobre
todo para que los trabajadores del turno de la tarde o de
la noche salieran temprano y no batallaran con los camiones para irse. Sólo dos compañeros traían carro, pero los
demás andábamos en camión. Pero antes de terminar el
turno, tú tenías que llenar un reporte extenso, completo,
con los resultados de los análisis. ¿Por qué? Porque en los
análisis te van a decir cómo dejaste la planta, cómo está
funcionando, de qué calidad estás mandando el agua y si
está cumpliendo con los requisitos de agua industrial. En
los reportes indicabas la hora a la que te trajeron la muestra, qué PH tenía, cuántos sólidos totales tenía, qué sulfitos y sulfatos tenía y así todos los rangos que te pedían en
el proceso. ¿Para qué? El agua tenía que reunir los requisitos como agua industrial, desde el PH hasta cuánto cloro
tenía, si era ácida o si no era ácida. Ese reporte tú lo entregabas o lo recibía el que llegaba. Si yo andaba de día, el
que llegaba en la tarde lo recibía. Y luego, al que llegaba en
la tarde le llegaban otras muestras, porque el agua llegaba

Había mecánicos, especialistas en la bomba. Manejamos compresores, había un área de compresores y había
también un área donde manejaban toda la energía de la
planta. En el laboratorio en donde yo trabajaba estaban los
controles de las bombas grandes, dos oficinas y los baños.

CULTURA REGIONAL

12

constantemente. Podía llegar agua aceitosa o con gasolina,
y los aceites eran siempre peligrosos. A veces se cerraba
una bocatoma, porque el agua venía muy mala. Como teníamos otro emisor, entonces éste se abría y entraba otro
flujo de agua. Cuando la otra agua se limpiaba, se volvía a
abrir y ya.

no te contrataban en ninguna parte y yo necesitaba el
recurso para mi familia. Acá nos liquidaron con muy poco.
Mucha gente la vimos muy di�cil, pero gracias a Dios todo
salió bien.

Con esos reportes ibas viendo cómo iba el proceso en la
planta, si iba bien o si le faltaba algo. Por eso se hacían los
análisis con�nuamente, para saber la calidad de agua que
se enviaba, si el proceso estaba bien, si había que subir el
oxígeno, sí había que purgar, si habían muchos lodos, si
faltaba agua, etc. Esa era la evaluación, nuestros reportes
que se iban viendo. Esos reportes se mandaban a la jefatura de agua industrial, donde estaba el ingeniero Miguel
Ángel Azcasio y él tenía que responderle al ingeniero del
área de agua industrial que era el ingeniero Zabroqui. El
proceso siempre estaba monitoreado, por eso los análisis
eran cada dos horas, cuatro por turno: cuatro en la mañana, cuatro en la tarde, cuatro en la noche. Cabe decir que
esta planta de tratamiento de aguas se hizo porque
aunque Fundidora tenía unos pozos de agua, éstos no tenían la capacidad necesaria para poder abastecer a ese
monstruo que era Fundidora y Aceros Planos, que también
consumía mucha agua.

Fíjate que ya no me acuerdo, pero a veces nos iba muy
bien. Había muchachos que faltaban seguido en el laboratorio. Y si no venía el relevo, el laborista que estaba se tenía que quedar, sobre todo de tarde a noche o de noche a
día. En ese aspecto, por el �empo extra te pagaban muy
bien. Fundidora pagaba bien, pero ya no tengo los sobres.
Nos pagaban por semana. Las horas extras eran acumulables. Podías trabajar ocho horas extras, y a la novena hora
extra ya era triple, ya no era doble, te la pagaban triple a
par�r de ahí. Fundidora pagaba bien, porque esa prestación era del sindicato y a nosotros también nos las pagaban. Teníamos la mayoría de las prestaciones del sindicato,
pero en lo que sí nos fue mal fue en la liquidación, pues no
teníamos ningún apoyo de nadie. El jefe de la planta nos
dijo: “Miren, esto se acabó, nos van a liquidar como ellos
quieren’’. Porque Fundidora pertenecía ya al gobierno, ya
no era de la inicia�va privada. Decían: “El que no esté a
gusto con su liquidación, que vaya a México”. No nos liquidaron conforme a la ley. Quién sabe a los jefes departamentales y gerencias, pero a nosotros no.

¿Puedo saber cuál era su sueldo en la Fundidora?

¿Qué aprendió al trabajar en esta factoría?
Esto me abrió el campo para el área de control de calidad. Cuando cerró Fundidora, los trabajadores estaban
protegidos por el Sindicato de Mineros a nivel nacional,
que era dirigido por Napoleón Gómez Sada, y fueron bien
remunerados, en comparación con los empleados. Sin
embargo, nadie quería contratar a gente de Fundidora. Yo
me fui de ahí cuando cerró, y llegué a una empresa de
fundición. No analizaba el agua, analizaba el control de
calidad del aluminio. U�lizaba un aparato llamado espectrómetro para leer el vapor del fierro, el aluminio o el magnesio y, si incidía en esa nube, le llamábamos nube atómica. El aparato te decía cuánto aluminio traía o cuánto le
faltaba. Ese era otro análisis. Entonces yo tuve que capacitarme en el análisis de materia prima en control de calidad. Los análisis eran en vía húmeda y eran diferentes a los
del agua, pero no nos costó tampoco mucho trabajo
porque ya teníamos mucha experiencia en el agua. Nada
más que ahora el metal lo diluíamos, se hacía líquido y lo
leíamos en el espectro. El rango del aluminio tenía que ser
más puro. Cuando se cumplían los rangos, se vaciaba el
material, salían unos lingotes como de unos 50 cen�metros y se iban a enfriarse para Puebla, para Volkswagen.

Me imagino que todos los empleados pasaron por diversas situaciones. Fundidora tenía muchos trabajadores.
Y eso les afectó a todos. Además de Fundidora, había
muchas pequeñas empresas o talleres que trabajaban
para Fundidora. Entonces, al cerrarse la compañía, pues le
afectó a todos. Yo creo que el cierre afectó a más de cinco
mil gentes.
En febrero del año pasado, como parte de una asignatura llamada Patrimonio Histórico y Museográfico, visitamos la Cineteca-Fototeca en el Parque Fundidora. Había
una exhibición sobre los materiales de protección que se
usaban en la empresa y vi que se conservaban unas
camillas para transportar a los heridos, por si sufrían un
accidente. Lo que más me llamó la atención fue la propaganda que difundían en los periódicos de la compañía y
en muchos de los edificios que pintaban. Por lo que vi, se
hacían dibujos y se acompañaban con mensajes, con el
propósito de aconsejar a los trabajadores que tuvieran
cuidado porque podían sufrir algún accidente. ¿Usted
sufrió algún accidente en ese periodo en que trabajó en
Fundidora?

Pero ya te estoy hablando de Fundiciones Pecor. De
Fundiciones Pecor me fui a Electrodos Monterrey. Esta es
una planta que está ubicada en Diego Díaz de Berlanga y
Nogalar. Ahí entré a control de calidad también para revisar la materia prima que entraba y la que salía. Toda la experiencia me la dio el haber trabajado en la Fundidora,
porque de ahí par�. Entonces, ya fui creciendo en experiencia como laboratorista en control de calidad.

Fíjate que sí. Una vez se reventó un tanque de hipoclorito de sodio, de más de tres metros, grande y redondo. Entonces nosotros teníamos máscaras para respirar oxígeno
con una cajita porque se estaba escapando el cloro y el gas
se iba esparciendo. Es más, llegó hasta la avenida Pablo de
la Garza. Entonces nos pusimos las máscaras y cerramos el
tanque, pero llegaba el vapor del gas. Como tronó, hablamos y alertamos, pero nosotros teníamos un protocolo de
urgencia, entonces pudimos cerrar la válvula y se reportó
el incidente. Al otro día vinieron los proveedores y se llevaron los tanques. A mí me tocó ese accidente, pero gracias
a Dios nadie salió herido, pero sí muy asustados. Incluso la
gente que iba pasando por la avenida se re�raba y corría
porque hasta allá llegó el gas.

Pero usted me había comentado que pasó por un momento complicado al cerrar Fundidora y que batallaron
para conseguir un empleo, ¿no?
Sí, en ese �empo trabajé un mes en una bodega subiendo cosas a unos camiones de entregas. Trabajé ahí porque

13

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Como consecuencia de este suceso, ¿la empresa se
aseguró de que ustedes no tuvieran problemas de salud
o les indicaron que fueran a una consulta médica o a
hacerse algún exámen por su cuenta?

te y desconectaban todo lo eléctrico del motor de la
bomba. Y luego te decía: “Oye ingeniero, ya quedó”. Le respondíamos: “¿Y ya la arreglaste?’’ “No, no, yo nomás lo
eléctrico. Ahora sigue el mecánico otra vez, porque yo nomás soy el eléctrico”. Y ya, otra orden al mecánico para
que volviera a venir, y así consecu�vamente.

Fíjate que no. Cuando me dijeron del accidente, yo
seguí el protocolo de seguridad. Pero los que estaban ahí,
no dejaban de toser, y a ellos se les indicó que no asis�eran
a laborar al día siguiente, y que fueran al seguro social a
consultar. Una vez que se revisaron, al parecer estaban
bien, supuestamente. Aparte de ese accidente, algunos
trabajadores llegaron a las�marse algún dedo o a sufrir
alguna caída. Los operadores estaban siempre limpiando
los tanques con un cepillo para que no se formaran lamas
y lodos. Todo el día tenían que limpiar los tanques, aparte
de hacer sus otras funciones.

Ahora bien, si tú ya los conocías o ya sabías cómo era el
proceso, lo que hacías era una orden de trabajo para el
mecánico y le decías: “Necesito que me arregles esto rápido, porque el proceso no puede parar y esta bomba es súper importante. No empieces con que tú no eres eléctrico,
te voy a poner unas horas extras”. Te respondían: “Bueno,
¿cuántas horas me vas a poner?’’ “No, pues te voy a poner
tantas”. “No, son muy poquitas, y luego mi ayudante”.
“Bueno, tantas a � y tantas a él’’. Total que arreglabas de
volada para que ellos hicieran tanto lo eléctrico como lo
mecánico. Entonces había una corrupción de ese �po en
todos los departamentos.

Tengo entendido que esta compañía tenía ac�vidades
recrea�vas. ¿Usted formó parte de algún equipo depor�vo o cultural?

Había además problemas sindicales, luchas entre los
“charros” que estaban con la empresa y los “espartacos” y
“carranclanes” que eran grupos de izquierda que iban a luchar por los derechos de los trabajadores. En el edificio de
la sección de Fundidora, que estaba en frente de Cintermex, cuando era época de elecciones a veces hasta balazos
se oían. Y acá en Aceros Planos nada más los pleitos, se peleaban cuando habían elecciones, se hacían sus planillas y
se perdían las amistades entre esos grupos. Como te digo,
al manejarla el gobierno, hubo mucha corrupción en la
Fundidora, aparte de los problemas sindicales. Se acabaron
al elefante. Se acabaron al elefante de Fundidora.

Fundidora siempre se dis�nguió por darle mucha prioridad al deporte. Contaba con gimnasio, canchas depor�vas
y además estaba el Parque Acero, que era de béisbol y de
fútbol y tenía una pista de atle�smo alrededor de la cancha. Fundidora tenía equipos depor�vos muy fuertes,
pues la empresa tenía mucha gente. A mí me invitaron de
cal mezcla y derivados, un departamento de la compañía,
para jugar fútbol en un torneo interno entre los diferentes
departamentos de toda la planta. Jugábamos en el Parque
Acero. Había otros muchos departamentos, y cada uno
formaba su equipo de fútbol, de béisbol, de atle�smo y de
otros deportes. Tanto en Fundidora como en Aceros Plano.
Había torneos de lucha libre, de fútbol, de béisbol, de atle�smo, etc. En ese aspecto hubo mucho apoyo.

Era una lás�ma porque la Fundidora era un símbolo,
como lo fue Cervecería. Fue la primera siderúrgica de La�noamérica. Empezaron fabricando varillas, rieles y hasta
utensilios de cocina de acero, como esos pequeños hornitos. Empezaron así y �jate cómo creció. Las personas que
trabajaban en Fundidora, Ferrocarriles o Cervecería eran
lo máximo. Ganaban muy bien, tenían todo, por eso no era
fácil entrar a Fundidora. A veces la gente buscaba cubrir un
turno, vacaciones o alguna falta, pero batallaban para ganarse la planta. Ya estando en planta, les pagaban muy
bien y tenían buenas prestaciones. Inclusive se crearon
colonias para los trabajadores: la Obrerista, la Fierro, la
Buenos Aires, la Adolfo Prieto, etc. Las casas de Fundidora
tenían de frente 10 metros y de fondo también, eran de
dos pisos, muy bonitas y muy amplias. Como te digo, era
un privilegio trabajar en esas empresas, mucha gente deseaba trabajar ahí.

¿Cómo cambió la dinámica de la compañía cuando pasó
a ser administrada por el gobierno?
Aceros Planos siguió funcionando porque se vendió a
Ternium. Pero por un �empo la manejó el gobierno. Tanto
Fundidora como Aceros Planos fueron administradas por
el gobierno, cuando los Prieto ya no las quisieron tener
porque sufrían pérdidas. Pero el gobierno, como todos sabemos, es mal administrador. Solamente le me�an dinero,
pero no obtenían beneficios, puros números rojos. Y con el
gobierno empezó una corrupción en todos los niveles. Yo
pla�caba con personas que tenían muchos años en Fundidora y decían: “Nomás empezó esto y los ingenieros y jefes
de departamento �enen sus camionetas, como si fueran
de ellos y en realidad eran del gobierno’’.

servicios o de materia prima. Era el símbolo de la industria
regiomontana y me siento bien porque me dio la experiencia para seguir trabajando en control de calidad.
Aparte conocí a muchas personas que eran leales y que
traían la camiseta bien puesta de Fundidora. También hubo
muchos accidentes, no nada más murieron muchas gentes,
también hubo otros accidentes también fuertes. Hay cosas
que no salían en la prensa. Pero estoy sa�sfecho y orgulloso
de haber trabajado ahí, de haber conocido a esas personas
y de ser par�cipe (aunque fuera los úl�mos años) de la
empresa. Me siento bien y sa�sfecho.
Le agradezco mucho que me haya regalado su �empo para
esta entrevista. Pienso que cada tes�monio de cada extrabajador es único, porque Fundidora fue una empresa muy
grande, cons�tuida por muchos departamentos, por lo
que la experiencia de una persona que trabajó en el departamento de laminación es dis�nta a la de quien trabajó
en el departamento de carpintería. Y en su caso, que trabajó en el departamento de aguas industriales, también
�ene un tes�monio único. Además, no es lo mismo el tes�monio de alguien que trabajó en los úl�mos años de
Fundidora que los de quienes trabajaron en otra etapa.
Estamos contentos por haber par�cipado y algo quedó ahí
con nosotros en Fundidora, algo nos dejó Fundidora también.
FUENTES DE INFORMACIÓN

“A sus casi 70 años, don Andrés iniciará semestre como estudiante” (2023), en: Nmas. [En línea; consultado el 22 de julio
de 2025]. Disponible en: h�ps://www.nmas.com.mx/nmaslocal/programas/las-no�cias-monterrey/videos/a-sus-casi70-anos-don-andres-iniciara-semestre-como-estudiante/

Hasta escuelas construían.
Entró una corrupción muy fea, incluso entre los trabajadores. Había mecánicos de primera y tenían su ayudante
de primera. Había mecánicos de segunda, tenían su gente
de segunda. Había mecánicos de tercera, tenían sus ayudantes de tercera. Lo mismo con los electricistas. Te voy a
poner un ejemplo. En la planta a veces se descomponía
una bomba. Hacíamos una orden de trabajo para que viniera el mecánico. Entonces venía el mecánico con su ayudante, aflojaban las tuercas, y luego te decían: “ya aflojé
las tuercas, pero lo eléctrico no me toca a mí, yo soy mecánico. Lo eléctrico le toca al eléctrico, así que háblale’’.
Hacíamos la orden de trabajo para el eléctrico para que viniera a seguirle. Entonces venía el eléctrico con su ayudan-

CULTURA REGIONAL

Sí, escuelas. Aquí está la Escuela Adolfo Prieto y aparte
tenían escuela también en la colonia Acero. Los Prieto
fueron los úl�mos que estuvieron como inicia�va privada,
antes del gobierno. Pero, como comenté antes, había muchos problemas.
¿Hay algo que desee añadir?
Fue una empresa muy fuerte en su momento, que dio
empleo a muchas personas y cuyo quiebre afectó no nada
más a sus trabajadores, sino también a pequeñas empresas que giraban alrededor de ella como proveedores de

14

15

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Problemáticas en el sistema de agua y
drenaje de Linares, Nuevo León. La petición
de la señora María del Refugio Cienfuegos
al presidente Pascual Ortiz Rubio, 1932
Monica Daniela Muñoz Miramontes 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

lluvias. Para enfrentar la sequía, desde la época novohispana los habitantes de la región construían casas con noria y
aljibe para almacenar el agua de lluvia, y también obtenían
el líquido de los veneros circundantes2. Sin embargo, esta
forma de abastecerse de agua era algo laboriosa porque se
tenían que recorrer grandes distancias hasta los manan�ales y trasladar el líquido de regreso. Del mismo modo era un
proceso tardado debido a que dependía de la naturaleza y
las temporadas lluviosas. Vale la pena considerar aquí el
tes�monio del capitán Alonso de León acerca de la calidad
del agua de los ríos, ciénagas y manan�ales de la región:

El agua es un elemento esencial para los seres vivos, por lo
que el tener un buen suministro de este líquido es fundamental para la sociedad y un factor indispensable para
el desarrollo urbano e industrial. Sin embargo, desarrollar
una infraestructura eficiente para el suministro de agua
puede resultar algo complejo debido a múl�ples factores
polí�cos, económicos, sociales, culturales y sobre todo
naturales. Estudiar el crecimiento de los suministros de
agua y sus sistemas en la historia ayuda a comprender su
desarrollo, las problemá�cas que la engloban y cómo es
que impacta e influye en la sociedad.

Los ríos son claros; el agua buena, sin color, sabor ni olor, como
dicen los filósofos que ha de ser. Corren siempre por piedras con

En el presente ar�culo se abordará la historia y los
antecedentes de la forma en que se ha suministrado el
agua en Nuevo León, y también se analizará un caso
específico mediante el análisis de un documento recuperado, de su contexto y de las dificultades que se exponen en él relacionadas con el suministro de agua y drenaje
sanitario. Este escrito nos permite visibilizar algunas de las
problemá�cas que tenían las personas que vivían en Nuevo León, especialmente las que estaban ubicadas en los
municipios de los alrededores como Linares, en una época
de transición en todas las áreas del país.

rápido curso; son de mucha frescura; poblados de arboledas, sabinos, sauces, álamo y otros muchos géneros; excepto los dos que llaman Pesquería Grande y Chica, que es agua salobre y carecen de
todo lo que arriba está dicho. [...] Hay muchas ciénegas muy ú�les
y ojos de agua; y en especial el que sale de la ciudad de Monterrey,

De cualquier modo, Reyes buscó la ayuda de inversionistas para la construcción de un sistema de agua y drenaje.
En 1901 hizo una oferta al ingeniero Andrés Garza Galán y
a la firma de arquitectos Mackin y Dillón, pero debido al
brote de fiebre amarilla de 1903 el proyecto quedó inconcluso. En 1904 otorgó la concesión a los empresarios James
D. Stocker y William Walker para el establecimiento de un
sistema de agua y drenaje en la ciudad. Al poco �empo, en
1905, dicha concesión fue adquirida por el empresario canadiense William Mackenzie y, “como resultado de la
úl�ma operación se organizó una nueva compañía: The
Monterrey Water Works &amp; Sewer Co., que con el �empo
vino a dar origen a la actual compañía que administra y distribuye el agua de la ciudad”15.

Por otro lado, Sifuentes Espinoza refiere la existencia de
varias fuentes de agua dulce en los alrededores de
Monterrey, además de los citados ríos Santa Catarina y
Santa Lucía, tales como el río la Silla y los ojos de agua de
Los Nogales, El Jagüey, Topo Chico, El Nogalar y Lourdes10.
Del mismo modo, eran rela�vamente comunes las norias,
pues hacia 1791 “se contabilizan 75 pozos o norias existentes en la ciudad”11. No debe pensarse, sin embargo, que la
presencia de estos ríos, manan�ales y norias significó que
Monterrey no enfrentó problemas de abastecimiento de
este líquido. Nicolás Duarte Ortega apunta que no encontró
“pruebas de esa abundancia de agua y sí por el contrario,
entre 1904 y 1945, concluimos con la ayuda de las estadís�cas de aforo de San Jerónimo y la Estanzuela, que siempre
hubo déficit”12.

Durante los primeros años de operación de dicha
compañía, según San�ago Roel, “no había en toda la república, efec�vamente, un servicio tan perfecto y tan eficiente como el instalado en Monterrey”16. Sin embargo, rápidamente la empresa dejó de cumplir con el compromiso de
ir ampliando la red de servicios conforme fuera creciendo
la población urbana. Esto provocó que el agua y el drenaje
se introdujeran de forma desigual entre la población, de
modo que para 1945, según Nicolás Duarte Ortega, alrededor de quince colonias carecían completamente de estos
servicios17. En ese mismo año, la Compañía de Servicio de
Agua y Drenaje de Monterrey fue finalmente adquirida por
el gobierno de Nuevo León18.

A par�r de 1890, durante el gobierno del general Bernardo Reyes y como consecuencia del primer auge industrial
de Monterrey, empezaron a surgir otras necesidades en la
ciudad: el crecimiento demográfico, urbano, económico e
industrial fueron factores que mo�varon a un nuevo desarrollo del sistema de suministro de agua, pero sin que se
verificara en un primer momento el mejoramiento de la infraestructura para el uso y aprovechamiento del vital líquido.
De acuerdo con Luis Esparza, Ciro Valdés, Pedro César
Cantú y Gabriela de la Mora:

El caso de Linares: la carta de la señora María del Refugio
A principios de los años treinta vivían en Linares 25,136
personas, de las cuales 12,411 eran hombres y 12,725 eran
mujeres19. Los servicios de agua potable y drenaje sanitario
habían llegado al municipio por primera vez en 1928,
gracias a la ges�ón del entonces gobernador interino de
Nuevo León, José Benitez Mar�nez20. Sin embargo, según
señala Armando Leal Ríos, en 1932 la Junta de Mejoras
Materiales responsable de la introducción de estos
servicios tuvo que hacer frente a “la iracundia de doña
María Cienfuegos Vda. de Espinosa, quien hace saber al
presidente de la república, Ing. Pascual Or�z Rubio, las
irregularidades an�cons�tucionales que se darán en el cobro de la introducción de dichos servicios lo que considera
atentatorio para su deteriorada economía”21.

de quien tomó nombre los ojos de Santa Lucía; tan abundante y
rico, que en otra parte adquiriera nombre de caudaloso río3.

Se afianzó la estrategia de la búsqueda de fuentes de agua superficiales ubicadas en subcuencas cada vez más lejanas, como La Estanzue-

En efecto, cuando Diego de Montemayor fundó la ciudad de Monterrey en 1596, lo hizo cerca de dos corrientes
de agua: los ríos Santa Catarina y Santa Lucía4. Aunque los
vecinos de Monterrey tenían así fuentes cercanas de agua,
establecerse cerca de dos ríos conllevó varios problemas:
las fuertes inundaciones provocadas por los desbordamientos que tendían a arrasar con todo en su camino, los
estancamientos de agua en las calles y la contaminación
por aguas residuales y desechos de las personas en los
cauces de los ríos y de las acequias5. Estos factores provocaron frecuentes crisis hídricas y de salubridad e hicieron
necesario el establecimiento de un sistema de suministro
de agua6.

Para el estudio sobre la provisión de agua potable en
Nuevo León, han sido fundamentales el ar�culo “Historia
de las crisis del agua en el área metropolitana de
Monterrey (AMM), previa a la llegada de las grandes represas (1597-1955)” de Luis G. Esparza Hernández, Ciro G. S.
Valdés Lozano, Pedro César Cantú Mar�nez y Gabriela de
la Mora de la Mora, el libro Historia del agua en Nuevo
León, siglo XIX de Daniel Sifuentes Espinoza y el ar�culo
“La esta�zación del agua en Monterrey” de Nicolás Duarte
Ortega. Por su parte, para el contexto histórico del municipio de Linares, los trabajos de Armando Leal Ríos fueron de
obligada consulta.

El bajo presupuesto municipal no permi�ó en estos momentos que se pudiera atender la situación a fondo y la
salud pública se vio gravemente afectada7. El obispo fray
Rafael José Verger, en la década de 1780, construyó un sistema eficaz para almacenar y trasladar el líquido desde la
loma del Obispado hasta el centro de la ciudad8. Sin
embargo, Monterrey todavía no contaba con un sistema

El suministro de agua en Nuevo León, 1582-1930
Los primeros colonizadores del Nuevo Reino de León se
establecieron en una región semidesér�ca y con escasas

1 Estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Luis G. Esparza Hernández, Ciro G. S. Valdés Lozano, Pedro César Cantú Mar�nez y Gabriela de la Mora de la Mora, “Historia de las crisis del agua en el área
metropolitana de Monterrey (AMM)”, p. 39.
3 Alonso de León, Historia de Nuevo León, p. 123.
4 Luis G. Esparza Hernández, Ciro G. S. Valdés Lozano, Pedro César Cantú Mar�nez y Gabriela de la Mora de la Mora, “Historia de las crisis del agua en el área
metropolitana de Monterrey (AMM)”, p. 39.
5 Idem.
6 Ibid., p. 40.
7 Ibid., pp. 40-41

CULTURA REGIONAL

de drenaje sanitario que recolectara las aguas negras. Este
modelo estuvo vigente hasta finales del siglo XIX y aunque
no era un sistema perfecto, respondía a las necesidades de
la población en ese momento. De acuerdo con Daniel Sifuentes Espinoza, en 1878 se construyó “el primer sistema
de agua entubada que exis�ó en Monterrey”9.

16

la y su depósito elevado en la Loma Larga o la obtención de agua subterránea, al construir la galería filtrante de San Jerónimo y la
perforación de pozos hacia el poniente por el lecho del Río Santa
Catarina hasta la confluencia del Arroyo “El Obispo”13.

Durante la administración del general Bernardo Reyes
(1889-1909) parece que se presentó la posibilidad de corregir la ubicación del centro de Monterrey para evitar
más inundaciones. Sin embargo, el financiamiento de
obras públicas como el Palacio de Gobierno repercu�ó en
una considerable baja de los recursos des�nados al abasto, distribución de agua y al inicio del sistema de alcantarillado14. Aunque fue un período de modernización para el
país, no se le dio vital importancia a inver�r en un mejor
sistema de agua que era una necesidad básica para la sociedad nuevoleonesa.

En efecto, en ese año de 1932 llegó a la Oficialía de
Partes de la Presidencia de la República, ubicada en el Distrito Federal, un oficio dirigido al presidente Pascual Or�z
Rubio desde la capital de Nuevo León. El documento fue
enviado por la vecina linarense María del Refugio
Cienfuegos viuda de Espinosa y en él le suplica al presiden-

8 Ibid., p. 41.
9 Daniel Sifuentes Espinoza, Historia del agua en Nuevo León, siglo XIX, p. 13.
10 Ibid., pp. 5-8.
11 Ibid., p. 13.
12 Nicolás Duarte Ortega, “La esta�zación del agua en Monterrey”, p. 182.
13 Luis G. Esparza Hernández, Ciro G. S. Valdés Lozano, Pedro César Cantú Mar�nez y Gabriela de la Mora de la Mora, “Historia de las crisis del agua en el área metropolitana
de Monterrey (AMM)”, p. 41.
14 Ibid., p. 43.
15 Nicolás Duarte Ortega, “La esta�zación del agua en Monterrey”, p. 182.
16 San�ago Roel, Nuevo León. Apuntes históricos, p. 259.
17 Nicolás Duarte Ortega, “La esta�zación del agua en Monterrey”, p. 186.
18 Ibid., p. 200.
19 Armando Leal Ríos, Linares: ayer y hoy, p. 17.
20 Armando Leal Ríos, Linares: visión del siglo XX, p. 54.
21 Ibid., pp. 61 y 62.

17

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

te que la ayude porque a pesar de que ha escrito tres
oficios al gobernador del estado de Nuevo León, es decir a
Jerónimo Siller Gómez, éste no le ha dado contestación
alguna y en consecuencia no ha atendido su caso. La carta
dice lo siguiente:

naturaleza”, lo que sugiere que ella contaba con un ingreso
limitado y que si cubría los gastos por la introducción del
agua y drenaje, corría el riesgo de perder su propiedad.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL).
Monterrey, México.

De acuerdo con Leal Ríos, la Junta de Mejoras de Linares
realizó varias aclaraciones con respecto a los señalamientos de la señora Cienfuegos y finalmente se estableció una
cuota más equilibrada por los servicios de agua potable y
drenaje sanitario27.

Sr. Ing. Don Pasqual Or�z Rubio,
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos,
México, D.F.-

Bibliogra�a
Duarte Ortega, Nicolás (1988). “La esta�zación del agua en
Monterrey”, en: Mario Ceru� (ed.). Monterrey. Siete estudios contemporáneos. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.

Respetable Señor Presidente:

Conclusión
Me refiero a la atenta de Ud. girada por su Secretario Par�cular

Gracias a la carta de la señora Refugio podemos conocer
la situación que vivían algunas personas con relación al suministro del agua y cómo a pesar de ser algo esencial para
el desarrollo de la vida co�diana, aún había grupos de la
población que no tenían el poder económico para tener
este �po de servicios en sus casas. También, es importante
señalar que la crisis que afectaba al estado o al país tenía
un fuerte impacto en las personas al grado de que les provocaban problemas incluso legales.

con fecha 31 de marzo próximo pasado, No. 1744.-T rela�va a mi escrito de fecha 24 de marzo próximo pasado. He esperado pacientemente que el Sr. Gobernador de este estado me dé contestación a
alguno de mis tres escritos que he presentado pero ni siquiera por
atención a un ciudadano contribuyente al sostenimiento del Gobierno, he merecido contestación.
Lejos de tener atención en este caso se trata de aplicar indebidamente el procedimiento económico-coac�vo que sólo es aplicable

Esparza Hernández, Luis G., Ciro G. S. Valdés Lozano, Pedro
César Cantú Mar�nez, Gabriela de la Mora de la Mora
(2014). “Historia de las crisis del agua en el área metropolitana de Monterrey (AMM), previa a la llegada de las
grandes represas (1597-1955)”, en: Ciencia UANL, año 17,
no. 67, pp. 37-51.
Leal Ríos, Armando (1989). Linares: ayer y hoy. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.

a deudores-morosos al Fisco y no lo soy. Ahora se ha autorizado que
la Junta de Mejoras de Linares, cuando la crisis está más fuerte nos
obligue a poner servicio de agua y drenaje aun en la casa que nada
produce, y no puedo hacer gasto de ninguna naturaleza, y temo
perder mi propiedad y con ello mi serenidad, mi calma y mi cerebro.
Conmigo, o en las mismas condiciones mías está más de medio
pueblo en Linares, y en bien de esta región suplicaría que se sirviera

Carta de la señora María del Refugio Cienfuegos al presidente de la república.

informar con persona sincera y que no tuviera ligas con este go-

Leal Ríos, Armando (2000). Linares: visión del siglo XX. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
León, Alonso de, Juan Bau�sta Chapa y Fernando Sánchez
de Zamora (2017). Historia de Nuevo León con no�cias sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México. México:
Fondo Editorial Nuevo León.

un servicio en una época donde “la crisis está más fuerte”.
Para entender este enunciado, hay que contextualizar el
caso. México atravesaba por entonces por un proceso histórico que se desarrolla al final de la Revolución y durante
los años posteriores, una etapa de reconstrucción material
y de reconfiguración polí�ca en el país24. En par�cular, de
1928 a 1934 tuvo lugar el periodo conocido como el Maximato, donde bajo la figura de Plutarco Elías Calles, el régimen revolucionario se centralizó y unificó alrededor de un
par�do único25. Por otro lado, el gobierno revolucionario
emprendió una reforma en el sistema fiscal y financiero
para definir la polí�ca económica del país. El estado contaba en realidad con un presupuesto deficitario para promover el crecimiento económico26.

bierno, que no nos oye para que levante información y Ud. se sirva
poner remedio a estas cues�ones. Muy atentamente suplico se sirva
poner atención a este caso que de seguro será recompensado y muy
agradecida por todos los afectados en Linares y especialmente por su
a�a. y S. A.
María del Refugio C. Vda. de Espinosa22

La señora Refugio expuso en su escrito que el gobernador, en vez de brindarle la atención que debería proporcionarle a un ciudadano que “contribuye con el sostenimiento del gobierno”, trataba en cambio de aplicarle
indebidamente el procedimiento económico-coac�vo que
sólo es aplicable a los deudores morosos al fisco, grupo al
que ella afirmaba no pertenecer. El procedimiento que se
le quería aplicar a la señora María del Refugio era la facultad económico-coac�va del gobierno, que se define
como:

Medina Peña, Luis (2010). Hacia el nuevo Estado. México,
1920-2000. México: Fondo de Cultura Económica.
Quijano Méndez, Manuel (1956). La Facultad EconómicoCoac�va. Tesis de Licenciatura. México: Escuela Nacional
de Jurisprudencia.
Roel Melo, San�ago (1977). Nuevo León. Apuntes históricos. México: Ediciones Cas�llo.
Sifuentes Espinoza, Daniel (2002). Historia del agua en
Nuevo León, siglo XIX. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.

Analizando la carta también se puede ver que la señora
Refugio era una ciudadana de Linares, es decir, un municipio muy alejado de Monterrey, donde había mayor urbanización y donde era posible tener los servicios de la
Compañía de Agua y Drenaje. Por otro lado, vale la pena
señalar que la señora Refugio era una mujer viuda, por lo
que es posible que su propiedad haya sido heredada de su
difunto esposo.

El derecho que �ene el Estado para hacer efec�vos por sí mismo y
en uso de su autoridad, toda clase de créditos fiscales que no sean
cubiertos voluntariamente por sus deudores, aplicando en contra
de éstos los medios de apremio que establezcan las leyes23.

En el documento se menciona que la quieren obligar a
introducir el servicio en una “casa que nada produce”, y
que por lo tanto no era necesario ni indispensable que contara con estos suministros. Ella menciona que podía prescindir
de estos servicios, ya que no podía “hacer gasto de ninguna

Por otro lado, la señora Refugio señalaba que medio
pueblo de Linares había estado padeciendo las mismas
condiciones que ella. Al analizar este documento podemos
iden�ficar varias problemá�cas. En primera instancia, que
a los ciudadanos se les imponía la obligación de contratar

22 Archivo General del Estado de Nuevo León, fondo Agua y Drenaje, Obras Públicas, 1932.
23 Manuel Qujano Méndez, “La Facultad Económico-Coac�va”, p. 14.
24 Luis Medina Peña, Hacia el nuevo Estado. México, 1920-2000, pp. 78 y 79.
25 Ídem.
26 Luis Medina Peña, Hacia el nuevo Estado. México, 1920-2000, pp. 88-120.

CULTURA REGIONAL

Es interesante reflexionar sobre cómo la Compañía de
Agua y Drenaje no pudo cumplir con su parte del acuerdo
con el gobierno de Nuevo León, pero el caso de la señora
Refugio nos permite entender que esto no era tan fácil. La
compañía tenía que ofrecer a la población los servicios, sin
embargo, no se adecuaba a la situación socioeconómica
de cada municipio.

18

27 Armando Leal Ríos, Linares: visión del siglo XX, p. 62.

19

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

¿Cómo acercarse por primera vez a la historia
de África? Análisis de algunos materiales para
el estudio del continente africano
Manuel Rodríguez González 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

Un documentalista en África
Rubén Díez es un youtuber español de 28 años que se
dedica a realizar proyectos audiovisuales sobre viajes en su
canal de YouTube: Lethal Crysis. Actualmente su canal
cuenta con setecientos dieciocho videos y shorts (videos
en formato corto), de los cuales alrededor de treinta o cuarenta videos están dedicados al con�nente africano. Este
youtuber ha colaborado con BBVA y en un video muy
reciente estuvo con el médico español Diego González-Rivas4, quien realizó la primera operación torácica en Somalia bajo la técnica VATS uniportal5. También ha par�cipado en proyectos con especialistas y miembros de
organizaciones no gubernamentales que colaboran en los
lugares que Diez documenta.

El estudio de la historia de África ha sido una omisión que
los historiadores todavía no han terminado de cubrir
completamente. Para John Iliffe, el pueblo africano ha sido
capaz de asentarse en una región arisca y de enfrentar una
serie problemá�cas a lo largo de la historia, por lo que es
imprescindible estudiar la dinámica humana en el con�nente africano2.
El presente ar�culo pretende poner el foco sobre opciones no convencionales que proporcionan información para
la inves�gación de la historia de África. Actualmente la tecnología ha permi�do difundir con mayor alcance y casi en
�empo real lo que ocurre en África. En años recientes, muchos de los mayores divulgadores del con�nente suelen
ser youtubers, quienes han visitado países africanos y documentado sus experiencias. Si bien es cierto que en ocasiones estos materiales de divulgación no obedecen a criterios
cien�ficos,
sino
que
refuerzan
ideas
sensacionalistas, tampoco deberían descartarse completamente, pues pueden emplearse como fuentes de
información siempre que se manejen con reservas y se tomen en cuenta sus limitaciones.

Rubén Díez, a diferencia de otros youtubers, se ha
dedicado a hacer reportajes sobre diversos conflictos
internos de varios países y de este modo ha visibilizado
realidades complejas y hos�les, por lo que no puede considerarse que su labor sea equiparable al de los creadores
de contenido de viajes turís�cos. Él ha documentado las
competencias de cetrería de halcones de las tribus mongolas y ha visitado la República Centroafricana, en donde fue
perseguido (junto con su amigo y camarógrafo Nil Medina)
por un grupo mercenario de origen ruso y con una alta
presencia en el país6. También se ha escabullido de grupos
islámicos extremistas como Al Qaeda en Tombuctú, donde
tuvo que estar completamente cubierto y escondido para
no ser iden�ficado como europeo y así evitar secuestros o
cualquier altercado con grupos armados.

Este ar�culo retomará algunos textos que se u�lizan en
el curso de Seminario de Historia de África de la Facultad
de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León y los contenidos del youtuber Rubén Díez (Lethal Crysis) como una recomendación de recurso audiovisual, tomando en cuenta su trabajo como periodista de guerra y
cómo ha mostrado las diversas situaciones de alto riesgo
por las que ha atravesado para dar a conocer la situación
de las personas en los países que ha visitado3. No se propone que el trabajo de los documentalistas independientes
sus�tuya a las inves�gaciones académicas; la idea más
bien es que puede complementarlas y arrojar nuevas luces
sobre los fenómenos históricos abordados por especialistas en la materia.

Aunque no permanece mucho �empo en los países que
visita, sí trata de hablar con personas locales e incluso
busca entrevistarse con las autoridades de la zona. En algunos países africanos todavía es posible encontrar sistemas
de gobierno tribales. Además, este documentalista hace
uso de tecnología, como drones, micrófonos ligeros y cámaras de alta definición. En sus entrevistas, busca dis�ntos
puntos de vista para ma�zar posturas que otros medios de

1 Estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 John Iliffe, África. Historia de un con�nente, p. 9.
3 Rubén Díez, Lethal Crysis (canal de YouTube), disponible en: h�ps://www.youtube.com/@lethalcrysis
4 Rubén Díez, “Somalia: el Estado fallido más peligroso de África”, disponible en: h�ps://www.youtube.com/watch?v=eIGvstqnh-c
5 Esta técnica, impulsada por González-Rivas, permite operar el cáncer de pulmón a través de una única incisión.
6 José Naranjo, “La solidez de Wagner en África se pone a prueba tras la muerte de Prigozhin”, disponible en: h�ps://elpais.com/internacional/2023-08-25/
la-solidez-de-wagner-en-africa-se-pone-a-prueba-tras-la-muerte-de-prigozhin.html

CULTURA REGIONAL

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comunicación manejan de forma absoluta. Esto tampoco
quiere decir que este �po de medios estén exentos de censura, aunque se puede notar porque hay una tendencia entre los youtubers de grabar con cámara oculta o tapando
solamente la lente, dejando que se escuche el audio y poniendo sub�tulos en la edición.

1969 y traducido al español en 19729. La portada originalmente era de color negro (en ediciones más recientes aparece en color rojo) y contenía varios recuadros, uno de los
cuales era de contorno naranja, lo que parece ser una reminiscencia de la bandera de la an�gua Unión Sudafricana en
�empos del apartheid. Es de inferir que la portada obedecía
a que África era conocida coloquialmente como “el con�nente negro”.

Lo que hace mayormente Rubén Díez es un registro de lo
que pasa en el país y sus problemas sociales, pero también
se remonta a su historia an�gua o reciente y busca las voces
de la gente local. Hay un claro interés por retratar aspectos
poco abordados por otros periodistas. En un reciente video
en Nigeria se dedicó a cubrir el supuesto genocidio contra
los cris�anos y, cuando estaba realizando una entrevista,
una mujer de la ACNUR (Agencia de la ONU para los Refugiados) lo interrumpió y le comentó que no debería
preguntar sobre eso. Asimismo, Díez y su acompañante
Alfonso Masoliver, periodista y experto en África, comentaron que no hay medios de comunicación cubriendo lo que
pasa en ese país y refirieron que nadie del exterior había visitado la zona para ver lo que está sucediendo. La misma
mujer les respondió que, por temas de seguridad, la misión
del día tenía que terminar.

¿Estaba familiarizado este autor con los procesos del
con�nente africano? Bertaux estuvo presente en África
como senador en el Sudán francés (hoy Malí), por lo que era
un representante del sistema colonial de Francia. Hasta
donde ha sido posible inves�gar, parece que Bertaux no
salió de Malí y sólo estuvo ahí por un �empo. Cierta
información de su libro hoy en día está desactualizada,
aunque él mismo reconocía las limitaciones de sus fuentes
de información: “la documentación escrita, materia prima y
base de la técnica historiográfica, es prác�camente inexistente en lo que se refiere al período que ha precedido a la
llegada de los europeos”10. Asimismo, confería especial
importancia a los tes�monios orales: “la crónica, transmi�da generalmente por vía oral, es un recurso del que no
puede prescindir el historiador. Por incierto que sea su
valor, no puede pasarse sin su auxilio”11.

En sus interacciones con los pueblos autóctonos, Rubén
Díez ha podido ates�guar los conflictos contemporáneos
que existen entre ellos. En Nigeria, visitó una comunidad
llamada Kwi y entrevistó a su líder, así como a otras personas. Los entrevistados hicieron mención de los problemas
que �enen internamente con los fulani, ya que éstos son ganaderos y tenían frecuentes conflictos con los berom,
mayoritariamente agrícolas. En el poblado de Kwi, un
imam8 y otros vecinos le informaron a Rubén que no han
visto a un polí�co poner un pie en la zona desde 2001. Los
polí�cos sencillamente no interfieren en los conflictos entre
los fulani y los berom.

Por otro lado, antes de pasar al siguiente autor, cabe
subrayar la sensación de abandono de muchos africanos
frente a la explotación de la que aún son objeto por parte de
los países europeos. Adekeye Adebajo, profesor de la Universidad de Pretoria en Sudáfrica, comentó en 2026 lo siguiente:
Es cierto que la Unión Europea ha aportado generosamente más de
3,500 millones de euros (4,000 millones de dólares) en financiación
para la seguridad de África desde 2004. Sin embargo, la mano dura
que el bloque adoptó al negociar acuerdos de asociación económica
con los países africanos entre 2002 y 2016, y la revocación de las pre-

Ahora bien, puede decirse que lo que hacen documentalistas como Rubén Díez es una especie de historia oral,
pues aunque no aplican las técnicas de un historiador profesional, abordan las entrevistas como fuentes importantes de
información, con lo cual compensan la ausencia de datos
confiables acerca de la realidad de dis�ntos países africanos.

ferencias comerciales no recíprocas en 2007, han dejado a los africanos con la sensación de estar atrapados en una relación desigual
y paternalista, donde sus preocupaciones sobre el desarrollo han
sido repe�damente ignoradas. Las polí�cas migratorias cada vez más
draconianas de la UE no han hecho sino reforzar este sen�miento12.

El panorama descrito por Adebajo es consecuencia del
control colonial que durante siglos se ejerció sobre el
con�nente africano. Aunque la mayoría de los países africanos obtuvieron su independencia a mediados del siglo
XX, debido al momento histórico y a las presiones de la
ONU, en la prác�ca los territorios mantuvieron sus relaciones de dependencia económica con Europa.

Algunos autores y sus libros
Expuesto todo lo anterior, cabe ahora revisar algunos de
los libros empleados en el Seminario de Historia de África,
asignatura impar�da en la Licenciatura en Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Es de señalarse que la situación polí�ca y social de África es muy volá�l, por lo que las inves�gaciones
históricas pueden volverse obsoletas en poco �empo.
Pierre Bertaux es autor del libro África. Desde la prehistoria
hasta los Estados actuales, publicado por primera vez en

Debe tomarse esto en cuenta al hablar sobre un historiador africano, Joseph Ki-Zerbo, originario de Burkina Faso
y autor de la Historia de la África negra (1972) y de la Historia general de África (1991)13. Las discusiones en el Semina-

7 Los fulani son descendientes de nómadas procedentes del norte de África o de Asia occidental que se dedicaban al pastoreo. Por su parte, los berom son
un grupo étnico con gran presencia en el norte de Nigeria. Véanse: “Proyecto Fulani”, disponible en: h�ps://afmsa.org/project/fulanies/; y “History of the
Berom people”, disponible en: h�ps://www.beromcommunityna.org/
8 En el islam, un imam es un líder que dirige la oración en una mezquita.
9 Pierre Bertaux, África: desde la prehistoria hasta los Estados actuales.
10 Ibid., p. 1.
11 Ibid., p. 2.
12 Adekeye Adebajo, “Las cicatrices en las relaciones África-Europa”, disponible en: h�ps://www.laprensani.com/2026/04/07/opinion/3667829-las-cicatrices-en-las-relaciones-africa-europa

21

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

africano es un gran productor de bienes de consumo como
el cacao, el café o el cacahuate, además de materias primas
de vital importancia para el desarrollo de tecnologías.
También debe mencionarse la contribución cultural, pues la
danza y la música de los pueblos africanos ha influido en
muchas expresiones ar�s�cas alrededor del mundo. Asimismo, importantes figuras históricas son de origen africano
o �enen ancestros africanos, debido a los movimientos migratorios (muchos de ellos forzados) a lo largo de la historia.

rio de Historia de África nos llevaron a sugerir que, en algunos momentos, este autor parece que �ende a exaltar a los
estados africanos del occidente, en contraste con los del
oriente. De cualquier manera, debe reconocerse que la obra
de Ki-Zerbo representa un punto de inflexión en la historiogra�a africana, pues este autor destacó por su rigor, por su
propuesta novedosa y por su interés en analizar la historia
del con�nente sin tener que recurrir a categorías o puntos
de vista eurocéntricos. Tal y como lo plantea Nelson Javier
García Pernía, “el obje�vo de este pensador era iniciar un
proceso de descolonización de la historia de África”15.

A pesar de que todavía queda mucho por estudiar del
con�nente africano, muchas veces se piensa que el tema ha
sido ya suficientemente explorado o que no resulta interesante en comparación con la historia europea o asiá�ca. La
información disponible sobre África muchas veces no es tan
variada y completa como se quisiera. Sin embargo, el trabajo de documentalistas como Rubén Díez llena un vacío que
los medios de comunicación no alcanzan a cubrir. Aunque
Díez no es historiador, su trabajo ayuda a visibilizar la voz de
las poblaciones del con�nente, por lo que sus contenidos
podrían u�lizarse como una fuente de información –adicional a la historiogra�a especializada– para poder estudiar y
complementar los conocimientos sobre África.

Otro autor destacado es François-Xavier Fauvelle, arqueólogo y autor del libro África sí �ene historia. Reivindicación
del con�nente que occidente eligió olvidar16. La relevancia de
su obra consiste en que, a diferencia de otros autores que no
lo enfa�zan tanto, Fauvelle apunta que África �ene una gran
can�dad de ves�gios arqueológicos de civilizaciones
an�guas. Según este autor, África no solamente es la cuna de
la humanidad, sino también un con�nente al que se le ha
negado su derecho a ser visto como una parte importante
del mundo. El imaginario generalizado es que África sólo es
una masa de �erra enorme que está ahí para estorbar, para
viajes marí�mos y que es una sentencia de muerte para los
extranjeros, ya sea por sus climas extremos, por las enfermedades o incluso por su fauna. Fauvelle argumenta que las
civilizaciones que estaban en África tenían diferentes prioridades sobre cómo construir y mantenerse en el área. Incluso
hoy en día siguen exis�endo nómadas en muchos países de
África que �enen que moverse para sobrevivir y que se ven
envueltos en conflictos con los agricultores.

Díez, Rubén (2026). “Somalia: el Estado fallido más peligroso
de África”, en: YouTube. [En línea; consultado el 3 de abril de
2026]. Disponible en: h�ps://www.youtube.com/watch?v=eIGvstqnh-c
“History of the Berom people” (2026), en: Berom Community
North America. [En línea; consultado el 3 de abril de 2026].
Disponible en: h�ps://www.beromcommunityna.org/
Naranjo, José (2023). “La solidez de Wagner en África se pone
a prueba tras la muerte de Prigozhin”, en: El País. [En línea;
consultado el 3 de abril de 2026]. Disponible en: h�ps://
elpais.com/internacional/2023-08-25/la-solidez-de-wagneren-africa-se-pone-a-prueba-tras-la-muerte-de-prigozhin.html
“Proyecto Fulani” (2024), en: AFM South America. [En línea;
consultado el 3 de abril de 2026]. Disponible en: h�ps://afmsa.org/project/fulanies/

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Bertaux, Pierre (1972). África: desde la prehistoria hasta
los Estados actuales. España: Siglo XXI Editores.

Lamentablemente, a África no se le ve a menos que sea
por algún desastre natural, por su inestabilidad polí�ca, por
las crisis humanitarias o por conflictos, masacres o también
genocidios, como el caso de los Tutsis y Hutus o el supuesto
genocidio contra cris�anos en Nigeria. El documental sobre
el conflicto nigeriano que el youtuber Rubén Díez estrenó
en abril de 2026 cons�tuye una fuente independiente de
información y es sumamente valiosa dados los tes�monios
de primera mano que logró recuperar. Así pues, puede
plantearse que aunque la historiogra�a especializada en
África es imprescindible y sus interpretaciones proceden de
análisis me�culosos de la evidencia histórica disponible,
una posible fuente para actualizar el conocimiento sobre los
procesos sociales actuales del con�nente son los contenidos de documentalistas independientes, que con sus propios medios ofrecen una mirada dis�nta de la realidad en
esa región del mundo.

Fauvelle, François-Xavier (2023). África sí �ene historia.
Reivindicación del con�nente que occidente eligió olvidar.
Madrid: Siglo XXI Editores.
García Pernía, Nelson Javier (2015). “Joseph Ki-Zerbo: su
legado polí�co e historiográfico en África”, en: Presente y
Pasado. Revista de Historia, vol. 20, no. 40, pp. 57-78.
Iliffe, John (2013). África. Historia de un con�nente.
España: Akal.
Ki-Zerbo, Joseph (1972). Historia del África negra. España:
Alianza Editorial.
Fuentes electrónicas
Adebajo, Adekeye (2026). “Las cicatrices en las relaciones
África-Europa”, en: La Prensa. [En línea; consultado el 3 de
junio de 2026]. Disponible en: h�ps://www.laprensani.com/
2026/04/07/opinion/3667829-las-cicatrices-en-las-relaciones-africa-europa

Consideraciones finales
En conclusión, puede decirse que varios textos que hoy
en día se u�lizan para aproximarse a la realidad africana
proceden de autores que no viven en el con�nente o que
rápidamente quedan desactualizados frente a la vola�lidad
de los procesos africanos. África es cuna de la humanidad y
ha sido parte clave del desarrollo económico de Europa.
Además, no podemos negar que hoy en día el con�nente

Díez, Rubén (2026). “Lethal Crysis” (canal), en: YouTube. [En
línea; consultado el 3 de abril de 2026]. Disponible en: h�ps:/
/www.youtube.com/@lethalcrysis

13 Joseph Ki-Zerbo, Historia de la África negra.
14 Nelson Javier García Pernía, “Joseph Ki-Zerbo: su legado polí�co e historiográfico en África”, p. 66.
15 Ibid., p. 67.
16 François-Xavier Fauvelle, África sí �ene historia.

CULTURA REGIONAL

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�JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA
Juan Jacobo Castillo Olivares (2024). Del taller a la fábrica: historia social del trabajo artesanal
a la industria textil en Nuevo León. México: AMM24. Estudios Históricos, Seminario de Procesos

Sobre este úl�mo aspecto, el estudio de Juan Jacobo Cas�llo se inscribe en la corriente de la historia social –la cual declara desde el propio
�tulo–, dándole mayor originalidad a su estudio. En términos generales, la historia social se preocupa por analizar la interacción entre integrantes
de diversas comunidades, colocando especial atención en las influencias producidas y recibidas entre los agentes involucrados; en este caso, los
trabajadores que pasaron del ámbito rural al urbano, del campo a la fábrica, su relación con las máquinas, la incidencia en el trazado urbano, así
como la dinámica sociocultural de los habitantes de esa pequeña comunidad, los cuales se autodenominaron fameños.
De esta forma, se rebasa la forma tradicional de la historia económica con la cual se había tratado el tema de la industria de Nuevo León,
visibilizando las relaciones sociales inscritas en torno a la planta fabril y la relevancia para el devenir histórico regional. Finalmente hay que destacar
el hecho de que Del taller a la fábrica es parte de la colección AMM24. Estudios Históricos, esfuerzo editorial colec�vo desarrollado por las y los
integrantes del Seminario Procesos de Industrialización Regional Nuevo León.

de Industrialización Nuevo León, Ayuntamiento de Cadereyta, Atisbo, Fides
Luis Enrique Pérez Castro 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
fig
El más reciente texto presentado por el historiador Juan Jacobo Cas�llo Olivares es parte de su inves�gación doctoral, la cual implicó
todo un proceso sistemá�co de consulta de fuentes documentales
con su respec�vo análisis. Lo anterior garan�za la validez del contenido registrado en esta importante obra historiográfica.

una economía de autoconsumo basada en la explotación individual,
a una de mediana escala que permi�ó la distribución de productos
manufacturados más allá de las pequeñas villas y poblaciones de la
en�dad. Por tanto, la aparición de la primera planta fabril del estado
en el municipio de Santa Catarina cons�tuye, simbólica y materialmente, la manifestación directa de esta coyuntura histórica.

En este sen�do, el texto de Cas�llo Olivares señala que se ha
dado preferencia a los trabajos sobre la industria pesada –la siderurgia, la producción cementera, vidrio y otros productos–, la
cual despegó en 1890. Sin embargo, la premisa principal de su
inves�gación considera que, pese a las limitantes en el estudio de la
industria tex�l, ésta representa el verdadero detonante de la ac�vidad fabril en el estado de Nuevo León, par�cularmente con el caso
de la Fábrica de Hilados y Tejidos La Fama, fundada en el municipio
de Santa Catarina en 1854. De esta forma, a lo largo de los tres capítulos que integran el libro, el autor se preocupa por realizar un
análisis retrospec�vo de los elementos que permi�eron la instalación de esta factoría y de algunos recursos teórico-metodológicos
para su abordaje como problema histórico.

01

En el tercer y úl�mo capítulo, examina las condiciones directas
e indirectas que propiciaron el establecimiento de esta fábrica de
hilados y tejidos a unos cuantos kilómetros de la ciudad de
Monterrey: la ubicación geográfica marcada por el acceso a los
recursos hídricos, los proyectos polí�cos liberales de la época a
favor de la propiedad y la modernización económica, la revolución económica a nivel nacional y regional, la unión de
capitales privados para solventar los gastos de instalación y
el aumento en la demanda de productos manufacturados,
entre otros.
A fin de cuentas, el historiador no aborda este fenómeno
de una manera apologé�ca –pues aclara que La Fama no fue el
único caso en la región– sino como el síntoma de un fenómeno global que ya permeaba gradualmente en occidente. Sin embargo, Cas�llo Olivares apuesta por un acercamiento especializado a un caso
singular dentro del proceso de industrialización de Nuevo León.

En el primero de estos apartados, el destacado historiador lleva
a cabo una serie de reflexiones en las que problema�za el estado en
el cual se encuentra la industria tex�l dentro del panorama historiográfico regional. Asimismo, esboza una mirada crí�ca a las obras producidas a nivel local que reducen u omiten el papel de esta ac�vidad
económica dentro de una larga trayectoria fabril en la en�dad. A
par�r de esa revisión establece diversas posibilidades analí�cas –
siendo La Fama una de ellas–, para lo cual sugiere considerarlo
como un fenómeno social producto de la modernidad occidental.

Tras esta breve descripción del contenido de la obra, también
es per�nente señalar algunos elementos que caracterizan dicho estudio. En primera instancia, Del taller a la fábrica se construyó a
par�r de la pormenorizada consulta de fuentes documentales
ubicadas en el Archivo Histórico Municipal de Santa Catarina. Lo
anterior permite una mayor riqueza interpreta�va, pues a través
de estos fondos fue posible reconstruir una parte de dicha
historia, aunque el propio autor establece que aún es posible presentar nuevas preguntas a estos documentos y
obtener otra perspec�va del mismo acontecimiento.

Seguidamente, el segundo capítulo profundiza sobre los
antecedentes históricos de la industria tex�l nuevoleonesa,
la cual está asociada directamente con el funcionamiento
de obrajes, talleres y otros establecimientos dedicados
a la producción de autoconsumo en lo que denomina
una protoindustria. El autor apunta que el concepto de
protoindustrialización “es una forma de caracterizar al
desenvolvimiento industrial que precedió a la Revolución Industrial” asociado “a un conjunto de rasgos comunes que definen una etapa del proceso industrial y que nos
ayuda a explicar mejor su desarrollo” (p. 38).

Por otro lado, es per�nente señalar que tanto la
estructura como los argumentos fundamentales de este
estudio distan considerablemente de las versiones presentadas en el siglo pasado por Eugenio del Hoyo, Israel Cavazos Garza e Isidro Vizcaya Canales, siendo esta la situación
que otorga per�nencia a la obra revisada. Empero, no niega los
aportes realizados por estos textos consagrados de la historiogra�a
local, pues recurre a ellos con cierta frecuencia, sino que problema�za el fenómeno desde un ángulo diferente.

Para el caso del estado de Nuevo León, Cas�llo Olivares refiere
que la fase de protoindustria se puede ubicar desde el inicio de la
época colonial a finales del siglo XVI hasta mediados del siglo XIX,
siendo este úl�mo momento en que se presentó la transición de

1 Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades, Maestro en Ciencias Polí�cas y Doctor en Filoso�a con acentuación en estudios de la cultura por la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Actualmente es catedrá�co en la UANL y la UDEM.

CULTURA REGIONAL

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�JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA
Alberto Casillas Hernández (2024). Escuelas Adolfo Prieto. Memorias de una grandeza
educativa de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León
Génesis Nahara Villarreal Hurtado 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
El libro Escuelas Adolfo Prieto. Memorias de una grandeza educa�va
de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A., del
historiador Alberto Casillas Hernández, nos transporta a los inicios
de la formación de mano de obra calificada en Monterrey en 1911,
un esfuerzo entonces liderado por la Compañía Fundidora de Fierro
y Acero. Esta inicia�va surgió como respuesta a la necesidad de
contar con personal más capacitado, reduciendo la dependencia de
trabajadores extranjeros y reafirmando las competencias de la
fuerza laboral local bajo una ideología de progreso y superación.

por la industrialización, tuvo un impacto posi�vo en la vida co�diana, promoviendo el desarrollo urbano y fortaleciendo la organización social de Monterrey. En resumen, Escuelas Adolfo Prieto nos
muestra cómo la educación técnica, en conjunto con el crecimiento
industrial, transformó a Monterrey en una ciudad resiliente, moderna y comprome�da con el desarrollo de su gente, consolidando un
legado que sigue siendo relevante en la historia de la educación y la
industria de México.

La obra está estructurada de forma cronológica y aborda el desarrollo de un sistema educa�vo más pragmá�co y alineado con las
necesidades del contexto industrial y social de la época. En un México marcado por la Revolución de 1910 y la consecuente crisis educa�va, empresas como la Cervecería Cuauhtémoc y la Compañía
Fundidora desempeñaron un papel importante al fundar escuelas
técnicas des�nadas a capacitar a los hijos de obreros. Esto fortaleció
la educación técnica y cobró gran relevancia al impulsar la
formación de niños y jóvenes para el predominante entorno industrial de Monterrey.

fig

01

El libro de Casillas resalta a figuras clave que contribuyeron significa�vamente al éxito de este modelo educa�vo, como José G.
García, quién implementó un sistema más riguroso en la selección
del personal docente, asegurando la calidad de la enseñanza. Asimismo, Simón Salazar Mora introdujo asignaturas innovadoras
como música, taquigra�a y periodismo, ampliando el horizonte
educa�vo. Y por su parte, José Guadalupe Sauceda, con su experiencia previa como director de ins�tuciones como el Colegio Pío
X y el Colegio Renacimiento, fortaleció la dirección de las escuelas,
impulsando programas nocturnos, becas para educación superior y cursos de capacitación.
Una de las ideas centrales que se consolidaron a
lo largo del �empo fue la noción de “La Gran Familia
Acero”, un concepto que fomentó un sen�do de
pertenencia entre los empleados de la Fundidora y
sus familias. Los hijos de los trabajadores asis�an a estas escuelas con la expecta�va de integrarse posteriormente al entorno laboral de la empresa, asegurando así
una con�nuidad generacional en el ámbito industrial.
El libro también aborda los desa�os enfrentados en este proceso, destacando cómo fueron resueltos con estrategias que generaron resultados favorables. Este modelo educa�vo, impulsado

1 Estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

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�GENIO
Y FIGURA
Alberto Casillas Hernández:
“DETRÁS DEL PARQUE FUNDIDORA EXISTIÓ
UNA DE LAS EXPERIENCIAS INDUSTRIALES

né que terminaría dedicando gran parte de mi vida profesional al

sería algo provisional, pero han pasado ya más de vein�cinco años.

estudio de la historia industrial.

