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                    <text>me· ·�r c- r:A UNiV RSITARIA
!&gt;. .•

O H Y .s''

F''I\' "lD f, e · ,'.JO CO
VARRUBIAS

COOPERACION
ORGANO DE LA ACADEMIA DE ES.
TUDIOS SOCIALES Y POLITICOS DEL
PARTIDO COOPERATISTA NACIONAL

Director.

Secretario de Redacción,

JULIO JIMENEZ RUEDA

GABINO A. PALMA

TO M O 11
NUMERO6

México, D. F., mayo de 1923

�Proye'cto de Ley de Paros
Exposición de motivos

FONDO RUB\AS

RICARDO COVAR

CAPILL� AL

ON S-iÑ-,

BIBLIOTECA UNIVE'RSITARlA

u . A . N . L:

:

&amp;

Una de las pruebas de que el artículo 123 constitucional no
es exprofeso para extorsionar a los patronos, la encontramos
en el hecho, puesto de manifiesto en varios de los incisos del re­
petido artículo, de que en todos los casos en que es posible y
justo, se da a éstos un derecho correlativo al que se da a los tra­
bajadores. Al dar a los obreros el derecho de coaligarse para
defender sus intereses, la Constitución da a los patronos igual
derecho y con igual fin. Cuando da a los obreros el derecho de
huelga, reconoce a los patronos el derecho de par (lockout)
para que en todos los casos pueda mantener la producción en un
límite de precio costeable. Así como el derecho de huelga que
se otorga a los obreros es condicional, el derecho de paro otor­
gado a los patronos es condicional también. Las condiciones
constitucionales para que patronos y obreros practiquen esos
derechos, son exactamente las mismas: que al hacer uso de ellos
no lesionen los intereses de la colectividad. Los obreros no pue­
den llevar a cabo una huelga cuando no tienen la necesidad
razonable en que se funda el ejercicio del derecho de huelga;
esto es: la Sociedad prescinde momentáneamente de las activi­
dades, que le son indispensables, de cierto grupo de trabajado-'
res, para que éstos puedan obtener las condiciones de trabajo
que sus patronos no han querido darles, pero no puede sacrifi­
carse autorizand'O el uso del derecho de huelga cuando los inte­
reses de los obreros no se vean lesionados por algún desequili-

�COOPERACION

br o entre las condiciones que éstos tienen y las que tienen los
patronos.
Del mismo modo, los patronos tienen derecho de recurrir
al paro, que puede lesionar los intereses de un grupo de obreros,
cuando tienen necesidad de hacerlo para salvar la producción,
sin lo cual, la Sociedad se perjudica al fin: pero ésta no puede
permitir que a una parte de ella, a un grupo de obreros, se le
prive hasta del sustento, sino cuando haya una razón suficiente­
mente seria que la obligue a poner sus propios intereses por en­
cima de los de ese grupo. Las razones de equidad y de justicia
social que fundan, el derecho de paro, desaparecen cuando no
existe esa '' razón suficientemente seria'' de que hablamos.
Por tanto, el derecho de huelga y el derecho de paro, son
facultades que la Sociedad confiere a los obreros y patronos,
respectivamente, para salvaguardarse a sí misma de posibles
complicaciones que podrían surgir si el ejercicio de esos dere­
chos no fuera reconocido o no estuviera suficientemente garan­
tizado ; por lo cual sólo pueden concederse esos derechos con las
limitaciones necesarias que hagan que únicamente sean usados
cuando así convenga a los intereses mismos de la Sociedad.
.Aun cuando las condiciones de ejercicio del derecho de paro
y del derecho de huelga están condicionados p9r el bien públi­
co, ni su origen, ni su funcionamiento, ni sus fines, son iguales.
La huelga que paraliza la producción, se hace con objeto de
equilibrar los derechos de los patronos con los de los obreros;
el paro, que también suspende temporalmente la producción, se
hace para mantener el precio de ésta dentro de un límite cos­
teable. De manera que la Constitución, al hablar al mismo
tiempo de huelgas y de paros, no hace una confusión de dere­
chos pretendiendo asemejarlos, sino que sólo concede al patro­
no y al obrero iguales oportunidades para defender sus intere­
ses, dando a uno y a otro medios diferentes para ello, supuesto
que diferentes son los intereses que tienen que defender.
Para conservar el orden establecido por la Constitución
presentamos ahora el siguiente proyecto de ley de paros después
de haber presentado uno de huelgas. Este proyecto ha sido con­
cebido con el mismo espíritu. de equidad que norma el de huel-

PROYECTO DE LEY DE PAROS

5

gas. Si en un momento dado, pareciera que nos salimo� de esa
línea de conducta, será conveniente que los que tal opmen re­
serven su fallo para después de que estudien la exposición de
motivos que venimos formulando y que tengan siempre en cuen­
ta que el moderno derecho industrial no solamente no puede
basarse siempre en los cánones del antiguo derecho, sino que en
muchas ocasiones inspirado en otras ideas directrices, animado
de un mayor espíritu de solidaridad social y de igualdad de
clases llega a conclusiones enteramente distintas y a veces
opues�as a las que se derivaron, por muchos siglos, de la prác­
tica de los principios del derecho clásico. La expresión mexi­
cana usada por Juárez "El respeto al derecho ajeno es la paz"
sigue siendo verdadera; lo que ocurre es que en la actualidad
determinadas clases sociales han conquistado nuevos derechos
negados a ellas o desconocidos, antes, derechos que es preciso
garantizar y defender, porque ello es justo y porque significa
un paso seguro hacia un nuevo estado social más adelantado
y mejor.
La misma dificultad que encontramos para tener antece­
dentes de la materia cuando estudiamos el proyecto de ley de
huelgas, hemos tenido ahora, debido a que en la mayor parte
de los países apenas se hacen intentos, muy tímidos a veces,
para modificar la influencia que todavía tiene el derecho clásico
sobre la vida de la Sociedad en todas sus manifestaciones, in­
fluencia que en muchas ocasiones no solamente es inconveniente,
sino hasta perniciosa, porque ciertas fórmulas de dicho derecho
no pueden ser acondicionadas a los modernos fenómenos que
presenta el proletariado en sus relaciones con la Comunidad de
que forma parte. Los mismos ensayos que nosotros estamos ha­
ciendo ahora, están haciéndolos, más tímidamente algunas ve­
ces, los legisladores extranjeros.
.Artículo lo. Este artículo define el paro en función de las
diversas condiciones que debe reunir la cesación de labores para
que pueda recibir ese nombre. Efectivamente, el paro es u�a
suspensión de labores que no rescinde los contratos de trabaJo
de los obreros afectados por él, y no los rescinde porque dicha
cesación por ningún motivo puede afectarlos, dado que :n,o reco-

�6

COOPERACION

noce como origen dichos contratos, si�o la mayor o menor de­
manda de la producción. Esa suspensión puede ser total o
parcial, es decir, en una factoría puede declarar el paro en una,
en varias, o en todas las dependencias del patrono. El otro ele­
mento de la definición que caracteriza también el paro, es que
éste es impuesto por el patrono, pues sólo él tiene derecho de
efectuarlo. Además, el paro debe ser temporal; no puede ser
definitivo, porque el patrono no puede saber si su producción
va a estar siempre fuera del precio que la haga costeable. Como
est� última circunstancia es la razón eficiente del paro y su
duración no puede conocerse, tampoco puede darse por defini­
tiva ·1a presión que hará sobre el patrono llevándolo al paro.
Los elementos de que hemos hablado forman la definición
de paro que presentamos.
Artículo 2o. El artícul-o 2o. es una transcripción del inciso
XIX del artículo 123 Constitucional en la parte que correspon­
de. Efectivamente, no es posible concebir ninguna otra razón
para llevar a cabo un paro, tal como se entiende el término
según su definición, sino en los casos en que el hecho de conti­
nuar la producción no sólo aumentaría las pérdidas del patro­
no, sino que, posiblemente, podría originar en un momento da­
do, una sensible baja de salarios, o una superproducción que a
la larga redundaría en perjuicio de los mismos trabajad'ores.
Artículo 3o. Este artículo es consecuencia de la misma
fracción XIX que ya hemos citado.
Artículo 4o. Al fijar los casos en que los paros serán ilíci­
tos, hemos querido hacer una clasificación completa, aun cuando.
puede parecer redundante en algunas de sus partes. Los dos
primeros incisos de este artículo se refieren al paro ilícito oca­
sionado por la inexistencia de las; condiciones necesarias para
que sea lícito, o bien porque éstas sean ficticias o producidas
por mala fe, debidas a especulaciones inmorales, o al propósito
de crearlas para poder efectuar el paro. Porque es incuestio­
nable que un patrono por afán inmoderado' de lucro, por pre­
parar una competencia por abatir el precio de los artículos ela­
borados por sus competidores y _hasta por una maniobra para
bajar el tipo de salario, intencionalmente puede hacer que so-

PROYECTO DE LEY DE PAROS

7

brevenga un exceso de producción que a sabiendas de él le lleve
a declarar un paro o a tener razones aparentes para solicitar
autorización para parar. La ley no puede amparar al patrono
que tal haga, y si le ampara, debe hacerlo con taxativas tales
que constituyan realmente una sanción para su actitud.
Los incisos III, IV y V confirman la autoridad de las Jun­
tas de Conciliación y Arbitraje en materia de paros, emanada
de los incisos respectivos del artículo 123 Constitucional.
Artículos 5o. y 60. Estos artículos son de mera reglamenta­
ción de la forma en qúe intervendrán en los paros las Juntas
Municipales de Conciliación y Arbitraje. Es de hacerse notar
que en este artículo se indica que las Juntas antes de fallar de­
ben oír a los obreros en la negociación en la cual se pretenda
declarar un paro; esta medida es indispensable, supuesto que
ellos pueden completar, con datos muy importantes y muy de
,enerse en cuenta, la� investigaciones que conforme al mismo
artículo deben llevar a cabo las Juntas.
También es importante dar a éstas las facultdes que seña­
lan los incisos V y VI y que se refieren a la fecha en que el paro
deba iniciarse y a la duración máxima del mismo. Estas medi­
das se toman en vista de que un paro es un acontecimiento grave
en una industria, que afecta a mnchos intereses y que, por tal
motivo, debe ser debidamente controlado para que no cause
mayores perjuicios que aquellos que necesariamente debe cau­
sar para salvar intereses de mayor cuantía.
El inciso VII, al facultar a las Juntas para que señalen las
dependencias de un patrono que deben parar, también tiende
a que el paro se efectúe dentro de los límites justos.
Como las Juntas pueden llegar a tener datos suficientes
para juzgar de la situación industrial de la zona de su jurisdic­
ción, es conveniente darles facultdes para que, cuando lo juz­
guen oportuno, sugieran a las autoridades los medios de preve­
nir o aminorar las crisis que no remediadas a tiempo pueden dar
lugar a los paros con todas sus penosas consecuencias.
Artículos 7o. y 80. A pesar de la naturaleza del paro, puede
no dar margen a que éste se resuelva por conciliación, debido
a que generalmente no se discutirá la posesión del patrono ,con

�9

COOPERACION

PROYECTO DE LEY DE PAROS

relacin a sus trabajadores, sino la del primero con relación al
estado económico de la industria que maneja; en previsión de
casos que es salgan de esta regla y también para hacer más equi­
tativos los procedimientos de las Juntas de Conciliación hemos
procurado conservar una especie de segunda instancia que se
llevará ante las Juntas Centrales de Conciliación, que también
en materia de paros revisarán los fallos de las Juntas Municipa­
les cuando la revisión les sea pedida legalmente. Además, si
bien es cierto que no hemos hablado claramente de que esos con­
flictos puedan resolverse por arbitraje, porque la materia no se
presta para ello, sí hemos iniciado la p()sibilidad de que se siga
ese procedimiento en cuanto sea posible; supuesto que hemos
dado a los obreros cierta intervención para que sus informes
puedan influir sobre las Juntas.
A las Juntas Centrales de Conciliación y Arbitraje se
les da la facultad de revocar las autorizaciones de paro cuando
la revocación sea pedida después de que la autorización respec­
tiva haya causado ejecutoria. Al hablar del artículo 9o. hare­
mos hincapié en esas revocaciones.
Para que en la segunda instancia las Juntas Centrales pue­
dan obtener todos los datos que necesiten y obrar ·oportunamen­
te y con justificación, el inciso IV les da, para que las ejerciten
en los casos de su competencia, las facultades que el artículo 5o.
da a las Juntas Municipales.
Como el fallo de la segunda instancia es de mera revisión,
hemos estimado qµe el plazo que necesitan para fallar puede ser
menor que el dado a las Juntas Municipales, por lo cual hemos
fijado el de cinco días en el artículo So.
Artículos 9o., 10, 11 y 12. Estos cuatro artículos reglamen­
tan las condiciones en que los obreros o los patronos pueden pe­
dir la revocación de una autorización de paro o la revocación de
la no autorización. Desde luego, los cuatro artículos se refieren
únicamente a los casos en que los fallos hayan causado ejecu­
toria.
Como la situación del patrono puede cambiar de un momen­
to a otro y éste puede no dar por terminado el 'paro, se necesita
facultar a los obreros que dependen de él o a las organizaciones

de que aquéllos formen parte, para que pidan la revocación
de la autorización de paro presentando los informes y pruebas
debidos. Pero como si esta facultad se diera sin ninguna limi­
tación ocasionaría continuos trastornos, debe imponerse la con­
dición de que sea solicitada después de que haya trascurrido
cuando menos una tercera parte del tiempo concedido para la
duración del paro y la de que si es denegada la petición, sólo
pueda pedirse nuevamente cuando hayan transcurrido las dos
terceras partes de dicho tiempo. De lo contrario, al día siguien­
te de que una autorización de paro sea concedida, los obreros
pedirían que fuera revocada, la cual aparte de ser inútil, sería
inconveniente para la buena marcha de las labores de las Juntas.
También un patrono puede pedir nuevamente que le sea
concedida la autorización de paro que antes le haya sido nega­
da. El patrono puede alegar nuevas razones que demuestren
su necesidad de parar, en cuyo caso sería inconveniente negarle
los medios de obtenerla. Pero como si no se le marcara a esa
facultad un límite daría lugar a dificultades y controversias
muy semejantes a las que ya vimos que tendría la facultad re­
lativa dada a los obreros para pedir la revocación a que se refie­
re el artículo 9o., se hace indispensable fijar un término dentro
del cual el patrono pueda recurrir nuevamente ante la Junta
Central de Conciliación en nueva demanda de permiso de paro.
En el artículo 11 hemos fijado ese plazo en la mitad del de la
duración. de paro pretendida por el patrono en su primera so­
licitud.
En el artículo 12 hemos previsto el caso de que los patronos
y los obreros necesiten que sean reformadas las condiciones en
que haya sido autorizado un paro, y para el efecto se marca
un plazo dentro del cual puede ser pedida dicha reforma.
Artículo 13. Este es uno de los artículos que puedan parecer
más radicales y que pueden tildarse de parciales en favor de
los obreros. Para proponerlo, hemos tenido en cuenta que sólo
con argumentos '' traídos de los cabellos'' puede pretenderse
que los obreros orillan a sus patronos a verificar un paro. Si los
obreros no son culpables de un paro y en cambio éste les per­
judica muy seriamente supuesto que les priva de los salarios

8,

�10

COOPERACION

que les permiten vivir, se hace indispensable áliviar siquiera
en parte su situación, haciendo que se les acuerde una ayuda
pecuniaria que no será fijada arbitrariamente en ningún caso,
sino que estará en relación con las posibilidades del patrono.
Más aún: por difícil que sea la situación que lleve a un patro­
no a verificar un paro, nunca será éste tan grave que no le sea
posible a aquél hacer un esfuerzo para ayudar económicam�mte
a sus obreros. Finalmente, hay que tener en cuenta que el paro
siempre protege al capital y que lo protege precisamente con
detrimento del bienestar de los trabajadores que quedan en
una situación bastante crítica.
Artículos 14, 15 y 16. Estos ar'tículos previenen las penas
que se impondrán a los patronos cuando desobedezcan la· ley
y la manera de hacerlas efectivas, nos ha parecido que la san­
ción más eficaz es la de declarar rescindidos por su culpa los
contratos de trabajo y obligarlos a que paguen a los obreros
afectados por su actitud la indemnización constitucional de
tres meses de sueldo, supuesto que el hecho de que un patrono
lleve a cabo un paro sin autorización legal, equivale a que sin
causa justificada separe de su trabajo a los obreros.
Como es necesario que cada transgresión a la ley tenga
su correspondiente sanción, que ésta sea eficaz y práctica y
que, si es posible, mediante su imposición se reparen los daños
causados por la falta que la origina, hemos creído oportuno
que si el patrono se niega a pagar los tres meses dé sueldo a que
se refiere el artículo 14, la negociaciónrespectiva sea incauta­
da por las autoridades; en la inteligencia de que el artículo 16,
que previene esa incautación, indica que ella sólo servirá para
que los obreros no pierdan la repetida indemnización. En to­
dos los casos el patrono recibirá las utilidades líquidas y a que
tengan derecho en cuanto la incautación sea levantada.

Proyecto de Ley de Paros
Artículo lo. Paro es la suspensión t�tal o parcial de labores
sin rescisión de los contratos de trabajo respectivos, impuesta

PROYECTO DE LEY DE PAROS

11

temporalmente por el patrono cuando la producción no resulta
costeable.
Artículo 2o. Los paros serán lícitos únicamente cuando
el exceso de producción haga necesario suspender el trabajo
para mantener los precios en un límite costeable.
Artículo 3o. Para llevar a cabo los paros, los patronos
deberán pedir la autorización necesaria a la Junta M�nicipal
_
de Conciliación y Arbitraje rsepectiva, la cual la dara, siem­
pre que sea procedente conforme a la ley.
Artículo 4o. Los paros serán lícitos:
I. Cuando no existan las condiciones que el artículo 2o.
determina;
II. Cuando las circunstancias de que habla el artículo 2o.
sean :ficticias, producidas por mala fe, o debidas a especula­
ciones inmorales, o al propósito de crearlas para poder declarar el paro;
III. Cuando no se haya pedido autorización a la Junta
Municipal de Conciliación y Arbitraje respectiva;
IV. Cuando sean declarados a pesar de la no autorización
expresa de la Junta Municipal de Conciliación y Arbitraje
respectiva, y
V. Cuando continúen a pesar de que la autorización haya
sido revocada por la Junta Central de Conciliación y Arbitraje
correspondiente.
Artículo 5o. Coáesponde a las Juntas Municipales de
Conciliación y Arbitraje, en materia de paros:
I. Conocer de la solicitud del patrono, · de autorización
para efectuar el paro;
II. Hacer las investigaciones necesarias para comprobar
la realidad de las condiciones económicas alegadas por el pa­
trono;
III. Oír a los obreros afectados por el paro;
IV. Dar o negar dicha autorización, en la forma y condi­
ciones que convengan al bien público;
V. Señalar la fecha en que el paro deba iniciarse;
VI. Señalar la duración máxima del paro;

�12

COOPERACION

VII. Señalar las dependencias, sectores o departamentos
para los cuales se autoriza el paro y aquellos para los que no
.
se autoriza;
VIII. Señalar la ilicitud de un paro, en su caso, y deter­
.
m:mar, de acuerdo con esta ley, la sanción que debe aplicarse
al patrono responsable;
IX. Notificar al Presidente Municipal correspondiente1 de
la ilicitud o licitud de los paros que se verifiquen y en su caso
las sanciones que procedan para que sean aplic;das por dich�
funcionario, y
X. Proponer - al Ayuntamiento respectivo para que éste
l�s lleve a cabo o las proponga a quien corresponda, las me­
didas que juzguen oportunas para evitar o aminorar las crisis
que dan lugar a los paros y las consecuencias de éstos.
Artículo 60. El plazo dentro del cual deberán fallar siem­
pre las Juntas Municipales de Conciliación y Arbitraje será
de quince días improrrogables, contados a partir de la fecha
en que hayan recibido las solicitudes respectivas.
Artículo 7o. Corresponde a las Juntas Centrales de Con­
ciliación y Arbitraje:
I. Conocer, en revisión, de los fallos de las Juntas Muni­
cipales de Conciliación y Arbitraje, siempre que dichas revi­
s�ones sean pedidas por algunas de las partes afectadas pre­
cisamente dentro del plazo improrrogable de cinco días con­
tados a partir de la fecha de los fallos recurridos. C�ando
la huelga no ocurra en la Capital del Distrito o Territorio
Federal, se concederá, además de los cinco días de plazo, uno
más por cada cuarenta kilómetros que haya de distancia entre
la Capital donde resida la Junta Central y el Municipio en
que la huelga exista;
II. Conocer de las solicitudes de revocación de autoriza­
ción de paro, fallado sobre ellas en un plazo no mayor de cinco
días, contados a partir del de recibo de las solicitudes res­
pectivas;
III. Revocar, confirmar o reformar, total o parcialmente,
los fallos de que habla el inciso I y las autorizaciones a que
se refiere el inciso II, y

PROYECTO DE LEY DE PAROS

13

IV. Ejercitar en los casos de su competencia, las faculta­
des concedidas por el artículo 5o. a las Juntas Municipales de
Conciliación y Arbitraje.
Artículo So. Los fallos de las Juntas Centrales deberán ser
dados en el plazo im;prorrogable de cinco días, contados a
partir de la fecha de recibo de los pedimentos correspondientes.
Artículo 9o. Podrá pedir la revocación de una autoriza­
ción de paro que haya causado ejecutoria, cualquiera de los
obreros o de las organizaciones obreras afectadas por dicho
paro.
Artículo 10. La revocación de que habla el artículo 9o.
· deberá ser pedida ante la Junta Central de Conciliación y Ar­
bitraje respectiva, conforme al inciso III del artículo 7o.; a
condición de que haya transcurrido cuando menos una tercera
parte del plazo de tiempo concedido por la duración del paro.
Si esa revocación es negada, no podrá ser solicitada nueva­
mente, sino hasta que hayan transcurrido, cuando menos, las
dos terceras partes del plazo concedido para la duración del
paro.
Artículo 11. En el caso ·en que un fallo de no autorización
de paro haya causado ejecutoria, el patrono no podrá solicitar
nuevamente la autorización de paro, sino ante la Junta Cen­
tral de Conciliación y Arbitraje respectiva y siempre que ha­
ya transcurrido, cuando menos, la m¡tad del plazo de dura­
c·ión de paro pretendido por él la primera vez, contado a partir
de la fecha del fallo pronunciado a aquel efecto.
Artículo 12. Tanto los obreros como los patronos afectados
por un paro podrán pedir la reforma de las condiciones del
mismo prescriptas por un fallo que haya causado ejecutoria,
siempre que lo hagan cuando haya transcurrido, cuando me­
nos, la tercera parte del tiempo de duración total autorizada
del paro y ante la Junta Central de Conciliación y Arbitraje
respectiva.
Artículo 13. En todo caso de paro autorizado, el patrono
dará a los obreros por concepto de indemnización, una canti­
dad igual a quince días de· salario, como mínimo, que podrá
ser hasta de cuarenta y cinco días de sueldo como máximo. La

�14

COOPERACION

Junta Municipal de Conciliación y Arbitraje o la Central res­
pectiva, en su caso, fijará esa cantidad con sujeción a lo que
este artículo previene, y al hacerlo, tendrá en cuenta : Si el
paro es por superproducción, y si después de declarado, el
patrono puede realizar productos que tenga ahn:acenados y
con qué utilidades ; las condiciones de la región, la demanda
que haya de trabajadores, la situación económica del patrono,
lo que éste hizo para evitar el paro o si dió motivo a él por
falta de elemental previsión ; y en general todas las circuns­
tancias que medien en el caso.
Artículo 14. -Cuando un patrono declare un paro sin dar
aviso a la Junta Municipal de Conéiliación y Arbitraje, sin
esperar su autorización o sin que ésta le sea otorgada en el
fallo de dicha Junta, los contratos de trabajo quedarán res­
cindidos y el patrono pagará tres meses de sueldo a todos los
obreros. En igual pena incurrirá el patrono en el caso del
artículo 4o., fracción II.
Artículo 15. La prevención del artículo anterior regirá
el caso de que la autorizaci"ón sea revocada por la Junta Cen­
tral y el paro continúe a pesar de ello.
Artículo 16. Si el patrono se niega a pagar los tres meses
de sueldo a sus obreros, en el caso del artículo anterior, o está
imposibilitado de hacerlo, el Ayuntamiento de la Municipali­
dad en que el paro incurra se incautará la negociación de que
se trate, bajo las siguientes bases :
I. La incautación durará el tiempo necesario para pagar
a los obreros los tres meses de sueldo que previene esta ley,
más los salarios de los días que para tal efecto trabajen y para
que el Municipio cobre una cantidad igual al monto de los
salarios e indemnizaciones de que se habla, por concepto de
gastos de incautación, y
II. Si hubiere utilidades le s�rán entreg·adas al patrón,
sujetándose esta disposición a las prevenciones de la Ley de
la Repartición de Utilidades.

PROYECTO DE LEY DE PAROS

15

Transitorios

l. Esta ley es reglailllentaria de los incisos XVI, XIX, XX,

XXI y XXII del artículo 123 de la Constitución Política de

los Estados Unidos Mexicanos, por lo que se refiere a paros
en el Distrito y Territorios Federales.
2. Quedan derogadas todas las disposiciones que se opon­
gan a las de la presente ley.
3. Esta ley comenzará a regir desde la fecha de su promulgación.

�LA ESCUELA RURAL

17

pos presenta caracteres especiales que requieren procedimientos
adecuados para realizar en ellos una obra educacional efectiva.
Atenta esta consideración, señalaré las condiciones que, en
mi concepto, debe llenar la escuela rural en general, y en se­
guida indicaré las modalidades que deban imprimírsele cuan­
do se trate de una escuela exclusivamente para indios.

La Escuela Rural
TEMA: Cómo debe ser la educación
qúe se imparta a los niños del campo
en las escuelas primarias, .para que
responda a las necesidades y condicio­
nes de ellos.

Introducción
El tema que se me ha encomendado estudiar, es, a no du­
darlo, uno d'e los más trascendentales de la educación nacional,
porque en él se trata de resolver la mejor forma de impartir
educación a los niños del campo, que constituyen la mayoría
de nuestra población escolar, y que son los llamados a consoli­
dar en lo porvenir nuestras instituciones y dar vigor a nuestra
nacionalidad .
Son y han sido siempre los hombres del campo quienes
han prodigado su sangre en defensa de los sacrosantos dere­
chos de la patria, y son ellos también quienes con su esfuerzo y
su inteligencia abren el surco de donde brotan los ricos dones
de la Diosa Ceres, que proveen a nuestra subsistencia . En con­
secuencia, todo esfuerzo que se haga en pro de su mejoramien­
to, redundará en beneficio de la gran familia mexicana.
El problema de la educación del niño campesino, no · es
otro que el de la escuela rural, que tan malamente se ha en­
tendido y tan desastrosamente se ha pretendido resolver.
Al estudiar este problema, debemos tener en cuenta que
la población rural de la República se divide en dos grandes
grupos étnicos : mestizos e indios, y que cada uno de estos gru-

Antecedentes históricos
Pero antes de abordar el tema, juzgo indispensable hacer
un poco de historia, para que se vea lo que hasta hoy se ha
hecho en esta materia, y así podamos precisar lo que nos falta
por hacer.
En los primeros años de la dominación española, los frai­
les y misioneros encargados de difundir el cristianismo entre
los indios, establecieron escuelas que tenían como :finalidad
principal la enseñanza de la doctrina, y como aditamento la
enseñanza imperfecta del alfabeto.
A pesar de la de:ficientísima organización de aquellas es­
cuelas, ellas sirvieron para poner de manifiesto que el indio
era un ser racional, capaz de asimilarse a la civilización euro­
pea, y esto produjo un estado de zozobra entre los dominado­
res, quienes vieron un peligro inminente en la instrucción de
los vencidos .
A esto se debió, sin duda alguna, que posteriormente se
hubieran cerrado las puertas de la escuela al indio, y que sólo
se permitiera el acceso a las aulas a los descendientes más o
menos lejanos de los blancos .
En esa época, al indio apenas si se l.e enseñaba a mascullar
el Bendito y el Padre nuestro y a practicar automáticamente
las más sencillas ceremonias del culto católico, sin perjuicio
de seguir las no olvidadas prácticas idolátricas de sus antepa­
sados ; pero se tuvo cuidado especial en mantenerlo en la más
completa ignorancia en todos los ramos del saber humano, co­
mo condición indispensable para conservarlo en la servidumbre.
2

�18

COOPERACION

Realizada la independencia de México, · durante más de
medio .siglo se mantuvo inextinguible la guerra civil, que no
permitió a los gobiernos ni a los particulares atender a la edu­
cación popular. No fué sino hasta el último tercio del siglo
XIX cuando comenzó un movimiento intenso en favor de la
educación de las clases desheredadas, y se pensó en la reden­
ción del campesino, particularmente del indio, por medio de
la escuela.

Labor del Congreso dé Instrucción de 1 889

El Congreso de Instrucción Pública reunido en México el
año de 1889 -que puede considerarse como el Constituyente
de nuestro sistema de educación nacional-, estudió el proble­
ma relativo a la educación primaria obligatoria, y dió las ba­
ses fundamentales sobre las cuales debía asentarse la escuela
'
mexicana.
En el seno de aquella docta asamblea se consideró el pro­
blema de la escuela rural, no en su aspecto técnico, sino ex­
clusivamente en su faz económica, y desde este punto de vis­
ta, dada la penuria del erario, se prescribió para la escuela
rural un programa mínimo de instrucción, que de hecho la con­
virtió en escuela rudimental.
Pronto los Estados de la República adoptaron la legisla­
ción federal en lo relativo a instrucción obligatoria, y con más
o menos actividad extendieron e intensificaron la acción de la
escuela primaria.
A imitación del Gobierno Federal, los Estados, en su ma­
yoría, prescribieron para las ciudades un programa de ense­
ñanza primaria más o menos completo y para los pequeños
poblados un programa Ill¡Ínimo de enseñanza, que apenas si
contenía los rudimentos de la lengua nacional hablada y es­
rrita y una deficientísima idea de los números.

LA ESCUELA RURAL

19

Frutos obtenidos con nuestra deficiente
organización escolar

Después de un tercio de siglo han podido apreciarse los
resultados de aquella organización escolar.
De los centenares de miles de niños campesinos que han
pasado por las destartaladas escuelas que se han puesto a su
disposición, la inmensa mayoría, después de soportar tres o
cuatro años de penitencia, han regresado a su hogar sin nin�
gún conocimiento útil, pero sí con tendencias viciosas que los
alejan del trabajo y que los predisponen a la maldad. Esto
quiere decir que para la casi totalidad de estos niños la influen­
&lt;:ia de la escuela ha sido nula, y en muchos casos perjudicial.
Un buen número de los muchachos campesinos que han
aprovechado las enseñanzas impartidas en nuestras escuelas,
han abandonado sus hogares y su terruño para venir a la ca­
pital a engrosar las ya compactas filas de los holgazanes que
con cualquier denominación viven en los grandes centros con­
sumíendo sin producir.
Como excepción a la regla general, algunos de esos mu­
chachos han llegado a ser hombres útiles en las ciencias, en las
· artes o en las industrias y ellos han compensado, siquiera en
parte, los esfuerzos de los gobiernos en pro de la educación.
Pero de todos modos, el resultado general de nuestro sis­
tema educacional, por lo que a la escuela rural se refiere, de­
bemos considerarlo desastroso ; porque, lejos de mejorar las
condiciones del campesino, las ha e:m/peorado, despertando en
él aspiraciones que resultan utópicas, ya que no se le ha dado
la conveniente preparación para satisfacerlas.
La enseñanza formalista y libresca desprovista de finali­
dades utilitarias, que ha constituído la base fundamental de
nuestro sistema escolar, ha sido de resultados contraproducen­
tes para la población rural del país, porque, lejos de modificar
favorablemente el medio económico y social del campesino,
frecuentemente le ha arrancado a sus hijos, que pudieron ha-

�20

COOPERACION

ber sido elementos de producción, para convertirlos en pará­
sitos sociales.

Necesidad de una reforma
Atentas las consideraciones precedentes, se comprenderá
fácilm:ente la urgencia que hay de revisar nuestro sistema es­
colar para introducir en él las reformas que sean indispensa­
bles, a fin de que responda a las rn:¡cesidades del momento.
Convencidos como estamos de esta urgente necesidad,
ocurre desde luego preguntar : 1, Cómo y en qué sentido debe­
mos reformar nuestro sistema educacional 1
Y a esto podríamos responder lisa y llanam,ente : " Procu­
rando que la escuela haga de cada individuo un elem'ento de
producción y de cooperación. ' '
En este solo propósito encontraremos todo un program!1
de educación mediante el cual substituyamos la enseñanza for­
malista hasta hoy impartida, por otra, teniendo como base
las actividades infantiles, que enriquezca el espíritu del niño
de conocimientos útiles, a la vez que fortalezca y adiestre sus
músculos en el trabajo y fortifique su voluntad.

Condiciones de nuestro campesino
Entre _las características de nuestros campesinos podemos
anotar las siguientes, que han sido funestas para su progreso :
l. Pasividad y negligencia �ongénitas.
2. Falta absoluta de aspiraciones.
3. Inconsciencia de su valor como unidad social.
La escuela rural necesita arrancar al campesino de esta
obscura situación y convertirlo en un elemento activo de pro­
ducción y de cooperación, que represente un valor efectivo
en el seno de la colectividad.

LA ESCUELA RURAL

21

Nuevas orientaciones de la escuela rural
Al efecto, es indispensable que la escuela rural, apartán­
dose de los viejos moldes de la pedagogía, eduque al niño cam­
pesino en el trabajo y para el trabajo ; que le inculque, me­
diante una persistente práctica, hábitos de cooperación ; que
le críe necesidades y le despierte aspiraciones, pero a la vez
lo capacite para satisfacerlas ; que le haga sentir, en fin, de
una manera intensa, el valor positivo que representa como
unidad en el concurso social.
Esto quiere decir que la escuela rural debe ser una insti­
tución cuya base fundamental sea la actividad del niño y cuya
finalidad debe ser el desarrollo de aptitudes que capaciten al
hombre futuro para la lucha por la vida.

Actividades de la escuela rural
Ahora bien ; ¡, qué género de actividades deberemos utili­
zar en la escuela rural 1
Todas aquellas que tengan relación con la vida del cam.­
po, y que tiendan a mejorar las condiciones económicas y so­
ciales de los campesinos.
Esto significa que la escuela rural frecuentemente se con­
-1:undirá en su aspecto exterior con la escuela-granja, y algu­
nas veces con la escuela-taller, de acuerdo con las condiciones
telúricas, sociales y económicas de la región o del poblado en
que se establezca ; mas no por ello se crea que la escuela pri­
maria rural debe producir agricultores o artesanos, ni que los
niños deban convertirse en peones a quienes se explota.
La escuela primaria rural combatirá la pasividad y la
negligencia ancestral de nuéstros campesinos, habituando a
los pequeños a una constante actividad física y mental ; des­
pertará en ellos aspiraciones de mejoramiento, mediante la

�23

COOPERACION

LA ESCUELA RURAL

emulación ; y, finalmente, creará en cada uno de los educandos
necesidades que tiendan a elevar su nivel moral, y a aumentar
su vigor físico.

un múltiple campo de observaciones, que darán oportunidad
para impartir todo género de enseñanza, cuanto porque, a la
vez que forman en los niños el hábito de la actividad, pueden
ejercer una saludable influencia como instituciones prevocacio­
nales, despertando en los campesinos el gusto por los trabajos
agrícolas y el amor a la tierra.
Este último aspecto de la educación impartida por la es­
cuela primaria rural es de lo más importante, porque él traerá
como resultado la transfonna.ción progresiva del medio, con
el propósito de dar arraigo a la población rural, que es uno de
los más elevados propósitos que trajo inscriptos en sus bande­
ras la última revolución.

22

Bases que deben servir de fundamento
a la escuela rural
Para alcanzar esta desiderata, es indispensable asentar el
nuevo edificio sobre las cuatro bases de sustentación que en
seguida exponem,os :
I. Dotar a la escuela primaria rural de un local a propósito
y de terreno suficiente, para realizar en ella los trabajos agrí­
colas e industriales que deben constituir la base de la edu­
cación.
II. Dar al personal docente la preparación indispensable
para llevar a cabo de modo eficiente su cometido, teniendo en
cuenta que el maestro de escuela rural debe ser un leader de
la comunidad en que actúa.
III. Ajustar los programas a las condiciones telúricas,
sociales y económicas de la localidad, tendiendo siempre a· me­
jorar, por medio de la escuela, el género de vida de los habi­
tantes.
IV. Hacer efectivo el precepto de educación obligatoria
en todas las poblaciones rurales, proveyendo, al efecto, a las
necesidades de transporte, alojamiento y asistencia de todos
los niños que por su pobreza no estén en condiciones de cum­
plir dicha obligación.

Importancia de la educación agrícola
Juzgamos de primera importancia que la escuela primaria
rural tenga como base de sus actividades las industrias agrí­
colas en todas sus manifestaciones, tanto porque ellas ofrecen

El local
Hemos dejado asentada la tesis de que la escuela rural
debe contar con un local a propósito y con terreno suficiente­
mente amplio para realizar en ella los trabajos agrícolas o
industriales que deben constituir la base de la educación.
En efecto : una · escuela rural sin terrenos anexos, resulta
tan absurda como una escuela de artes y oficios sin talleres, o
una carpintería sin herramientas.
Podemos concebir una escuela rural sin salas de clases, es
decir, a cielo descubierto ; pero con terreno suficiente para las
labores agrícolas. Bien podrían inaugurarse las clases a la
sombra de un árbol, y más tarde, a medida que las circunstan­
cias económicas lo permitieran, se irían haciendo con la cola. boración de los mismos alumnos, las construcciones que fueran
indispensables.
En los lugares montañosos podrían hacerse construccio­
nes de madera, enteramente rústicas, al menor costo posible,
y en las cuales tuvieran una activa participación los niños y
sus padres, a efecto de que unos y otros vean al establecimien­
to como algo que les pertenece y que están obligados a con­
servar.

�24

COOPERACION

En un país como el nuestro, donde la tierra es tan barata
y donde se encuentran todavía enormes extensiones de tierra
sin cultivo, es enteramente factible obtener para cada escuela
primaria rural, una extensión mínima de una a dos hectáreas,
suficiente, en nuestro concepto, para dar actividad a los niños.

El personal docente
Hemos sentado como segunda base de sustentación de la
escuela rural, dar al personal docente la preparación indis­
pensable para llevar a cabo de modo eficiente su cometido,
teniendo en cuenta que el maestro de escuela rural debe ser un
leader de la comunidad en que actúa.
Esta parte del problema es, segura·mente, la más difícil
de resolver en breve tiempo ; porque no se trata únicamente de
que los maestros se penetren en táctica, de las orientaciones que
debe tener la escuela rural, sino de que adquieran los conoci­
mientos científicos indispensables, a la vez que las habilida­
des prácticas de un campesino laborioso y emprendedor.
El maestro de escuela rural necesita ser, no un �nseñador
de ciencia, sino un hambre de habilidades prácticas, diestro
en toda clase de labores de campo, que con la palabra y con el
ejemplo pueda ser el guía de sus educandos, y el permanente
consejero del vecindario.
El maestro rural necesita poseer, además de los conoci­
mientos propios de su profesión, otros muchos de los que cons­
tituyen la ciencia de vivir ; deberá conocer algo de higiene
preventiva y de medicina doméstica, a fin de que, cuando falte
médico en el vecindario, él pueda prescribir algo de pronta
providencia ; necesita saber algo de leyes, para aconsejar a los
vecinos en el arreglo de sus negocios y para terminar en la
mejor forma posible, sus pequeñas reyertas ; será preciso que
conozca algo de ingeniería práctica, para dirigir las construc­
ciones escolares y para dar instrucciones útiles a los vecinos,
cuando con tal objeto ocurran a él ; y descendiendo un poco

LA ESCUELA RURAL

25

a las necesidades y 'menesteres de la vida cuotidiana, es pre­
ciso que el maestro rural no se deje influir por el medio_ que
le rodea, sino que, por el contrario, tenga la entereza su:fic1� nte
y las habilidades necesarias para sobrepone�se a ese med_10 Y
para procurar levantar el nivel moral y somal de los vecmos.
Cualesquiera que sean las condiciones del lugar en que
vaya a operar el maestro rural, procurará siempre comer en
mesa y no en el suelo ; sentarse en una silla o banco fabricado de
tablas ; usar para comer, de la cuchara y los cubiertos ; andar
siempre calzado ; bañarse con frecuencia ; ir siempre as� ado
y sin la ropa desgarrada ; no rehuír el trato de los vecmos,
pero mantenerse siempre en forma de merecer atención Y res­
_
peto ; concurrir a sus fiestas de familia, pero conservando sie� ­
pre en ellas su respetabilidad ; ser indulgente con las deb1h­
dades de los vecinos, pero haciéndoles notar prudentemente
sus faltas, para corregirlas ; ser tolerante con toda clase de
ideas pero combatir la superstición y el fanatismo ; ser, en fin,
sobr: todas tstas cosas, un hombre de honradez acrisolada Y
de recta conciencia, para merecer el papel de mentor univer­
sal del vecindario, sin defraudar jamás las esperanzas que
cifren en él quienes soliciten sus consejos.
' ' Es necesario convertir cada escuela rural -al decir de
un maestro uruguayo- en el faro luminoso del distrito, del
cual irradien la sabiduría, la moralidad y el respeto ", y la
chispa generatriz de ese faro lm:�l.Ínoso, debe ser el maestro
rural.
Como se ve, el papel del maestro rural adquiere los relieves de un verdadero sa;cerdocio -y esto no es cosa que poda­
mos improvisar-. Será preciso dar a las escuelas normales
regionales de toda la República, una organización adecuada
e impartirles todo género de atenciones, para preparar con­
venientemente los maestros rurales que necesitamos.

ITARl�

�26

27

COOPERACION

LA ESCUELA RURAL

Mejoramiento de los maestros rurales

programa doctrinas filosóficas no bien digeridas, que si pre­
sentan algo novedoso, en lo general sólo sirven para extraviar
los criterios que no están sólidamente orientados.

Indudablemente, entre los abnegados maestros que hoy
actúan en los calllJ)os, hallaremos materia prima para formar
los futuros redentores del campesino ; pero necesitam'os darles
las enseñanzas y hab_ilidades indispensables, a la vez que for­
talecer .su fe y su voluntad.
A llenar esta ingente necesidad responden los cursos de
invierno recientemente instituídos por el Departamento Esco- ·
lar de la 8ecretaría de Educación Pública ; pero esto no es
más que la iniciación de una labor que es urgentísimo extender
e intensificar, si deseamos que sea fructífera.
A la vez que se procure aumentar la cultura del personal
docente, mediante cursos breves en los grandes centros, o por
medio de conferencias en su propio terruño, habrá que esta­
blecer un sistema de recompensas, que constituy!n un estímu­
lo para esos maestros que consumen sus energías allá en lo
más intrincado de las montañas.
Señalar sueldos proporcionales a los años de buenos ser­
vicios ; ascensos y recompensas de otro género para quienes
más se distingan en su labor ; pensiones de retiro para quienes
agotan sus energías en el servicio escolar, serán otros tantos
medios de hacerle sentir al maestro que no está solo en su ruda
labor y que la Nación a quien sirve, se preocupa por asegu­
rarle un porvenir.
Para mejorar día con día la cultura de los maestros rura­
les habrá que instituir con- toda regularidad los cursos de in­
vierno y de verano ; darles facilidades para que hagan excur•
siones periódicas a los grandes centros industriales y culturales ;
proveerlos de bibliotecas pequeñas, pero selectas, que aúmenten
su caudal de conocimientos útiles ; hacer llegar hasta ellos con
toda oportunidad, una revista de educación encargada de dar
a conocer los últimos descubrimientos científicos y las doctri­
nas ped11gógicas más avanzadas, en una forma enteramente
accesible para los maestros del campo ; pero excluyendo de su

Programas
La tercera de las bases que · consideramos fundamentales
para la organización de la escuela rural, es dar a los progra­
mas una orientación que esté de acuerdo con las condiciones
· telúricas, sociales y económicas del lugar donde se establezca
la escuela.
Si convenim:os . en que la escuela rural debe educar al
niño por medio del trabajo y para el trabajo, debemos, igual­
mente, convenir en que sus actividades deben responder a las
necesidades de la localidad y a las condiciones geográficas,
sociales y económicas de la misma.
La escuela rural deberá entrenar al niño en las diversas
actividades a que más tarde seguramente deberá dedicar sus
energías en la lucha por la vida ; al mismo tiempo, le mostrará
nuevos horizontes hacia los cuales pueda dirigir sus activida­
des, despertando en él aspiraciones de mejoramiento, y siem­
pre que sea posible, trate de hacerle sentir las comodidades que
ofrece la vida civilizada.
En virtud de lo expuesto, los programas de enseñanza de­
ben tener como base las labores propias de la localidad, o aque­
llas que puedan establecerse para mejorar las condiciones de
vida, especialmente de aquéllas que tengan relación con la ex­
. plotación de la tierra, como son : cultivo de cereales, jardinería, horticultura, cuidado de animales domésticos, apicultura,
sericultura, cerámica en sus aplicaciones a la vida agrícola,
cestería, carpintería aplicada a la vida rural, lechería, curti­
duría, cerrajería, fabricación de jabones, etc.
Los niños desempeñarán todos los trabajos que sean com­
patibles con su edad, y se les hará partícipes de las utilidades,
en la forma que mejor convenga, a juicio del maestro.

�28

COOPERACION

Las nmas desempeñarán, además, labores propias de su
sexo, como son : lavar, planchar, cocinar, surcir y componer
sus vestidos ; barrer, pintar paredes y pisos, teñir ropa, ligeras
nociones de puericultura y de economía doméstica, etc.
A fin de que los trabajos escolares puedan repercutir en la
localidad, se procurará que la escuela quede situada en un
lugar céntrico, accesible para todos ; que cuente con terrenos
de labor y de riego, fácilmente mejorables y que sea atendida
con todo empeño, para que pueda presentarse en todo tiempo
como un modelo de lo que debe ser una pequeña granja.
El ideal en lo que se refiere a las labores desarrolladas
en la escuela rural, lo encontramos en las siguientes líneas que
copiamos de los ' ' Anales de Instrucción Primaria del Uru­
guay ", correspondientes al primer trimestre de 1921.
" La parcela escolar de tierra sería un campo reducido de
experimentación planeada por un director competente, que,
sin descuidar todo cultivo posible, diera preferencia a la hor­
ticultura y arboricultura ; cada clase de labor realizada por
grupos de alumnos para mejorar el rendimiento del tiempo
y del trabajo y el desenvolvimiento del espíritu de cooperación
tan necesario en nuestra campaña ; los productos equitativa­
mente distribuídos entre los noveles trabajadores, como incen­
tivo de acercamiento del hogar a la escuela y por reciprocidad,
infiltración del espíritu de la escuela en el hogar. Abierta al
vecindario en días convenientes para que pudiera apreciar su
funcionamientc y sus resultados, con el atractivo de alguna
sencilla .fiesta campestre, realizaríase el concepto de la escuela,
como el de centro promotor de las actividades de la localidad.
Si se alcanzara ese objetivo, resultaría más fácil la extensión
escolar, no sólo en cuanto concierne a las prácticas inteligentes
del cultivo de la tierra, sino aun en lo que respecta a la cultura
ideal, con la institución de los círculos de la lectura como com­
plementos de la biblioteca escolar, llamados a apartar al cam­
pesino de las atracciones vulgares o groseras que con harta
facilidad brinda el medio en las horas de descanso. ' '

LA ESCUELA RURAL

29

Educación obligatoria
Mas todo lo dicho será música celestial si no se dictan
disposiciones tendentes a hacer efectivo el precepto de la
educación obligatoria.
Entre los disímbolos elementos que constituyen nuestra
población rural, hay quienes, adivinando la -�ran im'portancia
de la educación, desean impartírsela a sus h1Jos ; pero que sus
condiciones económicas no se lo permiten ; otros, en mayor
proporción que los anteriores, viven en ese :i�bo de pasividad
y negligencia congénitas que es car_act�ristico_ de nuestros
campesinos, y éstos ven con la mayor md1fere,nc� a todo lo que
se refü:re a la educación de sus hijos ; y, por ultimo, un tercer
grupo, en el que entran las diversas familias_ de_ los in?ios que
pueblan nuestro territorio, no sólo ve_n con md1ferencrn la es­
cuela sino con una m,arcada prevención.
Ésto auiere decir que para hacer efectivo el precepto de
la educactón obligatoria entre nuestra población rural, no
basta con establecer escuelas y organizarlas debidamente, siuo
que hace falta dictar disposiciones punitivas las unas, Y pro ·
pulsoras las demás, a fin de que todos los niños mayores ca:1:­
pesinos, concurran a las escuelas y tengan l�s may?re : fac1h­
dades posibles para permanecer en ellas el tiempo mcl i spensa­
ble para hacerles sentir su acción bienhechora.
Entre Jan providencias que los gobiernos deben tomar,
están las de proveer a las necesidades de transporte, aloja­
miento, alimentación y vestidos de los niños que, por su po­
breza ' no estén en condiciones de cumplir la obligación de que
se trata.
En todos los casos en que el Estado tenga que proveer a
las necesidades de conservación de los niños pobres, lo hará
no en calidad de benefactor, sino de administrador de los
bienes comunales, que •tiene el deber de atender al bienestar
de los componentes de la comunidad ; y los niños recibirán
aquella ayuda, no como una caridad, sino como una justa

•

�30

COOPERACION

compensací6n a las labores que desempeñan en su propia es­
cuela. De este modo, aprenderán desde muy pequeños esta
máxima : todos tenemos el derecho de ,consumir, pe110 también
la obligación de producir ; que no es sino un corolario de la
sabia ley divina : comerás el pan amasa4o con el sudor de tu

frente.

Modalidades de la escuela rural en las
congregaciones de indios
El problema de la efectividad del precepto de la educa­
ción obligatoria se complica cuando se trata de los indios,
porque éstos, con su odio ancestral, perfectamente justificado,
a los blancos y sus descendientes, rehuyen lo más que pue­
den el trato con ellos y s.e rehusan a enviar a sus hijos a la
escuela. Se equivocan quienes desde el gabinete legislan para
educar a los indios, suponiendo que éstos constituyan una
masa pasiva fácilmente moldeable ; muy al contrario, se en­
cuentra en eRta labor una gran resistencia, que sólo puede
vencerse a fuerza de perseverancia. Pero no es todo lograr
que el indio concurra a la escuela ; por medios punitivos 'más
o menos violentos, se ha logrado la asistencia escolar en las
congregaciones indígenas ; pero después de permanecer los ni- ,
ños tres o cuatro años en la escuela, vuelven a sus viejas cos­
tumbres y alvidan totalmente las enseñanzas adquiridas.
Para (lUe la educación del indio sea efectiva, es preciso
que ella influya en el educando, cambiando su idiosincracia
y haciéndolo incorporar en la civilización europea, que es la
que nos sirve de tipo.
Es indispensable- que la escuela influya en el indio, cam­
biendo totalmente sus hábitos ; enseñándolo a vestirse, a co­
mer en mesa, a dormir en la cama alta, a sentarse en una silla,
a hablar en español, a vivir, en fin, como la gente, dejando sus
hábitos de bestia de carga, bajo los cuales ha estado aherrojado
por muchas centurias.

LA ESCUELA RURAL

31

Y para lograr esta transformación, habrá que establecer
escuelas rurales con internado ; pero no el internado-cuartel,
que tan funestamente se ha adoptado algunas veces en los esta­
blecimientos educacionales ; sino el internado-hogar, donde el
niño siente el calor de la familia y donde, · medíante una labor
lenta y persistente, se logre redimir de verdad a esos infelices
parias que, CO'mo autómatas, atraviesan silenciosos y tristes
las grandes avenidas de nuestras ciudades, que ellos conside­
ran como extranjeras.

José María BONILLA.

�LA SIERRA NORTE DE PUEBLA

La Sierra Norte de Puebla
Ligero estudio con motivó de la jira que la Secretaría
de Educación Pública y un grupo de Diputados
al Congreso de la Unión, organizó durante el mes de marzo retropróximo
Para el señor licenciado José Vasconcelos

La Sierra Madre Occidental, que invade el rumbo de le­
vante en el Estado de Puebla, y se extiende profusa por el
Norte para continuar hacia el Septentrión del país, tiene por­
tentos de belleza natural y estupendas riquezas que padecen
nostalgia de iniciativa y de acción.
De las tres zonas en que el Estado se divide, es ésta donde
crestas y ramificaciones llenan un fuerte relieve comprendido
entre los paralelos 20 y 21.
El clima es húmedo y varía desde 3 grados bajo cero has­
ta 38 grados a la sombra con una media anual de lluvia de
tres metros y medio.
Las nieves, los temporales y los nortes, son frecuentes y
los vientos dominantes que soplan del Norte y del Noreste,
son siempre seguidos de una neblina espesa que oculta a las
miradas del viajero cuencas gigantescas, laderas intermina­
bles, profundos cañones y cúspides soberbias ; ríos torrenciales
y corrientes caudalosas, que rápidos se hunden en el abismo
azul de los desfiladeros de donde surgen herlll¡osas cataratas.
Todo esto y una vegetación espléndida, invade y esconde esa

33

neblina particular que ordinariamente motiva un descenso
de la temperatura en ocho y hasta en quince grados.
La mayoría de las cabeceras que pertenecen a la vertiente
Occidental de la Sierra, se sitúan en alturas de más de mil qui­
nientos metros sobre el nivel del mar, soliendo algunas, como
Zacatlán, llegar hasta dos mil cincuenta, al paso que los po­
blados establecidos en la vertiente Oriental, difícilmente lle­
gan a mil metros.
Esta Sierra maravillosa y abrupta, se considera levantada
por una fuerte acción eruptiva, y contiene : pizarras arcillo­
sas, micáseas, calizas ( con fósiles, como en 'rlatlauqui, y sin
ellos ) , stibnita, vetas cupríferas, cinabrio, obsidiana, cuarzo,
placeres auríferos, lava, tobas basálticas, plata, chalcopirita,
antimonio, criaderos de carbón y de asfalto, pirita, fierro, mar­
casita, alumbre, argentita, plomo, galena, bromirita, ópalo,
hematita, piedra de sillería, kaolín, blenda y azufre.
Son frecuentes las ruinas indígenas y existen varias gru­
tas hermosísimas de estalactitas y de cuarzo, de que nos ocu­
paremos adelante.
Con algún fundamento se supone existencia de petróleo
en las riberas del Metsonate (Distrito de Tlatlauqui ) , en las
cercanías de Tetela, en los alrededores de Teziutlán, en la
parte Oriental de Zihuateutla y en la región de Metlaltoyuca,
del Distrito de Huauchinango.
Todas las vertientes son al Golfo, y sus corrientes princi­
pales son los ríos de Necaxa, Pantepec, Chila, San Marcos,
Axaxalpan, el Tetela o Aquixtla, y el Apulco, los cuales, por
virtud de lo accidentado del terreno, dan motivo a la forma­
ción de grandiosas caídas, tales como las de Necaxa, la de
Tenango, la de Mixpolihui, de Quetzapala y las de Atexacaco,
Xincayucan, Puxtla y Huauxtla.
También existen aguas sulfurosas y termales de verda­
dera importancia, como las de Chignahuapan y las de Tlalte­
nango (Municipio de Chiconcuautla, Distrito de ¡Huauchi­
nango ) .
Al lado de estos ríos y de estas cascadas pueden verse
cumbres estupendas, como Chignautla, Tlatlauquitepec, Chila y
3

�34

COOPERACION

Ahila, cumbres de Apulco, el gran Cerro de Zempoala, el Ce­
rro Verdé y las cumbres de lVIilmán.
Sus tierras fértiles y de clase varia son ricas en humus, y
aunque es una ínfima parte la que se cultiva, puédese admirar
desde la nota roja de los caminos, _un sistema curioso de ta­
bleros policromos, que lo mismo se embarran en las gargantas
de las altísimas cumbres, que se empinan por la comba de las
cuencas gigantescas o se extienden pintorescos por los valles
o hacia la vega de los ríos.
Prolijo resulta enumerar los productos ; pero a guisa de
curiosidad citaré algunos : maíz, frijol, chiles de toda clase,
:figurando el famoso chile serrano o huauchinango ; cebada,
arvejón, trigo, garbanzo, haba, papa, arroz, tabaco, caña de
azúcar, café, algodón, vainilla, zacatón, ramié y toda clase
de legumbres ; plátanos, melón, sandía, naranja, higo, capulín,
chirimoya, anona, ahuacate, pahua, mamey, durazno, mango ,
guinda, piña, manzanas, pera, perón, zarzamora, nuez, acazapo
o uva silvestre, membrillo, lima, limón, sidra, uvas, granada,
de China, zapote blanco, prieto y amarillo, ciruela de Espa­
ña, y del país, papaya, cacahuate y guayaba ; maderas, como
cedro, caoba, ébano, álamo, ahuacate meco, nogal, liquidám­
bar, avellano, rosadillo, encino roble, texmol castaño, pino,
sabino, chico zapote, tlacuillo, xijol, ayacahuite, palo de qui. na, fresno, moral, rosal, trompillo, tlaxcal, oyamel, y madro­
ño ; tintóreas, como el añil, el ilite, el alampepe y la curcuma ;
hule y gomas, cera vegetal, chicle, pimienta, higuerilla, po­
chote que da un :finísimo algodón, palo picante, maguey, plan­
tas forrajeras y helechos arborescentes.
Plantas medicinales, como zarzaparilla, ayacahuite, tocho­
mitillo, raíz de Jalapa, zacatlaxcal, sangre de grado, conchái­
ra, guácima, axoxopac, la escobilla, la candelilla, la cañuela,
la chacra o palo Ín'ulato, la yerba de víbora, la trompetilla y
otras.
Flores de todas clases, y b asta recordar que hay ciudades
como Huauchinango, convertidas en verdaderos jardines, que
abastecen de plantas de ornato a la ciudad de México, Pachu­
ca, Puebla y otras ciudades.

LA SIERRA NORTE DE PUEBLA

35

Prolijo sería igualmente formar una lista cabal de la
fauna ; sólo diré que es riquísima y mencionaré los tipos que
me vienen a mientes : puma, tigre, venado, lobo, coyote, jabalí,
mono, armadillo, tejón, tuza, zorra, puerco espín, ardilla, mar­
ta, perro de agua, nutria mexicana, lagarto, y víboras, como
el cascabel, coralillo, mahuaquite y nahuyac, sumamente ve­
nenosas.
En sus ríos se pesca huauchinango, bobo, trucha, anguila,
chacal o cangrejo 9-e río y acamiayas.
Aves de alto vuelo, como águilas, aguilillas, auras, zopi­
lote-rey, halcones y gavilanes ; pájaros de hermoso canto, como
clarines, zezontles, jilgueros, calandrias y primaveras ; aves de
plumaje admirable, como las esmeraldas, las reinas, garzas ro­
sadas, blancas, loros, cuatotolas, pericos, picos de canoa, coto­
rras, faisanes, cojolites y guacamayas.
La región boreal de la Sierra se inicia en Teziutlán, y son
Tlatlauqui, Zacapoaxtla, Coetzalán, Tetela, Zapotitlán, Chigna­
huapan, Ahuacatlán, Zacatlán, Olintla, Jopala, Chiconcuau­
tla, Huauchinango, Villa Juárez, Necaxa y Pahuatlán, po­
blaciones a cuyo derredor se extiende una risueña colmena de
villorrios.
Sus razas van por este orden : mestiza ( con ciento cua­
renta y cuatro mil quinientos habitantes ) , azteca ( con 133,900) ,
totonaca ( con 41,300) , otomí ( con 3,800) y tepehua ( con 500) ,
que dan un total aproximadÓ de 324,000 habitantes, casi la
tercera parte del Estado que, como se recordará, tiene una
población de 1.092,500.
Predomina la religión católica, con hermosos y viejos
templos, de arquiectura colonial pura ; se profesa algo de la
religión protestante y los indígenas persisten en su idolatría
y superstición atávicas.
Los mestizos, como se ve, son en menor número que los
indios ; constituyen el factor principal del progreso, y aunque
abrevaron en las fuentes del liberalismo clásico y firmaron
con su sangre la derrota francesa ; aunque sellaron su lealtad
a Juárez al lado de los Oravioto, áe Juan N. Méndez, de Juan
Crisóstomo Bonilla y de Juan Francisco Lucas y atesoraron

�36

COOPERACION

toda su fe en la vieja Constitución, estos chinacos, bravos, so­
ñadores Y sufridos que, por ende, son susceptibles de una mo­
derna orientación, no han recibido por cierto de nadie noción
a�guna °:i conciencia d� la vida nueva. Por otra parte, ha­
biend? sido esta región teatro de proezas revolucionarias y
refug10 constante de hombres alzados. en armas, tienen que
lamen�ar en estos días el estado agudo de pobreza a que los
conduJo el paro de producción de una década y el forzoso sos­
tenimiento de los fuertes núcleos rebeldes, y, como natural
consecuencia, del aspecto destructivo de nuestra conmoción
social, carecen aliora de comunicaciones telefónicas' sus ca.
, .
mmos son pes1mos
y sólo al poder de un noble empeño van
restaurando sus desmedradas y ruinosas escuelas.
Por su estado de_ alejamiento, su incomunicación y desam­
paro, la acción benéfica de los Gobiernos general y local no
puede ha·cerse dejar sentir, y es a esto seguramente a lo que
1,1e debe que estos moradores sean, para la acción oficial, pesi­
_
�1stas Y suspicaces, acción oficial que siem-pre ha sido desgra­
ciadamente lenta y anodina y a veces ha motivado, sin querer­
lo, en la natural ignorancia de estos regionales, amargas y
do �orosas sos� echas. Sin embargo, el turista es siempre aga­
s �Jado Y na ��e puede desmentir la notoria y proverbial gen­
tileza, amabilidad, franqueza, sinceridad y magnífico espíritu
de hospitalidad de esta gente.
El e�tado de incultura es desastroso y a esto se debe que
.
el licenciado Vasconcelos haya hecho la reciente jira de mar­
zo retropróximo, así como su propósito de que muy pronto se
vean de lugar en lugar y en los claros de las intrincadas se­
rraní�s, ba�deras nacionales izadas, que dirán al viajero de
la existencia de una e�cuela federal, yunque del alma de la
Patria y esperanza postrera de los hombres de bien.
Las razas aborígenes arrojan una población de 179,500
.
habitantes ; son por lo general desconfiados, trabajadores, sa­
_
nos, m�y fuertes, bien formados, de una resistencia increíble ;
sus muJeres son bellas, y algunas, como las de los huachinangos
y aztecas, son arrogantes.

LA SIERRA NORTE DE PUEBLA

37

Todos son industriosos : se tejen las telas de sus atavíos ;
manejan con habilidad las armas ; trabajan bien la palma ; tie­
nen un profundo conocimiento de su flora, especialmente de las
plantas medicinales, y su ocupación preferente es la agricultu­
ra, dedicándose, además, al comercio, a la cacería y a la pesca.
Son singularmente limpios y llama al atención el fuerte
poder de asimilación que manifiestan para las artes.
Su estoicidad hace pensar, a priori, en que son insensi­
bles (refiérome principalmente a los aztecas y totonacos) , y,
en efecto, pecan de huraños ; pero intimando, descubren una
. gran emotividad y una pureza extraordinaria de sentimientos
y son los mejores amigos de la vida.
Es curioso ver cómo conservan sus antiguas costumbres
y cómo imponen, hasta en los principales centros m�stizos,
actos de tradición, como sucede con los tianguis semanarios,
bellos y pintorescos, cuyos días difieren de pueblo a pueblo,
para ventaja y comodidad del comercio.
Los aztecas de esta región son, sin duda, los más notables
indígenas de la República. Predominan y suelen mezclarse,
aunque moderadamente. Dados al juego del volador y a sus
danzas ancestrales, tienen, por demás, una curiosa indumen­
taria : la de las mujeres es vistosa ; consiste en el huepil ancho
y sin mangas, con bordados de colores brillantes, que repre­
sentan plantas, flores, aves y grecas, prefiriendo los colores
rojo, negro, azul, verde y blanco. Sus negras y abundosas
trenzas, van anudadas con hermosos listones de color ; un
cueyetl, o enagua de lana azul, de un solo lienzo, que mide
hasta siete u · ocho metros, plegado elegantemente y detenido
con una hermosa faja de algodón blanco, con bordados azules
y rojos ; afectas a los aretes, arracadas, anillos de plata y
oro y collares de vidrio y coral, llevan a la cabeza un albo
lienzo doblado en cuatro o en ocho. Los hombres usan el ca­
bello largo ; su piel es bronceada y herm:osa, sus formas correc­
tas ; musculosos, ágiles y árpitros en todo ej ercicio viril ; usan
sombrero de palma, cotón azul de lana, pañuelo al cuello y
calzón ancho y remangado hasta dejar ver sus fuertes y her-

�38

COOPERACION

osos muslos. Los más van calzados con huaraches ; son faná­
�
ticos y dados a la embriaguez. .
i Emb iaguez, fanatismo e ignorancia ! Las tres llagas
_r
que constituyen, hoy por hoy, un ingente problema, que urge
resolver a base de educación.
Agregad los rábulas, los caciques y una mayoría de hom­
bres funestos y rufianes, en cuyas manos suele estar la auto­
ridad, Y tendréis : plagas de hábito que menguan la maravi­
llosa fortaleza de esta raza ; la inicua explotación de la con­
ciencia, que relaja el concepto más bello y más íntimo de
Dios Y que desquicia el sutil equilibrio interior • el enO'año
la burl�, la injusticia y el robo� que los ofende y' los me:gu�
en sus mtereses materiales y, en fin, el aletargamiento y la
atrofia mental, que nó sólo los hace impreparados y víctimas
de los ventajosamente dispuestos, sino incapaces de fortale­
cer su fe, que tramonta, y de tener un concepto justo. exacto
y elevado de al vida.
Los totonacos, desconfiados y supersticiosos se mezclan
bien poco y son muy ceremoniosos en sus entierros, casamientos
Y demás actos sociales ; tienen la tez amarillenta y habitan
ll}gares de la vertiente oriental, que se inclina hacia la costa.
Usan jubón de cuadros de color café y blanco, con peque­
_
nas mangas, sombreros de palma y calzón corto de manta
cubriéndose a veces con hermosas piele.s de león ' o de tigre'.
Muchas de sus mujeres son verdaderamente bellas. Se
.
visten con �uixquémil entretejido con sedas y estambres poli­
,cro �os '. pernada de dos trenzas, unidas abajo con cintas rojas
Y_ ª :°'arillas ; enaguas como las de las aztecas, atadas con faja
similar, y cubriéndolo todo, un chal blanco, de forma romboi­
d�a, abierto en el centro y embrocado, donde dejan estas in­
dias un derroche de :filigranas y bordados legítimamente azte­
cas, de color azul, negro y rojo.
Los totonacos, como los aztecas, son afectos al baile y al
volado: �ue, según di:,en, es un símbolo del ciclo cronológico
astronom1co de 52 anos Aunque algo indolentes, cultivan
vainilla y cereales, que venden a contratistas extranj eros y

LA SIERRA NORTE DE PUEBLA

39

e
nacionales, los cuales exportan estos productos, que siempr
realizan a precios fabulosos.
Y
Por lo que atañe a los otomíes, forman una minoría
son
as,
nada nuevo hay que decir. Ahora bien ; los tepehu
insignificantes y tienden a desaparecer.
a no
En cuanto al aspecto industrial, si la Sierra de Puebl
iento
movim
1:n
nota
se
que
d
verda
es
sí
es la· primera zona,
_
intenso y ascendente en este orden de la actividad.
aguar­
Se desarrolla la industria del hule ; hay fábricas de
ceráde
,
jabón
de
,
frutas
de
diente, de aguarrás, de vinos
as ;
gaseos
aguas
de
y
vas
. mica, de cigarros, de puros, de conser
algo­
de
telas
es,
zarap
;
sombreros de palma, tena tes y petates
de q;1e­
dón y de lana, cepillos, lazos y cordeles ; f�bricación
erias,
panad
;
ra
prime
de
sos, mantequilla y jocoques ; mantecas
instru
salen
�entos
carpinterías, talleres mecánicos, de donde
te­
hoJala
;
les
sencillos de labranza y hasta relojes monumenta
a
Y
etc.,
rías sastrerías curtidurías, imprentas, zapaterías,
de
tal �rado pued� la buena fe, la dedicación y el amor propio
Y
estos provincianos, que las aguas gaseosas de Villa Juárez
o
Distrit
el
en
ni
das
iguala
son
no
o,
Huauchinango, por ejempl
vinos
los
con
ce
aconte
igual
e
,
alguna
Federal ni en parte otra
de Zacatlán, premia dos en exposiciones extranjeras ; con las
­
famosas mangas de hule de Mecalapa, Villa Juárez y Tlatlau
abejas
de
miel
famosa
qui, con el piloncillo de Pahuatlán y la
de la Sierra.
En suma, todas las industrias se desarrollan ; desde la
fabril, manufacturera, extractiva y minera , hasta la ganadera
y agrícola, que tiene especial y mayor desenvolvimiento.
El comercio es intenso y proporcional a su industria. Sus
llaves de salidv. están en Teziutlán, en Chignahuapan Y IIuau­
chinango ; pero interiormente es demasiado deficient� el sis­
tema de comunicaciones.
Con exclu.sión de Zacatlán, Teziutlán y Tlatlauqui, los
demas Distritos carecen de teléfon os ; los telégrafos sólo exis­
los
ten en las cabeceras y en �uy escasas municipalidades, Y
son
años,
doce
s
último
los
caminos, por su abandono durante

�40

COOPERACION

verdaderamente intransitables, con especialidad durante la
época de lluvias, que es la más ·grande del año.
Hace poco tiempo se inició la construcción de dos carre­
t:ras : una que parte de Teziutlán y pasa por Tlapacoya, Mar­
tmez Y Papantla y llegará a_ Nautla ; y la otra, que principia
en 1Zaragoza, toca a Zacapoaxtla y Cuetzalán y continuará
hasta Tecolutla.
En la zona de Huauchinango existen actualmente, por
cuenta del Gobierno, trabajos de construcción de un ferroca­
rril, que unirá a Tuxpan ( centro importantísimo de la zona
petrolera) con la Capital de la República. Este ferrocarril
es la continuación del Hidalgo, -cuya terminal es la estación de
Beristáin.
Ofrece colosal importancia, porque resuelve la comuni­
cación más corta y más rápida entre el Golfo y la ciudad de
México ; conexionará la región más interesante de la Sierra
Y del rumbo petrolero, y promoverá la explotación de infini­
tas riquezas naturales muertas hoy día, así como dará fácil
salida a la vasta producción agrícola del rumbo.
E�te_ asunto , por su tras�endencia, merece cap.ítulo aparte,
Y es lastima que tales trabaJos marchen con una lentitud des­
esperante.
En la a�tualidad van por el kilómetro ocho, y sólo para
llegar a la Villa de Juárez, que es el término del máximo esco­
llo Y que se halla a menos de la mitad del camino' faltan cincuenta kilómetros por construir.
Como calculan a razón de quince kilómetros por año
dadas las posibilidades del presupuesto, resulta que esta ví�
vendrá a terminarse en unes seis años, en el supuesto de que
no surjan otras dificultades.
Si hubo época en que la Sierra de Puebla iba a la van­
guardia de la cultura del Estado, hoy no puede pensarse lo
mismo, a despecho del magnífico poder receptivo y de la pode­
rosa intuición artística de estas razas.
La nueva orientación educativa que la actual Secretaría
desarrolla en el país ; el espíritu práctico y vigoroso que ac­
tualmente se da a las instituciones educacionales, la teoría

LA SIERRA NORTE DE PUEBLA

41

sterio, que consiste en
revolucionaria y justa de nuestro núni
en extensión, aun­
ndo
gana
o,
venir de la periferia al centr
hermoso renaci­
un
over
prom
;
que se pierda en intensidad
la y acomo­
ándo
retoc
stral
miento de nuestra civilización ance
vida multá­
tra
nues
de
des
dándola a las modernas necesida
de tantas
ón
izaci
abet
nalf
nime ; el bello propósito de la desa
indígena
ión
urac
cult
de
a
masas ignaras ; el luminoso program
el yun­
en
os
nuev
itus
y el salvador propósito de forjar espír
anidad,
hum
de
llena
más
que de una justicia más cristiana y
a y la
seren
y
ima
altís
fe
hacen germinar la simiente de una
ón
regi
esta
para
feliz
y
esperanza de un porvenir próspero
la.
Pueb
de
do
Esta
del
privilegiada y particularmente bella
.
En México, mes de abril de 1923
Saltiel OLIVER Y C.,
Diputado al Congreso de la Unión.

�TRABAJADORES NO INCLUIDOS EN EL ARTILULO 123

Trabajadores no incluídos en el Artículo
1 2 3 Constitucional
Seis años escasos llevamos y nadie pone ya en duda, al
menos en lo que respecta a los jóvenes de la presente gene­
ración, la necesidad de todas_ las ideas apuntadas en el artículo
123 de nuestra Constitución Política. Todos estamos conven­
cidos plenamente de su elevado espíritu de justicia y de su
acierto en el difícil problema del Tarbaj o ; sobre sus princi­
pios dscansará mañana, fuerte y vigorosa, la futura sociedad
mexicana.
Por su misma necesidad y por sus innegables humanita­
rios propósitos, se ha imbuído tan hondamente en el alma po­
pular, tanto se ha identificado con las justas aspiraciones de
nuestras clases laborantes, que de seguro ocasionaría una nue­
va y sangrienta revolución, tan cruel como la que últimamente
conmovió a la sociedad mexicana, si se intentara retirar de
sus preceptos una sola fracción de las treinta que constituyen
el referido artículo, uno de los verdaderos y legítimos triunfos
que hemos alcanzado.
Pos si se analizan con atención y detenimiento las diver­
sas faces y las innumerables dificultades por las que este pre­
cepto constitucional atravesó para llegar a cristalizar en aque­
lla célebre Asamblea de Querétaro ; si se recuerdan los debates
que entonces se suscitaron y la premura del tiempo para dejar
terminada aquella obra, se llega con suma facilidad a com­
prender el por qué este artículo que no estaba considerado en

43

el famoso proyecto de Constitución, el mismo que ridículamen­
te quiso depositarse en una conocida Notaría Pública de esta
ciudad ; se comprenderá, digo, el por qué lastimosamente olvi­
daron, pues no cabe pensar otra cosa, nuestros constituyentes
de 17, incluir en ese mismo artículo 123, una parte muy sufrida
de nuestras clases trabajadoras ; los obreros (obreras en su
mayoría) del trabajo a domicilio, de esta insignificante y ra­
quítica industria, que por un verdadero descuido, yace sin
protección, como con el deliberado propósito de dejarla como
pasto al desenfreno y criminal lucro de los ya clásicos " patronos ' '.
En su mayoría estos trabajadores son obreras, infelices
y sufridas mujeres que largas horas de noche y de día pasan
acabándose al pie de su máquina, para alcanzar sarcástica­
mente un miserable y problemático sueldo que no siempre les
es suficiente para su sustento y necesidades de su familia. Es­
tos sencillos trabajadores sufren como sufrieron lo obreros de
las fábricas ant�s de organizarse ; llevan una verdadera vida
de miseria y de dolor a la que los someten los patronos, a fin
de sacar de ellos el mej·or rendimiento posible en su insaciable
sed de oro. · Viven sin protección. Y se les ha olvidado, según
parece .. Y no se piense que en el precepto constitucional a que
me refiero, se encuentre incluído el trabajo a domicilio, como
equivocadaiiiente afirmaba hace algunos días un diputado ; no
está considerado, porque el artículo 123 sólo habla del trabaj o
a base de salario del obrero de taller ; si se estudia con atención
cómo funciona esta institución llamada industria a domicilio,
se verá qu� su forma de remuneración es bien distinta de la
del obrero de la fábrica ; sus condiciones de trabajo, sus rela­
ciones con el patrono, en fin, todos sus aspectos se hacen
característicos y se diferencian de los del obrero del taller. El
trabajo en la fábrica y el trabajo a domicilio, son ,pues, dos
instituciones completamente distintas, por los diversos ele­
mentos que las constituyen.
En diferentes países de Europa, Alemania entre ellos, se
ha tratado de proteger el trabajo a domocilio, proponiéndose
para el efecto diversas soluciones, entre éstas, en lo particular,

�44

COOPERACION

sociedades de caridad para intermediar entre el patrón y la
obrera, vigilando que a ésta se le proporcione habitación hi­
giénica, seguros para su familia y todas las comodidades para
vivir ; pero más de una ocasión este medio ha fracasado por la
avaricia y por el excesivo lucro que siempre desea sacar el pa­
trono. Esto mismo ha sucedido en Francia.
En .Alemania también se han propuesto otras soluciones
para beneficiar el trabajo a domicilio, organizando las obreras
en forma de sociedades de producción, eliminándose de esta
manera al patrón y al intermediario, principal responsable de ·
los muchos males de que adolece esta clase de laborantes ; pero
tanto en estas soluciones, como en otras varias que se han
indicado, la estadística ha demostrado elocuentemente el poco
éxito de estas sociedades.
Lo cierto y positivo es que el problema está en pie y se­
guirá probablemente así, en caso de que se le siga mirando con
tanta indiferencia, como hasta hoy, quedando de este modo
como una mancha en medio de las soluciones que se van inten­
tando en todas las cuestiones del trabajo en nuestro país.
Lo más acertado potj_ su rapidez y más equitativo por su
justicia y sus nobles fines, sería formar con estas infelices mu­
jeres sociedades cooperativas que, a no dudarlo, en poco tiem­
po comenzarían a dar sus buenos resultados como ya lo esta­
mos palpando en algunas' organizaciones obreras.
Los directores del Partido Cooperatista Nacional' tienen'
con esto, una bella oportunidad para realizar uno de los puntos de su programa de acción social. .Así se sumaría el Partido
una victoria más de las muchas que se ha conquistado en su
valiente lucha por el bienestar colectivo. Podría comenzarse
en esta capital donde la industria a domicilio es bien intensa.

A. GARCIA TOLEDO.

Cómo debe ser el militarismo
· en Centro América
Es en Centro .América una idea ya muy generalizada que
la mayor parte de nuestras desdichas se deben al militarismo.
Deber nuestro es por lo tanto, dar a conocer las verdaderas
causas de esas d�sgracias y hacer, si no la apología del mili­
tarismo, sí la: historia de nuestros verdaderos errores Y parti­
cularmente de nuestra magna desventura : nuestra segmentación política.
Uno de los factores negativos más poderosos para realizar el ideal unionista, ha sido la fatal inestabilidad con que
siempre se ha manifestado la supremacía de una de nuestras
partes sobre las otras, lo que ha dado margen al disociador
fenómeno de alternabilidad y hegemonía. Una hojeada su­
perficial · de nuestra historia hace ver el hecho clarísimo de
la estabilidad y hegemonía más que el principio d� la forma­
ción del Unionismo Centro .Am,ericano. .A raíz del nacimiento
a la libertad y como fruto de nuestro malestar económico Y
resultado de nuestra impericia de noveles en la política autó­
noma, así como del choque de tendencias imposibles de conci­
liar, estallaron disidencias que buscando llevar demasiado alto
· los ideales regionales, quisieron hacer la lucha, hoy ya de carácter atávico y endémico en nuestro medio por y en contra
de la supremacía del Estado dominante ; muy pocos años habían
corrido desde que ingresamos al concierto de los pueblos libres
cuando se inició la lucha en perjuicio de la hasta entonces

�46

COOPERACION

supremacía clerical y aristocrática, cuya sede era Guatemala
herencia histórica del período de las capitanías generales y
en la que la voluble suerte de las armas puso en nuestras ma­
nos inexpertas durante la dominación, el primado que a nues­
tros pendones victoriosos había dado el acaso.
Después esta supremacía arrancada a un partido y a un
Estado al mismo tiempo ha pasado por las manos de todos los
Estados, excepto Costa Rica, que alejada por su posisión geo­
gráfica de los teatros de la lucha, ha vivido casi ajena el des­
envolvimiento de la vida centra americana. Y la lucha se fué
haciendo constante : los unos, conscientes de su fuerza, lucha­
ban por conservar un poder que se trataba de arrancarlo tan
prematuramente de sus manos, y los otros que buscaban la pose­
sión de ese poder esperando que el caos político les propor­
cionara la oportunidad de alzarse de la impotencia de la me­
dianía.
Muchas han sido las luchas que durante el siglo pasado
ensangrentaron nuestro suelo de índoles diversas la generali­
dad de ellas, no pocas veces los Partidos mudaron sus ideales
por llenar una finalidad ocasional.
Y así es como hemos visto erguirse por la Unidad de Cen­
tro América al partido que se llamó Conservador Guatemal­
teco, buscando siempre en menoscabo de la soberanía de los
otros Estados la centralización del poder, convirtiéndose así
en sostenedor del ideal federal que siempre ha sostenido el
Partido que tiene como bandera los ideales de IVIorazán.
A principios de este siglo la tiranía, que tiene una facul­
tad generadora de cohesi\511 inmensa, había logrado aparente­
mente que Guatemala, compacta y fuerte, preparándola a la
sordina, para ejercer el predominio nefasto de que necesitaba
el déspota con el fin de estabilizar ese sistema de opresión que
durante 22 años fué el estigma y escarnio de América.
Honduras, por un fenómeno que pudiéramos llamar adap­
tación de la nacionalidad al terreno geográfico, obligada a re­
_
coger sus lmderos por la codicia agresiva de sus vecinos se ha
visto obligada a cambiar sus fronteras de las antiguas' líneas

COMO DEBE SER EL MILITARISMO EN CENTRO AMERICA 47

que nos legara . la división territorial del régimen espa�ol, �
que no tenía más base que la conveniencia admi�istrat:va m
_
más perdurabilidad que la que le daba el condomm10 hispano
que no daba lugar a la tendencia exactiva por otras razones
más de acuerdo con el papel que el espíritu alevoso de nuestra
política ha marcado a nuestras fronteras : el de barreras.
Así todas las fronteras nuestras que antes eran verdade­
ros linderos prediales, se apoyan y se delínean actualmente,
sobre acidentes del terreno, verdaderas líneas estratégicas na­
turales, que en caso de ataque, son los obstáculos verdaderos
parapetos a c�yo abrigo la resistencia se identifica al grado de
hacer casi un hecho el ideal militar : en la integridad territorial
la inmutilabilidad del territorio.
Pero este proceso no reconoce sólo causas etnológicas secu­
lares. También contribuyen a él y no en poco los procedimientos,
las argucias de la rapacidad de nuestros vecinos que ha tenido
a nuestra inercia nacional, sueño de pueblo que se envilece en
el olvido de la cosa pública, traducido por ese respeto indo­
lente, ese reconocimiento pasivo al hecho consumado, nos ha
arrebatado aquellas porciones de territorio que, enajenados
con el propósito de lograr la centralización por la distancia
y el medio, era empresa fácil para el vecino siempre avizor.
Así, y a pesar de que al consumarse la independencia, el
Estado de &lt;1uatemala no tenía costas sobre el Atlántico, orien­
tado en aquel sentido el expansionismo, la ocupación pacífica
y lenta del curso bajo de los ríos Polochic y Motagua le creó
el derecho fundado en el reconocimiento del acto por la pasiva
lenidad de nuestro gobierno a la posesión de una parte de nues­
tro litoral. Respecto al Salvador, controversia de fundamento
casi infantil : errores de medición, sinonimias geográficas, etc.,
han planteado la cuestión de límites como se plantea una cue� ­
tión de verduleras para crear una fuente propicia y abundante
de casos, con el fin de mantener así en una espectativa de in­
quietud a los pueblos interesados·, que, verdaderas greyes pro­
piciatorias con un alto cohe:ficiente de belicosidad y espíritu
de agresión van a la matanza como al festín ; los laudos ha�
sido siempre cursos de necios al que han acudido con su serv1-

�COOPERACION

COMO DEBE SER EL MILITARISMO EN CENTRO AMERICA 49

lismo digno de mejor empresa nuestros gobiernos. Constituye
una humillación material y moral la apelación a ese juicio que
en síntesis es una negación al criterio y al derecho, pues todos
esos torpes émulos de Salomón, los hábitos que parodian, el
fallo del hijo disputado, no tienen ni criterio ni honradez para
que la decisión sea aceptada.
Del estudio de los fallos, que en distintas cuestiones han
dado individuos o tribunales, ajenos por su actuación al cono­
cimiento justo de los casos, se desprenden las consideraciones
siguientes : que todos los fallos no pueden tene11 más que una
de estas dos bases :
I.-El interés cuando falÍa un miembro que es parte in­
teresada en la discusión aun cuando tal interés sea indirecto
y lejano. Interés en favorecer a determinado Esta.do por ra­
zones políticas, muchas veces de alcance intensamente peli­
groso, cuando el papel de árbitros pone en sus manos la ca­
lidad de prominentes benefactores que esperan ver un agra­
decimiento traducido en silencio o sumisión después del insul­
to o el atentado.
Las cancillerías de los grandes destinos, las de los fallos
verdaderamente inapelables, esperan y ven llegar con gusto la
ocasión de vender a plazo la complacencia y el lenocinio.
II.-El deseo de no causar enojo y el de apelar, reconocien­
do implícitamente su incompetencia, el juicio más tonto · e in­
justo que cabe en criterio humano buscando una complaciente
atribución a lo disputado, como si para albaceas y no para
jueces hubieran sido llamados.
Como es natural, los intereses así no pueden salir ilesos
y los que fueron a mendigar justicia y a implorar opinión, de
ningún modo quedan satisfechos y surge inevitablemente la
controversia. Los perjudicados por el fallo ponen el grito en
el cielo, y perdida la confianza y la paciencia, recurren al
'' Juez Magno ' ', al de los fallos inapelables indiscutibles : las
armas, cimentando así sus derechos en el Jus quiritum. Y
cuando el estallido no es perentorio, la tempestad se. moviliza
en el horizonte y se establece un statu quo franco a todas las
agresividades, como haciendo la tea de fácil manejo para en-

cender en el momento oportuno la lucha fratricida empuján­
donos a un caos eterno de disputas explicadas por el deseo de
la revancha a que recurran siempre los gobiernos para dar jus­
tificación a sus agresividades.
Estamos todavía en la infancia. Después de una centuria
de luchas por la santificación del derecho, hemos llegado a
creer que el derecho consiste en una tendencia traidora de
disociación. Es el agigantamiento de un concepto por la
atrofia de otro : hemos olvidado el deber. Así, pues, de ese
olvido y fundándonos en el reconocimiento del error, debe salir
nuestro programa de regeneración.
Nos descomponemos rápidamente, y lo peor del caso es
que hay interesados en acelerar nuestro aniquilamiento.
La demografía nos hace reconocer un sistema indiscutible :
el decrecimiento de la población. Honduras, que a principios
de este siglo tenía una población cercana al millón, en cuatro
breves lustros y debido más que todo a una política incierta,
plagada de errores y abusos ha perdido casi un cuarenta por
ciento de su población. Naturalmente muchos atribuirán este
período a la miseria reinante, pero esta misma miseria no es
sino efecto de la mala, pésima administración.
La administración Soto hizo llegar al país antes que nin­
gún otro de los centro americanos, los adelantes principales.
Pero después parece que fatigados de " tantos progresos ", los
gobiernos se han concretado a descansar después del trabajo
ajeno. Y es verdaderamente doloroso ver cómo ocupamos en
la actualidad uno de los últimos lugares ; no es extraño ver
en Honduras perdidas en las selvas obras de ingeniería que
acusan un descuido craso de la población.
Y todo eso significa energías perdidas. Y es vergonzoso
el hecho de que séamos los únicos, que, en la senda del progre­
so, demos paso atrás.
En la esfera económica es muy sensible el desorden ; el
capital extranjero que pudiéramos llamar sano, que suj eto a
los límites de la expansión económica, es aj eno a la ambición
conquistadora, devoradora de soberanías, se muestra huraño
Y retira su contingente de fuerza y energía. El noventa por

48

4

�COOPERACION

COMO DEBE SER EL MILITARISMO EN CENTRO AMERICA 51

ciento de capital extranjero invertido en nuestro país es de
angloamericanos o de extranjeros que confían la salvaguardia
de sus intereses al yanqui. La falta de un elemento de fuerza
que en manos de los mandatarios asegure el orden público
interior, se hace sentir notablemente. Entendemos por orden,
la razón, que se traduce en hechos (Hanotaux. ) El despotismo
es la horma forzada de un orden ficticio. La pasividad ante el
atentado no debe considerarse como una revelación del orden.
No debemos sostener esas masas armadas, verdadera casta
aparente, de intereses y aspiraciones especiales que permane­
cen impertinentes ante el atropello y que son el mecanismo de
opresión de las tiranías organizadas. Debemos sustituir esas
masas armadas por un ejército genuinamente nacional, que,
consciente de su misión y de su responsabilidad histórica, no
se preste a hacer el papel de ariete del despotismo contra la
nación.
Es tiempo ya de que evolucionemos por nuestra propia
cuenta, y sin prejuicios; que forjemos ideas propias; que con­
sideremos métodos especiales por medios sociales particulares
y que así al fundar un militarismo, lo hagamos apoyándolo en
un ejército que al par que lo sea del pueblo, venga a constituir
como el esqueleto del organismo del Estado.
Es necesario que veamos en el fondo de nuestro escenario
las fauces abiertas de los que no respetan sino la fuerza y que,
preparados en la observación de la caída del vecino, no cai­
gamos. Así es como es posible agigantarse. Todo está en orien­
tar el esfuerzo, en agigantar las energías. Resurjamos y ha­
gámonos respetar, abandonemos la política de genuflexión, y
alzando la frente clamemos por nuestro derecho. Para resur­
gir necesitamos rejuvenecernos, rejuveneciendo el organismo
político, excluyendo de la o· bra, a los incapaces para la tarea,
jóvenes ineptos o wiejos decrépitos. No seamos fetichistas.
Arranquemos de las manos decrépitas el ejercicio del mando
para salvar así a la nación de una prematura senectud.
Expurguemos nuestra representación actual para extirp ar
nuestros errores que hubo en e\ pasado. Hay que relegar al
museo o al crematorio esos cadáveres políticos de exponenciales

nulas que no pudiendo hacer aplicación de energías construc­
tivas, se dedican a la comisión de errores que pugnan con la
lógica de la historia y de los acontecimientos. Que se cese de
vociferar sobre el derecho; que cesen esas vociferaciones que
ya hartan, y que se emprenda, por una juventud mejor pre­
parada para el sacrificio y refractaria al personalismo, el apos­
tolado del deber.
No nos momifiquemos. Todavía manejan nuestra política
los mismos que la manejaron hace más de dos décadas. Y se
perfila en la plataforma política una momia que petrificará, de
triunfar, nuestra vida de pueblos jóvenes con derecho a la
· lucha y a la evolución, no es posible que la humanidad, las pau­
tas sociales sean rígidas; creer en eso ha sido el mayor error
de nuestros legisladores. Somos únicos, únicos en nuestra for­
mación, en nuestra situación, en nuestras tendencias. Nuestro
proceso evolutivo es el resultado de factores etnológicos, his­
tóricos, geográficos y económicos especiales, quieren modelarlos
3 imagen y semejanza de Francia, de los Estados Unidos, como
si la organización social solamente así fuera posible. Quieren
poner legisladores cuyos dogmas son de deber abstracto en
pueblos que como el nuestro viven en la agresiva idolatría del
derecho personal, olvidando las máximas del apoyo mutuo y
atento sólo al engrandecimiento del individuo.
Y en- ese medio tan peculiar, tan genuinamente nuestro,
sólo cabe un método de regeneración : militarizar.
Necesitamos encarrilar las energías por el cauce de la or­
ganización colectiva, para que los esfuerzos no sean nulos. Y
ya que no tenemos el concepto del deber, del deber consciente,
debemos tener el deber sancionado.
Y toda sanción ha necesitado del imperio de la fuerza.
Debemos, pues, organizar esa fuerza. Debemos organizar una
institución de fuerza que garantice el respeto de los derechos
y el cumplimiento de los deberes así en el interior como en el
exterior.
Pero esa fuerza debe' tener una organización ad-hoc. No
podemos ni debemos organizar un militarismo a la francesa,
ni a la prusiana, ni a la inglesa, ni a la yanqui. Debemos or-

50

�COOPERACION

CúMO DEBE SER EL MILITARISMO EN CENTRO AMERICA 53

ganizarlo por cuanto a nosotros particularmente se refiere, a
la hondureña. Nuestros fracasos se deben a la pereza intelec­
tual. Por no tomarnos el trabajo de formar juicio, aceptamos
el ajeno sin ninguna crítica, en globo, como si la conciencia
nacional fuera algo así como un bloque de argamasa absoluta­
mente plástico y capaz· de todas las deformaciones; como si
el pueblo no tuviera en sí una tendencia a formar determinadas
e irreductibles opiniones que se traducen en un Estado de una
inadaptabilidad completa para otras.
Y una tras otra las componendas ignominiosas han ido
acrecentando hasta el infinito ese acervo de oprobio, ludibrio
que vence nuestros hombros impotentes y cansados.
Nuestros políticos no se han ocupado nunca de nuestro
deber. Los encargados de defender intereses nacionales se
han dedicado a labrar una fortuna personal a favor de la oca­
sión y a expensas del país.
Y lo peor del caso está en que muchas veces no hay error
sino propósito deliberadq' de hacer mal una cosa en provecho
de una ambición irrefrenable. Son políticos protervos que
quieren culminar y estabilizarse en la cumbre de cualquier
modo : para ellos el fin' justifica los medios. Así Estrada Ca­
brera, con su administración de oropel, hacía del país una
amalgama en la cual todos los problemas se resolvían por eli­
minación de las energías oponentes.
Así fué también como apoyado por los yanquis mantuvo
insoluble la cuestión de límites para exacerbar los ánimos y
encauzar de este modo los exaltamientos populares por falsos
derroteros. Así es como el error de 1906 no debe considerarse
como una sangría que conjuró la explotación de las energías
libertarias. Fué así también como el Salvador en pleno des­
potismo hacía demostraciones bélicas contra sus vecinos. De
esta manera es como se han venido cometiendo muchos errores,
que, en justicia, no deben considerase como errores, sin-o como
crímenes de lesa raza que arrojan simienta de funestos valla­
dares entre pueblos hermanos, y alejan más y más, hasta asi­
milarlo a una utopía el magno ideal en Centroamérica.
Y: detrás de todos estos errores voluntarios aparece fatí-

dica la sombra del Coloso que tiene poderío para humillar e in­
centivos para envilecer. La política del siglo, ver�adero pro­
tocolo de una ergástula, ha llevado al colmo de lo vll a las Can­
cillerías de sus gobiernos, pigmeos por sus actos; nos ha lle­
nad-o de oprobio ante la conciencia de los pueblos libres.
y los tratados bajo la férula yanqui, no son sino la con­
sagración de contubernios nefastos para la vida de los pueblos
centroamericanos.
y el síntoma alarmante se acentúa : nos envilecemos por
odio estúpido al pretorio nacional. Van mezq�inos com� �or­
. dioseros nuestros directores políticos a mendigar l_a �adiva,
premios de sus canallescas cuestiones ante los capitolios ex-

52

tranjeros.
.
Se estigmatiza el servicio militar diciendo que . es entr�mzamiento del asesinato. Y los que impiden el estudio conscien­
te de la ciencia militar son los que e� realidad ª�:sinan �or
torpeza. y no asesinan individuos : asesman a la nac10n, pomendola en pública subasta.
, .
Hay que guardar estos estigmas para las maffias pol�tic�s,
para esos politicastros de aduar que no llevan a� �oro p�bhco
más anhelos que los personales impulsos de �mbiciones mco;1fesables estos politicastros son los que en la tierra de Marazan
y de B¡rrumbia han ensalzado la tiranía de Cabrera, el nepo­
tismo de Meléndez y la satrapía de los Chamorro. Ellos· que
en su impotencia �e han visto obligados a manejar el incen­
siario, deben cambiar de oficio y dar otro fin a sus esfue:,'zo� Y
dedicarse a fundir la espada y el escudo, a formar un eJercito
y n:o una caterva de hombres sin nociones ple�as de �us d�re­
chos, un rebaño de pueblos satélites del yanqui. &amp; Sera posible
que no haya espartacos en la patria, que en nuestro pais haya
más vileza qúe en las ergástulas proveedores de carne de
circo Y
Organicémonos para la vida pacífica, para la autonomía
respetada, preparándonos para la lucha. La grandeza de l �s
pueblos no estriba en su territorio, ni en . su número de habi­
tantes; estriba en la magnitud, en las virtudes del alma colectiva.

�54

COOPERACION

El determinismo en esa materia no existe. Creer en él es
una morbosidad criminal. No hay motivos para que seamos
ilotas. Carecemos del respeto exterior porque nuestras can­
cillerías han dejado a su paso una estela de vilezas. Porque
se cree que somos pueblos parias, cuerpos en descomposici6n
inconscientes de nuestros derechos a la vida como pueblos li�
bres. Nos indigesta el ideologismo del abuso, todavía no somos
fuertes para organizarnos, y ya intentamos desorganizar al
más débil. Esto nos ha venido a crear una especie de deter­
minismo, considerando nuestra debilidad, un fatalismo incom­
prensible, una idea de la imposibilidad de nuestra existencia
ante el inexorable expansionismo del norte. En los cerebros
atrofiados en el sueño del medio evo, no cabe la concepci6n de
la vida de los pueblos débiles por el respeto del derecho.
Toda su política está explicada en el proverbio : '' el pez grande
se come al chico. ' '
Con una falsa, alharaquienta previsión libertaria se han
ufanado nuestros hombres públicos en destruir el germen de
lo que ellos en su pesadilla de tiranía ajena, llaman el pretorio.
En un país como el nuestro, ese peligro es casi nulo. No
tene�os, como Guatemala, un porcentaje tan alto, de popula­
cho ignaro, apto para los crímenes gregarios inconscientes .
El Ejército nacional no es sino el pueblo en armas, y el
.
umforme no revoluciona las condiciones tan radicalmente de
modo de transformar en absoluto a un individuo de educación
cívica, paladín de democracias, en esbirro dócil de tiranías.
Una de las ventajas del servicio militar obligatorio es la
realización efectiva de la igualdad, el sacrificio, el privilegio
_
ocas10nal en aras del servicio patrio.
?tro obstáculo, tal vez el má� fundamental, es el género
de vida de nuestra población, somos un pueblo agricultor, y
esos hombres que las armas arrancan del arado, no producen
la parte que les corresponde para la conservación de la vida
nacional y no es necesario siquiera atormentarse el magín. La
revolución es obvia . . . . y de Perogrullo : primitivisarnos.
Los antiguos que tuvieron también ese problema, siempre
así lo resolvieron ; la historia nos dice que en la antigüedad

COMO DEBE SER EL MILITARISMO EN CENTRO AMERICA 55

todas las compañías se hacían en las épocas que las estaciones
y el género de vida de los hombres les dejaba tiempo libre para
la acción. Los mismos romanos, hasta antes del asedio de V e­
yes por Camilo, lo siguieron ; ¿ por qué no hemos de seguirlo
nosotros ?
Que se establezca un período de acuerdo con las circuns- tancias de una duración de 5 a 7 meses para que durante él los
cuerpos acudan a los campos de instrucción a recabar la edu­
cación militar necesaria.
Instrucción militar que, contra lo que muchos opinan, no
es superflua, sino indÍspensable, pues como dijo Vegeccier : " si
el entrenamiento es inútil, i qué diferencia puede haber entre
tropas bien disciplinadas y masas armadas 1 ' '

Juan Luis C. ESPAI\IA.

�57

CAJA INTERNACIONAL DE CONVERSION

Países de moneda cara

Caja Internacional de Conversión
Por EMILIO FRERS

Regular�ación de los cambios monetarios

El mundo económico se mueve dentro de un círculo vicioso.
El intercambio de productos está completamente trastornado,
sobre todo, por las enormes diferencias del cambio monetario
entre los países de moneda cara y los de moneda depreciada.
Los primeros no pueden vender el excedente de su producción
a los segundos, y éstos, a su vez, se ven en graves dificultades
para obtener la materia prima y los alimentos que necesitan
adquirir de los primeros. Es particularmente ilustrativa a
este respect.&gt; una estadística publicada no hace mucho por el
National City Bank of New York. ( 1 ) Conforme a los datos
que ella da, el comercio de veinticinco Naciones principales ha
tenido las siguientes oscilaciones : las importaciones, que en
1913 eran de 14,598 millones de dólares, suben en 19 20 a
44, 205 millones, pero bajan en 1921 a 28,0 14 millones, es decir,
que el descenso de 1920 a 1921 representa el 36.7 pon ciento.
Las exportaciones, por su lado, fueron de 13,3 08 millones en
1913, de 35,152 en 19 20 y¡ sólo de 23,565 millones en 192 1, es
decir, que el descenso fué de 33.1 por ciento. Pero es notable '
sobre todo, la proporción en que sufren este descenso los países
de moneda cara en el transcurso de 1920 a 1921, según lo de­
muestra el siguiente cuadro formado con los mismos datos :
(1) O. P. Austin. El comercio internacional de 1920 en el boletín de
The National City Bank of New York, abril de 1922.

E. Unidos .
Inglaterra .
Suiza . . .
Noruega .
Suecia . .
Japón . .
España . .
Cuba . . .
Argentina .

diminución
. .

.
. .
. .

"
"
"
"
"
"
"
"

Importación

Exportación

52 . 5
43 . 8
45 . 9
34 . 8
62 . 5
32 . 5
45 . 9
38 . 0
28 . 0

45 . 9
47 . 4
44 . 8
61 . 6
53 . l
37 . 0
20 . 8
64 . 5
34 . 9

%

,,
,,
,,
,,
,,

"

,,
,,

o/o
,,
,,
,,
,,
,,
,,
,,
,,

Por el otro lado están los países de moneda menos sana o
depreciada, cuyo comercio aparece en las siguientes condi­
ciones :

Países de moneda depreciada

Francia .
Bélgica .
Brasil .
Italia .

diminución

"
"

aumento

Importación

Exportación

53 . 0 o/o
21 . 8 "
19 . 2 "
18 . 7 "

19 . 8
19 . 3
2 .4
13 . 2

o/o
,,
,,
,,

Es de toda evidencia que las causas de estos quebrantos
en el comercio mundial son sumamente varias y complejas. El
caso de Italia lo confirma. Pero nadie podrá desconocer que
una de las causas más importantes, y manifiestas, es la insta­
bilidad de los cambios y las pérdidas enormes a que está ex­
puesto el intercambio de productos entre países que tienen
{¡na moneda muy valorizada y los que la tienen depreciada. Así
se explica el hecho de que el coe,ficiente de depresión sea mu

�58

COOPERACION

cho mayor, por regla general, en el comercio de países entre los
cuales la diferencia es muy considerable y menor en los que
tienen una fórmula monetaria aproximadamente igual. Es típico
el caso de Suiza : m:ientras que su exportación a todos los países
de Europa ha descendido de 2,346 millones de francos que al­
canzó en 1920, a 1,249 millones de francos ; en 1921, subió en
cambio, su exportación a Estados Unidos, de 283 millones, en
1920, a 585 millones en 1921, es decir, que en el primer caso
bajó a la mitad y subió en la misma proporción en el segun­
do. (1) Es una demostración palmaria de que los países de alto
tipo monetario, como es Suiza, sólo encuentran colocación para
sus productos en otros países de tipo análogo y recíprocamente,
que éstos últimos se verán en la imposibilidad de vender los
suyos a los países de moneda depreciada. Según Mr. Sinclair,
de Minnessota, los Estados Unidos vendieron a Europa, en
1919, 332.000,000 de libras de carne, y 1,238.000,000 de tocino,
en tanto que en 1921 sólo le vendieron 21.000,000 de lo primero
y 489.000,000 de lo segundo, lo que ha producido en la ganadería de los Estados Unidos una pérdida de dólares . . . . . . . . . .
2,600.000,000 en el valor de sus ganados. ( 2 ) Es el círculo vi­
cioso de que hablamos al comenzar. Y es un círculo funesto,
porque lleva a la ruina al mundo entero, según lo están demos­
trando todos los economistas que se ocupan del asunto.
El restablecimiento del intercambio comercial es condi­
ción ineludible de salud universal, como quiera que el mundo
económico es solidario, de tal modo que si uno de sus miem­
bros importantes se arruina y quiebra, arrastra a los demás y
. les causa malestar, cuando menos. A nosotros los argentinos
afecta enormemente la falta de poder de compra de Austria,
Alemania o Rusia, porque es causa de la falta de poder adqui­
sitivo de muchos otros clientes nuestros. Y nos arruinaríamos
fatalmente si no se restableciera en aquellos el equilibrio in­
dustrial y comercial.
Y bien : si la causa más inmediata de las perturbaciones
comerciales es la inestabilidad de los cambios, producida por
(1)
(2)

Pahrb. f . Nationaloekon. u. Statistik vol. 119, julio 1922.
The Annals of the Am. Atad. of Pol. and Soc. Science, julio 1922.

CAJA INTERNACIONAL DE CONVERSION

59

la depreciación catastrófica de los rublos, coronas, marcos,
liras o francos, parece evidente que el remedio de tal situación
mundial debe encontrarse en el restablecimiento del equilibrio
monetario, es decir, de la estabilidad de los tipos de cambio
internacional.
Los proyectos que se han publicado, como ser, el del Ban­
co Internacional del gran banquero norteamericano Mr. Frank
A. Vanderlip, el de emisiones de Gibson, el del Bando de Na­
ciones del senador Hitchcock, tienden a crear verdaderos
institutos de crédito o a centralizar su dirección en determina­
das Naciones. ( 1 ) Es, fuera de duda, entretanto, que el mal
no estriba tanto en la falta de crédito como en la pérdida del
poder de compra de los países " empapelados ", en general,
y sobre todo con relación a los de moneda sana, como ha podido
verse, sin contar con que se tropezaría con la dificultad de
reunir el capital colosal que se necesitaría para la fundación
de tales establecimientos de crédito, siendo evidente, asimismo,
que ellos deben tener por base la más amplia neutralidad de
su administración. El remedio más inmediato de lá situación
consistiría, sin duda alguna, en ' ' empapelar ' ' a todo el mundo,
es decir, en ponerlo todo entero en un mismo nivel de desva­
lorización monetaria, ya que no sería posible ponerlo en igual
nivel de valorización. En este sentido, tal vez, habría conve­
niencia en adoptar el proyecto del Dr. Vissering, el conocido
Presidente del Banco de los Países Bajos, ( � ) expuesto breve­
mente por el director de " The Economic World", Mr. A. R.
Marsh, en ' ' Inter America ' ', en una disertación que ya se ha
publicado aquí. El Dr. Vissering propone organizar un gran
Banco Internacional ' ' de cambio ' ', al estilo del famoso Banco
de Cambio de Amsterdam y del Banco de Cambio de Hamburgo,
que existieron hace algunos siglos. La nueva institución ser­
viría para saldar cuentas internacionales creadas para el inter­
cambio de mercancías, y los pagos se realizarían tomando por
base no los valores relativos absolutamente inciertos y fl.uc­
tua¡tes de la moneda legal en los diversos países, según los
( 1 ) Inter-America. New York, septiemb_re 1922.
.
(2) A. R. Marsh. La Relación del cambio en Inter-Amenca, septiem.
1922
bre

�60

CAJA INTERNACIONAL DE CONVERSION

COOPERACION

c �mbios ordinarios , sino ficticias ' ' unidades de cuenta ' ' ; por
eJemplo, ,.'. �arcus de oro ' ' ficticios o ' ' florines de oro ' ' igual­
mente fictic10s, que representarían el costo real de producción
de las merca�erías en los países interesados y, por lo tanto,
valores materiales equitativos de cambio.
a verdad es que el problema es, más que otra cosa, de
.� _
eqmhbr10 monetario Y, pur lo tanto, habría que proponerse
esta �lternativa : o se valoriza de algún modo la moneda des­
valorizada por las emisiones excesivas, o S'e desvaloriza la de
todo el mundo.
Lo primer_o, la val'Oriza_ción, es actualmente imposible,
por lo menos s1 se ha de efectuar en término tan breve como
se necesit�ría para el restablecimiento del equilibrio industrial
Y come: mal. La desvalorización, en cambio, podría ser obra
de un dia ? poco menus con sólo desmonetizar el oro y la plata
Y convertirlos a papel o a ' ' unidades de cuenta ' ' como lo
prop�ne el Dr. Vissering. ¿ Pero habrá alguna Nación, de las
que tienen oro amonedado, que quiera aceptar este plan t Me
parece muy dudoso ; mejur dicho, me parece inútil pensar en
ello. Y puesto el mundo ante el problema, pienso que tendrá
q�e reso��erlo mediante un plan de restablecimiento del per­
dido e ��1hbrio mo��ta:io en plazos muy largos y con la menor
alterac10n del eqmhbrrn comercial.
Pa�a este fin ?reo que podría servir la idea de constituir
una CaJa I�;ernac�onal de Conversión, análoga a nuestra Caja
de Convers10n �ac10nal. No sería un instituto de crédito desti­
_
nado dar utihda�es a ca bio de los riesgos que implican las
�
op erac1ones �e prestamo, smo una Caja Central que no haría
,
mas que servir de intermediario para los pagos internacionales
Y para la consiguiente conversión de las monedas de oro a pa­
pel, y, recíprocamente, de las de papel a oro, cuando llegue
el caso.
El punt? �e partida de este plan es la idea. de que es me­
nester constitmr una verdadera ' ' cooperativa ' ' mundial par
'
ev1·tar 1a catastrof
'
e económica. En consecuencia se formaría
un tesoro internacional con la cooperación de todas las Naci
nes civilizadas que tienen reservas metálicas . Estas Nacion:s

ª.

ª

61

formarían una Confederación Monetaria. La Caja Interna­
cional de Conversión se establecería en Ginebra o donde se pre­
firiese y estará bajo la admlinistración de una Junta Interna­
cional, compuesta de un número limitado de miembros que se­
rían elegidos por los representantes que cada Nación designa­
ría en proporción a la cantidad de metálico con que hubiese
contribuído a la formación del Tesoro Internacional. Conforme
a las normas que se :fijarían, la Caja Internacional podría tener
una organización análoga a la de la Federal Reserve, de los
Estados Unidos de América, estableciendo Agencias o sucursa­
sales donde fuere conveniente.
La Caja Internacional de Conversión emitiría una moneda
de papel que se distinguiría con el nombre de ' ' as ' ' o cualquier
otro que la diferenciara de las monedas existentes, y que ten
dría sus submúltiplos decimales. Su valor nominal sería equi­
valente a un dólar en oro de los Estados Unidos de Norte Amé­
rica. Por cada dólar que se le entregue en oro, la Caja Inter­
nacional de Conversión daría un ' ' as ' ' en papel.
Esta moneda de papel serviría exclusivamente para la can­
celación de deudas provenientes de operaciones comerciales
efectuadas entre Naciones distintas, y no podría hacerse uso de
otra moneda a ese efecto. Serían considerados legalmente nulos
y sin valor los pagos efectuados en otra clase de moneda en
todos los pa"íses que formen parte de la Confederación Moneta­
ria, siempre que tengan por causa aquellas operaciones.
Una vez que la Caja Internacional de Conversión hubiese
acumulado 1,000 millones de dólares 'O su equivalente en oro
amonedado, podría acordar emisiones de papel con depósito
de oro efecti v. o limitado hasta el 50 por ciento del monto de
dichas emisiones, siempre -que se le den garantías reales de
otra clase, como títulos en caución, acciones, hipotecas, etc.
La Caja Internacional de Conversión convertiría en mo­
nedas de oro los " ases " o monedas de papel emitidos por ella
cuando se le solicitase, y podría rescatar sus emisiones a la
par cuando su administración lo estimase conveniente.
Los gastos de establecimiento de la Caja serían cubiertos
por los Estados que intervinieran en él, a prorrata de su parti-

�63

COOPERACION

CAJA INTERNACIONAL DE CONVERSION

cipación y los de administración lo serían mediante el cobro
de una comisión adecuada sobre las operaciones que efectuase.
Tales serían los grandes lineamientos de esta nueva ins­
titución, los que, como es obvio, necesitarían ser completados
con todos los detalles del caso. Implicaría la creación de una
moneda internacional que ya ha sido propuesta en más de una
ocasión, pero se agregaría una garantía metálica, que era el
elemento de que carecían los proyectos de que tengo conoci­
miento.
Las finalidades de esta institución serían, en resumen, las
siguientes :
la. Crear un medio de cambio internacional que esté a
cubierto de los vaivenes de la especulación y que al contribuir
a la regularización del intercambio de productos, ofrecerá la
posibilidad de reconstituir gradualmente la situación comer­
cial de todo el mundo y la estabilidad monetaria de los países
que actualmente están en bancarrota.
2a. Oonservar, asimismo, el patrón de oro, dando base
metálica a la moneda fiduciaria internacional, porque el oro
del Fondo o Tesoro Internacional no estaría en la caja de Con­
versión sino con este objeto y a título de depósito, sin necesi­
dad de cambiar de dueño.
3a. Dejar a cada país en libertad de emitir billetes incon­
vertibles para su circulación interna. Esta emisión, por gran­
de Y abusiva que fuese, perdería la mayor parte de sus actua­
les efectos deprimentes y perturbadores del comercio interna­
cional. Cada país tomaría las medidas necesarias para imi­
tarla sin intervenciones extrañas. Su propio interés le indu­
ciría ne ?esariamente a buscar su rehabilitación comercial y
m�net�ria, Y para ello podría apelar con más libertad y con
mas tiempo a todos los demás recursos y combinaciones que
puedan ?frecérsele, tales como empréstitos, quitas, remisiones,
moratorias, etc.
Acaso se arguya que es inútil todo este mecanismo, dado
que así como hoy los países de moneda depreciada tienen que
comprar su oro con inmenso sacrificio para los pagos interna­
cionales, del mismo modo tendrían que adquirirlo para lle-

varlo a la Caja Internacional de Conversión. Pero me parece
evidente que la situación es muy distinta en un caso y otro.
En primer lugar, hay que considerar que la Caja ofrece todas
las garantías de desinterés y honestidad, que no siempre es
posible suponer en el comercio privado del oro, el cual, como
es natural, puede explotar la desventura y el apremio de los
que lo necesitan, y en segundo lugar, que no siempre se en­
cuentra el oro donde se le precisa, de modo que representa,
desde luego, una gran ventaja comercial su concentración en
un gran depósito central bajo la custodia de todas las Na­
ciones.
Para establecer la Caja Internacional de Conversión se
requerirá, como es evidente, el consentimiento de todas las na­
ciones más importantes de Europa y América, y la constitución
inicial de un fondo metálico de cierta consideración, mediante
el acuerdo de ellas.
Acerca de la posibilidad de constituirla efectivamente,
y, sobre todo, de constituir el Fondo o Tesoro Internacional,
poco hay que decir. Es más que nada cuestión de buena vo­
luntad de parte de los Estados que hoy están en posesión del
oro amonedado. Como es notorio, son los Estados Unidos de
Norteamérica el país que actualm,ente dispone de las más
grandes reservas de oro, como que, agregado lo que se encuen­
tra en los Bancos de la Federal Reserve a las reservas par­
ticulares, alcanzarán a cerca de 4, 000 . 000, 000 de dólares, o sea
a poco menos de la mitad del oro amonedado existente en todo
el mundo ( 1 ) , que, como es sabido, se estima en unos 9, 000 ó
10, 000 millones de d'ólares. Para comprobar cómo con buena
voluntad es posible realizar · la idea de este Fondo o Tesoro
Internacional como base de la Caja de Conversión, conviene
considerar el siguiente cuadro, que indica en cifras aproxima­
tivas los encajes de los principales Bancos de Emisión de Euro­
pa y América en mayo del corriente año de 1922, convertidos
a dólares americanos a la par, así como el monto de sus res-

62

(1) Edwin W. Kemmerer en Rev. de Cienc. Econ. Buenos Aires, ju­
lio 1922.

�64

65

COOPERACION

CAJA INTERNACIONAL DE CONVERSION

pectivas em1s10nes y la relación porcental del encaje con la
circulación en billetes. ( 1 )

economía de los propios Estados Unidos acumular más oro en
sus arcas.
El funcionamiento de la Caja Internacional de Conversión
sería más o menos el siguiente :
La Caja emitiría en " ases ", ( 1) es decir, en la moneda de
papel convenida, una cantidad equivalente al valor en dólares
de las remesas de oro que se le hubiesen hecho. Inmediatamen­
te entrarían en circulación los billetes de la Caja para cubrir
'tos pagos provenientes del intercambio internacional. Una ope­
ración determina otra y otras y multiplicándose éstas al infi­
nito y repitiéndose el proceso de cambio de oro por papel podría
llegarse poco a poco a una rehabilitación general del comercio,
y, por lo tanto, a una normalización paulatina de las relaciones
monetarias.
Las remesas iniciales de oro tendrían que hacerlas los Es ­
tados fundadores de la Caja, como es evidente ; mas en lo su­
cesivo ésta funcionaría automáticamente en virtud del movi­
miento comercial que ella vendría a facilitar. El comerciante
alemán, ruso o italiano que tuviese que pagar mercaderías com­
pradas en Londres, por ejemplo, cambiaría por oro sus marcos,
rublos o liras al precio de su respectiva depreciación y lo en­
viaría a la Caja Internacional para girar sobre Londres en bi­
lletes de moneda internacional.
La Caja atesoraría el oro y gradualmente constituiría el
gran Fondo Internacional que, una vez alcanzada la suma equi­
valente de 1,000 millones de dólares, la colocaría en situación
de atender a las necesidades de la circulación comercial y de
emitir billetes con depósito parcial de garantías prendarias o
inmobiliarias hasta el límite que se juzgase prudente.
Es fácil darse cuenta del efecto que esta última forma de
emisión produciría en el comercio mundial y, particularmente,
en el de los países que carecen de reservas metálicas y cuyo
poder de compra se ve anulado por la depreciación de su
moneda propia. En pudiendo adquirir oro a precio fij o y
equitativo, mediante la caución de títulos, acciones, bonos

Encaje.
Millones de
dólares

B. de France .
1.105
Bank of England .
643
302
B. de Holanda .
Banco N. Suizo .
108
Reichs, Sueco .
68
504
Banco de España .
Federal Reserve de E,
Unidos .
3.005
Caja de Conversión Argentina .
470
6.205

Circulación

Tanto por
ciento

de encaje

7.225
610
520
156
141
844

15.4
105.4
58.2
69.2
48.2
59.7

2.230

135.2

1.362

34.5

13.088

47.4

Suponiendo que estos grandes establecimientos se cotiza­
sen tan sólo con un capital en oro de mil millones de dólares o
sea menos que el encaje del Banco de Francia, para iniciar ias
operaciones de la Caja Internacional, la proporción de su en­
caje total con respecto a la circulación, apenas descenderá en
su conjunto en poco más del 7 1 12 por ciento, lo cual sería poco
menos que insensible en el mercado monetario universal sin
contar con que los Estados Unidos por sí solos podrían s�mi­
nistrar aquella suma, conservando, asimismo, un encaje extraor­
dinariamente alto. Lo reconocen así explícita o implícitamente
el gran financista americano Vanderlip y el senador Hitchcock
autor del proyecto de Banco de Naciones (2) ; John F. Sinclai;
y otros renombrados financistas norteamericanos (3) , al mani­
festar con insistencia la opinión de que no es conveniente a la
(1)
(2)
. . (3)
Julio de

Jahrb. f. N�tionaloekon. u. Statistik vol. 119, julio 1922.
Inter-Amenca vol. VI, número 3 , septiembre 1922.
The Annal of the Am. Acad. of Pol. and Soc. Science vol. CII
1922.

( 1 ) Propongo la voz latina "as" (plural "ases") , para evitar tener
que usat la denominación de "paper dollars" o "pesos papel " .

5

�66

67

COOPERACION

CAJA INTERNACIONAL DE CONVERSION

·u otras garantías, estarían en situación de disminuir la suma
de las emisiones inconvertibles que actualmente se ven preci­
sados a lanzar sobre las ruinas de su propio crédito, y en vez
de hundirse cada vez :más profundamente en el abismo de la
depreciación, podrían em'¡)render el camino tan lento y labo­
rioso como se quiera, pero seguro, del restablecimiento co­
mercial, que es el primer paso; del restablecimiento finan­
ciero, que es el segundo, y del restablecimiento monetario,
que sería el coronamento final de la obra de reparación.
Podrá dudarse de que los Estados poseedores de 'Oro quie­
ran deshacerse de él entregando la garantía de sus propias
emisiones fiduciarias. Acaso sea este rasgo de egoísmo nacio­
nal el inconveniente más serio con que pudiera tropezar la
idea de crear una moneda internacional con su correspon­
diente fondo de conversión. Pero para obviarlo basta consi­
derar que el oro del encaje particular de cada Banco o Estado
no haría más que mudar de sitio ; que en vez de estar deposi­
tado en las cajas de Buenos Aires, de la Federal Reserve o del
Banco de lnglaterra, lo estaría en las de l.a Caja Internacion�l
de Conversión, bajo la custodia y garantía de todas las nacio­
nes interesadas, sin que éstas pierdan su título. a la propiedad
del mismo o de una suma equivalente, dado que se trata de
cosa fungible.
¿ Habrá que temer que se extraiga el oro de la Caja Inter­
nacional de Conversión para aplicarlo a objetos extraños a sus
fines 1 ¿ Sería el caso de la ley de Gresham, es decir, que
saldría de la Caja la moneda sana y quedaría la mala ? Es
indudable que si pudiese ocurrir cualquiera de estos supuestos,
el plan fallaría lamentablemente. Pero bastará representar­
se el juego o funcionamiento de la Caja Internacional para
darse cuenta de que eso no puede ocurrir. Supóngase, en
efecto, que la Caja ha recibido paulatinamente mil millones
de dólares en oro y que ha dado en cambio mil millones de
' ' ases ' ' o dólares de papel, que · han entrad� a la circulación
mundial. Los tenedores del papel lo llevan de nuevo a la
Caja y sacan el otro equivalente, con el fin de jugar, de es�

pecular, de comlprar marcos, florines u otras monedas depre­
ciadas. Supuesto que en el comercio mundial no se puede
emplear otra moneda que la de papel de la Caja, o sea los
" ases ", el comercio de todas las naciones de la Confederación
Monetaria tendría forzosamente que llevar de nuevo a la Caja
tanto oro como ' ' ases ' ' necesite para el pago de sus saldos
internacionales ; y como los saldos internacionales son muy
superiores a los encajes de oro, es evidente que habría más
demanda de "ases", que de oro, es decir, que éste se quedaría
en la Caja y saldrían de ella los " ases", o sea sus equivalen­
tes en papel. Se cumpliría así exactamente el mismo proceso
que se realiza espontáneamente en los grandes Bancos de emi­
sión con circulación interna de curso legal.
¡ Podrán los Bancos de emisión de cada Nación en particu­
lar desprenderse de sus encajes metálicos impunemente, es
decir, sin desvalorizar sus propios billetes de cambio 1 ¡, Po­
dría hacerlo, por ejemplo, la Caja de Conversión Argentina 1
A mi juicio, en nada se afectaría el valor de la mon.eda argen­
tina de papel, si nuestra Caja de Conversión cambiase su oro
por " ases " de la Caja Internacional. El encaje de oro que
le sirve de garantía, no habría hecho más que cambiar de sitio
y de custodia. En vez de estar en la Oaja de Buenos Aires,
bajo la custodia de su directorio, estaría en la Caja Interna­
cional, bajo la de una Junta responsable de ella. Y lo mismo
sucedería con todos los billetes de Banco convertible.
Todo será cuestión de que no falte el acuerdo y el concur­
so generoso de todas las grandes naciones de Europa y Amé­
rica, y que se cumpla honestamente la ley de moneda interna­
cional convenida.

�LA CHEKA DEL SOVIET

La cheka del soviet
Por EDWIN W. HULLINGER

' ' Sí, tomaré té con usted ; pero permítame · que antes le
avise por teléfono a mi mujer. Si no vuelvo a las cinco como
prometí, estará loca de angustia. Creerá que estoy arr es­
tado. ' ' Mi interlocutor había sido en su tiempo periodista,
diplomático y propietario. Trabajaba ahora como traductor
en una de las misiones extranjeras en Moscú ; desde luego,
siendo sospechoso, automáticamente, de ser agente extranjero.
En el año anterior había sido arrestado dos veces. La última
fué cuando consiguió el trabajo d.e traductor. Fué puesto en
libertad, tres días después, por empeños de sus jefes. " Cuan­
do salgo de mañana -agregó- nunca sé si volveré a mi casa.
Para tranquilizar a mi mujer, le telefoneo de vez en cuando
mientras estoy fuera de casa por algún tiempo. Ella, yo ;
una sobrina, somos los únicos que hemos quedado. Antes de
la revolución, tenía sesenta y un parientes en Moscú y Petro­
grado. Todos los demás ya han muerto. ' ' Otra vez estaba
sentado en el salón de la familia de un anterior diplomático.
La hija hizo una observación sobre la situación de Rusia. Fué
de pronto una crítica inofensiva y casual, como la haría cual­
quier niña en Estados Unidos, sin que a nadie le llamar a la
atención. La madre, al instante, la miró con reproche, mien­
t��s sus ojos la revelaban su ansiedad. " Sh-sh ", dijo, repren­
diendola, " no puedes saber quién está del otro lado de la
puerta o de la pared. ' '

69

' ' No hacen tantos arrestos ahora como hacían antes, ' ' me
dijo uno que anteriormente había sido burgués, ' 'pero todavía
arrestan. Nunca sabemos cuando puede aparecer un agente
y llevarnos presos. ' '
En este fondo de temor y recelo está engastada l a vida
de las anteriores '' clases elevadas'' y aun de muchas de la
clase baja en Moscú actualmente, formando un trágico marco
en que se computa cada día. Envuelve el mañana en un velo
de incertidumbre, que jamás puede penetrarse. Intensifica la
lucha p rimitiva por la existencia en que se ha visto reducida
la vida en Moscú. A las cargas que pesan sobre los nervios
sob reexcitados, forzados a punto de estallar durante estos
cinco años de sufrimientos, se agrega el tener que callar cons­
tantemente, por estar siem,pre bajo una posible vigilancia de
temor, que una me ra observación trivial haga entrar en sos­
pechas ; o un acto impensado o insignificante acarree terribles consecuencias.
Esto no le parecerá ,cierto a un argentino o a un estadounidense, acostumbrado a vivir su vida como le plazca, a ex­
presarse a su antojo y a obrar según le convenga, siempre que
no cometa ningún crimen. Así me pareció a mí, hasta que viví
durante meses en Rusia, ví a muchos caer víctimas del Cheka
y hablé con gentes de todas clases que habían vivido más de
cuatro años bajo este cielo. Sólo entonces comprendí com­
pletamente la extensión del sistema, cómo penetraba todas las
sendas de la vida, alcanzaba hasta la intimidad de los hoga­
res, horadaba todas las clases de la sociedad ; y hablando cate­
góricamente, convirtiendo a Moscú en una enorme galería,
donde lo que se susurra, se oye agrandado y se pasa al que
escucha abajo, para registrarse por alguna utilidad futura;
Entrese en una panadería pidiendo usar el teléfono. Si tiene
teléfono, se puede estar seguro que alguno de los empleados
es un informador secreto del Cheka. Váyase a las oficinas de
cualquiera de las organizaciones de socorro en Moscú. La
conver sación no podrá escapársele a algún oído cheka. Eiduc
el Hebert Hoover de Rusia, el funcionario que sirve de '' trait

�70

71

COOPERACION

LA CHEKA DEL SOVIET

d 'union' ' entre el Soviet y la organización de socorros, es uno
de los principales chekaístas.
Váyase a un baile o a una pequeña reunión, en cualquier
círculo o clase social que se elija. Se puede estar seguro que
habrá entre la concurrencia una o dos personas encargadas
de embaucar a los asistentes que pertenecen al servicio secre­
to Y, tal vez, hasta agentes profesionales.
Puede usted invitar a sus amigos a comer en un restau­
rant. Tendrá que ser de los más pobres si no cuenta por lo
menos, con un mucamo, pagado por el Cheka. O dé usted una
recepción y elija a sus propios invitados. Si llegan a diez o
quince, puede estar seguro que· habrá un delator cheka entre
ellos, que sólo después conocerá.
Durante mi estadía en Rusia elegí mis amigos y conocidos.
Eran de todas dases, sin tener en cuenta a la política o a las
distinciones sociales anteriores o actuales. Pero hoy sé que
nunca reuní a una docena de amigos a tomar té juntos, sin
que hubil'ra entre los invitados uno o casi siempre dos prote­
gidos chekas. " Nunca sabemos con quién conversamos ", me
dijo amargamente el hijo de una de las familias más ricas de
Rusia. ' ' Me encontré el otro día con una niña lindísima, en
un baile. Me enamoré de ella. Al día siguiente desapareció.
He sabido después que estaba en el Cheka. ' '
La propia hermana de este joven estaba emplea�a en el
Cheka, según supe más adelante. Yo creo que él no lo sabía
y estoy seguro que su anciana madre lo ignoraba. Era una
niña encantadora, llena de personalidad. Las guardias rojas
entraron en su , c asa hace algunos años y se la llevaron tal
como estaba vestida, con un kimono. Le dijeron que iba a
ser fusilada.
Me preguntó en Londres el editor de un magazine : ' ' Pon­
gamos, por ejemplo : si se tiene una reunión en los suburbios
de· Moscú, digamos, ¿ cuánto tiempo después sabrían que tiene
lugar, en la oficina central del Cheka, que está a distancia de
varias verstas T ' ' M i contestación fué :
' ' Mucho antes de que se reuna. ' '

La seguridad del Kremlin de revuelta interna, depende
de este sistema de espionaje de largo alcance. Antes de que
cualquier complot contrarrevolucionario pueda alcanzar nada
semejante a organización, los espías dentro de sus propias
filas' han delatado el movimiento al servicio secreto Y han
desaparecido sus jefes rápidamente.
El Cheka, llamado oficialmente ahora el G. P. U. (Ministerio Político Gubernamental) , emplea miles de personas en
un enorme cuerpo civil de espionaje, que opera bajo la ins­
pección de la Jefatura profesional de los detectives y se ex­
tiende por todas las grandes ciudades de Rusia, un organismo
preciso y que funciona perennemente, capaz de advertir los
primeros síntomas de actividad hostil al Gobierno. Es invi­
sible, silencioso y sie:mip re vigilante : un ejército que trabaja
debajo de la superficie de la vida. Un extranjero que llegase
a Rusia, nunca se daría cuenta de su existencia, a pesar de
estar rodeado por él. Pero los rusos saben que ahí está. Lo
han sentido. Han visto las consecuencias de su trabajo en los
arrestos y muertes de sus parientes. Viven bajo su · sombra,
conociendo. que existe.
Esto les ha obligado a desarrollar un sexto sentido, que
� menudo los habilita para olfatear un agente, parte por in­
tuición, parte por observación aguda de lo que en apariencia
es un rostro agradable e inofensivo.
Hasta que hube pasado un cierto número de meses en
Rusia, no pude darme exacta cuenta de este fuerza y cono­
cerla, mientras que se desplegaba a mi alrededor. Y luego,
mientras la observaba y se me revelaba durante las últimas
semanas de mi estadía en Rusia, ví palpitando a mi alrededor
un mundo extraño, un mundo tenebroso y traicionero, lleno
de tragedias humanas, de debilidades humanas, de astucias ; un
universo pequeño y nuevo completo en sí, m.'uy organizado,
activísimo, impuesto sobre el otro mundo, el visible, corriendo
a través de éste, a su alrededor, debajo de él, como corren
por el cuerpo humano las hebras de los nervios.
Observé cómo los habitantes de ese mundo trabajaban

�72

COOPERACION

solapadamente Y sin descanso, reuniendo datos sobre los babi.
tantes del otro mundo. Supe cómo se enviaban estos datos
a las oficinas generales centrales, donde se clasificaban se
coordinaban, se estudiaban y se archivaban, para utiliz:rlos
en lo futuro, en forma de un " sumario ", que podía entregarse
a un agente para ser utilizado al instante, proveyéndolo de un
s�rprendente número de datos acerca de su víctima : qué ha.
b�a hecho, qué había dicho, en varias ocasiones y en varios
Cll'culos ; los aspectos varios de su carácter, sus rasgos más
fuertes, sus puntos vulnerables, sus vanidades. Era extra•
ordinario el grado a que se llevaba este psicoanálisis en el caso
d: los extranjeros que llegaban a Moscú ; y también lo era el
n�mero de p�rsonas que se ocupaban de levantar esta " ficha ' \
�i:z� por pieza y 1:1emana tras semana. Probablemente e s
mutil la m_ayor parte d e l o que ponen. Sin embargo, u n inci.
_
de;1te trivial puede, a veces, resultar sumamente útil. Ojos
_
mas avizores que los de ellos pueden ver una clave o una su.
gestión de carácter personal, que pueda utilizarse más ade.
lante.
Cua_ndo, por fin, vino a verme un agente, pude recons­
.
trmr, mientras él hablaba, mucho de la energía y del trabajo
que ve�ía desde lejos. Uno tras otro, los detalles fluían de
sus lab10s, q�e habían s!do recogidos por personas que, al pa­
_
r�cer, no teman entre si nmguna conexión, en lugares distan­
mados 1:1nos de otros de tiempo y de espacio. Mientras que
_
recapacitaba mentalmente, mi experiencia podía inferir el ori­
gen de cada observación. Recuerdo el agente que estuvo con­
_
migo. Cuando trató de tocar ciertas idiosincrasias de mi
carácter, recor�é cómo otros agentes habían tratado de pro­
barme en los mismos puntos, hacía algún tiempo. Eran deta­
lles triviales e insignificantes. En su mayoría incidentes en
la con:ersación de hacía algunos :meses, y me sorprende que
se hubiera tomado alguien la molestia de consignarlos. Pero
es�o �emuest�a con qué minuciosidad el sistema recoge las
miga� a_s , por mfimas que sean, y las conserva, tal vez con el
propos1to de mostrar a la víctima lo cuidadosamente que ha

LA CHEKA DEL SOVIET

73

sido vigilada, con la esperanza de asustarla hasta confesar
si tiene algo que desea ocultar. Casi todos los detalles, al pa•
recer, de todas las conversaciones que había tenido durante
meses, me fueron repetidos palabra por palabra, por el Cheka
X. Me dijo un individuo a quien había arrestado : " Conver•
saciones que yo había creído eran confidenciales, a menudo
meros detalles de ninguna importancia en sí, hasta que co•
meneé a darme cuenta que conocían todos los secretos de mi
existencia. ' '
tJna tarde estaba comiendo con un amigo comunista, que
había pasado tres meses en una celda, prisionero en el Cheka.
Pasó un hombre que supuse ser un agente. Llamé su aten­
ción. " Sí, lo es, con toda seguridad", contestó mi amigo.
" Mire sus ojos. Conozco esa expresión. Durante tres meses
la he visto en los ojos de esa gente: ' '
No comprendJ en ese momento. Ahora ya lo comprendo.
Yo también, más tarde, ví esa expresión muchas veces y llegué
a reconocerla en los ojos de los ,ciudadanos de ese mundo de
tinieblas. Eran los ojos de una persona que había mirado al
terror frente a frente, se había debilitado en el pánico y había
vendido su alma por salvarse. Se había salvado ; pero el sello
de ese momento había quedado grabado en sus ojos, ese temor
de lo que debía seguir, ese furtivo y ansioso modo de eludir,
que temblaba ante cualquiera para retroceder por detrás. Te­
nían agujeros en los ojos.
Más tarde, cuand.o llegué a saber alguna de las circuns­
tancias que los habían llevado hasta allí, comprendí. Algu•
nos se habían vendido en el momento del peligro, perdiendo
su valor para salvar su vida, y una vez vendidos, estaban a la
merced de su salvador, el Cheka, suspendidos como títeres en
una cuerda que se sacudía desde arriba. Otros se habían ven­
dido para proteger algún pariente querido, por cuya seguri­
dad o sahd temían. Otros, en un momento de desesperación,
aplastados por la carga abrumadora de la lucha contra las
fuerzas superiores, aparentemente sin esperanzas en la brega
por la existencia que ahora priva en Rusia, habían cedido a la
tentadora oferta de un agente del Cheka, de ganarse la vida

�74

COOPERACION

más fácilmente, aumentando sus escasas ganancias espiando
a sus semejantes. Otros habían sido pillados en alguna ac­
ción que daba a un agente potestad sobre ellos. Supe la tra­
gedia personal que formaba el fondo de sus vidas y que los
empujó dentro del Cheka. Una vez adentro, ví cómo el sis­
tema los envolvía en su organización monopolizadora y absor­
bente. Otros eran simples instrumentos dedicados a buscar
una manera fácil para adquirir rublos y privilegios especiales.
Observé que el sistema buscaba a sus títeres entre los des­
alentados y entre los heridos por la pobreza, eligiendo a los
de voluntad más débil, esperando astutamente hasta que lle­
gara el momento de quebrar · su resistencia moral con incita­
ciones de dinero y con ofrecimientos de privilegios especiales,
a veces inapreciable.s para el que los recibía, aunque necesi­
tando poco esfuerzo o desembolso del donante. He conocido
las circunstancias que han arrojado en brazos del Chake, en
algunos casos, a los hijos e hijas de ias mejores familias de
Rusia.
He visto a esta legión de delatores maniobrando a mi
alrededor. Sólo podía suceder en Rusia, una tierra en que la
frágil fibra de la integridad humana cede después de cuatro
años del mayor sufrimiento a que ha sobrevivido cualquier
Nación europea. Sobre esta descomposición moral, trabaja
el Banco Cheka, con su empadronamiento de reclutas.
El papel moneda no cuesta nada, más que el costo de la
impresión ; pero con él pueden comprarse alimentos. Los pri­
vilegios especiales que ofrece el Cheka a sus secuaces, casi
siempre le cuesta sólo el darlos. A los que los reciben puede
significar la vida de un pariente enfermo que necesite algunos
meses de aire y de sol, o de una residencia en el campo. Podrá
significar otras ganacias igualmente inapreciables.
Rusia siempre tuvo su policía secreta. Muchos están
ahora en el Cheka. Pero nunca el antiguo Ochrana alcanzó
a tanta profundidad en la vida de los pueblos, porque nunca
hubo circunstancias que favorecieran tanto la extensión del
colapso del sistema moral ; pobreza y desesperación tan espar-

LA CHEKA DEL SOVIET

75

do so­
cidas. Así, el sistema sigue extendiéndose, construye�
uJe
so
títeres
sus
de
ía
? � �es Y
bre la desgracia. La mayor
ac1ones
msmu
sus
a
tibles
suscep
nmas ; siendo ellas las más
tes.
y, tal vez, sus espías más eficien
.
.
n de
Parece un cuento de Edgar Allan Poe, esta h1sto �
y de vidas
este bajo fondo de tenebrosas tragedias humanas
quebradas.

�¿DE QUIEN ES EL PODER?

¿De quién es el poder?
Un reto a la juventud
Por AMOS PINCHOT
Hay actualmente en los Estados Uni­
dos �na formidable tendencia para
r�accionar en contra de los actuales
sistemas educacionales de ese país
Tal de_seo se ha hecho más sensibl�
despues de la Gran Guerra, en razón
de que el poder público ha pasado a
�a�o.s de un pequeñísimo grupo de
mdividuos, que, más que representan­
tes del_ pueblo_, son representantes de
trusts mdustnales, ferrocarriles, ban­
cos, e_tc. Y como un gran número de
colegios y universidades se hallan bajo
la dependenci:i económica de ese gru­
po, la educación que se imparte en
tales �entros, más que responder a las
necesi_dade� populares, r e's ponde a
las exigencias de quien les da vida lo
cual, naturalmente, ha empezad� a
preo�upar hondamente a la opinión
púbhca estadounidense.

El propósito de los " colegios " de los Estados Unidos de­
,
b1a ser preparar a los estudiantes para accionar en el mundo
en cuanto ellos abandonen el colegio, tal como el propósito de
l�s escuelas preparatorias es preparar a los jóvenes para la
v�da del ' ' colegio ' ' profesional. Los cursos dados en los cole­
gios preparatorios están modelados y limitados por la necesi­
dad de llevar a un muchacho hasta un punto de donde pueda

77

él entrar al colegio profesional y hacer con éxito el trabajo
que allí le exijan. Todo es explicable. Pero cuando un hom­
bre sale dél colegio, ¿ se halla preparado para la lucha por la
vida f Realmente no. Por el contrario : a menudo se encuentra
con qui, su cerebro se ha embrutecido, con que su curiosidad
y su ingenio se han hecho torpes, y conque su imaginación
constructiva desencanta de tal modo que en realidad no se
halla preparado para nada. Se encuentra intelectualmente
más o menos donde estaba cuando abandonó la escuela preparatoria.
Pero este estado de cosas en una nación que tiene enfrente
problemas tan trascendentales, la mayoría de los cuales son
n uevos y requieren, en su totalidad un alto grado de trabajo
analítico, una imaginación y capacidad constructiva. es extre­
madamente lamentable. Y es particularmente sensible, por­
que en los Estados Unidos hemos sido al mismo tiempo afortu­
nados y desafortunados con la presencia de un problema per­
fectamente visible y definido, el cual es de tal importancia, que
hace a la j uventud inmediatamente una vibrante llamada, ofre­
ciéndole una fascinante aventura. Y en esta aventura, es la
juventud la que debe guiar, ya que la generación vieja no tiene
ni la energía ni la visión ni el entusiasmo que requieren tales
casos.
En los últimos treinta años, años de maravilloso y rápido
desenvolvimiento en las fuerzas financieras e industriales, he­
mos visto cómo la balanza del poder en los Estados Unidos,
gradualmente ha pasado de las manos del p ueblo a manos de
-una jerarquía industrial y financiera, compuesta de un peque­
ño grupo de individuos representantes de nuestros trusts in­
dustriales, ferrocarriles, bancos, y compañías de seguros. He­
mos visto el poder de estos hombres, o más bien el de los trusts
ferrocarrileros,_ bancos y seguros que los respaldan, crecer y
concentrarse hasta el grado de absorber el gobierno y hacerse
más fuertes que todo el pueblo. Hemos observado a este poder
dominar nuestras industrias principales, sujetándolas al dicta­
men de grupos centrales monopolizadores. Hemos notado que
esos grupos determinan la actitud de periódicos y magazines

�79

COOPERACION

¿DE QUIEN ES EL PODER?

q?'e ciegan los canales a través de los que la educación, espe­
cialmente en escuelas y universidades sostenidas por donacio­
nes, debe correr.
Los hemos visto controlar nuestra política, tanto la nacio­
nal como la internacional. Y, finalmente, hemos llegado a la
conclusión de que no somos un pueblo libre y demócrata, ni
parecemos legar a serlo, ya que permitimos que la soberanía
resida y sea ejercida por un pequeñísimo grupo que usa su
poder de un modo imprudente, tan solo porque los individuos
q�e lo forman aunque ni menos estúpidos ni menos perversos
_
(sm1ster) que el resto de nos.otros, son, sin embargo, personas
de éscasa cultura, pues la mayor parte de ellos son tan sólo
especialistas en hacer _dinero, y sus actos e ideas son guiados
principalmente por ·el instinto de adquisición.
Hasta cierto punto, nos encontramos en terreno seguro.
Nada ha sido dicho que no haya sido suscrito prácticamente
por casi todos los liberales inteligentes. Nos hallamos perfec­
tamente enterados de todo esto, y estamos de acuerdo con ello.
Pero cuando surge la necesidad de idear nuevos medios para
cambiar esta situación, de quitar el poder de manos de los que
lo sostiene el presente para ponerlo en manos del pueblo' nos
.
.
sentimos mmediatamente perdidos. Ninguno tiene un plan
bien pensado y definido: apenas una que otra persona puede
ser encontrada en todo el grupo liberal, que haya hecho un
estudio serio de los orígenes de ese poder, de los medios por
los cuades el poder ha sido robustecido, del modo con que se
le mantiene, de la técnica por: medio de la cual nos controla,
de la manera por la cual puede ser destruído o distribuído
nuevamente, al menos hasta el grado de imponer a la sociedad
un orden democrático tan amplio como sea posible concebir.
Y aquí es donde podríamos volver los ojos a los estudian­
tes, ya que alguno debe estudiar la naturaleza del poder en el
moderno Estado industrial. El problema debe ser resuelto por
cerebros preparados científicamente, técnicamente, con un es­
píritu de paciente e incansable investigación, exactamente co­
mo si fuera un problema de química. Para tal trabajo no po­
demos menos que volver los ojos a la Universidad. Si_n em-

bargo, hasta el día de la fecha la Universidad ha sido en ge­
neral, inútil, más que negativa en su contribución. La Econo­
mía y la Ciencia Política, como se enseñan en la Universidad,
tienen poco o nada que hacer en los actuales negocios y la po­
lítica. No hay una docena de profesores en nuestros colegios
que den a los estudiantes una idea inteligente, de cómo el mun­
do en que ellos viven es gobernado por las fuerzas que hacen
a la sociedad lo que es. Los textos sobre Política y Economía
se hallan lamentablemente fuera del día. No buscan como ob­
jetivo tratar los hechos salientes del problema moderno del
poder. Y simplemente se limitan a dejar a un lado la peli­
grosa cuestión. El asunto de la soberanía que en una sociedad
tal corno la nuestra se basa en la gran industria, combustibles
y transportes, es algo con referencia al cual se permite a la
inmensa mayoría de nosotros, salir del colegio en un estado de
virginal ignorancia. Y no solamente no hemos aprendido nada
acerca de ello, pero ni siquiera nos hemos percatado de su exis­
tencia. Nuestra curiosidad permanece dormida, y esa cosa ex­
traña y formal llamada educación de colegio, nos ha¡ provisto
apenas con un vestigio de equipo para tomar una parte cons­
tructiva en la evolución del tiempo y lugar en que vivimos.
¡, Cómo puede ser cambiada esta situación ? Desgraciada­
mente no podemos esperar sino m,uy pequeña ayuda de los
cuerpos directores de nuestros colegios. En lo general, yo su­
pongo desde el punto de vista de ellos, que ellos mismos se
sienten justificados al dar esos cursos que decepcionan y que
pueden tender a exponer desnudos los procesos políticos y eco­
nómicos, a través de los cuales son acumulados los fondos de
los que se derivan las donaciones que reciben. No creo que séa
una exageración decir, que, en las universidades que dependen
de donaciones, los profesores no sentirían segura la posesión
de sus sillones si dieran cursos reales en vez de cursos imagi­
narios acerca de Política y Economía.
¡, Qué, pues, puede hacerse ? Tanto corno yo puedo imagi­
nar, los estudiantes mismos deben actuar a través de clubs y
publicaciones liberales, que no solamente se atreverán a discu­
tir problemas vitales, sino que desearían, comprendiéndolo así,

78

�81

COOPERACION

¿DE QUIEN ES EL PODER?

como ell s deben comprenderlo, el interés tremendo, inconte­
nible que llevan dentro de sí mismos. En primer lugar, los
estudiante debían tener oportunidad de comprender que la
causa del poder es, sin comparación, la más fascinante en todo
el mundo ; que la historia de la civilización, o al menos lo
que tiene de más sugestivo e interesante, ha sido la historia
de los conflictos por la posesión del poder. Y quien no com­
prenda esta inquisición y conflicto, conoce poco del mundo en
que vive, de sus estímulos, sus guerras, sus crisis espirituales
e intelectuales, sus artes y sus religiones.
Hasta el presente día, todo esto ha sido tatnbién un libro
cerrado para el estudiante en- la mayoría de los colegios de los
Estados Unidos.
El no comprende la civilización como términos de poder.
Imagina que la distribución del poder, que efectúa un grupo
que cotrola a una nación para fines completamente diferentes
que para aquellos de beneficio público, es una normal, inevita­
ble condición acerca de la cual es infructuoso especular. Por
otra parte, se convence a través de la actitud de sus profeso­
res, cuando no por un montón de palabrerías, que equellos que
comprenden la posibilidad del progreso son destructores, radi­
cales, socialistas ; él no puede concebir que un grupo interesado
en el progreso pueda perseguir alguna cosa benéfica o desear
el mejoramiento de la sociedad, sin destruirla. La Universidad
de los Estados Unidos, es benévola solamente para una opinión
uniforme de inactividad. El hombre que es sorprendido usan­
do su cerebro con vigorosa independencia, es colocado en una
categoría poco deseable (undesirable ) . Actualmente en -el
mundo no podemos descubrir esterilidad intelectual mayor que
la que existe en las universidades angloamericanas.
¿ Quién es el responsable de esto f Seguramente que no es
el estudiante, pues el cerebro y el espíritu de la juventud en
todo tiempo y nación es en gran parte el mismo: sutil para el
conocimiento, receptivo para todos los hechos vitales, ansioso
por la realidad, y cansado, incomparablemente cansado' como
.
mdudablemente debe estarlo, por el aliento seco e insulso que
la Universidad le ofrece. Es solamente la actividad de los

cuerpos directores, su sumisión al dinero, a quienes puede ha­
cerse culpables de todo esto : y esta actitud lleva consigo mis­
ma un verdadero y real peligro para el estudiante. Pues en el
momento en que falla la juventud para enfrentarse con el or­
den de cosas existentes, en ese momento pierde su agudeza pa­
ra seguir la ruta luminosa; en el momento en que la Universi­
dad logra éxito persuadiendo a la juventud que el mundo no
ofrece más que dos alternativas : conformid'ad por un lado Y
proscripción por otra, la juventud se ha perdido a sí misma.
Su valor peculiar y su grandeza, su poder regenerador Y nuevo
se esfuma. Y ya no es por más tiempo, juventud. O, si fuera
juventud, entonces de cualquiera manera son preferibles los
viejos. Pues la juventud, como la edad, es una cualidad del
cerebro tanto como del cuerpo, y el experimento de los cole­
gios angloamericanos educando a hombres de cuerpos jóvenes,
pero con cerebros marcados por la falta de independencia e
imaginación, características especiales de la vejez, no es un
experimento ni de prudencia ni de sabiduría. Puede surtir a
nuestro$ trusts y casas bancarias con mozos atentos, pero no
producirá las cualidades que colocan a un pueblo a la vanguar­
dia de la civilización.

80

Versión del inglés, por
Gabino A. PALMA.
'

6

�LA HISTORIA, LA CIENCIA Y EL ARTE

La Historia, la Ciencia y el Arte
A violentas controversias -ha dado lugar el problema re­
lativo a definir con precisión si la historia es o no es una cien­
cia y si podemos catalogarla en las actividades humanas cuyo
conjunto de leyes tienen un fin puramente pragmático, prác­
tico, utilitario, como son la química, la física, la mecánica.
Resuelto este problema, viene la tarea de señalarle a la histo­
ria el sitio que debe ocupar entre las varias disciplinas que
forman la actividad del hombre.
Si consultamos lo que sobre el particular han dicho sabios
y pensadores, encontramos que gana terreno la tesis que con­
sidera a la historia, no como ciencia, sino como una disciplina
sui generis que participa de la índole de la ciencia y del arte.
Shopenhauer le niega rotundamente su carácter científi­
co : ' ' La historia, dice, es un saber, no es una ciencia porque
en parte alguna reconoce lo particular por lo general y se ve
obligada a percibir directamente el hecho individual. " Spencer
afirma que no hay ciencia de lo particular.
Del bando contrar io citaremos a Ingenieros, quien consi­
dera a la Historia como una ciencia natural, que explica los
fenómenos sociales por la adaptación al med io y la lucha por
la vida lo que caracteriza a las sociedades animales. Los so­
cialistas dogmáticos le dan a la historia un carácter puramente
material ista, reduciendo todos los hechos sociales al factor
económico sin tener en consideración los factores políticos,
los religiosos, los intelectuales, los morales, etc,, o a lo más los
subordina a la producción y a la distribución de las riquezas ;

83

el ilustre Xénopol, en su iml)ortante libro titulado ' ' TEORIA
DE LA HISTORIA", divide los hechos científicos en dos gru­
pos : hechos de repetición y hechos de sucesión ; entre los pri­
meros coloca a las ciencias en las que el efecto es concomitante
con la causa, y en los segundos a los que el efecto sigue a la
causa ; entre estos últimos coloca a la historia y señala como
base científica de esta d isciplina, no los valores morales, puesto
que éstos son de carácter individual, sino que basa el conoci­
miento en lo que él llama ' ' Series de hechos históricos ' ' y se
esfuerza en demostrar que la disciplina que nos ocupa, es una
ciencia.
Pero esta afirmación es falsa, ya que en las series históricas, como la Edad Media, el Renac imiento, la Revolución Fran­
cesa, la Guerra Mundial, etc., es muy difíc il establecer leyes
generales y explicar los hechos por sus causas, pues éstas, ade­
más de ser sumamente complejas, puesto que el elemento psí­
quico es uno de los principales factores, no son de carácter
universal.
Además, la historia no tiene el recurso supremo de las
ciencias : la repetición y la experimentación y sus conclusio­
nes no pueden comprobarse conforme a los cánones lógicos ;
sería preciso que, dadas las mismas leyes, se produjeran los
mismos hechos, los mismos resultados. Ante este imposible,
el historiador citado, aboga por la formac ión de lo que él llama
la lógica de sucesión,
Sin embargo, la Historia partic ipa de la índole de la ciencia, porque al investigar el pasado, busca la verdad, Discrepa
de las disciplinas científicas, porque éstas sirven para prever, _
en tanto que la historia ve retrospectivamente, se esfuerza
por reencarnar el pasado, por revivir lo que fué. Frecuente­
mente se arguye diciendo que la historia es la maestra de la
vida, la previsora de los acontecimientos sociales, el arúspice
de los pueblos ; pero desgraciadamente esto no es cierto, ya
que la vida, en su avatar constante, no puede encerrarse en
estrechas fórmulas, escapa a todo cálculo, a todo dato pura­
mente estadístico, a toda previsión lógica, fluye produciendo
resultados que jamás se esperaban, sucesos que desorientar

�84

COOPERACION

al pensador y al hombre de ciencia. La función de prever
no pertenece a la historia, sino a la filosofía de la historia, al
dominio de la Sociología. Si comparamos la Historia de Romia
tal como nos la presenta Tito Libio, con los comentarios de
Maquiavelo, veremos que éste se funda en la experiencia, en
tanto que aquél, no. Nacida la Filosofía de la Historia, es­
cribe Marcelino Menéndez y Pelayo, comienza a hacerse cada
día más filosófica y menos histórica en Vico y Herder.
Nuestros viejos manuales escolares definen la historia,
diciendo sencillamente que es la narración de los hechos pa­
sados. En verdad no otra cosa han hecho muchos de los que
entre nosotros han escrito historia ; narran seca, fríamente,
acontecimientos que, decolorados, borrados por el tiempo, ellos,
los dómines, nos los ofrecen cual si se tratare de objetos exhu­
mados impasiblemente por la mano de un arqueólogo.
Leemos la historia de los antiguos pueblos que existieron
en lo que hoy es territorio mexicano, y después de tal lectura
soporífera, no tenemos un concepto de cóm.o sintieron, cómo
amaron, cómo lucharon con el medio, de cómo vivieron, en
suma, quiénes como recuerdo de su paso nos han dejado in-:
contables monumentos. Los manuales escolares sólo han ser­
vido para inyectar odio en los jóvenes corazones : odio a muer­
te ·al extranjero, odio canino al que piensa de modo distinto,
odio sin cuartel al hom:bre, mutilando dolorosamente el con­
cepto de nacionalidad. No se ha hecho labor civilizadora,
labor de amplia comprensión, sino labor de destrucción y de
antropofagia.
Mas ésta no es la índole de la historia, su misión no se
reduce a catalogar hechos y a señalar fechas. La obra de la
historia es muy otra, su actividad tiene por objeto reencarnar
el pasado, darnos redivivo lo que fué de tal manera que al
pasar nuestras miradas por sus páginas nos sintamos Césares
y Napoleones, Hidalgos arengando a las multitudes en la Misa
de la Libertad, Morelos defendiendo Cuautla, Guerrero para
hacer del zarape del arriero el uniforme del general.
Al leer la historia, afirma Emerson, necesitamos conver­
tirnos en griegos, romanos, sacerdotes y reyes, mártires y

LA HISTORIA, LA CIENCIA Y EL ARTE

85

verdugo s. Tucídides narrando la guerra del Peloponeso, Je­
nofonte la retirada de los diez mil, Polibio en su historia ge­
neral y los historiadores clásicos han sabido reconstruir el
pasado.
Carlyle, en su monografía sobre Federico el Grande, en
el Culto de los Héroes, con su lirismo desbordante viste de luz
sus personajes, nos presenta redivivo lo que estaba muerto,
hace actual el momento ido. Pero dejemos al Viejo Mundo ;
aquí entre nuestros buenos historiadores descuella la marmó­
rea figura de don Justo Sierra. Baste leer su libro monumen­
tal su libro profundamente vivido y amado, " Juárez, su Obra
y �u Tiempo ". Cuando describe la tierra de Juárez, die� :
' ' Guelatao, que tenía su templo en ruinas, sus casucas de paJa
y sus naranjos en oro o en flor ". Y si buscamos al retratista,
leamos el párrafo relativo a Altamirano : ' ' El Cuerpo peque­
ño el color rojo cobrizo de los aztecas de las colonias milita­
re� de Ilhuicamina, la nariz ancha y palpitante entre los pó­
mulos enérgicos y sobre la boca amplísima y abultada que
dejaba entrever sin cesar el relámpago nacarado de los in­
maculados dientes, los ojos obscuros y hundidos y fulminantes
e irónicos o dulces a veces, con aterciopelamientos de hondas
piedades o de reclam¡o s voluptuo sos ; la cabeza echada atrás
para dejar bien la frente pequeña, pero preñada de imagina­
ción y de verba ; la melena lacia, larga, inverosímilmente negra
y lustrosa en que se perdía entera su mano pequeña y elegante
de mujer nerviosa. ' '
Hemos indicado que la historia es reencarnación, pero
para realizar esta tarea es preciso que el hi�t�riador la a�e
identificándose con la época que trate de revivir ; debe medir
los monumentos construídos entonces, interrogar el gesto del
ídolo reconstruir donde sólo encuentre columnas rotas, capi­
teles ' fragmentados, sillares dispersos ; recoger aquí Y acullá
los acontecimientos históricos, y después de haber separado
lo accesorio, de haber formado la cadena de los acontecimien­
tos, de haber recortado las aristas de lo inverosímil, ofrecer­
nos la verdad tal como ella sea. Al don de concordar las pa­
labras con la vida, que diría Séneca, al esfuerzo que hace para

�86

COOPERACION

vivir la época ida, debe sumar el don de saber interpretar la
serie de hechos acaecidos, haciendo la separación de causas
de carácter sumamente complejo, pero que se relacionan con
la vida de un pueblo, ya· se trate de sus caídas dolorosas o
de sus resurgimientos y triunfos gloriosos.
El historiador realiza una labor gemela a la del artista,
pero no hace obra de arte en el sentido lato de la palabra,
puesto que el arte es desinteresado, busca la armonía de la
forma por la forma misma , el color por el color, el ritmo por
el ritmo y hace uso de lo ficticio ; recoge impresiones y las
combina de mil modos, en tanto que la historia busca el cono­
cimiento y no puede alterar los hechos. En suma, la Historia
participa de la índole de la ciencia, porque como ésta investi­
ga la verdad, y de la del arte, porque el historiador ilumina
intuitivamente los sucesos de la vida de los pueblos con sus
complejidades múltiples· con sus tendencias desconcertantes
le dice al pasado : " LAZARE VENI FORAS. "
México, abril de 1923.
Juan

B. SALAZAR.

Go ethe
Por KURT DOHNER. de
la Universidad de Munich

No pocos han dicho que el Fausto, de Goethe, es un dra­
ma puramente alemán. Eso puede ser justo, si se atiende a
ciertas consideraciones. Pero esperamos que, al fin de este
ensayo, se pueda aceptar conmigo, que el Fausto de Goethe,
es el drama más universal y más humano que existe en la lite­
ratura alemana. Verdad es que la figura histórica de :F'austo
es alemana y no puede salirse del ambiente alemán. Pero el
problema de Fausto, tal como lo concibió y sublimó Goethe,
es tan trascendental y humano, que así deben comprenderlo
los lectores de todas las lenguas y naciones. Y aunque tal
vez el drama de Goethe no sea .conocido en muchas partes, las
figuras inmortales que creó su genio, son familiares para todos,
porque el artista y el músico las han propagado en la imaginación popular.
El drama de Goethe es un misterio. Siempre el lector o
espectador sentirán algo que ya habían experimentado y sufrí-·
do sus propias personas. En todos nosotros hay un Fausto y
Mefistófeles que se combaten, existe lo divino y lo material que
están en pugna, hay lo bueno en contraposición de lo malo.
" Tua res agitur ", se dice a cada uno que lee o mira este
drama.
· Es un problema antiquísimo el que se trata en el Fausto,
problema que ya expuso bien el filósofo místico alemán del
siglo XVII, Jacobo Boehme, en su escrito " La Aurora ". Si

�88

COOPERACION

la natural!iza ha dotado de valiosos talentos a un hombre docto
Y sabio, el diablo se esfuerza con gran ardor en seducir a ese
hombre a concupiscencias carnales, a vanidades, o a la codicia
de ser rico y poderoso. Así es como se apodera el diablo del
hombre, Y triunfa lo malo sobre lo bueno. La literatura cien­
tífica que en Alemania se ocupó del motivo del Fausto una
'
.
literatura mucho más grande que la pequeña obra en volumen
que la originó, esta literatura, digo, ha escudriñado con solidez
Y pedantería todos los motivos faústi.cos y todas las leyendas y
figuras faústicas. Se entiende que no voy a exponer todas
esas disquisiciones pura·mente _doctas, para no cansar la bené­
vola atención de los lectores. Pero hay una pequeña parte
que
merece estudiarse detenidamente. Lástima que un Lloren
te
que se dedicó eon tanto interés al problema de Fausto, no co�
nociera más que el comento de Heinrich Duentzer ( Goethe
s
Faust, erlautert von H. D.) , comento puramente :filosóf
ico.
Y lástima es todavía más, que no pudiese conocer el libro
me­
ritísimo de Kuno Fischer, ' ' Goethes Faust ' ' ( es decir
: el Faus­
to de Goethe ) . Tal vez si Llorente hubiera conocido esta
obra
de Fischer, habría acabado el comento castellano, que
tenía en
proye c:º· En c anto a las ediciones alemanas -y
�
las hay
_
much1s1mas- qmero citar solamente unas de las
más reco­
��ndables : la que hizo el Dr. Erich Schmidt, en la gran edi­
c1�n secular de la casa de Cotta, y la que hizo
el Dr. Max
W1tkowsky, en la edició n de la casa de Hesse y
Becker.
Entre los comentos, y cito otra vez el de Kuno
Fischer, yo
.
personalmente me sient
o muy obligado a las conferencias de
mi venerable maestro, el profesor Franz Muncker de
la Uni­
versidad de Munich, con quien traté dos veces el ;roble
ma de
Fausto.
El personaje de Goethe es siempre para los intelectuales
alemanes un problema que debe resolverse en eada época.
En este lugar debo abstenerme de citar todos los documentos
modernos y las biografías :modernas. En otro lugar voy a
extenderme sobre el :mismo tema.

GOETHE

89

Si ahora voy a referirme a algunos hechos de la historia del
motivo del Fausto, no lo hago ·para demostrar la trascendencia
que posee ese motivo y con el fin de presentar lo que alcanzó
crear el gran maestro Goethe, de esta materia tan amplia y
multiforme.
Empieza ya, siglos antes del cristianismo, una leyenda,
sombría y fogosa, que trata de un hombre que, fuera de los
límites del género humano, codició dotes y milagros que perte­
necen solamente a los dioses, de un hombre que después entre­
gó su alma a las potestades de las tinieblas, para obtener, du­
rante su vida, · goces ilimitados y poder subrenatural.
Así, ya los griegos tenían su Prometeo, que luchó contra
los olímpicos, y ,contaban de Icaro que se atrevió a volar a los
cielos con las alas hechas por él mismo. Refiere el Talmud de
los judíos que el rey Salomón tenía íntimas relaciones con
espectros y sombras siniestras. Existía todavía en la Edad
Media un libro de magia, de Salomón, del cual se sirve tam­
bién el Fausto de Goethe ; y se conserva por toda la antigüe­
dad y por toda la Edad Media, hasta los tiempos modernos,
la creencia en el arte de comunicarse con los espíritus, cuyo
arte se dice que lo saben hombres extraordinarios, es de.cir,
la creencia en la magia blanca y la negra. Antiquísima tam­
bién es la creencia en las fuerzas del infierno, tratando de ha­
cer caer a las almas. Puede decirse que la aspiración más
allá de loa límites que corresponden al género humano, es un
drama. Hay algunos impacientes que no se contentan con el
desarrollo lento de la humanidad y tratan de romper las ba­
rreras de época, y para ese fin evocan la ayuda de los de­
monios.
La idea cristiana más antigua de Fausto, es la figura de
Sim:ón el Mago, encantador bastante conocido en la historia
de los apóstoles, a quien maldijo el apóstol Pedro. Refiere la
leyenda cómo ese Simón creó ante el emperador Nerón a un
hombre, de manera artificial, cómo hizo ensayo de volar, cómo
se unió con Elena y hasta tuvo un hijo de ella. Todos estos

�90

COOPERACION

rasgos los encontraremos después en la historia del propio
Fausto.
Otra figura faústica es el mago Cipriano Antioquía, que,
según una novela griega del siglo V, hizo un pacto con el
diablo, para hacer la conquista de su amada por mediación
de este espíritu maligno. Pero su amada, Santa Julia, lo con­
virtió al cristianismo y lo salvó. Esa leyenda llamará más
la atención en países de lengua española, si se nota la relación
que existe entre ella y el drama de Calderón : ' ' El mágico
prodigioso ' ' , que es una modificación de la antigua leyenda.
En la literatura alemana encontraremos, por primera vez,
el motivo de Fausto, en un drama de la monja Rhoswitha,
del siglo X, drama que durante toda la Edad Media fué limi­
tado muchas veces, Teófilo, obispo de Cilicia, hace alianza
con el diablo para obtener honores jerárquicos . Al fin se
arrepiente, y Santa María le salva. Sucede lo mismo con la
papisa Juana, en un drama alemán del siglo XV.
Pero me extendería mucho si quisiera .citar otras leyendas
parecidas. Me concreté a hablar de la referente al filósofo
inglés Bacón de Verulam y también a la del obispo Alberto de
Regensburgo, que se dice evocan espíritus. Y más tarde se
refería al abad Tritenio de Esponheim y al médico Paracelso,
así como a otros hombres ilustres que tenían relaciones muy
íntimas con el mundo de los espectros.
Durante la Reforma se aumentó la creencia en los demo­
nios. Lutero mismo creía en la existencia de ellos. Hoy toda­
vía se muestra en el Castillo de Wartburgo, donde Lutero
pasó cierto tiempo traduciendo la Biblia, una mancha de tinta
en la pared que, se dice, proviene de un tintero que Lutero
arrojó contra el diablo que quiso desvirtuarle en su interpreta­
ción. Es de notar que antes de la Reforma, siempre salvan las
fuerzas divinas al hombre infeliz que se ha entregado al diablo,
y que frecuentemente la salvación viene de la Virgen María.
Con la Reforma hubo otra comprensión : el que se liga al dia­
blo, debe sucumbir sin salvación posible e irse al infierno.
En estas leyendas están fundados los primeros elementos
de la historia del doctor Fausto. Pero es el caso que aquellos

GOETHE

91

elementos tomaron cuerpo en un individuo de nombre Fausto,
que tuvo vida real y fué convertido por la fantasía popular en
11.n personaje tan extraordinario como famoso.
Hay datos verídicos sobre Fausto, entre ellos uno del
.
amigo de Lutero, Melanchthon : existía realmente en la prime­
ra mitad del siglo XVI, en las universidades de Wittenberg,
Leipzig, un doctor Fausto, dado a la vida alegre y bulliciosa,
que adquirió fama de alquimista y brujo, y después de una
existencia desordenada, murió trágicamente. Apenas muerto,
corrió la voz de que se lo había llevado el diablo.
En muchas ciudades alemanas existen toda vía plazas Y
calles que llevan el nombre de Fausto. Así, en Erfurt, en la
ciudad natal del que escribe estas líneas, hay un callejón
llamado "Fausto " y la conseja popular dice que Fausto con­
virtió un carro tir�do por dos bueyes, en dos escarabajos unci­
dos a una paja, para conducir esta yunta por el estrecho ca­
llejón. Otros sucesos de esta clase que, según la leyen�a,
ejecutó Fausto en Erfurt, están representados en grandes pm­
turas que se conservan en la Casa del Ayuntamiento de esa
ciudad. Cuando yo era niño, muchas veces me detuve delante
de ellas mirándolas con interés y entusiasmo.
Pe:o, cuál fué el :B'austo histórico, si hacemos abstracción
de todos los rasgos accesorios y legendarios 1
Fué el doctor Fausto un representante de aquellos estu­
diantes vagabundos que existieron durante toda la Edad :1'1 e­
dia, y todavía a principios de los tiemp?s modernos: mitad
genio universal' erudito y profundo, mitad charlatan que,
e
complaci.§:.idose en el aplauso de la gente créd�la, vagaba �
habia
��e
irse
p��sum
de
Es
país.
en
lugar en lugar, de país
.
muchos Faustos, pero en una persona reumo la trad1c10n todos
s
los rasgos característicos de los otros: lo que ,ºb�; rvamo
Eulens
aleman
aro
c
pi.
del
a
también en el origen de la leyend
piegel ' ' .
¿ Qué cosa habrán hecho estos errantes . charlata�es 1
la
Sabemos que dirigían su interés principal a eJerc �r
anfabric
Y
vulgo
al
do
curan
profesión de médico y droguista,

�92

COOPERACION

do Y vendiendo remedios contra los diversos males que afli­
gen a los hombres y animales, por ejemplo : elíxires para ganar
a u� amante reservado o a la amada modesta ; también
pro­
nosticaban el porvenir, viendo los líneas de las manos y
co­
nocían reretas para ganar oro con materias de menor valor
•
tal como lo hacen aún hoy, los merolicos, que divertían y
se�
ducían a sus clientes con cuentos chistosos, cuentos que siem­
pre tendían a la venta de las mercancías. Mientras
mejor
era el charlatán, tanto mejor vendíait.
Debe de admitirse que el Fausto histórico es realmente
una figura bastante interesante ; por otra parte, debe
admi­
tirse también que él nunca se· inquietó por el problema
de los
límites del conocimiento del hombre, ni sintió la bondad
de la
aplicación espiritual o la desesperación que nace de la
peque­
ñez de la naturaleza humana.
�o debe extrañar al que conozca esa época del siglo XVI,
tan 1mp�egnad a y sacudida por las ideas religiosas,
que el
Fausto impresionara tanto al pueblo. Basta recordar
que
hoy día todavía existen gentes que creen en remedios sobren
a­
turales y hechicerías.
Por eso no es de admirarse que el vulgo de ese siglo
sin­
ceramente haya puesto como figura central de su leyend
a la
figura histórica del Fausto, adornándola con todas
las a�éc­
dotas que circulaban acerca de semejantes charlatanes.
La leyenda de Fausto se cristalizó muy pronto en
los li­
bros populares de Fausto, " Volksbucher ", como
se dice en
alemán.
El primero de estos libros se dió a la estampa en
el año
de 1587, en Frankfurt, ciudad natal de Goethe.
La historia del descreído doctor escribióse con la
idea
de apartar ª los buenos creyentes, de tentaciones peligr
o­
,
sas, presentand
oles como ejemplo aquella vfotima del espíri­
tu malo.
El Juan Fausto de la leyenda era, en verdad, perití
simo
en las ciencias más útiles y doctor profundo en teolog
ía. Pero
no se perdió por ese camino, sino por ser un hombre
mundano'

GOETHE

93

libertino e incrédulo, que para gozar todos los placeres de la
vida, estudió ciencias ocultas en la gran escuela de magia de
Crocovia y, renunciando a las letras sagradas, llamóse doctor
en medicina, astrólogo y matemático. En un bosque cercano
a Wittenberg, evocó cierta noche al diablo que, con gran apa­
rato de fuego, se presentó al fin, bajo la forma de un fraile
gris, diciendo llamarse Mefistófeles ; hízose el pacto, escrito
con sangre de Fausto, que ofreció su alma al espíritu infernal
en un plazo de veinticuatro años, y al cabo de este tiempo y
después de una vida de goces desenfrenados, reventó el doctor
lastimosamente, a poco de una cena que había invitado a sus
amigos y discípulos de libertinaje, para darles' cuenta de que
se acercaba su última hora, sin que le valiese su tardío arre­
pentimiento.
El devoto autor de la historia horripilante, que se complace en pintar con colores vivísimos las apariencias inferna­
les, no nos dice gran cosa de las dichas que el diablo le pro­
porcionó, ni de la satisfacción que halló Fausto en ellas.
Lo más interesante de lo poco que nos cuenta, es la apari­
ción de la her·mosísima Elena, que el doctor hizo asistir en
una de sus comilonas, a ruego de sus comensales, y de la cual
quedó tan prendado, que la obligó a volver, teniendo más
tarde de ella un hijo, a quien llamaron Justo Fausto.
Es allí donde radica el germen de aquella concepción
grandiosa de Goethe : en que el mundo helénico y el mundo ger­
mánico, se contraponen y se completan de una manera tan
nueva y tan poética.
La vida de Fausto hízose, desde luego, popularísima en
Alemania. Repitiéronse las ediciones, redactáronse nuevas
historias, y antes de concluir el siglo XVI, circulaban, ya tra­
ducidos varios de estos libros, por Holanda, Francia e Ingla­
terra. 'En el fondo, la leyenda era tosca y pueril ; pero había
algo en ella que impresionó mucho al corazón humano, eterna­
mente predispuesto a admirar toda audacia, toda temeraria
ruptura de los lazos terrenales que nos oprimen.
En 1590 un predecesor de Shakespeare, Cristóbal Mar-

�94

COOPERACION

lowe, se apoderó de la piadosa historia, desarrollándola en su
drama " Faustus ", que, según sabemos, se representó por vez
primera en 1594, publicándose diez años después.
El mérito de este " Faustus " de Marlowe consiste en que
el poeta crea aquella primera escena cuando Fausto, desespe­
rado, examina todas las ciencias a las que hasta entonces se
hubiera dedicado. En el resto del drama Marlowe imita el
libro popular. Como poeta, Marlowe es eÍ primero que reco­
no_ció la profundidad de la leyenda. Es extraño que Goethe
no haya conocido el drama de Marlowe antes del año de 1818.
El drama fué traducido al alemán por el poeta Wilhelm
�úller. Pero hubo otras sugestiones del drama inglés, que
mfluyeron en Goethe desde el siglo XVI, y después, en el siglo
XVII, cuando comediantes ingleses , recorrían Alemania re­
presentando sus drámas improvisados. Y era precisamen�e el
Fausto uno de los más favoritos de su repertorio.
El drama de los autores ingleses influyó pronto en los
teatros alemanes, sobre todo, en los teatritos de marionetas
en cuyo repertorio el Fausto :figuraba, y aún figura hoy día e�
_
primer lugar.
El que escribe esto recuerda siem:r&gt;re con gusto el interés
que tuvo en las representaciones de Fausto en el teatro de
marionetas de Munich, durante el tiempo consagrado al estu­
dio del asunto, con su venerable maestro el profestory doctor
Franz Muncker, en Munich, en cuya ciudad se cultivan las re­
presentaciones de títeres.
En el manuscrito original de la conocida novela ' ' Wilhelm
Meister ", como se dice en alemán, en el " Urmeister " ma­
nuscrito �ue se halló en 1910, Goethe nos cuenta que ;l pe­
queño Wllhelm admiró muchas veces al Fausto en la escena
de títeres.
�s bien sabido que la historia ' ' Wilhelm Meister ' ' p;ede
considerarse como una autobiografía del poeta, en muchos
aspectos ; de manera que puede presumirse que también Goe­
the conoció en su niñez el Fausto en el teatro de marionetas.
En la época en que Goethe hacía sus estudios en Leipzick,

GOETHE

95

entre los años 1765 y 1768, vió nuevamente el Fausto en varias
ocasiones en el teatro más famoso de esa ciudad.
En la misma ciudad de Leipzick, en la Bodega de Auer­
bach, el joven poeta vió a menudo representadas plásticamente
algunas acciones de la antigua leyenda de Fausto. A todas
esas impresiones se agrega ron los estudio s a los cuales se de­
dicó Goeth e despu és de su regres o a su ciudad natal, en 1768,
rela­
estudi os de libros que trataban de problemas alquimistas,
.
diablo
el
ciones místicas y pactos con
Leemos en la autobio grafía de Goethe : " Mi vida, poesía
y verdad ", que el poeta concibió por primera vez el drama de
Fausto, durante el tiempo que consagró a sus estudios de De­
recho en la Universidad de Estrasburgo, entre los años de 1770
y 1771. Los biógrafos de Goethe nos refieren que el poeta,
en aquellos tiempo s, disertó mucho entre sus compañeros acer­
ca del destino impuesto por las leyes a los infanticidas de esa
época. Goethe , correspondiendo a su manera de ser, se en­
tregó con ardor a la formación de este drama, que ya antes
él mismo había experimentado y sufrido en su propia vida.
Su manera de ser le obligó a esta confes ión íntima, porque
todo lo que el poeta nos dejó, es, según él mismo lo refiere des­
te
pués, tan sólo un fragmento de una gran confesión. Duran
una
en
idilio
un
empezó
su estancia en Estrasburgo, Goethe
aldea cercana a la ciudad, en Sesenheim, con la hija del pastor
de la ald�a , Feder ica Briom .
El lazo amoro so tuvo una influencia decisiv a en la evolu­
este
ción de su poesía lírica. Pero la imagen pura y serena de
poeta
amor, se nubla, debido a que, siendo muy joven -el
tenía a la sazón veintiún años- y no pudiendo pensar aún
to
en un enlace civil, se vió obligado, empujado por el inquie
mu­
esta
a
mente
frívola
nar
abando
demonio que le guiaba, a
en
chacha, que había llegado a formar parte tan importante
su vida.
El genio del poeta sufrió con este rompimiento, lo que no
podía suceder de otra manera.
a su
Y, siguiendo el impulso de su índole peculiar, libró

�96

GOETHE

COOPERACION

espíritu l!iel remordimiento de esta falta, compensándola con
la tragedia de Margarita.
No importa que algunos biógrafos de Goethe nos digan
que la primera amada que tuvo el jovencito en Wolfgang, se
ll�maba Margarita, y presuman que este precoz amor se cris­
talizó después en la tragedia de Margarita. No importa todo
esto. La verdad no es así.
Aceptemos que Goethe tom.ó de su primer galanteo el
nombre de la querida: Pero, en total, la tragedia de Marga­
rita es la confesión sutilizada y sublime de lo que experimentó
Y sufrió Goethe al romper el lazo amoroso que le unía con Fe­
derica Briom.
La imagen encantadora de Margarita fué creación exclu­
siva del genio de Goethe. No hay rastro de ella en ninguno
de los " Faustus " anteriores, por más que se mencione en un
libro popular, un lío amoroso habido entre el Fausto de la le­
yenda y una criada de aldea.
Desde esta época de Estrasburgo hasta el fin de sus días
el objeto de Fausto persiguió incesantemente a Goethe' lle�
nando una gran parte de su vida, tan activa y multiforme.
Muchas veces, contra su gusto y voluntad, pues la obsesión
era más fuerte que él, entendiéndose que Goethe durante su
juventud, mantuvo delaciones artísticas diferent;s a las que
cultivó como anciano ministro y dignatario del Gran Duque
de Weimar.
Hay que hacer notar este detalle, porque solamente des­
pués de examinar los cambios de su vida y de sus obras po­
dríamos darnos clara idea de las dificultades que se op�nen
a la comprensión de su Fausto.
En aquella época, tan fecunda, en que creó su Werther
y su Goetz, el poeta concibió también su Fausto. Los biógra­
fos han averiguado con seguridad que Goethe, en 1765, al ir a
Weimar, llevó consigo el manuscrito de su Fausto, y proba­
blemente también esas escenas de Elena, que más tarde for­
maron la segunda parte del drama. Fué este manuscrito al· que
llamó la historia de la literatura alemana el ''' Urfaust", trabajo

97 '

realizado entre los años de 1773 y 1775, tiempo que pasó el
poeta, después de haber concluído sus estudios en Estrasburgo,
en la casa de sus padres, en Franchurt.
En W cimar, Goethe mismo leyó, para la corte del Gran
Duque, su manuscrito, quemándolo más tarde.
No sabía Goethe que una de las damas de la Gran Du­
quesa, entusiasmada con el Fausto, lo copió después de pedirlo
prest'ado al poeta, y esta copia de la señorita Goechhausen
fué encontrada en 1887 por el doctor Erich Schmídt, más tarde
profesor muy reputado de la Universidad de Berlín. Antes
de este descubrimiento, nada se sabía acerca de la primera
forma del Fausto de Goethe.
De los años de 1776 a 1786 -diez largos años- Goethe
se dedicó a un trabajo muy serio, desempeñando su empleo
como ministro del Gran Ducado de Weimar.
Y por eso casi todos sus planes poéticos permanecieron
en suspenso. En 1786, cuando el poeta, para salvar su vida,
huyó a Italia, otra vez reapareció el plan de Fausto en este
país. Pero como otros motivos poéticos predominaban, tales
como la Ifigenia y el Tasso, el Fausto no prosperó. A su re­
greso a W eimar, Goethe tampoco trabajó en la formación del
drama. Lo modificó sensiblemente y lo publicó como frag­
mento en la primera edición de sus obras, en el año de 1790.
Con esta publicación, el poeta creyó haberse librado de la crea­
ción de su Fausto. Por eso "podría suponerse, sin exageración,
que cuando Goethe volvió a trabajar en el motivo del Fausto , no
la hizo de un modo espontáneo, sino bajo un impulso extraño.
Y en verdad : fué el genio de Federico Schiller, por haberse
encontrado reunidos estos dos héroes de nuestra literatura
clásica, el que estimuló a Goethe a terminar aquel fragmento.
Y fué así cómo, en 1797 volvió a trabaja r en el motivo del
Fausto.
¡ Qué razones tuvo Goethe para considerarse libre de la
publicación del Fausto, con sólo la publicación de un fragmento 1

7

�98

COOPERACION

Ya dij"mos que Goethe concibió el plan de Fausto en la
época en que su alma fogosa se extraviaba después de la sepa­
ració � de Federica Briom. La profundidad de su alma y la
seremdad con que sufrió este incidente, habían inspirado al
poeta su obra como una improvisación. Y después de los diez
años de trabajo al servicio del Estado, al regreso de Italia,
Goethe se desprendió de la obra, dándola a luz. ¿ Por qué, no
pudiendo aceptar el concepto formado en sus días de ju­
ventud, ni modificarlo completamente, Goethe lo publicó de
una vez ?
Sabemos que Schiller empujó a Goethe a volver al motivo
del Fatrnto. En 1797 Goethe escribió la hermosísima dedica­
toria y los prólogo'S que anteceden al drama. No cabe hablar
aquí de las diferencias existentes entre el " Urfaust ' ·, el frag­
mento de 1790 y el drama completo que consiguió publicarse
en 1808, tres años después de la nuuerte de Schiller.
Extraño es que esta publicación de 1808 no haya impre­
.
s10nado tanto al público como hoy podríamos presumirlo. Pe­
ro no hay que olvidar que hacia esta época la situación políti­
ca de Alemania absorbía toda la atención e interés del públi­
co, a causa de haUarse Napoleón precisamente en la cumbre
de su poderío.
El esplendor del Congreso de Príncipes de Erfurt, ciudad
muy cercana a Weimar, donde los actores del Emperador
hacían representaciones únicamente para testas coronadas bo:
rró la impresión y el interés del Fausto.
Además, como ya lo habían hecho notar los primeros crí­
ticos, la obra necesitaba una segunda parte complementaria.
Faltaba a Goethe el amigo que le aconsejara y estimulara a la
continuaci�n d � su drama. Por otra parte, y poco después
_
de la pubhca ?10n del Fausto, Goethe se dedicó en cuerpo y
alma al estud10 de las ciencias físicas y naturales, de las cua­
les resultaron más tarde sus escritos sobre la teoría de los
colores y la morfología.
No antes del año de 1821, Goethe volvió a su obra y fué
.
.
un motivo muy aJeno, venido del exterior, el que le hizo vol-

GOETHE

99

ver a la continuación del Fausto. Lo'S combates que libraban
los griegos por su independencia, que tanto entusiasmaron al
poeta inglés Lord Byron, recordaron a Goethe sus escenas de
Elena. Ya dijimos que probablemente Goethe escribió estas
dos escenas al mismo tiempo que el " Urfaust ".
Hacia esa fecha las completó y las publicó como acto
tercero de la segunda parte. (Año de 1827.)
En el año siguiente, el poeta terminó el motivo principal ,
de la segunda parte. En 1830 se terminaron los tres prime­
ros actos, y por fin, en 1831, un año antes de que muriera
Goethe, fué completada la obra, publicándose como póstuma
en la primera edición total de las. obras de Goethe.
Recapitulación : desde 1770 hasta 1831, sin considerar las
interrupciones, Goethe estuvo ocupado en los motivos del
Fausto. Se comprenderá así fácilm,ente, que la obra no puede
tener una completa unidad, como no sea la unidad ideal que
ofrece la gran personalidad del Poeta.
Por otra parte, es de importancia fundamental recordar
que el drama no desarrolla su tema como una investigación
científica. Y si, leyendo, entramos a la interpretación de la
traO'edia, fácilmente percibiremos varias asperezas en la com­
posición, asperezas que el intérprete tiene obligación de mos­
trar expresamente .
i De qué manera consiguió Goethe la fábula de su drama?
Después de un trabajo rudo y sincero, Fausto acierta a ver
que el último conocimiento se niega a la aplicación del hom­
bre, y reconoce que son inútiles todos los esfuerzos humanos.
Es por esto que Fausto se dedica a la magia, a aquel arte que da
fuerzas sobrenaturales, y por conducto del cual Fausto espera
lograr por fin los conocimientos que tan fervientemente anhela.
De este modo es como Fausto comete la primera culpa, a resul­
tas de la cual vienen otras, de tal manera que al fin de la pri­
mera parte, ]:&lt;'austo es un expiador agobiado por el peso de un
pecado, por más que abrigue la esperanza de salvar�: ·
La expiación necesaria p ara lograr esa salvac10n se pre­
senta en la segunda parte. Allí encontramos al Fausto en
perpetua actividad, tan activo, que puede pronunciar : las hue-

�100

COOPERACION

llas de mis días en la tierra no p o drán borrarse c on el tiem­
�o ' ', _ Y c �nta en la peroración' del drama un c o ro de ángeles :
Quien siempre se aplica c on t o do su ser, puede ser perdo­
nado . "
Así se nos presenta el Fausto de G o ethe c omo un evanO'e­
lio del trabaj o, del trabaj o so cial, al que el p oeta mismo ha­
bía c o nsagrado tanto de su existencia incomparable. Y c omo
una c onsecuencia inevitable de todo l o anterior, aparece fi­
nalmente el tema del Faust o de Go ethe de la manera más
sencilla.
Es verdad que hay dificultades para entenderl o . Pero
estas dificultades se refieren más bien a la m;mera de revestir
el lenguaje y la expresión que a la fo rma y a l os pensamiento s.
En cuanto a la fo rma, no debemos olvidar que la había
preparad o ya la tradición en l os libros populares.
El drama de Goethe se diferencia mucho de aquell os li­
bros en un ·punto : en que su Fausto no hace un verdadero
pacto c o n el diabl o , sino una apuesta que c orresp onde a la
apuesta hecha entre Dios y el diabl o para pro bar la virtud de
Paust o . Esto último se desarrolla en el prólogo, en el cielo .
Lo que Dios profiere acerca de Faust o es c omo sigue :
" Un h ombre de bien en la tendencia c o nfusa de su razón sabe
distinguir y seguir la vía estrecha que c onduce a lo bueno .
Co nsiderando esto, no debe haber ningún tem or de lo que
finalmente ac ontecerá a �'aust o .
No puede negarse que Paust o pierde la apuesta que hiz o
c on Mefistófeles en la primera parte, d onde se atreve a decir :
' ' Si es po sible que yo pueda tenderme en un lecho para rep o ­
sar, que se me dé al instante ; si puedes lis onjearme hasta el
punto que esté c o ntento de mí mismo ; si puedes seducirme con
placeres, que este día sea el último para mí. Yo te ofrezco la
apuesta. ' '
N o viene este mo mento durante la primera parte, donde
Fausto, insaciable corre por el camino de los goces sensuales
que no le dan satisfacción ; pero llega este moment o al fin de
la segunda parte, cuando Fausto exclama : ' ' en tan feliz ins-

GOETHE

101

tante, p o dría yo decir : detente to davía. ¡ Eres tan bello ! dis­
fruto aho ra del momento más bello de mi vida. ' '
Pero no es este un instante de go ce sensual y van o, sino
el instante de un hecho so cial y grande, p orque Fausto acaba
de crear un paraíso en la tierra, paraíso donde viven ho mbres
libres y felices.
Formalmente, el diablo gana su apuesta. Pero la gracia
celeste libra a Fausto de las mano s de Satanás. En el drama
de Go ethe, Faust o no es llevado p or el diablo, c om o siempre
sucedía en l o s libr os p opulares, sino que es salvado y perdo­
nado, c o m o ya l o ha,bía proyectado anteri ormente Lessing,
aquel regenerado r de nuestra literatura, en su plan de Fausto .
El encadenamiento de las ideas no se rec o no ce siempre
muy fácilmente, y esto se debe c on particularidad a que el
p o eta dejó, de intención, en su obra varios pasajes obscuro s.
Y para entender estos pasajes es precis o un trabaj o muy es­
pecial y asiduo, sobre t o do en cuanto se refiere a la segunda
parte. Y esto no se puede l o grar clara y exactamente c o n una
sola lectura. Estas c o nsideracio nes me indujeron a buscar
una interpretación del drama, interpretación sistemática y
lenta, que no puede encerrarse en unas cuantas líneas.
El p oeta, ya lo sabemos, trabajó durante to da su vida en
este tema. Y yo creo que se necesita la experiencia de to da
una vida para interpretar el Fausto con exactitud.
Es c ostumbre en Alemania creer que lo s jóvenes entre
los diez y siete y veinte año s se hallan p oseído s p or la fiebre
del Fausto , y luchan enérgicamente c ontra las fuerzas del no ­
table pers onaje. Sería muy bueno meditar aquí la célebre
frase de Mme. Stael acerca del Pausto de G o ethe : " El Fausto
hace reflexio nar so bre to d o y so bre alg o más que todo eso . "
Es el Fausto de Go ethe el p ostrer drama que se lee en l os
últimos año s de la preparato ria alemana, antes del examen
final. Y en tanto que los demás recuerdo s de la última ép o ca
esc olar no so n muy agradables a causa de los rudo s trabaj o s
del examen, la lectura del Fausto queda grabada en t o das las
memo rias, dejando indeleble una gran impresión para t o da la
existencia.

�102

COOPERACION

Y así s como hay mom�ntos durante nuestra vida en que,
a la vez que releemos el célebre drama, gozamos nuevamente
de la sabiduría y preciosidades de la obra singular. Ordina­
riamente, .una nueva lectura tiene mucho m.ás valor que todos
los comentos.
En Alemania, donde el :B1 austo pertenece al repertorio
general del Teatro, una buena representación se ofrece siem­
pre como el mejor comento. Con deleite recordamos de una
función del " Urfaust ", que dió la Sociedad de Goethe, hace
diez años, en Weimar, en presencia del descubridor del " Ur­
faust ", profesor y doctor Erick Schmidt.
Ya para terminar, es preciso hacer especial hincapié en
lo siguiente : el Fausto de Goethe cumple una función religio­
sa, y esto no debe decirse en sentido dogmático, sino en la
acepción de que es religioso lo que une a muchos hombres en
el mismo sentinúento.
El Fausto de Goethe no es un drama alemán, sino un dra­
ma universal : no pertenece a Alemania, sino a la humanidad.

Notas de actualidad nacional
Las Relaciones entre México y los Estados Unidos
Con el propósito de buscar la reanudación de las relacio­
nes diplomáticas entre los dos países, los gobiernos de Wash­
ington y México, respectivamente, nombraron cua� ro Delega­
dos, dos por cada país, para que celebraran una serie de �onf�­
rencias en las que se tratará de llegar a una decorosa mte_h­
gencia, buscando el restablecimiento inmediato de las relae10nes oficiales.
El Presidente Harding nombró como Delegados para que
lo representaran en las conferencias que se celebran actual­
mente en México, a Mr. Charles B. Warren, y a Mr. John Bar­
ton. El Presidente Obregón nombró como Delegados al Sr.
Ramón Ross, y al Lic. Fernández González Roa.
Las conferencias se inauguraron el lunes 14 de mayo a
las 10 de la mañana en la casa número 85 de la calle de Buca­
reli.
Al inaugurarse las conferencias, el Sr. Ross, en nombre de
la Comisión Mexicana, dió la bienvenida a los señores Delega­
dos estadounidenses en los siguientes términos :
' ' Señores Miembros de la Comisión Americana :
' ' Es un gran placer para nosotros, en la apert�ra de_ estas
conferencias dar a ustedes nuestra más cordial bienvemda . al
país y dese�rles una larga permanencia entre nosotros. El
.
Presidente de la República ha quedado altamente complacido

�104

, •¡

COOPERACION

de ver que 1 Presidente
•
de los Es tados Unidos,
su Excelencia
Warren G. Harding, h
a tenido a bien
e
s
cog
er como represen­
tantes suyo s a dos perso
nas de tan alta distin
ción y de tan
eminentes cualidades
intelectuales y morale
s.
_ Por nuestra parte, no
s otros consideram
os un privilegio al
es tar asociados en esta
s labores con caballero
s tan recto s y
tan a ltas mtiras.
de
E speramos que nuestra
s juntas sean un
paso considerable
hacia el acercamiento
am/istoso de nuestros re
spectivo s pa íse
y con esta esperanza da
s,
mos principio a las con
ferencias. '
El Delegado Warren
'
contestó en los siguien
tes términos :
Señores :
' 'Apreciamos muy altam
ente la cordialidad con
sido recibidos en
que hemo s
México, la cordialidad
de que hemos sido ob­
jeto por t odos y en tod
as partes. Tenemos
mucho gusto en
corresponder a lo que
ha expres ado el Sr. Ro
ss en nombre de
la Comi sión Mexicana
, manifestándole la satis
facción que te­
nemos de que el Gobie
rno Mexicano ha ya no
mbrado para con­
ferenciar con no s otro
s a do s caballe
ros de tan alta distinc
Tenemos confianza de
ión.
que estamos perfecta
mente justificados
de esperar una verd ade
ra cooperación de pa
'
rte de ellos para
llegar a un resul tado
s atisfactorio.
He
mo
s
venido aq uí ani­
m ados de las más am
igables intenciones con
la esperanza de
llegar a un acuerdo pa
ra que México y los
Es
tado s Unidos
puedan una vez más rea
nudar sus relaciones
morales con tod a
cordialida d. Ni el Go
bierno ni el pueblo de
los Estados Uni­
dos tratan de obtener
ventajas especiales en
México, ni nin­
gún derecho que Mé
xico no esté dispues
to a compartir con
otros pa íses. No tenem
os ni la intención ni
el deseo de inter­
venir en asuntos que afe
cten la s oberanía de Mé
xico. Tenemos
la convicción, sin emba
rgo, de que hay cierto
s principios que
consider amos esencia
les como base de la
co operación econó­
mtica entre las nacio
nes. Los principios
de justicia reconoci­
dos po r el derecho int
ernacional deben prev
alecer siempre en­
tre las naciones, a fin
de que el intercambio
comercial pueda
efectuarse con abs oluta
confianza y seguridad
entre los dife­
rentes pueblos. Nosotros
estamos seguros que deb
e existir en-

NO'fAS DE ACTUALIDAD NACIONAL

tre ambos lados de la :frontera la convicción de que el inter.
.
cambw comerci a1 pue de desenvolver se con ab s oluta seguridad
y garant,ias.. N0 hemos vem'do aqm, ª 1·ntervenir en las cuesmtenor
•
.
de Me'xi·co, pero no podetiones locales o de poi-t·ca
l I
mos dejar de ll�m�r: la aten . ,
la necesidad que hay de
;t: ª
xperiencia de la humanidad
aplicar e sto s prmc1p1os que
.
ha demostra do que s on esenc1�1es para las relaciones amisto­
sas y comerm· a 1es p ara la s naciones.
t conferencia no será una
Sinceramente_ espera os u
desilusión para mnguno �e l;s �:: :aíses y que estos gobier­
nos puedan, después reanudar sus relaciones sobre una base
.
' d o d 1 seo•uridad a lo s comerciantes
que tendrá por res�lta
ª
\o: .p!tlses de que en el futuro no
y hombres de negoCios, de am
No sería prudente dar
.
tendran
, nad a de que preocuparse.
ahora un pas o que no fuese fi rmc, n1. echar cimiento s poc o so.
.
hdos. Lo que se haga ah ora d eb e h acerse con el fin de esta.
blecc r nuevas relac10nes entre ambos países, que sean de ca,
racter
permanente No debe haber transacción posible con
.
·
. t e1.
. funclament les que son esenc1·ales para el m
los princ1p10s
.
ª
,
· 1 . Hacer1 o no seria ma•' s que dar cabida a una
cambio comercia
.
, .
desconfianza maléfica que imp; a·lrI'a l a cooperación econom.1ca
- . para ambos paises. Estamos aqlÚ para demostan benefic10sa
.
.
,
trar que los Estados Umdos desean ser tm buen vecmo de Me.
.
,
.
las condiciones que
XICO, Y no tenemos mas ansia que lograr
hagan esto posible. , ,
La Liga Panamericana de Estudi�ntes de Nueva york

y las Conferencias

El Delegado por el Peru, a�tc e1 Consejo Internacional de
.
la Liga Panamencan� de E studiantes de Nueva York' Sr. Antonio Reyes :M:onta lvan, en repr�sentación de la Liga entregó
.
•
.,
a la Delegac10n Amene ana la sigmente cart a ..
-Excelentísimos seño" Nueva York, 5 de mayo de 1923
. .
res Embajadores : La Liga Panamericana de Estudiantes de

�106

COOPERACION

Xueva York, constituída por representantes de las intelectua­
lidades de todas las naciones del Continente Americano, tie­
ne el l1onor de dirigirse a VV. EE. para permitirse solicitaros,
en estos momentos en que se va a discutir un asunto de serio
interés l)ara la armonía y concordia que deben rein�r en nues­
tras Américas, que apelan en todos momentos a la recta justicia
y a la uobl e conciencia de VV. EE. para que el resultado de
e:;as coufo1·encias sea una victoria para los amantes de la Paz
y la Justicia, como sois vosotros, y un sello final a las discre­
pancias que, por desgracia, existen hoy por hoy entre los Es­
tados Unidos y México.
Fundamos nosotros, los que desde hace años luchamos fer­
vorosamente por los bellísimos ideales del Panamericanismo,
nuestro derech o a dirigirnos a VV. EE. en las siguientes ra­
zones :
lo. En que, como intelectuales, nos corresponde el sagra­
do deber de velar por el mejor entendimiento que debe existir
entre todos nuestros pueblos, sin distinción de raza, de exten­
sión territorial o de poder.
2o. En que, cuando llega el momento de zanjar dificulta­
des entre extranjeros, es siempre deber ineludible del má�
fuerte, cristalizar su amplitud de espíritu e hidalguía, destru­
yendo todos los obstáculos que pudieran presentarse para la
feliz solución de aquellas dificultades.
3o. Que en este caso, son los Estados Unidos, l a parte más
fuerte de los litigantes y que, por lo tanto, corresponde a ellos
hacer todos los esfuerzos posibles para eliminar toda causa
tendente a ocasionar, directa o indirectamente, entorpecimien­
tos en la solución del problema que se presente a discusión.
4o. Que la Nación Mexicana ha sido siempre víctima de
las más crueles y odiosas calumnias y que, por lo tanto, la
Delegación Norteamericana a las conferencias que van a tener
lugar en México, al discutir el problema presente, debe hacer­
lo partiendo de bases justas, teniendo en cuenta la situación
actual de México, y dejando a un lado todo criterio hecho con
anterioridad, ya que durante los años de guerra civil han ocu­
rrido hechos lógicamente derivados de aquellas luchas intes-

NOTAS DE ACTUALIDAD NACIONAL

107

tinas, las cuales en nada deben afectar �i, afecta� la situación
político-administrativa actual de la Nac10n Mexica�a. .
5o. Que México disfruta actualmente de paz bie� cimen­
tada habiendo desaparecido por completo hasta los mas re1:1,o­
tos síntomas de desacuerdo entre la familia, ? que, a excepc10n
de unos insio·nificantes grupos disidentes, sm valor represen­
tativo de ni�guna especie, y sin ideales ni bai�dera algunos,
t.odo el pueblo mexicano se encuentra hoy ded�ca�o a 1� r�.,
· IJaís , con un patnot1smo srn hconstrucc10n econo'mi· ca de su
mi·t es que ha merecido el a1Jlauso del mundo entero.
.
.
.
ha _demostia60. Que la actual Administración _1\�e�rnana
do prácticamente su capacidad para dingir los -�estmos de la
nación acertada y patrióticamente, como tam.bien sus deseos
de coo�erar en todo momento, con los demás pueblos del �un­
do hacia e l establecimiento de una amistad Y armonía positiva­
mente sinceras.
7o. Que es humanamente indispensa�le que, en el programa de VV . EE · , para la solución de las. dificultades entre vuestra grande nación y la República Mexicana: ,no i_n
· fluya _ e1 pre
dominio de índole comercial, sino que tamb:e� eJ�rza su noble
·nfluencia en aquellas conferencias el esp1ntuahsm.o estado­
�nidense, aquel espiritualismo filantrópi�o de que, con tanta
frecuencia, hace uso la nación norteamer�cana.
Perfectamente confiados, con la cert1dumb e n:as g�ande,
_r
con esperanzas justamente fundadas, y en la mtehgenma an­
helada de que, a los estudiantes, que son lo� _e�labo�es ue
:
.
unen 1 a cadena humana , cuyo rumbo han de d1r1gir
mas tarde,
. .
se les debe escuchar, y aceptar sus msrnuaciones, y� que en
ellos no obran más sentimientos que los de concordia Y · fra­
ternidad universal, hacemos votos sin�ero� porque vuestra
permanencia en nuestra hermana república sirva para que que­
d e demostrada la justificación de nuestro exhorto a VV . EE.
os enviamos anticipadamente las felicitaciones calurosas de
ias juventudes americanas que representamos, Y que os con­
templan con ansiosa expectación en estos momentos de prue­
ba para toda la América.

�108

COOPERACION

LIGA PANAMERICANA DE ESTUDIANTES DE NUE­
VA YORK. A los Excelentísimos señores Charles B. Warren y
John B. Payne, Enviados Extraordinarios del Gobierno Nor­
teamericano a la República Mexicana.

Inauguración del Primer Congreso de Escritores y Artistas

El miércoles 16 de los corrientes, a las once y media a. m.,
en el Salón de Actos de la Escuela de Minería, y bajo la Pre­
sidencia del Sr. Lic. José Vasconcelos, en representación del
Sr. Presidente de la República, tuvo lugar la formal inaugu­
ración del Primer Congreso de Escritores y Artistas. Duran­
te la sesión de la tarde se presentaron a la consideración del
Congreso, entre otros, los siguientes proyectos : Fundación de
la Casa del Artista, del Sr. Manuel Sierra Magaña ; Proyecto
de Confederación de Productores Mentales, del Sr. José Ma­
ría Benítez, y Proyecto de Cooperativa de Producción y de
Resistencia Artística y Científica, del Gral. Lauro G. Caloca.

El Tercer Congreso Nacional de Ayuntamientos
El domingo 20 de los corrientes, a las diez y cuarenta mi­
nutos de la mañana, bajo la Presidencia del Ejecutivo Fede­
ral, Gral. Alvaro Obr_e gón, tuvo lugar la solemne inauguración
del Tercer Congreso Nacional de Ayuntamientos, en el Teatro
Principal de esta ciudad. El Lic. Gabriel García Rojas, Pre­
sidente de la Comisión Permanente del Segundo Congreso Na­
cional de Ayuntamientos, saludó a los Delegados haciendo bre­
vemente la exposición de los principios conquistados por la
revolución que inscribió en sus banderas, entre otros, el prin­
c_ipio de la Libertad Municipal, afirmándolo en la Constitución
de 1917, promulgada en Querétaro.

NOTAS DE ACTUALIDAD NACIONAL

109

Convención Nacional de Mujeres
El 20 de los corrientes, a las once horas, �omenzó a fi::n.
cionar en M'ex1·co l a Primera Convención. Nacional de, :MuJe.
algun tiemres, d· e acue rdo C on la convocatoria expedid a hace
.
, .,.,..
.
.i.uuJePanamericana Cte
.....,.., Mexicana de la Liga
.u,a.. ...,,..,
po por 1a n
· ·
.
,
,
,
IDJmsF
res, fundada el año pasado con motivo del Co�g1eso_ �
ta de Baltimore. El acto tuvo lugar en � l _Salon_ p rmcipal de
la Escuela Nacional de Conwrcio Y Adllllrustrac1on.
Entre los puntos más importantes del progra� ª de este
,
Congreso se cuentan los que se refieren a la educac: o� sexual,
control de la natalidad, la Paz Universal y la abohc10n de la
pena de muerte.

El Ayuntamiento fundará varias escuelas
El Alcalde de la ciudad ele México_, Sr. Jorge Prieto Lau­
rens h a anunciado que el Municipio va a proceder en breve
a la 'construcción de edificios que se destinarán a escuelas sos­
_
tenidas por el Ayuntamiento. El plan bajo d cual func1��a­
rán nuestras escuelas ha sido confiado a expertos en educac10n.

Las fiestas de la Primavera
Con i�usitado entusiasmo la ciudad celebró, e� 20 de los
corrientes, las fiestas organizadas por el Ayuntam�ento de la
.
_
ciudad .para dar la bien venida a la Pr1mavera, habie� d? obte­
nido el primer premio, en el d� sfi1 e, de Carros A 1 e oncos, el
_,
,�
Carro " La República Cooperativa y el. de la , Federac10n
de Estudiantes ".
Ocupando un automóvil cuya ca�rocería se oc ultaba baJo
,
un tupido a;rmazón de flores, el Presidente Obregon, acompa1

�110

COOPERACION

ñado de su esposa y familia, también tomó parte en el desfile
de carros alegóricos. El carro la ' ' República Cooperativa ' '
fué encargado a la Unión de Ebanistas.
Sobre e � tablado, que representaba la tiel'l'a de la Repúbli­
ca Cooperativa, se encontraban caracterizadas todas las activi­
dades : Una pequeña se encontraba sentada frente a la máquina
de c_:,oser ; un niño :apatero hacía un par de zapatos ; un pe­
queno sastre atendia la hechura de un traje ; y todos los ofi­
cios estaban allí representados : Ferrocarrileros Agricultores
etc., etc. Esta fiesta floral constituyó una briÚante nota so:
cia1 Y un legítimo triunfo para el .Ayuntamiento capitalino.

El nuevo Gobernador de Sonora
En sesión celebrada el 14 de los corrientes, 1a Legislatura
del Estado de So'nora nombró Gobernador interino del mis­
mo Estado al Sr. Flavio A. Bórquez, que había venido des­
empeñando el puesto de Contralor General de la Nación. La
Legislatura sonorense concedió al Gobernador Constitucional
Sr. de la Huerta, un nuevo permiso para que siguiera desem�
peñando el cargo de Secretario de Hacienda en el Gabinete del
Presidente Obregón .

Pasajes Standard en las Líneas Nacionales
Según publicaciones hechas en la prensa del 14 de los co­
rrientes, en el último acuerdo que el Secretario de Comunica­
ciones cele�r� con el Presidente de la República, quedó apro­
bada la sohc1tud que elevó a ese Departamento de Estado la
Direc? ión de los Ferrocarriles Nacionales, relativa a que se le
autonzara para standa,rizar las tarifas de pasaje en todas las
líneas del sistema.
Las tarifas aprobadas señalan la cuota de cuatro y medio
centavos por kilómetro en primera y dos y medio centavos en
segunda, sin recargo de ninguna especie.

Notas de actualidad extranjera
Las diversas religi�nes en el mundo
dedor de 1,746. 000 ,000
En el mundo viven actualmente alre
son cristianos y más de
de habitantes, de los que 566. 204,000
religiones.
mil millones pertenecen a diferentes
:
en
en
ivid
Los cristianos se subd
de cismáticos grie­
27 3.500,000 de católicos, 121. 801,000
estantes. Los cristianos
gos ortodoxos y 170 . 000 ,000 de prot
374.000 ,000 en Europa,
viven : 141. 000 ,000 en las Américas,
y 14.100,000 en Oceanía.
30 . 000 ,000 en Asia, 7.500,000 en Africa
, 000 diseminados en
Los judíos son alrededor de 14.000
las cinco part es del mun do.
los que cerc a de
Los mahometanos son 350 . 000, 000 , de
en
0 en Africa, 40 . 000 , 000
220 .000 ,000 viven en Asia, 8 0. 000 ,00
s.
rica
o en las Amé
Oce anía, 8. 000 ,000 en Europa y el rest
vive n en Asia.
que
000
,
000
135.
Los budistas son
en el Indostán. Los
Los hindús son 210 .000 ,000 y viven
en su totalidad en China,
confucistas son 30 2.000,000 y viven
dispersos en diferentes
con excepción de 180 ,000 emigrantes
partes del mundo.

El nuevo Primer Ministro de Inglaterra
Por renuncia de Mr. Andrew Bonar Law, el Canciller del
•resoro, Mr. Stanley Baldwin, fué designado por el Rey Pri-

�112

COOPERACION

mer Ministro de la Gran Bretaña, el 22 de los corrie ntes. El
nombramiento d e Mr. Baldwin, aunque ya era espera do, no
d ejó de p roducir se nsación en Londr e s, pues algunos p romi­
nentes funciona rios aseguraban que Lord Curzon e ra e l que
mayores probab ilida de s t enía para lle gar a la Je fatura d el
Gabin ete.

El valor del marco
Comunican de Londres qu e e l marco alemán ha sufrido
una nueva de pre ciación y que en la actualidad se cotiza en el
me rcado a 290,000 por libra esterl ina, lo qu e viene a establ e­
c er un nue vo recor d de depreciación.

Nuevo Cable Submarino entre Londres, Islas Azores
y Estados Unidos
El 22 de mayo e l Pre side nte de la Postal Te legraph Com­
m ercial Cables anunció en Nueva York que la compañía qu e
preside acaba de firmar contrato para la instalación del
cable más grande del mundo entre Nueva York y Londre s.
Los trabajos come nzarán e l día primero de agosto próximo.
El cable está ya en construcción en la Te legraph Construction .
Desde 1910 este es e l primer cable trasatlántico entre Europa
y América. Mr. Mackay asegura que la nueva línea prestará
un servicio igual a dos de las e xistentes en la actualidad
aventajando a todas e n su rapi d ez. Las dimensiones del n ue�
vo cabl e exce de n a to das las e xistentes e n e l presente y se cal­
cula que en ambas direcciones pu e de n ser · transmitidas 600
letras por minuto. La ruta elegida es la línea de las Azores.
Allí se e stablec erá una conexión con el cable ya existe nte. La
distancia de Nu eva York a las mencionadas islas es de 2 760
mi llas. El cable se unirá a otro de 320 millas que se te nderá
este verano entr e Inglaterra e Irlanda.

NOTAS DE ACTUALIDAD EXTRANJERA

113

de Rusia
500 fusilados por conspirar en contra
de Pet rogrado que
El 16 d e los corrientes comunicaron
n contrarrevolucionaria
se había descubierto una conspiració
rsonas fueron aprehendi­
en Moscú. Varios c entenares d e p e
res :
suce diendo lo mismo en estos luga _
das en la capital rusa,
i­
cap
,
n
a
Kaz
en
y
a Rusia,
Kharko:I' y Kie:I', Ukrania ; en Tul
das
pasa
n
o
r
fue
p ersonas
tal de la República Tártara. 548
por las armas.

a de las Naciones
Abisinia quiere entrar a la Lig

a de las Naciones ha
Comunican de Ginebra que la Lig
hay en Abisinia más de
sido informada de qu e actualmente
bres, mujeres Y niños, Y
dos millones de esclavos entre hom
i­
r año. Des de qu e te �
qu e este tráfico ha aumentado año po
m­
su
r
sabe
izo
h
ierno de Abisinia
nó la Gran Guerra el Gob
pero quedó
e admiti era en la Liga ;
l
e
s
que
r
cita
i
tención de sol
la pri­
será
vos
escla
e
ión de tráfico d
e stableci do que la abolic
uta la
disc
se
que
de
tes
mera condición que se impondrá an
solicitud.
El imperialismo yanki y Mr. Hughes

El S e cretario de Estado Hughe s, al pronunciar un dis­
curso e l 16 de los corrientes, ante la Confe rencia Nacional de·
Trabajos Sociales, manifestó que era ocioso hablar de pros­
cribir la guerra mie ntras los pueblos no se emp eñen en man­
tener la paz. Re firiéndose a las Repúblicas de la América
Latina y a la política qu e debe seguirs e para su desarrollo _ Y
para ' ' asegurar su indep endencia e inmunidad contra la m­
triga e xtranjera ' ', de claró que sólo aquellos que sufren de
' ' indigestión m ental no pue den comprender que los Estados
Unidos no tie nen designios imperialistas. ' '

�114

COOPERACION

Y luego agregó : " Pero yo pon
go en tela de juicio si los
esfuerzos de este Gobierno dur
ante cien años han dado por
resultado el promover un ent
endimiento de buena voluntad
en la América Latina, como los
recientes y bien dirigidos es­
fuerzos de los filántropos norteam
ericanos para combatirr- las
enfermed�des han contribuíd
o directamente al bienestar de
la humarudad. "

El sistema Parlamentario en Ru
sia
Infor�a� de Moscú qlie poc o a poc
o se va implantando en
_
R�sia el regimen parlamentario.
El Parlamento se compon­
d�a de dos Asambleas: la Primera
Cámara con stará de 360
miembros nombrados por los Con
gresos de los Soviet; la Se­
gunda Cámara contará de 128 mie
mbros. Será una especie de
Congreso Federal.
usía Ukrania, las ocho Repúblicas
. �
autónomas y los 14
:
Distritos mdependientes que com
ponen la Rusia Soviet ten­
drán, cada uno, cuatro representan
tes en esta segunda Cá�ara.
Estos representantes serán nombra
dos por el Comité Eje.cutivo
d� cada Nación. El sufragio dire
cto del pueblo no tendrá
nmguna intervención en la Constit
ución de este Parlamento
'
que obdecerá ciegamente las órdenes
de los Soviet.

Los diez hombres más ricos del
mundo
Hace 20 _años xistía en Detroit
un hombre ape llidado
_
Ford, de oficio mec:amc
o, que tenía participación en una
em­
presa automovilística que giraba
apenas veintiocho mil dóla­
res. Hoy el nombre de Ford corr
e en la· historia del mundo
com� el hombre más rico de la
industria automovilística, cu­
yos mgres s netos son de 119 mill
�
ones de dólares al año, que
al 5 por ci nto representan un
capital pot encial de 2,380 mi­
:
llones de dolares oro. Este hom
bre extraordinario 1 hablando
a un corresponsal del " New Yor
k Times ", ofreció la lista de

NOTAS DE ACTUALIDAD EXTRANJERA

115

los 10 hombres más ricos del mundo, colocándolos en el si­
guiente orden por categorías de capital : Henry Ford, John D.
Rockefeller, el Duque de Westm5nster, Sir Basil Saharoff,
Rugo Stinnes, Percy Rockefeller, Barón H. Mitsui, Barón K.
Iwasaaki, J. B. Duke, George F. Baker y T. V. Walker. Esto
por lo que respecta a la riqueza individual, pues en cuanto a
la riqueza familiar, Ford la clasifica de la siguiente manera :
Roth Sholds Desoues Huggenheims, los Vanderbilts, los We­
yerhaeusers, ' los Lewyerhausers, los Astors y por último los
Mellons . Sin embargo, hace observar que ninguna familia
tiene una fortuna que supere a la de quinientos cincuenta mi­
llones de dólares en que se calcula la de Ford.
Santo Domingo y la Quinta Conferencia Panamericana

Con motivo de la reciente Conferencia Panamericana ce­
lebrada en Santiago de Chile, el Delegado dominicano, según
los cables, " promovió un verdadero escándalo al protestar
enérgicamente contra la ocupación militar de Santo Domin• go, por fuerzas de los Estados Unidos. ' '
El Congreso Nacionalista de la República dominicana, le­
jos de desautorizar a su representante, confirmó su actitud
enviando al Presidente de la Conferencia el siguiente escrito :
" Congreso Nacionalista de la República Dominicana.-San­
to Domingo, R. D., mayo 2 de 1923.-Presidente Quinta Con­
ferencia Internacional Americana.-Santiago de Chile.-El
Congreso Nacionalista, Institución creada por los patriotas dó­
minicanos para defender y preservar la integridad política ·y
territorial de la República Dominicana, por vuestra honorable
mediación ocurre a fa Quinta Conferencia Internacional Americana, y expone :
Que el entendimiento recién concertado en Washington
entre el Secretario de Estado Norteamericano y algunos cau­
dillos políticos dominicanos no constituye una justa, franca Y
sincera revocación del estado de vasallaje político Y econó­
mico que el ejército de los Estados Unidos de Norteamérica

�116

COOPERACION

le viene imponiendo al inerme pueblo dominicano, desde hace
siete años, por la fuerza de las armas, y en ostensible violación
del Derecho Internacional Público, así como de las Conven­
ciones Especiales a que han debido estar recíprocamente su­
jetos el Estado opresor y el oprimido. Que por lo tanto, lejos
de constituir una honesta solución libertadora, dicho convenio
no es otra cosa esencialmente que una humillante legitimación
del atentado cometido por el ejército norteamericano contra el
derecho, el honor y los intereses vitalicios de la República
Dominicana, al par que la perpetuación de semejante orden
de cosas y sus desintegrantes _ consecuencias. Que el pueblo
dominicano denuncia y repudia el protectorado que por virtud
de tal convenio se pretende imponerle subrepticiamente, mien­
tras mantiene inalterable su protesta contra la ocupación mi­
litar norteamericana y afirma su resolución de recatar y hacer
valer y respetar, sin restricción alguna, los atributos de so­
beranía a que tiene derecho como entidad política indepen­
diente. Y a fin de que la propia determinación de los pueblos
sea una viviente realidad en cuanto a las naciones que cons­
telan el Mundo Americano y en interés de afianzar los lazos
de confraternización continental en cuya leal insistencia el
ideal panamericanista no pasará de ser noble aspiración eva­
nescente, suplicamos a la Quinta Conferencia Panamericana
que pida al Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica
la inmediata cesación de toda ingerencia usurpatoria en los
negocios públicos de la República Dominicana y la incondi­
cional evacuación del ejército que mantiene abusivamente des­
tacado en los dominios territoriales de la misma. Doctor Amé­
rico Lugo, Presidente ; Comité Ejecutivo : Lic. R. Estrellas
Ureña, Presidente ; Presbítero Rafael C. Castellanos, Luis F.
Vidal, Doctor Federico Henríquez y Carvajal, Félix E. Me­
jía, Lic. Emilio Prudhomme, Doctor Luis E. Aybar, Emilio A.
Billini, Lic. Manuel Piña Benítez, Enrique Valdez, Lic. Mario
A. Savillón, Doctor Miguel E. Castro, Fabio Fiallo, Doctor
Teófilo Hernández, Andrés Pérez, Gral. Ramano, Lic. Enrique
Henríquez, Lic. M. A. Peña Battle, Secretario. "

J U N T A D I RE C T I V A D E L A A C A D E M I A
Presid ente, Licenciado Emilio Portes Gil.
Secretario, Julio Jiménez Rueda.

Grupo de Estudios Históricos:
.
Presidente, Juan de Dios Rob! edo .
Secretario, Ignacio B. del Castillo.
.
Vocales: Ricardo Covarrubias, Roberto Nieto e Y.
Pérez Vargas.
Grupo de Estudios Filosófi � os: .
.
Presidente, Licenciado Alfonso Crav10to.
Secretario Xavier Serondo.
Vocales:
Traslosheros y José Bulnes S.

A.

Grupo de Estudios Sociales:
.
.
Presidente, Licenciado Ezequiel Padilla .
Secretario, Onésimo González.
Vocal, Aurelio M. Peña.

Grupo de Estudios Políticos:
Presidente, Doctor Jqsé Manuel Puig y Casauranc.
Secretario, Miguel Torner.
Grupo de Estudios Económicos:
. . ·
.
Presidente. Licenciado Aqmlmo � - � ama..
Secretario, Licenciado Manuel Villavicenci o :
_
Vocales: Eduardo Beltrán y Mendoza, Mauricio Gomez, Salvador Wing F. e Ignacio Centurión.
Grupo de Estudios de Legi slaci � n y Jurisprudenci �: • .
_
_
•
Presidente, Licenciado Gabnel Garcia Ro1as.
Secretario Licenciado Víctor J. Velázquez .
Vocales: Licenciado Moisés Huerta, Luis Ramírez
Corzo y J. Reyes San Germán.
Grupo de Estudios Estadísticos:
Presidente,
Secretario, Francisco J. Gamoneda.
Grupo de Estudios Educacionales:
.
Presidente, Profesor Carlos Mariano Samayoa.
Secretario, Gabino A. Palma.
Vocales: Marcos Esmerio, Pedro Suárez, Hum
berto Gómez Landero y Julio S. Hernández.
GruJo de Estudios Literarios y Artísticos:
Presidente, Jesús B. González.
Secretario, Francisco González Guerrero.
Vocales: Guillermo Marín y Salomón Kahan.
Grupo organizador de la Universidad Popul�r:
_ Vizcarra.
Presidente, Profesor Ruben
Secretario, Luis Enrique Erro.

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                  <text>La revista Cooperación, la cual, se editó mensualmente a cargo del Lic. Julio Jiménez, a través de la Academia de Estudios Políticos y Sociales (AEPS), entre diciembre de 1922 y octubre de 1923, como el medio de divulgación oficial del Partido Cooperatista Nacional. Su objetivo era tejer lazos de solidaridad entre el Congreso y la Universidad a través de la publicación de disertaciones que, mediante el estudio de la realidad mexicana, propusieran formas de solucionar los grandes problemas nacionales. Su lema: Es una revista abierta a todas las tendencias del espíritu.</text>
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                <text>Cooperación, 1923, Tomo 2, No 6, Mayo</text>
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                <text>La revista Cooperación, la cual, se editó mensualmente a cargo del Lic. Julio Jiménez, a través de la Academia de Estudios Políticos y Sociales (AEPS), entre diciembre de 1922 y octubre de 1923, como el medio de divulgación oficial del Partido Cooperatista Nacional. Su objetivo era tejer lazos de solidaridad entre el Congreso y la Universidad a través de la publicación de disertaciones que, mediante el estudio de la realidad mexicana, propusieran formas de solucionar los grandes problemas nacionales. Su lema: Es una revista abierta a todas las tendencias del espíritu.</text>
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                <text>Academia de Estudios Políticos y Sociales del Partido Cooperatista Nacional</text>
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                <text>Marín, Guillermo, Administrador</text>
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                <text>Palma, Gabino A., Secretario de Redacción</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Artículo 123</name>
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        <name>Escuela Rural</name>
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        <name>Sierra Norte de Puebla</name>
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8JB&amp;a,JOl'E"c4 CEIVTFfA L
. L. .

4
------. J.

~

VOLUMEN SEGUNDO

MADRID
I

9 2 t

•

l

�'

-

ÍNDICE DEL VOLUMEN II

19 21
«.la pluma es la que asegura castillos, coronas, reyes
y la que sustenta leyes.•

ENERO A JUNIO
NOMBRO 8.0 (BNERO)

lllPJ.\.&amp;NTA ARTÍSTICA, DE S.UZ HERMANOS
NORTl1 21. MADRID; TELiFONO

17-65 J.

Miguel de Unamuno: Fedra (acto 1.0 ) • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •
Luis Fernández Ardavín: Motivos lfricos..............•........
Cardenio: Fantasías. La muerte de Lepe................... ... .
Goethe: El Caminante. (Traducción de Ramón M.ª Tenreiro) .... .
Mario Puccini: Letras italianas .......•..... .. .... • ...........
Alonso Quesada: Teatro clarucho. Poesía ..................... .
Valentín Andrés Alvarez: Simetrias. Poesías................... .
El paseante en Corte: •..castillo famoso...................... . .
Federico Garcla Lorca: Poesías...•..•........................
Libros y Revistas: Ramón Pérez de Ayala: Belarmino y Apolonio.
Alberto lnsúa: Las fronteras de la pasión.-Manuel Ugarte:
Cuentos de la pampa.-John Brande Trend: :TluM§slery o/Ele/u
Tlu Dance o/tlu Selsu.-Van den Borren: Orlande de Lassus.Homeco Seris: Una nueva vanedad de la edicwn príncipe del
Quijote.-La crisis intelectual en Alemania!•...... . .........
Gacetilla .••....•..•.•.........•••••.•..................•..

1

16

19

25
31
39
41

43

49

54
64

w

�LA PLUMA

LA PLUMA
Pqinu

NOMBRO 9.0 (FBBRBRO)
Miguel de Unamuno: Fedra (acto 2.0 ) . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • • • • • • •
G. Jean-Aubry: Jules Laforgue ... ...... . ...... . . - . . . . . . . . . . . .
Antonio Espina: Poesías.... . ........ . .... . ........... , . . . . . .
Cardenio: En torno a Ganivet. . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C. Rivas Cherif: Poesías .................. .. .. • .. .... , . . . . . . .
Un critico incipiente: Teatros.. . . . . . . . . . . . . . . . . ... • . . . . . . . .
Adolfo Salazar: Apuntes para una geografla musical de Europa. IV
Inglaterra .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
María Enriqueta: Buscando su huella, poesla.. . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Libros y Revistas: Julio Camba: La rana víajera.-Ramón Gómez
de la Serna: El drama del palacio deshabt'tado. -Romain Rolland: Clerambault,-Teatro antiguo Español. Nuevas ediciones
de Lope de Vega, Vélez de Guevara y Calderón.-José María
de Cossie: Epístolas para amigos.-Ventura García Calderón:
Cantilenas.-Revistas....................................
Gacetilla ............... . . .... .... .................... .. . : .

65
6g
84
87

"

181
192

97
104
110
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117

1 28

NOMBRO 10 (MARZO)
Miguel de Unamuno: Fedra (acto 3.º).... ... ................ ..
Enrique Diez-Canedo: Haikais de las cuatro estaciones. . . . . . . . . .
Jesé Mª. Chacón y Calvo: El retrato desconocido.......... . . . . .
Luis García Bilbao: El viaje de España. Elche_ Poeslas...........
C. Rivas Cherif: Comiendo perdices, cuento........ . ...........
Mario Puccini: Letras italianas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
J. Moreno Villa: Poesías . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El paseante en Corte: ...castillo famoso .. .. . . .. .•. ... . . , . . . . . . . .
Vicente Martlnez Cuitiño: Al poeta argentino Evar Méndez. Poesia.
Libros y Revistas: Luis Araquistain: España m tl criso/.-Zenobia

Camprubl de Jiménez y Juan Ramó n Jiménez: :Jineus hacia tl
mar.-Eduardo Marquina: El beso en la luri.ia. -Augusto
Strindberg: Danza macabra.-Juan de la Encina: Los maestros
&lt;kl Arte Moderno.-José M.ª Chacón y Calvo: Hermanito Mmor
Una corrección a Darío.-Revistas........ . ... . ............
Gacetilla. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

129

140
141
145

149
16o
16g

17 3
178

NUMBRO 11 (ABRIi.)
Ramón del Valle Inclán: Los cuernos de don Friolera. . . . . . . . . . .
Juan Ramón Jiménez: La realidad invisible. Poesías...... . . . . . . . .
G. Jean-Aubry: Un poeta feliz ... . .. . .........................
J. Moreno Villa: Poesías.....................................
Adolfo Salazar: Un manifiesto y dos poemas....... .. . . ........
Fernando González: Emociones peregrinas. Poesías.... . . . . . . . . . .
C. Rivas Cherif: El Teatro de la Escuela Nueva.. . . . . . . . . . . . . . . .
Valentín A. Alvarez: Simetrías. Poeslas....................... .
José de Benito: Iris. Poesía.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Libros y Revistas: Mario Puccini; Vív.i l' anarchia!-Carlos Prreyra: La obra de España tn Amln"ca.-Sergio Yulyevich Witte:
Memorias.-Teatro selecto comtemporáneo.- Revistas. . . . . . .
Gacetilla. . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

193

208
214
219

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233
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245

246

247
255

NOMBRO 12 (MAYO)
Ramón del Valle lnclán: Los cuernos de don Friolera...........
Luis G. Bilbao: La voz de la sangre. Poesla....................
Adolfo Salazar: Apuntes para una geo~rafía musical de Europa. V.
Alemania... . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Pedro de Répide: Poemas extravagantes.......................
Mario Puccini: Letras italianas • • • . . . • . • . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . .

257
279
281

286
289

...

�LA PLUMA

Gustavo S. Galarraga: Horas. Pocsfa..........................
Rogelio Buendfa: Canciones para nadie,. . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . .
Paul Colin: Letras alemanas.. . . . . . . . . . . . . . . . • . . . • . . . . . . . . . . . .
Juan José Domenchina: La corporeidad de lo abstracto. Poesías...
Notas de un cicerone: Exposiciones de Primavera...............
Libros y Revistas: E. Marquina: Agua en clsterna.-G. de Nerval:
Sílvia.-Ramón Pérez de Ayala: El sendero andante.-Luis Araquistain: El pelz"¡¡ro ¡ianqui.-Alfonso Reyes: El cazador. Szm.
palías JI diferencías.-F. T. Marinetti: Le taclt'lísme...........

297
298
299
304
3og

312

ERRATAS
Página 113, línea 18 dice:physiologiques. Debe decir: psychologiques.
Página 230, línea 9 dice: Mira al través. Debe decir: Mírame al
través.

NUMERO 13 (JUNIO)
RamGn del Valle lnclán: Los cuernos de don Friolera...........
321
Fernando González: Poesías..................................
345
Alfonso Reyes: Cartas de Jorge Isaacs a Justo Sierra............
347
Angel Espinosa: Poesías........... . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . .
356
G. Jean-Aubry: Henri de Toulouse Lautrec.....................
359
Luis B. Inglott: En la muerte de un amigo. Poesía.. . . . . . . . . . . . .
364
365
Paul Colín: Letras belgas ............. ... ...........•. •..... .
Adolfo Salazar: Apuntes para una geografía musical de Europa. VI, .
España.....••..•....................... • , ·. • • • •• • • - • .. •
371
Antonio Espina: Poesías .......................... •• .. • ..... •
375
Libros y Revistas: Ramón Gómez de la Serna: Libro nuevo-Et pasto del Prado.-Alberto Masferrer: Pensamientos§ formas.Dmitri Ivanovitch: La ventana y otros poemas.-Cesare Arroyo:

Retablo ... ................................ • . • .... • • • • . • .

377

Gacetilla ..............•...................... , •., •. , • • • • • •.

383

Página 371, línea 14 dice: uno de allí. Debe decir: uno allí.
Página 373, línea
cia rural.

1.ª

dice: constancia moral. Debe decir: constan-

Página 373, lineas 1 7 y
se parece mejor a esos.
·

18

dice: parece mejor que esos. Debe decir:

Página 373, línea 29 dice: mencionados, pero este tanto como. Debe
decir: mencionados; él tanto como.

�A~O 11.

MADRID, ENERO 1921

NúM. a.

PEORA
TRAGEDIA EN TR ES AC TO S
PERSONAJES
FBDRA.
PEDRO, su marido.
HIPóuTO, hijo de Pedro y al nado de Fedra.
EusTAQUIA, nodriza de Fedra,
MARCELO, médico, amigo de Pedro.
RosA, la criada.

11

argumento generador de esta tragedia es el mismo dtl H1de Eurípides y de la FEDRA de Racine. El desarrollo
es completamente distinto del de ambas tragedias.
De los personafes de aquéllas sólo he conservado con
sus p ropios nombres tradicionales a Fedra e Hipólito, la nodriza (-.poCfocr) de Euripides, Oenone en Racine, ha cambiado en mi EusTAQUIA. En Eurípidesjiguran además Venus, Diana, Teseo, dos nuncios,
criados y un coro de muferes trezenias, y en Racine, Teseo, Aricia, Teramenes, lsmena, Panopey guardias.
L

PÓLITO

�LA PLUMA

LA PLUMA

ACTO PRIMERO

Déjalo, Fedra!
Es decir que sí, que luchó. Y dime, venció acaso?
EusTAQUIA. Y qué es vencer?
P'EDRA.
Eso me digo también yo: qué es vencer? Acaso vencer
es lo que dicen ser vencida ...
EUSTAQUIA. Fedra!
En fin, murió. . Luego, aquella infancia que se me borra
FEDRA.
como un sueño de madrugada ... Después el convento
en que me educaron las madres ... Ojalá hubiese entrado para siempre en él! A punto de ello estuve; quería
tanto a la madre Visitación! Pero pudiste más tú ·Eus'
taquia, y no sé si te lo agradezco...
EusTAQUIA. Ni yo ...
FEDRA.
Y v~no _mi mat~imoni? con Pedro, tú sabes mejor que
nadie como. Fm vencida por su generosidad y entré en
esta casa, la de Hipólito ... Empezó llamándome «madre:t.
~adre! que nombr_e tan sabroso! cómo remeje las entranas! pero ... la fatalidad! la fatalidad!
EUSTAQUIA. Hablar de fatalidad es querer ser vencida, Fedra!
FEDRA.
Y era él, su padre, mi marido, el que al principio, viéndole tan encogido y tímido le decía para animarle: «anda
hijo, da un beso a tu nueva madre... a tu madre!:. Aque~
llos besos... ! No ves aquí, ama, la mano de la fatalidad
o de la Providencia?
EusTAQUIA. Te veo en mal camino.
FEDRA.
Eso es lo malo, ama, el camino, pero una vez que se
llega...
EusTAQUIA. Adónde?
Fl:DRA.
Adonde sea, que se yo... , al destino!
EUSTAQUIA.
No digas eso, por la Virgen Santísima!
FEDRA.
A ella pido ayuda y consuelo en mi aflicción... Pero no
puedo más, ama, no puedo. Cada vez que llamándome
madre me besa al despedirse, una ola de fuego me labra
la carne toda, se me aprieta el corazón y se me anuda
la garganta. Y debo de ponerme blanca, no? blanca
como una muerta...
EusTAQUIA. Te he dicho que le esquives. Esas cosas salen a la cara.

EusTAQUIA.
FEDRA.

FEDRA

y EusuQU.IA.

Pero qué, no se te quita eso de la cabeza, Fedra?
Ay, Eustaquia! si hubiese de ser de la cabeza solo, ya
se me habría quitado; pero ...
EusTAQUIA. El corazón es más rebelde, lo sé.
Y ahora es cuando más me acuerdo de mi madre ...
FEDRA.
EusTAQUIA. Acordarte? No puede ser...
Sí, aunque te parezca mentira me acuerdo de esa madre
FEDRA.
de la que perdí toda memoria... toda ... ? de esa madre
a la que apenas conocí. Paréceme sentir sobre mis labios su beso, un beso de fuego en lágrimas, cuando
tenía yo... no sé... dos años, uno y medio, uno, acaso
menos ... Como algo vislumbrado entre brumas . .
'
EusTAQUIA. Sueños.
Tal vez...! Y dime, ama, tú que tanto conociste a mi
FEDRA.
madre... !
(tristemente.) Siii ...
EusTAQUIA
Cómo era?
FEDRA.
EusTAQUIA . Te he dicho más de cien veces que dejemos eso.
No, no podemos dejarlo y menos ahora; necesito de
FEDRA.
estos recuerdos.
(aparte.) Si lo supiera todo...
EusTAQUIA
Nunca has querido hablarme de mi madre.
FEDRA.
EusTAQUIA. No lo he sido, no lo soy para tí yo?
Pero la otra, la que me llevó en sus entrañas ...! Qué
FEDRA.
fatídíca niebla vela su memoria? Por qué me lo callas,
Eustaquia! (abrazándola.) Vamos, háblame de ella ...
EusTAQUIA (acariciándola.) Ten juicio, hija, ten juicio. A qué viene
ahora estor
Y me lo preguntas tú, tú, Eustaquia, tú? Ahora, en
FEDRA.
estos días de lucha, es cuando más necesito de su memoria. Dime, luchó ella?

EusTAQUIA.
FEDRA.

2

3

�LA PLUMA
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAPUIA.
FEDM.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

4

Lo habrá echado de ver él, Hipólito, ama? Lo habrá
advertido su padre, mi marido?
No lo creo, pero más tarde o más temprano ... Hay que
acabar con eso!
Sí, tienes razón, voy a acabar con ello; pero sabes cómo,
ama?
No quiero saberlo!
Es que lo sabes ya.
Fedra, Fedra, este amor culpable ...
Culpable? qué es eso de amor culpable? si es amor no
es culpable, y si es culpable ...
Claro, no es amor!
Ojalá no lo fuese!
Ay, hija, la más grande de las culpas es el amor!
No puede ser, ama, no puede ser! He querido resistir... ,
imposible! Pido consuelo y luces a la Virgen de los Dolores, y parece me empuja...
Por Dios, no desbarres!
Es que no soy yo, ama, no soy yol
Pues quién?
No lo sé; alguna otra que llevo dentro y me domina y
arrastra...
(aparte.) Como su madre!
Y tú te empeñas en no darme el consuelo y sostén de
decirme c9mo luchó y venció mí madre ...
Hablemos de otra cosa!
Esto es providencial, Pedro...
Piensa en él, tan bueno, tan noble ...
Pensar... pensar ... de qué sirve pensar sólo? con pensar no se hace nada.. .! Muy bueno, muy noble, muy
amante, pero es el medio de que para traerme a su hijo,
a convivir con Hipólito, se ha valido la Providencia ...
Dí el Demonio más bien...
Qué más da... ! Pero no puedo más y voy a acabar. Viviendo con él, cada día a su lado en la mesa, viéndole
cuando acaba de levantarse de la cama, con el sueño
todavía en los ojos... es como una llovizna continua,

LA P LUMA

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
F1mRA.

EusTAQUIA
F EDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
Fi:oRA.

EUSTAQUIA .
F:EDRA.

EUSTAQUIA.
FEORA.

EUSTAQUJA

cala hasta el tuétano! Y luego a los besos de costumbre heme hecho ya, pero cuando al pasar me roza ...
qué cerco!
Resiste, hija, resiste.
No cabe resistencia. Esto así, contenido, me abrasa; revelado ~ curaría mejor. Está escrito, es fatal! Y si al
menos tuviese un hijo que me defendiera...
Haz cuenta ...
Oh no, no! él? no! Un hijo mío, de mis entrañas uno
a quien hubiese dado mi pecho (estremeciéndose/ pero
a Hipólito...!
(cubriéndose la cara.) Lo que se te ocurre! Estás poseída, embrujada; creería en un bebedizo ...
Y por qué no? Los que no sienten, los que no viven,
los que no aman ni sufren llaman superstición a eso del
bebedizo. Qué más bebedizo, dí, que su aliento esparcido por toda esta casa?
Piensa...
Otra vez piensa...
.
Piensa, sí, que es el hijo de tu marido, que es tu hijo...
Y como a tal le quiero ... no...! sí! Cómo pueden juntarse los dos amores, o salir el uno del otro? Y luego a
él, a Pedro, como a padre ...
Respétale, pues, como a tal!
Respeto ..., respeto ... , qué triste, qué frío es eso del respeto! Cuando tengo que abrazar a Pedro veo en él en
sus ojos sobre todo, los de mi Hipólito... , son los ~ismos, y me hago la ilusión ...
Calla!
Eso quisiera yo, que se me callase lo que llevo dentro...
(abrazándola.) Pobre hija mía! No sé qué decirte que
no te lo hayas dicho ya tú antes. No es esta dolencia de
las que_ se curan con palabras ajenas. Y luego se me
sub~ m1 mocedad al pecho ... , recuerdos ... , sí, sí, es una
fatalidad haber nacido mujer. Pero aquí viene tu marido y me retiro (vase.)

s

�LA PLUMA

LA PLUMA
FEDRA.
FxDRA

PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.

fEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FÉDRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.

6

y

P.11DRO,

su marido.

( entrando.) Buenos días, Fedra, qué tal hoy?
Mejor, Pedro, algo mejor.
Y esajaqueca?
Bah, quién hace caso de ella... ?
Cuídate; no te levantes tan temprano y sobre todo no
te preocupes demasiado por cosas no merecedoras de
ello. Eres en demasía cavilosa, Fedra, le das sobradas
vueltas. a las cos.as, y hay que tomarlas cop-io vienen ...
No siempre es posible.
Y vivir, vivir! E Hipólito?
Qué?
No ha vuelto aún Hipólito?
No, todavía no ha vuelto.
Dichosa caza! Así se le van los días; hace tres que falta, y así se le van los años. Es bueno, honrado, trabajador, pero fuera de su trabajo parece no vivir sino para
la caza. Corre el tiempo, nosotros solos con él, yo caminando a viejo y ... vamos, te lo diré de una vez, Fedra,
sin perspectiva de nietos!
·
Pedro!
He hablado de esto varias veces con Marcelo, que es
quien me aconsejó cuando andaba tan delicadillo el chi"
co lo de la caza, y Marcelo...
Dale con Marcelo ...!
Pero por qué esa mala voluntad a mi mejor amigo? dicen que es siempre así... celos acaso?
Celos? yo? de él? no ... pero...
Caprichos, pues! Bien; se va el tiempo que vuela! A
sus años debía Hipólito pensar ya en casarse.
Qué dices?
Y no le he observado en camino de ello. Tú que por la
edad tienes con él más confianza, tú que eres su confidente, su hermana más bien que su madre, no le has
oído nada de esto?

PEDRO.

FEoRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.

No, nada!
No habéis nunca hablado de ello?
Nunca!
Pues es preciso que le abordes, Fedra, que le sonsaques
su ánimo, que le hagas ver que hay una edad en que
~e debe pensar tomar estado y no vivir como un hongo, que yo pues no tengo hijos de ti, quiero tener níetos de él...
,
Pero, Pedro, cómo quieres que yo...?
Tú? pues claro! cosa más fácil... Si a ti no te atiende,
a quién atenderá? Porque él, tan seriote, tan esquivo,
ese oso cazador y cazador de osos, contigo se ablanda.
Te adora...
Lo crees, Pedro?
Que si lo creo? Te adora! Él lo tapa, como sus sentimientos todos, pero adora en ti, no lo dudes. Y tú, tú
le quieres como a hijo propio, no?
Le quiero, sí, le quiero con toda mi alma!
Ya sabía yo bien al tomarte por mujer que él recobraría madre! Es, pues, menester que abordes con él ese
punto, y creo que le persuadirás. Aquí viene!

D1cRos e H1PÓUTO, que entra en traje de caza, deja la escopeta a un lado,
abraza a su padre y luego a Fedra, que le retiene un momento.
PEDRO.

HIPÓLITO .
PEDRO.

HIPÓLITO.

FEDRA.

HIPóLITO.

\
(aparte, al ver cómo Fedra retiene a Hipólito.) La convencí; hoy le aborda.
Qué ataque de ternura es éste? qué tramabais?
Que no nos abandones tanto, hijo ...
Ya sabes, padre, que necesito de la caza. Debo al aire
del campo la vida y aborrezco la ciudad. O el hogar,
esta nuestra casita, o el monte!
Pues el hogar!
Hay que salir de él, para mejor quererle y a.preciarle.
Los hombres caseros, comineros, suelen serlo por egoís7

�LA PLUMA

F.!DRA.

HIPÓLITO.

FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.
PEDRO.

HIPÓLITO.

FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA

HIPóLITO.
PEDRO.

HIPóLITO.

FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

8

mo. El que se encierra en casa es para mejor molestar
a los suyos, por falta de valor para luchar con los de
fuera. Hay que salir de casa para gustar todo su encanto, y adónde mejor que al monte? hay sociedad como
la de los robles? La vida de campo, bajo el cielo libre, al
aire libre, sobre la santa y libre tierra, mejora al hombre. ALií no hay odios ni envidias; los robles, los arroyos, las rocas no envidian, no odian .. .
Ni aman!
Que no aman... ? No, como nosotros no! y por eso nos
purifican y elevan. La naturaleza no sufre fiebres ni necesita luchar para querer. Por eso t:S el verdadero templo de Dios. Cuánto mejor, madre, que fueses más a él
que no al otro ...
Contigo? cuando quieras!
Sí, tengo algún día que llevarte conmigo de caza...
Sí, síl
No me parece mal...
Conmigo de caza. Ya verás cuando te tumbes al pié de
un roble, cara al cielo, cómo se te curan esas aprensiones y se te acaban esas palpitaciones de corazón. No
hay como el campo; allí se ve todo claro!
Pues quiero ir contigo a él para que lo veamos todo
claro!
Y yo creo traeros del campo algo de su aliento, no es
así? No oléis a tomillo, a mejorana cuando entro?
(husmeando.) Sólo huelo a ti/
O queréis que sea como esos ...
No condeno tu afición, hijo. Es una de las más nobles
y te libra de vicios. Pero entre esos libertinos que ensucian su hogar y tu braveza y despego rústicos ...
Despego yo? yo braveza? por qué? porque no ando con
arrumacos y lagoterías? El cariño no es babosería ni
violencia...
Hombre, no cabe decir eso así, tan en redondo ...
Pues sí, en redondo, el amor no es violencia.
Es que hay amores que no se concibe sino violentos...

LA PLUMA
HIPóLITO.

FEDRA.

HIPóLITO.
PEDRO.

HIPÓLITO.
PEDRO.

HIPóLITO.
FEDRA.

HIPóLITO.
PEDRO.

HIPÓLlTO.
PEDRO.

HIPóLITO.

Te empeñas, madre, en no comprender la ternura, au~
sintiéndola. Eres demasiado exaltada en tus sentimientos ...
Demasiado? Cosas hay en que no cabe demasía, creo ...
Cuando vayas conmigo al campo, madre, verás si se te
curan las demasías ...
Bueno, basta de metafisicas! Yo, Hipólito, no dudo de
que nos quieres, pero obras son amores y no buenas razones ...!
Obras? qué quieres de mí, padre? qué queréis de mí?
qué tramábais?
Ya te lo dirá tu madre!
Madre, qué es esto? qué significan las palabras de
padre?
Ya te lo diré ...
Dímelo! ahora!
Bien, os dejo.
Para qué? no! quédate!
Os explicaréis mejor a solas.
Si es conjura... bueno! (vase Pedro.)

F EDRA x
HIPóLITO.

FEDRA.

HIPóLITO.

FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

HIPóLITO.

HrPOLITO .

Y bien, qué es ello, madre? callas? qué es? (poniindolt una mano sobre el hombro, a lo que tila se estremece.)
Vamos, habla! Tu beso me pareció antes más largo, más
apretado ...
Y acaso más caliente...
Tal vez. Me diste miedo con él. Hace algún tiempo que
me das miedo; noto en ti algo extraño que me sobresalta, y luego esas palabras de padre ... vamos, qué es ello?
Nada, un capricho ...
Caprichos padre? lo dudo ...
Dice que se siente solo ...
Ko estamos nosotros con él?
9

�LA PLUMA
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.

FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
Fi.DRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

H1PÓLITO.
FEDRA.

10

Sí, pero dice que a tu edad ...
No comprendo...
Desea que vayas pensando ya...
Ah, acabáramos, en casarme!
Eso! Y tú?
Yo?
Sí, tú, tú no piensas en casarte, no?
Por ahora, no! casarme? para qué? Y sobre todo no es
ésa resolución que deba tomarse así, en principio y por
principio; eso viene ello solo. Hay que dar al tiempo lo
suyo. No es cosa de una vez resuelto casarse, echarse
uno a buscar con quién. Y hoy por hoy, como no fuese
con Diana... Ahora si, lo que dudo, llegase a enamorarme...
Quién sabe...
Claro, nadie puede decir «de esta agua no beberé».
Quién sabe si no lo estás ya...
Quién? yo?
Esas cosas no se confiesan y menos a los padres ...
A los !?adres tal vez nol Pero tú, en rigor de verdad, no
eres m1 madre ...
No, no lo soy, no!
Aunque lo seas por ley y por cariño ...
Oh, por cariño! Pero de veras no estás enamorado?
acaso tengas ...
Te aseguro que no!
Bah, bah! Este despego, este salir tanto de casa, por
dos, por tres, por ochó y hasta por quince días con
achaque de la caza... Ah, Hipólito, Hipólito; a una... a
una mujer no se le engaña...
Engañarte? yo? a ti? Te juro que si llegase a enamorarme
serías tú quien primero lo supiese ...
Oh, gracias, gracias, Hipólito, pero enamorarte... de
quién?
De quién? Vaya una pregunta! No te entiendo, madre.
Ya me entenderás, Hipólito, ya me entenderás. Y si tú
te casaras, si te hicieses de otra...

LA PLUMA
HrPóLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
F:ED.RA.
HIPÓLITO.
F.tDRA
HIPÓLITO.
FEDRA.

HrPÓLITO.
FEDRA.

HrPóLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HrPóJ,ITO.
FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

HrPóLITO.
FEDRA.

HrPóLITO.

Si me casara ... qué? (silencio.) Vamos, dí, qué?
Que no podría yo vivir viéndote de otra!
(alarmado.) Cómo? qué? no te entiendo bien, madre!Tú de otra? imposible!
(arredrándose) Madre!
.
. ,
(yendo hacia il.) No me llames madre, por Dios, H1polito, llámame Fedra!
Fedra!
No, así nol nol no así, Hipólito! Me entiendes ahora?
No quisiera entenderle ...
Lo ves claro ahora sin salir al campo?
Ah! Y era esto, esto, el calor de tus besos?
Sí, esto era, Hipólito, esto; ven, mira...
No! no!
Es la fatalidad, Hipólito, a la que no se puede, a la que
no se debe resistir...
Piensa en mi padre, Fedral
Tu padre es quien me empuja a til
Y era para esto, para esto para lo que te dejó ahora sola.
conmigo? para esto?
Pues bien; sí, me he aprovechado, lo ves? él, él mismo
me ha hecho romper mi secreto para contigo, él ha provocado que me salga a la boca el secreto del corazón.
Y de la bocal
Sí, que brote en palabras el secreto de mis besos! Todo
era hasta romper el nµdo que ligaba mi lengua; ahora
todo está claro y me siento libre, libre de un tremendo
peso; ahora respiro ...
Ahora empiezas a ahogarte, madre, y a ahogarme...
De ti, sólo de ti depende, Hipólito. Quiero ser tuya,
toda tuya!
No, lo que tú quieres es que sea tuyo yo!
Si, mío, mío, mío y sólo míol
Tu hijo ...
Pues bien, hijo, ven a mis brazos!
No, ya no! _Me voy, y no volveremos a vernos a solas...
11

�LA PLUMA

LA PLUMA
FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.

Que no? Nos veremos, sí, y más que nos veremos! Hipólito, ven...
(arredrándose.) Antes querría verme con una jabalina
acorralada!
Tan mala... , tan fea te parezco?
Estás loca, madre, loca perdida, y tu locura es contagiosa...
Pues ven, ven que te la pegue, y locos los dos, Hipólito,
los dos locos...
Y él, mi padre, imbécil, no es eso? No, adiós! Y no volveremos a vernos ... , al menos a solas ... adiós!
Espera, Hipólito, siquiera el de siempre, el de despedida,
hijo...
Hijo? ya no! tuyo no, de él, de él siempre, de lmi padre,
de tu marido! Y... el de siempre? no, sino el de nunca ya.
adiós! pobre madre! (vase.)

RosA.
FEDRA.

ROSA.
FEDRA.

RosA.
FEDRA.

RosA.
FEDRA.

RosA.
FEDRA.

RosA.
FEDRA.

ROSA.
FEDRA.

RosA.
FEDRA.

RosA.

5.ª
FEDRA.

Oh, yo le rendiré, yo! No puedo más. Esto es más fuerte que yo. No sé quién me empuja desde muy dentro...
Aquel beso de fuego en lágrimas ... Y es el deber, es el
amor filial o me desprecia? Sí, sí, me desprecia... Una
jabalina acon-alada ... tan fea soy? Quiere a otra, no me
cabe duda, no es posible si no... Mas no, no, no, es leal,
generoso, veraz. Sí, sí, es su padre (cubriéndose la cara),
¡qué horror! Soy una miserable! loca, sí, loca perdida!
Virgen mía de los Dolores, alúmbrame, ampárame! No
puedo estar sola, llamaré con cualquier pretexto. La soledad me aterra (llama.)

FEDRA.

FKDIIA

M-ARCELO
FEDRA.

MARCELO.
FEDRA.

MARCELO.
FEDIU.
MARCELO.
FEDRA.

Fsou. y RosA, la criada.
FEDRA.

Anda, Rosa, recoge eso y llévalo. Espera, di, tienes
novio?

Sí, señorita.
Y te piensas casar con él?
Si nó para qué le tendría?
Es cl~o. Y dime, le quieres mucho?
Bastante...
Nada más que bastante?
Luego que nos casemos veremos...
Y va a ser pronto?
En cuanto él consiga una colocación que busca.
Eres demasiado joven todavía.
Pero si una no se casa joven, señorita ...
Qué?
Qué sé yo ...
Es verdad. Mira, te hago estas preguntas, Rosa, porquequiero ser la madrina de tu boda.
·señorita!
Sí sí eso me dará acaso buena suerte.
'
A ' nosotros
más!
No sé, acaso ... mas en fin yo os amadrinaré. Pero vete_
(aparte) siento pasos. (Vase Rosa.)

MARCELO.
FEDRA.

y

MAIICELO

(entrando.) Qué? cómo va la paciente?
Paciente? le he llamado yo acaso?
El buen médico no debe esperar a que se le llame...
Médico? y bueno?
A ver hoy el pulso.
No, es por tomarme la mano.
Bueno, ya sé bastante.
Qué es eso? qué dice usted? qué es lo que sabe? Y_ con·
qué derecho usted, el amigo íntimo y de la infancia de
mi Pedro, el que entra aquí como en su propia casa...
Y con qué derecho supone ústed, Fedra, lo que calla?-·
Oh, no se le escapan ciertas cosas a una mujer...!
13

�LA PLUMA

LA PLUMA
MARCELO.
FEDRA.
MAR.CELO.
FEDRA.

Enamorada, lo sé!
Cómo? ¿Qué es eso de enamorada?
De su marido, claro está!
Basta, basta! ( aparte.) Hay secretos que revientan por
los ojos.
8.ª

PEDRO.
.MAR.CELO.
PEDRO .

(entrando.) ¡Hola, Marcelo!
Bien y tú, Pedro?
Bien. Ví salir a Hipólito, Fedra, y me parece que iba preocupado, inquieto; no contestó acorde a lo que le hablé ...
Le abordaste?

f"EDRA.
PEDRO.
_MARCELO.
hDRO.

Sí...

Drc110s

.MARCELO.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
.MAR.CELO
FEDRA.
MA.RCELO.
PEDRO.
FEDRA
MARCELO.
PEDRO.
MA.RCELO.
FEDRA
MARcELO.

y PEDRO

Y nada, no quiere oír hablar de eso ...
Vaya, me voy, pues tenéis que hablar...
No, Marcelo, no es nada. Y a ti podemos decírtelo todo.
Es sólo que me parece es ya hora de que Hipólito vaya
pensando en casarse, en traernos primero nuera, después ... quién sabe ... nietos, y encargué a Fedra, que de
tanto ascendiente sobre él goza, le abordase ese punto ...
Muy delicado ...
Y qué dice?
No quiere oír hablar de ello...
En fin, ya me lo contarás, porque sacabl:!- una cara...
( aparte.) Pobre Pedro!
Sí, ya te lo contaré, pero ahora... (aparte) No me voy,
no le dejo con él.
Repito que me voy, pues tenéis que hablar ...
No, tú eres como de casa.
( aparte.) Qué ceguera!
Los que son como de casa sin ser de ella estorban más.
O se es o no se es; pero lo de como si se fuese ...
Pues bien, tú eres de casa!
Uno más?
(aparte.) Qué bruto! (alto.) Vaya, me voy!
No; yo. Adiós! (vase.)

FtDRA.

PEDRO.
FgDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
Fl':DRA.
Pl':DRO.

F.EDRA.
PEDRO.

F1mRA.
hDRO.
FEDRA.
PJ:DRO.

F:tDRA
PEDRO.

F:tDIU
PEDRO.

y

PEDRO.

Y bien, qué dijo?
Dijo...
Qué?
Que no piensa en eso; no está enamorado ... para qué
casarse?, dijo ...
Luego no le convenciste?
No le convencí, no!
Para cuándo, pues, tu persuasión? tú, que siempre me
persuades de cuanto se te antoja? Ah, Fedra, es que no
pusiste ni empeño ni calor en tu demanda...!
.
Que no?
No no porque tú eres de las que consiguen cuanto se
' ' Si hubieras sabido hablarle al corazon
. ...
proponen.
Calla, Pedro! calla, calla!
Lo ves? tampoco tú quieres que se case, tampoco tú...
Yo?
Sí, tú; no quieres otra mujer en casa, no quieres
nuera...
Pedro, qué dices?
Sí, estoy harto de saber que las madres suelen tener celos de sus nueras, pero yo creía que tú, Fedra, tú, siquiera por mí...
(cubriéndose la cara.) Calla, calla, calla!
Bien, egoístas todos... egoísta él, egoísta tú ... al fin sois
jóvenes y en tanto el pobre viejo...
(yendo a él y abrazándole.) Pedro!
Convéncele, Fedra, convéncete!
ll!1" DEL ACTO PRIMERO

MIGUEL DE UNAMUNO

�LA PLUMA

¡.Cas lágrimas de mi llanto,
lentamente
las convierto en poesía
decadente...!
¡G.ué triste verdad es ésta:
debiendo de estar llorando
todos estamos de fiesta ...!
'Y al final
la pena de irse callando
es mortal...

MOTIVOS LÍRICOS
EL VINO TRISTE
;

I

'Y aunque pienso no adivino

'Ya vuelvo a estar triste, amigo;
ya sé que, aunque no lo quiera,
la tristeza va conmigo
escondida,
y estoy alegre por Juera
de mi vida ...

la causa de este misterio
de tener tan triste el vino
y de estar,
igual que en el cementerio,
tristes en el lupanar...

fNada me ha de libertar,
porque mi vida interior
es la que me hace llorar
y sentir
que sólo es consolador
el morir...

Il
ELLAS ME DICEN...

0llas me dicen:-Oye, ¿tú no quieres?
¿fNo te han querido nunca las mujeres...?'Y yo las digo: -cSí, pero ya no.
-¿Porqué?
"
-Porque no os tengo fe.

.los libros me dan espanto;
la mujer, melancolía.
2

17

�LA PLUMA

Porque no quiero yo.Y ellas exclaman: -¡{:}h, si lo supieran!
¿Gres un hombre que huye los cariños?
-clí. Yo tan sólo ya quiero que me quieran
los niños...
III

FANTASÍAS
PERO HAY AMOR

Yo llenaba mis versos de ideas tenebrosas,
y ella, en cambio, llenaba de brazados de rosas
los jarros de mi estancia...
¡tlué modo tan distinto de comprender las cosas!
Para mí era la vida petulancia,
y para ella, fragancia ...
¡(:)lor de Palmerones y capullos de flrancial
Sl,rrojé las cuartillas tediosas
y la cogí. del talle para aspirar las rosas!
¡Gl amor es la única comprensión de las cosas!
LUIS FBRNA.NDBZ ARDAVIN

11

LA MUERTE DE LEPE, O ERUDITOS AL
CIELO Y EL GARROTE MÁS BIEN DADO
en la Biblioteca. Arrastrar de sillas, tintineo de llaves,
crujir de vidrieras batidas contra los armarios, bisbiseo de
coloquios entrecortados, sobre un fragor continuo de pisadas, voces y derrumbamiento de pilas de libros; en fin, el _estruendo propio de una sala de estudio. Humaredas azules, escapadas
de los cerebros en ignición, se espesaban en el aire. Más de cinco minutos tardó en recobrarse del mareo repentino y del susto.
Repuesto un poco, esquivando con dificultad los empellones de los
viandantes (aquella tarde de lluvia, el torrente circulatorio de la capital
hacia en la Biblioteca un remanso\ recorría con los ojos las hileras de pupitres.
-Entre tantos imbéciles-decíase angustiado-,¿no estará mi hombre?
Estaba. Tras una cortina de libros se alzó su voz inconfundible, entre
saxofón y clarinete:
-¡Matías: las obras de lbsen, las obras de San Isidoro, las obras del
marqués de las Guadalerzas, el Derecho civil del señor Sánchez Román!
La Creación (al menos, el ámbito de la Biblioteca) enmudeció. Las miradas convergieron en el sitio donde sonó la voz; un halo blanquecino

II

NTRÓ

19

�LA PLUMA
LA PLUMA
circula un cráneo, del que se alcanzaba a ver la bóveda .calva, removida
por corrientes subcutáneas. Cuando la reflexión dió treguas al espanto, las.
lenguas se desataron:
-1Qué tiol
-¡Vaya un cliente!
-¡Se ve que es el cerebro de más circunvoluciones de España!
-¡Viva la raza!
Pero ya salía de la Biblioteca, acompañado por el visitante.
-Siento interrumpir su trabajo, señor de Lepe.
-En efecto, estaba en un momento de inspiración. Me he puesto a.
redactar una nota bibliográfica sobre la Descripción de la basllica de Sarz
Sekrln, y me va saliendo una monografía copiosa, como para renovar estos estudios. ¿Qué le voy a hacer? No es uno dueño de su vena, ~verdad?
Yo tengo sobre el románico ideas propias (véase mi programa inédito de·
Arqueología transcontinental comparada). ¿Qué mé quería usted?
-Maestro, como los ejercicios han concluido, y la votación es mañana ...
-Ni una palabra. Para mi, el catedrático es usted, sin discusión.
-¡Oh! Tantas gracias...
-Espero verme continuado por usted. La Historia literaria ya no me
interesa. Mi actividad es polimórfica, y, por decirlo asi, tentacular; nada
me impide dar cima a mi gran colección de Pensadores hebraizantes de
Bembibre (ya sabe usted, la escuela de que procede todo el racionalismo
moderno), y acabar el raspado y Jeterioro críticos, definitivos, de los códices de Silos; pero mi apetencia actual es otra: en cuanto dé la última
mano a la tragedia...
-¡Ahl ¿Una tragedia?
-Si, Los Ilergetes; obra de afirmación nacional: Indivil y Mandonio representan el espíritu vernáculo frente al extranjerismo invasor. En cuanto.
la deje a punto, voy a entregarme a mi gran proyecto: investigar las insti~
tuciones protectoras del trabajo en el primer Imperio asirio; el Instituto deReformas Sociales patrocina la obra. Hay que marchar con los tiempos.
En cuanto a ust~d, por mí váyase tranquilo; pero tiene un competidorte20

nible, y en el Tribunal hay tres señores de la cáscara amarga. Trabájelos,
muévase. ¿Quiere usted un consejo? Vea a la presidenta de la Junta de
Damas de Honor y Mérito y al Comisario regio del turismo. ¡Ya está usted en la pista!
Trabajó. Se movió hasta echar el bofe. No sentia la lluvia. Se cayó en
las zanjas, de cegato que era ¡y tan distraído! Y cada vez que le llevaron
a la Casa de Socorro le dieron friegas y coñac para reanimarle, pero no
ropa nueva, ni le quitaron el barro de las botas. Entraba hasta el despacho con el paraguas chorreando, y en el aire caldeado todo él empezaba
a vahar como puchero a la lumbre. (La policía, para encontrar l(?S hilos
de su conjura, no tuvo mas que seguir las huellas que fué dejando plan_
tadas en las alfombras.) Veianlo entre brumas. El veía tipos borrosos, que
no le hacían c;iso o le oían en silencio, mirándole con desdén. A las señoras les pareció pedante y tosco. Los varones graves le confirmaron de ingenuo y frlvolo. Sacaba fuerzas contra el miedo, y quería persuadir a todos de sus méritos. Le impon!a como nadie el hombre que se paseaba a
grandes trancos, por lo oscuro, las manos en los bolsillos, y que de vez en
cuando se paraba para atender a la conversación y le dirigía miradas
torvas.
-Vamos, vamos. No se ponga usted asi. ¿Es cuestión de vid- o
muerte? Si ahora no cohabita usted con el éxito, todo llegará.
-¿Y mi método? ¿Y mis ensayos?
-Acabará por hacérsele a usted una buena cabeza; pero aún cultiva
usted la arbitrariedad.
-¿Porque he dicho que Gonzalo de Berceo es una criatura ridícula?
Es mi sentir.
- ¡Qué pifia! Está usted falto de informaéión.
-Pero tengo los datos esenciales. Sé que Lope de Vega adivinó el telégrafo: por eso en mi programa ya no le llaa:.o el Fénix de los Ingenios,
sino el Marconi español. Si Fox .Morcillo no se llega a ahogar, hubiese
construido un sistema filosófico. Más: NUé hizo Descartes? Aprovecharse de las ideas de Francisco Sánchez. También sé que la Inquisición no
,quemó a don Ephraim de Santa Maria, el poeta, sino a su padre.
11

�LA PLUMA
-Muerto don Marcelino, eso no es cuestión.
-¡Europa nos envidia el rito mozárabe!-clamó desesperado.
-Est:i por ver.
-¿Y mis investigaciones? Probado ya que el Quijote es obra con clave, he hallai o en la aventura de los yangüeses una alegato por la Sociedad de Naciones.
-Eso ¡al señor Altamira, al señor Altamira, al señor Altamira...! ·
-¡He refutado la tesis de Rodríguez Marin sobre la cena de Don Quijote!
-Es interesante. Más objetivo...
-¡Y como soy amigo de Cejador, no les pondrá a ustedes en su Hütoria si me tratan sin piedad!
-Mejor, acaso. s~ aliviaría la crisis de los transportes.
En lo oscuro profirió una voz:
-¡¡Creí que se movía usted en otro plano!!
Se derrumbó el teatro. Vióse el opositor amarrado a un escaño de p,n&lt;&gt;
con entalladuras obscenas hechas a navaja. Los curiosos atendían ampliando con la mano el pabellón de la oreja. El autor de los Ilergetes emitia un ruido oficial melifluo.
-El tribunal deplora, por mi boca, no disponer de dos cátedras. Los
dos competidores son de mérito sobresaliente. Por mi parte me impond ría
cualquier sacrificio con tal de no verme en el caso de elegir ...
-¡A mí! ¡A mí! ¿Verdad?
_
Eligieron al otro. Revolcándose en el banco, escupía a los jueces.
-Le hemos preferido porque, al fin, es hijo de viuda pobre...
El público rompió a silbar.
-¡Canallas! ¡Farsantes! ¡A ellos! ¡Mueran!
Los estudiantes apedrearon los tranvías. Se interrumpió la circulación •
en la calle de San Bernardo. En el Ateneo empezaron a recoger firmas en
un pliego. La Policia hizo varios disparos al aire.
Se restableció la calma.
-Señores-exclamó uno del públi&lt;:o-. Es inútil matarlos a todos. Lo
22

LA PLUMA
mejor es producir ahora mismo una vacante para que el hombre insigne,
preterido por ese motivo tan fútil...
-¡Está en la ley de Reclutamiento... !
.
.
átedra
¡Propongo
que
el
presidente
del
tnbuC
- ... pued a ocupar una .
•
nal se suicide en el acto!
El tribunal, sobrecogido, se retiró a deliberar. Volvió a poco. Ríos de
lágrimas corrian por el rostro de los juec~.
. .
-Señores: rechazamos el suicidio por mmoral; pero no el martmo. Yo,
presidente, no me suicido; pero estoy pronto a dar mi cuello ~l verdugo,
si alguien del público se presta a serlo, para que el derecho tnunfe de la
legalidad.
Y el secretario, blandiendo un martillo, según el rito, voceó:
-¿Hay quien quiera dar garrote a nuestro Lepe, el divino? ¡A l~ ~na!
Instantes de congoja, en que el silencio pareció eterno. El publico,
rompiendo las compuertas del pavor,, prorrumpió en imprecaciones dolientes:
-¡Grande es el sacrificio, ¡oh Lepe!, y riguroso es el Destino que fulmina sobre ti sus rayos por tu misma excelsitud! ¿Qué Virginio, qué Scé\fola, qué Guzmán el Bueno igualó tu civismo? Trasp_a sado estoy de
horror.
El secretario: ¿Hay quien quiera dar garrote a nuestro Lepe, el divino?
¡A las dos!
El público: Vuelve a mi la esperanza. Nadie viene. Veo los redondos
ojos dorados del pájaro nocturno brillar sobre t'\ cabeza. La diosa le envía en tu amparo. Te cobija en la sombra de sus alas.
El secretario: ¿Hay quien quiera dar garrote a nuestro Lepe, el divino?
¡A las ...
-¡Yo quierol
Se adelanté un enmascarado con una guita liada al talle.
-¡A las tresl-gritó el secretario, dando un martillazo-. ¡Queda adjudicado el garrote!
El público: ¡Mas, ay, que ni el Padre de los Númenes puede esquivar
los decretos del Hado! Esfuérzate, pues es llegada tu hora. El arroyo de
23

�LA PLUMA
mis lágrimas te abre el camino de la Estigia. Ofrenda tus obras a Carón,
que las arrojará al profundo p1ra que no zozobre el barquichuelo. Consuélate, que vas a entablar coloquios perdurables con tus sombras dilec•
tas, y entre el Tudense y el Brocense sabrás por fin quién fué el Anónimo de Córdoba. Y tú, implacable, ¿quién eres? ¿Qué ánimo te mueve? ¡Oh,
cruell ¿Quién te envfa?
El enmascarado agarrotó con mucha sutileza a Lepe en su sillón. Apiló contra él sus obras completas y las prendió fuego. Arrojó sobre la mesa
una tarjeta, y dijo al marcharse:
-Soy el Análisis Objetivo, del Centro de Estudios Históricos.
Se encendió una discordia fratricida. U nos, pedían la cabeza del ejecutor. Otros, que le diesen una recompensa. La Policia le echó el guante;
pero él manifestó una cédula absolutoria s uscrita por su víctima: &lt;Ahorcado y conforme. Lepe.• Pusiéronle en libertad. Los bandos se acometieron con furia. El G-obierno declaró .que su deseo era que no hubiese vencedores ni vencidos, y nombró una Comisión de arbitraje. Los pliegos
puestos en el portal de la casa de Lepe se cubrie ron de firmas. Los que
u.o firmaban para protestar contra la ejecución, firmaban, a ruegos de los
árbitros, para solicitar del Gobierno el premio del ejecutor. Terminado el
entierro, el cortejo fúnebre fué a depositar los pliegos en la Presidencia
del Consejo. Así, el entierro fué cuna imponente manifestación de duelo•,
y se pudo conceder al ejecutor la Cruz del Salvamento de Náufragos.

EL CAMINANTE
CAMINANTE.

D ios te bendiga, mujer,

y al dulce niño

M UJER.

CA.RDBNIO

CAMINANTE.

que nutre tu pecho.
Deja que aquí, en esta roca,
a la sombra del olmo,
deposite mi carga
y a tu lado repose.
¿Qué oficio te lleva,
en el calor del día,
por el sendero polvoriento?
¿Traes mercadr,¿rías de la ciudad
por las aldeas?
¿Te sonríes, extrar~jero,
ante mi pregunta?
No traigo de la ciudad
mercaduría alguna.
Fresco viene el crepúsculo.
Muéstrame el hontanar
del que tú bebes,
amable mujer moza.

.........

�LA PLUMA

LA PLUMA
MUJER.

CAMJNANTE.

MUJER.
CAMINANTE.

MUJER.
CAMINANTE.

MUJER.

CAMINANTE.

MUJER.

CAMlNANTE.

MUJER.
26

Aquí arriba, por la senda rocosa.
¡ Ve delante! A través del bosquecillo
llega el senderq a la cabaña
donde yo habito,
junto a la fuente
de donde bebo.
¡Huella de la ordenadora mano del hombre
entre las malezas!
¡Tú no has dispuesto estas piedras,
profusa diseminadora, Naturaleza!
¡Aún más arriba!
¡Cubierto por el musgo un arquitravef
¡Te reconozco, espíritu formador!
¡Has impreso tu sello en la piedra!
¡Más allá, extranjero!
¡ Una inscripción sobre la que piso/
¡Nada puede leerse!
¡Idas sois, vosotras,
palabras hondamente grabadas,
que debierais mostrar La piedad de vuestro amo
a millares de nietos/
¿Te asombras, extranjero,
por estas piedras?
Arriba son muchas las piedras
alrededor de mi cabaña.
¿Arriba?
Ahora a la izquierda
subiendo por el bosquecillo.
Aquí.
¡ Oh, musas y grru:iasf
Esta es mi cabaña.

CAMINANTE.

MUJER,

CAMINANTE.

MUJER.
CAMINANTE.

MUJER.

¡Las ruinas de un templo!
Aquí al lado, abajo,
surte la fuente
de que yo bebo.
¡Ardiente te agitas
sobre tu tumba, gl!nio!
¡Se ha hundido sobre ti
tu obra maestra,
oh inmortal!
Espera, voy por el vaso
para qne bebas.
La yedra ha revestido
tu esbelta forma divina.
¡ Cómo os afanáis
por elevaros sobre los escombros,
par de columnas!
¡ Y tú, la hermana solitaria de allí al lado!
¡Cómo, desde lo alto,
11tajestuosamente enlutadas,
con lúgubre musgo en la sagrada cabeza,
miráis vuestras hermanas
rotas a vuestro piel
¡Del zarzal a la sombra,
cúbrenlas escombros y tierra
y la alta hierba ondula sobre ellas!
¿Así estimas tú, Naturaleza,
la obra maestra de tu obra maestra?
¿Insensible destrozas
tu santuarior
¿Siembras cardos en él?
¡Cómo duerme mi niño!
27

�LA PLUMA
LA PLUMA

.CAMINANTE.

MUJER.

"CAMINANTE.

MUJER.
28

¿Quieres desca1tsar en la cabaña,
extranjero? ¿O prefieres
quedar al aire libre?
¡Hace fresco! Toma al ni,io,
para que vaya a buscar agua.
¡Duerme, duerme, amor mío!
¡Dulce es tz, reposo!
¡Qu.i blandamente respira,
rebosando celestial salztd!
¡ Tú, nacido entre los restos
de un sagrado pretérito!
¡Pósese su espíritu sobre ti!
Aquellos sobre quienes flota
gozan de cada uno de sus dias
con dignidad de dioses.
¡Ábrete, colnzac/p germen,
magnífico ornamento
de la resplandeciente primavera,
y reluce entre tits compa1ieros!
¡ Y al caerse los pétalos marchitos
ascienda de tu seno
colmado fruto
que bajo el sol madure!
¡Alabado sea Dios... ! ¿Y duerme todavíar
Nada tengo que pueda ofrecerte
con el fresco trago,
sino un trozo de pan.
Te lo agradezco.
¡ Con q1té delicia florece todo en tomo
y verdea/
Pronto regresará mi marido

CAMINANTE.

MUJER.

MUJER.
CAMINANTE.

de las ltazas a casa.
¡Quédate, quédate, lzombrel
Y toma con nosotros la cena.
¿ Vi·¡;Ís aquí:
Allí entre aqitellos muros.
Ya mi padre lzizo la clzoza
con ladrillos y piedras
de los escombros.
Aquí vivimos.
Dióme como mujer a un labrador
y murió en nuestros brazos...
¿Has dormido bien, corazón 11iíor
¡Qui avispado está y q11,i juguetón
el bribonzuelol
¡Naturaleza, que en eterno germinas!
Creas a cada ettal para el goce de la vida;
a todos tus lzij'os, maternal, Izas dotado
de una heredad, de una cabaña.
Arriba, en la cornisa, edifica la golondrina,
ignorante de los ornatos que embadurna;
teje la oruga en torno a la amarilla rama
el albergue invernal de su nidada;
y tú, ¡olz, hombre!,
de las ruinas excelsas del pasado,
compones, como de remiendos, una choza
para tu abrigo,
y sobre tumbas gozas ...
¡Adiós, 11iujer feliz!
¿No quieres quedarte?
¡Dios os guarde
y bendiga a vuestro lzijol
2c,--.

�LA PLUMA

MUJER.
CAMINANTE.

MUJER.
CAMINANTE.

MUJER.
·CAMINANTE.

¡Buen viaje!
¿Adónde me llevará aquel smaero
que sube la montaña?
A Cttma.
¿A qué distancia está?
/
Tres leguas buenas.
¡ArEós...!
¡ Guía tú mis pasos, Naturaleza!
¡El caminar del extran:fero
que marcha sobre tumbas
de un sagrado pasado!
Condúceme a un asilo
resguardado del Norte,
(Í,()nde breve alameda
proteja de los rayos del mediodía.
Y cuando regrese
con la noche a mi cabafia,
dorada por los últimos rayos del sol,
haz que me reciba una mujer cual ésta
con el hy·o e,, los brazos.

J. W. GOBTHB
{Trae!ucc i611 de R. M. Tenrcico.)

LETRAS ITA LIANAS
1~ Italia inteligente espera su nuevo poeta y mira, sin
un amor excesivo, pero con simpatía, a los cinco o seis escritores que luchan con seriedad por hallarse a si propios y al
Arte, entreténgome yo a veces estudiando en los escaparates de las librerias los escondidos rostros de los libros de crítica y de
pe11samiento y las reimpresiones de los clásicos, y advierto que las novelas fáciles y mediocres con sus cubiertas triviales ocupan el primer lugar
de esos escaparates, mientras las obras de los críticos, de los filósofos, de
los hombres de estudio en general, se recatan tímidamente en segundo término. Echamos de ver que no son muchas; pero ya a primera vista descubrimos nombres de resonancia mundial a estas fechas; son obras de Croce,
de País, de Farinelli, de Anile; son reimpresiones de Tommaseo, de Dante,
de Manzoni, de Foscolo. Pero el público fija su mirada preferentemente
en la primera línea de los escaparates; y sólo algún joven curioso o tal
cual hombre de lentes, se esfuerza por llegar alU donde se han refugiado
los pensadores y los grandes escritores de ayer.
Ahora bien, si el Hbrero no los considera, si la muchacha vestida de
seda y calzada con chapines de raso no los busca, si al estudiante no le
preocupan, el jove'l curioso y el hombre de los lentes fijan la mirada lar1:º rato en aquellos frontispicios, y luego de reflexionarlo mucho, acaban
comprando el pensador y el clásico.
IENTRAS

31

..3•

...

�LA PLUMA

LA PLUMA

Y cuando veo al joven curioso y al hombre de los anteojos decididos
a tal adquisición, ya no temo por la literatura de mi país ni por Italia.
Pues ¿qué pueden contar las cinco mil muchachas vestidas de seda Y los
cinco mil estudiantes que compran la novela de moda, qué pueden contar,
mientras haya un solo joven que se fija en los libros serios, y ni por un
momento mira las cubiertas lujosas de las noveluchas?
Ya no temo, porque esos dos compradvres tímidos, pero reales Y tangibles, me dicen que la seriedad, la honestidad, la elención de los bu.enos
estudios no han muerto todavía en Italia; mientras que presto morirán,
no quiero decir dónde, los pobres alimentos de los novelistas de tres al
cuarto.

•••
En tanto, la Italia inteligente está toda alterada por la reciente co~vcrsión de Giovanni Papini. No es un rumor falso ni una actitud reclamtsta; Papini, el satánico Papini, entra en el seno de la Santa Madre Iglesia.
Los periódicos hablan de la con versión, en los círculos intelectuales se la
discute, un periodista se ha avistado con Papini y le ha interrogado para
saber la verdad. Y Papini ha dicho: «sí señores; yo ya no veo la verdad
sino en el Eva?gelio.• Y está esr,ribiendo-es más, se dice que terminando-una obra profunda y de gran volumen: la vida de Jesucristo.
Se puede discutir a Papini cuanto se quiera; y tanto más hoy que la
nueva generación se acerca a nuestro último clásico, aún vivo, Verga,
como buscando en la obra-toda l)umanidad-de este gran esc;ritor, un
nuevo punto de partida, después de veinte años de rebusca, de manías,
de cabriolas puramente verbales. Papini es ya un recuerdo de nuestra juventud y nada más. ¿Quién lo lec hoy en Italia? Tal vez algún joven de la
nueva generación, que oye pronunciar su nombre, y busca ansioso sus
obras; pero l0s hombres maduros y los jóvenes de treinta años están tao
lejos de Papinl, como si al siglo pasado y no al nuestro perteneciera. La
verdad es esta: Papini ha sido un constructor. Quien construye, y con material humano, quizá esté durante algún tiempo en un plano más modesto
que el dialéctico o el sofista; pero ya llegará el momento en que se le bus3i

cará con preferencia y se hará la luz eÓ torno SU) o. Papini es, ciertamente, uno de los más vigorosos, si no de los escritores más profundos de Ja
genLTació~ actual_; pero no _ha dejado, por desgracia, y tal vez no dejarámás que hbros ammados, violentos, libros de destrucción; allí donde otros
más mode~tos y encerrados dentro de sí, come, Panzini o Pascoli, fijaban
en verso o en prosa momentos y pausas de la vida. Si, hubo uu momento
en que todos hemos crefdo poeta a Papini; pero fué una ilusión suya y
nuestra; más nuestra, acaso, que suya, pues que intentó sus notas líricas
con poc.a convicción, con poca emoción, y aprovechándose admirablemente del eJemplo más modesto de Softici y de otros jóvenes menos conocidos
que él. Mas Papini renace, a cuanto dicen las crónicas, a nueva vida, con
la obra que está escribiendo, y nosotros, que le estimamos, esperaremos
esa obra con tuda la fe que él se me, ece ) nos inspira: porque su tormento_ por encontrarse a si mismo es, com,idérese como se quiera, de los más
tr~g•_cos y dc,lorosos; como el de un prisionero que busca por todos los
~ed10s, con manos, boca y dientes, el romper las cadenas que le suJetan.

•••
Otro di~léc~ico y crftico de mucha fama es Borgese; dudoso a su vez
duran.te algun tiempo entre la poesía y la critica, lejos de la propia comprensión, ¡,~r? obstinado en hallarse, Borgese, a quien los jóvenes estima~ Y los vteJOS respet~n, ha abandonado tiempo ha la poesía, y aun la
:rihca, como tal expresión cuotidiana, o al menos frecuente. Pero no ha
bandonado sus estudios predilectos; y aunque desde las columnas d
uno de _nne~tros grandes diarios, ll Corriere della Sera, escriba de polític:
i-tde ~•stona, corre la voz de sus estudios acerca de un gran problema
t erano ~oderno; es decir, de que prepara su obra máx1ºma Entretanto,
aparecen. en_ los escaparates sus libros agotados, que Treves. reim rime v

r;-

!uaen;)c:,~b~~c;u:\:P;~~ura ~trnprar.1:e aquí la Storia della cr~íca
. mer ' ro, y la primera muestra digna de su noble
p ersonal,.dad d e escritor.
Borgese posee como nadie en Italia la facultad de comprender desde
3

33

�LA PLUMA

LA PLUMA

blema y de resolverlo con claridad y
luego dónde e~tá el ~udo ~e un pr:eden echarse en olvido, ni aun hoy,
fuerza. Sus artículos hteranos no p
tan vivos como cuando
.d
olumen no parezcan
no obstante recoga os en v
d
charse en olvido, tan ta es la
. .
.ódicos· no pue en e
1
¡os leímos en os peri
' .
d. léctica formidable y su ong1c itor inspira con su 1ª
simpatla que este es r
h terminado porque Borgese es
·6
otra parte no a
'
nalidad. Su func1 n, per
' t·1 en estos años de guerra y de
.
y fecundo· y su es 1 o,
d
todavla muy Joven
'.
.
se ha reforzado y adens:.i o, y
.. d
61 ::io ha perdido, sino que
polltica, no s o
.
d
na obra nueva de singular mtt e1, y
es menester esperar de él, s10 du a, u
potencia.

•••
está también a su vez, de cuando en cuand~,
Croce, el célebre Croce,
h
"nistro de Instrucción Púbh,
obstante ser a ora mi
en los escaparates, y no
.
t b·en parece acelerarse, más por
ca su producción no se detiene, ~n esd_t1 'r..aterza que por su voluntad
•
.
d
fidells1mo e i or
'
'
obra de sus amigos y e su
. .
tá estudiando importantes re,or. E f to como m1nastro es
.
y su trabaJo. n e ec ,
.
otra parte reimpresiones o
l'
que p'll.bhca son, por
'
.
.
filosóficos, antaño aparecidos en rev1smas, y los vo umene_s .
colecciones de estudios hteranos y
. . s·endo la figura más
.
Pero Croce continua •
é
O
tas
campo del pensamiento Y
memorias acad micas.
.
.
. d
omento h1stónco, en e 1
, .
representativa e este m
. tiempo 00 "igue como cntic desde hace a1gun
.
.
de la alta cultura, pues qu
.
él y pudiéramos decir leJos
cola producción actual, que nace ya a1ena a '
.
d
·stcma filosófico.
. •de sus ideas Y e su si
. G fle su más digno hermano espm
No le ha abandonado Gic,vanm I en ªd.'t.ntas ha seguido siempre con
. .
·d as persona es y 1s 1
,
tual, que, s1 bien con '. e
.
.
Gentile se cuenta entre los filófidelidad la dirección ideológ!ca croc1anab.
er encerrada en un pequeño
ás productivos y su o ra, ay
.d
d
sofos mo ernos m
'.
úblico más vaitO, y merec1 o
mundo de lectores, se ha extendido a un p
la adhesión de los di~cípulos.
. des ierta ahora la curiosidad italiana
Otro pensad:&gt;r, Gmseppe Rens'.,
p b t· ada Es acérrimo luchador.
-6
f
fernente y o s 10
•
con una producc1 n con mua,
Z . helll por Perrella, sucédensc
Sus libros, editados por Sandro n, p or ,ame
,
34

violentos, polémicos, audaces. Combate el ide~lismo crociano con un fervor, una nitidez, una gallardía que, como decía, llenan de curiosidad a los
hombres de estudio. Partiendo de unas cuantas premisas negativas y de
lucha, se afana ahora en construir su sistema, basado y fundado en el es•
cepticismo. Pero la simpatfa que inspira en torno a sf no es pueril y menuda, pues que Rensi muestra, pese a sus intemperancias verbales, ser un
talento nuevo y moderno.

***
Otros pensadores, crlticos y filólogos siguen, por el contrario, su camiM tranquilamente. Ettore Romagnoli, uno de los más insignes grecistas
italianos, ha roto muchas lanzas contn la cultura y los métodos de estudio alemanes en sus libros Lo scimmione in ltalía y Mintroa e /.o scimmione (editados por Zanichelli), pero hoy, aquietado ya, trabaja en traducciones del griego, ensayos sobre poetas griegos y comedias. De estos dfas es
la p11blic.. dón de sus tres comedias: U triltico dell'amore e dell'ironia
(ed. Zanichelli), en la cual encontramos al perfecto traductor de las ironías
fen-ces del divino Aristófaoes. Cario Pascal, por el contrario, no abandona
sus trabajos filológicos. Nobles trabajos los de Cario Pascal. Quisiera -yo
que se conocieran en España los estudios realizados por el célebre latinista sobre Horacio, Catulo, Virgilio, Tacito (ed. Battiato), y, sobre todo, su
obra más vital, Scritti vari sulla letteralura latma (ed. Para vía), donde este
alto ingenio desentraña con singular agudeza el pensamiento y el arte de
los más preclaros escritores de la antigua Roma. Tiene el don de colorear
111cluso la materia más árida y puramente cieotffica, de darle vida, fuerza,
interés, y con una simplicidad de medios que pocos poseen.
Arturo Farioelli es, por el contrario, harto conocido en España, y no
tendré que esforzarme en recordar sus estudios acerca de ella. Hoy, en e1
quadrigésimo aniversario de su profesorado, Italia le festeja. Bien lo merece el maestro, el hombre de estudio, que ha dado a conocer en Italia, en un
admirable ensayo, a vuestro Calderón, y a muchos escritores alemanes
ayer desconocidos en Italia. Farinelli es catedrático de literaturas comparadas en la Universidad de Turfn, y, más que autor de ensayos, es un
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�LA PLUMA
LA PLUMA
maestro admirable. Sus disclpulos reúnen hoy en volumen (ed. Bocea) tales lecciones, documeRtándolas históricamente y dándoles unidad y cuerpo, para que se acerquen a Farinelli los j?ven~, n~ ya c_on la simple curiosidad que inspiran las obras de pura mvest1gac1ón, sino aquellas que
tienen un punto de partida y una meta claros y definidos.
Otra obra critica muy leída y comentada en estos dias es el Balzac in
Jtalt"a, de Giuseppe Gigli (ed. Treves), estudio exacto e inteligente llevado a cabo sobre fuentes históricas del tiempo, del periodo en que Balzac
vivió en Italia, período nada extraordinario por lo demás, del cual sale
Balzac empequeñecido, y, como hombre, lleno de máculas y fla'luezas.
Dos buenos estudios acerca del Dante atraen también en estos dlas la
atención de los doctos sobre el gran poeta cuyo centenario se celebra
en 1921: uno de Cortese (editado por Angelo Signorelli), y otro de Falorsi (editado por Lemmonier), diversos en cuanto a método y ejecución,
pero útiles entrambos para el conocimiento de los problemas da_ntescos.
De Giuseppe de Lorenzo, cuya fama rebasa ya las fronteras, reedita Laterza un volumen de ensayos sobre el Bttdismo, a que dedica estudio y pasión De Lorenzo años hace; y Zanichelli La ltrra e fuomo, obra de poesla
y ciencia bien fundidas, y una de las más bellas de cuantas ha producido
este singular poeta y hombre de ciencia. El propio Zanichelli nos da los
Saggi di scimza e di vita, de Antonino Anile, médico napolitano, conocido
también en Italia como poeta, y que por la singularidad de su filosofía
tiene muchos lectores en todos los campos.
y he aqul después las reediciones de los clásicos, las más caras a
quienes gustan los libros, jóvenes y no jóvenes. Infatigable en este aspecto es La\erza, que con sus Scriltori d' Italia está levantando un monumento duradero en favor propio y el de Italia; libros que por su aspecto
exterior, el carácter de letra y el cuidado en las reprnducciones son verdaderamente perfectos. Otra colección de clásicos imprl.mese en Italia por
la Unione Tipografica Edilrice 1 ori1use, guiada, cuidada, dirigida por uno
de los más notables hombres de letras italianos, Gustavo Ba\samo Crive1\i; pero asi como la colección dt" Laterza, por su alto precio y su fiso no ·
mia aristocrática está destinada más bien al mundo de los filósofos y de
36

•

los hombres de estudio, ésta de Balsamo Crivelli tiene intenciones más
vastas; y en efecto, es la más buscada por los jóvenes, los estudiantes, los
padres de familia. Un nuevo editor de Florencia, Luigi L. Battistelli, inicia entre tanto una colección ibérica antigua, comenzando con los dramas
de Calderón, que serán muy buscados. La lista podia ser aún muy larga;
~ero creemos que es bastante por hoy, si bien es menester decir y repetir que, no obstante parezcan prevalecer en el movimiento editorial italiano las obras decadentes y amenas, muchos editores ofrecen obras puras
y nobles. ¡Acaso no es de hoy también la traducción de la Jú"ada, que
Nicolo Festa, grecista insigne, ha intentado nuevamente, e impreso Sandroo en belllsima edición? ¿No es de koy la reedición, en un solo volumen, de todas las obras del Dante, nobilísimamentelimpresas por Barbera?
~y no más de ayer el nacimíento de una colección extranjera de Bemporad, de otra, extranjera igualmente, de Quintieri, de una colección de
obras inmortales en las ediciones de la Risorgimento, dirigida por Caddeo?
As!, pues, no desesperemos.
Porque incluso en el género oarrati vo no nacen sólo obras antiguas·
'
y, aunque de raro en raro, alguna joya reluce.
Ved en las ediciones de Mondadori, de Roma, ll díavolo nella mla líb1 er~a, de Alfredo Paozini, obra maestra de prosa fina, humorística y humamsta, ! otra de Tommaso Monicelli, Crepuscolo, en que el ingenio de
este escritor recoge algunas de sus novelas, delicadas de tono y exquisitame~te humanas. Y de hoy, en las ediciones de Bemporad, de Florencia
(e~i~or que se lanza ahora con buen éxito a la literatura amena), son Verg,mtd, de Fausto Maria Martini, obra de prosa clara, en la que se narra sin
literatura, antes bien con mucha y verJadera poesia, el retorno de un
cuerpo Y de un alma de la muerte (Martini fue gravemente herido en la
guerr~, Y tuvo un brazo y una pierna atrofiados) a la vida; y l a pace túgli
angelz, d~ Francesco S~pori, novela honrada y, aunque no muy robusta,
noble Y smcera; Y Na7a 1ripudians, de Annie Vivanti, obra tal vez exageradamente dramática, pero expresiva y humana.
En Italia trabajan bien este campo, los jóvenes sobre todo. Giannino
Omero Gallo, por ejemplo, ha hecho en tres volúmenes Le oasi túl dolo31

�LA PLUMA
rt, que ahora reimprime Zanichelli, la prueba segura de una prosa sin retórica y altamente poética. Los oasis del dolor son las ciudades donde la
guerra recogió en hospitales famosos a los heridos y moribundos. Y es de
ver cómo este prosista poeta describe esas ciudades y el dolor que en
ellas reside, en una prosa cálida y densa, con un fervor poético que nunca
rompe los moldes clásicos, que no cae en fin en el énfasis. La obra lleva
un prólogo de G.briel D' Annunzio.
En suma, aun en el campo de la fantasla, si bien raramente y no siempre con éxito, hay quien trabaja con celo y ,eriedad, y se yen en los escaparates novelas y tomos de poesias de escritores conocidos o no, Ma rio
Borsa, periodista de renombre, lla publicado en la casa Edilrict Risorgimmt,, de Milán, una novela, La casdna sul Po, en que se refiere sin pedanterla la historia moral y espiritual de un joven italiano, al que la guerra ha aplacado ansias y dudas, conduciéndole de nuevo, luego de crisis
espirituales y rebuscamientos, a la casa rústica donde nació. Y han publicado buenas novelas Giuseppe Lipparini (Le /antas/e della r:ovant Aurora), Mario Sobrero (La vloktla di Parma), Enrico Franchi (Prlmavtrtlta, novelas cortas y cuentos, Marino Moretti (La voct di Dio), Ugo Malato
(Li·monella se dlverte), Paolo Arcari (La facda che non capisce), Pierangelo Baratono (Commmtl al libro delk Jale), Ferdinando Paolieri ( Novelle
{ncredibíll), Lina Poretto de Stctano ( Le notí della puríld).
Esta ennmeración es harto menuda y estéril para que valga ser co1:tinuada. Pero sirva de testimonio de que en la Península itálica hierve algo
que no es humo tan sólo, y de que, en fin de cuentas, con todo nuestro
pesimismo, no ha muerto nuestra esperanza.

MARIO PUCCINI

DE LOS POEMAS BURLESCOS

TEATRO CLARUCHO
(PROVINCIA)
'Gelón y una lira en el centro.
'Gimbre. !Desparece la lira sin ruido.
cSe oscurece la sala.
cSilencio y principio.
!Decoración dara,
"
de color de ojos de !Rosario !Pino.
;,Muebles lijeros, como !Rosario !Pino. CJJaporosas
cortinas, como !Rosario !Pino. ;No está derecho el /orillo.
6stá puesto de prisa, como !R.os'lrio ;lino y su arte,
que es imperceptible y rapidísimo.
!Palabras en la escena:
don ;,Manuel .linares !R.ivas, diluido ...
fR.osario !Pino y la segunda dama
también fR.osario !Pino.
!Parlan. fR.isas de acotaciones.

�..
LA PLUMA

LA PLUMA

(6goísmo
del don :Manuel .linares que pone su propia gracia
g luego la manda a reir con un paréntesis rigi.do.)
6moción encasillada de antemano.
:Molde de un puding lírico.
Un 'Vaciado dramático.
tJ una sordina literaria. tJ una sensación de oficio.
Pasa el amor, con un bienestar de magnesia
por un tubo digesti'Uo ...
Comedia de vals, de vals que no se oye
sino en el corazón que es donde tiene el nido .
.lágrimas de clase media. 6sparcidas, hacen una
enorme, que es cual un lienzo cristalino
que cubre el escenario.
6s como un telón de cristal sutilísimo .
.Ca emoción al través de esa lágrima...
¡'Gela de araña que teje el artesano espíritu!
'Godo es, como el agua olvidada
en un vaso aburrido;
como el día que cae en un parque
. que tiene una estatua g sabe a domingo;
como un hombre que guarda sus horas
en un armario y las saca g las usa con tino_...
C:omo un sueño entreabierto de siesta ...
C:omo un honesto baño tibio ...
40

'Geatro clarucho . .linares. !Rosario.

Pro'Vincia. ¡;Mongolia g datismol
!Datismo de cielo, datismo de alma.
Programas datistas. fH.astío pianísimo ...
!De nada me vale el silencio ...
rcSe llena el silencio, de voces sin grito .. I
ALONSO QUESADA

SIMETRIAS
I

Gl alma turbia y sombría.
fR.ocío, gotita limpia.
Cuando ella vuela al azul
baj as a la tierra tú.
6/la desciende del sueño
cuando tu v uelves al cielo.

�•

LA PLUMA

•

II

flué en un bello día de abril
cuando !Dios me dió aquel tesoro;
/ué una bella noche de .luna
cuando lo llevó el !Demonio.
III

6spacio g tiempo,
quimeras,
quimeras del Pensamiento.
¿Jy(is pasos en el 6spacio
y mis ritmos en el tiempo,
quimeras,
quimeras del Pensamiento.

Y tú que lo creas todo,
Pensamiento,
que te creas a ti mismo,
Pensamiento,
quimera de una quimera,
Pensamiento.
VALBNTIN ANDRBS ALVARBZ

. .. CASTILLO FAMOSO
AURID-lcntitud, desbarajuste, trabas inútiles-se compendia.
en el tranvía. El jaulón con ruedas que arranca a trom¡;¡icones, se enhebra por calles tortuosas y va de atasco en atasco,,
preñado de broncas, dejando a los clientes frustrados, boquiabiertos, al mari:en de la vla, es una pieza capital de la armazón
madrileña, y si todas las restantes se perdiesen, ella sola bastaría para
reconstruir nuestro sistema urbano. El tranvía es espejo de las costumbres-como el teatro- pero no las corrige, ni mucho menos deleita, misión que le achacábamos al teatro en clase de retórica; antes las
recoge, las encauza, propiamente las encarrila para sacarles friamente el
jugo. El tranvía zurce corruptelas dispersas; celestinea entre la tardanza y
el mal humor; acopla la suciedad con el despotismo. Todo ello es acarreode la villa, que, á lo mejor, se espanta viéndose así condensada en el tranvia. Madrid entonces pretende que el tranvía es una calumnia que le levantan; pero no: nada hay dentro del tranvía que no vaya suelto por esas calles. Hasta el hedor: si en el interior del tranvía hiede a cinematógrafo, eso
lo pone el público, el mismo público que en el cinematógrafo hiede a tranvía. Es más que un achaque de la capital. No le diré, pues, a Madrid: «Me
duelen nuestros tranvías• (como a algunos les ha dolido la Península ibérica) reeditando otra parodia del j' ai· mal d votre poüríne, que inventó una
preciosa memorable. Más propio es encaramarse a la torre de Santa Cru z;
43

�LA PLUMA
LA P L U i\I A
y gritar desde ali!, como almuédano delegado por la Academia de Ciencias Morales y Polfticas: • ¡Hermanos, las ciudades tienen los tranvías que
~e merecen I•
El tranvía es el vehiculo perteneciente al esbozo de progreso material que apuntó en Madrid hace veinte años; se entiende el tranvía con
trole. Cuando España acabó de perder las colonias, el tranvfa empezó a
perder las mulas; sucesos correlativos inaugurales de un período históri~o. No lo he mos olvidado: hubo renovación espiritual y apetencia súbita
de ventajas y adelantos prácticos; descrédito de oradores; auge de inventores, adornados con el prestigio que les usurparon después los pedagogos;
constitución oficial de la «generación del 98•, con escala cerrada y amortización de las vacantes; disquisiciones doctas acerca de la aptitud política
de la raza. Se comprendía que aoui iba a pasar algo. Madrid fué perdien,do la calidad de apacible lugarón manchego: llegaron unas cupletistas
francesas: los señoritos se vestían de frac para asistir al primer music-hall
de la Alhambra: de la Puerta del Sol salió una mañana el tr~nvía eléctrico del barrio de Salamanca: pareció máquina mortífera, innecesaria (¡en
Madrid no hay distancias!), y se la obligó a ir despacio (¡qué más quería
~llal) para que los peatones pudieran pasearse tranquilamente, sin mirar
atrás, por entre las vías. Desaparecieron los encuartes: golpe mortal para
lo pintoresco madrileño. Las mulas en reata, que bajaban al trote la cuesta de Atocha, rebotando los ganchos en los adoquines, con un bigardo
caballero en la grupa, ¿qué se hicieron? Y el desconcertado coro de blasfemias, trallazos, voces y patear de cascos herrados, áspera ofrenda de la
exasperación de Madrid, ¿no lo echan de menos las hostiles divinidades
carpetanas? Así como la introducción de la libertad ahuyentó a los frailes, y la del agua del Lozoya dispersó a los aguadores, el flúido eléctrico
acabó con las mulas del trnn via y sus encuartes. Pero, al fin, de la especie
fraile y de la especie aguador-ornamento del viejo Madrid, único en las
galas-se sabe lo que ha sido: el fraile ha vuelto, y los aguadores, solt:idas las cubas, se abatieron sobre los ministerios, embajadas, senadurías y
otras gangas; los más generosos se pusieron a capitanear movimientos de
-Opinión. En cambio, de las mulas nada se sabe. No es creíble que se ha44

yan extinguido; cierto que los híbridos... Pero también los frailes son hibridos, si n o de nacimiento, por vocaci0n y de resultas, y la especie sobrevive, pese a la esterilidad de sus individuos.
Error fué el de amputarle las mulas al tranvía, propio del aturdimiento en que nos sumió el desastre. La nación bebia los vientos por el europeísmo y aceptaba a tontas y a locas cuanto viniese de fuera, sin pararseª meditar si era conforme a nuestras tradiciones y al genio de la raza. El
tranvia eléctrico estará muy bien en el extranjero, pero lo que es aquí ha
sido un fracaso; la prueba es que no anda. Cada pueblo tiene sus móviles
peculiares; es inútil preteuder cambiárselos. La mula, animal español por
excelencia, más típicamente español que el Loro, es la bestia que mejor
cuadra a sus compatriotas racionales, mirados como carga transportableLa mula es áspera, brava, testaruda, personalista; pero esos defectillos no
son sino espinas de la bondad e ingenuidad radicales de su carácter. Es
sufrida, sobria, recia; levanta los cascos de buen grado, pero en varas o
en ganchos, en reata o en bolea, acaba siempre por tirar; sólo es variable
el número de palos que necesita. Las mulas se han asociado mil veces a
los destinos de la Patria; los sucesos capitales de nuestra historia han pa•
sado casi siempre en mula, o se acometieron en mula; desengancharlas.
del tranvía fué un atentado de leso espíritu nacional.
Entre los carros de la carne y los carros de los muertos (que son los.
otros medios de transporte más notables de Madrid) el tranvía sin mulas
está haciendo, en mi opinión, triste papel. tA qué se debe la grandiosaapariencia del carro de la carne sino a la bien entendida restauración de
la reata de mulas, tras un destrenamiento fugaz? Las cinco bestias, el
carro de gran porte que se bambolea y se derrumba de un adoquín a otro,.
Y los cuatro bipedos Vt!rdinegros, untados de grasa, con sus blusillas cortas y sus trallas, que con un estentóreo ¡¡Rrrr... oooühll gobiernan el
rumbo de las caballerías, forman un cortejo único, inolvidable, enviado
por los barrios bajos a las sumidades de la villa a boca de noche, y pasan
sonando, tronando, apestando, con bazuqueo y roce de carnes desolladas
Y batir de los tendales de cuero que sahuman al vecino con el vaho de la
sangre. ¡Pavorosa máquina! ¿Es la re~ogida de los muertos de una gran.