Con el �empo, mis intereses iniciales se fueron desplazando y terminé concentrando mi trabajo en la historia industrial y en la memoria

MÁS IMPORTANTES DE AMÉRICA LATINA”
Cuando entré al archivo me encontré con un universo comple-

obrera de Monterrey. Hubo además un momento clave en esta

1

tamente dis�nto al que había imaginado. Me mostraron documen-

transformación intelectual. En 2003, la arquitecta Ana Cris�na

Universidad Autónoma de Nuevo León

tos, libros, planos y fotogra�as vinculadas con una empresa si-

Mancillas Hinojosa, quien trabajaba como coordinadora de museolo-

derúrgica sobre la cual yo prác�camente no tenía referencias.

gía del parque, me mostró un libro sobre patrimonio industrial. Hasta

Leonardo Guzmán Garza

Recuerdo que me preguntaron si sabía que en Monterrey había

ese momento yo desconocía por completo ese concepto. La lectura

El maestro Alberto Casillas Hernández es inves�gador, archivista y

Cultura de México al Patrimonio Cultural, otorgado por la Universi-

exis�do una compañía acerera y respondí honestamente que no.

me abrió una nueva perspec�va para comprender la importancia his-

escritor. Es licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de

dad Autónoma de Nuevo León y la Coordinación de Memoria Histó-

Esa pregunta me hizo reflexionar sobre algo muy importante: duran-

tórica, tecnológica y cultural de la Fundidora. Posteriormente me

Nuevo León y maestro en Humanidades por la Universidad Autóno-

rica y Cultural de México en 2022; así como el Reconocimiento a la

te mi formación universitaria había estudiado historia de América

invitó a integrarme al TICCIH México, el Comité Internacional para la

ma de Zacatecas. Actualmente se desempeña como jefe del Archivo

Excelencia Profesional otorgado por la UANL en 2024. En esta entre-

La�na, historia de Europa e historia de Estados Unidos, pero nunca

Conservación del Patrimonio Industrial, y desde entonces comencé a

Histórico de Fundidora, espacio desde el cual ha impulsado no

vista, el maestro Casillas reflexiona sobre la preservación del patri-

había profundizado en la historia regional de Nuevo León ni en los

involucrarme de manera más profunda en los estudios sobre

solamente la catalogación y preservación del acervo documental de

monio industrial, el valor histórico de la an�gua Fundidora de

procesos industriales que transformaron a Monterrey.

arqueología industrial y conservación patrimonial.

la an�gua Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, sino

Monterrey, la importancia de la memoria obrera y los desa�os que

también la difusión del patrimonio industrial y de la memoria obrera

implica conservar y difundir uno de los espacios industriales más

del noreste de México.

significa�vos de la historia contemporánea de México.

Maestro, en ocasiones anteriores usted ha comentado que cuando entró al Archivo Histórico
de Fundidora no tenía tanto conocimiento sobre
la historia de la compañía. Me gustaría
preguntarle qué fue lo que ocurrió en esa primera etapa en el Archivo de Fundidora para que
usted se viera atraído por la labor que se desempeñaba ahí.

Entre sus principales publicaciones destacan El Molino de
Combinación Lewis: un ejemplo de modernización en Monterrey,
1944-1981 (2009), El departamento de aceración de la Compañía
Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey: un caso de arqueología
industrial (2011), Guillermo Kahlo: fotógrafo de Fundidora (2017), El
Departamento de Fuerza Motriz y su reconversión arquitectónica: el
caso de la Planta Conver�dora y Planta Generadora de Energía Eléctrica de la Compañía Fundidora de Monterrey (2019), Management

Mi primera tarea consis�ó en ordenar una enorme can�dad de

Mirando en retrospec�va, puedo decir que mi ingreso al Archi-

fotogra�as que estaban acumuladas sobre una mesa. Para alguien

vo Histórico de Fundidora transformó completamente mi vida pro-

que desconocía completamente el tema, aquello era abrumador.

fesional y mi manera de entender la historia. Lo que comenzó como

Veía rostros, maquinaria, talleres y edificios, pero no lograba en-

un trabajo temporal terminó convir�éndose en una vocación.

tender qué representaban. Poco a poco comencé a leer los libros
ins�tucionales de Fundidora y algunos materiales publicados por
an�guos trabajadores y encargados del departamento de relaciones
públicas. Aquellas lecturas fueron fundamentales porque me permi�eron empezar a iden�ficar a las personas que aparecían en las imágenes, comprender los departamentos produc�vos y reconocer la
compleja estructura organiza�va de la empresa.

y tecnología alemana. Produciendo acero para México. El caso de la
Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, 1906-1940

Mi llegada al Archivo Histórico de Fundidora ocurrió en 1999

Fue un proceso lento. Me tomó varios meses empezar a

(2023), Accidentes, enfermedades laborales, cultura de la pre-

gracias a la invitación de la licenciada Marcela Guerra, quien en ese

familiarizarme con el lenguaje industrial, con la tecnología si-

vención social y los equipos de seguridad industrial en la Compañía

momento fungía como directora de proyectos de conservación del

derúrgica y con la vida co�diana de los trabajadores. En un principio

Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A. (2023) y Escuelas

Parque Fundidora. Inicialmente fui contratado para cubrir de ma-

yo solamente pensaba permanecer ahí unos cuantos meses mien-

Adolfo Prieto. Memorias de una grandeza educa�va de la Compañía

nera temporal a la licenciada Magdalena Peña Becerra, encargada

tras surgía una oportunidad para dedicarme a la docencia o con�-

Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey (2025).

del archivo en aquel entonces. Debo reconocer que llegué prác-

nuar mis estudios sobre historia eclesiás�ca. Sin embargo, conforme

�camente sin saber cuál sería la dimensión del trabajo que iba a rea-

avanzaba en el trabajo, la Fundidora comenzó a atraparme intelec-

A lo largo de su trayectoria ha recibido reconocimientos como

lizar. Mi formación académica dentro de la Facultad de Filoso�a y

tualmente. Descubrí que detrás de aquellas máquinas exis�an histo-

la Medalla de Acero al Mérito Histórico “Capitán Alonso de León”,

Letras de la UANL estaba orientada hacia la historia eclesiás�ca;

rias humanas extraordinarias: procesos produc�vos complejos,

otorgada por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Es-

par�cularmente me interesaban los estudios sobre el clero regular

trayectorias laborales, conflictos sindicales, transformaciones urba-

tadís�ca en 2021; el Reconocimiento UANL-Memoria Histórica y

y la presencia de los jesuitas en la Comarca Lagunera. Nunca imagi-

nas y una cultura obrera profundamente rica.
Cuando terminó mi contrato temporal, la licenciada Marcela

1 Estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Forma parte del comité editorial de Bloch. Revista Estudian�l
de Historia de la UANL.

CULTURA REGIONAL

28

Guerra me invitó a permanecer en el archivo. Acepté pensando que

29

�¿Qué es lo que más le ha gustado de sus ya más de 25
años trabajando en el Archivo Histórico de Fundidora?

de Ladrillos Industriales y Refractarios, conocida como FLIR. Me parece
un tema fascinante porque prác�camente no ha sido estudiado desde
una perspec�va histórica. La creación de FLIR representó un intento es-

Lo que más sa�sfacción me ha generado a lo largo de estos

tratégico de la Fundidora por sus�tuir importaciones y producir sus pro-

años ha sido la posibilidad de rescatar y visibilizar historias que per-

pios materiales refractarios, indispensables para los hornos si-

manecieron ocultas durante décadas. La Fundidora no fue solamen-

derúrgicos. Detrás de esos ladrillos existe toda una historia de

te una empresa acerera; fue un universo complejo donde convi-

tecnología industrial, innovación empresarial y adaptación de conoci-

vieron procesos tecnológicos, experiencias laborales, innovaciones

mientos técnicos provenientes de Estados Unidos. Estudiar estos proce-

industriales y múl�ples formas de vida obrera. Muchas de esas his-

sos permite comprender que la industrialización no dependía

torias quedaron relegadas o invisibilizadas después del cierre de la

únicamente de la producción de acero, sino también de toda una red de

compañía, y una de mis mayores mo�vaciones ha sido precisamen-

industrias complementarias que sostenían el funcionamiento del

te devolverles presencia dentro de la memoria colec�va.

complejo siderúrgico.

Una parte importante de mi trabajo consiste en estudiar los

Otro tema que me ha interesado recientemente �ene que ver con

departamentos produc�vos, las máquinas, las herramientas y los

el patrimonio inmaterial y las narra�vas sobrenaturales vinculadas al

procesos tecnológicos que hicieron posible el funcionamiento de la

Parque Fundidora. Aunque pueda parecer un tema inusual, considero

empresa. Pero también me interesa profundamente la dimensión

que las leyendas sobre aparecidos, fantasmas y presencias obreras for-

humana. Yo suelo decir que mis inves�gaciones nacen muchas

man parte importante de la memoria colec�va del espacio. Muchas

veces de las inquietudes de los propios usuarios del archivo. No es-

personas afirman haber visto figuras relacionadas con an�guos traba-

cribo libros únicamente porque un tema me parezca atrac�vo en

jadores o con accidentes ocurridos dentro de la empresa. Más allá de

abstracto; generalmente las inves�gaciones surgen a par�r de

discu�r si esos relatos son reales o no, lo importante es comprender

preguntas, encuentros y conversaciones.

qué representan simbólicamente.

Un ejemplo muy significa�vo fue el proyecto relacionado con
las Escuelas Adolfo Prieto. En 2017 llegó al archivo un grupo de
an�guas maestras y exalumnas interesadas en consultar periódicos
y documentos relacionados con su etapa escolar. Mientras revisaban las publicaciones, comenzaron a recordar a sus compañeras,
sus experiencias y sus vivencias dentro de las escuelas de Fundidora. Escuchar aquellas conversaciones me hizo comprender que
exis�a una memoria femenina profundamente importante que había sido poco estudiada.

Desde una perspec�va antropológica, estas narra�vas expresan
Fundidora. Cada documento, fotogra�a o tes�monio oral representa

formas de duelo, memoria traumá�ca y apropiación simbólica del

una puerta hacia una experiencia humana dis�nta, y poder ar�cular

espacio industrial. Los edificios, las máquinas y las estructuras cargan

Uno de los principales desa�os �ene que ver con la manera en que

esas memorias dentro de una narra�va histórica más amplia es, sin

consigo una dimensión emocional que también forma parte del patri-

las autoridades y gran parte de la sociedad conciben actualmente el

duda, una de las mayores sa�sfacciones que me ha dejado el archivo.

monio. Mi intención es desarrollar en el futuro una inves�gación más

Parque Fundidora. Muchas veces el espacio es visto principalmente como

amplia sobre este tema, integrando elementos de antropología, memo-

un lugar de recreación, espectáculos y eventos masivos, mientras que su

ria social y patrimonio cultural. En general, me interesa con�nuar explo-

dimensión histórica y patrimonial queda relegada a un segundo plano.

rando aquellos aspectos de la historia industrial que han permanecido

Esa tensión entre el parque como espacio recrea�vo y el parque como

poco estudiados y que permiten comprender la complejidad tecnoló-

museo de si�o cons�tuye uno de los grandes problemas que enfrenta-

gica, social y cultural de Fundidora.

mos quienes trabajamos en la conservación del patrimonio industrial.

¿Tiene algún otro proyecto de inves�gación en
mente? ¿Algo que le gustaría hacer, o algo en lo que
esté trabajando actualmente?

A par�r de ahí surgió la idea de desarrollar una inves�gación
más amplia sobre las escuelas y sobre las mujeres vinculadas con la
empresa. Durante mucho �empo, la historiogra�a de Fundidora se
concentró principalmente en los trabajadores varones y en los
grandes procesos industriales, mientras que la par�cipación femen-

Siempre estoy trabajando en varios proyectos simultáneamente.
Mi forma de inves�gar �ene mucho que ver con la curiosidad constante

Las nuevas generaciones suelen reconocer las chimeneas, las

y con las necesidades que surgen tanto de los usuarios del archivo como

naves industriales o los hornos como elementos visuales atrac�vos,

de los diálogos académicos que mantengo con otros inves�gadores.

pero pocas veces se preguntan cuál fue su función original, qué procesos tecnológicos ocurrieron ahí o qué �po de experiencias humanas es-

ina quedó prác�camente borrada de los relatos ins�tucionales.
Inves�gar a las maestras, enfermeras, secretarias y demás mujeres
relacionadas con la compañía me permi�ó descubrir otra dimensión
de la historia de Fundidora.
Ese trabajo me ha dado enormes sa�sfacciones personales y
académicas. He podido entrevistar a descendientes de mujeres que
ya fallecieron y reconstruir, a través de la memoria oral y documental,
trayectorias que habían permanecido olvidadas. De alguna manera,
estas inves�gaciones también representan un acto de jus�cia histórica, porque permiten devolverles voz y presencia a personas que

Actualmente estoy desarrollando un estudio relacionado con las

tuvieron asociadas a esos espacios. Existe el riesgo de que el patrimonio

calderas de vapor, a par�r de una invitación realizada por el doctor Gus-

industrial termine reducido a una escenogra�a urbana desprovista de

tavo Becerril dentro del Seminario de Procesos de Industrialización de

contenido histórico.

México. Este trabajo busca analizar la importancia tecnológica de las
calderas dentro del desarrollo industrial mexicano y par�cularmente

Por ello considero fundamental fortalecer los mecanismos de

dentro de los sistemas energé�cos u�lizados por Fundidora. Aunque

interpretación patrimonial: recorridos guiados, cédulas museográficas,

para muchas personas estos temas pueden parecer demasiado téc-

inves�gaciones accesibles al público y programas educa�vos que

nicos, en realidad detrás de ellos existe una historia muy rica sobre

permitan reconstruir el significado histórico del lugar. La conservación

transferencia tecnológica, modernización industrial y transformación

no consiste solamente en mantener en pie una estructura �sica; implica

del trabajo.

también preservar y transmi�r el conocimiento asociado a ella.

fueron fundamentales dentro del entramado social de la empresa.
Lo que más disfruto de mi labor es precisamente eso: la posibilidad de reconstruir historias, generar conciencia patrimonial y
compar�r con las nuevas generaciones la complejidad histórica de

CULTURA REGIONAL

¿Cuál diría usted que es la mayor dificultad con la
que se ha encontrado a la hora de difundir, inves�gar y conservar el patrimonio industrial?

Asimismo, recientemente fui invitado por el doctor Leonardo

Otro desa�o importante �ene que ver con el carácter interdiscipli-

Santoyo, de la Universidad Autónoma de Zacatecas, a par�cipar en una

nario de la arqueología industrial. Los historiadores formados en las hu-

publicación coordinada por la Universidad de Guanajuato. En ese pro-

manidades muchas veces debemos adentrarnos en áreas técnicas

yecto abordaré el tema del ladrillo refractario y la historia de la Fábrica

complejas: ingeniería, metalurgia, química, electricidad, medicina

30

31

�conver�do en un símbolo de la ciudad contemporánea y en uno de
los espacios públicos más representa�vos de Monterrey. Sin
embargo, ese reconocimiento no siempre implica una comprensión
profunda de su dimensión histórica e industrial.
La an�gua Compañía Fundidora fue mucho más que una fábrica
de acero. Representó uno de los proyectos industriales más ambiciosos del país y ar�culó redes económicas, tecnológicas, ferroviarias y
laborales fundamentales para el desarrollo del noreste mexicano.
Comprender verdaderamente ese legado requiere una alfabe�zación histórica y tecnológica mucho más amplia.
industrial o mecánica. Para comprender verdaderamente cómo

Con frecuencia el patrimonio industrial es apreciado desde su

cons�tuían una fuente histórica invaluable.

funcionaba la Fundidora es necesario entender tanto las relaciones

dimensión esté�ca o arquitectónica. Se valoran las chimeneas, los

sociales como los procesos tecnológicos.

A par�r de 2015 decidí impulsar con mayor claridad la creación

hornos o las naves industriales como elementos visuales emb-

de un archivo de memoria obrera dentro del Archivo Histórico de

lemá�cos, pero pocas veces se explica el sistema produc�vo que les

Cuando inves�gué sobre seguridad industrial, por ejemplo, tuve

Fundidora. Consideré que no bastaba con conservar documentos ad-

daba sen�do. Detrás de cada estructura exis�a una compleja organi-

que estudiar enfermedades laborales, efectos químicos sobre el

ministra�vos o fotogra�as; también era necesario preservar las vo-

zación energé�ca, tecnológica y humana.

cuerpo humano y procesos médicos relacionados con la exposición

ces de quienes vivieron la experiencia industrial desde dentro.

industrial. En ese camino fue indispensable dialogar con ingenieros,

No diría que existe un desconocimiento absoluto, sino más bien

médicos y an�guos trabajadores. Muchas veces ellos corrigen o

Con apoyo del Departamento de Relaciones Públicas del Parque

una lectura incompleta. El gran reto consiste en profundizar la narra-

complementan nuestra interpretación histórica. La conservación del

Fundidora y gracias a los contactos establecidos por Minerva Ovalle

�va patrimonial para incorporar la historia empresarial, tecnológica,

patrimonio industrial exige precisamente esa capacidad de diálogo

a través de la página “Somos La Maestranza”, comenzamos a reunir

obrera y urbana de manera ar�culada.

interdisciplinario. No basta con estudiar los documentos; es necesa-

a extrabajadores para realizar entrevistas más sistemá�cas. Las

rio comprender las máquinas, los materiales, las técnicas y las ex-

conversaciones abordaban temas tecnológicos, laborales, sindicales,

periencias humanas asociadas al trabajo industrial.

familiares y emocionales.

El Parque Fundidora representa una experiencia histórica excepcional porque en él convergen memoria industrial, reconversión
urbana y patrimonio cultural. Pero para comprender plenamente su

Finalmente, también existe una dificultad estructural relacio-

A través de esos tes�monios pude comprender aspectos que

nada con los recursos ins�tucionales. Los archivos históricos

muchas veces no aparecen en los documentos escritos: las relacio-

requieren infraestructura adecuada, personal capacitado y polí�cas

nes de compañerismo, el orgullo obrero, las tensiones laborales, las

públicas de largo plazo. Durante muchos años el Archivo Histórico de

experiencias de riesgo dentro de la planta y el impacto emocional

Fundidora atravesó situaciones muy complicadas debido al aban-

que produjo el cierre de la empresa en 1986.

importancia es necesario ir más allá de la contemplación visual del
espacio y entender los procesos históricos que lo hicieron posible.

Me gustaría retomar el tema del archivo y
preguntarle más o menos de qué tratan los documentos que uno puede encontrar en el Archivo
Histórico de Fundidora.

dono ins�tucional y a la falta de condiciones apropiadas para
resguardar el acervo. Afortunadamente en los úl�mos años ha co-

Por supuesto, la historia oral también requiere un trabajo crí�-

menzado a exis�r una mayor conciencia sobre la importancia de pre-

co. La memoria humana es compleja; a veces existen olvidos, confu-

servar este patrimonio documental.

siones o reconstrucciones parciales del pasado. Por ello siempre

El Archivo Histórico de Fundidora resguarda una parte fun-

trato de contrastar los tes�monios con documentación escrita y con

damental de la memoria industrial del país. El acervo pertenece al

otras fuentes históricas. Pero incluso esas contradicciones resultan

Archivo General de la Nación y con�ene documentación producida

valiosas porque muestran cómo las personas reinterpretan su ex-

por la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey desde

periencia a lo largo del �empo.

principios del siglo XX hasta el cierre de la empresa en 1986. La his-

¿Cómo el rescate de tes�monios orales de los an�guos
trabajadores de la Fundidora ha marcado su labor
como historiador?

toria del archivo ha sido compleja. Durante muchos años los docuLa memoria oral ha sido absolutamente fundamental en mi

Hoy considero que el acervo de memoria obrera cons�tuye una

mentos estuvieron dispersos en dis�ntos espacios y atravesaron pe-

trabajo. Gran parte de mi acercamiento hacia los trabajadores es-

de las partes más importantes del archivo, porque permite acercar-

ríodos de abandono ins�tucional. Hubo etapas en las que el acervo

tuvo influido por la arquitecta Ana Cris�na Mancillas, quien comp-

nos a la dimensión humana de la industrialización regiomontana. Las

permaneció almacenado en condiciones poco adecuadas, situación

rendía muy bien que el patrimonio industrial no podía limitarse

máquinas y los edificios son fundamentales, pero sin las voces de los

que generó preocupación entre inves�gadores y especialistas en pa-

únicamente a las estructuras �sicas. Ella elaboró directorios, loca-

trabajadores el patrimonio industrial queda incompleto.

trimonio documental. Con el �empo comenzó un proceso más serio

lizó an�guos obreros y comenzó a establecer vínculos con ellos

de recuperación, clasificación y catalogación. Actualmente el archivo

¿Usted considera que la sociedad reconoce el
valor que posee el patrimonio industrial regiomontano o piensa que está infravalorado?

mucho antes de que exis�era un interés más amplio por la memoria obrera.
Durante los primeros años yo me acercaba a los trabajadores

conserva informes anuales, expedientes administra�vos, publicaciones periódicas internas, planos industriales, películas y un enorme
fondo fotográfico.

más desde una perspec�va de convivencia y aprendizaje informal.
Escuchaba sus historias, observaba cómo recordaban los de-

Pienso que existe un reconocimiento importante, aunque toda-

Los informes anuales permiten estudiar la produc�vidad de los

partamentos produc�vos y trataba de familiarizarme con su ex-

vía parcial. La sociedad regiomontana valora profundamente el

dis�ntos departamentos de la empresa: hornos altos, aceración,

periencia co�diana. Con el �empo comprendí que esos tes�monios

Parque Fundidora como espacio urbano, recrea�vo y cultural. Se ha

laminación, materias primas, energía, transporte y productos terminados. Estos documentos son fundamentales para comprender el

CULTURA REGIONAL

32

33

�funcionamiento económico y tecnológico de la compañía.
El fondo hemerográfico incluye publicaciones como Colec�vi-

empresarial, sino toda una cultura obrera y una configuración urba-

dad, Previ, Di-fundidor, No�creto y No�cias de Fundidora, las cuales

na vinculada directamente con la industria siderúrgica. Resulta

permiten reconstruir aspectos relacionados con la vida co�diana de

indispensable comenzar desde ahora procesos de rescate documen-

los trabajadores, la cultura empresarial y las dinámicas sindicales.

tal, memoria oral e inventario patrimonial.

Por otra parte, el fondo fotográfico –integrado por más de cua-

Muchas veces las sociedades reaccionan demasiado tarde,

renta y cinco mil imágenes– cons�tuye uno de los acervos industria-

cuando gran parte de los archivos, las máquinas o las memorias ya

les más importantes del país. Las fotogra�as documentan procesos

se han perdido. La experiencia de Fundidora nos enseñó preci-

produc�vos, maquinaria, trabajadores, instalaciones, ceremonias,

samente la importancia de actuar oportunamente. El noreste me-

accidentes y transformaciones urbanas vinculadas con Fundidora.

xicano posee una historia industrial extraordinariamente rica y todavía insuficientemente estudiada. Existen numerosos complejos

También contamos con aproximadamente tres mil trescientos

industriales, ferroviarios, mineros y energé�cos cuya memoria corre

planos industriales digitalizados que representan una fuente extra-

el riesgo de desaparecer si no se desarrollan proyectos de con-

ordinaria para inves�gaciones sobre arquitectura industrial, ingenie-

servación e inves�gación.

ría y arqueología del paisaje.

En 2026 se cumplen 40 años del cierre de Fundidora. ¿Usted considera que este trágico cierre de
la compañía aún cons�tuye una especie de trauma en la memoria de la ciudad?

Además del trabajo documental, el archivo par�cipa ac�vamente en el inventario y diagnós�co de las piezas industriales que permanecen dentro del Parque Fundidora. Actualmente existen más de

importante a Monterrey en cuanto a la difusión y
conservación de la historia, así como del patrimonio industrial?

doscientas piezas catalogadas entre máquinas, herramientas y estructuras industriales. Cada una de ellas requiere inves�gación histó-

Sí, considero que el cierre de Fundidora sigue siendo una herida

rica, análisis técnico y estrategias de conservación.

importante dentro de la memoria colec�va de Monterrey, aunque esa

El cierre de Fundidora coincidió con un momento de profunda

memoria ha cambiado con el paso del �empo. Todavía persiste una

transformación urbana y económica en Monterrey. La ciudad atrave-

El archivo, por tanto, no es únicamente un depósito documen-

fuerte es�gma�zación hacia los trabajadores. Con frecuencia se repite

saba cambios relacionados con movilidad, expansión territorial y

tal. Funciona también como un centro de inves�gación, interpre-

la idea de que la empresa quebró únicamente por culpa del sindicato

reconfiguración de espacios públicos. En ese contexto surgió la idea

tación patrimonial y memoria industrial.

o por supuestas prác�cas de irresponsabilidad laboral. Sin embargo,

de conver�r los an�guos terrenos industriales en un parque urbano.

esa explicación simplifica demasiado un proceso mucho más comple-

La creación del Parque Fundidora representó una decisión

jo, relacionado con polí�cas económicas nacionales, endeudamiento,

trascendental porque evitó la desaparición total de un complejo

transformaciones tecnológicas y reestructuración industrial.

industrial que formaba parte esencial de la iden�dad regiomontana.

Ahora que habla sobre la información disponible
en el Archivo de Fundidora, ¿cuáles son los vacíos
historiográficos de la Fundidora?

Sin embargo, la reconversión también implicó nuevos desa�os.
Muchas veces la opinión pública se construyó a par�r de imáge-

Aunque la historiogra�a sobre Fundidora ha crecido considera-

de accidentes, prác�cas culturales obreras, creencias y formas simbó-

nes parciales difundidas por algunos medios de comunicación. Foto-

Con el paso de los años, el parque se consolidó como un

blemente en las úl�mas décadas, todavía existen importantes vacíos

licas de apropiación del espacio. Estos elementos también forman par-

gra�as de trabajadores descansando dentro de la planta eran u�li-

espacio recrea�vo y cultural de enorme relevancia. Se integró al teji-

de inves�gación. Se ha trabajado bastante sobre la fundación de la

te de la historia industrial y ayudan a comprender cómo las comuni-

zadas para reforzar la idea de que “no trabajaban”, sin explicar las

do urbano mediante proyectos como el Paseo Santa Lucía y detonó

empresa, su papel en la industrialización regiomontana, las relacio-

dades construyen memoria alrededor de los procesos produc�vos.

condiciones reales de producción, las jornadas extenuantes o los sis-

procesos de transformación inmobiliaria y valorización territorial.

temas de trabajo por destajo. Como historiadores, nuestra respon-

Desde el punto de vista urbano, el impacto ha sido enorme.

nes obrero-patronales y la crisis que condujo a su cierre. Sin
embargo, aún hay muchas áreas poco exploradas.

Asimismo, hace falta desarrollar inves�gaciones más profundas

sabilidad consiste precisamente en contextualizar esos fenómenos y

sobre transferencia tecnológica, circulación internacional de conoci-

recuperar la experiencia obrera desde una perspec�va más humana

Uno de los principales vacíos �ene que ver con las empresas

mientos industriales y relaciones entre industria y medio ambiente. La

subsidiarias y satélites vinculadas al consorcio industrial. Empresas

Fundidora no puede entenderse únicamente como una empresa local;

filiales como Gas Industrial Monterrey, la Fábrica de Ladrillos Indus-

formó parte de redes globales de tecnología, capital y modernización.

triales y Refractarios, Concreto Procesado S.A., Cerro del Mercado o

La Fundidora ha destacado bastante a nivel local
y nacional. ¿Usted considera que aquí en el noreste hay algún otro complejo industrial del cual sea
necesario documentar su historia al nivel de
Fundidora?

Hullera Mexicana han sido poco estudiadas desde perspec�vas de
historia tecnológica y arqueología industrial.
También considero que falta profundizar mucho más en la
par�cipación de las mujeres dentro de la estructura de Fundidora.
Durante décadas, gran parte de la narra�va histórica privilegió la figura masculina del obrero siderúrgico e ingenieros y dejó en segun-

Defini�vamente sí. Uno de los casos más urgentes es el de Altos

do plano otros actores fundamentales.

y compleja.

rescate arquitectónico o paisajís�co. Es indispensable preservar y diPor otro lado, para muchas familias el Parque Fundidora con�-

fundir también la memoria histórica, tecnológica y obrera asociada

núa siendo un espacio profundamente emocional. Los descendien-

al espacio. El riesgo de cualquier reconversión urbana es conver�r el

tes de an�guos trabajadores visitan el lugar con sen�mientos de nos-

patrimonio en un simple escenario vacío, despojado de significado

talgia, duelo y orgullo. Muchos de ellos reconocen en las estructuras

histórico. Por ello considero fundamental encontrar un equilibrio en-

industriales el esfuerzo y el sacrificio de sus familiares. Cada año se

tre las funciones recrea�vas del parque y su dimensión patrimonial.

realizan homenajes y ceremonias en memoria de los obreros fallecidos. Estas prác�cas muestran que la memoria de Fundidora sigue

Fundidora nos enseñó que la historia industrial forma parte es-

viva y que el espacio con�núa funcionando como un lugar de iden-

encial de la iden�dad de Monterrey y que preservar esa memoria

�dad y recuerdo para amplios sectores de la sociedad regiomontana.

requiere inves�gación, difusión, educación y compromiso ins�tucional constante. El verdadero desa�o consiste en lograr que las nuevas

Hornos de México, en Monclova. La situación actual de esa empresa
abre una enorme área de oportunidad para la inves�gación histórica

Otro aspecto insuficientemente explorado es el patrimonio

y para la preservación del patrimonio industrial. Así como ocurrió

inmaterial asociado al espacio industrial: memorias populares, relatos

con Fundidora, AHMSA representa no solamente una experiencia

CULTURA REGIONAL

No obstante, la gran lección que deja Fundidora es que la conservación del patrimonio industrial no puede limitarse únicamente al

34

Maestro, muchas gracias por toda la información
que nos ha ofrecido. ¿Usted cree que el cierre de
Fundidora en 1986 le dejó alguna lección

generaciones comprendan que detrás de esos hornos, chimeneas y
edificios exis�ó una de las experiencias industriales más importantes
de México y de América La�na.

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�Epistola r io

Manuel F. Valdés: el origen del autor de las Memorias de la Guerra de Reforma

Alberto Arévalo Coronado 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Rúbrica de Manuel F. Valdés. Fotogra�a tomada por Alberto Arévalo Coronado

El documento

Introducción

9163

En la historiogra�a concerniente a las con�endas del siglo XIX, el diario del coronel Manuel Valdés, publicado en 1913 bajo el nombre de
Memorias de la Guerra de Reforma, destaca por ser una de muy pocas fuentes sobrevivientes que describieron los hechos mientras estos
se fueron desarrollando. El manuscrito de Valdés ha sido y con�nuará siendo de u�lidad para el historiador por presentar las apreciaciones
y las vivencias de un hombre que comba�ó por convicción propia en el bando liberal durante la que quizá fue la guerra más destruc�va en
la historia del país, sólo superada por las de la Independencia y Revolución.

Monterrey, abril 23 de 1856
Sr. D. Manuel F. Valdés
Matamoros

Sin embargo, de Manuel Valdés se conocía muy poco en realidad. Únicamente se sabía que fue fusilado en octubre de 1860 gracias a
una nota en el manuscrito original, hecha por alguien que tuvo en su poder el diario luego de la muerte del autor. Alberto M. Carreño,
secretario de la Sociedad Mexicana de Geogra�a y Estadís�ca, intentó dar con algunos datos sobre el coronel Valdés al publicarse la obra.
De esto, pudo averiguar que el coronel fue capturado a mediados de 1860 luego de un combate en Chihuahua2. Sin embargo, no se pudo
obtener más datos sobre el autor aparte de los que aparecen en el diario que nos indican que antes de ser militar, fue corresponsal para
diversos diarios en Estados Unidos y que muy probablemente nació en Coahuila, Nuevo León o Tamaulipas por las relaciones que tenía con
personas de importancia de aquellos lugares.

Mi muy es�mado amigo.
Cuando escribí a U. mi anterior no tenía la menor no�cia de quién era U. ni por consiguiente de su origen natal, pues
solo había oído su nombre y apellido y ninguna otra cosa. Hoy es diferente. Sé que es U. de Coahuila, nacido en Santa
Rosa, y recuerdo que la familia de U. vivía frente a la casa de mi �o D. Pedro Vidaurri, y que a U. lo despachó la señora su
Madre siendo aún muy chico con un extranjero que lo llevó a educar a los [Estados Unidos]. He tenido no�cias muy
circunstanciadas de las bellas cualidades que adornan a U., y como es natural, de ahora para lo sucesivo nuestras
relaciones serán correspondientes a estos antecedentes.

Sería hasta 1980 cuando Pablo M. Cuéllar Valdés aportaría más datos acerca del personaje que nos ocupa, información que publicó
en el no. 12 de la Revista Coahuilense de Historia. De acuerdo con la información del señor Cuéllar, transmi�da a él por su abuelo, quién a
su vez era nieto de Timoteo Valdés, hermano del coronel, este úl�mo nació en Coahuila y vivió por un �empo en Santa Rosa, antes de ser
enviado a los Estados Unidos donde estudió leyes luego de la muerte de su madre3. De aquí se explica la experiencia de Valdés como
corresponsal para periódicos norteamericanos y que debido a su preparación en la carrera de la abogacía, fuera elegido por personalidades
como San�ago Vidaurri, Manuel Doblado y Santos Degollado para desempeñar comisiones especiales.

Puede U. desde luego establecer el periódico independiente de que me habla en su citada, bau�zándole con el
nombre que le parezca más adecuado a su objeto o a las circunstancias: en el concepto de que sólo tendrá U. que decirme
a cuánto ascienden los gastos que cause su establecimiento, incluso, por supuesto, el trabajo de U., y librar cada mes en
mi contra el importe de ellos. Yo mandaré a U. datos y algunos materiales y le suplico me mande 100 ejemplares del
prospecto para agenciar suscriptores que presten su auxilio a los gastos.

Hablando de manera personal, por cues�ones del azar recordé este úl�mo dato mientras me encontraba una mañana en el Archivo
General del Estado de Nuevo León (AGENL). Un hombre como el coronel Valdés debió dejar constancia de su estancia en las fuerzas cons�tucionalistas del estado. En efecto, el AGENL resguarda un expediente que con�ene trece documentos cuya autoría corresponde al coronel Manuel Valdés en el archivo personal del gobernador de Nuevo León y Coahuila, que datan de los años 1855 a 1857. La correspondencia valida casi punto por punto la contribución de Pablo M. Cuéllar. Las ligeras discrepancias que pudiera haber por la naturaleza de
la información que en su momento presentó, producto de los recuerdos personales de su abuelo, son minúsculas.

Conozco que me ha de ser muy ú�l la publicación expresada para los objetos benéficos a esta frontera a [los] que
aspiro, y que excederán en bien de toda la Nación, pero que para caminar a ellos encuentro con mil tropiezos a cada paso
que me ponen mis enemigos los conservadores y los liberales de poca experiencia que con facilidad se dejan alucinar con
las supercherías de aquellos. ¡Dios quiera que el Sr. García y la comisión de esa Ciudad que le acompaña para Tampico
consigan algún alivio en sus aflicciones y hagan recordar al Sr. García que la Heroica Matamoros y sus pueblos
beneméritos de la frontera pertenecen también a Tamaulipas!

Presentamos aquí uno de los documentos que nos da a conocer mayores detalles personales sobre el coronel Valdés y el modo en el
que inició su relación con San�ago Vidaurri. Antes de pasar a la transcripción de dicha correspondencia, resumiremos muy someramente
el contenido del expediente para dar a conocer los datos que éstos nos aportan: Manuel F. Valdés, como firmaba su correspondencia, nació
en Santa Rosa, Coahuila, y fue enviado por su madre a Estados Unidos a educarse antes de que ésta falleciera; Valdés vivió en la casa que
estaba frente a la de Pedro Vidaurri, �o de don San�ago; otro documento nos dice que durante su infancia, Valdés tuvo una amistad cercana con Félix y Felipe Vidaurri, primos del gobernador de Nuevo León y Coahuila4.

Siendo la cues�ón del día mi decreto sobre la unión de Coahuila a Nuevo León, recomiendo a U. la lectura de los nos.
40 y 41 del Restaurador y el Alcance a este úl�mo, y en especial la del acta de Parras que corre en el Alcance.

Por otro lado, Manuel Valdés apoyó abiertamente la polí�ca de Vidaurri e incluso le propuso iniciar con la publicación de un diario
para dar a conocer sus ideas en Tamaulipas; estuvo muy de acuerdo con la anexión de Coahuila a Nuevo León y con la conformación de la
Coalición de Estados para la defensa de la frontera5. Las úl�mas de las cartas datan de febrero de 1857, mismas fechas en las que don
Manuel Valdés comenzó a escribir su diario. Sobrevive también una solicitud de Timoteo Valdés a San�ago Vidaurri para recibir la liquidación del pago por el servicio militar de su hermano Manuel tras enterarse de su muerte meses después de su fusilamiento, en febrero
de 18616.

[Así] que Sr. Valdés, desde hoy debe U. considerar en mí un amigo franco, leal y bueno: y como tal puede darme sus
órdenes para probarle en este acierto, y que además soy su [afec�simo y seguro servidor que besa su mano].
San�ago Vidaurri
[Rúbrica]

FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL). México.

1 Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Su principal interés es el estudio del noreste de México enfocado en
la historia militar de la región en el siglo XIX.
2 Introducción de Alberto M. Carreño en: Manuel Valdés, Memorias de la Guerra de Reforma. Diario del coronel Manuel Valdés, pp. III-XII.
3 Pablo M. Cuéllar Valdés, “Don Manuel Valdés, un soldado e historiador de la Reforma”, pp. 127-133.
4 Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL), fondo: Correspondencia de Santiago Vidaurri, folio no. 9163, Santiago Vidaurri a Manuel F. Valdés, 23
de abril de 1856; y folio no. 9164, Manuel F. Valdés a Santiago Vidaurri, 27 de abril de 1856.
5 AGENL, fondo: Correspondencia de Santiago Vidaurri, fragmento de carta de Manuel F. Valdés a Ponciano Arriaga (sin folio), 23 de abril de 1856.
6 AGENL, fondo Correspondencia de Santiago Vidaurri, folio no. 9171, Timoteo Valdés a Santiago Vidaurri, 18 de febrero de 1861.

CULTURA REGIONAL

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Bibliogra�a
Cuéllar Valdés, Pablo M. (1980). “Don Manuel Valdés, un soldado e historiador de la Reforma”, en: Revista Coahuilense de Historia, no. 12.
Valdés, Manuel (1913). Memorias de la Guerra de Reforma. Diario del coronel Manuel Valdés. Precedido de una introducción por Alberto M.
Carreño. México: Sociedad Mexicana de Geogra�a y Estadís�ca.

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�CULTURA REGIONAL

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�El documento

Epistola r io

Regulación del obispado de Linares en la aplicación de sacramentos a personas “indignas”, 1875

Mariana Aidé García Gasca 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

[Nota lateral izquierda:]
Sagrario San Fran[cis]co
Marín
Cerralvo
Agualeguas

Introducción

Curato del Sagrario de esta S(an)ta Yglesia Catedral. Monterrey, Julio 2 de 1875.

En 1875 los párrocos de diversas iglesias bajo la jurisdicción del obispado de Linares, en Nuevo León, consultaron al entonces obispo
Francisco de Paula Verea acerca de la administración de sacramentos a personas que hubiesen come�do faltas de acuerdo a la doctrina de
la Iglesia católica. En respuesta, el prelado emi�ó una lista de ocho prevenciones acerca de cómo actuar ante diversas situaciones.

Con esta fecha se recibió la siguiente circular:

La primera prevención señalaba que los curas o vicarios debían avisar a los padres de las parejas que quisieran casarse que tenían que
pagar su debido diezmo. Asimismo, los conminaba a cerciorarse de que los pretendientes no profesaran el protestan�smo, no pertenecieran a ninguna logia masónica, y no se rigieran a par�r de las disposiciones de la Cons�tución de 1857 y de sus respec�vas Leyes de
Reforma. En caso de que así fuera, los sacerdotes debían inquirir a los pretendientes para saber si estaban dispuestos a retractarse públicamente o ante tes�gos (que no fuesen los mismos curas o vicarios), acto que debía quedar debidamente registrado.
La segunda disposición hacía saber que no se debían permi�r padrinos considerados herejes o pecadores que hayan sido acusados
de ebriedad, tahurismo, amancebamiento, de estar registrados sólo ante el gobierno estatal o que profesaran otra religión. El tercer
precepto establecía que no se podía oficiar un matrimonio si la pareja contrayente necesitara dispensa y ésta no se hubiese obtenido
todavía. La cuarta prevención prohibía los matrimonios donde sus integrantes pertenecieran a otras diócesis y no contaran con la licencia
del obispo. La quinta disposición establecía que si un sacerdote que no fuera el párroco quería oficiar un matrimonio, el párroco debía dar
su licencia para validar el sacramento.
Este manuscrito, copiado y cer�ficado por José L. de la Peña en el curato del sagrario de la Catedral de Monterrey el 2 de julio de 1875,
es de importancia para el análisis histórico debido a que con�ene una serie de disposiciones religiosas que rigieron a las parroquias de la
diócesis de Linares en lo que respecta a algunas de las especificaciones necesarias para oficiar el matrimonio de los fieles católicos. Las
disposiciones anteriormente explicadas dan a conocer el control de la Iglesia en Nuevo León y los parámetros que debían seguir los fieles
católicos para poder casarse. Asimismo, se puede conocer la posición que tenía el obispo Paula Verea acerca del gobierno civil, de la reforma liberal y de las religiones no católicas.
Las Leyes de Reforma, promulgadas a mediados del siglo XIX, se fueron aplicando en Nuevo León progresivamente. El registro civil
inició cuando Benito Juárez decretó que el matrimonio era un contrato civil y que se debía registrar el estado civil de las personas. En 1874,
dichos decretos se convir�eron en leyes inscritas en la Cons�tución, durante la presidencia de Sebas�án Lerdo de Tejada. Sin embargo,
San�ago Vidaurri las había oficializado en Nuevo León y Coahuila desde agosto de 18592.
Las Leyes de Reforma establecieron la libertad de culto, lo que permi�ó la introducción del protestan�smo en México. De esta manera, con el apoyo de Melchor Ocampo, en 1859 se creó en México la primera iglesia independiente de Roma3. De acuerdo con Israel
Cavazos Garza, los principales factores que permi�eron el establecimiento del protestan�smo en Nuevo León, además de la libertad de
culto sancionada por la Cons�tución, fueron la cercanía de la en�dad con Estados Unidos y el creciente número de extranjeros que se
avecindaban en Monterrey4.
En defini�va, se puede considerar que este manuscrito es un documento de gran importancia para revisar la evolución histórica de la
ins�tución social del matrimonio y, en general, de la religión en Nuevo León. Se encuentra resguardado en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey, en el fondo de Cuadernos de Gobierno5.

1 Estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Erasmo E. Torres López, “Hace 165 años se creó el Registro Civil”, p. 16.
3 Jean-Pierre Bastian, “Protestantismo y política”, p. 1950.
4 Emilio Machuca Vega, “Aportaciones de Israel Cavazos”, p. 64.
5 Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM), fondo: Cuadernos de Gobierno, Catedral Gobierno, 1861-1914, 1875.

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“Para uniformar la disciplina eclesiás�ca en la Diócesis y resolver las diversas consultas que suelen hacer los Párrocos sobre la administración de los Sacramentos
[Nota lateral izquierda:]
Los Aldamas
China
G(ene)ral Teran,
quien la transcribirá
a Montemorelos,
Cadereita.
Secretaria
á personas que se han hecho indignas de
recibirlos, he tenido á bien decretar las prevenciones siguientes.
1ª Que los curas y vicarios al prac�car
las diligencias matrimoniales declaren siempre
al contrayente y tes�gos sobre si los padres de
los pretensos, ó el mismo pretendiente siquiera
por sí, han pagado ó no los diezmos comprobando su pago con el recibo del diezmero.
Sobre si el pretendiente ha abjurado su religion alistándose en el protestan�smo ó
en alguna logia masónica; sobre si ha
jurado la cons�tución ó protestado sin reserva las leyes de reforma, y si está dispuesto á hacer su retractación pública ó
en presencia de dos tes�gos que no sea el
cura ó sus vicarios, debiendo hacerse en
esta Ciudad ante el Gobierno Eclesiás�co, autorizándola el Secretario, y en los pueblos ante el Párroco, quien remi�rá la retractación
original á nuestra Secretaria.
2ª Que no deben admi�rse como padrinos
los herejes y públicos pecadores, como son
los ebrios, tahures, amancebados, los que solo
se conforman con el registro civil, los que
profesan otra religión, los que han abjurado sus creencias, C. C., todo lo cual
deberán averiguar los Curas ó notarios
al templo de asentar la par�da para no causar escándalo después re�rando

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�del acto mismo de la administración á las
personas indignas.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM). México.

3ª No se procederá á los matrimonios que
requieran dispensa sin haber obtenido esta
y haber cumplido los contrayentes con la penitencia que les fuera impuesta. Los curas no están facultados para celebrar matrimonios definiendo la relación para después, si no es que
pidan autorización al superior para cada
caso que se ofrezca.

Bibliogra�a
Bas�an, Jean-Pierre (1981). “Protestan�smo y polí�ca en México”, en: Revista Mexicana de Sociología, vol. 43, pp. 1947-1966.
Machuca Vega, Emilio (2016). “Aportaciones de Israel Cavazos al estudio de la historia de las religiones en Nuevo León”, en: Humanitas: Anuario del
Centro de Estudios Humanís�cos, vol. 4, no. 43, pp. 43-75.
Torres López, Erasmo E. (2024). “Hace 165 años se creó el Registro Civil en Nuevo León”, en: Reforma Siglo XXI, no. 120, pp. 16-17.

4ª Los S[eño]res Curas están obligados sub gravi á no proceder á los matrimonios de los vagos, ultramarinos y de agena diócesis sin
licencia del obispo, remi�endo las diligencias ó para conceder la dispensa de acceso ó para dirigir suplicatorio al ordinario de la diócesis que corresponda, si no
está probada la libertad del forastero. Frid
si vero parochus hoc non facit, peccat graviter quia facit contra legem ecclesiae in re
gravi. Es doctrina [ilegible] de San Ligorio, Scavini, [ilegible], Guri y otros.
5ª Cuando tenga que celebrar el matrimonio otro Sacerdote que no sea el Párroco,
deberá este dar su licencia in scriptes para asegurar la validez del matrimonio
y observar la disciplina de la Yglesia.
6ª Como á las fábricas de muchas
Parroquias se han aplicado algunos capitales de obras pías que tenían cargas de Misas ó funciones religiosas, deberán informar los Párrocos, registrando primero el archivo, cuales son esas cargas y si han
cumplido con ellas los Párrocos ó Sacerdotes que se van sucediendo en una Yglesia.
7ª Para que cumplan más fidelidad la prevención anterior, escribirán
los S[eño]res Curas esas cargas de Misas o funciones que reporta la Parroquia en el libro
de Gobierno en la misma y en la parte
final del inventario que trasladarán
desde luego al libro de Gobierno.
8ª Copiada que sea esta circular en
el propio libro, se le dará prontamente
el curso marginal, tomando antes razon en ella del día en que se recibe
y la fecha en que se despacha=Dios
Nuestro Señor guarde á U. V. muchos
años= Monterrey Julio 2 de 1875Encarnacion Gonzalez Lozano rubricado.”
Es copia que cer�fico.
[Rúbrica]
José L. de la Peña
Antonio Zúñiga

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�El arte

El arte

El mundo onírico de

Royer Díaz
Jesús Gerardo Guerrero Castillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Rogelio Montoya Díaz es un ar�sta originario de Monterrey, Nuevo
León, cuyo interés por el arte empezó con la idea de crear algo desde
cero. Fue gracias a sus amigos de preparatoria que encontró la
respuesta a esos impulsos en el manga, fascinado por el potencial
mediá�co que estas historias tenían en la gente y en cómo podían
hacerlos sen�r dis�ntas emociones a través de la pluma de un solo
ar�sta.
historia puede empezar lento debido a que es el primer intento de Royer por contar algo más extenso, logra adaptarse rápidamente a este
nuevo formato de publicación para entregar capítulos mejor trabajados conforme avanza la historia, lo cual es notable en el salto de calidad que da la obra a par�r del cuarto número donde la evolución de
este autor de cómic se puede ver comparada al pasado.

Mo�vado a lograr el obje�vo, debutó en 2016 con el cómic �tulado
Las aventuras de Somy, una historia autoconclusiva que nos habla sobre la iden�dad y las dificultades de forjar una personalidad propia en
la adolescencia a través de un estudiante recién llegado a una nueva
escuela que no sabe si debe ser él mismo o tratar de ser alguien más
para encajar. Este cómic corto ya presentaba indicios del es�lo que
adoptaría el ar�sta para sus futuras producciones, tomando gran
inspiración del manga.

El valor de Onírico en la carrera de Royer no se encuentra exclusivamente en su evolución como ar�sta en el dibujo, sino también como
emprendedor, ya que a través de esta publicación el autor inició su sello editorial Trazo: Narra�va Gráfica, bajo el cual todos sus cómics son
publicados para asegurar que la calidad sea digna del trabajo que deseaba entregar. Aprendió a realizar dis�ntos trabajos de impresión y curación que le permi�eron llevar su obra al siguiente nivel en calidad
editorial, entregando constantes reimpresiones donde se nota la
evolución, pues pasó de imprimir cómics con portadas forradas en
contact a realizar publicaciones más profesionales y de mejor calidad
tanto en sus portadas como en sus colores.

Un año después, en 2017, decidió lanzar su segunda historia, �tulada 15 años de libertad, un western sobre la búsqueda de un obje�vo
en la vida que nos narra las aventuras de Dany, joven forajido que
asalta bancos para reunir dinero y escapar junto a su novia, quien es
hija de un peligroso criminal y jefe de la banda a la que Dany pertenece. Si en Las aventuras de Somy Royer aún estaba buscando un es�lo más marcado y personal que tuviera iden�dad y se mantuviera firme a sus raíces del manga, en 15 años de libertad es donde refina su
es�lo y consigue plasmar su iden�dad ar�s�ca a través de poses más
trabajadas y ángulos refinados que recuerdan a los de sus inspiraciones japonesas.

El valor de Onírico, al final del día, no se encuentra únicamente en
la dedicación que Royer pone a su obra para con�nuar trabajando día
con día (al punto de que es una de las publicaciones independientes
en la actualidad con más números, algo poco usual ya que la mayoría
suelen ser miniseries de no más de cinco números o directamente son
publicaciones autoconclusivas); sino también en lo que representa
como publicación independiente, siendo un ejemplo claro de la pasión
y dedicación que los ar�stas ponen en su obra y del esfuerzo que algo
así implica. La lección es que con perseverancia se pueden alcanzar
grandes obje�vos. En realidad, son pocos los autores que pueden presumir que sobrepasan sus límites y van más allá de mejorar su trabajo,
y Royer es uno de ellos. Lejos de quedarse únicamente en el papel,
aprendió lo necesario para encargarse personalmente de sus cómics y
de que la obra fuera 100% suya. Hoy goza de miles de lectores alrededor del país que disfrutan de sus cómics y que son conmovidos por su
trabajo (de la misma forma en que los mangas originalmente lo
inspiraron a él a emprender el camino de la narra�va secuencial),
junto a todas las historias que ha publicado su sello editorial, tanto
propias como de otros autores.

Sin embargo, el punto más importante de su carrera inició en el año
2018 con el estreno de su obra más conocida hasta la fecha: Onírico,
una serie de misterio sobrenatural acerca de la iden�dad (tema recurrente hasta ahora en su obra y crecimiento personal) que nos cuenta
la historia de Ian, un joven que sueña con el mismo hombre todas las
noches, así que empieza a inves�gar la razón y descubre que su sueño
es más real de lo que parece.
A diferencia de las primeras dos historias, en esta Royer da finalmente el salto hacia una narra�va más compleja que se va desenvolviendo poco a poco mientras explora un nuevo género muy diferente a sus obras pasadas, en el que debe mantener un misterio
constante a través de cada número mientras va revelando poco a poco
las piezas del enorme rompecabezas que se arma alrededor de los
sueños de Ian. Esta es su obra más longeva hasta ahora, teniendo ya
nueve capítulos en publicación con más números por venir y si bien la

Créditos fotográficos
Imagen de portada: vista del Obispado de Monterrey, 2025, fotogra�a de Luis Enrique Pérez Castro; p. 10: Andrés Castro Amaya,
fotogra�a proporcionada por Bryan Yair Ramírez Garza; p. 18: carta de la señora María del Refugio Cienfuegos al presidente de la
república, fotogra�a proporcionada por Monica Daniela Muñoz Miramontes; p. 25: portada del libro Del taller a la fábrica: historia
social del trabajo artesanal a la industria tex�l en Nuevo León de Juan Jacobo Cas�llo Olivares, editado por el Seminario de Procesos de Industrialización de Nuevo León, AMM24. Estudios Históricos; p. 26: portada del libro Escuelas “Adolfo Prieto”. Memorias de una grandeza educa�va de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A. de Alberto Casillas Hernández,
editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León; p. 27: Hacienda San Pedro de la UANL, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado
Zapata; p. 28: Alberto Casillas Hernández, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 29a: Alberto Casillas catalogando documentos en el Archivo Histórico de Fundidora (en adelante: AHF), fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 29b: Alberto
Casillas catalogando el fondo fotográfico del AHF, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 30: Alberto Casillas junto a Juan
Gregorio García Rodríguez, encargado de concentración del Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante: AGENL),
fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 31a: Alberto Casillas impar�endo una conferencia, fotogra�a proporcionada por
el entrevistado; p. 31b: Alberto Casillas armando una caja de polipropileno para preservación de documentos, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 32: Alberto Casillas impar�endo una conferencia, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p.
33a: Alberto Casillas conversando con asistentes de conferencia, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 33b: Alberto
Casillas impar�endo una conferencia, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 33c: Alberto Casillas impar�endo un recorrido por el AHF, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 33d: Alberto Casillas impar�endo un recorrido por las instalaciones del Parque Fundidora, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 34a: Alberto Casillas junto a los miembros del Seminarios de Procesos de Industrialización de Nuevo León, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 34b: Alberto Casillas en
su ingreso a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 34c:
portada del libro El Molino de Combinación Lewis. Un ejemplo de modernización en Monterrey 1944-1981 de Alberto Casillas,
editado por la Universidad de Monterrey; p. 34d: portada del libro Guillermo Kahlo. Fotógrafo de Fundidora de Alberto Casillas,
editado por Ek Editores para la colección El Tiempo; p. 35: Alberto Casillas junto a Jesús Ávila Ávila, fotogra�a proporcionada por
el entrevistado; p. 37: rúbrica de Manuel F. Valdés, fotogra�a de Alberto Arévalo Coronado; p. 38: carta de San�ago Vidaurri a
Manuel F. Valdés, disponible en el AGENL, fotogra�a de Alberto Arévalo Coronado, p. 39: con�nuación de la carta de San�ago
Vidaurri a Manuel F. Valdés, disponible en el AGENL, fotogra�a de Alberto Arevalo Coronado; pp. 43-45: regulación del obispado
de Linares en la aplicación de sacramentos a personas “indignas”, 1875, disponible en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de
Monterrey (AHAM), fotogra�a de Mariana Aidé García Gasca; p. 46: Royer Díaz, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata.

1 Escritor, editor y letrista de cómics. Es licenciado en Lenguaje y Producción Audiovisual por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue ganador del Concurso de Cómic y Novela Gráfica
de la UANL por tres años consecu�vos. Fue encargado de la edición del cómic independiente Onírico, publicado por Editorial Trazo: Narra�va Gráfica y es fundador del club de cómic de la
Facultad de Artes Visuales de la UANL, mismo que coordina desde 2019. En 2025 fue ganador del VII Concurso Nacional de la Fortaleza Cómics con la obra Desidium.

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                  <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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                <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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                <text>Aguillón Gutiérrez, Fátima Geraldy, Editora Adjunta</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ISSN: 3061-7405

Vol. 04 Enero-abril
N. 08 2026

�Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Dr. Mario Alberto Garza Castillo
Secretario General

MENSAJE DE
LA EDITORA

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Dr. César Morado Macías
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información de Historia Regional
y Hacienda San Pedro

EQUIPO EDITORIAL

El presente número de Cultura Regional es un monográfico
dedicado a las mujeres en la historia del noreste, tanto a la forma
en que éstas han contribuido con sus conocimientos, trabajos y
ac�vismos al desarrollo de nuestra región, como a sus luchas
contra la desigualdad, la discriminación y la violencia. Esta edición
invita a reflexionar sobre diversos temas que involucran a las mujeres y a reconsiderar el lugar que socialmente se les ha asignado
a través de la historia.

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista

Esta publicación cuenta con la valiosa par�cipación de estudiantes

Lic. Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez

del Colegio de Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras de la

Editora adjunta

UANL, como Angela Michel Cardona de León, Melissa Fernanda

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata

Puentes Maldonado, Germán De La Garza Pérez, Juan Andrés Zú-

Editora técnica

ñiga López y Diana Laura Benavides Hernández. Del mismo modo,

M.D.L. Myrna Karen Garza Cantú
Asesora jurídica

la publicación se nutre de las colaboraciones de las historiadoras
Susana Julieth Acosta Badillo y Ana Carolina Campos López y del

COMITÉ EDITORIAL

Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga
Universidad Autónoma de Nuevo León

José Gabino Castillo Flores
Universidad Autónoma de Coahuila

historiador Alberto Casillas Hérnadez. Como podemos observar, el
número cuenta con la par�cipación de estudiosos con amplia

Universidad Autónoma de Nuevo León - Universidad de Monterrey

Diana Elizabeth Cepeda García
Universidad Autónoma de Nuevo León

Osvaldo Aguilar López

Pág i na 2
Mensaje de la editora - Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez
CRONOGRAFÍA
Pág i na 4
Escuela de Artes y Labores Femeniles “Pablo Livas”: discurso y prác�ca de sus primeros planes de estudio
(1921-1934) - Susana Julieth Acosta Badillo
Pág i na 1 2
Las profesionistas en Fundidora Monterrey: prejuicios, resistencias y transformaciones en el sistema patriarcal
(1968-1986) - Alberto Casillas Hernández
Pág i na 1 6
Pionera de la diversidad: vida y ac�vismo de Vicky Ponce - Ana Carolina Campos López
Pág i na 2 0
Denuncias penales en contra de mujeres por adulterio en Nuevo León, 1867-1899 - Angela Michel Cardona
de León, Melissa Fernanda Puentes Maldonado y Germán De La Garza Pérez
Pág i na 2 5
La Universidad Autónoma de Nuevo León, la historia de las mujeres y el ciclo “Mujeres en la historia” Dinorah Zapata Vázquez

trayectoria, así como de inves�gadores en formación, cuyas

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA

aportaciones mo�van el diálogo divulga�vo y académico de la his-

Pág i na 2 8
Michelle Monter Arauz (2021). Narradoras del norte: estudio de la obra de Adriana García Roel, Irma Sabina
Sepúlveda y So�a Segovia. Monterrey, México: Universidad Autónoma de Nuevo León - Diana Laura
Benavides Hernández

toria y las humanidades. Por otra parte, en su sección El arte inviLuis Enrique Pérez Castro

Índice

sible, el ar�sta Jesús Gerardo Guerrero Cas�llo nos presenta la
trayectoria de una mujer regiomontana destacada en el campo
del cómic: Miryam Jahuey, también conocida por su nombre ar�s�co, Olindart.

Vrije Universiteit Brussel-Université Libre de Bruxelles

GENIO Y FIGURA

Universidad Autónoma de Nuevo León

ra Regional, con la que empezamos este año, apuntala la historio-

José Ricardo Treviño Chavarría

gra�a femenina del noreste. Agradecemos a todos los

Pág i na 3 0
Denisse Alisa Palomo Ligas: “En la historiogra�a del noreste hay muy pocas menciones sobre el papel que
desempeñaban las mujeres” - Juan Andrés Zúñiga López

Universidad Autónoma de Nuevo León

colaboradores de este número de Cultura Regional y esperamos

EPISTOLARIO

Cultura Regional CR., volumen 4, número 8, enero-abril 2026, es una
publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través del Centro de Información de Historia
Regional, carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua, Nuevo
León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102, ISSN: 30617405, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Ana Cesira Alvarado
Zapata. Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente reflejan la
postura del editor de la publicación.

que nuestros lectores disfruten de la edición y que los mo�ve a

Angélica Sánchez Hernández

Sin duda, la propuesta editorial del volumen 4, número 8 de Cultu-

seguir indagando sobre estos tópicos.