45

�LA PLUMA

LA PLUMA
tbatalla, o pasan los relieves del festín de Moloch, o es la comitiva triunfal
de una sub-raza de caníbales que lleva los cuerpos de sus víctimas a al,guna escondida caverna para devorarlos a placer! Junto a esa visión truculenta, el tranvía, muy fértil de por sí en vejaciones y percances, se nos
antoja un poco insulso, una especie de comedia casera para.familias bur,guesas Y gentes de buen conformar. Lo mismo si se le compara con el carro de lus muertos. Todos juntos, previenen las postrimerías del madri&lt;leño. El catecismo conoce cuatro postrimerías del hombre natural; las del
madrileño no pasan de tres, pero son horrendas, y no hay ninguna que
corresponda con la postrimería gloriosa de los justos. Ir en tranvía, o colgado de un gancho ea el carro de la carne, o abrigado en un coche estufa
-de las pompas fúnebres, son las tres últimas cosas que pueden sucederle
al habitante de Madrid, a poco que propenda a trasladarse. Incluyo lo del
carro, porque, sobre no estar muy cierto de la condición que sus clientes
,gozaban en vida, reliquias de espíritu franciscano me incitan a considerar
los cuadrúperlos como hermanos menores, y los saiudo, cuando los veo
pasar abiertos en canal, como a convecinos frustrados. De igual modo,
veo en los ocupantes temporales del coche fúnebre a nuestros convecinos
-más sensatos, que optan por ausentarse definitivament€, descontentos y
fallidos en su calidad de pasajeros. Se adivina que, resignándose a perder
de una vez todo el tiempo que tenían, se han tumbado para hartarse de
•dormir, diciéndole antes al cochero: «¡Por horas[ Un paseo hasta las afueras. Ve despacio. ¡Hace un sol tan hermoso!• Son los únicos viajeros que
-están seguros de llegar a su destino. Pero no se dan cuenta del ridículo
aparato con que los llevan; de no ser así, poco tardarían en rebela1se. Ni
perciben las palabras impías que se pronuncian a su paso. Siendo yo estudiante de leyes, volvía con unos compañeros de no sé que lección prác'1:ica, y como nos cruzásemos con un entierro, el docto catedrático que aos
acompañaba, dijo:
-¡Mirad, hijos; llevan a enterrar al de cujus!
Andados los años, me encontré aspirante a la Filarmónica; me recon,-comfa por la tardanza en el ingreso, y cada vez que topaba con un entie:aro, hacíarne esta pregunta, risueña como la esperanza:
46

-¿Sería socio de la Filarmónica?
Tampoco se dan cuenta de la loca alegria que respiran los acompahantes del duelo. Quien se para a mirar el desfile de los coches de un entierro sorprende, Tentanilla tras ventanilla, en los rostros que no se creen
observados, todos los matices de un regocijo animal estúpido; el regocijo
de quien acaba de salvarse de un gran peligro. ¡Imaginan que no se han
de morirl Y van dulcemente mecidos por el deleite de hacer coro en un
suceso aciago que, de momento, los deja indemnes. Pero lo que asombrarla verdaderamente a los muertos, si lo viesen, seria el barullo y la prisa
con que los enterradores regresan a Madrid, una Tez desembarazados de
-su carga; ponen los caballos al trote; se despojan, haciendo un montón
-con ellas, de las insignias funerarias (bastoncillo de zahorf, como para
alumbrar muertos ocultos; peluca de estopa rucia y sombrero bicorne): parecen mascaradas y cabalgatas del Carnaval, que al llegar la noche, rendidas de vocear y correr, abandonan el jolgorio.
Yo no creo que los muertos de Madrid viajen con tanta aflicción como
.aquel de la fábula:
Un mort s' en allait tristement
s' emparer de son dernier gtte;
un cure s'en allait gaiement
enterrer ce mort au plus vite.
¿Tristemente? En Madrid, morirse es cordura. Si el saltatumbas le despa-cha au plus vt'te, el muerto se ríe de él y de la vana agitación de los enterradores. Los madrileños conscientes se mueren por sustraerse al tiempo, por bogar en la eternidad, por dar a su vida el fondo perteneciente a
su ritmo lento. Corno viajeros, los muertos son los únicos madrileños que
or~anizan su experiencia personal y saben la inutilidad de tener prisa.
No así el madrileño que per~iste en viajar en tranvía. Es un tipo atolondrado; pueril, para quien llegar a la Glorieta de Bilbao o a la Puerta de
Atocha vale la pena de zambullirse en el remolino de groserías y de arbitrariedades vejatorias que asalta los coches. Aún no se ha abierto bastante
-camino la idea de que el tranvía es sólo u11 lugar de esparcimiento y re47

�LA PLUMA
creo para familias modestas, campo de operaciones de galanteadores furtivos, vehículo de enfermedades infecciosas, depósito ambulante de malos
humores; pero no carruaje que puedan utilizar las personas que se estimen. En tranvía viajan las gentes más feas de Madrid; sobre todo en verano; son los clientes de Bagaria. Viajan también los más pazguatos: los
que toman siempre la dirección contraria, los que nunca saben el precio
del billete, los que le cuentan al cobrador, al guardia, al viajero contiguo,
adónde van y con qué motivo. Viajan los más impertinentes; los que ocu pan el estribo o la portezuela como finca pro,Jia, las familias que discuten
sus asuntos íntimos en el instante de subir o apearse, concierta'\ bodas,
organizan excursiones, se recomiendan negocios y cambian prolongados
y tiernos adioses. Viajan las señoras gordas, los viejos perláticos, y esas.
hembras temibles rebujadas en un mantón de ocho puntas, con una cesta
en el brazo izquil'rdo y un chiquillo en el derecho. Viajan los peor educados, que compiten en aspereza de genio con el conductor {quien apuñala
con los ojos el espacio y da vueltas a fa manivela con igual furia que si le
retorciese el pescuezo a su mayor enemigo), y con el cobrador (que nos.
alarga, entre reniegos, el billete, bien untado de saliva, especie de cédula
de excomunión). Viajan los conquistadores castizos: uno muy moreno, cejijuni:o, de bigotes puntiagudos, de pavoroso mirar, que al mismo tiempo
subyuga, protege y perdona a una jovencita que va en el interior... Yo,
que siempre voy a pie, los desprecio. Pero a ninguno tanto como a .estos.
dos: al hombre servicial, que abre solícito las barandillas de la plataforma
para que salgan otros, o le avisa al conductor cuando han acabado de
subir los viajeros; y al señorito que desde la acera sale corriendo para dar
alcance al tranvía, y lo atrapa, y de un salto cae en la plataforma como
quien cae de la luna, y mira sonriente a los demás viajeros mendigando
un chispazo de simpatía, y no le hacen caso, y él se ve muy solo, muy
extraño, y se azora, y no sabiendo qué hacer rompe a silbar el andante
de Beethoven oído. la tarde anterior en el concierto de Price. Este es el
Gran Camarlengo del Augusto Colegio de Cretinos.

VELETA
Viento del Sur.
Moreno ardiente.
Llegas sobre mi carne
trayéndome semilla
de brillantes
miradas. Empapado
de azahares.
Pones roja la luna
y sollozantes
los álamos cautivos, pero vienes
¡demasiado tarde!
Ya lze enrollado la noche de mi cu,ento
en el estante.

Sin ningún viento
¡lzazme caso!
Gira corazón,
gira corazón.

BL PASBANTB BN CORTB
4

I

�LA PLUMA

LA PLUMA
Aire del Norte.
Oso blanco del viento.
Llegas sobre nti carne
tembloroso de auroras
boreales.
Con tu capa de espectros
capitanes
y riéndote a gritos
del Dante.
¡ Oh pulidor de estrellas!
Pero vienes
demasiado tarde.
Mi almario está musgoso
y he perdido la llave.

y está cautiva el ave
que dibuja con trinos
la tarde.
L as cosas qne se van no vuelven nunca,
¡todo el mundo lo sabe!,
y entre el claro gentío de los vientos
es inútil quejarse.
¿ Verdad chopo maestro de la brisar
¡Es inútil quejarse!
~

SÓLO TU CORAZÓN CALIENTE
Y nada más.
lvli paraíso, un campo

Sin ningún viento
¡hazme caso!
Gira corazón,
gira corazón.

Brisas gnomos y vientos,
de ninguna parte;
mosquitos de la rosa,
de pétalos pirámides.
Alisios destilados.
Entre los rudos árboles,
flautas m la tormenta.
¡Dejadme!
.
Tiene recias cadenas mi recuerao
50

.sin ruiseñor
ni liras.
Con un río discreto
y una fitentecilla.
Sin la espuela del viento
sobre la fronda
-vi la estrella que quiere
ser hoja.
Una enorme luz,
que fuera luciérnaga de otra,
En un campo de
miradas rotas.

�LA PLUMA
LA PLUMA

Mi corazón se vuelca sobre la fuente fría.

Un reposo claro
y allí nuestros besos
( Lunares sonoros
dtl eco)
Se abrirían muy ltJos
Y tu corazón caliente.
¡Nada más!

(¡Manos blancas lejanas,
detened a las aguas!)

Y el agua se lo lleva cantando de alegría.
(Manos blancas lejanas,
¡nada queda en el agua!)

FBDBRICO GARCIA LORCA

MI CORAZÓN REPOSA JUNTO
A LA FUENTE FRÍA + + + +
( Llénalo con tus hilos,
araña del olvido.)

El agua tU la fuente su canción le decía.
(Llénala con tus hilos,
araña del olvido.)

Mi corazón, despierto, sus amores decía.
( Araña del silencio
téjele tu misterio.)

El agua ele la fuente lo escuchaba sombría.
( Araiia del silencio
tijele tu misterio.)
53

52

�LA PLUMA

LIBROS Y REVISTAS
Ramón Péres de Ayala,-Belarmino y Ajolonio.-Novela. Madrid. Calleja, 1921.
• Saber poco o, mucho, ¿de qué sirve? ~3:da ciencia, d~ por sí, es ~na abdicación al conocer mtegro. En la edad teolog1ca, la humamdad ~e figuraba haber
penetrado el sentido de la vida y la mue~te; el ho~bre se hab1~ a~ostu~brado
a la presencia de lo absoluto en cada realidad relativa; el conocimiento mt~gro
se ofrecía al alcance de la mano. En la edad científica, cada sabio no y_e s1 no
lo que tiene delante de las narice_s. Para a~~ender al concepto y emocion de la
vida, 0 situarse en el punto de vista de Sin&lt;?, C?~º hace el filósofo, o zambullirse con todas las potencias en los dramas md1viduales. El drama y la filosofía son la única manera de conocimiento.&gt; Así dice, en la sobremesa de una
casa de huéspedes, Don Amarant0 de Fraile,_ •ostentando _didácticamente un
tenedor de peltre, al modo de férula_&gt;. Belarmmo_ y _Apol~mo son la representación viva de los dos modos de arnbar al conocim1ento mtegro que el Sr. de
Fraile, iróaico y pedante, propone en las primeras páginas de esta novela.
Belarmino como su antecesor el tudesco Jacobo Bohme, es zapatero y filósofo; Xuantip~. su mujer (Xuana, la Tipa): se pare~e a la mujer de Sócrates, no
sólo en el nombre, sino en el humor agno y dommante con que aten~za_ a su
marido. Belarmino, por seguir las solicitaciones del dnteleto», el geniecillo o
demonio que se rebulle en su alma, aban?ººª poc? a poco el ~~nester zap ateril, afronta serenamente (dos veces estoico), la m1sena,_p_ara v1:-ir, en la co~templación de la Idea: e Su deber era abandonarlo todo, vivir de limosna, sufr~r
penalidades dormir bajo los porches, alimentarse de hierbas, con tal de seguir
la voz del I~teleto.&gt; Se afana en buscar una explicación del Universo. No le
satisface repetir, como las gentes vulgares, palabras y pal:i-bras, sin pararse a
escudriñar en su significado. •El aquel de la filosoha-dice-no ~s más que
ensanchar las palabras, como si dijéramos, meterlas en la horma. Si encontr_ásemos una sola palabra en donde cupieran tedas las ~osas ... , eso es la filosofi~,
tal como lo apunta mi inteleto.&gt; Belarmino, desprovisto de cultura y de técmca, maneja un lenguaje en embrión, que desconcierta y suspende a sus colo-

54

cutores, y un tecnicismo de su inventiva. Pero la sorpresa y la risa que su modo
de hablar provoca, sólo son duraderas en Ios espíritus superficiales: «De las
palabras no cuenta la estructura, sino el timbre y la intención. La cuestión de
la filosofía está en buscar una palabra que Jo diga todo cuando nos da la gana.•
Así, Belarmino, leyendo y meditando el Diccionario (epítome del universo).
descubre que en el Diccionario están todas las cosas, porque la cosa y la p:1.la•
bra es uno mismo; nacen las cosas cuando nacen las palabras, cuando un clnteleto• las conoce y les da nombre. Belarmino, entonces, trueca l)iccionario
por Cosmos y Cosmos por Diccionario. Agudamente va cambiando la aplica- ·
ción de los nombres a las cosas, quitando a los vocablos la significación que
les ha dado la rutina, y pone en libertad los conceptos, los sf!res que en ellos
estaban sepultados. Son creación suya, invención de su inteleto. En suma, Belarmino acomete una reconstrucción idealista del universo. Pero no la articula
en teoría o sistema: cuando cda en el blanco•, como él dice; cuando descubre
la •luz increada., cae en definitivo ensimism,miento, corta la comunicación
verbal con los demás hombres, vive, apenas con apariencia carnal, en los prados elíseos de un asilo.
Por su la~o, ~~olonio penetra el sentido íntimo de la vida y del mundo.
merc~d a la _mtu1c1ón poética. Es un imaginativo, rebelde a la disciplinf y al
estud:10, sensible con exceso, propenso a enternecerse, exuberante, enfático.
Respiraba en verso. Suponía que cada persona es víctima de una pasión y los
hom?res mufi:e~os de una pieza con un solo resorte. Tiene de común con Belarm1?0 el 0~1c10 de zapatero, la ignorancia, la falta de medios de expresión,
la actitud res!gnada ante el infortunio: Apolonio va a dar también con sus hueso_s en un asllo. Pero en la novela, a Apolonio ese le ve• menos que a Belarmmo. Esto puede depender de dos causas: O porque la historia de Apolonio
está contada, en buena part'!, por un tercer personaje. y sus gestas, referidas
a la huella que han dejado_ en la vida personal del narrador, aparecen para el
que lee en un p_lano más distante que las de Belarmino, las cuales pasan todas
ante nuestros OJOS: o I?orque (Y_ esto es lo más probable), Belarmino se va formando por la ~ed~taci?n y el d1acurso, en un lapso de tiempo q ue nos permite
º?servar su ag1tac1ó n mterna, dejándonos así más fuer~e impresión de humanidad Y de vida, al paso que Apolonio, por el arrebato que naturalmente le
posee, se zambulle desde luego y para siempre en el piélago que Belarmino
descubre sólo tras un largo rodeo.
El autor, h~ce vivir en esos dos personajes una dialéctica. Encerrado cada
u:~ enslos lun'.~e~ de su vocación, Apolonio y Bel~rmino se niegan mútuamente;
P 0 e a opos1c16n se resuelve en una armoma superior que los abarca a
~ntam?c:is, En el fondo, Belarmino y Apolonio son dos apasionados de la vida
e esp,ntu. L?s ?ºS se esfuerzan por comprender y crear. ·B~larmino pretende
ril?e~sar_ el Dicc~onario, es ~ecir, el_ Cosmos; quiere profundizar las potencias
º . ¡etiv~,. de _la vida, convertir la existencia en formas de pensamiento. Apolo010 Sspira a IDCorporar en formas dramáticas las ideas que hierven en su caletre. ou do_s •rancheros de la cultura&gt;, dice de ellos el Aligator personalmente
'
,,
dmueven. ansa y compasi·ón,· son d os I·1ustres grotescos, maniaticos,
portadores
e una idea grande; la magnitud de esta fidea refrena las burlas en el ánimo

55

�LA PLUMA
del lector, solicitado al mismo tiempo por la admiración y la lástima. Son rivales, pero su rivalidad •no era zapateril, sino de otro orden más íntimo y personal&gt;. Los sucesos de la novela prestan la coyuntura para que la conciliación
necesaria se produzca. Como medios de abarcar el conjunto de la vida, la filosofía de Belarmino y la intuición artística de Apoloaio se completan. Apolonio
ve en la filosofía de Belarmino la expresión de la poesía que hay ca toda cosa;
Belarmino ve en la poesía de Apoloaio la expresión intuitiva de la verdad de
las cosas. En un campo neutral plantado de asfodelos, Apolonio y Belarmino
s~ encuentran por fin, exentos cuanto es posible de toda ligazón terrena y a
solas con sus ideas; allí, en el asilo, los dos zapateros, que creían odiarse, acaban dándose un abrazo: es la soluci6n armoniosa de la antinomia; el desenlace
del conflicto intelectual figurado en ellos.
El autor dice que no sabe qué pensar en la pugna de lo qu~ Belarmino y
Apolonio representan; pero la soluci6n apuntada nos permite creer que lo sabe
perfectamente, sobre todo si a esa solución se le da su valor verdadero recordando que los dos héroes se va1 por último a vivir con el cura don Guillen, el
hijo de Apolonio, súbitamente enriquecido. El tal don Guillén parece estar en
la novela para corregir, completándola, la doctrina de don Amaranto de Fraile
acerca de los modos de penetrar el sentido íntimo de la vida: junto a la filosofía
y la ibtuición poética, don Guillén es la intuición religiosa. Estando aún en el
seminario, la crítica bíblica le quitó la fe; percibió la nulidad de los testimonios
hist6ricos del cristianismo. Pero rehizo su creencia cristiana por un acto de
voluntad de creer, robusteciendo y exaltando el elemento espiritual de su ser.
Testimonios y dogmas son cosa secundaria. Lo importante en el cristianismo
es la creación del espíritu. Esa religión depurada no le impide a don Guillen
seguir siendo cun. Asciende a la virtud más áspera: la castidad, y se esparce
en proyectos de mejoramiento social, conducentes a satisfacer el común deseo
de felicidad que es lo primordial humano, y el consiguiente derecho a la felicidañ que todos tienen, «pero derecho aquí mismo, en la tierra•. Don Guill~n.
como Bclarmino y Apolonio, es un entusiasta, un hombre de arrebatada vida
interior, fortalecido por ella contra las borrascas y las pesadumbres, para quien
no existe al parecer más realidad que la del espíritu y sus obras; otros personajes de la novela viven también abrasados por una llama, tienen el mismo
empuje, pero los dos zapateros y el cura, dentro de ese violento gii:o, conservan un continente sereno, uua confianza en la vida, una sonrisa que les presan aureola de santidad. Y esto importa señalarlo, porque el demiurgo beaévo•
;o que los inventó, no podía, dentro de la 16gica de su invención, n'!garse a
colmar (figuradamente) sus esperanzas. Cuando don Guillén, contra liU deseo y
su consejo, se encuentra heredero de una beata millonaria, saca del asilo a los
dos zapateros, y llevando de la mano a An~uslias, la inocente pecadora, desaparecen los cuatro de nuestra vista, como si asccnd iesen al cm µíreo. • Viviremos juntos una vida venturosa•, dice don Guillén. «Seremos todos felices• ,
dice la infeliz Angustia~. •¡Qué dramas voy a escribió exclama A polonio.
•¡S6lo es verdad el amor, el bien, la amistad!,, concluye Belarmiao. Este desenlace, que en otra novela de distinta fórmula no tendría cabida, acaba de dar
a la historia de los do~ zapateros su significación profunda. En la escena, ente-

56

LA PLUMA
nebrccida de súbito, queda sólo el Aligator epilogando sobre los sucesos pasa&lt;los; sentirnos que Belarrnino y Apolonio han subido al limbo luminoso de los
hombres que injustamente se frustran.
¿Cómo se hace de dos personajes de ese porte materia novelesca? Mostrándonos su oposición con el ambiente (una ciudad asturiana) y el rechazo de sus
palai&gt;ras y actitudf's incomprensibles en el ánimo de una colección de tipos,
en su mayoría ridículos o poco inteligentes. Y tejiendo, en segundo término,
una sencilla historia de amores frustrados, en la que el influjo funesto de la
rivalidad de ambos zapateros interviene decisivamente en el momento oportuno. Este momento es aquel en que la novela hace crisis, el más feliz del libro;
hasta que llega, los pcrsoc,ajcs van poco a poco cobrando significaci6n a nuestros ojos, y se aumenta el caudal de alusiones y preocupaciones intelectuales
que Belarmino, a su modo, maneja o sugiere; pero está la acci6n como en suspenso; las fuerzas que van a jugar en la novela se acumulan y amr.na.zan.
Cuando el autor les da suelta, prodúccse en las posiciones relativas de los personajes la mudanza esencial, la cri.lis; nOll lo cuenta en un capítulo que es, no
s61o el mejor de esta novela, sino probablemente lo mejor que Ayala ha escrito hasta hoy como novelista: la fuga de los novios, la pérdida de Angustias, la
captura del St'minarista y, sobre todo, la muerte de Novillo, el vejestorio enamorado de la solterona, y la revelaci6n del dolor en el corazón de la ridícula
F~licita, están tratadas con una seguridad de mano, con tal tino, con tan sobrio
p10cel, y coa tan perfecta inteligencia de la gradación de los sentimientos, que
nos parecen en oxtremo bien. Esta es la t:úsp:de de la novela. Ea la arquitectura del libro, las líneas eeneralcs y los recursos técnicos empleados se corresponden con cierta simetría antes y después de ese momento, como en dos
vertientes.
Una palabra, para cerrar esta nota, ::-especto del estilo. Pérez de Ayala
es uno de los pocos (poquísimos) escritores contcmpo1·áacos que pueden dar
razón cabal de los vocablos y giros que empican.
Es todo lo contrario del alarido, de la arbitrariedad, de las piruetas, del
descoco, en suma, de la barbarie . Me parece que una cosa es renovar el idiom~, Y. o_tra cscri_bir mal, a secas; y está uno harto de ver que, no sólo j6vencs
prmc1piantes, smo gente madura, y hasta viejos maestros, rivalizan en humillar el ~astelbno a la llaj1:za de los medios de expresión de una mente cerril,
~acubncndo con pr~t7n~1das a_nsi11.s de remozamiento lo que no es sino brutalidad natur~l o do°:11~10 msufic1ente del habla. Pérez de Ayala apura la capacidad c~pres1va del 1d1oma al ~ervicio de una scnsibi!idad y una cultura modernas, 5111 romper su estructura clásica. Nadie le confunde con los autores d•
trasuntos y jasticlies. Su asimilación del genio del idioma es demasiado seria
para es~. A veces parece un arcaizante. tan s6lo porque restaura ea su sentid? prop_10 los vocablos que, ~al cmpleadc,s, iba? perdiendo todo valor y signifi~anc1a. Por la pausa del ntrno, y por la densidad v encadenamiento de Jos
pcnodo_s, su castell~no co_ntiaúa uua gran tradición én la novela literaria. En
'!,e~armmo y A1_olomo s':1bs1stca todas las cualidades de su estilo; gana en prec1;1ón, en sobriedad, virtudes que implican rigurosa disciplina en quien, como
Percz de Ayala, gusta finamente el &lt;sabor carnal&gt; de las palabras, y sabe oír'

57

�LA PLl'M .4.

LA PLUMA
la cadcnoia de frases amplísimas. Esta prosa de abundante caudal (pero sometida a una técnica siempre alerta), tersa y unida como el haz de un espejo,
se presta mejor que a nada a los discursos, disquisiciones y rcfcrcnr.ias p.iestos por el autor en boca de algunos de sus personajes, y a pasar insensible y
suavemente de una alusión en otra, a gusto de la fertilidad del ingenio. Pérc~
de .Ayala es parco en describir la naturaleza exterior; cuando posa en ella los
ojos, la interpreta en notaciones breves, agrupadas alrededor de una imagen
principal, en la que vienen a cobra1· trascendencia poética las Hncas escuetas
de la visión corpórea. Esta actitud oc Pércz de Ay ala, se opone (no es el único que la ha adoptado) a la tendencia que venía predominando en la novela~
explicarla seriamente por lo que de sus ideas generales pueda colegirse en su1escritos, requiere un repaso de todos sus libros.
Pérc:t. de Ayala escatima sas novelas. Hada ocho años que no publicaba
ninguna. ¡Ah! ¡Ese periodismo, ese periodismo literario, por qué ha de absorver a los que valen para cosas mejores!
M. A.

***

Alberto Insúa.-l,as fronteras de la pasión (Novela),-Rcnacimiento

1920.

El hablar de literatura de e:'Cportación y de importación no implica menoscabo ni reducción a términos exclusivamente comerciales del valor artístico de
obras y autores. En lo que va de siglo, la europeización literaria iniciada en las
postrimerías del pasado se diYersifica en dos tendencias definidas: de afirmación nacionalista la una, muestra de lo típico español con vistas a la exposición
unir,ersal; de adaptación española de los modelos extranjeros, la s•gunda. Los
nombres de Blasco Ibáñez y Jacinto Beoavente presiden, en cierto modo, una
y otra dirección. No se ba producido aún la corricntt&gt; en que se fundan ambas.
dando a lo característico español la significación humana por excelencia de las
grandes obras rusas y escandinavas, pongo por ejemplo de literaturas nacionales influyentes en el espíritu moderno.
Alberto lnsúa se esfuerza en aclimatar entre nosotros un género eminentemente francés. Hay un tipo de novela parisiense que subsiste en el favor del
gran público amorfo, pese a los vientos y mareas de las renovaciones literarias posteriores, derivado, sí, de la gran tradición novelística francesa, pero
bastardeado al someterse a la prueba dtl lector sabidillo, siempre más fácil de
hallar que el lector inteligente. En España la novela psico1ógico-amorosa,
pu!'de d!'cirse que no ha tenido hasta la fecha cultivadores capaces de darle
carta de naturaleza. El éxito de Ft-lipe Trigo amenazó con una ola de imitadores de mala condición, relegados luego de los escaparates de las librerías al
vendedor clandestino de libros pornográficos. El propósito de Insúa no~ parece muy loable, en cuanto intenta dignificar literariamente, según reglas establecidas en los modelos del género, la novela erótico sentimental, tan desprestigiada.
Las fronteras de J:z pasión es el caso triste de un buen burgué~ madrileño
con ínfulas de enamorado a la alta escuela. Casado por conveniencias ~aciales
58

con _,m je.Jaso tú ,·arne, halla rlesp11~s el amor en figura de mujer edueada en el
e%1' anJero. El deber _pone a la pasión una frontera infranqueable. Separados
m s que por la fatahda~ por la vida corrünte, cuando el ~namorado vuelve ;
~cr a la amada_ de un d1a, respeta la felicidad maternal de aquella mujer y
uyc a sum,erg1r su dolor en la vulgaridad diaria.
. Tal en lineas generales la trama de la novela, en que el autor se ha ateo¡do al n atural co~ fiel empeño, aun a ::osta de que pudiera disminuir el inter • nove1esco la pmtura real de un ambiente tan anodino.

c.

*

R.

c.

**

Manuel U1arte.-Cuentos de la Pampa.-Calpe.-Colección Universal.-Madrid,

1920.

Por pr~mcra vez se editan reunidos en castellano estos cuentos a bl"
?dos en erent~s periódicos y revistas, y antaño coleccionados en t~!diic~ió:
rancesa ontes_ e_ la Pampa.-Garnier Hermanos, París), e italiana (Racconti·
~el{ª A,mpa.-Bibhoteca Amena, Fratelli Treves Milan). éJaro es el propósito
e autor, re~ueltamentc dec!ai:ado ad,-más en el breve prólo O del volumen·
f,~:~r de r~he~c lo ca~actcristtco americano, denko de los 1rmites de la lite~
tant/ espanolla, efs dcc_1ór, rebuy_endo la imitación de temas netamente ibéricos
como a a ectact n exótica en pos del m del
t
·
'
que es también el nuestro, •debe existir una mo~ali~aex ran1~ro. A su juicio,
buscar lógicamente esa modalidad en América Los d americana, y h_ay
que
0

(t!

~~~~t~~ 1:~e:ri.~~ ~:s~~~a:a::~~~!~ªt::~;;a:~ -~!u/;~r::;i~t:::~ªt~
P:1!1.
mien o, sm renunciar a la
1
1
~d~~:ªdes~~s~1i~~, ~!~:r~t;:::;::f~fi!.~~~~o~ l~e~~esl1:C:!;~ª~~:. ~~~~cd:}
0

renovación mundial

~~ntro de esa. modalida_d_ general, alienta en los catorce cuentos ue com00
~utor p~; ~~':~p~~;t~oe~fttj/:trosp~c~!v0 , que refleja la preferiÍlcia del
1
mento del cosmopolitismo ar cnt~noen e _iemp~ como parece, dado el increprovincianc, todavía de las cfudades de trernta a_no~ a la fecha. En el ambiente,
colonial, late el dra~a vi~leoto de I cu)'.~ esp~n?l!smo conservaba u.o aspecto
caballos salvajes-, tiñendo de un ro~o ~ ~I prt~iti(a-el gaucho, el malón. los.
Y lo que es m.is, la intención
J • e ama_ a u~ del alba nueva.
rada por el interés o I
d jropiamente hterana está sobre todo avaloatrae y distrae al le~to:e =seo e r_elato, que, aparte toda otra consideración
, poco cuno~o que sea.
~
C. R. C.

***

Jobo
E lche.-The Dance •f tite Seises.-Music Brande
&amp; LettersTrend
-L ·d-Tlu MY_Slery 0,.,
J
.
on res, abnl, 1920, enero, 1921.
El autor de estos dos ensayos b
ú .
Mr. J. B. Trend, es persona tan c:º r~ m s1ca y esce_nas religiosas en España,.
noci ª como apreciada en los círculos artís59

��LA PLUMA
LA PLUMA
• y por masas. Perdido el sentido de lo individual y particular, abarcan fácimen-

De sumo interés para el bibliófilo y el erudito, no lo es menos para la cul·tura española en Norteamérica h. nueva contribución del señor Seds a los estudios que tan dignamente preside la Hisjanie S,citty.
c. R. c.

***

La crlsia intelectual en Alemania .--Antes de la guerra, escribe monsieur
.Bernard Groethuysen en La Nouve/le lfevue Franfaise (noviembre), 1~ literatura y la filosofía constituían en Alemania un mundo apar'&lt;:. El pensamiento era
un refugio cerrado a las ideas del día, donde se veían las cosas sub ae1e,·nitatis
sje&lt;:ie, y no se quería saber nada de política. Las circunstancias han cambiado.
La et.!rnidad es poca cosa frente a las exigencias del presente. Por es~ e~ ahora tan difícil aislar la literatura y la filosofía del conjunto de los mov1m1entos
sociales y políticos.
La crisis intelectual de Alemania es uu hecho que todo el mundo conoce:
Jos espíritus fermentan, los viejos no saben qué ha cerse ~n un II?undo que ya
no es el suyo, los jóvenes, desesperados o exaltados, no tiene n p1~dad para los
viejos; antes de poseer una convicción hacen el gesto correspond1ent_e, y a ve-ces, a fuerza de repetir el gesto, se forma en ellos algo muy parecido a una
convicción; la cambian después por otra, variando de absoluto, f:X~re$án_dolo
siempre con palabras tajantes y sonoras, que ocultan mal el abat11mento mterior. Tales son los síntomas generales de la crisis.
Antes de la guerra, con saber en qué punto del espacio y del tiempo se e staba, parecía bastante. Ser alemán o ser de su siglo parecían co~as igualmente
naturales. Lo cual no significaba más que hallarse colocado en cierto~ cuadros,
en los que la vida evolucionaba, siguiendo el orden que le era particular. La
_¡ucrra trastornó en mucho las concepciones del tiempo y del espacio, y todo
el mundo se entregó a la historia universal. El orden de los tiempos es ahora
,un problema para los alemanes, y a fuerza de pensar en él, han perdido el reposo y la estabilidad.
El abandono a la vida y la confianza en el momento presente parecen hoy
perdidos. El hombre, en nuestros días, parece que no sabe obrar sino desp1;1és
de rehacer el plan de la historia. Pero los alemanes no sólo se han convertido
en historiadores; han pasado también a la cate6oría de personajes históricos.
Es un efecto de la gran guerra. A muchos les produjo gran alegría, al principio,
desempeñar un papel en la historia universal. Y aun después de pasar por la
experiencia de que la historia se hace a menudo a costa de los que creen hacerla, el prestigio de los historiadores no menguó; los hombres de la gene~ación presente parece que ponen toda su confianza en los constructores de historia, que pretenden interpretar el destino de cada uno sacándolo de los datos
de la historia univusal. No se oye hablar más que de siglos y épocas; todo es
mundial y universal. Todo se vuelve visiones apocalípticas. ¿Pero es cosa probada que por despreciar al individuo ha adquirido la nueva generaci6n gran-deza real? Más cierto es que la guerra continúa en los espíritus. En el fondo de
las concepciones históricas de sus sabios, hay un cierto afán de manejar pueblos,
.de no contar los individuos más que por unidades; se si¡ue pensando en masas
62

te tiempos y pueblos; pero es de temer que figurándose ver las cosas en grande,
no hagan más que perder la visi6n de los matices.
Hacía Dotar Goethe que las guerras estimulan la voluntad más que el entendimiento, el espíritu político m~s que e.l espíritu artístico,_ y se pierde toda
relación directa con el mundo sensible. As1 ahora, en el comienzo de toda pro&lt;lucción artística hay un yo quiero; una convicción muy terminante precede y
&lt;lirige Ja inspiración. El artista no _se abandona más que a lo que le parece l_egítimo, y convencido de haber edificado un mundo conforme a las reglas, disfrutará del placer de tener ruón, de haber cumplid• sus deberes de hombre
moderno.
Todo estriba en eso, en los actuales momentos: tener o no tener razón, ir o
no con su tiempo. La obra de arte presenta una intención, más que una reali-dad; una exhortación a una cosa, más que la visión de una cosa. En el fondo,
esos poetas y artistas son moralistas.
La crisis artística y literaria de hoy se parece to todas las crisis de ese género. Periódicamente, el arte se rebela contra el arte, la literat ura contra l a
literatura. El artista y el poeta, en esos momentos, parecen reprochar a su
arte no ser más que arte, y a las imágenes, no ser más que sombras. Es una
tensión entre el arte y la vida, pero tensión interior, porque se trata siempre
de difecencias entre Jo qne el artista siente y los medios de que el arte dispone
para expresado. La tendencia entonces es a suprimir cuanto se interpone entre el artista y la obra de sus visiones. Se busca un arle directo, que retorne al
alma, de la que se ha apartado, o por convenciones, o por bien parecer. o-y
-esta es la teoría actual-dejándose guiar por una realidad que no es la suya
propia, la realidad de las cosas exteriores. El arte parecerá más verdadero por
expresar sin rodeos Jo que pasa en el alma del artista.
La crisis del arte se complica con una crisis de sentimiento: esa alma que
busca la expresión inmediata es un alma en pena. Pero no pretende expresar
sus sufrimientos con gestos patéticos. Buscan lo grotesco con preferencia a lo
patético para expresar la dt:sesperanza.
La generación actual está poco preparada para la tragedia. Antes de la guerra, la vida y la literatura eliminaban de la conciencia los elementos trágicos.
El único gran poeta trágioo de entonces, el sueco Strindberg, compuso la tragedia del individuo GUC ha padecido en cuerpo y alma, y cuyos sufrimientos
t!enen un v~lor trfgicc:i humano. La tragedia que ahora se representa es histór~ca, demasiado histórica para poder ser humana, y como na venido del exterior más que de dentro, le falta el yo trágico. Si los sucesos son trágicos, los
personajes apenas lo son.
La juventud intelectual alemana. arrancada bruscamente del refugio que se
había labrado, se ha encontrado con las puertas cerradas cuando ha querido
volver a él. Se ha juntado en bandos y grupos errantes, lo único que se ve
donde antes se veía iD.dividuos. Pero el individuo no ha abdicado voluntaria~ente su personalidad. Busca en el grupo lo que en sí propio no halla, y poméndose de acuerdo con otros, se cree original. Grita y gesticula; pero no logra convencernos de su originali&lt;lnd: por dd&gt;ajo de sus gritos, se percibe e l
63

�LA PLUMA
apuro del hombre que ha perdido su yo. La gran víctima de la guerra eu A lemania es el individuo. Al volver de la guerra, perdido el hábito del silencio.
del coloquio íntimo y de una vida fundada en h duración individual, no sabían escuchar su alma, no podían reanudar una vida personal. El hombre queha perdido su yo, ¿es el prototipo de la generación presente? ¿O no es eso más.
que una apostasía pasajera, y el alma volverá de su destierro para ser 1Qás
humana que antes? Tal es el problema en que estriba el porvenir de la vida
del espíritu en Alemania.

Libros rccibldos--Juan de la Encina: Los maestros del arte moderno. Madrid, CaUeja.-G. IC Chesterton: Pequeña Historia de inglaterra, versión caste-

AÑ"O II.

llana de A. Reyes. Madrid, Calleja.-Calderón: Teat,·o. 1: Et Alcalde de Zaiamea.
La 'IJida es sueño. Et mágico prodigioso. El prínci¡e constante. Prólogo de J. Gómez Ocerín. Madrid, Calteja.-Lope de Vega: T,atro. 1: Peribáiie,: y el comendo:dorde Ocaña. Ltt est,·eila d, Se'IJilla. El castigo sin venran,:a. La dama boba. Prólo
go de A. Reyes. Madrid, Calleja.-Napoteón explicado ¡or si ,,,ismo. Memorial de
Santa Elena, por el ·Conde de las Cases. Tres volúmenes. Madrid, Calleja.Don Juan Manuel: El Conde Lucanor. Prólogo y notas de Sáochez Cantón. Madrid, Calleja.-Rubén J)ario en Costa Rica. Ediciones Sarmiento, cuadernos 1-¡
y 18; 1920. San José de Costa Rica.
Rev1stas.-España, Madrid. - Hermes, Bilbao, diciembre. - La R1mda,
Roma, agosto-septiembre.-Cuba Contemporánea, La Habana, noviembre y diciembre.-Pe~aso, l\1ontevideo, octubre.-Die Aktion, Berlín, núms. 49-50-51-52.
Esjaña y América, Cádiz, diciembre.-Re.flector, Madrid, dieiembre.-Escena,
Madrid.-Vida Nuettra, Buenos Aires.-Repertotio americano. Noviembre y
diciembre, 1930. San José de Costa Rica.

MADRID, PEDRERO 1921

NÚM. 9.

FEDRA
TRAGEDIA EN TRES ACTOS
ACT,O SEGUNDO

FIIJ)RA y EUSTAQUIA.

GACETILLA
¡Adiós, j11ventudl-Estos días anda retirándose de la escena (por lo menos de la escena peninsular) Rosario Pino. Mucho nos ha gustado siempre esta
actriz, representante-según hemos leído-de la feminidad en las tablas. (Por
lo visto, las demás actrices, o no son femeninas o representan la feminidad,
en otros sitios). Recordamos con fruición algunas muestras de su repertorio
que suenan, sobre poco más o menos, así:
-•~No hallais, querida mía, que la señora de Monsigny rebasa verdaderamente esta noche las conveniencias?
-¡Sí a fe! No sabría deciros en qué medid:1 me intriga su aparente enredo
con el señor de Trevoux.
-¿Quien es, después de todo, el señor de Trevoux con quien tanto se
mnestra?•
Y luego don José Laseroa escribía: «Es un plato de ternera sin ternera.
¡Excusez d" peuf• ¡Inolvidable tiempo!
64

EUSTAQUIA.
FEDRA.

EUSTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

5

Per~, hija mía, te veo enflaquecer, ir...
Muriendo, ama, muriendo. Esto no es vivir. No sé qué
hacer para defenderme.
Acude a la oración, hija, reza...
~o me brotan las oraciones libremente. Algunas vez he
mtentado rezar, pero se me resiste, pienso en otra cosa
en él, Y esto me parece sacrilegio ... No es posible no '
me faltan ganas de rezar...
' ···
Aunque sea sin ganas... Además, eso te distraerá...
~o, eso me enciende más ... Mira, ama, en estos últimos
tiempos, antes del día aquel, temiendo estallar al cabo
65

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                  <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
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                <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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B IBL1

6T E C A

ç f! NT~ ~1t§?

U. A. N. J...

PIRE QUE LA MORT 1
I
Bégonias serrés, mosatque écarlate, giroflées
mielleuses en touffes qui bourdonnent, chrysanthèmes invraisemblables, et la rose dont le nom
suffit, comme on dit : la beauté.
Toutes les fleurs appelées à l'aide, le ban, l'arrière-ban, selon la saison.
Toute l'armée des fleurs immobile, comme une
garde qui veille à l'entour d'un palais.
Sous les traits du soleil, sous les lances des
pluies, les vides aussitôt comblés.
Après celles-ci, d'autres encore et, après la disparition des dernières, le rempart des verdures et
des branches d'hiver.
Une défense de vieux arbres contre la curiosité
des passants.
Une barrière enchantée entre la vie et quelque
chose qui est pire que la mort.
Un rideau de couleurs vives devant la plus
noire des nuits.
D'un livre de po~mes Le Dtmus du Masqut, à paraître prochainement aux éditions d la Nou-wllt Rr-vut franraiu.
1

1
_

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

Une conspiration de parfums, de clartés dans
les feuilles et de chants d'oiseaux, pour détourner
l'esprit d'une unique pensée.
Toute la grke du végétal, sa frakhe vue, sa
pure haleine, comme la seule consolation qui
demeure, comme une suprême pitié du monde au
seuil d'un asile interdit.

II
La cour d'honneur à l'italienne, à qui donc faitelle honneur ?
Elle est carrée, et, rectiligne, se ramasse l'ombre,
à midi.
L'ombre, en juillet, d'un bleu épais, tout empâtée d'odeurs trop douces comme une confiserie
d'Orient.
0 beau bleu de l'ombre chaude, surabondant,
chargé de vie, pourquoi ici nous accables-tu ?
Pourquoi faut-il que notre cœur s'écrie : " Eté
splendide, épargne-nous ? ,,
Sous un portique se dressent, dans l'intervalle
des piliers, des v~ses pleins de fleurs encore.
Des fleurs dans un vase, ce sont des fleurs
offertes, choisies, élevées au dessus de la terre,
comme avec les bras, dans le creux des mains. Mais
pour qui cette offrande?

PIRE QUE LA MORT

499
Dans une paix conventuelle les heures tournent
si lentement 1
Comme, à la promenade, des nonnes l'une der'
è
' pas.
ri re l'a~tre, voilées, pareilles et du même
Ou bien, plutôt, des recluses contraintes à quelque obédience, rêvant toujours d'évasion.
Si ce n'est point là un cloître, il n'est cloître en
nul couvent qui ait clôture plus forte.
Si ce n'est point une prison, nulle geôle n'a tant
de portes ni semblables froissements de clés.
La règle, c'est la bienveillance - rigoureuse de
tous les instants.
'
Ecoutez le son de la cloche qui tinte pour le
re~as I Oh l sentez tout ce qu'il y a, dans cette
clall'e sonnerie, de sollicitude inflexible l
La cour d'honneur à l'italienne, à qui donc faitelle honneur ?
A qui la pierre rend hommage les fleurs aussi
sont dédiées.
Le malheur ... il faut me comprendre, c'est ici le
&lt;:hâteau du plus grand des malheurs.

III
S1 vous croisez sous les arbres un serviteur
&lt;le ce château, il vous saluera d'un bonjour en
vérité singulier.

�PIRE QUE LA MORT

500

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

Dans le geste nul faux empressement.
Dans la voix nulle note obséquieuse.
C'est une nuance imperceptible d'un respect qui
n'a point égard à la mise du visiteur.
Politesse de l'âme qui, usant du mot banal, le
relève le renforce d'un rapide regard vivant :
,
.
.
r.•
I"
"Frère je t'ai reconnu, Je te salue, mon 1rere .
Mai; en même temps, ce salut - à moins qu'il
ne vou~ dépasse - vous grandit, vous confère
un privilège écrasant.
Comme sur le passage d'un convoi funèbre, on
se découv~e dans les rues, devant la majesté de
la mort, qu; représentez-vous donc de triste et
d'éternel devant quoi l'on s'incline ?

IV
Le malheur - il faut me comprendre - c'est
le respect de ce malheur qui s'étend_jusqu'à vous,
jusqu'à moi, qui s'allonge sur mm comme une
ombre.
N'est-ce pas ainsi que la mort est présente dans
.
les larmes de ceux qm restent .
En leur personne vêtue de noir n'est-ce pas la
mort qu'on salue, mêlée à la douleur, comme
deux images superposées sur la même plaque
sensible, et tantôt c'est l'une et tantôt c'est l'autre
qui émerge du fond o~scur.

501

Mais ne dirait-on pas que cette mort en deuil,
qui regarde sans voir de ses pauvres yeux rouges,
est plus proche de nous, plus humaine que la mort
véritable, incompréhensible et déjà si distante avec
son étrange pâleur, ou légendaire et fantastique
avec ses orbites creuses ?
Mais la mort est la mort, on l'appelle par son
nom, car elle est commune, publique, affreusement
ouverte à tous : elle est le grand hall populaire, et
l'on voit de partout les ténèbres du porche où
s'engouffrent tous les chemins.
Ce malheur, non : il faut comprendre. Un couloir secret y conduit.
Et moi aussi je pleure un ami disparu, mais
avant le tombeau.
Vous qui révèrez dans la mort une pensée
éteinte, si faiblement .qu'elle ait brillé, dans quel
esprit d'humilité devez-vous approcher avec moi
d'une mort-vivante qui · est le vacillement même
de cette flamme sous un souffle inconnu 1

V

~

Le masque pâle, aigu, rasé,
Le balancement d'un funambule,
Je ne sais quel air d'être posé
Comme un oiseau sur une tuile,

�502

LA NOUVELLE REVUI FRANÇAIS.!

Toujours gonflant comme une bulle
Quelque espoir d'avenir tranquille;
Bons yeux de myope, bruns et doux,
Fourrés de malice par dessous;
Une lèvre qui s'offre et veut dire :
Cœur d'enfant, cœur étonné;
L'autre, moqueuse, qui retire
Ce que la première a donné ;
Tant6t un doigt levé, tranchant,
Fier d'un mot qu'il croit méchant,
Tantdt grave, lisant un livre
Comme un écolier sa leçon;
Chaque matin, enivré de vivre,
Ravi de siffler sa chanson.
Encore de toi n'ai-je tracé,
Mon ami, qu'un plat portrait
Au simple trait.
Ce qui fit ton charme a passé
Entre ces lignes.
Que reste-t-il ? un amas de signes
Eteints, du noir sur du blanc,
Au lieu du feu
Tremblant
Et bleu.
Mais, par delà le sens des mots,
J'aurais voulu que leur cadence

503

PIRE QUE LA MORT

Menàt comme ta vie une danse
Supérieure à tous tes maux.

J'aurais voulu, loin de décrire
La finesse de ton sourire,
Que mon vers léger sourît
Du même pli fin que ton esprit.

Mais seul, peut-être, un chant de flüte
Eüt pu, déchirant le voile noir
Derrière lequel ton âme lutte,
Tel que tu fus te faire voir.

VI
Il faut comprendre: songez aux passants solitaires que charrient les grandes villes.
Songez à vous-mêmes, à nous tous, ouvriers
que nous sommes, quel que soit notre emploi,
ouvriers de Paris, quand, à la débauchée, nous
aspirons l'air frais de la rue comme un souffle de
liberté.
Court répit entre deux batailles, étroit loisir
resserré entre la fatigue du jour et les tracas du
lendemain.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

L'âme qu1 étouffe se précipite à cette fente, à
cet interstice azuré.
Chacun de nos pas sur le pavé humide est une
reprise de possession, une conquête nouvelle de la
terre, pour une durée brève et précieuse.
Tous les espoirs tournoient avec les lumières.
Le vacarme assourdissant isole le marcheur
dans son rêve.
Peu à peu les contours des choses ont perdu leurs
arêtes ; rien n'oppose plus aux écarts de la pensée
de barrières précises; une cité fantastique étincelle
dans la brume; le monde de l'imagination s'installe,
profond et bleuâtre, en même temps que la nuit.
C'est bien alors qu'une cervelle humaine est
comme un bol de punch enflammé.
Où courent ces milliers d'ombres sous la pluie
qui les fouette ?
Que d'aiguillons divers emploie la nature, combien d'autres, empoisonnés, la civilisation invente,
pour exciter à vivre ces malheureux!
Des mirages, des mirages dans les glaces ruisselantes, dans les satins gris de la boue !
Le pauvre est riche et se dit: "Je ferai tant de
parts de ma fortune", car il s'accorde aussi le luxe
de se montrer généreux !
L'artiste obscur voit son nom qui flamboie; il
méprisait la gloire, il la dédaigne encore, mais cette
fois sans amertume, avec un fier sourire, comme
un royaume à lui.

PIRE QUE LA MORT

Le barbon galant renifle sans risque l'odeur du
fruit vert.
Le timide regarde en face, le lâche est un héros.
Que de belles actions en un clin d'œil accomplies ! Que de crimes surtout commis danS- le
secret des consciences par les plus honnêtes gens !
Tous les gêneurs décapités!
Et vous, bons vieux parents, assis là-bas, dans
vos provinces, au coin d'un feu économe, un petit
calcul de votre cher fils vous a, dans l'instant,
supprimés.
Mais, par dessus nos souhaits mesquins, Paris,
c'est ton noble vœu qui monte le plus haut dans
le ciel, car ta lueur est autre chose que le reflet
d'une ville quelconque dans les nuages errants !
Quel bureau de statistique fera le compte des
chimères que, depuis des siècles, à toute heure, tu
consommes sans calmer ta faim ?
Loin de te ralentir, le poids du passé te pousse
en avant la tête la première : ah ! tu vas tom ber 1
non, tu te relèves, la course est la loi de ton équilibre, et tes enjambées donnent le vertige.
La route s'allonge, mais derrière toi: tu n'en
suis aucune, mais tu traces la tienne de l'avancée
de ton front dans l'avenir inconnu.
La clarté de ma lampe autour de ce poème,
est-elle un atome de la nébuleuse ? quel sera mon
sort dans le tourbillon ? étincelle qui monte ou
cendre q uî glisse ?

�506

LA NOUVJ!LLE RBVUE PRANÇAISE

Capitale des enchantements, l'ami dont je parle
était dans ton rire une note acide: pourquoi l'as-tu
rejeté?
Nuls yeux plus que les siens ne brillaient de
plaisir au spectacle de tes féeries: pourquoi l'as-tu
égaré?
Nul ne sut mieux que cette àme railleuse· discerner dans les lignes de tes modes changeantes le
dessin éternel, pourquoi l'as-tu puni de t'avoir
tant aimée?

VII
Si la mort germe dans la vie, si la maladie est
dans la santé, chacun de nous peut se perdre
ainsi, comme on dit, dans les vieux contes, qu'un
enfant se perd dans les bois.
D'ordinaire à la 6n d'un songe, un choc nous
révèle que notre âme atterrit ; nous retrouvons,
deçus et pourtant rassurés, les Jabours plats de
l'existence, et notre avare lopin et l'antique char.rue : notre progéniture bruyante et le terme à
payer,
Car ceux qui ignorent ces réalités ne connaissent point la valeur du r!ve : la poésie vraie, qui
comprend tout l'homme, part de la prose, s'élève
au dessus d'elle, et puis y revient comme l'alouette
au sillon.

PIRE QUI LA MORT

L'oiseau lui-même tient du cerf-volant : l'instinct, comme un fil invisible, des hauteurs de l'air
le rattache à son nid.
L'esprit qui vagabonde tire sur la 6celle; la
raison en bas attend son retour; la mémoire cachee
se prépare dans l'ombre à le ressaisir : "Rappelletoi ton nom, ton âge, ton histoire, prends ma
main, voici ta maison. "
Mais il peut arriver, un soir, qu'on s'aventure
trop loin.
On était sorti comme de coutume : "Je reviens
tout à l'heure. "
Comme de coutume, sur le trottoir, nos rêveries
familières nous avaient aussitôt rejoints.
Comment aurions-nous remarqué le changement
de leurs visages, ces paupières baissées qui méditent un mauvais coup ?
Elles nous tenaient au cœur, eJJes nous étaient
si chères, si connues dans tous leurs recoins, dans
leurs sautes d'humeur et dans leurs bizarreries !
Nous les aimions, parbleu, autant que nousmêmes, avec une pudeur jalouse, une délicieuse
honte, comme un vice inavoué .
D'autres que nous se seraient moqué d'elles,
disant: " C'est absurde ! quelles billevesées ! "
Elles étaient cette intimité qu'on ne partage
avec personne, qu'à l'approche de son semblable
chacun renferme sous cent clés, les pensées fantasques de la solitude, celles qu'aux minutes les

�508

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS.X

plus imprudentes, dans le délire même de l'amour,
on laisse à peine entendre.
Oui, vraiment, je vous le demande, comment
nous serions-nous défiés !
Cependant, voyez la traîtrise, au lieu de nous
accompagner à la distance convenable, distraites,
amicales, parlant de temps à autre et parfois se
taisant J ce soir-là elles nous encadraient comme un
prisonnier.
Ainsi le condamné s'avance, livide, entre les
valets du bourreau.
.
Encore le condamné sait-il, dans le dur trajet,
que ceux-là qui le soutiennent l'ont renié comme
un de leurs frères.
Mais nos rêves ! Ah 1 nos idées, c'est entendu
qu'elles nous trompent I nous les trahissons bien
nous-mêmes selon le vent !
On forme avec elles de ces faux-ménages où
chacun triche à qui mieux mieux.
Végétations de surface, lentilles d'eau sur l'étang.
Et quand, par hasard, quand, par impossible,
ce qu'on nomme une idée est une chose à nous,
elle change de nature, croyez-moi, et devient un
rêve.
Mais nos rêves, nos rêves fidèles, eux, la flore
des profondeurs, eux qui plongent leurs racines
dans l'épaisseur du tissu, dans la moëlle et dans le
sang 1
Nos rêves dont les tiges frêles, ce frisson dans

PIRE QUE LA MORT

5o9

la brise, sont l'extrême aboutisse~ent, le tout
dernier foisonnement d'une plante disparue!
Nos rêves multipliés par boutures à travers
les siècles, de père en fils l
Quoi! les voilà qui, par sombre magie, prennent
un corps, un corps opaque, et font écran sur le
monde, et se substituent au monde 1
.
Les voilà tous qui nous cernent, nous empoignent nous entraînent!
Hélas ! c'en est fait de nous : on est un homme
escamoté.
A quel moment le sortilège a-t-il commencé ?
A quel moment encore, d'un brusque recul, et
des pieds et des poi'ngs, d'une révolte de tout
l'être, aurait-on pu se défendre, s'arracher de cette
étreinte, revenir sur ses pas ?
Trop tard. La frontière est franchie, Paris est
loin déjà ...
Ce ne sont plus les bonnes r~es où l,'on nav'.guait sans carte, c'est un labynn~e ou, de~uis
l'entrée, le sol descend, descend toujours ; mais la
pente d'abord est presque insensible.
Cela s'est très bien passé, pas de scènes, pas de
cris.

�510

LA NOUVELLE RJ!VUB FRANÇAISE

VIII
Pourquoi souris-tu ainsi de ce sourire délivré ?
D'habitude, notre sourire laisse voir par transparence comme des ombres sur le rideau d'une
fenêtre éclairée : silhouettes de pensées plus ou
moins definies, allant et venant dans le fond de la
chambre.
Les préoccupations ne manquent pas, dont les
contours sont nets, ni les doutes non plus b'urinés
dans l'esprit ou gravés à l'eau-forte, précis et
profonds, et d'un noir magnifique.
Mais ce peuvent être aussi les souvenirs flous
d'anciens plaisirs gàtés, d'anciens soirs de défaites :
ce qu'on appelle l'expérience, et dont la plus heureuse est une désillusion.
Ou, plus vague encore, cette humeur inquiète
qui va de l'impatience à l'angoisse, et qui, inséparable de notre destinée, n'est que la conscience
diffuse de la vie, le sentiment d'une question
posée à chaque sursaut du cœur, éternellement la
même, éternellement suspendue.
Mon ami, pourquoi souris-tu de ce sourire
sans ombres, oublieux, ravi en extase ?
Du présent difficile, et de toute mémoire, et du
triste sort commun ton sourire est si détaché!
Pourquoi, mon ami, ce sourire qui derrière lui

PIRE QUI LA MORT

SII

n'a plus rien, rien que la flamme d'une bougie
dans la chambre vide?
Tu n'es donc plus un des nôtres ! tu n'es
donc plus un de l'équipage sur la vieille coque
pourrie ?
Vois, à la barre du gouvernail, la grappe de
l'humanité, nos fronts soucieux, nos muscles tendus, et les jours et les nuits déferlant sur le pont?
Ton désintéressement est épouvantable.

IX
Mais ta gravité l'est-elle moins?
Un si grand sérieux est-il de ce monde ?
Quel brusque vieillissement I quel affaissement,
tout à coup, de ce qui, dans un visage, se redresse
avec quelque confiance, aspire tant soit peu au
bonheur, comme la feuille se hausse du côté du
soleil !
Tous les traits tirés vers le bas comme des
fils-à-plomb, le masque entier coulant à pic, absorbé, .englouti dans une méditation funèbre.
On croirait que tu viens d'apprendre, chuchotée
à ton oreille rapidement, en trois mots, une nouvelle si accablante que l'avenir par elle est soudain
barré.
Ou de découvrir un secret qui ruine ta dernière
espérance.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE
PIRE QUE LA MORT

Une telle expression de tristesse condamne
toute la vie : s'il est vrai que la face de l'homme,
quand ce ne serait qu'une seule fois, peut réfléter
ce fond lugubre, quel optimisme de l'école prévaudra contre ce miroir ?

X
Mots à tout aller, mots de chaque jour,
Habits ripés jusqu'à la corde,
Pièces d'argent passant tour à tour
Des sacs des peines aux doigts de l'amour,
Les seuls mots pleins de miséricorde,
L'unique instrument qui s'accorde
Avec Je ton des camrs émus,
Encore une fois soyez promus
A la dignité la plus haute :
Celle d'accueillir comme un bon hôte
La douleur qui tremble et bégaie.
Vos douces figures sont fatiguées,
Depuis le temps que sur le pas de votre porte
Vous la relevez à moitié morte,
Et lui rendez chaleur et voix.
Ouvrez, bonnes gens, encore une fois
Elle a buté au seuil ce soir !
Que demande-t-elle ? un banc où s'asseoir,
Un coin dans la rougeur de l'âtre :
Or, c'est vous l'âtre et l'escabeau.

51 3

Va, mot cherché, va, mot trop beau
Va-t-en faire fortune au théàtre ! '
Prends, avec la complicité
D' un acteur qu ,on dit très moderne
Cet air contenu, brutal et terne
'
Qui joue à la simplicité !
'
Et toi, mot fat, sot comme une rime
Mot sonore, étincelant sublime
'
Poing au côté, chapea: de trave~s
Va, pousse ta note au bout d'un ;ers
Et toi, joli mot, mot d'esprit,
Reste au salon ! et retourne au livre ,
Mot bien écrit !

V~us seuls s~vez ce que c'est que de vivre,
Vieux mots limés du vieux langage,
Deven~s tran_sparents avec l'àge,
Mots d un cristal qui tient enclos
Le souvenir d'avoir pressé des fleurs.
Incolores ? eh ! quoi comme les pleurs.
Etouffés ? oui, comme les sang.lots.

V~~s, usés, chers vieux mots, que dis-je?
A,1-Je _oublié par quel prodige
.
L antique souffrance ne vieillit point ?
Ah l D"
.
ieu, l'ancienne, comme elle nous point 1
2

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAlSE

C'est vous, le premier cri qu'elle arrache,
Vous, le premier sang qu'un blessé crache.

Défrakhis, vous, routiers du sort,
Vous à qui chaque misère ajoute
Un sens de plus, un trait plus fort ?
Non, mais poudreux d'une très longue route.
Vous qui, sachant comme il en coMe
Au cœur fier d'avouer son deuil,
Rompez les sceaux, violez l'orgueil,
Vous, pâlis, effacés ? non, pâles
D'une mortelle pâleur, ah I peut-être.
On hésite, et c'est comme un râle,
On parle enfin, on va connattre,
Palper comme un corps évanoui,
Comme un cadavre percé d''-!ne lance,
Tout son mal jusqu'alors enfoui
Dans les caveaux sourds du silence.

Ce sont des mots comme on en dit,
Tout plats, sans rien d'abord qui frappe,
Mais où brusquement s'ouvre une trappe :
Des mots plats qu'on approfondit.

Ce sont de cornrnw1s mots terre-à-terre,
Qui ne font pas de bruit, marchant pieds-nus,

PIRE QUE LA MORT

515

Clairs pour tous et voilés de mystère,
Familiers et gros d'inconnu.

Drus, brefs, triés, passés au crible
Des grands chagrins,
Ce sont des mots pareils aux grains
D'un blé terrible ;

Durs grains de l'angoisse et du soupçon,
Faits d'une pensée
Où la douleur comme une moisson
Est condensée ;

La douleur de demain, toute une mer
D'affreux épis,
Des jours et des ans de pain amer,
De mal en pis.

Des mots espacés comme ces gouttes
Qui pleuvent des cieux noirs largement,
Quand, les nerfs tendus, on écoute,
Comme un lourd tombereau sous une voüteJ
Rouler l'orage dans l'éloignement.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISB.

Ce sont des mots comme en voici :
" Qu'est-ce qu'il y a ? qu'as-tu ? réponds nous I "
Où toute la vie est comme à genoux,
Où toute l'àme se rend à merci.

Xl
Menus objets, pinceaux, crayons ...
Celui-ci vous range avec minutie, celui-là préfère
à l'ordre évident l'arrangement plus intime d'Ûn
désordre connu, combinaïson brouillée de chiffres
dont il possède seul les nombres.
Aquarelles dans les cartons, livres sur les
rayons ...
Ce qu'on sait caché à portée de la main, et ce
qui compose le léger décor indispensable à nos
aises : entourage choisi, cercle magnétique où l'âme
cesse de feindre et, le soir, se détend, installée
dans son propre reflet comme, au centre de son
halo, la lumière.
L'encre de Chine et le godet à leur place
assignée, et la gomme qui va et vient et qu'on
cherche toujours.
Petites choses soumises, esclaves de nos manies,
de nos méthodes puériles, de notre attachement à
des riens, ces riens eux-mêmes.
Douces choses muettes, humbles formes visibles
que prend le s"ence de la maison.

PJR.E QUE LA MORT

Le chevalet plein d'attente, plein de promesses
plein de reproches...
'
Et la guitare pendue au mur, comme un romanesque sentiment, qu'on cultive et dont on sourit.
Démons du foyer, dieux lares, amis, confidents,
témoins.
Témoins des discussions interminables dans les
fumées de l'esthétique et du tabac.
Témoin du travail, de ce profil à contre-jour
tant de fois penché, près de la fenêtre, sur la table
à dessin.
Témoin d'un bonheur disputé par la vie, nullement pareil à quelque paix armée, semblable plutôt
à un terrain piétiné, jamais perdu, conquis sans
cesse, un bonheur comme une suite de victoires
dans une guerre de montagnes où les forces
s'épuisent.
. Témoins de ce qu'à Paris il est dépensé chaque
Jour de trésors spirituels, de ce qu'il peut y avoir
d~ tenue, de crànerie, d'aristocratie vraie au purgatoire de la bohème.
Témoins, soyez-le aujourd'hui de ce drame
atroce : . votre maître qui s'en va, qu'on emmène
par trahison ; car nous l'avons trahi : tout à l'heure
il chantait !
Et maintenant, vous gisez là comme un bric-àbrac misérable, inanimés.

�518

LA NOUVELLE REVUE FRA, ÇAISE

XII
Amateurs cultivés, connaisseurs délicats,
Emportez. vos certificats
D'élégante et fine industrie,
Etlaissez-nous,mes chers messieurs,on vous en prie 1

Pour rendre à notre ami les respects qui sont dtîs
A l'artiste, à ses maux, à ses efforts perdus,
Quelques uns suffiront, ceux dont la vie étrange
Apparatt du dehors comme un désordre vain,
Mais dont l'œuvre est reliée à leurs jours, comme
[un vin
Aux soleils de l'année où môrit la vendange.
Ceux-là mes vers iront les chercher un par un,
Car, n'étant point des vers qui crient pour qu'on
[s'attroupe,
N'étant point marchands de drogue aux carrefours
[du commun,
Certes ils auront du mal à rassembler leur groupe.
Ils devront quelquefois entreprendre un voyage,
Passer les mers, pour joindre, à un sixième étage
Ou dans la paix des champs, un ou deux inconnus,
Pour tenir, comme on tient un oiseau qui palpite,

PJllE QUE LA

IORT

Et sentir battre un peu plus fort, un peu plus vite,
Un cœur ou deux serrés dans leurs doigts purs et
[nus.
Mais surtout ils viendront, visiteurs familiers,
Rêver, les jours d'automne, en ce coins d'ateliers
Où, quand la pluie et le vent font assaut sur le
[ verre,
La clarté des ciels gris est plus qu'ailleurs sévère.
A tous ceux dont l'orgueil est de sculpter ou pein[dre
Ils diront, mon ami, tes yeux qui n'ont su feindre
Que la gaité, parfois, quand ta verve était lasse,
Et ton martyre enfin, en pleurant, à voix basse.

XIII
Quand je songe à la lourde porte qui s'est
refermée sur toi, ce n'est pas une métaphore, une
vieille figure de langage que mon esprit fatigué
utilise encore une fois pour fixer ses tristes idées.
Je revois une odieuse porte épaisse et matelas~
sée, qui baille et où tu disparais, et qui paresseusement, comme une mâchoire, retombe sur ses
bourrelets.
Rien ensuite qu une surface unie, un hideux
rectangle de toile cirée, noir et lisse comme une
eau dormante affleurant les bords d'une fosse
profonde.

�520

LA NOUVELLE Rl!VU.E FRANÇAISE

Le silence et l'immobilité.
Ce qui s'est passé derrière cette porte, quand
soudain tu t'.es trouvé seul, cela, non, ne m'en
parlez pas, il ne faut pas en parler.
Mais j'ai beau secouer la tête en me bouchant
les oreilles, le démon est dans ma tête, comme un
souffleur dans sa botte.
A peine ai-je dit: "Je ne veux pas, je ne veux
pas y penser 1" qu'aussitôt il me chuchote:" Muré,
enterré vivant ! "
Nous étions là trois camarades qui, l'horrible
chose accomplie, avons regagné, tremblants, uqe
automobile au bord d'un trottoir.
L'heure était tardive, et l'endroit, désert; et ce
groupe hésitant, cette voiture arrêtée, tout cela
ressemblait à une louche aventure.
Comme si, mon ami, t'amusant d'un prétexte
trompeur, nous avions comploté de te conduire là,
pour, de nos mains, par derrière, te pousser à l'abime.
C'était aux approches du printemps : je sens
encore, appuyé sur ma bouche, le baiser mou de
cette inBme nuit.

XIV
Et voici bientôt toute une longue année que
je refais chaque semaine ce chemin où l'angoisse
augmente depuis le départ jusqu'au but.

PIRE QUE LA MORT

p.r

Voici déjà presque un an que je salue chaque
semaine le pont, la berge et le moulin.
Le moulin au bord du canal fait un tic-tac de
grosse horloge qui calculerait les saisons.
Un matin, sort de la terre comme une fine buée
qui enveloppe les arbres d'un nuage verdissant.
Quelques jours plus tard, c'est une vraie dissonance, une vivacité de tons excessive: toute feuille
a sa pointe d'ivresse, tout brin d'herbe hausse
la voix.
D'une multitude de petits cris se compose une
clameur douce qui remplit le ciel lavé.
Quelle naive explosion ! quel entrainement à la
légère 1 quel oubli incompréhensible des leçons
du passé l
Puis, toute cette allègre enfance mürit, prend
du corps, atteint son poids de beauté ; les frondaisons trouvent leurs lignes, ordonnent leurs
masses contre l'azur tendu ; la vie des feuilles,
comme la nôtre, projette une ombre sur le sol.
Puis vient la raideur, et puis la cassure et la
chute en tourbillons.
Et le moulin, pendant des mois, tourne sa roue
dans la brume.
Et, de nouveau, un jour, c'est la même poussée,
la même crise de joie, la même fugue soudaine, la
même absence de mémoire.
Chemin de printemps, d'été, d'autom11e, chemin
d'hiver, chemin de printemps....

�5'22

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

XV
Est-ce une consolation ou une dernière tristesse, que ce qui d'abord nous semblait la plus
insupportable horreur puisse à la longue prendre
à nos yeux une physionomie familière ?
Faut-il croire que c'est la surprise, l'émotion
d'une attaque imprévue qui rend la douleur
déchirante ?
Sans ce coup de fouet qui Ja redresse comme
une bête endormie, l'âme ne connaîtrait-elle qu'une
douleur résignée ?
Un brutal réveil l'oblige à se défendre ou, du
moins, la force à gémir, mais, l'étonnement passé,
comme elle accepte vite le deuil et l'injustice !
Dans le pire des sorts elle tro11:ve un coin où
camper.
Il n'est peine si profonde, infirmité si cruelle
qui ne finisse, avec le temps, par être une compagnie.
L'homme, au cours des âges, a-t-il tellement
souffert que notre cœur en conserve comme un
morne pli, et que notre œil, dès l'enfance, n'ait
déjà plus que des regards atones pour le malheur
d'autrui ?
Ou bien, au contraire, la pression de la vie estelle en nous si haute que son jet emporte tout ?

523

PIRE QUE LA MORT

Vivre, vivre, encore vivre, cela seul peut-être
est un tel bienfait qu'on prend tôt ou tard son
parti du reste !
Hé! sans doute on réclame, chaque fois qu'on
est frappé, mais bientôt c'est par raison, par besoin
entêté de logique, par un absurde souci d'universelle légalité : simple réserve de style au bas d'un
acte enregistré, qui s'en va rejoindre dans la poussière tous les vieux contrats iniques.
Je me suis, par exemple, demandé souvent :
" Qu'est-ce que les pauvres attendent, pour crier
qu'ils en ont assez ? " Cependant, la révolte est
rare, ils s'accommodent de leurs taudis.
Assurément il y a dans la lumière du soleil un
principe de réparation, de renaissance indéfinie,
une panacée éternelle.
La vie assimile nos maux à sa forte matière
comme le feu antique, sur l'autel des sacrifices, se
nourrissait chaque jour du sang répandu.

XVI
Ainsi, certains jours encore, quand je cause avec
toi, tous deux paisibles, renversés dans de profonds
fauteuils de cuir, il m'arrive par moments d'oublier
où nous sommes.
Ton esprit, revenu des am1ées en arrière, joue

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE
524
distraitement dans un monde enfantin ; mais tes
récréations futiles, j'y prends goôt moi-même.
Ces idées sautillantes, ces lectures émerveillées,
ces étourderies et ces découvertes s'accordent en
moi à des choses anciennes, à toute une vie puérile
qui se continue dans mon cœur.
Rien d'extraordinaire et, surtout, rien d'effrayant; l'apparence, plutôt, d'une grande douceur:
deux amis qui se retrouvent de plain-pied, face
à face, dans une clarté innocente.
L'atmosphère est si limpide que les feuilles
d'un arbre voisin de ta fenêtre sont comme ciselées
dans l'or vert, et la substance du ciel sans tach~
ressemble à de l'émail appliqué sur la vitre.
Le regard d'un Créateur attendri baigne les
murs de sa lumière : satisfait de son œuvre, le
Seigneur la contemple et paternellement la bénit.
On aperçoit au loin, par delà les clôtures, aux
bords d'un vaste horizon, quelques cheminées
d'usine : ont-elles une autre réalité· que d'être un
détail minuscule dans uri tableau qui lui-même
ne parait exister que pour le délassement des
yeux?
Le calme, la pureté de l'air, cette délicieuse
sensation d'allègement et presque d'irnpondérabilité que procurent les lieux élevés, s'associent
aux souvenirs de mes longues stations dans des ·
monastères de Russie qui dominent de haut l'immense plaine étalée, et où l'on n'entend aucun

525

PIRE QUE LA MORT

bruit, sauf les continuels murmures de l'espace
et, parfois, des sons de cloches en querelle avec
le vent.
Et ici comme là, dupe d'une illusion, aspirant
,
le silence
comme une vapeur d'.
opmm : "N e
voilà-t-il pas, me dis-je, la retraite que j'ai si
souvent rêvée ?"

XVII
Une autre fois, c'était au jardin, tu mis sous
mes yeux des dessins terribles, rehaussés ,de rou~es
violent~ : les postures, les enlacements d une priapée maladive.
Hélas ! mon ami, de nous deux n'était-ce pas
moi le plus troublé ?
Quelle douloureuse obsession couve au fond
de notre cœur, toujours prête à se renflammer ?
Ainsi, pendant les chaleurs de la canicule, l'incendie dans les bois de pins, avant même qu'il
n'éclate, est déjà là qui semble attendre, dissimulé
dans les aiguilles sèches, dans l'écorce résineuse.
Pauvre décence, pauvres convenances, pauvre
enveloppe de paille !
Qui dira, qui enfin osera dire, comme on fait
l'aveu d'une chose grave, d'un mal secret qui
ravage la vie, jusqu'où va chez certains la hantise
de. la femme, dans quels tourments les jette l'idée

�526

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

se_ule de son corps, et comment ses approches
alimentent leur fièvre au lieu de l'apaiser ?
Là encore les voies de la raison croisent les chemins du délire : le banc où nous étions assis était
à l'un des carrefours.
Cependant, mon ami, ayant communié avec
toi dans le même égarement, je me levai, je partis :
devant moi les portes étaient grandes ouvertes,
nul ne songea à m'arrêter.
FRANÇOIS

PoRcHÉ.

DEUX LIVRES SUR
P. J. PROUDHON

1

Le théoriciens du syndicalisme révolutionnaire, les
radicaux soucieux de réformes sociales, les " morcellistes"
partisans du " bien de famille " inaliénable, et même les
doctrinaires de la Contre-Révolution, se réclament de
Proudhon, le citent à l'envi, s'efforçant moins à tirer au
clair sa pensée qu'à couvrir leurs opinions de son autorité
morale. Si l'on songe combien ces luttes de parti risquent
de déformer une illustre figure, on accueillera d'autant
mieux toute étude ne tendant qu'à nous présenter
Proudhon, tel qu'il fut, à faire revivre devant nous sa
personne, ses idées, son esprit.

I
Proudhon mérite bien une ample biographie à la
manière anglaise. Sainte-Beuve l'avait senti ; il n'a laissé
qu'un livre inachevé, mais c'est une des entreprises qui
font le plus d'honneur au grand critique : pour ce rude
combattant, alors honni ou méconnu, il a su retrouver en
sa vieillesse cette ouverture d'intelligence et de sympathie
La Sociologie de Proudhon, par C. Bouglé. (Armand Colin).
La Jru11esse de Proudhon, par D. Halévy. (Cahiers du Centre,
Figuière éditeur).
1

�528

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

qui Jui manqua trop souvent à l'égard de ses contemporains. Avec les mêmes dispositions, M. Daniel Halévy
aborde la même tâche. Je ne m'étonne point qu'elle l'ait
attiré, sa Vie de Frédéric Nietzche l'ayant montré fort
sensible à certaine sorte de grandeur et de pathétique
intellectuel. Certes, le développement de Nietzsche ne
res emble guère à celui de Proudhon: Nietzsche,scholar surchargé de culture, doit remanier cette culture acquise et
renier ses premiers jugements pour creuser peu à peu jusqu'à ce qu'il croit être sa plus profonde sincérité; ses affirmations passionnées, il les dégage à force de critique et de conflits intérieurs ; et c'est ainsi qu'il crée sa tragédie. Rien
de tragique, dans la vie de Proudhon, que la résistance
des hommes et des choses ; nul besoin de conquérir sa
vraie personnalité.
le début assuré de sa force et de ses
convictions fondamentales, sans nul retour sur lui-même,
il marche droit en avant, avec la ferveur spontanée d'un
plébéien autodidacte. Il ne traverse aucun doute ; il se
complète, il se corrige, il ne se dément pas. D'après son
expérience intime, il s'est formé de la nature humaine
une notion simple, et qui semblera pauvre à quiconque
se plaît aux analyses d'Aurore et d' Humain, trop Humain :
fllt-il capable de les voir, il négligerait les motifs individuels dont la sommation ne se traduit pas en de puissants
facteurs sociaux.D'ailleurs son esthétique est simple autant
que sa psychologie. Mais comparée à celle de Nietzsche- et
pour parler comme Nietzsche lui-même - sa volonté
est, sans nul doute, d'un plus grand style, droite, inflexible,
toute appliquée à son objet. Ce style, qui vraiment " est
l'homme", fait, sans nulle invention d'art, tout le prix de
son éloquence. Les versets !.es plus lyriques de Zarathustrr,

Des

DEUX LIVRES SUR PROUDHON

restent l'exaltation d'un rêve sans prise sur le réel, et
l'exaltation du moi qui se glorifie d'avoir formé ce rêve.
Même quand Proudhon déclame et vaticine, ce qui nous
occupe avec lui, ce n'est pas lui, ce n'est pas la rareté de
ses goOts ou la hardiesse de ses idées, c'est vraiment le
destin des hommes, c'est le travail, la dignité et la justice.
En se détournant de Nietzsche, M. Halévy trouve donc
en Proudhon une âme non moins noble, mais plus forte
et plus saine, hantée par des problèmes plus urgents et
plus voisins de l'action efficace ; il la comprendra d'autant
mieux que ces problèmes l'intéressent lui-même depuis
longtemps (témoin son Histoire dt quatre am et ses études
sur le mouvement ouvrier). Oserai-je ajouter encore que
d'avoir été compagnon de Péguy, est une bonne condition pour comprendre Proudhon ?
" Mes ancêtres de père et de mère furent tous laboureurs francs, exempts de corvées et de main-mortes
.
'
depu1s
un temps immémorial. 0 Proudhon aime à rappeler
l'audace de son grand-père à contre-carrer les prétentions
des seigneurs, la probité naîve de son père vendant sa
bière presque au prix de revient : " Tant pour mes frais,
plus tant pour mon travail, voilà mon prix " ; les vertus
et les idées républicaines de sa mère : " Ce que c'est que
la noblesse de race ! Je suis noble, moi l" Il ne sort pas
du prolétariat des villes ; sa petite patrie, à Besançon, est
un faubourg sans usines, une sorte de liaison entre la
ville
. et la campagne ; sa famille, selon les travaux, les
saisons, est urbaine ou paysanne ; elle sait garder sa fierté
en face des cousins devenus bourgeois. Catholique par
tradition, tout en raillant les curés, elle ne se dérobe pas

3

�53°

LA NOUVELLE REVU! FRANÇAISE

aux obligations du culte (c'était au temps de la Restauration). Mais était-ce une race vraiment pieuse, assez
pieuse pour que la religion enseignée à Proudhon dès_ son
enfance ait marqué son !me à jamais ? De tout le livre,
voilà les pages qui prêtent le plus à discussion. Il semble
qu'involontairement l'auteur force le sens des textes.
Faute d'avoir éprouvé par lui-même ce qu'était naguère
encore, dans ces campagnes de l'Est, l'état d'esprit du
peuple catholique, il ne se doute pas à qu:1 point des
pratiques régulières pouvaient aller avec la tiédeur de la
foi. Certes, les propos narquois qu'il rapporte ne sont pas
signes d'impiété; mais d'autr~ part nul fait_ ne montre,
chez aucun membre de la fam1lle, une dévotion exaltée :
" Chez nous, déclare Proudhon, on avait la foi du charbonnier. On aimait mieux s'en rapporter à M. le Curé
que d'y aller voir. " Et le biographe aussit6t de traduire :
"Tout ce peuple dans sa masse et dans sa profondeur,
avait gardé la fidélité des vieux jours." - Il avait gardé
les vieilles coutumes; et, comme en bien d'autres cas, cette
préparation a uffi pour que Pierre-Joseph, vers sa
vingtième années après un temps d'indifférence, se portàt
d'un élan tout personnel vers une piété sincère et fervente .. ,
Sans parti-pris, la question vaut qu'on s'y arrête : Que la
raison de Proudhon ait travaillé sur un fonds indestructible de sentiment religieux ; que sa foi révolutionnaire soit
comme un détournement de son premier enthousiasme
chrétien -cette hypothèse intéressante n'est pas in vraisemblable en soi ; nous pourrions l'admettre sans rien préjuger
sur la valeur de l'une et de l'autre croyance. Mais Proudhon
lui-même est d'un autre avis. Son ouvrage principal, La
Justice dam la Rivolution et dans l'Eglise, affirme éner-

DEUX LIVRES SUR PROUDHON

53 1

giquement que la notion de justice est immanente à la
conscience humaine, se passe de toute révélation, et ne
peut être qu'obscurcie et faussée par la croyance en un
Dieu transcendant. Pour user d'un argument ad hominem,
pour retourner contre Proudhon sa propre expérience
intime (qu'il aurait donc singulièrement méconnue), il
faudrait des preuves décisives, que M. Halévy n'apporte
aucunement.
" Jusqu'à douze ans, ma vie s'est passée presque
toute aux champs, occupée tantôt à de petits travaux
rustiques, tant6t à garder les vaches... Quel plaisir
autrefois de me rouler dans les hautes herbes, que j'aurais
voulu brouter, comme mes vaches ; de courir pieds-nus
sur les sentiers unis, le long des haies; d'enfoncer mes
jambes dans la terre profonde et fraîche ! Plus d'une fois,
par les chaudes matinées de juin, il m'est arrivé de quitter
mes habits et de prendre sur la pelouse un bain de rosée...
Que d'ondées j'ai essuyées I que de fois, trempé jusqu'aux
os, j'ai séché mes habits sur mon corps, à la bise ou au
soleil ! Que de bains pris à toute heure, l'été dans la
rivière, l'hiver dans les sources l Je grimpais dans les
arbres ; je me fourrais dans les cavernes ; j'attrapais les
grenouilles à la course, les écrevisses dans leurs trous ;
puis je faisais sans désemparer griller ma chasse sur les
charbons. Il y a, de l'homme à la bête, à tout ce qui
existe, des sympathies et des haines secrètes dont la
civilisation ate le sentiment. J'aimais mes vaches - mais
d'une affection inégale ; j'avais des préférences pour une
poule, pour un arbre, pour un rocher ... Quel exil pour
moi, quand il fallut suivre les classes du collège !. .. "
Il les suit pourtant en bon travailleur; mal doué pour les

�53 2

LA NOUVELLE REVUE FllANÇAIS.E

mathématiques, il prend ses revanches avec le latin " ... A
quatorze ans, je lus (c'était un de ses prix) le Trait/ dt
l'txisttnu dt Dieu, de Fénelon ; depuis lors, je suis
métaphysicien. " Mieux vaudrait dire théoricien, philosophe, idéologue, car précisément la métaphysique
cartésienne le déroute et le déçoit : " Il me sembla, dès
lor , qu'il fallait suivre une autre route pour constituer
la philosophie en science." C'est vers ce temps-là qu'à la
Fête-Dieu, ayant assumé de bon cœur dans la
procession le r61c le plus humble et dont nul ne voulait
(porter la braise et les pincettes), il est payé de raillerie, et
frémit de rencontrer l'injustice dans la maison du Seigneur.
Vers ce temps encore, au bibliothécaire lui demandant :
" Mon petit ami, qu'est-ce que vous voulez faire de tous
ces livres? " il répond rudement : " Qu'est-cc que ça
vous fait ?" Les souvenirs de sa seizième année seront plus
tard traduits en une note qu'on pourrait croire de
Stendhal : '' 1 82 5. Mission de Besançon, grand
fracas, grande dévotion. Derniers soupirs de la religion en
Franche-Comté. A partir de cc moment, cc n'est plus
religion, c'est hypocrisie ou bêtise. " C'est alors que pour
des mois il s'éloigne de l'église. " Je poursuivis mes
humanités à travers les misères de ma famille, et tous les
dégodts dont peut ~tre abreuvé un jeune homme sensible
et du plus irritable amour-propre. Outre les maladies et
le mauvais état de sa santé, mon père poursuivait un
procès dont la perte devait compléter sa ruine. " Dans la
dernière année, il s'acharne, il s'épuise, pour échouer
cnnn au baccalauréat. Il faut que bien vite il gagne sa vie;
sa destinée est en suspens. L'instinct de préserver sa pensée
lui fait choisir cc métier d'imprimeur qui, du moins,
n'éloigne pas des livres.

DEUX LIVRES SUR PROUDHON

533

"Je me souviens encore avec délices de ce gr:and jour
où mon compostn1r devint pour moi le symbole et l'instrument de ma liberté. Non, vous n'avez pas l'idée de cette
volupté immense où nage le cœur d'un homme de vingt
ans, qui se dit lui-meme : J'ai un ltat ; jt peux alltr
partout. Jt n'ai httoin de ptrsonnt." Devenu vite correcteur, il lit,
l'imprimerie, les Pères de l'Eglise. Il vit
comblé d'une joie alaquelle contribuent ensemble le travail, la pensée, un chaste amour, la ferveur religieuse
conquise ou retrouvée. Il écrivait vingt ans plus tard :

a

a

" Je sais aujourd'hui ce qui rendait à vingt ans mon
Ame si pleine, si aimante, si ravie ; cc qui rendait pour
moi la femme si angélique, si divine; ce qui, dans mes
r~ves d'amour, me rendait si précieuse ma religion en
m'y intéressant d'une façon si douce, en me la faisant
aimer d'amour... J'étais chrétien parce qu'amoureux ;
amoureux parce que chrétien, je veux dire parce que religieux. La religion, en effet, c'est la foi à l'absolu, dans
tous les ordres de la connaissance et de la sensibilité. "

Se croyant appelé à devenir un apologiste du christianisme, il se mit à lire les livres de ses ennemis et de ses
défenseurs. A l'égard de Chateaubriand, sa réaction fut
nette autant que vive : " Ce n'est pas sans une colère
concentrée que j'ai lu, à vingt ans, les ouvrages de ce
phraseur sans conscience, sans philosophie, et dont toute
la dignité fut dans la faconde. Voilà donc, me disais-je,
avec quoi l'on mène les nations ! "Il estime au contraire,
il respecte Bonald ; mais, comme ce grand chrfoen est
moins préoccupé du salut personnel que de l'équilibre
social, comme il cherche en sa religion ce que les gens
de 89 croyaient trouver en leur Déclaration des Droits :

�534

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

la loi même des sociétés, les éternels priJ1cipes d'un
ordre juste et stable, par lui Proudhon est ramené à
la recherche d'une justice humaine qu'il oppose bientôt
à la religion :
" Mais quoi ! me disais-je tous les jours en poussant mes
lignes, si par quelque moyen les producteurs pouvaient
s'accorder à vendre leurs produits et services à peu près
ce qu'ils cofttent, et par conséquent ce qu'ils valent, il y
aurait moins d'enrichis sans aucun doute, mais il y aurait
aussi moins de faillis ; et, tout étant à bon marché, on
verrait beaucoup moins d'indigence.
" Déception I me criait aussitôt l'Eglise •.. L'Evangile
nous enseigne que le paupérisme est indéfectible comme
le crime ..•
" Rien ne prouve, répondais-je, que le vice et le crime,
dont on fait le principe de la misère et de l'antagonisme,
n'aient pas préc~ment leur cause dans cette misère et
cet antagonisme, que la doctrine catholique représente
comme en étant le ch!t1ment. Toute la question est de
trouver un principe d'harmonie, de pondération, d'équilibre,
'' Or si, par hypothesc, un tel principe existait, si ... le
bien~tre devenait général, le vice et le crime diminuant
en méme proportion que le paupérisme, le christianisme
ne serait donc plus vrai ! Pour que le christianisme soit
vrai, H faut que la bascule, par suite la misère et le crime,
soient éternels... "
Lisant le Dictionnaire des Hlrlsies de l'abbé Pluquet,
Proudhon s'arrête, de lassitude, à la dernière de ces
doctrines, à celle des Sociniens qui, n'interprétant l'écriture que Pilt les lumières de la raison, rttrancMrmt du
christianisme tous les mysares. Il connaît ce qu'il appellera

DEUX LIVRES SUR PROUDHON

535

plus tard : " les déchirements de la conscience, lorsqu'elle
passe de l'état &lt;le foi à celui de justice philosophique."
Déchirements plus cruels, si Proudhon ne s'était alors
fait un ami : l'étudiant Gustave Fallot. Tous deux se
complétaient à merveille : " l'un tout bourgeois, délicat,
souple, douteur ; l'autre tout peuple, robuste et fonçant
droit, inapte au doute; l'un observateur lent et sô.r; l'autre
qui se fie à son instinct rapide. " Fallot enseigne à son
ami que le glnie, c'est l'attention. Fallot étudiait la linguistique ; Proudhon l'étudie à sa suite (Bonald l'y disposant
d'avance) ; et la lecture de la Bible en hébreu va devenir
un aliment de sa pensée.
Surviennent les journées de juillet ; d'abord il semble
que par elles bien peu de choses soient changées. Doit-on
dire que 1830 est la date d'une révolution bourgeoise, et
1848 la date d'une révolution socialiste?" Cette opinion
est fausse, dit fort justement M. Halévy. 1848 est la date
d'une crise douloureuse et vaine, d'une liquidation sanglante d~ espoirs. 1848 n'inventa rien. l830, au contraire, et les trois années qui suivirent, marque la vraie crise,
l'invention des idées, l'initiative des mouvements. Alors
le saint-simonisme, le fouriérisme et le blanquisme se
forment à Paris dans les cénacles et les clubs ; et le syndicalisme plante son drapeau noir sur la colline de la
Croix-Rousse ... Jamais la croyance révolutionnaire ne fut
si puissante qu'alors.". Or c'est dans l'atelier où travaille
Proudhon que Fourier fait imprimer sous ses yeux le
Nouveau Monde Industriel. Et Proudhon est fouriériste
pendant quelques jours ou quelques semaines. Ce qui
bient6t le détourne de ce système séduisant et nal'f, ce
sont ses répugnances morales plus encore que sa raison.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE
536
La crise produite par la Révolution a contraint

Proudhon au cb6mage. Fallot, installé dans Paris, rêve de
l'y attirer : et sa confiance clairvoyante va jusqu'à la plus
audacieuse prophétie :
" Conservez cette lettre, relisez-la d'ici quinze ou
vingt ans, vingt-cinq peut-être, et si alors la prédiction
que je vais vous faire ne s'est pas accomplie, bn1lez-la
comme d'un fou, par charité et par respect pour ma
mémoire.
" Voici ma prédiction : vous serez, Proudhon, malgré
vous, inévitablement, par le fait de votre destinée, un
écrivain, un auteur ; vous serez un philosophe, vous
serez. une des lumières du siècle, et votre nom tiendra sa
place dans les fastes du XIXe Siècle, comme ceux de
Gassendi, de Descartes, de Malebranche, de Bacon dans
le XVIIe, comme ceux de Diderot, de Montesquieu,
d'Helvétius, de Locke, de Hume, de d'Holbach dans le
XVIIIe. Tel sera votre sort ! Maintenant, agissez à
votre guise, composez des caractères, élevez des bambins,
~ngraissez-vous dans une retraite profonde, recherchez
des villages obscurs et écartés, tous cela m'est égal ; vous
n'échapperez pas à votre destinée. "
.Puis, dans la lettre suivante, il l'exhorte à ne pas se
perdre en vaines hésil:::ltions : " La volonté, la volonté,
Proudhon ! c'est un levier dont vous ne connaissez pas la
puissance ... Tranchez, finissez-en ; si vous voulez quitter
l'imprimerie, si vous pouvez quitter Besançon, si vous
voulez arriver à ce but par la voie la plus courte, la
voici : venez à Paris, j'ai un lit
vous donner, j'ai un
revenu de 1500 li~res à partager avec vous ... " Cette
insistance laisse deviner les sentiments de Proudhon : ses

a

DEUX LIVRES SUR PROUDHON

537

forces inemployées le tourmentent, non le besoin de
quitter l'atelier, où il se sent dans son emploi et dans
son ordre; mais vivant alors au jour le jour, comment ne
serait-il pas tenté par une chance à courir ? Dans ce
Paris qui ne le séduit point, qu'il regarde avec méfiance,
il travaille fort, s'exalte et s'irrite, méprise avec son ami
les vaines déclamations. Mais ce mépris commun ne les
rapproche point ~ Fallot ne croyait pas au salut des
sociétés humaines, Proudhon y croyait naïvement et douloureusement, allait jusqu'à ce rêve de coaliser contre le
vice et le crime mille ou cent zélateurs du droit faisant
office de francs-juges ! Tous deux souffraient de leurs
disputes, de leur misere. Le choléra sévissait
Paris ·
.
'
Fallot fut atteint, et Proudhon le veillant, attendant
l'agonie, le vit se redresser, tendre les mains, lui dire :
" Si je meurs, jurez-moi que vous m'immortaliserez ! "

a

Fallot survécut. Mais la présence de Proudhon devenait une charge ; il partit chercher du travail en province:
"Lyon, Marseille, Draguignan, petit tour de France " ;
en juin 1832, pendant qu'on se bat
Paris, visite au
maire de Toulon, qu'il somme de lui fournir du travail.
De retour à Besançon, il poJ.1rrait devenir directeur de
journal. On l'a,ertit : " Naturellement vous ne direz
pas toutes vos pensées... - Et pourquoi non ? " par
exemple "pourquoi ne professerait-on pas publiquement
un pyrrhonisme absolu sur tous les ministères présents,
passés et futurs ? Pourquoi n'inviterait-on pas les populations
se rendre elles-mêmes capables de gérer leurs
affaires ... ? " On devine le succès d'un tel programme.
Proudhon sera-t-il du moins journaliste ? Son premier
article est écrit ; avisé qu'il y faut le mandat du préfet, il
jette au feu les pages toutes fraîches. Bientôt il rentre

a

a

�538

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

chez ses anciens patroI}s et vit là trois années heureuses.
Même travail qu'à ses débuts, même pureté dans ]'amour,
mais non plus mêmes croyances; deux grands ouvrages dont
il surveille l'édition : le Dictionnaire théologique de Bergier,
puis une Bible latine, nourrissent son esprit et toujours y
renforcent l'exigence d'une règle absolue des mœurs,
d'une loi qui s'impose aux hommes.
En I 836, il s'établit imprimeur à son compte, avec
deux associés. Fallot meurt ; et cette perte, provoquant
chez son ami une sorte d' "horreur divine", ravive le
souvenir de la promesse faite dans 1a veillée funèbre.
Fallot ne laissait après lui qu'un livre de linguistique ;
c'est aussi Sllr le langage que Proudhon, à vingt-six ans,
écrit son premier mémoire : une polémique contre les
grammairiens qui soutiennent que le mot premier est le
verbe être. Non, ce verbe tout abstrait n'est ni le plus
essentiel, ni le premier des mots. "Des que l'homme a
ouvert la bouche pour parler, il nous semble qu'il a dCt
dire : moi. " Ce qui est premier, absolu, c'est non pas
l'individu, mais la personne, sujet des mœurs. Ainsi ce
solitaire ardent s'inventer ~ne croyance prétend, par la
science des mots, surprendre le secret de l'univers : " Que
dirait-on, si je soutenais qu'un jour l'étude du langage et
de la philologie nous rapprochera tellement de Dieu,
que nous croirons le voir et le toucher ?...'-'
Cependant l'imprimerie périclite faute d'argent. Pour
élargir sa clientèle, Proudhon retourne à Paris, qui lui
répugne comme autrefois : "Mille causes me font
abhorrer le séjour de la capitale et m'inspirent pour sa
population désespérée une véritable pitié. Tout chante,
tout rit, tout s'agite autour de moi ; il semble que pour

a

DEUX LIVRES SUR PROUDHON

539

jouir on veuille entrer en convulsion. Les riches s'en
donnent jusqu'à épuisement; les pauvres travaillent et
épargnent pendant quatre semaines pour être heurrox
une nuit. " Aussi, postulant cette bourse d'étude qu'on
appelait la pension Suard, voudrait-il en profiter sans
sortir de son métier ni de sa province. "La Franche-Comté
peut devenir l'arche du genre humain." C'est en mai
1838 qu'il écrit sa lettre de candidature; il y résume
sa vie passée, et ses projets d'avenir : « Né et élévé au
sein de la classe ouvrière, lui appartenant encore par le
cœur et les affèctions, et surtout par la communauté des
souffrances et des vœux, ma plus grande joie, si je
réunissais vos suffi-ages, serait, n'en doutez pas, Messieurs,
de pouvoir désormais travailler sans relâche, par la science
et la philosophie, avec toute l'énergie de ma volonté et
toutes les puissances de mon esprit, à l'amélioration
morale et intellectuelle (Proudhon avait écrit d'abord :
à l'affranchissement complet) de ceux que je me plais à
nommer mes frères et mes compagnons."
A certa,ins des juges, cette déclaration parut dénoncer
une tête chaude, un fort mauvais coucheur. Mals l' Académie de Besançon ne se montra pas moins libérale que
ne l'avait été jadis celle de Dijon à l'égard de Rousseau.
Au scrutin du 23 aoCtt, Proudhon emporta sa pension.
Nulle fumée d'ambition ne lui monte alors à la tête ; il ne
songe qu'à sa mission : "Je suis opprimé des honteuses
exhortations de tous ceux qui m'environnent. Quelle
fureur du bien-être je vois partout l... Prouvons que nous
sommes sincères, que notre foi est ardente, et notre
exemple changera la face du monde. La foi est contagieuse ; or, on n'attend plus aujourd'hui qu'un symbole,
avec un homme qui le prêche et le croie, .,

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

DEUX LIVRES SUR PROUDHON

Le biographe abandonne Proudhon au cours de sa
trentième année. Vraiment, il n'a rien négligé pour
montrer quelle concentration de forces obscures et quelle
accumulation de pens«s ont déterminé pour toujours le
sens de cette grande vie.

Il
M. Bouglé s'est proposé d'écrire non pas un récit biographique, mais un exposé de doctrines. Toutefois, par le
fait même qu'il ne retient de Proudhon que ses œuvres
destinées au public, il se trouve que cc livre commence à
peu près où l'autre finit. C'est comme la suite d'une
même histoire. Sans doute nous n'y voyons point toutes
les épreuves de Proudhon, les événements de sa vie personnelle et familiale, ses relations avec ses contemporains,
tout cc que nous révélera plus tard la confrontation des
lettres, des journaux intimes, des témoignages confidentiels. Mais attendre tout cela n'est pas ignorer l'essentiel
d'une période où l'existence de !'écrivain tend à se renfermer dans sa production.
Tout lecteur peut s'intéresser à la formation d'un
puissant caractère ; tout lecteur gagne à vérifier sur un
exemple que la vocation du réformateur social n'est pas
moins naturelle ni moins impérieuse que celle du poète
ou de l'artiste. Cet enseignement ne serait pas accru
par une esquisse trop brève, et nécessairement infidèle,
des théories de Proudhon. Pour rassembler en trois cents
pages la substance de -tant de volumes, depuis la Clllbration du Dimanche jusqu'à la Capacitl politique des classes

541

ou'IJrièm, M. Bouglé lui-même a dtl consentir maints
sacrifices. Je ne puis que renvoyer à son essai, mais non
sans prévenir une méprise qui empêcherait de l'apprécier
à sa valeur.

La Sociologie de Proudhon : tel est le titre de l'ouvrage,
Toutes thèses sociologiques impliquent, selon l'auteur,
ce postulat commun : La réunion des unitls individuelles
engendre une rlalitl tJriginale, qutlfjut chose de plus et quelque
chose d'autre que leur simple somme. La " métaphysique du
groupe " va-t-ellc donc nous être donnée pour le seul
fil conducteur qui relie les conceptions proudhoniennes ?
M. Bouglé s'est bien gardé de cette erreur. Son dessein
se borne à nous faire connaître et comprendre Proudhon.
Or il est trop aisé de le comprendre mal : maintes
contradictions apparentes surgissent, quand on oppose
directement des affirmations provisoires ou partielles, auxquelles on attribue à tort une signification absolue ; ces
contradictions se dissipent, dès qu'on rétablit les idées
intermédiaires. Si le point de vue sociologique doit être
enfin mis en pleine lumière, ce n'est pas qu'il absorbe
ou domine les autres; mais, bien qu'il soit partout présent,
la plupart des commentateurs l'ont négligé; et cette
omission est cause des plus graves malentendus.
" Pour le véritable économiste, la société est un être
vivant, doué d'une intelligence et d'une activité propres,
régi par des lois spéciales que l'observation seule découvre...
Et de là vient que le gouvernement des sociétés est
science, - c'est-à-dire étude de rapports naturels - et
non point art, c'est-à-dire bon plaisir et arbitraire, " " La morale, c'est une révélation que la société, le
collectif fait à l'homme, à l'individu ... " Des expressions

�54 2

LA NOUVELLE REVU.E l'RANÇAISE

aussi fortes dépassent le solidarisme, vont jusqu'à ce qu'on
peut appeler le " réalisme social. " Pourtant elles
n'effacent pas, - M. Bouglé le sait et le proclame, cet individualisme intransigeant qui nous frappe d'abord
chez Proudhon. Exigeant que chaque ftme humaine
puisse devenir " un rep,;:ésentant de l'humanité tout
entière" défendant avec énergie la personnalité " libre,
active, raisonneuse, insoumise, " toujours Proudhon
s'est proposé d' "insurger la raison des individus contre la
raison des autorités. ,,
Mais alors pourquoi ne rejoint-il pas l'anarchisme
de Stirner ? Au lieu de s'en tenir .à l' "égorsme
rationnel" et d'im;iter l'individu, l'Unique, à se prendre
pour centre et pour fin, pourquoi le convie-t-il, au
contraire, à s'unir à ses semblables dans l'égalité des
droits. Ce n'est pas inconséquence, timidité de pensée,
acceptation passive d'un préjugé moral, mais reconnaissance d'un fait ; " Ce que les uns nomment conscience,
les autres raison pratique, etc., est pour moi l' Essence
sociale, l'être collectif qui nous contient et nous pénètre,
et qui par son influence, sa révélation, achève la constitution de notre ime. '' - Non point que la masse
humaine porte en elle dès l'origine une claire intuition
de la Justice, 9u bien y soit acheminée par un progrès
rectiligne et fatal ; l'histoire économique et politique
prouve qu'il lui faut traverser toutes les formes d'injustice et d'erreur. Mais cette histoire est une dialectique
en action : au cours de ses expériences, l'être collectif,
peu à peu, dégage la notion de ces lois d'équilibre auxquelles l'individu, une fois averti, ne peut échapper sans
.déchoir. - Seulement, que faut-il entendre par cet "être

DEUX LIVRES SUR PROUDHON

543

collectif? " lei la distinction précise entre sociftf et communautf aide à fixer la pensée de Proudhon : Eglise, état,
famille, eorporation, ces diverses sortes de communauté
comportent toutes un haut degré de pre~sion ou de
contrainte. Or l'invention juridique et morale naît
justement dans les cas ou la transaction d'intérêts n'est
pas imposée par la force ou l'opinion, mais résulte, après
discussion, d'un contrat mutuel librement consenti :
" L'impersonnalité de la raison publique suppose pour
principe la plus grande contradiction, pour organe, la
~lus grande multiplicité possible, .• Lorsque deux: ou plusieurs hommes sont appelés à se prononcer contradictoirement sur une question, ... il résulte de l'élimination qu'ils
sont conduits, à faire réciproquement et respectivement
de leur subjectivité, c'est-à-dire de l'absolu que le moi
affirme et qu'il représente, une manière de voir commune
.
'
qui ne ressemble plus du tout, ni pour le fond, ni pour la
forme, à ce qu'aurait été, sans ce débat, leur façon de
penser individuelle. Cette manière de voir dans laquelle
il n'entre que des rapports purs, sans mél~ge d'élément
métaphysique ou absolutiste, constitue la raison collective
ou rl;!ison publique. " Cette raison, - et avec elle la
société dont elle est !'Ame, - cesserait de progresser, si
les co~tumes, les croyances, l'organisation du groupe
ét?uffa1ent la discussion. Proudhon le sociologue est donc
lotn de conclure au conformisme social.
Dans le détail, les difficultés d'interprétation sont trop
non_ihreuses pour que M. Bouglé les laisse toutes résolues.
Mais'. reportant chaque livre à sa date, l'expliquant par
les circonstances, et marquant ses rapports avec d'autres
doctrines du même temps, il nous fournit l'introduction

�544

LA NOtJVELLE REVUE FRANÇAISE

indispensable à toute lecture de Proudhon. Plus d'un
motif suscite le besoin d'un tel guide: Non seulement
Proudhon ne se relit jamais, trop fougueusement pressé
de mettre au jour des vérités nouvelles pour se retourner
vers la dche accomplie, et mettre ses découvertes en
accord avec ses jugements passés. Non seulement les faits
extérieurs _ transformations industrielles et financières,
projets de loi, campagnes de presse, révolution, coup d'état
_ le somment de se prononcer vite pour ne pas manquer
l'heure de l'action efficace. Mais en un même livre sa
pensée est toujours, comme le constate M. Bouglé, " une
pensée à feux tournants ou à facettes nombreuses, qu'elle
ne montre que l'une après l'autre. ., Il invente par contradiction; l'invention n'est ample et compréhensive que parce
qu'elle contredit tout ensemble à plusieurs erreurs différentes. Ainsi porté naturellement vers la méthode hégelienne,
Proudhon a longtemps cru qu'en chaque antinomie les
termes opposés peuvent être conciliés en une synthé e qui
les dépasse. Mais plus il vieillit, plus il marche vers " une
philosophie plus large, admettant œns un ~ystém_c . la
pluralité des principes, la lutte des éléments, 1oppos1t1on
des contraires. " - " L'antinomie ne se résoud pas.•.
Les deux termes dont elle se compose se balancent. • .
C'est de l'opposition de ces éléments que jaillit le mouvement politique, la vie sociale. '' Donc, "a.fin d'assurer la
paix ttnir les lntrgies sociales tn lutte perpltuelle. ., Cette
solu:ion paradoxale autant que sage, cet idéalisme viril
qui repousse la chimère d'un équilibre sans tension et sans
combat , n'est-cc point là ce qui, par dessus tout, assure
l'influence de Proudhon sur les hommes d'aujourd'hui ?
Faut-il donc ne lui demander que l'exemple d'une

DEUX LIVRES SUR PROUDHON

545

attitude énergique, ou, si l'on consulte son œuvre, n'y
chercher que des suggestions éparses? Mais l'empirisme,
le pragmati me, l'intuitionnisme, sont loin de l'esprit de
Proudhon : rationaliste convaincu, il n'a jamais cessé
d'admettre que toutes les vérités se tiennent, que les principes contraires et les forces hostiles ont leur place
marquée dans un ordre vivant. Ce n'est donc pas le trahir
que de compléter comme on peut les lignes d'un système
par lui-même ébauché.
Pourtant, la tentation est grande d'utiliser autrement ses
écrit . Aux partis mêmes dont il fut l'adversaire, aux fils
de ses ennemis, il tend des armes toutes prêtes : Voici des
invectives contre Rousseau, qui s'allient bien sur une
affiche à celles de Lemaître et de Maurras; voici, contre
la Réforme, un réquisitoire sévére et lucide; ailleurs, une
apologie de la guerre; une condamnation en règle de la
démocratie politique et du suffrage universel. S'équiper
dans cet arsenal est un acte de bonne guerre. La mauvaise
foi commence quand telle boutade de Proudhon, telle pièce
détachée de sa démonstration totale, est présentée simplement comme le dernier mot de sa réflexion, ou comme
l'arrêt sans appel de sa conscience révoltée.
MICHEL ARNAULD.

4

�JEAN BAR.OIS

547
MARC-ELIE LUCE:

JEAN BAROIS
(FRAGMENT) 1

•

JEAN BAROJS:

Soixante ans passés.
Des épaules larges, mais voûtées.
Une tête vigoureuse. Un front ca"é, dégarni.
Des cheveux gris, drus et durs. Entre les paupières courbes, plissées, un regard éteint, ou passent encore de brèves lueurs. Aux coins de la
moustache blanchie, qui voile r amertume des
lèvres, deux entailles profondes, par où les joues
semblent s'être vidées de leur chair.

De quelques années plus dgé que Darois.
Une tdte farte, mal proportionnée au corps.
Deux yeux clairs, étrangement enfoncés entre
un front immense et une barbe en éventail. Les
yeux sont d'un gris fin, caressants etjeunes. Le
front, bombé, nu, accapare le cr4ne. La barbe
est toute blanche•
li est l'auteur d'un ouvrage en dix volumes,
Le passé et l'avenir de la croyance, qui lui
a fait attribuer une chaire d'histoire religieuse
à la Sorbonne puis au Collège de France.

. . . . . .

.

. . . . .

UN APPARTEMENT MODESTE,
RUE DE PASSY
Luce, à sa table de travail.

Il a créé, puis dirigé pendant vingt ans de
lutte quotidienne, le Semeur, ancien organe du
dreyfusisme militant, transformé, depuis/' Affaire,
en une revue bi-mensuelle.
Cc chapitre est détaché d'un l'oman de Roger Martin du Gard,
Jean Barois, qui doit paraître ce mois-ci aux éditions de la Nou&lt;velle
Rl'Vut Française. L'épisode auquel nous empruntons ces pages est
intitulé: L'Age Critique.
1

Il retire Mtivement ses lunettes en voyant entrer
Barois, et va vers lui.
LUCE, -

s'est-il passé

Je suis bouleversé, mon cher ami ... Que

r

Barois, essoufflé par les trois étages, s'assied lourdement, le poing sur le cœur ; son sourire demande quelque répit,
LUCE (apr~s un instant). mot aucun motif plausible...

Je n'ai trouvé dans votre

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

BAROIS. - Je vous en prie, mon vieil ami, ne cherchez
pas à me convaincre. Ma décision est prise.
Luce fait un geste d'incompréhension, et va s'asseoir
à son bureau.

JEAN BAROIS

549

comme un vaincu, vous comprenez ? Un dernier numéro,
tout entier pour moi seul. Apres, je me tairai.
LUCE. -

Vous ne pourrez pas !

BAR0rs. - J'y pensais depuis longtemps, ce n'est pas un
coup de tête.

BAR0IS. - Pourquoi donc? Justement, les médecins me
prescrivent le repos ; ils veulent que je quitte Paris, que
je m'installe en banlieue, au grand air...

LUCE (attentif). Remettez-vous à un nouveau travail, Barois, et vous verrez, vous retrouverez vite l'équilibre !

Un homme comme vous ne se condamne pas
volontairement au silence !
LUCE. -

Oh si !... Il y a des stations, dans la vie, où
il faut savoir s'arrêter, se tour!}er sur soi-même et prendre
une détermination.
BAROis. -

BA.ROIS. - Je suis incapable de faire un projet. (Soucieux)
D'aÙleurs je vais avoir à m'absenter bient&amp;t ... Vous savez,
cette cérémonie en Belgique ... Ma fille prend le voile dans
quinze jours ...

(vivement). -

Ah ..• Eh bien, attendez, croyezmoi, ne prenez aucun parti avant votre retour.
LUCE

(penché). -

Supposez un instant que les r&amp;les
soient renversés; que je sois venu vous dire : "Je quitte
tout, je renonce vivre ... "
LUCE

a

Ah, vous, vous n'en auriez pas le droit!
Mais ce n'est pas la même chose.
BAROis. -

Barois devine sa pensée; il sourit péniblement.

BAROis. - Non, ce n'est pas ça ... Je ne suis plus, m
physiquement ni moralement, le chef qu'il faut au Semeur.
L'entrain n'y est plus. Le public s'en aperçoit bien. Et les
collaborateurs! En fait, la direction m'échappe de jour
en jour : ce sont les jeunes venus qui donnent le ton,
maintenant. (Sourire amer) Moi je suis le vieux, débordé
et suspect .••
Il tire de sa poche un manuscrit plié qu'il pose
sur le bureau.

BAR0is. - Tenez. J'ai voulu vous soumettre ça: une
sorte de confession, de testament... J'ai l'intention d'y
consacrer un numéro du Semeur. Pour ne pas m'en aller

LUCE. -

Je n'ai rien que vous n'ayez vous-même ...

BAROis. - Vous avez une sagesse qui accepte tout ce ;
qui arrive ... C'est la différence qu'il y a entre le bonheur
et le malheur.
LUCE (souriant). Il est si facile de ne chercher son
bonheur que dans les satisfactions de la raison !

BAR0IS {farouche). -

Elles ne me suffisent plus

!

Une pause.

.BA.ROIS. - J'en ai assez de me débattre dans une vie
dont le sens m'échappe...
Luce est assis, les bras croisés, les yeux à terre. Aux

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

55°

derniers mots de Baroia, il lève son regard pensif et
reste un instant avant de répondre.
Voila le point malade•. , Mais pourquoi vouloir
à tout prix porter un jugement définitif sur la vie ? Pourquoi toujours poser ces problemes insolubles ?
LUCE. -

Pourquoi i Mais parce que
si je disparais, moi, avant d'en avoir la clef, mon effort
n'aura abouti à rien ! Qu'est-ce que vous voulez que ça
me fasse, à moi, Barois, de penser que dans deux mille
ans, on en saura peut--être un peu plus que: nous ? Cette
énigme, c'est moi seul qu'elle oppresse l
BAROIS

(violtnu soudaine). -

LUCE. I1 faut se rappeler que Moîse n'est pas entré
en Terre promise...
BAROIS (avec une animositl involontaire). Ah, je ne
sais vraiment pas comment vous êtes fait ! On dirait que
vous ne vous êtes jamais trouvé en tête à têtë avec la
mort ! Vous avez eu des chagrins, pourtant, des deuils.
Après la mort de votre femme •..

Oui, à ce moment-là, j'ai désespéré de tout... Pendant plusieurs
semaines. (Relevant le front) Et puis, un matin, dans le
jardin, - nous habitions encore Auteuil, - je me souviens, j'ai. vu à nouveau les arbres, le soleil, les petits ...
Peu à peu, j'ai remonté la pente.
LUCR

(d'un, voix Jubitement voi/le). -

551

JEAN BAROIS

mordu là, qui m'attire par ce lambeau de chair malade,
qui m'attire, moi, mon œuvre, la joie que j'aurais à vivre...
Ab, je ne peux pas me résigner à ce néant !
Un silence.
LUCE. - Nous ne voyons pas les choses de même. Pour
moi, la vie et la mort se sont toujours confondues, C'est
la suite du même mystère. Et j'envisage ainsi le problème
depuis tant d'années, que je n'ai plus la moindre velléité
de révolte.
BAROIS. -

Votre consentement est au-dessus de mes

forces!

Je ne consens pas! Mais je ne m'insurge
pas non plus, Je me sens si peu de chose dans l'agencement
des lois universelles•.. Je me suis habitué à n'étrc: qu'une
parcelle d'univers qui accomplit sa destinée ; je me relie
au passé et à l'avenir; je me devine, par avance, prolongé
par ceux qui feront, après moi, la même œuvre que moi.
(Souriant) Je vous répète que les satisfactions de la raison
ont pour moi une extrême importance: ce que la mort
a de rationnel, quand on l'envisage ainsi, me la fait
accepter aussi naturellement que la naissance.
LUCE. -

BAR0IS. LUCE. -

Je vous envie.
Mais ce calme est à la portée de chacun !
Barois secoue la tête.

BAR0is. - Moi, voyez-vous, je n'ai plus une heure de
paix, depuis que je sens mon tour approcher ! Autrefois
je me disais : " Oui, elle viendra, elle me prendra, comme
les autres" ... (La main au cœur) Mais maintenant je sais
par o?J, et to1,1t est changé ! Je sens son crampon qui a

LUCE (ton de reproche). Je vous assure que si j'étais,
comme vous, paralysé par la mort, je me contraindrais
à réagir. Nous sommes un fragment de vie universelle,
- peut être le seul qui ait conscience de lui-même:

�55 2

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

cette conscience nous fait un devoir de tJivrt Je plus
po sible.
Vous, Barois, vous qui aimiez tant la vie !

(avec dJuspoir). -

Mais je l'aime plus que
jamais, mon ami, et c'est bien ce qui m'empêche d'accepter qu'elle puisse finir! Plus j'aime la vie, et moins je
me résigne aux condition dan lesquelles il faut vivre.
Pourquoi la conscience, si c'est pour contempler le néant?
BAROIS

Luce le regarde sans répondre.

Le néant... J'ai beau me raisonner, je ne peux plus
sortir de là l
LUCE. Vous vous lai ez dominer par votre moi.
C'est fréquent, lorsqu'on vieillit : la personnalité devient
plus précise, plus pesante ; on est moins sollicité par l'extérieur, on concentre ses facultés sur soi ... Il faut lutter
contre cette ankylose !

(s'abandonnant). -Ah, mon pauvre Luce, comment ne pas désespérer de tout ? V oyons! A quoi ont
abouti nos efforts ? Récapitulez nos déceptions, depuis

JEAN BAROIS

LUCJ! (très formt). - Non, je ne peux pas vous suivre,
je ne peux pas voir le monde si mauvai que vous le
faites ... Non ... Au contraire, je vois qu'en somme, malgré des écarts, qui me désespèrent autant que vous, c'est
tout de même l'ordre et le progrès qui finissent par
gagner, peu à peu ... Vue d'ensemble, l'humanité avance.
C'est incontestable. Aucun esprit de bonne foi ne pourra
le nier.

Barois se met à rire.

BAROIS

l' Affuire l Partout le mensonge, l'intérêt, l'injustice sociale,
comme avant I Où est-il le progrès ? Y a-t-il une seule
de nos certitudes qui se soit imposée, grâce à nous? Au
contraire, je constate plut6t un recul, puisque les jeunes
nous renient, et qu'ils ont pris le contrepied de tout
ce qui nous avait paru définitif l Quelle pitié! Voilà que
beaucoup d'entre eux se soumettent intégralement au
catholicisme ! Est-cc qu'ils ignorent nos attaques ? Non,
mais ils y ont trouvé des répon es en accord avec les
besoins de leurs tempéraments, et ils sont assurés, autant

553

que nous l'étions nous-mêmes! Ils ont même découvert
de subtils détours pour réhabiliter le libre arbitre, et pour
s'en faire une rai on d'agir! Ce sont des faits, mon cher ...
Nous aurons beau travailler à améliorer le sort des
autres, à les affranchir, toute la nature travaille contre
nous : toutes les injustices, toutes les erreurs renaissent
avec chaque couvée neuve, et c'est toujours la même
lutte, et toujours la même victoire du fort sur le faible,
du jeune sur le vieux, éternellement !

BAR01s. Avouez donc que la croyance au progrès
est un postulat optimiste qui est nécessaire à votre équilibre
personnel!

Le progrès ? L'outillage, les méthodes, oui, tout cc qui
dépend de l'observation et de l'exercice, a progre é .••
Mais dans le fond qu'y a-t-il de nouveau depuis les
philosophes grecs? Sur la vie, sur la mort, nous n'en
savons pas plus qu'eux ... Conjectures ! Impossible d'affirmer ni de nier avec certitude l'existence de l'âme, la
liberté...
C'est déja beaucoup d'avoir bien prouvé que
tout se passe comme si l'à.me et la liberté n'existaient pas.
LUCE. -

�554

LA NOUVELL.B REVUE FRANÇAIS!

BARors.
Ces acquisitions négatives et provisoires
ne me contentent plus !
Vous aussi, Barois,
atteint par la contagion? Ah, je reconnais que
à une époque bouleversée... Mais comment
vous pas que c'est l'avenir qui germe sous
rancc ! Tu enfanteras dans la douleur...
LUCE (tristtmmt). -

vous voilà
nous vivons
ne sentez..
cette souf-

Vous n'avez pas prononcé le cri du ralliement actuel,
mais il était déjà sur vos lèvres : lo faillite dt la scienu...
Formule commode ! Une classe ignorante la répète depuis
dix ans, et la jeune génération s'en est emparée, sans
révision ; car c'est plus facile à affirmer qu'à vérifier ...
(Avtc orgu,il) Pendant ce temps-là, clic travaille, la science
en faillite, et son apport s'accroît peu à peu : les théories
qu'elle avait provisoirement ébauchées, elle les retouche
quotidiennement, elle les consolide par de nouvelles découvertes ... Elle avance sans répondre, - et c'est elle qui
aura le dernier mot !
Il se lève et fait quelques pas, les mains derrière le
dos.
C'est w1e réaction inévitable .•. Stupidement,
on a voulu exiger de la science beaucoup plus qu'elle ne
pouvait donner à ses débuts, peut-être même plus
qu'elle n'est susceptible de donner jamais. On a cru tout
possible d'elle. Et maintenant il y a des esprits scientifiques,
comme vous, qui se laissent aveugler par leur point de
vue individuel : ils se disent naJvement, quand sonne leur
soixantaine : " Voilà trente ans que je travaille. En ces
trente années, mon existence à moi s'est chargée d'événements ... Eh bien, pendant ce temps, la science, qu'a.-t-elle
LUCE. -

JEAN BAROIS

555

fait? Je ne vois guère qu'elle ait progressé." (Elt'Vant la
voix) La faillit, de la uienu, mon ami, rlsultt tout simplemmt dt la disproportion 9ui existe tntrt la brièvetl d1 notre
flÎe a' hommts, et la lente lvolution dts connaissanm. Vous et
les autres, vous êtes le jouet d'une apparence : vous êtes
comme nos ancêtres qui ont affirmé pendant des siècles
l'inertie du monde minéral, parce qu'au cours de leur
rapide existence ils n'arrivaient pas à observer de modi_fication sensible dans la composition d'un caillou!
Barois l'écoute avec une incurable indifférence.
Oui ... autrefois ce genre de raisonnement
me satisfaisait. Maintenant non. J'y vois un agencement
logique : mais rien de tout ça ne m'atteint à l'endroit où
je souffre ...
BAltOIS. -

Un silence.
BARDIS

(les larmes aux ytux). -

Ah, c'est affreux de

vieillir...
LUCE

(vfotmmt). -

Mais vous êtes plus jeune que moi?

(grave). - Je me sens très vieux, mon cher.
suis une machine usée : les leviers n'obéissent plus. Le
cœur bat la breloque. J'ai là (il touche sa poitriru) comme
un soufflet percé.•. Le moindre refroidi ement me met
au lit, avec la fièvre ... Je suis fini, je me sens incapable
de fournir une étape nouvelle ...
BAROIS

Je

LUCE

(sans conviction). -

Vous traversez une période

de dépression qui passera ...
(avu rancune). - Mais vous ne sentez donc pas
la années, vous ! Le cerveau qui fléchit, les habitudes
BAROIS

�556

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

qui se figent ... L'isolement, le vide sentimental, l'impossibilité de prendre quelque chose à cœur... Ah, sapristi,
je les sens bien, moi ! Ma vie est bloquée ; c'est une
impression atroce. Je suis incapable d'activité, je n'ai plus
qu'une mortelle envie d'avoir envie d'agir !
Et quand je me retourne vers le passé, qu'est-ce que
j'y trouve ? Qu'est-ce que j'ai fait?
Mouvement de Luce.
BARQIS (l'interrompant). - Evidemment, j'ai écrit, j'ai
aligné des mots, j'ai échafaudé des argumentations... Je
laisse des livres, des articles qui ont eu leur actualité ...
Mais croyez-vous que je sois dupe? que je m'illusionne
sur la pauvreté de tout ça ?

Vous méconnaissez votre vie, Barois, ce n'est
pas digne. Vous avez cherché ; vous avez trouvé des
parcelles de vérité ; vous les avez divulguées généreusement ; vous avez contribué à extirper quelques erreurs,
et à préserver quelques certitudes qui vacillaient ; vous
avez défendu la justice, avec une ferveur communicative,
qui a fait de vous, pendant quinze ans, l'Ame vivante d'un
parti ... (Simplement) Je trouve votre vie très belle.
LUCE. -

Une fierté dans les yeux de Barois. Il sourit et tend

la main.
Merci, mon ami ..• Autrefois, ces paroles-là
m'auraient fait plaisir.•. Je ne rêvais pas d'autre oraison
funèbre ... Mais maintenant ...
BAROIS. -

JEAN BAROIS

BAROIS (sombre). Mais je ne suis pas_ si sô.r que vous
d'avoir semé le bon grain ...

Luce le considère avec un découragement infini.

J'ai totalement changé d'attitude devant
l'univers. Je ne sais plus où j'en suis, voilà 1a vérité...
Certains jours, comme aujourd'hui, je ne peux plus accepter comme vrai ce que j'ai défendu jusqu'ici. Je sens bien
que je n'arriverais pas à me prouver logiquement l'inanité
de mes convictions passées ; mais, - je ne sais comment
dire, - c'est presque physiquement que je les repousse :
je les repousse parce qu'elles ne m'ont apporté que des
déceptions.
,,.
DAROIS. -

LUCE. -

Un silence.

LUCE. -

A quoi pensez-vous ?
Je viens d'avoir, en vous regard~nt, cette idée

Vous ne raisonnez plus ..•

Ah, on peut raisonner quand on a trente
ans, quand on a la vie devant soi pour changer d'opinion,
une sève qui bouillonne, du bonheur plein les veines !
BAROIS. -

BAROis. -

557

que beaucoup de ceux qui nous ont précédés ont dît
éprouver cette angoisse... Ces hommes, - à qui nous
sommes redevables de tout ce que nous avons pu faire
- ont dît avoir ce même désespoir, ont dei s'imaginer que
leur effort était inutile ... (Un temps) Allez, allez, Barois,
la vérité, c'est qu'il n'y a pas une bonne graine qui se
perde, pas une idée qui ne germe un jour, pas une
parcelle de conscience acquise, qui disparaisse. Savons-nous
si l'une des pensées que nous avons émises, vous ou moi,
ne sera pas le point de départ d'une découverte qui libèrera
davantage l'avenir ? Il suffit, pour avoir fait du bon ouvrage,
de s'être donné, humainement, toute sa vie. Quand on a
semé le mieux et le plus possible, on peut s'en . aller
en paix, et céder la place à d'autres....

�559

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

Mais quand on se sent près du terme, on est tout petit
devant l'infini •••
(Tr~s lmtmunt, lts yeuJt perdu1) On a, par dessus tout,
un désir vague ... le désir d'on ne sait quoi •.. qui serait le
remede à toutes les transes... Un peu de paix, un peu
de confiance••• quelque chose sur quoi s'appuyer..• pour
n'être pas trop malheureux, pendant le temps qui reste
encore ..•

LE GRAND MEAULNES
TROISIEME PARTIE

Il redresse fa tête. Luce, qui souriait m~ancoliquement, rencontre son regard : son sourire s'évanouit.

CHAPITRE III
UNE APPARITION

Long silence.
Après un instant, Barois semble se ressaisir. Il tend
son manuscrit à Luce.
BAROIS, -

Tenez, lisez ça, voulez-vous ?
Vingt minutes passent.

Le jour décroît.
Luce s'est levé, pour s'approcher de la fenêtre. Une
symphonie de blancheurs : la vitre blême, le rideau de
mousseline, son front pale, sa barbe, les feu.illets...
Les coins de la chambre s'emplissent de grisaille.
Barois, les yeux fixes, attend.
Luce tourne la dernière page. Il la lit jusqu'au bout,
attentivement; la main qui tient le manuscrit s'abaisse;
il retire ses lunettes; ses paupières se plissent à chercher
Barois dans la pénombre.
LUCE. Mon pauvre ami, que voulez-vous que je vous
dise? Je ne peux plus rien pour vous, maintenant...
(Après une pause) Non ••. je ne peux plus rien pour
Yous, moj.,.

Je n'avais jamais fait de longue course à bicyclette.
Celle-ci était la première. Mais, depuis longtemps, malgré
mon mauvais genou, en cachette, Jasmin m'avait appris
à monter. Si déjà, pour un jeune homme ordinaire, la
bicyclette est un instrument bien amusant, que ne devaitelle pas sembler à un pauvre garçon comme moi qui
naguère encore traînais misérablement la jambe, trempé
de sueur, dès le quatrième kilomètre !. .. Du haut des
c&amp;tes, descendre et s'enfoncer dans le creux des paysages ;
d&amp;:ouvrir comme à coups d'ailes les lointains de la route
qui s'écartent et fleurissent à votre approche; traverser un
village dans l'espace d'un instant, et l'emporter tout entier
d'un coup d'œil... En rêve seulement j'avais connu jusquelà course aussi charmante, aussi légère. Les c6tes même
me trouvaient plein d'entrain. Car c'était, il faut le dire, le
chemin du pays de Meaulnes que je buvais ainsi ...
"Un peu avant l'entrée du bourg, me disait Meaulnes,
1

ROGER MARTlN DU GARD.

1

du

Voir la Nouvell, Rzvur Fra11çaise du
Septembre.

1•

1"

Juillet, du

1 ..

AoClt et

�LA NOUVELLE REVUR FRANÇAISE .

lorsque jadis il décrivait son village, on voit une grande
roue à palettes que le vent fait tourner... " Il ne savait pas
à quoi elle servait ou peut-être feignait-il de n'en rien
savoir pour piquer ma curiosité davantage.
C'est seulement au déclin de cette journée de fin
d'aoô.t que j'aperçus, tournant au vent dans une immense
prairie, la grande roue, qui devait monter l'eau pour une
métairie voisine. Derrière les peupliers du pré se découvraient déja les premiers faubourgs. A mesure que je
suivais Je grand détour que faisait la route pour contourner
le ruisseau, le paysage s'épanouissait et s'ouvrait ... Arrivé
sur le pont, je découvris enfin la grand'rue du village.
Des vaches paissaient, cachées dans les roseaux de la
prairie et j'entendais leurs doches, tandis qu_e, de~cendu de bicyclette, les deux mains sur mon guidon, Je
regardais le pays où j'allais por~er une si grave nouvelle.
Les maisons, où l'on entrait en passant sur un petit pont
de bois, étaient toutes alignées au bord d'un fossé qui
descendait la rue, comme autant de barques, voiles carguées, amarrées dans le calme du soir. C'était l'heure où
dans chaque cuisine on allume un feu.
Alors la crainte et je ne sais quel -obscur regret de
venir troubler tant de paix commencèrent à m'enlever
tout courage. A point pour aggraver ma soudaine faiblesse,
je me rappelai que la tante Moinel habitait là, sur une
petite place de la Ferté d' Angillon.
C'était une de mes grand'tantes. Tous ses enfants
étaient morts et j'avais bien connu Ernest, le dernier de
tous, un grand garçon qui allait être instituteur. Mon
grand oncle Moine!, le vieux greffier, l'avait s~i~i de pr~s.
Et ma tante était restée toute seule dans sa bizarre petite

LE GRAND MEAULNES

maison, où les tapis étaient taits d'échantillons cousus, les
tables couvertes de coqs, de poules et de chats en papier,
~ mais où les murs étaient tapissés de vieux dipl6mes, de
portraits de défunts, de médaillons en boucles de cheveux
morts.
Avec tant de regrets et de deuil, elle était la bizarrerie
et la bonne humeur même. Lorsque j'eus découvèrt la
petite place où se tenait sa maison, je l'appelai bien fort
par la porte entr'ouverte, et je l'entendis tout au bout des
trois pièces en enfilade pousser un petit cri suraigu :
- Eh là ! Mon Dieu !
Elle renversa son café dans le feu - à cette heure-là
comment pouvait-elle faire du café ? - et elJe apparut ...
Très cambrée en arrière, elle portait une sorte de chapeaucapote-capeline sur le faîte de la tête, tout en haut de
son front immense et cabossé, où il y avait de la femme
mongole et de la hottentote ; et elle riait à petits coups,
montrant le reste de ses dents très fines. Mais tandis que
je l'embrassais, elle me prit maladroitement, h!tivement,
une main que j'avais derrière le dos. Avec un mystère
parfaitement inutile puisque nous étions tous les deux
seuls, elle me glissa une petite pièce que je n'osai pas
regarder et qui devait être de un franc •.• Puis comme je
faisais mine de demander des explications ou de 1a remercier, elle me donna une bourrade en criant :
- Va donc! Ah ! je ~is bien ce que c'est!
Elle avait toujours été pauvre, toujours empruntant,
toujours dépensant.
- J'ai toujours été bête et toujours malheureuse,
disait-elle sans amertume, mais de sa voix de fausset.
Persuadée que les sous me préoccupaient comme -elle,

s

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

la brave femme n'attendait pas que j'eusse soufflé, pour
me cacher dans la main ses très minces économies de la
journée. Et par la suite c'est toujours ainsi qu'elle
m'accueillit.
Le dîner fut aussi étrange - à la fois triste et bizarre
_ que l'avait été la réception. Toujours une bou?ie à
' de la main , tantôt elle l'enlevait,
me
portee
,
_ . laissant
dans l'ombre, et tantôt la posait sur là petite table
couverte de plats et de vases ébréchés ou fendus.
_ Celui-là, disait-elle, les Prussiens lui ont cassé les
anses, en 70, Parce qu'ils ne pouvaient pas l'emporter.
Je me rappelai, seulement alors, en ~evoya~t ce
grand vase a la tragique histoire, que nous avions dmé et
couché là jadis. Mon père m'emmenait dans l'Yonne,
chez un spécialiste, qui devait guérir mon genou. Il
fallait prendre un grand express gui passait av;mt le jour...
Je me souvins du triste dîner de jadis, de toutes les
histoires du vieux greffier accoudé devant sa bouteille de
boisson rose.
Et je me souvenais aussi de mes terreurs.:. A~rès le
dîner assise devant le feu, ma grand'tante avait pns mon
:
è à' part pour lui raconter une histoire . de revenants
pre
'
" Je me retourne ... Ah ! mon pauvre Louis, qu es~-ce que
je vois : une petite femme grise ... "_ Elle passait pour
voir la tête farcie de ces sornettes ternfiantes .••
a Et voici que ce soir-là, le dîner fini, lorsque, fatigué par
la bicyclette je fus couché dans la grande chambre, avec
une chemîs; de nuit à carreaux de l'oncle Moine!, elle
vint s'asseoir mon chevet et commença de sa voix la plus

a

mystérieuse et la plus pointue :
.
.
- Mon pauvre François, il faut que Je te raconte à toi
ce que je n'ai jamais dit à personne...

LE GRAND MEAULNES

Je pensai :
- Mon affaire est bonne, me voila terrorisé pour
toute la nuit, comme il y a dix ans !...
Et j'écoutai. Elle hochait la tête, regardant droit devant
soi, comme si elle se fftt racontée l'histoire a elle-même :
- Je revenais d'une fête avec Moine!. C'était le
premier mariage ou nous allions tous les deux, depuis la
mort de mon pauvre Ernest. Un vieil ami de Moine!, très
riche, l'avait invité à la noce de son fils, au domaine des
Sablonnières. Nous avions loué une voiture. Cela nous
avait coüté bien cher. Nous revenions sur la route vers
sept heures du matin, en plein hiver. Le soleil venait de
~ le~er. Il
avait absolument personne. Qu'est:..ce que
Je vois tout d un coup, devant nous, sur la route : un petit
homme, un petit jeüne homme arrêté, beau comme le
jour, qui ne bougeait pas, qui regardait vers nous. A
mesure que nous approchions, nous distinguions sa jolie
figure, si blanche, si jolie que cela faisait peur !...
"Je prends le bras de Moine! ; je tremblais comme la
feuille ; je croyais que c'était le Bon Dieu! Je lui dis :
" - Regarde ! C'est une apparition !
" Il me répond tout bas, furieux :
" - Je l'ai bien vu ! tais-toi donc, vieille bavarde ...
" Il ne savait que faire ; lorsque le cheval s'est arrêté ...
De près cela avait une figure pile, le front en sueur,
un béret sale, et un pantalon long. Nous entendîmes
sa voix douce, qui disait :
" - Je ne suis pas un homme, je suis une jeune fille.
Je me suis sauvée et je n'en puis plus. Voulez-vous bien
me prendre dans votre voiture, Monsieur et Madame ?
'' Auss1tut
. ~ nous l'avons fait monter. A peine assise, ellç

n'!

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISi

564

a perdu connaissance. Et devines-tu

à qui nous avions af-

. , C'était la fiancée du jeune homme des Sablonf:aue
1
•
"ès
nières, Frantz de Galais, chez qui nous étions mv1t

noces!

-

. .

aux

.

Mais alors, il n'y a pas eu de noces, dis-Je, puisque

la fiancée s'est sauvée ?
- Eh bien non, fit-elle toute penaude en me regardant. Il n'y a pas eu de noces. Puisque cett! pauvre folle
s'était mis dans la tête mille folies quelle . nous a
. ées. C'était une des filles d'un pauvre
expl1qu
. . tisserand.
•l
tlle était persuadée que tant de bonheur était 1mposs1b e;
·eune homme était trop jeune pour elle; que toutes
qu e le J
.
. .
les merveilles qu'il lui décrivait étaient imagt~a1res ~t
lorsqu'enfin Frantz est venu la chercher, Valentine a p~IS
peur. Il se promenait avec elle et sa sœur_dans le Jardm
de l' Archevêché à Bourges, malgré le froid ~t le grand
.
homme , par délicatesse
et
vent. Le Jeune
. certainement,
,
.
pour.
parce qu•·t
I ai.mait la cadette, était plem d attentions
.
l'atnéc. Alors ma folle s'est imaginé je ne sais ~uoi,
Ile a dit qu'elle allait chercher un fichu à la maison,
:t là, pour être plus sCtre de n'être pas s~ivie, elle a revêtu
des habits d'homme et s'est enfuie à pied sur la route de
Paris.
" Son fiancé a reçu d'elle une lettre où elle lui
déclarait qu'elle allait rejoindre un jeune homme qu'elle

aimait. Et ce n'était pas vrai...
" -

.
. .
Je suis plus heureuse de mon sacnfice, me d1sa1t-

~lle que si j'étais sa femme.
. , .
" Oui mon imbécile, mais en attendant, il n avait pas
du tout l!idée d'épouser sa sœur; il s'est tiré une, ~lie d_e
pistolet, on a vu du sang dans le bois, mais on n a Jamais
retrouvé son corps.

Li GR.AND MEAULNIS

- Et qu'avez-vous fait de cette malheureuse fille ?
- Nous lui avons fait boire une goutte, d'abord. Puis
nous lui avons donné à manger et clic a dormi auprès du
feu quand nous avons été de retour. Elle est restée chez
nous une bonne partie de l'hiver. Tout le jour, tant qu'il
faisait clair, elle taillait, cousait des robes, arrangeait des
chapeaux et nettoyait la maison avec rage. C'est elle
qui a recollé toute la tapisserie que tu vois là. Et depuis
son passage les hirondelles nichent dehors. Mais le soir, à
la tombée de la nuit, son ouvrage fini, elle trouvait
toujours un prétexte pour aller dans la cour, dans le
jardin, ou sur le devant de la porte, même quand il gelait
à pierre fendre. Et on la découvrait là, debout, pleurant
de tout son cœur...
" - Eh bien qu'avez-vous encore? Voyons 1
" - Rien, madame Moine! l
" et elle rentrait.
" Les voisins disaient :
" -

Vous avez bien trouvé une jolie petite bonne,

M'" Moine)!

" Malgré nos supplications, elle a voulu continuer son
chemin sur Paris, au mois de mars. Je lui ai donné des
robes qu'elle a retaillées ; Moinel lui a pris son billet à la
gare et donné un peu d'argent.
" Elle ne nous a pas oubliés; elle est couturicre à Paris
auprès de Notre-Dame ; elle nous écrit encore pour nous
demander si nous ne savons rien des Sablonnicrcs. Une
bonne fois, pour la délivrer de cette idée, je lui ai répondu
que le domaine était vendu, abattu, le jeune homme
disparu pour toujours, et la jeune fille mariée. Tout cela
doit être vrai, je pense. Depuis ce temps ma Valentine
écrit bien moins souvent...

�566

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

Ce n•était pas une histoire de revenants que racontait
la tante Moine! de sa petite voix stridente si bien faite
pour les raconter. J'étais cependant au comble èlu malaise.
C'est que nous avions juré à Frantz le bohémien de le
servir comme des freres et voici que l'occasion m'en était
donnée ...
Or, était-ce le moment de giter la joie que j'allais
porter à Meaulnes le lendemain matin, et de lui raconter ce
que je venais d'apprendre? A quoi bon le lancer dans une
entreprise mille fois impossible ? Nous avions en effet
l'adresse de la jeune fille ; mais où chercher le bohémien
qui courait le monde ?... Laissons les fous avec les fous,
pensai-je. Delouche et Boujardon n'avaient pas tort. Que
de mal nous a fait ce Frantz romanesque! Et je résolus
de ne rien dire tant que je n'aurais pas vu mariés
Augustin Meaulnes et Mademoiselle de Galais.
Cette résolution prise, il me restait encore l'impression
pénible d'un mauvais présage, - impression absurde que
je chassai bien vite.
La chandelle était presque au bout ; un moustique
vibrait ; mais ma tante Moine!, la tête penchée sous sa
capote de velours qu'elle ne quittait que pour dormir, les
coudes appuyés sur ses genoux, recommençait son histoire ..•
Par moments, elle relevait brusquement la tête et me
regardait pour connaître mes impressions, ou peut-être
pour voir si je ne m'endormais pas. A la fin, sournoisement,
la tête sur l'oreiller, je fermai les yeux, faisant semblant de
m'assoupir.
- Allons ! tu dors ... fit-elle d'un ton plus sourd et un
peu déçu.
J'eus pitié d'elle et je protestai :

LE GRAND MEAULNES

- Mais non, ma tante, je vous assure ..
- Mais si ! dit-elle. Je comprends bien d'ailleurs que
tou\cela ne t'intéresse guere. Je te parle là de gens que;
tu n as pas connus .•.
Et lâchement, cette fois, je ne répondis pas.

CHAPITRE IV
LA GRANDE NOUVELLE

Il :aisait, le lendemain matin, quand j'arrivai dans la
grand rue, un si beau temps de vacances, un si grand
calme~ et s~~ tout le bourg passaient des bruits si paisibles, s1 familiers, que j'avais retrouvé toute la joyeuse
assurance d'un porteur de bonne nouvelle ...
, Augustin et sa mère habitaient l'ancienne maison
d écol~. A la '.11ort de s~n pere, retraité depuis longtemps,
et' qu un héritage avait enrichi, Meaulnes avait voulu
qu on ache:it l'école ou le vieil instituteur avait enseigné
pendant vmt années, où lui-même avait appris à lire.
Non pas quelle fut d'aspect fort aimable : c'était une
grosse maison carrée comme une mairie qu'elle avait été
les .fenêt:es du rez-de-chaussée qui donnaient sur la ru;
étaient s1 hautes que personne n'y regardait 1·amais . et la
cou d d ·1
,
·
,
'
r e ernc::re, ou il n y avait pas un arbre et dont un
haut préau barrait la vue sur la campagne, était bien la
~l~ ~eche et la plus désolée cour d'école abandonnée que
J aie Jamais vue ...
. Dans le couloir compliqué ou s'ouvraient quatre portes
Je trouvai la mère de Meaulnes rapportant du jardin u~
gros paquet de linge, qu'elle avait dô mettre sécher dès la

�568

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

première heure de cette longue matinée de vacances. Ses
cheveux gris étaient à demi défaits ; des mèches lui
battaient la figure ; son visage régulier sous sa coiffure
ancienne était bouffi et fatigué, comme par une nuit de
veille ; et elle baissait tristement la tête d'un air songeur.
Mais, m'apercevant soudain, elle me reconnut et
sourit :
- Vous arrivez à temps, dit-elle. Voyez, je rentre le linge
que j'ai fait sécher pour le départ d'Augustin. J'ai passé la
nuit à régler ses comptes et à préparer ses affaires. Le train
part à cinq heures, mais nous arriverons à tout apprêter ...
On edt dit, tant elle montrait d'assurance, qu'ellemême avait pris cette décision. Or sans doute ignoraitelle même où Meaulnes devait aller.
- Montez, dit-elle. Vous le trouverez dans la Mairie
en train d'écrire.
En Mte je grimpai, ouvris la porte de droite où l'on
avait laissé l'écriteau Mairie, et me trouvai dans une
grande salle à quatre fcn~trcs, deux sur le bourg, deux
sur la campagne, ornée aux murs des portraits jaunis des
présidents Grévy et Carnot. Sur une longue estrade qùi
tenait tout le fond de la salle, il y avait encore, devant
une table à tapis vert, les chaises des conseillers municipaux. Au centre, assis sur un vieux fauteuil qui était
celui du maire Meaulnes écrivait, trempant sa plume au
fond d'un encrier de faïence démodé, en forme de cœur.
Dans ce lieu qui semblait fait pour quelque rentier de
village, Meaulnes se retirait, quand il ne_ battait pas la
contrée, durant les longues vacances...
Il se leva, dès qu'il m'eüt reconnu, mais non pas avec
la précipitation que j'avais imaginée :

LE GRAND MEAULNES

- Seurel ! dit-il seulement, d'un air de profond
étonnement.
C'était le même grand gars au visage osseux, à la tête
rasée. Une moustache inculte commençait à lui traîner
sur les lèvres. Toujours ce même regard loyal. .. Mais sur
l'ardeur des années passées on croyait voir comme un
voile de brume, que par instant sa grande passion de
jadis dissipait ...
Il paraissait très troublé de me voir. D'un bond j'étais
monté sur l'estrade. Mais, chose étrange à dire, il ne
songea pas même à me tendre la main. II s'était tourné
vers. moi,. les mains derrière le dos, appuyé contre la table,
renversé en arrière, et l'air profondément gêné. Déjà, me
regardant sans me voir, il était absorbé par ce qu'il allait
me dire. Comme autrefois et comme toujours, homme
lent à commencer de parler ainsi que sont les solitaires,
les chasseurs et les hommes d'aventures, il avait pris unedécision sans se soucier des mots qu'il faudrait pour l'expliquer. Et maintenant que j'étais devant lui, il commençait seulement à ruminer péniblement les paroles néces-

saires.
Cependant je lui racontais avec gaieté comment j'étais
venu, où j'avais passé la. nuit, et que j'avais été bien
surpris de voir Mme Meaulnes préparer le départ de son

fils .••
- Ah ! elle t'a dit ?••• demanda-t-il.
- Oui. Ce n'est pas, je pense, pour un long voyage?
- Si. Un très long voyage.
Un instant décontenancé, sentant que j'allais tout à
l'heure, d'un mot, réduire néant cette décision que je
ne comprenais pas, je n'osais plus rien dire et ne savais
par où commencer ma mission.

a

�57°

LA NOUVELLE .REVUE FRANÇAISE

Mais lui-même parla enfin comme quelqu'un qui veut se
justifier :
- Seure!, dit-il, tu sais ce qu'était pour moi mon
étrange aventure de Sainte-Agathe. C'était ma raison de
vivre et d'avoir de l'espoir. Cet espoir-là perdu, que
pourrais-je devenir ?... Comment vivre à la façon de tout
le monde?
" Eh [ bien, j'ai essayé de vivre, là-bas, à Paris, quand
j'ai vu que tout était fini et qu'il ne valait plus même la
peine de chercher le Domaine perdu ... Mais un homme
qui à fait une fois un bond dans le Paradis, comment
pourrait-il s'accommoder ensuite de la vie de tout le
monde ? Ce gui fait le bonheur des autres m'a paru dérision. Et lorsque sincèrement, délibérément, j'ai décidé un
jour de faire comme les autres, ce jour-là j'ai amassé du
remords pour longtemps...
Assis sur une chaise de l'estrade, la tête basse, l'écoutant
sans le regarder, je ne savais que penser de ces explications
obscures:
- Enfin, dis-je, Meaulnes, explique-toi mieux! Pourquoi ce long voyage? AHu quelque faute à réparer ? une
promesse à tenir ?
- Eh I bien, oui, répondit-il. Tu te souviens de cette
promesse que j'avais faite à Frantz
- Ah ! lis-je, soulagé, îl ne s'agit que de cela?...
- De cela. Et peut-être aussi d'une faute à réparer.
Les deux en même temps...
Suivit un silence, pendant ~equel je décidai de commencer à parler et préparai mes mots...
- Il n'y a •q u'une explication à laquelle je croie, dit-il
encore. Certes, j'aurais voulu revoir une fois Mu• de

r...

57 1

LE GRAND MEAULNES

Galais, seulement la revoir ... Mais, j'en suis persuadé
maintenant, lorsque j'avais découvert le Domaine sans
nom, j'étais à une hauteur, à un degré de perfection et de
pureté que je n'atteindrai jamais plus. Dans la mort
seulement, comme je te l'écrivais un jour, je retrouverai
peut-être la beauté de ce temps-là...
Il changea de ton pour reprendre avec une animation
étrange, en se rapprochant de moi :
- Mais, écoute, Seure! ! Cette intrigue nouvelle et
ce grand voyage, cette faute que j'ai commise et qu'il faut
réparer, c'est en un sens mon ancienne aventure qui se
poursuit ...
Un temps, pendant lequel, péniblement, il essaya de
ressaisir ses souvenirs. J'avais mapqué l'autre occasion. Je
ne voulais pour rien au monde laisser passer celle-ci ; et,
cette fois, je parlai - trop vite, car je regrettai amèrement,
plus tard, de n'avoir pas attendu ses aveux. Je prononçai
donc ma.phrase, qui était préparée pour l'instant précédent
mais qui n'allait plus maintenant. Je dis, sans un geste,
à peine en soulevant un peu la tête :
- Et si je venais te dire que tout espoir n'est pas

perdu?...
Il me regarda, puis, détournant brusquement les yeux,
rougit comme je n'ai jamais vu quelqu'un rougir : une·
montée de sang qui devait lui cogner grands coups dans
les tempes ...
- Que veux-tu dire r demanda-t-il enfin, à peine
distinctement.
Alors, tout d'un trait, je racontai ce que je savais, ce que
favais fait, et comment, la face des choses ayant tourné,
il semblait presque que ce f(lt Yvonne -de Galais qui
m'cnvoy!t vers lui.

a

�572

LE GRAND MEAULNES
LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

Il était maintenant affreusement pile.
Durant tout ce récit, qu'il écoutait en silence, la tête
un peu rentrée, dans l'attitude de quelqu'un qu'on a
surpris et qui ne sait comment se défendre, se cacher ou
s'enfuir, il ne m'interrompit, je me rappelle, qu'une seule
fois. Je lui racontais, en passant, que toutes les Sablonnières avaient été démolies et que le Domaine d'autrefois
n'existait plus :
- Ah ! dit-il, tu vois..• (comme s'il e1lt guetté une
occasion de justifier sa conduite et le désespoir où il avait
sombré) tu vois : il n'y a plus rien•..
Pour terminer, persuadé qu'enfin l'assurance de tant de
facilité emporterait le reste de sa peine, je lui racontai
qu' une partie de campagne était organisée par mon oncle
Florentin, que M 11• de Galais devait y venir à cheval et
que lui-même était invité... Mais il paraissait complétement désemparé et continuait à ne rien répondre...
- Il faut tout de suite décommander ton voyage,
dis-je avec impatience. Allons avertir ta mère.•.
Et comme nous descendions tous les deux :
- Cette partie de campagne ?••• me demanda-t-il avec
hésitation. Alors, vraiment, il faut que j'y aille ?•••
- Mais, voyons, répliquai-je, cela ne se demande pas.
Il avait l'air de quelqu'un qu'on pousse par les épaules.
,_En b~, Augustin avertit Mme Meaulnes que je
deJei1nerats avec eux, dînerais, coucherais là et que le
lendemain, lui-même louerait une bicyclette et 'me
~uivrait au Vieux-Nançay.
. - Ah ! très bien, fit-elle en hochant la tête, comme
s1 ces nouvelles eussent confirmé toutes ses prévisions.
Je m'assis dans la petite salle à manger, sous les

573

calendriers illustrés, les poignards ornementés et les o~tres
soudanaises qu'un frère de M. Meaulnes, ancien soldat
d'infanterie de marine, avait rapportés de ses lointains
voyages.
Augustin me laissa là un instant, avant le repas, et, dans
la chambre voisine, où sa mère ava~t préparé ses bagages,
je l'entendis qui lui disait, en baissant un peu la voix, de
ne pas défaire sa malle, car son voyage pouvait être
seulement retardé...
CHAPITRE V
LA PARTIE Dl PLAISIR

J'eus peine à suivre Augustin sur la route du VieuxNançay. Il allait comme un coureur. Il ne descendait
pas aux cates. A son inexplicable hésitation de la veille,
avait succédé une fièvre, une nervosité, un désir d'arriver
au plus vite, qui ne laissaient pas de m'effiayer un peu.
Chez mon oncle, il montra la même impatience, il parut
incapable de s'intéresser à rien jusqu'au moment où nous
fdmes tous installés en voiture, vers dix heures, le lendemain matin, et prêts à partir pour les bords de la rivière.
On était à la fin du mois d'aot\t, au déclin de l'été.
Déjà les fourreaux vides des châtaigniers jaunis commençaient à joncher les routes blanches. Le trajet n'était pas
long ; la ferme des Aubiers, près du Cher, où nous allions,
ne se trouvait guère qu'à deux kilomètres au-delà des
Sablonnières. De loin en loin, nous rencontrions d'autres
invités, en voiture, et même des jeunes gens à cheval,
que Florentin avait conviés audacieusement au nom de

�574

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

M. de Galais... On s'était efforcé comme jadis de mêler
riches et pauvres, châtelains et paysans. C'est ainsi que
nous vîmes arriver à bicyclette Jasmin Delouche, qui
grâce au garde Baladier avait fait naguère la connaissance
de mon oncle.
- Et voilà, dit Meaulnes en l'apercevant, celui qui
tenait la clef de tout, pendant que nous cherchions
jusqu'à Paris. C'est à désespérer !
Chaque fois qu'il le regardait, sa rancune en était
augmentée. L'autre, qui s'imaginait au contraire avoir
droit à toute notre reconnaissance, escorta notre voiture
très près, jusqu'au bout. On voyait qu'il avait fait, misérablement, sans grand résultat, des frais de toilette, et les
pans de sa jaquette limée battaient le garde-crotte de son
vélocipède...
Malgré la contrainte qu'il s'imposait pour être aimable,
sa figure vieillotte ne parvenait pas à plaire. Il m'inspirait
plut6t à moi une vague pitié. Mais de qui n'aurais-je pas
eu pitié durant cette journée-là ?...
Je ne me rappelle jamais cette partie de plaisir sans un
obscur regret, comme une sorte d'étouffement. Je m'étais
fait de ce jour tant de joie à l'avance. Tout paraissait si
parfaitement concerté pour que nous soyons heureux. Et
nous l'avons été si peu !...
Que les bords du Cher étaient beaux, pourtant ! Sur
la rive où l'on s'arrêta, le coteau venait finir en pente
douce et la terre se divisait en petits prés verts, en saulaies
séparées par des cl6tures, comme autant de jardins minuscules. De l'autre c6té de la rivière, les bords étaient
formés de collines grises, abruptes, rocheuses ; et sur

LE GRAND MEAULNES

575

les plus lointaines on découvrait, parmi les sapins, de
petits châteaux romantiques avec une tourelle. Au loin,
par instants, on entendait aboyer la meute du château de
Préveranges.
Nous étions arrivés en ce lieu par un dédale de petits
chemins, tant6t hérissés de cailloux blancs, tant6t remplis
de sable - chemins qu'aux abords de la rivière les sources
vives transformaient en ruisseaux. Au passage, les branches
des groseillers sauvages nous agrippaient par la manche.
Et tant6t nous étions plongés dans la fraîche obscurité
des fonds de ravins, tant6t au contraire, les haies interrompues, nous baignions dans la claire lumière de toute
la vallée. Au loin, sur l'autre rive, quand nous approchâmes, un homme accroché aux rocs, d'un geste lent,
tendait des cordes à poissons. Qu'il faisait beau mon
Dieu!
'
Nous nous installâmes sur une pelouse, dans le retrait
que formait un taillis de bouleaux. C'était une grande
pelouse rase, ou il semblait qu'il y et1t place pour des
jeux sans fin.

Les voitures furent dételées ; les chevaux conduits à la
ferme des Aubiers. On commença à déballer les provisions
dans le bois, et à dresser sur la pelouse de petites tables
pliantes que mon oncle avait apportées.

Il fallut à ce moment des gens de bonne volonté, pour
aller
l'entrée du grand chemin voisin, guetter les
derniers arrivants et leur indiquer ou nous étions. Je
m'offris aussit6t; Meaulnes me suivit, et nous allâmes nous
poster près du pont suspendu, au carrefour de plusieurs
sentiers et du chemin qui venait des Sablonnières. Marchant de long en large, parlant du passé, tâchant tant

a

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE
LE GRAND MEAULNES

bien que mal de nous distraire, nous attendions. Il arriva
encore une voiture du Vieux-Nançay, des paysans inconnus avec une grande fille enrubannée. Puis plus rien. Si,
trois enfants dans une voiture à Ane, les enfants de
l'ancien jardinier des Sablonnières.
- Il me semble que je les reconnais, dit Meaulnes. Ce
sont eux, je crois bien, qui m'ont pris par la main, jadis,
le premier soir de la fête, et m'ont conduit au dîner...
Mais à ce moment, l'âne ne voulant plus marcher, les
enfants descendirent pour le piquer, le tirer, taper sur
lui tant qu'ils purent ; Meaulnes alors, déçu, prétendit
s'être trompé..•
Je leur demandai s'ils avaient rencontré sur la route
M. et M 11• de Galais. L'un d'eux répondit qu'il ne savait
pas; l'autre : Je pense que oui, Monsieur. Et nous ne
fl1mes pas plus avancés.
Ils descendirent enfin vers la pelouse, les uns tirant
l'ànon par la bride, les autres poussant derrière la voiture.
Nous reprîmes notre attente. Meaulnes regardait fixement
le détour du chemin des Sablonnières, guettant avec une
sorte d'effi-oi la venue de la jeune fille qu'il avait tant
cherchée jadis.Un énervement bizarre et presque comique,
qu'il passait sur Jasmin, s'était emparé de lui. Du petit
talus où nous étions grimpés pour voir au loin sur le
chemin, nous apercevions, sur la pelouse en contre-bas,
un groupe d'invités où Delouche essayait de faire bonne
figure :
- Regarde-le pérorer,cet imbécile,me disait Meaulnes.
Et je lui répondais :
- Mais laisse-le. Il fait ce qu'il peut, le pauvre
garçon.

577

Augustin ne désarmait pas, Là-bas un .
écureuil avait dll déboucher d'
r , é lrèvr~ ou un
un 1ourr . Jasmm po
assurer sa contenance fit . d 1
.
, ur
'
mme e e poursuivre ·
- Allons, bon .I Il court, mamtenant
•
·
•
.
... fit M eau1nes,
comme s1 vraiment cette audace-là dé
.
autres :
passait toutes les
Et cette fois je ne pus m'empê h
·
•
c er de rire. Meaulnes
aussi ; mais ce ne fut qu'un éclair.
Après un nouveau quart d'heure :
- Si elle ne venait pas ?... dit-il.
Je répondis :
;

Mais puisqu'elle a promis. Sois donc plus patient 1
su recommença de guetter. Mais, la fin, incapable d~
pporter plus longtemps cette attente intolérable .
- Ecoute
· d' ·1
•
.
:m01, IH . Je redescends avec les autres Je
ne sais ce qu'1J y a maintenant
•
contre moi . m . .• .

a

~este 1~, je sens qu'elle ne viendra J·amais ~ qau1~·1s1 Jet
impossible •
b
I es
.
qu au out de ce chemin tout à l'h
Il
apparaisse.
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Et il s'en alla vers J
J
•
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a pe ouse, me la1SSant tout seul Je
que que cent mètres sur la petite route
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, pour passer
1e te
~ps. t au premier détour j'aperçus Yvonne d
Galais, montée en amazo
.
e
. fi .
ne sur son vieux cheval blanc
;~n:ngant ce, matin-là qu'elle était obligée de tirer sur le;
pénibl:our I emp~cher de trotter. A la tête du cheval,
ment, en silence, marchait M de G 1 . S
doute ·1
·
d
·
a ais. ans
de rôl i s avaient 1Î se relayer sur la route, chacun à tour
e se servant de la vieille monture.

fis

pr~::!:a

jeune fille me vit tout seul, elle sourit, sauta
..
terre, et confiant les rênes à
l
·
.
son pcre se
dingea ver
s moi qui accourais :

6

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

- Je suis bien heureuse, dit-elle, de vous trouver seul.
Car je ne veux montrer à personne qu'à vous le vieux
Bélisaire, ni le mettre avec les autres chevaux. Il est trop
laid et trop vieux d'abord ; puis je crains toujours qu'il
ne soit blessé par un autre. Or je n'ose monter que lui,
et quand il sera mort, je n'irai plus à cheval. ..
Chez MU• de Galais, comme chez Meaulnes, je sentais
sous cette animation charmante, sous cette grâce en
apparence si paisible, de l'impatience et presque de
l'anxiété. Elle parlait plus vite qu'à l'ordinaire. Malgré
ses joues et ses pommettes roses, il y avait autour de ses
yeux, à son front, par endroits, une pileur violente où se
lisait tout son trouble.
Nous convînmes d'attacher Bélisaire à un arbre dans
un petit bois, proche de la route. Le vieux M. de Galais,
sans mot dire, comme toujours, sortit le licol des fontes et
attacha la bête - un peu bas à ce qu'il me sembla. De
la ferme je promis d'envoyer tout à l'heure du foin, de
l'avoine, de la paille...
Et Mu• de Galais arriva sur la pelouse, comme jadis, je
l'imagine, elle descendait vers la berge du lac, lorsque
Meaulnes l'aperçut pour la première fois.
Donnant le bras à son père, écartant de sa main
gauche le pan du grand manteau léger qui l'enveloppait,
elle s'avançait vers les invités, de son air à la fois si sérieux
et si enfantin. Je marchais auprès d'elle. Tous les invités,
éparpillés, assis, ou jouant au loin, s'étaient dressés et
rassemblés pour l'accueillir ; il y eut un bref instant de
silence p~ndant lequel chacun la regarda s'approcher.
Meau~nes s'était mêlé au groupe des jeunes hommes et
rien ne pouvait le distinguer de ses compagnons sinon sa

L! GRAND MEAULNES

haute
S79
. taille .• encore y avait-il là d .
aussi grands que lui Il
L:
• es Jeunes gens presque
l'
·
·
ne lit nen · A
attention, pas un geste .
qui put le désigner à
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.
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v tu e gns, immobile re d
n avant. Je le voyais
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' gar ant fi
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e qui venait A 1 L:
. , un mouvement inco .
.
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nsc1ent et gêné, il mit sa
, omme pour
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ses compagnons aux cheveux b. ca~ er, au milieu de
rasée de paysan.
ien peignés, sa rude tête
Puis
le groupe entoura MU• d G .
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les Jeunes filles et les 1·e
e ala1s. On lui présenta
unes gens q ' Il
pas... L e tour allait ven. d
u e e ne connaissait
se ta·
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n is aussi anxieux qu'il
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faire m01-même
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pouvait I être J
,
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. e m apprêtais à

.
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' Mais avant que J.,eusse pu rie. d'
s avançait vers l .
n ire, la 1·eune L:11
u1 avec une dé . .
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prenantes :
c1s10n et une gravité sur- Je reconnais Augustin Mea
.
Et elle lui tendit l
.
ulnes, dit-elle.
a main.
CHAPITRE VI
LA PARTIE DE PLAISIR

(/in)

sa! De nouveaux-venus s ,approchère
uer Yvonne de Gala.
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nt presque aussit!St pour

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Jeunes gens se troua eureux hasard
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. nt point réunis pour le dé'eune '
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•
e.
plusieurs reprises
n: con ance et couentre D elouche et M. de , Ga
comme
. isolé
. .Je me trouvais
lais, Je vis de lom
. mon

fusse

�LE GRAND MEAULNES
LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

580
compagnon qui me faisait de la main un signe d'amitié.
C'est vers la fin de la soirée seulement, lorsque les jeux,
la baignade, les conversations, les promenades en bateau
dans l'étang voisin se furent un peu partout organisés,
que Meaulnes de nouveau se trouva en présence de la
jeune fille. Nous étions à causer avec Delouche, assis sur
des chaises de jardin que nous avions apportées, lorsque,
quittant délibérément un groupe de jeunes gens où elle
_paraissait s'ennuyer, M 110 Yvonne de Galais s'approcha
de nous. Elle nous demanda, je me rappelle, pourquoi nous
ne canotions pas sur le lac des Aubiers, comme les autres.
Nous avons fait quelques tours cet après-midi,
répondis-je. Mais cela est bien monotone et nous avons
été vite fatigué$.
- Eh bien ! pourquoi n'iriez-vous pas sur la rivière?
dit-elle.

-

Le courant est trop fort, nous risquerions d'être

emportés.
- Il nous faudrait, dit Meaulnes, un canot à pétrole,
ou un bateau à vapeur comme celui d'autrefois.
- Nous ne l'avons plus, dit-elle presque à voix basse,
nous l'avons vendu.
Et il se fit un silence gêné.
Jasmin en profita pour annoncer qu'il allait rejoindre
M. de Galais.
- Je saurai bien, dit-il, où le retrouver.
Bizarrerie du hasard ! Ces deux êtres si parfaitement
dissemblables s'étaient plu et depuis le matin ne se quittaient guère. M. de!Galais m'avait pris à part, un instant,
au début de la soirée, pour me dire que j'avais là un ami
plein de tact, de déférence et de qualités. Peut-être même

581

avait-il
. . été jusqu'à lui confier le secret d J' ·
Bélisaire et le lieu de s
h
e existence de
a cac ette
Je pensai moi aussi à m'éloi. ner
..
deux jeunes gens si gê és . g . , mais Je sentais les
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n , SI anxieux J'
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l autre, que J·e ;·ugeai prudem de ne pas 1, f;'
Tant d d' é .
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e iscr t1on de la art de
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Jasmin, tant de préne servirent à peu d h
sèrent. Mais invar1·abl
e c ose. Ils cauement avec
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ne se rendait certain
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. . en
chaque fois, la jeune fille
1· 1 es c Jadis. Et
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. 1 , ~u- supp ice, devait lui répéter
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compliquée, abattue . 1
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.
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. es pet1 tes filles, le
e1 e er me, les poneys de la
- Les poneys sont vendus aussi ?Il n'y
I cdoursc.••
vaux au Domaine ?
a p us e cheElle répondit u'il n'
.
de Bélisaire.
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y en avait
plus. Elle ne parla pas
Alors il évo
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brcs ; la grand~ug~a:: ·ol Jet~ de sla chambre: les candéla, e vieux uth b . é Il '
e tout cela
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, avec une pas ·
•
.
voulu se persuad
. s10n mso1ite, comme s'il eôt
er que nen ne subsistait de sa belle

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

aventure, que la jeune fille ne lui rapporterait pas une
épave, capable de prouver qu'ils n'avaient pas rhé tout
les deux, comme le plongeur rapporte du fond de l'eau
un caillou et des algues.••
M 11• de Galais et moi, nous ne pilmes nous emp!cher
de sourire tristement : elle se décida à lui expliquer :
- Vous ne reverrez pas le beau chiteau que nous
avions arrangé, M. de Galais et moi, pour le pauvre
Frantz.
" Nous passions notre vie à faire ce qu'il demandait.
C'était un être si étrange, si charmant ! Mais tout a disparu avec lui le soir de ses fiançailles manquées.
" Déjà M. de Galais était ruiné sans que nous le
sachions. Frantz avait fait des dettes et ses anciens
camarades - apprenant sa disparition - ont aussit6t
réclamé près de nous. Nous sommes devenus pauvres et
nous avons perdu tous nos amis en quelques jours.
" Que Frantz revienne, s'il n'est pas mort. Qu'il
retrouve ses amis et sa fiancée ; que la noce interrompue
se fasse et peut-être tout reviendra-t-il comme c'était
autrefois. Mais le passé peut-il renaître ?
- Qui sait ! dit Meaulnes pensif. Et il ne demanda
plus rien.
Sur l'herbe courte et légèrement jaunie déjà, nous
marchions tous les trois sans bruit. Augustin avait à sa
droite, près de lui, la jeune fille qu'il avait crue perdue
pour toujours. Lorsqu'il posait une de ces dures questions,
elle tournait vers lui lentement, pour lui répondre, son
charmant visage inquiet ; et une fois, en lui parlant, elle
avaît posé doucement sa main sur son bras, d'un geste
plein de confiance et de faiblesse. Pourquoi le grand

LE GRAND MEAULN.ES

Meaulnes était-il là comme un étranger, comme quelqu'un qui n'a pas trouvé ce qu'il cherchait et que rien
d'autre ne peut intéresser? Ce bonheur-là, trois ans plus
t6t, il n'etît pu le supporter sans effroi, sans folie, peutetre. D'où venait donc ce vide, cet éloignement, cette
impuissance à être heureux qu'il y avait en lui, à cette
heure ?
Nous approchions du petit bois où, le matin, M. de
Galais avait attaché Bélisaire ; le soleil vers son déclin
allongeait nos ombres sur l'herbe ; à l'autre bout de la.
pelouse, nous entendions, assourdis par l'éloignement,
comme un bourdonnement heureux, les voix des joueurs
et des fillettes - et nous restions silencieux dans ce
calme admirable, lorsque nous entendîmes chanter de
l'autre c6té du bois, dans la direction des Aubiers, la
ferme du bord de l'eau. C'était la voix jeune et lointaine
de quelqu'un qui mène ses bêtes à l'abreuvoir, un air
rythmé comme un air de danse, mais que l'homme étirait
et alanguissait comme une vieille ballade triste :

Mes souliers sont rouges...
ddieu, mes amours!
Mes souliers sont rouges•••
Adieu, sans retour!

Meaulnes avait levé la tête et écoutait. Ce n'était rien
qu'un de ces airs que chantaient les paysans attardés, au
Domaine sans nom, le dernier soir de la fête, quand
déjà tout s'était écroulé ... Rien qu'un souvenir - le
plus misérable - de ces beaux jours qui ne reviendraient
plus.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

-

Mais vous l'entendez? dit Meaulnes à mi-voix.

Oh ! Je vais aller voir qui c'est.
Et tout de suite, il s'engagea dans le petit bois. Presque
aussit6t la voix se tut ; on entendit encore une seconde
l'homme siffier ses bêtes en i'éloignant ; puis plus rien ..•
Je regardai la jeune fille. Pensive et accablée, elle avait
les yeux fixés sur le taillis où Meaulnes venait de disparaître. Que de fois, plus tard, elle devait regarder ainsi,
pensivement, le passage par où s'en irait à jamais le grand
Meaulnes !
Elle se retourna vers moi :
- Il n'est pas heureux, dit-elle douloureusement.
Elle ajouta :
- Et peut-être que je ne puis rien faire pour lui ?•••
J'hésitais à répondre, craignant que Meaulnes, qui
devait d'un saut avoir gagné la ferme et qui maintenant
revenait par le bois, ne surprit notre conversation. Mais
j'allais l'encourager cependant; lui dire de ne pas craindre
de brusquer le grand gars ; qu'un secret sans doute le
désespérait et que jamais de lui-même il ne se confierait
à elle ni à personne - lorsque soudain de l'autre c6té du
bois partit un cri, puis nous entendîmes un piétinement
comme d'un cheval qui pétarade et le bruit d'une dispute
à voix entrecoupées... Je compris tout de suite qu'il
était arrivé un accident au vieux Bélisaire et je courus
vers l'endroit d'où venait tout le tapage. Mu• de Galais me
suivit de loin. Du fond de la pelouse on avait dt'.l remarquer notre mouvement, car j'entendis, au moment où
j'entrais dans le taillis, les cris des gens qui accouraient.
Le vieux Bélisaire, attaché trop bas, s'était pris une
patte de devant dans sa longe ; il n'avait pas bougé

LE GRAND MBAULNES

jusqu'au moment où M. de Galais et Delouche, au cours
de _leur promenade, s'étaient approchés de lui ; effrayé,
excité par l'avoine insolite qu'on lui avait donnée, il
s'était débattu furieusement ; les deux hommes avaient
essayé de le délivrer, mais si maladroitement qu'ils avaient
réussi à l'empêtrer davantage, tout en risquant d'essuyer de
dangereux coups de sabots. C'est à ce moment que par
hasard Meaulnes, revenant des Aubiers, était tombé sur le
groupe. Furieux de tant de gaucherie, il avait bousculé les
deux hommes au risque de les envoyer rouler dans le buisson. Avec précaution mais en un tour de main il avait délivré
Bélisaire. Trop tard, car le mal était déjà fait ; le cheval
devait avoir un nerf foulé, quelque chose de brisé peutêtre, car il se tenait piteusement, la tête basse, sa selle à
demi dessanglée sur le dos, une patte repliée sous son
ventre et toute tremblante. Meaulnes penché, le tll.tait et
l'examinait sans rien dire.
Lorsqu'il releva la tête, presque tout le monde était là
rassemblé, mais il ne vit personne. Il était fkhé rouge.
- Je me demande, cria-t-il, qui a bien
de la sorte ! Et lui laisser sa selle sur le
journée l Et qui a eu l'audace de seller ce
bon tout au plus pour une carriole.
Delouche voulut dire quelque chose, sur lui.

pu l'attacher
dos toute la
vieux cheval,
tout prendre

- Tais-toi donc! c'est ta faute, encore. Je t'ai vu
tirer bêtement sur sa longe pour le dégager.
Et se baissant de nouveau, il se remit à frotter le jarret
du cheval avec le plat de sa main.
M. de Galais, qui n'avait rien dit encore, eut le tort
de vouloir sortir de sa réserve. II bégaya :

�586

LA . NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

- Les officiers de marine ont l'habitude... Mon
cheval...
- Ah il est à vous?... dit Meaulnes un peu calmé,
très rouge, en tournant la tête de côté, vers le vieillard.
Je crus qu'il allait changer de ton, faire des excuses. Il
souffla un instant. Et je vis alors qu'il prenait un plaisir
amer et désespéré à aggraver la situation, à tout briser à
jamais, en disant avec insolence :
- Eh ! bien, je ne vous fais pas mon compliment.
Quelqu'un suggéra :
- Peut-être que de l'eau fraîche... En le baignant
dans le gué ...
- Il faut, dit Meaulnes sans répondre, emmener tout
de suite ce vieux cheval, pendant qu'il peut encore marcher - et il n'y a pas de temps à perdre ! - le mettre à
l'écurie et ne jamais plus l'en sortir.
Plusieurs jeunes gens s'offrirent aussitôt. Mais M 11• de
Galais les remercia vivement. Le visage en feu, prête
à fondre en larmes, elle dit au revoir à tout le monde,
et même à Meaulnes, décontenancé, qui n'osa pas la
regarder. Elle prit la bête par les rênes, comme on
donne quelqu'un la main, plutôt pour s'approcher d'elle
davantage que pour la conduire... Le vent de cette fin
d'été était si tiede sur le chemin des Sablonnières qu'on
se serait cru au mois de Mai, et les feuilles des haies
tremblaient
la brise du Sud ... Nous la vîmes partir
ainsi sur le chemin, son bras à demi sorti du manteau,
tenant dans sa main étroite la grosse rêne de cuir. Son
pere marchait péniblement à côté d'elle ...
Triste fin de soirée ! Peu à peu, chacun ramassa ses
paquets, ses couverts ; on plia les chaises, on démonta les

a

a

LE GRAND MEAULNE$

587

tables ; u~e à une, les voitures chargées de bagages et de
gens, partirent, avec des chapeaux levés et des mouchoirs
agités. Les derniers, nous restimes sur le terrain avec mon
oncle Florentin, qui ruminait comme nous, sans nen
· d'1re,
ses regrets et sa grosse déception.
Nous aussi nous partîmes, emportés vivement dans
.
.
'
notre voiture bien suspendue, par notre beau cheval
alezan. La roue grinça au tournant dans le sable et bientôt
Meaulnes et moi, qui étions assis sur le siege de derrière'
A
d'isparattre, sur la petite route, l'entrée du'
nous _v1mes
che:'11m d~ traverse que le vieux Bélisaire et ses maîtres
avaient pns ...
Mais alors mon compagnon - l'être que je &amp;ache au
monde le plus incapable de pleurer - tourna soudain vers
moi son visage bouleversé par une irrésistible montée
de larmes.
-:- Arrêtez, voulez-vous ? dit-il en mettant la main
sur_! épa~le de Florentin. Ne vous occupez pas de moi. Je
rev1endra1 tout seul à pied.
Et d'un bond, la main au garde-boue de la voiture il
~uta par terre. A notre stupéfaction, rebroussant chem~n
il se prit _à courir --: et courut jusqu'au petit chemin qu;
no~s venions de passer, le chemin des Sablonnières. Il dut
ai:1~er_ a~ Domaine par cette allée de sapins qu'il avait
SUIV!e Jadis ; où il avait entendu, vagabond caché dans les
basses branches, la conversation mystérieuse des beaux
enfants inconnus...
~t c'est ce soir-là, avec des sanglots, qu'il demanda en
manage M 11e de Galais.

�588

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

CHAPITRE VII
LE. JOUR DES NOCES

C'est un jeudi, au début de février, un beau jeudi soir
glacé, où le grand vent souffle. li est trois heures et demie,
quatre heures... Sur les haies, aupres des bourgs, les
lessives sont étendues depuis midi et sèchent à la bourrasque. Dans chaque maison, le feu de la salle à manger
fait luire tout un reposoir de joujoux vernis. Fatigué de
jouer, l'enfam: s'est assis aupres de sa mère et il lui fait
raconter la journée de son mariage.
Pour celui qui ne veut pas être heureux, il n'a qu'à
monter dans son grenier et il entendra, jusqu'au soir,
siffier et gémir les naufrages; il n'a qu'à s'en aller dehors,
sur la route, et le vent lui rabattra son foulard sur la
bouche comme un chaud baiser soudain qui le fera
pleurer. Mais pour celui qui aime le bonheur, il y a, au
bord d'un chemin boueux, la maison des Sablonnières, où
mon ami Mcaulnes est rentré avec Yvonne de Galais,
qui est sa femme depuis midi.
Les fiançailles ont duré cinq mois. Elles ont été
paisibles, aussi paisibles que la première entrevue avait été
mouvementée. Meaulnes est venu tres souvent aux
Sablonnières, à bicyclette ou en voiture. Plus de deux fois
par semaine, cousant ou lisant pres de la grande fenêtre
qui donne sur la lande et les sapins, M 11e de Galais a vu
tout d'un coup sa haute silhouette rapide passer derrière
le rideau. Car il vient toujours par l'allée détournée qu'il
a prise autrefois. Mais c'est la seule allusion - tacite -

LE GRAND MEAULNBS

qu'il fasse au passé. Le bonheur semble avoir endormi son
étrange tourment.
De petits événements ont fait date pendant ces cinq
calmes mois. On m'a nommé instituteur au hameau de
Saint-Benoist des Champs. Saint-Benoist n'est pas un
village. Ce sont des fermes disséminées à travers la campagne, et la maison d'école est complétement isolée sur
une côte au bord de la route. Je mène une vie bien
solitaire ; mais en passant par les champs, il ne faut que
trois quarts d'heure de marche pour gagner les Sablonrueres ...
Delouche est maintenant chez son oncle, qui est entrepreneur de maçonnerie au Vieux-Nançay. Cc sera bientôt
lui le patron. Il vient souvent me voir. Meaulnes, sur la
prière de Mlle de Galais, est maintenant tres aimable avec
lui.
Et ceci explique comment nous sommes là, tous deux, à
r6der, vers quatre heures de l'après-midi, alors que les
gens de la noce sont déjà tous repartis.
Le mariage s'est fait à midi, avec le plus de silence possible, dans l'ancienne chapelle des Sablonnières, qu'on n'a
pas abattue et que les sapins cachent à moitié sur le versant de la c6te prochaine. Apres un déjetîner rapide, la
mère de Meaulnes, M. Seure! et Millie, Florentin et les
autres sont remontés en voiture. Il n'est resté que Jasmin
et moi.
Nous errons à la lisière des bois qui sont derrière la
maison des Sablonnières, au bord du grand terrain en
friche - emplacement ancien du Domaine aujourd'hui
abattu. Sans vouloir l'avouer et sans savoir pourquoi,
nous sommes remplis d'inquiétude. En vain nous essayons

�59°

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

de distraire nos pensées et de tromper notre angoisse en
nous montrant, au cours de notre promenade errante, les
bauges des lievres et les petits sillons de sable où les lapins
ont gratté fraîchement •.. un collet tendu... la trace d'un
braconnier ... Mais sans cesse nous revenons à ce bord du
taillis, où l'on découvre la maison silencieuse et fermée ..•
Au bas de la grande croisée qui donne sur les sapins, il
y a un balcon de bois, envahi par les herbes folles que
couche le vent. Une lueur comme d'un feu allumé se
reflete sur les carreaux de la fenêtre. De temps à autre,
une ombre passe. Tout autour, dans les champs environnants, dans le potager, dans la seule ferme qui reste des
anciennes dépendances, silence et solitude. Les métayers
sont partis au bourg pour fêter le bonheur de leurs maîtres.
De temps à autre, le vent chargé d'une buée qui est
presque de la pluie nous mouille la figure et nous apporte
la parole perdue d'un piano. Là-bas, dans la maison fermée,
quelqu'un joue. Je m'arrête un instant pour écouter en
silence. C'est d'abord comme une voix tremblante qui, de
tres loin, ose à peine chanter sa joie... C'est comme le
rire d'une petite fille qui, dans sa chambre, a été chercher
tous ses jouets et les répand devant son ami. Je pense
aussi à la joie, craintive encore, d'une femme qui a été
mettre une belle robe et qui vient la montrer et qui ne
sait pas si elle plaira... Cet air que je ne connais pas, c'est
aussi une priere, une supplication au bonheur de ne pas
être trop cruel, un salut et comme un agenouillement
devant le bonheur ...
Je pense : " Ils sont heureux enfin. Enfin le bonheur
s'est laissé conquérir. Il est là-bas près d'elle .... "
Et savoir cela, en être sfu-, suffit au contentement
parfait du brave enfant que je suis,

LE GRAND MEAULNES

59 1

A ce moment, tout absorbé, le visage mouillé par le
vent de la plaine comme par l'embrun de Ja mer, je sens
qu'on me touche l'épaule :
- Ecoute ! dit Jasmin tout bas.
Je le regarde. Il me fait signe de ne pas bouger ; et
lui-même, la tête inclinée, le sourcil froncé, il écoute ...

CHAPITRE VIII
L'APPEL DE FRANTZ

- Hou-ou!
Cette fois, j'ai entendu. C'est un signal, un appel sur
deux notes, haute et basse, que j'ai déjà entendu jadis...
Ah ! je me souviens: c'est le cri du grand comédien lorsqu'il hélait son jeune compagnon à la grille de l'école.
C'est l'appel à ·quoi Frantz nous avait fait jurer de nous
rendre, n'importe où et n'importe quand. Mais que
demande-t-il ici, aujourd'hui, celui-là ?
, ~ C_ela ~ient de la grande sapinière à gauche, dis-je
a m1-v01x. C est un braconnier, sans doute.

Jasmin secoue la tête :
- Tu sais bien que non.
Puis plus bas :
- Ils sont dans le pays, tous les deux, depuis ce
matin. J'ai urpris Ganache, à onze heures, en train de
guetter dans un champ aupres de la chapelle. Il a détalé
c~ m'apercevant. Ils sont venus de loin, peut-être à
bicyclette, car il était couvert de boue jusqu'au milieu du
dos...
-

Mais que cherchent-ils ?

�LJ! GRAND MEAULNES

59 2

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

- Je n'en sais rien. Mais à coup sCir, il faut que nous
les chassions. Il ne faut pas les laisser r6der aux alentours.
Ou bien toutes les folies vont recommencer ...
Je suis de cet avis, sans l'a.vouer.
. .
- Le mieux, dis-je, serait de les Joindre, de voir ce
qu'ils veulent et de leur faire entendre raison ...
Lentement, silencieusement, nous nous glissons donc
en nous baissant, à uavers le taillis, jusqu'à ~a grande
sapinière, d'où part à intervalles réguliers ce crt prolongé
u.i n'est pas en soi plus triste qu'autre chose, mais qui
q
d . .
e
nous semble à tous les deux e sinistre augur •
.
Il est difficile dans cette partie du bois de sapins,
où le regard s';nfonce entre les troncs régulièrement
L.
de surprendre quelqu'un et de s'avancer sans
l t i.::s,
pan
, l'
1
être vu. Nous n'essayons même pas. Je me poste a ange
de la sapinière. Jasmin va se placer à l'ang~e op~sé,
de f:açon à commander comme moi, de 1 extérieur,
• l'
deux des côtés du rectangle et à ne pas laisser fu,_r °,"
des bohémiens sans le héler. Ce dispositions ~nses, JC
commence à jouer mon raie d'éclaireur pacifique et
j'appelle :
- Frantz !...
" Frantz ! Ne craignez rien. C'est moi, Seure!; je
voudrais vous parler,..
.
,
.
Un instant de silence. Je vais me décider a crier
encore lorsque, du cœur même de la sapinière, où mon
regard, n'atteint pas tout à fait, une voix commande :
- Restez où vous êtes : il va venir vous trou,er.
Peu à peu, entre les grands sapins que l'éloigne~ent
fait paraîue serrés, je distingue la silhouette du Jeune
homme qui s'approche. Il paraît couvert de boue et mal

593

vetu ; des épingle de bicyclette serrent le bas de son
pantalon ; une vieille casquette à ancre est plaquée sur es
cheveux trop longs; je voi maintenant sa figure amaigrie ...
Il semble avoir pleuré.
S'approchant de moi, résolument:
- Que voulez-vous ? demande-t-il d'un air très
insolent.
- Et vous même, Frantz, que faites-vous ici ? Pourquoi venez-vous troubler ceux qui sont heureux ?
Qu'avez-vous à demander? Dites-le.
Ainsi interrogé directement, il rougit un peu, balbutie,
répond seulement :
-

Je suis malheureux, moi, je suis malheureux.

. Puis, la tete dans le bras, appuyé à w1 tronc d'arbre,
11 se prend à sangloter amèrement. Nous avons fait
quelques pas dans la sapinière. L'endroit est parfaitement
silencieux. Pas même la voix du vent que les grands
sapins de la li ière arrêtent. Entre les troncs réguliers se
riptte et s'éteint le bruit des sanglots étouffés du jeune
homme. J'attends que cette crise s'apai e et je dis, en lui
mettant la main sur l'épaule :
- Frantz, vous viendrez avec moi. Je vous mènerai
auprès d'eux. Ils vous accueilleront comme un enfant
perdu qu'on a retrouvé et tout sera fini.
Mai~ il ne voulait rien entendre. D'une voix assourdie
par les larmes, malheureux, entêté, colère, il reprenait :
-

Ainsi Meaulnes ne s'occupe plus de moi? Pourquoi
? Pourquoi ne tient-il
pas sa promesse ?
ne répond-il pas quand je l'appelle

- Voyons, Frantz, répondis-je, le temps des fantasmagories et des enfantillages est passé. Ne troublez pas

7

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

594

avec des folies le bonheur de ceux que vous aimez -

de

votre sceur et d'Augustin Meaulnes.
- Mais lui seul peut me sauver, vous le savez bien.
Lui seul est capable de retrouver la trace que je cherche.
Voilà bientôt trois ans que Ganache et moi nous battons
toute la France sans résultat. Je n'avais plus confiance
qu'en votre ami. Et voici qu'il ne répond plus. Il a
retrouvé son amour, lui. Pourquoi, maintenant, ne penset-il pas à moi. Il faut qu'il se mette en route. Yvonne le
laissera bien partir ... Elle ne m'a jamais rien refusé.
Il me montrait un visage où, dans la poussière et la
boue, les larmes avaient tracé des sillons sales - un
visage de vieux gamin épuisé et battu. Ses yeux étaient
cernés de tkhes de rousseur ; son menton, mal rasé ; ses
cheveux trop longs traînaient sur son col sale. Les mains
dans les poches, il grelottait. Ce n'était plus ce royal
enfant en guenilles des années passées. De cceur, sans
doute, il était plus enfant que jamais: impérieux, fantasque
et tout de suite désespéré. Mais que cet enfantillage était
pénible à supporter chez ce garçon déjà légèrement
vieilli ! Naguère, il y avait en lui tant d'orgueilleuse
jeunesse que toute folie au monde lui paraissait permise,
A, présent, on était d'abord tenté de le plaindre pour
n'avoir pas réussi sa vie ; puis de lui reprocher ce rôle
absurde de jeune héros romantique où je le voyais
s'entêter ... Et enfin je pensais malgré moi que notre beau
Frantz aux belles amours avait dô. se mettre à voler pour
vivre, tout comme son compagnon Ganache .•• 'fant
d'orgueil avait abouti à cela.
- Si je vous promets, dis-je enfin, après avoir réfléchi,
que dans quelques jours Meaulnes se mettra en campagne
pour vous, rien que pour vous ?...

LI GRAND MEAULNES

- Il réussi· ra, n •est-ce as ?
595
demanda-t-il en cl aquant desp dents
. Vous en êtes st1r .? me
- Je le pense. Tout dev1ent
.
· . 'bl
- Et comment le
. . poss1 e avec lui !
saurai-Je ? Q •
- Vous
·
· m me le dira?
reviendrez ici d
.
même heure . v
ans un an exactement à
.
· ous trouverez l .
, cette
aimez.
a Jeune fille que vous
Et, en disant ceci ' Je
. pensais
. n
no uveaux
époux, mais
. m ' enquér'
on pas troubl er Ies
et faire diligence m .
A
ir auprès de tante M . 1
01-mcme pour t
ome
L e bohémien m
rouver la jeune fille

'°''.nt! de confian,:

v:ra::::'.:•~s

les yeux avec ~ne

.avait encore et tout de A
m1rable. Quinze ans 1·1
.
mcme qu·
,
nous avions à Samte-Agathe
.
l mze . ans ! _ l'!ge que
1
,casses'.
quand nous fîmes to , l e s~1r du balayage des
-enfantin ·
us es trois ce terribl e serment

Le désespoir le re · 1
- Eh bien, nou/::to::squ'i_l fut obligé de dire :
Il regarda
..
partir.
, certamement avec un grand serrement d
.cœur
, tous ces bois d' l
qui•·1 allait de nouveaue
~uitter.
a entour
' - Nous serons dans tr . .
N
ois Jours, dit-il sur les
d .
. ous avons laissé
. '
routes
cpu1s trente heures
nos voitures au loin Et
pen .
' nous marchio
.
sions arriver à temps p
ns sans arrêt. Nous
1e mari
' our emmener M
l
h
age et chercher avec 1 .
eau nes avant
c erché les Sablonniè
u1 ma fiancée comme il
p .
res...
a
u1s,
repris
pa
- A
r sa terrible puérilité .
. ppelez votre Delou h
. . .
,que s1 je le rencontrais ce c e,_d1t-1l en s'en allant, parce
Peu a
' serait affreux 1
peu, entre les sapins' je vis isparaître sa sil,d Allemagne

d.

�l.A NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

houette grise. Je rappelai Jasmin et nous allàmes reprendre
notre faction. Mais presque aussitat, nous aperçClmes,
là-bas, Augustin qui fermait les volets de la maison, et
nous fümes frappés par l'étrangeté de son allure.

CHAPITRE IX
LES GENS HEUREUX

J'ai su, plus tard, par le menu détail, tout ce qui s'était
passé là-bas. Dans le salon des Sablonnières, Meaulnes et
Mil• de Galais, dès le début le l'après-midi, sont restés
complétement seuls. Tous les invités partis, le vieux
M. de Galais a ouvert la porte, laissant une seconde le grand
vent pénétrer dans la maison et gémir; puis il s'est dirigé
vers le Vieux- ançay et ne reviendra qu'à l'heure du diner
pour mettre tout à clef et donner des ordres à la ferme.
Aucun bruit du dehors n'arrive plus maintenant jusqu'aux
jeunes gens. Il y a tout juste une branche de rosier sans
feuilles qui cogne la vitre, du c6té de la grande lande.
Comme deux passagers dans un bateau à la dérive, ils
sont, dans le grand vent d'hiver, deux amants enfenn~
avec le bonheur.
- Le feu menace de s'éteindre, dit Mil• de Galais, et
elle voulut prendre une bCtche dans le coffre. Mais
Meaulnes se précipita et plaça lui-même le bois dans le
feu.
Puis il prit la main tendue de la jeune femme et ils
restèrent là, debout, l'un devant l'autre, étouffés comme
par une grande nouvelle qui ne pouvait pas se dire.
Le vent roulait avec le bruit d'une rivière débordée,

LI GRAND MEAULNES

De temps à autre une goutte d' eau diagonal
.

597

sur la portière d'un t •

. ,
ement, comme
.
ram, rayait la vitre.
Alors la Jeune fille s' écha a
.
couloir et disparut ave
pp.' Elle ouvnt la porte du
c un sourire mysté .
U
dans la demi-obscurité A
.
neux. n instant
doute: " Voici do
u~stin resta seul. Il songea sans
.
ne a maison tant che hé 1
jadis plein de chuchoteme t
d
rc e, e couloir
Le tic-tac d'une
.
n s et e passages étranges ... "
petite pendule fa' .
à manger de Sainte-Agathe...
1sa1t penser à la salle

I

. C'est alors qu'il dut entendre
"•
dit plus tard l'avoir ent d· , -: et M de Galais me
'
en u aussi
1
•
Fraatz, tout près de 1
.
- e premier cri de
La .
a maison.
Jeune femme &gt; alors, eut beau lui m
1es c hoses merveilleuses d
Il
ontrer toutes
de petite fille toutes onthe e était chargée : ses jouets
'
ses P otograph · d' r,
en cantinière elle et F
ies en,ants : elle
.
'
rantz sur les g
d
qui était si J'olie
.
enoux e leur mère
... PUIS tout ce q ·
•
'
petites robes d . d"
.
u1 restait de ses sages
e Ja IS : "Jusqu'à cell .
.
voyez, vers le temps où vou ail" b' e-c1 que Je portais,
oà vous arriviez J·e c .
s iez ient6t me connaître
u
,
rois, au cours d S .
,
.,eaulnes ne vo ai 1
•
e amte-Agathe... "
.
y t p us nen et n'entendait 1
.
Un instant pourtant .1
..
P us nen.
, parut ressa1s1 p la
son extraordinaire, in"imagina
. bl
ar
pensée de
e bonheur.
V
ous êtes là - d'it-1.1 sourdem ·t,
d' ire seulement donnait 1
.
en comme si le
de la table et votre mai e :ert1ge. - Vous passez auprès
Et encore •
n s y pose un instant ...
. -:- Ma mère lorsqu'elle était .
légèrement son bust
Je~ne femme, penchait
Et
d
e sur sa taille pour me
1
quan elle se mettait
.
par cr••.
Alors M11e
. au piano ...
de Gala1s proposa de JOUer
.
avant que la

aJllSI

�LA NOUV.ELLE. REVUE FRANÇAISE

nuit vînt. Mais il faisait sombre dans ce coin du salon et
l'on fut obligé d'allumer une bougie. L'abat-jour rose sur
le visage de la jeune fille augmentait ce rouge dont elle
était marquée aux pommettes et qui était le signe d'une
grande anxiété.
La-bas, à la lisiere du bois, je commençai d'entendre
cette chanson tremblante que nous apportait le vent,
coupée bientôt par le seeond cri des deux fous, qui
s'étaient rapprochés de nous dans 1es sapins.
Longtemps Meaulnes écouta le piano en regardant
silencieusement par une fenêtre. Plusieurs fois, il se
tourna vers le doux visage plein de faiblesse et d'angoisse. Puis il s'approcha d'Yvonne et, tres légerement,
mit sa main sur son épaule. Elle sentit doucement peser
aupres de son cou cette caresse a laquelle il aurait fallu
savQir répondre,
_ Le jour tombe, dit-il enfin. Je vais fermer les volets.
Mais ne cessez pas de jouer...
Que se passa-t-il alors dans ce cœur obscur et sauvage?
Je me le suis souvent demandé et je ne l'ai _su q~e
lbrsqu'il fut trop tard. Remords ignorés ? Regrets m~phcables? Peur de voir s'évanouir bienttit entre ses mams ce
bonheur inoui qu'il tenait si serré r Et alon; tentation
terrible de jeter irrémédiablement à terre, tout de suite,
cette merveille qu'il avait conquise? •..
Il sortit lentement, silencieusement, apres avoir regardé
la jeune femme une fois encore. Nous le vîmes, de la
lisière du bois, fermer d'abord avec hésitation un volet ;
puis regarder vaguement vers nous ; en fermer u_n au_tre,
et soudain s'enfuir à toutes jambes dans notre d1rect1on.
Il arriva prts de nous avant que nous eussions pu songer

LE GRAND M.EAUL~ ES

599

à nous dissimuler davantage. Il nous aperçut comme il
allait franchir une petite haie récemment pla~tée et ui
formait la limite d'un pré. Il fit un écart. Je me rapp~le
son allure hagarde, son air de bête traquée. Il fit mine de
revenir sur ses pas pour franchir la haie du côté du petit
ruisseau.
Je l'appelai :
- Meaulnes !... Augustin !...

Mais il ne tournait pas meme la tête, Alors, persuadé
que cela seulement pourrait le retenir ;
- Frantz est là, criai-je. Arrête !
Il s'arrêta enfin. Haletant et sans me laisser le temps
de préparer ce que je pourrais dire :
- Il est là! dit-il. Que réclame-t-il ?
- Il est malheureux, répondis-je. Il venait te demander
de l'aide, pour retrouver ce qu'il a perdu.
, -. Ah ! fit-il baissant la tête. Je m'en doutais bien.
J avais beau essayer d'endormir cette pensée-la ... Mais
où est-il ? Raconte vite.
Je dis que Frantz venait de pa~tir et que certainement on ne le rejoindrait plus maintenant. Ce fut pour
M~aulnes une grande déception. Il hésita ; _fü deux ou
trois pas ; s'arrêta. Il paraissait au comble de l'indécision
et du chagrin. Je lui racontai ce que j'avais promis en son
nom au jeune homme. Je dis que je lui avais donné
rendez-vous dans un an à la même place.
Augiistin, si calme en général, était ma~ntenant dans
un état de -nervosité et d'impatience extraordinaire :
- Ah! Pourquoi avoir fait cela! dit-il. Mais oui, sans
do~te, je puis le sauver. Mais il faut que -ce soit tout de
suite. Il faut que je le voie, que je lui parle, qu'il me

�600

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

pardonne et que je répare tout ... Autrement je ne peux
plus me présenter, là-bas ...
Et il se tourna vers la maison des Sablonnières.
- Ainsi, dis-je, pour une promesse enfantine que tu
lui as faite, tu es en train de saccager ton bonheur.
- Ah ! si cc n'était que cette promesse, fit-il.
Et ainsi je connus qu'autre chose liait les deux jeunes
hommes, mais sans pouvoir deviner quoi.
- En tous cas, dis-je, il n'est plus temps de courir.
Ils sont maintenant en route pour l'Allemagne.
Il allait répondre lorsqu'une figure échevelée, déchirée,
hagarde, se dressa entre nous. C'était Yvonne de Galais.
Elle avait dO. courir, car elle avait le visage baigné de
sueur. Elle avait dO. tomber et se blesser, car elle avait le
front écorché au-dessus de l'ccil droit et du sang figé dans
les cheveux.
Il m'est arrivé, dans les quartiers pauvres de Paris, de
voir soudain, descendu dans la rue, séparé par des agents
intervenus dans la bataille, un ménage qu'on croyait heureux, uni, honnête. Le scandale a éclaté tout d'un coup,
n'importe quand, au moment de se mettre à table, le
dimanche avant de sortir, au moment de souhaiter la fête
du petit garçon ... - et maintenant tout est oublié, saccagé. L'homme et la femme, au milieu du tumulte, ne
sont plus que deux démons pitoyables, et les enfants en
larmes se jettent contre eux, les embrassent étroitement,
les supplient de se taire et de ne plus se battre.
Mue de Galais, quand elle arriva près de Meaulnes, me fit
penser à un de ces enfants-là, à un de ces pauvres enfants
affolés. Je crois que tous se amis, tout un village, tout un
monde l'cO.t regardée, qu'elle f&lt;lt accourue tout de même,

LE GRAND MEAULNES

601

qu'elle ftlt tombée de la ê
rante, salie.
m me façon, échevelée, pieuMais quand elle eO.t compris u M
. .
q e
eaulnes était bien
mo1ns I1 ne l'abando
.
die pa~ son bras sous 1 .
.
nnera1t pas, alors
e sien, puis elle ne
,
de rire au milieu de se l
put s empêcher
.
s
armes
comme
une
r.
Il
duent rien ni l'
. l'
eniant. s ne
un m autre Mai
1
son mouchoir Meaul
l 1· . . , comme el e avait tiré
,
nes e u1 pnt douce
d
Avec précaution et
l' .
.
ment es mains.
tachai
app icat1on, il essuya le san
.
t la chevelure de la jeune fille.
g qui

U, que cette fois du

- Il faut rentrer, maintenant d1"t-"l
Et Je
· les laissai retourner tous' les 1d•
grand vent du soir d'h.
.
eux, dans le beau
Iu4 l'aidant d I
tv~r qui leur fouettait le visage
e a main aux passa
d 'tn ·1
souriant et se Mtant ges I c1 es ; elle,
vers leur demeure pour
.
aband onnée.
un instant
(à suitm)

•

ALAIN-FOURNIER.

�CHRONIQUE DE CAERDAL

602

CHRONIQUE DE CAËRDAL
XXIIl

.
603
passer outre, tant la fiction d 1
.
blesse souvent l'esp 't Ell e la tragédie française
.
n .
e e fore ' ' b
Jamais que le drame est
.
e a n ou lier
à la fin ce ne sont pl undJeu. Cet ét~rnel corridor,
us es êtres viva t
. ,
rencontrent mais des b
.
n s qu1 s y
courants d':ir qu·
ahstract10ns. 11 règne là des
i enr ument l'é
·
refroidissent tout.
motion, et qui

SHAKSPEAIŒ A PARLS

§
La représentation de Shakspeare en français
est une pierre de touche, et le grand piège de
l'art dramatique. Elle révèle l'or de l'interprétation
ou le titre misérable de l'esprit qui l'anime. Sauf
deux ou trois drames, Othe/l'o, Macbeth; peut être
Hamlet, peut être la Tempête, je ne crois plus
possible de donner Shakspeare tel quel, en respectant totalement le texte. Avant d'avoir vu Coriolan
et César, le Roi Lear et Roméo, je ne pensais pas
de la sorte. Au contraire, Britannicus n'a pas une
ride.
J'ai toujours senti ce que les changements
brusques, dans l'espace et dans le temps, ont
d'imparfait et même de très pénible. Ils rompent
l'intérêt. Ils substituent fatalement le spectacle au
drame. Je n'ai pas aimé l'œuvre ·de Shakspeare à
cause de ces changements, mais malgré ces changements. Ou le drame doit disparaitre, ou la part du
spectacle sera de plus en plus petite.
Pourtant, j'ai eu peut être l'illusion qu'on ptît

•

·
.Les unités· sont ad mirables
soient dans le sujet. Ou du
'. pourvu qu'elles
puisse n'y pas pe
L'
moins, pourvu qu'on
nser. e dram I
comme les actions d 1 . e a ors se déroule
·•
e a vie mêm
.
critique à l'heu
.
e, au point
'
re capitale O
t , l'
le temps qu'on y est L
.. n es ou on est, et
• es un1tés so t d
conventions la plus réelle.
n e toutes les
Les unités de Corneille n
.
sont forcées . au .
1 e sont pas vraies : elles
.
ss1, on es rem
,
quoi elles nous choq
N
arque : c est pour
.
uent. ous
ce qui le gêne.
sommes gênés de

Il faut suivre So h l
.
moins d'un suiet Pt_ oc es, si l'on peut. Mais à
Chez les An · ;; an 1que' on ne pourra guère
ciens tout e t · 1
·
cité du fait im /
s simp e; et cette simplibonh
p ique toutes les autres. C'est 1
eur, et peut êt re 1eur va 'té L
eur
grecque est linéaire
1 111 • a tragédie
avons pris d
l comme e Parthénon. Nous
u vo urne Le
d
celui du volume. C'es Ï•l
m~n e moderne est
t me qui le veut ainsi: Ja

�604

CHRONIQUE DE CAERDAL

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

peut plaire : il est divertissement ; parfois même
volupté, m,ais toujour_s inco~plète. (La musique a
passé par la ; et depuis, on 1 appelle sans cesse au
secours.) Le spectacle n'émeut jamais: il n'est point
de la passion : loin de là, fastueuse ou puérile, il
est la borne où elle achoppe. Enfin, où sont au
théâtre les grands spectacles de l'âme ? Dans le
dialogue, uniquement : le drame n'est fait que
pour ces moments suprêmes et les suprêmes aveux
des héros: Hamlet avec sa mère• Hamlet au
cimetière ; la seconde conversation d'Othello avec
lago; la dernière scène de Rodrigue et Chimène :
Si jamais je t'aimai ... le débat d'Antigone et de
Créo~ ; la fin de Rosmersholm, agonie de trois
consc1 ences.
Jeux de lumière, pompes, cortèges, meubles,
défroq_u:s de toute sorte et chinoises même, paysages, decors, que nous veulent tous ces prestiges,
quand ~e grands cœurs nous parlent ? La plus
accom_phe des apparences, qui réclame ie plus notre
attention, est alors la plus grossière.

vie interieure, qui est la troisième dimension. Le
temple grec est un visage : avant tout, la cathédrale
est un vaisseau.
La vérité des règles est dans Molière: là, on
s'y range sans presque s'en douter. On admire le
même heureux miracle dans Britannicus et dans
Bérénice. Ibsen est unique pour l'exemple qu'il
donne des unités au théitre moderne. Elles lui
sont aussi naturelles qu'aux Grecs, et il n'y sacrifie

nen.

Si la grande poésie pouvait s'enfermer dans le
1 cadre des unités, ce serai_t le chef d'œuvre. Les
' unités seules procurent cette harmonie parfaite et
la beauté des lignes qui font l'œuvre d'art achevée.
Je ne fais plus crédit de ma propre illusion à
Shakspeare, depuis que j'ai vu Roméo et 'jules César.
Je ne dis pas qu'un drame est fait pour être ~u;
mais enfin c'est le destin d'un drame qu'on pmsse
le voir. Les œuvres dramatiques vieillissent et
meurent par la scène : ce qui est du spectacle en
elles , est leur mottalité. Il est incroyable comme
j'aime le drame et combien je hais le spect~cle. J_e
voudrais savoir s'il y a eu d'autres poètes a sentir
cette contrariété, et au même degré. Tous les
spectacles du monde,je les donne pour trois lignes
d'un divin dialogue, comme j'en sais. Le spectacle

605

§
'

A la scène, rien ne me satisfait plus de
Shakspeare que ces hauts moments du drame
pleine eau après la marée, où les caractères étan;
donnés, et les passions aux prises, ils s'affrontent
enfi n e t s ' exp1·1quent. Partout ailleurs, on passe, on

�606

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

\ se rencontre, on se tue même : on se ne s'explique
pas. Les changements de scène conduisent, plus ou
l11

moins, à la pantomime.
Plus la scène est longue, dans Shakspeare, ou,
si l'on préfère, plus l'acte dure, plus en un mot
l'on est où l'on est, et plus le drame est admirable.
On finit par détester ce qui l'interrompt. Les longueurs sont de l'action, comme on appe~~ c~ttc
part du drame, qui en est l'anecdote ou l h1sto1re.
Tout ce qui n'est pas ce fond où je m'émeus,
m'irrite et m'ennuie, au lieu de me distraire. Je
ne veux pas être distrait. Je veux être possédé, et
enseveli dans la beauté qui me possède. Bon pour
les enfants qu'on les promène de distraction en
distraction. Et il est vrai que la plupart des
hommes sont des enfants mal doués : Au théâtre,
ils cherchent toujours le cirque. Ils ne peuvent
pas être fixés dans la profondeur de l'émotion.
~•on les effraie, qu'on les fasse rire, qu'on les
secoue : émus, ils ne veulent pas l'être. Après le
diner, ils ont peur pour leur digestion. Poètes et
public, il faut convenir qu'ils ont un pauvre
estomac. Mais quoi ? Bambins, ils n'ont été
nourris que de petit lait, de pâtes et de bouillie :
ils sont au biberon toute leur vie, et aux
marionnettes : trois petits tours et puis s'en 'Uont.

CHRONIQUE DE CAERDAL

§
, L'épreuve de la scène française est infaillible.
C ~st encore une vertu de la langue reine: car je
~raite de _la scène où l'on parle le français. Peu
importe s1 Shakspeare sans coupures fait bon effet
en allemand.
La langue parlée mesure toutes les convenances
de l'action. Rien n'est soustrait à cette lumière:
allumée au dedans, elle éclaire le monde de l'événement, toute la mimique et toute l'anecdote des
caractères. En français, l'expression juge les sentiments: tout ce qui est superflu, outré sans vérité
ou sans utilité à l'essence du drame, écÎate, à l'insu
du potte, ave~ une grossière indécence. Ici, il faut
montrer ses titres au sublime. Ce qui passe pour
pr~f~nd en allemand est confus en français, et ce
qui 5 Y donne po~ le fin du fin n'est plus qu'un
bavardage outrecuidant. Ce qui semble net et droit
en anglais para1t en français un jeu de mains sans
art, et moins un langage qu'un sec entretien de
~t~es. Certaine verve qui se croit éloquente en
italien est bouffonne en français. La langue parlée
sur la scène française, a une évidence sublime e~
cruelle.

. Yoilà ce qui rend le théâtre des romantiques si

~dieu.le. Tout Y est d'une absurde inconvenance.
es héros sont leurs propres bouffons sans le

�608

L.A NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

savoir. Ils sont bafoués par ce qu'ils disent. 11
ne reste déjà plus une ligne du père Dumas,
cet éléphant de l'emphase et de la ~iaiserie. L:s
bouffons de Victor Hugo sont, du moms, splendidement parés et curieusement sonores. Tou~,
d'ailleurs, pantins et poupées. De tel papegais
au plumage éclatant, qui jacassent, nous n'en
pouvons plus souffrir le grelo_t de marotte. l~s
seraient vrais à demi, ou pourraient quelques fms
le paraitre, s'ils étaient traduits en espagnol ou en
bavarois. Par un juste retour, les drames espa~nols
et les drames allemands n'ont point en français de
vérité vivante : la langue française ne les trahit
pas : elles les révèle à eux mêmes. En exprimant
les caractères, elle les efface du même coup par ~e
doute qu'elle en inspire, ou I'ironiq~e mépns
qu'elle nous invite à en faire. Le français révèle la
vérité des caractères, comme les acides font passer
du bleu ,au rouge la teinture de tournesol
§

L'unité de lieu n'est pas si essentielle que les
autres. Il suffit, dans le moindre temps possible,
qu'on ne se déplace pas au ~ours d'un acte. En
sorte que si le drame en c_mq acte~ se passe en
cinq endroits différents, l'umté ~e s01t pas ~om~ue
au cours d'une situation. Le heu est la situation

CHRONIQUE DE CAERDAL

609

de l'acte. Et par acte,j'entends un pas considérable
de l'action. Le point, c'est de laisser toute sa
plénitude à chaque moment capital de l'action. Un
tel souci commande le choix des moments.
, 0~ est dans l'émotion : il faut qu'on y reste.
L artiste seul en a les moyens. Shakspeare lui
même n'y réussit pas toujours. C'est, en son art,
la règle unique de Dostolevski : à quoi jamais il ne
manque. Sortir de l'émotion, quan_d on y est,
av~nt ~~ l'avoir ép~isée ou presque, voilà ce qui
rwne 1 intérêt de 1 œuvre, et qui nuit à toute
l'harmonie. Grand poète, celui qui renouvelle
l'émotion à mesure qu'il l'épuise. Dans Roméo à.
peine si l'on voit les deux amants ensemble: 1:ur
amour est perdu au milieu de Vérone et noyé
dans le spectacle des factions. Mais, quand Vérone
et les factions seraient très nécessaires au drame il
est clair
que le drame est des deux amants,
.
toute chose._Et même ne le fi.ît il pas, il faut qu'il
le soit : car il est seul tragique et seul émouvant
su~ la scène. Au théâtre, la foule n'est qu'un
épisode. Ce qui prend le spectateur par la nuque
l'arrache à lui même, ce qui le tire de la vie
commune et médiocre, pour le plonger dans la
passion héroYque, c'est le drame des individus • et
l ,
,
1 n y en a pas d'autre. Le héros est un individu.
~ar définition. Et sur le théâtre plus que partout:
il le serait contre la volonté du poète, supposé que
le poète pô.t penser autrement.
8

:ur

�6 IO

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!!

Moins le lieu change, plus le drame est fort et
l'émotion présente.
Changer de lieu mène nécessairement ~ chan~er
de temps. On s'espace en tous sens. On s/parpille
dans la durée, comme on se disperse dan~ 1étendue.
La même facilité entraine les mêmes faiblesses. Et
l'harmonie est vaincue.
La force tragique d'Ibsen se voit d'~b~r~ aux
unités qu'il respecte, et comme il y es~ a 1aise: 1~
ne se fait pas violence pour en user :. il les plie a
soi , il en est maitre.
§

Nous n'avons pas un auteur tragique. sans
a1· s notre théâtre nous a permis de
repro Che • M
.
.
'bl
concevoi·r la tragédie parfaite. Si elle est poss1
,
de,
c'est la forme française avec les gr~ndes sc~nes e
Shakspeare. Je voudrais dire mieux : . 1entendement français, avec la musique intérieure de
Shakspeare.
·
·
Quoi qu'en pensent nos Tnssotms,_
si im pertinents aujourd'hui, la tragédie de Racme es~ une
analyse du sentiment, bien plus qu'une musi_que.
Elle donne la vue et l'intelligence des émotions,
plus que les émotions mêmes. Moins l'être que le
signe.
d
Etant sans musique elle est sans profon e_ur.
Seule, l'émotion est profonde. La grande passion

CHRONIQUE DB CAl!RDAL

6II

aspire à l'émotion, sans relâche ; l'émotion d'un
sentiment en est la musique. Trissotin qui, pour
mieux juger de la musique, n'en daigne pas savoir
un seul mot, ignore ce que je veux dire, et le juge.
Qu'il s'y évertue. Il me lit. Et, c'en est fait, je
ne perds plus mon temps à le lire. Passons.
Dans Hermione, Roxane, ou Mithridate, on ne
trouve pas la pr?fonde résonnance de la jalousie,
qui rend le désespoir d'Othello si tragique. Il n'est
pas un héros de Shakspeare, Hamlet, Prospero,
Macbeth et dix autres, qui n'ait de ces cris ou de
ces murmures, de ces rêveries passionnées, où il
semble que dans un caractère résonne le destin
de toute l'espèce. Il n'y a jamais un seul de ces
traits dans Racine. L'univers est vraiment absent
de son œuvre. Mais, dans Shakspeare, ce ne sont
que des moments. Ils sont perdus dans le désordre
du spectacle. Tout spectacle est naturellement
épars. La loi de -Racine est toute contraire : il tend
à l'épure de géométrie sentimentale. Son ordre est
merveilleux : mais on le touche ; il est admirable :
mais il se fait admirer. Les héros de Shakspeare
ne se possèdent pas, enfin : d'autant plus,
~hakspeare les possède. Un héros qui se possède,
Je vois le poète et la peinture des passions, mais
non pas les créatures passionnées. Gœthe et
Stendhal n'en jugent pas autrement, il me semble.
Je prends donc mon parti de penser là dessus
comme eux.

�CHRONIQUE DE CAERDAL

612

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

§

1

1

L'art et l'ordonnance grecque sont l'ordonnance et l'art français depuis près de trois cents
ans. Mais les émotions de l'âme moderne ne sont
pas épuisées par la tragédie de Racine ni de
Sophocles. Il s'en faut de tout.
11 y a une puissance, une émotion et même une
tendresse dont ces beaux Athéniens ne se doutent
seulement pas. Doux Racine, mais non pas tendre.
La musique nous les a révélées: l'univers n'est
jamais absent de la grande ~usique. Pour moi,
j'ai toujours rêvé du poète qw les fera passer dans
le drame.
Là aussi, il faut réconcilier l'antique et le
moderne, la forme française et la musique.. C'est
la musique intérieure qui fait les moments incomparables de Shakspeare. Mais dix moments
passionnés, dix regards sublimes ne font pas un
drame.
§
11 semble odieux de couper dans le texte de
Shakspeare. Mais il est bien plus o~ieux ~e le
trahir. Certaine fidélité aveugle est la pire trahison.
Garder à l'objet de son amour les raisons qu'on a
de l'aimer, c'est lui rester très fidèle. Et l'infidelité
consiste à l'en depouiller.

613

Shakspeare est aujourd'hui de l'ordre suprême
des grands tragiques faits pour être lus. Ceux là
se~s comptent, sans doute ; et il faut toujours en
finir par là. Cependant il est terrible, il est insupportable que la représentation ne donne pas tort
con~e Shaks~~are à la clique des critiques et au
public. Or, J en conviens : trop souvent à la
scène, ~hak~peare est diffus ; il est morcelé ; il est
~s swtc; il e~nuie. Où l'on voudrait demeurer,
il abrège le séjour; et il revient, il s'installe où
l'on aurait souhaité de ne plus être. La loi de son
•~tacle I~ force à ne jamais se fixer. Il est long,
?ù il nous impo~te moins ; où il nous importe plus,
al est court. C est que notre plaisir mesure la
durée._ Pour brève qu'elle soit, une scène qui ne
no~s mtéresse pas, est toujours trop longue. Les
actions de Shakspeare sont concentriques. Le
monde entoure les héros et les passions du drame
comme les cercles décrits autour d'une pierr;
tombée dans la profondeur de l'eau. Mais si
nombreux ils sont, qu'à la scène le centre s'effac
~n ne distingue plus le point d'impact des pa:~
s1_ons, ~u même les héros, que de loin en loin. Ils
~•spara1ssent dans l'immense ébranlement des
Circonstances qui les entourent, et des ondes qu'ils
répandent.
, !e ne voulais pas le croire, tout en le craignant.
Jai vu, et je ne doute plus. La représentation
fidèle de Roméo est une trahison.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

§
Les planches et ces animaux de c?médiens
portent en eux, vices et vertus, une réalité matérielle qu'on ne peut ni prévoir, ni méconnaitre. 11
faut compter avec la réalité, car ses vengeances
sont cruelles.
La matière du théâtre s'impose à l'esprit de
l' œuvre : elle y incarne les forces et les faiblesses
de la réalité vivante. La scène n'est pas idéale
seulement : quand le rideau se lève, ce sont d~
hommes et des femmes qui s'avancent, en chair
et en os, si peu qu'ils le soient, d'ailleurs, à la
ville. Il y a là toute une part qui échappe au
poète tragique, et qui s'incorpore à ~on œuvre :
elle va vivre sans lui, et contre lui peut être.
Tantôt le drame en est augmenté; tantôt il en est
avili. Ce hasard est glorieux: il tente les poètes.
Ce que les moyens et la vie d'une_ ép?que
impliquent ou supportent, voilà ce qui fa~t la
matière du théàtre : ils renouvellent parfois le
dram,e ; mais souvent il périt avec eux. Plus les
œuvrcs prêtent au comédien et au spectacl:, plus
elles sont périssables. Le livre est la scène 1deale,
qui conserve les chefs d' œuvre.
Il y a du périssable dans Shakspeare, . et
beaucoup. L'·épreuve de la scène le montre, même
quand il s'agit d'œuvres immortelles. Le texte de

CHRONIQUE DE CAERDAL

615
Shakspeare, qui voudrait y porter la main ? Mais
le spectacle de Shakspeare, il faut qu'on y touche,
si l'on veut que l'admiration y reste fidèle, et que
le spectateur continue d'en garder l'émotion et le
respect.
Point de musiques. Point de cortèges. La plus
sobre décoration ; et moins pour voir où l'on est,
que pour inviter que l'on y rêve. Que les fresques
de Véronèse et les costumes de Sardanapale restent
dans les musées. Et les paysages, plus encore,
qu'on leur laisse la paix: qu'ils demeurent honnêtement où ils sont, dans la nature.
Je ne demande qu'une toile de fond, quelques
plans de pierre, d'eaux ou d'arbres, pour permettre
à la pensée de quitter la vie ordinaire, sans que le
sol lui manque. De la lumière ou de l'ombre, plus
ou moins, pour envelopper la tragédie dans la
trame du temps. Un cadre enfin. Et rien de plus.
C'est à la poésie d'habiller le texte. C'est aux
passions profondes d'effacer le misérable jeu de la
mode et des apparences. C'est au puissant amour,
et non au seul geste des corps; c'est à la musique
des idées, et non à un orchestre, quel qu'il soit,
d'ouvrir à l'émotion du spectateur les merveilleuses avenues d'un monde racheté de la vie
par la beauté.
Il n'est point d'autre liberté que celle de la vie
supérieure, que la beauté révèle; et même, il n'est
pas d'autre réalité.
ANDRÉ SUARÈS.

�NOTIS

NOTES
LA LITTÉRATURELE GÉNIE DE FLAUBERT, par Jules dt Gaultier (Mercure de France, 3 fr. 50).
On sait ce que M. Jules de Gaultier a nommé le Bovarysme;
c'est la faculté qu'a l'homme d.e se voir différent de ce qu'il est;
il en fait le principe de presque toutes nos actions, le dynamisme de notre vie morale. L'exemple-type de cette erreur
vitale il l'a trouvé dans le cas de Mme Bovary et, poussant plus
'
.
d
loin sa recherche, dans l'œuvre réaliste et romantique e
Flaubert il s'est aperçu que ce grand artiste avait, en toute
occasion: consciemment ou inconsciemment, peu importe, ob.éi
à la même loi. Bouvard et Pécuchet, Frédéric Moreau, Harnais,
Saint-Antoine ét même Salammbô, autant de cas particuliers,
réductibles à ce seul cas. Ainsi l'objectivisme de Flaubert et son
détachement d'artiste cacheraient une philosophie, qui, s;10s consentir à se formuler, l'art n'ayant cure de formules abstraites,
serait partout présente, partout latente, grande voix_ secrète et
irrésistible, qui, plus que la beauté des mots, ferait la force
de l'œuvre, son unité, sa génialité. Il ne nous déplait pas de
trouver ici les raisons, pour lesquelles Flaubert, comme Baude•
laire , nous semble dominer de si haut son époque. " Quelle
force intime, écrit M. Jules de Gaultier, détermina ce pur amoureux de la forme à composer des livres tels que Madame Bo'flary,
l'Education Sentimentale et Bouf!ard et Pécuclzet, tout pleins, tout
débordants de vérité humaine ? Nulle autre que la passion

même de son métier, le besoin d'écrire, le prurit du style.
Mais cette passion c:st combinée chez lui avc:c le don de vision
des réalités ambiantes, don auquel il ne pc:ut se soustraire .et
qu'il utilise à alimenter ses besoins littéraires. Or, il n'est pas,
comme Gautier, un homme pour qui le monde visible seul
existe ; il est un homme pour qui le monde visible, et aussi le
monde moral et psychologique existent. " Il possédait, dit
Maupassant, la faculté de pénétrer dans la pensée des autres. "
Et cette pensée des autres agit sur sa sensibilité d'écrivain à la
&amp;çon dont les objets visibles agissent sur la' rétine d'un peintre,
Ainsi, physiques ou morales, les images "se dressent devant son
esprit halluciné, implacables comme des fantômes, tenaces
comme des mendiantes, jusqu'à ce qu'elles soient chassées par
le style, jusqu'à ce qu'elles s'évanouissent, masquées par · la
justesse du mot, confondues dans l'identité de l'expression,
abeorbées tout entières dans la substance du terme et de la
phrase. " II ne s'agit donc pas ici d'un labeur volontaire,
entêté, héroi'.que, mais proprement d'une fatalité à laquelle on
n'échappe pas. -Qui pouvait en douter rce n'est n'est pas à froid
qu'un Flaubert choisit ses sujets et ses personnages ; il ne connait pas le jeu gratuit. Il ne sait pas ce que c'est que d'avoir
l'esprit libre , il pense et juge malgré lui ; et cependant il
croit être un jongleur, un tourneur de mots, un virtuose !... Allons plus loin. Le type du bovarysme, c'est moins encore
Emma Bovary que Flaubert lui-même, hypnotisé sur l'art et la
beauté, et pourtant " collé à la terre, comme par des semelles
de plomb". Son rêve insatisfait - ou satisfait à peine et à quel
• 1
pnx
· - 1·1 le transporte sur tous ses personnages, non comme
Wle philosQphie ou simplement une méthode mais comme
l'"unagc même des puissances
.
'
obscures qui bataillent
au fond
de 1u1.· Createur,
·
11· crée à sa ressemblance, et se mire en ses
~ures. Ce n'est pas la vie, mais sa vie qui leur prête quelque
unité· A d'1re vrai,· 1·1 1es tient
·
dans sa dépendance ; il ne sait
pas les laisser vivre comme font un Balzac, un Stendhal, un

�618

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

Dostolevsky. Aussi est-il moins né romancier que poète et

1

s'il eut " la faculté de pénétrer dans la pensée des autres ",
je crois qu'il n'éprouvait de joie, qu'à y retrouver sa propre
pensée ou la justification de celle-ci. On pourra objecter que
tous ses personnages font faillite ; s'il s'en sauve, lui, c'est par
l'art. Chez lui, "l'erreur sur $0Ï" est salutaire, elle est m~me

1

tout ,on wut.

H.G.

•••

' I•

LA BATAILLE A SCUTARI D'ALBANIE, par
et Jt411 T"4rauJ (Emile-Paul).

1

1

Jtm11

Quelque part, dans sa Yie ,k Tolsto1, M. Romain Rolland cite
la prcmiùc des admirables &amp;bus du Siège de Séo{I.J/Opol comme
l'un des chcfs-d'œuvre du grand reportage de guerre. Depuis le
génial Russe, d'autres écrivains., Kipling notamment, et let
frères Tharaud cUI-mémes, dan&amp; Dingky l'i!/111/rt étriv_ain (rappelez-vous la chevauchée dans le Veld, à la suite des hussards
de Garland), nous ont donné des modèles achevés de cette
esthétique du correspondant de guerre, qui consiste essentiellement dans la notation simple, précise, brusque, sans littérature,
de faits minuscules, inattendus, insoupçonnables, qui ne peuvent
etre imaginés et qui demandent un témoin aus sens aiguiiés et
au subtil esprit critique, - cc délicat esprit de choix et d'omission, ce tact infaillible et affiné dont parle, daIJs l11tatiQ111, OSCM
Wilde. Ouvrant la Bat4illt i¼ S,11t;zri d' ..!JIJ1111i1 (un beau titre),
j'imaginais conçu et réalisé suivant cette technique cc dernier
livre des Tharaud consacré à une relation des événements de la
guerre des Balkans, d'abord dans le Monténégro, puis au mont
Athos. Et, sans doute, l'est-il en de nombreux passages : "Et
plus forte que la rumeur des torrents et que la lumière brillante,
one odeur plane, éteint tout: l'odeur des immondices partout
au hasard répandues, car le Turc ignore la feuillée : " " Tara-

NOTIS

bosch !... A la lorgnette, je ne distingue rien sur un grand
champ de neige que des zigzags noirs, comme un deS$in sur du
papiu... Autour de moi, quelques canons sont enterrés sous des
abris de terre et de feuillage; un peu en avant, à. deux cents
mètre,, des cadavres d'animau.x marquent la frontière de la
z6ne qu'on ne peut dépasser sans mourir. A la moindre chose
qui bouge le long déchirement d'un schrapnell... J'erre indéfiniment aoos l'averse allant de batterie en batterie, sous les
huttes de feuillage où s'abritent les canonniers et d'où s'exhale
ane terrible odeur de cuir et de laine mouillée, de poudre, de
fromage et d'oignons. Je me sèche un moment près d'un feu
pour repartir ensuite vers un autre refuge." " Sur le quai,
toute la colonne fait halte au pied du grand escalier. Alignés
111 bord de la route comme une longue file de miséreui devant
un uile de nuit, ils se reposent ... Leur premier geste à tous est
de chercher dans la doublure de Jeun poches quelques débris
de ce tabac qo'ils ripaient l'autre jour... " Je pourrais multiplier
let citations. Imaginez un livre tout entier tissé de notations
analogues à celles qu'on vient de lire, et vous aurez une idée de
que j'escomptais.

rœlm'e

Mais, à côté da reporter, il y a chez les Tharaud, le poète,
le penseur, l'historien et !'écrivain. A chaque page, les faits
lel'Yent de point de départ aux émotions du poète, aux nobles
méditations de philosophie naturelle et de philosophie historique. Un soir, on apprend que le plus jeune des treize prêtres
catholiques de la Primatie de Serbie vient de tomber frappé d'une
balle. Un Franciscain prononce avec un soupir: "Le pauvre !
mais il fallait cda. L'autre jour, lh ont eu un de leurs popes
bl*, Il fallait bien que nous ayons un mort..."" Que de sens,
que de passion dans cc mot ! s'écrient les Tharaud. Qu'il
aprime de riîalité, de concurrence, de haine sourde entre
Wres chrétiens ennemis! lh ce sont les Orthodoxes, - les
Onhodoxes qui vont rendre le Bal Iran à la chrétienté et rejeter
l'In6dèlc à l'Asie. Dans cette guerre de délivrance, les Catho-

�620

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

liques ne jouent qu'un rôle effacé, misérable : ils sont si peu
nombreux! Et que deviendront-ils lorsque les Orthodoxes feront
partout la loi l N'auront-ils pas souvent à regretter les Turcs!
Les nations hérétiques montreront-elles à leur égard la large
tolérance dont ils bénéficiaient sous la domination du Sultan!
Tout l'Orient catholique assiste avec angoisse à la débàcle
turque. Cet effroi de l'avenir, cette horreur de l'Orthodoxie,
cette immense inquiétude, c'est tout cela que révélait confu~
ment la réfiexion courageuse et natve du Frate Sicilien." Un
autre jour, au crépuscule, le muezzin de Dukigno dit la prière
du soir. Et les Tharaud écrivent cette page où vibre un écho
de leur Fêtt Arabe, de cette sympathie pour l'Orient et l'Islam
qu'ils partagent avec Loti : "Qu'elle est émouvante à cette
heure cette mince prière qui sort de la barbe argentée (du
muezzin) et se mêle à tous ces bruits de la nature! Dana ce
jour qui finit, elle exprime si bien la plainte de l'Islam, hautaine et résignée ! Elle dit : " Je suis le repos, le rêve, la
contemplation, l'humilité, la sagesse ; je suis les grandes éten•
dues, les roses de la Perse, les jardins dans les sables, les cyprà
dans les cours : je suis la vie dans la mort. Inventez, pour me
détruire, des machines meurtrières ! Vaincu sur votre petit coin
du monde, je refleuris ailleurs, dans la Chine innombrable, le,
Indes embrasées et dans la sombre Afrique. Vos religions à vous
ne s'épanouissent que dans les brumes. Mon domaine à moi es~
celui du soleil, et vous ne détruirez ni l'eau, ni les palmîen, n1
la fleur du rosier, ni l'ombre du cyprès ... " On voit comment
la pure observation des faits s'ép;rnouit chez les Tharaud en
émotions lyriques et en pensées graves. Perspicaces aussi : car,
écoutant à la veille de leur départ du mont Athos, un jeune
moine grec, dans une auberge, ils ne laissent pas de prévoir
cette mésentente des alliés Balkaniques qui est la triste vérité
d'aujourd'hui ... Quant au style, on a remarqué avec raison que
les Tharaud sont très sobres d'épithètes et qu'ils se contentent
le plus souvent de nommer les objets ; très sobres de mots

lfOTIS

621

également, mais sachant par la place qu'ils leur assignent et le
judicieux emploi qu'ils en font, leur donner leur maximum de
,aleur, de signification, de nuance.
En terminant, je ne puis me tenir de citer cette admirable
page où se trouvent condensées presque toutes les qualités
q,arses dans le livre. Le Mont Athos vient d'être délivré par les
Grecs de la tutelle ottomane :
" ... A toutes les églises, à toutes les chapelles, les cloches
IODnaÎent, des cloches argentines, grêles et d'un son trop aigu
qui, dans c~ jour finissant, faisaient songer à un troupeau qui
mitre. Mais dans la cloche en ~te, dans le plus gai carillon,
dm, le troupeau qui rentre, il y a toujours un accent de
tristesse, qu'à cette heure, sur cette montagne, j'étais bien s01d
à ~tir. Mélancolie de _la victoire! Ces grêles tintements, qui
all,1ent se mêler au bruit sourd de la vague, sonnaient l'enter~ent du passé, de quelque chose qui valait ce qu'il valait,
man qui enfin avait duré des siècles et qui était en ce moment
malheureux. Pauvre Kaîmakam ! 1 Que cda t'a mal réussi de
rouloir devenir un homme d'Occident ! Ta race est faite pour
Je dve, pour l'action rapide et violente, pour le loisir et la
paresse, pour toutes ces choses divines que, nous autres, gens
d'Europe, nous célébrons encore dans la prose et dans les vers
IID~ jamais bien les comprendre. Va, renonce à nous pour
toaJours ; tu es fait pour d'autres âges et pour d'autres climats.
Là-bas, dans les jardins d'Asie, va continuer ta vie indolente et
~ile. Et cela encore durera autant que cela pourra. Puis un
Jour, de nouveau, on interrompra ton rêve, on viendra troubler
ta paresse, nous te rejetterons plus loin, et cette fois je ne sais
plus où ... "
Nul doute que, ce jour, les Tharaud ne le souhaitent lointain!

C.V.
1

C'est le sous-prtfct ottoman, emmené pri1onnicr par les Grecs.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

NOTES

LE ROMAN

LA POÉSIE

CH~RLES BLANCHARD, par Charles-Louis Philippe, avec
ae preface de Lion-Paul Fargue (Nouvelle Revue Françai,e,

HEURES ET R°tVES par Gérard Mallet.

1

1

Ce volume reflète bien les préoccupations et les go(1ts des
jeunes gens qui entre 1895 et 1905 n'avaient pas subi l'influence du Symbolisme. La manière rude et tendue de Leconte
de Lisle n'y est plus sensible. La concision de H&amp;édia n'y est
rappelée que par quelques sonnets. C'est le prestige d'Henri de
Régnier qui triomphe ici, non pas celui de ses premières
œuvres, mais celui des Jell)t ruslÎ9ues et divins et des Mldailln
à'Argile. Nos néo-classiques ne peuvent se rendre compte
aujourd'hui de quel enthousiasme nous soulevait la poésie, im
de miel et de vin, de cc nouveau Ronsard. On ne songeait
point alors à Malherbe...
La plus grande part des poèmes de M. Guard Mallet est
historique: Egypte, Grèce, Rome; mais l'on y sent moins ce goflt
du bibelot, commun aujourd'hui, qu'une ferme connaissance de
l'histoire humaine. D'autres pièces sont familières et élégiaques,
d'une distinction un peu froide mais pourtant aisée:

De r argent tiède filtre aux souks retomôants.
Les femmes, dan, k1 paru, respirmt 1ur les bancs,
En tressaillant UJt peu, les senteurs reoenues.
SoJJJ k linon /Iger leurs poitrines sont nues,
Et la molk lueur rend tQut profil plus fin.
C'est JJ1I chudwument, un m11tère san1 fin.
Un vent plei11 dl soupiri erre dt poru ni porte,
Et le pas à regret se ditaurnt et oous porte
Ym l'ombre moins épaùse et om kt rue où luit
Jupiter, lpm,ier splmdidt de la nuit.

J.

S.

3 &amp;. 5o).
Un des poèmes du cycle épique que projetait Lamartine
cleYait s'appeler les Our,riers, et il voulait y mettre, écrit-il à un
ami, "le pathétique élémentaire par le pain et le sel." Probablement c'est le canevas en pro e de ce poème qu'il a publié
clam le Tailltur dt pierres tk Saint-Point. Les fragments ici réunis,
qae Charles-Louis Philippe laissait sur chantier pour le Charle1
Blatluzrd qu'il rêvait, me font penser à ces Ouorien, à ce pain
et à ce sel du pathétique élémentaire. Charks Blanchard allait
kre l'histoire d'un sabotier qui aurait eu une dizaine d'années
CD 18+9, le père meme de Philippe. Et, de très haut, le roman
du 9:1botier eftt ressemblé, dans son idée poétique et son essence
lllllllWC, au poème du tailleur de pierre. Il y a dans le roman
de Lamartine une admirable page, sentie et écrite, comme
r~lllmrn,t, de la colline où montent les bruits tranquillisés du
IDlr, u~e page sur tous les sons, toute l'harmonie en poudre et
Cil pluie que rendent les pierres quand le marteau du travailleur
la frappe. Lisez maintenant dans Charles Blanchard le fragment
lllr la MaisOII du Sabotier. "Le résultat d'un effort bien dirigé
àlccouronnc~cnt d e m ill e soins délicats, la récompense accordée'
_une consc~cnces aupuleusc étaient que deux sabots parfaits,
faisant la pall'e, entre ses mains venaient d'etre achevés. Il les
examinait sur leurs deux faces, il les cognait l'un contre l'autre
~ ren daient
. un son clair et plein, comparable au son que rend,
1111~ belle pièce d'argent ... Les sabots ont une première odeur
'illl _est celle de leur bois. La boutique avait cette odeur amère
et '1Yaec encore du bois fraîchement coupé que lui donnaient

�LA NOUVELLE RBVUE FRANÇAIS!

les sabots nouvellement fabriqués, mais elle avait aussi cette odeur
plus sage et comme résignée des sabots bien secs qui vous fait
penser que les arbres après leur mort gardent ce que l'on pourrait appeler une odeur de sainteté." Et toute une page encore
sut les odeurs de sabots neufs, qui se confondent avec cette
vérité dont la boutique était pleine, cette vérité qu' "oa y
pratiquait un métier parce qu'il faut pratiquer un métier. D
s'agissait ici d'un cas particulier : celui du métier de sabotier,
mais il sortait de la boutique un enseignement plus large... "
J'ai indiqué ce rapprochement, d'abord parce qu'un artiste
comme Charles-Louis Philippe mérite qu'à l'occasion de 11111
nom soit évoqué celui de• plus grands, puis parce qu'il Cil u
poète plus qu'un romancier, et enfin parce que dans Cwlts
BkZ11(/uJrd il voulait réaliser cc poème élémentaire et pathétiqac
du travailleur et du Travail, qui manque encore à notre littérature, et par lequel la génération qui l'eftt écrit et\t vraiment
présenté :1. la génération suivante ce pain et ce sel dont parle
Lamutine. Sur cette réussite suprême de l'épopée" humaine",
il semble qu'ait pesé la même fatalité poétique que sur le sujet
éminent de notre épopée nationale, Jeanne d'Arc. Sans doute
Philippe avait en, après avoir écrit ces fragments, une conscience
plus claire de la grandeur de sa matière et du développement
que pouvaient prendre encore ses forces d'écrivain. Il laissait
reposer ces fragments, les réservant à des années de mataritc
plus avancée, à cette gloire qui lui était promise, et dont
il escomptait tous les bénéfices, y compri, ceux de C(Olluigu/t,
Alors il eftt ouvert à nouveau, comme le Berger de la fable,
le coffre où il ent fait reconnattre les éléments de son meilleur
trésor.
Cette histoire du père de Philippe s'arrête à l'enfance de
Charles Blanchard, aux années oà il fait l'apprentissage de b
misère, et où il passe de la misère à la joie de l'apprentissage.
Comme l'indique Léon-Paul Fargue dans sa pénétrante préface,
ces fragments d'une histoire inachevée ne pouvaient s'incorpoNf

NOTES

625

cosemble à la même œuvre.' ce sont Ies amorces de v · d'
gentes, égaiement possibles entre 1
ell
..
oies iverNéa
· ·1
'
esqu es Philippe eOt h · ·
nm01ns
i
subsiste
de
Chd
k
B'c om.
.
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,: 1 mndJard de ses di
1rad1cto1res états, une image é é .
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vers et con..
.
g n rique dont Farg d
,i,aon vivante. Il voulait fai ,,
h
ue onne une
re une c ose pauvre
h
plus en plus pauvre le L1'vre d P
'
'
u auvre Il
d'une• c .ose de
ment qui l'habitait de faire quel ue cho~ ' me. 1sa1t le touret désertique
Ph'J"
q
d horriblement aride
• ippe veut qu ' on y touche le fond de la
Misère... " ...
C'est bien ici le procédé inverse de L

.

i, form, et, plus généralement de amart1ne dans 1~ Tailkur

ch4telain de Saint-Point voit son ~ill to:t ]~ romantisme. Le
mienne et line où lui se
è eur e pierres de la colline
.
prom ne et rêve . a
IUISlcal, avec cette m·1-•-e d
.
.
• vec son marteau
&gt;ce
e sa VIC qui •
· à
le dcit qu'il en fait dans la piété 1· . s apaue la fois dans
.iu.J....
'
re 1g1eusedont elle
~~,., ainsi que d'ailes et dans l'att .
_est encadrée,
nni l'éc
.
'
entive compassion d
è
~- oute, qui le transcrit, qui l'idéali 1 .
u po te
la pauvreté et la douleur font
. ~ e tailleur de pierres,
pa
•
partie intégrante d'
,sage poétique, et c'est au poét
.
un grand
pourrait dire, lui aussi :
e assis sur sa colline qu'il
Dans flos ,ùux, au delà de la l"htrt d.
fi t/ _,
-r
li nues
ut
p u 1'"
fi cet
. abime immobile fi dorma111,
1
e~ -etre a1tt1-flo11s dts choses i11ton11ues
Ou la douleur de l'homme nitre CQfllme lllmmt.

;f

Bouuet
a disco uru sur l' Eminente
.
.
Ji itl d.
ftgliJt. Le romantisme à chanté d
ê'fll
et paurJrts dans
lll!mc creux de poitrine l'é . u m n_ie fonds oratoire, du
dans la société, dans la poé's,· mE1nentde dignité des Mirlral,/er
da
e. t pcn an t q Bo
cérémonies de la p 'd
ue ssuet, maître
JL
rov1 ence assignait au p
UCQ&gt;Utive dans l'h
.
. '.
auvre sa place
. . .
armonieu:r édifice de J'é r
1
ecnviat les dix lignes où ·1
l d
g JSC, a Bruyêre
plus volontaire et la plus :
u paysan, du pauvre, avec la
débordement du romantis;r:ure /:~uvreté.rC'est_ aussi en plein
urope 1ttéraue, que Gogol

P~~t

9

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

écrit ce Manteau, d'où tout le roman russe est sorti, et qui ~t
bien à Lamartine, à Hugo, à George Sand, ce que les dLI
' lignes de la Bruyère sont au sermon de Bo:suet.
Le procédé de Charlu Blanchard est rnve1~se du pr~:édé
romantique, mais il en diffère moins en tant qu mverse, qu il ne
lui ressemble en tant que procédé. L'accent est_ sur la ~o~'.11unauté du genre plus que sur la différence spéc1_fique. Ph1hppe
veut faire une chose pauvre, la chose 'pauvre, le livre du Pa_uvre,
parler du pauvre pauvrement. Et il est bien natur~l, il est
nécessaire que le livre d'un tel écrivain soit le contraire _d'un
pauvre livre, il en est le contraire trop évidem~ent, tr~p richement, j'allais dire ttop ~nsolemment. Il est a~tl-r~manuque trop
·
t (Et au•ourd'hui l'est-on pmais autrement 1)
romantiquemen .
~
.
.
. .
Je prends ici Philippe tel qu'il est, JC ne lui reproche ne~, JC
ne lui fais pas surtout ce reproche absurde d'être trop artiste.
Seulement voici: j'ai nommé le Manteau. Souvenez-:ous du
Manteau, et aussi d'Un c~ur Simple (où Flaube~t a cer~amement
pensé au Manteau) ce sont aussi des œuvres d art_ puissantes et
parfaites. Eh bien, faites lire _le Manteau à u~ vieux, h~m~le,
petit employé, qui ne connaisse que le Pettt_ ?ournal, fait~
l .ue uft,. Cœur Sim1ofe
r à une vieille servante sacrifice, à .un dem1. ,
siècle de servitude, qui n'ait jamais ch.er~hé la ~ettre un\rnnee
en dehors de son paroissien. Plus ou moins lucidement, l ~net
l'autre éprouveront devant l'œuvre qui les transpose à la vie de
l'art le sentiment d'une révélation, de la révélation d'e~x-mê~_es
à eux-mêmes, l'obscure idée qu'ils existent pour quelqu un, qu ils
possèdent dans un monde supérieur un double_ analo~ue à euxmêmes spiritualisé ; ai.nsi le jeune animal qui se v01t ~ourla
premi{re fois dans uri miroir, l'enfant qui s'aperçoit pns d~ns
une foule cinematographie, ainsi tous les échelons élémentaires
de la vie esthétique. Supposez maintenant que Charks Blanc~rJ
ait été achevé, que le père de Charles-Louis Philippe, 1~ ~1e~
sabotier de Cérilly, ait vécu assez pour le lire. Qu'aur~1t il p
'tr de lui· ? R'1en Pas même chez lui l'attendrissement
reconna1 e
•
·

NOTES

du bon Pétrarque,qui ne savait pas le grec,devant un texte d'Homère. Peut-être le sentiment obscur, d'ailleurs très" philippien"
d'une vaste mystification autour de lui, et de ceci, que la littérature n'est pas faite pour les pauvres, que l'histoire d'un sabotier
n'est pas plus faite pour un sabotier que les sabots ne sont faits
pour ceux qui ne les peuvent payer. Ou tout au plus quelque chose
d'analogue à ce qu'éprouve Charles Blanchard devant le salon de
madame Léon Bonnet, aperçu par la fenêtre : " Il en avait reçu
un coup. li avait été vraiment frappé à la face par des rideaux
de soie, par des tapis, par des sophas, par des vases à fleurs, par
des lampes à colonnes de cuivre qui semblaient être au nombre
d'au moins cinquante. Quand il voulait se vanter il disait : j'ai
vu le salon de madame Bonnet." Fargue nous apprend que le père
de Philippe ne voulait pas que son fils fît un livre sur lui. Peutêtre pressentait-il qu'il serait dépaysé dans cette richesse verbale, dans cette luxuriance symbolique. En tout cas CharltJ
Blanchard lui fût demeuré fermé. Et pourtant Charles Blanchard
achevé n'eût peut-être pas été inférieur à Un Cœur Simple et
au Manteau ; - Flaubert et Gogol n'avaient pas mis à leur
auje~ le q~art_ de l'a~our et de la piété qu'employait Philippe;
- ils n étaient pomt placés comme lui par leur naissance
et l~ur instinct au cœur de la pauvreté. Pourquoi et de quoi
ce livre du Pauvre nous paraît-il si riche r
Madame de l\faintenon, dans une b11truction aux demoiselles
~e Sa!~t-Cyr, leur prescrit, en termes très délicats, une parfaite
simplicité. Puis, dans une ln1tr(Kti011 suivante elles les gronde
d' exagérer, avec un dessein plut~t ironique ' cette simplicité
d' en mettre partout, de dire : Je vais jouer avec
' simplicité. - '
Je vais manger ces croquettes avec simplicité. - Cette dame
paraît très piquée que ses élèves traitent , ses instructions .à
pe~ près comme son premier époux avait traité Virgile. Mais
étaient~elles si coupables ? Il est trop facile d'être simple, il est
trop difficile de le devenir. Ceux qui sont devenus simples
l'Eglise les a canonisés comme des , miraculés de la grke. E~

�NOTES

d . .
LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

quancl un artiste, qu'il s'appelle Titien, Racine ou Flaubert, a
réalisé la simplicité, l'humanité a vu dans cette simplicité
l'effort suprême de l'art et le miracle du génie. Dans Charles
Blanchard, la simplicité est répandue comme elle l'était dans la
classe de Saint-Cyr à laquelle la patronne adressait ses remontrances. Il semble que Philippe éteigne autour de Charles
Blanchard tous les feux extérieurs, tout ce qui projette une
destinée, tout ce qui fait une vie, tout ce qui noue des
points d'attache avec le monde, avec l'amour, qu'il éteigne
tous ces feux peur les rallumer un à un dans l'intérieur, pour
éclairer seulement le néant, la faim et le froid de cette petite
~me, qu'il nous émerveille, qu'il veuille nous émerveiller, avec
une coquetterie d'artiste consommé, de toutes ces valeun
négatives, de toutes ces absences dont la somme constitue le
trésor de la Pauvreté. Il y a là une invention analogue à celle
qu'avait réalisée Charles Blanchard lui-même : " Il mettait à
part de sa tranche de pain un tout petit morceau. Il se disait :
Voilà, ce sera ma pitance, ce sera ce que je mangerai avec mon
pain. Il donnait à pleines dents dans la tranche et prenait de
sa pitance une miette qu'il ajoutait à sa bouchée de pain. Tantôt il s'imaginait que c'était du saucisson, tantôt une moitié de
poire, tantôt de la confiture." Mais chez l'auteur de Crofuignole, c'est l'artifice poétique inverse, c'est-à-dire pareil : cc
sont tous ces trésors délicats, c'est cette pitance qu'il transforme
en pain de pauvre. Et la poésie est la même, car l'essentiel est
dans la transformation, dans le mouvement d'imagination
enfantine et géniale qui convertit soit la pauvreté en richesse,
soit la richesse en pauvreté.
Richesse, richesse débordante, indéfinie, c'est bien l'impression que laisse ce livre du Pauvre. Il est fait de quatre épisodes,
le Froia, le Pain, les Chevaux de Bois, la Maison du Sabotier.
Et l'on a la sensation que sans s'épuiser, sans épuiser son sujet,
Philippe aurait pu étendre ces quatre épisodes en quatre livres
pareils à celui-ci. Cette richesse est différente de la richesse

629

escnpuve qu'on trouve chez Balzac d l .
et pit~oresque qui frappe chez Di:ke e a richesse épisodique
contraire ; elle consiste d
ns, elle en est mêtne le
r .
ans une accumulai"
· é•
,01sonnement
de signifieat'wns, un d égagemention
un
.
. dmt
'fi .neure,
d
s1on et de vie. Mieux que de t
. m e m 'expresde Claudel et de Jammes S lout au~e artiste elle est proche
.
· eu ement 11 manque à
.
cc qui manque aussi à cell es d e la descr"pt"
cette richesse
h
1. 10n c ez Balzac, de
l'épisode
et du tic chez D'tc ken.s .• une raison
•
d , ê
ratSon d'avoir pour limite cette li ne
e s arr ter, une
ou en delà. C'est la r
d
g et non telle autre en deçà
ançon e son abondanc E .d
serait injuste de reprocher à Phili
:· _v1 emment il
n'est pas celui de Tourg
. ff dppe ce qm fait que son art
ueme et e Flaub t M .
tout cela, son roman devi t d
cr · ais enfin, de
un roman.
en avantage une poésie et moins
Certainement l'auteur de Bulm de
.
.
Cr~uignofe aurait, dans l'état d
·r !am Donadieu et de
discipliné cette matiè
d"tr. e mtl e Charles Blanchard,

'fi .

re muse condensé
b
poétique, donné à son rom
,
cette a ondance
fi
an, autant que cel l . ' .
gure, vie et puissance de roman L'" é
a u1 eta1t possible,
est précisément de
. mt rêt de Charles Blanchard
nous montrer à l'état le 1 1 .
plus spontané la sensibilité d Phil.
p us ynque et le
son mouvement d
e
ippe, de nous la révéler dans
, ans son passage à
é
Fargue, Philippe n'a eu b . d
un tat : " Jamais, dit
esom e tout d( d
pour me servir d'une expression mil' ~re, ,: tout sortir, et,
dans Charles Blanchard Il
r .
1ta1re, d mstaller comme
•,
• Y a 1a1m plus que J'
• d .
ntè totale et d'exactitud
e smcé.
e abso1ue' " C'e t ama1s,
. M .
dire est un besoin d'auteur h . . .
s vrai. ais si tout
Et comme le lecteur
'. c OlS!r es~ ~ne nécessité de lecteur.
. .
ne sait pas chomr comm l l
pnnc1pe ne sait rien c'est à l'
d , . e e ecteur en
·1·
'
auteur e choisir
l ·
c1 1er avec cette sincérité t Otal e ce choix
.
pour
'
·
, u1. Concharles Blanc/zard. plus d "ffi ·1
necessa1re, etait, pour
..
, d i . c1 e que pour 1es au t rcs œuvres de
Ph ihppe. C'est
une es raisons pour les Il il
.
un autre temps l'e , . d
que es avait remis à
xecution éfin"t' M ,
Charles Blanchard ' .
l ive.
ais tel que nous l'avons
n en occupe pa
· d
place qui est peut-être la
. 'è s moms ans son œuvre une
prem1 re.
A.T.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

** *

DANS LES RUES, par J. H. Rosny atné (Fasquelle,
3 fr. 50). - SÉPULCRES BLANCHIS, par J.H. Rosny jeune
(Calmann Lévy, 3 fr. 50).
.
Enfin, M. J. H. Rosny aîné conquiert la place que depms
longtemps il mérite. Tandis que s'usent et s'écroulent tant de
réputations usurpées, la sienne grandit chaque jour. On consent
à s'apercevoir de la force de caractère qu'il lui fallut pour
sauvegarder ses idées, sa conscience et ses meilleurs dons, parmi
les risques graves d'une surproduction constante. Peut-~tre les
nécessités du journalisme lui ont-elles fait perdre le souci d'une
condensation dont on put le croire capable et dont Daniel
J'algraive demeure le témoin? Mais c'est là tout. Condam~é.à
écrire vite, il a dft apprendre à écrire large et quant à moi, Je
ne regrette pas les minuties de style et d'observa~ion_ d~ ~a
première manière, ni cette contraction volontaire qm lui fa1sa1t
une langue trop rocailleuse et quelquefois même barbare. J_'ai
dit mon admiration pour Nell Horn ou ces défauts sont moms
sensibles. Je n'admire point tout à fait autant Dans les Ruts,
mais seulement dans ce sens, que ce n'est encore que la seconde
partie d'un tout, un grand roman bourgeois et populaire - et
qu'il serait prématuré de juger, d'après un morceau, de sa
portée, de son ampleur et de ses proportions. M. J.
Rosn! aîné
est peut-être le seul romancier de son époque qui ait _vraun~n~
de l'imagination. Je songe bien à M. Paul Adam, mais cel:11-~1

:I,.

l'a si confuse qu'il faut trop d'efforts pour le suivre ; au fa1~, il
n'a pas une imagination de romancier, mais d~ poète_-philosophe; elle s'empêtre de verbalisme et de vague 1déolog1e: elle
combine à la rigueu:r quelques péripéties, mais néglige les
sentiments; elle n'est pas directe, elle n'est pas émue; je me
demande encore à quel endroit secret, elle peut atteindre le
lecteur moyen. Chez M. J. H. Rosny aîné, je trouve bien_ les
mêmes soucis, le go1Ît des images vives et des généralisations

NOTES

631

philosophiques; comme M. Adam évoque " les élites", lui
dépeint l'animal humain et il rattache volontiers les glaci.s de
Montrouge aux forêts de la préhistoire. Mais il n'imagine pas
dans le vide, il n'édifie pas sur l'abstraction ; il ne se croit pas
quitte avec son temps, quand il a décrit l'aspect d'un faubourg
ou célébré l'aéroplane. Il ne fait appel à l'idée que pour
uniner la matière humaine de ses ouvrages ; à la rigueur ils
pourraient s'en passer ; ils sont pétris en pleine vie. Pesez-moi
le sujet de ce roman d'aventures et de mœurs. - Jacques, enfant
de bourgeois ruinés, fréquente trop la rue ; ses instincts antisociaux s'y réveillent; graine d'apache, il lève, il pousse - et
5CS parents, les réguliers, le voient avec effi-oi grandir. M. J.H.
Rosny ne poursuit pas le pittoresque ; il analyse avec une
précision singulière les sentiments du jeune garçon ; chaque
aventure - et l'enfant ne· vit que des aventures - est en lui
une occasion de conflit, entre la tradition familiale dont il reste
marqué quand même, son orgueil individuel, ses besoins et sa
fantaisie. Il a volé, tué, la police le guette, il se cache chez ses
~nts qui soupçonnent la vérité. Son frère, son honnête frère
l'~dcra à s'enfuir. Or, à ce moment précis où il rentre, - Dieu
~1t à quel point taré et peu chargé de repentir!- que dit-il à sa
Jeune sœur, dont il souçponne l'inconduite ? "Toi, faudra
prendre garde de marcher comme il faut. Tu me connais. "
Déshonoré, brouillé avec la notion d'honneur, il place encore
~e espèce de point d'honneur sur la petite et il lui refuse une
liberté qu'il veut tout entière pour lui. Un seul trait de ce
genre montre le caractère véridique de l'imagination de
M.J.H. Rosny aîné et la subtilité de sa psychologie. Ce trait n'est
pas unique, il importe encore de citer les dernières lignes du
roman. C'est lorsque Jacques est pris: son frère aîné et sa mère
i'étr_eignent; la mère dit : "Qu'avons-nous fait ? Oh ! pourquoi est-ce si injuste? Ce n'était pas la peine d'être honnêtes!"
Et le frère répond gravement : " Nous ne pouvions pas être
nwhonnêtes ! " L'auteur ajoute : "Il sentit là que se trouvait

�632

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

leur vérité profonde. Ils ne pouvaient pas ! C'était la vérité qui
dépasse tout - pour cette raison suprême, éblouissante ~t sans
réplique, 9,1elle est. Il ajouta encore :
nous aurait tués
de ne pas être honnêtes. " Par le ton_ de c~c1, on p~ut ~esurer
la distance qui sépare un semblable livre, s1 natu'.ah~te d aspect,
des meilleures œuvres du naturalisme et aussi bien de ces
épopées idéologiques avec lesque,lles il n:est pas sans ressemblance, mais qui ne répudient 1 observation terre à terre des
mœurs, que pour négliger par surcroît, derrière les mœurs, let

Ç:

caractères et les Ames.

•••
Je ne me hasarderai pas à rechercher quelle put être: dans
la collaboration passée des frères Rosny, la part respective de
l'un et de l'autre. Certes, le livre dont je viens de parler pourrait être signé de leurs deux noms. Mais est-~e ~ dir~ que le
cadet n'a rien apporté d'effectif dans une assoc1at1on si durable
et qu'on s'étonne de voir rompue si tardive~e~t 1 Je m: gar•
derai bien de l'insinuer. Tout au plus ai-Je le droit de
supposer que deux auteurs qui acceptent ainsi d'unir_lidèlement
leurs noms leurs efforts, leur fortune, ne sauraient guère
,
'
revêtir la succession de leurs ouvrages d une apparence
d'unité et d'harmonie - sans que l'un d'eux consente à le
céder à l'autre, sinon dans le détail, du moins dans les !randes
lignes de leur commune production. Une œuvre d art ne
souffre qu'un seul maître, comme une armée ne souffre qu'un
seul chef. - Que les œuvres des frères Rosny ~ortent su~tout
la marque de l'aîné, on le dit, j'incline à le croire ; que 1ainé
puisse se passer du cadet, nous le voyons. Mais celui-ci, dans_sa
seconde carrière, ne va-t-il pas nous révéler sa pers_onn_ahté
secrète 1 ou bien aura-t-il fait en vain ce geste d'émancipatt~n 1
_ Or, tandis que les nouveaux livres de l'aîné semblent naitre
des précédents, les continuent naturellement, les confirment,

NOTES

ceux du jeune s'en distinguent de plus en plus et le tout
dernier, Slpulcres Blanchis, n'a presque plus rien de commun
avec eux : c'est bien l'ouvrage d'un autre homme. Notez que
nous Y retrouvons le même souci idéologique et social la
curiosité des mêmes problèmes et une manière analogue de' les
aborder ou de les poser : on peut changer son art, mais non
pas aussi aisément sa pensée, quand si longtemps on a pensé a
deux. L'art change ici et la mise en œuvre et l'accent ; une
même pensée, y prend un autre timbre. II apparaît que M. J.H.
Rosny le jeune est moins poéte que son frère ; il est aussi moins
~ivain. Il ne recherche pas ce large balancement des images,
qw est un trait épique familier à l'aîné; quand il généralise,
c'est plutôt en savant et sur le mode abstrait. Ce que son récit
perd ainsi en atmosphère, en enveloppe, en musique, il le
regagne en fermeté ... - Pour nous sembler tout à fait magistral,
que manque-t-il donc à ce livre l Un peu plus de soin dans le
styl~, une pl~s exacte proportion entre les parties et la justification esthétique de certains développements. Mais c'est un
idéal auquel le romancier est bien capable un jour d'atteindre.
Quelle distance déjà entre l' Affaire Derive et les Slpulcm B/a11c/m ! J. H. Rosny aîné n'a jamais séparé, dans ses peintures, les
caractères des mœurs, les idées des milieux et des paysages. Je
~is que chez le jeune la psychologie primera ; elle gagnera à
pnmer ; chez lui, l'individu se dégagera de la foule et sans
doote, se suffira. L'Affeire Derive, roman de mœurs, s'embarrassait
de trop d'observations inutiles, de trop d'oiseuses descriptions;
le drame étouffait sous le document ; ni le document ni la
ICllsation ne sont l'affaire de M. Rosny jeune. II se trouve
mieux d'un certain degré de dénudement, voire même d'abstracti~n : l'abstraction a chez lui une sorte d'intrépidité
~tetzschéenne. Autant qu'il nous est permis de prévoir l'évolution_,a'un romancier arrivé à la maturité de son âge, j'imagine
et J espère qu'il évoluera dans ce sens. Du moins aura-t-il
peint dans les Sépulcre, Blanchi, trois figures vivantes, complètes,

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

robustes et nul n'a-t-il encore traité avec autant d'ingéniosité
et de hardiesse l'éternel drame de la dépossession du faible
par le fort. Devrons-nous donc à ce divorce, que nous
déplorions tout d'abord, deux bons romanciers au lieu d'un ?
Le fait serait sans précédent.

H. G.

•••
VIE DE SAMUEL BELET, par C. F. Ramuz (Ollendorff,

3 fr. 50).
" Je suis né à Genève en I 74:z., dit Jean-Jacques au début
de ses Confissions, d'Isaac Rousseau, citoyen, et de Susanne
Bernard, citoyenne." "Je m'appelle Jean-Louis-Samuel Belet,
écrit celui-ci par la plume de Ramuz, né à Praz-Dessus, le
:z.4 Juillet 1840, d'Urbain Belet, agriculteur, et de Jenny
Gottret, sa femme. " Sont-ce des confessions ? Est-cc un
roman ? C'est - puisqu'il me faut employer une formule de
ce genre, - un "roman-confession. " Aveu non dissimulé,
moins du héros que de l'auteur. Ne cherchons pas à le nier:
ce qui nous intéresse aujourd'hui surtout, c'est la personnalité
de !'écrivain vue à travers ses personnages. Nous admettons que
leur activité humaine ne soit que fonction de l'activité intellectuelle de celui qui les crée. Il n'est plus question de les
emprunter à la réalité quotidienne à coups de notes prises sur
le vif, mais de leur donner droit de cité par d'authentiques
certificats de " bonne vie ", au bas desquels leur créateur ait la
force d'apposer lui-m~me son cachet. Ramuz est un de ceux-ci,
Samuel Belet un. de ceux-là. Comme Philippe passa du lyrisme
verbal du Père Perdrix au lyrisme d'atmosphère, en apparence plus dépouillé, de Charlts Blanchard, Ramuz est arrivé de
Jtan-Luc Persécuté à la Vie de Samuel Belet. Mais Samuel Belet
n'est ni un paysan, ni un ouvrier, ni un bourgeois, ni un
noble : c'est tout simplement un homme. Ramuz nous aide à

NOTES

nous défaire de cette conception rudimentaire du roman d
mœurs
rurales, de mœurs bourgeo1ses,
• etc. Les différents métierse
,
qu_ exer:e au gré des circonstances son héros ne le dé,.1
pomt ·• Jeune, I·1 quitte
· son pays pour y revenir hom orment
Courbe admirable dont les deux .
A
,
•
me m!l.r .
. . d
pomt extremes fimssent par s
reJom re_ pour former un cercle parfait. Belet est h
_el
souffre • il a de d
d
eureux et 1
Q d' R
s ~utes et es certitudes ; il déteste et il aime
uan
amuz
lUI
dan I li
· fait dire : "Il s'agit que 1es événements .
s es vres, s01ent comme des h .
.
,
endroit donné
.
c emms qui se coupent à un
' et il y a des carrefours où tout le m d
retrouve . .. M o1· Je
· , •
on e. se
. Les choses venaient
comme ell
l . n a1 pas su où J·•ail ais.
. voulu qu'elles
-rien
,,es vou aient' non pas comme J., aurais
. nent 'nous ne sommes pas dupes del' ffi
N
bien que c'est Ram
.
ar 1 ce. ous savons
. . à uz qui parle. Et nous nous rappelons ce que
Gœth d
e 1sa1t
Eckerm an n 1e I 8 avril. 1 8 z 7 . " L' ·
avec la nature dan
d bl
;
artiste est
eacl
s un ou e rapport : il est son maître et son
ave en même temps. ,, Rousseau fut a la fois da
Cnflssions 50
,
ns ses
,_ .
' n propre esc1ave et son propre mahre Ram
d
li Yu de Samuel B 1,
,
•
uz, ans
1
e,et, n est 'esclave de son héros qu'en tant
qa'il le c é . ·1
r e , 1 ne s attache à s
'a I
..
indiquer 1 h . à
es pas qu a cond1t1on de lui
e
c
emm
prendre
'
l'
d
.
hésit Il
1 .
, a en rott où Belet pourrait
lui crO. nle ~ suit que pour continuellement bondir devant
di · . u, p utot et en un mot, pour en revenir à ce que ·e
sais tout-à-l'heure, Samuel Belet c'est Ramuz lui-même. J

H. B.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

NOTES

Puis il fut question des candidatures. Pour la seconde fois on

parla d'Alice Meyne!!; mais sa nomination aurait eu l'apparence d'une concession faite aux suffragettes. Thomas Hardy

LETTRES AN GLAISES

qui est sans doute, depuis la mort de Tolstoï, le plus grand
nom de la littérature européenne, est justement trop européen
pour n'être que le poète-lauréat de l'Angleterre. Il y avait

WILLIAM ERNEST HENLEY, by L. Cope Cornfard
(London Constable). - LA SAISON 19i3.
.
W E Henley trop courte. Et le titre
Une courte étu de sur • ·
••
.,
de la collection dans laquelle elle est pu~he: ~ Mo~trtl
Biographies augmente notre déception. La partie b1ograph1quc
n'apprend rien ou presque rien de nouveau sur l'homme. ~t
.
..
é · ue trop gros pour valoir
la partie cnuque est un pan gynq
beaucoup. Mais tout ce qui touche à W. E .. ~enley no~s
intéresse et nous écouterons toujours avec pla1S1r c~ux qui,
'
Il
arlent de lui. Il fut
l'ayant connu personne ement, nous P
surtout une grande influence, un grand démol~sseur et _un
réformateur. Nul mieux que lui n'a contribué à briser
gran d
,
l
·n ent
\ les préjugés du public victorien, nul n a p us va1 amm
combattu l'influence détestable de la Jeune Personne et toute
la "Podsnappery" artistique de la fin du XIX• siècl_e. ~t nous
ne pouvons pas oublier que toute une partie de sa vie mtellcc-

~

tuelle était française.

•••
Il y a eu cette année, à côté de la Saison mondaine et
hippique, une sorte de Saison artistique (enfin!) d~nt 1~
. .
x événements ont été . le succès du Sacre du Prmttmp,
prmc1pau
·
. .
d'
eau
le succès de La Grande Ar1enture, la nommat1on un nouv
poète-lauréat, et la découverte de Francis Thompson par les
d
gens du monde.
'Alfred Austin, on parla e
Au lendemain de la mort d
supprimer la charge (bien inutile en effet) de poète-lauréat.

l{.ipling. Or la nomination du poète-lauréat a été faite, par le
gouvernement actuel, contre Kipling, c'est-à-dire contre
l'impérialisme. Le public anglais n'a pas manifesté beaucoup de
surprise ou d'indignation. L'impérialisme est depuis longtemps
mort. Peut-être même quelques personnes ont-elles été contentes
de voir l'impérialisme officiellement condamné. C'est qu'en effet
Pimpérialisme est le grand défaut de l'œuvre de Kipling. Le
patriotisme de Walt Whitman nous émeut, ses tambours et ses
clairons nous ébranlent de la tête aux pieds, et la vue de son
drapeau nous soulève d'enthousiasme. Au contraire, le patrioüsme de Kipling a quelque chose de brutal et de bas, dont tout
homme bien né s'écarte, et que la foule des grandes villes,
involontairement, par la seule for.ce de son mouvement, repousse
et rejette. La différence peut s'exprimer en disant que le
pati:iotisme de Whitman est guerrier, tandis que le patriotisme
de Kipling est militaire. Mais c'est la partie morte de son
œavre. Dans ses romans Kipling est un grand poète.
Une habitude veut, pour quelques années encore, qu'on
appelle particulièrement poète l'artiste qui écrit en vers. Le
gouvernement a profité de cette habitude pour avoir une fois
de plus raison contre Kipling romancier, et pour élire le plus
remarquable des poètes lyriques de la génération qui a succédé
a Tennyson et à Browning. C'est un grand aristocrate, de
naissance, de gotît et de talent; un ouv,ier consciencieux
tomme l'étaient nos Parnassiens; et un admirable musicien du
,ers. Et si la question suivante était posée : quels sont les trois
pins grands poètes anacréontiques qu'a produits l'Angleterre r on
pourrait répondre : Herrick, Lander et Robert Bridges.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISI!

Il fut réjouissant d'assister à la découverte de Francis
Thompson par les gens da monde. Il était beau d'entendre le
snob parler de Francis Thompson (qu'il connaissait de la
veille) comme de son poète favori. Mais le snob avait-il
compris Daisy, The Poppy et les poèmes sur les enfants r Oui,
Eh bien ! le snob était absous de son snobisme.
Il y avait une bêtise à dire : " Francis Thompson était
catholique; donc il n'était pas bien-pensant. " Il a fallu que
cc soit la Rerme .Anglaise qui la dise. L'article de M . Austin
Harrison est pénible à lire. Aveuglé par son joug politique, le
critique se trompe presque constamment. Il commet des erreun
énormes, comme celle qui consiste à dire que F. Thompson est
un poète anti-scxuel; alors que toute son œavre est inspirée
par ce qui est au fond le sentiment sexuel pur, et alors que ses
comparaisons, ses allusions, son vocabulaire, sont presque
impudiquement sexuels. Pour lui, les mystères de sa religion ne
sont que d'autres formes d'un même amour. Il est pénible aussi
de voir citer en opposition avec le poème de Thompson :
"Cherchez-moi dans les chambres d'enfants du ciel ", une
Berceuse de Richard Middleton, sans doute pleine de bonnes intentions, mais qui ne fait pas grand honneur à l'auteur
du Yai11eau Fant8me.
Les autres sottises prévues : " anti-moderne, à l'écart de son
temps, sans contact avec la vie" ont été entendues à leur tour
au milieu du triomphe du poète. Mais justement le hasard a
fait que Francis Thompson est le seul poète moderne qui ait
connu et vécu la vie du peuple, et du peuple le plus déshérité.
Il a fait un stage de plusieurs années dans les dernières classes
dl! prolétariat ; il a été un sans-travail. C'est peut-être ponr
cela qu'il est si éloigné du socialisme des millionnaires de la
Revue Anglaise. C'est peut-être pour cela qu'on sent chez lui
cette résistance latente à ce qu'on nomme "l'ordre étatiste";
et la résolution de l'individu moderne à chercher sa justice et
son dieu sans tolérer d'intervention morale ; et la même poussée

NOTES

lente, grave, sans cris, mais insondablement révolutionnaire,

qui rejette l'impérialisme de Kipling. Il est fou de prétendre
que le mysticisme de Francis Thompson est un mensonge, ce
qu'on appellerait "un essai de conservation ou de reconstruction

sociale ". Il est trop évident qu'il était déclassé, et projeté
au-delà de toutes considérations économiques, politiques ou
morales. Et c'est par cette espèce d'anonymat- un homme de
la foule, avec son mystère, est toujours différent de ce qu'on
pensait - et cette façon d'être libre, et méfiant, et fermé, et
secret, d'être avant tout un homme intérieur, chercheur entêté
de son bien suprême et de sa réalisation complète, de sa
s4inteté, c'est par là qu'il est si moderne et si près de nous.
V.L.

*

* *
LE NAPOLÉON DE NOTTING HILL, par G. K.
Clilsterton, traduction de Jean Florence (Edition de la Nouvelle
Revue Française, 3 fr. 50).
Il sera curieux de voir si le succès en France de G. K. Chesterton répond décidément à la réussite chez nous de Kipling
il n'en était pas ainsi, voici peut-être
i quoi il faudrait réfléchir. Wells rencontrait de plain pied
un public français façonné par la lecture de Jules Verne. On
,rait intéressé de retrouver, transposées sur un plan littéraire
plus élevé, des émotions vieilles et jeunes. Rudyard Kipling
présentait au public étranger la figure de l'Angleterre qui
l'inquiétait, qui vivait le plus intensément pour nous : celle de
force, d'énergie, de conquête ; il nous rendait vivant ce que
nous avions intérêt à connaître de l' Anglais. Le cas de Chesterton est assez différent. Celui qui demande surtout à une œuvre
la composition plastique, la solidité, l'enchainement harmonieux:
dont est fait un tout organique, partout bien en chair, sans
parties molles ni mortes, celui-là mettra Chesterton bien
et de Wells. Si par hasard

�NOTES
LA NOUVELLE REVUE FRANÇAlSE

au-dessus de Wells et de Kipling. Par l'art de disposer l'intérêt,
de tenir le lecteur en haleine, ses romans égalent certei
Walter Sc.ott, Dickens et Stevenson. Et voilà, direz-vous, la
qualité qui doit, mieux que toute autre, le faire réus_sir. Attendez. Si Chesterton est aussi fort que Walter Scott, si le Nommi
Jeudi vaut, au point de vue que nous disons, ~ue11ti11. DurwarJ,
c'est-au sens où Sarcey disait que Sophocle était au.ssr fort que
1 d'Ennery, et qu'Œdipt Roi valait bion les Dtux Orpht_line'.,
Sophocle a tout de même quelque chose de plus, ~u1 fait
'il plaît moins aux admirateurs des Deux Orphdtnu, Et
qu
.
. d.
Chesterton, pour triompher près du pubhc franç_a1s, 01~
tourner ou franchir deux obstacles, qu'il porte en lui, et qut
sont lui : le premier d'être un maître de l'humour, et le second
d'être un maître de la plus subtile pensée. L'humour de Chesterton se montre, plus encore que celui de Dickens, entièrement,
strictement anglais. Et sa philosophie, bien qu'il répudie ailleurs
le pragmatisme se place au cœur de ce pragmatisme, si inhérent
aujourd'hui à ia pensée anglo-saxonne, et ~evant lequel l'intel, ligence française ou allemande (malgré Nietzsche et Bergson)
manque vraiment de surfaces de contact.
,.
.
Je parle ici d'humour et de philosophie comme sils pouvaient
chez Chesterton se séparer; mais l'essence de son humour est
de se manifester par une philosophie, et, dans le Napo!éon dt
Notting-Hill, l'humour se prend lui-même pour suJet . de
réflex.ion philosophique. Le livre est la réflex.ion .d'u~ humoriste
sur l'humour sur sa nécessité dans la nature humame, sur ses
limites et se: complémentaires : '' Nous sommes ici, déclare
celui de ses deux héros qui personnifie l'humour, nous sm~mes
ici en un lieu élevé, sous le ciel libre, c'est ici comme le p1c_de
la libre fantaisie le Sinaî de l'humour." Et la merveille
profonde du rom.a~, c'est que ce Sinal de l'humout e~t un Sina'i.
Des lois éternelles la loi éternelle, le Décalogue lu1-mêw.e en
'
.
'
.é ,
tant qu'il est gravé sur la pierre angulatre de 1~u'.11anit .' 5 Y
dromulguent. Le roman peut se paraphraser ainsi : Faisons

cette supposition, qui et\t ravi Renan dans une belle extase,

que le SinaI biblique ait été en réalité un SinaJ de l'humour
- que l'Eternel ce jour-là ait voulu se désennuyer et s'offrir'
un spectacle avec ses comédiens ordinaires d'alors, les Juifs, à
peu près comme le public parisien auquel ces messieurs fournissent aujourd'hui son thé~tre. Supposez qu'à la question du
chœur racinien ;

Sina1, Sina1, 9uelk nuit sur ta face !
Dis-nous pour911oi m flux et ces le/airs ••.

la montagne interpellée réponde '; " Pour le plaisir d'un artiste
b'allscendant. Il y a un humoriste Li-haut. Ces feux sont ceux
de la rampe et ces éclairs sont un divertissement de cinquième
acte. Moïse amuse l'Eternel. L'Eternel, qui a lu le Para"4xt 11tr
I, ComiJinz, s'étonne même que Moïse se prenne au sérieu.x,
qu'il ne voie pas l'envers du théltre, qu'il soit moins raisonnable
que ce peuple autour du veau d'or. L'Eternel qui, pour être
humoriste, n'en est pas moins un bon diable, a même pitié de
cet Hébreu, et lui laisse entendre qu'au fond tout cela
c'est pour rire. Mais Moîse, lui, ne rit pas, et le voici qui
répond à l'Eternel. " (Maintenant c'est Chesterton que je vais
citer) - qui, a cet avertissement : " Supposez que je suis
Dieu et qu'après avoir tout fait j'en ris ! " répond : "Supposez
que je suis un homme. Et supposez encore que je donne
une réponse qui brise jusqu'à votre rire. Supposez que je
ne ris pas de vous, que je ne blasphème ni ne maudis.
Mais supposez au contraire que, dressé sur le sol, de toutes les
.klrccs de mon être, je vous bénis pour le paradis des simple1
que vous avez fait. Supposez que je vous loue, avec toute la
do~eur de l'extase, pour la plaisanterie qui m'a procuré la joie
terrible que j'ai eue. Si en jouant ce jeu d'enfant nous lui avons
donné le sérieux d'une croisade, si nous avons arrosé votre ridicule jardinet du sang des martyrs, d'une nursery nous avons fait
10

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

un temple. Et je vous demande, àu no~ du Ciel, qui y a

gagné 1"
Dieu dans le roman de Chesterton, c'est l'humoriste Auberon
Ouin, devenu roi, et le Moïse de Notting _Hill, qui est aussi le
Napoléon de Notting Hill, c'est le candide, le. narf, le héJ01
Adam Wayne. Ce n'est d'ai.lleurs pas un hasard s1 Wayne.po~e
ce prénom. Dans Adam Wayne Ches~erton . ~ personnifié
l'homme, l'homme qui est toujours neuf, 1mprévis'.ble, absolu à
chacun de ses instants vrais, à chaque heure où 11 est soul~é
par l'enthousi:tsme, la foi, 'Pane qui paraît proprement ~umain.
Mais Adam Wayne est, comme Adam sans Eve, l homme
incomplet. Savoir se détacher de soi, savoir jouer librement de
so.i-même, posséder cette mobil)té, ce rire des flots, cette couronne de roses riantes qu'est l'humour (souvenez-vous de
Zarathoustra}, cela aussi fait l'homme véritable, s'incorpore à
son métal sonore de Corinthe. Le génie de Chesterton, ~
dont il constitue, par une projection naturelle et nécessaire,
l'homme vrai c'est l'ironie et c'est la foi qui chacune à leur
' l'une l'autre et s'élèvent plus ha~t, c,est
'
1a fi~1.
tour se portent
dans l'humour alternant avec l'humour de la foi ; c est la ~1e
qui crève en riant comme des cerceaux de ,p_apier les c_atégones
logiques, les fausses et rectilignes prophettes, et qui par cc
mouvement même l'rouve qu'elle est la vie ; et le roman
s'achève par la conscience claire de cette vérité. Auber~n et
Wayne font les deux moitiés nécessaires du cerv~u humatn, les
dernier mots du livre fournissent à la fois la parodie et le ret~ur
de ce qui termine le Paradis perdu de Milton: "Dans la lumière
crue du matin, Auberon hésita un moment. Pnis il fit de sa hallebarde le salut réglementaire, et ils partirent tous deux vers le
monde inconnu."
Le Napo!lon de Notting Hill a, mieux encore que le Nqmllfi
Jeudi ce caractère des œuvres géniales, par lequel elles sont
placé:s à un carrefour de vérités en apparence divergentes et
sans contact, font toucher intuitivement dans ces vérités des

NOTES

formes, des traductions d'une m~me vérité, des attributs d'une
~me substance, qui est la découverte même, ou l'acte propre
du livre. De là on comprend parfaitement comment Chesterton, de même que Claudel, a été amené à s'installer dans
le catholicisme ainsi que dans la vérité centrale vivante
d'où tout le reste rayonne, pareil aux avenues de' .l'Arc de'
Triomphe, en branches d'étoile. Et le meilleur commentaire à
donner d'une telle œuvre, ce serait de la voir, comme entre
deu1 glaces, multipliée par les traductions qu'elle autorise et
qu'elle évoque.

Le philosophe qu'est Chesterton se trouve bien curieusement
ttansposer sur le plan du roman humoristique une des démarches
la plus abstraites et les plus audacieuses de la philosophie cartésienne. C'est l'hypothèse du Dieu trompeur que je veux dire.
Parmi toutes les raisons de douter qu'accumule· le doute hype.rbolique de Descartes, ·figwe celle-ci : Et si ce que je tiens pour
le plus assuré et le plus ferme m'était persuadé par un Dieu
trompeur qui aurait ses raisons pour m'abuser, ou plutôt qui
m'abuserait sans raisons, puisqu'étant Dieu ses raisons c'est son
action et rien d'autre 1Sit pro ratione voluntas. - Et l'on ~ait comment Descartes sort de là. Dieu peut me tromper, tnais en me
trompant, s'il me kompe il fait encore que c'est moi qui suis
tro mé, que je pense par le fait même que je suis trompé, que
je suis moi, que je suis. Le pouvoir d'un Dieu trompeur, quelles
qne soient les ressources infinies et la subtilité de sa tromperie,
n'a pas de prise sur le Cogito,
Et ce

fUÎ

brife un m011dt txpirt aux pied1 d'un komme /

C.C Dieu trompeur c'est le Roi Auberon Quin: "La mascarade
incongrue que sa malice railleuse avait enfantée le dépassait, le
~minait pour embrasser l'univers. Là était Je normal, là était le
lllD, là était la nature ; et lui-même avec toute sa raison, avec
to11t son détachement, avec sa redingote noire, il était l'exception à la règle, il était la contingence méprisable, il n'était
qu'un point noir perdu dans cet univers d'écarlate et d'or."

�644

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

Ainsi il est de l'essence du Dieu trompeur de ne pas ezister,
(comme, dans la preuve ontologique, il sera de l'essenc~ du
Dieu véridique d'exister). Il est de son essence de ne pas ex1st~,
puisqu'il ne peut pas tromper jusqu'au bout sa créature, \u11que, dans le moment même où il la trompe ~n tant qu elle
pense telle ou telle chose, il ne la trompe plus, il ne peut a~
lument la tromper en tant qu'elle sait, qu'ell~ p~nse. Et s'_1l y
a quelque chose qu'il ne peut absolument pas, il n _est pas Dieu,
C. Q, F. D. Et pourtant c'est l'hypothèse de ce Dieu trompeur
qui a déclenché la vérité, l'autorité du Cogito. C'est ~'elle que
naît ce Cogito d'où vont naîtr~ à leur tour par la p~tssan~~ de
la déduction toute la métaphysique et toute la physique, cet
univers d'écarlate et d'or". Le Dieu trompeur n'est pl~s c~mme
Auberon Quin qu'un point noir perdu dans un coi~ daal~tique de cet univers, le Dieu trompeur n'est !lus qu un Dieu
de la Triste Figure, isolé comme don Quichotte, dans 11D
monde qui n'est plus le sien. Il est exclu, semble-t-11, par les
nécessités mêmes de l'être. Et pourtant il n'est jamais exclu
complétement ; ayant été, il ne cesse pas d'être, de d~m~urer
malgré tout présent dans la- pensée, incorporé non à vrai dJrC à
l'être mais au mouvement de cette pensée.
C':st cela que déclare le . dernier chapitre du Naj&gt;Olion dt

Notting Hill. Sans cette hypothèse possible d~ Dieu .tr~mpeur,
le cartésien ne cesserait pas de penser, mais saura1t-1I, J:'°ur
l'avoir éprour1I, qu'il pense ? Quel exercice, quelle gym~ast1q~
autre que le doute, avec le Dieu trompeu,r du do~te, lUJ aurait
donné la conscience de la vérité dans 1acte qui la découvre,
d'une vérité non déposée automatiquement, mais trouvée, iu. et t en du e 1 "Où
ventée, acquise par toute la personne active
est-il, le jean-f... qui n'a jamais eu peur 1" disait Turenne.
Où est-il, l'ignorant qui n'a jamais douté 1 Où est-elle la ~rutc
qui n'a jamais ri 1 Que serait le courage sans la peur, la sc1eac:c
sans le doute, le sérieux de l'homme sans son rire 1 Rire est le
propre de l'homme, et ne pas rire aussi.

NOTES

Dans les Objections aux Méditations il est reproché à Descartes
d'avoir installé l'hypothèse de son Dieu trompeur avec une telle
force, que malgré tout il ne peut plus s'en débarrasser, et que
toute sa philosophie b~tie sur un sol meuble reste menacée d'un
scepticisme latent. Descartes se défend comme il peut, et tâche
de montrer que le Cogito, puis les preuves de l'existence de
Dieu, éliminent irrévocablement son hypothèse provisoire. Estce bien st1r 1 Et le Dieu des preuves logiques, plus clairvoyant
que son philosophe, ne l'entendons-nous pas qui, dans la
dernière page de Chesterton, parle a son collègue du doute
provisoire, au trompeur et à l'humoriste: Excusez-moi, lui a dit

celui-ci.

Exc111tz-moi, dit-il m lui parlant tout bas.
Je 1011pçonne entre nous ljUt flO/ls n'exùtez pas.

Et c'est le Dieu de la quatrième Méditation qui lui répond,
ce nom, qu'il a pris ici, d'Adam Wayne : "Dans les jours
10mbres et tristes, vous et moi, le pur fanatique, le pur satirique,
sommes nécessaires ... Nous avons élevé les cités modernes à la
hauteur de cette poésie que l'on sait, pour peu qu'on connaisse
l'homme, infiniment plus commune que même le lieu commun ...
Le rire et l'amour sont partout. Les cathédrales, bAties en un
temps où l'on aimait Dieu, sont pleines de blasphèmes grotesques. La mère ne cesse de rire de son enfant, l'amante ne cesse
de rire de l'amant, la femme du mari, et l'ami de l'ami.
Auberon Ouin, trop longtemps nous sommes restés séparés :
ffllcz, partons ensemble. Vous avez une hallebarde et moi une
épée, Partons pour nos voyages à travers le monde, puisque nous
CD sommes les éléments essentiels. "
IOUS

L'esthétique allemande de l'ironie, celle de Schlegel, Solger,

Ticck, à laquelle manquèrent seulement des œuvres géniales

.

avait reconnu un peu laborieusement dans le rire l'humour

p·

.

,

'

'

ironie, le doute, la négation, un ressort nécessaire de la
aéation et de la vie. Elle avait adopté et divinisé à l'excès Je
Méphisto de Fau1t. Chesterton reprend ces voies, en philosophe

�NOTES
LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

plus réfléchi, plus discipliné, en artiste plus nerveiu, plw
conscient, plus original. Ainsi les Allemands ont dans Jeun
traditions (et je n'ai rien dit de Heine) de quoi goOter un des
deux plus grands écrivains anglais vivants. En France cela est
peut-être pour la plupart un peu plus difficile. S'il en est
po.urtant qui ont coutume de choyer, comme un faisceau
d'œuvres rares, offertes (c'est la dédicace de l' Eve Future) .Aux
,-Jveurs, mix railleurs, ces quatre livres que sont l' Eve Future de
\ Villiers, Paludes (et joignez-y le Promùhée mal enchaîne) de Gide,
les Moralités Légendaim de Laforgue, le Jardin de Bérénice de
Barrès • s'ils considèrent comme les harmoniques égales d,une
'
.
même note délicate et pro(onde certaine rêverie et certaine
raillerie, je crois que ceux là ne dénieront pas à Chesterton,
dans un tel chœur, la place la plus cordiale etla plus fraternelle.

A.T.

• ••
CHARLES DICKENS, by Algernon Charles Swinhunu
(Chatto et Windus, London, I 91 3).
M. Henry Davray, dans un des derniers Mercure, a écri'.
sur ce Dickens posthume de Swinburne quelques lignes qui
me paraissent d'une excessive sévérité. De ces pages consa•
crées à la louange du grand romancier anglais, il ne veut
retenir que cette phrase : " Par le côté littéraire et sentimenul
de son œuvre, Dickens était un type de sa génération et de sa
classe ; par le côté comique et pathétique, tragique et créateur,
il n'était pas un homme de son époque, mais de tous 1~
temps." Je sais bien que cette phrase est à peu près la seule
où Swinburne, en authentique représentant du génie concret
d'une race a exprimé un jugement général ... Mais, précisémen~
'
..
j'aime que son Charlu Dickens soit, plus qu'une étude_ cnuqu~
un poème. Petit livre ésotérique, qui n'apprendra ne~ ~ ~ui,
déjà, n'aime Dickens "comme un enfant" - ce mot déhcieUJ

est de M. Abel Hermant - mais qu'à mes heures dickensiennes il me plaira d'ouvrir comme un bréviaire. De quelle
ardente et pathétique voix Swinburne élève son action de gdces
au dieu de la fiction anglaise. Il faudrait tout citer, - en anglais:
telle page sur Cruikshank, l'illustrateur, rival de Phiz, des
Sketches by Boz et d'Oliver Twist; telle autre sur Our Mutual
Friend et surtout sur l'un des principaux personnages de ce
livre, Rogue Riderhood, " cette nauséabonde et malsaine épave
des rebuts les plus pourris de la Tamise ; " telle autre encore
ou le génial poète accable de retentissantes invectives Matthew
Arnold, ce " Triton de goujons, " coupable de n'admirer pas
sans réserve Dickens, etc., etc... Pages animées d'une sorte de
ferveur violente ou de furie sacrée, d'un "dynamisme" extraordinaire, et dédaigneuses, certes, de toute abstraction, de tout
intellectualisme, mais riches de sens concret, et d'un style
~datant.
~lus équitable que M. Davray me paraît être M. de Wyzewa
qui, au cours d'un bel article, écrit : " On chercherait vainement, d'un bout à l'autre de la très intéressante étude de
Swinburne sur Charles Diclmu, le moindre essai d'une définit10n
totale du génie du romancier, ou même la moindre trace d'un
jugement d'ensemble sur son œuvre. Après nous avoir répété
. , de préambule, que Dickens sera toujours proclamé'
par mamere
premier Anglais de sa génération", - à quoi il ajoute
mamtenant son regret de ne pouvoir découvrir, dans cette
gé_nération, aucun génie de la trempe de Shakespeare ni de
Victor Hugo, - le critique improvisé se met aussitôt à exami~er tou~. à tour, suivant l'ordre de leurs dates, les principaux
l'~ctts de 1 illustre conteur. Encore les stations qu'il fait succesSIVement devant chacun de ces récits ne sont-elles jamais pour
les considérer d'un point de vue "objectif", ou, si l'on veut
" critique '' : Swinburne se contente de nous dire quels sont,
dans telle ou telle œuvre, les personnages qu'il préfère, et puis de
nous esquisser à sa façon les figures de ces personnages, avec une

"1:

�NOTES
LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

justesse de trait, une force de modelé, et, pa~ dessou_s tout cela,
une chaleur continue de tendresse ou de haine, qui suffisent à
racheter, - sinon peut-être à nous faire oublier, - les limites
trop étroites de son horizon."
.
Ce n'est pas un article que j'écris ici sur le Dickens de Swmburne. Je n'ai pas d'autre objet que de signaler ce livre à
l'attention des Dickensiens et d'inviter à le lire. On me permettra donc de me borner à traduire, pour terminer, quelques
pages qui donneront le ton de l'ouvra~e:
. , , .
.
"Dickens avait indubitablement raison, qm prefera1t DarJ1d
Copperjield à tous ses autres chefs-d'œuvr~. !l n'y a_ qùe les
imbéciles pour croire qu'un grand écrivain est mcapable
d'apprécier la supériorité de l'un de ses ouvrages sur les autres
et de discerner et préférer le plus beau et le plus riche produit
de son activité créatrice ; mais, quand nous avons prêté l'oreille
aux revendications de Martin Clzuzzlewit et procédé à leur
examen, il reste que, dans cet inégal et irrégulier chef-d'œ_uvre,
le génie comique et tragique de Dickens s'élève parfois au
dessus de tout. Ni fils d'Adam ni .fille d'Eve, sur cette terre de
de Dieu, pour parler comme M. Carlyle,_ n'aurait
~upposer
qu'il fut possible, oui, humainement possible, de rivaliser _avec
l'indicible perfection que présente l'éloquence de Mn Qu1ckly
dans ce qu'elle a de meilleur ... Cependan~, aucun lecteur dont
l'intelligence dépasse le niveau de ceux qui préfèrent à Shakespeare le Parisien Ibsen et le Norvégien Sardou ne peut _contester
cette inimaginable et triomphale
que M rs Gamp s'est élevée
.
suprématie.
"A la première entrevue qu'il nous est do~né d'avoir avec
l'adorable Sarah, sa nature si divinement altruiste et que nous
n'aurions su exprimer, s'épanche tout entière dans_ ces mo~
d'une simplicité savoureuse et sublime : "Si je pouvais ense~elu
t s mes chers semblables sans qu'il leur en cotith un sou, Jele
w
·y
ferais, tellement je les aime.,, Et nous pensons a~ petit ommy
Harris et au petit soulier de laine rouge qui l'étranglait; à cette

fU

a

circonstance où Mr Harris, son père, chercha silence et abri
dans une niche de chien vide ; à la réflexion mortellement
blessante que ce même M• Harris laissa échapper a la naissance
de son neuvième ; aux sentiments religieux, qui sont le tout de
la vie ; à M• Gamp et à sa jambe de bois, et au précieux petit
Gamp : aux calculs et aux constatations de Mrs Garnp touchant
la proportion des naissances et des décès; à ses vues sur l'urgence
des voyages en bateau, qui anticipent sur celles de Ruskin et
des derniers dissidents de l'évangile de la vitesse et de la religion
du mécanisme; à l'inventaire de la poche de M•s Harris; à
l'incroyable incrédulité de l'infidèle M 0 Prig ; nous pensons à
toutes ces choses et à beaucoup d'autres encore, et c'est avec un
rire inextinguible et une admiration débordante que nous
élevons une infinie action de grkes au plus grand poète ou
créateur comique qui ait jamais vécu pour illuminer la vie des
autres hommes et la rendre par sa féconde intervention plus
joyeuse et plus belle qu'il n'aurait été possible de la rêver...
" ... Quand à Dar;id Copperjield, nous ne pouvons pas ne pas
accueillir avec des applaudissements empreints de la plus ardente
gratitude le don le plus précieux: peut-être qui nous ait été
conféré par la splendide et inoubliable libéralité de Dickens.
Ce livre, du premier chapitre au dernier, est indubitablement,
aux yeux de tous ceux dont la perception dépasse celle d'une
taupe, l'un de ces chefs-d'œuvre à quoi le temps ne peut
qu'ajouter un nouveau charm&lt;; et un inestimable prix. La
composition en est aussi solide et harmonieuse que celle de Tom
J1J11t1, le modèle le plus parfait et certainement le plus inacce&amp;sible que l'on puisse trouver. J'avouerai même que le célèbre
chef-d'œuvre du rayonnant et tonique génie de Fielding, s'il
est supérieur sur certains points, ne l'emporte pas sur tous.
Tom est un type d'enfance brave et de généreuse et virile
jeunesse beaucoup plus complet et plus vivant que David. Mais
meme le lustre de Partridge est plle et lunaire au regard de la
gloire de plein midi de Micawber. Blifil est un venimeux

�NOTES
LA NOUVELLE REVU.E FRA "ÇAJSE

coquin plus vraisemblable que ne l'est Uriah; et Sophie Western
n'a d'égale qu' A.mélia, cette autre hérolne du même père littéraire... Mais, quelque vaste et fécond qu'il soit, le génie de
Fielding n'aurait jamais conçu ni une figure comparable à miss
Trotwood, ni un groupe tel que celui des Peggotty. Et aurait-il
aussi aisément imaginé et évoqué à nos yeux le magnifique décor
de David Copperjidd avec son premier plan de rues et de bords
de routes et son fond de mer tragique ?...
" L'histoire des Grandes Esplranm a droit à une place éminente à c6té de celle de Dat•id Cqpper}itbl. Ce sont les deux grands
chefs-d'œuvre jumeaux du maitre... Des deux petits garçons qui
se racontent, David Coppcrfield est le meilleur petit bout
d'homme, quoiqu'il ne soit pas le plus réel. Mais, de tous les
premiers chapitres, il n'y en a aucun qui puisse être mis en
balance par son mélange d'humour, de terreur, de pitié, de
fantaisie et de vérité avec celui qui confronte l'enfant et le
forçat dans les marais au crépuscule. Sans compter que l'histoire
est incomparablement la plus belle des deux ; il ne peut rien y
avoir de supérieur, s'il y a quelque chose d'égal, dans toute la
série de la fiction anglaise. Et, excepté dans la Foire aux Yanitis
et les Nttt1cqme, si même ces deux livres peuvent prétendre à
faire exception, il ne saurait être assurément montré un nombre
égal de figures vivantes et immortelles. La tragédie et la comédie,
le réalisme de la vie et sa rêverie se trouvent fondus avec une
vigueur et une habileté de main quasi-shakespeariennes. Avoir
créé Abel Magwitch, c'est être, en vérité, un dieu parmi les
créateurs de figures impérissables. Pumblechook est mieux réus,i
et plus drôle et plus vrai que Pecksniff. Joë Gargery est digne
de l'admiration et de l'amour et d'un Fielding et d'un Sterne.
M. Jaggers et ses clients, M. Wemmick et son père et sa fiancée
sont des figures telles qu'aurait pu les créer Shakespeare, si la
destinée l'avait fait vivre de notre temps. De quel autre homme
ou dieu les créatures peuvent-elles mériter un pareil êloge 1 "
C.V.

LETTRES ALLEMANDES
INFLUENCE DU THÉATRE FRA ÇAIS SUR LE
THÉATRE ALLEMAND DE 1870 A 1900, par Paul

FritJth (Paris, Jouve).
Il ~aut distinguer dans l'apport français en Allemagne entre
ce qui est de la culture et ce qui est de l'exportation. Paris a
toujours été le foW11isseur des plaisirs des capitales allemande,.
De sorte quel' "influence" du th~tre français sur le thé1tre
allemand se réduit pour une bonne part à une exploitation
adroite des pièces à succès du boulevard.
Dans la liste des pièces françaises jouées en Allemagne en
1878 - on n'en compte pas moins de 132 - Augier About
Balzac, Coppée, Dumas, Hugo, Meilhac et Halévy, Molière:
Murger, Sand, Sardou, Scribe, Sue, Verne, voisinent sur
l'atlicbe. A Be~lin en particulier le public avait jusqu'en I s4 8
~tendu régul1~ement d_eux fois par semaine une troupe
d acteurs français subventionnés. Puis vinrent jusqu'à la veille
de 1870 des tournées, subventionnées ellesaussi. La guerre jeta
an froid et ce n'est guère que vers 1876 que la consommation
allemande reprit, on saie dans quelles proportions. Brieux,
Donnay, Capus, Hervieu, Mirbeau, Prévost, Maeterlinck,
Rostand ont remplacé les anciens noms. Le public est demeuré
le m~me : il veut être amusé. Quelle que soit la véhémence des
attaques qui reviennent régulièrement dans la presse allemande
co~tre "la tyrannie française sur la scène allemande", quel que
IOI~ l'effort des écrivains nationaux épris de leur art, la "piquantenc" fr ança1se
· I' emporte et, à de certaines années le quart
des droits d'auteur versés en Allemagne a passé en F;ance. Le
malheur est que nous n'y gagnons rien. Les philistins qui se sont
ébaudis à la représentation retournent chez eux en se frottant

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

les mains : "So sind wir nicht ! Nous ne sommes pas comme
ça ! " Même les meilleun des critiques, les plus intelligents, un
Kerr par exemple, nous en jugent mal en tant que nation et
cherchent chez Donnay de quoi illustrer leur thèse d'une
France décadente, où les "Sp1itlateiner" sont représentés
comme des gens qui flageollent sur leurs jambes, sans force pour
le bien ni pour le mal, affaiblis et souriants, déplumés, byzantins, "enveloppés de l'insaisissable odeur que répandent les
fleurs ~tiolées des cultures mourantes... Mais il faut être capable
de goôter le pile charme de ces ligures, leur sublimation ; il
faut des organes qui sentent, gofttent, apprécient cet impondérable et fuyant parfum de cadavre - avant de les pouvoir
repousser." (Alfred Kerr, Das ntue Drama.)
Si quelques Français forcent leur estime - on ne saurait nier
sa dette tout entière -c'est qu'ils ont en eux ''den Willen zum
Germanischen ", la volonté d'être germaniques, "la force des
races neuves, non usées".
C'est là tout un .ispect de la question de l'influence française,
qu'il faut soigneusement d6nélcr de l'autre. C'est à ce renre
d'apport que M. Fritsch a consacré son étude. D'une part _il
relève les pièces à succès de 1870 à 1900. Nous ne le suivrons pas dans cette longue énumération. - D'autre part il
dresse la liste des habiles, des courtiers d'influences qui ont tout
à la fois entretenu Je "gollt '' allemand par leurs critiques et
leurs traductions, et exploité l'appétit de leu.rs compatriotes,
leur soif de mousseux.
Les années 1876 a 1884 furent leur belle époque. Le
parvenu allemand se ruait au plaisir. Après tout l'effort du
XJXe siècle une détente se produisait. Un peuple grisé de
l'ivresse grossière des triomphes politiques et économique,
clamait sa volonté de jouir. Il n'éuit momentanément plus de
place pour l'austère recherche, pour les artistes, pour les
écrivains de race. Paul Lindau, Oskar Blumenthal occupaient
la presse et la scène. Sous couleur d'art, avec la prétention

NOTl!S

d'introduire en Allemagne la comédie de mœurs, Paul Lindau
&amp;is.iit acclamer les Limmts P11wre1 d'Augicr au ResidenzTheatcr (où sur 336 représentations en 1877-78, 227 étaient
consacrées des pièces françaises). Puis lui-même fabriquait du
Dumn, du Sardou, du Scribe. Tout en se faisant le chevalier
de la mor.ilité française, il combattait l'Anommoir au meme
titre que des fuces ordurières, telle Nmid1e. Zola traduit et
accommodé à l'allemande était dénoncé au Reichstag comme
mettant en danger la moralité publique. Comme autrefois
lonqu'ils "débarhoui]laient ce polisson de Béranger, qui aimait
1e tralner dans l'ordure, alin de pouvoir le présenter au vertueux
public allemand : der gesitteten deutschen Lesewelt ", les
DOUYeaux Allemands ne toléraient le vice parisien que passé i
l'eau de Cologne, musqué et gazé.

a

Ajoutez quelques recettes de la cuisine dramatique, la chasse

à l'efiët, les calemholll'S équivoques, il n'en fallait pas plus pour
&amp;ire salle comble.

La réaction ne commença que vers 1884 avec les frères

Hart

qui dan, leurs Âuautr criti911t1 dénoncèrent moins
ils étaient acquis A la cause naturaliste
- que la désolante nullité des amuseurs publics, qu'ils fussent
allem.inds ou français. Ils prêchèrent le retour " au grand
lérieux ", se firent les apôtres d'un art moderne, social, qui
s'attaquerait aux graves problèmes que suscit.iit le nouvel état
politique et reflétant la vie contemporaine allemande aiderait à
b formation d'une culture nationale. Plus peut-être que leur
dort et celui de Bleibtren, de Conradi, de M. G. Conrad
qui tout en prônant les Français débitait sur eux de monumentales Aneries, la tournée du Théâtre-Libre d'Antoine à Berlin
CD 1887 favorisa les tentatives de Hauptmann. En 1890 grlce

PinBucnce française -

! Hardcn et à Otto Brah.rn le Théâtre-Libre de Berlin était
fondé. /T/Jf' Son,,maefg1111g lança Hauptmann qui jusqu'aux
'll'tk,- 6t triompher le naturalisme en Allemagne. A sa suite
Sudermann, le profiteur, avec un mélange d'eH"ets à la Dumas

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

655

NOTES

qu 'il avait pillé et de hardiesses naturalistes, monnayait les
nouvelles doctrines : Die Ehre, Sodoms Endè éblouissaient les
Allemands ; Magda revenait en France sans q~'on reconnüt
les modèles parisiens.
Mais vers 1893 déjà l'influence de Zola, des Goncourt, de
Becque commençait à baisser. La revue Freie Biilzne (plus
tard Neue Deuts,ke Rundschan, maintenant Neue Rundschau)
s'était dès sa fondation en 1890, déclarée" bien disposée pour
'
.
1 . ,,
le naturalisme, prête à faire un bout de chemin a~ec ~1 .'
sans cependant vouloir lier cause commune." De Pans arrivait
Herman Bahr. Il en rapportait le symbolisme. Hauptmann
devait bientôt faire jouer Hanntles Himmelfahrt, Die flmunkene
Glocke. Schlaf qui, en collaboration avec Holz, avait écrit Pa~
Ham/et le manifeste du "naturalisme conséquent", dénonçait
à son :our l'abus de réalisme. Nietzsche depuis I 890 avait fait
son chemin. L'impressionnisme allemand de physiologique
devenait psychologique. Les uns réagissaient av~c Za_rathustra
contre le " petit faitalisme " et la décadente 1mpu1ssance à
résister à une suggestion. Les autres s'abandonnaient à leun
sensations, cultivaient avec cette effrayante et na'ive
. ,conse.
quence qu'on ne trouve que dans le Nord, leur 1mpres~1onnabilité morbide. La place était prête pour Maeterlinck.
Hartleben qui avait oscillé entre Zola, Albert Giraud et
Murger, traduisit l'intruse en 1898. Un snobisme nouveau
était né. Hofmannsthal lui doit son snccès.
Ceux qui tiennent la scène maintenant ? Des éclectiques,
comme Schnitzler, auxquels nous prenons plaisir pour cc qu~
·
é
' d ·
e sats
nous retrouvons en eux de français agr mente e Je n
quel parfum exotique; munichois ou viennois.
Le véritable théhre allemand n'est pas là et n~us ne somm~
pas éloigné de partager l'opinion de_ M. Fntsch lor~~ il
conclut : " Au total l'influence française après 1870 na cté
d'auc\ln profit pour la comédie allemande ... " Mais il faut la
chercher

·n

ai

eurs.

F. B.

DIVERS
LE CHARTISME, par Edouard Do/léans (Floury

2

vol.).

Cet ouvrage est l'histoire du mouvement social qui, de r83o
à 18~8 travailla l' A~gleterre. Il nous intéresse parce que le
chartisme fut en partie la mise en œuvre de quelques idées nées
de notre Révolution, et parce que nous vivons aujourd'hui sur
des principes sociaux pour lesquels il a, pour la première fois
combattu. Par sa longueur et par le détail où s'attarde la documentation, ce livre intéresse surtout les économistes. Mais
quiconque est curieux de la psychologie d'un grand mouvement
populaire peut trouver ici une abondante source de renseignements. Les portraits des chefs, un Lovett, un Feargus O'Connor
un Bronterre O'Brien, sont bien dessinés, et· l'on discerne, dan:
ce mouvement général, l'apport de chacun parmi la grande
poussée populaire. Il appartient à d'autres d'examiner la valeur
technique de ce livre. D'un point de vue tout littéraire il nous
intéresse parce que c'est un ouvrage qui a si l'on p;ut dire
di
gué sa documentation. Aucune note au , bas des pages, pas'
d'a~eil critique à la fin du volume. Tout a passé dans le
récit. Un homme qui n'est pas spécialiste peut lire ces deux
,olumes. _C'est là, de la part de l'auteur, un effort de bon goût
et de politesse qui mérite qu'on le signale.
J. S.
THÉÂTRE DU

**
*
VIEUX COLOMBIER.

Depuis que nous avons exposé ici nos projets, des résultats
ont ét~ obtenus, dont il faut que tous nos amis soient instruits.

La VOIX qui s'élevait pour la défense et la rénovation de l'art
!reamatique françai~ à évcillé de nombreux échos. Nous pouvons
que, sur ce pomt, nos espérances ont été dépassées. Non

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

11

1

,,i
1

seulement la grande presse, sans qu'il ait été besoin de la solliciter, nous a marqué son approbation et sa sympathie, mais
encore plusieurs de ses représentants se sont mis spontanément
à notre disposition pour soutenir nos efforts durant la campagne
qui va s'ouvrir. Avant qu'aucune publicité proprement dite n'ait
été entreprise, nous avons eu la preuve que nous ne nous étions
pas illusionnés en faisant fonds sur ce premier contingent
d'amitiés qui devait appuyer notre marche en avant. Cliaqu
jour le courrier nous a apporté et nous apporte encore de, lettres
enthousiastes, des offres de coopération désintéressée, des renseignements propres à faciliter la diffusion de l'entreprise, des
demandes d'abonnements et de cartes permanentes. Ces lettres
ne viennent pas seulement de Paris. Elles arrivent de tous les
points de la France, et même de l'étranger. Quelques unes sont
signées de grands noms. La plupart - il en est qui nous ont
profondément émus - proviennent d'artistes obscurs, d'étudiants, de travailleurs pauvres qui parfois glissent sous l'enveloppe,
en s'excusant de ne pouvoir mieux témoigner leur zele, un
mandat de quelques francs ! Les noms de ces amis-là ne s'effaceront pas de notre souvenir. Que chacun deux trouve autour
de lui quelques partisans nouveaux, que ceux-ci en persuadent
d'autres à leur tour, et voilà le signal donné, la bonne nouvelle
proclamée ; voilà la force réveillée, qui, grandissant, se multipliant, nous assurera la victoire.
C'est le 15 octobre que le Thé~tre du Vieux Colombier
ouvrira ses portes. Le premier spectacle se composera d'Ure
femme tuée par la douceur de Thomas Heywood, contemporain
de Shakespeare, et de l'Amour Médecin de Molière.
Nos matinées :poétiques commenceront en novembre ; donnons-en dès maintenant le programme :
PREMÙR.I SfRlE
1°

XII• siècle : La Chanr1111 de Roland, le Roman de R.Mul dt
Cambrai, le Roman de Tri!tan, le Rr»nan de Lancelot, Cha,uo11t
pour la Croitadt; UN FRAGMENT DU MlSThE D'ADAM.

NOTES

XIII• siècle : Le Sacre de LouiJ le Débom,.aire ; Lais de Marie de
France ; Chansons de Thibaut ; Rutebœuf ; UNE SCÈNE DU Jiu
Dl ROBIN ET MARION.
3° XIV•siècle : Le Roman dt/a Rou ; le Roman du Renard; Fabliaux ;
ballades de Froissard ; Guillaume de Machault etc. ; UNE FARCE.
♦' XV• siècle : Eustache Deschamps ; Alain Chartier ; Charles
d'Orléans ; Villon ; LE FRANC ARCHER DE BAGNOLET.
f Lemaire de Belges, Marot, Ronsard et la Pléiade; UNE sctNE
D'UN! TRAGÉDIE Dl! JODELLE.
6' D'Aubigné, Mathurin Régnier, Malherbe ; les tragiques précoméliens env1sagés comme lyriques.
71 Théophile, Tristan, Racan, Corneille, les burlesques.
I' Racine, Boileau, La Fontaine, Molière ; UN! SCÈNE DB QurllAULT.
91 J. B. Rousseau, Voltaire, les poètes galants, André Chénier.
101 Lamartine, Vigny, Musset et les poet~ minores ; DesbordesValmore, Sainte-Beuve etc. ; UNE sdNit DE LA COUPE BT LES
2•

ÙVRES.

11• Victor Hugo.
n' Leconte de Lisle, Gautier, Banville Hérédia, Baudelaire.
DJ!UXIÈMI SfaIE
Mallarmé et Verlaine.
2° Rimbaud, Laforgue, Corbière, G. Kahn, Elskamp.
31 Verhaeren: UNE SCÈNE ou CLOÎTRE.
♦• Moréas, Tailhade, Samain, H. de Régnier, Van Lerberghe.
s' Vielé-Griffin : PHOCAS LI! JARDrNIER.
6' Claudel : LA CANTATE.
71 Jammes : LE PokTE ET SA FEMME j Péguy : UNE SCÈNE Dl!
JIANNE D'ARC,
a• Gide : BETHSABt.
91 Signoret, Valéry, Ch. Guérin, Mm• de Noailles, etc.
10•, 11°, 12° trois matinées consacrées aux œuvres poétiques les
plus récentes.
11

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

NOTES

•• •
Nous redonnons ici une dernière fois la liste des pièces que
nous projetons de mettre à la sdne pendant la saison 1913-1914.

PROGRAMME
THEATRE ANTIQUE:
,Jlgammemnon

Eschyle.
Euripide

Le, 'l::' ro.)lenne.s

THEATRE FRANÇAIS
JO Répertoire Classique:
Molière .
Don Juan
Molière .
L',Jl oare
Sganarelle
ou le Cocu lma1inaire
Molière .
L',Jlmour
:NC&amp;lecin
Molière.

Racine .

THEATRE ÉTRANGER (ancien et moderne)
William Shakespeare. • La :J,(_uit des 'R,o{s
traduction nonvdle de Théodore Lascaris
Thomu Heywood , · . Une femme (yée par la douceur
traduction inédite
Henrik Ibsen . . . , 'R,oamushalm
traduction nouvelle d'Agnès Thomsen
Stanislas Wyspianski. . Lea Jugea
traduction inédite d'Adam de Lada et Lucien M&amp;ury
G. Bernard Sb..w. . • Une Com&amp;lie
traduction d'Henriette et Augustin Hamon

Ces pièces alterneront sur l'affiche à raï.on d'an mom• trois par
-.ÎDcl.

:l3ritann(cu1

2° Pl~ces Moderne, - ,Jl. 'R,eprise,:

Alfred de

MD.1Set • , a:Jarber/ne

Prosper Mêrinée , • •
(Théâtre de Clara Gazai)
Henri Becque. . . .
Jules Renard , . . .
Georges de Porto-Riche
Tristan Bernard . . ,
Georges Courteline • .

L'Occas/on

La [1,{_arJelle
Le Pain Je .:Ménage

La Chance de Françoise
'Dais.li
La Peur des Coups

B. 'Premières Représentations :

Francis Vidé-Griffin,
Paul Claudel .
André Suarès .
Henri Ghéon ,
Jean Schlumberger
Alexandre Arnou:x
Jacques Copeau .

'Phoca3 le Jardinier
L'Echange
La 'l: rag&amp;lie d' Electre et Oreste
L'Eau de 'Vie
Les Fils Louoerné
Le Lien
la Maison Natale

MATINÉES POÉTIQUES :
A côté de cet apecllldes qui occuperont toutes les soirées et la
du Dimanche, le THEATRE DU VIEUX COLOMBIER
claim«a le jeudi après-midi. des matinées poétiques où une conférence
précêdcra des lecture,, des récitation• et, ai le sujet le comporte. dea
reprâenllltions d'œnvres lyriques. Le programme comprendra vingt-quatre
llalinéea, do1Ue C011sacrée1 an puaé, du XII• au XIX• 1iède, de la
Chanson Je Roland à Baudelaire ; et douze antres, alternant de semaine
• semaine avec les précédentes, consacrées â 111 poésie contemporaine,
de Mallarmé et Verlaine aux productions les pliu récentes.
llltÎllée

�661

LIS REVUES

660

œtte 11&gt;rte d'impuissance qui le condamnait à ne s'attacher à rien, à

LES REVUES
RJsVUES FRANÇAISES.

Nous lisons dans l'ÜPINION du 16 Juillet sous le titre suivant :
M. Anatole France et k prohlème de la culture des pages remarquables, encore qu'un peu tendancieuses, de M. Henri Massis.
Nous citons quelques lignes de sa conclusion :
Impuissant à embrasser tout l'homme dans son infinité, il en a
regardé et noté telle partie, puis telle autre, soulignant de son ironie
leurs différences et leurs oppositions, nourrissant son scepticisme de
leurs contradictions, pour en Jin de compte les tourner en ridicule.
Il y trouve à vrai dire " un copieux triomphe de briseur d'idoles,
mais il empoche peu de richesses réelles". Et c'est pour l'invention
un triste emploi que de simplifier, d'appauvrir les motifs des action•
humaines, au lieu de nous en rendre a variété et la conplication
plus intelligibles.
Ainsi cette intelligence même est-elle courte et n'embrassc-t-elle
que ce qui est visible au premier coup d'œil. Elle donne le change
par un air de pénétration pbjlosophique dont on retire tout de suite
de la satisfaction. Mais ne prenant point les choses à plein, elle ne
perçoit qu'une simple nomenclature d'occurences. Bientôt elle se
· trouve désolée et se fait fuyante et oblique. M. France a bien vu
dans quel cercle de solitude tombait l'homme qu'aucune pa 9sion,
qu'aucune vérité n'oriente. "On se lasse, dit-il, on ne se donne
plus. On se retire, on est trahi et ce qui est le plus cruel encore, on
trahit. C'est alors qu'on se sent envahi par un grand dégoôt de soi
et des autres. Mais l'intelligence reste debout sur la ruine des
passions. On ne s'attache plus qu'à comprendre et à expliquer. On
ne prend plus la parole que pour raconter en curieux, sans flamme
et sans trouble. ·•
D'aucuns se désespéreraient devant ce terme du scepticisme.
M. Anatole France en fait une distinction, une qualité très fine. A
propos d'Adolplze il écrit : " On a beaucoup reproché à notre héros

ac renvoyer ainsi qu'un miroir brisé, que des images mutilées; on
a fait peser sur lui, comme une disgrâce et une malédiction, cette
fatalité de son caractère. Mais est-on bien sôr qu'il n'y ait pas dans
cette disgrAce même, la preuve d'une distinction rare de l'esprit, qui
pmid en dégoôt les vulgarités, les sottisea, les misères triviales qui
t6t ou tard se trahissent ou éclatent en toute chose ... "
Ainsi cette intelligence trouve son dernier mot dans le déni. Loin
de voir là je ne $3ÎS quelle "excroissance démesurée de la faculté
compréhensive ", nous sommes bien plutôt disposés à n'y voir qu'une
sorte de rétrécissemment. C'est faire de l'intelligence un emploi
contre nature que d'en user seulement pour détruire et pour nier.
D'elle-même elle aspire à affirmer, c'est-à-dire à être. Elle nous est
donnée pour agir, pour éclairer nos sentiments et non point pour
let obscurcir et nous éloigner de la vie.
Pu plus que nous ne donnons le beau nom de culture à ce qui
tc11d à diuocier les liens humains, nous n'appelons intelligence, ce
jeu pervers qui se fait un plaisir de bouleverser et s'achève dans le
mépria. "Rien de ce qui est plaisir, disait Renan, le Renan de 1 840,
rien de ce qui C$t plaisir, n'est intc1lectuel ; il faut entièrement et
a'beolument bannir ce mot du domaine de l'intelligence. " C'est une
quation a111Si de savoir si l'art même peut s'en accommoder. Nul ne
aongera à contester le go1Ît de M. Anatole France et sa phrase
nmra toujours_le grammairien, l'ami de la rhétorique qui est au
fond de tout Français lettré. Ce n'est pas, certes, le moindre de
DOi étonnements éle voir son style si harmonieux et si joli, quand sa
pemée est ai contradictoire et si incertaine. Mais seules sont fortC$
et originales dans leur forme les œuvres qu'une conviction profonde

• impirées.
C'est peut-~tre là une des principales raisons pour lesquelles

M. France n'a jamais fait, à proprement parler, "œuvre d'art".
Mais Montaigne non plus et aussi bien Voltaire. Le scepticisme
est malgré tout la moitié du génie fran~ais.

• ••
Dans la

même revue, au numéro du 6 septembre, vo1c1

�662

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

comment M. Jean de Pierrefeu parle du nouveau livre de
M. Paul Adam:
Stéphanie, puisqu'il faut enfin parler d'elle, est un bloc nouveau
jeté par cet infatigable lanceur de blocs dans le marais des lettra.
Depuis qu'il écrit, c'est-à-dire depuis qu'il est né, si j'en juge par le
nombre de ses ouvrages, ce robuste écrivain a accumulé plus de
blocs qu'il n'en faut pour bâtir une ville. Or, par un sortilège étrange,
tant de matériaux accumulés ne forment qu'un vaste chantier. Pour
lier toutes ces pierres, les grouper en édifices, les aligner en avenues,
les disposer en places spacieuses, il lui e(h fallu la lyre harmonieuse
d' Amphion, le plus économe des architectes. Spectacle un peu décevant que ce paysage de chaos, vision d'une Exposition internationale
de tous les goftts modernes, destinée à n'être jamais achevée. Ici, un
amas de grosses pierres marque la place où devait s'élever un temple
de la richesse ; là le Palais des Colonies érige ses murs en terre
battue où gisent en vrac des collections exotiques ; plus loin, un
temple ; çà et là, au hasard, un temple byzantin, une chapelle
nietzschéenne, le pavillon de l'Empire, la maison du Peuple, le
Palais de !'Industrie, un vélodrome, un stade etc. etc.

Et selon M. de Pierrefeu, Paul Adam serait notre Balzac "1
l'image de notre époque brouillonne ".
Notre Balzac incohérent, scientiste et social, colonial, exotique
et cosmopolite, à la fois secondaire et primaire, et maintenant traditionnel, moraliste et bibeloteur.

•••

LIS JllVUES

et morte sous le rayon qui la colore, un iroupe de Camille Claudel
at toujours creux et rempli du souffle qui l'a "inspiré;" l'un

repouae la lumière ; l'autre dans le milieu de la pièce claire obscure
l'accueille comme un beau bouquet. Tant6t, avec la fantaisie la plus
amusante, la figure ajourée la découpe et la divise comme un vitrail.
Tantôt concave, par le concert profond des jours et des ombres encbea, elle acquiert une espèce de résonnance et de chant.

Critique littéraire :

•••

Spl,inx llpidopûm au vol variant
Tnr à tour ,oultur dt l'Ornéade
Des Panthals, dts Jrulcains tt dt /'Atropos
D• Morpho-Mènflas, dt la Dana1dt,
Dt /'Amaryllis et de la saturnie
Du Polyommate Dtspar ou du Papillon Flambl
'lo11t à ,oup il devient quelque immt#lriel Argus
()ki poudroie et mnble nimbtr d'idfal
Sts ailts d'un bltu 'Violet
Flammlts de '7,lert
Oal/fes d' otre
Et cernéts d'or.

Et voilà qu'au milieu des Elus, ses précurseurs,
Il tDurbi/lonne aimi qu'une immense fleur de punch
Dont s'fclairtrait la dernièrt et 'Verdâtre
Bombance d'un gargantuesque festin de rive
Au pays des BurgrQ!f.JeS.
Apollinaire tst un fastueux danuur.

Il faut feuilleter les nombreuses pages d'iconographie que le
numéro de juillet de l' ART DfrcoMTIF consacre à l'œuvre de
Camille Claudel. La vie, la nervosité, la souplesse qui caractérisent
la moindre de ses maquettes, assurent acet artiste une place de
premier rang dans la sculpture de ce t-emps. Son frère, Paul
Claudel, donne une nouvelle rédaction de l'article paru voici
une dizaine d'années dans la revue l'Oaidtnt. Il oppose l'art de
Camille Claudel à celui de Rodin.

C'est ainsi que M. Paul Napoléon Roinard rend compte des
poèmes de Guillaume Apollinaire dans la PHALANGE d'aot'it.
hi~umé~e numéro un artide-de Jean Florence,qui rapproche la
P 060p~1e de Bergson de celle de Renouvier, duquel M. Julien
Benda vient de s'avouer le disciple. De J'huile sur le feu. ..

Tandis qu'une ligure de celui que j'ai dit, demeure compacte

Pohn ET DRAME, atlas internatùmal des arts 111Qdernu, résume en

• ••

�665
LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIU

qudques traits la physionomie des revues littéraires d'aujourd'hui.
A la Nouvtllt &amp;vue Française, écrit M. Banun, Claudel et
Mallarmé règnent non moins despotiquement. La loi de la mailoa
ne peut être transgressée, à mi-chemin d'une tradition néo-classique
mortelle et d'un néo-symbolisme chrétien que nous croyons iatoUrable à la majorité de notre génération.

La Ph4/ange, le Mercure de Frante ne sont pas mieux traita.
Comme on nous connaît mal !

•••

MEMENTO:

-

La Reflue Bleu (2 3 aot1t) : " Erik Gustav Geijer ", par

Lucien Maury.

- L'Oliflier: " Eugène Fromentin", par Bernard Barbery.
- La Rer1ue Critique des Idées et dei Liores : " 1'Actualité de
Descartes", par M. Gilbert Maire.
- La Renaiuance Contemporaine: "Les sources de l'expression
française", par Maurice Privat.
- Le Rer1ue de Paris : " Sophie et quelques autres", par
Jacques Boulenger. - " Galatée," par F. Vielé-Griffin.
- Le Dir1an: "Le Miroir de la Mer", par Joseph Conrad.
- L'Ocâdent (juillet) : "Histoire de la Vieille Maison
Moisie", par M. Léopold Chauveau.
REVUES ALLEMANDES :

•••

Le premier Salon d' Automne allemand, organisé par la revue
DER STURM, dont le directeur est Herwarth Walden, s'est
ouvert à Berlin le 20 Septembre et durera jusqu'au premier
Novembre. Soixante artistes, peintres et sculpteurs, y prennent
part. Ils représentent les pays les plus différents : Amérique,
Bohême, Allemagne, France, Hollande, Inde, Italie, Autriche,
Roumanie, Russie, Suisse, Espagne. Mais tous se rattachent
aux tendances artistiques les plus modernes.
LE GÉRANT : ANDRÉ RUYTERS.

lmp.

SAINTE CATHERINE,

Quai St-Pierre, 12, Bruges (Belgique)

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES
à

Jacques Rivière.

De tout temps les tribunaux ont exercé sur moi une
fascination irrésistible. En voyage, quatre choses surtout
m'attirent dans une ville : le jardin public, le marché, le
cimetiere et le Palais de Justice.
Mais à présent je sais par expérie»ce que c'est une
tout autre chose d'écouter rendre la justice, ou d'aider
à la rendre soi-même. Quand on est parmi le public on
peut y croire encore. Assis sur le banc des jurés, on se
redit la parole du Christ : Ne jugez point.
Et certes je ne me persuade point qu'une société puisse
se passer de tribunaux et de juges; mais à quel point la
justice humaine est chose douteuse et précaire, c'est ce
que, durant douze jours, j'ai pu sentir jusqu'à l'angoisse.
C'est ce qu··11 apparaitra
• peut-t:tre
A
encore un peu dans
ces notes.
Pourtant je tiens à dire ici, d'abord, pour temp~rer
quelque peu les critiques qui transparaissent dans mes
récits, que ce qui m'a peut-être le plus frappé au cours
de ces séances, c'est la conscience avec laquelle chacun 1
tant juges qu'avocats et jurés, s'acquittait de ses fonctions.
J'ai vraiment admiré, à plus d'une reprise, la présence
du Président et sa connaissance de chaque affaire•
rd'esprit
,
urgence de ses interrogatoires; la fermeté et la modération
I

�666

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

de l'accusation ; la densité des plaidoiries, et l'absence de
vaine éloquence; enfin l'attention des jurés. Tout cela
passait mon espérance, je l'avoue; mais rendait d'autant
plus affreux certains grince~ents de la machine.
Sans doute quelques réformes, peu à peu, pourront être
introduites, tant du c6té du juge et de l'interrogatoire,
que de celui des jurés•.. 1 Il ne m'appartient pas ici d'en
proposer.

I
Lundi.
On procède à l'appel des jurés. Un notaire, un
architecte, un instituteur retraité; tous les autres sont
recrutés parmi les commerçants, les boutiquiers, les
ouvriers, les cultivateurs, et les petits propriétaires; l'un
d'eux sait à peine écrire et sur ses bulletins de vote il sera
malaisé de distinguer le oui du non; mais à part deux
je-m'en-foutistes, qui du reste se feront constamment
récuser, chacun semble bien décidé à apporter là toute
sa conscience et toute son attention.
Les cultivateurs, de beaucoup les plus nombreux, sont
décidés à se montrer très sévères ; les exploits des bandits
tragiques, Bonnot, etc. viennent d'occuper l'opinion:
"Surtout pas d'indulgence", c'est le mot d'ordre, soufllé
par les journaux; ces Messieurs les jurés représentent la
Socilté et sont bien décidés à la défendre.
L'un des jurés manque à l'appel. On n'a reçu de lui
1 Voir à ce sujet l'enqu~te du Temps, N°' du 13 Octobre dernier,
du 14 et sqq. et !'Opinion, N " du 18 et du :t5 Octobre.

,

SOUVENIRS DE LA COUR D ASSISES

aucune lettre d'excuses; rien ne motive son absence.
Condamné l'amende réglementaire: trois cents francs,
si je ne me trompe. Déja l'on tire au sort les noms de
ceux qui sont désignés siéger dans la première affaire,
quand s'amène tout suant le juré défaillant; c'est un
pauvre vieux paysan sorti de la Cagnotte de Labiche. Il
soulève un grand rire général en expliquant qu'il tourne
depuis une demi-heure autour du Palais de Justice sans
pa"enir à trouver l'entrée. On leve l'amende.

a

a

Par absurde crainte de me faire remarquer, je n'ai pas
pris de notes sur la première affaire ; un attentat la
pudeur (nous aurons à en juger cinq). L'accusé est
acquitté; non qu'il reste sur sa culpabilité quelque doute,
mais bien parce que les jurés estiment qu'il n'y a pas
lieu de condamner pour si peu. Je ne suis pas du jury
pour cette affaire, mais dans la suspension de séance
j'entends parler ceux qui en furent ; certains s'indignent
qu'on occupe la Cour de vétilles comme il s'en commet,
disent-ils, chaque jour de tous les côtés.
Je ne sais comment ils s'y sont pris pour obtenir
l'acquittement tout en reconnaissant l'individu coupable
des actes reprochés. La majorité a donc dl1, contre toute
véritE, écrire "Non " sur la feuille de vote, en réponse à
la question": X ... est il coupable de ... etc." Nous retrouverons le cas plus d'une fois et j'attends pour m'y attarder,
telle autre affaire pour laquelle j'aurai fait partie du jury
et assisté à la gêne, l'angoisse même de certains jurés,
devant un questionnaire ainsi fait qu'il les force de voter
contre la vérité, pour obtenir ce qu'ils estiment la

a

a

justice.

�668

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIU

•••
La seconde affaire de cette même journée m'amène sur
le banc des jurés, et place en face de moi les accusa
Alphonse et Arthur.
Arthur est un jeune aigrefin à fines moustaches, au
front découvert, au regard un peu ahuri, l'air d'un Daumier. Il se dit garçon de magasin d'un sieur X... ; mais
l'information découvre que M. X ... n'a pas de magasin.
Alphonse est "représentant de commerce " ; vêtu d'un
pardessus noisette à larges revers de soie plus sombre;
cheveux plaqués, cMtain sombre ; teint rouge ; œil
liquoreux, grosses moustaches ; air fourbe et arrogant;
trente ans. Il vit au Havre avec la sœur d'Arthur; les
deux beaux-fn~res sont intimement liés depuis longtemps,
l'accusation pèse sur eux également.
L'affaire est assez embrouillée : il s'agit d'abord d'un
vol assez important de fourrures, puis d'un cambriolage
sans autre résultat, en plus du saccage, que la distraction
d'une blague à tabac de 3 francs, et d'un carnet de
chèques inutilisables. On ne parvient pas à recomposer le
premier vol et fes charges restent si vagues que l'acc~tioq se reporte plut~t sur le second ; mais .ici encore nen
de précis ; on rapproche de menus faits, on suppose, on
induit...
Dans le doute, l'accusation solidarise les deux accusés i
mais leur système de défense est différent. Alphonse porte
beau, a souci de son attitude, rit spirituellement à ccr•
taines remarques du président :
- - Vous fumiez de gros cigares.

SOUVENIRS DE LA COUR D' ASSISES

_ Oh ! fait-il dédaigneusement, des londrès à 25
centimes!
- Vous ne disiez pas tout à fait cela à l'instruction,
dit un peu plus tard le président. Pourquoi n'avez-vous
pas persisté dans vos négations ?
_ Parce que j'ai vu que ça allait m'attirer des ennuis,
rq,ond-il en riant.
D est parfaitement maître de lui et dose très habile.
Ses occupations
.
d
'"
ment Ses protestations.
e "p l
acter
restent des plus douteuses. On le dit " l'amant" d'une
vieille fille de 60 ans. Il proteste : " Pour moi, c'est ma

mere".
L'impression sur le jury est déplorable. S'en rend-il
compte ? Son front, peu à peu, devient luisant..•
Arthur n'est guère plus sympathique. L'opinion du
jury est que, après tout, s'il n'est pas bien certain qu'ils
aient commis ces vols-ci, ils ont d1l en commettre d'autres ;
ou qu'ils en commettront ; que, donc, ils sont bons à

coftrer.
Cependant c'est pour ce vol uniquement que nous

pouvons les condamner.
- Comment aurais-je pu le commettre ? dit Arthur,

je n'~tais pas au Havre ce jour-là.

Mais on a recueilli, dans la chambre de sa maîtresse
les morceaux d'une carte postale de son écriture, qui
porte le timbre du Havre du 30 octobre, jour où le vol
a~~ commis.
Or voici comment se défend Arthur :
- J'ai, dit-il en substance, envoyé ce jour-là à ma
maitresse non pas une carte, mais deux ; et comme les
photographies qu'elles portaient étaient "un peu lestes,,

�670

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

(elles représentaient en fait l'Adam et l'Ève de la cathédrale de Rouen), je les avais glissées, image contre image,
dans une seule enveloppe transparente, après y avoir mis
double adresse, les avoir affranchies toutes les deux et avoir
percé l'enveloppe aux endroits des timbres, pour en
permettre la double oblitération. Au départ, un seul des
timbres aura sans doute été oblitéré. A l'arrivée au
Havre l'employé de la poste a oblitéré l'autre ; c'est ainsi
qu'il porte la marque du Havre.
C'est du moins ce que j'arrivais à démêler au travers
de ses protestations confuses, bousculées par un Président
dont l'opinion est formée et qui paraît bien décidé à ne
rien écouter de neuf. J'ai le plus grand mal à comprendre,
à entendre même ce que dit Arthur, sans cesse interrompu et qui finit par bredouiller ; le jury, qu'il ne parvient pas intéresser, renonce à l'écouter.
Son système pourtant se tient d'autant mieux qu'il est
peu vraisemblable qu'un aigrefin aussi habile que semble être
Arthur, ait laissé derrière lui - que dis-je ? créé, le .
soir d'un crime, une telle pièce à conviction ? De plus, s'il
était au Havre lui-même, quel besoin avait-il d'écrire sa
maîtresse, au Havre, quand il pouvait aussi bien aller la
trouver?

a

a

Je sais que les jurés ont droit, sans précisément intervenir dans les débats, de s'adresser au Président pour le
prier de poser aux accusés ou aux témoins telle question
qu'ils jugent propre
éclairer les débats ou leur conviction personnelle, que toutefois ils ne doivent point lai~r
paraître... Vais-je oser user de ce droit ?.•• On n'imagine
pas ce que c'est troublant, de se lever et de prendre la
parole devant la Cour... S'il me faut jamais " déposer",

a

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

certainement je perdrai contenance ; et que serait-ce sur
le banc des prévenus ! Les débats vont être clos ; il ne
reste plus qu'un instant. Je fais appel à tout mon courage, sentant bien que, si je ne triomphe pas de ma
timidité cette fois-ci, c'en sera fait pour toute la durée de
)a session - et d'une voix trébuchante :
_ Monsieur le Président pourrait-il demander à l'employé de la poste qui était tout à l'heure à la barre, .si le
timbrage du départ est toujours différent de celui de
l'arrivée?
Car enfin, s'il é~ait possible de reconnaître que le timbre
~ bien été oblitéré à l'arrivée comme le prétend Arthur
et non au départ, comme le prétend l'accusation, que
resterait-il de celle-ci ?
Le Président, n'ayant pas suivi l'argumentation
embrouillée d'Arthur, ne comprend visiblement pas à
quoi rime ma question ; pourtant il rappelle obligeamment le témoin :
- Vous avez entendu la question de Monsieur le juré.
Veuillez y répondre.
L'employé se lance alors dans une profuse explication
qui tend à prouver que les heures des départs n'étant pas
les mêmes que les heures d'arrivée, il n'y a pas de confusion
possible; que du reste les lettres arrivantes et les lettres
partantes ne se timbrent même pas dans le même local, etc.
Cependant il ne répond pas à cela seul qui m'importe,
et nous ne savons pas plus qu ' auparavant s1. l'on· a pu
reconnaître sur le fragment de carte si le timbre est
elfectivement et sarement un timbre de départ et non
d'arrivée. Le témoin cependant a achevé son explication.
• l'. • ?
- Monsieur le juré, êtes-vous sat1S1a1t ....

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

SOUV.!NIRS DE LA COUR D'ASSISES

Je tkhe de formuler une question nouvelle plus
pressante que la première; puis-je dire pourtant que non,
que je ne suis pas satisfait ; que le témoin n'a pas du tout
répondu à ma question ; du reste, cette question, je sens
bien que, non plus que le président, aucun des jurés ne l'a
comprise; du moins aucun des jurés n'a compris pourquoi
je la posais. Aucun n'a pu suivre l'argumentation
d'Arthur, que moi-même je n'ai suivie qu'avec beaucoup de
peine. Il a une sale tête, un physique ingrat, une voix
déplaisante; il n'a pas su se faire écouter. L'opinion est
faite, et quand bien même on viendrait à découvrir à
présent que la carte n'est pas de lui ..•
- Les débats sont clos.

eu un mètre de large et deux de haut ! - Il s'agit ici du
premier vol, celui des fourrures.
Enfin, pour aigrefins qu'ils fussent, ce n'étaient tout de \
m!me pas des bandits ; je veux dire qu'ils profitaient de la
société, mais n'étaient pas insurgés contre elle. Ils cherchaient à se faire du bien, non à faire du mal à
autrui... etc. Voici ce que se disaient les jurés, désireux d'une
sévérité pondérée. Bref, ils se mirent d'accord pour condamner, mais sans excès ; pour reconnaître la culpabilité,
sans circonstances atténuantes, mais dépouillée également
des circonstances aggravantes. Celles-ci pendaient au bout
de ces questions : Le vol a-t-il été commis la nuit? ... à
p"'1ieurs ?... dam un Edifice habité ?... avec fausses-clefs ou

Un peu plus tard, dans la salle de délibération.
Les jurés sont unanimes ; résolument tournés contre
les deux accusés sans nuancer ni consentir à distinguer
l'un de l'autre : aigrefins à n'en pas douter èt malandrins
en espérance, qui 11'attendent qu'une occasion pour jouer
du révolver ou du casse-tête (trop distingués pour user du
couteau, peut-être). Néanmoins, pour les deux vols,
desquels ils avaient répondre, on n'était point parvenu
à prouver leur culpabilité mieux que par quelques rapprochements - qu'eux traitaient de coïncidences; et dans
le réquisitoire, rien d'absolument décisif n'emportait la
conviction des jurés. Coupables à n'en pas douter, mais
peut-être pas précisément de ces crimes. Était-il vraisemblable, admissible même, qu'Alphonse, à Trouville ou il
était fort connu, dans la rue de Paris si fréquentée, et à
une heure point tardive, ait pu, sans être remarqué de
personne, trimballer un ballot énorme qu'on estime avoir

,fraction ?
Et comme il était de toute évidence que le vol avait
été commis, et ne l'avait pu être autrement, les jurés,
tout naturellement, et malgré ce qu'ils s'ltaient promis, se
trouvèrent entraînés à répondre: oui à toutes les questions.
- Mais, Messieurs, disait un des jurés (le plus jeune
et qui paraissait seul avoir quelques rudiments de culture),
répondre non à ces questions ne veut point dire que vous'
croyez qu'il n'y a pas eu d'effraction, que cela ne se passait pas la nuit, etc. ; cela veut dire simplement que vous
ne voulez pas retenir ce chef d'accusation.
Le raisonnement les dépassait.
- Nous n'avons pas à entrer là-dedans, ripostait l'un.
Nous devons simplement répondre à la question. Monsieur
le chef du jury, veuillez la relire.
- "Le vol a-t-il été commis la nuit?"
- }'pouvons tout de même pas répondre
non,
disaient les autres.

a

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

Et malgré que quelques : non furent trouvés dans l'urne,
l'affirmative l'emporta de beauconp.
De sorte que tous ceux qui s'étaient promis de voter
simplement : coupable, mais sans circonstances non plus
atténuantes qu'aggravantes, se trouverent entraînés
voter les ·" atténuantes " pour compenser l'excès des
" aggravantes ", que les questions les avaient contraints

a

d'accepter.
Et sitéit après, en chœur :
- Ah l nous avons fait de la jolie besogne ! C'est
honteux I On ne va pas les punir assez ! Circonstances
-atténuantes l S'il est possible ! Si seulement on nous avait
laissés voter coupables tout simplement l...
Au grand soulagement de chacun, le tribunal décida la
peine assez forte (6 ans de prison et rn ans d'interdiction
de séjour) en tenant le moins de compte possible de la

SOUVENIRS DE LA COUR

o' ASSISES ,

67S

d'Arthur, ou du moins, suivant ses dires, que si les deux
cartes accouplées portaient affranchissement des deux
catés de l'enveloppe, il suffisait que chacun des timbres
ft\t de cinq centimes ; et que, réciproquement, si le
timb~e sur le morceau de carte retrouvé était un timbre
de cmq centimes, il fallait qu'il ne fôt pas seul. Le
timbre de dix centimes ne prouverait peut~tre pas
qu'Arthur etît tort; car peut-être n'a-t-il mis sous même
en~eloppe les deux cartes qu'après les avoir affranchies ..•
mai~ le timbre de cinq centimes prouverait stîrement qu'il
a raison. Je me promets de demander demain au procureur géné1ral, q~e j'ai le bonheur de connaJtre, la permission d exammer dans le dossier d'Arthur le petit
morceau de papier.

***

décision des jurés.

Mardi.
J'ai noté avec quelque détail la perplexité, la gêne qui
règnent dans la salle du jury ; je les retrouverai bien a
peu pres les mêmes chaque délibération. Les questions
sont ainsi posées qu'elles laissent rarement le juré voter
comme il l'ellt VO\llu, et selon ce qu'il estimait juste. Je

a

reviendrai là-dessus.
Je sors peu ·satisfait de cette première séance. J'en suis
presque à me réjouir qu'Arthur me reste si peu sympa·
thique, sinon je ne pourrais m'endormir là-dessus,
N'importe ! il me paraît monstrueux qu'on n'ait pas prête
l'oreille à sa défense. Et plus j'y réfléchis, plus elle me
par;aît plausible ... C'est alors que me vint l'idée (comment
ne m'était-elle pas venue plut6t ?) que si la carte pastale

,Comme je passe devant la loge du concierge, celui-ci
~.arrête et me remet une lettre. Elle est datée de la
pnson. Elle est d'Arthur. Comment a-t-il eu mon nom?
Par son avocat sans doute.

_Cet~e q~estion. que j'ai posée au cours de l'interroga~
toire, la laissé croire sans doute que je m'intéressais à lui
que je doutais s'il était coupable que peut-être ·'

I'ai'dera1s. .••

)

JC

_Il me supplie d'user de mon droit, de demander à l'aller
VOlr dans sa cellule : il a d'importantes explications à me
donner, etc.

Je

regarderai d'abord son dossier; si le ·morceau de

�SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES
LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

carte postale est insuffisamment affranchi, je ferai part de
mon doute au Procureur. 1

II
La seconde journée ouvre elle aussi par une " affaire
de mœurs ". Le président ordonne le huis clos ; et pour
la première fois, appliquant une récente circulaire du
Garde des Sceaux, on fait sortir, à leur flagrant mécontentement, les soldats de service. Leur présence, dit cette
sage circulaire, ne semble point d'ailleurs le plus souvmt
indispensable (sic), car la salle est vide, et les gendarmes, en et

qui concerne l'accusé, font une garde suffisante.
Ah ! qu~ ne peut-on faire sortir aussi les enfants !
Hélas ! il faut bien qu'ils déposent : la fillette violée,
d'abord ; puis le frère de dix ans, quelques années de plus
que la petite. Par pitié, Monsieur le Président, abrégez un
peu les interrogatoires! Qu'avons-nous besoin d'insister 1
puisque les faits sont reconnus déjà, que le médecin a fait
les constatations nécessaires, et que _l'accusé a tout avoué.
Le malheureux I Il est là, vêtu de guenilles, laid, chétif,
la tête rasée, l'air déjà d'un galérien; il a vingt ans, mais
si malingre, à peîne s'il paraît pubère -; il tient un papier
à la main Ue croyais que c'était défendu), un papier cou-

J'ai pu voir, après la séance,

le dossier : la carte postale porte un
timbre de dix centimes. Je renonce.
Et pourtant je me dis aujourd'hui que, si chaque timbre avait
été de cinq centi~es, l'employé de la poste, au départ, les alll'lit
oblitérés tous les deux ; et que c'est, au contraire, dans le cas où
l'affranchissement d'un des côtés aurait été déjà par lui-même
suffisant, que ["autre timbre aurait pu lui échapper et n'être oblitéré
1

qu'à l'arrivée, ••

vert d'écritures, qu'il lit et relit avec angoisse; sans doute
il dche d'apprendre par cœur les · réponses que lui
suggéra l'avocat.
On a sur lui de déplorables renseignements; il fréquente
des repris de justice et hante les cabarets mal fimés. Son
casier : huit jours pour abus de confiance, et, peu après,
un mois pour vol. Il est accusé maintenant d'avoir "complètement violé'' la petite Y. D. ~géc de sept ans.

Le Président reprend, sans emphase, sur un ton de
réprimande presque douce, très apprécié des jurés :
- Eh bien! mon garçon, c'est pas bien ce que vous
avez fait la.
- Je !'vois bien moi-même.
-Avez-vous quelque chose à ajouter? Exprimez-vous
des regrets ?
- Non, M'sieur le Président.
Il est évident pour moi que l'accusé n'a pas compris
la seconde question, ou qu'il répond seulement à la
première. N'empêche qu'une rumeur d'indignation parcourt le banc des jurés et déborde jusqu'au banc des
avocats.
L'avocat de la défense fait demander à ce moment si
l'accusé n'a pas été interné à l'hospice général, il y a
onze ans ? Reconnu exact.
On appelle les témoins : la mère de la fillette d'abord;
mais elle n'a rien vu et tout ce qu'elle peut dire, c'est que,
lorsque rentrant du travail, elle a trouvé dans la rue sa
petite en train de pleurer, elle a commencé par lui allonger
deux taloches.

�67 8

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

A présent c'est le tour de l'enfant. 1 Elle est propre et
gentille; mais on voit que l'appareil de la justice, ces
bancs, cette solennité, l'espèce de tdme où sont assis
ces trois vieux messieurs bizarrement vêtus, que tout cela
la terrifie.
- Voyons, n'ayez pas peur, mon enfant; approchez,
Et, comme hier déjà, on fait monter la petite sur une
chaise, afin qu'elle soit à la hauteur où la Cour est juchée,
et que le président puisse entendre ses réponses. Il les
répète aussit6t après à voix haute, pour l'édification des
jurés. Nous voyons de dos la petite; elle tremble; et
cette fois ce n'est plus le rire mais le sanglot qui la
secoue. Elle sort un mouchoir de la poche de son tablier.
Cet interrogatoire est atroce; moi aussi je sors mon
mouchoir; je n'en peux plus ... Et quelle inutile insistance
pour savoir ce que l'autre lui a fait; puisqu'on le sait
1 Hier déjà nous avions vu comparaitre une enfant; une fillette
.à peu près du même âge que celle-ci, et flanquée de sa mère également. Mais, certes, leur aspect plaidait en faveur de l'accusé et a
beaucoup contribué, je suppose, à son acquittement. La mère aYait
un air de maquerelle, et tandis que le coupable sanglotait de honte
:Sur le banc des accusés, la "victime" avançait très résolument vers la
Cour. Comme elle tournait le dos au public, je ne pouvais voir son
visage, mais les premiers mots que lui dit le Président, aprèt que,
pour l'avoir plus près de son oreille, il eOt fait monter la petite sur
une chaise : " Voyo_ns ! ne riez pas, mon enfant, " éclairèrent sufli:samment le jury.
Et encore :
- Vous avez crié?
- Non, Monsieur.
- Pourquoi, à l'instruction, avez-vous dit que vous aviez criél
- Parc' que j'm'étais trompée.

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

dl!ja, par le menu. La petite du reste ne peut pas répondre,
ou que par monosyllabes :
La voix de l'enfant est si faible que le Président, pour
l'entendre, se penche et met contre son oreille sa main en
cornet. Puis se redresse et tourné vers le jury :
L'avocat de cette triste cause a négligé de convoquer

à temps les témoins à décharge. En vertu du pouvoir
discrétionnaire

du Président

on

entend

néanmoins

Madame X. une pauvre marchande-des-quatre-saisons
qui a comme adopté ce malheureux être, parce que, ditelle, "sa sœur a eu un enfant de mon fils ".
Madame X. a le teint violacé, le cou large comme une
cuisse ; un chapeau cabriolet
brides sur des cheveux
tirés et lustrés ; le tour des oreilles est dégarni ; une barre
noire en travers du front ; sa main gauche en écharpe est
enroulée de chiffons. Elle pleure. D'une voix pathétique
elle supplie qu'on soit indulgent pour ce pauvre garçon
"qui n'a jamais connu le bonheur ". Elle le peint, fils
d'alcooliques, toujours battu chez lui ; " on le faisait
coucher dans les cabinets " ; il suffit de le regarder pour
voir qu'il est resté enfant ; il s'amuse avec des images,
joue aux billes, la toupie. Mais, déjà précédemment il
a tenté de "se coucher sur la petite", qui alors l'avait
mordu à l'oreille. De la prison il écrit à la marchande de
lqumes, des lettres incohérentes. La brave femme sort
de sa poche une liasse de papiers et sanglote.

a

a

L'interrogatoire est achevé. Le malheureux fait de
grands efforts pour suivre le réquisitoire de l'avocat géné-

�680

LA NOUVELLE REVUE {RANÇAIS!
SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

ral, dont on voit qu'il ne comprend de· ci de là que quelques phrases. Mais ce qu'il comprendra bien tout à l'heure,
c'est qu'il est condamné à huit ans de prison.
Entre temps le Président nous a appris que, de l'aveu
de l'accusé à l'instruction, '' c'est la première fois qu'il
avait des rapports sexuels". Voici donc tout ce qu'il aUrl
connu de " Pamour u !

***
La seconde affaire de cette seconde journée amène sur
le banc des accusés un garçon de vingt ans à I'air doux,
un peu morose et sans malice. Marceau a perdu sa m~rc
a, l'Aage de quatre ans, n ' a pas connu son père, a été élevé
à l'hospice. Dès avant seize ans il avait fait deux places
de mécanicien ; poursuivi -pour vol, le tribunal d'Yvctot
l'avait condamné à six mois de prison avec bénéfice de la
loi Béranger.
A la _suite de cette condamnation le mécanicien qui
l'employait le renvoie : depuis, il travaille encore, mais au
hasard et changeant souvent de patron, tour à tour valet
de ferme, débardeur, mécanicien, Ceux qui l'emploient
n'ont pas à se plaindre de lui ; simplement on lui trouve
" le caractère un peu sombre ''. Enhardi par ma question
de la veille, je . me hasarde à demander au Président ce
que le témoin entend par là.
Le témoin. - Je veux dire qu'il se tenait à l'écart
et n'allait jamais boire ou s'amuser avec les autres.
A cette époque de sa vie Marceau se trouve
devoir:

681

45 francs à un marchand de bicyclettes,
70 francs au blanchisseur,
7 francs au cordonnier.
Avec le peu qu'il gagne, comment pourrait-il s'en tirer,

sans voltrr ..
Son premier vol avait déja été commis "atec préméditation "; le dimanche précédent, apprend-on, il avait
acheté une bougie, puis, la veille du vol, emprunté à son
patron un tournevis, qui lui servit a ouvrir le tiroir où se
trouvaient les 35 francs qu'il avait pris.
Le crime qui nous occupe aujourd'hai demandait une
préparation plus savante. Ou du moins, une première
tentative, qui échoua, servit en quelque sorte de répétition
générale.
La nuit du 26 mars, Marceau pénétrait donc une
premiere fois dans la petite maison isolée qu'occupaient
à
la vieille Madame Prune, restauratrice, et sa
bonne. Il brisait, au rez-de-chaussée, un carreau de la
salle à manger, ouvrait la fenêtre et entrait dans la pièce.
Il espérait, a-t-il avoué, trouver de l'argent dans un
tiroir de la cuisine ; mais la porte de la cuisine était
fermée à clef; après quelques vains efforts pour Pouvrir,
il repartait en se promettant de revenir mieux outillé, le
lendemain.
Le 27 mars après-midi, doutant si le carreau brisé n'a:
pas jeté l'alarme, Marceau enfourchait sa bicyclette et
retournait à ***, lorsqu'il avisa un morceau de fer-àcheval sur la route ; il le ramassa, pensant qu'il pourrait
s'en servir. J'oubliais de dire que, la veille, il s'était muni
d'une bougie, qu'il avait été acheter à Grainville. Donc

***

2

�682

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

Marceau s'en fut rbder autour de la maison, s'assura que
tout y était tranquille et, je ne sais trop comment, se
persuada qu'on n'avait rien suspecté - ce qui était vrai.
L'interrogatoire de l'accusé suffit à reconstituer le
crime. Marceau ne cherche pas à se défendre, pas même
à s'excuser ; il accepte d'avoir fait ce qu'il a fait, comme
s'il ne pouvait pas ne pas le faire. On dirait qu'il s'est
résigné d'avance à devenir ce criminel.
Le voici donc, dans la nuit du 2 7, à pareille heure,
qui se retrouve
La fenêtre est restée ouverte,
qu'il avait escaladée la veille, pa~ o~ il ~entre_ dans la
salle à manger. Mais comme ce sém-la ses mtenttons sont
sérieuses il prend soin de refermer derrière lui les volets.
.
'
n tient à, la main la lanterne de sa bicyclette
; c est une
lanterne sans pied, qu'il ne peut poser, qui le gêne et que
tout à l'heure, dans la cuisine, il va changer contre un
bougeoir. Avec son fer-a-cheval il a forcé la porte. Le
voici qui fouille les tiroirs : Onze sous ! Ça ne vaut pas
la peine qu'on s'arrête. Il les prendra tout à l'heure en
repassant. Il monte au premier.
Madame Prune et sa bonne occupent au premier les
deux chambres à droite; dans les deux chambres de
gauche, parfois on reçoit des voyageurs. Douce'.11ent
Marceau s'assure que ces dernières chambres sont vides:
il tient à la main un couteau à courte lame pointue,
qu'il a trouvé dans un tiroir de la cuisine.
Le Président. - Pourquoi aviez-vous pris ce couteau 1
Marceau. - Pour en ficher un coup à la bonne.
Cependant la porte de celle-ci est fermée au v~rrou i
Marceau s'efforce de l'ouvrir; mais entendant du bruit dans

a ***.

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

683

la chambre de la vieille, il court se cacher dans une
des chambres inoccupées. Il souffle la bougie, et comme il
se baisse pour poser le bougeoir à terre, le couteau, qu'il
a\lait glissé dans sa veste, par chance, tombe ; et dans le
noir, il ne peut plus le retrouver. Quand il ressort sur le
couloir, c'est désarmé qu'il se rencontre avec la vieille ;
heureusement pour elle, et pour lui.
Madame Prune vient déposer à son tour. C'est une
digne et frêle petite vieille de quatre-vingt-un ans ; elle
se tient à peine et demande une chaise, qu'on apporte
et où elle s'assied, près de la barre.
- J'entends donc craquer chez moi. Je me dis: Mon
Dieu! qu'est-ce que c'est : j'entends craquer. C'est-y la
grêle? Je me lève. J'ouvre la fenêtre sur le jardin ; je
ne vois rien. Je me recouche. V oil.à les craquements qui
reprennent. Je me relève encore. Plus rien. Je me
recouche ; il était minuit à ma pendule. Voila que je
vois de la lumière qui passe sous ma porte : Oh ! que je
me dis, c'est-il pas le feu? J'appelle ma bonne ; elle ne
vient pas. Tout de même, que je me dis, j'ftais plus
courageuse autrefois - et je suis sortie sur le couloir.
Je vais a la porte de la bonne : Y a des voleurs chez
moi, ma pauvre fille, ah ! mon Dieu ! Y a des voleurs
chez moi I Elle ne répondait rien ; sa porte était

fermée.
C'est alors que Marceau, revenant sur le couloir, s'est
jeté sur la vieille, qui ne fut pas difficile à tomber.
- Pourquoi avez-vous saisi Madame Pruné à la gorge?
- Poùr l'étrangler.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISI

Il dit cela sans forfanterie ni gêne, aussi naîvement que
le Président avait posé la question.
Un rire bruy.ant s'élève dans l'auditoire.
L'avocat général. - La tenue du public est inexplicable
et indécente.

Le Président. - Vous avez tout à fait raison. Songez,
Messieurs, que l'affaire que nous jugeons ici est des plus
graves et de nature à entraîner pour l'accusé la peine
capitale s'il n'y a pas reconnaissance de circonstances
atténuantes.
La bonne cependant appelait au secours, par la fenêtre.
Un voisin répondit : " On arrive ! on arrive ! " En entendant venir, le gars prit peur et se sauva, laissant
inachevé son crime.
La cour condamne Marceau à huit ans de travaux
forcés.

A plusieurs reprises j'ai remarqué chez Marceau un
singulier malaise lorsqu'il sentait que la recomposition de
son crime n'était pas parfaiteme'nt exacte - mais qu'il
ne pouvait ni remettre les choses au point, ni proftttr dt
l'inexactitude. C'est ce que cette affaire présenta pour moi
de plus curieux.

685

SOUVINIRS DE LA COUR D 0ASSISES

cacher le col qui est très sale. Il tient à la main une
casquette usée. Bernard n'a pas d'antécédents judiciaires.
Les renseignements fournis sur son compte ne sont pas
mauvais ; tout ce qu'on trouve à dire c'est que son
caractère est "sournois". On ne le voit jamais au
cabaret ; mais certains prétendent qu'il "boit chez lui " ;
néanmoins il jouit de ses facultés. Son père, gardechampêtre estimé, s'est, dit-on, " adonné à la boisson " ;
il a deux frères, " alcooliques fieffés. "
On reproche à Bernard quatre incendies. Le feu est
d'abord mis au pressoir de sa belle-sœur, veuve Bernard,
le 30 décembre 191 I.
Le Président. - Qui a mis le feu ?
L'accusé. - C'est moi, Monsieur le Président
Le Président. - Comment l'avez-vous mis ?
L'accusé. - Avec une allumette.
Le Président. - Pourquoi l'avez-vous mis ?
L'accusé. - J'avais pas de motifs.
Le Président. - Vous aviez bu ce soir-là ?
L'accusé. - Non, Monsieur le Président.
Le Président. - Est-ce que vous aviez eu des difficultés avec votre belle-sœur ?
L'accusé. - Jamais, mon Président. On s'entendait

bien.

1/2

Ce même jour nous avons à juger un incendiaire.
Bernard est un journalier de quarante ans, à l'air
gaillard, à la tête ronde : il est chauve, mais se rattrape
sur les moustaches. Il porte une chemise molle, a
rayures.; une cravate formant nœud droit cherche a

Le Président. - Rentré à 7 h.
de chez votre
patron, qu'est-ce que vous avez fait jusqu'à 9 h.
?
L'accusé. - J'ai lu le journal.

1/2

la Le_ premier janvier, c'-est=~dire deux jours plus tard,
IIlalson de la belle-sœur y passe.

Le Président veut que Bernard ai~ été ivre ce soir-là ;

�686

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

et insiste pour le lui faire avouer. Bernard proteste qu'il
était à jeun.
Le soir de ce premier janvier, jour de fête, les parents
se trouvent réunis, cousins, neveux, etc. Bernard refuse
de souper avec eux et repaTt à 6 h. 1/2. Au cours de la
conversation générale, comtne on parlait de l'incendie
de l'avant-veille, on se souvient de lui avoir entendu dire
qu'on en verrait d'autres bientbt.
Et quand cette même nuit le feu se déclare chez la
veuve Bernard et que les voisins l'appellent et crient:
"Au feu ! Au secours ! " lui, le plus proche voisin et
le plus proche parent, s'enferme et ne reparaît qu'un quart
d'heure après ... Du reste il ne nie rien. Le second incendie,
c'est lui qui en est l'auteur, ainsi que du premier et des
deux autres qui suivirent.
Le Président. - Alors vous ne voulez pas dire pourquoi
vous vous les avez allumés ?
L'accusé. - Mon Président, je vous dis que j'avais
aucun motif.
- C'est vraiment fkheux qu'il avait ce goô.t-la, dit la
veuve. Autrement on n'avait pas à se plaindre de son

travail.
Appelé à témoigner~ le médecin assermenté nous parle
de l'étrange soulagement, de la détente que Bernard lui a
dit avoir éprouvés après avoir bouté le .feu.
Il lui a avoué, du reste, n'avoir plus éprouvé la même
détente après les incendies suivants, "de sorte qu'il avait
regretté. "
·
J'eusse été curieux de savoir si cette étrange satisfac~on
du boute-feu et · cette détente n'avaient aucune relation

SOUVENIRS DE LA COUR D 1ASSISES

avec la jouissance sexuelle; mais malgré que je sois du
jury,je n'ose poser la question, craignant qu'elle ne paraisse
saugrenue.

III
Mercredi.
Encore un attentat à la pudeur ; commis sur la personne de sa fille par un journalier de Barentin, père de
cinq enfants dont l'aîné a douze ans. On demande le huis

clos.
Lorsque le public fut de nouveau admis dans la salle,
une rumeur d'indignation accueillit la décision du jury
et son désir de reconna1tre des circonstances atténuantes.
Je fus assez surpris pour ma part (et déjà je l'avais été
dans les précédentes affaires de cette nature) de voir la
modération qu'apportaient ici la plupart des jurés. L'on
fit valoir, dans la salle de délibération, que l'attentat avait
été commis sans violences ; enfin et surtout le grand
déiir que manifestait inconsciemment la femme de l'accusé
de se débarrasser de son mari, la passion qu'elle ne put
s'empêcher d'apporter dans sa dépasition, affaiblit grandement la portée de son témoignage; l'accusé bénéficia également du peu de sympathie que nous pouvions
accorder la victime. Mais c'est ce que le public, par
suite du huis clos, ne pouvait savoir. Même, à certains
jurés la condamnation à cinq ans de prison parut excessive. Par contre, tous approuvèrent la déchéance de puissance paternelle.
· L'accusé écouta sans sourciller la condamnation à cinq

a

�688

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

ans; mais, en entendant sa déchéance, il poussa une sorte
de grognement étrange, comme une protestation d'animal,
un cri fait de révolte, de honte et de douleur.

***
L'étrange affaire dont nous nous occupimes ensuite
amena devant nous un commis principal au bureau de
recettes des postes (bureau principal de Rouen).
C'est un gros homme rouge, épais, carré d'épaules, et
sans cou. Ses mains sont gourdes. Il porte un col bas,
une petite cravate grise ; les cheveux demi-ras sur un
front bas. Il a quarante-sept ans, a fait la campagne de
Madagascar où il a pris les fièvres paludéennes ; il boit
par accès et a été sujet à quelques hallucinations ; l'examen médical reconnaît sa responsabilité atténuée. Mais
depuis qu'il est au service des postes sa conduite est irrbprochable - et il était à jeun lorsque, le matin du 2 Avril,
il a soustrait du bureau une enveloppe contenant treize
mille francs. Il reconnaît les faits, s'en excuse et ne
cherche même pas à les expliquer. Tous les jours il était
appelé à manier des sommes considérables ; ce matin
même, à côté de l'enveloppe aux treize mille francs, u111

autre enveloppe en contenant quinze mille !tait là, fgalt111t1tt
à sa portfe, qu'il avait vue, qu'il n'a point p1·ise.

Mais cette enveloppe de treize mille francs, tout à coup,
il la met dans sa poche; il quitte la cabine de·s chargements en disant à son collègue qu'il va aux cabinets;
prend tranquillement son paletot et son chapeau, et comme
il est midi et demie, personne ne s'étonne de le voir sortir.
Dehors il ne se sauve pas, il ne se cache de personne; il

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

va dans un bordel voisin ; dépense 246 francs à régaler la
maisonnée ; puis se réveille tout penaud, pour rapporter
à la direction le reste de la somme et s'engager à rembourser la différence.
Le jury rapporte un verdict négatif; la cour acquitte.

IV
Jeudi.
La fille Rachel est accusée d'infanticide.
Elle s'avance craintivement jusqu'à la barre; elle porte
sur son corsage noir un chile de laine blanche. De la place
ou je suis, je distingue mal son visage ; sa voix est douce.
Elle est domestique à Saint Martin de B., dans la même
maison depuis l'ige de treize ans; elle en a dix-sept
aujourd'hui.
Elle était parvenue à dissimuler sa grossesse ; les
premieres douleurs la saisirent comme elle était en train
de traire les vaches. Elle rentra, coula le lait dans la
laiterie, nt le ménage ; mais les douleurs devinrent si fortes
qu'elle dut s'asseoir; elle était affreusement pile.
- Si tu es malade, monte te reposer dans ta chambrt',
dit sa maîtresse.
La chambre de Bertha Rachel était au premier, cêité
de celle des maîtres. Sitôt étendue sur sa paillasse, elle
accoucha d'une petite fille.
Elle avait" peur d'être grondée", et comme la petite
criait, par crainte que les patrons n'entendissent, Bertha
mit la main sur la bouche de la petite et l'y maintint jusqu'à ce que les cris aient cessé. Quand Bertha vit que
l'enfant ne respirait plus, elle prit une paire de ciseaux dans
sa jupe et en porta un petit coup à la gorge de l'enfant.

a

�690

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

Il ressort de l'instruction qu'elle n'a donné le coup de
ciseaux qu'après que la petite était déjà morte étouffée.
Le ministère public cherchera à établir que c'est pour
constater que le sang avait cessé de couler. Je crois à plus
d'inconscience. Le Président presse Bertha de questions,
mais le r6le des ciseaux reste aussi peu clair.
Quand Bertha Rachel se fut assurée que son enfant avait
cessé de vivre, elle cacha le petit cadavre provisoirement
dans son seau de toilette, jeta le placenta par sa fenêtre
qui donnait précisément sur la fumière, puis tout aussit&amp;t
redescendit pour reprendre son travail.
Le lendemain, avec un louchet elle creusa un trou
derrière la grange, au bord du fossé; un petit trou, car
elle était sans forces; où elle enterra l'enfant.
La gendarmerie fut avertie peu de jours après par une
lettre anonyme ; et le cadavre de l'enfant fut retrouvé.
Le Président ne croit pas devoir insister sur cette lettre
anonyme, sur laquelle aucun renseignement n'est donné;
et comme je ne suis pas du jury pour cette affaire,
aucune question n'est posée à ce sujet; et l'on passe outre.
Le Président. - Votre patronne, durant le temps de
votre grossesse, ne se doutait de rien ?
L'accusée. - On voyait bien que je grossissais, mais
ma patronne ne voulait pas le dire. Elle ne m'en a pas
parlé du tout.
Puis, à voix plus basse et un peu confusément, tout à
coup:
- C'est !'fils du patron qui me l'a fait.
Le Président. - Vous n'avez pas dit cela d'abord. Puis se tournant vers le jury: -A l'instruction elle s'est
obstinément refusée à dire qui était le père de l'enfant.

SOUVENIRS DE LA COUR

o' ASSISES

691

La fille Rachel continuant sans écouter le Président :
- Il m'a conseillé de !'faire disparaître pour qu'on ne
sache pas que c'était de lui.
Le Président. - Le faire disparattre comment ?
- En !'mettant dans la terre.
Cela est dit sans intonation aucune ; la pauvre fille
paraît à peu près stupide.
Le Président. - Comme l'accusée n'a rien dit de tout
cela à l'instruction, on n'a pu appeler en témoignage celui
dont elle parle à présent. - A l'accusée : Vous pouvez

vous asseoir.
A ce moment l'avocat défenseur se lève:
- II est fkheux que l'accusée ne nous ait pas parlé ici,
ainsi qu'elle l'avait fait à l'instruction, des lectures du soir
qu'on faisait, dans la ferme, en famille. On lisait les
faits divers des journaux et les vieux parents qui faisaient
la lecture s'appesantissaient de préférence, disait-elle, sur
les infanticides.
Le Président. - Maître X, je ne vois pas trop l'intérêt
que ça peut avoir.
Tant pis ! Heureusemen_t les jurés, eux, le voient bien ;
et tout le drame s'éclaire quand s'avance à la barre la
patronne. C'est une vieille de plus de soixante ans, sèche
et solide, comme momifiée, aux traits durs, aux yeux
froids, aux lèvres serrées. Le visage est cerné par un
bonnet de dentelle noire, et le ruban qui l'attache
retombe sur un petit mantelet noir.
Le Président. - Vous aviez la fille Rachel à votre
service ? Etiez-vous contente d'elle?
La patronne, - Oh ! oui, j'étais bien contente. Pour
s11r je n'ai jamais eu à me plaindre d'elle.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

Le Président. - Vous ne vous êtes jamais aperçue de
sa grossesse ?
La patronne. - Non, jamais. Si j'avais su son état, je
ne l'aurais pas gardée, c'est sür.
Le Président. - A l'instruction vous avez dit que vous
voyiez bien qu'elle devenait fameuse, mais que vous
croyiez que ça venait de l'estomac. La veille du jour de
l'accouchement vous avez vu du sang et de l'eau dans la
cuisine, à l'endroit où la fille s'était assise.
La patronne. - J'ai cru que c'était d'un poulet qu'on
venait de vider,
•
Et l'on sent encore dans la voix nette et sèche de la
vieille cette volonté de ne rien savoir, de ne rien avoir
vu, de ne rien voir,
L'instruction a établi que, dans cette ferme isolée, ne
venait jamais aucun homme et que la fille n'a pu voir
que le mari de la patronne, !gé de 7 5 ans, ou que le fils,
!gé de trente-deux ans, à l'une de ses rares et rapides
apparitions. La vieille nous apprend également qu'il
fallait passer par sa chambre pour entrer dans celle de la
servante, - ceci dit comme pour bien montrer que ça ne
peut pas être son fils qui ... etc ...
Et le Président visiblement désireux de ne pas laisser
dévier l'affaire et de limiter l'accusation, passe outre.
La déposition du docteur ne nous apprend rien de
nouveau; il explique tres longuement que l'enfant a
vécu, de sorte qu'on se trouve en présence d'un cas, non
d'avortement, mais d'infanticide ; pourtant le coup de
ciseaux, légèrement donné et comme avec précaution,
était plutiJt pour s'assurer que l'enfant était mort; mais il

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

a respiré car, dans la cuvette d'eau où il l'a mise, la

masse pulmonaire flottait,
Tandis que le jury délibère, une rumeur circule dans
)a salle : le fils de la patronne est dans la salle; on se le
montre, assis à c6té d'elle. Gêné par les regards hostiles,
il tient la tête basse, appuyée contre le pommeau de sa
canne et je ne parviens pas à le voir.
La fille Rachel, reconnue coupable mais comme ayant

agi sans discernement, est acquittée et rendue à ses parents.

•• •
On amène devant nous Prosper, surnommé Bouboule,
tailleur d'habits ; né à X ... en 86.
Extraordinaire tête de plumitif (il ressemble à s'y
méprendre, à Z ... ) vaste front bombé, longs cheveux
plats partagés sur le milieu de la tête ; épaisseur générale
du torse et des membres, petites mains larges et courtes ;
doigts auxquels semble manquer une phalange ; le vêtement de prison qu'il a gardé l'engonce et le grossit encore.
Le juré, mon voisin de droite, se penchant vers moi :
- Il n'a pas l'air intelligent !
Mon voisin de gauche, à demi-voix :
- II n'a pas l'air bête !
De dix à quatorze ans, il s'était fait condamner quatre
fois pour vol ; trois fois remis à ses parents, on l'envoyait
enfin à la maison de correction où il resta jusqu'à sa
majorité, soumis à une surveillance spéciale.
Depuis sa première libération il a été poursuivi cinq

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS.!!

fois. De vingt à vingt-quatre ans il travaille à D. ou il
retrouve Bègue, un ancien camarade de la colonie pénitentiaire ; c'est ensemble, toujours ensemble qu'ils vont
opérer. A chaque fois qu'ils cambriolent, on retrouve
dans la cuisine les restes d'un festin impromptu ; sur la
table, des bouteilles vides et deux verres ; et des étrons
sur le tapis du salon. A chaque fois, ils ne se contentent
pas de voler, mais font toujours le plus de dégâts possible ;
dans telle villa où ils n'ont pu trouver d'argent, ils laissent
en évidence un couvercle de boîte d'amidon, où ces mots,
de l'écriture du Bègue : " Bande de cochons, fallait
laisser de l'argent. "
Ce Bègue, six mois précisément avant le jour où nous
sommes, a été condamné aux travaux forcés à perpétuité,
pour avoir dévalisé plusieurs villas à N. et à P. "avec
des circonstances de violence donnant à l'affaire une
tournure particulierement grave ", dirent les journaux.
A ce moment un des accusés faisait défaut : c'est Prosper
qu'on arrêta trois mois apres à Y. où il s'était refugié
après de nombreuses pérégrinations en Espagne.
Begue avouait tout, paraît-il. Prosper nie tout, au contraire ; il se prétend victime d'une méprise, victime de sa
ressemblance avec Bouboule; car Bouboule, dit-il, ce n'est
pas lui. Cette déclaration soulève un grand rire dans la
salle.
Encore qu'elle ne me persuade pas, je voudrais pouvoir
suivre un peu mieux sa défense ; mais le Président la
bouscule et ne laisse pas Bouboule ou Prosper s'expliquer,
A quel point il appartient au Président de gêner ou de
faciliter une déposition (fut-ce inconsciemment), c'est ce
que je sens de nouveau, non sans angoisse, et combien il

SOUVENIRS DE LA COUR

o' ASSISES

est malaisé pour le juré de se faire une opinion propre, de
ne pas épouser celle du Président.

1

Prosper parle d'une voix sourde, qu'on a quelque mal

à entendre, et il semble avoir grande peine à s'exprimer.
Au cours de son interrogatoire, sentant les mailles du
filet, autour de lui, qui se resserrent, il dit que la fatalité
s'acharne contre lui, parle de "coalition ... " ; il devient
livide et de grosses gouttes de sueur commencent de
rouler de son front-.
Le gardien d'une des villas cambriolées, M. X., appelé
¼témoigner, fait une déposition très émouvante et très
belle. Son sang-froid, son courage, semblent avoir été admirables; admirable aussi la modestie de son attitude, de son
récit, que les journaux ont reproduit. Inutile d'y revenir.

Je note ce curieux trait, au cours de l'interrogatoire :
Immédiatement après le cambriolage à N., Bouboule
s'en revenant vers D., à minuit, rencontre sur la route
un ouvrier qu'il connaissait. Quel étrange besoin eut-il de
l'arrêter, quand il était si simple de passer outre ; de lui
demander une cigarette (a-t-il cru peut-être que cela
paraîtrait à l'autre plus naturel) et, après quelques minutes
de conversation, peut-être subitement pris de peur, de
dire à l'autre :
- Surtout ne dis pas tu m'as rencontré cette nuit.

Les jurés furent d'accord pour répondre affirmativement
à toutes les questions posées, et la Cour condamna
Prosper aux travaux forcés à perpétuité.
1
•

Je

crois volontiers que cette dernière remarque ne s'appliqueà celui de la Seine en
particulier.

l'llt

pas ~gaiement à tous les jurys -

1

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

n'obtient d'elle pas le moindre mot. On dirait qu'elle a

V
Encore un attentat à la pudeur ; le quatrième. Cette
fois la victime n'a pas six ans; c'est la fille de l'accusé...
Pour ce cas comme pour les autres, je voudrais savoir
quelle est la part de l'occasion ; le crime eilt-il été
commis si l'accusé avait eu le choix ... ? et faut-il y voir
préférence, ou simplement facilité plus grande, trompe119e
promesse d'impunité ?
Germain R. a souillé son enfant pendant que sa femme
était l'Mpital pour de nouvelles couches.
Il est petit, laid, de triste aspect ; sa tête est bestiale.
Il porte, sur une vareuse de cotonnade noir-jaunitre, un
épais cache-nez bleu-violet. TI nie obstinément, avec un
air buté, stupide. Les témoignages recueil1is sur lui sont
mauvais. " Il pense à lui plutlit qu'à sa famille."
La Président. - Il était souvent ivre ?
Le témoin. - En grande partie tous les jours.
Et un autre témoin : - l's'saoil.le et laisse ses enfants
crever d'faim.
Ils couchent tous, le père, la mère et les deux petits
de six et trois ans, dans la même p_ièce sans lit, sur la
paille. On prétend que déja précédemment il avait voulu
toucher la petite. Une fois il la fit _entrer avec lui dans
un sac; mais il avait coutume de coucher dans un sac,
et comme on était en hiver, il peut dire que c'était paur
se réchauffer. On ne sait. La petite ne veut ou ne peut
rien dire. Sur la chaise où on la fait monter, pour être
plus près de l'oreille du président, elle pleure silencieuse·
ment et par instant un gros sanglot la secoue. On

a

•

peur d'être punie elle aussi. (Elle est à l' Assistance Publique.Un homme en livrée, à gros boutons de cuivre, l'avait
amenée, qui reste assis sur un des bancs des témoins.)
Puis vient la femme R. épouse de l'accusé. Elle ne
serait point trop laide si sa face n'était si terriblement
boucanée. Elle a l'aspect d'une" femme de journée". Ses
cheveux sont tirés en arrière et lustrés ; un petit cMle de
laine noire tombe sur un tablier bleu.
Le Président. - Qu'est ce que vous avez fait pour
obvier à cet inconvénient ?
Le témoin. Il arrive plus d'une fois que le Président pose une
question en des termes complétement inintelligibles pour
le témoin ou le prévenu. C'est le cas.
On procède à l'interrogatoire de l'unique témoin: la
voisine:
Le Président. - Enfin vous n'avez rien vu !
Le témoin. - C'est que je suis entrée ou trop tat,
ou trop tard.
Et, comme apres tout, l'on ne sait à quoi s'en tenir,
si nous condamnons R., ce sera sur des présomptions
(comme bien souvent) et non point tant pour l'acte reproché, si douteux, mais bien pour sa conduite générale ; et
aussi pour en débarrasser sa famille.

m

Je

suis de nouveau chef du jury pour la dernière
affaire de ce jour.
Joseph Galmier, ~gé de vingt ans, fils d'Anaïse Alber-

3

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

tine (quels noms on rencontre l Samedi dernier, la pauvre
femme X., dans l'affaire Z., où je n'ai trouvé rien de
curieux à relever, répondait aux noms d' Adélaîde-Hélorse !
Est-ce un sentiment poétique qui pousse les miséreux
à baptiser si étrangement leurs enfants ?) est accusé
d'avoir commis deux vols, avec les circonstances aggravantes : de nuit ; dans une maison habitée ; avec effraction ; avec complices.
Galmier est journalier au Havre ; tête point laide,
banale, rougeoyante; nez un peu trop pointu ; cheveux
ramenés sur le front ; moustache naissante ; l'air d'un
guerrier normand de Cormon. Bien bâti et de formes assez
élégantes; porte un jersey sous une veste déteinte.
Condamné précédemment à six mois.
Arrêté la nuit, porteur d'un pince-monseigneur, en
compagnie de rôdeurs munis de fausses clefs.
Dans une lettre au Procureur, il a fait des aveux
complets ; mais il dit à présent que, cette lettre, un repris
de justice l'a forcé à l'écrire. Et il nie tout.
Le Président. - Quel repris de justice ?
L',accusé. - Je n'ose pas le nommer. Il m'a menacé
d'un mauvais coup en sortant, si je parlais.
Le président reste sceptique.

Je transcris mes notes telles quelles. Toutes ne
s'appliquent peut-être pas à cette cause en particulier :
••. L'accusé qui parle le plus vite possible, par grande
peur que le Président ne lui coupe la parole (ce qu'il fait
du reste constamment) et qui cesse d'être clair - et qui
le sent ... le ~!heureux qui défend sa vie.

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

L'innocent sera-t-il plus éloquent, moins troublé que
le coupable? Allons donc! Des qu'il sent qu'on ne le croit
pas, il pourra se troubler d'autant plus qu'il est moins
coupable. Il outrera ses affirmations ; ses protestations
paraîtront de plus en plus déplaisantes ; il perdra pied.

Le caté chien du commissaire de police, dans ses
dépositions ; son ton rogue. Et l'air gibier que prend
aussitat le prévenu, L'art de lui donner l'air coupable.
Le malheureux qui se rend compte, mais seulement
au moment où il l'entreprend, que sa défense est insuffisante. Son effort maladroit pour la corser.

L'imprudence du malfaiteur et cette sorte de vertige
qui l'amène à dépenser aussitet la somme qu'il vient
de voler. Galmier achète un pardessus, un complet, des
chemises, bretelles, mouchoirs, cravates, etc. ; il donne
un franc de pourboire au commis qui lui apporte le
paquet (il loge à côté du magasin).

La joie des malfaiteurs professionnels, lorsqu'ils rencontrent un bleu, flottant et un peu niais, qui consentira
i prendre le crime à sa charge. (On lui a promis de lui
payer un avocat.)
La version la plus simple est celle qui toujours

a le

plus de chance de prévaloir ; c'est aussi celle qui a le

moins de chance d'être exacte.

�700

701

LA NOUVELLE REVUE F.RANÇAlSI

*

*

*

L'affaire suivante en amene cinq devant nous. Elle
devrait en amener six, mais l'un a pris la fuite. L'aîné
n'a que vingt-deux ans. C'est une bande de chapardeurs.
Huit vols sont relevés à leur charge. Ils avouent tout.
C'est Janvier qu'on a pincé d'abord; le plus jeune; il
refusait de nommer ses complices. Sans domicile depuis
huit jours, il couchait avec un autre de la même bande;
le 12 février dernier, il chipait une saucisse a un étalage;
coôt : •quinze jours, avec sursis.
Janvter sourit facilement, joliment ; il a du mal ne
pas sourire ; il est de belle humeur. Il ne plaisante
pas, mais on sent encore frémir dans ses réponses un
souvenir de l'amusement du vol, des parties de vol ou
l'on s'aventurait ensemble. On jouait à voler, à chaparder ... Cette joie va recevoir tout l'heure un fameux
coup de trique sur la tête.
Peut-on jamais se relever d'une condamnation ? Peuton s'en relever tout seµl ?...
" He can be saved now. Imprison him as a criminal,
and I a.ffirm to you that be will be lost. " 1

POÈMES 1
AMOUR

I

a

Dieu que j'aime à choisir dans l'aurore !
Haute montagne réveillée
Encore toute embrumée
Que le soleil levant adore ...

a

{A suivre.)

Piedsnus j'ai couru sur la mousse etj'ai bu à la source...
- Cette eau fraîche au parfum clair! Je tiens
Dieu dans le creux de mes mains ...

II

ANDRÉ GIDE.

Dieux inférieurs de mes douleurs.
Dieu supr!me de mon plaisir, de mon désir I
Mon Dieu Voluptueux ! ...
1

Ce sont les paroles que John Galsworthy prête à l'avocat d6fen·

seur dans son drame : Justice.

1

Extraits de Ditu /'Obscur.

�702

LA NOUVELLE R.EVUE}FRANÇAISE

POÈMES

III
Dieu que j'aime à sentir dans l'amour...
Dieu que j'ai cherché sur les terrasses !
- Ma divine amante... Elle attendait,
Dieu nocturne m'attendait
Situé dans l'espace
Où je passerais I
Elle était grande et souple et belle de contours.
Elle troublait les nuits comme une proie d'amour...
0 Dieu gu' avant d'étreindre je frissonne autour/
Son fard lui fait un masque orangé, affolant son regard...
Son corps étendu recommence un rythmique remous
De ses épaules aux genoux. Et la caresse
De ses lèvres me laisse un go-ût de rose et d'aloès ...
Je t'oublie~ Dieu si doux,
Dieu !'Obscur, quand je te savoure! ..

TÉNÈBRES