Lic. Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez
Editora adjunta de la revista Cultura Regional

Pág i na 3 6
Nota sobre la trayectoria de las mujeres en el periodismo, 1906 - Melissa Fernanda Puentes Maldonado
Pág i na 39
Par�da de bau�zo de Aurelia Ochoa Sapién, 1854 - Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez
EL ARTE INVISIBLE

Se autoriza cualquier reproducción parcial o total de los contenidos o
imágenes de la publicación, incluido el almacenamiento electrónico,
siempre y cuando sea para usos estrictamente académicos y sin fines de
lucro, citando la fuente sin alteración del contenido y otorgando los créditos autorales.

Pág i na 4 2
La trayectoria ar�s�ca de Miryam Jahuey - Jesús Gerardo Guerrero Cas�llo

Editado en México.

Todos los derechos reservados.
CULTURA
REGIONAL
culturaregional@uanl.mx

2

3

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Escuela de Artes y Labores Femeniles
“Pablo Livas”: discurso y práctica de sus
primeros planes de estudio (1921-1934)
Susana Julieth Acosta Badillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

reformas posteriores, la elección de los cursos ofertados y
los discursos de jus�ficación en torno a estas acciones, a
modo de reflexionar sobre los propósitos que esta escuela
tenía y las formas en que las autoridades en turno buscaron mejorar las oportunidades profesionales de las mujeres, pero sin dejar atrás el modelo tradicionalista de la
educación femenil que insis�a en formarlas desde su naturaleza de madres y esposas.

Como estado libre y soberano, Nuevo León declaró
obligatoria la educación primaria por medio de la primera
Ley de Instrucción Pública de 1826. Su ar�culo 13 estableció que la educación primaria sería “para niños y niñas, y
se les enseñará a leer, escribir y contar, así como el catecismo”, pero para la niña la formación también atendería
otros importantes rubros de acuerdo con el ar�culo 15, el
cual a la letra expresaba:

La Escuela Superior de Señoritas surgió al seno de la
Escuela Normal para Maestros en 1892 como una necesidad inminente tanto para la sociedad como para el gobierno, pues eran múl�ples las quejas o inconformidades
de padres de familia de que sus hijas recibieran la instrucción primaria de un varón⁸. Las escuelas para niñas proliferaron durante las úl�mas dos décadas del siglo XIX y ello
aumentó la demanda de maestras capacitadas, porque hasta entonces recibían una formación rudimentaria como
“preceptoras” que, básicamente, consis�a en tomar clases
en la Normal separadas de grupo, para aprender lo básico
de la instrucción primaria: leer, escribir y contar.

enfermera y secretaria comercial se relacionaron siempre
con la función familiar¹³ de formar, cuidar y asis�r ciudadanos, discurso que se manifestó en la jus�ficación de
creación de ambas escuelas aquí mencionadas y también,
en el proceso de la Femenil “Pablo Livas”.
El 20 de diciembre de 1920, el comisionado del ramo
de Instrucción Pública, Anastasio Treviño, presentó la propuesta del sép�mo año para niñas mediante un programa
compuesto de la siguiente manera: conocimientos generales de cocina prác�ca, corte, confección y costura,
bordado, pintura, cerámica, flores y economía domés�ca;
labores que Treviño consideraba de mayor importancia
para contribuir no solo a la instrucción y educación de la
mujer, sino también a “su preparación para la lucha por la
vida y pueda […] bastarse a sí misma y no estar sujeta
como lo está ahora a las veleidades del des�no que en
muchas ocasiones la arrastra a la desgracia”¹⁴. Además,
los cursos contemplados eran tradicionales en cualquier
escuela femenil de la época.

También, durante años, se acostumbró que las esposas
de los profesores se hicieran cargo de grupos de niñas⁹.
Desde su primer año en funciones, la Superior de Señoritas aventajó con creces la demanda estudian�l de la Escuela Normal, lo que consolidó la presencia femenil en el magisterio nuevoleonés, un proceso exitoso de feminización
que respondió, de acuerdo con las autoridades, a las cualidades de la mujer como educadora:

El discurso de Treviño se inserta en un contexto donde
se buscaba reformar el papel de la mujer en la sociedad,
que ésta fuera más ac�va, pero sin desvincularla de sus
rasgos “considerados como inherentes a las mujeres”, es
decir, “su rol como madres, esposas y cuidadoras del hogar”¹⁵. De allí que los oficios contemplados fueran todos
ac�vidades relacionadas a cualidades femeninas y que,
además, contribuían a crecer industrias emergentes en el
estado, como la tex�l y la manufacturera, donde se
abrieron oportunidades laborales para las mujeres como
obreras asalariadas¹⁶. Asimismo, el hincapié que Treviño
hizo en las posibilidades de la “desgracia”, en clara referencia a la viudez o la soltería, contempló una versión
del feminismo de principios del siglo XX que:

Salta a la vista el aumento que registra este plantel [Escuela Superior de Señoritas] en el número de educandas, en el de Profesores y en el costo de su mantenimiento, debiéndose esto a la inclinación de la mujer nuevoleonesa hacia las tareas docentes, de las

1921: el primer plan de estudios

Como de las madres se reciben necesariamente las ideas y la educación primera, importa mucho que se a�enda en cuanto sea posi-

des �sicas y mentales los capacitan para las labores de otra índole¹⁰.

La Escuela de Artes y Labores Femeniles “Pablo Livas”⁵
fue consecuencia de una primera idea centrada en establecer un sép�mo año de primaria para niñas, pues para las
autoridades era preocupante el hecho de que la niña
terminara su instrucción a edad tan temprana y, en muchos casos, sin concluir la primaria superior⁶. Para la época
también era inusual que la niña o mujer ingresara a estudios de bachillerato o, menos aún, estudios superiores.

ble la buena crianza de las niñas (sobre la cual hay un tratadito de
Fenelón) y su enseñanza en la doctrina en la moral, en los ejercicios
domés�cos aún de la casa de campo, en el hilar, tejer cintas, cordones, telas, medias, coser, lavar bien y demás labores proporcionadas a sus fuerzas, prolijidad, paciencia, curiosidad y delicadeza en
leer, escribir y contar, y en conocer y explicar las colecciones de estampas morales e históricas de que abajo se ablará [sic]².

El currículum sexuado³ o aquella tendencia de diferenciar la educación de acuerdo con el sexo del estudiante no era novedad en 1826, ni antes, durante la época novohispana, ni después, entrado el siglo XX. Por ejemplo, en
1904 un grupo de mujeres de Monterrey buscó que se
creara una escuela industrial femenil –hecho que también
sirve como antecedente de la escuela que nos ocupa– y al
momento de anunciarlo, el diario Renacimiento resaltó el
deseo de superación del “grupo de entusiastas por el adelanto intelectual de su sexo, del sexo débil […]”⁴.

En Nuevo León, para 1921, las únicas vías de profesionalización para la mujer eran la Escuela Superior de Señoritas
y la Escuela Profesional de Enfermeras, así como un puñado de escuelas comerciales donde se ofertaban cursos
de taquigra�a, telegra�a y contabilidad. Las otras escuelas
profesionales existentes, Jurisprudencia y Medicina, no
eran contempladas por la población femenina, no porque
se les prohibiera la inscripción de manera formal o legal,
sino porque socialmente así estaba determinado: “[…]
eran profesiones de pres�gio, generalmente bien remuneradas, y a las que la sociedad decimonónica definía
como ámbitos de acción masculina. Su ejercicio se consideraba ajeno a la sensibilidad, las capacidades y las inclinaciones consideradas propias de las mujeres […]”⁷.

A par�r del estudio de caso de la Escuela de Artes y
Labores Femeniles “Pablo Livas”, actual Escuela Industrial
y Preparatoria Técnica “Pablo Livas” de la UANL, se analizan la formulación del primer programa de estudios y dos

1 Historiadora, catedrá�ca e inves�gadora. Es licenciada en Historia y maestra en Arquitectura por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es profesora de la
Preparatoria No. 3 de la UANL y editora adjunta de la revista Reforma Siglo XXI, publicada por dicha dependencia.
2 Gazeta Cons�tucional de Nuevo León, 28 de diciembre de 1826. Monterrey, México, p. 1.
3 Véase: Oresta López, “Currículum sexuado y poder: miradas a la educación liberal diferenciada para hombres y mujeres durante la segunda mitad del siglo XIX en México”,
pp. 33-68.
4 Renacimiento, 11 de sep�embre de 1904. Monterrey, México, p. 6.
5 ¿Por qué el nombre de un profesor para una escuela femenil? Pablo Livas Montemayor fue director por años de la Escuela Superior de Señoritas y recientemente había
fallecido en 1915, por lo que sus expupilas, integrantes de la comisión organizadora, tomaron la decisión de rendirle homenaje ins�tuyendo el nombre de su exprofesor a la
nueva escuela.
6 Véase: Norma Ramos Escobar, La niñez en la educación pública nuevoleonesa, 1891-1940.
7 Gabriela Cano, “Ansiedades de género en México frente al ingreso de las mujeres a las profesiones de Medicina y Jurisprudencia”, p. 14. En Nuevo León, la primera egresada
de Medicina fue hasta 1935: Catalina Olivo Villarreal. En 1923 también fue la primera alumna de Colegio Civil y para ambas inscripciones, como bachiller y estudiante de Medicina, tuvo que solicitar permiso al gobernador. Su inserción en ámbitos “no propios para la mujer” abrió las puertas a otras aspirantes, pues para 1928 se registró una población
de 29 señoritas en Colegio Civil y en 1940 egresaron cinco mujeres de Medicina, con dos antecedentes previos además de Olivo. Véase: “Primeras mujeres en la Escuela de
Medicina”, disponible en: h�ps://www.medicina.uanl.mx/no�cias/historia/primeras-mujeres-en-la-escuela-de-medicina/

CULTURA REGIONAL

que ha ido eliminando a los seres del sexo masculino, cuyas ap�tu-

4

Por su parte, la Escuela Profesional de Enfermeras se
creó en 1915 en un contexto posbélico, donde la necesidad de asistencia médica se hizo patente. La figura de la
enfermera estaba también relacionada con la cualidad
femenina de cuidado maternal, aunque en Nuevo León la
reglamentación del Hospital Civil de 1897 nos permite conocer que la enfermería era una rama atendida tanto por
hombres como mujeres: “Para ser Enfermero o Enfermera
se necesita: I. Saber leer, escribir y presentar a la administración un conocimiento de buena conducta”¹¹.

Enraizado en el pensamiento liberal […] veía en la educación laica
y racional de las mujeres el camino que permi�ría alcanzar sus metas principales: la dignificación del papel de esposa y madre, y la
ampliación de la influencia de las mujeres en la familia y de los

Una vez que la escuela de Florence Nigh�ngale se expandió en América La�na, la figura de la enfermera como
“mujer que cuida” se consolidó en el programa médico
moderno. Así, cuando se presentó el proyecto de una
escuela de enfermería para Nuevo León se hizo bajo el
nombre específico de Escuela Profesional de Enfermeras,
que tenía por objeto “la enseñanza Médico-Quirúrgica
necesaria para que puedan las alumnas ser verdaderas auxiliares de los médicos en sus trabajos”¹². Al respecto, Patricia Galeana menciona que los perfiles de maestra,

márgenes de su autonomía individual¹⁷.

Para discu�r el plan del sép�mo año se organizó una
comisión dictaminadora conformada por directoras de
escuelas primarias: Agapita Flores, como presidenta;
Herlinda E. viuda de Reyes, como secretaria; y Alejandrina
Garza Almaguer y Refugio A. viuda de Calvo como asesoras. Asimismo, se integró a otras dis�nguidas profesoras
especializadas en cada una de las labores que se buscaba
implementar: Delfina Flores, Margarita Elizondo,

8 Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL), fondo Memorias de Gobierno, Memoria que sobre los diversos ramos de la administración pública
presenta a la XXV Honorable Legislatura el ciudadano General Lázaro Garza Ayala gobernador cons�tucional del Estado de Nuevo León, 1889.
9 Norma Ramos Escobar, El trabajo y la vida de las maestras nuevoleonesas, pp. 39-40.
10 AGENL, fondo Memorias de Gobierno, Informe rendido por el C. gobernador cons�tucional subs�tuto de Nuevo León a la H. XL Legislatura del Estado, 1923.
11 AGENL, fondo Hospital González, Reglamento Interior del Hospital González, 1897. Cabe aclarar que el personal de enfermería, en ese entonces, no requería de una formación académica específica y eran, más bien, asistentes del médico o prac�cante, sin injerencia directa en el cuidado médico del paciente y únicamente se aseguraban que
éste se mantuviera cómodo en su estancia y, además, atendían requerimientos de limpieza, así como recibimiento y acomodo de medicamentos y utensilios, sin mayores
responsabilidades.
12 AGENL, fondo Salud, Ley de la Escuela de Enfermeras, 1916.
13 Patricia Galeana, “De madres y esposas a profesionistas emancipadas. Las maestras mexicanas”, p. 15.
14 Archivo Histórico de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica “Pablo Livas” (en adelante AHEIPTPL), revista Bodas de Plata, 1946.
15 Ileana Cris�na Gómez Ortega, “No queremos ser ni más ni menos que los varones”. Las mujeres en el Par�do Revolucionario Ins�tucional, p. 54.
16 Ramos, El trabajo y la vida…, p. 50.
17 Gabriela Cano, “Más de un siglo de feminismo en México”, p. 345.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Francisca Garza Ochoa, Juana Cas�llo Leal, Juan Villarreal,
Paula M. García, So�a Mar�nez, Consuelo Gracia y Dolores
Garza¹⁸. La mesa direc�va, por su parte, estaba
conformada por tres profesores: Emeterio Lozano, director general de Instrucción Primaria; Plinio D. Ordoñez, comisionado del ramo; y Treviño. La comisión sesionó en seis
ocasiones y en el proceso acordó que la mejor opción,
alterna al sép�mo año para niñas, era la creación de una
escuela femenil de oficios.

III. Confección de sombreros o bonetería
Elaboración de sombreros de diferentes materiales,
como paja o seda, así como para diferentes temporadas o
usos, como sombreros de primavera, invierno, de niña, de
señora o de fiesta²².
IV. Confección de flores

Aunque no se �ene registro de esto, se infiere que la comisión tomó esta decisión por los altos índices de deserción escolar infan�l, acentuada en niñas, pues con regularidad abandonaban la primaria una vez adquiridos los
conocimientos básicos de leer y escribir, para regresar al
hogar y con�nuar siendo asistencia de la madre hasta su
propio casamiento¹⁹. Si era inusual que la niña terminara la
primaria superior (quinto y sexto grado), sería aún más
complicado que concluyera un sép�mo año. Por lo
anterior, se decidió por la organización de una nueva
escuela exclusivamente femenil que, además, diversificaría la limitada oferta educa�va presente en el estado y
aceptaría tanto niñas de 12 años como mujeres solteras,
casadas y viudas. Fue en la úl�ma sesión, celebrada el 14
de enero de 1921, cuando la comisión estableció formalmente el primer programa académico de la escuela femenil, el cual se conformó de los siguientes cursos de
duración de un año:

Fue el curso que suplió a Cerámica –propuesto originalmente por Treviño– porque la comisión consideró que el
oficio de florista era más prác�co. Un manual de 1914 lo
reafirma: “En el templo, en el teatro, en toda clase de
solemnidades […] son necesarias las flores ar�ficiales […]
Con la venta de flores para adornar templos, salones,
sombreros de señoras, etc., se ob�ene gran ganancia”²³. El
curso consis�a en la elaboración de flores ar�ficiales de diferentes �pos y materiales como seda y terciopelo, y de
los, hasta entonces, tradicionales azahares en diferentes
materiales como porcelana, vidrio, polvo metálico y conchitas; este �po de flor era de uso común en bodas por su
significado de pureza y fidelidad²⁴.
V. Pintura
Las cualidades ar�s�cas, como el canto, la música y la
pintura eran bien vistas por la sociedad como un sello de
“buen gusto” y educación. En este curso se instruía en el
uso de diferentes técnicas, como acuarela, pastel y óleo,
entre otras²⁵.

I. Corte y confección de ropa
La costura ocupaba un papel protagónico en el control
curricular de las escuelas para niñas, por lo que el diseño
de este programa se planeó para una alumna con conocimientos básicos que debió adquirir en la primaria elemental y/o superior. El contenido se dividía por grupos de sexo
y edad: a) fabricación de una canas�lla completa para
bebé, con prendas como camisa, gorro, faja y babero,
chaqueta y calzón, cubre man�lla, fondo y ves�do, capa y
capucha, y zapa�tos; b) canas�lla de ropa interior para
dama, con prendas como camisa de ves�r, combinación de
calzón y bloomer o combinación de calzón y corpiño, brasier, bata de dormir, fondo y refajo; c) canas�lla de prendas
para niñas y niños de tres a doce años; y d) canas�lla de
ropa para caballero, con camiseta, camisa y calzoncillo²⁰.

VI. Cocina, repostería y economía domés�ca
Junto con costura, la cocina era otra cualidad que una
mujer “bien educada” tenía que dominar. El programa incluía la elaboración de muy diversos pla�llos, entre guisos,
dulces y panes, y se les instruía para dominar el proceso de
preparación de alimentos, desde la selección de los ingredientes, atendiendo las recomendaciones para la economía familiar, hasta su presentación, no solo para la in�midad del hogar sino también para eventos públicos²⁶.
Una vez establecido el programa, la conformación de la
planta docente fue de especial atención, pues se buscó
integrar a reconocidas profesoras que contaran con años
de experiencia y con una intachable reputación en el
medio educa�vo. Para esto, se llamó a un grupo de egresadas de la Escuela Superior de Señoritas. Como directora
se designó a Francisca Ramírez Anguiano, pionera en la
educación de párvulos en Nuevo León al dirigir el primer
kindergarten de la en�dad en 1906 y a quien, además, se
le asignó el curso de Cocina, pues era costumbre que la directora de un plantel femenil impar�era dicha clase. Como
profesora de Pintura, entró María Luisa Treviño Sada; de

II. Bordado a máquina
En este curso se aprendía a elaborar lo que comúnmente se conoce como accesorios, tanto para ves�menta
como para el hogar, así como arreglos o ajustes de prendas. Se instruía, por ejemplo, en la elaboración de cordones, deshilado de sábanas, alforzas (pliegues), bas�llas,
servilletas, bordados sobre tela en diferentes es�los y parchado, etcétera²¹.

18 Lamentablemente de muchas de estas profesoras se carece de datos biográficos que nos permitan elaborar un perfil de cada una de ellas e inferir los
aportes que cada una pudo realizar. Sólo de Almaguer se puede asegurar que contribuyó en el diseño del plan de Corte y Confección, pues estaba especializada en el “arte de la aguja” y, además, fue autora del manual de corte más u�lizado en las escuelas primarias y femeniles de primera mitad del siglo XX. Y sobre
Agapita Flores se �ene registro de que fue directora de las escuelas “Lázaro Garza Ayala” y “Héroes de Nacozari”, y que ejerció el magisterio por más de 50
años. Véase Héctor Franco Saénz y Mar�n Cepeda Obregón, Maestros de Nuevo León.
19 Norma Ramos, La niñez en la educación pública…, pp. 49-51.
20 AGENL, fondo Educación, Departamento de Artes y Labores. Programa de Corte y C. de Ropa, 1928.
21 AGENL, fondo Educación, Departamento de Artes y Labores. Programa de Bordado en Máquina, 1928.
22 AGENL, fondo Educación, Departamento de Artes y Labores. Programa de Bonetería, 1928.
23 Aureliano Abenza, citado por Oresta López Pérez, Educación, lectura y construcción de género, p. 127.
24 AGENL, fondo Educación, Departamento de Artes y Labores. Programa de C. de Flores, 1928.
25 AGENL, fondo Educación, Departamento de Artes y Labores. Programa de Dibujo y Pintura, 1928.
26 AGENL, fondo Educación, Departamento de Artes y Labores. Programa de Cocina, 1928.

CULTURA REGIONAL

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1928: la primera reforma académica

Confección de flores, Teresa Conh; de Confección de
sombreros, Eduviges Flores; de Bordado en máquina, Trinidad Gómez; y de Corte y confección de ropa, Alejandrina
Garza Almaguer, integrante de la comisión organizadora
de la escuela²⁷. Además de los cursos y sus respec�vos
contenidos, también se implementaron tres materias
complementarias: Prác�cas sociales, impar�da también
por la directora; Educación �sica, por la profesora Flores; y
Dibujo, por la maestra Treviño.

El año 1927 marcó el inicio de una reforma educa�va
integral a nivel estatal, primero bajo la administración de
Jerónimo Siller (1925-1927) y después bajo Aarón Sáenz
Garza (1927-1931), con quién se publicó la reforma de ley.
En preparación, el 22 de julio de 1927 salieron rumbo a
Ciudad de México las profesoras María Guevara, Jovita
Guerra, Bertha González Mar�nez y la directora en turno,
Carmen Mancilla, para atender cursos de perfeccionamiento de habilidades: Guevara en Pintura, Guerra en
Conservación de alimentos, González en Dibujo y Mancilla
en Pequeñas industrias, el equivalente al curso de Repujado, que recientemente se había integrado a la oferta
educa�va de la escuela. Siller destacó entonces la
importancia de apoyar por todos los medios la escuela,
como lo fue este viaje con gastos pagados, al ser la Femenil
una “magnífica oportunidad para la joven nuevoleonesa
que adquiere en ese establecimiento todas las enseñanzas
que debe poseer una buena esposa y una buena madre”³¹.

Debido a las condiciones económicas y polí�cas
imperantes en la época, la escuela inició labores en salones prestados de la Escuela Normal para Maestros y
después en ala norte del Colegio Civil que, entonces, era
sede de la Escuela de Bachilleres. Su primer año escolar
transcurrió con normalidad y el 26 de junio de 1922 se
montó la primera exposición de trabajos de fin de curso,
acto que se conver�ría en tradición anual y que, en su primera edición, fue elogiado por la prensa: “Esta exposición
basta por sí sola para pres�giar la labor desarrollada por el
profesorado de la incipiente ins�tución […] en trabajos de
bonetería existen ejemplares que podrían compe�r ventajosamente con sus similares de Europa y Estados Unidos
[…]”²⁸. De acuerdo con el informe de gobierno, la primera
generación de cada uno de los seis cursos se conformó de
la siguiente manera: Corte y confección de ropa, 70;
Sombreros, 30; Cocina, 45; Flores, 25; Bordado en máquina, 19; y Pintura, 16; que en sumatoria dan 205 estudiantes cer�ficadas²⁹.

La nueva Ley de Instrucción Pública, publicada el 12 de
noviembre de 1927, reconoció a la Escuela de Artes y
Labores Femenil “Pablo Livas” como un plantel de educación secundaria al incluirla en el capítulo III del documento, donde se es�puló lo siguiente: “La Instrucción Secundaria Oficial se impar�rá en el Colegio Civil del Estado, en la
Escuela Femenil de Artes y Labores ‘Pablo Livas’ y en los
planteles que cree la ley en el futuro”. A raíz de esto, su jurisdicción pasó de la Dirección de Instrucción Primaria al
Departamento de Enseñanza Secundaria y Profesional.

La matrícula de las primeras generaciones de la escuela
femenil es di�cil de rastrear por la ausencia de informes de
la administración interna de 1922 a 1925 y también
porque la información otorgada por gobierno fue presentada de manera ambigua o irregular, aunque se puede es�pular que por año la escuela atendió una población
escolar promedio de 350 estudiantes³⁰, algunas de ellas
con intención de concluir el curso formalmente, y muchas
otras con intención de solamente cursar temas de interés
para después abandonar la escuela sin la necesidad personal de obtener un cer�ficado, lo que ocasionó irregularidades en la matrícula anual con altas y bajas con�nuas.
Aunque la población escolar variara tanto durante el
transcurso del año, es innegable la alta demanda que la
escuela experimentó desde su primer año, fenómeno que
replicó el éxito de la Escuela Normal [Superior o Profesional] para Señoritas.

Tras la publicación de la nueva ley, el 24 de noviembre
de 1927 las escuelas Normales para varones y señoritas se
fusionaron en una sola: la Escuela Normal para Maestros.
Esta unión atendió una crí�ca del maestro Enrique T. Westrup, pionero de la enseñanza del inglés en el estado, que
cues�onó la razón por la que las escuelas Normales no se
hacían una sola: “¿le tenemos tanto miedo a la coeducación?”³². Para mediados de los años veinte las escuelas
mixtas ya habían tomado delantera en los índices de
escuelas oficiales. Por ejemplo, en el informe de 1924 de
las 295 primarias públicas, 66 eran de niños, 60 de niñas y
169 mixtas. El gobierno de Sáenz favoreció este �po de
planteles principalmente por razones económicas, al representar mayor ahorro una escuela mixta, pero también
por adopción de costumbres de uso en “los demás países”,
al ser la coeducación la nueva apuesta en el sistema de
educación moderno.
Con la organización de una sola Normal, el director de la
escuela de varones, el profesor Celso Flores Zamora, fue
designado director de la Femenil “Pablo Livas” el 28 de noviembre y como un cambio significa�vo –aunque temporal– la escuela de Comercio de varones se incorporó a la
administración de la Escuela Femenil, únicamente para el
año escolar 1927-1928. Un año antes, en 1926, también se
había trasladado el departamento de Comercio que co-

Figura 1. Demostración de Peinado, 1930. Fuente: AHEIPTPL.

27 Nelda Le�cia Gu�érrez Mar�nez, De un milenio a otro, p. 22.
28 El Porvenir, 27 de junio de 1922, Monterrey, México, p. 4.
29 AGENL, fondo Memorias de gobierno, Informe rendido por el C. gobernador cons�tucional subs�tuto de Nuevo León a la H. XXXIX Legislatura del Estado,
1922.
30 El promedio se establece a par�r de notas de prensa de la época, que informaron sobre la matrícula anual, así como de los informes de gobierno de 1922
a 1925.
31 AGENL, fondo Memorias de gobierno, Informe leído ante la H. XLII Legislatura del Estado de Nuevo por el Srio. Gral. De Gobierno, C. David A. Cossío, en
representación del Gobernador Cons�tucional Subs�tuto del Estado, C. Jerónimo, 1927.
32 El Porvenir, 31 de octubre de 1926. Monterrey, México, p. 4.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

rrespondió a la Normal para señoritas³³. Ambos departamentos comerciales se unificaron en uno solo en
seguimiento del modelo de coeducación, referido como
“la Comercial anexa” de la Femenil.

Los completos eran de duración obligatoria de dos años y
comprendían los programas de Corte y confección de
ropa, y Cocina y repostería. A diferencia de la academia capitalina, aquí no se implementó el año “prevocacional”
pero, como se observa, se seleccionaron los mismos cursos esto, simplemente, porque Corte y Cocina eran los de
mayor demanda como en todas las escuelas femeniles del
país. Por su lado, en los cursos libres la alumna era –como
su nombre lo indica– libre de cursar los temas o materias
que deseara de cada uno de los programas bajo esta modalidad, sin compromiso a concluirlo en su totalidad. Los
cursos eran: Bordado en máquina, Corte y confección de
ropa [versión libre], Sombreros, Cocina y repostería [versión libre], Flores, Industrias varias –plan renovado de Repujado– y dos nuevos, Peinado y corte de pelo, y Conservación de frutas y legumbres³⁵. Si la alumna decidía
cursar la totalidad de temas de cada curso libre, completaría un año, al igual que la escuela capitalina.

A raíz de la nueva ley educa�va, la escuela fue some�da
a una profunda reforma interna. Con Siller, en primera instancia, los programas de estudio fueron estudiados por
una comisión externa para detectar irregularidades y proceder a una reorganización global, misma que se
implementó con Sáenz. Como acto inaugural de la reforma
académica, hacia inicios de 1928 se designó una profesora
externa a la “Pablo Livas” para que atendiera la Escuela de
Arte Industrial para Mujeres “La Corregidora de Querétaro” en Ciudad de México, plantel inaugurado en 1910 y que
para 1927 contaba con alto pres�gio nacional. La profesora
seleccionada fue Belén Garza Chavarría, normalista con 17
años de trayectoria que fue recomendada por el entonces
director general de Educación del Estado, profesor Andrés
Osuna, para emprender la necesitada labor de, primero,
conocer a profundidad el funcionamiento de la más pres�giosa escuela femenil del país y, segundo, implementar
los conocimientos adquiridos en la ins�tución local.

Además de ambas modalidades de cursos, se
implementaron las denominadas “materias intelectuales”,
clases comunes que todo alumnado regular de ambas modalidades atendía durante su estancia en el programa de
su elección. Las materias eran: Español, Aritmé�ca, Economía domés�ca, Dibujo, Canto y Educación �sica. Como se
recordará, Economía domés�ca era parte del curso de Cocina y repostería, pero con la reforma se estableció como
materia individual y su programa permaneció igual, en
cuanto a conceptos básicos de la economía del hogar se
refiere. Por su parte, el curso de Pintura desapareció y en
su lugar, Dibujo se estableció como materia intelectual;
asimismo, Canto y Educación �sica reafirmaron su posición
como clases regulares, y Español y Aritmé�ca se integraron por vez primera a la currícula de la escuela, a modo de
ofrecer una mejor y más completa preparación³⁶.

Una aproximación al programa de estudios que “La Corregidora de Querétaro” ofrecía en el ciclo 1927-1928 nos
permite observar la adaptación que la Femenil “Pablo
Livas” implementó un año después. El plan estaba dividido
en dos modalidades: los cursos completos y los cursos libres. Los completos eran dos, Corte y confección de ropa
y Cocina y repostería, ambos con una duración de tres
años, dos del curso y uno previo denominado “prevocacional” que estaba des�nado a adquirir conocimientos básicos de materias cien�ficas e histórico-sociales y para que
la alumna observara durante un año el contenido de
ambos cursos, a modo de seleccionar el que mejor se
adaptara a sus habilidades y necesidades³⁴.

Sobre la evaluación, para ambas modalidades se establecieron los exámenes trimestrales y en el caso de los cursos libres, la alumna que así lo deseara podía concluir su
formación por medio de estos, a través de un examen público ante las autoridades de la Dirección de Instrucción
Pública, como era la costumbre, para demostrar las habilidades adquiridas. No obstante, es necesario aclarar que si
la alumna aprobaba la evaluación final aún no era candidata a su respec�vo cer�ficado porque, como otro cambio
sustancial por la reforma, toda egresada de ambas modalidades debía cumplir con un periodo de seis meses de prác�ca profesional y una vez completado, la alumna podía acceder a su respec�vo documento, cer�ficado para cursos
libres y diploma para cursos completos. Este requisito ocasionó que el registro de cer�ficados y diplomas fuese de
un promedio mucho menor al de término. Por ejemplo,
durante la ges�ón de Garza, la escuela registró un promedio de 250 alumnas terminales cada año escolar, pero
solo la entrega de una media de 60 cer�ficados por ciclo,
ante la imposibilidad, desinterés o nega�va de muchas egresadas de cumplir con la prác�ca profesional³⁷.

En cuanto a los libres, eran de duración de un año y estaban especializados en atender a amas de casa que no tuviesen el �empo necesario para asis�r a un curso completo o el interés de ejercer un oficio, sino simplemente
adquirir nuevas habilidades o perfeccionarlas. Los cursos
bajo esta modalidad eran: Bordado a mano, Bordado en
máquina de coser común, Bordado en máquina especial,
Sombreros, Fabricación de cajas y estuches, Encuadernación, Peinados, Pintura en porcelana, Salchichonería,
Trabajos en mimbre, Cocina y repostería, Conservación de
frutas y legumbres, Confección con pieles, Lencería, Fotogra�a, Industrias domés�cas, Tintorería, y Corte y confección de ropa. Por un semestre, Garza estuvo como comisionada en la ins�tución capitalina y a su regreso a Nuevo
León, para el inicio del ciclo escolar 1928-1929, la reforma
académica de la Escuela Femenil “Pablo Livas” se
implementó con cambios sustanciales.
En primer lugar, el 1 de sep�embre de 1928 Garza fue
designada directora en sus�tución de Flores Zamora y fue
bajo su regencia cuando se implementó esta primera reforma académica. Al igual que en “La Corregidora” se establecieron dos �pos de cursos: los completos y los libres.

Aunque para el ciclo 1928-1929 el plan entró tal y como
se expone, pronto algunos cambios fueron implementados. Por ejemplo, el curso completo de Corte y confec-

33 El Porvenir, 27 de abril de 1926. Monterrey, México, p. 3.
34 Gabriela Hernández Medina. “La educación técnica para la mujer como un proceso de innovación educa�va en la Ciudad de México”, pp. 77-80.
35 AHEIPTPL, revista Bodas de Plata, 1946.
36 AHEIPTPL, fondo Correspondencia administra�va, “Informe general correspondiente a la Escuela Industrial Femenil ‘Pablo Livas’ durante el año escolar
1928 a 1929”, libro 1928-1929.
37 El promedio se ob�ene de los informes de Belén Garza Chavarría, disponibles en el fondo Correspondencia administra�va del AHEIPTPL.

CULTURA REGIONAL

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ción de ropa cambió su nombre a Curso de modas –en modalidad libre con�nuó como CyCR– al integrar entre las
materias el curso de Lencería. También, Cocina emigró a
curso libre exclusivamente, lo que estableció a Modas
como el único curso completo. Por su parte, el curso libre
de Peinado y corte de pelo cambió su nombre a Calicultura, al agregar otros aspectos de belleza en el programa,
como manicure. En su primer informe de labores, leído el
14 de junio de 1929, Garza definió este nuevo programa
integral como una necesidad social “no sólo para formar
buenas amas de casa, sino suministrar una profesión a la
mujer preservándola de los infortunios que la vida les depara”,³⁸ parafraseando las palabras que el profesor Treviño
pronunció ante el Ayuntamiento de Monterrey durante la
organización de la escuela en 1920, cuando mencionó “las
veleidades del des�no que en muchas ocasiones la arrastra [a la mujer] a la desgracia”.

media superior y superior. Por su parte, la Escuela de Bachilleres se oficializó como escuela preparatoria tras la reforma a la Ley de Instrucción Pública del estado que dividió
la educación secundaria de cinco años en dos niveles:
secundaria de tres años y preparatoria de dos. Mientras,
las escuelas de oficios se establecieron como escuelas anexas –categoría establecida para dependencias cuyo alumnado no aspiraba a grados superiores– y su función fue definida en la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León
como: “IV. Formar técnicos y expertos en varias ac�vidades cuya preparación se inicie después de la educación
primaria o de la secundaria”⁴¹.
La Escuela Industrial Femenil “Pablo Livas” –así denominada formalmente a raíz de la reforma universitaria– some�ó de nueva cuenta a una reforma íntegra cada uno de sus
programas educa�vos, a modo de adecuarlos a su nueva
realidad: una escuela universitaria. En primer lugar, la renovada Ley de Instrucción Pública de 1933 estableció la
creación de un Departamento de Higiene y Educación Física, lo que definió la importancia de establecer una clase
de higiene en los planteles educa�vos. La Femenil acató la
nueva disposición y para el año escolar 1933-1934
implementó las materias intelectuales Higiene y Puericultura, la primera con abordaje en aspectos básicos de higiene
y salud personal, y la segunda en aspectos del cuidado y
crianza del infante, para asegurar un sano desarrollo.
En segundo lugar, se diseñó un reglamento interior. Al
iniciar el año escolar, el Consejo Universitario solicitó a todas las dependencias universitarias promover las reformas
necesarias a reglamentos y planes vigentes con el fin de
actualizarlos de acuerdo con los términos de la Ley Orgánica. Todo indica que la Femenil tenía un reglamento
interno desde 1930, pero el Consejo exigía una documentación mucho más detallada y apegada a la nueva situación, lo que la Femenil se abocó a cumplir. Así, el 16 de
febrero de 1934, la directora Garza presentó ante el Consejo la propuesta del Reglamento de la Escuela Industrial
Femenil “Pablo Livas” que contempló aspectos como obje�vos de la escuela, requisitos de ingreso, estancia y egreso,
sobre la disciplina de las alumnas, del personal, horarios y
programas de estudio⁴².

Figura 2. Exposición de fin de cursos, 1939. Fuente: AHEIPTPL.

1934: la reforma universitaria
El 25 de febrero de 1933 se celebró la primera sesión del
Comité Organizador de la Universidad de Nuevo León, ins�tución de enseñanza superior que venía proyectándose
desde la administración de Sáenz (1927-1931)³⁹. El comité
fue encabezado por el gobernador en turno, Francisco A.
Cárdenas (1931-1933), y por el Dr. Pedro de Alba, comisionado de la Secretaría de Educación Pública como asesor de
organización y quien, en esa calidad de asesor, fungió
como secretario general. El comité fue el encargado de
todo lo relacionado con la creación de la primera universidad pública de Nuevo León, de seleccionar las escuelas superiores y secundarias que integrarían la nueva ins�tución,
así como de las reformas necesarias a los planes de estudio de dichas dependencias para su integración a la Universidad y de la Ley de Instrucción Pública.

Aprobado en su totalidad, el nuevo reglamento definió
a la Escuela Femenil como un recinto escolar más estricto
en sus requisitos de ingreso y permanencia, pero manteniendo la libertad que implementó en su primera reforma
de 1928 y que le caracterizaba como escuela de oficios
para mujeres de todas las edades, sectores y condiciones
sociales. En su ar�culo 1º, la Femenil restableció su obje�vo como centro de enseñanza:

La Femenil “Pablo Livas” fue una de las escuelas secundarias que se integró a la ins�tución, junto con la Escuela
de Bachilleres y la Escuela Industrial “Álvaro Obregón”, otra
escuela de oficios creada en 1930 con una oferta educa�va
dirigida a la industria pesada: mecánica, electricidad,
herrería, automotriz, carpintería y fundición⁴⁰. Las escuelas secundarias tuvieron que someterse a una serie de reformas internas para adaptarse a la calidad de enseñanza

La Escuela Industrial Femenil “Pablo Livas” �ene por objeto impar�r
una enseñanza adecuada a los dis�ntos trabajos a que puede dedicarse la mujer, para ponerla en ap�tud de gobernar con acierto el
hogar y a la vez, adquirir un medio honesto de vivir.

Sobre los requisitos de ingreso, la edad mínima se elevó
de 12 a 13 años y el cer�ficado de primaria superior

38 El Porvenir, 15 de junio de 1929. Monterrey, México, p. 4.
39 Véase: Lydia Espinosa Morales, Creación de la Universidad de Nuevo León (1931-1933).
40 Sobre esta escuela no está de más mencionar que, aunque su reglamentación no es�pulaba que era exclusivamente varonil –como si lo hacía la Femenil
“Pablo Livas”–, sus primeras tres alumnas se inscribieron hasta 1968, en el curso de Electricidad y sólo concluyó una en 1971. Véase: Susana Acosta Badillo y
Erika Flor Escalona On�veros, “Ana María Garza González. Primera alumna egresada de la EIAO”, pp. 11-21.
41 Periódico Oficial del Estado de Nuevo León, 7 de junio de 1933. Monterrey, México, p. 2.
42 AHEIPTPL, fondo Correspondencia administra�va, “Reglamento de la ley en lo rela�vo a la Escuela Industrial Femenil ‘Pablo Livas’”, libro 1933-1934.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

con�nuó como el único documento solicitado. Como primer cambio, se establecieron los exámenes de admisión,
los cuales básicamente consis�an en medir el conocimiento de la candidata en Lengua Nacional y Aritmé�ca,
aunque no se especifica qué pasaba con las aspirantes reprobadas en dicho examen. Como cambio más acentuado,
la Femenil renovó de nueva cuenta todos sus planes de estudio para el año escolar 1934-1935.
Con el reto de elevar su nivel cultural, la oferta de cursos
completos se expandió y los programas bajo esta modalidad se complementaron con una equilibrada distribución
entre clases intelectuales e industriales. El Curso de Modas, por ejemplo, se extendió de dos a tres años y se asignaron como cursos completos Cocina y Repostería (dos
años), Sombreros (1 año) y Calicultura (3 años), además de
diseñarse uno nuevo: Amas de Casa (3 años). Este úl�mo
curso completo se presentó bajo la primicia siguiente:
Esperamos ver la realización de nuestros propósitos para que la
mujer desempeñe mejor su come�do, que la sociedad se beneficie
y que nuestra Patria sonría contenta y feliz abrigando en su seno

Industrial y Panadería Industrial, pertenecientes al curso
completo de Cocina y Repostería, también se presentaron
como cursos libres, al igual que Manicure y Peinados, que
eran parte de Calicultura.

Además, se destaca la intención de las autoridades educa�vas de que la mujer moderna se hiciera de un oficio para
enfrentar las desgracias de la vida, en clara referencia a la
viudez, en primer lugar, pero también a la soltería.

Sobre �tulos a obtener, este aspecto también se reformó. Los cursos completos con�nuaron otorgando diploma, mientras que los cursos libres siguieron con la entrega
de cer�ficado, pero como novedad, se acordó entregar
una constancia al alumnado que optara por atender
materias aisladas. Mediante estas disposiciones se atendió
lo dispuesto en la Ley Orgánica de la Universidad que, en
su respec�vo capítulo X, declaró que: “los diplomas acreditarán los estudios de carreras cortas sin bachillerato y los
que se hagan en escuelas técnicas y se expedirán
únicamente cuando el interesado haya hecho la carrera
completa” y con�núa en su ar�culo 50: “Los cer�ficados
acreditarán los estudios de materias aisladas o de cursos
especiales”. Sobre la prác�ca profesional es�pulada en la
reforma de 1928, esta se suprimió ante la extensión de los
programas de estudio y el claro rechazo o imposibilidad
por parte del alumnado egresado.

Las reformas académicas de 1928 y 1934 perpetuaron
el discurso de género diferencial y con�nuaron destacando
las cualidades entonces consideradas propias de la mujer,
como el cuidado del hogar y la atención del marido e hijos,
aspectos que se reafirmaban y perfeccionaban en la currícula de la escuela. La escuela femenil con�nuó con este
perfil mujeril hasta pasada la primera mitad del siglo XX,
cuando en la década de 1970 se some�ó a su, tal vez, reforma interna más radical al abrirse, por vez primera en su
historia, a la población masculina, mediante la creación de
cursos “atrac�vos” para el género, como Técnico en Deportes. No obstante, se �ene registro de que hubo alumnado varonil que se inscribió a los cursos de Corte y
Confección o Cocina, acciones que tanto con�nuaron el
discurso diferencial por sexo, pero también, rompieron
con los prejuicios de género.

seres preparados para la lucha, que en completa armonía hombres

Galeana, Patricia (2015). “De madres y esposas a profesionistas emancipadas. Las maestras mexicanas”, en: Lucrecia
Infante Vargas (coord.). Las maestras de México, vol. I. México: Secretaría de Educación Pública, Ins�tuto Nacional de
Estudios Históricos de las Revoluciones de México.
Gómez Ortega, Ileana Cris�na (2020). “No queremos ser ni
más ni menos que los varones”. Las mujeres en el Par�do
Revolucionario Ins�tucional: Prác�cas polí�cas y representaciones discursivas, 1946-1943. Tesis de doctorado en
Historia. México: El Colegio de Michoacán.
Gu�érrez Mar�nez, Nelda Le�cia (2013). De un milenio a otro.
Cronología de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica “Pablo Livas”. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
Hernández Medina, Gabriela (2014). La educación técnica
para la mujer como un proceso de innovación educa�va en
la Ciudad de México: La Escuela de Arte Industrial ‘La Corregidora de Querétaro’ (1920-1930). Tesis de licenciatura.
México: Universidad Pedagógica Nacional.
Jaiven, Ana Lau (2015). “La historia de las mujeres. Una
nueva corriente historiográfica”, en: Historia de las mujeres en México. México: Secretaría de Educación Pública,
Ins�tuto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.

FUENTES DE INFORMACIÓN

y mujeres la hagan sen�rse grande, fuerte y respetada⁴³.

Archivos
Amas de Casa era, en prac�cidad domés�ca, el curso
más completo de los ofertados en la Femenil, pues abarcaba prác�camente todos los ámbitos básicos de los demás
cursos desde corte, cocina, lencería, bordado, sombreros,
conservación de alimentos, flores, trabajos manuales y
una variedad de clases sobre salud que ningún otro programa cubría (ver tabla 1). Todo indica que el curso entró
en funciones. Sin embargo, no se encontró documentación que sustente la conclusión de por lo menos un año
de ac�vidades y menos, el egreso de alguna generación;
asimismo, en informes posteriores, el curso Amas de Casa
no vuelve a ser mencionado.

Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL). México.

López Pérez, Oresta (2016). Educación, lectura y construcción de género en la Academia de Niñas de Morelia (18861915). México: El Colegio de San Luis.

Archivo Histórico de la Escuela Industrial y Preparatoria
Técnica “Pablo Livas” (AHEIPTPL). México.
Hemerogra�a

López Pérez, Oresta (2008). “Currículum sexuado y poder:
miradas a la educación liberal diferenciada para hombres
y mujeres durante la segunda mitad del siglo XIX en México”, en: Relaciones. Estudios de historia y sociedad, vol. 29,
no. 113, pp. 33-68.

El Porvenir. Monterrey, México.
Gazeta Cons�tucional de Nuevo León. Monterrey, México.
Periódico Oficial del Estado de Nuevo León. Monterrey,
México.

Sobre este programa, también se debe comentar que,
como consecuencia de la reforma organizacional de la Universidad a raíz de la educación socialista en 1934, se crearon los denominados Centros de Cultura Popular, ges�onados por el Departamento de Extensión Universitaria y
cuyo obje�vo general era: “Realizar acción social en la comunidad, difundir ampliamente las nuevas doctrinas del
Estado en materia educa�va y establecer relación estrecha
entre la escuela y el hogar”⁴⁴. Entre los cursos ofertados,
diseñados para hombres y mujeres mayores de edad,
especialmente trabajadores, había uno especial para niñas
de 8 a 14 años llamado “Pequeñas amas de casa”, donde
se les inculcaba un programa similar al de la Femenil,
aunque mucho más acotado, atendiendo aspectos básicos
de aseo general, preparación de alimentos, primeros auxilios, cuidados de la ropa y cuidados del infante.

Ramos Escobar, Norma (2007). El trabajo y la vida de las
maestras nuevoleonesas. Un estudio histórico de finales
del siglo XIX y principios del XX. México: Centro de Inves�gaciones y Estudios Superiores en Antropología Social,
Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León.

Renacimiento. Monterrey, México.
Bibliogra�a

Consideraciones finales
Los discursos observados durante la creación de la
Escuela de Artes y Labores Femeniles “Pablo Livas” y cada
una de las dos reformas aquí presentadas, confirman lo dicho en previas inves�gaciones⁴⁵, que las autoridades buscaban mejorar e incluso “igualar” las oportunidades de estudio entre mujeres y hombres, pero con un claro discurso
diferencial entre ambos sexos, al insis�r en las cualidades
femeninas de cuidado maternal, mismas que las alumnas
perfeccionarían en los cursos ofertados por la escuela.

Por su parte, los cursos libres igualmente extendieron su
oferta educa�va con opciones de uno o dos años de
duración (ver tabla 2), aunque para cualquier curso libre la
alumna estaba obligada a atender las materias intelectuales. Como novedades en la modalidad libre, Lencería regresó como un curso individual además de permanecer
como materia industrial en los cursos de Modas y Amas de
Casa, mientras que las materias industriales de Dulcería

Acosta Badillo, Susana y Erika Flor Escalona On�veros (2015).
“Ana María Garza González. Primera alumna egresada de la
EIAO”, en: Memoria Universitaria, no. 61, pp. 11-21.

Ramos Escobar, Norma (2014). La niñez en la educación
pública nuevoleonesa, 1891-1940. México: Fondo Editorial
Nuevo León.

Cano, Gabriela (2012). “Ansiedades de género en México
frente al ingreso de las mujeres a las profesiones de Medicina y Jurisprudencia”, en: Projeto História, no. 45, pp. 13-28.

Fuentes electrónicas
“Primeras mujeres en la Escuela de Medicina” (2022), en: Facultad de Medicina, Universidad Autónoma de Nuevo León.
[En línea; consultado el 1 de diciembre de 2025]. Disponible
en:
h�ps://www.medicina.uanl.mx/no�cias/historia/primeras-mujeres-en-la-escuela-de-medicina/

Cano, Gabriela (1996). “Más de un siglo de feminismo en
México”, en: Debate feminista, vol. 14, pp. 345-359.
Espinosa Morales, Lydia (2013). Creación de la Universidad de
Nuevo León (1931-1933). México: Centro de Documentación y
Archivo Histórico, Universidad autónoma de Nuevo León.
Franco Saénz, Héctor y Mar�n Cepeda Obregón (2014). Maestros de Nuevo León. México: Fondo Editorial de Nuevo León.

43 AHEIPTPL, fondo Correspondencia administra�va, “Informe de la labor desarrollada en la Escuela Industrial Femenil “Pablo Livas” durante el año escolar
de 1933 a 1934”, libro 1933-1934.
44 AGENL, fondo Educación, caja Universidad de Nuevo León, 1933-1955.
45 Se recomienda leer la introducción de la tesis doctoral citada de Ileana Cris�na Gómez Ortega.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

jeres obreras fic�cias –pues no exis�an en la realidad, véase figura 3– y oficinistas que, en la prác�ca, eran minoría
en el Condominio Acero de la empresa¹².

CRONOGRAFÍA

Las profesionistas en Fundidora Monterrey:
prejuicios, resistencias y transformaciones
en el sistema patriarcal (1968-1986)
Alberto Casillas Hernández 1
Archivo Histórico de Fundidora

Figura 1. Convivencia de trabajadores de Fundidora Monterrey en la Navidad de
1968. Cortesía Archivo Histórico Fundidora

Estrategias para superar los prejuicios
Introducción

En términos legales, las mujeres contratadas por la
empresa estuvieron protegidas por la Ley Federal del Trabajo. El 1 de abril de 1970 se publicó y entró en vigor la
Ley Federal del Trabajo (LFT)⁶ que sus�tuyó a la anterior
ley de 1931. En el caso de las mujeres trabajadoras, la LFT
de 1970 las protegió principalmente a través de un enfoque conocido como “protección a la maternidad” y
mediante la prohibición inicial de la discriminación por
sexo. Si bien estas medidas eran consideradas una forma
de protección en esa época, estaban enmarcadas en una
visión de la mujer trabajadora más centrada en su rol reproduc�vo y con algunas limitaciones sobre el �po de
trabajo que podía desempeñar.

El ingreso de mujeres profesionistas a la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A.² en 1968
marcó un parteaguas en la historia laboral de la siderurgia regiomontana. Aunque su par�cipación en la
empresa fue minoritaria, ésta reflejó tensiones entre la
tradición patriarcal y el proceso de modernización de
Fundidora Monterrey (1955-1977). Esta síntesis se deriva
de Mujeres del Acero: orgullo y prejuicio en la industria
siderúrgica regiomontana, trabajo de inves�gación actualmente en proceso de publicación, y analiza los factores que propiciaron su incorporación, los prejuicios enfrentados, las estrategias para superarlos, la influencia del
cine en la representación de género y el papel de las secretarias en los procesos organiza�vos.

Prejuicios en el sistema patriarcal

Aunque se trató de una ficción, contribuyó a instalar en
el imaginario colec�vo la idea de que la siderurgia podía
incluir a mujeres en diversas funciones. El valor de este
�po de representaciones radica en que antecedieron a
cambios más profundos, funcionando como herramienta
simbólica de legi�mación cultural más que como reflejo
fiel de la realidad obrera.
Las secretarias y los cambios en la organización administra�va
El papel de las secretarias resulta fundamental para
comprender la feminización parcial de Fundidora
Monterrey. Durante los primeros cincuenta años, las labores
administra�vas eran desempeñadas principalmente por
hombres; sin embargo, a par�r de 1949 las mujeres comenzaron a ocupar esos espacios de manera sistemá�ca¹³.

El Archivo Histórico de Fundidora resguarda el Fondo
IMSS 1950-1986, el cual consta de 11,598 expedientes de
obreros y empleados de la acerera. De esos legajos, solo
614 registros corresponden a mujeres que laboraron en diversas áreas de la empresa, como docentes, secretarias,
ingenieras, auditoras, laboratoristas, enfermeras y programadoras de sistemas, y cubren un periodo de 1965 a
1986; es decir, comprenden los úl�mos 21 años antes del
cierre de la siderurgia regiomontana⁷.

Factores que propiciaron la llegada de mujeres profesionistas
La incorporación de las profesionistas no fue un fenómeno aislado, sino resultado de procesos sociales, religiosos, económicos y jurídicos. Por un lado, la doctrina
social de la Iglesia católica, a través de la encíclica Pacem
in terris (1963) del papa Juan XXIII, y de la cons�tución
pastoral Gaudium et spes (1965) del Concilio Va�cano II,
legi�maron la par�cipación de la mujer en la vida pública
como una alterna�va para frenar la influencia del comunismo en los trabajadores industriales.

El sistema patriarcal condicionó fuertemente la inserción femenina en Fundidora. Durante décadas, las mujeres contratadas por la siderurgia regiomontana se habían
limitado a empleos vinculados con la asistencia y el cuidado: enfermeras, maestras o afanadoras⁸. En la empresa,
el sindicato de la Sección 67 dudaba de la capacidad técnica de las profesionistas, considerando que el trabajo siderúrgico “no era propio de una mujer”. Aun en puestos
administra�vos o de laboratorio, su presencia era vista
como excepcional, como lo ilustra la fotogra�a de 1968
donde solo dos mujeres (Figura 1) aparecen en la posada
navideña entre decenas de trabajadores. Además, la
mayoría fue contratada como “personal de confianza” por
la propia empresa, lo que las dejó fuera de la protección
sindical, reforzando su condición de subordinación.

Asimismo, la expansión de la Fundidora Monterrey entre 1955 y 1977 requirió personal especializado en áreas
técnicas y administra�vas. Esto abrió las puertas a profesionistas en química, ingeniería y arquitectura, formadas
en ins�tuciones como el Ins�tuto Tecnológico de
Durango, la Universidad Autónoma de Nuevo León, la
Universidad Nacional Autónoma de México y el Ins�tuto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. En
este contexto, la contratación de mujeres como Esther
Navarro Montenegro, química (1968-1973)³ o Bertha
Garza, ingeniera química (1970-1984)⁴ obedeció tanto a
las necesidades de modernización como a las recomendaciones de direc�vos varones⁵.

1 Es licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Nuevo León y maestro en Humanidades en la Universidad Autónoma de Zacatecas. Actualmente
es jefe del Archivo Histórico de Fundidora y responsable del patrimonio industrial del Parque Fundidora.
.2 En adelante, se referirá también como Cía. Fundidora, acerera regiomontana, Fundidora Monterrey, Fundidora, siderurgia regiomontana, Elefante de acero
regiomontano y/o Maestranza.
3 Archivo Histórico de Fundidora (en adelante AHF), fondo 123 IMSS 1968, caja 41, expediente 101, Ma. Esther Navarro Montenegro (1968-1973).
4 AHF, fondo 123 IMSS 1970, caja 48, expediente 137, Bertha Garza de Hayes (1970-1984).
5 AHF, fondo 125, Producción, sección: Cerro de Mercado, S.A., caja 3, expediente 95, correspondencia del Ing. Raúl Mejía Chávez, jefe de Relaciones Industriales, para: Ing. Enrique M. González, director general de Cerro de Mercado, S.A. Monterrey, México, 7 de febrero de 1969.
6 “Ley Federal del Trabajo”, disponible en: h�ps://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/l�/LFT_orig_01abr70_ima.pdf
7 Alberto Casillas Hernández, Mujeres del Acero: orgullo y prejuicio en la industria siderúrgica regiomontana, p. 11. [En proceso de publicación].
8 Alberto Casillas Hernández, Mujeres del Acero: orgullo y prejuicio en la industria siderúrgica regiomontana, p. 45. [En proceso de publicación].

CULTURA REGIONAL

Figura 3. Fotograma tomado de la película Al rojo vivo (1969) en donde se
recrea un área de trabajo femenil dentro del Molino Desbastador de 46”. Al
centro, la actriz Norma Lazareno quien carga una tabla, después de haber
entregado un reporte de trabajo al mayordomo (Min. 53:19). Disponible en
Youtube: h�ps://www.youtube.com/watch?v=X8uzX6928HI

Frente a esta resistencia, las profesionistas apelaron a la
competencia técnica y a la visibilidad pública. Ingenieras
como Blanca Esthela Cadena asumieron responsabilidades
complejas en el control de aceros y en instalaciones eléctricas en minas, logrando con ello el reconocimiento de
sus pares⁹. Algunas aprovecharon entrevistas en el bole�n
interno de la empresa, Di-Fundidor, para denunciar las resistencias masculinas y reivindicar la preparación académica como vía para superar prejuicios, como lo hizo Libertad Rivadeneyra en los años setenta¹⁰. Otras, como
Esther Navarro, enfrentaron el dilema entre permanecer
en la empresa o asumir roles familiares tradicionales, lo
que evidencia que la conciliación entre vida laboral y expecta�vas sociales seguía siendo un obstáculo¹¹.

12

Figura 2. Edificaciones Monterrey, S.A., filial de Fundidora Monterrey. Departamento de Ingeniería y Construcción. Al centro, la Ing. Blanca Esthela
Cadena rodeada de ingenieros. Fotógrafo: Lauro Leal S. junio 16, 1977.
Cortesía Archivo Histórico Fundidora

El papel del cine en la construcción de imaginarios
El cine también jugó un papel en la representación de
género dentro de la industria siderúrgica. La película Al
rojo vivo (1969), dirigida por Gilberto Gazcón y producida
por Cinematográfica Jalisco, S.A. y Productora Fílmica México, filmada en varias locaciones de Monterrey –incluyendo instalaciones de Fundidora Monterrey– mostró mu-

Figura 4. Secretarios administra�vos laboran en una sección de las Oficinas
Generales. Fotógrafo: Mar�nez. Ca. 1930. Fondo: Fundidora. Archivo
Histórico de Fundidora (AHF).

9 AHF, fondo 121, “¡Paso a las ingenieras de Fundidora!”, en: Revista Di-fundidor (1-24), año 1, no. 16, 16 de sep�embre de 1978. Monterrey, México, p. 12.
10 Ibid., p. 12.
11 Entrevista realizada a María de Jesús Gómez G. por Alberto Casillas Hernández en el Museo del Acero Horno 3. México, 27 de sep�embre de 2023.
12 “Al rojo vivo”, disponible en: h�ps://www.youtube.com/watch?v=X8uzX6928HI
13 AHF, “Festejan a secretarias de Fundidora y premian a las de mayor an�güedad”, en: Revista Di-Fundidor (104-113), año 8, no. 109, 31 de julio de 1985.
Monterrey, México, sección: Somos Así..

13

�CRONOGRAFÍA

FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Archivo Histórico de Fundidora (AHM). México.
Fototeca Nuevo León (FNL). México.
Bibliogra�a
Casillas Hernández, Alberto (2026). Mujeres del Acero: orgullo y prejuicio en la industria siderúrgica regiomontana. México: Universidad Autónoma de Nuevo León. [En proceso de
publicación].
Figura 5. Secretarias laboran en una oficina, Condominio Acero, ca. 1970.
No. Inv. 63869. Fototeca-Centro de las Artes, CONARTE, Fondo: Fundidora

Entrevistas

Con la introducción de nuevas tecnologías como IBM y
Telex, las secretarias dejaron de ser vistas como “ayudantes” para conver�rse en piezas clave de la burocracia
empresarial, encargadas de coordinar flujos de
información y asis�r en procesos de ingeniería y finanzas¹⁴.
No obstante, su ascenso se limitó a puestos intermedios,
sin alcanzar posiciones de liderazgo, lo que confirma que
la inclusión femenina no cues�onó del todo la jerarquía
patriarcal.

Entrevista realizada a María de Jesús Gómez G. por Alberto
Casillas Hernández en el Museo del Acero Horno 3. México, 27 de sep�embre de 2023.
Fuentes electrónicas
“Al rojo vivo” (1969), en: Youtube. [En línea; consultado el 11
de julio de 2025]. Disponible en: h�ps://www.youtube.com/
watch?v=X8uzX6928HI

Conclusión

“Cons�tución pastoral Gaudium et spes” (1965), en: Santa
Sede. [En línea; consultado el 11 de julio de 2025]. Disponible
en: h�ps://www.va�can.va/archive/hist_councils/ii_va�can_
council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-etspes_sp.html

El ingreso de mujeres profesionistas a la Compañía
Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey en 1968 no significó una ruptura con el orden patriarcal, sino más bien
una adaptación de éste a las exigencias de la modernización industrial. La Iglesia, la élite empresarial y el cine
contribuyeron a legi�mar esta presencia femenina, aunque
de manera controlada. Mientras las ingenieras, arquitectas
y químicas enfrentaban el reto de ser reconocidas en
espacios masculinizados, las secretarias consolidaron una
presencia indispensable en la administración de Fundidora
Monterrey. En ambos casos, la par�cipación femenina
abrió camino a futuras generaciones, aunque bajo
condiciones de subordinación y desigualdad estructural.

Juan XXIII (1963). “Encíclica Pacem in terris”, en: Santa Sede.
[En línea; consultado el 11 de julio de 2025]. Disponible en:
h�ps://www.va�can.va/content/john-xxiii/es/encyclicals/documents/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem.html
“Ley Federal del Trabajo” (1970), en: Cámara de diputados.
[En línea; consultado el 11 de julio de 2025]. Disponible en:
h�ps://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/l�/LFT_orig_01abr70_ima.pdf

14 AHF, No�cias de Fundidora, año 1, no. 5, 15 de agosto de 1973. Monterrey, México, p. 4.

CULTURA REGIONAL

14

15

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Pionera de la diversidad:
vida y activismo de Vicky Ponce
Ana Carolina Campos López 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Para 1973 se unió al equipo de atle�smo de la UANL, en
el que también asis�ó a dis�ntas competencias organizadas
por la Federación Mexicana de Atle�smo¹³, y ganó el tercer
lugar en salto de altura en una competencia nacional¹⁴.
Después formó parte en equipos de basquetbol y voleibol¹⁵.
Su involucramiento en múl�ples grupos depor�vos demostró su disciplina y constancia en la realización de ac�vidades �sicas.
Para 1977 se convir�ó en entrenadora, junto con su hermano Enrique Ponce, del equipo de fútbol infan�l El
Salvador, así como del club Alemania en San Nicolás, equipo
de fútbol infan�l. Según Ponce, fue uno de los equipos más
galardonados, aunque ella explicó: “cuando se dieron cuenta de mi orientación me dejaron de querer, hay entrevistas
en el periódico en el que a mí no me mencionan para nada,
ponían a mi hermano como el entrenador, pero yo no aparezco”¹⁶. La lesbofobia que Ponce sufrió a pesar de su trabajo significa�vo, demostró que los prejuicios hacia las personas de la comunidad LGBTQ+ tenían más impacto que sus
aportes a la sociedad, some�éndoles a la invisibilización.