0 toi qui dans la nuit n'étais qu'une ombre
Venue par le hasard à ma rencontre,
De quels secrets accords nous frissonndmes
Pour l'amour de l'amour sous d'invisibles palmes...

J'ai touché tes longs yeux, j'ai rêvé leur regard
Selon ma caresse dans le noir
Guidée par le silence, entraînée par l'espoir ...

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

OASIS

POÈMES

ORGIE A LA POMPADOUR

A lady Rowna.

Non loin de la séghia
- Emotion d'eau vive - il y a
Une jonchée de chairs tranquilles
Aux morceaux de crépuscule splendide ...
je choisis la plus jeune nubile.
Douze printemps chauds
L'ont faite femme et l'on faite belle,
Je sens en elle
Le dégota fort de l'homme bMme !
- Ben Haouah ! je t'appelle...
Que ne t'ai-je appelé plus th ..
J'eusse aimé te l'offrir, 'tu l'aurais dévoré ce fruit
De ton pays,
Et sous ~es lèvres le fruit lui-même
Aurait joui...
Adieu, front malade
Entouré d'un linge sale,
Vieille femelle sauvage,
J'ai remis l'anneau noir, porte-plaisir usé,
A ta maigre main tatouée.

Elle avait réuni dans l'odorant boudoir
Cinq négrillons jaloux, du plus beau noir.
Ah 1 la plus jolie des Pompadour J
Pas de dentelle, aucun bijou. - Son adoré velours ...
Toute poudrée, et sur le ventre, et sous les bras,
Selon le gotu du jour" comme le Roy- voudra''.
Un négrillon au turban rose
Tua Benjamin au turban vert
Et les trois autres ricanèrent.
Pompadour provoquant l'amour
Déclarait la guerre ...
Armistice ! Armistice!
Chacun l' enfouillageait de pampre et de volubilis...
Et chacun à son tour
La houpette à la main pomponnait Pompadour...
Son petit singe, Pondichéry,
Haletait dans sa cage, étranglé par ses cris.
ANDRÉ BAINE.

�LI SACRE DU PRINTEMPS

Une telle musique ne peut rien exprimer que par allusion ;
elle n'atteint pas les choses ; elles les indique seulement ; elle

LE SACRE DU PRINTEMPS 1

La grande nouveauté du Sacre du Printemp1, c'est le renoncement à la " sauce". Voici une œuvre absolument pure. Aigre
et dure, si vous voulez ; mais dont aucun jus ne ternit l'éclat,
dont aucune cuisine n'arrange ni ne salit les contours. Ce n'est
pas une "œuvre d'art", avec tous les petits tripotages habituels.
Rien d'cstompé, rien de diminué par les ombres ; point de
voiles ni d'adoucissements poétiques; aucune trace d'atmosphère.
L'œuvre est entière et brute, les morceaux en restent tout crus;
ils nous sont livrés, sans rien qui en prépare la digestion ; tout
ici est franc, intact, limpide et grossier.
Le Sacre du Printemp, est le premier chef-d'œuvre que nous
puissions opposer à ceux de l'impressionnisme.

I
Considérons d'abord la musique. Elle est dépouillée de toute
vibration, elle a perdu cette auréole dont nous avons pris l'habitude de voir la musique d'orchestre environnée.
La symphonie de Debussy, c'est un foyer d'où s'échappent
de tremblants rayons ; il y a un noyau et tout autour un
frémissement vaporeux:, le flottement de mille incertaines harmoniques ; nous sommes au milieu de la fuite des sons ; ils nous
quittent et se dissipent dans tous les sens, formant aut~ur de
nous une buée délicate, sans cesse en train de s'évanouir. · 1 Ballet par Igor Stravinsky, Nicolas Rœrich et Ylasltl'fl Niji,uli.
Voir!&amp; Nouvelle Revue Fran;aiu du 1" Aol'.lt 1913, p. 139.

nous envoie vaguement vers elles ; elle les émeut sans les saisir.
Tout ce qu'elle exprime reste en dehors d'elle, n'est que retenu
dans ses environs ; elle n'enferme rien, mais il y a mille
présences indistinctes qu'elle s'annexe doucement et qu'elle
persuade de demeurer auprès d'elle. Le plaisir que nous goûtons à l'entendre, c'est justement celui de nous sentir adressés
vers nous ne savons pas bien quoi de tout proche, qui palpite
et se dérobe à moitié.
Sans violence, sans ingratitude, mais très nettement, StraYinsky se dégage du debussysme. Il a compris que ce halo
cU!icieux, au milieu duquel la musique de son maître apparaît
toujours noyée, chez un disciple, risquait de ne plus être que
de la sauce. Il enlève délibérément à sa symphonie toute
indécision, tout tremblement. Dans un article sur le Sacre du
Priltmp1 qu'il a publié dans Montjoie 1, parmi plusieurs naïvetés
qui ne font qu'encourager ma confiance, car elles sont d'un
ftritable créateur, je relève la phrase suivante : "J'ai exclu de
cette mélodie (celle du Prélude) les cordes trop évocatrices et
représentatives de la voix humaine, avec leurs crescendo et leurs
diminuendo - et j'ai mis au premier plan les boù, plus secs,
plus nets, moins riches d'expressions faciles, et par cela même
plus émouvants mon gré. " Dès le début, pour qui prêtait
bien l'oreille et savait entendre les différences, la musique de
Stravinsky rendait un son mat et défini qui lui appartenait en
propre. Elle ne se répandait pas, elle ne s'abandonnait
pas à son retentissement. Dans ses feux d'artifice, dans ses
bouquets, il y avait quelque chose de fixe, de fermé, d'entièrement déterminé. Ses plus éblouissants passages n'avaient
Dl~e pas l'humidité du scintillement. Elle semblait inspirée
par la sécheresse comme par une source ; elle jaillissait, s'ép2-

a

1 Numéro VIII, 29 mai 1913.

�i
LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISI

nouissait et retombait avec une abondance à la fois éclatante et
éteinte. Mais où cette brièveté et cette contraction des soas
deviennent surtout frappantes, c'est dans le Sacre du Printemps:
dès les premières mesures, on les ressent ; aucun rayonnement,
aucune fuite ; la mélodie chemine étroitement ; elle se développe, elle dure sans la moindre effusion ; nous sommes saisis
d'un étouffement tout-puissant ; les sons meurent sans avoir
débordé l'espace qu'ils emplissaient en naissant ; rien ne
s'échappe, rien ne s'envole ; tout nous ramène et nous accable.
Jamais on n'entendit musique aussi magnifiquement bornée.
Ce n'est pas là simplement une nouveauté négative. Stravinsky
ne s'est pas simplement amusé à prendre le contre-pied de
Debussy. S'il a choisi des instruments qui ne frémissent pas, qui
ne disent rien de plus que ce qu'ils disent, dont le timbre est
sans expansion et qui sont comme des mots abstraits, c'est
parce qu'il veut tout énoncer directement, expressément,
nommément. Là est sa préoccupation principale. Là est son
innovation personnelle dans la musique contemporaine. Plus
d'écho, parce que plus rien ne doit être exprimé par simple
allusion. Dans le sujet qu'il se propose, il veut qu'il n'y ait
aucun détail qui soit atteint par la seule diffusion des ondes
sonores, qui soit seulement touché par les franges de l'orchestre.
Il s'interdit d'utiliser l'ébranlement. Il ne veut pas compter sar
ce que la-symphonie entraîne en passant, par une adhérence
fortuite et momenta_née. Mais il se tourne vers chaque chose et
la dit ; il va partout ; il parle partout où il faut, et de la façon
la plus exacte, la plus étroite, la plus textuelle. Sa voix se fait
.,Pareille à l'objet, elle le consomme, elle le remplace ; au lieu de
l'évoquer, dle le prononce. Il ne laisse rien en dehors; au
contraire il revient sur les choses : il les trouve, il les saisit, il
les ramène. Son mouvement n'est point d'appeler, ni de faire
un signe vers les régions extérieures, mais de prendre, et de
tenir, et de fixer. Par là Stravinsky opère en musique, avec un
éclat et une perfection inégalables, la même révolution qui est

1.1 SACRE DU PRINTEMPS

en train de s'accomplir, plus humblement et plus péniblement,
en littérature : il passe du chanté au parlé, de l'invocation au
discours, de la poésie au récit.
Tous les caractères de sa musique découlent de cette volonté
d'expression directe et textuelle.
Et d'abord ce qu'elle a de spacieux. Il y a en elle une sorte

de hauteur et d'aération ; elle est pleine de lacunes hardies,
de simplincations, de larges coupes. - Comme le musicien
a toujours plusieurs choses à dire à la fois et qu'il veut les dire

toutes là où elles sont, dans leur dispersion même, sa symphonie

cesse d'être une masse, un foyer compact, distribuant alentour
1t1

rayons. Il n'est plus au centre comme le poète, qui, sans

bonger, se répand en allusions ; mais comme un général, qui
presse vivement l'ennemi à la fois dans ses trois ou quatre positions les plus fortes, il attaque le sujet en tous ses points essentiels. Si diverses soient les directions qu'il faut prendre, il les
enfile toutes en même temps sans le moindre embarras ; il a
1IDC sorte d'ubiquité active qui lui permet de marcher en
même temps dans plusieurs sens opposés. Aussi perçoit-on nettement entre les différentes parties de sa symphonie je ne sais
qadle distance et quel jeu. On circule entre elles; elles ont
cliacune leur orientation; elles vont et viennent; elles se
aoisent, se rencontrent, s'accrochent ; il y a entre elles de
formidables collisions, mais de mélanges ni de fusions jamais.
Elles demeurent toujours bien détachées, bien largement
liégagécs. Cette grosse caisse, la voici laissée toute seule; d'aucun
~ois côtoiement sa rustique gaieté n'est pimentée. Même
a d'autres instruments parlent dans le même moment, ils
ciiaent autre chose, ils sont ailleurs et je me délecte, autant
,,•,à les entendre, à sentir les clairs et aucfacieux intervalles de
!car discours simultané. Tout vient sur moi en même temps,
lllaÎs non pas à l'état de bouffée, non pas comme une touffe

�710

LA NOUVELU: REVUE FRANÇAIS!

complexe et floue de parfums. C'est un système de mouve.
ments, ce sont des voix distinctes et décidées.
Non pas seulement l'harmonie, la mélodie elle-même reprend
diez Stravinsky une ampleur, une aisance et, si j'ose dire, une
. altitude à quoi nous n'étions plus accoutumés. En effet, chez
Debussy, comme elle ne servait qu'à suggérer les sentiments, elle
bougeait à peine ; elle semblait écrasée sous le poids de l'infini
où elle baignait ; elle rampait aplatie et, sans presque changer de
niveau, par de petites inflexions exquises, en se relevant ou en
s'abaissant d'un demi-ton, elle indiquait les choses. Mais Stravinsky veu,t les dire, les énoncer en toutes lettres ; aussi sa
phrase monte-t-elle jusqu'à les égaler ; elle se développe hardiment, elle s'élève, elle s'étage. La mélodie, dans son œuvre, a
comme une force intime d'ascension ; elle mord sur la hauteur
avec une facilité admirable ; elle la prend en elle à grosses
bouchées. On dirait qu'elle laisse entrer en elle J'espace qui
jusque-là pesait sur son dos. Rien de plus émouvant pour moi
que ses enjambées. Elle a perdu cette timidité et cette retenue
trop aristocratiques qui commençaient m'induire en impatience ; elle ne se tient plus à mi-côte, elle ne manœuvre plus,
avec une délicatesse infaillible, mais à la fin lassante, entre les
formes trop naturelles, trop carrées, trop justes où elle pourrait
tomber. Elle y tombe du premier coup, délibérément, avec
confiance. Dites, si vous voulez, qu'elle est grossière; mais pour
s'abandonner à une grossièreté aussi pure, il faut une miette de
plus de génie que pour s'en garder. Où je reconnais le mieux
la puissance de Stravinsky, c'est à la façon dont il se conduit en
face de la banalité. Il he cherche pas à la fuir ; mais quand il
la rencontre, il l'accepte, il parle avec sa voix, il se sert de tous
ses avantages, il va avec elle aussi loin qu'elle veut l'entraîner et,
sans y presque rien toucher, par l'aisance même qu'il garde en
sa compagnie, il la transfigure, il l'élève jusqu'au sublime. C'est 1
~ette_ fa~ulté de se ~ompr~mettre, de s'enga~er sans crainte_ ~s 1
1ord1narre et le facile, qui donne à sa mélodie cette tranquilhté, 1

LI SACRE DU PRINTEMPS

711

\ cette largeur, cet espace. Ah ! que j'aime son va-et-vient net et
&amp;milier, sa façon de poser les pieds partout où il le faut pour
que le sentiment soit exactement parcouru, la chose bien exprimée comme elle doit l'être ! Je songe à l'air de trompette de ....,
la Ballerine dans Petrouchka et à cette phr.i,se - si limpide, si
droite, si peu inquiète dans sa traversée aller et retour de tout
l'orchestre - qui souligne, au premier tableau du Sacre, les
glüsements latéraux des Adolescentes en rouge.

Le désir d'exprimer toute chose à la lettre explique un
1CCOnd caractère de la musique de Stravinsky : son caractère
acrobatique, que l'on a feint de prendre pour un elfet de
la simple virtuosité du musicien. - Il y aurait quelque
a!ectation à vouloir ignorer ce que cette musique a d'insolite
et PfCSqUe d'extravagant. Elle éclate sans cesse à des endroits
invraisemblables, théoriquement inaccessibles. Ainsi que
PctrouchL:a, tué par le Nègre, tout à coup reparaît au som~ de la baraque de toile, de même elle surgit à chaque
1mtmt là ou vraiment elle n'a pas le droit sans miracle de se
ber. Rien ne l'arrête; elle a une espèce de facilité formidable; tout obstacle lui cède du premier coup ;. elle ne cherchi.;
pas à le tourner, mais elle s'avance et tout s'arrange sous ses
pas; avant qu'on ait eu le temps de comprendre, elle a passé.
Elle se meut continuellement dans l'extraordinaire ; et c'est là
teulcment qu'elle se trouve à l'aise ; elle s'avance sans cesse sur
IIDe corniche; mais c'est une grand'route pour elle. Certes il
at naturel qu'avant tout autre suJet, Stravinsky ait choisi
d'~ un conte de fée. Sa musique est un tissu de tours et de
•tes magiques. Lui-même, je le vois au millieu de son
œuvre comme un enchanteur tout-puissant parmi sa cour
~e. Il lui suffit d'avoir une idée : si étrange, si capricieuse
llllt~e, comme les féroces séïdes de KostcheX domptés par
l'Oùeau de Feu, les sons se bo~culent, se culbutent, s'écrasent,

�712

LA NOUVELLE 1'.EVUE FRANÇAISI

mais ]a suivent. Il faut que ça marche ; il y a sans cesse dam
cette musique du malgré tout ; comme des enfants qu'on tÏJt
par la main, les instruments se présentent tout de guingois et
haletants ; ils ne s'acquittent de leur partie qu'en se défornunt
et en se dépassant ; ils sont happés par l'attraction souvcraiœ
de l'idée et ils s'avancent dans l'attitude où elle les a surprit,
sans avoir eu le temps de prendre leur équilibre normal. Tout
se passe comme dans un monde surnaturel, où_ le ~ouvoir_ de
l'esprit s·ur la matière deviendrait brusquement mfim. Quoi de
plus hétéroclite, de plus incompréhensible et. de plus pamlt
qu'à la fin du premier tableau du Sacre du Prt~temp1, ~ t
la course circulaire des Adolescentes, cette musique où 11 n y 1
plus ni mélodie, ni harmonie, ni jeu de timbres, mais seulement
une sorte de bourdonnement du rythme, d'animation tourt
pure, de tourbillon abstrait, entretenu et prolongé par la monotonie même de la terreur ?
De semblables prodiges toute la musique de Stravinsky est
tissée. Mais il faut en bien voir le sens. Ce ne sont pas des~
baties ordinaires, de simples réussites de métier. Au contram,
elles ne sont possibles que parce que leur a~teur n'est P~.P~
cupé premièrement du métier. Il ne v~1t &lt;iue ce_ qu1l ~
dire; il s'y met tout entier, il s'y perd, il s'y oubh~; e~~est
de ce dévouement 1 la chose que nait sa puissance 1rrésistiblc
·
et comme enchanteresse ; on est tOUJours
récornpensé d'1111
mouv.emen t de con:fi.ance; l'objet, lorsque nous ne voyons pl115 que
lui si difficile qu'il paraisse, finit toujours par inventer en nOIII
ce ~u'il faut pour l'exprimer et le manifester a-ux y~ux de to111.
- Je dis donc que les bizarreri_es dont use contmuellem.~
Stravinsky ne sont pas là pour qu'on les admire, ni pour quon
' mais
. au contraire
• pour nous mettre en contaet
s'en étonne,
.
direct en communication immédiate avec des choses ~dmirablcs
'
r. · re'B.éch_1r s111' uno.
et étonnantes.
Elles ne veulent pas nous ~aire
.
•
b
qm
difficulté vaincue, ma1.s elles viennent a o1·1r un e d111icolté
éet d2JIS
se trouvait sur notre rou.te. Elles ne cherchent pas à cr

LE SAC.RE DU PRINTEMPS

notre pensée une distance à parcourir, mais à en supprimer une,
! rapprocher de nous ce que nous n'eussions atteint qu'avec
d!"ort. Au lieu de solliciter notre émerveillement, elles tkhent
de nollS introduire de plain-pied au merveilleux et de nous
mettre à l'aise avec lui. Leur étrangeté vient de ce qu'elles assument tout ce qu'il y a d'impossible, d'inaccessible, de révoltant

dms les choses qu'elles veulent exprimer ; elles en absorbent
tout le mystère, afin de les en dépouiller pour nous. Presque
d'un bout à l'autre du Sacre du Printemps, les indications de
mesure changent à chaque mesure : cette anomalie, en apparence si gratuite, n'est que pour que nous soyons toujours en
accord avec le sentiment énoncé, pour que son rythme soit le
n6tre, pour que nous nous trouvions spontanément marcher à
IOD pas. Nous reconnaissons ici de nouveau le principe essentiel
de Stravinsky, celui de tout exprimer textuellement, Pour lui,
il n'y a rien qui ne doive être pris de front : l'objet a beau être
fantastique et éloigné de nous de mille lieues, il faut aller Ie
trouver, il faut en découvrir l'entrée et y pénétrer selon son
axe ; il sc charge de tout le voyage et, co~me le cheval volant,
en un instant il nous dépose au seuil. C'est une musique
acentrique, a-t-on dit. Oui, mais il faut prendre le mot à.. la
lettre : c'est une musique qui a abandonné le centre, pour se
présenter toujours normalement en face des chemins les plus
«anés, et qui a des sautes extravagantes, mais pour souffler
toujours droit. Aussi, quand elle s'élève, ce q u~ elle a de pl us
amprenant en définitive, ce qui nous saisit en elle du premier
coup, c'est sa facilité, c'est de sentir combien tout ce qu'elle
raconte sc pr~te aisément à l'intelligence,

Car il faut y revenir en finissant: sa plus grande beauté, c'est
qu'elle est toujours directe. Elle parle; on n'a qu'à l'écouter;

elle •icnt, elle sourd, elle jaillit et elle ne nous laisse rien à faire
que d'être la. Elle dévide son récit comme une grand'mère:
4

�714

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISI

Une araignée,
M'avait attadd par le poignet avec un fil et j'avafr de r IJer6t
ju,q,/au cou;
Et du milieu de sa toile, elle me racontait des histoires telle p'llllt
femme auise. 1
Parole qu'aucune étrangeté ne fatigue d'être naîve. Ce fais.
ceau de timbres bizarres, nous croyons qu'il va se contenter de
nous divertir par sa fantaisie ; mais le voici qui se fond en un
chant unique. Cette grosse chose complexe et embarrassée, dont
on ne sait comment elle pourra bien se mouvoir, voici qu'cllc
s'ébranle d'un seul mouvement; elle s'avance, elle s'approche,
elle se découvre une espèce de voix et elle s'adresse à nom,
nous explique son affaire, nous verse sa confidence ; elle IC
fabrique une éloquence une éloquence aussitôt toute
prochaine et intime, toute pressante, tout attachée à nous.
Déjà nous avons oublié sa composition hétéroclite: nous nous
taisons, nous attendons la suite; nous sommes suspendus à ce
langage prodigieux dont chaque mot est forgé à neuf et ~u~t
se fait entendre du premier coup. Joie de comprendre, JOIC de
recevoir des nouvelles, joie d'être mis au fait. L'extraordinaire
histoire nous est transmise ; nous la prenons par gros morcea.llI
faciles• comme à des sauvages assis en rond le plus ancien de la
tri bu débite avec évidence les aventures surnaturelles des diCIII,
ainsi nous écoutons entrer ~out droit dans nos oreilles_ tan~
d'énormes imaginations. Stravinsky, c'est avant tout celui ~w
parle, c'est le conteur. Par là, malgré la différence de, métier,
il est le seul de tous les musiciens russes qui ressemble a Moussorgsky. On n'a pas assez remarqué combien il était peu
persan. 2
1 Paul Claudel: L' Echange, dans L' Arbre, p. 170.
' Par la faute de Rimsky et de Balakirew, et aussi de ballets com~e
Schlhérazade et Thamar, nous avons fini par confondre la R~
avec la Perse. Je pense qu'il y a tout de même quelques peblCI

U SACRE DU PRINTEMPS

Rien d'exotique chez lui; point d'almées dans sa musique;
aucune espèce de pittoresque, Même dans l'Oiseau de F~u, dont
le sujet pourtant invitait au grand spectacle, pas une mesure de
simple description ; rien qui fasse décor, qui soit là simplement
poar l'effet; rien qui ne veuille d'abord être vrai. La musique
de Stravinsky c'est avant tout une voix: celle de la niania, que
presse une abondance intarissable, qui tantôt se dépêche et
tantôt s'attarde, qui s'interrompt et qui reprend, et qui renoue
us cesse le fil toujours brisé de son récit, ne sachant pas le
faire valoir autrement qu'en y ajoutant des péripéties nouvelles.
M~me égarée dans l'histoire des temps monstrueux, c'est encore
llOtre mère la Russie qui nous parle et dépense pour nous les
trésors de son innocence immémoriale.
II
Si nouvelle soit la musique du Sacre du Printemp1, cependant

Je rapprochement que nous en avons pu faire avec celle de
Moussorgsky, montre qu'elle garde avec nos habitudes certaines
ainités et que nous pouvons retrouver approximativement sa
filiation. Il n'en est pas de même de la chorégraphie. Elle n'a
plllS aucune espèce d'attaches avec la danse classique. Tout y est .
ffCOmmencé, tout y est repris à pied d'œuvre, tout y est réinventé. La nouveauté en est si brutale et si crue qu'il ne faut
point dénier au public le droit -dont il usa d'ailleurs trop conjcÎcncieuscment - de se cabrer devant elle. Tkhons, avec le

dilmnces entre ces deux pays. Le commun des Russes, s'il voyait
quelque habitant de Téhéran se promener en Russie, se demanderait
}ICllt-!tre avec la même stupéfaction que les Français de Montesquieu: "Comment peut-on faire pour être persan? " - Allons plus
loin: j'imagine que Schéhlrazade et Thamar ne doivent pas ressembler beaucoup pl us à la Perse véritable que Carmen à la véritable '

&amp;pagne.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISI

timide espoir de l'y acclimater, de définir un peu précuémeat
cette nouveauté.
C'est encore, selon moi, le renoncement à la "sauce ".

11 y a, dans la danse en général, si l'on peut dire, deux degré
de la sauce. - D'abord la Lote Fuller : jeux de lumière, floue.
ment de draperies, enveloppement du corps dans des voiles qui
l'illimitent, effacement de tons les contours : la danseuse chesdlt
avant tout à se perdre dans le milieu, à noyer ses mouvemeno
dans des mouvements plus vastes et moins définis, à cacher tom
forme précise dans une sorte d'effusion multicolore, dont die n'at
plus que le centre indistinct et mystérieux. C'est tout naturàlement qu'elle a été conduite à illustrer les Nuages de Dcbuy.
Contre cette première espèce de sauce, les Russes, des lt
début, se sont ouvertement déclarés. Ds ont fait reparaluc
le corps sous les voiles, ils l'ont retiré de cette atmospbàt
ondoyante où il baignait et n'ont plus voulu nous toucher
que par son mouvement propre et par la figure bien visiblt,
bien évidente que dessine le danseur avec ses bras et sa
jambes. Ils ont ramené dans la danse la netteté. Je me SOIIYÏcm
des premiers soirs ! C'était pour moi la révélation d'un nouvaa
monde. Ainsi Pon pouvait sortir de l'ombre, on pouvait Jaig
voir tous ses gestes, les écrire tout au long sur un fond Sdl
mystère, et cependant être profond et pathétique, et tenir apès
soi les spectateurs suspendus comme ils l'eussent été par les jcas
les plus confus et les plus énigmatiques. Je faisais dans l'art mie
découverte analogue à celle de la géométrie dans les sciences Cl
la joie que je sentais était pareille au contentement que domie
une démonstration parfaite. A chaque tourbillon de Nijimlit
au moment où il venait clore, en s'agenouillant et en croisant
les mains, la boucle qu'il avait ouverte en s'élançant c1JIII
l'espace, tout mon plaisir était de revoir par la pensée la 6gurc
entière de son mouvement, vive, pure, stricte, enlevée, etC()llldlt
arrachée d'un bloc et par un coup de force à fa masse indécile

LI SACRE DU PRINTEMPS

da poaiblc. Aucun doute, aucune bavure, rien qui ftt appel en
moi à l'hésitation ; mais j'étais fort et content comme un
homme qui embrasse d'un senl regard un système de proposiliom scrupuleusement isolé de l'erreur en tous ses points.
Pourtant, dans cette danse, qui nous pan.issait si rigoureuse,
N'tjinski, bien avant que nous ne nous en aperçussions nousmemcs,a su découvrir qu'il y avait encore une espèce de ''sauce"

de cette sauce il a entrepris de purger complétcment la choré~
pphie. A un certain malaise qu'il sentait en les exécutant, il a

d

nmnna que les créaùons de Fokine comportaient encore un
ja, an flottement, une sorte de vague intérieur, qu'il fallait
ialnire à tout prix. Cette netteté pouvait etre raffinée, cette

mctitude admetuit d'!tre portée plus loin ... Dès lors il n'a

pus cade repos

qu'il n'cüt lui-même donné ce tour de vis,

~

cc r_esserrement d'écrous dont la machine chorégraphique
mat baom pour atteindre à son fonctionnement le plus strict.

Ceu-là le comprendront que rien au monde n'incommode

dmntage ~ue la sensation du

Uche et de l'à peu pr~.
™tcmunons d'abord en quoi consiste cette deuxième espèce
de sauce. Qu'y a-t-il ici dont Je danseur, même après s'être
clébamssé de ses accessoires, soit encore envdoppé? - Son essor
meme, son passage, son vol à travers le temps l'arabesque
na'il
'
,
.décri t en se mouvant : "Il voyage sur un chemin
qu'il
~ l t à. mes~e. qu? y p.we ; il va le long d'un fil mysténem, qu, se fan inv1S1ble derrière lui ; avec ce geste d'écarter

nec ces mains
· q_u 'il p'.o~~ne en l,air,
.
doiaccm

avec ce corps qui tourne'
ent et mille fois, il a l'air d'un magicien occupé à effiicer
11 •trace ,• nous ne 1e samrons
··
pas ; nous n'arriverons pas à le
lcDIJ',
à
lui
appuy
J
b
cr es ras contre Ies h anches pour le regarder
1 loisi.
• r de haut en bas. " 1 Q uel que chose s'mterposc
.
entre lui

. 'Ce ~ge est pris d'une note que j'écrivais ici-meme, l'an de:rd' .a:Juillet
___ . 1 9 12 ), sur Fok.ine et dans laquelle j'avançais plus
Ille -ll~IIOD
• auJou:rd'hui
•
1JIDS.1c·1 me contratnt
Hait
à renier ~ue N...
non pas tout
lller (1•

1

dq,qé F-~'~ à dt!passer - comme lui-même, sana le renier,
""-WC.

�718

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

et nous ; et c'est son mouvement même; nous le voyons passct
dans un monde parallèle au nôtre, mais différent de lui ; il est
perdu dans son propre voyage et nous ne l'apercevons qu'a
travers une brume formée de tous ses gestes et de son inapaisa~~e v~-et-vient. -Précisons davantage: par les dix premien pas
qu d fait, le danseur ébauche une ligne, qui tout aussitôt tend
à le quitter, à s'échapper, à filer toute seule comme une
mélodie, lorsqu'on en a trouvé les premières not:s, se contim1e
d'elle-même, s'improvise à vide et 1init par s'imposer à la voir
qui lui ~ donné naissance. Il y a un ressort en elle qui l'écarte
de son siège. Une fois les premiers mouvements inventés par le
c~~s, c'est comme si, prenant conscience d'eux-mêmes, ils
d1sa1ent à leur auteur : " Assez maintenant ! Laisse-nous faire!''
Et les voilà qui se déchaînent ; par répétition, par redoublement, par variation, ils s' engendrent les uns les autre11 ils font
. d' eux-mêmes une abondance indéfinie. Le corps,
'
sortU"
qui
d'abord les dictait, n'est plus que leur soutien ; on ne lui
demande plus que de les recevoir et de les exécuter. Aussi
perd-il entre leurs mains sa forme et son articulation propres.
Ils l'arrangent, ils le corrigent, ils le retouchent ; ils
mettent des passages en lui là où il y avait des hiatus • ils
réunissent ses membres d'un trait _svelte et continu ; ils elf'a~nt
les angles, bouchent les trous, jettent des ponts. De la tête aim
pieds le corps prend je ne sais quoi de fluide et d'arrondi. Une
élégance supplémentaire, adventice descend sur lui et se pose.
Comme un acteur bien grimé, il n'est plus reconnaissable. Le
Spectre dt la Rost offre lemeilleurexemple de cette transfiguration.
Le corps de Nijinski y disparaît littéralement dans sa propre
danse.• De cet être musclé, aux traits si forts , si maMués,
on
""l
ne voit plus que des contours exquisement fuyants, que des
formes sans cesse évanescentes. Au lieu qu'il soit plongé dans
une_ at~osphère colorée, c'est dans une atmosphère dynamique.
Ma,~ il en reçoit presque autant d'imprécision que la Lok
Fuller de ses voiles lumineux. Si délicieux en soit le spectacle,

1.1 SACRE DU PRINTEMPS

il y a dans le Spectre de la Ro1t un certain manque intérieur de
,&amp;ité, dont je ne parviens plus à n'être pas gêné.
· La nouveauté du Sacre du Printemps, c'est le renoncement à
cette sauce dynamique, le retour au corps, l'effort pour serrer
do plus près ses démarches naturelles, pour n'écouter que ses
iudications les plus immédiates, les -plus radicales, les plus
étymologiques. Le mouvement y est réduit à l'obéissance; il est
sans cesse ramené au corps, rattaché à lui, rattrapé, tiré pa1 lui
en arrière, comme quelqu'un dont on a saisi les coudes et qu'on
cm~che ainsi de fuir. C'est du mouvement qui ne part pas,
aqui l'on interdit de chanter sa petite romance, du mouvement
qui revient prendre les ordres à chaque minute. Dans le corps
au repos, il y a mille directions latentes, tout un système de
lignes par lesquelles il penche vers la danse. Fokine les faisait
aboutir à un seul mouvement qui les rejoignait et les drainait
toutes; plut6t que chacune, c'est leur ensemble qu'il écoutait;
il les exprimait par substitution, en remplaçant leur multitude
divergente par une arabesque simple et continue. Dans le Sacre
a Pri1111mp1, au contraire, autant le corps offre de tendances et
d;occasions, autant de fois le mouvement s'interrompt et recommence; autant il sent en loi de points de départ possibles,
autant de fois le danseur reprend son essor. Il se ressaisit luimême à chaque instant, comme une source dont il faut épuiser
succesaivement tous les surgeons; il remonte en lui-même, et sa
danae est l'analyse, le dénombrement de toutes les inclinations
à bouger qu'il y découvre. - Nous surprenons ici chez Nijinski
la meme préoccupation que chez Stravinsky: aborder toute
chose selon son orientation propre. Quelque écart qu'il y ait
entre elles, il veut enfiler bien droit toutes les pentes pu corps
et ne descendre qu'avec elles au mouvement. Mais, comme
il ne peut les accompagner toutes à la fois, dès qu'il a
nùvi l'une d'elles un instant, il la quitte brusquement, il
rompt avec elle et retourne en chercher une autre. Danse

�720

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISI

à la fois fidèle et tronquée! Elle est pareille à notre corps;
tous les mouvements dont elle se compose, demeurent dam
une parfaite identité avec les membres qui les exécutent; ils
en ont le sens et en gardent la brièveté; ils leur restent join11
et comme organiquement liés. Et le danseur, lorsqu'on le revoit
par le souvenir, au lieu de s'dfacer derrière ses gestes, apparait
bien distinctement au milieu de leur foule, à la façon d'un
dieu hindou hérissé de ses mille bras.
Dans la manière dont Nijinski a traité les évolutions des
groupes, on retrouve le même effort pour épouser le détail,
pour découvrir et dégager les injonctions singulières. - Dam
les ballets de Fokine les groupes de danseurs se répondaient
exactement de chaque c6té de la scène ; ce n'était pas la
ridicule symétrie de )'Opéra ; mais il y avait une distribution
régulière des masses, un équilibre entre elles que l'œil n'avait
à chercher que juste le temps nécessaire pour avoir le plaisir de
le découvrir. Equilibre non pas seulement statique : il se poursuivait dans la danse, si enchevêtrée fO.t-elle ; une sorte de
balancement subsistait jusqu'au cœur du tumulte. Toute figure
était conçue sur le modèle d'un échange ou d'un va-et-vient :
les danseurs s'étant emparés d'un geste, se le jetaient les uns
aux autres, se le renvoyaient sans fin comme une balle.
Chaque groupe ne faisait jamais de mouvement qu'en réponse
au mouvement du groupe opposé ; ses avancées ou ses
reculades, ses fuites ou ses retours ne lui étaient dictés qae
par les démarches de son partenaire et ne tendaient qu'à leur
compensation. Aussi l'attention se détournait-die bien vite de
lui ; il disparaissait dans son dialogue avec les autres et l'on ne
voyait plus que le motif chorégraphique où il était pris ; sur la
scène il n'y avait plus qu'une certaine forme d'agitation, qu'1111
mode tout pur de mouvement, Et comme une telle .figure était
trop abstraite ponr pouvoir être renouvelée indéfiniment daiu
son essence, Fokine bientôt ne sut plus montrer son invention
qu'en en modifiant le prétexte et les accessoires. Mais aDI

LI SACRE DU PRINTEMPS

fruits d'or que se lançaient les tsarines de l'Oùtau Je Ft11, il
eut beau substituer des poignards dans Tl,amar, des piques dans
Dapluris 11 C/J/QI : c'était lutter contre l'impossible ; pour retrouver la source de la variété, il eOt fallu d'abord redescendre au
détail, reprendre contact avec l'individuel.
C'est ce qu'a bien compris Nijinski. Il s'est rapproché de
chaque groupe particulier; il a consulté ses indications et ses tendances ; il l'a observé comme un savant; il l'a vu se lever, frémir,
onduler, être déporté brusquement sous le coup de sa force
intime ; il a suivi sa formation moléculaire, il a surpris ses
instincts au moment qu'ils se déclaraient, il s'est fait le spectateur
ctl'historicn de ses moindres initiatives. La danse de chaque
groope, cc sont les mouvements qu'il couvait dans sa séparation
d'avec tous les autres, pareils aux éclats spontanés qui naissent
dans les meules de foin. - Il y a dans toute la chorégraphie du
S«rt une asymétrie profonde qui fait partie de l'essence de
l'œuvrc. Chaque groupe commence par soi; il ne fait aucun
geste qui soit suscité par le besoin de répondre, de compenser,
de r&amp;blir l'équilibre; il s'émeut et s'ébranle à l'écart, il glisse
de son côté et tire notre attention à sa suite. Nous finissons bien
par b lui reprendre, mais c'est parce qu'un autre s'en est
emparé et l'emporte avec lui. Non pas manque de composition ;
il y en a une au contraire, et des plus subtiles, dans les
rencontres, les affronts, les mélanges, les combats de ces étranges
bataillons. Mais elle ne précède pas le détail ; elle ne le
commande pas; elle s'arrange comme elle peut de sa diversité.
L'impression d'unité que nous ne cessons pas un instant de
ressentir, c'est celle qu'on éprouve à voir circuler, se croiser,
s'aborder et se séparer, selon leurs intentions particulières, à
la fois familiers et oublieux les uns des autres, les habitants d'un
lllblc monde.
Nous venons d'examiner dans quel sens Nijinski a réagi
contre Fo~nc, ce qu'il a rejeté, ce qu'il a détruit. Il nous faut

•

�722

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

maintenant comprendre l'aspect positif de son innovation. Quel
bénéfice a-t-il trouvé dant ce renoncement à la sauce l Pour
quelle fin a-t-il ainsi brisé le mouvement et rompu les ensembla
chorégraphiques l Quelle sorte de beauté se cache dans cette
danse réduite et étriquée! Sans tenir compte encore de Il
merveilleuse appropriation au sujet du Sacrt du Pri11ttmps, il me
semble facile d'apercevoir par où elle prend l'avantage sur la
danse de Fokine.
Celle-ci est foncièrement impropre à l'expression des sentiments ; on n'y peut lire autre chose qu'une joie vague, toute
physique et sans visage. En effet dans le mouvement liquide et
continu dont elle est faite, comme dans les grandes arabesques
des peintres renaissants, le pouvoir expressif du geste, son secret,
sa force intérieure se dissolvent et se délayent. Sur cette route
indéfinie où le danseur s'élance, ils trouvent une issue trop facile
et se répandent vainement. Au lieu que le sentiment soit l'objet
que le mouvement tftche à peindre et à rendre visible, il n'est
plus que le prétexte qui le déclenche et il est bien vite oublié
dans l'abondance dont il est la source; il se perd bientôt clans
les redoublements qu'il engendre. Le corps entraîne tout; u
liberté remonte jusqu'à l'ftme et en défait les replis, les ressources,
les réserves.
En brisant le mouvement, en le ramenant vers le simple
geste, Nijinski a fait rentrer l'expression dans la danse. Tous les
angles, toutes les cassures de sa chorégraphie empêchent le
sentiment de fuir. Le mouvement se referme sur lui, l'~te,
. 1c contient ; par son perpétuel changement de direction, il lui
enlève tout débouché ; il l'emprisonne par sa brièveté m!mc.
Le corps n'est plus pour l'ftme une voie d'évasion ; au contraile
il se rassemble, il se ramasse autour d'elle ; il réprime G
poussée, et, par l'effort même qu'il exerce contre die, il_ est
tout imprégné d'elle, il la trahit au dehors. De la contramt:
qu'il lui fait subir, il reçoit je ne sais quoi de spirituel qui
paraît dans toutes ses façons. Il y a quelque chose de profond

LI SACRE DU PRINTEMPS

et

72 3

de serré dans cette danse enchainée. Tout cc qu'dle perd

ea entrain, en allant, en caprice, elle le gagne en signification.

La danse de Fokine était si peu expressive que, pour faire
entendre aux spectateurs les changements de leur Ame, les
acœan avaient .besoin de recourir à une mimique du visage:

IOIIICils froncés ou bien sourire. Cda s'ajoutait à leurs gestes,
iy 111perposait et par là-même en dénotait l'impuissance. C'était
an renfort qu'on allait chercher, une ressource d'un autre ordre

qui subvenait à l'indigence du langage proprement choré-

graphique.
Mais, dans la danse de Nijinski, le visage ne joue plus un
r6le indépendant; il prolonge le corps; il n'en est que la fleur.
C'at le corps lui-même d'abord qui parle. Il ne bouge que
tout entier, il fait bloc, et sa parole est de bondir ltout à coup
aa btant bras et jambes, ou de s'en aller de côté, les genoux
Mchis, la tête tombée sur l'épaule. A première vue il para1t
moins adroit, moins divers, moins intelligent. Pourtant avec ses
déplacements compacts, ses brusque volte-faces, ses façons de
tomber en arrêt, puis de se secouer frénétiquement sur place,
il dit mille fois plus de choses que le causeur disert, rapide et
éWgant, animé par Fokine. Le langage de Nijinski est d'un
ditail perpétuel ; il ne laisse rien passer ; il rentre dans les
coins. Nul tour de phrase, nulle pirouette, nulle prétérition.
Le danseur n'est plus emporté par une inspiration légère et
indiférentc. Au lieu de les effleurer dans son vol, il retombe
aar la choses de tout son poids, il marque chacune de sa chute
barde et totale. Sur chaque sentiment qu'il rencontre et veut
aprimer, il saute à pieds joints ; d'un brusque bond il se tourne
Yen lui et le couvre et demeure un instant à l'imiter. Il oublie
loat pour se faire pareil à lui quelque temps ; il l'étouffe
q,ielque temps avec sa forme, il l'aveugle avec lui-même tout
eatier. Comme il n'est plus obligé de mettre du liant entre
• gestes successifs ni de penser sans cesse à la suite, il ne
\
ftleffc rien de lui-même pour la transition. Il cède complétc-

�LA l'lOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

ment à l'invitation de l'objet intérieur, il se rend unique
comme lui, il le nomme avec l'inertie momentanée de tout son
corps. Rappelons-nous Nijinski. danseur. Avec quelle éloquence
il s'arrondissait, ainsi qu'un chat, autour des sentiments !
Comme il les couvait étroitement ! Comme Ü savait bien disposer tous ses membres à leur image et trouver en lui-même
leur fidele effigie ! Inventeur, il est le même qu'interprète.
Tout ce qu'il brise, tout ce dont il dépouille la danse, c'est
pour arriver à une imitation matérielle, et pleine, et comme
opaque des émotions. Il prend ses danseurs, il leur arrange les
bras, il les leur tourne, il les leur casserait, s'il osait ; il tra•
vaille ces corps avec une brutalité impitoyable, comme des
choses ; il leur impose des mouvements impossibles, des attitudes
qui semblent contrefaites. Mais c'est pour leur arracher tout ce
qu'ils peuvent donner d'expression: Et en effet ils parlent à la
fin. De toutes ces formes bizarres et violentées s'élève je ne sais
quelle évidence ; elles figurent distinctement mille objets diffi.
ciles et secrets qu'il µ'y a plus qu'à regarder.
Oui, cela est clair et facile ; cela a pris les contours mêmes
de ce qui doit être compris. Voici le sentiment devant nous
désigné, fixé, représenté. Il est là comme une grande poupée
que le danseur laisse derrière lui; tandis qu'il continue. Rien
de plus émouvant que cette image physique des passions de
.l'âme. C'est bien autre chose que leur expression par le langage
articulé. Non pas profondeur plus grande, notation de détails
en elle.s et de finess~ que la parole ne pourrait atteindre. Mais
par cette figure sensible nous sommes conduits plus près d'elles,
nous sommes mis en leur présence d'une façon plus immédiate,
nous les contemplons avant l'atrivée du langage, avant que ne
s'empresse autour d'elles la foule innombrable et nuanc~
mais bavarde, des mots. Pas besoin de traduire ; ce n'est pomt
un signe d'où il faille passer à la chose. M-ais dans la nuit de
l'intelligence, nous assistons ; nous sommes là avec notre corps,

LI SACRE DU PRINTEMPS

72 5

...

et c'est lui qui comprend. Une certaine disposition, une
certaine reconnaissance par l'intérieur ... Chaque geste du
danseur est comme un mot qui me ressemblerait. Si quelquefois
il me paraît étrange, ce n'est qu'aux yeux de ma pensée;
car d'emblée il se rencontre avec mes membres, avec le fonds
de mon organisme dans une harmonie basse, pleine et parfaite.
De méme que la musique faisait entrer en nous son récit "par
gros morceaux faciles ", c'est ainsi que nous considérons cette
danse extravagante avec je ne sais quelle crédulité grossière et
dans une intimité qui "passe toute parole". Nous sommes
devant elle comme les enfants à Guignol : ils n'ont pas besoin
qu' "on leur explique " ; mais ils rient, ils tremb!ent, ils comprennent à mesure.

Nijinski a donné à la danse un pouvoir de signification, dont
elle était dépourvue. Mais son application à la rapprocher
dn corps, à la confondre avec ljétroite solidité de nos
membres, ne risquait-elle pas d'aboutir à la priver de sa fleur
et de sa grâce ? Et en effet où est la grke de ces gestes mesquins et maladroits, toujours captifs, toujours' brutalement
interrompus dès qu'ils sont sur le point·de s'élancer l Il semble
qu'il y ait dans la chorégraphie du Sacre du Printemp1 quelque
chose de cacophonique.
Pourtant la grke n'est pas la rondeur ; elle n'est pas incompatible avec un dessin anguleux. Il y a une grke ici - je le
prétends - et qui est plus profonde que celle du Spectre de la
R.oit, étant plus attachée. La grke n'est rien d'indépendant ;
elle ne vient pas se poser d'en haut sur les choses comme un
oiseau ; elle n'est que l'émanation au dehors d'une exacte nécessité, que l'effet d'un impeccable ajustage intérieur. Or, dans
la chorégraphie du Sacre du Printemp1, tout est mis au point
avec la dernière rigueur ; pour obtenir tels que nous les voyons,
les gestes dont elle se compose, Nijinski les a longtemps culti-

,.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

vés et développés ; il les a choisis au milieu du branchage
confus et divers de nos mouvements instinctifs, il les a présems
l contre les autres, il les a poussés légèrement et menés un peu
plus loin du corps qu'ils n'allaient d'eux-mêmes. En un mot,
il les a patiemment rendus à leur perfection singulière. Et de
cet achèvement natt une harmonie inédite. Si l'on veut biCR
cesser de confondre la gdce avec la symétrie et avec l'arabesque,
on la retrouvera à chaque page du Sacre du Printemps, dans œs
visages de profil sur les épaules de face, dans ces coudes attaches
à la taille, dans ces avant-bras horizontaux, dans ces maim
ouvertes et rigides, dans ce tremblement qui descend comme
une onde de la tête aux pieds des danseurs, dans la promenade
-obscure, éparse, préoccupée, des Adolescentes au Deuxième
Tableau. On la retrouvera même dans la danse de la Jeune
Fille Élue, dans les sursauts brefs et manqués qui l'agitent, dans
ses embarras, dans ses affreuses attentes, dans sa démarche
prisonnière et faussée et dans ce . bras levé au ciel qu'elle
promène tout droit au dessus de sa tête en signe d'appel, dt
menace et de protection.

III
Tout au long de l'analyse que je viens d'esquisser du s«rt
du Printemps, j'ai considéré les moyens employés par Stravinsiy
et par Nijinski comme s'ils avaient une valeur en eux-mêmes,
indépendamment du sujet auquel ils s'appliquent. Cette _sepa·
ration peut sembler artificielle et l'on a le droit de m'ohJedC'.
que je cherche à voir toute une technique nouvelle dans ce qlll
n'a été inventé et n'a de sens que pour une œuvre bien déter·
minée. Cette chorégraphie si anguleuse, me dira-t-on, n'est q~e
pour représenter la gesticulation encore informe et mal~roite
d'êtres primitifs. Cette musique si étouffée n'est que pour pcin~
l'épaisse angoisse du printemps. L'une et l'autre servent étroite-

LI SACRE DU PRINTEMPS

ment le thème choisi ; elles ne le dépassent pas, elles ne s'en

laissent pas distinguer.

Je répondrai que

le propre des chefs-d'œuvre est justement
de créer à leur usage une expression si complète, si habile et si
aeuve qu'elle devient tout naturellement une technique générale.
On n'invente rien de bon à part. Pour avoir des idées nouvelles
eta"une portée~ peu lointaine, il faut travailler à quelque
objtt très précis, il faut vouloir exprimer quelque chose de façon
à ce qu'on ne puisse le confondre avec rien d'autre. C'est tandis
qu'on fait effort vers le particulier, tandis qu'on ramène toutes
les facultés de l'esprit vers un même petit point, qu'éclatent \
IOlldain, comme sous une pression trop forte, les inventions
réellement expansives. C'est de l'extrême urgence que naît la
,muble fécondité. Stravinsky et Nijinski, parce qu'ils n'ont 1
voulu résoudre qu'un problème particulier, se trouvent avoir
découvert une solution générale. Et si, dans une tentative fort (
parente de la leur, les cubistes ont J.·usqu'ici échoué,. cela vient
de ce qu'ils ont élaboré d'abord dans l'abstrait une solution,
qu'ils n'ont cherché qu'ensuite à placer, intacte et absurde
'
'
dans des œuvres.
A ces considérations il faut ajouter que déjà Petrorlthka
contenait en germe la chorégraphie du Sacre du Printemps. Il
est certain que Nijinski, bien que son nom n'ait paru qu'une
fois sur l'affiche, a collaboré à la première comme à la seconde
de ces œuvres. Nous retrouvons sa manière dans la danse sur
place des trois pantins et dans la scène si pathétique de
Petrouchka emprisonné. C'est la même façon d'attacher les
gestes au corps, le même emploi de la saccade, le même souci
de conserver sans cesse au mouvement toute sa force expressive.
Et déjà ce parti~pris nous semblait d'une justesse, d'une
convenance, d'une appropriation merveilleuses. Déjà nous
n'imaguuons
"
pas qu'il pftt valoir pour quelque autre sujet.
Pourtant quel écart entre le thème de PetrotJChka et celui du
S4m ·' Les moyens qu1· l es ont s1· pertinemment
·
. l' un et
serns

f

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

l'autre, comment leur dénier une portée générale et pourquoi
serait-il interdit de les considérer en dehors de leur emploi 1
Cependant le moment est venu de ne plus nous occuper que
du · Sacre du Printempr, de nous placer bien en face de cette
œuvre terrible, de nous enfermer avec elle, afin de recevoir la
commotion particulière qu'elle est faite pour nous donner.
Demandons-nous ce qu'elle représente. Qu'avons-nous ici
devant les yeux? Que se passe-t-il ici? - L'œuvre est si riche
qu'on peut lui découvrir deux étages de signification, Elle a
d'abord un sens évident, officiel, avoué. Le Sacre du Pri111tmp1,
c'est un ballet sociologique. Extraordinaire vision d'un Age
qu'il nous fallait jusqu'ici reconstruire péniblement a l'aide de
documents scientifiques et que voici rendu sensible à notre
imagination.

Certer l'humanité antique était fltnut au def!ant de sa saur,
Et comme jadis au jour de la réparation, nous nous conridérions u
plain pied. 1
Nous assistons aux mouvements de l'homme au temps où il
n'existait pas encore comme individu. Les êtres se tiennent
encore ; ils vont par groupes, par colonies, par bancs; ils sont
pris dans l'affi-euse indifférence de la société; ils sont dévoués
au dieu qu'ils forment ensemble et dont ils n'ont pas su encore
se démêler. Rien d'individuel ne se peint sur leur visage. A
aucun instant de sa danse, la jeune fille élue ne trahit la terreur
personnelle dont son ame ·devrait être pleine. Elle accomplit
un rite, elle est absorbée par une fonction sociale et, sans donner
aucun signe de compréhension ni d'interprétation, elle s'agite
suivant les volontés et les secousses d'un être plus vaste qu'elle,
d'un monstre plein d'ignorance et d'appétits, de cruauté et de
ténèbres. Voici Moloch ramené vivant du fond des plus vieilles
époques. Il tressaille, il ouvre la gueule devant nous. Dieu bas
1

Paul Claudel, Tête d'Or d11ns l'.Arbre p. r31.

LI SACRE DU PRINTEMPS
et sans esprit ! Ses autels sont a son image : ce sont ces pierres
debout aux carrefours de la plaine informe, ces crânes d'animaux
mr des piquets. Dieu qui pèse au même niveau que les têtes,
comme le ciel de cuivre ! Dieu qui règne à quatre pattes et qui
cUvore ses enfants comme une vache pature ! L'homme est
dominé par ce qu'il y a de plus inerte en lui, de plus opaque,
de plus borné, sa société avec les autres.
Mais il y a dans !;-Sacre du Printemps quelque chose de plus
grave encore, un second sens, plus secret, plus hideux. Ce ballet
est un ballet biologique. Non pas seulement la da;;-de l'homme
le plus primitif; c'est e.12core la danse avant l'homme. Dans son
article de Monyoie, Stravinsky nous indique qu'il a voulu
peindre la montée du printemps. Mais il ne s'agit pas du
printemps auquel nous ont habitués les poètes, avec ses frémissements, ses musiques, son ciel tendre et ses verdures pales. Non,
rien que l'aigreur de la poussée, rien que la terreur "panique "
qui accompagne l'ascension de la sève, rien que le travail
horrible des cellules. Le printemps vu de l'intérieur, le printemps
dans son effort, dans son spasme, dans son partage. On croirait
assister a un drame du microscope; c'est l'histoire de la karyolinèse ; profonde besogne du noyau par quoi il se sépare de
!ni-même et se reproduit ; division de la naissance ; scissions et
retours de la matière inquiète jusque dans sa substance; larges
~ tournants de protoplasme; plaques germinatives; zônes,
ccr&amp;, placentas. Nous sommes plongé dans les royaumes inférieurs; nous assistons aux mouvements obtus, aux va-et-vient
stupides, tous les tourbillons fortuits par quoi la matière se
hausse peu à peu à la vie. Jamais plus belle illustration des
théories mécanistes. Il y a quelque chose de profondément aveugle dans cette danse. Il y a une énorme question~ portée
~ tous ces êtres qui se meuvent sous nos yeux. Elle n'est pas
différente d'eux-mêmes. Ils la promènent avec eux sans la comPl:11dre, comme un animal qui tourne dans sa cage et ne se
f.tttgue pas de venir toucher du front les barreaux. Ils n'ont pas

a

5

�730

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAJSI

d'a.utre organe que leur organisme tout entier et c'est avec lai
qu'ils cherchent. Ils vont de-ci de-là et s'arrêtent; ils se lancent
en avant comme un paquet, et attendent ... Rien qui les précède
et qu'ils soient obligés de rejoindre. Aucun idéal à regagner. On
est toujours au plus loin en restant avec eux. Comme le sang,
de l'intérieur, sans autre motif que sa poussée, frappe contre les
parois du crâne, c'est ainsi qu'ils demandent issue et avènement
Et peu à peu, par la patience et l'obstination brutes de lear
interrogation, une sorte de solution se forme, qui, elle non plw,
n'est pas différente d'eux-mêmes, qui, elle aussi, se confond avec
la masse de leur corps et qui est la vie.
Le soir de la première du Sacre du Printemps, il y avait,
comme de la lie, au fond de mon immense admiration, je 11e
sais quelle tristesse et quel accablement. J'avais sur le cœur la
lourdeur des choses physiquesJ une inertie minérale. Pour la
première fois je sentais aux doctrines évolutionnistes une sorte
de possibilité désespérante. Je retrouvais en moi les traces d'an
état misérable et gisant ; j'étais repris par l'étroitesse originelle;
il me semblait être né un jour de cette angoim dont je venais
d'avoir le prodigieux spectacle. Ah ! comme j'étais loin de
l'humanité ! Comme sa voix se faisait faible et lointaine à mes
oreilles ! - Il y a des œuvres toutes gonflées de plaintes, d'espoirs, d'encouragements. On y trouve à souffrir, à regretter, à
prendre conliance ; elles contiennent toutes les belles agitations
de l'âme ; on se livre à elles comme on écoute le conseil d'un
ami ; elles ont quelque chose de moral et participent toujoun
de la pitié. - Mais le Sacre du Printempr, c'est un morceau du
globe primitif, qui s'est conservé sans vieillir et qui continueà
respirer mystérieusement sous nos yeux, avec ses habitants et sa
il.ore. C'est une épave du passé, toute grouillante, toute rongée
d'une vie familière et monstrueuse. C'est une pierre pleine de
trous, d'où sortent des bêtes inconnues, occupées à des travaaJ
indéchiffiables et depuis longtemps dépassés.

73 I

LE GRAND MEAULNES 1
TROISIÈME PARTIE

CHAPITRE X
LA " MAISON DE FRANTZ "

Mal rassuré, en proie à une sourde inquiétude, que
l'heureux dénouement du tumulte de la veille n'avait pas
suffi à dissiper, il me fallut rester enfermé dans l'école
pendant toute la journée du lendemain. Sltôt après
l'heure d' "étude " qui suit la classe du soir, je pris le
chemin des Sablonnières. La nuit fombait quand
j'arrivai dans l'allée de sapins qui menait à 1~ maison.
Tous les volets étaient déjà clos. Je craignis d'être
importun, en me présentant à cette heure tardive,
le lendemain d'un mariage. Je restai fort tard à rader
sur la lisière du jardin et dans les terres avoisinantes,
e5(&gt;irant toujours voir sortir quelqu'un de la maison
fermée... Mais mon espoir fut déçu. Dans la métairie
voisine elle-même, rien ne bougeait. Et je dus rentrer

chez moi, hanté par les imaginations les plus sombres.

Le lendemain, samedi, mêmes incertitudes. Le soir 1·e
.
'
pns en Mte ma pèlerine, mon bâton, un morceau de
pain, pour manger en route, et j'arrivai, quand la nuit
1

JACQUES

Rmiu

Voir la Nouvtlle Revue Franfaiu du

1••

juillet au

1"

octobre.

�73 2

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

tombait déjà, pour trouver tout fermé aux Sablonnicres,
comme la veille ... Un peu de lumière au premier étage;
mais aucun bruit ; pas un mouvemènt... Pourtant, de la
cour de la métairie, je vis cette fois la porte de la ferme
ouverte, le feu allumé dans la grande cuisine et j'entendis
le bruit habituel des voix et des pas à l'heure de la
soupe. Ceci me rassura sans me renseigner. Je ne pouvais
rien dire ni rien demander à ces gens. Et je retournai
guetter encore, attendre en vain, pensant toujours voir la
porte s'ouvrir et surgir enfin la haute silhouette d'Augustin.
C'est le dimanche seulement, dans l'apres-midi, que je
résolus de sonner à la porte des Sablonnières. Tandis que
je grimpais les coteaux dénudés, j'entendais sonner au loin
les vêpres du dimanche d'hiver. Je me sentais solitaire et
désolé. Je ne sais quel pressentiment triste m'envahissait.
Et je ne fus qu'à demi surpris lorsqu'à mon coup de
sonnette je vis M. de Galais tout seul paraître et me
parler presque à voix basse : M 11e de Galais était alitée,
avec une fièvre violente; Meaulnes avait dt1 partir des
vendredi matin pour un long voyage ; on ne savait quand

il reviendrait...
Et comme le vieillard, très embarrassé, très triste, ne
m'offrait pas d'entrer, je piis aussitêt congé de lui. La
porte refermée, je restai un instant sur le perron, le cœur
serré, dans un désarroi absolu, à regarder sans savoir Pour•
quoi une branche de glycine desséchée que le vent balançait tristement dans un rayon de soleil.
Ainsi ce remords secret que Meaulnes portait depuis
son séjour à Paris av.ait fini par être le plus fort. Il avait
fallu que mon grand compagnon échapp!t à la fin ason
bonheur tenace ...

LI GRAND MBAULNES

733

Chaque jeudi et chaque dimanche, je vins demander

des nouvelles d'Yvonne de Galais; jusqu'au soir où, convalescente enfin, elle me fit prier d'entrer. Je la trouvai,
assise auprès du feu, dans le salon dont la grande fenêtre

basse donnait sur la terre et les bois. Elle n'était point
p!le comme je l'avais imaginé, mais tout enfièvrée au
contraire, avec de vives taches rouges sous les yeux, et
dans un état d'agitation extrême. Bien qu'elle parô.t tres
faible encore, elle s'était habillée comme pour sortir.
Elle parlait-peu, mais elle disait chaque phrase avec une
animation extraordinaire, comme si elle eftt voulu se
persuader à elle-même que le bonheur n'était pas évanoui
encore... Je n'ai pas gardé le souvenir de ce que nous
avons dit. Je me rappelle seulement que j'en vins à
demander avec hésitation quand Meaulnes serait de retour:
- Je ne sais pas quand il reviendra, répondit-elle
vivement.
Il Y avait une supplication dans ses yeux et J·e me
gardai d'en demander davantao-e
,·
t&gt; •
Souvent je revins la voir. Souvent je causai avec elle
a~rès du feu, dans ce salon bas où la nuit venait plus
Vite que partout ailleurs. Jamais elle ne parlait d'el1emême ni de sa peine cachée. Mais elle ne se làSSait pas de
me faire conter par le détail notre existence d'écoliers de
Sainte-Agathe.
Elle
. écoutait gravement, tendrement, avec un intérêt
quast maternel, le récit de nos misères de grands enfants.
Elle ne paraissait jamais surprise, pas même de nos
enfantillages les plus audacieux, les plus dangereux. Cette
tendresse attentive qu'elle tenait de M. de Galais, les
aventures déplorables de son frère ne l'avaient point

�734

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISI

lassée. Le seul regret que lui inspiràt le passé, c'était, je
pense, de n'avoir point encore été pour son frère une
confidente assez intime, puisque, au moment de sa grande
débâcle, il n'avait rien osé lui dire, non plus qu'a personne, et s'était jugé perdu sans recours. Et c'était là,
quand j'y songe, une lourde tAche qu'avait assumée la
jeune femme, - tkhe périlleuse, de seconder un esprit
follement chimériqt1e, comme son frère; dche écrasante,
quand il s'agissait de lier partie avec ce cœur aventur~
qu'était mon ami le grand Meaulnes.
De cette foi qu'elle gardait dans les rêves enfantins de
son frère, de ce soin qu'elle apportait à lui conserver au
moins des bribes de ce rêve dans lequel il avait v&amp;:u
jusqu'à vingt ans, elJe me donna un jour la preuve la plus
~ucbante et je dirai presque la plus mystérieuse,
Ce fut par une soirée d'avril désolée comme une fin
d'automne. Depuis près d'un mois nous vivions dans un
doux printemps prématuré, et la jeune femme avait repris
en compagnie de M. de Galais les longues promenades
qu'elle aimait. Mais ce jour-là, le vieillard se trouvant
fatigué et moi-même libre, elle me demanda de l'accompagner malgré le temps menaçant. A plus d'une demilieue des Sablonnières, en longeant l'étang, l'orage, la
pluie, la grêle nous surprirent. Sous le hangar où nous
nous étions abrités contre l'averse interminable, le vent
nous glaçait, debout l'un près de l'autre, pensifs, devant le
paysage noirci. Je la revois, dans sa douce robe sévère,
toute p!lie, toute tourmentée,
- Il faut rentrer, disait-elle. Nous sommes partis
depuis si longtemps. Qu'a-t-il pu se passer ?

LI GRAND MEAULNES

735

Mais, à mon étonnement, lori.qu'il nous fut possible
enfin de quitter notre abri, la jeune femme, au lieu de
revenir vers les Sablonnières, continua son chemin et me
demanda de la suivre. Nous arrivimes, après avoir longtemps marché, devant une maison que je ne connaissais
pas, isolée au bord d'un chemin défoncé qui devait aller
vers Préveranges. C'était une petite maison bourgeoise,
couverte en ardoises, et que rien ne distinguait du type
US11el dans ce pays, sinon son éloignement et son isolement.
A voir Yvonne de Galais on et\t dit que cette maison
nous appartenait et que nous l'avions abandonnée durant
un long voyage. Elle ouvrit, en se penchant, une petite
grille, et se hàta d'inspecter avec inquiétude le lieu solitaire. Une grande cour herbeuse, où des enfants avaient dü
Ytnir jouer pendant les longues et lentes soirées de la fin
de l'hiver, était ravinée par l'orage. Un cerceau trempait
dam une flaque d'eau. Dans les jardinets, 011 les enfants
anient semé des fleurs et des pois, la grande pluie n'avait
laiS5é que des traînées de gravier blanc. Et enfin nous
cUcouvrtmes, blottie contre le seuil d'une des portes
mouillées, toute une couvée de poussins transpercée par
l'averse. Presque tous étaient morts sous les ailes raidies et
la plumes fripées de la mère.
A ce spectacle pitoyable, la jeune femme eut un cri
«ouffé, Elle se pencha et, sans souci de l'eau ni de la
boue, triant les pous ins vivants d'entre les morts, elle les
mit dans un pan de son manteau. Puis nous entrâmes
dans la maison dont elle avait la clef. Quatre portes
ouvraient sur un étroit couloir où le vent s'engouffra en
sifflant. Yvonne de Galais ouvrit la première à notre
droite et me fit pénétrer dans une chambre sombre, où je

�736

1

L

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

distinguai, après un moment d'hésitation, une grande glace
et un petit lit recouvert, à la mode campagnarde, d'un
édredon de soie rouge. Quant à elle, après avoir cherché
un instant dans le reste de l'appartement, elle revint,
portant la couvée malade dans une corbeille garnie de
duvet, qu'elle glissa précieusement sous l'édredon. Et,
tandis qu'un rayon de soleil languissant, le premier et le
dernier de la journée, faisait plus piles nos visages et plus
obscure la tombée de la nuit, nous étions là, debout,
glacés et tourmentés, dans la maison étrange !
D'instant en instant, elle allait regarder dans le nid
fiévreux, enlever un nouveau poussin mort pour l'emp~cher de faire mourir les autres. Et chaque fois il nous
semblait que quelque chose, comme un grand vent par
les carreaux cassés du grenier, comme un chagrin mystérieux d'enfants inconnus, se lamentait silencieusement.
- C'était ici, me dit enfin ma compagne, la maison
de Frantz quand il était petit. Il avait voulu une maison
pour lui tout seul, loin de tout le monde, dans laquelle
il ptlt aller jouer, s'amuser et vivre quand cela lui plairait.
Mon pere avait trouvé cette fantaisi~ si extraordinaire, si
drélle, qu'il ne lui avait pas refusé. Et quand cela lui plaisait,
un jeudi, un dimanche, n'importe quand, Frantz partait
pour habiter dans sa maison, comme un homme. Les enfants
des fermes d'alentour venaient jouer avec lui, l'aider à faire
son ménage, travailler dans le jardin. C'était un jeu
merveilleux ! Et le soir venu, il n'avait pas peur de coucher tout seul. Quant à nous, nous l'admirions tellement,
que nous ne songions pas même à être inquiets.
" Maintenant et depuis longtemps, poursuivit-elle avec
un soupir, la maison est vide. M. de Galais frappé par

LE GRAND MEAULNE$

737

!'Age et le chagrin n'a jamais rien fait pour retrouver ni
rappeler mon frère. Et que pourrait-il tenter ?
" Moi je passe ici bien souvent. Les petits paysans
des environs viennent jouer dans la cour comme autrefois.
Et je me plais à imaginer que ce sont les anciens amis de
Frantz; que lui-m~me est encore un enfant et qu'il va
revenir bientôt avec la fiancée qu'il s'était choisie.
" Ces enfants-là me connaissent bien.Je joue avec eux.
Cette couvée de ,petits poulets était à nous... "
Tout ce grand c:hagrin dont elle n'avait jamais rien dit,
ce grand regret d'avoir perdu son frère si fou, si charmant
et si admiré, il avait fallu cette averse et cette débkle
enfantine pour qu'elle me les confiit. Et je l'écoutais sans
rien répondre, le cœur tout gonflé de sanglots...
Les portes et la grille refermées, les poussins remis dans
la cabane en planches qu'il y avait derrière la maison, elle
reprit tristement mon bras et je la reconduisis ...
Des semaines, des mois passèrent. Epoque passée
Bonheur perdu l De celle qui avait été la fée, la princesse
et l'amour mystérieux de toute notre adolescence, c'est à
moi qu'il était échu de prendre le bras et de dire ce qu'il
fallait pour adoucir son chagrin, tandis que mon compagnon avait fui. De cette époque, de ces conversations,
le soir, après la classe que je faisais sur la côte de
' Saint-Benoist des Champs, de ces promenades où la seule
chose dont il eôt fallu parler était la seul~ sur laquelle
nous étions décidés à nous taire, que pourrais-je dire à
présent ? Je n'ai pas gardé d'autre souvenir que celui, à
demi effacé déjà, d'un beau visage amaigri, de deux yeux
dont les paupieres s'abaissent lentement tandis qu'ils me

�738

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

regardent, comme pour déjà ne plus voir qu'un monde
intérieur ...
Et je suis demeuré son compagnon fidèle - compagnon d'uhe attente dont nous ne parlions pas - durant
tout un printemps et tout un été comme il n'y en aura
jamais plus. Plusieurs fois, nous retournimes, l'après-midi,
à la maison de Frantz. Elle ouvrait les portes pour donner
de l'air, pour que rien ne ftît moisi quand le jeune ménage
reviendrait. Elle s'occupait de la volaille à demi sauvage
qui gîtait dans la basse-cour. Et, le jeudi ou le dimanche,
nous encouragions les jeux des petits campagnards d'alentour, dont les cris et les rires, dans le site solitaire,
faisaient paraître plus déserte et plus vide encore la petite
maison abandonnée,
CHAPITRE XI
CONVERSATION SOUS LA PLUIE

Le mois d'ao-ilt, époque des vacances, m'éloigna des
Sablonnières et de la jeune femme. Je dus aller passer
Sainte-Agathe mes deux mois de congé. Je revis la
grande cour sèche, le préau, la classe vide ... Tout parlait
du grand Meaulnes. Tout était rempli des souvenirs de
notre adolescence déjà finie. Pendant ces longues journées jaunies, je m'enfermais comme jadis, avant la venue
de Meaulnes, dans le Cabinet des Archives, dans les
classes désertes, Je lisais, j'écrivais, je me souvenais... Mon
père était à la pêche au loin. Millie, dans le salon,
cousait ou jouait du piano comme jadis... Et dans le
silence absolu de la classe, où les couronnes de papier vert

a

LE GRAND MEAULNES

739

déchirées, les enveloppes des livres de prix, les tableaux
q,ongés, tout disait que l'année était finie, les récompenses distribuées, tout attendait l'automne, la rentrée
d'octobre et le nouvel effort - je pensais de même que
notre jeunesse était finie et le bonheur manqué ; moi
aussi j'attendais la rentrée aux Sablonnières et le retour
d'Augustin qui peut-être ne reviendrait jamais...
Il y avait cependant une nouvelle heureuse que j'annonçai à Millie, lorsqu'elle se décida à m'interroger sur
la nouvelle mariée. Je redoutais ses questions, sa façon à
la fois très innocente et très maligne de vous plonger
soudain dans l'embarras en mettant le doigt sur votre
pensée la plus secrète.Je coupai court à tout, en annonçant
que la jeune femme de mon ami Meaulnes serait mère
au mois d'octobre.
A part moi, je me rappelai le jour où Y von ne de Galais
m'avait fait comprendre cette grande nouvelle. Il y avait
eu un silence; de ma part, un léger embarras, de jeune
homme. Et j'avais dit tout de suite, inconsidérément,
pour le dissiper - songeant trop tard à tout le drame
que je remuais ainsi :
- Vous devez être bien heureuse ?
Mais elle, sans arriere-pensée, sans regret, ni remords,
lli rancune, elle avait répondu avec un beau sourire de

bonheur :
-

Oui, bien heureuse.

Durant cette dernière semaine des vacances, qui est en
général la plus belle et la plus romantique, semaine de
grandes pluies, semaine où l'on commence à allumer les
feux, et que je passais d'ordinaire à chasser dans les sapins

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISI

noirs et mouillés du Vieux-Nançay, je fis mes préparatifs
pour rentrer directement à Saint-Benoist des Champs.
Firmin, ma tante Julie et mes cousines du Vieux-Nançay,
m'eussent posé trop de questions auxquelles je ne voulais
pas répondre, Je renonçai pour cette fois à mener durant
huit jours la vie enivrante de chasseur campagnard et je
regagnai ma maison d'école quatre jours avant la rentrée
des classes.
J'arrivai avant la nuit dans la cour déjà tapissée de
feuilles jaunies. Le voiturier parti, je déballai tristement
dans la salle à manger sonore et " renfermée ", le paquet
de provisions Gue m'avait fait maman ... Après un léger
repas du bout des dents, impatient, anxieux, je mis ma
pelerine et partis pour une fiévreuse promenade qui me
mena tout droit aux abords des Sablonnières.
Je ne voulus pas m'y introduire en intrus dès le
premier soir de mon arrivée. Cependant, plus hardi
qu'en février, après avoir tourné tout autour du Domaine
où brillait seule la fenêtre de la jeu.ne femme, je franchis,
derrière la ma,ison, la clôture du jardin et m'3$iS sur un
banc contre la haie, dans l'ombre commençante, heureux
simplement d'être là, tout près de ce qui me passionnait
et m'inquiétait le plus au monde.
La nuit venait. Une pluie fine commençait à tomber.
La tête basse, je regardais, sans y songer, mes souliers
se mouiller peu à peu et luire d'eau. L'ombre m'entourait lentement et la fraîcheur me gagnait sans troubler ma rêverie. Tendrement, tristement je rêvais aux
chemins boueux de Sainte-Agathe, par ce même soir
de fin septembre ; j'imaginais la place pleine de brume,
le garçon boucher qui siffle en allant à 1a pompe,

LE GRAND MEAULNES

74 1

le café illuminé, la joyeuse voiturée avec sa carapace
de parapluies ouverts qui arrivait avant la fin des
vacances, chez l'oncle Florentin •.• Et je me disais tristement : Qu'importe tout ce bonheur, puisque Meaulnes,
mon compagnon, ne peut pas y être, ni sa jeune
femme ...
C'est alors que, levant la tête, je la vis à deux pas de
moi. Ses souliers, dans le sable, faisaient un bruit léger que
j'avais confondu avec celui des gouttes d'eau de la haie.
Elle avait sur la tête et les épaules un grand fichu de
laine noire, et la pluie fine poudrait sur son front ses
cheveux, Sans doute de sa chambre m'avait-elle aperçu
par la fenêtre qui donnait sur le jardin. Et elle venait vers
moi. Ainsi ma mère, autrefois, s'inquiétait et me cherchait
pour me dire : "Il faut rentrer ... ,,, mais ayant pris gmlt à
cette promenade sous la pluie et dans la nuit, elle disait
seulement avec douceur : " Tu vas prendre froid l " et
restait en ma compagnie à causer longuement...
Yvonne de Galais me tendit une main bnllante, et,
renonçant à me faire entrer aux Sablonnières, elle s'assit
sur le banc moussu et vert-de-grisé, du côté le moins
mouillé, tandis que, debout, appuyé du genou à ce même
banc, je me penchais vers elle pour l'entendre.
Elle me gronda d'abord amicalement pour avoir ainsi
écourté mes vacances.
- Il fallait bien, répondis-je, que je vinsse au plus tôt
pour vous tenir compagnie.
- II est vrai, dit-elle presque tout bas avec un soupir,
je suis seule encore, Augustin n'est pas revenu ...
Prenant ce soupir pour un regret, un reproche étouffé,
je commençais à dire lentement :

�742

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

- Tant de folies dans une si noble tête I Peut-être le
gotît des aventures, plus fort que tout ...
Mais la jeune femme m'interrompit. Et ce fut en ce
lieu, ce soir-là, que pour la première et la dernière fois
elle me parla de Meaulnes.
- Ne parlez pas ains4 dit-elle doucement, François
Seure!, mon ami. Il n'y a que nous - il n'y a que moi
de coupable. Songez à ce que nous avons fait. .•
" Nous lui avons dit : voici le bonheur, voici ce que
tu as cherché pendant toute ta jeunesse, voici la jeune
fille qui était à la fin de tous tes rêves !
" Comment celui que nous poussions ainsi par les
épaules n'aurait-il pas été saisi d'hésitation, puis de crainte,
puis d'épouvante, et n'aurait-il pas cédé à la tentation de
s'enfuir!
- Yvonne, dis-je tout bas, vous saviez bien que vous
étiez ce bonheur-là, cette jeune fille-là ..•
- Ah l soupira-t-elle. Comment ai-je pu un instant
avoir cette pensée orgueilleuse ! C'est cette pensée-là qui
est cause de tout.
'' Je vous disais : " Peut-être que je ne puis rien faire
pour lui. " Et au fond de moi je pensais : " Puisqu'il m'a
tant cherchée et puisque je l'aime, il faudra bien que je
fasse son bonheur". Mais quand je l'ai vu près de moi, avec
toute sa fièvre, son inquiétude, son remords mystérieux,
j'ai compris que je n'étais qu'une pauvre femme comme
les autres...
" - Je ne suis pas digne de vous, répétait-il, quand
ce fut le petit jour et la fin de la nuit de nos noces.
" Et j'essayais de le consoler, de le rassurer. Rien ne
calmait son angoisse. Alors j'ai dit :

U

GRAND MEAULNES

743

'' - S'il faut que vous partiez ; si je suis venue vers
vous au moment où rien ne pouvait vous rend re heureux,
s'il faut que vous m'abandonniez un temps pour ensuite
revenir apaisé pres de moi, c'est moi qui vous demande
de partir ...
Dans l'ombre je vis qu'elle avait levé les yeux sur moi.
C'était comme une confession qu'elle m'avait faite, et
elle attendait de moi, anxieusement, que je l'approu ve ou
la condamne. Mais que pouvais-je dire ? Certes, au fond
de moi, je revoyais le grand Meaulnes de jadis, gauche et
sauvage, qui se faisait toujours punir plut6t que de
s'excuser ou de demander une permission qu'on lui eltt
certainement accordée. Sans doute aurait-il fallu
qu'Yvonne de Galais lui fît violence, et lui prenant la
tête entre ses mains, lui dit: " Qu'importe ce que vous
avez fait ; je vous aime ; tous les hommes ne sont-ils pas
des pécheurs?" Sans doute avait-elle eu grand tort, par
gEnérosité, par esprit de sacrifice, de le rejeter ainsi sur
la route des aventures.•• Mais comment aurais-je pu
d&amp;approuver tant de bonté, tant d'amour !..
Il y eut un long moment de silence, pendant lequel,
troublés jusqu'au fond du cœur, nous entendions la
pluie froide dégoutter dans les haies et sous les branches

des arbres.
- Il est donc parti au matin, poursuivit-elle. Plus rien
ne nous séparait désormais. Et il m'a embrassée simplement comme un mari qui laisse sa jeune femme, avant
un long voyage ...
Elle se levait. Je pris dans la mienne sa main fiévreuse
puis son bras et nous remontAmes l'allée dans l'obscurité
profonde.

�744

LA

NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

- Pourtant il ne vous a jamais écrit ? demandai-je.
- Jamais, répondit-elle.
Et alors, la pensée nous venant à tous deux de la vie
aventureuse qu'il menait à cette heure, sur les routes de
France ou d'Allemagne, nous commençimes à parler de
lui comme nous ne l'avions jamais fait. Détails oubliés,
impressions anciennes nous revenaient en mémoire, tandis que lentement nous regagnions la maison, faisant à
chaque pas de longues stations pour mieux échanger nos
souvenirs ... Longtemps - jusqu'aux barrieres du jardin
- dans l'ombre, j'entendis la précieuse voix basse de la
jeune femme ; et moi, repris par mon vieil enthousiasme,
je lui parlais sans me lasser, avec une amitié profonde, de
celui qui nous avait abandonnés...

CHAPITRE XII
LE FARDEAU

La classe devait recommencer le lundi. Le samedi soir,
vers cinq heures, une femme du Domaine entra dans la
cour de l'école ou j'étais occupé à scier du boi; pour
l'hiver. Elle venait m'annoncer qu'une petite füle était
née aux Sablonnieres. L'accouchement avait été difficile.
A neuf heures du soir il avait fallu demander la sagefemme de Préveranges. A minuit, on avait attelé de
nouveau pour aller chercher le médecin de Vierzon. Il
avait d(1 appl iquer les fers. La petite fille avait la tete
blessée et criait beaucoup, mais elle paraissait bien en 1•it.
Yvon ne de Galais était maintenant tres affaissée, mais elle
avait souffert et résisté avec une ,,ailJance extraordinaire.

L1! GRAND MEAULNES

745

Je laissai là mon travail, courus revêtir un autre paletot,
et co11tent, en somme, de ces nouvelles, je suivis la
bonne femme jusqu'aux Sablonnieres. Avec précaution,
de crainte que quelqu'un des deux blessés ne fôt endormi, je montai par l'étroit escalier de bois qui menait au
premier étage. Et là, M. de Galais, le visage fatigué
mais heureux, me fit entrer dans la chambre où l'on avait
provisoirement installé le berceau entouré de rideaux.
Je n'étais jamais entré dans une maison où f(lt né le
jour même un petit enfant. Que cela me paraissait bizarre
et mystérieux et bon ! Il faisait un soir si beau un
v6-itable soir d'été - que M. de Galais n'avait pas
craint d'ouvrir la fenêtre qui donnait sur la cour. Accoudé près de moi sur l'appui de la croisée, il me racontait,
avec épuisement et bonheur, le drame de la nuit ; et moi
qui l'écoutais, je sentais obscurément que quelqu'un
d'étranger était maintenant avec nous dans la chambre...
Sous les rideaux, cela se mit à crier, un petit cri aigre
et prolongé ... Alors M. de Galais me dit à demi-voix :
- C'est cettt blessure à la tête qui la fait crier.
Machinalement - on sentait qu'il faisait cela depuis
le matin et que déjà il en avait pris l'habitude - il se
mit à bercer le petit paquet de rideaux.
- Elle a ri déjà, dit-il, et elle prend le doigt. Mais
vous ne l'avez pas vue ?
Il ou1•rit les rideaux et je vis une rouge petite figure
bouffie, un petit crfoe allongé et déformé par les fers :
- Ce n'est rien, dit M. de Galais. Le médecin a dit
que tout cela s'arrangerait de soi-même... Donnez-lui
votre doigt, elle va le serrer.
Je découvrais là comme un monde ignoré. Je me sen6

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

LI GRAND MEAULNES

tais le cœur gonflé d'une joie étrange que je ne connaissais pas auparavant...
_
M. de Galais entr'ouvrit avec précaqt1on la porte de la
chambre de la jeune femme. Elle ne dormait pas.
_ Vous pouvez entrer, dit-il.
..
Elle était étendue, le visage enfiévré, au milieu de_ ses
cheveux blonds épars. Elle me tendit la main e~ souna~t
d'un air las. Je lui fis compliment de sa fille. Dune voix
un peu rauque, et avec une rudesse inaccoutumée - la
rudesse de quelqu'un qui revient du combat :
.
- Oui, mais on me l'a abîmée, dit-elle_ en souriant.
Il fallut bient6t partir, pour ne pas la fatiguer.

Le lendemain dimanche, dans l'après-midi, je me ren,
1 ., Afa
dis avec une hâte presque joyeuse aux Sab onmeres.
porte, un écriteau fixé avec des épingles arrêta le geste
que je faisais déjà :
Prière de ne pas sonner.

Je ne devinai pas de quoi il s'agissait. J'entendis a
.
des pas étouffés qui accouraient. Quelqu'un
1,.mt éneur
• d
que je ne connaissais pas - et qui était le médecin e
Vierzon - m' ouvrit :
_ Eh bien ! qu'y a-t-il ? fis-je vivement.
,.
_ Chut ! chut ! _ me répondit-il tout ~as, 1a~
Îkhé. - La petite fille a failli mourir cette nuit. Et
mère est très mal.
.
d
Complétement déconcerté je le suivis sur la pointe ~
. étage. L a petite
. fille endormie
pieds jusqu'au premier
dans son berceau était toute pile, toute blanche, comme
un petit enfant mort. Le médecin pensait la sauver,

a

747

Quant la mère, il n'affirmait rien ... Il me donna de
longues explications comme au seul ami de la famille. Il
parla de congestion pulmonaire, d'embolie. Il hésitait; il
n'était pas sür... M. de Galais entra, affieusement vieilli
en deux jours, hagard et tremblant.

Il m'emmena dans la chambre sans trop savoir cc
qu'il faisait :
-

TI faut, me dit-il tout bas, qu'elle ne soit pas
effi-ayée. Il faut, a ordonné le médecin, lui persuader que
cela va bien,
Tout le sang à la figure, Yvonne de Galais était
étendue, la tête renversée comme la veille. Les joues et
le front rouge sombre, les yeux par instants révulsés,
comme quelqu'un qui étouffe, elle se défendait contre la
mort avec un courage et une douceur indicibles.
Elle ne pouvait parler, mais elle me tendit sa main en
feu, avec tant d'amitié, que je faillis éclater en sanglots.
- Eh bien ! eh bien ! dit M. de Galais très fort, avec
un enjouement affi-eux, qui semblait de folie, vous voyez;
que pour une malade elle n'a pas trop mauvaise mine l
Et je ne savais que répondre, mais je gardais dans la
mienne la main horriblement chaude de la jeune femme
mourante ...
Elle voulut-faire un effort pour me dire quelque chose,

me demander je ne sais quoi ; elle tourna les yeux vers
moi, puis vers la fenêtre, comme pour me faire signe
d'aller dehors chercher quelqu'un... Mais alors une
afti-euse crise d'étouffement la saisit ; ses beaux yeux bleus
qui, un instant, m'avaient appelé si tragiquement, se
révulsèrent ; ses joues et son front noircirent, et elle se
débattit doucement, cherchant à contenir jusqu'a la fin

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

son épouvante et son désespoir. On se précipita - les
médecins et les femmes - avec un ballon d'oxygenc,
des serviettes, des flacons ; tandis que le vieillard penché
sur elle criait - criait comme si déja elle eüt été bien
loin de lui, de sa voix rude et tremblante :
- N'aie pas peur, Yvonne. Ce ne sera rien. Tu n'as
pas besoin d'avoir peur !
Puis la crise s'apaisa. Elle put souffier un peu, mais
elle continua à suffoquer à demi, les yeux blancs, la tête
renversée, luttant toujours, mais incapable, fM-ce un
instant, pour me regarder et me parler, de sortir du
gouffre où elle était déjà plongée.
... Et comme je n'étais utile à rien, je dus me
décider à partir. Sans doute, j'aurais pu rester un instant
encore ; et à cette pensée je me sens étreint :Par un
affieux regret. Mais quoi ? J'espérais encore. Je me per-

LE GRAND MEAULNES

749

heures, il y avait déjà. deux ou trois gamins dans la cour.
fhésitai longuement descendre, à me montrer. Et lorsque

a

je _parus e nfin, t~urnant la clef de la classe moisie, qui
1

était fermee depuis deux mois, ce que je redoutais le plus
au monde arriva : je vis le plus grand des écoliers se
détacher du groupe qui jouait sous le préau et s'approcher
de moi. Il venait me dire " gue la jeune dame des Sablonnieres était morte depuis hier à la tombée de la nuit".
Tout se mêle pour moi, tout se confond dans cette
d~ule~r. Il me semble maintenant gue jamais plus je
n aurai le courage de recommencer la classe. Rien que
traver~er la cour aride de l'école, c'est une fatigue qui va
me briser les genoux. Tout est pénible tout est amer
. '
,
'
pu1sgu elle est morte. Le monde est vide, les vacances
sont finies. Finies, les longues courses perdues en voiture .
6:1ie,_ la fête mystérieuse •.. Tout redevient la peine qu:
C était.

suadais que tout n'était pas si proche.
En arrivant à la lisière des sapins, derrière la maison,
songeant au regard de la jeune femme tourné vers la
fenêtre, j'examinai avec l'attention d'une sentinelle ou
d'un chasseur d'hommes la profondeur de ce bois par ou
Augustin était venu jadis et par où il avait fui l'hiver

ce matin. Ils s'en vont, par petits groupes, porter cette
~ouvelle aux autres à travers la campagne. Quant à moi,
Je ~ren~s mo~ ch~peau noir, une jaquette bordée que j'ai,
et Je m en vais misérablement vers les Sablonnières.,.

précédent. Hélas ! Rien ne bougea. Pas une ombre suspecte ; pas w1e branche qui remue. Mais, a la lon~e,
là-bas, vers l'allée qui venait de Préveranges, j'entendis le
son tres fin d'une clochette ; bient&amp;t parut au détour du
sentier un enfant avec une calotte rouge et une blouse
d'écolier que suivait un prêtre .•. Et je partis, dévorant

· · • Me voici devant la maison que nous avions tant
cherchée il y a trois ans ! C'est dans cette maison
qu'Yvonne de Galais, la femme d'Augustin Meaulnes,
est morte hier soir. Un étranger la prendrait pour
une chapelle, tant il s'est fait de silence depuis hier dans
ce lieu désolé.

mes larmes.
Le lendemain-étaitle jour de la rentrée des classes. A sept

J'ai dit aux enfants qu'il n'y aurait pas de classe

Voici donc ce que nous réservait ce beau matin de

rentrée, ce perfide soleil d'automne qui glisse sous les
branches. Comment lutterais-je contre cette affreuse

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

révolte, cette suffocante montée de larmes! Nous avions
retrouv~ la belle jeune fille. Nous l'avions conquise. Elle
était la femme de mon compagnon et moi je l'aimais de
cette amitié profonde et secrète qui ne se dit jamais. Je
la regardais et j'étais content, comme un petit enfant.
J'aurais un jour peut-être épousé une autre jeune fille,
et c'est à elle la première que j'aurais confié la grande
nouvelle secrète ...
Près de la sonnette, au coin de la porte, on a lai~
l'écriteau d'hier. On a déjà apporté le cercueil dans le
vestibule, en bas. Dans la chambre du premier, c'est la
nourrice de l'enfant qui m'accueille, qui me raconte la fin
et qui entr'ouvre doucement la porte ... La voici. Plus de
fièvre ni de combats. Plus de rougeur, ni d'attente ... Rien
que le silence, et, entouré d'ouate, un dur visage insensible et blanc, un front mort d'où sortent les cheveux
drus et durs.
M. de Galais, accroupi dans un coin, nous tournant le
dos, est en chaussettes, sans souliers, et il fouille avec une
terrible obstination dans des tiroirs èn désordre, arrachés
d'une armoire. Il en sort de temps à autre, avec une crise
de sanglots qui lui secoue les épaules comme une crise de
rire une photographie ancienne, déjà jaunie, de sa fille.
'
. la
L'enterrement
est pour midi. Le médecin craint
décomposition rapide, qui suit parfois les embolies. C'est
pourquoi le visage, comme tous le corps d'ailleurs, est
entouré d'ouate imbibée de phénol.
L'habillage terminé - on lui a mis son admirable
robe de velours bleu sombre, semée par endroits de
petites étoiles d'argent, mais il a fallu aplatir et friper les
belles manches à gigot maintenant démodées - au

LE GRAND MEAULNES

75 1

moment de faire monter le cercueil, on s'est aperçu
qu'il ne pourrait pas tourner dans le couloir trop étroit.
Il faudrait avec une corde le hisser du dehors par la
fenêtre et de la même façon le faire descendre ensuite ...
Mais M. de Galais, toujours penché sur de vieilles
choses parmi lesquelles il cherche on ne sait quels
souvenirs perdus, intervient alors avec une véhémence
terrible.
- Plutôt, dit-il d'une voix coupée par les larmes et la
colère, plutôt que de laisser faire une chose aussi affreuse,
c'est moi qui la prendrai et la descendrai dans mes bras ...
Et il ferait ainsi, au risque de tomber en faiblesse, à
mi-chemin, et de s'écrouler avec elle l
Mais alors je m'avance; je prends le seul parti possible:
avec l'aide du médecin et d'une femme, passant un bras
sous le dos de la morte étendue, l'autre sous ses jambes,
je la charge contre ma poitrine. Assise sur mon bras
gauche, les épaules appuyées contre mon bras droit, sa tête
retombante retournée sous mon menton, elle pese terriblement sur mon cœur. Je descends lentement, marche par
marche, le long escalier raide, tandis qu'en bas on apprête
tout.

J'ai bientôt les deux bras cassés par la fatigue. A
chaque marche, avec ce poids sur la poitrine, je suis un
peu plus essouffié. Agrippé au corps inerte et pesant, je
baisse la tête sur la tête de celle que j'emporte, je respire
fortement, et ses cheveux blonds aspirés m'entrent dans la
bouche - des cheveux morts qui ont un g01h de terre.
Ce got1t de terre et de mort, ce poids sur le cœur, c'est
tout ce qui reste pour moi de la grande aventure, et de
vous, Yvonne de Galais, jeune femme tant cherchée tant aimée...

�75 2

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

CHAPITRE XII
LE CAHIER DE DEVOIRS MENSUELS,

Dans la maison pleine de tristes souvenirs, oil. des
femmes, tout le jour, berçaient et consolaient un tout
petit enfant malade, le vieux M. de Galais ne tarda pas
à s'aliter. Aux premiers grand froids de l'hiver il s'éteignit
paisiblement et je ne pus me tenir de verser des larmes
au chevet de ce vieux homme charmant, dont la pensée
indulgente et la fantaisie alliée à celle de son fils avaient
été la cause de toute notre aventure. Il mourut, fort
heureusement, dans une incompréhension complète de
tout ce qui s'était passé et, d'ailleurs, dans un silence
presque absolu. Cornme il n'avait plus depuis longtemps
ni parents ni amis dans cette région de la France, il
m'institua par testament son légataire universel jusqu'au
retour de Meaulnes, qui je devais rendre compte de
tout, s'il revenait jamais... Et c'est aux Sablonnieres
désormais que j'habitai. Je n'allais plus à Saint-Benoist
que pour y faire la classe, partant le matin de bonne
heure, déjeunant à m idi d'un repas préparé au Domaine,
que je faisais chauffer sur le poêle, et rentrant le soi~
aussitôt après l'étude. Ainsi je pus garder près de moi
l'enfant que les servantes de la ferme soignaient. Surtout
j'augmentais mes chances de rencontrer Augustin, s'il

a

rentrait un jour aux Sablonnières.
Je ne désespérais pas, d'ailleurs, de découvrir à la
longue dans les meubles, dans les tiroirs de la maison,
quelque papier, quelque indice qui me permît de connaitre

LE GRAND MEAULNES

753

l'emploi de son temps, durant le long silence des année5
précédentes - et peut-être ainsi de saisir les raisons de sa
fuite ou tout au moins de retrouver sa trace ... J'avais
déja vainement inspecté je ne sais combien de placards
et d'armoires, ouvert, dans les cabinets de débarras, une
quantité d'anciens cartons de toutes formes, qui se
trouvaient tantôt remplis de liasses de vieilles lettres et de
photographies jaunies de la famille de Galais, tantôt
bondés de fleurs artificielles, de plumes, d'aigrettes et
d'oiseaux démodés. Il s'échappait de ces boîtes je ne sais
quelle odeur fanée, quel parfum éteint, qui, soudain,
réveillaient en moi pour tout un jour les souvenirs, les
regrets, et arrêtaient mes recherches ...
Un jour de congé, enfin, j'avisai au grenier une vieille
petite malle longue et basse, couverte de poils de porc à
demi rongés, et que je reconnus pour être la malle d'écolier
d'Augustin. Je me reprochai de n'avoir point commencé
par là mes recherches. J'en fis sauter facilement la serrure
rouillée. La malle était pleine jusqu'au bord des cahiers
et des livres de Sainte-Agathe. Arithmétiques, littératures,
cahiers de problèmes, que sais-je ?... Avec attendrissement
plutôt que par curiosité, je me mis à fouiller dans tollt cela,
relisant les dictées que je savais encore par cœur, ta.nt de
fois nous les avions recopiées!" L' Aqueduc" de Rousseau,
"Une aventure en Calabre" de P.-L. Courier, "Lettre
de George Sand à son fils " ...
Il y avait aussi un "Cahier de De voirs Mensuels".
J'en fus surpris, car ces cahiers restaient au Cours et les
élèves ne les emportaient jamais au dehors. C'était un
cahier vert tout j&lt;\uni sur les bords. Le nom de l'élève,
Augustin Meaulner, était écrit sur la couverture en ronde

�754

I

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

magnifique. Je l'ouvris. A la date des devoirs, avril x89 ... ,
je reconnus gue Meaulnes l'avait commencé peu de jours
avant de quitter Sainte-Agathe. Les premières pages
étaient tenues avec le soin religieux qui était de règle
lorsqu'on travaillait sur ce cahier de compositions, Mais il
n'y avait pas plus de trois pages écrites, le reste était blanc
et voila pourquoi Meaulnes l'avait emporté,
Tout en réfléchissant, agenouillé par terre, a ces coutumes, a ces règles puériles qui avaient tenu tant de place
dans notre adolescence, je faisais tourner sous mon pouce
le bord des pages du cahier inachevé. Et c'est ainsi que
je découvris de l'écriture sur d'autres feuillets. Après quatre
pages laissées en blanc on avait recommencé à écrire.
C'était encore l'écriture de Meaulnes, mais rapide, mal
tormée, à peine lisible ; de petits paragraphes de largeurs
inégales, séparés par des lignes blanches. Parfois ce n'était
qu'une phrase inachevée. Quelquefois une date. Dès la
première 11gne, je jugeai qu'il pouvait y avoir la des
renseignements sur la vie passée de Meaulnes à Paris, des
indices sur la piste que je cherchais, et je descendis dans
la salle à manger, pour parcourir à loisir, à la lumière du
jour, l'étrange document. Il faisait un jour d'hiver clair et
agité, Tant6t le soleil vif dessinait les croix des carreaux
sur les rideaux blancs de la fenêtre ; tantM un vent brusque
jetait aux vitres une averse glacée. Et c'est devant cette
fenêtre, auprès du feu, que je lus ces lignes qui m'expliquèrent tant de choses et dont voici la copie tres
exacte ...

LE GRAND MEAULNES

755

CHAPITRE XIV
LE SECRET

" Je suis passé une fois encore sous sa fenêtre. La vitre
est toujours poussiéreuse et blanchie par le double rideau
qui est derrière. Yvonne de Galais l'ouvrirait-elle que je
n'aurais rien à lui dire puisqu'elle est mariée ... Que faire,
maintenant ? Comment vivre ?...
Samedi I 3 février. - J'ai rencontré, sur le quai, cette
jeune fille qui m'avait renseigné au mois de juin, qui attendait comme moi devant la maison fermée ... Je lui ai parlé.
Tandis qu'elle marchait, je regardais de caté. les légers
défauts de son visage : une petite ride au coin des lèvres,
un peu d'affaissement aux joues, et de la poudre accumulée aux ailes du nez. Elle s'est retournée tout d'un coup
et me regardant bien en face, peut-être parce qu'elle es
plus belle de face que de profil, elle m'a dit d'une voix
brève :
- Vous m'amusez beaucoup. Vous me rappelez un
jeune homme qui me faisait la cour, autrefois, à Bourges.
Il était même mon fiancé ...
Cependant, à la nuit pleine, sur le trottoir désert et
mouillé qui reflète la lueur d'un bec de gaz, elle s'est
approchée de moi tout d'un coup, pour me demander de
l'emmener ce soir au théitre avec sa sœur. Je remarque
pour la première fois qu'elle est habillée de deuil, avec un
chapeau de dame trop vieux pour sa jeune figure, un

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

haut parapluie fin pareil a une canne. Et comme je suis
tout près d'elle, quand je fais un geste mes ongles griffent
le crêpe de son corsage ... Je fais des difficultés pour accorder ce qu'elle demande. Fkhée, elle veut partir tout de
suite. Et c'est moi, maintenant, qui la retiens et la prie,
Alors un ouvrier qui passe dans l'obscurité plaisante à
ml-VOIX:

N'y va pas, ma petite, il te ferait mal !
Et nous sommes restés, tous les deux, interdits.

LE GRAND MEAULNES

757

boulevard. Mais à son tour, elle m'a posé des questions
si gênantes que je n'ai su rien répondre. Je sens que
désormais nous serons, tous les deux, muets sur ce sujet.
Et pourtant je sais aussi que je la reverr-ai. A quoi bon ?
Et pourquoi ?... Suis-je condamné maintenant à suivre à
la trace tout être qui portera en soi le plus vague, le plus
lointain relent de mon aventure manquée? ...

-

Au théitre. - Les deux jeunes filles, mon amie qui
s'appelle Valentine Blondeau et sa sœur, sont arrivées avec
de pauvres écharpes.
Valentine est placée devant moi. A chaque instant elle
se retourne, inquiète, comme se demandant ce que je lui
veux. Et moi, je me sens, près d'elle, presque heureux;
je lui réponds chaque fois par un sourire.
Tout autour de nous, il y avait des femmes trop décolletées. Et nous plaisantions. Elle souriait d'abord, puis
elle a dit : " Il ne faut pas que je rie. Moi aussi je suis
trop décolletée. " Et elle s'est enveloppée dans son
écharpe. En effet, sous le carré de dentelle noire, on
voyait que, dans sa hAte à changer de toilette, elle avait
refoulé le haut de sa simple chemise montante.

A minuit, seul, dans la rue déserte, je me demande ce
que me veut cette nouvelle et bizarre histoire ? Je marche
le long des maisons pareilles a des boîtes en carton alignées
dans lesquelles tout un peuple dort. Et je me sou viens
tout à coup d'une décision que j'avais prise l'autre mois :
j'avais résolu d'aller la-bas en pleine nuit, vers une heure
du matin, de contourner l'h6tel, d'ouvrir la porte du jardin,
d'entrer comme un voleur et de chercher un indice quelconque qui me permît de retrouver le Domaine perdu,
pour la revoir, seulement la revoir ... Mais je suis fatigué.
fai faim. Moi aussi je me suis hâté de changer de costume, avant le théitre, et je n'ai pas dîné... Agité, inquiet
pourtant, je reste longtemps assis sur le bord de mon lit,
avant de me coucher, en proie à un vague remords.
Pourquoi?

Je
Il y a en elle je ne sais quoi de pauvre et de puéril;
il y a dans son regard je ne sais quel air souffrant et
hasardeux qui m'attire. Pres d'elle, le seul être au
monde qui ait pu me renseigner r.ur les gens du Domaine,
je ne cesse de penser à mon étrange aventure de jadis...
J'ai voulu l'interroger de nouveau sur le petit h6tel du

note encore ceci : Elles n'ont pas voulu ni que je

les reconduise, ni me dire où elles demeuraient. Mais je
les ai suivies aussi longtemps que j'ai pu. Je sais qu'elles
habitent une petite rue qui tourne aux environs de NotreDame. Mais à quel numéro ?... J'ai deviné qu'elles
Etaient couturieres ou modistes.
En se cachant de sa sœur, Valentine m'a donné

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

a

rendez-vous pour jeudi, quatre heures, devant le même
thé1tre où nous sommes allés.
- Si je n'étais pas là demain, a-t-elle dit, revenez
vendredi à la même heure, pu:is samedi, et ainsi de suite,
tous les jours.
Jeudi 18 février. - Je suis parti pour l'attendre dans
le grand vent qui charrie de la pluie. On se disait
chaque instant : Il va finir par pleuvoir...
_
Je marche dans la demi-obscurité des rues, un pol&lt;ls
sur le cœur. Il tombe une goutte d'eau. Je crains qu'il
ne pleuve : une averse peut l'empêcher de venir. Mais le
vent se reprend à souffler et la pluie ne tombe pas cetfe
fois encore. Là-haut, dans la grise apres-midi du ciel tant6t grise et tant6t éclatante - un grand nuage a dd
céder au vent. Et je suis ici terré dans w1e attente
misérable ...

a

Deva11t le théAtre. - Au bout d'un quart d'heure je
suis certain qu'elle ne viendra pas. Du quai où je suis, je
surveille au loin, sur le pont par l~quel elle aurait dd
venir le défilé des gens qui passent. J'accompagne du
'
. .
regard toutes les jeunes femmes en deuil que je v01s ven'.r
et je me sens presque de la reconnaissance pour celles qui,
le plus longtemps, le plus pres de moi, lui ont ressemblé
et m'ont fait espérer ...
Une heure d'attente, - Je suis las. A la tombée de la
nuit, un gardien de la pabc traîne au poste vo~si~ un
voyou qui lui jette d'une voix étouffé toutes .les m1ures,
toutes les ordures qu'il sait, L'agent est furieux, pile,

LE GRAND MEAULNES

759

muet... Dès le couloir il commence à cogner, puis il
referme sur eux la porte pour battre le misérable tout à
l'aise... Il me vient cette pensée affreuse que j'ai renoncé
au paradis et que je suis en train de piétiner aux portes
de l'enfer.
De guerre lasse, je quitte l'endroit et je gagne cette
rue étroite et basse, entre la Seine et Notre-Dame, où je
connais à peu près la place de leur maison. Tout seul, je
vais et viens. De temps à autre une bonne ou une ménagere sort sous la petite pluie pour faire avant Ja nuit
ses emplettes ... Il n'y a rien, ici, pour moi, et je m'en
vais... Je repasse, dans la pluie claire qui retarde la nuit,
sur la place où nous devions nous attendre. Il y a plus de
monde que tout à l'heure - une foule noire ...
Suppositions - Désespoir - Fatigue - Je me raccroche à cette pensée : demain. Demain, à la même
heure, en ce même endroit, je reviendrai l'attendre. Et
j'ai grand'bate que demain soit arrivé. Avec ennui
j'imagine la soirée d'aujourd'hui, puis la matinée du
lendemain, que je vais passer dans le désœuvrement.. ,
Mais déjà cette journée n'est-elle pas presque finie ?...
Rentré chez moi, pres du feu, f entends crier les journaux du soir. Sans doute, de sa maison perdue quelque
part dans la ville, auprès de Notre-Dame, elle les entend

aussi. ·
Elle... je veux dire : Valentine.
Cette soirée que j'avais voulu escamoter me pese
étrangement. Tandis que l'heure avance, que ce jour-là
va bientôt finir et que déjà je le voudrais fini, il y a des
hommes qui lui ont confié tout leur espoir, tout leur

�LI GRA~D MEAULNES
LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

· amour et leurs dernières forces. Il y a des hommes
mourants, d'autres qui attendent une échéance, et qui
voudraient que ce ne soit jamais demain. Il y en a
d'autres pour qui demain pointera comme un remords.
D'autres qui sont fatigués, et cette nuit n·e sera jamais
assez longue pour leur donner tout le repos qu'il faudrait.
Et moi, moi qui ai perdu ma journée, de quel droit est-ce
que j'ose appeler demain ?

1

1

Vendredi soir. - J'avais pensé écrire à la suite : "Je
ne l'ai pas rev-ue. " Et tout aurait été fini.
Mais en arrivant ce soir, à quatre heures, au coin du
théâtre : la voici. Fine et grave, vêtue de noir, mais avec
de la poudre au visage et une collerette qui lui donne
l'.air d'un pierrot coupable. Un air à la fois douloureux et
malicieux.
C'est pour me dire qu'elle veut me quitter tout de
suite, qu'elle ne viendra plus.
Et pourtant, à la tombée de la nuit, nous voici encore
tous les deux, marchant lentement, l'un près de l'autre,
sur le gravier des Tuileries. Elle me raconte son histoire
mais d'une façon si enveloppée que Je comprends mal.
Elle dit "mon amant " en parlant de ce fiancé qu'elle
n'a pas épousé. Elle le fait exprès, je pense, pour me
choquer et pour que je ne m'attache point à elle.

Il y a des phrases d'elle que je transcris de mauvaise
grâce :
" N'ayez aucune confiance en moi, dit-elle, je n'ai
jamais fait que des folies.

" J'ai couru les chemins, toute seule.
"J'ai désespéré mon fiancé. Je l'ai abandonné parce
qu'il m'admirait trop; il ne me voyait qu'en imagination
et non point telle que j'étais. Or je suis pleine de défauts.
Nous aurions été très malheureux. "
A chaque instant, je la surprends en train de se faire
plus mauvaise qu'elle n'est. Je pense qu'elle veut se
prouver ~ elle-même qu'elle a eu raison jadis de faire la
sottise dont elle parle, qu'elle n'a rien à regretter et n'était
pas digne du bonheur qui s'offiait à elle.
Une autre fois :
- Ce qui me plaît en vous, m'a-t-elle dit, en me regardant longuement, ce qui me plaît en vous, je ne puis

'
savoir pourquoi, ce sont mes souvenirs
...
Une autre fois:
- Je l'aime encore, disait-elle, plus que vous ne
pensez.
Et puis soudain,. brusquement, brutalement, tristement:
- Enfin, qu'est-ce que vous voulez? Est-ce que vous
m'aimez, vous aussi? Vous aussi, vous allez demander ma
main?..
J'ai balbutié. Je ne sais pas ce que j'ai répondu. Peut-

être ai-je dit: " oui. "
Cette espèce de journal s'interrompait là. Commençaient alors des brouillons de lettres, illisibles, informes,
raturés. Précaires fiançailles !.. La jeune fille, sur la
prière de Meaulnes, avait abandonné son métier. Lui,
s'était occupé des préparatifs du mariage. Mais sans

7

�LA NOUVELLE REVU.E FRANÇAISE

L..E GRAND MEAULNES

cesse repris par le désir de chercher encore, de partir
encore sur la trace de son amour perdu, il avait dt1, sans
doute, plusieurs fois dispara1tre; et, dans ces lettres, avec
un embarras tragique, il cherchait à se justifier devant
Valentine.
CHAPITRE XV
LE SECRET

(suite)

Puis le journal reprenait.
Il avait noté des souvenirs sur un séjour qu'ils avaient
fait tous deux à la campagne, je ne sais où. Mais, chose
étrange, à partir de cet instant, peut-être par un sentiment
de pudeur secrete, le journal était rédigé de façon si
hachée, si informe, griffonné si hâtivement aussi, que j'ai
dô. reprendre moi-même et reconstituer toute cette partie
de son histoire.
14 juin. - Lorsqu'il s'éveilla de grand matin dans la
chambre de l'auberge, le soleil avait allumé les dessins
rouges du rideau noir. Des ouvriers agricoles, dans~ sal_Ie
du bas, parlaient fort en prenant le café du matm: ils
s'indignaient, en phrases rudes et paisibles, contre un de
leurs patrons. Depuis longtemps sans doute Meaulnes
entendait, dans son sommeil, ce calme bruit. Car il n'y
prit point garde d'abord. Ce rideau semé de grappes
rougies par le soleil, ces voix matinales mo~tant
la
chambre silencieuse, tout cela se confondait dans l impression uniq-ue d'un réveil à la campagne au début de
délicieuses grandes vacances.

d.U:~

1

!

Il se leva, frappa doucement à la porte vo1Sme, sans
obtenir de réponse, et l'entr'ouvrit sans bruit. Il aperçut
alors Valentine et comprit d'où lui venait tant de paisible
bonheur. Elle dormait, absolument immobile et silencieuse, sans qu'on l'entendît respirer, comme un oiseau
doit dormir. Longtemps il regarda ce visage d'enfant aux
yeux fermés, ce visage si quiet qu'on eô.t souhaité ne
l'éveiller et ne le troubler jamais.
Elle ne fit pas d'autre mouvement pour montrer qu'elle
ne dormait plus que d'ouvrir les. yeux et de regarder.

Des qu'elle fut habillée, Meaulnes revint près de la
ieune fille.
- Nous sommes en retard, dit-elle.
Et ce fut aussitM comme une ménagère dans sa
demeure.
Elle mit de l'ordre dans les chambres, brossa les habits
que Meaulncs avait portés la veille et quand elle en vint
au pantalon se désola. Le bas des jambes était couven
d'une boue épaisse. Elle hésita, puis, soigneusement, avec
précaution, avant de le brosser, elle commença par dper
la première épaisseur de terre avec un couteau.
-

C'est ainsi, dit Meaulnes, que faisaient les gamins

de Sainte-Agathe quand ils s'étaient flanqués dans la
boue.
- Moi; c'est ma mère qui m'a enseigné cela, dit
Valentine.
... Et telle était bien la compagne que devait souhaiter,
son aventure mystérieuse, le chasseur et le paysan
qu'Etait le grand Meaulnes.
&amp;Yant

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇA[SI!
LE GRAND MEAULNES

I 5 JUm. - A ce dîner, à la ferme, où grâce à leurs
amis qui les avaient présentés comme mari et femme, ils
furent conviés, à leur grand ennui, elle se montra timide
comme une nouvelle mariée.
On avait allumé les bougies de deux candélabres, à
chaque bout de la table couverte de toile bla~che, comme
à une paisible noce de campagne. Les visages, des qu'ils
se penchaient, sous cette faible clarté, baignaient dans
ttombre.
R y avait à la droite de Patrice (le fils du fermier)
Valentine puis Meaulnes, qui demeura taciturne jusqu'au
bout, bien qu'on s'adressit presque toujours a lui, Depuis
qu'il avait résolu, dans cc village perdu, afin d'éviter les
commentaires, de faire passer Valentine pour sa femme,
un même regret, un même remords le désolaient. Et tandis que Patrice, à la façon d'un gentilhomme campagnard,
dirigeait le dîner :
" C'est moi, pensait Meaulnes, qui devrais, ce soir,
dans une sape basse comme celle-ci, une belle salle que
je connais bien, présider le repas de mes noces. "
Près de lui, Valentine refusait timidement tout ce
qu'on lui offiait, On etlt dit une jeune paysanne. A
chaque tentative nouvelle, elle regardait son ami et semblait vouloir se réfugier contre lui. Depuis longtemps,
Patrice insistait vainement pour qu'elle vidit son verrei
lorsque ennn Meaulnes se pencha vers elle et lui dit
doucement:
- Il faut boire, ma petite Valentine.
Alors, docilement, elle but. Et Patrice félicita en
souriant le jeune homme d'avoir une femme aussi obéissante.

Mais tous les deux, Valentine et Meaulnes, restaient
silencieux et pensifs. Ils étaient fatigués, d'·abord, leurs
pieds trempés par la boue de la promenade étaient glacés
sur les carreaux lavés de la cuisine. Et puis, de temps à
2utre, le jeune homme était obligé de dire :
- Ma femme, Valentine, ma femme ...
Et chaque fois, en prononçant sourdement ce mot,
devant ces paysans inconnus, dans cette salle obscure, il
avait l'impression de commettre une faute.
I 7 juin.

-

Uapres-midi de cc dernier jour commença

mal.
Patrice et sa femme les accompagnèrent à la promenade.
Peu à peu, sur la pente inégale couverte de bruyères, les
deux couples se trouvèrent séparés, Meaulnes et Valentine
s'assirent entre les genévriers, dans un petit taillis.
Le vent portait de9 gouttes de pluie et le temps était
bas. La soirée avait un g0t1t amer, semblait-il le goltt
d' un tel ennui que l'amour même ne le pouvait ,distraire.
Longtemps ils restèrent là, dans leur cachette, abrités
sous les branches, parlant peu, Puis le tetnps se leva. Il fit
beau. Ils crurent que, maintenant, tout irait bien.
. Et ils commencèrent parler d'amour. Valentine parlait, parlait. ..
- Voici, disait-elle, ce que me promettait mon fiancé,
comme un enfant qu'il était : tout de suite nous allrions
eu une maison, comme une chaumière perdue dans · la
ca~pagne. Elle était toute prête, disait-il. Nous y serions
arrivés comme au retour d'un grand voyage, le soir de
no~c mariage, vers cette heure-ci qui est proche de la
nuit. Et par les chemins, dans la cour, cachés dans les

a

�LA NOUVELLE R!VU! .FRANÇAIS!

bosquets, des enfants inconnus nous auraient fait f~te,
criant : " Vive la mariée ! " ... Quelles folies ! n'est-ce
pas?
Meaulnes, interdit, soucieux, l'écoutait. Il retrouvait,
dans tout cela, comme l'écho d'une voix déjà entendue.
Et il y avait aussi, dans le ton de la jeune füle, lorsqu'elle
contait cette histoire, un vague regret.
Mais elle eut peur de l'avoir blessé. Elle se tourna
vers lui, avec élan, avec douceur.
- A vous, dit-elle, je veux donner tout ce que j'ai ;
quelque chose qui ait été pour moi plus précieux que
tout ..• et vous le brillerez !
Alors, en Je regardant fucement, d'un air anxieux, elle
sortit de sa poche un petit paquet de lettres qu'elle lui
tendit, les lettres de son fiancé.
Ah ! tout de suite, il reconnut la fine écriture. Comment n'y avait-il jamais pensé plus t6t I C'était l'écriture
de Frantz Je bohémien qu'il avait vue jadis sur le billet
désespéré laissé dans la chambre du Domaine...
Ils marchaient maintenant sur une petite route étroite
entre les p!qucrettes et les foins éclairés obliquement par
le soleil de cinq heures. Si grande était sa stupeur que
Mcaulnes ne comprenait pas encore quelle déroute pour
lui tout cela signifiait. Il lisait parce qu'elle lui avait
demandé de lire. Des phrases enfantines, sentimen12les,
pathétiques ... Celle-ci, dans la dernière lettre :

" •.• Ah ! uous avez perdu le petit cœur, impardo1111abl1
petite Yalmtine. Que va-t~I nous arriver r E11ft11 jt nt s11is
pas superstitieux .•• "
Meaulnes lisait, à demi aveuglé de regret et de col~re,
le visage immobile, mais tout pile, avec des frémissements

U

GRAND MEAULNES

IOUS

les yeux, Valentine inquiète de le voir ainsi, regarda

où il en était, et cc qui le fàchait tant.
- C'est, cxpliqua-t-elle très vite, un bijou qu'il
m'avait donné en me faisant jurer de Je garder toujours.
C'é12ient la de ses idées folles.
Mais elle ne nt qu'exaspérer Meaulnes.
- Folles I dit-il en mettant les lettres dans sa poche.
Pourquoi répéter cc mot ? Pourquoi n'avoir jamais voulu
aoirc en lui ? Je l'ai connu, c'était le garçon le plus
merveilleux du monde 1

- Vous l'avez connu, dit-elle au comble de l'émoi,
,ous avez connu Frantz de Galais?
- C'était mon ami le meilleur, c'était mon frère
d'aventures, et voilà que je lui ai pris sa Jiancéc !
"Ah l poursuivit-il avec fureur, quel mal vous nous avez
&amp;it, vous qui n'avez voulu croire à rien. Vous êtes cause
de tout. C'est vous qui avez tout perdu ! tout perdu !... "
Elle voulut lui parler, lui prendre la main, mais il la
repoussa brutalement.
- Allez-vous-en. Laissez-moi.
- Eh bien, s'il en est ainsi, dit-elle, le visage en feu,
Wgayant et pleurant à demi, je partirai en effet. Je rentrerai à Bourges, chez nous, avec ma sœur. Et si vous
ne revenez pas me chercher, vous savez, n'est-ce pas? que
IIIOD pere est trop pauvre pour me garder ; eh bien, je
repartirai pour Paris, je battrai les chemins comme je l'ai
dqà fait une fois, je deviendrai certainement une nile
perdue, moi qui n'ai plus de métier...
Et elle s'en alJa chercher ses paquets pour prendre le
train, tandis que Meaulnes, sans même la regarder partir,
continuait à marcher au hasard.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

Le journal s'interrompait de nouveau.
Suivaient encore des brouillons de lettres, lettres d'un
homme indécis, égaré. Rentré à la Ferté-d'Angillon,
Meaulnes écrivait à Valentine en apparence pour lui affirmer sa résolution de ne jamais la revoir et lui en donner
des raisons précises, mais en réalité, peut-être, pour qu'elle
lui répondît. Dans une de ces lettres, il lui demandait cc
que, dans son désarroi, il n'avait pas même songé d'abord
à lui demander : Savait-elle où se trouvait le Domaine
tant cherché?... Dans une autre, il ~a suppliait de se
réconcilier avec Frantz de Galais. Lui-même se chargeait
de le retrouver... Toutes les lettres dont je voyais les
brouillons, n'avaient pas dft être envoyées. Mais il avait
dt1 écrire deux ou trois fois, sans jamais obtenir de
réponse. Ç'avait été pour lui une période de combats
affreux et misérables dans un isolement absolu.
L'espoir de revoir jamais Yvonne de Galais s'étant
complètement évanoui, il avait peu à peu senti sa grande
résolution faiblir. Et d'après les pages qui vont suivre
- les dernières de son journal, - j'imagine qu'il dut, un
beau matin de vacances, louer une bicyclette pour aller à
Bourges, visiter la cathédrale... Il était parti à la premiere
heure, par la belle route droite entre les bois, inventant
en chemin mille prétextes à se présenter dignement, sans
demander une réconciliation, devant celle qu'il avait
chassée.
Les quatre dernières pages, que j'ai pu reconstituer,
racontaient ce voyage et cette dernière faute .••

LE GRAND MEAULNES

CHAPITRE XVI
LE SECRET

(fin)

25 amk - De l'autre c8té de Bourges, à l'extrémité
des nouveaux faubourgs, il découvrit, après avoir longtemps cherché, la maison de Valentine Blandeau. Une
femme - la mère de Valentine - sur le pas de la porte,
semblait l'attendre. C'était une bonne figure de ménagère, lourde, fripée, mais belle encore. Elle le regardait
venir avec curiosité et lorsqu'il lui demanda " si
M11" Blandeau étaient ici ", elle lui expliqua doucemen~
avec bienveillance, qu'elles étaient rentrées à Paris depuis
le 15 aoôt. " Elles m'ont défendu de dire où eUes
allaient, ajouta-t-elle, mais en écrivant à leur ancienne
adresse on fera suivre leurs lettres. "
En revenant sur ses pas, sa bicyclette à la main, à
travers le jardinet, il pensait :
- Elle est partie ... Tout est fini comme je l'ai voulu .••
C'est moi qui l'ai forcée à cela. " Je deviendrai certainement une fille perdue, " disait-elle. Et c'est moi qui l'ai
jetée là! C'est moi qui ai perdu la fiancée de Frantz !
Et tout bas il se répétait avec folie : "Tant mieux l
Tant mieux ! " avec la certitude que c'était bien " tant
pis " au contraire et que, sous les yeux de cette femme,
avant d'arriver à la grille, il allait buter des deux pieds et
tomber sur les genoux.
Il ne pensa pas à déjeuner et s'arrêta dans un café où
il écrivit longuement à Valentine, rien que pour crier,

�770

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

pour se délivrer du cri désespéré qui l'étouffait. Sa lettre
répétait indéfiniment : " Vous avez pu !... Vous avez
pu !... Vous avez pu vous résigner à cela !... Vous avez pu
vous perdre ainsi !"

/

Près de lui des officiers buvaient. L'un d'eux racontait
bruyamment une histoire de femme qu'on entendait par
bribes: " ... Je lui ai dit .•. Vous devez bien me connaître••. Je fais la partie avec votre mari tous les soirs ! "
Les autres riaient et, détournant la tête, crachaient
derrière les banquettes, Hbe et poussiéreux, Meaulnes les
regardait comme un mendiant. Il les imagina tenant
Valentine sur leurs genoux.
Longtemps, à bicyclette, il erra autour de la cathédrale
en se disant obscurément: "En somme, c'est pour la
cathédrale que j'étais venu." Au bout de toutes les rues,
sur la place déserte, on la voyait monter énorme et
indifférente. Ces rues étaient étroites et souillées comme
les ruelles qui entourent les égÙses de village. Il y avait
çà et là l'enseigne d'une maison louche, une lanterne
rouge ... Meaulnes sentait sa douleur perdue, dans ce
quartier malpropre, vicieux, réfugié comme aux anciens
Ages, sous les arcs-boutants de la cathédrale. Il lui venait
une crainte de paysan, une répulsion pour cette église de
la ville, où tous les vices sont sculptés dans des cachettes,
qui est bâtie entre les mauvais lieux et qui n'a pas de
remede pour les plus pures douleurs d'amour.
Deux filles vinrent à passer, se tenant par la taille et le
regardant effrontément. Par dégollt ou par jeu, pour se
venger de son amour ou pour l'abîmer, Meaulnes les
suivit lentement à bicyclette et l'une d'elles, une misérable

L! GRAND MEA ULNES

771

fille dont les rares cheveux blonds étaient tirés en arrière
par un faux chignon, lui donna rendez-vous pour six
heures au Jardin de l'Archevêché, le jardin où Frantz
dans une de ses lettres donnait rendez-vous à la pauvre
Valentine.
Il ne dit pas non, sachant qu'à cette heure il aurait
depuis longtemps quitté la ville. Et de sa fenêtre basse,
dans la rue en pente, elle resta longtemps à lui faire des
signes vagues.
Il avait hàte de reprendre son chemin.
Avant de partir, il ne put résister au morne désir de
passer une dernière fois devant la maison de Valentine.
Il regarda de tous ses yeux et put faire provision de
tristesse. C'était une des dernières maisons du faubourg et
la rue devenait une route à partir de cet endroit ... En
face, une sorte de terrain vague formait comme une petite
place. Il n'y avait personne aux fenêtres, ni dans la cour,
nulle part. Seule, le long d'un mur, traînant deux gamins
en guenilles, une sale fille poudrée passa.
C'est là que l'enfance de Valentine s'était écoulée, là
qu'elle avait commencé à regarder le monde, de ses yeux
confiants et sages. Elle avait travaillé, cousu, derrière ces
fenêtres. Et Frantz était passé pour la voir, lui sourire,
dans cette rue de faubourg. Mais maintenant il n'y avait
plus rien, rien ... La triste soirée durait et Meaulnes savait
seulement que quelque part, perdue, durant ce même
apres-midi, Valentine regardait passer dans son souvenir
cette place morne où jamais elle ne viendrait plus.

Le long voyage qui lui restait à faire pour rentrer

�L! GRAND MEAULNES

772

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

devait être son dernier recours contre sa peine, sa derniere
distraction forcée avant de s'y enfoncer tout entier.
Il partit. Aux environs de la route, dans la vallée, de
délicieuses maisons-fermieres, entre les arbres, au bord de
l'eau, montraient leurs pignons pointus garnis de treillis
verts. Sans doute, là-bas, sur les pelouses, des jeunes filles
attentives parlaient de l'amour. On imaginait, là-bas, des
!mes, de belles imes ...
Mais, pour Meaulnes, à ce moment, il n'existait plus
qu'un seul amour, cet amour mal satisfait qu'on venait de
souffleter si cruellement, et la jeune fille entre toutes qu'il
eôt d0 protéger, sauvegarder, était justement celle-là qu'il
venait d'envoyer à sa perte.
Quelques lignes Mtives du journal m'apprenaient encore
qu'il avait formé le projet de retrouver Valentine cotlte
que coôte avant qu'il fat trop tard. Une date, dans un
coin de page, me faisait croire que c'était là ce long voyage
pour lequel Mme Meaulnes faisait des préparatifs, lorsque
j'étais venu à la Ferté-d'Angillon pour tout déranger.
Dans la mairie abandonnée, Meaulnes notait ses souvenirs
et ses projets par un beau matin de la fin du mois d'aotlt
- lorsque j'avais poussé la porte et lui avais apporté la
grande nouvelle qu'il n'attendait plus. Il avait été repris,
immobilisé, par son ancienne aventure, sans oser rien faire
ni rien avouer. Alors avaient commencé le remerds, le
regret et la peine, tant8t étouffés, tant6t triomphants,
jusqu'au jour des noces où le cri du bohémien dans les
sapins lui avait théitralement rappelé son premier serment
de jeune homme.

773

Sur ce même cahier de devoirs mensuels, il avait encore
griffonné quelques mots en Mte, à l'aube, avant de quitter
avec sa permission, - mais pour toujours - Yvonne de
Galais, son épouse depuis la veille :
" Je pars. Il faudra bien que je retrouve la piste des
deux bohémiens qui sont venus hier dans la sapiniere et
qui sont partis vers l'Est à bicyclette. Je ne reviendrai
pres d'Yvonne que si je puis ramener avec moi et installer
dans la " maison de Frantz " Frantz et Valentine

mariés.
" Ce manuscrit, que j'avais commencé comme un
journal secret et qui est devenu ma confession, sera, si je
ne reviens pas, la propriété de mon ami François Seurel."
Il avait dtl glisser le cahier en hite sous les autre~,
renfermer à clef son ancienne petite malle d'étudiant, et
disparaître.
ÉPILOGUE

Le temps passa. Je perdais l'espoir de revoir jamais
mon compagnon, et de mornes jours s'écoulaient dans
l'&amp;:ole paysanne, de tristes jours dans la maison déserte.
Frantz ne vint pas au rendez-vous que je lui avais fixé,
et d'ailleurs ma tante Moine! ne savait plus depuis longtemps où habitait Valentine.
La seule joie des Sablonnieres, ce fut bientê&gt;t la petite
fille qu'on avait pu sauver. A la fin de septembre, elle
s'annonçait même comme une solide et jolie petite fille.
Elle allait avoir un an. Cramponnée aux barreaux des

�774

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAID

chaises, elles les poussait toute seule, s'essayant à marcher
sans prendre garde aux chutes, et faisait un tintamarre
qui réveillait longuement les échos sourds de la demeure
abandonnée. Lorsque je la tenais dans mes bras, elle ne
souffrait jamais que je lui donne un baiser. Elle avait une
façon sauvage et charmante en même temps de frétiller
et de me repousser la figure avec sa petite main ouverte,
en riant aux éclats. De toute sa gaieté, de toute sa
violence enfantine, on e1lt dit qu'elle allait chasser le
chagrin qui pesait sur la maison depuis sa naissance. Je
me disais parfois : "Sans doute malgré cette sauvagerie,
sera-t-elle un peu mon enfant. " Mais une fois encore la
Providence en décida autrement.
Un dimanche matin de la fin de septembre, je m'étais
levé de fort bonne heure, avant même la paysanne qui
avait la garde de la petite fille. Je devais aller pêcher au
Cher avec deux hommes de Saint-Benoist et Jasmin
Delouche. Souvent ainsi les villageois d'alentour s'entendaient avec moi pour de grandes parties de braconnage:
pêches à la main, la nuit, pêches aux éperviers prohibés. ..
Tout le temps de l'été, nous partions, les jours de con~
des l'aube, et nous ne rentrions qu'à midi. C'était le
gagne-pain de presque tous ces hommes. Quant à mo4
c'était mon seul passe-temps, les seules aventures qui me
rappelassent les équipées de jadis. Et j'avais fini par
prendre go11t à ces randonnées, à ces longues pêches le
long de la rivière ou dans les roseaux de l'étang.
Ce matin-là, j'étais donc debout, à cinq heures et demie,
devant la maison, sous un petit hangar adossé au mur qui
séparait le jardin anglais des Sablonnières du jardin potager

LI GRAND MEAULNES

775

de la ferme. J'étais occupé à démêler mes filets que j'avais
jetés en tas, le jeudi d'avant.
Il ne faisait pas jour tout à fait; c'était le crépuscule
d'un ~eau matin de septembre; et le hangar où je
démêlais à la hàte mes engins se trouvait à demi plongé
dans la nuit.
J'étais là silencieux et affairé lorsque soudain j'entendis
la grille s'ouvrir, un pas crier sur le gravier.
- Oh ! Oh ! me dis-je, voici mes gens plus t6t que
je n'aurais cru. Et moi qui ne suis pas prêt!. ..
Mais l'homme qui entrait dans la cour m'était inconnu.
C'était, autant que je pus distinguer, un grand gaillard
barbu habillé comme un chasseur ou un braconnier. Au
lieu de venir me trouver là où les autres savaient que
j'&amp;ais toujours, à l'heure de nos rendez-vous, il gagna
directement la porte d'entrée,
.. ; c' est que1qu ' un de leurs amis qu'ils
- Bon .1 pensai-Je
auront convié sans me le dire et ils l'auront envoyé en
itlaireur.

L'homme fit jouer doucement, sans bruit, le loquet de
la porte. Mais je l'avais refermée, aussittt sorti. Il fit de
~me à l'entrée de la cuisine. Puis, hésitant un instant,
~ to1_1rna vers moi, éclairée par le demi-jour, sa figure
tnqwète. Et c'est alors seulement que je reconnus le
grand Meaulnes.

U~ long moment, je restai là, effrayé, désespéré, repris
IOUdam par toute la douleur qu'avait réveillée son retour.

Il avait disparu derriere la maison, en avait fait le tour,
il revenait, hésitant.
Alors je m'avançai vers lui, et sans rien dire je l'embrassai en sanglotant. Tout de suite, il comprit ;

et

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

_ Ah ! dit-il, d'une voix brève, elle est morte, n'estce pas?
Et il resta là, debout, sourd, immobile et terrible. Je
le pris par le bras et doucement je l'entraînai vers la maison. Il faisait jour maintenant. Tout de suite, pour que le
plus dur ftlt accompli, je lui fis monter l'escalier qui
menait vers la chambre de la morte. Sit6t entré, il tomba
à deux genoux devant le lit et, longtemps, resta la tête
enfouie dans ses deux bras.
Il se releva enfin, les yeux égarés, titubant, ne sachant
où il était. Et, toujours le guidant par le bras, j'ouvris la
porte qui faisait communiquer cette chambre avec celle
de la petite fille. Elle s'était éveillée toute seule - pendant
que sa nourrice était en bas - et, délibérément, s'était
assise dans son berceau. On voyait tout juste sa tête
étonnée, tournée vers nous.
- Voici ta fille, dis-je.
Il eut un sursaut et me regarda.
Puis il la saisit et l'enleva dans ses bras. Il ne put pas
bien la voir d'abord, parce qu'il pleurait. Alors, pour
détourner un peu ce grand attendrissement et ce flot de
larmes tout en la tenant très serrée contre lui, assise sur
' droit, il tourna vers moi sa tête baissée et me dit:
.
son bras
- Je les ai ramenés, les deux autres... Tu iras les voir
dans leur maison.
Et en effet, au début de la matinée, lorsque je m'en
allai, tout pensif et presque heureux, vers la maison de
Frantz qu'Yvonne de Galais m'avait jadis mont~ée
déserte j'aperçus de loin une manière de jeune ménagere
en colierette, qui balayait le pas de sa porte, objet de

LE GRAND MEAULNES

777

curiosité et d'enthousiasme pour plusieurs petits vachers
encümanchés qui s'en allaient à la messe...
Cependant la petite fille commençait à s'ennuyer d'être
serrée ainsi et, comme Augustin, la tête penchée de côté
pour cacher et arrêter ses larmes, continuait à ne pas
la regarder, elle lui flanqua une grande tape de sa petite
main sur sa bouche barbue et mouillée.
Cette fois le père leva bien haut sa fille la fit sauter
'
au bout de ses bras et la regarda avec une espèce de rire.
Satisfaite, elle battit des mains ...

.

Je m'étais légèrement reculé pour mieux les voir.
Un peu déçu et pourtant émerveillé je comprenais que la
petite fille avait enfin trouvé là Je compagnon qu'elle
attendait obscurément .. La seule joie que m'ellt lai~ée
le grand Meaulnes, je sentais bien qu'il était revenu pour
me la prendre. Et déjà je l'imaginais, la nuit, enveloppant
• fille dans un manteau, et partant avec elle pour de
nouvelles aventures.
ALAIN-FOURNIER.

FIN

�CHRONIQUE DE CAERDAL

779

En vérité, c'était une princesse.

CHRONIQUE DE CAERDAL

XXIV
MORT D'AMOUR
l
LA PRINCESSE ADIEU

En vérité, c'était une princesse. Elle ne croyait
pas au bonheur ; mais elle le voulait. Elle aimait
assez la vie, pour la quitter déserte. Elle avait
assez de cœur pour ne pas l'abaisser.
Elle était fière et libre ; non pas pour servir
les idoles peintes que les chambellans barbouillent
chaque jour de préjugés et de mensonges, à fin
d'en rafraichir les couleurs ; mais pour ne pas
renier le dieu qu'elle s'était donné. Et certes, son
dieu était l'amour. Sa religion n'était point un
manteau de cour, ni une singerie paîenne : c'était
bien l'amour qui jamais ne pardonne, et jamais
ne marchande, même s'il partage. Et ne f0t elle
point née dans un palais, sous la couronne, c~e
jeune fille avait la majesté des femmes : elle était
reine, puisqu'elle savait royalement aimer.

Ils ont parlé de sa folie, comme si toute grandeur n'était pas insensée au regard des médiocres.
Sur la hauteur, quelle beauté n'a point paru du
délire à l'horrible foule d'en bas? Les mouches
de la vallée bourdonnent contre Prométhée, •même
quand e1les vont loger leur vermine dans sa blessure. Vénus aussi délire, et Orphée. Et les sacristains de la morale ont oublié la folie de la croix.
La belle princesse était donc folle. Elle a porté
si haut sa chère vie, qu'elle n'a pas balancé à la
précipiter, le jour où on l'a contrainte de descendre.
Sans doute, l'incorruptible troupeau des valets,
hochant la tête et soupirant sous la livrée des
mœurs louables, bllme dans une si jeune princesse
le scandale de la mort volontaire ; et ils s'indignent
de la làcheté. Car ils ont, eux, tous les courages ;
et celui de vivre n'est encore rien près de celui
que je leur trouve de respirer ensemble, ou de cet
autre courage, encore plus héroYque, étant ce
qu'ils sont, chacun, de soi même se supporter.
Pour elle, la fiancée de Heidelberg, elle était si
bien née qu'elle n'a pas voulu vieillir avec eux,
ses sujets.
Que cette princesse morte me plait I Elle est
bien sage d'avoir été si folle. Son nom d'ailleurs
était Sagesse ; et je l'appelle aussi la P;incesse
Adieu.

�780

CHRONIQUE DE CAERDAL

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

Elle tourne le dos à tous ces menteurs, et à
l'ennui sans bornes qu'ils exhalent. Qui ne mène,
à présent, dans la sottise du mensonge universel,
une vie d'accablant ennui ? Toutes les créatures
sont désormais soumises au même sort, réglé une
fois pour toutes. Les plus grandes et les plus
belles figures sont inscrites, dès la naissance, dans
le cercle rigoureux de la convention. Une grâce
radieuse, une forme souveraine en vain naîtrait
au monde : il lui faut passer par l'ignominie du
journal et du critique à un sou.
La princesse Adieu en a par dessus les yeux
d'une vie si mal faite, où le premier faquin venu
fait la loi au cœur d'une femme, pourvu qu'il ait
un titre de ministre ou une clef de chambellan.
En frac et en surplis, les voici qui la menacent
du ciel, comme s'ils en tenaient les foudres par
acte passé devant notaire, et qu'ils en fuss~nt }es
porte glaives, eux qui, même au fond de 1enter,
se retrouveront éternels porte-vases, porte-bourdes
et porte-queues comme devant. Plutôt que disputer avec ces docteurs vêtus en chiens savants, elle
choisit de mourir, la petite princesse.

781

de si grotesque ou de si risiblement lugubre que
cette plébaille de princes, tous lieutenants de la
Providence dans l'armée allemande, et tous en
uniforme ? Celui-ci, Guillaume des LancÎers ou.
Ruprecht de la Garde, ne s'indigne pas que la
pauvre petite reine soit morte par la faute des sots
de son espèce. Non. Soyez. en stîr, son indignation
est plus généreuse: elle vient de la vanité blessée.
Il est furieux que sa cousine n'ait pas pris son
avis pour aimer un homme de son choix. Et
qu'elle osât rêver de l'épouser contre le gré de
toute la maison ! Une fille de ce rang déchoir
jusqu'à chérir le fils d'une autre race, et quelle
race! Un tel affront aux mille Hohenschwein et
aux dix mille Gaensebourg ! à '' tous nos morts ",
et à tant de vivants qui n'en valent guère mieux!
Car cette race est assez. bonne pour leur donner
un Dieu, mais non pas un cousin ou un beau frère.
Tous les menteurs sont généalogistes, il me
semble. Et il n'est bon mensonge que de généalogie.

II
OPHÉLIE D:ÉSESPÈRll

C'est alors qu'un prince de la famille, certain
Guillaume de Hohenschwein xxxvt ou Ruprecht
xuv de Gaenseburg a cru bon d'entrer en_ scène
avec sa couronne fermée et son sabre de bois. Les
buses ont aussi la couronne fermée. Y a-t-il rien

Dans l'amour contrarié, une jeune femme prend
une vue désespérée du monde: elle s'y voit, enfin.
Tout lui manque à la fois, et elle même. Elle perd
sa raison de vivre. Comme une marée de la vase,

�782

CHRONIQUE DE CAERDAL

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

elle regarde, elle sent monter autour d'elle la foule
des intérêts sordides qu'on lui oppose. Ils sont
tous soulevés avec cette puanteur irrésistible des
bas fonds que l'on cache, à l'ordinaire, sous toute
sorte de corbeilles, de guirlandes et de parterres en
fleurs ; mais l'orage les découvre, et la vieille
ordure des lois, des préjugés et de toutes ces
morales crevées depuis des siècles fume en scandale : c'est l'encens de l'utilité sociale, encens d'une
suffocante odeur.
La jeune femme s'épouvante ; elle se révolte,
elle essaie de fuir. Un seul intérêt faisait pour elle
le droit de tous les autres et la beauté du monde.
Elle veut le sauver, et se sauver avec lui. Elle
prend sa course à travers la fumée, la punaisie des
chambellans et les clameurs des douairières ces
chaises percées du bon usage. Mais elle ne 'peut
~ller assez loin. On la poursuit et on l'arrête.
Epuisée, on la lie par son honneur, et on l'entrave
dans sa fierté même. On lui fait honte de sa chère
ivresse. Elle rentre dans la maison natale, qui est
la citadelle du marais, et toujours une prison, bâtie
sur les pilotis de la vanité et maçonnée de mensonges. Tous les ais sont pourris; et chacun le sait
bien dans la confrérie des ingénieurs politiques,
lesquels passent leur temps à tâter les fondations
de la baraque, et à les cimenter de leur grasse
salive. Mais ils tiennent encore par la force de la
coutume ; et la grande affaire est de ne pas les

ébranler d'un coup trop soudain ou trop rude. Le
corps d'une jeune princesse, qu'il serve du moins
à caler un pan de mur.
Elle pourtant, la jeune fille, le deuil de son
amour est le deuil de la vie. Un dégoô.t sans
limites enveloppe pour elle tout l'univers. Elle n'a
plus d'espérance. Une même vue lui révèle sa
propre misère et toutes les bassesses du monde.
Princesse, étiez vous déjà si femme de ne pas
vous sentir la force de régner là dessus par le
dédain? Vous étiez trop délicate. Et c'est dans le
bonheur seulement qu'une vraie femme est dédaigneuse.
Vous vous êtes laissée étrangler par la théorie et
les sermons des menteurs, de qui chaque imposture
se glorifie d'être une racine. lis ne vous ont pas.
fait peur : ils vous ont écœurée de leur rage et
de leurs mépris. Ils vous ont menacée de leur
conscience, cette pistole de Saint-Lazare. Et couvent pour couvent, vous avez choisi, entre les
deux fleuves du jour et de la nuit, la tranquille
abbaye de sous terre.

III
MORT D'AMOUR

r

La mort d'amour est certes la plus belle. Comment
mourrait on mieux que si l'on meurt d'amour?

�784

LA NOUVELLE REVUE

FRANÇAIS!

Le jour vient où il faut créer son univers, sous
peine de tout perdre. Et même alors la vue que
l'on a prise du néant emplit à ce point les yeux,
qu'ils se ferment. En cette agonie, la douleur
même parait sans raison.
Que rien, rien n'ait de prix, que rien n'ait ombre
d'importance, c'est bien le pis. Si du moins l'on
pouvait se promettre quelque féconde torture 1 Il
vaudrait la peine de souffrir. Mais que rien ne
serve à rien, qu'il ne vaille pas la peine de s'immoler, que rien de nous n'importe plus que son
contraire, pas même un divin sacrifiçe, c'est alors
qu'une ombre infinie se couche sur notre Ame; et
le mouvement même de notre suprême espérance
tourne en infinie nausée.
Cependant, l'amour qui nous perd est aussi
l'amour qui nous sauve. Dans cette profondeur de
dégoôt, rien d'ailé ne nous visite que cette sanglante palpitation de l'amour. Et c'est de ce souffle
qu'on ressuscite.
Mais le sauveur attendu ne sauve que les cœurs
capables d'être sauvés. Il faut être digne de son
amour. Il faut être digne de sa douleur.
Les Saints meurent d'amour, pour s'élever enfin
dans un paradis d'amour éternelle. Bienheureux
sont ils dits, et non à contre sens. Mais qu'on
n'abuse pas de leur bonheur contre nous. Et je
leur dirai un peu, comme le prince Muichkine au

CHRONIQUE DE CAERDAL

mourant qui le brave : "Passez le premier, et
pardonnez nous notre malheur. "
Dans la mort d'amour, quelle foi vive!
Cette mort, qui est partout et qui de toutes
parts nous assiège, la mort d'amour passionnément
la nie. Elle dit que sans amour c'est la vie qui est
la mort. Elle le dit, et elle le prouve.
L'amour a pris toute la créature. Elle n'est plus
elle même : elle est par delà son être, étant
uniquement ce qu'elle aime. Avec douleur, avec
désespoir sans doute. La mort est en fuite, pourtant : elle ne prend de cette femme qui se tue, que
ce qu'elle lui laisse ; mais le rêve de ce camr, la
foi le lui dérobe.
En vérité, ou vivre en Dieu, ou mourir d'amour.
Ceux qui sont morts d'amour valent mieux que
les autres. Rien n'est plus grand, si ce n'est de
subir, dans la vie, l'extrême douleur d'aimer; et
sans se plaindre. Mais il y faut, peut être, trop de
force.
Ils vont dire que j'invite les jeunes filles à se
tuer, et les jeunes femmes à sauter dans la rivière.
Je les retiens sur le bord, au contraire. Tant de
beauté doit faire horreur au plus grand nombre,
et donner du soupçon aux âmes vulgaires. Je ne
pousse que ceux qui sont déjà tombés. Je ne vante

�786

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

pas la faiblesse de ceux qui meurent par amour ;
mais j'entends la plaindre et la caresser.
Cependant, la puissance d'un homme se mesure
à sa force pour la douleur, et pour vivre.

IV
SE TUER, ET NON

Se tuer, c'est avouer son néant. Or, on n'est
homme et on ne vit en homme, que pour ne
jamais faire cet horrible aveu.
,
..
Il peut être admirable de se tuer, a la cond1t1on
qu'on soit un être doux et faible, qui ne ré~i_ste
plus à un seul sentiment trop fort pour sa frag1hté,
et qui confesse sa douceur avec sa faiblesse. Il y a
là une sorte de sacrifice à une beauté trop forte.
Cette faiblesse s'immole à une grandeur inaccessible. Mais comme elle la connait ! Ha, chères
créatures capables de vous immoler.
Ainsi je ne vois point de plus belle mort que
de mourir d'amour, si en effet on ne peut pas
vivre. Mort très pure, pure de tout reproche, pure
de toute vengeance : pure de cette haine qui tient
si souvent toute la place de l'amour, et qui fait le
fond des jaloux: l'amour des jaloux est une haine:
car ils s'aiment eux mêmes avant tout et par dessus
tout. Et combien d'amants farouches ne se sont
tués que pour attacher leur furie vengeresse au

CHRONIQUE DE CAERDAL

cœur de ceux qu'ils laissent, et qu'ils aiment bien
moins, les aimant de la sorte, qu'ils ne les détestent
à perpétuité.
N'a-t-on pas la force de supporter le mal d'être
et la peine de vivre dans une passion malheureuse,
je consens qu'on se tue. Et mort pour mort, encore
un coup, il n'en est pas de plus belle. L'amour est
une patrie. Il est beau de n'y pas survivre.
Mais il est bien plus beau de souffrir pour elle,
et d'autant plus que plus profonde est la douleur.
Il est beau de porter sa passion : il est divin de
l'embrasser dans le supplice.
Je ne dis pas de la vaincre. Je ne crois pas à
cette sorte de . triomphes, sinon quand la passion
est trop émoussée ou trop faible pour n'être pas
déjà vaincue. Assis dans son rond de cuir, (c'est
son auréole), le docteur de Sorbonne abonde en
ces victoires, pour le compte de Corneille.
Non; il n'est pas question de vaincre sa douleur:
mais d'en être digne, de la charger tout entière, de
la nourrir, de vivre avec elle, d'en avoir au fond
de soi la force, le génie toujours vivace et l'aliment.
Enfin, celui qui connait la passion d'homme, sait
aussi ce qu'elle exige. Il lui faut être le Prométhée
qui ne demande pas grâce au milieu de ses plus
terribles cris. Plus il crie, plus il souffre, et plus il
est immortel. Il ne demeure pas immobile: le mal
lui tord les bras et lui fait bouillir le flanc. Or,
plus il se sent vivre dans la torture, plus il ouvre

,

�788

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

son foie au bec qui le déchire. Et toujours malgré
lui. Car il hait la douleur autant qu'il l'accueille ;
et il ne s'y dérobe pas plus qu'il ne ~•y résign~ .•
Que la beauté soit avec nous I C est la pnere
de la douleur.
V
n'uNE MORT VOLONTAIRE

Tombé sur les o-enoux, celui qui se laisse choir
contre terre ne v~ut pas mourir : il s'offre au
maître de la poussière et se fait égorger. La mort
volontaire est hideuse, si elle n'est en effet un
acte de volonté.
Pour la plupart, se tuer c'est succomber à la
tentation d'en bas. On se met à son rang. On se
juge. On se biffe du texte/ un _pauvre mot qui n'a
pas de sens. Ce delea.ur m effraie.
. .
Je vois une grandeur dans la mort volon~re •
mais c'est la grandeur des faibles. Ils veulent vme,
et ne peuvent pas être.

1

1

11 ne faut pas fermer soi même la route où Dieu
peut venir. Entre lui et nous, il ne f~ut p~s cre11ser cet abime de vide. S'il vole un JOUr a notre
rencontre faut il avoir eu l'affreuse faiblesse d'e~
•
cer nous ' mêmes nos traces sur le chemin
ou1 11
nous cherche, de sorte qu'il ne nous trouve plus?

CHRONIQUE DE CAERDAL

789

Dans la faiblesse, il est une séduisante tentation :
dépouiller enfin l'armure ; et se coucher tout de
son long sous le poids. Glisser au fleuve, et que
ces armes ne soient plus, enfin, que la plus lourde
pierre au cou.
Ah, parfois, on aimerait de se laisser aller. C'est
assez, c'est trop être soi même. C'est assez lutter
contre tout ce qui nous offense, et contre la femme
pleurante que nous tenons enchainée au fond de
nous. On est si tendre dans l'abandon de soi,
quand on est recru de ces ardeurs violentes, ou
brüle une bien plus haute, mais terrible tendresse!
Tomber à la rivière ! Que la cruelle coule avec
son babil au soleil ! Et que le courant nous porte
où il voudra, loin de vous, les hommes, et loin
de nous.
Mais c'est trop fléchir. La pensée que je cède
me brtlle au point que je ne puis plus goilter la
morne joie de céder,
Nous ne sommes tentés que pour ne pas succomber à la tentation.

VI
CŒUR INSATIABLE

Plus grand est l'amour de la vie, plus profonde

la connaissance de la mort.
C'est parce que j'aime infiniment la vie, que Je
suis à l'infini dans la mort.

�790

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS&amp;

Connaître, c'est être. Et tout être à ce que l'on
connaît, y naitre sans cesse et y renaitre. Quel
courage ne faut il pas, pour aller à la vie par ces
voies toutes mortelles ? Quelle vertu pour ne pas
se soustraire au supplice et à l'effroi de ces morts
successives ? Mais ce qui réclame le plus de courage est ce qui me tente le plus.

CHRONIQUE DE CAERDAL

791
mort: c'est force alors de se tuer ; c'est vouloir
libre ; c'est charité. Je veux me restituer entier à
mon dieu, tel ~n enfant grandi, mais qui semble
toujours naitre : comme une feuille de mai, non
comme une branche pourrie.
Mais être las de sa peine, las de vivre, las de
souffrance et lassé de soi? Non. Que toutes occasions de combat nous soient occasions de victoire:
il s'agit de vaincre. Pour soi, non pour le monde.
Pour vous, mon àme, pour vous.

PART DU DESTIN

ANDRÉ SUARÈS.

Cependant Némésis est jalouse. Elle ne veut
pas qu'on se vante, même d'être docile aux dieux;
même de subir sans révolte leur . inconstance.
Némésis prétend être injuste contre les hommes,
et folle s'il lui plait. C est la part du destin, et je
la lui fais dans mon courage. Je réserve donc le
cas de la maladie, qui nous ampute de notre àme;
et du tyran, cette autre maladie, la plus vile de
toutes, quand il prétend nous asservir et nous
dégrader. Car s'il veut seulement me faire taire,
j'y souscris. Les tyrans m'ont rendu le silence plus
cher que toute parole. J'en ai fait dès longtemps
l'essai dans le mépris de cçux qui me diffament
et me méjugent.
L'abjecte maladie qui nous 6te à notre belle
guerre, et qui ne nous permet plus d'être maîtres
de nous mêmes, il faut lui échapper, füt ce par la

�NOTES

79 2

793

en y ~ettant surtout les entours et l'époque de Villon. Ce qui

NOTES
LA LITTÉRATURE
FRANÇOIS VILLON, SA VIE ET SON TEMPS, par
Pierre Champion (Honoré Champion).
M. Pierre Champion a donné dans les deux beaux volumes
de ce François Villon, un pendant a sa Yie de Charles d'Or/14111.
Le voici avec l'honneur d'avoir écrit sur les deux grands poètes
du XV• siècle les monographies copieuses, complètes, qui
manquaient, et que, d'ici longtemps, on ne refera pas. A un
biograph.e, a un érudit, les deux carrières où puiser ses deux
livres ont d-ti paraître bien singulièrement inégales, mais d'une
inégalité symétrique et compensée. Un des premiers princes
du sang, Charles d'Orléans, laisse dans l'histoire de son
temps, dans les archives de toutes sorte,, une trace assez large
pour que son historien ait aujourd'hui ses coudées franches,
pour qu'il puisse s'attabler devant une table bien servie,
une matière abondante, et que de tout cela ressorte un
portrait en pied, bien réel et bien vivant. C'est avec la vie
même de Charles d'Orléans que M. Champion avait pli
remplir son premier ouvrage. Il n'en est point de même pour
Villon : les pièces d'archives qui le concernent tiendraient
aujourd'hui dans une chemise aussi mince que celle où devait
grelotter l'hiver son maigre corps, et ne concernent que ses
dém~lés avec la justice, part, il est vrai, capitale de son existence.
C'est pourquoi M. Champion a dtî remplir les deux volumes
de son œuvre avec beaucoup de digressions pittoresques, l'étoffer

est curieux, c'est qu'au lendemain de la mort de Villon et de
Charles,
la destinée
des deux poètes, des deux œuvres, soit
·
.
.
précisément mverse de celle qui échut, tant dans le bruit de
le~r temps que dans nos armoires a documents, à Jeurs deux
existences. Charles d'Orléans reste ignoré jusqu'au XVIII• siècle,
~poque où son œuvre est révélée très obscuréme_nt et très
tncornpléternent
:. aujourd'hui encore, il n'y en a pas d'éd'1t1011
·
, ..
de~mtt~e (M. Pierre Champion nous l'a promise et nous la
don) ; 11 n'y en a aucune édition dans le commerce : et il ne
~e semble pas q_~e. le commerce doive la réclamer bien impéneusement, car J a1 eu, ces dernières années, à couper moimême, ~a~s deux bibliothèques d'Université française, les
pages relig1eusement intactes et empoussiérées de l'éd"t •
d'Hé ·
.
,
1100
ricault, mcorrecte sans doute, mais qui loge si bien dans
1
a poche, et pèse si peu, pour une promenade d'été, à un
veston léger. Au contraire, Villon fut de bonne heure tenu
pour un grand. poète (une foii mort, bien entendu), publié de
no~breuses fois, et par Clément Marot lui-même, cité par
Boileau, pour des raisons et en des termes d'ailleurs bizarres à,
l'ordre du jour de l'Art Poltù111e.
'

•
Villon sut le premier, en de1 siècles grossitn. ..
En:endez qu'il en fait une sorte de Malherbe spontané et
M. Pierre Champion aurait pu joindre cela, dans son cha;itre
sor la Lé~ende de Yi/km, aux Frandm Repue1 et aux anecdotes
de ;1ùbela1s ! Aujourd'hui Villon demeure sinon le plus lu, du
moms le plus édité actuellement, de nos poètes antérieurs au
XVII•
siècle. Lorsque le duc Charles et Villon , l'un prem1er
·
•
pnnc~ du sang, ~•autre criminel en rupture de ban, l'un
à ~a paternité d'un roi de France, l'autre aux prisons et
quest10n par l'eau du Châtelet, se rencontrèren~ à Blois si
une bohé mienne
·
· de clairvoyance
.
'
pleme
avait aux deux poètes

r~mu

9

�794

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

annoncé tout cet avenir, lequel des deux aurait cru à sa male
aventure, lequel des deux a sa bonne aventure ?_ •
•
J'ai dit que les documents dont il disposait unposatent à
M. Champion une rédaction différente de ses deux grands
ouvrages. Mais il y a une autre raison. Dans son Charlts
d'Orléans et dans son Villon, il s'est préoccupé du lecteur de ses
deux poètes plutôt que de son propre lecte~. Il_ a vou~u lui
mettre dans les mains un guide abondant et bien informe. Il a
écrit un commentaire biographique des poésies. Or ce commentaire biographique est, pour l'un et l'autre, nécessairement
différent. Les poésies du duc Charles, issues du Roman de 14
Rose, ont pour matière des abstractions, celles_ de Vill~n des
\
réalités hommes et choses. L'exégète n'éclairera pomt le
lecteur' sur Dangier et Merencolie comme il l'éclaire sur la
Belle Heaulmière et Thibault d' Aussigny. Pour que nous comprenions bien les Laiz et le Te1ta~ent, po~r que notre i~t~igence de Villon sorte un peu des cmq ou six balla~es t_rad1t1onnelles qu'il a pour Yaus bri1és, il faut qu'un historien_ nous
prenne par la main, nous conduise par ce ~édale adm1r~ble,
pittoresque, parfois malodorant ainsi que celu~ même ~u vieux
Paris quattrocentiste évoqué par M. Champ10n. Il n Y a pas
·
·
· ·
de la
d'autre commentaire possible
que celm-là.
A l' ongme
poésie française moderne, il semble alors que le duc Charles et
Villon marquent, comme deux ~atières un peu grêles, la plac:
qu'occupe en Italie le seul génie de Dante, que les Balladts e
les Rondeaux de !'Orléanais soient un peu notre Paradm, les
deux Testaments de Villon notre lnfirrro (étant bien ma'.nte_nue,
comme disait Paul-Louis, la distance qui sépare Tivoli de
Pontoise et Gonesse d' Albano). Eh bien ! il faut que le commentaire de Charles soit, co=e celui du Paradis, un comm~ntaire allégorique, le commentaire de Villon un com1:1enta1re
historique ainsi que celui de l' Enfer: Et j'imagme que
M. Pierre Champion a dO. hésiter, pour la rédaction_d\son
Villon, entre deux partis : celui qu'il a pris, et celui dune

NOTES

795

édition infiniment annotée et commentée, une édition analogue a celle que la même et bonne librairie nous donne, un
peu lentement, de Rabelais, et au fronton de laquelle le nom
de M. Pierre Champion eût faé encadré par ceux d' Auguste
Longuon et de Marcel Schwob. Même Rabelais et Stendhal
eussent-ils été, dans la maison, aussi royalement servis r
On ne saurait trop attirer l'attention sur le renouvellement
complet que depuis une vingtaine d'années des œuvres d'érudition comme celle-là ont apporté à la vertu suggestive et
esthétique de textes qui paraissaient avoir atteint leur point de
d'immobilité. Là est le travail véritable et durable, la vertu
propre de la critique contemporaine. Il y a une ou deux semaines
je parcourais, à peine en plus de temps que n'en avait mis
l'auteur à le penser et à l'écrire, un article de M. Faguet sur
Brunetière ; M. Faguet annonçant qu'il donnerait bientôt une
étude ample et approfondie sur son auteur, concluait mélancoliquement que tout cela, peut-être, n'empêcherait pas que
l'oubli ne vînt tôt recouvrir Brunetière, comme d'ailleurs,
ajoutait M. Faguet, moi-même et nous tous, les critiques,
excepté Sainte-Beuve. Or, si dans les coupes sombres d'un
avenir prochain sont comprises l'œuvre de Brunetière et celle
de M. Faguet, en est-il de même pour des travaux d'érudition
en apparence modestes, ingrats, de rayonnement faible, mais
qu'il devient désormais à peu près impossible d'écarter ? Ce
que M. Victor Bérard a fait pour le voyage d'Ulysse, ce que
M. Lefranc et ses compagnons de travail ont fait pour la
guerre picrocholine et pour les navigations de Pantagruel, ce
que M. Pierre Champion, héritier et disciple de Marcel
Schwob, fait aujourd'hui pour les Te1taments, cela n'est-il pas
incorporé pour bien longtemps aux noms d'Homère,de Rabelais,
de Villon r Celui qui apporte des faits historiques est toujours
le bienvenu. Quant aux jugements, il semble que nous en
ayons été fournis une bonne fois par Sainte-Beuve, qui, là où
il ne pouvait savoir, a presque toujours deviné juste. De sorte

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!!

qu'aujourd'hui l'on dirait que pour un érudit intelligent ~:rire
soit mettre une pierre sur des pierres, et que pour un critique
intelligent ce soit remettre de l'eau claire dans du vin déjà
mouillé.
Et la critique aurait bien tort de dédaigner comme lourdes
au nez et laides à voir les lunettes que lui polissent patiemment
des chercheurs comme M. Champion. En voici un exemple
amusant. U y a dans les LaÎi ces vers :

Por1res orphelins impourueus,
Tow deschalilsiez, tout despouroew,
Et denuez comme le r1er;
J'ordonne 'i,/ il; soient pouffltus,
,,1u moini pour pa11er ut yr1er:
Premièremmt, Colin Lauren;,
Girard Gossouyn et Je/Jan Marceau,
Dt1poUNJeUJ de biens, de parens,
Qui n'ont r1ail/ani l'anu d'un seau,
C!ta;tun de 11111 hitns ungfimau,
Ou fjUIZlre hlans, /ils l'ayment mieulx.
li mengeront maint bon morceau,
Lu enfans, 9uant je seray r1ieulx !
Théophile Gautier écrit sur ces vers: "Certainement Villon
n'était pas né pour être un coupe-bourse ; il avait un~ bell_c
âme, accessible à tous les bons sentiments ... Il soutenait trois
jeunes orphelins... Il leur recommande de travailler. " Or le
bon Théo répand ce jour-là des larmes sur le pauvre Holopherne. Car M. Pierre Champion nous prouve que_ ce .legs,
comme la plupart de ceux des deux Testaments, est u-omque,
doit être compris en antiphrase, et que Colin Laurens, Girart
Gossouyn et Jean Marceau; " ces trois petits enfançons
ditoyables sont trois riches et vieux usuriers, entre les plus

NOTES

797

riches de France ! " De sorte que les vers de Villon sortent de
la même veine que ceux de Banville :

l'autre jour, attendant r1ainement de l'argent
Qui me r1ient de Hanor1re,
Je pleuraii depltil dam la rue, en songeant
Combien Rotsd,ild est paur1rt !
Et je ne fais pas ce rapprochement pour le vain plaisir de
juxtaposer deux stances, mais je le trouve significatif, consolant
et beau; pour un poète du xve siècle ce n'est que par antiphrase
simple et par jeu que l'on peut parler de la pauvreté d'un usurier;
pour un poète du XIX&amp; siècle, cette pauvreté n'est pas ironie,
mais vérité, quand elle se compare a la riche~e de ce qui vaut
vraiment, l'exaltation et la liberté intérieures. De l'un à l'autre
texte, la ligne est la même, mais ascendante vers les sommets et
vers l'air pur.
Dans ces deux gros volumes, M. Pierre Champion n'a
prétendu qu'a un travail d'historien, et, tout en appréciant
sobrement le génie de Villon, il a laissé de côté la technique
et la place de sa poésie. C'était son droit ; il est bien de servir
non seulement de guide au lecteur actuel, mais de base nécessaire à un auteur futur, à un analyste que le Villon de Gaston
P1ris n'a nullement lieu de décourager. Cependant j'aimerais
que M. Champion ait été un peu plus loin dans la psychologie
de son poète. Je ne suis pas insensible an charme ni à la vérité
de la page qui ouvre le tome II, mais M. Champion se contente
d'y reconstituer son Villon sur le type général du jeune homme
que chacun peut retrouver en soi, et non sur le type particulier
du Poète. Il y avait pourtant un terme de comparaison intéresl saut. Je suis étonné que pas une seule fois M. Champion n'ait
prononcé le nom de Verlaine. Et cependant, de Villon à
Verlaine, l'analogie de la vie, l'analogie de la poésie, frappent
à première vue. Tous deux tirant, à une époque de poésie
artificielle, la poésie de l'âme la plus intérieure et de fonds

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

musicaux, bdilants, qu'avant eux on ne soupçonnait pas. Tous
deux débiles de volonté, épris de l'Amour, et le sentant mêlé
aux vibrations de leur génie, mais, par laideur physique ou par
timidité, voués à la Vénus des carrefours. Tous deux sans
défense contre leur temps, écrasés sous l'ordre et sous la loi.
Tous deux trouvant dans leur prison les sources de l'inspiration
chrétienne et la voix qui les rappelle à Dieu : à ce sujet
M. Champion écrit sur Villon une page que l'on peut transporter sans y rien changer à la prison de Mons et aux origines
de Sage,se. Et entre les hasards des événements, quelle concordance frappante 1 "Il y a parfois dans la vie, dit M. Champion,
un instant rapide dont les conséquences se feront sentir sur tout
le reste de notre existence ; une minute mystérieuse la domine,
un accident en modifie toute la suite. Il est un destin qui nous
ferme une route et en inaique irrévocablemeut une autre:
ainsi l'éprouva Villon quand il rencontra un prêtre amoureux
et colérique. " Suit l'aventure du 5 juin 145 5, la rixe de
Villon et du prêtre Philippe Sermoise, Villon blessé, tirant sa
dague, et frappant mortellement son adversaire. De là tous ses
malheurs. Lisez dans le Paul Fer/aine de Lepelletier le récit de
cette dispute armée avec Rimbaud qui valut au poète sa condamnation, puis une vie hors la loi. L'instant rapide, la minute
mystérieuse, le destin, sont les mêmes. 11 semble qu'à deux
moments de notre poésie le même ange soit passé, pour lui
marquer, d'un coup rude, et sans souci de la chair qu'il blessait,
sa route.
A.T.

A PROPOS DE DEUX LIVRES DE M. ANDRÉ
SUARÈS : IDÉES ET VISIONS (Emile Paul, 3 fr. 50). TROIS HOMMES (Nouvelle Revue française 3 fr. 50).
Quelque importance que nous nous plaisions à reconnaître
à ces deux ouvrages, ils ne nous donnent pas l'homme tout

NOTES

799

entier. Aussi bien ne seront-ils pas pour nous le prétexte d'une
étude d'ensemble, mais le sujet de quelques réflexions. Ils rassemblent les plus frappantes qualités de !'écrivain, du penseur, du
critique. Nous n'envisagerons ici l'œuvre complexe de M. Suarès
que sous ce triple rapport.
En un temps ou l'on n' "écrit" plus - ou plus guère - la
moindre page de M. Suarès, la moins bonne comme la meilleure,
étonne en ceci dès l'abord, qu'elle est "écrite''. M. Suarès dit
quelque part que tout auteur vraiment grand a un style et se
reconnaît à cela. Lui aussi veut avoir un style - il en a un. Il
ne joue pas avec le mot; le mot n'est pas pour lui chose légère ;
il ne peut pas souffrir qu'il s'émancipe dans la phnse; il tient
sur lui sa griffe; le sens qu'il veut qu'il ait, il le lui donne; il
le pres~e, le choque, l'éprouve et quand il le sait assez dur, sans
alliage, irréductible à aucun autre, alors il le rive :1 sa place,
forçant, au besoin, la syntaxe, pour l'y mi;ux river. Quand
M. Suarès dit style, il veut dire grand style et il ne conçoit pas
qu'on se puisse soucier d'un autre. Le grand style français !
il n'est pas tant pour lui dans Bossuet que dans Pascal; pas
tant un style d'apparat, qu'un style de passion et de souffrance,
qu'un style intérieur, et même quand il crie. li ne s'arrondit
pas, il épouse tous les àngles de la pensée ; sans la pensée "il
ne serait de rien". Appelons-le le style de l'homme solitaire.
C'est le vertige de -Ja solitude qui met en branle la pensée de
M. André Suarès.
Le solitaire pense en profondeur ; il n'a que faire des
constatations superficielles de nos sens, des déductions dont la
raison de tout homme est capable. La on commence le gouffre,
c'est là qu'il aime à se tenir. Plus il s'écarte du vulgaire - plus
il attache de prix à son originalité, plus il s'écoute, et plus il
parle. Plus il se sépare de l'homme social - plus il sent s'aiguiser
son appétit de l'absolu. Penser n'est plus pour lui la découverte de rapports nouveaux entre les faits et les idées, mais,
par delà l'expérience, par delà' la géométrie, c'est ausculter le

�800

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

cœur souterrain de la vie, poursuivre le secret qu'on n'atteint
point et le poursuivre d'autant plus furieusement qu'on sait
qu'aucun homme ne peut l'atteindre. Pour le penseur solitaire
il n'y a pas d'autre problème que celui de notre destin : art,
science, morale, politique, tout s'y rapporte. - Ainsi, M. André
Suarès recommence la tragédie de Pascal. Mais il ne semble
pas que la révélation pacifiante lui soit venue. Ou bien c'est
qu'il l'a repoussée. Il la repousserait encore, je le crois. Il craint
qu'elle ne fasse obstacle à cette vertu entêtée de recoignement,
de réaction, de rétraction sur soi-même qu'il cultive douloureusement. Autre part que dans cette lutte, ses facultés mal
activées ne rendraient pas leur effort maximum.
On me dirz que le solitaire d'autrefois ne se donnait pas en
spectacle au monde, que les cris de Pascal devaient s'éteindre
dans l'œuvre qu'il avait rêvée et qu'il n'eftt pas le loisir de
parfaire. Depuis Pascal, nous avons eu Rousseau, nous avoni eu le
romantisme l Les mœurs littéraires ont changé. Chacun se confesse tout haut, et même qui n'a pas à confesser grand' chose.
Voudrait-on que M. Suarès, si riche d'intimes méditations, fût
seul à garder Je silence 1 S'il nie le monde, il faut bien que le
monde apprenne de lui qu'il est nié] Soit qu'il prenne le masque
du condottière, soit qu'il anime le personnage de Lord Spleen,
c'est donc M. Suarès qui parle et on sait qu'il parle en son nom.
Lorsque je lis dans ldéu et Visions ces extraordinaires Rljltxil/1/S
.Jur la Décadence, ou le chapitre Art-style de Lord Spleen ttl
Cornouaille1, j'entends une voix de prophete sortir de la
caverne; elle me hait, elle me juge, elle me blesse; elle veut
pourtant me convaincre. Elle est si péremptoire et d'une
âpreté si singuliere que je voudrais qu'elle eût toujours
raison. Mais ce n'est pas impunément qu'on se grise sans cesse
de sa propre pensée, et ici - le plus grave obstacle à une
victoire totale sur le lecteur, la raison qui fait que M. Suarès
n'a pas encore la situation qu'il mérite, c'est qu'ayant
choisi le ton du sublime, il lui arrive parfois de rester en

NOTES

801

dessous. On lui saura moins de gré qu'on ne le devrait, de
ses plus hautes et de ses plus justes pensées, pour une pensée
moins haute ou moins juste, qu'il aura laissé passer dans l'élan
de la production. M. Suarès écrit dans son Portrait d' Ibsen " On
est rhéteur d'idées, comme on est rhéteur de phrases; comme
on bâtit sur de grands mots vides, on fait sur de hautes pensées ;
mais la fabrique, ici et là, n'est pas moins vaine." A ce moment,
sans en avoir une conscience claire, je sais qu'il songe à lui ; il
flaire le danger vers quoi l'abus de la pensée l'incline, lui comme
un autre, et comme les plus grands. Son lecteur le plus attaché,
tremble sans cesse qu'il n' "abuse".
Au fond, M. Suares est trop libre de sa pensée, de penser
ce qu'il veut et à ce qu'il veut. Il lui est devenu tout de suite
trop aisé de remplir une page ou un paragraphe de quelques
formules frappantes, durement nouées et qui vont loin. A mon
avis il ne donne toute sa mesure que quand son sujet se particularise, quand ce n'est plus l' "homme" mais "tel homme",
quand la figure d'un Ibsen, d'un Pascal rassemble à soi ses
idées erratiques, le force à les grouper, à les lier et à les
ordonner logiquement dans la continuité d'un ensemble. Nulle
part M. Suares n'est davantage lui-même et ne parle plus
éloquemment de lui-même, que là où il confronte involontairement leur solitude à la sienne. Alors les paragraphes s'enchaînent, se commandent, se poussent ; l'amas de cellules
vivantes consent à un échange et forme un organisme, un être...
Pour caractériser ces grands hommes qui lui ressemblent,
M. Suarès trouve des traits qu'il ne trouverait pas pour lui ; il
lit dans une œuvre et sur un visage tout ce que l'œuvre et le
visage ont tu, comme ferait le plus grand portraitiste. " Ces
yeux d'Ibsen, au milieu de sa vie, ont été tres beaux : bien
logés, ils regardent avec courage ; ils vont, au-devant de
l'attaque ; ils sont fermes ; ils ne vacillent point ; ils avaient
une certitude qu'ils ont perdue, depuis ... La face n'a jamais
été creusée, ni maigre, ni maladive, elle est d'une honnêteté

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

admirable. Un grand air de braver tranquillement l'opinion
d'autrui, la foi en sa valeur propre et en son droit ; un :irtiste
dont les puissances sont encore plus voisines de l'instinct que
des livres et qui n'ont pas encore usé leur passion, sous la lime
des mots." Pour que M. Suarès nous découvre toute sa valeur,
il fautqt1'il se retrouve hors de lui-même. C'est miracle de voir
comment ces yeux, qui nous semblaient tournés vers le dedans,
saisissent et fixent la vie. Il semble que dans son semblable il
trouve l'équilibre et le repos. Il n'y abdique rien de son
inquiétude ni de sa passion, mais la vie des autres les a filtrées.
On sait combien M. Suarès se montre injuste pour les Grecs;
son monde est celui de Pascal, de Beethoven et de Shakespeare;
il conçoit la sérénité comme un manque. J'espère, contre lui,
qu'il la rencontrera. Après ces pages fougueuses et amères, on
souhaite ardemment le spectacle d'un esprit délivré, "détaché",
espoir de Nietzsche, - détaché par le scepticisme ou b fo~
dans l'acceptation sans réticence de la vie, que ce soit un
paîen comme Sophocle, un pyrrhonien comme Montaigne ou
an catholique comme Paul Claudel. Et on lit avec joie les
pages descriptives que M. Suarès a consacrées
la Provence;
là il a consenti à regarder le monde, sans le juger; à n'y considérer que des couleurs et que des formes ; son style lui-même,
sans dessous, tout appliqué à copier, s'aère, s'éclaircit, sans rien
perdre de son beau suc. " Il a fait très chaud, Le ciel dur et
cru se lave d'ombre, il monte peu à peu comme une coupole
aérienne, dans une ascension insensible : et parce qu'il n'est
plus d'an seul bloc il se colore de nuances délicieuses, où l'or
rouge du feu domine, etc ... " Je cite dessein les plus simples
phrases.
H. G.

a

a

•
ETUDES DE PSYCHOLOGIE LITTÉRAIRE, par
Cazamian.

LQUÏ1

Puisque ce livre est extrait d'un des enseignements les plus

NOTES

substantiels qui soient donnés à la Nouvelle Sorbonne, cherchons d'abord dans le sixième essai : Histoire littéraire tt hiJtoire
sociale, le plan de travail proposé par l'auteur à ses étudiants en
lettres anglaises. Au programme de l'examen étaient inscrits ces
deux textes : le prologue des Ca"terbury Tak, et la Visio" de
Pierre le Laboureur ; et ce sujet général : la Vie sociale et la
Religion de l'Angleterre au XIV6 siècle. Le maître pouvait
partir des textes, les éclairer par l'histoire. Il préfère "se placer
delibérément sur le terrain historique, envisager successivement
les principaux aspects de la vie anglaise au XIV" siècle, et
illustrer chacun d'eux à l'aide des textes choisis. " Il v:iut la
peine de peser ses raisons.
D'abord "l'étude des langues et des littératures apparaît
désormais comme liée a celle des milieux sociaux, où se sont
élaborés les esprits nationaux ; où se sont développées les
institutions, les mœurs.,. et toutes les forces en un mot dont les
langues, d'une part, les œuvres littéraires, de l'autre, sont des
expressions. " S'agit-il, en particulier, des langues et littératures
modernes 1 Ici, "l'humanisme purement formel n'a pas jeté de
profondes racines " et ne gêne donc point un élargissement de
la méthode ; le rapport des littératures avec les milieux sociaux
est plus facilement et plus complétement saisissable. Et surtout
"les civilisations de l'antiquité sont mortes, et il n'y a plus
guère à les connaître qu'un intérêt scientilique et philosophique
(esthitirp1e a1111i, sans doute?). Au lieu que les civilisations
modernes - française, allemande, anglaise, italienne, américaine - s'imposent a nous comme les facteurs essentiels de la
destinée même du monde et de l'avenir humain. "
D'autre part, quel sera, dans les lrcées, le rôle des professeurs
d'anglais que l'Université prépare? "Ce n'est pas l'anglais
qu'ils enseignent, c'est l'Angleterre, l'Angleterre des choses et
des hommes, des hommes surtout." Ils doivent donner aux
élnes "le sens d'une de ces grandes énigmes historiques que
IOnt les nations modernes vis-a-vis de leurs voisines" et doivent

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

t

connaître le passé pour comprendre et faire comprendre le
présent.
L'autet1r ne se dissimule point que la notion même des
"lettres" se trouve ainsi modifiée : " Pour le progrès scientifique des intelligences, un sacrifice est nécessaire, et il se fera
probablement du côté de la sensibilité littéraire ; quelque chose
sera perdu sans doute, dans la moyenne, de l'affinement
aristocratique ou triomphait la vieille culture. - Quelque
chose, mais le moins possible .. . " D'aillews, comment l'éviterl
'' D~ux groupes d'études tendent à se constituer; l'un, qui
répond aux " lettres " embrasse à la fois l'homme moral et la
société ; et je n'ai pas besoin de vous montrer que dans ces
lettres nouvelles l'histoire fournit la méthode et la philosophie
de l'esprit; et quele vrai nom de ce groupe serait les "sciences
morales " ou plutôt les " sciences sociales", dans lesquelles
l'histoire littéraire n'est plus qu'une branche de l'histoire
totale, et la culture du gofit littéraire n'est plus qu'une branche
de la pédagogie; et d'autre part l'étude de la nature dans
laquelle rentre l'homme physique; et voilà ce qu'on appelait
proprement "les sciences. " - Et si l'un et l'autre groupe
doivent fournir à l'enseignement sa matiere, le premier restera
la meilleure discipline des intelligences, car !;étude de l'homme
moral est éducative en elle-même, et nul n'est complet s'il n'en
a éprouvé la vertu. Mais la culture de la sensibilité littéraire
n'y gardera sa place et son rôle qu'à condition de se subordonner à un ensemble dont elle est solidaire ... Car de plus en
plus nettement la lin véritable et suprême est : la connaissance
et l'intelligence de l'humanité. "
La méthode esquissée par M. Cazamian ne doit nullement
être confondue avec cette manie d'érudition, cet amour des
petits faits et cette horreur des idées où certains maîtres furent
conduits par une imitation étroite et fausse de la vraie science
germanique. Les plus dangereuses atteintes aux vieilles humanités ont été l'œuvre des philologues. Quand Renan, dans

NOTES

805

l'enthousiasme de sa jeunesse, vantait l'étude historique des
langues jusqu'à n'admettre, en dehors d'elle, nulle esthétique
valable et nulle psychologie, il se trompait assurément ; mais
l'erreur s'est aggravée en se traduisant dans le choix des procédés d'éducation. Notre auteur a sur ce point une ferme
opinion, que j'accueille avec joie : A.ses yeux "la philologie
n'est plus que l'auxiliaire, indispensable il est vrai, d'une étude
générale qui n'est pas celle des mots, mais celle des choses ...
Ce n'est pas assez de rattacher l'histoire des littératures à celle
des langues, si toutes deux n'entrent à leur tour dans l'histoire
des milieux humains ... La philologie n'a plus aucun droit a
dominer les sciences morales ;.. . son objet n'y forme plus
qu'une province dans un empire ... La philologie est la plus
abstraite de toutes les sciences de l'homme, .. Si elle plie
l'esprit admirablement au r\:spect scrupuleux des faits, elle
offre aux facultés de synthèse un champ moins vaste, sans cesse
rétréci par la bizarrerie, l'absurdité, l'exception ... Son étudé
~elève plutôt, dans son ensemble, de la mémoire que du
Jugement." Cette dernière phrase paraît d'abord passer le but.
Nul ne conteste l'acuité de jugement ni la puissance de
synthese qui distinguent un Bopp, un Burnouf, un Bréal, ou,
de nos jours, un Meillet. Mais c'est de nos étudiants qu'il
s'agit, de ceux qu'une vocation spéciale n'attire pas vers la
philologie
: Existe-t-il une autre science ou la compétence soit t
.
aussi tardive ; ou tant d'acquisitions doivent précéder le
moindre effort inventif; où l'activité de l'élève soit aussi
longtemps bornée à de timides et fragmentaires applications?
La philologie, pour l'étudiant moyen, devient simpl~ment... la
grammaire. Quoi qu'on ait dit, la mise en ordre de remarques
morphologiques et syntaxiques sur une page de vers ou de
prose n'est pas un des exercices qui permettent le plus sÎirement, soit de former, soit d'apprécier, les plus solides qualités
d'un esprit.
L'histoire mal entendue n'est pas non plus sans vertus

�806

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

dispersives. Mais M. Cazamian, si je le comprends bien,
n'accable pas ses élèYes sous de longues tkhes d'érudition. Leur
travail de première main ne porte que sur des textes restreints.
Et si, pour éclairer ces textes, ils doivent de toutes parts
étendre leur enquête, rarement ils vérifieront, à partir des
documents bruts, les assertions des historiens ; plus souvent,
sur des résultats partiellement élaborés, ils feront œuvre de
choix et de synthèse. Ils ne peuvent saisir la vie d'une époque,
sans la rassembler sous une idée; la Vie et l'Idée ensemble
suscitent la forme, et l'exigent. Tout défaut de composition ou
d'expression serait ici sanctionné par un sentiment pénible
d'embarras intellectuel.
Dès lors, pourquoi regretter qu'un tel enseignement ne soit
plus dominé par un souci de culture esthétique? Ceux qui reprochent aux maitres actuels de négliger la formation du godt
savent bien que, sous un autre régime, le goÎlt des jeunes gens
se réglait fort peu sur le goÎlt déclaré des maîtres, En cette
matière, un maître peut beaucoup; mais ce n'est point par ses
leçons, c'est par la liberté qu'il laisse et par les encouragements
qu'il sait à propos dispenser; c'est par sa façon de corriger un
travail, ou de noter les épreuves d'un examen. Il importe que
la science - histoire ou philologie - n'accapare point le
temps de l'élève -au point de tuer en lui l'amour des libres
lectures; il importe que les qualités de finesse, le sens du beau,
le soin du style, lui soient comptés autant que le savoir, et
n'influent pas moins sur ses chances d'avenir. Pour cette seule
raison, ne souhaitons pas un triomphe trop complet de l'école
scientifique. M. Cazamian use de Chaucer et de Langland Pout
"illustrer", chapitre après chapitre, l'histoire du XIVe siècle;
c'est fort bien, et cela vaut mieux que d'illustrer, au contraire,
chaque vers d'un beau poème par un commentaire de linguistique et d'histoire. Encore faut-il que dans une autre chaire
un autre maître puisse n'.employer l'histoire qu'à faire mieux
sentir les beautés de Chaucer ou de Shakespeare. La Sorbonne

NOT.ES

n'a .pas à rivaliser avec l'esthéticisme d'Oxford; mais que
surgisse chez nous un émule de Walter Pater, il serait fâcheux
que sa délicatesse et son attachement à l'ancien humanisme
pussent l'écarter du haut enseignement français.

A l'ombre de l'histoire sociale, M. Cazamian réserve une
place au talent, à la personnalité originale de !'écrivain. Peutêtre en trouverons-nous la preuve dans son Carlyle. Dans le
présent volume, le seul essai qui traite d'un homme et d'une
œuvre individuelle est le court chapitre sur La Cité de /4 Nnit
Tragirpte, de James Thomson. Tout y concourt à définir l'âme
du poete et l'atmosphère du poème. Mais le cas ne prête guere
à l'analyse psychologique : Autant que les citations permettent
d'en juger, jamais âme plus fortement concentrée sous une
émotion dominante ne fit plus sÎlrement converger vers cette
émo~ion unique toutes les ressources de son art, tout le pouvoir
des images, et des rythmes, et des mots. Cette Nuit épaissie de
brume, qui pèse sur la Cité, est moins tragique que sinistre
moins sinistre encore que morne; des éclairs de pathétique d;
Pfil es rayons de grâce funèbre, ne semblent la traverser 'que
pour réveiller nos yeux à son horreur grandîosement monotone.
Dans l'enfer du Dante à chaque cercle changent la nature des
tourments et l'attitude des damnés; dans l'enfer de Thomson
,
'
c est partout, semble-t-il, un même accablement sous un même
supplice, partout !'Angoisse aggravée par !'Ennui,
~es autres études portent sur des sujets plus généraux ; et
tro1~ d'entre elles offrent trop d'intérêt pour que nous quittions
ce hvre sans nous promettre d'y revenir bientôt.
M.A.

ROMAIN ROLLAND : L'HOMME ET L'ŒUVRE,
par Paul Seippel (Ollendorff).
La première étude d'ensemble consacrée à Romain Rolland

�808

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

nous vient de Suisse. Elle est de M. Paul Seippel, dont le nom
était connu des lecteurs français, jusqu'ici, par les Deux Fra11m.
M. Seippcl rappelle d'ailleurs, et il parait en concevoir une
belle fierté, qu'il fut le tout premier, dans un article du Journal dt Genève paru le z juillet 1905, à parler de Jean-Christop!tt.
C'est donc à lui qu'il appartenait d'écrire ce livre. Et, quand
on l'a lu, on voit qu'aucun des "Amis de Jean-Christophe",
auxquels le livre , est dédié, n'était, pour nous l'adresser, en
meilleur état de grâce ; on Je voit, à cette idée seule, qui nous
paraît si naturelle maintenant qu'elle est trouvée, de leur avoir
précisément olfert son œuvre, comme le Pantagrutl aux buveurs,
pour l'esbattement des bons Christophistes et non aultres.
C'est en effet un groupe non compact, mais bien vivant,
que celui des "Amis de Jean Christophe" et voyez quelle
différence entre ce mot, qui nous vient si naturellement à la
pensée, et celui de " disciples de Romain Rolland" qu'il serait
impossible de prononcer de bonne foi. Je1111-Chris10plu a créé
une "amitié" dont je parle d'autant plus librement que, franchement, je crois bien rôder avec quelque timidité sur ses confins.
Pour se donner entièrement à elle, pour "en être", sans plus,
il faut, à ce qu'il me semble, et d'après ce qui ressort du livre
de M. Seippel, trois conditions.
" La première condition, en effet, dit M. Seippel, pour être
un digne membre de notre grande famille, est d'aimer par
dessus tout, la musique. " Je ne reviendrai pas sur ce qui est
aujourd'hui un Jieu commun, que Jean-Chris/Qjhe se dé6nit
comme le roman d'un musicien, écrit par un musicien, selon le
fil et les vertus de la musique. Mais il y a de bons esprits
.
" _et
qui se refusent à aimer " par dessus tout, 1a musique
qui bien plutôt l'aimeraient par dessous tout. Je veux dire
comme une chose élémentaire, comme un mouvement par
lequel tout doit commencer à vivre, mais aussi d'où tout ~oit
s'évader pour monter vers un monde de stabilité, de p~asuque
et de formes. Par la musique, les profondeurs deviennent

NOTES

sensibles, les racines de la vie bruissent et se dévoilent, mais
ces profondeurs sont un piédestal pour quelque chœe, idées
et formes, et ces racines alimentent le dôme de branches
-étendues ou retombantes. La musique c'est ce qui nous fait
vivre pour autre chose, aimer autre chose, penser à autre chose.
Comme Jean-Christophe lui-même elle est un instant de la vie,
elle est sacrifiée, elle meurt pour que d'elle s'exalte, pour que
d'elle subsiste, ce qui ne serait pis sans elle et ce qui vaut
mieux qu'elle, son œuvre. Elle est l'll,rnpov, matrice du voiii;,
et qui sait (Christophe le démentirait-il ?) si on ne lui reste pas
plus fidele en l'aimant par dessous tout, comme le terreau de
tout, qu'en l'aimant par dessus tout, comme la fleur de tout r
Dans le poème le plus "musical" de notre littérature, dans le
StuJrt de Victor Hugo, le faune, parmi l'explosion dernière du
lyrique et du vra.i, rejette la fltîte de Mercure et la lyre
d'Apollon, à cette heure brisée et dédaignée. Et à la musique
elle-même n'ai-je pas souvent entendu dire ce que Zarathoustra
enseigne à ses disciples : "C'est quand vous m'aurez renié que
YOus serez le plus près de moi." Mais aussi bien n'est-ce pas,
peut~tre, à ce moment où je crois m'éloigner le plus de l'auteur
de Jea11-CliriJ/Qphe et de l'auteur de ROt11ain Rolland, que je
reviens près d'eux et que nous pensons ensemble?
Une seconde condition - et je puis employer ici des
concepts plus précis - pour appartenir aux vrais amis de JeanChristophe, c'est, je crois bien, d'être anti-catholique? Certes
M. Seippel ne le dit pas formellement. Mais le génie de JeanCiristopht, et la fortune de Je11tt-Christophe, sont liés, en France
et en Europe, ·à 1:t vie profonde de 1'3me protestante. Je vais
m'expliquer. Même si Romain Rolland me le confirmait lui~me, j'hé.iterais à partager l'opinion de M. Seippel touchant
l'inftuence possible d'Empédocle sur Jean-Christophe. " Dans
son l}thme général, on discernerait l'alternance de ces deux
principes eternels de l'Amour et de la Haine qui tantôt se
~parent, et, par Jeurs luttes, engendsent la vie, tantôt se
10

�810

LA NOUVELLE REVUE FRA ÇAIS!

réunissent dans l'harmonie de la bienheureuse sphhc." Je voia
bien que Romain Rolland déclare s'!trc enivré des présocratiques, et que le p~emier dra~e qu'il écrf~it avait E~péd~
pour sujct,je ne crois pas à une mfluence d idées, de ph1losoph1e,
mai, à ceci : les fragments des premiers philorophes, dans leur
obscurité et leur incertitude, sont pour un penseur d'aujourd'hui
d'incomparables thèmes mu,icaw:, ils ont de la musique le
prestige mystérieux, les grands partis fluides, et, musique pure,
ils sont à l'ensemble des systèmes, à cette tragédie de la pensée
qui va de Socrate à Bergson, ce que l'ouverture du drame
musical est au drame, une graine avec un emboîtement de
germes. Le système d'Empédocle en particulier, avec ses COD•
traircs alternés, est pour nous le type même de cette œum
musicale. C'est cette musique retrouvée que Romain Rolland a
dti aimer dans Empédocle et dans les présocratiques. Le thème
de )' Amour et de la Haine, dans Jta11-Chrùtoplu, e~t un dép6t
direct de la musique ; je crois que techniquement il a peu i
voir avec le philosophe d' Agrigente. Tout ceci pour dire qae
Ja &lt;&lt;philosophie" de Jean-Christophe ne d~it pas se ch~~
dans des analogies :ivec les présocratiques, mm dans le prmape
vivant du protestantisme. Cette philosophie c'est la justification
par la foi, poussée à sa. ~imi_tc de"!i~e, purifi_ée de bibli..smc,
justification non par une JUstJce cxteneure, mai par la fo1 ea
)a justice, par la foi en soi, la foi en sa vie, la foi en sa mort.
Il est naturel que Romain Rolland se soit reconnu. dan1 la
philosophie typique du . protcst~n~isi:ne, cont~m.poram, ~
William James, et qu'il ait été, ccrit-il, 'stupéfait quelqucfots
par l'étroite parenté entre certaines idées du Bws0111 ~rdal et
celles de James." Et c'est quelques lignes plus bas qu 1_! formule
le Crtdo le plus absolument anti-catholiqu:' le plus log'.quemea;
protestant, le plus inacceptable_ pour qu1c~n~ue attri.bu~ ~
existence, un poids, à la Tradition : "Je n a1, pour a10 '. d~
plus ouvert un livre de philoso~hie~ depui~ le temps lo1ntain
où, à J' Ecole Torrnale, je m'en1vrau de Spinoza et des préso-

NOTES

8rr

cntiqucs. J'estime qu'un homme vigoureux et sain doit refaire
sa philosophie soi-même, comme il refait sa vie, son art, comme
il se décide dans l'action, et comme il aime .... " Je comprends
mal : en quoi est-on moins vigoureux et moins sain en faisant
appel, pour vivre, à Platon et à Descartes, qu'en s'alimentant à
Michel Ange et à Beethoven ? Romain Rolland maintiendra-til cet individualisme l aura-t-il, lui aussi, sa courbe barrésienne l
om verrons bien.
Troisième condition enfin : être de ceux-là que Niewche

appclJe les bons Européens, appartenir à cette Europe idéale
dont un Michelet du XX0 siècle, monté sur les Alpes comme

le nôtre sur le Jura, fera le tableau, ainsi que le nôtre a fait Je
Tdk4M de la France. Entre la France, l'Allemagne et l'Italie,
J11111-Chrotoplu étend la marche commune où les trois cnltures
se connaissent, s'affrontent, communient. Il était naturel que la
Suisse vît en lui son image, s'y reconnO.t et s'aimk Comme

Amie! l'cO.t goO.té ! Mais que d'inquiétudes et d'hé.sitations nous
~tent lorsque nous rêvons à cette" bonne Europe" de demain,
à cette patrie de Jean-Christophe! Ici j'aurais trop à en dire pour
les limites de cette note : je m'expliquerai a un antre moment.
Aussi ne m'inscrirai-je pas expressément parmi ces amis de
Jean-Christophe auxquels M. Seippel dédie son livre. Je me
tiens sur la réserve, je demeure un ami du dehors, comme il y
a pour l'Eglise des apologistes du dehors. Mais, à dffaut de
Jean-Christophe, quel génie appelle mieux aujourd'hui l'amitié
pleine et sans réserve que celui de Romain Rolland ? Et
Y.raimcnt il méritait un livre comme celui que nous donne
M. Seippcl,. un livre d'analyse saine, loyale, qui laisse l'itnpre.ion d'une étreinte entre deux mains honnêtes de bons
OUTricn : "C'est par la valeur de sa personnalité morale que
Romain Rolland est hors de pair, " dit en commençant
M. Seippel. C'est aussi dans une valeur morale, fleur et sant~
de sa valeur littéuire, que le livre de M. Seippcl trouve son
accent le meilleur et le plus franc.
A. T.

�812

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

NOTES

légendes, d'histoire, d'aventures et de beauté. Et sa voix sonne
toujours le regret et la mélancolie.
PORTRAITS ET SOUVENIRS, par M. Henri de Rlg,titr
(Mercure de France, 3 fr. 50).
M. Henri de Régnier s'excuse, dans sa préface, de réunir en
volume-des articles écrits pour le journal. Besogne Mtive et
improvisée, qui mérite bien peu souvent, en effet, d'être sauvée
de l'oubli. Mais parce qu'ils ne doivent à l'actualité que leur
point de départ, les articles de M. Henri de Régnier soutiennent
l'intérêt longtemps après leur première publication et valent
d'être conservés. Ils ne sont, en eifet, que des prétextes à des
souvenirs de lectures ou de voyages, à des récits de la vie littéraire, Un événement quelconque, un anniversaire remet-il eu
vedette le nom d'un écrivain mort qu'il a connu particulièrement, M. Henri de Régnier en profite pour nous conter cc
qu'il sait de lui, comment il l'a vu, et quelles paroles il lui
entendit prononcer. Les îréquentations de M. Henri de Régnier
étant toujours choisies, ses souvenirs sont de qualité.
S'il s'excuse d'une besogne hhive, c'est, apparemment, par
moqestie. Car depuis longtemps, les pages qu'il écrit en peu
d'instants, sont composées dans sa pensée et elles ont pris ainsi
ce caractère de perfection, qui donne la valeur et la durée.
M. Henri de Régnier nous trompe avec bonne grke. Ses
articles ne sont point tant du journalisme que, déjà, des
mémoires.
Il est vtai aussi que le bon écrivain le demeure en tout ce
qu'il écrit.
Toutes les œuvres en prose de M. Henri de Régnier ont,
d'ailleurs, cette allure de mémoires, moins peut-être par leurs
sujets que par la prédilection de l'auteur pour le passé.
M. Henri d-e Régnier est venu au monde trop tard, presque
de deux siècles. Il n'est pas de nos contemporains. Il ne vit pas
avec nous de la vie d'aujourd'hui, mais dans tln autrefois de

Si Théophile Gautier, nous dit-il, aima spontanément José-

Maria de Hérédia parce qu'il faisait des vers "qui se recourbent
comme des lambrequins héraldiques ", nous aimons, nous,
M. Henri de Régnier parce que son style déploie de belles
manières et observe une parfaite convenance - quoique un peu
hautaine. Ce petit-fils d'émigré - c'est lui qui nous l'avoue_
ne semble pas ·accepter que Victor Hugo ait mis un "bonnet
rouge au vieux dictionnaire" et "fait une tempête au fond de
l'encrier." Il croit encore à l'ancien régime et il écrit en grand
seigneur qui sait son rang et entend ne se montrer jamais en
désordre. Si, toutefois, M. Henri de Régnier emploie tous les
mots - ce dont je ne suis pas sftr - les mots nobles comme
les mots roturiers, il leur confère une égale distinction. Je ne
sais par quel pouvoir mystérieux - sam doute par son pouvoir
de poète.

M. Henri de Régnier fait partie de ces écrivains heureux
:nuquels une situation privilégiée permet de parcourir le monde.
Remercions-les tous qu'ils satisfassent par leurs ouvrages à notre
désir de connaître la grandeur de la terre. Mais il est bon de
remarquer qu'ils ne vont pas sur les même~ chemins.Tandis qu'un
André Gide, par exemple, n'explore les différentes contrées que
pour découvrir la pure et essentielle nature, la création dans
l'acte qui la crée - ce qui nous vaut l'admirable livre des
Nourritures terrntres - M. Henri. de Régnier s'enfonce dans
les pays où fut !'Histoire et ne s'arr~te que devant les images
célèbres la~ssées par l'homme. Les paysages qu'il aime sont ceux
oà des personnages illustres ont vécu, ont passé, sont mor~s. Et
c'est leur âme qu'il y respire.
D'où les sujets de son nouveau livre : Portraits et S011'1111ir1,

G. S.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

'
LA POESIE
PSYCHÉ, poème dramatique par Gahritl MourlJ (Mercure de France, 3 fr. 50).

M. Gabriel Mourey qui a su se montrer naguère moderne
et même moderniste dans les poèmes du Miroir, court aujourd'hui le double risque d'être raillé par les jeunes poètes
d'cxtreme-gauche et loué à l'excès par ceux d'extrême-droite
pour avoir mis en œuvre Je mythe de Psyché. On est moderne (
en tous les temps et dans tous les sujets quand on a l'étotle
d'un homme. Au reste, si on veut bien y prendre garde, il n'y
a pas de matiùe plus riche, plus neuve et si peu exploitée et pas même celle-là que nous propose le monde présent- que
la mythologie des Grecs. On s'étonne qu'après un siècle de
lyrisme elle demeure encore aussi vierge pour nolls et qu'un
Hugo qui a fait de tout sa pSture, ait quasiment dédaigné
celle-ci. Sans Francis Vielé-Griffin, le symbolisme l'c(\t presque
aussi complétement méconnue. Qu'on oppose à cela l'obsession
de l'hellénisme qui règne chez. Keats, Swinburne ou Shelley !
On ne peut dire, n'est-cep~ qu'elle ait desséché leur génie et cc
n'est pas l'abstraction classique que la source antique leur a versée.
Nul n'épuisera les trésors vivants du mythe de Thésée, d'Héraclès, d'Atalante ou de Perséphone ! - Sans doute, Moliùe et
Corneille ont déjà touché à Psyché. Mais c'est une raison de
plus de Jouer M. Gabriel Mourcy de son audace. A vrai d~e,
il reprend le mythe au point où ceux-ci l'ont laissé et la cun~
sité de Psyché n'est pas le thème principal de son poème. Si
Psyché ouvre la pyxide magique qu'elle rapporte des Enf~
c'est qu'elle veut reparaître belJe devant Eros et qu'elle croit
que la boîte recèle un talisman souverain de beauté ; c'est
l'amour qui la guide, non le désir de toucher le fond de

I

NOTES

815

l'amour, dl'.\t cela ruiner Pa.mou même. Le personnage du
Tieux Pan qui mourra de désir, élargit la signification de la
légende ; son règne prendra fin et voici le règne de l'ime.
Mais que l'on ne pense pas que ces symboles viennent au
premier plan et ~tent par une ennuyeuse idéologie la qualité
humaine de l'action. De ces héros fictifs, M. Mourey dche de
&amp;ire des êtres ; il leur prête des émotions délicates et nuancées;
même il les amollit un peu trop à mon gré, mais c'est au bénéfice de la poésie. Au fait, il s'agit d'un poème, non point d'un
drame et la ligne du chant, même aux détours les plus tragiques,
domine les soubresauts de l'action. Je vois à la rigueur Psyd,I
S1l1 une scène, mais enveloppée de musique. Le vers est souple,
peu chargé d'images, parfois classique, plus souvent varié de
rejets hardis ; entre Je vers libre de La Fontaine et notre
Tm libre il garde une sage distance.

- Elle n'entnulra plus les s1111terel/es
Baôiller ..•
- Elle ne r,,n-ra plus briller
La mtr ôleu4 à traflm la grappe des tmmtlles.
- Hl/as, nlltu, dafund de sa prisqn
Elle n'tntmdra plw à la ltme 1tlJllfltllt
Ro~oultr dans /es hauts cyprh lts tourltrtlles
- P,ur tllt il "'Y aura plUJ dt sais0111.
Aucune recherche de mots, mais de ces chutes délicates qui
ducnt ju~tc. C'est l'ouvrage d'un homme de goth qui ne force
pas son talent.
H.G.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

LE ROMAN
L'APPEL DES ARMES, par Erntit Psichari (Oudin,

3 fr. 50).
Tout en écrivant un livre où. semblent abonder les éléments
autobiographiques, M. Ernest Psichari s'est donné l'air d'é&lt;:rirc
le roman théorique de sa génération. Son jeune héros, cc fils
d'instituteur élevé dans un débile rationalisme et qui par réaction contre tous les principes qui lui furent inculqués, s'éprend
du métier militaire et revient a la foi de ses anc!tres, cette
figure de jeune homme pourrait avoir été tracée en rapprochant
des traits épars fournis par les fameuses enquêtes sur les tendances de la jeunesse contemporaine. On nous les a tant
énumérées, ces tendances, on en a fait si grand tapage, que les
voici, quoi qu'on en ait, fixées et consacrées. Il ferait beau voir
qu'un garçon ne füt pas belliqueux ou qu'il eût encore du go0t
pour les livres ! Ceux qµi sont de ce vieux ,modèle n'ont qu'à
se tenir cois. Ils n'ont plus la parole; ils n'ont plus existence
légale.
Il est bien regrettable que parlant d'un état d'esprit qu'il ne
peint pas en littérateur, mais qui est chez lui conviction forte
et agissante, M. Ernest Psichari paraisse à ce point faire de la
littérature. Il n'est pas permis de donner à un sujet aussi
personnel apparence aussi convenue. Que tout cela paraît concerté ! Le jeune Vincent ne pouvait grandir que parmi ces
idéologies de primaires, responsables de tous les maux dont
nous souffrons ; mais il fallait aussi qu'il naquit en vieille terre
mérovingienne, de la souche la plus authentique - et non
pas ~ Meaux mais à Jouarre, car il convient que dans ce lieu où
une trop fameuse abbesse nous montra la fragilité de la morale,
prenne naissance un réveil d'énergie nationale.

NOTES

Les deux personnages qui interviennent dans la vie de
Vincent ne sont guère moins théoriques. La jeune fille qui
cherche à le retenir est une si pale figure que l'on regrette de
la voir encombrer ce livre de tant de médiocres épisodes.
Quant au capitaine Nangès qui par son courage et sa prestance
enthousiasme le fils de l'instituteur, c'est un type de militaire,
assurément vrai, mais qui manque terriblement d'accent et de
nouveauté. C'est l'officier aristocrate, élégant- riche, ça va sans
dire - peu philosophe, peu communicatif, droit, dévoué à son
métier auquel il se consacre avec une sorte de fatalisme un peu
triste, plus préoccupé de chasse et de chevaux que de la belle
maîtresse qu'il entretient et surtout passionné pour cette chasse
par excellence qu'est la vie militaire coloniale. C'est le seul
trait par lequel il touche .i notre époque, car, pour tout le
reste, il semble sorti d'un roman d'il y a trente ou quarante
ans, et il est, avec une naïveté un peu irritante, le contemporain
de ces hommes d11 monde, plus racés qu'intelligents, qu'on
rencontre dans les pièces d'Alexandre Dumas fils.
M. Ernest Psichari manque de ce don de romancier sans lequel
on ne saurait donner consistance et vie à une figure. S'il s'était
mieux connu lui-même, il aurait renoncé à la faible a/fabulation
de son livre pour nous apporter un simple carnet de notes,
intéressantes et meme émouvantes. Car il y a dans l'Appel
tks Armer quelques passages d'un récit de campagne au
Maroc qui sont d'une aqtre veine que le reste, et quelques
pages à la gloire de la guerre et du métier des armes qui
ne sont pas sans vigueur. " Heureux les jeunes gens qui de
nos jours ont mené la vie frugale, simple et chaste des guerriers." Et en conclusion : "La guerre est divine." C'est une
apologie du métier militaire opposé à l'esprit de l'armée
n~tionale : " On parlait un moment dè mélange avec la nation,
dit le capitaine Nangès. Nous restons moralement au-dessus
d'elle. La nation ne nous ressemble pas : elle roule dam le
progrès. Nous, notre rôle c'est de conserver un certain fonds

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

moral, tel que nous l'avons reçu ... Vous aurez beau me prêcher,
la nation n'est pas l'armée. Les principes qui valent pour l'une
ne valent pas pour l'autre. L'armée comporte en elle-même sa
morale, sa loi et sa mystique. Et ce n'est ni la morale ni la
mystique de la nation ..• Nous n'avons pas de conversions à
désirer ni de propagande à tenter. Au contraire. Comme,
pareillement, il serait hors de sens de vouloir que tous les
Français adoptassent la mystique du savant, ou bien encore
celle du prêtre. Le jour où nous perdrons nos belles folies, nous
ne vaudrons plus grand'chose et tout cc peuple souffrira de
notre déchéance particulière. " Ce qu'il peut y avoir de juste,
ou du moins de convaincu, dans de telles affirmations, pourquoi
le mettre dans la bouche d'un personnage de roman ?

,

J.

S.

NOTES

1

LE THEATRE
MADAME SUZANNE DESPRÈS DANS LE RÔLE
D'HAMLET (Théâtre Antoine).

J'ai vu Hamkt avec M. Mounet Sully dans la médiocre
traduction en vers qu'a adoptée la Comédie Française. J'ai vu
Ham/et avec Mme Sarah-Bernhardt dans l'admirable et fidèle
,ersion de Marcel Schwob. Je n'ai pas vu Ham/et avec M. de
Max - et le regrette; mais c'est une chose que j'imagine assez
bien : ces trois comédiens sont de la même race. J'avouerai
aujourd'hui qu' Ham/et ne m'a jamais semblé si haut, si pur et
si profond, jamais si vivant sur aucun théâtre, que sur la scène
du théâtre Antoine où Mme Suzanne Desprès vient d'incarner
le héros danois. Jamais il ne m'a tant ému. - Je consens que
la mise en scène y était bien pour quelque chose, et ce n'est pas
au moment où le théAtre que fondent nos amis, se prépare à
appliquer les mêmes principes dans la présentation des chefsd'œuvre, que je dénierai l'importance d'une absolue sirnplüication du décor. L'œuvre devra gagner en unité, en continuité
et en force quand l'attention du public se concentrera tout
entière sur la parole et l'action. Mais il convient de rendre à
Mme Suzanne Desprès ce qui lui revient et à quoi etît-il servi
que le praticable peint s'effaçât discrètement derrière elle, si
ellc-méme eilt détruit le recueillement de la salle, par des
gestes outrés forçant le sens de l'œuvre et désaxant l'orbe du
drame 1 On conçoit quelle tentation mortelle saisit le grand
acteur qui assume le rôle d'Hamlet. Dans Ham/et, Hamlet est le
centre, le tout du drame, bien plus que Macbeth dans Macbeth,
plus qu'Othello dans Othello. Il ne partage la respomabilité de
ses actes avec qui que ce soit. Macbeth a sa femme ; Othello,
Jago. Hamlet n'a avec lui qu'un spectre. Tout, autour de lui,

�820

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

vit par lui et le tissu de son indécise, fantaisiste et ,douloure~
pensée ramasse et traîne, comme ferait un filet, 1 âme du roi.
l'âme de la reine, l'âme d'Ophélie, l'âme du moindre courtisan.
Ah ! comme il a beau jeu pour se soulever sur ses pointes, pour
parader au premier plan, pour opposer aux masq~es s~ns ~omplexité des comparses, son œil ennuagé, son sourire ironique,
toute la philosophie du monde qui charge son front ! Quelle
occasion de romantisme et de triompher sur les autres ? Au
moment d'entrer dans un pareil rôle quel artiste ne sentirait se
déchainer tout son génie et refuserait à cc rôle tous ses moyens?
Aucun rôle, semble-t-il, n'en requiert davantage. Mais aucun
n'exige davantage de l'artiste qu'il ait une complète maîtrise
sur eux. Si le prince Hamlet s'émancipe, s'il crève l'étroite
sphère où il est condamné à vivre, le drame n'a plus li~u - ~e
héros entre dans le pur lyrisme ou dans le ciel des mctaphystciens; même quand il s'oppose, il faut qu'il garde le contact.
S'il ne demeure pas de plain-pied avec les autres personnages,
son jeu ne nous prend plus au cœur.Oui plus un rôle a de portée,
plus il dépasse la littéralité du texte, plus je saurai gré à l'acteur
de rester proche de moi. On peut jouer " romantiquement"
une pièce brillante et vide, de !'Hugo, du. Ros~nd. Du
Shakespeare, non point. Et aucune œuvre ou respirent des
êtres. - Voilà ce qu'à compris sans doute Mme Dcsprès, quand,
à l'étonnement du plus grand nombre, elle a songé à jouer
Ham/et. Elle a rêvé de lui restituer sa réalité humaine. On a
crié bien haut : "Ce n'est pas son emploi ! " Mais elle n'en a
pas ! elle est seule aujourd'hui, entre tant d'artistes célèbres, i
n'avoir pas d' "emploi". Il y a les Guitry, les Huguenet et
les Simone - emplois précis, une fois pour toutes fixés. Cet11·
U n'abdiquent rien de leur tempérament, et quelque cll'ort
qu'ils fassent pour diversifier leur personnage, ils sont etll·
mêmes et rien qu'eux-mêmes ; ils im~sent à leurs auteurs de
modeler d'avance le héros à leur ressemblance. L'emploi des
Suzanne Dcsprès n'existe pas encore et ne peut exister. Non que

821

NOTES

celle-ci ait moins d'originalité que les autres, mais son talent,
comme celui de Mme Bartet est fait de pudeur, de mesure, d'oubli
de soi et de respect du texte ; il ne se permet pas de passer la
limite que lui assigne le rôle donné. Certes M. Guitry ne compose pas avec un soin moins savant et moins appliqué; mais sa
,olonté personnelle de composition est trop visible; on sent que sa
sobriété même vient moins du rôle que de lui. Mme Suzanne
Desprès arrive souvent à cc miracle qu'on l'oublie, pour n'entendre, quand elle parle, que la voix de son personnage, que cc
soit pqiJ de Carollt ou Ham/et. Son Hamlet, dira-t-on, manque
d'envolée, il manque de langueur. Je l'aime mieux ainsi. C'est
an jeune homme qui lit trop, un étudiant curieux et soucieux,
sans dandysme, mais bien en vie. Or pour moi ses paroles n'ont
d'importance que s'il vit. - Il se peut que Mme Suzanne Dcsprès
n'emplisse pas complétcment cette grande figure! Je prMère le
moins au plus ! Je me résigne à rester, lorsque je l'entends, un
peu en deçà de Shakespeare, plutôt que d'être entraîné par delà
dans un cercle de fantaisie que le génie n'a point prévu.
A,cc elle j'entre dans le chef-d'œuvre - et les autres m'en
font sortir. Il faut de tels artistes pour les bonnes pièces. Mais
les mauvaises n'y résisteraient pa~.

H. G.

• ••
LES" FESTSPIELE" D'OCTOBRE, A HELLERAU.
Les" Fcstspicle" d'octobre, à Hellcrau, ont offert les 5, 1 1 et
19 Octobre, à un public nombreux venu de toute Allemagne et
de l'Autriche, l'Amwnce faite à Marit de Paul Claudel. On sait
combien sont appréciées en Allemagne les œuvres de Claudel: cet
hi,er l'Annonce faite à Marit sera jouée au "Deutsches Theater"
à Berlin ; au théâtre de Hellerau on se dispose à donner
chaque année, des représentations des drames de Claudel, sous
la forme de "festspicle ". On a d'ailleurs traduit en grande partie

�822

LA NOUVELLE REVU!! FRANÇAIS!

l'œuvrc de Claudel: M. J. Hegner, dont on a pu apprécier
l'excellente traduction de l'Â11111J1Ue faite à Marit, travaille
à Têtt d'qr et à Comtaiua11u dt l'Est; M. H. Alberti, qui a
donné dans le " Claudel-programmbuch ", édité au moment
de ces représentations, une traduction du Magnifitat, travaille
actuellement à la Gantait; on trouve, à la librairie de HeUerau
(ville de trois ans dont toutes les maisons sont l'œuvrc du meme
architecte) tous les ouvrages de Claudel.
Nos lecteurs connaissent déjà, par une note descriptive que
nons avons publiée tout récemment, les particularités de construction et d'éclairage qui distinguent le théatre de Hellcrau.
La lumière transforme avec l'action dramatique, enveloppe le jeu
des acteurs qui peut se déployer librement sur cette scène
qu'aucun objet réel n'encombre. L'absence de tous décors permet
de n'apercevoir que la ligne de la pièce, qui se déroule comme
une vaste mélodie dont on pourrait tracer la courbe.. On a
vraiment l'impression que l'on " voit" le rythme intérieur
de l'œuvre, que cette scène ne laisse paraître que la constrUction de la pièce, ses thèmes et leur cnchatnement.
L'insuUation matérielle de cette scène sur troi$ plans superposés permet au public de voir simultanément plusieur motifs
du drame : ainsi au quatrième acte, on voit en bas une cavité
sombre où se trouve le tombeau de Violaine ; au-dessus, sur
un second plan, sont Jacques Rury, Mara, Anne Vercors et
Pierre de Craon ; et au-dessus encore, sur un troisième plan,
on voit, à la fin, apparaître Violaine, vêtue d'or et voilée,
encadrée par une sorte d'ogive lumineuse.
La mise en scène a été réglée avec le plus grand soin par
Paul Claudel lui-même, aidé du D• Wolf Dohrn, qui est
si dévoué à toutes les manifestations artistiques de Hellerau.
L'interprétation a été excellente: on a particulièrement admiré
MU. Mary Dietrich, du "Dcutsches Thcater" de Berlin, qui a
joué Je rôle de Mara avec beaucoup de jeunesse et de spontanéité.
DARIUS MILHAUD.

NOTES

823

•••
No,u flflon1 rtfM du tftXttllf' B01r11ilJ1, gtlldrt dt Stlplumt M a1'4Nlll,
14 tltrt suit1ante :
Paris,

2

Octobre 19 I 3.

Cher Monsieur,
Retour de vacances, je vois aujourd'hui seulement la reproduction, dans le numéro d' Et! des Marges, d'un entrefilet de l 'lntertnltiiaire dis Chercheurs tl tfts Ct1rieux touchant les éditions de
Stéphane Mallarmé.
Je m'excuse de demander une fois encore l'hospitalité de la
Nowtllt &amp;t1ut Franraiu ; mais, en présence du singulier
concours où ks Margts, tel correspondant de f lnt.ermldiairt,
d'autres encore semblent, sous le couvert de protestations
d'amiration pour l'œuvre du Maître, s'efforcer de lancer le
discrédit, j'ignore dans quel but, sur la récente édition des
Poésies de Mallarmé à laquelle vous avez donné tant de soins,
je désire apporter de nouvelles précisions, afin d'éviter que
certains de ses admirateurs puissent être troublés par ces
querelles si faussement byzantines.
Mallarmé préparait au moment de sa mort une UitiQ11 cqurnte de ses poésies, et c'est d'apres des indications laisstcs par
lui, et des prlcldmts établis par lai également (ce dernier mot
pour ceux qui n'ont pas su voir), que nous avons pu mener à
bien l'édition que vous avez s1 heureuscment réalisée.
Quant à la phrase concernant les inldits, je ne :;ais cc qui
l'emporte, ¾ ce propos, du ridicule ou du déplacé : car, que
n'a-t-on songé au terrible et douloureux mystère que vient
jeter la Mort au travers de toute existence humaine, spéciale-ment de celle du Poëte l
J'ajoaterai que Slll' ce point encore, Mallarmé a lai$Sé des
indications, hfüs l in extremis.
A vous cordialement

D1 E. Bonniot.

�LES REVUES

LES REVUES
REVUES FRANÇAISES.

Les revues, les journaux sans distinction d'opinion ont salué
la naissance du Théhre du Vieux Colombier d'encouragements
unanimes.
M. Régis Gignoux, ayant fait un des premiers le voyage de la
Ferté-sous-Jouarre, décrit ainsi dans le FIGARO du 24 aodt
cette Chartreuu de Comédiem:
Aux premiers jours du mois de juillet, uoc troupe de comédiens
descendit à la gare de la Ferté-sous-Jouarre et ne s'inquiêta pas de
savoir où étaient le théâtre et son café. Elle ne daigna pas da,-antage entrer dans le bourg, mais prit délibérément un chemin très
montant et s'en fut jusqu'au hameau du Limon, d'où elle n'est pat
encore descendue. Comme aucune affiche ni le tambour de ,·illt
n'avaient annoncé une tournée extraordinaire, les voituriers et les
badauds ne regrettèrent pas d'être privés du "dernier grand succc!s
de l'année" et ils réservèrent toute leur attention aux pêcheurs à la
ligne, si merveilleusement armés de cannes, de paniers et de
harpons. Ainsi en arrive-t-il dans toutes les villes, petites et grande,,
o_ù il se passe quelque chose.
Car cette troupe de comédiens, installée au Limon, y donne uo
spectacle qu'on n'a jamais vu à Paris et qu'on a encore moins
imaginé. Sous la direction d'un écrivain, elle a fondé la première
chartreuse tb~trale, une école en plein air, à trente lcilomètra de
la retraite de Pont-aux-Dames, l'avenir si près du passé, - suifant
les paroles éloquentes que prononcera dans quelques années le so.uspréfet de Meaux, au nom de M. le Ministre de l'lnstrucuon
Publique et des Beawc-Ans.
Pas de frère portier à la Chartreuse. Au sommet du coteau, en

&amp;ce d'un paysage large et mesuré qui de la vallée étroite de la
~arne ~onte ~ar des champs fortifiés de grands arbres jusqu'au
ciel tOUJours animé de l'Ile-de-France, il y a un jardin qui se divise
CD deux parties : à gauche, une allée tracée par des capucines
conduit à la maison de M. Jacques Copeau ; à droite, cette allée
descend i une pièce d'eau sur les bords de laquelle une grange en
largement ouverte à travers des arbres. Une grange l Non, cc n'est
plus une grange. Avec les murs clairs, la table au fond et d
chai,a, les portes supprimées et toute la lumi~ qui y pénètres
comme reflétée par l'eau toute proche, c'est déjà une acl!ne d~
théAtre. D'ailleurs, un avis est épinglé dans un angle du m .
"ADJOUr
. d'h w,· 9 hcures, travai1: répétition pour mémoire; heures,
ur ·
3
lectlll'CI; 4 heures, culture physique; 5 heures, U11tfimm, mft par
ltz do"uur (au souffleur).

M. Georges Duhamel dans le Mucuu

Dl!

FRANC!

du

1• octobre, complète ainsi le tableau :

Il sera toujours temps de se retrouver dans la pénombre poussiéde la scène, awc heures des répétitions. Aujourd'hui on
tnn.ille en pleine clarté. Pas d'indiscret,, pas de témoin,.' On
attend derrière des portants d'un feuillage authentique ; on arpente
IID.e. allée e.n pesant une réplique; on discute, dans le petit bois
YOWn, de l opportunité d'un i:-este ou d'un sourire ; on entre en
lœlle pour y travailler sans hâte et sans ennui ... A certaines heures,
la troupe se divise : deux écoles se forment sous les arbres et de part
et _d'autre on _s'adonne à cette lecture à haute voix que Copeau
atune avec raison être une parfaite gymnastique de la bouche et
de l'esprit. Une légère émulation est le meilleur garant de l'efficacité
de telles épreuves : et c'est avec étonnement que l'on voit a'appliqaer à cette besogne des comédiens dont plusieurs ont acquis du
renom et la faveur du public parisien.
ffllle

~ue les sceptiques nient librement de semblables pratiques. C'est
tooJoun une attitude aisée que de prendre en pitié les essais les plus
tolarageux et les plus nobles.

11

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!
LIS REVUES

•••
M. Louis Nazzi a consacré déjà deui de ses feuilletons dans
CoMŒDIA à la nouvelle tentative et il en annonce un troisième.
Il écrit :
L'étude de M. Jacques Copeau, qui doit servir de thème à noe
réBexions, loin de donner dans le travers que je signale, est l'une
des plus pleines et des plus solides qu'on ait écrites, en ces dernicn
temps, sur le marasme du théâtre contemporain et sur les conditions
nécessaires d'une réforme dramatique. M. Jacques Copeau, qui at
un esprit réaliste, ne se plait guère aux développements oratoires. U
lui faut, avant tout, des raisons et des preuves : il se les sert à IOÏméme avant de nous les n:tourner sous une forme alerte et rigoureuse. Ce qu'il nous livre dans les quelques pages concia et
ramassées de La Nouvelle Revue Fra11faiu, est le fruit d'une curiosité jamais ralentie, qui embrasse les arts et les lettres, et qui a 111
s'assimiler le meilleur de quinu années d'essai• et de recherches
dramatiques.

Et plus haut :
Ce qu'André Antoine a fait pour sa génération, un écriYIÏJI
jeune, décidé, fort d'une culture étendue et profonde, impatient
d'affronter l'adversité pour une cause qui vaille qu'on endure pour
elle, se propose de l'entreprendre, pour le grand bien et la déli,ranœ
de la n6tre. Il réalise enfin un rêve longuement portt,
caressé, discuté, attendu. Il arrive à son heure, il le sait. Il ne doute
pas que le combat sera périlleux qu'il lui faudra livrer contn
l'indifférence et la paresse du public ; mais il a prévu toutes la
épreuves et toutes les menaces ; elles ne l'ébranleront point : tlles le
trouveront souriant, et prêt. Ce jeune artiste, qui n'h~ite pu à
tenter l'aventure, s'appelle M. Jacques Copeau, et le théâtre, qu'il
Yient de monter, d'équiper, et qui, dèi le mois prochain, mettra à la
voile, a pour titre : Tlzllltre du Yitux Colombier. Il se pourrait bien
que ce titre, de tradition à la fois moliéresque et shakespeariCDDt,
laissât une trace ineffaçable dan1 l'art dramatique de notre temps.

Il faut se réjouir que M. Jacques Copeau ait réussi à imposer ses
ici~ et sa volonté ; mais, plus encore, il est heureux que la bataille
mm par la jeunesse contre la production dramatique contemporaine, soit dirigée par cet homme-là. Il serait malséant, sans
doute, de chanter, dès maintenant, victoire. Il y a toujours quelque
choee de puéril et de maladroit à prétendre connattre ce qui sera,
alon que, le plus sou,·ent, nous sommes aveugles aux faits qui
s'encbaincnt et se délient devant nos yeux. Tout de même, on a le
droit, à défaut d'un bulletin de victoire dicté à l'nancc, de prévoir
que "l'affaire sera chaude".

M. Nazzi annonce quelques restrictions - nous ne manquerons pas de les relever - et de les discuter en bonne place.
Dans les DfJIATS M. Henry Bidou en formule aussi qÜel-

q11es-unes:
U y a, dit-i~ une opposition permanente entre les intérêts
d'une entreprise et la beauté du spectacle. C'est désolant, c'est

ab.urde, mai, il en a toujoun été ainsi. Quand Corneille eut donné
pi~es, honneur éternel de la scène, les comédiens furent désespérés. Une actrice exprimait l'avis commun : "Autrefois, on nous

1a1

fiiait des pièces en une nuit, que nous payions trois écus, et qui
rapportaient beaucoup d'argent. Les pièces de Corneille nous
co6tent fort cher et nous rapportent peu de chose. "
IIOIII

Mais

il ajoute :

Les organisateurs du nouveau théâtre savent tout cela, et n'en
sont pu découragés. Ils ont organisé leur entreprise avec beaucoup

de prudence et d'habileté ; ils la mèneront avec énergie. On
murmure le nom de quelques ouvrages qu'ils comptent donner, et

qui sont parmi ceux qu'on désire Ir plus voir à la scène. Remercio111-lca d'avance des belles soirées que nous leur devrons. Et
IDllbaitons un succèi qui, les aidant à tenir leurs promesses, serait
au nénement heureux pour les spectateurs, pour les dramaturges
lt pour l'an lui-même.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

•••
Dans le G1L Bus, M. Georges Pioch croit "réver ". LA

LIBERT! s'étonne que le reve se réalise :
On ac souvient d'avoir lu, ici même, la proclamation que
M. Copeau lançait sur Paris, en lui annonçant se, projets directoriaux.
On se aouvicnt, notamment, du passage où il était question du
"comédien-roi", où M. Copeau diaait son mépris pour ces interprètes qui tirent à eux toute l'affiche et s'imaginent que les oeuvra
commencent et finissent où commencent et finissent leun r6les.
" Pas de ces gens-là chez nous, disait en tubstance M. Copeau ;
rien que des artistes s'oubliant eux-mêmes pour ne songer qu'aux
beautés des oeuvres interprétées, faisant disparaître leur personnali!i
derrière celle de l'auteur ••• "
Nous avions cru que M. Copeau ne trouverait jamais ces
comédiens-là ; il faut croire que nous avions mal cru, puisque,
ainsi que nous le disons plu., haut, la jeune troupe déjà ré~tc ...
Mais attendons ...

•• •

LES REVUES

Mais ce n"est pas tout et ce qui a si bien commencé ne saurait
que finir très bien. M. Jacques Copeau prend sa meilleure plume de
directeur et d'auteur et il écrit une lettre aux journaux. Il déclare
tout net qu'Antoine a développé en lui ce grand amour du drame
qui commandera toute sa vie, que t•enseignement d•Antoine a été la
base sur laquelle se sont élevée, ses premières aspirations et ses
prelDÎères certitudes (sic). Il atteste noblement sa solidarité morale
avec Antoine. Certes, il ,•applique à une tentative esthétique diff"érmte de celle d'Antoine - est-elle si différente que cela t nous le
venons au jour le jour - mais s'il réussit, il a conscience qu'il
nllllÎra aculement puce qu'il aura montré des vertus pareilles à
ccUea qui tirent et qui font la force d'Antoine. Bref, il salue en lui
le maitre et le chef.
Si tons ceux A qui Antoine prodigua des en~gnements et des
exemples avaient la vaillante &amp;anchi,e de M. Jacques Copeau, on
pou.rra.it être lier d•étre Français, et de connaftre les gens de théitre
et de les fréquenter peu ou prou. Mais il ne faut pas trop réclamer
de la nature humaine. L'incident que je vous raconte est déjà
lllllisarnment joli et a.nez significatif. Bravo 1
Signalons aussi !'aimable article qu'il nous consacre dans
L'()plNION •

J.

M. Ernest Charles dans l'HoMME Lieu rappelle l'incident
Antoine. Pour lui, le ThéAtre du Vieux Colombier sera une sorte
de petit Odéon, non loin du grand Odéon. Pourtant :
Antoine ne s'attarde pa, à une coruidération de cette nature. Il
croit que M. Copeau et ses amis ont un beau programme, de
magnifiques intentions, un merveilleux entbouaiasme. Alon dans la
spirituelle et hardie conférence qu'il fait avant la représentation ~e
la pièce de Diderot : Est-il bo,r? Est-il mlclzant? il présente au public
le thMtre de ses jeunes concurrents. Je ne crois pas, dit-il, que ces
jeunes gens m'aiment beaucoup; mais ils sont inté:~"· ~e
manquez pas de suivre Jeun essais avec toute la cunosué qu ila
méritent. .. C'est généreux et c'est charmant. Et ai jamais on voua
demande de M. Antoine : Est-il bon ? Est-il méchant? vous pouves
répondre qu'en dépit des apparences, il est bon et meme très bon ..•

• ••
M. Claude Roger Marx dans CoMœorA lLLOSTltÉ répond par
arance à certaines critiques qu'on ne manquera pas de nous
adresser :
Qu'on n'ai!le pas imaginer le théAtre du Vieux Colombier

comme une tentative austère : ne dites point qu'on y jouera des
œuvra inaccessibles et dont la vie s'est retirée. Les joies profondes ne
IC go(ltent pas dans la paresse : l'œuvre d'art exige un effort qui
troo,e en soi sa récompense...
DURaNDAL, revue catholique, "applaudit de tout cœur à la
belle et noble initiative de ses confrères de Paris. "
Tout ce qui a pour but de régénérer l'art, de le purifier, de le

�830

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

rdever, ne peut que nous plaire, à nous qui n'avons jamais eu d'autre
but nous-mêmes, dans l'apostolat artistique que nous exerçons depuis
vingt ans, que de ramener l'art contemporain à l'idéal.
LA REvuE CRITIQUE DEs loÉEs ET DES LivRES, par la plume de
M. André Du Fresnois nous approuve :
Tout ce que nous connaissions de M. Jacques Copeau no111
assurait, du reste, qu'il avait profondément réfléchi sur les conditions
de l'art dramatique et que l'on n'avait point à redouter chez lui cette
erreur de tant de directeurs de théâtre qui, dans le besoin dont il,
sont saisis par moments de "faire quelque chose pour la littérature",
"choisissent des œuvres informes, provoquent l'ennui ou la risée du
public, l'entretiennent dans sa routine et arrivent ainsi par un détour,
à consolider la vogue des auteurs les plus médiocres.
De toutes les entreprises auxquelles nous avons pu assister, celle
de M. Jacques Copeau est donc celle qui se présente avec les plus
grandes chances de réussite.

• ••
M. Albert Flament dans ExcELSIOR expose
justes idées :

a ce

propos

de

Le théâtre, n'est guère une école des mœurs, mais il réflète 10n
temps avec scrupule ; il subit les impulsions des idées et de la mode.
Nous devions donc voir s'établir pour un théâtre ce régime qui
prend depuis quelques années tant d'essor dans toutes les branches
de l'activité, de la pensée et de l'art et qui viendra certainement
aider un autre mouvement nouveau, celui de la décentralisation.
Les équipes de boy-scouts, commes les petits salons, comme les
revues, comme les groupements de toutes les nuances d'art, ne nous
ramènent-ils pas à ces unions primitives, ces confréries, ces communautés, ces collectivités, franches ou secrètes, que la religion qui sut
toujours comprendre les hommes s'adapta si bien, ces corporations
qui ont fait, à ses origines, l'un des moyens de la grandeur et de la
force du pays.

M. Maurice Verne de l'lNTRANSIGEANT a assisté a une répétition.

LES REVUES

831

Les acteurs de M. Copeau, écrit-il, sont étonnants d'humanité
spirituelle ou vulgaire ... Ce ne sont plus des acteurs, ils méritentle
baiser de dévotion. Ils nous préparent des joies pures et de bons
délires. Et plus tard ils iront prouver à l'étranger que le théâtre
n'est pas mort.

•••
M. Lucien Mary, M. Francis de Miomandre, M. DumontWilden soutiennent courageusement l'entreprise. Et je ne parle

pas des longs articles du THÉATRE, de la Vix, de la REVUE BLEUE,
du CouRRIER EuRoPÉEN etc.
Enfin M. Léon W erth dans le GIL BLAs du

12

Octobre,

oppose "le Monstre" au " Héros ". Le monstre c'est " le
théAtre ", le -héros " son directeur". Il rend hommage au
talent de Francis Jourdain quj a rajeuni la salle et la scène avec
un gotît siÎr et choisi et qui inventa les décors. Et il termine
sur cette boutade généreuse :
Ceux d'entre nous qui à vingt ans croyaient au théâtre voient
avec émotion le départ de Jacques Copeau. Nous nous souvenons
des contes de notre enfance. Nous aimions celui qui s'en allait,
armé de sa seule épée combattre la bête sanguinaire. Nous ne voulons pas que Jacques Copeau soit dévoré.
Nous n'avons pas cru pouvoir mieux reconnaître tant de
marques désintéressées de sympathie, qu'en en recueillant ici
quelques-unes.

• ••
I.EVIJE ALLEMANDES.

Dit Weiuen Blaetter.
Une nouvelle revue allemande qu'il nous plah de signaler

entre les autres. Au premier numéro (septembre) ont collaboré
Rudolf Borchardt, Franz Blei, Kurt Hi!ler, Carl Sternheim,
Herbert Eulenberg. Ces noms sont une garantie. Le manifeste

�832

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

de la rédaction s'élève - modérément, avec une retenue
hautaine - contre la période précédente, contre le matérialisme bourgeois ou socialiste, contre le pathétique du néo'1" qui. n 'é.
'!",
romantisme, contre I' homme soc1a
tait que soc,a
pour qui les hauts-fourneaux et les aéroplanes a~aient _re~placé
les burgs en ruines et le lierre, contre la prétention sc1ent11iquc
qui avait tué la philosophie, contre la nouveauté des sujets, qui
faisait oublier la forme. "Du renoncement à la forme, par une
sorte de ressentiment de barbare, on s'était fait une sorte de
théorie qui annonçait l'amorphe comme "la forme spécifique"
de l'avenir"... Après trente années, beaucoup de livres, pas
une œuvre ! Bahr, Hauptmann, Wedekind, Dehmel, George
même ne peuvent dans l'esprit des nouveaux-venus tenir toute
la place. " Cette place, s'il faut nommer des noms, Flaubert,
Dostoi'evski Whitman ne la tiendraient-ils pas mieux r" Ils y
'
.
:ijoutent Hôlderlin, accusant ainsi leur désir d'une rénovatJOD
morale, religieuse ", en même temps que littéraire. Au fon~
c'est l'individualisme aristocratique de Stefan George qui
renatt avec moins de froideur ; l'ambition du cœur est plus
grand:, si celle de l'esprit est moindre : "la littérature à venir
sera plus modeste que celle d'hier, mais elle cherchera à se
subordonner à un ensemble plus vaste ; une débutante, sans
éloquence; elle ne sera pas sociale, mais chaudement humaine;
pas de rédemption : de la piété, au sens traditionnel ; elle ne
découvrira pas de nouveaux sujets qu'elle annonce avec
fanfares • elle sera nette et simple et ne s'agenouillera point
devant {es jmes compliquées ; elle adorera les merveilles de
}'!me simple ; la colère y sera la colère, sans nuances'. e~ la
haine, la haine ; et pourtant elle aura sa joie, celle qui vient
d'avoir la terre et le ciel par dessus ... Un monde nouveau se
dégage, du point de vue moral et religieux; c'est là que nous
cherchons notre place. "

?°

833

L'OFFRANDE LYRIQUE
(GITANJALI)
" Tagon 1st lt premier dt nos saints
qui nt u soit pas refùsl à la vit, mt dit
ut hindou, mais hitn ait attendu son
inspiration dt la vit mblu; tl c'est pour
ula prlcitlment qut nous l'aimons. "

W.B.

(Introduction au
Gitanjali).

YEATS

Il n'est sans doute }'lus besoin de présenter Rabindranath
Tagore. Ceux de nos lecteurs qui ne le connaissent pas encore,
peuvent se reporter à l'étude de M. Henry Davray (Mercure
il Frlln(t, n° du 19 aollt 1913), au cours de laquelle ont
6té cités, dans une traduction provisoire, nombre de poèmes
du Gitllnjali. La traduction complète, et seule autorisée, de
l'ouvrage par M. André Gide paraîtra très prochainement aux
éditions de la Nouvelle Rtfl114 Française. Cette traduction a été
&amp;ite d'après la version anglaise que l'auteur a donnée lui-meme
de ses poèmes hindous, originairement écrits en bengali.
1 l

La langueur pèse sur ton cœur, encore, et
l'assoupissement sur tes yeux.
1

Le poèmes que nous publions ici portent en anglais les num~ros

lllivaats : LV, LVI, LVII, LVIII, LIX, LXVII, LXVIII, LXIX.

LE GÉRANT :

ANDRÉ

RUYTERS.

Imp. SAINTE CATHERINE, Quai St-Pierre, 12, Bruges (Belgique).

LXX, LXXI, LXXII, LXXIII, LXXX, LXXXIV, LXXXVI,
XCI, XCII, XCIII, XCIV, XCV, XCVI, XCVII, IC, C.
I

�834

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS&amp;

N'as-tu donc pas entendu dire que la fleur
règne en splendeur dans les êpines? Eveille!
Eveille-toi ! Et que l'heure ne passe pas
vaine ! A l'extrémité du sentier caillouteux,
au pays de l'intacte solitude, mon ami repose
solitaire. Ne déçois pas son attente ! Eveille!
Eveille-toi l Et si palpite et vibre l'azur par
l'ardeur du rayon de midi... Si le sable
brûlant étale son manteau de soif... Mais
ne sens-tu pas de joie dans le fond de ton
cœur ? A chaque pas que tu vas faire, la
harpe du sentier, d'une suave musique de
peine, ne saura-t-elle pas retentir ?
2

C'est arns1 que la joie que tu prends en
moi est si pleine. C'est ainsi que tu es descendu jusqu'à moi. 0 Seigneur, maître de
tous les cieux, si je n'existais pas où serait
ton amour?
Tu m'as pris comme associé de ton opulence. Dans mon cœur se joue le jeu sans fin
de tes délices. Par ma vie prend forme incessamment ton vouloir.

L10FFRANDE LYRIQUE

835
Et c'est pourquoi, toi, Roi des rois, tu t'es
revêtu de beauté afin de captiver mon cœur.
Et c'est pourquoi ton amour se résout luimême dans cet amour de ton amant ; et l'on
tt voit ici où l'union de deux est parfaite.

3
Lumière ! ma lumière ! lumière emplissant le monde, lumière baiser des yeux, douceur du cœur, lumière !
Ah ! la lumière danse au centre de ma
vie ! Bien-aimé, mon amour retentit sous la
- frappe de la lumière. Les cieux s'ouvrent ,•
le vent bondit ; un rire a parcouru la terre.
Sur l'océan de la lumière, mon bien-aimé,
le papillon ouvre son aile. La crête des vagues
de lumière brille de lys et de jasmins.
La lumière, ô mon bien-aimé, brésille l'or
sur les nuées ; elle éparpille profusion les
pierreries.
Une jubilation s'étend de feuille en feuille,
ô mon amour ! une aise sans mesure. Le
fleuve du ciel a noyé ses rives ; tout le flot
de joie est dehors.

a

�LA NOUVELLE REVUB FRANÇAISE

4
Que tous les accents de la joie se mêlent
dans mon chant suprême - la joie qui fait
la terre s'épancher dans l'intempérante profusion de l'herbe ; la joie qui sur le large
monde fait danser mort et vie jumelles; la
joie qui précipite la tempête - et alors un
rire éveille et secoue toute vie ; la joie éplorée qui repose quiète parmi les larmes dans
le rouge calice du lotus douleur ; et la joie
enfin qui jette dans la poussière tout ce
qu'elle a et ne sait rien.

5
Oui, je sais bien, ce n'est là rien que ton
amour, ô aimé de mon cœur - cette lumière
d'or qui danse sur les feuilles ; ces indolents
nuages qui voguent par le ciel, et cette brise
passagère qui laisse sa fraîcheur à mon front.
Mes yeux se sont lavés dans la lumière
matinale - et c'est ton --nessage à mon
cœur. Ta face, de très haut s'incline ; tes

L 10FFRANDE LYRIQUE

837

yeux ont plongé dans mes yeux et contre
tes pieds bat mon cœur.

6
Tu es le ciel et tu es le nid aussi bien.
0 toi plein de beauté ! ici, dans le nid
des couleurs, des sons et des parfums, c'est
ton amour qui enclôt l'âme.
Voici venir le Matin, avec une corbeille
d'or à la main droite, que charge la guirlande
de beauté dont il va sans ·bruit parer la
terre.

Et voici venir, par de vierges sentiers, le
Soir sur les pacages solitaires et qu'ont
désertés les troupeaux ; il apporte dans sa
cruche d'or le frais breuvage de la paix,
flot de l'océan du repos, pris à la rive occidentale.
~ais là, là où s'éploie le ciel infiniment
afin que l'âme s'y essore,
règne intacte
et blanche la splendeur. Il n'est plus là ni
nµit ni jour, ni formes ni couleurs, et ni
paroles, ni paroles.

la

�839

L'OJFRANDE LYRIQUE
LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

7
Sur cette terre que j'habite ton rayon
descend bras ouverts et se tient' devant ma
porte tout le long du jour de ma vie pour
cueillir et ramener à tes pieds les nuées
faites de mes larmes, de mes soupirs et de
mes chants.
Avec un tendre délice, cet humide manteau de nuées tu en revêts ta poitrine étoilée,
l'enroulant, le plissant en formes sans nombre,
le diaprant de tons inconstants.
Il est si léger, si fluide, et mol et plein
de larmes, et noir, que c'est pourquoi tu
l'aimes, ô toi sans tâche, ô limpide ! Et c'est
pourquoi dessous son ombre pathétique tu
couvres ton auguste et blanche splendeur.

8
Le même fleuve de vie qm pousse à
travers mes veines nuit et Jour court a
travers le monde et danse en pulsations
rythmées.
•

1

C'est cette même vie qui pousse à travers
la poudre de la terre en innombrables brins
d'herbe, et éclate en fougueuses vagues de
feuilles et de fleurs.
C'est cette même vie que balance flux
et reflux dans l'océan-berceau de la naissance
et de la mort.
Je sens mes membres glorifiés au toucher
de cette vie universelle. Et je m'enorgueillis,
car le grand battement de la vie des âges,
c'est dans mon sang qu'il danse en ce moment.

9
T'appartient-il, Seigneur, de participer a
la félicité de ce rythme? d'être lancé, perdu,
brisé dans le tourbillon de cette formidable
joie?
Toute chose se précipite, sans arrêt, sans
regard en arrière, sans qu'aucun pouvoir
puisse rien retenir, toutes les choses se
, ..
prec1p1tent.
Emboîtant le pas au rythme de cette
musique inlassée, chaque saison accourt en
dansant, puis passe outre - couleurs, tons et

�LA NOUVELLE REVUE F.RANÇAISI

parfums déversent djinfinies cascades dans
cette surabondante joie qui s'éparpille et se
renonce et meurt à tout moment.
IO

Que f aie dû foisonner beaucoup et me
retourner en tous sens, projetant ainsi des
ombres bigarrées sur ta splendeur - telle est
ta maya.
Tu poses une barrière à même ton propre
être et, en myriades d'accents, disjoint de toi,
tu réponds à ton propre appel. C'est ainsi
qu'en moi ta départition a pris corps.
Ton chant poignant se reflète à travers les
cieux en larmes irisées et en sourires, en
frayeurs et en espérances ; des vagues se
dressent et s'écroulent, des songes se déchirent
et se reforment. En moi tu te mets toi-même
en déroute.
Cet écran que tu as dressé est diapré
d'innombrables images qu'y peignent le jour
et la nuit; derrière quoi ton siège est tissu
d 1 un prodigieux mystère de courbes, toute
brutale ligne droite exclue.
Cette grande parade de toi et de moi se

L'OFFRANDE LYRIQUE

déploie à travers Je ciel. De l'accord d_e toi
et de moi tout l'air vibre et la partie de
cache-cache engagée entre toi et moi se
poursuit à travers les âges.
I I

C'est lui ce très intime qui éveille mon
être à son profond toucher mystérieux.
C'est lui qui pose son enchantement sur
mes yeux et qui plein de gaîté joue sur la
h:irpe de mon cœur les changeantes cadences
de la plaisance et du chagrin.
C'est lui qui tisse cette maya aux teintes
évanescentes d'or et d'argent, de bleu, de
vert, et laisse apercevoir à travers les plis
du tissu son pied au toucher duquel je

défaille.
Viennent les jours, passent les âges; c'est
lui toujours qui mon cœur émeut à maint
nom et à mainte guise, à maint transport de
joie et de chagrin.
12

Délivrance n'est pas pour mo1 dans le

�8+2

LA NOUVELLE JlEVU:E FRANÇAISE

renoncement. Je sens l'étreinte de la liberté
dans un million de liens de délices.
Emplissant à rexcès ce calice d'argile, toi,
toujours tu verses pour moi le flot frais de
ton vin aux multiples couleurs et parfums.
Mon univers allumera ses cent diverses
lampes à ta flamme et devant l'autel de ton
temple les placera.
Non ! je ne vous fermerai jamais, portes
de mes sens! Les délices du voir, de l'ouïr et
du toucher comporteront ton délice.
Oui, mes illusions brûleront toutes en une
illumination de joie et mes désirs mûriront
tous en fruits d'amour.

13
Je me compare au lambeau de nuage qui
dans le ciel d'automne erre inutilement. 0
mon soleil éternellement glorieux ! A ton
toucher ne s'est pas encore dissous ma
brume de sorte que je ne fasse plus qu'un
avec ta lumière ; ainsi je vais, comptant les
mois et les années où je suis séparé de toi.
Si tel est ton désir et si tel est ton jeu,

L'OFFRANDE LYRIQUE

empare toi de mon inconsistance fugitive,
orne-la de couleurs, que l'or la dore, que sur
le vent lascif elle navigue, et s'épande en
miracles changeants.
Puis de nouveau, si tel est ton désir de
cesser ce jeu à la nuit, je fondrai, disparaîtrai
dans l'ombre ; ou peut-être dans un sourire
du matin blanc, dans la fraîcheur de cette
pureté transparente.

C'est l'angoisse de la séparation qui s'étend
par tout le monde et donne naissance à des
formes sans nombre dans le ciel infini.
C'est ce chagrin de la séparation qui
contemple en silence toute la nuit d'étoile en
étoile et qui éveille une lyre parmi les chuchotantes feuilles dans la pluvieuse obscurité
de juillet.
C'est cette envahissante peine qui s'épaissit
en amours et désirs, en souffrances et en joies
dans les demeures humaines, et, de mon
cœur de poète, c'est toujours elle, qui fond
et ruisselle en chansons.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

L'OFFRANDE LYRIQUE

Jour après jour j'ai veillé pour l'attendre;
pour toi j'ai supporté les joies et les angoisses
de la vie.
Mort, ta servante, est à ma porte. Elle a
franchi la mer inconnue ; elle m'apporte ton
appel.
La nuit est sombre et mon cœur est
peureux - pourtant je saisirai la lampe ;
j'ouvrirai les vantaux et j'inclinerai mon
accueil. Car c'est ta messagère qui se tient
devant ma porte.
Mains jointes, je l'honorerai de mes larmes.
Je répandrai le trésor de mon cœur à ses
pieds.
Et elle s'en retournera, son message accompli, laissant sur mon matin son ombre
sombre ; et dans la maison désolée, rien ne
restera plus, mon Seigneur, que moi-même
à t'offrir en suprême don.

16
0 toi, suprême accomplissement de la vie,
Mort, ô ma mort, accours et parle-moi tout
bas!

Tout ce que je suis, tout ce que j'ai, et
mon espoir et mon amour, tout a toujours
coulé vers toi dans le mystère. Un dernier
éclair de tes yeux et ma vie sera tienne à
Jamais.

On a tressé les fleurs et la couronne est
prête pour l'époux. Après les épousailles
l'épousée quittera sa demeure et, seule, ira
dans la nuit solitaire, à la rencontre de son
seigneur.

Je sais qu'un jour viendra où je perdrai
de vue cette terre ; la vie prendra congé
de moi en silence, après avoir tiré le suprême
rideau sur mes yeux.
Cependant les étoiles veilleront dans la
nuit, l'aurore surgira comme la veille et les
heures encore s'enfleront pareilles à des
vagues marines apportant plaisirs et chagrins.
Quand je pense à cet arrêt de mes instants&gt;

�846

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

-la digue des instants se brise ; soudain pour
moi s'éclaire à la lumière de la mort ton
univers avec ses trésors nonchalants. Exquise
en est la plus humble demeure; exquise y
est la vie la moins prisée.
Les biens que j'ai souhaités en vain et les
biens que j'ai possédés, qu'ils s'en aillent! Et
qu'à ces biens seuls en vérité je m'attache,
que j'ai toujours méprisés ou que je n'avais
pas voulu voir.

18
J'ai mon congé ! Souhaitez-moi bon
voyage, mes frères !Je vous tire ma révérence.
Voici, je mets mes clefs sur la porte ; je
résigne tous droits sur ma maison. Accordezmoi seulement au départ quelques bonnes
paroles.
Durant longtemps nous aurons été voisins,
et j'ai reçu de vous plus que je ne pouvais
vous donner. A présent le jour point ; la
lampe est consumée qui a éclairé mon coin
sombre. Un appel est venu et je suis prêt
pour le voyage.

L'OFFRANDI LYRIQUE

A cette heure du départ, souhaitez-moi
bonne chance, mes amis ! Le ciel est rougissant d'aurore ; le sentier s'ouvre merveilleux.
Ne me demandez pas ce que j'emporte.
Je pars en voyage les main vides et le cœur
plein d'attente.
Je mettrai ma couronne nuptiale. Je n'ai
pas revêtu la robe brune des pèlerins ; sans
crainte est mon esprit bien qu'il y ait des
dangers en route.
Au terme de mon voyage paraîtra l'étoile
du soir, et les plaintifs accents des chants de
la vesprée s'échapperont soudain de dessous
l'arche royale.
20

Je n'ai pas eu conscience du moment où&gt;
d'abord, j'ai franchi le seuil de cette vie.
Quel fut le pouvoir qui m'a fait éclore
1
'
a ce vaste mystere,
comme une fl eur s•ouvre
minuit dans la forêt ?
Lorsqu'au matin mes yeux se sont ouverts

a

�L'OFFRANDE LYRIQUE
LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

à la lumière, f ai aussitôt senti que je n'étais
pas un étranger sur cette terre et que, sous
la forme de ma mère, l'inconnaissable sans
forme et sans nom m'embrassait.
Ainsi de même, dans la mort, le même
inconnu m'apparaîtra comme si je l'avais
connu toujours. Et parce que j'aime cette vie,
je sais que j'aimerai la mort aussi bien.
L'enfant gémit lorsque la mère le retire
de son sein droit, pour, un instant après,
trouver consolation dans le sein gauche.
21

Lorsque je m'en irai d'ici, que ceci soit
mon mot de partance : que ce que j'ai vu est
insurpassable.
J'ai goûté au miel secret de ce lotus qui
s'étale sur l'océan de lumière, et ainsi j'ai été
beni - que ce soit mon mot de partance.
J'ai joué dans ce palais des formes infinies
et là j'ai aperçu celui qui est sans formes.
Mes membres et mon corps entier ont tressailli au toucher de celui qui n'est pas tangible. Ah ! ·si la fin vient ici, qu'elle vienne!
- ceci soit mon mot de partance.

22

Quand nous jouions ensemble, jamais je
n'ai demandé qui tu étais. Je ne connaissais
ni timidité, ni frayeur ; ma vie était impétueuse.
Au petit matin, comme un franc camarade
tu m'appelais de mon sommeil et de clairière
en clairière tu m'entraînais en courant.
En ce temps-là je ne m'inquiétais pas de
connaître la signification des chansons que tu
me chantais. Ma voix simplement reprenait
les mélodies; mon cœur dansait a leur cadence.
Mais à présent que l'heure des jeux est
passée, quelle est cette vision soudaine ? L'univers et toutes les silencieuses étoiles se
tiennent, pleines de révérence, les regards
baissés vers tes pieds.

23
Je te couvrirai des t_rophées, des guirlandes
de ma défaite. Il n'est jamais en mon pou·voir de m'échapper de toi non vaincu.
2

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE
L1OFFRANDE LYRIQUE

Certes je pressens la déroute de mon
orgueil; je sais que dans l'excès de la p~ine
ma vie crèvera ses limites ; mon cœur vide,
semblable au roseau creux exhalera de mélodieux sanglots et les cailloux fondront en
larmes.
Certes je sais que ne resteront pas clos à
jamais les cent pétales du lotus, mais _qu'ils
découvriront le trésor secret de leur miel.
Du haut du ciel un œil surveille qui va
me convoquer en silen~e. Ri~n ne ~e se:a
laissé, rien que ce s01t, et a tes pieds Je
recevrai la mort complète.

Quand je lâcherai le gouvernail, je connaîtrai que le temps est venu que tu le
prennes. Ce qu'il y aura à faire, aussitôt sera
fait. V aine est ma peine.
.
Alors résigne-toi, mon cœur ! sans brmt
consens à ta défaite, et tiens pour bonne
fortune de reposer et tout tranquille, là où
1 1
,
tu as ete
p1ace.
Ces lampes sans cesse s'éteignent au plus
petit souffie du vent ; dans l'effort de les

rallumer, sans cesse j'oublie tout le reste.
Mais cette fois je serai sage ; j'attendrai
dans le noir, étalant mon tapis sur le sol, et
quand il te plaira, mon Seigneur, approche
toi sans bruit, voici ta place !

25
Je plonge aux profondeurs de l'océan des
formes, dans l'espoir d'atteindre la perle
parfaite et sans forme.
Je ne navigue plus de havre en havre dans
cette barque battue par la tempête. Les jours
sont loin où je faisais mon jeu d'être secoué
par les flots.
Et maintenant j'aspire à mourir dans ce
qui est sans mort.
Dans la salle d'audience, près de l'abîme
sans fond d'où émane une musique sans notes,
je saisirai la harpe de ma vie.
Je t'accorderai selon le mode de l'éternel,
harpe ! et quand aura vibré ton suprême
sanglot, aux pieds du Silencieux, je te reposerai silencieuse.
RABINDRANATH TAGORE.

(Traduction André Gide.)

�SUR LE COMTE DE GOBINEAU

SUR LE COMTE DE GOBINEAU

C'est toujours une chose délicate que de· se prononcer
sur la valeur de ses contemporains. Beaucoup s'y trompent, et des plus ingénieux. On ne saurait donc en
vouloir aux Parisiens de la monarchie de Juillet d'avoir
considéré le Comte Arthur de Gobineau comme un homme
quasi insignifiant, et de lui reconnaître tout au plus de la
naissance et une grande culture.
Messieurs Chlendowski, Souverain et Tarride apprirent
à leurs dépens cet arrêt de l'opinion. Ces éditeurs s'étaient
avisés d'imprimer les premiers essais de Gobineau. Chlendowski publia le Pris1Jnnier Chanceux1, et Souverain
les Aventures de Nicolas Be/avoir '. Cc sont des romans
historiques dans le genre alors en vogue, dont raffolait
la clientèle des cabinets de lecture. Ces ouvrages sans
grande originalité témoignaient pourtant des connaissances
étendues de leur auteur, de son goCtt très vif pour le
passé, et surtout d'une verve et d'une spontanéité de vrai
conteur.
L'insuccès de ces publications fut complet. Les libraires
les mirent au pilon. Le même sort attendait Ttrnovt,
Paris, 1847, trois volumes in-8•.
s5 2, quatre volumes in-8°. Ce roman parut sous le pseudonyme
d'Ariel Dts Feux.
1

'

1

853

roman étrange et profond, le premier des écrits de Gobineau, dans lequel se révèle sa personnalité entière1.
Dans ce roman, les souvenirs de Louis de Gobineau,
officier de la garde royale, qui pendant les Centjours suivit les Bourbons à Gand, furent largement
utilisés par son fils. Mais Arthur de Gobineau y mit
beaucoup de son ime. On retrouve plus d'un trait de son
caractère dans cet Octave de Ternove, pauvre, fier et
sensible, plein de mépris pour le monde qui l'entoure, et
pourtant animé du désir de le dominer. Un profond sens
psychologique, une sorte d'avidité à montrer la nature
sans fard, voilà ce qui distingue ces pages et qui apparente
leur auteur à Stendhal. Octave de Ternove, ce paladin de
l'ancien régime, c'est en quelque façon un Lucien Leuwen
gentilhomme. Je ne sais si Gobineau a jamais connu
Stendhal. Mais le certain, c'est qu'il existe une réelle
affinité entre ces deux esprits. L'un comme l'autre, ils
plongent leurs racines dans le dix-huitième siècle. Et leur
existence même présente des ressemblances frappantes.
Tous deux, ils eurent une enfance triste, une adolescence

amère.
Les parents de Gobineau vivaient séparés. Le jeune
Arthur grandit sans connaître la douceur du foyer familial.
D vint à Paris en 1835, à l'igc de dix-neuf ans. Et
1 TmzO'IJt vit le jour dans le feuilleton du Journal des Débats.
Il fut édité en 1848. C'est un livre excessivement rare, bien qu'il
aemble qu'il ait eu deux éditions différente5, toutes les deux à
Bruxelles. On trouve cet ouvrage à la Bibliothèque Nationale avec
le titre : Artltur dt Gobineau. La Nouveautl Littlrairt. TernO'IJt.
Librairie dt Tarride, rue dt L'Ecuyer, 8. Trois volumes in-12°. Mon exemplaire est en deux volumes in-u 0, avec une vignette au
titre, imprimé par Meline, Cans et C1•.

�854

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

pendant plus de dix ans, continuellement frustré dans son
espoir d'obtenir son indépendance par la littérature, il mena
l'existence pénible d'héritier sans fortune dans la maison
d'un vieil oncle bizarre.
Enfin, la vie finit par lui sourire. Il rencontra une
compagne et un ami. En I 846, il épousait Mademoiselle Clémence Monnerot. Quelques années auparavant,
il avait fait la connaissance d'Alexis de Tocqueville. Cet
homme éminent s'intéressa à lui, l'honora de son amitié,
et parvenu au ministère des Affaires Etrangères, en I 849,
il le choisit pour son chef de cabinet. Avant de quitter
le ministère, M. de Tocqueville ouvrit à son ami les
portes de la carrière. Gobineau débuta à Berne, il alla
ensuite en Hanovre et à Francfort, puis il représenta
la France à Téhéran, à Athènes, à Terre-Neuve, à Rio de
Janeiro, à Stockholm. Pendant sa jeunesse studieuse, il
avait acquis une érudition extraordinairement variée et
presque encyclopédique. Depuis, il avait parcouru une
grande partie de l'univers. Il avait vu de près, au hasard
de ses voyages, la haute société aussi bien que les mœurs
populaires des pays qu'il traversait. Il observait en artiste
et en philosophe toutes les manifestations de la vie depuis
les intrigues des cours jusqu'aux querelles des rues,. Peu
d'hommes éprouvèrent une curiosité égale à la sienne, et
bien peu eurent l'occasion, comme lui, de contempler le
monde sous tant de faces. Ajoutez à cela, que ce
grand curieux possédait au plus haut degré l'art d'exprimer ses impressions par la plume ou la parole.
Pourtant, il faut se garder de considérer Gobineau
comme un amateur, un gentilhomme lettré, qui se serait
contenté de répandre sa pensée en brillantes impro-

SUR LE COMTE DE GOBINEAU

855

visations. Il apportait au contraire à tout ce qui touchait ses
travaux la gravité d'un érudit. Et même on doit avouer
qu'il n'échappa point au défaut qu'ont souvent les grands
remueurs d'idées, à savoir de créer des systèmes et d'en
devenir esclaves. Esprit éminemment synthétique, Gobineau s'acharnait à trouver une formule pour expliquer les
phénomènes de la vie des peuples ; il prétendait mettre à
découvert, selon son expression, "la base encore inaperçue
de l'histoire".
Cette base, il crut la trouver dans la race. C'est la
race, selon lui, la raison suprême et fatale qui dirige
le sort des nations. Les Arians forment l'élite des races.
Tout le reste est négligeable. Ce sont les Arians qui ont
créé et maintenu la civilisation occidentale. Les mélanges
de races ont corrompu la pureté du sang de ces dominateurs. De là provient l'abaissement complet de notre
espèce, l'inévitable décadence de l'humanité.
L' Essai sur l' lnégalitl des Races Humaines\ dont la théorie
semble bien discutable, n'en est pas moins un livre admirable dans ses détails. La conviction la plus sincère l'anime.
Ce penseur, pour lequel les siècles les plus lointains
n'avaient plus de secret, qui avait fait le tour de toutes les
illusions humaines, s'attacha aux siennes avec passion. Il
leur assujettit toutes les expériences de son intelligence,
toutes les réalités de sa vie. C'est toujours cette même
idée qui se dégage de tous les ouvrages qu'il écrivit par la
suite. Il s'adonne à de longues et patientes recherches afin
de prouver sa descendance d'Ottar Jarl, pirate norvégien.
Il faisait peu de cas du vénérable hôtel de Bordeaux, où
1

Les cieux premiers volumes de cet ouvrage parurent en 18 53,

les deux derniers en x8 55.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

1

1

1.

des générations de Gobineau avaient vécu entourées d'une
estime Wliverselle. Mais un jour, en face d'un aride
rocher scandinave, il fut ébloui par la vision du cMteau
de ses aîeux.
L' Esrai sur /'Inégalité des Races n'eut qu'un médiocre
succès. Cette œuvre était trop élevée pour atteindre la foule.
Les intelligences faites pour la comprendre l'accueillirent
avec réserve. Mérimée, tout en rendant justice aux
grandes qualités de son ouvrage, écrivait à Gobineau, qu'à
son gré, quelques individus bien choisis suffisaient pour
relever une race entière, et l'invitait à s'en rendre compte
dans les villes où il y avait des cuirassiers en garnison.
M. de Tocqueville même, qui témoignait l'estime la plus
affectueuse pour l'auteur, ne manqua pas d'élever des
objections lucides et profondes contre l'œuvre 1• Cet échec
fut amer pour Gobineau. D'autres revers allaient l'accabler
encore. Sa hauteur de gentilhomme, son indifférence de
philosophe à l'égard des puissants du jour n'étaient pas de
nature a lui gagner les bonnes grkes des chancelleries.
Il éprouva des injustices dans sa carrière. Son insouciance
des affaires compromit la fortune qu'il avait héritée de son
oncle. La catastrophe de 1870 le bouleversa profondément. Enfin, à force d'étudier, d'observer, de méditer, de
creuser sa pensée, il avait fini par créer autour de lui une
véritable solitude,
Vers 1875, nous le voyons dans un modeste appartement d'une maison bourgeoise a Stockholm, isolé et
misanthrope. Pourtant, il honorait de son amitié son
valet de chambre syrien; il couvait de tendresse ses
Correspondance entre Alexis de Tocqutville et Arthur de Gobineau,
publiée par L. Schemann, Paris, 1909, p. 19 3.
1

SUR LE COMTE DE GOBINEAU

perruches. Juché sur un siège incommode, il laissait son
vieux chien Otthtllon sommeiller à l'aise dans son fauteuil
et interrompait de temps en temps son travail pour lui
jeter un regard bienveillant - peut-être au moment
même où il venait d'écrire: "Les hommes sont tous,
toujours et dans tous les temps d'assez méchantes bêtes,
et ce que l'Wl reproche à l'autre il l'a fait, ou le fera, ou
n'a pu 1. "
Cette année-la, le tendre misanthrope fit une rencontte
qui devait être décisive pour ses dernières années et pm-1r
sa gloire posthume. Il connut Wagner à Rome. Mais ce
n'est qu'en 1880, à Venise, que les deux hommes se lièrent
d'amitié. Gobineau, sur l'invitation de Wagner, alla lui
rendre visite à Bayreuth aux printemps de 1881 et 1882.
Les deux. vieillards étaient bien faits pour se comprendre. Tous les deux, ils avaient passé leur vie en lutte
avec leur temps. Tous les deux, il partagaient le goîtt
des grandes synthèses, L'un et l'autre s'étaient presque
entièrement détachés de la réalité et étaient arrivé au
plus haut degré d'une généreuse exaltation.
Certes, ils s'entendaient à merveille, Wagner et ce
Français familier de la Walhalla, qui, lui même, s'était
plu à élever un autel aux divinités germaniques. Mais le
Comte de Gobineau avait beau s'enorgueillir de son sang
arian, rechercher le château imaginaire de ses aYeux sur
un rocher scandinave, affirmer bien haut la supériorité de
la race germanique, il n'en restait pas moins profondément français. Et sans doute cette dernière qualité-là ne
contribua-t-elle pas peu à l'amitié des deux grands hommes.
1

Histoire d'Ottar Jarl, Pirate Nr,r,vlgien, et de sa Descendance,

Paris, Perrin, 1879, p.

22 .

�858

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

Pour Wagner, Paris représentait la France, et "cette
Babel impure " apparaissait à ses yeux comme un cauchemar, qui lui rappelait les moments les plus pénibles de
sa vie.-En automne 1839, il quittait Riga et débarquait en
France, à Paris, dans un t&amp;tel garni de la rue de la Tonnellerie, près des Halles, apres avoir traversé les mers du Nord
sur un voilier russe. Les dangers du voyage, les rafales des
mers du Nord lui semblèrent bien peu de chose en comparais0n des misères qui l'attendaient dans cette ville. Il
essuya tous les revers, subit toutes les humiliations, endura
le plus terrible dénô.ment. Il en vint jusqu'a s'offrir a
entrer comme choriste dans un thé~tre du Boulevard. On
le refusa. Il se tint pour heureux, quand des travaux de
réduction pour piano lui assurèrent le pain quotidien.
Vingt ans apres, en 1859, nous retrouvons Wagner dans
un petit hôtel de la rue Newton. Cette fois, ce n'est plus
l'indigence qui le fait soufrrir, mais l'hostilité de l'opinion
contre son œuvre, les sifilets de chasse de ces messieurs
du parterre pendant la première de Tannha:user, Le lendemain de cette soirée, Janin conseillait à ces messieurs
d~adopter les armes suivantes: Un sifilet sur champ de
gueules hurlantes, et poiir exergue : Asinus ad Lyram.
Quant à Wagner, il retirait sa partition et quittait Paris.
Lors de son séjour en France, il n'avait connu que
l'atmosphère du monde théitral, de petites et de méchantes
gens, à peine quelques hommes de bien, rencontrés au
hasard, tel le douanier poète Edmond Roche, qui, lors de
l'arrivée de Wagner à Paris, le traita avec bonhomie à
l'occasion d'une visite de douane, et auquel le musicien
confia par la suite la traduction de plusieurs de ses livrets.
Quand Wagner vint pour la seconde fois -à Paris, les

SVR LE COMTE DE GOBINEAU

859

amis de Liszt et d'Emile Ollivier l'accueillirent à bras
ouverts. Il connut par eux et reçut rue Newton de nombreuses personnalités intéressantes, entre autres Baudelaire
et Champfleury. Cependant il se trouvait en ce momentdans une période de lutte, d'inquiétude constante.
Il n'était pas d'humeur à s'occuper du monde extérieur.
Il demeura indifférent aux gens qui l'entouraient.
Gobineau fut, en somme, le premier Français pour
lequel Wagner éprouva un réel intérêt. Etait-ce la
compréhension qu'avait Gobineau de sa musique, ou les
théories de race si flatteuses pour l'orgueil germanique
que professait son htite, qui gagnèrent le cœur de
. Wagner? Ou plutêît, quand ce petit homme frénétique,
qui vivait dans l'état d'ime que Nietzsche appelle
"la poitrine gonflée" cheminait pres de cet ami, grand,
mince et pâle, écoutait ses propos si fins, glissant
légèrement sur les choses et pourtant si pénétrants, ne
subissait-il pas l'attrait d'une intelligence toute française ?
Wagner n'était-il pas la dupe de son Mte? En croyant
aimer le descendant du guerrier scandinave, n'était-ce pas
le Français qui l'avait ensorcelé ?
Gobineau, dupe lui aussi, aurait été le premier à se
défendre d'une telle interprétation. Ce Germain imaginaire
méprisait à tel point les Tartufes du patriotisme, qu'il
éprouvait un réel plaisir à braver l'opinion. Mais cette
attitude factice n'a pas trompé ceux qui l'ont bien connu.
Voici le portrait qu'a laissé de lui Albert Sorel, qui fut de
ses amis dans les dernières annêes de sa vie :
" Sa conversation est certainement la plus éblouissante
que j'aie connue, en facettes, en étincelles, avec un je ne
sais quoi de caché, de mélancolique, de tendre que l'on

la

�860

LA NOUVELLE REVU.! FRANÇAISE

devinait sous la surface ; quelque chose comme les feux
d'artifice, dans les soirs d'été, sur le miroir des eaux de
V ~rsailles, Très moderne pour l'information, assez lointam pour le go(lt littéraire, un ton une délicatesse une
fierté mtellectuelle
.
'
'
d•homme du monde,
peu fréquents
chez les gens d'autant de lecture ; une ouverture d'esprit
plus étendue, avec plus de sorties, sur des frontières plus
larges, que "l'honnête homme " d'autrefois. De l'ironie
de la contradiction, du paradoxe, de la sensibilité tr~
aiguë et perçant tout à coup : un rien un mot un geste
'
q_u1. le touchaient, et ses beaux yeux bleus,
tout' à l'heure
SI x:ioqueurs, se tintaient d'un brouillard léger, et cette
mam nerveuse et blanche, toute moite, serrait la vôtre
d'une étreinte fugitive ; enfin un tempérament délicieux
d'aristocrate français 1 ".

a

Spectacle curieux et touchant
la fois cette amitié
de Gobineau et de Wagner. Voila que le ~énie français,
aupres duquel Wagner avait passé pendant des années en
France, sans l'aimer, sans même le reconnaître vient lui
faire _la révérence à W ahnfried et le conqui;rt dès le
premier abord.
D'ailleurs, cet attachement des deux hommes devait
être de courte durée. En octobre 1882 Gobineau de
l
•
•
'
'
passage a Turin, perdait connaissance dans l'omnibus
d'hôtel qui le conduisait à la gare, et mourait quelques
heures après.
~'ento~rage de Wagner, et, plus tard, l'Allemagne
~ntiere lui vouèrent un véritable culte. En France aussi,
il eut ses admirateurs et ses dévots. Mais ce ne sont pas
1

Albert Sorel, Le Comte de Gobineau. (Le Temps,

22

mars

19 0 4).

SUR LE COMTE DE GOBINEAU

861

les mêmes qualités que l'on gollte chez lui de l'un et de
l'autre c6té du Rhin.
Les Allemands apprécient avant tout son esprit systématique, sa persévérance dans son œuvre. Ils admirent
cette sorte de passsion d'alchimiste, avec laquelle il
s'acharnait à saisir l'essence même des peuples. Et cette
qualité de Gobineau rend particulièrement précieux à
leurs yeux l'engouement qu'il manifesta de tout temps
pour les choses de leur pays.
S.es compatriotes, au contraire, sont disposés à considérer
ses édifices théoriques comme des châteaux en Espagne.
Mais ceux qui l'ont approché font grand cas du courage
de ses opinions, du côté sobre, clair, aigu de son esprit,
de sa liberté et de sa fantaisie. Et ils ne restent pas insensibles au charme qui émane de cette haute figure de gentilhomme philosophe.
Mais les hommes que nous honorons ne sont-ils pas
comme des miroirs dans lesquels nous nous cherchons
nous mêmes? Il n'est que justice de retrouver les visages
les plus divers penchés sur la mémoire de ce penseur, qui
tenta de pénétrer d'un ferme regard le génie de toutes les
nations.

** *
Le Comte de Gobineau avait un go(lt vif pour les
histoires. Dans sa jeunesse, il s'amusait à inventer des
contes merveilleux pour sa sœur et pour ses amis. Ce
petit monde l'entourait, assis a l'orientale et revêtu de
costumes des Mille et Une Nuits.
Au cours de sa carrière mouvementée, il continuait

a

�SUR LE COMTE DE GOBINEAU

862

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

observer, à imaginer les vies d'autrui, et il se plaisait à
traduire ses impressions en des traits précis et vivants.
Quelques uns de ses contes, les Nouvelles Asiatiques, les
Souvenirs de 'Uoyages atteignent presqU:e la perfection.
D'autres ne sont que les rapides visions d'un artiste au
tempérament de grand seigneur. La laborieuse mise au
point n'était pas son affaire. Mais justement l'absence de
tout apprêt littéraire dans ces improvisations ne manque
pas de charme.
Tant6t, Gobineau crayonnait rapidement ces jolis
mélanges de fantaisie et de réalité. Tant6t, il se contentait d'en éblouir son auditoire.
Adossé à la cheminée, mince, élancé, les yeux bleus,
les paupières un peu tombantes, la bouche petite, tres en
avant, le menton court, les moustaches grisonnantes, il
contait. C'était un bonheur pour lui et pour les autres. Il
accompagnait son récit des gestes de sa belle main, faite
pour les manchettes de dentelle.
Ce n'était d'ailleurs que dans un cercle intime qu'il
laissait libre cours à sa verve de conteur. Les rares
personnes qui avaient le plaisir de l'écouter, conservent
aujourd'hui encore un souvenir délicieux de ces entretiens.
Un soir, le Comte de Gobineau faisait dans un salon
ami le récit d'une anecdote qui s'était passée, disait-il,
dans une cour allemande. Ses auditrices lui demandèrent
de rédiger cette histoire. Il se rendit à leurs vœux. Il
écrivit l'anecdote qu'il leur avait racontée, et leur remit
le manuscrit, tout en le recommandant leur discrétion,
car plusieurs des personnages qui figuraient dans son
récit, prétendait-il, étaient encore vivants.

a

C'était l'histoire d' Adllai'de, une rapide et hautaine
analyse des pires défaillances du cœur humain. Elle
dormait depuis longtemps parmi des reliques d'amit"é,
' été donné d'en avoir communication.
i
quan d J·1 ma
Monsieur le professeur Schemann président de 1
"S oc1'é té Gobineau ", auquel je fis part
' de cette bonnea
for~une, eut d'abord des scrupules à consentir à la publication de ce manuscrit1. Monsieur Schemann est un d
1
•
es
p us anciens disciples de Gobineau, un de ceux qui lui
ont. vo~é le culte le plus touchant et le plus efficace. Il
~ra1gna1t, selon sa propre expression, que ce conte " n'aJOUtit pas un nouveau fleuron à la couronne de Gobineau., " p_ourtant la renommée de œt esprit altier n'est
~lus a faire. Et il m'a semblé qu'il ne serait pas sans
intérêt
. . épour ses admirateurs de lire Adélaïde à tit re de
cunos1t littéraire. Monsieur Scheman a bien voulu se
rendre à ces raisons. Qu'il agrée, ici, mes remerciements
les plus sincères.
ANDRÉ DE HEVESY.

d 1 ~ · de Gobineau avait légué ses œuvres à l'amie dévouée de ses
ern1èr~s années, Madame la Comtesse de La Tour. Celle-ci céda
aes droits à la " Société Gobineau ., à Fn'bo urg-en- Bnsgau.
.

�ADÉLAÏDE

ADÉLAÏDE
(NOUVELLE INÉDITE)

Madame de Hautcastcl arrangea commodément sa jolie
tête sur le dossier de son fauteuil ; chacun fit silence et
le baron parla en ces termes :
L'année même où Frédéric Rothbanner sortit de
l'académie militaire pour entrer aux chevau-légers, Elisabeth Hermansburg le distingua. Ce fut une sorte de coup
de théitre. Rien n'avait préparé la société à une chose si
singulière, et, dans le premier moment, les clameurs
furent infinies. Le gros Maëlstrom, soupirant déclaré de
la comtesse depuis des années, et surtout Bernstein dont
les folies pour elle étaient si connues, folies qu'incontestablement elle avait encouragées, jetèrent feu et flammes,
et ne manquèrent pas de partisans. Le grand duc, luimême, se laissa toucher par l'indignation générale et
adressa à la coupable une épigramme si aiguë qu'elle
aurait d(l en être transpercée ; mais elle répondit vertement à Son Altesse Royale, et sous une couverture tellement respectueuse, que les rieurs passèrent de son c6té.
Bref, ce qui était fut et resta tel sans qu'on y pi1t rien
changer. Au bout de six mois tout le monde sauf les
deux transis évincés, en avait pris l'habitude, et il n'en
était plus question.

Cependant, en apparence du moins, rien de plus
absurde. Elisabeth avait trente-cinq ans et était dans
l'éclat parfait de sa beauté, avec une réputation d'esprit
grandissant tous les jours et qu'il était impossible de surfaire. De son côté Roth banner, pour faire admettre son
bonheur, n'exhibait que ses vingt-deux ans, une jolie
tournure et rien encore de cette valeur intrinsèque qu'on
lui a reconnue depuis. Ce joyau était alors caché dans sa
coquille. Pour déterminer ce qui était arrivé il avait fallu
cette profondeur de réflexion et cette sagacité d'égoïsme,
dons précieux de la comtesse, la plus accomplie des créatures en toutes choses et surtout cette sagesse des enfants
du siècle qui mène ceux qui la possèdent à n'avoir pas
volé la damnation éternelle. Elisabeth Hermansburg avait
pensé qu'au comble de sa gloire elle était bien voisine de
la pente qui allait la conduire à en descendre. Elle avait
monté dans les fleurs; il allait falloir bientôt revenir dans
les ronces. Pour savoir ce qu'une femme adorée devient
d'ordinaire, elle n'avait eu besoin que de jeter les yeux
autour d'elle, et les jardins d'Armide où elle régnait
lui avaient montré en foule leurs gazons verdoyants peuplés de vieilles cigales dont les voix prophétiques n'étaient
comprises de personne hormis d'elle-même. Elle examina
l'une après l'autre les destinées de ces tristes métamorphosées et elle crut pouvoir admettre que la cause de leur
malheur était à trouver dans l'insouciance avec laquelle
chac~ne avait lié son bonheur à un homme qui la dominait,
et qui, partant, la pouvait fuir aussitôt que son coeur à lui
conseillerait la désertion.
.
Elle se dit: Je ferai un heureux. J'aurai un esclave qui
me devra tout, et le premier succès, et le premier bonheur

3

�866

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

et la premiere gloire et la première expérience. Il
m'adorera ; et, si je l'adore, je ne le lui dirai pas comme
je le sens, et je règnerai sur lui. Je l'entrainerai où il me
plaira qu'il aille et je le connaîtrai à fond : tête et coeur,
bien et mal, vices et vertus. Des premiers je flatterai ceux
qui me serviront ; des secondes j'étouiferai celles qui
pourraient se dresser contre moi. Je l'aurai tout à moi ;
d'abord parce qu'il sera très jeune et se donnera sans
réserve, et je profiterai de ce moment pour le pétrir et le
repétrir de telle sorte que s'il songe jamais à se révolter, il
n'aura plus ni nerfs ni muscles pour servir son intention.
De cette façon-là je réaliserai une des plus belles fictions
des romans, j'aurai créé un de ces amours hypothétiques
qui durent toujours, et jusqu'à mon dernier soupir si cela
me plaît je serai servie, je serai aimée; du moins le monde,
et c'est l'essentiel, me croira telle. Enfin, en admettant que
ce soit là une chaîne propre à devenir pesante, moi et
non pas lui, ma volonté, non la sienne, décidera de la
rupture.
Quand elle vit Rothbanner pour la première fois, il lui
plut assez pour qu'elle le marquit dans sa pensée du signe
de sa possession. Elle prit juste le temps dé se convaincre
qu'il avait du cœur et tout fut fait ainsi qu'elle l'avait
décidé. 11 va sans dire que Rothbanner se trouva d'autant
plus heureux qu'il ne douta pas de l'avoir perdue.
Les choses marchèrent ainsi très bien pendant cinq ans
et chacun peut porter témoignage comme je le fais moimême, que pas une distraction, pas une marque d'ennui
ne fu,t surprise chez l'amant. Madame d'I-fermansburg
avait alors quarante années échues et les choses allaient
à merveille, quand, aussi sottement et mal à propos que

ADELAÎDE

tout ce qu'il avait fait dans sa vie, son man s'avisa de
mourir, ce qui fut le signal de la catastrophe, car il se
découvrit alors des mystères que personne n'aurait jamais
été soupçonner.
Au bout d'un an de deuil, la comtesse qui depuis dixhuit mois environ paraissait souvent préoccupée et d'une
gaieté un peu extrême, pressa Rothbanner de reconnaître
ce qu'elle avait fait pour lui, en mettant fin par un
mariage à l'irrégularité notoire de leur position. Rothbanner fut surpris, et, ce qui n'était pas adroitt il faut en
convenir, montrant plus de bonne foi que d'amour, il le
laissa voir. Du reste il y avait de quoi s'étonner : la
comtesse, de sa nature esprit fort, ne s'était jamais
beaucoup préoccupée des questions au-dessous d'elle. Son
rang dans le monde, son sang-froid, et, pour tout dire, son
audace, avaient toujours commandé et obtenu le respect, et
il était convenu qu'on lui pouvait et devait passer beaucoup
de choses. Rothbanner objecta à la fantaisie de la dame
que sa délicatesse s'opposait absolument à satisfaire le désir
exprimé ; il était pauvre et paraîtrait avoir abusé de son
influence pour des motifs peu honorables ; on le croirait
d'autant mieux qu'en définitive une fort grande diiférence
d'~ge existait entre lui et la comtesse, et les unions contractées malgré de pareils empêchements donnent toujours
à gloser. Ensuite, il était catholique, la comtesse protestante et, sa famille à lui, qui fermait aisément les yeux
sous le manteau de la cheminée, trouverait certainement
à redire, et tres fort, à une sorte de renonciation publique
à des principes héréditaires. Enfin, et c'était là son
suprême argument, il répéta à satiété qu'il ne voyait pas
pourquoi un bonheur si long, si soutenu, si exempt de

•

�868

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

nuages serait troublé, évidemment troublé, par la manie
de changer le bien en mieux.
Tout cela fut bien dit, bien exposé ; cependant la comtesse demeura ferme dans sa proposition, et ne daignant
prendre au sérieux qu'une seule des objections, elle s'en
alla un matin , sans rien dire à Fréderic,. trouver l'Evêque
.
de B. Elle fit part au prélat de son désir de se convertir.
Le prélat qui n'y entendait pas malice, fut naturellement
touché et enchanté. La néophyte avait justement le genre
d'esprit qu'elle voulait avoir. Elle alla au devant de toutes
les instructions, étourdit les abbés qu'on lui donna pour
maîtres par la variété et l'orthodoxie de ses connaissances
théologiques, et, ma foi, par un beau dimanche, le troisième après Pâques, je crois, elle fit tranquillement son
abjuration dans la cathédrale de B. à la satisfaction profonde du public. Le lendemain elle revint à la charge
auprès de Rothbanner et le somma de l'épouser.
La conversation entre les deux contendants fut d'abord
affectueuse et parfaitement tendre ; puis elle devint un
peu seche, et quand la comtesse se fut bien conv~incue
que la victoire ne viendrait pas toute seule, elle pnt son
parti et mit le fer sur la gorge de l'antagoniste.
- Ainsi,\bien définitivement, lui dit-elle, en le regardant avec: des yeux dont il n'avait pas encore vu l'expression âpre ·etfdécidée, ainsi vous ne consentez pas?
- Je ne peux pas.
- Vous ne pouvez pas ?
- Je vous l'ai expliqué.
- Eh bien ! Donnez moi encore toutes vos raisons !
Il énuméra de nouveau, et non sans une nuance de
colere, ce qu'il avait déjà répété vingt fois.

ADÉLAIDE

- Ce sont là vos motifs?
- Vous le savez bien.
- Pourquoi ne me donnez-vous pas le seul véritable ?
- Qu'entendez-vous par là ?
- Je vous demande pourquoi vous ne me dites pas
franchement la raison sérieuse qui vous empêche de me
céder ?
- Je ne sais ce que vous entendez par là !
- J'entends votre liaison avec ma fille !
- Madame!
- Avec ma fille ! vous dis-je; nous voilà enfin en
pleine bonne foi, et, c'est arns1 que nous allons nous
expliquer.
On peut s'imaginer l'attitude des deux lutteurs, car
d'amants il n'en était pas question dans ce moment-là.
Elisabeth pâle de cette pâleur de l'homme de guerre
causée uniquement par la rage de vaincre ; Frédéric agité
du trouble de l'animal pris dans une piege dont il voit
peu de chances de se tirer.
- Monsieur, dit la comtesse, je ne vous ferai pas de
reproches ; calmez-vous, rassurez-vous. Ce n'est pas moi
qui puis être votre juge, j'en ai perdu le droit du moment
où j'ai abdiqué toute dignité. C'est moi qui vous ai introduit dans cette maison, qui vous y ai fait régner, qui en
vous accablant de tout pouvoir, vous ai donné toute
licence. Il est naturel que vous en ayez abusé jusqu'au
crime. Oh ! ne vous révoltez pas! au point où en sont les
choses, si je puis et dois vous épargner les reproches, il est
au moins naturel que vous consentiez à envisager la vérité
en face. Si elle n'est pas belle, convenez que sur ce point
du moins, ce n'est pas à moi qu'il faut s'en prendre. Vous

�870

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

avez trouvé une enfant toute jeune, incapable de rien
comprendre, de rien savoir, de rien prévoir. Mais laissons
le passé et songeons à l'avenir. Vous et moi avons donné
tant de scandales au monde que je vous avoue mon impuissance à en ajouter un nouveau. Peut-être auriez-vous
la condescendance d'épouser Mademoiselle d'Hermansburg si je vous en pressais ; mais notre relation a été si
publique que la pensée seule d'une pareille monstruosité
me fait horreur. Ce sont des arrangements, dit-on, assez
ordinaires, je ne l'ignore pas ; mais ils ne vont pas à mon
tempérament, et je ne vois qu'une chose à faire : régulariser notre position mutuelle d'abord ; éloigner Mademoiselle d'Hermansburg pour quelque temps et la marier.
De cette façon tout peut se réparer et je ne saurais
imaginer qu'il puisse vous entrer dans l'esprit de refuser
la seule réparation en votre pouvoir.
Dans ce que venait de dire Elisabeth, et qui ne coordonnait pas trop mal, il y avait du vrai, du douteux et du
faux; c'est ce que l'entrée subite d'Adélaïde Hermansburg
dans le boudoir de sa mère mit sous le jour le plus lumineux. Adélaïde venait d'atteindre ses dix-huit ans. Elle
était blonde extrêmement, blanche à éblouir; une taille
de reine, des bras admirables, rien d'une jeune fille, beaucoup d'une impératrice au grand, moins l'esprit de sa mere,
son audace et sa hauteur implacables, et en plus, ce qui
n'était pas à dédaigner, le sentiment parfaitement défini
qu'elle tenait le pas comme femme aimée vis-à-vis de
celle qui ne l'était plus et comme beauté dans sa fleur visà-vis de la rose plus qu'à demi effeuillée. Quant à une
notion quelconque des rapports de fille à mere, pas
l'ombre.

ADÉLAÎDE

Il faut avouer qu'entre ces deux olympiennes le pauvre
Frédéric Rothbanner, si doux, si poli, si affectueux toujours, si spirituel quand rien ne presse, ne faisait pas
grande mine et je me l'imagine assez, accoudé sur le
marbre de la cheminée, dans son attitude toujours élégante
et correcte, mais ne trouvant pas le plus petit mot à dire.
Elisabeth fut un peu surprise de l'apparition de sa fille,
et par son hésitation elle perdit l'avantage de l'attaque.
D'ailleurs elle ne savait pas ce que la jeune demoiselle
avait dans l'esprit.
- Madame, dit mademoiselle d'Hermansburg d'un
ton froid et léger, je vous demande pardon d'entrer ainsi
chez vous ; mais comme je suppose que monsieur vous a
déjà parlé, vous comprenez si la question m'intéresse et si
j'ai quelque sujet de me mêler de mes propres affaires.
Depuis quinze jours dejà M. de Rothbanner m'annonce
son intention de vous demander ma main; j'y ai consenti,
mais chaque matin et chaque soir il m'allegue quelque
raison pour n'avoir rien fait encore. Je désire la fin de
cette situation, etje tiens à savoir si monsieur vous a fait
connaître nos intentions. S'il n'a rien dit, il faut qu'enfin
il s'explique.
- Mademoiselle, répondit la comtesse, vous n'épouserez pas monsieur de Rorhbanner.
- Pourquoi, Madame ?
- Parce que M. de Rothbanner m'appartient et
m'épouse.
- Répondez, Frédéric ! dit Adélaïde en se tournant
d'un air hautain vers le jeune homme. Celui-ci se trouva
en face de deux paires d'yeux qui le tenaient en joue et
on ne peut assurer qu'il füt à son aise. Il cherchait à

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

condenser quelque chose de conciliant dans une phrase
qui ne déterminAt pas une explosion, quand la comtesse
prit la parole.
- Mon Dieu! je ne comprends pas tres bien ce débat;
il seraft ridicule, il faut en convenir, si votre inexpérience
ne l'excusait un peu. Rentrez chez vous et pensez à autre
chose.
- Madame, reprit violemment Adélaîde, en croisant
les bras sur sa poitrine et en portant alternativement sur
sa mere et sur Frédéric des regards où la tempête éclatait,
comme je n'ai rien à ménager, je réclame ce qui m'appartient; et vous, parlez ! dit-elle en frappant du pied ; vous
savez ce qu'il vous appartient de déclarer !
- Et moi encore mieux ! s'écria Elisabeth, Tenez
finissons-en et pas de mélodrame ! J'ai l'horreur des scenes
et du mauvais ton. Vous pouvez être assurés tous deux
que je ne me laisserai écraser ni par l'un ni par l'autre;
mais que je vous écraserai l'un et l'autre peut-être. Vous,
mademoiselle d'Hermansburg, vous n'êtes pas majeure et
je vous mettrai dans un couvent, en disant pourquoi ;
vous, M. de Rothbanner, vous vous débattrez avec l'opinion publique qui, peut-être, comprendra mal que dans
une maison, la mienne, vous vous soyez permis tant de
libertés, Je ne vous donne pas une heure pour choisir, je
vous donne wie minute. Ou moi, ou ce que j'ai dit !
Répondez!
Adélaïde prononça les mots suivants en serrant les dents,
mais d'une maniere fort distincte, et en même temps elle .
regardait le jeune homme en face :
- Le couvent, le déshonneur le plus complet, l'abandon
de votre part., tout, mais ne lui donnez pas le triomphe!

ADÉLAÎDE

La comtesse revint la minute achevée :
- Eh bien ? murmura-t-elle ?
Je ne dis pas que Frédéric joua ici un beau r&amp;lc ; mais
le sort ne donne pas toujours ce qu'on voudrait parmi les
personnages de la comédie de la vie. Choisir ! C'était là
fort mal aisé et je le donnerais en cent aux plus habiles :
il était clair qu'en obéissant à Adélaïde Frédéric n'avait
ni la personne de la jeune fille ni aucun des avantages de
l'amour; mais en désobéissant à la comtesse, il était déshonoré à tout jamais, perdu pour le monde, chassé
certainement de l'armée, obligé de s'expatrier et il
n'avait pas le sou, ce qui aggravait singulièrement la
situation, ne perdez pas ce point-là de vue. Aussi sa perplexité peut-elle n'être pas héroïque, elle n'en est pas
moins assez concevable.
Naturellement, ne sachant au monde quel parti
prendre, il prit celui de perdre contenance et son nez
rougit légèrement, ses yeux devinrent humides et il tira
son mouchoir de sa poche pour se moucher. Ces différents
sympttimes produisirent sur les deux femmes des effets
très contraires ; AMlarde sourit avec dédain et sortit de la
chambre ; la comtesse se plaça en face de Frédéric et lui
saisit les mains.
- En retour, lui dit-elle, je vous pardonne tout,
j'oublie tout, je ne vous retire rien du dévouement
aveugle que depuis tant d'années je vous porte et que vous
connaissez si bien ! Je ne suis ni une sotte ni une bourgeoise. Eh ! mon Dieu, Frédéric, à mon âge on ne se
sauve que par la bonté et l'indulgence. Vous êtes jeune...
vous avez été entraîné autant qu'entrainant... tout
s'oubliera.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

Elle parla ainsi pendant une demi-heure sur le ton de
l'affection la plus maternelle. Tout autre genre de
tendresse n'ei1t pas été de mise a ce moment, et elle le
comprenait comme elle comprenait tout. N'admirez-vous
pas aussi avec quel art consommé elle avait supposé
d'abord partie gagnée et ville conquise? Frédéric eut bien
l'idée de le contester ; mais il perdit du temps a réfléchir
à la meilleure manière d'essayer son opposition, et il se
trouva au bout d'un quart d'heure si bien enguirlandé,
paqueté, emballé, cloué dans sa caisse, que ... ce n'est pas
qu'il n'ei1t par moments des spasmes et des soubresauts;
mais rien de plus inutile ! Cet ange d'Elisabeth comprenait tout, excusait tout, ce n'était plus une amante
irritée, ce n'était pas même une future épouse peu exigeante
sur la théorie de ses droits, ce n'était pas une Ariane
raccommodée avec Thésée par L'entremise de Bacchus,
c'était une sœur de charité! Enfin il n'y a qu'un mot qui
serve : Mademoiselle d'Hermansburg qui, notoirement
avait adoré son père, s'en alla passer trois mois chez une
de ses tantes à l'époque du mariage de sa mère avec
Rothbanner, mais comme il n'était pas moins notoire
qu'elle adorait sa mere autant que son pere, les trois mois
n'étaient pas écoulés qu'elle remuait ciel et terre pour
retourner auprès d'elle, ce qui, vu la résistance opposée à
son désir, détermina l'ouverture d'une campagne stratégique aupres de laquelle les plus savantes manœuvres des
généraux anciens et modernes ne sauraient que pâlir.
La comtesse disait à toutes ses bonnes amies ;
- Ma fille est un prodige de dévouement et d'abnégation ! Qu'elle n'ait pas de goltt pour son beau-père, je ne
saurais le trouver mauvais, et je lui en veux d'autant moins

ADÉLAIDE

que dans toutes les lettres qu'elle m'écrit elle est parfaite à
cet égard de convenance et de mesure ; mais il ne m'est
pas difficile de démêler sa pensée. Adélaïde est trop pure et
trop naîve pour savoir dissimuler. Si elle insiste tant pour
revenir aupres de moi, savez-vous la pensée qui la dirige ?
Elle s'imagine que mon jeune mari ne me rendra pas
heureuse ; et elle veut être là pour me consoler et me
soutenir. Elle a conçu ce roman dans sa petite tête et n'en
veut pas démordre jusqu'à présent ; mais cette fantaisie
passera et je tiens à ce qu'Adélaïde reste chez sa tante
Thérese jusqu'a l'époque de son mariage. Elle y est
parfaitement heureuse; et vous comprenez que même ce
qu'il y a de passion dans sa tendresse pour moi m'oblige à
un sacrifice, le plus grand que je puisse faire assurément !
celui de me séparer pour un temps d'une enfant si chère
et qui jusqu'à présent ne m'avait jamais quittée !
De son côté Adélaïde disait à qui voulait l'entendre : Ma mère sera certainement malheureuse avec M. Rothbanner; elle n'eô.t pas di1 se remarier ; mais ce n'est pas
à moi, sa fille, qu'il appartient de la blimer ; je ne pu.is
voir et je ne vois que ses périls ! C'est la meilleure des
meres : quoi qu'elle fasse, par un sentiment exagéré de
son affection, je sais que je lui suis indispensable. Je lui
sacrifierai mes goûts, ma vie ! Je ne veux qu'elle, je
n'aime qu'elle ! Je retournerai aupres d'elle et je ne me
marierai jamais !
Elle se mit en devoir de tenir parole. On lui présenta,
vous vous en souvenez peut-être, Philippe de Rubeck;
soixante-mille thalers de revenu en biens-fonds, beau nom,
trente-cinq ans, jolie figure, elle le refusa ! A la suite
comparurent deux ou trois autres prétendants qui n'étaient

�AD!LAÎDE

876

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

se décida à un changement de front, écrivit à Adélaïde

guère moins convenables. Ils furent évincés de même. La
grande duchesse s'en mêla et fit venir Adélaïde pour la
sermonner. Celle-ci pleura excessivement, demanda sa
mère, voulut sa mère, eut une attaque de nerfs, si bien
que notre excellente souveraine, n'y voyant que du feu,
se tourna tout entière au parti d'Adélaïde et dit à deux
o~ trois reprises que Madame Rothbanner n'avait pas
raison.
Celle-ci commença à se trouver dans un certain embarras; mais elle tomba bientêt dans une perplexité pire. Elle
avait l'habitude assez judicieuse d'aimer à se rendre
compte de tout. Les principes sont choses admirables;
malheureusement, dans l'état d'imperfection où s'agite la
nature humaine, ils nécessitent des applications rarement
irréprochables. II arrivait à Elisabeth d'exécuter des
visites domiciliaires chez son mari pendant que celui-ci
était dehors. Un beau jour elle tomba sur un billet
d'Adélaïde, et ·bien que le texte fut insignifiant, ou pour
mieux dire incompréhensible, il en résultait que ce billet
avait eu des frères aînés, et aurait certainement des cadets
en quantité inappréciable. Cette découverte conduisit
Madame Rothbanner à éclaircir de plus en plus près la
conduite de Frédéric ; elle ne fut pas tout à fait certaine
que, sous prétexte d'affaires de service, il s'absentait de la
ville, mais elle eut tout lieu de le soupçonner. Le fait est
que les chevaux du mari étaient surmenés. De sorte que
pressée de toutes parts, blimée par la grande duchesse,
tenant avant tout à conserver sa position de mère incomparable, clé de la manœuvre qu'elle suivait, se voyant
tournée par l'ennemi, que dis-je ! devinant cet ennemi
possesseur des plus belles intelligences dans la place, elle

que ses supplications l'avaient vaincue, l'alla chercher

elle-même chez la tante Thérese et la ramena en
triomphe. II n'en est pas moins vrai qu'ayant gagné la
première manche, elle venait de perdre la seconde, et elle
avait trop de sens pour chercher à se le dissimuler. Aussi
ne montra-t-elle aucune humeur ni en public, ni en particulier.
Mais je m'aperçois que, me laissant trop entrainer par
le courant des faits, je ne vous ai pas arrêtés assez longtemps sur la personne même d'Adélaïde. Il est cependant
essentiel de vous faire bien connaître cette rem~rquable
créature, et pour la juste appréciation que vous pouvez
désirer faire de ce que je viens d'avoir l'honneur de vous
exposer, et pour celle de ce qui va advenir. Très belle,
très intellig~nte, d'une intelligence aventureuse et sans
scrupule aucun, outrageusement gitée par son imbécile
de père, pour qui elle avait le plus souverain mépris,
absolument abandonnée, même ignorée par sa mere, que
des occupations de toute nature absorbaient, Adélaïde
avait eu pour unique guide dans la vie sa gouvernante
anglaise miss Dickson, tres sentimentale, très a.donnée
la philosophie nuageuse, aimant le sherry, ne détestant
pas le grog et se saturant en secret de romans français
capables de faire rougir des gendarmes, et qu'elle avait
grand soin de passer sa pupille.
Des 1'1ge de quatorze ans, Adélaïde avait su ce que
M. Rothbanner faisait dans la maison et comme miss
Dickson ne lui ménageait pas les commentaires sur ce
point, ce que sa jeune tête n'eat pu encore concevoir lui
était facilement élaboré et transmis dans sa réalité la plus

a

a

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

authentique par les connaissances supérieures de la demoiselle anglaise. Supposons un instant que le docteur Gall dit
pu interroger la tête charmante de mademoiselle d'Hermansburg, je ne fais pas de doute qu'il y e&lt;it reconnu à
un degré suprême l'organe de la combativité, et, en effet,
l'amour de la lutte dominait tous les autres penchants
d'Adélaïde, et pendant la vie entière de cette hérorne, ces
penchants étant, grke à Dieu, devenus des passions, avec
le temps l'amour de la bataille a chez elle prédominé sur
tous les autres genres d'amour. Elle s'imagina vers sa
seiz,ième année que ce serait la plus belle chose du monde
que de se jeter à la traverse des sentiments de sa mère,
et de détourner de son propre cêité, à son profit exclusif,
ce qui devait avoir tant de valeur puisqu'on paraissait y
tenir si fort. Outre ce qu'une conquête avait en ellemême de désirable et de glorieux, outre qu'il était à
regretter qu'à seize ans on n'ei1t pas encore pris garde à
elle, outre que le bien d'autrui est nécessairement plus
enviable que celui qui n'appartient à personne, comme sa
mère était en définitive l'être le plus puissant dont elle
etît la notion, elle ne conçut rien de si chevaleresque, de
si vaillant, de si hardi, de si digne d'admiration que
d'affronter sa mère et, si elle pouvait, de la battre et de la
dépouiller. Remplie d'un projet si généreux, elle ne perdit
pas une minute en poursuivre la réalisation, et, subitement, sans transition aucune, Fréderic Rothbanner se vit
l'objet des attentions passionnées et bient6t des déclarations bn11antes de ce petit monstre, la plus jolie, la plus
spirituelle; la plus séduisante des filles de la Résidence.
Il en éprouva d'abord l'étonnement le plus prodigieux.
Il refusa d'y croire. Il chercha à fuir l'enchanteresse, mais

a

ADÉLAÎDE

879
1a chose était difficile puisqu'il lui fallait passer sa vie dans
la ~a_ison. _Il ~urait dô. peut-être prévenir la comtesse;
mais tl ét~1t s1 d~ux, si poli, si éloigné de tout ce qui
ressemble a des v10lences, qu'il lui etlt été dans tous les
cas fort difficile d'aborder une pareille démarche dont les
conséquences l'épouvantaient. Epouvanté! II le fut bient8t plus encore I quand, aux attendrissements, aux regards
profonds succéderent des scènes pathétiques et des menaces
véhémentes de se tuer. Un soir, la comtesse qui avait dtl
rester tres tard à la cour à cause d'une réception de prince
voyageur, rentra sans défiance, et toutes les infortunes du
mond~ étaient consommées. Frédéric s'était indignement
conduit, son désespoir était sans bornes; il se condamnait
sans ,mé~agements ; il comprenait tres bien, trop bien que
ce n était pas une excuse que de mettre au défi tous les
patriar~hes de l'Ancien Testament, et notamment le plus
convenable de ~ous, d'avoir pu affronter une pareille
avent~re ; le fait est qu'il avait tort, impossible d'en
revenir, et la faute commise, le remords au lieu d'éto··œe
r
'
wur
amour, donna des forces à ce qui n'aurait presque pas
méme été un~ fantaisie~ et si bien qu'il devint passionnément épris de l'ange des ténebres dont la griffe tenait
son cœur.
Et e1le aussi, Adélaïde, devint éprise de lui à la rage.
Vous pensez que je n'ai nulle intention de vous faire
l'apologie de ce petit satan ; mais il ne faudrait pas être
111JUste non plus. Détestablement élevée, complétement
abandonnée dès sa petite enfance, n'ayant jamais trouvé
en sa mere que l'indifférence la plus glacée, et commen~t à sentir_que, ~ans la mesure o* sa beauté se développait, elle allait y faire naître la haine, douée, comme je l'ai

�880

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

dit, de la fureur des combats, fureur en soi admirable et,
qui n'est pas l'indice d'une âme vulgaire, elle n'avait rien
fait jusqu'alors qui ne fOt coupable sans doute, mais rien
non plus qui ftît de bas-lieu. Si on avait pu lui donner
Frédéric comme elle le voulait, certainement elle se serait
mise à l'aimer tout de bon, et je ne vois aucune raison
pour penser qu'elle n'eôt pu devenir une excellente et
digne femme, si peu qu'elle e1h été éloignée du milieu
déplorable où elle avait vécu jusqu'alors. J'ajouterai,
cependant, que la direction d'une main sage, ferme et
d'une Ame grande n'eOt pas été de trop pour ramener une
nature aussi véhémente, et je ne connais personne qui
j'eusse conseillé d'entreprendre une telle éducation. Cette
observation nécessaire pourrait bien, je le sens trop, réduire
à néant toute une théorie. Rothbanner, nous le connaissons, est assurément un homme distingué ; les gens spéciaux, les militaires, vous diront qu'il a introduit une
amélioration notable dans la construction de la culasse des
obusiers; il passe à bon droit pour bon administrateur; on
l'aime fort dans le monde où il ne porte que les meilleures
façons et le ton d'une bienveillance universelle. Mais avec
tout cela, il me fait exactement l'effet d'un chapeau de
Paris : c'est ravissant, bien chiffonné, d'un air exquis, ça
cotîte très cher, et quand on analyse le fait, ça ne vaut pas
quatre sous de bon argent. Les gens comme Rothbanner
sont comme les vélocipi:des: ils ne roulent que sur les trottoirs. Hors des trottoirs ça tombe. Moi, j'aime mieux les
gens qui sont gênés sur les trottoirs, mais qui peuvent
très bien marcher dans les bois.
Quoiqu'il en soit de ma digression, voilà Adélarde
revenue où elle voulait aller et installée au cœur de sa

a

ADELAIDE

881

conquete. Elisabeth n'eut pas même une heure devant
elle pour organiser les barricades. Aussitat qu'aux yeux
de toute la maison attendrie les deux femmes se furent
embrassées, AdélaJde suivit sa mère dans sa chambre,
poussa le loquet, s'assit et fit le discours suivant :
- Madame, puisqu'il vous a plu de faire le malheur
de ma vie, vous ne trouverez pas mauvais que j'use de
~me envers vous. Vous devez bien sentir que la partie
o'est pas égale entre nous !
- Vous etes la plus forte 1
-

Assurément, et je ne compte pas vous nen

c61er.
- Je m'y attendais et c'est pourquoi je vous cède
tout. M. Rothbanner est ici et je vais le faire appeler.
Le verrou ouvert, Elisabeth sonna, fit demander son
mari ; celui-ci se présenta. Elle sortit et le laissa seul avec
Adélarde. M. Rotbbanner prenant un air digne et froid
rendit à la jeune demoiselle les lettres qu'il en avait reçues
depuis le séjour chez la tante Thérèse et se jeta dans les
considérations les plus vraies, les plus incontestables sur
le présent et sur l'avenir. Il prouva sans peine que sa
conscience d'honnête homme était engagée à mettre
fin à une situation injustifiable à tous les égards; qu'il se
considérerait comme le dernier des misérables s'il avait la
&amp;iblesse de dévier de son devoir si clair, si naturel, si
néces.saire ; il peignit vi,,ement et avec sensibilité la reconnaissance dont lui, le cadet sans ressources, était et devait
~e pénétré pour une femme qui avait fait sa fortune ; il
se condamna pour ce qui avait eu lieu et supplia Adélaïde
de se marier. Il parla très bien, oh ! très bien ! et quand
il eut fini, il se leva et voyant qu'Adélaide ~cgardait

4

�ADÉLAÎDE

882

LA NOUV.ELLE REVUE FRANÇAISE

fixement devant elle et ne répondait pas un mot, il sortit.
Elle avait perdu la troisième manche.
Ma foi 1 huit jours n'étaient pas passés que Christian
Grünewald lui faisait la cour. Vous savez bien, ce petit
Christian, mon cousin, qui avait un si joli cheval provenant des haras du feu roi de Wurtemberg ? Vous ne vous
en souvenez pas ?... Enfin, cela importe peu ; ce qui est
certain, c'est qu'il se mit, comme je vous le disais, à lui faire
la cour, et il fut très bien accueilli par elle. On commença
à en parler partout. Chez Madame de Stein on dit même
que la corbeille avait été commandée à Paris. Madame
Rothbanner, discrètement interrogée, ne répondit pas
précisément, mais laissa entendre qu'on ne lui parlait pas
de choses impossibles. Ce que le monde voyait de la
façon la plus positive, c'est que la santé d'Elisabeth assez
chancelante depuis quelque temps se rétablissait à vue
d'œil, et l'air de félicité parfaite établi sur son visage était
de nature à pousser toutes les femmes d'un certain âge à
épouser des jouvenceaux. On était au plus fort de cette
affaire qui intéressait la société entière quand le ministre
de la guerre donna son grand bal annuel.
Quelques personnes remarquèrent de bonne heure que
Roth banner dans sa grande tenue d'aide de camp, qui, par
parenthèse, lui allait à merveille, ne sortait pas de
l'embrasure d'une porte où il était à moitié caché par un
rideau. Il était pile comme un mort. Vers une heure du
marin, Adélaïde, belle à tourner la tête à l'univers, d'une
gaieté étourdissante, ayant semé à droite et à gauche mille
mots charmants qu'on répétait, n'avait pas quitté une
minute le bras de Christian fou, ivre, délirant de bonheur
(le bonheur lui sortait par tous les porcs, au brave garçon,

883

à la boutonnière semblait le
respirer). Comme on venait de finir une valse, le couple
heureux . se pro~nant en tous sens, recueillant partout
des sounre:s, arnva à la porte où se tenait Rothbanner
adossé contre la boiserie. AdélaYde s'arr~ta devant cet
homme, qui de pile de\'Înt livide. Elle le considéra un
instant sans parler, puis d'une voix pénétrante, elle lui dit
e_~ le regardant dans le fond des yeux d'une façon singu-

et le camélia qu'il avait

here:
- V eux-tu que je le chasse ?
- Oui, répondit Frédéric.
l Mon, Dieu ! ce . n'est pas grand'chose qu'un Ou1,. pas
p us qu .un non, et il ne faut guère de temps pour énoncer
1
d
e paret s monosyllabes • Mais si vous voul-~" un peu vous
représenter
la
nature
moUe
et
pliante
de
Frédéne,
. et ce
,. .
qu il lut
avait
évidemment
fallu
de
tortures
pour
Ie har•
,, ,
.
.
rasser 1usqu a I expression st nette et si absolue d'un dés'
d'
•~
vous serez . avis que jamais parole humaine n'a contenu
plus de passion que ce oui-là.
Il était à peine prononcé que se tournant vers son
~rtner, et dégageant son bras du sien, mademoiselle
d Hermansburg s'écria :
- _Mon ch_er Christian ! comme vous me fatiguez!
Depuis un mois t~ut à l'heure, si je calcule bien, vous me
répétez, c~aque ~01r que Dieu fait, la meme chose ? Savezvous ce qui en resulte ? C'est, et je l'ai appris ce soir par
h~rd, qu'on prétend que je vous épouse ! Allons donc!
~a1tcs-moi l'amitié de me lai cr désormais tranquille et
Jusqu'à ce que ces bruits ineptes aient cessé tout à fait .
vous défends de me parler. Monsieur Rothban~eJre
donnez.-moi votre bras s'il vous plaît.
'

�LA NOUVELLE REVUE 1RANÇAISI

Georges de Zévort se trouvait là; il entendit ces propos
aussi distinctement que je vous les dis; il n'eut que le
temps tout juste d'étendre les bras pour~y recevoir le pauvre
Christian qui tomba comme foudroyé. On lui fit prendre un
verre d'eau, on l'emporta chez lui; il en fit une maladie, je
ne sais laquelle et on prétend même qu'il en a contracté un
tic nerveux incurable. Quand madame Rothbanner apprit
les nouvelles, elle demanda ensuite ce qu'était devenue sa
fille ; personne n'en savait rien. Seulement on l'avait vu
prendre le bras de Frédéric. Ils n'étaient plus au bal ni
l'un ni l'autre. Le temps de s'en assurer, le temps
d'appeler la voiture, de la faire avancer à travers une queue
interminable, tout cela dura, et il se passa bien deux heures
avant qu'Elisabeth exaspérée pôt rentrer chez elle. Il lui
fut impossible de savoir où était son mari, où était sa fille;
toutes les portes étaient fermées à dé excepté la sienne et
elle n'était pas femme à prendre ses domestiques pour
confidents. Maintenant je vous laisse vous la figurer, seule
dans sa chambre pendant cette nuit-là. Imaginez un peu
l'état de cette âme toute domination, toute puissance,
toute orgueil.., que de haine, n'est-ce pas?
Le lendemain s'ouvrit, pour les deux coupables, un
paradis d'enchantement. Toutes leurs passions satisfaites à
la fois ! Victoire, vengeance, amour, bien joué, tout cela
formait la part d'Adélaïde ; celle de Frédéric se composait
d'une jalousie détruite, d'une atroce souffrance aoolic,
d'une passion arrivée par la résistance au dernier degré
d'insanité et qui n'avait plus rien à souhaiter ! Nous ne
pouvons guère nous représenter, nous autres gens paisibles,
ce que peuvent être, ce que doivent être, ce que sont
nécessairement les transports de fous pareils. Pour peu que

ADÉLAIDE

885

les lois physiques s'appliquent à l'amour comme au reste
des choses de ce monde, il est clair que la force d'expansion est en raison des obstacles qu'elle fait sauter et que
la fille la plus aimante du roman bénin d'Augustc Lafontaine, le jour où eUe épouse par devant notaire le plus
candide, le plus adoré des commis de chancellerie, ne
saurait l'aimer comme une AdélaYde ! Reste à savoir si
l'amour d'une Adélaîde ne nous ferait pas nous-mêmes
éclater comme une machine à vapeur mal construite. Du
matin au soir, Frédéric et Adélarde ne se quittaient plus;
on les rencontrait dans les bois, pendus au bras l'un de
l'autre. Cette fille singulière avait du go{tt pour tout, du
talent pour tout. Elle lisait les vers comme personne,
chantait comme autrefois la Sontag, donnait à la musique
des sens que personne n'avait été chercher. De tout cela
après bien autre chose, elle grisait Frédéric et ils cueillaient
ensemble des pervenches et des germandrées l On rentrait
tard pour dîner, on ne s'imposait aucune contrainte devant
Elisabeth, et chacun sut par la ville que, décidément,
cette chère Adélaïde s'était habituée à son beau-père et lui
montrait beaucoup d'amitié. On félicita l'heureuse
madame Rothbanner, qui, fière comme le cacique indien
attaché par l'ennemi au poteau de torture, accueillait ces
compliments avec le plus doux sourire.
Au bout d'un mois, la scène changea; Frédéric se dit
à lui-même : je suis indigne de vivre !
Entre nous, je crois qu'il était la machine à vapeur
mal construite, pas trop capable de porter l'amour d'une
Adélatde. Il commença à devenir sombre. Peut-être avaitil dit à madame sa femme quelques mots offensants dans
les jours de sa félicité; il devint doux comme une fiUe.

�ADÉLAÎDE

886

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

Il trouva sa victime angélique et fut remercié avec larmes.
Adélaïde prit la chose de très haut et maltraita vivement
l'un et l'autre. Ce n' était pas une nature à concessions.
Ce que voyant, Frédéric formula quelques vérités morales
d'une grande portée, d'ou résulta une explication violente
dans la chambre d' Adélaîde. De paroles en paroles on
s'échauffa et ce matin-là Frédéric déje{l.na en tête à tête
avec Elisabeth. Il voulut, cependant, dans la journée monter chez mademoiselle d'Hermansburg pour lui faire apprécier un plan de conduite entièrement nouveau dont l'idée
lui était venue; mais il apprit que sa belle-fille était allée
passer la journée chez une de ses amies. Ce jeu-là continua
pendant quatre ou cinq jours. Frédéric devint troublé et
inquiet ; Elisabeth toujours résistant, toujours espérant,
toujours luttant du moins, mais se sentant cruellement
maltraitée par le sort qu'elle s'était fait, continua en y usant
les ressorts de sa volonté, à garder la couverture de mansuétude dans laquelle elle avait jugé indispensable de s'envelopper.
Le cinquième . jour, la mère de l'amie d'AdélaJde,
demanda à madame Rothbanner si elle agréerait la recherche que le Comte de Potz se proposait de faire de sa
chère fille. Depuis cinq jours les jeunes gens se voyaient
chez elle et paraissaient sympathiser. Elisabeth ne se trompa
pas une minq.te sur le sens de ce nouvel intermède et elle
eut le double courage et la prudence admirables, d'abord
de témoigner des doutes quant à l'acquiescement de sa
fille à un mariage, secondement de ne pas dire un mot à
son mari. De cette façon elle s'innocentait d'avance aux
yeux du monde des extravagances qu'Adélaïde pouvait
méditer et elle n'éveillait pas elle-même chez Frédéric

.

.

887

cett~ 3alous1e qu'elle avait appris à connattre et dont elle
savait
.
.
d les. conséquences. Il est c uneux
que 1es passions
de
ce ermer ordre-là, ont d'autant lus d'én
.
cruauté
.
P
erg1e et de
que ceux qm les éprouvent sont plus faibles.
Le
exact d e ce qui• s'é tait
. produit avec
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C
M • de p 0 tz, c ,eSt à drre
. qu'Adélaïde
, hnst1an arnva avec
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s attacha par les attentions les plus délicates à I .
absolument I tê
.)ourner
. a te et y r éuss1t. parfaitement. OnUI parla
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une c ose assurée. Rothbanner
apprit et , pendant quelques jours sembl d'
é à
·
I
a ispos
y
Prêterd)es mams.
1 en plaisanta avec Adél aïd e eli e-mc:me
A
.
cepen ant les deux femmes intéressées à suivre les m '
vements
de son cœur le virent bientôt devenir sombre
ou.
.
mqwet, absorbé
.'. l' une et l' autre avec des sentiments à'
cou
.
p ~(Îrà bien d_1fférents, prévirent que sa maladie allait
bo
a utir une crise.
En effet, il entr-a un matin chez Adélaîde s'ass·1t ' ô é
d' lI
l · •
,
ac t
r. e_de et u1 pnt la main. Elle se laissa faire et le regarda
iro1 ement.

- Me comprends-tu ? dit-il avec une douceur doul

reuse.

"

ou-

d - Parfai~em~nt, répondit-elle; vous n'avez la force ni
e me vouloir m de renoncer à moi ?
- Puis-je te vouloir ?
- Assurément non.
- Puis-je renoncer à toi ?
- Je puis renoncer à vous et je l'ai fait.
- Tu l'as fait ?
- Je me marie.
- Et c'est à moi que tu oses ...
- D'abord vous savez qu'il ne m ' est pas si difficile

�888

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

d'oser ; vous ne savez pas vouloir, mais j'ai cette science.
là. Je me marie, vous dis-je un homme que j'estime,
un homme que j'aime ; et, tenez, au point où en sont les
choses, je ne sais pourquoi je ne serais pas sincere, à un
homme qui m'est plus cher que vous ne le fütes jamais.
Le mot est dit : je ne le retirerai pas.
En parlant ainsi, elle regarda -fixement Frédéric, car, le
connaissant comme elle faisait, elle savait quel poignard
elle lui enfonçait dans le plus profond du cœur. Ce couplà le rétablit soudain en parfait équilibre avec lui-même.
Jaloux, sa passion dominante excitée le fit nager en pleine
eau dans la volonté qu'elle suggérait et qu'il ne tirait
jamais d'ailleurs. Furieux, il saisit Adélaïde par le bras:
- Aime-le, ne l'aime pas ; si tu le revois, si tu le
regardes, je le soufflette et je le tue !
- S'il se laisse tuer; mais de toutes manieres il vaut
mieux que vous. Pas de ces façons-là, M. Rothbanner !
Que voulez-vous? Avez-vous la prétention de me faire
passer mon existence entière dans la position odieuse que
nous nous sommes créée, vous et moi r L'amour que j'ai
eu pour vous, vous accorde-t-il cette prérogative inouie
de me condamner au malheur et à l'isolement éternel ?
C'est là ce que vous appelez votre amour?
- Je n'ai rien a expliquer, rien a justifier ... Tiens,
Adélaïde, j'ai eu tort ; je n'aime, je n'aime que toi, je ne
peux pas, je ne veux pas te perdre. Impose-moi telle condition que tu voudras : j'y souscris et je te jure que je la
tiendrai!...
- Tu ne tiendras rien, je ne veux pas te tromper, je
t'ai menti ! je n'aime pas cet homme. Je n'aime que toi,
je n'aimerai que toi! Tant que je vivrai, tant que je respi-

a

a

ADÉLAIDE

rerai, il n'y aura que toi au monde pour moi l Mais je te
méprise, entends-tu bien, autant que je t'aime ! Tu me
trahiras, tu m'abandonneras, tu me vendras comme tu l'as
déjà fait et cela non pas pour un bien, non pas pour une
vertu, tu n'en as pas ! mais pour la peur honteuse de
quelques phrases dont tu ne crois pas le premier mot ! Il
te faut pourtant le savoir, j'aurai la triste et poignante joie
de te le dire une fois dans ma vie : tu m'as perdue et tu
as fait de moi ce que j'ai bien l'intelligence de connaître
que je suis; non pas pour m'avoir prise puisque c'est moi
qui t'ai pris, mais pour n'avoir pas su me garder. Tu vas
me reprendre et tu me rejetteras encore et tu me reprendras toujours et tu tne rejetteras sans cesse, tout cela pour
être honnête à tes propres yeux et lorsque tu n'es pas
assez aveugle pour croire jamais l'être devenu !
- Je te jure!
- Ne jure rien ou tout ce que tu voudras, tu n'es
qu'un liche, mais liche comme tu es, je t'aime ! je me
rends et me rendrai toujours !
Vous le devinez bien : la pauvre fille ne voyait que trop
juste, ne disait que trop vrai. Cette scène-là, ce raccommodement fut suivi de dix scènes en sens contraire qui en
amenèrent dix autres· contrastantes. La maison était un
enfer, bien que les apparences furent gardées toujours. On
se douta bien au dehors de quelque chose et je n'aurais pas
conseillé à des bourgeois de mener cette petite vie ; mais
comme il n'y eut pas d'éclat bien clair, la bonne compagnie protégea les siens et le grand Duc qui avait assez
aimé le feu comte de 11Hermansburg ne voulut jamais souffrir le moindre propos contre sa fille. Madame Rothbanner
fut sublime dans son genre : die céda ne pouvant mieux

�890

LA NOUVILLE REVUE FRANÇAISE

faire, et ne se découragea jamais. Il en résulta quelque
chose d'assez bizarre et qui aurait pu surprendre également
les deux femmes ; à force de lutter ensemble et de se
trouver également inépuisables en ressources, en haine, en
courage, elles prirent l'une pour l'autre cette estime secrète
que l'énergie inspire aux gens énergiques, meme le plus
ennemis et, en outre, un beau matin, elles se trouvèrent
absolument unies dans l'intensité du même mépris pour
cc pauvre Rothbanner. Je les ai tous connus dans un
temps où le malheureux n'osait plus venir à table, encore
bien moins paraître devant ses femmes à aucune heure du
jour, et, quand il n'était pas de service, par conséquent
forcé de passer le temps hor de chez lui, il s'arrangeait
de façon à dormir toute la sainte journée et à n'être sur
pieds que pendant que ces dames allaient dans le monde
ou reposaient dans leurs lits. Il devint comme une espèce
de spectre et c'est ainsi que les années de la jeunesse se
passèrent pour lui et pour Adélalde, absolument dégoût~
de son idole.
Si je vous détaillais un roman, je ferais tranquillement
ici mourir l'un et l'autre d'épuisement, de confu ion, de
douleur. Il y aurait de quoi. Mais pas du tout. Les choses
n'ont guère de ces conclusions dans la vie réelle. Quand
ce diable de Rothbanner eut attrapé quarante ans et un
ventre assez respectable, et que surtout il eut inventé sa
fameuse culasse à mortier, sa jalousie à l'endroit d' Adélaide était devenue fort traitable. Quant à l'amour, depuis
longtemps ce sentiment avait disparu pour lui comme
pour elle. En somme, madame Jtothbanner pouvait être
considérée comme victorieuse sur toute la ligne. Elle
possédait, sans nul partage, un époux qui, désormais, ne

ADÉLAIDE

valait ni plus ni moins qu'un autre. Je ne peux pas deviner par quelle fantaisie de vieille fille AdélaYde voulut
alors se marier. On lui fit épouser un chambellan ; mais
avant la fin de l'année elle planta là son mari et revint
vivre chez sa mère. Ces femmes avaient une telle habitude
de se détester et d'employer l'esprit que le ciel leur a
donné à aiguiser des mots sanglants l'une contre l'autre
et à torturer Rothbanner, dernière et comique marque
d'attention qu'elles ne lui ont pas retirée, qu'on les voit
décidément inséparables, et telles gens qui disent s'aimer
ne se tiennent pas de cette force.
J'ai dîné l'autre jour avec le colont:l Roth banner; la
raison en est qu'il désire passionnément la croix de Louis
le Pieux; je pense pouvoir la lui faire atteindre. C'est ce
' remis. toute cette histoire en mémoire ; n'ayant
qui. ma
rien de mieux à vous offrir, je vous l'ai racontée.

Pendant ce récit du baron, la ravissante madame de
Hautcastel avait, dans le fond de son fauteuil, pris une
ou deux fois, un air assez scandalisé ; elle poussa alors un
profond soupir et en mana:uvrant son écran dans sa
main divine, elle posa son petit pied sur le chenet, sans
dire un mot. Georges de Hamann, regardant la pendule,
s'aperçut qu'il était temps d'aller faire un tour chez la
princessse Ulrique-Maric, et après avoir donné un coup
d'a:il à sa cravate, il sortit discrètement.
Quant à Monsieur de Hautcastel, il avait dormi pendant presque tout le temps ; il se leva avec un effort

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

marqué et tira d'un trait la conclusion morale de ce
qu'on vient de lire :
.
- Ce satané baron est bien la plus mauvaise langue
que je connaisse ! Toutes ces balivernes n'empêchent pas
madame Rothbannêr d'être une personne charmante, et
elle joue au whist comme jamais femme n'y a joué !
CoMTl! DE GoBINEAU.

SOUVENIRS DE LACOUR D'ASSISES 1
VI
Nombre de jurés se font récuser ; aussi mon nom sorti! souvent de l'urne ; pour la neuvième fois, je fais donc
partie du jury. Dans la salle de délibération, les jurés insistent pour que j'accepte 1a présidence que M. X. me
prie de prendre à si place ; il paraît qu'il en a le droit.
Seul intellectuel, ou presque, parmi eux, je redoutais l'hostilité malgré les grands efforts que je faisais pour la prévenir. Aussi suis-je extrêmement sensible à ce témoignage
de considération. Il est vrai de dire qu'a quelques-unes
des affaires précédentes le chef des jurés s'était montré
bien fâcheusement incapable et que, par suite de ses
incompréhensions, de ses hésitations, de ses maladresses,
1a délibération et les votes avaient été d'une lenteur
exaspérante.
L'affaire ne présente pas grand intérêt en elle-même.
Elle nous revient de la correctionnelle dont elle ressortissait plutôt, mais où la cour s'est déclarée incompétente.
M. Granville, journalier, a été attaqué à une heure du
matin, rue du Barbot, à Roue.FI, par un malandrin qui lui
a pris les deux pièces de cent sous qu'il avait en poche. La
victime se déclare incapable de reconnaître son agresseur;
mais, à ses cris, Mme Ridel avait mis le nez à sa fenêtre
1

Voir la Nouvelle &amp;&lt;vue Fran;aist du

1""

Novembre 1913.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

marqué et tira d'un trait la conclusion morale de ce
qu'on vient de lire :
.
- Ce satané baron est bien la plus mauvaise langue
que je connaisse ! Toutes ces balivernes n'empêchent pas
madame Rothbannêr d'être une personne charmante, et
elle joue au whist comme jamais femme n'y a joué !
CoMTl! DE GoBINEAU.

SOUVENIRS DE LACOUR D'ASSISES 1
VI
Nombre de jurés se font récuser ; aussi mon nom sorti! souvent de l'urne ; pour la neuvième fois, je fais donc
partie du jury. Dans la salle de délibération, les jurés insistent pour que j'accepte 1a présidence que M. X. me
prie de prendre à si place ; il paraît qu'il en a le droit.
Seul intellectuel, ou presque, parmi eux, je redoutais l'hostilité malgré les grands efforts que je faisais pour la prévenir. Aussi suis-je extrêmement sensible à ce témoignage
de considération. Il est vrai de dire qu'a quelques-unes
des affaires précédentes le chef des jurés s'était montré
bien fâcheusement incapable et que, par suite de ses
incompréhensions, de ses hésitations, de ses maladresses,
1a délibération et les votes avaient été d'une lenteur
exaspérante.
L'affaire ne présente pas grand intérêt en elle-même.
Elle nous revient de la correctionnelle dont elle ressortissait plutôt, mais où la cour s'est déclarée incompétente.
M. Granville, journalier, a été attaqué à une heure du
matin, rue du Barbot, à Roue.FI, par un malandrin qui lui
a pris les deux pièces de cent sous qu'il avait en poche. La
victime se déclare incapable de reconnaître son agresseur;
mais, à ses cris, Mme Ridel avait mis le nez à sa fenêtre
1

Voir la Nouvelle &amp;&lt;vue Fran;aist du

1""

Novembre 1913.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

SOUVENJRS DE LA COUR D'ASSISES

et prétend avoir pu reconnaître en lui le sieur Valentin,
journalier, qui comparaît à présent devant nous.
Valentin nie éperdument et prétend être resté couché
chez lui toute la nuit. Et d'abord : comment Mm• Ride!
aurait-elle pu le reconnaître ? la nuit était sans lune et
la rue très mal éclairée.
Là-dessus proteste Mmo Ridcl: l'agression a eu lieu tout
près d'un bec de gaz.
.
.
.
On interroge le gendarme qui a aidé à instruire
l'affaire., on interroge d'autres témoins : L'un place
le
.
bec de gaz à cinq mètres; l'autre à 2 5. Un der mer va
jusqu'à soutenir qu'il n'y a pas de bec de gaz du tout à cet
endroit de la rue.
Mais Valentin a un méchant passé, une réputation
déplorable, et i le substitut du procureur, qui soutie~t
l'accusation, ne parvient pas à nous prouver que Valentin
est le coupable, l'avocat défenseur ne parvient pas à nous
persuader qu'il est innocent. Dan le doute, que fera le
juré ? Il votera la culpabilité - et du même coup. ~es
circonstances atténuantes, pour atténuer la responsabilité
du jury. Combien de fois (et dans l'affaire Dreyfus même)
ces "circon tances atténuantes., n'indiquent-elles que
l'immense perplexité du jury I Et dès qu'il y a indécision,
fdt-elle légère, le juré est enclin à les voter, _et d'au~t
plus que le crime est plus grave. Cela veut dire =. oui, le
crime est très grave, mais ~ous ne sommes pa~ bic~ certains que ce soit celui-ci qui l'ait commis. Po~rt~nt il_ faut
un châtiment : à tout hasard châtions celu1-c1, puisq~e
c'est lui que vous nous offrez comme victime ; mais,
dans le doute, ne le châtions tout de même pas par trop.

Dans plusieurs affaires que j'ai ~té appelé à juger, j'ai été
gêné, et tous les jurés qui jugeaient avec moi parleraient
de même, par la grande difficulté de se représenter le
théâtre du crime, le lieu de la scène, sur les simples dépositions des témoins et l'interrogatoire de l'accusé. Dans
certains cas, cela est de Ja plus haute importance. Il s'agit
par exemple ici de savoir à quelle distance d'w1 bec de
gaz une agression a été commise. Tel témoin, placé à tel
endroit précis, a-t-il pu reconnaître l'agresseur? Celui-ci
était-il suffisamment éclairé? - On sait la place exacte de
l'agression. Sur la distance où l'agresseur se trouvait du
bec de gaz, tolij les témoignages diffèrent : l'un dit cinq
mètres, l'autre vingt-cinq ... Il était pourtant bien facile de
faire relever par la gendarmerie un plan des lieux, dont
au début de la éance on eôt remis copie à chaque juré.
Je crois que dans de nombreux cas ce plan lui serait d'une
aide sérieuse.

•••
Ce même jour, une troisième affaire : Conrad, au cours
d'une dispute avec X. lui a flanqué des coups qui ont
entraîné la mort.
Je note, au cours de cette fin de séance, qui du reste
n'offre pas grand intérêt :
Combien il est rare qu'une affaire se présente par la
tht et simplement.
Combien il arrive que soit artilicielle la simplification
dans la représentation des faits du réquisitoire.
Combien il arrive facilement que l'accusé s'enferre sur

�SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

une déclaration de par à c6té, dont la gravité d'abord lui
échappe.
_ " Alors, fau de colère ... " dit Conrad au cours de son
récit (il s'agit du coup de couteau donné à sa maîtres.se
au moment que celle~ci voulait le tuer).
Et le Président tout aussit6t l'interrompant :
- Vous entendez, messieurs les jurés : fou de colère.
Et le ministère public s'emparera triomphalement de
cette phrase malencontreuse que le prévenu ne pourra plus
rétracter - tandis qu'il appert que ce n'est là qu'une
formule oratoire où Conrad, très soucieux du beau-parler,
s'est laissé entraîner pour faire phrase.

Ill

VII
Mardi.

1

•

Encore un attentat à la pudeur ; le dernier de ceux que
nous sommes appelés à juger. Celui-ci est particulièrement
pénible, car l'accusé, un jeune journalier de Maromme
était atteint de blennorrhagie et a contaminé la victime.
On a sur lui les plus mauvais renseignements: insolent,
ivrogne impatient au travail; déjà précédemment il a
'
.
vpulu entraîner dans un bois une fillette de dix ans à qui
il offrait des sous et des bonbons.
La petite qui comparaît devant nous, n'a que six ans et
demi. Il l'a attirée dans sa chambre en lui offrant "une
petite tabatière."
On la force à répéter devant nous, par le menu, ce
qu'elle a déjà dit à l'instruction, et que le coupable a
avoué, et que le médecin a constaté. Il semble qu'on
prenne à clche que cette petite se souvienne. Au reste elle

n'a pas été violée; il semble que l'accusé ait pris à son
égard certaines précautions, gr:ke auxquelles il espérait
peut-être ne pas la contaminer; gr:ke auxquelles il
bénéficie des circonstances atténuantes.

* **

j

L'affaire Charles que nous jugeons ensuite avait fait
quelque bruit dans les journaux. La salle est comble; c'est
une affaire "sensationnelle". L'assistance est très excitée.
On se redit de banc en banc le nombre des coups de
couteau dont a été frappée la victime: le médecin n'en a
pas compté moins de cent-dix !
La victime était la maîtresse de Charles. Juliette R.
n'avait que dix sept ans lorsqu'il la rencontra pour la
première fois, il y a de cela trois ans. Elle vivait avec un
amant dont Charles aussitôt prit la place, abandonnant
pour elle femme et enfants, après onze ans de mariage.
Charles a trente-quatre ans; il est cocher, a fait déjà
plusieurs places; mais les renseignements recueillis sur lui
par ses divers patrons sont bons. Sa femme non plus n'avait
pas à se plaindre de lui, malgré qu'il lui faisait parfois
"des scènes". Après qu'il se fut installé avec cette fille,
Madame Charles, à plusieurs reprises, tâcha de le ramener,
de le reprendre; mais rien n'y fit, et l'instruction dit qu'il
avait la fille "dans la peau, suiv:mt l'expression". Il
habite alors avec Juliette R., place de M., chez Madame
Gilet. Celle-ci parfois les entendait se disputer.
- C'est vrai. Juliette me reprochait d'envoyer à mes
enfants une partie de mes gages. Mais jamais je ne l'ai
menacée.

5

�LA NOUV.BLLE REVUE FRANÇAISE
SOUVENIRS DE LA COUR. D'ASSISES

Et Madame Gilet reconnait que les querelles n'étaient
ni fréquentes, ni prolong~.
La voix de Charles est grave; son aspect n'est pas
déplaisant; il est grand, fort, bien fait de sa personne, sans
pourtant rien de bellàtre ou de fat; il me semble que ,rien
qu'à le voir on eôt deviné qu'il était cocher; et non pas
cocher de fiacre : cocher de maison.
Il ne se défend pas, ne s'excuse pas même: on le sent
soucieux de présenter les faits tels qu'ils se sont passés et
sans chercher à influencer le jury en sa faveur. Pourquoi
le Président essaye-t-il de le faire se couper, se contredire?
Sans doute, en ancien juge d'instruction, par habitude
professionnelle.
- Vous avez quelque peu varié, lui dit-il, dans la
reconnaissance des mobiles du crime.
C'est aussi que Charte ne s'explique pas trop b'en à
Jui-m~me comment ni pourquoi il a tué. Il aimait éperdument cette femme; il avait besoin d'elle. Le soir du
12 mars, veille du crime, ils souperent ensemble.
_ Apres souper je me suis couché avec elle, comme
de coutume; mais elle s'est refusée. C'est comme ça que
ça a commencé.
_ Vous vous êtes alors disputé avec elle?
- A cause de cela, oui.
_ Voici le motif que vous donnez du crime. Vous
aviez d'abord donné une autre explication.
L'accusé ne proteste pas; son geste semble dire: c'est
possible.
- La nuit ensuite a été tranquille?
- Oui, Monsieur.
- Vous avez dit aussi que vous étiez jaloux; c'est

mbne là l'explication que vous aviez donnée d'abord.
Est-cc que vous lui connaissiez un amant?
- Elle n'en avait pas.
- Cependant elle était triste; au magasin des Abeilles
où elle travaillait, on a dit qu'elle était anxieuse; elle avait
peur de vous. Un jour elle a confisqué votre rasoir.
Craignait-elle de vous voir vous en servir contre elle?
- A ce moment j'étais malade. On lui avait dit de
me l'enlever pour que je ne m'en serve pas contre moi.
- Arrivons au treize mars.
- Nous nous sommes dit bonjour au matin; je suis
descendu chercher le journal.
- Vous n'avez pas bu?
- La veille, avant le souper, j'avais pris deux tasses
de café à B.; mais ce matin j'étais à jeun. En remontant
près d'elle, je lui ai de nouveau demandé ..• Elle a encore
refusé. Alors, comme elle ne voulait toujours pas, j'ai
perdu la tête. J'ai pris un couteau sur la table, près de
moi; je l'ai frappée au cou. Le couteau me collait da,u la
main.
- Elle était encore couchée ?
- Au premier coup, oui.
- A ce moment elle a cherché a se sauver; elle a
sauté du lit. Vous vous êtes jeté sur elle; elle est tombée.
- A la fin en effet je l'ai retrouvée à terre.
- A la fin? N'allons pas si vite! Nous ne sommes
encore qu'au commencement. Elle est tombée à terre,
disons-nous; et alors vous avez continué à la frapper, à la
frapper comme un forcené, criblant de coups de couteau
son cou, son \'isage et ses poignets.
- Je ne me souviens que du premier coup.

�900

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

- C'est trop facile. Vous lui avez donné plus de
cent coups; d'après la déclaration d'un témoin, vous la
mainteniez à terre d'une main, et de l'autre vous frappiez
partout.
- Quand je me suis réveillé, Juliette était morte;
j'étais penché sur elle; il y avait du sang partout ... Je
n'avais pas vu venir Madame Gilet.
- Entendant les cris de la malheureuse, elle était venue
à son secours. Elle vous a vu la frapper avec une telle
violence et une telle rapidité que cela ressemblait, a-t-elle
dit, usant d'une image frappante, au timbrage des lettres
dans les bureaux de poste. Vous entendez, Messieurs les
jurés, au timbrage des lettres dans les bureaux de poste !
Et, là-dessus, le Président, joignant la mimique à la
parole, donne quelques grands coups de poing sur son
pupitre creux, éveillant un tel tonnerre qu'un rire peu
décent secoue l'auditoire. Certainement ça ne devait pas
faire ce bruit-là.
- Votre ma!tresse s'est écriée: "Ah ! Madame,
sauvez-moi I Il a un couteau!" Alors vous avez repo~
Madame Gilet, que votre contact a ensanglant&amp;.
"Retirez..vous; ça ne vous regarde pas", lui avez..vous
dit; puis, vous remettant à frapper la malheureuse, d'~
dernier coup vous lui avez tranché la cariatide (su~
(Madame Gilet dira tout à l'heure que le dernier coup
était " porté au front "). Qu'avez-vous à dire?
- Je ne me souviens pas de tout cela.
- Pourtant quand les agents, qu'avait été prévenir
Madame Gilet, sont arrivés, ils ont été étonnés par votre
sang-froid. Vous n'aviez même pas l'air ému, paraît-il. Le
couteau était sur la table. Vous vous êtes laissé saisir.

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

901

- J'étais abruti d'horreur.
- Non pas! Vous avez tranquillement dit: "Avertissez
ma femme", et comme les agents allaient vous emmener,
vous avez demandé la permission de vous laver les mains
avant de descendre dans la rue.
- Je me rappelle en effet avoir donné l'adresse de ma
femme, pour qu'on la prévienne.
- Ensuite, n'avez...vous pas voulu vous pendre?
-Jamais.
- On avait cru cela. On avait trouvé dans la chambre
un piton, de force à supporter un gros poids; on a retrouvé
~ement une lani~re. N'avez-vous pas parlé alors d'une
volonté de suicide?
- Je n'ai jamais parlé de ça.
- N'importe. En définitive vous reconnaissez tous les
faits; et vous donnez de votre crime cette explication :
que Juliette vous refusait ses avantages.
- J'ai vu passer devant moi quelque chose de terrible,
ce matin-là.
- Enfin ... elle est morte, la pauvre fille ! Si elle ne
voulait plus de vous, vous n'aviez qu'à retourner auprès
de votre femme et de vos enfants. Pourquoi la tuer?
- Je ne cherchais pas à la tuer. (Rumeur d'indignation
dans l'auditoire.)
- Allons donc ! Avec cent coups de couteau !
La majorité des jurés pense avec le Président qu'on
cherche plus à tuer quand on donne cent coup de couteau
que lorsqu'on en donne un seul. Pourtant l'examen
médical de la victime nous apprend que ces cent-dix
blessures dont on a pu relever la trace sur la face, sur le
cou, à la région supérieure du thorax, sur les mains, (sur

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

le cou les plus nombreuses), étaient régulières pour la
plupart, et, toutes, petites et peu pénétrantes. (En R~ie
on e~t vu là sans doute un "crime rituel".) Une seule
blessure avait atteint la carotide et déterminé une
hémorragie foudroyante.
N'étant pas du jury, je ne puis demander si, peut-être,
il dépendait de la forme et de la dimension de l'arme
qu'aucune des blessures ne fôt profonde. Mais il ne paraît
pas ; et le docteur dira tout à l'heure que Charles avait
frappé " d'une façon tremblante, ne faisant pas entrer son
arme et comme s'il voulait seulement mutiler".
Les doigts étaient tailladés; la victime avait dt\ essayer
de se protéger.
Madame Augustine, veuve Gilet, logeuse, appelée à
témoigner, dépose d'une voix monotone:
- Charles et la fille Juliette demeuraient chez moi.
Je n'avais pas à me plaindre d'eux. Le 13 mars au matin,
j'entendis des cris; j'entrai chez eux; elle était à terre et
je le vis qui la frappait. Je lui saisis le bras pour le retenir.
Il se retourna et me dit: "Retirez-vous." Juliette n'était
pas morte; quand elle me vit chercher à le retenir, elle
me dit : " Ah ! faites attention, il a un couteau! "
Alors il la frappa encore une fois; il retourna le couteau
dans la plaie; ça a fait : crrac ! (Mouvement d'horreur et
rumeurs dans la foule ; les jurés eux m~mes sont très
impressionnés par le récit de Madame Gilet, et particulièrement par ce dernier détail. Pourtant, sur une
demande de l'avocat défenseur, le docteur X. nous
dira tout à l'heure: "Aucune des blessures n'indique
que le couteau ait jamais été retourné dans la plaie ").

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

C'est comme si le couteau avait du mal à pénétrer,
J'étais stupéfiée. Il frappait vite, comme on timbre les
lettres. Il a peut-être porté vingt-cinq coups devant moi.
Quand j'ai voulu l'arrêter et qu'il s'est retourné, il m'a
ensanglantée; j'étais en peignoir; j'ai retrouvé du sang
par tout mon linge. J'avais si peur, que je ne remarquai
pas l'état de la chambre; ce n'est qu'ensuite que j'ai vu
que le lit était plein de sang. La veille au soir je n'avais
pas entendu de bruit. Il ne venait personne chez eux.
Juliette était tranquille et travaillait régulièrement. On
n'avait rien à lui reprocher. A lui non plus. Il se conduisait bien. Je ne l'ai jamais vu ivre.
- Est-ce tout ce que vous pouvez dire sur lui ?
- L'été dernier, à la suite d'une chute, il avait été
longtemps malade. Ma première idée, quand je l'ru vu
frapper Juliette, c'est qu'il était devenu fou. Il paraissait
l'aimer beaucoup. Ce n'est que quand Juliette m'a dit:
"Il a un couteau " que j'ai compris qu'il avait une arme.
Jusqu'à ce moment j'avais cru qu'il frappait avec le poing.
Charles. - Je n'ai pas vu Mm' Gilet. J'ai idée d'elle;
c'est tout.
Mme Gilet. - Après une pareille boucherie, je comprends qu'on perde la tête. Le dernier coup a di1 être
porté au front. Mais il ne faisait pas clair ; il était six
heures moins un quart; et je n'y voyais guère. Rien,
avant, dans la conduite de Charles, ne faisait pressentir ce
drame ; s'il y avait des discussions, ils se raccommodaient
à peine fichés.
Mademoiselle Gilet, appelée à son tour, dira :
- Ils chicanaient parfois, sauf à s'embrasser cinq
minutes après.

�904

LA

OUVILLE REVU! FRANÇAIS!

Après la déposition de la logeuse et de sa fille, nous
entendons celle des gardiens de la paix :
Le chef de poste M. :
- Quand nous avons voulu conduire au poste l'accusé,
il nous a dit : - "Donnez-moi au moins le temps de me
laver les mains. " Il ne paraissait ni solll, ni fou. Il était
plutôt calme.
Et M. V., commissaire de police :
- Au bureau central, j'ai vu Charles. Il était un peu
énervé ; mais pas ivre. Il m'a dit, apres quelques h~itations : "Je l'ai tuée parce qu'elle me faisait dépenser de
l'argent. Du reste j'allais me jeter à l'eau quand on m'a
arr~té. "
Le Pr~ident. - Eb bien ! vous voyez, Charles, vous
donniez d'abord du mobile du crime une explication qui
n'est pas celle d'aujourd'hui. Voyons, parlez.
L'accusé. - Que voulez-vous que je réponde? Je vous
ai dit la vérité.
M. V. - J'avais l'impression qu'il ne la disait pas
alors, et qu'il dissimulait le mobile du crime. En effet, il
donne d'autres raison aujourd'hui ... Tout cela me semblait si bizarre : je lui ai pris les mains, je lui ai relevé les
paupicres : il était ni ivre, ni fou.

Mme Charles vient à la barre, témoigner que, pendant
dix ans, c'est-à-dire ju qu'au moment où il rencontra la
fille Juliette, elle n'a ait rien eu à reprocher à son mari.
M. le Docteur X ... est appelé à parler de Charles;
il nous le présente d'abord comme un garçon sain et bien
portant ; aucune tare dan son atavisme. Mais il a six
doigts à une main ; il est sujet à des vertiges, à des pertes

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

de mémoire; il a de la difficulté à s'orienter, des défauts '
de prononciation G'avoue que je ne les ai pas remarqués),
l'appréhension de faire une chute dans la rue. Le Docteur
parle encore d'instabilité de jugement, d'indécision et
d'absence de volonté (et n'est-cc pas là ce qui permit
cette brusque transformation du désir insatisfait en
énergie?), puis conclut enfin en disant que, sans etre dans
un état de démence, dans le sens où l'entend l'article 64
du code pénal," l'examen psychi~trique et biologique, ainsi
que la nature d'impulsivité spéciale de son crime, indiquent
une anomalie mentale qui atténue sa responsabilité ".
"Son acte, avait-il dit quelques instants auparavant,
a été accompli sans que l'idée de tuer ait été bien précisée
dans son cerveau. On en trouve la preuve dans la distribution des coups de couteau que j'ai décrite".
Comment l'avocat défenseur lui-même n'ira-t-il pas
plus loin et ne dira-t-il pas que, non seulement Charles
ne wu/ait pas tuer, mais même qu'il tkhait obscurément,
tout en mutilant sa victime, de n, pas la tuer ; que, sans
doute, précisément pour ne pas la tuer, il a'//ait empoignl
lt ctJUttau à mbnt la lame, et que c'est seulement ainsi que
l'on peut expliquer que les coups fussent à la fois forts et
causant de blessures si peu profondes, et que Charles ei1t
des coupures aux doigts (rapport du médecin). Et n'est-ce
pas aussi pour cela que Mme Gilet ne voyait pas le couteau
et croyait qu'il frappait avec son poing?
Rien de tout cela n'e t dit par Me R., l'avocat
défenseur de la victime. Il s'appuie sur le rapport des
médecins pour demander aux jur~ de ne pas aller plus
loin que les experts et de reconnaître à l'accusé une
responsabilité atténuée.

�LA NOUVELLE R:IVOE FRANÇAISE

J'ai longuement insisté sur cc cas, car il lit éclater la
lamentable incompétence des jurés. Il ressortait avec
évidence de l'instruction, des témoignages, du rapport
des médecins, que l'idée de tuer n'était pas nettement
établie dans le cen1eau de Charles; qu'en tout cas l'on
n'avait pas affaire à un profe ionnel du crime, et plus
peut-être à un sadique qu'à un assassin, que si jamais, enfin,
crime pouvait être dit passionnel ...
Après une demi-heure de délibération, on le voit rentrer
dans la salle, congestionnés, les yeux hagards, comme
ébouillanté , furieux les uns contre les autres et chacun
contre soi-même. Ils rapportent un verdict affirmatif sur
la seule question de meurtre posée par la cour; quant aux
circonstances atténuantes qut dtmandait l' accusatim tlltm!mt, peu disposée pourtant à la clémence - ils les ont
refusées.
En conséquence de quoi Charles est condamné aux
travaux forcl-s à perpétuité.

De hideux applaudissements éclatent dans la salle; on
crie: "bravo! bravo!. ", c'est un délire. La femme de
Charles, restée dans la salle, se lève cependant, en proie à
l'angoi e la plus vive; elle crie: "C'est trop l ah! c'est
trop! " et s'évanouit. On l'emmène.
Mais, sit~t après la séance, les jurés, consternés du
résultat de leur vote (n'avaient-ils pas compris que de ne
pas voter l'affirmative pour la demande des circonstances
atténuantes, équivaut à voter la négative?) s'a emblaient
à nouveau et, précipités dans l'autre excès, signaient un
recours en grke à l'unanimité.
Sans doute auraient-ils voté tout bonnement d'abord

SOUVENIRS DE LA COUJl D'ASSISES

les circonstances atténuantes, si Madame Gilet n'avait pas
dit que le couteau, en se retournant dans la plaie, avait
fait : " Crrac ! "
Expliquerai-je un peu l'affolement des jurés si je dis
que, l'avant-veille, avait paru dans le Journal dt Rouen, en
tête, un article sur "Les jurés et la loi de sursis " ( 0 du
17 Mai 1912) que j'avais vu passer de main en main, de
.
Iu .~
sorte que tous mes collègues, ou presque, l ' avaient
Prenant prétexte d'une affaire qui venait de se juger à
Paris, où les réponses du jury avaient forcé la cour
d'acquitter trois précoces malandrins, cet article s'élevait
contre l'indulgence. On y lisait :
"Jamais lts jur{s pariiiens n'avaient donnl une tellt
prturut dt faiblmt qut dans I'ajfoirt flÙ, à la stuptjaction
ctnérale, ils viennent d'acquitter trois }tunes caml,rioltUrs con'Uaincus d' ®oir trntl dt pilltr un pavillon ...
Ctttt indu/gtnu outrét ,t absurdt s'txpliqu, f&gt;rut-hrt dans
/, cas particulitr par f attitudt txtraordinairt dt la plaignantt, qui avait demandl I' acquitttmmt de us agrtssturs tt
aurait mimt, paratt-il, manifistl l'intmtion d'adopter fun
d'nu . .. 1 Mais tst-il !JtSoin d, fairt remarqutr que les jurls
qui tUX doivmt atJoir la têtt solidt tl p1méd,r f t.'(ptrÎtnet dt
, ,
..
.
dt la vit, ne pouvaient suhir le mmu acûs dt maru Stnttmmtalitl (ce «niais" n'est pas très chrétien, Monsieur le
chroniqueur) tl qu'ils ont, par conrlqumt, manqué à ltur
dtVoir en refusant dt condamner dts coupahln avlrlr, tl que
rim nt ltur signalait comme partùulib-tment intlrtmrnts ?