Una vez que Ponce terminó la carrera técnica, comenzó a
trabajar como repar�dora, en ventas de libros; luego como
secretaria en la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL); después en oficinas de gobierno; y por úl�mo en la
Comisión Federal de Electricidad (CFE), donde laboró por
26 años hasta su jubilación⁶. Sus múl�ples labores permiten
reiterar la tenacidad y convicción de Ponce en salir adelante
por ella misma.

Al hablar de diversidad sexual no es correcto asumir que
las experiencias y formas de vivir de todas las personas son
iguales, debido a que hay múl�ples factores que afectan la
manera en la que se experimenta y se perciben las diversas
preferencias sexoafec�vas existentes, como lo es la cues�ón del género. El ac�vismo lésbico ha sido, en este sen�do, una ac�vidad esencial para el reconocimiento de dicha orientación sexual, en vista de que ésta es
comúnmente invisibilizada y minimizada.

Los primeros años de vida de la ac�vista, a pesar de
contar con la presencia y apoyo de su familia, estuvieron
marcados por múl�ples situaciones que la obligaron a posicionarse en contra de ideologías que limitaban su par�cipación en la sociedad a ac�vidades “propias para las mujeres”, como que no se le diera la oportunidad de estudiar
la preparatoria y por el contrario le ofrecieran capacitarse
en belleza o corte y confección. Por este mo�vo, resulta
importante resaltar su nega�va a adaptarse a aquellas
imposiciones.

La sociedad regiomontana no fue la excepción al propiciar un trato desigual y violento hacia las lesbianas, en
donde su existencia fue ignorada y tampoco se veló por
sus necesidades. Por este mo�vo, el acercamiento de mujeres al ac�vismo homosexual de Nuevo León durante la
década de 1990 facilitó la posterior conformación de agrupaciones femeniles, cuyo obje�vo fuese brindar un
espacio para que las mujeres se sin�eran cómodas al
aprender sobre su orientación sexual.

Otro de los deportes en los que Ponce se desempeñó fue
el so�bol, el cual comenzó a jugar en 1984 al formar parte
de la Liga Regiomontana¹⁷; posteriormente también tuvo la
oportunidad de ser ampáyer, cuando Alfonso Rojo de la
Vega, presidente del Comité Olímpico Mexicano, y Roberto
Mansur Galán, presidente de las Ligas de So�bol a nivel
nacional, la conocieron y quedaron impresionados con su
trabajo, por lo que la invitaron a par�cipar en torneos
nacionales y luego en los Juegos Centroamericanos y del
Caribe. Ante esto Ponce mencionó:

La depor�sta que venció las barreras de género

Una de las ac�vistas principales fue Virginia Ponce, mejor conocida como Vicky Ponce, quien fue una de las fundadoras del primer colec�vo lésbico en Monterrey
llamado Grupo de Estudios de Mujeres con Alterna�vas
Sexuales (GEMAS), el cual para 2001 cambió de nombre a
Lesbianas en Estrategias Sociales en Monterrey A.C.
(LesMty A.C.). Aunque previo a la creación de la agrupación fue una destacada depor�sta, así como trabajadora, madre y abuela.

Vicky Ponce, 2007. Imagen: Labrys LesMty A.C.

to de su infancia y adolescencia². Durante su niñez disfrutó
de realizar dis�ntas ac�vidades �sicas y le gustaba pasar
mucho �empo con su hermano y diver�rse con dis�ntos
juegos como el fútbol, pero esto solo lo podía realizar una
vez que hubiese terminado sus tareas del hogar, las cuales
incluían barrer, trapear, lavar el baño y cambiar los pañales
de su hermana menor³.

El presente ar�culo �ene la finalidad de brindar un
acercamiento a la vida y trayectoria de Vicky Ponce, lo que
permi�rá comprender cómo su orientación sexual y su
llegada al ac�vismo influyeron en su desempeño profesional, su carrera depor�va y sus relaciones interpersonales.
Además de resaltar su incidencia en la comunidad lésbica
de Nuevo León, puesto que sin importar la lesbofobia y
prejuicios a los que se enfrentó, ella decidió resis�r, visibilizarse y movilizarse en contra de un sistema que no estaba
interesado en reconocer sus derechos.

Pese a su situación económica complicada, Ponce
mencionó que nunca le hizo falta nada y que sus padres
siempre se esforzaron en darle lo necesario. Sin embargo,
un suceso que causó impacto en ella fue cuando le dijeron
que no entraría a la preparatoria puesto que solo había dinero para que uno lo hiciera y este sería su hermano, ya
que ella se casaría y no necesitaría de estudios⁴. Esta situación evidenció el sexismo de la sociedad regiomontana
de ese entonces, la cual únicamente consideraba per�nente brindar educación a los varones, puesto que a las mujeres se les relegaba al trabajo domés�co.

Vida personal
Virginia Ponce Castañeda nació en Monterrey, Nuevo
León en 1956, pero vivió en San Nicolás de los Garza el res-

1 Es licenciada en Historia por la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue becaria del Centro de Estudios Humanís�cos de la UANL en su
anualidad 2024.
2 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 15 de enero de 2024. (Inédita).
3 Nochebuena, “Hay más �empo que vida”, pp. 147-166.
4 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 28 de mayo de 2024. (Inédita).

CULTURA REGIONAL

Ante esta situación sus padres le dieron la opción de estudiar belleza o corte y confección, pero ella no estuvo
conforme con ninguna de las dos opciones, por lo que decidió estudiar la carrera técnica, la cual nunca ejerció. Se le
realizó una entrevista a Ponce en la que mencionó: “fue un
parteaguas en mi vida, defini�vamente, porque me di cuenta de que yo me tenía que hacer cargo de mí, no iba a depender de alguien más”⁵. La forma de pensar de la ac�vista
reflejó su determinación y su arduo trabajo por superarse y
dejar de lado los estereo�pos impuestos.

16

Ponce indicó que desde muy chica fue apasionada de los
deportes. En 1970 se unió a la primera oleada de mujeres
futbolistas en Nuevo León como defensa en el equipo Albinegras del Independencia, el cual se reunía a entrenar en el
Parque Vista Hermosa⁷. Ahí hizo algunas amistades significa�vas como Magda Dávalos, enfermera del Ins�tuto Mexicano del Seguro Social (IMSS)⁸. La integración de Ponce al
primer grupo de fútbol femenil en Monterrey, resulta en
este sen�do, pionera, al formar parte de una ac�vidad comúnmente considerada exclusivamente varonil.

Fui la primera y única mujer ampáyer de so�bol en esos juegos […]
tuve dificultades por ser mujer, cuando llegas a un espacio que
siempre ha estado gobernado por hombres, nada más ellos caben y
sólo ellos le saben. Para ellos las mujeres no tenemos esa habilidad,
por lo que no me querían ahí. Aunque siempre tuve mucho apoyo
por parte de algunos compañeros¹⁸.

A la par de su desarrollo en el deporte, Ponce junto con
su pareja de ese entonces, tomaron la decisión de adoptar
una niña, por lo que tuvo cierta dificultad para balancear su
trabajo, el deporte y el cuidado de su hija, pero con organización y disciplina logró salir adelante. Ella expresó: “la niña
traía una sabanita y una almohada en el carro, andaba
conmigo muchas veces, yo ampayaba y ella tenía que estar
cerquita de donde yo estaba, entre bola y bola volteaba a
checarla”¹⁹. Resulta esencial destacar su maternidad, ya
que de esta manera es posible cues�onar el discurso machista que considera que las mujeres que son madres
únicamente se deben de dedicar a ello. Ponce, en este sen-

Al pertenecer al equipo ganó diversos torneos como el
Relámpago⁹, las Jornadas de Fútbol de Primera Fuerza¹⁰, e
incluso par�cipó en el primer Campeonato Nacional de Futbol femenil¹¹. A pesar de su gran condición, la depor�sta
sufrió una lesión en la rodilla por lo que no pudo conver�rse
en atleta de alto rendimiento¹², debido a lo cual la priorización de su salud resultó ser un factor determinante en su
carrera depor�va.

5 Idem.
6 Idem.
7 “Crece el interés por el Fútbol Femenino”, en: El Porvenir, 26 de julio de 1970. Monterrey, México. El parque mencionado ya no existe, se encontraba dentro del área médica
de la universidad, sobre la avenida José Eleuterio González, en Monterrey, Nuevo León.
8 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 15 de enero de 2024. (Inédita).
9 “Independencia es campeón en Torneo de Fut Femenil”, en: El Porvenir, 27 de abril de 1971. Monterrey, México.
10 “Albinegras hoy contra C.D. Independencia en fut Femenil”, en: El Porvenir, 15 de mayo de 1971. Monterrey, México.
11 “Selección NL al Torneo Nacional de fut Femenil”, en: El Porvenir, 10 de octubre de 1971. Monterrey, México.
12 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 15 de enero de 2024. (Inédita).
13 “Entrenan los Atletas de la UANL”, en: El Porvenir, 5 de abril de 1973. Monterrey, México.
14 “Nuevo León por segundo año es campeón de Atle�smo”, en: El Porvenir, 29 de sep�embre de 1973. Monterrey, México.
15 “El Salvador es Campeón del Torneo Pre-Mundial Infan�l”, en: El Porvenir, 30 de octubre de 1977. Monterrey, México.
16 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 28 de mayo de 2024. (Inédita).
17 “Viajan so�bolistas”, en: El Porvenir, 10 de junio de 1984. Monterrey, México.
18 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 28 de mayo de 2024. (Inédita).
19 Idem.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

�do, es un ejemplo de una mujer que además de ser
madre, también trabajó y fue depor�sta.

compañeras de equipo, aunque poco a poco de una forma
�mida comenzaron a expresar sus dudas y experiencias,
pero no se enfocaron en el crecimiento o aprendizaje. Por
consiguiente, a Vicky Ponce le surgió la idea de hacer un
grupo para mujeres donde pudieran reunirse para verbalizar sus experiencias e inquietudes, y ver posibles soluciones para mejorar su calidad de vida y que su sexualidad no
fuera un impedimento. Empero, sus amigas nunca la quisieron apoyar con el proyecto y la incitaron a apartar sus
ideas y enfocarse en otros proyectos²². Ante esta ac�tud,
es posible afirmar que la lesbofobia y el miedo juegan un
rol importante en el nulo interés de las mujeres en reconocer y aprender sobre su orientación sexual.

Vicky Ponce a lo largo de su trayectoria en las múl�ples
ac�vidades �sicas que realizó, se enfrentó a diversos �pos
de discriminación tales como la misoginia y la lesbofobia.
Al encontrarse en un espacio comúnmente ocupado por
hombres se propiciaron estereo�pos de género, los cuales
provocan que las mujeres con�núen sin tener las mismas
oportunidades y una representación digna en esta área.
Sin embargo, su tenacidad y arduo trabajo propiciaron la
inclusión de las mujeres en los deportes.

Por el mo�vo anteriormente explicado, Vicky Ponce
decidió acudir el 22 de marzo de 1995 a las primeras Jornadas Culturales Gay-Lésbicas, las cuales fueron realizadas
por el Colec�vo Nancy Cárdenas, grupo creado por el químico farmacobiólogo y ac�vista Abel Quiroga, con el obje�vo de tener un primer acercamiento a las dis�ntas organizaciones que trabajaban por los derechos de las lesbianas
y homosexuales en Monterrey en ese entonces. Al par�cipar en éstas conoció a múl�ples ac�vistas como Mariaurora Mota, maestra en Sistemas Computaciones; Norma
González, sexóloga; Tere Ruvalcaba, abogada; Abel Quiroga y Joaquín Hurtado, maestro normalista y escritor²³.
Ponce con�nuó asis�endo al grupo debido a su interés
por aprender, ya que era un espacio donde se podía trabajar en favor de la comunidad con talleres, plá�cas o
conferencias. Uno de los eventos que fue de suma
importancia en su formación personal fue cuando Quiroga
convocó a una plá�ca con Paty Nava, ac�vista abiertamente lesbiana de la Ciudad de México. Vicky Ponce quedó
impactada ante los consejos que ella dio en aquella ocasión: “entre menos vulnerables sean, menos las van a
dañar [...] se �enen que preparar para dar este paso y así
puedan tener una mejor calidad de vida”²⁴. Comentarios
que, según Ponce, fueron muy enriquecedores.

Vicky Ponce, 6ta Marcha Lésbica 2013. Imagen: archivo personal Vicky Ponce

Pionera del ac�vismo lésbico regiomontano
Vicky Ponce hizo hincapié en que desde joven notó que
no tenía los mismos gustos que otras mujeres. Ella prefería
hacer ac�vidades estereo�picamente correspondientes a
niños y no se sen�a tan cómoda con faldas y ves�dos, prefería pantalones o shorts y camisas. También comentó que
descubrió su orientación sexual a los 14 años cuando jugaba fútbol, fue ahí donde tuvo su primera novia, lo que fue
un gran paso para ella al poder tener una mayor conciencia
y aceptación del lesbianismo²⁰.

Para 1997 Vicky Ponce junto con su pareja Paty Vázquez,
tomaron la decisión de formar un grupo exclusivo para
lesbianas y mujeres bisexuales debido a que, en los colec�vos ya existentes de Monterrey, como el Colec�vo Nancy
Cárdenas y Movimiento Abrazo, no había suficiente presencia femenina y tampoco había información dirigida a
este sector de la población²⁵. La decisión de crear un
espacio donde se abogara por la visibilización y representación del lesbianismo en la ciudad fue de gran
importancia, puesto que de esta forma las mujeres tuvieron un lugar a donde acercarse al querer aprender más
sobre su orientación sexual.

Otro de los sen�mientos que experimentó la ac�vista en
un principio con respecto a su orientación sexual fue el
miedo, ya que ella no tenía en ese momento las herramientas para abordar el tema con su familia y amistades,
aunque también sen�a curiosidad de aprender y poder
comprenderse mejor a ella misma²¹. La falta de una representación posi�va de lo que significaba ser lesbiana en
Monterrey durante la década de los 70, fue un factor determinante en los sen�mientos nega�vos que experimentó Ponce, así como un retraso en su autoaceptación.

El colec�vo llevó por nombre Grupo de Estudios de Mujeres con Alterna�vas Sexuales (GEMAS) y su obje�vo
principal fue brindar asesoramiento psicológico, legal y
emocional, por medio de la realización de múl�ples
talleres enfocados en cumplir estas tres necesidades²⁶. Las
ac�vidades fueron realizadas en la casa de Magda Dávalos

El tema de la orientación sexual no se hablaba entre sus

20 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 15 de enero de 2024. (Inédita).
21 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 28 de mayo de 2024. (Inédita).
22 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 15 de enero de 2024. (Inédita).
23 Idem.
24 Idem.
25 Archivo Acodemis A.C. (AHA A.C.), Paty Vázquez (ed.), “Aviso”, en: Lesbi-guía de mujeres para mujeres con diversidad sexual, año 2 núm. 4, s.f., p. 12.

CULTURA REGIONAL

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en el municipio de General Escobedo, Nuevo León²⁷. El
enfoque y el propósito con el que se creó el espacio fue de
gran importancia, puesto que previamente no había un lugar al que las mujeres pudieran acercarse a expresar sus
dudas y a recibir orientación.

te, Joaquín es emblemá�co, y que el premio lleve su nombre y me

La agrupación con�nuó su trabajo y en enero del 2001
se cambió la residencia a una oficina ubicada en el centro
de Monterrey, Nuevo León, además de que Vicky Ponce y
Paty Vázquez tomaron la decisión de registrar al colec�vo
como asociación civil, puesto que de esta forma tendrían
un soporte jurídico. Finalmente, se optó por cambiar el
nombre de GEMAS a Lesbianas en Estrategias Sociales en
Monterrey A.C. (LesMty A.C.)²⁸.

Vicky Ponce es una mujer que ha enfrentado dis�ntas
dificultades y retos de diversas índoles a lo largo de su vida,
como lesbofobia, sexismo y misoginia, por lo que es
importante resaltar que nunca se dio por vencido y siempre trabajó arduamente para salir adelante ante las adversidades. La presente biogra�a permi�ó un acercamiento a
su vida personal, y de esta forma, comprender cómo sus
vivencias la impulsaron a entrar en el ac�vismo y conver�rse en pionera de la militancia lésbica regiomontana.

lo otorguen a mí, me siento muy contenta y muy honrada, es algo
que no me esperaba. Todo lo que en un momento hicimos dentro
de la asociación conllevaba también una especie de sacrificio, por
lo que significó mucho para mí este reconocimiento.³²

Una vez dentro del ac�vismo y con su hija más grande,
Ponce tomó la decisión de terminar la preparatoria en el
Centro de Estudios Interdisciplinarios (CEDEI), y al mismo
�empo estar en el Ins�tuto de las Mujeres de María Helena Chapa, para posteriormente comenzar a estudiar
psicología en la misma ins�tución donde culminó sus estudios de bachillerato²⁹. Su interés en culminar una
licenciatura es muestra de su deseo de superación personal, el cual estuvo presente desde su infancia.

A manera de conclusión, es posible afirmar que las ac�vidades que realizó Vicky Ponce a lo largo de su vida reflejan su compromiso y resistencia ante las múl�ples adversidades que enfrentó. Su posicionamiento como depor�sta
y ac�vista permiten visibilizar a las mujeres en éstas dos
áreas, las cuales al estar dominadas por hombres, supusieron un mayor esfuerzo. El conocimiento de su historia
resulta esencial, al ser una mujer que rompió estereo�pos,
desafió prejuicios y a su vez buscó una sociedad más justa.

El colec�vo llegó a su fin en 2012 cuando Vázquez y
Ponce terminaron su relación. Sin embargo, esta úl�ma
con�nuó en el ac�vismo con la realización de algunas ac�vidades como presentaciones de libros, y posteriormente
con la vinculación de mujeres que necesitaran ayuda a diversos centros de apoyo³⁰. Que Ponce siguiera inmersa en
la militancia lésbica y feminista evidencia su compromiso
con apoyar a dis�ntas mujeres para que éstas no tengan
que vivir sus procesos personales en solitario.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Archivo de Acodemis A.C. (AHA A.C.). México.
Hemerogra�a
El Porvenir. Monterrey, México.

Actualmente el ac�vismo que Vicky Ponce realiza está
encaminado a canalizar a las mujeres que requieren ayuda
específica con otras ac�vistas o asociaciones, así como dar
contención a aquellas que lo requieran. En la misma línea,
con�núa en contacto con compañeras feministas como
Mariaurora Mota, Maricruz Flores y Lídice Ramos, mujeres
con las que expresa que ha aprendido y enriquecido sus
conocimientos en áreas de humanidades, así como el
fortalecimiento de la sororidad³¹.

Bibliogra�a
Nochebuena (2008). “Hay más �empo que vida”, en: Patricia
Benitez y colaboradoras (coords.). Tejedoras de historias Tomo
II. México: Ins�tuto Estatal de las Mujeres de Nuevo León.
Grisales, Fernanda (2013). “Montegay”: La lucha del movimiento por la diversidad sexogenérica en la ciudad de
Monterrey. Tesis de licenciatura. México: Escuela Nacional
de Antropología e Historia.

El arduo trabajo realizado por Vicky Ponce en su
búsqueda de brindar una representación y visibilidad
lésbica fue reconocido en la XXIII Marcha del Orgullo LGBTIQ+ en Nuevo León que se llevó a cabo el 25 de mayo de
2024 con el Premio Joaquín Hurtado como ac�vista histórica. Destacar el ac�vismo de aquellas personas que se
movilizaron con el obje�vo de crear espacios y luchar por
los derechos de las personas con orientaciones sexuales
diversas, es una forma de reconocer su esfuerzo y el
impacto de sus acciones. Ante esto Ponce expresó:

Entrevistas
Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina
Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 15 de
enero y 28 de mayo de 2024.

Yo conocí a Joaquín, yo lo vi cuando salía en la televisión las primeras veces asumiéndose como persona con VIH, contestando correctamente lo que le decían, tenía muchas tablas para salir adelan26 Luisa Fernanda Grisales, “Montegay”: La lucha del movimiento por la diversidad sexogenérica en la ciudad de Monterrey”, pp. 60 y 61.
27 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 15 de enero de 2024. (Inédita).
28 Idem.
29 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 28 de mayo de 2024. (Inédita).
30 Idem.
31 Idem.
32 Idem.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Denuncias penales en contra de mujeres
por adulterio en Nuevo León, 1867-1899
Angela Michel Cardona de León 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Melissa Fernanda Puentes Maldonado 2
Universidad Autónoma de Nuevo León
Germán De La Garza Pérez 3
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

Analizar estas denuncias también permite observar el
papel que jugaban la familia, los vecinos, los médicos y los
propios jueces en la construcción del delito. Más allá del
acto en sí, lo que importaba era la percepción pública, el
escándalo y la posibilidad de que una mujer rompiera con
el modelo femenino idealizado. Por ello el obje�vo de este
escrito es conocer la manera en que se llevaban a cabo las
denuncias contra el adulterio hacia las mujeres, cuáles
eran las consecuencias y cuál era la diferencia entre el
trato con los hombres, para comprender la legislación y las
ideas que sustentaban el control social sobre las mujeres.

Durante el siglo XIX en México, la sociedad era completamente devota a la religión católica y al cumplimiento de
normas morales. Sobre las mujeres estaban expecta�vas
profundamente arraigadas en la vida co�diana, en la moral
religiosa y en los discursos públicos. Incluso cuando
surgieron los primeros espacios para su par�cipación intelectual, la sociedad con�nuó colocando a las mujeres en
una posición subordinada, donde su comportamiento era
visto como un reflejo directo del honor familiar.
A par�r de la creación de leyes y la conformación de los
estados se establecieron norma�vas para llevar un orden
para todos los ciudadanos, y aunque muchas veces sólo se
mencionara a los hombres en las leyes, a las mujeres
también se les aplicaba dentro de las norma�vas. El
adulterio era un crimen para ambos sexos, pero que no tenía las mismas consecuencias. La situación de las mujeres
en este periodo no sólo se explicaba por las leyes, sino por
toda una estructura social que las mantenía dentro del hogar y bajo vigilancia constante.

El presente documento �ene la intención de recopilar
las causas legales de la penalización del adulterio, así como
el contexto en el que se daban las li�gaciones legales con
respecto a esta prác�ca, con la finalidad de reconocer las
condiciones y diferencias que aplicaban a la mujer en su
moralidad, la cual durante ese periodo en México y gran
parte del mundo se encontraba fuertemente influida por
conceptos morales provenientes de la religión. Pese a la
laicidad del Estado, el catolicismo poseía una fuerte
influencia dentro de la sociedad mexicana y de las pautas
bajo las que ésta se regía.

Cualquier acción o cualquier conflicto privado entre
esposos tendría graves consecuencias, no sólo en el ámbito moral, social y espiritual sino también en lo legal. Así,
ponían en juego su reputación, su libertad y su derecho a
permanecer con sus hijos. Es por esto que estudiar las denuncias por adulterio en Nuevo León entre 1867 y 1899
permite comprender cómo funcionaban los mecanismos
de control sobre las mujeres y cómo estos reflejan la mentalidad de la época.

Dentro de las conclusiones que esperamos obtener de
los casos analizados es que las leyes guardaban mayor rigor para con las mujeres, aunque los hombres fueran
culpables de los mismos crímenes, ya que en una sociedad
con prác�cas patriarcales tan arraigadas no esperaríamos
nada más que un trato preferencial sistemá�co hacia los
varones en la aplicación de la ley.
Nuestro apartado teórico se compone de aquellos
conceptos acuñados por las ciencias sociales, como lo son
el sexo, sexualidad y género. En este caso, tomaremos
prestado el concepto de sistema de sexo-género, acuñado
por la antropóloga cultural estadounidense Gayle Rubin, y
que se define como “el conjunto de disposiciones por el
que una sociedad transforma la sexualidad biológica en
productos de la ac�vidad humana y en el cual se sa�sfacen

Los casos judiciales muestran que los hombres recurrían
a la ley no sólo como cas�go moral, sino también como
una herramienta para resolver disputas personales, proteger su imagen o reafirmar su autoridad. Las mujeres, por
su parte, quedaban sujetas a interpretaciones ajenas sobre
su cuerpo, su conducta y su palabra, lo que evidencia una
clara desigualdad en la aplicación de la jus�cia.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
3 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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esas necesidades humanas transformadas”⁴. Para Rubin, la
opresión de las mujeres está ligada a las relaciones que producen y organizan el sexo y el género. Esta definición que nos
da nos es ú�l para poner en contexto la relación de poder
conforme a la ley entre las mujeres, sus delitos y los hombres.

misma que transmite un código de valores que reafirma su
condición domés�ca y se reproduce en las generaciones siguientes”⁷. El matrimonio, los hijos, el hogar y la obediencia
hacia sus esposos seguía siendo el pensamiento predominante dentro de la sociedad.

Si bien esta temá�ca no es nueva y ha sido estudiada por
diversos autores en mul�plicidad de espacios geográficos,
consideramos per�nente la aplicación de modelos de similares en la historia del estado de Nuevo León durante el siglo XIX. Para la selección del objeto de estudio, ha sido revisada la tesis de San�ago Morcillo, �tulada Sexo por dinero.
Experiencias e iden�ficaciones de mujeres que hacen sexo
comercial. Su obra consiste en un análisis de las experiencias de trabajadoras sexuales en Argen�na, y aunque
aborda el fenómeno desde una temporalidad más actual,
�ene elementos que nos resultaron per�nentes para desarrollar este ar�culo⁵. Del mismo modo, son fundamentales
los trabajos de las historiadoras Carmen Ramos Escandón y
Sonia Calderoni, quienes aportan claves históricas y analí�cas para comprender mejor la situación legal de la mujer
mexicana y nuevoleonesa en el periodo aquí estudiado.

Durante el porfiriato, la moralidad era primordial en la
conducta y los privilegios entre hombres y mujeres, solo
que no eran iguales, porque los hombres tenían más libertades en su conducta, salidas al exterior, convivencia,
etc. Por su parte, las mujeres debían seguir siendo morales
y obedientes, pero como menciona la historiadora Carmen
Ramos Escandón, “la medida de la moralidad femenina es
el juicio masculino, que establece el parámetro de lo moral
y lo inmoral”⁸.
Desde temprana edad a las mujeres se les preparaba para
el matrimonio, para ser puras, para las tareas de esposa y
madre, para ser sumisas, para no cues�onar ni hacer acciones de hombres como leer de polí�ca o asuntos sociales,
para sólo pensar y aprender acerca de cómo mantener un
hogar adecuadamente. Aunque la mayoría de la población
seguía recurriendo al matrimonio religioso, había parejas
que sólo se unían, pero muy pocos estaban registrados
legalmente por cues�ones económicas. Ramos Escandón
explica lo siguiente:

Sociedad y mujeres en el siglo XIX
México atravesaba por dis�ntos periodos de gobierno y
quienes estaban en el poder cambiaban constantemente,
pero de las mujeres se seguían esperando las mismas cosas.
La religión era un tema que siempre estuvo muy ligado con
las mujeres porque eran consideradas las protectoras y promotoras de los principios religiosos y los valores morales del
hogar. La iglesia era un lugar en el que podían convivir con
la sociedad, pues podían formar parte de muchas de sus ac�vidades: cofradías, hermandades y actos religiosos⁶. En
cambio, su par�cipación en lo polí�co era considerada poco
apropiada, pues eso era para hombres.

Sobre todo en cues�ones de moral sexual, el comportamiento de la
mujer estaba minuciosamente reglamentado y codificado, y es a través de las propias mujeres en su carácter de madres, maestras, suegras o patronas, que se transmite el mensaje de respetabilidad sobre
el que se edifica el ideal femenino aceptado. La fórmula de la
decencia �ene sin embargo, sus fisuras y no se impone con el mismo
rigor para hombres que para mujeres⁹.

El divorcio era un tema impensable para las mujeres
puesto que ellas podían salir más perjudicadas cuando su
marido las dejara sin hogar ni seguridad, por eso trataban
de ser lo más obedientes posibles y evitar cualquier malentendido con otros, porque por cualquier disgusto con su
marido podrían ser acusadas de cometer actos indebidos
como el adulterio. “Sin embargo la gravedad del hecho difería según la percepción femenina o la masculina; se trataba
de una evaluación genérica marcada por las pautas culturales de una sociedad patriarcal”¹⁰.

Los cambios de gobierno permi�eron que se promulgaran leyes que mencionaban a las mujeres, aunque también
limitaban su par�cipación en lo polí�co. Sin embargo, esto
no quiere decir que las mujeres no tuvieran la capacidad
para par�cipar durante los procesos de cambios y conflictos
en el país, de la administración de sus hogares o negocios
de su familia. Ahora bien, el siglo XIX trajo al país cambios
primordiales para las mujeres. A mediados de esta centuria,
las mujeres comenzaron a escribir en periódicos como
Violetas de Anáhuac para animar a otras mujeres a estudiar
e involucrarse en la sociedad (sin dejar de lado sus hogares),
a comenzar a ser más fuertes en su conocimiento e involucrarse en la vida intelectual para todas las clases sociales y
a dejar de lado esa creencia de que las mujeres no eran tan
inteligentes como los hombres.

Aunque los esposos fueran infieles decenas de veces, las
mujeres lo soportaban para no tener problemas ni ocasionar
escándalos. Pero los hombres, a la primera sospecha de que
la mujer estaba incumpliendo los votos matrimoniales, de
manera inmediata las denunciaban ante un juez y, como explica la historiadora Sonia Calderoni, “la acusación de
adulterio significaba para la mujer una serie de cas�gos, �sicos (la cárcel), afec�vos (la pérdida de sus hijos) y sociales
(la quiebra de la honra)”¹¹. La mujer recibía rechazo familiar
y social, y tenía entonces que buscar la manera de sobrevivir
después de todo lo ocurrido en su contra.

Pero a pesar de esos escritos, aún “la mujer queda enclaustrada en la esfera domés�ca que se le designa como su
ámbito natural, como el único en donde puede expresarse
plenamente. Resulta evidente que casi siempre es la mujer
4 Gayle Rubin, El tráfico de mujeres, p. 97.
5 San�ago Morcillo, Sexo por dinero.
6 Raúl González Lezama, Historia de las mujeres en México, p. 94.
7 Carmen Ramos Escandón, Señoritas porfirianas, p. 153.
8 Ibid., p. 155.
9 Ibid., p. 155.
10 Sonia Calderoni, Los límites de lo tolerable, p. 132.
11 Ibid., p. 256.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

• Segundo caso.Pedro levantó una denuncia el 27 de octubre de 1872 contra su esposa Guadalupe y contra
Francisco por adulterio. Vivía en una vecindad y Francisco
era su vecino Se pidió a Guadalupe que diera su versión.
Ella admi�ó que come�ó el acto carnal con Francisco
porque éste se me�ó a su casa cuando su familia la dejó
sola y que el día después de eso comenzó a sen�r comezón en su zona ín�ma. En el archivo se encuentran los resultados de un estudio que le hizo el médico, quien
confirmó que Guadalupe fue contagiada hace no mucho
�empo. A Francisco se le interrogó, y aceptó que hizo el
acto con Guadalupe, pero que no fue forzada, dando a
entender que pudo haber pasado más de una vez, pues la
esposa de Francisco estaba enferma y no podía estar con
ella. Él sabía que tenía una enfermedad “inmoral”, la gonorrea, pero no hacía nada al respecto. El caso terminó
cuando Pedro, el esposo de Guadalupe, decidió perdonar
a su esposa y re�ró los cargos en su contra.

Leyes sobre la penalización del adulterio
Calderoni refiere que “el adulterio fuera del domicilio
conyugal, era cas�gado con un año de prisión si lo come�a
el marido y con dos años si lo realizaba la esposa”¹². La denuncia penal la iniciaba el marido –lo que explica que en la
mayoría de los casos encontrados sean hombres quienes comienzan la demanda–, mientras que la esposa sólo podía
demandar cuando el esposo come�a adulterio dentro del
hogar o cuando la relación causaba un escándalo¹³. Es claro
que los delitos femeninos eran considerados como una falta
grave de moral y conducta puesto que ellas debían ser el
mejor ejemplo de conducta.
Los mo�vos de las demandas de adulterio. Tres casos judiciales
En Nuevo León, de los casos que se revisaron en el Acervo
Histórico del Poder Judicial del Estado de Nuevo León (en
adelante AHPJENL) sobre acusaciones de adulterio, salta a la
vista que quienes hacían las denuncias eran hombres que
habían descubierto a sus esposas o hermanas en el “acto
carnal” en sus casas o en lugares públicos.
• Primer caso. El hermano de Gerónima la acusa de estar
con otro hombre haciendo el “acto” cerca del “río de esta
ciudad” el 21 de agosto de 1867. Aseveró que el hombre
tenía tapada su cara, y que su hija estaba a una distancia
cercana. Por lo anterior, acusa a su hermana de adulterio,
mencionando que estaba faltando a la moral y que en
consecuencia el cas�go que se le debía de imponer era
quitarle a su hija, para que la pusieran en una casa de probidad y honradez. Se pidió el tes�monio de Gerónima,
quien afirmó que era inocente. Ella menciona que sí estaba en el río, pero que lo que en verdad pasó fue que el
hombre con capucha le preguntó que si se podía casar
con su hija, a lo que ella respondió que no, que ella no
podía darle ese permiso, que debía ir con su marido. El
hombre de capucha se fue y no dijo más nada. La hija de
Gerónima fue cues�onada sobre si estuvo con su mamá
en el río, a lo que ella respondió que no. Otra mujer y un
hombre dijeron que vieron pasar a Gerónima, pero sin su
hija, sólo al hombre encapuchado. El caso no �ene una
resolución, pues al parecer la hoja con el cierre del caso
no se encuentra en el archivo. Lo úl�mo que se menciona
en lo escrito es que se proseguiría el caso buscando al
hombre encapuchado y que le quitarían la hija a Gerónima hasta que se dictara una sentencia.

Foja del expediente sobre el segundo caso, 1872. Imagen: AHPJENL.

• Tercer caso. El padre de María denuncia a On�veros de
rapto de su hija. Conforme va avanzando la inves�gación,
dice que éste se llevó a su hija sin consen�miento y a la
fuerza cuando él no se encontraba en la casa. La gente de
alrededor vio esa situación y le contaron lo sucedido. Por
esa razón, fue a hacer la denuncia para recuperar a su
hija. On�veros declaró que sabía que su padre se negaba
a la relación que tenía con su hija y por ello se la llevó a la
fuerza. Además mencionó que ya hace �empo que ellos
estaban unidos porque lo deseaban y ella estaba esperando un bebe de él, por lo que tomó la decisión precipitada
de llevársela de inmediato. Al final la denuncia no procedió y no hubo ningún cas�go, sólo se hizo legal el matrimonio entre María y On�veros.

Conclusión
El análisis de las denuncias por adulterio en Nuevo León
durante la segunda mitad del siglo XIX revela que la jus�cia
no actuaba de manera igualitaria para hombres y mujeres.
Aunque la ley establecía que el adulterio era un delito para
ambos, en la prác�ca las mujeres enfrentaban consecuencias más severas y un escru�nio moral mucho más
rígido. Esto se debía a que su conducta estaba estrechamente vinculada con el honor familiar y con un ideal femenino
basado en la obediencia, la pureza y la dedicación absoluta
al hogar.
Los casos revisados muestran cómo las acusaciones
surgían con frecuencia a par�r de rumores, observaciones
parciales o tensiones familiares, y cómo la palabra de las mujeres era puesta en duda incluso cuando ofrecían explicaciones claras. Además, la intervención de médicos, vecinos o
familiares reforzaba la idea de que la vida privada de las mujeres era un asunto público que debía ser regulado.
A pesar de que exis�an situaciones en las que los acusadores re�raban los cargos, esto dependía más de la
voluntad masculina que de una verdadera defensa de los
derechos de las mujeres. En la mayoría de los casos, ellas
quedaban expuestas a perder su libertad, sus hijos o su reputación, lo cual deja ver una estructura legal y cultural profundamente desigual. Estos expedientes muestran que el
control sobre las mujeres era una prác�ca normalizada y
respaldada tanto por la moral religiosa como por la ley civil.
Reconocer estas dinámicas permite comprender mejor las
raíces históricas de la desigualdad de género y valorar la
importancia de los avances posteriores en materia de derechos y autonomía femenina. Aunque las mujeres del siglo
XIX tenían pocas herramientas para defenderse, su presencia en los documentos judiciales demuestra que, incluso
en contextos adversos, eran actores fundamentales en la
historia social y legal del país.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Acervo Histórico del Poder Judicial del Estado de Nuevo León
(AHPJENL). México.
Bibliogra�a
Calderoni, Sonia (2008). Los lı ́mites de lo tolerable. El divorcio en Nuevo León, 1850 -1910. México: Fondo Editorial
de Nuevo León.
González Lezama, Raúl (2015). Historia de las mujeres en México. Las mujeres durante la Reforma. México: Ins�tuto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.
Morcillo, San�ago (2021). Sexo por dinero. Experiencias e
iden�ficaciones de mujeres que hacen sexo comercial.
Argen�na: Teseo.
Ramos Escandón, Carmen (1987). “Señoritas porfirianas:
mujer e ideología en el México progresista, 1880-1910”, en:
Carmen Ramos Escandón (ed.). Presencia y transparencia. La
mujer en la historia de México. México: El Colegio de México.

Foja del expediente sobre el tercer caso, 1871. Imagen: AHPJENL.

Foja del expediente sobre el primer caso, 1867. Imagen: AHPJENL

Rubin, Gayle (1986). “El tráfico de mujeres: notas sobre la
economía polí�ca del sexo”, en: Nueva Antropología, vol. 8,
no. 30, pp. 95-145.

12 Ibid., p. 133.
13 Ibid., p. 134.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

La Universidad Autónoma de Nuevo León,
la historia de las mujeres y el ciclo
“Mujeres en la historia”
Dinorah Zapata Vázquez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Michelle Perrot abre su libro Mi historia de las mujeres con
una frase que resuena en la actualidad: “hoy en día [...]
una historia ‘sin mujeres’ parece imposible”.² Con dicha
afirmación, la historiadora señalaba la tradicional exclusión de las mujeres en la historiogra�a y cómo hoy en día
esto resulta injus�ficable. La obra de Perrot fue publicada
en los primeros años del siglo XXI, cuando la historiogra�a
había dejado de marginar a las mujeres como sujeto de estudio, pero relata todos los años de lucha y trabajo para
profesionalizar la historia de las mujeres como un campo
de análisis propio. Perrot, como otras intelectuales de su
época, abrió el camino para los estudios de la mujer.

Conferencia inaugural: “Agencia y saberes femeninos:
un acercamiento a la formación de la cultura del trabajo
de las mujeres en Nuevo León (siglos XVII al XIX)”
Esta conferencia, con la que se inauguró el ciclo, fue
impar�da por la maestra Haydeé Patricia Cantú Elizondo el
5 de sep�embre de 2025 en la Sala Las Trojes de la Hacienda San Pedro. La conferencista, quien es profesora de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, comenzó su exposición explicando que gracias a la documentación histórica
disponible, hoy estamos conscientes que las mujeres han
ejercido un papel ac�vo como agentes sociales a lo largo
del �empo, par�cipando de manera constante en la construcción de la cultura del trabajo y no solo relegadas al
ámbito domés�co, sino que también se desarrolla en
espacios públicos y produc�vos. Durante su conferencia, la
expositora propuso repensar el trabajo de las mujeres a
través de la problema�zación de la noción del trabajo, de
la valorización de los saberes tradicionalmente femeninos
y de su agencia en lo privado y en lo público.

La Universidad Autónoma de Nuevo León reconoce las
luchas femeninas que han revolucionado el pensamiento
humano, y apoya a las inves�gadoras e inves�gadores para
difundir el trabajo que han realizado las mujeres y los estudios sobre cómo éstas han marcado un precedente en la
historia del noreste y en la de nuestro país. Bajo esta consigna es que la Secretaría de Extensión y Cultura, a través
del Centro de Información de Historia Regional, y la Secretaría de Igualdad e Inclusión de la UANL decidieron organizar el ciclo de conferencias “Mujeres en la historia”, mismo
que reunió a cinco historiadoras, inves�gadoras y catedrá�cas universitarias con el obje�vo de visibilizar el papel
que las mujeres han tenido en dis�ntos procesos históricos
de Nuevo León y de México.

Cantú Elizondo también presentó un registro que abarca
de 1885 a 1905 y donde figuran diez propietarias de fábricas. Este documento demuestra que las mujeres tuvieron una importante par�cipación en la dirección de
talleres de ixtle, fábricas de azúcar y fábricas de piloncillo
ubicados en dis�ntos municipios de Nuevo León. La
conferencista explicó que la cultura del trabajo femenino
fue invisibilizada por mucho �empo, pese a que los saberes femeninos cons�tuyeron un pilar para el desarrollo.
La inves�gación de Haydeé Cantú Elizondo recuerda la
importancia de estos saberes y cómo a día de hoy son el
soporte de nuestra sociedad.

Con esta inicia�va, el Centro de Información de Historia
Regional promueve la inves�gación histórica y aprovecha
su condición de eje de vinculación cultural con los municipios de Nuevo León para difundir el trabajo que realizaron
las historiadoras y para invitar al público en general a reflexionar sobre diversos temas que involucran a las mujeres.
Los municipios que fueron sedes de este ciclo de
conferencias, y que brindaron su colaboración para el
buen desarrollo de las jornadas, son General Zuazua, Ciénega de Flores, Hidalgo y Marín. En el presente ar�culo, se
referirán brevemente las principales aportaciones y reflexiones que las conferencistas expusieron en cada una de
sus intervenciones.

Segunda sesión: “Mujeres universitarias ilustres. A 92
años de historia de la UANL”
Esta segunda conferencia fue impar�da por la maestra
Susana Julieth Acosta Badillo el 25 de sep�embre del 2025,
en el auditorio de la Preparatoria 17 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en el marco del 92 aniversario de

1 Inves�gadora, escritora y periodista. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, y actual coordinadora del Centro de Información de Historia Regional, dependencia de la misma ins�tución de educación superior.
2 Michelle Perrot, Mi historia de las mujeres, p. 13.

CULTURA REGIONAL

24

25

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

la Máxima Casa de Estudios. Acosta Badillo, quien es profesora de la Preparatoria 3 de la UANL, explicó que en la historiogra�a sobre la educación existe la tendencia de que las
experiencias y aportes par�culares de profesores varones
sean difundidos y homenajeados, mientras que se deja de
lado toda la historia que han construido las mujeres. Lo
anterior resulta paradójico, pues han sido las mujeres quienes han dominado el ejercicio del magisterio a lo largo de la
historia. Esta situación se ex�ende hasta el nivel universitario, como se refleja en la denominada Plaza de Universitarios Ilustres de la UANL, donde hasta el momento sólo se
han revelado bustos de seis maestros.

que “las mujeres fueron representadas a través de dos
arque�pos contrastantes. La mujer virtuosa y abnegada con
el rol de madre y esposa. Por otra parte, la mujer transgresora, vinculada a la sexualidad y al deseo”. Para mostrar
ambos arque�pos, la historiadora recurrió a las películas La
diosa arrodillada (1947) de Roberto Gavaldón, Santa (1952)
de Antonio Moreno y La cucaracha (1958) de Ismael Rodríguez, donde las mujeres aparecen representadas o como
abnegadas amas de casa o como personajes transgresores
que incitan el deseo y que �enen finales trágicos.
Sifuentes Zuñiga concluyó que el estudio �lmico-historiográfico contextualiza las circunstancias históricas y sociales
que se expresaron a través de las pantallas. En el caso de
México, varias de las películas más famosas del Cine de Oro
se desarrollaron durante el periodo de mayor crecimiento
económico y procesos de modernización que vivió el país
en mucho �empo. El cine logró reflejar todos estos procesos de industrialización y el auge de la clase media, misma
que pudo permi�rse nuevos es�los de vida. Así, estas películas, como muchas otras, reforzaron las ideologías
tradicionales y se convir�eron en eje simbólico de tensiones
en la formación de la feminidad y los valores que las mujeres tenían que seguir si no querían tener un trágico final.

La conferencista planteó que la plaza de los ilustres no
debería ser exclusivamente masculina y presentó las trayectorias de varias mujeres universitarias que considera
merecedoras de ser reconocidas también en dicho espacio:
María W. Benavides Garza, Lilia Hantuch Rodríguez, Julia
Garza Almaguer, Elva Nora Bazán Baracio, Francisca Marroquín, Ana María Garza González y María Magdalena Alonso
Cas�llo. Todas ellas fueron pioneras en dis�ntos hitos de la
historia educa�va de la universidad, tanto como profesoras
como en el ámbito administra�vo, estudian�l y sindical.
Acosta Badillo culminó su conferencia con un mensaje
para las alumnas y alumnos de la Preparatoria 17, donde expresa que aun a día de hoy es común escuchar que hay
ciertas carreras diseñadas para un género en específico y
esto es un total mito. Gracias a estas mujeres y a muchas
más, quienes se atrevieron a romper los es�gmas comunes
a mediados del siglo pasado, actualmente muchas jóvenes
�enen la oportunidad de estudiar sin prejuicios y es común
la convivencia con compañeras, alumnas, trabajadoras, maestras y sindicalistas. Acosta Badillo mo�vó a las alumnas y
alumnos a no dejarse llevar por estos prejuicios y a estudiar
lo que ellos libremente decidan.

Cuarta sesión: “Sindicalismo magisterial y par�cipación
polí�ca de las maestras nuevoleonesas, 1930-1950”
La cuarta conferencia fue impar�da por la maestra Ana
Laura Ceballos Mar�nez el 5 de noviembre de 2025 en el
Auditorio del Ins�tuto de las Mujeres en Marín, Nuevo
León. De acuerdo a Ceballos Mar�nez, quien es doctoranda
en Historia Moderna y Contemporánea en el Ins�tuto
Mora, a par�r de que las mujeres obtuvieron la ciudadanía
polí�ca a nivel municipal en 1947 y federal en 1953, quienes más se destacaron como candidatas a cargos de elección popular y como militantes del Par�do Revolucionario
Ins�tucional (PRI) fueron las profesoras. Nuevo León no fue
la excepción. Durante la década de 1950, se observa que
una parte considerable de las regidoras, dirigentes de las
secciones femeniles y en general de las militantes ac�vas
del PRI, provenían del ámbito docente.

Tercera sesión: “Mujeres en pantalla: representaciones
femeninas en el cine mexicano de la Época de Oro”
La tercera conferencia fue impar�da por la maestra Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga el 8 de octubre de 2025 en el
Auditorio DIF Municipal Don Ventura Mar�nez Serna en Hidalgo, Nuevo León. Según la conferencista, quien es profesora de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, la Época
de Oro del cine mexicano fue una etapa clave en la consolidación de la iden�dad cultural nacional a través de la
pantalla. En su exposición, a par�r del análisis de personajes, narra�vas y esté�cas recurrentes, Sifuentes Zúñiga
iden�ficó los estereo�pos y roles de género asignados a las
mujeres en el cine, así como los valores sociales, morales y
familiares que estas figuras encarnan. Su inves�gación parte del reconocimiento del cine como una herramienta
formadora de ideologías y modelos de comportamiento,
por lo que se propone reflexionar sobre cómo estas representaciones contribuyeron a moldear el imaginario colec�vo sobre la feminidad en México.

Conferencia de clausura: “Sin rostro ni voz. Mujeres
indígenas migrantes en la ciudad”
La quinta y úl�ma sesión del ciclo fue impar�da por la
doctora Adela Díaz Meléndez el 3 de diciembre de 2025, en
la Sala Las Trojes de la Hacienda San Pedro. Según la
conferencista, quien es profesora del Tecnológico de
Monterrey, la migración en México es una problemá�ca social compleja, que en los úl�mos años ha cobrado mayor
significancia. Argumenta que en Monterrey la migración
indígena no �ene rostro ni voz, pues no es parte de la agenda polí�ca, no aparece en los medios de comunicación ni en
las estadís�cas económicas y tampoco es tema en las redes
sociales. Menos visibles aun son las mujeres indígenas. La
migración adquiere un ma�z par�cularmente complejo
cuando se entrelaza con el género, pues las mujeres enfrentan discriminación, vulnerabilidad y acceso limitado a
servicios básicos.
El estudio de Díaz Meléndez muestra registros ins�tucionales en los cuales las mujeres aparecen como un porcentaje importante de los flujos migratorios internacionales y
nacionales, y su tránsito por las ciudades no sólo refleja una
búsqueda de oportunidades, sino también la persistencia de
las desigualdades sociales. Las ciudades suelen ser escenarios de discriminación y xenofobia, y las mujeres migrantes
son percibidas como ajenas al tejido social local. El trabajo de
la conferencista, sin embargo, también es un recordatorio de
la resiliencia de la población migrante ante las dificultades
que imponen los procesos migratorios, pues mediante entrevistas y estudios demográficos y urbanos explica las problemá�cas que enfrentan las mujeres migrantes.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Perrot, Michelle (2008). Mi historia de las mujeres. Argen�na:
Fondo de Cultura Económica.

Según Ceballos Mar�nez, el magisterio fue uno de los
ámbitos donde las mujeres se pudieron desenvolver libremente. La docencia encaminó a las mujeres a ser parte
de los espacios públicos, pues al establecerse en las ins�tuciones educa�vas comenzaron a ser tomadas en cuenta. Al
mismo �empo, al sen�rse responsables de la instrucción de
la población, las maestras vieron necesario introducirse en
la polí�ca. Ceballos Mar�nez argumentó que la par�cipación polí�ca de las profesoras fue muy amplia y no sólo
se limitó al acto de votar. No obstante, la estructura del sistema polí�co condicionaba a las mujeres a actuar en las localidades, pues se consideraba que era el espacio en donde
las mujeres podían desenvolverse mejor polí�camente. La
inves�gación de Ceballos Mar�nez reconoce los nombres
de las profesoras nuevoleonesas que estuvieron involucradas en la polí�ca y sentaron las bases de la par�cipación
de las mujeres en espacios públicos.

El cine fomentó la construcción de un modelo de iden�dades y de difusión de valores. Sifuentes Zúñiga comentó

13 Ibid., p. 134.

CULTURA REGIONAL

26

27

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Michelle Monter Arauz (2021). Narradoras del norte: estudio de la obra de Adriana García
Roel, Irma Sabina Sepúlveda y Sofía Segovia. Monterrey, México: Universidad Autónoma
de Nuevo León
Diana Laura Benavides Hernández 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Como estudiante de Historia, siempre he sen�do un interés par�cular por los trabajos que, desde una perspec�va interdisciplinaria, logran conectar la literatura con los procesos históricos y sociales.
Narradoras del norte: estudio de la obra de Adriana García Roel,
Irma Sabina Sepúlveda y So�a Segovia es una obra de Michelle
Monter Arauz, la cual ejemplifica de manera tan precisa lo antes
mencionado. Publicado en 2021 como parte de la colección
Cuadernos del Centro de Estudios Humanís�cos de la UANL, este
libro no sólo se propone rescatar del olvido a tres escritoras fundamentales para la literatura de Nuevo León, sino que también analiza la relación dialéc�ca entre espacio, memoria, iden�dad y género en sus narra�vas.

• Adriana García Roel: su novela El hombre de barro (1943),
ganadora del premio Lanz Duret, fue recibida con una crí�ca sexista
que la tachó de “reportaje” y no de novela, subes�mando su valor.
Monter Arauz contradice estas reseñas iniciales con lecturas
contemporáneas que reivindican la obra como un tes�monio histórico y cultural fundamental del Montemorelos posrevolucionario.
• Irma Sabina Sepúlveda: la primera regiomontana en obtener
una beca del Centro Mexicano de Escritores (1964-1965), y elogiada por figuras como Juan Rulfo y Juan José Arreola. Sin embargo,
sus obras Agua de las verdes matas (1963), Los cañones de Pancho Villa (1969) y El agio�sta (1970) cayeron en el olvido.
Monter Arauz analiza su narra�va, anclada en su Villaldama
natal, destacando su “predilección por las minucias” y su
aguda observación del mundo rural.

El libro se divide en tres capítulos principales, que se presentan
después de un prefacio teórico y una introducción que contextualizan la problemá�ca central que trata la obra: la ausencia de las mujeres en el canon literario del norte de México, haciendo un énfasis
en la categoría de los “narradores del desierto”.

• So�a Segovia: como autora contemporánea, Segovia
representa un diálogo intergeneracional. Su exitosa novela El
murmullo de las abejas (2014) ficcionaliza Linares y la
transformación de su paisaje agrícola durante la Revolución y la
reforma agraria. Monter Arauz la sitúa como heredera de una
tradición que reconstruye el espacio a par�r de la memoria familiar.

Monter Arauz adopta la “geocrí�ca” como su mayor herramienta de análisis. Esta perspec�va le permite estudiar las interacciones entre el espacio real (el Nuevo León rural) y su representación literaria, evitando caer en simplificaciones que reducen la
literatura a solamente un reflejo literal de la realidad. La autora
complementa este enfoque con la ginocrí�ca, lo que le permite
incorporar la variable de género, reconociendo las condiciones sociohistóricas que marcaron las trayectorias y recepciones de las escritoras que estudia.

El segundo y tercer capítulo son lo principal del análisis. En “La
reconstrucción del espacio referencial a par�r de los sen�dos”, la
autora u�liza el concepto de “mul�focalización” de Westphal para
analizar cómo se construye el espacio en las obras:
• Mirada endógena: la perspec�va na�va y familiar, como la de
los personajes de Sepúlveda que interpretan el paisaje como sabiduría ancestral.

El primer capítulo, “Entre el canon y el olvido. ¿Dónde están las
narradoras del norte?”, es una revisión historiográfica en la
que se hace una crí�ca necesaria. Monter Arauz explica la
categoría “narradores del desierto” (creada en el centro
del país), definiéndola cómo una e�queta que homogeneizó y masculinizó la producción literaria norteña,
excluyendo a las mujeres.

• Mirada exógena: la visión del forastero que exo�za,
como el narrador de El hombre de barro, que inicialmente observa con distancia y condescendencia a los
campesinos.

A través de un análisis literario y una perspec�va
feminista, la autora señala la problemá�ca en la construcción del canon y la doble marginalización que sufren
las escritoras del norte: tanto por ser mujeres como por producir fuera del centro hegemónico.

• Mirada alógena: la del migrante o transeúnte,
como Anselmo Espiricueta en El murmullo de las abejas,
un personaje sureño que nunca logra integrarse en Linares
y que encarna el conflicto centro-periferia.
La autora también presta especial atención a la polisensorialidad (olores, sonidos, texturas) como elemento clave para construir
lo que John D. Porteous denomina el “paisaje interior” de los personajes y los espacios.

Uno de los mayores aportes de este libro es la reconstrucción
de las biogra�as y trayectorias literarias de García Roel, Sepúlveda y
Segovia. Monter Arauz no solo se basa en sus obras publicadas, sino
que acude a archivos históricos, hemerotecas y entrevistas,
rescatando datos invaluables:

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

28

En el tercer capítulo, “La estra�gra�a del espacio”, Monter Arauz
emplea la metáfora geológica de Henri Lefebvre para analizar las capas
superpuestas de �empo, memoria e iden�dad en las narra�vas (p.
107). Introduce el concepto de “transgresión” para examinar cómo los
personajes, a través de sus cuerpos, sus migraciones y sus memorias,
cruzan límites geográficos, sociales y simbólicos, desestabilizando la
homogeneidad del espacio rural. El análisis del “cuerpo vivido” de personajes como Simonopio (el niño con paladar hendido en El murmullo) o la nana Reja, permite a la autora explorar cómo la discapacidad
y la etnicidad configuran experiencias espaciales diferenciadas.

Finalmente, la obra de Monter Arauz es un gran aporte a los
estudios de género. Al historizar las condiciones de producción y
recepción de estas escritoras (los prejuicios sexistas, las dificultades
para publicar, el centralismo, entre otros), este libro ofrece un panorama concreto de los obstáculos que enfrentaron las mujeres intelectuales en México.
Narradoras del norte es más que un estudio literario; es un
acto de jus�cia historiográfica. Michelle Monter Arauz no se limita
a “añadir” nombres de mujeres a un canon preexistente. Por el contrario, expande la noción del canon al demostrar que su construcción ha sido un proceso polí�co y excluyente. Su inves�gación construye un puente entre la historia, la geogra�a y la literatura,
ofreciendo un modelo metodológico para analizar la producción
cultural regional.

Desde la perspec�va de una estudiante de Historia, el valor de
Narradoras del norte es innegable. En primer lugar, realiza una
especie de microhistoria literaria que ilumina un segmento olvidado
de la cultura neoleonesa. Al rescatar a estas autoras, Monter Arauz no
solo amplía el panorama literario, sino que aporta fuentes valiosas
para comprender la historia social de Nuevo León en el siglo XX (la
vida en el agro posrevolucionario, el impacto del Programa Bracero,
la reforma agraria junto con las transformaciones económicas y culturales de la región).

Al concluir la lectura, queda claro que bajo lo superficial de la
narra�va del desierto yacen, como en la metáfora de Westphal que
recupera la autora, “múl�ples narra�vas congeladas en espera de ser
descubiertas”. Este libro es, en sí mismo, la herramienta que permite
acceder a lo oculto, invitándonos a repensar la historia literaria de
México desde una perspec�va más inclusiva, compleja y dialéc�ca. Es
una lectura indispensable para cualquier estudiante o académico
interesado en la historia cultural del norte de México, los estudios de
género y las intersecciones entre espacio, poder y representación.

En segundo lugar, el libro es un ejercicio de historia cultural
aplicada. Demuestra cómo la literatura es un agente ac�vo en la construcción de imaginarios regionales y no un simple reflejo. Las obras
de García Roel, Sepúlveda y Segovia se convierten en “artefactos
culturales” que, como sugiere Denis Cosgrove, asignan significado al
mundo. Al ficcionalizar Montemorelos, Villaldama y Linares, estas autoras se presentan como “fundacionales” de sus pueblos, proporcionando una alterna�va literaria.

29

�GENIO
Y FIGURA
Denisse Alisa Palomo Ligas:

lo que era el estudio como tal. Pero la maestría es bastante noble,

ridad y la beneficencia, y estudiar a un grupo trabajador, a una cla-

“EN LA HISTORIOGRAFÍA DEL NORESTE HAY

pues inicias con algunas asignaturas para obtener los créditos, al

ses obrera, me representó muchos desa�os, tanto en fuentes como

MUY POCAS MENCIONES SOBRE EL PAPEL

mismo �empo que elaboras la tesis. Llevas seminarios de inves-

en la historiogra�a. Fue, pues, gracias a estos doctores, y también a

�gación, los cuales también se me hacen muy enriquecedores,

mi decisión de trabajarlas, que llegué al tema. Creo que ha sido una

porque en esos seminarios �enes la oportunidad de conocer a mu-

de mis mejores decisiones y la verdad es que me ha gustado mucho

chísimos historiadores e historiadoras que te van a dar una retroali-

estudiar las cues�ones de historia de las mujeres. Posteriormente

mentación sobre tus proyectos de inves�gación. Gracias a estos

ya incluí conceptos sobre historia de género y también fui profundi-

seminarios, mi tesis se fue enriqueciendo con diferentes puntos de

zando más para el análisis.

QUE DESEMPEÑABAN LAS MUJERES”
Juan Andrés Zúñiga López

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

vista, y me armé de valor para no tener tanto miedo a la crí�ca.

En noviembre de 2024 recibió un importante
reconocimiento en Monterrey. ¿Cómo fue su experiencia como ganadora del segundo lugar en la
categoría de Tesis de Posgrado del Premio del
Museo de Historia Mexicana?