1

Combien ne serait-il pu intfressant de connaitre le r~ultat

de cette rare exf)l'rience !

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

Cet étrange verdict, que la presse a condamné de fafOII
unanime, etc.
En ce temps, où les crimes se multiplient, où l'audace et la
férocité des malfaiteurs dépassent toutes les bornes connues
(ô Flaubert !), où les jeunes gms même entrent si hardiment
dans la mauvaise voie, etc••. "
Qui dira la puissance de persuasion - ou d'intimidation - d'une feuille imprimée sur des cerveaux pas bien
armés pour la critique, et si consciencieux pour la plupart,
si désireux de bien faire !...
- Le Président m'a dit que jusqu'à présent nous avions
très bien jugé, répétait, il y a quelques jours, un des
jurés ; et ce satisfecit du Président courait de bouche en
bouche, et chacun des jurés s'épanouissait à le redire. Ils
en rabattirent bientôt.

VIII
Considérée d'abord comme un simple délit, l'affaire que
nous el1mes juger ce jour-là, avait déja passé devant
le tribunal correctionnel du Havre; l'un des accusés,
protestant contre sa condamnation à deux ans, fit appel.
C'est Yves Cordier, cordonnier; il comparaît en compagnie de C. Lepic et de Henri Goret, ses complices; des
deux filles Mélanie et Gabrielle. Ils sont accusés tous les
cinq d'avoir entraîné le marin Braz, après l'avoir soülé,
de l'avoir "passé tabac" et dépouillé de l'argent qu'il
portait sur lui. Ce marin, reparti en voyage, n'a pu
répondre a la citation, non plus qu'il n'avait pu comparaître,
lorsque l'affaire était passée en correctionnelle. Il avait
déposé sa plainte sitôt apres l'agression; puis, ayant recouvré

a

a

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

son argent, l'avait retirée peu de jours après, avant de se
rembarquer à nouveau. Si l'affaire suivait son cours c'était,
à proprement parler, malgré lui.
Cordier est un grand gars de dix-huit ans un peu
.
'
épais, blond, aux yeux bleus, au visage ouvert et qu'on
imagine volontiers souriant; on dirait un marin ; il a
gardé la grosse vareuse cachou de la prison ; il pleure
continfunent ; par moments, il se tamponne le visage avec
un mouchoir a carreaux qu'il roule en boule dans sa
main droite; la main gauche est enveloppée d'un linge.
Lepic est un journalier du Havre; son état-civil lui
donne vingt-cinq ans; il a ce qu'on appelle: une sale tête;
pommettes saillantes; énorme moustache, nez pointu ; on
n'est pas étonné d'apprendre qu'il a déjà été condamné
sept fois pour vol. Il tient une petite casquette entre ses
mains; d'affreuses mains, noueuses et, l'on dirait, mal
dessinées. Il n'a pas de linge; ou, s'il en a, ne le montre
pas. Pres de lui, Henri Goret paraît fourvoyé. Cette
espece de fils de famille, ne semble pas de la même cla~e
sociale que les autres ; il a du linge, lui, et même un
protège-col; une petite cravate à nœud droit; son
visage aux moustaches naissantes serait presque joli s'il
n'était avili, abruti; sa voix est frêle, fausse et Yoilée; il
ne sait que faire de ses grosses mains gourdes. Le pere de
Goret tient un débit de boissons et une sorte d'Mtel borgne
pres du grand bassin. Henri Gor~t n'a pas vingt ans; il a
épousé une putain qui s'est fait flanquer en prison peu de
temps après le mariage. - N'importe! Henri se présente
assez bien; certainement la décence, et j'allais dire la
distinction de sa tenue, prédispose en sa faveur les jurés;
die accuse la roture et Je dénuement des deux autres.

�910

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

Passons au récit de " la scène de violences dont sont
impliqués ces individus", comme dit le Journal tk RMJt'lf

(16 Mai):
C'est le 4 octobre 1911, au soir, que Cordier fit la
connaissance de Lcpic. Ce dernier, sans doute, eut vite
fait•de comprendre à quel complaisant débonnaire il avait
affaire. Ensemble ils s'en vont aux Folies. La représentation finie, ils commencent à vadrouiller par les rues. lis
croisent deux marins, Braz et Crochu. Crochu est ivremort, difficile à traîner; Braz interpelle les deux autres et
leur demande s'ils ne connaissent pas un logement où l'on
puisse coucher le soô.lard. Tous trois emmènent Crochu
rue de la Girafe, chez Lcstocard. On le laisse là, et Braz,
reconnaissant de l'aide que lui ont prêtée Lepic et Cordier,
offre à ceux-ci une consommation.
lis ressortent, bras dessus, bras dessous de chez
Lestocard, et ne se quitteront pas de sitt.t. Place du Vieux
Marché, ils rencontrent deux femmes, les filles Gabrielle
et Mélanie; les emmènent. Il e:;t deux heures du matin.
Place Gambetta, c""est Cordier qui offre une consommation.
Puis ils retournent place du Vieux Marché; au café Fortin
Braz paye une nouvelle tournée. A cc moment se
joint à eux le jeune Goret. Il était là, dans le café, près
du comptoir; lui n'est pas ivre. Quand les autres sortent,
il sort aussi. J'admets que Braz, déja très ivre, ne l'ait pas
beaucoup remarqué.
Il est alors près de quatre heures du matin. Braz
voudrait bien aller se coucher, mais les autres l'entratnent.
lis errent au hasard tous les six et atteignent la rue Casimir
Delavigne. Braz n'en peut plus; il voudrait qu'on le

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

911

laissAt. "Il est temps de s'aller coucher maintenant" M .
.
l'
. ffi
Le pic
ne entend pas ainsi . il prétend l'ent •
h
la ville.
,
ramer ors
- "Viens-t'en _donc! J'ai un jardin là-haut, auprès
du fort de Tournev1lle. Nous cueillerons des roses. J'te vas
donner_ un bouquet que t'en garderas longtemps le
souvenir.~• {déposi_tion de la fille Gabrielle.)
En vam Gabrielle tire le marin par la manche. 11
d . 1
' e e
vou rait e retenir; mai il n'e t plus en état de rien
entendre, ou du moins d'entendre raison • Tous repartent
et commencent à monter la longue et.te.
Une fille se pen~e vers l'autre: - Ça ne va-t'y pas se
giter?... Pour st1r 11s vont lui faire son affaire.
- Non, répond l'autre; il y a toujours des soldats près
du fort.
Braz est entre Lepic et "celui qui a la main en éch
.,
··
arpe
(dé pos1t1on
de Braz). - Cette " main en écharpe ,, l'a
~ucoup frappé. - Les filles suivent, puis Goret à quelque
distance en arrière.
C'est à cinq heures, c'est-à-dire immédiatement avant
l'aube (5 octobre), qu'ils descendent dans le fossé du fort.
sous quel prétexte? je ne sais. Les deux filles resten:
en haut.
~ue ,se passc-t-il alors? Il est malai é de l'c:tablir. Le
mann n est plus là pour le raconter; de plus au moment
de,. l'a~r~ion, il était ivre et il est ~raisemblable
qu il_ n ait pu se rendre que V3t:&gt;O-Uement compte de la
mamère dont on l'attaquait et du r6le particulier de chacun
de ses agre~eurs. Nous n'aurons donc, pour nous éclairer,
que le témoignage des intéressés. Or, chacun des accusés
proteste de son innocence; du moin cherche-t-il à

�912

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAlSI

restreindre le plus possible sa part de responsabilité. (Lepic,
plus catégorique, niera même avoir été de la partie : on
s'est trompé; ça n'est pas lui.)
On procède à l'interrogatoire de Cordier:
C'est sans doute un bien méchant gars: il a déjà subi
trois condamnations pour vol; il n'avait que quatorze ans
Ja première fois; il est rendu à ses parents; il recommence;
de nouveau on le renvoie à sa famille; à la troisième fois
on le confie à une colonie disciplinaire. Mais il prend en
telle horreur ce régime, qu'il s'enfuit et retourne près de
sa mère. Madame Cordier est la veuve d'un marin; elle
tient une maison de blanchissage et emploie plusieurs
ouvrières, Yves Cordier est le dernier de cinq enfants, Le
puiné est au régiment; les autres sont placés, mariés, font
une honnête carrière ; toute la famille est honorablement
notée. Le cadet, celui qui nous occupe, semble particulièrement aimé; et non seulement de sa mère et de ses
frères, mais également par les voisins. Ses patrons donnent
de lui de bons témoignages; on nous Jit une lettre d'un
de ceux-ci, qui parle avec éloge de "sa conduite et sa
probité " et demande à le reprendre à son service. C'est
chez lui que Cordier reprenait déjà du travail deux jours
après sa première libération 1•
Il est à remarquer que la déposition de Cordier et celles
des dewc: filles concordent point par point. D'après leur
récit, Goret aurait brusquement sauté au cou du mar~
par derrière et aurait roulé à terre avec lui. Puis, tandis
que Lepic le baillonnait, Goret l'aurait fouillé et aurait
1 Je ne donne ici que le, renseignements qui nous furent fournis
par la Cour, et non ceux que je pus, de mon c6té, recueillir ensuite.

SOUVENIRS DE LA COUR D1ASSISES

passé à Cordier l'argent qu'il trouvait dans les poche .
Cet argent, Cordier le repassait presque aussitat après à
Lepic. Goret donnait encore au marin deux derniers coups
de pied sur la nuque, et l'on repartait,
Chacun allait de son c6té; mais rendez-vous était pris
pour se retrouver un peu plus tard, dans une charnbre, rue
du Petit Croissant, chez Goret même, et se partager
l'argent.
C'est là que la police, aussit6t prévenue par le marin,
les arrêta.

Le Président bouscule l'interrogatoire des deux 61les.

Il appert que les témoins" de moralité douteuse" ne jouissent pas d'un grand crédit dans son esprit; et cela est tout
naturel. Malheureusement, ici nous n'avons que ceux-ci
pour nous instruire. Gabrielle, pressée de questions, qui se
succèdent sans qu'elle ait le temps d'achever ses réponses, et
qui sent que le Président ne lui kit point crédit, se trouble.
Elle ne peut guère placer que des monosyllabes, répondre
que par oui ou par non. Elle veut dire (c'est du moins ce
qu'il me semble) que Cordier n'a pas participé à l'agression,
et n'a fait que recevoir l'argent que les autres lui passaient.
Si vous croyez que c'est facile!... Evidemment tout cela
a été déjà élucidé à l'instruction: cet interrogatoire, pour
le juge qui a étudié l'affaire, ne peut et ne Jqit apporter
rien de nouveau ; mais pour le juré, tout est neuf: il
cherche à se faire une opinion ; il s'inquiète et doute si
peut-être l'affaire n'a pas été bouclée trop vite, et l'opinion
que s'en est faite le Président.
Le Président. -Est-ce Cordier qui lui mettait 1a main
sur la bouche ?

6

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

La fille Gabrielle. - Non, mon Président.
Le Président. - Alors c'est lui qui a porté les coups.
La fille Gabrielle. - Non, mon Président.
Le Président. -Enfin, l'un frappait, l'autre baillonnait,
le troisième fouillait. Braz dit que c'est Cordier qui l'a
frappé; vous dites que c'est Cordier qui l'a fouillé. Il y a
eu sans doute quelque confusion dans la lutte et par
conséquent dans les témoignages aussi. Il ressort de tout
cela que la responsabilité des trois accusés a été engagée
au même degré, et c'est ce qui paraît évident. Fille
Gabrielle, vous pouvez vous rasseoir.
La fille Gabrielle est la derniere interrogée; on va
passer aux plaidoiries. Alors le Président, selon l'usage, se
tournant vers " celui qui a la main en écharpe " :
- Vous n'avez rien à ajouter au rapport du témoin ?
Cordier, qui sent que tout va finir, en sanglotant :
- Monsieur le Président, j'dis la vérité, j'l'ai pas
touché. - Puis dans un élan pathétique, du plus fâcheux
effet : - Je l'jure sur la tombe de mon pere ...
Le Président. - Mon enfant, laissez donc votre père
tranquille.
Cordier, éontinuant. - ... pas même du bout du doigt ...
Pour Cordier, non plus que pour les autres, aucun
témoin à décharge n 1a été cité. On a bien donné lecture
de la lettre d'un des patrons de Cordier; mais pourquoi
n'entendons-nous pas sa mere? -Parce que Yves Cordier
n'a pas voulu qu'elle fiît appelée; il s'est même refusé
donner son adresse.
Le Président.-Pourquoi n'avez-vous pas voulu donner
l'adresse de votre mère ?

a

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

Cordier ne répond pas.
Le Président. -Alors vous refusez de nous dire pourquoi vous n'avez pas voulu donner l'adresse de votre mère?
Hélas ! mon président, est-ce donc si difficile à comprendre ? ou n'admettez-vau~ pas que Cordier ait pu
vouloir épargner une honte à sa mère ? Si vous pouviez
voir la pauvre femme, comme j'ai fait ensuite, 1 sans
doute vous ne vous étonneriez plus.
Je suis consterné, épouvanté, de sentir que l'interrogatoire va se clore et que le cas particulier de Cordier va
demeurer si peu, si mal éclairé. Car je ne sais presque
rien de lui, mais il m'apparaît déjà que ce garçon n'a rien
de féroce, rien d'un bandit. Il ne me semble même pas
impossible qu'il ait accompagné le marin, poussé par une
sorte de sympathie vague ... Ne saurais-je inventer nulle
question, puisque, juré, j'ai le droit d'en poser, qui puisse
jeter ici quelque lueur, et m'éclairer moi-même - car
peut-être que je m'abuse et qu'Yves Cordier, après tout,
ne mérite point la pitié. Cette question, je n'aurai plus le
droit de la poser, des que les plaidoiries auront commencé.
Je n'ai plus qu'un instant, et déjà l'avocat de Cordier se
l~ve ... Alors, d'une voix étranglée, le cœur battant, je
lis ceci, que je viens d'écrire, craignant sinon de ne pouvoir trouver mes mots et achever ma phrase :
- Monsieur le Président, pouvons-nous savoir quelle
somme a été prise à la victime et dans quelle proportion
le partage s'est fait ensuite entre les accusés ?
1

"Je ne me refuse aucunement à vous donner l'adresse de ma
mère, m'écrivit peu de temps après Cordier, de la prison - car si
je ne l'ai donnée au juge, c'était pour ne pas qu'elle se présent/au
Palais."

�LA NOUVJ!LLE REVUE FRANÇAISE

Le Président procède à un court interrogatoire et nous
apprenons: que 92 francs ont été soustraits à Braz; - que,
sur cette somme, 5 francs ont été donnés à chacune des
deux femmes pour acheter leur silence ; - que Cordier
a reçu 10 francs, qu'il remettait aussitllt après aux agresseurs; et que, du reste de la somme, soit 72 francs, Lepic
et Goret ont gardé chacun la moitié.
Ah I s'il m'était permis de tirer des conclusions et,
d'après ces chiffi.-es précis, de chiff'rer précisément la part
de responsabilité de chacun!. .. L'avocat de Cordier, du
moins, le fera-t-il? - Non. Sa plaidoirie du reste est
solide, habile ; mais il ne peut faire que Cordier n'ait un
casier judiciaire déjà charg~. Il ne peut faire non plus que
Cordier, peu de temps après son arrestation, ou plus précisément, je crois : après la première instruction - n'ait
ttrit au Procureur la lettre la plus absurde, la plus folle :
"Je ne connais ni Lepic, ni Goret, y disait-il. Ils
n'étaient pas là. C'est moi seul qui ai fait le coup, avec
un de mes amis du port. Je ne regrette qu'une chose :
c'est de ne pas avoir achevé le marin. "
Lettre manifestement écrite sous la pression de Lepic,
dira l'avocat défenseur, et sans doute sous ses menaces.
(Lepic chercha également à intimider les deux femmes
en les menaçant de son couteau "catalan".) N'a-t-on
pas persuadé à Cordier que, en tant que mineur, il ne
risquait guère et ne pourrait être condamné sévèrement?
Cette lettre, du reste, l'accusation, tout en la relevant,
n'en tient pas grand compte. Il arrive parfois, souvent
même, que 'le Procureur reçoive de la prison semblables
" aveux ,, destinés parfois à éclairer la justice, parfois à
l'égarer ; lettres écrites, parfois même, sans but et sans

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

raison, dans le désccuvrement de la ge6le. N'importe !
cette lettre, dans l'esprit des jurés, est du plus déplorable
effet. J'ai moi-même le plus grand mal à me l'expliquer
par le peu que l'instruction m'a révél.é du caractère (et
de l'absence de caractère) de Cordier.
Après la première plaidoirie de la défense, le tribunal
demande une suspension de séance et nous allons dîner.
Quand, deux heures après, nous rentrons au Palais,
l'avocat de Cordier n'est plus là. Certes, je n'irai pas
jusqu'à dire que les avocats des deux autres accusés ont
f)rofitl de cette absence, mais pourtant, comme ce n'est
qu'en chargeant Cordier qu'ils pouvaient décharger leur
client, la présence du défenseur de Cordier n'aurait pas
été inutile. Cordier restait tout abandonné à la discrétion
des deux autres.
Et ce n'est pas seulement par là que Cordier eut à
p!tir de passer en jugement le premier. Sans doute, si elle
s'était d'abord déchargée sur Lepic, la sévérité des jurés
se serait montrée moins intransigeante. Ce fut Goret qui,
passant troisième, profita de la réaction ; du reste, son
linge, sa tenue, son air fourbe, avaient favorablement
impressionné le jury.
Nous ne fiimes pas plutôt dans la salle de délibération
qu'un long, maigre " primaire ,, à cheveux blancs, sortit
de sa poche un papier où il avait consigné toutes les
charges contre Cordier, et principalement ses condamnations précédentes. En vérité ce furent celles-ci qui
l'emporterent et dictèrent le nouveau jugement. Tant il
est difficile pour le juré de ne pas considérer une première
condamnation comme une charge et de juger le prévenu

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

en dehors Je l'ombre que cette première condamnation
porte sur lui.
En vain, un autre juré donna lecture de la lettre d'un
des autres patrons de Cordier, extrêmement favorable à
celui-ci - lettre qui n'avait pas été versée au dossier et que
je ne sais qui venait, je ne sais comment, de lui remettre
tandis que nous passions dans la salle de délibération ce que je croyais formellement interdit ...
- Tout ça, c'est des bandits, reprenait un autre juré.
Faut en débarrasser la société.
C'est ce qu'on fit dans la mesure du possible. Cordier
fut condamné à cinq ans de réclusion et dix ans d'interdiction de séjour. Goret, à l'heure où j'écris ces lignes, est
relilché depuis trois mois.
Cette nuit je ne puis pas dormir ; l'angoisse m'a pris
au cœur, et ne desserre pas son étreinte un instant. Je
resonge au récit que me fit jadis au Havre un rescapé de
la Bourgogne : Il était, lui, dans une barque avec je ne
sais plus combien d'autres ; certains d'entre ceux-ci
ramaient ; d'autres étaient très occupés tout autour de la
barque à Banquer de grands coups d'aviron sur la tete et
les mains de ceux, à demi noyés déjà, qui cherchaient à
s'ac~rocher à la barque et imploraient qu'on les reprît ;
ou bien, avec une petite hache, leur coupaient les poignets.
On les renfonçait dans l'eau, car en cherchant à les sauver
on eât fait chavirer la barque pleine .••
Oui ! le mieux c'est de ne pas tomber à l'eau. Après,
si le ciel ne vous aide, c'est le diable pour s'en tirer! Ce soir je prends en honte la barque, et de m'y sentir à
l'abri.

SOUVENIRS DE LA COUR D,ASSISES

Avant de rentrer me coucher, j'avais longtemps erré
dans ce triste quartier près du port, peuplé de tristes gens,
pour qui la prison semble une habitation naturelle noirs de charbon, ivres de mauvais vrn, ivres sans joie,
hideux. Et dans ces rues sordides, rôdaient de petits
enfants, M.ves et sans sourires, mal vêtus, mal nourris,
mal aimés .•..
Mais Cordier, lui, est fils d'une honnête famille ; il a eu
de bons exemples sous les yeux. Si on lui tend la perche,
peut-être qu'on pourrait le sauver.
Le lendemain matin, je m'en vais trouver son avocat
et lui soumets le projet de requête que voici (il s'agit, du
reste, d'une demande non de recours en grke, mais
simplement de diminution de peine) :
Attendu

Qut lt seul témoignagt contre f accusl Cordier est celui de
la victime, M. Braz, ivrt au moment où elle a ltl attaquée;
Que du reste M. Braz, marin, reparti en voyage, n'a pu
êirt atttint par la citation ti par comlquent être entendu à
faudimce;
Qu'il rmort néanmoins de sa première dlposition qu'il a
ltl attaqul par derrière et qu'il n'a pu voir I'agrmeu1·. ·D'autre part,
Attendu
Qut la dlposition de Cordier concorde entièrement av,c
telles des filles Gabrielle et M lianie, seuls tlmoim de I' agression, et qu'il ressort de leurs dires que Cordier n'a point pris
part à l'attaque, mais s'est content[ de recrooir l'argent de la
victime, que Goret et Lepic, les deux agresseurs ) lui tend .
aunt;

�920

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

Qu'il ressort de us dépositions que Gor,t, beaucoup moins
ivre que les autres, n'ayant participé à aucune des prlcfdmtes
"tournéts ", suivait le groupe par derrière, à l'insu de Braz,
j'usqu' au moment où il a bondi sur lui ; que L,pic entratnait
le marin O'Utc une intention pr!cise; et qu'il semble qTM
Cordier, faible de caradèrt, presque incapa6/e de rlsister à
f entraÎru11Unt et de plus complltement ivre, n'ait fait que
ru,vre.
Que ceci troU"Pe, du reste, confirmation dans le fait que,
lors du partage, Goret et Lepic se r!renant la farte somm1,
,nt jugé slljfisant dt lui danntr l o .francs, comme ils Q)aient
remis 5 .francs à chacune du deux filles, pou,· prix du siltnu,
Attendu
Que la dldaration de Corditr renuillie au C4urs de
l'instruction, dont se sont unis ln a)ocats dlfmseurs des
autrtS accusls, et le ministère public : " C'est moi sml qui ai
fait /;! coup a)ec un autre camarade ; ni Ltpic, ni Goret
n'étaient l?J ;je ne regrette qu'une chose, c'est de ne pas l'a')oir
achné ", 1st manifestement inspirfe par la crainte de Ltpic,
dangereux repris dt justiu - qui, de mlmt, a cherché à
intimider les deux femmes - et qu'il n'y a pas litu par conséquent de tenir compte de cette dlclaration.
Âttendu
Que si Cordier !tait coupablt (du moins dans la mesure
qu'on l'a dit) il est hors dt "Vraisemblance qu'il dt clurchl à
rtporter son affeire drpant une autre juridictim, conmu il a
fait lorsque la Corrt.ctionnelle du Ha)re lui a injiigl un,
p,ine de deux ans.

L'avocat, obligeamment, m'indique telle modification de
forme qu'il croit devoir y apporter, insiste sur le rapport

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

921

du médecin légiste qui estime que Cordier est « d'une
intelligence au-dessous de la moyenne, qu'il s'exprime avec
une certaine difficulté, que sa mémoire lui fait parfois
défaut " et conclut à une responsabilité atténuée. Puis il
m'indique la marche à suivre pour la faire signer, approuver du Procureur général et envoyer à qui de droit.
Une sorte de timidité, la crainte aussi de ne rien obtenir en demandant trop, le sentiment de la justice - car
malgré tout je ne puis considérer Cordier comme innocent - me détournent de demander le recours en grkc
tout simple. Je me rends compte peu après que je ne
l'eusse pas plus malaisément obtenu. Plusieurs jurés en
effet ont médité sur cette affaire ; la nuit leur a porté
conseil ; ils sont prêts à approuver ma requête, et je n'ai
point de peine à recueil!ir les signatures de huit d'entre
eux. Un des autres, un énorme fermier rougeoyant, plein
de santé, de joie et d'ignorance, comme on parle devant
lui de la maladie d'un prisonnier et de l'absence de soins
par quoi sa maladie aurait empiré :
- S'il crève c'est autant de gagné pour la société. A
quoi bon les soigner? s'écrie-t-il. Faut leur dire ce que
répondait le médecin, à l'autre qui voulait se faire couper
son doigt pourri : - cc Pas la peine, mon garçon! tombera
bien tout seul. "
Je dois ajouter que cette boutade n'amène les rires que
de quelques-uns.
Les deux autres qui se refusèrent à signer donnèrent
cette raison : qu'ils avaient voté suivant leur conscience
et qu'on aurait par trop à faire s'il fallait revenir sur
chaque aftàire jugée.
Evidemment : mais j'eusse été tout de même curieux

�922

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAIS!

de connaître le do ier des deux précédentes condamnations de Cordier. S'il fut jugé alors comme nous l'avons
jugé hier ... 1
1 Awsit6t que j'eus un jour libre, j'allai au Havre et rendis visite
à la mère du condamné. J'eus quelque mal à la retrouver, car la
pauvre femme avait dû changer d'adresse pour fuir les propos et les
regards injurieux des voisins. Dès qu'elle comprit pourquoi je
venai,, elle m'entraina dans une petite pièce écartée où les ouvrières
qu'elle emploie ne pussent pas nous entendre.
Elle sanglote et peut à peine parler ; une de ses filles l'accompagne, qui complète les rècits de la mère :
- Ah ! Monsieur, me dit celle-ci, ça a été une grande misère
pour nous quand mon autre fils (le puîné) a été pris par le service.
Il était de bon conseil et Yves l'écoutait toujours. Quand il s'est
échappé de la colonie, il n'a plps osé habiter à la maison, par crainte
qu'on ne le reprenne. C'est alors que, sans domicile, il a commencé
de fréquenter les pires gens qui l'ont entraîné et perdu.
Tous les renseignements que je recueille ensuite sur Yves Cordier
- de sa mère, de sa sœur, de son dernier patron, de son frère que
je vais voir à la caserne - confirment entièrement l'opinion qui

commençait à se former en moi :
Yves Cordier est sans jugement ; de tête faible et déplorablement
facile à entralner. Bon à l'exces, disent-ils tous : c'est dire aussi :
tans résistance. Son désir d'obliger autrui va jusqu'à la manie,
jusqu'à la sottise. C'est pour un camarade "qui en avait besoin"
qu'Yves Cordier aurait volé une vieille paire de chaussures, son
premier vol.
Quand, à la colonie pénitentiaire, sa mère, utant de la permission,
lui apportait des friandises : "Si c'est pour lui que vous apportez ça,
Madame, lui disait le gardien, c'cat pas la peine; il donne tout aux
autres et ne gardera rien pour lui. "
A la colonie, sur les conseils d"un camarade, il se fit tatouer le
dos de la main gauche. Un autre camarade lui persuada, ausstt6t
après, qoe ce tatouage apparent pourrait le gêner dans la vie, et
Yves, docile a ce nouveau conaeil, appliqua sur le tatouage un

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

92 3

L Qu~lque temps _après j'obtins satisfaction de ma requête:
a pe1_ne de Cordier est réduite à trois ans de prison.
Mats hélas ! après la prison ce sera le bataillon d'Afi .
Et
· d
.
nque,
au sortir e ces six ans, qui sera-t-il?... que sera-t-il?...

IX
C On a ~dé pour la tin l'affaire la plus "conséquente,,

si

l elle qui ,nous occupe ce dernier jour menace d'être
ongue qu on nous convoque dès 9 heures du
t· L .
séa
d
.
ma in. a
nce
urera
Jusqu'à
plus
de
IO
heures
d
.
d
.
u soir, coupée ai_
eux reprises aux heures des repas Il 'aoit d
1
· •l
•
t:,·
es vo s
~~mm1s a a gare de dépôt de Sotteville sur les marchan1ses co~fiées à la Compagnie de l'Etat.
Depm_s le nouveau régime de cette compagnie, les
réclamations
surabondent et l'on se P1amt
• de toutes partS
d

I

e vos sans nombre, certains extremement importants
Un grand soupir
· de sou 1agement se nt entendre dans· la
presse et dan le public lorsqu'on apprit qu'une nombreuse
bande de voleurs et de recéleurs avait été pincée. On ne
nous en offre pas moins d
• , .
dès l déb
e seize a Juger ; le bruit court
ut de la séance que nous aurons à répondre à
1 e
P us de I oo questions.
La lecture de l'acte d'accusation ne va pas sans no

causer
quel que étonnement. On s'attendait à pl
.

usà

mieux; devant l'importance de certains détournem:ts

'

e:nplitre de ~I et _de vitriol qui lui mangea la chair jusqu'à l'os (et
c est pourquoi, le Jour du délit, il avait sa main en écharpe)
- Ce garçon avait seulement besoin d'etre dirigé
;,
6
son patro
d
.
.
, me wt en n
n cor onDJer, qui me parle de lui
demande qu'à le reprendre à son service...
en termes émus et ne

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

que les jurés se rappelaient l'un à l'autre avant l'ouverture
de la séance, les chaparderies reprochées aux prévenus
nous paraissent des peccadilles, et l'étonnement cède vite à
l'ennui, à la fatigue, et même, pour quelques-uns des jurés,
à l'agacement, à l'exaspération, au cours de l'interrogatoire.
Une interminable discussion s'engage pour savoir si
trois bouteilles et demi de Cointreau ont été volées par la
femme X., ou achetées par elle, ainsi qu'elle le soutient, à
la femme B. qui, elle, soutient que la femme X. ne lui a
jamais acheté de liqueurs. La femme X. porte un petit
poupon dans ses bras qui pleure et voudrait déposer lui
aussi.
X., époux de la prévenue, reconnaît s'être approprié
"un restant de bouteille de kirsch" ; mais il n'a jamais
donné cette paire de chaussettes à Y.; au contraire, il les
a reçues de ce dernier. Quant au service à découper,
c'est Z. qui, etc ...
X. est bon ouvrier; il gagne cent sous par jour, plus
une indemnité ; il est père de quatre enfants. Sa déposition
concorde avec celle de B. qui dit avoir reçu de N. de la
moutarde et de M. du café et du thé, du reste en quantités
dérisoires: par contre il n'a rien reçu de D. ni de E. Il
reconnaît avoir accompagné N. quand il a chipé le pot de
moutarde, mais lui-même il n'a rien pris. N. ne fait point
difficulté de reconnaître le vol du pot de moutarde.
M. est père de quatre enfants lui aussi; il avoue le
détournement de 5 kilos de riz et de quelques morceaux
de charbon ; c'est bien lui qui a donné à B. deux kilos de
café et de thé; mais il les avait lui-même reçus de R.
La femme M. n'a jamais voulu garder chez elle quoi
que ce soit de provenance douteuse.

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

Par contre, la femme W. mère de six enfants est
convaincue d'avoir recélé de la chicorée, du riz et un' pot
de peinture. Elle soutient que ces denrées lui étaient
fournies par M. seul.
T. nettoyeur au dép6t de Sotteville, père de trois
enfants, et dont la femme est mourante à l'h6pital, nous
persuade qu'il n'a jamais rien volé; sa déposition concorde
entièrement avec celle de M. Mais il ne parvient pas à se
laver de l'accusation de recel.
La femme Y. avoue le recel d'une paire de chaussettes
celle qu'Y. a donnée par la suite à X.
'
Un ipre dialogue se poursuit quelque temps entre la
femme O., une hideuse pouffiasse au teint de géranium, et la
femme P. qui sanglote et fait de grands efforts pour montrer
qu'elle est de rang supérieur; chacune des deux reproche à
l'autre de lui avoir apporté de l'huile et des harengs.
P., le mari de la dernière, n'est pas employé à la
compagnie. C'est un homme de cinquante ans, d'aspect
énergique, grisonnant et à fortes moustaches, pere de
famille; précédemment condamné pour coups et blessures;
il vit de ce que lui rapporte son jardin. Ce jardin ouvre
sur la voie, a quelques pas d'un viaduc. En passant sous
le viaduc on gagnait l'autre c6té de 1a voie. (Un plan, ici
encore, nous rendrait service.) Nul lieu ne pouvait être
mieux choisi pour les recels. P. reconnaît avoir recélé les
denrées apportées par O. et par X. Il reconnaît même
avoir fait le guet, une fois, " plut6t pour ma sécurité
personnelle ", ajoute-t-il.
O. fils, âgé de quinze ans, reconnaît avoir reçu de la
femme P. un paquet d'étoffe, mais soutient qu'il en
ignorait la provenance; etc. etc•••

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

Durant la seconde suspension de la séance, les jurés en
allant dîner échangent leurs impressions. Pour la première
fois ils se tournent contre le ministère public; c'est un
revirement d'opinion tres net et des plus curieux à observer.

Ils se redisent, ce qui ressort des rapports, que ces
vieux employés étaient demeurés fidèles tout le temps
qu'ils avaient travaillé sous la direction de l'ancienne
compagnie ; si maintenant ils prêtaient la main à la gabegie générale, la nouvelle direction n'en était-elle pas
responsable ? " Quand tout à coup, dira l'un de leurs
avocats, ces hommes ont vu sur leur casquette, inscrit à
la place du mot Ouest, le mot Etat, chacun d'eux a pensé:
l'Etat c'est moi ! Quoi d'étonnant s'ils se sont donné
quelque licence ? " Sans doute on compte sur la condamnation de ceux-ci pour calmer l'opinion publique !
Désespérant de saisir les vrais coupables, ou, qui sait?
peut-être craignant de les saisir, on veut faire payer à leur
place les fauteurs de ces peccadilles ! Non ! non, les jurés
ne seront pas si naîfs et ne se prêteront pas à ce jeu ; ils
ne briseront pas la carriere de ces pères de famille, pour les
beaux yeux de l'accusation et de la noble Compagnie de
l'Etat. Certains déjà se réjouissent à penser à la tête que
fera tantôt le Président quand, sur les réponses des jurés,
qui, sur toute la ligne, se préparent à voter" non coupable",
force sera d'acquitter tous les prévenus. Quelle belle fin
de session ce sera. Les journaux vont en parler pour silr 1
Le Président sans doute a eu vent de ces dispositions ;
son front lorsqu'il réapparaît devant nous à la reprise de
séance, nous semble un tantinet rembruni. Nous écoutons
le réquisitoire ; nous écoutons les plaidoiries. Dans la

SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

crainte que quelqu'un de nous ne défaille, on a pris soin
de nommer deux jurés supplémentaires qui se tiennent
prêts à relayer. Et nous prenons grand'pitié d'eux durant
la délibération. Malgré que nous soyons d'accord et tous
décidés par avance, cette délibération durera plus d'une
heure et demie, le chef du jury se refusant obstinément
à sérier les questions et nous forçant à voter pour presque
chacune. Enfermés dans une petite salle à part, les jurés
supplémentaires doivent s'amuser ! Ont-ils au moins des
journaux et des cigarettes ? On prie le garde de service
d'aller s'en informer.
Un point reste assez délicat : nous ne voulons pas
condamner ces chapardeurs, c'est entendu ; mais, sur
le bout du banc, se tenait une vieille sorcière de recéleuse à la tignasse déteinte et à la voix éraillée, qui ne
mérite pas d'échapper. Comme disait l'avocat général,
citant un mot célèbre : le recéleur fait le voleur. Montrons que nous avons compris, et laissons retomber le
cMtiment sur le premier. Nous rentrons dans la grand'salle
tout amusés déjà, avec des sourires de sympathie pour les
pauvres jurés supplémentaires.
A son tour la Cour se retire. Elle revient au bout d'un
instant. Le Président en effet fait grise mine.
- Messieurs, dit-il, je suis désolé d'avoir à relever, sur
la feuille que vous m'avez remise, un illogisme qui rend
votre vote non valable, - une distraction évidemment et qui va me forcer, à mon grand regret, de vous prier de
retourner dans la salle de délibération pour mettre d'accord
vos réponses. Vous votez : oui pour le recel ; non, pour le
vol. Pour qu'il y ait recel, il faut qu'il y ait eu vol. On

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

ne peut pas recéler le produit d'un vol qui n'a pas été
commis.
Evidemment; mais c'est cet illogisme apparent qui
précisément nous plaisait, Nous pensions être libres de
condamner qui nous voulions ; et, condamner le recéleur
en acquittant le voleur, n'était-ce pas sous-entendre que
nous estimions qu'il y avait eu recel de plus de marchandises
que les vols en question n'en avaient apportées, recel
d'autres denrées, du produit d'autres vols, dont le ministère
public n'avait pas saisi les auteurs. Décidément nous nous
surfaisions notre importance. Nous sommes rappelés au
sentiment de la limite de nos pouvoirs.
Nous rentrons en file dans la petite salle de délibération,
si penauds et la tête si basse que j'ai peine à retenir mon
rire. Les jurés supplémentaires eux aussi sont de nouveau
coffrés.
Nous modifions nos réponses dans la mesure de l'indispensable et aboutissons a je ne sais ph.is quel compromis.
ÉPILOGUE

Trois mois après.
La scène se passe en wagon, entre Narbonne où j'ai
laissé Alibert, et Nîmes.
Dans un compartiment de troisième classe: un petit
gars, de seize ans environ, point laid, l'air sans malice,
sourit à qui veut lui parler ; mais il comprend mal le
français, et je parle mal le languedocien. Une femme d'une
quarantaine d'années, en grand deuil, aux traits inexpressifs, au regard niais, aux pensées irrémédiablement
enfantines, coupe sur du pain une saucisse plate dont elle

SOUVENIRS DE LA COUR D 1 ASSISES

avale d'énormes bouchées. Elle se fait l'interprète du
jouvenceau et la conversation s'engage avec mon voisin
de droite, une épaisse citrouille qui sourit du haut de son
ventre aux choses, aux gens, à la vie.
En projetant beaucoup de nourriture autour d'elle la
'
femme explique que cet adolescent est appelé des environs
de Perpignan à Montpellier où il doit comparaître ce
même jour devant le tribunal; non point en accusé, mais
en victime : il y a quelques jours, des apaches de la campagne l'ont attaqué sur une route à minuit et laissé pour
mort dans un champ, après lui avoir pris le peu d'argent
qu'il avait sur lui.
On commence à parler des criminels:
- Ces gens-là, il faudrait les tuer, dit la femme.
- Vous leur donnez des vingt, des trente condamnations, explique mon voisin ; vous les entretenez aux frais
de l'Etat ; tout ça ne donne rien de bon. Qu'est-ce que
cela rapporte à la société ? je vous le demande un peu,
Monsieur, qu'est-ce que cela lui rapporte?
Un autre voyageur, qui semblait dormir dans un coin
du wagon:
. - D'abord ces gens-là, quand ils reviennent de la-bas,
ils ne peuvent plus trouver à se placer.
Le gros Monsieur. - Mais, Monsieur, vous comprenez
bien que personne n'en veut. On a raison; ces gens-là, au
bout de quelque temps, recommencent.
Et comme l'autre voyageur hasarde qu'il en est qui,
soutenus, aidés, feraient de passables et quelquefois de bons
travailleurs, le gros Monsieur, qui n'a pas écouté :
- Le meilleur moyen pour les forcer atravailler, c'est
de les mettre à pomper au fond d'une fosse qui s'emplit

7

�93°

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

d'eau; l'eau monte quand ils s'arrêtent de pomper; comme
ça ils sont bien forcés.
La Dame en deuil. - Quelle horreur !
- J'aimerais mieux les tuer tout de suite, gémit une
autre dame.
Mais, comme la Dame en deuil l'approuve, celle qui
d'abord avait émis cette opinion, sans doute de cette sorte
de gens qui trouvent un cheveu à leur propre opinion des
qu'elle n'est plus exprimée par eux-mêmes :
_ Mon père, lui, qui Etait du jury, il avait coutume de
ne les condamner qu'à perpétuité. Il disait qu'on devait
leur laisser le temps de se repentir.
Le gros Monsieur hausse les épaules. Pour lui un
criminel, c'est un criminel; qu'on ne cherche pas à le
sortir de là.
La Dame qui n'a presque rien dit, émet timidement
cette pensée que la mauvaise éducation est souvent pour
beaucoup dans la formation du criminel, de sorte que
souvent les parents sont les premiers responsables.
Le gros Monsieur, lui, croit qu'après tout l'éducation
n'est pas toute-puissante et qu'il est des natures qui sont
vouées au mal comme d'autres sont vouées au bien.
Le Monsieur du coin se rapproche et parle d'hérédité:
_ La meilleure éducation ne triomphera jamais des
mauvaises dispositions d'un fils d'alcoolique, Les trois
quarts des assassins sont des enfants d'alcooliques.
L'alcoolisme ...
La Dame en deuil l'interrompt:
- Et puis aussi l'habitude des femmes, à Narbonne,
de porter un foulard noir sur la tête; un médecin a
découvert que ça leur chauffait le cerveau .•.

SOUVENIRS DE LA COUR

o' ASSISES

93 1

Mais elle croit pourtant qu'il y aurait moins de crimes
si les parents n'étaient pas si faibles.
- On en a jugé un, à Perpignan, continue-t-elle; il
avait commencé comme cela: tout petit enfant, un jour,
il a pris une petite pelote de fil dans le panier à ouvrage
de sa mère; sa mère l'a vu et ne l'a pas grondé; alors,
quand Penfant a vu qu'on ne le punissait pas, il a
continué: il a volé d'autres personnes et puis, vous
comprenez, il a fini par assassiner. On l'a condamné
à mort et voici ce qu'il a dit au pied de l'échafaud. Elle gonfle sa voix, et mon manteau se couvre de débris
de Ill'1ngeaille. Pèrres et mèrres de famille, j'ai
commencé par voler un peloton de fil, et si cette première
fois ma mère m'avait puni, vous ne me verriez pas sur
l'échafaud aujourd'hui! Voila ce qu'il a dit; et qu'il ne se
repentait de rien, sauf d'avoir étranglé dans un bercea1:1un petit ·enfant qui lui souriait.
· Le gros Monsieur, qui n'écoute pas plus la Dame que
celle-ci ne l'écoute, revient à son idée: On ne traite pas
assez sévèrement ces gens-là :
- On n'en fera jamais rien de bon; et du moment
qu'on les laisse vivre, il ne faut pourtant pas que ce soit
pour leur plaisir, n'est-ce pas ? Naturellement, ces criminels, ils se plaignent-toujours ; rien n'est assez bon pour
eux ... Je connais l'histoire d'un qui avait été condamné
par erreur ; au bout de vingt-sept ans, on l'a fait revenir,
parce que le vrai coupable, au moment de mourir, a fait
des aveux complets; alors le fils de celui qu'on avait
condamné par erreur a fait le voyage, il a ramené de
là-bas son père, et savez-vous ce que celui-ci a dit à son
retour ? - qu'il n'était pas trop mal la-bas. C'est-à--dire,

�93 2

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE
SOUVENIRS DE LA COUR D'ASSISES

Monsieur, qu'il y a ,bien des honnêtes gens en France, qui
sont moins heureux qu'eux.
- Dieu i'aura puni, dit la grosse Dame en deuil apres
un silence méditatif.
- Qui ça?
- Eh ! le vrai criminel, pardine ! Dieu est bon, mais
il est juste, vous savez.
- Ça m'étonne tout de meme que le prêtre ait
raconté la confession, dit l'autre dame ; ils n'ont pas le
droit. Le secret de la confession, c'est sacré.
- Mais, Madame, ils éta_ient plusieurs qui ont entendu
cette confession; quand il s'est vu mourir, qu'est-ce qu'il
risquait? Il a demandé au contraire qu'on le répète. Il -y a
sept ans de cela. Vingt-sept ans après le crime. Vingt-sept
ans! pensez. Et personne ne s'en doutait; il avait continué
à vivre, considéré dans le pays.
- Quel crime avait-il donc commis, demande le
Monsieur du coin.
- Il avait assassiné une femme.
Moi. · - Il me semble, Monsieur, que cet exemple
contredit un peu ce que vous avanciez tout a l'heure.
Le gros Monsieur devient tout rouge:
- Alors vous ne croyez pas ce que je vous raconte ?!
- Mais si! mais si! vous ne me comprenez pas. Je dis
simplement que cet exemple prouve que quelquefois un
homme peut commettre un crime isolé et ne pas
s'enfoncer ensuite dans de nouveaux crimes. Voyez
celui-ci : après ce crime il a mené, dites-vous, vingt-sept
ans de vie honnête. Si vous l'aviez condamné, il y a
de grandes chances pour que vous l'ayez amené récidiver.

a

933

- Mais, Monsieur, la loi Béranger précisément ... commence l'autre dame. Cdle en deuil l'interrompt:
. - Alors vous n'appelez pas ça un crime, de laisser
vmgt-sept ans un innocent faire de la prison à sa place ?
Le second Monsieur hausse les épaules et se renfonce
dans son coin. La citrouille s'endort.
A Montpellier, le petit gars descend ; et sitM qu'il est
parti, la Dame en deuil, qui cependant a achevé son repas
et remet dans son panier le reste du saucisson et du pain :
- A voyager comme ça depuis le matin, il doit avoir
faim, cet enfant !
ANDRÉ GrnE.

�935

CHRONIQUE DE CAERDAL

934

CHRONIQUE DE CAËRDAL

XXV
LE PLUS BEAU TEMPS

I
ME, ME ADSUM

La beauté du temps où l'on vit, est celle de la
jeunesse. 0 le plus beau des temps, celui où il
m'est encore donné de vivre.
Vivre, c'est avoir le temps. Et mourir, c'est le
perdre. "En moi, la vie n'est toujours que
jeunesse". Je plains celui qµi ne peut pas se
rendte ce témoignage.
Les Dieux, qui semblent n'avoir jamais été
enfants, sont toujours jeunes. Les Muses se
meuvent dans le plein de la jeunesse immortelle.
Les enfants des hommes font pitié: On ne peut
les voir sans être s-ôrs qu'ils vieillissent. Tous, ils
précèdent leur âge, les pauvres petits. Comme ils
envient l'heure proche qui les menace ! Ils ne
veulent jamais être du temps où l'on vit, mais de

celui où l'on vivra. Quand il dort peu, qu'un
enfant s'ennuie! La plupart des hommes ont six
ans et demi, et presque toutes les femmes.
L'art et l'intelligence font cette vie ardente qui
possède le temps. En dépit de toute horreur, et de
la vie qui nous est faite, le plus beau temps est
celui où nous sommes, où je suis.
Il n'est qu'une douleur: Ja mort. Il n'est qu'un
mal : de vieillir. Mais qui meurt ? et qui vieillit?
Je suis mort, déjà, dans ce que j'aime et qui n'est
plus ; et je n'ai pas vieilli. Voilà que je ressuscite
encore; et mon amour doit vivre quelque part,
dans un temps que j'ignore et qui est fait de lui.
Une âme vivante ne peut pas se rendre. La vie est
la victoire : un triomphe de tous les instants.

§
Cette grande, cette immense, cette terrible
époque.
Tout est confondu, et tout est en question. Le
désordre est partout, et plus profond dans les
faiseurs d'ordre qu'en tous autres : car leur ordre
est mort, et ils offrent un cadavre à l'embrassement
des vivants. Ils ne l'ignorent pas toujours. La
parole aux plus indignes, et le silence à toutes les
grandes voix. Le règne des affranchis et des femmes criardes : comme si l'affranchi n'était pas un
esclave, qui montre encore le bracelet aux armes

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE
936
de son mahre, et les marques du fouet jusques

sur le cou. Et les femmes portent les bracelets de
la nature, ces blessures qu'elle leur fait, que rien
ne saurait coudre. Enfin, l'anarchie de toutes les
valeurs, au milieu d'un trouble universel. Et
jamais époque ne fut plus belle, pourtant. Ici,
l'anarchie n'est pas le chaos. La confusion est le
bouillonnement d'un ordre inconnu. Les valeurs
ne sont mêlées qu'à la surface. La haine, la bassesse, la médiocrité générales n'empêchent pas
l'amour, la grandeur et la beauté d'être où il faut.
Plus on les méconnaît, et plus ces puissances
secrètes prennent de force et s'imposent au petit
nombre qui mène le monde, et qui en est la seule
raison d'être. Jamais l'art ni la science n'ont tendu
plus haut ; et que la foule en soit écartée une fois
pour toutes, c'en est la preuve. Le globe est conquis. L'énergie de l'homme s'est emparée de tous
les éléments ; la pensée entoure la planète d'un
réseau où elle est prise, et la pénètre. De plus en
plus, la matière est vaincue par l'esprit, lequel la
livre domptée à la multitude, qui est la matière
du genre humain. Et telle est la charité de l'esprit:
il fait fi de ce qu'il invente ; il ne garde rien pour
lui même, que le privilège de concevoir ce qu'il
dédaigne, peut être, aussitôt qu'il l'a créé.
Ainsi, la vilenie des politiques, les misères de
l'action, la haine et la méchanceté des partis, la
bassesse des idoles et l'ignominie des maitres, tant

CHRONIQUE DE CAERDAL

937

ceux qui le sont que ceux qui veulent l'être ; tout
ce qui nous indigne et nous fait tort ; tout ce qui
nous donne la nausée ou nous soulève de colère;
le poison et l'écume, toute la laideur enfin est
nécessaire : elle nous aide à connaître la magnifique
beauté de ce temps : elle nous aide à la sentir, et
à la tirer de nous. Sans doute, c'est au prix de
notre bonheur. Mais quoi, pense-t-on que la beauté
soit facile, et la grandeur commode ? Ce temps ne
serait pas le plus beau, s'il n'était pas celui qui
nous coô.te le plus ; et notre vie serait moins belle,
si elle n'était pas un si dur et si continuel exercice.
La grande, la misérable, la sublime époque.
Elle ferait croire à l'homme, en ceux qui sont
hommes.
Quand s'est on se~1ti vivre davantage, avec plus
d'espace, ou plus humainement ?Au second siècle?
au sixième ou au quinzième? On y est toujours
en danger. Il ne s'agit plus, comme en d'autres
temps plus brutes et plus anciens, de sauver sa
peau et de la dérober aux factions en armes. Il y
va de beaucoup plus. Le danger est de l'â.me. Les
plus cruelles discordes sont de la conscience. Je ne
voudrais pas de ces temps où l'homme est sans
partage au peu qu'il est. Je me croirais trop pauvre.
Je ne veux pas abdiquer une seule de mes cent
âmes, la grecque et la chrétienne, la russe et la
chinoise, l'italienne et la bretonne, la gothique et
l'hindoue. Il faut faire la paix entre toutes. Qu'on

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE
938
me parle de cette unité ! Il est fatal que je l'accomplisse, ou que j'y succombe ; mais je n'envie pas
l'unité d'une pierre, ou de ces hommes d'un seul
tenant, menus cailloux dans la carrière d'une race.
Mon harmonie n'est pas dans l'unisson. Ma guerre
est plus vaste, et soumise à des hasards plus
redoutables. Assurément, nous ne courons plus le
risque des dissensions civiles et des meurtres,
porte à porte, sous le couteau d'un partisan. Quoi
qu'ils fassent à cet égard, le docteur de Sorbonne
et le critique de journal ne valent pas le sicaire ni
le sbire ; et en dépit du poison, la langue le cède
à la dague.
C'est notre cœur, chaque jour, qui lutte contre
les offenses du monde, et qu'elles ramènent à son
propre secret ; c'est lui qui est rendu sans relâche
aux combats plus cruels du fort intérieur. Il a ses
agonies, chaque jour, et ses immolations, d'où il
ressuscite. Jamais temps ne fut donc plus tragique,
en ceux qui ont la force de viv~e, ni plus beau que
celui-ci.

II
VOLONTÉ n'tTRE

Nous avons pris conscience de la nuit. Nous
veillons. Et nous voulons que la lumière soit. Nous
ne vivons que pour la faire naitre. Et voilà tout.

939

CHRONIQUE DE CAERDAL

Le devoir n'est pas de vivre. Ce n'est pas assez
d'une nécessité. Pour nous, le premier doute est là,
. d . ?
et la première agonie: vaut il donc 1a peme e vivre.
Car la peine est capitale. Elle est de fiel, elle est
terrible. Elle est une plongée continuelle dans la
mort, puisque nous avons pris conscience du né~nt.
Or, tel est présisément notre plus beau destm :
plus nous prenons connaissan~e d~ ce n~~t, plus
nous avons compassion de 11llus10n d1vme. Et
plus aussi nous avons l'amour de la vie, ce doux
visage changeant trempé d'innombrables larmes.
Comme Vesper au crépuscule, le sourire est la
plus longue des larmes, je vous ~e dis.
.
La plus belle aussi, parce quelle est sanctifiée
de pardon et d'exquise grâce.
Notre cœur a charge de ressusciter tout ce que
notre pensée anéantit.
Sans fin et sans répit, notre devoir est de nous
créer nous mêmes. Si elle n'est une œuvre de
beauté notre œuvre n'est pourtant rien. Rien ne
'
.
Ce
nous importe
si peu que de vivre pour v1v:e.
n'est pas la mort brute qui s'oppose à_ la vie : la
vie elle même n'est qu'une fleur souriante de la
mort. Mais à la mort l'œuvre belle s'oppose, qui
seule est la vie.

§
Si grand mal que soit la vie, elle est le bien
suprême. Dans les profondeurs de la peine, je

�940

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

t'app~lai toujours, et je t'appelle, vie, espoir, lieu
de triomphe, je dis lieu de souffrance cause de
bien, je veux dire occasion d'amour.' Et toute
l'amertume salutaire des larmes, à seule fin que,
retombant à la source du pardon elles tournent
en incorruptible douceur.
Rien ne m'attache plus à toute la vie que ma
compassion. De là, que la compassion m'est si
essentielle.
Jadis, dans ce vide universel, je m'indignais
que la loi de l'ascension me parlÎt plus certaine
que la vie même. Je l'éprouve, aujourd'hui.
Rien n'est : mais je suis. Il n'y a rien : mais je
m'élève. lllusion ou non, il faut être-soi, et
gagner de vivre, et gagner d'être-soi.
Le soleil est là haut, tout feu et toute flamme &gt;
ce soleil qui n'est jamais le même deux fois.

CHRONIQUE DE CAERDAL

94 1

Convulsion diabolique, si l'on veut. Mais qui croit
au diable, croit à Dieu. Et sans Dieu, le démon
n'a ni réalité ni empire. La Révolution est un
délire chrétien, mené par la raison. La raison
raisonnante, la logique dans l'ordre de la société et
du sentiment, est le diable en personne. Le démon
est ma1tre logicien.
Jamais hommes, nés pour l'art et pour l'action,
n'ont souffert comme nous, ceux de nous qui avions
droit à parler et à faire entendre notre voix, et qui
avons vécu dans le silence et toutes les persécutions
du siècle. Ainsi, nous avons payé rançon pour tout
ce que nous voulions accomplir, et qui s'accomplira
sans doute, si nous ne l'accomplissons : mais comme
ce sera de nous, on aura beau faire, ce n'aura pas
été sans nous.

lll
PAROLES DE PHOS

Le temps de douleur et de confusion, où nous
avons grandi, était l'épreuve de nos forces. Il est
vrai que la France aurait pu y succomber. Le
sentiment d'un péril extrême excuse la haine et les
injures en ceux qui n'ont trouvé ici que motifs
d'invectiver et raisons de haîr. Les plus ennemis
de la Révolution ne se doutent guère qu'elle est
la convulsion du moyen âge, se précipitant dans
l'ordre monarchique pour le renouveler ou le tuer.

Le divin vieillard, qui ne- doit pas mourir, Phos
m'appelle ce matin, près de la source où l'aurore
est d'émeraude ; et il m'enseigne. Il me lave les
yeux dans la fontaine; il me trempe la tête et les
cheveux. Je ruisselle de frakheur ; et si j'ai pleuré
cette nuit, je ne le sais plus.
. Le vieillard Phos, aux doux yeux de _tigre ascète,
me parle dans la clarté matinale ; et sur ses lèvres

�942

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

j'entends le chant de ses regards, qui font la
lumière.
La magie de la jeunesse est le grand art de
la vie.
La vie se reconnait au pouvoir d'être jeune,
comme l'année au printemps. Chaque avril, la
nature est plus féconde et plus belle. Quel espoir
en son sourire ! Elle se renouvelle ; elle va donner
sa fleur et ses fruits.
I.

La vieillesse n'est si affreuse que d'être la fin
de vivre. Elle ne croit plus au renouveau. Elle ne
sent plus percer la feuille. Elle frissonne en avril.
Elle a froid dans le tronc et les racines. ·
0 jeunes gens, ne soyez pas jeunes en vain.
2.

3. (Quand on pense aux pauvres morts). Ils
ont vécu ! et l'on s'attendrit.
L'ancienne vie est belle à la mesure qu'on la vit
et qu'on l'orne soi-même. L'imagination fait l'ornement.
La goutte d'eau trouvée à Pompéi, au nombril
d'une coupe. Le morceau de pain, à Thèbes, dans
un lit de momie. Ils ont mangé de ce pain ; ils ont
bu de cette eau ! Ils ont aimé. Ils ont souri.
4. Le temps où nous sommes : il a la beauté

que nous lui donnons. Plus je me plains de mon

CHRONIQUE DE CAERDAL

943
temps avec justice, plus je l'exalte: je lui réclame
une beauté que je porte.
Et le temps passé nous doit tout aussi, pour la
même raison : mais c'est, ici, un art d'imitation,
et là un art qui invente.

5. Le temps de vivre est le seul qui comporte
à la fois l'indifférence et la passion.
Passion et indifférence, celle ci comme bouclier
de celle là. Une indifférence violente, active, une
épée blanche et nue dans une main calme, qui ne
tremble pas.
La vie est si belle qu'on peut passer sur les
vivants.
6. AUGURES. - Stoique : c'est la réponse du
courage au désespoir.
Les stolques ont de la noblesse ; mais ils veulent
trop échapper au temps. Ils sont plus nobles que
généreux:.
Quand les Anciens ont ouvert les yeux, et que
le cœur a commencé de leur révéler la véritable
connaissance, ils n'ont plus eu que deux partis à
suivre, sur la route unique du désespoir : le parti
stoîque, de la solitude à la mort volontaire ; ou le
parti sceptique, de la raillerie universelle à la folie
du plaisir. Mais l'extrême parti du plaisir mène
aussi à la mort volontaire, pour peu que le cœur
parle. Et d'ailleurs, il est trop vulnérable aux

�94f

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

atteintes de l'âge. Le suicide est le dernier mot
des g:andes ~.mes à l'antique, quand elles ont
compris.
L'admirable Montaigne, plus on le croit dans
le temps passé, plus il est dans le présent. Il a le
sens de la vie à ce point, qu'il fait venir à lui tout
ce qu'il admire et tout ce qu'il aime. S'il est
stoique, c'est dans les jardins d'Épicure, comme il
n'est guère épicurien qu'à l'ombre du Portique.
Voilà par où Montaigne, qui est l'un des plus
grands entre les Anciens, l'est plus amplement que
jamais ils ne le furent.
Montaigne est un homme dans la force de son
âge. Les Anciens, pour héros qu'ils soient, ou
graves même, ne sont presque tous que des
adolescents. J'excepte ces profonds devins, qui
trempent dans l'Asie, et qui ont un air d'initiés et
de prêtres : Héraclite ou Platon.
7. Les femmes de notre temps sont toujours
celles que notre cœur préfère. Et même, nous les
aimons toujours plus jeunes que nous.
Elles sont la fleur du temps ; et leur grâce est
l'invitation à vivre.
La mode a le même prestige. Celle d'hier nous
choque. Nous sommes toujours pour celle qui
vient. C'est qu'elle porte la jeunesse, comme elle
l'orne. Et comme elle crée souvent le charme
nouveau de la beauté, elle en fait la promesse qui

945
presque seule nous importe. La mode est un art
de désir. Elle a charge de nos changeantes voluptés.
CHRONIQUE DE CAERDAL

8. Tristesse d'Achille, que tu m'es présente etbien chère. Dans la fumée du sang et des actes
magiques, tu passes, grande ombre vaine ; et tu
regrettes le temps où chaque jour voit une aurore
au sortir de la nuit.
Hélas, les ombres n'ont plus d'âge. Leur crépuscule sans pourpre est sans orage. Elles ne se
lèvent plus dans le temps, ni ne se couchent. Elles
ne souffrent plus, selon les heures, diversement.
Elles n'aiment plus.
Elles ne vieillissent même pas : elles sont vieillies, une fois pour toutes. Outre tombe, c'est
l'éternel novembre. Au Tartare ou aux Champs
Elysées, les ombres sont les feuilles de la forêt
transie, aux branches de brumaire.
9. L'homme qui vit avec force peut médire de
son siècle. Tout l'y peut blesser et méconnaître.
Mais c'est de goôter sa mort trop t6t, qu'il en
veut à son temps. Plus il s'en plaint, plus il en
est. Pour tant souffrir de la vie, combien ne faut il
pas l'aimer 1
Terrible amour de vivre, que tout déçoit présentement, que le présent seul peut contenter.
L'amour est insatiable de présence : il la crée.
8

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

ro. Jouis au moins du mal que tu te donnes.
Sache goüter l'ivresse de ton ascension.
La beauté facile est une laideur qui nous fait
des avances. Elle nous abaisse, si elle se fait aimer.
Laisse-la à ces pauvres gens.
1 r. CANDEUR DES ANÉMONES. Tant la vraie
jeunesse possède le temps, que jamais elle ne le
compte. Et plus souvent, elle l'oublie. Les jeunes
gens sont inquiets, et volontiers mélancoliques :
ils cherchent où ils sont, les fous I Beaucoup de
jeunes hommes ne veulent pas croire que la plus
belle saison ne soit pas celle où ils courent, plutôt
que celle où ils sont.
Les jeunes filles sont plus sages, dans leur folie.
Balancées par l'espérance, sur la prairie, elles sourient à la brise.
Les jeunes filles savent bien qu'il n'y eut jamais
de femmes plus belles qu'elles.
Et le bonheur des jeunes femmes, c'est de le
croire aussi. Que leur fait Flora, la belle Romaine,
Archipiada ne Thaîs? Ni même la royne Blanche
comme lis, qui filt belle en l'an soixante-dix ?
Elles furent aimées l'autre semaine.

12. Il est bon de ne point se perdre dans cette
illusion, qu'un temps où nous ne fümes pas peut
avoir été plus beau que celui où nous sommes.
Quant à moi, je pense que mon siècle a la

CHRONIQUE DE CAERDAL

947
beauté que je lui donne Et sans doute, il est
dur qu'il n'en ait pas d'autre. (Je ne puis être
satisfait).
Un artiste prête à son temps la beauté propre
de sa vie et de sa force. Au fond, celle là seule
nous émeut. On ne l'éprouve jamais mieux qu'en
musique : on est du même temps que la musique
qu'on aime ; et l'on n'aime tout à fait que celle
,
,rt
qu on prerere.
Il vaut mieux vivre dans la plénitude d'une
beauté secrète, que de se perdre dans une beauté
moindre et publique. Mais surtout, il est affreux
de mentir à la vie, et d'aller si loin dans le mensonge qu'on préfère la mort du passé à sa propre
vie. Car à quelques miracles près le passé est mort.
Le passé nous doit tout, à l'heure présente où
nous sommes. Et quand nous ne serions que du
passé, ce passé n'est rien sans nous.
1•

13. Je ne dis pas qu'il faut aimer son temps
contre les temps révolus; Une telle prévention est
trop grossière. Mais je dis qu'il faut tenir son
temps pour seul aimable, parce qu'il est le seul
où l'on puisse mettre son amour, en dépit de tout:
le seul à qui l'on soit capable de se donner, en lui
trouvant, au fond de soi même, quelque~ raisons
vivantes d'être aimé. (Enfin, l'on souffre du, pré1

C'est un divin vieillard qui parle.

�LA NOUVELLE REVUE-,, FRANÇAISE

sent : et qui pourrait souffrir du passé, sans délire?)
Le reste n'est qu'illusion.

14. J'aime un vieillard qui croit à la vie.
Il est aussi beau qu'un jeune homme qui en
doute. Par tendresse, l'un et l'autre.

15.

à

Non,
Cléopâtre ne te vaut pas, jeune fille que je tremble
de toucher et de tenir sur mes genoux. Car je ne
la connaitrais pas sans toi. Ni Y seult, ni Hélène.
Et je n'envie pas une d'elles.
C'est toi qui es aimée: c'est toi qui aimes. Ni
Cléopâtre, la Grecque d'Egypte, ni la plus pure
ni la plus belle entre les belles même de France,
ni celles d'hier, ni celles de la veille, ni ces inconnues qui écloront demain, n'ont ta beauté présente.
La fleur est le moment unique. La passion n'est
jamais que la fleur du moment.
Le temps où l'on est, amour, est le seul temps
où l'on règne, dans son .propre sang. 0 palpitation
de la vie! Rouge gorge qu'on tient dans la main,
et qui chante !
CHAQUE FAUST

SA MARGUERITE. -

16. Je m'arrête à l'harmonie, comme à la seule
sagesse. Calomnierai-je la douleur ? Celui qui
chante son mal, l'enchante.
Je veux oublier que je souffre, et ne croire
qu'au chant.

CHRONIQUE ' DE ' CAERDAL

q.

ÉCHO PATHÉTIQUE. -

949
Il n'est qu'une dou-

leur : la mort.
- Aime pour ne point mourir.
- Il n'est qu'un mal : de vieillir.
- Cherche la beauté, pour ne jamais prendre
d'âge.
ANDRÉ SUARÈS.

�NOTES

95°

NOTES
LA LITTÉRATURE
ETUDES DE PSYCHOLOGIE LITTÉRAIRE, par Loufr

Cazamian.

I. "Il semble que, parmi les facteurs les plus généraux de
l'évolution littéraire, on n'ait point fait assez de place aux
conditions intérieures à l'esprit lui-même ... La psychologie
esthétique retrouve, sous les superficielles catégories littéraires,
des rapports souverains, dérivant de la constitution invariable
de la pensée; et ainsi ramenée a son plan véritable, l'histoire
de la littérature participe à celle des sociétés sans s'y fondre,
car dans le développement général des ~mes collectives, elle
représente une ligne particulière d'oscillation morale, obéissant
.èn même temps à l'impulsion de l'ensemble et à s.es possibilités
déterminées. On pourrait appeler cette ligne l'évol~tion intérieure du golÎt ... "
Voilà bien, à mon humble avis, comment on ne doit pas
écrire ; de telles lignes ont failli m'armer d'injustice contre
leur auteur et la Sorbonne entière. Pourtant cette premiere
Etude sur l'Efloluti011 intérieure du goftt, trop chargée d'abstractions, trop dépouillée d'exemples, mérite d'être résumée toute:
même les thèses les moins neuves y contribuent à préparer
d'intéressantes conclusions.
"L'alternance entre le plaisir de comprendre et celui de
sentir est probablement la loi 1a plus générale de l'évolution
littéraire••. "

95 1

'' Le fait qui domine toute interprétation génétique de
l'histoire littéraire, c'est l'usure progressive des effets, liée ellememe à la fatigu·e des activités spirituelles mises en jeu ... Tout
se passe, ajoute M. Cazamian, comme si une quantité limitée
d'énergie, épuisée par l'exercice de la sensibilité littéraire,
s'épuisait à la longue." - Non, tout ne se passe pas ainsi ;
l'usure des effets se remarque même quand l'énergie nerveuse
a tout le temps de se réparer dans l'intervalle de leur répétition.
La satiété du goüt dépend de la fatigue bien moins que de
l'accoutumance, qui précisément exclut la fatigue; ce n'est pas
l'effort qui augmente, mais la conscience qui diminue. Le
même art qui tout d'abord, déconcertant nos habitudes, exigeait
de nous un appel à de nouvelles activités, une collaboration
avec l'artiste, une transformation de notre être, rencontre plus
-tard en nous une attention tout adaptée; alors sa plus vive
secousse dérange à peine notre équilibre; vraiment il ne nous
imeut plus. Si l'effort apparaît ensuite c'est que l'habitude nous
porte à rechercher obstinément ces mêmes joies qu'elle no.us
empêche de golÎter. 1
1 M. Cazamian n'avait pas à nous dire de quelle sorte sont les
œuvres dont les effets s'usent le moins, ni comment persiste une
élite capable de les apprécier quand elles ne sont plus de mode : Le
mouvement collectif ne s'arrête pas pour si peu 1
D'ailleurs l'appétit du nouveau précède la satiété : Pour étendre
aes plaisirs, on attend, on réclame de~ œuvres différentes de celles
qu'on n'est pas encore las d'admirer.
Impatience des producteurs. Impatience des jeunes gens: Excédé
par l'art contemporain, l'homme mClr se retourne et va faire son
choix dans l'art de tous les temps; le jeune homme pousse en avant,
vers l'art futur.
Comte et Cournot l'ont bien vu, en tout changement social il
faut considérer ce fait, qu'une société humaine réunit trois générations. A la dernière génération, chacune des deux précédentes
transmet des traditions que l'autre a me.connues. La jeunesse en mal

�952

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

De là résulte "la loi de l'intensification progressive des
moyens à l'intérieur des écoles et des formules d'art. .... , le
mouvement qui entraîne les formes littéraires v·ers l'accentuation
et l'exagération de leurs principes.... Un secret vertige paraît
précipiter vers le suicide d'un excès insupportable les écoles
approchant de leur lin. La révolte du go(h n'est point, en
pareil cas, l'expression du jugement critique; ... c'est avant tout
la réaction naturelle d'une faculté de sentir incapable de se
prêter plus longtemps à la violence que !'écrivain lui demande,
et hors de laquelle il ne lui laisse comme alternative que
l'atonie de la sensation."
Qu'une même littérature passe d'une énergie toute neuve
" à une énergie moindre, consciente et savamment exploitée",
la loi d'intensification n'est pas pour cela démentie : car elle
comporte un progrès en raffinement plut6t qu'en vigueur.
Mais quelles sont les conditions qui permettent une restauration d'énergie, une véritable Renaissance? A se poser cette
question, l'auteur nous eftt mieux préparés à concevoir le r6le
important qu'il reconnaît à l'individualité nationale.
Cette nouvelle notion corrige l'hypothèse trop abstraite
d'une oscillation uniforme: Même si partout l'on constate une
sorte d'alternance, il convient, pour chaque peuple, de définir
diff'éremment les phases primaires et secondaires: "L'achèvement de l'unité nationale, par exemple, tend à fortifier, à
prolonger la période littéraire alors en cours, à lui prêter le
prestige durable d'une formule de vie collective qui s'affirme
par elle•.• On peut dire que le groupe de tendances auquel va
d'abord l'instinct de la nation qui se forme, autour duquel
s'élabore la premiére période nettement marquée de sa littérature, définit par avance l'élément le plus essentiel de son
d'invention prend, de cette doubl~ richesse, moins qu'on ne voudrait,
plus qu'elle ne croit, rien qu'elle ne transforme aussitôt avec la plus
heureuse ingratitude.

NOTES

953

tempérament moral; et que les réactions qui le ramèneront
à ce type auront l'enthousiasme particulier d'un retour à soimême.... Il n'est pas indifférent que l'unité française se soit
cristallisée définitivement sous Louis XIV, à une époque de vie
littéraire rationnelle, objective, hiérarchisée; que l'Angleterre
ait atteint sa pleine vigueur nationale et son épanouissement
imaginatif sous Elisabeth; ni quel' Allemagne ait pris conscience
d'elle-même en réaction à la fois contre l'esprit d'ordre logique
et contre les armes françaises. " - Voilà qui réduit le rôle des
influences étrangéres; car "le grain semé ne germe que lorsque
le terrain est préparé ... "
Le goftt évolue ; mais, comme toute réalité spirituelle, " il
est une mémoire, et, dans le présent, conserve le passé. "
Donc "le timbre d'une période est constitué par des résonnances
de plus en plus complexes, où l'oreille perçoit les harmoniques
des périodes précédentes... L'idée même de recommencement
est inadmissible dans cc domaine ... "
Mais alors, " si chaque moment contient quelque chose des
moments antérieurs, les sources de plaisir auxquelles il a recours
ne sont point pures... Le souvenir des moments analogues vient
subtilement paralyser l'impression de la nouveauté, en lui
donnant un arrière-fond de reconnaissance... La fécondité des
rajeunissements successifs va ainsi diminuant ; et il devient
nécessaire que ces oscillations se produisent à des intervalles
de plus en plus rapprochés ... Ainsi s'explique la prodigieuse
rapidité du rythme dans les littératures récentes de la France, de
l'Angleterre et de l'Allemagne, et l'état d'anarchie vers lequel
le goftt paraît tendre en ces trois pays."
Enfin, sans s'aventurer à prédire, soit l'épuisement prochain
de l'invention, soit le renouvellement de ses sources profondes,
M. Cazamian conclut par une réflexion dont la portée, je crois,
s'étend au delà de la littérature et même de l'art tout entier :
" Un fait, de toute façon, domine le présent, et détruit
l'autorité des exemples empruntés au passé : pour la première

�954

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

fois qu'il y a des hommes, et qui écrivent, la conscience claire
des réactions psychologiques par lesquel1es se traduit l'impression littéraire est aujourd'hui largement diffusée. Cause de
stérilité en un sens, la conscience et la possession de l'~me par
elle-même pourraient ouvrir d'autre part à l'avenir de l'esprit
des perspectives insoupçonnées ..• "
Oui, la conscience, la culture poussée à fond - ou bien, au
contraire " la volonté de barbarie" qu'affirmait un jour
Charles-Lou.is Philippe. Mais cette volonté même, à présent,
est-elle autre chose qu'une exaspération de la culture, une convulsion de l'esprit critique L
Il. Chacun a ses petites idées sur l'humour ; j'avais les
miennes aussi, qui ne s'étaient point formées d'après les sarcasmes de Swift ou les farces de Mark Twain. Voici, pensais-je,
des Allemands qui cherchent partout notre humour, et n'en
trouvent de faibles traces que chez Xavier- de Maistre, chez
Claude Tillier, ou dans Le Crime de SylveJtre Bonnard. Notre
comique les inquiète, notre ironie les offense ; ils se complaisent
plutôt dans une douce moquerie, dans un comique innocent,
qui ne fait pas de victimes. Il est bien vrai que notre rire, le
plus souvent, manque de tendresse, et même de pitié. Soit que
le groupe social affirme sa santé par un éclat de joie devant
toute raideur, toute manie, et toute grandeur méconnue, soit
que l'esprit, dédaigneux, s'amuse de la sottise, toute communion
d'~me est rompue entre le rteur et l'être qu'il raille : celui-ci
n'est plus notre frère, ni même notre cousin. Mais pour un
Sterne, pour un Jean-Paul Richter, l'attention attachée aux
dehors ridicules sait lire en eux les signes d'une bonté native et
d'une faiblesse humaine dont nou.s avons tous notre part ; alors
le rire ou le sourire stimule notre sympathie en la rendant plus
intime et plus chaudement familière ... Ainsi j'allais, égaré par
une mauvaise méthode, et confondant toujours plus l'essence
d'une forme littéraire avec son contenu partiel, avec une seule

955

NOTES

des conceptions de vie que cette forme, à l'occasion, met en
valeur. Connaissant mieux les écueils du sujet, M. Cazamian
s'avance avec prudence, avec patience, avec lenteur ; il n'entend
se satisfaire que d'une définition rigoureuse, et qui convienne
- selon le précepte scolastique - " à tout le défini, et rien
qu'au défini". Ce scrupule est récompensé; j'ose dire que
jamais conclusions ne me parurent mieux fondées, mieux
soustraites à toutes corrections futuies. Toute leur complexité se
rassemble (p. 150) dans une formule que je ne veux point
transcrire, car elle a l'air traduite d'un mauvais allemand. Au
risque de sacrifier une part de la pensée, mieux vaut citer des
phrases nettes qui portent en elles-mêmes tout leur sens.
"L'essence de l'humour, du point de vue scientifique, n'est
pas qu'il est de la plaisanterie, ni de la satire, ni de la morale,
ni du pathétique, ni de la philosophie ; mais qu'il est une
façon originale de faire naitre la plaisanterie, la satire, la morale,
Je pathétique, la philosophie. Même la recherche du comique
ne lui est pas essentielle ; sa forme est toujours comique, mais
la suggestion propre de la matière peut neutraliser celle de la
forme et toute trace de comique ainsi disparaître.
Les diverses espéces du comique, de la satire, du pathétique,
et tous les sentiments de !'~me prennent une valeur d'humour,
s'ils sont accompagnés chez !'écrivain qui les exprime d'une
sorte de retenue paradoxale, qui détruit dans leur expre$sÏon
les concordances et l'harmonie naturelles à chacun d'eux. On
peut dire que "ce rui rend un sentiment lzumoriJtique, c'est le refus
apparent, tout en l'éprouvant et en le Jaisant nattre, de le reconnattre

pour ce qu'il eit. "
Tel est du moins le mécanisme général, qui seul relève d'une
théorie psychologique. Mais "en fait, nul n'est humoriste s'il
n'est, à quelque degré, un inventeur de comique, ou de satire,
ou de pathétique, ou de philosophie, ou de tout cela ensemble."
La création de l'humour dépend donc, en chaque cas, d'une
originalité personnelle que la critique littéraire est seule appelée
à définir.

'

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

III. Pour éclairer le paNthéirme der romantùpm anglais, on
en pourrait retracer la préparation idéologique : " Il faudrait
voir ce qui revient à Spinoza, à Shaftesbury, à Swedenborg;
au déisme du XVIIIe siècle, aux formules de la théologie
anglicane, à ce qui reste de néoplatonisme dans la métaphysique
chrétienne ; à l'idéalisme de Berkeley, à l'idéalisme allemand,
au matérialisme de d'Ho1bach . " Mais toutes ces doctrines
ensemble n'expliqueraient pas l'intuition panthéiste. Si Wordsworth, Coleridge, Byron et Shelley sentent une Présence infuse
en l'univers, s'ils affirment l'existence d' "une puissance bienheureuse qui roule autour de nous, au dessus, au dessous de
.
nous " , cette perception
et cette croyance expriment, dans le
langage des sens et de l'entendement, une intense émotion de
ravissement et d'extase; les circonstances où naît cette émotion
montrent assez ce qu'elle doit à l'action· profonde des forces
naturelles sur l'organisme physique; cette action même, enfin,
est composée de mille influences subtiles dont le psychologue
tente l'analyse, en consultant à propos physiologistes et médecins.
Avec nos poètes, désertons les villes: plus de gênes sociales
ni d'effort imposé. Libre expansion de tout l'être; "maternel
accueil de l'espace, amitié des grandes forces"; prédominance
des impressions tranquilles, "dont le flot baigne l'~me et la
berce en silence" ; excitation joyeuse de l'esprit réveillé par
tous les sens à la fois; puis (plus sourdement perçues, mais non
pour cela moins puissantes) ivresse de marche et d'air pur,
influences du frais et du chaud, de la moiteur et de la sécheresse,
du vent marin, des hautes altitudes; toutes ces actions qui
souvent nous pénètrent de façon lente et continue, parfois
soulèvent en nous une brusque poussée d'énergie, d'enthousiasme et d'ineffable délice. Désormais, "réagissant sur l'ensemble
de notre expérience, parce qu'ils tranchent sur elle, ces rares
moments dilfusent à travers toutes nos sensations le souvenir
ou le pressentiment de l'extase mystique." Par leur intensité,
par leur soudaineté, de tels transports échappent à la terre:

NOTES

957

"visites du Saint Esprit" (Amie!), "suggestions d'immortalité" (Wordsworth), en eux l'homme croit sentir Dieu.
Illusion, ou vérité? - Un rêve peut rencontrer le vrai;
mais nulle vérité n'est prouvée par l'intensité d'un rêve. Quand
Wordsworth croit sentir la vie des choses, il ne sent que sa
propre vie à l'occasion des choses; et, mtme si les choses vivent,
not.re intuition de leur vie demeure encore illusoire. Coleridge
en fait le tardif aveu : "Oh ! William, tout ce que nous
recevons, nous l'avons donné, et dans notre vie seulement la
nature est vivante". - Telle est à peu près la conclusion de
M. Cazamian. Il ne se donne point pour mystique; mais sa
culture idéaliste le préserve du "matérialisme médical". Il
peut bien parler de céntrthérie, d'euphorie, et de ton vital, se plaire
à compter des globules, signaler les névroses des romantiques; ,
on trouverait beaucoup plus de physiologie et de pathologie chez
William James, qui pourtant affirme la valeur de l'expérience
religieuse. L'explication par des causes physiques semble exclure
la croyance en un Dieu immanent. "Mais elle n'en a pas le
droit, et, à vrai dire, elle ne le fait point. Elle pose seulement
un intermédiaire "matériel" et connaissable entre l'action de
l'univers infini et notre conscience où il se répercute. Elle ne
préjuge en rien de cet univers, ni de ses énergies".
C'est fort sagement parler. Enumérez au croyant les influences naturelles dont il soupçonne au moins une partie,
l'empêcherez-vous de les tenir toutes pour des moyens ou des
symboles, et de rapporter, malgré tout, son merveilleqx état de
grke à l'action d'un Esprit sur son esprit? Même il faut aller
plus loin : cette interprétation ajoutée à l'extase paraît en
augme_nter la force, la durée, les chances de retour, les vertus
bienfaisantes. On dirait que les impressions de la nature sur nos
sens ne convergent plus en un centre intérieur, ne se fondent
plus en une seule harmonie, quand notre pensée, s'arretant à la
diversité de leurs causes prochaines, cesse de croire qu'elles
émanent, hors de nous, d'un centre vivant. L'extase alors est

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

remplacée par une allégresse imparfaite, par le bien-être de la
santé, - à moins que l'âme, partagée entre des sensations trop
fortes, ne se disperse en l'univers et ne sach.e plus revenir de
son égarement. On connaît le désespoir de Byron, le déséquilibre final de Coleridge et de Shelley ; Wordsworth, seul, guéri
de sa "crise d'âme", a conservé jusqu'au bout ce qu'il nomme
« une humeur sereine et bénie". Certes, de ces quatre poètes,
Wordsworth dès le début était le moins malade; mais n'est-ce
pas chez lui seul aussi que le panthéisme, tempéré d'aspirations
morales, n'efface pas la croyance en un Dieu personnel? Lorsque des lyriques épris de la terre, oublieux du ciel, ne se
lassent pas d'appeler " Dieu " tout ce qui les enfièvn: et les
exalte, peut-être n'est-ce pas vaine rhétorique, mais obscur
besoin d'unité.
L'essai de M. Cazamian suggère l'idée d'une étude plus
complète. En y comprenant. nos romantiques français, il faudrait
tenir compte de ce déisme qui persiste chez Lamartine et chez
Hugo. Les cas les plus instructifs seraient sans doute ceux de
Gœthe et de Whitman. Le premier, au lieu de raviver à tout
prix les ravissements de sa jeunesse, en affermit, en élargit le
sens par le travail d'une calme pensée ; le second, si voisin du
pur naturalisme, si près de se perdre dans les choses, sans cesse
ressaisit son être et le simplifie par l'action. Goethe s'attache
à la culture humaine ; Whitman admire et les combats des
hommes, et leur grande Amitié. Chez l'un et l'autre, la puissance des émotions cosmiques a pour contrepoids la vigueur du
sentiment social. Le culte du Grand-Etre - dirais-je volontiers,
dans le jargon d' Auguste Comte - les sauve d'être écrasés par
le grand Fétiche, ou de se dissoudre dans le Grand Milieu.
M.A.

NOTES

959

LES LIVRES DU TEMPS, par Paul Souday (Perrin, 3 fr. 50).
M. Paul Souday est en train de faire oublier l'incompréhensible disgrâce, dont souffrit longtemps la littérature dans un
journal considérable, qui, sans marcher à l'avant-garde des
idées - ce n'est pas là son rôle - tient du moins à honneur
de présenter, d'examiner, de discuter les efforts les plus consciencieux de l'époque, dans tous les ordres de production. Qui dit
" feuilleton du Temp1" ne dit pas nécessairement audace,
mais certainement bonne foi, culture, compétence et réflexion.
On a pu plaisanter Sarcey ; mais en dépit de ses travers,
il représentait au total, de façon quasi symbolique, un état
d'esprit de son temps, celui de "l'o1,mateur de théitre" ; il
parlait de ce qu'il connaissait à fond et l'irritation qu'il nous
causait souvent, ne venait pas tant de ses admirations, que
du naîf refus d'admirer "autre chose " ; du moins convenait-il
de ses faiblesses et avant de juger, étudiait-il les pièces du
procès. M. Brisson qui a recueilli sa succession, 1a gere avec une
compréhension un peu plus large. La critique d'art est tenue
par M. Thiébauld-Sisson. Enfin, M. Pierre Lalo, dont je suis
pourtant loin de partager tous les enthousiasmes et toutes les
colères, nous donne chaque semaine la preuve d'une culture,
d'une autorité, d'une intelligence, d'un style, que peut lui
envier à juste titre le plus grand nombre des littérateurs. Seule
la critique littéraire est restée longtemps en des mains peu
dignes et si M. Remy de Gourmont n'eô.t apporté dans des
articles de "variétés", le goth, l'érudition et le talent qu'on
lui connaît, les belles lettres fussent demeurées sans défense. M. Paul Souday, ayant repris le feuilleton littéraire du Temps
s'est affirmé, comme leur ami compétent, sans préjugés, sans
parti-pris d'aucune sorte. Il nous suffit de feuilletet le volume
où il réunit ses articles, ou d'en parcourir seulement la table,

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

pour nous rendre compte que sérieusement, il y a quelque chose
de changé ici. Que M. Souday étudie Fréderic Masson, Loti,
Bourget, Barrès et France, voilà qui n'a rien d'étonnant ni de
mérîtoire. Mais qu'à côté du portrait de M. Lavisse, il trace
celui de Paul Claudel; que dans son livre, Huysmans coudoie
Jammes; que l'attention qu'il prête à Flaubert, à Mistral, même
à M. de Pomairols, ne le détourne pas de Bourges, de VieléGriffin, de Fort ou de Péguy; qu'il parle de J. &amp;hlumberger,
d'H. Franck, de C. Demange; qu'en fait, la part la plus grande
de sa recherche se porte sur les œuvres des nouvelles générations
littéraires, voilà plus qu'il n'en faut pour signaler son attitude
à la sympathie des lettrés. M. Souday ose parler à peu près de
tout ce qui vaut et jamais au nom d'une école. Il se tient
vraiment hors du jeu; il ne veut être qu'un "critique". Quand
un poète parle des poèmes, si impartial qu'il s'efforce d'être et
croie se montrer, il songe à ceux qu'il fait - ou voudrait faire
- et aussi bien en face d'un roman, le romancier. Mais M. Paul
Souday, pur critique, prêt à épouser toutes les tendances, n'accepte pas que devant lui on condamne celles-ci au nom de
celles-la; il n'accepte pas qu'on soit implacable pour les
derniers essais dramatiques de M. d'Annum:io et que l'excès
de leur esthétisme nous gêne. Il dénonce là-dessous " l'éternelle
haine du génie latin. " Il nous entend mal ... Mais avec chaque
auteur, M. Souday va aussi loin que celui-ci le mène. Il ne
s'inquiète pas de formuler une doctrine unique, solide et temperée. Il examine simplement si telle ou telle doctrine est
recevable et si elle a prnduit des fruits, dont il puisse aimer la
saveur et recomm,al_).der le délice aux autres. Son goüt est divers,
il s'avoue tout franc et c1est celui d'un .homme qui aime la
bonne littérature, füt-elle difficile ; mais il ne craint pas le
travail •.. Et tout ceci je mets d'autant moins d'hésitation à le
dire, qu'il m'a été quelque fois assez dur.

H.G.

NOTES

LA POESIE
INTRODUCTION AUX MATINÉES DE POÉSIE du
Théâtre du Vieux Colombier.
Le Thiâtre du Vieux Colombier a inauguré le 15 nwembre demier
,e, MATINÉES DE POÉSIE. Au début de ,a coeference, notre collaborateur
Hmri Ghlon, en a précisé le plan, le but et l'espr-it en w tcrtn.is:
On sait dans quel esprit a été fondé ce théâtre. Il veut servir
un art essentiellement dramatique, un art inconcevable sans la
scène et ne trouvant que sur la scène sa pleine réalisation. Si les
plu~ neuves tentatives des dernières générations n'ont pas
tou3ours obtenu au théâtre, même auprès d'un public d'élite, la
faveur que semblaient devoir leur assurer leurs qualités littéraires&gt;
c'est que pour la plupart elles n'étaient pas nées expressément
scéniques, c'est qu'elles manquaient aux lois organiques du
drame, c'est qu'elles faisaient passer avant les caractères le&amp;
symboles et les idées; avant le conflit des cœurs, le jeu gratuit
des images ; avant l'action la pure poésie. Et voilà contre quoi
nous voulons réagir. - Le drame n'est pas un poème dialogué
que l'on transporte au besoin sur les planches, mais un "être •~
tout différent du poème, fait pour s'émanciper de la tutelle de son
créateur et d'autant plus libre de cette tute!Je que son créateur
sera plus puissant. Dans le drame, le poète ne parle pas en son
nom ; il se retire du dialogue ; loin de chercher à paraitre, il se
cac;he; il laisse la logique des caractère$ aller son train. Au reste,
le lyrisme pur lui propose un champ assez vaste pour qu'il s'y
éploie tout a l'aise sans empiéter sur le terrain voisin. Il y a
la une confusion, un abus de pouvoir qu'on ne saurait plus lui
permettre.
On nous comprendrait mal pourtant, si on nous accusait de
9

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

vouloir délibérément bannir du théhre la poésie, alors que nous
reconnaissons en elle la source vive de toute émotion. Nous
exigeons tout "Simplement qu'elle se subordonne au drame - et,
si elle prétend s'épanouir en lui, qu'elle puise toute sa force dam
la. vertu intérieure, dans la vertu objective de l1actîon. Partout
ailleurs nous sommes prêts à lui accorder la prééminence, b-ien
mieux: à lai rendre le culte que notre vie lui a voué. De là, ces
matinées de poésie.
Certains m'objecteront contre elles, que le poème, tel que
nous l'a fait notre temps, subtil, pudique, recueilli, répugne en
principe à s'offrir à l'audiehce d'une assemblée, qu'il est comme
une essence délicate de fleurs imprégnant la page du livre, et
que l'on doit respirer en secret. "Consolation, exaltation des
imes graves et solitaires, que ne le laissez-vous dans le livre, me
dira-t-on. N'osez-vous pas aller au bout de vos principes r Vous
prêchez le divorce du poème pur d'avec le drame: est-œ pour
le traîner sur les planches aussitôt ? S'il faut au drame le
théatre, il faut au poème le livre : là, toute une foule, ici un
lecteur". - Le poeme, en effet, peut être chose intime et rien
qu'intime, la voix qui cherche un confident : c'en est la
sorte la plus précieuse, mais ce n'est pas la seule - et la plus
puissante non plus. Pourtant, a s'en tenir à elle (ce qui est
vrai pour elle le sera à plus forte raison pour les autres)
quand, autour du poème, nous faisons taire toute rumeur, ne
vous y trompez pas1 c'est afin de le mieux" entendre". Et
lorsque nous croyons que par le chemin de nos yeux, il pénètre
jusqu'au fond de nou.s ainsi qu'un fantôme muet, il n'est pas
un des mots qui le composent1 qui ne vibre physiquement dans
notre esprit. Nous lui rendons son accent et son timbre, et
cela malgré nous, si abstraitement que nous lisions. Sur le
dehors nos lèvres restent closes, mais on peut dire qu'elles nous
le récitent en dedans. Pour qu'il y ait poème enfin, il ne suffit
jamais qu'il y ait harmonie de sentiments, d'images et d'idées;
celle-ci est comme non avenue, s'il n'y a d'abord harmonie de

NOTES

sons. Le poeme le plus intime est encore chose sonore. Même
tO, il parle à l'oreille avant de parler à l'esprit.
Est-ce donc le trahir que de le chanter un jour à voix
haute? Non point. C'est lui restituer sa forme primitive et
naturelle, telle qu'elle naquit et se modela, aussi bien en Grèce
qu'en France, dans la voix des rhapsodes et des trouvères dont
tout poète est l'héritier. En vérité, dans notre chambre vide,
quelle que soit la force oratoire du poème que nous lisons, la
Chanson de Roland ou les Fbes galante1, la Légende de1 Siecle.s,
ou le Grand Testament, par la vertu même du rythme, nous
sommes, sans y prendre garde, notre propre trouvère à nous ..•
Mais combien d'amis de la poésie trouvent le temps de lire
et cette quiétude qui permet de lire tout bas? Notre meilleur trouvère, c'est nous-mêmes, je n'en disconviens pas : mais
la vie le fait rarement disponible et nous, rarement disposés.
Ces lectures publiques n'auront pas d'autre but que de réunir
dans la même salle ceux qui cherchent en vain une heure de
silence et de les contraindre au recueillement. Nous l'obtiendrons plus aisément de compagnie. Et loin que devant les
chefs-d'œuvre, notre émotion propre faiblisse, j'ose espérer
qu'elle s'accroîtra au contraire, pour chacun d'entre nous, de
l'émotion de tous. Les lectures publiques répondent à un
besoin de notre époque ; elles tendent à lutter contre le tumulte
ambiant. Qui sait si le poème, à force de rester reclus, ne
risque pas de perdre peu à peu cette vie authentique qu'il doit
à la parole humaine et qu'il retrouvera en elle, tant qu'elle ne
sera pas déshabituée de lui. Nous lisons trop avec nos yeux : en
délivrant la poésie du livre ne la rendrait-on pas à son véritable
destin r - Enfin, c'est une épreuve utile à la poésie nouvelle, où
tant d'innovations de sonorité et de rythme exigent du lecteur
un elfort personnel que, par paresse ou par routine, il ne consent pas toujours à fournir. Il faut lui faire entendre cette musique, qu'il n'entend pas encore tout seul.
Mais, j'y reviens, il ne s'agit ici que de lectures. Si elles ont

1.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

I

lieu sur une scène, c'est pour que la voix porte mieux. Il vous
faut oublier que vous êtes dans un thMtre. Vous vous trouvez
en société, vous faites cercle- et l'ùn de vous se lève, ouvre le
livre et lit. De même que nous demandons à l'art dramatique
de se suffire et de ne faire appel au costume, an décor, à
l'éclairage, à tout ce qui est machinerie, que pour donner un
minimum d'illusion et souligner le dessin de la pièce, de même
nous nous garderons bien d'esthétiser la poésie et de lui ajouter des agréments extérieurs ; c'est faire peu de fonds sur son
pouvoir évocateur que de l'égayer de jeux électriques, de
voiles nuancés et de tableaux vivants. Oh ! nous ne dédaignons
pas le spectacle - mais la poésie, non plus que le drame, n'a
selon nous, rien à faire avec lui. Nous vous offrons un texte nu
vivant dans une voix humaine. Une voix seule, ou deux, trois
et quatre voix alternées ; s'il y a lieu, un vrai concert de voix..•
Mais pas la moindre mise en scène - sinon quand il faudra
restituer tel ou tel morceau dramatique, complément obligé de
nos récitations. Rien donc ainsi ne viendra nous distraire des
mots et de leur mélodie. Ce seront les concerts de la grande
poésie française, de toute la poésie française depuis son premier cri jusqu'à sa dernière modulation. Elle a de quoi suffire
à notre joie.
Notre programme général, que vous avez entre les mains,
pourrait vous incliner à croire cependant, que nous poursu~vons
dans ces matinées un but non tout à fait exempt de dogmatisme.
II n'en est rien. Il nous a semblé que notre devoir, au cours
d'une première année, était d'éviter autant que possible les
rapprochements tendancieux et de borner notre intervention
au respect absolu de la chronologie. S'il y a là système, c'est le
temps qui nous l'a dicté. - Pour le passé, nous avons de bons
guides et nous sommes à peu près sllrs, en les suivant, de ne
rien oublier qui soit d'une importance capitale. Pour le présent,
il est plus facile d'errer. Aussi bien, en ce qui concerne les
poètes dernier-venus, auxquels nous voulons accorder la plus

NOTES

large place possible, nous avons fait appel directement à eux ;
eux-mêmes organiseront leurs séances. Sans doute ne pouvonsnous pas accueillir, dès cette saison, tous les groupes; seulement
quatre ou cinq d'entre eux ; mais les autres auront leur tour ;
nous comptons sur leur patience.
On sait que nous consacrerons une moitié de notre programme
à l'ensemble de la poésie française du passé, des origines à
Baudelaire ; et l'autre moitié tout entière, au mouvement
contemporain qui commence à Verlaine et à Mallarmé. Peutêtre quelques-uns, estimant que nous faisons trop de cas de
notre époque, railleront-ils cette inégalité' de traitement ?
Rassurons-les. Nous ne nous donnerons pas le ridicule de mettre
en balance neuf siècles de chefs-d'œuvre et quarante ans d'essaj,s,
sur lesquels on ne peut encore prononcer. Mais de même que
nous ambitionnons pour notre théâtre une existence en partie
double, riche de toute la tradition (nationale, antique et
européenne), mais faisant chaque jour ses preuves d&lt;1ns les
ouvrages les plus neufs, de meme nous nous refusons à laisser
écraser l'admirable renouveau de notre lyrisme, sous le poids
d'un passé d'autant plus cher à notre cœur que nous n'acceptons
pas de nous y laisser asservir. - D'ailleurs nous n'avons pas la
folle prétention d'épuiser la matière du Moyen-Age, de la
Renaissance, du Romantisme, les trois grandes époques du
lyrisme chez nous, en une douzaine de séances. Nous traçons
un tableau d'ensemble. Nous offrons des exemples dignes
d'admiration. Nous travaillons à nous remettre, comme l'écrivait
Jacques Copeau, "en état de sensibilité" devant les monuments qui témoignent de notre génie. Nous ne pouvons être
complets. Nous tkherons d'être vivants.
Aussi bien, les causeries, les conférences, les notices qui
précèderont nos lectures, n'auront en aucune façon le caractère
didactique d'un cours. Chacun y parlera de cc qu'il aime
et s'appliquera à le faire aimer.

H.G.

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

LE ROMAN
L'A VENTURE DE THÉRÈSE BEAUCHAMPS, par
Franâ1 de Miomandrt (Calmann Lévy, 3 fr. 50).

M. Francis de Mîomandre a derrière lui, déjà, une œuvre
délicate, gotitée des lettrés. C'est l'esprit poétique le plus souriant, le plus aimable et le plus inattendu, un Laforgue ensoleillé et de bonne santé. Les fines digressions d'autrefois font
place ici à un récit savant, bien conduit,de poids et de proportions
parfaites. Voilà le premier roman véritable de M. de Miomandre.
On est stupéfait du peu de matière, de l'imperceptible inclinaison dont il s'est contenté pour aller presque aux limites
du romanesque à la fois le plus libre et le plus sobre, le plus
expressif et le plus émouvant. C'est le type m~me du : peu de
matière et beaucoup d'art.
Le roman de M. de Miomandre est un roman d'aventures qui
ramène l'aventure à l'essentiel, à un schème, à un ressort. On
dirait que l'auteur a fait une gageure. Il a pris le sujet-type, le
sujet le plus rebattu et le plus ordinaire du roman français. Il a
demandé à son intrigue, aux habitudes du lecteur, ces fonds
m~mes de coutume et de passé que l'Iiahtlle d'André Gide,
un autre roman d'aventure pure dans la m~me note de sobriété
voulue, incorporait à son décor. Tout simplement la vieille
histoire de la jeune femme exquise et distinguée, mariée à un
nigaud balourd et touchant, à un professeur caricatural : elle le
trompe, en pensée avec un sentimental, en fait avec un roublard
qui a su préparer les terrains d'attaque et de chute. - Et après?
- C'est tout. - Et c'est un roman d'aventure 1- Délicieux.
C'est un roman d'aventure tout simplement parce que les
deux amoureux de la petite femme sont deux Chinois. Et cela
suffit. Toute la perspective se trouve changée ; le domaine

NOTES

de la réalité devient celui de la fantaisie, tout en gardant la
plus essentielle vérité. L'extraordinaire, le singulier, l'aventureux
ne viennent plus de l'extérieur, des événements, mais de l'intérieur, de l'amour tout logique, tout simple et nu, mais où il y
a des Chinois. C'est du romanesque racinien. Ou plutôt, puisque
les Chinois sont ici en jeu, cet extrême de romanesque enveloppé
dans cet extrême de banalité fait l'eff'et des glaçons que là-bas
on mange roulés dans des p~tes frites brOlantes. On trouvait
d'ailleurs dans les œuvres précédentes de M. de Miomandre un
humour tout particulier qui, lorsqu'on y réfléchit, menait après
tout fort naturellement à cette parfaite réussite de Thérhe

Beauchamps.
Les Beauchamps sont un petit ménage des Batignolles ; lui
Eugène, professeur à Rollin, timide, prétentieux, et pauvre,
bien pauvre sot ; elle, Thérèse, petite femme éprise d'élégance,
deluxe, d'un peu d'amour, et qui s'ennuie terriblement lorsqu'elle retrouve l'appartement, ouvert, plus ou moins, sur sa
cour sombre, A la table du ménage, deux figurants : un garnement de seize ans, Georges, apporté d'un premier mariage par
le professeur, affreux potache matiné de voyou batignollais, et
qui abonde particulièrement en calembours idiots Gustement
observé : qui m'expliquera pourquoi seize ans est porté avec
autant de fixité vers les plus bas calembours que vers les ardeurs
printanières ?) - et un pensionnaire, envoyé par une agence,
un étuwant chinois, M. Loung, d'une correction parfaite, mais
taciturne. Un jour M. Loung demande la permission de présenter un de ses compatriotes, de passage à Paris: M. Tchéou,
un banquier multi-millionnaire de Canton. M. de Miomandre,
dans sesœuvres précédentes, excellait à faite mouvoir ces types de
politesse absolument fine et lisse, lisse au point de refléter
autour d'elle, comme des bougies de salon, toutes les nnances
du sourire et de l'ironie. Vous savez combien les Chinois sont
ici nos maîtres (il y avait un beau type de ce genre dans la
Bataille de Claude Farrère), et vous pensez à quel point

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

M. de Miomandre se trouve à son article - et au nôtre pour nous peindre en touches caressées l'exquis M. Tchéou.
M. Tchéou tombe amoureux de Thérèse : modèle de cour
attentive, émue, délicate. L'urbanité poétique et douce, la
paradoxale distinction de M. Tchéou, les petites infortunes,
ncontées simplement, de sa vie sans joie, et aussi, aux yeux
d'une bourgeoise des Batignolles, le prestige d'un homme à qui
une fortune de banquier cantonais assurent des serviteurs sur
la terre entière, tout cela charme et prend Thérèse. M. Tchéou,
qui était si malheureux dam sa maison de Canton, retournera
en Chine püur liquider ses aflàires, réaliser sa fortune, et il
viendra mettre tout l'amour, toute la vie aux pieds d.e Thérèse:
C'est convenu. Il écrira. Thérèse l'attendra. Il part. Il n'écrit
pas. M. Loung, son ami, chargé de recevoir et de transmettre
ses lettres, ne parle jamais de rien. Voilà Thérèse abandonnée,
retombée a la vie morne qu'elle partage avec les deux tristes
~tres. Et M. Loung bientôt quitte ses hôtes pour s'établir dans
un appartement, au Quartier Latin. Un jour Thérèse n'y tient
plus, et va chez M. Loung lui demander si M. Tchéou n'a
toujours rien écrit. Non, M. Loung n'a rien reçu, mais Thérèse
dans sa désillusion et sa détresse finit par se raccrocher, puisque
M. Tchéou l'oublie, à celui des deux Chinois qui reste. Grâce
à l'habileté persévérante et enveloppante de M. Loung elle
devient sa maîtresse, tombe dans son piège. L'insupportable
potache, qui a à se venger de sa belle-mère, découvre son secret;
il avertit M. Beauchamps, qui acquiert la preuve de son infortune. Scène de ménage. "La femme d'un professeur!" s'exclame
M. Beauchamps. Et avec un Chinois! M. Beauchamps a lu dans
un livre qu'ils sentaient le cadavre ! Thérèse se refugiera-t-elle
près de M. Loung? Mais l'énigmatique et prudent céleste
glisse parmi les choses et les gens d'Occident, il n'appuie pas...
et quand l'affaire a si gravement tourné, il a filé a la chinoise,
pour toujours, dans son pays ... La pauvre Thérèse n~est qu'une
épave, elle n'a pas la force, vous pensez bien, de prêter a l'auteur

NOTES

une situation nouvelle à inventer, elle retourne, oui, chez sa
mère... C'est M. Beauchamps qui vient la chercher,
M. Beauchamps, Boubouroche de l'honneur qui lui demande
pardon. Charles Bovary, le patron d'Eugène Beauchamps, avait
dit un mot profond, dans sa vie, sur la fatalité ; Eugène
Beauchamps ne peut pas faire moins, il dit aussi un mot profond,
sur l'honneur. Que voulez-vous que devienne Thérèse 1 Elle
avait joué sa vie d'aventures sur des cartes chinoisés, elle a perdu,
elle est retombée; elle revient dans l'appartement des Batignolles. Et un soir qu'elle est seule, un jeune Chinois inconnu entre
qui lui remet une lettre de M. Tchéou, M. Tchéou avait écrit,
souvent, souvent et sans réponse, car M. Loung avait gardé
toutes les lettres, M. Loung avait intercepté la bonne fortune
de son ami, dressé subtilement ses rets pour amener, un jour,
Thérèse, de bien loin dans ses bras à lui. Etles dernières- lueurs
d'un jour d'hiver, qui lui viennent de la com triste, Thérèse,
à travers la buée des yeux, les use à lire la lettre désespérée de
M. Tchéou.
"Je ne vous reproche rien, madame Thérèse... Je n'aurais
pas dô partir. Il me semble que si j'étais resté, vous ne vous
seriez pas ainsi détachée de moi. Mais j'ai voulu trop bien faire,
j'ai voulu rendre libre toute ma vie pour vous l'offrir tout
entière. Je vous aimais trop. Et tout est fini maintenant ... Les
hommes d'argent sont pareils aux vers à soie. Ils se font à euxm~mes u.n cocon brillant qui les enferme. Seulement ils y
meurent parfois. Voilà ma vie, désormais... Je vous ai tant
aimée ... C'est fini, C'est la dernière fois que je parle en
français. Mais je ne puis pas arracher de mon cœur les souvenirs
qui le remplis sent : nos rencontres, nos promenades dans la
voiture de laque, les œillets, et cette dernière soirée où j'ai
baisé votre épaule ".
L'aventure autour de laquelle le roman se déroule, c'est
l'aventure qui aurait pu arriver, celle qui souvent ci'ltoie
notre vie sans que nous le sachions, et qui se dévoile à

�970

LA NOUVELLB .REVUE FRANÇAISE

NOTES

97 1

nous au moment où le lit est à sec, où il n'est plus temps.

LE THÉATRE

Je ne fliI !jll'elle était btlle
Qu'en sortant des grands bois sourds.
" Soit.' n'y pensons plus .' " dit-elle.
Depuù j'y peme toujour1.
Tout roman est une construction du possible : il semble
qu'il atteigne un point de paradoxale maturité quand ~ans ce
possible, le possible du lecteur, il enveloppe et réali~e son
possible à lui, le possible de ses personnages. Je ne sais plus
quelle revue ou quel journal avait autrefois demandé à ses
lecteurs de désigner la meilleure nouvelle de Maupassant. Il y
eut une forte majorité pour la Parure, qui répond assez à cette
formule. C'est bien naturel. Fermer un beau roman, qu'est-ce
sinon avoir fait un beau rêve 1 Nous aimons qu'aux dernières
pages soit incorporé cela même que nous gardons du roman,
cette consci~ncc du rêve qui entourait les personnages, cette
idée que leur vie, rêvée par nous, était déjà rêvée par eux.
A.T.

AU THÉATRE DU VIEUX COLOMBIER : Une
femme ttde par la douceur de Thomas Heywood. - L'Amour
Médecin de Molière. - Barberine d'Alfred de Musset. Les Fils Louverné de Jean Schlumberger.
Depuis sa soirée d'inauguration qui a eu lieu le zz novembre
dernier, le Théltre du Vieux Colombier a représenté qua.tre
pièces: Une Femme trde par la douceur de Thomas Heywood,
L'.Amour Médecin de Molière, Barberine d'Alfred de. Musset et
Les Fils Louverné de M. Jean Schlumberger. Lorsque ces lignes
paraîtront, l' Avare, la Peur dn Coups et le Pain de Ménage seront
entrés en outre dans son répertoire. Il a donc payé déjà son
tribut à notre art classique, au grand drame elisabethain, à la
comédie romantique et ,nu: essais contemporains. On n'attend
pas de nous que nous fassions ici son éloge. Mais il nous est
permis de constater sa réussite et c'est notre devoir de rétablir
ses intentions véritables, de donner les raisons qui ont dicté ses
choix et d'exprimer aussi dans quelle mesure, aux yeux de ceux
qui le dirigent, il est ce qu'il voulait être et tient ce qu'il
promettait.
N'osant dire : " Qu'est-ce que Heywood ? " on a dit :
" Pourquoi Heywood 1" et on a fait semblaht de le connaître.
Quand on a su, par le dictionnaire, qu'il ne s'agissait pas d'un
de ces écrivains de premier ordre, absolument consacrés par le
temps, qu'on doit comprendre et admirer, sous peine de passer
pour un imbécile ou pour un inculte, qu'il avait écrit deux
cents pièces et que la meilleure était celle-ci, on s'est mis sur
la défensive et on a résolu de ne point " couper là-dedans",
Les malheureuses gens qui ne savent pas s'abandonner à un
poète, et s'écrier " C'est beau ! '' quand ils ressentent la beauté,

�NOTES

97 2

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

d'où qu'elle vienne ! Ne doutez pas que si la pièce ei'.lt été
signée de Shakespeare, ils n'eussent proclamé la rare qualité
humaine de l'action. Mais elle était signée de Heywood ! On a
traité de haut ce D'Ennery anglais du XVII• siècle et tel critique, qui consacrera sans vergogne à la moindre fadaise contemporaine toute la façade et une partie des derrières du rez-dechaussée qu'il occupe dans son journal, n'a pas même daigné
analyser la pièce. Il lui faut cinq cents lignes pour démêler les
intentions raffinées de M. Kistemaeckers ou les ficelles d'un
vaudeville ; pour régler le compte d'Heywood vingt suffiront.
Je souhaite seulement à nombre de nos auteurs à la mode de
laisser après eux une pièce, une seule pièce, contenant une
scène, une seule scène, capable de revivre au bout de trois cents
ans devant un public d'une autre culture, de le tenir, de l'émouvoir, comme font aujourd'hui quatre ou cinq scènes de ce
" me'lodrame bAace
J, " . - Comme le tra ducteur qui. est Jacques
Copeau, avait loyalement et ingénument avoué avoir allégé
la pièce de l'action seconde qui complique inutilement presque
tous les drames de cette époque et qui n'apporte ici à l'action
première aucun élément d'intérêt (une histoire de chasse, en
l'espèce) on a parlé d'adaptation, d'arrangement à la moderne,
que dis-je? à la Claudel. Il importe de l'affirmer à nouveau.
Une Femme tuée par la douceur a été littéralement traduite (sauf
dans les parties que j'ai signalées) mot par mot et ligne après
ligne, sur l'édition anglaise de Wilson Verity, dans la collection "Mermaid Series ". On n'a pas inventé une scène, pas
une réplique ; et quant au style, comment quelqu'un a-t-il pu
n'y pas retrouver toutes les qualités et tous les défauts de la
rhétorique d'alors : ces images hardies et un peu contournées,
ces coups droits, cette plénitude qui tend quelquefois vers le
"gonflement " et cette crudité lyrique? Mais, dans le règne de
"l'absence de style", tout ce qui est écrit paraît" claudélien"
comme dans celui de " l'absence de pensée " tout ce qui est
pensé semble venir d'Ibsen ou de Dostoïevski. Qu'un produc-

973

teur de second ordre ait pu au temps d'Elisabeth se soucier de
la langue, de la force et de la poésie de la langue, voila
qui stupéfia les cacographes du jour. Il faut qu'ils s'y résignent,
même les plus belles scènes et les plus belles phrases sont de
Thomas Heywood et son traducteur lui en laisse tout le mérite
et tout l'honneur. -Avons-nous dit que ce drame füt un chefd'œuvre? Non. Mais nous savons bien qu'il est plus qu'une simple "curiosité ". Son principal défaut, il le partage avec toutes
les pièces du temps, y compris celles de Shakespeare: c'est l'ordre
successif, la fragme11:tation. Là réside peut-être la raison du
demi-succès de Shakespeare en France, où la tradition classique
dans ce qu'elle a de plus précieux, nous a accoutumés à des
scènes liées, déduites progressivement et portant l'émotion d'un
bout de l'acte à l'autre, dans un mouvement indiscontinu. Ce
défaut n'est pas plus frappant dans Une Femme Tuée que dans
Macbeth; même la ligne du développement y est plus simple
et satisfait peut-être davantage la logique de notre esprit.
L'action est pleine et complète ; elle peint tout ce qu'elle veut
peindre ; elle donne aux caractères toutes les occasions possibles
de jouer ; et les caractères sont grands, entiers, définitifs - je
ne dis pas sommaires, ou je le dis à la louange de l'auteur.
Car, ils ne possèdent pas cette complexité par quoi vivent
Hamlet et Cléopâtre. Aussi bien, quoi qu'on en ait, Heywood
ne se réduit pas à Shakespeare - pas plus qu'a Ford, à Webster
ou à Ben Johnson. Mais il aura, ne fût-ce qu'une fois, fait vivre
dans toute sa dureté la tragédie puritaine et bourgeoise, à une
époque où le théâtre était le foyer de la fantaisie, de la passion
déréglée, du plaisir lyrique. Et la grande scène de la" séduction"
unique par son accent fatal dans le théâtre de toutes les époques,
celle du "jugement devant les serviteurs", celle du " luth
retrouvé" et celle du" pardon ", sont à lui, sont de lui, ne pouvaient être d'aucun autre. - Cette réuss.ite fait-elle exception
dans son œuvre ? Il faudrait voir. Et quand cela serait ? quand
Heywood ne serait, au juste, qu'un auteur secondaire ? S'il a eu

�974

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

un coup de génie l De génie, son temps en est plein. Comme
iu temps de 1a renaissance italienne ou du XI0 siècle français,
il est partout, il est chez tous. Si un Shakespeare le domine, le
tasse, le résume, les autres le laisseront éclater en eux, à l'heure
qu'il voudra choisir. Thomas Heywood ne serait venu l'autre
soir que pour faire la preuve d'une grande et puissante époque,
que cela suffirait à justifier notre choix.
On a dit : " Pourquoi Molière ? et pourquoi dans Molière
l'Amour Médecin qu'on entend même à !'Opéra-Cornique?"
Parce que nous pensons qu'on ne le joue pas encore assez,
qu'on ne jouera jamais trop Molière. Parce qu'il est selon nous
l'~me même de la scène et la meilleure école des comédiens et
des auteurs. Parce qu'on ne le joue plus ainsi qu'il mérite de
l'être, et que M. Vilbert détonne au milieu de ses partenaires
de l'Odéon, tandis que Bobino s'applique laborieusement à
singer une tradition sclérosée! Parce qu'on le joue partout sans
lyrisme, sans style, trop en " vrai " et sans unité. - D'abord,
nos scènes sont trop vastes pour Molière. Quand on a vu au
Chlteau de Chambord la galerie où fut donnée pour la première fois le Bourgeois gentilhomme en présence de Louis XIV, on
reste confondu de l'exiguïté de l'endroit. Puis, on comprend à
la réflexion, combien devait gagner une action si drue, si nettement dessinée et balancée si justement, à s'enfermer dans un
cadre réduit qui maintînt le contact entre les personnages et
s'opposat à la moindre dispersion. Tout est au premier plan
dans une comédie de Molière ; tout ce qui est en scène veut
être embrassé à la fois. Pas un écart, pas un coin d'ombre.
Tous les rouages visibles d'une mécanique en action. Car jamais
l'action n'y reste intérieure; chacun de ses moments se marque
par un signe clairement lisible, une entrée, un geste, un rapprochement. C'est le contraire d'un calcul mental : une
démonstration inscrite au tableau noir. - Ainsi Molière recherche et obtient le maximum de l'évidence. Comme son texte
s'envole du livre et devient aussitôt parole et mouvement !

NOTES

975

Molière hausse la vie d'un ton et se moque du réalisme. Qui
donc l'a traité de bourgeois l Par l'arabesque volontaire, la
transposition, l'exagération théhrale, il atteint au lyrisme du
"naturel." Il ne faut pas que l'on nous dissimule cette volonté
d'art et même d'artifice, qui coïncide ici avec la plus entraînante spontanéité. Plus le tréteau sera étroit et nu, plus elle
nous sera sensible. L' exiguité même du nouveau thé~tre dit sauvé
celui-ci de la tentation de dissimuler. Il ne se vante pas d'avoir
renouvelé Molière mais d'avoir traduit scéniquement, et de la
façon la plus littérale, les indications du texte. Qu'on en juge
par cet exemple. -Au lever du rideau, Sganarelle déplore devant
quatre de ses amis - M. Guillaume et M. Josse, une voisine et
une nièce - l'étrange maladie de sa ·fille et il leur demande
conseil. Chacun répond à tour de rôle par un avis intéressé. Alors
il se tourne vers eux et les prend à parti, d'abord en bloc puis
chacun après l'autre, dans l'ordre même selon lequel ils ont
parlé ; sur ses derniers mots, tous s'éclipsent, dans une commune fureur. Cette série de répliques et de tirades forme un
ensemble symétrique, construit ainsi que la façade des beaux
hôtels du temps, un fronton sur quatre colonnes. Comment
manifester cette construction ? On a simplement placé sur un
banc, en face de la salle, les cinq personnages : Sganarelle au
milieu, à ses côtés les femmes et les deux commerçants à chaque
bout. La question première part ainsi du centre ; les réponses
successives s'orientent vers le centre symétriquement. Alors
Sganardle se lève, les autres restant assis, les toise tous et doit
se pencher vers chacun, à droite, à gauche et de nouveau à droite,
à gauche, en disant à chacun son fait ; et à mesure chaque
personnage se lève, s'écarte, s'élimine - et toujours symétriquement ; c'est la vie même de la scène et son exact schéma
comique. Or, toute la pièce est écrite ainsi - et on a osé ainsi la
traduire. - Aussi donne-t-elle l'impression de '' l'œuvre d'art
scénique" à laquelle il n'est permis de rien changer : ce sont les
figures d'une danse de style et qui pourtant semble née d'une

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

libre joie ; d'un bout à l'autre, un divertissement réglé, dont la
parole fixe le rythme - la parole dans toute sa vérité. Stylisation, exaltation du réel. Cette représentation n'eût-elle fait que
nous révéler en quoi Molière est un "artiste de la scène" en
même temps que et parce qu'il est un grand auteur comique,
elle aurait eu déjà sa raison d'être. Ne sait-on pas lire Molière
qu'on ne s'est pas avisé de faire cette preuve plus tôt 1
Je n'insisterai pas sur Barberine, une des plus variées, une
des plus charmantes comédies d'Alfred de Musset. Elle ne
semble pas composée. Elle se dévide capricieusement et pourtant
se noue - et elle trouve logiquetnent sa conclusion. Il fallait
donner place à cet art si fragile qui marie l'inspiration rom:tnesque des comédies shakespeariennes à l'esprit le plus français,
d'autant qu'il est le seul a représenter dignement, humainement
notre romantisme au théhre.
- Il me reste à parler de la pièce nouvelle. Faut-il que la
critique soit déshabituée de la concision et de la concentration
dramatiques pour faire reproche aux Fils Louverné d'obscurité
et de sévérité? Faut-il qu'elle ait perdu le sens de la tradition
classique pour y découvrir la marque d'Ibsen ou l'esprit de
Dostoievsky 1 Dans le processus psychologique certains ont
préféré reconnaître Stendhal! D'autres ont diagnostiqué dans
le caractère d'Alain une maladie de la volonté 1 Tout ce
qui est psychologie sera pour eux maladie, à ce compte :
aucun personnage n'y échappera ! D'autres n'ont pas supporté
que ces personnages ruraux eussent une vie intérieure. D'autres
ont objecté qu'ils s'exprimaient trop bien. On n'en finirait
pas. Mais l'important est que cette pièce" sévère"," obscure"
si l'on veut, ait touché cependant les ~mes; que l'ampleur des
deux premiers actes, que le raccourci du dernier, que le drame
tacite qui couve au dessous du drame apparent et qui l'éclipse,
aient convaincu le public de la vie des trois héros. Didier
celui qui prend, Alain celui qui renonce, Sylvie celle qui est
au plus fort. Il m'importe peu de pouvoir cerner d'une ligne

NOTES

977

immuable le caractère de chacun ; ils n'esquivent pas les confrontations nécessaires, les chocs directs, les explications ; au
moment voulu ils disent irrésistiblement ce qu'il faut dire ;
dans chaque mot, ils se présentent tout entiers, ou tels qu'ils
sont au total dans l'instant; mais j'ai l'impression, quand je les
quitte, qu'ils continuent de vivre indépendamment de l'auteur,
et que l'auteur lui-même, qui leur donna la vie, ne sait imaginer
tout ce qu'ils en feront. Voilà des personnages de théâtre.
Ils s'imposent à vous et on croit les connaître ; mais jamais
on ne les percera jusqu'au fond ; il répugnent à un examen
didactique. Qu'on appelle cela de l'ibsénisme, j'appelle cela
du théâtre tout court : un art qui satisfait et qui emplit sur
l'heure, mais qui laisse pendantes toutes les solutions. - Quant
à moi j'aime - et je peux bien dire que j'aime - comment
se mêle dans ce drame le concret à l'abstrait, comment le souci
moral est étayé sans cesse par l'esprit de la terre, et cela sans
littérature... Dans aucun de ses ouvrages Jean Schlumberger n'en
a mis encore aussi peu, à moins qu'on n'appelle littérature
la pureté et la force du style et qu'on veuille imposer au drame
le charabia grotesque de. notre conversation. Les Fils Louverné
commentent en somme la même éthique et ils procèdent de la
même esthétique que l'lnr1uiète Paternité; le goftt de la vie s'y
mêle krement au goOt des idées ; une force contrainte s'y
manifeste douloureusement. Et puisque je n'ai point tO ma
louange, je ne cacherai pas la principale critique qui me soit venue
à l'esprit. L'absence de développement du 3e acte nuit à l'effet
de la scène tragique du retour nocturne d'Alain ; il y a là excès
de resserrement et l'action semble moins se concentrer que se
dessécher dans cet acte. La brusquerie et la brièveté du dénouement eOt peut-être exigé jusque là des oscillations plus amples ;
faction se ramasse trop tôt ... Mais ce n'est qu'une impression.
- Il reste qu'en donnant la pièce de Jean Schlumberger, le
Vieux Colombier a donné l'exemple d'un art nullement révolutionnaire, qui a surpris pourtant autant qu'eOt fait une œuvre
10

�LA. NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

follement novatrice, a force de sérieux:, de conviction, de
loyauté et de pénétration humaine. Avec les res~urces courantes de nos dramaturges, des pires comme des meilleurs, dans
le même cadre, dans la même atmosphère, on peut donc faire
preuve de talent, de psychologie ? on peut no~lement émoqvoir? J'en sais beaucoup qui n'en reYiennent po~~t.
.
Je dirai un mot de la mise en scène et de 1interprétation.
_ On a joué Heywood dans des rideaux avec quelques acc_essoires, sous des effets de lumière variés ; Molière en pleme
rampe, sans décors et sans atmosphère; Musset dans _les ndea~
aussi mais .agrémentés de feuillages peints, et les Ftls Louverne
·
' é. C'est
dans' un intérieur vraisemblable, d'un réalisme
attenu
. l'absence de parti pris qui préside à la mise en scène. Le
d1re
da
ublic
curieux de l'innovation des rideaux, n'y songe éJ
P
'
.
plus. Toute l'attention est pour les artistes. Il y en a parmi
eux qui ont fait maintes fois leurs preuv~s ; MM. Roger Karl
et Dullin, Mme Barbieri, Mlle Albane - ils ne détonnent pas;
tous consentent à jouer d'ensemble. On en arrivera bientôt à
ne plus remarquer celui-ci, celui-là, et à ne voir plus que la
troupe : qui sera du " Vieux Colombier'' sera _quelqu'un: Je
citerai MMes Bing et Lory, MM. Jouvey, Talber et Canffa.
C'est dire que tous nos espoirs sont à peu près réalisés et
comme les 5pectateurs ne semblent nullement déçus, le Yieux
Cokimbier sent croître chaq·ue jour son courage et sa confiance :
il tiendra à honneur de ne jamais les décevoir.

H. G.

LE PHALÈNE, par He11ry Bataille (Vaudeville).
Il arrive à M. Bataille une aventure désastreuse. Dirons-nous
qu'il l'a méritée et qu'elle devait fatalement, ce jour-ci ou
l'autre, lui arriver 1.•• On se souvient du triomphal succès

NOTES

979

qui salua, l'année dernière, les F/4mbeaux. Maints critiques,
d'ordinaire plus avisés, prirent au sérieux le dessein de noblesse,
de grandeur, voire d'héro'lsme, conçu par un auteur qui lea
avait accoutumés à des émotions moins pures. Les plus lettrés
crièrent au chef-d'œuvre. Je ne puis croire qu'ils ne sentissent
point à quel excès ils s'abandonnaient en la circonstance.
Leur excuse, sans doute, fut dans l'étonnement ... De quoi
s'étonnaient-ils? Cette tragédie de laboratoire marquait-elle un
renouvellement si profond dans la manière de leur dramaturge ?
S'il peignait des savants au lieu de rastaquouères, cela suffisait-il
à changer la nature de son talent 1 Eh quoi! toutes les professions
de foi de M. Bataille, et il n'en est pas ménager, ne sont-elles
pas là pour nous rappeler orgueilleusement, qu'il ne s'écarte pas
du plan d'ensemble qu'il s'est une bonne fois tracé, un plan
aussi vaste à l'entendre que celui de Balzac, et que toujours,
pour chacun de ses drames, son vrai dessein fut le plus haut 1 Il
ne prétend, en somme, à rien moins qu'à ceci : analyser, épuiser
résumer les conHits les plus généraux:, les plus essentiels, les
plus symboliques de l'~me humaine. Est-ce sa faute si ce sont
des conflits d'amour ? Le milieu seul, en fait, distinguait 1~
Flambeaux des drames précédents. Ceux-ci n'aspiraient pas à un
moins bel idéalisme. Il y était moins apparent et, requis par
des grâces un peu plui frivoles ; nous n'y prenions pas garde,
voilà tout.
J'avoue que les meilleures pièces qu'ait écrites M. Bataille,
me semblent celles où cet ambitieux dessein demeure le moins
avoué. Contre l'Enclzantement, et peut-être la Marche Nuptiale,je
troquerais le reste de son œuvre en bloc, et en premier lieu les
Flambeaux. Je ne me plais à l'écouter que s'il me permet
d'oublier ses intentions de philosophe, son idéologie et &amp;Ci
symboles ; car la pensée n'est pas son fait. On improvise bien
une pièce, non des idées et ce n'est pas étendre la portée d'un
conflit que de le surcharger de digressions métaphysiques. Je
demande à des personnages de théâtre de l'ivre leurs idéCi et de

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

me les exposer en les vivant. - Comment n'a-t-on pas signalé,
pour ue citer que cet exemple, l'inconcevable ridicule du
second acte des Flambeaux, où se place l'extraordinaire rencontre
du "plus grand écrivain " et du "plus grand savant" de notr~
époque, dans un jardin de fête illuminé? Les ~ropos ~ut
s'échangeaient là, tandis qu'un aria de Bach chantait au lom,
entre MM. Le Bargy et Jean Coquelin, qui avaient assumé les
rôles, dépassaient vraiment les bornes permises, tant par l'inco· · " , parti. de 1a " sensa t"10n " ,
hérence que par la naïvete., "L'·ecnvam
en passant par " les sentiments " était arrivé aux " idées ";
"le savant " à l'inverse, parti des " idées ", dégringolait vers la
" sensation ". Voilà ce que ces deux esprits supérieurs, après
dîner, osaient se dire! - Mais les grands mots ont du pouvoir
sur nous quels que soient les actes qu'ils couvrent. Les grands
mots fire~t le succès. Si gêné que l'on fût de voir l'émule de
Pasteur se présenter dès l'exposition dans une attitude douteu_se
_ 1l donnait simplement sa maîtresse pour femme il son me1lleur ami - on lui pardonna ses écarts en raison de tant d'él~quence et personne ne se tint plus d'aise quand il vint•~ mourir
en beauté'.' . Qui n'applaudit alors au suprême anoblissement
du talent de M. Bataille? Une fois de plus, on se laissa tromper.
M. Henry Bataille paie chèrement aujourd'hui cette tromperie. On l'a quitté sur les sommets, on le retr~uve "dan~ la
boue" _ ce n'est pas moi qui parle, mais ses anciens
admirateurs. On ne l'y suivra pas. Non, les grands mots ne
portent plus, ne prennent plus. ~l e~ _a mis 1encore dans le
Phalène, et plus qu'ailleurs ... -_ma:s vo1c1 ;.ne Ion _en conteste
la noblesse et la vérité. Cette f01s, 1acte qu ils magmfient - ou
qu'ils excusent, est jugé si laid, si cru, si gratuit,, que ri:n ne
peut donner le change. Ainsi condamne-t-on d un tr~it cet
t qu'on exaltait hier encore. - N'en doutez pas, c est le
:ême art. Mais trop s0.r de l'impunité, que dis-je? de la
victoire il ne garde plus de ménagements. Nous le voyons
soudain' poussé à bout, à bout d'audace dans l'ordre des faits, à

NOTES

bout de divagation dans l'ordre de la pensée; il se montre, il
s'exhibe à nu - le mot exhibition est ici le seul juste - et les
laudateurs de naguère n'ont plus assez de réprobation pour lui.
Le voile est levé : tout s'effondre.
Il y a en M. Bataille un homme de théatre, un psychologue
et un poète qui cherchent vainement l'accord. Lorsque le poète
de la Cnambre Blancl,e qui apportait sa note à lui, un peu
frêle, un peu fausse, mais d'un curieux modernisme, entreprit
de s'imposer à la foule, comme tant d'autres dramaturges si fort
goO.tés au boulevard et qui n'avaient pas son talent, il apprit le
"métier". Le ''métier", d'abord, lui fut salutaire. Grke au
"métier " il dompta peu à peu sa facilité poétique, il en
diversifia l'accent; il étendit aussi le champ de ses analyses
morales - et ces personnages mondains, si vagues et si vides
entre d'autres mains que les siennes, s'animèrent momentanément
d'une vie plus subtile, plus complexe, plus authentique. Ce fut
l'âge d'or de sa production. Mais le succès aidant, le
métier "abusa ", et, comme n'abdiquait pas la "poésie'' elle nourrissait au contraire de croissantes a)Ilbitions - on vit
le psychologue progressivement aveuglé, égaré, évincé, céder le
pas au couple singulier, que forment depuis lors l'homme de
théâtre et le poète - un homme de théâtre qui ne répugne à
aucun truc, un poète à aucun délire. Aux premiers temps de
cette union romantique, le couple put faire illusion, grâce à
un jeu savant de "préparations calculées" et de " coups de
théâtre retardés", mais décisifs, le tout agrémenté de joliesse11
littéraires et gonflé de symboles prétentieux. Mais l'auteur se
prit lui-même à ce jeu. Devant un applaudissement presque
unanime, qui lui semblait venir aussi bien des lettrés que du
grand public, il crut pouvoir tout se permettre, m~me de renoncer au métier ... Eh ! n'était-il pas parvenu à imposer sa poésie l
Désormais,ellesuffuait. -L'heure est venue pour lui de neplus
écouter que son H génie" et de ne plus connaître que l'état
d'inspiration. Non, il ne sera pas plus longtemps confondu uec

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

les fabricants de pièces, ses confrères ! Le poète enfin se délivre :
le " phalène " brise sa prison.
11 peut parattre étrange, en cette triste affaire, de nous Yoir
mettre en question la poésie. Mais, si l'on veut y regarder de
près, qu'est-ce donc que le Phalène sinon une idée de poème
qui s'est fourvoy.ée au théâtre, fourvoyée, dévoyée, avilie et
perdue i Traitée en cent beaux vers ou en cent pages débridées
d'une confession lyrique, cette idée pouvait fournir un chefd' œuvre : un être condamné qui brôle sa YÎe dans le plaisir.
Mais est-ce là matière dramatique? Comment M. Bataille, si
peu homme de théâtre qu'il consente à paraître encore, ne s'estil pas avisé de ceci, qu'on ne convertit pas en drame n'importe
quelle idée de poème ; moins que toute autre, l'histoire de
Thyra, telle qu'il avait résolu de la traiter. Celle-ci ne comportait
en soi aucune possibilité de conflit. d'enchaînement tragique,
d'alternatives passionnées, de progression, de "devenir" et, ce
qui est plus grave encore, aucune peinture possible de caractère.
- Cette Thyra de Marliew apprend par un subterfuge enfantin
"qu'elle n'en a plus que pour cinq ans" : elle brise sa dernière
ébauche et elle renonce à l' Art ; elle rend sa parole à Philippe
de Thyeste, soniiancé etellerenonceàl'Amour. Après quoi, elle
court au bal des Quat-z-Arts, en costume de Salomé, s'enivre,
danse et se livre au premier beau mâle venu. Voilà le drame et
tout le drame. Voilà le personnage et tout le personnage. Quand
elle a fait cela, elle a tout fait, tout dit. - Qu'elle révèle
ensuite à sa mère ou à son .fiancé les mauvaises "raisons " de
son acte, que nous importe, puisqu'elle y persiste ! Qu'elle ait
deux, trois ou quatre amants, qu'elle n'en ait même qu'un, et
justement son .fiancé, par une inconséquence inexplicable ...
qu'elle "vive sa vie" au Kamtchatka ou en Sicile, et qu'elle
meure dans un festin, d'une injection de cyanure... voilà qui
nous est bien égal ! Cela n'ajoute pas un trait à sa figure, pas une
péripétie au drame intérieur. Sa décision est prise dès le premier
acte, sans grandelutte,hélas ! - elle n'en changera point. - Mais

NOTES

ne sait-elle point qu'une seule chose pouvait nous intéresser dans
son "cas", et précisément cette lutte, le "comment "; le
"pourquoi", le "faut-il?", le "ne faut-il pas 1" - Un
"poète" ne s'attarde pas à ces vétilles l De sorte que la pièce
de M. Bataille commence juste au point où elle eClt dti finir.
Qu'il l'avoue donc ! Des dessous, des raisons humaines, du
suc même de l'événement, il n'a pas le moindre souci. Ce qui
l'intéresse, c'est le fait brut et le romantisme du fait, les dehors
de son personnage, ses gestes ·insolites, ses rires incongrus, ses
" phrases " vides et ses fausses audaces, toute sa poésie de
bazar. Névrosée l folle r Thyra est-elle même cela ? Du moins
M. Bataille en prend prétexte pour lui passer à peu près tout,
et même l'inexistence. C'est un fantoche qui s'agite parmi
d'autres fantoches ébahis. Que dire de la mère et du fiancé ?
Leur rôle est d'être "estomaqués" - on le serait à moins. Et
du sculpteur poncif qui dit "N. de D." et fume la pipe l Et de
cette cour falote de faux artistes et de rastaquouères mondains
auxquels ne craindra pas de se m~ler une reine de Hongrie l
M. Bataille ne pouvait refuser à une pauvre fille qui br!'lle sa
vie à la flamme, le luxe d'une reine déchue! Tout Ohnet, tout
Feuillet et tout Daudet y passeront, sans compter Francillon et la
Princme dt Bagdad... Quelle puissance de synthèse !
On me dira que s'il n'y a pas drame, il y a du moins poème,
que le personnage de Thyra, à défaut de caractère, a du moins de
la poésie, et que M. Bataille ici n'a voulu peindre qu'un symbole
~ternel. La poésie de Thyra? Hélas! elle n'est pas dans les moti
qui sont la plupart du temps médiocres et ternes, ou d'une
imagerie déplorablement usagée quand ils daignent se colorer.
La poésie de Thyra, ce sont ses gestes. C'est de s'habiller en
pauvresse pour aller consulter incognito à l'hôpital ! C'est de
briser en public le disque phonographique où fut enregistrée sa
voix ! C'est de se faire bercer par sa mère sur une tombe grecque
de Sicile! C'est de se montrer nue à ses meilleurs amis, puis de
mourir en pleine :Œte, sur le coup de minuit, avant" l'entrée des

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

masques blancs"! C'est d'exiger qu'après sa mort la fête pourtant
continue ! C'est de "poser" jusque par delà le tombeau ! '' La
poésie de Thyra, c'est son intérieur, composé par lribe. Et de
même, son " caractère", c'était d'éluder la seule question
dramatique que soulevAt le cas, la question de la mort. - Du
moins nous aura-t-elle rendu le service de nous montrer ce que
M. Bataille entend par "poésie", depuis que le théatre a
exalté sa voix. Friperie d'esthétisme et d'académisme mêlés,
esclaves noirs et roses rouges, symbolisme et paganisme de
primaires, plus, quelques accessoires très modernes, dont la
signification ne vous échappera pas. 0 lyrisme du téléphone !
0 tragique du phonographe ! M. Bataille qui accueiile tous les
poncifs \'eut cependant être moderne. Passons-lui la servante
hindoue, le p~tre sicilien, les pastéques et le reste. Accordonslui qu'il l'est - et finissons.
Dramatiquement parlant - au sens élevé du mot drame le Phalène n'exiite pas. Scéniquement r peut-être ; dans les deux
premiers actes; mais comme existe un mélodrame de Sardou.
Cette première moitié se soutient tant soit peu par l'énigme de
fait qu'elle pose. Dès qu'on sait la raison des gestes incohérents
de Thyra, l'intérêt, d'ordre tout vulgaire, tombe net. Sur la
seconde moitié, qui n'est que verbiage lyrique, j'en ai trop
dit: je n'y insiste pas. Quoi qu'on l'ait expurgée de quelques
erreurs vénielles de langue et d'érudition, qu'une par trop
insolente critique avait eu l'audace de relever, j'y ai trouvé
encore une formule dont le sens m'intrigue. Quand Thyra se
dévoile devant ses amis, le vieux sculpteur la remercie de "ce
geste collectif" (sic). Je réclame une explication.
Scandale, nous dit-on? Le scandale n'est pas, selon moi, dans
ce "geste collectif" : on nous en a fait voir bien d'autres.
Ni dans l'exaltation agressive d'un immoralisme intégral : il y
a en tout la manière. Ni dans l'exemple corrupteur d'une si
pitoyable fille, - qui la prendrait au sérieux, voyons? Il est
dans l'esthétique même de l'auteur et dans l'indignation tardive

NOTES

qu'elle suscite chez le public. Quoi r on s'aperçoit seulement que
cela n'est pas si haut, ni si profond, ni si pathétique qu'on
pouvait croire ? Que cela ne va pas plus loin que le chant d'un
orchestre de tziganes pendant un bon souper? Que, même, la
prétention en gAte trop souvent le charme ? Il a fallu ce coup
suprême de franchise - la seule chose ici dont nous devrions
lui savoir gré - pour que l'art dramatique de M. Bataille
découvrît sa tare profonde : le ferment d'une irrémédiable
fausseté. J'y trouve faux-fuyant,;, fausse passion, fausse pensée,
fausse poésie. Il n'y avait de "vrai " naguère que le " métier" :
il y renonce. - Le scandale, à nos yeux, c'est de voir tant de
dons, que nous n'aurons garde de lui dénier, dons de mots,
dons d'analyse et dons de vie, au lieu de gagner peu à peu en
force,en discipline,en simplicité et en harmonie, trouver,chez un
auteur qui n'a plus de succès à envier, une complaisance qui le:.
fausse, qui les gâte, qui les dissout, qui tourne toutes qualités
en défauts. Nul autant que M. Bataille n'avait besoin d' "économie". La forme logique du drame français, s'il eût consenti à
s'y enfermer, aurait pu le sauver d'une déliquescence, dont le
signe perçait même aux meilleures parties de ses ouvrages. Il a
voulu ses aises, toutes ses aises : il est sorti du drame sans réaliser
le poème. - Aura-t-il désormais la volonté et la force de
réagir ? Tous ceux qui l'admiraient ne l'espèrent plus guère.
La destinée d'Henry Bataille était peut-être que son excès de
" bataillisme " le perdît.

H.G.

•••
LES DEUX FORCES, pièce en quatre act~s, par P.

J.

Joutlt (Edition de !'Effort, z fr. 50).
J'ai dit mon sentiment sur les poèmes de M. P. J. JouYe.
Malgré maintes restrictions sur la forme, j'ai exprimé, alors,

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la confiance que je plaçais en ses solides et personnelles
ressources. Le drame qu'il publie aujourd'hui me donne
raison ; je ne cacherai pas qu'il m'apparait comme le plus
intéressant essai, le plus nourri, le plus réalisé qu'il ait été
donné à la génération nouTelle de composer pour le théâtre.
J'y trouve des défauts, ce n'est pas un drame complet et
l'importance que j'y attache ne tient peut-être pas aux scènes
que son auteur y préfère ; je ne souhaite qu'à demi de le voir
représenté ; il annonce de plus fermes œuvres. Mais tel qu'il
est, les scènes qui m'y semblent réalisées le sont complétement,
ardemment et lucidement ; elles sont d'un homme pour qui
ses personnages existent, qui possède le sens inné des rapporti
intimes entre les êtres et sait les manifester visiblement dans l'action -et c'est presque le tout de l'art dramatique. Dans lesDtux
Forus, ce qui m'intéresse, ce n'est pas le motif central: l'amour
capable d'infuser à l'homme l'audace, la force et les vastes
ambitions ; mais justement l'audace, la force et les ambitions
qu'il détermine ; on peut enlever le motif, le drame à mes yeux
ne sera pas diminué ; nous y perdrons quelques scènes de
passion, d'allure un peu trop littéraire, où s'étale une sorte de
" claudelisme ", enTeloppé parfois du jargon unanimiste le plus
froid; nous y perdrons un conflit largement posé,qui n'est ni sans
beauté ni sans grandeur ; nous y perdrons l'unité de la pièce
qui se développe d'un seul rythme avec une indéfectible
rigueur•.. Mais quand j'aurai signalé des qualités de composition
qui déjà sont très remarquables, je n'aurai pas encore touché le
point essentiel. Le motif 6té, reste l'acte. Pour quelque raison
qu'il agisse, ce sont les actes d'ingénieur de l'ingénieur Sériès
qui m'émeuvent, soit qu'il se trouve en face de ses collaborateurs
intimes, soit de son conseil d'administration, soit des délégués
ouvriers. Voilà peut-~tre la première pièce moderne dans
laquelle un ingénieur vive, dans laquelle une grève ne soit pas un
concert de bruits de coulisse, dans laquelle le mot "chantier "
ne sonne pas abstraitement et dans laquelle il soit parlé

NOTES

d'affaires avec émotion et puissance. Les forces sont en présence,
elles se mesurent, elles s'affrontent, elles jonglent avec des
chiffres, des délais, des raisons grossières; mais il n'est pas de
matière grossière, en état de tension. L'ingénieur Sérièa
Taincra-t-il ou non ?- Avec cela M. P. Jouve a fait un drame,
tout au moins plusieurs scènes de drame. Elles appellent le
théitre. Elaguées de quelques images, elies y vivraient toutes
seules. Leur force intime, leur attaque directe, leur style
révèlent un dramaturge-né. Comme il est doublé d'un poète et
sait surmonter le poète, nous espérons beaucoup de lui.

H.G.

•

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LETTRES ALLEMANDES
WOHIN TREIBEN WIR? (OÙ ALLONS-NOUS?)
par Juli1t1 Meier-Gratjè (S. Fischer, Berlin, 1913).

•

Quand on écrira l'histoire des relations intellectuelles entre
la France et l'Allemagne à la fin du XIXe siècle, il est un
nom qui s'imposera : celui de Julius Meier-Graefe. Nul autant
que celui-ci n'aura servi la cause de la culture française auprès de
ses compatriotes. Depuis plus de vingt ans, sans fatigue, il joue
son rôle d'intermédiaire, de " Vermittler ". C'est MeierGraefe qui a, sinon découvert, du moins acclimaté les impressionnistes français en Allemagne. Tour à tour il a lutté pour
Manet, Monet, Degas, V an Gogh, Cézanne ; il leur a préparé
un public, trouvé des acheteurs, conquis une influence qui
excite encore mainte jalousie. Ce critique d'art auquel on
reproche son dilettantisme, cet esthéticien d'avant-garde dont on
raille parfois les annonciations périodiques, cet amateur de beauté
dont la gallophilie est suspecte à certains, n'a-t-il droit qu'à
notre seule reconnaissance ?
A y regarder d'un peu :près, c'est bien la culture allemande
qu'il entend servir. Qu'il parle de Versailles ou de Pqtsdam,
de Cézanne ou du Greco, qu'il vante Paris ou critique Berlin,
c'est à son peuple qu'il pense. Comme les grands Allemands
d'autrefois qui ne furent si durs pour leur pays que parce qu'ils
le voulaient plus un, plus libre, plus fort, Meier-Graefe n'est
si sévère pour la culture du Reich que parce qu'il la voudrait
digne d'hériter de notre passé et de s'imposer au reste de
l'Europe.
Cette culture, quels reproches lui fait-il? On parle trop d'elle:
" Si l'usage qu'on fait d'un mot était, dit-il, un sftr garant de
l'existence de la chose qu'il représente, notre culture serait

NOTES

colossale, comme nos gare!. " Mais il est à craindre que ta
notion ne perde en profondeur ce qu'elle gagne en étendue.
Il est des mots qui grandissent démesurément : le mot culture
finit par ressembler au chapeau haut de forme qu'on voit
dans la maison de Gœthe à Weimar : un petit bonhomme
s'amuse à le mettre, et il lui descend jusqu'aux épaules de sorte
qu'on ne voit plus rien de la tete.
Il semble, dit Graefe, que par toute l'Allemagne on obéisse
à ce mot d'ordre " Reste à tes affaires". La culture y est
devenue elle aussi une affaire. Le pauvre Michel, autrefois si
riche avec ses poches vides, répand dans tout le monde, " sous
la pression de ses canons, une civilisation empruntée à l' Amériqve, et il croit entreprendre une croisade". Ce qu'il prend
pour une chose sacrée, ce qu'il appelle sa culture, tient encore
presque tout entier dans les signes extérieurs de la civilisation :
livres bien imprimés, wagons-couloirs, meubles confortables,
chauffage central, fastes du cirque Reinhardt. Il y a plus, il
y a mieux si l'on veut : des universités parfaitement organisées,
où le travail se débite comme à la machine, des laboratoires
modèles, des sculpteurs qui savent le jeu des lignes, des peintres
qui ont le sens de la couleur, des architectes capables d'adapter
un grand magasin, une gare, un hôtel aux besoins du jour.
Formes, couleurs, matière, histoire, technique n'ont plus de
secrets. L'Allemagne enfante un monde prodigieux par la
richesse du détail, imposant par les effets d'ensemble : "Massenwirkungen ".
Tout cela pourtant ne constitue pas une culture. Selon
l'auteur, on 1ent la misère profonde de cet effort, quand, sortant
du Berlin moderne, on se promène à Potsdam, où " les choses
visibles, mystérieusement, évoquent mille choses invisibles auxquelles elles se rattachent. La beauté n'a pour nous de valeur
que lorsqu'en elle quelque chose dépasse la chose belle, l'œuvre
créée ; lorsque celle-ci nous révèle une volonté plus haute, un
infini par delà les choses finies."

�LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

C'est cette haute relation spirituelle entre les œones et les
hommes, cet idéal qui seul donne à la culture d'une nation
son unité, son harmonie, sa valeur impérissable, que cherche en
vain Graefe dans le nouvel empire. Tandis qu'en France on
rencontre encore " ce merveilleux instinct du jeu qui est français", tandis qu'on y voit des passionnés de l'esprit, des artistes
dont l'idéalisme ne recule point devant les conséquences extrêmes ; ruine et anéantissement d'une vie politique compromise,
en Allemagne les artistes eux-mêmes considèrent leur art du
point de vue des affaires, de l'intérêt personnel ou national, et
s'ils s'unissent pour protester (" Deutscher Künstlerprotest ")
contre l'achat d'un tableau français dans une ville hanséatique,
ce n'est point au nom d'un idéal esthétique, mais pour dea
gros sous.
Il faut dire que cette maladie d'industrialisation n'est pas
proprement allemande ; et aussi - Meier-Graefe le sait bien qu'il reste en Allemagne des idéalistes qui n'ont point manqué
de répondre à cette levée de boucliers - ou de caducées avec la fermeté qui convenait. Mais, et c'est ce que déplorent
nos voisins, les idéalistes chez eux demeurent isolés, sans contact avec leur peuple. Une nation qui était hier encore celle
des poètes et des penseurs se trouve tiraillée entre un idéalisme
qu'elle ne pouvait désapprendre et un matérialisme qui la grise.
On pourrait dire d'elle cc que dit Meier-Graefe de son empereur : " une personne de bonne volonté qui parle comme
Barberousse et tente d'agir comme un Américain ".
Est-il une conciliation possible entre ces forces anarchiques
au milieu desquelles on se débat ? Reviendra-t-on à cette conception qu'avait Gœthe de la culture, à cet "effort de toutes
les puissances humaines pour organiser le chaos ", à cet ordre,
à cette unité, à cette harmonie qui naît dans la richesse, et
malgré la richesse des relations nouvelles de l'homme avec
l'µnivers ?
Meier-Graefe ne croit cette ,ynthèse possible 9ue par un

NOTES

99 1

retour à l'idéalisme ancien, par un retour aussi à la tradition.
L'~eman~ d'aujourd'hui a .-olontaircment coupé les ponts
derrière lui. Il a cru que surgirait de son seul effort et de
toutes pièces, une " Deutschland-Athcne " si neuve, si ;rande,
que le passé en serait aboli. Or l'Allemagne est grande; elle est
riche, riche d'expériences, de découvertes, d'œuvres; mais à
cette richesse et à cette grandeur il manque le style, " die
mnere Form. " C'est dans l'exemple du passé qu'il lui faudra
retrouver "cette éneq~ie d'ordre purement spirituel", cette
"~spiration infinie ", cette volonté d'atteindre à l'impossible
qui firent grandes l'époque de Fréderic II et celle de Gœthe.
Tandis qu'en France se perpétue "l'apparence au moins de la
beauté", que les écrivains et les peintres s'y sentent les héritier,
d'une tradition dans laquelle ils se meuvent à l'aise que la
,
'
eu1ture n est point pour eux " chose d'église ", mais chose
~'instinct, que leur art a ses racines profondes dans les qualités
mnées de la race dont il est l'expression organique, art et culture en Allemagne continuent de ressembler au chapeau de
Gœthe trop grand pour la tête d'un enfant.

F. B.

�99 2

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

DIVERS
NICE, CAPITALE D'HIVER, par Rohtrt dt Stmza (BergcrLevrault, 7 fr. 50).
Voici un gros livre; le début probablement d'une série,
intitulée : " L'avenir de nos villes, études pratiques d'esthétique urbaine", et dont je ne parlerais probablement pas dans
cette revue s'il n'était écrit par M. Robert de Souza, et si
M. de Souza n'était l'auteur de ce petit livre, si plein de
choses, qui fut discuté ici même : Du Rythme en françaiJ.
M. C. Mairclair a écrit autrefois dans un recueil qui s'appelle,
je crois, Idées f!Îflantu, un article qui mérite d'être relu, sur
l'identité et la Fusion dts Arts. II y faisait ressortir l'autorité et
le poids que donne au critique qui s'occupe d'un art la
fréquentation et la pratique des autres arts, l'intelligence que
peut répandre tout à coup sur une beauté poétique le sentiment
ou l'idée de son analogie avec telle beauté picturale ou musicale.
En général la critique française ne s'est guère engagée dans
cette voie, elle s'est bornée assez exclusivement au fait littéraire, tandis que la critique littéraire anglaise ou allemande se
considérait davantage comme un chapitre de l'esthétique
générale. Il serait d'ailleurs possible de discuter les avantages
et les inconvénients de cette spécialisation, et les Anglais pourraient aussi bien regretter l'absence d'un Sainte-Beuve dans leur
XIXe siècle que nous pouvons déplorer dans le nôtre le manque
d'un Walter Pater.
Le cas de M. de Souza mérite en tous cas d'être signalé,
et il le mérite d'autant plus qu'après l'avoir loué de cette
diversité, il faut lui savoir gré d'une unité très volontaire et
très nette. Du Rythme en françaÏJ et Niu capitale d'Hifler sont
deux exemples techniques qui prennent place dans un même

NOTES

993

chapitre d'esthétique, un chapitre dont un livre ancien de M. de
Souza laissait, dans son titre seul, apercevoir déjà l'esprit, celui
qui s'appelait: La Poésie populaire et lt LyriJme sentimental. L'auteur
s'attache aux faits élémentaires, populaires, de la poésie, ou de
l'architecture, il les tient pour les bases indispensables des
formes supérieures et raffinées, il veut d'abord les élucider et
les ordonner. La disposition, la ligne spontanée que prennent
les valeurs rythmiques dans le langage, que prennent les valeurs
de végétation ou de pierre dans une cité qui vit et croît
normalement, voilà les éléments naturels qu'il faut en premier
lieu discerner. La poésie, l'architecture urbaine, se construisent,
en épousant leurs courbes, sur ces valeurs naturelles.M. de Souza,
dans Nice, capitale d'Hifler, nous montre, en s'appuyant sur des
exemples et une pratique qui ne nous sont guère venues encore
que de l'étranger, la nécessité, pour toute ville, d'un plan
régulateur pour son passé, d'un plan d'extension pour son
avenir. Peut-être pourrait-on reprocher à Du Rytlzmt t11
franrais un excès de plan régulateur et de plan d'extension
dans l'image qu'il présente de la poésie française, et, de l'architecture à la poésie, quelque manque de souplesse dans le
mutandis mutatis. Mais je n'écris pas une étude d'ensemble sur
son œuvre, et je m'en tiens à Nice.
Son livre d'esthétique urbaine su.r Nice ne saurait être q:u'une
série de lamentations, et M. de Souza donne du développement
matériel, édilitaire de Nice, un tableau tel que l'on se demande
si vraiment toute l'œuvre de bassesse et de laideur n'a pas
été irremédiablement consommée. On a un regret de voir
l'auteur dépenser tant de compétence, de travail et _de talent
pour une cause perdue. On se demande alors pourquoi la cause
est perdue et l'on est amené à certaines conclusions générales que
d'ailleurs, je le reconnais, M. de Souza, ayant écrit son livre
d'abord en articles pour un journal de Nice, ne pouvait guère
hasarder devant son public.
M. de Souza, espérant que ses études d'esthétique urbaine
11

�994

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

seront continuées, indique, comme livre, à faire, après Nice,

capitale d' Hiver: Mar1eilk, porte de l'Orient; Lyon, métropole du
travail; Nancy, la Ruche de l'Est; Paris, reine de l'Occident.
Acceptons ces titres, bien que le dernier, dans une série d'esthétique urbaine, sonne assez mal pour la capitale d'Europe qui,
avec Rome,s'enlaidit de la façon la plus inflexiblement progressive.
Ces quatre derniers titres n'en ont pas moins une signification
humaine : ils désignent des organismes de santé, de travail.
Mais Nice, capitale d'Hiver a-t-il un sens ? Cela ne signifie pas
capitale de l'hiver, titre qui s'entendrait assez bien de
Petersbourg. Cela ne veut pas dire non plus : capitale de la
France en hiver. Il faudrait entendre capitale des hivernants,
c'est-à-dire de deux catégories de gens : les maladei, les oisifs.
Laissons les malades de côté : ils viennent demoins en moins à
Nice, et ce ne sont pas eux qui imposent à une ville, en droit et
en fait, ses exigences édilitaires. Restent les oisifs, généralement
étrangers, issus d'Amérique et de Russie. Quel élément de beauté
l'esthétique, urbaine ou autre, peut-elle tirer de la .1 C'est
M. Barrès, je crois, qui dit que l'invasion de tous les rastaquouères de l'univers nous a• forcés à ne grouper sur la Côte
d'Azur que des idées communes (et d'abord ce nom ridicule
dft à M. Stéphen Liégeard). La même nécessité qui nous Y
fait placer des idées communes y fait -pousser des bâtisses
communes. Je prends les premières lignes du livre de M. de
Souza: " Nice est un de ces points du globe, célèbres, que
tout le monde connaît avant de les avoir vus. Les lignes,
les plans du paysage vous sont rendus familiers par les affiches
et les cartes postales. '' Soit. Mais, parmi ces lignes et ces plans,
toute ville célèbre, surtout sous le ciel clair de la Méditerranée,
impose d'abord un point dominant, un sjgne capital, u~ chef
vivant du paysage, Notre-Dame de la Garde à Marseille, le
Vésuve à Na pies, l' Acropole à Athènes, les cierges blancs des
minarets à Constantinople. A Nice ce chef ne manque pas,
qui occupe dans la baie la place de la Tour Eiffel dans

NOTES

995

l'horizon de Paris : c'est le Casino de la Jetée-Promenade.
Sur la mer de Nice il emplit, il hallucine le regard, et la baie
des Anges ne se voit pas plus sans lui que le golfe de Naples
sans son volcan. On ferait le tour de la Méditerranée et même
du monde sans rencontrer rien de plus cyniquement outrageant,
sans trouver l'analogue de cette énorme ordure, posée au milieu
des plus admirables lignes, gratuitement, pour être là, pour
railler, pour infecter, pour rappeler horriblement que ce ciel,
ces montagnes, et cette mer sont les sujets et les servants de ce
qui tient dans le mot et la chose d'un Casino. M. de Souza
a beau nous parler d'embellissements, de rénovation édilitaire,
tant que les Niçois n'auront pas détruit cette Bastille et purifié
leur baie, nous les mettrons dans le même cercle de l'enfer
esthétique que les accroupis de Vendôme.
Je ne ~ais d'ailleurs pourquoi j'ai l'air de m'en prendre ici
à M. de Souza : car lui-même donne d'autres exemples, aussi
énormes, du béotisme niçois. Il laisse l'impression que le mal
passé qui est fait, le mal futur qu'il est impossible d'empêcher,
rendent son livre aussi inutile comme action que lamentable
comme tableau. Mais les questions qu'il soulève dépassent
l'horizon niçois. La dernière partie de l'ouvrage est une description
des efforts faits à l'étranger pour donner la beauté aux villes ou
pour la leur conserver. M. de Souza remarque que presque
toutes les fois qu'une ville étrangère met au concours un plan
d'embellissement, d'organisation ou de création urbaine, c'est
le projet d'un architecte français qui est couronné. D'autre
part la France vient incontestablement bonne dernière en
matière d'édilité esthétique. M. de Souza estime que la faute
en incombe à l'administration et aux polytechniciens. Sont-ils
les seuls coupables 1 Renvoyé à M. Faguet pour " le règne de
l'incompétence" et à M. Maurras pour " l'omnipotence de
l'élection politique. "
A.T.

�997

NOTES
LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISI

•••
D1ux1kM1t LIST! DE souscJUPTEURS à l'édition monumentale
de Une Saison en E,1.ftr par Arthur Rimbaud.

Exemplaires surjapm, imptri4l à 100.frm,a: MM. H. Lamertin,
Bruxelles; E. Lemercier; Mme Georges Tamme.
Exemplairts sur r;ergé à la cwe Y an Gt/Jer Zo11e11 à 50 fra11u:
MM. Roger Audouin ; Jean d'AxenofF, Kief; René Barri.lion;
Ivar Campbell, Wa,hington; G. Centueroz.ewer, Varsovie;
François Coulon; Cuenod, Vevey; Joseph Desaymard;
F. Fraenkel, Berlin ; Edwin Frank.furter, Lausanne; Melle
Henriette Gespcrt, Bruxelles; MM. Marcel Groult ; Charles
Herbiet; Stuart Jcnk.ins; MMellea Gaby Kessel-Little; Lilli
Lieser, Vienne; M= Émile Mayrisch; M. A. Mollat;
Mme Hélène du Pasquier; MM. Yves Refoulé; Eugène
Rouart; Georges Roimcau, Odessa; Alfred-Jean Rumpelmeyer;
Jean Ryeul; Rémy Salvator; Henri Thuile, Le Mex (Égypte);
Téodor Toeplitz, Varso..-ie; Alfred Vailette; Henrique de
Vilhena, Lisbonne.

Les souscriptions à cet ouvrage de grand luxe, dont le but
premier est d'honorer la mémoire du grand poète, sont reçues
à Paris: chez l'imprimeur Pichon, :z 1, boulevard de Sébastopol;
à la Nouvelle Rlflue Fra11çaiu, 35, rue Madame, et au Mtmvt
de Fralllt, 1.6, rue de Condé. Le tirage, limité à 50 japon et
100

holb.nde, se fera prochainement.

•••
SouscRJPTlON

POUR L'!iu:cr10N o'UH MONUMENT

à EMMANllEL

SIGNORET.

Voici quelle était la liste des souscripteurs au
Edmond Théry
Henri Dagan

20

Novembre:

100

s

10

Edmond Pilon
100
Louis Giniès
Pierre Jourdan
5
40
Henri Bertin
10
Ch. Gatcau
Conférence Emile Sicard, à Salon
414.50
20
Paul Souchon
JO
Emile Sicard
Marcel Provence
5
Joseph d'Arband
5
Lucien Rolmer
5
Conférence Marcel Provence, à Lançon 53
JO
Emile Ripert
:zo
Jean de Pierrefeu
10
Aleundre Hérenger
JO
A Dragon
20
Edmond J alou:r
:zo
Léo Coren
Gabriel Boissy
5
10
E. Sansot
20
J. Gasquet
10.1.5
Schlesinger
90
Séance à Lançon
Ville de Lançon
126.85
Séance à Pelissanne

us

André Gide
Mercure de France
Nouvelle Revue Française

30

so
30

La souscription reste ouverte ; adresser les envois et la correspondance à M. Louis Giniès, 17, B'nrd Raspail à Paris.
" Est-il temps, peut-~tre, - nous écrit M. André Gide, en
nous envoyant sa cotisation - de rappeler aux admirateurs de

�LA NOUVELLE REVUB FRANÇAISE

Signoret, ou de leur faire connattre, que le poète qu'ils honorent
n'a pas laissé seulement des vers admirables, mais aussi une
veuve et trois enfants dans une situation bien voisine de la
misère.
Peut-être quelqu'un de vos lecteun est-il en position d'obtenir pour eux an secours."

•••
Un certain nombre de matinées littéraires sont organisées au
Salon d'Automne par M. Pierre Jaudon. La conférence d'ouverture a été faite par M. Jean Muller. Puis M.André Thévenin
a parlé de Paul Claudel. Et voici le programme des seances qui
n'ont pas encore eu lieu :
4 Décembre: Le, tmdanw actutlks dl kz pol1it en Allemagr,t.
Conférence de M. Félix Bertaux.
9 Décembre: Ler Caliitrr d'Aufaurd'liui.
Conférence de M. Léon Wcrth.
11 Décegibre : L' Œuvrt dl Ck. PlgMJ tt le, Caliin-1 dl 14

Quinz;aine.
Conférence de M. François Porché.
18

Décembre : Lt Comll dl Gobineau.
Conférence de M. Tancrède de Visan.

Prêteront Jeun Concoun :
Mmea Suzanne Despm, Madeleine Roch, Séphora Mossé,
Sylvette Fillacier, Marcelle Schmitt, Alice Tissot ;
MM. Lugné-Pol!, Jean Hervé, Jouvey, Armand Bernard,
Jacques Robert, Millet.

•••
C'est par erreur que le Théitre du Vieux Colombier a
annoncé à son programme paru dans la Nour,t//e R.tr,ut Française
du 1er septembre 1913 la représentation de L'Esfant g/JJ/ th,

999

NOTES

Mo11d1 Ouidtntal, "traduction inédite" da chcf-d'œuvre de

J. M. Synge.
La pi&amp;:c, sous le titre: Lt Baladin du Montk Orcidtntal, a
été traduite par M. Maurice Bourgeois et lui appartient exclusivement en tous droits de traduction, public.1tion et représentation française ; et c'est M. Lugné-Pol!, directeur du Thé~trc
subventionné de l'Œuvre, à qui M. Maurice Bourgeois avait,
depuis plusieurs mois, donné pleine autorisation de faire jouer
sa traduction, qui la représentera incessamment sur la scène du

ThéAtre-Antoine.

•••
Nous apprenons que le prix Nobel pour 191 3 vient d'être
décerné à Rabindranath Tagore, de qui nous publions dans cc
numéro une série de ~mes.

•••
Le Jeudi 4 Décembre, à 4 1/2 heures, M. André Gide fera
une conférence sur l'œuvre de Tagore au ThéAtre du Vieux
Colombier.

•

•

•

Au moment de mettre sous pre se, une très triste nouvelle
vient nous surprendre; on nous annonce la mort de Louis
Nazzi. Nous le savions depuis longtemps malade, mais rien ne
nous faisait prévoir sa fin prochaine. Tous ses amis de la
Nour:tlle Rtfl~ Fr1111çaist sont douloureusement affectés et adressent à ses. parents leurs condoléances sincères. Dans notre
prochain numéro Jacques Copeau lui rendra l'hommage que
son talent, sa force de vie et sa générosité lui ont mérité.

�LES REVUES

Rxvuis

1001

LES REVUES

1000

FRANÇAISES.

Il n'est pas trop tard pour citer quelques extrait! du fort
curieux article que Mme Simone a consacré dans le TEMPS au
théatre américain. Elle nous y signale une sorte de bouillonnement singulier qui présage peut-être une époque "élisabéthaine ".
On donne une " première". Il y a dans la salle les critiques qui,
entre les dix speetacles qui leur sont offerts ce soir-là, ont choisi,
bien entendu, celui qui leur était sympathique. Fort peu d'acteurs;
fort peu d'auteurs dramatiques ; quelques amis de l'auteur et des
acteurs ; et le public - tout simplement. Ici, pas de repétition
générale ; pas de " couturières " ; aussit6t que la pièce est sue
- quelquefois même avant, - on joue, on est dans la nécessité de
jouer.
La pièce commence; le public est extrbnement attentif I La proximité de la rue, si rassurante pour les gens qui craignent l'incendie,
et l'absence de portes pour séparer la salle des vestibules ont bien
quelques petits inconvénients : vous entendez les tramways passer,
les automobiles corner, Ica vendeurs de journaux crier les nouvelles,
le fracas du chemin de fer aérien quand il est voisin du théâtre. Au
cœur de l'hiver, quand les tuyaux dorés des calorifm:s sont lents à
s'échauffer, les terribles coups de marteau de la vapeur s'ajoutent,
sur la scène et dans la salle, à toua les bruits que je viens d'énumérer.
Rien ne trouble, rien ne dérange les Américains : ils sont habitu6,
me dit-on.
La pièce suit son coun. Dans les entr'actes, un orchestre joue des
airs réconfortants et des petits garçon• n~gres YOUS offrent de l'eau

glacée. Il y a en général, à un moment de la soirée, un nombre
suffisant de rappels pour permettre à l'auteur de prononcer un petit
diacours. Le directeur, qui va et vient entre aea différents thé.ltrcs,
ae mele aux groupes à la sortie, à moins qu'il ne soit au Canada, en
Louisiane ou en Californie. Les acteurs interrogent leurs amis. Tout
le monde attend la presse du lendemain.
Elle est rarelllcnt unanime. Elle est toujours fort claire: les manchettes portent : ImmtnJt sucû1. Pilet rtrVissantt... ou Chute si11istrt.
Pilet dlttstab/t ... Et les acteun sont traités de m!me : c'est un pays
ou l'on vous dit votre fait. li y a, parmi les critiques de New-York,
quelques hommes ffllinenu, spirituels et pleins de goClt, rarement
d'accord. Leurs jugements excellents ne sont guère plus enveloppé!
que ceux de critiques improvisés. Lorsqu'on a lu un journal, on sait
toujours à quoi s'en tenir. On n'est perplexe que si l'on a le malheur d'en lire dCWL

•••
M. Augustin Hamon, dans la revue

FLAMBERGE

étudie Clsar

et Cliopatre de Bernard Shaw. Il cite Shaw lui-meme.
"L'originalité, dit Shaw, donne à on homme un air de franchise, de générosité et de magnanimité, car son originalité lui
permet d'estimer la valeur de la vérité, de l'argent ou du succès,
sans tenir compte des conventions et de la morale habituelles ".
Aussi, César prodvit une impression de complet désintéressement
et de complète magnanimité et il n'agit qu'avec un entier égotsme.
" C'est dans ce seul sens qu'un homme est naturellement grand ;
c'en dans cc sens que j'ai représenté César comme grand. Ayant de
la vertu, il n'a pas besoin de bonté. Il n'est ni clément, ni franc, ni
généreux, car un homme qui est trop grand pour vouloir se venger
n'a rien à pardonner ; un homme qui dit des choses que craignent
de dire d'autres gens, n'a pas besoin d'être plus franc que ne l'était
"Bismarck. Et il n'y a aucune générosité à donner des choses dont
on n'a pas besoin, à de, gens dont on a l'intention de se servir".

�1002

LA NOUVELLE REVUE FRANÇAISE

TABLE DES MATIÈRES

•••
Faut-il attribuer à Racine le Triompl1t de Lulli aux Champ1Ely1!t1 qu'exhume l'abbé Bonnet et qu'il publie dans la REVuE
( 1 5 octobre). C'est une lettre mythologique mêlée de vers, qui
a l'aisance, le ton et le gonflement du grand siècle mais qui
n'ajoute rien i la gloire du poète de Blrhtiu. L'esprit en est
amusant mais facile :

Ctpmdant lt vitux mattht,
Aperttflnnt utte !Jme,
Mtt JO naulle a.flot
Et l'aborde en virtgt coups de rame.
Mais ooyant à son air
Que JOfl rorps n'tlflait pa, t1rcor la 1/pulture,
Il ne voulut poi11t la pamr;
Ce flll l'/Jme prit pour injure.

• ••
Signalons le num&amp;o d'octobre de /'Art et lu .Artistes consacré
par M. de Tressan a la Ptmtrm tn OrimJ et tn Extdme-Orient.
Entre cent reproductions curieuses, une planche en couleur
restitue pour nous one fresque du VIII• siècle japonais qui
orne le Temple Kond6 de Oryu-Ji. Elle nous semble digne
par sa grandeur, sa simplicité, sa sobre richesse d'!tre comparée
aux plus hauts chefHl'œuvre de l'art chinois ancien et aussi
bien de l'art des pré-renaissants d'Italie.

•••
La vaillante revue populaire de diffusion arti tique Note 1ur
lu Âr/1 que dirige M. Ro,noblet nous offre les résultats émouvants de la méthode directe de Mel1• Marchand, profes·eur de
musique i St Quentin. Ses pl:tites élèves pensent en musique et
elles écrivent des narrations musicales du plus vif intérêt. Avec
les sports, la gymnastique rythmique et "l'écriture musicale",
quelles générations nous prépare-t-on 1

CONTENUES DANS

LE TOME X

{JUILLET-DÉCEMBRE

1913)

FRA. ÇOIS-PAUL ALIBERT
15

(LV)

. 195

(LVI)

Le Puits et le Laurier . . . . . .
HENRI ALIÈS
Le Fruit plein de cendres.

.

.

.

.

.

MICHEL AR...~AULD
Deux livres sur Proudhon. . . . . . . . 527 (LVIII)
Etudes de psychologie litté-raire, par
Louis Cazamian . .

.

.

.

.

Etudes de psychologie litlé-raire, par
Louis Cazamian .

.

.

.

8o2

(LIX)

950

{LX)

HENRI BACHELIN
Philémon, vieux de la tJicille, par
Lucien Descaves .

.

.

150
(LV)
634 (LVIII)

.

Vie de Satnuel Belel, par Ramuz.
ANDRÉ BAINE
Poèmes . . . .

. . . . ...

.

.

701

(LIX)

t6o

(LV)

324

(LVI)

FÉLIX BERTAUX
Lettres allemandes : Frtitagskind, par
Otto Flake. . . . . . . .
Lettres allemandes : France et Alle•
magne : Littératures comparées, par
Aug. Dupouy. . . . . . . . .
Lettres allemandes : J nf11U11ce du théâtre
français sur le théâtre alle111and de
r870 à r900, par Paul Fritsch . . .
Lettres allemande : Wohin Treiben Wir1
par Jnlius Meïer-Graefe . . . . .

651 (LVlll)

988

(LX)

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1

1

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1

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1

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RENÉ BICHET

1
11

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1

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Poèmes.

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Poèmes.
/:

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1

LOUIS DUMONT-WILDEN
Camille Lemonnier .

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•

EDOUARD DOLLÉANS
L'E,wers du Mu.sic-Hall et Prrou.
Poucette et quelques autres, pa;
Colette Willy . . . . . . .

-1

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1

11

,,
1

Sur quelques ballets de transition .
La Marchande de petits pains pour
les canards, par René Boylesve . 31 3
:Manuscrit trouvé dans une île, par
Luc Durtain
.
. .
Arl_, Chrétien, par Georges Desvalheres. . . . . . . . . .
Devant le monument de Catulle
Mendès.
Nouvelles .Asiatiques, par le Comte
de Gobineau
Laure, par Emile Clermont
A propos des Degas de la Galerie
Manzi. . . . .
Au Musée du Louvre
Le Génie de Flaubert, par Jules de
Gaultier . . . . . .
. . 616
Dans les Rues, par J.H. Rosny aîné et
Sépulcres blanchis, par J. H. Rosny
jeune. . . . . . . . . . 630
A propos de deux livres de l\.f.André
Suarès: Idées et Visions et Trois

(LVII)

16c]

JACQUES COPEAU
Dingo, par Octave Mirbeau
130
(LV)
Jfarie-Magdeleine, par Maurice
Maeterlinck. . , . . . . . 146
(LV)
Stanislas Wyspianski et le théâtre
polonais . . . . . . . . . 299
(LVI}
Un essai de rénovation dramatique; le Théâtre
du Vieox Colombier . . . . . . . .
337 {LVII)

. '

1

354

PAUL CLAUDEL

11

1

'

~-".

1

Le
Le
Le
Le
Le

Grand
Grand
Grand
Grand
Grand

ALAIN-FOURNIER
.Meaulnes (I)
Meaulnes {II) .
Meaulnes (III) .
Meaulnes (IV) .
Meaulnes (fin) .

155

297

(LV)

Hommes.
Psycbl, par Gabriel Mourey . . .
Suzanne Desprès dans Hamlet . .
Introduction aux matinées de poésie
du Théâtre du Vieux Colombier.
Les Livres du Temps, par Paul
Souday . , . . . . • . ,
Les premiers spectacles du Théâtre
du Vieux Colombier .
Le Phalène, par Henry Bataille .
Les De11x Forw, par P.J. Jouve

(LVI)

78

(LV)
(LVI)
376 (LVII)
559 (LVIII}
731
(LIX)
213

HENRI GHÉON
A propos de PJnélope et de Boris
Godounov . . . . . . . . 133
711.lien devant un public "averti'' . 142
Riqud à la Houppe au Théâtre
Français. . . . . . . . . 147
!tf arihe et Marie, par Edouard
Dujardin. . . . . . . . . 149
Chronique de la Poésie: La Tapisserie de
Notre-Dame, par Charles Péguy. Alcools, par Guillaume Appollinaire.Le Page de la Vie, par Maurice
Rostand. - De Théophile Gautier
poète, etc.. . . . . . . . . '. 282

(LV)

{LVI)
(LVI)
(LVI)
(LVI)

Souvenirs de la Com d'Assises (I) .
Souvenirs de la Cour d' Assises (Il).

t,. .

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(LVll)

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(LVII)
(LVII)

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819

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(LIX)
(LIX)

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665

(LIX)

893

(LX}

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ANDRÉ GIDE

(LV)
{LV)

(LVI)

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1~

(LV)

1

COMTE DE GOBINEAU

864

Adélaïde

(LX)
:,

'

ANDRÉ DE HEVESY

(LVI)

Sur le Comte de Gobineau. .

,

852

'

{LX)

1

�JEAN SCHLUMBERGER

VALERY LARBAUD
Lettres anglaises : Œuvres Complètes
de Francis Thompson. -Francis
Thampson, par S. Rooker.-Poems
parAliceMeynell. . . , . : 319 (LVI)
Lettres anglaises : William-Ernest
Henley, par L. Cope Cornford. La Saison 1913. . . . . .
636 (LVIII)

Le Mur . .

33

(LV)

. .

. .

(LV)
(LV)
(LVI)

459
louin
Les Vivants et les Morls, par la
f62
Comtesse de Noailles.

(LVII)
(LVII)

Petits Dialogues sur le théâtre et

ROGER MARTTN DU GARD
. .

{LV)

Essais de critique liltéraire et
philosophique, par René Gil-

LOUIS LEFEBVRE

Jean Barois (fragment)

Chronique du Théâtre: La Pisanelle,
126
par Gabriele d' Annunzio
La Gloire A mb11lanctère, par
Tristan Bernard. . . . . 148
Exposition Théo Van Ryssel158
berghe.
La Khovanchtchina, par Mous
sorgsky . . . . . . . 303

l'art dramatique, par Edmond

. • 546 (LVIII)

Sée. . . . . . . . . 473

(LVII)

Heures et Rêves, par Gérard
622 {LVIII)

Mallet .

DARIUS MILHAUD

Le Chartisme, par Edouard

Les " Festspiele '' d'Octobre à
Hellerau . . . . . . .
82 J

(LIX)

655 (LVlll)
Dolléans
l'Appel des Armes, par Ernest
816
(LIX)
Psichari

FRANÇOIS PORCHÉ
Pire que la mort .

497 (LVIII)
JULES RENARD

Lettres à l'amie (1) .
Lettres à l'amie (Il)

5
1 79

(LV)
(LVI)

JACQUES RIVIÈRE
Le Roman d'aventure (fin) • . . . .

.

{LV)

Le Sacre du Printemps, ballet
par Igor Stravinsky, Nicolas
Rœrich et Vlaslav Nijinski .

Le Sacre du Printemps . . . . . . . ,

(LVI)
(LIX)

ANDRÉ SUARÈS
Chronique de Caërdal : Contraires.
Chronique de Caërdal: Pèlerins de
Sion . . • . . . . . . .
Ch,ronique de Caërdal : Shakspeare
a Pans . . . . . . . . .
Chronique de Caërdal : Mort d'amour . . . . . . . . . .
Chronique de Caërdal : Le plus
beau temps . . . . . . .

271

{LVI)

441

(LVII)

6o2 (LVIII)

778

(LIX)

934

(LX)

833

(LX)

. 452

(LVI!)

RABINDRANATH TAGORE
L'Offrande Lyrique (Traduction d'André Gide)

GASTON SAUVEBOIS
JÉROME ET JEAN THARAUD

La Culture française en Belgique,
par Maurice Wilmotte . . 314
Portrailset Souvenirs, par Henri
de Régnier . . . . . . 812

(LVI)
(LIX)

La Disgrâce de Nicolas Machiavel,
par Lucas Dubreton.

. . ,

�ALBERT THIBAUDE'l'
Chronique de la littérature: La Prtface de Stéphanie, par Paul Adam
Les Copains, par Jules Romains. .
Un livre sur Ronsard . . . . . . . , .
Le Roman, par Jean Muller . . .
Charles Blanchard, par Ch. L. Philippe . . , . . . . . . .
Le Najoléon de Notting-Hill, par G.
K. Chesterton, trad. Jean Florence
François Villon, sa vie et son temps,
par Pierre Champion. . . , .
R,main Rolland: l'homme et f:œuvre,
par Paul Seippel . . . . . ,
L'Aventure de Tltérèse Beauchamps,
par Francis de Miomandre . .
Nice, capitale d'hiver, par Robert
de Souza. . . . . . . .

rrs
1 53

198
461

~LV)
LV)
(LVI)
(LVII)

623 (LVIII)
639 (LVIII)

792

(LIX)

807

(LIX)

966

(LX)

99 2

(LX)

CAMILLE VETTARD
La Bataüle à Scutari d'Albanie, par
J. J. Tharaud . . . . . . . 618 (LVIII)
Cltarlcs Dickens, par Algernon Charles Swinburne. . . . . . . 646 (LVIII)
XXX

Le Théâtre d' Hellerau. . . . .
Le Théâtre du Vieux Colombier .
L' Edition monumentale d' Une Saison en Enfer (Première liste de
souscripteurs
Théâtre du Vieux Colombier : programme des matinées poétiques.
L'Editioo monumentale d'Une Saison en Enfer (Deuxième liste de
souscripteurs) . . . . . . .
Souscription pour un monument à
Emmanuel Signoret . . . . .
Programme des matinées littéraires
du Salon d' Automne. . . . .

r. . . . . . .

474
483

(LVII)
(LVII)

487

(LVII)

655 (LVIII)
996

(LX)

996

(LX)

998

(LX)

LE GÉRANT : ANDRÉ RUYTERS.

Imp. SAINTE CATHERINE, Quai St-Pierre, I2, Bruges (Belgique).

�</text>
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                  <text>Después de un "comienzo en falso" en noviembre de 1908 bajo la dirección de Eugène Montfort, el primer número "real" de La Nouvelle Revue Française apareció en febrero de 1909. La creación de “La Nouvelle Revue Francaise : Revue mensuelle de littérature et de critique", está a cargo de un grupo de seis escritores del que André Gide ha sido, desde el cambio de siglo, el líder. Conocerá a un público excepcional, renovando en equilibrados resúmenes, compuestos a su vez por Gide y el círculo de fundadores, luego por Jacques Rivière y Jean Paulhan, las perspectivas de la novela, el teatro, la crítica y la poesía contemporáneos. Todas las grandes tendencias y voces del período de entreguerras estarán representadas allí, "sin perjuicio de escuela o partido". De la revista nacerán en 1911 las Ediciones de la NRF, puestas bajo la responsabilidad de Gaston Gallimard, y de las que Paul Claudel, André Gide y Saint-John Perse serán los primeros autores. Después del doloroso período de la Ocupación cuando, de 1940 a 1943, La NRF renació en 1953, bajo la doble dirección de Jean Paulhan y Marcel Arland. La revista seguirá explorando los territorios literarios bajo la vigilancia de Georges Lambrichs, Jacques Réda y Michel Braudeau. Si la tirada de la revista ya no es comparable a la que este tipo de publicaciones podrían tener en el momento de su mayor audiencia, no deja de ser, dentro de un sistema editorial más amplio, un apoyo ofrecido a la creatividad literaria y, sobre todo, uno de los raros lugares donde se puede expresar una crítica libre, amplia y profunda sobre la literatura en formación, en Francia y en el extranjero.</text>
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                <text>La Nouvelle Revue Francaise : Revue mensuelle de littérature et de critique, 1913, Tomo 10, Octubre-Diciembre</text>
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                <text>Después de un "comienzo en falso" en noviembre de 1908 bajo la dirección de Eugène Montfort, el primer número "real" de La Nouvelle Revue Française apareció en febrero de 1909. La creación de “La Nouvelle Revue Francaise : Revue mensuelle de littérature et de critique", está a cargo de un grupo de seis escritores del que André Gide ha sido, desde el cambio de siglo, el líder. Conocerá a un público excepcional, renovando en equilibrados resúmenes, compuestos a su vez por Gide y el círculo de fundadores, luego por Jacques Rivière y Jean Paulhan, las perspectivas de la novela, el teatro, la crítica y la poesía contemporáneos. Todas las grandes tendencias y voces del período de entreguerras estarán representadas allí, "sin perjuicio de escuela o partido". De la revista nacerán en 1911 las Ediciones de la NRF, puestas bajo la responsabilidad de Gaston Gallimard, y de las que Paul Claudel, André Gide y Saint-John Perse serán los primeros autores. Después del doloroso período de la Ocupación cuando, de 1940 a 1943, La NRF renació en 1953, bajo la doble dirección de Jean Paulhan y Marcel Arland. La revista seguirá explorando los territorios literarios bajo la vigilancia de Georges Lambrichs, Jacques Réda y Michel Braudeau. Si la tirada de la revista ya no es comparable a la que este tipo de publicaciones podrían tener en el momento de su mayor audiencia, no deja de ser, dentro de un sistema editorial más amplio, un apoyo ofrecido a la creatividad literaria y, sobre todo, uno de los raros lugares donde se puede expresar una crítica libre, amplia y profunda sobre la literatura en formación, en Francia y en el extranjero.</text>
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                <text>Gallimard, Gaston, 1881-1975, Director</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>���!!lV!!S Y LETl\!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. RECTOR FERNANDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA.AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de h Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México.

�l

BIBLIOTECA CENTRAL

U.A.N.L

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 4

Año 10

Diciembre de 1967

Segunda Epoca

SUMARIO

Hernán Solís Garza, Dos Minutos de Historia . . . . .

5

Diana Pey, "La Educación Musical en la Actualidad . . . . .. . . . . . .

. . . . . . . . 17

Franz Bouschpies, uLa Presencia de Goethe" . . .... 31

1

�DOS MINUTOS DE HISTORIA

Dr. H ernán So lis Garza.

En 1930 un hombre llamado Russell Lord, editor
de "The Land", publicó un articulo que contenia un a
fantástica idea; 18 años después en la misma revista,
James C. Rettie revivió el tema y esto inspiró a Karl
Menninger quien en 1951 introdujo a la literatura psiquiátrica esta fantasia. (*)
Lo que enseguida relataré se nutre de esas fuente~, aunque me permitiré algunas grandes libertades
por mi cuenta.
El asunto es el siguiente:
Trataré de una película que iniciaron hace 750
millones de años, cientificos de otro planeta m u c h o
más desarrollado que el nuestro.
Sucedió en aquella remota época que sus poderosos
telescopios descubrieron nuestro pequeño mundo y decidieron, en un plan heuristico, filmar una película de
nuestra vida tomando una fotografía cada año.
El film proyecta 24 tomas fotográficas por segundo, de tal manera que cronos transita a una velocidad
de 24 años por segundo, 1440 pQr minuto, 86,400 por
hora y un poco más de 2 millones de años en un dia.
,..
. , El que logre ver toda esta película que r e f i e r e
nuestra historia desde hace 750 millones de años, tendría que prepararse para estar frente a la pantalla por
espacio de un año.
)

5

�Hace algún tiempo, los ·sabios que en, la actualidad
supervisan la producción de esta película, en un gesto
de fraternidad para con e:;;te mundo subdesarrollado,
enviaron una copia tomanao como conducto la O.N.U.
(Organización de las Naciones Unidas). Sin embargo,
la proyección pública de e3te importante documento,
no se ha llevado a efecto por fuertes divergencias surgidas en relación a los derechos que creen tener respecto a él dos poderosas potencias terrestres.
No obstante esto, parece ser que U. Thant, h&lt;J. resuelto este p1oblema y acaba je anunciar que el film
se exhibirá en la ciudad de New York, empezando a -las
cero horas del día lo. de e .'1 ero de 1968 y terminará
-F'reud médiante- a las doce de la noche del 31 de
diciembre del mismo año.
Como la asistencia será limitada, Mr. Thant ha enviado a todos los interesados en el estudio de la historia, un libretCl que, a manera de "avance", ilustre por
lo pronto algo de lo que pasa en el film.
Daremos un breve informe de esto.
La película es extraordinariamente aburrida durante los primeros tres m2ses de proyección, los cuales
comprenden los primeros 180 millones de años de nuestra vida. Solo verán ustedes en la pantalla; erosiones,
erupciones, montañas que surgen y desaparecen, partes
globosas como si la tierra estuviera hirviendo y en fin,
la superficie .t oda cambiando da forma, tamaño y posición.
A principios de abril, ustedes verán algunas indicaciones de la presencia de organismos unicelulares. en
algunas de las aguas que pare~erán que están aún en
ebullición, a fines de abril estos organismos llegarán a
ser pluricelulares y algunos se encapsularán.

te-brados, los que serán acuáticos.
En junio, la región hoy llamada Norte América e21tará totalmente cubierta por agua.
A mitad de julio, ap·uece la primer sefial vegetal
9ue irá poco a poco matizando de verde gran parte Je
la pantalla.

Al principiar agosto, el mar se verá lleno de peces,
algunos de ellos con respiración pulmonar, en el curso
de este mes muchos de estos peces buscarán la playa y
se conver.tirán en anfibios.
Temprano en septiembre, se dejarán ver los primeros insectos, algunos de ellos, gigantescos; después
.aparecen los reptiles y al final de septiembre, la pe11cula se anima al aparecer el primer gran participante
del film: El Dinosauro. Este actuará por unos dos meses y desaparecerá.
En octubre aparecen los primeros mamíferos.
Durante noviembre, reptiles voladores se proye'J
tarán en la pantalla.
/
Y así llegamos hasta el mes de diciembre y se observa que los mamíferos dominan la escena, que los mares permanecen en su sitio, las áreas verdes también,
pero el hombre aún no hace su aparición y tal pare&lt;:e
que solo le tocará un simple "bit" en la película.
Está a punto de terminar diciembre y con él la exhibición, estamos en el último 'lía del año, precisamente al filo del mediodía, que es cuando entra en escena
el hombre (El Mono de Java, El Pithecanthropus Erectus). Es de suponer que en este momento se escuche el
primer gran aplauso.

Para el final de mayo aparecerán los primeros var6

La pelicula irá transcurriendo en esa forma y a hs
7

�once de la noche de ese dia aparecerá el h o m b r e '1...e
Neanderthal, media hora después tocará el turno al Je
Cro-Magnon y 15 mi.nutos más iarde al hombre de la
edad de piedra.

mente. Imaginé que por un milagro de la ciencia, durante esos dos últimos minutos, cada uno de nosotros
vería en la pantalla diferentes imágenes y como en un
1meño sin reloj y sin métrica, en la máquina del tiempo
contemplaríamos escenas de los últimos 2,800 años.

Faltando 5 minutos para que termine el año aparecen egipcios, babilonios, hebreos, chinos, griegos y
romanos.

El amante de las artes veria a Leonardo, a Miguel
Angel, a Gaugin; escucharía a Beethoven y leería el
l,lanuscrito de Hamlet.

Los dos últimos minutos de la proyección incluyen
la historia de los últimos 2,880 años.

El amante de la guerra vería a Julio César, a Na¡,oleón y en los últimos segundos de la película, o sea
c,.tando se suscitan la Primera y Segunda Guerra Mundiales, su sadomasoquismo lo llevaría al orgasmo.

A las once de la noche con cincuenta y ocho minutos y 3 8 segundo, al faltar solamente un minuto más
22 segundos para que termine la pelicula, nace Jesús y
un segundo y fracción después muere crucificado.
20 segundos antes de terminar el año, Cristóbal
Colón descubre las Américas por equivocación.
Un segundo después, Hernán Cortés aparece llorando en su "Noche Triste".
Seis segundos antes de que ocurra el final, Hidalgo aparece dando "El Grito de Dolores".
Cuatro segundos faltarán cuando do:'.l Benito Juárez nos habla del Respeto al Derecho Ajeno.
A las 11 de la noche con 59 minutos y 58 segundos
e:l México revolucionario tiñe de rojo la pantalla.
Durante el penúltimo segundo todos nosotros empezamos a vivir. Dentro de dos segundos estar e m o 8
n·uertos la mayor parte.
Cuando terminó de leer el "Informe Thant" me
quedé absorto, pensando en esos dos últimos minutos
de la pelicula y una. serie de fantasias surgieron de mi
8

A mi ... a mi siempre me ha apasionado la historia de la psiquiatría ... entonces, yo vería lo siguiente:
Heráclito, el ambivalente, el pretendido semen de
la dialéctica, entra en escena. (En la película serán las
11 de la noche con 58 minutos y 18 segundos).
Observaría al melancólico de Efeso diciendo: "No
puedes meterte dos veces en la misma corriente, porque
nuevas aguas fluyen siempre sobre ti, nos metemos y
no nos metemos en las mismas aguas, somos y no sorr.os ... Ser y no ser ... y es lo mismo en nosotros, lo
que está vivo y lo que está muerto, lo que está despierte, Y lo que duerme, lo que es joven y lo que es viejo, los
¡;rimeros cambian de lugar y se convierten en los últimos y los últimos a su vez, cambian de lugar y se convierten en los primeros ... Todo cambia, menos el cambio ... "
Un segundo después, aparece el Padre de la Medicina, nos muestra la palma de su mano izquierda al
rnismo tiempo que exclama:
"La mano debería de t ener solo cuatro dedos, solo
cuatro ... cuatro son los puntos cardinales, cuatro l as

9

�E:Etaciones del año, hay cuatro edades en la vida, cuatro
e;;ementos son los fundamentales en el Universo, hay
cuatro humores y cuatro son los órganos vitales: la sangre y el corazón, la flema y el cerebro, la bilis amarilla
:¡ el higado y la bilis negra y el baso".
De Hipócrates a Galeno transcurrirán 2 5 segundos. Durante este periodo se ve al enfermo mental bien
tratado: baños, música, ejercicio, drogas, etc., y todo
esto en un escenario de bellos jardines.

describe el relato clásico de la esclerosis múltiple. Tal
era la razón de aquella tolerancia.
Un segundo depués, veo a este anatomo-patólogo
ya convertido en maestro y lo 'identifico como Juan
Martin Charcot, impartiendo un martes sus lecciones en
Salpétriere, entre sus asistentes podemos observar a
Babinsky, Pierre Marie, Janeta y un judio alemán recién llegado de Viena.

Veo después por todo un minuto -el más triste minuto de la historia-- al enfermo mental encadenado,
quemado con leña verde, perseguido, tratado como endemoniado, como hereje. Veo buitres místicos sonriendo y vistiendo medio luto.

Cuando falta apenas un poco más de cuatro segundos para el epilogo, en un pueblo nombrado Freiberg perteneciente a Moravia, en el mismo dia en que
esto escribo -seis de mayo-- y a la misma hora -seis
treinta de la tarde-, nace un hombre llamado Segismund Freud.

Diecisiete segundos antes del final, Fray Bernar·, !ino Alvarez funda en la ciudad de México el Hospita San Hipólito, primero en América en la atención del
enfermo mental.

No sé por qué -será mi envidia o mi ambivalencia
o ambas- el caso es que no me imagino a Freud niño,
ni joven, lo veo viejo, como un viejo roble.

A las 11 de la noche con 59 minutos y 53 seguncl0s, veo un Jurado que está integrado por Bailly, Par.cet, Jussien, Lavoisier y Benjamin Franklin y éste aca.ba de llegar a la conclusión que el mesmerismo no
representa ninguna terapéutica cientifica y conminan a
Franz Antón Mesmer a cruzar el Canal de la Mancha.

Lo veo en la pantalla contestando una carta a la
?1incesa Marie Bonaparte que dice: "Es cierto que han
quemado mis libros y en ese sentido hemos progresado
mucho, pues dos siglos atrás, hubieran preferido quemar mi cuerpo".

A las 11 horas con 59 minutos y 56 segundos de la
r-oche, veo entrando a la casa de un estudiante, una sirvienta que padece un singular temblor y cuya c o ns iguiente falta de seguridad en el manejo de los utensi.
lics domésticos hace que rompa platos, tazas y c o p a s.
No obstante estos gastos, el estudiante la conserra hasta la muerte. Tan pronto ocurre esto, aquel investigadcr termina la larga espera practicando la autopsia y

Lo admiro al verlo frente al oficial de la Gestapo
q1Iien ordena que firme una carta cuyo contenido medular es el siguiente: •''Yo, Sigmund Freud, confirmo
por la presente ... que he sido tratado por las autoridades germanas .. . con todo respeto y consideración ...
Y no tengo el más mínimo motivo de queja ... " El viejo Freud la lee detenidamente, su cara es inexpresiva,
n&lt;; toma la pluma. El oficial insiste: "Esto es lo que debE; firmar, si no lo hace, su visa quedará sin efecto".
Comprendo, contesta Freud y firma lentamente. M as
h.:.E:go iU cara se ilumina, sonríe e irónicamente dice al
oficial: "Podría agregar u~as palabras" y sin esperar

10

11

Un segundo después, aparece Felipe Pinel liberando de las cadenas a los enfermos de la Bicetre.

�..
·
"De todo corazón recomiend)
respuesta, escn"be a 1 pie:
le. Gestapo a todo el mundo".

.
Veo después a Teodoro Reik gritando desde Nueva York: "Mañana la radio anunciará que Hitler y Mu~
ssolini han decidido el destino de Europa ... .Jfü futuro
de la humanidad no será forjado por guerras ni conqt:istas, sino por el tranquilo trabajo de la mente. La.
lámpara que ilumina de noche las mesas de estudio do
los hombres de ciencia da una luz más poderosa q u P.
el fuego de la artillería. Freud vivirá mucho ti e m Pu
después que Hitler y Mussolini sean polvo. (**)

gidos por el padre del psicodrama: J. L . Moreno.
Ana Freud y Melanie Klein me permiten entrar a
la sala de juego donde sus niños enfermos se analizan.
Con atención sigo los diferentes pasos que se llevan a cabo en el tratamiento de enfermos psiquiátricos
con psicofármacos.
Y con todo lo anterior dan las doce de la noche.
¿Qué es lo que ha pasado en estos dos minutos de
historia? No acaso es una constante repetición.

En los tres últimos segundos de la proyección, veo
también a Emil Kraepelín defendiendo la génesis orgáhica de los problemas psiquiátricos.

A Heráclito lo repite alguien que ni tan siquier~
lo ha leído. Es un paciente mío, tien_e 9 años, es un peqi,cño solitario que dejó un dia esta carta mensaje a su
n:2.dre:

Asisto al primer tratamiento por medio de la cu 1~a
pHlúdica de un paciente con parálisis general progresiva. Julius Wagner Von Jauregg obtendrá el P re mi o
Nóbel por esto.

"Ten calma. Me morí ayer y hoy nací y mañana
muero y pasado mañana nazco y muero al día siguientP. y así sigue hasta ya no nacer y tengo que cruzar por
todo esto, que se acabe.

Observo a Manfred Sakel, en la Clinica Psiquiátric~ Universitaria de Viena, tratando pacientes esqu:z&lt;'•
frénicos con choques insulínicos.
Veo a Von Meduna provocar convulsiones con aceit!~ alcanforado primero y después cardiazol. Enseguid ,1,
Bini y Carletti dan el primer electrochoque. Estoy como observador en la incorrectamente llamada "primera operación" de psicocirugia.
Egas Monis, pone la idea y Almeida Lima el bistu1•í en esa operación. Monis recibe el Premio Nóbel por
ello.

Es como la luz, viene, no viene, no viene, no viene,
no viene, asi también como el agua, sube y baja de presión o velocidad, así como la vida muere una y nace
otra, también como el cristianismo, como el que es católico y luego protestante y luego cristiano protestante,
así también es con la vida y la muerte, se acerca y se
retira y se acerca y se retira, todo es lo mismo.
Como en juego de canicas ganas y pierdes, ganas y
pierdes hasta que ganas o pierdes.
Olvidemos esto y vayamos a otro tema como el de
caballos y perros, gatos y ratas, etc., etc ... "

Me sorprende ver la expectación que en un teatro
d,. Viena provocan un grupo de pacientes actores diri-

Platón nos habló del alma como si esta fuera un
carro de dos caballos, conducido por un cochero. Este
sirn baliza la razón, uno de los caballos la energía mo-

12

13

�rt'll y el otro el deseo. Sigmund Freud nos habla de un
jinete, un caballo y unas riendas, para terminar plantPando la situación de un yo, un ello y un superyo.
Hipócrates decía que la histeria era el camino del
útero hacia la humedad. El profesor Chrobak, ginecólogo Vienés en 1886 le refiere una paciente a Sigmund
Freud, agregando que el tratamiento lo ve1a muy difíc;l y al preguntársele al respecto contestó: "Esta muj2r angustiada e histérica tiene un marido impotente Y
la receta que amerita es la siguiente: pene normal, repetir la dosis".
Que la Inquisición pasó, que el medioevo quedó
atrás, estoy en parte de acuerdo. Sin embargo, hace apenas cinco años que vi una paciente en un centro asistencial que llevaba dos años encerrada en una celda a
pan y agua por el hecho de haber sido prostituta: "no
llamarse Magdalena y Jesús estar muy lejos".

Que si Mesmer fue médico de reinas. ¡,No acaso ante el niño Fidencio llegó un Presidente?
Que Ega Monis es el creador de la lobotomia. No
es cierto. Burckhardt merece el titulo y antes, mucho
antes que él, los egipcios la practicaron aunque r u d imentariamente.
¿ Y los psicofármacos?
En la India se administraban desde hace

centu-

rias.
¿ Qué pasará en los próximos segundos?
No lo sé, creo ser pesimista, veo cuatro caballos
d€sbocados Y sobre ellos los cuatro jinetes del Apocallpsi&amp; ...

Creo también que los electrochoques, las lobotomias y el ostracismo actúan también en ciertos casos
como castigo.
El prejuicio es menor, pero no hay que olvidar que
aqui en Monterrey, hace unas décadas, un pobre enfermo orgulloso en su locura de su tierra natal, gritaba al
mundo el nombre de su lugar de origen y desde ese
tiempo Cadereyta es sinónimo de enfermedad mental.
Hace unos años, por equis problema, los pacientes
de nuestro manicomio tuvieron que ser trasladados, al
n0 encontrar otro sitio donde colocarlos, a los chiqueros que se encuentran ubicados en la Exposición Ganadera y que precisamente son destinados para los anima-

B I B L I O G R A F I A:

*

les.
Que si Mesmer curaba con Imán, ¿No acaso las pul
seras japonesas hicieron furor terapéutico hace poco
tif,mpo?

14

**

Menninger, Karl. Looking Backward. The Selected Papers. The Viking Press. 1959. N. Y.
p. p. 58-66.
Reik, Theodor. TREINTA A~OS CON
Pa.idos, Buenos Aires, 1965. p. 10.

15

FREUD.

�DIANA PEY
Facultad de Ciencias y Artes Musicales. Universidad
de Chile.

"LA EDUCACION MUSICAL EN LA ACTUALIDAD"

La influencia de la Música sobre todo ser vivo es
un hecho indiscutible. El poder emocional que ella encierra llega a producir efectos fisiológicos; cambios en
la respiración, en el pulso y glár1dulas e n d o c r i n a s
(especialmente suprerrenales). Este poder emocional
que encierra la música, ha impulsado a los p u e b 1 os,
desde la antigüedad, a estudiarla como portadora de
buenos o malos, incluso perversos sentimientos.
Si examinamos las más completas teorlas sobre la
música: las técnicas de Helmholtz o Wllaschek, las naturalistas de Darwin o Vaschide, las sociológicas c o n
Guyau, por ejemplo; las estéticas con Berliotz o Wagner o las opin,iones literarias sobre ella, desde Stendhal a D' Anunzzio, encontramos que, con rara unanimidad, reconocen el papel importante de la m ú s i c a
COMO MEDIO DE EXPRESION DE LOS E S T AD O S
AFECTIVOS (animicos según nuestros dias) Y ADMITEN lo que hoy podemos llamar •''SU FUNCION REGULADORA EN EL EQUILIBRIO INTRASIQUICO".
En el aspecto pedagógico, ejerció en Grecia un poder mucho mayor que en los paises occidentales contemporáneos. Los pueblos orientales les habían transmitido la creencia de que la música curaba los sufrimientos del alma y del cuerpo y que también podía conomper los espiritus. El bien y el mal, el orden y la
discordia, la paz y la guerra se hallaban en sus manos.
Este concepto de la música h er edado de Egipto

17

�--con caracteristico enfoque griego- fue usado con fines pedagógicos en su interpretación cientifica de KATARTIKE (enseñanza purificadora). Determinad as
combinaciones de sonidos lograban fortalecer el carácter de los hombres, otras, en cambio, lo debilitaban. La
música no era, por lo tanto, solamE:nte ocupación estética sino que también obligación fisiológico-ética. Recordemos la frase de Platón: "¿Acaso no descansa en la
música lo más importante de la educación desde el momento en que el ritmo y la melodia especialmente, penetran en el alma y se imprimen en ella?". ·· Ritmo y
melodia llevan consigo la dignidad y, por lo tanto dignifican también cuando son bien enseñados: en caso
ccntrario, el efecto es pernicioso".
Para los griegos, la MUSICA EDUCA. Es é s t a la
clave de una filosofia pedagógica, que por desgracia no
s,· ha mantenido viva a través de las épocas, por lo que
h&amp;. sido necesario "redescubrirla" periódicamente.
Los educadores, teniendo en cuenta la importancia de la emoción en la vida humana, han tratado de
e1.contrar algunos medios para cultivar y desari-ollar el
as¡•&lt;.cto emocional tanto como el intelectual. Y encontramos a la música, que desde hace tiempo, busca. y necesita de la Escuela y a su vez la Escuela busca y necesita de la música.
Durante la Edad Media, la enseñanza de la música estuvo prácticamente a cargo de los monjes y se
r€alizaba principalmente en los monasterios y bajo la
sombra de las grandes catedrales.
En el Renacimiento, especialmente durante la Reforma, se planteó la necesidad de popularizar la enseñanza musical. La creación de las escuelas públicas y la
consiguiente extensión de la. cultura a un mayor número de individuos ocasionó nuevos problemas al educacor musical. Se revisaron entonces los métodos de ense18

í1anza, estudiando las causas que 1mpedian agilizarla,
con el fin de que el conocimiento y la práctica musical
fueran accesibles a las personas comunes, no solamente a los músicos. Luteranos y Calvinistas coincidieron
en pedir una educación musical para TODOS los niños
Y jóvenes, como en la antigua Grecia. Lutero afirmaba
que la "música gobierna al mundo" y recomienda qu ~
se coloque en primer lugar y en un mismo nivel que las
Humanidades y las Ciencias, el estudio de la músic3. y
el canto en las escuelas.
En el siglo XVII, Comenio (pedagogo y filósofo
checo), marca un importante impulso a las ideas pedagógicas, cuyos conceptos lo señalan como e l precursor
de los métodos sensoriales y a ctivos, como t a m bié n e l
método global al afirmar que "el conocimiento debe ser
completo a cualquier edad". De Comenio recordamos la
fiase: "NO HAY NADA EN LA INTELIGENCIA Q U E
NO HAYA PASADO PRIMERO POR LOS SENTIDOS" .
A partir de esta época, en la historia de la educación_ ~usical se observan ciclos que alternan en apogeos
Y c~isis. A un período de investigación y creación pedagógica le sucede otro de decadencia y abandono, du:ante el cual tienden a corromperse y desvirtuarse las
ideas que se encontraban vivas y florecientes en la época anterior. Un relajamiento prolongado ocasiona. a la
larga, una reacción; ésta a su vez, conduce a un nue,:o
florecimiento, y asi sucesivamente.
ANTECESORES DE LOS METODOS EN ACTUALIDAD
Durante los siglos XVII-XVIII se advierten claramente dos tendencias opuestas que se disputa!l el predominio: el racionalismo y el sensorialismo que dan
P_redomlnio a la teoría y a la práctica muslcal respect~vamente. Racionalismo o sensorialismo puros, en músic:i., conducen a un empobrecimiento que afecta fundar' entalmente la enseñanza: es tan nocivo enseñar teon1.

19

�musical desvinculada a la realidad sonora, como preparar a la ejecución musical (vocal o instrumental), sin
relacionar esta práctica a los principios que fundamen
tan el arte musical.
Uno de los creadores en la simplificación del apren.,.
dizaje de la música es Rousseau (siglo XVII!) cuyo
método fue perfeccionado por Galin. En el siglo XIX,
e! principal movimiento en pedagogia musical lo encon•
t r amos en Francia con los continuadores de Rousseau,
Wilhen, Gédalge, Galin, Aimé-Paris. En Inglaterra se
produce el método Tónic-Sol-Fa.
Aparecen entonces los métodos activos como rea•.~ción al intelectualismo, encontrando a Montesori, Decloly, (método Dalton o Parkhust), representantes
principales de la "Escuela Nueva" que después es continuada por Pestalozzi y Froebel.
Los métodos de enseñanza deben cambiar fundamentalmente de aqui en adelante, ya que el circulo de
la educación general se amplia deseando que llegue a
todo individuo. Un importantisimo papel le va a corresponder a la psicologia penetrando en la personalidad
infantil. El niño necesita una libre expresión y la debe
realizar a través de los medios de que dispone.
Para él, el juego es la forma más evidente de LIBRE
EXPRESION, y el juego está intimamente ligado al ritmo, a la melodia y la plástica, o sea: a la MUSICA.
NECESIDAD DE EXPRESION EN EL NI~O
Y EN EL ADOLESCENTE
¿A qué necesidades fundamentales corresponden
las manifestaciones iniciales de la expresión estética
en el niño? Según Piaget se orientan hacia dos polos
opuestos:
a l .- REALIDAD MATERIAL O SOCIAL que le impo20

nen sus medios de expresión.
b) .-El YO, sus conflictos, que no pueden exteriorizarse sino por medios particulares de expresión.
El niño, pues, exterioriza su personalidad gracias
a los medios de libre expresión de que dispone. Para él,
el juego es la forma más evidente de libre expresión. Y
el juego está intimamente ligado al ritmo, la plástica,
la MUSICA.
Según Pierre Fugués: "La necesidad de expresión
plástica es una exigencia imperiosa a la qu9 el niño no
puede sustraerse" .
La libre expresión comprende gran parte de las actividades corporales y procesos mentales. La liberación
de determinados estados produce activi~lad corp0ral,
emocional, racional o intuitiva. La expresión es indudablemente siempre, una traducción intima de estados de
conocimiento provocados por reacciones exteriores o interiores, mediante las cuales expresamos ideas, conceptos, emociones, experiencias y los más elevados atributos de nuestra sensibilidad y razón con una finalidad
diversa y sobre todo un deseo de entendernos con nuestros semejantes y aumentar el poder de nuestra eficiencia social.
La libre expresión es un terreno favorable para el
desarrollo en el niño en sus cualidades de artista inconsciente y también a su formación como individuo.
Vemos pues, la imperiosa necesidad de guiar la labor educacional en general, y en rarticular el aspecto
musical, con un sentido de inquietud creadora donde
so:&gt; despierte y desarrolle la imagin~ción; NO
OMO
UNA SIMPLE IMITACION.

C

El deseo de libre expresión es innato en todo indi-

21

�viduo, pero tiene mayor intensidad durante el periodo
dt: la niñez y adolescencia.
¿A QUE EDAD DEBE COMENZAR
LA EDUCACION MUSICAL?
El fenómeno musical debemos buscarlo en la percepción del latido cardiaco y de los ruidos intestinales
en la época fetal de nuestra vida intrauterina. Este es
un inmenso campo que se abre a la investigación: la
percepción auditivo fetal, cuyo estudio está en pleno desarrollo'.
Al iniciarse el mno en la vida escolar, su oído debiera ya encontrarse en formación y su deseo de expresarse cantando debiera ser firme y natural. Comenzar
la' educación musical al ingresar el niño al colegio, es
como enseñarle a caminar y a hablar en esa· época, o
sea cuando el niño tiene ya de cuatro a seis años. E¡;to,
sin lugar -a duda, nos resultaría absurdo. Sin embargo,
la música es tan innata en el ser humano como lo es el
andar o el hablar. La educación musical, pues, debiera
comenzar desde que el niño nace.
La CREACION MUSICAL comienza a percibirla · el
niño al darse cuenta de· que él es capaz de emitir un sonido con su propia voz; cuando él puede producir un
ruido o sonido al golpear un objeto. Esa primera experiencia-le llena de júbilo y persiste en su d e s c u b r imiento. Y a.hi lo ·encontramos ya _haciendo música,
creando música, viviendo un.a experiencia musical con
los reducidos medios de que dispone. SIN PROBLEMAS
TEORICOS NI TECNicos:
Indiscutiblemente, no todo cuanto el niño es capaz
de crear está aceptado por los mayores; esos seres para él tan grandes en estatura y en sabiduria. Muchas
veces, al presentar el niño su descubrimiento es reprendido por su mal gusto y sobre todo por su insistencia.

Por tanto, generalmente, al ingresar el niño a la
escuela llega ya con una expresión musical cohibida.
Con una parte de su libre expresión, r:ohibida. Ahora le
tocará al profesor guiarle hacia uno u otro lado: darle
medios para expresarse libremente, guiando su imaginación ere.adora o imponiéndole una &lt;;erie de normas rigidas y desagradables repletas de complejos problemas
teóricos, con signos cabalísticos indescifrables.
La libre expresión frente a una vivencia musical Y
aun a la repetición de un mismo trozo musical Puede
ser distinta en cada niño o en cada individuo. Eso del)Pnderá de varios factores: estado psiquico, físico, etc. ·
En los niños y adolescentes, los conflictos y la lucha interna forman parte esencial de su existencia, por
€SO debemos pues aceptar en la improvisación y creación, actitudes no solo de alegria, sino también de tristeza, de apatía o de violencia. Estas actitudes resultan
como algo natural e incluso necesario para la libre expresión; sin ello la sinceridad expresiva se cohibe y se
pierde, reduciendo la expresión e imaginación a lineas
marcadas de conducta. Existe una intima correspondencia y hasta un esquema único de comportamiento
entre las actividades trie la conciencia (o vida psíquica
interior) y los modos de la expresión (o vida psíquica
exterior). Así podemos ver la libre expresión por medio
de la mimica tiene un importante papel.
La imaginación artística se caracteriza por la riqueza y espontaneidad en la producción de imágenes.
Se manifiesta en los niños a través de las combinaciones en sus juegos. Si nosotros combinamos en ellos la
música y el movimiento serán de mucho más fácil comprensión y de mayor agrado. De esta manera se desarrollarán más tarde el artista y el sentido poético frente a la vida.
La música es constante creación. Al producirse el
23

22

�milagro sonoro, de inmediato surge la P.XP re si ó n, la
creación del momento. Ese sentido de creación debe cultivarse desde el primer contacto con la música.
Si consideramos, pues, la importancia de la creación, llegaremos a la conclusión de que el profesor de
música, más que ningún otr-o, debe sentir la alegría de
la creación en cada instante.
METODOS EN ACTUALIDAD
Existen en la actualidad varios métodos o sistemas
de trabajo en la Educación Musical.
Todos estos métodos tienen una misma finalidad:
realizar la VIVENCIA MUSICAL. La parte teórica debe llegar· como una necesidad, no como una imposición.
Debe llegar a la inteligencia después de haber pasado
por los sentidos.

sico de los elementos musicales. Su enseñanza no es teórica sino vivida a través del recitado ( ritmo de la palatra hablada) y el movimiento. Para el niño, como para
el. primitivo, la palabra y el canto, la música y el movimiento forman un todo indivisible (Arte Global). Esta
última conexión conduce con naturalidad de las palabras habladas al ritmo; de las formas rítmicas a la melodia.
La repetición de palabras bien dispuestas permiten al niño la comprensión de cualquier combinación
rítmica, sin ninguna dificultad aun cuando contengan
a.nacrusas o medidas irregulares.
La melodia recibe un trato similar. La repetición
rítmica de la palabra hablada lleva a una diferenciación de entonación.

La nueva orientación de la Educación Musical proporciona un vasto y variado campo de actividades, todas
ellas atrayentes y estimulantes, tanto para el educando
como para el profesor.

La entonación empieza con dos sonidos (tercer a
menor). Este intervalo se encuentra en las canciones
infantiles de todo el mundo. Aparecen después, un tercero, un cuarto y un quinto sonido, llegando así a la escala pentáfona de gran riqueza en la educación, sobre
todo en el aspecto creación Se completa por último la
escala diatónica.

Estos métodos es imposible que sean profundizados
por el profesor de Educación Musical. Cada uno de ellos
representarla el estudio de varios años. Sin embargo, es
necesario que el profesor conozca lo mejor posible alguno de ellos y que los sepa adaptar a la realidad del pais,
de su región, de su escuela, de su grupo de niños o del
niño en particular.

Los niños juegan con los textos, con los v a 1 o r e s
rítmicos, con los sonidos, con los instrumentos, con el
accionar de sus manos y pies, con sus voces. Expresan
por medio de la música, dando vida a su mundo afectivo.
Orff utiliza como original medio de educación un
maravilloso instrumental.

METODO ORFF
Orff tiene como punto de partida las canciones infantiles tradicionales.
Su iniciación es el ritmo considerado como el

24

bá-

Comienza por la percusión corporal, tomando como instrumento el propio cuerpo del niño y añadiendo
instrumentos de percusión en forma gradual. Completan su instrumental la flauta dulce y algunos instrumentos de cuerda.

25

�De la improvisación nace el deseo de aprender a
N,cribir y leer lo escrito en notación. Al ejercicio ya vivido siguen aclaraciones sobre forma musical y teórica.
METO DO KODAL Y
En el Método Kodaly, los niños comienzan ··•jugando música" en el jardín infantil; con cantos a base
de la tercera menor (sol-mi), con cuyas notas c re a n
cantos para marchar por el patio, para poner a dormir
sus muñecos, para hacer marchar caballitos, etc., variando el orden de los sonidos, su agrupación y duración, sus tempi y matices expresivos (agógica y dinámica). Conjuntamente el niño realiza movimientos manuales que indican la altura del sonido, usando la fonomimia de la Tónica Do. Cu.ando se automatiza el gesto
indicando la altura de los sonidos, asociados a los nombres de las notas, se inicia la lectura empezando con dos
líneas sin indicación de clave, produciéndose el juego
de reflejos condicionados con SONIDO, NOMBRE, ALTURA Y GRAFICA que conducen en forma insensible
a la lectura entonada.
Las notas aparecen en la siguiente serie: so1 - mi h. - re - do. Forman así la escala pentáfona, agregando
después los dos sonidos: fa - si que completan la escaId diatónica.
METODO MARTENOT
El método Martenot, insiste en una educación musical que parte de la atención auditiva interna, c o m o
generadora de un estado de esparcimiento y receptividad que debería regir todo proceso educativo y en especial el de la educación estética. Comprende la memorización en forma silenciosa, desarrollando así la audición interna.
Martenot fomenta el amor por la música y su vi-

26

vencía total como condición previa a su comprensión
intelectual y estudio teórico.
Las fórmulas rítmicas elementales que Carlos Vega denomina "células madies" del ritmo musical vit,ualizadas, percutidas, memorizadas en silencio y 'luego reconocidas en las frase~ musicales del repertorio
coral, forman parte de la ·metodología moderna en la
lfctura melo-ritmica.
Pone marcado énfasis en la formación previa de
todas las condiciones naturales del niño conducentes a
h. audición interna, sentido estético, a t e n c i ó n, conc~ntración, discriminación, sensibilidad a los distintos
timbres, planos sonoros, calidad tonal, etc.
El método Martenot tiene varios "juegos musicales" que son un atrayente auxiliar en la enseñanza de
la música.
METODO DALCROZE
Jaques Dalcroze, por su triple condición de pensador, de pedagogo y de artista, ante la realidad viva que
se le presentó al tratar de educar musicalmente a la juVPntud, descubrió de nuevo la enorme influencia d e 1
l'itmo. La CIENCIA DEL RITMO era una de las ramas
de la educación más cuidadosamente cultivadas por los
aPtiguos griegos; podemos encontrar profundos comentarios en los pensadores de la época: Platón Arístides
Quintiliano, Aristóteles y Plutarco.
'
'
Dalcroze, con su Método de EDUCACION POR EL
RITMO Y PARA EL RITMO realiza en nuestros tiempos el pensamiento de Platón: "el ritmo, es decir la
e~presión del orden y de la simetría, penetra, por 'mecio del cuerpo, en el alma y dentro del ser humano por
entero, revelándole la armonía de toda su personalid&amp;.d''.

27

�Los puntos principales del Método Dalcroze son: la
Idtmica, o desarrollo del sentido métrico y ritmico; el
solfeo, o desarrollo de las facultades aud i ti v a s y del
sentido tonal; la improvisación al piano, o sea la composición rápida con el mínimo de preparación y el máximo de utilización de los reflejos, con el estudio práctico de las formas musicales, el fraseo, etc., y la técnica corporal y plástica animada, como base al equilibrio
y armonía de los movimientos, traducción de los ritmos musicales en lenguaje corporal, estudio de matices dinámicos, de la evaluación del espacio y del fraseo
en los movimientos corporales. Todos estos elementos
se tratan separadamente, pero al mismo tiempo se hallan estrechamente ligados entre si completándose continuamente unos con otros.
RESUMEN

Los métodos antes mencionados brevemente son algunos de los u~dos en la actualidad. Faltaria enumerar otros muchos, entre ellos: "Las posiciones de Chevais", el Método "Susuki", el "Yamaha", el Método
V\"ard, y Vega, entre los más conocidos. Nos es dificil el
poder dedicar siquiera unas lineas, por falta de espacio.
Cada uno de estos Métodos y los que falta enumerar, necesitarían varios años de trabajo para su buen
aprendizaje. No podemos exigir al profesor de Educacjón Musical los conocimientos que DESEARIAMOS,
eso podrá conseguirse tal vez con el correr de los años.
Por el momento debemos enfocarnos a la realidad del
pais y de América Latina.
Debido a la gran escasez de profesores y educador61i1 de música en nuestra América, debemos tratar de
solucionar el problema y atenernos a l as necesidades
inmediatas examinando la estructura educacional en
sus aspectos: económico, político y cultural.
28

Después de conocer prácticamente distintos métodos y técnicas de trabajo, no se trata de llevar a la práctica con los educandos tal o cual Método sino que, más
bien, e1 conocimiento de estos son suger e n c i a s para
despertar la creación de métodos propios en cada uno
~e los educadores. El sistema d e trabajo, es pues, e.le
e11orme elasticidad. El educador debe convertirse en un
amigo de la música, en un .. verdadero juglar que sepa
convertir el ritmo, los sonidos y el movimiento en satisfacción y plenitud de vida" (Llongueras).
NUEVA ORIENTACION DE LA EDUCACION MUSICAL
La nueva orientación de la educación musical. se
basa en variadas a ctividades y un amplio repe rtorio de
cuyo conte nido se extraen los conocimientos teóricos
funcionales, indispensables y practicables por p a r t e
del educando, para la comprensión progresiva del lenguaje musical.
La Educación Musical actualizada descansa sobre
dos pilares:
a).-

La nueva orientación que se da al planteamiento
de la asignatura.

h) .- La metodología y técnicas de trabajo
a la realidad de cada pais.

aplicadas

La necesidad de nuestra sociedad actual, de dar
educación a todos nuestros niños y por tanto, el poner la
música a su alcance, sean o no dotados para ella, impone agilizar el proceso de aprendizaje, para lo cual es
necesario un cambio de programas y procedimientos de
técnicas de trabajo.
El enorme entusiasmo que han despertado entrE&gt;
los educadores los nuevos métodos de enseñanza, i mpone que las autoridades competentes pongan en práctica

29

�el mayor número posible de Cursos de Form ación y
Perfeccionamiento para los educadores en ejercicio.
Para terminar querria recordar las pala b ras de
Kurt Pahlen: "En el terreno de la Educación Musical
no es necesario una reforma leve y paulatina., se necesita una revolución. Se trata de borrar y e m pe z ar de
nuevo".

"LA PRESENCIA
DE
GOETHE"

30

�FRANZ BOUCHSPIES

•

"LA PRESENCIA DE GOETHE"

más

"El
grande de Los poetas alemanes ... el amado de la Humanidad
... nadie puede decir la gloria que
adquiera su figura, en el correr de
los siglos . . . "

(THOMAS MANN)
'·PRELUDIO"

Añadi~ algo a lo mucho que se ha hablado sobre
Goethe, dicho y escrito por muy grandes personalidades
en el mundo de las letras y del pensamiento, es pretender ir más lejos que ellos, y presentar un nuevo aspecto de la figura avasalladora del gran pensador alemán
Que antes que todo, fue un poeta excelso. La pluma de l
osado deberla detenerse aquí antes de seguir adelante,
pues fue el mismo Goethe quien dijo ya una vez, que
"Sobre los grandes, solo deberían hablar los que fueran tan grandes como ellos".
Nosotros, solo queremos aproximarnos a él, penetrar detrás de su olímpica muralla y disfrutar de su
poesía como la música, es un bálsamo mitigante para
el alma doliente de la Humanidad.
Vivimos una época caótica, de desenfreno, de desequilibrio y transmutación de los valores eternos ...
Aquel que s•~ dedica a la reflexión y a la investigación,
es tomado por el populacho por loco, y en cambio la
multitud que corre vertiginosamente a sumarse a las
filas del delirio y la insensatez, es aplaudida y estimulada, con la aprobación y el regocijo general. Hoy que
la máquina ha substituido al hombre masificado y metalizado en cus deberes, y que el pensador es relegado
Y es objeto de burla y escarnio, solo podemos volvernos
a Goethe y refugiarnos en su enseñanza y su ejemplo .. .

33

�Emil Ludwig ha señalado el hecho de que Goethe
sólo es comparable con otro genio universal, que se hizo glorioso en la ciencia y en al arte, Leonardo de Vinci
Podemos recorrer la Historia de la Humanidad y
dificilmente encontraremos otro más que como ellos,
haya extendido su actividad creadora a campos tan
diversos.
Leonardo fue un gran pintor, poeta, escritor de un
tratado donde establece las reglas u~ la pintura, té&lt;!nico, inventor y además cuenta con una vasta vis1óu humanistica enfocada hacia los siglos venideros.
I

Goethe, literato consumado, abarca todos los gl&gt;ne •
ros en ese campo:
Es el más grande lirico de su época, formó el teatro alemán con que habia soñado Lessing, con su drama '''Goetz de Berlichingen", en la poesia satírica no tiene igual y puede compararse con Voltaire y con Wieland. Con "Ifigenia en Táride", se remonta hasta Eurlpides, compitiendo con él y con los grandes trágicos
griegos mostrando el profundo conocimiento que tenia
del clasicismo helénico. En él, se funden Ariosto y Bocaccio, Y en el "Tasso" nos habla de la grandeza del Renacimiento Y de la soledad del poeta. Se ha aventurado
en el ensayo crítico con sus estudios sobre Winckelmann, sobre Wieland, sobre Erwin von Steinbach y
otros. En la balada, supera a Btirger y a Uhland, y con
su poema épico "La Aquileida" y "Hermano y Dorothea", pretende igualarse a Homero. En la autobiografia es un maestro, nos ha dejado un valioso documento
como es su "Poesía y Realidad". En la novela epistolar,
psicológica y pedagógica, nos ha dejado en "Las cuitas
del joven Werther", una obra maestra que pertenece a
las dos primeras formas, influenciado por .R.ousseau y
por Ossian, en "Wilhelm Meister" y "Las afinidade::: e lec
tivas", dos novelas que pertenecen a las dos últimas.

34

Con "\Verther", ha revolucionado la prosa alemana y
ha abierto las puertas al Romanticismo que se nos presenta bajo la forma del "Sturm und Drang" y se ganará la admiración de la Humanidad. Con esta novela ha
renovado la literatura universal. " WiJhelm Meiste r " ,
novela psicológica y pedagógica, puede ser comparada
con el "Quijote" de Cervantes y con el "Parzival" de
\Volfram von Eschenbach. Los románticos de su tiempo con Novalis y Schlegel a la cabeza, tuvieron en alta
estima esta obra grandiosa. La más. incomprendida de
sus novelas y poco apreciada en su tiempo, fue .. i., a¡;
afinidades electivas".
Esta obra, psicológica y pedagógica, ha sido a.;tualmente celebrada por Oswald Spengler y Jakob wassermann Y la han considerado como la verdadera forma de la novela alemana. En esta obra se reúnen el
poeta, el amante y el científico. En ella, desarrolla la
teoria de la polaridad de los cuerpos, l&gt;ajo la influencia
del Leibnitz. En una de sus páginas, nos dice:
"Llamamos afines a aquellas ?Wturalezas que ot
encontrarse se ap,oderan unas de otras rápidamente y
que se determinan mutuamente. En los ácidos y álcalis,
por ejemplo, que, si bien opuestos, y tal vez prerisamente por ello, se buscan y atraen de manera tan e·nér·gica, que no se modifican, y forman juntos un cuerpo
nuevo. Esta afin-i dad se ve claramente".

Esto lo aplica Goethe a la afinidad de esplritus
fuertes que se atraen reciprocamente.
Hace estudios sobre Arte y Arquitectura gótica,
clásica Y mediterránea, se interna en la botánica y escribe "La Metamorfosis de las Plantas", se interesa por
lo óptica y escribe "La Teoria de los Colores" y también la crónica bélica de Francia y 1.e Mainz. Es sor1,rendente taro bién su "Viaje a Italia".

35

�En Italia, al lado del pintor alemán 'l'ischbein y
de la pintora suiza Angélica Kauffmann, pinta con
maestría, con Alexander von Humboldt habla de mineralog[a ·y con Wilhelm, el hermano de éste, del desarrollo de las lenguas y la política. Contribuye a la antropologia con su descubrimiento del hueso intermaxilar en
el hombre, es actor y director del teatro de Weimar, pi:;
Consejero privado del Duque Karl August y preceptor
de sus hijos.
Don José Ortega y Gasset, en su libro "Uoethe desde adentro", le reprocha no haberse fijado una meta bien
definida, sin desviaciones, y seguir un camino recto pa
ra llegar a ella. Está inseguro de su propio destino. Y
transita por diversas veredas sin ver jl'l.más su fin . .l!Jstá
insatisfecho, inquieto e indeciso, y aún al final de su
vida no acaba de elegir.
Yo le veo de distinta manera. A mi recuerda
esa vida triunfante, la leyenda del Rey Midas al que un .
Dios le habia concedido convertir en Oro cuanto tocaba.
Así Goethe, er. todos los campos por donde él transitó, dejó huellas imborrables.
"EL ALBA"
Johann Wolfgang Goethe, nació en Frankfurt del

plorable con sus hijos, era tierna y comprensiva. El severo Kaspar se cuidó de la austera educación de sus hijos Wolfgang y Cornelia, llegando aprender el joven
Goethe además de la lengua paterna, hebreo, 1 a ti n.
griego, inglés y francés.
Leyó a los clásicos griegos, latinos, franceses y la
Biblia. Su madre amenizó aquella educación bonda·losamente, interesándolo por la Poesia y las Bellas Letras. Aun por su cuenta, aprendió alquimia y otras cosas que despertaron su afán de saber. No es de extrañar
por eso, que a los 11 años escribiera una novela en 7
idiomas, revelándose en él a tan temprana edad, el
genio que había de conducirlo a la cumbre da la inmortalidad.

El primero de enero de 1759, estando en guerra
austriacos y prusianos, los franceses que eran aliados
de los austriacos, ocuparon la ciudad y con gran disgusto del Consejero áulico, el Conde de Thorane que
los comandaba, se hospedó en su casa.
El noble francés tomó cariño a Cornelia y a Wolfgang y les hizo interesarse por el teatro galo. Pero hubo no pocos disgustos entre el Conde y el Consejero
Goethe, partidario de los prusianos, y este con sus 1m- ·
p1udencias estuvo a punto de poner en peligro su libe rtad y su vida.

Mein el 28 de Agosto de 1749. Su padre fue el Conseje-

ro áulico Johann Kaspar Goethe, de procedencia humilde, pues el progenitor de este, habia sido sastre y me
sonero, pero con su esfuerzo hab[a dado a su hijo una
brillante carrera con la cual llegó Kaspar a tener una
posición desahogada. La madre del joven Wolfgang,
fue Elizabeth Textor Lyndsheimer-, hija del burgomaestre o alcalde de Frankfurt, Wolfgang Textor.
Elizabeth era una mujer muy ilustrada al i gua 1
que su marido, pero lejos de ser como este, dura e inex-

36

Finalmente los franceses abandonaron la ciudad, y
con ellos el Conde de Thorane, volviendo la tranquiliadd
a la casa de Goethe.
Ya a los 15 años, en 1764, el joven Wolfgang se r evela como poeta al publicar su poema "Descenso de Jesucristo a los Infiernos", cuyo fragmento t enemos aqu i.
"En su carro triunfal que conducen ruedas d e
fuego, veo a Aquél qu6 en la Cruz

37

�muriera por nosotros. Notifícales su
victoria también a esas lontananzas, alejadas
de los luceros; la victoria que por nosotros
alcanzó. Va a acabar de destruir ese Averno
que ya con su muerte derribara; va a dictarle
su fallo . ¡Oíd! Ya se cumple ahora el
anatema. Ven los Infiernos Llegar al
Vencedor, y siéntense sobrecogidos por

pódía arrancarla de mi lado. Behrisch, ¡todo esto es
uiia gloriaJJ'

Ya se anuncia en esta página, ·el eterno enamorado ·que será Goethe. Ya anuncia aquel loco arrebato de
alegria de su ··•canto de Mayo" dedic:a do más tarde a
Fed.erica Brion en Sesenheim.
"Chiquilla, ¡ Oh mi Chiquilla!
yo te amo, mi bien eres;
fuego en tus ojos brilla;
bien dicen que me quieres"

su poder ...

En esta época ha leido "La Mesiada" de Klopstock,
l~i,. populares baladas de Bürger y los dramas de Lessing.

\

De sus relaciones con una jovencita llamada Gretchen (a la cual luego inmortalizará en el "Fausto"), d_o
un enojoso asunto en el cual se ve seriamente co~pll- 1
cado, y de su primer engaño amoroso, nace su primer 1
drama "Los Cómplices" que escribe con sangre de su corazón.
Goethe es enviado a la Universidad de Leipzig, Y
pronto la infiel Gretchen es olvidada Y sub~tituida por
Annette (Catalina Schoenkopf), a la que el Joven Wolff.ang llega amar apasionadamente.
De la correspondencia que sostenia con su amiga
Eehrisch, arrancamos esta epistola llena de intensa ternura el 16 de octubre de 1767:

Y más adelante continua este apasionado Lied:
"¡Con cuánto ardor te ama, y
te desea esa mi sangre moza¡
¡ en ti como se inflama, mi
inspiración y goza!

Pero la inconstancia de ambos jóvenes pon e fin
al idilio. Annete es olvidada y después de ella vendrán
otras a ocupar su corazón.
En Leipzig, en la taberna Auerbach, donde los jóvenes estudiantes se reúnen a charlar y a beber, Goethe
P':! encuentra por primera vez, frente a frente con la figura demoníaca que lo obsesionara hasta el fin de su.;;
dias. Fausto.

,

"Toda la felicidad en mis brazos. El precioso pudo·r
que se apodera de ella, no obstante nuestra intimidad Y
el fuerte amor que la empuja a mis brazos a pesar de
los mandatos de la razón. Los ojos que se cierran cada
vez que su boca se aprieta con la mía, el dulce reir de
los cortos intervalos de nuestras caricias, el enrojecimiento, la vergüenza, el temor, el amor, el placer, et
movimliento trémulo para librarse de mis brazos que
me indica su debilidad y dice que únicamente el temor

38

En uno de los muros de Auerbach Hof, están Fausto y Mefistófeles volando por los aires en un tonel. Es
"i" Fausto de las oscuras leyendas y de las trad:iciones
de magia y diabólicas consejas alemanas, el cual co- ,
mienza a perturbar el espíritu inquieto de Goethe.
Una penosa enfermedad pone a las puertas de la
muerte al joven soñador y tiene que regresar a su hogar forzosamente.

39

�Durante su estancia en Frankfurt, hace amist.ad
c·on una mujer mayor que él en edad y experiencia; la
:-,?"ita. Klettenberg. Esta, bajo la influencia de Sweden
borg, Jakob Boehme, y otros misticos de moda en aquel
entonces, pretendia fundar una sociedad religiosa que
estudiara los augustos misterios del Universo. Goethe
siente atraido hacia ella y por un momento se inclifü. a las reflexiones metafísicas.

se

Wolfgang, con su inclinación hacia esta dama,
muestra la avidez de su espiritu insaciable en eterna
búsqueda de si mismo. Más tarde caerá bajo el influjo
y la dirección de otra mujer madura e ilustrada, que lo
guiara también y le concederá su amistad: La Baronesa
de Stein.
"STRASSBURG"
Goethe se restablece completamente y debe reanudar sus estudios de Derecho, y ahora sus padres lo en':ian a la Universidad de Strassburg.
El joven parte a dicha ciudad en la primavera· !le
1770 y asiste a los festejos organizados alli con motivos
di.: las bodas de Maria Antonie.ta de Austria Y el Delfín
dé Francia ( más tarde el desdichado Rey Luis XVI) .
Queda asombrado ante la magnifica Catedral
Strassburguesa construida en la Edad Media por un arquitecto alemán: Erwin von Steinbach: ¡una verdadera
joya! ¡una obra maestra!
Goethe entusiasmado escribe sobre arquitectura
gótica tomando como punto de p a r t i d a la estupenda
creación de Steinbach.
En Strassburg estudia a Winckelmann interesado
en arte antiguo, y más tarde, escribirá sobre él.
Conoce a Johann Gottfried Herder, teólog o, lite-

40

rato, filósofo y poeta, quien le inicia en el culto por
Shakespeare, Ossian, Spinoza y Rousseau. Herder llega
a intimar con él y luego le gastará las más pesadas bromas que Goethe soporta con dignidad.
Herder Ir, llama descendiente de los dioses (Goetter) o de los godos (Gothern) o bien del fango (Kothe). Más tarde, Goethe se vengará de él a la manera
de un escritor que ya es. El Mefistófeles de su "Fausto" presentará las características burlonas de Herder.
Goethe toma lecciones ñe Esgrima y de Danza y
su maestro de baile tiene dos bellas hijas, Jas cuales se
enamoran locamente de él. Surgen los celos entre ambas hermanas, Lucinda y Emilia.
Goethe decide alejarse de ellas, pero al despedirse,
Emilia lo besa apasionadamente. Lucinda enfurecida.
1o arrebata de los brazos de su hermana, lo besa. a su
vez, y lanza sobre él, violenta maldición cual otra Ca•
ssandra ... Ninguna otra mujer podrá besarlo despuéE
de ella y seguir viviendo.
La que ose hacerlo morirá. Goethe huye horroriza
do de alli y superticiosamente evita durante mucho
tiempo, el trato con muchachas.
Weylaud, un estudiante de Teologia que le acompafí.a en sus paseos, le convida a- pasar un fin ·de semana a un pueblito cercano a Strassburg llamado Sesenheim, en la casa del reverendo Brion, pastor de a11na:;
de dicho lugar, Goethe se prenda de la hija del pre1ad.o,
la pequefía y bella Federica. Esta corresponde a sus miradas y a sus sonrisas, pero en el alma del joven poeta
aún permanece oculta la terrible maldición de la vengativa Lucinda. Ahuyentando sus temores, Goethe declara su amor a Federica y pronto es correspondido. La
familia de la muchacha ve con buenos ojos estas relaciones y el "sefíor Doctor Goethe" es recibido con be

41

�nevolencia y amabilidad en casa del Sr. Ministro.
Goethe que ha leido en este tiempo la novela de
Goldsmith, •'' El vicario de Wakesfield", vive realmente
el idilio pintado por el escritor irlandés y lleno de insptración, canta enamorado:

"¡Oh, que bella ante mis ojos la
naturaleza 'brilla1
¡06mo resplandece el sol!
¡Y cómo ríe 1a campiña!
¡En todas-zas ramas brotan
florecillas, y en las
matas, miles de pájaros trinan!
¡En todos los pechos bulle Za alegria
;Oh campos! ;Oh sol!
¡ Qué placer! ¡ Qué dicha!
¡ Qué dorado y bello el
amor palpita,
cual en los picachos
matinal neblina ... !"
Goethe se siente dichoso al lado de esta encantadora jovencita y ambos corretean y recorren el bosque tomados de· Ir. mano.
¡El amor! ¡El ,amor! ¿ Y qué es el amor para Goethe? ¡Ha creido sentirlo tantas veces! Aqui en la camplfi.a pinta y versifica el joven estudiante y mil veces bosqueja el roatro de su amada.
~

"Un mocito vio una rosa,
rosa brezalina,
tempranera 11 linda, ¡Oh!
11 eZ muchacho se acercó;
'VióZa con delicia,
Rosa, Rosa carme8',
rosa bre.ealina.
42

Dije ari, 'P~ co,-twé,
f'06a ln-eeaUha:,

EZZCJ 'h-Mó-, Mas te ~ é
'V tffi recuerdo te 8ef'é,
no 1t,Q8 die hooerme ~ o.

Rosa., rosa carmest.
Rosa brezaUna.
Y eZ muchacho la cort6
roaa bxezalif.14,
ella Mrió,
se de/emli,6
mas sus ayes de doZo:r mida
le valiero1J,, Rosa, rosa carme,ri
rosa brezalina ..• "
Este mozo ultrajante no es otro ,que el enamorado impulsivo al que ni los sufrimientos ni obstáculos
que se opongan a su afán, lo detienen en su empefto. La
rosita silvestre es la jovencita que se resiste a las pretensiones del mozalbete.
Pero el tierno romance de Sesenheim, es interrumpido de pronto por las apremiantes cartas del Sr. Consejero que apuran a su · hijo para volver a su hogar una
vez terminados sus estudios.
Goethe se encuentra de pronto en la encrucijada.
¿Abandonarlo todo, su carrera, sus anhelos de gloria y
un porvenir espléndido para unirse a esta timida jovencita alsaciana que le brinda sencillamente su amor;
y convertirse en un rústico padre de familia, o destrozar su corazón y el de su amada en aras de la inmortalidad?
Opta por lo segundo. La despedida es dura, dolorosa, pero ya es tarde cuando el destino llama apremiante. Ni Goethe ni la pequefi.a Federica podrán olvidarse jamás. Es el motivo de la renunciación que Goethe pinta en sus "Afinidades Electivas".

43

,

�Es preciso cortar de un ·tajo el .nudo · gordi_ano del
Destino y marchar adelante ·sin mirar atrás. En agosto
de 1771, el Dr. Goethe abandona a su ama'1.a Y parta
precipitadamente hacia Stra~s\rnrg y · de alli a Frankfurt. Wolfgang inmortaliza aquella dolorosa separación con un precioso lied "Saludo y Despedida".
"¡Vibró mi corazón! ¡pronto, a caballo!
¡y en menos que se piensa es cosa
hecha! ¡aún acunaba Za tarde Za campiña!
aZZá arriba, noche era.
En su capa de bruma el roble envuelto,
al modo de gigante centinela,
erguíase allí, donde sus miles ojos
negros aviz oraba Za tiniebla.
Por entre nubes asomando tr4ste,
la luna tras Za niebla parecía,
y sus alas moviendo levemente,
mis oídos el viento estremecía;
Za noche mil vestigios abortaba
más a mí amilanarme no podían.
¡ Qué fuego el que ardía en mis venas!
¡Qué fuego el que en mi pecho ardía!
Delante de mí, estabas y tu dulce mirada
me Llenaba de alborozo
tuyo mi corazón era, y mi pecho alentaba
por tí, por tí tan sólo.
Tal creía yo .. : indigno de ese gozo
Que para mí ternuras irradiaba ...
todo en rededor de tu divino rostro,
Rosada primavera florecía.

¡ Qué dolor en tus oesos amor mío!
¡Qué deUcia manaba de tus besos!
vino el adiós a quebrantar mis bríos
mas, ¡ay! que al clarear la mañana
Partí, seguido por tu fiel mirada,

44' .

húmeda de llanto, apenas reprimido . .
¡Mas, ¡qué dicha no obstante ser amado!
¡Amar también, qué dicha amigos míos!

¡Pobre Federica! al verse abandonada estuvo a
punto de motir de dolor, enfermó gravemente y estuvo a
las puertas de la tumba, pero se restableció y supo pel'donar al infiel amado y vivir en su recuerdo. A Goethe
le perseguirán aún los remordimientos mucho tiempo.
En 1779, aprovechando un viaje que hace a Suiza, acompañando al Duque de Weimar, escapa a Sesenheim y
visita a la familia de su amada, que lo recibe como antes, con alegria y amabilíoad. Federica se llena de regocijo y se siente feliz nuevamente. Ambos recorren lo3
lugares en que fueron tan dichosos, pero el antiguo
amor ya no resurgirá. Goethe, demasiado egoista ama
aún su libertad y teme volver a caer en las redes de la
pasión, del amor que encadena, W olfgang se despide
otra vez de su amada y de los familiares de ella. No hay
rencor ni dolor en esta despedida.
Queda entre los antiguos amantes una profunda
amistad que no podrá borrar el tiempo. Federica no entregará jamás su corazón a otro hombre, porque en su
pecho como en un taoernáculo, guarda el ardiente
amor que compartió con Goethe.
"STURM UND DRANG"
Es la época de la ebullición. Los poetas de mod'l.
son: Wieland, Klopstock, Btlrger, Lessing, Gottsched,
Weise, Zachariae, etc.
Goethe lleno de entusiasmo en Frankfurt, trabaja
Y planea dos de sus más famosas obras "Goetz vori
Berlichingen" y "Fausto". Goethe se su~a al grupo d!!
jóvenes literatos que más tarde serán designados como
los primeros románticos Fritz Jacobi, Gottfried Herder
Hammann y Max Friedrich Klinger. Alli, Goethe lanza

45

�pidiendo para nosotros numerosa descendencia de hijos nobles y valie:ates.
Tú no le has complacido y yo soy el
último ... Lerse, tu vista me es grata
en la hora de la muerte que en la violenta batalla. Entonces mi espíritu
guiaba el vuestro; ahora tú me so;;;tienes ¡Ah! No poder, una vez siquiera
ver a J oergen, reconfoi-tarme con su
mirada . .. ¡bajáis al suelo la vista!
lloráis .. . ¡Ha muerto Joergen! . ..
muere, Goetz! ... ¡Sobrevives a ti mismo; has sobrevivido a tus valientes!
¿Cómo murió? ¡Ah! ¿Lo cogieron con
los incendiarios y lo han ajusticiado ·t

audaces ataques a loe ya consagrados vates, sobre todo
a Wieland.
Este movimiento juvenil, será designado con el
nombre de uno de los dramas de Klinger ··•sTURM
UND DRANG" (Tormenta e ímpetu). Aportan ideas
nuevas, rejuvenecen la literatura y empti]an hacia adelante la Cultura Alemana. Es cuando Goethe escribe y
publica la primera obra que lo hará famoso en toda
Alemania: "Goetz von Berlichingen".
El tema de la obra, es la historia de un anciano ca
ballero feudal que se distinguró valientemente durante el levantamiento de campesinos en el siglo XVI, bajo
el imperio de Maximiliano l.
Goetz von Berlinchingen, es otro Don Quijote que
busca la justicia y la libertad para su pueblo y que vive en eterna lucha contra los Prin~ipes opresores y los
mercaderes abusivos. Durante la revuelta campesina,
él con Franz von Sickingen y Florian Geyer, son ~ombrados caudillos de la rebelión. Pero tardiamente, Goetz
se da cuenta, que en lugar de libertad y justicia que él
persigue, se ha convertido en el instrumento de una
venganza sangrienta y destructora. Es arrastrado contra su voluntad en- esa orgi.a de muerte, de saqueo y de
pillaje, pues ahora, los campesinos nada respetan y entran en todas partes a sangre y fuego.
Goetz, herido, desesperado y enfermo, cae prisionero de sus enemigos y arrojado en una prisión en
Heilbronn, donde muere rodeado de su mujer y los suyos.
He aqui la última escena de la obra en la cual se
acusa notablemente la 'influencia de Schalrespeare :
" GOETZ. -

El dia de nuestra boda, Isabel no sospechaba que yo moriria de este modo . .. Mi anciano padre nos bendijo,

46

"ISABEL. -No, cayó en la acción de Miltenberg,
combatiendo como un león por su libertad.
"GOETZ. -

¡Gracias a Dios! Era el mejor y el
más valiente de los jóvenes bajo el
sol ... Ahora, despréndase pii alma
... ¡pobre mujer! ¡Te dejo en un
mundo bien corrompido! ¡Lerse, no
te separes de ella. Cerrad vuestros
corazones con más cuidado que v11estras puertas. Vienen los tiempos del
engaño; hanle dado libertad ... Los
indignos gobernarán con astuci.1, y
los corazones nobles caerán en sus redes. Mari.a: devuélvete Dios a su esposo y no permita que caiga. tan bajo
como alto ha subido. ¡Selbitz murió,
y el buen Emperador, y mi Joetgen!
... dadme un sorbo de agua! ¡aire del
cielo! ¡Libertad! (muere) .

" ISABEL. -¡Oh! i Sólo arriba, arriba a tu lado!
El mundo es una prisión.

47

�"MARIA. -¡Hombre noble y generoso! ¡Maltaya
el siglo que te arroja. de si!
"LERS'E. -¡Malhaya la posteridad que te desconozca!"
El drama nos muestra también las intrigas del
Obispo de Bamberg, enemigo acérrimo de Goetz, y cómo su esbirro Adelbert von Weislingen, antiguo compañe.ro de armas del héroe, es seducido por los en&lt;'antos
de la. bella Adelheid von Waldorf y puesto de nuevo al
servicio del prelado. Finalmente Adelheid traiciona a
Adelbert con su paje, y lo hace envenenar por éste.

en el tribunal de Derecho del Reino en Wetzlar y con
este motivo se traslada a dicha ciudad.
En un baile en el pabellón de caza de Wolperthausen, conoce a una jovencita encantadora que le dejara
profunda, dolorosa e inmortal herida.
Es hija de Bailio de la. Orden Teutónica. Su nombre es Carlota Sofía Enriqueta Buff. Baila con ella y
nace una gran amistad que poco a poco se transformará en pasión avasalladora en el pecho de Goethe.

Weislingen muere arrepentido por su traición a
Goetz y su mujer es juzgada y ejecutada por el 1.1ibunal Secreto de la Santa Voehme.

Carlota está comprometida con J ohann Christian
Kestner, un joven agregado a la Embajada de Bremen .
Goethe frecuenta. durante algún tiempo la amistad de
Carlota y enamorado de ella, le propone matrimonio.

Goethe conoció a su héroe en el libro de Frar,z von
Steigernsald, "La vida de Gottfried von Berlichingen,
aunque otro~ como Hermann Grimm aseguran que el
poeta leyó las memorias del propio Goetz".

Carlota, fiel a su compromiso con Kestner, rompe
sus relaciones con Wolfgang. Ambos quedan no obstante como amigos después de la boda de Carlota y Kestner.

Más tarde, Gerhart Hauptmann en su drama, ·'Florian Geyer", desacredita a Goetz de Be-rlichingen acusándolo de traidor a la causa y de venderse a las potencias contrarias, hacieffiio resaltar como único y sincero
héroe de las guerras campesinas a Florian Geyer.

Goethe desesperado abandona Wetzlar y atormentado por su amor no correspondido llega a intentar hasta el suicidio.

Probablemente, Hauptmann babia leido a Friedrich Engels, que defiende con entusiasmo a F1orian
Geyer y ataca con saña a Berlichingen en su libre.•:
"Las guerras campesinas en Alemania".
Lo cierto es que en su tiempo, el drama de Goethe
causó gran revuelo y fue leido con avidez.
Este libro coloca a Goethe por encima de los "StUrmer und Dragner", y lo convierte en s'u caudillo.
En mayo de 1772, Goethe es nombrado practicante

48

De pronto, corre la noticia de que un amigo suyo,
Karl Wilhelm Jerusalem, hijo de un religioso luterano, se ha quitado la vida por culpa de un amor desdichado. Estaba enamorado de Madame von Herdt.
Goethe se siente sacudido por la inesperada descarga. que ha. dado muerte a su amigo y se detiene al
borde de la. tumba en que está a punto de lanzarse.
Es como un despertar aterrador.
Goethe trata de olvidar a Carlota y hace amistad
con Maximiliana de la Roche, casada con un comerciante suizo-italiano llamado Pedro Antonio Brentano. Ce-

49

�loso éste de las frecuentes visitas de Goethe a su esposa lo expulsa de su casa de mal modo.
Ante este nuevo fracaso, Goethe siente que necesita un desahogo, porque la desesperación lo arrastra
hacia la muerte espantosa y sombría.
Goethe se pone a escribir y vuelca todo su dolor en
un libro inmortal.
"Las cuitas del joven Werther" (Leiden 'des Jungen
Werthers). Este libro le abrirá las puertas del Parnaso
y lo conducirá a la cumbre de la gloria. "Werther" es
una verdadera confesión. Werther, enamoraao de Cario
ta, sigue frecuentando su amistad aún después de su ma
trimonio con Albert, su amigo, y al ver que no puede alcanzar su amor, se suicida. En forma epistolar a la manera de "La nueva Helol.sa", de Jean J'acques Rousseau,
confiesa Werther su pasión por Lottchen (Carlota) a
su amigo Wilhelm y todas sus angustias y fracasos que
lo llevan a la tumba.

"¡Oh, perdóname, perdóname, perdóname! debía haber sido aquél el último momento de mi exi s t e n c i a
¡Oh, Angel mio! ¡Por primera vez, sin ningún género
de duda, hirvió en lo más intimo de mi alma ese sentimiento delicioso; ¡Ella me ama! ¡Ella me ama! ¡Aún
arde en mis labios el sagrado fuego que despedían los
suyos; nuevo cálido gozo vibra en mi corazón!,,.

Goethe tuvo imitadores en todo el mundo, El Pistoletazo de Werther, el Fogonazo cegador y suicida repercutió en todos los ámbitos del Universo.
Hasta el Colose de Francia, al Rayo de la Guerra
conmovió íntimamente este disparo.
El joven poeta inexperto, al ver el éxito obtenido
con su pequeña obrita, la envía con una dedicatoria a
Carlota y a Kestner, pero por toda respuesta, recibe la
indignación de ambos que tienen el libro como una burla a sus sentimientos y a sus relaciones.
Finalmente las explicaciones de Go e t h e realizan
su reconciliación.

En "Werther", volvemos a encontrar todos los deseos, sueños e ilusiones irrealizables, propios de la adolescencia y de la juventud.

No es este el único disgusto que "Werther" le causa a su creador.

La propia confesión de un enamorado que se siente morir cuando se l.e escapa su amada ideal e inalcanzable, el único motivo de su vida inquieta y atormentada le es arrebatada por el destino y se precipita en el
abismo insondeable de la muerte.

Se inicia una época de sensiblería dulzona y lagrimeante en la poesl.a y en la vida misma. Jóvenes decepcionados y llenos de amargura, buscan un consuelo
en el ejemplo de "Werther", y como él, se quitan la
vida.

En el momento en que Werther olvidando que Lotte (Carlota) está unida en matrimonio a Albert su
amigo, le arrebata un beso ardiente y Lotte lo rechaza
violentamente y le prohibe volver a verla. Werther llora de amargura y felicidad. Ese beso lo arrastrara al
suicidio y en la carta de despedida dirigida al obje to de
su dolor, le escribe:

Goethe es acusado injustamente como culpable de
:os frecuentes suicidios a partir de la publicación de su .
libro.

50

Goethe toma aversión a su héroe y hasta los últimos a:iios de su vida cree verse perseguido por la sombra aterradora del suicida Werther.

51

I

�En 1824, para la edición jubilar de la obra, escribe estos versos tratando de alejarse de aquel espectro
fatídico y acusador.
"De nuevo osas, ¡ Oh sombra tantas veces llorada!
presentarte a la diurna y solar claridad.
y en los campos de nuevo florecidos, al paso
salirme sin que el verse te intimide y espante".

Llega a conocer personalmente a su a d m i r a d o
Friedrich Gottlieb Klopstock, a Gottfried Bürger y al
padre Gleim que lo acusa de perverso corruptor e instigador del "Mal del siglo" (el suicidio).
Goethe se muestra contrito ante él, pero en el fondo se ríe del reproche. Sin embargo, el recuerdo de la
bellísima Lottchen perdura aún y su pluma desliza estas dulces lineas en memoria de su desdichado amor:
"Es verdad, Oh, ,i es verdad que te he perdido,
que huiste de mi lado con el viento,
aún suena dulce en mi avezado oído cada
palabra tuya cada acento ... "

'°ITALIA"
En enero de 1775, Goethe conoce a Lili Schoene•
mann, hija de un rico banquero, con la cual se compromete formalmente a contraer matrimonio.
Esta Lili dejará alguna huella en el corazón del
poeta atormentado, pero para ella tendrá también dulces acentos:
",iEs esa amable y juvenil figura,
ese adorable rostro, esa mirada
que bondad y lealtad al par respira,
la voluntad te tiene enajenadar"

52

Y luego escribe un poema llamado "El Parque de
Lili" donde se finge un oso prisionero de los encantos
de la bella, pero de nuevo interviene el destino y la boda no se realizará. Los hermanos Stolberg, Leopold y
Friedrich, lo convidan a hacer un viaje' a Suiza, donde
conoce a Johann Caspar Lavater, el renombrado teólogo mistico de Zurich, al que él admiraba desde que hai&gt;ia tenido amistad con la Srita. K!ettenberg. Viaja por
f!l Rhin y finalmente vuelve a Frankfurt después de
: f\mper sus relaciones con Lili a raíz de algunas desavenencias.
El Duque Karl August de Weimar, llamado "La
Atenas Germánica", le ofrece el puesto de Consejero de
:Legación y Wolfgang acepta. En Weimar, G o et he es
presentado a Weiland el viejo poeta frivolo y a la Ba1•flnesa Carlota de Stein, mujer del Caballerizo Mayor
(Marschall, es decir, Mariscal) del Duque.
Karl August, lo estima y lo admira, lo nombra luego consejero intimo y más ,tarde Director de Hacienda y
!e con.cederá un titulo ele nobleza.
A partir de entonces será llamado Herr J o h a n n
Wolfgang von Goethe.
Goethe ha escrito entonces numerosos drama 8 y
poemas de los que solo conocemos fragmentos por haberlos abandonado el poeta a p e n a s comenzados. "El
Gran Copto" (Cagliostro), "El Ciudadano General",
"Erwin Y Elmira", "La Pescadora", "Clavijo" (inspirado en las memorias de Beaumarchais), "Stella", etc. Tra
duce "Mahoma" de Voltaire, compone "El Judío Errante", "Los Misterios", donde habla de una secta de iniciados, "Prometeo" que es la rebelión del Creador con-tra la tiranía absoluta, y los deja sin terminar, planea
nuevos dramas y comienza "El Conde Egmont" y su novela Pedagógica "Wilhelm Meister" corrige y renueva
con frecuencia un fragmento, "Fausto".
53

�Hace estudios cientificos y descubre el Hueso Intumaxilar, lo cual no fue publicado hasta 1820 en el
segundo "Cuaderno de Morfologia" .

Ya no busca la belleza en las formas góticas. Ahora será un apóstol del Arte clásico. Ahora pertenece al
mundo ente ro.

Hace un viaje al Harz, en compañia del Duque de
Weimar, y alli escribe su poema "Ilmenau" que comien-

En Italia conoce a Karl Moritz, joven critico de arte alemán, y Goethe se pre senta como el pintor Johann
Pbillipp Moe ller y dedica su tie mpo a este arte que babia abandonado desde su juventud, poniéndose bajo la
dirección de Tischbein y de Angélica. Tischbein pinta
alli un r etrato de Goethe muy conocido que se titula:

"ª asi :
"¡Oh valle encantador!
¡Oh valle siempre verde .. . "

Su estrecha amistad con la Baronesa Carlota von
Stein, le inspira su drama, "Ifigenia en Táuride", a imitación del drama de Eurfpides, que colocará a Goethe a
la altura de los clásicos y lo convertirá en un aeda griego.

I

En 1796, viaja a Italia, en compañia del pintor alemán Wilhelm Tischbein y la pintora suiza A n g é 1 i ca
Kauffman. Marcha a Roma, donde queda deslumbrado
por la grandeza del Arte Clásico, el poderio de los antiguos Césares, la gloria del Renacimiento y la magnificencia de la Iglesia Cafólica.
Absorto ante las maravillas que del Pasado ha respetado la acción del tiempo, exlama extático en su poe•
ma "El Caminante".
"Un arquitrabe aquí eZ musgo cubre ...
¡ Espíritu Creador te reconozco!
¡En Za piedra tu sello se descubre!

¡ De tu obra magistral, los mil fragmentos
se desplomaron; pero entre ruinas tu
espíritu inmortal yo aquí presiento!"

Se ha transformado completamente.

" Goethe en la cam piña rom ana".

En Ita lia t ermina s us dramas " lfigenia en 'l'áuride" y "Torcu ato T a sso" , sobre el poeta renacentista
que vivió en la Corte del Duque de Este y escribió " L a
J erusalem Liberta da". Nos cu enta d el desdich a do umor
del lauread o poet a por la he r man a de l Duque y su r ivalidad con el a dulador e hipócrita Ant onio, Secr e t a r i o
del P r ín cipe .
Tam bién a llí termina su "Egmont". El tema de est e dr a m a e s l a histor ia del desdichado Príncipe de Ga ure, Caballe ro del Toisón de Oro, a quien Felipe II h ace
encarcelar y e j ecu tar e n Gante , por me&lt;llo d e su esb irro
f•l Duqu e de Alba. Goeth e nos pr esenta un E n rique de
E gmont rejuvenecid o qu e ama a una hija del pueblo,
Clar it a. Guillermo d e Nassau, Duque de Orange l e advier te en vano a Egmont que e l fe r oz Duque de A J b a
les ha tendi do una cel ad a y que el Rey de España quie r e aniquila r a los caudillos de Fla ndes, con e l pretexto
de que levan tan el pue blo en su contra. Egmont, no h ace caso de la a dver tencia creyendo escudarse en su nobleza e inocen cia y acude a l a cit a d ada por el Duq~e
de Alba, el cu al lo h ace prision ero y lo hace m-'ttar secretamente .

Ya no es el poeta nacional, ahora es un pensador
universal.

Es adm irable como maneja Goethe el desar r o 1 1 o
del drama. Las a ltivas palabras d e Egmont en defensa

54

55

�de la libertad, y los juicios acertados de Alba sobre el
derecho, la soberanía, la autoridad y la justicia, nos
asombran, así como el amor abnegado de Clarita que si
gue a su amante a la muerte.
Goethe se aleja de la verdad histórica Y del verdadero Egmont anciano y cargado de hijos; pero el · bardo tudesco tiene por principio que el Poeta debe vivir
siempre ~l margen d:e la historia y de la leyenda . Este
drama fue inmortalizado por Beethoven con su o~ertura.
También allí termina, "Los años de aprendizaje de
Wilhelm, Meister" su más elogiada nove 1 a . wm:elm
Meister es el joven que se adentra en la vida preguntándose cuál es su misión y su verdadero fin en ella.

Es la canción de una jovencita enamorada a quien
un estudiante germano, Wilhelm Meister, ha salvado
de la crueldad de sus pariientes, de la miseria Y del hambre y ella en cambio, le ofrece su amor sencillo Y tierno. Aquel bello país donde ella anhela ir, es Italia ...
(Ambroise Thomas, compositor francés ha inmorta
]izado estos versos en una aria inolvidable en su Opera
"Mignón" y Schumann ha compuesto un bello lied) Italia es un sueño primaveral para los alemanes; una dulce nostalgia los envuelve. Goethe ha rPalizado su sueño. No sólo ha estado en Roma, sino que también viaja
por Venecia, Nápoles y Sicilia. Ahora reconoce el mérito de las obras de Winckelmann, y a él dedica sus esc,ritos.

que

El destino le arrastra de aquí para allá, engañándole mil veces en su vocación hasta encontrarle finalmente. Primero es un poeta que renuncia a la carrera
de hombre de negocios a que le destina su padre, Juego
es actor y hombre de mundo, critico, literario, para con,,ertirse luego en médico cirujano.
Los altos conceptos que vierte Goethe sobre el teatro de Shakespeare, especialmente sobre "Hamlet", son
tenidos en cuenta por los críticos teatrales en el futuro
pues siguen la ruta señalada por el literato alemán. De
"Wilhelm Meister" es inolvidable la balada inmortal a
la que el mismo Beethoven y más tarde Schumann, han
puesto en música. La balada de "Mignón" tan celebraca:
"¿ Conoces el pa,ís donde los limoneros florecen
y hay naranjas de oro. entre el follaje Y
Un suave viento emana de un cielo muy azul
los mirtos duermen y álzance los laureos
arrogantes dí, ¿Los conoces bienf .Allí, Allí,
contigo amado mío, anhelo ir ...

56

De esta época datan sus ·'Elegías Romanas" en las
como otro poeta latino, versifica frívolamente:
"Pero ¿Es que aprendo poco contemplando las
formas de esta viva escultura que mis
manos moldean?
.Ahora es cuando comprendo el Mármol; pues
lo estudio con ojos sensitivos y manos
videntes.
Y si el día la amada me niega alguna hora
en cambio de la noche me las concede todas.
No se va todo en besos; y también
conversamos y cuando le entra el sueño yo
despierto medito. Más de un poema en sus
brazos, he rimado, y a fe que tecleando en
su espalda suavemente, escondía los
latinos exámetros ... ')

Y en efecto, el poeta vive entregado a los amores
livianos, que son fuentes de inspiración en él.

En Nápoles conoce a Faustina, una "Mignón" para
él quien está dispuesta a seguirlo y a romper su com-

57

�promiso con un italiano, pero él vuelve solo a su f r i a
patria del norte de Alemania.
"POESIA Y REALIDAD"
Aún bajo la influencia clásica, escribe sus "Epigramas Venecianos", su poema "Alexis y Dora", su
"Nuevo Paunasias" y la sombría balada, •''La Novia de
Corintho". Esta balada es una leyenda de vampiros en
Grecia, tomando de un episodio de "La vida de Apolonio de Tyana", escrito por Flavio Filóstrato. Dos jóvenes griegos, son comprometidos en matrimonio por sus
padres desde niños, con el fin de unir más estrechamente los lazos ambas familias. La madre de la joven se
convierte al cristianismo, y faltando a la palabra dada,
nace que la muchacha profece en un convento.
Entre tanto, el novio, que vive en Atenas, viaja a
Corintho, donde piensa encontrar a su prometida, y llegar a la casa de sus supuestos suegros, donde es acogido
solicitamente. Le otorgan una habitación y le sirven
una opipera cena. A media noche, se presenta su prome,t ida, y se sienta a su lado, revelándole su identidad,
cambian prendas de amor y brindan por su felicidad.

"De los fantasmas en aquel momento·
suena la hora, en tanto que dichosos
ellos se sienten, y el oscuro vino,
se brindan mutuamente, y con sus
pálidos labios, sorbe el vino rojo la
novia ... "
Pero se niega a probar bocado alguno. El joven la
abraza ardientemente e intenta hacerla suya, pero ella
lo rechaza, y él, con lágrimas, le Implora la caricia de su
cuerpo. Ella le hace ver la palidez de su rostro y la
frialdad de su cuerpo, pero él enardecido la estrecha
tiernamente:
58

"Yo te daré calor, dice, aunque vengas
del sepulcro que Mela con su abrazo ... "
Al ruido que hacen, en amorosos transportes, y a los
juramentos de amor eterno y tiernas despedidas, acude la dueña de la casa y ante aquella escena. queda horrorizada.
Su hija habia muerto en el monasterio y habia sido enterrada cristianamente. Ante sus espantados ojos
veia el espectro de la muchacha en brazos de su amante.
El fantasma se vuelve a su maáre, le confiesa qut-es una lamia (mujer-vampiro) y que su amado morirá
porque ella le sorberá la sangre de las ven;:¡,s asi como
apuró el rojo vino. Los dioses han castigado a su madre por haber violado la promesa, pues el ,sepulcro no e_s
suficiente para retener prisionero un cu e r P o sediento
de amor.

"No en/ria la tierra un cuerpo
que en amor arde . . . "
Termina diciéndonos Goethe, que la joven apareci-da pide a su madre que se quemen sus restos, para evitar que su espectro siga errando impenitente.
La época de leyendas de ultratumba y de terror,
las ha extendido el romanticismo literario, y Go e t h e,
que no ha podido desligarse de él completamente, escribe poemas de magia y de misterio, a semejanza de Uhland, de Eichendorff, Bürger, Fouqué y otros. Asi compone su sombria balada "El Rey de los Silfos" (Erlkoenig) cuyo titulo tiene un curioso origen. Le llamó
"'Erlkoenig" (Rey de los Alisos) en lugar de Elverskoenig" ("Rey de los Silfos") que es lo correcto.
Alf o Elver significan en alemán, silfos. o sea esos

59

�seres diminutos y mágicos de las leyendas. (En tiempos primitivos se llamaba Alf a los Diose;:; escandinavos, tanto a los del bien como a los del mal. A los luminosos dioses del Walhalla o sea la mansión de los escogidos se les nombraba, los Albios bancos y a los Nibelungos o hijos de la niebla que poblaban el reino suoterráneo y eran seres malignos, los Albios negros. Posteriormente, los interesados en la magia Y t-n la alquimia, dividieron al universo en cuatro reinos. La Salamandra era el espíritu del fuego, los gnomos, los espiritus terrestres, la ondina el espíritu del agua y los s:lfos
los espir\tus etéreos que pueblan el aire y Erle, el Aliso,
' el árbol mágico antes mencionado, del cual formaron los
dioses germanos al hombre primitivo.
Goethe divertido por aquel juego de palabras y la
extraña coincidencia que las relacio'laba, 11 a m 6 a su
poema, "Erlkoenig", a sugerencia de Herder.

-¿Quieres venirte? Mis hijas te
servirán niño bello;
danzan y cantan de noche
te arrullarán en tu lecho.-¿Las hijas del Rey no ves,
padre, en la sombra, a lo
lejos?
Hijo mío son los sauces
que sacude y mece el viento.- A la fuerza, si no cedes,
te llevaré, pues te quiero.- ¡ Ay padre, el rey de los sal/os
me arrebata, tengo miedo!Temblando azuza el caballo,
tiene al niño más P,Strecho
llega at hogar y se encuentra
al hijo en sus brazos muerto".

¡He aqui dicho poema!:
"¿ Quién cabalga en altas horas
entre la noche y el viento?
Al niño, calienta el padre
estrechándolo en el pecho.
-Hijo, ¿Qué temes? ¿Qué ocultas?
-Al Rey de los silfos veo,
corona y manto flotante.
-no temas, hijo, es el viento.-Ven niño hermoso conmigo,
juntos los dos jugaremos,
vestido de oro andarás
entre flores y arroyuelos.-Padre ¡padre! ¿No has &lt;ñdo r
¿Lo que me dice en secretor
-Tranquilízate hijo mío;
en las hojas zumba el viento.-

60

¡Es desastroso y aterrador este lúgubre diálogo!
El desenlace de la balada sobrecoge, estremece. Goethe
sabe hacer vibrar a sus lectores de amor o de terror
como le place. ¿ Quién es este misterioso Rey de los Silfos cuyas hijas fingen ser siluetas de la niebla? ¿Es aca
so la Muerte?
Sobre este poema tétrico, el célebre pintor Moritz
von Schwind ha pintado un cuadro aterrador. En él, se
ve al padre galopeando velozmente sobre un corcel ne
gro que se desliza entre los alisos, estrechando entre
sus brazos al hijo querido. El Rey, vuela sobre e 11 ~ s
con el manto extendido tratando de arrebatar al niño
El Rey, es un anciano cuyo rostro simula un cráneo,
es decir un esqueleto. Y finalmente, sus hijas parecen
cantar o bailar al fondo del cuadro simulando ser viejos árboles o sombras confusas. El poema de Goethe ins
piró a otro artista más, Franz Schubert le puso música.

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�También el poeta español, Federico García Lorca.
imitó a Goethe en su "Romance d,e La Luna Luna" incluida en el "Romancero gitano".
Otra balada famosa es la del "Aprendiz de hechicero", divertida y cómica, muy conocida en Alemania y
en el extranjero por los grandes músicos que se han inspirado en ella.
El aprendiz de mago, trata de emular a su maestro en ausencia de éste, pero no puede conjurar y detener a los poderes misteriosos que ha desatado, hasta que
vuelve el mago y lo salva.

Heine lo imitó en sus "Cuitas Juveniles" y el compositor francés Paul Dukas puso música al poema d,1
Goethe.
Estos poemas de encantamiento, los escribe para
demostrar a sus contemporáneos que lo que ellos escriben él lo puede hacer mejor, aunque prefiere vivir y
e·s cribir sobre la realidad sin despreciar la existencia
que ellos pretenden eludir. Goethe nos dice reflexi:vo:

"Siempre me ha extrañado la idea de los sa'bios
que entienden que la poesía se toma de los
libros y no de la vida".
"EL REGRESO"
Goethe ha vuelto a su patria, ya está de nuevo instalado en su casa en Weimar, cuando una muchacha,
Cristina Vulpius, acude a él, para que favorezca a: su
hermano, autor de una novela de aventuras, "Rinaldo
Rinaldini". Goethe accede a su ruego, pero a su vez, le
declara su amor, el amor apasionado y fogoso del poeta.
Cristina corresponde a sus anhelos, y durante a lgún tiempo vive a su lado. Goethe tiene de ella un hijo, August; esto enciende el escándalo en Weimar . ·
1

Muchos amigos le vuelven la espalda y la Ba.-o:i;iesa de Stein, retira a Goethe su amistad. Goethe se e,n-

62

coge de hombros y se aisla dedicando su tiempo al éstudio.
Sin embargo, el bardo germánico no con t r a e r á
verdaderos esponsales con su amante hasta muchos
años después, cuando su hijo es ya mayor.
En 1787 había conocido a Friedrich Sch i 11 e r, el
cual, si durante algún tiempo lo evitó y rehusaba su
amistad, será su más fiel amigo y colaborará con E.l arduamente, Goethe lo hace nombrar catedrático de Jena y formarán juntos un periódico, desde el que combatirán hombro con hombro. Schiller lo hace dedicarse
más a su labor literaria y Goethe inclina al joven más
hacia la realidad. A su regreso def viaje por s ·,liza,
Goethe sugiere a Schiller el tema de " Guillermo Tell"
para uno de sus dramas. Le ayudará en el desarrollo
del mismo.
Lo que más le dolió a Goethe al verse aislado, es
que el mismo Schiller y su antiguo amign Herder, desaprobaran ahora su conducta.
A Goethe, le es confiada la dirección del teatro de
Weimar en 1790, y hace gran amistad con los actores
Iffland y Corona Schroeter. El bardo pone en escena
"Ifigenia" haciendo la Schroeter el papel de la heroína y él mismo el de Orestes.
F r u t o de sus investigaciones científicas y de su
culto por la naturaleza en que ha iniciado a la b e 11 a
Cristina, es "La Metamorfosis de las Plantas" en la que
de una manera contemplativa y poética, explica lo?. di~
versos fenómenos a que está sometido al Universo.
No es de extrañar en un poeta, el interés extt"aordinario en la ciencia, ya minerólogos, ya botánicos, como así lo hace notar Alexander Gode -von Aesch- - en
su libro: "El Romanticismo alemán y las ciencias na-

63

�turales".

'

Es muy notable que un critico y filósofo contemporáneo, Osw:ild Spengler, niegue a Spinoza toda su influencia sobre el pensamiento de Goethe, cuando él
mismo, sus contemporáneos y críticos de épocas posteriores como Thomas Mann, Hermann Grimm, Emil Ludwig, George Simmel y otros, reconozcan en la obra del
poeta germano, la influencia Spinozista.
Oswald Spengler en su opúsculo "¿Pesimismo'!"
nos dice:
"Hay una poderosa corriente del pensamiento alemán que procede de Leibniz y pasando p o r Goethe y
Hegel, se prolonga hacia el futuro.
Como todo Zo alemán, tuvo su destino, que, po,· decirlo así, fluye subterráneo e inadvertido a través de
los siglos, que, en tanto que Za mentalidad extraña resbala por la superfic4e del pensamiento en estos hombres
que marcharon a la supremacía, Leibnitz ha sido el gran
maestro de Goethe, aunque para Goethe no fue n11,nca
consdente esta relación, que la fama siempre atribuyó
a Spinoza, que le fue completamente extraño, cuando él
había llevado por Za influencia de Herder o d i r e c t amente, por sus "Afinidades Electivas" un auténtico
pensamiento de Leibnitz a su modo de v;r Zas cosas".

Creo que es demasiado audaz-.a.tribuir, al mismo
Goethe, un estado de confusión en su peñsamiento, de
manera que, creyendo seguir a Spinoza, es realmente un
discipulo de Leibnitz.
No hay que poner en duda que Goethe conociese a
su compatriota Leibnitz en sus obras, ya que asi se l.o
hace saber a Eckermann en sus "Conversaciones", como no es dudoso que sufriese influencias de los filósofos contemporáneos Kant y Hegel, puesto que a la cam-

64

paña de Francia, llevaba consigo una obra de Kant, y
de Leibnitz oo hace vivo exponente en sus "Afinidades
Electivas" como asegura Spengler, mas no por eso, podemos restarle valor a Spinoza.
El mismo Otto Weininger, contrario al Spinozismo
y admirador ferviente de Goethe, tiene que reconocer

en él, la influencia evidente del filósofo de Amsterdam.
Goethe publica un fragmento de su "Fausto'· escrito entre 1771 y 1775, pero ya no logra despertar pc-r
él, el mismo entusiasmo popular de antes. Los poetas
románticos lo atacan. Goethe se h:i vuelto indiferente
a\ espíritu nacional que hay que mantener en alto. Los
hermanos Schlegel, Ludwig Tieck y Novalis, lanzan violentos ataques contra él. Goethe compone inspiradas
"Serenatas" a la manera italiana evocando los lejanos
dias de la juventud y del primer amor:
"¡Desde tu blanda almohada
presta a mi canción oído!
Dormirte ~Z son de mi Cítara,
¿ Qué más quieres amor mío f
Todo el tropel de luceros
de mi citara a los sones
bendice el eterno amor
duerme tú sin más anhelo
Por encima de esta t.ierra
ruin, el amor me encumbra;
duérmete, ¡Oh, amada mía!
duérmete, ¿Que más fortunaf
Con exceso, de esta tierra
ruin, tu me apartas y tienes
a Za intemperie aquí afuera,
duerme, vida, 6 más quieres f
Relegado aquí me de;as,
¡y sólo en S'Ueños me escuchas!
¡ Duerme sobre blanda almohada!

65

�Duerme, ¿Qué mayor fortuna?

Muchos ya ni poeta lo consideran. Da más irnportancia a sus trabajos cientificos que literarios. Ahora
hay nuevos valores en la poesía alemana.
Friedrich Holderlin, Heinrich van Kleist, Ludwig
Uhland, Friedrich van Hardenberg, Ernest tlo_ffmann,
Y sobre todo, el mejor dotado de todos: F'riedrich Schiller.
A Goethe ya no le importan esos ataques. Su puP.blo ha olvidado que les ha dado una literatura genuinamente alemana apartándolos de la m a 1 a imitación
de poetas ingleses y1 franceses. A su vuelta de I t a. 1 i a
acompañando a la D uquesa Amalia, se redoblan los ataques. Goethe toma una actitud indiferente.
Ferdinand van Kotzebue, aventurero, escritor, dramaturgo volteriano y cínico se pone a la cabeza de los
que atacan al bardo y lo llama brutalmente "El a s no
hiperbóreo" (Nórdico).
Lo llaman pagano por su escepticismo ante la excesiva mojigatería reinante, y porque retorna a las formás clásicas. Su estilo recuerda el de Boccaccio y Ariosto o a veces el de Esquilo y Eurípides. No niega a Cristo ni a su Evangelio pero se avergüenza de los pésimos
cristianos que lo rodean. La risa volteriana acompaña
las más acerbas burlas a la superstición o al puritanismo. Como un Dios heleno, parece contemplar inmutable
desde el Empireo, el curso de los acontecimient~s de la
historia.
Otros poetas y pensadores germanos como él confirmarán más tarde la ingratitud de su pueblo.
Schopenhauer, Friedrich List, Wagner, Nietz'3che,
y Thomas Mann, el gran glorificador de la cultura ale-

mana a la que contribuyó enormemente, vivieron años

66

en el exilio y en la soledad. Tardíamente se reconoció
la obra inmensa de estos Maestros. Así Gerhardt Hauptmann, famoso dramaturgo y poeta tudesco dirá amargamente en el Acto V de su "FLORIAN GEYER":
"No es fácil alcanzar la gratitud de los alemanes".
Desgracadamente, la ingratitud es una cualidad
de los pueblos grandes.
Así Inglaterra también ha desterrado a sus gloriosos poetas Lord Byron, Shelley y Osear Wilde, empujó
a la soledad a Bernard Shaw y a Milton y ha calumniado a su más grande b a r d o, William Shakespeare dudando de su identidad y de su obra.
No podemos sin embargo, negar la grand e za df'l
pueblo de Goethe. Sus enemigos no han podido hacer
otra cosa que reconocerlo. Así en 1946 apenas terminada la desastrosa Segunda Gu e r r a Mundial, Alemania
fue visitada por una comisión norteamericana de funcionarios y educadores entre los que se contaba con el
famoso teólogo Niebuhr.
En un informe de dicha comisión al pueblo norteamericano, se encontró a manera de prólogo, esta frase:
"Después de los griegos y los romanos, son los
alemanes, los que más han derrochado sus dotes
en 7,,a vida espiritual de otras naciones)'.

En 1792 ha estallado la Revolución Francesa. Los
pueblos se levantan tratando de sacudir el yugo de los
aristócratas. El rey de Francia pide apoyo a los de filuropa, y el Duque de Saxe-Weimar acompaña al Duque
de Brunswick en su invasión al norte de Francia.
Weimar lleva consigo a Goethe que pronto se acomoda a la vida de campaña y una noche al calor de vi-

67

�vac militar, el bardo, cual antiguo profeta, anuncia a
sus oyen.tes, que nuevas épocas se avecinan que habrán
de cambiar el curso de la Historia.
Durante la campaña de Francia, Goethe se entretiene en elaborar su poema "El Zorro Reinecke" (!teinecke Fuchs), tomando de la epopeya francesa "Roman
du Renard" y de los poemas holandeses y f r i s o n es
•''Reynk'e de Voss".
Es 13. historia del zorro que con su astucia y audacia vence a la estupidez y a la hipocrecia en torno suyo. Goethe se divierte haciendo alusiones muy marcadas a sus adversarios. Alli muestra todo su desprecio
por la adulación falsa y servil de la Sociedad decadente en que se veía obligado a vivir, y que le atribuia faltas y lo condenaba por enores que no habia cometido.
A su regreso a Weimar, escribe una interesante
crónica sobre la "Campaña de Francia y el Sitio de
Maguncia".
En sus páginas, con alivio escribe estos versos:
"Por fin nos encontramos la paz de la casa,
de mis puertas dentro, todo es calma y
placer;
goza en fijar sus ojos serenos el artista
allí donde la vida agita su poder ... "

Goethe escribe su autobiografia "Poesía y Verdad" (Dichtung und Wahrheit) y "Hermann y Dorotea", el precioso idilio que le devolvió la estimación de
los alemanes y que previniendo los tiempos tempestuosos que se avecinaban, decía como advertencia:
"Todo se agita y remueve como si el mundo
estuviera consumido y quisiera volver al
caos y a la noche para renacer en un

aspecto d.iatintoJ'.

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Hasta Schlegel, Herder, Schiller, Humboldt Y
Schelling elogian este poema y lo consideran épico y patriótico. Goethe en e s t e poema, indignado reprocha a
su compatriotas la débil resistencia ante el empuje
francés:
"¡ Ah, si toda la juventud se
lanzara sobre las fronteras, determinada
a no ceder un palmo de tierra a los extranjeros, estoy seguro que no pisarían nuestro suelo ... "
Pero luego dice prudentemente:
"No es digno de los alemanes ,impulsar
ni propagar este movimiento terrible,
ni perder el juicio de un lado para otro.
Nuestra conducta debe estar en consonancia
con nuestro carácter .. . "

Una nueva obra del gran maestro alemán se pone
al alcance del público. En su novela, "Las Afinidac1.e~
Electivas"; la historia de un hombre entrado en años
que se enamora de una jovencita ilusionada, entre los
cuales se interpone una sociedad implacable con sus leyes y sus barreras inflexibles recordándole al héroe sus
compromisos contraídos con ella. La renunciación es
apremiante y la tragedia, inevitable. Allí desarrolla la
teoría de los espíritus afines que solo encuentran la satisfacción, en la unión con quien les atrae poderosamente.
Goethe ha puesto a los héroes de esta novela, un
epitafio digno del romance de Tristán e Iseo:
"Asi descansan los amantes, uno al lado de
otro. La paz vuela sobre sus tumbas, las
alegres figuras de los ángeles, sus afines,
los contemplan desde la bóveda y será un
momento grato si, en su dia, vuelven a
despertarse juntos . . . "

69

�¿Es acaso, él mismo, ~l que se pinta como Eduard,
ei héroe de la novela, teniendo relaciones con Ulrica
von Levetzow o con Mariana Willemer, o bien con Minna Herzlieb, que revolotean cerca de su r.orazón, para
alejarse luego definitivamente?
¿Ha alcanzado él, alguna vez, la dicha del amor
acaso'! Contrajo matrimonio con la mujer que le dio un
hijo, el cual es ya casi un hombre, pero, ¿Está satisfecho?
Algunas veces Goethe se siente arrebatado de amor
como en su juventud, por una de aquellas adolescentes
que le rodean, pero todos esos romances pasajeros terminan con la renunciación.
Los dolorosos acentos de su "Elgia de Marienbad"
dedicada a la partida de Ulrica Levetzow, solo son comparables con la amargura de "Werther" en el que lloraba otra desdichada pérdida, Lotte Buff . ..
" .. . invencible nostalgia me domina
y no hallo más consuelo que las lágrimas.
Déjolas correr, pues, irreprimidas;
mas apagar no logran este fuego,
que arde en mi pecho en voraces llamas,
donde la muerte con la vida lucha.
Para el dolor del cuerpo habría remedio;
voluntad, decisión, al alma faltan.

i Cómo olvidarla si su imagen bella
ciérnese ante mis ojos en mil formas,
ora amable, ora esquiva, ya borrosa,
ya lirradiando purísimos fulgores'!
¿ Como cnsuelo hallar en este inquieto
flujo y reflujo, ir y venir voluble'!
¡Dejadme solo aquí fieles amigos!
entre estas rocas y musgosas charcas;
seguid vosotros que tenéis abiertos
tierra y cielo, inmensos infinitos . .. "

Esta jovencita que y.a en el invierno de la vida supo hacer que el anciano poeta respirara la fragancia
de la lejana primavera y recobrara el fuego de la juventud, se vio sin embargo obligada a alejarse de el ya
abuelo, por la enorme diferencia de edades que los separaba y las conveniencias sociales y éticas que se
oponían a su unión.
Ulrica h a b í a sido como aquella adolescente que
nevaron al lecho de otro poeta sublime, el rey David
de Judá, para darle el calor al príncipe senil, pero esta
muchacha inolvidable, le fue arrebatada a su amante,
cuando él se veía nuevamente atormentado por el amor
juvenil.
Goethe no la olvidará jamás y la ha inmortalizado
en sus versos transportado de dolor y refugiándose de
nuevo en su amarga soledad.
Otra vez se convierte en Eduard, el héroe de "Las
Afinidades Electivas", el anhelado tesoro le es arrancado sin piedad.
El "Leitmotiv" de la renunciación se repite. Desde su juventud el Destino le ha obligado a dar este paso doloroso. Federica, Lilí, Lotchen, Mariana y Ulrica
han sido alejadas de su corazón.
Hans Franck, otro poeta tudesco, ha inmortalizado
este tardío romance en su novela "El Ultimo Amor".

"PROMETEO"

En 1806, mientras Goethe se encuentra desolado
por la pérdida de su compañero de batalla en el campo
de las letras, el ya fallecido SchiHer, Napoleón Bonaparte ha derrotado a los ejércitos del mundo y ha ocu71

70

�pado Alemania después de la batalla de Jena. Weimar
es invadida y El Duque huye para ponerse a salvo. Las
ballonetas francesas están a punto de arrancar la vida
a uno de los más grandes colosos de la Humanidad, pero la intervención de su esposa Cristina, los detiene.
Napoleón se hace presentar al señor Consejero von
Goethe Y tiene con él, una larga conversación en la que
lo elogia por su novela "'Werther", que él ha leído durante la campaña de Egipto y que desde entonces llevaba siempre consigo. El caudillo francés, despojándose
de la Cruz de la Legión de Honor, la coloca en el pecho
del señor Consejero con estas palabras:
"¡Señor de Goethe, es Ud. todo un hombre!"
El Diógenes guerrero ha encontrado a su igual en
el corazón de un pueblo enemigo.

no Goethe se quita el sombrero y les hace una profunda
reverencia. Beethoven indiferente continúa su paseo refudufíando:
"Monarcas hay muchos, pero sólo un Goethe y
Beethoven".

un

Beethoven narra lo acontecido en una carta a Bettina von Arnim, la amiga de Goethe, el 16 de agosto
de 1812.
Sin embargo sus conceptos eran distintos:
He aqui el atormentado y rebelde Beethoven que
vela en Napoleón al liberador de las naciones, al enemigo acérrimo de la monarquía tiránica. Goethe ve i a en
Bonaparte el Representante de los tiempos modernos,
del Progreso y de la unión Europea deseada por todos
los Humanistas.

El Gigante del Pensamiento y el Rayo de la Guerra, el Júpiter Olímpico y el Júpiter Tonante, se han
encontrado.

Napoleón es fruto y creación de la Rev o 1 u ció n
Francesa que cambió la Historia de la Humanidad. El
es el HÓmbre del Destino que marcará a Europa un a
nueva ruta.

Como Prometeo, ambos han robado al sol su luz
para alumbrar a la Humanidad. Goethe pensaba en Napoleón al hacer decir a •''Fausto".

Pero al auto-coronarse Emperador perdió a sus admiradores republicanos. Beethoven, vio en ello una trai
ción a sus ideales y le volvió la espalda furiosamente.

"Lo que llamá;i,s espíritu de los tiempos
es en el fondo el espíritu de los grandes
hombres en que se reflejan ... "
Incluso su admiración por Napoleón, es distinta
que la que sienten otros personajes de su época por el
Emperador. Distinta de la devoción que sienten Beethoven o Lord Byron por el Corso.

Rápido fue el encumbramiento del Coloso venido
de Córcega y rápida fue su caida. Goethe en cambio, vic
en la coronación de Bonaparte al glorioso sucesor de
los césares romanos.

En Teplitz, Goethe se encuentra con Beethoven y
se hacen grandes amigos. Pasean juntos un dia y se encuentran con la familia imperial austriaca. El cortesa-

Más tarde, durante la guerra de liberación, vien~n
a saludarlo los patriotas Ernst Moritz Arndt y Theodor
Koerner, ambos poetas, entusiastas agitadores contra
el caudillo francés y voluntarios en el ejército de liberación. Goethe les saluda amablemente pero les dice:
"Sacudid vuestras cadenas; ese hombre es demasiado
grande para vosotros. No las romperéis".

72

73

�Sin embargo, el acento profético de Goethe, ha fallado esta vez.
Napoleón caerá y el, quedará en pie como el.Coloso de Rhodas contemplando el paso de las edades que
cruzan ante él. Los antiguos amigos han desaparecido o
están al borde de la tumba. Nuevas notabilidades estremecen al mundo, pero él, es el gran Patriarca del "Siglo de las Luces". Todas las cabezas intelectu a 1 es de
Europa lo buscan. Beethoven ha alcanzado la gloria cou
su música inmortal. Europa lo aplaude. El mismo Napoleón al que el músico de Bonn dedicó su "Heroica",
ha querido escucharlo. Y Beethoven que admira a Goethe, pone música a muchos de sus poemas. Guillermo d~
Humboldt, con su viaje a España y su descripción de 1
Monserrat influirá en e] segundo Fausto de G o e t he
cuando éste describe el paraiso.

vinidad mitológica, está a punto de dirigirle la palab~a
en griego.

Más tarde en Lord Byron que lo visita en Weimar,
Goethe verá un reflejo del espiritu de Beathoven. Fogoso, revolucionario, tempestuoso, Lord Byron como Beethoven, es una verdadera tormenta.

Sus padres, su mujer, la Baronesa de Stein, El Duque y su madre han muerto, y finalmente, su hijo Augusto casado con Otilia Pogwisch, muere d u r a n te un
viaje a Italia.

Goethe ha reservado en la segunda parte de "Faus
to", un lugar para Lord Byron que lo representa bajo
la forma de el Euforión, impulsivo y violento hijo de
Fautos y Helena que muere victima de su audacia.
Para Beethoven también ha tenido G o e t h e palabras de noble admiración cuando dice:
"Nunca vi un artista más i n t i m o ni más efusivo . .. "

El Filósofo Hegel de Berlin, Alexander Humboldt,
Schopenhauer, Holderlin, Saint Hillaire, Victor Hugo.
Lord Byron, Gerard de Nerval, Tackeray, Carlyle, Wal•
ter Scott, etc., también se aproximan a él o le escriben
a su retiro en Frauenplan
Heinrich Reine también le visita en Weimar y .al·
verse frente al Coloso semejante a un titán o a una di-

74

Cuando más tarde, en su destierro volun t ar i o en
París, Reine sabe que el genio de Weimar ha muerto,
observa tristemente: "Los dioses se van . . . "
En medio de este tumulto, Goethe se siente cada
vez más solo. Es la soledad del genio que no encuentra
su igual en la multitud. El fuego demoniaco que busca
su .eflejo eh otros.
Había creído distinguirlo en Schiller, en Napoleón,
en Beethoven, en Lord Byron, pero todos ellos han desaparecido ya.

Carlota y el hijo de Lilli lo visitarán cuando ha llegado a la cúspide de la gloria, y aun la hija de Max1mi1iana de la Roche, Bettina Bren.tano hermana del poe
ta Clemens Brentano y esposa de su amigo Achim von
Arnim, también inspirado bardo, llega a buscar su amis
tad y quizá su amor. Bettina inicia un epistolario
con Goethe que más tarde publicará como: "'Correspondencia de una jovencita con Goethe"'.
Wolfgang llega a enamorarse tardíamente de Mariana Willemer, quien re inspira su "Diván Oriental-Occidental", en el que evoca los amores de Yussuf y Zuleika a imitación del poeta persa Hafiz.
En este libro, Goethe intercala poesías de la misma Mariana que desde muy joven se revela como exce.;
lente poetisa.
Evocación, nostalgia, ternura, podemos encontrar

75

�en este poema escrito a semejanza de los libros iranio¡¡_
Asi versifica el poeta:
"El libro más prodigioso
el libro del amor es,
lo leí de cabo a rabo,
de memoria me lo sé.
Pocas páginas alegres
en él, por cierto encontré;
en cambio, para el pesar
pliegos enteros hallé . . . "

En esta obra se declara musulmán, asi como antes
se declaró pagano en su idolatria por el a r t e griego.
Los antiguos héroes de los poemas persas, Yussuf y Zuleika, Mechnum y Leilah etc., son evocados, y Mahoma
es reconocido como el profeta de Allah.
Goethe termina "Los años de Viaje de Wi l h e l m
Meister" (Wander Jahre) , "La Teoria de los Colores'\
y sus "Ensayos sobre Anatomia Comparada".
Escribe aun leyendas poéticas inspiradas en la India y en otros pueblos del Oriente, como la balada "El
dios y la Bayadera", en la que el dios Mahadohe honra
con su amor a una cortesana y ésta con su sacrificio, se
dignifica ante él y el inmortal la diviniza a los ojos humanos. Mahadohe es Goethe mismo y la humilde cortesana es Cristina Vulpius ...
"FAUSTO"

sometida a correcciones y refundiciones mil veces.
En la dedicatoria escrita en 1797, evoca su juven•
tud, cuando por primera vez, se presentó la figura se·
ductora de Fausto en Auerbach Hof y a través de las
páginas del inglés Marlowe y de su amigo Klinger, ante él:
"De nuevo os acercáis, vagas formas
que allá en mi juventud os mostrasteis
ya a mi turbada vista. ¿Intentaré yo
reteneros esta vez? ¿Siento mi corazón
todavía inclinado a aquellas ilusiones?"

El "Preludio en el Teatro", le fue sugerido a Goethe por la lectura del libro oriental "Zakuntalá", del
poeta hindú Kalidasa, y el "Prólogo en el Cielo", le fue
inspirado al autor, por el biblico "Libro de Job". En
este "Prólogo", el Señor, en su conversación con Mefistófeles, le dice:
" ... de todos los espir,itus que niegan
el burlón es el que menos me molesta.
Harto fácilmente puede relajarse la
actividad del hombre y éste no tarda en
aficionarse al reposo absoluto. Por esta
razón le doy un compañero que, debiendo
obrq,r como diablo, le incite y ejerza
influ&lt;3ncia sobre él".

Esta obra es "Fausto", del que ya en su juventud
habia bosquejado la primera parte, la cual habia sido

He aqui, como Goethe mismo, nos da ya, desde el
principio, la clave de la obra total. Para el que no entienda estas palabras, el libro no tendrá sentido alguno. En ellas, Goethe revela el espíritu demoniaco que
se agita insaciable en el alma del hombre, que, lo inquieta y atormenta, y lo empuja a la investigación Y al
estudio, y a profundizarse en el conocimiento de las cosas profanas y divinas, y al esfuerzo ror superarse y avanzar a través de ias edades.

76

77

Pero la obra sublime que ha ganado al poeta un
sitio en el Parnaso, es sin duda, la obra que ocupó toda su vida, en la que revela el espiritu creador que se
agitaba en su alma y cuyo solo fruto bastaba para ganarle la gloria.

�F A U S T 0.-(horrorizado) ¡Visión aterradora!
El espíritu demoniaco del que ya nos hablaba Sócrates en otro tiempo, es el que logra convertir al hombre, en ese ser superior y creador que es el Genio.
En ese espiritu angustiado que se burla de todo lo
que le enseñaron en tempranos dias, que en su afán de
saber, rompe todos los vínculos de lo ya establecido y
entonces para no quedar en el va.cío, debe reunir y
guardar fuerzas para vislumbrar el camino que conduce a la verdad, allí se encierra el filósofo en su búsqueda insaciable.
Pero ¡ Cuántos Belerofontes intentarán remontar!3e hasta el empíreo para igualarse a los dioses! Será
terrible su caída, y como Fausto dirá:
"¡Ay del insensato que levanta

deslumbrado sus ojos al cielo
que se figura encontrar más allá
de las nubes a sus iguaies !
Pues cuando el aterrador espíritu de la Tierra apa!"ece ante Fausto conjurado por él, Goethe pinta la mez
quindad y la importancia humana frente a lo descocoddo Y lo inconmensurable del Universo.
F A U S T 0.-"Vertiginosos anhelo
dentro de mi palpita,
· y siento que el espíritu
siniestro se aproxima.
i Rasga el velo! ¡aparece!
¡ Cu.al sufre el alma mía!
Por abrir nuevo cauce
mis sentimientos lidian
y hacia ti obscuro genio
todos se precipitan.
¡Preséntate aunque fuere
al precio de mi vida!
EL ESPIRITU.-(Apareciendo) ¿Quién me llama?

78

EL ESPIRITU.-Audaz me evocas y a venir me
obligas, y ahora ...
F A U S T 0.-¡Me espanta
¡Aparta! ...

tu presencia!

EL ESPIRITU.-Con ti:inaz afán, llamábasme y que
rías ver mi semblante y escucha-r
mi acento; cedo a tu voz, preséntome a tu vista.
¿ Qué cobarde congoja r i n d e y
postra tu valor sobre-humano?
¿porqué desmaya el corazón soberbio, que en sus vivas palpitaciones engendraba un mundo, y
con su propia s a vi a lo nutria?
¿Cómo sucumbes si tender el vuelo al par que los espíritus q u erías? ¡Y eres tú, Fausto, ¡Gusano despreciable! ¡Al soplo de m1
voz, heladas, temblaron conmovidas tus entrañas!
F A U S T 0.- ¡0h, no roja visión hijo del fuego!
Soy Fausto, soy tu igual,
¡No me intimidas!

EL ESPIRITU.- En la incesante ráfaga
de actividad continua,
vuelo de arriba abajo,
vuelo de abajo arriba,
y en ese veloz torno;
mis dedos impalpables
las .tenues hebras hilan
de la vida y de la muerte
tejiendo a Dios, en el telar Eterno,
lo que viste inmortal túnica viva.

79

�F A U S T 0.-¡Como sintiendo voy que a ti mJ
acerco espíritu que flotas y te
agitas sobre el mundo!
EL ESPIRITU.--Al espíritu que sueñas
Y tu mente concibe, te aproximas,
no a mi. . .
F A U S T 0.-¿No a ti? Pues dime: ¿A quién?
¿ imagen soy ele Dios, ;, y ni a tl
llegar podría? ... "

En esta escena pone en evidencia Goethe, la pequeñez de nuestro espíritu y nuestra desmedida ambición
Y vanidad por conocerlo t o d o y pretender alcanzar la
conquista de las fuerzas que rigen al Universo.
Fausto simboliza el eterno peregrinar en pos de
los más altos ideales de la Humanidad, y Mefistófeles.
la acción, el impulso avasallador que derriba todas las
barreras Y pone al alcance del hombre, el éxito en todas las empresas. Es la tentación misma de alcanzar lo
;mposible. La acción es para Goethe el Principio Supremo . Por eso, cuando Fausto se aventura en el campo metafísico Y escudriñando el Evangelio de San Juan.
queriendo descifrar la impenetrable Palabra Di vi na
monologa :
"Escrito estás En el principio era ia Palabra
Aquí me detengo yo perplejo. ¡, Qu4én me ayuda
a proseguirf No puedo en manera alguna dar
un valor tan elevado a la Palabra. Debo
traducir esto de otro modo si estoy bien
iluminado por el Espíritu. Escrito está;
"En el principio era el Pensamiento •. • "
Medita bien la primera linea; que tu pluma no
se precipite. ¡,Es el Pensamiento el que todo lo
obra y creaf Debiera ser así:
"En el Principio era la Fuerza))

Pero también esta vez, mientras consigno lo
escrito, algo me advierte que ya no me atenga
a ello. El Espíritu acude en mi auxil.io.
De improviso veo la solución y escribo confiado
"En el Principio era la Acción ... ''

En el primer versículo del Ervangelio de San Juan,

reza la Biblia:
"En el principio era el Verbo, 11 el Verbo estaba
en Dios, y el Verbo era Di,os.
El estaba en el principio en Dios.
Por El, fueron hechas todas las cosas .. . "

Con qué exactitud interpreta Goethe la frase de 1
Evangelista a través de "Fausto". El Verbo, más qu1
la Palabra, el Pensamiento o la Fuerza, sig n i f i c a la
Acción. Es decir, la Acción Divina, la Actividad C r e adora, causa primera de todo lo existente. Es muy curioso observar que tanto Dios como el verbo gramatical
ostentan los 4 atributos; palabra, pensamiento, fuerza y
accfón.
No están alejados de la verdad quienes aseguran
que el Universo es producto de una Fuerza en continua
actividad. La Energía Creadora.
Cu.ando Fausto celebra el pacto &lt;:on Mefistófeles.
y éste le concede la juventud, el amor, la fortuna y lii

gloria, pone aún una condición:
"Ei, un C.Ua digo al fugaz momento;
¡ Detente] ¡ Eres tan bello!
puedes entonces cargarme de caden.as• .. "

El Espíritu inquieto de Fausto, prevee ya. que ni
un solo instante querrá retener su alma insatisfecha en
la agitada vida que ha de llevar.

80

81

�En vano se cansa el Espíritu Maligno de tentarlo,
Fa:}1sto el idealista se mantiene firme en su sublime
Qmpresa. Mientras Mefü,tófeles, con su carcajada satánica de reptil babeante, ensucia y cubre de fango cuanto es sagrado para el Hombre, Fausto lo ennoblece y
jistingue y a eifo encamina sus más altas aspiraciones.
Por eso, i"austo no puede estar inactivo y no tiene
un solo instante de reposo. Llega hasta exclamar:
"Solo he atravesado corriend.o el mundo
he asido por los cabellos cada deseo ... "

Finalmente, el insaciable Fausto, se encuentra soJo, ciego, y lleno de angustia y zozobra tras de correr
por el mundo inútilmente.
De pronto, se siente asaltado por súbito regociJo v
en el presentimiento de su futura gloria, no puede reprimir la condenable exclamación, y t r a t a de retener
este supremo instante:
"Detente¡ ¡ Eres tan bello! ¡ la huella
de mis días terrenos, no pueden borrarse
en el transcurso de las Edades!
i En el presentimiento de tan alta felicidad
gozo ahora del mornento supremo·!"

Esta trampa diabólica se parece a la que el diabl&lt;'
le tendió a Twardowsky el mago de la leyenda polaca,
en la cual el espfrrtu maligno no podría llevarse su alma si Twardowsky no se encontraba en Roma.
Un dia que Twardowsky estaba bebiendo en un a
taberna con otros compañeros, se acercó el diablo pa.,.a recordarle que sú alma le pertenecía en aquél instant.0. Cuando Twardowsky le recordó el pacto, el diablo, humorísticamente le hizo ver el nombre de aquellh
taberna. cerca de Varsovia el cual era •''R o m a" y sin
darle más explicaciones, cargó con él por los airé::;.
82

Así también Fausto, ai pronunciar la frase fatíttica, muere, y los Poderes del infierno van apod.:irán,fose de su alma, cuando los espíritus celestiales (scu ·
chando los ruegos de la bienaventurada M a r g a r 1 t r.
(Gretchen) su único y ve_rdadero amor, cuya deshonra y
muerte él había cállsaéio, arrancan al demonio su víc•lffia y Fausto alcanza la salvación eterna.
~n su canto, los ángeles que lleV'an el a}ma r &gt;scatada, parecen ce rrar la obra con estas palabras:
"Aquel que se afana siempre
aspirando a un ideal, podemos
nosotros salvarle .. . "

Gretchen o Margarita, es la evocación tierna d e 1
primer amor con su dulzura y su belleza ca n d o r o s a.
Aparece en la primera parte del poema siendo, por lo
consiguiente, una creación juvenil del poeta, que !e ha
descrito con toda la pasión y el fuego conque un j ove ncito es capaz de idealizar a la amada. En G r e t c h e n,
podemos ver la síntesis de las mujeres que Goethe a mó,
acentuando especialmente los rasgos de Federica Brion,
la muchachita que le entregó para siempre su tierno co;azón.
Allí la vemos en la rueca cantando la impaciencia de su corazón por la tardanza del amante o soñando con un amor más poderoso que la muerte al entonar
la balad·a del "Rey de Thule":
"Hubo en Thule un rey amante
qU:e a su amada fue constante
hasta el dia en que murió
ella en el último instante,
su copa de oro le diG
El buen Rey, desde aquel día
fiel al recuerdo tenaz

83

�solo en la copq, bebía
y al beber h,umedeofa
una lágrima 8U faz.
Llegó el momento postrero, y
al Mio au -reino entero iegóZe
como era Zey;
soló negó al heredero
ia copa el constante Rey.
En la torre que el mar besa,
por orden del Rey expresa
(tan próximo ve su fin),
la corte en la regia mesa,
gozó el último festín.
El po8trer 8orbo el anciano
moribundo soberano
wpuró sin vacilar,
y con enérgica mano
arrojó la copa al mar.
La copa que al mar caía.,
con mirada de agonía
fijo y ávido siguió,
vio como el mar la sorbía
y los párpados cerró".

Pero su juventud, su amor y su belleza, no conmueven a Fausto quien después de ultrajarla y de matar a su hermano Valentin, la abandona y se entrega. a
las más escandalosas orgias y a las más locas aventuras.
Mefistófeles lo lleva al Brocken o Blocksberg una
noche de aquelarre donde las brujas, los demonios, los
más monstruosos seres y los héroes mitológicos se re'&amp;•
nen bajo el cetro de Satanás. Fausto ve pasar la pálida
sombra de Margarita en medio de la o r g fa infernal.
Cuando Fausto dice: "Hay dos almas viviendo dentro

84

de mi pecho", Goethe querfa aludir al eterno dualismo
humano entre la inclinación muda.na del hombre por el
placer bestial y su elevación hacia lo sublime .Y lo divino. La lucha entre la sensualidad y el es p i r i t u. en su
constante afán creador.
Fausto quiere volver a ver a su amante y Mefistófeles la conduce a una prisión donde la infortunada niña se encuentra padeciendo por culpa del infiel.
En ausencia de éste, Margarita ha perdido la razón y es acusada. de haber dado muerte a su madre y a
su hijo y condenada al patibulo.
Fausto, arrepentido al saber esto, corre en su auxilio, y con ayuda de Mefistófeles, entra en la celd.a entonces una escena de intenso dramatismo.
Gretchen lo confunde primero con el verdugo, pero cuando apenas lo reconoce, lo cree fruto de su delirio y de su locura.
Fausto se desespera porque quiere libertarla y llevársela consigo, pero ella se resiste cuando ve a Mefist6feles apremiando la huida, y le rechaza vigorozamente porque no quiere volver a caer en las ~arras del
demonio.
Un grupo de espíritus celestiales, arrancan su al•
ma purificada por el dolor arrebatándola al poder in•
fernal, mientras Mefistófeles huye enfurecido a r r a strando consigo a Fausto.
La plegaria que Goethe ha puesto en los labios dH
la inocencia manchada al temer su condenación:
ª¡Tuya soy, Padre mío! ¡Sálvenme án geles bellos
protegedme con vuestras santas legiones . . . !"

85

�Ha sido puesta en música por el compositor francés Charles Gounod quien ha convertido el poema dramático en una opera sublime ...
Esta aria divina, parece una marcha triunfal entonada por los santos y los mártires, que arranca lágrimas al más inflexible.

aquí Za perfección alcanza;
y Zo que era indescriptible,
aquí tiene forma auténtica.
El Eterno-Femenino
Nos atrae a lo alto".

Fausto es el desencanto de la inteligencia. La eterexplicación
plausible de su existencia.

na inquietud del hombre en busca de una

Semeja un himno glorioso al que el Coro de Jos ángeles y de los bienaventurados se suma. Es la impotencia Y la derrota de Satanás ante el martirio y la Voluntad Divina.

Para Goethe, el amor es el motor del Univ9rso y
la causa primigenia de la Vida.
El amor para él, nos redime de una ·vida pecado-

La segunda parte de "Fausto", está cantada por
el mismo aeda que cantara "Ifigenia en Táúride". Es
realmente Goethe en este poema, un rapsoda griego
que nos narra nuevamente el rapto de la hija de Júpiter y Leda.

ra e inicua. La vida no es más que un eterno peregrinar lleno de anhelos y de angustias. El amor es el rf'
dentor del género humano y en torno suyo gira todo le

Fausto, transformado en nuevo París. después de
la noche de aquelarre en la Farsalia, arrebata a la espartana Helena a sus captores y se celebran sus bodas.

Este c&amp;ncepto ha abierto la puerta a una nueva épo
ca en la Historia. El Romanticismo ...

Esto encarna la voluntad y la pasión germánicas
integradas y armonizadas en las ~ntiguas formas meridionales.
Helena muere dejando a Fausto sólo su velo y su
atavío. Forma y fantasia. Goethe, al final de su vida y
de su poema inmortal que pa r e c en integrarse una y
otro, siente que, como Fausto, ha recorrido todos los caminos, en el Arte, en la Ciencia, en el Amor, en el Placer, en la Gloria.
El, mil veces amado y combatido, admirado y apla11
dido, cierra su libro magistral con estos versos:
"Todo aquello que perece,
aquí tan sólo es un símboloI

86

demás. Todo lo que pasa en el mundo, no es más que
un preludio de lo que nos espera en un mundo mejor.

Y ¿ qué es el Romanticismo?
Es una lágrima germánica (Werther) purificada
en el filtro latino y transformada en un mar inmenso
y profundo.

El alemán le dfo su fuerza a n a 11 t i c a (Hegel,
Schelling). y creadora (Goethe, Holderlin, Nietzsche),
revolucionaria (Wagner, Beethoven, Engels). mistica.
nostálgica y evocativa (Novalis, Rilke, Hesse), su amor
a la libertad (Schiller. Fichte, Koerner, Uhland, Reine), su pesimismo sombrío, (Kleist, Spengler, Sch·o penhauer) ...
El francés le dio gracia, (Musset, De Vigney); ternura, (Lamarti'ne); sublimidad, (Victor Hugo, Chateaubriand) ; fecundidad, (Dumas); elegancia (Balzac, No-

87

�dier, Merimmé) y un acento demoniaco (Baudelaire).

velas de otros autores alemanes que nunca pasaron de
la mediocridad; pero Goethe, supo superar los · anhelos

El español, le dio musicalidad, dulzura, risas y Han
to (Bécquer, Campoamor, Núfíez de Arce, Espronceda),
y su aspecto macabro y trágico (Zorrilla) ... ,
El italiano le dio la desesperación patriótica y sen
timental (Hugo Fóscolo, Leopardi, Manzoni y Carducci) ... y finalmente ...
El inglés le dio su pasión por la aventura, laa gran
des proezas y su afán de conquista (Byron, S he 11 e y.
Keats), y su fecundidad histórica (Walter Scott, Stevenson, Tennyson, Carlyle, Tackeray) ...
El Romanticismo ~s rebeltlia y exaltación, angustia, dolor, desesperación, fecundidad creadora, mirada
escudriñadora que descubre todos los secretos del alma humana y del Universo mismo. Nostalgia de Dios,
amor a la Naturaleza, investigación científica y mefa..
física, fuerza revolucionaria incontenible, evocación d~
los hechos heróicos y de la leyendas tétricas, hoguera
inextinguible que inflama el corazón del pueblo y se ele
va hasta el Eterno, terrible inquietud, grito ·de comba•
te, ejército avasallador, embriaguez divina, glorificación del pensamiento, esplendor de la sublimidad idílico y emotivo culto a l.a belleza, ternura, devoción: poe
sía infinita.
Gotthold Ephraim Leasing, que tanto l u c h ó por
una Literatura Nacional antes de Goethe, dijo en sus
cartas sobre "La Literatura moderna y el arte antiguo:

de Lessing y hacer de esta obra, una pieza maestra universal y eterna que consagró su inmortalidad.
Algunos aseguran que el Dr. Paracelso, de gran renombre en la Ciencia durante el siglo XVI, fue el origen de 13. leyenda del Dr. Faustus tan difundida en esta
época, puesto que Faustos hubo muchos y Georg Faust
el más conocido no fue más que un charlatán de feria.
Christopher Marlowe, el famoso dramaturgo inglés
contemporáneo de Shakespeare, dramatizó la vida del
Dr. Fausto, basándose en gran parte en los hechos de
Paracelso y otros le imitaron. También el Dr. Cornelio
Aggrippa Henrica von Hettesheim llevó una vida semejante a la del hechicero alquimista Fausto.
Paracelso (Philipp Teofrastus von Hohenheim).,
veni.a de una familia noble de Suabia. S11 abuelo era
Georg Bombast von Hohenheim, Comendador de la Orden de los Caballeros Teutónicos. Su hijo natural Wilhelm, fue el padre de Paracelso y él fue quien lo inclinó al estudio de la Medicina.
Paracelso nació en Einsiedeln, cerca del lago de
Zurich y llegó a ser un gran médico, naturalista y alquimista interesad en el Elixtr de la larga vida Y en la
Piedra Filosofal (por lo que le llamaron "Aureolns''., 9
sea el que fabrica oro) y con frecuencia lo confundieron con el Fausto histórico-legendario.

"El Doctor Fausto, ofrece much,a,s escenas que solo un genio como el de Shakespeare hubiese sido capaz
de concebir ... "

Como Fausto, Paracelso se entregó al estudio &lt;;le las
Ciencias Ocultas, a las investigaciones metafísicas, realizando curas maravillosas y corriendo el rumor entre
el pueblo de que tenia tratos con el demonio.

Leasing se refería sin duda alguna al "Fausto" de
las leyendas germánicas aprovechado en dramas y no-

Muchos han escrito sobre Fausto que simboliza la

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�germanldad, pero ninguno le dio la grandeza ni el sentido profundo y universal que Goethe. Friedrich Klinger, Heinrich Heine, Grabbe, Nicolaus Lcnau, Paul Valery, Lord Byron ( "En su drama "Manfred"), Michael
Ghelderode (en su drama "Magia roja"). y finalmente
el gran escritor alemán de fama internacional, Thomas
Mann, fueron seducidos por el motivo de 'Fausto", 1
contribuyeron con maestría a extender su gloria.
Como epilog.o a este capitulo, que para mi tiene un
valor especial en este estudio, quiero incluir algunas Uneas de escritores alemanes de renombre en los cuales
Influyó 1&gt;oderosamente el pensamiento de Goethe y asi
podamos juzgar cuan profundo significa.do tiene para su
pueblo ese glorioso creador, cuya obra perenne se ha difundido en el mundo entero y le ha colocado entre !os
grandes clásicos de la Humanidad.
El poeta vienés Fanz Grillparzer escribia en su
tiempo sobre los dos inmortales bardos germanos:
r-,schilter cr.spim

i&gt;a".

hacm an-too; Gotthe me'9'11e de ani-

Lo cual explicaba el historiador tudesco Hermann
Stihneider en su libro ·" Las épocas df' la. Litera.tura alelnana" de este modo:

uuno es Hérooles buscando et camino hacia el
Olimpo a través del combate e,itre los deseos de los se.
fidos, el otro es el úrá~ioo ~bltm.e ett- ctt,y&lt;1, frente brilla ia lu~ tliR,ificadora.

Uno de los más bello-s párrafos del famoso poeta
óávaro Hans Carosso en su ensayo: "Proyecciones de
doethe en et presente", dice de esta manera:
•• , a$(,) o&lt;&gt;mo el /&lt;J,fJO'/lbés siente que le perteneot
el legendaf"io t,olcán Fuji-S&lt;l/llt, poir ser la. montaña sagrada, el símbolo ile su patria, tlUn cuando
v'iva lejos de él~ y ,n.unoa ka,ya visado sus cr. b i s"

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mos ni sus valles ni eZ. nevado capuch.ón que cubre su cráter, así nosotros los alemanes s e n t ~
mos la fuerza y la p·;·esencia de Goethe aun en
el caso de que raras veces abramos un libro suyo".

Vemos pues cuan fuer.temente está unido el nombre de este famoso escritor al de su patria. C u a n d o
mencionamos a ~lemania por alguna causa, inmediatamente viene a nuestra memoria la imagen de Goethe o
la de Beethoven porque ellos eternizaron el destino de
su pueblo.
El Fausto que simboliza el espiritu teutónico. parece haber sido creado para ser inmort.alizado p o r la.
pluma genial de Goethe, al grado de que este personaje
mítico es identificado con frecuencia con el bardo mismo. Muy pobres son nuestros intentos para intepxetarlo
ya que el mismo autor lo dijo una vez:
"El Fausto es un tema inconmensurable
y vanos serán todos los esfuerzo.&lt;: que
haga el ingenio para venetrarlo del todo"

Apenas hemos tratado de acercar al lector a esta
obra sublime, y darle una. idea general de su mensaje.
El Fausto goetheano, es audaz, i m p u 1 s 1 v o, _v a
siempre en pos de lo desconocido, siempre ávido de placeres, de poder, de gloria, insaciable, ambicioso, nada
lo puede detener y para él, no existe la palabra imposible. Fausto anhela la suprema sabiduria, esc.1driña
los más oscuros misterios del Universo y hace un ·par.to
con las potencias infernales para poseerlo todo Y conocerlo todo; el poder, la riqueza, la juventud, el amor, Y
para el que Margarita solo es un episodio fugaz.
Fausto no es de ninguna manera el disoluto

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don

�Juan ávido de placeres carnales, pero tampoco es el
enamorado a la Tristán o Roineo en el que algunos ro:mánticos lo convirtieron.
Es verdad que Goethe termina la obra, con Ja tedención de Fausto por el amor de Gretchen. per,, hace
notar también que el espíritu mismo d~ Fausto ayudó a
,realizar su salvación, ya que su anhelo de conocimiento
y ·su amor por la Ciencia lo había llevado por C'i.minos
.equívocos. En la concepción de Goethe se funden clasicismo y romanticismo en Jas personas de la espartana
Helena y el germano Fausto.
.
El clasicismo es el retorno a las antiguas formas
de la belleza griega. Significa escalar las más altas ciqias de la perfección estéUca.
El romanticismo es el impulso jun:,nil de superación, la búsqueda insaciable de nuevos caminos hacia el
desarrollo de la cultura. Revolucionario, dem o l e d o r,
avasallador ... titánico ... Sus símbolos son como dijo
Nietzsche, Apolo y DioniRos, Apolo el eterno, el consagrado por las musas, y Dionisos el esfuerzo creadór que
simboliza la rebelión del pensamiento y del espíritu ...
. El Fausto pues, a peEar de ser de tradición germámca, es un slmbolo universal y representa a la Humanidad, al hombre en si, en su esfuerzo de investiga•
ción y de progreso. Como otras grandes figuras inmortalizadas por las Letras de todos los tiempos, será ad·m1rado y glorificado en el correr de las centurias ...
"LA NOCHE"
" ... ¡ AlU detrás! ¡ Allí detrás! De
lejos, de lejos, alU viene nuestra
hermana; allí viene ella ...
... la Muerte ... !'1

('''FAUSTO", Goethe)

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• 1 ,,:J!::n sus últimos años. Goethe nizo amistad con
un
ex-combatiente llamado Johann,J;&gt; et e r Eckermann ~
quien él convertirá en su confidente, y estE! se transformará en su eva3'.!-gelista voluntariamente y publica,á un
libro célebre: "Conversaciones con Goethe".

Quien lea este admirable libro, tendrá la impresión de conocer más de cerca al bardo tu&lt;1esco.
A veces sus contemporáneos le hacen caer en 1 a s
tnás violentas reacciones anti-germánicas al sentir ia incomprensión y la ingratitud de los suyos. Cuando alguien lo elogia y realza el valor que ha dado a la lengua y a la. poesía alemana, él responde abru m a d e&gt; de
aolor:
"Y así hecho a perder, ¡oh infeliz poeta!
Mi vida. y mi arte, luchando .Jan la peor
de las materias".

Hijo de su época, Goethe cree en la transformación de los seres y de las cosas. L::i. vieja ley de la física: "Nada se pierde, todo se transforma", la ley de i_
eterno renacer y de superación infinita.
Como el Ave Fénix, renaciendo df\ sus propias cetiizas, la Naturaleza entera y la vida misma resurge de
entre las mismas garras de la Muerte.
De la noche tenebrosa sale el Astro Rey a
su diaria trayectoria hacia el Ocaso.

seguir

i;&gt;el brumoso sudario del invierno, brota la tierna
prlma&gt;;'era y .alegra al espíritu con sus trinos y su verdor.
El hombre mismo está sometido a dichas transfor.
maciones y Goethe lo ha experimentade después &lt;.le su
desesperado amor por Lotchen y a la vuelta de su víaJe a· Italia.

93

�.no

"¡Muere y realizate"! grita alegremente en su be
Lied "Ansia dichosa"!

"¡Sólo al sabio has de decirlo,
que el 'VUlgo se mofa luego!
¡Quiero celebrar la vida
que morir en llama ansía:
En las noches en que amor
te engendró y en que enge·adraste,
rara sensación te €mbarga
mientras quieta vela arde.
Ya no te ves rodeado
de sombras ni de tinieblas,
y a más altas cola-::iones,
te impelen ansias nuevas.
No te asustan las distancms,
vuelas rápido, hechizado,
y por fin de luz ansioso,
mariposa, ardes ?-n llamas.
Mientras eso, tú no tengas,
éste, ¡muere y vive!
eres sólo huésped triste
de la obscura tierra".
Parece ser el canto &lt;le Homúnculos que deslumbrado por la belleza de Galatea, en el segundo Fausi:o, va
a est-rellarse y a convertirse en millones de partf&lt;'ulas
que forman el Universo. Stefan George se aproxima a
Goethe cuando nos dice en sus versos: "¡El que 'IMU1, vez
giró en torno a la llama de la llama satélite perdura!",
en que sugiere la fascinación que ejerce el fuego creador.
Y como Fausto al dirigirse al Espiritu de la Tierra, quisiera dirigir desde el fondo de su alma esta ao-

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ción de gracias al Eterno Invisible que ha guiad o su
Destino .

"Augusto espiritu, tú me diste .
todo Zo que te pedí. Tú no en vano
volviste en el fuego, tu rostro hacia mt
Me diste la magmf4ca Naturaleza por reino,
vigor para sentirla, para gozar . .. n
Acosado sin embargo, p o r las enfermedades, los
desengaños y la soledad, presiente octogenario ya, la
proximidad de la muerte.
Una vez que ha terminado "Fausto", si ente que
ha terminado la misión de su vida. Asi escribe en la
"Canción del viajero en la noche".

"Sobre todas las cumbres
encuéntrase el reposo;
sobre las más altas ramas
apenas se percibe el más ligero hálito;
las aves enmudecen en el bosque.
.l!.guarda tú, que pronto
repo::Jaras lo m4smo".
La vida es un relámpago en la noche inmensa de
la Nada. La Muerte es el umbral de la Eternidad.
y contemplanClo el panorama de su vida Y encontrando que su actividad y su lucha por sus más a 1 t os
,ileales, jamás h.abian cesado, murmura lleno de intima
.iatisfacción con la voz de Fau~to:

"Las huellas de mis días terrenos,
no puede
en siglos desaparecer" . ..
La Gloria y la In mortalidad por las q ue él ha elaborado co--~t!'l.nte mente lo colman dP reg0f' ijo y de dicha.

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�Es finalmente el 22 de marzo de 1832, cuando el
Gran Solitario de Frauenplan, el glorioso p o e t a de
Weimar, emprende el largo viaje a las regiones et éreas. Y el alma de aquel que aun en las postrimerías de
¡,¡u vida triunfante se aferraba a ella gritando: "¡Detente! ¡Eres tan bella!", al verse arrebatada por los espiritus angélicos, pedía aún: "¡Luz! ¡Más Luz!".

"B I B L I O G R A F I A"
"OBRAS COMPLETAS", Johann Wolfgang Goethe;

"GOE1.HE",

Hermann Grimm; "GOETHE", Georg Simmel; GOEHTE (HISTORIA
DE UN HOMBRE), Emil Ludwig; "LA SABIDURIA DE GOETHE",
Emil Ludwig; "GOETHE COMO REPRESENTANTE DE LA EPOCA

Ya no me queda nada por añadir; sólo despedirme con sus propios versos de su figura tttánica:

" ... nuestro canto se enardece
a aeguir tus huellas" ...

BURGUESA", Thomas Mann; "GOETHE Y TOLSTOY", T h o mas
Mann; "CA~LOTA EN WEIMAR", Thomas Mann; "GOETHE"

(EL

HOMBRE QUE TUVO AL MUNDO EN SUS MANOS), Margarita Nelken; GOETHE, Marce! Brion; "EL HEROE COMO LITERATO", Tho-

mas Carlyle; "GOETHE Y LA METAMORFOSIS DEL HOMBRE",
Eduard Spranger; "EL CAMINO HACIA TI MISMO", Albert Schwei-

FRANZ BOUCHSPIES ·

zer; "EL CRISTIANISMO DE GOETHE", Gottlieb So eh n gen;
"NIETZSCHE Y SU SIGLO", OswJ.ld Spengler; "¿PESIMISMO?",
Oswald Spengler; "PROYECCIONES DE GOETHE EN EL PRESENTE", Hans Carossa; "CARTAS 'SOBRE LITERATURA MODERNA Y
ARTE ANTIGUO", Gotthold Ephraim Lcssing; "DE LA ALEMANIA",
líefnrlch Heine; "LA LEYENDA DE FAUSTO", He inri eh Heine;
'"SEXO Y CARACTER", Otto Weiningcr; "CONVERSACIONES CON
GOETHE", Johann Peter Eckermaun; "EL ROMANTICISMO AL EMAN Y LAS CIENCIAS NATU.R.ALES", Alexander Gode-Von Acsch;
"LAS EPOCAS DE LA LITERATURA ALEMANA", Hermann SchDeider; "GOETHE DESDE ADENTRO", José Ortega y Gasset; "GOE·
'!'HE COMO LIBERTADOR", José Ortega y Gasset; "G O ET HE Y
ORTEGA", Julián Marias; "TRAYECTORIA DE GOETHE",

.Alfonso

Reyes; "CORRESPONDENCIA", Ludwig Van Beethoven; "FLORIAN
GEYJ!lR", Gerhardt Hauptmann.

96

��RYEC:ERIA CUAUHTEMOC:, S.A. •

����</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>q•¡M:8
ECHEVERRIA OFRECE MAS APOYO ECONOMli:lí'
YEXHORTA AMANTENER UNIDAD EN LA UANL

Inician la junta
_nacional sobre
Ortopedia

'

'

1

MEXICO CANPE) El
Titular de la Secretaria de
Salubridad y Asistencia
Pública , pondrá en marcha
lo s trabajos del XIV
Congreso Nacional de Ortopedia y Traumatología,
que reunirá cerca de 500
médicos . La ceremonia se
efectuará hoy a las diez
horas en la Unidad de
Congresos del
Centro
Médico Nacional.
A la reunión asisitrán
especialistas de Europa ,
Estados
Unidos
y
Sudamérica .
Durante el congreso se
presentará los últimos
adelantos en el diagnóstico,
tratamiento
y
rehabilitación , así como
también los implantes
metálicos y plásticos de las
articulaciones de cadera,
codo, dedos de muñeca, etc.
Además , se instalará una
Exposición Científica , •·
Artística y Comerci~l.

A los maestros
de la Universidad
El Maestro es el núcleo básico de la educación:
proceso permanente que favorece la liberación
personal y actúa como generador de trascendencia
social.
Felicitamos en su día a nuestros maestros
universitarios, que son salvaguarda de la expresión
libre en la cátedra y de la formación académica de
nuestros educandos.
1
Nuestra Universidad ha trabajado intensamente
por dignificar, reglamentar y estabilizar la posición
de nuestros docentes, para así permitir que
resueltos sus problemas básicos puedan dedicarse
íntegramente al ejercicio de su trabajo. Ejemplo
palpable de esto son las prestaciones adecuaciones
económicas que en los últimos años han repercutido favorablemente tanto en nuestros maestros
como en sus familias . Estas acciones las continuaremos éste año bajo la base de que el
magisterio universitario es el tronco mas importante de la arquitectura, ideología y moral de la
Universidad.
Estamos conscientes que
es
básico
profesionalizar la docencia universitaria, pero
también creemos que la mística de entrega a esta
noble función que nos legaron inolvidables
maestros neoleoneses es indispensable para impedir que una profesión tan noble se convierta en un
proletariado carente de entrega y solidario solo de
actitudes individualistas: cuando el magisterio es,
por definicion, trascendente, humano y social.
Reciban nuestros maestros el homenaje de esta
autoridad universtaria que interpreta así el sentir
de nuestros alum r\os y trabajadores y la exhortación a que la libertad en la cátedra vaya siempre
vinculada con la responsabilidad histórica que
tenemos en un pais que depende de la educación
para conservar su independencia nacional.
"ALERE FLAMMAN VERITATIS"
Monterrey , NI. A 15 !le Mayo de 1976,
EL RECTOR DR . LUIS E. TODD ·

La UANL presente en el
·homenaje aA. Reyes.

Durante una entrevista
con' el ~ector de la UANL,
docth~ Luis E. Todd. el
Pre~il!ente de la República,
licenciado ·Luis Echeverria
Alvarez, manifestó el interés del Gobierno Federal
en apoyar las tareas que
realiza la Universidad
Autónoma de Nuevo León,
y
solicitó· a
varios
Secretarios de Estado
buscar los mecanismos que
hagan posible llevar a la
realidad y concretar nuevas
aportaciones económicas,
dentro de las posibilidades
del erario federal.
Echeverria , quien en
varias
ocasiones
ha
calificado a la de Nuevo
León, como la Universidad
de Vanguardia,. estuvo de
acuerdo con el Rector Todd,
en que es necesario
planificar el crecimiento y
la situación económica de
las universidades, para
evitar
las
angustias
presupuestales de cada año.
El Presidente Echeverría
El Presidente ofredó su
saluda al Rector de la apoyo decidido a la Máxima
UANL, doctor Luis E . Todd. Casa de Estudios, aunque

·,

'

advirtió que las entregas
económicas que se otorguen
se darán de acuerdo con las
posibilidades
del
presupuesto, ya que hay
otras necesidades.
Solicitó al Rector Todd,
en~revista rse
con
los
Secretarios de Educación
Pública y de la Presidencia,
para buscar los mecanismos
a fin de que se concreten los
ofrecimientos y se hagan las
entregas.

,

EchevC'rría

en\' \l1 por dt• Trabajadores de la al'tualidad, sólo alcanzan a
l ' nivcrsidaq, el doctor Todd
informi&gt; que su estancia en
la Capital es con el propósito
de buscar más apoyos
económicos
de
la
Federación , ya que para el
Estado de Nuevo León es
sumamente dificil destinar
más recursos a la educación
superior.
El Rector de la UANL,
dijo
que
los
únicos
ofrecimientos firmes, en la

conducto del doctor·; .,dd, un
afectuoso saludo a los
universitarios de Nuevo
León. y los exhortó a

mantenerse unidos para
continuar los progrmas de
servicio social y de
superación académica que
se ha trazado la U ANL.
PETICIONES SINDICALES
Con relación al pliego
petitorio que ha sido
presentado por el Sindicato

cubrir la cantidad máxima
de 55 millones de pesos.
Como es sabido, las
peticiones sindicales
uscienden a alrededor de
cien m iliones de pesos.
Luego manifestó que es
para la Rectoría muy dificil
comprometer recursos que
no tiene. por lo cual apela el
sentimiento universitario de ·

ALERE. Fl..AMMAM VERITA TIS

..~e,,,.,ORGANO DE DIFUSION INTERNA DE LA U.A.N.L.
Año 1

1

No.31

Monterrey, Nuevo León Lunes 17 de Mayo de 1976

ELIMINAN LOS EXAMENES ORDINARIOS PARA EL
PROXIMO SEMESTRE . CALIFICARAN POR PROMEDIO

'

El nuewo éalendario escolar
señala sólo 3 días de asueto
De acuerdo a lo aprobado
por el Consejo Universitario
en su última sesión, han
quedado elimina dos del
Calendario Escolar los
exámenes ordinarios, con el
propós.ito de aplicar, parciales que darán al final del
semestre una calificación
promedio, que será más
representativa de
los
conocimientos adquiridos.
Informó el Ingeniero Ore!
Darlo, jefe del Departamento Escolar y de Archivo - de la · Universidad,
señaló las características y
modalidades del Calendario
Escolar que estará vigente
en la Universidad en el
semestre que se inicia el
próximo mes de agosto y
concluye en enero de 1977.

Escolar, subrayó Ore!
Dario. No obstante, -apuntó, ha quedado abierto el
sistema para que las
Escuelas y Facultades de la
Universidad que no se
puedan sujetar a esta nueva
disposición, continúen
aplicando los tradicionales
exámenes ordinarios en
calidad de excepción.
El nuevo Calendario
comprende un total de 105
días clase, con tres recesos
académicos
y
ad•
mínístrativos y esos son el 16
de septiembre el 20 de
noviembre y el primero de
diciembre.

Conforme a esto, el único
periodo vacacional que
tendrá este semestre , será el
llamado de Invierno que se
Oficialmen.te , los exá- inicia el 20 de diciembre y
menes orqinarios han sido concluye el 2 de enero de
- eliminados del calendario .1977.
HOMENAJE.- En la aloerca universffiíria se
desarrolló un homenaje a los maestros de la
Facultad de Arquitectura de la UANL. En la gráfica un aspecto del convivio, en el que departieron
el pan y la sal catedráticos y alumnos.

Homenajes en la UANL a los
catedráticos en su "Día"
Para conmemorar el Día. del Maestro, hubo
en diversas escuelas ·de la
Universidad Autónoma de Noevo León. Uno
de ellos tuvo logar en la Alberca Universitaria
para catedráticos de Arquitectura y otro en la
cafetería de la Facu_ltad de Derecho, para los
maestros de los ~Futuros abogados, de
Periodismo ciencias Pollticas.
En ambiente de camaradería, los
catedráticus departieron el pan y la sal con
homenajes

sus alumnos.

Los maestros fueron objeto de felicitaciones
y reconocimiento a su meritoria labor en esta

institución educativa.
w4$ii)@'&amp;/,W

La SEP analiza la entrega de
más apoyo financiero ala Uni

Nunca podrá decir o escribir tanto que sea tan poco para
destacar la figura del ilustre , huqmnista Alfonso Reyes.
Hoy, 17 de Mayo, "UNIVERSIDAD" ha que,ido dedicar
su edición al mexicano universal, gloria de las letras
latinoamercianas y orgullo de los hijos de esta tierra.
Alfonso Reyes es un hombre ligado a nuestra Máxima
Casa de Estudios y este Diario deja constancia de la
admirac,ión que le han profesado diversas generaciones.

Por instrucciones del Presidente de la República
licenciado Luis Echeverrfa Alvarez, técnicos de la
Secretaría de Educación Pública analizan los
mec¡¡_nismos tendientes al otorgamiento de mayores
apoyos financieros para la Universidad Autónoma de
Nuevo León.
En el transcurso de la semana que acaba de concluir, el
Rector' de la UANL., doctor Luis E Todd, se entrevistó
con el Presidente Echeverrla y en tres ocasiones sotuvo
reuniones con el titular de la Secretaria de Educación,
ingeniero Vlctor Bravo Ahuja.
Además, se entrevistó con el doctor Jaime
Castrejón Diez, Director de Coordinación Educativa
de la SEP.
Actualmente, la UANL, requiere de mayores recursos
debido al gran crecimiento que ha tenido en los últimos
años, así como al aumento en los salarios, lo cual es
reflejo de la situación inflacionaria nacional.

Seminario sobre salud pública en la Escuela Pablo Lavas
La Facultad de Enfermerfa, en coordinación
con la Escuela Pablo Livas
de la Universidad Autónoma
de Núevo León, organizan
un Seminario de Taller
sobre .Administración y
Programación en Salud
Pública, que se llevará a
efecto del 7 al 30 de junio
próximo.
Los recurs~s humanos que

hay en materia de salud
pública deben realizar
programas en la comunidad
con el objeto de promover,
controlar o erradicar
problemas nutricionales,
por ejemplo .
Estos planteamientos,
entre otros, son determinantes, para que el
Técnico en Nutrición, obten_g_a los conocimientos que

su ejercicio profesional
demanda y por ello la Pablo
Livas promueve el citado
Seminario,
para
los
estudiantes de esa área.
El curso será de lunes a
viernes, del 7 al 9 de junio de
las 19 a las 21 horas en el
local de la Escuela Pablo
Livas .
Las licenciadas en Enfermerla Magdalena Alonso

Castillo y Hermila Oropeza
de Ayala, asl como el Lic.
Francisco Rocha Romero.
La pre-inscripción · se
llevará a cabo diariamente
desde hoy al 24 del presente
en la Escuela Pablo Livas,
en Jiménez 321 Sur, teléfQDo
42-26-13 , con la DirJctora de
esta escuela profesora
Graciela Martínez de
García.

~

. fo; :.-..wA-'~$if6Pd(¡f!¡f,¡¡,:
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-'&gt;#'.·,·- -;;~

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·r
(

FESTEJO.- En la cafeteria de la Facultad de
Derecho de la VANL se desarrolló un festejo con
motivo del Día del Maestro. En la gráfica se
1

aprecia a maestros y alumnos de las carreras de
Ciencias de Ja CoJnunicación, o Ciencias Sociales y
Ciencias Politicas durante esa reunión.

Reciloen hoy prbmios del certamen
r .
nacional sobre don Alfonso Reyes
1

El Gobernador del Estado, doctor
Pedro G. Zorrilla Martfnez, acompañado de las autoridades universitarias , hará entrega de los premios a
los triunfadores del Tercer Certámen
Nacional "Alfonso Reyes " , que se
llevará a cabo el próximo lunes, en la
Casa de la Cultura, a partir de las 10:00
horas.
En base al programa , la ceremonia
estará presidida por la nieta de Don
Alfonso, Alícia Reyes; el licenciado
Raúl Rangel Frias y don Manuel L.
Barragán, coordinadores del certámen
que convocó la Asoci¡icíón "Biblioteca
Alfonso Reyes".
Los triunfadores del certámen, son
Beatriz Guti\irrez Galindo , de la
Universidad Iberoamericana, que
obtuvo el primer lugar con el trabajo
"Alfonso Reyes Narr~dor, que presentó
con el seudónimo de "Melibea".

El profesor Héctor Luís Guajardo
Serrano, del Centro de Estudios
l lniversitarios y colaborador de
"UNIVERSIDAD" , quien se hizo
acreedor al segundo premio con el
trabajo "La Drámatica de Alfonso
Reyes, Reflexión sobre Landrú" y
Guillermo Gómez Peña, de la U.N .A.M .,
a quien se otorgó el tercer lugar del
concurso por su obra "Alfonso Reyes en
la Nostalgia Erótica".
!.os premios son de 20 mil pesos para
t•I primer lugar, 10 mil para el segundo y
l'inru mil pesos para el tercero.
El Jurado Calificador del certámen
estuvo integrado por el licenciado
Alfonso Rangel Guerra, Secretario
Gc,wra I de la ANUIES; la profesora
Alicia Reyes, Directora de la Capilla
Alfonsina ; el doctor Aguslln Basave, el
lic,•n,·iado Raúl Hangel F~ias y José
l\ng&lt;"I Hendón . '

Hablarán de
economía
de
, .
energet1cos
La dirección de la
Facultad de Economía de la
Universidad Autónoma de
Nuevo León programa un
Seminario sobre Ec momia
de los Energéticos, que se
llevará a cabo en agosto
próximo.
Al informar lo anterior el
licenciado Franciso Maydón
Garza , Director de ese
plantel dijo que como
participantes figuran: el
doctor Richard Labarge, de
la Universidad de Louisiana
y los licenciados Jorge
'fovar, catedrático de esa
Facultad y Jesús Garza
Martlnez, egresado de la
Universidad de Stratholyde,
de Inglaterra.
As! mismo el licenciado
Francisco Maydón figurará
como comentarista.

�'

•
·•

1

Monterrey, Nuevo León L11nes 17 de Mayo de 1976
Monterrey, Nuevo León Lunes 17 de Mayo de 1976

UNIVERSIDAD

PABINAl

-----------------------------·:
GLOSA

La
basura

IJE MI TIERRA
ALERE FLAMMAM VERITA TIS

ORGANO DE DIFUSION INTERNA DE 'LA U. A. N.L.

ALERE Fl..AMMAM VERITA TIS

Los Caballeros de la Basura, escoba en ristre,
desfilan al son de una campanita, como el Viático
en España, acompañando ese monumento, ese
carro alegórico donde van juntando los desperdicios de la ciudad. La muchedumbre !amularía•:;
mujeres con aire de códice azteca- sale por todas
partes, acarreando su tributo en cestas y en botes.
Hay un alboroto, un rumor de charla desordenada y
hasta un aire carnavalesco. Todos, parece está_n
alegres; tal vez por la hora matinal, fresca y prometedora ; tal vez por el afán del aseo, que comunica ·
a los ánimos el contento de la virtud.

Ama;,olila morada

'

ORGANO DE DIFUSION INTERNA DE LA U. A. N. L.

11&lt;18. donde nacf:
ai no nláa enamorada.
enamórole de mi.

del

Ventána

Las BurI as ~ eras, de AIf_onso Reyes

El pan con la pluma

l

Por Alicia Reyes
Corria -el año de 1954, cuando nuestro Alfonso -ahora más que nunca convertido en
duende travieso- empieza a escribir sus Burlas Ve raspara Revista de Revistas. En un
momento quiso llamarlas "Epílogos", as! consta en su diario (7 de mayo de 1954),
temiendo que no se entendiera el significado etimplógico que él Je daba a la palabra
"Burlas Veras". Finalmente se decide a publicarlas con ese nombre y va juntándolas
para un libro que muy pronto se convirtiera en do$y aúp deja material para un tercero
que ya no vió la luz ...
Sus primeras Burlas Veras comienzan con dos . estupendos "Epigrafes de la
brevedad" que dicen as!: "Más obran quintaesencias que fárragos", Gracián y
"Nunca veinte volúmenes in -folio promovieron revoluciones; más temibles son los
pequeños libros de treinta centavos. Si el Evangelio hubiera costado mil doscientos
sestercios, jamás se hubiera establecido la religión cristiana", Voltaire.
Pero, ¿qué son las Burlas Veras?, par~ mi son ¡&gt;inceladas de inteligenc_ia,

Por la basura se deshace el m1mdo y se vuelve a
hacer. La inmensa Penélope teje y desteje su velo
de átomos, polvo de la Creación. Un barrendero se
deteine, estático. Lo ha entendido todo, o de repente
se han apoderado de él los ángeles y, sin que él lo
sepa, sin que nadie se percate más que yo, abre la
boca irresponsable como el mascarón de la fuente,
y se le sale por la boca, a chorro continuo, algo
como un poema de Lucrecio sobre la naturaleza de
las cosas, de las cosas hechas con la basura, con el
desperdicio y el polvo de si mismas. El mundo se
, muerde la cola y empieza donde acaba.
Allá va; calle arriba; el carro alegórico de la
mañana, juntando las reliquias del mundo para
comenzar otro dia. Allá, escoba en ristre, van los
Caballeros de la Basura. Suena la campanita del
Viático. Debiéramos arrodillarnos todos.
14-VIIl-1959.

QNIVERSIDAD

MITO
A veces los poetas jóvenes
creenquedebenabrirsesitio
a codazos. Si son· poetas
.auténticos, no les hace falta.
Pero es éste uno de los
errores más frecuentes de.la
•_juventud: dolencia -dice el

amargo epigrama- de que se
cura uno con los años . As!
pues, uno de estos.jóvenes
poetas quiso zaherir a un
veterano Y le lanzó esta
pulla: "E~ un ejemplo de
dedicación 0 Está dedicado a

i---------------------------------------1

La Huella de Alfonso Reyes
POR JORGE PEDRAZA ,

SoBRE'un

lecho de púrpura y de topacio,
' moría el emperador de los crepúsculos y la
tarde, como una fiel esclava de sus resplandores, agonizaba al borde de su lecho, per•
diéndose su figura entre los celajes capricho•
sos del escenario fantástico del ocaso.
Junto a la Plaza Zaragoza, en el Monterrey de Alfonso Reyes, como un nido pri.'
vilegiado, como un refugio de la paz y la
cultura, se destacaba el vetusto edificio del
Círculo Mercantil Mutualista. Claramente po•
día distinguirse un salón pletórico de asistentes y, dentro, uno de los h.ombres más que-.
ridos -en Nuevo · León; ,, el licenciado Raúl
'Rangel Frías, qUe "fuer-a: Rector de la Universidad de Nuevo León, creador · de Ciudad
Universitaria y Gobernador del Estado.

._)

El ex-Gobernador llevó su plática cuidadosamente. Leyó algunos trows de la amplia obra del mexicano universal y después
los comentó. Desfilaron los versos de "Sol
de Monterrey" y "Glosa de mi Tierra", que
en su voz tení.m un atractivo especial y melodioso, cuando decía:
españoles y a él en particular.

Terminó la conferencia. Espontáneamente se formaron varios grupos y abundaron los comentarios. Tuvimos la suerte de
ubicarnos en una mesa donde se encontra• .
ban el propio Rangel Frías, el escritor José
Alvarado, el periodista José Navarro, el poe•
ta español Pedro Garfias y el joven ahogado
Juan Roberto Zava)a,
Entre una y otra felicitación, el licen•
ciado Rangel Frías respondió: "Es muy difícil conocer la obra completa de don Alfonso.
Era un hombre lleno de cultura .••".

v el sargento

construir sú mito". A lo que
contestó el veterano:
"¿Hércules? No me hablen
de
ese
embaucador.
¡Figúrense ustedes que está
Aristarco de Samos, discipulo de
dedicado a construir su Estratón en el siglo 2 a. c., fue un
mito!- Y eso ¿qué significa? precursor de la geografia matemática, a
-Pues, sencillamente, que que luego dará el molde Eratóstenes. su·
está llevando a cabo los teoría planetaria colocaba primitivamente
Doce Trabajos". Porque la Tierra en el centro del sistema. Después·
esto es construir un mito: rectificó: -El centro no es la Tierra -se
realizar proezas y actos dijo-, ni tampoco lo es el fuego inefable de
sobresalientes. Y, en el caso, algunos filósofos, sino el Sol.- Doctrina
había una proporción entre acaso anunciaba por Heráclides Póntico,
el joven y el veterano de 150 aunque el texto que le da este crédito es·
libros contra un folleto y tres confuso. A la rotación, añadió Aristarco la
cuartos.Peroelobjetodeesta traslación. Procuró explicar las
rápida reflexión no es apariencias admitiendo un ciclo fijo y una
rebajar el joven, que seria rotación oblicua de la Tierra en torno a su
injusto, sino recordarle que eje, la cual, según su inclinación y su ·
no vale la pena ser descortés movimiento, ya entra y ya sale de la
cuando se poseen prendas sombra. Sólo Seleuco, un siglo .después,
legítimas.
parece haber reparado en este notable
El mito deja caer lo ad- atisbo, Los geómetros astrónomos de su
vent.cio, lo insignificante, y tiempo más bien le fueron hostiles: as!
edifica en torno al personaje Arquimides y acaso Hiparco. En cuanto a
una antologia de hazañas. la traslación, Aristarco tuvo la mala
Por eso el mito no acepta ocurrencia de trazar las órbitas
todo, ni tampoco a todos planetarias en figura de circulo y no de
acepta. En cuanto a con- elipse, lo que resultaba incompatible con
fundir "mito" con "em- los datos de la observación. En cuanto a la
buste" , como ahora suele teoría heliocéntrica, Cleantes acusó de
hacerse, es una forma de sacrílego al que pretendia prescindir de la
padecimiento mental. La hoguera del universo: no el Sol, sino la
bisotria pretende contar la mistica hoguera de los estoicos. y es
verdad: ¿la cuenta toda? que, como lo dirá Lord Balfour a propósito
Sería imposible. Construye de Copérnico, el hombre se resisitia a
mitos, traza avenidas de abandonar el centro del universo y pasar a
mitos' es decir: escoge Jo "la categoría de un episíódio secundario,
mejor' y lo recoge 'en la aconte~i&lt;lo en uno de los menores planetas.
· lnéjor
forma.
(Aqui ·Todo lo';&lt;!tfal hizo olvidar aquellas geniales
"mejor" significa "Tras- a~hcipac10nes, Y hubo que esperar
cendente".
rl1ec1ocho siglos, a que Copérnico les
México, 23-VIII-1959. devolviera su vigencia, salvo la in-

El Astrónomo

dispensable ·rectifícación respecto a
supuestas órbita$ circulares, que
,ningún motivo · se consideraron
separabfes de la teoria propuesta
Aristarco.

Aquel salón se fue quedando vacío poco
a poco. E,táhamos tan entretenidos, que no
nos percatamos del rápido transcurso del
tiempo. Ya era tarde, pero al grupo no le
importó y continuó la plática.
•
Fue entonces cuando el amigo José Na'varro, buen escritor y magnífico ex-.,ursionista, a quien habríamos de acompañar después
llorosos hasta su última morada, nos relató
algo que había visto en un lugar de la Sierra
Madre, precisamente a la altura de "El Mirador", lugar que en un tiempo fuera propiedad del General Reyes y su familia .

Navarro comentó que hacía poco tiempo había fallecido uno de los' sirvientes del
Se recordaron varias etapas en la vida General. Presentó además una imagen del
del mexicano universal: Su infanci~ en Mon- estado en que se encontraba aquel lugar. Pero,
'
1
d
terrey, puerta d e .. su mgreso a mun o un sin duda, lo más interesante de sus comenta17 de mayo (1889), a las nueve de la no- ríos fue que en ese entonces permanecía, diche. Cuando alguien no recordaba el dato bu jada en la tierra, la huella de Al/onso Reyes.
con precisión, los demás lo ayudaban. Fue así
como Navarro auxilió a Alvarado y después
Terminó Ía reumon y abandonamos el
Alvarado a Navarro. Fue recordado Alfonso ed'f'
·
1 C'ITCU1O, M'1entras tanI ICIO que ocupa e
Reyes niño, joven y adulto; Alfonso Reyes to, la noche había cubierto la ciudad y los
poeta, cuentista, prosista, periodista, embaja- grandes anuncios luminosos se encendían y
dor y Alfonso Reyes, amigo e hijo ejemplar apagaban.
q ue hasta su mue11e lloró la muerte de padre, el General Bernardo Reyes, según quedó
Y mientras caminabamos, meditamos:
demostrado en muchos de los versos de su Tal vez algún día se borre aquella h uell a en

Hace poco, dirigiéndome.a la preciosa revista Huytlale
que publican en Tlaxcala, con intención de "correo
amistoso", don Miguel N. Lira y don Crisanto Cué\Jar
Abaroa, y para dar algún sentido a ciertas "paginitas
sueltas que tuve al agrado de enviar a dicha publicación
bajo el nombre de Un rato a solas, escribí estas lineas:
"No hay como quedarse un rato a solas para comenzar
a recibir avisos de todos los puntos cardinales y oir
hablar a los horizontes. Adémas, en la beata soledad,
dejados los útiles del oficio, olvidados los cotidianos
apremios, aflora a la superficie del alma aquel concentrado sedimento de la vida, los trabajos y los estudios,
sedimento que ya ni siquiera es literatura, o bien pudiera
entenderse como una literatura en segundo grado, una
literatura que se da ya el lujo de olvidar la literatura, un
último término a que la literatura corriente ha servido de
mero ejercicio preparatoriano. Y entonces parece que la
pluma quiere hablar por su cuenta, a impulsos del hábito
adquirido y, según decia Santa Teresa, entonces dejamos
andar la pluma como cosa boba".
En ánimo parecido comienzo hoy estas colaboraciones
para la Revista de Revistas, la cual posee a mis ojos el
grato prestigio del recuerdo y donde yo publicaba ya mis
artículos juveniles en 1912 cuando menos. Pero no he
querido volver sobre el titulo Un rato a solas.porque en el
caso seria embustero. Aqui lo que me propong&lt;S es hablar
con cuantos tengan paciencia para escucharme.
Y si, transformando un poco los frecuentes usos y