Denisse Alisa Palomo Ligas es licenciada en Historia y maestra en

Ya durante la carrera, quizá los primeros semestres sí se me

Historia del Noreste Mexicano y Texas por la Universidad Autónoma

hicieron un poquito complicados, porque era aprender de muchos

de Coahuila. El pasado mes de octubre de 2025 recibió el Premio

temas. La verdad es que durante mi formación académica básica –

Salvador Azuela en Inves�gación Histórica sobre la Revolución y Pos-

podríamos decirlo– no tuve muy buenos maestros. Fue hasta la pre-

revolución en México, por su tesis de maestría �tulada Telares, hilos

paratoria que conocí a un docente que impar�a ciencias sociales. Él

y agujas: la fuerza de trabajo femenina en la industria tex�l de

también me mo�vó a estudiar la carrera de historia. De hecho, me

Durante la licenciatura, mis primeros acercamientos a la inves-

Coahuila y Nuevo León (1890-1940). Este galardón, otorgado por el

presentó a un alumno que era estudiante (y ya egresó), quien

�gación se relacionaban más con la historia de la vida privada y co-

La verdad fue muy sa�sfactorio. Creo que, independientemen-

Ins�tuto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de Mé-

también me habló mucho sobre lo excelente que era la facultad y lo

�diana. Me gustaba mucho conocer la moda de la época, las inno-

te del premio o algún monto que recibas, el hecho de que reco-

xico, se suma a su novel pero consolidada trayectoria dedicada a la

bien preparados que estaban los maestros. Entonces digamos que

vaciones, y eventualmente me fui interesando más por la historia de

nozcan tu esfuerzo y todo lo que representó el haber realizado la

inves�gación de la historia de las mujeres en el mundo laboral en

ya cuando estuve estudiando me fui apasionando más, fui buscando

las mujeres, porque notaba que en la historiogra�a que revisaba, so-

tesis de posgrado, valió la pena. Fue un poco caó�co como me ente-

Coahuila y Nuevo León durante los siglos XIX y XX. En entrevista, la

los temas que me agradaban y posteriormente egresé de la

bre todo en el noreste, había muy pocas menciones sobre el papel

maestra Palomo comparte aspectos de su formación como histo-

licenciatura y entré a la maestría, que fue cuando me volví a enamo-

que desempeñaban. Creo que a par�r de ahí fui notando el po-

riadora, los retos que enfrentó al reconstruir la historia laboral de las

rar de la carrera.

tencial que tenía para esta línea de inves�gación. Los úl�mos

Retomando justamente el tema de su tesis de
posgrado, ¿cómo surgió su interés sobre la historia
de las mujeres?

semestres de mi licenciatura me enfoqué en la historia de la Iglesia,

mujeres en el noreste mexicano y algunos consejos para las nuevas

¿Qué podría comentarnos sobre su paso como estudiante en la licenciatura en Historia y su posgrado
en la Maestría en Historia del Noreste Mexicano y
Texas de la Universidad Autónoma de Coahuila?

generaciones de inves�gadoras/es.

¿De qué manera comenzó su interés por la Historia?

pero sin dejar de lado los grupos de mujeres. En la licenciatura, trabajé un poco sobre la caridad y la beneficencia y las asociaciones
religiosas de mujeres que estuvieron presentes en los siglos XIX y
XX. A par�r de ahí, mi pasión por la historia de las mujeres se fue
incrementando. Ya en la maestría, estaba muy enfocada en estos

Fíjate que el interés inició justamente cuando entré a la
licenciatura en Historia en 2013. La verdad me enteré de la carrera

Fue un paso bastante grande. La verdad es que al principio,

temas. Recuerdo que para mi proyecto de inves�gación presenté un

de una forma bastante curiosa. La Universidad Autónoma de

como cualquier estudiante, �enes miedo a los nuevos conocimien-

estudio que se acercaba un poco a las organizaciones mutualistas o

Coahuila, año con año, realiza una feria para dar a conocer sus

tos, a este nuevo reto al que te vas a enfrentar. Sin embargo, afortu-

sindicalistas pero en diferentes rubros. Era un proyecto bastante

carreras. En esa ocasión recuerdo haber visto a un montón de chicos

nadamente cuando egresé de la licenciatura tuve algunos trabajos

ambicioso, pero que específicamente se centraba en las mujeres,

y chicas disfrazados de personajes históricos, lo cual se me hizo ba-

como asistente de inves�gación y gracias a ellos no me desvinculé

porque quería ver cómo se estaban organizando, cuáles eran sus

stante gracioso, muy peculiar. Entonces me acerqué a ellos, me ha-

tanto de lo que es la inves�gación de la historia. En 2021 se abrió la

intereses y, a par�r de ahí, entender por qué estaban luchando, por

blaron un poco del plan de estudios, de lo que podía hacer como

convocatoria para la Maestría en Historia del Noreste Mexicano y

qué se afiliaban a este �po de organizaciones.

historiadora, ya sea como docente, en la difusión, trabajando como

Texas y afortunadamente fui parte de su segunda generación, en la

inves�gadora, y realmente me convencieron sobre estudiar esta bo-

que había personas a quienes admiro mucho y les tengo bastante

Cuando presenté el proyecto, el doctor Gabino Cas�llo y el

nita carrera que muchos consideran como un oficio: el oficio del his-

cariño. Como te digo, fue un proceso di�cil, pues si bien había traba-

doctor David Adán Vázquez me dijeron que por qué no estudiaba a

toriador, de la historiadora.

jado como asistente de inves�gación, ya no estaba tan vinculada a

las mujeres, en este caso a las obreras tex�les o de la industria de
hilados y tejidos, lo cual me pareció bastante interesante. De alguna
forma me retó, porque yo estaba acostumbrada a estudiar a clases

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

30

medias y altas, que eran las que estuvieron más presentes en la ca-

31

�ré. Yo me postulé para la convocatoria desde que inició. Recuerdo
que era la primera vez que iba al museo, iba con un poquito de mie-

descendencia o familiares que podríamos entrevistar, pero creo que ha

do. Me presenté también con mi papelería y en ese entonces estaba

sido bastante complicado en ese sen�do, el poder localizar fuentes. Yo

indecisa sobre si hacerlo o no, pero al final me arriesgué y creo que

la verdad u�licé muchos censos de población. También en las actas de

valió muchísimo la pena. Mi asesor de tesis me dijo que era mejor

los sindicatos a veces aparecían las firmas de estas mujeres. Entonces

que me postulara a todas las convocatorias: a fin de cuentas, si no

fui haciendo una lista y fui comparando las fuentes para ver cómo se

ganabas, ya tenías a alguien que te había leído, que había tenido la

relacionaban. Leí muchísima historiogra�a al respecto para ver en qué

oportunidad de que se conociera más tu trabajo. Eso fue bastante

áreas trabajaban las mujeres, cuáles eran las limitaciones que tenían

importante para que yo decidiera postularme.

como trabajadoras tex�les y también en qué otras fábricas laboraban,
ya no solo nacionales sino también, por ejemplo, en Estados Unidos.

Cuando se publicó la lista de los ganadores, recuerdo que una
de mis mejores amigas –y también compañera de la maestría– me

Eventualmente también me topé un poco con la teoría. Por su-

mandó un mensaje y me informó acerca de que había sido seleccio-

puesto, hacer una tesis de maestría necesitaba un análisis crí�co de las

nada como segundo lugar. Me sorprendió muchísimo. La verdad es

fuentes. También empecé a u�lizar muchos conceptos de la historia de

que yo no me la creía y pensé: “no me voy a esperar hasta que den

género para ayudarme a la interpretación de las fuentes y ligarlo con

el comunicado oficial”. Al siguiente día se publicó una no�cia, que

nuestro presente. Entonces creo que sí fueron bastantes obstáculos.

también publicó 3 Museos, entonces se me hizo bastante diver�da

También el �empo: mi tesis no es muy extensa en su temporalidad,

la forma en que me enteré. Como te digo, caó�co, pero aún así fue

pero sí lo suficiente como para tener que analizar mucho las diferentes

algo surreal. Cuando se me empezó a informar un poquito más

coyunturas que hubo. Sabemos que la historia no es lineal y que no

acerca de cómo iba a ser la premiación, ese día también estuve muy

siempre va haber estabilidad sino que hubo muchos acontecimientos

feliz de haber obtenido el premio, también de conocer a los otros

importantes que transformaron la vida de estas trabajadoras. No es lo

ganadores, que no había tenido la oportunidad de conocerlos, y de

mismo hablar de cómo era el ambiente para las obreras tex�les de fi-

representar a mi universidad y sobre todo a mi facultad. Creo que

nales de siglo XIX a cómo cambió para los años treinta, sobre todo cuan-

fue bastante sa�sfactorio y me llenó de muchísimo orgullo y espero

do empezaron a organizarse en agrupaciones mutualistas que lucharon

que a mis profesores igual.

por sus derechos. Entonces sí tuve que solventar algunos obstáculos,

Derivado de su trabajo de inves�gación usted publicó
un libro. ¿Cómo fue el proceso de edición de
“Puntadas en la historia del trabajo femenino: las
obreras tex�les de la fábrica El Porvenir (1871-1940)”?

¿Qué otras líneas de inves�gación son de su interés
además de la historia de las mujeres?

interesarse un poquito por el tema. De hecho, los ensayos no son muy

pero agradezco en ese sen�do mucho a mis sinodales, quienes también

Bueno, como te mencionaba, al principio me interesé mucho por

extensos, son cor�tos, entonces creo que eso también ayuda mucho a

fueron mis lectoras de tesis durante los cuatro semestres que duró la

la historia de la vida co�diana, la historia de la vida privada. Este �po de

que se difundan este �po de materiales.

maestría. Gracias a su retroalimentación fue que pude construir lo que

historias suelen adentrarse un poco más en cómo se vivía y creo que

sería mi historia de las obreras tex�les.

también es importante destacar esta co�dianidad, la vida que desarro-

¿Cuáles fueron los principales retos a los que se enfrentó en la realización de su inves�gación?

La verdad es que a mí también me tomó por sorpresa que me

¿Qué otros reconocimientos ha recibido a lo
largo de su trayectoria como historiadora?

llaban las personas. Me interesa también la historia social, pues es bastante relevante. Recuerdo que en la facultad estaba muy marcado el
estudio de grupos subalternos, y creo que como estudiante uno se va

invitaran a este proyecto, que parte del Seminario de Procesos de

Bastante complicado. Quisiera decir que no fueron tantos, pero sí

Industrialización de Nuevo León, coordinado por el compañero Ós-

fueron muchos, comenzando por las fuentes. Creo que siempre he des-

Me gustaría decir que fueron muchos, pero no. Aún así estoy muy

interesarme más. También la historia de la Iglesia me gusta bastante. El

car Abraham Rodríguez Cas�llo. Entré a este seminario gracias a otro

tacado mucho esto: lamentablemente no hay tantas fuentes que

orgullosa de ellos. En 2017 la Universidad Autónoma de Coahuila me

siglo XX me gusta mucho trabajarlo, sobre todo por el aspecto iconográ-

compañero que se llama Isaí, quien me dijo que él también era uno

mencionen la par�cipación de las mujeres en la industria. Si bien pode-

otorgó la Presea Lobo en la categoría de ac�vidades académicas. Al año

fico de las fotogra�as. Ya tenemos otro �po de fuentes que podemos

de los asistentes. La primera ocasión que par�cipé fue justo hablan-

mos encontrarlas en informes de las fábricas o en alguna que otra pe-

siguiente, gané la Medalla Juan Antonio de la Fuente al Mérito Universita-

u�lizar para nuestras inves�gaciones, y creo que entre más fuentes

do un poco sobre el segundo capítulo de mi tesis. Supongo que ahí

�ción que realizaban, no logré encontrar su voz, sobre todo ya para

rio. Estas dos premiaciones permi�eron que se me reconociera como his-

tengamos para el análisis, nuestras inves�gaciones van a ser más fruc-

les agradó mucho el tema y sobre todo porque estaba incorporando

principios del siglo XX. Creo que es un poquito más complicado ya en-

toriadora y que pudiera par�cipar en otros proyectos como asistente de

�feras y se van a complementar mucho mejor.

a las mujeres a la historia de la industria en Nuevo León.

trando en el siglo XX, los treintas y cuarentas. Encontraremos más bien

inves�gación. Gracias a ellos, comencé a hacer mi carrera de historiadora

enamorando de estos temas. Ese �po de líneas son las que suelen

y finalmente en 2024 gané el Premio Museo de Historia Mexicana.
De modo que cuando surgió el proyecto editorial de AMM24

¿Qué autoras aconsejaría revisar a una persona que
esté interesada en estas líneas de inves�gación?

me invitaron a par�cipar. En este caso, querían abocarse un poquito
más a cues�ones relacionadas con Nuevo León, por lo que les pro-

En la maestría me acerqué muchísimo a este �po de historia. En-

puse trabajar la fábrica de El Porvenir. Este ensayo es un pequeño

tonces recuerdo que empecé a leer a Susie S. Porter. El úl�mo estudio

extracto de mi tesis. Agregué algunas cositas, pero la verdad me dio

que publicó, Del ángel del hogar a oficinista. Iden�dad de clase media y

mucha felicidad haber sido seleccionada y que el trabajo finalmente

conciencia femenina en México, 1890-1950, se me hace bastante escla-

haya sido publicado, aunque todavía no se ha presentado. Espero

recedor. También encontramos a Kassia St. Clair, en especial su libro El

que pronto se organice la presentación del libro y también para

hilo dorado. Cómo los tejidos han cambiado la historia de la humani-

darle difusión a los otros ensayos que también han sido muy intere-

dad. Ella no es tanto especialista en historia de las mujeres, pero su libro

santes, los temas son bastantes variados, lo cual enriquece mucho.

es muy interesante y la forma en que escribe es bastante clara y

Creo que uno de los obje�vos de publicar este ensayo y los demás

sencilla. De historiadoras mexicanas, yo recomendaría a Susana Sosen-

era hacer una historia que fuera de divulgación, no tan académico,

ski, a María Teresa Fernández y a Carmen Ramos Escandón, quienes

sino que fuera de fácil lectura, y que las personas empezaran a

han trabajado sobre la historia laboral y la historia de las mujeres.

CULTURA REGIONAL

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�De teoría, una de las autoras principales es Joan Sco�, sobre

De igual forma, les aconsejaría que disfrutaran del proceso de

todo cuando vamos a abordar desde las fuentes las cues�ones de

inves�gación. Creo que es importante que no tengan tanto miedo a

género. Otra autora que recomiendo muchísimo, y de hecho

la incer�dumbre. Muchas veces a mí me ocurría que no sabía en

también fue recomendación de una de mis lectoras, sobre todo en

dónde buscar información o qué escribir, y me agobiaba mucho la

cues�ón de antropología, es Marcela Lagarde y de los Ríos. Ella me

idea de no poder terminar o de equivocarme. Pero con el �empo me

ayudó bastante para el concepto de la división sexual. Inclusive yo

di cuenta de que la mayoría nos enfrentamos a ello. Lo importante

recomendaría leer a mis sinodales, es decir, a Elizabeth Cejudo y a

es ser constante en la medida de tus posibilidades. Con el estudio de

Cris�na Alvizo, pues son historiadoras que se han especializado ba-

la historia, aunque escribas un párrafo o leas un poquito sobre histo-

stante en este �po de temas. También recomendaría no sólo a histo-

ria, siempre y cuando lo hagas a conciencia de la mejor forma, creo

riadoras sino también revistas. Women’s Journal, por ejemplo, se en-

que es un avance del cual deberías enorgullecerte. También aconse-

carga de recabar la mayor parte de estudios que hablan sobre

jaría visitar muchos archivos. Durante la licenciatura recuerdo que yo

historia de las mujeres. Revisar este �po de publicaciones puede

iba por hobby. Entonces no tenía ningún tema en específico,

ayudar a las y los interesados en esta línea a ver cómo se está escri-

simplemente me gustaba ir, abrir el catálogo o pedir documentos o

biendo la historia, qué metodologías se están u�lizando, cuáles son

periódicos de cierta temporalidad, y estar hojeando para ver qué es

las fuentes, cuáles son los temas que ahorita están en boga. Creo

lo que me llamaba la atención. Y te encuentras cosas bastante intere-

que es importante estar constantemente actualizándonos en la his-

santes, inclusive graciosas, sobre cómo se pensaba en aquella época.

toriogra�a que se está realizando.

Es importante no perder este vínculo. Es bastante relevante que leamos la historiogra�a que se ha hecho, que tengamos un bagaje ba-

Para finalizar, ¿podría compar�r algún consejo
para las y los inves�gadores interesados en estudiar algún tema rela�vo a historia de las mujeres?

stante numeroso de teorías y de la metodología que podemos u�lizar para la interpretación de nuestras fuentes. Pero también es
importante acercarnos un poquito a nuestras fuentes, incluso a las
personas. Pla�car con personas mayores, con nuestros abuelos o con

Bueno, en ese sen�do, un primer consejo sería no dejar de

personas que están interesadas en la historia pero que no son histo-

aprender y ser respetuosos con quien te brinda su conocimiento y su

riadores, también te enriquece bastante y te vincula de otra forma

�empo para orientarte en ciertos temas. Lo importante es mantener-

con el oficio de historia. Esos serían algunos de mis consejos.

se ac�vos en el mundo de la academia y estar constantemente leyendo revistas y ar�culos, asis�endo a conferencias, escuchando podcasts. Eso nos puede ayudar mucho a estar en sintonía con la historia.
Hay historiadoras que se han interesado por estas áreas de difusión.

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�Epistola r io

de la colonia, proveyendo de folletos, etc., a las oficinas coloniales. También imprimió las leyes coloniales sobre damas,
de 340 páginas.

Nota sobre la trayectoria de las mujeres en el periodismo, 1906

En 1773 publicó Isabel Timothy, y lo dirigió, un diario de Charleston. Después de la revolución fue su directora Ana
Timoteo, y fue nombrada impresora del Estado, cuyo puesto ocupó diez y siete años.

Melissa Fernanda Puentes Maldonado 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

María Chouch publicó un diario en Charleston por esa misma época, en oposición especial contra el acta de Sellos.
Después estableció su diario en Salem Mass, y con�nuó publicándolo por varios años.

Introducción

En 1776 imprimió en Newport un periódico Sarah Goddard, dirigiéndolo hábilmente, habiéndose asociado después a ella
Juan Carter. La firma social era Sarah Goddard Co., siendo ella la principal, como era [...] y justo.

El siglo XIX acarreó diversas transformaciones sociales y polí�cas revolucionarias, que en muchas formas sentaron las bases del mundo de
hoy. La integración de la mujer en el periodismo fue una de las innovaciones fundamentales en el desarrollo de la educación femenina. El
periodismo abrió oportunidades para la formación de la mujer lectora e incorporó mensajes ideológicos y polí�cos que aportaron al pensamiento crí�co. Aunque hoy en día es común que las mujeres se desenvuelvan en el campo de las letras, todavía persisten crí�cas reduccionistas y una comparación constante con la escritura varonil.

En 1772 publicó Clemen�na Reid un diario en Virginia, que favorecía la causa colonial y hería seriamente á los realistas,
y de años después se publicó otro diario que defendía los intereses de la Corona, por la señora H. Boyle, usando el
nombre del diario de la señora Reid, que se llamaba Virginia Gazze�e, pero que vivió poco �empo. Ambos diarios fueron
publicados en el pueblo de Williamsburgo. El diario Colonia fue el primer periódico en que se publicó el Acta de
Independencia de los Estados Unidos.

Pero, ¿qué ocurría con las mujeres escritoras en el siglo XIX? La académica Donna Marie Kabalev menciona que las autoras regiomontanas de la época comenzaron a distanciarse del discurso patriarcal sobre la mujer, que pretendía educarlas únicamente en temas
relacionados con el hogar, la ves�menta y la crianza de las infancias². Este �po de imaginarios resultaban beneficiosos para los hombres,
ya que perpetuaban el ideal de esposa que imperaba en la época. En cambio, los textos escritos o editados por mujeres en periódicos como
La Violeta, aunque muchas veces reproducían valores o creencias morales tradicionales sobre el matrimonio y la familia, también ampliaban “su postura respecto al papel social de la mujer como voz ac�va para el cambio en la sociedad decimonónica”³. Así, estas autoras
elaboraron y difundieron ar�culos sobre diversos temas de interés para transmi�rlos al público en general, sin caer en la visión estereo�pada predominante.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Kabalen Vanek, Donna Marie (2023). “La mujer del norte y su par�cipación en la prensa periódica en Monterrey: La Violeta, 1887-1894”, en: Bibliographica, vol. 6, no. 1, pp. 155-184.
Fuentes electrónicas

Pues bien, El Tiempo Ilustrado era un semanario procedente de la Ciudad de México, que tenía como obje�vo informar sobre las
no�cias más relevantes a nivel nacional e internacional, además de que daba cobertura a diversos temas de interés para el público. En el
número que apareció el 20 de mayo de 1906, El Tiempo Ilustrado publicó un ar�culo anónimo �tulado “Mujeres en el periodismo”, el cual
presenta a varias mujeres directoras y autoras de diversos periódicos en Estados Unidos y en el Reino Unido durante el siglo XVIII. El ar�culo
esbozó un pequeño contexto de cómo se trabajó en la edición de los periódicos, así como un breve apunte histórico sobre la trayectoria
laboral de estas mujeres y lo que las llevó a estar al frente de estos proyectos editoriales.

“Las mujeres en el periodismo”, en: Hemeroteca Digital UANL. [En línea; consultado el 7 de octubre de 2025]. Disponible en: h�ps://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3151

De tal manera, dicho semanario mostró al público mexicano la importante par�cipación femenina en el periodismo internacional y
aunque no se sabe a ciencia cierta cuál fue el posible impacto que tuvo dicho ar�culo, puede señalarse que su contenido era original para
la época y seguramente muy inspirador para las mujeres que comenzaban a familiarizarse con la lectura periódica. El ar�culo aquí transcrito puede encontrarse en El Tiempo Ilustrado, año 6, no. 21, 20 de mayo de 1906, vol. 1, no. 120, p. 256, disponible para su consulta gratuita
en la Hemeroteca Digital de la UANL.

El documento

La dignidad del oficio
El primer diario que se ha impreso en el mundo fue establecido y redactado por una mujer: Isabel Mallete, en Londres,
1721, hace casi dos siglos. En su ar�culo primero decía que había establecido un diario para ahorrar al público la mitad
de la imper�nencia que con�ene el diario ordinario. Muy conforme con la índole de la mujer, su diario fue reformador.
El primer periódico publicado en América, de que tengamos conocimiento, fue el Massachusse�s Gaziteand News Leter.
Después de la muerte del redactor, la viuda lo dirigió del modo más espiritual por dos o tres años. Fue el único diario que
no suspendió su publicación cuando Boston fue si�ado por ingleses. El nombre de la viuda era Margarita Carper.
En 1722 Rhode Island publicó su primer diario. Fue propietaria y directora Anna Franklin. Ella y sus dos hijas hacían la
composición y el �ro lo hacían sus sirvientes. La historia nos dice que por su rapidez y corrección fue nombrada impresora

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Donna Marie Kabalen Vanek, “La mujer del norte y su participación en la prensa periódica de Monterrey”, pp. 163 y 164.
3 Ibid., p. 181.

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�Epistolar io

Partida de bautizo de Aurelia Ochoa Sapién, 1854

Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Introducción
“Doña Aurelia Ochoa de Reyes, esposa del gobernador, con aire de gran dama como corresponde a su jerarquía, fue la primera en presentar sus respetos al general Díaz”². Con estas palabras, el historiador José P. Saldaña presenta a María Maximiana Aurelia Ochoa Sapién,
esposa del general Bernardo Reyes y una de las mujeres más influyentes de la élite regiomontana de finales del siglo XIX. Ochoa nació en
Zapotlán, Jalisco, el 19 de agosto de 1854, pero creció en la ciudad de Guadalajara. A los dieciocho años se casó con Bernardo Reyes, el 4
de noviembre de 1872³.
Aurelia Ochoa fue representante destacada de la clase alta de la época, modelo de cómo debía comportarse una mujer de su posición,
así como del apoyo que debía brindar a su esposo. Con su ac�vidad y presencia, cumplió el rol de sostener el orden social y simbólico que
el poder polí�co quería afianzar. Y fungió como referente aspiracional para las mujeres de su clase social. Fue anfitriona de diversos eventos
sociales en Monterrey a finales del siglo XIX, donde les daba un lugar propio a sus invitadas en el cual se podía dialogar. Cabe recordar que
la par�cipación de la mujer estaba muy restringida y Ochoa, al proporcionar estos espacios, actuaba como una red de apoyo en un sistema
en el cual la mujer no se debía desempeñar en los espacios públicos.
A pesar de que las mujeres de la clase alta no enfrentan las mismas dificultades que las de clase trabajadora, no significa que este �po
de experiencias históricas deban ser ignoradas. A con�nuación se reproduce la par�da de bau�zo de Aurelia Ochoa Sapién, que se encuentra resguardada en el Archivo de la Parroquia de Zapotlán el Grande, vol. 50, 1854-1856.
El documento

Ma. Maximiana Aurelia Ocha
En veinte y dos de agosto de mil ochocientos cincuenta y cuatro, yo el Presbo. Dr. D. Marcos R. Lozano, ministro de esta
parroquia de Zapotlán, bau�cé solemnemente y puse crisma a Ma. Maximiana Aurelia de tres días de nacida, hija natural
de D. Apolonio Ochoa y Da. Josefa Sapién A. P. D. Ygnacio Ochoa y Da. Franca. Ríos. Mat. D. Calletano Sapién y Da. Luz
Álvarez P.P. D. Manuel Sapién y Da. Manuela Ochoa cónyuges a quienes adver� su obligación y parentesco. Y pa. que
conste lo firmé con el Sor. cura
Antonio Zúñiga

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Niemeyer, E. V. (1966). El general Bernardo Reyes. México: Gobierno del Estado de Nuevo León, Centro de Estudios Humanís�cos, Universidad de
Nuevo León.
Saldaña, José P. (1970). “El Gral. Don Porfirio Díaz en Monterrey”, en Humanitas, no. 11.
Fuentes electrónicas
“México, Jalisco, registros parroquiales, 1590-2022”, en: FamilySearch. [En línea; consultado el 3 de diciembre de 2025]. Disponible en: h�ps://
www.familysearch.org/ark:/61903/1:1:684X-Y6WB

1 Historiadora. Es licenciada en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León y estudiante del programa de maestría en
Humanidades en la Universidad Autónoma de Zacatecas. Actualmente es investigadora del Centro de Información de Historia Regional de la Universidad Autónoma de
Nuevo León.
2 José P. Saldaña, “El Gral. Don Porfirio Díaz en Monterrey”, p. 420.
3 E. V. Niemeyer, El general Bernardo Reyes, p. 17.

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�El arte

El arte

La trayectoria artística
de Miryam Jahuey
Jesús Gerardo Guerrero Castillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Miryam Jahuey, conocida en sus redes como Olindart, es una ar�sta
nacida en Monterrey, Nuevo León, el 2 de noviembre de 1998 y quien
desde temprana edad ya mostraba interés por dibujar y por contar sus
propias historias a través del noveno arte.

abuela en un pueblo de México y cómo tuvo que sacar adelante a sus
hijas con mucho esfuerzo. Fue la primera historia en que contó algo
más real y aterrizado a nuestro mundo, alejándose del enfoque de
fantasía y ciencia ficción que sus historias previas manejaban, además
de los elementos que podrían llegar a ser sensibles para algunas personas. Un parteaguas en la forma en que Miryam cuenta historias.

Mucho antes de siquiera saber lo que era un cómic, Miryam ya realizaba sus propios dibujos en secuencia para posteriormente graparlos y
contar pequeñas historias con ellos. De tal manera, realizó sus primeros
pasos en este medio ar�s�co antes de saber incluso qué era. Posteriormente encontró interés en la pintura y la animación, pero tras probar
otras formas de arte, fue el cómic la que más alimentó su interés tanto
por comodidad como por gusto.

En 2021 salió a la luz La chica del barril, cómic ganador del tercer
lugar del concurso internacional de la Editorial Familia Usaka. Aquí, se
narra la historia de un muchacho que se enamora de una joven que se
encuentra dentro de un barril, mientras descubre que detrás de su
nuevo interés amoroso hay más misterio del que esperaba. Con esta
historia, la autora destaca que lo más valioso que consiguió fue integrarse a la editorial donde fue publicada, sin�endo un enorme apoyo y
respaldo de su parte en la carrera que ha forjado hasta ahora.

Sin embargo, fue durante su ingreso a la Universidad Autónoma de
Nuevo León cuando dos cosas la hicieron decantarse por u�lizar el cómic como su medio de expresión predilecto. En primer lugar, eventos
importantes en su familia, junto con la pérdida de un familiar cercano,
cambiaron su forma de pensar y la impulsaron a dar el paso de expresar todo lo que sen�a y pensaba en ese momento a través del arte,
u�lizando el cómic como un medio para desahogarse y expresar lo que
en palabras no le era posible. Y en segundo lugar, la comodidad y afinidad que ya tenía con el noveno arte.
Sus primeros cómics durante ese �empo eran muy caó�cos, reflejo
de sus pensamientos desordenados que dejaban ver lo que pasaba
por su interior, pero que expresaban de forma genuina su sen�r y el
estado emocional por el que atravesaba mientras creaba sus historias.
Esta circunstancia hace que cada historia se sienta genuina, personal
y con capacidad de generar una conexión más cercana entre la ar�sta
y sus lectores. En defini�va, un medio de expresión de la forma más
pura.

En 2022 se graduó de la universidad y publicó dos cómics: Vingt de
las estrellas y Desde mi lugar. Con el primero, par�cipó en el Concurso
de Cómic-Historieta de la UANL y obtuvo el segundo lugar. Aquí nos
cuenta la historia de Vingt, un ser espacial con el sueño de conver�rse
en una estrella fugaz capaz de explorar el espacio, pero cuya vida en
cau�verio a causa de su pareja le impide lograr su sueño, llevándolo a
un viaje de exploración y autodescubrimiento para cambiar su vida y
cumplir su sueño. Con el segundo cómic, par�cipó en la segunda
edición del Concurso Nacional de Historietas por la Igualdad, organizado por el Ins�tuto Estatal Electoral de Nuevo León, y obtuvo el primer lugar. Este cómic narra la historia de una chica que desde temprana edad lucha por cumplir su sueño de volverse gobernadora y que
también busca oportunidades para que todas las mujeres puedan
cumplir sus metas de la misma forma en que lo hace ella, la protagonista de esta historia.

Después de muchos intentos fallidos por terminar un cómic, logró
concluir y publicar en 2018 su primer cómic, �tulado Desde otra luna, una
historia de romance y ciencia ficción sobre una chica que tenía el sueño
de ser astronauta y que conoce a un extraterrestre tras confundir la caída
de su nave espacial con la de una estrella fugaz. Esto provocó que comenzaran a interactuar juntos con la esperanza de que la chica pudiera
acercarse más al espacio y eventualmente terminaron enamorándose. Se
trata de una historia autoconclusiva que par�cipó en el Concurso de Cómic-Novela Gráfica de la UANL y que recibió una mención honorífica.

A par�r de 2023, su tradición por realizar historias autoconclusivas para
concursos desaparece para enfocar sus esfuerzos en realizar �ras digitales
para redes sociales y en realizar mercancía para eventos con el obje�vo de
generar ingresos con su arte. Encontró comodidad en este nuevo formato
que le permite realizar obras breves pero igual de impactantes e interesantes y que atraen a un público más amplio a través de internet. Su nivel
de reconocimiento ha llegado al punto de que ha sido entrevistada en
radio y en revistas, y ha tenido como resultado la oportunidad de viajar a
otros estados del país para par�cipar en convenciones y realizar talleres.

Un año después, en 2019, publicó la historia Y van a gritar victoria,
de acción y ciencia ficción, que nos habla sobre la opresión, la búsqueda de libertad y lo que estamos dispuestos a hacer por conseguirla. La
historieta cuenta la aventura de Iván y Victoria, dos jóvenes a los que
incluso cuando el mundo se les viene encima, no dejan de luchar por
salir adelante y cumplir sus metas. Nuevamente, su autora fue par�cipante en el Concurso de Cómic-Novela Gráfica de la UANL y en esta
ocasión ganó el segundo lugar, con lo que pudo notarse una evolución
en su es�lo ar�s�co al igual que en su dominio para narrar una historia
a través del noveno arte.

Su es�lo sencillo pero reconocible y cómodo para su creación le ha
permi�do a lo largo de los años forjar una legión de seguidores que
esperan sus historias, emocionados por ver qué nueva aventura les
brindará. En cada una de las páginas que plasman las viñetas, sus historias pueden llevarnos desde la fantasía a la ciencia ficción y aun a
relatos más realistas, donde la expresión de su autora y la invitación a
la reflexión sobre quiénes somos y lo que hacemos es el pan de cada
día. En la obra de Olindart podemos encontrar a una autora que nos
demuestra cómo con pasión, dedicación y mucho esfuerzo se pueden
lograr muchas cosas y que la sinceridad en el arte es la mejor forma de
conectar con miles de lectores. No en vano, al día de hoy, muchos siguen iden�ficándose con sus historias.

En 2020 publicó la historia que, para ella, marcó un antes y un
después en su carrera ar�s�ca: Dorali. Este cómic aborda la vida de su

Créditos fotográficos
Imagen de portada: ballet folclórico del municipio de Higueras en Fiesta de la Cultura Regional, 2023, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado
Zapata; p. 7: demostración de peinado, 1930, Archivo Histórico de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Pablo Livas (en adelante
AHEIPTPL); p. 9: exposición de fin de cursos, 1939, AHEIPTPL; p. 13a: convivencia de trabajadores de Fundidora Monterrey en la Navidad
de 1968, Archivo Histórico Fundidora (en adelante AHF); p. 13b: Edificaciones Monterrey, S.A., filial de Fundidora Monterrey, departamento de Ingeniería y Construcción, al centro la ingeniera Blanca Esthela Cadena rodeada de ingenieros, fotogra�a de Lauro Leal, 1977,
AHF; p. 13c: fotograma tomado de la película Al rojo vivo (1969) en donde se recrea un área de trabajo femenil dentro del Molino Desbastador de 46”, disponible en Youtube: youtube.com/watch?v=X8uzX6928HI; p. 13d: secretarios administra�vos laboran en una sección
de las Oficinas Generales, fotogra�a de Mar�nez, ca. 1930, AHF; p. 14: secretarias laboran en una oficina, Condominio Acero, ca. 1970,
no. inv. 63869, Fototeca-Centro de las Artes, CONARTE, Fondo: Fundidora, p. 15: nopales de la Hacienda San Pedro de la UANL, fotogra�a
de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 16: Vicky Ponce, 2007, fotogra�a de Labrys LesMty A.C.; p. 18: Vicky Ponce, 6ta Marcha Lésbica 2013,
fotogra�a del archivo personal de Vicky Ponce; p. 22a: foja de expediente sobre caso judicial, 1867, Acervo Histórico del Poder Judicial
del Estado de Nuevo León (en adelante AHPJENL); p. 22b: foja de expediente sobre caso judicial, 1872, AHPJENL; p. 22c: foja de expediente sobre caso judicial, 1871, AHPJENL; p. 24: Hacienda San Pedro de la UANL, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 29: portada
del libro Narradoras del norte: estudio de la obra de Adriana García Roel, Irma Sabina Sepúlveda y So�a Segovia de Michelle Monter
Arauz, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León; p. 30: Denisse Alisa Palomo Ligas, fotogra�a proporcionada por la entrevistada; p. 31a: entrega del Premio Museo de Historia Mexicana 2024, fotogra�a proporcionada por Denisse Alisa Palomo Ligas; p. 31b:
Denisse Alisa Palomo Ligas frente a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila, fotogra�a proporcionada
por Denisse Alisa Palomo Ligas; p. 32a: compañeros de generación de la maestría en Historia del Noreste Mexicano y Texas, fotogra�a
proporcionada por Denisse Alisa Palomo Ligas; p. 32b: defensa de tesis de maestría, fotogra�a proporcionada por Denisse Alisa Palomo
Ligas; p. 33a: defensa de tesis de maestría, fotogra�a proporcionada por Denisse Alisa Palomo Ligas; p. 33b: Denisse Alisa Palomo Ligas
en la fábrica El Porvenir de San�ago, Nuevo León, fotogra�a proporcionada por Denisse Alisa Palomo Ligas; p. 34: portada de la tesis
Telares, hilos y agujas: la fuerza de trabajo femenina en la industria tex�l de Coahuila y Nuevo León (1890-1940), fotogra�a proporcionada
por Denisse Alisa Palomo Ligas; p. 35a y 35b: entrega del Premio Museo de Historia Mexicana 2024, fotogra�as proporcionadas por Denisse Alisa Palomo Ligas; p. 35c y 35d: viaje con compañeros de generación, fotogra�as proporcionadas por Denisse Alisa Palomo Ligas; p.
38: nota sobre “Las mujeres en el periodismo”, en: Hemeroteca Digital UANL, disponible en: h�ps://hemerotecadigital.uanl.mx/items/
show/3151; p. 40: “México, Jalisco, registros parroquiales, 1590-2022”, en:
, disponible en: h�ps://www.familysearch.org/ark:/61903/1:1:684X-Y6WB; p. 41: palma pita en la Hacienda San Pedro de la UANL, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 42: ilustración de Miryam Jahuey, fotogra�a proporcionada por Jesús Gerardo Guerrero Cas�llo.

1 Escritor, editor y letrista de cómics. Es licenciado en Lenguaje y Producción Audiovisual por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue ganador del Concurso de Cómic y Novela Gráfica
de la UANL por tres años consecu�vos. Fue encargado de la edición del cómic independiente Onírico, publicado por Editorial Trazo: Narra�va Gráfica y es fundador del club de cómic de la
Facultad de Artes Visuales de la UANL, mismo que coordina desde 2019. En 2025 fue ganador del VII Concurso Nacional de la Fortaleza Cómics con la obra Desidium.

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                  <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ISSN: 3061-7405

Vol. 04 SeptiembreN. 10 diciembre 2026

�Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Dr. Mario Alberto Garza Castillo

MENSAJE
DEL COORDINADOR
DEL NÚMERO

Secretario General

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Dr. César Morado Macías
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información de Historia Regional
y Hacienda San Pedro

EQUIPO EDITORIAL

M.C.R. Emilio Machuca Vega

Han transcurrido quince años desde que la Facultad de Filoso�a y
cátedra universitaria, especializada en el conocimiento histórico.
Con ella se reconoció la trayectoria y las contribuciones del profesor
Israel Cavazos Garza, y se buscó difundir y promover la historia
regional. Con ocasión de este aniversario, se ha emi�do el presente
número conmemora�vo de la revista Cultura Regional, auspiciada
por el Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San
Pedro de la UANL. A través de los ar�culos de esta edición especial
se pretende dejar tes�monio sobre las ac�vidades y contribuciones

Lic. Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez
Editora adjunta

Para ello, se ha contado con la invaluable colaboración de des-

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata

tacados historiadores, que han sido cercanos a la mencionada

Editora técnica

cátedra: el doctor César Morados Macías, director de Humanidades

M.D.L. Myrna Karen Garza Cantú

e Historia de la UANL; el licenciado Edmundo Derbez García, coordi-

Asesora jurídica

nador del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL;
COMITÉ EDITORIAL

Cas�llo Olivares, ex coordinadores del Colegio de Historia; el doctor

Universidad Autónoma de Nuevo León

Moisés Alberto Saldaña Mar�nez, responsable de la planeación y

José Gabino Castillo Flores

organización de las ac�vidades de la cátedra; y el maestro Emilio

Luis Enrique Pérez Castro
Universidad Autónoma de Nuevo León - Universidad de Monterrey

Diana Elizabeth Cepeda García
Universidad Autónoma de Nuevo León

Osvaldo Aguilar López
Vrije Universiteit Brussel-Université Libre de Bruxelles

Angélica Sánchez Hernández
Universidad Autónoma de Nuevo León

José Ricardo Treviño Chavarría
Universidad Autónoma de Nuevo León

Cultura Regional CR., volumen 4, número 10, septiembre-diciembre
2026, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través del Centro de Información
de Historia Regional, carretera a General Zuazua, km 4.5, General
Zuazua, Nuevo León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.
uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2023102314025800-102, ISSN: 3061-7405, ambos ante el Instituto Nacional
del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este
número: Ana Cesira Alvarado Zapata. Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores
y no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Se autoriza cualquier reproducción parcial o total de los contenidos o
imágenes de la publicación, incluido el almacenamiento electrónico,
siempre y cuando sea para usos estrictamente académicos y sin fines
de lucro, citando la fuente sin alteración del contenido y otorgando los
créditos autorales.

Machuca Vega, ponente y colaborador del mencionado espacio
académico en múl�ples ocasiones.
Las contribuciones de estos académicos versan en torno a temá�cas
como las cátedras universitarias, la trayectoria y las aportaciones del
profesor Israel Cavazos Garza en el conocimiento histórico y en la
UANL, y el impacto de la cátedra en el desarrollo de tesis entre las y
los estudiantes de la licenciatura en Historia de la UANL. Asimismo, se
presenta un informe general de las más de cien ac�vidades realizadas

CRONOGRAFÍA
Las cátedras universitarias en México. Modelos, aciertos y desa�os - César Morado Macías

4

La impronta de Israel Cavazos Garza en el Colegio de Historia de la UANL - Edmundo Derbez García

8

Cátedra de Historia del Noreste Profr. Israel Cavazos Garza: 15 años de historia compar�da - María del
Rocío Rodríguez Román

14

La Catedra Israel Cavazos Garza y el impulso a la inves�gación en los coloquios del Colegio de Historia
- Juan Jacobo Cas�llo Olivares

18

La Cátedra de Historia del Noreste Prof. Israel Cavazos Garza y sus ac�vidades académicas
- Moisés Alberto Saldaña Mar�nez

22

La Cátedra Israel Cavazos Garza en imágenes - Edmundo Derbez García

37

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA
Amhed Val�er Mosqueda y Edmundo Derbez García (coords.) (2024). La batalla de Monterrey de
1846. Miradas para construir memoria. México: Universidad Autónoma de Nuevo León - Arturo Iván
González Salas

42

Edmundo Derbez García (2011). La torre de rectoría. México: Universidad Autónoma de Nuevo León
- Bryan Yair Ramírez Garza

44

Benjamín Galindo Cárdenas (2024). Los profesores de Nuevo León. El oficio de enseñar antes de la sindicalización magisterial. México: Universidad Autónoma de Nuevo León - Jireh Madai Torres Pacheco

46

en la cátedra a lo largo de estos quince años, se incluye una memoria
visual de dichas labores a través de una selección de imágenes, y se

GENIO Y FIGURA

inserta una nota periodís�ca de Guillermo Jaramillo rela�va a la inauguración de la Cátedra, transcrita por la maestra Myrna Garza Cantú.

Moisés Alberto Saldaña Mar�nez: “Debemos tener discernimiento en cuanto a lo que leemos y al
conocimiento que asimilamos” - Emilio Machuca Vega

48

De tal modo, la presente revista se cons�tuye como un tes�monio
de lo que la Cátedra de Historia del Noreste Prof. Israel Cavazos

EPISTOLARIO

Garza ha sido y aspira a seguir siendo: un espacio académico para la
difusión y la generación del conocimiento histórico.

Dr. Moisés Alberto Saldaña Mar�nez
Profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras, UANL

Editado en México.

Todos los derechos reservados.
CULTURA
REGIONAL
culturaregional@uanl.mx

2

la doctora María del Rocío Rodríguez Román y el doctor Juan Jacobo

Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga

Universidad Autónoma de Coahuila

Mensaje del coordinador del número - Moisés Alberto Saldaña Mar�nez

Letras de la UANL tuvo la dis�nción de que se instaurara en ella una

de esta cátedra universitaria.

Director de la revista

Índice

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Nota periodís�ca de Guillermo Jaramillo Torres sobre la inauguración de la Cátedra Israel Cavazos
Garza, 2011 - Myrna Karen Garza Cantú

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Las cátedras universitarias en México.
Modelos, aciertos y desafíos
César Morado Macías 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

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Un segundo modelo sería la “cátedra académica
especializada”. El Colegio de México ofrece varios
ejemplos. La Cátedra Jean Bourgeois-Pichat, creada en
2004, organiza ciclos anuales de conferencias con
especialistas de la escuela francófona de demogra�a. Su
propósito no es solamente ofrecer una conferencia pública, sino establecer un espacio de intercambio directo
entre inves�gadores invitados, profesores y estudiantes de
posgrado4. La Cátedra México-España, inaugurada en el
curso 2006-2007, cons�tuye otro ejemplo: combina
conferencias magistrales, encuentros especializados y una
dimensión editorial, y cuenta con el patrocinio del Banco
Santander5. Aquí el aspecto del financiamiento a cargo del
sector privado es singular.

as cátedras universitarias cons�tuyen uno de los
mecanismos más u�lizados por las universidades
mexicanas para vincular la vida académica con la
par�cipación de intelectuales, inves�gadores y especialistas externos. Resultan más baratas que contratar profesores visitantes y actualizan al profesorado, sintonizándolo
con las vanguardias disciplinarias. Sin embargo, bajo una
misma denominación conviven experiencias ins�tucionales muy diferentes. Algunas consisten fundamentalmente
en una conferencia magistral anual; otras implican seminarios, inves�gaciones, publicaciones y redes internacionales. Esta diversidad cons�tuye una de sus principales virtudes, pero también plantea un problema: en México no
existe un marco general que defina qué debe entenderse
por cátedra universitaria, cuáles son sus funciones, cómo
deben organizarse y qué mecanismos permanentes de financiamiento deberían sostenerlas.

Un tercer modelo puede ser la “cátedra como instrumento
de cooperación internacional”. La Cátedra Guillermo y Alejandro de Humboldt, creada en 1998 mediante un convenio
entre la UNAM, El Colegio de México y el Servicio Alemán de
Intercambio Académico (DAAD), resulta par�cularmente significa�va. Su programa incluye clases de posgrado, seminarios, asesoría de tesis, inves�gación interdisciplinaria,
conferencias, congresos, intercambios académicos y publicaciones6. Aquí la cátedra deja de ser un evento y se convierte en una plataforma permanente de cooperación cien�fica.

La experiencia mexicana nos permite postular cuatro
modelos. El primero puede denominarse “modelo de la
personalidad intelectual”. Su ejemplo paradigmá�co es la
Cátedra La�noamericana Julio Cortázar de la Universidad
de Guadalajara, inaugurada en 1994 por inicia�va de
Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez. Desde entonces
ha recibido a más de un centenar de intelectuales, ar�stas
y personalidades internacionales. Su estructura combina
un curso dirigido a especialistas y estudiantes con una
conferencia magistral abierta al público. La selección de
invitados corresponde a un Comité de Honor y un Comité
Técnico, mientras que la Universidad coordina las ac�vidades y existe además un grupo de benefactores que contribuye a su difusión y sostenimiento2.

Finalmente tendríamos un “modelo ins�tucional de
cátedras extraordinarias”, representado especialmente por
la UNAM. La Coordinación de Humanidades define las
cátedras extraordinarias como espacios ins�tucionales de
discusión, aprendizaje, intercambio académico y análisis
crí�co. Actualmente existen cátedras dedicadas a figuras y
problemas específicos, y su funcionamiento se apoya en
comités técnico-direc�vos encargados de diseñar y planear
los programas de trabajo7. Este modelo �ene una ventaja
decisiva: intenta integrar las cátedras dentro de la estructura ordinaria de la Universidad, como parte del currículum y
no tratarlas simplemente como acontecimientos aislados.

Este modelo �ene una enorme capacidad de atracción
pública. La trayectoria de la Cátedra Cortázar demuestra
que una universidad puede construir una autén�ca marca
cultural alrededor de una personalidad y conver�rla en
punto de encuentro entre la universidad y la sociedad. La
nómina de invitados –entre ellos Judith Butler, Jared
Diamond, Carlo Ginzburg, Enrique Florescano, Jean Meyer y Ricardo Lagos– confirma que la cátedra puede
conver�rse en un instrumento de internacionalización y
pres�gio ins�tucional3.

La comparación permite observar que las cátedras mexicanas pueden cumplir por lo menos cuatro funciones:
internacionalización, formación académica, divulgación
cultural y vinculación social. El problema surge cuando una

1 Historiador. Es doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara. Actualmente es profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, miembro del
Sistema Nacional de Inves�gadores, y director de Humanidades e Historia de la UANL.
2 “Cátedra Julio Cortázar. Historia y organización”, disponible en: h�ps://jcortazar.udg.mx/quienes-somos/historia-organizacion
3 “Cátedra Julio Cortázar. Catedrá�cos”, disponible en: h�ps://jcortazar.udg.mx/quienes-somos/catedra�cos
4 “Cátedra Jean Bourgeois Pichat”, disponible en: h�ps://catedrab-p.colmex.mx/
5 “Cátedra México-España”, disponible en: h�ps://catedramex-esp.colmex.mx/
6 “Cátedra Guillermo y Alejandro de Humboldt”, disponible en: h�ps://www.colmex.mx/catedras-y-seminarios/cei
7 “Cátedras Extraordinarias”, disponible en: h�ps://www.humanidades.unam.mx/catedras-extraordinarias/

CULTURA REGIONAL

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universidad u�liza el nombre de “cátedra” para ac�vidades
que carecen de con�nuidad, presupuesto estable o un
programa académico claramente definido.

oferta académica universitaria.
Finalmente, las cátedras deberían dejar de medirse exclusivamente por el número de conferencias o asistentes.
Su evaluación debería considerar publicaciones, par�cipación de estudiantes, colaboración internacional, generación de proyectos de inves�gación, impacto público y
con�nuidad. La experiencia de Cortázar, Colmex y UNAM
demuestra que una cátedra adquiere verdadero valor
cuando produce comunidad académica.

Esta situación resulta especialmente relevante en el
caso de la Universidad Autónoma de Nuevo León. La UANL
posee actualmente un conjunto importante de cátedras
en todas las áreas. En Humanidades la: Raúl Rangel Frías
–una de las más an�guas–, Alfonso Reyes, Minerva Margarita Villarreal, Alfonso Rangel Guerra, Agus�n Basave, Israel Cavazos Garza, entre otras. Su propio Plan de Desarrollo
Ins�tucional 2026-2040 reconoce que estas cátedras cons�tuyen un pilar para vincular docencia, inves�gación,
cultura y compromiso social mediante la par�cipación de
expertos nacionales e internacionales8. Además, existen
cátedras de carácter académico vinculadas con dis�ntas
facultades y centros de inves�gación.

En este sen�do, la UANL se encuentra en una posición
privilegiada. Posee una tradición humanís�ca importante,
figuras como Alfonso Reyes y Raúl Rangel Frías como referentes ins�tucionales, infraestructura cultural y una
creciente proyección internacional. Es una de las universidades más grandes del mundo, la 25 considerando la matrícula. Lo que falta no es crear más cátedras, sino encarnarlas más explícitamente al tejido ins�tucional.

La experiencia de la UANL muestra, sin embargo, una
caracterís�ca que merece discusión: la existencia de
cátedras no necesariamente significa que exista un sistema universitario de cátedras. La creación de algunas de
ellas responde a inicia�vas específicas de facultades, dependencias o autoridades universitarias. Por ejemplo, el
Consejo Universitario aprobó en 2020 la Cátedra Alfonso
Reyes en Madrid, con una programación anual de tres a
cinco días y obje�vos relacionados con inves�gación, docencia, literatura y vinculación internacional9. Esta experiencia exitosa ha evolucionado hasta conver�rse en un
programa internacional que en 2025 celebró su sexta
edición mediante la colaboración de la UANL con la Embajada de México en España, el Ins�tuto Cultural de México
en España, la Casa de México y el Fondo de Cultura Económica10. Otras en cambio permanecen inac�vas.

La propuesta podría resumirse en tres palabras: norma�vidad, presupuesto y con�nuidad. Un Sistema Universitario de Cátedras permi�ría conver�r ac�vidades actualmente dispersas en una polí�ca universitaria permanente.
La cátedra dejaría entonces de ser solamente la visita de
un personaje destacado para conver�rse en una herramienta estratégica de la universidad: un puente entre conocimiento internacional, experiencia de sus inves�gadores, apoyo a cuerpos académicos, presencia en el
currículo, publicación en revistas académicas. En pocas
palabras, incorporarlas explícitamente al ecosistema del
conocimiento universitario.

FUENTES DE INFORMACIÓN

El desa�o consiste, por tanto, en pasar de una colección
de cátedras a un Sistema Universitario de Cátedras UANL.
Para ello sería conveniente establecer un reglamento general que determine una definición ins�tucional, categorías, requisitos de creación y presupuesto e�quetado. Las
cátedras podrían clasificarse, por ejemplo, en tres categorías: humanís�cas; cien�ficas y tecnológicas; internacionales o de cooperación interins�tucional.

Fuentes electrónicas
“Cátedra Guillermo y Alejandro de Humboldt” (2026), en: El
Colegio de México. [En línea; consultado el 15 de agosto de
2026]. Disponible en: h�ps://www.colmex.mx/catedras-yseminarios/cei
“Cátedra Jean Bourgeois Pichat” (2026), en: El Colegio de
México. [En línea; consultado el 15 de agosto de 2026]. Disponible en: h�ps://catedrab-p.colmex.mx/

El segundo elemento debería ser la creación de presupuestos e�quetados. Una cátedra que depende cada año
de recursos extraordinarios corre el riesgo de conver�rse
en un programa discon�nuo. Cada cátedra reconocida ins�tucionalmente debería contar con un presupuesto anual
básico des�nado a honorarios de los invitados, viajes, alojamiento, producción de materiales, difusión y, cuando corresponda, publicaciones.

“Cátedra Julio Cortázar. Historia y organización” (2022), en:
Universidad de Guadalajara. [En línea; consultado el 15 de
agosto de 2026]. Disponible en: h�ps://jcortazar.udg.mx/
quienes-somos/historia-organizacion
“Cátedra México-España” (2026), en: El Colegio de México.
[En línea; consultado el 15 de agosto de 2026]. Disponible
en: h�ps://catedramex-esp.colmex.mx/

El tercer elemento sería establecer un comité académico para cada cátedra, que la vincule explícitamente a los
integrantes del Sistema Nacional de Inves�gadores de la
propia UANL, los cuerpos académicos del área, los programas de posgrado y desde luego a los estudiantes. Los
comités deberían definir anualmente el programa y seleccionar a los invitados para que los eventos sean parte de la

“Cátedras Extraordinarias” (2026), en: Universidad Nacional
Autónoma de México. [En línea; consultado el 15 de agosto
de 2026]. Disponible en: h�ps://www.humanidades.unam.
mx/catedras-extraordinarias/

8 “Plan de Desarrollo Ins�tucional UANL 2024-2040”, disponible en: h�p://transparencia.uanl.mx/secciones/plan_de_desarrollo/archivos/PDI_UANL_2024-2040_.pdf
9 “Dictamen sobre la creación de la Cátedra Alfonso Reyes en Madrid”, disponible en: h�p://transparencia.uanl.mx/secciones/informacion_general/gaceta/archivos/gaceta_
2020/Gaceta_2020_4T-2.pdf
10 Irene Torres, “Inaugura UANL sexta edición de la Cátedra Alfonso Reyes en Madrid”, disponible en: h�ps://vidauniversitaria.uanl.mx/cultura/inaugura-uanl-sexta-edicionde-la-catedra-alfonso-reyes-en-madrid/

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“Dictamen sobre la creación de la Cátedra Alfonso Reyes en
Madrid” (2020), en: Gaceta Universitaria. [En línea; consultado el 1 de agosto de 2026]. Disponible en: h�p://
transparencia.uanl.mx/secciones/informacion_general/
gaceta/archivos/gaceta_2020/Gaceta_2020_4T-2.pdf
“Plan de Desarrollo Ins�tucional UANL 2024-2040” (2024),
en: Universidad Autónoma de Nuevo León. [En línea; consultado el 15 de agosto de 2026]. Disponible en: h�p://
transparencia.uanl.mx/secciones/plan_de_desarrollo/archivos/PDI_UANL_2024-2040_.pdf
Torres, Irene (2026). “Inaugura UANL sexta edición de la
Cátedra Alfonso Reyes en Madrid”, en: Vida Universitaria.
[En línea; consultado el 15 de agosto de 2026]. Disponible
en: h�ps://vidauniversitaria.uanl.mx/cultura/inaugura-uanlsexta-edicion-de-la-catedra-alfonso-reyes-en-madrid/

CULTURA REGIONAL

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CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

La impronta de Israel Cavazos Garza en
el Colegio de Historia de la UANL
Edmundo Derbez García 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

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a cátedra, asiento del maestro, definía desde la Edad
Media no sólo el espacio de autoridad, sino de
transmisión de saberes; y las cátedras especiales o
extraordinarias se ins�tuyeron como homenaje académico
y honorífico a maestros ilustres para perpetuar su legado.
La tradición de este �po de cátedras en la Universidad Autónoma de Nuevo León es rela�vamente reciente. A par�r
de los años noventa del siglo XX, surgieron la Cátedra sobre
Derechos Humanos en la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales en 1993, la Cátedra Fin de Milenio entre 1999 y
2000, la Cátedra El Colegio Nacional en 2000, la Cátedra
Doctores Honoris Causa en 2002 y la Cátedra Fray Servando Teresa de Mier del Centro de Estudios Parlamentarios
(CEP) en 2007. Todas, salvo esta úl�ma, tuvieron una vida
acotada a una temporalidad específica como espacios de
enseñanza por parte de académicos de alto nivel y, por lo
tanto, desaparecidas dentro de la ins�tución.

verbial modes�a: “¿Por qué a mí?”, y atribuyó el establecimiento de la cátedra con su nombre “a todos mis amigos
que siempre me han querido”2. ¿Le llegó a Israel Cavazos
Garza un homenaje como la dedicación con su nombre a
la Cátedra de Historia del Noreste sólo por el afecto a un
hombre de modes�a natural, simpa�a abierta, don de
gentes, bondadoso y generoso sin pose ni ar�ficios?3
La cues�ón planteada por el mismo historiador de “¿Por
qué a mí?” abre la posibilidad de un análisis respecto al
alcance de su contribución a la Facultad de Filoso�a y Letras. ¿Cavazos Garza dejó en realidad una impronta en ella
como para jus�ficar un homenaje permanente en su seno
al aprobar el Consejo Universitario en sesión del pleno la
propuesta de la dirección?
La par�cipación de Israel Cavazos Garza en la Facultad
de Filoso�a y Letras se dio en varios momentos. La primera, no muy afortunada, se dio como director fundador
del Departamento de Historia, establecido a par�r del 1 de
enero de 1952 bajo la tutela de Raúl Rangel Frías, rector de
la Máxima Casa de Estudios y director del plantel, de
acuerdo con las facultades otorgadas por el Consejo Universitario con respecto a la organización y desarrollo de
labores de la Facultad de Filoso�a y Letras4.

La asignación del nombre de un maestro a una cátedra
especial como reconocimiento a sus aportes y forma de
vincularlo a las nuevas generaciones, es todavía más
reciente en la UANL. Quizá la primera de todas fue la
Cátedra Dr. Carlos Canseco González, ins�tuida por la Facultad de Salud Pública y Nutrición el 1 de diciembre de
2004. También fueron creadas la Cátedra Raúl Rangel
Frías, iniciada por el Centro de Estudios Humanís�cos el 25
de sep�embre de 2006; la Cátedra Ramón Cárdenas Coronado, inaugurada en la Facultad de Contaduría Pública y
Administración el 17 de febrero de 2009; y la Cátedra Celso Garza Guajardo, fundada por inicia�va del Centro de
Información de Historia Regional el 13 de mayo de 2010.
De estas cuatro, la cátedra al doctor Canseco fue la única
dedicada en vida y le sobrevivió hasta enero de 2009,
cuando falleció el influyente médico de la salud pública del
con�nente americano.

Su actuación, iniciada al día siguiente, quedó sujeta a
las bases, seguramente propuestas por él mismo, dadas a
conocer públicamente por el secretario de la facultad,
Alfonso Rangel Guerra: 1) elaboración de un índice bibliográfico histórico de Nuevo León, 2) publicación del bole�n
bibliográfico histórico de la Universidad de Nuevo León, 3)
trabajos de inves�gación sobre historia de Nuevo León, 4)
organización de un seminario de inves�gaciones históricas con un grupo de estudiantes interesados en la
materia y 5) labores de coordinación del Departamento
de Historia con la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geogra�a y Estadís�ca (SNHGE) a fin de trabajar de común acuerdo en el estudio, inves�gación y fomento de la
cultura histórica en el estado5.

La Cátedra de Historia del Noreste Prof. Israel Cavazos
Garza de la Facultad de Filoso�a y Letras fue también establecida en vida del historiador, cuando contaba con 88
años de edad y una ac�vidad lúcida, convir�éndose en una
de las más an�guas dedicadas a universitarios y de las más
ac�vas y dinámicas por la mul�plicidad de ac�vidades
anuales planeadas, organizadas y llevadas a cabo por su
coordinador, el doctor Moisés Alberto Saldaña Mar�nez.

En cuanto a este úl�mo punto, Cavazos mantuvo
contacto con el profesor Timoteo L. Hernández, presidente
de la SNHGE, relación facilitada por el hecho de ser socio
de la misma. Producto de esta coordinación se efectuó una
velada literaria y musical en el Aula Magna el 17 de mayo
de 1952, con la cual la sociedad celebró su décimo aniver-

El frío día de su apertura, debido a la entrada de una
masa de aire ár�co, Cavazos Garza se preguntó con su pro-

1 Historiador y periodista. Es licenciado en Historia y licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente
es coordinador del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL.
2 José Juan Zapata Pacheco, “Israel Cavazos Garza. «Era un soñador»”, en: Vida Universitaria, año 15, no. 243, 1 de marzo de 2011. Monterrey, México, p. 12.
3 “Israel Cavazos Garza, Discurso de recepción de Israel Cavazos Garza, sillón 21, 12 de junio de 1979. Respuesta del académico Wigberto Jiménez Moreno, p. 30.
4 “Encargado del Depto. de Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras”, en: El Porvenir, 8 de enero de 1952. Monterrey, México, p. 12.
5 Universidad de Nuevo León. Facultad de Filoso�a y Letras. Aviso”, en: El Porvenir, 10 de febrero de 1952. Monterrey, México, p. 8.

CULTURA REGIONAL

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sario y como parte de los actos, se declaró inaugurado en
forma oficial el Departamento de Historia, con el cual
aseguraba –en palabras de Fidencio de la Fuente, representante del gobernador Ignacio Morones Prieto– “que los
estudios históricos florecerán en nuestro ambiente para
pres�gio de nuestra Universidad y del estado”6.

León, la publicó poco después, en 1953, pero no por el Departamento de Historia de la facultad (otra evidencia de su
inexistencia o inoperancia), sino como discípulo de Silvio
Zavala en el grueso volumen de la revista Estudios Históricos Americanos de El Colegio de México como homenaje
a su maestro en el vigésimo quinto aniversario de su
recepción profesional10.

Como comisionado de la SNHGE, Cavazos Garza par�cipó junto a Humberto Buentello Chapa en la organización
de la exposición histórica bibliográfica de Nuevo León7 instalada en tres salones del segundo piso del edificio de la
Escuela Normal para Maestros Miguel F. Mar�nez y en su
auditorio par�cipó el 29 de mayo con el tema “Juan Bau�sta Chapa. Cronista anónimo del Nuevo Reino de León”,
dentro del ciclo de conferencias históricas, calendarizadas
por la SNHGE los martes y jueves durante el mes del 18 de
mayo al 19 de junio8. Se trató de su inves�gación de mayor
trascendencia por el valor de descubrir la iden�dad del
misterioso escritor que, a diferencia de Alonso de León y
Fernando Sánchez de Zamora, permaneció incógnito
durante 350 años.

Una segunda etapa de la relación de Israel Cavazos con
la Facultad de Filoso�a y Letras se abrió con la creación del
Colegio de Historia 22 años después. Si bien Cavazos no se
consideraba fundador, aseguraba deberse a él la idea de la
profesionalización de la disciplina histórica11. Quizá a él se
debiera el hecho de haber alentado y sembrado la SNHGE
la inquietud de los estudios de historia en 1973, año de su
recepción de la Medalla de Acero al Mérito Histórico Capitán Alonso de León, primero, al organizar la Primera Semana Académica sobre la Enseñanza de la Historia y la Geogra�a, del 9 al 15 de mayo con la par�cipación de los
profesores María Elena Bribiesca, Etelvina Torres Arceo,
José María de los Reyes –fundador de la Preparatoria 3
Nocturna–, Humberto Buentello Chapa y Luis Rubio Isla,
quien abordó la metodología de la inves�gación histórica;
y después, al presentar la inicia�va para crear dentro de la
UANL un Ins�tuto de Inves�gaciones Históricas12.

Para cumplir el punto cuatro, la impar�ción del seminario de inves�gaciones históricas a los alumnos de la Facultad de Filoso�a y Letras, se halló sin aula. “Usted se lleva al archivo a los alumnos”, le dijo Rangel Frías cuando la
facultad, a la cual estaba adscrito, debía facilitarle los
medios a su alcance para el cumplimiento de las disposiciones contenidas en las bases de su actuación. Por esa
razón poco o nada pudo avanzar en los primeros tres
puntos de sus funciones. No sin razón, Cavazos Garza se
refirió al Departamento de Historia en términos como
“una utopía”, “ilusorio” y “casi fantasma”.

El proyecto plasmado en el plan de estudios de la
Licenciatura en Historia, base del Colegio de Historia, fue
elaborado por la profesora Elvia Hernández Flores, revisado
por la junta de maestros y aprobado finalmente por el
pleno del Consejo Universitario el 19 de febrero de 197413.
El director de la facultad, Tomás González de Luna, por
razones sin especificar, decidió la no intervención de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca,
presidida por el doctor Hernán Salinas Cantú. La elección
de los maestros de la primera generación fue realizada por
González de Luna, sin tomar decisión en ese sen�do la maestra Elvia Hernández, coordinadora fundadora. Sin
embargo, fue ineludible para González de Luna recurrir a
la SNHGE al incorporar como docentes a Gerardo de León,
vicepresidente del organismo, y a Israel Cavazos Garza, su
secretario vitalicio.

Sin embargo, el Departamento de Historia rindió al menos algún fruto. Entre sus alumnos estuvieron Yolanda
García Núñez, Lilia Villanueva López, Laura Ruano Méndez
y Adelia Iglesias, quienes tomaron los cursos preparatorios
de humanidades que dieron origen a la facultad en 1950 y,
por lo tanto, fundadoras de la dependencia y para entonces alumnas avanzadas en Letras9. Lilia Villanueva López, al margen de casarse con Israel Cavazos, se convir�ó
en una acuciosa inves�gadora, especialista en historia
colonial, paleógrafa consumada, cronista con obra propia
y en conjunto con su esposo.

Pero su pertenencia a la SNHGE, donde era un es�mado
consocio, no resultó determinante para integrarlo al
Colegio de Historia. Con una planta docente sin formación
histórica, pero dedicada en su mayor parte a la historia,
Cavazos Garza era el primero y único historiador profesional en Nuevo León, considerado, en palabras de Gerardo
de León, “un maestro erudito”. Era graduado en historia
por El Colegio de México, dirigido por Alfonso Reyes,
donde fue alumno de �empo completo de la segunda generación del programa docente del Centro de Estudios Históricos des�nado a “entrenar historiadores”, a cargo de
Silvio Zavala, considerado el máximo representante del
neoposi�vismo y cien�ficismo. Si bien Cavazos Garza
poseía experiencia en archivos, de su maestro absorbió estas tendencias para asumir la rigurosidad en sus inves�gaciones en lo relacionado a los métodos.

Si bien el Departamento de Historia subsis�ó unos
cuantos meses, quizá hasta cuando Cavazos fue designado director de la Biblioteca Universitaria a par�r de
sep�embre de 1952, con la encomienda de organizarla en
el edificio del Obispado con los 40 mil volúmenes de la
an�gua Biblioteca Pública, del obispo Valverde Téllez y del
Colegio Civil, se mantuvo en el claustro magisterial de la
facultad en el departamento o sección de Letras y Filoso�a con la materia de Historia de México, sin exis�r registro
en actas del Consejo Universitario de su nombramiento
como catedrá�co.
Mientras tanto, su laboriosa inves�gación sobre Juan
Bau�sta Chapa, cronista anónimo del Nuevo Reino de

6 “La Sociedad Nuevoleonesa de Historia y Geogra�a celebró su X aniversario”, en: El Porvenir, 17 de mayo de 1952. Monterrey, México, p. 2.
7 “La Sociedad de G. e Historia va a cumplir 10 años”, en: El Porvenir, 18 de marzo de 1952. Monterrey, México, p. 12.
8 “Conferencia sobre historia dictará Israel Cavazos G.”, en: El Porvenir, 29 de mayo de 1952. Monterrey, México, p. 4.
9 Lizbet García Rodríguez, “Tenía 10 años cuando mi padre y mis maestros comentaron con júbilo el nacimiento de la Universidad”, en: Vida Universitaria,
año 17, no. 264, 1 a 15 de febrero de 2013, p. 12.
10 Israel Cavazos Garza, “Juan Bau�sta Chapa, cronista anónimo del Nuevo Reino de León”, pp. 273-316.
11 Susana Julieth Acosta Badillo y Erika Flor Escalona On�veros, “Entrevista a Israel Garza Cavazos”, p. 14.
12 “Al Consejo plan del Ins�tuto de Inves�gaciones Históricas”, en: El Porvenir, 12 de febrero de 1974. Monterrey, México, p. 5B.
13 H. Consejo Universitario, acta no. 5, 19 de febrero de 1974, p. 14.

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Además, desde sep�embre de 1948 hasta el verano de
1950 recibió una sólida formación de François Chevalier,
Daniel Cosío Villegas, José Miranda, José Gaos, Manuel
Toussaint, Agus�n Millares Carlo, Concepción “Concha”
Muedra, Eliazar Halpern y Rafael Moreno y entre sus
condiscípulos estuvieron Luis González y González, “casi
un hermano para mí”, decía. Sus estudios incluyeron Historia de México, Historia de América hispánica y de Europa,
especialmente de España.

internacional. Cul�vaba amistad especial con Rafael
Montejano y Aguiñaga, con Wigberto Jiménez Moreno,
con su maestro el doctor Francois Chevalier, director de la
Casa de Velázquez en España, con Ernesto de la Torre
Villar, director del Ins�tuto de Inves�gaciones Bibliográficas de la UNAM, y con muchos otros intelectuales de esa
y otras disciplinas.
Dentro y fuera de la Universidad su estatura moral resultaba indisputable. Pertenecía al consejo general del
Patronato Universitario, presidido por don Manuel L.
Barragán, dedicado a obtener y aplicar fondos en mobiliario, equipo y bibliotecas; y a apoyar servicios universitarios
y publicaciones como las del Centro de Estudios Humanís�cos, donde Cavazos era, desde 1960, jefe de la Sección de
Historia del anuario Humanitas.

Para 1974 era el más prolífico historiador del norte de
México a quien se debió la expansión del conocimiento del
pasado, en par�cular colonial, con una obra historiográfica
extensa, la cual denotaba su enorme conocimiento de archivos y bibliogra�a, enfocada principalmente en la historia regional del noreste de México, con especial interés en
la conformación del Nuevo Reino de León y sus primeros
colonizadores14. Wigberto Jiménez Moreno agrupó sus
trabajos bajo cinco rubros: 1) archivos e historiogra�a, 2)
los hombres y la vida en el Nuevo Reino de León, 3) bárbaros y próceres de la Reforma en el noroeste de México, 4)
lengua y cultura en el noreste de México y 5) ciudades y
villas del noreste de México15.

Era integrante de la comisión direc�va de la Sociedad de
Amigos del Museo del Obispado, des�nada a reunir fondos para mejorar el aspecto del museo e incrementar sus
valores, y a ese fin fue uno de los firmantes del llamado
lanzado en julio de 1974 al gobierno estatal, municipal,
INAH, Universidad, inicia�va privada y familias nuevoleonesas, para ayudar a preservar el monumento19.

Tenía publicado, con estudios preliminares y datos, las
relaciones de Alonso de León, Juan Bau�sta Chapa y Fernando Sánchez de Zamora; monogra�as, algunas de ellas
pioneras, de los municipios del estado como Galeana, General Escobedo y Santa Catarina; inves�gaciones como
Algunas caracterís�cas de los pobladores de Nuevo León,
en el siglo XVII (1960); Índice de reales cédulas rela�vas a
Nuevo León (1651-1820) –extraídas de los catálogos del
Archivo General de la Nación y por lo tanto, desconocidas–, Esbozo histórico del Seminario de Monterrey (1969);
Fichas para una biblio-hemerogra�a histórica de Nuevo
León (1960-1969); y Cedulario autobiográfico de pobladores y conquistadores de Nuevo León (1964).

Si alguien debía integrarse como maestro al Colegio de
Historia, ese era Israel Cavazos Garza y, no obstante, si se
�enen presentes su calidad intelectual, sus méritos como
inves�gador y escritor, archivista y bibliotecario, promotor cultural y conferencista, jamás reclamó para sí la
coordinación ni alguna posición de privilegio ni mucho
menos. Vio con muy buenos ojos el proyecto del Colegio
de Historia al entrañar una promisoria perspec�va para la
inves�gación histórica en el país, una de las disciplinas,
como la calificaba él, más universales y humanas; se mostró siempre diligente en colaborar como un maestro más.
Unos días antes del inicio de clases, en febrero de 1974,
la coordinadora Elvia Hernández sostuvo la primera reunión con los maestros iniciadores de la carrera, a quienes
no conocía ni ellos conocían su trayectoria por llegar a
Monterrey recién egresada de la Universidad Autónoma
de Puebla. Cuando Israel Cavazos le preguntó de dónde
era y ella le contestó que de Tlaxcala, bromista le dijo: “siguen llegando los tlaxcaltecas”20.

Para Buentello Chapa resultaba agradable la prosa histórica impresa por Israel Cavazos en sus obras16. El periodista
Silvino Jaramillo destacaba el amor con el cual escribía sobre una materia de su pasión17. En ese momento “acaudilla” la ac�vidad historiográfica en Nuevo León donde figuraban personajes como el padre Aureliano Tapia
Méndez, Rodolfo Arroyo Llano y Eduardo Aguirre Pequeño.
Este papel importante lo llevó a tener, por ejemplo, presencia en la conmemoración del siglo y medio del nacimiento del estado de Nuevo León, el 7 y 8 de mayo de
1974; a recibir el 11 de julio a los estudiantes de historia de
la Universidad de Alabama, encabezados por los doctores
Edward H. Mosley, director de Estudios La�noamericanos,
y Charles Summer, director adjunto; y a fungir como jurado
del certamen Señorita Turismo Nuevo León, realizado en
salón Luis XV del Hotel Ancira, el 27 de agosto de ese año,
para evaluar a las par�cipantes en su exposición de tres minutos sobre los atrac�vos turís�cos del estado, eligiendo
como soberana a Nelly Garza Rodríguez18.

Su carácter tranquilo y cortés se manifestó en su coexistencia sin conflicto alguno, como católico de confesión,
con profesores de ideología izquierdista como Máximo de
León Garza, líder del Par�do Comunista Mexicano, a cargo
de la clase de Historia de México, o el arquitecto Alfonso
Reyes Mar�nez, de la de Redacción de segundo semestre,
así como con aguerridos alumnos par�cipes de movimientos polí�cos, sindicales y estudian�les. Y mientras convivía
con militantes rojos, firmaba en contrapar�da, junto al
doctor Hernán Salinas Cantú, la inicia�va de la SNHGE dirigida al ayuntamiento de Monterrey para designar con el
nombre del empresario regiomontano don Eugenio Garza
Sada a la avenida Tecnológico.

No obstante realizar su labor historiográfica fuera de la
Ciudad de México, tenía tal alcance al estar relacionado y
vinculado con el mundo profesional a nivel nacional e

En el programa elaborado por él para la materia de Técnica de la inves�gación histórica, primer semestre, Israel

14 Emilio Machuca Vega, “Aportaciones de Israel Cavazos al estudio de la historia de las religiones en Nuevo León”, pp. 43-75
15 Israel Cavazos Garza, Discurso de recepción de Israel Cavazos Garza, sillón 21, 12 de junio de 1979. Respuesta del académico Wigberto Jiménez Moreno, p.
30.
16 Humberto Buentello Chapa, “Trabajo de Israel Cavazos. Una visión del siglo XVI”, en: El Porvenir, 16 de junio de 1974. Monterrey, México, p. 2B.
17 Silvino Jaramillo, “Otro libro de Israel Cavazos. Nueva mirada a los rincones de la historia”, en: El Porvenir, 24 de junio de 1974. Monterrey, México, p. 10B.
18 Jesús Ángel Mar�nez, “Click”, en: El Porvenir, 29 de agosto de 1974. Monterrey, México, p. 1C.
19 “Hay que salvar el Obispado, Museo Regional de Historia”, en: El Porvenir, 22 de julio de 1974. Monterrey, México, pp. 1B y 10B.
20 Entrevista realizada a Elvia Hernández Flores por Edmundo Derbez García. México, 3 de diciembre de 2025.

CULTURA REGIONAL

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Cavazos volcó la valiosa experiencia académica obtenida
en El Colegio de México y en su trayectoria profesional de
poco más de 30 años. En primer término, conocedor a fondo de la historiogra�a de Nuevo León, en los enfoques
cultural, religioso y biográfico de sus grandes personajes,
inició el curso con historiogra�a local, a fin de que los
alumnos estudiaran con sen�do crí�co la manera cómo
escribieron la historia autores como Alonso de León, José
Eleuterio González, David Alberto Cossío, San�ago Roel,
Carlos Pérez Maldonado y otros, ampliando el marco a la
historiogra�a de los estados y a la historiogra�a nacional
para contextualizar los procesos locales dentro de estas dinámicas. Además, les ofreció de apoyo una selecta y relevante bibliogra�a por épocas.

reales, no solo en las copias que el propio maestro nos
proporcionaba para prac�car. Puedo decir que hasta pude
tener clases par�culares en el propio acervo municipal,
aparte de las pocas clases a las que podía asis�r en el
Colegio de Historia, el maestro Cavazos me mostró
paciencia y consideración”23.
La entrada a los archivos les dio experiencia en la consulta directa de acervos como base de inves�gaciones históricas, elaboración de trabajos conver�dos en ponencias
presentadas en futuros congresos de historia. En buena
medida, varias de las obras de Cavazos, por su misma índole, les sirvió como instrumentos de consulta como el
Cedulario autobiográfico de pobladores y conquistadores
de Nuevo León (1964), el Índice de reales cédulas rela�vas
a Nuevo León (1962), Guía del Ramo Militar del Archivo
General del Estado de Nuevo León, 1797-1850 (1971) y, en
especial, su obra de mayor largo aliento, el primer Catálogo y síntesis de los protocolos del Archivo Municipal de
Monterrey, 1599-1700 (1964) y el segundo Catálogo y síntesis de los protocolos del Archivo Municipal de Monterrey,
1700-1725 (1973).

Proporcionó a los estudiantes las orientaciones necesarias para conocer, valorar y analizar adecuadamente las
dis�ntas fuentes de inves�gación como los archivos, bibliotecas y hemerotecas, donde podían encontrar vasto
campo para sus estudios y puso especial énfasis en la originalidad de sus trabajos de historia económica y social,
microhistoria, biogra�a y genealogía recurriendo a fuentes
primarias e inculcó en ellos la hones�dad y la é�ca para el
cuidadoso y buen manejo de las fuentes21.

Bajo los auspicios del CEH, publicó en Barcelona,
España, el segundo volumen, el cual presentó el 14 de junio de 1974 en la Librería Cosmos con la asistencia de los
alumnos del primer semestre del Colegio de Historia. Buentello Chapa trazó del Catálogo y síntesis de los protocolos
unos apuntes a manera de una guía para los alumnos de
Historia, a quienes seguía con simpa�a en sus estudios.
“Tengo la seguridad –escribió– de que algunos de ellos serán dentro de poco magníficos inves�gadores que enfocarán los obje�vos de la historia a planos diferenciados de la
simple exposición de hechos”24.

Su curso no se limitó a las fuentes escritas, sino a otras
�pologías inéditas y relevantes, siguiendo las tendencias
más actuales, las cuales ofrecían información como mapas, fotogra�as, historia oral, museos y colecciones
par�culares. Cavazos Garza abordó en términos generales
las ciencias auxiliares de la historia, disciplinas que brindan
herramientas metodológicas, datos y contextos para validar las fuentes históricas, y en este terreno incluyó una
disciplina técnica de su completo dominio como la paleogra�a, la cual aprendió en las prác�cas de esta materia esencial de El Colegio de México llevadas a cabo en el Archivo General de la Nación, al cual llegaba cruzando el pa�o
de honor del palacio nacional, en unas de cuyas salas se
encontraba y donde experimentó “el contacto directo con
seculares infolios”.

“Lo realmente apasionante de su clase –recuerda
Carmona– empezó cuando consiguió la asistencia del grupo a los archivos municipales en el estado, muchos de los
cuales carecían de la organización que empezaba a destacar el de Monterrey. Eso fue de lo mejor de sus enseñanzas: mostrarnos en forma directa el contenido de un
archivo municipal, aprender a inves�gar en él y poder tocar los documentos tratando de entender los textos ahí escritos”25. Además de la consulta de archivos, el programa
de la materia abarcó aspectos generales del proceso metodológico de la inves�gación bibliográfica para la revisión,
recopilación, análisis e interpretación de material existente con respecto al tema a estudiar, así como las citas bibliográficas y citas documentales, a fin de hacer la citación correctamente usando las normas básicas.

Cavazos Garza poseía, a decir del padre Aureliano Tapia
Méndez, “la paciencia del paleógrafo” y “paciencia
impaciente de inves�gador”22, y al ofrecer nociones de
paleogra�a a sus alumnos, replicó su experiencia en El
Colegio de México al pedirles hacer ejercicios de lectura
con documentos de los siglos XVI al XVIII.
Como director del Archivo General del Estado de Nuevo
León, cargo ocupado por él desde 1955, y a cuyo esfuerzo
fue organizado, dio a los alumnos del Colegio de Historia la
posibilidad de acceso a sus acervos históricos con fondos
coloniales, a fin de adquirir un buen nivel de conocimientos en paleogra�a. Gisella L. Carmona, animada a inscribirse al Colegio de Historia por Israel Cavazos Garza al entrar
a trabajar a la administración municipal de Monterrey,
donde lo conoció por dirigir el Archivo Municipal, valoró lo
fascinante de aprender a leer lo considerado por algunos
como “garabatos” coloniales. “Si por alguna razón no podía ir a la clase por el trabajo que desempeñaba en el municipio, yo sólo tenía que acudir al Archivo Municipal para
tener la posibilidad de prac�car la lectura de documentos

Finalmente, Cavazos Garza enseñó la historia de las ins�tuciones civiles, eclesiás�cas y militares, respecto a la
forma como las sociedades se organizaron para administrar el poder polí�co, la fe espiritual y la defensa territorial,
en razón de ser las jurisdicciones generadoras de la documentación contenida en los archivos. Terminado el primer
semestre, Héctor Jaime Treviño Villarreal, alumno fundador, reconoció el beneficio obtenido gracias a la gran
preparación intelectual del maestro Cavazos. “Con su reconocida capacidad y su facilidad para transmi�r los conocimientos nos ha contagiado de su pasión por la historia,

21 Juan Antonio Vázquez Juárez y Héctor Jaime Treviño Villarreal, Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de Historia, manuscrito inédito.
22 Aureliano Tapia Méndez, “Importante libro de historia regional”, en: El Porvenir, 8 de junio de 1974. Monterrey, México, p. 2B.
23 Entrevista realizada a Gisella L. Carmona por Edmundo Derbez García. México, 10 de agosto de 2026.
24 Humberto Buentello Chapa, “Estampas de los siglos XVII y XVIII”, en: El Porvenir, 19 de julio de 1974. Monterrey, México, p. 2B.
25 Entrevista realizada a Gisella L. Carmona por Edmundo Derbez García. México, 10 de agosto de 2026.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

dándonos además las bases firmes para lograr una buena
y fruc�fera inves�gación”26. “Las clases del maestro Cavazos –considera Carmona– eran mo�vadoras, porque
trataban de abrir un panorama para otros conocimientos;
estas clases tenían la caracterís�ca de tratar de ser más
especiales para que el grupo pudiera aprovecharlas. El maestro privilegiaba el método, la forma en que debería
inves�garse para tener buenos resultados. Exigía que cuidáramos el rigor cien�fico para manejar los archivos. Destacaba su paciencia al enseñar, cualidad básica no sólo
para un buen maestro, sino para un buen historiador. Así
que sus clases, en mi muy personal opinión, además de conocimiento, transmi�an la posibilidad de aprender a desarrollar otras cualidades para inves�gar y hasta reescribir
la historia si se encuentran las bases para ello”27.

Díaz, Crispín López, Javier Rojas Sandoval, Héctor Jaime
Treviño Villarreal, Hermilo Cisneros Estrada y Juan Antonio
Vázquez Juárez. Y en el ciclo 1974-1975 figuraron entre
otros Rosalba Sánchez Ledezma, Magdalena Mar�nez,
Margarita Álvarez Torres, Rocío González Maiz, Magdalena
Galindo, Rosario Vivanco, María Elena Padilla, Luis Mar�nez Torres, Arturo Valdés, J. A. González Garza, Ramón
Villarreal, Armando Leal Ríos; muchos destacaron en la
profesión tanto en la docencia como en la inves�gación
histórica y ocupando puestos importantes.
Aun sin estar en el cuerpo docente del Colegio de Historia siguió atendiendo a los alumnos en el Archivo Municipal
de Monterrey, conver�do en una verdadera aula donde enseñó a los futuros historiadores e inves�gadores, con documentos en mano, los dis�ntos es�los de escritura.

Con un grupo de diecinueve estudiantes de los dos primeros semestres del Colegio de Historia y catorce de la
Normal Superior del Estado, Cavazos Garza acudió al
Segundo Encuentro de Historiadores de Provincia realizado el 25 y 26 de octubre en San Luis Potosí, donde fue
electo presidente de la nueva direc�va de la Asociación
Mexicana de Historia Regional, A.C. (AMEHRAC), también
llamada Asociación de Historiadores de Provincia, y ganando la sede de la misma por los siguientes dos años para
Monterrey28 con la responsabilidad de organizar el tercer
encuentro en 1976.

Cavazos Garza tuvo una tercera par�cipación en la Facultad de Filoso�a y Letras en su División de Estudios de
Posgrado, con la creación de la Maestría en Historia de la
Frontera Mexicana, donde fue encargado, a par�r de sep�embre de 1980, del curso de Historia del norte en la época colonial30. En los años siguientes tuvo cálidas y emo�vas
apariciones en la facultad. El 19 de sep�embre de 2003
ofreció en el auditorio la conferencia “Monterrey:
orígenes de la ciudad”; el 23 de abril de 2009 recibió a sus
86 años de edad un homenaje como historiador y cronista
de la ciudad de Monterrey; y el 25 de marzo de 2010 presentó su libro Crónicas y sucedidos del Monterrey Virreinal.

Los miembros de la SNHGE fueron “valiosamente robustecidos con la aportación de los jóvenes estudiantes”, escribió Gerardo de León, quienes lograron hermanarse con
los de otros colegios y escuelas del país como para dejar
tácitamente establecida una federación estudian�l de historia29. No sorprendió la inclinación de Cavazos dentro de
cierta postura progresista al apoyar la “disidencia” de los
jóvenes del Colegio de Historia al federarse y organizar el
Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de Historia, realizado el 16 de sep�embre de 1977.

En el marco de la conmemoración del Bicentenario de la
Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana,
la facultad solicitó la autorización para crear la cátedra con
su nombre, como una oportunidad de promover la revaloración de la región y cuya sede estaría ubicada en el Centro
para el Desarrollo Interdisciplinario de las Humanidades
(CEPADIH). En el oficio dirigido al Consejo Universitario, la
directora María Luisa Mar�nez jus�ficaba el reconocimiento a la brillante trayectoria del inves�gador de la historia regional del noreste de México y en par�cular del estado de Nuevo León. “La propuesta �ene como fin
inves�gar, difundir y preservar las aportaciones de nuestros antepasados al desarrollo social, económico, polí�co
y cultural de nuestra región noreste de México”.

Cavazos fue el primer invitado como conferencista en la
mañana de apertura del encuentro con el tema “Los archivos y la inves�gación histórica” y mostró su alegría por el
hecho de que emergían nuevos historiadores con estudios
universitarios provistos de las herramientas metodológicas, tomando en cuenta que se trataba de una disciplina
tan poco favorecida en nuestro medio, decía.

Los principios bajo los cuales operaría la cátedra eran
los siguientes: “a) es una instancia al servicio de la UANL y
de sus valores, cuya misión es la de inves�gar y difundir el
conocimiento histórico y cultural de la región; b) se
convierte en un instrumento de apoyo a la inves�gación
histórica y a la docencia, así como a la reflexión sobre los
valores de nuestra historia y de intercambio cultural con
las instancias universitarias relacionadas con la difusión de
la cultura, mediante publicaciones, eventos periódicos y
conferencias magistrales, vinculando estas ac�vidades con
los de los cuerpos académicos y la formación profesional
de nuestros estudiantes”.

Para entonces, Cavazos Garza ya no era maestro del
Colegio de Historia, pero en el año en el cual colaboró con
la materia de Técnica de la inves�gación histórica, sin
descuidar su �empo para inves�gar, escribir, editar libros,
dar conferencias y atender relaciones laborales y sociales,
ayudó a los estudiantes a contar con métodos, técnicas de
inves�gación e instrumental teórico para abordar el hecho
histórico, siendo una piedra angular en la profesionalización de los estudios de historia al ofrecer la metodología, la paleogra�a, el aprendizaje riguroso del manejo de
archivos y la consulta directa y crí�ca de fuentes primarias.

La Comisión Académica en su dictamen, una vez estudiada la pe�ción, aprobó la cátedra el 4 de noviembre de
2010, y el Consejo Universitario en su sesión del 25 de noviembre tomó el acuerdo por unanimidad de ra�ficar di-

Su primer grupo del ciclo escolar febrero-junio de 1974
estuvo integrado, entre otros, por Gisella L. Carmona,
Jorge Morales Rubio, J. Francisco Charles, José R. Re�a

26 Héctor Jaime Treviño Villarreal, “Creación de la Licenciatura en Historia, en la UANL”, p. 52.
27 Entrevista realizada a Gisella L. Carmona por Edmundo Derbez García. México, 10 de agosto de 2026.
28 “A restablecer el equilibrio en el país, exhorta LE a historiadores”, en: El Porvenir, 31 de octubre de 1974. Monterrey, México, p. 10B.
29 Gerardo de León, “Nuevo León, sede de los historiadores de provincia”, en: El Porvenir, 4 de noviembre de 1974. Monterrey, México, p. 2B.
30 Edmundo Derbez García, “El proyecto social e ideológico, 1967-1985”.

CULTURA REGIONAL

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cho dictamen31. Cavazos Garza sobrevivió cinco años a su
cátedra, �empo en el cual par�cipó en la ceremonia de
cons�tución de la misma el 2 de febrero de 2011, presidida
por el rector Jesús Ancer Rodríguez y la directora de la facultad, María Luisa Mar�nez, donde recibió la placa oficial
de apertura; fue conferencista el 20 de agosto de 2012 con
el tema “La iden�ficación de Juan Bau�sta Chapa como el
autor anónimo de la Historia del Nuevo Reino de León de
1650 a 1690” y asis�ó a la sesión solemne en homenaje
suyo el 22 de enero de 2013 con la presencia del rector
Ancer. Ese día, habló ante un CEPADIH lleno de jóvenes y
develó su retrato en gran formato elaborado por el ar�sta
Sergio Villarreal. También acudió como asistente, en primera fila, a la conferencia del Dr. Manuel Ceballos, el 19 de
febrero de 2014.
Aunque don Israel dejó de exis�r el 5 de noviembre de
2016 a los 93 años, es palpable la huella dejada en la Facultad de Filoso�a y Letras en el propósito establecido con
la fundación del Colegio de Historia de formar historiadores
profesionales, profesionalizar la docencia en la especialidad
de historia a nivel medio superior y superior y el desarrollo
de la inves�gación histórica regional. Y desde ese ámbito, el
significado para Israel Cavazos Garza de “desentrañar episodios y personajes que nutran y enriquezcan la historia mexicana”, era la búsqueda de la unidad e iden�dad nacional,
y el estudio del pasado regional cons�tuía, a su juicio, uno
de los an�dotos más eficaces a favor de ese propósito, no
concluido, decía, por las con�nuas crisis no sólo económicas, sino de diversa índole, además de enseñar “a no
tropezar dos veces con la misma piedra”32.

H. Consejo Universitario, acta no. 5, 19 de febrero de 1974
(1974). Monterrey, México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
Le Riverend, Julio (1953). Estudios Históricos Americanos.
Homenaje a Silvio Zavala. Salutación de Alfonso Reyes. México: El Colegio de México.
Machuca Vega, Emilio. (2016). “Aportaciones de Israel Cavazos al estudio de la historia de las religiones en Nuevo
León”, en: Humanitas. Anuario del Centro de Estudios Humanís�cos, vol. 4, no. 43, p. 43-75.
Treviño Villarreal, Héctor Jaime (1974). “Creación de la
Licenciatura en Historia, en la UANL”, en: Roel, vol. 3, nos.
25-30, p. 52.
Vázquez Juárez, Juan Antonio y Héctor Jaime Treviño
Villarreal. Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de Historia. Manuscrito inédito.
Zoraida Vázquez, Josefina (2018). “Israel Cavazos (19232016)”, en: Historia Mexicana, vol. 68, no. 1.
Fuentes electrónicas
“Palabras del Mtro. Israel Cavazos Garza durante la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Ciencias y
Artes 1995” (2003), en: Revista de la Educación Superior de
ANUIES. [En línea; consultado el 15 de agosto de 2026]. Disponible en: h�p://publicaciones.anuies.mx/acervo/revsup/
res097/txt111.htm

FUENTES DE INFORMACIÓN

Entrevistas
Hemerogra�a
Entrevista realizada a Elvia Hernández Flores por Edmundo
Derbez García. México, 3 de diciembre de 2025.

El Porvenir. Monterrey, México.
Gaceta Universitaria. Monterrey, México.

Entrevista realizada a Gisella L. Carmona por Edmundo
Derbez García. México, 10 de agosto de 2026.

Vida Universitaria. Monterrey, México.
Entrevista realizada a Meynardo Vázquez Esquivel por Edmundo Derbez García. México, 11 de agosto de 2026.

Bibliogra�a
Acosta Badillo, Susana Julieth y Érika Flor Escalona
On�veros (2014). “Entrevista a Israel Garza Cavazos”, en:
Memoria Universitaria, vol. 5, no. 51, p. 14.
Cavazos Garza, Israel. (1979). Discurso de recepción de Israel Cavazos Garza, sillón 21, 12 de junio de 1979. Respuesta
del académico Wigberto Jiménez Moreno. México:
Academia Mexicana de la Historia correspondiente de la
Real de Madrid.
Derbez García, Edmundo. (2023). “El proyecto social e
ideológico, 1967-1985”, en: Ludivina Cantú Or�z y Genaro
Saúl Reyes Calderón (eds.). La Facultad de Filoso�a y Letras
en su historia. (Vol. 2). México: Facultad de Filoso�a y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León.

31 “Dictamen para aprobar la creación de la Cátedra de Historia del Noreste Prof. Israel Cavazos Garza, que iniciara el 3 de febrero de 2011 en la Facultad de
Filoso�a y Letras”, en: Gaceta Universitaria, año 4, no. 2, 17 de diciembre de 2010. Monterrey, México, pp. 33-35.
32 “Palabras del Mtro. Israel Cavazos Garza durante la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Ciencias y Artes 1995”, disponible en: h�p://
publicaciones.anuies.mx/acervo/revsup/res097/txt111.htm

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Cátedra de Historia del Noreste
Profr. Israel Cavazos Garza:
15 años de historia compartida
María del Rocío Rodríguez Román 1
Escuela Normal Superior “Profr. Moisés Sáenz Garza”

E

l nombre de Israel Cavazos Garza está estrechamente ligado a la historia de la Facultad de Filoso�a y Letras (FFyL) de la Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL) y del Colegio de Historia. La FFyL, fundada en
1950 a inicia�va de Raúl Rangel Frías, entonces rector de la
UANL, inició formalmente sus trabajos hasta el año siguiente ofertando inicialmente las carreras de Filoso�a y de Letras. Pero en 1952, la dependencia cambió su nombre por
el de Facultad de Filoso�a, Ciencias y Letras, pues según
sus organizadores se pretendía “unir las ciencias y las humanidades en una misma en�dad”2. Y se fundaron diferentes departamentos, siendo uno de ellos el de Historia, a
cargo del profesor Israel Cavazos Garza, que como señalan
Aguilar y Herrera “fue la primera ins�tución universitaria
que se dedicó a los estudios de carácter histórico en
Monterrey”3. Entre las ac�vidades que tenía que llevar a
cabo dicho departamento estaban: elaborar un índice histórico-bibliográfico de Nuevo León, publicar un bole�n histórico-bibliográfico de la Universidad de Nuevo León y realizar trabajos sobre inves�gación historiográfica4.

y ha sido Miembro del Consejo Consul�vo de Ciencias de la Presidencia de la República5.

A lo largo de su vida recibió diversos reconocimientos
por su labor como cronista, archivista, bibliotecario e
inves�gador de la historia regional del noreste de México,
entre los que se pueden mencionar:
•1957: Primer premio en el certamen sobre historia del
Colegio Civil de Nuevo León
•1968: Palmas Académicas, por la Academia Nacional
de Historia y Geogra�a
•1976: Alcalde Honorario de San Antonio, Texas,
otorgado en los Estados Unidos
•1982: Medalla “Diego de Montemayor”, por el Ayuntamiento de Monterrey
•1986: Medalla al Mérito Cívico, por el Gobierno de
Nuevo León

En 1953 fundó la cátedra de Historia de México en la Facultad de Agronomía de la misma ins�tución y años más
tarde, en 1974 se fundó el Colegio de Historia en la FFyL y
el profesor Israel Cavazos fue catedrá�co del mismo.
Oriundo del municipio de Guadalupe, don Israel Cavazos
Garza nació un 2 de enero de 1923 y desde muy joven
empezó a realizar inves�gaciones que lo llevaron a desarrollar una prolífica obra de al menos 40 publicaciones
académicas. Su labor docente la desarrolló en diferentes
ins�tuciones como las facultades de Filoso�a y Letras y la
de Agronomía de la UANL, el Tecnológico de Monterrey, la
Preparatoria José Eleuterio González, el Colegio Excelsior y
el ins�tuto Arte, A.C. de Monterrey. De igual manera desempeñó diferentes cargos:

•1986: Premio “Atanasio G. Saravia”, por Fomento
Cultural Banamex
•1987: Placa al Mérito como inves�gador, por el Ayuntamiento de Ezcaray, en La Rioja, España
•1992: Nombramiento de Cronista de la Ciudad, por el
Ayuntamiento de Monterrey
•1995: Medalla “José de Escandón”, de la Sociedad
Tamaulipeca de Historia
•1997: Medalla “Sera�n Peña” del Ayuntamiento de
Guadalupe

Director General del Archivo del Estado de Nuevo León. Miembro
fundador de la Asociación de Cronistas de Ciudades Mexicanas.

•1999: Mención Nacional al Mérito Archivís�co, por el
Archivo General de la Nación.

Presidente de la Asociación Mexicana de Historia Regional.
Miembro de la Comisión de Archivos del Ins�tuto Panamericano
de Geogra�a e Historia. Director del Centro de Inves�gaciones His-

•2003: Medalla “Alfonso Reyes” por la UANL

tóricas de la UANL. Pertenece a la Academia Mexicana de Historia

1 Historiadora. Es licenciada en Historia, maestra en Metodología de la Ciencia y doctora en Educación. Profesora jubilada de la Facultad de Filoso�a y Letras
de la UANL y catedrá�ca de �empo completo de la Escuela Normal Superior “Profr. Moisés Sáenz Garza”. Cuenta con Perfil PRODEP y es Líder del Cuerpo
Académico en Consolidación “Sujetos de la Formación Docente Inicial”. Cuenta con diversas publicaciones nacionales e internacionales relacionadas con sus
líneas de inves�gación: la enseñanza de la historia, representaciones sociales de los procesos de formación y mujeres y educación.
2 David Martell, “Génesis y desarrollo de la Facultad de Filoso�a y Letras”, en: Revista de los treinta años de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL/1981.
Monterrey, México, p. 10.
3 Osvaldo Aguilar y César Herrera, “La profesionalización de la Historia en el noreste”, p. 3.
4 “En 1952 creación del Departamento de Historia”, en: Revista de los treinta años de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL/1981. Monterrey, México, p. 53.
5 “Acciones y programas. Israel Cavazos Garza”, párrafo 4, disponible en: h�ps://www.gob.mx/sep/acciones-y-programas/israel-cavazos-garza?state=published

CULTURA REGIONAL

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•2007: Reconocimiento a su labor como inves�gador por
el Tecnológico de Monterrey

tropolitana-Iztapalapa y la Universidad de Monterrey
(UDEM), entre otras.

•2009: Insignia de la Orden de Isabel la Católica, en el
grado de Encomienda, máxima dis�nción otorgada por la
monarquía española.

De los conferencistas invitados, vale la pena destacar
que algunos cuentan con una amplia trayectoria no solo a
nivel nacional sino incluso internacional, como el propio
profesor Israel Cavazos Garza y el doctor Mario Ceru� Pignat; pero, además, de las y los disertantes que han par�cipado a lo largo de estos años varios son egresados del
Colegio de Historia de la FFyL de la UANL, lo que representa
un gran orgullo para nuestro programa educa�vo, la dependencia y la ins�tución.

•2014: Premio “Manuel González Ramírez”, por el Ins�tuto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones
de México.
Por lo antes señalado, queda claro porque en el año 2010,
la entonces directora de la Facultad de Filoso�a y Letras de
la UANL, la doctora María Luisa Mar�nez Sánchez, propuso
a la Comisión Académica del Consejo Universitario la instauración de la Cátedra de Historia del Noreste Profr. Israel Cavazos Garza, como una forma de reconocer la amplia y dis�nguida trayectoria del mentor y establecer un espacio de
inves�gación que, en palabras de la doctora Mar�nez,
permi�ría “la recuperación de nuestra historia regional”6.

Respecto al Coloquio de Inves�gadores, los estudiantes
de los semestres más avanzados, que están cursando las
asignaturas de Seminario y las Metodologías de inves�gación, presentan sus avances de tesis ante el estudiantado del colegio, de manera que vayan conociendo,
desde el inicio de su formación, la diversidad de temá�cas
que se pueden inves�gar y el proceso teórico-metodológico implementado en cada uno de ellos. Por otra parte, los
docentes del colegio que asisten al evento ofrecen retroalimentación a los jóvenes, lo que les permite enriquecer sus
trabajos, por lo que dicha ac�vidad resulta siempre una experiencia de mucho aprendizaje por el diálogo que se establece entre los asistentes.

La inauguración se llevó a cabo el día 2 de febrero del
2011 en el Centro para el Desarrollo Interdisciplinario de las
Humanidades de la FFyL, y contó con la presencia del rector
de la Máxima Casa de Estudios, el doctor Jesús Ancer Rodríguez, quien se refirió del homenajeado con las siguientes
palabras: “Es un ejemplo para los estudiantes, con una
dedicación constante; es un personaje histórico, brillante,
sabio y lúcido; representa la sabiduría en el �empo y el
espacio, virtudes que �ene y que transmite día a día en una
forma amena, muy clara; es un ejemplo vivo para las nuevas
generaciones que además de darnos un repaso de su historia, nos da a su persona, un ser humano excepcional”7.

Además de estas ac�vidades, en la Cátedra también se
llevan a cabo presentaciones de libros, lo que contribuye
a difundir el conocimiento generado por egresados y docentes del colegio. De igual manera se han ofrecido
talleres sobre temá�cas relacionadas a la disciplina, que
representan un apoyo extracurricular en la formación de
los futuros historiadores.

Ante tan significa�vo homenaje, el profesor Cavazos, con
la humildad que lo caracterizaba externó: “Estoy aturdido,
no sé qué responder; es lo mayor que puede recibir alguien
en su profesión, la Universidad [Autónoma de Nuevo León]
ha sido para mí gran parte de mi vida, me ha acompañado la
mayor parte de mis años, más de 60 años, ¡madre santa!”8.

Defini�vamente se puede concluir que, a lo largo de estos
15 años, la Cátedra de Historia del Noreste ha sido una de
las mejores formas de evocar y reconocer la gran labor que
como inves�gador, escritor, promotor cultural, conferencista, catedrá�co, archivista y cronista desarrolló don Israel Cavazos Garza, quien falleció el 5 de noviembre del 2016,
cuando contaba con 93 años de edad. Sirvan estas breves
líneas como una manera de honrar su memoria y legado.

Desde su fundación, el coordinador de la Cátedra ha sido
el doctor Moisés Alberto Saldaña Mar�nez, quien con su
dedicación e incansable trabajo ha hecho de este espacio
una oportunidad de aprendizaje no solo para los estudiantes y docentes del Colegio de Historia sino para la comunidad universitaria y el público en general.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Hemerogra�a
Revista de los treinta años de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL/1981. Monterrey, México.

A lo largo de estos 15 años, la Cátedra se ha caracterizado
por llevar a cabo ac�vidades de manera semestral, principalmente dos: la presentación de conferencias magistrales
y el Coloquio de Inves�gación. En relación a las
conferencias, estas han estado a cargo de dis�nguidos historiadores y estudiosos de las ciencias sociales que laboran
en diferentes ins�tuciones de educación superior nacionales y locales, como el Centro de Estudios Históricos del
Colegio de Tamaulipas, el Centro de Estudios Asiá�cos de la
UANL, el Centro de Inves�gaciones y Estudios Superiores en
Antropología Social (CIESAS), el Ins�tuto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Ins�tuto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), la Sociedad Numismá�ca de Monterrey, la Universidad Autónoma de
Ciudad Juárez-Cuauhtémoc, la Universidad Autónoma Me-

Bibliogra�a
Aguilar, Osvaldo y César Herrera (2019). “La profesionalización de la Historia en el noreste”, en: Memoria Universitaria, vol. 10, no 109.
Fuentes electrónicas
“Acciones y programas. Israel Cavazos Garza” (2015), en:
Secretaría de Educación Pública. [En línea; consultado el 15
de agosto de 2026]. Disponible en: h�ps://www.gob.mx/
sep/acciones-y-programas/israel-cavazos-garza?state=published

6 “Dis�nguen al historiador Israel Cavazos”, párrafo 5, disponible en: h�ps://www.uanl.mx/no�cias/dis�nguen-al-historiador-israel-cavazos/
7 Ibíd., párrafo 8
8 Ibíd., párrafo 4

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�CRONOGRAFÍA

“Dis�nguen al historiador Israel Cavazos” (2011), en: Universidad Autónoma de Nuevo León. [En línea; consultado el
15 de agosto de 2026]. Disponible en: h�ps://www.uanl.mx/no�cias/dis�nguen-al-historiador-israel-cavazos/
“Israel Cavazos Garza” (s/f), en: Academia Mexicana de la
Historia. [En línea; consultado el 15 de agosto de 2026]. Disponible en: h�ps://www.academiamh.com.mx/miembros/
israel-cavazos-garza/

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

La Catedra Israel Cavazos Garza y el impulso
a la investigación en los coloquios
del Colegio de Historia
Juan Jacobo Castillo Olivares 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

L

a inves�gación es parte fundamental de las ciencias
sociales, es necesaria para producir nuevo conocimiento. En el caso de la historia se necesitan nuevas
interpretaciones de los acontecimientos del pasado que
nos ayuden a entender mejor los del presente. En 1952 en
la Facultad de Filoso�a y Letras, estando entonces el Departamento de Historia a cargo de Israel Cavazos Garza, se
planteaban los siguientes obje�vos:

El resultado fue una generación de historiadores que
realizaron tesis con una clara orientación hacia la historia
económica. Por poner tres ejemplos, se encuentran las tesis de Nicolas Duarte Ortega (La técnica y la producción de
azúcar en el México del siglo XIX), José Reséndiz Balderas
(La polí�ca de San�ago Vidaurri y la expulsión de las tribus
nómadas en el noreste de México) y Javier Rojas Sandoval
(Formación y desarrollo histórico de la cultura laboral
industrial en Nuevo León: organizaciones obreras, conflictos y legislación laboral, 1890–1917). Estos egresados a su
vez se convir�eron en profesores de otras generaciones,
quienes dieron con�nuidad a los estudios sobre la economía y la polí�ca regional. Entre esos historiadores están
José Oscar Ávila Juárez con Industrialización y siderurgia:
reconversión y expansión de la Fundidora de Fierro y Acero
de Monterrey, 1940-1970, Raúl García Flores con Población, familia y calidad en San Felipe de Linares (17601810), y Antonio Peña Guajardo con su tesis Caudillismo y
poder polí�co en el norte de Nuevo León. El caso Francisco
Naranjo (1867-1885).

Las ac�vidades a desarrollar el naciente departamento de historia serían entre otras, las siguientes: 1) elaborar un índice histórico-bibliográfico de Nuevo León; 2) publicar un bole�n histórico-bibliográfico de la
Universidad de Nuevo León; 3) realizar trabajos sobre inves�gación historiográfica de Nuevo León; 4) organizar un seminario de inves�gaciones históricas con un grupo de estudiantes interesados en la materia
específica, y 5) establecer vínculos de coordinación entre el Departamento de Historia y la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca A.C. con el fin de trabajar en común acuerdo en el
estudio, inves�gación y fomento de la cultura histórica en nuestra en�dad federa�va2.

sobre el porfiriato en Nuevo León, crear un banco de datos
y servir de base para la realización de inves�gaciones6. El
primer alumno en registrarse fue Antonio Peña Guajardo, el
cual sugirió que las inves�gaciones se deba�eran con los
avances que resultaran de este proyecto.

los seminarios y talleres de inves�gación que se han impar�do a lo largo de su historia en la licenciatura. El Colegio de
Historia se ha dis�nguido por la producción de tesis en relación con otras licenciaturas de la facultad. Y gran parte de
esa producción de tesis ha sido posible gracias a los seminarios de tesis y los profesores responsables de estas asignaturas.

El maestro Reséndiz Balderas, siendo director en ese momento de la facultad, delegó la organización de esas sesiones al maestro Antonio Peña y a Juan Jacobo Cas�llo7,
ambos comenzaban como profesores del Colegio de Historia. El obje�vo del proyecto en parte no se pudo cumplir,
porque eran pocas las inves�gaciones que estaban directamente relacionadas con el periodo referido. Por lo cual se
extendió la inves�gación a todos aquellos que realizaran tesis sin dis�nción del período o tema de estudio entre los
alumnos del Colegio de Historia. De esa manera surgió un
espacio que previo a los coloquios de inves�gación funcionó para que los alumnos que realizaban tesis pudieran mostrar sus avances y ser deba�dos por profesores y alumnos.

Los coloquios no han buscado sus�tuir estas clases, pues
�enen sus propios obje�vos. Pero sí buscan trabajar en
conjunto porque es en los seminarios donde los alumnos se
proponen elaborar los proyectos de inves�gación que se
conver�rán en futuras tesis. Por lo cual, aunque no siempre
es así, los coloquios cuentan con las par�cipaciones de los
alumnos que previamente han cursado las asignaturas de
Metodología de inves�gación, Seminario de proyecto de tesis y Seminario de tesis, principalmente.
Los coloquios �enen como obje�vo promover la inves�gación de la historia regional. En ese sen�do, y junto a los
seminarios, buscan someter a un público más amplio y a
especialistas las inves�gaciones que realizan los estudiantes
de historia. De esa manera, genera un debate que puede
ayudar a estas inves�gaciones a reconocer sus principales
aportaciones y a ver sus áreas de oportunidad. Lo anterior
logra que la guía y el consejo de los par�cipantes en el coloquio resulten en trabajos más sólidos y preparados para una
futura defensa o incluso para su publicación y difusión.

Diversas inves�gaciones que se defendieron como tesis
en la licenciatura en Historia fueron producto de estas sesiones a lo largo del �empo que el seminario se realizó tanto en
la facultad como en otros espacios, como en el Archivo General del Estado de Nuevo León o el Centro de Información
de Historia Regional y Hacienda San Pedro de la UANL.
Además, se publicó un libro con las primeras inves�gaciones
de los alumnos del seminario. El libro fue coordinado por Reséndiz Balderas y sus autores son Claudia Roxana Dominguez
García, César Alejandro Salinas Marquez, Roberto Lara
Duran, Antonio Peña Guajardo y Juan Jacobo Cas�llo Olivares. Se publicó en el 2009 con el nombre Nuevo León entre
la Independencia y la Revolución: un enfoque regional.

La prác�ca de los coloquios de inves�gación corresponde
más a los estudios de posgrado, tanto a la maestría como al
doctorado, donde la realización de tesis es un requisito imprescindible para obtener el grado. En algún momento, las
tesis de licenciatura, en par�cular en la Universidad Autónoma de Nuevo León, se convir�eron en algo opcional,
pues el principal requisito para egresar es la conclusión de
la carga académica9. Aún así, el Colegio de Historia sigue
promoviendo la realización de tesis por diversos mo�vos: el
primero es la importancia de generar conocimiento histórico, parte fundamental de la licenciatura; por otra parte, su
realización representa una oportunidad para poder ingresar
a un posgrado debido a que se suele solicitar como requisito de ingreso en diversos programas nacionales e internacionales. Y si bien la realización de tesis resulta primordial, los coloquios también ayudan a la creación de
publicaciones, ya sean libros o ar�culos en revistas especializadas. Además, los coloquios también han sido plataforma
y espacio para tesistas ya egresados y, en menor medida,
para inves�gadores y docentes que han mostrado sus
avances de inves�gación.

Así es como llegamos al año 2011 con la creación de la Cátedra Israel Cavazos: fue inaugurada el 2 de febrero de 2011 por Jesús Ancer Rodríguez,
rector de la UANL y el historiador Israel Cavazos Garza en la Facultad de
Filoso�a y Letras de esta Universidad. El tema central de los eventos que
se han venido haciendo de manera ininterrumpida desde su comienzo es

Hay que aclarar que esta primera generación de inves�gadores no se había formado propiamente en carreras universitarias afines a historia. Pero ya en sus obje�vos iniciales
estaba el formar un legado que pudiera ayudar a generar
una idea más clara del pasado en Nuevo León. Por lo mismo
estaba integrada principalmente por miembros de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca.

Más allá de los seminarios de inves�gación, los cuales
eran tomados como asignaturas, no hay un registro claro
sobre si se realizaban coloquios de inves�gación en la
licenciatura en Historia. A diferencia de los posgrados,
donde la elaboración de tesis sí requería una socialización
de los avances de inves�gación, la dinámica de las inves�gaciones en licenciatura era diferente. En especial
porque la realización de tesis no era algo común o
ampliamente promovido. El registro de tesis defendidas en
la década de 1990 y a principios del 2000 eran de una o
dos al año5.

Como resultado, unos años más tarde se creó la
licenciatura en Historia en el año de 1974, teniendo como
obje�vo la docencia y la inves�gación3. Se impar�eron
asignaturas como Técnica de inves�gación histórica a
cargo de Mario Pérez Delgado, pero fue en la figura de Mario Ceru� que se marcó una tendencia a la historia económica, el materialismo histórico y el marxismo4. Así se comenzaron a generar inves�gaciones derivadas de esa
visión de la historia y la economía.

A finales de la primera década del siglo XXI aparece el
Seminario sobre el Porfiriato en Nuevo León, creado por el
maestro José Reséndiz Balderas, el cual nació primero
como un proyecto de inves�gación para realizar el servicio
social. El obje�vo era asis�r al archivo, reunir información

1 Historiador. Es licenciado en Historia, maestro en Ciencias Sociales y doctor en Filoso�a con acentuación en Estudios de la Cultura por la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Es profesor de �empo completo en el Colegio de Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL. Se especializa en Historia
industrial y laboral del noreste de México. Es autor de varios ar�culos en revistas de historia especializadas y de divulgación, además de autor y coautor en
diversos libros de carácter académico. Miembro coordinador de la revista A�sbo. Líder del Cuerpo Académico Estudios Históricos Interdisciplinarios en la
FFyL-UANL, fue coordinador del Colegio de Historia de FFyL-UANL del 2022 al 2023, es coordinador del Seminario de Procesos de Industrialización Nuevo
León, socio de número de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca y miembro del Sistema Nacional de Inves�gadores.
2 Ludivina Cantú Or�z, La Facultad de Filoso�a y Letras en su historia. Volumen 1, pp. 48-49.
3 Ibíd. p 147
4 Ibíd. p 146
5 Morado, César y César Herrera (coords.), Desde la cantera. Comentarios a las tesis sobre Historia presentadas en la Facultad de Filoso�a y Letras de la
UANL,1981-2019, p. 247.

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la historia regional del noreste de México y sus principales obje�vos son
la difusión de las tendencias historiográficas contemporáneas y el fomento de la inves�gación histórica especialmente entre los más recientes profesionales que han egresado de la FFyL8.

La Cátedra es un homenaje a Israel Cavazos Garza, quien
aparte de su indudable carrera como historiador, fue pilar de
la fundación del mismo Colegio de Historia. Debe recordarse
que el antecedente directo del Colegio fue el Departamento
de Historia, cuyo director fundador fue Israel Cavazos y cuyo
obje�vo era promover la inves�gación en la historia regional. Pues bien, desde su creación en el 2011, la Cátedra Israel Cavazos Garza ha estado a cargo del doctor Moises
Alberto Saldaña Mar�nez, profesor de �empo completo de
la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL. Sus inves�gaciones se han encaminado a estudiar la historia de la Iglesia y
las religiones y ha recibido premios y reconocimientos. Por
lo mismo, y por su dedicación como docente e inves�gador,
la Cátedra ha cumplido fielmente con sus obje�vos.

En los años siguientes a la creación de la Cátedra y de manera casi ininterrumpida (por los años de la pandemia) se
han realizado los coloquios de inves�gación, siempre en las
instalaciones de la facultad, principalmente en el edificio
del Centro para el Desarrollo Interdisciplinario de las Humanidades. Por lo general par�cipan alumnas y alumnos de la
licenciatura de quinto y sexto semestre en adelante.

La creación de los coloquios es una combinación que resulta de la formación de la Cátedra y de la con�nuidad de

Los resultados de los coloquios han sido diversos, pero
siempre posi�vos. Por un lado, la creación de tesis se ha du-

6 José Reséndiz Balderas (coord.), Nuevo León entre la Independencia y la Revolución, pp. 7-9.
7 Quien escribe estas palabras.
8 Félix Enrique López Ruiz, Razón y sen�do. El �empo de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, p. 223.
9 “Titulación para nivel licenciatura”, disponible en: h�ps://www.uanl.mx/tramites/�tulacion-para-nivel-licenciatura/

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plicado en el Colegio llegando hasta las seis defensas o más
al año, siendo requisito para los tesistas el presentar sus
avances en los coloquios. Otro legado relevante, junto con
el esfuerzo de alumnos y profesores, han sido las diversas
temá�cas que se han organizado: historia económica y polí�ca sigue siendo parte relevante, pero también historia
cultural, de género, urbana, de cine, de la moda, del deporte, del patrimonio. Muchos de estos trabajos han sido publicados en revistas especializadas (Sillares, Reforma Siglo
XXI, A�sbo, etc.), incluyendo Bloch, revista estudian�l de
historia, con lo que han hallado espacios adecuados para su
difusión.
Los coloquios de inves�gación de la Cátedra Israel Cavazos Garza deben con�nuar, no sólo por el reconocimiento
que han logrado, sino también porque sirven como taller
para los futuros historiadores que se desempeñarán en una
sociedad como la regiomontana, que necesita reflexionar
crí�camente sobre su pasado.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Cantú Or�z, Ludivina y Genaro Saúl Reyes Calderón (eds.)
(2023). La Facultad de Filoso�a y Letras en su historia. Volumen 1. México: Facultad de Filoso�a y Letras, Universidad
Autónoma de Nuevo León.
López Ruiz, Félix Enrique (coord.) (2015). Razón y sen�do. El
�empo de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL. México: Facultad de Filoso�a y Letras, Universidad Autónoma
de Nuevo León.
Morado, César y César Herrera (coords.) (2017). Desde la
cantera. Comentarios a las tesis sobre Historia presentadas
en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, 1981-2019.
México: Editorial Bajo la Higuera, Centro de Estudios Humanís�cos, Universidad Autónoma de Nuevo León.
Reséndiz Balderas, José (coord.) (2009). Nuevo León entre la
Independencia y la Revolución: un enfoque regional. México: Facultad de Filoso�a y Letras, Universidad Autónoma de
Nuevo León.
Fuentes electrónicas
“Titulación para nivel licenciatura” (2026), en: Universidad Autónoma de Nuevo León. [En línea; consultado el 15 de agosto
de 2026]. Disponible en: h�ps://www.uanl.mx/tramites/�tulacion-para-nivel-licenciatura/

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CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

La Cátedra de Historia del Noreste
Prof. Israel Cavazos Garza y
sus actividades académicas
Moisés Alberto Saldaña Martínez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

E

n los úl�mos meses de 2010, la doctora María Luisa
Mar�nez Sánchez, entonces directora de la Facultad
de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, tuvo la inicia�va de instaurar una nueva
Cátedra universitaria que se abocara a promover la inves�gación y la difusión del conocimiento histórico. El epónimo de dicha Cátedra sería el ilustre historiador nuevoleonés, el profesor Israel Cavazos Garza, pilar de los estudios
históricos en la mencionada Universidad.

contemporáneas y la promoción de la inves�gación del conocimiento histórico, especialmente entre los futuros historiadores profesionales formados en la Facultad. Evidentemente, siempre se ha tomado a la ejemplar e incansable
labor docente e inves�ga�va del profesor Israel Cavazos
Garza como modelo y referente.
Todas las ac�vidades se han realizado en las instalaciones de la Facultad de Filoso�a y Letras con el apoyo de la
dirección de la Facultad, encabezada sucesivamente por la
doctora María Luisa Mar�nez Sánchez, la maestra Ludivina
Cantú Or�z y el doctor Francisco Javier Treviño Rodríguez.
Cada evento ha contado con la presencia de un número significa�vo de estudiantes, profesores y asistentes externos.

Tras recibir la aprobación ins�tucional, la Cátedra de Historia del Noreste Prof. Israel Cavazos Garza fue inaugurada
el 2 de febrero de 2011 por el rector de la UANL, doctor
Jesús Áncer Rodríguez, en presencia de la doctora Mar�nez
Sánchez, y con la dis�nguida asistencia del propio maestro
Israel Cavazos y de diversos invitados especiales.

Cabe destacar que la Cátedra siempre ha recibido
también el firme apoyo de la coordinación del Colegio de
Historia de la Facultad, a cargo sucesivamente de la doctora María del Rocío Rodríguez Román, el doctor José Luis
Cavazos Zarazúa, el doctor Juan Jacobo Cas�llo Olivares y
el maestro Eduardo Guardado Vázquez. Así como de las y
los docentes del programa educa�vo, quienes además han
enriquecido las ac�vidades con sus propuestas.

La Cátedra quedó adscrita a la Facultad de Filoso�a y Letras, y la doctora Mar�nez Sánchez decidió encomendar la
planeación y organización de sus ac�vidades al maestro Moisés Alberto Saldaña Mar�nez2. A par�r de entonces, se han
realizado eventos académicos en cada uno de los semestres
que han transcurrido, cumpliéndose ya quince años de
labores ininterrumpidas de esta Cátedra universitaria.

A con�nuación, se presenta un desglose de todas las ac�vidades académicas que se han realizado en la Cátedra
desde su creación.