frases que emparejan o contraponen las "burlas" con las
"veras", he querido llamar ,Las burlas veras a estas

· Director General ·
Ull. LUIS E. TODD

t

Al~o más sabemos de Aristarco: perfeccionó el gnomón o reloj de sol que
Anaximenes habla aprendido de los
caldeos, y uno de sus primeros opúsculos (
que todavía se conserva y pertenecia aún a
la era geocéntrica J procura establecer una
distancia fija entre la Tierra y la Luna .
Pero lo más curioso es considerar la
principal
objeción científica que le
oponian sus contemporáneos: -Si es cierto
que la Tierra se mueve -argumentaban-,
entonces ¿cómo es que la distancia
angular de una estrella fija siempre es la
misma? )Entiéndase que con los instrumentos de entonces, pues la diminuta
paralaje sólo pudo medirse en 1832-8).
Aristarco respondia en vano que la enorme
distancia anulaba la minúscula diferencia.
Es de creer que sus opositores pensaban
como el sargento instructor del
chascarrillo:
El sargento instruia a su pelotón sobre la
manera de orientarse durante una marcha
nocturna:
-Tú que eres campesino -dijo a uno de sus
reclutas- indica a los muchachos cuál es la
estrella que debe guiarlos.
-Estj!, mi sargento.
. f!i;1d;;,1 ,,
-¡Q'ué barbaridad! Se van a torcer el
pescuezo. A ver : ¡diez pasos atrás todo el
mundo!
Diciembre 1958.

En el segundo, el itinerario de sus residencias -México, España,
M~cz): "Pronto hará veinte años -&lt;lecía en A Vuelta de Co- Francia, El Plata, Brasil- esmalta la correspondencia, la cortesía,
rreo- que salí del país, y desde entonces mis vacaciones en México con los poemas, y los epigramas de circunstan~ias, propios de :1!1ÚgoS,;o;
, brpp¡,dos a lo largo de treinta y ocho años. "Hoy se ha perdido
.se. habrán
- -,~ -.. . . reducido a un total de ocho meses".
. ·•
-lamenta- la búena costumbre, tan conveniente a la higiene menYa entre nosotros, establecido en menesteres sin rclumbr6n,
tal, de tomar en serio -Ó mejor, en broma- los versos sociales, de
pero de importancia para la cultura ~1 Colegio Nacional, el Coálbum, de cortesía. Su hermoso, gratísimo libro, vuelve a encontrar
legio de México- Alfonso Reyes ha seguido trabajando en lo suyo;
esa buena costutnbre.
sin apremio, pero sin descanso. Su "testamento", por ventura, no
ha podido cumplirse. El Destino quiso alterar los términos de su
testamento, y privar a Enrique J)ícz..Canedo .y a Genaro Estrada
de la oportunidad de publicar las obras de Alfonso Reyes, como s~
af contrario, quisiera dar a éste la de compilar y organizar las de
aquéllos.

LIC. JESUS LOZANO DIAZ
Director .
LIC. JORGE PEDRAZA
SALINAS
Subdirector Ejecutivo
HECTOR GONZALEZ Y'
GONZALEZ
Gerente

.. En

vano ensayaríamos
una voz que les recuerde
algo a los hombres, alma
mía que no tuviste a quien
heredar ;

. .en

vano buscamos, neéios,
en ºndªs del mismo Leteo,
reflejos que nos pinten Zas
estrellas que nunca vimos,
perroa callejero,
enComo
quienel unas
otras se
borran las marcas de !os
atavismos,
. . o como

el

canalla

civilizado
. .-heredera de todos, alma

mía, mestiza irredente, no

tu viste a quien heredar.
· ·Y el hombre sólo quiere
oír lo que sus abuelos contaban;

obra poética y en la "Oración del 9 de Fe- la sierra, como se apaga el anuncio de neón ,
brero". Garfias, por su parte, recordó la avu- pero estamos seguros que Don Alfonso ReY los narradores de
historias buscan el Arte
que
Don
Alfonso
España,
a _
los_yes
n'!nca
morirá.
Poética en los labios de la
._da
__
__
__
_ _ _prestó
_ _ _a _
____
__
___
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ nodriza.

ING.
VICENTE
GUERRERO CANTU
Jefe de Redacción·
RICARDO RAMIREZ
MUl'lOZ
·
Jefe de Información
LIC . JUAN ROBERTO
ZAVALA
Jefe de Asuntos
Estudiantiles
ESTUDIANTE HOMERO
TIJERINA
Relacion·e s Públicas

MIGUEL CÁSTII .i.&lt;i
MARCÓ
Asesor Jurídico

(

"No me deja desperdiciar__ un solo dato, un solo documento, el
historiador que llevo en el bolsillo" -&lt;lecía Alfonso Reyes en aquella Carta a dos Amigos. Genio y figura, bajo una nueva y más
minuciosa clasificaci6n, Alfonso Reyes ha empezado a publicar su
Archivo (A, Reliquias; B, Astillas; C, Residuos; D, Instrumentos;
E, ;restimonios; F, Documentos); y al mismo tiempo, otros volú-

's~

~
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'

LIC. FRANCISCO GON- . \
ZALEZ SALAZAR
\

EDITORIAL

Lic: RaJ\i. Raiigel Frias
Dr. Agüstin Basave Fernándezdel Valle
Lic. ·· Eduardo · L. · Suárez
Lié. Sa muel Flores Longoria
Lic. (,,eonc10 Durandeau
Dra. Barbara H. DE González
Lic.RaúlS.MonioyaRetta D_r .
. Juan
Aguirre
V.
Lic. Miguel Covarrubias
Lic. Genaro Salinas Quiroga
Arq. Alfonso Reyes Martinez
Dr. MáximoDe León Garza
Profr. Pedro Reyes Velázquez
Dr.
Alfredo
Piñeyro
Biol. Salvador Contr:eras
CUERPO DE REDACTORES
JOSE REINA ARJONAHedactor Deportivo.
Alejandro Treviño Tamez
Mario Martinez Oseguera
Elisa
Navarro
Rene
Morales
Alberto González
FOTOGRAFOS

'Alvaro
Rios
Gregorio Rios
Filiberto Robles Ruiz.

La correspondencia y valores deberdn dirigirse a la• oficina• generales: Depar•
tamento de Difusión Noveno P!so, Torre de la Rectoria, Tel.,52-14-90 Ciudad
Universitaria. No se-devuelven originales. Diseñado en el Departamento de Di/uafón e
Impreso en !os Talleres de Editorial El Porvenir, S.A.

S~vador NOVO.

Dé el monacillo m miel,

CUANDO al renacer el dia
al despertar de la 1lesla,
hacen las umu:as fíeslo
.., ralva.t de arii.ria,
lpor qué, amapola, tan frúJ,

la naranja "'fiada,
la redlenla granada,

o Ion pura, o Ion callaJa?
lPor qué, sin decirme nada.

ADUERMA el roio clavel
o el !,lana, la:min la, ,,.,... :
que el ca,,do e, ,6lo dudenes
y rólo furia el laurel
"!
7

t
1

11

t.1,
l!

•

li

Amapolita morada

me colé de estudiante a la clase que en el Colegio Nacional dictaba
don Alfonso Reyes. Don Alfonso hablaba ese día sobre las versiones mediocvales de la caída de Troya. , En una aula pobre, de
esas aulas viejas en que la cabeza, en este caso de poco pelo, del
maestro, tiene al fondo la pantalla negra del tablero, y en las paredes encaladas no se ve ningún adorno, hablaba don Alfonso a
unas 'cuarenta personas. Lo hacía en tono casi confidencial, como
quien revela con fugaces atisbos de malicia cosas reservadas que
ocurrieron hace quince o hace veinticinco o hace treinta siglos. Al
propio tiempo que divulgaba estas intimidades, coipo que las iba
tomando de conversaciones con los personajes del tema. Casi no
hada sino transmitir con toda naturalidad los sutiles enredos que
armaron las gentes más ingeniosas de otros tiempos.

imaginables.
En la mayor parte de los temas eruditos, todo depende del
detective que haga la búsqueda. Es sabroso saber que de la ca!da
de Troya y de la historia del caballo de madera, hayan nacido no
s6lo las rapsodias de Homero, sino muchas otras ~ás o menos
poéticas versiones. Y da gusto ver c6mo le brillan a don Alfonso
sus pequeños ojos preñados de buenas y malas intenciones, cuando
escudriña en la olvidada trama. Pero lo mejor es esa ley general
de las letras que va surgiendo al final. Es la historia general de
las leyendas y los mitos. Es ver c6tno -~ ·agarra la poesía de las
armas para imprimirles el temblor de su propio "encanto.
La lección de don Alfonso Reyes da la medida de un ambiente
· cultural. No creo que pueda oírse otra mejor en ningún sitio del
planeta. Para nosotros tiene un doble encanto. El tema universal
recibe en este taso el travieso escrutinio de un mexicano. La intcn. '
ci6n que don Alfonso pone en cada acento no es europea. No es
española. fl se burla de otra manera : él conoce otras ironias; él, sin
proponérselo, tal vez sin saberlo, toca y encanta las imágenes con
algo que nace de la experiencia americana. Como lecci6n acadéJ\]ica ninguna es mejor.

N
lNACERAN es1rellas
de lu cáliz lemulento

AL PIE de la h1gue;,o ho/ora
Hende el manlo la alfoml,rdla:
crece la anacua ,ffldlla.

de oro

-norma paro el peruamlenlo
o l,ufela para el lloro?
j No l&gt;Clle un can lo sonoro
el ,ilencio que le ofl
Apurando estoy en li

-, la cortuana rora:
donde no la marlpora,
fomo,ola el colll,rt. .

Pero le pre/tero o 11,
de quien la mano •• alelo:
vcuo en que duerme -la queja
del valle donde nad:

cuánto

la

mwlcu yerro.
mt lleml:
enamórate de mi.

Amapola de

Romance de Monterrey
•

.\ fontPrrl'v clr /a5- ntonJarua.,,
hJ ,,ue (';fri~ a par clC'[ río;

por que t, enmiende
v h•

1•nderrr&lt;'

el

la

•
••
•

)' mttbho ptaffl'fes con.,igo,

••'

.ruando se sale de lino
.\' le Jeja de manera
,¡ue l,o,ta la Virgen J,l Rol,lo

/,¡/,rica rl, la fronlera,
y tOn mi lugar ,1ati110
t/i.e no s,; cámo no ai,aclo
, lu nontl,rc.• rn ·el ¡1omhre ·mío :
1mrs sufr&lt;'s a clrsrompá's
ll,wia y ~ol. calor y {rio.
y mojados In.~ i,wiPrno.11
y rr.11tto.'&gt; lo$ ,•slíos,
no sV ,ünio no le amañas
~· f'lr11as a Dios un r,rito.
por los pilos tlP hu /rngun~
y ,/,, fu industria r.n los slll&gt;o!I,

•

!

,·,wlna a sccru- el ,,e,tido:
Monfom,y do los ínct1ndíos
que, Josi..ia en /uego vi()o
la, roja., llagas le vendas

1

••

¡'

,:cula semana por filo.-

1

no Sé como no fe mañas
y elet•as n Dios un grilo,
por los pilos Je tu, /raguas
y de lu lnclrulria en las sill,o,,
por que hable a lo, elemenlo,
y t, enderece el senliJo,
y ,l;go al fu'1JO 1 al agua
que /legum,t1 "Rn -1i""'l'O ,,,,¡-· . . t

plana

senUdó.

;/ir,a n la notu,../'""1
qu, cle,anc/.,. lo ·totcido.
,. le dé U.wia C'n r Pl"Qno

rara qu• .,l·.Wial C/111M te .¡,,...,.
le /o camb!m en ••-cio.
Monlerrev, donde ewlo lrimres.
rne• •n iu valle 4-e ncmJo.
de,Je aquí ;uro añmlmne

1

;. ,ec¡uecla,/ con ~I frío.
Monterrev ele !a., mo1thrña,,
hi que •~In&lt; a JN!r Je/ ,lo
cJuC' a 1•, rPs f&lt;' hn~ una sopa

tu nom/,re en e!

1

llfMllldo.

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i

La Amenaza de la Flor
Flor de la, adannulel'Go:

)' lambién porqu JeDía
rnmo lú neg,... .p&lt;1rlalias.

Pngáñame y no me quieras.

Flor Jo lm

aJn.....,_,,

Una se lo

parec.ía ...

/Y lieml,lo sólo ele
lu

ver

mano pue,la en la DIia:

il•ml,lo no

ul

eaa rm

en que le _1na., .....,,.¡,

.día

Sol de
Monterrey
No cabe duda: Je nUi1
o mi me ,egufa el 10L
Andaba delráJ de mi

esa cislerna Je 10.l
que vía/a ·conmigo!
yo no conocí en mi infancia
somÍ&gt;ra, aino resolana.-

como perrflo faldero ·:

Cada vénlana era 101,
cada cuarto era venlana.

despeinado '1 dulce,

claro

y

amarillo:

ese sol con stiaño
sigue a lo, nll\o,,
Sallaba de palio en patio,

Los corredores lendfan
de luz. .por la c:wa.
En lo, rirl,ole, anlian
las ascuas ele la., naranjas,

.¡.,.

Cll'Cm

se revolcaba en mi alcabo.
Aun crea que alaWIIII veces

y la huerla en lumbre viva
se doraba.
Los pavós reales eran
parienles Jel sol. Lo gar.,a

lo elJ)Cllllolnan con lo e,col,«.
Y a la mañana ,igu!enle,
ya estaba olra ve: conmigo,
. despeinado '1 dulce,

claro

y

amorillo:

sol con suelk
que sigue a las niño,
(El fuego ele moyo

ese

me armó caballero:
yo ero e! Niño Andant~,
y el sol, mi escudero./
Todo el cielo era de añil:
toJa la·· casn, de oro.
iCuánlo sol •• me. mello

por los o/os!
Mar aclenlro de la /rento,
n donde quiera que voy,
aunque haya nube, cerritelas,
ioh, cuánlo me pua el 101!
ioh, cuánto me Juele, adenlro,
Germán ARCINIEGAS.

infunde, un amia incierta

11

Flor Je la, adorm1J...,.,
I Yna sr t,, pat~cía
&lt;'n el rul,or ·cou q1W en{IGAas.

y sobra para que puedan crecer y prosperar todas las leyendas

Esto ha ocurrido a lo largo de ¿cuántos siglos? De Homero
unos dicen que naci6 en no2 antes de Cristo, otros que en n59. No
falta quien le haga acercar tanto a nuestra era, que diga que en
t685. Esto, para quienes no so,nos eruditos, es suficiente; deja
un margen de profundidad de más de veinticuatro siglos que basta

mé

-capa e.xluwala, mon3 aLlerla,1 no estás enamorada?

iCmí,nto •l aroma C!XQ{lffll•.
ru,ínlo P.~lrPrno~ lu arrt.'Úol.
flor c¡ue I• pinta. oj&lt;,y exl,alas el almil al ,ol!

. . En el deseo de ;;_;isili-de veras a una tarde académica, cierto día

Anda ahora · don Alfonso metido en traducciones de Homero.
Pero como Homero, en realidad, lo que hizo fue su versi6n particular de la guerra de Troya, queda por averiguar lo que, en realidad, ocurri6 en aquella emergencia. Quién' era de veras Elena, qué
hizo ella, cuál fue la historia de sus amores, cuáles fueron las razones
de la lucha. En la de la guerra de Troya, como en la de todas las
guerras, hay versiones oficiales y motivos ocultos, hay historiadas
novel'as y hay novelas historiadas. A cada nuevo romance o leyenda
que· se cuenta o se escribe, surgen nuevos puntos de vista.. Hay
quienes se . han colocado en favor de los troyanos, y quienes se han
mostrado como sus adversarios .

'1

~umo '1 ,angre -oro y n,l,1,.-:
que yo le prefiero a 11

Una lección de Alfonso Reyes

INDJCADOR

Secretario General

Ocho, de golpe, han visto la luz. Cinco corresponden a las
series del Archivo (E, testimonios, 2: La Conferencia Colombo-

de Correo ( 1932) en que se defiende del cargo lanzado por Pércz

Por lo demás, yo no me canso de asegurar que estas
cosas de la literatura a todos interesan, siempre que se
las injerte en la vida, Jo que es al fin y a la postre y su
definitivo servicio. Y si llegare a desengañarme, creo que
sin detenerme seguiría mi soliloquio, fiel a mi divisa (lo
fue también de Guillermo el Taciturno), que a la letra
dice: Persistir sin e•peranza ... Acaso porque, en el fondo,
la esperanza no se ha perdido.
Mayo de 1954.

CONSEJO

D y E.

gorías del pasado: A) "Libros verdaderos que hay que respetar nocía que "para ·ganar el pan con la pluma hay que escribir mucho",
como están; poemáticos, cíclicos" ( Cuestiones Estéticas, El Suicida, y admitía que "de esa época -que siempre puede volver- la mesa
Carto11es de Madrid, Vis i 6 n de Anáhuac, El Plano Oblicuo, se me ha quedado llena de papelitos. Todavía no acabo de limpiarCalendario, lfigenia Cruel); B) "Libros de agregaci6n casual, más la, y me urge hacerlo para consagrarme a nuevas criaturas". "Agua
o menos hábilmente aderezados y organizados para la publicaci6n": estancada se pudre", explica ahora en su Advertencia a Entre Libros:
Huellas, El Cazado~, los Retratos Reales e Imaginarios: nuevas "Las noticias literarias que aquí se reúnen, para servicio de aficiona- ·
Jeries, en realidad, de las Simpatías y Diferencia~. Y más ade- dos y recordaci6n de algunos amigos, s6lo buscan el fin modesto de
lante las "otras tres categorías del porvenir" C) '.'Verdaderos guardar en letras de molde, y en esa colecci6n que se llama un libro,
libros inéditos, que hayan quedado acabados o a medio hacer"; los papeles que de otra suerte se vuelven un estorbo en las gavetas
D) "Libros de artículos que puedan formarse con el material y hasta un peso muerto en la conciencia". Son las colaboraciones de
ya hecho gue aparezca en mis carpetas y de que he de' ir saliendo Alfonso Reyes a la J?evista de Filología Española y al Sol de Madrid,
conforme pueda copiar y preparar todo para la imprenta"; E) "Pa- de 1912 a 1923.
peles prchist6ricos o relegados por ciertas razones", llamada "resuDe estos 8, sus más recientemente' publicados trozos selectos de
midero de esta labor fragmentaria, periodística en gran parte, a
un archivo en que todo se ha conservado, Burlas Literarias y Cortesía
que todos estamos hoy por hoy obligados".
representan a la deliciosa carpeta d~ la sonrisa. En el primero, AlDcsd~ aquel testamento ·literario hasta hoy han pasado vein- fonso Reyes recoge los juegos literarios y eruditos con que él y sus
tid6s años. ' Alfonso Reyes, diplomático entonces, representante de amigos de Madrid ~I entrañable Enrique Dícz..Canedo, sobre to!,{áico C!} París, se traslad6 en ese mismo carácter a la Argentina, do- se divertían en falsificar puntos osemos de Dante, de la amistad
a Brasil; vino por Íin a dar en un México del que los j6venes, in: entre G6ngora y el Greco; y aquel "D~bate entre el vino y la cerveadvertidos escritores brotados durante su ausencia, le acusaban de za" fraguado por Alfonsus Enríquez a la manera del Agua y el olvidarse (V. su alegato, privadamente impreso en Río, A Vuelta Vino, que primero se public6 en la efímera revista Indice.

las
sin
inpor

charlas, es sólo para dar a entender que ya trato en
burlas o ya en veras, pero que mis retozos llevarán su
grano de verdad o, inversamente, mis verdades
procurarán no ser muy adustas. Conforme más se
estudian las cosas, mayor es el afán de exponerlas en
unas breves y sencillas palabras. Es una tentación que ya
confesaba Pascal. Yo sé poco y he estudiado poco, pero
aqui me valgan por méritos los años que llevo vividos,
pues no hay como verlos pasar para sentir que se aclaran
las muchas marañas y complicaciones con que hemos
desembocado en la tierra. Lo que ya explicaba as!
Calderón, aunque de un modo más general:
Que, a la fácil del tiempo,
no hay conquista dificil.
Yo creo que la sencillez y el ocio (el ocio con letras, con
estudio, con reflexión) son las dos más altas conquistas
de la conducta en lo privado, y de la civilización en los
social. Al ocio y a la sencillez deseo consagrar mis
"burlas veras".

menes que en su anterior clasificaci6n corresponderían a las letras

Peruana para el arreglo del incidente de Leticia; 3, Momentos de_España, Memorias Políticas; 4, Cr6nica de Francia I; D, Instrumentos, 2: LA lnmigraci6n en Francia; y B, Astillas, 1: Burlas Literarias (1919-1922). Los otros tres Entre Libros, De un Autor Cenpr~~aba para la imprenta, ogestaba apenas, o sustraía a la pu~ surado en el Quijote (Antonio de Torqucmada) y Cortesia (1~
blicac16n. Eran, de acuerdo con su última voluntad, dos las cate- 1947) vuelven a "limpiar la mesa" del escritor que en 19:z6 ya reco-.

Entendámonos

Transcurría el mes de junio de 1965.
F.ra ésta la segunda conferencia . que, sobre
la obra de Alfonso Reyes, sustentaba Rangel
Frías, después de haberse liberado de las
presiones que implica un cargo público. La
primera, organizada por el Centro Universitario "Alfonso Reyes", se desarrolló en la
Torre de Rectoría 0 Ciudad Universitaria.

Amapolita •morada
del valle donde nací:
si no estás eMmarada,
enamórate de mí.

En enero de 1926 Alfonso Reyes fech6 en París la "Carta a
dos ~gos". que forma ~I Apéndice de su Reloj de Sol -quinta sene de S1mpatias y Diferencias-. En ella instruía a sus destinatarios -Enrique Dícz..Canedo en Madrid, Genaro Estrada en
México sobre el modo como deberían, a su mlÍertt, organizar la
edici6n. de las obras completas de Alfonso Reyes. Era una especie
de autobibliografía crítica y extensa, que no s6lo tomaba cuenta
minuciosa de los volúmenes hasta entonces publicados por él, sino
que, como a aquellos, clasificaba los inéditos y los que entonces

semejantes a las de Pascal. No olvidemos que as! escribió, el gran filósofo francés, sus
maravillosos Pensamiento,. Estos papeles, que más tarde formarian el libro, están
recortados con tijera; algunos están agujereados. Todo nos inclina a pensar que
Pascal, después de haber escrito sus pensamientos rápida y elipticamente sobre
bellas páginas blancas, las recortaba en tiras (dejando caer sin duda las frases que no
le convenian): entonces las perforaba y las iba juntando previamente clasificadas.
Parece ser que Pascal hubiera encontrado ya el método de las fichas.
Reyes no perforaba sus Burlas Veras, pero si las iba juntando, clasificándolas en,
"cientos", en unos cajoncitos que mandó hacer especialmente para sus manuscritos.
Del primer ciento entresacamos "Entendámonos", pues justamente en ella, Reyes
explica lo que son para él las Burlas Vera,. Añadimos "El Astrónomo y el Sargento",
"Mito" y "La Basura", las tres pertenecientes al "tercer ciento" que no llegó a
publicarse en libro, sólo han aparecido algunas en suplementos literarios y revistas.

111

·

empeiaÍ&gt;a a llomear
a caJa pa,o que daba.
Y a mí el rol me desvestía
paril pegarse conmigo,
de,peínaclo y dulce,

claro y amarilla:
ese sol con sueño
que Bigue o los nifios.
con mi· l,aslón y mi halo,
le dtje n mi coraión:
-iYa llevas ,ol para rato!
· E.- lesoro, -Y no se acal':,a!
no ,e me acalm, -Y lo gmlo.
T raigó lanfo sol adenlro

que -,a lanlo sol me cansa.-

Yo no conocf en mi infancia
soml&gt;ro, sino resolana.
ALFONSO REYES

�PAGIA4

UNIVERSIDAD

ALFONSO REYES

Monterrey, Nuevo León Lunes 17 de Mayo de 1976 _

Alfonso Reyes traza la trayectoria de Goethe

Alfonso Reyes traslada su penetrativa del mundo clásico espaPor su aptitud en penetrar el coraz6n de los pueblos y de los
ñol al mundo helénico. En el mundo español nos ha hecho com- hombres, por su. esfuerzo incesante y consciente para armonizar los
prender -y amar- a un G6ngora, un Gracián, un Ruiz de Alar- diversos elementos de su rica naturaleza, era de esperarse -¡ casi
c6n, un arcipreste de Hita, humanos conversables, coetáneos nues- fatal!- que Alfonso Reyes se ocupara de Goethe. Bien podríamos
tros. En su nuevo libro, limpiamente impreso, Alfonso Reyes decir -"toute proportion gardés"- que son cogeniales. Gocthe
nos habla de diversos asuntos de la Grecia clásica. ("Junta de es la imagen y la posibilidad de Alfonso Reyes, porque, en suma,
sombras; estudios helénicos". Méjico, cdici6n del Colegio Nacional, es el hombre con todas sus virtudes y flaquezas, permeadas por una
1949). Grecia, geográficamente, psicol6gicamentc, aparece ante armonía superior; es "un borrador de hombres puesto en limpio,
nuestros ojos. Nos pone patente Alfonso Reyes el prodigio de una lecci6n de hombre", como le llama Rafael Cansinos Assens.
Grecia. No sé quién ha dicho -desde luego un historiador- que Hay una universalidad de amor en Alfonso Reyes que le ha llevado
la Historia es "el sucio y el cielo": el suelo que sustenta y moldea siempre a transfigurarse -henchido de simpatía- ante toda gran
tales o cuales hombres y el ciclo que los cobija e inspira. El libro manifestación del espíritu. Pero hacia Goethe la mueve una pecude Alfonso Reyes está dominado por la figura de Homero: el poe- liar y honda aquiesciencia, 1•.na fascinaci6n apasionada.
ta atrae a los poetas, a un Chenier, a un Lamartine. Diríase que
La mayor parte de las veces, el fondo último de Goethe ha rela realidad se resiste a ser realidad; se obstina en ser leyenda. Nuestro Castelar, en su admirable retrato de Helena, al comenzar a ha- sultado inexplorado, inédito. Las más diversas y contradictorias
blar de Homero, dice: "Persona o personificaci6n ... " Pcrsonifi- interpretaciones han venido a chocar ante la problemática personacaci6n, desde luego; pero nuestra necesidad -ansia mejor- de per- lidad del genio alemán. En vano ha intentado José Ortega y Gassct
sonalizar la poesía, se queda con la persona de Homero. Soy de un construir un Goethe desde dentro. Si en Goethe ve un destino de
país en que el paisaje, con sus montañas, con sus valles; con. el aire, alondra, un hombre que no se adscribe a nada porque quiere que
con el ciclo, remembra a Grecia. Los hombres son reportados en darse ... en disponibilidad, es porque de antemano le ha trazadéisl
el habla y agudos en el juicio. Se vive al aire libre y se come con yo-programa en vista de "un plan hechizo y seguramente arbitrari&lt;(.
sobriedad. El Mediterráneo, en la viva luz, nos envía sus reverbe- lQué diferente proceder el de Alfonso Reyes! Su gran talento,
raciones. La guerra de Troya es un trivio, una encrucijada, en el hecho de fino y rico trabaz6n cultural y de urbanidad, se inclina
pensamiento helénico. Castclar escribe, al hablar de los orígenes de respetuoso ante los hechos de aquella vida magnífica, hasta donde
la guerra, con referencia al rapto de Helena: "Y viniendo al rapto, le ayudan a apreciar la evolución espiritual del genio. No se trata
no podía menos de traer la catástrofe. Nos hallamos en tiempos de ensartar las cuentas de un rosario biográfico ni de ensayar una
de verdadera transici6n, entre la edad griega que podríamos llamar crítica más sobre la obra de aquel primer ministro de Wcimar.
divina y la edad griega que podríamos llamar her6ica. El cuadro Estamos ante una visi6n -iluminada e iluminante- de la trayecde la ninfa Tetis casándose, mal de su grado, con el héroe Peleo, toria vital de Gocthe. Gracias a la poderosa intropatía de Reyes,
nos pinta con vivos colores todo este descenso de los inmortales a podernos recrear el destino de Gocthe, comprender su ''Weltanlos mortales, o, si queréis, todo este ascenso de los mortales a los ~chaung". Sobre las huellas, sobre la obra, surge la figura personainmortales. Pues Helena es hija, por su parte, de un dios y de lizada. El mundo de la raz6n goctheana y el mundo que la circunda aparece humanizado. Alfonso Reyes hace de ellos su propio
una mujer".
Alfonso Reyes aplica su lente -a la par que estudia el espíritu- universo y nos lo trasmite, después, en trasmisi6n· emocional,
'
_
ª lo concreto en la casa, én la vida. Observa, por ejemplo, el co- oocs12...
El lector de la Trayectoria de Gaethe, (Breviario No. 100 del
medor en la casa de Ulises. La guerra de Troya ha terminado: diez
Fondo de Cultura Econ6mica) se acostumbra a ver en el genio
años se ha estado peleando. No compréndemos bien -siguiendo a
alemán, una viviente integridad. Caso de simultaneidad prodigiosa:
Homero- esta guerra. He leido en alguna parte, no recuerdo d6n"Es fiel y es voluble en sus amores; nunca falsamente seductor, sino
de, la crítica que un gran estratega hada de la guerra de Troya;
sinceramente ofrecido. Se da y se recobra, se enloquece y se salva.
los reparos de Napole6n eran chuscos y exactos. Los griegos, en
Vende el alma al diablo, y no se la entrega: Sale inc6lume de sus
Troya, se conducen como niños; el episodio del gigantesco caballo
propias tormentas, pero resiente los terremotos lejanos y los eclipses
-henchido de milites- és pueril: tan candorosos son los invasores
de las estrellas. En una constante coartada, es una presencia conscomo los invadidos. Terminada la guerra, Ulises' se encamina a su
tante. Mucha sustancia natural ha entrado con Goethe en la litecasa, en !taca. Le espera su mujer, Penélope. Tarda otros diez
ratura. Habla tan cerca de su pensamiento y piensa tan cerca de
años en llegar. En este momento -mejor que antes-- es cuando
su vida, que vence el oficio conceptual del lenguaje y sus palabras
Ulues se nos descubre. El juicio universal oscilir, en la calificaci6n
parecen hechos. Mezcla de algún modo la voluntad del Occidente
de·Ulises, entre el dictado de "prudente" y el dictado de "pérfido".
y la resignación del Oriente. Concilia el espíritu del Norte y del
En su casa Penélope es asegi?,da por los pretendientes a su mano y
Mediodía, y cuenta sus dineros de báibaro septentrional sobre el
al trono. No está ya Penélopc en la primera juventud; si cas6 a
mosaico romano". Y después de haber seguido toda la trayectoria
los veinte años, tendrá ahora cuarenta. Los pretendientes han invay estar a punto de definir su efigie, el humanista mexicano advierte:
dido la casa y la alborotan con sus holgorios y comilonas; saquean
"No acabamos de darle mate, porque se nos sale del tablero. Es
la despensa. Suman nada mC!}os que ciento ocho. Alfonso Reyes,
inabarcable, y a veces, también invisible. ¿C6mo poner sitio al
con su lente, sonriendo, nos demuestra que en el comedor del palagrande abuelo? Por todas partes a un tiempo nos asalta y nos sobrecio no es posible que yanten sino unos cincuenta comensales. Toda .
salta. El ha dado por consigna a su alma: ¡Fuego en toda la línea!"
leyenda tiene sus demasías; la leyenda acentúa los rasgos de la his(Opus cit., Pág. 171).
toria; el buen retratista -pict6rico o literari1r- realza las peculiaEl itinerario empieza en Francfort. Ahí tiene lugar el primer
ridades del retratado. (En el "Poema del Cid", tres semanas esidilio amoroso de una larga serie. Epoca en que su variabilidad
pera Rodrigo, sitiado en Alcocer por tres mil moros, antes de deciincreíble le hace decir: tengo mucho de camalc6n. En Lcipzig
dirse a dar 6rdenes). Muchos, innumerables, son los amadores de
aprende muchas cosas. Le quieren hacer abogado -y consigue liPenélope. Por la noche Penélope desteje la tela que teje por el día:
cenciarse- pero él se sabe poeta. Herder aparece en su horizonte,
cuando acabe su labor, concederá su mano a uno de los aspirantes.
allá en la ciudad de Estrasburgo. En Wetzlar se enamora de CarUliscs no acaba de llegar. De los diez años que, acabada la guelota Buff, pero se sabe retirar gracias al dominio que Píndaro le ha
rra, está ausente, siete ha permanecido con Calipso, uno con Circe;
enseñado. A punto de casarse con LiH Schoemann en Francfort,
estan dos años de divagaci6n por el Mediterráneo, en navcgaci6n de
parte rumbo a Weimar, y grita conio su Goetz moribundo: "¡ Viva
cabotaje, por las costas de Asia, por las de Africa, por las de Grecia,
la libertad!". Nuestro héroe entra al servicio público, tiene tratos
por las de Itaiia, por las de España-:-Ulises pierde el tiempo; da
con Carlota de Stein y emprende nuevas lecturas y nuevos estudios
tiempo al tiempo; se abandona; se olvida de todo; se entrega al
cientificos. Como buen artista alemán, se fuga hacia Italia, y desdulce no hacer nada. Es, en suma, el Triplcpatte, de Tristán Bercubre la luz mediterránea. Nunca más olvidará el orden greco-latinard.
no. Retorna a Wcimar. Cristiana Vulpius, su amante, le da un
hijo y pocos años después se casa con ella. Aunque odia la guerra,
(Se oyen los gritos indignados de otro poeta, fray Luis de le toca vivirla. En el año 1794 se afianza su amistad con Schiller.
Lc6n: he cometido una irreverencia. "Ulises, de los griegos luz di- Comparten cuanto hay en ellos, se fecundan mutuamente y dan al
vina", escribe Éray Luis. Creo que exagera; el otro fray Luis se mundo el ejemplo de una bellísima amistad. Las últimas cumbres
contenta con llamar a Ulises "heroico").
las vive solo. Napole6n y Lord Byron le rinden homenaje. Europa
y el mundo ven en el viejo Gocthe una gran síntesis humana que
concilia todos los intereses ..'.e la acción y la meditaci6n. Sobre este
AZORIN.
arulamiaje, con su tupida red de circunstancias, levanta Alfonso Reyes la viviente integridad goethcana. Trátase, según su propia de-

en

TRAYECTORIA DE .COETHE
Por Alfonso Reyes. México. Fondo de Cultura Econ6mica.
N9 100, Col. Breviarios.
Con este libro, donde se pueden seguir página tras página las
Al acercarnos a Gocthc guiados por la pluma maestra de Aldirecciones del pensamiento de Gocthe, logra Alfonso Reyes una fonso Reyes, estamos gustando dos platillos a la vez, pues junto al
de sus mejores producciones. Se han hecho muchas biografías del pensamiento, la vida y la obra de aquél, se van deslizando los juicios
genio alemán, y es abundante la bibliografía qu, puede consultarse y las agudas observaciones del autor. "Goethe -nos dice- más que
para conocer su vida y su obra, pero nunca se había enfocado tan un iniciador es una composici6n armoniosa -después de él nunca
magistralmente el estudio de esta complicada personalidad.
superada- entre todos los intereses de la acci6n y la mcditaci6n".
Y más adelante: "La verdad· es que conviene acostumbrarse a cnLa biografía se realiza, por lo general, acumulando noticias, tende~ a Goethe como un caso de simultaneidad prodigiosa: no de
datos y fechas, rehaciendo así la figura que es objeto del estudio. eclecticis~o, no de yuxtaposici6n artificiosa, sino de viviente inteAlfonso Reyes no hizo ésto, sino que fue más allá. Utiliz6 esos gridad".
datos para dar un paso adelante y poder situarse en el plano que
permitiera otear la trayectoria del pensamiento de Goethe. Por eso
Esta Trayectoria de Gaethe nos permite ver la otra, la de Alnos dice en la introducci6n: "Para estimar con justicia a Goethe no fonso Reyes, que ha sido capaz de atrapar en estas páginas la granhay más remedio que ver acontecer a Gocthe".
deza del genio.
He aquí el punto de apoyo de este libro, visi6n maravillosa de
una vida y una obra que se complementan, se iluminan mutuamente
y se vuelven comprensibles por los profundos lazos que las unen.

Alfonso RANGEL GUERRA.

claraci6n, de un instrumento de trabajo indispensable para no perderse en el bosque. ¿Aaparecerán alguna vez sus estudios colllPle-,
tos sobre Goethc? ¡Dios lo quiera l Mientras tanto tenemos este
precioso hilo de Ariadna.
Alfonso Reyes se ha hecho acreedor a la gratitud de los pueblos
hispanolocucntes. Es posible que en lo futuro se le invoque como
un intercesor entre nuestros pueblos y Gocthe, como un medianero
universalmente grato, capaz de granjearle, al máximo genio literario alemán, amor y fortuna. No cabe más glorioso destino para&lt; un ·
enamorado conocedor de Gocthe.
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE,

La Xen 1·a frente
EL MOMENTO hist6rico que vivimos es propicio para encontrar lo universal por lo particular. Comprendemos al Hombre
desde el hombre que somos o queremos ser. Todos y cada uno de
nosotros -&lt;:ualcsquiera que sea la disciplina que practiquemos-indagamos el sentido, la tentativa de nuestro estar ahi en tiempo y
espació determinados; nos preocupamos por nosotros mismos; somos
,mestro propio problema. A !tiempo que oteamos el pretérito, nos
hundimos en d presente, estamos presentes ante nosotros mismos:
nos convertimos en objeto y sujeto del mismo juicio. Tenemos conciencia de nuestra contingencia, de todo lo que ésta lleva implícita.
- --México,-lomexicano y el mexicano eran, hasta hace poco, temas que hacían brotar sangre; estaban vedados a la gente decente;
los indecentes -antítesis obligada-, nos ofrecían conceptos epidérmicos, fragmentarios y aun falsos: México, la cornucopia de la abundancia; lo mexicano, el sarape de Saltillo y el sombrero de palma
de anchas alas; el mexicano, la bravura indolente que se pasea
impune entre el burdel y la cantina.
Hoy, en la infancia de estos estudios, emulamos la precoz contundencia, el certero golpe del niño que hace saltar en pedazos el
orondo cántaro guarecido bajo disfraz tierno. Apenas iniciamos
el recuento de lo que nos depara la nacionalidad intacta: minucias·
y cosas mayores.
_
Alfonso Reyes ha tenido, desde su iniciaci6n en las letras, una
profunda e inalterable conciencia de mcxicanidad; los aires extranjeros, tan disímiles y prolongados, no empequeñecieron sino
acrecentaron su nacionalidad. Y ésta es la prueba de fuego: salva
o condena,. une con la tierra o descasta.
Cuando estuvo de moda negar lo mexicano, él lo •afirm6.
Años más tarde -:-V la historia de las ideas oscila-, cuando el nacionalismo prendi6 hasta la ignominia, su voz recogi6 el agua superflua de la inundaci6n volviéndola a su justo cauce.
·
En toda su producci6n se hayan presentes el conocimiento y
compr~i6n,,de1su,1piieblo 'lf' d~ su tierra -historia y gcogrJ!a.
Aun cuando trata los asuntos más universales -y por eso intemporales- convergen mente y palabra en un tema para él capital: lo
americano y, dentro de éste, lo mexicano.
En La X en la frente• agrupa páginas entresacadas de su copiosa
bibliografía referentes a México y lo mexicano. Las páginas, parejas
por las reflexiones que encierran, difícilmente se prestan para señalar cumbres; son, más bien, una alta y dilatada altiplanicie: la altiplanicie mexicana.
Sin embargo, y como mera aprcciaci6n personal, quiero señalar
una nutrida porci6n del volumen dedicada a una incipiente y caballerosa Polémica con Héctor Pérez Martínez, "A víielta de correo".
La sincera y no del todo asentada opini6n del Pérez Martínez juvenil sobre el ejercicio intelectual de Alfonso Reyes, obtuvo de éste,
como defensa, una mesurada y profunda explicaci6n de su vida y
obra en la que demuestra que no son sinónimos universal y descastado; que lo universal y lo nacional no se contraponen, sino que,
antes bien, se complementan; que el excesivo ensimismamiento en
lo propio, aparte de las virtudes 'que encierra, es nocivo: origina en
el hombre una escuálida configuración frente a los demás, recrudece nuestros complejos provenientes del arribo tardío a la mesa servida de la cultura.
En mi concepto, aquí se resume la trascendencia del libro: Jijar los límites elástico$, la'"iniercomunicaci6n que existe entre naci6n
y universo, entre nacionalismo y universalismo. "¿ De modo que
por ser mexicano -inquiere- tengo que desatenderme de lo de,iná! ?" Est.:_~egunta tiene solución, el p_roblema bien_ planteado
no es tal. Más adelante lo confirma: "En la formación de los hombres -hasta donde sea illos6ficamente posible- debe entrar la mayor proporci6n de savia nacional que destila la historia. Y que después, a través de esa formaci6n, pase en buenahora las corrientes
universales, las cuales no podrían ser descastadoras".
Lo anterior, dicho en una hora en la que el nacionalismo tiende
a exacerbarse, marca la regresi6n a la sensatez y a la interpretación
ecuánime de este concepto. L,1 evasión es cobardía, y si nuestra
propensi6n de antaño a evadirnos lo fue, es también cobardía ignorar, por inferioridad o patriotería, lo universal, con lo que estamos Íntimamente ligados.
La x m la frente, en su brevedad, no profundiza, simplemente

· señala. Estudia lo mexicano no hacia adentro -aunque contiene
bosquejos magníficos- sino, más bien, hacia afuera; lo mexicano
por comparaci6n, por proyecci6n de lo extraño frente a lo nuestro.

Emmanuel CARBALLO.

* Alfonso Reyes,

La x en la frr11tc. México y lo Mexicano, l. Porrúa y Obre-

gón, S. A. México, 1952.

PAGINA5'

UNIVERSIDAD

Monterrey, Nuevo León Lunes 17 de Mayo de 1976

ALFONSO REYES, HOMBRE· DE ESTE MUNDO
Si no fuera por ciertas razones, sería posible la formulaci6n de
estas preguntas: ¿Existe Alfonso Reyes? ¿No será, por ventura,
el mito inventado en una conspiraci6n de humanistas fundadores
de una religión de la curiosidad? Porque Alfonso Reyes está en
todas partes. Su huella aparece sobre los rastros de G6ngora y los
pasos de Mallarmé; en la gran estatua que muchos hombres siguen
levantando a Gocthc, está la marca de sus dedos, y en la rcsurrecci6n
de los mármoles griegos se advierte el soplo de su espíritu; en los
caminos que América recorre ha puesto flechas para señalar rumbos;
el viejo valle de Anáhuac, transparente y dramático, resurge. con su
aliento; por las rutas oceánicas queda la estela de su nave; "si allá
junto a Guadarrama deja tu amistad señales, -junto a Santa GenoYcva hay los recuerdos que sabes". Entre los fi16sofos hay palabras
suyas, y los historiadores lo hacen camarada; ha puesto más de una
lámpara en las costas de la geografía; rescat6 secretos de la .semántica
y disip6 nubes sobre la filología; alude a la física y hace señas a matemáticos y te6logos; abre la puerta de los economistas y deja advertencias en las ventanas de los políticos; penetra en los vericuetos de
las teorías jurídicas y sube a los salones de la diplomacia. Asciende
a los monumentos y hace elegías a las modistas de París. En fin,
anda hasta en las chinas y las bodegas.
Otros dirán: Alfonso Reyes es un capitán que manda soldados a preguntarles secretos al mundo y tiene bajo sus 6rdenes a mariscales de
la prosa haciendo libros, y mariscales de la poesía iluminando palabras. Esconde a un ángel prisionero que le alumbra misterios y mantiene preso a un demonio que le aconseja errores. Un capitán gcnet!tl que es también un dictador: no deja descansar a sus hombres
y muchas vecedes ,roba el sueño y les dobla la vigilia.

árbol de la dictadura. Es empequeñecer a la Revoluci6n mexicana
privarla de lo que históricamente le corresponde, y uno de sus torrentes iniciales, el que lleg6 a la Escuela Nacional Preparatoria, fue
el que levant6 el Ateneo de la Juventud. Es verdad: los treinta años
de paz del Porfirismo, una paz asentada sobre la sangre, el llanto y la
miseria de las mayorías, permitieron la tranquilidad suficiente en las
bibliotecas para que los j6venes ~el Ateneo buscaran la sabiduría. Es
cierto: el silencio nocturno hizo posible que las lámparas de aquellos mozos permanecieran hasta que las apagaba la luz del día, y
ellos retiraban los ojos de lo~ textos plat6nicos para volverlos, en
descanso, hacia la claridad de la mañana. Pero sus almas estuvieron
siempre en guerra contra los cimientos de aquella paz. Si así no
hubiera sido, no hubieran fundado, al triunfo de Madero, la Universidad Popular ni habrían continuado su tarea.en medio de todas las
luchas civiles. Los conservadores hicieron pacto con el silencio y
110 volvieron a hablar hasta muchos años después, y otros se dedicaron al denuesto. El Ateneo, en cambio, dej6 salir a algunos de los
suyos a la guerra: Vascóncelos y Martín Luis Guzmán dejaron los
libros y fueron a dar hasta el campo mismo de batalla. S6lo distraídos o necios pueden decir que la gente del Ateneo volvi6 la
espalda a México para refugiarse en Grecia. ¿Desde cuándo las
lecciones de S6crates han servido para escapar o dimitir? Plat6n
fue en sus manos instrumento de rebeli6n y, como en las grandes
revoluciones, ellos hicieron que la luz inextinguible del Agora griega, acompañara la de las teas insurrectas. Letra política, venida
desde la mismísima Polis, fue la que escribi6 la generaci6n del Ateneo. Quien diga lo contrario, ni entiende al Ateneo, ni entiende a
la Revoluci6n, ni entiende la cultura, ni entiende la política, ni
entiende a México, ni entiende nada ...

moda de aquellos días, es cubista. Cierro los ojos y miro un París
fragmentario, disperso en diminutos planos que no encajan unos en'
otros, como dividido y entrevisto por las cuatro patas de la Torre
Eiffel . . , ". Sin querer, Alfonso Reyes estaba ofreciendo la imagen
de su vasta obra futura: también el viajero que se lanza a caminar '
por la enorme ciudad de sus libros hace un alto en el primer tiempo;
entrecierra los ojos, y la obra de Alfonso Reyes le parece algo dis-'
persa en planos distintos que no encajan unos en otros: el plano·
ateniense y el plano alejandrino; el plano de G6ngora y el plano de'
Gocthe; el plano de América y el plano de México; la perspectiva:
de Descartes y la perspectiva de Toynbec, las luces de los poemas/
los relámpagos del cinc, el fulgor de los lagos . . . Hay que hacer
el recorrido completo y asomarse a un balc6n del mundo para::
percibir la humana unidad de la obra, cabal y organizada como una .,
vida que deja señales de su paso con palabras. "Cuántos pasos -dice '
Alfonso Reyes, de sus días de París-, ¡cuántos pasos, dimos, soli-''
tarios! ¡Cuántos sueños y anhelos! -Y el prop6sito de vivir cada''
vez mejor y más plenamente".
:·
Y,

Y llegan los años largos de Madrid. Duros y fecundos, conquis-..
tadores y luminosos, tanto, que vuelve a descubrir a América dentro:·
de su mente. Lleva a México adentro y siente que lo quema :r fue•.·
go lento. Es cuando sus páginas "están hechas a media noche, ro- ·
dando -sol&lt;r- por las posadas de Madrid, sin saber a lo que había'
venido, y bajo el recuerdo de las cosas lejanas". Es la época cuando'
el estilo de Alfonso Reyes pasa por la lumbre definitiva: cambia sus.':'
palabras por el pan y el albergue. Vive de escribir; se hace perio-.,·
dista, ese oficio tan noble cuando la mano de quien lo ejerce es,
limpia y el coraz6n valiente. Y las páginas de El Sol y de la revista~t.
España recogen los testimonios que luego han de formar los cinco;
libros de la serie Simpatías y Diferencias. Es más: inaugura una'
En ese grupo, Vasconcelos aparecía poseído por el anhelo de
Z1
modalidad en la profesi6n periodística: Alfonso Reyes y Martín Lui~.,
Guzmán, bajo el seud6nimo de "F6sforo", inician en castellano la,.,
crítica cinematográfica.
",

En todo caso, existe la dictadura de Alfonso Reyes, ¿Quien le
iba a decir a don Porfirio Díaz que un hijo de Bernardo Reyes, aquel
sobre cuya figura dej6 caer celos ciegos y tardíos, iba a ser llamado
dictador, y nada menos que en la Ciudadela? • Alfonso Reyes es ei
dictador de las letras mexicanas y es también su caudillo; cada libro
es una batalla. S6lo que es también el adversario mayor de su propia dictadura; cada nueva página suya, ¡y son tantas todavía!, es un
·mensaje a los j6venes. Y quien a ellos se dirige, invita a la contradicci6n y enciende el anhelo de lograr obras mejores. Esto tiene de
revolucionario.

.

Pasan cuatro años sin publicar un libro, pero la obra va reuniéndose en los cajones del escritorio, páginas y más páginas. En"
1917 publica tres libros: El Suicida, seductor conjunto de ensayos,'.
Cartones de Madrid, cuadros a veces amargos, a veces sonrientes,:.·
lúcidos siempre y transidos de nostalgia, y la incomparable Visión :
de Anáhuac, levantada con diáfanos ladrillos que son cápsulas de'
luz. Vienen luego El Cazador, en algunas de cuyas páginas ticrnbh:
el poeta bajo la prosa tersa y de fulgores tenues, y los cinco tomos de·
Simpatías y Diferencias, ventanas abiertas a todos los caminos de la .·
curiosidad. Ha publicado su primer libro de poemas, Huellas, edi-'
tado de forma tan infame que sus amigos dicen: Alfonso Reyes ha· '
publicado un libro de erratas con algunos poemas. Después otro' ·
de los diamantes: La lfigenia Cruel. Estamos en 1924 y desde aquí el '
bibli6grafo de Alfonso Reyes empieza a padecer: la obra se acumul~
crece y las ramas brotan por todas pili!/;._"..
.
· ' .,.

No faltará, tampoco, quien diga: Alfonso Reyes es un monumento, y en su bronce pone destellos el sol de la leyenda. Y alguno
afirmará: es una montaña, un hecho de la naturaleza que siempre ha estado allí, ante nosotros y rodeado de nosotros. ¿Quien,
si no, podría imaginar a la literatura mexicana sin Alfonso Reyes,
,omo quién puede imaginar al Valle de México sin la sonrisa del
Ixtlacihuat\?
. Pero no, Alfonso Reyes es un hombre de este mundo; precisamente de este mundo, que es decir de este tiempo, de este tiempo
en' que,,comp él mismo dic1¡1"el jardín ,-hmqno• so,J\'O "fiÍSGteado
por la locura". Américá le ha dado los rlos de sus sangres; y des-i
de América pregunta al ciclo y también a la tierra. México le proporciona el timbre de la voz, la densidad de la tinta y el leño para el fuego de la esperanza y la angustia; el universo le da el viento, las noches y los días. Y todos los hombres, el cordial trabajo de
entenderlos. Sus frases lo dicen: "Pueblo me so.x, y comq buen
americano, a falta de líneas patrimoniales me siento heredero universal . . . Mi casa es la tierra. Nunca me sentí profundamente extranjero en pueblo alguno . . . Soy hermano de muchos hombres y me hablo de tú con gente de varios países. . . . . La raíz profunda, inconsciente e involuntaria, está en mi ser mexicano". Es posible que las épicas montañas de su rcgiomontano valle natal hayan contribuído a la elegancia de su palabra, y que el sol vespertino de Monterrey, que pinta de morado el Cerro de la Silla, le produjera el primer asombro ante los colores. Es un lugar común y

.Por José Alvarado·

·

reconstruir el mundo; Antonio Caso, lo dijo él mismo, por el de
contemplarlo; Henríquez Ureña, por ,el de explicarlo; Alfonso Reyes, por el de iluminarlo. Era el distinto camino de cada quién
para la búsqueda del orden universal.

acaso resulte aldeano, pero tal vez hace falta decirlo: Si Alfonso
En esos años del Ateneo termina de escribir Alfonso Reyes los
Reyes no fuera mexicano, sería otro Alfonso Reyes. Por algo lleva
ensayos de su primer libro, Cuestiones estéticas, donde aparecen por
la X en la frente.
vez primera algunos de los temas que han de acompañarlo a través
• • •
de su ya largo camino: la tragedia griega, G6ngora, Goethe, MaTodavía sin ganar las últimas batallas de la adolescencia, esa
,edad en que hay que suicidarse o redimirse, y de la que conserva- llarmé, la literatura mexicana, el lenguaje popular . . . Había dicho
ya su conferencia sobre los Poemas Rústicas de Manuel José Othón
mos, para siempre, las lágrimas secas en las mejillas", Alfonso Rey publicó a poco el cuaderno con su ensayo sobre El paisaje en la
yes cuenta ya entre los fundadores del Ateneo de la Juventud, los
mismos que años antes empezaron a reunirse en la redacci6n de poesía mexicanat!el sigla XIX. Tenía veintiún años y ya se advertían
Savia Moderna y se congregaron luego en el taller de Jesús T. Ace- su penetraci6n crítica, su inconfundible y tan americana orientación
vedo _para dar vida a la Sociedad de Conferencias. El Ateneo de ética, su lucidez, y esa suave, discreta gracia del lenguaje; por su
la Juventud nace a fines de 1909 y es uno de,tantos anuncios de la tinta corrían ya los jugos clásicos, y en el texto se difundía desde
R~volución mexicana. "Sentíamos, dice Pedro Henríquez Ureña, la entonces la emoci6n convertida en claridad. Todavía algunas láopresi6n intelectual, junto con la opresi6n política y econ6mica de grimas adolescentes no se acaban de secar sobre las mejillas . . . ·En
que ya se daba cuenta gran parte del país. Veíamos que la filosofía 1905 habían aparecido sus primeros poemas en un periódico de
oficial era demasiado sistemática, demasiado definitiva para no Monterrey, un grupo de tres sonetos bajo el nombre de Duda, tal
equivocarse. Entonces nos lanzamos a leer a todos los fil6sofos a vez la primera salida en letras de molde. Porque Alfonso Reyes
quienes el positivismo condenaba como inútiles, desde Plat6n que dijo en verso.sus palabras iniciales. "Yo comencé, dice, escribiendo
versos, he seguido escribiendo versos, y me propongo continuar esfue nuestro mayor maestro, hasta Kant y Schopenhauer."
cribiéndolos hasta el fin: según va la vida, al paso del alma, sin
Los j6venes &lt;lel Ateneo acudieron a una cita de México. Alfon- volver los ojos. Voy de prisa, la noche me aguarda y está inquieta".
so Reyes venía de Monterrey; José Vasconcelos, nacido en Oaxaca,
También algunos cuentos y ensayos, que publicaría muchos años
había recorrido el país desde las CQStas de Campeche hasta los mudespués,
se acumulan por esa época entre sus papeles. Y cuadernos
ros ribereños de Piedras Negras; Antonio ·Caso, hijo de un ingeniero de caminos, salía de las filas de la clase media de la ciudad de notas, de apuntes y estudios que lo siguen y lo llaman todavía.
de México; Martín Luis Guzmán, hijo de un oficial pobre, llegaba Y él acude porque no es de los que dejan malograrse las semillas o
que Alfonso Reyes limpia
de una casa modesta; González Peña, de Jalisco; Julio Torri, de perder los avisos del mundo. Cada
Saltillo, y el dominicano Pedro Henríquez Ureña había cruzado su mesa, ha dicho Salvador Novo, se reunen las páginas de un libro.
Poco después había de cerrarse un ciclo de su vida.
el mar para ligar su esfuerzo a la hazaña mexicana. Ninguno de
ellos tenía porque haber participado en la huelga de Cananea, ni
La sangre de las lucha$ de México no lo perdon6. Penctr6 en
en la de Río Blanco; tampoco en el asalto de Las Vacas. Pero en su propia casa y dejó en su corazón una huella dramática que nunca
las tareas intelectuales, su obra tenia puntos de contacto con el Paracabará de borrarse. Sombras leves y discretas de esa huella, y de
tido Antirreleccionista y hasta con el Partido Liberal Mexicano,
otras desventuras y aventuras de su alma, aparecerán en varios de
Formaron un grupo de conspiradores y combatientes contra los
sus libros posteriores; uno de los más bellos, el poema dramático
cuarteles culturales del porfirismo y fueron uno de tantos batallones
lfigenia Cruel, recoge, depurándolos, algunos ecos de las tormentas,
de la Revoluci6n. Antonio Caso llam6 una vez San Francisco I. la que lo envolvió y la que se desató en su interior.
Madero al martir de 1913, y en José Vasconcelos empezaba a encenVienen los primeros días de París que luego había de recordar
derse la antorcha que enarboló durante muchos años. Todos contribuveron al drrrumbe del Positivismo v c3cfo uno di6 su golpe al en una página de El Cazador, "Mi imagen de París, dice, con la

vez

Pero ya entonces ha cerrado otro círculo de su vida. Comienza· ·
el diplomático. Hay un rápido viaje a México en 1924, después de:'
once años de ausencia; tres años más en París, donde publica Pausa, ·
su segundo libro de poesía, y un cuaderno en francés sobre la evolu:
ci6n de México. Las prensas madrileñas trabajan con sus Cuestionei ·
gongorinas. Otra vuelta a México en 19z¡. Sobre la mesa de noche ,'
de su cuarto, en el Hotel Ancira de Monterrey, estaban entonces las"
.Conversaciones con Goethe. Ibamos a verlo los estudiantes y ya le'·
llamábamos maestro. Viene la época sudamericana: Buenos Aires :
y Río de Janeiro. Los libros siguen acumulándose y ya la n6mina,
se hace larguísima; publica primero en Brasil y luego en Argentina'
su correo literario con el nombre de su ciudad natal, Monterrey, y urí:·
dibujo del Cerro de la Silla en el indicador. Crece la obra poética/
se enriquece la obra de investigaci6n y de crítica literaria;_ las nota?
sobre la cultura americana y sobre las letras de México se suceden ..
copiosamente; acude a la ·cita del centenario de Goethe, escribe pá."~
ginas políticas, la Atenea Palitica y A vuelta de Correo. Otro viaje ::
a México. El escritor le ha hecho lugar al diplomático, y Alfonso.
Reyes cumple con exceso, decoro y fulgor, la misi6n mexicana en :
todos los sitios; pero el diplomático no ha vencidü, mutilado, ·ni
cansado al escritor. Escribe con el brazo derecho y cumple los
deberes del servicio exterior con la mano izquierda, la clásica manera
d~ 'hacerlo. Pero es la suya una diplomacia nueva y viva, buscando, ·
como· él mismo dice, la respiración internacionai de México. Entonces México hacía diplomacia en América. Y de la buena.
•

?

~

Otro ciclo se cumple. El diplomático cuelga la casaca. Alfonso
Reyes regresa a México y por fin, "aunque sea más por abandono
que por premio", se ve dichosamente recluído en su oficio privado.
Se inicia la época de la Capilla Alfonsina, la de los frutos• dorados,
la más fecunda. Alfonso Reyes vive al fin entre sus libros y sus
notas, recogidos a través de un largo viaje de veinticinco años. Y
entre su amada transparencia del valle mexicano. Aquí lo dejamos.
¿Quién puede decir sobre Alfonso Reyes la última palabra?
Dejémoslo aquí y no importunemos su trabajo: he ahí sus ob1as
maestras: El Deslinde, La Crítica m la Edad Ateniense, La Antigua
Retórica, La Junta de Sombras, La Experiencia Literaria. He aquí~'
el primer capítulo de sus recuerdos, cuya edici6n tiene la tinta fresca·;..,
todavía. Pero no olvidemos que Alfonso Reyes, tan sabio, volvi6 a •'.
su patria en son de guerra. Todavía con las maletas del regreso en'~'.
la mano, libró una batalla por la libertad de España y la sigue li~ •·
brando por la libertad del hombre. "Pueblo me soy", acaba de
recordar.
Tiene cincuenta años de escribir y la pluma no ha fatigado su:•.
ma,no. "El arte de la expresión, ha dicho, no me apareci6 como un,:.oficio retórico, independiente Je la conducta, sino como un medio,..,
'
para realizar plenamente el sentido humano". "Acuérdate de vivir",.,
advierte con la frase de Goethe en el epígrafe de su penúltimo libro.,_1
Y sigue cumpliendo con su promesa de 1915: "No renunciaremos a ningún objeto de belleza, engendrador de eternos goces".
• Esta es una conferencia que ley6 su autor en la VI Feria del Libro, en
terrenos de La Ciudadela.

�'
Monterrey, Nuevo León Lunes 17 de Mayo de 1978

PNIYER§IMD

PAGJltA6

blrtelera cinematogr6fic1 Eehev· er r í a

l'niversidad y permitir una
sana recepción de incrementos salariales.
Finalmente el Rector
expresó: "Estamos abiertos
a continuar el diálogo como·
ha sido costumbre en , las
relaciones laborales de
nuestra Universidad, para
asi cuidar los objetivos
_g ás[rn~ de_ nuestra lnstitución",

lViene de la la, pág,)
' dirigentes, maestros y
-, personal en general, para
r¡ue comprendan que la
responsabilidad
histórica
que
autoridades
y
trabajadores
tenemos
es
"ACTAS DE MARUSIA" Con: Patricia Reyes y Claudio
muy importante, pues la
Obregón
marcha de la Universidad
4:15 - 6:45 • 9:20
propicia la permeabilidad
social y cultural y el enfoque POR
laboral entre trabajadores
d
universitarios y autoridades
On e
está la
"COMO PLAGA DE LANGOSTA" Con: Karen Black y no puede ser semejante al de EL
una industria que produce
Donald Sutherlanrl
b,ienes de consumo y en
cliversiór
donde el patrón gana con el
esfuerzo de los trabajdores.
Aqui nuestros objetivos son
15,30 BARRAS Y MUSICA
comunes, por lo que el
16:00 INTRODUCCION A LA
'UNA VEZ NO BASTA" Con: Kirk Douglas· y Melina tratamiento
de
los
problema'S debe ser aborMercouri
UNIVERSIDAD, (GEOdado en forma congruente",
GRAFIA)
, El doctor Todd, recordó,
que el Rector es gestor de, 16:30 ANTROPOLOGIA
recursos para el Consejo
17,00 HISTORIA DEL ARTE
"LA LUCHA CON LA PANTERA" Con: Rocío Brambila Universitario y las direc17,30 UNA TARDE DE TELE,
ciones de las escuelas y
y Gregorio Casal.
facultades, que requieren de
LOS PICAPIEDRA
"LAS ENDEMONIADAS"
aumentos para el trabajo
Lucha 5:55 - 9:35 Endemoniadas 4:00 - 7:40
JOSSIE Y LAS MELOOlacadémico y por otra parte
CAS
es gestor de recursos para el
Sindicato,
que
busca
SUPER RATON
'ATRAPADO SIN SALIDA" Con: Jack Nicholson y Louse aumentos y prestaciones
tA PANTERA ROSA
Fletcher
para sus trabajadorés, El
4:00 - 6:50 - 9:40
19:30 EN CONTACTO DIREC-,
equilibrio entre ambas
estructuras tiene que conTO
servarse para asegurar el
desarrollo académico de la · 20,00 LA CHICA DE CIPOL

CINE ELIZONDO V
.ENCANTO

6d

VERSALLES

·CINE

CINE

ATENEA

CINEMA

FLORIDA

CINE

O.LYMPIA

CINE·

.TUAREZ

,"TIBURON" ,Con: Roy Scbelder J Rollert Sllaw
1:45 , t:30

•=• ·

DIVISION DE ESTUDIOS SUPERIORES

Rául Rangel Frias

A los interesados an iniciar o continuar los estudios en la

GENARO GONZALEZ TORRES
Maestría en Administración p6blica
Universidad de Harvard, E. U. A.

"EL DISTRAIDO" Con: Pierre Richard·

&lt;IVGII

·REFORMA

~

estético

-:i

msculiro
actual

t

"MI AVENTURA EN PUERTO RICO" Con: Antonio
Aguilar y Flor Silvestre
"TE ESPERA LA HORCA TRINITY"
Aventura: 6:00 - 9:30 Espera 4:15 - 7:35

·;'&lt;:-,-,,Pt

v¿o

'MONTERREY
"MI AVENTURA EN PUERTO RICO" Con: Antonio
Aguilar y Flor Silvestre
"LOS DESAFIOS DEL LUCHADOR CHINO"
Aventura: 6:00 - 9:30 Desafíos 4:15 - 7:35.

"JUGGERNAUT" Con: Richard Harris y Ornar Sharif
"SOLO SE VIVE DOS VE.CES:' Con: Sean Connery
.iuggernaut: 6:00 - 9:50 Solo 4:00 - 7:50

CINE
"EL EXORCISTA" Con: Ellen Burstyn
"LOS BUENOS Y LOS MALOS" Con: Robert Mitchum y
George Kennedy
Exorcista: 2:05 -5 :05- 9:45Buenos: 12: 30 - 4:00 -8:00

RODRIGUEZ

"LEMORA POSEIDA DEL DIABLO" Con: Lesley Gilb.
"LA MANSION DEL ESPANTO"
Lémora: 6:00- 9:30 Mansión: 4:20 - 7:35

CINE

te: 44'-1061,
AO

cana~O

1

ARACELI.

e,

XHX-TV

3,00 24 HORAS DE LA TARDE
3,30 PLAZA SESAMO
4,30 UNA MUCHACHA LLAMNJA MILAGROS
5,30 VEN CONMIGO
6,00 BARATA DE PRIMAVERA
6,30 MUNDO DE JUGUETE
7,00 LO IMPERDONABLE
7,30 El MILAGRO DE VIVIR
7,55 NOTICIERO DE LAS 7,55
B,00 El CHAVO
8:30 LA CRIADA BIEN CIRADA
9,00 LOS POLIVOCES
10,00 VARIEDADES
J0,30 24 HORAS

1

A1-2) TEORIA DEL ESTADO Y0RGANIZAOON
POLITICA DEL ESTADO MEXICANO.

RAUL RANGEL FRIAS
Ex-Gobernador del Estado de N.L.
Ex-Rector de la U.A.N.L.

A1-3) EC0NOMIA SUPERIOR

EDUARDO L. SUAREZ
Doctorado en Economía
Universidad de Yale, E.U.A.
Ex-Rector de la U.A.N.L.
LEONCIO DURANDEAU PALMA
Maestría en Economía
Universidad de Chicago, E. U.A.

7:00"HOY", Noticias

dozo y E~ilia Guiu
12:00 DICK VAN DYKE
J2:20 REPORTAJE DEL MEDIO.
DIA
12,30 ESMERALDA
1,30 CODAZOS
2,00 FUTBOL AL DIA
2,05 ANGELITOS NEGROS
2,30 UNOS MINUTOS PARA
ELLAS
3,00 FESTIVALANDIA con'
PIPO
3,30 CINELANDIA, Caricatu-,
ras
4,00 SANDUNGA PARA
TRES, con Rosa de Ca,1;.
llo y Joaqu(n Cordero
6,00 CARMIÑA,- Telenovela
7,00 CANAIMA, con Jorge
Negrete y Rosario Gra-

·A8-5) MET0DOI.OGIA DE LA
INYESTIGAOON

MARIO HUMBERTO GAMBOA
Maestría en Administración Pública
Universidad de París, Fra·ncia.
ALEJANDRO TREVIÑO MARTINEZ
Maestría en Administración Pública
Universidad de Paris, Francia.

A1-6) DERECHO ADMIISTRATIYO

A1-7) EC0NOMIA DEL S«TOR PUILK0
,J

¡,

i;11:q (I{¡

y Tel10 Mantecón
2:30 BUENAS TARDES CON CARICATURAS (Al color

AB-9) ADMINISTRAOON PUBLICA 1

PEDRO G. ZORRILLA MARTINEZ
Doctorado en Derecho Constitucional
Universidad de París, Francia.
Gobernador del Estado de N.l.
LIDIA CAMARENA ADAME
Doctorado en Administración Pública
U.N.A.M.
Vicepresidente de la Asociación de
Economistas Mexicanas

A1-10) OENOA POUTICA

CUAUHTEMOC

MONTOYA

"EL HIJO DE ANGELA MARIA" ·con: lran Eroy y
Rolando Barral
4:00 - 6:45 - 9:30

CINE

LIRICO

"LOS TEMIBLES" Co~: Mario Almada y-Black Power
4:15
"
"EL INVESTIGADOR CAPULINA" 9:30
"LA JUSTJCIA DEL GAVILAN VENGADOR" 6:05 ¡

CINE

AZ'TECA

"m AVENTURA EN PUERTO RICO" Con: Antonio
Aguilar y Flor Silvestre
"l'NO \' MEDIO CONTRA EL MUNDO"
"Sl~lON BLANCO"
,\ventura: 4:00 - 9:30 Uno: 5:45 Simón: 7:35

CINE
PRli~CIP AL
AVENTURA E-N -PUERTO RICO'; Con:Antmo

"MI

Aguilar y Flor Silvestre
"EL ESPADACHIN VOLADOR"
.~ventura: 5: 45 - 9_:.:!_0_Espadachín: 7: 35

CINE

NORMA

"LOS DOBERMAN AL ATAQUE" Con: Susan Clarf
5:5!\- 9:35
"LOS ESTAFADORES" 4:00 • 7:40.

A1-12) 0RGANIZAOON YMET0DOS

LUIS GARCIA CARDENAS
Diplomado en Ingeniería Industrial y
Organización de Empresas, París, Francia.
Director de Organización y Métodos
del CONACYT

José Luis Rodrfguez y Carmen Julia Alvarez
5:liO NUEVA HORA DE LA MERIENDA CON CEPILLIN (Al

,

color

Lozano
, 8,00 CINE JUVENIL PRESENTA IA)
:

"BUENOS DIAS CONDESITA" ,on:

Rocío Durcal y Vicente Pcma

J0:00 NOTICIERO DEL 12 {A) color Patrocinio del: BANCO DE COMERCIO

CINE

EDUARDO A. ELIZONDO
Ex-Gobernador del Estado de N.l.
Ex-Rector de la U.A.N.l.

y Te'l'esita

70

CINEMA CUAUHTEMÓC 70
,
"EL PELEADOR CALLEJERO" Con: Charles Bronson

A B-11) FINANZAS PUILIW 1

4:00 TELENOVELA CUANDO SE QUIERE SER FELIZ Con:

5:30 CARICATULANDIA !Al color
6:00 LOS DEPORTES (A) color
6:15 MARSHALL DILLON (A) color
6:45 NOTICIERO 6:45 (A) color en vivo
7:00 BUSCANDO ESTREUAS (A) color en vivo con: RÓmulo

10:30 JOYAS DEL CINE Presenta (B) "LA INllMIDAD DE UNA ESTRELLA"
con: Jack Palance a Ida lupino
0:30 DESPEDIDA,

ii
HECTOR GARZA SEPULVEDA
Maestría en Administración
Universidad de Pensylvania, E.U.A.

3:00 DOCE CLUB DEL HOGAR (A) color en vivo con: Francesca

"LA VENGANZA DE MILADY" Con: Oliver Reed y
Raquel Welch
4:40 -7:20 - 9:45

RICARDO H. CAVAZOS GALVAN
Doctorado en Economía
Universidad de Columbia, E.U.A.

AB-8) ADMINISTRAO0Ñ DE
RECURSOS HUMANOS

11:30 MUSICA
11,45 BUENOS DIAS, BUENA SUERTE
12,00 CUANDO SE QUIERE SER FELIZ ITetenoveta) Repetición
de Capitulo
12:50 TELEDIARIO (A) color

70

Pero veamos cómo aconteció mi nacimiento. La familia vivía entonces frente a
la plazuela de Bolívar, que hoy ha desaparecido por desgracia, dejando el sitio a un
"refugio" triangular del tránsito.

SERGIO E. GUTIERREZ SALAZAR
Maestrfa en Administración Pública
Universidad de París, Francia.

nados

7,50 CONCRETANDOLANOTICIA
8,00 CONTINUA LA PELICULA "CANAIMA"
9,00 BUTACA 3.. Presenta
. "HURACAN 11 con larry
Hogma~ y Jessica Walter ' 1A11
10,30 NOTICIERO DEL 3
10,45 EL SHOW 0,6,JULIE AN_I
DREWS

1:00 MIRA QUE BONITO (A) color en vivo con: Rómulo Lozano '

RIO

para mucho tiempo del gobierno político
del Estado.

con Vfdor Manuel Men-

CINE AMEBICA Y
CINEMA ·RALY

CINEMA

Mi padre llegó a Nuevo León y ocupó
provisionalmente el gobierno entre el 12 de
Octubre de ese año y el 3 de Octubre de
l 887. Desde el 28 de Febrero de 1886 era
jefe de la 3a. Zona Militar (Nuevo León y
Coahuila). Poco después de mi nacimiento,
el 24 c!.e _septiembre de 1889 !f!._1!_izo c:argo

HECTOR VElA STAINES
Maestría en Ciencias (Estadística)
Universidad de Manchester .

"DRACULA" 4:00 - 6:00 - 8:00 - 10:0o
"EL EROTISTA" Función de Media Noche.

' "EL ARCHIVO DE ODESSA"
"EL HOMBRE PACIFICO" Con: Charles Bronson
Hombre: 4:00 - 8:00 Archivo: 5:50 - 9:45

!
1

A1-4) MATEMATIW APLICADAS

8,00 PIPO Y SUS AMIGOS
8:30 CLUB FAMILIAR
9:30 El AMOR TIENE CARA
DE MUJER
f0,30 EXTRAÑA PASAJERA,

La vida de Alfonso Reyes es una figura
que puede inscribirse en el perímetro de su
obra; esta, a su vez, tiene una extensión o giro tan completo, que da la curva máxima
al cerrar su literatura con aquella página
inolvidable del día de su nacimiento en
Monterrey.
Héla aquí:

1

DIFUSION

J'

FIN Y PRINCIPIO

Se les informa que para el período de estudios que se inicia en·
Mayo 31 se ofrecerón las siguientes asignaturas:

A1-1) TEORIA ADMINISTRATIYA

El 17 de mayo de 1889, cerca de las nueve de la noche, la plazuela de Bolívar res,
piraba música a plenos pulmones. Es la
mejor época del afio. Toda la tarde se han
arrullado las tórtolas. En las afueras de
Monterrey pulula la caza menor y se oyen
a lo largo del día los tiros de los cazadores.
Plegadas las mesas de tijera, han callado ya
sus pregones los "dulceros" ambulantes, '
aquellos pintorescos pregones a que me he
referido ya en los Cartones de Madrid ("Vo.
ces de ·1a Calle"). Uno tras otro, andan de
cuartel en cuartel los toques de retreta y
de rancho. Y el de silencio echará a volar
hacia las diez; tan temprano todavía que
da a la vida del soldado una castidad conventual o casi una prematura quietud de
gallinero.
Algo metida en sombra, bajo el magnetismo de las estrellas, acariciadas de airé denso, abrigada de casas bajas, la plazuela es
una diminuta delta, y los ve&lt;;inos la llaman
"la cuartilla de queso". Como la8 regiomontanas suelen usar un largo "adiooós", semejante al preludio de las urracas, en do-remi-fa-sol-la-si y apoyándose sobre la "6" del
acento, cuentan que basta un solo adiós para dar la vuelta a todo el jardinillo y saludar de una vez a todas las amistades.

Los novios aún no habían tenido tiempo
de acabar con sus recriminaciones y disculpas; aún no se dormían los viejos en los
bancos; los vecinos apenas arrastraban la silla desde la acera de su casa hasta ,la plazuela; todavía los chicos, sueltos a media calle,
se divertían con la borrachera de los moscones, que caían bajo los faroles de petróleo, aturdidos y removiendo las patas; y los
muchachos mayores -como aún no era hora de recogerse- emprendían la pelea de
trompos frente a la puerta familiar ...
Cuando la música se suspende de pronto,
dejando subir, in fraganti, el ruido animado
de la charla y el sordÓ deslizar de los pies.
Los maestros enfundan a toda prisa sus cobres y corre una voz supersticiosa: en casa
del jefe de las armas -al frente de la pla·
zuela- acaban de cerrar las ventanas como
cuando viene tempestad. Nada: es Lucina,
huésped inapreciable. Y el director de orquesta interrumpe, deferente, la serenata.
Son las nueve dadas. Yo entreabro los
ojos y lanzo un chillido inolvidable.
La vida me ha sido desigual, Pero cierta
irreductible felicidad interior y cierto cora1e para continuar la jornada, que me han
acompañado siempre, me hacen sospechar
que mis paisanos -reunidos en la plaza, como un plebiscito, para darme la bienvenida- supieron juntar un instante su voluntad y hacerme el presente de un buen deseo,
Poco después, la plazuela estaba desierta.
Parpadeaban los faroles poliédricos. Abiertas otra vez las ventauas, la luz salla a la
calle -comadre que se asoma a contar noticias.
Adentro, ordenando pañales, la vida andaba de puntillas1 •

REQUISITOS:
Poseer Título profesional o Carta de Pasante.
Curriculum Vitae
Cuatro Fotografías tamaño infantil
Carta de exposición de razones de su solicitud de ingreso
a esta Maestría.

INSCRIPCIONES:
Del 17 al 24 de Mayo de 1976
De las 15:00 a las 20:00 Hrs.

INFORMACION:
- División de Estudios Superiores, Fac. de Comercio y Administración
Teíéfonos: 52-27-66
52-29-81
52-59-89
Atenta merite
"ALERE FLAMMAM VERITATIS"
Cd. Universitaria de N.L., 13 de Mayo de 1976
C.P. y M.A. PABLO OROPEZA GOMEZ
Jefe de la División cle Estudios Superiores

rrez Nájera se dedica a la galantería o mira
la escena con melancólico desdén, Sin embargo, el simbolismo -esa poesía que, según Valery, ama los secretos de la música
en la palabra- ofrecerá sintetizar la emoción romántica y el gusto de lo popular, con
la exactitud y el rigor de Jas leyes matemáticas,
En los tanteos de los que buscan expresión propia, aparecen los hermanos del simbolismo; los impresionistas. Hay -y es por
cierto de grato recuerdo para estas tierraslas obras y el cálido aliento de un pintor
nuestro: Ramos Martínez y sus pinturas al
aire de la Alameda de México.
Más adelante el Dr. Atl y Diego Rivera
emprenderán con los jóvenes del Ateneo,
apoyados en el impresionismo francés, el
res.cate de la imagen mexicana.
El Positivismo se viene abajo con senci11ez y naturalidad, con la facilidad con que
caen las torres y las murallas envejecidas de
la dictadura. La Revolución está en marcha
y la tempestad apaga el diálogo de los jóvenes atenienses.
Los JÓVENES
Repasemos brevemente dentro de la escena general aquellos personajes que ocupan
el primer plano y que han de constituirse en
protagonistas de nuestro pasado inmediato:
Pedro Henríquez Ureña, "el dorio de América"; Antonio Caso, poeta de la filosofía,
maestro de la emoción; José Vasconcelos,
portador de la antorcha colérica del pueblo.
Otros más, uno de ellos, de los más selectos: Alfonso Reyes.

,·

MAESTRIi EN DIINISTRACION PUBLICA

22,00 MUJER POLICIA

CINE, LATINO

CINE

EVOCACION DE ALFONSO REYES

23,00 COMISION DE RADIO.

,4:00 • 6:30 - 9:15

CINE

FACULTAD DE COMERO0 YADMINISTRAOON

21 :00 EMERGENCIA

ClNE.MA DEL
VALLE
'TiBURON" Con: Roy Scheider y Robert Shaw

CINE

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

fAGINA 7-

UNIVERSIDAD

~onterrey, Nuevo León Lunes 17 de Mayo de 1~76,

1

Esta forma orbital de la meditación de
Alfonso Reyes que es quizá la más dilecta
para su pensamiento y para su corazón, resulta también la más apropiada para explicar, o mejor aún, para explayar o extender
nuestro velamen al soplo de los vientos y
ejercer, con un máximo de respeto y un mínimo de autoridad, el periplo glorioso de ir,
paso menos paso más apresurados, al contorno de su literatura para recoger en el vaso del recuerdo, y rendir homenaje a la fi.
gura del otro regiomontano ilustre de México.

,:

,

EL RECUERDO
Tiene tal extensión la literatura de Alfonso Reyes-son 14 los tomos de sus Obras
Completas y probablemente apenas tengamos una tercera parte de todas ellas, lo que
representa de lo publicado no menos de
5,000 páginas-; tan extensa la expresión Ji.
teraria, que podemos tener la seguridad de
que a Alfonso Reyes casi no le quedó tiempo para vivir, excepto en los márgenes de
los textos, en el leve y gracioso cuento entre amigos, en las epístolas y recados de cor..
tesía; y en el propio recuerdo. Esto último
caracteriza mejor que ninguna otra nota la
espiritual actitud de Alfonso Reyes, Veamos otra l~cción:
No he tenido más que una casa. De sus
corredores llenos de luna, de sus arcos y
sus columnas, de sus plátanos y naranjos,
de sus pájaros y sus aguas corrientes, me
acuerdo en éxtasis. De esa visión brota mi
vida. Es raigambre de mi conciencia, primer sabor de mis sentidos, alegría primera y ahora en la ausencia, dolor perenne.
Era mi casa natural, absoluta. Mis ojos se
abrieron a ella antes de saber que las moradas de los hombres son provisionales, que
se trafica con ellas, se venden, se compran,
se álquilan; que son separables de nuestro
cuerpo, extrañas a nuestro ser, lejanas. Las
casas que después he habitado me eran ajenas. Arrojado de mi primer centro, me sentí extraño en todas partes. Lloro la ausencia de mi casa infantil con un sentimiento
de peregrinación, con un cansancio de jornada sin término. Me veo, sobre el mapa
del suelo, ligado a mi casa, a través de la
sinuosa vida. Su puerta parece ser la Puerta que anhelo 2 ,
MOCEDADES

Volvamos, sin embargo, a los años mozos. Entre el hecho físico y la obra poética,
dijimos anterionnente, cabe no sólo el contorno histórico personal, sino aquella otra
realidad más vaga pero más honda, de la
cual es imposible aislar nuestra alma, consistente en la deuda histórica del pueblo:
Pueblo me ~y: y como buen americano,
a falta de líne;i:¡ patrimoniales me siento
l1eredero unive~i __Ni sangre azul, y ni si, qmera color local muy teñido. Mi familia
ha sido una familia a caballo. A seguimiento de las campañas paternas, el hogar mismo se trasladaba, de suerte que el solar provinciano se borra un poco en las lejanías.
Mi . arraigo es arraigo en movimiento. El
destino que me esperaba más tarde sería el
destino de los viajeros. Mi casa es la tierra.
Nunca me sentí profundamente extranjero
en pueblo a_lguno, aunque siempre algo náufrago del planetas.

I'

Comenzó escribiendo, casi ~?demos decir que nació hecho memoria en la página
que dejó escrita; pero entre la letra y el hecho físico, dijimos antes, cab1¡;n algunos
años, y sobre todo, cabe el pasado de México.

(

Su primer poema, La duda, aquí publicado en Monterrey e inspirado en un
grupo escultórico, como lo reconoce el autor, tiene los dejos sentimentales propios de
la adolescencia, que en general nosotros
identificamos con el romanticismo, aunque
impropiamente.
Sufre más tarde la influencia parnasiana
que le dará aquel sentimiento de respeto por
la palabra, por la física de la palabra según
expresión propia.
Estudios preparatorios: influencias de la
mocedad a través de dos espíritus egregios
inmediatos: Pedro Henríc¡uez Ureña y Antonio Caso. Más lejos, Justo Sierra; y al
margen de la escena un huésped del grupo
familiar de ·Alfonso Reyes, el solitario del
desierto: Manuel José Othón.
A los 11 años ya tenía varios cuadernillos
de poemas. Yo nací poeta, habrá de decir;
y he de morir poeta. Poeta es, según rescate
que posteriormente hará de esta expresión
del mundo clásico, un hombre de acción.
Pm:sÍA Y VERDAD
México es un país de alto voltaje histórico; sus desigualdades y desequilibrios rto
han podido organizarse en adecuadas transformaciones y aprovechamiento de la.energía humana, a fin de hacer ameno, bello,
bueno y feliz al mexicano. Mucho menos
aqHellos últimos días de una etapa de silencio y de crecimiento material, propicio todo ello para que subiese en el interior de
las almas la presión histórica de las inconformidades.

A punto de estallar la gran rebeldía de
1910; inconscientes todavía los motivos y
mucho más las proyecciones del instante,
un grupo de jóvenes, entre los cuales figura Alfonso Reyes, pretenden echar abajo
algunos muros y hacer más respirable la at- .
· mósfera intelectual de la vida y el pensamiento de nuestro país,
Digamos sólo unas palabras al respecto.
La doctrina positivista reemplazaba al academismo de las humanidades; v dejó un
saldo favorable a la cultura mexi¿ana con la
organización de la Escuela Preparatoria.
Pero ella misma, a su vez, fue una nueva
Academia, dogmática, preceptivista, acartonada.
Al romanticismo de M. Acuña responde
la Ciencia con una dósis de cianuro. No hay
quien organice la desesperación ni la espe•
ranza. La Religión de la Humanidad, que
instituye Cornte, condena al pueblo
mexi,
cano por sus creencias, por sus ongenes y
por su pobreza,
,

La nueya generación -la del Centenario- no se resigna a esta ejecución sumaria de sus sueños. El modernismo de Gutié-

También figuran Diego Rivera y el Dr.
Atl; los hermanos mayores Enrique González Martínez y Luis C. Urbina.
El espíritu filosófico califica al conjunto,
"nos reuníamos para leer a Kant y a Platón". Una lectura inolvidable de El banquete prolonga el desvelo de aquellos jóvenes
hasta las altas horas de la madrugada. Em·prenden una concienz!!fla acción agresiva
contra el positivismo y van a reformar con
el espíritu de las humanidades, la caduca
enseñanza universitaria.
- Desde el año 1905, Justo Sierra había to·
mado la responsabilidad de la educación pública nacional. Caso iniciaba la enseñanza
de la filosofía francesa de Bergson. José
Vasconcelos traía al grupo un mensaje
oriental; pero la común afición a Grecia no
alejaba la preocupación por lo que ocurría
en las letras mexicanas o iberoamericanas,
Un sefialado acto en pro de Gutiérrez Ná,
jera, otro en relación con cierta acometida
al espíritu de Gabino Barreda; y luego las
conferencias de la Escuela de Derecho.
SIMPATÍAS Y DIFERENCIAS

Alguna vez he pretendido dar una imagen de los hombres de aquella generación,
recurriendo a paralelismos y a ciertas analogías con otros fenómenos del espíritu, propios y ajenos del mismo grupo ateneísta.
Vasconcelos semeja pertenecer a los hombres arrebatados por la danza; su orden interno tiene una amplitud. sonoridad y movimiento s6lo comparable con la música de
Wagner. Es elocuente en las ideas, emotivo
y a la vez plástico y dionisíaco; pero lúcid,o
e inspirado en la antítesis de todo aquello
que pueda representar la violencia, la codicia o el poder. Es un discípulo y un vengador de los que aman en Nietszche la voluntad de poderío; rescata en el espíritu de
éste la otra figura iluminada según algunos
por el resentimiento de aquél, la propia figura de Cristo.
Su estilo nos recuerda la manera de pintor que fué Diego Rivera. Mancha apenas
los muros con imágenes carnosas y frutales,
pero de sobrio colorido, en que se recoge la
escena de la historia con un ritmo y una
sensualidad musicales.
Antonio Caso pertenece más bien al espíritu de los parnasianos, por su entusiasmo
filosófico, la emoción plástica de sus lecciones, la musicalidad física de su oratoria académica. En fín, por la organización mental
de sus conceptos, en una especie de teatro
lógico de secuencias bien repartidas y desenlaces espectaculares.
Como Orozco, que ejecutó su retrato, es
la obra. Espíritu concentrado, magnético,
1Pasa a la pág. 81

'

�PAGINAS

UNIVERSIDAD

EVOCACION DE ALFONSO REYES
Rául Rangel _Frias

!Viene de la pág. 7)

tajado con dureza y partido en cruz, por las
contradicciones dramáticas de su pueblo.

Comenzaron mis voces de evocación por
el fin de la obra Alfonsina -Parentalia y Albores, de sus últimas líneas-, que están dedicadas al principio de su vida, de cómo el
poeta cayó del cielo en Monterrey, aquella
noche del 17 de mayo de 1889, y lo que
sigue.

Srr.rnousr.m
Alfonso Reyes, en cambio, es un espíritu discreto y silencioso. Es hombre que
aprende en bibliotecas y no en medio de la
calle y del tumulto; ni siquiera entre la
quieta pero dramática espectación de los
estudiantes de Derecho o de Preparatoria;
ama las pausas, gusta de dejar huellas en la
arena; su música está enamorada de los silencios intermedios y, sobre todo, concebida con tal arte, gracia y fuerza singulares
más propias de la matemática que de la naturaleza. Es un simbolista nato a cuyo espiritu acuden con facilidad las musas de
Góngora y de Mallarmé.

Concluyan mis voces, que sólo han querido concitar los recuerdos, con un esfuerzo
más intenso de la imaginación y de la
palabra.
Puede no ser verdad pero casa bien con
estas intenciones, suponer que la palabra
evocación es familiar de aquellas voces que
proferían ebrias turbas -evohé, evohé- en
pos de Baco, poeta, músico y danzante.
Aquí, entre nosotros, vienen al recuerdo
aquellos pregones de la infancia también
presentes a nuestro Alfonso; la inoooogada
de nuez! que intentaba llevar hasta el fondo
de los patios y traspatios regiomontanos el
sabor de dulce quemado y el excitante amargor de la nuez; o bien el regiomontano y zaragozeño ¡adioooós! que busca al ser amado como rueda de lazo, mangana del afecto
que se ofrece en abrazo y despedida.
Así podríamos empezar a dar voces, como
si esta Torre* le preguntase por Alfonso Reyes al Cerro de la Silla:

Más nos recuerda la tonalidad de su estilo un pincel contemporáneo, el de Rufino Tamayo. En Visión de Anáhuac, donde
es "la región más transparente del aire", la
luz se descompone en planos de colores en
cierto modo inventados, metafóricos, matemáticos.
Alfonso Reyes anticipa desde la inicial
Cuestiones Estéticas, sus naturales y más
finos dones; sus instrumentos de trabajo; el
contorno de sus producciones y la línea me
lúdica de su alma. La obra en cuestión, umbral histórico y literario; y conferencias, dedicadas una a los poemas rústicos de Othón
y otra al paisaje en la poesía mexicana, destacan las notas distintivas de su espíritu.
Tradicionalismo literario. Valery habrá
de expresar la misión de la palabra y de los
nuevos poetas en concisa expresión: "el poeta ha de renovar las palabras de la tribu".
Octavio Paz, a su vez, propone una dialéctica del Poema y la Historia, que se resuelve
de todas maneras a favor del primero: "toda
poesía es un precipitado del tiempo puro".

"¡A dónde/ ¡A dónde está/"

puesto que tiene que perderme ...
... También supe y quise cerrar los ojos
ante la forma yacente de mi padre, para
sólo conservar de él la mejor imagen. También supe y quise elegir el camino de mi
libertad, descuajando de mi corazón cualquier impulso de rencor o venganza por legítimo que pareciera, antes de consentir en
esclavizarme a la baja vendetta. Lo ignoré
todo, huí ...
. . . No; no es su presencia real lo que más
me falta, con ser tan cálida, tan magnética,
tan dulce y tan tierna para mí, tan rica en
estímulos para mi admiración y mi fantasía,
tan satisfactoria para mi sentido de los es•
tilos humanos, tan halagadora para mi orgullo de hijo, tan provechosa para mi sincero
afán de aprendiz de hombre y de aprendiz
de mexicano (jporque he conocido tan po·
cos hombres y entre éstos, tan pocos mexicanosf) No lloro por la falta de su compañía terrestre, porque yo me la he sustituido
con un sortilegio o si preferís, con un milagro. Lloro por la injusticia con que se
anulo a sí propia aquella noble vida; sufro
porque presiento al considerar la l1istoria de
mi padre, una oscura equivocación en la re•
Jojería moral de nuestro mundo; me deses·
pera, ante el hecl10 consumado oue es toda
tumba, éf pensar que el saldo generoso de
una existencia rica y plena no basta a compensar y a llenar el vacío de un solo segundo.
Mis lágrimas son para la torre de hombre
que se vino abajo; para la preciosa arquitectura -lograda con la acumulación y el labra·
do de materiales exquisitos, a Jo largo ele mu·
chos siglos de herencia severa y escrupu·
losa- que una sola sacudida del azar pudo
deshacer; para el vino de siete cónsules que
tanto tiempo concentró sus azúcares y sus
espíritus y que una mano aventurera llegó
de repente a volcar.
Y va que el vino había de volcarse, sea un
sacriÍicio, acepto: sea una libación eficaz
para la tierra que Jo ha recibido•.

Preocupación por la métrica y por el espíritu musical de la poesía. Crítica de textos.
Teoría de las disciplinas literarias. Rescate
del mundo clásico mediante el estudio directo de sus fuentes y la reconstrucción de
sus imágenes e ideas, con fundamento en
disciplinas filológicas y filosóficas. Emoción para todo lo humano y a la vez persecución de la idea, espíritu de fineza y espíri. tu de geometría.
Todo parece caminar sin mayor tropiezo.
El sentido de lógica o desarrollo natural de ·
la historia indicaba la rectificación pacífica
de la obra de los antecesores. La cultura es,
al fin y al cabo, una ondulación del espíritu
que hace la nueva imagen del hombre con
la anterior recogida y rectificada por la generación subsiguiente.

LA "x" EN LA FRENTE
En esto, sucede algo inesperado; un hecho que se produce como una catástrofe, la
muerte de su padre el general Bernardo Reyes, Gobernador del Estado de Nuevo León
durante el régimen de Porfirio Díaz: muerte que inicia y desencadena la tragedia revolucionaria.
Ante este rompimiento brutal de su mun·do de símbolos, de emociones y de especies
poéticas y musicales, Alfonso Reyes se inclina con actitud de sabiduría total; acepta
el hecho definitivo y hace cesar el preludio
de lo que podría ser la feliz alianza de la
vida, la· poesía y la historia. Las bodas de
Minerva y de Mercurio que luego dirá en
apropiada atribución de la misión de esta
Universidad.
El hijo que sangra· guarda sus lágrimas,
cubre con un velo el rostro de su padre y
emprende nuevamt:t\te la partida, que por el
momento parece evasión y que él mismo ha
de transformar paso a paso en arquitectura
armoniosa de un rescate:
... Pero el golpe contra la realidad brutal
de haberlo perdido fue algo tan intenso que
puedo asegurar que persiste; no sólo porque
persistan en mí los efectos de esa inmensa
herida, sino porque el golpe está aquí -íntegro, vivo- en al~n repliegue de mi alma,
y sé que Jo puedo resucitar y repetir cada
vez que quiera ...
... Cuando me enfrenté con las atroces
angustias de aquella muerte, escogí con toda
certeza, y me confesé a mí mismo que preferiría no serle demasiado indispensable a
mi hijo, y hasta no ser muy amado por él

la respiración natural de la andadura humana.

EL

RESCATE

Algún día ha de brotar de esa amputadura en la cicatriz misma de la carne la flor
d~l recuerdo, el poema de la esperanza tejido
en torno a la narración ele un pasaje de la
vida antigua. · · ·
·
Ifigenia Cruel se llama el poema donde
brillan más señeras las dotes naturales de
Alfonso Reyes, su afinidad por el equilibrio
de la palabra, la armonía del verso Y s~
· penetración espontánea en los modelos clasicos.
El perseguido Orestes arriba a la playa
donde una tribu bárbara mantiene a Ifigenia
esclavizada al culto de Artemisa. Como
otro hijo que lleva a cuestas un parricidio,
Alfonso Reyes se enfrenta al desenlace y
con jura la maldición de la sangre con la libre acept::ición del destino.
Ifigenia es la culpa del pasado que oprime
el corazón y levanta voces, fantasmas, repro-

ches, cóleras. Atrae, seduce alzar la mano
vengadora y asestar &lt;¡( golpe a la mujer que
es la madre del hijo vengador. Tal recuerda anterior acto de la tragedia.
En este instante de conjuración de sombras y voces de venganza, brota la palabra
nueva que es a la vez asimilación del crimen
y purificación del espíritu. Devuelve el náufrago a las olas la sacerdotisa virgen y acep•
ta la soledad de su propio destino .

Allá, aquella peña tan amada de su lápiz,
de su pluma, de su verso, de su recuerdo
-no pierdo la esperanza que algún día sirva
de lápida como fue cuna del maestro- ¡oh
cerro hermoso!
responde:
"El viajero lia l/egado; tuvo una jornada
larga y finas obras de su mano; puso el
corazón en todo; donde quiera que iba llevaba mi luz consigo".
Mar adentro de la frente,
a donde quiera que voy,
aunque haya nubes cerradas,
¡Oh c!1ánto me pesa el sol!
¡Oh cuánto me duele, adentro,
esa cisterna de sol
que viaja conmigo!

Ifigenia abre en América la perspectiva de
una nueva política del espíritu, una libertad
que ciega el camino de los rencores con una
invitación a la inteligencia y a la cordialidad.

("')
Traigo tanto sol adentro
que ya tanto sol me cansa.
Yo no conocí en mi infancia
sombra, sino resoiana5.

Visión de Anáhuac es una reconstrucción
del pasado; Ifigenia Cruel es de la esperanza.
Los

TRABA Jos y LOS DÍAS

Entre tanto, poesía y ejercicios literarios
van acumulando sus dones en el fértil espíritu de Alfonso Reyes. Cartones de Madrid, El Plano Oblicuo, Simpatías y Diferencias, El Suicida; libros de versos como Huellas, Pausas, y otros. Notas críticas y literanas.
Taja el lápiz, corre la pluma, captura en
el aire los seres y las imágenes que cruzan.
Infatigable como una abeja y como ésta, generosa, guarda las más secretas mieles_para
los panales mexicanos.
Mu cho se ha dicho y ya está superado el
tema: la actitud de Alfonso Reyes con relación a la escena mexicana. No quiero repetir aquí su clara y definitiva respuesta a
Héctor Pérez l\lartínez; tampoco, citar Atenea Política o Voto por la Universidad del
Norte. l\1enos, Pasado Inmediato y Ultima T/mle, ensayos dedicados a esclarecer el
ser mexicano y la calidad lírica del alma, la
literatura y los paisajes de México, de España y de América.
Está también el otro Alfonso Reyes . de
la Casa de España y del Colegio de México.
Sus admirables conferencias del Colegio Nacional; y su labor como Presidente de la Academia de la Lengua Española. Sin decir
nada de su ingente tarea como Embaíador
·ele México en España, Francia, Argentina y
Brasil.
También su obra científica: La Crítica de
la Edad Ateniense, la Experiencia Literaria,
El Deslinde; y un caudal innumerable de
obras mayores y menores. Nada detiene a
este apresurado caminante que siente la llegada de la noche.

No tengo prisa v, sin embargo, he llegado
exhausto, casi sin aire, al término y conclusión de estas palabras. Que me perdone
.i\lfonso Reyes cuya prosa tiene el ritmo de

"El peregrino no ha hecho fortuna, pero
deja amigos en todas las tierras por donde
pasó, y sus cantos; regresó a su patria; ha
cruzado el arco de la sombra; "yace aquí el
hijo menor de la palabra".
"Ca1le todo. Suene el toque de silencio.
Queda en el aire, brillando con luz extraterrena un ser inmaterial:"
"Digamos todos: ¡Quién vive!".
"Responda mi Uníversidad: ¡Aquí,. Alfonso Reyes/"
Alfonso Reyes, "Noche de mayo", Albores. Segundo
libro de recuerdos, El Cerro de la Silla, México, 1960,
pp. 19-21.

2 /bidem, pp. 37-38.
3 Alfonso Reyes, Parentalia. Primer libro de recuerdos,
Tezontle, México, 1958, pp. 16-17.
4 Alfonso Reyes, Oración del 9 de febrero, (Col. Alacena), Editorial Era, México, 1963, pp. 6-9.
•

El disertante lo hace desde la Torre de la Rectoría de

la U. N. L.

Alfonso Reyes, "Sol de Monterrey", Constancia Poética. Obras Completas de Alfonso Reyes, Tomo X,
(Letras Mexicanas), Fondo de Cultura Económica,
México, 1959, p. 144.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>la terminación de la CUNL

El Gobernador del Estado Inaugura
Nuevo Edificio . para Agronomía
Comienza la construcción
de la Facultad de
Odontología, el día 4

ISCU·

;ptr-

lpso
PoA las doce horas del jueves
llegó el s·eñor gobernador a la
Torre de la Rectoría en la Ciu.
dad Universitaria, acompañado
de sus más cercanos colaborado.
res, el alcalde de Monterrey, representantes del Poder Judicial y
de la Cámara de Diputados, así
como de la Séptima Zona Militar.
En ese sitio los recibió el rector
José Al varado y con él estaban
la mayor parte de los directores
de facultades, escuelas y depen.
dencias de la Universidad.

paro

o de
uno

,la,.

SillO

ismo,

:uhu-

tnido
, solo

t ma-

De

ido o

ILlll t de este mes fue inaugurado por el gobernador del Estado, Lic. Eduardo Livas Villarreal, el
elltllo para la Facultad de Agronomía. len la Ciudad Universifaria. La placa descubierta. en una de las
,....,. del edificio, dice a la letra: "FACULTAD DE AGRONOMIA - El día 18 de abril de 1962 foe inifilllll la mnstrocción de este edificio y terminado e inaugurado el día 4 de octubre del mismo año. La.
lllllieiá de esta obra fue posible gracias a la generosa aportación del Fondo PROFESOR JOEL RO.
(B&amp;•. In la foto, el rector José Alvarado se dirige a los present-es -funcionarios, maestros y alúm.
.,_ ,a,a manifestar el agradecimiento de la Universidad a los familiares del Profesor don Joel Rocha
J II Goltierno del F,stado, por la preocupación que han mostrado por la Universidad, a1 dota:rla d1e esta
clase de obras materiales.

-ollon

rgullo

000

E

l dla cuatro a nterior cumplió su primer año al frente del Ejecutivo del Estado

el licenciado Eduardo livas Villarreal y en esa fecha inauguró el moderno edi-

ficio construído en la Ciudad Universitaria para la Fa cultad de Agronomía .

lp~e dio el primer zapapicazo en el sitio donde se levantará la Facultad de

Odantologia, junto al Hospital Universitario y la Fa cultad de Medicina de la Unillilidad de Nuevo león.

Inmediatamente se trasladaron
todos al lugar próximo donde se
encuentra el edificio inaugurado
y allí estaban el director del plan.
tel, Ing. Armando Guerrero Gárate, don Manuel L. Barragán, pre.
sidente del Patronato Universitario, los hijos de don Joel Rocha,
Hernán, Ornar y Joel y miembros
de la Comisión Ejecutiva del
PUNL. La ceremonia de inauguración se inició en seguida, des.
corriendo la placa alusiva el se.
ñor gob'ernador.
José Alvarado pronunció un
breve discurso exaltando las virtudes del desaparecido maestro
don Joel Rocha, primer presiden.
te del Patronato, a cuyo genero.
so donativo se debe fundamentalmente la construcción de la Fa.
cultad de Agronomia. Dijo de don
Joel que fue uno de los construc.
tares de la comunidad regiomontana, hombre de bien que dio pro.
tección a los perseguidos políticos
y ayudó a los poetas. Este nu~vo
conjunto de aulas -dijo el rector
- es para los jóvenes que deseen estudiar de verdad y elevar
el nivel espiritual y material de
los mexicanos. En una palabra: la
sustancia de lo mexicano.

Todos los asistentes al acto pasaron luego a visitar el edificio,
recorriendo las aulas y oficinas
instaladas en el mismo. Por últi.

mo se firmó el acta de la entrega
del inmueble a la Univ-ersidad,
participando en el acto el señor
gobernador del Estado, los hijos
c}e don Joel que antes hemos men.
cionado y el rector de la Universidad.
Terminada la ceremonia en la
Ciudad Universitaria, los asisten.
tes a la misma se trasladaron
luego a los terrenos del Hospital
Universitario y allí, junto a esa
Casa de Salud y al edificio de la
Facultad de Medicina, en el te.
rreno escogido para ese propósito, el señor gobernador dio el
primer golpe de zapapico para
iniciar en forma simbólica la
construcción del edificio de la Fa.
cultad de Odontología. Otra parte
del donativo de don Joel Rocha
a la Universidad, consistente en
la suma de cuatro millones de
pesos, será aplicada a esta edifi
cación. El realizador de la misma
será el ingentero Gaspar Villa.
rre~l. ganador del concurso que
se hizo para otorgar el contrato
correspondiente. El presupuesto
que se destinará a la construcción
del inmueble será de más de tres
millones y medio de pesos y a eso
habrá que agregar el costo de
mobiliario, materiales y equipo
que posiblemente representen una
cantidad igual o superior.

Al momento de dar el golpe de
zapapico, junto al gobernador estaban el rector de la Universidad,
José Alvarado, la directora de
Odontología, Dra. Estela Barre.
ra, y don Manuel L. Barragán,
presidente del Patronato Univer.
sitario. El licenciado Eduardo Livas dijo que la obra, ya termi.
nada, tendrá un costo superior a
los seis millones de pesos, pero
que la Facultad de Odontologia
será la primera de la República
y una de las mejores del Conti.
nen te.

SEMANARIO INFORMATIVO Y CULTURAL AUSPICIADO
POR EL PATRONATO UNIVERSITARIO DE NUEVO lEON
Autorizado como correspondencia de 2da. Clase en la Administración de Correos
de Monterrey, N. L., el 16 de abril de 1951.

t Senador de la República don Manuel M'o reno Sánchiez, durante el deSAI'rollo de la primera
;: COnferencia ''EL ORIGEN DE LA DESIGUALDAD ENTRE LOS HOMBRES", en el audi.
ll li'acultad de Filosofía y Letras. La segunda parte de la misma tuvo lugar en el Aula Mag~ rsidad, Y en ambas, el público congregado para escuchar al Lic. Moreno Sánchez fue muy
la fot-o, acompañando al distinguido maestro huésped, el Profesor Humberto Ramos Loo General de Gobierno de Nuevo León, y José Alvarado, rector de nuestra ca.sa de cultura.

OCTUBRE 7 DE 1962
MONTERREY, NUEVO LEON, MEX!CO • Ai'!O XII
MORF.LOS ORIENTE 462-ALTOS

602

�2

VIDA UNIVERSITARIA

VIDA UNIVERSITARIA

3

ERARIOS ESPIRITUALES:
\

etapa ro mántica
de Co,ethe

'

1

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"

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1 ' ·,
! \

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1: ·.

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'

r el Dr. Agustín BASA VE FERNANDEZ DEL VALLE
~ETHE es, para los alema.
aes, la figura central de
cultura y hasta la en.
nacional. Entendimienbllldad abiertos a todos
Pasión de vivir que
las medidas huma.
6n perfecta de la viven.
la poesia • • •
8 las mujeres, a la nat u1 a los libros. Pero amó,
con pasión creciente,
be su vida quiso hacer
de arte. Trabajó, como
de oficio, para eternizar
-,or adn eviternizar su obra.

LA PRIMERA lección que dictó ~I llcenciado y senador de la Repúbli.

ca Manuel Moreno Sánchez, tuvo por escenario el auditorio de la Fa.
coitad de Filosofía y Letras. El tem'a de la plática.: "El Origen do
la Desigualdad ientre los hombres". Fueron ésta y la segunda lecciones,
una interpretación del discurso de Juan Jacobo Rousseau que lleva el
título de las conferencias. El público llenó el auditorio de Filosofb
y el Aul'a Magna pa.r a escuchar al maestro huésped.

; MI 'obra

***

SOBRE LA MARCHA

Pacheco y de Olázaga fue el
fundador de EL UNIVERSAL,
otro diario madrileño que solh

Periodismo en España
Por Osear F. CASTILLON
N España, al igual que en
e\ resto de los países e,1ropeos, los periódicos tuvieron una ingerencia grande en !a
forja de la opinión pública durante todo el siglo pasado, sobre tocl.,

E

reses de la patria, el Estado y d
trono españoles.
En ese periódico y en forma
razonada y sagaz solían tratanc
las manifestaciones de la cultur,1

a partir del día prirn,ero de enero

Blanco, "era como un puñal en

intelectual y del arte, así corno

de 1834 que se fundó el DIARIO
DE LA ADMINISTRACION,
de Pacheco y de Olórzaga cuya
crítica política, según el distinguido periodista Edmundo González

vuelto en un suntuoso manto".

los problemas políticos del Go-

El día 21 del mismo mes y año
apareci6 en Madrid EL SIGI.O,
de Núñez Arenas. cuyos principales colaboradores eran Espronceda, Pastor Díaz, Ros de Olano,
García Villalta, Ventura de la Vega y el duque de Frías; es dec\r
personajes que afanaron en el di1ris.mo español durante un buen
número de años.
Algunos de ellos, pero de m,nera especial José de EspronceJa
y Delgado, el poeta nacido en
Pajares de la Vega, Badajoz, llega, on a figurar entre los primeru

bierno.

Servicio de Embragues y
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Félix U. Gómez Sur 220

tratar en sus editoriales todas las
cuestiones enlazadas con los inte•

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FRENOS
DIRECCION
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BALANCEO DE RUEDAS
AFINACION DE MOTORES
Y SUSPENSION

literatos del romanticismo espa-

ñol.
Espronceda se distinguió com•1
secretario de la Legación española

en La Haya y también fue diputado a Cortes.

Cuando EL UNIVERSAL dej6
de publicarse, apareció otro periódico l hmado LA ABEJA que
también dirigió Pacheco y en el
cual colaboraron como escritore&lt;.;
políticos, Bravo Murillo, Donoso
Cortés, Gironella, González l.bnos, Hernández de la Rua, Oliván, Pérez Hernández, Ríos Ro-

sas y Roca de Togores.
En LA ABEJA se usaron prellsas llamadas "mecánicas" que ha-

bían sido compradas en París y
cuyo uso hasta entonces -segun do cuarto del siglo pasado- h1-

***
Otro periódico que durante tm
lustros se public6 en Madrid fu:
EL ECO DEL COMERCIO de fi_
liaci6n liberal y que dirigía Fc:mín Caballero de quien ,olía decirse que había abandooado 1,
teología por la geografía, la mcr,.
física por la agricultura, el latin
por el francés y el derecho canl►
nico por el liberalismo radical.
Era Fermln Caballero un hmnbre des,pejado, tenía intcligencfa
privilegiada, firmes modales, h,
bilidad para ganar amigos y u«
extraordinaria entereza para OOIT.r
con energía y rapidez cuando elliJ
era necesano.

***

Entre Pacheco y Caballero ,,
sea entre LA ABEJA y EL ECO
DEL COMERCIO, hubo ruda,
polémicas. Era la pugna en agraz
entre m,onarquistJs y republicanos

que un siglo más tarde habría d•
incubar la Guerra Civil.
El directo r de LA ABEJA •
(SIGUE EN LA PAGINA 7)

bían sido desconocidas en Españ~..

Todos los redactores de LA
ABEJA eran monárquicos con su
ideario bien definido y sin claL1dicaci6n alguna.

E!lTA E~ LA ME.JOAJ
BIEN FRIA

cristaliza la vida espi.

rltUll'.de su tiempo. Escribió, a

golpeS de amor, para escudriñar
el ahla y para esculpir la bello.
,a. S1i siglo le rindió pleitesía y
1e J'NOll()cló significación univer-

llL 'Napoleón le miró un rato
eitalladO, confesó que siempre
JJeallil consigo un ejemplar de
Wll!!&gt;er y exclamó en tono de
!MlllfDIJe: 1'Violá un homme''.
Telf¡fgOB presenciales refieren que
Goelhe no devolvió el cumplido
a Bonaparte. uc uando le visité
en Welmar, -dice Heine- mien.
tras me encontraba en su pre.
ala, miraba furtivamente para
" ' 111 no se hallaba cerca de él
el 6gui1a con el rayo en el pico.
llme a punto de hablarle en
griego¡ pero como observé que
mpren4ia el alemán, le dije, en
eae klloma, que las ciruelas de
lDI útJoles entre Jena y Weimar
ablan muy bien. Había reflexiollOO durante muchas noches de
ln,Iemo sobre lo que diría a Goe.
!lle, que fuese sublime, cuando Je
riera; 1 cuando le vi no ·se me
o:urrl6 otra cosa sino el buen
sabor de las ciruelas de Sajonia.
Y Goethe se sonrió, sonrió con
lill mismos labios que habían be.
SIIOO a !Ada, Europa, Dánal, Lemele y muchas otras princesas o
ntaru. amcillas". ("Alemania'',
• 155.156, Colección "Nues.
1111 Cládcos", U.N.A.M., 1960).
de Stae~ que le conoció
, expresa entusiasmado se hace hablar a
es admirable ; su elocuen.
desbordada de pensa.
, BUS bromas están llenas
Y de filosofia; su imaes muy sensible a los
ores, como lo era la
de la antigüedad;
, su razón alcanza
madurez de nuestro
Nada turba la serenidad
rurtro; los mismos incon.
de su carácter, el hu.
perplejidad, la contencomo nubes bajas por
en cuya cima se yer.
&amp;lnio". ("Alemania", Pág.
6n Austral, Espasa.
tina, S. A.) Su genio
divorciado de su perSu mirada era tran.
Begura. Su cuerpo, lleno
no era tan sólo obra
sino también -y aca.
obra de cultura. Cuancon palabras límpi.
ádenianes armoniosos, su
Plrecla aumentar.
no es un romántico,
VO su etapa romántica.
•""" Berlichingen, el de la
hierro" U771), y "Las
(l es del Joven Wer.
'174), son las obras que
W,flObre todo, el paso de
oltgang von Goethe por

1
EL ING.ENJERO Jorge
sarrolló 1el tema de
y Diseño Sísmico", de

so de Estructuras

duados de la Facullad
ría. Civil Uev-a.do
clías de- la. &amp;em&amp;

;lil dram~ "Goetz von BerGoethe se sitúa al
'i-movtmiento HSturm

und Drang". Los jóvenes de sen.
sibilidad romántica adoptan, co.
mo estandarte, esta obra Goetheana. Comprenden, mejor que
los demás, todo lo que de nuevo,
de revolucionario, trae la pieza
teatl'al de Goethe. Goetz es un
héroe romántico. Aunque su fi.
gura - arrogante en el perfil y
servicial en el gesto- sea la de
un caballero de la Alemania feu .
dal de los tiempos imperiales,
anuncia una nueva er().. Sin pretenderlo y sin saberlo, Goell, en
su lucha con los nobles poderosos
y prelados influyentes, se consti.
tuye en denodado defensor de la
democracia moderna. "¿Por qué
Goethe, el joven escritor y revo.
lucionario, se fija en esa legendaria figura cubierta de polvo de
historia? Sólo puede ser por una
razón: por lo que hay en ella de
rebeldía titánica, quijotesca, de
energía individual, arrogante y
visionaria de hombre sólo que se
insurge contra el medio y lucha
él solo contra una oligarquía po.
derosa. Como nuestro Quijote ''con la adarga al brazo, toda fan.
tasia; con la lanza en ristre, to.
do corazón"-. En ese sentido era
Goetz un héroe romántico y ac.
tual, un héroe revolucionario. Por
lo demás, su fracaso venia a
frustrar su gesto y la lección de
él emanada, resultando así su vi.
da un escarmiento, una enseñanza evocadora, como la del Qui.
jote cervantino. Y esto nos deja
intuir el fondo de pesimismo que
latía en el alma romántica de
Goethe y sus jóvenes compatrio.
tas, en todo ese arte romántico
que se placía en la contemplación del héroe desgraciado, már.
tir de su ideal de redentor de
masas, de agitador en pugna con

la oligarquia del Sanedrln. Has.
ta el detalle de ese inri de capitán de bandidos que los jueces
ponen sobre su noble caebza. Na.
da de extraño, pues él mismo es.
tá impregnado de redentor espíritu cristiano y de letra evangé.
lica. Lucha como Jesús -sin más
diferencia que la espada- contra
el poder político y religioso, y,
pese a sus ilusiones, tiene en el
fondo de su alma el presentimien.
to de su fracaso". {"Obras Com-

."'
-.• .
z

N

~

.• "
..
.e. z
o
N

0

Cl

o
~

Los campesinos se rebelan contra
la injusta opresión de sus amos.
Acuden ante Goetz para pedirle

que sea su jefe. El Caballero de
la Mano de Hierro les oye bon.
dadoso, comprende sus justas rei.
vindicaciones y acepta encabezar
la rebelión con la esperanza de
hacer triunfar, limpiamente, la
causa del campo. Pero los in.Su.
rrectos asesinan, despojan e in.

Goetz, al lado del bandolerismo
campesino, cobra trazas de atraco y robo. Se ha convertido, sin
queerrlo, en capitán de bandidos.
Sus anhelos redentores han resul.
tado inútiles: Su obra ha queda.
do frustrada; su honor, mancillado. El desencanto no puede ser
más grande. Rodeado de su mu.
jer y de unas cuantas fieles per.

sonas, muere en una cárcel, a
consecuencia de una herida, cuan-

do ya Je hablan hecho la merced
de perdonarle la vida. Y muere
traicionado, injuriado, abandona.
do del mundo ... Pero no muere
desesperado. Con ánimo sobreh u.
mano traza, ante los que le rodean, el panorama de un porve.
nir más justo. Presiente que sus
(SIGUE EN LA PAGINA 6)

e

Por el Lic. Genaro SALINAS QUIROGA
ONSTITUYE indiscutiblemente uno de los problemas

más serios e inquietantes de
espíritu de aventura y del ideal la vida social de nuestra patri?..
desvirtuado en la práctica.
No sólo ha crecido en forma conGoetz de Berlichingen, el caba- siderable el número de mexicanos
llero de la mano de hierro, fue
un distinguido capitán aventure. que en este año de 1962 alcanza
a 35 millones de habitantes, sino
ro de la Alemania del siglo XVI.
Goethe aprovecha la historia Y la que ha habido un desplazamiento
convierte en un drama en prosa, importantísimo de gentes, de un:i
en cinco actos. Goetz, figura poé- entidad federativa a otra (l).
tica y caballeresca, vive en su
Se afirma con razón, que Mécastillo fortificado. Y vive, armado de pies a cabeza, en continua xico ha alcanzado y mantiene uno
refriega, dando y recibiendo gol. de los primeros sitios en esta m:.pes. En él resplandecen las sen. teria, por registrar un elevado fo.
cillas y nobles virtudes de la gerdice de crecimiento demográfico.
minidad. Weislingen, seducido por
"Ante; de 1940, el crecimiento
la Cortesana Adelaida y por lo.s
atractivos de la Corte, traiciona demográfico de Mérico estu1,o
a Maria y a Goetz. El emperador, Sciempre reducido a límites muy
acon,sejado por Weislingen, des. estrechos, principalmente durante
tierra, a Goetz, quien, vencido por el siglo pasado, cuando la escasee
las armas del Imperio -superiores a sus fuetj'zas- presta jura- de poblaci6n se consider6 com,
mento de no turbar más la tran. uno de los principales obstáculos
quila convivencia en el orden.
que impedían el af)rovechamiento

de la lucha y de la rebeldía, del

cendian. La noble rebeldla de

El Crecimiento
Dem·ográfico Nacional

pletas" de Goethe, pág. 1373; Re.
copilación, Traducción, Estudio
preliminar, prólogos y Notas de
Rafael Casinos Assens, Tomo III,
Editorial Aguilar). La desgracia
del noble Goetz nos deja un
amargo sabor. Y el pesimismo típicamente romántico- se manL
fiesta en la implicita condenación

Cl

adecuado de los recursos, naturales
y retardaban el progreso general
del país. He ahí que los gobiernos
de aquella época, hayan desplegado en forma sistemática una gr1m
actividad encaminada a resolver
este problema mediante la ejecuci6n de procedimiento de politiw
demográfica, c{)flsi"derados entonces como los más efectivos y aconsejables, es decir, atrayendo a territorio nacional los excedentes de
poblaci6n que existían en otros paf
ses" . (?)
_.
Según los censos oficiales de población la tasa geométrica anual de:
elevación demográfica oscila de
2.9% entre 1940 y !960. En este
período de 20 años hubo u11 aumento de 15 millones de habitantes. Este índice ha ascendido a
3.0% lo que significa en término;
generales, un mill6n de habitantes por año. Si ant~s era problem:i

la insuficiencia de población, hoy
lo es su rápida aceleración, porque
urge crear consecuentemente más
empleos, viviendas y niveles de vida para mayor número de gentes.
Para enfrentarse a este vertiginoso crecimiento, se necesita fa.
vorecer un desarrollo económico y
social mejor. El Primer Magistrado de la N aci6n, señor Lic. Adolfo L6pez Mateos en su Informe
correspondiente a este año de 1962,
afirmó con acierto: "México crece
y se desarrolla rápidamente, las zctividades de todos sus habitantes
se intensifican y las tareas gubernamentales se vuelven cada día
más complejas".

En nuestro país este ritmo ascencional, como todo proceso social se explica por diversas causas:
La paz orgánica de que hemos dis(Pasa a la Pág. 6)

�5

VIDA UNIVERSITARIA

VIDA UNIVERSITARIA

4

I?
LA C.U.N.L.
.·Estudiantes visitan una Planta
timer Barretazo para construir
L
INVESTIGACION la Facultad de Odontología
OS ingenieros y pasante,;

de Ingenierla que toman el
curso de especialización en
Salud Pública, hicieron una visita de estudio a la planta de trn.
tamiento de aguas de la fábrica
Bowers L.T-H. En la planta ,e
percataron de los dispositivos y
aparatos utilizados, asl como del
procedimiento que se usa para
tratarla.

En estas visitas de prácticas y
observación que frecuentemente
real~an a diversas plantas de tratamientos de aguas, ya industria
les o de potabilización, asl como
a las fuentes de abastecimiento,
son acampañados por el Coordl.
nador de los cursos, Ingeniero Horacio Gonzá.lez Santos y por ~\
personal especializado de esa es.
cuela de post.graduados.

/

ACEROS

DE

MEXICO,

EL LIC. Ramón Palacios Vargas, magistrado de ciréuito, durante le.
conferencie. que sustentó -en torno a.l tema "Represión Penal de Jaa
Dictaduras en el Siglo XX", dentro del ciclo organizado por la Fa.out.
tad de Filosofía y Letras. Le. acompaña en el presidium el Dr. Agustín Basav-e Fernández del Valle, director de la Facultad.

Ingeniero Asiste a
una Conferencia

S. A.\

E

L coordinador de la Escu•?-

Próxima Graduación

la Superior de Estructuras
ele la Facultad de Ingenie.
ria Civil Ingeniero José Enrique
Arriaga 'representó a la Univer.
sidad e~ la Conferencia Mundial
de Cascarones, que se realizó P.1
cuatro de octubre en San Francisco California. Esta es la prime.
ra o~sión en que la Universidad
de Nuevo León está representad!\
en un congreso de esta naturale.

'GOBERNADOR DEL ESTADO, Lic. Eduardo Livas Villarreal, en el momento de dar el
11arretazo en el lugar en que se levantará el nuevo edilicio para la Facultad de Odonen las inmediaciones de la Facultad de Medicina. Observan la escena los miemllN de su comitiva, autoridades civiles y de la Universidad, entre las que están el alcalde
.. -...ie.1ey, Lic. Leopoldo González Sáenz; el rector de la Universidad, José Alvarado;
.. llanuel L. Barragán, Presidente del Patronato Universitario, y otras distinguidas personalidades.

za.
Se estima que en esta Conferencia serían expuestas las moder.
nas teoríns de cálculos, análisis y
diseño de las estructuras tipo Cas.
carón, así como los más recientes conceptos que sobre la forma.
de trabajo, experimentan los cas
carones.

lflV ESTI G A C I O N :

UNAM

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En esta forma concluirán lo:j
cursos en todas las dependencia.,
de la UNAM, que laboran con ~l
calendario "A", aprobado por la
Secretarla de Educa_ción Pública.

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facultad se va haciendo cada vez más eficiente.

L día 26 del actual serán
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la Universidad Nacional Autónoma de México, restando sólo el
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El nuevo año escolar será ini
ciado el próximo mes de feb~ero,
bajo los programas de estudio i
reglamentación fijados por el
Consejo Universitario.

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Estudio Científico de la Energía
Solar, en desierto de S. L. P.

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ON fines académicos y de
utilización práctica, s e r á
realizado un estudio con.
delmdo, sobre la cantidad, inlelidad y otras características
• 11 energia solar en las zonas
iei!rtleas de San Luís Potosi, por
'riada integradas en forma
por el Instituto de
de la Universidad Na
'-1 Autónoma de México y ei
ele fovestígacíones de las
.a... Desérticas de la Universi.
._ Autónoma Potosina.

=da

e"'

11 estudio será realizado en

forma detallada y de acuerdo con
las más modernas teorias y procedimientos de análisis fisicos pa.
ra obtener un amplio conocimien.
to sobre la energía solar recibida
en esas zonas áridas y cálidas de
la República.
Se proyecta utilizar los datos
que se obtengan de ese estudio,
que será realizado con los más
modernos equipos, para fines académicos y para utilizar la energia
solar en la producción de ele;~.
tricidad y de otros fines paclficos.
Para la realización de estos tra.
bajos, que tendrán un a dura.

Los estudiantes, recién egresados de las aulas de la Facultad d e Arquitectura, han
invitado al Arquitecto Ramirez Vázquez como padrino ée
su generación y será quien les
haga entrega de los diplomas
que acreditan los estudios cursados en esa dependencia un,versitaria.

ción de doce años, se ha firmado un convenio por los repre.
sentantes de ambas dependencias
universitarias, a fin de que en
forma conjunta se hagan los es.
ludios y se conozcan los resultados.

Para rní-

El Instituto de Geofisica de la
UNAM proporcionará los equipos
que están ya siendo montados en
diversos lugares a fin de hacer el
estudio de las radiaciones solares.
Participará también en el estu.
dio el Observatorio Meteorológi.
co de la Universidad Potosina.

MONTERREY, N. L

___ e--=---------=--~

•

-...

EINTICUATRO estudiantes de arquitectura, pertenecientes a
la generación 1957-62 recibirán próximamente sus cartas
de Pasantes de manos del A1quitecto Pedro Ramírez Vázquez, Jefe del Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escu• las, que fungirá como padrino.

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�6

La Etapa Romántica de Goeth,e
(VIENE DE LA PAGINA 3)

esfuerzos no serán estériles. Va
ticina una era -¿era de oro?en que imperará la paz, la suficiencia económica Y el amor.
Leyendo las antiguas "Memo.
rias" de Goetz, Goethe tuvo el
designio de escenificarlas sin ter.
giversaciones ni añadidos. Pero la
fantasla del poeta -¡ era inevitable ! - terminó por actuar libre.
mente, respetando, tan sólo, el
conjunto histórico. Pasó el ma.
nuscrito a Herder, recibió de buen
grado sus críticas y sus elogio~,
volvió a fundirlo todo de nuevo,
dotándolo de más noble materia.
En el texto definitivo, el ampara.
dor de los humillados pronuncia,
al morir, palabras no exentas de
pesimismo y de amargura:
"Goetz -¡Loado sea Dios! . ..
¡Era el mejor y más bravo mozo
bajo la capa del cielo! . .. ¡Llé.
vate ahora ya mi alma, Señor! . . .
¡ Pobre Isabel! En mundo bien
ruín te dejo; Lerse1 no la aban.
dones! ... Cerrad vuestros pechos
con más esmero todavía que
,·uestras puertas. Vienen los tiempos del engaño, que ahora tienen
rienda suelta. Los villanos reina.
rán de ahora en adelante valién.
dose de la astucia, y el hombre
noble caerá en sus redes. ¡María,
quiera Dios devolverte a tu esposo! ¡Ojalá y no caiga tan hondo
como alto subió! ¡Murió Selbitz,
murió el buen emperador, murió/
mi Jorge! . . . ;Dadme un sorbó
de agua! . . . ¡ Oh brisa del cie.
lo! ... ¡Libertad! ¡Libertad!
(Muere)". (HObras Completas"
de J. W. Goethe, Tomo III, Pág.
1435, Editorial Aguilar).
Goetz caballero individualista
del ide~l, tiene, indudablemente,
una noble intención. Goethe sim.

patiza con él. Y en ratos, parece mo III, pág. 1654, Editorial Agui.
darle la razón. Pero Goethe - no Ja1\ S. A.) Esta vez Goethe pare•
hay que olvidarlo- odia la anar- ce to.mar partido por el person~quía. Sus aproximaciones al ro. je. La muerte de Egmont, a d_imanticismo - mayores o menores ferencia de la de Goetz, semeJa
- nunca le llevaron a negar la una sinfonía triunfal. Advierte
ley, a derribar el orden. Llegará que su sangre no se ha vertido
-y ya es bastante- a repudiar en vano. Incita al pueblo valero.
toda norma convencional; a bus. so para que siga adelante. Decar, en la historia de su pueblo, fended vuestro patrimonio. Y no
"un héroe alemán" hasta la mé- os duela caer, s'. guien&lt;lo e l ejem.
dula, un representante de la sen. plo que yo os doy, poe s~~v.'.'l r lo
cilla y noble germanidad que es, que más amáis" (Opus c1t, pág.
además, un paladín de la justi. 1657). No se trata de un simple
cia Y de los desvalidos. Al filo de drama histórico - las gueeras de
los tiempos nuevos, impersonales, secesión de los Países Bn.,\01-, siG O et z von Berlichingen sigue no de una apología de la libertad
siendo un caballero medieval, y del titanismo. El pueb!o, el idi.
amante de la tradición y de la lio y la política son los tres platierra germánica. Pero su ener- nos de la acción dramát ica. Goe.
gía y su insurrección sirven a the - genio multifacético, protei·
los tiempos nuevos.
co, tornadizo como la vida misma
- atrnvlcsa por su etapa romár. .
"Egmont" (1788) guarda, en su
estructura y perfil, un estrecho tica.
parentesco con el Goetz van Ber.
lichingen. También Egmont es
un héroe vencido. Pudo haberse
salvado, pero no lo quiso. Creyó,
hasta el fin, que su sino era el
de ser mártir de la independen.
cia flamenca y de la libertad de
conciencia. Antes de que el Duque
de Alba le lleve al patíbulo declara su ideal y ofrece su vida:
"Muero por la Libertad, por lo
que siempre viví y luché, y por
la cual, finalmente, hoy, sufrien.
do, me inmolo". El lirismo de las
últimas escenas dá mayor relieve
al protagonista. Sabe qu~ vá a
(VIENE DE LA PAGINA l)
morir y ama la dulce vida, la
"hermosa y grata costumbre del
ser y el obrar" . .. HHe de coger frutado exceso de nacimientos so~
tu mano, mirarte una vez más a bre def~nciones debido al progre•
los ojos, sentir vivamente todo lo w y extensión de los métodos me•
que vales, y luego resolverme a demos de la Higiene y de la Medejarte y decirte: adiós" ("Obras dicina preventiva y curativa, emiCompletas" de J. W. Goethe, To•
gración extranjera de otros lu _gares, en mayor escala que antes. Se
considera que en los últimos .1ü

acabar en su mayor parte con la

mortalidad infantil, explica ese 8.S·
censo, que ha ocasionado lo qu-:
los soci6logos llaman: "la exp 1•, .
si6n demográfica".
La población de nu estro terr i-

torio también ha venido aumen •
tando y lo seguirá incuestionable
mente, de acuerdo ccn el tono general de desarrollo nacional. .\
este excedente humano hay q·,,1e
propo rcionale ocupación, vivienda,

bienes. y servicios, cultura, salubri~
dad, seguridad social, en una pa
labra, un mejor nivel de existencia.

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Fabricaci6n Nacional.

Otro aspecto importante del problema demográfico, es la emig:·ación del campesino mexicano a lo;
centros urbanos,- y lo que es m.Ís
doloroso aún, al extranjero. H:1y
además Entidades que tienen un
elevado índice de población migr1toria, de~-tacándose el Distrito Fe-

deral. En efecto, según los datos
estadísticos que hemos cc nsultadoi

en la Ciudad de México hay ""
porcentaje demográfico superior &lt;1l

45 % del total de sus habitantes.
que provienen de los demás E ~-ta-

dos de la República. Según lus
propios datos oficiales, se calculi
que nuestro país tendrá 47 millo-

nes en 1970 y 63 en 1980 o sea
que seguiremos creciendo al rit-

mo de 3.0% anual.

e-TIAILIRS DI IIONTE~RIY,U.
Monterrey, N. L., México.

Para resolver este problema d~mográfico, es indispensable que el

Gobierno aliente y proteja la pro•
ducción industrial y mejore l.1s
condiciones del trabajo rural, oto:-

de

Maestros del T. A. P.

.
.
en e momen o e
para construir el edificio para. la Faculb\d de Odon
que ganó en el certamen que para. el efecto convocaron
des de la CUNL.

El Crecimi,ento Demográfic,
de la población

años (1930 a 1960) por cada mur.ere ha habido 7 nacimientos, que
unido al éxito que se ha tenido en

7

VIDA UNIVERSITARIA

VIDA UNIVERSITARIA

gando créditos oportunos y suficientes para aprovechar los recur~o s naturales y continuar la edi ficación de presas y caminos.

El campesino emigra por la ari-

dez del suelo, oor la temporalidaJ
de la agricultura, por la falt:t de
mecani: ación de la mi sm3, que la
hace e:.:onórnicamente improduc.: tiva y en algunos casos por la atracción inevitable que ejercen las
grandes poblaciones e el espíritu
de aventura o la inquietud de ro-nocer el país vecino, en que ~e ob tit nen salarios más altos.
Un equilibrio justo y proporcionado entre la agricultura, el r.omercio y la industria, ts indispen•
sable en nuestra economía. Debe
seguirse fomentando no sólo la
agricultura dno también la ganadería y complementarse todo ello
con otras actividades, como peque•
ñas industrias, para que el hombre

de campo pueda trabajar todo d
año y obtenga mejores resultado'i.
Todo ello significa que nuestr,1
patria, al amparo de la Revolución
Mexicana, ha seguido un ritmo de
progreso. Sobre esto, ha escri to

acertadamente el Sr. Li::. Emili11

DR. RUY Pérez Tamayo, Director de la Unidad de Patología

de la Universidad Nacional Autónoma de México, sustentó la

Portes Gil : (3).

conferencia titulada "Bronquiolectasia-Enfisema Pulmonar",

'·Hemos cometido crroru y ,la,.
dicacicnes, pero de esos t" om y
claudicaciones somos rc-sponsabfo

inüado por la Sociedad de Neumología de Monterrey. La
i:oulemicia se llevó a cabo en el auditorio del Hospital Uni-

los hombres, no la Revoluci/m M,.
xicana, que debe seguir vigtnt, y

alcanzar sus mt tas. Atlttnás, tfll.J
cloudicacioneJ' y esos m ures conJ•
tituyen una inapreciable txperitncia, que servirá a las gtnmtio,ui
que nos sucedan para r«tificar tl
camino, y proseguir sin dtsmayJ,
las tareas pendient&lt;s de ,,,,;,., P,·

ra la total culminación del mommiento social me~icano".

NOTAS B!BU OGRAFICAS
1.-D u r á n Ochoa, Julio. "La
Explosi6n Demográfica'". Artículo aparecido en "México. Cincuenta Años de Revolución". Tomo TI
intitulado "La Vida Social'". Fondo de Cultura Eccnómica. De !,
Pág. 3 a la 28.

versitario, ante una numerosa concurrencia.

Taller de Artes Plásticas, están, en el orden de costumbre: los representantes de la 7a. Zona Militar; los profesores Guillermo Ceniceros, Ignacio Ortiz, Hugo Padilla (Coordinador

EL PERIODISMO
EN ESPAÑA
('1EME DE LA PAGINA

mtasiasmo político. Eran artícu 1m itdactados en tono dogmático
que sirvieron de patr6n para los
cdiioiialcs y comentarios que fueroo tao frecuentes en España cu

***
Dunnte la regencia

de la reina

lllldit doña María Cristina de

MORElOS y ZAVIGOu'I

MADERO YJ!MENEZ

TEL. 2-60-80

lfl 2-52-23

ZAii\GOZA Y Al!TEAGA
iEL. J.OJ.29

MADBQ Die. 10H
coo Oob!.ido

glo pasado- era considerado
más bien como "un medio" y
muy rara ,,ez un fin.

CON

Las plumas de los redactor,:~servían como armas de asalto y
con un artículo bien escritJ se in sultaba a un ministro y hasta Sf"
podía derrumbar a un Gobierno.

uencia del decreto de

~ que habían interrum-

ideología conservadora cuyo idc:i-

mo ~

c.o-

~ Y rcapertu ra de las Ur.i- Jaime Balmes, gran figura de l.1

:::: normal funcionamie u, i
..la guerra carlista.

rio, según Guillermo Díaz • Plaja
(Historia de la Literatura Españo-

Por ffl¡&gt;uesto la li bertad de pren-

la) tenía un gran contenido cristiano.

sa qac hubo entonces fue con cir; r~ -.;-•
--'."'tonec. A pesar de ello,
~ J6_ve~e,_ se lanzaron a ia
Maaridpt~iod1suca y no sólo rn

Dlltir: smo en

rna,
rid.

las provincias ce~ a aparecer periódicos
Dlejorados en la parte mate-

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FACILIDADES

Era un auxiliar en la carrera
política y administrativa Je muchos ambiciosos que deseaban
triunfar en la ,·ida.

Cabe decir, s-in embargo, qu..:
en el periodismo español de en•
tonces sentía aun la influencia dt

se otorgaron algu-

111$ conttsiones a la impn::nta

0 1.JERETAro Y2 Dé. ABRIL

Yll.1.AGil\N 507 Ntr.

GRANDES

llabsburgo a quien toc6 la triste
Rlltte dt epilogar el imperio cc-

-1 ,spañol,

NIJE\IA EPOCA .

Guzmán del Bosque.

las postrimerías del siglo pasado.

2.-Artículo citado anteriofffi('íl·

MR

del Departamento de Extensión Unive1Sitaria) ; Pablo Flores, Mario Fuentes y Francisco

tonces -últimos 25 años del si-

ll

distiogufa por sus artículos de
funde, firmados, que acusaban ~u

te. Pág. 3 .
3.-México, "Cincuenta Años l.,
Revoluci6n". Tomo III intitu1ado
"La Politica". México. 1%1. Pág.
482.

DURANTE EL ACTO de clausura de la exposición de obras pictóricas de los profesores del

Balmes fue quien urgió la ni::cesidad de "la mayor moralidad,
la mayor inteligencia, el mayor
biene~-tar posible para el mayor
nl1mero posible" y si bien es cie!··
to que años más tarde don Mi-

&lt;&gt;uel de Unamuno se burlaba &lt;le
Balmes a quien negaba su calidaJ
de fi16sofo, no por ello dejaba de
reconocer que en su tiempo Hno
fue más que un periodista exce.
lente;".

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�8

9

VIDA UNIVERSITARIA

VIDA UNIVERSITARIA

Algo Sobre

o

muel Beckett
Escribe Luis MARTIN

•

camisas

aJ1ect0res de habla caste,111118 conocen ya el estilo
J#uwgo. la _refinada con~iddn deJl Dovellstica del autor u·.
.,.,.uel Beckett Narrador,
- - ~ ens&amp;yista, es en la ac.
rallliill,,ei genio de la literatura

l

....,._

pantalones

¡QenlO! La palabra en ~í, crea
ib111$ diftdles de desentranar. La

oka de. )leckett sugiere más In
~ brillante combinada
.., la tn,¡uletud de un espíritu
, - illlfa búsqueda parece no
~ nunca una respuesta
~

sino por el contrario,

ooaduée a nuevas dudas que a su
,_ ditninan a nuevas búsquedas, lfamlce Naudeau ha pregun.
ta6&gt;-CDll respecto a Beckett: ¿E;,;
pGlll)le'. progresar en la nada?'',
yamillDO se dA la contestación:
·AsUllle ser, puesto que partiendo ilempre de un punto situado
Jllá 'Ñ9-de sus bases anteriores,
llega a un

man's land'' toda.
tia mú desértico".

~
__ .......
,,

1

'00

11Q: un nuevo aspecto de Sa.
el teatro. Su fams
la delle""principalmente a su pri.
mera tJbra, presentada en París,
bebiendo constituido uno de los
!IIIIQ d8' partida fundamentales
mla l1forma del teatro moder.
• St trilla de "En attendant
Godo!". "En attendant Godot" estl lleao de estudio, cavilación, fi_
loda.Saa diilogos se alejan más
la simplicidad que en
" l'fflll:tpjo pretende dar. Beáell Jl!lllce parte de la ficción ,
1!11116' ·Jos soportes correspon.
Juego dramático, lleva
flP8Ctador hasta el mismo borde tl!l lltlsmo de la espera, de i a
illll!lill 1t8lldad de la nada, y de.
111111 lleekett:

, .. t

::-i-111
ja 1 •

Y co,TEP4To5 A 1B
ESlUE!-A

.Dlaravillosos personajes

abandonados en su reducido, angustioso mundo cerrado.
¿ De dónde parte Beckett? Las
opiniones se mezclan en ese aspee.
to, a veces aparece Kafka en el
horizonte de Godot. El castillo es
tan impenetrable como ese desconocido a quien se espera. Pero
también surge otra figura gigan.
te, la del problemático Jame•;
Joyce. Lucky parece rendirle un
póstumo homenaje . . . Hay belle.
za y poesía en "Esperando a Go .
dot", pero esta surge modesta.
mente, aparece en escena parn
casi vergonzosamente retirarse y
dejar paso a la realidad, una rea.
lidad que no es bella, ni poética;
donde los personajes están llenos
de estigmas, de taras físicas y
morales, y únicamente se mantie.
nen en pie, gracias a la espera, la
cual llega a veces a aterrorizarlos.

Maravillosas repeticiones en el
diálogo, cronometrizadas, condu.
cen al espectador a los estados de
angustia de los personajes. Repeticiones pensadas por el autor de.
masiadas veces, hasta ajustarlas
perfectamente. La pregunta surge
constantemente a la que por fuer.
za se da una contestación consabida. Porque es necesario pregun
tar, como es necesario contestar,
pues aunque no se quiera se es.
tá vivo, y se está vivo para esperar. ¿A quién? A Godot. Godot
vendrá, pues es el móvjl para se.
guir viviendo. "A caballo sobrP.
una tumba y un parto difícil. En
el fondo del agujero, ensoñadora.
mente, el enterrador prepara sus
herramientas. Hay tiempo para
envejecer. El aire está lleno de
nuestros gritos, 'pero la costumbre
los acalla. A mi también me mira otro diciéndose: "Duerme y no
sabe que duerme".

EL GOBERNADOR del Estado, Lic. Eduardo L:vas Villarreal, conversa en su despacho del Palacio dP
Gobierno con don Manuel L. Barr'agán, Presidente del Patronato Universitario, momentos después de
recibir el cheque por un millón de pesos, que el Sr. Barragán le entregó a nombre ele la institución.
Están, de izquif&gt;rda a derecha: Sr. Humberto Solano ReJ•tes, gerente del Patronato; don Rogelio Cantú
Vicepresidente del mismo; el gobernador y el Sr. Earragán; don Jesús Bar~era, del Consejo de la ins~
tución, y don 1\-Iatías Garza Sanmiguel, gerente de publicidad de este semanario.

Pintura Francesa en el INBA
L Presidente de la Repúbl;ca, Lic. Adolfo López Ma.
teos, inauguró el pasado lu.
nes -primero del actual.- En
las galerías del INBA, la exposi.
ción "Cien Años de Pintura en
Francia" que muestra, en foru1a
recopilada las mejores obras pie.
tóridas frandesas que han sido
creadas en el último siglo.
En la exposición se incluye una
variada colección de cuadros de
los pintores nativos o extranjeros
qu•e han realizado sus obras en
ese país europeo; muestra Jo expresivo, la plástica y la temática
de las diversas corrientes pictór;.
cas que han dejado sentir su in.
fltrencia en Francia en los últimos
cien años.

E

La exposición fue montada en
el Palacio ele Bellas Artes por m
Embajada francesa en México y
gran cantidad de "personas han
ocurrdio para. admirar esas obras,
que incluyen cuadros, desde Delacroix hasta el más famoso de
los pintores contemporáneos coñ10
Pic'asso, que aunque es español,

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de laminado en
caliente. en el cual
el delo completo de
operaciones se hace por
control electrónico.
Con este moderno equipo,
la Fundidora fabrica
productos de alta calidad
y abastece m.ior
la creciente demand•
de plancha y "mina
en México.

ha realizado allí lo mejor de sus

obras.
En el acto inaugural iestuvieron
presentes funcionarios del gobier.
no, de la embajada francesa, a.11i
como autoridades de 1'8 Secrefa_
ría de Educación, UNAM, INBA
y otras instituciones culturales y
artísticas.

�10

GENIO Y FIGURA

El Cincuentenario·
de Justo Sierra
Por Antonio MAGAl'Q'A ESQUIVEL
N una página de "El cazador" el infatigable y
magistral escritor q u e
fue Alfonso Reyes cede lugar
a la vieja pedagogía, fundado
en que hay cosas que se deben
aprender de memoria aunque
no se entiendan, cosas que de•
ben estar primero en la memoria -dice-, y después en l.
voluntad, aun antes de estar
en el entendimiento. Por supuesto, no hay que tomar esta tesis al pie de la letra; 1a
vieja pedagogía no entraña só lo la inercia de la enseñanza
memorista sino un a amplia
materia filosófica que conside1a las diferencias entre instrucción y educación. Justamente
a ello alude el maestro Justo
Sierra en alguno de tantos articules pedagógicos que escribió, al afirmar que la obra
educativa y el camino de la
Universidad no deberían ser
de "simples productores cte
ciencia, de cerebrales, sino de
conjunción de espíritus, tamÍ7,
del sentimiento social y de la
moralidad cívica".

E

Hoy que estamos conmemorando el cincuentenario de su
muerte, aquí y en su sureste
natal las ceremonias se han sucedido, en elogio a su labor.
En el Palacio de Bellas Artes.
mientras Jaime Torres Bodct
en su calidad de escritor y de
secretario de Educación Pública se referiría a Justo Siena
como educador, el novelista y
presidente del Seminario de
Cultura Mexicana Mauricio
Magdalena analizaría a Justo
Sierra c"omo escritor, y el abogado y también miembro del
m i s m o Seminario Salvador
Azuela estudiaría la obra hi.s ·
tórica de Sierra. Ante la presencia del presidente Lópcz
Mateas y de intelectuales y de
hombres de ciencia del México
moderno, es t as reflexiones
acerca de Justo Sierra adquieren particular relieve. Torres
Bodet, Magdalena y Azuela
asumen la responsabilidad de
distinguir su labor literaria y
pedagógica de su actitud política. Importa considerar que
cuando Justo Sierra murió, en

Madrid, el 13 de septiemb;c
de 1912, ya desinflado el ré gimen porfirista al que había
servido, la agitación revolucio naria no impidió honrarlo como se merecía, no por lo que
representó como personaje político sino por lo que significaba como hombre creador de
cultura, fundador de la moderna educación pública en México y de la actual Universidad
Nacional que él mismo ina•1guró el, 21 de septiembre de
191 O cuando ya se oían los
pasos y las voces de Madero.
Si en vida había recibido m2dallas, condecoraciones y honores, a su muerte la prop;a
España lo honró otorgándole
el rango de teniente general
del ejército español. Santos
Chocano le dedicó un poema.
La a g o n í a socrática. Rubén
Daría escribió otro en su homenaje. Y Enrique González
Martínez, u no de nuestros
poetas mayores, que también
había servido al porfirismo.
hizo su elogio fúnebre. Méxi co le ha consagrado estatuas,

11

VIDA UNIVERSITARIA

VIDA UNIVERSITARIA
en memoria de sus virtudes in telectuales, de su jovialidad y
su rectitud moral.
De su abuelo materno, San tiago Méndez , que fue gobernador de Yucatán, y de su pa ·
dre -Justo Sierra O'Reilly-que fue célebre novelista, jurisconsulto y político, heredó
Justo Sierra Méndez el espíritu firme y la responsabilidad
de apellidos ilustres. Estudió
primeras letras en la ciudad y
puerto de Campeche, en el Colegio de San Miguel de Estn da , donde frecuentó la amistad
de Francisco Sosa. Cuando,
poco después, su familia se
transladó a Mérida, él ingresó
al Colegio de San Ildefonso .
Trece años había cumplido
cuando murió su padre. Hubo
otro cambio, ahora a México,
bajo la protección de un tío
materno. Aquí completaría sus
estudios preparatorios, en el
Liceo Francomexicano, y emprendería los de abogado en
San Ildefonso. Se graduó a los
veintitrés años. Cuando quiso
ejercer su profesión, encontr6
que le eran más gratos el magisterio, la cátedra, y las reuniones literarias en la casa de
Manuel Payno.
Era ya un escritor de cierto renombre. Estaba asociado
a los que en esa épbca hacían
periodismo, política y literatu•
ra. Entre un combate y otro

combate, entre una asonad¡,
un golpe de Estado se . Y
un libro, se fragu~ba escnb¡¡
" d'1co, una sociedad .un pe. ·
no
1iterana
.
S1erra
pertenecía al g
·
Altamirano: a su lad rupo de
.
R .
o estaban
P neto,
am1rez, Riva Pal .
Portilla, Peza. De su , ac,o,
catedra
en .e1 C
. onservatorio y de ~
escntono de secretario d
sala de la Suprema Co e un,
.
.
ne 1
resca t o un Gia el cauá'1ll 0
,
dl2
heroe
de abril • pano,el
L.
.e
m
1
d
cer o 1p~tado; y ni sí uie ·
por su tierra natal sin¿ ra
Chicontepec, Veracruz. Ya~
ra entonces,
Sánchez u,
P·
•
IV!iltlllQ
dorm1a ~n. ~u ~urul de senado:1
Por mJC1at1va suya se cr~
en 19O5 la Secretaría de ¡
trucción Pública y &amp;!las ~:
tes, de la que fue nombnd
titular. F~e. minístio del gab~
nete porhrnta, como lo fu,
otro yucateco, Olegario Malina, posiblemente pcr la idea
de Porfirio Diaz de resarcir ,
Yucatán de su lejanía y de
tanto abandono. No ha vuelto a verse desde entonces otro
secretario de Estado yucatei:o
y acaso sea mal síntoma.
'
Justo Sierra había nacido
en San Francisco de Campe.
che, entonces perteneciente 1
Yucatán, en 1848. Es yutateco, con igual d~recho que r'
general Ignacio Zaragoza ~
coahuilense.
Tomado de "El Nacional"

ton ce.-co como

Nkrumah:
un líder y
®pueblo
los hombres son
es ante los ojos de mi
Jldte'', asientan que dijo,
__.,uP'i que no viene al ca• ~ perfectamente establecL
ÜI, • lós cuatro testigos y seguí.
... lit la enseñanzas de Jesu.
a!lfalSanMateo, San Lucas, San
J(IJillJB 7 San Juan. La afirma.
dld¡ dtundente, ha sido objeto
de ...,, diferentes interpretacio1//ff,!lll es éste ni el lugar pro.
it-. il-la ocasión precisa para
: se trae a colación ,
al reflexionar acerca de
ectura del libro a que
• . . . esta reseña, deja como
MP;lilíi 1) o residuo: !a de que
l!Jdíli'!iiitleres que pueblan !a que
ulif'ftlera ancha geografla te.
ffllllil; tienen e! derecho a dispMll' lo que habrá de ser de su
pro¡ií ,tda, entendiendo por esto
• bláunente a los individuos

...._sino en los conjuntos quP

11 ".Bánan

en lengua castellana

_ . o naciones.
lit fflllad que por allí andan

ROPA ... LAYE CON

JABON

M•

&lt;J~ d,, Cab&lt;latL f

fllllMlá los empecinados que di.
tlnlole cristianos niegan, con su
atillll, la vigencia de la evan.
y esto no únicamen-

•Jrase

• ea.bt los racistas de la Unión
.9adáfrtcana y en algunas porcio.

a#a EE. UU. de N. A., sino,
lo q¡!f! resulta más lamentable,

1111!!~

México y demás paises

de llinamér!ca, en donde las pa.

•

tadio, negro, mulato, mes-

~~'.1.:- etc.,

etc., adquieren
~uaeión discriminatoria y
11111plt:11\'II de la misma manen.
• • tienen esas frases de uso
~flitcuente que hablan de gen.
~ o de gente decente,
nada más, al aspecto ex.
lelw las personas, cual si el
~ldciera al monje. Pero heexponiendo el por qué
4PJ f ++te, al cronista por po.
111 ti.Je olvida decir la sustancia
lllililanna a la obra de que e,
11 lll ltabla. Por eso, como Don
...... Sombra, retomará el palfJill{a. a grandes rasgos, lo que
: : • atrayente y atractivo li.

~-•r

Kwame Nkrumah, es el creador
t uada en las costas africanas del
Golfo de Guinea, en lo que ante~
fuera la colonia británica denominada Costa de Oro. Nkruma es.
cribe su biografia, o más bien
suscribe lo que dictó a su secre.
taria particular Erica Powell, en
raudos recuerdos acerca de su
existencia y que abarcan tanto
los recuerdos de naturaleza intima y muy personal, con aquellos
que sin dejar de pertenecerle in.
dividualmente, lo pusieron al
frente de ese país que ahora labra un presente y un porvenir
mejores para sus habitantes. La
narración es amena; se halla
saturada del mágico encanto de
quienes hablan sin cuidarse de la
corrección presupuesta en lo que
se denomina estilo, pero que no
ca rece de éste, porque, como alguien dijo, ''El estilo es el hombre" y aquí se presenta de cuerpo
entero un luchador por los fueros
humanos de los moradores de su
pueblo.
líder y un
pueblo", traducción de Enri.
que Gorb:ailez Pedrero, Colección popular, Slerie Tiempo
presente, Fondo de Cultura
Económica, talleres de Grá.fi.
ca Panamericana, MEXICO,

(*) NKRUMAH: Un

196&amp;, (852 p.)

Las
Cooperativas·
N el mundo contemporáneo
coexisten y luchan por alcanzar el predominio universal, dos concepciones opuestas
respecto a la apropiación y distri.
bución de lo que -en forma provisoria, ya que es imposible en.
contrar de repente un término
adecuado al respecto- podria recibir el nombre de bienes de con.
sumo. Dicho lo que antecede, sur.
ge con mayor vigor la necesidad
de establecer, en forma rigurosa,
lo que por bienes de consumo se
entiende, pero como esto requiere
un espacio mayor del que para
estas reseñas se dispone, puede
aceptarse que, dentro de esa de .
nominación, cabe cuanta cosa sea
susceptible de adquirirse o poseerse a fin de disfrutarla inmediata

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§U

o mediatamente, constituyendo
aquello que se llama con absolu.
t~ precisión la propiedad. Es res•
pecto a las modalidades que ~a
propiedad adquiere, que en la tie.
rra existe esa enorme división entre partidarios del capitalismo y
adherentes al socialismo. Una y
otra posiciones originan m u y
opuestas formas de concepción de
los valores humanos, ya que las
divergencias 11-e g a n, inclusive,
hasta las consecuencias o signifi.
caciones de naturaleza ontoaxiológica.
En !?. obra que ocupa esta vez
la atención de los lectores de es.
~a Sección, Bernard Lavergne,
ilustre profesor de la Facultad de
Derecho de la Universidad de París, da cuerpo a las postulacione'"l
de orden teórico en que se sus.
tenta la tesis cooperativista, en
el propósito de demostrar '1que es
perfectamente posible establecer
un orden económico y social nue.
vo, un orden a la vez socialista y
liberal, -en el que se mantengan
to?as las libertades privadas y púbhcas que nuestras democracias
nos han habituado a disfrutar ... ",
orden este que, lógicamente, será
totalmente distinto del que pre.
c:onizan el capitalismo y el socia.
hsmo, en la inteligencia de que
todas sus argumentaciones conducen a conclusiones que se sus .
tentan en el aforismo muy fran .
cés por cierto, de que "Lo que es
verdad más acá de los Pirineos
más allá es un error.,." (pro:
ver~io cuyo origen, como salta a
la vista, era inicialmente anti ibé
rico), que al desentrañarlo en J~
concepción que ahora le entrga
Lavergne le da una caracteriza'.
ción contraria a la eslavización
u orientalización que significa el
socialismo de Estado, pues, asevera "el orden cooperativo es
por necesidad inmanente, la tor'.
ma occidental que revestirá en
nuestros países la gran corriente
a.e ideas socialistas de las que el
siglo XX asegurará el triunfo en
todas partes; que, por lo tanto
el cooperativismo constituye es~
socialismo de occidente, libertad
y, no obstante eficaz, hacia el que
nuestras _sociedades democráticas
se encamman ... " Aunque la tra.
ductora de la obra, la doctora en
derecho por la Universidad de
París, no consideró necesario hablar ampliamente sobre la per _
sonalidad del autor, tal cosa era
indispensable, a más de que a
ella Je son imputables tanto la
ausencia de mayores datos acerca
del autor, como las "imperfeccio.
nes en la traducción", para usar
una frase de su cosecha.

* BERNARD LAVERGNE: "La
re,·olución cooper'ativa O el so~
cialismo de Occidente". Trata.
do genera.I de cooperativismo
de c~nsumo.
Instituciones y
Doctrmas. Traducción de Ber.
ta. Luna Villanueva., Doctora en
Derecho (Universidad cJie París), edición del Instituto ,Ie
Derecho Comparado, UniversL
d~ Nacion·at Autónoma de Mé.
xteo, talleres de Imprenta Unjversitaria, 1\-lEXICO, 1962 (390

U111 sltnple llamado llostor6 paro
q111 1110 de 11uestros fu11clo11orlo1

11,eclolliodos pose o da,le el 111t

Jer cenujo po,o oyu4o, o ruoher

u pr•blemo ;, i11Y.,1ih,

lllM!IOS ... I
Nuestro 11e9od11 u

serrlrlt J I•

•tior nco11111dodÓII U• los cllet

tu que hen uc11trode I• salucih
111 11uestro lutltudh

■

COffiPAñlA BrnrnAl 0[ AC[ PTACIOn[S, SA.
MAftll. Y OJic- MCIN'!aMY

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J.IIIIOO'll.ltf

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Mlo, ... ,~l'ld

AW.AIMU l'\~l'IIO

- 1..'i;..1

Gran Bretaña ofrece Becas
L consejo Británico de Relaciones Culturales ofrece
becas a profesionales me.
xicanos interesados en cursar es.
tudios de especialización en carreras técnicas, humanísticas y
cientificas.
Dicha institución británica ads.
crita a la Embajada del Reino
Unido en México asi lo ha hecho
saber al Departamento de Exten.
sión Universitaria de la Máxima
Casa de Estudios, señalando al
mismo tiempo los requisitos necesarios para lograr la obtención
de una beca.

E

Las becas se otorgan por un
año escolar -10 meses- o por
dos años -22 meses-, a profe.
sionales o pasantes, cuyas edades
estén comprendida entre los 25
y 35 años, dominen a la perfec.
ción el idioma inglés, demuestren
buena conducta y antecedentes
como escolares.
Los interesados en obtener esas
becas pueden dirigirse, para mayores informes, al Dr. V. A. At.
kinson, en Antonio Caso 127, Mé.
xico 4, D. F. Consejo Británico
de Relaciones Culturales,

TELEVICDE NTAO

MONT

XEFB

'"

XHX
TV
CANAl,.10

CANAL~

págs.)

Humboldt
L año de 1960 la Universi.
dad Nacional Autónoma de
México celebró el primer
centenario de la muerte de Ale.
x~ncler von Humboldt ... ''. comienza asentando la advertencia

E

(SIGUE EN LA PAGINA 12)

MAYOR DIVERSION

�12

VIDA UNIVERSITARIA

Nuevos Ingenieros de la UNL
Generación 62
de Ingeniería
Mecánica y

La

f

tierra
nuestra

p1

Eléctrica

GRUPO DE GRADUADOS de la Facultad de Ingeniería Mecánica y
Eléctrica} última generación de egresados de esa escuela qure fueron
apadrinados por la empresa mexicana. CONDUMEX. La ceremo.
nia de graduación tuvo lugar en el Aula Magna.

Mta

DntECTOR: GERARDO CUELLAR; ) EFE DE REDACCIÓN:
HORACIO SALAZAR ORTIZ; AoMINISTRADOR: ROBERTO
GARCIA GARZA; GERENTE DE PUBLICIDAD: MATIAS GARZA SANMIGUEL. Departamento de Fotografía: ALVARO
RIOS LEOS.-Semana,;o Informativo y Cultura/ auspiciado por
,1 Patronato Universita,;o de Nuevo Le6n. - Autorizado como
correspondencia de Segunda Clase en la Administración de Correos de la ciudad de Monterrey, N. L., con fecha 16 de abril de
1951. Oficinas Generales: Morelos Ote. 462, Altos; Teléfono
2-35-68 en Monterrey, N. L., México. Los artículos firmados son
de la exclusiva responsabilidad de sus autores. - Toda correspondencia y remisión de fondos deberá hacerse precisamente a VIDA
UNIVERSIT ARIA.-Es impreso en los Talleres Linotipográficos
de Sistemas y Servicios Tünicos, S. A., en la calle de Matamoros
311 Oriente, en Monterrey, N. L., México.

~Por qué Será . .. !J
(

OS integrantes de la Generación 1957-62 de la Facu\.
tad de Ingeniería Mecánica
y Eléctrica recibieron el pasado
día 29 de septiembre sus cartas de
Pasantes, en una ceremonia desarrollada en el Aula Magna, en
la que fueron apadrinados por la
empresa CONDUMEX. Fueron 32
los pasantes graduados. Los ex.
alumnos de esa dependencia universitaria y que cursaron los estudios de Ingeniería Mecánica y
Eléctrica invitaron como padrino
de graduación a la mencionada
empresa.
A la ceremonia artística.litera .
ria que sirvió de marco a la graduación de los Pasantes asistieron
autoridades civiles, asi como di.
rectivos de la dependencia univer.
sitaria y de la Máxima Casa de
Estudios.

lng. Civil:
Teoría y Práctica

L

O S estudiantes d e 1
quinto grado de la Facultad de Ingeniería
Civil están tomando dentro de
sus clases prácticas la de "Laboratorio de Vías Terrestres".
Esta asignatura práctica, que
es complementaria de la clase
teórica del mismo nombre, fue
introducida el presente año escolar y se estima que mucho
servirá al alumno para un mayor aprovechamiento y para
un conocimiento cabal de esre
importante aspecto de la Inge niería Civil.

'a

a CH

L

-

R1

1 - -

1

es el sitio. Esta es la tierra. Palpa con
la
manos ca/idas, su cuerpo generoso. Mírala tran.
E STE
sitar entre tus dedos. Percibe el aliento fraterna!
t

•.

m

que nace de su seno, la fortaleza que irradia la visión
del cuerpo desnudo, la sencillez de la línea que une lo.
extremos. Este es el sitio. Aquí nos encontramos
aquí volvemos a encontramos y aquí nos encontrare'.
mos siempre, por los siglos de los siglos. ¿No es esto
suficiente apoyo para la ternura y para la rotura del
iceberg interior? Este es el sitio, amor mío. Coloca
tus labios húmedos sobre el. rostro del amor primero.
Mira, con el pensamiento h¡o en el torbellino incesante, cuál ha sido la raíz del sueño nuestro. Despliega tu
ternura sobre la cara cenicienta del horizonte: el verde.
se avizora ingente y definitivo sobre la frente caída.

A

y,nl¡

13 de
1io d

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116&gt;,

-2-

vma,

Mira en derredor. El himno vuelve a irrumpir
en el recinto encantado y los fariseos se han ido. Dime
otra vez los acentos que rescataron de la corriente el
ritmo de lo nuestro; vuelve a posar tus ojos sobre los
corceles desbocados para aprehender el silencio que nos
ha unido. Enciende el fuego: él ha de consu"!ir la_s
palabras para desatar lo que es atado por manos invisibles. Vuelve a decirme con tus palabras al viento, la
dulzura que hay en el yo transfigurado en el nosotros.
Y deja que fluya de tus ojos el abrazo múltiple Qlll
nos ha cfudo el ser: los fariseos ~e han ido.

dad,
Sien:
Cua
111 é
llse

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¡ale!
Vil

111,

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3.Iio j

Horacio SALAZAR ORTIZ

1 et

1'1111

LIBROS
(VIENE DE LA PAGINA 11)

Gráfica tomada del "Coca-Cola" Overseas

Por qué será que también esta Srita. Cathy Donovan,
que fué eleda Reina de Bermuda para las fiestas florales en ocasión del 350 aniversario de ese lugar, le gusta
deleitarse con su bebida favorita, como en Monterrey y
como en México entero, todas toman a toda hora y en
todas partes "Coca Cola" ¿Por qué será ... ?

preliminar al valioso haz de ensayos a que se contraen las no.
tas de esta Sección, para comentar el libro de que se ocupa esta
vez. Valioso se afirma y podría
agregarse que el acopio es exce.
lente, pues pocas veces una obra
en la que participan muchos au
tares -cada uno con la presentación de sus particulares apre.
ciaciones-, existe un concierto
tan unánime, pero tal cosa no es
de extrañar si se recuerda ,así
sea de paso, que la egregia per.
sonalidad que los congregó, es
justamente la que determina la
unidad extraordinaria que alcanzaron. Nadie que cono·zca un
poco lo que a México se refiere,
ignora el papel que en la integra.
ción de las valoraciones respecti.
vas, tuvo para los mexicanos del
siglo pasado y la de los que ahora c o n ti n ú a n, animicamente,
cuando menos anclados en él, el
famoslsimo "Ensayo político so.
bre el reino de la Nueva Espa..
ña". Nadie, se reitera y quien
esto escribe, resiste a la tenta-

ción de explayarse, porque corre
el inminente riesgo de no dar ni
siquiera cuenta del contenido del
volumen que reseña, h a b i d a
cuenta de que no puede extender.
se más allá, de los limites de la
cuartilla y media levemente co.
rrida, que en estas columnas se
le permiten.
Sintiéndolo mucho y contrariando sus costumbres, ahora se
concreta a dar cuenta del índice
general y de los autores de cada
uno de los apartados, recalcando,
de paso, que cada uno de ellos
cumplió suficiente y responsable.
mente con su cometido: Una ad.
vertencia preliminar, anónima;
"Alemania en la época de Humboldt", por Marianne O. de Bopp;
"El *Ensayo político sobre el rei.
no de la Nueva España*, Razón,
entidad, trascendencia", por José
Miranda; "Humboldt y la geofí.
sica''i por Juma Adem; "Humboldt y la Biología", por Rafael
Martin del Campo; "El viaje de
Humboldt a las regiones equino.
cciales''i por Manuel S{mchez
Sarta; 11 La aportación de Humboldt al estudio •de las antiguas
civilizaciones americanas: un mo.
delo y un programa'\ por Paul
Kirchoff; "Humboldt y la inde.
pendencia de América", por Leo-

=•

poldo Zea; "Humboldt Y la ar.
queología mexicana", por
cio Berna!; "Humboldt ln
gador de los códices Y la Cl)![IIOgrafía náhuatl", por Miguel
León-Portliia; "Estudios mln""'
y mineralógicos. Aiexander
Humboldt en Méxieo", por de
llermo P. Salas; 11La obra
Humboldt en Méxieo, luudaffl!l'
to de la Geografía regional,!
derna", por Jorge A. Vlvó de
to• "El pensamiento social
H~mboldt y su repercusión en
México", por Maria del ~
Ruiz Castañeda_; "Hwnbo:J,,,
revolución de In de~ e O n.ua.
por Luis GonzAlez; La ntró
ción mexicana que en
Humboldt", por Rafael _:
"Humboldt visto por los 111 11~
nos", por Juan A. Ortega 11bllo·
dina y Contribuci6n a la )ia.
grafía de Humboldt", por
rianne O. de Bopp.

J:

cJ-·

11

)1111·

* VARIOS: "Eno!&amp;YOS ,olJre
IIIOltri'
boldt", Seminario de
,.
de la Filosofia en J16sle0,
l,!lll'
cultad de FIIOSofla f AfNIII!'
Universidad Nacioaal .. ,
ma de México, ta11ereoEditorial Libros de
MEXICO, 1982. (!1f ,,_¡

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                  <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1751717&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>Vida Universitaria, 1962, Año 12, No 602, Octubre 7</text>
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                <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ecto-

ona•

;crip-

Jestr
est
s qu

,Se Aumentará a Siete Año·s la
•
-C arrera ·d e Ciencias Méd 1cas
Aparte una ~omisión Designada por el Conse¡o de
la UNL Estudia la Licitud del Año de Pre - Médica
ODO haee suponer que a partir de septiembre t•·l año actual, se implantará en la Facultad de Medicina Pn plan que extiemle a siete años el estudio de la carrl'ra de Médico, Cirujano Y Partero "n
la Universidad de Nuevo Wn, pues una comi,ión designada por el Consejo Universitario está recabando datos para informar sobré las ventajas y desventajas del año de pre-médiea que fuera de todo re•
glame11to se estableció el año p~sado en dicho plantel y cuya desanareción solicitada al Consejo por UJl
grupo de estudiantes, dió origen a que· se ordenara una investigación.

T

Sin embargo, ya con anterioridad e1 mismo Consejo Universitario había aprobado el plan de estudios de siete años para ME&gt;dicina en la Universidad de Nuevo
León, de modo que por esta razón !,'6 considera como un hecho
la desaoarición de dicho año de
pre-médica y se abrirá la inscripción este año sin limitaciones,
pues los pro]:¡lemas y complicaciones derivados del mencionado año
de pre-médica, venían a agravar
la situación de muchos aspirante!l
que al terminar el año. no eran
considerados como estudiantes re-

guiares.
El plan de siete años estable&lt;'e
que los primeros dos se dedicarán
al conocimiento y dominio de las
ciencias básicas pre-clínicas: los
sigt¡ientes tres años a la enseñan• '
za clínica, uno para prácticas dirigidas y el séptimo para servicio
sorial y examen recepcional.
De todos modos, en la próxima
reunión del Consejo UnivPrsitario,
al conocerse el informe de la comi~ión, se tomará el acuerdo definitivo.

BECARIOS DE LA UNESCO Y DEL BANCO
DE MEXICO SALIERON A LA CAPITAL

V

ARIOS maestros universi-

tarios, be c a r i o s de lá
UNESCO y del Banco de
México, que han realizado esludios de postgraduado en instituciones europeas, como los ingenieros P a b 1 o Espinosa Domínguez, dir.:ector de la Facultad de
Ingeniería Mecánica y Eléctrica y
-Guillermo F. Dávalos, director de
la Facultad de Ciencias Químicas,
salieron para la Capital de la República, con el fin ·de participar
en una reunión convocada por la

segunda de dichas instituciones.'
'E l ·primero de los maestros cita.dos rendirá informe de su re·ciente viaje a Europa Y el segundo. como se dice, participará en
la reunión con el fin de reanudar las gestiones iniciadas hace
tiempo para el establecímiento
del Departamento de Investiga••
ciones en dicho plantel, para lo
cual se dispone de varios profesionistas becarios que estiin dispuestos a iniciar los trabajos necesarios.

Exámenes
~3 Admisión

E

L lunes 3 de aii,osto actual se ahrió el periodo
de inscrinción para los
exámt,nes de admisión para estudi1mtes de nul'VO in~reso a

las E,;cuela&lt;; Prt&gt;paratoria&lt;; 1e
la Univer,;idad dt&gt; Nuevo León.
El plazo para inscribirse en estos exámt&gt;nes termina el día
de hoy.

Los informes anteriores fueron
proporcionados por el Coordinador de Escuelas Preparatorias.
Dr. ,Tosé A. Pérez Gálvez, quien
dijo Que el examen o prueba de
arlmi¡;ión, se llevará . a efecto del
dia l Q al 13 de agoste;&gt; actual y
que los .interesados debén inscri.birse para el e fecto de dicha
prueba o examen. en .el Departa•
mento Escolar (Sección de Preparatorias), dentro de los tres
primeros días de la semana actual.
Los requisitos para ser inserí• tos son: presentar una fotografía
tamaño credencial y pagar una
cuota de seis peses.
Por lo que hace a los estudiantes de nuevo ingreso a las Preparatorias particulares incorporadas
a la Universidad, nuestro informante dijo que los exámenes se
harán en los propios planteles. en
presencia dP un representante de
la Universidad.

Futuros Bachilleres

Cientos de Estudiantes se Inscriben
en los Exámenes de Admisión de la _
UNL

SEMANARIO INFORMATIVO Y CULTURAL AUSPICIADO
POR EL PATRONATO UNIVERSITARIO DE NUEVO LEON
Autorizado como correspondencia de 2da. Clase en la Administración de Corleot
de Monterrey, N. L., el 16 de abril de 1951.

437

AGOSTO 5 DE 1959
MONTERREY, NUEVO LEON, MEXICO • AÑO IX
MATAMOROS 107 PTE.

--------------------------

PAPELES AL VIENTO

RAFAEL'
HELIODORO VALLE
por JUAN ANTONIO AYALA

E

l día 29 del mes de julio falleció en la ciudad de México el destacado escritor, publicista y profesor, Rafa~! Heliodoro Valle, destacado colaborador de VIDA UNIVERSITARIA y uno de los hombres que con mós entusiasmo se dió a
la tarea d-' dar a conocer la cultura hispanoamericana a todo
el mu".ldo. Su infatigable tarea deja profunda huella tanto en
Honduras, su tierra natal, como en México, su patria adoptiva,
como en los Estados Unidos de Norteamérica, donde vivió varios
años en activas tareas de panamericanismo. Rafael Heliodoro
es uno de esos frecuentes casos de conquista espiritual que ejerce México sobre casi todos los hombres de América; en Méxi-

co, RHV, como muchos hispanoamericanos encontraron calor y
sinceridad y amplio campo intelectual donde desarrollar sus tareas; caso semejante al que ocurrió con el escrito, Salomón de la
Selva, recientemente fallecido en París. El poder de asimilación
del hombre y el ambiente mexicano, su equilibrado nacionalis. mo, sus valores positivos que se proyectan sobre el ser de América, ejerce una atracción especial sobre aquel que pisa sus tierras, sus ciudades y entra en contacto con su pueblo. Escritores e intelectuales europeos han echado sus-raíces en tierra de
Anáhuac y su poder creador se ha visto enriquecido por una experiencia humana y social que no tiene par en el resto del Continente.
'
'
Hace dos años. aproximadamente, RHV cumplió sus bodas de oro Becas Para
como escritor; su larga carrera
literaria, desigual y con grandes
altibajos, deia un saldo favorable.
Yo nunca conoci personalmente a
RHV: es más, creo yo, que, a. cierta distancia tuvimos si no eneL Secretado de la"Universimistad, al menos, cierto alejadad ·de Nuevo León, Lic.
miento más o menos declarado.
Roque Gonzalez Salazar, en
Aproximad(:\mente, en 1952 ó 1953 runciones
de Recto,•, anuncia que
la Colección "El Hilo de Azul'' con la colaboración
del Instituto
(publicada en Managua. Nicaragua por un grupo de jóvenes y Mexicano Nol'teame1 icano de Reexcelentes poetas), incluyó en 3U laciones Culturales, ue otorgarán
catálogo el libro de versos de becas a alumnos y m1aestro~ de la
RHV "La Sandalia de Fuego", la- Casa de Estudios interesados en
mentable obra de utt poeta que aprender el idioma lrtglés y para
habla demostrado anteriormente el efecto, dió a conocu las bases
que lo que era de verdad.,Le hice correspondientes:
La beca comprende colegiatura
una crítica dura y despiadada en
el periódico "Tribuna Libre" de y libros para los cursos de tres
El Salvador. RHV escribió mo- horas a la semana, que se imoarlesto a la dirección del periódico, ten en el Instituto Mexicano Nortratando de identificar al autor dP. teamericano de Relacipnes Cultula crítica. El creyó, en aquella rales; los aspirantes deberán feoportunidad, que mi nombre era ner más de 16 años y ser alumnos
el pseudónimo del escritor nica- o maestros de la Universidad de
ragüense Alemán Bolaños, enemi- Nuevo León; la beca comprende
go y adversario suyo desde hacia tres trimestres consecutivos, comuchos años. (Una critica seme- menzando .con el trimestre sepjante ·aparecida, sobre el mismo tiembre-diciembre de 1959; los inlibro de RHV, en un diario de teresados deberán ocurrir al DeGuatemala, por muy poco provo- partamento de Extensión Univerca un incidente internacional y sitaria en demanda de mayores inocasionó el cese de varios elemen- formes y pr.esentar solicitud, ant~s
tos de su redacción). Posterior- del 15 de ágosto actual.
mente, en 1954 y en 1957, un amigo común quiso acercarnos en la
ciudad de México, pero los dos, mi actitud hacia RHV fue, preciprudentemente, declinamos tal in- samente, de estimación; textualtervención y evitamos el encuen- mente dije que "la aslracanada
tro. En aquellas circunstancias,
(SIGUE EN LA PAGINA 8)

Estudiar

l~glés

E

~.

~

FUTUROS BACHil,LERES.-Con Ya alegría característica de la juventud, aquí aparecen numerosos jóvenes que esperan tumo para su inscripción en los exámenes de admisión, indispensable requisito para ingresar al bachillerato de la Universidad de Nuevo León. Foto de Alvaro
Ríos, tomada ant" las oficinas del Departamento Escolar y de Archivos de la Casa de Estudios.

�l. UNIVERSITARIA"
PAGINA 2

...

PAGINA J

MIERCOLES 5 DE AGOSTO DE 1959

lado "Enfermera" dice así:

MrERCOLES 5 DE AGOSTO DE 1959

Galerla

IJNIVEBSITABIA
Dibujos de Aijonso Reyes Aurrecoechea

lng. Santiago Tamez Anguiano

lng. Santiago Tamez Anguiano
ACIO en Saltillo, Coah., el
11 de flebrero de 1914. Hb,o
su Primaria en el Colegio
ltOBERTS de su lugar de origen
Y los estudios correspondientes a
la Secundaria en el Hig-h School
We~leyan Institute, de San Antonio, 'l'exas, U.S.A.
Jngresó df'sput'is a la ESf'lJELA
NORMAL Y PREPARATORIA de
Ciudad Victoria. Tamps., tei:mina.ndo ahí el ba~•hillerato, para ingresar posteriol'mente como alum110 de la ESCUELA Sl:PERIOR
DE JNGENIERIA MECANICA Y
EI,ECTRICA del I N S T I TU T O
POLITECNICO NACIONAL. Ahí
en nuestro máximo centro de entei'ianza técnica verminó sus e6tu-

N

NIJÑEZ Y BOMINGIJEZ
en el silencio

Lic. Genaro Salinas Quiroga

dios profesionales el 20 de diciembre de 1989, recibiendo el titulo
correspondienfle el día S de junio
de _1948, fecha de su examen profesional Su ~is l'ecepcional fue:
"LA AMPLJACJON DE LA CASA
DE CALDERAS Y PLANTA DE
FUERZA DEL INGENJO DE EL
MANTE."
Su labor como maestro universitario se desarrolla. como sigue:
ESCUELA NOCTURNA DE BACH JL LE RES: 2 años1 1942-44
(DIBUJO); ESCUELA PREPA~
R_:'RIA NUM. UNO (diurna): %•
anos, 1948-50, (DIBUJO); FACULTAD DE CIENCIAS QUIMICAS: 4 años, 1942-H y 1958-50,

.

(ELECTRICIDAD); ESCUELA
INDUSTRIAL Y PREPARA'l'ORIA TECNICA "ALVARO OBREGON": 5 años, 1942-44 y 1947-50,
(ELECTRICIDAD); FACULTAD
DE INGENIERJA MECANICA Y
ELEC'l'RICA: 8 años, 1947-50;
FACULTAD DE INGENIERIA
CIVIL: 5 años, 1945-50, (ELECTRICIDAD).
De 9eptiembre de 1947 a 1950
fue Director de la Es&lt;'uela Industrial "ALVARO OBREGON", fundando en J947 la Facultad de Ingeniería Mee.ánica y Eléctrica,
que em~zó a funcionar en ese
mismo plantel y de la quoe tambifn fue Director durante sus tres
primeros años, hasta 1990.
En septiembre de 1950 fue llamaflo para ort\'anizar el 'l'eenológico de Saltillo. e.uva Dirección
a,;umió hasta 1958. En ese eiantro
de estudios imnartió hmhién su
cátedra de ELECTRICIDAD.
En 1955 vuelve &lt;'Omo Directol'
a la Escuela "ALVARO OBREGON", y al frente de la misma
siime hasta la fecha.
Entre los congresos de su especialidad a los cuales ha concurri110 esran los si¡:uientes: Primel'
Congreso de American Institute
ot Elec~rical Engineers, celebrado
en la c1mlad de México en 1948;
Congreso de la Asociación Mexi(',11na de lngeniel'os M e e á n i cos
Electricistas_. en la misma cimlad,
en 1954, as1 como a varios congresos de JLUMINACION celebrados en Chicago. U.S.A.
Durante el ejercicio de su acti•
vidad profesional ha tenido a· su
cal'go, entre otras. el proyecto y
J'ealiZ1IBión del alumbrado de las
GRUTAS DE GARCIA. habiendo
hecho el mismo tl'Bbajo J)al'a el
Edificio de la FACULTAD DE INGENJERJA OTVJL en la CIUDAD
UNIVERSITARIA.
Pf'rtoenece a la ASOCIACION
MEXICANA DE INGENIEROS
MECANICOS EL E CTRICISTA8,
de la cual ha sido Presiclente en
tres ocasiones.
H.S.O.

ACIO en Monterrey, N. L
el día 11 de Julio de 1909.
Hizo sus estudios primarios
en Laredo, Texas, y en la ESCUELA l\fiGUEL HIDALGO, de Nuevo Laredo, Tamps. En 1928 ingresó como alumno al COLEGIO
CIVIL DEL ESTADO, (del que
más tarde fue Directol'), concluyendo ahí los estuclios correspondientes a la Secundaria y el Bachillerato en 1928. En febrero
de 1929 inició en estudio 1le la carrera de Leyes en la FACULTAD
NACIONAL DE JURISPRUDENCIA .de México, donde reeibió título de licenciado en Derecho y
Ciencias Sociales el día 8 de mayo de 1984. Su tesis recepcional
fue: EL SALARIO MINIMO Y SU
TRASCENDENCIA NACIONAL.
En septiembre de este año
(1959) cumple 25 años como
maestro · en la. Universidad de
Nuevo León, ya que fue el dia 22
de s&gt;eptiembre de 1934 cuando fue
designado catedrático de INTR-0DUCCION AL ESTUDIO DEL
DERECHO, y SOCIOLOGIA, en
la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales. Posteriormente o e u p 6
también la cátedra de FILOSOFIA
DEL DERECHO en la misma escuela. Ha sido también pro~sor
de ETICA en las escuelas preparatorias: 21 años en la Preparatoria No. Uno; 17 años en la Preparatoria No. Tres (NOCTUR-

N

NA). De esta última escuela ,-.:
maestro fundadol' en 1989, Priacipiando a enseñal' en la mi._
Ia., clases de IDSTORIA DE M)D.
XICO y LITERATLRA.
Como funcionario universituie.
ha desempeñado los siguientet
puestos: lo. de marzo de 1950 lt
SJ de diciembre de 1955: Direci.
de la Escuela Pl"eparatoria Nú~
Uno, (en este tiempo fundó lli
Preparatoria Ní1m. dos, que ern-&gt;
pezó a funcionar como parte de le
Núm. Uno); septiembre de 19t'f
a dichimbre de 1955: Director 4Ja Preparatoria Núm. Tres (N~
turna de Bachilleres) ; de 1956 •
1958: Director General del COLE.
GIO CIVIL. Ha sido adtemás Re.
pl'esentante Maestro anfle el U.
Consejo Universitario · por on~
años consecutivos.
Como funcionario público ha si
do Secretario del R. Ayuntamien
to de Monterrey; Secretario de la;_
Junta de Conciliación; Agente del
Ministerio Público; Procul'Bdoe_:
del Trabajo; Diputado al Congre--,
so del Esta.do (LV Legislatlll'a, e
la actualidad), y en varias OCIM
siones, Gobernador Intel'ino def:
Estado de Nuevo León.
Ha escrito los cuatro libros si•
guientes: ETICA, (~xto en 1~
Preparatorias, 4 ediciones); LAS
NUEVAS RUTAS DEL DERE..
CH O ; ELOCUENCIA NUEVO.,
(SIGUE EN LA PAGINA 7'¡

Suscríbase a

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por RAFAEL HELIODORO VALLE

• El presente artículo es uno de los últimos que el desaparecido maestro americano Rafael Heliodoro Valle enviara a nuestro Semanario, del cual, durante muchos años, fuera
asiduo colaborador. En nuestra próxima entrega publicaremos el último capítulo aue e1
ilustre escritor nos enviara en torno a la interesante serie El l\1éxico de Bullock, "VIDA
UNIVERSITARIA" rinde un postrer tributo de admiración a quien durante mucho
tiempo fuera uno de sus más distinguidos c0laboradores y sobre todo, un gran amigo.
L 31 de marz&lt;J último falleció enSantiago de Chile un mexicano
ilustre que ha dejado profundas
huellas en la literatura de su patria y
que a su condición de escritor unía la
gentileza del mestizo que amaba a México ,con cariño entrañable y que quiso,
en v1speras de su muerte, ser sepultado
en su tierra natal.
.
Poeta, historiador, periodista, diplomático y hombre bueno, José de J. Núfiez y Domínguez vió la primera luz en
la población de Papantla, del rico estado de Veracruz, en una mañana de
abril de 1887. Sus padres, solícitos, encargaron a un maestro, don Donato
~rquez, ~':11par~ir la educación primana a su 11110 pnmogénito. Siguió luego estudiando en Puebla, en donde trabó entrañable amistad con un hombre
que iba a dejar huella. imborrable en el
periodismo mexicano, Rafael Alducin
fun1ad~r del diario metropolitano "Ex:
~ls1or, y en 1905 llegó .a la capital mcJ1cana, en don_de se incorporó a poco de
llegar, a la agitada vida periodística. El
entonces famoso diario fundado por
Rafael_ ,Reyes Spíndola "El Imparcial",
le_ abno sus puertas, encargándole crówcas de teatro.
Pero desde entonces su gran placer
fy~ vagar por las calles de México hund1endose en su pasado histórico, aspirando l?s. perfumes de la leyenda y de
~s .trad1c1ones, y para sus artículos histoncos empezó a usar el seudónimo de
''El Cronista de Hogaño". Porque el joven. p_apantleco no se conformaba con
escnb1r versos y estudiar en la Escuela
Nacional Preparatoria, sino que· sentía
una pr?f~nda afición por la historia.
Escnb1ó para la "Revista Moderna"
fa~osa en esos días. Y un buen día s~
~migo Alducin lo invitó a colaborar con
el en una revista que deseaba remozar
Y Nú~ez y Domínguez se convirtió así
en d1t~ctor de "Revista de Revistas'.
· Fu1; alli en donde empezó a revelar su
cara.&lt;:ter generoso, su deseo de ayudar a
los Jovenes Y de que México no fuese un
coto cerrado sino que sus hombres de
}~tras alternasen con los otros del con•
tinente. Gracias a él pudo Ramón López Velarde publicar su primer libro
qu~ fue "Sangre devota" (1916) yapa:
rec,~ron páginas de Rafael López, otro
escntor Y poeta importante. Allí se die~ conocer los primeros versos de
artm Gómez Palacio, Miguel Othón
Robledo Y X!vier Sorondo. José Juan
Tablada puhhcaba sus prosas exquisitas
1 José D; Frías escri~ió allí sus primicias
de poesia. Y los mcontables amigos
de Núñez Y Domínguez se reunían des~ pa_ra di~cutir y hablar de las novees ht~ranas Y de sus propias obras.
tertulia se reunía -según recuerda
anuel Horta- en una casa de la calle
!a M~g~olia y se leía, se discutía, se
· cia mus!ca y uno de los asistentes a
11a, ~artm Gómez Palacio, la descrieb_
16 as1:

E

~t

t
t

Colonfa de Guerrero, calle nombre de
F
(flor,
r~nca Y hospitalaria casa de vecindad
Dllentras la ni-ña dice versos de actua:
ab
(Iidad
uela, en un suspiro, recuerda (Cam(poamor • •.,,

Ti e m p o s románticos aquéllos...
El primer libro de Núñez v Domínguez ·
fue uno de historia, "Perfiles heróiéos",
y luego vino la monoi,-afía "El rebozo"
(Apuntamientos de un anrendiz de cronista), aparecido en 1916, v su primer .
libro de poemas: "Hnlocausto" (1917).
En el mismo año publicó "La hor!Cl del
Ticiano" (1917). y se sia11iernn "M1í5ica suave" v "F.l in Mil dolor". Posterinrmente pnblicó "Esourna del mar'',
"F.lee:ía v ET)inirio rl,,1 °P!'ln:Jh!'lnim".
"C&lt;1rtas ~in sobn~" v "PMtcfatas ele sonetos" (1958). Una sderción ctP: ooemas aoarer;/2 con el títul() de "-Poesfas
selectas'. De prosa v cróniras literarias
o históric::i~ :1oarerieron "Cuentos mexicanos" (197~). "Las :11:i~ abierta,". "El
irnae:inero del amor". "T .,:i 0;;tos" v
"Gestas del solar nativo" (19~1). De
crítica "Los po&lt;&gt;h, ióvenes de M~xico v
otro, ens:ivos litf'rarios nacionalistas"
(1910). Y los libro&lt;; de invt&gt;~til!;:ir-inn
l1istórira de inaprt&gt;r-i..ble con&lt;;11ltq_ "TTn
virrev füneño en Mrxico' f1930). "Al
maruPn de 1:i. 1,i~toria" (19W), "Martí
en Mhdco" f19H) v "T ,:i. Virreina mexicana". Sobre 1a .afición taurina publicó "Tanmmaquia mexicana". A su
regreso de Franl'ia. "F.&lt;;critores franceses·
contemporáneos" (1941) y muchos folletns v artículos sobre diversos tónicos.
No fue, oues. de extrañar onP. las Aatdemias de la Lengua y de la Hi&lt;;toria le
abriesen sus puert::is oara contarlo como
unn de &lt;;11s miembros.
En 1946 ingresó en el servicio diplomático v ]o vimos en Bruselas or~anizando e] redescubrimiento de Frav Pedro
de G a n t e por sus compatriotas ,-le
aquella ciudad, que no se habían aún
percatado que tenían a tan ilustre compatriota que organizó la educación de

Enfermera que vas por Ias sa1as
de Ja clínica, blanca cual tú,
con tu toca de nítidas alas
,
y tu ingrávido andar de querub:
tú no puedes curar la dolencia
que hace tiempo me hundi6 su pufíaI,
pues los sabios, con toda su ciencia
no han hallado remedio a mi mal.

Ni tu mano de nieve y de seda
que aun hiriendo no causa dolor
y aJ vendar una Ilaga remeda
desl10j;ues cual cándida flor;
ni tu voz, que es un mágico ungÜ"'r.tto
los indígenas en ]a N neva España ape- y el sedante mejor que me das,
nas tem1inada lá conquista llevada a e.a- mi terrible e ignorado torment,
bo por Hernán Cortés. Luego fue a la no podrán aliviarlo jamás.
República Dominicana, en la que asiló Y es en vano que intentes mi pe.lhl
generosamente a los perseguidos políti- con tus ojos celestes calmar,
cos de aquel gobierno que acudieron a pues la pena que el pecho me 11ena
su embajada; en seguida pasó a Hondu- no hay doctor que 1a sepa curar.
ras y finalmente a Chile, en donde pcr•
maneció cinco años.
Pero infatigable en todo lo que em- Enfermera, idea! enfermer~
prendía y cumplido en sus deberes ofi. caridad en gentil juventud,
ciales, antes que diplomático fué inves- no podré, aunque tu alma Jo quiera,
tigador y en P.trís entre 1937 y 1939 nunca hallar mi perdida salud.
hizo fotografiar más de tres mil documentos que se hallan en la Biblioteca
Lleg6 por última vez a Méxioo en
Nacional de aquella capital y que forman la famosa colección Aubin-Goupil, diciembre de 1958. Le vi y conversé
que contiene inapreciables manuscritos con él sin imaginarme jamás que iba a
pertenecientes a la historia de México. ser por última vez. Se quejaba amarY de ese viaje a Francia atrajo en sus gamente del mal estado de sulud y sopetacas los originales de un libro que portó una nueva operación. Pero sali6
tituló "Escritores franceses de hoy", que nuevamente rumbo a Chile, quizá con
el ánimo de decir adiós al país de Lauapareció en México en 1941.
De todas sus estancias en tierras ex- taro, pero ya no pudo regresar con vitranjeras Núñez y Domínguez extrajo da. Una tarde le estuvimos esperando
lo mejor del espíritu de esos países y lo en vano, pues llegó la -noticia de que
trasfundió en la esencia mexicana que había mejorado y deseaba ardientemc,1de él emanaba, convirtíéndolo en con- te regresar a México. Una ambulancia
versador ameno y erudito. Raúl Silva esperaba en el aeropuerto y el cuarto
Castro, el magnífico crítico literario de una clínica estaba listo para recibirchileno, ha dejado en párrafos de afec- lo. Pero no llegó.
Gran mexicano, amigo íntegro y homto una interesante semblanza en la que
destaca las actitudes humanas de Nú- bre bueno además de sabio, Núñez y
ñez y Domínguez en Chile. Da ade- Domínguez deja un vacío en las letras
más a conocer el último poema del "va- de su patria. Vendrán otros más sabios
te' .,-como solía llamársele comímmen- quizá que él pero será difícil que puete en México-, escrito cuando la in- dan igualarlo en sus sentimientos huclemente enfermedad que lo llevó a la manos Y. cordiales hacia los demás, en su
tumba había hecho sus primeras apa- curiosidad por todo lo que significara
riciones .. . escrito al "modo romántico', cultura en los demás países, en su incomo dice Silva Castro, es una demos- fatigable dinamismo. Su ausencia setración de la sensibilidad de la época en rá siempre deplorada como hombre y
los primeros años de este siglo. Titu- como maestro. ·

LAS BURLAS VERAS

Disparates·Se uctores
por ALFONSO REY~S

214

H

ACE tiempo, mucho tiempo, di

· con un libro cómico .publicado
por la Nouvelle Revue Francaise. Comenzaba con el relato de una .
exploración por algún país selvcítico y
ruinoso. Se usaban los palabras de la
manero más caprichoso y absurda, y
en esto residía el encanto humorístico
de la obro. (Entonces, pasaba por có•
mica; hoy sería sublime, según el vuelco o catástrofe acontecida en la estét~
ca).
Aquello rayaba en la inbecilidod, y
sin embargo confieso que me divertía
y me descubría no se qué ignoradas
relaciones entre las palabras, más allá
sin duda de la rozón: "Caminábamos
a trompicones -decía el autor- porque se enredaban en nuestras piernas
las lianas y las sífilis, y de cuando en
cuando aparecían los basamentos, zócalos y pederastas de algún templo desaparecido".
De repente vino a mi memoria la
traduoci6n del Zaratustra de Nietztche
(la España Moderna), firmada por "el

eminente escritor que se ocúlfo bojo
el seudónimo de Juan Hernández." -dice la advertencia editorial- y hecha
según me· aseguraron por José de Coso, un viejo "institucionista" español
que dejó muy pronto la partida y se
alejó, como el propio Zoratvstra, para
recluirse en su soledad. Aunque después me encuentro con esta traducción
firmado por Pedro González-Blanco en
la Biblioteca Sempere. No se cuál será el dato verídico.
A pocas líneas, la traducción luce un
disparate garrafal. Zaratustra se dirige al sol y dice: "Te esperábamos todas las mañanas, te tomábamos lo superfluo y te bendecíamos". Evidentemente se quiso decir lo indispJ)nsable.
Con todo, la frase se me pegó como
una enfermedad gustosa y atractiva.
"¡Qué lástima -decía yo para míque superfluo no signifique eso! El uso,
aunque equivocado, es tan agradable.
Tomar lo superfluo parece aquí algo
como disfrutar apenas un f,ujo ele superficie, un liauido aue se espuma li•

•

geromente sin entrar mucho la cuchara".
Pero hoy que cuidarse de estas tentaciones y morbosidades. Así empie•
za el cáncer lingüístico. Yo no sé si
Freud habrá entendido los casos de
esos hombres dados a inventarse un
lenguaje o unas expresiones arbitrarias, hijas de su aptojo. Nuestro Vate
Frfas acostumbraba hablar así: "Posó
uno bíruto a todo melena". Quería
decir: "Pasó corriendo una muchacho". En sus días, infestó el barrio de
Montparnasse con este misterioso dialecto, entre los hispanoamericanos de
París, naturalmente. Posible es que algunos lo recuerden. ¿No se hallaba
entr~ ellos Miguel Angel Asturias, que
escribía poco después su "Emulo lipolidón" (Pantomima jitanjáfora) antes de
dar con su verdaoero camino?
Yo he hablado de todo esto- en mi
ensayito Las jitanjáforas. No quiero
repetir lo que dije, no quiero saber lo
que dije,

26-Vlt-1959•

�PAGINA 4

La Crítica
de los Jóvenes

En la Universidad de Nuevo Leon

El Concurso de Oratoria de "El Universal"
ATO el patrocinio del Gobierno &lt;le! E s t a &lt;l o , del
Ayuntamiento &lt;le Monterrey }' de 1:t Universilb&lt;l de Nuevo León, lle,·ó a cabo el Departamento de Extensión Univcrsit:ma
los traba¡os &lt;ltl Concurso de Oratoria dt: "EL UNIVERSAL" (diario capitalino,) con e) objeto &lt;le
seleccionar al Represen t a n t e de
Nuevo León ante el XII CONCURSO NACIONAL convoc.1do
por el mencionado diario.
Participaron en la justa eleme~,tos de todas las escuelas de la Universid:id, haciéndose primero l.1
competencia interna para elegir a
los representantes de cada escuela
después de éstos entre sí hasta lle:
gar a la eliminatoria final, con te- PRIMER LUGAR: Héctor J. Gar-

B

BENAVIDES SALAZAR, de la
Facultad de Derecho y CienciJs
Sociales. El tema que desarrolló
fue: "PROBLEMAS DE LA JUVENTUD." Al finalizar los diez
minutos reglamentarios alguien se
(SIGUE EN LA PAGINA JI)
lo hizo ver al orador. Antes, en
------·---------------------mitad del discurso, la concurrencia, irreverente al fin, había rubri- 1/11• .. .1
cado con sonoras carcajadas, frases \J ~
. ., ~
tan vagas como esta: " ... Realmente la juventud va por muy
mal camino: me apena decirlo, pero así es ... ·•; y esta otra, pescada
al vuelo entre el murlllullo general: " ... Se necesita estud iar para
' l1
tener buenos ideales . ..." Despu&lt;:~
¡
el exponente explicó que el mal
camino de la juventud consistía en
que ésta· no atiende los consejos

',,

Or q ••,~ sera.

.-

, l

1.

:;

~

cía, alumno de la Facultacl de Derecho y Ciencias Sociales.

SEGUNDO LUGAR: Even Garz.'\
Mascorro, estudiante de la Escuela. Preparatoria Número Uno. DeaarroJI6 el tema: "MIGUEL DE
CERVANTES."

ma improvisado, y en la cual participaron sólo 5 oradores: 4 de la
FACULTAD DE DERECHO Y
CIENCIAS SOCTALES y I de !a
ESCUELA PREPARA T O R I A
NUM. liNO.
El evento final se llevó a cabo
a las 5 y media de la tarde del 24
de julio en el AULA MAGNA "FRAY SERVANDO TERESA DE MIER," abarrotada casi
totalmente por el numeroso público, compuesto en su mayoría por
estudiantes de nuestra M á x i m a
Casa de Estudios. El H. Jurado
Calificador tomó su lugar en la ·
plataforma y, ante la . respiración
suspendida de la festiva concu•
rrencia, pasó al micrófono el primer concursante: FRANCISCO

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ningún material de construcción responde con tanta e f i ca c i a como el

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de Derecho, qujen expuso el tema: "lNDEPEND EN C I A, R-EFORMA l:' REVOLUCION :MEXICANAS."

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por JOSE AlVARADO

SION." Este discurso también f~
interrumpido en su mitad, aunq~
esta vez por el estruendoso y
pontáneo aplauso de los presentes
y una ¡ubilosa porra de un grupo
de estudiantes. Esta pieza tuvo
una exposición sencilla y elocu:l),

bien intencionados que se le dan.
Hasta aquí el primero, y a lo que
sigue.
El segundo orador que pasó a la
tribuna fue HECTOR J. GARCIA, también de la Facultad Je
Derecho. El tema que desarrolló
fue: "LIBERTAD DE EXPRE-

por HORACIO SALAZAR ORTIZ

PAGINAS

MIERCOLES 5 DE AGOSTO DE 1959

:!'.ffERCOtES 5 DE AGOSTO DE IY,Y

y

SAN LUIS POTOSI

·

O es una casualidad que, a
un mismo tiempo, los estudiantes de algunas escuelas universitarias y los alumnos
de otras tantas dependencias del
Instituto Politécnico, muestren curiosida&lt;l por conocer de viva voz
el pensamiento de algunos periodistas independientes sobre algu-.
nos problemas históricos y políticos del México contemporáneo.
Ello obedece a la inquietud justificada de muchos jóvenés y a suinconformidad con los puntos de
vista que se les ofrecen en versiones oficiales y oficiosas. En víspera de la conmemoración de los
cincuenta años de Revoluci6n mexicana, surge una generación crítica, ávida de conocer la verdad y
de trasponer los muros de una interpretación histórica, ofrecida por
los voceros de grupos que han estado en el poder durante largos
años y por los monitores de las diversas facciones revolucionarias y
antirrevoluciona rias.
Se trata, en verdad, de algo que
ya ha venido gestándose durante
'l&gt;S últimos años y se ha expresado
· ¡a en varias manifestaciones juve.1iles, en libros, manifiestos y pu:ilicaciones escolares. Los jóvenes
quieren saber porqué la Revolu·ción
no ha cumplido totalmente
Ernestina Garfias, famosa cantante de ópera.
sus metas, cuáles son las. causas y
quiénes son los responsables de
ello. Y tienen razón.
Han escuchado y leído ya mU:chos elogios a .la Revolución y a
sus hombres. Por sus oídos y por
sus ojos han pasado muchas promesas; la leyenda de los guerrilleros y los caudillos cruzó las horas ide su infancia. Y, sin embargo, contemplan por una parte la
pobreza del pueblo, su difícil acpor el Licenciado ALBERTO GARCIA GOMEZ
ceso a la expresi6n política y la
ON sincero júbilo ha si- colaboración exclusiva, ha con- riqueza opulenta de una casta que
se dice a sí misma de revolucionado recibida la noticia tratado a una de las destaca• ·
rios,
das
figuras
en
el
mundo
musi-no solamente en nuestros círculos artísticos- sino en cal, el maestro Anton Guadagtodas las esferas sociales de no, quien es uno de los maesMonterrey, de las próximas ac- tros directores del Metropoliton
tividades de un nuevo conjun- Opera House, de Nueva York.
El maestro Guadagno imparto orquestal, que bajo el rubro
de Orquesta Sintónica Mon- tirá sus valiosos conocimientos
t~rrey y bajo el patrocinio de al nuevo conjunto por espacio
nuestra Universidad de Nuevo de tres meses, a partir del mes
León, iniciará una nueva épo- de agosto, esperando así poL m111estro venezolano Roca de actividades musicales en der contar con su preparación
mulo Gallegos, ano de los
nuestro medio, que, por des- para la ya próxima temporamejores novelistas contiemg racia, carecía de una organi• da de ópera, que será la sép- poráneos hispanoamericanos, ha
zación de este tipo para los tima, teniendo verificativo en cumplido 75 años de vida. Naci6
en Caracas, Venezuela, el 2 de
gra ndes eventos operísticos y el Teatro Florida, el 1o. de oc- agosto de 1884.
tubre.
artísticos.
Justamente se ha catalogado al
Las obras ·que serán presen- destacado autor de "Doña BárbaPara la realización de tan
plausible fines en pro de la cu1- tadas al público de Monterrey ra", como el novelista de América
y en verdad pocos escritores contu ra musical de nuestro país, y en el que -hará su debut la sidero se podrían comparar con el
la Opera de Monterrey - ins- nueva Orquesta Sinfónica, son: maestro Rómolo Gallegos, entre
titución que tanto ha venido El Trovador, Baile de Máscaras, ellos y para mi gusto podría citar
haciendo por el desarrollo y Sonámbula, Barbero de Sevilla, al enigmático Bruno Traven y entre los escritores mexicanos a ctuadifusión de la música en una Manón Lescaut y El Murciélago. les s61o a uno: Martín Luis GuzEntre los artistas de primerí- mán.
de sus más elevadas formas,
La novela de R-0mulo Gallegos
como lo es la ópera-como una
(SICUE EN LA PAGINA 8)

N

La Orquesta Sinfónica
''Monterrey'' de la
Universidad de N. León

Observan que, a pesar de lo que parte, una nueva aristocracia forse les ha dicho, México no es to- mada por muchos acaudalados qu:
davía una. nación moderna y que se dijeron y se dicen revolucion:igrandes zonas del país y grandes nos.
Por eso quieren oír voces indenúcleos de la población viven aún
en condiciones semejantes a las del pendientes. Ya se fatigaron de los
Porfirismo. Sobreviven los caci- discursos, las declaraciones, !as
ques en muchas regiones, la de- promesas y los llamamientos a la
mocracia es un mito en gran par- esperanza de quienes ocultan L1
te de los municipios, el agio y la parte m~s desagradable de la ver•
especulación hacen pres(l de la eco- dad y se empeñan de querer con•
nomía popular y la carestía abate vencerlos de un progreso popular
gran número de hogares. Pero en cuando hay tres millones de seres
los discursos se habla coh énfasis sin escuela y los aspirantes a brade la prosperidad nacional y se ceros se aglomeran en las fronterinden homenajes a la democracia ras para of,ecer en tierra extraña
y a la Constitución, mientras cier- un trabajo que aquí no pueden
tos exfuncionarios hacen cada vez desarrollar.
Estos grupos de jóvenes, miemmaya"r gala de una riaueza tan rebros
de una generación dispersa
pentina como inexplicable, pero
por
todos.
l&lt;?s sitios del país, amancoincidente siempre con su paso
tes de la verdad y aficionados a
por el poder.
Algu11os de estos jóvenes se la claridad, son, ya desde ahora,
sienten muchas veces inclinados a los mejores críticos de la Revolusuooner que la Revolución no ha ción mexicana y de todos sus
sido sino el c6modo ne&lt;.&gt;;ocio de hombres.
Ante ellos tendrán que responunos cuantos y si no lo nieman t'&gt;der
todos los que un &lt;lía creyeron
davía de un modo definitivo es
que
al pueblo se le podía engañar
porque conservan aún alguna esperanza y no se. resi¡rnan i pensar de un modo permanente tocios los
en Que tanto heroísmo de C1ue se que se equivocaron y, por dOJ;!matismo, espíritu sectario o, peor
les ha hablado, ha sido inútil.
Pero quieren oír voces libre~ aún, por cobardía o conveniencia,
para normar su criterio. No creen han persistido en sus errores.
Para , estos muchachos, sanos de
en aquellos que, en medio de eloalma
y con una limpia intransigios a Madero. Zapata y Obregón,
justifican la absurda política eco- gencia, no habrá mañana falsos
nómica del último cuarto de si1:do héroes, falsos profetas, ni falsos
y callan la censura contra los fal- promotores de la economía o la
sarios v los enriquecidos de la Re- cultura nacionales. Ante sus ojo~,
cada quien adquirirá sus dimen. volución.
siones justas y nadie podrá ocul, No tienen nada ,de ingenuos los, · tar el falso valor de su obra.
Jovenes contemporaneos, aunque s1
Ellos serán los mejores, los más
mucho de sinceros y de puros.
exigentes
y los más justicieros de
Perciben que la Revolución fu-:
los
críticos
y pobres de quienes
una lucha para elevar las condiciones de vida espiritual y material tratan de engañarlos o desorientardel pueblo mexicano; pero se des- los. Les será imposible y contr:iconciertan al observar, después ele producente.
cinco décadas,. tanta meta sin al-De "El Porvenir".
canzar, tanta pobreza y, en contra

.

Los 7 5 Años de
Rómulo Callegos
por S. FLORES LONGORIA
se des{'nvu,elve por lo general en
las inmensas llanuras venezolana.,, como en Doña Bárbara, en
las pampa,s septentrionales como
en Cantaclaro o bien en las selvas
caucheras, como en Canaima; de
t~tJas ma neras e.ste escritor neces:ta de los grandes escenarios naturales para desenvolverse mejor
Y al ha.ce rio lo hace con verdadera mwestría; I o s paisajes que
e?1ergen de su pluma cobran tal
v_,gor, que a veces no se sabe qué
tiene más importancia en su novela, si _éstos o sus personajes.
Hay sm embargo una cualidad
que aerecienta el valimiento de
este notable escritor. Rómulo Ga(SIGUE EN LA PAGINA 7)

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�PAGINA 6

111 de

MJERCOLES 5 DE AGOSTO DE 1959

Agosto de 1291

La Democracia Suiza en
los Cantones
E

NTRE las democracia s que
existen hoy en el mundo
por el profesor GEORG THURER
es la Confederación helvética la más antigua, pues sus orí• blo su izo fi.ia como sobera·no el nas económicamente dependientes
genes se remontan a la más leja- plan del edificio, y para cada mo- prefieren, sobre todo. la votación
na Edad Media. El lo. de Agosto, dificación de las condiciones se re- secreta. Pero, ¿no dijo Pericles:
cuando repican todas las campa- quiere el consentimiento de la "El SPcreto de la libertad es el
nas y se encienden las fogatas en mayoría del pueblo y de los Es- valor?" Compartimos su opinión,
las montañas en homenaje al día t ados. Aun en el caso de las le- y la experiencia de la comunidad
nacional de Suiza, el pueblo en- yes oue ha promulgado, en cali- nacional la refrenada. Si Luis
tero piensa en que a comienzos da d de legislativo, el parlamento XIV dijo: "El E&lt;;tado soy yo," en
de Agosto de 1291, a orillas del -el cunl se comoone de dos cá- esos hombrPs libres prevalece la
Lago de los Cuatro Cantones, en maras: Conseio Nacional y Con- sent encia: "Nosotros somos el E sel corazón del país, se selló la sejo de los E stados-. puede el tado." Toda democracia debiera
alianza eterna, que unió, por de pueblo. gracias al referendum
permitir que se hiciese visible en
pronto, ti-es municipios de valle. aoi·obarlas o rechM,.rlas. si así 1~ alguna form a la comunidad viva
El número de e~tos lugares, como qmerPn las firm"s. fácihnente pre- de los ciudadanos, pues. de lo conse les llamaba antes - hoy se les sentañRs, de treinta mil ciudad'l- tr.irio, el Estado se convierte fállama cantones- ascendía en el nos Pero lo que vale para toda cilmente en la "mano fría", Pn la
siglo XIX a venticinco, de los cua- la ?,asa, v~le tam biE5n nara los "'ni- esencia abstracta. en la oficina
les seis son medios cantones. sos _ particulares de los veinticin- alejada de la vida. Por eso Suiza
persevera tenazmente en los caEllos constituían una confedera- co c;,nfones. y aun. "Il 11 ito !!'.rad'&gt;
ción libre, una asociación de Es- tambi~n para las "'habitaciones"'. bildos abiertoR. que Re ocuoan en
tados, en la cual cada miembro se- e~ _dPc1r . 011r.a los t res mil muni- los asuntos princioalcs de las '\l•
guía siendo soberano y el poder cm,os. aprox1marlamente. Por eso deas y a menudo hasta de los Escentral carecía casi de poder ocurre a menudo oue un suizo tados: únicamente las grande!=:
cuando un cantón quería segui1· t~nga oue ir a las urnas ocho 0 poblaciones tienen un parlamento
su propio camino. Sólo el año diez v1;r~s en el curso del ;,ño pa- municipal. La autonomía munici1848 trajo el decisivo cambio ha- ra dec1d1r una vo1ación. Sin em- pal ofrece en cierto modo oporcia un Estado confederado más bargo. a veces se internonen asun- tunidad de aprender la peoueña
fuerte. De,de entonces la polí- tos electoralPs. pues el pueblo eli- tabla de multiplicar de la demotica exte1ior y la defensa nacio- ge sus conspieros y sus jueces y cracia. En la jurisdicción del muEL CERVINO (4505 m.), una de las éimas alpinas de mayor
nal son asuntos del E stado fede- e!1 muchos lugares hasta una secelebridad, vista desde el lago de RiffeL
ral, el cual representa un gobier- ne ei:itera de funcionarios, como,
(SIGUE EN LA PAGINA 8)
no propio en el Consejo Federal y por e1emplo. los mae&lt;;tros. La ex..
también una economía. A los can- traordinaria importancia del detones no les está permitido esta- recho electoral hace en cierto
modo comprensible el oue mublecer adwrnas propias ni emitir
monedas. Estas medidas consti- chos suizos n? sean 011r1iñarios. o
tuían una condición previa para no lo sean aun. del derfl&lt;'ho Pll'C•
,rl desarrollo de la industria suiza. toral fPmenino. Ello Pxi.eil'ia iusSe hizo también valer la resolu- tamente. no sólo un derecho' elerción de establecer un gobierno co- toral. como en la gran mavorÍll de
mún. Nunca'hubo una "'crisis de la&lt;; demás democracias. sino t11mJ?"abinete", en la cual, por -ejemplo, bién la preparación para muchos
dos o aun los siete consejeros fe- problPmas de este orden.
derales renunciaran. Gracias a la
E sta trascendenria del derecho
neut ralidad permanente, a una di- electoral es también una de las
recdón sensata y a un buen ejér- razones por las cuales Suiza ha
por GUIDO CALGARI
cito nacional pudo Suiza aleja las lleg;inr¡ a spr el país de las escue•
guerras mundiales de sus fronte- las. En efecto, seria una aventuras.
Modesto, es, pues. el Pacto, y sin embargo, 111
ra sin irrnal conrPdPr al Pueblo un
IDZA se fundó, como es sabido, en el Pacto
nuevo audaz en un aspecto: la audacia de no fija
Sin embargo, sería falso suponer grado tan grande de poder si no
d_e 1~~1, que a su ~ez, constituye la consoun término: rige por siempre. Por lo tanto, hay ea
que el Estado confederado haya se le educara desde temprano nahdacion de una aJ,anza más antigua. Los
su base dos sentimientos muy elevados, de orden hutraído consigo una centralización ra la prudenria y el rPsneto. Por contratantes del Pacto, unidos por un juramento
irresistible que hubiera r educido eso Pxig-e la sobnanía nopular
(Eid), pasa ron a ser compañeros en el juramento
mano y de orden religioso: el primero es que ague,
a los cantones a simples distritos. también unii esmr!\la Dopulnr oue (EidgenosstnJ, es decir, a la manera latina y con
llos hombres creían en la palabra empeñada. Hot
Cierto es que en el curso de este frecuenten los niños de toda; cla- Ja misma raiz etimológica, "confederados". Se desesto parece cosa insignificante, pues la política JJGII
siglo fueron unificados el derecho ses sociales : la escuela ponular c&gt;s conoce e] autor del Pacto; el documento no lleva
ha hahituado a ver que se reniega de toda amistal,
civil y el derecho penal ; pero la una escuela nara el pueblo. La firmas, 11ino únicamente los sellos de las comunida-que los tratados d1e alianza se pisotean y IOl! qm
administración de la justicia fue instrucción pública, desde Jos gra- des del valle, :V algunas expresiones latinas hacen
establecen el resJ)f'to de la neutraiidad de ot•
dejada a los tribunales cantonales, dos inferiores hasta llegar a scen- pensar en la in1Juencia de la famosa escuela juridi•
E stados se violan cuando los intereses así lo acoa,
naturalmente que con la posibili- diendo. a las siete unive;sidades ca de Bolonia,
sejan; prome&amp;as ruidosas de alianza se r epudian po,t
tfod de apelación al Tribunal Fe- y a la E~cuela Superior de Comercas Sf'manas o pocos m eses después de contraídatj
Los aliados dP 1291 no eran revolucionarios.
deral, que, desde la única r efor- cio de San Gal!, es asunto de los En efecto, manifestaron que renovaban nn tratado
cuando 110 ocurre que, directamente, se les convie.,
ma total de la Constitución sui- cantones.
te en instrumentos de contumelias y de agresionet,
antiguo y afirmaron el deber que correspondía a
za (1874). funciona en Lausana
Los montañeses de 1291 creían en la palabra y duLa democracia entretanto ha cada uno, SP-gún su condición personal, de prestar
como Corte Suprema de Just icia. asumido formas muy difer~ntes al propio señor "la obediencia y los servicios a él
daban que se pudiese faltar a ella: la promesa, la
El Tribunal Federal de Segurt- en los cantones. De una manera
obligación eran ~agradas. Hay en este profunde
debidos": no ha;v. por lo tanto, un concepto de lidad tiene su a~iento en Lucerna y por cierto. muy particular, son'. bertad y de ifwsldad social para todos los habitantes
respeto por los demás un profundo respeto por ..
la única e~cuela de la Confede ra- por ejemplo, las asambleas rura- de la comunidad y hay. no expreso, pero evidente,
mi~mo.
ción. la E scuela Superior Técnica les ("Landsgemeinden") en los el sentido dtel respeto hacia el Imperio, que era la
Obligación eterna, además. Audaz, sin duda,
F cdeial (más conocida por Escue- cantones más peoueño.s. Desde única e importantt&gt; realidad política del momento.
puesto que debia ser juzgada únicamPnte según el
la Politécnica) , se estableció en hace más de medio milenio se
criterio de las voluntades humanas; pero esperabU
Prudentes y modestos, lo'l confederados se garanZurich, y no en la "ciudad fede- reúnen en la primavera doscien- tizaban recíprocamente determinados b:&gt;ent&gt;s comude Dios y tenían confianza. -en El. Midieron la prornl" de Berna. De esta distribu- to.&lt;;, trescien1os, quinientos o aun nes: en primer lugar, la continuidad de los derepia voluntad y la propia lealtad; después, persu..
ción de las instituciones más im- mil hombres ba.io el. ciPlo libre pa- chos consuetmli11arios, de las autonomías judiciadiclos como estaban de la bondad de su causa, lá
portantes se infiere que no se qui- ra celebrar una sesión solemne. rias y el derecho de deJlensa contra las agresion1&gt;s
pusieron bajo la protección del Omnipotente. 11
so robustecer desmedidamente un F orman el llamado circulo. En Y las ofensas; una política realista que r ehuye de
pi:-odigio t!_e un Pacto que dura más de seiscien~ _')
centro.
Mirándolo bien el fe- los dos medio cantones de Appen- las promesas entusiásticas y que sP atiende al sensesenta anos no se df'be, pues, tanto a sabidurll
deralismo constituye un r¡sgo fun- zell llevan aún los hombres una tido ele Ja oportunidad y de la medida. Frente a
Jegi~lativa y sagacidad política cuanto a estas dGt
damental del Estado suizo. Cada daga como signo del derecho de la "maldad de los tiempos", por lo tanto, la leal
cualidades elementales y huma,nísimas: honesti.i.
cantón tiene su propia fisonomía sufragio. En Appenzel) Ausser promesa del consejo y ayuda recíprocos; en el caso
y f1e.
como tiene su propio escudo de Rhoden, una "Oda a Dios" y una de "agresiones", la promesa ele la lucha en común,
Hasta 1798, es decir, por más de cinco siglos,
arma~. Tiene también su propio oración en silencio abren la seSuiza no tuvo constitución aJguna. Todo nuevo
con tocias las fuerzas y todos los medios en su pod•er.
gobierno y su propia constitución. sión , que se cierra con un jura- En las relaciones de la política interna, la obligapaís que se adhería a la Confederación estipulaba ua
Verdad es que la Constitución Fe- mento solemne. Cuando es elegi- ción de '"los más prudentes" de intervenir par11 sua-tratado particular y se comprometía a respet.a-r el
deral fija las líneas fundamen- do un nuevo funcionario, los homPacto funtlamental de 1291. .. Es significativa la
v!zar las di'iCordia.s eventuales, es decir, un princitales a las cuales tienen que ate- bres, que se mantienen en pie en pio de absf Pnción en los conflictos ajenos y un prinfuerza moral y política que el venerado Pacto de
nerse todos los cantones, según el torno a las autoridades, levantan
los orígenPs ejerció a través de los siglos: a él reprincipio de que "'el derecho fe- las dagas para indicar a las trom- cipio de arbitra je. Una novt&gt;dad en lo que hoy se
currieron 101, Confederados en los momentos mát
deral prevalece sobre el derecho petas adonde deben ir efectiva- define como dnecho penal: el deber de recurrir al
difíciles de la historia, frente a las guerras promocantonal". Las constituciones can- mente a buscar, con toques de juez-, es decir, la prohibición de la faihida o venvidas por los extranjeros y frente a las implacable,
tonales no puede contener nada trompetas, el nuevo miembro en- ganza personal, que en los territorios del Imperio
sólo fué abolida dos siglos después mediante el deluchas civiles. Y su espíritu -pues hay tambié■
que contrarie a la Constitución tre el pueblo y tienen que conduque hablar de espíritu- salvó siempre.a la pequeñ•
Federal; tienen que a.segurar los cirlo a la silla. En completo si- creto de H95. Se estable&lt;:ían penas para los aseConfederación de los Alpes, la cual llevaba en sí to•
derechos políticos de acuerdo con lencio se efectúan las elecciones sinos, los la,drones, los incendiarios; se fijaba clarados los posibles gérmene6 de disolución: )enguas di•
las formas republicanas y ser y las resoluciones de asuntos so- ~ente el principio de los magistrados nativos, eleversas, civilizaciones y tradiciones, aspiraciones poaceptadas por el pueblo, que las bre las cuales se discute a ~eces gidos por las comunidades del valle, con explícito
líticas todas las crisis recurriendo a la razón, a la
puede modificar por mayoría de apasionadamente en las otras cua- rechazo de lo&amp; jueces extl'8njeros que, según las
voluntad, contra la pasión y el instinto.
votos. Hoy son todos los canto- l ro asambleas rurales. Estas co~tumbres de la época, hubieran comprado el cargo a un señor feudal. En otros términos, ser 4•1z· A estas verdades elementales se vuelven cad9
nes ~tnuinas democracias.
asambleas rurales muestran la más
años los suizos, en la noche del lo. de Agosto, cu~
El pueblo tiene, pues, en Suiza pura forma originaria de la demo- gado por ~ente del país y de igual condición. De
do en sus montaña.-. se encienden los fuegos de J•
la última palabra en la formación cracia viva: cada uno puede in- estie modo, las cuestiones más urgentes se resolvielibertad Y desde los campanarios se extiende por
del orden politice. Esto rige en tervenir, cada voto igual pesa en ron y, puesto que el Pacto no podía preverlo y esvalles y llanuras el concierto de las campanas y e■
lo general y en lo particular. la decisión y cada uno fiscaliza tablecerlo todo, se 11ancionó el saludable principio
totlas las plazas del pais se lee el pacto y se propont
Sirvámonos de una imagen y también la votación en público. del sentido de respon!&lt;llbilidad de cada uno: los más
a la meditación de 101'l eiuda.danos.
comp111-emos a Suiza con una ca- ui urna entrega con t oda seguri- prudenties se abstendrán de intervenir en las querellas y funcionarán árbitrOl! en toda disputa, le
sa grande. La totalidad del pu81 dad númeroa ~xactos y las persocual es también reeurrir a la moderación.
.
Guide Cal¡ari,

-Una Obligación Contraída
por la Eternidad

S

PAGINA 7

MIERCOLES 5 DE AGOSTO DE 1959

A UNIVERSITARIA"

E/emérides de la SEMANA

DUELO POR RAFAEL
HELIODOR O VALLE
por GENARO SALINAS QUIROGA
AS letras hispanoameri~anas se visten de luto. Ha
muerto uno de sus hombrP.s representativos: el nota ble
J!l!riodista, poeta, diplomático, historiador y maestro, Dr. Don Rafael Heliodoro Valle. A 1:1 n que
11ondureño de origen, radicó. muthOs años entre nosotros, vmcu]ado a nuestro país de manera
perdurable y contribuyendo a divulgar nuestro acervo cultural e?toda América, a través de su ág1l
pluma siempre ajustada a la ver&amp;id.
...,ue colaborador asiduo de "VIJ)A UNIVERSITARIA", Semanario que lamenta cordialmente su
deceso, Jo mismo que quienes escribimos en esta prestigiada publicación hebdomadaria de eultura nuevoleonesa.
Ya se ha dicho que el á guila
110 es originaria de la roca donde
:nace, sino del infinito donde vuela. México -su Patria adoptiva
- oue Jo acogió halagüeñamente
desde 1907, recoge amorosamente
sus restos. Aquí dio a luz la mayor parte de sus producciones;
aouí recibió hospitalidad, amistad
y ·abrigo, por eso, nada más justo
oue nuestra República lo reciba
fervorosamente en el seno pródigo de su entraña materna, con
honores sólo concedidos a los
grandes valores intelectuales que
le hall enalfecido.
Tres pérdidas sensibles ha resentido en este año de 1959, el
pensamiento mexicano: José Vasconcelos, S-amuel R11mos y ahora
el Maestro Rafael Heliodoro Valle. Los tres elevaron, por diverSOs rumbos, el ideario mexicano

L

y el continental. En toda historia de la Filosofía y de la Literatura en nuestra Nación, tienen
que figurar sus nombres próceres.
Nació el Maestro Valle en T egucigalpa. Honduras, el 3 de julio de 1891. Fue embajador de
su País en Washington de 1945 a
1955. Fue también C ó n s u 1 de
Honduras en Belice (1915-1916);
Secretario de la Misión Especial
de su República para la cuestión
de límites con Guatemala; Jefe
del Departamento de Publicaciones del Museo Nacional de México y Jefe de la Sección Bibliográfica de la Secret;iría de Educación Pública de Méxiro.
Fue miembro distinguido de las
principales sociedades culturales
y científicas de México. de Argentina, Perú, de Bolivia y de
Ecuador. Ob1uvo el Premio Internacional "Cabot" del periodismo. Fue condecorado por los Gobiernos de Colombia, Cuba, Perú,
Venezúela y últimamente por
México. Fue fundador de la Academia de la Lengua de su País.
Su grado académico, lo obtuvo en
1911 en la E scuela Nacional de
Maestros, de la ciudad ele México.
El M a e s t r o desaparecido dio
conferencias en la Universidad de
Nuevo León. bajo un tema histórico. hace varios años. Fue autor
de los siguientes libros: "El Rosal del Ermitaño" (México. ]91 1 &gt;;
"Como la Luz del Día" 0913);
"Cómo era Iturbide" (México,
1921) ; "El Convento de Tepozotlán" (México, 1924); "L" Anexión de Centroamérica a México"
(México, 1926): "Anfora Sedienta" (Poemas, 1952. México); "In·

LOS 75 AÑOS DE • • •
(VIENE DE LA PAGINA 5)

Degos, hombre en toda la extentlión de la palabra, no se confor•
ma con trazar, así sea magistral •
mente, la vida que se dlesenvuelve
en estas regiones donde, como lo
clice el mismo novelista en Doña
Bárbara "una raza buena ama sufre y espera" ... ; no se contienta
t!O■ ésto, síno que va directa mente a la acción. No solamente CO•
IMICe los sufrimientos de su pueblo, sino que los ha compartido
eon él, no se encierra -en su torre
tle marfil para crear y dar vida
• sus personajes, sino que los
-mpaña en sus correrías y en
desventuras, acaso, porque
lllás que creaciones imaginarias,
"J'ealidades que ha tomado directamente de su pueblo, lo cual
ha confesado el maestro muchas
veees. Consciente con su gran
responsabilidad ocunó en una oca@ión la Primera Magistratura de
Venezuela y allí permaneció en
el fiel cumplimiento de su deber
h&lt;1sta que el golpe de estado del
Coronel de triste memoria, Mar•
cos Pérez JiméRez, lo derribara
del poder , para instaurar una

oprobiosa t iranía, que por fortuna ya sólo ha quedado archivada
en las páginas de la historia 1le
Venezuela. Fue un préstamo de
las letras a la política, como el
mismo m aestro lo h" exptesa.do
y má_,¡ tarde dirá: "Allí quedaron
mis actos y mientras se los analice y se me juzgue, yo puedo asomarme sin remordimientos a mi
camino de antes, como estoy ha-c iéndolo, a mirar hacia donde
quedaron sobre una cumbre de
monte, alimentando con hermosura. de paisajes su dolor de patria,
a,quellos cinco de una m isma posición en la vida". (Una Posición
en la Vida, Rómulo Gallegos. Edicicine11 Humanismo, México, 1954).
Al caer la dictadura que asolaba a su país, Rómulo Gallegos
abandonó su destierro voluntario
de México, país al que tanto aprecia y del que guarda muy gratos
recuerdos, -así lo dijo aquí, en
Monterrey- y regresó a Venezuela. Al cumplir su 75 aniversa.rio
el pueblo en masa le ha rendido
un sincero y justo tributo de a&lt;lmiración y cariño. La satisfacción que debe haber sentido d

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1 1

t l JJ

..

dice de E s el' i t o r es" (México,
1928); "Viaje F eliz"; "Cirugía
Mexicana del Siglo XIX"; "México Imponderable"; "Flor de
Mesoamérica" "Temas de PanJlevar."
Como un homenaie póstumo se
Je impu~o la Conilecoración del
Aguila Azteca en Banda de pr imera cla~e por Don Manuel TeJlo, Secretario de Relaciones Exteriores de nuestra República,
que le fue entregada por dicho
alto funcionario a su esposa la
Sra. Emilia Romero Vda. de Valle, en un acto sin precedente en
nuestra historia, decretada por el
Primer Magistrado de h Nación,
Sr. Lic. Adolfo Lóoez Matees.
En su oración fúni&gt;bre, el conocido historiador, Dr. Arturo
Arnaiz y F rPg, diio: "A lo alrgo
dp medio sido supo servir con la.
mayor lucidez y generosidad :t
los intereses µe1·manentes de la
cultura y de Ja mejor convivencia entre los pueblos d'el Continente Americano y fue una de
las cumbres del periodismo en
lemrna española en esta centuria.,,
A su S1'Pelio aisistió en nombre
personal del Sr. PresidPnte de la
Reoública, el destac"do intelectu:&gt;I mexicano, Dr. Jaime Torres
BndPt. Secretario de Educación
Pública, quien expresó de manera
elocuente. el hondo aprecio del
Jefe de la Nación "para lii memllrja d-e un amigo Plltrañable lle
México y de un escritor que con•
sagró lo mejor de su obra de poe•
ta, de historiador y de critico a
los hombres, a lrn;; na•F" jes y a las
cosas de nuestra patria."

maestro es tal VPz el mejor pre•
mio que ha podido otor~rsiele,
que el otro, el de más valía P"ra
él es, indudablemPnte, el Vler feliz
y libre a su pueblo.
Al tributar nuestro modesto homenaje al maestro Rómulo Gallegos, lo hacemos recordando el
mensa,ie que dirigier:,_ a la juventud. universita ria de Monterrey, la
inolvidable noche del 9 de julio de
1954, sobre toilo Muella senten•
cía la~idaria quP aun res111&gt;na en
nuestros oídos: "No prodituyas la
dignidad intelectual. .. "·

GALERIA ..•
(VIENE DE LA PAGINA 2)

LEONESA, y el itltimo. vublicado
en e"lte 11ño: FlLOSOFJA DEL
DERECHO. Amén de multitud
de artículos periodísticos sobre
diversos temas. principalmente so•
ciológicos. (Desde hace varios
años es colilhorador del Semanario "VIDA UNJVERSITARJA").
Como representante de la UniVel"Sidad de Nuevo León asistió,
cnfre otros, al Cone;reso de Rectorf'S Cl'lebrado en Jalapa., Ver., en
1955, habiendo sido nombrado Secretario de Actas del mismo.
P ertenece a la Sociedad de Historia, Geograiía y Estadística de
Nuevo León; al Colegio de Abogados de Nuevo León, y al (',entro
Mercantil Mutualista de Monterrey, de cuya biblioteca es Presidente desde hace doce años.
En la actualidad imparte en la
.Facultad de Del"echo las cátedras
d e SOCIOJ,OGIA. JNTRODUCCJON AL JlJSTlJDJO DEL DERECHO, y FILOSOFIA DEL DERECHO.

l\lES DE JULIO
SANTA JULIETA

. 30.-JUEVES
Días T ranscurridos: 211

Por Transcurrir: 154

1502.- Cristóbal Colón descubre en su tercer viaje, el territorio de las
Hibueras, al que llamó H onduras.
1811.-Es fusilado en Chihuahua el cura Hidalgo.
1847.-Estalla en Yucatán una guerra de castas.
SAN IGNACIO DE LOYúLA

31.- VIERNES
Días Transcurridos: 212

Por Transcurrir: 153

1556.-Muere en Roma San Ignacio de Loyola, fundador de la Orden
de los Jesuitas.
1561.-Muere el virrey D. Luis de ·Velasco.
1860.-En acción de guerra es muerto el Gral. neolonés Juan Zuazua.
:l\"IES DE AGOSTO
SAN LEONCIO

1.-SABADO

Por Transcurrir: 152

Días Transcurridos: 213

1811.-Es fusilado en Chihuahua el patiiota Ignacio Allende.
1871.-Se construye un Banco de Socorro, para auxiliar obreros pobres.
1877.-Se inaugura el Observatorio Astronómico de la Ciudad de México.
2.- DOMJNGO

NTRA. SRA. DE LOS ANGELES
Por Transcurrir: 151

Días Transcurridos: 214

1857.-Se inaugura en la Capital el Alumbrado de Gas.
1865.-Se expide en México el primer reglamento del Cuerpo Diplomático.
1915.-Las fuerzas constitucionalistas se apoderan de la Ciudad de Mé-.
xico.
SANTA LYDIA

3.-LUNES

Por Transcurrir: 150

Días Transcurridos: 215

1566.-Son ejecutados en México por conspiradores los hermanos Avila.
1833.-Muere el notable arquitecto Eduardo Tresguerras.
1942....:.se pone en vigor en México la Ley del Servicio Militar Obli•
gatorio.
SAN'fO DOMINGO DE G.

4.-MARTES
Días Transcurridos: 216

Por Transcnrrir: 149

1639.-Fallece el insigne dramaturgo D. Juan Ruiz de Alarcón.
1789.-Se promulga la primera Constitución de la Revolución Fran•
cesa.
1846.-Se subleva en la Ciudadela el Gral. Mariano Salas.
SAN EMIGDIO

5.- MIERCOLES
Días transcurridos: 217.

Por transcurrir: 148

1721.-Se restaura la misión de San Francisco en Texas. - 1853.-Fuer•
te temblor de tierra causa pán ico en la capital. - 1857.-En Irlanda se principia a colocar el p_rimer cable submarino entre
Europa y América.
(Tomado del Almanaque "Previsión y Seguridad".)

Buzón de Vida Universitaria
PEDRO SANDOVAL Y HERMANO,
Horticultor.
Madero No. 27
Rancho •SANTA ISABEL" ,
Cedral, S. L. P.
Julio 11 de 1959 .
Sr. Manuel L. Barragan,
Patronato Universitario de Nuevo León,
Apartado 484,
Monterrey, N. L.
Remito a usted$ 100.00 (C IEN PESOS 00/ 100
M. N. ) , en Giro Postal , para ayuda del sostén del Periódico "VIDA UNIVERSITARIA". A mi domicilio no
había llegado hasta esta ú l tima carta, pero seguiré cooperando en l o que pueda.
Sin otro asunto de moment o quedo de usted , su
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Pedr o Sandoval G. (Rúbrica)

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5 de Mayo 1175 Pte.
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MIERCOLES 5 DE AGOSTO DE 1959

PAGINA 1

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Monterrey, N. L

RAFAEL
HELIODORO · VALLE
(VIENE DE LA PRIMERA PAGINA)

poética se podía tolerar en un
principiante, pero que RHV no tenía derecho a escribir aleluyas y
menos a publicarlas, principalmente ya en una etapa de madurez intelectual y con grandes e1Cperiencias humanas".
Rafael Heliodoro Valle fue un
hombre que supo trascender los
límites estrechos -geográficos e
in telectuales- de su pequeña patria cen troamericana y concebir
la cultura en función unitaria J•~
toda la América de habla española, sin perder nunca las ra~ces v
la textura in terior de las tierras
de Lempira. Su mirada siempre
vuelve hacia la patria interior,
sin desvincularse lo más mlnimc.
de ella. Escritor y publicista infatigable, poeta, bibliógrafo y profesor, deja, después ,~ su muerte,
una obra considerable y uno de
los mejores archiV'OS histórico, bibliográfico y litera rio que se conocen én América. Muchas veces la
premura del cierre del I?eriódico
o las urgencias de los directores
de revistas en las cuales colabo-

rara, le obligaron a dar a la imprenta artículos y teorías en esbozo, superficiales si se quiere, pero siempre de un gran interés y,
además, excitadoras de la curiosidad y de la investigación. Su paso por la cátedra por la Escuela
Nacional de Maestros, por la Escuela Nacional Preparatoria y por
la Secundaria No. 1 de México dejó honda huella en sus alumnos.
RHV nac10 en Tegucigalpa
(Honduras, C. AJ el 3 de julio de
1891. Se graduó en la Escuela
Nacional de Maestros de México
en 1911, fue miembro de numerosas instituciones culturales tanto
de México como del extranjero.
Entró en el Cuerpo Diplomático
de su patria en el año 1915 como
Cónsul en Mobile, Alabarna y llegó a ser Embajador de Ho~du~~s
y Embajador en la Organizac1on
de 1 os Estados Americanos en
Washington durante varios años.
Su actividad en la Capital de los
Estados Unidos no fue solamente
diplomática, sino por encima de
todo cultural. Su casa en Washington era punto de cit a de to-

~ y a ClClfl

vtlrila ~

• ACERO MONT&amp;RUY"'
tAIU11A H MU. .......

___
.---.
t::=·~~

'#n.-. c-...t.t. &amp;a,,,.,.._

........,..

,.._,.. .,,....., Al••~ru•-.

......m...............º:i

--"'~

'1150.00 t.

11114;Hl1·1

.,._, .._,_.., • ..., Mtllw&gt;MUl

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--··
__
....., _____
.
-----·-•-''
WMt, W l -

•

•

P

••

o o o
AMIGOS, artistas y admiradores del poeta italiano GABRIEL D'A
NNUNCIO, han colabora.do para depositar en las bóvedas ,l•el cemen t('rio 1le Veran(I en Romn los r estos tle BARBARELLA (Elvira Natali:
Fratoynali), a la que el poetn amó apnsiona1lamente en su juventml i
a la que inmortalizó en varias i],e sus obras ... ARTURO SANTJLLA NA, estudiante de Me,lieina y representante de Puebla, fue quien ob
tuvo el Primer Lugar en la justa nacional de oratoria convocada po·
"EL UNIVERSAL" bajo los auspicios die la Secretaría de !:clueacióJ
Pública. Con tal carácter rcprrsentará a México en el Ca.mpeonat•
Internacional, para f'I cual ya, ha-n estado llegamlo concursantes d.'
otros países de América.

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08llEGON • . LO$

OTORGAN "PREMIO AL SABER" A ESTUDIANTES DISTINGUIDOS
presadas instituciones, solicitand&lt;'
los nombre~. da t os personales y
académicos de los citados estudiantes que por su aprovechamiento, se hayan destacados entre
sus compañeros, tanto en sus estudios de Ingenieria Civil, corno
Mecánica ~ Eléctrica y Quimica.

tudiantes m ás a ventaja dos de la
Universidad de Nuevo León y el
Instituto Tecnológico de Monterrey, dura nte una ceremonia que
se efectuará el próximo m es de
septiembre.
·
Con este m ot ivo los directiv ;s
de dicha Socieda d acaban de dirigirse a las autor idades de las ex-

STE año, corno h ace 16 que
viene ocurriendo, los direc •
tivos de la Sociedad de Ingenieros y Técnicos de Monterre,-,
que ahora presiden los señores ingenieros Fernando de León y Roberto Treviño González, entregarán el "Premio al Saber" a los es-

E

LE INVITAMOS
A SUSCRIBIRSE

SENSIBLE PERDIDA.-La. m a ñana del 29 1le julio 1lejó 1le exisf.
f'n la ciudad de Mtó-xico el ameritado escritor y periodista. hondureñ,
don R AFAEL HELIODORO VALLE, que fuera hast a el final, cola
borador !!&gt;e este Sem anario. Como homena je póstumo el Gobil'rno d
Méx:co le otorgó l¡i condecorac;ón ,Je E L AGUILA AZTECA. . Desean
se en paz el viejo sohlado de la pa labra f'Scrita ... SE ANUNCIA par,
septiembre la visita de la SOPRANO DE MEXICO Mercedes CaraZI!
q uien en esta jira se 1lespide de su vida a rtística. Se presentará do
veces en el AULA MAGNA, donde ya en otra ocasión hemos admir:ut,
su hermosa y m éxicanisima voz. La esperamos.

o o o
El Depa.rtam ento de Extensión Univer sitaria anuncia que eT 'añr•
entrante seguirá urestando al estufüante su servicio de BIBLIOTEC/
DEL LIBRO ALQUILADO. domle el alumno paga el DIEZ POR CIE.l\
'.I'O del valor del libro y lo puede usar todo el año ..•
· , \ .,A'

~Tl!WLEIH DE ltilONTERREY,5.A.

'º

o o

'
El Instituto Nacional de fa Juventud Mexicana eonvooa a un rer
'tame n de obras de teatro, que deberán vel'sar sobre los prob'.~mas na
cionales, apuntando posibles soluciones. . . Tres premios: $ 5,000.0&lt;l.
$ 3,000.00 y$ 1,000.00. Se cierra('! 12 de octubre del present~ año . .
A SU VEZ el Instituto Cultaral -Mexieano-AJemán convoca a otro coP
el tema: LA PRESENCIA DE LA OBRA DE HUMBOLDT EN NU~
TRA EPOCA. Extensión mínima: 100 cuartillas doble espacio. Pre mios: idénticos al anterior. Se éierra el 15 de diciiembre. (Mayore:,
datos en Extensión Universitaria),

Monterrey, N. l., México

o o o

mds

de medio siglo Brindando --

El día SO de julio falleció en la capital de la .rcepública el m~
tro y periodista yucateco LEONIDES AYALA . .. ENSE:litANZA uni•
versitaria acordle con el grado de desarrollo de la nación y los impera
tivos de la educación moderna, piden en la junta 1le la. ASOCIACIOT-.
NACIONAL DE UNIVERSIDADES E INSTITUTOS DE ENSE:litANZ.'
SUPERIOR DE LA UEPUBLICA MEXICANA ... VEINTITRES MJJ
alumnos (niños) desertaron en el pasado curso escolar de las escuela·
estatales de Nll'evo León. La causa es muy vieja y siempre la misma:
la miseria popular.

BUZON de Vida Universitaria
LIC. FRANCISCO J. SANTAMARIA,
Hdez. -Hdez. 203,
Hca. Veracruz, Ver.
Julio 14 de 1959.
Sres. Manuel L. Barragán,
Presidente,
y Joel Rocha, Vicepresidente
del Patronato Universitario, r
MONTERREY, N. L.

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~AUJAIIA.,IAI.,

Muy señores míos y distinguidos amigos:
Muy , de acuerdo con la estimable carta de ustedes 1
envio cheque por CIEN PESOS, como insignificante •
cooperac1on para el sostenimiento de la Revista ªVIDA UNIVERSIARIA" •
De ustedes siempre muy atento, afmo. amigo y s. s.
F. J. S. (Rúbrica)

/

INSTITUCION, FINANCIERA V FIDUCIARIA

M OS

-•ti&amp; W.lt

-~-·-···•' .....

REPARA la Dir&lt;'cción de la Facult atl de' Derecho y Ciencias So
r ia l:-s el homen!i je que dicha escuela. y sus num;;orosos 1t:s:-ípulo
y 2migos ofrecerán en ~l'ptiembr&lt;' al L:c. GENARO SALINAI
QlllROGA, con mot:vo de sus DODAS DE PLATA como maestro d,
Ja Universidad de Nuevo L?ón. . . La noche dl'I domingo 26 de juli,
d('jó ile l"X&lt;stir en Burgos, Espaiia , el poet a MANUEL ALTOLAGUI
RRE . . . SIETE estudiantes un:versitarios result a r on muertos y 40 lesionados en L eón, N icaragua; ~ ,choque~ con las fu erzas del gobierno ..

(VIENE DE LA PRIMERA PAGINA)

PROVEEDORA DE HIERRO YTORNILLERIA S f\
t l -•""-

· - - - - por HORACIO SALAZAR ORTIZ ·

LA ORQUESTA ..•
sima línea, vienen a esta temporada, Antonietta Stella, cantante italiana de renombre
mundial, procedente 'de la famosa Scala de Milán; la no menos famosa cantante mexicana,
Ernestina Garfias, que ha obtenido uno de los más espectaculares éxitos durante su estadía en la ciudad de Buenos Aires, y a quien el Jefe de la hermana nación Argentina, le ha
otorgado una merecida distinción; así como el tenor Flaviano Labó y el barítono Cornell
MacNeil.
Sea, pues, bienvenido este
nuevo conjunto orquestal, que
auspiciado por nuestra Casa de
Estudios, habrá de dar magníficos frutos para el elevado arte de la música.

--AMBITO------

UNIV ERS I TAR 10

(VIENE DE LA PAGINA 6)

nicipío se hacen visibles en conjunto aun la mayoría de las tareas. Por eso el mun;~;pio es la
escuela preparatoria de los políticos futuros que actuarán en el
cantón y en la Confederación.
Aun muchas formas de la vida en
común se han ensa}ado primero
en el terreno del Municipio y del
canlón antes de ser introducidos
en toda la Confederación. De esta
manera, el Estado suizo, en cierto
modo, ha crecido orgánicamente
de abajo hacia arriba.
El arraigo de los suizos en los
tres círculos de municipio, cantón y Confrderación se muestra
en el peculiar de recho de ciudadanía suizo. Todo suizo está domiciliado en un determinado municipio y con ello, también, en un
cantón. El municipio natal extiende a su ciud&gt;1dano una cédula
de vecindad. Este documento
atestigua el vínculo del suizo con
la aldea o la ciudad de la cual
proviene su familia aun cuando
hoy muchos miembros de la familia vivan fuera del lugar. El
suizo sabe estimar muy bien en
e l gran peligro mundial de la
ausencia de la patria q ue está en
casa en un determinado Jugar.
Esto Je da el sentimiento de la
seguridad. pero le impone también el deber de velar por la justicia en su círculo. La· primera
palabra de la democracia die~: libertad, pero l'I última tiene que
decir: responsabilidad. Derechos y
deberes son correlativos.

''VIDA UNIVERSITARIA11
-

•

.j

LA DEMOCRACIA . • •

A

ABASTECEDORA INDUSTRIAL, S.A.

(• OCOlLAN. • tAMPICO • DURANGO • TOUEON • CI-IIHUAHUA

dos los escritores españoles o h ispanoamericanos que visitaban los
EE. UU. El organizó el Ate:"eo
Americano, promovió la publicación de libros y revistas, colaboró
en todas las actividades de la Fundación Hispánica de la Biblio_te ca
del Congreso y todavía tuvo t!empo para seguir realizando, d1a a
día, su obra escrita. D urante este período redacto la Bibliografía
.de Antonio Machado, obra esencial hoy para inicfar cualquier
trabajo en torno a este poeta español. Su presencia como diplomático, particular, profesor o escritor se hizo notar en todos los
ambientes de América. En una
palabra, RHV fue un constr~ctor
más, de aquellos por los que siempre clamó otro gran americano,
Don Joaquín García Monge.

PAGINA 9

MIERCOLES 5 DE AGOSTO DE 1959

A UNIVERSITARIA"

..ONTIEAAIY, H. l.,

TEi. 18•15·51
1

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.f,IE:XICO, O._r_w

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CatJ.oit
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ANUAL
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.......

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..

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...

· · · · · ·

•

'

·

�Alistan los Tigres de la
NLpara Próxima Temporada

El Entrenador lng. Raymundo
Rivera Contrajo Matrimonim
L ingeniero Raymundo
"Chico" Rivera, entrenad&lt;ll' del equipo de futbol amerirano Liga Interme,.
día, Facultad de Ingeniería,
contrajo nu1tfimonio con la ...año1·ita lic ncia!la Margarita del
Carmen Gonriciilez. La ceremonia civil se efectuó e n la ca.,;a
de la familóa de la novia el sábado pa,ado y la religiosa en
el Sagrario de la Santa Iglesia
Calledral el lunes.

L proximo viemes Iniciarúa los entrenamientos los
Jugador&lt;es d el equipo Tide la Universidad de Nuevo
para ponen;e en forma paTa
11 temporada que deberá princi~ en Septiembre de Liga Ma,.

E

0

t

J:1 plíe veterano o sean los juplloret del equipo 1958 será re:Jlffellffido con elementos novatos
. _.., previenen de los tims univerlltllrl• de IntermccUa, a, elfos ya
• 1111 .. notificado un a.scenso
,..ae que fueron futbolistas dis~ o t en los equipos Arquitec..., Jngenieria Civil, Preparatoria Bol y Uni azul y oro.
JM entrenamientos serán diri..... por Gaspar Mass, Carlos de
Zamaeona, Carlos Barret y Leo,.we Hinojo8a., ello será mienllM tanto se reporte el entrena-

Después de la boda religiosa se
efectuó la recepción y el banquete en los salones Vasco de Quiroga, habiéndose re u n i d o una
gran cantidad de familiares y
amigos. Los esposos Rivera-González salieron en viaje de luna de
miel a México, D. F., Acapulco y
Los Angeles, California, E. U. A.
Posteriormente regresarán a esta
ciudad ,donde residirán en la residt&gt;ncia ubicada en Cholula 1721
Colonito. María Luisa.
'
CALENDARIO
1'!300LAR:
E1uimenes extraordinarios, la
primera quincena del mes de
ago~to M 1959.

PAGINA 11

MJERCOLES 5 DE AGOSTO DE 1959

MTERCOL~ 5 DE AGOSTO DE 1959

PAGINA 18

dor en jefe, Martín García.
Se conoce que en la segunda
quincena de Septiembre el equipo
rn a y o·r de J a, Universidad
iniciará su temporada; pero antes de terminar el presiente m es
se sabrá en d1&gt;fioitiva cuál1&gt;s serán los conjuntos contra los que
se enfrentarán los Tigres locales
los que deberán tener no menos
de seis juegos, debiendo hiwer
también dos salidas una a la ciudad de México, D. F ., y la otra al
Valle de Texas.
La cita ha sido hecha para el
viernes a las 20 horas en la cancha de la Escuela de Bachilleres, por cierto, ahora tiene un
agradable aspecto ya que ha sido
cuida.do bastante el césped y se
encuentra en inmejorables condiciones.

EN LA U ·.N. L.
PAGINA 4)
te, claridad en los juicios, fuerza
en la argumentación, nacionali~
(VIENE DE LA

mo sano, valor civil en las aseveraciones y en general fue un desarrollo valiente y acertado del tema. El aplauso del público al ,fi-

írtvnfo ,ornpleto !

LA SRITA. LICENCIADA Margarita del Carmen González y el
lng. Raymundo "chico" Rivera, entrenador del equipo de futbol
americano de la liga Intermedia, Facultad de Ingeniería, posan
para la cámara de nuestro Semanario, instantes después de haber contraído matrimonio.

TECHO ETERNO EUREKA, S. A.

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,,.,,,,

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HIDALGO 257 PTE. TEL 2-49-14 MONTERREY, N. L· ,_......._

dr:~:.., ~
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LO~ JO:STOS.-Alumnos de la Escuela de Arte Dramático del"
Umv!rs1dad, ,en _una escena de la obra "Los Justos," que ~
ofrecida al publico regiomontano en el Aula Magna de nuelll
Casa de Estudios.

1

•

.........

llslüeslüIDÍrJ/
'

'

VISTEN MEJOR •.,.
- - ~•

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•"

•r-r.1

nalizar, fu e r te y prolongado,
acomp1ñ6 al orador hasta 5U
asiento.
Héctor J. Garda, alumno de la
Facultad de Derecho, fue el indicado para repre~entar a nuestro
Estado en el CONGRESO NACIONAL, celebrado en la ciudad
de Jalapa, Ver., el día 28 de julio
pasado, derecho que ganó, con
gastos pagados y exención de cuotas escolares, al calificar en el Primer Lugar en el Concurso Estatal.
El tercer concursante fue ROBERTO FLORES, también de la
Facultad de Derecho, con el tema: "PROBLEMA S ACTUALES DE LA EDUCACION." Su
discurso fue mediano.
En cuarto lugar pas6 al foro
ROBERTO QUlNTANILLA ( de
la misma Facultad,) quien expus•&gt;
el importante tema: "INDEPENDENCIA, REFORMA Y REVOLUCJON MEXICANAS." Este
discurso fue expuesto con elocuencia y modestia, con alusiones certeras hacia nuestros tres grandes
movimientos sociales, y en el que
se escucharon, pronunciados con
cariño, los nombres de paladines
como Morelos, Juan A 1va re z,
Aquiles Serdán, Emiliano Zapata.
El quinto y último concursante fue el estudiante &lt;le la PREPARATORIA NUM. UNO, EVEN
GARZA MASCORRO, quien produjo un discurso brillante y emotivo, acerca de la obra y personalidad de "MIGUEL DE CERVANTES," autor inmortal de El
Quijote. Las porras y aplausos interrumpieron varias veces al orador.
El JURADO CALIFICADOR
estuvo integrado como sigue: LIC.
GENARO SALINAS QUJROGA, DON RICARDO COVARRUBIAS, PROFR. OZJEL HINOJOSA, PROFR. JSRAEL CAVAZOS GARZA y LIC. GUILLERMO URQUIJO, Jr.
, Terminada la justa, el H. Juraoo tomó algunos minutos para deliberar, rindiendo el siguiente dictamen:
Primer Lugar: HECTOR J.
G~R~IA. F~cultad de Derecho y
Ciencias Sociales: Tema: "LJBIRTAD DE EXPRESION."
Segundo Lugar: EVEN GARZA MASCORRO. Escuela Preparatoria Núm. Uno. Tema: "MIGUEL DE CERVANTES SAA-

..

VEDRA."
Tercer Lugar: ROB E R TO
QUJNTANILLA. Fac u Ita J de
Derecho y Ciencias Sociales. Tema: "INDEPENDENCIA, RE..
FORMA Y REVOLUCION ME..
XICANAS."
Como acto final tom6 la pala-.
bra, a nombre del Jurado, Jon Ri'

(SlGUE .EN U P.M'J NA 12)

�MIERCOLES 5 DE AGOSTO DE 1959

PAGfNA 12

Pasantes de Medicina de la UN~

J

(

' 1
1

Pasantes de Medicina

'ª

de
Universidad de Nuevo tean, que pr&amp;xTmamenfe saMran a reaftzar su !ervfcto loctat en tos diferentes Munfct.
pios del Estado, ellos son los siguientes: Juan HumbertoArévalo Vela, Fernando Víctor Basantz, Modesto Cárdenas
Tamez, Filiberto Cavazos Alcázar, Alonso Cavazos García, Jesús Cavazos Gómez, Luis Cotilla Contreras, Raúl Chapa García, Magdalena Eliz:ondo de I•
Rosa, Juan Feliu Samberino, Ernesto Flores Murillo, Leonardo Franco Buenrostro, Carlos Fuentes de la Torre, José Gerardo García Gonz:ález, José Maria
Garza Abrego, Osear Fernando Guerrero Navarro, Abel Jiménez Montes, Pedro Jaime Leal Cantú, Raúl Leal Garza, Evangelina Ma,scareñas ,Vala~eJ:, Jesús
Meléndez Téllez, lván Quintanilla Garza, Mario Rocha Camacho, Humberto Juan S~lazar Garza, Raúl Y~ladez Rodríguez, Santiago Solís Flores, Ma~
·
Bala y Clarence Coombs.

GRAN EXITO . DE LA CAMPAÑA
PRO SUSCRIPCION PAGADA
l

ON generosidad han respondido nuestros lectores a la campaña promovida por este Semanario a fin de recaudar $25.00 por cada suscripción anual.
"'
En vista de ello, expresamos una vez más nuestro
AGRADECIMIENTO, y seguiremos publicando en esta
sección los nombres de nuestros lectores y amigos que
' atienden este llamado de "VIDA UNIVERSITARIA".

C

NOMBRE

DOMICILIO

H. CONSULADO DE LA REPUBLICA DE
CHECOSLOVAQUIA
Srita. Profra, Elisa Tijerina
Sr. Carlos Bosch García
Sr. Dr. Abraham Castillo
Sr. Fernando García Rodrigues
Sr. Miguel Gómez
Sr. lng. Carlos Caballero G.
BANCO INMOBILIARIO DE MONTY., S. A.
BANCO GENERAL DE MONTERREY, S. A.
Sr. Héctor Gonzalo Ga'rza G.
Sr. Rafael Páez
Sr. Lic. Agustín Salvat
, Sr. Ing. Arturo Cárdenas .Berruet•
Sr. Melchor Bureiaga Castro
Sr. Dr. Santiago Castro Estrada
Sr. lng, Gustavo Gala,r

•

Monterrey, N. L.
Monterrey, N. L.
México, D. F.
Nuevo Lared(), Tamps.
Hualahuises, N. I
Monterrey, N. L.
Monterrey, N: L.
Monterrey, N. L.
Monterrey, N. L.
Monterrey, N. L.
Monterrey, N. L.
México, D. F.
Nueva Rosita, Coah.
Monclov.a, Coah.
Méxic(), D. F.
Monclova, Coah.

Semanario ,nformat1110 1 tultfmu
ausp1c,ado por el Patronato
11er11tarro de Nuevo León. - DJ.
ucc1ÓN: Matamoros 107 Pte. te-

u,,..

léfono 2-35-68. Monterrey, Nuevo
León, México. D1Rl!CTOR: ALFONSO R E Y ES AURRECOECHEA; Jna oa RtoAcc16N: SAMUEL FLORES LONGORIA;
REoACTou:s: · ALFONSO' RAMOS RIVERA , HUMBERTO
FLORES ESPINOSA; FoTÓCllAPos: ALVARO RIOS LEOS 1
MANUEL MARTINEZ ITA; Gn.ENTB oa PuBLICIDAO: MATIAS
GARZA SANMIGUEL; CoLABORADOREs: JORGE ARTEL, JUAN
ANTONIO AYALA, CARLOS BARRERA, AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE, FRANCISCO CARMONA
NENCLARES, ALBERTO GARCIA GOMEZ, RAYMUNOO
RAMOS GOMEZ, ALFONSO REYES, SANTIAGO ROEL,
HIJO, GENARO SALINAS QUIROGA, RAFAEL HELIOOO.
RO V ALLE.-Este periódico se imprime en los talleres linotipográficos de Sistemai y Servicios Técnicos, S. A., calle de Matamoros 311 Ote., teléfono 2-59-83. Monterrey, N. L Precio del ejemplar 60 centavos.

UNIVERSITARIA

EN LA U .N. L.
(VIENE DE LA PAGINA 11)

c:trdo Covarrubias, quien en forma emotiva expresó la confianza

que despierta el esfuerzo de la juventud actual y la relevante par•
ticipación que está llamada a tener
en la resolución de los grandes
problemas nacionales.

El Segundo y Tercer lugares
vieron como premio Exención
Cuotas, aparte la BfBLIO
DEL ESTUDIANTE, que c
pondió al Segundo.

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                </elementTextContainer>
              </element>
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                  <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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                <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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1

Los 50 Años de Periodista de don Federico Gómez

SEMANARIO INFORMATIVO Y CULTURAL AUSPICIADO
POR El PATRONATO UNIVERSITARIO DE NUEVO LEON
Autorizado como correspondencia de 2da. Clase en la Administración de Corrco1
de Monterrey, N. L., el 16 de abril de 1951.

380

ULIO 2 DE 1958
0:--ITERREY, NUEVO LEON, MEXICO • A~O VIII ~
MATAMOROS 107 PTE.

Nuevo Exito

110. Sorteo de la
DON FEDERICO CO:MEZ, director general del periódico E,L TlEM1:0 y mie~br? de !a
Comisión Ejecutiva del Patronato Universitario de Nuevo Le~n.? celebro el 28 de Junio. su~ ~O
años como periodista. Una vida puesta co~ entereza al serv1c10 de la verdad y la .1ushc1a,
Con don Federico aparecen en esta fotograf1a otros dos nuevoleoneses q~e han ,sabido d~r
brillo al periodismo mexicano, don Manuel L. Barragán y don Nemes10 Garcia NaranJo.
dos meses de distancia de 1a inauguración de los dos primeros
"VIDA
UNIVERSITARIA" rinde sincero homenaje al periodista y al amigo y da a conocer en este
. edificios de la Ciudad Universilaria de Nuevo León, tuvo lugar
· el decimoprimer Sorteo de la Siembra Cultural, evento que cons- número las líneas que, en su honor, trazaron las plumas de José Alvarado y de José Navarro.

Siembra Cultural
A

tituyó una nueva afirmación del entusiasta y patriótico interés que el
pueblo de Nuevo León y de los demás estados del país ha puesto en
la realización de la noble obra.
Los nuevoleoneses, y los mexicanos en general. ven con orgullo
]as primeras realizaciones de la gran obra, que será no solo grandiosa
.aportación para resolver el problema educacional de México, sino
"1olivo de justa satisfacción para quienes han participado de esta ta,ea, en Ja inteligencia de que es una fase importante de 1a lucha por
Jan México mejor.
ALUDO DE LOS UNIVERSITARIOS

El mensaje de los universitarios de Nuevo León se dejó oír un&amp;
•ez más, por todos los ámbitos del país, a través de_ 10s canal~s de la
radiodifusora regiomontana XEFB, en cuyo magruf1co estudio tuvo
lugar el pasado lunes el decimoprimer Sorteo de la Siembra Cultural.
Ante el interés y la animación de la opinión pública, atenta no
aólo a los movimientos de la Diosa Fortuna, sino también a la marcha
4e las realizaciones materiales de la Ciudad Universitaria, se llevó a
cabo el gran evento.
·
Presidieron el Sorteo los señores don Alfredo Hernández Flores,
representante de la Secretaría de Gobernación, licenciado Esteban
Gonzále-z Westrup, Notario Público y don Manuel L. Barragán, representante del Patronato Universitario de Nuevo León.
La suerte pareció inclinarse, en esta ocasión, por Monterrey, ya
que diez de los primeros quince premios, consistentes en _magníficos
automóviles de la línea Chrysler, modelo 1958, correspondieron a tenedores de boletos residentes en esta ciudad.
A amigos de la Siembra Cultural, residentes en otr~s puntos _del
pais, desde la brava costa sinaloense, hasta la legendaria y tropical
tierra chiapaneca, correspondieron los otros cinco modernos automóviles.

Crean el Cine-Club
de la Universidad .
En Marcha el Entusiasta Proyecto

u

NO de los proyectos del Mier", que será digna sede de
Departamento de Exten- esta importante actividad.
sión Universitaria que
El Cine Club funcionará memás ha llamado la atención de diante el sistema de abonos, los
los estudiantes, la creación del cuales comprenderán doce funCine Club, será una realidad a ciones que serán programadas
partir de septiembre próximo, con la anticipación necesaria.
de acuerdo con los informes
Todo indica que la inauguraproporcionados por los funcio- ción del Cine Club de nuestra
narios de la nueva dependen- Universidad se llevará a cabo
cia.
con la presentación de la magA través del Cine Club serán nífica producción s o v i é t i c a
presentadas a los maestros y es- "Don Quijote de la Mancha",
tudiantes de nuestra Casa de que ha sido exhibida con el
Estudios las cintas cinemato- mayor de los éxitos en la ciugráficas de mayor calidad inter- dad de México.
LOS QUINCE PRIMEROS PREMIOS
nacional y de preferencia aqueFueron mil premios con un valor superior a un millón de peso~, llas que se consideran obras
Las gestiones necesarias para
los que se distribuyeron en este sorteo. Los agraciados con los PrI• maestras de la cinematografía la exhibición de dicha cinta a
,neros 400 premios aparecerán en la lista correspondiente al décim~través del Cine Club UniversiPrimer Sorteo, que presentamos en las páginas centrales de esta edi- mundial.
Se realizan ya las gestiones tario fueron realizadas por el
ción.
Los 600 premios restantes cor responden a los tenedores de bole- necesarias para la adquisición ex Rector de nuestra Universitos que terminen en las cifras 82 y 92, cifras finales de los números de dos proyectores, que serán dad, ingeniero Roberto Treviño
agraciados con los dos primeros premios del mag no sorteo.
Los boletos terminados en 82 serán premiados con un magnifico montados en el local especial Conzález, entusiasta impulsor
espertador de la marca "Westklox", mientras que a los boletos ter- construído en el Aula Magna del proyecto y por el licencialnados en 92 corresponde una moderna batería de cocina.
"Fray Servando Teresa de do Juan Antonio Ayala,

Mil Egresados
de las Escuelas
Preparatorias

e'

ERCA de mil estudiantef
terminarán este año sus es..
' tudios preparatorios en 1~
escuelas de la Universidad de Nue..
vo León, mientras que de las es..
cuelas incorporadas egresará..:
cuatrocientos alumnos.
El Departamento Escolar y de
Archivo, que informó lo anterior.
trabaja ya en el arreglo de la do..
cumentación respectiva, ya que en
la mayor parte de las escuela[f
preparatorias se dieron por ter..
minadas las actividades corres•
pondientes a este año escolar.
El mismo informe señala que
serán cerca de dos mil estudiantes
los que se inscriban, en septiem..
bre próximo, en las preparatorias
de la Universidad.
·Nuestra Casa de Estudios cuen•
ta actualmente con .cuatro escue•
las preparatoril\S -tres en Mon..
terrey y una en Linares- y exis•
te el proyecto ,ie crear, en el me•
nor tiempo posible, la Preparato..
ria 5.
Respecto a las preparatorias in•
corporadas, son ocho las que funcionan en Nuevo León, todas ellas
bajo la misma reglamentación y
sistemas que rigen en las escuelM
respectivas de la Universidad del
Estado.

�MIERCOLES 2 DE JULIO DE 1958

PA&lt;~INA J

1~

\ 1I

~EVUELTAS Galería
y sus
J lJLIA GAB ZA A L MAGIJEB
Motivos de Caín

IJna h@roína silenciosa

por MATEO A. SAENZ JR.

N

UEVO Le6n no sólo ha producido grandes hombres; si-no también mujeres de extraordinaria valía.
Es necesario sin embargo que
una persona se muera, para que se
acuerden de su valer, convirtiéndose entonces la muerte, en la gran
restituidora de lo que en vida nun-

L mejor homenaje que se
puede hacer a un escritor
es precisamente, darle el
calificativo de "escritor". Muchos
hay que se pretenden ~scri~o~es;
más aún son los que escriben, ,pero pocos los que llegan a obtener
este título, y menos aún los que
lo merecen.
José Revueltas mere.ce ser _lla. mado escritor, Y más aun, escri~or
realista. Si no hubiera escnto
nada más, fa sola novela_ "Los motivos de Caín", le h~b~1a11: hecho
merecedor de este pr1v1leg10..
• Tomando el símbolo de Cam de
la leyenda bíblica, Revuel~as plant ea en su novela las med1tac10nes
de un excombatiente de la guel'ra de Corea, sus problemas .Y sus
conclusiones. En seis cap1tul_os
(94 • páginas) desenvuelve magistralmente el tema.
.
En los primeros dos capitul~s
que se desarrollan en Tijuana, Mexico, Revueltas nos ~n_tr:ga su
personaje, nos hace v1v1r con él
sus angustias de ''desertor·: Y sus
temores desesperantes. Jack (éste
es su nombre) ve a todos los hombres con un mismo rostro, con una
t),;pecie de máscara que o~u~ta sus
pensamientos y s~s sent1m1entos,
haciendo de su vida la representación de una comedia.
..
"Estos hombres, estos negociantes (dice al describir el distrito
co~ercial de Tijuana) debían ser
miembros de una socieda~ secr~ta que les garantizaba la 1n:ipumdad respecto a ciertas mamob!'~
sucias en las que habrían participado, pues todos s~ cori:porta~an
con naturalidad, sm miedo,_ naciendo entre si de esa confianza
insolente y desconsiderada _de
quienes ya se han puesto pr~v~amente de acuerdo con un mahc10so guifio de ojos" ... '•Miró con la
1,-eguridad inconmovible y ~esol~da
ele que los hombres no tema~ smo
ese sólo y único rostro, aqut y e_n
cualquier parte, en todas las l~t1tudes de la inmensa y dolorida
tierra y que con ese rostro ama~o
enmascaraban la secreta comphcidad que los unía en el crimen
inconcreto, no dicho por nadie, no
confesado jamás, que todos ~abían cometido, y del que sentian
la triste necesidad de encubrirse
los unos a los otros, con su apacible y fraternal cinismo".
Aquí retrata la vida de tantos
individuos de tantas ciudades que
"vegetan" en compañia de sus se:
mejantes sin preocuparse de nada
o manteniéndose ocupados en esas
cosas comunes, para no preocuparse, o desconocer, incluso, las tragedias y los problemas que agobian a los pueblos del mundo. De
paso, hace referencia también a
todas las organizaciones "fraternales" por la semejanza de su
comportamiento con el de esos se1·es cómplices inconfesados del crimen inconcreto del "meimporta-

por SANTIAGO ROEL Jr

\

L

J

¡

VDSITAIIA

t

1

,,

MIERCOLES 2 DE JULIO DE l~S

PAGINA. J

EL MEXICO
de Bullock
por RAFAEL HELIODORO VALLE
que esa era una excursión q,ue
hacía constantemente cada mañana. Que como siempre compraba pájaros raros y otros productos naturales a precios algo más
altos que los de costumbre, muy
pronto se hizo conocido de ellos
y algunos le traían, por encargo,
cuanto le podía gustar a un "británico", nombre con el cual era
él conocido generalmente en el ·
mercado. Refiere que una vieja
logró cazar chupa-mirtos vivos y
le llevó algunos de los más hermosos de su colección. Pero que,
en verdad, tenía mucha dificultad
en obtener especímenes ornitológicos para sus colecciones porque
aunque cienoos de pájaros eran
llevados diariamente al mercado,
muchos de ellos estaban parcial•
mente desplumados y eran llevados sin sus patas. Señala que
puede hacer el cálculo de que en
el curso de un año se vendieron
25,000 pájaros a precios sumamente bajos.

E

~

11

En cambio, si bien los paJaros
silvestres eran muy abundantes,
eran muy raros los domésticos,
pues casi nunca vió patos domésticos y gansos y sólo logró verlos
en dos ocasiones. Lo que más
abundaba en la mesa era carne
de pavo, aves, pichones, conejos,
liebres y a veces de venado. El
pescado era escaso y caro, pues
los lagos producían poc~ especies y entre estos el mejor era
sin duda el pescado blanco, muy

X

/-lA TRA

~1
.

Dibuja Je GerarJa Cantú
Guzmán.

LAS BURLAS VERAS

apreciado por los europeos. También abundaban en el mercado
las tortugas, zapos, ajolotes y
varias especies de salamandras excelentes, pero que muy ra1
vez son pre~:mtados en las mest
(un animal acuático que se parece mucho a las lagartijas). de los ricos. También señala u
-Este último habla sido objeto de animalillo crustáceo parecido ;
una discusión entre los naturalis- camarón europeo, pero que n
tas desde el descubrimiento de üene gusto tan exquisito. E
América y hasta eoos momentos mercado de carnes estaban bie,
había mucha oscuridad con res- suplido con carne de res, carneH
pecto a su dudosa historia. Abun- y puerco y en la primavera po:
daban tanto en tiempos de Cortés abundantes y baratos cabritos
que su ejército se alimentó espe- La ley prohibía la venta de Ir
cialmente con ellos y Bullock los carne de ternera. La de res }
vió por millares en los mercados carnero no era tan buena come•
la de los mercados de Europa·
de Toluca; pero, sin embargo, señala- nunca se han descubier- pero aunque no fueran de la meto en estado de juventud, ni se jor calidad, no podían llamars•
ha notado en ellos atguna dife- malas, Quizá la falta podía se
rencia sexual. Dice que llevó del carnicero, p o r q u e dice
consigo a Inglaterra algunos en "siempre somos parciales hac1,
alcohol y que esos ejemplares es- nuestro propios métodos de pre
taban siendo inspeccionados por parar los alimentos animales".
Sir Everard Home, de quien -el
Dice que en cuanto a las verpúblico esperaba ansiosamente las
informaciones respecto a esta os- duras y las frutas, pocos lugare.
en el mundo pueden tener igua
cura especie.
variedad que México y en nmg1. ·
Añade que los indios llevaban na el consumo podía ser mayo
también al mercado una conside- en proporción a sus habitante
- rable cantidad de peces pequeños Dice que el gran mercado e1
y delicados que no tienen más de mayor que el de Covent Garde•
dos o tres pulgadas de largo que y que él jamás se cansaba de ex
son pescados en redes en los ca- minar aquellas frutas y verdur
nales y zanjas cercanas a los la- Se apresuró• también en dibuj
gos. Son envueltos en las hojas o todo cuanto pudo, pues considP.1
.cápsulas que envuelven las cabe- ba que había muy pocas peroon
zas de maíz y luego son tostados. en Europa que tuviesen una ida
En ese estado son puestos a la de la forma y apariencia de esta
venta a precios muy convenien- innumerables variedades de bam
tes. Dice que a él le parecieron nas, plátanos, papayas, chirimo
yas, zapotes, limones aguacate:
tunas, pitahayas, chayotes, grana
dillas, granadas, dátiles, anona~
mangos, melones, calabazas, tomates ,etc. de las cuales abundab.
el mercado en las diferentes estaciones del año. Y esperaba que
con los dibujos y moldes que babia t1&gt;mado los europeos iban a
familiarizarse con ellos en cualquier momento. Anota que en tal
país y con tal clima se podrían
dar los mejores productos de todos los países del mundo, pero
que todo estaba bajo el cuidado
de indios poco . adiestrados cuyo
conocimiento de horticultura era
muy limitado.

Anallabetisn,o
por ALFONSO REYES

madrismo" que no es caracte11stica únicamente de los mexicanos
como se ha pretendido hacerle
aparecer.
.
En medio de toda esta descripción y completándola, interc~a
tres breves incidentes que anaclen fuerza e interés en su obra.
El de la chiquilla y el vendedor
de elotes, el de la repflente Y
desagradable mujer flaca y ventruda, y el de la prostituta golpeada por su hombre.
En el capítulo tercero Jack recuerda su breve estancia en Los

Angeles tras su deserción; la
ayuda que recibió de los jóvenes
esposos Mascorro para cruzar la
frontera; el haber compartido
(siquiera por un momento) sus
problema~, los problern~ del barrio mexicano y del barrio negro.
Recuerda las agresiones que mexicanos y negros sufren a manos
de los que regresan con licencia
de la guerra: "Es que regresan
convertidos en verdaderos criminales . .. y hay que proporcionarles aquello que alimente sus instintos. . . los héroes, verdadera

gentuza. Han perdido cualquier
noción de cualquier cqsa. Sólo
quieren beber y fornicar, naturalmente con nuestras muchachas,
con nuestras muchachas mexicanas. Las rubias de Norteamérica
son sagradas ... ".
Esa persecución que sufrían
negros y mexicanos en EE. UU. y
la que él (Jack) conocía en si
mismo, la define como "sensación
judia, u otra cosa; es una manera de llamarla a causa de que
los judíos han sido siempre los
perseguidos del mundo, los perse-

guidos absolutos, y es
tión de ponerse en su l
de que nos pongan- pa
experimentemos del m
claro y lúcido basta las
ñas".
su encuentro acciden
reverendo n egro Y 1~
men cometido en ~l b
che anterior, y la con
&lt;'On los esposos Mascor
ceden insensiblemente.
Del &lt;'apltulo cuarto en
(STGUE EN Lh PAGI

CENTRAL FINANCIERA Y FIDUCIARIA DE INVERSIONES,_ S. -A~
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Autori:r.ado por

t. Com. Nad. Bancaria,en ot. No. 601-11- 5-19 de 1-14---4)

Si Dios a/.imenta al. ga- María Anto11ieta. Hay, entre
Hace la observación que unos
qere decidirse a borronear una cuantos jardineros intelig~ntes del
178 vilán, también protege a otros, el anal/abetismo a me- tarjeta
norte de Inglaterra podrían muy
o telegrama.
los inocentes. El Cine ha da- dias, el de los empleados y sirpronto adquirir una fortuna en
Todos estos "caracteres" me las vecindades de México y ser
do boga recientemente a aquel t1ientes de hotel que van a los
parecen
todat1fa candoroso_s y los medios de aumentar las bencuentecito de Somerset Mau- Estados Unidos y a{Jrenden a
diciones de que ya gozaban las
amablés
ante
el más abomina- gentes de estas regiones deliciogham sobre el millonario anal- hablar inglés, pero no a escrisas.
j abeto. Y Ba/.zac (Las ilusio- birlo. Hay cierto analfetismo ble de todos: el desa/.fabetizado
nes perdidas) nos pinta, en paradó¡ico, que admite el e~ voluntario, el que pasó por los
Termina su descripción de los
aquellos tiempos, a cierto im- nocimiento del leer y del es- libros y aun se gradu6 en al- mercados diciendo que fuera de
estos productos para la mesa, los '
presor de Angulema que no cribir, pero que, por algún de- guna_ profesión liberal, y lue- numerosos indios presentaban obconocía ni la o por l(J redondo, fecto en la ósmosis o permea~ go, dedicado a otra cosa, cerró jetos de lana, algodón, géneros
gruesos de algodón, pieles manue hizo, sin embargo, una for- bil.idad psicológica, no deja del los l~'bro¡ para siempre y los facturadas,
vasijas de barro, caconsideró
en
adelante
con
asnastas, etc., en el mercado y que
tunilla. Es más: aunque se es- todo q~e la letra entre· en la
muy entretenido verlos reuniforzó para que su hi¡o estudia- intuición, con sangre ni sin co y .disgusto, y hasta le im- era
dos en grandes grupos, con sus hira en Parfs junto al. célebre Di- sangre. Gente conozco yo, y portema el periódico cuando jos sentados en el suelo, saboréando sus frugales comidas de torti~
-Jot, se atrevió a decirle: "¡Cui- la conoces tú, disimulado lec- da con él de casua/.idad. , · ,
llas y chile. Pero que, infortuna1,(!ue
este
personaje
no
~xisdado/ Un im{Jresor que lee li- tor, que, cuando se le ofrece
damente, en los terrenos cercanos
te,
qúe
l&lt;&gt;
he
int1entado
yo?
al
mercado se encontraban algubros no sabrá imprimirlos leer, suda y tartamudea aun- 1 - '
nos
eKpendios de pulque, en donLector, yo no me atrevo a ctnunca".
que propiamente sepa leer,· y tarie nombres propios, no de se veia a los hombres saborear
su bebida favorita y luego ceder
El anal/abetismo a d m i te cuando se le ofrece escribir,
a su propensión por el juego. Y
quiero
disputas.
Si
tú
no
me
grados. Hay el analfabetfrmo aunque no lo ignore, padece
que lamentaba tener quC' decirlo.
pero que más de una vez notó
absoluto, en rama, y es el más verdaderas angustias, y la plu- crees bajo palabra, mejor será que
esas criaturas de tau buen
que
no
me
leas,·
con
lo
cttal,
honesto de todos, el que mere- ma le pesa mucho más que un
natural, una vez encendidos pnr
el pulque o el aguardiente, se
ce bien del cielo. Hay el anal- remo de galera. Sé de alguien al. fin y a la postre, pierdes po- irritaban
por la mala fortuna del
co,
pero
empezarás
también,
fabetismo sin disculpa, el ()dio- que prefiere la, molestias del
día y desahogaban su desengaño,
so anal/abetismo de la jt,t1en teléfono internacional, antes por tu cuenta, un lamentable como los demás cristianos, en las
proceso de "desalfabetización". personas de sus inocente.s e ino¡

fensivas mujeres,

�PAGINA .,

MIERCOLES 2 DE JULIO DE· 1958

LAUREL DE ORO

t&amp; , i "'

.·

-

¡

.Antonio Machado y la· lección de Castilla

:

quienes prefieren colini-

Hay tas verdes plagadas de ar-

Federico Gómez y s·us 50 Años en el Periodismc
N este día de junio de las
cigarras y de los colorines e u m p I e cincuenta
años de ejercicio profesional en
la ruta periodística nuestro caro
amigo Federico Gómez, director de "EL TIEMPO".
Federico fue periodista de
nacencia. Abrevó en la fuente
de sus hermanos Miguel y Ernesto, este último por muchos
años redactor de "La Prensa" y
de otros diarios de la provincia.
Eran los tiempos del periodismo combativo y romántico.
Combativo dentro de sus limitaciones. Romántico por los
cuatro costados.
Tras los primeros sorbos en
e1 reman·so quieto,......la propia
disciplina, firme, vertical, abundante en los aspectos filosóficos, políticos y económicos.
Esto en lo ataiiedero a su labor
periodística, en la columna editorial, en la factura total del
diario. Alternativamente, otros
ensayos concurrentes en el propio oficio: la crónica ¿Rutas de
Urbina y de Manuel M. Flo'res
en las columnas elegantes de

E

por JOSE NAVARRO

"El Mundo Ilustrado"? Acaso
uno que otro rezago, pero sí,
en firme, por los caminos de
José Luis Velasco, de José D.
F r í a s , el inolvidable "vate"
queretano; de Xavier Sorondo,
y más allá, por rutas lejanas, siguiendo las huellas de José
Juan Cadenas, de Enrique Gómez Carrillo,. de Eduardo Zamacois ...
Y dentro del esquema obligado de su carrera, el viaje de ida
y vuelta en las disciplinas de la
cultura musical y artística que
trabajo, estudio y suclor le ha
costado obtener.

PAISAJE
Unos minutos antes, (años
en el tiempo), aparecieron en
el horizonte de un adolescente
aquellos hombres ele la dorada
aventura: Rodrigo de Llano, del
barrio de la J' urísima, en pie de
trabajo; Ignacio Morelos Zaragoza, hijo;. Gonzalo Espinosa;
Federico Allen Hinojosa; Juan
González Peña; Manuel Múz-

APUNTES Al VUELO

LOS CINCUENTA ANOS

de Don .Federico Gómez
. . .
por JOSE AlVARADO .
. ··
.
ACE hoy cincuenta años que las manos de un muchacho
de Monterrey dejaron sobre la mesa de un jefe de iQformación su primera cua,rtilla. Templaba en los dedos una
esperanza y estremecíase una vocación. Una cuartilla humilde, releída muchas veces, que su autor habría de ver al día siguiente transformada en letra impresa y olorosa a tinta. El muchacho de entonces se llama Federico Gómez y suman muchos
miles las cuartillas salidas de sus manos.
Bajo un Sol -que multiplica Ja fatiga, en un frío que hace
más rudo el esfuerzo, no ha pasado día, desde aquel primero,
sin que Federico Gómez haya dado a los regiomontanos una
noticia, un comentario. No todos esos días han sido fáciles;
muchos hubo en que no era cómodo decir la verdad. Ni cómodo, ni grato. Pero Federico Gómez lo hizo siempre y ha cumplido así la vocación. Aquella esperanza, trémula en dedos
de adolescente, alienta sin extinguirse en su sangre de viejo
periodista. En cada cuartilla de hoy está el Federico Gómez de
siempre: honrado, discreto, gallardo.
Ama Federico Gómez a su ciudad; recorre sus calles, escucha sus rumores, entiende su júbilo y su llanto, sufre su dolor
y disfruta su alegría. La ha visto crecer junto al Cerro sobrio,
elegante y legendario, al pie de una Sierra áspera y bella. Y
ama su oficio con todas sus penas y sus dichas. Por eso supo
reunir dentro de sí mismo, desde joven, al periodista con el
ciudadano y con el caballero.
Cuando Federico Gómez escribió su primera cuartilla, Monterrey era una población de cincuenta mil habitantes y en cada
casa se oía el silbido de los Ferrocarriles y el pito de las 12 de
la Fundición. Ahora la capital .neoleonesa alberga medio millón de seres; hay Universidad y cada calle tiene ·sus rumores.
Pero, desde hace cincuenta años, está en cada hogar el periódico
donde escribe Federico Gómez.
Don Federico_. Así lo llaman sus conciudadanos, jóvenes y
viejos. Así lo ha llamado la ciudad, desde que ambos eran jóvenes, ella un breve y ambicioso campamento norteño, él un reportero inquieto y también ambicioso. Ambos han triunfado.
Pero no está completa la victoria de ningtµto. . Ni Monterrey ha renunciado a crecer, ni F~derico G6mez a proseg!,lir,
siempre con nobleza, el oficio que escogió en su juventud. Ni
la amada ciudad ni su infatigable amante quieren el reposo. Una
y otra están en la brega.
Don Rodrigo de Llano ha querido que esta columna lleve
un saludo personal suyo a su viejo colega y amigo. Este reportero se complace en cumplir la orden de su director y pQne en
ello la emoción de c1uien, una mañana, llevó ante la generosidad
de Federico Gómez una de sus primeras cuartillas. Dice Rodrigo de Llano: Federico Gómez es un hombre íntegro. ¿Puede
decirse más?.
(De "Excelsior", 28 de junio de 1958).

H

bolitos de jardín, que 'I,&gt;;arecen
'Nacimientos de Cartón ' o deoraciones para Tarjeta Pos~],
J paisaje árido de peladas s1.!•
ras y de Itanuras ina~b~bles.
Castilla la belleza mtnna d~
a casta h'¡st6rr01 Castilla, ti~ne
iempre una hono:t kcción pira
1 espíritu que le acerca. K11ó1etros y kilómetros desiertos
onde sólo de cuando en cuano un manchón de tristes encinas o unos pocos álamos hacen
una genuflexión al viajero; descarnadas peñas y colinas huesos que ponen al desnudo la setierra resquebrajada de sed;
iviendas que se aprietan en toro de una iglesia como para
uarecerse del paisaje; hombres
brios, graves, socarrones a ve•
tes pero silenciosos las más colmo reyes destronados ...
Nada hay más opuesto a ese
campo verde y graso de Francia
paisaje de sentimientos volupuosos- en que dan ganas de re:volcarse para dar rienda suelta al
nimal que duerme en nosotros
odos, que la belleza triste de
tse "Mar Petrificado y lleno de

quiz Blanco; el dominicano
Max I-Ienríquez Ureña; Ricardo Arenales; Celeclonio Juneo
de la Vega.
En el concierto de la primera década: el Monterrey News;
Renacimiento, con los primeros ensayos de Eusebio de la
Cueva, Carlos Barrera, Eduardo Martínez Célis, Federico T.
de Lachica; "El Espectador",
"El Piloto" de don Jesús Z.
Moreno; "La Prensa", dirigida
por el poeta Manuel Múzquiz
Blanco.
Se h.abla de las campafias de
Duclós Salinas, ele Víctor David Delgado, de Santiago Roel,
y es precisamente en "La Prensa", donde Federico Gómez daría cauce a sus anhelos. Le
acompañaban, además del poeta ele "La Marimba", el vate
Oswaldo Sánchez, Nacho Valdés, Ernesto Gómez y Tiburcio
E. Guerra ...
Una cinta de colores y de
ambiciones políticas en el medio, y una fragua perenne en
los pensamientos, Federico Gómez ocupa un puesto en "El
Noticiero" donde reafirma sus
pasos. "El Noticiero" había sido adquirido, en su tercera época, por el Or. Alberto Buerón,
salvadoreño de origen. Allí lucen las plumas del Lic. Antonio Morales Gómez, cate9rático del Colegio Civil; Lic. Héctor González; el poeta Enrique
Fernández Le&lt;lesma; Juanerillo
Herrera y Caíro y el famoso dibujante Mariano Martínei.

.por el DR. AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE
cielo" que es Castilla. Nada
más distante del vividor que cifra todas sus esperanzas en esta
vida tratando de gustarla y pasarla lo más agradablemente posible, corno lo sabe hacer tan
bien el francés al paladear lo
que ellos llaman "Doucer de Vivre", que el caballero cristiano
a la castellana -léase también a
la espafiola- que en el fondo de
la conciencia siente por ese ensalzamiento del bien vivir asco,
repudio y desdén, porque ha
ofrendado su existencia a algo
enormemente superior: algo que
requiere grandeza de alma y desprendimiento, fe y amor: algo
que empieza donde la vida acaba.
En la Vieja Boria - cerca de
las nobles piedras de Numancia- Machado vivió algunos
afios plantado en medio de Castilla: miró en torno suyo y supo recoger el mensaje de una
tierra espiritual que no solicita
alabanzas ni caricias. "Campos
de Castilla", "A orillas del Duero"; "A un Olmo Seco", ''Cam•
pos de Soria", y la "Tierra de

Alvargonzález", con el mejor
testimonio de que Antonio Machado supo aprender la lección
de Castilla.
Siempre me ha parecido difícil -si no es que imposibleexplicar a un poeta. Y tratándose de Machado estoy seguro
que si viviera, a él menos que a
nadie le gustaría que lo explicaran. Pensaba Antonio Machado, que el elemento poético no
era la palabra por su valor fónico, ni el color, ni la línea, ni un
complejo de sensaciones, sino
una honda palpitación de espíritu; lo que pone el alma con voz
propia, en respuesta animada al
contacto del mundo.
El lirismo claro y hondo de
Antonio Machado plañe una
música interior sosegada y humilde. Es el suyo, un caminar
de solitario que va "Soñando caminos de la Tarde" y en el silencio se escucha a su propio
corazón.
En un tiempo le pareció el
romance la suprema aspiración
de la poesía y quiso escribir un
nuevo romancero ("La Tierra

Mister;oso, tímido y altivéJ,
luminoso sie111pre,, Machado ·vivió su vida a la manera de un
bardo franciscano que se conde Alvargonzález" ) Ni l1eroicas vierte en espejo celestial. . . Su
gestas ni simulación alguna de poesía es como su vida, va quiarcaísmo, sirven de tema a sus tando de ella todo lo frondoso y
romances; la tierra donde se grato, todo el ramaje innecesacautaron y el pueblo que los rio, la poda no concluye hasta
compuso, es su fuente.
dejar una figura sencilla, elegan•
te y plagada de significaciones:
Mi infancia son recuerdos de un patio de SeviIIa.,
y un Jmerto claro donde madura el limonero;
Mi juventud, veinte afios en tierra de Castilla;
Mi historia, algun0s casos que recordar no quiero.
Ni un seductor mañara, ni un Bradomín he sido
-Ya conocéis mi torpe aliífo indumentarioMas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalacío.

Hay en mis venas gotas de sangce jacobina,
Pero mi vecbo brota de manantial sereiio;
y, más que un J10mbre al uso que sabe su doctrina,.
soy, en e1 buen sentido de la palabca, bueno.
'
Adoco la 11ermosura, en Ia moderna estética
cocté las viejas cosas de1 huerto de Rousard;
mas 110 amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo Gay-Trinar.
Desdeño Ias romanzas de los tenores huecos
y el coro -de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucI10 solamente, entre las voces, ·una.
¿Soy clásico o romántico? no sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:

Famosa por 1a mano viril que la blandiera.
no por el docto oficio del forja1or preciada.

AL VIENTO

1

Con~erso con e1110mbre que siempre va conmigo
-qu1en hable solo espera hablar a Dios un día-·
mi soliloquio es plática con este buen amigo
'
que me ensefió el secreto de la filantropía.

·s obre critica literaria

Y a1 cabo, nada os debo; debéisme cuanto I,e escrno
A mi _trabajo acudo, con mi dinero pago
•
el tra¡e que me cubre y la mansión que Iiabito.
El pan que me alimenta y el lecl10 en donde yago.

por JUAN ANTONIO A YALA
1

"LA crítica de una obra' poética no pue-

de ser otra poesía. Lo· que en el poeta es-

tá como sentimiento y como imagen tiene

que estar en la crítica como concepto y teoría. Otra cosa equivaldría a exigir del zoóDON FEDERJCO GOMEZ,·Dibujo Je Alfonso· 1!,eyes Aurrecoec
l~o que cuando estudia los avestruces se
onvierta él mismo en avestruz". Lo anSOBRE LA HUELLA
nez "Rip-Rip", con Federico por _el de "Nueva Patria",
crior fue afirmado por Ortega y Casset
Sobre la huella del Regio en su personal; "La Revolu- de también colaboró el
uando la crítica literia española enfrentaMonte aparecen: "El Comba- ción", del Lic. Antonio Islas Gómez: "El Progreso",
ª serios problemas de fondo y, consecuente", con Martínez Célis en la Bravo; "El Día"; "El Liberal"; dirección de Carlos M.
dirección; ''El Heraldo"; "El "El Triunfo", fundado por per, Don ·Federico Gómez
enicnte, de actitud. Y es que esa mediaMafiana"; "La Raza", "El De- Carlos Villenave, que poste- sus filas, y teniendo de
i?n -agrimensura de la obra literaria, paimócrata" de don Rafael Martí- riormente cambió su nombre
a1e humano, de erectos y difíciles perfi(SIGUE EN LA PAGINA 8).
cs- supone un enfrentarse con una realí- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - , , ~ . , ~ l r l a d que no es la cotidiana. El mero acto
~e enfrentarse exige esfuerzo, traducible en
tapacidad reflexiva, esfuerzo a actividad
gue está muy lejos de ser la misma que la
del artista creador. Precisamente por esto se ha devaluado la función del crítico y
~ le ha convertido en el menesteroso de la
poesía y de la actividad creadora. Muchos
creadores, creadores de un séptimo día, que
abordaron el campo literario cuando ya to4o estaba hecho, han creído ver en el crítito _a un enemigo y a un esterilizador inmil!~icorde de toda emoción y de todo sentituento. No podrá llegarse a un acuerdo
en esta divergencia si con anterioridad á tocreación ·y a toda crítica no se fija de
1
a manera terminante el sentido de ésta.
~r9ue de ninguna manera supone en el
11
~ co -espigador de fin de jornada- una
ne de datos comparativos que le sirvan
ra llegar a establecer relaciones ni unos

TIENDAS

en la
Repú.blica.-

l™ .ORGAMZACION "MEXICANA

conocimientos que actúan como meros reactivos químicos o biológicos ante la belle•
za. Supone, y esto está cada vez más comprobado, un mutuo ajuste de actividades y
actitudes, coordinadas, tanto en el creador
co1110 en el crítico.
Y es que si se analizan las curvas del desarrollo de la creación poética y de la crítica literaria, se observarán ensegµida que a
zonas de altitud en la una, corresponden
zonas de depresión en 1a otra. Pleno contraste paisajístico de valle y montaña. Sin
embargo, hay momentos en que el diagrama de las curvas coincide: son aquellos,
muy raros por cierto, en los que la coordinación se logró y ambas actividades llevaron
el mismo paso de marcha. Volviendo a
Ortega .y Casset, afirma éste, a propósito
de Baroja: "La sociedad es el área triunfal
del hombre MEDIO, y el hombre MEDIO tiene una psicología de mecanismo
tradicional". Por eso es el hombre medio
-cultor de la mediocridad- el que rechaza la labor de la crítica; porque tiene que
desenvolverse en una sociedad llena de convenciona1ismos y pedestrismos sin sentido.
Vamos muy lejos cuando aceptamos la crítica sin restricciones o sin sentido o cuando el sentido de la crítica es pragmático.
Vamos contra todos nosotros, autores y críticos, al no querer aceptar las cosas como
son; desvinculamos y desarticulamos el verdadero sentido de creación y medida: el
mismo surco para dos semillas cualitativa·
n.1ente distintas.
·

Y cuando llegue eÍ día del último viaje.
Y esté al partir la nave que nunca ha de tornar
me. encontraréis a bordo, ligero de equipaje '
casi desnu?o, co1no los hijos de la Mar. '

·••·•• ••st41wlortat1 ue
h ■ l11 tlc11&lt;11 ,1 ••rlr
.. c...,• •• AhrtH.

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No. Premio No,
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I

RESULTADO DEL SORTEO CELEBRADO EL DIA 30 DE JUNIO DE 1958 EN LA CIUDAD DE MONTERREY, N. L., ANTE LA PRESENCIA DEL SEÑOR ALFREDO HERNANDEZ FLORES, INTERVENTOR DE LA SECRETARIA DE GOBERNACION Y DEL NOTARIO PUBLICO, LICENCIADO ESTEBAN GONZALEZ WESTRUP•
Ciudad I No. Premio No,
Nombre
Nombre
Ciudad I No, Premio No,
Nombre
Ciudad I No, Premio No,
Nombre

AUTOMOVIL DE SOTO DIPLOMAT.-Sr. Carlos Magaña R.
Mérida, Yuc.

Juego Crisial Pyrex.•Sr. Jorge Rodríguez.-México, D. F.
36
Juego Cristal Pyrex.-Srita. Olivia Martíncz.-Monterrey, N. L.
49:
Vajilla Anfora.-Sr. Manuel Garza M.-Veracruz, Ver.
1~4
Album de Disco.-Sra. Lidia L. de Martínez.-Monterrey, N. L.
182
Lámpara de Mesa.-Sr. Juan José Lozano.-Monterrey, N. L.
279
Pluma At6mica Parker.-Sr. Eusebio Manrique.-C6rdoba, Ver.
287
Album de Disco.-Srita. Josefina L6pez.-Monterrey, N. L.
527
Pluma At6mica Parker.-Sr. Roberto Delgado M.- Mty, N. L.
599,
Jgo. Copas Cris.-Srita. Margarita González L.-Monty, N. L.
6!5
Jgo. Cris. Pyrex.-Sr. Pedro Montemayor G.-Monterrey, N. L.
6)7
Plancha G.E.-Sra. Ma. G. de Treviño.•México, D. F.
M1
Plancha G.E.-Sr. Alberto Ruiz T .-Mérida, Yuc.
736
Jgo. Copas Cristal.-Sr. Armando Aguilar R ..Chihuahua, Chih.
7?1
Jgo. Copas Cristal.-Srita. Lidia Martínez.-Monterrey, N. L.
9Jí8
AÍbum de Disco.-Sr. Alejandro L6pcz.-Monterrey, N. L,
1039
Plancha G.E.-Niño Javier Torres A.-Monterrey, N. L.
1~1
Rasuradora Remington.-Sr. Juan de la Rosa.-Saltillo, Coah.
1134
Jgo. Copas Cristal.-Sr. Salvador Odriozola.-Monterrey, N. L.
1252
Pluma Atómica Parker.-Srita. Alicia Treviño L.-México, D . F.
)312
Jgo. Cristal Pyrex.-Sr. Víctor Manuel Ortíz.-Monterrey, N. L.
1447
Pluma Ait6mica Parker.-Sr. Saúl Salinas.-Matamoros, Tamps.
1507
Juego Cristal Pyrex.-Sr. Juan Cantú A.-Monterrey, N. L.
1578
Pluma At6mica Parker.-Sr. Jesús M. Lozano.-Monterrey, N. L.
1756
Lámpara de Mesa.-Sr. Francisco Palacios.-Monterrey, N. L.
1878
Jgo. Copas Cristal.-Srita. Maribcl Palacios.-Monterrey, N. L.
2025
Jgo. Cristal Pyrex.-Srs. Epitacio Piolina y Cristóbal Sánchez.•
2239
Monterrey, N. L.
2323 288 Album de Disco.-Sr. Francisco González C.-Montcrrey, N. L.
2348 207 Pluma At6mica Parker.-Dr. Raúl Robles A,-Los Mochis, Sin.
2405 67 Olla Express Presto.-Niños Juan G. Héctor y Martha B. Lazo.-Monterrey, N. L.
2493 236 Lámpara de Mesa.-Sr. Gilberto Gon~lez.-Hermosillo, Son.

391
365
161
299
258
224
324
208
185
371
90
97
183
184
294
82
63
196
201
376
202
374
214
228
192
387

256il

9

-~-

Au;rOMOVIL DODGE KINGSWAY.-Sr. Isaac Garza Sada., M~tcrrey, N. L.

2712 334 Jgo: Cristal Pyrex.-Sr. Lic. Arnulfo de la Garza.-Mty, N. L.
2837 149 ,Vajilla Anfora.-Sr. Luis Fausto Pércz.-Cd. Victoria, Tamps.
3186 300- Albu¡n de Disco.~sr. Jesús Castro Segura.-Sn. Nicolás de
lós Garza, N. L.

3215
3236
3318
3398
3470
35_0~
3510
3517
3579
3667
3715
3867
3963
..034◄08!f
◄.1.1+.

◄160,

◄248
◄322

4411
4427
4479
4535
◄546
◄621

4184

4"1
!Mt6
lllQ2'1

'.6i1s

.6219

7138
~ 7,♦82

105
350
191
226
225
164

impÍni dé WWW.!Aíil&amp;üo"uúd&amp;Hi!!1111i:arfffl,
~~ara koclak;-Sr. Jorlie Lozarto M.-Monclova, Coah,
Lámpara de Mcsa.-Sr. Javier Escamilla.-Tepic, Nay.
Jue_go Cristal Pyrex.-Sr. Francisco •Lira.-Monterrcy, N. L.
Lámpara de Mcsa.-Sr. José Hinojosa.-Veracruz, Ver.
Olla Express Prcsto.-Jacinto Reyes R.-Monterrey, N. L.
Pluma ,Atómica Parker.-Sr. Pablo Gonzálcz M.-Mty., N .L.
Cámara Kod_ak.-Sr. Manuel Trev{ño.-Monterrey, N . L.
Juego Crsital ;pyrex.-Srita. Margarita Salazar A. Torre6n,
Cqih.,
~ámpa·r~ de Mesa.-Sr. Marco A, Eguía.-Mexicali, B. C.
Olla El(prcss fresto,-Srita, Bertha Sanginés G.-Mtz. de la
Torre, Ver.
Vajilla A.nfora.-Sr. M. Mendoza R.-Méx.ico, D. F •
Cámara Kodak.-Cámara Kodak.-Sr, Antonio Carre6n.Monterrey, N. L
Cámara Kodak.-Sr. Abiel Treviño .. Monterrey, N. L.
Ju·e¡io Cristal pyrex.-Sra. Josefina B. de Garza.-Monty., N. L.
Juego Copas CristaJ ••sr: Francisco González.-Monty., N, L.
Lámpara de Mcsa.-Sr. Salvador Odriozola.-Monterrey, N, L.
Pluma At6mica Parker.-Sr. Baltazar Flores S.-V. Hermoso,
Tamps.
Vajilla Anfora.•Srita. Josefina Rodrígucz.-Monterrey, N. L.

14 . AUTOMQVIL PLY?._{OUTH PLAZA.-Sr. Mariano ValJés.Saltillo, Coah.

, 7564 231 Lámpara de M'.esa.-Sr. Raúl ·Garza G.-Monterrey, N. L.
, 7580 22 -Máquina de Coser Husqvarna.-Sr. Nicolás Trcviño.-México,
.

D. F .. '
7659 326 . Juego Cristal Pyrex.-Srita. Margarita Dclgac:!o.-Monty,, N. L .
7805 363 Juego Cristal Pyrcx.-Oscar Montcmayor.-Monterrey, N. L.
7815 56 Radio. de Mesa Majestic.-Dr. Luis G~rza de la .i&gt;ucnte.-Mon, clova, Coah,
7898
88 Plancha
E.-Sr. Alvaro González Jr -Est. Ramírez, Tamps.
7919 .200 Juego, Copas Cristal.-H.Pavía G.-Panal, Chir.
5'934 145 . Vajilla .Anfora.-Sr. Federico Brull.-Monterrcy. N . L.
8030 26fr Lámpara de Mesa.-Rosa C de Mentlía.-Monterrey, N. L.

e:

8049

Radio de Mesa Majestk.-Ing. José Luis Saide.-Monty, N. L.
Vajilla Anfora.-Navil Mtanous G. Monterrey, N. L.
Vajilla Anfora.-Familia Guerra Guerra.-Monterrey, N. L.
Juego Cristal Pyrex.-Sra. Gracie,a M. de Gonz:ilez.-Garza
García, N. L.
8449 284 Album de Disco.-Sr. Oav,d Daniel Samanie~.-Monty, N. L.
8476 301 Album de Disco.-Sr. Ezequiel Leal.-Allcnde, N. L.
8652 119 Cámara Kodak.-Sr. Daniel GutJérrcz.-Monte•rey, N. L.
8866 23 Máquin a de Coser Husqvarna.-Vdo. por Radio Cadena Na.
cional.-Los Mochis, Sin.
8881 366 Juego de Cristal Pyrex.-Vdo. por Radio Cadena Nacional.Los Mochls, Sin.
8883 142 Vajilla Anfora.-Vdo. por Radio Cadena Nacional.-Los Mochis, Sin.
8956 162 Vajilla Anfora.-Luis C, Novelo.-Mérida, Yuc.

9141
9216
9226
9306
9393
9513
9537
9595
9596
9701
9825
9887
10018
10025
10050
10334
10430
10504
10786
10887
10905
10970
10992
11026

11

129
382
106
283
337
148
)39
267
96
229
306
121
340
62
173
101
347
107
177
85
40
230
65

J.,..

. 6438 130
6741 104
6S32
6859
6873
6960
7090

8159 53
8268 153
8279 152
8394 392

6

:.,:300
'"

~300

AUTOMOVIL DODGE KINGSWAY. Sr. Alberto Flores G.Monterrcy, N. L.

13158
13271
13354
13664
13778
13825
13886
)3891
13900
14039
14124
14260
14433
14543
14561
14665
14762
14802
14862
14885
14895
14896
14950
14999
15006
15022
15046
15087
15092
15156
15185
15342
15408
15461
15611
15742
15751
15793
, 15805

172
171
182
147
246
102
193
165
357
120
74
341
353
110
352
274
237
189
143
160
91
167
349
141
322
87
359
372
261
360
275
78
302
304
79
150
270
262
307

15876

Vajilla Anfora.-Guadalupc A. de Nájera.-Monterrey, N. L,
Jgo. de Cristal Pyre."&lt;,-Nelly Valdés Treviño.-Monty, N. L.
Cámara Kodak.-Esaú Quiroga.-Campeche, Camp.
Albúm de Disco.-Santiago Amczcua.-Veracruz, Ver.
Juego de Cristal Pyrex.-Socorro Zarazúa.-México, D. F,
Vajilla Anfora.-Carmcla Anzaldúa.-Mocorito, Son.
Vajilla Anfora.-Oscar Mart ínez.-Mérid~, Yuc.
Lámpara de Mesa.-J:tcinto Ortiz.-Guadalajara, Jal.
Plancha G.E.-Armando Jaúregui.-Hermosillo, Son.
Lámpara de Mesa.-Guadalupe M. d e Aranda.-Guasavc, Sin.
Album de Disco.-Sara Castro.-Tampico, Tamps.
Cámara Kodak.-Eduardo Aguilar.-Monterrey, N. L.
Juego de Cristal Pyrex.-Epifanio Garza T.-Monterrey, N. L.
Rasuradora Remington.-Catalina Alanís.-S. Luis Potosí,S.L.P.
Vajilla Anfora.•M' Carlota Perales.-Monterrey, N. L.
Cámara Kodak.-Regina V. de González.-Monterrey, N. L.
Juego de Cristal Pyrex.-Radiodifusora XEG.-Monterrey, N. L.
Cámara Kodak.-Alicia Hernández.-Nuevo Laredo, Tamps.
Juego Copas de Cristal.-Arturo Gutiérrez.-Colima, Col.
Plancha G.E.-M• del Consuelo Cantú.-Tuxtla Gutiérrez, C h is.
Bicicleta para hombre.-Zenaida Urrutia.-México, D. F.
Lámpara de Mesa.-Arsenia Garza.-Durango, Dgo.
Rasuradora Remington.-Ramiro Ríos y Ambrosio Macías••
Monterrey, N . L.
Juego de Cristal Pyrex.-José Hemández.-Monterrey, N. L .
Album de Disco.-Danicl Ríos.-Veracruz, Ver.
Jgo. de Cristal Pyrex.-Vdo. por Rogclio Abrego.-Monty, N. L.
Lámpara de Mesa.-Rodolfo Hernández.-Monterrey, N. L.
Jgo. de Cristal Pyrex.-Alfredo Bouchard.-Matamoros, Tamps.
Juego de Cristal Pyrcx.•Jovita Martínez.•Monterrey, N. L.
Juego Copas de Cristal•. José Luis 'Ortíz.-Saltillo, Coah.
Album de Disco.-América Delgado.-Mazatlán, Sin.
Vajilla Anfora.-M, Antonieta Vivarr V.-Monterrey, N. L,
Vajilla Anfora.-Andrés Lópcz,-Mé, ,da, Yuc.
Lámpara de Mesa.-Margarita Sauceda, Culiadn, Sin.
Album de Disco.-Antonio Gutiérrez. Aguascalientes, Ag!I,
Olla Express Presto.-David Avila.- R~)'no~a, Tamps.
Lámpara de Mesa.-A. Olivares S., 1t ,vnosa, Tamps.
Plancha G. E.-Armand o Castellanos.-Monterrey, N. L.
Plancha G. E.-Héctor &lt;..astillo V .-M:onterrey, N. L.
Cámara Kodak.-Niño José Gpc. Garz,1.-Monterrey, N. L.
Lámpara de Mesa.-Prof. Amadeo ,.,ar~1q.-Villa de Gpc. N. L.
Juego Copas Cristal.-Luis Humbcr,o Garza Cortés.-Monte•
rrey. N. L.
Máquina de Escribir Ollivetti.-Abiel Treviño.-Monty., N. L.
Lámpara de Mesa.-Aifonso Dávila.•r.uernavaca, Mor.
Lámpara de Mesa.-Máximiano Garc1a. Monterrey, N. L.
Juego de Cristal Pyrcx.-R;cardo Ríos Monterrey, N. L.
Album de Disco.-Ana ?lb. G utiérre, Monterrey, N. L.
Juego Copas Cristal.-N:ña Patricia Gómez Contreras.-H. Matamoros, Tamps.
Ju~go de Cristal Pyrcx.-f'ilvia Hernández.-Morelia, Mich.
Album de Disco,-1-'rarcisco De la Garza M.-Cadereyta Ji•

136
305
276
390
221
206
232
20
213

15931
15976
15990
16010
16122
16150
16222
16229
16251 38◄
16284 378
16384 338

16426
16417
16527
AUTOMOVIL PLYMOUTH PLAZA.-Francísco González 16581
Martínez.-Monterrey, N. L,
16712
16791

271 Lámpara de Mesa.-Dolorcs T. de Villares.-Monterrey, N . L.
362
112 Cámara Kodak.-Srita. Ma. Cristina de la Garza.-Moncy, N. L. 11044
11117 313
223 Pluma At. Parker.-Homero A. Martínez.-Tampico, Tamps. 11198 367
209 Pluma At6mica Parker.-Homero Garza Treviño.-Mty, N. L. 11143 227
146 Vajilla Anfora.-Ahelardo Avilés.-Monterrey, N. L.
11241 385
298 Album. de Disco.-lsidro Espinosa.-Hidalgo, N. L.
11252 329
178 Juego Copas Cristal.-José Cano.-Monterrey, N. L.
52 Radio de Mesa M¡tjestic.-Hermanos Dávila.-Monterrey, N. L. 11326 188
395 Jgo; de Cristal Pyrex.-Gerardo y David Hinojosa.-Mty, N. L. 11389 319
11474 137
170 Vajilla • Anfora.-Mario Garza Tijerina.-Navojoa, Son.
11588 174
15 AUT.OMOVIL PLYMOUTH PLAZA.-Nesto Míreles•• Mon- 11609 272
11709 308
terr~y, N. ~..
11877 68
135 Vaj. Anf••-Gilberto González.-Sn. Nicolás de los Garza, N. L. 11886 243
12002 84
295 Album de Disco.-Irma Garza de Barrera.-Monterrey, N. L.
12009 81
269 Lámpara de Mesa.-Rafacl Tijerina.-Monterrey, N. L .
166 Vaji113 Anjora,-Héctor Fernando Lozano.-Monterrey, N. L, 12030 115
12055 263
291 Alburn &lt;le µ~sco.-Antonio F. Martínez.-Monterrey, N. L.
12096 199
133 Vajilla Anfora.-Gcrardo Hernández.-Monterey, N. L .,
95 Plancha G.É.-Pwf. Manue! Flores.-Monterrey, N. L.
314 Album ele Disco.-Sra. Ma. de Jesús Anzures de L,. Mty, N. L. 12185 28
255 Lám. _de Mesa.-Sra. Guadalupe U. de Benavides.-Mty, N. L. 12299 249
12367 268
309 Album de Disco.-Hermila Gonzálcz.-Monterrey, N. L.
388 Jgo, Cris. Pyrcx••Mi de los Angeles González.-lrapuato, Gto. 12388 342
12445 315
109 Cámara Kodak.-Delia B. de Salas.- Monterrey, N. L.
73 Olla Express Prcsto.-Mario Alberto Gouzálcz.-Monty, N. L. 12458 195
Lámpara
de
Mtsa.-Jorge
A.
Castaño
D
.-N.
Laredo,
Tamps.
273
98 Plancha G. E .-Guillcrmo Ramírn Cárdenas.-Matehuala,S.L.P. 12527 368
!le Cuclaillerla.-lrma García.-Cadcreyta Jiméncz, N. L. 12579 278
42
m énez, N . L.
lit! J~i,de Crlatal Pfra.-Alfredo Moreno.-Monterrcy, N. L.
·;a ~~o..Jle Miw Veintis Hartañtr Jip_. ~-s~n Pedro, Coah.
A.c...Crista1

247
70

.

280
222
289
383
19
379

16806 343
16887
16911
16919
16935
16989
17010
17064
17319
17618
17645
17654
17665
17683
17733
17904
17917

ll8
83
60
41
48
265
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264
240
281
94
233
36
245
126
190

18067
18216
18412
18610
18613
18650
18709
18894
18950
19060
19070

47
168
211
125
293
26
89
86
234
114
356

19192
19205
19243
19275
19317
19338
19433
19467

Vajilla Anfora,-Mario César Gonzálcz.-Ccrralvo, N. L.
Album de Disco.-Juan Mena.•Villahermosa, Tab.
Album de Disco.-María de la Paz Cárdenas.-Zamora, Mich.
Juego Cristal Pyrex,• Vicentc Guerrcro.-Monterrey, N. L.
Pluma At6mica Parker.-José L uis Torres.-Monterrcy, N. L.
Pluma At6mica Parker.-José Manuel Díaz.-Puebla, Pue.
Lámpara de Mesa.-Ma. Guadalupe Martínez.-Sabinas, Coah.
Lavadora G, E.-José Antonio Loren.-Mazatlán, Sin.
Pluma At6mica ·Parker.-Jesús M . Alvarez.-Chihuahua, Chih,
Juego de Cristal Pyrex.-Mariana' Vda. de Balli.-Monty, N. L,
Juego de Cristal Pyrex.-Rubén y Rodolfo Campbell.-Monterrey, N . L.
Juego de Cristal Pyrex.-Martha y Enrique García.-Montcrrey, N. L.
Album de Disco.-Juan Martínez.-Torre6n, Coah.
Pluma Atómica Parkcr.-Hilda A. García.-Monterrey, N. L.
Album de• Disco.-Dolores Carrillo Z.-Mont.e rrey, N. L.
Juego de Cristal PYrex.-Martha Y. Gutiérrez.-Guaymas, Son.
Motoneta Moto-Islo.-Luz Z. de Pérez Zozaya.-Monty., N. LL.
Juego de Cristal Pyrex.-Facundo Z. de la Garza.-Monterrey,
N. L .
Juego de Cristal Pyrex.-Ma. de Jesús S. Vda. de Lozano.Monterrey, N. L.
Cámara Kodak.-Orlando Villarreal.-México, D . F.
Plancha G. E.-Mercedes Lozano.-Mérida, Yuc.
Radio de Mesa Majestic.-Yolanda Treviño.-Puebla, Pue.
Juego de Cuchillería.-Matías Ramírez.-Monterrey, N. L.
Juego dc Cuchillería,-Mateo Sandoval.-Monterrey, N. L .
Lámpara de Mesa.-Sr. Luis Gonzálcz.-V. de G uadalupe, NL.
Jue80 de Cristal Pyrex.-Raúl M. Benavides,-Monterrey, N. L.
Lámpara de Mesa.-Jo1ge Carrillo.-Monterrey, N. L.
Lámpara de Mesa.-Anderson Clayton &amp; Co.-Monty, N. L.
Album de Disco.-Anderson Clayton &amp; Co.-Monterrcy, N. L.
Plancha G. E . Jesús García.-Rosita, Coah.
Lámpara de Mesa. Jesús J. Treviño.-Gómez Palacio, Dugo.
Bicicleta para Hombre, Ignacio Patiño.-Parral, Chih.
Lámpara de Mesa.-Daniel Hinojosa.-Monterrey, N. L.
Vajilla Anfora.-Mauro Wirner.-México, D. F.
Juego de Copas Cristal.-Laura y Beatriz González.-Montcrrey, N. L.
Juego de Cuchillería.- Jesús Flores.-Monterrey, N. L.
Vajilla Anfora.-Francisco Fontanot.-Monterrey, N. L.
Pluma At6mica Parker.-Emilio Loya Aguirre.-Cuiteco, Chih.
Cámara Kodak.-Ricardo Santos.-Monterrey, N. L.
Album de Disco,-Arturo González.-Monterrey, N. L.
Juego Antecomedor.-Gudelio J. Marroquín R.-Monty, N. L.
Plancha G. E.-Toribio García.-Cosamaloapan, Ver.
Plancha G.E.-Sra. Angelina O. de Peña.•Monterrey, N. L.
Lámpara de Mesa.-Sr. Benjamín Klciman.-Monterrey, N. L.
Cám. Kodak.-Srita. Profa, Eloísa V. y Pérez.-Culiacán, Sin.
Juego Cristal PYrex.-Sr. Raúl Sanvicente.-México 4, D. F.

22824

12 AUTOMOVIL PLYMOUTH PLAZA.-Magda y Eduardo
Zambrano de la Garza, Monterrey, N. L .

22950
23004
23098
23487
23622
23701
23724
23778
23792

290 Album de Disco.-Emma G. de García.-Matamoros, Tamps.
43 Juego de Cuchillería.-José Angel García.-Los Herreras, N. L,
25 Juego de Antecomedor.-Ing. Roberto Casillas.-Avalos, Zac,
77

33
3 11
132
323
24

23916

Plancha G. E.-Bertha Villarreal.-Monterrey, N. L ,
Estufa Acros.-Manuela Araiza.-Monterrey, N. L.
Album de Disco.-Raquel Lópcz.-Parras, Coah.
Vajilla Anfora.-Guadalupe Hernándcz.-Monterrey, N. L.
Album de Disco.-Blanca de los Santos.-Monterrey, N. L .
Juego de Antecornedor.-F. N. Bcnkly.-Monterrey, N . L.

13 AUTOMOVIL PLYMOUTH PLAZA.-Homero Lozano,-Mon.
terrcy, N. L.

23957
23975
23977
23995
23997
24011

124
127
134
331
140
92

Cámara Kodak.-Olga E. G. de Villarreal.-Montcrrey, N. L.
Vajilla Anfora.-Otila G. de Rangef,. Matamoros, Tamps.
Vajilla Anfora.-Gerónimo González, Monterrey, N. L .
Juego de Cristal Pyrex.-Héctor Saldaña.-Monterrey, N. L.
Vajilla Anfora.-Gilberto Neaves.-Monterrey, N. L.
Plancha G. E.-Isauro Cortés Acevedo.-Puebla, Pue,

24082

1

AUTOMOVIL DE SOTO DIPLOMAT.-Dina P. de Solan:i,
Arriaga, Chis.

24113
24187
24214
24386
24424
24426
24431
24495
24507
24562

175
394
354
131
336
80
330
364
39
251

Vaj. Anfora.-Luciano García.-San Nicolás de los Garza,N.L.
Ju ego de Cristal Pyrex.-Gregoria Aguirre.-Cadereyta, N. L.
Jgo. de Cristal Pyrex.-José Angel M. Chapa.-Monterrey, N. L,
Vajilla Anfora.-Martha Flores.-Monterrey, N, L.
Jgo. Cristal Pyrex.-Tomás Tijerina.-V. Hermoso, Tamps.
P lancha G.E.-Carlos Villarreal.-Monterrcy, N. L.
Jgo. de Cristal Pyrex.-Cylindros, S. A.-Mónterrey, N . L .
Jgo. de Cristal Pyrex.-Francisco Morales.-Villa de Gpe., N. L.
Bicicleta para hombre.-J. Trinidad Gonzálcz.-Guadalajara, JaL
Lámpara de Mcsa.-Niño Fernando Enrique Rodrfgucz.-Guay•
mas, Son.
93 Plancha G.E.-Alfonso R. Navidad.-Monclova, Coah,
325 Album de Disco.-Cayetano Arce.-Los Mochis, Sin,
381 Jgo, Cristal Pyrex.-Bertha y Ana M• Villarrcal.-Mty, N. L.
332 Jgo. de Cristal Pyrcx.-Fran cisca· Castillo.-Torre6n, Coah,
66 Olla Express Presto.-Tomás Garza.-Monterrey, N. L.
108 Cámara Kodak.-Rogelio Castillo G,•Villa Fwntera, Coah.
44 Juego Cuchillería.-Lcopoldo Pérez.-Montcrrcy, N. L.
21 Lavadora G.E.-Pedro Perret.-Piedras Negras, Coah,

24683
24710
24921
25012
25024
25087
25091
25121
25211

25450
25478
2 AUTOMOVIL DE SOTO DJPLOMAT.-Sr. J. Ram6o Villa- 25492
nueva,-Mocorito, Sin,
25495
25593
215 Pluma At6mica Parker.-Sr. Avelino Quijano G.-Jalapa, Ver. 25876
154 Vajilla A'nfora.-Sr. lgnacio M. L6pcz M.-Monclova, Coah.
25884
186 Jgo. Copas Cristal.-Sr. C lemen te Echevarría.-Los Mochis, Sin.
203 Pluma At6mica Parker.-Srita. Flora Alicia Carretero.-V. Her- 25888
moso, Tamps.
25893
169 Vajilla Anfora.-Sr. Alberto Sánchez.-Monterrey, N. L.
25957 ,
50 Juego de ,Cuchillcría.-Sr. Ram6n S. Chapa.-Monterrey, N. L. 26195
26226
◄ AUTOMOVIL DE SOTO DIPLOMAT.-Sra, Angelina C. de ¡ 26374
González.-Monterrey, N, L.
26506
Lámpara de Mesa.-Sr, Manuel Fdas.-Monterrey, N. L.
Lámpara de Mesa.-Srita. Dora Zapata R.-Monterrey, N. L.
Album de Disco.-Sr. Rafael Gutiérrcz.-C6rdoba, Ver.
Lámpara de Mcsa.-Sr. Pedro Florct.-Monterrey, N. L.
Jgo, Copas Cristal.-Sra. Lctida C. de Martfncz.•Monty, N. L.
Olla Expresa Presto.-Sr. J.._., E, Martínez.-Montcrrcy, N. L.
~!bum de Disco.-Sr. LI~ ~~_!f~rd'.' ~~~.Y,~nJY, N. L.

Ciudad

8

AUTOMOVIL DODGE KINGSWAY.-Antonio Núñcz•• Mon•
terrey, N. L.

256
241
117
34
333
285
217

Lámpara de Mesa,-Graciela R. de Rodríguez.-Monterrey, N.L,
Lámpara de Mesa.-Laura Rosete Castro.-México, D . F.
Cámara Kodak.-Antonio G. L6pcz.-Monterrey, N. L.
Estufa Acros.-Rodolfo Treviño C.-Monterrcy, N . L.
Juego de Cristal Pyrex,-Alfonso Gonzálcz,.Zacat«as, .Zac.
Album de Disco.-Raymundo J. F igueroa.-Monterrey, N. L.
Pluma Atómica Parker.-Lino y Guadalupe Peña.-Montemo.
relos, N. L.
Jgo. de Cristal Pyrex.-Heribcrto Salazar.-Montemorelos, N . L.
Jgo. Copas Crist.-M• del Carmen Avila.-S. Luis Potosí, S.L.P.
Pluma Atómica Parker.-Ma. de Jesús Gonzálcz.-Arriaga, Chis,
Radio de Mesa Majestic,-Alicia del Castillo.-Rioverde, S, L , P.
Plancha G.E.-Pedro Humbcrto Casrelán Vclázqpcz.-Huachinango, Pue,
Lámpara de Mesa.-Martha Madas.-San Pedro, Coah.
Juego de Cristal Pyrtx.-Tana S. Vda. de Longoria.-N. Lace•
do, Tamps.
Juea-o Cristal Pyrex.-Ma. Luisa G. Vda. de Luna.-Mty, N. L.
Pluma Atómica Parker,-Cía, Fundidora de Fierro y Acero.
Monterrey, N. L .
Album de Di"o,-Cfa. Fundidora • Flcrro y Acero.-Moaterrey, N , L.
yaiilla An_fo~~-lnocend'¡= Jr,•Aetponeu, Na~
,A'MMf• .·•·· ~

375
194
210
55
100
253
348

26688 373
26718 218
26743 287

_¡,-.
,él..-ra
20386 344 Jueao Crista\ pyré,,,.sr. Ralii Phez T.~Allendc, N. L.
Tamps.
20394
198
Jgo. Copas Cristal.-Srita. Dolores Espinola.-Monty, N. L.
Vajilla Anfora.-Olivia M. de Moralcs.-Monterrey, N. L,
20426 216 Pluma A. Parker.-Sr. Jesús Hernández S.-Hermosillo, Son.
Vajilla Anfora.-Maximiano Benítez.-Mazatlán, Sin.
20482 204 Pluma Atómica Parker.-Sr. José Ramírcz.-Reynosa, Tamps,
Juego Copas Cristal.-Fausto Mendoza C. Monterrey, N. L. 20600
54 Radio Mesa Majestic.-Srita M• del Rosario Cepeda.-Mty, N. L.
Vajilla Anfora.-Cap. lo. Francisco Córdoba D .-lrapuato, Gto, 20670 380
Juego Cristal PYrex.-Sr, Eloy González.-Montcrrey, N. L.
Lámpara de Mesa.-Esther Elizondo Garza.-Monterrey, N, L. 20680 252
Lámpara de Mesa.-Niña Dina Isabel Lozano.-Monterrey, N. L.
Cámara Kodak.-Alfonso González.-Monterrey, N . L.
20730 205 Pluma Atómica Parker.-Sr. Fernando Treviño.-Monty, N. L.
Juego Copas Cristal.-Ramiro Lozano T.-Monterrey, N. L,
20805 318 Album de Disco.-Sr. Lau.r o Gil Gutiérrcz.-Monterrey, N. L.
Vajilla Anfora.-Adcla Reyes.-Saltillo, Coah.
20810 292 Album de Disco.-Jesús Razo Gallegos.-Monterrey, N. L.
Juego de Cristal Pyrcx.-Hilario Cervantes.-Parras, Coah,
28362
20814 16 Un Refrigerador G. E.-Mario García.-Mérida, Yuc.
Cámara Kodak.-Niños Leal de la Torre.-Monterrey, N. L.
21077 18 Motoneta Moto Islo.-Nora. Guadalupe Salinas.-Los Herreras, 28842
Olla Express Presto.-M• Teresa G. de Borbolla, Pachuca, Hgo.
28890
N. L .
Juego de Cristal Pyrex.-Jcsús Almanza.-Monterrey, N. L.
21268 303 Album de Disco.-Francisco Fernández.-Puebla, Pue,
Juego Cristal Pyrex.-Rafacl García Cavazos.-Reynosa, Tamps. 21299
28946
38 Bicicleta para Hombre••Jesús González.-Mérida, Yuc.
Cámara Kodak.-Salvador Odriozola.-Monterrey, N . L.
21388 400 Juego de Cristal Pyrex.-Antonio Gamboa.-Monterrey, N. L. 29019
Juego de Cristal Pyrex.-Mario Lozano.-Monterrey, N. L ,
29060
21529 61 Rasuradora Remington.-Carlos Santos.-Monterrey, N. L.
Lámpara de Mesa.-Martín R. Domínguez.-Monterrey, N. L. 21609
76 Plancha G. E.-José Alfredo Canan B.-Concepción d el Oro, 29092
Lámpara de Mcsa.-Mireya Garza Salinas.-México, D. F.
Zac.
1
Juego Copas Cristal.-Alberto Cárdenas C.-Guasave, Sin.
21889 397 Juego de Cristal Pyrex.-Jesús A. Bucntello.-Matamoros, 29109
Vajilla Anfora.-Josefa Guzmán Cantú.-Monterrey, N. L.
Tamps.
Vajilla Anfora.-Margarita Reyes Hcrnández.-México, D . F. J 22002 163 Vaj illa Anfora.-Salvador Lozano.-Monterrey, N . L.
29263
Plancña G. E.-Elvira Fuentes.-Monterrey, N. L.
22028
31 Máquina de Escribir_ Olivetti.-Lilia A. Rosado de Espadas.Vajilla Anfora.-Manuel González.-Monterrey, N. L.
Mérida, Yuc.
,
129274
Juego Cristal Pyrex.-Everardo Martínez.-Monterrey, N. L.
22039 327 Juego de Cristal Pyrex.-Gaspar Peñuñuri S.-C. Obregón, Son.
Vajilla Anfora.-Mario Alberto Rodríguez.-México, D. F.
29407
Album de Disco.-M• Isabel Lozaya T.-Acuña, Coah.
22228
10
AUTOMOVIL
DODGE
KINGSWAY.Ciro
Marroquín,¡
29437
Plancha G.E.-Bahazar Ramírez.•Córdova, Ver.
Monterrey, N. L.
29440
Juego Cristal Pyrex.-Alfredo Rotzinger.-México, D . F.
Juego Cristal Pyrex.-Aide García.-Matehuala, S. L. P.
29482
Lámpara de Mesa.-Alberto Mario Garza.-Los Mochis, Sin. 122269 389 Juego de Cristal PYrcx.-Farmacia Saldívar.-Monterrey, N. L.
Juego de Cristal Pyrex.-Ing, Viviano L. Valdes.-México, D. F. 22451
30 Máquina de Escribir Olivetti.-InJ¡J. Humberto de León R.- 29607
Tampico, Tamps.
Lámpara de Mesa.-José Bocardo.-Monterrey, N. L .
29634
22552
212
Pluma Atómica Parker.-Niña Lucía G uadalupe Sotomayor.- ;!9736
P lanchfi G.E.-Clara M. Talamás.-Monterrey, N. L.
Villa
Fron1era,
Coah.
Album de Disco.-Oscar Pérez Garda.-Monterrey, N. L.
29834
22645 339 Juego de Cristal Pyrex.-Gabriel Hcrnández.-Torre6n Coah.
Album de Disco.-Mario Garza.-México, D. F.
29858
22690
51
Radio de Mesa Majcstic.-José Noel Villarreal.-Monty., N. L. 29940
Plancha G. E.-Niña Minerva Garza.-Rqnosa, Tamps.
Vajilla Anfora.-Andrés L. Molina.-Hermosillo, Son.
29929
Lámpara de Mesa.-Jesús Moreno.-México, D. F.
'¡ 22811
7 AUTOMOVIT. DODGE KINGSWAY.-Samucl Ochoa F.- 29954
Lámp. Mesa.-Alfredo Le6n Rodríguez.-Cadercyta J., N . L.
Monterrey, N. L.
29992
Album de Disco.-Sanjuana Herrera Leal.-Cadereyta J., N. L. - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - --

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158
310
151
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355
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345
346
286
155
297
32
72

181

Juego de Criltal Pyre,r.,•E,¡:anp:Una G6m.n.~ · terttJ, N. L.
Juc~ d&lt;' Cristal Pyrcx.-Juan Jesús Gzlcz••Tampico, Tampa.
Plancha G. E.-Rosendct Aguilar.-Tepic, Nay.
Album de Disco.-Ricardo Contreras.-México, D. F.
Album de Disco.-Angclina Trcviño T.-Montcrrey, N. L.
Juego de Cristal Pyrcx.-Migucl A. de la Torre,-Monty., N.L,
Juego de Cuchilleria.-Juan Gonzálcz., Monterrey, N. L.
Juego de Cuchillcría.-Elisa García de Ruiz.-Montemorelos,
N. L.
Vajilla Anfora.-Heribcrto García.-Durango, Dgo,
Album de Disco.-Juanita Treviño.-Gómcz Palacio, Dgo,
Vajilla Anfora.-Ma. de los Angeles Herrera.-Matchuala,
S. L. P.
Juego de Cristal Pyrex.-Alicia Gonzálcz.-Monterrey, N, L,
Juego de Cristal Pyrcx.-Santiago Macías.-Colima, Col.
Album de Disco.-Sara González.-Tepic, Nay.
Juego d&lt;' Cristal Pyrex.-Vdo. por Radio Cadena Nacional.Ciudad Obregón, Son,
Juego de Cristal Pyrex.-Vdo. por Radio Cadena NacJ•• Cd.
Obregón, Son.
•
Album • de Disco.-Vdo. por Radio Cadena Nacional.-Cd.
Obreg,ón, Son.
Vajilla Anfora.-Vdo. por Radio Cadena Nacional.-Cd. Obngón, Son.
Album de Disco.-Vdo. por Radio Cadena Nacional.-Culiacán, Sin.
Estufa Acros.-Gonzalo Espinosa.-Culiacán, Sin,
Olla Express Presto.-Evelia Berlanga.-Chihuahua, Chih.
Juego Copas de Cristal.-Arruro Berna! Rodrígucz,-México,

D. F.

260
49
111
37
358
35
123
29
180

Lámpara de Mesa.-Carlos Esquer Valencia.-Hermosillo, Son.
Juego de Cuchilleria.-María Teresa Díaz.-Hermosillo, Son,
Cámara Kodak.-Eufemio Revilla.-Hermosillo, Son,
Bicicleta para hombre.-Pedro Garza,-Toluca, Mex,
Jgo. Cristal Pyrex.-Epifanio Bermea.-Gómez Palacio, Dgo.
Estufa Acros.-Elsa Cárdenas.-Jalapa, Ver,
•
Cámara Kodak.-Ramón Morales.-Guadalajara, Jal.
Máquina de Escribir Ollivetti.-Isabcl Morales de Rosas.-Pue•
bla, Pueb.
Juego de Copas de Cristal.-Antonio Blanca,-Cholula, Puc.

PREMIOS A LOS POSEEDORES DE. BOLETOS TER MINADOS EN 82, CONSISTENTES CADA UNO EN UN RELOJ WESTCLOX.
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LOS PREMIOS SERAN ENTREGADOS A PARTIR DEL DIA 7 DEL PRESENTE MES.
PATRONATO UNIVERSITARIO DE NUEVO LEON

JOELROCHA

Matamoros 107 Pte.

Presidente.

MANUEL L. BARRAGAN

Monterrey, N. L.

Vice-Presidente.

EL PATRONATO UNIVERSITARIO DE NUEVO LEON
A G R A D E C E ia nueva demostración de simpatía por la obra que viene realizando, que ha recibido de Instituciones y público en general de toda la República, al cooperar adquiriendo una
v.ez más los boletos para su Décimo Primer Sorteo efectuado el día 30 de Junio anterior, -segundo de los correspondientes al presente año-, cuya Lista de Premios se publica en esta misma plana, lo cual demuestra claramente, la confianza que se tiene en la seriedad de procedimientos y solvencia moral y económica de este Organismo. Con el deseo de corresponder en una mínima
parte al favor dispensaclo, tiene el agrado de anunciar la celebraci6n de su
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DE C I M O S E G U N DO SO R T E O D E L A S I .E M B R A C U L T U R A L ,
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, , · "· · MIERCOLES 2·DE--JUUO DE, 1951 ··
dinas y varios escritores envían
su colaboración gratuita desde
Buenos Aires y Santiago y Bogotá.
Destacan en el puente de
1917 a 1919: "Una Fecha Gloriosa", sobre la dignidad de los
hijos ele Jonia; "Eusebio de la
Cueva" sobre la vida del hermano que alegró con su charla
jovial la desolación interna; "El
Milagro de Resurrección", una
página l1ermosa sobre la pompa
triunfal de la Pascua; "La Desbandada", "La Gloriosa f!;popeya", sobre la gesta de Molino
del Rey y Chapultepec; "Días
de Enero" al modo de Urbina
en su atardecer; "Miércoles de
Ceniza", ciclo de la penitencia
y del arrepentimiento; "La Semana Mayor"; "Car na v al";
"Nocl1e-Buena"; "Artista y Mujer"; "Amado · Nervo", "Miseria Física y Espiritual"; Las Fechas Gloriosas", y mil páginas
más que alternaban con los primeros ensayos editoriales.

LAUREL DE ORO
(VIENE DE f;A .\'AGINA 4)

fieros a Luis Benedíct0; (Luis
Cutiérrez Trillo); Augusto Audirac; Martínez Célis; José C.
Morales, "La Tartana"; Eusebio Villanucva "Maciste" y el
poc;_ta de "Carmina Aurea", Miguel Martíncz Rendón.
.Surge "EL PORVENIR" en
1919.

"' -r

\'IDA LITERARIA
Federico Cómez fué director
de la revista "Sueño", (aquella
elegante publicación que anhelaba aparejarse a "Plus Ultra"
de Buenos Aires, y nuestro amigo realiza milagros con la 1rlisma, en compaíiía de Chevo de
1a Cueva, Chano Garza Rivera,
el famoso artista recientemente
desaparecido; el Dr. Cantú Jáuregui, humorista fino y certero;
Carlos Roel; Martínez Célis ...
Aquel "despertar de 1 alma"
del escritor guatemalteco era el
santo y la seña de una humilde
posada de los bajos del Hotel
Hidalgo. Todavía hubo café con
fósforo en la aventura juvenil y
arrestos en la polémica naciente.
Más tarde Federico sería uno
de los directores propietarios
del Semanario ilustrado "ZigZag", una de la revistas de mayor alcurnia en el Monterrey
dei 14. Una revista avalorada
con las firmas de Javier Enciso,
Enrique Fernández Ledesma,
Adolfo Cantú J~uregui, Ma-

nuel' de la P¡irra, F.nscbicr.:de ta
Cueva, Manuel Múzquiz Blim•
co, Carlos Roel, y las colaboraciones especiales de Amado
Nervo, Gómez Carrillo, Urbina, González Martínez ..•
"LA SEMANA"
En la propia posada de la calle Hidalgo fuúdó Federico Gómez la revista gráfica y de lite-•
ratura "La Semana" un ensayo
de selección en el ambiente literario de la provincia, donde
nuestro amigo se inició en el
arte de la crónica.
"La Semana" nació el 17 de
junio de 1917. Era su director
honorario el poeta Eusebio de
la Cueva, y como director ejecutivo su fundador. Allí se congregó la bohemia literaria de
entonces: Garza Rivera; Carlos
Roe]; Joel Rocha; Guadalupe
Zuno, de Guadalajara; Martínez
Célis; Martínez Rendón; David
Alberto Cossío; José Pérez Ma]donado; Zacarías Méndez; Raúl
Izaguirre; Rómulo Garza...
El editor proporcionario de
los medios materiales lo era el
Dr. José Botello. Los encarga•
dos de las portadas a colores,
Mireles y Estrada.
La crónica semanal de Federico deja huella honda. Hay
loas en Buenos Aires, en Lima,
en Bogotá, en La Habana, en
México, para e1 joven escritor
regiomontano. Se cambian los
mensajes sobre las cumbres an-

"EL PORVENIR"

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BAJO LA DIRECCION del licenciado José Hernández Gómez y con la participación entu•
siasta de varios alumnos de la Escuela Prepara.toria de Linares, se ha formado el grupo teatral de dicha ciudad, que recientemente presentó la obra "Madam Verdux", original de
Adrián Ortega. Forman el grupo: -de pie- Carlos Leal, ingeniero Héctor Luna, Raúl Ramírez, Teresa Adame, Héctor González, licenciado Hernández Gómez y Antonio Salazar. Sentados: Eva María Garza Chester, Ruth González, Joaquín Preyra, Lilia Gómez y Silvia Pedraza, El grupo se presentará pronto en el Aula Magna de la Universidad de Nuevo León.

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(VIENE DE LA PAGINA 2)

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MADERO YJUAREZ MORELO~ Y LEONA VICARIO
Federico Cómez sustituyó en
la dirección de "EL PORVENIR", -Justicia, Verdad, B e - , - - - . . - - - - - - - - - - - - - - - - - ~ - - - . . - ~
lleza-, al príncipe sombrío Ricardo Arenales:
Apenas fundado este diario,
Federico se hizo cargo del timón. El pensamiento editorial
de "EL PORVENIR" es obra
Uso General
Miniaturas
suya, sostenida por más de cinco lustros. En lo que es mera
Decoración Fluorescentes
1a b o r periodística, ( d _e s de
1922), es decir_el periódico como órgano de -orientación y de
galvanización de las virtudes cívicas y sociales, hizo Federico
algo que merece tomarse en
Cuauht,moc Nte. 1627
Aportado 961
cuenta para quienes escriben
Monterrey,
N.
L
la historia de este movimiento
a través de los últimos años.
En el aspecto filosófico ha
mantenido el espíritu que hasta ahora ofrecen diarios de la
importancia de "El Dictamen''
y del "Diario de Yucatán", que
I
tienen corno lema decir la verdad. "EL P O R V E NIR'' ha
sostenido el valor moral del dia~
rio como expresión' de la verdad, y la necesidad de esta esencial orientación para mantener
la grandeza del periódico del
futuro. Se 11a hecho de "EL
PORVENIR" no un órgano
sectario al servicio de detenniiladas tendencias sino como una
institución de las aspiraciones
colectivas, combatiendo la inmoralidad política, galvanizando el espíritu cívico para dejar
el sentido de rebaño que lo distingue.
En una palabra, una cátedra
permanente ele verticalidad y
de decoro y de moral profesio-•
nal.
En esta cruzada acompañaron a Federico; don Jesús Cantú Leal, -siempre al pie de la
cureña como los viejos patriarcas del terruño-; el poeta Celedonio Junco de la Vega;
Eduardo Martínez Célis; Eusebio de la Cueva; Tomás A. de
Hoyos; David Alberto Cossío y
otros más que se fueron en los
trenes anteriores,
Ventas 2-57.05
en:
1
Esta cátedra permanente de
verticalidad y de moral profeConmutador 2-61-80
MEXICO
sional, es en síntesis el pensamiento periodístico que ha inGUADALAJARA
Apartado Postal 996
formado el espíritu de Federico
Gómez para editorializar por
y
más de cinco lustros ( unos cuaMonterrey, N. L
tro mil editoriales), algo que
SAN LUIS POTOSI
ha de ser norma y signo inflexible e incanjeable del periódico de hoy y de siempre.

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te Jack recuerda su participación
en la guerra de Corea en la que
según le habían dicho, "el gran
pais Norteamericano, ese hogar
de los libres y los bravos, ofrecia
la sangre de sus hijos para salvar al mundo democrático''. Piensa en la abstracción acostumbrada en la guerra moderna: "Nosotros, los que hacemos la· guerra
con nuestras propias m'ahos,' hemos disparado· en abstracto contra una posición abstracta. La
Unidad B-31 se ha hecho dueña
del punto X-25. Estos no pueden
ser nuestros muertos, los muertos fabricados por nosotros" .. •"
"Pero en realidad -se preguntaba-, y se lo preguntó todo el
tiempo, durante y después de su
participación en la guerra-, en
realidad h a b r i a matado? Era
muy probable que no. Pero esto
no quería decir que no fuese un
asesino".
Recuerda luego la captura de
aquel joven com,mista que manejaba un radio en una avanzada
enemiga. "Este es el enemigo tangible, concreto, se dijo, el enemigo viviente y con sangre en las
venas ... " y cuando hablando con
él en español (que los demás soldados no entendían) le dije;
"Ahora será mejor que, mientras
conversamos, no repitas la palabra esa ... comunista. Se entiende en todos los ioiomas de la tie•
rra".
Las últimas escenas describen
con gran realismo el tormento
del joven norcoreano que dijo llamarse Kim, nombre efectivamente coreano, pero que corresponde
también a las mlcu,les rusas de
Komunishtishki Internatzionalnaya Molodiochi, o sea Internac•onal Juwnil Comunista. Habiendo
fallado todo lo demás y negándose a declarar, la doctora Jéssica,
"una mujer obesa y fuerte, con
unos senos gordo.;, y la cara extraordinariamente ancha", prepató un lazo de a1ambre resistente
Y "tomando entre sus manos,

con gran cuidado y delicadeza,
los testlculos de K1m, para hacerlos pasar a través del lazo. Ya
que Jo hubo conseguido, tiró lenta, quedamente, hasta ceñirles,
muy bien ajustados, por la parte
superior del escroto, y luego tendió a Jack el otro extremo del
alambre. La excitación sexual que
esta escena produce a la ml)jer
gorda agrega una nueva e inesperada situación con la que magistralmente termina el último
capitulo.
"Los Motivos de Caín" parece
no tener un final claro y definitivo, y podría-aparecer a los ojos
del lector acostumbrado a las novelas burguesas modernas como
inconclusa. Pero es que el problema presentado es real, concreto, actual, y no resuelto.
Jack, el Caín de Revueltas, no
es uno, sino cientos de hombres
que envueltos en el crimen inconcreto de una guerra injustificada, comprenden de repente que
son copartícipes de un asesinato
colectivo en que se derrama la
sangre de sus hermanos. Y al voltear la mirada a su alrededor se
encuentran en u n mundo desconocido, en donde todos los hombres participan como cómplices
silenciosos de las injusticias.
"Los Motivos de Cain" es una
novela que contribuye grandemente a la causa de la paz mundial, pues desenmascara a los
guerreristas que se pretenden
"defensores de la democracia" y
dá el toque de atención ante las
C?nsecuencias personales y colectivas de las experiencias bélicas.
Jack, el Caín de Revueltas1 se
pierde insensiblemente escapa ndo
ª. la vista de su autor, pero su
eJemplo y su recuerdo persiste en
sus lectores, que lucharán incansablemente por destruir su mun•
do de máscaras hipócritas que
hac~n posibles las aventuras guerreristas.
Jack vivirá algún tiempo aun,
P!1fª hacer que su caso no se repita y que los hombres de todos
los pueblos se nieguen a derramar injustificadamente la sangre
de sus hermanos.

ROPA ... LAVE CON

JABON

OJUf'otQ,
M
J~ Co!datt ·
rk

�PAGINA U

MlERCOLES 2 DE JULIO DE 1958
., 1

MIERCOLES 2 DE JULIO DE 1958

PAGINA 10

Conc~rso Para Otorgar el Premio
Nadcnal de Economía de Este Año
L Banco de México lanzó ·
ya la convocatoria correspondiente a su concurso
"Premio Nacional de Economía
1958", que se otorgará al autor de
la mejor obra sobre un t:ema económico relacionado con cualquier
aspecto de la vida del país. El
concurso se cie,-ra el 15 de enero

E

de 1959.

La convocatoria citada fue enviada a la Universidad de Nuevo
León para que esta institución, en
su calidad de máximo centro cult ural en el noreste del país, la dé
a conocer a los interesados en part icipar en el interesante concurso.
Los premios que se otorgarán a
los triunfadores en este concurso
serán cinco: 50 mil pesos para el
primer lugar, diez mil pesos para
el segundo y menciones honoríficas a los autores de las obras que
obtengan el tercero, cuarto 7
quinto lugares,

El Premio Nacional de Econo•
mia de 1957 correspondió al licenciado Emilio Mújica, brillante economista que a principios de dicho
año visitó Monterrey, en calidad
de maestro huésped de nuestra

EL .DEPORTE EN LA VIDA

Universl4&amp;4.
Se espera que el concurso 1958
constituya uua nueva aportación
al conocimiento de nuestros problemas económicos y a la patriótica resolución de los mismos.
En la Rectoría de la Universidad, sita en el edificio central de
Washington , - Colegio Civil, se
proporcionarán mayores informes
acer ca de la convocatoria del Banco de México.

por HUMBERTO FLORES ESPINOSA

Co rte sía de

Financiera lndustriat S. A.
Institución Financiera
P. Mier Ote. 225
·=Tel. 3-46-40
Monterrey, N. L

Mucho se ha hablado solo que sucederá en la
próxima te m porada de
]3&amp;8quetbol en esta ciudad; todo
es rumor y nada se puede confirmar Lo que si sería bueno, es
t,e'r Jo que se hará denh_o de la
1111
Universidad de Nuevo Leon, hoy
mis que nunca, con una obligaei6n moral clificil de resolver, ya
que se tienen escasos medios econ&amp;Rlco6 y hasta ahora no se ha
conseguido unificar a todos los estudiantes para formar los mejores
trabucos que se integren dentro
de lo!! torneos locales.
E,¡ primer lugar se podría decir
que hay en proyecto la temporada llevando a cabo un Torneo I ntra-Universitario de Basquetbol,
ahora con mejor organización que
el anterior y regresando los estudiantes al gimnasio universitario
de la Obregn donde lucen muchísifoo más los torneos que en otras
canchas.

UNO bre

f'Qa c.au&amp; -

crae

lllilíiu,l- . .

una-e. &amp;annb&amp;. \u • -

..,,... de loe ln'ritadoe • una fteeta real ea lloaor de R en, 11at 11
Welna de lncla&amp;en , el Duque de r.dlnburslt. pen . . 9', 11a ..._

bellida pre4lleela de tocloe elloe) eomo u lloatene, , •
_._..,. entere, tocloe Dnftuea . - "o.---Oola". ¡P• tá 1111&amp;1

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Fabricantes de los Acreditados
Cementos
1/Atlante Super"
Ferro Portland
y

"Siderúraico"

DOS

También se podría agregar

a lo anterior que hay la

firme intención de formar
... euerpos técnicos, uno para in-

tegt'al.' una Escuela de Entrenadores, que estarán bajo el mando del
.Jefe del Ba!,quetbol Prof. Ornar
Sandoval, la otra de referes y anotadores para que actuen dura nte
los partidos interiores y lu seríes
que se desean nevar a cabo para
da rle vida al gimnasio universitario.
Pero no se ha fijado algo digne
de tomarse muy en cue nta, lo r elacionado eon la integración de
los quintetos r epresentativos de
la Universidad. Se ignora si serán seleecionados por el entrena dor Sandova l o se escogerá a un
g rupo de r epresentantes de equil)08 para que se eviten favoritismos e influeooias d entro de los
conjuntos deportivoe.

El problema principal ser!
palpable en el o los tims
representativos de P rimera Categoría. Ya se dijo desde el
año pasado que se formaría un
solo tim y que al otro se trataría
de conseguir patroci nio sólo que
jugando con el nombre de Exalumnos de la UNL.
Se habló inclusive de nombrar

TRES

• OXIGENO
• ACETILENO
• SOLDADURAS "ELESA"
• EQUIPOS AUTOGENA "REGO"
• MAQUINAS SOLDADORAS "HOBART"
y Equipos de Seguridad para el Soldador

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Teléfono 2-53-00

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Tel. 2-87-45
Monterrey, N~ L.

probable entrenador para dicho
quinteto de ex-alumnos, al Lic.
Enrique Zamacona y se mencionó
también que Ornar Sandoval tendría el tim estudiantil donde no
se admitirían elementos extraño~.
Todo lo anterior no son sino perspectivas, no hay nada en firme y
quizá de la noche a la mañana todo caiga por su propio peso, por
su inest.a.bilidad y debilidad. Lo
cierto es que estamos situados en
una posición incómoda debido a
que para arreglar la situación es
necesario imponer una di8ciplina
rígida, acabar con vicios y personalismos e iniciar una labor desde abajo, un trabajo qu3 quizá
aho1a no rinda resultados inmediatos, pero que a la larga situaría al deporte del baloncesto dentro de la Universidad de Nuevo
León en el sitio que merece.
P ero señalemos rumbo6 Y aclaremos pa,.
radas. T enemos a la
-vista un objet ivo principal, el d e
fomentar e n forma i11t en~a cierta
clase d&gt;e deportes benéficos y que
r ecr een a nuestra juventud estudiosa. Pues bie n, el basquetbol
sirve pa ra el caso a las mil maravillas ya que adem ás de ser ittil
al deportista da ría gran animación al deporte en general.

CUATRO

P er o para ello se nece11itará organizar un tor neo como se t rene
pensado, abriendo el año escolar.
·Después en junta de represen tantes formar equipos repreeentativos. Uno en ClMla categoría de
Prime ra a Cuarta, nombrarse a
los e ntrenadores dá ndosele oportunidad a las personas que hayan
demostrado mayor capacidad dejándose sólo dos equipos para el
entrenador Sandoval, el d e Primera y segunda y los de Tercera y
Cuarta para dos de sus ayuda ntes, que sean a leecionados debida- .
men te y e n casos de apuro a yudados para el m ejor desempeño
de los equipos e n torneos locales.
Esa será. la mejor manera de espE'r&amp;r m ejoría e n n11estro deporte
del baloncesto.

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IID&gt;ü.Go 257 PTE. TEL. l-49-14 MONTUUY. N.L

�PAGINA

. BES

ll

-

Rector en Funciones, licenciado
Roque González Salazar, es obtener el mayor número de obras
adopta&lt;las como libros de texto,
para pone.das a disposición,_ con
las mayores facilidades po_s1ble~,
de los estudiantes de la Umvers1dad ele Nuevo León.
Justo es decir que los encargados de la Librería Universitaria
se han preocupado por ll~v~. a
cabo la magnífica orgamzac10n
existente, desde la correcta información bibliográfica, hasta ~•
atención a los estudiantes Y publico en .general que asisten diariamente a la institución en busca de las obras que despiertan su
interés.
SECCION TEATRAL

Lic. Rogelio Villarreal, Coordinador General del Departamento de Extensión Univeuitaria.

e

\'IDA UNIVElSIT

MIERCOLES 2 DE JULIO DI! 19'9

tj

ON la participación de más
de 300 estudiantes, dieron

principio el Iunes los curso¡¡
-, intensivos para fu tui os prepara•
torianos, en los cuales se_ impart!rán las siguientes materias: Quimica, Matemáticas, Español, Hi~toria de México y Biología, consideradas como básicas para la formación de los futuros universitarios.
·
.
Los cursos abarcarán 24 ses10res y serán diurnos y noct!l_rnos.
'Son organizados por la Secc1on de
Cursos Preparatorios, del Departamento de Extensión Universita•
ria de nuestra Casa de Estudios.
Es jefe de dicha sección el quími•
c,o Carlos Caballero Lazo, director
de la Escuela Preparatoria _2, de
la Universidad de Nuevo L~on.•
En estos cursos, que termmaran
en los primeros dias de agosto,
participan los maestros que sus•
tentan las cátedras citadas en l~s
escuelas preparatorias de la Um•
versidad.
BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
Entre las últimas adquisiciones
de la Biblioteca Universitaria "Alfonso Reyes" se encuentran 80 volúnrenes donados por el licenciado
Alonso Hinojosa, varias colecciones de revistas técnicas, donadas
por el ingeniero Lauro Martí?~:i
Carranza y una valiosa colecc1on
de obras sobre literatura e bisto◄
ria alemana, que obsequió a la
institución el Consulado de A)emania en nuestro país.
El director de la Biblioteca, profesor Israel Cavazos Garza, ha· he~ho presente, a las personas e institución citadas, el reconocimien•
to · de las autoridades y alumnos
de la Universidad de Nuevo Leóu.
Se anunció también que se forman lotes de cien a ciento CÍO·
cuenta librOl&gt; de los duplicados
existi'ntes en la Biblioteca Universitaria, con el fin de reali7JU
donaciones a las bibliotecas de
otras instituciones o dependencia!&gt;
universitarias,
Entre las bibliotecas que han recibido ya los bencf,cios de esta
interesante labor se encuentran
la.&lt;; de la Penitenciaría d!el El;tado, del Club Rotario y de la Preparatoria 2.
POR LA LIBRERIA
UNIVERSITARIA
El profesor Everardo .Leal Ma- .
rroquín, quien goza de grandes
simpatías y estimación en los
círculos universitarios, fue designado Encargado General de la Librería Universitaria, en sustitución del estudiante de Le 1es Jorge Pé1·ez Elizondo, quien pasa a
desempeñar el encargo de Promotor de ve~as.
Una de las primeras medidas
llevadas a cabo por el profesor
Leal Marroquín fue la de solicitar
a las diversas escuelas y facult~des universita_rias, listas de los hbros de texto adoptados para.cumplir con los planes de estudio, en
vi¡:or.
. "ó del
El objeto de esta dispos1c1 n

El Departamento de Extensión
Universitaria, a través de su Sección de Teatro, ultima los detalles para la prest"ntación de una
temporada de Teatro Infantil, de
la cual derivará un concurso para
seleccionar al mejor actor infantil de Monteuey.
Un paso para la realización de
·un evento de tal naturaleza ha sido dado por los integrantes de la
Asocia&lt;iióu Regiomontana de Ar-

ción de nuestros maestros.
SECCION DE MUSICA
La Sección de Música, de'i De◄
partamento de Extensión Univer•
sita.ria, ha quedado a cargo de la
profesora Lilia Villanueva y del
Pasante de Leyes Rogcr Pompa,
de acuerdo con los nombramientos
extendidos por el licenciado Roque
González Salazar, Secretario General en funciones de Rector de la
Universidad.
Ha sido formulado el plan de
actividades de la citada sección,
que organi:iará, en primer térm!•
no una serie de audiciones mus1•
caÍcs que tendrán lugar en las bibliotecas de las diversas escuelas
y facultades universitarias, a par•
tir de septiembre próximo.
En el transcurso de dichas au•
diciones se ha1·án explicaciones a
los asistentes respecto al contenido y aspectos distintivos de 1:18
obras de música selecta que seran
presentadas.

Conciertos Finales de
la Escuela de Mú·sica

SECCION DE
ARTES PLASTICAS

Por otra parte, la Sección de
Artes Plásticas del Departamen•
to de Extensión Universitaria ha
iniciado también sus actividades.
Es encargad') de dicha sección el
profesor Guadalupe Ramírez.
Entre las actividades programa•
das por esta sección se encuentra
.......,.,_.,,_~.....,...-,..,,.......... la realización de exposiciones de
Vffe
'
·
·
pintura la organización anual del
Salón ·M onterrey, la creación de
¡
una pinacoteca en la Ui~i ve~?idad
de Nuevo León y la reahzac10n de
concursos bimestrales de artes
plásticas con la participación de
los pint¿res de esta ciudad.
3e proyecta además la celebración de conferencias sobre artes
plásticas y llevar a cabo las tareas
necesarias para promover la par·" ticipación de artistas de Monterrey en la exposición de "Nuevos
Valores", que tiene Jugar cad~
año en la ciudad de México.

t

DEPARTAMENTO
ESCOLAR
Como en años anteriores, esta
" época es de gran actividad en el
) Depal'tamento Escolar y de Archi•
vo de la Universidad . de Nuevo
León. La preparación de la do. fil cumentación necesaria para pro&lt;\ mover la entrega de titulos y di•
Profr. Everardo Leal M., En- plomas y el ordenamiento de fos
informes enviados de las distintas
cargado General de la Libre- dependencias
se llevan a cabo con
ría Universitaria.
la regularidad acostumbrada.
El Departamento Escolar ha solicitado a los rlitectores de las di•
tistas y Profesionales que, con el versas dependencias que sean enapoyo del Ayuntamiento local, lle- viados, eón oportunidad, los datos
van a cabo los cursos sobre teatro, necesarios para elaborar el infordibujo y pintura, en los cuales par- me general de actividades corresticipan numerosos niños.
pondientes al año escolar 1957Respecto a las informacioJes 1958.
.
sobre actividades teatrales, cabe
A los directores de las eS&lt;luelas
mencionar las p1•oporcionadas por incorporadas se les ha solicitado
el licenciado Manuel Treviño Salí- · también el envio de los datos nenas, encargado de la Sección . ~e cesarios para refrendar la incorTeatro del D. E. U. y por Juhan poración de los planteles, requisi•
Guaj:irdo, quienes realizaron en to de orden admioistrativo que deMéxico gestiones tendientes a pre- be ser cumplido cada año.
sentar una temporada bajo el pa•
trocinio de la Universidad de Nue• ARMAS Y LETRAS
vo León.
Se anuncia, si no existen conComo una de las mejores revistratrempos de última ho.r a, la pre• tas de su tipo en México ha .sido
sentación de la compañía que di- calificada la Revista "Armas y Lerige Blanca de Castejón, que mon• tras", órgano oficial de la Univertará las ob1·as "Teatro" Y "Una sidad de Nuevo León que, bajo
Esfinge llamada Cordelia". Des- nuevo formato, salió a la luz en
pués de esta compa_ñia será p~c- fecha reciente.
sentada Malú Gatica, a qwcn
El licenciado Alfonso Rangel
acompañarán •e lementos distingui- Guerra, director de la referida pudos de los grupos experimentales blicación, trabaja ya en la prepade Monterrey;
ración del próximo número de Armas y Letras". cuyo primer núVIAJE DE ESTUDIO
mero de esta nueva época fue elogiosamente comeritado en los inEn la ciudad de México se en- teresantes suplementos de los diacuentran el ingeniero Pablo Espi- dios "Excélsior" y "Novedades'',
nosa Domínguez, los profesores
Nicolás Treviño y Alfredo Delga- DIVULGACION
do ) el doctor Jesús de León, CULTURAL
maestro$ de la Universidad de
Nuevo León, quienes participan en
Como una más de sus actividaun curso sobre Isótopos Radiacti- des, el Departamento de Extenvos, or~anizado por la Universidad sión Universitaria distribuyó graNacional Autónoma de México.
tuitamente 150 ejemplares de la
La participación de los citados obra "Páginas Inolvidabl1es de ocatedráticos en cursos de tal in- sé Marti",
·
terés traerá aparajeda signüicaEl Coordinador General del De•
tivos resultados para nuestra Ca- partamento, licenciado Rogelio Visa de Estudios, donde las tareas llarreal, informó que se proyecta
relacionados con la investigación editar una serie de Cuadernos
científica principia a cobrar inte- Mensuales, sobre Literatura, Cienrés y es necesario, por lo tanto, el cias Juridioas 1 Ciencias Bioló¡iperfeccionamiento • especiali:ia• ou.

LA GENTIL pianista Silvia Valero Holz, alumna de la E ~
de Música, conquistó al público asistente al concierto, ~n el
esta admirable artista, alumna de la Escuela de Mus1ca de
Universidad nos maravilló una vez más con la sencilla ma
de sus inte;pretaciones. Silvia se presentó ante el púbUco
giomontano en un concierto de la serie organizada por la
cuela de Música con motivo de la clausura de los cursos
pondientes al afio escolar 1957-1958. Tanto la bella con •
como la directora del plantel, profesora Alicia G. de Fem
recibieron numerosas felicitaciones.

LOS JOVENES guitarristas Luis Felipe Chavarria y Greg
Rangel, alumnos de la Escuela de Música de la Universidad
Nuevo León, ofrecieron magnüico concierto, la semana ante~
en el Aula Magna "Fray Servando Teresa de Mier". · Las a
tudes musicales y talento artístico de Chavarría y Rangel
rrola fueron apreciados por un selecto público que acudió a •
cuchar a los prometedores guitan-istas, quienes interpre
obras de Bach, Tarrega, Calleja, Torroba, Ponce, Handel,
delsshon, Legrenzi, Gómez, Sors y Malata,

nJ-'
u.,.,"n,_,.

!,1t11•ttrio i•for••ti•• 1
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                  </elementText>
                </elementTextContainer>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text> Julio</text>
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                <text>Vida Universitaria, 1958, Año 8, No 380, Julio 2</text>
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                <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Busca de una Solución·

i

l
¡

DE LAS
OTAS EN EL TAPETE
E LAS O:I SCUSI ONES
los Alumnos de la Universidad Consideran Oneroso
el Proyectado Aumento y Piden Mayores Subsidios
ARA pugnar por el aumento de los subsidios que otor, gan a la Universidad de
f{uevo León los go}-:ernos fec!eral
,f del Estado, ha sido integrado un

P

.frente estudiantil cuya finnlidad
'8 plantear la necesidad d~ que
.:eea otorgada mayor ayuda a la
áxima Casa de Estudio&lt;; y evi-

r un alza en las .!Uotas que, seJÍIR consideran los dirigentes es-

luto en Nuestra
Universidad

L

A muerte de dos distinguidos hijos puso crespones

de luto en nuestra Univtr•
s.idad. En días pasados fallecieron
los doctores Raymundo Garza y
MartiniaM Góma y su dwparición causó gran pesar y conster-

nación a la familia universitaria.
El doctor Raymundo Garza, d~-

cano de los maestros de la Facul-

tad de Medicina, falleció en la ciudad de México el 9 de abril y fué

l•

r

inhumado, con los mayores honorts, en esta ciudad.
El doctor Gómcz, egresado de
la citada facultad y maestro de la
Escuela Preparatoria 2, murió en
forma trágica, cuando su juventud
era una esperan-za para los suyos y

su Universidad.

Descansen en paz los doctores
laymundo Garza y Martiniano Cómcz, a cuya memoria rendimos el
mejor de nuestros homenajes.

tudiantiles, muchos alumnf)S no
estarían en condiciones de cubrir.
Los miembros de este frente
han expuesto su punto de vista a
las autoridades universitarias y al
Gobierno del Estado y proyectan
realizar una serie de actividades
para que el problema económico
de la Universidad sea conocido, en
sus diversos aspectos, por todos
los alumnos de nuestra Casa de
Estudios.
,_
El principio de este movimiento
estudiantil en favor de un aumen•
to a los subsidios que se otorgan
a la Unviesrdiad tuvo su origen
con motivo del anuncio hecho por
1 as autoridades universitarias
acerca de un proyectado aumento
a las cuotas escolares, aumento
que los alumnos consideran des~
proporcionado a los recursos de la
mayor parle.
Para dar a conocer su posición
al respecto, los estudiantes de las
escuelas preparatorias y en me
nor número de algunas escuelas
profesionales, organizaron un a
manifestación que culminó con un
mitin frente al Palacio de Gobier
no,
Oradores estudiantiles expusie•
ron que el aumento de cuotas es•
colares no constituye la resolu•
ción del problema económico de
la Universidad, que debe ser
afrontado mediante el aumento de
los recursos que otorgan los gobiernos federal y estatal.
4

4

EXHORTACION DEL
GOBER)'&lt;'ADOR

~

e

Los manifestantes dieron a co•
nocer al Gobernador del Estado,

Escuela de Economía
Asociación de Estudiantes Ofrece un
gape a las Autoridades y Compañeros

e

A Asociación de Estudiantes de Economia de la uru ..
,ersidad de Nuevo León hi..
su presentación, dentro del
reo de las actividades estudian..
, con un agasajo ofrecido a
autoridades de nuestra Casa
Estudios y a los representantes
las escuelas y facultades her-

D

1-

la

:e

le
a.
rá

d

lo

'!IS.

En dicha reunión, organizada
la directiva de la Asocia, ,ue preside Everardo A. So-

Restablece
Alfonso Reyes
ltATAS noticias nos llegan

4e don Alfonso Reyes,

E 1 ilustre regiomontano,
enfermedad despertó en
pasa.dos la preocupación de
familiares, amigos y admira...
, ae encuentra en vias de
blecimiento y planea, con su
plar entusiasmo, sus futuras

Yidades.

F. comunicación dirigida a
director, don Alfonso ex..
su deseo de visitar Monte• lo que hubo de aplazar en
de reciente enfermedad,
Eai,era, sin embargo, estar pron811. Monterrey y envía, por
ro conducto, su cordial salu..
a la tamilia universitaria.

4

4

4

SE EVITARA UN

PROBLEMA

Hizo ver a los estudiantes los
graves problemas que Pl gobierno afronta en otros aspecto~ de
la administración pública, espe•
cialmente en el medio rural, don
de la limitación de recursos dis
ponibles no permite combatir los
div~os problemas con la urgen•
cia que se requiere.
Pidió, finalmente, que los estudiantes integren un comité representativo que discuta, con las autoridades universitarias, los diver..
sos aspectos del problema plan•
teado por la proyectada elevación
de las cuotas y ofreció que su administración hará todos los esfuer
zos posibles para que la escasez
de recursos de la Universidad sea
afrontada por otros conductos.
Los representantes estudiantiles han celebrado pláticas con el
Rector, ingeniero Roberto Trevi•
ño González, quien escuchó atento sus puntos de vista y declaró
que no se ha tomado una medida
definitiva en relación con el au•
mento, ya que éste es objeto de
estudio con el fin de que su apli
cación no redunde en perjuicio de
lo sestudiantes y sus familias y
no dé origen a problemas de otra
índole.
4

e
e

4

4

e

:1

4

4

Mayor Impulso a la

a

licenciado Raúl Rangel Frias, su
punto de vista y pidieron al mandatario su intervención para que
el problema sea resuelto de modo
tal que los intereses de los estu
diantes pertenecientes a familias
de modesta posición económica,
q'ue son la mayor parte, no se
vean afectados por el alza de las
cuotas escolares.
El Cobernador del Estado habló
a los es'tudiantes desde la escalinala del Palacio y los instó a
mantener su atención firme en los
problemas de la Universidad, pa
ra cuya resolución, dijo, la admiw
nistración que preside ha desple•
gado, y desplegará, sus mayores
esfuerzos.
El licenciado Rangel Frías ex
presó su apoyo a la idea que dió
origen al movimiento e hizo re
membranza de las luchas estu
dian tiles, libradas en años pasados, para promover la solución a
los problemas universitarios.
En la medida que los recursos
presupuestales lo permitan -afirmó- se dará mayor ayuda a la
Universidad, cuyos problemas, por
su calidad de universitario y ex
Rector, constituyen una de sus
preocupaciones fundamentales.

sa, el Rector de la Universidad,
ingeniero Roberto Treviño Gon
zález, ofreció a los estudiantes de
Economía que el próximo año se
dará. mayor impulso a su plantel,
que- inició sus funciones en el presente periodo rscolar.
La Asociación anunció que en
el curso de este mes tendrá lugar
la primera conferencia, del ciclo
que planea realizar. Disertará.
er. esta ocasión el Oficial Mayor
de la Comisión de Electricidad, licenciado Guillermo Martinez Dorninguez, ameritado economista.
La citada org'anización estud:antil dió a conocer una declara•
cióu en la cual explica los motivas de su aparición dentro del
ámbito universitario. Damos a
conocer en forma textual la citada
·
4

4

EL MURAL cuyo grabado presentamos fue realizado para
anunciar el III Congreso de Estu-diantes de Ingeniería, que el
21 del actual se inicia en esta ciudad. Como se puede apreciar,
las diversas ramas de la ingeniería están reunidas en la simbólica obra, que representa el espíritu de unión y progreso de los
estudiantes mexicanos de la citada especialidad.

Reunión Nacional de
Futuros l~genieros
e

ATORCE mil estudiantes de ingeniería, en las diversas ramas
de esta especialidad, estarán representados en el Ill Congreso
' Nacional de Estudiantes de Ingeniería, que se celebrará en esta
ciudad del 21 al 26 de abril, El evento reune a los representantes de
diversas escuelas y facultades del país y constituye un homenaje a las
facultades de Ingeniería Civil y de Ingeniería Química de la Universidad de Nuevo León, que este año celebran e~ XXV anirersario de su
fundación.
Respecto a los fines que dicho event~ persigue y a l?s :1ntecetle~
tes la Organización Nacional de Estudiantes de l{igemer1a1 orgamzadora del congreso, expidió las siguientes declaraciones:
En la actualidad, El Comité Ejecutivo de la Organización Nacio- sarroll~r en el Congreso _de Mon..
nal de Estudiantes de In~nieria, terre~, es la secuela obligada de
mediante un estudio concienzudo t~abaJ? a los dos congresos ante..
de la situación actual; h,, conclui- nores. .
.
cio que el estudiante de ingenieEl pr~me~ ce;ebrado en 1~ Cm:
ria mexicano, está preparado pa- dad Umyersitar1a,_ de la Umvers_Lra avocarse al estudio y realiza- dad Naclonal Au~onvma :le ~éxici.ór. del tema: "La Formación del co, en que se hizo el estudio de
E t d' t de Ingeniería en Mé• los. Problemas más urg~ntes que
s u ian e
ex1stian en aquella ocasión; como
tema tan amplio y completo fueron: "La Debida Unificación
como se desee y a la vez sencillo, de los Planes de Fstudios".
a· d b t
El segando en la Universidad
para· llevarlo al e:tu 10 Y e a e de Guanajuato, en que se estudió
er. el seno de un congreso.
e! tema: La Humanización de la
Profesión realizado con !a maduUNA SECUELA OBLIGADA
rez consecuencia de la experien..
"La Formación del Estudiante cia obtenida en el primer congrede Ingeniería", tema único a de- so y los trabn.jos desarrollados por
la Comisión Permanente del mis4

xi~:·

1

11

mo.

La formación del individuo podemos considerarla, como la secuencia de dos etapas fu 1tlamentales: la primera que comprende
el estulliO adecuado de la rama
del saber en la que se desea pre•
pararse y la segunda lo que podriamos !!.amar aplicac!.ones a la
vida práctica de esa teoría.
FORMACION HVMANISTICA

DECLARACION:

La necesidad de establecer un
vinculo estrecho entre los estudiantes que formamos la primera
generación de la Escuela de Economía, motivó que naciera esta
Asociación, como coadyuvante del
impulso que para el mlsmo fin ini
ció la directiva de la Sociedad de
Alumnos.
Más tarde, al pensar que existe
un casi total desconocimiento en
los medios culturales de lo que
4

(SIGO&amp; J::N LA PAGINA 12)

SEMANARIO INFORMATIVO Y CULTURAL AUSPICIADO
POR EL PATRONATO UNIVERSITARIO DE NUEVO LEON
Autorizado como correspondencia de 2dL Clase ca la Administración de Corrcoa
de Monte.rey, N. L., el 16 de abril de 1951.

ABRIL 16 DE 1958
MONTERREY, NUEVO LEON, MEXICO • Af/O VIII
MATAMOROS 107 PTE.

369

Podemos considerar también
que el estudiante de ingeniería,
futuro profesionista, tiene la obligación inevitable de prepararse
debidamente en lo que será su
profesión. Pero mayor es aún su
obligación de formarse, como
hombre que convive en una 50..
ciedad.
No se puede concluir que un
individuo está formado, si no ha
cumplido con estas etapas Iunda
mentales.
4

(SIGUE EN LA PAGINA 12)

1··
1

�VIDA UNIVERSITARIA

•••'

Y CON SU VALIOSA COOPERACION, DESEAMOS
SEGUIR LEVANTANDO LOS MUROS DE .LA

MIEllOOLES 1' DE ABlt.lL DI ttS1

L

UCJO Mendieta 1 Núliez,
Las -Clases Socia/e,. l'r6togo de Pitirim A. Sorokin.
Biblioteca_ de Ensayos Sociológi..

"Es necesano -dlcc Mendieta
Y Núñez- llegar a una concepción suficientemente concreta res-pect.o a las clases sociales, para

rt'al~zar . sobre ellas, estudios, invest1gac1ones y especulaciones sociol6gicas con el mínimo rigor
ciei .tí(ico'..
El autor divide su obra en XV
capítulos que plantean tres partes

Que será un hogar Estudiantil digno de
nuestra Patria, y con satisfacción anunciamos para el 30 de Junio próximo, el

fundamentales: los tres primeros
desarrollan el concepto de clase
social a partir de las definicione,

clasi(icadas de algunos autores so,.

DECIMO PRIMER GRAN SORTEO
DE LA SIEMBRA CULTURAL

b~e ~ tema, hasta llegar, por de-

r1vac1~n, al concepto propio de

Me nd ,eta Y Núñez. Los siete si-

guientes dan las características de
las clases sociales y su influencia
en lo social, seguidos de la teoría sobre circulad6n inter-clases
lu,ch~ y conciencia de clase y di'.
nam,ca de la misma.
, uLa clase sociaJ está determina..
íla por una combinación de factores culturales y económicos'•
entendiendo
por cultura, 1•e1 C()fl '..
•
,
tunto de habito,, de ideas, de modos de ser_ sociales, el estilo de
w1da, eo fm, que distingue una
de. otras a fas clasesº.
FJ Origen Y Evolución de lac