El perfil temá�co de este espacio académico ha sido la
historia regional del noreste de México. Sus principales
obje�vos son la difusión de las tendencias historiográficas

Ac�vidades de la Cátedra de Historia del Noreste
Prof. Israel Cavazos Garza
(marzo de 2011-mayo de 2026)3

1 Historiador. Es doctor en Filoso�a con Acentuación en Estudios de la Cultura por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es profesor de
�empo completo en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, con an�güedad como docente desde 2001. Es autor de diversas publicaciones, en par�cular
en torno a la línea de inves�gación de la Historia de la Iglesia católica en Nuevo León durante el siglo XX. Es miembro del Sistema Nacional de Inves�gadores
y reconocido con perfil PRODEP vigente.
2 Quien escribe estas palabras.
3 Caben dos precisiones en torno a este reporte. Primero, la información procede del archivo personal del doctor Moisés Saldaña, autor del presente ar�culo,
y quien ha sido el responsable de las ac�vidades de este espacio académico desde su instauración. Y, segundo, se ha omi�do señalar los nombres de las y los
estudiantes par�cipantes en los seminarios y coloquios de inves�gación que la Cátedra ha realizado semestralmente. Lo anterior no implica demérito alguno
de su valiosa presencia como ponentes en esta Cátedra, sino que se debe únicamente a que, por diversos mo�vos, no se cuenta con la información completa
sobre los nombres de todas y todos los par�cipantes, y sólo se cuenta con la can�dad de ponentes. El autor asume enteramente la responsabilidad por esta
lamentable omisión.

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La Cátedra Israel Cavazos Garza
en imágenes
Edmundo Derbez García 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Como se puede apreciar, se ha buscado diversificar el �po de ac�vidades de carácter académico. Así, si bien la mayoría
de los eventos han sido conferencias magistrales y seminarios/coloquios de inves�gación, también se han incluido algunas
presentaciones de libros, mesas de ponentes y un taller.
Se ha procurado también pluralizar los perfiles, procedencias y adscripciones ins�tucionales de las y los conferencistas.
Aunque la mayoría han sido historiadoras e historiadores locales o regionales vinculados a ins�tuciones académicas de
pres�gio, también se ha invitado a académicas y académicos procedentes de otras regiones del país y del extranjero. Cabe
mencionar que algunos de ellos ya han fallecido, habiendo enriquecido a la Cátedra con su par�cipación y dejando su
invaluable impronta en ella. Tal es el caso del propio profesor Israel Cavazos, cuyo deceso acaeció el 5 de noviembre de
2016.
Asimismo, se ha intentado que las y los par�cipantes no se repitan, en pos de la mul�plicidad de voces que expongan
sus experiencias y resultados de inves�gación. Pero en ocasiones ha sido per�nente que algunas historiadoras y algunos
historiadores regresen y con�núen enriqueciendo este espacio académico. De igual modo, las y los estudiantes que han
par�cipado en los seminarios/coloquios de inves�gación han sido una parte fundamental de esta Cátedra. Muchas de ellas
y muchos de ellos han concluido sus tesis de grado, algunas premiadas y ampliamente reconocidas.
Dos úl�mos comentarios en torno a las ac�vidades aquí expuestas. Primero, la Cátedra tuvo que forjar paula�namente
su perfil e iden�dad. Si bien al principio se programaban ac�vidades mensuales, con el �empo se determinó que lo idóneo,
en términos prác�cos y de las necesidades ins�tucionales, era realizar un promedio de tres eventos académicos semestrales, generalmente dos conferencias magistrales y un coloquio de inves�gación. Y, segundo, la Cátedra ha debido sortear
vicisitudes que se han presentado, la principal de las cuales fue la pandemia. Durante este período se logró con�nuar con
las ac�vidades de manera virtual, con una amplia asistencia.

A

lo largo de los años, destacadas/os historiadoras/es locales, nacionales e internacionales han
par�cipado como conferencistas magistrales de la
Cátedra de Historia del Noreste Israel Cavazos Garza y
han enriquecido así la vida académica del Colegio de Historia de la UANL y de la Facultad de Filoso�a y Letras.
Aquí se presenta un tes�monio gráfico de los quince años
de ac�vidades de la Cátedra Israel Cavazos Garza con
imágenes seleccionadas de los acervos del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el cual resguarda una parte muy
importante de la memoria documental de nuestra Máxima Casa de Estudios; y del Departamento de Comunicación e Imagen de la Facultad de Filoso�a y Letras, a
cargo de Marlen Ramos Garza.

Conferencia “Perspec�va de la historia socio-cultural en el ámbito rural
de Nuevo León” de la Mtra. María Zebadúa Serra, 14 de abril de 2011

Para concluir, la Cátedra de Historia del Noreste Prof. Israel Cavazos Garza ha logrado, a lo largo de estos quince años de trabajo, cons�tuirse como un referente del trabajo académico. Se ha logrado una amplia difusión del conocimiento histórico y la promoción de la inves�gación entre las y los estudiantes. De tal modo, se ha ido cumpliendo con los obje�vos primarios de la Cátedra
y se ha rendido así homenaje a la incansable labor del profesor Israel Cavazos, de feliz memoria.

Ceremonia de inauguración de la Cátedra de Historia del Noreste Prof.
Israel Cavazos Garza, 2 de febrero de 2011

Conferencia “Texas: laboratorio del Imperio de Estados Unidos” del Dr.
Romeo Flores Caballero, 24 de agosto de 2011

Ceremonia de inauguración de la Cátedra de Historia del Noreste Prof.
Israel Cavazos Garza. De izquierda a derecha: Dr. Jesús Áncer Rodríguez,
rector de la UANL; Mtro. Israel Cavazos Garza; y Dra. María Luisa Mar�nez
Sánchez, directora de la Facultad de Filoso�a y Letras, 2 de febrero de 2011

Coloquio de inves�gación de estudiantes tesistas, 22 de mayo de 2012

1 Historiador y periodista. Es licenciado en Historia y licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente
es coordinador del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL.

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Sesión solemne en homenaje al profesor Israel Cavazos Garza. De
izquierda a derecha: Dr. Jesús Áncer Rodríguez, rector de la UANL; Mtro.
Israel Cavazos Garza; y Dra. María Luisa Mar�nez Sánchez, directora de
la Facultad de Filoso�a y Letras, 22 de enero de 2013

Conferencia “El Noreste colonial y el mundo atlán�co” del Mtro. Luis
Alberto García García, 15 de octubre de 2014

Conferencia “El Islam y los árabes en México” del Dr. Zidane Zeraoui, 12
de marzo de 2013

Conferencia “La historia de la educación en Nuevo León: un análisis a
través de los sujetos” de la Dra. Norma Ramos Escobar,
29 de sep�embre de 2015

Conferencia “Los expedientes confidenciales del Archivo del Estado en
búsqueda de historiadores” del Mtro. J. Jesús Ávila Ávila, 23 de marzo de 2017

Coloquio de inves�gación de estudiantes tesistas, 12 de noviembre de 2014

Coloquio de inves�gación de estudiantes tesistas,
18 de noviembre de 2015

Coloquio de inves�gación de estudiantes tesistas, 18 de mayo de 2017

Conferencia “La historia en el noreste: inves�gación, enseñanza e ins�tucionalización” del Dr. Manuel Ceballos Ramírez, 19 de febrero de 2014

Conferencia “La historia demográfica en el Noreste colonial. Recursos, metodologías y problemá�cas” del Mtro. Raúl García Flores, 18 de marzo de 2015

Conferencia “Conformación histórica y polí�ca de la frontera norte nuevoleonesa. Siglos XVIII-XX” de la Mtra. Hortencia Camacho Cervantes,
15 de marzo de 2016

Conferencia “Mariano Otero Mesta y la Asistencia Consular en el noreste
de México. A 200 años de su nacimiento” del Dr. Óscar Flores Torres,
17 de octubre de 2017

Conferencia “Gobierno y redes polí�cas en Nuevo León durante la
Primera República” de la Mtra. Claudia Roxana Domínguez García,
17 de sep�embre de 2014

Conferencia “La historia eclesiás�ca de Nuevo León. Fuentes y temas de
inves�gación” de Mons. Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, obispo auxiliar de Monterrey, 29 de abril de 2015

Conferencia “Historia numismá�ca del Noreste de México” del
Dr. Carlos Amaya Guerra, 11 de octubre de 2016

Conferencia “Guillermo Kahlo: fotógrafo de Fundidora y la interpretación
del patrimonio industrial, 1909-1912” del Mtro. Alberto Casillas
Hernández, 12 de sep�embre de 2018

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Conferencia “La Historia como Ciencia Social: sus ventajas compe��vas y
los estudios regionales” del Dr. Mario Ceru�, 10 de octubre de 2018

Conferencia “Gran Círculo Unión y Progreso. El primer par�do polí�co
moderno en México” de la Mtra. Alicia Salmerón Castro,
9 de octubre de 2019

Conferencia “El establecimiento del Colegio de Historia” de la Mtra. Elvia
Hernández Flores, 5 de marzo de 2020

Homenaje “Recordando al Prof. Israel Cavazos: una vida memorable dedicada a la Historia”. De izquierda a derecha: Mtro. Juan Ramón Garza
Guajardo, Mtro. Héctor Jaime Treviño Villarreal y Mtro. Emilio Machuca
Vega, 15 de febrero de 2023

Conversatorio “50 Aniversario del Colegio de Historia”. De izquierda a
derecha: Mtro. Héctor Jaime Treviño Villarreal, Mtra. Elvia Hernández
Flores y Mtro. Juan Antonio Vázquez Juárez, 19 de febrero de 2024

Conferencia “La Historia como búsqueda de iden�dad: un caso” del
Dr. Carlos Manuel Valdés Dávila, 16 de febrero de 2023

Presentación del libro “Nuevo León. 200 años de historia”. De izquierda a
derecha: Dr. Alberto Barrera Enderle, Mtro. Edson Abraham Salvador Soto
Espinosa, Dr. Moisés Alberto Saldaña Mar�nez, Dr. Luis Alberto García
García y Mtro. Eduardo Guardado Vázquez, 12 de sep�embre de 2024

Conferencia “La UANL y las historias ocultas de sus universitarias ilustres.
A 90 años de la creación de la Universidad” de la Mtra. Susana Julieth
Acosta Badillo, 15 de marzo de 2023

Presentación del libro “La academia por asalto” del Mtro. Hugo Esteve
Díaz, 10 de sep�embre de 2025

Conferencia “Maximiliano y su di�cil relación con los conservadores” del
Dr. Will Fowler, 13 de octubre de 2025

Conferencia “De curas, feligreses, neófitos y bárbaros, ¿cómo entender la
polí�ca y la religión en el Noreste de la Nueva España?” del Dr. Javier
Rodríguez Cárdenas, 23 de abril de 2026

Coloquio de inves�gación de estudiantes tesistas,
20 de noviembre de 2024

Coloquio de inves�gación de estudiantes tesistas, 12 de mayo de 2022
Conferencia “La utopía Universidad Socialista de Nuevo León, ¿con Marx
o sin Marx?” del Lic. Edmundo Derbez García, 20 de sep�embre de 2023

CULTURA REGIONAL

40

Coloquio de inves�gación de estudiantes tesistas, 21 de mayo de 2026
Coloquio de inves�gación de estudiantes tesistas, 22 de mayo de 2025

41

�JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

Para finalizar, hay que tomar en cuenta las fuentes u�lizadas por la obra, las cuales llegan a ser diversas y no se limitan al an�guo posi�vismo
en donde solamente el documento de archivo tenía valor. Las fuentes consultadas van desde archivos, fotogra�as, periódicos, cartas, tes�monios
de los soldados de ambos lados, litogra�as y restos arqueológicos, hasta los tes�monios propios de personas que par�ciparon en el estudio de los
restos humanos encontrados en el Paseo Santa Lucía donde an�guamente se encontraba el For�n de las Tenerías. Si hay algo que cabe destacar
de esta obra son dos cosas: su obje�vidad y el respeto a los tes�monios de las personas involucradas en el conflicto.

Amhed Valtier Mosqueda y Edmundo Derbez García (coords.) (2024). La batalla de Monterrey
de 1846. Miradas para construir memoria. México: Universidad Autónoma de Nuevo León
Arturo Iván González Salas 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
fig

L

a batalla de Monterrey de 1846. Miradas para construir
memoria es un libro coordinado por los historiadores Ahmed
Val�er Mosqueda y Edmundo Derbez García, y publicado por
el Centro de Documentación y Archivo Histórico de la Universidad
Autónoma de Nuevo León en el 2024, coincidentemente en el
mismo año en que se conmemoró el 200 aniversario del estado de
Nuevo León. Esta obra nació de las ponencias que fueron presentadas por dis�ntos especialistas en el Coloquio 170 Aniversario de
la Batalla de Monterrey, que se llevó a cabo en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario entre el 19 y el 21 de sep�embre de 2016.

Nájera y Manuel Rudecindo Barragán. Lo que los autores presentan
aquí es un rescate biográfico con base en una indagación en archivos regionales y nacionales. Es una sección muy interesante pues
explora las vidas de dichas personas a pesar de que sus biogra�as
no están completas debido a la falta de información.

01

La cuarta sección �ene por �tulo “Los otros protagonistas”, y
se compone de tres ar�culos. Aquí se explora a los personajes
usualmente olvidados en la historiogra�a clásica, tales como Josefa
Zozaya, la heroína de Monterrey; los médicos, tanto los mexicanos
como los estadounidenses; y hasta un capitán estadounidense
llamado William Seaton Henry, quien registró varios momentos de
la guerra y los publicó poco �empo después de que esta acabara. Es
así como aquí se nos permite conocer a aquellos que fueron relegados, los olvidados, y se muestran sus experiencias y el
cómo era la guerra para ellos, pese a que muchos detalles se
desconocen pues ciertos documentos son inexistentes.

Es así como el obje�vo de esta obra, aparte de servir como
recopilatorio de las ponencias de aquella jornada, es que el lector
pueda comprender la batalla de Monterrey a través de dis�ntas
perspec�vas, es decir, de miradas históricas variadas. Es por eso que
a lo largo del libro podremos encontrar diferentes enfoques históricos, tales como la microhistoria, la historia social, la biogra�a histórica e incluso la historia de los olores, entre otros. Esto permite
recordarle al lector que la batalla de Monterrey no fue solamente
una operación militar en la que los estadounidense vencieron sobre
el ejército mexicano, sino un acontecimiento enmarcado en un
conflicto internacional entre dos países, lo que explica que tuviera
efectos en todo Nuevo León y el noreste de México. De manera que,
aunque la obra refiere en su �tulo a la batalla de Monterrey de
1846, constantemente explora diferentes espacios y temporalidades que no se restringen a ella.

La quinta sección es “La madre de todas las batallas”, y
está compuesta por dos ar�culos. El primero de ellos expone
una historia de los olores, pues detalla cómo olía la ciudad de
Monterrey y el noreste en general después de las encarnizadas
batallas suscitadas en la región. Se describe cómo lidiaban los soldados con dichos olores, que llegaron a ser pútridos y especialmente peligrosos. Este texto es genuinamente increíble porque se aboca
a estudiar algo co�diano y que se olvida comúnmente: el cómo olía
la ciudad, el porqué de esos aromas, y el cómo reaccionó y soportó
la gente ese olor por más de dos años. El segundo ar�culo de la sección trata de cómo se sin�eron los regiomontanos después de la
guerra, por lo que explora una temporalidad posterior a la batalla
de Monterrey. El aspecto más interesante de este texto son los reclamos que hicieron los regiomontanos ante su ayuntamiento y que
iban dirigidos contra los Estados Unidos.

El libro está dividido en siete secciones, las cuales a su vez se
componen de capítulos que previamente fueron ponencias como
ya se ha mencionado. La primera de estas secciones se �tula “El noreste en la guerra entre México y Estados Unidos”, y está integrada
por tres ar�culos en donde se presentan las siguientes cues�ones:
la relación del nacionalismo, el noreste y la intervención estadounidense, así como lo sucedido en Coahuila, estado al que se
dedica un capítulo entero, tanto a sus batallas como a las
estrategias realizadas por los ejércitos de ambos países.

La sexta sección �ene por �tulo “Para que no se olvide: legado de la batalla”. Está compuesta por tres ar�culos que realizan un viaje alrededor de los cambios que
ha tenido la batalla de Monterrey en el pensamiento
colec�vo regiomontano, reflexión que se realiza desde
dos perspec�vas, la social y la historiográfica. También
se habla de la labor hecha por la ciudadanía para generar
conciencia entre ellos mismos y el gobierno para recordar
el acontecimiento bélico.

La segunda sección se llama “Municipios frente
a la invasión”, y está compuesta por dos ar�culos. El
primero de ellos relata la par�cipación de la hacienda
del Topo Grande durante la batalla, y el segundo explora las diversas construcciones realizadas por los ejércitos
en el noreste, como La Ciudadela. Como es posible notar,
ambos temas no son muy comunes al momento de hablar sobre el conflicto, pues el enfoque por lo general es militar, mientras
que aquí se exploró la par�cipación de las haciendas del estado y las
edificaciones hechas contra el ejército invasor.

La sép�ma y úl�ma sección se llama “Dignificar a los muertos”,
y está integrada por tres ar�culos, los cuales tratan sobre los cadáveres de soldados encontrados en las excavaciones realizadas en los
noventa y los dos mil al momento de construirse el Paseo Santa Lucía. La sección explora, a través de la arqueología y la antropología
�sica, cómo se deben tratar e interpretar correctamente los restos
humanos encontrados.

La tercera sección �ene por nombre “Los defensores mexicanos: los grandes olvidados”, y está compuesta por dos ar�culos
en los que se resaltan a personajes: el teniente Juan Nepomuceno

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

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43

�JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

fig

01

Edmundo Derbez García (2011). La torre de rectoría. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León
Bryan Yair Ramírez Garza 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

L

a Torre de Rectoría es un libro publicado por la Universidad
Autónoma de Nuevo León a través de su Centro de Documentación y Archivo Histórico. Este libro, obra del historiador Edmundo Derbez García, persigue el obje�vo de contar de forma cronológica el proceso de la construcción de la torre de rectoría de la
Máxima Casa de Estudios, desde sus antecedentes hasta cuando se
empezó a usar el inmueble.

ría se inspiró en estos proyectos que se desarrollaron en ese periodo, pues más allá del diseño se priorizó la función y la universidad
aprovechó el carácter industrial de la ciudad para usar los materiales comentados.
En el capítulo �tulado “El joven diseñador” se comenta que se
le proporcionó una oportunidad a Luis Rafael Cervantes para el diseño del edificio. Él había estudiado en la Facultad de Arquitectura
como una inspiración a la dedicación de su padre en el diseño. Luis
diseñó otras edificaciones, como la Facultad de Filoso�a y Letras o
la de Contaduría (pp. 25-27). El capítulo llamado “Diseño arquitectónico” se centra en la composición del edificio, que se dividió en
una parte horizontal, con tres pisos, y la parte ver�cal, con once
pisos, cada uno con una función par�cular (pp. 28-36). Fue una
composición completa en donde cada piso atendía un aspecto específico de la universidad, con instalaciones nuevas y
más grandes para garan�zar una correcta ges�ón.

En el capítulo �tulado “Concebir una nueva ciudad”, se habla
de cómo la construcción de la Ciudad Universitaria fue idea de Raúl
Rangel Frías cuando era rector de la universidad en 1950. Cinco
años después, al ser gobernador de Nuevo León, se consolidó este
proyecto con el apoyo del gobierno federal. Aquí se enfa�zan los
antecedentes de los departamentos rectorales en el Colegio Civil, es
decir, antes de la construcción de la torre de rectoría, y cómo estos
espacios resultaban pequeños (pp. 11-15). Se �ene que considerar
que la Zona Metropolitana de Monterrey creció demográficamente
de forma rápida de 1930 a 1970, por lo que el estudiantado en la
universidad aumentó paralelamente de forma considerable. Por
esta razón, urgía una Ciudad Universitaria para que las facultades
tuvieran buenos espacios y para que la universidad contara con un
edificio adecuado para el buen funcionamiento de la ges�ón de la
educación superior en una ins�tución en crecimiento.

El capítulo llamado “Zapapicazo simbólico” menciona
que el periodo de construcción de este edificio fue de un
año, incluyendo seis meses de planeación. Para cumplir con
este plazo, se empleó la prefabricación, en la que se usa una
mano de obra reducida y menor materialización, inspirándose en
las escuelas rurales mexicanas y de otros edificios del mundo (pp.
37-40). Fue un gran reto hacer esto en un año, pero era posible
porque este método ya se usaba y con mucha frecuencia. Era
importante inver�r una menor can�dad en mano de obra y en
materialización porque había más construcciones por hacer en la
Ciudad Universitaria.

En el capítulo �tulado “Una obra universitaria”, se habla del ganador del proyecto de la torre de rectoría, el ingeniero Mario I.
Ledesma, egresado de la generación 1949-1954 de la Facultad de
Ingeniería Civil. Él se encargó de incorporar la mano de obra necesaria para la construcción; un ejemplo de ello fueron sus
compañeros de la facultad, cada uno de los cuales destacó con una
cualidad par�cular. Se menciona la colaboración de la Compañía
Fundidora en proporcionar el acero, un material indispensable en la
construcción (pp. 16-20).

En el capítulo �tulado “Diseño estructural” se habló sobre la
oportunidad que recibió el ingeniero Salvador Villarreal Salazar, egresado de la Facultad de Ingeniería Civil, para el diseño de la estructura de acero de la torre de rectoría. La experiencia que
obtuvo al trabajar en Fundidora y en otra compañía para
el diseño de puentes peatonales y carreteros fue meritoria para que fuera contratado por Ledesma (pp. 41-43).
Ledesma lo tomó en cuenta para este diseño, precisamente porque ya contaba con experiencia en este
�po de cosas.

Fue un buen gesto de la universidad que priorizara
el talento originario de la misma ins�tución y que el
egresado mencionado, junto con sus compañeros
contratados, u�lizara el conocimiento adquirido para
la construcción de la torre de rectoría. Era importante
que el inmueble tuviera una cuidadosa composición
para su buen funcionamiento. El edificio debía de
cumplir con sus obje�vos, por eso la prioridad en el
funcionalismo.

El capítulo llamado “Financiamiento de un pueblo
solidario” aborda la finalización y aprobación de la maqueta
de la torre de rectoría. El conjunto de construcciones tendría un
costo 26 millones de pesos; solo la torre de rectoría costaría 12
millones. El dinero se obtuvo mediante los sorteos de la Siembra
Cultural y donaciones de los gobiernos federal y estatal y de las
empresas (pp. 44-45). Como fue evidente, diversos sectores mostraron interés en colaborar indirectamente en esta construcción,
pues sería un elemento iden�tario universitario.

De hecho, el capítulo �tulado “El es�lo internacional dominante” trata sobre el es�lo arquitectónico que progresó en la segunda
mitad del siglo XX, cuando se construyeron edificios compuestos de
acero y vidrio, como el 860-880 Lake Shore Drive y el Federal Center
en Chicago o el Van der Rohe en Nueva York. La torre de rectoría
siguió la misma tendencia (pp. 21-24). Se podría decir que la recto-

1 Es licenciado en Historia por la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

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El capítulo llamado “Inicio de la construcción” describe los comienzos de la construcción del edificio bajo la supervisión constante de los ingenieros civiles encargados y de Rangel Frías, gobernador de Nuevo León, así como de autoridades a nivel nacional. Los
estudiantes de la Facultad de Arquitectura dieron sus opiniones al
comparar los edificios en construcción con los que se mostraban en
revistas especializadas (pp. 46-50). Estas visitas reflejaron el interés
por la obra y por asegurarse de que todo iba bien. Esto llamó la
atención fuera del estado.

tuviera una estructura sofis�cada para garan�zar el buen funcionamiento en el aspecto de la administración universitaria y cubrir las
necesidades.
El capítulo llamado “Inauguración” explica que Giovanni
Pierantozzi y Antonio Javier Zárate se encargaron del sonido un día
antes de la inauguración. Al día siguiente, el primero se dio cuenta
que no funcionaba el equipo de sonido, por lo que se las ingenió
antes de la llegada del presidente. En la inauguración, llegaron los
funcionarios correspondientes (pp. 74-77). Sobre el sonido, tenían
que resolver dicho problema, porque los equipos debían de emi�r
un sonido agradable que pudiera dar una buena impresión a los
funcionarios. Los polí�cos se encargaron del recorrido para darle
apertura a este recinto.

El capítulo �tulado “Gigantesco esfuerzo” explica que
Rangel Frías no dejaba de supervisar el avance de la construcción, pues deseaba que quedara finalizada para antes de que
concluyera su gobierno. Además, el gobernador hizo un
llamado a los estudiantes para que usaran ese edificio para inscribirse. Se empezaron a colocar los materiales como pisos,
ladrillos, ventanas, entre otros (pp. 51-58). Seguramente Rangel
Frías quería formar parte de la inauguración porque fue rector de la
universidad, porque la construcción del inmueble fue su idea y
porque ayudó con el dona�vo de dinero.

Según el capítulo llamado “Traslado, ocupación y operación”,
tanto el gobernador Rangel Frías como el rector Mier hablaron sobre
el impacto del edificio y de la Ciudad Universitaria, ya que ellos estaban por finalizar sus ges�ones. A pesar de la inauguración de la torre,
varias oficinas aún no funcionaban. La transferencia tomó �empo en
completarse, pues faltaban cosas importantes por instalar (pp. 78-79).

En el capítulo llamado “El acristalado” se describe la incorporación de las ventanas en el edificio. Se contrató a Acondicionadores Monterrey, S.A. para la instalación del aire acondicionado y
de sanitarios. Además, se contrató a Pierantozzi para el sonido de la
inauguración. Se anunció que el presidente Adolfo López Mateos visitaría el estado para inaugurar la obra, misma que se terminaría en
sep�embre como se tenía planeado (pp. 59-62). La obra avanzaba
rápidamente, por lo que con antelación se iniciaron los prepara�vos
para que la inauguración fuera lo más inolvidable y quedará en la
historia de la ins�tución.

En el capítulo llamado “Crí�ca y balance final”, se habla de una
tesis de licenciatura que hizo Luis Rafael Cervantes, en donde
enfa�zó sobre las caracterís�cas de esta edificación. Fue un trabajo
escrito en donde dio todos los detalles sobre la construcción. Sin
embargo, no faltaron las crí�cas en contra del inmueble (pp. 80-84).
Si bien, el es�lo internacional prosperó en la segunda mitad del siglo
XX, no significó que fuera del agrado de todos, pues cada quien tenía preferencias arquitectónicas diferentes.
Por úl�mo, el capítulo �tulado “Un documento patrimonial
único” fue escrito por Armando Flores. Enfa�za el estreno que
dieron los estudiantes a las nuevas instalaciones de la Ciudad Universitaria. Asimismo, menciona que detrás de estas construcciones
se reflejó el esfuerzo de varios egresados de la universidad. Resalta
los materiales del acero, cemento y vidrio, componentes pilares del
edificio y que representan a las industrias de la ciudad. Asimismo, la
iden�dad que representa esta torre junto al Colegio Civil (pp. 85-89).

El capítulo �tulado “Elemento humano” menciona que en la
obra trabajaron mayordomos, cabos de oficio, carpinteros,
albañiles, ayudantes generales, yeseros, mosaiqueros, plomeros y
electricistas, entre otros. Los trabajadores no sólo provenían de
Monterrey, sino de municipios del sur de Nuevo León y de otros estados. Además, el ingeniero Ledesma manifestó consideración y
empa�a hacia los trabajadores. Cómo se podían presentar un sin�n
de inconvenientes, el ingeniero mostró flexibilidad (pp. 63-68). Así
pues, en la construcción del inmueble no solamente destacaron los
arquitectos e ingenieros, sino también los trabajadores de los
oficios ya señalados.

En defini�va, esta reseña es una invitación a leer el libro de Edmundo Derbez para conocer la historia de la construcción de la torre de rectoría, pues muchos estudiantes que acuden a este recinto
se han preguntado cuándo se construyó, con qué propósito y cuáles
fueron sus antecedentes. A lo largo del libro, se incorporaron fotogra�as del edificio, así como de los personajes que contribuyeron en
esta obra.

El capítulo �tulado “Un recorrido” refiere que la torre de rectoría, que estaba casi terminada, contaba con una gran composición
dentro y fuera (pp. 69-73). Era indispensable que esta edificación

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�JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

fig

01

Benjamín Galindo Cárdenas (2024). Los profesores de Nuevo León. El oficio de enseñar antes
de la sindicalización magisterial. México: Universidad Autónoma de Nuevo León
Jireh Madai Torres Pacheco 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

B

enjamín Galindo Cárdenas es profesor egresado de la
Normal Básica Miguel F. Mar�nez, licenciado en Lenguas y
Literatura Española y maestro en Ciencias Sociales por la
Normal Superior Moisés Saénz. También es egresado de la
licenciatura en Historia de la Universidad Autónoma de Nuevo León
y es maestro en Administración Educa�va por la Escuela de Ciencias
de la Educación. Además, es un reconocido historiador al ser autor
de obras tales como: El provincialismo nuevoleonés en la época de
Paras Ballesteros, 1822-1850 (1998), Cau�verio y servidumbre en
Nuevo León, 1820-1860 (2009), La tempestad de 1909: una crónica
pluvial sobre Monterrey y Bernardo Reyes (2018), entre otras obras
en las que ha par�cipado. Su libro más reciente, Los profesores de
Nuevo León: el oficio de enseñar antes de la sindicalización magisterial (2024), se trata de un aporte a la historia educa�va regional
desde la visión del profesorado.

escuelas” retoma los antecedentes de la educación en Nuevo León,
después pasa a las primeras escuelas que se abrieron y explica
cómo estaban divididas, que materias se enseñaban, dónde estaban ubicadas, quiénes podían dar clases y cues�ones de administración. Además se señala que durante dicha época la Iglesia católica influía fuertemente en la sociedad, por lo que en un inicio las
primeras escuelas estaban influenciadas por ella en su organización,
ideales y en sus contenidos.
Con oficio nos referimos a la profesionalización docente. En su
segundo capítulo “Del oficio a la profesión” podemos observar
cómo, a par�r de este momento, los docentes debían tomar estudios
previos para poder pertenecer al profesorado. Dichos estudios eran
cursados en la Escuela Normal para Profesores, fundada en 1870
durante la gubernatura del doctor José Eleuterio González. Posteriormente, en 1890 se fundó la Academia Profesional para
Señoritas. En un inicio era anexa a la Escuela Normal para las
Aspirantes al Magisterio, pero que dos años después de su
inauguración se formó la Academia Profesional en donde no
sólo podía estudiarse la docencia, sino también otras profesiones des�nadas a las mujeres (pp. 38 y 39).

En su obra, Galindo Cárdenas plantea que es necesario abordar la historia educa�va desde los tes�monios de quienes estaban
directamente involucrados, o en este caso de quienes fueron afectados, por los procesos educa�vos de la época. Asimismo, menciona que a la hora de hacer historia educa�va suelen exis�r ciertas
limitaciones al plantear el objeto de estudio y definir qué es lo que
se busca aportar. Por lo que el autor habla de los docentes, más allá
de como trabajadores del estado o de los municipios (según la época de la que se hable), como personas con necesidades básicas que
deben ser sa�sfechas para su sustento y con carencias a la hora de
ser remunerados por el ejercicio de su oficio, lo que imposibilitaba
y limitaba el buen desempeño de este mismo.

A par�r de dicho momento no todos podían desempeñarse
como profesores. Era necesario que un �tulo corroborara que los
aspirantes podían ejercer como docentes o directores de un plantel.
Por otro lado, una vez ejercida la profesión docente, era necesaria
una evaluación que evidenciara la situación intelectual y el desempeño en que se encontraban las escuelas. El tercer capítulo, �tulado “El doble filo de los exámenes”, nos presenta la forma en que
eran evaluados los alumnos, en donde no se trataba únicamente de
una evaluación hacia sus conocimientos aprendidos, sino también
hacia el profesorado y sus habilidades de enseñanza.

En la obra, el profesorado funge como el sujeto principal de
incer�dumbres, dificultades, conflictos, huelgas, injus�cias, además
de precarias condiciones laborales y una serie de procesos por los
que atravesó el docente nuevoleonés al ejercer su profesión previo
a la sindicalización del magisterio. El autor recurre principalmente a la consulta de fuentes hemerográficas y de archivo que corroboran y sustentan el papel del profesorado.
Cabe mencionar que la obra se encuentra ambientada
entre los años de 1824 a 1925, si bien sólo aborda
ciertos sucesos en específico según el capítulo que se
esté leyendo.

Un segundo punto muy importante, y en donde reside la
trama central y la problemá�ca de la obra, es en relación a
la otra parte del ejercicio docente. Con esto nos referimos
a cómo era vista la docencia no sólo en su valor social,
sino también como profesión. A lo largo de la lectura es
posible encontrar que durante la época estudiada era
evidente la desvalorización del profesorado por parte
del municipio a la hora de la remuneración, lo que generó una serie de problemá�cas y la búsqueda de soluciones por parte de los docentes. En el cuarto y quinto capítulos, �tulados “Despidos y renuncias” y “Salarios,
pe�ciones e incer�dumbre laboral” se ponen en evidencia dichas
injus�cias hacia el profesorado, principalmente por cues�ones económicas. Ni la educación ni los profesores eran una prioridad para
las autoridades, lo que se vio reflejado en los conflictos posteriores
que nos presenta la obra.

Galindo Cárdenas divide su obra en ocho capítulos, además de que agrega una introducción y un epílogo
que remarcan la importancia de la historia educa�va y
donde formula posibles interrogantes que pueden ser abordadas
en futuras obras. El contenido de cada capítulo expone situaciones
en las que se vio implicada la labor docente, y lo hace con un
lenguaje claro y preciso que vuelve fácil su lectura y comprensión.
Para la división de los contenidos abordados, podemos tomar
en primer lugar tres conceptos relevantes: lugar, oficio y evaluación.
En relación al lugar, el autor en su primer capítulo �tulado “Las

El sexto capítulo, “Congreso pedagógico y prác�ca docente”,
nos presenta la situación de la educación en Nuevo León y especial-

mente en Monterrey, donde a diferencia de los demás municipios y
estados, la relación con el ayuntamiento era aparentemente
tranquila pese a los problemas económicos. En el sép�mo capítulo,
“Las condiciones previas”, se muestra un momento de ruptura entre
la labor docente y los municipios, quienes eran los encargados de
pagar los sueldos a las y los profesores. A par�r de este punto, se
dan los primeros pasos para la sindicalización del magisterio,
mediante la unión y movilización docente, lo que se manifestó en
huelgas que tenían como propósito que el estado respondiera ante
los conflictos magisteriales y brindara una alterna�va para mejorar
el ejercicio de la profesión.

Dicho proceso no terminó en la huelga magisterial, pues después de
ello llegaron una serie de cambios tanto para la educación como
para la labor docente. El autor finaliza su obra señalando el desenlace de las huelgas y lo propiciado tras las reformas a la educación
por parte del estado en 1928.
Al estudiar temas afines a la educación como parte de la historia regional, este libro permite tener un panorama más completo
acerca de la situación educa�va en nuestro estado. Precisamente,
abordar la educación desde el papel del profesorado visibiliza los
obstáculos y luchas que han enfrentado las y los docentes a lo largo
de la historia e incluso refleja ciertos problemas que aún llegan a
persis�r en la actualidad. Por consiguiente, Los profesores de Nuevo
León. El oficio de enseñar antes de la sindicalización magisterial es
un aporte a la historia del profesorado regional y al mismo �empo
invita a seguir inves�gando en torno a la educación y a su relación
con la sociedad.

Así pues, la respuesta del profesorado ante la mala remuneración, la desvalorización de su profesión por parte de las autoridades, los retrasos en el pago de sus sueldos y la falsa promesa de
un cambio, fueron las huelgas. Este proceso es analizado en el
úl�mo capítulo, �tulado “La gran huelga. Hacia la sindicalización”.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

46

47

�¿Qué recuerdas de tu formación como historiador en la Universidad Autónoma de Nuevo
León? ¿Qué maestros marcaron tu desarrollo
profesional?

GENIO

Yo realmente comencé la carrera un poco a manera de prueba.

Y FIGURA

No estaba muy seguro de si tendría el perfil, de si sería capaz de desempeñarme en ello. Cuando me decían en mi familia que yo iba a
ser historiador, no lo asimilaba. Poco a poco, ya desde el área básica
y sobre todo en la carrera propiamente –a par�r del cuarto semes-

Moisés Alberto Saldaña Martínez:

tre–, me fui dando cuenta de que por una parte me agradaban mucho los contenidos y, contrario a mis temores, me estaba yendo

“DEBEMOS TENER DISCERNIMIENTO EN CUANTO

bien en general en las materias y en el desempeño. Y, por otro lado,

A LO QUE LEEMOS Y AL CONOCIMIENTO

forjé un excelente grupo de amigos dentro de mi generación. Eso

QUE ASIMILAMOS”

me mo�vó mucho y me arropó mucho para con�nuar en la carrera.

Emilio Machuca Vega

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Me siento muy orgulloso de haber tenido excelentes maestros,
excelentes profesores en general. Te menciono algunos de ellos. Fue
un extraordinario docente el doctor Mario Ceru�, uno de los más

E

pres�giados de la facultad. Él me impar�ó materias de Historia de
l doctor Moisés Alberto Saldaña Mar�nez es un historiador,

15 Unidad Madero de la Universidad Autónoma de Nuevo León en-

América La�na y fue un extraordinario docente. El maestro José Re-

catedrá�co e inves�gador regiomontano, miembro del Sis-

tre 1993 y 1995. Después estudié la licenciatura en Historia entre

séndiz fue también un excelente maestro. Me impar�ó varias

tema Nacional de Inves�gadores. Es licenciado en Historia,

1995 y 2000 en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL. Y desde

materias, desde Teoría de la historia, Historia de México e Historia

zada, siempre muy sistemá�ca. Me impar�ó materias desde el área

maestro en Ciencias con especialidad en Ciencias Sociales y doctor en

que egresé de la licenciatura fui invitado a trabajar en esta facultad,

contemporánea. Fue también un extraordinario docente con quien

básica y luego en la carrera. Materias sobre Historia an�gua, univer-

Filoso�a con acentuación en Estudios de la Cultura por la Universidad

primero como auxiliar docente del maestro Nicolás Duarte Ortega

tuve una muy buena relación.

sal, occidental y también sobre Historia an�gua de México. Fueron

Autónoma de Nuevo León. Destaca por ser pionero de los estudios

–que en paz descanse–, entonces director de la facultad. Fui su au-

históricos de la religión en el noreste de México, pues su obra El

xiliar por dos o tres años. Y de hecho, todavía era auxiliar de él, y un

La maestra María Zebadúa, aunque solamente me impar�ó

an�clericalismo oficial en Nuevo León, 1924-1936 (2009) sentó las ba-

año después fui invitado a ser por primera vez profesor �tular de

una materia –la de Edad Media–, me marcó mucho su manera de

Tuve también otros maestros de materias opta�vas a los que

ses de la inves�gación académica sobre la Iglesia católica a nivel regio-

una asignatura del área básica, del área de filoso�a. Se llamaba Pro-

trabajar y el contenido de la materia de la que me enamoré y que

recuerdo y quise mucho. Decidí tomar un curso de la�n que me

nal. Actualmente se desempeña como profesor-inves�gador de la Fa-

blemas de la filoso�a, una materia de primer semestre. Desde en-

ahora tengo el privilegio de impar�r. La doctora Veronika Sieglin,

impar�ó el maestro Enrique Puente Sánchez, un extraordinario do-

cultad de Filoso�a y Letras de la UANL, y durante quince años ha sido

tonces, he laborado en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL.

una excelente teórica, conocedora de las teorías sociales, que me

cente que dominaba realmente las lenguas clásicas, con una gran ex-

principal responsable de la Cátedra de Historia del Noreste “Prof. Isra-

Posteriormente obtuve la base alrededor del 2009, y en 2011 la

impar�ó materias relacionadas con la metodología y la teoría. La

periencia y con quien tuve también una muy buena relación. El ma-

el Cavazos Garza”. En entrevista, el doctor Saldaña aborda algunos de-

planta como profesor de �empo completo.

doctora María del Rocío Rodríguez fue una excelente maestra

estro Antonio Olvera también vale la pena mencionarlo, me impar�ó

también, yo lo recuerdo con mucho cariño, siempre muy organi-

Historiogra�a mexicana e Historia de América La�na en una primera

talles de su vida personal, comparte cómo encontró su vocación por
la importancia de la Cátedra Israel Cavazos Garza a través del �empo.

¿Por qué te conver�ste en historiador? ¿Cómo surgió
tu interés por la historia?

¿Qué me puedes decir sobre tus orígenes familiares y sobre tus primeros años?

bía en casa, como enciclopedias, y viendo películas y algunos docu-

la historia y en par�cular por la historia religiosa, y explica cuál ha sido

excelentes contenidos los que trabajé con ella.

Mi interés surgió desde muy pequeño, leyendo libros que hamentales. Todo eso fue despertando mi interés. Y también el otro

Soy originario de Monterrey, Nuevo León, y mi familia igual-

factor fue el contenido de los libros de texto de ciencias sociales que

mente es nuevoleonesa. Mi familia paterna es de aquí de Monterrey

abordaban temas históricos, sobre todo a par�r de la Edad Media,

y con raíces en algunos municipios del norte del estado. Mi familia

la Época Moderna y demás. Eran libros de quinto y sexto año de pri-

materna es de San�ago. Nací en Monterrey el 8 de abril de 1978 y

maria y sus tópicos llamaron mucho mi atención. Ya un poco más

soy el menor de cuatro hermanos. Con respecto a mis estudios, cur-

grande, estando en la secundaria, me aboqué a rescatar fotogra�as

sé la primaria en un colegio bilingüe llamado Colegio Cultural Me-

an�guas de mis ancestros. De esa manera, a la hora de decidir qué

xicano Americano entre 1984 y 1990. Posteriormente, estudié la

carrera estudiar, estaba bastante indeciso, pero afortunadamente

secundaria en la Número 10, “Prof. Moisés Sáenz Garza”, entre 1990

tuve el apoyo de mi familia y decidí estudiar lo que realmente me

y 1993. Luego cursé estudios medios superiores en la Preparatoria

gustaba, que era la historia.

1 Historiador. Es licenciado en Historia y Estudios de Humanidades por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y máster en Ciencias de las Religiones por la Universidad Complutense
de Madrid. Actualmente estudia el doctorado en Historia y Arqueologı ́a en la Universidad Complutense de Madrid y es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de
la UANL.

CULTURA REGIONAL

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49

�sión, un grupo de amigos, compañeros de generación, y yo, tratamos de
presentar un proyecto de inves�gación para obtener un apoyo de Conar-

más de mis colegas. Había otras posibilidades para la �tulación, quizá

te, y era sobre una temá�ca que justamente yo propuse y que ahora te

veíamos a la tesis –por lo menos lo digo por mi parte– como una alterna-

comentaré. El proyecto no fue aprobado y ahí quedó el asunto. Después

�va que requería mucho �empo y que era demasiado complicada. Fue

yo retomé esa temá�ca para mi tesis de maestría.

hasta que se me presentó la necesidad de plantearme un proyecto de
inves�gación para la maestría que inmediatamente el conflicto religioso

Ingresé a la maestría en Ciencias con especialidad en Ciencias Sociales en agosto del 2002 en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL.
Entonces no tenía mucho de haber egresado de la carrera y de haber
comenzado a trabajar en la facultad, y fue lo que me planteé para tra-

se me vino a mi mente y decidí que ése era el tema que quería trabajar.

¿Por qué consideras que es importante estudiar la
historia de las religiones hoy?

bajar en mi proyecto de inves�gación. ¿A qué tema me refiero? Me re-

fase y fue también un excelente maestro. Son algunos de los docentes
que puedo mencionarte, que recuerdo de verdad con gran es�mación,
con gran cariño y de los que aprendí muchísimo.

fiero a la historia de la Iglesia en Nuevo León durante el siglo XX. Creo

La religión es un fenómeno sociocultural muy importante, arrai-

que hubo dos factores que me fueron despertando y alimentando ese

gado en las personas. Recuerdo mucho un comentario que hizo una vez

interés. Uno fue cuando descubrí por primera vez el tema de la Guerra

la maestra María Zebadúa en la clase de Edad Media. Ella comentaba

Cristera, leyendo uno de los libros de preparatoria de mis hermanos

que, aunque la interpretación sobre las Cruzadas se buscaba en facto-

que lo abordaba y explicaba con cierta amplitud. Me apasionó mucho

res económicos y polí�cos, las personas de la época no iban a arriesgar

encontrarme con esa información que yo desconocía por completo, y

todo lo que tenían y a dar incluso sus vidas solamente por cues�ones

me llamó mucho la atención ese episodio.

económicas: lo hacían por una convicción muy profunda que tenía que
ver con sus creencias, con su fe. Menciono esta idea como referencia,

En el presente 2026, cumples 25 años como profesor �tular de la facultad. ¿Cómo describirías tu experiencia en la docencia universitaria a lo largo de
todo este �empo?
Así es, yo comencé con mi primer contrato como profesor �tular
en agosto de 2001, aunque tenía ya un año como profesor auxiliar
desde agosto del 2000. Y efec�vamente, acabo de cumplir 25 años
como docente. ¿Cómo describiría mi trabajo docente? He tratado de
hacer mi trabajo lo mejor posible, de desempeñarme de la mejor
forma, de contribuir al aprendizaje de las múl�ples generaciones –ya
cincuenta– que han pasado por las aulas conmigo. Por supuesto, he tenido deficiencias, como cualquier persona las �ene. Pero mi esfuerzo se
ha orientado a eso: a cumplir con mi trabajo lo mejor posible.

Yo daba por hecho entonces que esto había ocurrido por igual en

porque en efecto las creencias religiosas son un móvil para muchas per-

todo el país y que aquí en Nuevo León también se habían suscitado le-

sonas. Son un móvil que conduce su moralidad, que conduce a veces

vantamientos cristeros. Tiempo después, tuve una reunión con unos

incluso hasta su filiación polí�ca y su ac�vismo, que puede condicionar

�os, con la prima mayor de mi mamá y con su esposo, que habían vivido

su cosmovisión. Así pues, a diferencia del viejo pronós�co ilustrado de

desde la perspec�va de las prác�cas, de los feligreses, de sus filiaciones

en �empos de la Revolución, aunque muy pequeños, pero habían vivido

que religión y modernidad serían inversamente proporcionales y, por lo

y de la diversidad de es�los o formas de religiosidad. Creo que sin duda

en esa época. A mí me gustaba mucho ir a reunirme con ellos y a con-

tanto, la religión se iría ex�nguiendo, en los hechos esto es algo que no

hay varias temá�cas, tanto en algunas temporalidades como en algunos

seguir con ellos fotogra�as an�guas. Mis �os me pla�caban cosas de la

se ha verificado. Para mí la religión, en cualquier parte del mundo, y

enfoques –sobre todo desde abajo– para estudiar la religión. Algunos

Revolución, sobre los villistas y los carrancistas, etc. Entonces se me

cualquier confesión de la que se trate, es un fenómeno sociocultural

nos hemos abocado mucho hacia la cues�ón ins�tucional, que también

ocurrió preguntarles qué recordaban sobre la Guerra Cristera. Ellos

fundamental, que merece ser estudiado porque es algo que está arrai-

hacía falta, pero valdría la pena ahondar en la cues�ón de la feligresía y

eran personas humildes, personas que habían sido campesinos, que no

gado en las mentalidades, en los sen�mientos y hasta en las acciones

de los es�los de religiosidad.

habían tenido estudios, que no habían vivido en la ciudad en su �empo.

polí�cas y co�dianas de las personas. No es un factor accesorio ni

Y me llamó mucho la atención que ellos no sabían de qué les estaba

prescindible en el estudio de la sociedad.

hablando. Me di cuenta entonces que aquí en Nuevo León no pasó la
guerra. Yo les comenté los años y ellos solo recordaban que las iglesias
habían estado cerradas, que a la hermana de mi �a la tuvieron que bau-

Y algo más que puedo agregar es que ha sido un trabajo muy sa�sfactorio para mí. Es gra�ficante recordar a todas las generaciones que
he visto pasar, todos las y los egresados con un extraordinario desempeño, con un gran crecimiento en su formación y desempeño profesional como inves�gadores, que han sido reconocidos y premiados. No
digo que sea por mí que han obtenido eso, pero pienso que he sido uno

tado por estos 25 años sin ningún �po de problema, ni con las autoridades de la facultad, ni con mis estudiantes. He procurado siempre tener
la mejor relación posible con todos, con mis direc�vos, con mis colegas y
con mis estudiantes.

¿Qué fue lo que orientó tus intereses de inves�gación hacia la historia de las religiones y de la
Iglesia católica?
Creo que fue hacia fines de la carrera cuando comenzó a pasar por
mi mente la posibilidad de inves�gar esos temas. De hecho, en una oca-

He recibido algunos reconocimientos, la verdad es algo que me
enorgullece mucho y me da mucha sa�sfacción. Por allá del 2003, si no

�zar en la casa y que el padre fue a bau�zarla porque la iglesia estaba
cerrada. Recordaban ese �po de episodios, pero no conocían el término

Por una parte, falta profundizar sobre algunas épocas. Por

me equivoco, cuando el maestro Nicolás Duarte Ortega estaba cerca de

Cris�ada, ni tenían claro que había sido un periodo de persecución sig-

ejemplo, creo que no hemos estudiado suficientemente la primera mi-

concluir su periodo como director, me hizo el honor de entregarme un

nifica�va. Y eso también despertó mi curiosidad. Me pregunté: ¿por

tad del siglo XIX. Algunos colegas han estudiado algunos episodios, pero

reconocimiento por mi trabajo docente en una celebración del Día del

qué aquí no hubo levantamientos? ¿Qué sí ocurrió aquí entonces

creo que es una etapa que valdría la pena estudiar con mucha mayor

Maestro. Él reconoció mucho –y eso se lo agradezco profundamente– el

durante la época?

profundidad. También valdría la pena estudiar la religión desde otras

trabajo como docente que yo fui desempeñando siendo su auxiliar.

aristas, no solamente desde la perspec�va ins�tucional o del clero, sino

Porque en ocasiones él estaba presente, no siempre, y precisamente por

de los granos de arena dentro de esa edificación de su formación y desempeño, y eso es sumamente sa�sfactorio. Afortunadamente he transi-

¿Qué temas religiosos piensas que todavía falta por
trabajar en el noreste de México?

¿Qué reconocimientos has recibido a lo largo de tu
trayectoria profesional?

De tal modo que me interesé en abordar esa temá�ca, que fue mi

eso tenía un auxiliar. Fue probablemente el primer reconocimiento

puerta de entrada al estudio de temas relacionados con la historia de la

importante que recibí dentro de mi desempeño laboral. Había recibido

Iglesia en el siglo XX y a la historia de la Iglesia en general. Esos fueron,

como estudiante algunos reconocimientos en preparatoria y facultad,

digamos, los detonantes desde pequeño, desde que estaba en la secun-

pero como docente fue el primer reconocimiento que recibí.

daria, allá a principios de los años noventa. Pero dentro de la licenciatura
yo inicialmente no tenía claro qué línea inves�gar. De hecho, hones-

Después tuve el honor de recibir otros. En 2007, una mención hono-

tamente, en mis �empos hacer una tesis no era algo tan usual en mu-

rífica en el Premio de Inves�gación Histórica “Israel Cavazos Garza” por

chos de los estudiantes. La tesis se veía como algo muy extraordinario o

mi tesis de maestría, que some� a concurso. Posteriormente, en 2024

di�cil de desarrollar, porque implicaba abocarse de manera muy sis-

recibí el primer lugar del Premio Museo de Historia Mexicana, en la ca-

temá�ca a la inves�gación, y por esa razón no me animé a hacer una te-

tegoría de tesis de posgrado, por mi tesis doctoral. Y fue también un gran

sis en licenciatura. Solamente dos compañeros de mi generación se ani-

honor para mí. He tenido también el honor de recibir otros reconoci-

maron a hacer tesis: Bárbara Fuentes, sobre el mercado del arte en

mientos ins�tucionales. Por ejemplo, un reconocimiento a nivel nacional

Nuevo León, y Antonio Peña Guajardo, sobre Francisco Naranjo. Nadie

que se otorga a los profesores por cumplir con el perfil deseable como
docentes. Se llamaba antes PROMEP (Programa de Mejoramiento del

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��enen muchas ocupaciones, por lo que agregar la planificación de ac�vidades de una cátedra universitaria es muy di�cil. Creo que fue un
acierto desde un principio buscar a otra persona –que en este caso fui
yo– para que de manera específica se encargara de planificar y ges�onar estas ac�vidades, y que no se manejaran de manera centralizada
por parte solamente del coordinador o coordinadora, ya que esto habría dificultado la posibilidad de llevar este ritmo de ac�vidades.
Ahora, ¿por qué considero que la cátedra ha sido importante?
Porque creo que hemos logrado cumplir con los obje�vos que desde
un principio se le trazaron. Y esos obje�vos han sido la difusión del
conocimiento histórico –especialmente en sus nuevas contribuciones historiográficas, en las inves�gaciones de las y los académicos a
nivel regional, nacional e internacional, así como de responsables de

Profesorado), ahora se llama PRODEP (Programa para el Desarrollo

especiales. Yo estuve presente y fui invitado a par�cipar leyendo una

Profesional Docente). Es de parte de la Secretaría de Educación Pú-

semblanza biográfica del maestro Israel Cavazos. A par�r de en-

blica, y desde 2012 –recién yo había recibido mi categoría como pro-

tonces, la doctora María Luisa nuevamente me dejó claro que yo se-

fesor de �empo completo– comencé a concursar y de manera

ría el encargado de organizar las ac�vidades de esta cátedra.

ininterrumpida desde entonces he estado renovando ese reconocimiento cuya duración es de tres años.

Al principio, la doctora quería darle el perfil de una especie de
seminario de inves�gación con sesiones bastante frecuentes. Trata-

También, en el 2024 tuve el honor de recibir el reconocimiento

mos de organizarlo de esa manera, con una frecuencia mensual, con

en el Sistema Nacional de Inves�gadores en la categoría de candidato.

conferencias de algunos docentes. Inicialmente invité a algunos de los

Otro reconocimiento ins�tucional, interno de la universidad, que se

que habían sido mis profesores o colegas, varios de ellos ya jubilados

llama Programa de Es�mulos para los Docentes, que es una especie de

entonces. El maestro Miguel Ángel González, la maestra María Ze-

evaluación anual para recibir un es�mulo económico. Y desde que ob-

badúa, el maestro Javier Rojas y el doctor José María Infante –des-

tuve la planta de �empo completo, he estado concursando en este

tacado cien�fico social que había sido mi profesor en la maestría–. Al

programa y he ido paula�namente ascendiendo en el escalafón de ese

principio se planificaron más ac�vidades, pero con el �empo quedó

reconocimiento. De manera que estos reconocimientos que he tenido

claro que esta frecuencia no era la ideal por diferentes razones, hasta

el honor de recibir son parte de las grandes sa�sfacciones en mi des-

que finalmente la cátedra adquirió el perfil de organizar semestral-

empeño profesional.

mente dos eventos académicos –generalmente conferencias, aunque
también pueden ser presentaciones de libros o de otra índole– y, hacia

¿Cómo surgió la Cátedra de Historia del Noreste
Prof. Israel Cavazos Garza?

el final del semestre, un coloquio de inves�gación, donde se invita a
los estudiantes tesistas a exponer sus avances de inves�gación. Ese es
en general el perfil de ac�vidades que la cátedra adoptó.

Yo no estuve involucrado en la inicia�va. Hasta donde yo sé, a

¿Qué dificultades y retos has enfrentado a lo largo
de estos quince años como responsable de la
Cátedra Israel Cavazos?

fines de 2010 la Dra. María Luisa Mar�nez Sánchez, entonces directora de la Facultad de Filoso�a y Letras, propuso y acordó la creación
de la cátedra con el Dr. Jesús Áncer Rodríguez, entonces rector de la
UANL. Recuerdo muy bien que estando junto con otros muchos docentes, a los que se nos convocaba para aplicar los exámenes de ad-

Las dificultades han sido de diversa índole. Ha habido dificultades

misión a la licenciatura, la doctora María Luis Mar�nez se acercó

de carácter administra�vo para la ges�ón de eventos o del apoyo eco-

conmigo, me comentó sobre la creación de la Cátedra Israel Cavazos

nómico para los conferencistas invitados. Son dificultades que se han

y me pidió que yo fuera el responsable. Yo en un inicio no dimensio-

tenido que superar. Ligado a lo anterior, dificultades de carácter presu-

né exactamente lo que esto implicaba, pero le agradecí mucho a la

puestario, porque no hay un presupuesto asignado para la cátedra, por

directora que me tomara en consideración y le dije que por supuesto

lo que dependemos de un apoyo por evento, que tenemos que ges�o-

aceptaba. Yo no tuve mayor involucramiento ya en el proceso de la

nar y que está sujeto a que la administración en turno de la facultad

ceremonia de inauguración de la cátedra, porque quienes se ocupa-

esté en condiciones de otorgarlo. En muchas ocasiones, por esa razón,

ron de ello fueron obviamente la directora, el rector y, ya inter-

hemos procurado echar mano de académicas y académicos locales o

namente en la facultad, el departamento de difusión coordinado por

que se encuentren aquí casualmente. A veces ha habido otras ins�tu-

la licenciada Marlen Ramos. La ceremonia tuvo lugar el 2 de febrero

ciones y otros colegas que han traído a algunos académicos, y nos han

de 2011 y en ella par�cipó el maestro Israel Cavazos y otros invitados

CULTURA REGIONAL

hecho el favor de vincularlos con nosotros para que par�cipen en la

acervos históricos– y la generación de conocimiento. En sí misma la

cátedra, y hemos aprovechado esas coyunturas. También ha habido a

cátedra no lo genera, pero lo promueve a través de los coloquios de

veces dificultades en el sen�do de baja asistencia de parte de los estu-

inves�gación, donde las y los estudiantes tesistas par�cipan y expo-

diantes. Quizá ha sido una deficiencia de mi parte en cuanto a la difu-

nen sus proyectos y avances, y reciben a su vez los comentarios de

sión y a hallar los mecanismos para que la asistencia sea mejor por par-

docentes y de otros compañeros estudiantes. Creo que esto ha sido

te de los estudiantes. Ha sido sumamente lamentable para mí en

también un ejercicio académico importante para los estudiantes en

algunas ocasiones llevar a algún conferencista y que la asistencia sea

su formación, especialmente en el desarrollo de sus inves�gaciones.

muy pequeña. Es lamentable, porque obviamente él o la conferencista

¿Por qué, a diez años de su par�da �sica, el profesor Israel Cavazos sigue siendo un referente para
las nuevas generaciones de historiadores?

hace el esfuerzo de prepararse y de acudir, y si hay baja asistencia, eso
denota aparentemente poco interés.
Por supuesto que la pandemia fue una dificultad. Al principio no
teníamos claro si habríamos de con�nuar realizando los eventos dentro

Defini�vamente creo que es muy adecuado que la cátedra rinda

del semestre cuando se interrumpieron las ac�vidades por la

homenaje con su nombre al profesor Israel Cavazos Garza. Es un ho-

pandemia, que fue durante el primer semestre del 2020. Habíamos

nor, por supuesto, para esta cátedra universitaria. Y creo que es

solamente alcanzado a realizar una ac�vidad y después lo interrumpi-

adecuado porque él fue un pionero, no solamente dentro de la profe-

mos, como se interrumpieron todas las demás ac�vidades académicas.

sionalización de los estudios históricos que él mismo desarrolló, a tra-

A par�r del segundo semestre del 2020, retomamos la planeación y las

vés de su formación en El Colegio de México y a través de sus inves-

ac�vidades como siempre lo habíamos hecho, pero de manera virtual.

�gaciones siempre muy puntuales, rigurosas y muy vastas. Sino

Si no me equivoco, la primera ac�vidad fue la presentación del libro His-

también porque desde la creación de la Facultad de Filoso�a y Letras,

toria social del cine en Monterrey durante el Porfiriato y la Revolución

el profesor Israel Cavazos comenzó a vincularse con esta ins�tución

mexicana de la maestra Kassandra Sifuentes, que contó con tu par�ci-

para que se creara un departamento de historia y para que se co-

pación y con la del doctor Jacobo Cas�llo. Son algunas de las di-

menzaran a impulsar los estudios históricos con perfil humanís�co.

ficultades que hemos tenido: administra�vas, logís�cas, presupuestaFue también jefe de la sección de Historia del anuario Humanitas,

rias, de asistencia y algunas circunstanciales, como el Covid, que fue la

editado por el Centro de Estudios Humanís�cos, y profesor del primer

más importante.

cuerpo docente de la licenciatura en Historia, cuando ésta fue creada

¿Por qué consideras que la Cátedra Israel Cavazos
Garza ha sido importante para el Colegio de Historia y para la Facultad de Filoso�a y Letras?
La cátedra se ha mantenido ac�va durante estos quince años sin
lugar a dudas gracias al apoyo de las administraciones de la facultad, al
apoyo de las y los colegas docentes y de los estudiantes, y al apoyo de
las y los conferencistas que han acudido a compar�rnos sus conocimientos. Pero creo que también ha habido un acierto, que no sé si me
corresponde a mí mencionarlo –porque no me gusta hablar de mí
mismo–, pero creo que la doctora María Luisa tuvo el acierto de
nombrar a alguien, dis�nto del coordinador de la carrera, para que se
encargara de planificar estas ac�vidades. Lo digo porque con
frecuencia, las y los coordinadores de las carreras son personas que

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�en 1974. A través de todas estas contribuciones que el profesor Israel
Cavazos tuvo directamente ligado a la universidad y a la facultad, promovió los estudios históricos cuando estos no exis�an en este ámbito,
en este espacio. Y el profesor Israel Cavazos fue pionero en ello. Entonces me parece que es sumamente merecido que esta cátedra universitaria, abocada a los estudios históricos, lleve su nombre.

¿Cuál es el futuro de la Cátedra Israel Cavazos Garza?
No sé si yo voy a con�nuar siendo responsable, o en qué medida
voy a con�nuar siéndolo. Actualmente soy corresponsable de la planeación y organización de estas ac�vidades, junto con la coordinación
de la licenciatura en Historia, pues por disposiciones administra�vas
actualmente se está manejando de este modo. Y le agradezco mucho
al doctor Francisco Treviño por la confianza en ello. En primera instancia, el futuro de la cátedra, si yo con�núo colaborando con estas
ac�vidades, es seguir trabajando como hasta ahora, al mismo ritmo
de trabajo, organizando conferencias, eventos académicos y coloquios de inves�gación. En la medida de lo posible sería lo ideal que
pudiéramos crecer y que pudiéramos mejorar.
Ya ha habido algunos ajustes y mejoramientos. Menciono
solamente un ejemplo. Tradicionalmente desarrollábamos los coloquios de inves�gación de los estudiantes solamente a par�r de sus

tesistas. Es uno de esos aspectos en los cuales hemos procurado me-

ponencias, y los docentes y asistentes hacían sus comentarios con

jorar, detectar alguna área de oportunidad.

base en las exposiciones de los tesistas. Sin embargo, desde hace
algunos semestres, hemos estado incorporando lectores asignados.

En cuanto al número de ac�vidades académicas y en cuanto al

Las y los docentes par�cipan como lectores, y a los estudiantes se les

perfil de los conferencistas, creo que no habría mayores cambios.

solicita un texto previo para que pueda ser revisado con an�cipación

Solamente yo me propondría –insisto, si yo siguiera como responsab-

y comentado dentro del coloquio. La idea es que la experiencia sea

le de estas ac�vidades– mantener el mismo ritmo y la misma calidad.

más enriquecedora para las inves�gaciones de nuestros estudiantes

Me siento muy orgulloso de que hemos recibido a extraordinarios
académicos, inves�gadores y responsables de archivos –varios de
ellos lamentablemente ya fallecidos–, y creo que mi obje�vo sería
con�nuar con este ritmo y perfil. Pensar por ejemplo en una mayor
par�cipación de académicos extranjeros, aunque podría parecer un
ideal, no sé hasta qué punto lo sería, pues la vocación de la cátedra es
la historia regional. Por supuesto que estamos abiertos a la par�cipación de académicos extranjeros, pero creo que el perfil de la
cátedra no sería cubrirse netamente con inves�gadores de procedencia extranjera. También es cierto que hay académicos en el extranjero que trabajan sobre nuestra región, y sería extraordinario poder incluir a quienes no hemos tenido la posibilidad de invitar.

Por úl�mo, ¿qué mensaje o reflexión final darías
para nuestros lectores de la revista Cultura Regional, muchos de los cuáles son estudiantes de la
licenciatura en Historia?
Creo que podría dividir mi mensaje en tres planteamientos. El
primero es que los invitaría a conocer y valorar el incansable trabajo
que desarrolló el profesor Israel Cavazos Garza, un historiador muy

CULTURA REGIONAL

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valorado por algunos, no suficientemente valorado por otros, pero

inves�gadores, historiadores y académicos. En tercer lugar, invitaría a

que creo que debería ser conocido, reconocido y respetado por su

los lectores a acudir a las ac�vidades de la Cátedra Israel Cavazos

extraordinario trabajo, en el cual él fue pionero. En segundo lugar, en

Garza. Estas ac�vidades siempre han estado abiertas al público ge-

general, invitaría a los lectores a interesarse por el conocimiento his-

neral, aunque nuestros principales asistentes han sido las y los estu-

tórico, por leer sobre historia en general, y de preferencia la historia

diantes –y estamos orgullosos de ello–, pero la cátedra es de libre ac-

que desarrollamos las y los académicos. Discursos históricos, o pseu-

ceso para el público en general. De hecho, las invitaciones se publican

dohistóricos, los podemos encontrar en reels o en muchas partes. Sin

en las redes sociales de la Facultad de Filoso�a y Letras, pues no son

embargo, creo que debemos tener un cierto discernimiento y ser se-

eventos cerrados o exclusivos, sino abiertos. Ojalá que las ac�vidades

lec�vos en cuanto a lo que leemos, al conocimiento que asimilamos,

que desarrollamos despierten el interés de las y los lectores y que nos

y yo los invitaría a acercarse al conocimiento histórico a través de los

puedan acompañar en el futuro.

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�Epistola r io

Nota periodística de Guillermo Jaramillo Torres sobre la inauguración de la Cátedra
Israel Cavazos Garza, 2011
Myrna Karen Garza Cantú 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

E

el (archivo) municipal de los más valiosos porque comprende desde los orígenes, ahí se conserva lo que era el Nuevo
Reyno de León hasta la costa y Texas, fundaciones de pueblos, todo está ahí, iden�dad de la gente y los personajes”.
Meses atrás se vivió un fervor por algunos pasajes de nuestra historia nacional, propiamente la Independencia y la
Revolución Mexicana, y ante esto Cavazos mencionó que fue buena la lección de volver los ojos a quienes nos dieron
iden�dad nacional.
Finalmente, Cavazos indicó que sigue exis�endo poco interés por parte de los jóvenes por estudiar historia, pero confió
en que las autoridades académicas �enen como misión acercarlos a esta disciplina.
“Lo veo un poco apagado, pero ese es el propósito de las autoridades universitarias y los educadores, que hagan volver
los ojos al pasado porque en las raíces está la vitalidad”.

n el marco del decimoquinto aniversario de la Cátedra de Historia del Noreste Profr. Israel Cavazos Garza, conviene reproducir un
tes�monio que fue publicado en la prensa un día después de su inauguración. Se trata de una nota periodís�ca �tulada “Tendrá Israel
Cavazos su cátedra en Filoso�a”, escrita por Guillermo Jaramillo Torres para El Porvenir, 3 de febrero de 2011, p. 1 (sección cultural).

En esta nota, Jaramillo recogió varias declaraciones que el maestro Israel Cavazos hizo durante la ceremonia de inauguración de la
cátedra en el Centro para el Desarrollo Interdisciplinario de las Humanidades de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Entre otras cosas, el maestro comentó acerca de la importancia que la UANL había tenido a lo largo de su trayectoria,
sobre las condiciones que presentaba el Archivo General del Estado de Nuevo León, y sobre la necesidad de que educadores y autoridades
universitarias fomentaran el estudio de la historia entre las nuevas generaciones.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Hemerogra�a
El Porvenir. Monterrey, México.

La nota aparece ilustrada por una fotogra�a, en la que figuran de izquierda a derecha el maestro Israel Cavazos (sosteniendo un reconocimiento), el doctor Jesús Áncer Rodríguez, entonces rector de la UANL, y la doctora María Luisa Mar�nez Sánchez, entonces directora
de la Facultad de Filoso�a y Letras.

El documento

Tendrá Israel Cavazos su Cátedra en Filoso�a
Guillermo Jaramillo Torres
Bajo un clima inapropiado para las personas de la tercera edad, el historiador Israel Cavazos hizo uso de su lucidez, su
buen humor y astucia al ser condecorado con la “Cátedra Historia del Noreste Profr. Israel Cavazos” en la Facultad de
Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Cavazos se asumió conmovido por el hecho, y señaló a la UANL como una de las ins�tuciones que siempre le han
acompañado en su vida.
“Tengo una serie de impresiones, estoy aturdido, no sé qué responder. La universidad ha sido para mí gran parte de mi
vida, me ha acompañado la mayor parte de mis años, más de sesenta”.
Ante un auditorio del “Centro para el Desarrollo Interdisciplinario de las Humanidades” conformado en su mayoría por
jóvenes estudiantes, Cavazos dio algunas indicaciones a la juventud.
“No quieran empezar por arriba, que empiecen desde el principio, eso es muy importante. Quien anda despacio anda
lejos”, sentenció con su ceño fruncido de anciano amable.
Era inevitable cues�onarle acerca del estado en que se encuentra el Archivo General del Estado, del cual señaló el mismo
Cavazos a modo de anécdota en las escaleras le crecían plantas, al enterarse que hoy en día se encuentra si�ado por
estalac�tas, el historiador señaló que habrá que ponerle atención a este descuido.
“Que se le ponga atención. Si hay mantenimiento para cosas triviales, pues para algo tan importante debe ser prioritario.
Se pierde la memoria de una ciudad, de un Estado y de la gente, los documentos hablan. Es de los más ricos del norte, y

1 Abogada especializada en Derechos de Autor. Es licenciada en Derecho y maestra en Derecho con orientación en Derecho del Trabajo por la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Actualmente es la responsable de asuntos jurídicos, servicio social, redes sociales y difusión del Centro de Información de Historia Regional de la UANL.

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�Créditos fotográficos
Imagen de portada: ceremonia de inauguración de la Cátedra de Historia del Noreste Prof. Israel Cavazos Garza, de izq. a der.: Dr.
Jesús Áncer Rodríguez, rector de la UANL, Mtro. Israel Cavazos Garza, y Dra. María Luisa Mar�nez Sánchez, fotogra�a proporcionada por el Centro de Documentación y Archivo Histórico de la Universidad Autónoma de Nuevo León (en adelante: CDyAH-UANL);
p. 7: entrada de la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 17: noria de la Hacienda San Pedro, fotogra�a
de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 21: ventana de la hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; pp. 37-41:
recopilación de fotogra�as proporcionadas por el CDyAH-UANL y el Departamento de Comunicación e Imagen de la Facultad de
Filoso�a y Letras; p. 43: portada del libro Miradas para construir memoria. La Batalla de Monterrey de 1846, coordinado por
Edmundo Derbez y Ahmed Val�er, publicado por el CDyAH-UANL; p. 45: portada del libro La torre de rectoría de Edmundo Derbez
García, publicado por el CDyAH-UANL; p. 47: portada del libro Los Profesores de Nuevo León. El oficio de enseñar antes de la
sindicalización magisterial de Benjamín Galindo Cárdenas, publicado por el Centro de Información de Historia Regional de la
UANL; p. 48: Moisés Alberto Saldaña Mar�nez, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 49a: portada del libro El an�clericalismo oficial en Nuevo León, 1924-1936 de Moisés Alberto Saldaña Mar�nez, editado por la Facultad de Filoso�a y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León (en adelante: FFyL-UANL); p. 49b: Moisés Alberto Saldaña Mar�nez junto al retrato del
maestro Israel Cavazos ubicado en la Sala de la Cátedra Israel Cavazos Garza de la FFyL-UANL, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado
Zapata; pp. 50, 51a, 51b y 52: Moisés Alberto Saldaña Mar�nez en la Biblioteca José Alvarado de la FFyL-UANL, fotogra�a de Ana
Cesira Alvarado Zapata; p. 53a: Moisés Alberto Saldaña Mar�nez frente al relieve de Atenea en las instalaciones de la FFyL-UANL,
fotogra�a de Ana Cesira Alvarado; p. 53b: Moisés Alberto Saldaña Mar�nez en la Biblioteca José Alvarado de la FFyL-UANL, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 54a: Moisés Alberto Saldaña Mar�nez frente a la estatua de Alfonso Reyes en la explanada de la FFyL-UANL; p. 54b: Moisés Alberto Saldaña Mar�nez en la Biblioteca José Alvarado de la FFyL-UANL, fotogra�a de
Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 55: Moisés Alberto Saldaña Mar�nez frente a la estatua de Alfonso Reyes en la explanada de la
FFyL-UANL; p. 57: nota de Guillermo Jaramillo Torres, publicada en el periodico El Porvenir, que informa sobre la inauguración de
la Cátedra Israel Cavazos Garza, El Porvenir, 3 de febrero de 2011, p. 1 (sección cultural); p. 58: puerta principal de la Hacienda
San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata.

CULTURA REGIONAL

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�CULTURA REGIONAL

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                    <text>ll■tomovil

V1aGl1lor

En 111. Carrera

B. CURRO MELOJA.

IOntcrrcu•Gon¡¡epc;ión t - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - i
IIGHU,lfaul Gueva
DIARIO SIN COMPROMISOS
,lltr84.Monwn:u Afio 1,
Monterrey, N, L., 12 de Mayo de 1911.
Número 10.

L08 111..,0llt:8

SOMBR~ROS

y tr■J•• •••r•nt••
HN

''El PreGIO filo,•'
Z•••cou
1
TelMono 931.

¿El arma decisiva?

entre un "Curro Meloja ir y "Fri\'OJi.•
dades, 1 1 pongo por cuo.
Aquí uos gustan las burlas y lu
ironías, pero siempre con su migajita
de decencia eu el tono y en el lengnaSi hemos de creer en las informatralladoras; y hay quien opine que en je; porque precisaIUente lo que hemoe
ciones tle 10-'I periódicos, las ametra- breve se pondrá en juego otra arma,
querido hacer, desde que fundamoe N
lladoras han sido hasta ahora ti armR
cuyo nombre es ya conociclo, pero la te diario, fué un peri6diro que no se
que mlis eficazmente ha conseg-uido ~ual no se ha puesto en naio hasta ahoruborizara de andar en menos de gen ..
iapmdone!i y derrotas en lM partidas ra por el ejército.
tes bien nacidu; que to entendieran
•ldes, ya que no su total aoiquilaDe la efectividad de esa arma, du- los espiritas un poquito cultivados;
ieuto. Laf «metralladoras, según
dan los pesimistas¡ pero esto es natu- c¡u~ no se parocíera II esas hojill .. poeau informaciones, causan estragos
pulacheras y otdínarias, &lt;!ostinadu lí
lu filas rc,·olucionaria!'-;barren tua- ral. F.I pesimismo hace ver todo negro, como si nada ruás se tuviera de- ser vebfculo de indecencias y á oatislalruente con masas compactas de
lante á los camareros del Pullman. facer baja■ pasiones,
rrectos; y ante el nutrido fuego de
Nuestro público no es, ni aspiramos
Los optimistAS, al contrario, tienen
iro de esos temibles instrumená que sea, aquel que para leer periógrnnde.s
esperanzas
de
que
e.e.a
arma
de muerte, cunde el terror en las
deletreando. Hemos he,
sea la cl,cisiva en nuestra actual con• dicos 101
tienda.
cho salir á la calle l este "Curro" pa·
Hasta se da el caso, tnteramente
Por si los lectores de este "Curro" raque se pong-a al babia con personas
vo, rle que sembrado de cadáveres
ya bien educaditas: y no es mucha ,·a•
campo insurrecto. algu10s de esos no están enterndos de ello, les diré
nidad decir aquí que ídizmente lo he•
vttts- ya qne no todos, porque que e!-;a arma se llama la pistola-samos
conseguirlo.
futra pedir gollerías--quedan sin ble, A fuerza la conocen, de nombre,
Sabemos que en el Puente de San
cuando
menos.
seg6n acaba de descubrir el
Luisito, por ejemplo, l1ay buen golpe
'llews. 11 Ya se verá 1i hay 6 no tfi• ¿Qu~ opinan ustedes? ¿Setá, en efi:cde gente propia para la explotaci6n
en la acción de esa arrua.
to, de una eficacia comrlc:ta para la
de hojas populacheias. Lectoreaabun-trauquili&lt;lad
de ln ReJJública, el em- dantes y asíriuo~ los tendríamos ahí,
8m embargo, no parece que: se ha
t,cado todavía al máximum de poten pleo de la pistola .sahle contra los ma con sólo hacer de este diario UNa pumoJtífera con el uso de las ame- deristas?
blicaciln qut hablara t:n lenjuajc dd
que se , stila entte ellos, y salpicado
de epigramas al alcanct:" de e!'-OS cale•
tres. Pero no qubimos ir por ese CD•
mino, ni peusawos andarlo en lo que
lt- que&lt;le dt \'Í&lt;la al • ~urro Meloja.··
Con esto y con &lt;lt:cir al remitenk &lt;le
esas lepcradas que he ha e&lt;1uivocado
de puerta.. y que del,e llamar á otra
para lp1e lt dtn hospedaje, quedamos
tn comlicioue~ &lt;lt:: pouer punto final.

"ª

equivocó

de puerta.

Ayer hablftbamos rlt: 1os orig-inalts
más burdo que da 1.i mata, le decimos
óninaos que nos han cstatlo 1emi;, ndn,maniÍfstando este' Curro'' que
tntraa no vengnn los c~critos con
conot~ida rara fl, 1eri inútil
le hagan tales en dos.
~ al inñividno &lt;¡ne ahora nos rtunas cuanta:-. chocarrería~ de lo

ROTUbOS BltN ~SGIUTOS.

A l.:u pt:rsonas que quieran 1,a~ar
que, no sólo \'lfliendo, como vient-n.
uu
ratu alegremente:, lf'yendo rótulo:-t
sin firm:1 alguna,~ino ni con e11a, en•
e~crítos
&lt;..'On toda propit-dad, lc:s acon·
tificarla por Notario. le concerltdamo~
sejamos que se den una vuelta por la
hospitalirlad
estación d~ la.,.; 1.íllca'S ~acinnalts.
E!-te caballtro-le h;¼remos el houor
Coa seguridad que no eucontra,án
de llamado ~1sí-110 snbe distinguir
ni un s61o l~tn:ro disparatado.

�EL CURRO MELOJA.

2

ffdS\d Qll6 6~tU·
Nonau auB
vimos 06 aGuBrOo.
6on1una1r1os

''

. ,,, .
¡, •

CONDICIONES:
"El Curro Meloja" se publica dia-

•n•

u

Otro 61Ub
oolítt6o.

D6 0011 á G0~6Gh6f0.

1 "

1

:

•

,

11

~

La opinión que hemos dado respec-

"lo de los Diputados propuestos por
los ºcinco" de marras-que también

se separaron su curul-.,no ha sido
. bien recibida por algunos de lo~ ciuda~an06 que se disputan la h:inra de
ser de los primeros en comprar ejemplares de ''El Curro Meloja."
Se esperaba, probablemente, que
nosotros nos fuéramos á andar con me
dias tazas ,cu~ndo se trataba nada
menos qne de juzgar imparcialmente,
y con toda serenidad de criterio, á
~iudadanos á quienes se pretende dar
la investidura de representantes dd
pueblo.
Y de ahí el disgusto que nuestras
palabrae causaron.
Lo cual, lejos de apenarnos, nos
llena de satisfacción .
Así nos queremos ver siempre: con
s amigos 1 si t!I que no se nos con
cede conseguir algunos fuera del rebaño de Panurgo.
'Nuestra independencia no tiene precio, y esta franqueza con que 1e deci
mos tuerto al que le falta un oje, no
IC la cederíamos á nadie por Dada de
este mundo.
"E) Curro Meloja,·' lo decimos muy
alto, porque nosotros podemos hablar
así, ya que no tenemos cola que
nos pisen, ha venido al campo del periodismo á hacer obra honrada, rom¡,iendC,_
ffrancaruente con los conven.
c1ouahsmos que tan de moda han es•
tado, por mucho tiempo, desgraciadamente, entre el hombre que piensa y
1 que cree que hac:.e mu cho con pa•
garle dos centavos para que siga pensando.
Que nuestro juicio acerca de la candidatu1a para Diputados no fué del
agracio de muchos?
Pues mejor.
F.so prueba que nqní pensamos con
c~bna propia, que no te andamos pidt~ndo prestadas á nadie sus ideas; y
nos 1;&gt;ar,ce que ya es bastante,
V viendo las cosas por otro lado,
;qué culpa tenemos nosotros de que
a candidatura para Di¡,utados que ya

,.

r~ri ~atiil6IltOi.
1

ÍH

El interés de un periódico debe esNo se admiten subscripciones.
tar en la utilidad de su lectura, no en
Número suelto. dos centavos.
La frecuencia conque hablamos en que los efectos de ésta se revelen en
A los pa-peleros, á setenta y cinco
este periódico-y no siempre para elo escándalo é intranquilidad para los
centavos el ciento.
giarlo■- de algunos sujetos que has- lectores."
l\dministraGión de:;paGho:
ta 1~ primeros días de Abril se hicie•
Ese parrafito-¡pásmense ustedes!ron puar por recalcitrantes rceleccio •• el final de un artículo que publicó Callejón de San Francisco Núm. 23.
uistas, ha ht:cho creer á varios lecto• el •1 News 11 en su itdici6n de ayer
ADMIN18TRAD0Rt
ns de ··Curre Meloja" que nosotros
Cierto que el periódico ese, aunque
DAGOBERTO SOllOHANO .
somos enemigos jurados de cuantoa no lo dice, parece referirse á la "La
individuos figuraron 6 figuran en laa Prensa, n que en estos días lo ha dejalilas de la redetción; y -esto requiere do atrás en el tamino del escándalo;
una ezpllcacióa de parte nuestra, ya pero no porque hayan sido dictadas
que no queremos cargar con la nota por la envidia, son para nuestro objeto
de intraasigentH.
menos apreciablessus palabras.
INosotros, que, t Dios gracias, nunca
Algún dla las podremo1 aprovechar.
fuimos reeleccioni1tas, contamos enEntretanto, felicitamos al • 'News; 1 '
tre éstoa con muchos y buenos ami- porque
'
. .
s1qu1era
una vez pudo pensar
.~
gos que permanecen firmes á sus como nosotros.
Se nos informa que varios comerprincipios, y á q•ienes, por lo tanto,
.......,._,
ciantes, industriales, banqueros y projamás les haríamos la ofensa de con•
pietarios, trabajan activamente para
fundirlo■ con 101 que, para cambiar
organizar, en esta ciudad, una agrupa
de opinión, no necesitaron 1u§.s que en•
ci6n política que tomará activa p1trte
tcrar■ e de qu• en México se hab!a11 fi.
en la próxilu:.t campaña electoral del
jada, como uno de tantos medios de
Estado.
llegar á la paz, en cierta candidatura
Ya no puede salir 6 llegar un pique Si hemos de creer lo que á este respecto
que quis.icron ser los primero■ en hate de soldados sin que la llamada pren se nos dice, el nuevo club político pre
cer pública.
sa de información de la noticia y los sentará muy pronto sus candidaturas,
Los reeleccionistas de buena fe,
mal entretenidos hagan sobre el he- que serán, se asegura, completamente
pueden, pues, estar seguros de que
cho los más extravagantei comenta- d~:stintas de las que ya circulan por
siempre sabremos respetarlos.
ahí bajo el patrocinio de una Junta Di
No así los traficantes que viven rios.
En
esta
capital,
donde
tiene
asiento
rectiva cuyes niiembros fueron de
A caza de oportunidado para ex•
la
jefatura
de
una Zona Militar, pare- los primeros en postularse.
hibir su!! ridícula~ personillas y que
--o-se prtstan dócilmente á servir de ins- ce que no debiera llamar la atención
el
ir
y
venir
de
pequeños
,
grupos
de
trumentos á cuantos quieren utilizarlos para llevar recados que no siempre aoldados.
Pero ¡quía! apenas se enteran de estos
los recomiendan.
sucesos en las redacciones de algunos
Durante los días aquellos en que
Al lado de estos mercachi!les de la de nuestro colegas locales, y flll~ va
llegó á rreerse que se abrazarían caripolítica resulta colosal la figura de ta noticia, como si se tratara dt taco- ñosamente el doctor Vá7qmtz G6111ez
aquel su antiguo compaiiero que les sa más natural del mundo, sin c·o m • y el licenciado Carbajal , y Pascual
contestó el otro día, cuando fueron á prender que con ello no hacen mAs Orozco y el general Navarro, •·El Imque dar material á los.que gozan sem- parcial" le daba á Paco Madero eltra•
proponerle un nuevo cambie;, de chabrando la alarma entre las familias.
tamiento de ·don, con d ruayúscula 1
queta: "yo no almito, ya basta de
Hay épocas en las que los perió- para que sonara mejor,
maromas!··
dicos de información deben meditar
Ahora que ya escampa, y que 'pareConste, pues, que: para 11 Curr• Me• mucho sus noticias. y ésta que atra- ce que las a:metralladoras podrán ser
loja O hay dos clases de r•eleccionis- vesamos es una de ellas.
más expresivas que los abrazos¡, "El
Ojalá
que
no
lo
olviden
nuestros
coImparcial" vuelve á llamará Madero
tas: los de ideas firmes, y por lo mislegas de la localidad, ahora que se co- el cosechero de, Parras.
mo respetables, y 101 vividores, los
mienza. i hablar &lt;le revuelta en el Es·
La eterna historia de "RI Imparque anda11 á ver cuál se hace,
tado.
cial•• ..... ,

-~

EL CURRO MELOJA_::_·"'--'-' ___e__ _' :...."':....·----ª=---

\lt,

BUENfl Lfl
·" Una .notiGla
T~NEMOSI ·• " muu-GOnOGIOa.

riamente, por ta mañana.

11

., . '

z.

A•los stl!oreo M. H., A.
G. y
R. ·L YM.~ &lt;jue ' tlOs pi4cn que publiqnernos, 'd&amp;Jli~'ntándolos como llJU
Curro Meloja'' sabe hacerlo/' uaos
pensamientq í¡ue\le fuerou dedicados,
11en su día onomástico."' al
Gobernador Mier, sentimos manifestarles que
no podeniO, -~bseq111.iar aus deseo,,
sencillame·n t~ porque DO coaocemOI
"esas jQyas" á que te refieren.

. ·•\~~un,c1~ El ~,;nparcial 11 que - fallec16 en 'l'epcxpa la seiiorita María Fagoaga\. l, ,1reg1 e,n párrafo•aparte:
"La noticia ha cau1adopenaen Mé:i:ico, en dondt;. era muy conocida en
nueS t ros Mt'jores ctrculos .. '
Supongo 1ue á e~11 noticia, que, según "El Impkrci~I,"
era muy conoci1
Si tanto es.1 el'1· empello que tienen
da en los ruejóres círculos metropoli- quienes tal solicitud
" •
nos haC&lt;'n, slrtanos, 1~ darían et t,ra~aipicnto4e_dofia vanac manda~nos esos ••peaiamiensus am1~tades y ha~a }t haríau-iegalos el día de su santo.
t~t" y11 y,a nvcremos si nos quedan
. .
,
tle¡nno.,; .hli¡nor para aprovecharlos.
Paraescnbtras1noseoecc-sitavivir 1· 1 1 ,: • 1 ·
en México.
- ,,
Ni pedirle propina al Gobierno.

... 1 •

·\J
r.o·

mo Yl6Il6

1

Un estimado amigo nuestro nos pide \a publicación de lo siguiente:

1vaua una
acsara61al
Uno de esos gacetilleros aficionados
á gastar retóricas, aun para hablar

de la, cosas más tri viales, da cuenta
de la renuncia de cierto jefe político
avecindado en una población del interior del país; y eaclama, en et paroxismo de su dolor:
'' ¡Cuánto habri.amos esperado de su
fecunda gestión! nesgraciadamente,
pasó por la jefatura;como un meteoro.' '
¡ Hombre, y á esto le llama usted
desgracia! ¡ Eso es gana de soltar el
moco por culquiera simpleza.
Desgracia sería que'hnbiera pa~ado,
no como un meteoro, sino como uu
saca plata.

tonQce ti público se• tan pobre de
b
uow res q~te lleven en su pus prestigio
Y significación?
¿Acaso carece Nuevo León rte ci udadanos que puedan formar un Congreso
digno de su cultura y del progreso de
que llegó á sentir orgullo?

f.l ID6tll0 d6 ffl6drar 600

mauor proveGho á IIIBrza di!
arra5trar56•
Interesantísima é instructiva obra ,
que contiene sabios consejos prácticos
é ideas ori¡inales, para g'aharse ampliamente la vida con mfoimo esfuerzo, por medio del ta!cnto bien dirigido, haciendo abstracción de la ver•
giienza y de la honradez.
Esta obra en µreparación, profusamente ilustrada en el tc... xto, con SU·
gestivos grabados, está tscrita en español y traducida á diversas lenguas, _•.
por un prominente científico mexicano; cu ella se enseña, con toda clari•
dad, el sistema empleado por el grupo, desde su creación hasta nuestros
días.
Se ha dedicad() especialmente á los
ncocientíficos; neoloneses (ahora neoanti rretleccionista&lt;;)
Contiene datos curiosísimos acerca

de la fácil y rápida •&lt;laptación al medio ambiente; presenta asombrosos
ejemplos de mimetismo; ensefia á ha•
cer flexible la conciencia, á. perder los
princi pios, á dar elasticidad á la vértebra; en fin. es;dc tal manera instruc.tivo y ameno, este libro, que ~e hace
verdaderamente indispensable á to1o=i
los hombres dúctiles.
Esto no lo. podemos admitir ni.:,so•
Edición de lujo. Bspéren condi ·
tr0s como cierto.
ciones .

�4

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EL CURRO MELOJA

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                  <text>Diario regiomontano de principios de siglo XX. Contiene noticias locales, nacionales e internacionales, editoriales y notas de interés cultural sobre literatura, arte y política. Incluye también propaganda política y publicidad de las principales empresas y casas comerciales de la ciudad.</text>
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                <text>Diario regiomontano de principios de siglo XX. Contiene noticias locales, nacionales e internacionales, editoriales y notas de interés cultural sobre literatura, arte y política. Incluye también propaganda política y publicidad de las principales empreas y casas comerciales de la ciudad.</text>
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                    <text>Mol

"

Nál.100,

�2

EL CURRO MELOJA.

6f;ff VEZI\S

GflUHUTE,M OG.

ayu{la que le prestaron las "dignas
autoridades'' á que usted se refiere?
Pues los mismos procedimientos
que emplearon para nombrará. Alva•
rado, están empleando ahora para sacar triunfantes sus candidaturas mu•
nicipales.
No se pasarán muchos días sin que
le pueda dar á usted pruebas que Jo
confundan, si es que el gobierno no
interviene para evitar abuso~.

EL CURRO MELOJA
Después de todo, yo no veo nada de
malo en i,:1í saludará ese muchacho.
Hoy por hoy es él el dueño de la batuta. Así como rue htce ?Orfirista, cuan ..
do ya no había otro á quién se~uir.
bien me puedo hacer ahora maderista.
Los hombres de juicio debemos
del lado del que manda.

F.t PASTOR DE Ff,ORENCJA.

rBnsamlBntos 08·Rsí Sfl flSGri~fl
h
,
la hlStOrl~.
ho ffiuF8S G8-

Uu periódico local que hasta ahora

l80f8S.
i bl\S MEJORES

Bn amBrlGa·

•

¡

1 l.

hubiera venido á ocupar una curul en lo quiere para él, nada más él quiere
el Cougreso si no hubiera sido por la brillar; y por eso voy á tener que de-

1

,,

,,
1

1

n

1

¡

1'

}

yo, como ellos, fui corralista puro: que :permanezca jndjferente á los fes•·
pero siquiera tuve la prudencia de tejos que se hacen ¡.iara recibir á. tao
ocultarlo, mientras ellos se llenaban bello sujeto. 11

~

'

que alguna vez llegó á parecer reyista
puro, llama en su edición de esta fo.

cha esclarecido patriota y conspícuo
En realidad á mi me correspondía
haber sido uno de-los designados para ciudadano á Panchito Madero y dice
1
irá encontrar al caudillo. Cierto que que no hay aqu{ ' una seta persona

la boca con el nombre de don Ramón.
Huele usted /i naranjista desde le- Ya me voy convencienclo de que nun•
jo:~ y por eso no w~ merece ningún ca har~ papel entre esta gente.
crédito la ddensa que hace de las
PEDRO VEl,AS
"dignas autoridades de Villaldama y
11
demás pueblos del distrito norte •
*
**
Yo conozco á aquella gente quizá
Si no_fuera tan en\'idioso el paisano,
mucho mejor que usted y sé que cual.
quiera de los ciudadanos que me die- yo le dedicaría ahora algunos pensaron iuformes, vale más, sin compara- mientos al señor ).ladero, como aqueción mucho más que los alc.Wdes que
llos que le consagré á don José Maria
impuso Pancho Naranjo.
De que lai tales autoridarles proce- el día de su ono~ástico,cnando le dije
den con toda honrarl.ez y uo se mez- que des~aba que fuera eterna su per•
clan para nada en los asuntos electo- manencia en el poder, para que nirrales, tenemos la prueba en la "elec- viE:ra de ejemplo á los que lo sucedieción" de Crescenciu Al varado como
ran. ¡Qué pensamiento ese! Cómo rue
&lt;liputado
Cree usted que ese pobre hombre lo aplaudieron!-Pero el paisano todo

,.

t,

fl "BGSTEIRO".

va dando color polítbo, no obstante

jar estos pensamientos que ahora se
Al cumplir nuestra patria los cien
(años, we ocurren para otra vez que venga
Con "CUAUHTEMOC" brindaron el seüor Madero.
(los extraños.
IJRUTIFACIO.

Eso se tia ma meterse de lleno y á
tiempo!
Y ya dentro no importa mentir.

La iílSD6GGlón 06 DOIIGía
En ·•Gil Blas 1 C, de M\!xico,
consignada la noticia de que se trata
de suprimir la inspección de polid&lt;l
de esta ciudad.
De desearse sería que se confirmara
la noticia de "Gil Blas 11 , pues la bll
inspección nunca sinió para nada de
provecho en los seis años que lleva de
estable&lt;:ida.
Sirvió sí, de estorbo muchas veces
para el buen servicio ele policía.y esto
lo demostraremos oosotros en artículo
especial que publicaremos un día de
estos.
Ojalá que el gobernador, se!ior Vi•
Barreal, piense, como asegura el diario metropolitaoo mencionado, t&gt;n sn ..
primir tan inútil oficina.

rasGUill Or0ZG0.
En un periódico de México encuentro lo siguiente, que encierra un bu'en
reproche para ciertos farsantes bien
conoddos:
Una de las figuras más salientes y
mtis simpáticas de la revolución ar~
mada que contribuyó eficazmente ...á
derrocar al antiguo régimen, es A no
dudarlo. el señor General Don Pas•
cual Orozco, que acaba de abandonar
esta m&lt;::trópoli.
El señor General Orozco, así como
supo conquistarse los laureles del heroísmo en los campos de batalla, ha
sabido con su conducta posterior, captarse el respeto y la estimación de
propios y extraños.
Enemigo de frivolidades: de vanas
ostentaciones; y, llevando sólo por di•
visa el amor á su Patria, por la que ha
demostrado estar siempre dispuesto A
sacrificar uo sólo sus intereses, sino
sus más c::1ros a[ertos y aun su Tida.
Su paso por esta capital foé como el
de un simple ciudadano; no admitió
en su modtstia netamente democráti•
ca, ninguno de aquellos festejos con
qne pensáb,1mos halagar'.o sus nume•
rosos admiradores¡ y sólo sí, tuvo al
alejarse, frases de sincera gratitud para todos.
Muy pocos hombre de la revolnción
han dado pruebas de tanto patriotis•
mo, t::into valor y tanto desinterés, como el General Orozco.
1.fuy al contrario: hemos visto, que
sin habercontraí.rlo ningunos méritos,

Peliculas.

Ahora voy de preferencia á recortar
algunos parrafillos que roe encuentro
en la prensa capitalina.
En la orgullosa prensa que no es de
Cualltitlán.
Abre la marcha don Manuel M.
Alegre, uno de los políticos promi•
nentes, quien se descuelga por boca
de 1 'El Heraldo :Mexicano'' ... . y ne.
"El expediente que beruos forma•
do con todos estos fraudes y que está
en estudio por varios aboga-los, es
interminable''.
Olé por el triste alegre!
Lo que está ta estudio por varios
abogados vale la plata.
Cualquier provinciano diría con en
vez de por.
Y luego expediente de fraudes.
Pero e-n donde. está lo mejor, es en
lo de lo INTERMINABCE y FOR·
l\IADO.
Porque 1 una de dos: ó el expedien.
te quedó formado, y por lo mismo
oonclu{do 1 y ya no es interminable, ó
es esto, y entonces 110 pueden haberlo
concluido y pasado al estudio de esos
abogados, qu" si son el furioso Vasconcelos y el conspicuo Gor.zález Gar•
za, ya producirán un dictamen tan luª
minvso que nos dejarán á obscuras.
"El Demócrata Mexicano", hablando de una manifestación verifi•
cada en Putbla, de una de tantas ma•
nifestaciones corno se organizan en
estos tiempos de democracia, dice:
·•Durante la manifestación, QUE
ha habido muthos, muchísimos, que ERA MUY NUMEROSA, se han prose han presentado en demanda de re- nunr.iado vehementes discursos, pi•
compensas Y de honores que nunca diendo la inmediata renuncia del repensaron conquistar.
ferid0 juez.
Los 1Uexicanos debemos seutirno3
Por todas partes se escuchan exorg111losos de que nuestra Patria sea clamaciones de '' Ab:i.jo las consignas'', ''Mueran los CÓIUplices de Muª
la cuna de hombres como el valiente cio Martinez"'.
Los maniftstantes se han manteniGeneral Orozco 1 pues hombres así, dan
do en perfecta corrección. ''
lustre á la Nación.
No hay qlle dudarlo, ¿verdad?
Le mientan á cualquier ciudadano
la venerable autora de sus días y con
esto logran el colmo de la corrección.
En "El Surtidor" Hidal 6 o y Jllá
rez: 1 se compra más barato que en nin- Nada, que esa corrección novísima
está corriendo parejas con la gramáti•
runa otra parte.
ca de los párrafos trascritos.

3
Esa ensalada de todos los tiempos:
La manifestación era, se han pro·
nunf'iado y 8e escuchan, es un ruonu..
mento de rnrrección ...... gramati•
cal.
\' ahora en 11 Diógenes 11 1 semana•
rio que no es de la capital, ~ino de To•
rreón, leo la noticia de que uno de los
gobernadores de Chiapas,porque parece que ha habido varios y actualmente
cu'enta con dos que .;e d1spntan tl car•
go, tuvo á bien expedir un decreto cu•
ya parte final voy á copiar literalmen•
te:
11
Primero·-El Gobernador Provisional del Estado de Chiapas procla•
ma Benemérito de la Patria el C.
Francisco I. Madero. 11
1
·Segundo.-Los Ayuntamientos ele
las Cabeceras Departamentales y los
de los pueblos de sus dependencias,
secundando este acuerdo, colocarán
con las debidas solemnidades en lu•
gar preferente de sus Salones de Cabildos, el retrato del Sr. Madero y un
ejemplar de "El Plan de San Luis"
con sus marcos respectivos, levantanª
do acta, de la que enviarán copia al
gobierEO, para iniciar ante rtuien co,
rresponda la sanción y forma legal
del presente acuerdo''.
Lo primero que se ocurre, es
ese ·cobernador podría muy bien
de periodista á Mexico.
Porque lo que es andar á mogicones con la gramática, anda.
Mereceria la dirección del moderno
IMPAC!AL, 6 sea "Nueva Era".
Y eu cmrnto á la declaración que
hace, hay para reir.
Con certeza que ha de ser de la es•
cuela de Sánchez Azcona, que en la
Cámara pedía votos de confianza y
admiración para Limantour, y ahora
lo menos que desearía era qlie lo fusi•
laran.
Si es fácil que hasta tenga S\\ lllJla
chote de decretos semejantes, con el
nombre del benemérito de turno ctt
blanco.
Y que otras veces lo haya emplea•
do para iguales declaraciones en favor
de Rabasa y del Gral. Dfaz y Corral.
Así es la, vida.
El ridículo no significa nada para
ciertas gentes.
En la inteligencia'.de que no podría•
mos decir quién• en el presente caso.
carga con la µiayor parte.
Si el adulador ... 6 el benem~rito.
R~GIONAL,

��</text>
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                <text>Diario regiomontano de principios de siglo XX. Contiene noticias locales, nacionales e internacionales, editoriales y notas de interés cultural sobre literatura, arte y política. Incluye también propaganda política y publicidad de las principales empreas y casas comerciales de la ciudad.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Crescencio Alvarado</name>
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                    <text>�........................-

EL CURRO MELOJA.

GE.RVEZf\S

flUHU Tt M06.

S8 ID8)0ra lil

DOllGla .
En estos últimos días se han he•
cho en el cuerpo de policía de esta
ciudad algunos cambios que no podrán por menos que ser btnéficos para el servicio de tan importante ramo.
El capitán Garza Cantú, antiguo y
cumplido empleado, se ha hecho cargo del mando ael cuerpo, con las fa.

1bf\S MEJORES

8n arner1Ga·
El ~ronmtnto d6 la
Ol6dra.

Peliculas.
La ocasión nos ha brin&lt;laclo otro botón de literatura vicep1esidencial ó
pioiSt$l,
Hemos encontrado otro soneto dt:1
Sr, Pino Su5.rez.
Tan malejo como el dedicado al
11 Usuwacinta''t al pobre río que anda
besando las faldas del pueblo natal
d,el futuro vice.
Nue~tros lectores poclrAn dt:cir ~i

cultades que le corresponden y que
mentimos.
nunca tuvieron susla,ntecesores,debido
Prepárense para el chaparr6n ele dea que at antiguo inspector se le habla satinos rimados.
Coruienta don Pepe,
nntojedo meter la mano en todo y no
"No
me arrt:dra la lucha gigantea"
dejar que nadie obrara sin consulta
Ya lo estamos "Yiendo.
suya.-EI inspector, probablemente
Porque en verdad es gigantea la
ya lo sabe el mayor Aguirre y por eso lucha que est~ librando contra la opiprocede así, tiene á. su cargo los ser- nión que no lo quiere.
Como también vemos que en el rea•
vicios generales de policia, pero no
g16n
usó dos asonantes, cuya vecintiene na&lt;la que ver con el servicio indad es un agravio á la rt'.tóriC'a y deterior del cuerpo: para eso está el jefe,
muestra el abundante léxico del vale.
A quien deberá dar diariamente las
Además, debemos advertir á don
instrucciones que crea necesarias.
Pepe que no es gigantla, sino gigioParece ser que se han suprimido 6 tea.
se van A suprimir algunas plazas
"de la batalla de la vida al toque·•:
inútiles que figur4ban en las u6111inas
¿De ániruas?, ¿de refectorio?, ¿c\e

desde hace varios años y que se ¡.,ro. queda/ ..... .
curar~ que la contabilidad, tan defi•
Porque malhaya si hay quien en,
Se dice por ah{ que algunos de los
ciente
y
embrollada
hasta
ahora,
se
tienda ese renglón.
1 muy tscaso~ cowerciautesque han ofre
lleve en el ru~s perfecto orden y con
A pesar del matraqueo "de la, de
~ido cerrar sus establecimientos pasa• 1 do mafiana, dijeron que lo hacían' no toda claridadad .
la'' ..... .
Se nos ha hablado de otros proyec•
Como si don Pepe hubiera estado
para honrará Madero, sino para evitos que se tienen actualmente en es- penSJndo eu disparar alg6n adjetivo
tar&amp;e las consecuencias de una pedrea.
tud · o para mejorar, hasta donde las sobre Moreno Cantón.
Posible es que no pequen de previcircunstancias lo permitan,el personal
11 del duro hierro al palpitante cbosores los comerciantes que tal cosa
de la policla.
[que"
han dicho.
Ojalá que tan buenos propósito, Después de dos puntos se escnbe ge•
En estos tiempos de democracia ya
sean pronto una realidad, pues quid. neralmente may&lt;iscula.
se sabe que la piedra juega importanningíin servicio p6blico ba estado en
Pero ¡no carguemos esto A ta cuenta
tísimo papel en ciertas ruanifestacio•
Monterrey tan de,iatendido, durante del probable vice, pues bien puede denes.
lo• últimos afies, como el de policfa.
j
I

Al cumplir nuestra patria los cien
Si quieres ser feliz toda la vida
(años,
En "El Surtidor" Hidal 6 o y Juá•
Aclopta la "CUAUHTEMOC" por rez, se compra más barato que en nin- Con "CUAUHTEMOC" brindaron
(los extraños.
(bebida.
¡una otra parte.

...
___
..._......,--"""~;;;.:b;L!;!._~C,:;_U!;;__RR:;;O ME_L..,,.o_JA
_ _ _ _ _ __ _.....
s_

l colaboración del cajista.

CHISPEA, reconoce táci taD1ente el

En los bosques se usan, ordinaria•
mente, las hachas, no los cinceles.

disparate de la EXCELSA LUZ, pues
" .••... y al gentil retoque
si aquél significa echar chispas, no
esor, es el empleo ele calificativos
puede decirse semejante cosa de una del augusto pincel, brota la idea,"
nuevos y exactos como los usados.
¡rielo santo, cuánto desatino d~
LUZ EXCELSA, que deberla, no
creemos.
echar chispas, sino brillar poderosa~ Pino!
mb ni menos que como las cabemente como el sol en el cenit.
No hagamos caso del gentil, que
de ciertos poetastros que parecen
¡Verdad que anda atrasadillo de es un completo bodoque para retacar
gonescs.
gramática don Pepe Pino/
el renglóu.
Palpitante choque! Por este ep!telo
Put:s aun hay más que ver.
t que merece c\on Pepe una corona 11 No el embate sufrir en la pelea".
Lo que importa es la forma novtsialfalfa. No dudamos que si algún
Le haremos la concesión de que ·maque don Pepe inventa para la ~·

i{a cualquier gomizta

le da una bofe-

~•• la califique de amable. No hay

se sobrentienda el 11 •0 me arredra 11 neraci6n de la idea.
Y no tanto porque la cosa sea paEscaso como él anda de ellas. no

"'°

~,.. ADJETIVAR, señor Pino.
sadera gramaticalmi::nte, sino porque cabe dudn que as{ ba de sacarlas,
Coa usted s! que tiene aplicación lo nos constn que en verdad no le arre- tirándolas de los pelos ...... de un
d&amp;Blas Urrea.
dran los embates.
pincel.Este insigne ciudadano, Ministro
Porque entre gente de bn•na con•
~¡ así no fuera, después de su viaJ:nu;tradu, puso una pica en Flandes
ciencia con el poder del pincel brota·
je inolvidable á es a ciudad, babr!a
coa aquello de que "La :revolución
rá un cuadro, la belleza mi,ma ~ncarrenunciado á ser candidato con apaa la revolución'',
nada en la concepción grandiosa del
riencias de candidote,
Una mlxima sentenciosa y profunartista: pero la idea .... por ninguna
da, que ha originado choteo y medio. Adewás de que fuera goller{a pe· de estas nueve cosas.
dir que en la pelea no hubiera embaPues bien, parodiando 6. Cabrera,
Por otra parte, el retoque intplica la
tes
dir~mos: Pino es piuo . • • , •.
Esta perogrullada de Pino nos hace existencia de la obra, supuesto que
Y estamr,s seguros de que no babr~
suponer que sea de los que juegan al sin-e para corregir, para dar ta 61tiquien se atteva á desmentirnos.
ma mano, de suerte que es un diapa•
toro sentados.
Pero si gaJUoS:
"Del cincel á los golpes en el bos· rate también decir que el retoque
,la exelsa luz del ptdernal chis•
produzca la creaci6n.
que 11
Aqu! dejaremos por bey II don Pe;Quien serA ese sefior cincel que
Monumental, monumental, amigo
pe,
que ya mañana continnaremOI
anda á golpes con el bosque?
madera.
exhibiéndolo como t1n versero infuma
iy qué orejas de, ..... piuo!
A excelsa le falta una C; pero la
Soportar esos dos asonantes tan ble é ignorante, que ae.~conoce basta
cargaremos otra vez al cajista.
juntos, es cosa grave; pero suponer los rudimentos gramaticales.
Y vamos á r.uentas.
Mientras tanto, creemos que nttes•
que BOSQUE pueda ser consonante
En prtmer lugar, hay su diferencia
Iros
lectores seguirán confirmlndose
de TOQUE y CHOQUE, no tiene perentre GOLPE y CHOQUE.
en la creencia de que Pino .•••. es
El primero si logrará producir la dón de Dios.
pino.
•'stuge la estatua . ..... • ·
cliispa del pedernal; el segundo, si
REGIONAL.
Aqul tienen ustedes, por obra y
no es muy brusco, nones.
graciR de un versificador ignaro, un
El segundo, no producirá nunca
bosque convertido en tallt:r de escullttz.. y mucho menos excelsa, sino un
Los comerciantes en pequello qne
tura, al frente del cual funge un sefuego breve, una chispa fugitiva.
ñor cincel.
quieran hacer buenos negocios, de•
Excelso quiere decir eminente, muy
alto, supremo. Ya dirá usted si pu•• Si siquiera hubiera tenido necesi- ben establecerse en el mercado Juám,
de aplicarse con verdad tal epfteto á dad del consonante BOSQUE, pasara;
lacbispa que brota del golpe entre el pero cuando no lo n.e cesitaba, resulta
11 El Bazar, 11 Jubez 37, es donde
imperdonable la mentira colosal que
hierro y la piedra.
consiguen mu~bles baratos.
Al emplear don Pepe el ve r b o nos suelta,

�r~n
a:
.
ZIV

,.
--~

itllMi,

*1'- ~

ClljlfflaJ-,,Wla hlitit!flli

W&gt;-.a~m

!lb&amp;·'.

•

-.e,ll,

�</text>
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                    <text>Diario sin GO~misos. \

Monterrey Concep-

A;~~~E: 1~ 1

RAUL CUEVA.

Dr. Mier S4.

¡

~º~~~~

Mont6rf6U, N, L, h\BK-

1

Vale un Gentavo,

0GtuDr6 20 á6 l9ll,

.

,___
A_ñ_o_L____G""_tl_ _ _,_N_u_'m_._l_O_z._ _.

egunda carta
á Madero.

l
1

EN

:

'El i'rscio fiio'

:¡

Zaragoza 3.

~.·.

L::.:: _~:~J
9

•

te del pueblo, y fué para ti
un desengaño.
¿Verdad que esperabas
muchos vivas y aplausos?
Yo me supongo que sí tenías deseos de oírte aclamado, cada vez que ibas de un
lado para otro quitándote el
sombrero y haciendo caravaM'
'd p
nas.
, i queri o aco:
Ja afl_1:encia d_? gente en la y sin embargo, el pueblo
Me supongo que no has de estacion, que a c~usa de las no se daba por entendido y
estar muy contento con las apreturas, ~stu':e:on á pun- tus genuflexiones y meneos
fiestas que aqui te está ha- to _de morir asfixiadas dos apenas si de los limpiabociendo tu apreciable familia senoras devotas.
· tas merecieron uno que otro
es colaboración con media De las llegadas de Ro- aplauso.
doeena de distinguidas per- dolfo Gaona, no se diga.
El pueblo de Monterrey,
sorras..
Bien sabido es que siem- el que piensa y trabaja, el
A tu llegada verías en la pre que llega ese chico, se pueblo honrado, se ha portastación mucha gente, pero va medio Monterrey á la es- do contigo de mala manera,
tú, que ya has corrido la le- tación.
amigo Paco.
a bastante, echando disEsto te probará que la No te_ ha qu~rido dar la
ursas y pidiendo aplausos, tente que viste ayer allí, fué alternativa de heroe de verno habrás olvidado que eso por pura curiosidad, por co- dad.
pasa con mucha frecuencia, nocerte, como hubiera ido Pareee e o m o que no
sin ~ecesidad de que se si en lugar de ser tú quien te quiere tomar en serio y se
anuncie la llegada de un hé- arribaba, fuese un ministro resiste á creer que puedas
~o de tus tamañoe.
chino ó un cazador de la tú hacer el papel de presi·
En los buenos tiempo¡; de. casta de los Roosevelt.
dente.
Ponciano Díaz1 se ponía in- Curiosidad Paco 1 curiosi- Habrás leido esta maña'transitable la estación, cada dad, y nada ~ás.
na que dos ó tres periódicos
v_ez que él nos hacía una vi- La ·seren ta de anoche en de aqui. mintiéndo sin ninita• • , , ?
· ª Porfirio Díaz, gun
' e~cru¡i~fr
., ' ln l~ablan de los
la Alameda
-¿Que mas.
.
. ya lo viste, estuvo muy con- grand10 sos ~~eJos.
Una ve21 que vmo el obis- curricla sobre todo por o·en- Esos periódicos lo mismo
Montes de Oca, fué tal
'
"
.han hecho siempre que se

�EL CURRO MELOJA.

Gf,RVEZf\S

~flUHUTE,M 06.

•

que dejó tu amigo don Pepe
Ives.
Que olvides los malos ratos que estás pasando, son
los deseos de tu afmo.

El otro día publicó don Leandro
Aguilar, adml □ istrador ael timbre en
esta ciudad, una circular en la queponía de oro y azul á un se.flor Aureliano
Ramos, que siendo su empleado se le

en amer1Ga·

•

había ido sin desptdirse ni liquidar
ciertos piquillos, según claramente
lo daba á entender y ahora el rui smo
Aguilar avisa que ha nombrado á dicho Ramos oficial mayor de 1a oficina
de su ca1go. ·

,

isenta en escena alguna
¡:sona que puede llegar á

ura.
.,

3i te piden alguna cosa los
' es, no se la niegues.
,&gt;rimero, porque la nece' · ''m mucho.
'-, \ )espués, porque la nega. il te ~xpone á echártelos
· 1imem1gos.
lo sé lo que te digo, Pan-

ha sucedido ya en muchas poblaciones del Estado
De todas maneras, es conveniente
que surjan muchas candidaturas, porque asi podrá escojer el pueblo de
entre todas, aquellos ciudadanon que
le presten mé.s garantías.

roGo BntuslasmoA las per5onas de razón que fueron

anoche á la Alameda Porfirio Diaz, les

sorprendió que cuando se quemaron
Cualquiera entiende esto! .
los fuegos artificiales y apareció la ePara ello se necesita estar en el anfigie de Madero, no hubiese aplausos
tecedente de que Aguilar y Ramos son
para éste.
maderistas desde la cafda de don PorEs la primera vez que se da uu caso
firio.
semejante entre nosotros.
Al cumplir nuestra patria los cien

.

(años,
Con "CUAUHTEMOC" brindaron
(los extraños.

YA SON DOS.

Tl6mpo ma I m6dldo.

Están ustedes enterados de que un
club católico postula al doctor Fermí11
Martfnez para el cargo de alcalde pri•

'):

: ~sos periódicos, con la mis1. · , facilidad con que te de1 ran héroe, te declararán
" ,. 1ñana el peor de los hijos
n 'I mujer.
IE
)áles, Paco, dáles, que atunadamente todavía que
1 algunos cuartos de los

Mas Gandldaturas.

Ultimamente han aparecido en esta
capital dos nuevas candidaturas de
funcionarios municipales para 1912.
CURRO MELOJA. Al frente de una figura el doctor
Gregario D. Martínez y de otra un
seíior Alfredo de León.
Si quieres ser feliz toda la vida
Va á estar, pues, reñida la próxima
Adopta la . "CUAUHTEMOC'• por
campaña electoral en este Municipio,
(bebida.
si es que á última hora no hay algún
acuerdo entre todos los partidos, como

CURIOSO,

-· bflS !fiEJORES

EL CURRO MELOJA

mero en el próximo afio.
Haciendo crónica de la llegada de
Panchito Madero, dice un colega local
que el héroe habló en el Palacio de
Gobierno como cuarenta minutos.
Mentira!

Bueno; pues ahora han de saber
que acaba de fundarse otro club que
hace igual postulación,aunque no con
tan buenos regidores como los del ca-

tólico.
Habló como cuarenta y uno.
De suene que nuestro actual inmeEs necesario que rectifique el co- jorable alcalde primero está en pelilega.
gro de que lo reelijan .•.... y no.
"

6nsami8ntos 08
nomnres -GB-

3

Yo quería haber sido el primero en devuelto. Su redacción es grandilocuente en una de ellas; en la otra, lasaludar á Panchito, para decirle que
cónica.
no haga caso de los que le vayan á
Al baile invitan los sefi.orea.Ingecontar cine siendo treviñista cobré niero Don Marcos Hernández (primo
sueldo durante el gobierno de Reyes de Don Francisco· l. Madero); Don
y que ahora tengo esta breva gracias Domingo Valdés Llano (primo de Don
á José María, pues lo cierto e.s qtte Francisco l. Madero) Y Don Valeut1n
toda rui vida he sido antirreleccionista E. Treviflo (prjmo de Don Francisco
e pesa una y mil vec-es haber hecho
y que para mi no ha habido ni habrá l. Madero).
e viaje. Desde que llegné á héroe,
hombre más grande que el jefe de la
Al banquete invitan Don Domingo
ninguna parte se me había recibitriunfante revolución. Pero estos adu- Valdés Llano (priwo de Don Frauciso con tanta frialdad. Gracias á mi
ladores que le rodean no Jlle han per- co I. Madero) ; Don Valentín E Treviaruilia, que sino, esto hubie¡a sido
mitido todavía hablarle á Panchito. ño (primo de Don Francisco l. Made1 gran desastre para tuí.-Aunque
No rue va á quedar más recurso que ro) y el Ingeniero Don Lorenzo L.
e lo han querido ocultar, yo sé bien
mandar primero á las muchachas. Hernández [primo de Don Francisco
e han sido muchas, y de la.; de más
l. Madero.]
leudas, desgraciadamente, las per- Siempre me han servido de mucho en
Come se ve, los señores parientes
as que devolvieron las invitacio- ocasiones como esta.
del
leader, han tomado de él el ejem·
UN TIPO BIEN CONOCIDO.
es que mis parientes les enviaron
plo de invitar antes que todo á la fa·
ra que asistieran al banquete que
milia, cuando se trata de agasajos.
i meofreció.-Por no dejar, hasta el
Ahora sí, que vengan todos ]os La- Recuérdese el ,agasajo• hecho ~ don
ueblo se muestra poco eutusiasmado. rreas q11e quieran. Yo ya me aseguré.
Gustavo, cuando se le nombró Minis'i no fuera per los limpiabotas y Nadie ha abrazado y besuqueado á Pan
tro de Hacienda en Ciudad JuArez, Y
os que creen que mi aguardiente ho chito tanto como yo.,¡Si nos .viera
el "agasajo" hecho á don Ernesto
mborracha. no habría habido un viva don Roberto cuando nos damos palcuando se le di6 el mismo cargo por
ra mí, pues claro está que mis pa- maditas y buscamos nuevos L"arreas
el G0bierno interino. Quizá podría·entes, por delicadeza-• porque eso que mejoren al suyo! ..... .
mos citar otros ejemplos ....
í tienen mis parientes, mucha deliDON LIENDRES.
En la tarjeta de invitación al bancadeza,- no habían de gritar en la
=============-- quete, :hay todavía otras cosas que
lle que viviera yo.-Lo repito: si
En "Bl Surtidor" Hidalgo y Juá- observar. Los señores que la suscrie hubiese imaginado que me iban á
rez, se compra más barato que en nin- ben se nombran á sí mismos 1 'repr~cibir de esta ruanera 1 no hago el
guna otra parte.
sentantes de los intereses dt la Baniaje.
EL PADRINO DE PINn.
ca, la Industria, el Comercio, la Mi•
nería, la AÍ-ricultura, la Intelectuali*
dad y el trabajo.•' Sou modestos.,
No dirá Panchito que no he estado
como
se ve.
rifioso con él. Hasta de policfa la
f'IESTAS
OASERITAS
En la misma tarjeta se dice á don
·ce ayer en su presencia, para que
era que tengo buen ojo y que se me
Francisco 11 Iluslre y distinguido visik:anza que los rateros pued:n s_er Caseritas como su deruocracio, co- tante.'' ¡Qué tal si no fuera de la
arquistas.-Este resultó un 1nfel1z;
mo sus discursos, como su heroicidad, familia!
ro qué tal si hubiera sido un Ravacamo su saber, van á resultar las dos
y ...... ¡para qu é más comentaoll-Yo espero que Panchito no ol fiestas preparadas en honor d e Don
· , 1o: riosf
"dará. todas estas atenciones y me las Francisco I. Madero para agasajar
EL ESPECTADOR.
brá pagar á buen precio. -Porque el banquete que se servirá en la Quinta
Calderón
y
el
baile
que
se
le
dará
ien ha de saber Panchito que yo,
nque oo sea más que por hacerle en el Casino.
Los comerciantes en pequeño que
Las invitaciones han circulado ya
or á Marín, nunca la brinco sin
entre· iis- -P!i~CfPates- faintlias •. de· la quieran harec bttt"nos ne¡ociol,. dearache.
EL QUE PIDE APLAUSOS· ciudad, muchas de las cuales las han ben estableeerse en el mercado Juárez,

l6DrBs.

ººº

**

EntrB orlmos anaa
61 6U6ílt0.

�4

EL CURRO MELOJA •

.EL SURTIDOlt'
El mejor de la ciudad, por
su situación, su amplitud y la
bien combinada distribución
de sus lotes.
Ya es el preferido del pú~Üco.
·
Todos los comerciantes establecidos en el Mercado Juárez están haciendo buen negocro.
Quedan pocos lotes desocupados y ahora es tiempo
de temarios á bajo precio.
La administración del Mercado Juárez se hal!a establecida en el mismo local, al lado Sur.
Francisco Saldaña y Hno.

OPA, CALZADO Y NOVEDADEH.

Galles tlidalgo uJmírez,

@

DANIEL

MONTERO,

f1orelos rn5 • 107.
Apartado 256.
r
TELF,FONO 789.
J :3 l\1ar1terrey 1 N. León, l\léxico.
~apelería, EstaIDpería, Objetos de Es.
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critorio, ~faterial Escolar .
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. l )

-

, 1 US PRECIOS Y SURTIDO NO
.' '1 ADMITEN CO.lvfPETENCIA.

CONDICIONES

j'{

, { •·El Curro
\

t

'

~

'

·:

.

1-t~dos

1,

,

1

Meloja"

se publica

los días 1 excepto los Domingos. ·

~ No se admiten subscripciones.

Número sue1to, nn centavo,

t

t ,: 't' A los papeleros, á e u a r e n t a
;. .
D · . Jl,ntavos el ciento.

t,

) ·'.: l\dminilitrauión u despaullo:
t ' Ja.nej6n de San FranciSco Núm. 23.

i''

t

AD.11,llNlSTRADOR:

1 DAGOBERTO SOMOHANO

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Te sk10 número 1309-

B Juárez número 37.

compra y venta de toda clase de muebles, nuevos y deuso.
La casa que ruás conviene á los pobrei:::
Los qne tengan ne~esidad de empefiai- algún objeto, harái.1 bien
en proponerlo antes en venta e:n el Bazar.
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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