dascs socialC$, es para nuestro au..
tor motivo de revisión de lo dichet
por Von Wicse en su obra. Toma

QUE LE OFRECE SUS

~

!Las Clases Sociales·

cos .. Instltuto de Investigacionec

ci,I, por la que pugnan los sociólogos contemporáneos.

lid

Libros

Sociales. UNAM. México, 1957.
Para quien frecuenta el ámbito

de la Sociología, no es desconocido el problema que plantea una
adecuada definición Je clase so-

PAGINA J

con un criterio científico, precisar
los rasgos inherentes a ehs, re-

por HUGO CASTRO A.
dieron crear y puedm seguir
crea11do las grandes obras para
la admiración y deleite de la hu.manidad", más adelante, dice '1as
grande,; fortunas acumuladas por
la clase alta, han dado origen al
altruismo que se manifiesta ea
funcione,; culturales y de asisten~ia social de incalculables benefi.
cios para la humanidad".
La clase media carece de recul'-

sos pecuniarios exclusivos, es propietaria de cierta austeridad m~
ral, resumen de la opinión púbti..
ca y tfl la que se concretan en
forma permanente las cualidade,
sociales, técnica e i11telcctualidad,
según d criterio del escritor.
•• En la clase baja, despierta "con

su sola presencia, e11 la clase alta,

sentimientos altruistasn, tiene una
instrucci6n rudimentaria, baja ca,.
lidad en vestidos y alimentación,
malas maneras e imprevisión, ter•
mina diciendo Mendieta y Núñez.
Trata de la circulación inter•
clase, a la que José Iturriaga ha
dado d nombre de "capilaridad

social"¡ "Suben en la escala social
los capaces y los ambiciosos y se

quedan en su respectiva situación

damente ile una daoe a otr.1, •
verdaderos ..Jtos oomo cuenda, por ejemplo, de he.-&lt;iac c,iantiosas, de fuertes indc,a.,
nizacloocs de p6!izas pagadas por
las compañías de seguro, o de loter!as. En esta forma, un obrero o
un individuo de la clase mecl'ia,
puede verse convertido en rico y
ascender a la clase alta de la noche a la mafiana".

Las circunstancias Nmás- • monos fortuita•" a que el autor hace

de clase media o baja muchos que

referencia: "Por ejemplo, dice,

siendo capaces, no intentan cam-

una mujer de clase media se casa
con un millonario, y asl, ella y
toda su familia pasan a formar
parte de la clase alta, o un obrero
de la clase baja, o un empleado

biar por la sencilla razón de quo

no lo desean". "Hay sin embargo,
en la vida social, casos numerosos
de gentes que ascienden Ínespera•

LAS BURLAS VERAS

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de Junio de 1958,

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Colle

No.

0f1ent0&lt;16ft

,onales de fuerza motriz de la capilaridad social.

Dibuio de Gerardo Can/ti (;uzmln

tudio de Lewis Morgan al respec,,

... Y los sueños sueños son

ción del agregado social mexica

PATRONATO UNIVERSITARIO DÉ NUEVO Ll'ON
Matamoros 107 Pte. Apdo. Post. 484
MONTERREY, N. L., MEX.

Colaboradores, previos a los Sorteos Trimestrales ordinarios.

gaci6n de otras causas de ascense
J descenso social y la adjudica..
ción a vivencias meramente per..

evolución de las clases sociales
, de manera notable el esª'
2eentua

Cc,lonia

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A ENVIAR SU SOLICITUD, Y PARTICIPE EN 2 SORTEOS POR EL VALOR DE UNOI

por ALFONSO REYES

168

EN MI DIVAGACION "Antonio
duerme" (del libro Quince presen..
cías), he ajustado a la cabeza de mi perso- les: la nobleza, la burguesía, la naje algunas opiniones de Dunne. A tradase media y la clase baja, hasta vés de los sueños premonitorios, por ejemd sufrimiento de modificaciones plo, Dunne ha construído su avenida estáimpuesta• por la Revolución fo..
tica del tiempo, donde los sucesos futuros
• dustrial, que son análisis propio,
están
ya presentes de toda eternidad, y a
de autor,
Como características de clase través de los cuales simplemente vamos
social, Mendieta 1 Núñez dá, pa.. viajando y tropezando con ellos como con
r,i la clase alta: "el orgullo fuo- otros tantos obstáculos: así corre un auto
~ado en la riqueza y el poder, inpor entre los árboles inmóviles de una call!ependencia de carácter, franquc,.
~• s!mplicidad de maneras, y una rretera también inmóvil. Y por eso, pues•
tl1gnidad de aspecto que se inter• to que en los bostezos del sueño se aflojan
pretan como la apariencia natural los resortes, hay, a veces, una anticipación
'ite ta aristocracia, o de lo mejor". una vislumbre del próximo árbol, del pri
"Porque la clase acomodada ha
ximo obstáculo. El mañana manda hasta
Jogrado acumular suficientes •i•
q~ezas en todos los tiempos -&lt;:s- nosotros un hálito. Pero ¿daremos crédi..
cr,be Mendieta y N úñez- , los ar• t? a Dunne, a este ~ngeni~ro militar que
túta,, piatores y escultora:, p11- simplemente entretema en tierras coloniale&amp;
en vísperas y principios de la
evnquista, culminando con la clasificación de cuatro clases socia-

ta

11ece,ario el sobrante de tiempo 1
energía que por lo general el sujeto perteneciente a la clase b1j1
no tlenc.
En general, el optimismo que
se respira en este ensayo, es pauta
para hacer consideraciones mJ.1
detenidas en torno a los Eenómcnos de interdependencia en los
hechos sociales que analiza el autor, con el objeto de esclarecerlos.
No so11 atribuibles, desde un
punto de vista de objetividad

hallar en el sicologismo la j ust~
ficación aJ tránsito entre clases
porque ello implica necesaria nc-

mo captalista, individuaHsta ~
• cialista, etc., aunque son in~vita•
bles, no se usen con nombres pa•
n los sistemas sociales".
El ?csarrollo de la historia y

las clases. así corno de ta situa-

rechazo del acerlo.
Ahora bien, la cultura, desde
d punto de vista del autor, no
es determinante de la clase social
sino su producto. Los estilos de
vida 1 modos de ser sociales se

científica, a los fenómenos socia..
les explicadones de causación meramente volitivas. No se puede

11:rminolog(a, 1 haciendo un aná•
lisis somero del surgimiento de

ASOCIACION NACIONAL DE AMICOS DE LA CULTURA

material para la confirm1ción •

adquirir hábitos de estudio, hi..

desig.nados por los nombres de
karnme, merzioc, arti.nc tumultioe Y vizine. Esta termU:otogía _
haciendo suyas las palabras de
.Von Wiese- agradó al autor por..
que "de ésta manera es posible
que las palabras muy gastadas co-

st1

diante derivación desck lo que no
es el objeto definido. Dcfinícipnes
que disienten con la nuestra, so•
las que ponen a prueba la soti..
dez de nuestro concepto y los sue es os históricos proporcionan

gienc, buen vesti.r y urbanidad,

ac _setS tipos de sistemas socialec

to, aunque prescindiendo de

No es posible hacer una defi,

nici6n suficientemente sólida me--

como una respuesta al medio en
que se desenvuelve, porque para

tocia! .' 1:&gt;1cha clasificación propo-

con premios por valor de más de $ 50,000.00
para todas las personas que al adquirir sus boletos del llo. Sorteo, se inscriban en la

mente.

ven condicionados por el nivel

stst~~~ de. derecho sino tacnbifu

UN SORTEO (SP[CIAL D~ COLABORADORES

duciéndolas asr a sus característi,
cas esenciales 1 • la objetiviza,
ción de •u funcionamiento. Sen,
tadas estas bases, la definición de
clase social será producto ló.gico
de la observación de la reali&lt;LHI,
y no frontera lijada arbitraria,

económico de aquellos que los po- ,
5een, asf como las ideas y hábitot
se desarrollan en el ente social

lam.b~én ."?"'º punto de partida la
da51 ftcac,on de Vojtech Tuka,
lore el sistema de derecho "q';;
~ hecho no constituye solo u 11

PERO ADEMAS, LE OFRECEMOS UNA SORPRESA SENSACIONAL

la c:lase meáta, tuben eo la
eecala social debido a ua matrimonia afortunado".
Hay una verdadera necesidad
de sistematizar los fenómenos que
nos hacen ooncluír la existencia
jje capas {estratos) sociales, para

los ocios de la guarnición, resolviendo ccm
escuadra, compás y transportador, los ~nig..
mas del universo?
¡Si pudiéramos, fuera de las terapéuticas
del psicoanálisis, sacar provecho efectivo
de los sueños, adelantar el número de la loterfa y otras cosas! La contextura del
tiempo, singularmente, parece que deja ver
en los sueflos algunos hilos ocultos de su
trama. (Aquello de la velocidad en las pe..
sadillas cualquiera puede comprobarlo
contando lo que ha visto durante un cabe:
~eo in~tantáne?). Y el tiempo, nadie lo·
ignora, es función de la libertad en su sentido más profundo. El peligro está en
que u~ buen día sueño y vigilia se vuelvan
reversibles. ¡Otra vez el pobre Segismun..
do! Hay miedo de irse para siempre por el
túnel de una pesadilla.

Las fuertes indemnizaciones de
las compañías de 9Cguros, se prod_ucen únicamente al asegurarse
btencs cuantiosos o la vida me-diante el pago de primas ~leva..
das que evidentemente no pueden
ser sufragadas por individuos de
I~~ clases inferiores. La suscripcton de seguros con pagos bajos,

produce también indemnizaciones
Empleados y pequeños
~ propietarios, pueden asegurar únibajas.

camente su vida o pequeña propiedad, pero en cantidades tales,
que en caso de indemnización,
ésta no basta para hacer cambiar
violentamente su clase social. Es
poco probable además, que los

obreros, ~ún calificados, aseguren
pe_rtenenctas de las que carecen,
mLentras que el seguro contra ac;
cidentes nunca indemniza, ni aún
en caso de muerte, con cantidades
tales que produzcan cambios de
clase social después de los pago,
del funeral.
Todos éstos fenómenos suma-

dos, no arrojan un total suficteo~
te para explicar la circulación in..
terciase. Los matrimonios afortu•
¡¡ado, han pasado a formar parte

l

(SIGUE EN LA PAGINA 9)

�VIDA UNIVERSITAR!.\

MERCOLES 16 DE ABRIL DE 1958

PAGINA 4

LAS LETRA$

Un violín cordial
púr el licenciado SANTIAGO R0EL

E

cundado por agresivas 111ontañas
que aprisionan al hombre y lo
obligan a elevarse en fábricas y
a transformar la inerte materia
con rudas y a,tesanas ,manos,
vaciándose un poco por dentro
y quedando ayune de sensibilidad.
Y nada pinta,ía mejor su vida
que su propio instrumento solitario. Atada a las cuatro cuerdas del Destino, hizo resonar
las maderas vetustas y sonoras
de su instrumento con el arco
interminable de su vida errabunda: tocó en el mar, en la

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(SIGUE EN LA PAGINA 8)

PUEDE ESTAR
1S EGURD ...

Vn ,nal sueno
la Novela Póstuma de George Bernanos

por HILDA MORENO

selva, en el desierto y con su
violín mágico, J,a pretendido
aún tocar en el cielo; pero aún
está condenada -angel caídoa tocar en la tierra, hasta que
se ,eviente la última cuerda' de
su . violín cordial. . ,
Ya se le ha reventado sin embargo, la cuerda principal, y sus
dedos, antes .,ados y finos, se
lian vuelto tristes y convulsos:
el hálito de la muerte los ha
transformado en sombríos presagios de un amor que se pierde en la eternidad. Sin embargo, hay que ~eguir viviendo y
penando y tocando el violín
amargo de la ausencia ele su
hija Cristina, voz elegida de los
dioses que recuerda los Sonetos
aürfeo ...
A Celia le debemos un llanto cordial, copioso. Efo ha viajado con su soledad a cuestas
y ha permitido que se hable de
Monterrey y de México por la
geografía del mundo, con la
mejor forma de hacer diplomacia: con el arte, grande o pequeño, pero arte al fin, que penetra como las penas hasta el
fondo de los corazones de los
humanos, que tan mal comprendemos a nuestros artistas,
quienes primero tienen que desgarrarse tn el extranjero y después, cansados, exhaustos y
desolados, han &lt;le venir a esperar su fin en la dura tierra que
los vió nacer.
Demos a Celia nuestro apoyo, nuestro cariño y nuestra
~dmiración. Hag,ímosla nuestra
de nuevo: que sienta revivirse

.

por el doctor AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE

H

ACIENDO un repa,o ponorárnico a la proJucción literario ,1,
Méú'co en los últimos llños, vemos con no poca tristeza que "•

todos los géneros, ti menos socorrido por los escritores fut ti

,eo,.

velJJtico. Esto no quiere decir que no se hayan registrado algunos ,.,.
sÚJO precisamente aislados, sí poco frecuentes de la aparici6n J,
novelas, algunos de ellas de valor muy estimable. Pero es lomtrltabk
que pocas novelas mexicanos de los últimos años hayan logrado u,u,
gran popularidad. E, difícil de explicar este curio,o fenómeno de la,
letr11s mexicanas. Mientras que en poesía, cuento, ensayo, artículo,
periodísticos etc., se han cosechodo excelentes frutos, no podemos decir
lo mismo de la novela, por lo menos no en lo que respecta a abundancia, ¿se deberá acaso a que la novela requiere una dedicación más fo,.
mal y son pocos, relativamente, en nuestro país los escritores de pro/e,ión?
El año pasado, el Dr. Sergio Fernández afirmaba tener una gran
esperanza en el futuro de la novela mexicana: "En México se tiene IIC•
tualmente un gran entusiasmo por escribir novela y creo que en esta,
producciones que se están lrndendo y que yo conozco por la lectura de
sus originales, algunos ya pr6ximos a publicarse, se está gestando una
generaci6n de novelistas que será sin duda la que afirme de una ma•
nera categórica la posición estética de la novela en México. Justamente en estos libros es donde yo supongo que se abrirá una ruta realmente muy importante que las letras mexicanas no tenían".
Así respondió el Dr. Fernández a nuestra pregunta sobre tan interesante tema.
Y estamos seguros de que el Dr. Femández estaba en lo cierto.
Precisamente de esa generación de novelistas en formación, nos llega
como un anuncio d~ la huella que ae;ará la novela mexicana en la ¡;.
teratura hispanoamericana, la obra "Casi el Paraíso", de Luis Spou,.
füta novela Je Spota (Letra, Mexicanas, Fondo de Cultura) que en
sus pocos meses de vida ha precisado de una segunda edición -caso
imólito en México- ha motivado la murmuración y ti escándalo_ dt
muchos lectores y no es precisamente aquí donde radica su popularidad,
ya que se trata de una de las pocas obras mexicanas contemporánea.J
que merece el título de novela.
Spota escogió para su obra un tema casi intocado que reclamaba
atención: la sociedad capitalina -seres que por el brillo en sociedad
viven, se atormentan, sue,ian y mueren-, ya que era urgente qut
nuestros escritores salieron de los consabidos temas de la Revolución,
las luchas obreras, las miserias campesinas e indígenas etc.
"Casi el Paraíso" es sin duda la novela más discutida y que máJ
se ha vendido en México. Está esa·ita en el tono -si bien a vece,
crudo- de quien, al examinar las debilidades de los héroes de la "high
life" de México, conoce las circunstancias que han condicionado ese
afán cursi por cubrirse de oropel codeándose con los resagos de la no--·
hleza europea asilada en la capital.
Mientras tanto esperamos la aparici6n de las novelas próximas •
pc,blicarse de Rulfo, Mauricio González de la Garza, Josefina Vincen1,
Fuentes y otros muchos que integran esta nueva generación de novelistas mexicanos en formaci6n.

JOS,

ESDE que leí el "Diario de un
Cura Rural" me quedé admirado de la potencia creadora, de
facultad escultural, de la penetración psicológica y del estilo originalitimo de Ceorge Bemanos. Creo por atreverme a afirmar que Ceorge
llernanos es el mejor escritor francés
tlel siglo XX. No tan solo porque su
prosa está llena C::e sugerencias, y su
habilidad corno polemista y su ardor
combativo le hayan situado en un lugar excepcional; sino porque ha sabido
-corno ningún otro de los ~scritores
galos- afrontar los temas más difíciles
usando una terrible fuerza en la descripción y no dejando oculto ni el más
tccóndito rincón del subconsciente
umano. Es cierto que sus novelas
,t0n, a veces,. desesperadas, atroces, nsemos en la "Nueva Historia de
ouchette"-, pero no es menos cier' también, que la miseria, el egolso y la esclavitud a las pasiones están
ureolados por una trágica poesía. Si
IU lectura nos deja uu gusto amargo, y
~ ratos nos deprime, sentimos, no
11bstante, el alivio de l,aber asistido a
n desenmascaramiento de hipocre•
' s, a un debelamiento de falsos va~res.
Un sector de la crítica ha visto en
novela póstuma de Ceorge Bernaos: "Un mal sueño", un relato esemecedor en que el autor fustiga el
uritanismo, la avaricia, el engreimiento y la inautenticidad de unos perso•
tajes típicos en nuestro siglo. Todo
~to puede ser verdad; pero una verdad insuficiente. Nosotros vemos en
"Un mal sueño" el drama eterno de
'5ls hombres que no logran superar el
e.sorden de su espíritu, la tragedia de
seres humanos que iml)Qtentes paalcanzar el bien y la belleza -que
uponen siempre la verdad- en es•
tiempos de corrupción espiritual,
refugian en el crimen y en la fuga,
El viejo Canse -novelista fecundo,
ritor infatigable, superviviente de
generación definitivamente rnuer"no había apuntado nunca más
'ha del vientre". Y esto sin averzarse. "Razonar sobre las pasiones

es fácil: Lo difícil es pintarlas. Y si
yo las pinto como se debe, hablo a
los vientres, emociono a los vientres ...".
Todo lo demás era, para el viejo novelista, delicadezas hipócritas de esos tejedores de sutilezas, bolsas de pus cerebral. La gente le creía fuera de combate, pero él se obstinaba en vivir de
su propio jugo, en ayudarse con la imaginación de su secretaria -a la que
había llenado de sus entes de ficción,
hasta ahogarla- para seguir siendo esa
especie de adivino de manantiales que
encontraría, en la imaginación más
árida, el punto donde va a brotar la
fuente, Vivía para la literatura. La literatura chupaba su ser y Jo devolvía
en letras de imprenta . . . Pero temía
hasta el pánico, a la soledad. Por eso
había recogido a Felipe, el hijo de su
amante, hace algunos años, y por eso,
tras el suicidio de Felipe, quería permanecer adherido a Madame Alfieri,
su extraña secretaria.
Sirnona -la viuda de Alfieri -lmbiera podido ser, de no baber pasado
esos dos años de matrimonio, una gentil burguesa. Pero el contacto con
aquel aristócrata degenerado que tenía
necesidad del vicio ajeno, como si él
no hubiera podido saborear el mal
vino a través de una alma extraña, la
envileció. Ahora tenía como amante
a Mainville, un agradable canallita, urr
animal de lujo, dulcemente femenino
y terriblemente neurótico. Sentía que
su destino era sacrificarse por quien
vale menos que ella. Siempre le liabría repugnado dar libremente su vida,
por contrato, y acabó por tirarla a los
pies del primero que llegó a pedirle
cobardemente, con una cierta mirada,
una mirada de animalillo débil y pérfido. Nadie más capaz que ella de
llegar hasta el fin de una locura. Al
menos con Mainville se sentía vivir.
Porque no sentirse vivir era Jo único
que la desesperaba. Pero nunca lrnbía
amado verdaderamente. "Ni el corazón, ni el sen!:ido, ninguna fuerza del
mundo me atrancará de mi mismo,
-decía- me hará propiedad de otro,
feliz y satisfecha".
Mainville, que no se quería y que

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Cementos

I

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DE MEXICO.S.A.

o

PAGINA 5

MIERCOLES 16 DE ABRIL DE 1953

del Siglo XX

La nueva generación de
Novelistas Mexicanos

En Homenaje a la ~tormentada
Vida de Celia Tre~ño.
L violín es la vibración
de la soledad·y el eco del
llanto y aunque se dice
del cello que es el instrume1üo
que más se parece a la voz Jmrnana, sigue siendo el Stradivarius, el instrumento con que se
hacen los pactos diabólicos, como lo hizo Pagannini.
Pues bien, Celia Treviño escogió el violín como condenación para su "atormentada vida", de errante solitaria por esos
caminos de Dios.
De ilustre sangre coahuilense,
vino a nacer en este páramo cir-

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J"C&gt;B QU&amp; ..a ce.e flliiiiOilBIJ. ea DJUNDe. .t.mh'lllia. (ea la otft,.
a1runoa de 101 invitados a ona fieeta real en honor de su majel&amp;ad le
Reina de lnglatera 7 el Duque de Edinburch, pero elO id, tiD tallar
la beblda predilecta de todo. eUot) como en llontene1 1 eom• ••
llú.lco entero. todoa prefieren NmN .,.C.---OOla". ¡Por flÚ - - ' ' .

X. E. T~, - So,ooo WATTS
MONTERREY, N. L.

no podía vivir sin quererse, decía que
había nacido en trocitos, en polvo.
Para verle, se necesitoría un ojo de fa.
celas, como el de las moscas. Sentíase
muerto en tres cuartas partes de su
ser. Concluyó por sentirse atraído por
una carretera oscura que Je atraía como un río. ¿Adonde iba así, el largo
camino reluciente, hacia que horizonte fabuloso? Mainville lo prolongaba
en el pensamiento muy lejos, hasta
esos senderillos rubios, de colina en
colina, temblorosos bajo la luna suave.
Veía esa blancura ascender hacia el
cielo, perderse en él, bajar de nuevo
diez veces emollado y desemollado para esfumarse otra vez y de pronto escapar, correr al encuentro del alba.
"Te esperaré", le había dicho Simona.
Y es seguro que le esperaría. Su voluntad abdicaba ya de antemano, y

cada minuto le susurraba que su amiga estaba pensando en algún plan cuyo éxito era seguro.
Simona acababa de asesinar a la seiiora de Souville -una vieja avara, tía
de Oliverio Mainville- y se daba
.cuenta, de pronto, que la víctima importaba poco; el móvil menos aún.
Bastaba que éste halagara su orgullo,
pues desde luego no hubiera matado
por robar. Aún sangriento, el robo se
guía siendo el robo. Mientras que el
asesinato premeditado, bien madurado, friamente ejecutado, asumido sin
remordimiento, consuma al más justo
precio la ruptura total definitiva, con
la sociedad de los hombres, con su
orden detestado.
'
Poco antes de cometer su crimen,
camino a casa de la vieja, se había tropezado con un joven sacerdote, de inolvidable voz, que Je había transido
el alma de un presagio siniestro, Y
ahora, después del crimen, nuevamente, se encontró, en el exterior, al $a·
cerdote. No le vino a los labios ninguna mentira, que por lo demás hubiera juzgado inútil. "Aquel sacerdote
fantástico, dos veces surgido de las tinieblas, lo sabía todo, Una sola posibilidad de salvación Je quedaba quizá:
reconocer su fúnebre poder, declararse
vencida ... "'

MESA REDONDA

Natorp y la idea estética
Ediciones Filosofía y Letras nos
ofrece estie opúsculo sobre estéti, ca. Se trata de la publicación
del debate -efectuado en Mesa
Redonda.- que atendió a la tesii,
propuesta por ·el filósofo alemán
Pablo Natorp en su artículo TAREA Y PRINCIPIO DE LA ESTETICÁ, incluido en EL ABC DE
LA FILOSOFIA CRITICA. Tesis
que, eomo aclara Miguel Bueno,
"constituye a nos el único documento accesible para consultar la
opinión del cristianismo lrente al
problema estético".
Concurrieron a la Mesa 1os señores: Miguel
Bueno (PONENTE), A I be rto
Cam1,os (REPLICANTE), y ICMt
PARTICIPANTES: Eri.,sto Scheffler, Guillermo Hé,tor- Rodríguez,
Miguel Bueno Malo, Fausto Terrazas, Manuel Gallardo, Alberto
Arai y Radivoj Stankovich. El libro consta de: una nota preliminar, el articulo de Natorp, la ponencia de Miguel Bueno y la publicaéión de la Mesa en dos sesiones.
Las dos páginas que escribió
Natorp sobre el toma, según el
PONENTE, constituyen ''una cadena de erróneas aprecla.cione,s e

infundadas a.na.logias", dando por
resultado rel que la tesis se desvíe del problema.. "Nunca en tan
-pequeño espacio se han apuntado
tantos errores provenientes de un
tan gran maestro", afirma. Esto
supuesto, ,es de urgente necesidad
la refutación radical del artículo
de Natorp, y Bueno propone a la
Mesa Redonda el suscitar alguna
discución al respecto, con el fiq
de procurar un saludable desanoJlo del criticismo en México que,
en todos los aspectos, incluyendo
et estético, ha tenido brillante
realizaciones".
No es sólo una refuta.cjón la
del doctor Blieno, sino también,
como se esclarece en el curso de
la primera sesi6n polémica, una
tesis referida al "sentido de la
metáfora"; incluyendo a.si, su
propia reflexión sobre el problema del arte, o mis bien, de la estética. RefleJión que trae consf...
go su utilidad, independie11te de
la utilidad y gran interés repre..
sentado en la primera publieacjón
en Méx:ico, como es ésta, de una
Mesa Redonda de filosofía.

EQUIPOS MECANICOS DEL NORTE, S. A.
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�PAGINA

f'

~A n~tural que _un via- número de lámparas de vidrio
1ero il,u,str~do se !nteres~- y es más agradable de lo que
. _ _ra r:ir ~]-l~tro en su v~ ,t puede esperar. Hay función
sita a l\Jexi_co y .~~1lock no fue ', todas las noches y dos veces
ex~epc10n. N_o_ ei~ muy impor- · ca,da domingo, día en el que,
tante el ed1fic10 ele! teatro en- as, como en les demás festivos
t??ces, a Juzgar por la descrip- el precio es doble. Pero se pa'.
~100, gue de él hace Bullock: gaba tan mal, en el tiempo de
Mex,co h~~e. UI,l S?)º
pa- mi visita, que se anunció, estant~ las exh1b1c10?es_ clramahcas: · do nosotros presentes, que se
e, un bue!' e~1ficio y grande. clausuraba, de manera que la
Su forma 11\tenor es la de una capital ele Nueva España no
herradura a!argada, que se es- tiene ahora ningún entretenitrecha co~s,derablemente hacia miento dramático".
el e!cenano, el ctial es m~y_ ¡»
''.Puedú decir poco del audiqueno para _admitir exh1b1c10- tono a causa del cambio que se
nes de muchos actores al mis- ha próducido entre sl1s habitanIDO tiempo. El anfiteatro o par- tes en esta ciudad que un día

E

Ju~•:

,),-U DEFINICION EN )

de los hombres. Pero si ésto es
posible, ¿cómo podemos hacer
frente a una belleza mexicana,
armada así de dos maneras?.
Cuántos héroes que resistieron
impasibles el fuego en Trafa].
gar o en Waterloo, cuántos
hombres que desafiaron la artillería de la cuadrilla en Almack, podrían huír de la hermosa de cuyos labios y narices
se escapa el humo y está envuelta en el incienso fragante
de un Hhaban\.i7' verdadero?".
_Por Jo visto Bullock era muy
ahc10nado al teatro y dice que
la última vez que asistió a una
función fué en compañia de

LOGICA

,,...,,

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J,' l
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(conceptual o posí1iva) y otros al
aspecto material, entre ellos el so,.

todo señalar comprensivamente .sus
características esenciales de género próximo y diferencia específica,
que al mismo tiempo que lo engloben en una categoría connotativa más amplia, lo distinguen
idealmente de todo lo que no sea

ciológico, ético o vital. Por todo

él.

Is la operación más difícil de

estamos de ac~erdo. en forma

,eoocer: poder sintetizar en una
t,ona clara, breve y exhaustiva

abstracta, con la existencia del derecho, como disciplina que rija la
actividad humana, pero unos au-

tores atienden a la pura forma

orma con a:ibajar y sacar parjjdo de las ideas y las cosas, quiesaber, en última instancia, la

ello resulta imposible dar una definición unívoqt. Por nuestra par-

iqlidad de las •ni' -nas. Debe dar
p.ies contestaci6n precisa a esa
p,gunla, con k rela1ividad de las

'

simple· método, una forma pura
de ordenación de la conciencia,
un conjunto de elementos racio_' , nales· que .permanecen inm6viles y

do, un mero instrumCnto, un me:dio al servicio de finalidades que
exceden o trascienden al ámbito jurídico. No toman en cuenta el
contenido del mimo, tampoco ha..
cen referencia a valores ni a fines,
ni a realidad alguna, como datos
esenciales del derecho.

DEFJNICION FORMAL

te consideramos, que no es in-

dispensable definirlo, sino ante

formal ven en él un simple méto-

Los que lo definen de manera

El maestro mexicano Lic. Rafael -Preciado Hernández, conside-

El propósi10 esencial &lt;le lo de-

finido es dar cuenta del objeto,

Fichas Históricas

"'Lo que la definición enuncia
corr-!sponder al objeto, a

todo el objeto J sólo a él. El juil'ÍP definitorio, por lo tanto, es

igualdad; su sujeto y su pre-

Abril 16 de 1828
Muere Francisco Goya Lucientes

~ o son intercambiables sin

parezca la verdad". (1 ).
1,.-LA DEFINICTON DEL
DERECHO.

Eo torno a la definición del
de plata sobre sus negras piernas y rosas en sus pies y espadas en sus flancos.
Luego describe otro lugar en
donde por entonces se montaba a caballo y se paseaba en
coche, que Jlama el Paseo -el
cual tenia dos millas de largo y
estaba rodeado por una doble
fila de árboles y era frecuentado principalmente los domingos y días festivos. "Muchos
jóvenes hermosos y bien mon•
tados y bien .vestidos paseaban
en sus caballitos haciendo un
despliegue de su habilidad

una escena de alegria,' mov..
miento y placer, que difícilmente tiene paralelo: centenares de canoas de varios tamaños, muchas de eJJas con toJ..
dos, llenas de indios limpiamente vestidos y con las cal»
zas coronadas de flores, se pu&amp;
de ver que pasan en todas direcciones: cada bote con sa
músico sentado en la popa, to,
cando la guitarra, y algunos de
la partida cantando o bailando
y a menudo haciendo ambas
cosas al mismo tiempo, ofrecen
un cuadro de alegría inocente

ecuestre". Y dice que muchos
carruajes elegantes y magníficos troncos de cabaJJos se veían
en aqueJlas ocasiones y que
sólo vió una vez un carricocl1e y dos sillas de posta con
sólo un caballo, en toda la ciudad. "El camino termina de repente cerca de un puente y de
una reja a través de la cual
pasa el canal del CJ1alco. Aquí
los carruajes se juntan el uno
al otro en forma tal, que sus
ocupantes no pueden distinguir
a los demás sino a los de la
ventanilla del carruaje que está
vecino. Estos coches, por lo general, tienen damas que, por
esta costumbre ridícula, no tienen oportunidad de lucir sus
figuras y su belleza".
Dice luego que por los datos que obtuvo, estuvo muy
desilusionado acerca del Paseo,
pero que pudo ver a los indios
que regresaban de sus excursiones en sus canoas por el canal
de Chalco que está vecino al
paseo y que es un espectáculo
muy interesante, "En las tardes tranquilas -dice- al final
de la estación seca, los alrededores de la ciudad presentan

como difícilmente pueda encontrarse en las ferias o paseos
de nuestros países".
Dice luego que acompañó al
Coronel Campbell, un inglés a
quien había encontrado en México, en una canoa sobre el canal, en una excursión de caza.
Que sus intenciones eran las
de visitar el lago de Chalco,
pero que pronto descubrieron
por el escaso progreso que ha•
cían, empujados por sólo dos
muchachos con palos, que un
día era muy poco para el propósito _que abrigaban. Después
de recorrer algunas millas se
vieron obligados a abandonar
sus proyectos.

• cipales direcciones: a). - Los
consideran que no ts posible

ir el Derecho, b).-Los que
"deran que sí es definible. Esúltimos se dividen entre los
dan una definición formal y

·,z.

L que había de ser uno de los gran- yeu, mujer muy sufrida, pues Goya tenia un
des genios de la pintura universal, temperamento propicio a la aventura galandon Francisco Goya Lucientes, nació te, llovieron sobre el pintor muchos encaren Fuendetodos, localidad cercana a Zara- gos, entre los cuales el de dibujar una serie
goza, el 30 de marzo de 1746. La persona• de cartones para las tapicerías del Pardo.
lidad pictórica de Goya se sitúa en el am- Realizada esta tarea entre 1776 y 1780,
biente prerromántico, en cuanto se opoe a ahriendo con eJla un nuevo capitulo en la
las fórmulas academicistas en boga y al neo- historia de las artes decorativas, Goya fue
clasicismo de receta. Pero su individuali- norn brado director de la Academia de Artes
dad es aún más poderosa, pues no sólo re- (1785) y pintor de la corte (1786), cargo
fleja la idiosincracia artística española sino el que fue confirmado en 1799 con el título de
puente de apoyo de la pintura artística en el pintor de la Casa Real. Mientras tanto, su
plenitud artística llegaba al
arco que se extiende de Vemáximo. Todo Madrid, gelázquez a Manet. Goya re,,
_-::::--,.-:-.,_
nerales, políticos, literatos,
veló desde su niñez una gran
;/, '-~ 1=&lt; :.,:--....,,__
damas de alcurnia, embajadoprecosidad para el dibujo. Su
res extranjeros, desfiló ante
padre, un pequeño propietasu cabaJJete. En 1795 pintó
rio del lugar respetó sus in•
el famoso retrato de la duclinaciones y le Jlevó a estu1
quesa de Alba y en 1798 ejediar pintura al taJler de José
'
cutaba la decoración mur;il
Luzán, en Zaragoza. Aquí
de San Antonio de la Floriconoció a Francisco Bayeu, el
,da, síntesis de Jo religioso
futuro pintor de corte. Mez-que nunca acabó ele comclado en las rivalidades de los
prender- y de lo mundanal.
jóvenes de distintas parroDe este aspecto Goya sabia
quias tuvo que abandonar Za'
mucho. Satirizó la sociedad
ragoza para no verse empapecontemporánea en Los Calado en un proceso del Santo
prichos ( 1797) y en Los ProOficio. A l o s diecinueve
verbios (1805). La illvasión
años llegó a Madrid, donde
francesa Je l1izo pintor de Joimperaba la manera académica de Mengs y la coquetería de Bayeu. No sé I, lo que no fué óbice para que pintara
haJlando su plasmación en ese género de pin- los fusilamientos de la Moncloa (1808) y
tura, marchó a Roma a costa de muchas pri- grabara Los desastres de la guerra (1810).
vaciones. Estudió en los museos y en el natu- Restablecido en el poder Fernando Vll, Gotural, realizando tales progresos que en 1771 ya, que ya empezaba a declinar, se trasladó
obtenía el segundo premio en un concurso a Burdeos, donde fijó su residencia, sólo in•
abierto por la Academia de Parma. En el • te:mmpida por un viaje a París y otro a Maotoño del mismo año regresó a España, due- dnd (1827). Al año siguiente moría en
ño en absoluto de los recursos d~ la técnica Burdeos, el 16 de abril, el pintor que consiy en plena posesión de un arte personal v deró el mun_do como un gran drama de acvigoroso. Casado con una hermana de Ba- ciones y pasiones,

E

ho podemos encontrar dos

1111

precisamente su categoría de dis-

ciplina. Ejemplo de ello es la definici6n &lt;le Rodolfo Stammler que
lo considera un querer entrelazan,.
te, autárquico e inviolable.
La definición formal, de orden
posiLivo, considera al derecho, _como la expresión simple y llana de

la voluntad del Estado. Ejemplos
de ellas, la de Roguín; "es el orden consi::itente en que un hecho
social sea seguido de otro hecho
social, con sanciones forzadas en
case, de inejución". La de Picard
que lo define como "el conjunto

&lt;le los deberes al cumplimiento de

,ldimitarlo y aislarlo de todo lo
,¡oc no sea él

•

lo mismo 51' puede llénar _de agua,
, de vino o d~ a.eitf, (3).
·
La definición_formal, de ordee
conceptual, "Ve en el Derecho u•

'

el,ras humanas.

de Bullocl.
pleto hasta el exceso con un
briJJante auditorio. En aquella
época -la del Virreina,toafirma que estaba prohibido fumar, pero cuando se bajaba la
cortina, cada quien en su palco
podía hacer lo que le viniera en
gana.
Luego describe la Alameda,
en esta forma: "La Alameda o
paseo público, situado en el
lado norte de la ciudad, no es
digna, en mi opinión, de los
otros paseos. Consta de varios
pasajes con fuentes y estatuas
de muy mal gusto y pésima ejecución. N a d i e los frecuenta
con el propósito de hacer ejercicio y los que lo usan para sus
roches son muy pocos. En esta
clase de entretenimientos los mexicanos en realidad no sobresalen". Y luego repite lo que
Thomas Gage escribió sobre la
Alameda doscientos años antes
comparándola a los mercaderes
de la Bolsa que se paseaban en
coches al lado de hermosas damas a quienes cortejaban e
iban rodeados de esclavos -a
veces una docena- los que iban
con libreas cubiertas de encajcs de oro y plata y con medias

)

ra que la definición formal "e,
un recipiente apto para recibir
cualquier contenido, ~n vaso que

que _Je dan a la ciencia juridica

cualidades o atributos de lo
ido. Responde a la pregunta:
¡Qui es esto? El hombre no se

M. Lewis Sultzer, agente de la
Compañia Rhenish de Mercaderes, quien había estado en
México
cuarenta años antes'
.
mientras gobernaba el Virrey
Gálvez y estaba profundamente impresionado con las apariencias miserable, del que fué
una vez espléndido lugar de diversión y que h. bia visto re•

r,

• I'

por GENARO SALINAS QUIROGA

1111

Vlll

"

. )

del Derecho

• tdicrc.

Dibujos de Gerardo Canlt4 Guzmán

"'-:::---1

,.J

L

por RAFAEL HELIODORO VALLE

fué tan alegre. No estaba ocupack ni su décima parte y entre
los presentes había muy pocas
mujeres y éstas no estaban vestidas como en Europa se usa en
estas ocasiunes. Nó llevaban
adornos, a excepción de una
joven d a m a de distinción,
quien tenia un adorno de plumas negras en la cabeza. Se
veían únicamente dos o tres
mantones de · seda de Cantón
como articulo, de .::olor. Con
pocas excepciGnes, to do s los
presentes de ambos sexos, realizaban su hábito favorito de
fumar; las señoras aun en los
palcos con un abanico en una
mano y el cigarro en la otra,
estaban envueltas en un humo
que hacía dificil ver de un lado
del teatro al otro".
Y, al hacer un estudio de la
psicología fem e n i n a, BuJlock
exclama: "El espectador cree
que las mujeres pueden hacer
tan gracioso uso del abanico
hasta convertirlo en una arma
capaz de ensartar los corazones

LA DEFINIC!ON

¡

A definición, tiene por fina•
lidad, delimitar o acotar lo
más perfectamente posible
• G08«P'º o cosa de que se trate,
-,.r_arlo idealmente de todo lo
~ de tal manera que enuniiida la definición se piense in, tamente en el objeto a qui:

EL MEXICO
te destinada al público consta
de un lunetario y cuatro filas
dt palcos que son alquilados
para todo un mes o para toda
la temporada: el frente de estos
apenas se eleva un pié del suelo. Tienen sillas según el gusto u opulencia de sm propietarios y cuando están ocupados
por una concurrencia de lujo,
el efecto es muy imponente,
pues las figuras de las damas
re ven con más ventaja que en
nuestros teatros en donde se
aprietan sobre el alto parapeto
al que Jlamamos palcos. El lunetario tiene t"les divisiones, en
los cuales varía el precio y cada
asiento está separado por los
brazos y está numerado; esta
práctica, aunque es conveniente, no podría ser establecida en
nuestros teatros tan concurridos, La orquesta es regular; el
escenario, los vestidos y ]a maquinaria, es inferior a las exposiciones h;atrales que ;e ven en
la feria de Bartolomé y los actores e¡¡ general por debajo de
la m~diocridad".
"El te a t ro está alumbrado
desde arriba por faroles, cada
uno &lt;le los cuales tiene cierto

PAGJJ\JA 7

MIERCOLES 16 DE ABRIL DE 1958

MIERCOLES 16 DE ABRIL DE 1951

Los primeros se subdi-

a su vez entre los que pro-

cionan una definición concep-

(Stammler) o b;en positi•a
(lloguín, Pi,ard y Kelsen), Los
· · as que están de acuerdo en

,., ,. ~

~

IDI definición material, atienden
.specto sociol6gíco, ético o vi-

TNDEFINICJON

lll

filósofo del Derecho Fri1z
eier y el jurista mexicano Liiado Gabriel García Rojas,
ideran que no es posible de• el Derecho de acuerdo con

m~todo aristotélico, es decir sedo el género próximo y la
ocia específica.

Schreier considera que dentro
marco de una teoría jurídica

a no queda comprendida la
nición del Derecho, ni la in·gación de los fundamentos de
fines que le pudieron servir
legislador para realizar la coración efectuada de los supuesa determinadas consecuencias
derecho, ni d problema cone en saber si ha querido o nó
consecuencias jurídicas. Esta
· ma postura la sostiene el
stro García Rojas en un en-

que intituló "Sobre la Inde. i6n del Derecho" (2).
Lo que sucede, es que todos

lr

,1

J;, . .:~'

t~~h~t
¿.-,c3' &lt;:;

'

los cuales puede uno ser constreñido por la fuerza social organizada" y la de Kelsen que lo considera simplemente "como un conjunto de normas heterónomas que
se aplican coactivamentc por el
Estado".

Consideramos que es válida la
objeción que hace el catedrátice
francés Rcnard a las definiciones
formales cuando expresa: ºEs im..

posible limitarse al estado de la
técnica pura. Proclamar que el
derecho es pura técnica es dejar a
los políticos, a los economistas, a
los hombres de negocios, a ]os
moralistas el honor de escoger los
fines de los cuales ha de servirst

lo que equivaldría a la abdicaci6n
de nuestro oficio y de nuestra
dignidad. El jurista no es una mu..

éhacha de servicio". (4).
En cuanto a la definición formal, de orden positivo, que considera la norma jurídica como

simple expresión de la voluntad
del Estado, aunque es una doc-trina jurídica de indudable mérito, no tiene ningún apoyo metafísico. A sus partidarios conside-

ramos que se podía aplicar el pensamiento kantiano: "la más bella
doctrina jurídica sfo metafísica es

como el busto del que el zorro &lt;le
la fábula decía: tu cobeza es hermosa pero sin seso".

NOTAS BJBLIOGRAFICAS.
(!).-Romero Pucciarelli Francis,
co. ¡;Lógica y Nociones de
Teoría del Conocimiento".
Décima Edición. E s p a s a-

Calpe Argentina, S. A, Págs. 70 y 71.
(2).---García Rojas Gobriel. "So
bre la lndefinici6n del Derecho", Nos. !, 2 y 3 de la
Revista Jus.
(3).-Precía&lt;lo Hernández Rafael,
"Lecciones de Filosofía del
Derecho". Editorial )us,
1947. - Pág. 259.
(4).-Renard Georges. "lntroduc,
ción Filosófica al Estudio
del -Derecho", Pág. 18, •
Tomo 111,

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Lunes 21.- 10:00. Primera Mesa Redonda.
. Martes 22.~9;00, Registro eje
Délegados: · ' ·
·
10:00. Segunda Mesa Redonda.
16:00. Junta del' Comité Ejecutjvo Nacion~l.
, .
.
20:00. Solemne Sesión de Ina uguración.
Miércoles 23 ..u..9 :OO. Sesión Ple••

naria Tema Q.N..E.I.
12:00. Visit~ a Hojalata y Lámi-

na.

•

14:00. Comida en la Ctrvecería
Cuauhtémoc.
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a los individuos, en gran manera,
de la clase a la que pertenecen, y
ye&gt;r lo que se refiere a los grupos,
de la clase predominante en ellos
o del equilibrio de clase dentro
de ellos".
Es inútil, desde una visión me..
todológi~mcnte científica, la pa..
ralización sentimental de los complejos sociales, porque únicamen•
te conduce a especulaciones que
no pasan de ser manifestaciones
ajenas al estudio de los agregados
sociales.
Asf pues, el preámbulo que
con~tituyc este ensayo, para la
formulación del concepto de clase
social, amén de los indudables
aciertos sobre la historia de las
clases y su análisis detenido, re-presenta también 1a aportación ne•
cesaria para ]a constitución de las
leyes que expliquen el funciona•
miento de los meca1,ismos socia•

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en su evo! ución casos como los
que ilustramos y en la actualidad
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tras los ahorros y demás circuns- día en países sub-desarrollados,
tancias fortuitas, no obran como pero, son tan numerosos que
determinantes de la capilaridad ameritan la formulación de leyes
social; díganlo sino quienes acos- &lt; sociales que los expliquen o que
tumbran jugar a la lotería, o qui.e- expliquen ellos la capilaridad sones tienen un tío rico que nunca cial?
mucre, o un padre p'róspcro, en
Evidentemente no. ·El ente socuyo caso, :. la recepción de )a · cial, condicionado por .el conociherencia no hay cambio de clase miento &lt;le su medio humano, está
social.
en plena capacidad de uptarlos
Es un acierto indudable incluir como consecuencia de fenómenos
en los trastornos sociales causan- que abarcan estratos más profun.
tes de citculación, "Las guerras dos del complejo social. La disinternacionales y civiles, y las ca- tinción entre forma y contenido,
lamidades públicas de diversa ín- se hace indispensable en el camdole, determinantes de la ruina y po social. Las desviaciones y co11descenso social de muchas gentes fusiones a que conduce la desde las clases alta y media". Sin centralización del problema, se
•hondar en el problema en for- hacen patentes ante la imposibima considerable, son atinadamen- lidad de nuestros modernos sotc tratados como fenómenos de ciólogos para definir algo tan depauperización.
finido como "Clase Social".
Cabe preguntarse sin embargo:
"Para comprender aquella vida
son efectivamente tan cuantiosos y
y
relaciones,
es necesario tener un
frecuentes los casos de sujetos
claro
concepto
sobre las clases soeconómicamente débiles, que se
ven favorecidos "por una repen• ciales y conocer la idiosincracia
tina situación política" o la de de cada una de ellas, pues 1a ac..sargentos o guerrilleros que se tuación &lt;le los individuos y de los

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*

Las Clases ..•
(VIENE DE LA PAGINA 3)

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MlERCOLES 16 DE ABRIL DE 1958

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�to

PAÓiN'A

MIERCOLES 16 DE ABRIL DE 19,8

EL DEPORTE EN LA VIDA
por HUMBERTO FLORES ESPINOSA
El viaje que hicimos a la
Capital de 1,. Re1&gt;ública a

parte de la selección universitaria se niegan y hasta prefieren
fines de la semana ante- dejar de competir. Es necesario
rior sirvió para que confirmára- entonces, viendo esos problemas
mos que no se ha hecho un tra- que hen10s mencionado que se
bajo a conciencia de parle de los Lrabaje mejor que nunca' ya estaenlrenadol'es de pista y campo y mos vislumbrando un fra~aso total
que su flojera está en absoluto Y los encuentros ya están en pueracuerdo con la de nuestra Asocia- ta. Sólo tenemos un equipo ccen el
ción Estatal del mismo deporte.
aire", primero vendrá el torneo
Ahora al refel'irnos a nuestros Relevos del Tec., una semana más
mejores atletas universitarios, nos tarde el Torneo de la Juventud y
damos cuenta que la,; lamentacio- para esos eventos sólo podemos
nes de ellos no et·an fuera de lu- mencionar nombres vagos, persogar, tenían rai:ón al venir a de- nas que existen sólo en papel incirnos que no recibían las aten- decisión e imprevisión.
'
cione~ de su entrenador y que lo
¡Entonces q u ,e e 1
que M.bían logrado hacer era por
CUATRO necM&amp;rio hacer? su esfuerzo personal.
.
. ~ues, sin1¡1lemente,
Todo ello lejos de descon- unilica.r crrtenos, estar siempre a
nuestro atletisrno y no cejar
DOS 1rolarnos nos hMe sentir- salvo
en el iempeño de que tos mucha~
ROfi culpa.blefl:, en parte
porque hemoH estado tratando ele chos vayan mejorando, aunque
alargar el plazo y el momento de sea lentamente, pero coa amoluhacer esta critica. Los atletas ta. seguridad.
Los encuentros que se b.a.n lleuniversitaries se ha.n dormido porque no est&amp; con ellos wta perso- vlMI&amp; a cabo hasta ahora, han sina Qllli los impulse, los estimule d&amp; un digno preliminar pa.ra lo
y aliente para que, al sentirse res-- que Yendrá más tarde, pero ésto
pa.l~a.dos, den su voz de alerta y no puede considerarse como una
su.r,1a.n amenazadores en las lides finalidad, antes al contrario1 se
deportivas, para hacer que los co- ha trabajado en el sentido de orlo,:,es de la Univenidad de Nuevo ganización de eventos, lo que siLeón pasee,i flamantes por esta,.. gue es aún más importantle, reunir a nuestros mejores deportis~
dio• y póstao.
Muchaa de las peticiones de los tas, f?m1ar un gran conjunte y
atletas se han perdide en el olvi- trabaJar con ellos dividiendo el
do, la formación de sus equipos traba.jo de los entrenadores, que
~presentatil'Ofi está ea. el aire y ha.n beche hasta ahora el mejor
ya veremos Que a última hora se esfuerzo y que haa logra.de meter
hará el gran esfuerzo trat.aJ:1do de a su gente en los equip&amp;S repre-,
sumar potencialidad atlética sin sentati.vos en la rama atlética.
unificación aparente, ni un deseo
firmo de oble..., ouprenw,ia.
Suscríbase a

UNO

Como prueba de lo anterior hemos sabido que algunos atletas se niegan a
formar' pa.rte del equipo Universidad --eo,,;a absurda- dejando ver
que ellos está1t encariñados de los
colores de una escueta o facultad
:, cuando se les pide que formen

TRES

VIDA
UNIVERSITARIA
SUSCRIPCIONES:
SEIS MESES$ 15.00
UN Al'IO $ 2S.OO

Torneos Para
los Atletas
Universitarios
A temporada de pista y
campo se intensificará a
partir de la presente semana, cuando tendremos en prime-r
lug~r. 1os torneos de novatos y no
clas1flcados de la, Asociación Atlética del Estado de Nuevo León
después 1os Relevos del Tecnoló~
gico en el que concursarán tres
equipos del Estado de Texas, el
Pentatlón Acero llegará en seguida, para culminar el 5 de Ma•
yo con el Torneo Atlético de la
Juventud, evento que organiza cada a.ño el Departamento Deportivo de la Universidad de Nuevo
León.
La semana pasada tuvimos la
oportunidad de ir a ta Ciudad de
Méxjco a presenciar las competencias del III Torneo AUético de
Invitación organizado por el Club
Venados, al cual asistieron tres
atletas de la Universidad de Nuevo León, que fueron Antonio Montoya, Rodolfo Gutiérrez y Angel
Montemayor. El mejor fué Montoya, que hizo en 800 metros un
tiempo de 2 minutos, y un segundo y 5 décimos.

L

1
1

1

COMPeE TINAros

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CEMENTO PORTLAND

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$1,000.00

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1

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11
".,,,
1

I',¡

!I

A $l5,ooo.oo

I\

NUMERO AGRACIADO PARA GRUPOS DE

MC)U{A/7() Ql/f

1

1

¡

En construcciones monolíticas, destinadas a resistir grandes tonelajes,
ningún material de construcción responde con tanta e f i ca c i a como el

EDREICl

Cuarta Victoria
de Uni., en Beisbol Qf/lrRA
U cuarta victoria obtuvieron los beisbolistas de la
Liga Industrial de Beisbol
de Primera Fuerza, al imponerse
a Molinos Estrella TISA.
Erasmo Medina y Roberto Lara fueron los lanzadores que utilizaron los vencedores, siendo el
perdedor Isaac Cort~s quien fué
relevado por Max Rodríguez. Por
los vencedores pegaron jonrones
Beto Valero y el Dr. Eloy Abrego, Pepe Marünez him olr&lt;t tanto por sus contrarios.

1

,1

Y lTAJCA TODA
nACUAQQf

S

RESULTADO DEL SORTEO No. 286 CELEBRADO EL
JUEVES 10 DE ABRIL DE 1958

TAOORES.-En estos elementos preparatorianos de la Uno
Tres tiene Universidad a los mejores prospectos para sus equi•
grandes. Se trata de Juan J. Muñoz, campeón juvenil del
orneo del Tec., con 1.60 metros, Ismael Montemayor, sub-cam- .
pón y Julio C. Martínez, tercero.

~HOJALATA
y
LAMINA

BíltO-Dmumw.

J&gt;AGINA l;

MJERCOLES 16 DE ABRIL DE 1958

XIV
XVII
XXIV
XXXI
XXXIX
XXXII y XXXVI

5,000.00
2,500.00
10,000.00
S,000.00
H,"00.00
15,000.00

$

0858

TITULOS:

México, D. F.
Tampico, Tamps..
Monterr~y, N. L.

Pa,ula G. Vda.. dP Ugalde

Inés G. de Fon.seca
Teófilo Garza.
Martha. V. de Thomas
Editora ttEJ Sol", S. A.
Ma. de J. E. de Cbargoy

Chihuahua, Chih.
Monterrey, N. L.
· México, D. F.

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APARTADO NUMERO 392
MONTERREY, N. L, MEXICO

•

1

ji
i

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:,

"MONTERREY" e "HIDALGO"

CEMENTOS
MEXICANOS,

11

POBLACION

NOMBRE DEL SUSCRITOR

ll\lPORTE

GRUPO

1,200

NUMERO AGRACIADO PARA GRUPOS DE
I

$

JI-A

m
vm

V

X
XI
XII
XV
XVI
XIX
XXJ
XXV[
XXVII
XJ,Vl
XJ,Vfil
LI
LII
LIII
LVI
LVII
LVW
XIll-LIV-LV
XX-XXV-XXX-XLV

Grupos

f'D

2,667.00
2,667.00
1,000.00
1,000.00
1.000.00
1,200.00
2,667.00
2,667.00
1,067.00
5.000.00
5,000.00
5,500.00
5,500.00
5,500.00
25,000.00
1,000.00
5,500.00
1,267.00
2,667.00
1,lSS.00
1,183.00
%,667.00
60,000.00
100,000.00

1,500

TITULOS:

Gloria Tere'-a Vargag A.
Fra.ncisco Janit:z.¡o \'argas
Juana Lucero Valencia
BPnjamin Castillo
Bebidas Mundiales, S. A.
Em.ilia. Alfo.ro de Muñoz
.l\laria El«&gt;na Vargas A.
Letieia del C. V:irgas A.
Sofía M. Vda. de 1".. artíniez
Maria. F. Villegas
l\.Uguel Acosta Barrera

En.rique Monserrat
Béc.tor Luis Monserrat
Oiga Irene Mom;errat
Pablo Contreras
Sistemas y Servicios Técnicos, S. A.
Carlos Monserrat
FAuardo Medina Amador
Rosa Ma. Vargas A.

Clemente Melénctez
Irene G. de Meléndez
Ignacio Vargas A.
Guadalupe Montemayot
Paz P. de Ezqueda

0698

México, D. F.
México, D. F.
Nogales, Son.
(~hihuahua, Chih.
Monif'1•1·ey, N. L.
SaltiJJo, Coah.
México, D. F.
JOAtixioo, D. F.
Monterrey, N. L
Poza Rica. Ver.
Coyoa.cán, D. F.
(',d, Juárez, Chih.
Cd. Juárez, Cbih.
Cd. Juárez, Cbih.
Monterrey, N. L.
Monterrey, N. L.
(',d. Juárez, Cbib.
Cd.. Juárez, Cbib.
Méxieo, D. F.
N. laredo, Tampo.
N. Laredo, Tampe.
Mé.s:ioo, D. F.
Monterrey, N. J..
Cd. Juárez, (,'l)lh.

que los números señalados resultaron sin tlerttho: DESERTOS: D~ TV, VI, Vll, IX, xvm,
xxvm, XXIX, X XXIJI, XXXIV. XXXVII, XLI, XLII, XLIII, XLIV, XLVII, XLIX, L,
LIX. MORAS: XXX V, XXXV111 Y XL

XXII, XXIIl,

Suma Total Cubierta Hasta la Fecha: $ 36.203,088.89
_,.,... Todos los su!leriptotf'S cuyos nombres apare cen en Ja pr~ente lista y t1e encuentran al
corriente en el pago de sus primas, Hemn de recho a.J pago inmedjato del premio obteJUdo
MANUEL L BARRAGAN.

JER.EMJAS ARBOLEYDA ALATORRE.

Di.rector General.

Inspector de la B. Comisión NM3ionaJ. BNJ.caria.

BANCO POPULAR Dt

mnoo~-~~~ ~ A
JNSTITUCJON DE CAPITALIZACION V AHORROS.
PADRE l\UER Y GALEANA, -

MONTERREY, N. L., MEX.

1

11
1

�PAGINA t!

-

MIERCOLES 16 DE ABRIL DE 1958

VIAJE DEL
RECTOR

tar_io, lo mismo que información
sobre actividades que se realizan
en nuestra Casa de Estudios.
Dirigirá el proyectado órgano
lntol'mativo y cu l t u r a 1 el ex
maestro universitario y ameritado periodista Antonio Elizondo.
Con él colaborad, un grupo de
entusiastas mftestros y alumnos
c!e la Universidad.

ARA realizar gestiones relacionadas C?n los proble•
mas de la Universidad de
Nuevo León, salió hacia México
él Rector, ingeniero Roberto TreYiño Conzález, quien entrevistará
al doctor Nabor Carrillo Flores,
Rector de la Universidad Nacio•
11al Autónoma de México.
Entre los asuntos que motivan

P

ATENCION
DE LA C.E.F.

esta entrevista se encuentran la
próxima celebración de la Reu-

Los alumnos de la Facultad de
Ingeniería M~cá.nica de la Universidad de N uevG León realir.arán
sus prácticas de ingenie:ria elé.ctrica en las instalaciones de la
Comisión Federal de Electricidad,
cuyos directivos han tenido un
nuevo gesto de cooperación hacia
la citada dependencia, que careoe ·del equipo y material necesa-

ílión de la Asoci9.ción Nacional de

Universidades e Institutos de Enseñanza Superior, que tendrá lugar en mayo y la adquisición del
e..:¡uipo que se enviará para la for•
mación de la Imprenta :JniversiWria en c..·sla ciudad.

El Rector proyecta entrevistar
t-imbién al Secretario de Agricul-

tr,, y Ganadería, señor Gilberto
Flures Muñoz. con el objeto de
snlicitar la ayuda de dicha dependencia para la Escuela de
Agronomia de la Un;versidad de
Nuevo León, planLel que sufre el
problema de la falta de recursos
económicos y equipo parc.1 la reaiiwción de las prácticas que establece el plan de estudios.

Mayor Impulso ..•
(VIENE DE LA PRIMERA PAGINA)

significa para la Universidad, para Nuevo León y para el nores
t~ de la República la creación de
nuestra Escuela, quienes integramos el núcleo base de la Asociación, formulamos u n programa
por medio del cual se dará a conocer cómo funciona la Escuela
de Eco:i.omía y la trascendencia
que los es~dios que en ella se
imparten tienen para nuestro medio social.
Corno punto básico de la actividad de este organismo, declaramos que todo trabajo estará en
caminado a armonizar, en todo
tiempo, los inte;:eses de los alumnos, de la Dirección de la Escuela y de la Rectoría.
No se trata de un órgano que
pretenda dividir la Sociedad de
Alumnos en funciones, sino por
el contrario, en su carácter permanente, funcionará anexo, como ejecutivo de los trabajos de
ó:·den cullural, académico y social propios de la carrera, sin que
su actividad pueda ~ener ninguna otra tendencia diversa a la señalada.
Deseamos, que esta Asociación
sea pie de un futuro Colegio de
Eccnomistas egresados de la Univercidad de Nuevo León, e invitamos a todos los estudiantes de
Economia a que formen parte de
ella, que desde hoy les abre sus
puertas.
4

AUDITORlA A LA
OFICINA TECNICA
A petición ex:presa del gerente

,~ obras de la Ciudad Universitaria de Nuevo León, ingeniero
t::rnit""11to Marroquín Toba, serán
practicadas r.uditorias periódicas
a h•, Oficina Técnica que proyecta !' supMvisa los citados trabajos.

4

El Ingeniero Marroquín Toba
eonside'ra que es necesario llevar
a ce.bo · dichas auditorias, ya que
así se evitará la acumulación de
documentación, 9e corregirán, de
presentarse, fallas administrativas y se tendrá un conocimiento
exacto a.et-rea de la forma en que
BOn manejados los fondos que se
invterten ien la u..agna obra.
La actitud del ingeniero Ma.noquin Toba ha despertado elogio&amp; de la opinión pública, atenta
a la marcha de la patri'Ptlca cruH,da en favor de la. Ciudad UniV1t-•1 ~ita.ria.
Representanties del Gobierno
del Esmdo, Patronato Universita-rio y Universidad de Nuevo León,
ae encargarán de realizar las auditorías periódicas solicitadas por
el hgeniero Marroquín Toba.
EXTENSION
UNIVEf.SITARIA

Las autoridades de ·nuestra
Casa &lt;ll} Estudios revisan los detalles finales para la creación del
Departamento de Extensión UniV.?rsitaria, a través del cual se
realizarán las actividades que
promovían antes la Escuela de
Verano y el Departamento de
Acción Sorial, de-pendencias des
apari::cidas.
Entre las labores que .:: ealizará
el citado Departrimento se eneueutran un curso de orientación
vocacional para estudiantes que
este año terminan sus estudios
preparatorios. El doctor Enrique
C. Livas, el profesor Humberto
Ramos Lozano y otros distinguidos educadores colaborarán en
fsta importante tarea.
Será editado también un órgaho que haga llegar a los alumnos todo aquello que se relacione con el pensamiento universi4

TRWNFO DEL
PROF.REYES

Nuestro Director, profesor Alfonso Reyes Aurrecoechea, obtuvo
un meritorio triunfo en los XXV
Juegos Florales de Aguascalientes
por su trabajo "Semblanza de un
Grr.n Pintor", referente a la vida
y obra del artista Saturnino Herrán, que lo hizo acreedor al segundo lugar en el ce--tamen que
tuv-o como tema un ensayo sot,re
alguna personalidad de Aguascalientes distinguida en el campo
de la ciencia, del arle o de la
política.
Se convocó, además, para otros
dos certámenes. En uno participaron solamen te los triunfadores
de anteriores Juegos Florales y
el otro constitu), ó el certamen
ordinario sobre poesía.
El Comité Organizador de los
XXV Juegos Floro.les invitó a
nuestro Director para que haga el
viaje a Aguascalientes / reciba
la medalla y diploma a que se
hizo acreedor.
DISTINCION AL
DR. MENDOZA C.

El doctor Edmundo Mendoza
Cerecedes, director de la comi~ión encar~ada de promover la
práctica del futbol americano en

nuestra Universidad, fue nombra•
do presidente d~ la Asoclacl6n
Nacio~al de Futbol Americano,
organismo que se encargará de
impulsar el d'eiarroUo del citado
deporte y al cual se han afiliado
las ligas existentes en el país.
La designación tuvo luga:r durante una. reunión celebrada en
esta ciudad, a la cual asistleron
JtepresentaJ\tes de la Liga Mayor
del Distrito Federal y de otroe
circuitos.

PAGO DE

tructora Nacional de Oarroa ..
Ferrocarril en Ciudad ~
las instalaciones industriales de
Gene:ral Motors Oompany lnd-.
ria Eléctrica. de Méx.lco,
A., •
Industrias Unidas, S. A., ea la
ciudad de México y el Sistema
Hidroeléctrico "Miguel Atemú:"
de Valle de Bravo.
'

8.

OBRAS DE
LA c.u.N.L
Esta semana se iniciaron loa
trabajos de vaciado del tereep

piso del edificio para la Facu11a4

CUOTAS

de Leyes, del primer piso del que

La Rectoría de la Universidad
ha· exhortado a todos los alumnos
que no se encuentren al corriente en el pago de sus cuotas, pasen a cubrirlas a la Tesorería de
l Universidad, con el fin de que
se eviten problemas posteriores,
ya que se aproxima el fin del actual período escolar.
La exhortación de la Rectoría
es también importante, si se toma en cuenta que nuestra Casa
de Estudios atraviesa por difícil
situación económica y por ello.
se hace necesario que los alumnos cubran con regularidad sus
cuotas, ya que lo ,&gt;btenido por
este concepto sírve para aliviar
algunos de los problemas universitarios.
VIAJE DE
ESTUDIOS

Los integrantes de la Generación 1953-1958, de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica
"Alvaro Obregón", de la Universidad de Nuevo León, iniciarán el
próximo domingo su viaje de estudios, que abarcará 15 días y en
el cual visitarán diversos puntos
del país.
Los SS estudiantes de esa ge..
neración visitarán ]os Talleres
Diesel de los Ferrocarriles Nacionales de México en San Luis
Potosí, las instalaciones mineras
de Pachuca, Hidalgo, !a. Cons
4

albergará la Facultad de Ingen!~ Mecánica, planteles que fwa,.
cionarán, a partir de septiembre
próximo, en la Ciudad Universitaria.
VISITA A
ALTOS HORNOS
La Asociación de Estudiante.
de Economía. de la Univenldad.
en colaborooión con la Sociedad
de Alumnos de la Escuela de Eco..
nomia, proyecta la realización de
un viaje de estudios a Alfos Hornos de México, S. A., 1en Monelova, Coah.
HOMENAJE A
GUERRA CASTRO

.ee•

tic,

El Círculo Juvenil de Orienta..
c:ó,1 Mutua, al cual pertenecen
varios estudiantes de la Univer..
sidad de Nuevo León, organiza
U- l homenaje ~, poeta regiomontano Felipe Guerra Castro, en
&lt;,casión de conmPmorarse, el 20
del actual, el LXXX aniversario
de su natalicio.
Ante la tumba de Guerra Cas~ro, en el Panteón de Dolores,
los miembros del Circulo Juvenil montarán ~;ardías de honor
y por la noche, en el local de la
ore.:inización, tendrá lugar una
v:luda solemne. Funge como organizador de este homenaje Luis
Baat"ra, secretario de Prense da
la citada organización juvenil.

N

-

;;f"Jj~,-~
,~,-~.,¡,,
~,:.~~!

1,¡:.• ,

l ¡~···-. 1

• ''ff/1
: :

i

Reunión •••
(VIENE DE LA PRIMERA PAGINA)

A la solución de este problema, se trata de llegar en el 111
Cong~·eso Nacional de Estudiantes de Ingenie.ría.
Si esto se logra, ya podremos
sentirnus profundament2 satisfechos del trabajo y esfuerzo reali~
zados en la Organizació"'l. Nacional de Estudiante de Ingeniería.
Porqt:e si logramos cuar.do menos, crear esta inquietud en todos los estudiantes de ingeniería
del País, podemos estar seguros
que estamos dando pasos firmes,
p:.i.ra proporcionar a nuestro México: profesionales ingenieros en
toda. la extensión de la palabra.
Hombres de ciencia, hombres que
111.rán de su profesión, no un medio para lucrar, sino una oportu. .idad para servir a Ir sociedad y
a su patria.

$1•1•Mo ••for•M•• 1 ,.¡,,,,.111
Jtl P,troooto
u
N""o u6•.-D1ucc10K: Mata-

u.,.,,.,;,.,.,

moros 107 Pte. teléfono 2-35~
Monterrey, Nuevo Le6n. México.

UNIVERSITARIA

rlo para lu clMf'll prácticas, indispensables para la formación de
técnicos.
El ingeniero Carlos M. Villanuev.a, gerente de la División
Norte de la C.F.E. comunicó el
Rector que los alumnos de la
Universidad tendrán todas las f~
cilid:t.des necesarias para ta reati.
zación de sus práct~cas en Ju
plantas y talleres quf' el mencionado organismo de servicio mantiene en esta ciudad.
LM autoridades universitarias,
dirección y alumnos de la Facultad de Ingeniería Mecánica y
Eléctrica expresaron, a 1Ju vez, su
agradecimiento al ingeniero Villanueva y directivos de la. C.F .E.

D111cT01: ALFONSO REYF.5
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                  <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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              <text>Vida Universitaria</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1751717&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>1

MIERCOlES, 19 DE MAYO
DE 1954 .

LXV ANIVERSARIO DE
ALFONSO RE YES

NUMERO

165
AÑOIV

Ü}IfVE"'RSITAI{ÍÁ

I_M_º-~-T~E-E_R_R_x_E-_v_,_'_c_N-:º-:L-:E~O~N~,':.-

México será sede en 1956 del XX
Congreso Geológico Internacional
LA SEMANA
UNIVERSITARIA'

EN MEXICO
&lt;E..:&lt;"lu&lt;,ivo para
VID.\ UNTVERSITARl\)
Por Jorge Avendaíio lnl',,trillas

E AQUI un resumen ele las
principales recomendaciones emanadas del Segundo
Congreso y Primera A~amblea
General de la Unión de Universidades Latinoamericanas, efectuado en Santiago
de Chile, con la ,,,
asistencia de re- ,.
presentantes u- ;
niversitarios de w.·
México y de todas las repúblicas de Latinoamérica.
&gt;•··
, ._%

H

ALFONSO REYES

•
l
)

E

L DJA l'7 de mayo se cumplió el Gii arúvf"rsario dt'l nal'l-

?1ie11to -en l\!onterr..y-:- de Alfouso ~eyes, null!.tro más
ilustre lmmamsta, considerado en varu,s ocasiont&gt;s Mmo
e-1 rurjor escritor de habla castpllana.

Es dilíeil hablar sol&gt;re la obra literaria de Alfonso Re.ves,
tan vasta, tau trascendente, tan llena d!l inteligencia y de vocat'ión por las letras. El mismo, al referirse a su labor literaria,
J1a dicho estas palabras tle irreprochable sinceridad:
"Escibir er-y es--para mi cosa tan natural como comtr
7 htbtr. Es la re.~¡,irat'ión dfl mi alma., como ya dije en 'Reloj
de Sol'. El arte literario es mi expresión y no un oficio retórico.

. L o $ ~ign~ta- ' JORGE ~VE:~:"º
r10s umvers1taINESTRn.LAs
rios de toda América Latina suscribieron las siguientes declaraciones:
1.-Que- cada Univer~idad Latinoamerict1na, cree, organice y
mantenga un Centro de Informaciones lTniversitarias que reciba,
conserve y estunie toda la inforSIGUI' EN LA PAGl:--'A .6

Invitan a nuestra Universidad
EXJCO será sede del XX

M

Congn.!:;o Gcológic~ Internacional en 1956, según
acuerdo tomac1o en la reunión anl&lt;'rior. en Argel, en 1952, que acaba de comunicar al recior de la
Universidad el doctor J. Gonzálcz Reyna, secretario general del
Insti1 uto Nacional para· la Inves1igación de Recui'sos Minerales
(Departamento Geológico), quien
dice en su comunicación:
•·con objeto de cumplir uno de
los acuerdos del Congreso de Argel, debemos preparar un nuevo
directorio de geólogos, institudones geológicas y universidades
'donde se enseñan las ciencias
geológicas, que nos scn•irá tamh;én para girar y enviar las circulares del congreso.
"Sabiendo que en su institución
tralx1jan personas que imparten

las cáledras de geología, minerología, paleontología, petrografía,
geofísica u otras ramas de la
ciencia geológica en sus muchas
especialidades, ruego a usted muy
atentamente se sirva remi•
timos una !isla con los nombres
completos y direcciones de todOI
ellos, así como su especialidad
dentro del campo de la geología,
"También necesitamo~ los mls-mos datos, correspondiente!l a es•
tudianies que actualmente cur•
sen sus· dos últimos años de estudios profesionales en cualquiera de las carreras geológicas:
geología de minas, petróleo, hi•
drología, paleontología, geofísica,
etcétera".
Por acuerdo del señor rector,
ya se proc!'clió a obsequiar los
d&lt;'seos del doctor González Reyna.

El viernes de la próxima semana
terminan los cursos universitarios

El. YIERNES de

la próxima semana terminan oficialmente
los cursos en la Universidad de
Xuc\'o León, de acuerdo con lo
dispuesto en el calendario escolar para el año 1953-1954.
Sólo siete días hábile~ quedan,
en consecuencia, al estudiantado,
para preparar su~ exámenes ordinarios, y de aquí que en div&lt;'rsos rumbos de&gt; lir eiuclacl y a to-

da hora del día o de la noche se
ven grupos de estudiantes que
afanosamente repa~an las materias que habrán de presentar.
El periodo de exámenes ordinarios principiarán el primero de
junio, y sólo se concederán exá•
menes extraordinarios, a aquellos que tengan derecho a ellos
durante el mes de agosto veni~
&lt;teto.

e,¡ un ml'dio de realizar 11lenamente el sentido humano.
"De mi obra, yo quh;iera qne quedara, por lo menos, un
f'jt"mplo de lealtad a la vocación. He vivido en una época agitada para el mundo, para México, y mi familia fué herida y
,._ atootada singularmente por esa agitación. Estoy contento de halH-r salvado mi vocaeión. Esta ha sido la norma moral de mi
vida, y me ha curado muchos dolores y me ha evitado vivir
f'ntre pasiones inútiles y destructoras. Yo creo que, para todos,
la vocación tiene idénticos efcct-Os. cuando se le es fiel".

a

De !!U biblioteca, una clt' las más im11ortantes de l\léxi1•0, el
pro¡1io eseritor ha dkho las 11iguientes palabras, citadas en
"lntf'r-Folia", N• 8:

1\
8

l1

"l.\li biblioteca coml'ncó a 1ormarla a tos· dieci8éis años. Durante mi vida diplomática tuvo que resignarme a llevar sólo
1,0 ,unigo una 11arte de mis libros, Y la mayoría quedó en manos
de g!'lnte de mi familia, a veces en estantes Y a veces en cajones.
Por J:in, cuando regresé definitivamente a México, a fines dt1
J938, me fné dable construir una modesta CMita para aposentar
todos mis libros, y descle 1939 vivo con ellos en inacabable hma
de miel. }lasta me fue dable continuar trabajos que tenia yo suspentlidos desde 1918 y 1919 (mis día-s en l\latlrid). Por supuesto,
nú casa no es sino una. biblioteca con anexos. Nuestro llo.railo
Enrique Díez-Canedo solía llamarla "La Capilla Alfonsina".

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A•

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¡,¿...

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ai

ti•

!I.S

a~

Trece pasantes del Instituto Politécnico Nacional
visitaron ayer el Instituto;de Investigaciones

1

I·

"l\li biblioteca contiene uno8 35,000 volúmenes. No posl"e
íudicl': tendría que dedicar a ello nú vida, o pagar a un toonico
que trabajara en ella durante varios añ?s, Y S~Y. pobre. Los .libros c&gt;stán arreglados en un orclen prách&lt;'o Y fadl, que permite
encontrarlos sin mayores tropiezos. l\li biblioteca1·ia, que es mi
e~posa cumple&gt; la comlición que yo le impuse al casarme con
f
~lla: ¡lcanzarme los libros m:í~ altos. l\Ii hijo y basta mis nie,ta( tecitos conocen también la di~posil'-ión de mis libros y saben
thE; busc-arme lo que necesito".
los
' Cóc'!'
"No soy bibliófilo, aunque p~seo ~Igunas verdaderas j~yas
Goei de .idición. Los libros sou para llll un mstrwnento de estudio y
tr~bu trabajo, más que un objeto artistico..ll:':tre ~~• borrosa y em•
pttc.atada edición princeps y una ~tltc1on cr,t_1&lt;'a mod~rn_a, no
dudo en pre,ferir ést.a, a1m11ue valga, como obJeto de b,bliografta. , cirn veces menos".
VIDA UNIVERSITARIA saluda, dt"sda su patria chica, a
Alfonso J;e:yeit, en sus 65 aiíos dt\ vicia. _feeunda y vigo~osa, y le
,_. tod• ,:énC'lro de bif'nes fin comumon con su famiha,

----~---,--~---~------·---"----~~----~o/

AYER, POR LA MA.R\.NA, b·cce pasantes dela carrera de e 1úm'c b' ' l
d
•
litécnico Nacional, acompañados por el profesor &lt;J osé Bcs·J 1 . ·t1 o iol oglif?. ~l lnstJtuto PoJnstitut d I
.
e·1cntífi'cas, el Museo de Historia
1 ' VJSI aron e ec lClO que ocupa el
. , . º. e nvestigac10nes
Natural la Bibl'
.
s1taria, siendo atendidos por el rector de la Universidad
I d t E~ d wteca Umverño. En la. gráfica superiot aparecen los alumnos del 'roÍitécni: or • uar ~fguine Pequonos del primero y segundo año de la li'scuela de e· . B' l' '. en comlpama de los alumB ·1 d
,
. ienc1as io og1cas Y &lt;e los maestros J0só
es1., octor Agnirre Pequeño y profesor Alfonso Reyes A.

�'

VIDA UNIVERSITf.

2
OETHE NACIO el 28 de agosto de
1749, en la ciudad alemana de
Francfort del Meno. Por iinea pa..
terna, descendía de menestrales, sastres y
po:::aderos, e1iriquecidos en los oficios: y
su padre, heredero de una fortuna, se
graduó ya en derecho en las Univúrsidades
y luego compró el título hl'norííir,o de
Consejero Imperial, que le confeda una
isituación eminente. Por linea materna,

G

Cr,ethe descendi:.t de letradoc;, } su abue-

BREVE BIOGRAFIA DE

GOETHE

lo era el Burgomaestre de Francfort, pri•
mera autoridad civil.
Su padre se habia criado en el raciona..
Jismo, la Ilustración, el Aufklarung. Pero
este discípulo de la razón científica y del
progreso, de las Luces en suma, represen•
taba la parte sombría y adusta de la fa..
milia; era tiránico y maniático de la edu•
cación y atiborraba a sus hijos de cono,.
cimientos. Menos mal que, en el niño
Goethe, los conocimientos entraban tan
fácilmente.
eomo el anillo en e] dedo,
como el cuchillo en la funda.

1

¡

r

Goethe, en su obra autobiográfica Poesía y realidad, traza un retrato de su pa...
dre que revela más estimación que cariño.
No es dable decir si hay reflejos paternos
en alguna de sus creaciones literarias, por
lo mismo que 1a figura del Consejero tiene
algo de convencional, de general.
La madre de Goethe se había criado en
el pietismo, desviación ascética y senti ...
mental del protestantismo cuya cuna fue
Francfort. Pero esta representante de Ja
nebulosidad mística era el elemento lumi•
noso y plácido de la familia. Leía la Bi•
blia con unción, pero también jugaba a
sacar oráculos de la Biblia. Era alegre, estaba llena de confianza en la vida. En to.
ilas partes veía a Dios y en ninguna en•
eontraba al Diablo. "Dios -decía ellame ha dado un alma sin corsé".
Trasladada casi niña junto al cuaren...
tón de su marido, llegó al matrimonio sin
haber pasado por la ortografía, y cuando
le nació la primer criatura tuvo al fin un
juguete para divertirse. se decidió a ser
la hermana mayor de sus hijos. Si el pa•
dre se reservó los deberes y los ca~tigos,
ella, los premios y los juegos. Cultivaba
en Goethe el 'amor a la naturaleza, y avivaba su imaginación CQn aquellos cuentos que, como los de Jerezarda, no tenían
fin: los cuentos de. nunca acabar. Sobre
la madre de Goethe quedan reflejos, además de las páginas de _Potsía y realidad
que el hijo le consagra y que descubren
una ternura singular para su memoria, en
el Goietz de Berliohingen, en el Germán y
Dorotea, y en las conversaciones y re•
cuerdos que ella misma dictó a Bettina
Brentano.
Después de Goethe nacieron otros cinco
hijos, de que sólo sobrevivió el segundo,
Cornelia, aunque no alcanzó Jarga vida.
Los cuatro han dejado en Poesía y realidad un rastro vaguísimo. Es posible que
haya un reflejo de Cornelia en la 'Ame1ia'
del Wilhelm Meister.
No cumplía Goethe los quince, cuando
su \&gt;rimer idilio amoroso con uná Gretchen que andaba en equívocas compañías
y que Jo mezcló en cierto escándalo. Gretchen, que no era mala persona, ha pres•
tado algunos perfiles a la 'Margarita' del
Fausto.
Hacia los dieciséis, Goethe fue enviado
a Leipzig para estudiar derecho. Leipzig
era el centro de lo que se ha llamado "cultura rococó". No logró interesar a Goethe.
Pasó alli cerca de tres años y ..aprendió
muchas cosas: no las que llevaba encargo
de aprender. Se enamoró de una dulce Catalina del pueblo, hija de un pos~dero. Le
ofrecía su mano y su fortuna, pero ella
tuvo el acierto de escoger partido por otro
lado. Nuevo contratiempo, nueva lección.
Quiso, de una en otra confidencia, enamorarse de la hija de su maestro de dibu•
jo Federica Oeser, pero ella se las arregló
p~ra guardar las distancias.
Los desórdenes y excesos por una par•
te, y por otra la influencia de Rousseau
traducida en extravagancias "naturistas",
dieron al traste con su salud. Y volvió a
Francfort sin haberse decidido a pasar un
sólo examen, después de seis semestres.
La convalescencia en Franc!ort duró
año y medio. Lo atendía el Dr. Metz, un
'Meíistófeles' medio alquimista. Siempre
inclinado desde niño a costruirse una reli•
gión personal, e influenciado ahora por
los misterios de Metz y por una sacerdotisa del pietismo, amiga de su madre, la
señorita Klettenberg -que inspirará la fi.
gura de la •Noble Alma', en el Meister-,
cayó Goethe en unas fantasías teológicas
y mágicas que al !in se disiparán al recer
brar la salud.
En la primavera de 1770 - a ]os veintiuno- su padre lo envía a Estrasburgo,
donde ;n un año y meses logra licenciarse en derecho, gracias a aquel ambiente
trancogermánico mucho más propicio y

''huésped literario" en casa de sus pa(
Ha llegado al colmo del desconci6_
Quiere escapar a Italia, y acaba por ir~
Weimar, a donde el duque Carlos Aui
to heredero reciente, lo convid1'!-ba ·
ti~mpo atrás, para dar a su corte el pi_
tigio de una presencia ilustre -un ti
soto, un matemático, un poeta- a usai
de los señoríos alemanes de la época.
Goethe había cumplido los veintis~
cuando llegó a Weimar, donde aparee,~
triunfalmente como el único camaradl\
digno de los deportes y placeres d'el prínl
cine; impuso el frac azul de "Werther', lo
p.itines, los bailes de máscara,;, 13:s cace,
rías,. las carreras de a n t o r c ~ c i ..
pio parece Que sólo va a ser el Gran Ma..
estro de Diversiones y Espectáculoo. Poco
a poco, entra en las obligaciones dPl Es
do. Lo hacen Consejero Aulico. lo Jnnob
cen; pronto será una como Ministro U
versal y, más de una vez, en las ausencin,
del soberano, gobernante único.
Entre vacilaciones y recaídas, Goeth"
'1a pasando del ánimo "mercurial''", de la
indecisión casi femenina, a 1a madurr•
y a la razón viril. Este proceso ocupa va..
· rios años; todo en él -ya lo saben'loscamina con cierta lentitud. La parábo1a
de su cañón se desenvuelve en larga cur-va, su tiro es siempre de largo alcance.
Ahora hay tres novedades en su existen•
cia: la acción pública, el estudio de las
ciencias naturales, la lenta domesticación
oue opera en él aquel dilatado idilio ron
la Baronesa de Stein. La acción públka.
rompe su enfermizo subjetivismo y lo CC;u..
vence de los deberes sociales, lo arrastra
a la verdadera vida de los hombres. · bl,
misma acción pública, las empresas de·n-d•
nas, aguas y carreteras, lo llevan a 108 etudios científicos. La Baronesa de SteiDt
la dama ortodoxa y aristocrática, suave.
mente va redibujandó al estudiantón desmelenado según las líneas del caballero:'
diez años de idilio y mil quinientas
tas. (Porque entonces no había teléfoaa,&gt;.
Saludable aprendizaje de acción, debet ,.
renunciamiento: las armas que hasta
tonces faltaban a su verdadera libert .
Cuando, al cabo de esos diez afios,
Goethe considera que el aprendizaje ha ~i•
do suficiente, escapa a Italia, secrelamente autorizado por su cómplica y protf'c•
tor, el duque de Weimar. Pasa unos dos
años en Italia, afirma y comprueba sus
instintivas inclinaciones clásicM. El roro;
con el genio grecolatino determina su vendadera madurez, su equilibrio, su forn
definitiva.
A su regreso, ha deja~o atrás
contemporáneos. La nueva 1lterat
gue rumiando el romanticismo o ·P
manticismo que él olvidó en Ja adol
cia. No entiende su Tasso, su lfi~eni
su parte, los profesionales de la ci
consideran con recelo aque11as afi
científicas del po.eta. Ya no se avien
Carlota de Stein. La sociedad dice qu
lia lo ha convertido en un "güelfo", e
renegado de las tradiciones germánic
éJ, cediendo al beso sensual del sol
terráneo, que parece haberlo orien
hacia. su· verdadera naturaleza, amu
todaVJa más su soledad de cuarentón~
fugiándose en el amor de la jovencita
Cristiana Vulpius, a quien dieciocho años
más tarde hará su esposa.
De 1792 a 1793, tuvo que acompañar dos
veces a los ejércitos' alemanes que pelea•
ban_ contra _Francia, siguiendo al duque de
We1mar primero hasta Valmy y luego-'
Maguncia.
Entre tanto, ha aparecido por Weim;
un dramaturgo enfermo, menesteroso tnial y crudo, ignorantón en cosas de' a~
aunque dado a la filosofía y a la histori
Es once años menor que Goethe. Este
protege de lejos, lo hace nombrar pron
sor en Jena, pero aún no lo acerca dem
siado. El otro también desconfía: lo adrri
ra Y lo detesta. Confiesa padecer an
Goethe, }ª misma mescolanza de p~siOJ\.
que Casio Y Bruto padecían ante Césa;
Tal es Schiller. Entre él y Goethe hay u~
atracción todavía indecisa y cautelosa. ·
Pero. una noche, en Jena, en el pisi
de Sch1ller, después de una aburrida
si_ón uni~ersitaria, estalla aquel1a inco
nible amistad que ~urará diez años, h&amp;S¡:
l~ muerte de Sch1ller, y asociará P?..
siempre los nombres de los dos poef
ben~i~ión para Schiller, alegria y rej\:
nec1m1ento para Goethe, admiración ,
la posteridad. El paso de Schiller P;
alma de Goethe parte la existencia 01
te en dos mitades.
día
La colaboración de estos rnóscu ofe-mani!iesta en el teatro y en los clramas,
en la_ revis~a Las Horas, en ]a activa gue•
rra literaria contra Ja estupidez contem•
por~nea, en los epigramas o Xenias, en
las inmortales baladas. Goethe destiñe sobre Schiller un poco de su refinamiento
su gusto Y su vastísima cultura en arte;
Y ciencias. Schiller proporciona. a Goeth
el estimulo de su juventud y un rno.lu
vivendi Jilosófico para no p~rderse por los

•r-

WOI,FGANG GOETHE
generoso que el de Leipzlg.

por instancias de su amigo
Merck, otra figura mefistofélica. Y ya está a punto
de enamorarse de Luisa von
Ziegler- que hacia de pastora idílica suspirando por
los alcores y llevando atado
un corderito con un lazo
color de rosa- cuando su
padre decide que se marche
a Wetzlar, para completar
su educación práctica en
aquella especie de Suprema
Corte Imperial.

Hasta aquí había sido un ni..
fio. En Estrasburgo comien•
za el desperezo de la vol un•
tad y el ánimo de vencer los
obstáculos. Se decide a acep•
tar la prueba de los estudios
juridicos; frecuenta las salas
de medicina para corregirse
del miedo morboso a los espectáculos repugnantes; para a,huyentar el vértigo, tre•
pa a la flecha de la Catedral;
domina su horror al ruido
acompañando tarde a tarde
Wetzlar fue como una terALFONSO IIEYES
la retreta de tambores y
cera vida universitaria; ridiantorchas, y doma los pa...
cula sociedad caballeresca
vores indefinidos visitando
imitación de la Tabla Redon:
por las noches los cernen ...
da entre jóvenes diplomátiterios.
cos. Pero Goethe conserva
Goethe naVega su Sturm und Drang: su línea, vuelve a los griegos, a Pínda•
tormenta y tempestad, que así se llama ro sobre todo, que nutre con hierro aqueaquel instante de la cultura alemana. El lla voluntad todavía algo quebradiza. Se
espectáculo de la catedral gótica, el orgu• enamora de Carlota Bu!! -un,a de las insllo nacional contrastrado en una ciudad piradoras del Werther-, novia de su amifronteriza -encrucijada de pueblos-, e1 go Kestner; a ambos confiesa su pasión, y
auge de la literatura germanista, el en- llora en sus brazos.
cuentro con Herder que le llevaba cinco
Mer~k se lo lleva a CobJenza, a casa del
años y lo vapuleaba cffiÍ su autoridad crí~ ConseJero Laroche, un volteriano enemi•
tica -como se sacude a un árbol para que go de las delicadezas cordiales y de la
suelte la inútil hojarasca-, la lectura de monarquía, cuya esposa, por contraste
ShakE!speare y Ossián, de Rousseau, de la era una musa del sentimentalismo a 1~
poesía popular que se apodera de la ima• moda. Goethe, aunque embargado por el
ginación europea, lo embriagan y atizan recuerdo de Carlota, se consiente coquesu romanticismo. Vive en estado de fre- tear un poco con la hija de la casa, Maxi•
nesí, sus amigos temen que enloquezca, miliana -otra de las inspiraciones del
Su ·animula 'Vaga gira como el gallo de la ~erther-, porque, como dirá en la ve.
veleta o como el torno de 'Margarita'.
jez, es grato ver salir la luna cuando aún
No ganó el doctorado; pero, al menos, no se pone el sol. Pero Merck lo arrastra
Ja licenciatura. Su tesis pareció demasiado a la navecita que ya los e'~pera en el Rin
atrevida. Con innato helenismo, propone con rumbo a Franc!ort.
'
que, para acabar con las luchas religiosas,
De todas eslas experiencias mezcladas,
el Estado fije un minimo de ritos públicos Y a la noticia del suicidio de Jesusalén
a manera de culto oficial, y deje a cada -un desdichado joven de cuyos desespera•
uno edificarse su creencia intin;ia como dos amores había sido confidente en Wetz.
mejor le plazca. Pretende, con Federico · lar-, brota el Werther, a manera de exII. que cada uno gane el cielo a su modo. pu1sión y sublimación estética de aquel
Se acerca 1a hora del regreso a Franc. momento de su vida. Todavía se ha ena•
fort, y hay que despedirse de Federica mariscado de una Anita Sibila Miinch, su
Brion, su nuevo amor, la pequeña alsacia- compañera en· ciertos juegos de sociedad.
na que le cantaba tonadas campesinas, hi - Pero ya la gloria, con sus voces universaja del pastor de Sesenheim. Este nuevo les, rodea Y di~trae al autor del Werther.
amor bien pudo acabar en matrimonio
No tanto, sin embargo, que cierre sus
sin mucha oposición familiar. Pero Goethe ojos a los encantos de Lilí Schonemann
no quiso fijar prematuramente su destino:
huérfana de un banquero rico, damita cO:
sentía que lo Hamaba el mundo. Temió queta a quien podemos representarnos
verse convertido por el hogar en un enano sentada al clavecino o revoloteando por
feliz, como su héroe en La nueva Melusi- los salones entre las mesitas del Whist,
na. Y 'Fausto' abandonó a 4Margarita'. De- -bridge o "canasta uruguaya" de aquel
bemos a Federica la primera obra maes- entonces.
tra de Goethe: Saludos y adiosres.
Unos amigos se lo llevan a Suiza; no loComienza la era titánica de Goethe, cul- gran distraerlo. Regresa más enamorado
minación del '1estado mercurial" de su ju- más enloquecido que nunca. Se da al fi~
ventud. Vuelve a Francfort; anda entre cuenta de que el ambiente de Lili no es el
Darm.stadt y Hamburgo; en una graciosa suyo. Tampoco era grata a su familia_
arcadia poética y adorado por las mucha- protestante¡- esta alianza con calvinistas.
chas, Se lanza decididamente a las letras Goethe no soporta más aque11a vida de

l

VIDA UNIVERSITARIA

•

3

Fué celebrado el décimoquinto •ar.;versar;o \ El profesor Fernando·Wagner dará un
curso teatral en los Cursos de Verano
de la Escuela Un-1•V er. sI• t ar.I a de MúsI.Ca · DEL
9 al 17 de agosto venide-

paradas del Teatro Infantil, particiPD en varios festivales y reHumanida(\es de. la Escuela de presentaciones escénicas en el
:Verano, vendrá el orofesor extra- teatro de Bellas Artes y actualordinario Fernando Wag-ner a · mente es maestro de Técnica
explicar un cuq¡o sobre ºTécnica Teatral en el INBA. v en la Acateatral", cuyos temas son: 1.- demia Cinematográfica y actúa
Problemas básicos de actuación;
dentro de la televisión y el cine..
2.-EI sistema Stanislavsky y la matógrafo .mexicano.
·
actuación moderna; 3.-La comedia y sus problebtemas de actuación: 4.-Las teorias dramáticas y
su importancia I para la dirección poR ACUERDO del rector ele'
de escena y 5.-Problemas a,ctuala Universidad, -e'f lngen' ,ro
les l-1el director de escena.
, Lauro Martínez Carranza ,., ;reEI maestro Wagner hizo sus / sentará a nuestra Casa dP Estuestudios profesionales en eJ. lns; dios durante el período He exá-tituto de Ciencias Teatrales de la menes ordinarios que se efectua..
Universidad de Berlín, donde rán en la Escuela de Bachillere's
además trabajó bajo la dirección y Facultad de Ciencias Químicas
de I:eopoldo Jassner; después del Colegio Franco•Mexicano
trabaJó en otras importantes ciu- cuyos trabajos se iniciarán a par:
dades europeas y a.,l llegar al tir del día primero de junio, a
México dirigió las primeras tem- las 8.15 horas.

ro Y dentro de la división de

Representante

Al SERVICIO DEL TRANSPORTE EN
' DE LAS PERSON
UN
·
¡ d,ASPECTO
.
. PARCIAL
.
.
AS asIStentes
al banquete con que fué celebrado
e ec,'.11~ qumto a~iversano de la Escuela universitaria de Música. Puede observarse en
eS ta gráfica a los senor~s profesores Josemaría Luján, ex-director de la Escuela, Manuel Flores, drrector •fundador, y José Andrade, actual .director,
.

e

ON UNA velada literario•
musical que !ué ofrecida
desde el escenario del Aula Magna de la Universidad de
Nuevo León y un banquete a los
maestros, oue fué servido en el
patio de la Escuela Normal de
Música de nuestra Casa de ·Estudios, fué ce1elirarto Pl décimo
quinto aniversario de dicbo plantel escolar.
Este acontecimiento fué celPbrado el jueves 13 y sábado._ 15
por la noche. iniciándose el desarrollo de la velada cuando el
doctor Daniel Mir. catedrático de
l-fü;toria de la Música de la escuela universitaria, hizo un elocuente elo_
gio del esfuerzo reali•
2:ado al través de los años nara
que un numeroso grupo de jóvenes con inclinaciones artfc;ticas,
tuvieran oportunidad de cultivarse,
"H~b16 de la j?enerosa iniciativa

de la administración municipal
oue presidió el profesor Manuel
Flor-es, creador- de esta plantel,
así como de la magnífica labor
oue en distintas épocas realizaron
los aue hasta ahora han sido sus
directores, principiando por men•
cionar al profesor Isaac Flores,
su nrimer rlirector: luego a los
profP.sores Antonio Ortiz y Josemaría Luján. quien al retirarse
de la direcC'ióri rlel plantel deió
]a resoonsahilid"'r't de la marchl\
de esta institución en mano~ de
su actual director, el profesor •

----..,.,

EN LA celebración del décimo quinto aniversario de la
Escuela de Música, el doctor
Daniel Mir, catedrático del
plantel, oronunció un eloc~ente discurso - f'.Jl nombre
del personal docente.
Jo~é Andrade.
DespmS.c: particinaron en esta
celebración varios ma~stros y

laberintos de Kant. Pero Schiller fallece
en 1805, y Goethe seguirá escalando, so1t.
tario, sus últimos cuml:fres, a la largo de
veintisiete años más,
Sobreviene la invasión na1Joleónica. Na,
J&gt;Oleón, q\l.e admira a Goethe tanto como
Goethe lo admira, conversa con él en Er•
furt y en Weimar. Cuando vuelve derro~
tado de Rusia y t.odot abjuren de él. Goe.
the nermanecerá fiel a su memoria. Entre
los Reglamentos Militares de Prusia y el
Código Liberal de Francia, la elección de
Goethe -hombre suoerior a los odios de
trjbu- no era dudosa.
Pero he aquí que, mientras tanto. 'su
reciente esposa, su antigua amante, Cristiana, ha perd ido los encantos de la ju•
ventud, se S:vulgara, engorda, lo pone en
i;idiculo por extremada afición a las fies•
fas y se embriaga constantemente. El calla y perdona, pero no puede .evitar que
aquellos ojos gtWosos (¿los habéis visto
eñ los retratos?) se le vayan detrás de
Mina Herzlieb, o de Bettina Brentano
-hija de Maximiliana de Laroche que

MEXICO, DESDE HACE 10 AÑOS.

alumnos del plantel en la parte
musical, siendo así COJ'liO el joven Gregario Rangel ofreció dos
solos de guitarra, ejecutando las
canciones mexicanas HLa pajarera" y 1 'L4 adelita": posteriormente la !;eñorita Graciela Suárez, llcomnañada al piano por el
profesor Sotero Lozano, cantó el
Aria de la Bohemia y, en seguida,
Gtrometta. siendo muy aplaudida
en sus interpretaciones.
En seguida Sylviá Valero Holz
eje~utó al piano A~turias, de At~
bémz; y máR tarde Pedro Gó4
mez, acompañado par el profesor
David Garcia, ejecutó Czardas, en
su violín, terminando esta vela
da con la ejecución del Dúo de
Beethoven, en violín y violonce•
llo, en. manos de Jos .maestros
Pedro Gómez y Jo$é Andrade.
La noche deJ sábado se sirvió
la cena de aniversario pronun•
· ciándose constantes e~nresiones
de regocijo por esta celebración
Y significativas frases de felicitación. para todos los maestros, ~n
ocasión de su día.

EQUIPOS
CAMIONES
MONTERREY,
S. ·A.
r

-•Carretera Nacional

EJCAMENES DE LEYES

EL ESTUDIANTADO de la Fa-

Klm. Mil.

,
Apar!ado PostaJ numero
562.

~ultad de Derechos v Ciencias
Sociales de la Universidad se en•
cuentra para terminár sus exá•
menes de :-e~larización.
D~spyés de este período, Jos
propios estudiánt~ comenzarán
. sus exjmenes ordinarios, oue se
e~ectuarán durante todo el próxuno mes de junio.

Teléfonos: 2-70-43 -y 2-12- 67.
•

habi_a h~rf!'Hedo de su . madre la antigua"
fa~cmac1ón de Goethe--, 0 de Mariana ticam~n_te abandonado de los suyos, y s6'~1Uemer, la ºSuleika' de sus poemas del 1~ rec1b16 consuelo y, atenciones de la pia•
rusta. polaca Maria Szymanowska --que
Diván.
por ~1~rto, no le era indiferente al gloriO.:
Su único hijo luperviviente August
so VleJo-, Y de su excelente amigo Zel•
h~- r~sultado un muchacho sal~aie Y o~~ ter, _actual Director del Conservatorio de
giasbco q~e. amarga la vejez dél poeta. Berlin, naturaleza ruda y fiel.
Muere Cr1st1ana; acaso ya se le habfa
Entre Jas pér,didas a.ue más afectaron a
mu~rto _en vida. Casa n su hijo con una
Goe_th~ por entonces debe CDlltarse el !amuJ~r :ma, elegante, culta y casquivana.
llecu~1ento de Byron, a quien admiraba
;Inlidehdad por infidelidad! No había e • con cierta ternura paterna] y en cuya vi•
tendimiento posible. Las reyertas con~da arrebatada se .inspira el 'Eulorión' del
gales de la joven pareja J;&gt;erturban aquel
segundo. Fausto. Byron viene a ser como
hogar antes tranquilo. Goethe se refu~a•
una tentación secreta, qu°e Goethe desear...
ba en los laboratorios y junto a los sabios gaba ~n la_ poesí~, -librándose de ella en
de 1.a Universidad de Jena, para poder catarsis aristotélica-, y que Byron, equi ..
c?~tmuar s_us poemas Y sus estudios cien- vocada1:1ente, quiso llevar a la acción real
b!1cos; .º bien trataba de aturdirse en 1
de la vida. Propia imagen de aquellos po,.
balnearios 1l la moda.
os
bres muchachos que, años atrás, se suici,
daban a la lectura del Wertber ·cuando
Y se le ocurrió, a los setenta y tres e
m autor se había librado del su¡'cidio des•
Marienbad, enam6rarse de UJrich ' n
L¡·¡e_velndtzow, 'óniña que le demostrab: :~: ahogando el morbo en la novela!
es ya un .monumento m
. terna•
1 ia
evoc1 n. Tuvo que renunciar a ella, c· Goethe
¡ -•
iona ' ~itado por la admiración de topor. ~upuesto, pero hubo escándalo en la
tam1ha. Goethe cayó enfermo, quedó prác- das la&amp; literaturas. Pero, en la intimidad
de su casa. se ex;tienden Ja frialdad, la

,

tristeza, sólo mitigadas con el m'l
trabajo constante Sus
t I agro del
incluso li'I- Gran D~quesa ~o~ emporáneos,
Duque de Weimer a re ~ el Gran
allegados han ido desay
amigos más
te un viaje a 'Italia sup h .. ilndo. Duranba de reventii.r har'to de_¡Jo. ugusto aca..
'
vmosun
0 tilia,
supo acompañar los ú°iti
ue~a.
del poeta con verdadera ab
1!1-ºs días
r~~ una nietecita: sobrevivi~~~!c1óún. Mu..
nmos.
a n dos
Goethe ya nunca se ~epuso Al
zar la primavera de 1832
I.
coment~es años, se extinguió du~ce: ochenta Y
d1do en su sillón asido a l
ente, hun..
lia Y crey~ndo v~r, en su d~l~i~no de Otita de Sch1ller olvidada por el ' una car.
hermoso rostro de mujer corona;ue~o, un
gros rizos. No es verdad
o e ne..
do: "¡LUZ, m-'- luz•" No que haya grita.
M
•
preparó ·
frase célebre para la hora de
~inguna
cilla.mente pidió que abrieranmfnr. Senna para ver mejor llamó a su l ; ventali_a, le dijo -corno' lo harfa cu a º. a OtJciano de carne Y hueso-· "H'jalqu,er anpatita", y expiró,
,
I a, dame la

a::;.

•

-

¡

�VIDA UNIVERSITARIA
.

4

Sobre e] americanismo de José
Por Andrés Idudrie
MAR TI

nueva Jiteratul'a americana, y pl'onto queda incorporado, del brazo de Manuel l:ruliél'rez Náje1·a,
a l modernismo mexicano; y al n1ismo tiempo pide nueva pint~ra, aconsejando y previ~ndo el deUCHO SE ha escrito sobre este tema. No
rrotero que llevó a México a la gran pintura conpoco he escl'ito yo mismo. Dos rtzones patemporánea. No es un hecho casual, sinó ló~ico Y
ra que lo que ahora digo deba ser breve, y
significativo, que Diego Rivera los haya recordapara que no pueda ser nr Qriginal ni valioso.
do, juntos., en la Alameda de México.
Pero, a pesar de eso, y venciendo limitaciones
Pero no es eso todo: en Méx ico incorpQra Marde tiempo y 'de trabajo escolástico, lo que'se diga
tí su americanismo Otras cifras sin las cúales to•
sobre Martí siempre será trasda tesis. americiPa esta rota e9 su .base. En Mécendente, porque él lo fué. La
xico encti.entra por primera vez al indio. Desde
conducta y las ideas ~e Martí
Progreso y Campeche siente la cu!lura mavaqui•
nunca dejan de serlo. Lo son en
ché, que luego tocará con delectal'lión en Guateel seminario y en la cátedra,
mala y estudiará toda su vida. y en la altipkmicie
i;,orque enseñan al joven a penYive directamente otras grandezas indígen~}: : así
sar con amor y a obrar con fe;
su concepción amei-icana aprehend':? el ~entirlo es•
lo son en la lucha política, portélie,o de culturas afortunadamente vivas. Y su
que no hay lección mejor que
vida en México, en momento trascendental de
· la de quien - más que nadie en
nuestra historia, le permite ver. de carne y hueAmérica- igualó con la yida el
so, el valor de ilustres indios: en el gob!e1nq. la
pensamiento. Lo excepciorial en
gloria de Juárez, poco antes muerto; en la polí ti-A NDR f.S IDUA Jt.TE
Marti estriba en que ·es modelo.,
ca y las letras, a aquellos dos pilATes de genio Y
de sensibilidad y maestría eu la
paÚ·iotismo que fueron 4,ltamirano y R,9.mfrez:
(arre,ra literaria y -cosa nada común- ejemplo
'así su americanismo se enriquece de añ.miración·
de vi r tud y heroísmo en la vida. Ayer en el salón
por la caÍ,acidud de la viva raza americana. Su
de clases, y hoy .en la acción, el repaso de su obra
indigenismo asien ta los pies en el pasado y en
es mm~jorable y actua iísima norffiil.
el presente de México. Y, cuando en campos Y
También sin exageración puede decirse que no
ciudades, ve a la población india dolorosa,. "heJah ay americanismo tan alto y tan complet? como
da". como él dice, y cuan do más venci da la ve en
el suyo. No citemos nombres; pero repasemoslos
Guatemala, fo rma filas, apasionadamente, en la
con la memoria, y no encontraremos otro que
Reforma juarista. Es, desde entonces, un l1ombre
tenga mayor calidad moral Yi sin duda, la sm~a
de la Reforma; y cada día va a serlo más en
de ingredientes del suyo. Ningún ot ro es mas
Hi~pa noamérka, en los Es1ados Unidos y en la
p uro y n ingún otro es tan abarcador.
Cuba de su sacrificio. Las citas sobran, poroue las
Su vida es la mejor lección de americanismo.
encon_t.rará quien quiera en cualquiei; página de
Nacido en Cuba y consagrado desde su adolessus libros.
cencia habanera a la causa de la libertad de su
Desde Cuba, como insurrecto ~• como nrisione•
Isla lat vé pronto -a Cuba y a la libertad- coro, conoció y odió al espadón militar. México le
mo 'grano y "remate de las dél Continente.....Cuba
mostrará un espectácuJp tristemente inolvidable :
es en su obra la raíz y el fruto, la razón de
el gobierno de Lerdo de Tejada cae bajo el mansu ser y su meta humana. Aquel espí~itu relig)odoble del general Porfi rio Díaz. Marti preso sin iglesia, fun dió en una sol a enl._1dad a Di~s
y a su patria, e incluso citó a la patna y a la h·
ferirá dejar la tierra que ama; y por igual esbei:tad por encima de Dios. Muchas ideas sost uva
padón -ahora el de Rufino Barrios- abandona•
y muchos ideales lo sacudieron, pero nunca dejó
rá Guatemala; y por el mismo -envai\'lado en !unde pensar que "su almohada era la muerte, y Cu~
da mentirosa- dejará la Venezuela de ftentonio
ba su único sueño''. "Patria es hurpanidad", dijo
Guzmán Blanco. Es más: ante el heroico mache•
el patriota que en su cubani smo y su americanis-te que corría pefü~ro de transformarse en. e~l')a•
m o acendrados no cobijó ningún sedimento padón, orientará a Máximo Gómez y a Antomo M~t riotero ajeno a -la concepción de la tierra ame·ceo hacia una guerra democrática y una •gloria
ricana, que es de espiritu .esencialmente cosmopoperenne.
li la y antichovinista.
L a fe en la granñeza politica de América se la
da Juárez, que es_el gran americano• que, por in•
Su inmediata residencia en España le quit6,
dio y por Jiberal, está en su corazón más que to•
desde su juventud, una posi ble limitación: cono- ' dos los demás próceres del fonti nente; pero en
ció en sus· raíces la cultura española y al lado
Venezuela se encue ntra con la gloria de Simón
del pueblo español sintió y batalló -con motivo
Bolivar, de Paez, de Sucre, y "la Guerra a Muerde la primera República- por ]a libert~d. Buen
te" le da el sentido épico de la JibePación amerie.m~ricano, buen amante de la j usticia, condenó
cana. De Hidalgo llevaba también desde México,
si-impre la Conquista y la Colonia, por conquista
y conservó siempre, la tern ura y la gracia,
y por española, esto es, por principio moral y ju•
Indigenismo estético, humano, reivindicad?r, y
r ídico y, a la vez, como motor ne!!esario para
antica·udillismo politico y ética hispanoamericana
echar a andar nuevamente al pueblo cubano en
soil Jos materiales esenciales que el cubano reco•
contra del -régimen que lo oprimía. Pero esta conge en el Continente.
.
dición fuerte y cristalina de americano de naci..
Su americanismo se salvó, con la estancia en
miento y de pensamiento, de hom'J:)re del conti• _ España, de la fácil des.viación antiespañola, Y va
nente de la libertad y del porvenir, de hombres
a salvarse, con la residencia de quince años en
si n resabios coloniales ni malinchistas,. no impi•
los Estados Unidos. de toda desviación anti norte•
dió que también cristalina y fuerte se mostrara
americana. Desde Cuba, a través de Lincoln 'y de
su posición hacia el pueblo español. En España
Lon~fellow, amó las libertades pQlíticas y entrese combatió, se combatió en su tienwo Y se com•
vistó los valores literarios de los Estados Unidos;
bate hoy mismo por la libertad, y raíces también ·
y desde México aprendió a temer sus fuerzas im- españolas alimentan el tronco de la revolución
periales. Una definitiva frase suya precisará, años
h ispanoamericana. "Por la libertad del hombre
después, su ma:duro concepto: "Amamos a la p~.se pelea en Cuba -dijo- y -hay muchos españotria de LincoJn, tanto como -tememos a la patria
les que aman la libertad". En la cátedra krausisde Cutting". MarH se entusiasmó desde $1 prime!'
ta de Madrid y Zaragoza, y junto a la manta y
momento por el "rebaño de reyes" que encontró
a la escopeta del baturro que lo emocionan en
a su llegada a Nueva York. Des.de entoncts le ?ª·
sus Vf"rsos sencill os, aprendió a_ distinguir, .ª
reció admirable el himno al trabajo de la vida
tiempo, que existe "la España podrida de la monorteimericana. Si en todas partes Ma:rti se sinnarquta conquistadora" y la otra "en que· renace,
tió pueblo pueblo trabajador y altivo, ese sentiapenas Ja España estancada de las nacionalida:
miento se' acendró en Nueva York. Hay indudades". Disti nguió de·sde la adolescencia dos tipos
blemente u1la correspondencia espiritual entrede español -1os dos tipos de hombre de todas
este hombre incansabre y volcánico, y la volcánica
partes-: j&lt;los que prefieren la Españ.a del ' Alcale incansable Babilonia. Su ciudad, su ci udad in-de de Móstoles a la de Felipe II" y ''los que quiternacional, su ciudad de todos, de cubano e his- ·
sieran sentarse, desgre ñados y humeantes, sobre
panoamerícano esencial y de ciudadano del munlas r uinas det mundo". Y tampoco- le impidió ver
do, es Nueva York. '.'Aqui se coge la flor de la
su pasión de americano insurrecto que la lengua
sel\·a y se respira el vapor del antro. En esta co•
española -venida de Esp~ña. esencia de la cult~•
losa! redoma, por maravillosa alquimia, se rer a española, pero que sólo la ceguera sectaria
nueva la vida", escribió. El sent ido uni versal y
puede ver· como símbolo de imperio y esclavizacosmopolita sin el 1 cual el buen americano es una
miento- es el gran vinculo del rosario de pueentidad mutilada, lo adquiere Martí en los Establos que la hablan y la poseen con tanto derecho
dos Unidos, como no lo llegó a ten er ningún otro
y autoridad comb los españoles. "Que se marque
hispanoamericano de su época. Y desde Nueva
al que no ame -escribió-. Por española no h'e•
York siente las luchas obreras de carácter intermos de querer mal a Santa Teresa, que fué quien
nacional ante la ejecución de los de Chicago del
dijo que el diablo era quien no sabía amar". Con
priméro de mayo de 1886: su liberalismo, su krau ..
el lenguaje de los comuneros de Castilla, el buen
sismo, su .patriotismo, se desenvuelven y alcan' americano sostuvo la libertad en España y en
zan medida mayor, internacional y revolucionaria: ''Las reformas, como el hombre mismo -esAmérica.
cribe- tienen entrañas de justicia, y veleidades
Su a_m erican ismo literario y político da el_made fiera, . . E l mundo está en tránsito viole1,ro,
~ ó n y gana definitiva rorma con su residende un estado social a otro . .. Se mezclan la jJscia en México y luego en Guatemala y más tarticia y la venganza". "La revolución -dijo a un
de en Venezu~la. Es la geografía continental lo
·socialista cubano- no es la que vamos a hacer
p rimero que subyuga al isleño de trópico: "la
en la manigua, sino la que vamos a desarrollar
tier ra se abre a los pies, honda, verdadera, .semen la República". Sentido popu lar, revolucionario,
brada a cuartones", escribe su azoro al subir de
moderno, se lo da Nueva York a José MartI.
v er acruz a la altiplanicie. "¿Por que, en la nueva
Su liter atµra sobre los Estados Unidos, que ocutier ra americana -pregunta poco despué~-. se
SIGUE. EN LA PAGINA 5
ha de vivir la vieja vida eu ropea?" Y as1 pide

5

7

IDA UNIVERSITARIA

Recensión de Revistas

IJII

SIGUE DE LA PAGINA 6

ción poetizante es posterior a la
obra personal, no anterior, derivando de ella a través de todas
sus variantes. Distingue cuatro
C!aracteres especificas de la tra•
dieión poetizante, los cuales im•
prime ésta en los cantos que acoge la colectividad: Esencialidad,
Intensidad. es decir, la simplici•
dJ11ri lograda a travé~ de la selec•
c:ón y la depuración. Naturali-dad, ya que en estas formas poetizantes no encontramos artificio•
sidad. Intuición, Uricidad, dramatismo: El estilo épico tradicional
nos deja una visión inmediata,
instantánea, es decir, intuitiva, y,
por último, la impersonalidad, ca•

M

r-

\

rácter que encontramos siempre
en estos productos de la tradición ... De José Luis Martín Descalzo se publican Seis Poemas.
Transcribimos aquí el último de
ellos:
EL MILAGRO

Ha Ue,;ado el milagro. Puntual y
( exactísimo
lo mismo que un tranvía.
De pronto ha sido un cioeiro que
(ha comenzado a hahlar;
o un niño que 11a rritado: "L1ueYe, llueve",
y estaba el firmamento más sereno que un lago;
de pronto ha sido un hombre que
ha comenzado a amar,

y ha dicho en la taberna: '~te
vino, este vino ... "
¡Dónde construiremos ermitas
(para tantos
milagros!
Acaso baste sólo una piedra que
(diga:
"Ayer, doce de junio, la niiia Ma(ría Lui'i&amp;
Fernándes Alarcón, viendo una
{mariposa
~itó: "Es mia, H mía".
Para memoria eterna ponemos
( esta lápidL
Se reproduce aquí la conferen•
cia pronunciada por José Coronel
Urtecho, de la Embajada de Ni•
caragua en Nueva York, en las
Jornadas de Estudio del Cen tro
Europeo de Documentación, or•
ganizadas por el Instituto de Cultura Hispánica en Madrid. El ti•
tul o de esta conferencia es: His•

Sobre el americanismo de José Martí
VIENE DE LA PAGINA 4

Por que será .que también los deportistas franceses, como
el de•la gráfica, André Strappe, del equipo "Lille" de
football, que ganaron la copa 1,S,53, como los deportistas
de Monterrey y los de México entero, todos prefieren
"Coca-Cola". ¿Por qué será . •. ?

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ot. 601-D-9476, de la Com. Nacl. -.ta

d, 1ec1,a

4-23-SL

pa diecisiete tomos de sus Obras Completas, es
paradigma del mejor americanismo. No cejó en
su método de alabar más que atacar; pero nuncn
hasta callar frente a la injusticia. Jamá~ lue un
pobre colono deslumbrado ni servil, ni un cómplice de lo indebido, ni con la mentira ni con el silencio. "Los pueblos han de tener una picota -dijo en una de sus más conocidas frases- para
quien los azusa a odios inútiles; y otra para quien
no les dice a tiempo la verdad''. Exaltación de
nobles ejemplos, cura del complejo de inferioridad de hispanoamericanos de poca fe y advertenc·.a de los riesgos que sobre Hispanoamérica se
c':!'rnian, hacen el magno periodismo de Marti sobre los Estados Unidos. En el proteccionismo eco•
n.imico de los E stados Unidos empieza a ver el
J"' t,yor de sus males, la raíz de la amenaza a 1M
libertades de dentro y de fuera; la situación del
n e~ro le duele y le irrita; conoce y señala las co•
rrupciones electorales y, como cubano y como his•
panoamericano, pronto puntualiza y denuncia fas
contradicciones de la política exterior de los Estados Unidos, y llega al dicterio más enconado,
cuando, en la Conferencia Panamericana de 1889,
los Estados Unidos no apoyan la independencia
de Cuba. Sus palabras alcanzan entonces el misJ"'\O tono de condena bíblica que usó contra Espa•
ñ'l cuando salió del presidio. Su renuncia como
Cónsul de la Argentina en Nueva York, por queja nresentada por la Embajada española y aceptada por el Departamento de E i;tado, Y -sobre
tQdo- la aplicación de las leyes de neutralidad a
los conspiradores cubanos, lo defraudan totalmentP en cuanto a la política exterior de 1os Estados
Unidos, y aguzan para siempre ~u antimperialis•
JTIO. Con éste en los labios, como un credo hispanoamericano, va a pelear y a morir en Cuba,
110 sin recordar a toda hora que hay en los Estados Unidos fuerzas populares y democráticas capaces de contrarrestar, un día, las imperiales, las
fin"\ncieras.
Antes de citar unas cuantas de las frases que
("')tnprucban nuestras afirmaciones, cabJ record"l.r, para el conocimiento justo de! tema, que
ningún otro escritor de habla espanola -tanto
de Hispanoamérica como de España- ha sentido
v conocido los Estados Unidos tan to como Martí;
; oue difícilmente se le encontrará par en otras
ien~uas. Nadie ha admirado tan emocionadamen•
te la grandeza de su independencia y de los primeros tiempos de la República, la creación de
un mundo nuevo y colosal, el heroísmo y la si gnifi c....ción social de su guerra de Secesión, el himno
a l esfuerzo y a la disciplina que es la edificadora
vida diaria det norteamericano, su sustancial
aMor al cimiento fundador y su desprecio por el
ornamento hueco, su brioso espíritu de empresa
y sus conquistas en la ciencia. Quien lea cuidadosamente a Martí encontrará su profunda reve•
rencia por la cuna revolucionaria de los Estados
Unidos, alguna esperanza de q~e _renazca su
~randeza democrática, y una adm1rac1ón mezclada de tomar por el crecimiento fabulorn, sudoroso
y atlético que realizan en su época. Teme a. un~s
nuevos Estados Unidos ql.Ur'Se repletan de mm_1gr:mtes ansiosos de riqueza, y a la consecuencia
n:1tural de este apetito: el agotamiento ~e los
bi,.nes nacionales, la ambición extendida a tierras
a_;~nas. Ve con horror la preteri~ión del cult!v_o
de las letras y de las artes, el triunfo del espmtu cartaginés por encima de1 que engendró la república, la sequedad y el !ndividualismo en .las
r elaciones familiares y amistosas, la corrupción
de las elecciones, los fraudes de 1.a ba~ca. . . _
Sigamos aunoue sea en una smtes1s excesiva,
la voz del 'ciudadano neoyorqui~o, del cu~ano ~n~
t ianexionista, del hispanoamencano anllmpenalista:
"Yo f'SCUlpiría en pórfido las f"Statuas de _los
ravillosos que fraguaron la consbtuh om b re• ma
Nt
-·.¡
ción de los Estados Unidos de or f"amer1ea. os
NCUlpiría formando. su obra r;norme, en un g-ruo de pórfido. Abriria un caznrno sagrado de balP4
d mármol sin pulir, basta el templo de
.... e
marmol blanco que 1M cob''-•
~e ... •

"Amamos a la Patria de Lincoln, pero teme•
mos a la Patria de Cutting".
"Nadie recibe sin temblar la noticia que le none en camino de ser jde del pueblo más grandiolO y libre de la tierra".
"La política tirene sus púgiles. Las costumbres
físicas de un pueblo se entran en su espirito y
lo forman a su semejanza. Estos hombres desconsiderados y acometedores, pies en mesa, bolsa ri•
ca, habla insolente, puño presto; estos &amp;fortuna-dos pujantes .... En cuerda pública, descalzos y
eon la cabeza mondada deberían 1er paseados por
las calles esos malvados que amasan su fortun•
f"On las preocupe.ciones y los odios de los pueblos.
Ban'lueros no, bandidos".
"Un pueblo que comienza a mirar como privi-legio suyo la libertad, que es aspiración universait
y perenne del hombre y a invocarla para privar
a los demás pueblos de ella".
"En América hay dos _pueblos, y no más que
dos. de alma muy &lt;liversas por los or:~enes, ante•
cedentes y costumbrf's, y sólo semejantPS en la
identidad fundamental humana. De nn lado ellii-tá nuestra América y todM sus pnf"blos son de
una naturaleza y de una cuna parecida. o iitual,
e igual mezcla imperante; de la otra f"Stá la América que no es nuestra, cuya enPmistad no es
cuerdo ni viab1f" fomentar, y de la que, con el
decoro firme y la sag-az independencia, no es imposih1c y ·e s útil ser amigo".
"El desdén df"I vecino formidable. quP no la
conoce, es f"l peli~o mayor de nuestra América;
Y urge, porque el día de la visit-a está próximo,
que -el vecino la conozca, la conozc,a -nronto, para
que no la desdt;ñe. Por ivnorancia llf"garia, tal
vez, a !)oner en ella la codicia".
.,La simpatía vor los pueblos lihres dura hB-lliita que hacen traición a la libertad, o ponen en
riesgo la df" nuestra patria".
Y ya en Cuba, horas antes de su muerte en Dos
Ríos, en su famosa carta al mexicano Manuel
Mercado: "Para mí, ya es hora. Pero aún puedo
servir a este único corazón de nuestras renúblicas. Las Antil1as libres salvarán la Independencia
de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de 1a Améri ca ing:lesa, y a caso acelerarán
y fijarán el equilibrio del mundo . .. Si caigo, se•
rá también por la Independencia de su patria
(de México)".
El hispanoamericanista -no hay duda de éllono es pan~mericanista en el orden político, sino
lo contrario. La misma palabra panamericanismo
le suena mal: "Estos dias han sido de recepciones y visitas para los hispanoamericanos --escribe sobre el Congreso Panamericano de Washington. Unos venían de E'uropa a presentar credenciales al congreso que llaman aquí de Pan-Améri•
-ca, aunque ya no será de toda, porque Haití, corno que el gobierno de Washington exige que le
den en dominio la península estratégica de San
Nicolás, no muestra deseos de enviar sus negros
elocuentes ... " Su antipanamericanismo recordaM. agravios, señalaba amenazas, aceptaba una
amistad prudente, clamaba contra toda alian1.a
económica y subrayaba diariam(,:nte la diferencia
d_e orígenes, de maneras, de actitudes y de propó:
sitos.
Su permanencia en los Estados Unidos y su admiración por sus vi rtudes no impusieron s ilencio
a su corazón de hispanoamericano, de cubano. Por
eso vió a la vez desde dentro y desde fuera. Hizo
campaña de elogio para los Estados Unidos populares y vitales, pero siempre, al lado de ella,
otra mayor de denuncia de los Estados Unidos expansionistas y conquistadores. Su indignación ante el atropello militar de ayer y ante el financiero ~~ su época, y el espanto ante una Hispano•
amer1ca y una Cuba mañana encádenadas lo nevaron al dicterio enconado.
'
Este es el noble y constructivo americanismo
de Mar1:í, hecho de amor por la belleza y el bien
Y de odio por la fealdad y Ja violencia. Refiriéndose a Bolívar, él mismo dijo que tienr:- todavia
puestas las botas de pelear. Martí es aún mác;
actual: al caballo del guerrillero suma -en Cuba, en toda América, en el mundo- la pluma de
la buena pelea.

• anoamérica

y Europa, y lleva to•
do su desarrollo a afirmar que la
América española es europea por
ser europea España, y en España
es donde considera que nos encentraremos, siempre, los aur..&gt;peos y los hispanoamericanos ..•
De Doménico de Paoli es la Introducción a Bela Bartok, acompañada de un "Pequeño preámbulo polémico", como aquí se le llama. Lo interesante de este preámbulo es la manera como plan•
tea el problema de la falta de
críticos responsables en materia
d, arte. Y aunque el autor se Ji.
mita únicamente a los críticos
musicales, lo que aqui se afirma
es aplicable a todos, porque el
crítico llena una función muy
importante, y es la de guiar al
público, la mayoría de 1as veces
al "gran" púb1ico, que necesita
conductores en estas materias,
que les hagan ver la existencia
de valores en determinadas ramas artísticas. Así cumplida una
función, encontraremos públicos,
si no capacitados completamen•
te, si con las direcciones que les
han apuntado las criticas certeras. Pero en cambio, y esto es coencontrar al "otro" crítico, al que
se le ha pedido su colaboración
sin que tenga el menor conocí•
mún en nuestro medio, es fácil
miento de lo que va a comentar.
Por eso nos cruzamos con 11 crí•
ti cas", sobre todo de conciertos,
en las que se. han utilizado las
fórmulas ya muy usadas de: "estuvo magníficou. "Maravillosa in-

-

terpretación". "Un gran virtuoso", etcétera, etcétera, complec
tanda sus cuartillas con los nom•
bres de los asistentes y la des..
cripción de sus atavíos. Lo mál
grave es que todo esto tambiéra
se aplica a fiestas escolares de
fin de cursos, fiestas de academias de danza, etcétera. ¿Qu6
dejar entonces para los verdadec
ros artistas? ... ,loaquin Campl•
Uo nos ofrece un MarU desconocido, o mejor dicho, casi desconocido: Marti tratadista de arte. El
autor rastrea a través del derrotero del gran pensador cubano:
en París, en Estados Unidos, en.
México, Marti dejó impresas sus
ideas respecto a las corrientet •
artisticas de la época. Sostenla
que el arte debia ser imitació!I:
de la naturaleza. Un poco mú
tarde, prestó más interés a los
pintores expresionistas. Y aqut.,
en México, mucho antes de que
la pintura mexicana se colocara
en el lugar que hoy ocupa, Martl
expresó que en nuestro país los
pintores debían 9cupr5e de te,.
m~ mexicanos, a pirfar nuestros
tipos y paisajes. Termina su e,tudio CampiUo con las considera--.....
clones de MarU sobre Gaya.

Nuevo número de "Armas y letras"
DESDE LA semana pasada es•
tá circulando el número 3,
año xi, del boletín mensual de la
Universidad, correspondiente al
mes de marzo próximo pasado,
cuyo sumario es el siguiente:
El teatro, editorial; América
diferente, por Pedro Troncoso
Sánchez; Aferencia y eferencia
en la Universidad en la IV Anualidad de los Cursos de Invierno,
con notas informativas de las
conferencias del doctor Carlos

Graef Fernández y del profesor
huésped doctor Raúl Roa, as[ como de la inauguración de la exposición pictórica "Cinco pinto-,
res regiomontanos", del Teatro
Universitario, etcétera; Sección
de libros, comentario sobre la revista universitaria española "Al•
calá''i cuya portada incluye un
articulo titulado 1'La Universidad
y la razón": La fenomenología y
el problema crítico del conocl•
miento, por Christian Brunet.

En construcciones monolíticas, destinadas a resistir grandes tonelajes,
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1

1
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-l

EL SEl'lOR PROFESOR DON JOEL Rocha, presidente del Pab·onato Universitario, entregando el premio número diez del Sorteo de la Siembra Cultural al señor U eriberto Gallaga,
ronsistente en un viaje a Europa, por cuarenta días, coll todos los gastos pagados. Están
presentes en este acto los seüores don Manuel L. Barragá n, vice-presidente del Patronato,
y el licenciado Raúl Rangel Fría s, rector de la Universidad.

1
1

EL SEl'lOR INGENIERO Luis Combos recib e la camio
resultar premiado su boleto número 64141. E I citado pr
bre del sefior Bernardo Rodríguez D ávila, de la

"Chevrolet Station Wagon", al
lona! recibe este premio en nomdad de 1!éxico.

LA SE¡;¡ORITA MARIA Aurora Gil IT., agraciada con el prem io n úmero siete dél Sorteo,
recibe del seüor José lllartínez Villarreal el automó1il "Chcv,olet Belnir", de dos puertas.

1
'

&amp;CJI ;

promover el progref.lo de la ciencia y su aplicació n a las n eces idades colectivas;
8. - Contrib uir a la coordinación de las distintas ramas de la
educación;
9.-Contribuir a que se extiendan y afiancen los conocim ientos
recíprocos en tre los pueblos de
nuestras naciones;
10.- Conferir grados académicos y til ulos profesionales.

f

DE RE('IIOS \' ORLI GACJO'\'ES
DE TODO PROFESOR
lJ:",'lVERSITA.RlO
( OMO obligaciones de toclo profesor universit:i.rio, las un iYer~idades latinoarne1•icanas selialan las ~iguientes : mantener y
acrecentar la dignidad, la ética y
el pre~tigio ele la universirlad;
contribuir a la otiPntación. formación y orientación de los universitarios; colaborar con la labor cultural, especifica y extensi ..
de la universidad; mejorar
constantemE&gt;n1 e sus rnnocimientos para man1e.nerlos al nivel dE:l
progre&lt;::o científico y cultural;
preparar periódicamente trabajos dP inve~tigación, de carácter
didáctico o de dh·ul1rnción: cumplir fielmente con las obli~aciones de su cargo y se:· ejemplo para los estud iantes .
Los derechos de cada profc&lt;::or
universitario es\án condemmdos
de esta manera : el respeto a su
condición y el e81ímulo adecuado para el desempeño de su misión; la inmovilidad de su cátedra, siempre que cumpla ron Sus
deberes y funciones de acuerdo
con lo que, al resi_:ieclo, rlispon gan la ley orgánica o estatutos
de carla uniYersiclad; la justa remuneradón que le permita una
vida decorosa -y que compem;e
sus esfuerzos; la protección sufi•
ciente contra riesgos inherentes
a la vida y al trabajo; la facul tad de formar asociaciones libremente y el derecho a la publicación de sus obras o trabajos,
si!&gt;n1pre que reunan los méritos
~uficiPntes ~- la uni\'ersirlnd c.:uenfe con los medios necesai'ios para
su edición.

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EL SEÑOR INGENUoRO José ele la Luz ~!arroquín recibe
móvil "Chevr olet Belair".

EL SEl'lOR PORFIRIO Ga rcía M. recibe el premio n{, mero 4 clr-1 Sorteo de la Siemb ra Cultural (un au tomóvil "l'ontiac"), dP pa,te del sciíor José ~fortínez Villarreal. representante del
Patronato Universitario.

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H TIEND.t.S EN LA REPUILICA

LA SEMANA
UNIVERSITARIA

EN MEXICO

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EL SEílOR F rancisco Robledo, afortunado con
, número dos del Sorteo de la Siembra Cultural, recibe
llaves del magnifico ·au tomóvil "Bi\ick".

VIE"1E OF. LA la. PAGl:'.'lA

ffiación que cada una de las uní~
versidades le envíe.
. 2.- Que organice exposiciones
bibliográficas y artisticas que re~
flejen las acUYidades en este sentido.
3.- Que los libros de enseñanza
de Historia y Geogra(i.a sean elaborados con objetividad, teniendo en cuenta la fraterna convivencia de los pu('blos latinoamericanos.
4.- Que las uni\'e1·sidades latinoamericahas inte nsifiq uen· Ja
concesión de becas y bolsas de
estudio para profesores y alumnos lati noamericanos.
5.- Que las bibliotecas de la
universidades
latinoarnerica'nas
dediquen especial atención a la
producción literaria y científica
de autores latinoamericanos.
6.- Que cada uni\'ersidad latinoamericana conceda, en vista
de sus antecedente:. universitarios, las mayores facilidades pa1·a la continuadón de sus estudios y actividades universitarias
a profesores y alumnos de otras
un i v ersidad~s latinoamericanas
q_ue, por cualquíer motivo, no
puedan proseguirlas en la propia.
7.-Que las universidades Ja..
CARTA DE LAS
tinoamericanas se ocupen de la
lJNIVERSilHDES
defensa y salvaguarda de los deLATINOAMERICANAS
rechos esenciales df los univerU NO de los documentos más
sitarios pronunciándose en favor
. importantes de la ed ucación
de un amplio sistema de am.. universitaria latinoamericana es
paro y solidaridad intenmiversi- . sin duda la car.ta d~ dichas un itarla.
versida des, promulgada en Sa n..

Habitacion"'s con PI confort de la
•
vida moe¡erna.

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. V']] , 1, '1 de los Angeles González, . y osa a uerra .; pro esor A onso Receh 1 d"
an eat "da. este semanario; Ange¡·ita e onz·áJ ez Aguirre,
·
N'ony BoucI1sp1es,
·
caro¡·ma
yes A., ¿{iec
e García Cantú y José Martínez Villarreal y Efraín de Hoyos, auxiliares del
Vargas, ga
Fomento Económico. Hincados, en el mismo orden: Antonio Villarreal, Da~ epartamf¡it~1 ,
'efe de redacción ele VIDA UNTVERSITARIA, y Miguel Rincón Pérez
vid 1farte
en ez. 1
y Mauro M artinez, mensajeros.
O

·ª

º{
ji°ª

d

en el centro de la ciudad.

MUEBLERft-S

PERSONAL DIRECTIV , ADMINISTRATIVO

te:1 - 0 den tar l a edu cac1'ón uni · ·1a,··,a al pleno desarrollo
de
vers1
.

la personalida d human a,
.
2.-Contr ibuir a la elevación
del nivel espiritual de todos los
tiago de Chile por todas las demiembros de la com unidad, . prolegaciones asistentes. Dicho domoviendo conser va ndo, d1fun~
cumento coníierf', por sí mis~\ .
diendo y 'transmitiendo la cullu~
importancia histórica a esta y
unión.
ra
. r su labor en las
3. Señala los objetivos f finalidanúcleo nacional
des de las universidades Jatin~ realidades e t"iento de }C'S prcamericanas de la manei'a sigule&amp; y e n .el conoc ,m

rnssira

.

~

(

= !_l

blemas americanos universitarios
a fi n de estimular el senlido de
in tegración en la humanidad:
4.-F ormar el espfritu cí\'ico -y
la conciencia social de conformidad con los ideales de paz, de
r espeto a los der~chos humano~,
para el afian1,am1e n1O de las libertades fund amentales,
la
democracia, de la s~berama . P~·
lítica e independencia eeonom 1ca y de Ja justicia social :
5.. --Permanerer abierta a toda

?e

corrie nte cultural y a t.oda expresión del saber y defender los
principios de libertad que exige
la búsqueda de la verdad, en la
investigación y la cátedra;
6.-Armonizar lo técnica con la
formación humanística, poniendo
la técnica a l servicio de los más
altos intereses del hombre;
7.-Constit.uir centros de investigación en las distintas ramas
del sabe r, con la particinn&lt;'ión de
profesores y estudiantes, a fin de

.

DF,RE('•JOS Y OnJ.TGAClONES
PARA C111ALQCTl':R F:ST l'DlAc'I/TE l'.NIVERSITAR10
' rRES son los deberes fu ndamentales del estudian te uni versitario .
a) Mantener y acrecentar la
dignidad, la ética y el prest igio
de la uniYersidad :
b) Colaborar en la manera más
amplia en la labor cultural, especifica y ext0nsiva de la unh·ersidad:
c) D0dict1rse en la forma más
intensa posible a su mi!-,ión universitaria, lanto en el ordf'n rle
adquirir conocimiPnlos como en
el de su educación y formaci6•1
ética, y en los de ex1en~ión cul tural y de SPT'vicios a su:,¡ compañero::; y a la soci&lt;'dad.
El estudiante universitario lat inoam&lt;"l'icano tiene derPcho a:
a) Respeto a su Mndic-ión de
estudiapte y el estímulo adecuado part. el mejor logro de suf';
p rop,i,,iios uni\•01,sitol'ios :
b) Libertad de ciolnión y de

INDICE : Brújula del Pen~a•
miento: I\l ené- ndez Pida] (U a•
m cín ) : Para la defi nición df' 1a
poesía tradicional. - 1\~artíi1 De~•
calzo (José Luis): Seis P oemas ...
Coronel. (Urte.cho José ): Hisoa•
noamérica y Europa.- Paoli &lt;Do ..
m énico (le) : Introducción a Bcla
Bartok.- Campillo (Joaquín ) : No•
tas sobre Martí, tratadista de arte. - Brújula de Actualidad :- El
latido de E uropa.- "N uestra América" .- Espa ña en su tiem po.•
Bi bliografía y Notas.- Asteriscos.•
En páginas de color : "¿Adónde
va H ispa noamérica ?".- Portada Y
dibu jos del pintor español Car11e.
E n su estudio sobre la clefini -ción de la poesía tradicional , Ram6n M~n(•111l!"Z Pida) afirma la
exis!Pncia de la poesía popul:ir,
tomando como apoyo de su teorí a
las explicaciones ele Croce al l'"sp&lt;'clo. Menén dez P idal sosti,..n e
que la poesía poµula r no es la
poe,:;ía pl'imaria, como se di jo pm•
los románticos; no es la por-...,ía
producto de una épora pr ip1itfra .
TampoC'o apoya las afirmaciont?s
de los individualistas, que dirr• n
que la poe~fa pop ular es una ohrá
personal, producida por un pÍ1eta ingenuo. P orque cuando se ha
suslit uido el a dj e ti Yo equívoco
popular --sigue diciendo--- Si:' \'e
con claridad que no hay poe~ía
originalmente tradicional , puesto
que sería un .contrasentido, ya
que la poesia tradicional se forma dentro de la iradíción misma.
Y nos hace ver cómo esta tradiSIGUE EN LA PAGl'&lt;A 5

icleoloJ?ía;
c) Facultad de formar r...&lt;::ocia..
ciones es1ucliantiles Ji hreme nt&lt;':
d ) Recibir u na en,:;eñanza efi ..
caz, sin más lim ilaciones oue la!
derivadas de su capacidad ;·
e) Derecho a u n servicio &lt;le
bienesl ar es1 udianl il;
f) La participación efectiYa r n
el g o bierno uniYersit a rio (1 e
acuerdo con los estatutos de cada
universidad.
LAS FNl\'ERR IJ)ADES &lt;'ON1'R \
LA FALTA DE ENSE~ANZA
POPl'J.AR
C ONSIDERANDO que má~ de
la mitad de la población élel
mundo carece de instrucción; que
también existe una gran par!@ &lt;le
la población ctue no ha pozado de
una escolaridad adecuada y que,
por lo tanto, ansía mejorar " U
bagaje intelt"'ctual. cultural y téc..
niC'o. las universidades, com'o en tidades al servicio del pueblo. no
pueden permanecer indiferentes
ante estos problemas.
La Unión de Uni\'ersidadC's r ,A.~
tinoamericnnas se propone P11e
las tmiverFidades considPren c1Pbér ineludible f"l co ntribui r su
orientaC'ión y esfuerzo a la soluci6n df' los problemas socialC'c;,
prestando su más activa cooperación para la forin.aci6n de pC'r~onal lécnico y directivo pnra la
educación fundamen 1a l dC' lo.~
adultos, prestando estos ser\'icios
foera de las aulas.
Esta magna campaña de rlifu ..
sión cultural es una de l as rea ..
lizaciones más urgentes en los
paí,c;Ps de la América Latina· y
México, al suscribiJ las ant('~io ..
rps decisiones, se ha comprome..
tido en una magnifica labor nn ..
cional en la Que cada uno d P s1.1 i'&gt;
miembros debe r('OOpPrar aCti\'8mente .
Pers¡,ediva: Un observad o r
universitario. observando la labor
1C'órica realizada por el Congrp.::o
Universitario de Santiago de Chi •
le. com0ntaba: ''Si alrededor de
l odas e:-:1 as proposicionf's loináramo:;; estructurar un conjunto
rle hombres ejecutivos, realizados
eficientes de est..'ls magníficas
1deas. el futuro cu11ural de Anu,; ..
,ica Latina e.staria asegur¡u1o
para siempre".

�LIGERAS COMO UNA PLUMA

VIDA UNIVERSITARIA

· Dos· significativás cartas

(

fosé Eii~lde V.

Camisas Sport

9

Mayo 3 de 1954.

Calzada Americana H. W. 4

N. ROSITA, COAH.
Seüor Alfonso Reyes A.,
Director Gerente de

VIDA l.JN!VERSITARIA
MONTERREY, N. L
,
Distinguido se1ior:

TODAS ESTAS CAMISAS SON 100% LAVABLES
,

El. objeto de, ésta es ~ara s«lud~rlo muy

respe!UOJamenle

y, ade- : - - - - - - -

mas, da,le l~s mas. expresivas gracias por el envío continuo de la
e;ccle_n~e re~uta "T~1.da Universitaria" que aún después d( la muerte

de

m, 1no/v1dabie h1¡0 Ra,í/ E/iza/de (q.

e.p.d.), he seguido recibiendo.

. Hoy 9ue se h,ace ~m llamado_ a ua virtud tan noble que se nombra
gratitud, m, corazo(J siente necesidad ~de expresar algo de esa virtud
que creo terur algo a mi educafi6n.

Tela Corrugada,
Muy fresca.
No necesita
plancharse.
Colores firmes,
Dibujo muy
novedoso.
Pídala por el
Lote 78.

.. P?r lo. tanto, doy mi ~gr'adecimiento de parte de m.i. querido
lu~o Ra!,l Eltzalde (q.~.p.d.), wtap_reta»áo ·sus scntimietito-r. y st{s sublimes 1~eaf,cs de est1~d1ante, hubiera respondido de igl,al ma7ilra, pues
esos sentz1:11entos Je 111/undí. Y coopuando a la altura- de mis posibilidades, ad¡unto cheque No. 76576, con un v'!Jor de $ 200.00, para que
me haga el favor de enviarme diez boletos de diferentes series del Sorteo
de la Siembra Cultural.
'
Dando a usted una tJez más mis sinceras graci;~1 me es honro;o
el ponerme a sus respetables órdenes.
·
Su atento y seguro servidor.
José E/iza/de V.
(Rúbrica),
'
¡o,l C. Casillas
•
Mina 4641,
•
N. Laredo, Tamps.
Sr. Dr. Manuel F. Compttzano,
Abril 8 de 1954.
Director ¡{, la Facultad de Odontolog/a,
Universidad de Nuevo León1
Monterrey, N. L.
Respetable seííor DiYutor:
Es muy grato para mi \hacerle presente mi más profundo agradecimienio por el hermoso gesto de compa1íerismo que todo1 101 miembros
de ~a Escuela que usted dirige, tuvieron al tener conocimiento que
-mi hijo, el Pasante de Odontología Mario G. Casillas Reyes1 súbitamente
enfermó de peligro y cuidado.
Fue entonces mando dili9''htemente el doctor Gonzalo Flores Escobar, director interino, acompaf,ado 4el C. Secretario, doctor Qthón
Ruiz y los directivos de la Sociedad de Alumnos del Plantel se apres.taron1 como un solo hombre, para llevar su contingente económico. y
de sangre, pUes se estaba desangrando mucho; y hasta las damitas gustosas pusieron sus brazos para proporcionar transfusiones al compañero
en un afán de salvarlo. Fue así, gracias a su respaldo moral; per1onal
y econ6mico, como pudo abatirse un estado de salud que de otro modo
tal vez hubiera sido de funestqs consecuencias.
Ante este bello cuadro, suplic?_a usted, st,iór director, ser el portador de mi gratitud más expresiva y' de dar en mi nombre un afectuoso
abrazo a cada uno de sus disc:ípulos, cuya acción me obliga para todos
los días de mi vida.
'
Al expresar a usted mi a~teri_of' rec~noci_mi'ento, ,le ruego h~er ·
presente al C. Rect0r de la Urnvers!Jad1 lJcenetado Rattl R:a~g_e,l F,!t«s1
mi respetuosa gratitud por haber dupuesto 1 frente ·a la oond,c~on Rp~emiante de mJ· hijo, que cualesquier gastos que tal ~ergencia ocasto-nara serian por •ctunta de la Universidad de Nuevo León.
No tengo palabras con qu4 significar la emoci6n de mJ sentir en
esta vez, s61o le ruego me comprenda y me haga el _honor de oceptar
mi ·mano de amigo y el respeto de un padre agradecJdo.
Sinceramente,
José C. Ca,íl/as.
Mina 4641,
N. Laredo, Tamp!,

---------

I

Tela Imitación de Lino.
Sanforizada.
Dibujo muy novedosa.
Viene en Manga Larga y Corto
Pídnla por el Late 74-1.

•

-----------------,.4---------------,
.•

, Resultado del Sorteo No. 239 celebraclo el Lunes 10 de
Mayo de 1954.
TITULOS DE $1,000.00 A $25,000.00
NlJMERO AGRACIADO PARA GRUPOS DE 1,200 TIWLOS:
11\q&gt;ORTE

,GRuPO
IV

NOlffiRE DEL SUSCRIPTOR
Omegar Salazar T. y Hno.
Esteban Martrnez Ramirez.
Elena Garza Lozano.
María González.
Guadalupe V. de SáncheL
Sara V. de Marines.
Manuel Quintero:
Avelina Rodríguez.
Natalia Q. de Cervantes.

%.500.00

v11·

2,r;oo.00

IX
XVII
XXIV
XXXI

XXXII
XXXIII
XXXIV
XXXV
XXXVI

XXXVII

xxxvm
XLI

XLII
XLIII
XLIV

XLVII

5.000.00
6,000.00
5,000.00
%,500.00
10,000.00
2,500.00
5,000.00
%,500.00
5,000.00
S,000.00
5,000.00
15,000.00
2,500.00
5,000.00
2,500.00
2,500.QO

, POBLACION

•

Antonia 1'1. Rodríguez.

Huejutla, Ilgo.
R Matamoros, Tamps.
l\lonterrey, N. L
. _ Mata Orti~ Chih.
Saltillo, Coah .
Gral. Anaya. D. F.
Gómez Palacio, Dgo.
Torreón, Coab.
R Matamoros, Tamps .
Allende, Coah.
Monterrey, N. L
Gómez Palacio, Dgo.
Monterrey, N. L
Saltillo, Coah.
Torreón, Coah.
Monterrey, N. L
Hu8jutla, ligo.
Zaragoza, o/ah.

•

Ma. de la L P. Vda. de Peña.
Tomasa Ada~ d.e Paz.

-

Mario Rodríguez G.
Guadalupe V. de Sá.nc"bez.
Avelina Rodríguez.
Antonio Gaona A.
Carlos Salazar T. y Hna.
Vicente Israel Longoria.

NUMERO AGRACIADO PARA GRUPOS DE 1,500 TIWLOS:
V

1,000.00
1,000.00
1,000.00
1,000.00
%,500.00
%,500.00
1,000.00

vm
XI
XIII
XV

xvm
XIX
XX

RoS&amp;lio Gámez.
Diamantina A. de A1varez.
Diamantina A. de Alvarez.
l?tubén Guerra González.
Diamantina A. de Alvarez.
Sidonia Galvtin.
Ciro Zár4Lte.
Ma. Cruz Alman:t;a.
Jesús Ramírez M.
Fiancisea. Atmanza:
Leobardo R-01lrígnez.
Jesús Ramirez M..
Paula G. de Pérez.
Ernesto Ramos.
Miguel A. Balderrama.
Jesús Ramírez M..
l"'rancisco Sordo.
Constructora Populaz:, S. A.
iJesús Ra.mirez M.

%5,000.00

XXI

1,000.00
7,500.00
25,000.00
· 2,000.00
%,000.00
'1,000.00
%5,000.00
io,000.00
~.000.00
%6,000.00

XXIII
XXV
XXVI
XXVII
XXX
XLV
XLVI
XLVW
XXX-A .

•

,

xvr, xxn, xxvm,

0141

Monterrey, ·N. L
Ciudad Acuña, Coah.
Ciudad Acuña, Co&amp;h.
Ciudad l'tlier, 'I'amps.
(Jiudad Acwia, Coah.
Ciudad lUadero, Tamps.
Ciudad Madero, Tamps.
V. Hermoso, Tamps.
Durango, ngo.
V. Hermoso, 1'1unpct,
Cd. Victori~, Tamps.
Durango, Dgo.
Cd. lrictoria, Tamps.
Aguji.ta, Coah.
Chihuahua, Dhih.
Durango, Dgo.
!\léxico, D. F.
Honterrey, N. L
hurango, Dgo.

Grupos en que loa númeroA seña.lados resultaron sin iteu•cho· DESEitTOS· J

· ·

1110

n

m

XXIX, XXXIX, XL ; XLIX. No suscRi'l'o:'

l
1

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1

VI. ~ ·
· XIV,

r. '

CANTIDAD ÍOTAL.·DISTRIBU.IDA EN .ESTE SORTEO:

S233,~00.00

r

•

'

j

Tela de Fantasía Calada. Viene en Manga Larga y Corta.
Sumamente Liger_a.
Con botón .de Concha importado.
Sanforizada.
Pídalo por el Lote 76~
Calores firmes garantizados.

Tela especial paro el Verano
Muy novedosa.
Colores firmes garantizados.
Sanfori:i:oda.
Pídala por el lote No. 74-2.

Todos 109 suscrJJ)tores CUYO! nombfes aparecen en la pre,ente Jisfa .., ,e
t
.
•
•
•
"J
encnen ren a1 corrlente
en el pago d«. sus p~as~ tienen Derecho al pago inmediato del pre.mio obtenido.

MA.NtJEL L BARRAGAN.
Di.rector-Gerente.

. .

i Lavables

Inspector -de 1a H. Comisión Nacional Bancaria.
Carlos M. ; )iaz.

.JJA~CO

pllflti(CION ·

en casa 1
•

•
MEXJCO'

INS'l'ITUCION DE CAPI'l'ALIZACION y AHORROS

. PADRE MIER l' GALEANA. •· MONTERREY, N. L, JllEX.

J

�10

VIDA UNIVERSITARIA
CALENDARIO DE LA TEMPORADA
1954 DE FUTBOL AMERICANO

E1:'

DIA 11 de septiembre se llevará al cabo en esta ciudad la
mauguración de la t emnorada 1954 de futbol am .
d
liga mayor 8 •
·
er1cano e
. ' egun e1 ca1endario que ·dió a conocer la asoc·ac·
1
de este denorte.
ion
Ese día, los "Azules" del TMnolót foo. ~mpeon es de 1953
!il~ enfrentará n con la Universidad de Cor1'uS Christt. ~ompiend~
el fue~o en una de las tempor~ más prometedoras de la

El equipo atlético universitario
•
conquistó el premio '·Cuauhténioc''
universitario, fué el camoeón individual, con dos primeros lugares y un tercer puesto.
Los est udiantes universifl'lrios
tuvi" ron Ja siguiente a~tuación:
100 metros nlttnos. P rimer 111•
pa.... Antonio J . f-,1'nt1 c"'.,'º· de la
TT. N . J ,.• ti"'rrm" 11"4/ 10 : cu.A ...tn,
,T0r'!'e ~qntú Ríos, y sexto, Luis
F ,o•:nP. &amp;Ili rias.
?()() metros p 1anr,&lt;::, P r! Mer 1,,_
par, At'ltl)ri in T ~('lnCl'I VO. col\
t; mOO i'" ??"511 0 ; CUlt l"tfl }Prr::&gt; r,
P"•miu"r1n f; arza, y sexto, Luis
F pH.-.~ s ~l in.as. NI(). 7' " .. " 0 S nl f! nnc:. T.nc; ganó
P o::1 h10 s~Hl\? &lt;l: . "'""'.,;Pnrl',., lJ\ !""~"·
f"~ :n, .... ,.¡,..,. rló 51 "7 nor la Tt11PW\
rl° " !', 1 "~ . T."l tPrcpr ln '"""- r 1n nhtuvn
J,lf&lt;&gt; ,..clal Sánchez, de IR Universid?"' .
8')(1 T"'""frnc:: nT~no~. p ...;111pr ]11.
P.,, ... P ,-bTo ~alinac:. con tlemno rl'P2'04: tercno, c1•~rto v f"!1,1in ♦ n 1~
oc1.1T)~ron los ur\tver.,,itti .,.;oc:: · M ::i ....•
ciat ~~nr}i.e,-. Antonio E . Montoya Y Je~ 1is P O] #\ TICO,
LoR r elevos de 4 x: 100 fner on
ganados nor vt cuartetR univerc::i•
taria. fo rmada con ~ q,ymun~o
Garza, .Tor~e Cantú Ríos Lu is
F elioe Salinas y Anton io .Tavier
Moncavo: su tiempo fué de
45"2/10. F.1 r e1,,.vo de 4 x "-00 ;;,:.
r~espondi~ a Nuevo Laredo, que
hizo un ttempo de 3 minutos, 37

#

gran hga.

.

"A~ricultu!a" Ue".e un nro~rama de o~ho nartidos hasta la
fecha. lg~al numero taeJtte el Tet'noló"!ico. 1A UniversidM cuf"nta con seis encuentros, con probabilidades de sumar otros dos

foráneos.
Serán solamente tre11 PoQtrios JOJII ntte MmTlitan en el cam- ·
pe~nato. ya eme la E~uela Normal ~el año pasado nn podrá
sahr

PD

f"'lta tt-rnpG:rada.

0

·

El calendario completo. es el siguiiente:

SEPTIEMBRE
Sábado 4-Agricultura de Saltillo vs, Eagle Pass, en Eaggte
~"\SS.

..

Sábado
En S1'1tillo,
Sábado
Sábado

lt-T~noló2"ico v111. Universidad de Corpus Cbristi.
A1""i"ultun\ vs, Politflcnico.
JR-Teenolóe'ico vs. Politécnico.
25-Universidad vs. Atricultura..

.1

OCTUBRE
Sábado 2-F,:eha librf' p-, P'lta ciudad. Universidad de Nue-vo León vs. Poli~hi&lt;'o, en México.
•

,,..

Sábado
Sábado
Sáb~~
pus Chr1sb,

9-Tecnoló,:rico vs. Al{ricultura.
9-TecnolóPif'o vs. A~ricultura.
16-Univ~rsidad vs. ,UnivPrsidad de México. En
Tecnolólt1Cfl vs. Umversidad de CorouR Christi

9o'--

1

Sábailo 23--:F.-l'h~ lih...,. Pn -esta ciudad. En Saltillo, Ag;icultura n. TTnive-rs'dad dP l\.'{éxico.
Sábado SO-Tecnológico vs. Universidad de México.

'

NOVIEMBRE

~ ,.-ANUEL

11

Café" Sánchez de la
!.l. Cruz oue ha estado al frente
lle dos de los coniuntos de la liga
intermectia de futbol americano y
oue llevó lll trono a la on cena de
Bachilleres, ya se encuentra trabajando con todo entusiasmo pa' " poner en nie de guefra al equipo de la Un i v e r s t dad, que
competirá en la liga mayor del
campeonato organizado por la
Asociación de Futbol Americano
del Noreste. organismo que preside el profesor Alfonso Mendo-

za.
Entre los atletas de ta liga intermedia, que juegaron en la recién terminada temporada con los
equipos Bachilleres, Ingeniería,

,,

Medicina y Ciencias Químicas,
surgieron buenos elementos, con
los que ya está trabajando su entrenador, deseando aprovechar
esta san~re nueva para inyectar
lnim&lt;?,. al resto del conjunto.
Los elementos a los que ya se
han citado son los siguientes:
Héctor Pezino, Alfredo Santos,
Carlos Zamacona, Gabino Leal
Carlos Handal. Jorge Lozano,
E tas1110 González. Adelaido Chapa, Rafael Lemus, Francisco García, Carlos Romo, José Ma. Longoria, Emilio Marino, Sergio Cadena, Joaquín de Luna, Gu\llermo Treviño, Sergio Béjar, Hora•

EL DEPORTE
EN LA VIDA
Por HUIBERTO FLOR}!]S
ESPINOSA.

UNO

LOS TROTONES VOLADORES DE LA UNIVERSIDAD.-Estos cuatro elementos han formado otra nueva cuarteta que dará muchos triunfos a la Universidad en la prueba de relevos de 4 x 100 metros. En el último encuentro que se verificó el viernes y sábado próximo
pasados se colocaron en primer lugar, haciendo un tiempo de 45 segundos y dos décimos.
Integran la posta los corredores, de izquierda a derecha: Antonio Javier Moncayo, Luis Fe•
lipe Salinas, Jorge Cantú Ríos y Raymundo Garza

El general Humberto Mariles, gloria del deporte ecuestre
en nuestro país, disertará en la Escuela de Verano
que podria ofrecer, pero que serán Lézaro Salazar, entrenador
EL REGRESO DEL licenciado loticasharia
cubano que dirige al "Monterrey",
gustoso.
Rubén Barragán de la ciudad

DICIEMBRE

"CAFF." S4NCHEZ YA SE ENCUENTRA
TRA~AJANDO CON LOS FUTBOLISTAS

Continúan invictos
nuestros beis bolistas

0

i

TRES NUEVOS 1'. VALIOSOS ATLETAS.-Ya se ha hecho una costumbre el ver en
acción en pruebas de medio
fondo a los tres i6venes aue
aquí aparecen. Ellos ayudaron al sexteto tle Nuevo León
a conquistar el primer lugar
en los relevos de 6 x 800, en
, Tamniro. el pasadn día 5. ~nn
Jesús Polanco. Marcial Sánchez y Antonio F. Montoya.

EL EQUIPO atl ético de la Uni-

versidad consiguió obtener el
premio "Cuauhtémoc" por haber
obtenido et primer lue-ar en puntuación general en el t orneo de
pista y campo organizado por el
Centro Deportivo Azteca en la
celebración de sus Bodas de Pla•

ta.

CENTRAL FINANCIERA Y
•
FIDUCIARIA DE
INVERSIONES, S..A.
Edificio Banco P;pular, 20. Piso.

MONTERREY, N. L

Nu~stros bonos representan una
.,
.
InversIon seg u r a y productiva.

.

Autorizado por la Com. Nacl. Bancaria, en Of. No. 601 -11-519 de 1-11-18.

Otras personas con las que tam•
bién
ha hablado y las que han
rarnos de los resultados de su miliión que lo llevó, relacionada coll aceptado participar en los cursos
son el profesor Mario
el formidable proyecto que hay deportivos
de llevar al cabo en los próximos Tovar, entrenador nacional de
Cursos de Verano unas conferen- natación; el profesor Salvador
"Patón" Alanís, entrenador del
cias atléticas, 1as que serán sus- _
conjunto de pista y campo de Métentadas por prestigados profeso- :,dco e instructor del Instituto Pores de la capital y algunos tam•
litécnico Nacional. Otras perso•
bién de los Estados Unidos. •
nalidades del deporte que particiUna de las noticias que nos dió parán en estos Cursos de Verano
más gusto saber es la de que ven•
drA a esta ciudad a dar tres o
cuatro conferencias el general
Humberto Mari1es, gloria del deporte ecuestre en nuestro país y
«JUe llegara a conquistar para
:México, el Premio 1as Naciones.
El licenciado Barragán apenas
tuvo tiempo de hablar con el general MariJes, y éste desde luego aceptó de inmediato la invita•
ción que le hacia Ja Universidad
por ese conducto. Dió a conocer
que no podría estar mucho tiem•
po ausente de la Capital, por lo
cual serian tres o cuatro las plá-

de México ha servido para ente-

y Josué Neri Santos, el destacado
estratega del basquetbol neoleonés, que fuera considerado como
uno de Jos mejores basquetbolis•
tas que han actuado en las can:chas de todo el mundo.

Ya se está
finir fechas
cada uno de
mas estarán
de ellos.

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ENTRE LOS elementos novatos surgieron figuras de estupen•
da calidad. Siempre lo hemos dicho en esta misma columna, y
nunca nos cansaremos de volver
a insistir sobre el mismo tema:
es necesario que los deportistas
de la Universidad tengan a menudo sus encuentros interiores. Po•
siblemente dirán que hay muchos
elementos que no hacen caso de
estos encuentros. Eso no importa,
no son esenciales sus servicios.
Ni con ellos, ni sin ellos va la
Universidad a hacer ni mejor ni
peor papel en cualquier campe•
tencia. Se trata de promover la
actividad de pista y campo y el
deporte en general en forma intensjsima. No importa que se inscriban mil para competir cien.
De esos cuantos será la gloria de
hacer una marca y ganar un ga•
lardón. Entre un centenar saldrán los campeones del mañana
y esos elementos son los que rerequieren fogueo, atención y estimulo.

NO IMPORTA que falten mu•
~hos atletas • sus compromisos
de competir por la Universidad.
Los que asistan serán los que con
1u ejemplo y su espíritu de cooperación den Jils mayores glorias a
su máxima casa de estudios. Su
-ejemplo será seguido por sus compañeros y amigos. Ellos están
sembrando algo que no tienen
idea: el bien que harán -en el futuro del deporte universitario.
Ellos están haeiendo escuela de
disciplina, dedicación y entusiasmo. Para ellos serán las satisfacciones futuras. Están poniendo ta
base para un gran conjunto atlético que dé a la Universidad en
los próximos juegos estudiantiles,
uno de los primeros puestos de
todos los conjuntos del t,ais que
participen.

Si quiere vivir
tranquilo

cio Santos y Arturo Roig.

NADA MEJOR que ahora para
em•iar por este conducto una felicitación muy sincera al proff'sor
Alberto Nájera Hernández. Su
conjunto ·de atletismo por fin le
respondió en parte, y él ha tra•
bajado con mayor eficiencia que
nunca. NáJera tiene cerca de dos
años al frente del ~rupo atlético
de la Universidad. Los frutos, sin
estar plenamente sazonados, ya
empiezan a mostrar parte de sus
excelencias. La unificación entre
los atletas parece ser un hecho,
al reunirse y armonizar perfectamente para dar a la Uniwrsidad
muchos y muy valiosos triunfos
en el deporte de pista y campo
regional.
DOS

UNQUE estuvieron a punto de
zozobrar, los estudiantes beiSbolistas dirigidos por el doctor
Elov Abrego consiguieron tonti•
nua·r viento en popa con rumbo
definitivo hacia el gallardete de
la liga oficial de beisbol de primera fuerzn . .,Gladiola'', que es
un equipo sumamente peleador,
tuvo que teder ante la fiebre Intensa de los bates univer!.itariOS.
que llegaron estar abajo, J)QI'O
supieron reaccionar a tiempo, característica de dicho conjunto pa•
ra apoderarse de la victoria. que
les permite seguir en plan de In•
victos en la presente temporada.
La anotación con la que tenninó
el partido fué de 8 carreras a 6.
Celestino Tovias, Carlos Avila,
Genaro Reyna y Alfonso Lankenau subieron al montículo a lanzar contra JIGladiola", habiendo
aceptado 9 jits, regalaron 11 ba..
ses por bolas malas y abanicaron
a seis. Estuvo recibiéndoles prl•
mero Ernesto Vela y en segunda
el doctor Eloy Abrego, su propio
manager.
Aurelio Hernández cargó con la
derrota, al admitir ocho jits,
transferir a dos a la inicia1 y de-jó con el bate al hombro a uno.
Jaime Treviño formó bateria con
él.
Alfonso Lankenau lució bastante, evitando con su lanzamientos el que los estudiantes perdieran su caJidad de :nvicto, mos•
trando gran dominio y seguridad
en sus envtos al receptor.

A

TRE!.'

'
Antonio Javier Moncayo, atleta

Nut1U'O Departamento Tkn.iCQ
1111, • •

ditpaoiel6n I'""' -l11ulct

..n...lt. ,... • !. ol.nco..
Pí.l.AOI praupueJtoa

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~

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l., Eoonomi. Nacional 1 .deaw t.. oopeoliacu,
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.M......:

11

VIDA UNIVERSITARIA

~ 0

,.----~--------~------~

S4bado 8-Univnsidafl vs. A~ricnltnra.
Viernes 12 - Tecnológico vs. Universidad de México, en
~: éxico.
Sl\bado 13-Fecha libre.
$1\lil\dn 20-V't'teranos del Tee vs. Ve-terano1 de la Universidad. En San Antonio, Texas, Agricultura vs. Wolverines.

Sábado 4-Teenológfoo vo. Universidad.

se g undos y 5/ 10. Universidad
auedó en segundo, con 3'37"8.
Formaron su cuarteta Jesús Polanco, Antonio F. Montova, V\..
cente Tavares y Ms rcil'l.1 Sánchez.
En la nzamiento de Ja hala ga..
nó JO"'~ n rPnA.da;n. con 12 63 wP.-t.ros. Jol-é L11i,; de J .un1t, Antor;o
S4.nr he7. v Héctor PP?:ino, de la
Univer.::irfad, QUPdl'lron Pn tercero, cuarto y sexto, respectiva..
mPllte.
"
F.Tt ~~l t('I t rioJe venció C"' rlos
:&gt;ll. dpl TEC. con m~rc11. de .. .
12.84 J'l" 0 t ros. Antonio J . M,.,.,,.a,..
yo nuedó Pl\ •erc ro, Jec::i',c; Ulib~·
rri Pn cuarto y Alfonso Vil1arreal
en c:: extr,_
En di,;co ganó Jo~é R. Vill~•
rreal, con ~5 .19 metroq. Jo"'é
Deu tsch ouedó en m1into. El\ salto dP s&gt; ltura ganó GilbPrto Garza,
con 1.7fi metros. Antonio Sá.nchez
Y José Luis ele Luna quedaron en
.o uinto y sexto luJ?ar. con marca
su oerior R 1 .60 rietros
.
7J orge eantu R íos ganó en saJ ..
to de Ion(J'itud, con 6.21 metros.
Santana Sá nchez y Luis Feli.,e
Salinas quedaron en cuarto y sexto, respectivamente.
En lanzamiento de martillo
José Hugo Arredondo, de la Uni~
versidad, Quedó en -.tercer lu ~ar·
el primer lugar lo ganó José
Vil1arreal, con 32.17 metros,

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LOS ATLETAS han ganado un
concurso. Un evento en el cual
hubo calidad y cantidad. Primera
ocasión que se llegan a reunir
una cantidad tan grande de atletas, desde aquella ocasión en que
se tuvo aquella competencia con•
tra '"Troqueles", con la diferencia de que ahora se ve mayor calidad y mejor armonía que nunca. Este no es sino una breve
prueba Y, podrlamos decir demostración de lo que deberá'n ha•
cer cuando se enfrenten los días
21 Y 22 del presente al equipo del
Instituto Tecnológico por tercera
ocasión. La Universidad puede
ufanars! de tener un buen equi•
po de pista y campo que entrena
Y se desvive por dar a sus colo•
res grandes triunfos y valiosas ac•
tuaciones de todos sus elementos.
Ya que hay material, hay que a-

OTROS RESULTAD08.

Los otros encuentros verificados dentro de esta liga fueron:Colchones Barrera venció a Permisionarios Unidos, por 10 a 8•
Impulsora Eiéct rica a Seguro s0:
cial, por 7 a 6; Teneria Regiomontana a Deportes Ledezma,
por 11 a 6; Recreativa El Porvenir ganó a Sección 19, por 7 carreras a 3; Electricistas a la Fa..
ma Nuevo León, por ocho carreras a cinco. Gladiador le ganó
al Asarco, por 9 carreras a 6 y
Gallos de Eveready a los Reb&lt;&gt;,._
des del Acero, en gran partidO
por anotación de dos carreras
cero.

á

UNl VERSITARIA
Scm:mario Informativo J Cultural
del Patronato Universitario de
Nuevo León.
DIIIECCION:
Mafamoros, 31 t oriente.
Teléfono Núm.' 2-35·63
Monlcncy, N. IyMtiico.

Director•Gerente:
Alfonso Reye1 Ao.neeoeebea
Jefe de Redacción:
David Marte!: Ménd..
Redactores:
Alfonso Ramoa Ri•era
Humberto F1ores 1'.apiaosa

Fotógrafo:
l\lanuel Martines Jta
Gerente de Publicidad•
lllatial Gana Sanmi~l
btc ~cri~dico 1e leprimt n loe T.11l1r.
r~. L1not1JJ:01rHiu1•
Si.tema, , Su•
•K* Téuua,,, S. A•• WoatttritJ, N, L.

*

provecharlo, y que ellos !epan
alcanzar la gloria que tanto
a~~elamos, ya que un triunfo in..
d1v1dual se reflejará inevaabJemente en el nombre del equipo
que se representa, y en este CM&lt;&gt;
ser~ Ja ~niversidad la que sienta
satisfacción de ver a sus hijos
ganar muchos galardones fruto
de . ~u preparacitln y ·t écnÍca ad..
qumda en las prácticas.

�VIDA UNIVERSITARIA

12
EN EL DIA DEL MAESTRO

HOMENAJE A DOS MAESTRAS
Por )IAIUA NIBVF..S CADENA
DE CAilMOXA

e

OX OCASION 11 r 1 Dia
dt•l l\laestro, la Sol'i&lt;'1lad de
F:-.:alumnas clr la Es&lt;'l1rla
Fl'nwnil "Pablo Liva~" 11111• n11•
honro rn pre"~idir, rimll' tributo
de ,:-ratilud a 1los ilush'1&gt;s maestra,¡ dt•sai•arel'iclaq, ma.-,tras 11111•
dit'ron prl',tigio al planl.-1, ~ 11m•
no sólo imparlil'ron conot'imif'ntos. !lino quf' snpi'4'ron forjar rs11íritus: lnq profe-sorat. J'nnl'hila
Ramírl'Z Anguiano y Alt'jantlrina
Gar,;a Almagutr.
Parec•1• qne fue &amp;)'t•r &lt;'URllllo
eon1&gt;urríamos en bullirio,o grupo a la "Pablo Livas". Ocupaba
e,ntonces la escuela lo qnr a&lt;'fualmentr rs la Facultael ele Jng-rnit&gt;ria. ¡Ah, si l'!i!0S muros p1111ieran
••blar! ¡'1uántaq rosa&lt;¡ l'ontarian
•e mw~tras activit1ades y dP nuestros proy1&gt;ctos ! ¡ C"on cmínta alt-cría asi~tíamos a l&amp;11 &lt;'áte1lras impartida, por esa, noble~ rdu&lt;•adol'M, vrrcla1lcras maestra~ d-&lt;1 la
juv&lt;"ntll(l, y que eran para nosotros l'Omo !legumlas madrrs, pues
le lntert-~aban por llltl"stl'o'! anhrlos e inquietude!I; siempre cli,pui,sta!4 a acogt'r con bent&gt;,•oleneia nur~tras iniclath•a~. y va,·a
,u,. en mucha'I ~iones esas iniciativas n,da tenían que ,•er con
las a.'tiguatura~! Por aqurl enton~ se 1,raeticaba ya el volibol. y
fulmo11 nosotra.~ punto menos qui'
pracursora.'I de e11e deportl' en
Montt'rrl'y, No me dejarán mentir la.s históricMi fotografías qui"
aun r.on,ervo, y alli e!,t:Ín para
continuarlo: Eva Gana, Virginia
Treviño, Ttre Hinojosa, Angélica
Martíncz, R-0sita Treviiío, l\lague
García y Urania Decanini. Poco
4tspnt!-s fundábamos la Sociedad
cl&amp; Alumnas, sociedad en la que
1e distinguían por su entusiasmo
J su tftlt&gt;nto artístico: l\faría Gareía, l\li&lt;'aela Garza, Herlinda
Alarclin, Angelina Decanini, Arniandina de León, Dora Flores,
María Luisa !\forales, E,·a CárdeD&amp;.'I, Evelia Canales, Locha Pérez, Ramona l\lartínez, O(rlia
Guerra, que muriera en plt&gt;na juventu,1, r tantas otras compaiie-

ras. Y t11níamo,; &lt;•orno con.,l'jt&gt;ra a
otra "minl"nte f'du('adora, también &lt;le~aparN•icla ya: Luisit11,
Tr11viiio Sada. Y bil'n quf" ntcei.itáhamo~ consejo )' oril'11tació11,
puPs eran mucha~ nut&gt;stras actiYicladl's culturalrs: la "RP,·ista
Y,shuliantil", qnl' por f'Sa tipo&lt;'tt sP
editaba, se debía al esfu¡orzo, por
¡1arte'I igual¡oq, dP lo'I Pstndiantl's
dl'l C'oll'~io Civil y las alumna,
dt! la "Pablo Li\•as". Po~teriormrnte participamos en aqut&gt;I famoso Con,::-rer,o 1\"acional di' E•;tudiantf'S, &lt;'tlt&gt;brado 1-11 Ciuda1l \'i&lt;'loria, rn tiempos de Portt&gt;, Gil.
Y aqni llago un paréntr,is para
mt-ncionar lo!! nombrt&gt;~ di' quj,p.
nes integraron la 1lt-legación neolt-oursa: Jesít,; C. Treviño, Enri.
fllll' V. Santos, Anmaro l&lt;}lizomlo,
,tod!'sto C'areaga, Félix Srgo,·ia,
~- quien esto -escribe. ¡ Y qué e,tu¡wnclo triunfo obtuvimos al prt&gt;,;rnlar nuestra ponrncia: "Unjfi&lt;'.aci{m de Planes de Estmlios en
las Prrparatorias de la R-t'pÍlblia
)lecxicana!" Después fundamos
aquí tl Congreso Local Estuclíantil, y ¡ qué buenas cliseusionf's sostl'níamo8 con los eompaiítros d,•t
Colegio Civil, y aun con los de
)ledioina y Leyes! Pero tocio es
un ambiente de cordialidad y armonía, y siempre bajo lo, auspi•
eio&lt;i ele, maestra'! que sabían f!Jl't
a la vr1. com1&gt;rensivas y enérgicas.
Y si tocias mi'I compañeras tie•
nen motivos para recordar con
¡:-ratitucl a Panchita y a Alejandrina, yo seria nuís que ingrata
~¡ uo reconociera que ambas marc•aron nuevos rumbos en mi vida:
1fobo roll.fesar que ingresé a la
Escuda "Pablo J.,ivu" para consolarme de habn truncado mi
carrera profesional: yo qutría estmliar leyes, aunque también me
fascinaba el periodismo . . en
realidatl no sabia lo que queriL
Pero ya que estos pobres ojos
no me ayudaban (ni me ayudan),
tenía que conformarme con estudiar ciencias domésticas. Bueno,
tenía que ocupar mi mente en algo - aunque entonces creía yo,
clesolacla, que sólo mis manos intervendrían tn esto. ¡ Cuán equi-

Reunión con ocasión del Día del Maestro

EL PASADO SAilADO, QUINCE ele-! actual. fué celehra&lt;lo un hanquc-te rc;gional en honor
del licenciado naíil Rafü!C'l Frías y de los profrsorC's Alfonso fü•,es A. y Francisco \f. Zcrtuche, con ocasión del Día del \lacsb'o de parte de nu grnpo de alumnos. funcionmios v
profesionales C'~rc-sados de la Universidad. La reunión tuvo lu¡?:ar en la casa campestre dd
ingeniero Carlos \Iacías, asistiendo fas siguicnLC's personas (de izquierda a derecha. C'n la segunda fila): doctor Edmundo \Icndoza C., Alfonso Ramos Rivera. in~enicro Caspar \Iontaiit•;r.,
licenciado Vicente lle) es -\., in~eniero G11ill&lt;'rmo F. Dávalos, licenciado Raúl Han[.!;cl Frias,
licenciado Alfonso fümr~cl G11erra, profesor Francisco !-.f. Zertoche, profc·sor Alfonso íl&lt;"'c•s
A., licenciado Adrián Y:'u'íc-z \lartínez, licenciado Gonzalo 1fa1tínc:z \lorl'nO e i11~enicro C.tr•
los 1facías. En la primera fila. c-n el mismo ordl'n: ing&lt;'nic-ro José Espinosa. se1ío,· A,tnro \la.
cías, ine;cni&lt;'rO Jesús /\costa, CC'r:.trdo \!a:rtÚ1C':r., David \fmtcll ~fén&lt;lez, :'\oé G. Elizonrlo,
Angel MartÚlcz· ~Ialdonado, Jorge González C ltapa, J. Anrrpl Ilc-ndún v \fanud \Jartínez lt:t
el fotógrafo qne impresionó la gráfica.
vocada estab!I ~ o al 1wnsPl' qu?
poclría des&lt;'ollar C'n t-1 mundo intelectual! l\Iuy &lt;IMlnto ha sido
nü destino, y por &lt;"llo do) ahora
gracias a Dios. Pl'ro l'S muy difícil que a.&lt;Ji lo entiencla una mud1aeba &lt;'0n la cabtza lll'na tlt' ilusiones. Mas, C'll qu6 forma tan
dulce me lo bicif'ron T•'l' l'nn&lt;'hita y Alejanclrinn: para una mujercita no hay romo t-1 h0A"&amp;r, y
para t&gt;l hogar hay que lll'l.'pararse, tanto en lo rl'latívo a conorimrentos práeticos &lt;'0mo 1•n lo que
atañe a forma('ión moral. ¡ Qm~
descaminada había andnilo )'O!
¡ Cómo tlejar de rrcono&lt;'cr lo~ sabios consejos &lt;le Panchita ~- Alt&gt;-

jamlrina!
Con mirada rt&gt;trospe&lt;'fiva ha,:o
balanCfl . clf' . mi . e,:ist&lt;"n('ia: . no
siC'mprl' mi' ha sonrl'i(lo la vicia.
Mucho hP tenido que ln&lt;'har en
distintos aspectos ele la activi,lad
humana: desde la meritísima profesión &lt;lel magist1,rio hasta la arelua pt&gt;ro no lll&lt;'llOS noblr mMón
politica. Sigo, como antes -ideali,ta inrorregiblt'- l'n l'l mismo
plano etonómico luunilcle y prt'&lt;'ario; pno Dios mll'stro St&gt;ñor
me ha colm1ulo de benclicionps:
me ronceclió vn rl'aliza.1la la suprema a,pira&lt;'ión ele tocia mujer:
formar 1111 hogar. Tuve, por compañt&gt;ro a mi vi1la, a un ideali&lt;;ta
por l'XC'l'lrneia; 1111 hombre dt&gt;
honraclez I\Crisolalla, que delenclirra los postulados &lt;le la Rrvolnrmn y qnl' murirra, como babia
"'lltrRclo al movimil'nto armado,

D O S gráficas del fostival organizado por la sociedad e,~h1diantil "Círculo Juvenil ele Cooperación Mu--s-~-tua" en honor
de las madres,
v e r iI i e ado el
pasado día sietC' del pn•selllc,
en el Aula
Magna de la
U n i v e r sidacl.
En la fotografía
d e I a derecha
se observa una.
parte del nmn&lt;'roso p ú b l i e o
c•nc asistió a ía
,·dada, \-, en ,l
de- la iZ&lt;[l•ienla.
1111a c·scc·na el.e
la obra dramática ~El Cuarto
11 andamiento",
presentada por
el grupo teatral
&lt;le la propia so
ciedad.

pobre, pl'ro J¡,g:íudonos un nom•
bre limpio y de prt'~tigio. M&lt;" ha
roneedicio l"l Altísimo la torta• ....
za nrcesaria para sobrellt&gt;var la
vill(Jez, y la sati,¡farción de edurar a mi'i hijo'!. Al Pª"ªr por
1nuebu tan difirill's, roco1101:eo lo
valioso M las enscñazas que rel'íbiera de aqntlla~ beurmt'iritas
maestra~.
AJ rl'('0t·clar, &lt;"ll l'St!" J)i" del
Maestro, a Panchlta Ramirc,: An.
,:uiano y a Ale-jantlrina Gan.a Al•
magun, me eou&lt;;tituyo en portavoz tle la&lt;; qui' tni.:ramos Rtts a.lunma~ para peclir, por com1iderarlo clP jn,ticia, 'I&lt;" honre la memoria de tan e.&lt;;&lt;&gt;lartcitla&lt;; t&lt;h1t-a-1loras ÍJll!)0llil'UllO hllS nombres a
do~ esen«-las di' Montnrry.
.'.\fonterrey, N. I.,.
mAyo
tlt&gt; l!l,i1.

H,

�</text>
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                  <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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                <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>MONTERREY, N. L., • 7 DE MAYO DE 1952

* AÑO 11* NUMERO 59

•

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"'.'· _·;

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Escultura de la Madre, por Asúnsulo, en arrobo perenne frente al
sér desgajado de sus entrañas inefables.

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1

''VIDA UNIVERSITARIA"

Página Dos.

· les de Mayo de 1952
!,llérCO 7

APARECIERON LAS
MEMOR
•
lvESDE LA CATEDRA 'de la .FACULTAD de MEDJCIN
LA PASIVIDAD DEL GOBIERNO ANTE LOS ULTRAJES A
LA MORAL PUBLICA.
•
'

Tema desarrollado por Alonso Ayala Rodríguez, alumm, de
la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, bajo la dirección
del Lic. Ezequiel D. Puente, profesor de la Cátedra de
Derecho Penal.
•

ICE el Articulo 181 de-nues-

D

tro Código Penal vigente
en el Estado que "Se aplicará prisión de tres días .a cuatro meses y multa de cinco a cincuenta pesos, al que fabrique, reproduzca o publique libros, escri-

tos, imágenes u

~-~= ~, objetos obscenos

-~.u• •
~

~

y

al que los ex-

, onga, distrib_u. fe ya o haga c1r• cular. Igual pe, :~ na se aplicará
al que en sitio
público y por
cualquier medio

ejecute o haga
ejecutar por
otro exhibiciones obscenas".
Alouro Ayala R.
Eso expresa
nuestro Código, y por falta de
claridad en la redacción del precepto nada podremos objetar.
Desgraciadamente, y al igual que
tantas otras leyes cuyo contenido sí reporta en realidad beneficios para la colectividad, viene a
ser letra muerta en lo que respecta a la obligación, por parte
de las Autoridades, de vigilar su
más eslricta observancia.
La doctrina está acorde en que
los elt."mentos materiales de los
delitos contra la moral pública
son los actos impúdicos u obcenos que vienen a ofender el sentido moral y el pudor público.
En cambio, los ultrajes a las buenas costumbres, son todos aquellos que hieren la honestidad pública al excitar, favorecer o facilitar la corrupción de las personas de uno u otro· sexo. Fabreguettes nos dice que habrá ultraje a las buenas costumbres cuando se compruebe que el análisis,
la descripción y la pintura cuidadosamente detalladas de escenas impúdicas y lascivas, están
destinados por la naturaleza misma de la cosa, a seducir o pervertir la imaginación.
Tomemos el caso, por ejemplo,
de un Juez que tenga que conocer sobre la obscenidad de una
de tantas revistas que circulan
en la actualidad. Supongamos
que dicha revista haya sido distribuida pór el acusado, y contiene grabados y leyendas, que según la opinión corriente- que sobre moral priva en nuestro me·
dio, son consideradas como la
clase de obras que nuestra sociedad rechaza y estima •.:O'T1O
disolventes de las costumbres y
buenos hábitos sociales, pues el
tema de dichos grabados y leyendas, tiende por si sólo a sobre
excitar en gradó sumo las bajas
pasiones del ser humano, trayéndole como consecuencia su corrupción y degeneración.
No es necesario para que el
juzgador le dé a dicha revista el

calificativo de obscena, el que
haya una prueba especial y directa encaminada a , establecer
ese extremo. Ob'S"Ceno es todo
aquello contrario al pudor, al recato o al decoro y el Juez está
capacitado para determinar si es
ese el carácter de la revista distribuida y hecha circular por el
acusaqo, pues el legislador quiso
darle libertad, en el ejercicio de
su personal criterio, con relación
a estos casos en particular. Será
el concepto medio moral el que
deba de servir de norma y guía
al Juez en la decisión de esos
problemas jurídicos, puesto que
no existe, en tan delicada cuestión, un medio técnico preciso
que lo lleve a resolver, sin posibilldad de error, lo que legalmente debe conceptuarse como obsceno.
Para catalogar la delictuosidad
de estos actos o hechos 'J su mayor o menor gravedad, es necesario, por ende, tomar en cuenta,
el contraste existente entre el
hecho reputado criminoso con el
estado normal contemporáneo de
la sociedad en que pretende haberse cometido el delito. Con fristeza hay que reconocer que existe en la actualidad un relajamiento en las costumbres por todos sabido, ya que diariamente
circulan a la luz pública inmundos dibujos o impresos pornográ•
fices y aún en las diversiones públicas se presentan escenas que
por su sentido, no obstante lo encubierto que las hagan aparecer,
pero a todas luces es perceptible
para toda clase de personas salidas de la pubertad, sugieren en
el espectador ideas morbosas sobre actos de la vida íntii;na, sin
que se levanten protestas por
ello, ni mucho menos las Autoridades judiciales crean llegado el
caso de intervenir. No por esto
hay que pensar con fundamento
en lo anterior, que por ejemplo
unos dibujos, objeto del delito,
no causarían ya alarma alguna
en el sentido moral público, por
la diferente relación en que actualmente se encuentran los dos
términos aludidos: acto incriminado y sentido moral social, pues
debe estimarse con fe y esperanza, en el porvenir, que ese cambio del nivel en las costumbres
sea quizás transitorio, y que el
Ministerio Público en el que descansa conforme al Art. 21 Constitucional el ejercicio dé la acción penal, cumpla ·veidaderamente su función social, consignando a la autoridad judicial a
todos los infractores y culpables
de los delitos contra la moral pública y buenas costumbres, cooperando de esa manera viril y patrióticamente, para evitar la total destrucción y hundimiento de
nuestro pueblo en un catastrófico

-/1/JUJ ~ t:mtritk,

MAS SABROSAS
Y DIGESTIBLES

L

CURSOS DE VERANO DE LA
UNIVERSIDAD DE GOETHE
DE FRANKFORT, ALEMANIA
Del 4 al 27 de
·Agosto de

1952
Nos hacen saber que se darán
los cursos siguientes:
Curso elemental, mediano y superior en la lengua alemana para extranjer.os, así como Ejercicios Fonéticos.
Además, las conferencias siguientes:
Goethe: La literatura Alemana de 1830 a la fecha; El
poeta como creador de Relaciones Culturales. Las Epocas principales del desarrollo
de la lengua Alemana¡ Lengua y Poesía hablada. La Lírica de Goethe en la música;
La Canción Popular Alemana; la plástica alemana del
tiempo de Durero. La- ciudad natal de Goethe. El Paisaje. La Economía en el territorio de los ríos Rin Y
Main.
En vista de que todos los cursos y las conf~rencias no ocupan
más que las mañanas, habrá visitas guiada.s a la casa de Goethe
y el Museo de Goethe, funciones
teatrales, visitas de etlificios, fábricas y lugares prominentes, y
además reuniones socíal("s, de
canto y de música en general.
Los interesados pueden conseguir más pormenores, dirigiéndose al Secretario General del Patronato Universitario, Ed_if. del
Banco Popular de Edil. y Ahorros
S. A., P. Mier con Galeana, Monterrey, N. L.
caos de costumbres licenciosas y
moral pública degeneradas, ya
que ejemplos auténticos y reales
sobre esto último, abundan para
desgracia de la dignioad del hombre, en la historia de la humanidad.
....
Alonso Ayala Rodríguez.

DIRECTORIO DE
INSTITUCIONES
CULTURALES
POR ACUERDO del Secretario
de Educación Pública, Lic. Manuel Gual Vidal, se está formando el Directorio de Instituciones
de Preparación Profesional y Especial de la República.
Con este motivo el Director
General de Segunda Enseñanza
de la Secretaría, José Antonio
Magaña, acaba de ser informado
por el Rector de la Universidad
de Nuevo León, que de un momento a otro se le enviarán los
datos que solicitó para el efecto
de que se habla, para lo cual se
giraron las instrucciones del caso
al Jefe del Departamento Escolar
y de Archivo de nuestra Casa de
Estudios.

La edición ostenta en
da una vista a colores
guo edificio que estuvo
frente a la Plaza Cuauh
la primera página figu
do de la Facultad y
preámbulo, escrito por et
tín Torres H., Canse
Facultad, figuran las i
del Presidente de la
del Gobernador del
Lic. Arturo B. de la
Rector de la Univers
tual Director de la
fotografía del Dr. José
González y un dibujo
mento erigido a su m
como una hermosa vista
te de la Universidad
León y una breve rese
ca de la Facultad de
fundada en 1859.

mentan antiguas gr1fiC81!/
legio Civil, el antiguo
"González" y fotograftas
los Dir.ectores de la
maestros y alumnos que
sado por este plantel.
aparecen varias "vis
Sección de Anatomía y
de la Facultad.

ENLDSES~
Y OTROS PAISES
'

UN IIROOUCTO DE

THE OOUBlE CGLA

EDITORIAL

Sor Juana y la Compañía de Jesús

ca.

El Tema de las Manos en la Literatura

Ventana de
Occidente

- III -

UJOSAME

papel couché
aparecer l
la Facultad de
Universidad de N
publicadas con mot
ciente inauguración
de Anatom!a del nu
destinado a la Facul

Página Tres

"VIDA UNIVERSITARIA"

LA CARTA DE SOR F1LOTEA DE LA CRUZ

Por Jorge Rangel Guerra.

A Carta Athenagóric_a, pamada por uno de los c?,ntemporáneos de la Mo11¡a corona de_ todas sus obras , apaeció impresa en las prensas angelopolitanas en 1690 con otro
~ocumento que habría de sumarse en el proceso de este célebre epistolario polémico, la Carta. de Sor Filotea de la Cruz,
dirigida a Sor Jua11a por el Obispo Manuel Fernández de
Santa Cruz.
Probablemente co11 la sóla aparición de la Athenagórica,
hubiese sido bastante a consagrar a Sor Juana como una religiosa de profun_dos alcances dialécticos en materia teológica,
sin macular su vida m estorbar el rztmo de su fama ya gloriosa en ambos Mundos; pero las letras de Sor Pilotea, acaso
bien intencionadas pero grávidas de torpezas y co11tradicciones, alistaron en contra de la Décima Musa a algunos eclesiásticos intolerantes de su tiempo, tales como el P. Antonio N ú' Sr. Di6doro de los Sautos, Jr.
ñez de Miranda, S. l., director espiritual de la poetisa por más
Fotografía:
de veinte años, José Vida/)' el Arzobispo Aguiar y Seijas, homA1anos, mis pobres manos, instrumento
bre hosco, incompatible y severo hasta el rigor mismo.
de una voluntad frágil, de un dolido
corazón y de un loco pensamiento.
En esta carta el Obispo poblano, fingiéndose la hermana
Manos, mis pobres manos, que a la clave
Sor Pilotea de la Cruz, que escribe desde el Convento de la
del porvenir obscuro se han tendido
Santísima Trinidad de Puebla a 25 de noviembre de 1690, ini-tal como vuela al horizonte el avecia sus conceptos elogiando la erudición de la jerónima en la
en busca de ideal y de esperanza,
inpugnación del Sermón del Mandato y exaltando tan claros
le fe, sue1io y amor; manos que han sid,o
enemigas del odio y la venganza.
saberes por sobre los de Vieyra y los del mismo César Mene ses,
pues "quien leyere su apología de Vuestra Merced no podrá
~uanos tranquilas, manos laboriosas
negar que cortó la pluma más delgada que ambos y que puque asi ~acaran, dóciles y buenas,
. dieran gloriosos de verse impugnados de u1za mujer que es
biell un rosal, sin abatir las rosas,
honra de s11 sexo."
o un corazón, sin despertar las penas.
Y que sufrieron, con gentil desmayo,
Se refiere después a los beneficios que Dios ha puesto en
la ingratitud, el mal y la mentira,
al alma de Sor Juana y de cuán obligada debe sentirse para
· sin diseñar de la amenaza el ,-ayo
con la Divinidad por tanto provecho concedido; y por cuanto
ni conocer el gesto de la ira.
a su obra poética Iza seguido en celebridad a Santa Teresa,
Manos, que, con u.n leve movimiento,
al Nacza11zeno y a otros santos que canonizaron con los suyos
si la ilusi6n en tacto se transforma,
esta habilidad; pero desearía que los imitara, así como en el
llevan al insaciable pensamiento
metro, en la elección de los asuntos.
poi- el mundo infinito de la forma.
De entre la breve madeja de contradicciones, concluye en
LUIS G. URBINA.
la mitad de la Carta por negar a Sor Juana, por la naturaleza
de su sexo, facultad de aprender, saber y enseíiar, aunque esto
LETRAS DE NUEVO L~ON - - - - - queda expresado entre antítesis, ambigüedades y circunloquios. . Más adelante dice a Sor Juana paladinamente: "Mucho
tiempo ha gastado Vuestra Merced en el estudio de filósofos y
poetas; ya será razón que se perfeccionen los empleos y que
se me¡ore11 los libros."
Por el PROF. PABLO LIVAS Con reiterada insistencia apela a incitar en el espíritu de
"A MI HIJO, AL ENTRAR AL TALLER"
la monj~ jerónima su amor y dedicación a las letras divinas,
AS a trabajar, hijo mío, y a trabajar en un taller.
como si ignorase el candoroso e intrasigente Prelado que toda la
Tu inexperiencia fácilmente te hará pensar que vas a lo de abacultura de Sor Juana, directa o indirectamente, estaba transida
jo en lugar de ir a la altura.
de un hondo espíritu religiosista, por su mismo estado, por su
No; el trabajo no sólo eleva, sino que sublima; el obrero de hoy
profunda formación humanística, por sus claras y elevadas será el noble del porvenir.
virtudes monásticas, y por aquella célebre declaración de la
Mira lo que ha hecho la humanidad con todos los seres inferiores
eximia escritora que, a modo de homenaje, había expresado que la rodean: ha destruído lo perjudicial en plantas y animales conservando lo benéfico y útil.
muchas veces que la Teología era la reina de las ciencias . ..
Yo, tu padre, soy maestro; y ¿qué hace éste? ¿cuál es el fin de
¿~ó~o es posible que un P~elado, aun embozado en el su misión
más sublime?
pseudommo de una religiosa, ejerciendo fuera de su jurisdicEducar, es decir, perfeccionar la naturaleza humana, extirpando
ción eclesiástica, haya visto justificable un reproche a la obra de ella todo lo que sea malo y aumentando lo bueno, que nunca será
de_ la más alta gloria de la cultura colonial y de la Religión bastante. Por eso la obra de los maestros es interminable; es como la de
la creación eterna, porque siempre habrá nebulosas, que son como se~
misma?
•
milla de astros, y siempre los astros seguirán su curso "sin llegar a su
l Parecen superfluas las exhortaciones de Sor Pilotea a Sor destino
nunca.
~na cuando le habla de la innegable necesidad de que se
Pues lo mismo que ha hecho el dad algún día hará la selección,
ap zque a los asuntos divinos, pues, ¿qué otra cosa había hecho hombre con la naturaleza mate- no para matar a los débiles, sino
rial y lo mismo que hace con su a los feroces.
;uestra monja sino era depurar de artilugios y sutilezas las naturalez~
propia, hará tarde o
La edad de la bárbara crueldad ya pasó; la de la injusticia
/P~acto~es del P. Vieyra, clarificando las clásicas figuras de temprano1 con la humanidad.
entre los animales y en- rige; la de la justicia vendrá, y
gunzn, Santo Tomás y el Crisóstomo y proponiendo la treComo
las plantas y las tendencias yo quiero que ese tiempo te enayor Fineza del más Grande Amor? ... ¿No estaban paten- e instintos humanos, en la huma- cu'entre no entre los acusados silts
. de San Agustm,
, San Lucas, nidad también, el hombre hará no entre los jueces. No entre los
S enl la rép/'zca a V•ieyra ¡as citas
desaparecer a los nocivos y vene- q_ue bajen de su solio de. opresión,
uan, el Génesis, el libro de Esther, las Epístolas de San ncsos para dejar solamente a los smo entre los que asciendan al
de la igualdad.
y buenos.
?10 ª losel DCorzntzos,
San Mateo, Santo Tomás, San Juan Cri- útiles
El que trabaja, el que produce y
La unión hace la fuerza se ha
sostomo
t
•
,
z
de S P eu erononuo, San Marcos, el Exodo, las Eptsto as consume la energía de su ser co- dicho hace muchos años;' pero
mo el sol que fecunda y da vida, nunca los débiles y los pobres se
delª\ ablo a los Colosenses, los Salmos de David, los Libros es
de los útiles y buenos, es fuen- han unido en grande número y
eyes Y las Homitías de San Gregario? ...
te de donde brota, no abismo por mucho tiempo.
Así como la tierra es de todos,
gin
c;rta, que está contenida en un breve número de pá- donde se consume.
Por instinto de conservación la vida y la dicha son también de
as, so tcttaba desde luego la atención de la Autoridad tJt- -escudo que hasta a los irracio-

E.PIS T Q' LAR I Q

OWTNIIDiÚ ltrNfSfift;.(.f ll.llllA.

V

b

,

A

'•¡

jQUE CAMISA!•

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ºi.i

B I E N F R I .A/

MARC CIIAGALL Y
GEORGE ROUAULT.

L

(pua a la 4' p!g.)

nales dió la naturaleza- la socie-

(Pasa a la 8• pág.)
\

ARA cambiar un concepto
o modificar una opinión
nada hay mejor- que contemplar las cosas de cerca. ¡ Cuánta diferencia entre lo que se ha
oido decir y lo que realmente es;
entre lo que se ha visto reproducido y la contemplación directa del objeto! Me refiero naturalmente al carhpo de la pintura.

P

Esto me ha
sucedido c o n
d o s pintores
de la llamada
EScuela de París: Marc Cha- Jorge JlaD¡el Guura.
gall y Georges Rouault. Acerca
del primero yo tenía una idea
poco favorable; respecto al segundo, lo tenía colocado en un
pedestal. Ahora que los he visto
directamente pienso de muy distinta manera.
Entre las innumerables exposiciones que hay en esta ciudad se
destacaban las de estos dos pintores. Chagall presentaba una. serie de grabados para ilustrar las
fábulas de Lafontaine, cerámica
y algo de escultura. Fouault también presentaba una serie de grabados que servirían para ilustrar
su libro "MISERERE".
Nunca me ima-giné que Chagall
pudiera tener tal categoría de
pintor. Mi opinión sobre él provenía de haberlo visto únicamente a través de reproducciones. Estas nunca revelan ni siquiera la
mitad de las calidades que poseen
los cuadros. Lo be podido comprobar muchísimas veces. El conocimiento que este hombre posee de la técnica del grabado es
extraordinaria. Ha logrado equipararse a Goya en ese sentido.
Posee una riqueza de materia
inagotable. Basta estudiar un
poco detenidamente esta serie de
obras para darse perfecta cuenta
de que no se está frente a un
pintor cualquiera. A medida que
se concentra la atención crece la
admiración. De pronto, su manera de dibujar los animales revela una especie de dificultad para
realizarlos, casi podría decirse que
Je cuesta un gran trabajo dibujar. En realidad es esa falta de
preciosismo, esa especie de torpeza lo que da ese encanto. Nada
hay más lejano a un pintor fácil
que Chagall. Su sentido poético
de la pintura es el que lo hace
salvar maravillosa.mente obstáculos que parecerían infranqueables. Después del Surrealismo parecía que la pintura poseía todas
las libertades imaginables. Chagall da esa sensación. Sin embargo, qué equilibrio de luces y de
sombras! qué audacia de composición y qué abundancia de calidades! Cada centímetro de un
cuadro de este pintor está repleto de esa esencia pictórica que
continúa la línea de la gran pintura. Casi pBFece que ya se va a
terminar y resurge siempre nue•
vo y siempre atrevido. Además,
con ese sentido del humor que
posee, con ese refinamiento de lo
esencialmente plástico, su pintura se llena de propiedades que en
muy raros pintores se encuentran. Hay cuadros que casi dan
risa de tan humorísticos que son;
sin caer nunca en la caricatura.
Chagall se sostiene ma.ravillosarnente, con alardes de equilibrista, en el borde que separa los sublime de lo ridículo. ¡ Qué atrevimiento de composición y de técnica! ¡ Qué manera de dibujar a
sus personajes! El secreto de la
(Pasa a la 4' pág.)

�Página Cuatro. ,

. !,liérCOles 7 de Mayo de 1952

''VIDA UNIVERSIT~''

"VIDA UNIVERSITARIA"

Página Cinco

NC!EVOS TEXTOS DE

Sor Juana y la Compañía de Jesús
(Viene de la 3ra. Página)

rreynal, de los eclesiásticos que se movían en el Tribunal de
la Inquisición, de las religiosas, amigos del locutorio y cortesanos de Palacio.
Nada extraño deben parecer las frecuentes relaciones en
los últimos cinco mios de la vida de Sor Juana, del Padre Núiíez de Miranda, Femández de Santa Cruz y Aguiar y Seiias,
quienes, sino de cabal y recíproco entendimiento, miraban ya
con recelo la pasmosa erudición de la Monia y m constante
empeiio en las letras humanas, sin despego de las sagradas, co- ·
mo habla quedado patente en la docta apología de la Carta
Atlzenag6rica.
Monterrey, Primavera de MCMLII
Francisco M. ZERTUCHE.

Ventana de...
(viene de la 3a. pág.)

manera de componer está en su
sentido de la armonía, por lo tanto, es imposible descubrirlo. Sus
obras en cerámica, lo mismo que

sus esculturas, nos muestran aún
la vena de su inagotable lirismo.
Incansable en el trabajo, se puede comprobar que siempre busca,
con una inquietud verdaderamen1-e juvenil, nuevos valores y nuevos modos de expresión. Su pintura es y será siempre jo,·en. Se
siente que detrás de ella hay una
sangre vigorosa que corre impetuosamente alejándose de todo
manierismo o repetición.
Por el contrario, Rouault me
decepcionó profundamente. Después de haber hecho una carrera de pintor verdaderamente asombrosa y de haber revelado
una de las personalidades más
fuertes de la época, no es explitiable que Rouault haya decaído
tanto. Rouault había logrado expresarse en formas de una singu-

laridad y de una fuerza extraordinarias. Se decía de el que era
el pintor más fuerte de los últimos 50 años. Desgraciadamente
el tiempo del verbo no cambió:
"ERA". Ya no lo es. Al menos
mientras siga produciendo cosas
tan amaneradas y convencionales como estos grabados que ilustran su libro "Miserere". El sistema que este hombre encontró
para expresarse y para expresar
el moderno sentimiento religioso
era asombroso. Imposible coJlfundir a nadie con R-ouault. Las
calidades en óleo también eran
personalísimas. Su colorido, riquísimo y variado. Desgraciadamente, todas estas excelencias, al
repetirse hasta la saciedad, fueron bajando de categoría hasta
resultar empalagosas y aburridas.
Claro, descubierto el sistema, ya
se tenía, prácticamente, una máquina de hacer cuadros. Pero el
arte no perdona. Rápidamente, el
amaneramiento vino a posarse
sobre sus últimas obras, las cuales no revelan ya ninguna inquietud. Después de ver tres graba-

Se necesita la
colaboración de
los estudiantes
POR ACUERDO del Rector de la

Universidad de Nuevo León, el
Secretario, Prof. Antonio Moreno, se dirigió a todos los directores de Facultades y de la Escuela Diurna de Bachilleres, con el
fin de que hagan ver a los alumnos la necesidad de que a la mayor brevedad posible cubran en
la Tesorería de la Casa de Estudios, las cuotas escolares vencidas en vista de que es preciso solve~tar los gastos que debe satisfacer la propia Tesorería.
En- efecto, ion numerosos los
estudiantes que por una u otra
razones, han dejado de cubrir el
valor de las cuotas, cuyo monto
insignificaRte en relación con la
enseñanza que reciben, debia de
ser cubierto puntualmente.
Esta situación y la necesidad
de satisfacer las exigencias cada
vez mayores de la población escolar, justifica la campaña del
Patronato Universitario y todas
las campañas en favor de la economía universitaria.
dos de este libro ya no se desea
,,er otro más. ¡Tan similares y
poco interesantes resultan!
¡ Qué diferencias tan enor~es
entre estos dos pintores! Chagall
simboliza lo joven, lo nuevo, lo
poético, lo inagotable; Rouault,
desgraciadamente, deviene amanerado, convencional, gastado y
repetido. Casi resulta imposible
creer esto último. Es verdaderamente lastimoso.
París sigue, incansablemente,
dando a conocer tanto lo bueno
como lo malo de las últimas corrientes modernas.
París, 15 de abril de 1952.
Jorge Rangel Guerra.

En construcciones monolíticas, destinadas a resistir grandes tonelajes, ningún material de construcción responde con tanta eficacia como el CEMENTO PORTLAND.
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' LOPEZ VELARDE

QUIMICA AGRICOLA ~ A

de;

Por el Q. T. Carlos Sandoval B.

D

ESDE la aparición del DDT en_ el mercado, alrededo~de
su aplicación para la destrucción de algunos insectos,
!

do los parásitos del hombre, se han efectuado dive
brimientos que tienden a acelerar la eliminación de otros
judiciales a las plantas.
Ha sido creencia popular, sin embargo, que el DDT, el
TEPP, el Clordan, el Toxafen, el DDD Y tanta~ otras s

secticidas, son otras tantas panaceas. Nada más mexacto, ya
chas veces el agricultor desespera al ver su campo devastad&amp;
plaga que no sufre los efectos del DDT o de cualquiera otro
da. Desespera, porque tal. o cual producto o mezcla insec
cha sus cosechas. Desespera, por último, porque cree que ha
inútilmente en comprar una cosa que le ha servido de poco o
Conocemos varios factores que son interesantes al U~
una aplicación de insecticida o de una mezcla de insecticidat
los más importantes es, sin duda alguna, la .rapidez con que
liza el insecticida considerado aisladamente, pues es la m
de volatilización la que determina las propiedades protectoraa
dueto. Un insecticida que no se volatiliza no da resultados
en follajes y hojas que no son lisos como, por ejemplo, el
no hasta después de repetidas aplicaciones. Cuando el !ol!a!f
entonces es indispensable usar insecticidas poco volátiles.
En el primero de los casos mencionados en el párrafo
es decir, cuando el follaje no es liso, se aplican insectidas v
ra destruir o desalojar al insecto que se esconde en lás
hoja y, una vez desalojado o muerto, pueden aplicarse i
co o nada volátiles para proteger la planta de futuras in
Los insecticidas poco volátiles no deben aplicarse a aqu
tas que puedan servir de forraje a las vacas lecheras porque
acuerdo con experiencias hechas por el Departamento de
de los Estados Unidos, al ingerir el forraje tratado, el ins
corpora a la leche poco a poco y en cantidades muy pequefial
a largo plazo, produce desórdenes en el organismo, sobre
de los niños. Si se quiere "envenenar" una plantación de p
rrajeros, el tratamiento debe llevarse a cabo coh insecticida&amp;
te volátiles.

Del mismo modo, debe vigilarse la aplicación de insecti
antes de la cosecha. Los productos insecticidas poco o nada
por lo mismo, sumamente persistentes, son altamente inad
ra aplicarse por última vez antes de cosechar. Deben empl
que deben emplearse del todo, productos volátiles y, por lo
co persistentes. Los insecticidas que no tengan la propiedad
!izarse fácilmente tienden a permanecer en las hojas y en
de donde no es posible eliminarlos con el lavado tan elemen
les suministra al entrar al mercado y, con ese motivo, sufreit
mos vegetales una disminución notp.ble en el buen gusto
producto en sí y además, pueden ocasionar molestias a los
res.

En alguna ocasión próxima, mencionaremos los riesgos
rren los organismos que se encuentran en continuo contacto
nos insectividas debido a la toxicidad de éstos productos.

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r,o,,,en1c

PENAS dos años después de
la temprana muerte de R~ón López Velarde, ocurr1.
~ 921, lo~ amigos del poeta
~ su obra inic!an e! r escate
l
oel legado btera.r10 Y aude '"'tan a los dos libros ele vermeo e• autor pu bl"1co• en v1'd a,
50
sos ~'IGRE DEVOTA ( 1916) Y
~WBRA (1919), uno de ensaEL Mh'1UTERO (1928,) y
Y~ más tarde, otro do poemas,
SON DEL CORAZON (1982).
:Eatos cuatro libros conshtman,
b&amp;Sta 1948 aproximadamente, el
cuerpo oficial de léa ohra de. L?ó·
Velarde, E 1 fu e1 que s1rv1
bale para las antologías y
1 estudios principales 9ue !e le
dedicaron y él ostentó el titulo
d ºobra.s completas" en la' edi~n de Atenea de 1944. Bien vislas co~ no les faltó razón
1 tos editores amigos de l9s dos
libros póstumos para. formarlos
exclusivamente oon la producción
última de López Velarde: ~us ensavos más acabados y maduros y
~ poesías posteriores a ZOZO5
BRA- Conocian indudablemente la
exi8tencla de otros ensayos Y _poemas anteriores, pero sabían también que su publicación ...acaso no
añadiese mucha gloria al jerezano,
A partir de 1948, los devotos de
L6pez Velarde no se contentaron
ya con la obra conocida ,del poeta
y comenzaron a investigar y a
divulgar poemas y prosas no coleccionad0t. Antes de esa fecha,
es¡iondicamente se habían publleado, en el periódico "El Univenal" y en la revista "Pan", de
Gualajara, poemas desconocidos,
pero sin que ello mostrara más
que una curiosidad marginal. Sistemitica fué, en cambio, la de
Carlos Villegas, que durante 194~•
y UH9 recogió en la revista u Ar•
mas y Letras", de Monterrey,
treinta y dos prosas líricas, ensayos y aniculos de crítica literaria. Luego, en el número que
"Mélico en el Arte" dedicó a Ramón López Velarde (primavera
de 1949, núm. 7), se incluyeron,
junto a algunos estudios importantes, varias series de textos inédito&amp; o no coleccionados: once
poemu, ocho ensayos, ocho carta, apa&amp;rte de mapuscritos e iconografla, todo ello investigado por
I.1111 ' N&amp;yola Vázquez y Carlos
Vlllegas. El siguiente año la revista "Ariel", de Guadalajara, publicó en so n6mero '?-8 (marzojunio de 1950), cinco poemas y
cuatro prosas no coleccionados de
Upa Velarde, ambos aparecidos
origiaalmente en "El Regional",
de Goadalajara. entre 1909 y
1910. Finalmente, don Jesús Silva
Henog reprodujo en "Cuadernos
Americanos" (septiembre•octubre
de 1950, IX, 5) la serie de die·
eiocho ensayos que, bajo el rubro
de RENowm:s LIRICOS, habia

_,

;;,"°

r!

~:.S

EL "ESTUDIO BIOGRAFICO"
Además de los datos ya conoci-

"VIDA U:-IJVERSITARIA" re¡iro•
duce el presente artículo del crítico literario José Luis Manínez,
aparc~illo en el suplemento Jomi•
nical " México en la Cultura" del
dia rio capitalino "NOVEDADES",
del domingo 27 de abril.

dos, al través ele numerosos artículos, acel'ca · de la vida de López Velarde, Elena 1\-lolina ofrece
una información basta""nte completa de los antepasados y la familia del poeta y de sus estudios,
de todo lo cual ofrece los documentos almivos. Pero el resto Gel
estudio peca de una ligereza y
de una inconsistencia exasperantes. Está escrito, en general, en un
tono de frívola familiaridad, mal
enhebrando datos y anécdotas, y
sirr calar nunca en la compleja y
delicada humanidad de López Velarde-. El capítulo final, sobre la
obra poética, es un rosario de citas solo útiles para repetir los
temas más obvios, pues ni siquiera se soslayan los principales problemas que ha planteado la creación. poética del autor de ZOZOBRA. Dos frases pueden dar una
idea aproxima-da de la índole de
este estudio. Las apreciaciones
que acerca &lt;le los sentimientos del
poeta hace Elena Molina se apoyan, nos dice, en la palabra escrita, pero también en ºlo que entre líneas ha sorprendido mi intuición de mujer'\ aunque el lector no logre averiguar cuál fué
esa revelación. Y fin al m e_n te:
11
Creo que ni la vida ni la obra
de López Velarde presentan complejidades ~ayores". Lo cual explica el resto.

"POESÍAS, CARTAS, DOCUME,'l'rOS E ICONOGRAFIA"

eficazmente al progreso en el conocimiento de la obra del poeta.
No ha sido tlinguna de éstas la
conducta seguida por Elena Molina en la edición que preparó de
las poesías, prosas y cartas de
López Velarde. P ues después de
analizar sus trabajos se llega a la
conclusión de que su único criterio fué éste: publicar lo que ella
encontró hace cuatro años y lo
que quiso r eproducir de otros investigadores. Por consiguiente, la
mayor parte de los textos que
ofrece se encontraban ya divulgados y aun quedan otros que ella
decidió ar bitrariamente no recoger, Según lo precisaré en seguida.
En el volumen intituleclo: Ramón López Velarde, POESIAS,
CARTAS, DOCUMENTOS E ICONOGRAFIA se publicaron 21 poemas. De ellos, 17 habían sido ya
roproducidos: 8 por Luis Noyola
Vázquez y 5 por Carlos Villegas,
en "México en el Arte" (1949), y
4 en "Ariel" (1950), que además
publicaba otro poema'" "Del Seminario" (aparecido originalmente
en "El Regional'\ Guadalajara, 29
de junio de 1909), que falta en la
colección de Elena l\Iolina. Son
pues sólo 4 los poemas "nuevos"
que contiene el volumen.
Por otra parte, los poemas aquí
reunidos se entregan desnudos de
toda elaboración crítica., así fuera la más rudimentaria de la ordenación cronológica por fecha de
composición. Tampoco se ha hecho un cotejg entre los poemas
recogidos y los que formaron los
tres libros conocidos de López Velarde. {Tna r ey¡sión m ínima habría advertido, por ejemplo, que
"Rumbo al Olvido" és una primera versión de "Y pensar que pudimos", el poema incluido en LA
SANGRE DEVOTA; que otro tan· to ocurre con "Tus ventanas", primera versión de "Sus ventanas",
que el primero de los dos sonetos .
de "Para tus dedos ágiles y finos"
pasó con el mismo .JI0mbre a LA

Ante una situación de la obra SANGRE DEVOTA.
inédita o no coleccionada de LóA continuación de las poesías
pez Velarde, como la que antes be
descrito, me parece que las dos Elana Molina publica seis cartas
únicas conductas que correspon- -a J o s é Vill&amp;lobos F r a n c 0 1
dían a un nuevo investigador de- Eduardo J. Correa y José Juan
berían ser éstos: o bien concre- 'tablada-, un recado y dos deditarse a publicar los tedos que catorias de libros a Rafael López,
fueran novedad en el momento de de Ramón López Velarde, todo
su edición, o bien reunir todos los ello publicado aquí, que yo sepa,
materiales no coleccionados y re- por primera vez. A reserva de volproducidos con ante!ioridad jun- ver, más adelante, a destacar la
to con aquellos otros que se ofre- importancia de una de las cartas
ciesen por primera vez. De una dirigidas a Correa, quiero indicar
u otra 'manera, se contribuiría · ahora solamente que Elena l\loli-

LAS PROSAS DE LOPEZ
VELARDE
Las prosas líricas, ensayos y
artículos de crítica literaria que.
contiene el volumen intitulado
EL DON DE FEBRERO Y
OTRAS PROSAS, de Ramón 1.6pez Velarde, se encuentran en
una situación semejante a las poesías. En efecto, de los 90 textos,
teóri.l'.!amente no coleccionados ni
r eproducidos, que incluye, 59 ya
habían sido reproducidos, a saber:
3 en "Ariel''i de Guadalajara (septiembre-octubre de 1949, núm. 4-),
32 en uArm.as y Letras", de l\.lont errey (1948-19-19); 16 en "Cua-dernos Americanos" (septiembreoctubre de 1950, IX, S) :r 8 en
ul\Iéxico en el Arte" (1949, 7).
"Cuadernos Atnerica.nos''i reproducía, además, una prosa, uAque)
die.", previamente divulgada en
"Ariel", e incluia, también, otra.,
"Hoja de Otoño", omitida en la
colección de Elena Molina. Y, lo
mismo que en el caso de las poesías. la señorita 1\lolina no se tomó el trabajo de aclarar que
"Clara Nevares" es un primer esbozo- de "Fresnos y Alamos", de
EL l\mTf.JTERO, y que usaturnino Herrán" lo es de la "Oración
Fúnebre''i del mismo libro.
Quería desembarazarme de todas estas enojosas minucias antel
de entrar a la consideración interna de las muchas bellezas y revelaciones q u e contienen estos
textos nuevos de López Ye-larde-,
hayan sido descubiertos por quien
fuere. A ello vohrer emos en la
próxima crónica.

-

presentación de la Universidad' de
Nuevo León y de la Facultad de

tra Casa de Estudios, cele-

Medicina, al IV Congreso Naclo~
nal de Pediatría, que se efectuó
en San Luis Potosi.

b~da el pasado viernes, los ConseJeros acordaron:
l.~ooperar con $1,500.00 con
la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografla y Estadistica para s~fragar los gastos de la ~elebraqpn del X Aniversario de su
fundación, que se iniciará el 17
de mayo próximo, y durante la
habrá_ u_na Exposición HisEs-

J,- A petición del Arq. Joa:Ul A. Mora, Director de la Fa-

brótad de Arquitectura, se nomrat Profes()r de Concreto y Labo-

81/UNA

Asi andaban, a pasos seguros y
pacíficos, los tratos con la poste•
ridad de nuestro poeta entrañable, hasta la aparición de Elena
l\1olina. Con el ánimo de preparar una tesis para su graduación
universitaria, la señorita Molina
se dió a curiosear la vida y 1-0s
papeles de López Velarde y aun a
recorrer aquellos lugares en que
dejó sus rastros. Hizo peregrinas
investigaciones estadísticas y psicológicasi que al fin plausible,
m ente desechó, y pudo allegarse
una copia considerable de textos
in éditos o no coleccionados y de
documentos relativos al poeta.
Pero mientras ella preparaba sus
papeles, investiga.dores más activos publicaban los textos antes
descritos ( en "Armas y Letras",
"México en el Arte'\ "Ariel" y
"Cuadernos Americanos"). Ella
no quiso darse por enterada sino
por robada, ignorante de la ética
y objetivos de la investigación, y
logró convencer a la Imprenta
Universitaria de que editara su
trabajo, tres volúmenes harto desiguales de lo mismo, cuyos títulos son: RAMON LOPEZ VELARDE, ESTUDIO BIOGRAFICO, por Elena l\lolina Ortega;
Ramón López Velarde, POESIAS,
CARTAS, DOCUMENTOS E ICONOGRAFIA, Prólogo y recopilaclón de E. l\I. O.; y Ramón López
'Velarde, EL DON DE FEBRERO
Y OTRAS PROSAS, Prólogo y
recopilación de E. M. O., todos
fechados en 1952.
Es posible explicarse, en principio, la decisión de la Universidad de México de publicar estos
textos "nuevos" de López Velarde
y aun su apéndice biográfico, pues
sea la que fuere la calidad de la
investigación, ella ofrecía un indudable interés. Y no hubiese sido
fácil, por otra parte, persuadir a
la señorita Molina de que sometiese sus textos a una ·elaboración
y a un rigor crítico, y menos aún
que reescribiese su clesproporcionado estudio. Pero si la Imprenta
Úniversitaria hizo bien en ~itar
textos ·de y acerca de López Velarde, es necesario, tanto como
disfrutar de belleza de algunos de
esos textos y analizar su significación, examinar con objetividad
la índole y los métodos del trabajo de Elena Molina.

URANTE la sesión del Con-

O

MONTERREY, N. L, MEX.

INTERVIENE ELENA MOLINA

. sejo Universitario de nues-

D

cuela Normal, un ciclo de conferen~as sobre Historia Regional y
~bl~mente la asistencia de con~
renc1antes capitalinos.

APARTADO No. 3,92

Por JOSE LUIS l\lARTINEZ

-publi,cado López Velarde, en 1913,
en "El Eco de San Luis".

ACUERDOS DE LA ULTIMA REUNION
DEL H. CONSEJO UNIVERSITARIO

~galrtca Y Bibliográfica en la

S. A.

=---L_a
__
~_i_d_a_·_L_i_t_e_~-o_r_i_a_____!J

na, siguiendo un criterio diverso
al del resto &lt;le su trabajo, no incorporó en el caso de las cartas
las que habían sido publicadas por
Noyola Vázquez en "México en el
Arte" : 7 car tas a Margarita González, de 1920, y una carta de Ramón López Velarde a sus padres,
en 1'896, cuando contaba oche
años. Por otra parte, está concorde con la ineptitud general que
&lt;lomina la investigación la forma
de presentar las que supongo dedicatorias de libros, pues el lector
debe- adivinar que lo son y no
puede saber qué dedicaban.
La iconografía es la más completa y ordenada presentada hasta &amp;hora, y ofrece la novedad
de incluir retratos de ''Fuensanta", Josefa de los Ríos. Cuando se
preparaba, en 194', el número de
homenaje a López Velarde de la
r evista "El Hijo Pródigo", sus re;
dactores disponían de retratos de
"Fuensanta'\ mas eran tan deprímentes que Xavier Villaurrutia, con un criterio que comparto, prefirió ocultarlos por motivos estéticos. Pero ahora que Elena l\lolina los ha divulgado ya no
cabe más que imaginar en Josefa
&lt;le los Rios bellezas secretas que
la fotografía traicionó o aceptar
el poder milagroso de la ' 4cristalización" del amor y de la poesía.

t1ezºm al maestr? Ricardo Melén"¡'&amp;,• Y 4o. años.
. ___:

la sit nolzsa, a fm de normaliEar
~d
n de alumnos irregula3

auto El Dr. Hernán Madero fué

rizado para que llevara la re-·

4.- Se acordó favorablemente
el permiso que por un año solicitó el Dr. Humberto 'Ruiz Schu-

bert, para separarse de sus cátedras en la Facultad de Medicina
de Nuevo León y la Escuela de
Enfermería y Obstetricia de nuestra Casa de Estudios, debido a
que recibirá un curso de especialización .en los Estados Unidos.

5.- Quedó enterado el &lt;;:onsejo
Universitario de que los Jóvenes
Noé G. Elizondo y César H. So-

lís, son representantes de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Ingeniería para el período
de 1952-1954, según lo comunicaron César Lazo Hinojosa y Arturo Caballero del Angel, Presidente y Secretado, respectivamente,
de dicha Sociedad Estudiantil.

~

• Nuestro Departamento Técnico

de nuestros producto, que

está a su d.isposición para cualquitr
consulta que se le oÍre"U"a,

• Pídanos
1

presupunlos

de J. Secretario de
la Economia Nacional y adem.la las e,pealic.aone,
,alisÍaccn las nomw

de la A. S. T. M. SocredaJ Americana para Pm,b.s de M,,.nala,

t!ia.~ Je tlR/VlO ~, (la¡¡¡, t k ~ . s. tl
Dfl[lNA DE VENTA! EN MEXl[O. BIILDERAl iiB · A?ARTADD 1336 • f,\BAl[Al EN MONTERREY, N. l : APARTADO 206

---------- ---- -- - ------

I

�ON·(lfN(IA·[UlTURA

1

r

COLABORACION DEL l. DE l. C. DE LA U.N. L.
d

1

'

)

-

UNIVERSIDAD

t

Por el DR. ROBERTO AGRAMONTE Y PICHARDO.
LA UNIVERSIDAD COMO SABER

L
.

una madre generosa, de la que
na de Protección a la Na- nos sentimos orgullosos, y a la que
_
turaleza (afiliada a 1 a debemos gratitud.
Es necesario evitar, por incomUnión Internationale pour la Protection de la Nature, con sede en prensión o negligencia, disminuir
Bruselas, Bélgica) ha preparado su valor ó alterar su belleza. Por
esta lección. Destinada a las es- ejemplo, agotando la fertilidad
ruelas primarias de la República de la tierra, destruyendo los bosi1exicana, forma parte de una ques, arrancando las flores silcampaña mundial iniciada por la vestres, matando a los pájaros u
U.I.P.N. y desarrollada bajo los otros animales del campo, ensuauspicios de la U.N.E.S.C.0. Lec- ciando las aguas de los arroyos,
ciones semejantes circulan ya, o o afeando con papeles y despercircularan pronto en otros países, dicios los bellos sitios aprovechacon miras a lograr que los futu- dos para un paseo campestre.
Desde pequeño, el hombre deros ciudadanos del mundo se conviertan en defensores' conscien- be aprender que su madre la Naturaleza lo nutre, lo viste, le prdtes de la Naturaleza.
'
La Secretaría de Educación Pú- porciona las ,nás diversas riqueblica se ha interesado vivamente zas. Y que hay que evitar que, por
en la idea, brindando el apoyo ne- igflorancia o aescuido, el hombre
cesario para llevarla a cabo, y empobrezca a su madre. Porque
disponiendo que la presente lec- si ésta pierde sus riquezas, sus
ción se desarrolle en todas las es- hijos serán las primeras víctimas,
cuelas primarias de la República. y se debatirán en las garras de
Claro está que conceptos tan la miseria.
Si nosotros disfrutamos hoy de
amplios como los de la protección
a la Naturaleza no podrán ago- todos esos beneficios de la Natutarse en una sola lección, ni tan raleza, debemos estar agradecidos
siquiera en un sólo curso; cada a nuestros antepasados que no
día y cada oportunidad, durante destruyeron las riquezas. naturatoda la vida escolar, deberán ser les, condenándonos a la pob:i;eza o
aprovechados por un maestro en- a la muerte. Y es por e1lo que tetusiasta y capaz para inculcar ~n nemos también la obligación de
sus alumnos estas ideas básicas, legar esos recursos a nuestros hiy crear así actitudes permanen- jos.
Los hombres poseen cada día
tes y fecundas de amor y respeto
más elementos técnicos que les
hacia la Naturaleza.
El presente texto, elaborado con permiten obtener -mayor cantidad
el mejor y más sincero deseo de de recursos naturales, pero que al
colaborar con los maestros mexi- mismo tiempo son más peligrosos
canos en su noble tarea, ofrece en su empleo. Un agricultor, un
algunas ideas básicas sobre el explotador forestal, un cazador o
complejo e importante problema un pescador, tienen hoy en sus
de proteger los recursos natura- manos instrumentos con que no
les de toda índole. Pero los ma- soñaron sus· abuelos, armas podeestros deberán considerarlo sólo rosas con las que aumentan su recomo un material auxiliar, que colección de productos y gracias
habrán de completar y desarrollar a las cuales puede haber abut\siguiendo su propia iniciativa y, dancia en las sociedades humasobre todo, ligándolo a las con- nas. Pero si- no se emplean prudiciones de los alumnos y a las dente y sabiamente, pueden tampeculiaridades del medio donde se bién causar. daños irreparables.
Por eso es que hoy, más que ayer,
encuentra la escuela.
es indispensable tomar medidas
de protección de la Naturaleza.
MOTIVACION
Por otra parte, a pesar de las
Para motivar esta lección puede usarse algún hecho circunstan- guerras y catástrofes de tod~ ínc:al; por ejemplo, en las escue- dole, el número de habitantes de
las del campo la época de la siem- la Tierra crece continuamente.
Cada censo que se levanta
bra o de la cosecha; y en las urbanas, alguna noticia perio~sti- muestra que han aumentado
ca referente a la abundancia o nuestros semejantes. En conseescasez de productos agrícolas, a cuencia, los productos de la Naalguna veda forestal, u otra cosa turaleza deben repartirse entre
por el estilo. En unos y otros plan- mayor número de gentes.
Según los conocedores de estas
teles, algún acontecimien~o extraordinario y de resonancia, co- cuestiones, cada día que pasa
mo una inundación o una sequía aumenta en 50,000 personas el
prolongada, darán tema suficien- número que es menester alojar y
te para centrar la atención de los nutrir. Y por grande que sea
nuestro globo, este crecimiento
niños sobre estas cuesttiones.
Igualmente eficaz para desper- enorme origina múltiples probletar su interés, será un interroga- mas.
torio con preguntas como éstas:
No todos los países, claro está,
¿de qué está .hec~a tu casa? ¿po- aumentan en la misma propordrías vivir sin agua para beber?. ción. Algunos lo hacen lentamen¿qué comiste hoy?, ¿de qué es- te, y otros parecen casi estacionatán hechos tus vestidos?, ¿ qué be- dos. Pero entre nosotros el proneficios derivas de los árboles del blema es muy serio. México es
bosque? Y después de obte_ner las uno de los países cuya población
respuestas, explicarles que esos aumenta más rápidamente, y si
productos, y en general todo lo no tomamos medidas al respecto,
que necesita el hombre para su pronto esa creciente población no
vida, provienen de la Natu~ale- tendrá lo necesario para vivir.
za la cual nos los proporciona
Se calcula que en la actualidad
co~ mano generosa si sabe~~s la población de nuestro país es
tratarla; pero que ~i no los ubh- alrededor de 25.000,000, y se nota
zamos razonablemente, ~e.abare.- en su ritmo un acelerado crecimes por destruirlos, ongmando miento. Mientras en el período
así la miseria.
comprendido de 1930 a 1940, la
población de los Estados Unidos
DESARROLLO
aumentó apen¡¡s un 7.2%, la de
Todo se lo debemos.ª la N~tu- nuestra República lo hizo en naraleza: alimento, vestido, abrigo, da mena. que el 18.7%.
protección contra los elementos,
Pódemos estar · orgullosos de
ejercicio higiénico para n_uestro
este
aumento de nuestra poblacuerpo y campo para satisfacer
porque aunque en algo pu~nuestros anhelos estéticos. Hemos ción,
de amarla pues, como se arna a de haberse originado en moviA ASOCIACION Mexica-

"VIDA UNIVERSITARIA"

!MACEN DE LA

mf¿Jb del íJr. E ;fguirlJ! l¾queño.

LA NATURALEZA.
ORIGEN DE NUESTRAS RIQUEZAS.
A LOS MAESTROS.

·L

Mlércole, 7 de Mayo de 1952

''VIDA UNIVERSITARIA"

Página Seis.

A ESENCIA de la Universidad -lo .que impide que ella sea
mue~te anímica- contiene cuatro pred~cados : primero, la Uniyenidad es saber; segundo, la Universidad es cultura; tercero,
la lJnivenidad es tenacidad; cuarto, la Universidad es Vida o forma
cosubstancial •de la vida.
La Universidad es saber. Saber no
es saber muchas cosas ni poseer
muchos datos de las cosas, ser erudito, sino tener una comprensión
viva de las cosas, pues se puede
saber muchas cosas y no comprender nada. Sabio es por eso el emo"tivo · profundo.
Saber es haber digerido y vivido
tan bien un caudal de conocimientos o doctrinas,. que se llega a ignorar las fuentes de donde procede
ese saber, que, por habeíse tamizado tanto, se ha convertido en un
saber-experiencia.
Sabe, es estar tan bien orientado en
el mundo de las ideas y en el de la
Póriico de la Univmidad de Nuevo Le6n.
l"d d
1
be
rea 1 a , que e que posee ese sa r
posee con él un método superior y propio de intuir el sentido de las
cosas -saber de sentido-.
Saber es poseer, como efecto de procesos vividos, un conjunto de verdades acerca de la naturaleza humana; es poseer una fjlosofía de la
vida, pues todo individuo, para merecer el nombre de persona,
ha de tener una filosofía propia, por modesta que sea, y con ello
le basta, pues, como dijo Hegel, "el que posee una filosofía las
pos« todas"'.
Saber es un saber del no saber.
Pero el saber no es una propiedad meramente dianoética sino también
ética. Ser sabio es saber elegir el camino que lleva al hombre a la
paz interior; a la ausencia de contradicción consigo mismo, a la
plena unidad de su vida, aunque por ese camino encuentre un
positivo padecer. Si Einstein y Freud sólo fueran sabios porque
saben cosas, poca sabiduría tendrían. Son sabios porque saben
pa~cer en el ~entro mismo de su existencia, saben que l:1; existencia del grande hombre es angustia y es tanto más dignificada.,
cuanto se sabe ser superior a las circunstancias que tratan de inva~
lidar la esencia del sabio.
El sa~r uniYersitllrio es la suma de los saberes individuales que son
vectores de ese saber total. Se trata, en suma, de un saber que es
fuente de derecho de toda actuación inteligente de la sociedad para
la cual la Universidad vive vinculatoriamente y en común. Es un
saber acumulado por el aporte sucesivo generacional y por el aporte
de la generación viviente, en cuanto· interpreta fielmente a su medio y a su tiempo.
.

•

L.
EL CONTINGENTE MILITARIZADO de la Escuela de Bachilleres de la (!niversidad_ de NIIOft ¡.._
desfilando en la. parada militar que recorrió las principales arterias de la ciudad, el ~a? de_~•
ocasión de la celebración del XC aniversario de la Victoria. Mexicana sobre el eJérc1to ID-,
la ciudad de Puebla, el año de 1862.

mientas migratorios, seguramente en su mayor parte obedeció a
una disminución en la mortalidad, especialmente entre "'l.os niños, debido a las mejores condiciones de vida que se han logrado para los mexicanos, gracias a
}.os progresos de la higiene pública y a la extensión de la atención
médica por parte del Estado, así
como a la disminución constante
del analfabetismo, y la elevación
general del nivel cultural del pueblo por la acCión educativa.
Pero al considerar lo anterior,
no hay q,ue olvidar la cantidad
de tierra y agua disponibles en
nuestra patria, para alimentar a
una población cada día mayor.
Nos vanagloriamos de que la extensión nacional es nada menos
que dos millones de kilómetros
cuadrados; pero frecuentemente
olvidamos que las montañas ocupan las dos terceras partes de esta gran extensión, sin posibilidades de destinarlas a cultivos agrícolas. El resto de las tierras son
más o menos onduladas, a pesar
de lo cual se les cultiva, y apenas
un 8% de la superficie general
del país es de terreno plano.
Y como si ésto fuera poco, tenemos también que hacer frente
a la grave carencia de agua. Con
excepción de una región verdaderamente húmeda en el sureste,
una faja semihúmeda en la costa
del golfo y otra mucho más pequeña en la parte central de la
del pacífico, el resto de nuestro
país, precisamente donde está
concentrada la mayor parte de los
habitantes, es tan escasa en agua
que sus tierras se clasifican en la
categoría de áridas o semiáridas.
Según las estimaciones de la Secos apenas existen en el país ...
1,500,000 hectáreas susceptibles d_e
cultivo con provecho, · sm neces1. dad de riego; otros 2.000,000 de
hectáreas en zonas semihúmedas
que pueden también cultivarse
con provecho, aunque eventualmente también requieran riego.
Además, con el agua disponible,
(Pasa a la 7a. Pág.)

HOJALAT
YLAMIN

Roberto Agramonte y Pichardo.

S. A.

ERRATA NOTABLE
~n la introducción de la Sección lmagen de Ja Universidad del número
antenor,. en la novena línea, dice: Raúl Rangel Frías, retraídas tantas veces
al CS!Udt.antado; debe decir: Raúl Rangel Frías, reiteradas tantas veces al

o-

~ntado.

LAMINA
,.

GALLETAS

·oE TODAS
CLASES YMEDIDAS
-0-

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¡El Mejor Mimento
Para la Familia!

1

MONTERREY, N. L.

Fábrica de Galletas y Pastas

'~ MARTINEZ " , S. A.

Página Siete

Educación.

•

(Viene de la 6~ pág.)

siempre que se construyan las
obras necesarias para aprovecharlas, shía posible regar otros
5.000,000 de hectáreas. El r~~t¿
del país, capaz ·sólo de cultivos de
temporal, tiene lluvias tan escasas o aleatorias, que muy pocos
son sus rendimientos.
Vemos pues hasta donde nos
lleva la escasez de agua y tierra
Y cómo, en consecuencia, tenemos que luchar al máximo para
conservarlas y aprovecharlas debidamente, pues cualquier dlsminución en las mismas nos acerca a la miseria .
Somos en efecto un país de
gran extensión· territorial. Pero
ésta no está de acuerdo con el
área cultivada que apenas asciende al 7% del total; ffiientras que
naciones europeas, de extensión
relativamente pequeña como Italia, Alemania o Francia, tienen
bajo cultivo más del 40% de su
superficie.
Si bien es cierto que los productos básicos para nuestra na·ción los obtenemos de los cultivos
agrícolas, no es menos cierto que
los bosques nos brindan también
grandes riquezas, a la vez que
nos ayudan a proteger otras riquezas básicas. Efectivamente,
son los bosques los que defien~en
el suelo de las montañas contra
la erosión; son los que regulan el
escurrimiento del agua pluvial,
haciendo que vaya a alimentar
los manantiales cristalinos de donde nacen arroyos y ríos; son los
~que sirven de morada a infinidad
de animales silvestres.
Originalmente nuestro país contó con bosques frondosos y lozanos. Algunos 'especialistas han calculado; antes de la llegada de los
españoles, las superficies forestales de México tenían una extensión no menos de- 100.000,000 de
hectáreas, y la Situación seguía
muy favorable cuando Humboldt
visitó la Nueva España; pues calculaba que del 40 al 50% de la
superficie del país estaba cubierta de bosques susceptibles de ser
explotados. Hoy, después de siglo
y medio de aquella apreciación;
las talas inmoderadas, las rozas y
los incendios forestales, han reducido la superficie boscosa de nuestra patria apenas a un 10% de la
extensión total de la República.
Y frente a eSte panorama desconsolador de escasez de unos recursos naturales y de disminución
incesantes de otros, nuestra población aumenta sin césar, y cada día la destrucción de los recursos naturales es mayor.
Sin embargo; para comprender
adecuadamente estos problemas,
es menester diferenciar los recursos naturales que hay en la
\. naturaleza.
Unos, como el fierro, el carbón
o el petróleo existen en cantidades fijas, y no son capaces de reproducirse; otros, como el algodón o el maís, la carne o la lana,
son capaces y reproducirse, porque los producen animales y vegetales.
•
En las minas hay aún enormes
reservas de minerales utilizables
por el hombre, y e,xisten también
otras reservas que no han !ido
aún descubiertas y que en consecuencia se mantienen intactas.
Los gobernantes, los ingenieros,
los responsables de esas minas,
se ocupan de extraer esos minerales en la forma más productiva posible, para aprovecharlos•
después en el mayor beneficio colectivo. Poco es lo que podría hacerse para modificar la sltuación
al respecto, y en consecuencia,
esos recursos no deben preocuparnos demasiado.
Pero los otros recursos, los de
origen animal y vegetal, los renovables como también se les llama por esa capacidad que tienen
para reproducirse, presentan problemas ·muy diferentes.
Cuando el hombre explota correctamente sus tierras agrícolas
o los pastizales donde se alitnenta el ganado, cuando aprovecha
prudentemente los recursos forestales; cuando practica con moderación la caza y la pesca respe-

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tanda las leyes, podrá no sólo continuar disfrutando indefinidamente de esos beneficios, sino que en
ocasiones logrará aumentar la

cantidad de productos aprovechados; sino comprometer el futuro
de sus explotaciones.
(Continuará)

�Página Ocho.

"VIDA UNIVERSITARIA"

de Mayo de 1952
?,llértO1es 7

IV CONGRESO INTERAMERICANO DE
CARDIOLOGIA, EN LA REP. ARGENTINA
EL PRIMERO al día siete
de septiembre próximo, se
efectuará en la ciudad de
Buenos Aires, Argentina, el IV
Congreso Interamericano de Caroiología, organizado por la Sociedad Argentina de Cardiología con
el Patrocinio de la Sociedad Interamericana de. Cardiología y bajo los auspicios del Gobierno de

D

aquella nación hermana. Al fren-

te de la Delegación Mexicana irá
el maestro Dr. Ignacio Chávez.
El programa preliminar que se
ha formulado sobre este evento

internacional, es el siguiente:
1.- La Sesión de Apertura del
Congreso tendrá lugar el domingo 31 de agosto de 1952, a las 9
horas, y estará reservada a los
discursos oficiales de bienvenida.
Las sesiones científicas se realizarán de 9 a 12 y de 14.30 a las
18.30 horas, desde el lo. hasta el

....."'

6 de septiembre. Sólo podrán par. ticipar de las mismas los miembros del Congreso que se identificarán por sus insignias.
2.- Podrán participar del Congreso como Miembros Titulares
todas las personas que se interesen por la Cardiologia, siendo
único requisito para solicitar su
inscripción tener título universi:
tario habilitante. Los Miembros
Titulares designados como Delegados o Representantes de Sociedades de Cardiología o del Gobierno de cada país, serán considerados Delegados Oficiales, después de ser aprobado su nombramiento por las autoridades del
Congreso. Los miembros podrán
concurrir acompañados por sus
parientes más cercanos, los que
se r á n considerados Miembros
Adherentes.
3.- Los que deseen participar

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Conferencias del Doctor
Niceto Alcalá Zamora
Castillo

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Por qué será que también en Marrakech, del~~ NorAfrica como en Monterrey y como en Mex1co entero ~odo mundo toma "Coca-Cola". ¿Por qué

'

del Congreso deberán enviar su
adhesión a la Secretaria del Congreso antes del lo. de abril de
1952, 'llenando para ello la Solicitud de Inscripción. El derecho
de inscripcin será de 250 Pes~s
argentinos, para los Miembros Titulares y 100 Pesos argentin&lt;1s para los Miembros Adherentes J.
deberá ser abonado, de ser posible, al enviarse la Solicitud de
Inscripci.Qn,
4.- Se tratB¡rán todos los temas relacionados con el aparato
cardiovascular y no habrá relatos especiales. Cada miembro p~drá enviar el númerc de comunicaciones que dE.sei.!, pero sólo podrán ser leidas una o dos. El comunicante dispondrá de 15 minutos de tiempo ¡,ara exponer su
comunicación (comp1·endidas las
proyecciones o filrns cinematográficos). Los que int~rvengan en la
discusión podrán hablar durante
un máximo de treS minutos deberán enviar un resumen de cada
trabajo, que no exceda de 200 palabras, escrito si fuera posible en
español o portugués y en inglés.
~En caso contrario podrá ser redactado en la lengua original del
autor). Dichos resúmenes serán
remitidos a la respect:iva Sociedad de Cardiología (o directamente a la Secretaria del Congreso,. si no hubiera en el pQ.is
Sociedad de Cardiología), antes
del lo. de abril de 1952. Se podrán
proyectar láminas epidiascópicas
y diapositivos de 5 x 5 cm. y 8.5
x 10 cm., así' como films de 8 milímetros y 16 mm.
5.- Serán idiomas oficiales del
Congreso, el español, el portugués
y el inglés. En las sesiones cientificas habrá traductores para facilitar la discusión.
6.- Durante la semana del
Congreso los Miembros Tiiulares
y Adherentes serán invitados a
un banquete, una velada teatral,
un paseo y comida criolla en las
islas del Delta del _Paraná y una
fiesta campestre con espectáculos
del folklore nacional.
Habrá una Comisión de Damas
encargadas de recibir y atender
a las parientas de los Congresistas y se organizarán paseos por
los alrededores de la ciuda,d, visitas a museos y monumentos y
exhibiciones de modas.
Terminado el Congreso, se organizarán visitas al conocido Balneario de Mar del Plata con su
famoso Casino, o a las hermosas
regiones de los Lagos del Sur, o
a las Cataratas del Iguazú.
El Comité Organizador del Congreso está integrado por el señor
Dr. Pedro Cossío, como Presidente; como Vicepresidentes, los doctores Eduardo Braun Menéndez.
Carlos Rodríguez, Alberto C. Taquini y Roberto Vedoya; como
Secretario, los doctores Blas Moia
y Juan- C. Etchevés; como Tesorero el Dr. Jorge González Videla; como Protesorero, el Dr. Isaac Berconsky, y como Vocales,
los doctores F. P. Arrighi, León
dé Soldati, L. González Sabathié,
l. Maldonado Allende y Manuel
R. Malinow.

'

sera, . . ..

CINCO conferencias ven d r á a
sustentar el Dr. Niceto Alcalá
Zamora Castillo, quien ha aceptado formar parte d~l personal
docente de la Escuela de Verano
en su Séptima Anualidad.
Informa el Dr..., Zamora Castillo que las cinco lecciones que
vendrá a impartir dentro de la
nueva Sección de Ciencias Jurídicas, se desarrollarán del 18 al
22 de agosto próximo, bajo el titulo: "Función y Repercusiones
Sociales del Proceso".

"VIDA UNIVERSITARIA"

Página Nueve

-fué Conmemorado el XC Aniversario de la Histórica Batalla de Puebla
FABRICA DE JABON

LAREINERAJ
S. A.
Apartado No. 1 -- Monterrey,

Fabricantes de los Famosos
Jabones:

e

apropiada solemnidad
fué conmemorado el cll_a
·neo del actual el XC Amrsarlc,O de la Histórica Batalla
.e
Mayo de 1862, fecha en
del 5 d°ubrieron de gloria las arque se ~xicanas en una acción
m~ó~ca que fué dirigida por el
pa ral don Ignacio Zaragoza ..
acto de p:of~ndo contemclvtco y patriótico fué orga:..do por las Autoridades Municipales de la localidad, con la
boraclón del Gobierno del
;!do y las Militares de la VII
1.ona Militar.
Uno de los números del prografué el desfile de una columna
~ en la que participaron contingentes militarizados, grupos ~e
charros. estudiantes de la Umrs!dad de Nuevo León, Escuelas
:Cundarias y Oficiales de Instrucción Primaria, cadete~ de la
Escuela Náutica de Tamp,co, Colegios particulares y otras agrupaciones, llevando al fre nte sus
bandas de guerra y sus estandartes y Banderas debidamente escoltadas.
.
Después de recorrer varias calles de la ciudad se concentraron
OS

Ge:.e

en la plaza Zaragoza, donde bajo
la presidencia del Gobernador del
Estado, Comandante de la IX
Región Militar, Presidente Municipal y representantes del Congreso, Poder Judicial y Cabildo
de la ciudad, se desarrolló el programa preparado para el efecto.
El Prof. Timoteo L. Hernández,
miembro de la Sociedad de Geografia e Historia de Nuevo León,
dió lectura a una semblanza biográfica del Gral. Zaragoza, refiriendo numerosos e interesantes
detalles patrióticos contenidos en
el "parte" que rindió después de
la gloriosa batalla del 5 de Mayo
en los fuertes de Guadalupe y
Loreto.
Relevante participación en este
acto tuvo el Orfeón de la Escuela
de Música de la Universidad de
Nuevo León, cuyos integrantes
bajo la dirección del Prof. Josemaria Luján, cantaron "Las Golondrinas" y "Guadalajara11 1 siendo calurosamente aplaudidos por
la emotividad y magnifica coordinación que demostraron en todos y cada uno de los pasajes de
las canciones mexicanas que interpretaron.

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También el señor Jesús Ma.
Alarcón, con su declamación Pasó la Bandera", fué muy aplaudido, lo mismo que el Teniente
Efraín García Núñez, que en representación de las Autoridades
Militares expuso la conducta
ejemplar de los Generales Zaragoza, Negrete, Berriozábal, La11

madrid, Díaz y otros que participaron en aquella gloriosa acción
guerrera.
El Lic. Julio Canseco, graduado
en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Nuevo León, pro-

nunció una breve exaltación patriótica en nombre de las Autoridades Civiles, que le fué aplaudida por su elocuencia y entusiasmo patrióticos.

Aseguradora del Norte, S. A.
Escobedo 740 Sur

EPISTOLARIO ·

Apartado 944

MONTERREY, N. L.

(Viene de la 3ra. Página)

todos: Tenemos derecho a vivir,
primero; y a ser felices, después,
por ley natural y por instinto. En
lo tienen todo y otros no tienen
lo ttienen todo y ot ros no tienen
nada; y no porque no pongan los
medios para ello sino porque _el
estado actual de las cosas cierra
las puertas de la actividad y a
las aspiraciones legítimas. Como
dijo el poeta: Abajo todo esfuer~
zo se maldice"; hay que hacer de
modo que no sea así.

La Primera Compañía de

11

Hay un camino por donde se va
al bienestar y ese camino se encuentra obstruido muchas veces
por unos cuantos semejantes, al
parecer nada más armados con
el derecho escrito en los códigos
y con la tradición escrita también
en las conciencias.

Seguros Contra Incendio
establecida en el Norte de México
(Autorinci6n de la Comisi6n Nacional de Seguros, Oficio 242, Exp. 733. 1/630)

El obstáculo es débil. Como un
hombre domina al bruto por el
predominio que la inteligencia le
dá, unos cuantos privilegiados do~
minan a una multitud de oprimi•
dos porque antes tuvieron la precaución de mantenerla en la ignorancia.
El dia en que la muchedumbre
despierte deveras y vea claramente toda la infamia que siglo a siglo se ha acumulado sobre los pobres numeres.os; el día
que vean sus ojos que la esclavitud subsiste modificada, que las
cadenas no se han roto sino aparentemente y que ella ~s la fuente de toda la fuerza y cimiento
en que deScansan esa ley y esa
justicia que la oprimen, volviendo a la razón las destruirá con
su robusta mano, pan; que ~n
nuevo orden y una nueva sociedad surjan de entre esta vieja y
mal organizada entidad social.
Si el general orna su frente
con laureles es por el esfuerzo
del soldado; si las decisiones del
juez y el gobernante tienen algún
valor y seriedad, es porque tras
ellos está la masa de ciudadanos
que los sostiene .

Esperar que los de arriba, los
que mandan y se benefician sean
los creadores de una nueva justicia, y como nueva más próxima
a la vérdader a, es un absurdo,
porque para ellos sería el suicidio de su egoismo y el egoísmo no
se suicida nunca.

Exclusivamente

Primero fueron dueños del
mundo los sacerdotes, los guerreros luego y después los ricos y
explotadores; va a venir el tiempo de que ese predominio de los
pocos acabe y que los de abajo
asciendan.

Tabacos
'

Sólo habrá justicia completa
cuando sea creada por todos la
justicia.

...

IMPORTADOS
•

El porvenir se anuncia y quiero que seas obrero del porvenir;
de los que con su brazo y con su
inteligencia funden la verdadera
sociedad.
(Pasa a la 12• pág.)

Participé Ud. en el Grandioso Sorteo de

Tostadores MONTERREY,
S. A.
Canjeando sus Envolturas del delicioso Café KCero, por boletos para el Sorteo de 1 Automóvil
De Soto 1,952 y 49 magníficos premios más, en
Septiembre de este año.
CALENDARIO CIVICO.

La Bandera Nacional debe izarse a toda asta en los Edificios Públicos.
Mayo 8.-

Aniversario del na-

cimiento del Cura Miguel Hidalgo y Costilla, iniciador de la Independencia de México. (1753.)
De&lt;reto de 18 de abril de 1873.
Mayo 15.- Aniv.ersario de la

toma de Querétaro en 1867.

�Página Diez

!,IJérCOles 7 de Mll)'O de 1952

"VIDA UNIVERSITARIA"

"VIDA UNIVERSITARIA"

Página Once

TORNEO ATLETICO ENTRE TEC Y UN
Se efectuará los días trece y catorce
del presente mes en el
Estadio Tecnológico
L PROFESOR Alberto Nájera Hernández y el profesor Ornar Rendón, entrenadores de los equipos Atléticos
de la Universidad y del Instituto
Tecnológico, respectivamente, acordaron, con la aceptación de
sus respectivos jefes, llevar a cabo· un dual meet entre los tims
Universidad y Tecnológico, que
se efectuará los días 13 y 14 del
presente, bajo las siguientes bases y horarios de las pruebas.
La finalidad de ese encuentro
es el fomento del Atletismo entre
el estudiantado de la Universidad
y del Tecnológico.
Estas competencias se efectuarán en el Estadio del Tecnológico, como antes se dijo, los días 13
y 14 de Mayo, a las 18 horas.
Los eventos que forman el programa son:- 100, 200, 400, 800;
110 metros con vallas y 200 metros con vallas. Saltos de altura,
longitud, triple y garrocha. Lanzarrtiento de bala. disco y jabalina
Relevos de 4 x 100;4 X 200;5 X
400 y 4 X 800.
El cómputo de puntos para obtener el trofeo para el mejor
equipo se hará asi:
En evento individuales.
ler. Lugar, 8 puntos, 2o. lugar,
6 puntos. 3er. lugar, 4 puntos.
4o. lugar, 2 puntos.
En carreras de relevos:
ler. lugar, 16 puntos. 2o. lugar, 12 puntos.
Es requisito indispensable para representar un equipo ser estudiante y representar a su Escuela. En caso de que un competidor no compla con esta cláusula, su actuación será nula:
Cada equipo podrá inscribir 3
competidores en cada prueba y
un equipo de relevos; con excepción en las carreras de obstáculos
en las que únicamente se podrán
inscribir dos competidores por
equipo.
Cada competidor podrá participar en tres pruebas individuales
y un relevo o en dos pruebas individuales y en dos relevos.
Las diferentes medidas en que
se fijará la barra en los saltos de
altura y garrocha serán de 1.40
en altura y 2.50 en garrocha.

E

1

y

Las reglas oficiales de Atletismo en vigor serán las que rijan
en este encuentro. Los jueces y
oficiales serán nombrados por el
Comité organizador.
El programa de eventos para
los dos días se efectuará de la siguiente manera:
MARTES 13, A LAS 17.30 HS.
17.30 horas, ceremonia de Inauguración.
PISTA. 18.10 horas. 100 metros
con obstáculos.
18.20 horas.- 100 metros planos.
18.30 horas. - 400 metros planos.
18.40 horas.- Relevos de 4 X
200 metros.
19 horas.- Relevos de 4 X 800
metros.
CAMPO. 18 horas.- Salto de
longitud.
18 horas.- Lanzamiento de la bala.
18.30 horas.- Salto con garrocha.
MIERCOLES 14, A LAS 18 BS.
PISTA. 18 horas, 200 metros
con obstáculos.
18.10 horas.- 200 metros planos.
18.20 horas.- 800 metros planos.
18.30 horas.- Relevos de 4 X 100
18.50 horas.- Relevos de 4 X 400.
CAMPO. 18 horas.- Salto Triple.
18. horas.- Lanzamiento del disco.
18.20 horas, Salto de altura.
18.30 horas.- Lanzamiento de
la jabalina.
El interés que hay entre el estudiantado por asistir a este dual
meet entre Universidad y Tecnológico es fantástico, porque por
fin veremos a lo más granado de
los dos planteles- educativos defender los colores de sus escuelas con enorme entusiasmo y los
naturales deseos de que su tim
triunfe.
LA SEMANA EN EL AULA.
l\layo 9.-Festival organizado por
los directores del Instituto "Guadalupe Victoria".
l\layo 10.-Festival-Homenaje, organizado por maestras
y alumnas de la Escuela Industrial Femenil "Pablo Livas", en
honor de la Madre.

..

EBO pedirles perdón a los

D

lectores de esta humilde
colaboración por el desorden que adolece, con relación al
rden de los artículos, pero re~mente· tengo. una disculpa fundamental de mt parte&lt; Lo que parecla un articulo solame~te, se
ha constituido en una .sección Se~
manarla, que basta c_ierto punto
es algo dificil para mt por la poca experiencia que ten~o en a~untos publicistas, qu~ si cambiara
al Diarismo tend_ria ~ue renu~ciar a seguirlos publicando. Sm
embargo, con el sano d~seo de colaborar con este querido órgano
de nuestra Casa de Estudi?s! tra~
taré de seguir adelante pidiendo
de antemano disculpas a todas
las personas que se tomen la mo•
lestia de leerlas.

HACE 20 MWS

ENTREGA DE UN TROFEO
El Dr. Eloy Abrego recibiendo el Trofeo con que fué premiado el tim Universitario por haber ~
tado el banderín del Beisbol de Primera Categoría en la pasada temporada. El Trofeo le es elllrlfil.
do por el Presidente de la Asociación de Beisbol de Nuevo León, señor Espiridión F. Cant6.

En Fútbol Soccer

de 3a. ganó Uni
a Peñoles
NIVERSIDAD derrotó el 27
de Abril al equipo de Peñoles, por 8 goles a uno, poniéndose a un paso de empatar al
tim de Tercera Fuerza del Instituto Tecnológico de futbol soccer. El juego entre Uni y Peñoles ·se r:fectuó en el Campo de
Bachilleres.
El equipo de la Universidad dominó durante todo el encuentro
poniéndose a un paso de empatar
al frente a un contrario que tuvo
que alinear a 10 hombres. Los minutos finales los jugaron los universitarios con dos hombres menos, ya que abandonaron el campo cuando nada había ya por hacer.
Los equipos alinearon en la forma siguiente:
Ul'!1IVERSIDAD:- Rocha; Zamacona, Villalpando y Letayf
III; Garza y Letayf 1; Avil a,
Cruz, Martinez, Guerrero II y Villagómez. PEllOLES :- Conde;
Arrieta I, Durán, y Treviño; Villanueva, y Cornejo; Guerrero,
Muñoz, Arrieta II y M. Villanueva.

U

Tiraje de esta Edición

10,000
EJEMPLARES

El amplio respaldo que la Rectoría de la Universidad de Noevt 1li
está prestando al deporte de pista y campo beneficiará ea
perfecta a los equipos representativos de la misma, debldt••
en muy pocas ocasiones se había trabajado más de acuellt4I
el Atletismo que ahora.
Por fin, después de mucho tiempo de haberse olvidado, y
decir arrinconado, al deporte de pista y campo, ahora se
lugar merecido por ser la base de los demás deportes y plf
los más nobles y limpios; en una palabra, por ser de los
individuales donde el individuo demuestra ampliamente y
guna ayuda extraña sus características naturales, su e
y su espíritu de sacrificio para poder sobresalir.
El que es buen corredor sobresaldrá en cualquier otro deporte.
zador será bien recibido en donde sea necesario un buet
donde eso pueda servir para obtener un triunfo, donde un
habilidad natural pueda significar el éxito de un conjun-te.
Y en fin, si se trata de un saltador, en él estará represen
lid.ad, la viveza de movimientos, la idea rápida y precisa
cer las cosas perfectas, para desenvolverse en cualquier
habilidad y astucia, es algo que se logra en la práctica de P
rrera, el lanzamiento y el salto, eventos iniciados por los
con ligeras variantes y que se han estandarizado en los
modernos.
Ahora bien, el Atletismo requiere, ante todo, tener lugar
practicarlo. En seguida, los útiles necesarios para que los
tas entrenen y también la preparación de los mismos atl
que superen sus marcas, corrigiéndoles sus fallas y me
sus características principales.
El Atletismo en la Universidad, por fin, se ha colocado en un
delineado, sus grupos representativos se mueven en de
una persona especializada; su interés mayor es poder fo
te del tim de la Universidad de Nuevo León, y ahora sólo
mos que se demuestre que nuestro equipo está a la altml
mejores y que perfectamente se pueden llenar todas las
que se 1·e-quiera a un corredor, un salteador o un lanzador,

Banco de Fomento Hipotecarll,
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Publicación Autorizada por la Comiai6n
Na&amp;onal de Se¡uro1.

8% ANUAL INTERESES MENSUAL.
"Publicaei6n autorizada por la Com. 1",ad. Bancaria, en Of. N9 601-II-19796 de

tecbl

Cuando se estaba organizando
la Olimpiada de 1932, en la Ciudad de los Angeles California,
U.S.A. el Prof. Franklin O. Wes•
trup iuvo una inspiración maravillosa: organizar un grupo de
Maestros de Cultura Física para
asistir a la Junta Ollmpica en calidad de observadores y a la ve,
asistir al ler. Congreso de Recreación. donde asistirían representantes de 48 Naciones, que con
un Programa anticipadamente
fonnulado se tratarian asuntos
de gran interés. Por primera vez
se discutlan los problemas de la
recreación en todas las partes del
mundo.
Alll hablaron personalidades
como el Dr. Edstrom, de Suecia,
Presidente del Comité Olimpico
Internacional; el Dr. John C. Millykan, hombre de Ciencia; el Dr.
Jiroko Cano, Inventor del Jiodo
Japonés; el Dr. Mac. Kancy, inglés de origen, uno de los Precursores de la Educación Fisica Moderna; en fin, cientos di! personalidades que colaboraron con sus
consejos para ser aprovechados
por todos los congresistas. Debo
advertir que pasamos las de Caln
para poder financiar el viaje, que
durarla mes y medio. Comprando dólares de 3.78 con relación a
nuestra moneda. Salvo una pequeña ayuda de cerca de un diez
por ciento que puso el Gobierno
del Estado, los gastos los hicimos
de nuestro bolsillo. Total, el grupo lo formamos el Prof. Franklin
O. Westrup, el Prof. Plinio D. Ordóñez, Director de la Ese. Normal en aquel entonces; el Prof.
Eugenio Osuna y un servidor. Todos obramos o más bien tomamos
el estilo de Monterrey. Unas ve. ces comíamos con los congresistas, en grandes hoteles con cuotas fantásticas, y otras, cocinando en casa, bajo un arreglo que
de antemano habíamos tenido todos los compañeros1 mientras un
servidor lo hacia de cocinero, el
res~o del grupo lavaba los platos,
cobzAndonos todos por igual para los gastos de la comida. Desd~ luego fué una de las experiencias más benéficas que tuvimos
en este viaje. Sería difícil, por
faltá de espacio, narrar todas las
~venturas de este inolvidable via¡e de estudios.
. El dia de la apertura de los
Juegos en el Estadio Olímpico
fué algo grandioso, ver cubiertos
los asientos con 120,000 espectad_ores, que sólo esperaba al PreSldente de los Estados Unidos
q_ue lo representaba el Vice-Pre~
sidente Gardner, para iniciar la
competencia. Vino primero el
~.esfile de los grupos representaivos de todas las naciones conteodientes, que en total eran 52
con sus estandartes, banderas,'
~ nderolas Y vistosos uniformes
ªJustados a sus tradiciones (que
~re paréntesis el de nuestro
P ' México, era uno de los gru!lOS1 más numerosos y mejor uniorrnado).
~ués de la simbólica CereDl
de encender la Hoguera

Olímpica, encendicÍa todos los
dias que durara la justa, la libertad de 10,000 palomas que nublaron el espacio al salir votando
cuando fueron liberadas, canto
de los himnos y demás asuntos
protocolarios y simbólicos con relación a este magnifico evento.
Por fin comenzó aquella justa
que debería de gravar en nuestras mentes impresiones tales de
admiración que permanecerá
eternamente, pasando por nuestra memoria.
La primera impresión recibida
fué ver al magnífico atleta Lutti
de Argentina, romper el récord
mundial de 100 metros planos,
con un timpa de 10,3 décimos, en
una carrera de Eliminatorias. La
misma tarde, Sexon, gigante atleta de la Universidad de Cornell,
rompe y gana el lanzamiento de
la bala, con una distancia de 16
mts. 95 cms., des"pués de una
competencia f'eñidísima. Conforme pasaban los días, íbamos de
sorpresa el'l sorpresa. El magnifico Bill Carr, rompe el récord de
400 metros planos, con un tiempo
de 46 segundos. El inquieto italiano Leugi Becali, con su sangre
latina corriendo por las venas,
gana los 1,500 metros planos,
rompiendo el récord mundial y
Olímpico, haciendo un sprint de
100 metros al final de la Carrera. El Dr. O'Callahan, de Irlanda, defiende el titulo de lanzamiento del martillo, volviendo a
·ganar el evento con un lanzamiento de 169 pies de distancia.
Otro latino, Marcial Zavala, de
Argentina, gana y rompe el récord mundial de los 40 kilómetros (Maratón), con 2 horas 30
minutos 29 segundos, también el
gran Firlandés Javenin gana por
segunda vez el lanzamiento de la
jabalina, con una distancia de 72
metros. En fin, todos los competidores de otros países eran enemigos de respeto. Por ejemplo;
el salto con garrocha se lo estu- vieron disputando Miller, de los
Estados Unidos, y un espirlado
Japonés, más de 1 hora, hasta
que por fin triunfó el Americano. Una de las notas más impresionantes la dió un japortés que
corría maratón. Venía en octavo lugar al entrar•a la pista después de correr a campo traviesa
los 40 kilómetros, todos los espectadores observaron el estado físico que guardaba, y se dieron
cuenta que no terminaría en pie,
faltándole 20 metros para llegar
a la meta cayó al suelo, pero el
espíritu idolátrico y el recuerdo
de su Emperador Jo hicieron arrastrarse como un gusano y así,
arrastrándose, pasó la Meta quedando sin sentido. Dos horas después avisaron por radio de una
parte del hospital que aquel esforzado atleta se encontraba bien,
aunque agotado después de permanecer 2 horas sin sentido por
el tremendo esfuerzo. De nuestros Atletas desgraciadamente
)lada tenemos que decir que nos
llene de orgullo. Nunca oímos el
Himno de nuestra Patria indicando un primer lugar. Los únicos que dieron algunos puntos a
nuestro País fueron atletas que
no iban ·con la Delegación Oficial.
González, de Baja California, dió
un punto en obstáculos, el Ing.
Huet de México, un punto con
un s~gundo lugar en el tiro al
blanco, Calibre 22 a 50 metros.
Pablo Cavañas, un segundo lugar
en boxeo, en peso de gallo, y Flores Albo y Curiel, de Monterrey,
un 5a. y 60. lugar de clavado de
10 metros.
Cosa curiosa, la política nuestra con relación a las competencias Olímpicas era ir a aprender
compitiendo aunque !1uestros récords fueron muy baJos con relación a los atletas de otros países.
Cosa contraria a lo que hizo el
Japón. El Mikado mandó maestros entrenadores, fotógrafos Y
observadores a que tomaran da-

EQUIPO UNIVERSitARIO _D:E VOLIBOL
Eqqipo de Volibol de la Universidad de Nuevo León que se encuentra compitiendo en el Torneo Cruz
de Malta en la categoría. de Primera Fuerza y que tan buen acoplamiento han mostrado en los juegos que han sostenido. Estos muchachos excepto que suceda. algo imprevisto, deberán coronarse en di·
cho torneo ya que el único contrario es Ladrillera Monterrey que tiene en sus filas a jugadores demasiados fogueados en estas lides.

UNIVERSIDAD EMPATO CON EL ITESM
EL PRIMER LUGAR EN FUTBOL SOCCER
N EL juego final del Campeonato Oficial de Futbol
Soccer en la Categoría de
Tercera Fuerza, el equipo de la
Universidad de Nuevo León empat1 el liderato al Tecnológico,
al ganarle por 1-0, en el juego
que celebraron el domingo en el
Campo de Bachilleres.
La anotación de 1 a O no indica claramente el dominio que
ejercieron los estudiantes universitarios, ya que impusieron su
juego desde un prineipio, mostrando mayor acoplamiento y clase.

E

tos en Olimpíadas anteriores. Todo el material lo presentaron al
gobierno Japonés haciéndole ver
que en la natación, por su condición de isleños era donde tenían
mejor oportunidad. Se pusieron a
trabajar con muchachos de 14
años que prometían, entrenándolos, . 4 años consecutivos, tesoneramente hasta conseguir su perfeccionamiento. Después fueron
a la Olimpíada de 1932 y barrieron con los eventos de natación,
y, además, compitieron en otros
eventos de pista siempre disputándose los primeros lugares.
A las Olimpíadas no debe de
irse a aprender, ahi se va a competir con coraje, pero siempre
que los atletas se acerquen en sus
marcas y tiempos a las marcas de
los demás a Uetas de otros países.
En los 100 metros Planos, un
décimo de segundo significa 1
metro de atraso o de ventaja. En
la competencia de esa Olimpiada,
Lutti hizo 10 3/10 en 1a.s eliminatorias de 100 metros, y en finales de la misma carrera los 6 corredores finalistas; 2 de Estados
Unidos: Talan y Matcafe, Lutti de
Argentina,· Nitchida de Japón,
Joklan de Alemania y Williarns
de Inglaterra, llegaron iguales a
la meta y a simple vista los jueces no pudieron decidir quien había ganado. Ellos tuvieron que revelar la fotografía para dernost.rar que aunque todos los corredores llegaban iguales a la meta,
Tallan era el que empujaba con
el pecho el cordón de estambre
y fué el vencedor con 10, 3/10, el
mismo tiempo del último.
{Continuará.)

La dificultad que han tenido
esta temporada los equipos Universitarios de doblegar a la defensa contraria y al portero, de nuevo se presentó en este encuentro,
siendo a los 43 minutos del primer tiempo cuando Universidad
le endilgó el primero y único pepino a los azules, por intermedio
de Carlos Guerrero en un tiro raso y lento.
A los 15 minutos del segundo
tiempo, Carlos Villalpando se ac-

cidentó quedándose Universidad
con 10 hombres,. cosa que no aprovecharon sus contrarios, pero
no fué por gusto sino que por el
cansancio no se los permitió.
Con este resultado los dos tims
que jugaron en esta ocasión ten•
drán que discutir la supremacía
por la temporada 1951-52 en la
categoría de Tercera, con un juego o una serie extra que deberla
verificarse a partir del próximo
domingo.

�Página Doce

''VIDA UNIVERSITARIA"

VII ANUALIDAD DE LA ESCUELA DE • VERANO

SECCION PEDAGOGICA

·i

L

CURSOS YCONFERENCIAS DI
MAESTRO CELERINO CANO

CURSO SOBRE "PEDAGOGIA
DE LA ESCUELA PRIMARIA"

se han anotado los Directiv
U Um11ers1dad triunfo
de Nuevo Le6n al haber conseguido
N VERDADERO

A INCIPIENTE Sección de Ciencias Pedagógicas, iniciada en la
VI Anualidad de la Escuela de Verano con positivo éxito, tendrá
en esta ocasi6n un mayor incremento, ya que en esta oportunidad vendrán a profesar, de consuno con el Prof. Rafael· Ram!rez, prestigiados
valores de Magisterio Nacional ante los maestros nuevoleoneses. Uno de
estos valores es el señor Prof. Aureliano Esquivel Casas, ex-Rector y organizador de la Universidad de Sono~a, quien explicará un curso en
torno al tema: "Pedagogía de la Escuela Primaria".

sencia del destacado educador mexicano Celerino Ca
Sección Pedagógica de la Ese. de Verano, en su VII An
El prestigiado Profesor huésped,
Director de la Escuela Normal
. Jie M'ex1co,
. pro fesar á un
Supenor
cursillo y un ciclo de seis confe~
rcncias SOBRE LA ENSEJ\TANZA NORMAL SUPERIOR del
16 al 31 de Agosto pr6ximo, 'en el
"P f P bl L" ,, d I
Aula
ro . a o 1vas , e a
Escuela Normal para Maestros. El
cursillo está destinado para los estudiantes de Normal Superior y
.
¡
· d
a1umnos ~arma ltstas y a ser!e. e

....

Las lecciones que expondrá el la Nacional de Maestros; ·..Jefe
Departamento de Enseñanza
Maestro Esquive! Casas tendrán del
Primaria Elemental de la Secresu desarrollo del 16 al 31 del pró- taría de Educación Pública; Jefe
ximo mes de Julio, por las maña- del Departamento de Acción Edunas, en el Aula Mayor de la Escue- cativa y Social de la ben('ficienla Normal para Maestros, bajo el cia Pública; Inspector General de
la Secretaría de Educación Púsiguiente programa: Plan de Es- blica; Consejero Técnico de la
tudios. Programa Escolar. Sistema pn&gt;pia Secretaria; Director Gey Métodos de Enseñanza y de tra- neral de Enseñanza Primaria en
bajo. Control de resultados. Valor los Estados y Territorios de la
Organizador y Rector
social de la Escuela Primaria. For- República;
de la Universidad de Sonora; Asemación de los Maestros primarios sor técnico de la campaña nacioy la escuela primaria como prove- nal contra el analfabetismo; Preedora de Maestros para la Escue- sidente de la Comisión Nacional
la Secundaria, sub-Profesional y de Escalafón; Jele del Departa~ento de Internados de EnseñanProfesional".
za Primaria. Fué también Profe11

CURRICULUM VITAE DEL
PROF. AURELIANO ESQUIVEL
CASAS.
El Profesor Aureliano EsQ.uivel

sor de Segunda Enseñanza y Profesor en la Escuela Normal Superior. Ha escrito numerosos artículos pedagógicos en las Revistas de Pedagogía que se publican

Casas nació en San Buenaventu-

en la Capital de la República; ha

ra, Coah., el 29 de Enero de 1889.

presentado diversas iniciativas y
proyectos que están próximos a
realizarse.

Hizo sus estudios primarios en su
pueblo natal, en lo que entonces

se llamó "Escuela Miguel Hidalgo". Sus estudios profesionales los
hizo en la Escuela Normal del Es-

tado de Coahuila. Obtuvo su titulo de profesor el lo. de Junio

de 1910. Cronológicamente ha servido a los siguientes empleos:
Ayudante en la Escuela "Ignacio
Zaragoza" de San Buenaventura,
Coah.; Director de la Escuela
Primaria Superior "El Centena-

rio" de Saltillo, Coah.; Prefecto
y Profesor de Educación Física

en la Escuela Normal del Estado;
Director Técnico de la Escuela
de Beneficiencia Pública; Inspector Técnico de zona escolar, en la
Ciudad de México; Inspector de
Escuelas Preparatorias; Secretario y Sub-Director de la Escuela
Nacional Preparatoria; Delegado

de la Secretaria de Educación Pública en los Estados de Nuevo
León, Michoacán y Querétaro;
Director de Educación Federal en

los Estados de Querétaro y San
Luis Potosi; Director de la Escue-

Los cursos del Maestro Esquive} Casas cubrirán la segunda
quincena en el itinerario que previamente han organizado el Jefe
de la Sección y el Director de la
Escuela de Verano, ya que la primera quincena estará cubierta
por la Maestra Guadalupe Gómez
Márquez, actualmente Directora
de la Escuela Nacional de Educación de Jardines de Niños.
· Pueden participar en estos cursos docentes los maestros de la
ciudad y del estado, asi como
también el magister.i.o de Coahuila
y Tamaulipas. Toda clase de informes, solicitudes e inscripciones, pueden pedirse al Prof. Humberto Ramos Lozano, Jefe de la
Sección •de Ciencias Pedagógicas
de la Escuela de Verano, en: "lnstiiuto Modelo de Enseñanza." Calles de Juárez y Espinosa, de esta ciudad.

CONFERENCIAS CULTURALES EN
LA SECCION PEDAGOGICA

e

Zertuche, Director de la Escuela
de Verano; quienes explicarán,
respectivamente, temas sobre filosofía, pedagogía y literatura
mexicana.
Los programas, esquemas y títulos de conferencias del Lic.
Rangel Frías y Prof. Ramos Lozano, las daremos a conocer en
te de la República.
1.a próxima entrega de "Vida UniEsta modalidad, que están pre- versitaria". El orden de las conparando activamente el Director ferencias del Maesko Zertuche es
de la Escuela de Verano y el Je- el siguiente:
fe de la Sección Pedagógica, com- Tema:
prende una serie de eventos culturales destinados a los maestros
.LITERATURA MEXICANA
y estudiantes normalistas, asi como también a los profesores em- !.-Literatura Indígena de la altiplanicie.
piricos.
2.-El proceso de la Conquista en
Se trata de un conjunto de conla Literatura Mexicana.
ferencias que serán sustentadas 3.-El Teatro de Nueva España
por tres eminentes maestros locacomo elemento de cultunizales: señores Lic. Raúl Rangel
ción.
Frías, Rector de la Universidad 4.-El Siglo XVIII Mexicano:
de Nuevo León; Prof. Humberto
Juan Ruiz de Alarcón y Men~
Ramos Lozano, Jefe de la Sección
daza.

OMO un servicio más de la
Universidad de Nuevo León
en favor de los maestros
neoleoneses, coahuilenses y tamaulipecos, nuestra Ese. de Verano instituye en esta anualidad
una nueva promoción cultural al
servicio del Magisterio del Nar-

P~agógica; y Prof. Francisco M.

5.-Sor Juana

y

su Epoca.

ronferenc1as para los catedraucos

de la Escuela Normal Superior.
PROFESOR CELERINO CANO,

que profesará un curso y un ciclo de conferencias ºSobre la
Enseñanza Normal Superior",
en la VII Anualidad de la Escuela de Verano.

ITINERARIO DE LA
SECCION PEDAGOGICA
JU L I O
Primera quincena, del lo.
al 15.
Ctirso: "LA EDUCACION
EN LOS JARDINES DE NIJ\TOS", Profesora Guadalupe
Gómez Márquez, Directora

de la Escuela Nacional de
Educadoras de Jardines de
Niños. Se invitará a las Directoras y Profesoras de los
Jardines de Niños, oficiales y
particulares, de la ciudad y

del Estado.
Segunda quincena, del 16
al 31.
Curso: "PEDAGOGIA DE
LA ESCUELA PRIMARIA",
Profesor extraordinario: Aureliano Esquive! Casas, organizador y ex-Rector de la Uni-

versidad de Sonora. ffueden
participar a estos cursos libres
y gratuitamente los catedráticos y el alumnado de la Escuela Normal, así como también los maestros federales y

del Estado.
AGOSTO
Prime,a quincena, del lo.
al 15.
Se invitará al Maestro don
Rafael Ramírez para qoe cubra la docencia correspondiente a la Educación Secundaria.
Segunda quincena, del 16
al 31.
Curso: "SOBRE LA ENSEJ\TANZA NORMAL SUPERIOR", Profesor extrag¡-dinario: Celerino Cano. Oesti-

nado a los estudiantes de NormaL Superior y alumnos normalistas.
Conferencias: "SOBRE LA
ENSEJ\TANZA NO R MAL
SUPERIOR", profesadas por
el Maestro Celerino Cano.
Destinado a los catedráticos
de la Escuela Normal Supenor.

ral: 3 años.
_Inspector de Zona
ano.
Profesor de Materl
cas en las Escuelas as
del Distrito Federal: 2
Profesor de Técnica y

ñanzas Generales en las
Normales de Puebla y
tri to Federal: 3 años.
Director General de
en los Estados de Puebla,
la, Jalisco, Querétaro,
Oaxaca, Guanajuato y el
ria Sur de la Baja Cal
años.

EL CURSO PEDAGOOJCO LLEVA EL SIGUIENTE ORDEN:
1.-Bosquejo del Sistema óe

Inspector General de
en los Estados y Terrl
años.
Cargos de Confianza

Sefl.lnda Enseñanza.
II.- Maestros especialistas que
jamás vulneren la integridad del
adole~cente.
III.--Cultura general y preparación pedá.gógiro del que aspira
a ingresar en una EScuela Normal Superior.
IV.- Análisis del plan de estudio de la Escuela Normal Supe-

ñados en la Secretarla
cación Pública: Director
de enseñanza primaria y
Director General de
de enseñanza primaria,
General Técnico Peda
cal de la Comisión T
sultiva y Director de la
Normal Superior en M
Comisiones especiales

cior.

bierno de la Repúbl!

tos.

tor del Colegio Alemán;

V.--'Ensayo crítico acerca de los
programas de enseñanza Normal
Superior.
VI.- El aprendizaje activo en la
Escuela Normal Superior.
VII.- La observación Y las
prácticas ocasionales e intensivos.
VIII.- Pruebas y ReconocimienIX.-Exámenes profesionales.
X.-Tartt,as de emergencia de la
enseñanza Normal Superior.
XI.-La obra de extensión cultural de la Escuela Normal Superior.
XII.-Coronamiento de la Enseñanza Normal Superior: El
Doctorado e·n Educación.
Las Conferencias Tienen el
Siguiente Orden:
!.-Antecedentes Históricos.

II.-Estado Actual.
III.-Análisis de sus Problemas.
IV.-Su Doctrina.
V.--Su Planeación.
VI.--Su Organlzación.
CURRJCULUM VITAE
DEL PROF. CELERINO CANO:

Presidente de la Del
xicana ante la Octava
cia de la nueva educa
brada en Ann Harbo•
E.U.A.; b).-Delegado
Conferencia de Secre
Secretarios de Educaci.
brado fn Panamá; c).tante del Gobierno,
Asesor de la Delegación
na ante la 2a. Conferen
U.N.E.S.C.O.
Traductor de las
obras, escritas en inglés•

Método de Proyectos ea

de Clase, por N. A.

b).-La Educación en
Scott Nearing.
,Autor de los sigulentes

a) .-El Edificio Esco

anexos; b).-La Escue
Relaciones con la Acci
c) .-Esbozo$ de la Vida
cional; d&gt;.-La Octava
"Cia de la Nueva Educa
Fundador y Director
guientes publicaciones:

Graduado el 9 de Octubre de
1911 en la Escuela Normal del
Estado de Puebla.

de la Confederación M

Profesor de Grupo en las Escuelas Primarias de Puebla y del
Distrito Federal.
Director de Escuelas Primarias

B. C.; Revista Mexicana
cación; Revista Educaci
nal, y Revista ºEl Ma
xicano", órganos de la
de Educación Pública.

·,n Puebla y en el Distrito Fede-

EPISTOLARIO
(Viene do la 9•

pág.)

Los callos de tus manos serán
para mi, como el modo de condecoraciones prendidas en la piel,
que valen más que las medallas
prendidas en la solapa de los matadores de hombres".

Laredo, Texas, Enero de 1913.
PABLO LIVAS
El Profesor DON PABLO LIVAS,
sobresaliente educador nuevolconés,
nació en Marín, N. L., d 15 de
diciembre de 1872. Hizo sus cstu•
dios profesionales ( uno de los más
brillantes), en Ja Escuela Nonnal
par.a Maestros de esta ciulad. Fué
catedrático de la Escuela Nonnal,
aún siendo estudiante de los primeros cursos. Se tituló de Maestro
Normalista, por aclamación, en
1897. Profesó, notablemente, la cá~
tedra de "Metodología de la Enseñanza". Desempeñó la Inspección
Escolar del Centro, en Monterrey.
Por sus grandes aptitudes de educa-

Maestros'',

"Noroeste",

Pedagógica, publicada en

dor, su entusiasmo juvenil
de prestigio dentro dd
neoleonés, el Maestro
F. Martínez, a la sazón
Plantel, Jo escogió pal'f
Dirección de la Escuela
ra Señoritas, cargo que
de 1904 a 1914. Fué un
to, orador concienzudo,
galano y correcto escriw.
en algunas publicaciones
"El Pobre Balbuena1',
del Magisterio", etc.
fundador y redactor de
pedagógica "La Escuela
nesa"; que fué la revista
circulación en el Esttdo.
Jas siguientes obras:
til", "Gramática", "Lec
siología e Higiene'\ "
Moral", "Cosmogr2fia",
fía", "Geografía de N
"Lecciones Or2lcs de
"Guía Metodológica
ñanza de la Aritmética"
Pablo Uvas es, en fin,
magisterio nuevolconél.
8 de febrero de 1915,
Texas.

"F!

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                  <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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                <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Iniciarte, Esteban. Los mitos del hombre sobre sí mismo. Premiá Editora,
1983.
Landmann, Michael. Antropología filosófica.
Autointerpretación del
hombre en la historia en en el presente. UTEHA No. 63, 1978.
Zea, Leopoldo. Ensayos sobrefilosofia en la historia. Editorial Stylo 1948.
Frondizi, Riseri. Introducción a los problemas fundamentales del hombre.
Breviario. No. 260. Fondo de Cultura Económica 1992.
Abbagnano, Nicolás. Historia de la filosofia Tomo III. Montaner y Simón
Editores 1956.

Sección Segunda

LETRAS

178

�IDEOLOGÍA Y LENGUAJE

Dra. Alma Silvia Rodríguez
. Centro de Estudios Hwnanísticos
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales

Hablar de la relación entre ideología y lenguaje, es extremadamente
complejo, implica desprender un velo de artificios culturales preconstruidos
de- lo que pensarnos en tomo a las ideas y la realidad; recuperar el sentido
original de los términos. Considerar además, el hecho de que lo aprendido
está sujeto a dos vías de conocimiento: objetiva y subjetiva La primera,
referida a objetos susceptibles de ser transmitidos, comunicables. La
segunda, que alude a un saber aparencial, es decir, aquello que conocemos
como saber-episteme y saber-doxa.
A lo que se añade otra circunstancia, hay verdades de razón que tienen
una categoría lógica y están fundadas en el principio de no contradicción,
por tanto, son evidentes a priori; mientras que las verdades de hecho se
fundan en el principio de verdad suficiente.
Entonces ¿dónde colocamos el concepto de ideología? ¿Qué relación
guarda éste con el lenguaje?
De acuerdo a la etimología, la palabra ideología alude al conjunto de
ideas y valores que configuran un sistema de creencias. Sin embargo, si
estudiamos los diversos matices que se le han dado a través de la historia, es
claro su matiz peyorativo no identificado con su significado originario. Cada
época, cada cultura, tiene su propia perspectiva, en cuanto es percibida; esto
es, aprehendida o representada

Destutt de Traicy, acuña el término, con el espíritu de la Ilustración,
siguiendo la línea de Rousseau, para referirse a la disciplina, creada a su
juicio por Locke y desarrollada por Condillac. Para él, ideología es la
ciencia de las ideas, pero bajo el presupuesto de reducir la sensación a lo
mental.
El significado racionalista de ideología significa en este caso, la idea
como representación mental, o conjunto de conceptos, susceptibles de
análisis o tratamiento científico (Pastor Ramos, 1986), a partir de: un plano
histórico: posiciones que se ocupan en mundos sociales, históricos, las
cuales pueden ser distinguidas y relacionadas sólo en términos de
diferencias, gradación jerárquica que se visualiza en la integración de los
181

�miembros de una familia, en una estructura de linajes, etc. Y otro
existencial: significados relacionados con la pertenencia al mundo (ori~en
de la vida, sufrimiento, muerte, cosmos, orden natural, bueno, malo, vida
después de la muerte). Formas de discurso: mitología, religiones, discurso
moral, secular. En fin, todo aquello _que cualifica a alguien para una
determinada posición dentro del mundo al que pertenece. En ese plano
existen posiciones significativas del mundo existencial, las distinciones de
Yo / Otros, masculino / Femenino, ciclo de la vida, infancia, juventud,
madurez y vejez.
" ' Carl Marx, utiliza después del concepto de ideología, con una
connotación normativa, para destacar la ruptura entre libertad y verdad, que
convierte al hombre en un ser carente de sentido, poseedor de una falsa
conciencia al que relaciona directamente con la clase dominante. Desde esta
perspectiva, los elementos para el análisis de la ideología se identifican en el
siguiente esquema:

DESARROLLO DEL
PENSAMIENTO

►

ELEMENTOS PARA UN
ANÁLISIS DE LA

PROCESOS POLÍTICOS

IDEOLOGÍA

►

~

FUERZAS DE
PR0DUCOÓN
(RELAO0NES
ECONÓMICAS)

Mannheim se refiere a ideolofia, como el conjunto de conocimientos o
creencias ~erdaderas o falsas condicionadas socialmente. Los sociólogos
co~temporan~s_la d~~en como una interpretación de la realidad que se
resiste al análisis obJettvo. Pero también ideología puede referirse a las
creenc~as de un ~po social; actitudes, formas de comportamiento; acciones
encarmnadas a mtegrar a individuos en un orden social de naturaleza
dialéctica ~ ahí se detjva el significado más conocido o habitual, sistema
coherente de ideas, basado en principios universalmente válidos. También el
de ~njunto de cteenciás asumidas por una élite revolucionaria para
cohesionar al grupo y justificar actos violentos, o bien la cristalización de
los sentimi~mtos ~ n~rmas de acción_ de las distintas clases sociales. °fn otro
pl~o, está el . s1gruficado peyorativo determinado por la visión de la
reali~ a partrr de una valoración moral; una concepción de los hechos
as~da desde_ una ~ ~ v a personal. La ideología, por tanto, puede ser
~e _upo reflextva o mtwtlva, pero en ambos casos, hay una relación
mtrínseca entre la vivencia cognitiva y la experiencia lingüística El "decir
~go'~ presupone el representar en sí un objeto; expresar locutivamente el
m~nor del hombre. La r~~esentación es un modo de significar, cuya forma
mas completa de expres1on es, el "decir predicativo". La comunicación
lin~stica, es un reflejo de la conciencia, pues vincula semánticamente
obJetos, trazos del mundo r~ en su contenid.o significativo (Burgoa, 1999).

Siguiendo con la definición de ideología, Villoro la define como el
conjunto de ~unciados que expresan creencias que cumplen una función
SOCI~, _ entendida como: cohesión entre los miembros de un grupo, 0
doID1D10 de un grupo o una clase sobre otra (Villoro, 1986).

. . Brown hace una aproximación a los componentes de la ideología
di~1~d~ que el concepto reúne: respuestas a cuestiones trascendentales para
el mdi~duo; ~ un compromiso práctico; propone un cuerpo de conceptos o
a:eenc1as relac1on~ con preferencias afectivas y por tanto, tienen como
nucleo central vanantes periféricas, es decir, individnafüadas (Pastor
· 1986). ~e ~ manera se podría decir que la ideología parte fundamenutl
de la eXIstencia humana, del ser en el mundo.

es

(iiiiiiiiiiiiii¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

ESTRUCTURAS DE
DISCURSO

)
182
183

�1

IDEOLOGÍA

1

◄

►

CONDlCIÓN HUMANA:
SER EN EL MUNDO

+

~to

CONCIENCIA

,,

1

UNIVERSO IDEOLÓGICO

ti
CULTURA

11

..

,~

+

Expt·ricncia

Doctrinas
Asumida~

no
Científica

'

Dl\'lSIONES DE LA
SUBJETIVIDAD HUMANA

+

i

11

11

+
Sistemas
Institucionalizados

(APRENDIZAJE)

Erich Fromm señala que la ideología es un factor detenninante para_ la
salud mental; pues la necesidad de tener una identidad propia, r~ces fi~as
que pennitan el establecimiento de relaciones sociales con los demas. (Ench
Fromm 1992).
El criterio axiológico constituye la base de los procesos
psicodinámicos interiorizados de manera _co~~iente o inconsciente, para
conformar la personalidad y el carácter del md1v1duo.
El fenómeno de cambio y variación en el significado del ténnino, se
entiende como la tendencia que predetennina a las palabras de acuerdo a
una situación comunicativa, histórica, temporal y social. Lo que significa
que en el seno semántico de la lengua, se encierra la _experiencia perceptual
y reflexiva de la experiencia humana acerca de los obJetos del mundo.
En efecto, la significancia de un término, alude no sólo a su significado
de base sino también al contextual. Es decir a su posición en el discurso de
acuerd~ a nexos lógicos, relaciones de sentido y reglas de convención
admitidas. En otros términos, la noción de contexto abarca el aspecto
cognitivo (experiencia acumulable y estructurada en la me_~oria), el aspecto
cultural (visión del mundo compartida por los parttctpantes en una
184

interacción) y el aspecto social (situaciones institucionales). Lo que
establece una diferencia cuando se habla de texto (lo puramente lingüístico)
y de discurso (el texto contextualizado). Según Gunter Kress: "Where the
materiality, form, and structure of language are at issue, tbe emphasis to be
textual; where tbe content, function, and social significance of language are
at issue, the study tends to be of discourse. ( ... ) Discourse is a category tbat
belongs to and derives from social domain, and text is category that belongs
to and derives from linguistic domain. Toe relation between the two is one
of realization: discourse finds its expression in text. (Gunter Kress, 1985).
La validez del acto comunicativo, se establece en correlación a un escenario
específico, que obliga a los hablantes a producir diferentes tipos de
significados para regular el intercambio de mensajes de manera apropiada,
lo que presupone una comprensión del predicado que se enuncia, y esto es
justamente lo que determina que la palabra sea el fenómeno ideológico por
excelencia, según lo ha expresado Voloshinov.
Ningún signo cultural pennanece aislado, es parte de la conciencia
verbalmente constituida que percibe o establece la relación entre forma
lingüística y contenido, entre significante y significado, lo que pone de
relieve que los contenidos de la conciencia están en el lenguaje. La
construcción del yo se realiza en el lenguaje. El hombre es portador de
significados, de ideas, que se manifiestan en actos discursivos normados por
ritos.
El discurso es la representación del mundo simbólico de los actos del
hombre. Greimas postula que estudiar el discurso como objeto, supone una
aproximación al sujeto que construye el mundo y se construye a sí mismo.
Volosbinov insiste en esta misma idea, a la que vincula con el concepto de
ideología. Misma que se hace efectiva a través del lenguaje, en la
interacción social, en un territorio interindividual que necesariamente
implica un interlocutor real o imaginario, cercano o lejano, individual o
colectivo.
El concepto de territorio interindividual lo explica E. Parrilla diciendo
que la ideología presupone un marco espacio-temporal en el que entran en
juego una serie de factores como: contexto en el que se expresa; condiciones
inmediatas de los interlocutores; rol social de los mismos y medio o canal en
el que se expresa el mensaje. Voloshinov es uno de los primeros lingüistas
en afirmar que en el discurso está implícito el sujeto. La forma verbal, es el
. propio sujeto en referencia a su comunidad:

185

�hacia el hecho de que el hombre, artífice de su propio proyecto de_vida,
norma su acción de acuerdo a una ideología.

Propiedad
1

·1
1

l

REGLASDE
INTERPRETACIÓN

J
1

Background knowledge
conocimiento que todo el
mundo posee, sea en
cuanto auténticos
universales de
conversación, válidos
siempre y doquier, que
tienen la función de
permitir un
desenvolvimiento
ordenado y racional.

1
Emergent grounds
Conocimientos
específicamente
necesarios en un
determinado momento
del intercambio
comunicativo.

Foreground
knowledge
Conocimiento de esas
reglas de la
comunicación que
vienen al caso en
determinada
situación, mas no en
otra

Sociosituacional
Una especie de
cultura, constituida
por una serie de
supuestos
referentes a los .
elementos que
fonnan parte del
contexto
inmediato, o sea,
los interlocutores,
el lugar fisico
donde se desarrolla
la comunicación.

Trascendent grounds
conocimientos que los
participantes
consideran en la
conversación
potencialmente
relevantes en un
momento concreto de
la interacción.

En la base de la ideología está el signo, la palabra escrita en_ el ~bito
de la conciencia, en un tiempo particular, histórico y a la vez, existenctal e
infinito. Lo que marca la postura para decir que la ideología es innegable e
insustituible en la vida humana.

No cabe duda, de la importancia de este fenómeno, cuya función
primordial en la vida de los seres humanos es la ordenación de los hechos a
través de la praxis. El hombre es consciente y reflexivo de su proceso de
vida. La afirmación de que las ideologías interpelan a los sujetos significa
que son formas sociales, que aluden a cuestiones trascendentales como.
¿Quién soy?, ¿Qué es justo, bueno, etc?, ¿Cuál es el fin último del
hombre? ... sucesos relacionados con creencias, con ritos que funcionan por
rn.edio de prácticas discursivas.
La construcción de un orden discursivo obedece, en cierta manera, al
resultado histórico de luchas liberadas por el poder y la dominación. El
poder ideológico, como dice Thompsom, no es sólo cuestión de significado,
sino de dar una utilidad de poder al significado.
De esta manera, es pertinente retomar el concepto de ideología.
Rernling, la define como un mosaico de creencias compartidas con otros
individuos, capaces de provocar un compromiso con ellas; una acción social
que genera valores, normas, actitudes y conductas que identifican a un
grupo y sus miembros.
El universo ideológico se construye de esta forma, a partir de una
subjetividad que pone en juego factores psíquicos y socio-históricos. Es
decir, es existencial, desde el momento que determina la conciencia moral y
la definición del sujeto de acuerdo a su rol social, sexo, generación; pero
también, histórico, porque refleja la pertenencia al orden temporal.

No puede haber entonces, un vacío ideológico; las ideologías existen a
fin de dar significado o sentido a la existencia. Por eso Sohulze sefiala que la
función de la ideología debe ser estudiada desde lo sociológico a lo
sociopsicológico. En el primer plano, sitúa los valores fundamentales; en el
segundo, el papel del sujeto en el medio social. El siguiente cuadro, muestra
los dos planos y la referencia en que la ideología, según este autor, es
demitificada:

En ~e ámbito conviene destacar que la dialéctica del tiempo implica,
un presente, cuyo ~perativo categórico es el tiempo de la existencia, desde
donde el hombre asume la realidad total revelada en el ethos; desde donde
hace uso del libre albedrío. La conciencia como acto, apunta en esta forma,

186
187

�EXPLICATIVA
Aclara las

creencias

injustificadas.

aporías ontológicas del tiempo, surgidas en una metanarrativa de
legitimación, nos obligan a volver a los horizontes del texto, a la mímesis,
que nos ofrece el carácter transhistórico o acrónico del relato; donde la
persona cobra conciencia de su propio ser y nos descubre los juegos del
mundo a través de la enunciación y lo enunciado.

HEURÍSTICA
Orienta a descubrir la razón
de las creencias a partir del
análisis social.

Hay un trasfondo filosófico en el estudio de la ideología. Las múltiples
redes de la historia de la humanidad, se entretejen en el texto y el signo
devela lo significado. No hay significante que no remita a la idea mostrando
en su desnudez la búsqueda del hombre por la verdad y su lucha por un
orden social ético, aspectos sobre los que Ricoeur busca fundamentar la
historia

DESMITIFICADORA

SOC:IOLÓCICA

FUNCIONES
IDEOLOGÍA
SOCIOPSICOLÓCICA

Equilibrio
Social

Integración
Social
Desintegración
Sistema
Social

Desde esta perspectiva, que la ideología ofrece una disyuntiva: la
construcción e integración social del sujeto o la destrucción del hombre y el
orden cósmico. Situación que en nuestro tiempo, se manifiesta en
ambigüedades, verdades disimétricas y heterogéneas, sociedades
fragmentadas, los grandes relatos convertidos en otros más entre muchos, la
norma subvertida, cuestionada .. la condición posmoderna que plantea la
libertad como absoluto, donde todo es permisible o se resuelve como escribe
Octavio Paz, con toda clase de sucedáneos: religiones políticas,
embrutecedoras diversiones colectivas, promiscuidad sexual, guerra total,
suicidio en masa, etc. Es la tendencia destructiva de nuestra civilización que
se acentúa en la medida en que el sentimiento de soledad crece en el alma
En estas circunstancias, el hombre retorna a la magia buscando restablecer
el contacto con el todo, su origen mismo (Paz, 1994).
Estudiar la relación entre ideología y lenguaje constituye, por tanto, un
elemento esencial de reflexión en esta etapa histórica que vivimos. Las

La problemática radica en el estatuto filosófico de la refiguración. El
mundo del texto es una trascendencia de lo inmanente, un faera
intencionado por un dentro, donde se debate la dialéctica del acontecimiento
y del sentido para conectar la experiencia tal como es expresada y
comunicada, con el intercambio intersubjetivo en sí. La instancia del
discurso es la instancia del diálogo que se nutre de emoción y razón, ciencia
y tecnología, idealismo y positivismo; es el tiempo cósmico que denota, se
revierte y coexiste con múltiples concepciones acerca.de un ideal único del
bien o con la idea de una sociedad desprovista de reglas comunes. Lo no
ético en lo psíquico. (Ricoeur, 1995)
La dialéctica del acontecimiento y sentido forma parte de cualquier
formación discursiva La totalidad estructurada de todos estos fenómenos
que Pecheux denomina interdiscurso, no agota la estructura del discurso. Al'
contrario, vincula lo significado con el signo, aspectos que son estudiados
por la semántica y semiótica Numerosos lingüistas preocupados por el
tema, al igual que los sociolingüistas, han desarrollado esta rama de
investigación importantísima, cuyo enfoque se orienta hacia el análisis de la
actuación lingüística y la situación social.

Cabe aclarar, sin embargo, que dada la complejidad que reviste la
relación entre significado y referencia; entre lenguaje y condición
ontológica del ser en el mundo, la dialéctica de la interacción comunicativa
y su determinación, sigue siendo objeto de discusión y debate.
Desde la postura posestructuralista o posmoderna, el discurso es un
j~e~o.de poder y de deseo. Focoault busca demostrar que el sentido emerge
histoncamente, como una gesta teatral, pero sistémica y funcional. Incluso
que en el orden del discurso libre de todo ritual, existen procedimientos de
exclusión y mecanismos de rechazo que, entran en juego como parte de una
ritualización del habla (Foucault, 1973).

188

189

�Pero el discurso no sólo posee efectos persuasivos, encierra un
contenido proposicional que no necesariamente se identifica con una forma
de partidarismo discursivo. Es un signo material, que nos remite al hablante.
al mismo tiempo que refiere al mundo.
Ante este hecho, Lyotard pregunta ¿dónde puede recibir la
legitimación de los metarrelatos?
No en el criterio de operatividad que cumple una función gramatical y
que, por tanto, no es pertinente para juzgar lo verdadero y lo justo, tampoco
en el consenso obtenido por discusión que sólo violenta la heterogeneidad
de los juegos del lenguaje y hace posible la legitimación.

. .
'j

.:ti

'
1

-tt

¿Qué dice la tesis del positivismo lógico? Camap, destaca los aspectos
cognitivos del uso del lenguaje, que permiten representar en la mente de los
hablantes lo que producen ;f comprenden. De acuerdo a esta tendencia, el
análisis metodológico seriá de naturaleza deductiva, a partir de principios y·
teorías. Pero frente a esto surge la contraparte, la sociocrítica y
sociopragmática que postulan la necesidad del método inductivo.
Las controversias nos llevan al campo de la pragmática, que en los
últimos años ha puesto sobre la mesa, la necesidad de estudiar la presencia
de las formas culturales en la actividad lingüística, reconociendo que la
forma de interpretación de los significados, está condicionada por la práctica
social. De ese modo, al analizar la lengua no puede dejarse de lado la
situación comunicativa, tema que interesa por igual a la etnografia del habla

El eje de las discusiones se desplaza entre uno y otro sentido, buscando
retomar las mutaciones temporales como transformaciones de las relaciones
que constituyen un sistema o como oscilaciones de estas transformaciones
en tomo al límite constituido por el mismo sistema (Abbagnano 1974).
Estas preocupaciones, lejos de ser banales, han hecho estremecer a los
especialistas de la lengua, obligándolos a ver en el habla y no en la lengua,
el gome de la ciencia del lenguaje, como apunta A. Alonso.
·
En esta corriente, se afirman las contribuciones hechas por Searle al
redefinir la proposición e incluir la intencionalidad y reconocer los actos
ilocutivos que crean y modifican las condiciones para interpretar las
acciones como actos y juzgar la propiedad de éstos. Todos nosotros, además
de decir algo (acto locutivo) hacemos algo (acto ilocutivo) que produce
efectos al decirlo (acto perlocutivo).

190

.
1:,&lt;&gt;s ~dios ~echos por Grice sobre lo extradiscursivo y lo
mtradiscurs1vo, al igual que las investigaciones de Ducrot entre
significación y sentido, así como las aportaciones de Beneviste, Halliday y
otros destacados sociolingüistas, han ayudado a reformular el problema total
del lenguaje.
Pero el tema del poder y del discurso ha desencadenado también otras
posturas, las teorías de la manipulación, del simulacro, de política y poder.
En .tanto. el discurso se encuentre ligado con el poder, el tópico incluye,
obligatonamente, el componente político, pues el poder uti.liz.a y pone en
juego el proceso discursivo que expresa a travé del acto del habla, la fuerza
que requiere. El lenguaje es el soporte que se reviste de asociaciones
sincréticas que pertenecen al ámbito de las ideologías y son comunicadas en
diversas formas.
.
El.espacio de la interacción socioverbal implica subrayar la dimensión
mt~ctJ.va ~e lo~ sujetos_ participantes en la comunicación. El proceso
emtsor-destmatano es un mtercambio de significación y semiologización,
que comprende la apropiación de las circunstancias específicas de la
producción y la recepción.
El análisis ~e los mecanismos de commúcación, se vuelve complicado,
pues el que algwen refiera algo en un cierto momento, es un acontecimiento
del habla Pero ese acontecimiento recibe su estructura del sentido como
significado (Ricoeur, 1995), que envuelve la postura ideológica del
hablante. En esta forma la dialéctica entre acontecimiento y sentido cobra
una nueva dimensión, desde el momento en que todos los seres humanos
necesi~~~ y uti.liz.amos el lenguaje, el texto, la conversación, y la
comumcacton.
Las ideologfas son objeto de interés desde múltiples perspectivas. Sin
em~go mer~ destacarse su ubicación en los planos de la cognición, la
soetedad Y el ~scurs:o, ~ o s tratados por Van Dijk quien hace notar que
~ prefer&lt;:°eta no significa que sólo a través del discurso pueda expresarse
la ideolo!f:1 aunque es en éste, donde juega una función primordial su
reproducc1on. Sea que se refiera a las ideologías dominantes en cuanto al
género, la etnicidad, el papel de las élites, o bien a las manifestaciones
políticas, coloniz.ación, distribución de la riqueza, empleo, vivienda y otros
(Van Dijk, 1994)

.
En la necesidad de explicar el texto y la interacción de los procesos
mvo~u~~o~ ~ el uso del lenguaje, es pertinente por tanto, un enfoque
multidi~et~linario que pueda ayudarnos a explicar la dialéctica entre
acontectmtento y sentido, que se asocia en la actualidad con problemas
191

�irresolutos como la discordancia que existe entre los grupos de las élites,
entre aquellos que soportan o rechazan y se resisten a las ideologías
dominantes, apoyando a los grupos dominados. Pero también en el hecho de
que los grupos dominados puedan abrazar las ideologías de élite, aunque sea
para tener reconocimiento o bien, otros recursos.
Aunado a estos problemas, se presenta la necesidad de hacer una
reflexión critica acerca del papel que juegan los medios de comunicación en
la transmisión de ideologías. Al respecto, Thompsom señala que el
desarrollo de la comunicación de masas expande en gran medida, el alcance
de la ideolowa, pues permite que formas simbólicas se transmitan a grandes
públicos. La ideología se manifiesta por formas simbólicas significativas, en
la medida en que sirven, en circunstancias sociohistóricas particulares para
establecer y sostener relaciones de poder y dominación.
Es innegable que el estudio de la ideología está emparentado con la
cultura hegemónica, puesta al servicio de los intereses económicos que
dominan el mercado. Robert Stam destaca por ejemplo, el eurocentrismo
como un residuo discursivo que impone un control de los recursos y alcanza
un poder institucionalizado y globalizado. La dominación neocolonial
reforzada por los grandes emporios económicos.
En este nuevo contexto global, donde las comunicaciones y las grandes
compañías transnacionales dominan la economía mundial, el impacto
ideológico a través de los medios masivos de comunicación, es uno de los
fenómenos más relevantes de nuestra cultura. Los consorcios compiten por
el poder y el control de la cobertura mundial a nivel cibernético, además del
televisivo. Las noticias sobre las naciones subdesarrolladas provienen de las
agencias de los países desarrollados e inevitablemente suponen una
perspectiva occidentalizada Los medios legitiman su dominación incluso
desde el punto de vista internacional de las relaciones entre los Estados y las
regiones mundiales (Van Dijk, 1994).
Destaco como hecho sobresaliente en este ámbito, el surgimiento y la
consolidación de Cable News Network (CNN) que abrió un nuevo concepto
de hacer noticias, al convertir en realidad la teoría de la aldea global y
distribuir vía sistema satelital noticias a cinco continentes.
Mcluhan dijo que la introducción de nuevas tecnologías desemboca
siempre en un cambio social e ideológico, al anteponerse los valores
tradicionales a los de la nueva sociedad que nace. Lo que significa, en
nuestra situación, conquista de mercados.

192

Choms~y afirma por otro lado, la influencia y el poder que ejercen los
Estados Umdos en el nuevo orden mundial. Su política exterior y su
procede~, en cuant_o a dec1s1ones económicas están determinadas por una
1deologia egocentnsta, cuyo enunciado clave es: actuar multilateralmente
cuando pueda y unilateralmente cuando se necesite (Chornsky, J 998)

_ La re_vo~ución ideológica está ocurriendo a la par que surgen cambios
soc10econom~cos y geopolíticos. El fenómeno de convergencia digital que
surge de la ahanza entre empresas de telecomunicaciones y las de productos
cuJtu~ales, ha cread~ l~s ~uevos emporios de comumcac1ón, que se
conV1erten en otras instituciones de poder y dominación. Las noticias
henden a una homoge~eización de ~ntenidos. Hay una ideología que
pro~ecta ~ modus _v,vend1, un estilo de vida bajo una perspectiva
occ1dental1zada, que llene como finalidad asegurar un modelo económico
que promueve una sociedad alienada por el conswnismo.
~areciera ~ue este es el camino o la nueva forma de controlar y acceder
a la_ mfonnac1ón, la que l~gitimiza las actuaciones de las ideologías
d?nun~tes. En esta tendencia la dominación conlle\ a en sí misma una
disyuntiva fatalista: homogeneización o destrucción.
Te~ecomuni~ciones, Internet, tecnología avanzada, comunidad
consu~1sta estratificada en razón a ingresos y raza. . toda una postura
1deolog'.ca élJ&gt;?Yada por tratados que unifican y estandarizan. La nueva
etnolog1a adV1erte que lo que tiene frente a sus ojos, es ante todo un
conJunto de fonnas híbridas, supervivencias contaminadas de modernidad
que han puesto en la circulación los signos de un lenguaje diferente (Millru/
1997).
,
¿Cómo poder evaluar los efectos de esta nueva herramienta política?
Los al_~ances que tiene este problema nos obligan a estudiar los
estados~nac10n ~ue se apuntan como los actores dominantes del futuro
escenano mundial. Hasta hace poco tiempo, los conflictos se ubicaban
d~~~o d~I context? de la civilización occidental, ahora hablamos de ocho
ctV1ltzac1one~: occ1d~tal, confucionista, japonesa, islámica, hindú, eslávicaortodoxa, latm?am~cana ~ muy pronto quizá la africana, que actúan como
age~tes ~e la h1~to~a y no simplemente como objetos de ella... El proceso de
la h1stona con~ua _Los focos de conflicto cultural tienen lugar en dos
ntveles: en el_m1croruvel en que los grupos chocan por el control territorial .
en el macro~~el en el ~u~ los esta~?s de diferentes civilizaciones compite~
por poder mihtar, econormco y pohnco (Hunington, 1993).

193

�A esto todavía podría agregarse, que en base ál modus operanti de la
ideología, que las relaciones de dominación no pueden dejar de lado los
mitos, que de una manera simbólica, construyen la identidad colectiva y la
unificación de un grupo.

INTERACOÓN COMUNICATIVA
1

,

.

1

1

En la práctica, la simbolización de un mito, puede darse bajo la fonna
de narrativización, en la medida en que el proceso ritual produce
simultáneamente experiencias comunicativas a través de varios canales
sensoriales. Los que constituyen la historia puesta en códigos semióticos,
que más tarde forjarán un destino colectivo.

COMPETENOA
LINGÜÍSTICA

PARALINGÜÍSTICA

Capacidad de producir e
inteq&gt;retar signos verbales, puede
descomponerse en competencia
fonológica, semántica y textual.

Capacidad de modular algunas
características del significante
como énfasis, cadencia de la
pronunciación, además de
intercalar risas,
•

KINÉSICA
Capacidad de realizar la
comumcación mediante
ademanes y gestos.

"

...

El análisis de los procesos simbólicos es revelador. La vida se
entreteje con los mitos. En la mitología contemporánea se han desarrollado
cuatro mitos: el del progreso, la supremacía de la técnica, el dogma de la
comunicación., y la religión de la época. El progreso es una realidad pero
también una ideología. El mito del progreso nos dice que no podemos
detenemos, nadie se atrevería a retroceder. La supremacía de la técnica
conlleva la toma de decisiones que se dictamina en base a criterios
operativos, incluso para solucionar problemas humanos. La comunicación
nos obliga a estar interconectados. Somos apátridas si no estamos accesibles
a todo el mundo. La religión se asocia con el mito del pragmatismo. La
cultura ancestral va desapareciendo a causa de una ideología neoliberal que
impone como única inteligencia válida la astucia en los procesos monetarios
y financieros. El dinero es una correlación semiótica que asocia el nombre a
una persona, a una cantidad pura, a una cifra e impone una nueva religión
(Castaingts, 1999).

1

1
PROXÉMICA

EJECUTIVA

Capacidad de variar las
actitudes especiales y las
distancias interpersonales
del acto de la comunicación
como el tocarse.

Capacidad de acción social
de utiliz.ar el acto lingüísti~
para realizar en concreto Ja
intención comunicativa.

1

l

PRAGMATI !A
Capacidad de usar los signos
lingüísticos y no lingüísticos
de manera adecuada a la
situación y a las propias
intenciones.

1

SOOOCULTURAL

OTRAS EVENTUALIDADES
COMPETENOAS

Capacidad de reconocer las
situaciones sociales y las
relaciones según los papeles
desempeñados.

¿Qué se infiere desde esta perspectiva?

Al examinar todos estos hechos, así como la dinámica económica generada
por la globalización, he querido llamar la atención del proceso histórico en el
cual estamos insertos, situación potencialmente crítica que se refleja en el
lenguaje. El interés que reviste el estudio de la ideología y el lenguaje, es
incuestionable.
Desde luego que este análisis no es simple, pues implica adentramos
en tos procesos discursivos al mismo tiempo que en los de producción y
recepción., mediados en contextos particulares, a lo largo del tiempo, que
puede implicar a su vez, otros mensajes entretejidos en la dialéctica del
acontecimiento y el sentido. Lo que significa ahondar en la competencia
comunicativa que hace posible y actuable, para todo individuo, el significar
y el comunicar; analizar ta interacción comunicativa y trascender a otros
planos y competencias eventuales.
194

_Las evide~cias y los argumentos que he expuesto, justifican por sí mismo
~ ~p~rtanc1a ~e 1.as ideologías. El dominio de la ideología -como escribe
o o~ o~-, comc1de con el dominio de los signos y la a/abra es la
matena mas reveladora de las formas ideológicas.
p
,
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VIDA Y OBRA DE GOETHE
Profr. Dr. Phil. Dr. Jur. Agustín Basave Femández del Valle
Presidente de la Sociedad Mexicana de Filosofia.
Director del Centro de Estudios Humanísticos.
Universidad Autónoma de Nuevo León

En 1958 fui invitado por el gobierno de Bonn para hacer una gira de
estudios por las universidades alemanas. Pude observar, directamente, la
caracterología cultural del espíritu germano. Y en alguna de mis obras dejé
consignadas las vivencias y las reflexiones suscitadas en el contacto con el
pueblo y la cultura de Alemania. Helas aquí: El alemán es tenaz, brusco,
introvertido, disciplinado, meditador, sentimental, melancólico. En cierto
modo, porta en su alma el ancestral germano que huele a bosque y sabe de
nieblas. Antes que por los cabellos rubios, los ojos azules y el cuerpo
atlético, le reconocemos por su sentimiento de la naturaleza. Diríase que
respira para estudiar y estudia para respirar. Pensamiento y vida se unen
íntimamente en él. Sintiéndose colocado, lanzado o enviado a un mundo en
perpetuo "devenir'', se plantea el problema de su existencia - sin
literaturiz.arlo, es decir, sin frivoliz.arlo- con ejemplar honestidad intelectual.
En tensión continua vive sumergido. Vida y muerte, amor y libre
esparcimiento, tierra natal y universo, cristianismo y panteísmo. La
polaridad de la cultura alemana está a la vista.
Los germanos han entrado tarde, y lentamente, en la Historia Universal.
Pero no han buscado aplausos baratos ni han creído que la vigencia de su
cultura pudiera depender de una propaganda cultural hábilmente llevada. La
universalidad de la cultura alemana no ha sido establecida por el
departamento cultural del "Reich". Sin programada, e incluso a pesar de la
propaganda en contrario, Eckkhart, Silesuis, Kant, Hegel, Bach y
Beethhoven, Durero y Holbein, Holderlin y Novalis, Heisenberg y Planck
han fecundado al mundo por encima de los prejuicios germanófobos que han
pretendido -¡torpe y mez.quina pretensión!- organizar un boicot en el ámbito
de las ciencias y de las bellas artes. Esta tardía entrada de los germanos en la
Historia Universal, desde la oscuridad de un mundo boscoso y natural, tiene
la ventaja de ofrecer una visión más inmediata -menos histórica y librescade la naturaleza y del natural anexo de las cosas. Una visión fresca, poética,
vital, montada sobre una experiencia inmediata y auténtica del ser. Una
introspección constante acompaña a estos "escultores de la niebla". Saben
que su espíritu es demasiado violento, profundo y cósmico. Pero su
temperamento es demasiado lento y su sentimiento del tiempo muy agudo.
197

196

�Al metro fijo prefieren el libre ritmo. La mera cuestión de forma -que
apasiona a los latinos- se les deslíe como cosa artificial menuda. La vida
humana objetiva -arte, derecho, Estado, ciencia, filosofía- no es una
magnitud rígida y separada, sino algo muy próximo al hombre, algo flexible
y familiar. No se trata de una eternidad terrena sino de una móvil
aproximación terrena a la eternidad. Las formas anticuadas se pudren muy
rápidamente en Alemania; y no por manía de novedades sino por
sensibilidad temporal y por conciencia histórica.
El espíritu nórdico del alemán se· abre, sin el menor síntoma de envidia
o,__ de resentimiento, a la belleza del Sur. Su alma musical, que discurre
prodigiosamente en el intimismo subjetivo de un paisaje nebuloso, se extasía
ante la plástica soleada del alma mediterránea. Fue así como Goethe se
escapó a Italia y satisfizo, además, su curiosidad científica. Pero aunque la
forma externa no tenga, en el espíritu alemán, la fuerza y el perfil que tiene
en el espíritu latino, eso no significa que carezca del sentido de la forma.
Acaso Kant -''Ulises del concepto"- ¿no ha visto muchas formas con el ojo
del pensamiento? ¿Es que podemos olvidar los acordes tan firmes de forma
-y a la vez tan matemáticos y tan lozanos- de Juan Sebastián Bach?.
Admirador de lo apolíneo, el alemán es, con obstante, mayor admirador de lo
, dionisíaco. Su espíritu atiende más al "Werden" (Devenir) que al "Sein"
(Ser). Consciente de su ser en camino, no gusta fijarse en un sistema
doctrinal despegado de la realidad cambiante.

1

•

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11•

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~.

1

..

Me llevaría demasiado lejos expresar todas las impresiones que recibí
en mi breve convivencia con el pueblo alemán. Intentaré, no obstante,
reducirlas a fórmula esencial. Los alemanes son grandes ensimismados.
Ocupados siempre en el mundo de las ideas, se mueven sin la precisión y la
gracia latina. Tienen un alma musical, atmosférica, nebulosa, ~ •
profunda ... Sus sentimientos fluidos tocan una extensa gama de registros.
Como el huevo, son duros por fuera, pero blandos por dentro. Huelen a
selva. Poseen un enorme sentimiento de la naturaleza. El rumor cósmico les
envuelve y les permea su intimidad metafisica. Aman el orden. Su tipo
humano es musical más que plástico.
Pero el espíritu alemán no puede encerrarse en unos cuantos rasgos.
Podemos imaginárnoslo -como al de Goethe, una de sus expresiones más
felices- de múltiples modos. Tal vez lo que más nos atraiga de este espíritu
alemán es el hecho de que esté henchido de posibilidades, rebosante de vida.
Es un devenir perene que se ·realiza en un sinnúmero de fórmulas y se
proyecta al exterior en mil maneras diversas.
La Alemania presuntuosamente aria, de los ''junkers" prusianos,
obnubilada por el delirio guerrero, no alcanza a ocupar la mayor ni mucho
198

~enos la mejor parte del estilo o modo de ser alemán. Yo he conocido,
direc~ente, una Alemania soñadora, laboriosa, pacífica, idealista, musical,
filosofica ... Esa, y no otra, es la Alemania que quiero. La profundidad de la
~ul~ ale~ana -que no es mejor tópico- hecha de soledades sonoras y de
mtenores silentes, merece consideración aparte.
Alguna vez dijo don José Ortega y Gaset que la cultura alemana es "la
cultura ~e las realidades prof'.wtdas". Y la historia se encarga de comprobar
la ~erac1dad del ?serto ortegiano. "El alma alemana -escribe sin ambagesencierra hoy en s1 la más elevada interpretación de lo humano, es decir de la
cul~a europea". Meditativos y sentimentales, los germanos han sabido
ofrecemos, impetuosamente, un río de música excelsa de filosofía
significativa y fecunda, de ciencia y de técnica...
'
Hace tres siglos se decía que los alemanes no eran, como sus vecinos
fr~ceses, capaces_ de poseer ?11ª literatura vernácula personal, superior.
Basto _la Dr~aturgia de Lessmg para probar al mundo, no sólo que
Alemania podía tener una literatura propia -nos recuerda Antonio Caso- sino
que ya la tenía y la había olvidado para complacerse sin tino en la imitación
de los productos del espíritu francés . Goethe , Herder, Schiller dieron al
traste con la fábul~ ofensiva para el genio alemán, y, en nuestros días, se
sabe ~ue ~lemama es maestra del mundo en letras, ciencias filosofía.
Todavia mas -agrega el maestro Caso-, la evolución filosófica de Alemania
es ~caso el único fruto intelectual de la civilización cristiana que pued~
eqmp~arse ~ d~sarrollo d~l pensamiento helénico, de Pitágoras y Heráclito
~ Platon Y Aristoteles. Se dice: Sócrates y Kant; son los dos Sócrates, los dos
mcom~arables fundadores y renovadores de la historia del pensamiento".
(Antomo Caso, p. 28, del libro México, Imprenta Universitaria, 1943).

!~s

. . ~orque saben de soledad, los alemanes saben de intimidad. y en su
mturudad han ~alado con sin igual profundidad. A lo largo de la historia
~e?1ana -Eckhart, Leibnitz, Kant- no hay tal vez palabras que resuenen más
~1s~en_temente que las de ''Einsamkeit", "Innerlichkeit", es decir, soledad,
mtenon.~d... Otro rasgo esencial del idioma alemán es, qué duda cabe, el
predoIDIIllo del verbo ''werden". Este verbo, aunque no tiene una traducción
exacta al castellano, significa "se torna", "se hace", "pasa a ser". ¿Por qué
ese uso tan frecuente de ''werden"?. Es que los germanos tienen como uno
de los rasgos más profundos de su vida, ese sentido de fluidez, de constante
c?rrer de las cosas hacia el futuro. Su alma primaveral de la impresión de
no, d~, nube, d~ vapor... Por eso los alemanes se distinguen -en su honda
vocac1on filosofica-, meditando sie~pre por el ser y sobre el tiempo,
especulando :onstantemente en esa peculiar atmósfera -fluida y vaporosa- de
su pensar. Solo ellos han tratado esforzadamente -digámoslo en frase de
Unamuno que nos recuerda Madariaga- de esculpir la niebla.
·
199

�Los germanos conquistaron el Imperio Romano y llegaron a ser, en
cierto modo, romanos. Habían tenido una mitología y una moral propias,
pero aceptaron el cristianismo con docilidad de niños. En 887 formaron la
primera monarquía que después, en 918, pasó a la Casa de Sajonia.
Othón I transformó la monarquía en el Sacro Imperio Romano
Germánico, que llenó los principales capítulos de la historia de la Edad
Media. Es falso, consiguientemente, hacer arrancar la historia de Alemania
del viejo Ducado de Prusia, transformado en reino por Federico I en el siglo
XVII y reconocido universalmente al fumarse los tratados de Utrecht en
l113.
La tenacidad, el valor, la devolución a la familia, el espíritu de
disciplina y trabajo, la religiosidad y la fuerza guerrera de los antiguos
germanos perduran en los actuales alemanes. Todavía hoy los alemanes
siguen dando la impresión de fuerza juvenil, de vida espontánea, sincera,
original. ¡Qué magnifico ejemplo de espíritu de hombría en la desgracia! Un
pueblo tan castigado por los horrores de la guerra total, desgarrado sin
misericordia, calumniado hasta más no poder, privado de una buena parte de
su juventud y de su intelectualidad, apenas transcurridos siete años de haber
surgido después de la devastación, ha enseñado al mundo lo qµe se puede
hacer con su Gemmüth (espíritu), con su fidelidad a ese tesoro cultural que
han hecho en la historia y que es no sólo información, sino también -¡y acaso
más!- educación, formación.

...

Máximo país de inventores, poetas y filósofos, Alemania es también - y
esto sin duda alguna- el pueblo más musical de la tierra. Yo siempre he
considerado un enorme privilegio de los alemanes esa facultad de no sentirse
a gusto en el mundo, de valorarlo primordialmente por los ecos que pueda
tener en su alma.... Poseer un espíritu que pueda hacer resonar los ecos o
crear dramas interiores de sonidos con sus propios recursos, ¿no será esto un
don más envidiable que el de un espíritu todo superficie, mera placa sensible
apta solamente para fotografiar la realidad que mute y engorda?.
Johann Wolfgang von Goethe nació en Francfort del Mein - año de
1749-, en el seno de una familia acomodada y de linaje. Infancia feliz de un
espíritu abierto a todas las formas de belleza y de verdad. Hijo de un padre
culto que se preocupa de que el niño aprenda lenguas clásicas y modernas:
latín, griego, hebreo, inglés, francés, italiano. Pero además, el padre le insta a
ejercitarse en ciencias exactas, naturales e históricas: geografia, botánica,
matemáticas, religión, dibujo, música, poesía. El niño y el adolescente se
dedica a la asimilación de libros decisivos para su formación. A los 8 años
conocía -como puede conocer un niño- la Antigüedad Clásica y el
Medioevo germano. Se había aficionado, de modo especial, a las obras de
200

?~i?io Y Virgilio. Diríase que su amistad con los grandes clásicos se había
1D1ciado ya, desde temprana edad.
"

En 1_3,~ulta ciudad d~,Leipzig estudia Derecho y adquiere el grado de
D?ctor Iuns : La preparac10n de este genio universal responde a una gran
van~d~d d~ mtereses. Fue pintor, abogado, estadista, alto funcionario
ªcbnfnistratt;?• poeta: hombre de ciencia (botánica, geología, anatomía,
teona cromatt~a) llego a ser director teatral y actor. Pero el talento literario
s~?resale Y pi:va sobre todas las demás facultades. Goethe escribió poemas
hnc~s, filosoficos, ~atorios, baladas, novelas, tragedias, dramas
'6_losoficos, cuentos, sátiras, poemas épicos ... , supo asimilar, como nadie los
hiw, ~tes Y después, el espíritu de la antigüedad -clasicismo- y el espíritu
romantlco.
. La voluntad, ~bre, la inteligencia lúcida y la acción generosa
~dq~eren~ en el espmtu de Goethe, una conjunción feliz. El triunfo de la
~te!igenc1a y de la inteligencia amorosa diría yo, sobre el azar y sobre los
m~~t~s, se am~lgaman en este gran genio de la literatura alemana. Desde el
pnncipio se advierte en Goethe una inclinación a la wúdad y a la armonía.
.
En la corte de su ~go el duque Carlos Augusto de SajoniaWelfilar, J. W. Goe~e adqwere experiencia política (1775-1832), maneja
~ s Y asuntos mtemos del ducado; recibe un título de noble se
con~1erte en consejero privado y se le nombra primer ministro del peq~eño
We~ar. Como es!e pequeño ~aís estaba ubicado entre las potencias, a veces
h?s~e~, de ~ia Y Austna, aprende ahí la necesaria moderación y
d1sc1plina tan md1spensables para sobrevivir. Deja atrás el período romántico
del Sturm umf_ Drang, desde entonces creyó que la humanidad mejora más
con la evoluc1on razonada que con la revolución violenta.
En la vi~ de Goethe pasan varias y muy interesantes mujeres:
Charlotte von Ste~, dama fina, cultivada y atractiva. Fundamentalmente
recta, Carlota de Stem -que se había enamorado de Goethe- insiste en que se
respeten dlas, normas morales y sociales. Al final de su v1·da, Goethe
compren era, en toda su cabal significación, esta actitud ejemplar.
?ep~do por la falta de esperanza de su amor, el poeta alemán luchó
cons1~0 mismo hasta lograr el auto-control. En Italia conoce de mujeres y de
amonos. En Wetzlar descubre el amor - principal nutriente de su vida-y una
nueva ~usa: Carlo~ Sofia Enriqueta Buff, joven, hermosa y serena que es
prometida de ~ ~go. Nuevo dolor amoroso de Goethe, con un intermedio
de p~ez.a ~omanti~a en donde él y Carlota - verano de 1772- se abandonan
con c1~rta mocencia a extremos de intimidad y ternura que no culminan en
tragedia. Goethe ha conocido a un joven romántico llamado Jerusalem que
201

�pone fin a su vida y a su pasión sin esperanza por ~a. ~spo~ d~ :
di lomático con un tiro de pistola en la cabeza. Este swcidio evirai:a~ .
m~cha part'e, el suicidio de Goethe, qu~ se convi_erte en un s:;iicidio
' r· un·agro·an·o , en la novela "Sufrimientos
del Joven Werther , obra
roman ico
.
d · ·,
, ·t
maestra de la novela romántica de todos los nempo~, que a qwno un ~XI 0
· 'tado enorme veloz. De esta novela que ha servido de tema a una opera
musi
'
de Massenet,
se ha' dicho que "es una maravilla, una melo día en prosa de. un
alma lírica como era la de Goethe". Se casa con una muJer sencilla,
perseverante en su personalidad femenina, de clase mo~es_ta.' p~p~ar,
refractaria a los refinamientos de la corte, natural de_ T":°°gia. Cristlana
Vulpius, su compañera de muchos ~os, h~~ que le deJa viudo en 1816. La
tragedia del hijo que se mató, cicatnza dific~~~nte en el_ alma de Goe1?e.
Pero este abuelo respetable y viudo tiene un idilio e~ Manenbad con Ulric~
von Levetzov. No quiero entretenerme más en las muJeres de Goethe, P~~o Sl
quiero apuntar que sirvieron de inspiración en su obra, y que nunca deJO de
ser un devoto del eterno femenino.

L,

' '(:

1" ,1,

i
'

•.

En el viaje a Italia -Verona,Venecia, Roma, Nápoles, Si~i~a-,
cla~1cos,
realizado d e 1786 a 1788, Goethe adquirió los ideales. rigurosamente
.,
y renovó su amor y su inspiración. En Roma se reJuveneci~ y se apasiono
por la grandeza clásica greco-romana. Entendió lo. que si~ficaba la noble
sencillez y serena grandeza (lo edle Einfalt und slllle Gros~e) de l~ cultura
clásica antigua. Roma se incrustó en su alma para toda la vida. La htera~a
clásica, que ya trae en el hondón de su a~a, pro~uce frutos en el ~emo
alemán que nos regala su Jfigenia en Tauride, escnta a la m~era ~ega.
Hermann y Dorotea, bello idilio de campesinos con fuerte ~spmtu nac1on~l
, ·co·, Egmont, maravilla del clasicismo de todos los -tiempos.
germam
.
. El sabio
.
,
Johann
Wolf:gang
von
Goethe
continuó
sus
mvestlgaciones
que h abia en
, ·
· ·t,
científicas en suelo italiano, en materia de ingeniería Y. bo~ca; v1s1 0
museos y admiró cuadros y esculturas célebres que son patnmoruo de toda la
humanidad.
A su regreso a Weimar conoce al poeta Schiller y se ~cia una
amistad limpia, fecunda, imperecedera, ejemplar. Dos colosos de la lit~r~tura
alemana cambian ideas -a veces antitéticas- y ~o~cuerdan e~ un clas1c1sm~
que está muy distante del mediocre .n~o-clas1c1smo frances, Y que está
s?perado, por la parte mejor del romant1c1smo germano.
Atento a la realidad de la naturaleza, realiza estudios de .~eología,
biología y publica su "Teoría Cromática" o "Teoría de los colores . Goe~e
e para los alemanes, la figura central de su cultura y hasta la encamac~~n
~cional. Entendimiento y sensibilidad abiertos a todos ~~s rumbos. Pas10n
de vivir que ofrece todas las medidas humanas. Fus1on perfecta ?e la
vivencia y d~ la poesía. Amó a las mujeres, a la naturaleza y a los hbros.
202

Pero amó, sobre todo, con pasión creciente, a la vida. De su vida quiso hacer
una obra de arte. Trabajó, como escritor de oficio, para eternizar, o mejor
aún, eviternizar su obra. Y su obra cristaliza la vida espiritual de su tiempo.
Escribió a golpes de amor, para escudriñar el alma y para esculpir la belleza.
Su siglo le rindió pleitecía y le reconoció significación universal.

"Gotz von Berlichingen"(1771) es un héroe romántico -arrogante en el
perfil y servicial en el gesto- que anuncia una nueva era. Se trata de un
caballero de Alemania feudal de los tiempos imperiales que lucha con los
nobles poderosos y prelados influyentes. Hay en ese drama revolucionario
una rebeldía titánica, quijotesca, de energía individual, altiva y visionaria, de
hombre solo que se insurge contra el medio y lucha contra una oligarquía
poderosa. Sin pretenderlo y sin quererlo, se constituye en denodado defensor
de la democracia moderna. Es el arte romántico que se placía en la
contemplación del héroe desgraciado, mártir de su ideal de redentor de
masas, de agítador en pugna con la oligarquía del Sanedrín. Los jueces
ponen en la noble cabeza de este capitán de bandidos un INRI que nos
impregna de redentor espíritu cristiano y de letra evangélica. Pero mientras
Jesús lucha sólo con la palabra, Gotz usa la espada. La desgracia del hombre
Goethe nos deja un amargo sabor y nos hace pensar en la implícita
condenación de la ~olencia. El mejor y más bravo mozo bajo la capa del
cielo, con la sencillas y nobles virtudes de la germanidad, es un caballero
individualista del ideal, paladín de la justicia y de los desvalidos que muere
pronunciando las palabras: Libertad, Goethe simpatiza con el héroe, pero -no
hay que olvidarlo- odia la anarquía. Al filo de los tiempos nuevos,
impersonales, Gotz von Berlichingen sigue siendo un caballero medieval
amante de la tradición y de la tierra germánica. Pero su energía y su
insurrección sirven a los tiempos nuevos,;--"Egmont (1788) guarda, en su estructura y perfil, un estrecho parentesco
con el Gotz von Ber/ichingen. También Egmont es un héroe vencido. Pudo
haberse salvado, pero no lo quiso. Creyó, h~ el fin, que su sino era el de
ser mártir de la independencia flanienca y de la libertad de conciencia. Antes
de que el Duque de Alba le lleve al patfüulo .declara su ideal y ofrece su
vida: ''Muero por la libertad, por la que siempre viví y luché, por la cual,
finalmente, hoy, sufriendo, me inmolo". El lirismo de las últimas escenas da
mayor relieve al protagonista. Sabe que va a morir y ama la dulce vida, la
"hermosa y grata costumbre de ser y de obrar''. "He de coger tu mano,
mirarte una vez más a los ojos, sentir vivamente todo lo que vales, y luego
resolverme a dejarte y decirte: adiós". Esta vez Goethe parece tomar partido
por el personaje. La muerte de Egmont, a diferencia de la de Gotz, semeja
una sinfonía triunfal. Advierte que su sangre no se ha vertido en vano. Incita
al pueblo valeroso para que siga adelante. "¡Defended vuestro patrimonio!
Y no os duela caer, siguiendo el ejemplo que yo os doy, para salvar lo que
203

�más amáis". No se trata de un simple drama histórico -las guerras de
secesión de los Países Bajos- . sino de una apología de la libertad y del
titanismo. El pueblo, el idilio y la política son los tres planos de la acción
dramática. Goethe -genio multifacético. proteico, tornadizo como la vida
misma- atraviesa por su etapa romántica. No obstante, Egmont revela la
influencia clásica en sus formas que asimiló Goethe. Hay en el personaje
una firme confianza en el destino, en el daimon que visita al hombre con
visión divina para cumplir la vocación y ser fiel a sí mismo, sean cuales
fueran los peligros.

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Die Leiden des jungen Werthers (los sufrimientos del joven Werther).
(1774), es la maxtma plasmación artística de la etapa romántica
goetheana.
Esa sensibiUdad -exagerada, enfermiza- marca el estilo y el
tono espiritual de una generación. Ese sentimiento desmesurado -melancolía,
lágrimas, suicidio- es de pura cepa romántica. Goethe ha estado al borde del
abismo, pero ha logrado vencer su sentimiento. Werther le acaba de curar.
Los anhelos de amar, pletóricos de realismo poético, nos permiten penetrar
en la intimidad de la burguesía alemana. Argumento parvo y tenue,
ingenuidad y frescura de los protagonistas, pero, sobre todo, un magistral
estudio del corazón humano. Las cartas de Werther nos muestran voces de
pasión y ángulos secretos, antes desconocidos, propios del romanticismo
intimista. Son experiencias transfiguradas de la vida del joven Goethe. Son
sentimientos que, al no encontrar cauce, revierten sobre el corazón doliente.
Son afanes - vagamente panteístas- de comunión con la naturaleza. pero en
Los sufrimientos del joven Werther hay algo más: la intuición certera de
nuestro "status viatoris". "Sí; es verdad que sólo soy un caminante, un
vagabundo sobre la tierra. Pero ¿Y vosotros, sois algo más?" (libro Il, 16 de

junio).
En los dolores del joven Werther están los dolores de su siglo. El
estampido del pistoletazo denuncia que existe un mal wertheriano y ésto es
lo que le da una resonancia infinita en la noche de los tiempos. Aún ahora
seguimos evocándole con su frac romántico, el frac azul con grandes botones
dorados, con una violeta prendida al ojal, los cabellos revueltos sobre la
frente encubriendo los rasgos geniales del suicida Goethe practica una
vivisección del alma romántica, de ese dolor cósmico universal del vivir,
-lachrimae rerum, que dijo Virgilio-, y aunque aparentemente se mate por
una mujer, se mata por un mundo que no lo quiere y al cual él quiere
demasiado rabiosamente. Como todo suicida romántico, se mata a sí mismo
para echar su cadáver sobre la mujer desdeñosa o voluble, para castigarla,
para que lleve sobre su alma ese peso agobiador. Pero Werther se mata por
algo más, se mata por la dicha imposible del mundo, se mata por haber
perdido la ilusión de la vida, por dolor universal (Weltschmerz). El personaje
se alimenta de tristezas, goza sufriendo y se encoleriza cuando gana en el

juego. Habiendo tantas mujeres lindas y libre 'l t ,
Carlota, una com rometida
, .
s, e ema que enamorarse de
titulo, una actitud ~e superioJ;;~~e:Uc::Soee.HGaopeathed· adopta, des?~ el
d
· uJ
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sa o su sarampion
::::e::O!:sttc _ar una so~sa de ironía. Pero al enfermo ¡0 pueden juzgar
y al Joven, los Jovenes. y éstos siguen comprendiendo a Werther ...

1:S

El estado de alma del enamorado
b·
•
claro y tibio alegra el alma de Werth cam ia con e1 tiempo. Un día de sol
¡ ta1m
.
er, en tanto que un día nublado le
a~teranen= ~::it~t:pi:::!e?sei·claa eLs~tción_, el día la hora y el mim{t~~:
.
.
• 1 eranamente el W rth
.maravilla. Tiene la sencillez y la grandeza de una tra .
~ er ~s una
la fi~a gigantesca de Werther lo absorbe todo y b~=~:n~ega. SoElo que
melodia en prosa de un alma exquisita.
coro. s una
¡Pobre Werther su tristeza aún nos alcanza!.
lphigenie (1787) constituye uno de los dramas realm t
literatura alemana escrita en verso libre Esta .
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e1a smtesis entre la anti
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entre el clasicismo y el cristianismo.
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personaje cristiano que a apela la verdad y a {
eimar conJunta~s en un
en la tragedia de Eurípides. Orestes se salva ::i:t::t' no al engano,_ como
h~~ana y, sobre todo, gracias al arrepen~ento
~o~ deduna piadosa
cnstiana. Aquí no se utilizan
Y ª a e e pura cepa
.
recursos como en la obra ·
· 1
.
gnega, smo a
influencia ennoblecedora, purificadora de
desesperado. Bella descripción de lo eterno ~: m~Jer sobre el ~ombre
Goethe encontró en Charlotte von Ste· l
_memno que la gratitud de
m, e amor mmortal del genio alemán.

kenas

Torquato Tasso {1790) es una b
t b. ,
Italia, que describe la tragedia del o r~au o i~grafica, escrita al regreso de
~q~ell~s que le volvieron la espal¿'~uan::~::::e;e. sensible ante todos
ms1~ficante esposa plebeya: Christiane Vul ius
eimar una hermos~ e
agobiado por su desequilib .
, P · Al lado del poeta latino
no menta1, está el hombre de
d
1
:aegante,
di~lomático ~ cortesano, llamado Antonio. El
d~' ~ag:_z,
ce prefenr a Antomo sobre el desequilib d T
oe te
superar la crisis y adaptarse Prá ti
ra o asso que al fin puede
tragedia clásica de tipo psic~lógi~oc~ntebno hay acción, exterior en esta
clásica goetheana.
·
ª 0 ra maestra mas de la tragedia

equili~1:

Para ventilar su cólera t l
los lideres de la Revoluci: ; os
-divertido y satírico- que nos
Reine/ce el Zorro (Reine/ce Fuchs)
·

d
esmane\~ los vicios de la turba y de
;sen . Goethe, ~ poema épico
S tr a mdaJestuosa epica de Homero:
e ata e una amable reproducción

:::::::i

204
205

�clásica de la historia de animales a fines de la Edad Media, la mayoría de
ellos astutos y engañosos como el Zorro.

Las Elegías romanas (Romische Elegien, 1795) es un conjunto de
poemas sensuales y paganos que evocan la apasionada vida amorosa de
Goethe con la plebeya-Cbristiane.

Herman y Dorotea (17971 es un perfecto poema idílico que relata el
cortejo y la conquista de Dorotea Goven refugiada) por un joven noble que
la corteja y termina por conquistarla. Este poema épico se desarrolla en una
~~eña ciudad alemana, serena y laboriosa, escenario de la unión de dos
almas realmente preciosas. Al leer el idilio parece que estamos leyendo un
lindo cuento griego.
En la vida de Goethe se da una indisoluble unión de realidad y poesía.
Él lo sabe. Escribe su autobiografia -no completa- que abarca sus tiempos
de Francfort, Leipzig, Estarsburgo y Wetzlar, hasta 1775. "Dictung und
Wahrheif' (1811) es el libro en que Goethe nos describe su idilio en
Sesenheim con Friederike Brion. Pero no solamente se trata de una bella y
famosa presentación de un idilio, sino de un suministro de detalles culturales
e históricos verdaderamente atractivos para personas de sensibilidad estética
y de cultura general.

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El despertar de Epiménides "Des Epiménides Erwachen" (1815)
representa el tardío reconocimiento que Goethe realiza en tomo al vigor del
movimiento nacional de regeneración de Alemania, después de la derrota de
Napoleón en Waterloo, y su decisión de interesarse más en la vida política
de su patria. Hasta entonces estaba satisfecho con la permisión, que el
déspota glorificado realizaba sobre la cultura alemana, apreciada y
fomentada por el propio Napoleón, para que rigiese los destinos espirituales
de Europa. No le interesaba especialmente el dominio político de Europa
por parte del general corso, sino que se recluía en el solo ámbito cultural.
Goethe fue un genio versátil. Su versatilidad humana y cultural se pone
de relieve en su conocimiento profundo de las culturas occidentales y
orientales. "Der westostliche Divan" (El Diván ocidente-oriente, 1819) es
una muestra del conocimiento y de la sensibilidad que Goethe tenía de la
cultura oriental. Esa bella colección de poemas de amor escritos durante la
amistad del poeta con Marianne von Willemer constituye su principal obra
literaria en relación con la cultura del Islam. Incorpora la figura de Mahoma
a la de Jesús y Apolo. Aunque personalmente no me agrada la amalgama,
reconozco el esfuerzo por familiarizar a los lectores alemanes y europeos
con las obras de los poetas árabes, persas e bindús. Hafiz, el gran poeta
persa del siglo XV, influye en Goethe que se reviste con atuendo oriental en

206

su_ amor a Mari~e. Los poemas de Hatero y su Leika -dos enamorados
onentales- consiguen brindarnos la atmósfera y la mentalidad del Oriente.

_"Wilhem Mesiters Wa:zderjahr" (Los Viajes de Wilhem Meister),
escnto en 1829 P_ODe de rehev~ la eno~e sabiduría y el importante legado
cultur~ d~l patriarca .de Weunar. La educación del héroe -trabajo y
~en~ciamient&lt;&gt;:- ~cmvterten en un magnífj.co ciudadano al que fue un
mdivi~uo ~gocen~co. Ya no ~ trata simplemente de un estreta sino de un
humam~o ~studian~e de medie!°ª en épo~a de revolución industrial y de
~~a~ion mte~c10~. _ Se dice -y no sm razón- que el esquema de la
~mc1a P~dagogi~a .disenada por Goethe está inspirada por las teorías del
educador sw7:° Hemnch Pestalozzi, cuyo noble propósito era preservar el
~lma Y el cai:ac~r de los seres humanos en medio de los conflictos de una
~poca matenalista y mecanizada. Hay, como en el Quijote, relatos
mterpolados -acaso excesivos-, simbolismo exasperado, al lado de
verdaderas lecciones de sabiduría.
Prescindo de otra_s . ?br~s de Go~the, por razones de tiempo, para
consa~arme a la exp?~1c1~n, ~t~rpretación y valoración de "Fausto"(1808),
la ~emal representac1on sunbolica y poética de la vida humana. Con toda
r~n, Goethe califica de "inconmesurable" a su obra maestra. "Como la
Dzvma Comedia y el Do~ º':~ote ", cada uno en su tiempo, Fausto marca el
final de una era y _el pnnc1p10 de ?tra, al iniciar
-aislado- la época
moderna. Para preciar su talla, -adVIerte Francisco Monterde- solo pueden
emplearse ~omo puntos de referencia los términos de comparación elegidos:
las obras siíua:das a su misma altura cimera. ("Goethe y el Fausto" pág. 11
Y 12 UNAM, unprenta universitaria 1949).
'
. Hay una leyenda alemana sobre el doctor Fausto, un aldeano natural de
We1m~, que Goethe transforma en una de las grandes obras maestras de la
humamdad de todos los tiempos. La leyenda germana es devuelta a su
pueblo por &lt;;i~the, pero transformada en una obra de arte inexaustible.
Cuando tenmno el magno poema dramático, Goethe le confesó a su amigo
Eckermann: lo que me resta de vida puedo considerarlo como un puro regalo
Y, en el fo1:1d~, es indif:rente lo que ya pueda hacer y cómo lo haga. El
Fausto nos mc1ta a estudiar el problema del sentido de la vida humana una y
otra ;ez. Se ha ~cho que Fausto esJa segunda Biblia de los Alemane~. Pero
no solo e~ eso, sm~ que es una de las más profundas obras que ha producido
l~ h~amdad. . Ahí, en el Fausto, están la verdad y la utopía, la magia y la
ciencia, la realidad y el símbolo, la salvación y la perdición... La obra que
~~. toda la vi~ de Goethe engrosada con valiosas experiencias,
m~c1ones y reflexi?nes, consta de dos partes. La primera, obra de juventud,
encie~ una atractiva y magna bellei.a. Margarita, la cándida y buena
Margarita, nos subyuga con su sencillez y con su entrega.

207

�Mefistófeles, símbolo del ángel que se reveló ante Jehov~, Y el doctor
Fausto, representación del hombre, de la especie, frente al mcontrastable
destino discuten, pactan, se implican y complican para separarse ~almente.
La segunda parte, escrita en los años de vejez, resuelve la acc1on con el
perdón de Fausto que llega de lo alto. Parte dificil de interpretar y de :alorar
para la mayor parte de las personas que desean penetrar en el senttdo del
poema dramático.

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He aquí, en síntesis, la trama. del primer acto: E~ docto~ Fausto,
saturado de años y de hastío, se encuentra en su laboratono,_ W1 día e:11 q~e
las campanas del día de resurrección le ins~ a volver ~ J?t0s. ~ c1enc1a
profesada por él, no sólo ha dejado de propor~10narle ~a felicidad, smo que le
ha sumido en la depresión. Desesperado conJura al diablo que ~e le_ aparece
en la figura de Mefistófeles y le propone W1 pacto: Le retomara la Juventud
para que pueda disfrutar de los goces del saber y de la vida -nunca alcanzada
en sus largos años de estudio- a cambio de que le entre~e. su alma. Acf?pta
Fausto el pacto y transformado en joven, pletórico de ilus1on~, es llevado
por Mefistófeles a una ciudad distante donde conoce a Marganta: Fausto se
enamora de esa joven linda y honesta, y la enamora co~ palabras tiernas, con
valiosos regalos, con argucias mefistofélicas que termm~ por acabar con la
pureza de Margarita. Seducida la desventurada Joven, sufre las
consecuencias de su pecado: Su madre muere de dolor por culpa ~e ell~; su
hermano, perece en un duelo a manos del propio Fausto Y ~arg~~-nnsma
se convierte en criminal al cometer involW1tariamente un infattc1d10. Los
tribunales la condenan sin piedad, y la mandan encerrar en ~a ?~solada
cárcel para expiar su delito. Fausto, con el auxilio de las artes diabobcas de
Mefistófeles, acude a salvarla, pero ella prefiere morir. ~tes de q~e el
hacha del verdugo cortase el hilo de su vida humana Marganta se arrepiente
y haya la gracia divina.
La segunda parte es la tragedia de Fausto,_así como la p~mera parte lo
fué de Margarita. El rejuvenecido Fausto sigue a Mefistofeles que _lo
conduce a un mundo halgüeño que le ofrece riqueza, poder, honores Yglon~El drama está lleno de simbolismos: El pasado griego, representado por Pans
y Helena, es evocado por Goethe. El doctor Fausto intenta seducir a Helena,
hechizado por su hermosura. Pero la visión griega de_l~ hermosur~ ~e Helena
se le escapa, se esfuma ante su vista. La belleza clas1ca es, dec1~1damente,
inconquistable; es ella la que tiene poder sobre el hombre, y no este el que
tiene poder sobre aquella.
Pero Fausto no es una simple figura de la paganía, vive en la era
cristiana y se siente pecador que no encuentra reposo. Al llegar el momento
de saldar su cuenta con Mefistófeles, Fausto muere. Se entabla un lucha
208

entre las potestades del cielo y el demonio. El diablo pretende arrebatarle el
alma; pero las potestades celestiales interceden cerca del Altísimo para la
salvación de aquel hombre que buscó el bien y la belleza, pese a todos sus
extravíos. Fausto alcanza el perdón por la gracia de Dios, y con la
intercesión de sus Santos. El cielo es siempre propicio a los que se esfuerzan,
a los que buscan la misericordia y el Perdón de Dios. Goethe rinde homenaje
a la Madre Gloriosa. No olvida tampoco a la pobre penitente Margarita. El
"chorus misticus" cierra la última página que es un canto a lo eterno
femenino que es el amor y la gracia:
Todo lo efimero,
símbolo es solo;
es aquí un hecho
lo inasequible;
aquí se cumple
lo indescriptible;
(lo eterno femenino
siempre arriba),
con potente acicate
nos aqueja.

Fausto constituye la médula de toda la obra Goetheana. Fausto sufre el
engaño de Mefistófeles, pero al final Mefistófeles resulta ser el engañado.
Fausto, que había aprendido el arte y la ciencia, tomó conciencia de su
finitud y de las posibilidades infinitas de su afán de plenitud subsistencia!. El
poema humano se convierte en un poema cosmogónico y en una búsqueda
de la destinación humana. Goethe se aparta de la leyenda medieval y la
supera con el problema del destino de los seres humanos.
La primera parte del Fausto se publicó en 1808, y la segunda en 1832.
No resulta hiperbólico decir que estamos ante el más grande drama
filosófico de Europa Moderna. La búsqueda sincera de la verdad y de Dios
triunfa sobre el deseo de poder y de goce. Paulatinamente va menguando la
influencia de Mefistófeles, porque en el fondo hay en Fausto un carácter
intrínsecamente noble. Después de la noche clásica del aquelarre, la
perfección y la sublimación van tomando cuerpo en el alma del inquieto
Fausto. El encuentro de Fausto con Helena de Troya -bello símbolo- realiza
plenamente la síntesis del clasicismo y la cristiandad, de Grecia y Alemanía.
Precisamente Euforion, hijo de Helena y de Fausto representa el fruto
sazonado de la antigua cultura mediterránea y la moderna cultura germánica.
Es "la progenie perfecta de las dos grandes culturas de la humanidad" apunta
Wemer P. Friederich (Historia de la literatura alemana, pág 122, ed.
Hermes S.A. México 1973). Viejo y ciego Fausto sigue planeando, soñando
Y esperando hasta el final de su existencia. Ambicioso, ciertamente, pero

209

�insatisfecho consigo mismo. Nunca pudo ser el hedonista holgazán y
materialista en que Mefistófeles había proyectado convertirlo. Por sus nobles
aspiraciones y por su alto axiologísmo, que remata en teotropismo, Fausto,
arrebatado al diablo, es llevado al paraíso. Hay una frase inmortal que
Goethe estampa por boca de Fausto como verdad lapidaria: wer immer
strebend sich bemüht, den konnen wir erlósen (quienquiera aspira sin
desmayos no es irredimible). La lección que nos brinda Fausto es,
precisamente, la de la perseverancia de la búsqueda de la verdad, del bien y
de la belle:z.a, y de la abertura a la gracia que viene de lo alto. Buscó y erró,
pero encontró la Mansión de su Padre con el auxilio divino.
Hablamos de Dios per analogiam (por analogía), como se decía
modestamente en la Edad Media, por más que el Ser Supremo se nos
aparezca en todas partes:

So weit dds 0hr, so weit das Auge reicht,
Du.finde$t nur Bekanntes, das Ihm gleicht.
Und deines Geistes hoechster Feuerflug
Hat schon am Gleichins hat am Bild genug.

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(Hasta donde llega el oído , hasta donde llega la mirada,
no encuentras más que lo conocido, que se Le parece,
y el vuelo ígneo más elevado de tu espíritu
se conforma con la comparación, con la imagen)
(Prolemio, 1816).
En su madurez, Goethe "invoco a Dios con muchos nombres, y tiene de
Él una última seguridad por más que se pierda en lo inseguro", apunta con
agudez.a y profundidad mi inolvidable amigo, catedrático de filosofia en
Mainz, Fritz J. von Rintelen (Humanidad y Espíritu Occidental pág. 50
Centro de Estudios Humanisticos de la UANL, 1962). Durante algunos años
-1783 a 1786- J. W. Goethe suprimió casi totalmente la diferencia de Dios y
el mundo por influencia de Spino:z.a. Pero Goethe se desprende de Spino:z.a y
acoge la idea clásica y cristiana de espíritu. La realidad divina es, en cierto
modo, inmanente al mundo, pero también es trascendente. Dios en y sobre el
mundo. Concepto unitario y múltiple. El amor omnipotente nos abraza. En
la segunda parte del Fausto, Goethe habla inequívocamente de la esfera
superior del amor espiritual:

"Pues éste es el alimento de los espíritus
Que se impone en el éter más libre:
La revelación del amor eterno,
Que solo irradia felicidad".
(Pater Seraphicus, Fausto, JI, 5).
210

(Denn das is er Geister Nahrung,
Die im fresiten Aeter waltet.
Ewigen Liebens Offenbarung,
Die zur Seligkeit entfaltet).
En la misma segunda parte del Fausto, el amor de Dios se nos presenta
como fondo del mundo entero, como fuente de vida espiritual superior y
~orno fuena purificadora. A s lo largo de la obra vamos advirtiendo ese
llllpulso fáustico hacia algo superior, abierto, puro inconmesurable.
¿Qué_ es lo que busca, en definitiva, Goethe en todas sus obras? ¿Cuál es
la h~~~d superior que se afana en proponemos?. Goethe busca la
conc1l1ae1on de la profundidad romántica germana con la elevación el , ·
· El ,
, .
aszca
grecolattna. l.Illpetu FaUStico no menosprecia el Espíritu. El clasicismo es,
orden, _forma, valor ~e. la consistencia, validez de la verdad objetiva y fe en
el sen~do de lo e~mtual. Pero e! ~lasicismo tiene un peligro: simplifica
demasiado la realtda~.. El ~omantictsmo se caracteriza por su aspiración
pr?funda, por_ su mo~dad mterna_ -mar sin orilla, melodía infinita- por su
afan de plemtud .de ~1~. Pero . ti~ne el peligro de las contraposiciones
do~osas Y de la mte?~ndad subJetlva. La sabiduría última de Goethe supo
conJuntar el romantic1sm~ y el clasicismo, en pleno equilibrio para
s~brepasar el velo de la finitud. Espíritu unido a la vida y no mero intelecto
frío y calculador.
Este hombre que ejerce un atractivo casi hipnótico sobre todos los
~ombres cultos de los más diversos países hizo de su vida un rfi1 ·tal
l.Ill
ced
· ,·
pe
VI
pere ero, casi lllltico. No es sólo patrimonio del pueblo alemán, que le
ama con respe~oso entusi~mo,_sino ~e todos aquellos hombres que quieran
enarbolar el triunfo de la mteligencta y la victoria de la acción noble y
generosa. Por eso Goethe es un compañero eviterno del género humano.
. , El 22 d: Marzo_ de 1832, Goethe se sintió indispuesto y se recostó en un
~v~. Habta ~baJ~do, con su habitual entusiasmo, en una investigación
científica sobre ~1enc1as naturales. Le pidió a Otilia, que le acompañó hasta
el ~al, que !bnera la ;entana. No le faltaba aire, sino luz. "Pronto vendrá
la pnmavera , exclamo. Por su fiel acompañante, sabemos que las últimas
palabras de G?ethe ~eron: ¡Luz, más luz!. Estas palabras son su divisa:
~~lo de clan~d, afan de perfección, deseo de plena y fruitiva visibilidad
espmtual. Tamb1en n~sotros, en este mundo oscurecido por el funcionalismo
llllope, por el_ p~gmattsmo rampante, por el hedonismo egolátrico, seguimos
buscando y pidiendo: ¡Luz, más luz!.

211

�LA COTIDIANIZACIÓN DE LA POESÍA

Lic. Alejandro del Bosque

Cuando Octavio Paz obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1990,
el pueblo de México se sintió órgulloso de que fuera un mexicano al que se
le concediera, independientemente de que se le otorgara a un poeta ilustre. El
~mo pueblo que más tarde se sentiría agobiado por la inevitable muerte
del también ilustre Superman. Años después, en 1998, la no tan ilustre
muerte del poeta cimbra los corazones de sus admiradores, mientras que en
forma paralela la muerte del ilustre programa Siempre en Domingo llena de
congoja al 90% de la población teledependiente. ¿Qué pasa con la poesía a
fin de siglo? ¿Ya no pasa? ¿Es pasa de siglos anteriores? En esta época
posmoderna en que todo se mide por ratings, ¿cuál es el rating de la poesía
en la vida de los lectores? ¡,Quién es el osado o el iluso (según la
perspectiva) que dedica un tiempo de su vida a Jeer un poco de poesía? ¿Por
qué la poesía cada vez camina menos por las calles? Federico García Lorca
decía al respecto:

"La poesía es algo que anda por las calles. Que se mueve, que pasa
a nuestro lado. Todas las cosas tienen su misterio, y la poesía es el misterio
que tienen todas las cosas. Se pasa junto a un hombre, se mira a una mujer,
se adivina la marcha oblicua de un perro, y en cada uno de estos objetos
humanos está la poesía. . .Por eso yo no concibo la poesía como
abstracción, sino como cosa real existente que ha pasado junto a mí. .. " 1
El poeta, tal como lo sugiere Lorca, vendría a ser una especie de
hábil cirujano que opera a la vida con sumo cuidado y delicadeza. La
disecciona con una mezcla de pudor y arrojo. El papel del ser humano, al
que comúnmente se le confiere el cargo de poeta, es percibir y registrar las
acciones o situaciones cotidianas (que ya son poéticas en sí mismas) a través
de la palabra escrita mostrándoselas a los demás para su consecuente
identificación. Pero el poeta, como diría el filósofo Karel Kosik, suele ser
desterrado inevitablemente de la ciudad. Tiene un enemigo implacable, una
especie de dictador anónimo, que lo combate y lo exilia. Con el destierro del
poeta, afirma Kosik, se destierra también lo bello, lo sublime y lo íntimo.
Con ello, la ciudad es remedo de sí misma. En Monterrey, Nuevo León, la
poesía busca un mejor destino. De un tiempo a la fecha, se le ve refugiada en
numerosas paredes públicas. "Acción Poética" es un _intento valioso de
proyectarla. Sin embargo, es criticable la selección burda de algunos textos
seudopoéticos, patéticos o almibarados que distorsionan la genuina idea de
213

�volver accesible la genuiM poesía. Ciertamente, la poesía del siglo XXI
necesita abandonar los subterfugios en los que tímidamente se ha recluido, y
salir de nuevo a la calle. La calle está atascada de poesía, pero la poesía
debe evidenciarse. Es necesario recuperar el sentido primitivo de la poesía:
devolverla a sus orígenes ancestrales, regresarla a la calle, cotidianizarla.

-. 111

·Por qué cotidianizarla? La sensibilización es la antesala de los
cambios(,sociales. La poesía puede ser una alternativa de sensibilización en
tanto se cotidianicen sus modos de ser leída, apreciada y escrita. Cotidianizar
la poesía no significa empobrecer el lenguaje literario para que sea asequible
~ todos los lectores; significa vitalizarlo, de tal forma que
in'dependientemente de su complejidad sea posible interpretarlo dentro de su
propio discurso. En este sentido, el lector podrá desconocer el significado de
algunas palabras que aparezcan en el poema, pero po&lt;l:á apreciar!º. por el
contexto vital en que está inscrito o al cual hace referencia. ¿De que strVe un
poema que emplea un lenguaje elevado desde su. inicio hasta el fin~ si
termina convertido en una cueva en donde nadie encuentra la salida?
Cotidianizar la poesía es renunciar a seguir creándola y percibiéndola como
simple abstracción de la experiencia humana. El problema n~ es _tr~~tir
abstracciones, pues finalmente la vida está llena de ellas, smo msistrr en
transmitirlas de un modo abstracto en donde el lector es visto también como
una abstracción. En una ocasión, el pintor Degas expresó: ''No consigo hacer
lo que quiero y sin embargo estoy lleno de ideas..." Mallarmé le respondió:
"No es con las ideas, mi querido Degas, con las que se hacen los versos. Es
con las palabras"2 Y sin embargo, para el lector las palabras son generadoras
no sólo de sensaciones sino también de ideas. Cotidianizar la poesía no es
esj:,lavizar la palabra bajo el yugo de las ideas; es adecuarla a sus propias
necesidades para que viva en cada verso, se libere, y al final pertenezca al
lector que elija hacerla suya. Cotidianizar la poesía es familiarizar a los niños
y adolescentes con ella; no es subestimarla al pensar que no podrá ser
comprendida por ellos; es elegirla prudentemente adecuándola a sus
intereses personales; es acercarla para que la reconozcan como un evento
coloquial, y no como un objeto extraño o ajeno a sus vidas; es hacerles ver
que cada espacio de la tierra está inmerso de poesía; que ellos también son
capaces de crearla mientras defiendan y ejerzan su derecho a imaginar; es
enseñarles que el trabajo de un poeta es relevante porque tiene el atributo de
mirar con otros ojos lo que para otros es inadvertido. Cotidianizar la poesía
es permitir un diálogo con el alma. Significa que el lector se dé el permiso de
leerse, reconocerse, confrontarse, desnudarse a través de un poema; e~ darle
oportunidad al ser de revelarse. Cotidianizar la poesía no es plasmar
deliberadamente mensajes o problemáticas sociales para que parezca más
coloquial y comprometida; tampoco es abortar la voz intimista del poeta en
aras de una sociedad; más bien es proyectar una voz poética genuina
· teniendo en mente la atmósfera social que la influye, pues una voz poética

no está desvinculada del contexto social en que se crea. Cotidianizar la
poesía es ~~garla ~n la ciudad (bardas de las calles, plazas, bibliotecas,
escuelas publicas y pnvadas, Internet, etc) sin que se le acorriente vulgarice
prostituya o distorsione.
'
'
Divulgar la poesía es una de· las empresas más desafiantes y lo ha
sido ~ tr~vés del tiempo. Desde los celtas, la palabra, antes que his;oria, era
poes1a divulgada. El ser de su cultura se mostraba mediante la palabra oral, y
la palabra .º:al se cantaba y además era poética. Dicho ser, como se sabe, no
se transmiha en forma escrita porque los druidas (respetados sacerdotes
"c~ltas) temían que s_u sabiduría se corrompiera, y que su religión se
menoscabara. Esta actitud es comprensible pues la palabra poética gozaba de
un. ~status sagrado al ~r portadora y ~diana de valores míticos y
religi~sos. Esto le confena un enorme prestigio social a la poesía, que hoy se
extrana.
Por su parte, los griegos escuchaban y veían poesía homérica cual
ho~ se ve televisi?n. Platón mismo reconocía el efecto desbordante y
pasional de _la_ poes1a (papel que actualmente tienen las telenovelas) a pesar
de su escepticismo respecto a las aptitudes políticas de los poetas. Los poetas
son: desde esta perspectiva, seres vulnerables que alteran el orden racional y
na~1onal al prom~ver o exaltar los instintos con el arma de las palabras. De
ahí,_ la preferencia de Platón por los filósofos: seres que construyen 0
r~stitu~en el ~rden a través de sus reflexiones. Si bien Platón parece
~v~rciar poes1a y ~osofia, su época refleja una condición social muy
distmta. La cultura ~ega se construyó con base en mitos que se tomaron
populares, Y fue precisamente la poesía el vehículo transmisor de esos mitos
Grecia_ sería inimaginable sin Homero, como más tarde Roma sin Virgilio:
Los mitos son una prolongación del pensamiento humano, y el pensamiento
hum~~ es una pro~ección individual (poesía) y universal (filosofia) que se
antoJa mseparable. La poesía y la filosofia, vistas como las dos partes
complem~ntarias de ~ t~do, le otorgaron un rostro, una identidad a la
cultura gnega. De la identidad se desprende la identificación de un pueblo
por ve~s~ habla~o y comprendido por medio de la palabra. La palabra
humanizo a sus dioses, y al hacerlo, los volvió cotidianos.
. , Por_ to~o lo an!e~or ~ama la atención el que, al igual que Platón,
~stot~les ~1sta en distmgmr entre poesía e historia en su poética. 4 Para
el, la diferencia entre un poeta y un historiador es que el primero cuenta las
cosas como deberían haber ocurrido, y en cambio el historiador se limita a
contarlas ~orno ocurrieron. Esta apreciación es cuestionable dado que el
poeta_no tiene la verdad entera en su pluma, y el historiador no siempre
descnbe fielmente lo que observa. ¿Cuál podría ser entonces el parentesco
entre ambos? Quizá que tanto el poeta como el historiador relatan

214
215

�acontecimientos: uno, íntimos; el otro, sociales. En este sentido, la poesía
seria una historia de influencias y registros de la existencia. La poesía es
histórica en la medida que como historia cuenta, transmite, recrea, traduce,
sugiere, insinúa, evoca u oculta una visión privada del mundo ~ través de
acontecimientos íntimos. Y éstos son cada uno de los versos que mtegran un
poema: relato o discurso lírico. Como tales, los acontecimientos íntimos, por
más que se intente, no pueden desligarse de la soci~d~d en ~o~d~ se
producen, y la sociedad, a su vez, es hacedora de acontecumentos histoncos.
Poesía e historia no se contraponen. Cada una, a su manera, muestran su
versión o aversión de lo vivido. Cada una, miente o desmiente, instituye o
restituye. La poesía es una historia de influencias, y ~l poeta, haced~r. de
verdades personales, es la síntesis de lo que percibe y ha percibido
(influencias sociales), de lo que recibe y ha recibido (influen~ias cultur~:s),
de lo que lee y ha leído (influencias literarias) y de lo que ~ive Y h~. vivido
(influencias vivenciales). Dichas influencias moldean la ~ea poehca. del
autor (apolínea o dionisiaca, disciplinada. o informal, nguro~ o ?bre,
intimista o sociable, comprometida o evasiva, o todas aquellas mterlíneas
que se guste considerar). Del modo particular en que el ~oeta ej,e~cite. su
propia línea dependerá no sólo la conformación de_ su propia voz lmca smo
también el acercamiento con los lectores de su ttempo, y su consecuente
identificación. La cotidianización de su poesía no depende pues de una
determinada línea que se siga, sino de las adecuaciones lingüísticas y de la
voluntad comunicativa que el poeta realice con base en su entorno
sociohistórico. Es decir, el poeta requiere emplear un lenguaje accesible al
lector que favorezca el proceso comunicativo. Un lenguaje accesible no
significa empobrecerlo para ser co°1:prendido. Se puede~ emple~ las
palabras más dificiles de un modo sencillo, o las palabras_ ~as ordman~s de
un modo extraordinario, como diría William Carlos Wtlhams. El m1smo
Aristóteles recomendaba el uso moderado y efectivo de recursos estilísticos
al escribir un poema. Exceder es oscurecer. Y un poema oscuro no es
accesible, no comunica y renuncia a las posibilidades de ser cotidiano. La
poesía de Homero fue admirada por sus adecuaciones lingüísticas Y su
voluntad comunicativa. ¿Cómo aprehender la historia de Grecia sin cada uno
de los acontecimientos íntimos que se plasmaron en su obra? El ser humano
aprende de la historia, y aprehende con la poesía. Finalmente, poesía e
historia son fuente de conocimiento, y éste no es único ni absoluto. La poesía
pues, no es la historia, pero sí puede ser una historia de influencias y
registros de la existencia.
Los registros son cada uno de los diversos indicadores expresados a
través del lenguaje (letras, palabras, versos, textos) que muestran, sugieren,
evocan o representan aspectos del universo individual y social en el que está
inmerso el poeta. Dependiendo de la naturaleza del poema y de la lectura
que el lector realice de éste, es posible identificar una gran variedad de
216

registros: estilísticos (registros retóricos como el símil, la metáfora, la
anáfora, etc), culturales (registros que aluden a un aspecto social, tradicional
o popular), biográficos (registros relaciQJlados con algún aspecto de la vida
del poeta), geográficos (ubican un espado o sitio determinado), políticos
(reflejan un aspecto ideológico o problemática de esta índole), religiosos
(muestran un aspecto sagrado o lo. cuestionan), míticos (aluden a una
creencia milenaria o literaria), simbólicos (evocan o representan un aspecto
personal o social relevante), tonales (aluden al modo de comunicación del
poeta: intimista, discursivo, elegiaco, irónico, solemne, erótico, incisivo,
vehemente, filosófico, coloquial, nacionalista, etc), rítmicos (se refieren al
~ovimiento interno de sonidos e imágenes a partir de la entonación y las
p ~ ; movimiento que también puede ser captado por medio de
asociaciones con animales, lugares y acciones. Así, dependiendo del
movimiento de las palabras, el lector puede relacionar el ritmo de un poema
con el movimiento de un animal, lugar o con algún tipo de acción. Ejs: ritmo
de serpiente, delfin, mar (olas), selva, orar, arrullar, etc), cromáticos (aluden
a la sensación que provoca el asociar palabras con colores.5 Palabras rojas=
sensación de dolor o pasión; palabras amarillas=paz, calor espiritual, alegria;
palabras azules= frío, serenidad, reflexión; palabras blancas=nacimiento,
vida, pureza; palabras negras= tristeza,muerte; palabras grises=indecisión,
mediocridad, fastidio), táctiles (se refieren a la sensación que provoca el
asociar palabras con el sentido del tacto. Palabras duras= sensación de
abandono, crudeza, agresividad, intolerancia; palabras blandas= ternura,
calidez, diálogo, esperanza, apertura); palabras semiduras= incertidumbre,
soledad, indiferencia).
La poesía no es uno sino varios registros de la existencia. El poeta
no está obligado a estar siempre consciente de cada uno de los registros que
está transmitiendo a través de la palabra, pero sí responsabiliz.arse de la
calidad de la hechura de su obra. Horacio pensaba que el poeta debía
corregir su verso, salvo que éste ya no tuviera remedio, y entonces sugería:
''Pues bórralo; vuelve al yunque esos versos que no están bien forjados". 6 La
identificación de los diferentes registros que pudieran interpretarse en una
obra poética es decisión del lector. Sin embargo, tal identificación será más
efectiva en tanto el poeta depure su texto. A mejor (no necesariamente
mayor) identificación de registros poéticos, mayores posibilidades de que el
lector logre un acercamiento con el texto, y de que éste se "cotidianice". En
la Edad Media, de alguna manera, los trovadores estaban conscientes de
esto. Componían cantares de gesta que los juglares divulgaban en forma
itinerante utilizando su voz e instrumentos de cuerdas. La simbiosis trovador
(composición) y juglar (voz y música) enriqueció las posibilidades
. comunicativas del evento poético. El juglar fue un puente insustituible entre
el trovador y el escucha. Sólo el verdadero juglar era aquél que sabía
identificar la riqueza de los registros de la obra del trovador, y transmitirla
217

�con creatividad a un heterogéneo público mediante su canto. En nuestros
días no hay más puente entre el poeta y el lector que el propio libro, pero
éste ha dejado de ser una prioridad de lo cotidian~. Es so~rend~ creer ~ue en
alguna ocasión la poesía sirvió para combatir la existencia ~onotona.
Durante los siglos IX y XI las familias vikingas repetían de memona algunas
de las sagas más famosas para sobrellevar los l~gos ~vi~mos. Igualmente
sorprende el que en alguna ocasión el lector fue mc~~o mvitado _de honor en
el universo poético. Recuérdese el caso de La Dzvma Comedia en do~de
Dante involucra a un tercer viajero (aparte de Virgilio) que es el lector. Este
vive literalmente el tránsito del infierno al paraíso. La Divina Comedia fue
un poema cotidiano de su época no sólo por su grandez.a arquit~t~~ca, sino
PQ_rque su autor no olvidó contemplar al le~t~~ al ~~e se e~b~ ~mgiendo'. ~
grado de hacerlo partícipe de su cosmovision lmca e histonca. Tambien
sorprende el saber que en alguna ocasión la poesía fue !omada ~n cuenta para
propiciar el crecimiento espiritual de~ ~ombre. ¿~omo olvi?ar al_ p~eta
náhuatl Nezahualcóyotl quien con su vision humamsta propago y reitero la
importancia de mantener vivas las tradiciones ancestrales d~ su pue~lo
creando y consumiendo poesía? ¿Cómo olvidar cuando los antiguos ~abios
toltecas educaban a su pueblo con poesía al insistirles que un pueblo sm ella
(flores y canto) estaba destinado al olvido?

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El gran olvidado por gran parte de la poesía de nuestro tiempo es el
lector. De ahí que éste termine refugiándose en otros géneros. Al respecto,
Ali Chumacero declaró en una entrevista:
"Una novela maneja cuestiones inmediatas que el lector
encuentra enseguida, las confronta, pero no las enfrenta, va
hacia ellas, las reconoce, las hace suyas y trabaja con ellas, es
decir, piensa. Con el cuento pasa lo mismo, el teatro también,
pero la poesía es más sutil, es más dificil, es menos ~c~esibl~,
es menos fácil de captar, y por lo mismo, es un genero mas
7
dificil que cualquier otro".

Por lo anteriormente expuesto en este trabajo, se observa que la
poesía sí era un género accesible en sus orígenes. ¿En qué mom_ento de
nuestra historia se tomó menos cotidiana, y por lo tanto poco accesible? Es
dificil precisarlo, pero el inicio de la Modernidad en el s~~lo
3?'oja
ciertas pistas. Dos siglos antes, &lt;;ervantes, en Don Quyote, anticip? un
destino indeseable para la poesía. El la comparaba con una hermosa y tierna
doncella a la cual las demás doncellas o ciencias debían respetar, Y que
corría el riesgo de ser "manoseada", incomprendida. Pero el Siglo de las
Luces no sólo deificará a la Ciencia por encima de la poesía, sino que
también marcará el inicio de la crisis del sentido cotidiano del quehacer
poético. Con el siglo XVIII empiez.an a cuajar los valores atribuidos a la

XVl!l.

Modernidad: progreso, cambio, ganancia, utilidad, entre otros. El destierro
de la poesía inició con la Modernidad al no comulgar con esos valores en
sentido pragmático. Progreso: ¿quién progresa leyendo o creando un poema?
Cambio: ¿quién cambia a raíz de leerlo o crearlo? Ganancia: ¿qué se obtiene
materialmente al hacer eso? Utilidad: ¿para qué sirve hacerlo? ¿Por qué no
sustituir ese sentido pragmático de la Modernidad por uno espiritual en
dond~ se le permita a la poesía ofrecer su razón de ser y existir? A la poesía
no solo se le ha desterrado de muchas ciudades, también se le ha
disc~ado en tanto se le considera inferior al compararla con el género de
la narrativa (novela, cuento). Ello se debe a que durante mucho tiempo
buena parte de la poesía gestada a partir del encumbramiento de los valores
modernos, se ha recluido en el monasterio de las abstracciones. Y fmalmente
la Modernidad rinde tributo a lo real y a lo concreto. La narrativa
(particularmente la novela) se convierte en el género consentido de la
Modernidad por el manejo de asuntos concernientes a la realidad. No es que
la poesía sea irreal, pero sí ha sido presa, en muchas ocasiones, de una
abstracción desmesurada.
La transición de una poesía sociable a una poesía más intimista, y
por lo tanto, de una mayor tendencia al cultivo de las abstracciones tal vez
se hizo más evidente en el siglo XIX con el Romanticismo:
'
"La lírica monológica presupone una concepción del mundo y
del hombre considerablemente más individualista y subjetiva,
no raras veces egocéntrica. Nace con el Idealismo y el
Romanticismo en los que se exalta el yo, una exaltación que
trae consigo un afán de originalidad y con ello una obsesión
por la innovación que desemboca en una, a veces, .furibunda
rebelión contra formas y normas preestablecidas y un rechazo
de los modelos tradicionales. " 8

La visión romántica de producir arte por el arte mismo obedece a
una necesi~d ?el poeta de liberarse de preceptivas anquilosadas, y de rendir
culto _al_ ~entimie?t~ a pes~ ~e o por encima de la razón. Es una respuesta a
una vision neoclasica restnctiva en donde el enseñar deleitando (recuérdense
las fábulas) se convirtió en un enséñar abrumando. Si bien la estética
neoclásica permitió la exploración de conductas humanas universales vía
estudio. racional de los animales, también cuadriculó la comprensión de su
compleJa naturaleza. La poesía, asfixiada y artificialmente cotidiana buscó
la salida romántica. Sin embargo, el poeta romántico, decepcionad; por la
brutalid~d del mecánico e inhumano desarrollo industrial (resultante de la
Mo~~dad) optará por el aislamiento y la evasión. El poeta romántico
elegira comprenderse, no comprender a una sociedad que le es hostil. Su
época no le inspira, más bien le parece que expira, y su objeto de inspiración

218
219

�debe estar en cualquier otra parte. Cabe aclarar que la poesía romántica no se
vuelve inaccesible por el hecho de ser más introspectiva, pero sí se fractura
la necesidad de cotidianizarse.
Tal vez, por la anterior razón, la poesía de los simbolistas (segunda
mitad del siglo -XIX) represente uno de los más grandes esfuerzos por
modificar la percepción que se llega a tener del género. ~-orno se ,sa~e, el
simbolismo cuestiona los excesos sentimentales de la estetica romantica, Y
propone que la palabra sea un instrumento evocador-suge~ente haciendo un
uso reflexivo de los recursos musicales de la lengua, rompiendo con el verso
'{ormal y la métrica tradi~ional: al emplear ~l vers~ libre com~ ~xpres~ón
lírica predilecta. Con el sllllbohsmo, la poes1a no solo es rehabilitada smo
también se coloca en un primer sitio al ser un instrumento de las nuevas
9
necesidades expresivas de fin de siglo. Según Marcel Raymond, uno de sus
méritos fue haber elevado la poesía hasta un plano vital. Y una forma de
cotidianizar la poesía es precisamente volviéndola vital y necesaria par~ el
ser humano. Con los simbolistas la poesía se renueva, pero el progresivo
empleo de símbolos como mero artificio literario, la dependencia excesiva
de los recursos musicales, y el descuido de los contenidos líricos contribuyen
a su desgaste. Los simbolistas, a diferencia de los escritores realistas,
pensaron que no estaban comprometidos a mostrar la realidad cruda en
forma objetiva, sino sólo sugerirla. Con el tiempo se pensará qu~ l~ poesía
no está obligada a mostrar la realidad social con un enfoque cotidiano p~r
temor a convertirla en un panfleto literario, y a despojarla de su esencia
subjetiva. El destino de la poesía refugiada en sí misma y vista como una
mera abstracción estaba traz.ado. Lo que se consideraba como verdadera
poesía debía combatir, no compartir, los valores enajenantes de la
10
Modernidad.

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No por nada, la poesía vanguardista del siglo XX es una respuesta
caótica a una época igualmente caótica. Las escuelas futurista, dadaísta,
cubista surrealista y ultraísta renuncian a ser condescendientes con una
socied~d devoradora de sí misma y de otras. Por ello, la palabra poética no
requiere comprometerse con su entorno ni mucho menos volverse cotidiana
o accesible. Tal parece que las vanguardias poéticas compartieron un
pensamiento común: Una sociedad inaccesible es indigna de una palabra
accesible. De ahí que la poesía vanguardista recurra constantemente a la
experimentación técnica que con el tiempo se percibió forz.ada, oscura,
agotada en sí misma. La palabra poética colapsada a nivel sintácti~o f'.ue un
síntoma del proceso de descomposición que vivió el hombre del siglo XX.
¿Para qué volver cotidiana una poesía que por desencanto comprensible no
desea ni entenderse a sí misma? Lo cotidiano se volvió intrascendente y
fugaz. ¿Para qué cotidianiz.ar la poesía? Durante mucho tiempo se ha
pensado que la vida es poesía, pero si en el siglo XX la vida se percibió
220

inmunda, ¿para qué escribir un poema "accesible" dirigido a un mundo
"inaccesible"? Este tono escéptico y amargo prevalece en la visión de
numerosos poetas, y es natural. Sin embargo, el siglo XX ofreció también
otra cara. Hoy más que nunca las posibilidades de que la poesía recupere el
sitio que merece están dadas. Poetas mexicanos como Rosario Castellanos
'
Jaime Sabines o Xavier Villaurnitia, sólo por mencionar algunos,
demostraron con su obra que la palabra poética lleva intrínseca la posibilidad
y la realidad de ser accesible y cotidiana. Ante el declive de los movimientos
poéticos, vistos como un paradigma, el poeta del siglo XXI se ve obligado a
definir y proyectar su propia voz en un mundo altamente competitivo. Cada
~eta es una isla, en cuanto a que se afana por adquirir su propia
pers.onalidad literaria, pero no es una isla a la que cualquier lector puede
arribar. Por ello, el poeta neéesita abandonar su refugio sin que esto
signifique renunciar a su condición de isla, o sea, a su propia identidad como
poeta en una época donde ningún o cualquier movimiento literario puede
cobijarlo. Abandonar su isla para visitar y conquistar (de ser posible) las
islas de· sus futuros lectores. El poeta requiere regresar a la ciudad o al
campo de donde fue marginado o de donde se autoexilió en el pasado. Sin
embargo, ¿el que regresa debe recuperar el concepto de poeta vidente
manejado por Rimbaud o el de poeta sacerdote de Allen Ginsberg? ¿Debe
recuperar la idea de que la poesía es una necesidad de la memoria popular?
¿De que una ciudad sin poesía es una ciudad sin nombre? ¿Acaso estas
interrogantes son una pura idealiz.ación del papel que puede desempeñar la
poesía? Si la ciudad desdeña actualmente la capacidad profética o sagrada
de los poetas, no es del todo culpa suya. La Modernidad crea necesidades
que luego se vuelven desechables. Gran parte de la poesía contemporánea
repudió este destino, y al hacerlo, renunció a ser una necesidad colectiva. Se
hizo necesaria a sí misma, y sobrevivió creyendo que lo era. La ciudad, la
del nuevo siglo, necesita una poesía que la interprete, que no sea su espejo,
sino el espejo de otra ciudad, la que inventa y reinventa el poeta. En alguna
ocasión, Gregory Corso afirmó que "Alguien tiene que ser el Cristóbal
Colón de la mente. Alguien tiene que despertar la conciencia. Y esto es lo
que hace el poeta. Pero a diferencia de Cristóbal Colón, quien descubrió un
mundo nuevo que ya estaba ahí, el poeta debe construir un mundo que no
11
existe hasta que él lo pone ahí." La ciudad tiene ansias de ser expresada,
pero no como calca, sino como vivencia que se asimila y traduce a sí misma.
La traducción poética de una ciudad es un desafío del nuevo milenio. María
Zambrano no se equivoca en su concepción trágica de la poesía al sostener
que ''todo poeta es mártir de la poesía; le entrega su vida, sin reseryarse
ningún ser, para sí, y asiste cada vez con mayor lucidez a esa entrega". 12
Pe:o e_sta visión doliente del poeta mártir no es necesariamente apocalíptica;
mas bien esperanz.adora. El poeta que reinventa su ciudad, sin ningún afán
~~tico o aristotélico, da su poesía, que es la vida, para que la ciudad siga
ex.tstiendo. Que el poeta no tema las expulsiones citadinas. Su poesía puede
221

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subsistir como un virus inoculado en las calles que pretendan alejarlo.
Poesía-sida de la cual el ser humano necesita contagiarse por accidente. La
poesía es un accidente. La vida es un accidente de !ª poesía. L~ ciudad
necesita accidentarse con la poesía. Más que una callejera, la poesia es ~a
aventurera a la que el poeta o cualquier ser humano que la ame, ,necesita
sacar a pasear para que corra con mejor ventura. Desent~rrar la _p~esia que se
encuentra sepultada en la tumba de numerosas libr~nas_ y bibli~tecas. La
aventura de la poesía es conquistar nuevos lectores srn dejar de ~ar,ª ~os
viejos. Se trata de una seducción silenciosa y perpetua. El poema, unpudico
y descarado, debe ofrecérsele al lector, coquetearle con cada uno de sus
v~os. Que el lector desvista, encuere, cada una de las palabras que lo
integran, y haga el amor con ellas. Que las palabras no sean muros
infranqueables de ciudades. Que no sean sólo cuerpos d~ ~os que se e~e
placer rutinario y momentáneo. Que también sean espmtu que moviliza
ciudades enteras. Que no sean más un espíritu deshecho y desechado por el
hombre. La poesía, pues, necesita accidentarse con el _lector urb~o para
reparar todos los instantes de ausencia forzada o voluntana.1:'1 po~sia, la del
siglo XXI demanda sensibilizar al hombre nuevo que se está foIJando, Y la
sensibmu:ción humana es la antesala de los cambios sociales. La poesía,
como se ha visto, sí puede ser una alternativa, la más noble, , de
sensibilización cuando se procura cotidianizar sus modos de ser leida,
apreciada y escrita. Sin embargo, ¿cómo sensibilizar a un lector a través de
la poesía cuando se afirma que México es un pueblo_ que ~o lee, Y _que
mucho menos lee poesía? ¿Y si no lee, cómo hacer surgir en el la necesidad
de leerla para que con ello propicie cambios sociales favorables en su
entorno?

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México es un país que tiene sed de poesía, pero poco se quiere
averiguar al respecto. La poesía, como el agua, es vital al saciar las
necesidades del espíritu. La poesía, como el agua, abunda, pero luego
escasea y se raciona. La poesía, como el agua, deb~ volver a las c~sas, pero
evitando su desperdicio. México es un país, contrano a lo que se piensa, que
puede despertar socialmente leyendo poesía. Numerosos adolescentes no
leen poesía no porque no quieran sino porque no la conocen. Cuand~ se les
brinda la oportunidad de conocerla también se les brinda la oportumdad de
ser sensibilizados. Por ello es necesario fomentar una lectura plural del
poema.
¿Qué es una lectura plural? Anteriormente se destacó la importancia
de que el lector identifique los diversos registros que pue~en prese~~s_e en
un poema dependiendo de la naturaleza de éste. Tales r~gistros (es~:ihsticos,
culturales, simbólicos, tonales, etc) pueden ser reconocidos a traves de dos
vías: conocimiento e intuición. Por conocimiento, el lector requiere haber
realizado lecturas hacia afuera del poema: vida, época, línea lírica del autor,
222

estudios críticos de su obra. Por intuición, el lector precisa haber realizado
lecturas hacia adentro del poema: placentera, descriptiva, analítica, lúdica,
sintética, valorativa, critica, creativa y humanista ¿Qué es entonces una
lectura plural? Es ofrecerle al lector un mosaico de diferentes alternativas de
comprensión del evento poético por me~o del conocimiento y de su propia
intuición.
Regularmente no se enseña poesía en las aulas, y cuando esto llega a
ocurrir, el alumno aprende a aborrecerla o temerla al imponerle textos
dificiles o incomprensibles inadecuados a su edad; o se le obliga a analizar
un 'Jl_oema sin haberle despertado previamente el gusto por éste. Una lectura
plural le permitiría a la persona elegir relajadamente el o los tipos de lectura
que más se le faciliten para apreciar un poema.
a. Placentera: Leer, no para identificar registros sino para precisar las
sensaciones que despierta la lectura de un poema. Se sugiere listar una serie
de sensaciones (por medio de sustantivos) que provoque dicha lectura.
Palabra clave: sensaciones. Esta es una de las lecturas elementales en el
proceso de sensibilización respecto a la poesía,
b. Descriptiva: Leer para identificar los posibles registros observados en
un poema. Se sugiere, tras una observación detenida, exponer los registros
que se encuentren precisando de qué tipo son. Puede haber registros que
cumplan dos o más funciones al unísono; por ejemplo, que sean culturales,
simbólicos y míticos al mismo tiempo. Palabra clave: identificaciones.

c. Analítica: Leer para interpretar los registros anteriormente descritos.
Interpretarlos a partir de su intencionalidad. Se sugiere interpretar los
diferentes registros como una especie de ideas que el poema busca transmitir
o que le transmite al lector. O imaginar que el poema es una especie de árbol
que le dice al lector: "Dime cuántas y cuáles ramas (ideas) observas en mí, y
qué supones que quiero expresarte con ellas, independientemente de que tú
creas en ellas o de que tú las quieras o no cortar". Palabra clave:
interpretaciones.
d. Lúdica: Leer para relacionar los registros anteriormente identificados.
Relacionar (como jugar, experimentar) para familiarizar o contraponer
diversos registros a nivel intratextual (dentro del mismo poema) o
intertextual (entre un poema y otro(s) del mismo autor). Se sugiere imaginar
que un poema es una casa cuyos versos son muebles que guardan una
relación entre sí, y que el lector puede acomodar y reacomodar. También se
recomienda contemplar dos poemas del mismo autor como si fueran dos

223

�casas habitadas por dos familias que guardan un parentesco, pero que
mantienen sus propias características. Palabra clave: relaciones.
e. Sintética: Leer para agrupar los registros analizados en una totalidad o
idea eje. Esta idea eje sintetizaría las diversas intencionalidades que los
poemas, según el lector, mostraron a través de sus diferentes registros. Se
sugiere pensar que los diferentes poemas son seres humanos: únicos e
irrepetibles. Que cada poema (ser humano) tiene su propio carácter, y que en
su relación con los demás poemas (seres humanos) guarda divergencias, pero
también coincidencias. Una de sus coincidencias es que son una extensión
~ mismo dios. Y este dios es la idea eje. Es necesario darle un nombre a
este-dios. Palabra clave: agrupaciones.

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f.
Valorativa: Leer para apreciar los registros a partir de los logros
poéticos o para cuestionar sus limitantes. Se sugiere observar si el poema
leído incurre o no, en algunas de las siguientes limitantes: restringido poder
expresivo, comunicativo y evocador; ambigüedades involuntarias (empleo
de palabras vagas que traicionan el sentido intrínseco del poema); uso
injustificado de palabras altisonantes, "corsé"(apretadas), neologismos y
arcaísmos; mezcla arbitraria de tonalidades; presencia de lugares comunes;
uso de expresiones cursis; pobreza de vocabulario; estilo verborreico y
presuntuoso; monotonía o ausencia rítmica; negligencia rítmica (alteraciones
de ritmo); indefinición estilística (al no imprimir un estilo uniforme y
personal); ausencia o abuso de recursos retóricos; errores de ortografía y
redacción; imitación burda o inconsciente de lineas poéticas en desuso o
desgastadas; bisutería lingüística (palabras que por ornamentales y falsas
parecen forzadas); uso excesivo de adjetivos; empleo de versos gratuitos
(ausencia de una economía lingüística); malabarismos técnicos (buscar
sorprender con recursos de estilo y estructura que no se dominan);
autorepresión del yo lírico; amasamiento de versos Guntar lineas que parecen
versos; escribir uno después de· otro sin ilación o sin congruencia);
desarticulación interna (entre lo que se expresa y el cómo se
expresa);intencionalidad meramente autobiográfica; soberbia discursiva
(asumir posturas o presentar ideas que no se perciben sinceras o humildes);
panfletarismos (el poema visto como un receptáculo de ideas sociales o
políticas; sacrificar el verso por la idea); seudoerotismo (proyectar una
actitud engañosamente sensual), entre otras. Palabra clave: apreciaciones.

g. Critica. Leer para juzgar la significación de los registros sintetiza~os y
valorados a partir de su utilidad social. Se sugiere emitir juicios en tomo a
los poemas analizados contestando y justificando algunas de las siguientes
preguntas. Los poemas: ¿Son un medio de expresión de sentimientos y
vivencias traducidos de un lenguaje ordinario a uno literario? ¿Son una
forma de conocimiento sensible y critico del Otro (el antes desconocido,
224

~gnorado) y de lo Otro .~lo . antes desconocido, ignorado)? ¿Son un
~ento de tr~sf~?11acion mterna al lograr cambiar la percepción que
tien~ el lector de_ ~i D11sm?? ¿Son un vehículo de cambio social? ¿Son un
medio de. evasion(re~o) o enfrentamiento(crisis)? ¿Contribuyen a
mantener viva la memona y el pensamiento de un pueblo? ¿Son una fuente
de fo1:8leza y-~ placer_? ¿Son un medio·de liberación del miedo y del dolor?
¿PefDllten
necesidades espirituales? (,·Logran una 1·unpieza
·
..tua1 dsatisfacer
,
espm
e vacios, soledades, silencios? ¿Reflejan una idiosincrasia
popular? ¿Muestran una época y anticipan otra? Palabra clave: juicios.
~

para

. Creativa. Leer
as~ar los registros con los que el lector haya
sentido mayor empatia. Internalizarlos para apropiarse de ellos. Transferirlos
o ~olarlos a ~a ~xperie~cia pérsonal vivida o conocida. Analogar dichos
registros c~n situaciones vivenci~es. Se .sugiere que el lector escoja un
verso fa;onto del poem,a en cuestI~n, qu_e identifique el tipo de registro que
hay en el, y lo analo~e con una vivencia personal. Ejemplo: Moldear, con
~ P~~. de ~lastilina, ~ ~egistro internalizado y explicar con qué
s1~,cion VIvencial se relaciono, y lo que se quiere comunicar con esta
ac~i~n. ~a poesía, aquí, más allá de ser leída es sentida. Palabra clave:
aslDlllaciones.

i.
Humanista. Leer para integrar los registros al conocimiento de la vida y
d~l ,se~ humano. Integrarlos para compartirlos con los demás en forma
dialogica, tolerante, comprometida y propositiva. Se sugiere que dos
perso~s lean el mismo poema, y que cada una comparta su aprendizaje
e~omendo su p~to de vista (dialógica), respetando el de ambas (tolerante),
senal~~o en que se estuvo de acuerdo y en desacuerdo respecto a lo
transDlltido por el poema (comprometida), y sugiriendo aquello que se
podri~ c~biar a nivel interno y personal a raíz de haber vivido esta
expenenc1a de_ lectura: Los cambios internos, finalmente, son el preámbulo
?e . los cambios sociales. La lectura humanista es una de las más
mdi~ensabl:s,_ y es enriquecida por las otras. La poesía, aquí, más allá de
ser leida es VIVlda. Palabra clave: integraciones.

. :'ía

conocimiento o vía intuición, la lectura plural tiene un enfoque
cotid!ano en tanto ~ontempla al lector que está deseoso de acercase a la
po~s1a, Y no sabe como, o al que piensa que es muy complicada, 0 al que
preJuzga porque desconoce otros tipos de poesía.
E! impulso y ejercicio de una lectura plural puede ser un eficaz
?Ie~amsmo de sensibilización. Prepararía al lector a no seguir mostrándose
mdiferente ante los eventos sociales que impactan en su vida, a reaccionar
resp~nsablemente, y a demandar en forma propositiva cambios urgentes. La
poesia no es la panacea de las transformaciones sociales, pero sus modos
225

�cotidianos de ser escrita, leída y apreciada, pueden sensibilizar a quienes
mañana trazarán un destino distinto para México. Un país privado de poesía
es un país privado de destino. La poesía es destino: nombra, bautiza,
confirma, engrandece, sepulta, recuerda y eterniza a los pueblos. Pero
también olvida cuando es olvidada. Es tiempo de abrir la puerta, otra vez, y
dejarla entrar.
·

de _los simbolista~, sus c~~es líricos fueron más sencillos, y no por ello menos
valiosos. Los gohardos cnticaron el materialismo de las autoridades eclesiásticas
Hafiz _defendió s_u deseo ~e expresarse en una sociedad sunnita opresiva, y Villó~
mo~tro una_ actitud relaJada y desafiante ante la vida. En ellos, el empleo
anticonvenc10nal, pero coloquial del lenguaje, les atrajo numerosos seguidores que
los apoyaban ocultament~.
11

Notas bibliográficas

12

Anaya. op.cit. p. 235.
Zambrano. op.cit. p.43.

F(lderico García Lorca. Larca por Larca. Huracán, La Habana, 1974. p. 69.

t
2

Paul Valéry. Teoría poética y estética. Visor. La bolsa de la Medusa, 39, Madrid,
1990.p.83

3

Al respecto María Zambrano sostiene: ''No se encuentra el hombre entero en la
filosofia; no se encuentra la totalidad de lo humano en la poesía. En la poesía
encontramos directamente al hombre concreto, índividual, En la filosofia, al hombre
en su historia uníversal, en su querer ser". María Zambrano. Filosofia y poesía. FCE,
México, 1996. p.13
4

Aristóteles. Poética. Versión directa del Dr. Juan Davidgarcía Bacca. UNAM,
México, 1946. pp. 13-14.

Bibliografía
Anaya, José Vicente. Poetas en la noche del mundo. UNAM, México, 1997.
Aristóteles. Poética. UNAM, México, 1946.
Dilthey, Wilhelm. Poética. Losada, Buenos Aires, 1945.
, García Lorca, Federico. Larca por Larca. Huracán, La Habana, 1974.
Horacio. Arte poética. Porrúa, Sepan Cuantos# 240. México, 1986.

5

Se recomienda, para una mayor comprensión del lenguaje de los colores, la lectura
de Vasil V. Kandinsky. Sobre lo espiritual en el arte. CINAR Editores, México,
1994.
6 Horacio.
7 El

Arte poética. Porrúa, Sepan Cuantos #240, México, 1986.

Kandinsky, Vasil V. Sobre lo espiritual en el arte. CINAR Editores México

1994.

,

Kosik, Karel. La ciudad y lo poético. Nexos, México, febrero 1998.

Norte. Alí Chumacera, octogenario, poeta severo. 11 de julio de 1998, 9-D.
Spang, Kurt. Géneros literarios. Síntesis, Madrid, 1993.

8

Kurt Spang. Géneros literarios. Síntesis, Madrid, 1993. p. 63

9

Palabras de Rimbaud: ''No llamo poetas a esos que hacen versos, rimados o no.
Llamo poeta al hombre capaz de cambiar profundamente al mundo. ¡Si un poeta tal
vive entre nosotros, que se manifieste! Pero debe ser la suya una voz capaz de
ahogar el trueno de la bomba. Y su lenguaje capaz de fundir el corazón de los
hombres y de hacer hervir la sangre". Se es poeta, agrega José Vicente Anaya, por la
calidad de Ser poeta, no por el manejo artificioso del lenguaje o de la preceptiva
(que siempre es pasajera y se fundamenta en reglas caducas). ''Debemos aportar luz
y no una iluminación artificial". José Vicente Anaya. Poetas en la noche del mundo.
UNAM, México,1997. p. 168.

Valéry, Paul. Teoría poética y estética. Visor. La bolsa de la Medusa 39.
Madrid, 1990.
'
Zambrano, María. Filoso.fiay poesía. FCE, México, 1996.

10 El aliento subversivo de la poesía de los poetas simbolistas tiene su antecedente en
los poetas goliardos (siglo XIII), en el poeta musulmán Hafiz (siglo XIV) y en
Villón (siglo XV) por mencionar sólo algunos. En los tres casos su poesía fue vista
como una airada protesta contra los valores sociales establecidos, pero, a diferencia

226

227

,

�SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ: Voz en el tiempo
Lic. Elvia Esthela Salinas Hinojosa
Lic. Letras Españolas, UANL.
Lic. Educación Media Superior
Lic. Juana de la Garza
Li~. En Letras Españolas, UANL.
Lic. En Educación Media Superior
Lic. Rosalba Martínez Morales
Lic. En Letras Españolas, ITESM.

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PRÓLOGO

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El cambio de enfoque hacia los estudios de género nos ha hecho
reconsiderar la importancia de discernir la ubicación de cada individuo en
particular y sus circunstancias y opresiones. Hoy se sabe, desde esta
perspectiva, que las mujeres especialmente dotadas e inteligentes tienden a
rechazar las limitaciones que les impone el rol social femenino en cuanto
servidumbre y represión de sus capacidades, por lo mismo muestran rebeldía
e insatisfacción.
Al comprender la categoría de género más allá del sexo biológico,
nos acercamos a una nueva forma de pensamiento en tomo a la cultura, el
lenguaje, el arte~ el conocimiento... Es en este sentido que abordaremos a
una de las escritoras más sorprendentes de México y Latinoamérica: Sor
Juana Inés de la Cruz.
La personalidad de la monja mexicana (nacida probablemente en
1651) tiene mucho en común con nuestra generación femenina, pues su vida
y su obra, insertadas en la historia de la sociedad novohispana del siglo
XVII, se acercan ampliamente a las tendencias feministas contemporáneas
en el sentido humanista de la palabra; es por eso que sus textos son fuente
inagotable de estudio y reflexión, pues está presente y actual en una época
muy distinta de la que le tocó vivir, donde el nivel intelectual de las monjas
era muy bajo y la producción artística, filosófica y científica fue
insignificante. Sor Juana Inés de la Cruz es la excepción.

229

�Se ha hablado ampliamente sobre la posición de Sor Juana Inés en la
corte virreinal: su belleza, discreción, elegancia, posibles amoríos y hasta su
adulación a los poderosos; su negación al matrimonio, la falta de recursos, la
ausencia del padre y tantas cosas más que se han dicho al paso de los siglos,
algunas de las cuales no han podido ser plenamente comprobadas. Sin
embargo, muy por encima de todas estas afirmaciones y/o suposiciones,
están la inteligencia, el saber y, sobre todo, su inquietud constante por
puntualizar el lugar que la mujer debe ocupar en el mundo.
Esta trilogía de ponencias, si bien son individuales, ·pretenden
mostrar las diferentes facetas que la Décima Musa manifestó en su obra
literaria, por lo que nuestro trabajo será enfocado, en un primer momento, a
la producción lírica de la autora, centrándonos en su poesía amorosa. Luego
nos adentraremos en su teatro profano, específicamente en "Los empeños de
una casa". Para cerrar, abordaremos la "Respuesta a Sor Pilotea de la Cruz".
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POESÍA AMOROSA:
MURMULLOS DE AROMA SOLITARIO
"Uno a la vez
los libros, cuando su hora ha llegado
salen de los anaqueles
caminan pesadamente (¡una vez más,
[empolvados, con huellas
de dedos,
más prístinos!)
para dar a luz:
la pasión de cada poema
concluye en una Pascua,
una nueva vida.
Los libros de los muertos
sacuden sus hojas,
semillas de palabras vuelan y
se albergan en la tierra negra".
Denise Levertov
Los libros de una mujer llamada Juana de Asbaje y Ramirez de
Santillana, en efecto, salen de sus anaqueles y llegan a nosotros. ¿Quién fue
Sor Juana Inés de la Cruz? Ante todo, fue un ser de palabras, que vivió para
y por la palabra en un mundo muy distinto al nuestro, insertada en una

sociedad y en un contexto histórico singularmente opresivo, en el cual
refulge como mujer, monja, intelectual y poeta y sella la historia de la Nueva
España del siglo XVII.
_Como poeta, Sor Juana vive su momento histórico siguiendo
altei:n~nvamente los senderos del conceptismo y del gongorismo,
deslizandose de los claroscuros de Quevedo hacia los juegos conceptuales de
Lope de Vega, para caer irremisiblemente en el modelo preferido de su
época: Góngora. Dos de sus más extensos y complejos poemas Primero
sueño y El divino Narciso están elaborados con estilo netamente culterano.
La exuberancia de su producción poética, tanto de carácter intimo
(~ca _Personal~ como de índole popular (lírica coral constituida por los
villancicos), as1 como la netamente religiosa, se haya vaciada en los más
diversos metros hispanos, ya tradicionales, ya clasicistas: romances
redondillas, liras, silvas, sonetos, décimas, endechas...
'
Sería absurdo cerrar los ojos ante esta verdad elemental: la poesía es
un producto social, histórico y, ante todo, eminentemente personal e intimo.
La poesía lírica presu~one un ''yo" fuerte y afirmativo. Como mujer sensible,
Sor J~~ ama y a~a con toda su alma a México. Su voz de poeta refleja
con pas10n este sentinnento:
"De la común maldición
libres parece que nacen
sus hijos, según el pan
no cuesta al sudor afanes.
Europa mejor lo diga,
pues ha tanto que, insaciable,
de sus abundantes venas
desangra los minerales".
Canta a la tierra que le "'.iO nacer y, a pesar de expresarse en una
época y en un país en que el pensamiento no se extemaba por la mujer, en
sus romances se íncrustan ideas de libertad. También escribe a los árboles, al
agua Y a las flores y mezcla sus conceptos en construcciones sonoras como
ésta:

"Y con sus ecos süaves, las Aves;
y con sus dulces corrientes, las
[Fuentes;
y con sus cláusulas de olores, las
[Flores;
y con sus verdes gargantas, las
[Plantas... "
231

230

�El contacto con la naturaleza, tanto fisico como espiritual, es uno de
sus fuertes vínculos terrenales; otro lo constituye la fragilidad de su salud, lo
que la hace expresar en uno de sus sonetos:
"[...]
[...]

la parca fiera, que en seguirme da
quiso asentar por triunfo el mortal pie.
Para cortar el hilo que no hiló,
la tijera mortal abierta vi".

Vemos en ella una actitud realmente moderna frente a la naturaleza.
Nos encontramos ante una mujer profundamente interesada en los
fenómenos naturales, lo que nos revela un espíritu propenso a la relación de
todo lo que se encuentra en su medio fisico.
Aunque, Amado Nervo 1 afirmó que con todo y ser genial, a .su
poesía le falta el amor; nosotros coincidimos con Alfonso Reyes, qmen
tajantemente dice: se eq:uívoca. Ella misma lo confiesa en el romance 56:.
"Yo me acuerdo ¡oh, nunca fuera!,
que he querido en otro tiempo
lo que pasó de locura
lo que excedió de extremo;
mas como era amor bastardo,
y de contrarios compuesto,
fue fácil desvanecerse
de achaque de su ser mesmo".
Se inicia en la lírica amorosa desde los más tempranos años de su
juventud, en un ambiente mundano y terrenal, aun dentro de las paredes del
convento, desde donde escribe a su gran amiga, la marquesa de Mancera,
este romance:
"[...]

[... ]

En el fragmento anterior vemos su concepto de fraternidad, el dolor
y la melancolía por la ausencia de la amiga, pues "su alta valoración de lo
femenino se muestra también en sus poemas de amistad amorosa hacia sus
amigas y protectoras, expresión de afecto que aún hoy en día pocas mujeres
se atreven a mostrar entre ellas";2 mas en otro de sus poemas expresa que en
la amistad el amor más alto es aquel que no espera correspondencia ni
premio:
"Que estar con digno cuidado
con razón correspondido,
es premio de lo servido
y no dicha de lo amado".
Al referirse a su poesía amorosa, dice Octavio Paz que "No hay en la
historia de nuestras letras otro ejemplo de una monja que haya sido con el
aplauso general, autora de poemas eróticos"3 y, en efecto, sus
aproximadamente cincuenta poesías amorosas constituyen un caso singular
en el devenir de la lírica latinoamericana.
Uno de los temas que en ella se aborda es el del amor apasionado, el
que lleva a la exaltación erótica:
"Esta tarde, mi bien, cuando te
[hablaba,
como en tu rostro y tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba;
y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía:
pues entre el llanto, que el dolor
[vertía,
el corazón deshecho destilaba.

pobre de mí,
que ha tanto que no te veo,
que tengo, de tu carencia,
cuaresmados los deseos,
la voluntad traspasada,
ayuno el entendimiento,
mano sobre mano el gusto,
y los ojos sin objeto
sin ti, hasta mis discursos
parece que son ajenos".

Baste ya de rigores, mi bien, baste:
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste
con sombras necias, con indicios
[vanos,
pues ya en líquido humor viste y
[tocaste
mi corazón deshecho entre tus
[manos".

232

233

�"Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Es un admirable soneto en el cual el yo poético reconoce que el amor
es más fuerte que la palabra misma; trata el tema de los celos de manera
tajante: los concibe como necedad, como falsos caminos en la relación
humana, para luego establecer el contraste, tratando la misma problemática
con ingeniosa candidez:

Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?

"Si es causa amor productiva
de diversidad de afectos,
que, con producirlos todos,
se perfecciona a sí mismo;
y si el uno de los más
naturales son los celos,
¿cómo, sin tenerlos, puede
el amor estar perfecto?"

Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:
que aunque dejas burlado el lazo
[estrecho
que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía".

Ante esta antinomia, tú, yo, nosotros, lectoras y lectores del siglo
XXI, no podemos menos que sonreír con un dejo de ironía al percibir, en la
voz de la poetisa, las dualidades de los sentimientos humanos.
Pero también se enfrenta al desengaño y a la ira:
"Cuando mi amor y tu vileza veo,
contemplo, Silvio, de mi amor errado,
cuán grave es la malicia del pecado,
cuán violenta es la fuerza de un
[deseo".

Aquí se nos presenta la mediación entre dos mundos, el real y el
fanta~mal: le habla a ~~ sombra, a una imagen, a una ilusión... en fin, a un
~ec~zo que se matenaliza por medio del yo poético y nos muestra el amor
idealizado, que no se puede ver, pero se siente.
¿ Y qué ?ecir de las famosas redondillas, donde increpa a los
hombres r~~rochándoles su necedad al acusar a la mujer, siendo que ellos
son la ocas1on de lo que culpan?

e incluso al odio:
1-... , . , 11111

"Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo qu~ culpáis;

"[... ] Yo te aborrezco, y aun condeno
el que estés de esta suerte en mi
[sentido.
[...]
En fin, eres tan malo y fementido,
que aun para aborrecido no eres
[bueno".
Muestra el sentimiento de culpabilidad que la fuerza de estas
emociones produce.
Su poesía nace de la vida, abarca lo real y lo imaginario, lo pensado
y lo soñado; sus poemas de amor son poemas de soledad: nostalgia, deseo,
desolación, amargura, arrepentimiento. Abundan los temas de la escritura y
de la muerte. El soneto 165 ''Una fantasía contenta con amor decente" es retomando a Paz- el compendio de su poesía amorosa y en él dice:
234

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
[... ]

Dejad de solicitar
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

235

�Tan severo en mi contra has
[procedido,
que me persuado, de tu duro intento,
a que sólo me diste entendimiento
porque fuese mi daño más crecido.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo."
Aquí la poetisa se revela como una de las primeras defensoras de l?s
derechos femeninos y su palabra se alza con libertad y crudeza contra el afan
de conquista masculino, denuncia el machismo que impera en su época_ Y
llega a nosotros como eco penetrante, pues "la desvela el lugar de la muJer
en el mundo del espíritu".4 Su sátira contra los hombres y su defensa de las
mujeres dejan de ser una opinión y se transforman en reacciones ante las
experiencias vividas.
Apreciamos, en todos los textos hasta aquí citados, la voz del sujeto
femenino y nos comunica con esta mujer singular quien, además, nos habla
'
de "la libertad
que, por descontado, tendremos cuando leamos sus versos". ,5
pues para ella no hay c9sa más libre que el entendimiento humano; es decrr,
respeta su propia libertad como ser pensante y, por ende, la de nosotros, sus

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lectores.

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Los temas que maneja en su poesía amorosa rebasan los l~te~ de
este ensayo· baste con decir que en ella "define su actitud ante la frivolidad
del mundo' y las vanidades humanas",6 diciendo que todo es un engaño
colorido, necedad, diligencia errada, en fin, "es cadáver, es polvo, es sombra,
es nada"; mundo que la hostiga y la persigue y que la mueve a tomar un
derrotero diferente en su poesía, alejándose de lo terrenal y buscando la
autonomía espiritual por medio de la razón, ya que el libre albedrío sólo se
logra a través del discernimiento, cuando afuma que:

Dísteme aplausos, para más
[baldones;
subir me hiciste, para penas tales;
y aun pienso que me dieron tus
[traiciones
penas a mi desdicha desiguales,
porque, viéndome rica de tus dones,
nadie tuviese lástima a mis males".
Incluso en sus últimos años, en los de su renuncia voluntaria,
encuentra consuelo y dice que, gracias al razonamiento, puede alzar el vuelo
de la tierra a las alturas; es entonces cuando el feminismo de Sor Juana se
transforma y su universo de signos, su mundo de palabras se abre hacia el
espacio sin fronteras del amor a lo divino y confiesa con humildad que
considera locura lo antes escrito sobre el amor terreno:
"Traigo conmigo un cuidado,
y tan esquivo, que creo
que, aunque sé sentirlo tanto,
aun yo misma no lo siento.
[...]

ll 1 ._,1111 1J ¡

"para el alma no hay encierro
ni prisiones que la impidan,
porque sólo la aprisionan
las que se forma ella misma".
Cuando la injurian por los aplausos a su habilidad, no protesta sino
que se rebela diciendo:
"¿Tan grande, ¡ay, Hado!, mi delito
[ha sido
que, por castigo de él o por tormento,
no basta el que adelanta el
[pensamiento,
sino el que le previenes al oído?

236

Pero valor, corazón:
porque en tan dulce tormento,
en medio de cualquier suerte
no dejar de amar protesto".

Vemos en Sor Juana una mujer que se define en su escritura con
trazos fuertes. Sin embargo, a esta misma poetisa se le exige que actúe en su
vida cotidiana como un ser pasivo; es decir, como poeta adopta un rol activo
que la sociedad le impone, mas como mujer debe borrar sus propios intereses
y deseos.
Podemos percibir en ella un sujeto inmerso en una sociedad que la
critica, la oprime y la atormenta con una sarta de rumores y comentarios
sobre su personalidad, su afán por el conocimiento y su refinada sensibilidad
poética, pero a la vez la adula y enaltece. En este entorno rodeada de
.
'
anstócratas y letrados, ella cultiva la poesía amorosa.
237

�A pesar de ser un sujeto único en su época: monja, poetisa, música,
pintora, teóloga y, como la llama Octavio Paz: "metáfora encarnada,
concepto viviente, beldad con tocas, silogismo con faldas, criatura
doblemente temible: su voz encanta, sus razones matan",7 aunque rodeada de
alabanzas, percibimos una constante en la vida y obra de nuestra monja
mexicana: es la soledad su verdadero estado. El in.fiemo de permanecer
acompañada pero sola es patente en todos sus poemas amorosos q~e, al
mismo tiempo, son destellos de soledad en los que asoman la nostalgia, el
deseo, la desolación, la amargura y el arrepentimiento que la hicieron decir:
"No quiero más cuidados
de bienes tan inciertos,
sino tener el alma
como que no la tengo".
Mas aun sola y recomida por sus pensanlientos, su razón se impone
y la fortifica:
"Finjamos que soy feliz,
triste pensamiento, un rato;
quizá podréis persuadirme
aunque yo sé lo contrario:
que pues sólo en la aprehensión
dicen que estriban los daños,
si os imagináis dichoso
no seréis tan desdichado.
Sírvame el entendimiento
alguna vez de descanso ..."
La verdadera dicha -dice- es aquello que ni se puede merecer ni se
pretende alcanzar en la vida terrena; es algo que sólo se logra con la muerte.
Muy por encima de la complejidad estilística y maestría con que la
poetisa mexicana manejó las estructuras rítmicas donde se combinan el vigor
con la delicadeza, la experiencia con lo imaginario, lo personal con lo
universal, las dos cualidades presentes en su obra toda son el gusto y la
proporción, pues su creación "lleva el sello inconfundible de su recia
personalidad; (... ] y alcanz.a belleza estética";8 pero no es sólo estético el
interés de sus textos, también es histórico, pues los consideramos
documentos de una sociedad y "deben estudiarse dentro del sistema de
9
símbolos con que, simultáneamente, se oculta y se revela", ya que si bien en
su lirismo no se patentiza consciente y concretamente una poesía de carácter
social, sí está implícita en el reflejo del drama de su vida y en el captado
rumor de su época.

Es precisamente lo implícito lo más valioso de la obra de Sor Juana;
lo que de ella nos fascina es su forma de asumirse como mujer a pesar de
estar inmersa en una estructura jerárgica religiosa y patriarcal. Pocos seres
están tan vivos a pesar de siglos de lejanía en tiempo y espacio.
El reflejo de la sociedad a que nos referimos no lo enlazamos
necesariamente a un realismo documental, pero sí a la expresión literaria de
un proceso individual y social que conduce al creador a un realismo poético
en el que el amor está presente en todas las etapas de su existencia y en todas
las formas de expresión literaria y sólo terminará "cuando el silencio y la
muerte nada tengan ya que decirse";'º pero mientras tanto, la pasión de su
poesía amorosa, su semilla de palabras vuela y se alberga en nosotros,
porque sus murmullos son -citando nuevamente a Paz-: "astros que giran
alrededor de un centro fijo. Dos cuerpos, muchos seres que se encuentran en
una palabra. El papel se cubre de letras indelebles, que nadie dijo, que nadie
dictó, que han caído allí y arden y queman y se apagan. Así pues, existe la
poesía, el amor existe. Y si yo no existo, existes tú". 11

LOS EMPEÑOS DE UNA CASA:

ENTRE HIELO Y FUEGO
Para acercarnos al teatro novohispano, debemos tener presente que este
género literario siguió dos rumbos definidos: por una parte representaba las
costumbres, los ritos paganos, los fenómenos de la naturaleza ... ; por otra, la
llegada de los españoles trajo consigo toda una serie de transformaciones en
la vida de los mexicanos; esto y la enorme influencia de la iglesia propició
que el teatro se secularizara, enriqueciéndose con la critica de los vicios
humanos y tomando como temática central lo religioso en la mayoría de sus
aspectos.
Sor Juana Inés de la Cruz incursionó en las dos formas dramáticas
anteriormente citadas, creó tanto teatro sacro como profano.
Un suceso inusitado en el siglo XVII es el hecho de que una
religiosa escribiera comedias de capa y espada. Los empeños de una casa,
considerada la mejor, fue creada para celebrar a los virreyes, condes de
239

238

�La letra por "Bellísimo Narciso..." es un poema que proyecta, a
Paredes, y al arzobispo Francisco de Aguiar y Seijas. Se representó por
primera vez el 4 de octubre de 1683.
Su estructura corresponde a la forma de representación propia de la
época, es decir, se acompaña de otras piezas menores escritas por la propia
Sor Juana. Así, el esquema en que se presentó la comedia fue:

través de un juego dialéctico, el sentimiento de alabanza de los humanos
hacia sí mismos.
El Sainete primero de palacio es interesante porque nos muestra a la
monja mexicana "en sus relaciones con la filosofia, la literatura y las
12

Loa que precedió a la comedia que sigue.
Letra que se cantó por "Divina Fénix, permite..."

costumbres del siglo". Nuevamente usa abstracciones -El A.mor, El
Respeto, El Obsequio, La Fineza, La Esperanza- y un personaje real, el
~de. Critica la sociedad cortesana cuando La Esperanza dice:

Jornada primera de la comedia.
Letra por "Bellísimo Narciso ..."

"['...]

siempre vivo en Palacio,
aunque con nombre supuesto.

[...]

La Esperanza en Palacio

Sainete primero de palacio.
Jornada segunda de la comedia.
Letra por... "Tierno, adorado Adonis."
Sainete segundo.
Jornada teréera de la comedia.
Sarao de cuatro Naciones.
En este ensayo, nos concretaremos a realizar breves comentarios
sobre las siete piezas menores, para luego enfocar nuestra atención sobre la
comedia propiamente dicha.
En la Loa primera, utilizando entes abstractos como representaciones
de valores -La Dicha, La Fortuna, La Diligencia, El Mérito, El Acaso y La
Música-, la autora nos presenta su concepción filosófica sobre el alcance de
la felicidad plena; para ello entabla una discusión donde cada uno de los
"personajes" muestra su esencia, definiéndose a sí mismos y tratando de
alcanzar la supremacía que todos creen poseer respecto a los otros, para
llegar a la conclusión (tan propia de la poetisa) de que se podrán lograr
dichas menores, pero la verdadera felicidad es inalcanzable.
En la letra por "Divina Fénix, permite ..." se aprecia que, aunque este
texto estaba dedicado a la condesa de Paredes, la escritora se vale de ella
para ofrecer un canto al amor, pues salvando la formalidad de las
dedicatorias se afana en describir la indiferencia que se manifiesta cuando no
se comprende el amor que una persona profesa hacia otra. Personifica este
sentimiento como un ser que todo lo puede y domina sin necesidad de

sólo es digna de desprecio".
Introduce, además, un nuevo juego dialéctico: ahora respecto al tema
del desprecio, concluyendo que nadie es merecedor a nada si no es por la
intervención de algo parecido a la fortuna (azar, quiz.á Dios). Aprovecha para
dar la concepción de los valores de la época en una perspectiva universal. De
este sainete dice Octavio Paz que es un simulacro de los llamados galanteos
de palacio, que se alejaban de las costumbres tradicionales y estimulaban la
libertad erótica; se aprobaban las infracciones, pero no su legalización. 13

La letra por "Tierno, Adorado Adonis..." es sólo una alabanza al hijo
de los virreyes y su importancia estriba más que todo en el lenguaje.
En el Sainete segundo efectúa una crítica superflua a las dos
primeras jornadas de la comedia. Se caracteriza, sobre todo, por su
humorismo y porque muestra la relación de la escritora con sus
contemporáneos. Es importante porque es el que más nos aproxima a ella, ya
que la sitúa dentro de la época y "nos acerca al siglo y al ambiente en que
inició la década final de su existencia, no sólo por medio de alusiones a
sucesos de aquellos días o menciones de personajes [... ], nos acerca a su
modo de pensar, a sus opiniones sobre determinados hechos[... ] y nos revela
las reacciones de la poetisa ante la sociedad en la cual vivió". 14 Cabe agregar

241

provocar dolores físicos.
240

�que además de la crítica social, la autora se acerca a la crítica literaria. Éste
es otro de los aspectos que la ponen en contacto con la modernidad.
La obra cierra con el Sarao de cuatro Naciones, en el que surge la
discusión entre lo que es amor y lo que es la razón y la obligación. A pesar
de ser una fórmula de bienvenida final a la familia real, Sor Juana no
desaprovecha la oportunidad para hablar de la igualdad entre el hombre Y la
mujer en la institución del matrimonio:

"[...]

cu

En resumen, todo es un juego escénico, versificado con soltura sobre el tema
del amor convertido en galantería cortesana, conocida por Sor Juana, no sólo
en las comedias que leía, sino en sus días tan breves como brillantes de la
vida palaciega". 15
Ese 'juego escénico" a que Lazo se refiere toma para nosotros,
lectores del siglo XXI, una múltiple perspectiva. Dentro de las circunstancias
que determinan la obra podemos apreciar el testimonio que, a través de Doña
Leonor, nos da la autora sobre su crecimiento intelectual, cuando expresa :

los dos amantes esposos,
que en tálamo conyugal
hacen la igualdad unión
y la unión identidad".

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En este apartado sobreialen las alusiones mitológicas e intelectualistas, para

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lo que la poetisa emplea la más bella de las retóricas.

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En las siete piezas menores abundan los silbos, música, canciones Y
danzas. Todos ellos se refieren al teatro, a la propia comedia, a los asistentes

y, sobre todo, a la condesa de Paredes; pero la autora subraya su posición en

{ ..]

el ambiente cortesano.

{ ..]
En cuanto a la comedia en sí, podríamos sintetizarla de la siguiente
manera: la acción se sitúa en Toledo y se da en tomo a un polígono amoroso
formado por lineas que parten de dos hermanos, Don Pedro Y Doña Ana.
Don Pedro ama a Doña Leonor y no es correspondido, pues ésta quiere a
Don Carlos. Doña Ana ama a Don Juan; el polígono se cierra porque Ana,
veleidosamente, se enamora también de Don Carlos. Debido a una
combinación de intrigas y coincidencias, a la casa de los hermanos van a
parar los personajes envueltos en la caprichosa trama, lo que origina una
serie de escenas de ocultamiento de varios de ellos, encuentros equívocos Y
situaciones inesperadas que conducen al usual desenlace: el matrimonio de
Doña Ana con Don Juan, de Don Carlos con Leonor y del gracioso Castaño
con Celia, la criada confidente.
En esta obra, dice Raimundo Lazo: "se combinan y tienden a
exagerarse los caracteres de la comedia calderoniana de capa y espada [ ... ].
242

{ ..]

"Inclinéme a los estudios
desde mis primeros años
con tan admirables desvelos,
con tan ansiosos cuidados,
que reduje a tiempo breve
fatigas de mucho espacio.
de modo que en breve tiempo
era el admirable blanco
de todas las atenciones,
era de mi Patria toda
el objeto venerado.
y como lo que decía,
fuese bueno o fuese malo,
llegó la superstición
popular a empeño tanto,
que ya adoraban deidad
el úiolo que formaron".

Del mismo modo nos habla, indirectamente, de su apariencia
personal y de su situación en la corte:
"Decirte que nací hermosa
presumo que es excusado,
pues lo atestiguan tus ojos
y lo prueban mis trabajos.
[... ] Entre estos aplausos yo,
con la atención zozobrando
243

�entre tanta muchedumbre,
sin hallar seguro blanco,
no acertaba a amar a alguno,
viéndome amada de tantos.
Sin temor en los concursos
defendía mi recato
con peligros del peligro
y con el daño del daño".

"que como un hombre está
lo hermoso como sobrado,
es bueno para tenerlo
y malo para ostentarlo ".
El mundo del México virreinal se abre ante nosotros a través de la
lectura del texto en sus más variados aspectos: el de los matrimonios
concertados, cuando Doña Leonor expresa:

"y porque acaso mi padre,
que ya para darme estado
andaba entre mis amantes
los méritos regulando".

Así continúa describiéndose a lo largo de ciento catorce versos: se
refiere a su origen, a su apariencia fisica, a sus estudios, a su fama, a las
habladurías que en torno a ella se suscitan, a las "bachillerías" que eran su
única dote. Respecto a su autodescripción, debemos enfatizar que nos admira
su actitud al presentarse sin alardes, pero dejando de lado la falsa modestia
tan común en la mayptía de los seres humanos. Es lo que Ezequiel Cliávez
llama "el equilibrio de sus cualidades".

16

Don Rodrigo, padre de Doña Leonor, es el prototipo del macho
misógino; refleja el pensamiento del hombre de la época cuando se refiere al
sexo femenino:

Además de percibirla como sujeto colonial en los detalles
autobiográficos, la lectura del texto nos acerca a la mujer que piensa, siente Y
filosofa sobre aspectos tan variados como el amor, al cual se refiere
diciendo:

"Porque el amor que es villano
en el trato y la bajeza
se ofende en la.fineza".

"¡Oh mujeres! ¡Oh monstruo
[venenoso!
¿Quién en vosotros fia,
si con igual locura y osadía,
con la misma medida
se pierde la ignorante y la
[entendida?"

Fortalece su juicio argumentando que cuando el amor no es sincero

Este personaje es una muestra del concepto en que se tenía a la

provoca envidias, lleva al soborno y está empañado por los celos. Opina que
el verdadero amor es el que busca la felicidad del ser amado antes que la

mujer en el periodo colonial. Importan las apariencias, no los sentimientos.
El padre no se preocupa de la hija, sólo del qué dirán.

suya propia y, sobre todo, que nunca debe darse por compromiso. Aquí Sor
Juana denuncia la sociedad machista en la que se halla inmersa, pues Don
Pedro no vacila en engañar a Doña Leonor, mintiéndole sin ningún recato
con tal de conseguirla. Se atreve -caso insólito en este tipo de sociedad- a
criticar la hermosura fisica en el sexo masculino, cuando ese don no se
complementa con inteligencia, humildad, ternura y fineza. Pone en boca de
Doña Leonor estas palabras al describir la apostura de Don Carlos:

244

Además, podemos mencionar la necesidad de dote para llegar al
matrimonio, la venganza obligada a las ofensas, la obediencia ciega a los
padres, la profusión de servidumbre en las clases altas... Todas las
costumbres están estrechamente ligadas con el concepto de honor. Al
manejar esta temática, Sor Juana nos pone de frente a la cultura patriarcal:
Doña Leonor se queja de que su padre decidirá a quién darla en matrimonio.

245

�corazón de las Esferas
perturbará el orden con que
el cuerpo del orbe alienta;
primero, trocado el orden
que guarda Naturaleza,
congelará el fuego copos,
brotará el hielo centellas;
primero que yo de Carlos,
aunque ingrato me desprecia,
deje de ser, de mi vida
seré verdugo yo mesma;
primero que yo de amarle
deje...."

Ella se rebela y escapa de su casa, con lo cual mancilla su dignidad y la de su
familia, pues:
"[...]
[...]

el honor
es W1 cristal tan terso,
que, si no le quiebra el golpe,
le empaña sólo el aliento".

Es decir, la duda, la sospecha, ofenden tanto que llevan a la
deshonora. Don Rodrigo sólo piensa en él y en su afrenta, nunca en su hija y
en lo que ella siente. Al creer que es Don Pedro el que la sacó de su casa, no
vacila en consentir a la boda:
~

~l
(¡~.

"[... ]
[...]

~r
~

J

~-

( )

en vuestra casa la hallé
y en lo que me habéis
[propuesto
de si Leonor querrá o no,
eso no es impedimento,
pues ella tener no puede
más gusto que mi precepto".

Poco le importan el amor y la felicidad de su hija. La opinión de la
mujer no cuenta. Todo se arregla entre hombres.
Pero ésta se rebela contra la autoridad paterna. La subversión de
Doña Leonor va cobrando tal fuerza que rompe la aparente frialdad a que la
obliga su condición de mujer; pasa del hielo al fuego:
"[...]

Primero
que yo de Don Pedro sea,
verás de su eterno alcáz.ar
fugitivas las estrellas;
primero romperá el mar
la no violada obediencia
que a sus desbocadas olas
impone freno de arena;
primero aquese fogoso
246

~

E incluso habla de irse al convento y hasta de matarse si la orillan a
tomar tal decisión. La mujer reprimida se convierte en ascua para defender
su amor. Exige respeto a su identidad como ser humano y postula un código
de conducta diferente al de su época.
Como podemos apreciar, no todo queda en la mera intriga tan propia
de la comedia cortesana. La autora lanza, además, una dura crítica a la
iglesia cuando pone en boca del criado Castaño, estas palabras:
"Dame licencia,
Señor, de contarte un cuento
que viene aquí como piedra
en el ojo de un vicario
(que deben ser canteras)".
También ironiza a costa de los malos poetas que piden aplausos y
obtienen abucheos:
''No me silbéis, demonios,
que mi cabeza
no recibe los silbos
aunque está hueca".
247

�En otro momento satírico la autora retoma sus famosísimas
redondillas, poniéndolas en la voz de Don Carlos -personaje a quien describe
como un dechado de masculinidad equilibrada- para increpar a los hombres
usando una voz varonil:
''y sus malicias erradas
en su mismo mal contentas,
si no las ven desatentas,
no las tienen como honradas;
[... ]

pues al que ;e desvanece
con cualquiera presunción,
le hace daño la atención,
y es porque no 1a merece" .

Con este personaje, Sor Juana diferencia el hombre justo del que no
lo es; ante la situación de sospecha, él se abstiene de juzgar a la mujer por el
solo hecho de serlo:

"[ ...]

es muy bajo quien sin causa,
de la dama a quien adora,
se da a entender que le
[ofende,
pues en su aprensión celosa
¿que mucho que ella le
[agravie
cuando él a sí se deshonra?"

Es muy notable que la autora no mide a los hombres de la misma
manera que ellos catalogan a la mujer. Distingue claramente el individuo por
su actitud, y no por su sexo.
La mexicanidad de Sor Juana se percibe en la comedia a través de
Castaño, pues a pesar de que la obra se ubica en España, el s~ente ~la
como los mexicanos e introduce ciertas notas localistas en la acc1on; ademas,
en él está presente la sabiduría popular y hasta nos atrevemos a decir que la
248

autora pone en su boca expresiones que en la época eran consideradas
exclus:,vas de gente culta; también lo utiliza para romper las fronteras entre
ficción y realidad, al disfrazarse de mujer y dirigirse al público consultando a
las señoras sobre prendas íntimas. Para nosotros esto es una sátira que la
monja hace sobre los enredos de aquella corte que tan bien conocía.
Es muy significativo que el desenlace feliz se logre, en gran parte,
gracias a Castaño y no por la intervención de la Iglesia. También es digno de
mencionar que sea el mismo Castaño quien cierre la obra en nombre de su
~ora y que pida perdón por los yerros cometidos. ¿De qué pide perdón Sor
Juana, si la comedia, técnicamente, es perfecta y ella lo sabe? Sin duda,
además de inteligente, nuestra monja es osada y hasta temeraria, pues lanza
su sarcasmo final al disculparse por lo que tal vez nadie pudo comprender en
su momento: su denuncia y su propuesta.
Aunque el propio Paz, de alguna manera, realiza una "critica
'..{1:
,,11
c.
f:élllCa
sobre el teatro pro1ano
de Sor Juana al opinar que la sinceridad con
que la autora se refleja en Los empeños... es ''una nueva prueba de su
narcisismo y .de su coquetería; asimismo, de su inseguridad psíquica"18 y que
dicha obra es ''una comedia agradable, que todavía hoy se puede ver con
, " ,19 nosotras estamos convenc1ºdas de que en el texto el
gusto, y nada mas
hielo aparente de la superficialidad y las virtudes estereotipadas de su
personaje central a que alude el crítico, no son tales. Por el contrario,
apreciamos en el análisis de la obra que su autora se afirma como mujer y
afronta su situación histórico-social de manera muy sutil, donde la llama de
su convicción es más fuerte que lo gélido de la envoltura. En este texto
aparentemente ligero, "la escritora no se calla, sino que su lenguaje no se
escucha; ella está ahí, pero oculta bajo velos".20
Todavía hoy, tres siglos después de su estreno, la comedia sigue
cautivando el interés del espectador por su ritmo veloz, casi cinematográfico,
por las agudezas e ironías que en ella se presentan con un leguaje cargado de
ingenio y sutilezas, de juegos de palabras y de retruécanos. También nos
seduce su jovialidad dentro de la erudición, la manera tan peculiar y delicada
de abordar la temática amorosa.

249

�En nuestro tiempo sigue provocando la misma admiración e idéntico
afán de acercamiento a su obra desde diversos enfoques. Al estudiarla desde
la perspectiva de género, descubrimos que su capacidad de atracción es
universal y atemporal, porque Sor Juana es hielo que se transforma en fuego,
se desliza entre la frialdad de los convencionalismos literarios de su ép~~a,
pues no hay en ella -retomando a Paz- la más leve transgresión a la estetlca
del decoro y se nos revela como la mujer apasionada que nos hace ver las
diversas aberraciones sociales; con espíritu critico y combativo se enfrenta a
una sociedad en la que la mujer estaba terriblemente limitada para expresar
sus opiniones: rompe el tabú que prohibe que las mujeres piensen y se
expresen. Pide una nueva forma de comportamiento social y moral, "que las

d" 21
conductas, los sentimientos y las pasiones se funden sobre la v~rda •
Reclama su derecho de mujer y de ser humano, que los conflictos se
resuelvan no por el códjo del honor ni de la posición, sino por el respe~o al
otro.
Navegando entre los linderos del razonamiento y la sens~bilidad,
define sus rasgos de independencia, entereza y energía en un ~b1~nte de
contrastes violentos entre severidad y disolución, entre rehgios1dad Y
sensualidad extrema. Su feminismo no es una mera reacción contra la
sociedad, contra el trato que se le da a la mujer; tampoco es solamente una
critica ante el cerrado universo femenino, sino que va más allá: traspasa los
convencionalismos impuestos por la sociedad y propone que la mujer debe
ser en esencia, libre; libre por su capacidad de raciocinio, por su afán de
'
· · por su amor a la vida, por la defensa de su propia individualidad
superac1on,
como ser humano, porque:

"[...]

trocado el orden
que guarda Naturaleza,
congelará el fuego copos
brotará el hielo centellas".

RESPUESTA A
SOR FILOTEA DE LA CRUZ:
GRITO ETERNO EN EL SILENCIO
"¡Oh infeliz altura, expuesta a ~tos riesgos!
¡Oh
signo que te ponen por blanco de la
envidia y por objeto de la contradicción!"

Sor Juana Inés de la Cruz
Además de su excelente y reconocida poesía lírica y de su no menos
admirable producción dramática, Sor Juana Inés de la Cruz destaca por su
brillante creación literaria en prosa.
Los escritos prosísticos de la literata son: el Neptuno alegórico, la
Carta atenagórica, la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz; y otra serie de
textos menores que incluyen la dedicatoria del segundo volumen de sus
obras en la edición de Sevilla en 1692, los Ejercicios devotos, los
Ofrecimientos para el Santo Rosario de quince misterios, la Docta
explicación del misterio, la Protesta que, rubricada con su sangre, hizo de su

fe y amor a Dios; la Petición que, en forma causídica, presenta al Tribunal
Divino, y los Tres documentos en el libro de profesiones del Convento de
San Jerónimo.
La Respuesta a Sor Filotea de la Cruz tiene su antecedente en la
Carta atenagórica, en la cual refuta un sermón que habla de las finezas de
Cristo al final de su vida, escritQ por el Padre Vieyra, jesuita portugués. Sor
Juana la redactó por mandato del Obispo de Puebla, don Manuel Femández
de Santa Cruz y tenía por objetivo atacar al Arzobispo de México, don
Francisco de Aguiar y Seijas.
La Carta "[ ...] es un escrito polémico y teológico [ ...]; está dirigida a
un destinatario incógnito aunque, a juzgar por la forma respetuosa y
deferente con que lo trata, de alto rango. Escribe esta crítica no por voluntad
propia sino para obedecerlo".22
Elaborada en un lenguaje claro y directo, con frases cortas pero con
razonamientos secos y pesados, la Carta, a través de la teología, despierta

250

251

�una polémica que provocará un número considerable de réplicas Y

Basada en las represiones de la Iglesia hacia la mujer respecto a la

comentarios enunciados por varios clérigos y laicos, quienes enjuiciarán
duramente a la autora por su doble situación de religiosa y de mujer, pues

lectura del Cantar de los Cantares, expone su queja contra las ideas y
costumbres de su época:

provocó un escándalo que una monja criticara a un sacerdote.
"Pues ¿cómo me atrevería yo a tomarlo en mis indignas
Entre los comentarios destaca uno escrito por el propio Obispo de
Puebla bajo el seudónimo de Sor Filotea de la Cruz; este texto es, de hecho,
el prólogo a la publicación de la Carta atenagórica; en ella, don Manuel
Femández se muestra ambiguo, ya que por una parte elogia a Sor Juana y,
por otra, la critica.
Este debate epistolar desembocará y producirá la famosa Respuesta a
Sor Filotea de la Cruz, la cual será analizada y comentada en nuestro ensayo.
I

El lo. de marzo de 1691 está fechada la Respuesta a Sor Filotea de
la Cruz; ''texto que a veces adopta la forma de alegato, otras la de las
memorias y otras la de la exposición de ideas".

manos, repugnándolo el sexo, la edad y sobre todo las
costumbres? Y así confieso que muchas veces este temor
me ha quitado la pluma de la mano y ha hecho retroceder
los asuntos hacia el mismo entendimiento de quien
querían brotar... " 26
Del mismo modo, aprovecha para declarar que ella nunca ha escrito
por gusto, sino siempre obligada por los otros; por supuesto que no
puntualiza quiénes son esos otros. Esta afirmación será repetida muchas
veces más durante el desarrollo del documento y la utilizará como
justificante a su contradictoria condición de religiosa y literata mundana.

23

Inicia con un saludo para su destinataria y con un agradecimiento
por tomarla en cuenta como objeto de estudio y de polémica. Desde el

Más adelante inicia el relato autobiográfico de cómo nació y se
desarrolló su amor por el conocimiento; deja, inteligentemente, en manos de
Dios la razón de su excesivo apego a las letras y a las ciencias:

principio del escrito la autora se complace en mostrar humildad:
"¿Por ventura soy más que una pobre monja, la más mínima
criatura del mundo y la más indigna de ocupar vuestra
·,

?"24

"Lo que sí es verdad que no negaré [...] que desde que me
rayó la primera luz de la razón, fue tan vehemente y
poderosa la inclinación a las letras, que ni ajenas
reprensiones, [...] ni propias reflejas [... ] han bastado a

atenc1on.

que deje de seguir esté natural impulso que Dios puso en
Humildad tan exagerada que, en momentos, llega a parecemos falsa, pero es

mí: Su Majestad sabe por qué y para qué; y sabe que le he

parte de los recursos que sustentarán algunas de sus ideas y propuestas.

pedido que apague la luz de mi entendimiento dejando
sólo lo que baste para guardar su Ley, pues lo demás

Después de la introducción y de resaltar su modestia, Sor Juana pasa
al verdadero inicio de su defensa: justifica el por qué de su inclinación por

sobra según algunos, en una mujer; y aun hay quien diga
27
que daña".

las letras mundanas, diciendo que para leer las Sagradas Escrituras.
Continúa narrándonos sus afanes por apagar esa insaciable sed de
25

"[... ] yo me conozco tan incapaz y para cuyo manejo soy tan indigna";

para ello se apoya en los libros sacros y en la autoridad de San Jerónimo.

252

sabiduría; cómo eligió la vida del convento, ya que se consideraba negada
para el matrimonio; el claustro y el casamiento eran los únicos caminos entre
los cuales podía elegir. Decide tomar el primero, pues cree que ahí podrá
seguir sus estudios:

253

�"[...] era lo menos desproporcionado y lo más decente
que podía elegir en materia de la seguridad que deseaba
de mi salvación; a cuyo respeto [... ] cedíeron y sujetaron
la cerviz todas las impertinencillas de mi genio, que eran
de querer vivir sola; de no querer tener ocupación
28
obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio".
También habla de su postura frente a la institución del conocimiento.
Ella no tiene las mismas oportunidades para estudiar que los sujetos del
género masculino:
"[... ] proseguí, digo, a la estudiosa tarea (que para mí era
descanso el) todos los ratos que me sobraban a mi .
obligación) de leer y más leer, de estudiar y más estudiar, sin
.
1·b
más maestro que los nusmos
1 ros"29
.
Ante esta situación represiva, Sor Juana afronta su problemática Y
sigue el camino del autodidactismo; pero no niega que hubiese gustado de
compartir sus estudios y experiencias de investigación con otras personas
dedicadas a lo mismo.
El hecho de ser mujer y aspirar al conocimiento hacía de Sor Juana
una persona diferente a todas las demás, lo que por la propia naturaleza
humana le acarreaba la envidia y el odio de la mayoría de sus semejantes:
"Cierto, señora mía, que algunas veces me pongo a
considerar que el que se señala -o le señala Dios, que es
quien sólo lo puede hacer- es recibido como enemigo
común, porque parece a algunos que usurpa los aplausos que
ellos merecen o que hace estanque de las admiraciones a que
. ban, y as1'le persiguen
.
,,30
asprra
.
Ella tenía plena conciencia de las envidias que provocaba, Y lo
demuestra cuando explica la razón del aborrecimiento que Cristo provocó en
sus contemporáneos.

Después, la escritora rescata toda una tradición femenina en el
ámbito histórico y cultural: nos presenta una lista de mujeres célebres por su
sabiduría, las cuales sirven como ejemplo para afirmar que a lo largo de la
historia han existido mujeres doctas que ayudaron al desarrollo del género
humano; pero sobre todo las utiliza como modelos para demostrar que el
sexo femenino tiene derecho al conocimiento. Repasa los nombres y los
hechos de Débora, de la reina de Sabá, Abigaíl, Pola Argentaría, Hipasia,
Catarina, Eustaquia, Cristina Alejandra, y muchas otras más pertenecientes
al mundo cristiano, pagano, antiguo y al de su temporalidad: "Al revelar lo
oculto, Sor Juana insiste en la valoración de lo femenino y provee a las
mujeres de modelos de identificación".31
Sor Juana considera que el hecho de que las mujeres puedan estudiar
es algo lícito y provechoso para la sociedad; así mismo, piensa que la
interpretación de las Escrituras debe ser prohibido no sólo a las mujeres
torpes, sino también a los hombres no preparados adecuadamente para ello:
"Y esto es tan justo que no sólo a las mujeres, que por tan
ineptas están tenidas, sino a los hombres, que con sólo
serlo piensan que son sabios, se habría de prohibir la
interpretación de las Sagradas Letras [...] porque hay
muchos que estudian para ignorar, especialmente los que
son de ánimos arrogantes, inquietos y soberbios, amigos
de novedades en la Ley". 32
Ahí reside -&lt;lice- la razón del surgimiento de las herejías. Utiliza la

ironía para rechaz.ar-las ideas de la época sobre la inferioridad intelectual de
su sexo, pues opina que ni la tontería es exclusiva de las mujeres ni la
inteligencia privilegio de los hombres. Cree que deberían existir ancianas
doctas que serian las encargadas de la educación de las niñas y las jóvenes,
ya que la familiaridad íntima de éstas con maestros hombres puede resultar
sumamente peligrosa.
Más adelante -y basándose en la interpretación de las traduccionesla escritora justifica, revalora y explica las sentencias más conocidas de las
Sagradas Escrituras en tomo a lo poco recomendable que es el pennitir a las

254

255

�mujeres el acceso al conocimiento, pero ella las interpreta detenidamente y
las cambia en argumentos en favor de la causa que defiende.

Dice, con toda claridad, que el estudio es para quien tiene aptitud y
que no debe ser cuestión de género sexual.

Esta defensa que hace respecto al sexo femenino la lleva a retomar el
caso particular de los ataques que ha recibido por escribir la Carta
atenagórica. Ella cree que no fue Qll crimen; se queja de sus censores y se
muestra dolida no sólo por las criticas hechas a la Carta, sino también a su
poesía lírica. Cita a los grandes poetas y poetisas de la Biblia y a la tradición
católica para demostrar que el ejercicio de la poesía no está reñido con la

Debemos mencionar que, a pesar de lo trascendente de la temática
que aborda, Sor Juana se apoya en comentarios deliberadamente pueriles
para enfatizar sus ideas:
"[...] pero, Señora, ¿qué podemos saber las mujeres sino
filosofias de cocina?",36

vida religiosa:
"(... ] cómo vemos que la Iglesia ha permitido que escriba una
Gertrudis, una Teresa, una Brigida, la monja de Ágreda y otras
muchas?".33
I
Argumenta que la institución Iglesia permite escribir a las mujeres

.g

santas y a las que no han sido canonizadas. Reclama su derecho a expresarse

E
C.)
e:

-

~~-

~

Ironiza con la circunstancia femenina, pero al mismo tiempo defiende
esa circustancia y se afirma como mujer.

por medio de la escritura.

().'.)

•(',

mas inmediatamente después se lanza a una disquisición filosófica sobre la
observación en el campo culinario, que en esa época -y en algunas culturas
hasta en la actualidad- era considerado de bajo nivel intelectual, por lo que
se dejaba al sexo femenino. Ella sostiene que:
"Si Aristóteles hubiera guisado, mucho más se hubiera
escrito".37

'

Sor Juana "Consciente siempre de su condición_de mujer -de su
género- manipula las formas discursivas, poniendo en tela de juicio los usos
del poder''.34 Aborda una serie de temas relegados a las mujeres:
matrimonio, honra, amor, virginidad... y entabla una discusión en tomo a la
desigualdad patente de los sexos, es decir, subraya la desventaja de la mujer
por el sólo hecho de serlo, sin tomar en cuenta su desarrollo mental. Esta
controversia rebasa los límites del discurso femenino de la época.
Su defensa a la capacidad intelectual, a la prudencia y al talento que
deben tener las mujeres que se dediquen al estudio, la hace con base en la
justicia, pues argumenta que hay hombres que, por arrogantes y soberbios,

Al grito silencioso con que reclama un trato digno, Sor Juana agrega:
"Yo de mí puedo asegurar que las calumnias algunas veces me han
mortificado, pero nunca me han hecho daño, porque yo tengo por
muy necio al que teniendo ocasión de merecer, pasa el trabajo y
pierde el mérito".38
Dice que por obediencia ya no tomará la pluma para defenderse, sino
que acatará la voluntad de sus superiores; en ese callar se manifiesta la
dignidad de la mujer, porque lo hace no por sumisión sino porque

originan múltiples sacrilegios. A éstos:
"Hace daño el estudiar, porque es poner espada en manos del
furioso, que siendo instrumento nobilísimo para la defensa,
en sus manos es muerte suya y de muchos [...] éstos
malévolos, mientras más estudian, peores opiniones
engendran" .35

"[..] me parece que no necesita de que otro le responda,
quien en lo mismo que se oculta conoce su error".39 .
La Respuesta termina haciendo hincapié en que Sor Juana escribió
su famosa Carta atenagórica por mandato de alguien a quien no podía
257

256

�CI:)

..J

desobedecer, ·y su publicación fue realizada sin su consentimiento ni su
autorización. Cierra totalmente con las fónnulas de cortesía, agradecimiento

Pero ella misma aclara:

y despedida.

"[... ] una herejía contra el arte no la castiga el Santo Oficio,
sino los discretos con risa y los críticos con censura[ ... ] yo
no quiero ruido con el Santo Oficio[...] lo que sí es verdad
[... ] es que me ha hecho Dios la merced de darme
grandísimo amor a la verdad [...] ni ajenas reprensiones
[... ] ni propias reflejas [... ] han bastado para que deje de
seguir este natural impulso que Dios puso en mí".41

El texto analizado refiere, en cierta fonna, la vida de su autora Y su
deseo invencible de saber, a pesar de todos los obstáculos que se cruzaron en
su camino; además de hacer una exposición de su método de trabajo. Su
argwnentación, de acuerdo con Octavio Paz, adopta la fonna de espiral: cada
avance es un regreso; y puede sintetizarse en unos cuantos puntos: no es
esencial sino fonnal la contradicción entre la vida religiosa y los estudios
profanos; no es reprensible el ejercicio honesto de la poesía; Y recl~a p~a
ella y todas las mujeres la oportunidad de educarse en las letras, las c1enc1as
profanas y las sagradas. Su argumentación incluye una censura a las
instituciones de su épyca, donde subraya la posic~ón tan desigual ~ntre
hombres y mujeres. Demanda igualdad de oportumdades en el acceso al

En este sentido, La Respuesta... es "[... ] el primer tratado feminista
escrito por una mujer latinoamericana, como también la primera metáfora
42
del silencio". En efecto, Sor Juana no deja su vocación por temor, sino
porque ya no quiere hacerlo para una sociedad que la oprime y la constriñe
por su condición de mujer. El silencio es su respuesta.

saber.
Juana Inés fue un espíritu independiente y libre. "Su condición de
mujer y monja hacen doblemente significativa esta posición espiritual de Sor
Juana, particularmente en una época en que la mujer vivía una vida de casi
absoluta clausura y, en este sentido, la monja de México fue una verdadera
40
precursora de las modernas reinvindicaciones femeninas". Ella sufrió en
carne propia el resultado del aplastante juicio de todos aquellos que
consideraban a quienes transgredían las ideas y creencias establecidas
merecedores del castigo y la abjuración.
Su texto puede ser considerado como la primera tesis sobre la
libertad que, por derecho, tiene todo ser humano -hombre o mujer- para
decidir sobre sus actitudes ante el mundo y ante la cultura, pues Sor Juana
recalca que esta facultad es un don divino y el individuo puede Y debe
decidir con dignidad qué hacer con ella. Proclama su derecho a realizarse de
acuerdo con sus intereses y aptitudes, siguiendo los dictados de su
personalidad.

Cuando se niega a decir más, afronta su situación histórica y las
instituciones de poder que la acosan - familia, estado, religión, cultura-. Su
Respuesta... no fue una abdicación, sino una afirmación silenciosa de lo que
creía y pensaba.
Además de su trascendencia humana y filosófica, este documento
expone las incongruencias de la época en que fue escrito, pero que bien
podría ser la nuestra. Su autora exige, con su silencio, un cambio de actitud
en el sistema eclesiástico y patriarcal. La Respuesta... representa una defensa
de las aficiones y creencias intelectuales de Sor Juana y, a la vez, las de
muchas otras mujeres de su época y de la actualidad. Ella se aceptó y asumió
en ténninos que no eran los de su tiempo, sino de una modernidad en su más
amplio sentido. Al concebirse como ser humano y libre es, a pesar de su
circunstancia histórica, precursora de las mujeres que hoy pretendemos
-exigimos ser- ser.

EPÍLOGO
Para nosotras, Sor Juana Inés de la Cruz es un ser humano que se
concibe libre a pesar de las circunstancias y la consideramos precursora de la
258

259

�Notas bibliográficas

nueva mujer. Se instala en la libertad al margen de una sociedad inevitable:
esto es lo que la hace tan contemporánea.
1

En sus textos nos lleva a comprender que el entendimiento va ligado
siempre a la palabra; su productividad y excelencia en las letras son producto
del insuperable manejo de la lengua, de los variados modos de ver y expresar
el mundo; a través de la poesía, el teatro, la prosa, llega a nosotros como una
mujer de pensamiento desarrollado y totalizante.
Al abordar su producción textual desde el punto de vista de género,
admiramos su capacidad para asumirse como creadora que no permite la

Amado Nervo: Juana de Asbaje, pp. 113-114.

2

Aralia López González: Anticipaciones feministas en la vida y en la obra de Sor
Juana Inés de la Cruz. En Y diversa de mí misma entre vuestras plumas ando. p.
347.
3

Octavio Paz: Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe. p. 368.

4

lbíd, p. 359.

5

Ezequiel A. Chávez: Sor Juana Inés de la Cruz. Ensayo de Psicología, p. 40.

6

lbíd. p. 41.

7

Octavio Paz.· O'P·

subyugación de ninguna autoridad. Vemos en ella a la mujer que va contra
I

.

corriente, inmersa en ,s~ mundo, pero luchando por lo esencial e irreductible
de su personalidad, de su identidad femenina. En este sentido, Sor Juana es
una escritora totalmente vigente y sus textos son aplicables en el ámbito

c·1t
!

p. 359.

8

Sor Juana Inés de la Cruz: Poesías escogidas! p. 21 .

9

Octavio Paz: Op. Cit. p. 348.

completo de la realidad actual. Las restricciones que la cultura le impuso,
queriendo negarle el derecho a escribir y su necesidad de autoafirmación,

10

Xavier Villaurrutia: Nostalgia de la muerte. Poemas, teatro! p. 53.

son las mismas restricciones y necesidades de la mujer del siglo XX.

11

Octavio Paz: Libertad bajo palabra! p. 206.

12

Mucho se ha hablado sobre las persecuciones que ensombrecieron sus
últimos años, pero aun en esos momentos en que niega su propia libertad
ahogándola en la obediencia, y renuncia al mundo desprendiéndose de
cuanto tenía, salva su libertad interna de pensamiento y su personalidad,
convirtiendo el diálogo con sus contemporáneos en completo monólogo,
monólogo que se apaga en 1695, pero quedan los ecos de su voz. Es una voz

Sor Juana Inés de la Cruz: Obras completas! Prólogo de Francisco Monterde.
pp. XII-XIII.
13

Cfr. Octavio Paz: Sor Juana lhés de la Cruz o Las trampas de la/e! pp. 133-135.

14

Sor Juana Inés de la Cruz: Op. Cit. pp. XIII-XIII.

15

Raimundo Lazo: Historia de la literatura hispanoamericana. El periodo colonial
(1492-1780). p. 180.

que ha recorrido más de tres siglos y no deja de intrigar y apasionar a los
16

críticos, eruditos y lectores comunes. Es una voz que nos hace parafrasear,
en el aquí y en el ahora, en el momento en que la obra se desprende de su
autor y se transforma en realidad autónoma, las palabras de Amado Nervo:
ésta es una mujer que habla a las mujeres todas de Latinoamérica.

17

Este término fue empleado por Mary Ellman en 1968, refiriéndose a la
interpretación, generalmente hecha por críticos hombres, y parte de un concepto de
mujer que responde a estereotipos seculares. Tomado de "Glosario de términos de
crítica literaria feminista ", de Cecilia Olivares. p. 28.
18

*Cabe mencionar que este estudio forma parte de una investigación
literaria que será publicada próximamente como libro.

260

Ezequiel A. Chávez: Sor Juana Inés de la Cruz. Ensayo de Psicología. p. 92.

Octavio Paz: Op. Cit._ p.139.
261

�41
19

lbíd, p. 626.

20

Simone de Beauvoir: El segundo sexo! p. 303.

21

lbíd, p. 307.

42

22

Sor Juana Inés de la Cruz: Op. Cit.

pp. 829-830.

Marjorie Agosín: Silencio e imaginación! p. 16.

Bibliografía

Octavio Paz: Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe.

23

lbíd, p. 537.

24

Sor Juana Inés de la Cruz: Obras completas! p. 827.

25

Jbíd, p. 829.

26

Ibídem.

p. 512.

Agosín, Marjorie. Silencio e imaginación. (Metáforas de la escritura
femenina). Editorial Katún. México, 1986.
Álvarez, María Edmée. Literatura mexicana e hispanoamericana.
Porrúa. 12ª. Ed. México, 1971.

Ed.

Aguirre, Mirta. Estudios Literarios. Editorial Letras Cubanas. Cuba, 1981.
,

21

lbíd,

p. 830.

28

lbíd,

p. 831.

29

Ibídem.

30

Jbíd,

Beauvoir, Simone de. El segwzdo sexo.
reimpresión. México, 1981.

I

p. 834.

Aralia López Gonz.ález: "Anticipaciones feministas en la vida y en la obra de
Sor Juana Inés de la Cruz". En Y Diversa de mí misma entre vuestras plumas ando.
p. 347.

33

Novena

Cruz, Sor Juana Inés de la. Obras Completas. Prólogo de Francisco
Monterde. (Sepan Cuantos. No. 100). Editorial porrúa. 5ª. Ed. México,
1981.

31

32

Alianza Editorial.

Sor Juana Inés de la Cruz: Op. Cit. p. 840.
Jbíd, p. 843.

34

Electa Arenal: "En torno a un párrafo de la Respuesta a Sor Filotea de la
Cruz". En Y Diversa de mí misma entre vuestras plwnas ando! p. 301.

_ _ _ _ Poesias Escogidas. Editorial Pax-México. 2ª. Ed. México,
1968.
Chávez, Ezequiel. Sor Juana Inés de la Cruz. Ensayo de Psicología.
(Sepan Cuantos No. 148). Editorial Porrúa. 3ª. Ed. México, 1975.
Fe, Marina. Otramente: lectura y escritura feminista. (Sección de obras de
lengua y estudios Literarios. SIN). Programa Universitario de Estudios de
Género. Fondo de cultura Económica. México, 1999.
Gutiérrez, Estrella. Literatura Española, hispanoamericana y argentina. Ed.
Kapelusz. 7ª. Ed. Buenos Aires, 1959.

35

Ibíd,

pp. 840-841.

36

Ibíd,

p. 838.

31

Jbíd,

p. 839.

38

lbíd,

p. 846.

39

Ibíd,

p. 846.

40

Estrella Gutiérrez: Literatura española, hispanoamericana y argentina" p. 240.

Lazo, Raimundo. Historia de la Literatura Hispanoamericana. El periodo
colonial (1492-1780). (Sepan Cuantos No. 38) Editorial Porrúa. México,
1965.
López-Portillo, Margarita. Estampas de Juana Inés de la Cruz. Difusión
Fomento Cultural. S/N/Ed. México, MCMLXXVIII.

Milán, María del Carmen. Literatura mexicana.
Edición. México, 1963.

262
263

Editorial Esfinge.

2ª.

�Nervo, Amado.
México, 1995.

·
Juana de As baJe.

Instt· tuto Mexiquense de Cultura.

THE IDGH SCHOOL ENGLISH TEXTBOOK
OF THE UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
-A BRIEF EXAMINATION OF ITS READING SECTION-

Olivares, Cecilia. Glosario de términos de crítica literaria feminista. El
Colegio de México. México, 1997.
paz Octavio. Libertad bajo palabra.
Ec;nómica. 2ª. Edición. México, 1990.

Editorial Fondo de Cultura

Sara Alicia Ancira Aréclúga
Preparatoria 15
Coordinación de Preparatorias
Universidad Autónoma de Nuevo León

Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de lafe. (Sección de

obras de Lengua y Estudios Literarios. SIN). Editorial Fondo de Cultura
Económica. 3ª. Edición. México, 1983.
Poot-Herrera, Sara. y diversa de mí misma, entre vuestras plumas ~ndo.
Homenaje internacionaJ, a Sor Juana Inés de la Cruz. El Colegio _de
México. México, 1993.
Villaurrutia Xavier. Nostalgia de la muerte. Poemas teatro.
Mexicanas.' 36). Fondo de cultura Económica. México, 1984.

(Letras

Whether we like it or not, the currículum in most American
schools is not defined by courses of study or suggested programs, but
by one particular artifact, the standardized, grade-leve] specific text in
mathematics, reading, social studies, science ... and so on. The impact
of this on the social relations of the classroom is also immense. It is
estimated, for example, that 75 percent of the time elementary and
secondary students are in classrooms and 90 percent of their time on
homework is spent with text materials.
Apple 1986: 85

Introduction

Remarking the importance textbooks play in the teaclúng learning
process, the issue of concem of this paper is to present a sample of the
reading section of the English texthook, designed for hlgh school students of
the Universidad Autónoma de Nuevo León in Monterrey, México. The
author, as one of the developers of this material seeks to present reading in
the EFL (English as a Foreign Language) course. Different theoretical views
of reading are presented and also approaches in wlúch students can irnprove
reading. Toe reading section of this textbook, named Time to Read!, is
exarnined through one of its reading passages and tasks.

264

Toe purpose is to demonstrate the interactive reading that is done in the
reading section of the textbook besides evaluating if thls is what the
textbook's writers claim. An approach that, by means of pre-, whlle- and
post-reading activities, permits students to have access to the context of
situation of the text and to its content according to Wallace ( 1992) proposal.
A brief description of the general features of the syllabus is introduced as
"the teacher brings Í.!;lto the classroom the syllabus, often embodied in a
textbook" (Allwright and Baily 1991: 18). Then, since the general objective
265

�of the English course in high school of the Universidad Autónoma de Nuevo
León is to dcvelop reading comprehension in order to obtain and use
infonnation from English written texts. A general overview of research
findings and theoretical views of reading in the EFL course are introduced.
Considering the relevance of this examination, since this textbook is
studied by nearly 30,000 university students at this level. "There are of
course teachers who use other teaching/learning materials, but usually these
come to supplement or support the basic textbook. l Ience, it is the one
single textbook that detennines choices of content and method" (Dendrinos
1992: 25). This paper attempts to be an objective presentation and
examination of the textbook"s reading section in which it was detected the
incorporation of top down and bottom-up reading processes which are
recommended since both are complementary. However, findings about
effective readers detected that they were able to decode faster. Based on
that, textbooks are the principal instructional means in which most of the
skills and knowledge to be leamed are embodied. exercises that seek. to
promote fast decoding, that is word recognition exercises are proposed by
the author to be included to improve the material in its reading section.

Considering the relevance of tenns used in reading literature it is necessary
to present sorne definitions given by Wallace,
•
•
•

•

Bottom-up processing: ways of reading texts which attend to linguistic forms at
the leve} of words or sentences.
~cherna:. a mental m?d_el which we use to relate new to already known
mform~tion. We do thls m ways which are socioculturally influenced.
Strategies: ways of reading which are employed flexibly and selectively and
which vary depending on th~ text-cy_pe, :1°d the context and purpose of reading;
a strategy approach to teaching reading 1s concemed with the ways in which the
rcader processes the text.
Top-down _Processing: ways of reading texts which attend to global meaning
~d ~e _acttvated largely by existing knowledge of the world rather than specific
lmgwstic features of the text.
{1992:145-7)

Pointing out _the importance of reading in foreign language, it is relevant
pres~nt the d1fferent models of reading that have been influenced reading
mstruc~on. T?e bottom-up ~iew of reading process, developed by Gough
(1972 m Dav1es 1995: 59), mvolves basically decoding in a process that
goes from identification of letters, sounds of the letters: to sentences and
fmally m~~g and thinking. In contrast, within the theoretical frame of
psyc~o!mgwstics top-do~ reading processes have been developed in which
predi:tion and c??-finnanon are emphasized and visual decoding becomes
only the recogrution of a graphic display as written language" (Smith 1971,
1973 ~d Goodman 1969, 1970, 1975 and 1985 in Davis 1995: 61). Based
on studies of beginning readers in the first language, Goodman proposed the
already ':e~l known 'psycholinguistic guessing game' in which anticipation
and p~edicnon play the central role, paying less attention to visual features.
In ~s cont~xt, top-do~ ~odels are useful for explaining reading in
be~ers witho~t experhse m word recognition. However, they do not
effic1ently descnbe proficient reading performance (Samuels and Kamil
1988: 32).

!º

t?

READlNG IN THE EFL COURSE
Scholars such as Krashen and Nutall (Nutall 1982) have identified
reading as an effective provider of language input in class or outside class,
alone or with others, through reading not only vocabulary and syntactic
devclopment is encouraged but also ~'Titing. Thus, reading promotes
language acquisition.
With regard to the role reading plays in a language course, most of the
time a difference between reading in the native language and in foreign
language is present. In the latter, reading is usually related to language
learning or improvement. lt has explicitly the purpose of teaching the
language per se. This is different from what happens when reading is
achieved in the native language. Although it is recognized that reading
increases language proficienc, either in the native or foreign language. The
value of reading in the foreign language includes not only language
improvement but also to be considered "as a means for achieving a nonlinguistic purpose" (Nuttall 1982: 19). As Williams ( 1984: 4) points out, the
role of reading is different depending on the reader and text language. For
the native reader, language helps him in Jearning to read. Conversely, for
the foreign reader, reading leads him to leam language. Thus, reading
materials that promote language learning and reading for authentic purposcs
are powerful tools in the foreign language class.

266

Toe psy~holingu_istic model of reading has become the most popular view
of rea~g ~ _Enghsh _language teaching. In this approach, reading is 'a
psy~ho~gws~c guess~g ~ame' which is similar with that proposed by
SIIllth m which. reading 1s defined as "the reduction of uncertainity"
(Goodman 1967 m Wallace 1992: 39-40). Reading in this model is related
to sel~t strategies depending on reader purpose, text-type and context. The
rea~er mterprets, constructs, and reconstructs the meaning of the text via a
senes ~f hypotheses that, through the reading process, are confirmed or
contra~cted by. the reader and then new hypotheses are set out and so forth.
According to this reading model,

267

�.. .this is done on every cognitive leve!, including an optical cycle, so
that readers do not have to decode every letter or word: instead, they
reconstruct the text according to the graphic cues they have sampled,
aided by knowledge ofthe language and its redundancy rules.
Paran 1996: 25

Words seem to have a status in language skin to that of molecules in
physical structures and good readers become remarkably adept at
recognizing thousands of them at a glance.
1988:232

However scholars such as Eskey (1988 in Paran 1996:27, Wallace 1992:
42) remarks,the importance to attend bottom up processes. ~en attention
is given to the graphophonic and syntactic features of ~e t_ext •~tead _of the
top-down process, that is schematic knowledge, which 1~ utihzed ~ the
Goodman's approach for reading and that has been extens1vely used m the
foreign language classroom. Bottom up process is recommended based _on
the limited linguistic competence of the readers of second language, which
makes difficult to take advantage of the contextual cues that the native
language readers or advanced language learners use.

Rumelhart (1977, 1984 in Samuel and Kamil 1988:27-31, and Davis
1995:63-6) introduced the interactive model whose objective "was to
propose an altemative to serial, bottom-up models by incorporating the
possibility of 'parallel processing', that is the simultaneous processing of
information from more than one source". This model incorporates
identification of a letter depending on the word it appears, identification of
the word determined by the semantic and syntactic context where it appears,
and at same time the text is interpreted according to the schematic context in
which is presented. Thus, as Rumelhart puts it, reading is a process in which
sensory, semantic and pragmatic information are involved.

Research has shown that good readers are not related to the ability to
guess rather to their ability to decode. In such studies ~ood readers
demonstrated that they did not depend on contextual cues mstead, they
decoded faster. In fact, although they were aware of context, they did not
need it for reading (Paran 1996 and Wallace 1992). This leads to assume
that this is the result of learning to read. Results of this research did not state
the level of language proficiency of the "good readers". When readin~ is
incorporated in a language course it is done with the_ pmyose of promotmg
effective reading. Less use of context and fast decoding 1s not only a result
of reading instruction through the use of a series of different strategies but
also it is related to the knowledge level of the language.
A reconciliatory approach that takes into account both, the top-down and
bottom up processes, is introduced as an interactive m~del of reading. ~he
reader in this model interacts and constructs the meanmg of the text usmg
different strategies. Interaction occurs when in the reading process the
bottom-up and the top-down processes are present as complementary and
compensatory. The 'physical page' of the text with its words and sentences
supports and is supported by the prior knowledge of the content ~r ~he te~t
type, "readers attend to what is on the page, as wel~ as to what 1s m theu
minds" (Moran and Williams 1993:65). In a same vem, Paran (1996: 25-34)
in Reading in EFL: facts or fictions points out the importance of visual input
in reading, stressing the relevance of the bottom up view of rea_ding process
as a result of research. Since, the strength of the top-down readmg approach
has been overemphasized, good readers, according to him, do n~t. depend
only on prediction and testing hypotheses but also, on word recogmtton. As
Eskey and Grabe put it,
268

According to Eskey and Eskey and Grabe (1988), the interactive model
&lt;loes not underline the top-down reading process, in which educated
guessing based on few visual hints substitutes progressively the tortuous
word by word decoding. Instead, it proposes a continual interaction between
the top-down and bottom-up processes. Each contributes to reconstruct the
meaning of the text. "In this view, good readers are both good decoders and
good interpreters of texts, their decoding skills becoming more automatic but
not less important as their reading skill develops" (Eskey 1988:94). Both
bottom-up recognition abilities and top-down interpretation procedures must
be encouraged concurrently for the developing reader. Accuracy and
fluency in reading result from this interaction which meets the needs that the
reading process requires.
As a development of his interactive model, Rurnelhart (1984 in Davis
1995:66) proposes the 'schema theory' model. Schema as a "unit of
knowledge" gives a frame of reference to interpret the world and, for the
reading purposes, the world of the text. This model is based on the
assumption that visual information and words can be interpreted in the light
of relating these to our prior knowledge and experience; and that prior
knowledge and that experience embodied an unlimited number of general as
well as specific units of knowledge or schemata. An individual's schemata
are in permanent modification since it may change over time and with
experience.
Bartlett (1932 in Anderson and Pearson 1988: 39), the first scholar to use
the term schema refers to it as "an active organization of past reactions, or
past experience". For schema theory reading is an interactive process
because comprehension is given thanks to the interaction between the
269

�reader's background k:nowledge and the text. Moreover, the rele~ance of
schema in reading is based on the premise in which the interpretation of a
text is due to the background or schematic knowledge of the reader not only
to the text itself (Carrell and Eisterhold 1988:79, Reid 1993: 39-41).
Widdowson (1990: 103), who explains that the need for e~ending the
schematic k:nowledge promotes the acquisition of language, pomts out the
value of schema in language learning. To meet such a need allows
participating in a more effective way in ~e world we live in, als? s?cial
networks become wider. Language then, 1s a wanted means for achie:mg .ª
p~table end. Similarly, Nutall (1982) found that language le~g 1s
related to non-linguistic content rather than language content 1tself.
Widdowson recommends that a key question in designing a language course
is that of "What do we need to teach that will stimulate the le~~ ~f
language?" He argues that in order to succeed in_lan~ge teaching 1t _is
necessary to consider content other than langua~e 1tsel! smce students will
recogniz.e this as a worthwhile process for extending therr schema.
Schema or schemata are defined as "cognitive constructs which allow for
the organization of information in long-te~ memory" (Widdows~n 198~ in
~ Wallace 1992:33) and for Cook (1989 m Wallace 1992: 33)
mmd,
stimulated by key words or phrases in the text or by the cont~xt, ac~vates a
k:nowledge schema". Toe k:nown information paves the mcommg ne~
knowledge and what it is known as knowledge of the world serves for t~s
purpose. Toe relationship between the new information and the old one 1s
what is named comprehension (Anderson and Pearson 1988_:3:). Schem~
not only help to organiz.e knowledge but also encourage predict1on of ':hat 1s
next in the text. Toe beginning of the text stimulates a schema ~d while ~e _
text is reading such a schema it is confirmed or refuted. Read~g texts with
familiariz.ed content and its way of organization facilitates readmg process as
Widdowson puts it,

'th:

. ..the act of reading does not involve so much the accumulation of
new knowledge as the confirmation of predictions based on. what is
already known. We bring to reading, as we do to all expene~ce of
language use, what Frank Smith calls 'the theory of the ~orld 10 the
head' .. .and this theory leads us to set up hypotheses, or 10 my terms
schematic projections, to be tested as further information comes in
from the discourse process.
(1983: 61)
Most approaches in reading take for granted what_ the reader _brings to the
text related to the knowledge of the topic, reading strategies and also
reading purposes. Schema then, is a powerful_ source for r~ading. 1t
describes what the reader knows about the top1c of the reading whose
content may be about an academic subject or sports. That stored knowledge
270

is what is known as content schemata. When the reader detects that the text
~s a new~paper article or a scientific article that knowledge the reader brings
1s what 1s named as formal schemata. Thanks to it the reader knows how
particular texts are typically organized (Carrell 1983b in Carrell and
Eisterhold 1988: 79 and Moran and Williams 1993:66). However, Davis
( 1995:68) points out that evidence has demonstrated that different sources of
inforl1;1ation interact each other in different ways and can not be possible to
establish clearly such distinction of schema as is pointed out by Carrell
(~983b,_ 1984, 1987 in Davis 1995). Moreover, this supports the Rumelhart
Vlewpomt about the constant modification of schemata.
The reader needs to bring together linguistic knowledge, for example
knowledge of how texts are constructed, and familiarity with the
discourses within a text, to draw upon a relevant schema.
Wallace 1992:37

1:º overcome ~e conflict between using top-down and bottom up view of
reading or the we1ght of each in the reading process in the EFL course it is
important to consider what Widdowson (1990: 163) refers as systemati~ and
schematic knowledge with regard to communicative approaches which can
~e pe~ent to r~ding. In language use, the process of expressing and
mterpreting meamngs involves two types of knowledge. On one hand, the
knowledge of the formal properties of the language such as semantics and
syntax,_meaning o~ the words and their combination for forming sentences
embod1ed systematic knowledge. On the other one, schematic knowledge is
referred to the knowledge of the world we are related to. Concepts, beliefs,
cultural values, etc. are included in this sort of knowledge. Both types of
knowledge serve as a point of reference for constructing meanings through
the use of ~anguage. Syst~matic knowledge, in 'natural use of language' is
not an end 1tself but rather 1t be(?omes a meaos for carrying meanings. When
the sche1;11atic knowledge is incomplete; knowledge of the language, that is
systematic ~owledge, works as back up for understanding the meanings.
For the. n~ttve speaker then, systematic knowledge is used as a
commUlllcative resource.
However, controversia} debate is aroused about reading and the role that
language plays in this process for non-native readers. To what extent
reading can be considered "a reading problem or a language problem"
(Alderson 1984 _in Mor~ ~d Wil~ams 1993:67). On one hand,-reading
theory recently 1s underlining the unportance of giving more attention to
language knowledge for getting information from a text. On the other,
background knowledge, namely schemata, and reading strategies used in the
first l~guage become the way for compensating limited second language
profic1ency. Nunan (1984 in Nunan 1989: 33) detected that pertinent
271

�background knowledge was a main factor in reading compr_ehension rather
than grammar complexity for high school students of Enghsh as a second
language.

It is argued that considering reading only as 'a psycholingu~sic guessing
game' for foreign language leamers, this promotes !h~ concept~on that l~ck
of language proficiency can be easily overcome. This 1s a qu~stionable v1e~
for language learning. Although guessing seems to be a vahd strate~, t~s
can not compensate limitations in the knowledge of the l~guage, mainly m
the vocabulary area, since it has been demonstrated that m many cas~s ~nly
few word meanings are guessed from their context. Moran and W1lhams
(1993: 67) conclude, "good readers typically do not gue~s. They have large
vocabularies and automatic word rccognition". The 1m~ortance _of how
reading is perceived in the language course, l~ads to. cons1der readmg as a
speculation process oras linguistic one. _That 1s why 1t could be worthy not
to focus exclusively on top-down readmg process, b~t also o~ language
structure of texts, as is being incorporating in recent readmg matenals.

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4::
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FEATURES OF THE SYLLABUS
A brief description of tbe EFL course in bigb scbool

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f.:.

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t;•

The general objective of the English course in hil?1 sc~ool _ of the
Universidad Autónoma de Nuevo León is to develop readmg sk1lls m ord~r
to obtain and use information frorn English written texts. The program 1s
formed by two, 80 hours each, courses. Among the principal features of the
course are,

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&lt;~

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-;:,.

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•

English as a Foreign Language -EFL.
• Focus on reading comprehension through which the student develops the
necessary skills for obtaining infonnation from written texts.
. .
.
Grammar,
finding
and
organization
of
information,
and
commurucat1ve
prachce
•
derived from the exploitation of authentic written texts.
• Students are encouraged to participate in an active way in the process of
learning.
• Diverse methodological and didactic tools are used in order to evaluate the
leaming process.
• Perfonnance, in tearns, of tasks oriented towards developing reading
comprehension skills
• Problem-solving as a resourcc for leaming.
Munguía et al. 1993
Reading comprehension as the main goal of the course i~ ~mong the
relevant features as well as the task oriented and group act1v1ty for the
pedagogical implications are brought into l_anguage classroom. As the
textbook's writers (Munguía et al. 1993) cla1m the textbook sets ~p tasks
that develop critica! thinking skills such as classifying and sequencmg, and
272

then applies these skills to language study. This leads to more effective
learning. With regard to the student participation in the language leaming
process, this textbook underlies the idea that students take responsibility for
their own learning, since more students are involved in the learning process,
they become more motivated. For this reason students are encouraged to use
a variety of reading strategies including, prior knowledge, skim.ming,
scanning for specific information, guessing meaning from context, using
cognates, using outside resources (magazines, TV artd radio programs, etc.).
These strategies seek to help students to be more aware of their own learning
styles and to become familiar with the new ones.
Pair artd group work are presented as key features among the general
teaching techniques artd activities offered in the textbook according to its
teacher's guide (Munguía et al. 1993). Pair work means that student-talking
time is increased, since each group has nearly forty students, and students
can do extensive practice in the short time the class lasts. While reading
they can exchange not only opinions but also hints about particular reading
and learning strategies. Toe promotion of group work seeks to provide an
opportunity for students to talk with more confidence in an informal setting.
It is also a way to activate the students' schemata, artd 'standardize' the
different students' backgrounds artd then the whole class will be able to face
the dif!erent activi~es derived from reading, besides considering a worthy
educationally practice that encourages cooperation.
Four sections through eight units in each of the two courses are given in
the high school English syllabus. First the topic: Time to Read! In which
topics are introduced through authentic texts in order to help students
become aware of reading strategies and different types of texts. Second,
Skill: In which a specific reading skill is presented. Third, Clearing it up: It
presents language structure and how it functions. Last, Words at work,
which seeks to develop vocabulary, an important resource for reading.
. This ~llab~ tries to cover topics of general interest, but seeking to give
information of mterest to high school students in order to get them involved
in interactive reading. Taking into account that the use of real Janguage
devel~ps. student' _self-confidence in their reading ability, most reading
matenal 1s authenhc, nearly 80%. Authentic material permits students to
reflect on the structure and use of language at its own place. Its value in the
foreign language class is based on that it was written for native speakers and
that it was written with an authentic communicative objective that is, to
persuade, to inform, to explain, etc. (Swaffar 1985: 17). For this reason
advertisements, signs notices, brochures, newspaper and magazines articles
have been included.

273

�There are two reasons for selecting and designing a topic-base language
syllabus: The first is concerning with educational motives. According to
Abbott (1987 cited by White 1988: 65), who argues that students learn
through English, and by means of this focus students in the English content
can involve with other sections of the school currículum. In other words
Abbott refers to this as an opportunity for "learning the language through
exposure to content." Hence, it is assumed that English language becomes
itself a means and an end at the same time, as a result an educational value is
given. Toe second reason that favors the use of topic-based syllabus, White
(1988: 66) adds, is that referring to motivation. Even only sorne inf~rmation
content is related to other areas of the currículum, the plethora of covered
topics, tries to capture students attention in issues from trivial ones, but
interesting for them (i.e., movie stars biodata), to social and controversia!
issues (i.e., political, social matters). This leads to learn English while
information from different issues is obtained.
e¡¡
..J

Toe idea of authel)tfoity generates controversy since it has b~en
considered that texts, which appear outside their original 'environment' and
enter to a classroom for pedagogic reasons lost their identity of 'authentic'
(Meinhof in Wallace 1992: 79). However, in this syllabus, English becomes
a meaos for getting information from real world with topics that seeks to
provide not only interesting content but also to develop linguistic
competence. The guided principie for the selection of texts was that they
conveyed a message for the reader. This leads to consider the challenged
view of authenticity that Widdowson and Breen (in Wallace 1992:81)
propose, since in this view authentic reading is in essence interactive and
authenticity does not relate only to the text itself but in the interaction
between the reader and the text. The text is reconstructed each time that is
read according to the reader purposes. The classroom then, is as genuine as
any other context for reading any text, an authentic or one specially written
for the language class. In the language classroom the task is to allow
students to have access to the context of situation of the text and to its
content in order to promote interactive reading (Wallace 1992).
To conclude, the reading material of this textbook seeks that reading
passages be of real interest and as authentic as possible regarding the level,
be well presented and accompanied by purposeful activities. This will lead
to reading with 'understanding' and enjoyment as is recommended by
Cunningsworth (1995: 73). Taking into account the viewpoint of language
as a social phenomenon, authentic texts with their type sizes, drawings,
typefaces of print and writings help learners to be aware of "what has
stimulated the communicative event and what its purpose is" (Dendrinos
1992).

274

W~th the purpose t~ give a context, the reading material which embodies
the Time to read! sectlon of the English Course in high school is presented
as follows,
English Course 1
Unit 1 -Topic: Current Issues
Readings: Environment, Acid
Rain, History of Computation,
The Success of the PC

English Course 2
Unit 1 -Topic: Toe Arts
Readings: P. S. High -Tech Art
Material, Toe Art of Making
Videos, The Kahlo Cult, Digital
Museum, now?

Unit 2 -Topic: Wonders:
Natural and Man-Made
Readings: The River Nile
Niagara F alls, Taj Mahal a;
Agra, India, United Nations
Headquarters

Unit 2 -Topic: Space Technology
Readings: What was the World
Like?, Toe Moon: Luna Landers
Telescope for Hire, Making Spac~
Affordable

Unit 3 -Topic: Famous People
Arnold Schwarzenegger, Julia
Roberts

Unit 3 -Topic: Me and Them
Re~dings: Fashion, Tracy Gold,
Child of War, Bodyline: She Gets
herKicks

Unit 4 -Topic: Science World
Readings:
Chemical
Elements, Genetics, Light and
Radiation
Unit 5 -Topic: Health Care
Readings: Test your Fitness
Level, Managing Stress, Tell
us what you think: Should
people have the right to .
smoke? This is what you
thought: Are we taking
antismoking measures too
far? Vitamins and Minerals
Unit 6 -Topic: Jobs
~ea~gs: Parents' ruling on
Job rrks teen-agers, Children
who
work,
Marketplace,
Dallas News Classifieds
Unit 7 -Topic:
Phenomena

Natural

Unit 4 -Topic: Love
Readings: Somewhere I have never
Traveled, High-Tech Romance
Unit 5 -Topic: The Future
Readings: Water: Raising Source
of Violence, Customer Service
Emerges
as
Profession
Responsibility for the Future'
Careers: Management for the ye;
2000 and Beyond
Unit 6 -Topic: Achievements
Readings: What Makes a Great
School?, How to Land a Job, Talk
about Initiative, For this "Hall of
Framer", Success Knows no
Bounds
Unit 7 -Topic: History
Readings: Coke, The Beginníng of
Costumes, Com Flakes, Jeans

275

�Readings: Toe Changing Face
of the Earth, Old Faithful,
Cooper Canyon
Unit 8 -Topic: Marketing
Readings: Advertising and the
Marketing Mix, Products, Toe
New York Hotel Guide

TEACHING MATERIALS IN THE READING EFL COURSE
Unit 8 -Topic: Trends
Readings: Debate about US · and
Iraq, Hot
Dates in South
African History, New Victirn in
South Africa: The Ecology,
Watch-Advertisernent.

An example

In order to design and implement materials for an EFL course informed

Toe reading tasks in each text are developed in three sections, prereading, while reading, and post- reading. These link prior knowledge of the
topic, current knowledge of the language, and unaware reading strategies
with those, with a specific purpose, developed in class. Reading in the EFL
course must include those activities that allow the readers put into practice
the use of the context ang,knowledge of the world.

decisions must be made. On one hand, Wallace (1992:42-3) presents a
sensible view for assisting second language readers, that is text, context and
reading task would be presented in such a way that readers can overcome
their current linguistic knowledge and actívate also their schernatic
knowledge. In order to interact successfully with the text the second
language reader needs to have access to the content and to the context.
Wallace (1992:86) proposes to link students existing schematic knowledge
to the text they are reading through pre-, while- and post-reading activities.
On the other hand, Eskey and Grabe (1988: 231), Paran (1996:30) and
Moran and Williams (1993: 67) propose to develop vocabulary and
autornaticity of word recognition because the relevance of visual input in
bottorn up processing has been found. Good readers decode faster.

Toe pre-reading phase introduces the topic, it seeks to stimulate the
student's previous knowledge of the topic presented in the text (the student's
schernata), or introduces sorne language activities in order to be prepared for
interpreting the text. Toe while-reading phase aims to help students to
understand the structure and content of the text. The post-reading activities
attempt to relate the text to the students' own reality, _involving their
opinions about what has been read. Students 'personalize' the text content
through post reading activities (Munguía et al.1993).

Based on this view is that the present paper seeks to examine a sample of
the section Time to read!, of Unit 1 of the English textbook of the second
course. The objective of the unit is that the learner will be able to use the
stated or implied information in the text in order to infer ideas of a text. It is
important to mention that students are not in groups according to their
English level. Instead, they forro high school groups without regarding
English level of proficiency. High beginners, low intermediate and even
sorne advanced English level students can be in a single group !

With regard to if the goals of the course meet the program and students'
needs, this textbook's aims and objectives fit with those of the syllabus.
Both, syllabus and textbook were designed by a high school English
acadernic committee (where I work) in órder to meet local needs. Students'
needs were detected by a survey about English proficiency requirernents of
the different schools of the university. Most students when they finish high
school, go to such schools for pursuing higher studies. As a result, reading
for getting information frorn written texts was detected as the need. The
topic-based syllabus focused on reading becomes the means to meet such a
need. Reading then, is considered an exceptional resource for learning and
use of the language. In this syllabus information content becomes the
principie in which syllabus content is organized (Cunningsworth 1995: 58).
Student's attention is on the information provided by the text rather than in
the language itself. Independently of the opportunity that such sort of
syllabus gives for promoting educational values, through different and
interesting topics as an instrument for developing critica! thinking in
university students.

With the purpose to examine if the reading section helps students to have
acc_ess to the content according to Wallace's terms, i.e. throughout pre-,
while- and post-reading activities. A sample of material developed by
myself for Time to read! of Unit 1, of the second English course, is
presented as follows.

Taken from Mungía et al. 1993, 1995

276

The Three stages in the reading section of tbe higb scbool textbook
Pre-reading
Pre reading activities help to get an idea of the content and the tone of the
text, to detect if the text deserves to be read and what strategies are needed
for reading that text. Toe activities included in this section seek to rnake
more efficient readers and give support to understand in a better way the

277

�foreign language written text (Crandall 1995: 89). The main asset of these
activities is that they help students to actívate their prior knowledge that is,
what he knows of the topic, to the text genre and for expanding the prior
knowledge when students are working together in teams. The latter leads to
build a common schema in the classroom, which is important, when there
are students with different backgrounds. Also, it is recommended by Moran
and Williams ( 1990) the fruitfulness of carrying out the pre-reading
activities in groups to stimulate discussions and exchange information. This
way, it is possible to level the pervious knowledge that is necessary to face
the common text presented in class. An important outcome of us~g these
types of activities is that it avoids word by word reading.

..l

Research evidence has demonstrated that the existing knowledge, that is
to say, schcma, helps to understand texts in a second language. However, in
a typical high school English as a foreign language course, topics and
interests are diverse and knowledge specializ.ation is not achieved yet, this
can be overcome througp the pre-reading activities. Moran and Williapis
(1993) explain the purpose of pre-reading activities as those for eliciting the
existing information, factual or personal, depending on the text and the
activities. This argument is supported by that proposed by Carrell
( 1988: 105) about the relevance of activating schema. That is, schema by
itself is not a condition for comprehension. Pre-reading activities for
Wallace (1992:86) are useful not only for compensating insufficient
linguistic and sociocultural knowledge, but also as a way to activate
background knowledge.
Toe following is the pre-reading task proposed for the reading text of
Frida Kahlo. See the 'content page' reading in the appendix in order to
answer this task.

This reading material belongs to the unit named The Arts. It is the third
reading section of unit 1 of the second English course. Toe questions
presented in the pre-reading phase, as a scanning task, look for content and
genre _as s_ources _for actívating students' schema. Since it is a content page,
scanmng 1s cons1dered the natural reading strategy for approaching the text
and locates specific information. The purpose is to familiarize students to
use ~ content table, as a point of reference for anticipation and scanning in
reading process (Grellet 1981). The original page is kept in order to give the
'natural' context of the text. The purpose is to actívate schematic knowledge
formal as well as content. Also, it is presented to prepare students for what
is coming next, that is, an invitation for the 'reader' to read about Frida
Kahlo, which is the text which follows in the while-reading section. I
selected this text, from a North American art magazine because it presents
art issues related to México and Frida Kahlo. She is a famous Mexican artist
among young people not only because of her artistic work but also for her
interesting life. Also, students can realize how Mexican people have a
presence for instance, in art, in an international scenario.
It is important to point out the relevance of pre-reading activities in the ------~ame_ of interactive reading process. Its role is decisive since this reading
v1ew 1s related to the schema theory and its key feature is the activation of
schema. The main job of pre-reading is to actívate the existing schema in
the reader. Even pre-reading activities seem to be too obvious in the
lan~ge textbook as an uncommon way to start reading an article, they are
exphc~t val~ble pr?ced';l1'es for introducing a topic. This with the purpose
of setting a mental envrronment that suits, to sorne extent, with the content
o_f the_ reading material. They occur in a 'natural' setting that is, in every day
s1~tions as a ~ool for ~eing prepared to face the content of every day
reading. The difference 1s that these pre-reading activities are carried out
without awareness. Pre-reading also tries to motívate and arouse interest for
the topic of the reading.

Pre-reading task

0n what pages would you expect to find an answer to the following
questions?
Are there any books on art and artists for children? _ _ __
What ts new in the art world in México? - - - Who 's who in México about art collection? - - - What does Frida Kahlo and women 's liberation in the 70 's have in
common? - - How has a changing world been photographed? _ _ __

The following are the while-reading tasks proposed for the reading text of
Frida Kahlo.

While-readiog tasks
Task 1
Read the f ol/owing text as quickly as you can and tick the right completion.
The text is about ...
_Art marketing through the sel/ing ofT-shirts, clocks, pins, posters, etc.
_How a f ema/e painter has attracted a big group offol/owers for the last

278

279

�two decades.
_ How lije and artistic works ofan unknown artist became famous ali
around the world because of a bus accident.
_The members ofa religion founded by a Mexican artist.
The text probably comes from ...
_a weekly newspaper
_a specialized magazine
an ar/ book
_ a Mexican art brochure

interact. While reading meaning is created as the reader uses both the
linguistic and schematic knowledge and the input offered by the text
(Wallace 1992:39).
Task 1 looks for providing a general understanding of the text in order to
prepare students to smaller units of information such as paragraphs,
~entehces and words. It gives a context for understanding more specific
information of the text (Williams 1984:39). Also, the second part of the task
seeks to actívate the formal schemata. It gives a context about the origin of
the text, that is, an article from a specialized magazine. This leads students
to detect how this sort of text is typically organized (Carrell 1983b in Carrell
and Eisterhold 1988: 79 and Moran and Williams 1993:66).

Task2
Mark these statements T (True) or F (False) according to the information of the
text. Underline the sentence(s) on which you based your answer.
(1)

Kahlo 's selfportraits are ,well known ali around the world._
Frida Kahlo 's house became a museum.
Kahlo 's biographies are written only in Spanish._
Many people admire Frida Kah/o. _
Frida Kah/o was born in 1954.
Nowadays, Kah/o 's works are high-valued_
"Casa Azul" is a Kahlo's painting._
Check your answers with a partner

.J

In Task 2, students are asked to answer, by inferring, if each statement is
true or false according to the text. Also, in order to go deeper in the text,
students have to justify each answer by underlining in the text the
information on which they based their answers. Toen, seeking to encourage
communication and discussion among peers it is asked they to check the
answers with a partner. Asan extension, which is not included in the task
students are asked to rewrite correctly the false statements. Also, for writin~
purposes students can write a composition guided by the seven true
statements given.

Post-reading task

1tt11r111 'rtlfl

Toe while-reading activities as they are named occur with the text to be
interpreted. Toe airn of these reading activities is "to encourage learners to
be flexible, active, and reflective readers" (Wallace 1992:93). This section
encourages students develop strategies that skilled readers use. Reader's
purpose, text-type, and context are basis for an effective reader to select
strategies. Toe while-reading section attempts to prepare students through
different reading strategies to process information of texts. These strategies
are included to take advantage of the context of the text as well as of the
textual cues as sources of information for predicting and to minimize
uncertainty in the reading.
This section attempts to prepare students for effective reading in the same
terms as Wallace (1992:42) puts it, predicting and sampling with selectivity
of the visual cues, taking only the ones relevant to the prediction,
accompanied by "the ability and willingness to reflect" which leads to
effective reading. With this airo in mind is that a dialogue between the
writer and the reader is promoted through the while-reading activities. Texts
do not embody meaning by themselves. lnstead, they have "potential for
meaning". Such potential only can be accomplished when writer and reader
280

Write a report on Frida Kah/o. You can make inquirings at Marco or Museo de
Monterrey.

. In. this textbook post-reading activity promotes to bring into the real
sttuation of the student what has been read in the text. This could be
performe~ by means .of discussion, expressing personal opinions, carrying
o~t a proJect, a bulletm board, a poster etc. Toe purpose is to do something
with or related to the information provided by the text. Doing this, students
are_ •~I~ser' to the te~t _and reading becomes a purposeful activity. Besides,
activ1t1es such as writing and speaking are encouraged with a meaningful
purpose.
For example, in this post-reading activity students are asked to go to one
of the museums of the city in order to get information about Frida Kahlo's
life and her anistic work. They can be organized by teams or individually.
Students report to the class what they found in the museum as a result of an
interview or visiting the museum' s Iibrary. When there is an exhibition of
Kahlo's paintings this activity is much better. Also, in order to relate this
281

�text with the previous one presented in this unit, named The Art of Making
Videos, students are asked to make a video in their visit to the museum. By
teams, they present in class what they decided to video the current museum
exhibition or the interview asking for Frida Kahlo data.
Broadly speaking, in this section students are encouraged to work without
a teacher's direct supervision, they· work by themselves, asan opportunity
for relating text information to their own reality. This leads to consider this
activity valuable as an educational resource not only in the language area,
but it is also enjoyed by the students because this activity is not controlled by
the teacher. Students work freely and according to their own view as a result
of the information given by the text.
Also, in this phase students develop critical thinking. Since the postreading activity works as a space for exercising free expression, it is an
opportunity for the stude,nts to give their viewpoint related to the topic of the
text. It is assumed tbttt it is in this phase, including the issues of certain
readings, where the Énglish course meets educational purposes and reflects
what is understood for education in the wider sense of the word.

Q)

..l

Word Recognition Exercises
-A proposal for the High School English Textbook

Ut1IIIUt1 .t llrtlt

A useful result ofthe overview presented previously, about reading in the
EFL course, is related to the certain characteristics that the native language
readers or advanced language learners own that lead them to be effective
readers. These characteristics are not exclusively based on approaching a
text from attending its global meaning by activating the existing knowledge
of the world. Nor in reading texts attending just to linguistic forms of the
text at the level of words or sentences, since both reading processes are
recommended as complementary and compensatory in the interactive view
of reading. Instead, the found characteristic refers to decode faster through
gaining automaticity in word recognition, a specific application of the
bottom-up process, a neglected area in this textbook.
In this English textbook, both reading processes are incorporated in order
to help students to compensate their restricted knowledge of the English
language. Grammar and vocabulary accompany the reading section. They
attempt to support the reading process and to strengthen language learning.
Their tasks are derived from the reading material which works as a resource
for language learning. Grammar and vocabulary are presented in the context
of the text to support reading and, at the same time, be supported by it in this
English textbook (see an example of grammar and vocabulary exercises in
282

appenclix). However, word recognition exercises focusing on improving
reading have never been included.
Good readers know the language. They can decode, with occasional
exceptions, both the lexical units and syntactic structures, they
encounter in texts, and they do so, for the most part, not by guessing
from context or prior knowledge of the world, but by a kind of
automatic identification that requires no conscious effort.
Eskey 1988 in Paran 1996:30

Knowing vocabulary does not guarantee that the reading process is done
quickly and efficiently. That is, the reader can know the meaning of a word
or a set of words but, he or she can not recognize them immediately while
reading. This complication decreases students' opportunities of interpreting
the text since cognitive and perceptual dimensions are involved. Toe reader
must not only know the meaning of the word or words but also the reader
must recognize the visual forms of those words (Eskey and Grabe
1988:232).
Automaticity of word recognition can be developed by extensive reading,
which must be encouraged, since we learn to read by reading. Also, there
are exercises that encourage and develop automatic process (Eskey and
Grabe 1988:232-4 and Paran 1996: 30). Lack of variety and to be frequently
considered only for beginning students are limitations that this type of
exercises presents. Nonetheless, they are recommended to use throughout
the learning process, advanced students included. Examples of word
recognition exercises are as follows,

Word recognition (timed exercise)

In each exercise, circle the word (or words) which exactly matches those
printed in bold.
l. ensure
a. insure
2. on board
a. aboard

b. sure

c. insurance

d. ensure

b. abroad

c. on board

d. a board

b. superstitious

c. superstitions

d. surreptitious

b. apples

c. applies

d. apple

b. ornen

c. omens

d. amen

3. superstitious

a. superstition
4. applies

a. applied
5. omen

a.men

283

�6. extremely
a. extremely

c. extreme

b. extremity

d. Extremes

Taken from Paran 1996:31

Advanced word recognition exercise
Word recognition (timed exercise)
automated: automatic automating automated automation áutomatic
autonomous
revolutionised: revolutionized revolutionize revolutionary revolutionizes
revolutionised
assembled: assemble assembled assembly assembled assemble

assembled
emphasis: emphasize /mphatic emphasis emphasize empathize
experimental: experitnentally experiment experimental experimerited
experimental
constructed:
construction
constructive
constructed
construction
construct
electronics: electrics electric electronic electricity electronics
audible: audible audio-visual audible auditory audit audition
audible

modules: modular modality module modules module modular
televideo: telephone television telecom televideo televised

Taken from Paran 1996:32

Paran (1996:32) points outs that although this type of exercises is
restricted in diversity and they are not very popular; they are effective for
promoting automaticity. Since it is considered for the most elementary level
of reading, advanced students can consider them as useless." However,
according to Paran, research has found that word recognition in advanced
bilinguals is less automatic than in L1 readers. "This type of exercise should
be used as much as possible, and extended throughout the learning process,
evento advanced learners". Computers can be useful tools, for this purpose,
since there are programs that help readers to gain automaticity, e.g. two
words appear in order to detect if they are identical, as a form of game.
Variants of this type of exercise go from identifying a single word to
match not only forros to forms, but also meanings to meanings or key words

284

to synonyms or antonyms. Also, there is the 'phrase identification' exercise
which is the beginning for 'chunking', that is "reading in meaningful groups
of words" as an advanced type of recognition level. This type of exercises is
relevant for developing readers because while reading students can recognize
that they can process English in meaningful phrases. Also, these exercises
promote fast reading which is the key feature of good readers. In each
fi_xation of th~ir eyes, good readers process quickly chunks of meaningful
discourse which leads them to construct the meaning of the text as an
integral unit (Eskey and Grabe 1988:233). The following are examples of
phrase recognition exercises,
Phrase recognition exercises
A. Key phrase: lazy day
crazy day
hazy day
cloudy day
lazy day
windyday
nasty day
lazy day
B. Key phrase: on the floor
on the book
in the flood
on the bay
in the blood
on the door
on the floor
in the door
on the door
on the floor
on the flower
in the lore
in the flour
in the flood
on the floor
C. Key phrase: drive a car
drive a truck
rent a car
drive a bus
drive a car
dry a car
wash a car
park a car
drive a truck
buy a car
buy a truck
buy a bar
drive a bus

drive cars
car driver
drive a tractor
drive two cars
drive a car

Taken from Adams 1969 in Eskey and Grabe 1988:234

An example of word recognition exercises for the reading text presented
previously in this paper is as follows,

285

�prop~sed by Es~ey and Grabe (1988) and Paran (1996). As it has been
menttone~ prevt~usly, each unit _has a topic with three or four reading
passages ~ the Tzme to read! sectton. Each reading text is worked with its
correspondin~ _grammar _and vocabulary exercises. In each reading passage a
wor~ recogm~on exerctSe will be included formed by vocabulary of the
prevtous ~eading text. Because these are timed exercises, students can
record therr performance of these exercises in order to detect to what extent
they have increased their reading speed at the end of the course. Hence the
prop~sal is to add in bo1!1 textbooks these exercises, even if they are s~ple
exer~1ses, they are an mtegral and progressive answer to strengthen the
reading process of the English high school students.

Phrase recognition (timed exercise)
-In the next exercise circles ·the key phrase or phrases.
Key phrase:
modemmusic
country music
classical music
classical means
classical movie
classical museum

classical music
classical artist
common music
classical films
classical paintings
classical music
classical move

Word recognition (timed exercise)
In this exercise, circle the word (or words) which exactly matches those
' printed in bold.
microphone:

.. . l:.
'

~

'

1,"

•hJi"·I
•
1tJtt11

JI

tttr, ... lt

1

microspore

microtone

macrophage

microphone

microphage
iostruction: institution instruction insulation institutions instructing
culture: cultivate culture cu/tic cultures cultured
obsolete: absolute obsolete obsolesce obsolete obstacle
interactive: intercalate interactive interaction interact interactions
overload: overload overlord overland overlain overleap
digitizing: digitalis digitalize digitized digitalized digitizing
painting: paintings painting painted painters painterly
available: available avalanche availed avalanched availability
visitors: visors vistas visits visitors visitan! visitor
Consciousness raising, the identification of problem areas, and the
breaking down of psychological obstacles to reading faster in English are
among the purposes of these exercises. Also, they are useful tools for
Spanish speakers to develop word recognition because the alphabet has
different letter-sound value, for instance, in Spanish /j/ is in English /h/
(Eskey and Grabe 1988: 233-4). Hence, as a result of the review and
analysis presented in this paper, it would suggest to add these exercises in
the high school English textbooks of the Universidad Autónoma de Nuevo
León whose objective is to develop reading comprehension in second
language leamers. Although, it is recognized that only extensive reading can
increase reading rate, it is recommended to devote word recognition
exercises few minutes per class as timed exercises and as a complementary
way to support the bottom-up process in an interactive reading model.
Since the English course in high school embodies two textbooks, the
word recognition exercises will be developed in both of them in the reading
section. Beginning from the easy ones to the more challenging ones as those
286

Conclusion
Designing or _selec~g a textbook is a big responsibility, it is not an easy
The
Engl1sh ~extbook for high school of the UANL is developed by local
teac~ers m order to meet local needs. The implementation of the interactive
reading model was the recommendation of the EFL review presented in this
~aper.. As the most sensible way to approach reading the interactive model,
m which top-down and bottom-up processes are complementary and
compe?8a~ory, should _be taken into account in reading in a second language.
As ali m ~e, balance 1s the key. In the reading language course, the issue is
to_ sel~t 1f students ~eed to do_ linguistic analysis for reading or speculation
will serve as the bas1s for reading through playing a guessing game. In this
paper a ~ple o~ the reading section Time to read! of a reading
comprehens1on English textbook has been examined through its pre- whileand post reading activities. Since these were presented as ways to a~cess to
content b?' me~ of relating schematic knowledge and the text, and trying to
promote mteractive reading.

task.. It underlies prm~iples that will guide the learning process.

B_eginning readers need more contextual support for compensating their ·
restn~ted lan~ge knowledge. In an intermediate level English class the
goal ts to prov1de contextual support and promote efficient decoding. As
stud~nts become better readers, they must be able to depend less on context.
Outs1de the cl~ssroom, readers face texts without any help, between reader
and text there 1s no s~~porting context, neither specific tasks for activating
schema, at le~t explic1t~y. However, texts with a context and activating
sch~ma ar~ sttll re~evant m adv~ced students in reading courses. Adopting
an mteractlve reading model brmgs considerations in relation to currículum
methods and materials. "The major virtue of the interactive model.'
howe~er, is that it &lt;loes direct our attention to both the top-down and bottom~
up skills that fluent and accurate reading demands" (Eskey 1988:99).
287

�Since the reading section of the examined textbook is developed in
Wallace's terms, i.e. through pre-, while-, and post-reading activities in order
to permit students to have access to the context and the content of the text as
a way to overcome their restricted linguistic knowledge. Grammar and
vocabulary are present in the textbook for reading and language learning
purposes. A word recognition exercise is suggested to be included in the
reading section to encourage fast decoding and strengthen reading learning
process.

C'¡¡

..1

Of course, word recognition exercises do not pretend to substitute reading
as the main means for developing identification skills. Practicing these
exercises during few minutes of the class, along with the pre-, while- and
post-reading activities, and the grammar and vocabulary exercises included,
meet purposes for developing effective readers. Hence, by means of adding
word recognition exercises, it is sought to strengthen the reading process of
the English high school students. "In short, it is only this kind of local
processing that allows for global reading with true comprehension" (Eskey
and Grabe 1988: 236).
Word recognition exercises alone do not solve the challenge of reading in
a second language. Vocabulary and grammar development seeks to enrich
the course. There are no given recipes in language teaching. Up to now, the
reading course has been satisfactory since it has been detected that students
approach reading texts with more confidence and more enjoyment. Of
course, there is still much to do. Informed decisions are necessary to guide
the 'what' and the 'how' in textbooks. Theory, empirical studies and direct
feedback from students and teachers must be taken into account to select
appropriate reading passages, promote cooperative learning, design
purposeful tasks, etc. in order to promote effective readers. This brief study
has tried to be an example. By now, the task about adding word recognition
exercises is accomplished as a manner to improve the English material.
Results from the implementation of these exercises will show if betterment is
achieved. Constant evaluation is required in designing or selecting a
textbook due to its relevant role in the teaching-learning process.
Textbook instruction constitutes as much as 90 per cent of instructional time.
Woodward, Elliot and Nagel 1986 cited by Dendrinos 1992:24

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290

291

�VIOLENCIA VERTICAL Y HORIZONTAL: UNA REVISIÓN EN
LITUMA EN LOS ANDES
Lic. Lucila Alvarez de la Cruz

ITESM
"El infierno es los otros"

Sartre
Violencia, fenómeno colectivo caracterizado por el empleo de la
faerza en determinados grupos sociales o ideológicos que hacen de
ella un elemento de cultura. Violencia, empleo desmedido del poder
fisico, acción o actitud por la que se perjudica a alguna persona.

La agresividad amenaza la tranquilidad de la sociedad de finales del
siglo XX. La maldad d~edida se manifiesta en situaciones inverosímiles
en las actividades cotidianas de las personas. Para comprobarlo basta
escuchar las noticias por radio, o ¡;i queremos tener apoyos visuales
encendamos el televisor, imágenes brutales y sádicas aparecerán a todo
color. El periódico nos infonnará del salvajismo y de la irracionalidad de las
fonnas en cómo se resuelven los problemas políticos que afectan el bienestar
público. En la literatura podemos apreciar también, algunos ejemplos de
manifestaciones absurdas y pesímistas para resolver conflictos públicos y
personales.

..l

111•1111

•u~,.,...,,,,

Lituma en los Andes es una novela representativa de la anarqtúa
racional para respetar al otro, para tener claro hasta dónde llegan los límites
de las relaciones humanas y el clima de respeto que exigen. En ella se pone
en evidencia la actitud negativa y fatalista de los personajes, y en cierta
manera del autor quien se vale de recursos narrativos para crear una
atmósfera cruel donde la irracionalidad gobierna el espíritu de los
participantes de la historia y por tanto, la violencia es uno de sus temas más
evidentes.

Mario Vargas Llosa despliega bajo el discurso literario, uno de los
temas escalofriantes de una civilización cuyo progreso y dominio de la
naturaleza lo llevan con triunfo hacia un nuevo siglo. El trabajo literario de
este escritor peruano revela una conciencia de tomar de la realidad social y
política de su país, un hecho para traerlo al texto, sin perder de vista que se
trata de una ficcionalización, una actitud humana generalizada, la maldad y
la morbosidad de destruir, de solucionar los problemas por medio de la
violencia, de la agresión fisica, psicológica y moral en distintos niveles y al
parecer bajo distintos motivos, sin embargo, coinciden en la transgresión del
293

�respeto a la dignidad del ser humano, en su valor más importante: el respeto
a la vida.

mitológicos que habitan en la cordillera y viven amenazando a los habitantes
de esos sitios.

En este análisis se hace una distinción entre los motivos, de carácter
colectivo y de tipo personal proporcionados por esta novela, para mostrar
con claridad por qué se habla de distintos niveles de violencia. Hacemos una
clasificación para distinguir la violencia vertical, guerrilla versus gobierno (o
viceversa), y horizontal, el ser humano embriagado que atenta contra otro
para satisfacer su espíritu indómito, aquí se percibe la irracionalidad de una
conducta gobernada por los instintos.

La técnica narrativa se confabula con la transgresión. La
información da al lector indicios para hacer del texto una aventura
detectivesca. Estamos ante un narrador ausente como personaje de la historia
que analiza los acontecimientos desde el exterior. Su postura es mostramos a
los p~otagonistas de la novela desde afuera para luego progresivamente ir
acercandonos a cada uno. Con esta técnica el lector queda casi al mismo
~vel _de cono~imiento sobre las circunstancias de los participantes en la
histo1:ª· De ahí qu~ e_l receptor del texto escrito se convierte en un testigo de
a~tos impunes y v1c~a de ~ n:mador que no sabe mucho de la situación y
s1 lo sabe, no nos qwere decir mas. De esta manera el decodificador tiene en
común el mismo acervo de datos que Lituma, personaje principal de la obra.
Y es una forma de alterar la tranquilidad de quien lee para inmiscuirlo en
una ~erra de ne~os, porque en cualquier momento pueden aparecer los
guemlleros y termmar eón los personajes.

A través de las siguientes reflexiones se intentará poner de relieve
cómo la agresión fisico y psicológica se impone a la civilización y al
progreso del hombre. Cómo se patentiza la agresión con motivos
inexplicables para destruir, para aplastar la cordura y la capacidad de
discernir y ponen en evidencia que la racionalidad del hombre no ofrece
grandes diferencias con el resto del reino animal, del cual se vanagloria de su
facultad cognitiva. La violencia parece ser un maleficio del cual no puede
desprenderse, al contrario parece encauz.arla, darle más posibilidades de
aplicación, de validez ya vertical, ya horizontal.
lituma en los Andes es una novela de descubrimiento y asombro. La
estructura narrativa se solidariza con el contenido de esta manera se
involucra al lector, intenta atraparlo por medio de la dosificación de la
información y .de esta manera ponerlo a pensar a cerca de los responsables de
las sádicas matanzas y llevarlo al final al asombro con la aclaración del
problema inicial. Para asociar cómo la violencia se percibe desde el plano de
la estructura narrativa y ver cómo ésta es un medio importante para
inmiscuir a quien lee, presentamos una descripción de la organización de la
técnica.

La trama de esta novela es la historia del cabo Lituma y su
compañero Tomasito quienes tienen la tarea de investigar el destino de tres
personas que han desaparecido y temen hayan sido víctimas de Sendero
Luminoso, el grupo rebelde que ocupa las montañas donde se encuentran
estos soldados. En su tarea por averiguar su paradero los personajes están a
la expectativa de ser sorprendidos y aniquilados por las fuerzas rebeldes;
mientras, pasan sus días recopilando datos para descubrir qué ha sido de los
tres hombres y en su estancia en ese inhóspito lugar empiezan las
confesiones del motivo por el que se encuentran ahí, experiencias personales
y revelaciones macabras se van narrando. Estos acontecimientos permiten ir
preparando un inesperado final. En su búsqueda de información, los
personajes tienen contacto con otras personas quienes les hablan de los actos
criminales de Sendero Luminoso y de la voluntad caprichosa de seres

294

La organización de datos es simétrica. El texto está dividido en
primera Y segunda parte. Cada una tiene cinco capítulos, (a la segunda le
corresponden cuatro y el epilogo) Cada capítulo tiene tres historias. Del uno
al nueve _coinciden en: a) Exposición del problema de los desaparecidos y
comentanos que apuntan a culpar al grupo rebelde de la cordillera de Perú.
b) Presentación de algunas formas en que son asaltadas las víctimas de
Sendero Luminoso, su ideología y las sangrientas estrategias para deshacerse
de la_ gente que r:presenta al sistema con el que están en desacuerdo. c) El
corteJo y las relaciones personales entre Mercedes y Tomasito.
Al inicio de la novela nos enteramos del problema que tienen que
resolver los personajes principales. El cabo Lituma y su subordinado Tomás
Carreño deben descubrir el paradero de tres hombres. -"Pero qué está
pasan~o aquí- ~xclamó ~l guardia civil-. Primero el mudito (Pedrito Tinoco),
despues el Albmo (Caszmiro Huarcaya). Ahora uno de los capataces de la
carretera (Medardo Llantac quien luego cambia su nombre por Demetrio
Chanca)" (Vargas 11). A partir de esta circunstancia surgen las teorías sobre
los supuestos responsables de las desapariciones. "Se los habrán llevado más
bien a su milicia. A lo mejor hasta los tres eran terrucos. ¿Acaso Sendero
desaparece a su gente? La mata, nomás y deja sus carteles para que se sepa"
(Vargas 15).
Las dos primeras narraciones se encargan de dar evidencias de las
manifestaciones bestiales de los terroristas, para achacarles las últimas
de~apariciones y, comentar sobre los espíritus malignos y caprichosos que
exigen sangre para estar contentos. Estas versiones dan pistas al lector para

295

�que se imagine el destino que pudieron tener los tres hombres. La inclusión
de los atracos de los rebeldes a personas inocentes es con el fin de conpcer
su desmesura para adquirir lo que creen que buscan: bienestar para su
pueblo.
En Lituma en los Andes la información está intercalada. Es un juego
de datos que enmascara dos vertientes de violencia: un grupo armado en
busca de poder y posibles pretextos de sacrificios humanos para los dioses
manes de la cordillera andina. La estructura narrativa está organizada por
bloques de comentarios.
Primero acompañamos al cabo en sus
averiguaciones, luego presenciamos el trabajo sádico de los rebeldes y por
último caemos en un juego de voces y pensamientos en la plática de los
guardias civiles.
El lector tiene un abanico de actitudes negativas, salta del
campamento de Lituma y Tomás, su subordinado, para llevarnos a la escena
donde los senderistas aplican su fuerza física y destrozan a personas de una
manera indignante. Además, pasar de un punto de vista del cabo y su
subordinado a lo que piensan los dueños de la cantina sobre los diosecillos
malignos de la cordillera y la pregunta latente de ¿Qué pasó con los
desaparecidos?, puede mantener un interés en la lectura y asombro ante
actitudes irreconciliables, aparentemente, en el ser humano.
La estructura narrativa, es una organización dosificada de datos que
van marcando· un lineamiento de responsabilidad al grupo rebelde. En el
epílogo se invierte el orden de aparición de información. Ahora, los hechos
relacionados con el romance de Tomás y Mercedes se resuelven al inicio con
la llegada de ella al campamento y con su firme decisión de declararle su
amor. Lituma va a la cantina y ahí se da cuenta de una pista importante. Uno
de los responsables directos de las acciones vandálicas es, el alcohol.
El alcohol es el que da libertad al hombre para olvidarse de sí y en él
encuentra la redención al destruir al otro. Por fin se da la respuesta al
problema inicial. Es preciso mencionar que Lituma se entera de lo que pasó
pero eso no resuelve nada, no hay motivos para castigar a los responsables,
son muchos los que estarían involucrados. "Todo hombre es una jaula en la
que hay encerrado un animal, &lt;&lt;una bestia&gt;&gt; cuando se suelta, causa
estragos" (Vargas 1994, 288). Lo único que le queda es reprobar el acto y
desilusionarse de la naturaleza malvada del hombre.
El narrador pone trampas a su receptor, pues se comporta diferente
en cada una de las tres narraciones dentro de los capítulos numerados. Las
charlas que tiene el cabo y su subordinado son la mejor oportunidad para
hacer una transgresión de tiempos, intereses cruzados en imágenes mentales

296

que parecen penetrar los pensamientos de Lituma. El relato de la historia del
enamoramiento funciona como un medio para gastar el tiempo mientras se
aguarda el ataque de los terroristas. Pero aunque tiene como finalidad pasar
~ momen!~ agradable para olvidarse de la atmósfera de peligro en el que
viven, el diálogo surge como una manifestación de agresión a la linealidad
de la historia.
Escuchamos a un narrador que nos habla en estilo directo nos
aborda de repente y ~ombina situaciones presentes. El autor asigna' a la
palabra un desdob~amiento, se crea una interpolación de tiempo y distancia,
aparece una especie de_ ~ontrapunto. Con una organización contrapuntística
se puede llegar a ~asmi~ _el estado emocional de los personajes, el conflicto
que surge con las ~troID1s10_nes ?e ellos en los pensamientos del otro y en la
apare~te auton?IDIª de la histona de las extrañas relaciones personales que
se da mdependientemente de la voz de Tomás, son una manera de mantener
la atención del lector, ge contagiarle de la incertidumbre que existe de
trasfondo.
/
/

-¿Qué edad tienes? - le preguntó de repente, la mujer.
(Pregunta de Mercedes en el relato que está contado Tomasito a través de la
voz de un n~~or qu~ conoc~ , lo que ella le cuestionó en ese momento)

-Es ~na cur~sidad tn1a tamhten- exclamó Lituma-. Nunca me lo has dicho.
¿Que edad trenes Tomasito? (Vargos 58).
(In~ervenció~ _de ~ituma como si en la contextualización de esa anécdota
tuviera el pnvilegio de penetrar en los pensamientos)
En esta cita el narrador confronta un interés en común la edad de
To~asito. Lo peculiar es que a través de un aparente diálogo q~e sólo se da
graci~ a una voz narradora mezcla dos tiempos diferentes y a la vez
pareciera. que acerca los personajes. El relato amoroso es una polifonía de
coment~os d~nde la narración que lleva Tomás se sale de cauce y toma
auton?mia. Mi~ntras, el .~arrador utiliza un discurso directo libre pero sigue
una línea de informacion y respeta aparentemente un tiempo real con
algunos retr?cesos narr~tivos. Estas regresiones en el tiempo sirven para
conocer acciones ocumdas que vienen a aportar información valiosa para
hace~ un rec~ento detallado de hechos que ayudan a determinar quiénes
podrían estar mvolucrados en el delito.
t:na ~ez me~cionado cómo es la forma que ampara esta historia
vamos a identificar como se desarrollan las acciones negativas. Este análisis
pretend~ esquivar el convertirse en un comentario sensacionalista al
pron~c1ar que la violencia inunda el corazón humano. Sería fantasioso
c?ns1de:ar que la humanidad está corrompida y sólo por medio de la
v10lenc1a puede lograr algo, sin embargo, existen ejemplos considerables que

297

�pudieran dar validez a este comentario. Por esta razón, el anális~s s~bre la
violencia se va a centrar en la realidad del contexto en el que vive L~tuma,
se hace 'una revisión histórica de los participantes de la historia para
identificar la violencia vertical y luego se exponen algunas actitudes
encaminadas a mostrar cómo el hombre se declara enemigo del bienestar de
su prójimo cuando transgrede los límites de la cordura para satisfacer sus
necesidades marcadas más por un instinto.
Conocemos sobre la presencia de la guerrilla Sendero Luminoso en
los cerros de Naccos. ''Esta organización rebelde le declaró la guerra al
Estado peruano en 1980. La situación social en ese tiem~? no era_ ~uy
alentadora por la criminal (así calificada por los rebeldes) _política econonnca
de Femando Belaúnde Terry, presidente de Perú. El parecía haberse
encargado de hacer más ricos a los ricos y más pobr~~ a los po~res.
crisis
era más resentida por la espalda del pueblo. Esta política agredía, ~~a~
hundía a las masas de la ciudad y del campo en el hambre y la nnsena.

L:t

..l

( Cfr. Valqui 21)
La administración de Belaúnde y su parlamento constituían un régimen
al servicio de los monopolios norteamericanos. Esto causaba disgusto en
algunos sectores del pueblo y se creaba una atmósfera de violencia, empieza
entonces, una campaña contra guerrillas.

Cateos, cercos, rastrillajes militarización de ciudades y poblados,
patrullajes imposición de estad_o de sitio _Y, algunos ~~que~, de queda.
Bombardeos con aviones supersonicos y helicopteros, utihzacwn de armas
quzmzcas. Además de persecuciones, detención, secuestros Y
desaparecimientos, tortura (que incluía aplicación de ~o:"iente eléctr_ica a
pechos y órganos genitales), liquidación fisica y exterminio de campesinos Y
trabajadores (Va/qui 22).
La violación a los Derechos Humanos, el desamparo a la niñez, el
hambre, la desnutrición, la falta de atención a las necesidades de salud,
educación entre otras carencias de la población peruana, se daban a la par
con las es~ategias brutales para restaurar el orden (o bien desorden) legal.
Mientras, Sendero Luminoso se organizaba,

(. .. ) reunía a miles de comerciantes ambulantes, taxistas, tolerados,
autoconstructores de barriada, pedigüeños, cantantes callejeros de Lima Y
el Callao. Miembros todos ellos de la llamada economía subterránea o
ilegal, pues resultaban ser presa fácil de esa fuerza guerrillera clandestina
y emboscada. Allá en los sótanos de la sociedad habían de encontrarse Y
empezar a causar problemas ( Va/qui 8).

Sus militantes se infiltraban en zonas populosas al este de Lima y en
los conos del sur desde donde controlaban y promovían las invasiones de la
tierra y cometían sus actos delictivos. Sendero Luminoso ha sido calificado
por la ONU como ''terrorista y genocida" (Valqui 5), título ganado por sus
pretensiones de conseguir adeptos para continuar con sus objetivos de luchar
contra el Estado.
Entre los objetivos importantes de Sendero Luminoso destaca la
paralización de la economía y desestabilización del gobierno empujándolo a
tomar decisiones cada vez más impopulares bajo el imperio de
circunstancias que se le escapan. Su estrategia consiste en multiplicar
acciones de comando, los actos de sabotaje y los atentados en un territorio
cada vez más vasto y obligar de esta manera a las fuerzas armadas a
dispersarse en todo el país.
El grupo guerrillero se nos presenta como el maleficio de Perú, su
aparición es sigilosa y f/,,manifiesta con una crueldad incisiva y la frialdad
para aniquilar a los enémigos del pueblo, es decir a la clase dominante.
En el texto vemos como los terrucos realizan sus actos, cómo se
encargan de hacer su justicia, cómo muestran la solidaridad con su pueblo y
se desaparecen ·brutalmente a una serie de personas. Aquí se presenta la
violencia vertical. Los personajes al sentirse víctimas de una situación social
injusta, usan la violencia como una forma de liberación colectiva.
Consideran que para construir se necesita primero destruir. "Para la paz se
hace la guerra" (Dorfman 19).
El hombre cree que la violencia cobra sentido cuando va dirigida
contra los de arriba, como respuesta a la opresión. Se piensa que se puede
controlar ese tipo de limitación y se rec~e a la agresividad.
En la novela hay un orden establecido para mostrar al lector cuando
va a aparecer el grupo rebelde a realizar alguno de sus atracos: aparición,
justificación de la víctima, justificación del agresor y ejecución. Esta
secuencia se presenta cada vez que salen a hacer sus cruentas acciones:
cuando matan a los turistas franceses por la simple condición ·de estar de
paseo, les hacen mazamorra sus cabezas. En la matanza de las vicuñas
donde argumentan que el rebaño que cuidaba Pedrito Tinoco, el tonto del
pueblo, es una reserva del enemigo, es decir inventada por el imperialismo.
Para una clara explicación presentamos la modalidad de la información en
dos casos, el contagio de las actitudes vandálicas y la declaración en contra
de los científicos.

299
298

�La masacre en Andamarca

mayoría campesinos, pero también mestizos, de pantalones vaqueros y
champas (. ..)" (Vargas 117).

Aparición
,
"Entraron a Andamarca por los dos caminos por lo que se podza llegar al
poblado (. .. ) Lo hicieron al rayar el alba ( .. .) Querían_ ev,~tar que,
aprovechando la oscwidad, se escapara alguno de los de la lista (Vargas
74).

Justificación de la víctima
"No somos políticos ni tenemos nada que ver con la política, comandante.
Nuestra preocupación es la naturaleza, el medio ambiente, los animales, las
plantas" (Vargas 111).

Justificación del agresor
.
.
"Estas hienas servían al gobierno títere que asesznaba campesinos,
tiroteaba obreros, vendía al país al imperialismo y al revisionismo ?'
trabajaba día y noche para que los ricos fueran más ricos y los pobres mas
pobres" (Vargas 77).

Justificación del agresor
"Su caso es típico. Del intelectual que traiciona a su pueblo. Del que sirve
al poder burgués, a la clase dominante. Lo que usted hace no tiene nada
que ver con el medio ambiente sino con su clase y con el poder" (Vargas

Muerte
"Los ajusticiaron poniéndolos de rodillas y apoyándoles la cabeza en el
broquel del pozo. Sólo se usaron manos, piedras y garrotes. ~ c ~ ,
participando, ejecutando la justicia popular los andamarqumos zrzan
tomando conciencia de su poderío"(Vargas 78).

Muerte
"A los dos técnicos se los han llevado para allá, y como son de menos
jerarquía les darán un¡ tiro en la cabeza. Usted y yo en cambio somos
privilegiados. Me lo dcaban de explicar. Una cuestión de símbolos, parece.
Usted es creyente, ¿no? Rece por mí se lo ruego, yo no lo soy. ¿Podremos
juntarnos? Resistiré mejorsipuedocogerlelamano" (Vargas 122).

El espíritu colectivista se deja influir por el deseo de viol~ los
derechos humanos de algunos vecinos. Los terrucos lograron contagl~ la
agresividad para que los andamarquinos, bajo la influencia de lo~ terronstas,
destrozaran los cuerpos de personas que tenían un lugar particular en la
sociedad.

Capturaron al alcalde, al juez de la paz, al jefe de co1:_eos, a los
dueños de las tres bodegas y a sus mujeres, a dos desmovilizados del
ejército, al boticario y prestamista don Sebastián Yupanqui y a los dos
técnicos enviados por el banco agrario para capacitar los chacaceros en
riegos y en abonos" (Vargas 76).
De una forma deshum~ pagaron con su vida el sistema político de
un gobierno a quién representaban. En el caso de la invasión d~ _Sendero
Luminoso al pueblo de Andamarca, podemos ver una comuruon entre
agresividad colectiva en busca de poder, ayuda?os por la e~.ajenación en que
se sumergen los habitantes de ese lugar, qwenes extasiados apoyan una
acción criminal y dejan salir una bestia implacable de la maldad que
encierran y una vez libre es sumamente peligrosa.
El caso de la intelectual
Aparición
"Ellos llegaron al amanecer, cuando los ex~edicionarios ~s_!aban
levantándose. Era una cincuentena de hombres, migeres, algunos mnos, la
300

110).

En estos ejemplos se percibe como el grupo rebelde se encarga de
quitarle a su enemigo, el gobierno, personas que representan y apoyan su
sistema. Su recurso está en función de una maldad sin límites. No sólo les
satisface matar, sino hacerlo de alguna fonna en la que el ser humano sufra y
adquiera conciencia que va a ser maltratado y lo sienta hasta las entrañas.
Así, la milicia usa la fuerza y pone en marcha una estrategia criminal
para acercarse al poder. Hacen alusión a una frase de Lincoln, (claro,
distorsionada): "La violencia es del pueblo, por el pueblo y para el pueblo".
La crueldad, evidencia de la sinrazón, y trasmitida por medio de estrategias
macabras de ataque, es el medio por el cual la guerrilla se defiende
afirmando: ''frente a la violencia institucionalizada la lucha armada es un
recurso legítimo y necesario del pueblo para restituir su voluntad soberana"
(Belmont 10).
Por otra parte, los militares no son unos guardianes del orden. No
están exentos de realizar abusos de poder. En ocasiones son ellos quienes
inician las actividades vandálicas. El ejército en lugar de dar seguridad se
ocupa de hacer más dificil y penosa su estancia en la cordillera. Tal vez, su
origen se deba a la dificil tarea de combatir contra civiles, pues resulta casi
inevitable que los soldados se conviertan en enemigos de sus propios
ciudadanos, y así, poco a poco comienzan a ser sus propios verdugos.

301

�Hay que considerar que no sólo los actos violentos son los causantes
del desprecio por parte de la gente. Son además, las condiciones deplorables
en las que viven y las consecuencias que les ocasionan a los habitantes de
esos lugares. Estos disciplinados personajes no edifican campamentos,
defecan al aire libre, dejan basura por todos lados, penetran en los poblados,
catean casas, roban el alimento y las pertenencias de los habitantes,
fomentan la prostitución, agreden, intimidan y amenazan a los pobladores.

La patrulla se quedó ese día en Andamarca. En la tarde y la noche
los guardias republicanos y los guardias civiles hicieron registros y
decomisaron prendedores, adornos, objetos que parecían de valor, y las
bolsas y ataditos de dinero que encontraron escondidos en los colchones y
dobles fondos de baúles y roperos. (Vargas 85)
El ejército y la policía adoptan una postura agresiva en contra de los
conciudadanos y ya no identifica quién es el delincuente o quién no. En este
caso sería bueno consultar a Maquiavelo para encontrar una solución viable
al ambiente político y social irrespirable en Perú. En especial éste:

Digamos que primero hay dos maneras de combatir: una, con las leyes,
otra, con la fuerza. La primera es indistinta del hombre; la segunda, de la
bestia. Pero como a menudo la primera no basta, es forzoso recurrir a la
segunda. Un príncipe (en este caso el gobierno y su ejército) debe saber
entonces comportarse como bestia y como hombre (. ..) Un príncipe debe
saber emplear. las cualidades de ambas naturalezas y que una no pueda
, durar mucho tiempo sin la otra (Maquiavelo 36).
Entonces, hacer algo inteligente para resolver la situación radica en
considerar la posibilidad de usar la cabeza para entablar un diálogo y llegar a
un consenso donde el pueblo salga beneficiado. Sin embargo, en muchas
ocasiones las partes en conflicto son demasiado necias y no conciben una
solución oportuna alejada de lo bélico. La capacidad de discernir del hombre
parece llenarse de bruma y caprichos donde se patentiza quien tiene el poder
y se sobrepone a un concilio de los intereses y ganancias colectivas.
En esa atmósfera de violencia, el sadismo es una característica
importante. No se trata sólo de matar, "matar es lo de menos" (Vargas 310),
se trata de disfrutar la superioridad con respecto al que se intimida; se trata
de gozar como se saca del juego a personas que forman parte del sistema. No
se investiga si éstos son o no simpatizantes del gobierno, tienen una posición
solvente y eso es suficiente para su liquidación. "A esos francesitos en
Andahuaylas, por ejemplo. Los habían bajado del ómnibus y les habían
machucado las caras hasta volverlas mazamorra" (Vargas 68). O el que sufre
Pedrito Tinoco, víctima de los soldados que van a investigar lo de la matan.za

de vicuñas. Como era el único en el lugar, lo acusan y lo quieren hacer
declarar con el tratamiento de quemarlo con fósforos y encendedores.
Castigo inhumano pues el pobre hombre por vivir lejos de la civilización con
vicuñas como amigas, desconoce la lengua y su capacidad para comunicarse
es casi nula. Por tanto, tendría que tolerar la cruel prueba de resistencia o
hablar de los responsables de la muerte de los animales (hecho que quedaba
descartado). "Empezando por los pies, y, poco a poco, subiendo. Con
fósforos y encendedores, como lo oye. Era lentísimo. La carne se le
cocinaba, empezó a oler a chicharrón" (Vargas 69).
Es por eso, frente a estos actos de crueldad extrema se puede
calificar como afición por lo morboso de ver el cuerpo humano convertido
en miserias, utilizado para convertir su dignidad en piltrafas. La
manifestación del sometimiento de la víctima expresada en el texto, tiene su
posible origen en la búsqueda de las diferentes caras que tiene el hombre
para poner en evidencia el lado oscuro de su conducta, es un posible
a~erc~ento a las distjiítas facetas que lo conducen a una desmesurada
v10lenc1a y lo condenan a la brutalidad. "La violencia lo escoge a uno desde
q~e n~~e, y lo que -~ebemos determinar es cómo la utilizamos, en qué
direcc10n o contra qwen descargo esta energía que monta en mí y que tiene
que salir por ?,lguna parte" (Dorfman 15).
Hay varios caminos y circunstancias que pueden conducir al crimen.
Las ~o~diciones de hacinamiento, de desesperación por falta de empleo, por
la perdida de valores morales y familiares, de desconfianza ciudadana entre
otros. Pero, ¿es posible que se crea aún en los sacrificios humanos o se
recurra a ellos como una justificación de la bestialidad humana para resarcir
conductas inverosímiles?
Esta novela nos permite acomp~ar a Lituma en busca del paradero
~e _las tres perso~~ misteriosamente desaparecidas. Hay elementos que
m~can la culpabilidad de Sendero, sin embargo, se presentan indicios
valiosos que descubren una cruda realidad que hubiera sido mejor no
conocer, como lo comenta desilusionado el protagonista, al final de la obra.
"M_e arrepiento de haberme enterado tanto en saber lo que les pasó a ésos
meJor me quedaba sospechando. Ahora, me voy y te dejo dormir. Aunque
tenga que pasar la noche a la intemperie, para no molestar a Tomasito"
(Vargas 312).
.
En Lituma en los Andes, hay una extraña manera de enajenación
hgada con lo mitológico. El fetichismo nubla la razón de los habitantes de·
Naccos; 1~ _violencia se mezcla con la fantasía. Se utiliza la mitología para
~esp~nsab1lizarla de las tres desapariciones (asesinatos).
Entonces,
identificamos la violencia horizontal caracterizada por la lucha entre seres

302
303

�que ocupan un mismo nivel existencial de desamparo y alucinación, es decir,
"máquinas golpeadoras desatándose en contra de hermanos que son tratados
como enemigos" (Dorfman 26) .
Los hombres se olvidan de las leyes morales y sucede entonces una
guerra civil en la cotidianidad de sus vidas, sin que_ e~to les llegue a
asombrar. "Vivir significa tener que matar. (Al matar s1gmfica que no hay
vida para el otro, para algún otro)" (Dorfman 25) .
La violencia horizontal se caracteriza por burlar la tranquilidad del
prójimo y hacerlos víctima de las orgías provocadas por el abandono _de la
razón a través del alcohol. En la novela se habla de la presencia de
divinidades caprichosas que habitan los cerros, su función está relacionada a
atribuirles a ellos la inaceptada responsabilidad de los crímenes.
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El diablo es el responsable mayor de los actos negativos en la
novela. El maligno espíritu gobierna la tierra y es él quien viene a realizar
sus criminales acciones. Sus amigos son los huaynos, el muid, los apus, el
pishtaco. Los huaynos son los que ocasionan los desprendimientos de nieve,
rocas y barro que desde lo alto de la cordillera, bajaban como con una
tromba de muerte. El muki es el vengador de los cerros explotados por la
codicia de los humanos. Mata sólo a los mineros. Los apus son los dioses
manes, los espíritus tutelares de los cerros de la cordillera. "Cada elevación
de los Andes por chiquita que sea, tiene su diosecillo protector. Los apus
deciden la vi&lt;ia y la muerte en estas tierras. A ellos les debemos el estar
aquí, mis amigos" (Vargas 174) .
Pero sin duda, los más temibles y sádicos personajes son los
pishtacos, personas comunes pero con peculiares formas de relacionarse con
la gente.
Apostado en los caminos, detrás de las rocas, encogido entre
pajonales o debajo de los puentes, aguardaba a los viajeros solitarios. Se
les acercaba con mallas, amigándose. Tenían preparado su polvito de hueso
de muerto, y al primer descuido, se los aventaba a la cara. Podía, entonces
chuparles la grasa. Después los dejaba irse ,vacíos, pellejo y ~eso
condenados a consumirse en horas o días. Estos eran los benignos.
Buscaban manteca humana para que las campanas de la iglesia cantaran
mejor, los tractores rodaran suavecito, y , ahora último, hasta que el
gobierno pagara con ella la deuda externa. Los malignos eran peores.
Además de degollar, deslonjaban a su víctima como a res, carnero o
chancho y se la comían. La desangraban gota a gota, se emborrachaban
con su sangre (Vargas 67).

304

La presencia de estos seres sobrenaturales obliga a los habitantes de
Naccos a reali7.ar sacrificios humanos para mantener contentos a estas
caprichosa criaturas. El progreso del pueblo en la novela, se manifiesta con
la construcción de una carretera que costa la cordillera, por tanto se requiere
mantener a los dioses tranquilos por la violación de su morada.
-Poco se puede contra ellos- prosiguió doña Adriana-. Pero algo sí.
Desenojar/os, distraerlos. No con esas ofrendas de los indios en las abras.
Esos montoncitos de piedras, esas florecitas, esos animalitos, no sirven
para nada. Ni esos chorros de chicha que les derraman. En esa comunidad
de aquí al lado les matan a veces un carnero, una vicuña. Tonterías. Estará
bien para tiempos normales, no para éstos. A ellos lo que les gusta, es el
humano (Vargas 45).

Hay que considerar que esas explicaciones como dice Lituma no hay
' que entenderlas con la cabeza, pues no tienen fundamentos racionales. La
imaginación se toma de~ctora y se encarga de fundamentar la realidad en
ese contexto. El horubre nos presenta su agresividad a través de
fantasmagorías en tomo al incompresible acto ya efectuado: el canibalismo.
No son los rituales los destinados a matar a personas para mantener el
favor de los seres divinos, es tener una razón que valide el gusto por matar,
por convertir el cuerpo humano en un medio para satisfacer los deseos de
aniquilación de una manera denigrante.
-¿Te ves comiéndote a tu paisano? ¿Eso es lo que te sueñas? -Yo
rara vez entro en el sueño- aclaró el barrenero, con toda docilidad -. Ellos
nomás. Cortándoles sus criadillas, tajándose/as y banqueteándose como si
fueran un manjar.- Le vino una arcada y Lituma lo sintió encogerse-.
Cuando entro en el sueño yo también, es peor. Esos dos vienen y me las
arrancas a mí con sus manos. Se las comen en mi delante. Prefiero chupar
antes que soñar eso. (Vargas 312)

Lo increíble, resulta que la educación no parece tener efectos
favorables en la extraña actitud de los habitantes de esa población. "Saber
leer y escribir, usar saco y corbata, haber ido al colegio y vivido en la
ciudad, ya no sirve. Sólo los brujos entienden lo que pasa"(Vargas188).
Pero, "¿Cómo era posible que esos peones, muchos de ellos acriollados, que
habían terminado la escuela primaria por lo menos, que habían conocido las
ciudades, que oían la radio, que iban al cine, que se vestían como cristianos
hicieron cosas de salvajes calatos y caníbales" (Vargas 205).
,

Una forma de acercarnos a esa niebla que empaña la razón del hombre
Y lo conduce a comportarse como animal, es la bebida alcohólica. Dionisio
305

�es un personaje cuya actividad se centra en ofrecer a los hombres del pueblo,
la oportunidad de sacar su animal interior por medio de la borrachera. Los
invitaba a ser felices de esa forma, a olvidarse de pensar para entrar a otro
nivel, a un nivel en el que se comulga, en el que por un momento se puede
salir de la cárcel que aprisiona el espíritu.

Con la borrachera viajas, dice Dionisio, visitas a tu animal, te
sacudes la preocupación, descubres tu secreto, te igualas. El resto del
tiempo estás preso, como los cadáveres en las huacas antiguas o en los
cementerios de ahora. Bailando y bebiendo se borran las diferencias y nos
volvemos como espíritus: indios, mestizos y caballeros a la vez; ricos y
pobres, mujeres y hombres al mismo tiempo. No todos viajan bailando,
cantando o chupando, sólo los superiores. El que no pone a dormir su
pensamiento el que no se olvida de si mismo, ni saca las vanidades y
soberbias ni se vuelve música cuando canta, ni baile cuando baila, ni
borrachera cuando se emborracha. Ése no vive: es decadencia y está
vivomuerto. No serviría ni para alimentar a los de la montaña tampoco.
(Vargas 274)
La evasión es una actitud para experimentar la felicidad, para
alcanzar por un momento la libertad. Al parecer salirse del cauce de la
normalidad en las acciones, trae un cierto alivio para el espíritu. Ese alivio
es de alguna forma la manifestación de la violencia, una antítesis, pues esa
misma actitud lo conduce por un camino oscuro. Esa raíz mágica lleva al ser
humano haci~ una sensación ilógica y destructiva. Según la experiencia de
un participante en la matanza de Demetrio Chanca, las actividades realizadas
en cada uno de los sacrificios dejan un amargo sabor de boca. Y no
precisamente por el hecho de devorar los cuerpos una vez que los han
matado, sino por las consecuencias que le siguen una vez finalizado el rito.
El recuerdo los esclaviza, les
patentiza mediante los sueños, sus
inexplicables acciones. La única solución para olvidarse de la sensación
gustativa es chupando. Sin embargo, esto los vuelve a convertir en
partícipes de nuevos banquetes humanos. "Ni cuando duermo se quitaafirmó el barrenero-. Cuando chupo nomás. Por eso me he vuelto tan
chumaco. Pero me hace mal, se me abren las úlceras" (Vargas 311 ).
Entonces, la agresividad no libera al hombre, lo envicia, lo encierra
en un círculo, lo compromete de por vida para que éste sea su medio para
ganar más víctimas. Para derramar sangre como si fuera una actividad
cotidiana.
La enajenación domina al ser humano, también lo incapacita para sentir
culpabilidad en el hecho realizado. Sólo puede experimentar la propia
incomodidad alejada de la comprensión de sus actos. La incomodidad es la
306

respuesta a querer repetir lo más pronto posible un platillo de carne humana.
Con la iniciación en esos hábitos alimenticios se crea un gusto por volver a
disfrutar de otra orgía.
"La violencia se ve como una manera habitual de defensa, un
método disponible, el más fácil en ocasiones para que a uno lo maten
también" (Cfr. Dorfman 12). La inseguridad está a la orden del día. Como
diría Borges, la muerte está a la vuelta de la esquina: acecha al hombre desde
siempre y desde todas las partes, y el único aliado es uno mismo, pero
paradójicamente, el enemigo ya ha entrado, yo soy mi propio enemigo
(Borges en Dorfman 13). Entonces, la violencia surge como necesidad para
seguir viviendo, es tomado como un acto connatural como respirar o dormir.
Y la maldad manifestada en los hechos, empieza a confundirse con lo
biológico, con lo instintivo, se convierte en un recurso que le ayuda al
hombre a conseguir algo.
Al parecer la vio~encia se hace de muchos aliados: la naturaleza y la
leyenda, son cómplices quienes la ayudan a existir. El universo mismo se
unifica en torno a esta actitud negativa, pues tiene como fin cambiar su
sentido. Naccos, el pueblo, por tanto tenía una fuerza mágica. Eso lo
convierte en un lugar atractivo para el peligro pues los cerros se convertían
en refugio de enemigos.

Todos los cerros están llenos de enemigos. Viven allí dentro. Se la
pasan urdiendo sus maldades día y noche. Hacen daños y más daños. Ésa
es la razón de tantos accidentes. Los derrumbes en los socavones. Los
camiones a los que se les vaciaron los frenos o les faltó pista en las curvas.
Las cajas de dinamita que estallaban llevándose piernas y cabezas (Vargas
44).
La cordillera es un lugar adecuado para camuflar en él. El misterio
de seres fantásticos con influencia sobre los humanos que transitan o viven
en esos lugares; y la superioridad de la clandestinidad de un grupo de
rebeldes en busca de poder político, la convierten en un sitio con
características malignas.
Luchar por el poder usando la fuerza, puede tener sentido. Matar por
alimentar la simpatía de diosecillos no conocidos, resulta absurdo. (Aunque
como dijo Tomás ''yo me creo cualquier cosa( ... ) A mi la vida me ha vuelto
el hombre más crédulo del mundo." (Vargas 47) Sin embargo, no es natural
matar por satisfacer aparentemente a criaturas, o como resultado de las
consecuencias de un pasatiempo. Va contra la cualidad distintiva del ser
humano en relación con los animales: su capacidad pensante. Su distinción
de ente racional lo lleva a superar barreras intolerables de comprobar su
307

�poder mediante la sinrazón y la crudeza de sus acciones. Es n~cesario como
decía Marx "liberarnos de las quimeras mentales, de las ideas, de los
dogmas, de '1as esencias imaginarias bajo cuyo yugo languide~emos. "(Marx
en Villoro 47) Diorusio también lo dijo: "Cuando los pensamtentos se van,
uno es feliz." (Vargas 105) Los pensamientos son los esclaviz.antes, los
inútiles pero nunca los que permiten penetrar en mundos asfixiantes, al
contrario, debemos cambiar esas ilusiones por pensamientos que den al
hombre bienestar y disfrute de una vida más segura.

y a sea vertical u horizontal, la violencia es tema importante en Lituma
en los Andes. Su presencia pone a reflexionar al lector en cómo lo instintivo
e irracional del hombre lo conducen a su destrucción. Ya no es la falta de
educación la causante de la agresividad, ya no aplica la preocupación de los
filósofos al referir que la mejora de la condición humana es la difusión de
ideas en la sociedad, porque la principal causa de la esclavitud es la
ignorancia. Los personajes en la novela se convierten en blan~ se~o de
los guerrilleros, o bien carnada para ser sacrificados ante los tem1bles dioses,
(en realidad posible víctima de ebrios con antojo de un bocado humano).
El fenómeno de la agresividad pone en duda el papel de la evolución
del hombre a través del tiempo. Parece que no se han superado las crisis de
un pasado histórico escrito con sufrimiento. Hagamos memoria, la conquista
de los pueblos indios de América por la cultura española es prueba
fehaciente de ello. La brutalidad y la imposición de violencia dieron como
resultado la dependencia del nuevo mundo hacia España. "La agresión ha
comenzado haée mucho tiempo: América es fruto de una violencia
prolongada de un saqueo continuo, de la guerra civil y fratricida en toda su
geografia" (Dorfman 12). Ahora, se puede percibir cómo se repiten las
mismas actitudes, todavía hablamos de una violencia enmarcada en un afán
de solucionar los conflictos sociales y políticos por medio del abuso y del
aruquilamiento de los representantes del sistema, y ~ medio de_exp~ner la
bestialidad del hombre todavía no superada a traves de su histona y la
evolución de su pensamiento.
La novela de Vargas Llosa es un viaje por la cordillera andina, una
aventura atrevida y desgarrante que nos permite conocer la intranquilidad en
la que viven los personajes. No por ser los malhechores tienen ganada la
felicidad, también ellos pagan en carne viva las consecuencias de una ~erra
de todos contra todos. Los policías son asediados con una estrategia de
malestar de nervios por los rebeldes, quienes les darían un peculiar
tratamiento para atormentarlos y luego matarlos. El pueblo ubicado en el
centro de esta rebelión se ocupa por lo tanto en transgredir las leyes sociales
y morales y hacer uso de su poder para darles una muerte útil a quien
consideran necesario.
308

La estructura narrativa y la presentación de la información ponen a
trabajar a quien lee. Lo invitan a conocer un uruverso en la que la ley del
más fuerte es la que gobierna. También puede producir un grito de
impotencia al revelar la magnitud que puede llegar a adoptar una sociedad
teñida de sangre que ambienta un escenario donde al parecer la mayoría se
esfuerza en contextualizar un infierno de relaciones personales destructivas.
Vargas Llosa declara a la literatura como "esencialmente mentirosa
es decir, lo que presenta como realidad es fundamentalmente una ficción e~
decir, una mentira. ( ... ) Aclara sin embargo que cuando una ficción' es
lograda, se trasluce y se transparenta una verdad profunda. Pero que no es
j~ás la verdad explícita no de un tema, ru de unos personajes, ni de una
psicología y menos de una historia" (Espejo de escritores 155). De ahí que
concluya que la maestría con que trata un tema de una vigencia continua da
la posibilidad de aceptar como reveladora esta novela. El trabajo es una
ficción que puede asociarse con una realidad sociocultural íntimamente
parecida a la que estamos expuestos y por eso puede resultar dificil
identificar qué es cierto y qué no.
En esta novela se aprecian actitudes humanas nada alejadas de
nuestras experiencias conocidas a través de los medios de comurucación.
Eso sí, alejadas del morbo y del amarillismo con que pueden conocerse a
través ~e periódico~ baratos o noticieros alarmistas. La lectura nos lleva por
los pehgrosos Caminos de los cerros andinos. Nos hace testigos de los
atracos impunes que sufren las víctimas de Sendero; nos deja sorprendidos
por la magnitud que adquiere la agresión.
Por más insensible que sea el lector, la novela hace que al terminar
el recorrido decodificante, el valor agregado esté en función de ver algo más
que recursos impositivos para obtener algo. Puede aumentar el valor de
nuestra capacidad cognitiva para afrontar los problemas de nuestra realidad
social y cultural con afirmaciones racionales, es decir que cumplan los
requisitos de una tolerancia y respeto al derecho de los otros. Cultivar un
?ªgaje de pensamientos asociados a un bienestar colectivo, de expresar los
mter~ses usando la capacidad comurucativa y labor eficaz de la palabra
convmcente y clara, de pedir la paz, pero sin hacer la guerra.
Y detrás de ese marco de intolerancia y violación a los derechos del
hombre y su integridad fisica, queda la incertidumbre si después de todo eso,
al final, seremos capaces de alcanzar una reconciliación con lo que haya
esc~pado de la voracidad humana. Estaremos a la expectativa de ver si es
posible que la educación supere con creces la conducta instintiva del
hombre.

309

�En este análisis mostramos la violencia en dos vertientes,
manifestada en línea vertical, de las personas que en distinto nivel de poder
se atacan para establecer una ideología dominante y la horizontal, donde hay
actitudes transgresoras cuya función es destruir al prójimo, es la imposición
de conductas basadas en creencias donde el sector social se encarga de matar
a su propio hermano. Lituma en los Andes es una novela con una fuerte carga
de pesimismo ante las relaciones personales y gregarias, es ~a muestra
cruda de lo complicado que el ser humano puede hacer de su vida y de las
interacciones colectivas donde hay una ausencia de seguridad.
La violencia es una actitud generalizada, ya vertical, ya horizontal,
pero cuyo dominio puede estar bajo un control ante la conci~ncia de. 1~
repercusiones y un interés fehaciente de aprender a hacer un clima prop1c10
para respetar la dignidad del hombre; aprender a dominar la bestia ~ue m?~ª
en el interior, buscar alternativas para deshacerse de esa mtenc10n
destructiva y dar la oportunidad de conciliar el sentido común con los
conocimientos logrados a través del progreso científico y tecnológico y esa
presunción de civili:zación, para establecer un equilibrio que restituya un
lugar donde poder vivir.

Bibliografía
Belmont, Jesús. Una guerrilla sin ideología. Época, Semanario de México,
No. 274, 2 de Septiembre de 1996. pp.16-26.
Dorfman, Ariel. Imaginación y violencia en América. Barcelona: Anagrama,
1972.
ESPEJO DE ESCRITORES. Hanover: Ediciones del Norte, 1985.
Maquiavelo, Nicolás. El Príncipe. México: Editorial Porrúa, 1994.
Valqui, Camilo. Perú: Una luz en el Sendero Luminoso. México:
Fontamarra, 1988.
Vargas Llosa, Mario. Lituma en los Andes. México: Planeta 1993.
. Desafios de libertad. México: Ed. Aguilar Nuevo Siglo, 1994.

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Villoro, Luis. El concepto de ideología y otros ensayos. México: Fondo de
Cultura Económica, 1985.

SI TE DICEN QUE CAÍ: LOS RUMORES DE ESPAÑA EN RUINAS

Lic. Georgina Del Angel Gaviño
ITESM
Juan Marsé, escritor barcelonés, tiene entre su producción un
considerable número de novelas, de las cuales algunos títulos son:
Encerrados con un solo juguete (1960), Esa cara de luna (1962), Últimas
tardes con Teresa (1966), La oscura historia de la prima Montsé (1970), Si
te dicen que caí (1973), La muchacha de las bragas de oro (1978), Un día
volveré (1982),y otras tantas. En sus obras, Marsé dibuja a la Barcelona de
posguerra, escenario para historias dirigidas, en algún momento, a una crítica
no sólo sobre los vencedores de la Guerra Civil española, sino también
acerca de los opositores al franquismo; en otros casos, muestra una realidad
fragmentada, que se rey&lt;&gt;nstruye a partir de las voces de participantes y
testigos; de las ideas de quienes sólo han escuchado y elaboran rumores, de
quienes se encuentran al margen del poder, construyendo discursos
periféricos al Oficial. Contempla, también, a partir del pasado alucinante de
la guerra y sus consecuencias inmediatas, un futuro nada alentador. Una
nueva generación carente de compromiso y conciencia acerca de las
situaciones de España posterior al conflicto nacional aparece en las
narraciones; una juventud llena de ambición y ansias de sobrevivir, que se
ciñe al régimen, mientras saca provecho y ventajas del rol social que le ha
tocado desempeñar. Aunque en el otro extremo está quien es capaz de
adecuarse a la realidad del país y lucha inútilmente, de manera ingenua,
hasta morir lentamente, hasta acabarse por dentro y corromper u olvidar sus
ideales. Si te dicen que caí cumple con estas características. Obra concebida
a finales de la década de los sesenta, mientras que el régimen franquista
ejercía un aplastante control sobre los textos elaborados en el territorio, años
de represión y morda:za, años oscuros en los cuales se evitaba ver la
problemática de España, aguijón hiriente de sectores marginados aplastados
por la voz que entona ese himno al cual la gente debe responder con
reverencia y total sumisión.
En la novela del siglo XIX solía hacer acto de presencia un narrador
omnisciente, era el intermediario entre el lector y los personajes. Irrumpía
pues, este ente cuya función era contar las acciones y situaciones en la
novela, y dirigir al lector para que descubriera una historia completa, cerrada
en tanto verdad absoluta. En cierta manera, este ser de ficción constituía una
seguridad, una certeza; esa certidumbre en la novela contemporánea se ha
ido desdibujando, al desvanecerse este ser supremo y un tanto autoritario
(Sánchez-Rey 334) Ahora, en el caso de Si te dicen que caí no hay una sola
311

310

�persona enunciando, contando; sino más bien varias, turnándose. Los
encargados de ofrecemos datos y hecho~, d: dru:se a conocer ~elant~ ~el
lector, son los mismos personajes de la histona. Sm embargo existe algwen
que hace descripciones sobre los participantes en el,relato, aunque_s~ ~oz no
dictamina tajantemente qué es verdad y por donde ha de diri~se la
narración, además de que no está presente en todo momento c?nstrwdo en
la novela. En este texto, la voz del narrador se une a un Juego, ª. una
polifonía; voces que se enfrentan para reunir los ped~s de una_ realidad.
Quien va contando la historia sobre los Trinxies y la realidad en ~as d~ la
Barcelona de posguerra, resulta ser, probablemente, una figura mas a qmen
Ñito le ha expuesto sus aventis, descubiertas ahora ante el lector; e~ una
persona enterada, a través de otros, sobre lo revelado en esta obra. ?eJando
con esto la idea de un dialogismo, en el que los personaJes van
proporcionando diferentes versiones acerca de los hechos generados en el
barrio del Guinardó. Pues bien, se hace a un lado a un Narrador que or?ena
todos los eventos según su concepción de éstos;_ hechos que :xpondría al
lector, dirigiéndole, como un dictador, sólo a partir des~ propios esta~os
pues sólo él tendría en su poder el total de la informa~10n. Desde aqm se
denota la renuncia hacia la dirección de un poder centralizador, Y se exponen
los puntos de vista individuales que subyacen a éste, o que estarían
enterrados bajo una voz dominante, en el caso de presentarse un narrador
omnisciente.
"Cuenta que al levantar el borde de la sábana que ~ubría. el rostro del
ahogado, en la cenagosa profundidad de pantano de ~us OJO~ ~biertos ( ... ) El
comportamiento de un cadáver en el mar es lillprevisible. Al ve~e
reconocido, el ahogado volvió desdeñosamente la cabeza en el fondo UU:b~o
y sus cabellos ondul~on tre~dose con_!ªs,,algas: n? bebas agua o m~nras
podrido como yo, Nito, dice que le diJo. (Mars~ _1,1) En esta ci~ se
encuentra al narrador refiriendo un relato o una visto~ acerca de c1~rto
momento O acontecimiento, esa perspectiva pertenece a Nito pues pareciera
que él la hubiera contado al narrador con anterioridad; sin embargo, a~q~e
las palabras fueron emitidas por el celador, el ser que no~ expone la histona
las reproduce, las hace suyas. Aquí también encontramos_ mse~~ la voz ,del
cadáver, del Java, pues Antoñito evoca la advertencia recibida de este
personaje hace años ''no bebas agua o morir~s podrido." Y así s~cede e1; _los
casos de otros personajes, pero tal vez adqmera ?1ayor relevancia con _Nito,
Marcos ya hasta cierto punto con Sor Paulina, pues en determmado
momen~o el lector llega a pensar que estos personajes son los ~arradores, Y
de alguna manera lo son, dependiendo del fragmento y ~el tiem~~ de la
secuencia a la cual dirige el lector su atención. Todo lenguaJ~ es un ?.ialogo ,Y
esto se hace evidente en esta obra, es pues un fenómeno plunvocal. Debena
confesarme también del baile, no, es decir, es lo mismo, va muy junto con un
pecado con el otro y será como si confesara los dos a la vez: verá usted,
312

monsén, le diré yo volvía de la fiesta algo mareada y así llegué al refugio, en
ese estado de pecado vi todo. Era como si ensayaran una función ... "(Marsé
239) Las enunciaciones de los participantes en la novela de Marsé son
convertidas en sustancia narrativa, y esto va dando lugar a cierta ambigüedad
pues no existen fronteras nítidas entre las palabras producidas por el narrador
y las elaboradas por los personajes.
Al avanzar en el relato se reproduce el habla de diversos personajes,
convirtiéndose en la narración. En las secuencias de Ñito con Sor Paulina,
por ejemplo, se tiende a olvidar quien es el narrador y se le confiere este
papel al celador, pues el lector se va adentrado en el recuerdo de este
hombre. El narrador, entonces, deja casi en libertad a los personajes para
hablar y referir sus recuerdos, sus actos y sus opiniones por sí mismos, con
su propia voz. "En alguna parte de su mente olvidadiza Sor Paulina murmuró
los nombres de Jesús, Maria y José. Mientras el celador seguía desgranando
silabas siempre en el mismp tono." (73) Pero, una vez estando dentro de la
narración de Antonio, Ja\¼i, Marcos o algún otro personaje, descubrimos que
ésta a su vez, se edifÍca en conversaciones pensamientos verbalizados,
opiniones e intervenciones de otros participantes de la historia, de nuevo, el
encargado de contar los sucesos o las aventis, cita o se apropia de las
palabras de otras personas del relato. Para hacer emerger la narración. La
palabra pasa por el campo de las palabras y los acentos ajenos, hay un
proceso dialogizante. "Si hubiese sabido para qué, se habría lavado todo él y
restregado la roña de los pies con piedra pómez, de verdad, la abuela me
habría expurgado quitado ese olor a intemperie de mis ropas y yo no me
habría hecho ni una paja( ... )" (Marsé 19) Sarnita cuenta sobre Java, pero la
voz del primero cede lugar a la del personaje de su relato. Ambos discursos
se fusionan, pertenecen a los dos desde el momento en que Sarnita toma las
palabras del líder de pandilla para la construcción de su aventi. "Era una voz
impostada recreando intrigas que todos conocíamos a medias y de oídas:
hablar de oídas, eso era contar aventis ( ... ) " (Marsé 39) Por eso, la
información se ofrece como en un efecto similar al de las cajas chinas, pues
se crea a un narrador que relata lo contado por otro (el celador), quien a su
vez alimenta sus historias de lo dicho por otros, y así como una cadena.
"Las voces existen siempre en un ambiente social; no existe una voz en
total aislamiento de otras voces" (Wrescht 71) Si te dicen que caí, es un
entramado de voces pertenecientes a diferentes personas ficticias. La
construcción de la historia se realiza a base de la unión de eslabones de
aportaciones, intervenciones, perspectivas. Aparece una serie de
participantes, se relacionan a lo largo de la novela, se mienten, tratan de
manipular al otro, esconden, cuentan y van armando el rompecabezas que
constituye la historia de los grupos marginados y de los vencedores. Se
evidencia una fragmentación del mundo narrativo como reflejo de las
313

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diferentes realidades en la España de la posguerra, esto lo consigue Marsé al
edificar su relato sobre una diversidad de discursos que, si observamos,
pertenecen principalmente a la gente del barrio: a pandilleros, prostitutas,
una catequista y unos disidentes; esas historias subterráneas, que se
desarrollan en los refugios antiaéreos de la ciudad, en el cine, en un
cuartucho del señorito Conrado. Estos relatos subvierten el monologismo de
la cultura dominante implantada junto con un régimen totalitario. Es decir, se
rechaza un sistema logocéntrico, y en la novela se da un espacio para atender
y conocer las concepciones, opiniones e interpretaciones de otros, de los
vencidos, cuyas voces eran devaluadas y confinadas al silencio por el
aplastante discurso Oficial que emerge de un aparato de poder como el del
dictador Franco, cuyos cimientos descansan en la represión y sometimiento
del otro; un Estado cuya función radicaba en no admitir otro poder, otra
razón y otra verdad fuera de sí. "El correlato social de las tendencias
novelizadoras en el discurso literario, tiende a ser concebida simplemente
como la contrapartida heterogénea y dinámica a la cultura monológica y
estática de la clase dirigente." (Picó 280)

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En Sí te dicen que caí, se da la reactivación de la memoria popular, de
la sociedad española de posguerra, sometida por la fuerza centralizadora de
un Estado represor e intolerante. A lo largo de la novela las voces construyen
y desconstruyen la historia de los niños pandilleros, las prostitutas, la
catequista de una capilla miserable y los opositores al régimen; mientras el
discurso del grupo dominante se perfila, principalmente, en los vacíos de las
conversaciones- y narraciones de los personajes marginados. Esto se hace
más evidente en tres de los capítulos de la obra (11, 17 y 14). En estos
apartados aparece alguno de los chicos de los Trinxies frente a un
interrogatorio del alcalde, sin embargo la única voz que escuchamos es la de
los muchachos, no la del tuerto. Y aunque conocemos sólo las respuestas de
los pandilleros, el lector va dando sentido a los vacíos y establece la posible
pregunta formulada o exigida por este hombre. En cada uno de estos
capítulos los chicos dan su versión acerca de los hechos y los delitos que se
les atribuyen, exponiendo su verdad por encima de la que el representante
del régimen enarbola. ''Nada camarada, al contrario: el martirio de Santa
Susana virgen y mártir, una aventi inventada por el Sarnita. ¿Qué la
llevamos al refugio a la fuerza, que la raptamos al salir del cole,
engañándola? Ni hablar, ella vino por su gusto ..." (Marsé 218)
En este caso no importa si lo dicho se considera verdad o mentira
puesto que se evaluaría bajo los parámetros de una ideología centralizadora
que establece su verdad unívoca, cuyos límites definen la gradación para
establecer el índice de verosimilitud en una declaración como la del Tetas,
Sarnita o cualquier ser de la periferia. Ciertamente se presenta una relación
entre opresor y dominado, si vemos así a los pandilleros con respecto al

tuerto, y los chicos sólo arman su discurso como respuesta o defensa ante
quien ejerce su derecho de hablante por pertenecer al grupo que detenta el
pod~r. Pero ~n ese inte1;og~torio van saliendo las concepciones que la clase
dommante tiene de s~ misma: son los sacrificados por la patria, los
benefact?res y perseguidores de la corrupción; ideas que exigen a cambio
una fe ciega del resto de la población aunque no comulguen con ellas. Sin
~mbarg_o, _en el discurso de Sarnita, por ejemplo vemos que la gente tiene una
i~ea ~stinta, pu~s se "rumora" que sobornan, pretenden ignorar las
situac10nes en el eme Roxy y les gusta hacer notorio su poder, su influencia
al forzar a otros a levantar la mano ante un himno cuya función es hacer
recordar la victoria lograda por los nacionales mediante múltiples sacrificios·
ademá~ ~e manife~ la omnipresencia de Franco y su aparato de poder e~
las actividades cotidianas de España. " (... ) encuentran cerrado e] paso frente
a la Delegación Provincial de la Falange; La acera la ocupan una treintena de
hombres con camisa azul, que, rápidamente apeados de un camión y
' alineados en doble fila, cantan. Muchos peatones se paran receloso y serviles
unen sus flacas voces a,t'Ios ...." (Marsé 31)
/

Marsé pone en movimiento las voces de quienes han sido destinados al
silencio, aquell~s. que ~ven en los barrios bajos y desquebrajados. Bajo la
aparente tranquilidad IIDpuesta por el régimen, sería necesario escarbar
porque existe un cúmulo de realidades desconocidas o ignoradas, qu;
c?nforman a España. ~¡ te dicen que caí, fragmento del himno falangista y
SIIDbolo del Estado remante en el país Ibérico, hace referencia al discurso
dominante contra una pluralidad de perspectiva, de verdades. Pero el título
sólo es la fachada. Ese discurso no puede acallar las palabras introducidas a
un_ dinamismo, pues de una voz a otra se edifican y transforman las historias.
Primer? se dice que ~arco se _fue de marinero, luego otro declara que está
escondido en un espacio reducido en su casa, luego que sí estaba escondido
pero huyó y finalmente murió al pisar una granada cuando iba con Aurora o
Ramona, como se llame. Se da información a lo largo de la novela, que
afecta y trastoca los datos conocidos por el lector anteriormente afectando
así la concepción de éste con respecto al relato. Cons~yendo y
de~bando, y como las aventis, llega un momento en el cual no se puede
precisar qué es real y qué es ficticio, ambos forman parte de la vida. " ( ...) a
Java se le ocurrió por vez primera introducir a la aventura inventada un
personaje real que todos conocíamos ( ... ) Java perfeccionó el método: se
metió él mis~o en la~ historias~ acabó por metemos a todos ..." (Marsé 39)
Pasan de labio en labio y se vahdan en ese camino, aunque nadie sabe con
~erte~ origen o la idea primera. De nuevo, los límites entre lo real y lo
unagmano se atenúan; se enfatiza, pues, la estructuración ambigua de la
novela, sobreponer dos planos: realidad y ficción.

e!

314
315

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"Hay una fractura en la linearidad temporal en la obra, como repudio de
un logos histórico." (Masiello 93) Con el manejo del tiempo en la novela, se
da la idea de un mundo narrativo fraccionado. En un mismo capítulo se
mezclan sucesos desarrollados en momento y espacios distintos. "El celador
se alejaba: ¿quién llora aquí, coño?( ... ) - Doctor, decía, acérquese, toque.
Presionando con los dedos la tensa piel del vientre, bajando, tanteando el
hueso bajo la pelvis. Hay que abrir en seguida, dijo el otro, y en sus manos
Juanita notó más delicadeza, más calor ( ... ) y alguien dijo: Anastasia, y otro
respondió anestesia, burro, y entonces ella vio caer la plasta sobre su nariz
una plasta negruzca que olía a mocos. "(Marsé 42) Los recuerdos traen del
pasado los instantes relacionados con la Guerra Civil, entre los disidentes del
régimen franquista, pero se regresa siempre al punto del cual parten y la
narración continúa. También Ñito se sumerge en sus regresiones, de modo
que da lugar a la aparición de Sarnita y la pandilla por algún año de la
década de los cuarenta; viviendo en una ciudad resquebrajada, casi muerta,
en ruinas. Pero luego, por ejemplo, retorna a la charla con la monja acerca de
los cadáveres de la familia del Java. Es un ir y venir constante, dando en
cierta manera la idea de movimiento frente a la petrificación de un Estado
que pareciera detener la sucesión de los eventos, pues pretende equilibrar la
realidad en un centro. El orden temporal de la historia se quiebra, dando
lugar a diferentes bloques que la conforman, y parecieran sus límites
difuminarse. "(... ) una memoria en continua expansión vasta y negra como
la noche, retrocediendo en el tiempo y también anticipándose a él,
adelantándolo para verlo llegar desfigurado, desmentido, desfigurado por las
musarañas del.olvido." (Marsé 360) Ahora, si recordamos el material de las
narraciones elaboradas por los personajes, entonces encontramos varios
tiempos que inciden en un mismo fragmento. Las voces son tomadas por
quien cuenta los sucesos, y esas enunciaciones fueron producidas en un
punto del pasado. Se traen de ese instante y se insertan en el relato de las
aventis, o en otros de Marcos, Serdam y otros seres de ficción. El pasado
determina el presente, y por tanto se vierte en el futuro. De nuevo, en este
caso se hace patente la idea de la cadena o las cajas chinas, el tiempo, el
pasado dentro del presente y ambos contenidos en el futuro.
Básicamente, la historia sobre los Trinxies se desenvuelve en la década
de los cuarenta, así se marca en algunas partes de la narración. Aunque se
llega hasta la década de los cincuenta, y esto lo creo por la mejoría en el
aspecto económico evidenciada casi al final de la obra. En los primeros años
posteriores a la Guerra Civil, la economía quedó en pésimas condiciones, de
tal manera que no se producía lo suficiente, para cubrir la demanda del país.
(Tusell 705) Podemos ver entonces en Java y sus compañeros, a los pobres
entre los pobres, satisfechos a fuerz.as, al poder comer al menos un gato de
vez en cuando. Pero además de la economía, también la ciudad aparecía en
ruinas tras el conflicto armado. Un mundo cuarteado heredaban los Trinxies,
316

los Luises y las huérfanas. "tras las acacias deshojadas se alzaban fantasmas
de edificios en ruinas. Balcones descarnados mostraban los hierros
retorcidos y rojizos de herrumbre, y ventanas como bocas melladas
bostezaban al vacío." (Marsé 20) Miseria tras la destrucción, reflejada
también en los personajes, un poco en sus descripciones físicas. Sarnita
estaba tiñoso, llena de azufre su cabeza; el Tetas con pus en el oído, Luisito
estaba tísico; esto como resultado de la mala o carente alimentación de los
muchachos y de la suciedad en el barrio.
1

En España coexistían varias realidades, cerca del barrio del Guinardó,
estaba la zona de los chalets, de los 'finolis', a la cual los pandilleros no
podían acceder. Es como si en el barrio se concentrará la basura de la
sociedad, eso son los pandiJleros, semejantes a lo depositado por la familia
de Susana en esta región marginal, una bolsa desesperadamente examinada
por los niños, encontrándose con cáscaras de naranja y diferentes deshechos.
"Y recordará también las fronteras del barrio, los límites invisibles pero tan
reales de los dominios)Íe los Kabileños y chanegos, la línea imaginaria y
sangrienta que los separaba de los finolis del Palacio de la Cultura y de la
Salle, niños de pantalón de golf, jugando con gusanitos de seda en sus torres
y jardines de la Avenida Virgen de Montserrat." (Marsé 37) Los vencedores
de la Guerra Civil son quienes pueden disfrutar de mejores condiciones de
vida. El señorito Conrado, que representa a la clase dominante, dueño de
edificios de los cuales obtiene rentas para vivir una situación bastante
desahogada, aunque él sufría el odio de sus inquilinos, quienes se llegaban a
mostrar suplicantes por no poder cubrir el alquiler. La élite de poder está en
posibilidad de ejercer su influencia económica total para someter a los
mendigos del Guinardó; se relatan en la obra varias historias en las que el
hambre, la miseria y la desesperación por sobrevivir, lleva a muchachos y
mujeres a la prostitución.
Por otra parte está la Iglesia, con una estrecha relación entre la élite
económica y política. Esta institución crea una serie de grupos para
proporcionar ayuda al pobre, para regalarles ropa ya vieja, sin pretender
solucionar sus problemas reales, de raíz y de manera efectiva. Junto con la
Iglesia, está el poder del Estado, representado por el tuerto. Es irónico, tanto
la clase privilegiada económicamente como el grupo del gobierno son
representados por dos lisiados de la Guerra Civil. "( ... ) el muñeco roto que
se deja mecer y mimar y calentar por una huérfana lela, el soldadito de
plomo paticojo que ganó la guerra, caprichoso, maniático, mandón." (Marsé
207) el alcalde va a sostener una persecución encarnizada de los rojos del
bando republicano que se escaparon de ser fusilados. Él se encarga de las
torturas para los rebeldes, quienes son descubiertos por la gran capacidad del
tuerto de ver más allá de las apariencias; como con Ramón cuando descubre
su mentira, pues observa a este personaje cuando se lava las manos, y llega a
317

�la conclusión: sólo un sacerdote se las lava de esa manera. Y así va
encontrando la verdad que busca. "( ... ) otros tenían mirilla: un anciano
desnudo y con un gorro de papel en la cabeza, haciendo el saludo militar, y
ante él una sombra golpeándolo con vergajos; un joven cubierto de sudor y
vómitos ... " (Marsé 323) Poder político, económico y religioso; tres pesados
pilares cuyos cimientos, la sociedad española debía soportar.
Otro grupo en la novela, es el de los opositores al régimen franquista.
Se menciona la división entre los integrantes pues durante la Guerra se
afiliaron a grupos con distintas ideologías o proyectos. ''El peor defecto ~ue
cometió la oposición española, y que le impidió actuar de manera efectiva
fue la división. No encaró un problema por exceso de confianza en una
coyuntura que parecía significar el fin de regímenes como el español."
(Tussell 711) Algunos conservaban sus ideales acerca de cambios profundos
en la sociedad para un progreso; otros esperaban que con el fin de la
Segunda Guerra Mundial, la intervención de Estados Unidos y los procesos
de Nuremberg; el régimen franquista tendría que esfumarse. Al ver que eso
no sucede, se desilusionan. Entonces empewon a concentrar sus fuerzas en
satisfacer sus propios intereses, sin importarles ya la nación. " ( ... ) tejiendo
laberintos en la memoria, de amigos torturados y baleados hasta los huesos;
hablarían de la noble causa que acabaría sepultada bajo un sucio código de
atracadores y estafadores de un hermoso ideal cuyo origen ya casi no
podían precisar. Evocaría hombres como . torre~ que se ~eron
desmoronando ... "(Marsé 365) Sus buenas mtenc1ones sucumbieron
lentamente, ep ese lapso se deciden a responder y provocar al Estado ~~n
violencia con actos terroristas. Se dejaba ver entonces una reacc1on
virulenta,de quienes detentaban el poder. "''Las acusaciones del persegui~or
empujan al perseguido a mirarse a sí mismo, a auto-observarse" (Clanc1er

94)
Un mundo caótico, derrumbado. Son entonces explicables las acciones
de los Trinxies con las niñas, al amarrarlas y quemarlas; sólo representaban
la realidad en la cual vivían. " ( . .. ) su hermanito que quiso defenderla le
retorcieron sus partes y le azotaron la espalda, parece ser que después se los
cortaron y se los pusieron en la boca, y que a ella los falangistas le raparon la
cabeza; pues eso representaban, monsén, la galleguita se interpretaba a sí
misma con lágrimas de verdad y esa atrevida Virginia hacía el papel del
hermano amarrado a la escalera con la espalda despellejada..."(Marsé 240)
Cuando se ha sufrido demasiado, la salvación, el medio de mantenerse es
teatralizar la propia vida, llevar una carrera frenética contra el juego de la
vida y la muerte. Estos niños de España, son la generación que apenas vivió
parte de la Guerra Civil, mientras Serdam o Marcos pertenecen a los que
estuvieron inmersos plenamente en ésta. Los chicos heredan un mundo
miserable, ven y sufren situaciones atroces, y para no volverse locos deben
318

deshacerse del tormento de la memoria. Entonces convierten en ficción lo
que realmente ha sido vivido, para pretenderlo ajeno, como para
transportarlo a Otro ser diferente a ellos, desenvuelto en el escenario gracias
a ellos. Y esta es la culpa de los opositores al régimen, de los ganadores de la
guerra, pues no pueden pedir una España distinta a la que ellos horadaron.
"Es pues la sociedad la que por medio de sus instituciones sociales y
culturales va a trasmitir, de una generación a la siguiente, fuentes de
agresividad colectiva." (Clancier 104) La violencia, la actitud despiadada
frente a la gente, a los demás, a su existencia, la falta de ilusiones, son dadas
por la generación anterior a los muchachos; y ellos sólo repiten cuanto ven,
porque es lo natural pues lo han visto desde chiquillos. Entonces la
esperanza para el país Ibérico está anulada por varios años más. La guerra
los dejó abandonados, solos, y los muchachos sólo sobreviven tratando de
ejercer un dominio contra quien se pueda, para no sólo jugar el papel de
dominado sino al mismo tiempo ser dominador. En este punto podemos
llegar a la idea que estos papeles no son exclusivos entre la población y el
Estado, pues también J~a es líder de un grupo y puede desempeñarse como
tal ante ellos, y los Trinxies frente a las huérfanas. Hay toda una
jerarquiz.ación del poder en la que los españoles de este tiempo están
colocados. Lo lógico para el lector sería calificar de malo al Estado y de
buenos a los pandilleros, pero- las personas, sus actitudes son relativas (si se
busca juzgarlas), así como lo es la verdad o el tiempo. Depende del punto de
vista, del momento escogido para examinar, y aún así también está sujeta a
nuestras condicionantes o determinaciones para interpretar, para observarlas
y evaluarlas.
"Hemos parado en ser una ruina que, compasivamente, nos aplicamos
con adornos y fastos. Llamar ruina a la ruina, despojarnos de esos adornos
seria un primer paso para salir." (Gil 128) Si te dicen que caí constituye una
denuncia del estado general de la sociedad española. La niñez suburbana,
callejera y gris; la orfandad, las persecuciones y represiones; la insolidaridad
y la crueldad; miseria y muerte que poblaban la historia cotidiana de España.
Y esto se pretende dejar en el olvido, esto que se generó del enfrentamiento
de hermano contra hermano, sembrando violencia y cosechando
precisamente eso. Realidades sepultadas tras la visión optimista sostenida
por el franquismo, en el cual la corrupción es erradicada, la prostitución
controlada, y los pobres son auxiliados debidamente; no se dispone a ver las
historias que quedan de lado a su verdad. Se de la sociedad hipócrita; en la
que, por ejemplo, la pomografia y el sexo, además de las aventis, son un
medio de evasión; asuntos que se mantienen en lo oculto, aunque es como un
secreto a voces. El Estado impone y exalta, junto con la Iglesia, rígidos
principios, sin tomar en cuenta el contexto de quienes debían de respetarlos;
los cuales, en apariencia, deben ser cumplidos por la colectividad. "Java le
subió la falda, ella abrió las piernas. La música vibrante anunciaba el final de
319

�la película. Se encendieron las luces: una quincena de espectadores _de pi~
entre butacas, saludando la pantalla en blanco mientras sonaba e! himno.
(Marsé 185) "(... ) la Congregación había resuelto no ocuparse mas de. esas
pobres descarriadas; que otros organismos ya las controlaban Y gra~ias a
Dios la moral y la decencia volvían al país." (Marsé. 292! Una sociedad
edificada en tanta hipocresía y represión, que genera mevitablemente una
explosión de la pornografía entendida ésta como expresión _lógica Y como un
antídoto subversivo y popular. Pero también es el medio por el que se
domina al otro, en el caso de Conrado con respecto a Ramona o Java,
despojándolos de su humanidad y convirtiéndolos en objetos con_ l?s cuales
se podía realizar una transacción monetaria, para tenerlos _al servicio de sus
deseos sexuales. El cine en el cual trabaJan las prostitutas Y lugar ya
conocido por los clientes, bien se sabe qué pa~a _dentro, pero sólo en la
oscuridad se cumple la función real del establecumento; a la luz, entr~ los
presentes, sólo se encuentran personas que quieren internarse ~ otra r~alidad,
la de la pantalla grande. "( ... ) el mismo des~o atroz qu~, vio un día en la
piel de Ramona, morena y sucia como un estlg°;1a: tambien en ese cuerpo
desmedrado en esos dientes picados y en esos OJOS muertos se operaba la
misteriosa ~utrefacción de la ciudad, aquella indiferencia de charco
enfangado recibiendo sucesivas humillaciones y engaños." (Marsé 205)
El título de la novela enmarca el rumor, el dialogismo, las voces que se
entremezclan. Hay una persona que avisa a otra sobre la caída de quien es_tá
formulando el condicional. El tiempo está fracturado y mezclado, es decir,
una enunciación se emite en el pasado y la retoma alguien más en el
presente, hac~ suyas las palabras de otro para expresar su idea. Se hace
palpable la ambigüedad; entre dos planos (yo y otro o p~d? Y presente), el
real y el ficticio, ambos son parte de esa estructura condici~nal, pu~s algo
sucede en lo real para dar paso a lo posible, a lo que todavia no existe. Y
luego, el discurso de los vencedores de la Guerra ~ivil referido por la frase
del título de esta novela, muestra del himno omrupresente, eco del poder
totalitario. Es la primera cara de la obra, el lector tiene contacto primero con
esta construcción; sin embargo, al igual que en el seno de la frase, resulta
una voz que luego se conjuga y da paso a una pluralidad ?e perspectivas
refiriendo a una realidad percibida de una manera muy particular por cada
personaje. Una multiplicidad de murmullos que subyacen al canto aplastante.
Un himno se recuerda la lucha y se reafirma la victoria de los franquistas,
pero también retrata la situación del resto de España, la ~esesperación, la
confusión, las ruinas, los escombros por donde es preciso excavar ~ara
encontrar un aliento de vida. " ... todo el mundo espera o busca alguien.
Cartas O noticias de algún pariente desaparecido, o escondido, o muerto.
Siempre veréis a alguien que llorando busca a alguien que sabe algo malo de
alguien" (75) Todos saben algo y en cierta manera nadie sabe _sobre ~o que
sucede, de las personas, de la Guerra, los niños, la muerte. La ruma esta en la
320

gente también, lisiados, marcados con alguna cicatriz, enfermos; como en el
fmal de todo, sólo sobreviven pues eso es ganancia.
En su novela, Marsé abre un espacio para exponer una galería de
personajes en situaciones cotidianas, eso se refleja en el manejo de un
lenguaje sencillo y al captar el habla, la manera en que se desarrollan los
diálogos y cómo los refieren las personas. Recrea un mundo sórdido,
inmerso en la destrucción, y escoge exponer la vida de quienes viven al
margen de la tan benévola realidad aceptada por un régimen dictatorial.
Muestra situaciones limite: pobreza, violencia, prostitución; y a sus
personajes desarrollándose en medio de éstas. Pero su critica no sólo se
cierne sobre los poderosos del país, sino también sobre el resto de la
población, los opositores y los pandilleros. No lleva a cabo un tratamiento
maniqueísta sino un poco más justo y por tanto más real de la cuasi-vida en
España. Introduce el erotismo con menos pudor, lo muestra como un coto de
poder utilizado por ciertas personas sobre sus subalternos en la jerarquía de
domino.
En la novela de Juan Marsé se revela y se escucha a la sociedad de
Barcelona, son relatos sobre putas y maquis, miseria y niñez, carencias
materiales y humanas. Y a través de sus narraciones se ven las situaciones
extremas en un barrio como el de Guinardó, y como ése otros tantos en el
país. El discurso del poder se encuentra también, pero se adivina, se advierte
en las palabras de los personajes . Entre voces están las de la nueva
generación, raquítica y enferma, envilecida, con el alma emputecida;
heredera de un mundo destruido. Como en la sociedad española, que debió
aprender a moverse en dos planos de la realidad para sobrevivir; estos niños
arman un perorata para satisfacer a las autoridades, mientras se desarrollan y
hacen de las suyas en los que fueran refugios antiaéreos; evadiendo, huyendo
de la sonada omnipresencia del régimen opresor. "(... ) entonces todos
pensábamos esto no puede durar y ahí ·están todavía los que hoy siguen
pensando todavía eso no puede durar, algún día tiene que acabarse, no
aguantará, sin saber que estas palabras llegarían con la vacuidad del eco
hasta los sordos oídos de sus hijos y sus nietos ... " (Marsé 368)

Bibliografia
Clancier, Anne. "Psicoanálisis, Literatura y Crítica" Ediciones Cátedra.
Madrid. 1979.
Gil, Pablo, ''La novela social españolas" .Editorial Seix Barral. España.
1975.

321

�Marsé, Juan. "Si te dicen que caí" . Plaza &amp; Janés Editores. México. 1997.

EXPRESIONES E IDENTIDADES JUVENILES EN MONTERREY:
EL SKA COMO ADSCRIPCIÓN A REDES SOCIALES

Masiello, Francine. "Texto, ley, transgresión: especulación sobre la novela
de vanguardia". Revista Hispanoamericana,julio-diciembre. 1985.
Lic. Joel Morales Hemández
Sánchez-Rey, Pablo. "El lenguaje literario de la novela: la "nueva novela"
hispánica". Editorial Mapfre. España. 1991.
Tusell, Javier. "Historia de España". Editorial Taurus. España. 1998.

Hoy día, compartimos un mundo lleno de representaciones a las que
les conferimos uno o muchos significados. Éstas, son las manifestaciones de
la concepción del mundo que es determinado por una situación sociohistórica específica.
A finales del siglo XX, siglo de múltiples cambios y transformaciones,
el significado de un sinnúmero de representaciones, se reproduce a gran
escala. El significado que conferimos a las representaciones del mundo
cotidiano, ya no sólo cobra sentido por medio del lenguaje, como la
capacidad del ser human/de compartir intersubjetivamente, un mundo de
representaciones
-pa§amos del hamo sapiens al horno videns, según
Giovanni Satori-; es por ello que, además de palabra, es imprescindible la
multiplicidad de aspectos que dan sentido a 'este mundo de vida': signos,
imágenes, metáforas, en donde ya no es sólo la palabra lo que encierra un
significado, sino además, un lenguaje que se desarrolla a partir de las
construcciones de sentido que se dan a través de la apropiación de lo
cotidiano y del contexto social por medio de la interiorización del mundo
objetivo, de "lo otro"; donde el lenguaje, las imágenes, los símbolos, los
iconos, las prácticas culturales, conforman el sentido social de las
representaciones del mundo por todos compartidas, donde "lo otro" es
diferente, pero que no se vuelve anárquico, sino que se reconoce como
distinto.

LA JUVENTUD NO ES MÁS QUE UNA PALABRAº
"La juventud es un concepto asociado a tiempos sociales"
José Manuel Valenzuela Arce
Se puede decir que la juventud es una palabra, es un concepto
construido a partir de la realidad social e histórica en donde se desarrollan o
circunscriben los actores a los que se les adjetiva. Analicemos a manera de
preámbulo cómo es que en la última mitad del siglo pasado se le ha asignado
una connotación a la 'juventud'; un sentido y una significación de acuerdo al
contexto, a una totalidad.
Después de la segunda Guerra Mundial se establecen de una forma
muy definida, lo que serían las dos formas que volverían bipolar la geografia
322

323

�-con todos los adjetivos posibles- del planeta. La 'sociedad libre' mostraba
las ventajas de una incipiente economía industrial, desarrollada en una
estructura científico-tecnológica en donde la dinámica belicista proveía
fuertes elementos para la producción y reproducción de una economía
sustentada en el mayor beneficio al menor costo posible; la llamada
'racionalidad' capitalista.
Herbert Marcuse analiza acertadamente los avances tecnológicos y
científicos de la sociedad industrial contemporánea, que provocan "la
rendición del pensamiento" y que convierten al ser humano en un "hombre
unidimensionalnl, relacionado con lo que él llama la raison d'etre de la
racionalidad capitalista: una constante amenaza de conflicto entre poderes
que vuelven i"acional esa lógica capitalista. La sociedad industrial
avanz.ada, señala Marcuse, produce y reproduce elementos de coerción y de
dominación con base en proyectos sociales sustentados bajo la lógica de la
dominación tecnológica, en una visión del progreso lineal.

Es esa racionalidad volcada en su raison d'etre, de riesgos ecológicos, de
degradación de la mano de obra trabajadora, de la explotación de los recursos
naturales y de la llamada 'racionalidad instrumental' lo que vuelve irracional
la dinámica capitalista industrial.
Debido a ello y en la medida en que grupos sociales accedían a los
''beneficios" del desarrollo -en especial la clase media- se configuró lo que
hoy día con()(?emos como la 'juventud' o 'los jóvenes'. Esta acepción alude a
la forma en que los incipientes actores, subsecuentes a la segunda gran
guerra, concebían una realidad que denotaba elementos que imposibilitaban
una convivencia social. Así, estos nuevos actores sociales son clasificados o
catalogados a partir de adjetivos, que encerraban todo un universo de
significado y de sentido, principalmente bajo la premisa de la 'protesta
juvenil' y de 'movimientos juveniles' que cuestionaban la forma en que la
sociedad se desarrollaba en un contexto de opresión y dominación. Pero
estos grupos de jóvenes, poseedores de las ventajas materiales de la actividad
capitalista, cuestionaban no las necesidades elementales de convivencia e
interacción humana, sino que cuestionaban el status quo como forma de
organización social, por espacios sociales, políticos y culturales para su
universo de acción, en donde afloraran formas alternativas de organización
social.
Fueron aquellos jóvenes de una clase media urbana incipiente los que
poseían cierto capital intelectual como para acceder a los círculos en los que
era posible organizarse de manera colectiva. Sin ahondar demasiado, fue en
los Estados Unidos en donde los beatnik's comenzaron a cuestionar -por
medio de la literatura como forma de acceder a un universo social- la
324

sociedad contemporánea y sus elementos irracionales. Jack Kerouac, A/len
Ginsberg, Michel MacClure, Gary Snyder, Lawrence Ferlinghetti, Nea!
Casady, Gregory Corso; todos ellos abandonan la 'sociedad cuadriculada' y
critican por medio de la violencia verbal en sus escritos. Los provos surgen
en Ámsterdam, también en círculos intelectuales donde, a través de los
llamados happening 's -lo que hoy sería un performance- critican el status
quo por medio de la interacción no violenta en lo cotidiano con actuaciones
que cuestionan la sociedad 'libre'. El movimiento hippie aglomera todas las
características de lo que la 'juventud' denotaba. Caracteriz.ados por su
concepción pacifista y hedonista del mundo, en una realidad bélica y
bipolar; éstos se oponían al sistema en su conjunto: a su materialismo, al
conformismo que caracteriza a las ciudades masificadas, a la burocracia que
dirige y anquilosa la fluidez de la vida y al cuadro de valores dominantes, es
decir, la propiedad, el trabajo, el dinero, la competencia, las diferencias de
, clase, la segregación racial, la represión ideológica, etc. Así mismo, hubo en
algunas partes del mundp otros adjetivos: en Alemania se les denominó
halbstarke, en Gran ~taña teddy-boys, en Italia vitelloni, en Francia
blusons noirs, en Suecía skunafolke, en Dinamarca anderupen, en Japón kami
- nori - zoku, en España gambe"os, en Polonia hooligans, etc. Pero fueron
los movimientos estudiantiles universitarios y la aparición del rock 'n rol/ a
finales de la década de los sesenta lo que devino verdaderamente en la
construcción social de la 'identidad juvenil'. Miles de jóvenes "quedaban
colgados y abrumados por las notas desgarradoras de Janis Joplin y la
organización de los estudiantes de la Universidad de Berkeley, devenían
caleidoscopios luminosos con el virtuosismo de Hendrix y transitaban de la
mordacidad iconoclasta a la densidad poética de Morrison, a la vez que se
proclamaba 'todo el poder para la imaginación ' en la Sorbona y el mayo
francés, y miles de jóvenes agudizaban sus criticas a las formas plásticas del
american way o/ lije con Zappa, Dylan, Báez, Richi Haven, etc. De esta
forma los cambios sociales que simbolizaron los movimientos estudiantiles
de 1968 enmarcaron un nuevo contexto donde muchas cosas se
polarizaron...y ganaba fuerza una identificación construida desde los limites
de adscripción/exclusión: nosotros los jóvenes. Grandes grupos estudiantiles
se radicalizaron y esto se expresó en sus formas de expresión musical"2

Para comprender el concepto y la palabra : aproximaciones teóricas a
la(s) ideotidades(es) juvenil(es)
Después de la caída del muro de Berlín se dice que la historia ha
terminado, algunos otros se adscriben a la concepción que la modernidad
todavía es un proyecto inconcluso; otros -no sé a ciencia cierta- pretenden
formar parte de un 'tercer mundo'. Lo imprescindible es la forma como nos
325

�desarrollamos socialmente
comunicacional y cultural.

sobre

una

dinámica

global

económica,

La sociedad industrial contemporánea se ha circunscrito sobre grandes
centros urbanos, de concentraciones poblacionales de grandes dimensiones
donde el espacio habitable cada vez se convierte en un artículo de primera
necesidad.
Las áreas urbanas se convierten en el centro acaparador de flujos
migratorios en donde convergen un sinnúmero de pobladores provenientes
de áreas agrícolas, que no han sido inscritas en la dinámica industrial
capitalista y por tanto, los pobladores tienen que migrar a las ciudades.
Además, cada vez es más constante el número de pobladores indígenas en
los centros urbanos, por lo que las grandes ciudades se convierten en centros
de interacción heterogéneos y díversificados.
Asimismo, las políticas neoliberales llevadas a cabo por los programas
políticos de los años ochenta, configuraron las perspectivas orientadas a esa
heterogeneidad urbana. El disminuido papel de un Estado, que en su
momento fue benefactor, repercutió sobre las políticas de asistencia social, y
desatendió los instrumentos sobre los que se otorgarían los elementos de
cohesión y sentido de pertenencia a una determinada ubicación geográfica
y cultural. De esta forma, se pasa del Estado - como agente catalizador de
sentido- al mercado, como aquel agente que confiere las bases para una
configuración. del significado de pertenencía a un determinado espacio social
y urbano.
Partiendo de tal construcción de significado inserto en una realidad
urbana latinoamericana, subdesarrollada y dependiente, es como tratamos de
ubicar el concepto de cultura, "como aquella dimensión de significación que
3
confiere sentido presente en todas las practicas sociales"
Por lo tanto, y debido a la multiplicidad de escenarios en los que se
figura lo urbano, la cultura no puede encasillarse en un sólo aspecto, es un
término evanescente, difuso. Es preferible señalar al carácter adjetivo de la
cultura: 'lo cultural'4 de una práctica social que vuelve más concretas las
características de la cultura, y en ese sentido, las expresiones musicales
juveniles pueden ser 'lo cultural' de una práctica social de un grupo social
poseedor de una cultura en particular, esto como forma de sentido y
significación a su interacción dentro de un contexto heterogéneo.

interacción del poder económico, político y cultural. Coincido en que "lo
urbano remite a relaciones de poder y violencia simbólica: la violencia
simbólica consiste en la capacidad de imponer conjuntos de significaciones a
otros, esto es, a partir de la estructuración clasista de las sociedades, la
desigualdad social se manifiesta como desniveles culturales".5
Por tanto "la cultura urbana designaría las significaciones (traducidas
en prácticas, sujetos y estructuras) que se ocupan de modelar o modular el
sentido de la espacialidad".6
Así, dentro del proceso de globalización se desarrollan un sinnúmero
de identidades múltiples, en un espacio fracturado por el fácil flujo de
información a través de los medios de comunicación, espacio constituido por
desniveles sociales. "Esto quiere decir que en el espacio de la sociedad civil
(en la concepción gramsciana) hay posiciones dominantes y posiciones
dominadas, identidades hegemónicas e identidades subaltemas"7 y agregaría
además identidades mru;ginadas e identidades imaginarias. 8
/

En el nivel superestructura!, en el nivel de lo simbólico, estas
escisiones pueden ser comprendidas de acuerdo a la forma en que los jóvenes
se adscriben a un rol determinado por las prácticas sociales y a la forma de
conferir un significado que puede devenir, en sentido de la acción, a raíz de
compartir las mismas prácticas con un grupo que trasciende un carácter de
clase y que se inserta en el plano de lo simbólico y del reconocimiento
recíproco de pertenencia. "Los estilos juveniles marcan aspectos culturales
importantes que rebasan las adscripciones de clase.... pero definidas por las
redes de relaciones en las que el joven participa".9
De esta forma, la identidad colectiva se construye a partir de un campo
intersubjetivo -en este caso de expresiones juveniles-, de fronteras
simbólicas de distinción e identidad donde la autopercepción y la
heteropercepción -en un sentido puedo decir dialéctico- devienen en
identidades sociales específicas.
Podríamos decir que la cultura juvenil es la construcción de sentidos y
significados en donde el umbral de adscripción o diferencia está inscrito en la
relación que se guarda con los otros y los demás. Es la autorepresentación y
la heterorepresentación lo que hace que 'el nosotros' cobre sentido.

Dentro del contexto urbano es imprescindible hablar del espacio social
dentro del que 'lo cultural' se desarrolla, en el carácter público de la
espacialidad. En el contexto urbano 'moderno' las ciudades expresan la

Definitivamente todos y cada uno de nosotros nos desarrollamos en un
universo social y en nuestro 'mundo de vida' donde "se atiende de manera
general los procesos estructurales de la sociedad y sus transformaciones, y
los efectos que éstos tienen sobre los patrones de interpretación colectiva con
énfasis en su transmisión cultural y en su organización lingüística. Por lo

326

327

�tanto, 'el mundo de vida' implica una realidad estructural, su reproducción
mediante patrones de sociabilización y la construcción de mundos
simbólicos". 1º

las podemos catalogar de acuerdo al punto de referencia que utiliza
13
Valenzuela.

Bajo esta premisa, es pertinente precisar que el siguiente trabajo
teórico busca sustentar los resultados empíricos sobre las siguientes bases, es
decir; hasta qué grado las expresiones juveniles en nuestro contexto se
adscriben a una acción social; "entendida como aquélla que se realiza a
partir de objetivos compartidos y colectivamente definidos, en una
construcción colectiva de sentido por parte de los actores, en una visión
común que orienta la participación de los individuos en contraposición con
los actos de agregado o imitación".11

Contrabando Machaka: la construcción del significado y del sentido de
la identidad juvenil en Monterrey

Así mismo, se tratará de comprender cuál es la situación que guarda la
manifestación juvenil a estudiar, de acuerdo con algunas de las siguientes
identidades y acciones juveniles:

i.
:;¡

z

@ Identificaciones Gregarias.-

r

tl
"O
&lt;:I

E
o
e:: •

'2
·
:::,
&lt; ~

Aquí quedan comprendidas expresiones, estilos y gustos definidos por
imitación. Los jóvenes participan de elementos comunes sin que
necesariamente existan vínculos entre ellos.
@ Red Simbólica.- (Redes imaginarias de sentido)
Formas· de identificación en las que los jóvenes participan en la
conformación de sentido de la red. Las redes simbólicas son procesos de
inter-reconocimineto entre los miembros de la red. Aquí los jóvenes se saben
de una red juvenil , se reconocen en la música, se encuentran en las tocadas y
ellos son activos creadores de canciones, textos o espacios donde dan cuenta
de su situación.
@Grupo.-

Debido al incipiente sincretismo dentro del que se circunscribe la
realidad social actual de la sociedad regiomontana y su consecuente
dinamismo, surge para la imaginación sociológica -tal y como
Milis la
desarrolla-, un extenso y complejo sistema de procesos socioculturales,
económicos y políticos.

'!'.

Desde compañías transnacionales cementeras y cerveceras -cuyos
dueños forman parte de la lista de los 200 millonarios del mundo- las que
delimitan los rasgos cara~erísticos de una sociedad trabajadora sin obreros;
en donde estas grandes empresas son quienes hacen esta sociedad
trabajadora, donde también coexisten colonias urbanas ~ue llevan por
nombre: "Revolución Proletaria" o "Tierra y Libertad", cmdad donde el
'espíritu del capitalismo' se erigió sin las bases de 'una ética _protestante' Y
donde "la razón social empresarial" se instauró como bastión del pacto
fundado entre el llamado Grupo Monterrey con el Estado nacional
benefactor, para propiciar el inicio de la apertura de la economia mexicana
después del desgastado milagro mexicano, así como de la mano del ll~ado
neoliberalismo comienza a fundamentarse un tipo de neoconservadunsmo
que revierte lo 'rescatable del proyecto de la modernidad, la capacidad del ser
humano de regirse sin la ayuda de poderes suprahumanos.
Ciudad donde convergen majestuosos centros comerciales, cadenas
de tiendas - norteamericanas principalmente- que resignifican y reconfiguran
el espacio social. Zona urbana delimitada por áreas rurales, en donde las
relaciones de parentesco regulan la dinámica comunitaria, a la vez que se
inscriben en procesos mediáticos de información.

Posee una estructura definida en la que participan diferentes
conformaciones de poderes y liderazgos. Los grupos poseen códigos más o
menos explícitos, presentan una rutina cotidiana compartida, portan
elementos que les identifican y les diferencian de otros grupos. La identidad
se establece por la posición de 'los otros' y no por una definición grupal
compartida que trate de ganar sus propios espacios de reconocimiento". 12

La complejidad de los asentamientos irregulares vu~lve conflictivas
zonas marginadas, espacialmente, marginadas de redes sociales y culturales
de interacción del acceso a eventos culturales y donde el traslado del hogar a
los centros d~ trabajo o educativos absorbe la mayor parte del tiempo
disponible para la diversión y el esparcimiento.

De esta forma, podremos llegar a concebir a las manifestaciones y
acciones juveniles dentro del marco urbano, como una de las diversas formas
a través de las que se construyen y dan sentido a las identidades sociales, y

Aun así la ciudad de Monterrey se inserta en la dinámica global del
desarroll~ -que Canclini analiza-, dinámica global circular para algunos
pocos, y tangencial para la mayoría.

328

329

�En esta dinámica, "lo emergente es una sociedad cada vez más
compleja, en la que adquieren relevancia actores cuyas demandas y acéiones
no se encuentran asentadas en el proceso de producción, sino en un nivel
diferente que comprende el ámbito de la cultura, las relaciones entre los
géneros, los jóvenes, la preservación ecológica, etc." 14
En nuestro análisis son los jóvenes los principales actores que surgen
como 'los hijos de la crisis', y los que no se insertan en una dinámica
totalmente homogénea, ni mucho menos incluyente, con respecto al proyecto
enmarcado desde los intereses políticos e ideológicos de la globalización.

..l

La ciudad se representa desde el momento en que el sentido es
construido sobre la base de los grupos que sustentan los medios de poder,
tanto económicos como políticos, donde este sentido de 'la sociedad' se
encuentra desprovisto de las múltiples imágenes culturales y cotidianas que
cobran significado en lo que Daniel Bell llama 'las contradicciones culturales
del capitalismo'.
La dinámica capitalista aísla y separa el ámbito de lo material y lo
simbólico, lo enmascara en un trazo uniforme de lo social. Para este caso, la
construcción social de la realidad se da en el marco de los avances técnicofinancieros, así como en el escenario de una 'transición a la democracia', lo
que disfraza la complejidad de una sociedad cada vez más heterogénea,
sincrética, diversa; sociedad que Gianni Vattimo llamaría: postmodema. 15
Aquí la globalización marca la pauta, "en las tendencias globalizantes
del modernismo capitalista neoliberal, las industrias culturales han jugado un
papel fundamental, pues apuntan hacia la estandarización de pautas
culturales, para luego cambiarlas en una lógica efervecida en la que
prevalece la búsqueda de la ganancia". 16 Es aquí donde las expresiones
juveniles se revierten de un significado acorde a la dinámica capitalista. En
esta dinámica capitalista, "los jóvenes se convierten en un mercado de
consumo fara las industrias culturales explotadoras de prototipos
juveniles." 1
Pero así como en este proceso de globalización, las industrias
culturales han jugado un papel importante como factores que inciden en la
estandarización de prácticas juveniles y pautas culturales, de igual forma
"esta sociedad muestra un juego dialéctico entre uniformación cultural
gracias a los medios de comunicación así como también, diferenciaciones y
desigualdades, donde aparecen y se construyen nuevos procesos de
identificaciones colectivas y resistencias culturales". 18
330

Aún y cuando los medios de comunicación y las industrias culturales
modelan casi por completo los patrones de vida como agentes de
socialización, también son el factor que implica una justificación para tratar
de mantener ese sentido de identidad, de creaciones de distinción en grupos
juveniles; características que revisten de sentido a un grupo generacional más
o menos definido.
A través de los medios de comunicación algunos jóvenes se adscriben
a manifestaciones juveniles que le son propias:
'...por medio de programas especiales de radio que se dedicaban al rock
local principalmente... ' 19

en donde grupos musicales de ska acceden cada vez más a espacios de
reconocimiento.
Debido a ello y eµ"Ía medida en que aparecen grupos musicales de ska
o de otros géneros én la escena del rock en Monterrey, comienza a
expandirse y extenderse -a través de los medios- lo que se denominaría la
"Avanzada Regia". Con la "Machaca Regia" se explota al máximo la
disposición y el arraigo que-cientos y miles de jóvenes consideran como
significado y sentido de prácticas sociales de pertenencia e identidad.
¿Pero cómo se configura esa identidad heterorepresentada y construida
socialmente por los medios hacia el interior de las colectividades juveniles?
¿Cómo esa identidad se vuelve difusa y diversificada dentro de las redes
sociales de adscripción de los jóvenes en Monterrey?
En este sentido, es preciso señalar los ámbitos dentro de los que la
dinámica de la globalización se inscribe_ en las prácticas juveniles:
a)
en el ámbito de lo imaginario, en donde los medios de comunicación
construyen dimensiones amplias de reconocimiento.
b)
el ámbito de lo cotidiano, en donde la vida diaria establece relaciones
estrechas de reconocimiento.
Desde la perspectiva del ámbito cotidiano, guarda una gran relevancia
el significado y el sentido hacia el interior de los grupos de jóvenes, en donde
las ventajas y las desventajas con respecto a los medios de comunicación se
intersectan con relación a la construcción del sentido y su reproducción:
'... primero lo veía como desventaja porque pensé que lo volverían muy
comercial y luego no sé, sentía como que a las tocadas empe7.aba a ir
gente que ni sabía ni qué y como que nada más por modita, por ir, pero
pos' no sé, o sea para los grupos creo que está bien, es una manera de
331

�darse a conocer, que más gente sepa de ellos, entonces creo que es una
ventaja... ' (sic)
En este sentido, el ámbito de lo imaginario se amplía conforme los
grupos musicales traspasan fronteras, pero en el ámbito cotidiano disminuye
el nivel de estrechez de los jóvenes que se adscriben al ska.
De esta forma, el ska como forma de manifestación musical de
expresiones juveniles se inserta en la dinámica capitalista de las sociedad del
consumo, pero guardando parte de su sentido de identidad colectiva.
Hacia el interior del ámbito cotidiano, en el plano del universo de
acción de los jóvenes que se adscriben al ska, en las tocadas "podemos ubicar
redes, recursos o mecanismos instrumentados por la comunidad o el grupo
con el objetivo de satisfacer sus necesidades fisicas de reproducción, así
como también aquéllas cuya finalidad se orienta hacia la reproducción de su
20
universo sociocultural"; dicha reproducción se percibe de manera alterada
por el papel de los medios de comunicación:
' ... o sea como te digo, para los que ya nos gusta el ska desde hace un
buen, como que sí dices ¡hay!: viene mucha gente que nada que ver,
como que lo ves así como desventaja... '
desventaja al momento en que dichas expresiones musicales también se
manifiestan y. son apropiadas por los medios, y en especial, la expresividad
de ciertos grupos musicales que intentan reflejar, por medio de la letra en
algunas de sus canciones, la realidad social contradictoria:
'...es que de repente (los medios) sí hacen que canten diferente y que
cambien muchas letras y que no la canten igual como lo cantan aquí (en
las tocadas), que si dicen maldiciones lo quitan y eso... '
pero el papel difusor de los medios engloba y establece más vínculos entre lo
cotidiano y lo imaginario, es decir:
' ... pero como quiera, está bien para que, pa' que lleguen más 'vatos' que
les gusta esa onda y que estemos más unidos...'
pero el vínculo de la progresión y la regresión se vuelve estrecha en la
mirada de un actor principal hacia el interior del ska en Monterrey:
'... pero no, ta' mal porque le quitan... lo censuran... '

332

Es así como a través de la promoción y la censura, del paso de lo
cotidiano a lo imaginario, juegan dialécticamente -lo que hace cambiante,
evanescente y difuso- lo cultural de un grupo juvenil, puesto que su
producción y reproducción está siempre en constante movimiento:
' ... está bien, tan si quiera para que luego le va a empezar a gustar de
repente y le va a dejar meter más a esa onda y luego ya no nomás va a
ser sólo publicidad, le va a gustar mucho esta onda subterránea y
también... ' (sic)
Así, "la mediación entre sujeto y producto simbólico es establecida por
la experiencia de vida y no por la marca unívoca de los medios de
comunicación". 21
Podemos afirmar entonces que en los ámbitos cotidianos, los que se
reproducen a través de los medios de comunicación pueden devenir en
ámbitos imaginarios rel~ionados sin que uno sobrepase al otro, sino que sea
una relación recíproca(
Entonces, el consumo simbólico de experiencias musicales juveniles
"como una interacción social, diluye el peso fetichizado de los objetos para
resaltar su connotación en la esfera humana mediante su integración
simbólica a las relaciones sociales e interpersonales, con la que el consumo
simbólico nos remite necesariamente al campo de las relaciones
22
intersubjetivas" entre los jóvenes adscritos al ska.
Es a través de estas relaciones intersubjetivas como se construyen las
identificaciones colectivas de significado, reconocimiento y sentido. El
ámbito cotidiano aún permanece indisoluble coino el espacio dentro del que
la dinámica homogeneizadora de la globalización todavía no termina de
introducirse de manera significativa. ·
Lo que es imprescindible, es el papel de los medios de comunicación
como agentes que evitan que las expresiones juveniles puedan devenir en
grupos con fuertes índices de cohesión, ésto debido a su incisiva influencia
en la reproducción constante del ska y la adscripción de grandes grupos de
jóvenes al movimiento, lo que evita una organización definida y estructurada,
y por el contrario, se establecen redes simbólicas de reconocimiento e
identidad producidas y reproducidas también en el ámbito de lo cotidiano, es
decir, en las tocadas.
Este sentido intersubjetivo de la identidad es donde las prácticas
comunes, a las que los jóvenes confluyen en las tocadas, establecen redes
simbólicas tal y como l~ señala Valenzuela Arce y la cual analizamos en el
333

�capítulo anterior; puesto que la relación del nosotros se da de una manera
disgregada, sólo vinculada por rasgos distintivos de reconocimiento
simbólico como parte de una colectividad, sin un vínculo demasiado estrecho
entre la red, sin interacción directa del nosotros con los mismos.
La adscripción, por lo general se da a partir del ámbito de lo
imaginario a lo cotidiano, de los medios de comunicación a las tocadas, y en
situaciones esporádicas, es a través de la reproducción de la mismas redes
simbólicas.
De la autoconciencia se parte a la heterorepresentación del otro, el
nosotros, sólo cobra sentido al introducir mi autoconciencia en el ámbito de
lo cotidiano del ska. La adscripción de lo cotidiano a lo imaginario puede
darse también
' ...'pos' por un camarada que empezó y luego él me invitó y yo fui a las
tocadas...y luego yo me empecé a juntar con los demás...'
En los demás se establece lo exterior, que deviene por medio de la
interacción simbólica en el nosotros, en la unidad mediada por el sentido y la
pertenencia, pero en este caso, el nosotros no es único e indivisible, no es un
grupo ni una colectividad material, el nosotros es efimero, evanescente;
cobra sentido sólo en los espacios de interacción construidos por la
colectividad simbólica para establecer vínculos; es decir en las tocadas:

' ...nosotros nada más andamos de rol, y en las tocadas, ya sabemos a qué

'... todos estos que veo en la fila son las personas que yo siempre veo en
las tocadas y yo dije: ¿entonces quiénes están adentro?.... no les hablo a
todos pero ya los conozco de vista....ah!!, aqui están las chavas, este, los
otros greñudos y dije entonces: ¿quiénes están adentro? si aquí están
todos los que yo conozco... ' (sic)
La adscripción como jóvenes se vincula a la participación conjunta de
prácticas donde se comparten el espacio y el tiempo, donde interactúan y se
reconocen mutuamente, donde "el sentido de la acción social se establece en
un marco de redes de significado que comprenden diversos ámbitos de
interacción cuyos encuentros son de tal magnitud que, a pesar de las
diferencias, posibilitan la construcción colectiva".24
Las diferencias no se establecen al interior del nosotros, sino con los
demás. El universo de los jóvenes se configura y cobra sentido
independientemente del ti/nipo social general. Por ello, la interacción social
se plasma sobre dos perspectivas, sobre lo simbólico y lo instrumental. Los
jóvenes se insertan en una dinámica aparte del progreso social, están fuera, se
encuentran al margen, y por lo tanto son diferentes. Ahí reside su adjetivo de
ser 'lo cultural' de las expresiones juveniles, una subcultura alterna a la
cultura hegemónica que establece normas y pautas universales para todos,
dentro de los que la sociedad se establece.
'...la manera en que te ve la gente, de que: ¡hay mira!, tú todavía andas
en esas cosas y ya tienes edad para no se qué, la ,la, la; si de por sí... '

hora nos vamos a juntar, pero es que como varios, casi la mayoría
trabaja....casi no tienen tiempo, pero nomás cuando nos ponemos en
contacto, cuando va a haber una tocada y a qué hora nos vamos a reunir
y ya ... '

En términos aparentes, en el ámbito de lo social, la libertad se expresa
siempre y cuando no se rompan los lineamíentos establecidos, y aquí las
expresiones juveniles tienen, por lo tanto, que adaptares a la cultura
hegemónica:

Es este interreconocimiento lo que establece redes simbólicas de
participación en las redes juveniles como lo es el ska, en donde los jóvenes
se saben parte de una red, se conciben como parte de ella, desde el interior al
exterior y viceversa. El reconocimiento es tácito, es explícito al describir la
asistencia y la dinámica en una tocada por parte de una joven 'skankee':

'...si porque aunque no quieras la sociedad te las pone, la sociedad casi te
obliga diría yo... '
pero las expresiones juveniles que se diferencian de la cultura hegemónica no
necesariamente afirman una condición de protesta por la diferencia, sino que

'...unas chavas que son las que siempre veo, que también siempre andan
ahí igual que yo... '

' ...la sociedad así lo ve, así como que hay, miren esa! y luego no sé, todos

. y donde la fila de espera para lograr ingresar a una tocada se convierte en el
espejo que otorga el reconocimiento del otro en mí, "en el reconocimiento
recíproco, esto es, basado en el conocimiento de que la identidad del otro fe
me reconoce a mí, identidad que a su vez depende de mi reconocimiento".

por lo tanto, los jóvenes tiene que pasar de un universo mediado por redes
simbólicas intersubjetivamene compartidas de reconocimiento y pertenencia,

334

te sacan la vuelta... '

335

�a la _distinción otorgada por la inscripción, a interacciones mediadas por
relaciones con respecto a fines en la sociedad contemporánea:

' ...pues yo creo que.... toda la gente cambia, eeeh! pero yo, pues yo digo
que sí seguiré yendo a alguna quio'tra tocada pero ya en diez años, ya
º t iva 11
sere'td
o a una eJecu
..... '
De esta forma, el proceso de exclusión- inclusión se lleva a cabo
mediante la incorporación de los jóvenes a las redes de trabajo y al mundo
socialmente definido por las pautas y normas vigentes en la sociedad
regiomontana.
Así, la hegemonía de un grupo en particular se establece mediante las
pautas socialmente aceptadas, mientras que las expresiones culturales que no
s_e adapten a dichas pautas -como lo es el ska en la ciudad cíe Monterrey-,
tienden a desarrollarse en el ámbito "underground". Aquí se presenta la
subordinación, la exclusión de una subcultura juvenil, de expresiones
juveniles "que participan de una cultura general de la sociedad de la que
forman parte, pero lo hacen en un nivel distinto, ya que las sociedades
clasistas, estratificadas presentan desniveles culturales correspondientes a
posiciones sociales jerarquizadas".25
Las expresiones juveniles en Monterrey las podríamos señalar como
culturas populares, es decir: "la construcción de un ordenamiento y sentido
socialmente . significativos de los sectores sociales no dominantes o
subalternos". 26

-

1

111

Es aquí, donde la construcción del sentido por parte de los jóvenes, en
redes de intereconocimiento intersubjetivo de identidades colectivas
simbólicas, se presentan como agentes que se encuentran fuera de la
dinámica social general, y por lo tanto, tienden a ser no incluidas en dicho
proceso, y para ello tiene que resignificar el sentido que ellos otorgan a su
ámbito cotidiano para insertarse en las disposiciones que, principalmente, el
mercado de trabajo representa.
La contradicción es explícita cuando cada vez más la sociedad presenta
imágenes disímiles del mundo de la vida, y el significado del universo social
se vuelve más heterogéneo, pero aún persiste la visión lineal unitaria de la
historia, de la modernidad neoliberal que la globalización representa. Por el
contrario, una modernidad global debería otorgar una multiplicidad de
sentidos y significados, en donde la libertad del ser humano no radique en la
exclusión / inclusión a esa visión lineal de la vida, sino a la infinita
posibilidad de la adscripción a un sinnúmero de imágenes y concepciones del
mundo.
336

Es en ese ámbito, donde los medios de comunicación inciden para que
este tipo de expresiones juveniles no puedan devenir en grupos fuertemente
cohesionados, en la medida en que estas expresiones comparten elementos de
la cultura hegemónica y se representen de una manera subalterna y no
contradictoria; por ello el sentido no deviene en conciencia colectiva de sí y
para sí del nosotros, y sólo se mueven en el umbral de la
adscripción/diferenciación conforme a redes subjetivas que otorga el
consumo simbólico de bienes y productos, así como su reproducción.

La Juventud Imaginada: las expresiones juveniles en la aldea global

"La madre de la identidad es la diferencia"
Luis Jesús Galindo Cáceres
Nuestro contexto. se manifiesta contradictorio y sincrético. La ciudad
puede caracterizarse como emergente, en donde surgen tensiones entre
formas tradicionales de lo social y la dinámica modernizadora global.
La vida urbana se mezcla entre lo global y lo local. Los glocalismos
resignifican la multiplicidad de información propiciadas por las redes de
información mediáticas. Las grandes ciudades "no son áreas delimitadas y
homogéneas, sino espacios de interacción, en las que las identidades y los
sentimientos de pertenencia se forman con recursos materiales y simbólicos
de origen local, nacional e intemacional".27
Por lo tanto, los ámbitos de los jóvenes en la llamada sociedad de
masas se vuelve múltiple, de múltiples glocalismos de expresiones juveniles
que diversifican a la juventud, en esta situación específica en donde esta
multiplicidad logra evitar una amalgama homogénea de la juventud para
legitimar sus expresiones culturales. Cada vez más, esta juventud es
contenida como elemento de cambio social.
La amenaza de la homogeneización por parte de la globalización
siempre será latente, es por ello que las identidades juveniles manifiestan,
mediante prácticas culturales que promueven a través del rock como género
musical un elemento que perpetúa la coexistencia de un dinámico proceso
lineal de identidades y la construcción en el ámbito de la cotidianidad de
redes intersubjetivas de reconocimiento. "El rock, como elemento
polisémico, transclasista y transgeneracional ha participado como símbolo
identatario y ha influido en la conformación de diversos metadiscursos
juveniles. Conjuntamente con su condición imprescindible como género
337

�musical, el rock ha sido referente simbólico generacional. Su búsqueda de
autenticidad ha producido identificaciones prófugas o fugitivas de la oferta
institucionaliz.ada; ha conformado prácticas ritualizadas que participan en
ciertos modos de vida juveniles, con códigos y símbolos propios, que buscan
legitimidad asumiéndose como auténticas y leales a una condición alternativa
28
siempre amenai.ada".

negativos de la racionalidad capitalista, y la incipiente multiplicidad de
imágenes del mundo presentadas por la globaliz.ación.
En esta sociedad la heterogeneidad se presenta ipso facto, las
migraciones y la americanoglobaliz.ación de la sociedad regiomontana
implica un sincretismo y donde los medios disponibles para la construcción
del sentido legítimamente otorgado por el Estado van desapareciendo.

Y ante la amenai.a constante, es el resguardo del mundo subterráneo en
el espacio social lo que lo preserva, jugando hábilmente con los beneficios
que otorgan las redes de comunicación y de información globales, para su
reproducción como ámbito autentico de adscripción juvenil.
El imaginario de la juventud es mantener el ámbito cotidiano del ser
joven y a la vez insertarse en la dinámica que 'la sociedad' presenta como
legítima. Que el nosotros pueda insertarse sin ninguna modificación en el
todos que nos espera allá afuera.
Pero eso no es lo único para construir una identidad juvenil acorde a
las exigencias de la aldea global. Es imprescindible aprovechar las ventajas
que la globalización otorga para que esta identidad juvenil difusa y
evanescente pueda devenir en un movimiento juvenil que se presente con
conciencia plena del universo en el cual nos inscribimos: el riesgo de la
desaparición de grupos étnicos, de los desastres ecológicos y nucleares, del
aumento de la pobreza, de las falacias democráticas, de los imperialismos
financieros y mercantiles, de la privación de los derechos elementales del ser
humano para sobrevivir por parte del Estado o el mercado: tierra, educación,
libertad, salud, trabajo, etc. Para que de esta forma los jóvenes quepan en la
globaliz.ación circular y dejen de ser ejércitos de consumidores para devenir
en grupos colectivos organiz.ados y propositivos.

Conclusiones inconclusas

Por lo tanto la construcción de expresiones culturales originales por
parte de los jóvenes, expresados en el rock globalizado, toma gran relevancia
el ska como un género que fusiona diversos aspectos de un mundo
multicultural y que se inserta en una ciudad emergente de donde retoma los
elementos característicos de la región y se articula de manera significativa a
través de los medios de comunicación y establece redes de significado para
grupos de jóvenes en Monterrey: desde el cabrito a la machaca.
'

Es la globalizació(de un aspecto de la cultura de la juventud; una
resignificación del sentído del ska en la ciudad que establece formas de
organización e identidades de los jóvenes del área metropolitana de
Monterrey.
Esto que he preseQtado no es más que una aproximación, un asomarse
a lo que existe allá afuera para nosotros los jóvenes, una totalidad en la cual
estamos inscritos, totalidad no única e indivisible, sino múltiple y divisible.

Notas bibliográficas
• Título de una entrevista realizada por Anne Marie Matailie a Pierre Bourdieu en
Les jeunes et le premier emploi, París 1978. pp. 520-530.
1 Véase:

Marcuse, Herbert, El Hombre Unidimensional, Ed. Joaquín Mortiz. México
1968 pp. 15

''Es gracias a aquellos sin esperanza que nos es dada la esperanza"
Benjamín.W
Para hacer una conclusión preliminar se necesita terminar por el
principio. Partimos de un mundo objetivo igual para todos, la interiorización
de ese mundo depende de la perspectiva social en la cual nos encontramos.
La función social que los hombres y mujeres hacen de esta concepción del
mundo determina el contexto y la trayectoria que el devenir presenta. Ese
devenir se transforma en progreso en la sociedad capitalista. Pero el progreso
también deviene en la irracionalidad del proyecto modernizante de la
sociedad. Dicho proyecto enseña sus debilidades para presentar los efectos
338

2

Valenzuela Arce, José Manuel: Oye como vá. Recuento del rock tijuanense.
CONACULTA-COLEF 1999pp. 33. Cursivas añadidas.
3

Rosales Ayala, Héctor: La obstinación de soñar. Políticas culturales en la Ciudad
de México. UNAM 1993.
4

En este sentido, Néstor García Canclini, en su texto La G/obalización Imaginada
(Paidós 1999) concentra el concepto de 'lo cultural' "como aquel conjunto de
procesos a través de los cuales representamos e instituimos imaginariamente lo
social, concebimos y gestionamos las relaciones con los otros, o sea; las diferencias,
ordenamos su dispersión y su inconmensurabilidad mediante una delimitación que
339

�19

fluctúa entre el orden que hace posible el funcionamiento de la sociedad y los actores
que lo abren a lo posible" pp 62

20

lbid. pp. 334.

21

lbid.

lbid. pp. 26

22

lbidem. Pp. 341.

lbid. pp. 27

23

5

Rosales Ayala, Héctor: La obstinación de soñar. Políticas culturales en la Ciudad
de México. UNAM 1993. pp. 25

6

7

Este y todos los entrecomillados en negritas insertos en el texto, son extracciones
de grabaciones entrevistas que se realizaron para esta investigación.

8

En este sentido, Benedict Anderson alude a las 'comunidades imaginarias' y
Comelius Castoriadis explora los 'imaginarios colectivos'.
9

Valenzuela Arce, José Manuel: El color de las Sombras. Plaz.a y Valdés - COLEF
1998.
10

lbid. pp. 334.

Habermas, J. (1989) La Ciencia y la Técnica como Ideología. Editorial Tecnos
pp.22.

24

Valenzuela Arce, José Manuel. (1998) El color de las sombras. Chicanos,
Identidad y Racismo pp342.
25

Bonfil Batalla, Guillermo. (1991) Pensar nuestra cultura. CONACULTA. pp. 56.

26

11

Valenzuela Arce, José Manuel (1997): Vida de Barro Duro. Cultura Popular
juvenil y graffiti. pp 101

Valenzuela Arce, José Manuel. Nuestros Piensos. Culturas Populares en la
Frontera México- Estados Unidos. CONACULTA pp76.
27

García Canclini, Néstor.(1999) La Globalización Imaginada. Piados pp. 165.

12

Este marco conceptual es extraído de las aportaciones de José Manuel Valenzuela
Arce en su libro Vida de Barro Duro. Cultura Popular Juvenil y graffiti.

28

Valenzuela Arce, J.M. (1999) Oye como vá. Recuento del Rock tijuanense.
CONACULTA pp.32.

13

"Las identidades sociales son procesos intersubjetivos por medio de los que se
construyen los umbrales del nosotros, ustedes y ellos; en oposición y diferencia.
- fronteras simbólicas donde se establecen relaciones de adscripción y rechazo
- ejes centrales de reconocimiento de las identidades y las distinciones
- toda identidad social es dinámica, está sujeta a contextos, es situacional.
- se construye dentro de espacios y campos de poder.
14

1 11

¡ 111

Valenzuela Arce, José Manuel. (1998) El Color de las Sombras. Chicanos,
Identidad y Raiísmo. p. 254.
15

"En la sociedad de la comunicación generalizada y de la pluralidad de culturas, el
encuentro con otros mundos y formas de vida es menos imaginaria: las 'otras'
posibilidades de existencia se llevan a efecto bajo nuestros ojos....Vivir en este
mundo múltiple significa hacer experiencias de la libertad entendida como oscilación
continua entre pertenencia y disasimiento" Vattimo, Gianni (1994) En tomo a la
posmodernidad Editorial Tecnos pp. 18
16

Valenzuela Arce, José Manuel (1998): El color de las sombras. Chicanos,
Identidad y Racísmo. CONACULTA pp. 247
17

lbid. pp. 250.

18

Ibid. pp. 254.

341
340

�1

SOBRE LA INDETERMINACIÓN EN UN RELATO
DE EDGAR ALLAN POE
José Miguel Sardiñas
Centro de Investigaciones Literarias,
Casa de las Américas; La Habana, Cuba.

El objetivo de este comentario es analiz.ar aspectos de la constitución
de "The fall of the house of Usher", desde el punto de vista de algunas de
sus indeterminaciones. Este es un texto con muchas zonas ambiguas, y por
esta razón quisiera observar algunas de ellas, valorar su importancia -en
construcción de sentidos de la obra- y analizar cómo han intentado
precisarlas algunos críticos.
Más, pues, que interpretarlo y añadir a mi lectura, lo que juzgué
aprovechable del cúmulo de opiniones y análisis que se han vertido sobre él
a lo largo de un siglo -forma en que normalmente procede uno para
comentar un texto literario-, quisiera tomarlo como objeto de recepción
virtual, tanteando parte de su estructura apelativa, y estudiar, a modo de
ejemplos, algunas de las recepciones que, efectivamente, ha tenido entre
lectores especializados como críticos. Aunque, desde luego, mi lectura
permeará inevitablemente todo el análisis.
Por otra parte, la elección de Poe obedece al hecho de que él forma
parte muy notable de la larga historia de la estética del efecto
(Wirkungsiisthetik), predecesora de la estética de la recepción (Weinrich,
1993,201), en virtud de su poética de la unity ofeffect.
Según esta idea, con la cual se estaba canonizando el género, todo el
cuento debía concebirse -y muy meticulosamente, hasta en sus detalles- en
función del efecto que quisiera provocar en su desenlace. Lo que significa
que debía escribirse teniendo en cuenta el modo en que esperaba ser leído,
calculando cuidadosamente las reacciones posibles del lector.
Y me centro en the fall of house of Usher, en particular, por la
frecuencia en que la critica se vuelve sobre este cuento, para ensayar
interpretaciones. Esto es, sin duda, un reconocimiento de sus méritos
literarios; ya notaba Borges (1980, 282) que clásicas eran las obras que
conservaban a lo largo del tiempo la capacidad de comunicar cosas a los
hombres, y aunque éste tal vez no sea un clásico, sí es muy elocuente. Pero
es, sobre todo, una muestra de la presencia de indeterminaciones, pues la
critica suele nutrirse de ellas.
343

�I
El concepto de indeterminación fue desarrollado por R. Ingarden
(1993,32 et sqq.); W. Iser lo retomó en un artículo básico de 1975 y lo
integró a otro concepto importante, en esa fecha, aún no muy claramente
formulado, de la estética de la recepción: el de la estructura apelativa
(Iser,1993).
La indeterminación es, pues, uno de los componentes de ese
"conjunto de elementos intratextuales cuya función básica cosiste en exigir
la participación del lector, quien de ese modo se ve apelado a completar el
sentido del texto" (Vital,1994, 21). Algunos de esos elementos son
insinuaciones, la estructura profunda de una ironía, las secuencias o escenas
incompletas, los datos de referencia que piden deducción, los blancos o
vacíos de información (Vital, 1994, 40), las alusiones, la llamada
intertextualidad, etc. Sin embargo, conviene distinguir, aunque sea
rápidamente, la indete~ción como noción general, de términos como
blanco, vacío o espacio de indeterminación, en los que Iser trabajó después
de La estructura apelativa del texto.

'

II lt IHI•

La noción general indica una propiedad, inherente a todo texto
literario, que surge, en parte, de lo que Iser (1993,101) denominó "la
peculiaridad" de dicho tipo de texto frente a otros: aquél produce o
constituye a su objeto, no representa ni comunica un objeto que exista fuera
y con independencia de él. Por tanto, la posibilidad de comparar el objeto
constituido con otro que pudiera ser su modelo es nula (vieja exigencia
teórica, formulada por primera vez con ardor por los formalistas rusos). Lo
que el texto literario dice es lo único que podemos saber, en rigor, del objeto
que, a partir de sus perspectivas esquematizadas, vamos constituyendo o
concretando durante el acto de lectura qtigarden, 1993, 35-36; Iser,1989,
150-153).
Cuán amplia pueda ser la indeterminación es algo que depende en
definitiva de cuántas preguntas pueda dirigir al texto el lector, si bien,
muchas de ellas corren el riesgo de ser útiles. Ningún texto puede -ni
necesita- detallar todos los objetos y rasgos de objetos que viriualmente
"caben" en una habitación descrita en una novela; ninguno tampoco dispone
de posibilidades para ser exhaustivo en la narración de los hechos asignables
a un tramo de la vida de un personaje. "Un objeto llamado literario no
alcanzarla nunca el final de sus determinaciones" (Iser, 1993, 104); más aun,
mientras más se empeña en introducir precisiones, más detalles deja
ambiguos o calla.

Pero la indeterminación surge también por otros motivos, que Iser no
menciona, pero que vale la pena recordar. Uno de ellos parece ser un
principio estético: la funcionalidad o pertinencia de cuanto rasgo o detalle se
precisa. Normalmente suponemos que todo lo que un texto especifica tiene
una intención y ese es un presupuesto de la crítica (Freundlieb, 1982, 35). La
otra motivación es deductible de lo que Iuri Tynianov denominó principio de
construcción (Tynianov, 1965, 114-119, 120- 137). Según este principio, en
toda obra hay una correlación jerárquica de elementos que define cuál de
ellos se prioriza y cuáles se subordinan al priorizado. Como consecuencia de
esta relación, muchos pueden sufrir deformaciones funcionales; una de ellas
probablemente sea el quedar poco menos determinados.
Los lugares de indeterminación, en contraste, no dependen
fundamentalmente de una propiedad del código lenguaje literario ni de una
propiedad de los textos que la manifiestan, sino de una propiedad estética
conformadora, subyacente a cada texto particular. Son vacíos mucho más
significativos y que exigen más del lector que las indeterminaciones
generales. De hecho, son los que el lector está obligado a "llenar'' para dotar
de coherencia y de continuidad a la historia que concreta o realiza. Y he
puesto entre comillas el verbo llenar no por artificio retórico, sino para
marcar un als ob tácito, porque no es esa exactamente la operación que se
espera del lector en estos casos: no se trata de que imaginemos el cabello
gris no especificado en un texto que trate de un anciano, sino de que seamos
capaces de suplir relaciones no establecidas de modo explícito. Iser
caracteriza a~í el concepto:
"En lugar de una exigencia de complementación muestran una
exigencia de combinación. Pues sólo cuando los esquemas del texto son
mutuamente referidos, comienza a constituirse el objeto imaginario, y esta
operación solicitada del lector posee en los espacios vacíos un momento
central desencadenante. Por su medio queda marcado el potencial del
ensamblaje de sus segmentos en el texto, que ha sido dejado en blanco.
Consecuentemente, materializan las "articulaciones del texto", pues
funcionan como los "goznes pensados" de las perspectivas de
aprendizajes..."( 1987,280).
Pueden ser formas de indeterminación de este último tipo el corte
argumental en un momento de suspense, la introducción de nuevos pai~jes
y líneas de acción, los comentarios del narrador que ofrece puntos de vista
divergentes, la no confiabilidad del narrador (Iser, 1993, 108-110) y las
comprensiones de periodos temporales o de recorridos por el espacio.

344
345

�11

que~ e~ ~ estado sin provocar inquietud, es lo que trataré de explicar a
contmuac1on.

En "Toe fall of the house of User" hay indeterminaciones de los dos
tipos. Este relato nos pone frente a un objeto que pudiéramos llamar "de
pequeñas dimensiones", no ante una multitud de épica ni ante un "fresco"
realista. Posee una concentración apreciable de la acción en tres personajes,
en un sólo lugar y en un corto lapso de tiempo; comienza in medias res y
apunta con varios detalles de modo directo hacia el final (Oliboni, 19861987, 73-74). Sin embargo, abunda en ambigüedades, como ya he dicho;
algunas de ellas incluyen sucesos inexplicados que parecen apuntar hacia lo
irracional y por eso es lógico que se les intente buscar una explicación. No
abarca el texto, por ejemplo, dónde ocurren los hechos, ni en qué época.
Menciona una Edad Media como pasado de la familia Usher -rasgo
frecuente en la novela gótica-, y ello implica que el relato es situado en un
tiempo posterior a esa época y en un espacio donde ella transcurrió, pues es
sabido que ese periodo no es común para todos los pueblos; los nombres
ingleses son otro indicio. Pero en rigor nada dice al respecto.

Para comenzar por una categoría textual de primer orden, es poco lo
que sabemos del narrador-personaje. Son más los datos que deducimos de
~ comentarios y acciones (formas de caracterización indirecta) que lo que
el expresamente nos da de sí. Incluso, la atribución de género es durante un
?uen trecho una operación lógica no lingüística: toda vez que la lengua
~gle_sa carece de desinencias de género en adjetivos, participios, etc.; lo
infenmos del hecho extratextual de que en los cuentos de Poe normalmente
narra un hombre, y del otro, intratextual, pero sustentado en una costumbre
~n un elemento cultural y por ende referencial-, de que la entidad que narra
dice andar sola y a caballo: "I had been passing alone, on horseback" (Poe,
1975,231). De esta forma no solían viajar más que hombres. Sólo después
aparece la marca de género (It's proprietor, Roderick Usher, had been one of
my boon companions in boyhocf'; "Although, as boys, we had been... ", [Poe,
1975, 232, subrayó]).

Tampoco precisa el texto la causa de la atmósfera peculiar que
envuelve la casa, que al parecer es objetiva (la perciben dos personajes), ni la
enfermedad que padece Madeline Usher, ni lo concerniente a su muerte y
conservación. Los motivos para mantenerla en un sótano antes de inhumarla
tampoco convencen a los críticos, aun cuando el texto aporta varios. No
obstante, en caso de aceptarlos, el texto calla acerca de la forma de conservar
el supuesto cadáver, ya que la expresión utilizada sugiere que se trata
exactamente de conservación ("preserving her corpse" [Poe, 1975, 240]) y el
tiempo que se esperaba que éste yaciera en el sótano lo exigía forzosamente,
a fin de evitar la descomposición.
1

l t,1

Y la lista de indeterminaciones podría prolongarse más: cómo pudo
una persona tan débil y enferma como Madeline, romper el sello de metal
con que se aseguró la puerta del sótano, por qué se selló así esa puerta (¿qué
se temía?, ¿qué se prevenía?), qué grado de participación tuvo el personajenarrador en todo ello, por qué mueren simultáneamente los hermanos, por
qué coincide esa muerte con el hundimiento de la casa, qué relación guarda
el poema de Roderick con el resto de la historia, etc.
Pero añadir más ejemplos de zonas imprecisas sólo servma para
mostrar que el texto acumula una cantidad suficiente de indeterminaciones
como para dar resultado, durante el proceso de concreción,
a la
constitución de una obra con múltiples intersticios entre las perspectivas
esquematizadas (lser, 1989, 149). Cuáles de ellos puede necesitar llenar un
lector real cualquiera para sentir que el texto es coherente, y cuáles pueden

346

.
Pero este es un rasgo no esencial, por lo menos desde el punto de
vista narratológico. Es una indeterminación que no indica una ausencia
significativa. El que sepamos poco del narrador no quita credibilidad a su
historia, del mismo modo que no se la conferiría una serie de datos sobre sí
. elementos que dirigieran la atención del lector hacia su'
a menos que hubiera
credibilidad, y no parece ser el caso. Hay, en cambio, otras
indeterminaciones, también concernientes al narrador, cuyo grado de
relevancia es más dudoso: su relación con Roderick Usher, por ejemplo.
En ese lento acercamiento al protagonista que se da por grados, en
una secuencia que va desde planos muy generales hasta el primer plano,
revelando "semelhancas com o movimiento da camera" (Oliboni, 19861987, 74) el narrador tiene ocasión de informar que es un viejo amigo de
infancia del protagonista, a quien desde hace mucho tiempo no ve y nunca
llegó a conocer profundamente, a pesar de lo cerca que estuvo de él:
"Although, as boys, we had been even intimate associates, yet I really knew
little of my friend. His reserve had been always excesive and habitual" (Poe,
1975, 232). Es todo lo que dice del vínculo que ha mantenido con Roderick
(más bien, caracteriza psicológicamente a su amigo).
Uno puede entonces preguntarse por qué Roderick llama
precisamente a alguien tan distante, cuando necesita compañía. Conociendo
el grado de aislamiento en que vive, es de suponer que no tenía muchas
personas a quienes acudir por ayuda. Pero aún así, su proceder resulta poco
convincente. Acaso no haya otra explicación que el traste de otra rareza de
una personalidad poco común.
347

�Sin embargo, una crítica, Cynthia S. Jordan, detecta una relación
que, por lo menos en principio, el texto no parece acentuar muy
particularmente. C. S. Jordan presta atención enfáticamente a las relaciones
de géneros y aún de sexos, en consonancia con la metodología feminista que
sigue, y encuentra una "homoreotic attraction" en el narrador hacia el amigo
(Jordan, 1987, 8).

Y así, interpreta la figura de Roderick como la de un andrógino en
quien toma cuerpo un supuesto conflicto entre el narrador y el personaje
femenino. El narrador, llamado por el protagonista y unído a él por atracción
sexual, rechaza el lado femenino que Roderick muestra, y quisiera mantener
con él una relación que excluye a la mujer en absoluto (al punto de ayudar a
sepultarla viva).

Jordan establece nexos de carácter simbólico entre componentes
espaciales y sexos, prolongando de esta forma la caracterización metonímica
del espacio que también otros críticos (Olinoni, 1986-1987, 74) han
observado:

Una prueba posible de ello es -siempre de acuerdo con la crítica- esa
especie de acto fallido que comete el narrador al decir que fue despertado, la
noche final, por un íncubo, en lugar de por un súcubo. Con esto, el autor
pareciera sugerir que el narrador se sienté tan atraído por la parte viril que,
inconscientemente, se ve a sí como mujer visitada por un demonio varón:"...
Poe would seem to be suggesting that the narrator's homoerotic attraction to
Roderick has caused him to see himself in sorne way feminized" (Jordan,
1987, 8).

"The 'vacant and eye-like windows' (... ), the 'fine tangled web-work' of
fungí 'haning... from the eaves' ( ...), and the carck which runs from roof to
, fundation prefigure Roderick's 'luminous' eyes, his 'hair of a more than
web-like softness and tenuity' (...), and his oddly spilt personality, ali of
which seem ominius enorlgh to the narrator. But he experiences 'a shudder
even more thrilling thail before' when he looks at the reflection of the
House in the tarn, the 'remodelled and inverted images' (...) which
represented Madeline, Roderick's physical and physicological counterpart"
(Jordan, 1987, 6-7).

1111

1

Las razones que da para esa equivalencia tan unívoca y segura,
atañen a Madeline: ella no habla en el texto, más bien, ha sido silenciada por
su condición de mujer, y el estanque es también silencioso ("silent taro",
escribe Poe, 1975, 233). Ella está enferma y su mal arrastra de alguna forma
a su hermano, cosa verificable textualmente; también el estanque es descrito
como un lugar de muerte -rasgo que se comprueba revisando el campo
1
semántico con que es referido-, aunque la autora no repare en ello.
Finalmente, "she will be buried at a 'great depth' (... ) in the house, in a
chamber that líes beneath the surface of the tam and of the narrativa"
(Jordan, 1987, 7).
Pero en cuanto a la forma de asociar a Roderick con la mansión, etc.,
no da argumentos. Combina elementos de este relato con los- de otros
"woman-centered tales", para concluir que, como la composición de la
balada de Roderick "is reminiscent of Morelia and Ligeia, who had been
characterized by their musical language" y como "Poe's plysical description
of Roderick is in fact (... ) very similar to that of the beautiful Ligeia"
(Jordan, 1987, 9) el protagonista de nuestro cuento reúne rasgos femeninos.
Estos coexisten con otros que, de acuerdo con los papeles que la cultura ha
asignado a los sexos, la crítica lee como masculinos; tales, la actividad y la
energía.

348

Ahora bien, tomando esta probabilidad con todas las precauciones
que impone la ambigüedad de la palabra íncubo desde hace siglos,2
retomemos el punto de partida de esta indeterminación: ¿es de carácter
general, o marca, por el contrario, un vacío generador de significaciones
implícitas? O dicho de otra forma: ¿es de las que es inútil llenar, o de
aquéllas que el texto pide que se llenen, como condición para lograr una
comprensión?
Evidentemente, para C. S. Jordanes de las segundas, porque entre
otras cosas, le permite hablar de un "eminently unreliable narrator" ( 1987,
11 ), y una voz narrativa con esa condición abre posibilidades de
interpretación grandes ( como no es de confiar, todo lo que diga puede ser
sometido a discusión). Pero hay razones que sustentan la opinión contraria,
aun soslayando diferencias de puntos de vista teóricos.
Decidir si una indeterminación es irrelevante implica tener una
visión clara de las perspectivas que el texto ofrece, y esto, en verdad, es un
proceso altamente subjetivo, que diferiría de un lector a otro. No obstante,
hay algunos elementos dignos de atención, si se trata de situarse en el lugar
que el texto sugiere como idóneo para ser leído: el título, el epígrafe, las
dedicatorias, etc.; todo aquello que Genette denomina enunciados
paratextuales lato sensu, y que, sobre todo en el caso de los dos primeros
enumerados, contienen pautas de lectura (Genette, 1987, 8). Sin embargo, la
profesora Jordan no repara en esto en ningún punto de su amplia
interpretación.
Para ir directamente al enunciado que me parece más significativo,
el epígrafe de este relato, "Son coeur est un luth suspendu; / Sitot qu' on le
349

�touche il resonne", puede entenderse como una alusión a un tipo de relación
humana en que una persona, más que accionar, reaccione a los impulsos de
otra (el corazón resuena cuando es tocado). Y en vista de que aquí la
participación del narrador como personaje es más bien secundaria, de testigo
que cuenta lo que ocurrió a otros en su presencia, suponer que el epígrafe
pueda referirse a él
y a la protagonista sería forzar las cosas.
Contrariametne, Madeline podrá no hablar en el texto, pero su función es a
todas las luces más importante en el desarrollo de la trama: es quien sostiene
y desencadena el conflicto que da vida a la narración (y ya se sabe que un
relato sin conflicto no es ni siquiera narración, ya no digamos cuento). Por
tanto, es a ella a quien se debe de aludir el tipo de relación sugerido por el
epígrafe. La relación entre ella y su hermano debe ser uno de los. ejes ~e
sentido del texto, y es hacia ahí donde se supone que el texto pide mas
atención. Así, pues, si es aceptable la lectura que hice del principio de
cQnstrucción de Tynianov, las demás relaciones -incluida en ellas la del
protagonista con su amigo- son de un rango menos importante en este
cuento, y pueden experimeritar como deformación una indeterminación de
carácter general.
Desde luego, no es posible ignorar lo que juzgo es el resultado de
que no se haya reparado en el epígrafe. El que la_ a~tora ~omentada ~ubiera
recurrido a él no garantiza en modo alguno la comc1denc1a, en relac1on con
la clase de indeterminaciones, ni tampoco respecto a la captación de las
perspectivas esquematizadas. Pero tampoco es legí~o desconoc~r textos
como epígrafes, que no sólo son componentes de este signo compleJo que es
toda la obra, sino componentes particularmente significativos ( Genett, 1987,

145-149).
Como hemos visto, el tipo de relación de los hermanos parece ser el
núcleo de significación de este texto. Ello no es óbice, sin embargo, para que
constituya también una de sus zonas de indeterminaciones. Y en esta ocasión
sí es posible adelantar que se trata de lugares int~ncionalm~nte impre~isos.
Es probable que un indicio de ello sea la variedad de mterpretac1ones
plausibles que admite, apoyadas en esquemas de conocimiento ("knowledge
frames", Freundlieb, 1982, 26), a veces alejados entre sí.
Todo cuanto dice el texto de particular es que ambos hermanos son
gemelos, los últimos de una antigua familia'._que están enfermos~ ,que habitan
solos (sin otra compañía que la de algún uJ1er) la vetusta mans1on, y que se
tiene un afecto que el texto da pie para considerarlo peculiar; por lo menos
Roderick profesa ese tipo de cariño a su hermana. De acuerdo con lo que
afirma el narrador, aun en el estado de deterioro mental del protagonista
tiene como causa la enfermedad de su "tenderly beloved sister":

350

"He admitted, however, although whit hesitation, that much of peculiar
gloom which thus afficted him could be traced to a more natural and far
more palpable origin -to the severe and long-continued illiness-indeed to the
evidently approaching dissolution -of a tenderly beloved sister... (Poe, 1975,

235-236).
El texto no va más allá, de manera explicita. Sin embargo, Tzevetan
Todorov parece destacar un vínculo incestuoso entre ambos personajes.
Todorov utiliza nuestro texto como exponente de su concepto de lo extraño,
es decir, del acontecimiento sobrenatural explicado de modo racional.
Observa que, en éste, lo extraño tiene dos fuentes: las coincidencias y la
experiencia de los límites. Y ofrece una coincidencia: "La resurrection de la
soeur et la chute de la maison apres la mort de ses habitants" (Todorov,
1970, 53), cuyas explicaciones radican en la catalepsia y en la fisura de la
casa. En cuanto a la experiencia de los limites, asevera que es el estado
extremadamente enfermizo de los hermanos lo que turba al lector (Todorov,
1970, 53), y añade, precisando la causa de este efecto, tras evocar a Freud,
que "le sentiment d' etrangeté part done des themes évoqués, lesquels sont
liés
des tabous plus uo moins anciens" {Todorov, 1970. 53-54). No
menciona el incesto, pero lo alude cuando habla de tabúes en relación con el
fundador del psicoanálisis.

a

Por otra parte, D. Freundlieb comprende las peculiares relaciones de
Roderick y Madeline como una manifestación, entre otras que contiene el
texto, de ras fuerzas de atracción y repulsión que gobiernan al cosmos,
según la teoría expuesta por Poe en Eureka: "Poe's cosmology -aseverapermits the reader to explain events, actions and the whole episodes as
affects of the interaction of the two basic forces of attraction and repulsion"

(1982, 38).
La sensibilidad hiperestética que permite al protagonista escuchar de
lejos los ruidos más secretos de su hermana, incluso los de su fisiología, es
una manifestación de la repulsión. El hecho mismo de que él la haya
sepultado viva, a sabiendas, era un esfuerzo por detener una unión de
cuerpos que acabaría por ocasionarle la muerte, y no por la maldición que la
transgresión simbólica de un tabú atraería sobre sus cabezas, sino por ser
una consecuencia de la fuerza de atracción: "Every attempt at aproximations
of two bodies as an effect of attraction leads to an increase in repulsion in
order to prevent, al least temporality, the contact and final coalition of
matter" (Freundlieb, 1982, 39).
Luego, tanto el brazo mortal como el hundimiento de la casa, son
formas mediante las cuales ''the phase of increasing and accelerating
contraction" (Freundlieb, 1982, 38) que vive el universo deja de sentir su
351

�influencia. Dicha fase aparece descrita en Poe como un periodo de colapso,
como un proceso inverso hacia el "original state of absolute unity and
non-materiality" (Freunlieb, 1982, 37).
De acuerdo, pues, con esta interpretación, los hermanos interactúan
porque están unidos por el destino, porque son instrumentos de fuerzas que
los rebasan, del mismo modo en que rebasan al barón de Metzengerstein y al
conde Berliftzing en "Metzengerstein" (Freundlieb, 1982, 37).
Finalmente, tampoco sería descabellado pensar en una relación de
dependencia parapsicológica, teniendo en cuenta elementos como el
epígrafe, ya comentado brevemente; la actitud receptiva, de escuchar como
hipnotizado los sonidos que suben desde el sótano, y reactiva, frente al grito
de Madeline, que adopta Roderick la noche de la tormenta; la forma también
reactiva en la que él muere, y la condición de hermanos gemelos de estos
personajes, entre quienes 7xistía no sólo una "striking similitude", sino
también "sympathies of a $éarcely inteligible nature" (Poe, 1975, 240).
/

La parapsicología no es infrecuente en la literatura fantásticaextraña, a la que The /ali of the house of Usher pertenece; aquella, como el
mesmerismo y la frenología, forma parte de la llamada red temática del 'yo'
(Todorov, 1970, 113 et sqq.), característica de este género, y que agrupa
fenómenos anómalos de percepción de la realidad.

- --._~,11,,, 11

De acuerdo, pues, con esta lectura, Roderick enferma más a medida
que su hermana se extingue, puede escuchar durante días sonidos (''yes, I
hear it, and have herad it. Long -long-long- many minutes, many hours,
many days, have I heard it" [Poe, 1975, 224]) que el narrador empieza a oír
sólo cuando son tan altos que compiten con los del viento, y finalmente
muere frente a Madeline porque entre . ambos existe una comunicación
extrasensorial probablemente involuntaria y una dependencia atípica, en las
cuales él toma parte como receptor, como individuo paciente. Un hermano
gemelo no puede morir sin que ello cause efectos en el otro. 3
De este modo, después de haber enumerado o comentado .una serie
de indeterminaciones presentes en "Toe fall of the house of Usher", es
posible intentar reunir algunas reflexiones, de carácter general, dispersas en
el trabajo

111
Acaso la primera y la más obvia sea que, tantas indeterminaciones,
unas obedecen a rasgos inherentes a todo texto literario y otras a marcas
virtuales de intención del autor implícito. Decidir cuándo estamos ante una
352

de ésas y cuándo ante una de aquéllas no siempre es factible con el mismo
grado de seguridad. Identificarlas -no importa de qué tipo sean- es una
operación posterior, por lo menos lógicamente, que la de haber identificado
esas guías del lector que son las perspectivas y esto a su vez es un proceso
complejo y subjetivo.
Sernas textuales como los que ha estudiado Genette (1979) sin duda
sirven de orientación, aún cuando no conduzcan a todo lector al mismo sitio
(lo cual es imposible, tratándose de códigos ambiguos como la lengua y los
diferentes lenguajes literarios de géneros, corrientes, individuos, etc.). Sin
embargo, es preciso tomarlos en consideración.
Por otra parte, y aunque no he reseñado en su totalidad las críticas a
las que me he referido, creo que con lo comentado puede verse que no
siempre los críticos están tan conscientes de la operación hermenéutica que
realizan, como sería deseable. No siempre parten del supuesto de que cuando
interpretan, lo que realmente hacen es construir discursos propios
precisamente sobre los lugares imprecisos de un texto, sobre sus vacíos, y no
descubrir discursos existentes de manera implícita (Freundlieb, 1982, 25).
Contrariamente a quienes, como el propio Iser (1993, 99) y D.
Freundlieb (1982, 25), han propugnado casi por la abolición de las
interpretaciones, a favor de otras estrategias críticas, soy el criterio de que
las interpretaciones tienen un valor digno de consideración. Pero no creo
conveniente que no se formulen sin mostrar sus puntos de partida más
elementales, porque contribuyen a canonizar lecturas que, por más
autorizadas, no dejan de ser personales y, sobre todo, resultados de un lector
entre otros.
Notas bibliográficas
1

En relación con el estanque se usan expresiones como black, lurid, unruffled
lustre, silent sullen, dim, still, rank miasma y danlc; que indican carencia de vida,
estatismo.
2

Si bien es cierto que a lo largo del tiempo se ha intentado mantener la oposición,
justificada por razones etimológicas, entre ' íncubo' y 'súcubo', y que de hecho se ha
mantenido en la mayoría de los casos, no lo es menos que ha habido vacilación en el
uso, y el primer término ha cubierto a veces el campo semántico del segundo,
deshaciendo la oposición; así, por ejemplo, Guazzo, en su "Compendium
maleficiarum" (1608), escribía: "[The incubus] can assume either amale ora female
shape; sometimes he appers as a fullgrown man, sometimes as satyr; and if it is a
woman who has been recived as a witch, he generally assumes the from of a
rankgoat"(Hope, 1981 , s.v. 'incubus' 254). Por otra parte, 'íncubo' ha significado
también pesadilla o sueño de contenido erótico en general: "lnasmuch as the
353

�nigthmare dream is sexual in latent content, incubus is often used interchangeably
with the mare demon" (Hope, 1981, 254).
3

Detrás de esta creencia se halla el valor simbólico generalizado entre varias
mitologías, que asigna a los gemelos la calidad de dualidad en la unidad: "dans
toutes les traditions, des jumeaux, dieux ou héros, se querellent ou s'entraident,
maquant ainsi l'ambivalence de leur situation, symbole de le situation meme de
chaque etre humain divisé en lui-meme"( Chavalier, 1982 s.v. ''.jumeaux", 546).

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355
354

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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~-.,.,~~.,,,..~-"t-.~.~. .

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11

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E n l as e nfer medades de la vejiga empleamos la iluminación de
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este ór gano por medio de los Siatoscopios más modernos. En las ,,.
enfermedades de l a Uretra ó caño de la orina, p r acticamos todas las
:/JI
oper aciones más modernas, para destruír las úlceras, fístulas y es- :/JI
trech amiento s de l a misma, empleando procedi mientos rápidos y
;,,
ec onomizando a l enfermo salud y tiempo.
1»
E n las e nfer medades de la Próst11.ta, emple amos el Procedimiento
°;/i
I tali ano, con las últimas r eformas que han sido hechas en los Es.l)J
tados U nidos po r un renombrado especialista.
j_l¡
L a s enfe r medades p or el agotamiento prematm·o son tratadas con ";/i
éxito e nteramente satisfactorio. Las enferme dades secretas las tra_l)J
tamos po r los p rocedimientos más modem os que en la actuaiidad
)
se usan en Europa. Las hernias son curadas sin o peración sangran~
te y sin ptlligro para el enfermo, si guiendo, cuando conviene, el mé?
todo Esclerógeno ó método francés. La Sítilis es tratada eu sus di- }
versas manifestaci ones; figurando en nuestra estadística más de
:/JI
1~,ooo casos curados con éxito, poP nuestr o procedimi ento. La Va- :/JI
ricoce1e es curada r adicalmente por un procedimiento propio del Dr.
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P reciado.
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Se m and a r án g r atis, á quien los pida remitiendo un timbre de á 10 ?.ll
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eminentemente curativos que contiene:

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es, á ilia v,ez que un licor &lt;le g u.sto aig.raool&gt;le, el remedri.o adminis;raJdo con •mejor éxito por nota.oles facu1taitiv,o.,; en el tl.'l!lJtrumiem.to
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tropical, tan OOII1Ún en nue,tros países, de enfermos de la mé- ~
dula espin-3.l ó atacarloo de par álisis ó rebla.ndecimiem,to senil. , :
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MUNDO ILUSTRADO

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DE JESÚS F. CONTRERAS
EN SU ESTUDIO
PARA ADIESTRAR LA MANO

IZQUIERDA

. &lt;

Y -l

�Domingo 20 de Julio de 1902.

TRISTEZA DE OTOÑO.
Varios amigos íntimos nos reunimos aquella noche en casa de María Suberseaux, que
celebraba su cumpleailoR.
Antes de las diez la conversación fué languideciendo por momentos; y entonceR ¡¡faría
se sentó al piano y tocó-corno sólo ella sabe
hacerlo-una romanza deliciosa que nos impresionó hondamente.
-Nada causa en mi ánimo tan extraüa
emoción como esa melancolía dulce y lúnguida de ciertas músicas, qu~ parece vasar, 3;un
después de muerto el ~~mdo, en loma~ !'econclito de nuestro ser, chJO una de las Jovenri;
allí presentes.
. .
Aquellas simples palabras lucieron en nosotros el efecto de una sugestión. 01 vi dando el
carácter de la velada familiar, cada cual habló de la hora de mayor tristeza por que había
pasado su espíritu, y de la m~sica &lt;1ue mús
perdurabl~mente hab~a logrado rn;ipres10narle.
Las muJ~res exp~s1eron las mas . rar~s. teorías los mas complicados caF0S ps1colog1cos.
Luego les tocó su ~ez {dos hom?res. Toclo:hicimos alguna sencilla confidencia, e\'ocando recuerdos lejanos.
Sólo Armando N:l&lt;'"'*- hermoso muchacho
de ojos luminosos y m,anos ducales, . ;1dorad?
secretamente por Mar1a-permanec10 en silencio como abstraído en un sueño de amargura. '
.
.
Viendo que todas las miradas se fiJaban en
él, comprendió que había llegado su turno y
dijo lo siguiente:
-Paseábame con la bella Isabel Stévenson
en una tarde del último otof10, á la orilla del
mar.
La había conocido en los primeros días de
mi llegada al puerto, y simpatizamos de, tal
modo, que poco tiempo d~spués no~ tratitbamos como si fuéramos antiguos amigos.
Ella habitaba un pequefio pabellón construído sobre las rocas, y en la_ hora de las mareas las olas lleoaban á depositar sus espumas
en el muro de piedra del corredor, pintado de
un azul claro y adornado con una colección
de acuarelas marinas.
Allí pasé horas inolvidables al lado de
aquella mujer encantadora, alrededor de la
cual parecía flota.r un velo de poesía y de misterio.
Vestía siempre de negro y era delicioso el
contraste del color de su traje con el de su
rostro su cuello y sus manos, de una blancura de;lumbradora. Su cabellera, de admirables matiees, caía graciosamente sobre sus
bom bros como una cascada de oro.
Era delgada y esbelta y podría tener veintiséis años. Creo que quien la viera una_ v_ez,
no podría olvidar jamá~ ~quella figura_~mna
de grandes ojos mela~colicos, qu~ ~~nc1aban
·los espíritus con una mtensa caricia 11npalpable. De mí sé decir que su mirada me hacía
el efecto de un beso dulce y terrible, dado en
mi mismo corazón por los labios ardientes de
una mujer querida.
.
.
De su vida no sabía smo que era mglesa,
que viajaba con su madre-una señora fi:U~ y
elegante, de cabellos blancos--y que partman
en el primer trasatlántico que llegara á aquel
puerto, que les habí~ gustado por su aspecto
pintoresco, por su clima y, sobre todo, por la
serenidad de sus noches, cuya calma sólo turbaba el sonoro clamor de las olas.
Aquella tarde. una inquietud sin nombre,
un hondo desconsuelo, se habían apoderado
de mí, sintiendo bajo mi brazo el suave cal&lt;?r
del brazo de mi amiga, que muy pronto, quizá dentro tle algunas horas, dejaría de ver para siempre.
.
.
Ella miraba el horizonte, poblado hacia P.l
sur de enormes nubarrones cenicientos; miraba la movible llanura del mar y el fulgor amarillo del ocaso con una eA.l_)resión desolada; y
envueltos en una como neblina de ensueño,
ebrios de emoción y de angustia, caminábamos como sonámbulos por la ancha playa solitaria, sobre la qu~ parecía descender de los
cielos azules una tristeza profunda. Nuestros
espíritus, impregnados de la doliente poesía

EL MUNDO ILUSTRADO
que había tradu~ido en músíca poética!_ !Cuánto debió trabajar en afinarlo, tesar y estuar sus
cuerdas basta hacerlas vibrar al fin con dulce
gemido!. .. Debió reconocer entonces la posibilidad de realizarlo todo en el mundo, menos
regir el pensamiento humano por la razón abstracta· allí donde esta razón no encuentra un
homb;e sano y equilibrado en quien germinar
y abrirse en flor, muere por no someterse á
la tiranía. El poeta egoísta, de acuerdo con sus
planes podrá hacer mover polichinelas, pero
no cre~r Yerdaderos Reres llenos de vida con
procedimientos mecánicos.
De aquella escena en que Goethe quiso crear
hombres fué arrojado al fí n por un"pudel&gt;,( 1),
ejemplo que hará meditar á todo rl que trate
ele ejercer desde ani ha u na autoridad artificial.
Allí doncle un (-loethc había fraeasatlo, fraea:-aban los clemús, por ser e~to de buen tono:
los poetas siguieron aún compon_iendo pie~as,
pero ya no para repres,_entarlas, srno p~ra 1111primirla,; i;olamente. bnto1H·eH aparec10 aquel
engendro monstruoc;o, inaudito: «¡ Dramas escritos para la lectura muda!"
En su "Wílhelm ¡¡Jfister," noctlw proce&lt;li6 .
como artista puro, al qur hasta el poeta niega
RU concurso para inventar un deRenlace consolado de la acción; rn sus \\'ahlverwandtschaften,,, el poeta, lírico y elegíaco se manifies0, como vidente ele a mas, :1unquc no como vidente de criaturas animadas.
Pero lo que Cervantes hahía percibido en
sus pesonajes "Don Quijote y Sancho Panza,»
se revel6 á la mirada universal y profunda de
( loethe, bajo la forma de :F'.w.sto y i\1e~st6feles; estos personajes perc1b1tlos partí_cularmente por él, acompañaron luego al artista en
sus investigaciones, como el enigma buscado
de un inefable sueño poético, en_igma del 9ue
Gocthe, por un esfuerzo muy poco artístico,
pero sincero eü absoluto, creyó haberse hecho
duefio en un «Drama» impoRible.
Para libr:n al mundo ele la maldición que
per-:a sobre fl, ~e deben buscar ejemplos efect\vos de estudios serios donde encontrar la pos1hi lidad de la salucl. Debemvs buscar los caminos que la na,turale;:a misma, con solicitud de
tierna y cuidadosa madre, ha trazado, adelantándose á nosnt ros para nuestro povecho. Este fné el objeto de las investigaciones de Goethe, y esto es lo que hizo de PI un ejemplo tan
consolador, tan confortante para nosotros. ~
hecho de que su Fausto, viejo y caduco, se viera precisado á recurrir al diablo pa1:a _Preparar
un refugio i't la libre y hurn_ana act1 V1dad, . ~o
nos permte, en verdad, considerar esta creac1on
como el definitivo asilo de los seres puros; pero por este solo hecho el alma del culpable lué
arrebatada á ese diablo, porque un alma celestial adoraba al infatigable trabajador.
.
El poeta hubo ~e h_uscar tambié~ c~n am•
mo sereno en los rnstmtos de asocrnc10n humana aquella tendencia conser~adora de formación descubierb1 en el trabaJO de la naturaleza. Así lo V(;mos claramente en las citas Y,
consideracio~es sacadas de un «\Vanderjahse•
por Henri de Stein · no puede dejar de re
nocer que Goethe s~ pre.:&gt;cupó vivamente co
FROILÁN TURCIOS.
tal pensamiento: la posibil~dad de fundaru
sociedad nueva sobre una tierra nueva. Con s
~·ecto sentido llegó á reconocer que no se I
esperar una gran cosa de una sencilla emigra-.
ción, si no era precedida, dentro del terrufi;,
materno de la vieja patria, por un convenCl
miento fundado en la educación intelectual 1'
Xo sé dónde dijo Goethe que en toda rn vimoral; y desde el puIJto de vista precisameJ?
da á pesar de ser fecunda en acontecimientos,
te de esta educación, intentó presentarn?~ ti·
no' había experimentado más que cuatro sepos ejemplares de sugestionadora expres1on.
manas de pura felicidad. En cuanto á los años
Rica.rdo WAGNER.
de mayor desgracia, no ~es concede especial
mención· los conocemos sm embargo. Fueron
[1] •·Pudel"'1 que en alemán quiere decir" gosq,ueoillJ":;.
1
aquellos 'en que trat6 de adaptar á su uso un
rro de lanae," significa taml?iéo hyerro, fracaso. Alu e
instrumento desafinado y maltrecho. 8u poeste juego de palabra e al pumer Fausto.
deroso espíritu aspiraba á librarse de la soledad silenciosa de la composición literaria por
la obra tle arte viril y sonora. ¿Qué mejor y
más segura mirada que la suya para abarcar
la vida y conocerla? Y una vez poseído de la
verdad, aquella verdad observada, pintada y
descrita por él, ¿qué más natural que el de~eo
de hacerla oír en ese instrumento? ¡Oh Dios
mío! ¡Cómo resonarían en sus oídos, desfiguradas y desconocidas, aquelliis concepciones

de la tarde sufrían un dolor intenso, y nuestros labios guardaban un silencio desesperado, en el que toda palabra, hasta la más leve,
hubiera sido inoportuna.
.
Caminamos así durante algunos mmutos,
mudos y trémulos, fr.,nte al mar infinito. Yo
aspiraba el tenue perfume que se exhalaba de
los cabellos, del seno, tle to&lt;lo el cuerpo de
aquella dulce criatma. Aro11;a sut~l. que me
embriagaba, que me enloquecrn, sugrnén?ome
una visión inaudita de belleza y de gracia ultraterrestrrs.
-¿.No habéiR amado nunca?-le pregu?té
de improYiso, casi instintivamente, 1mpe~1do
por una extraña fuerm interior, por un ardiente dei:,eo de conocer el misterio que rodeaba su
existencia.
]Wa me miró un instante, y ví en sus pupilas una luz nueva. DeRpuéR, (·on una bella,
Ronrisa en los labios hanuoniosos, dijo sencillm11ente.
-Sí. He amado mucho, una sola vez. Es
una antioua historia de mi primera juventud.
lTna leye~da de sangre y de lágri,nas. El mu;
rió trúgicamente, lamentablemente: he aqm
todo. Y o he jurado ser fiel á ¡;u memoria .1:
llevar, durante mi Yitla, en mi alma y en nn
traje, el luto de su amor.
.
l\lientras ella hablaba, sentía yo como s1 una
mano de hierro apretara mi corazón, como si
mi espíritu se llenara de lágrimas de flwgo.
Guardamos de nuevo u11 i;ilencio que entonces me pareció solemne ............ .. ........ ..
Un grito ronco y lejano, que_ venía de al~ú,
de las inmensas soledades marmas, nos lnzo
estremecer.
-Es el trasatlúntico-dije yo mirando en
el claro horizonte del ocaso, casi Ít flor de
agua, una pequeña columna de humo.
La hermosa joven me mirú un segundo,
muy pálida.........
.
.
Y contiuuarnos nncstro paseo, 111consc1entes, taciturnos, bajo l:t anguRtia de un silencio mortuorio ........ .
Llegaba á nosotros, de las últimas casas del
puerto el lánguido sollozo ele una guitarra, á
la que 'se unía una voz de mujer que cantaba
una balada melanc6lica, una de esas banales
canciones de un sentimiento tan vivo, que
nos hace sufrir, sufrir sin causa ó gozar con
un goce doloroso ....... ..
Aquella música lejana, en la agonía del_crepúsculo, bajo el cielo sereno, ~n el que brillaban, como flores de luz, las primeras estrellas;
el monótono ru1110T de las olas; el vuelo de las
aves marinas; el cúlido soplo de las brisas
errabundas· todo mezclado, compenetrado,
confundido' con una desolación íntima y suprema llegaron á producir en mí una tristeza des~sperada, honda, infinita;. una tristeza
ante la cual eran pequeños el cielo y el mar;
una tristeza tan inconsoln;ble, J-:an profunda,
tail extrahumana, que crei moru .............. ..
Morir allí con la postrera luz de la tarde, con
las mano; sobre el corazói1, con los ojos llenos
de lágrimas, con los labios sellados por un silencio terrible, más grande que la Muerte ......

GOETHE

======== = = == == = ====.,;;E~L;;,,;;MUN~;,;,;;;;D,,;;O;.,,;;IL;;;U,;;,,;;S,;T~RAD~~O~-=""

Domingo 20 de Julio de 1902.
- - =============

clesús

c7.

'8onfreras.

Cuando del seno de una raza como la nueRtra? ardiente, pero voluble; pasional, pero H'l'sátil ; generosa, pero inconstante; lúcida, pero
perezos~, surge un hombre á la vez inspirado
y enérgico, talc•ntoso y pujante, síntesis admir~ble ~e cerebro, c~rar.6n y músculos, de intehgencrn clara, Rentunientos nobles v voluntad
indómita, los amantes de la ciencia los entuRiastas del ª!-te, los adoradores de la' patria deben descubrir sus frentes en ¡.:efial de admin1ción_ y mirarlo corno un hijo privilegiado del
destmo.
La naturaleza humana cornpleJ·a.,,. múlti'
p 1e a' pesar d e su aparente
unidad,·' sólo se
acerca á la perfección por la armonía de Rus
facultades y la proporciún de sus diversas al'tividades. En el orden mental las potencia!:fundamentales son la inteliorncia el sentirnie::to v la vol untad
"'
'
E l talento solo, po;. grande que él sea 8ill
la nobleza del sentimiento, es antes pernicioso que benéfico, y odioso que estimable; y sin
1~ energía de la Yol untatl, es infeeu ndo y est(,.
n i. Los hombreR eminentes rn cienl'ia en arte, en políti?-'1.; los que han dejado tr;s ele RÍ
huellas lummosas en la historia los verdadl'ros benefactores ele la humanid~d, han sido {t
la ,:ez l~cidos, b~enos y enérgicos,y no puede
aspirar a constrmr monumentos duraderos y
ohras inm?rtales quien,á la vez que intelige11te,. no se siente noble y grande por el senti1mento, y pujante y poderoso por la voluntad.
I:?s sentimentales sin pujanza, son estérile~
plamderas,. capaces de grmir y llorar, de anhelar y aspirar; pero son los eternos vencidos
por la adversidad y las eternas víctimas en la
lucha por la
Sal_vo tal cual chispazo tk
talento, que b~1lla un rnRtante para extinguirse luego, su vida es oscura su oloria incier•··
· son' fanales,sonluciérº
=, su o braef'uuera. ?\o
1~agas; no son l_uchadores, son convulsionanos; no son ágmlas, son mariposas.
Los hombres pujantes sin sentimentaliF:mo,
S?,n, por lo común, grandes per\'ersos; la p1es1on de la voluntad los empuja á una acción
desbordante que el ideal no orienta, que el
amor no entauza, que la generosidad no atempera. ~on huracanes, aludes cataratas rau
~os y destructores, impetuos~s y arras~ntes.
Toman por asalto á la humanidad, se desbordan sobre las sociedades como los bárbaros
sobre Roma, y dejan en la tierra que pisan
huellas de sangre, en el camino que recorren
am ontonamientos de ruinas, y en la memori~
de los hombres, repugnancia y odio.
f &lt;? así los ~ere~ completos, acabados y arm om co~; é~~os t1en~n una brújula, el ideal;
una aspirac1on, el bu:m; un itinerario y un fanal, su ciencia y su inteligencia, y un· propulsor poderoso, su voluntad. ~on á la vez ala y
palan~; . e:ilor y luz; fecundos y prolíficos,
crean, 11:1c1an, reforman, regeneran y dejan
en la ciencia, principios; en el arte model~s; en la legislación, códigos; en la s~ciedad
';rtu?es; en la industria, mejoras; en la con~
c1enc1a, derechos;
, d en la política, libertades, J"
en e1 corazon e la posteridad, gratitud y
amor.
.
E n el dominio del arte, Jesús F. Contreras
fué uno de esos hombres privilegiados curn
m en!-3,lidad descansó sobre la trípode 'i11conmov1ble del talento, del sentimiento y de la
V&lt;?luntad. Luchador infatigable, nacido en humilde cuna, supo, á fuerza de eneroía de
;onstancia, de trabajo y de estudio :1e~arse
a una po_sición envidiable,y llegó á ~cuparlugar predilecto en el corazón de cuantos lo con oe1eron, en el mundo del arte y en la sociedad.
·

vi?ª·

E sta primera e~pa ~e su epopeya, sus combates c~mtra la m1sena y la ignorancia; sus
an&amp;ustias frente al múrmol rc,helde i't las evocaciones de su ideal; sus luchas utópicas cont~a el bronce candente y destructor que en
c~erta ocasión estuvo á punto de devorarle los
p1~s; esa lenta ascensión al Tabor por un cammo de Calvario, sus días sin pan, sus no-

ESCU L TOR JESUS F CONT RERAS, ·¡· el 12 del actual.

ches sin fuego, las crueles nostalgias de nue:-tro sol y de nuestro cielo en la boardilla extranjera y helada y en el taller brumoso, todos es_os dolores, todas esas miserias son poco
conocidas; pero sus íntimos Rupieron toda su
crueldad.
Xada pudo abatirlo; saltó obi:;tácmlos sorteó escollos, libr6 combates y alcanzó Yict~rias.
El d_e sheredado llegó al bieue,;tar, el aprendi½
se l11zo maestro,_ el artista surgi6 y se impuso,
y ante él ~e abneron todos los horizontes y para él sonrieron todas las esperanzas.
. En la cúspicl~ lo acechaba, tosca y despiadada, la fatalidad, y tras sufrimientos prolongados y crueles, perdió el brazo derecho
qu~ tan vigorosamente empuiiaba y esgrimí~
el cmcel.
. El _gladiador quedó inerme, el inspirado art1sJ-:a,11npotente;y otra vez los buitres de la misena y los buhos habitantes de las noches negras aletearon sobre su frente, amenazándolo
con el olvido y la mendicidad.
El atleta, tlesconcertado un punto recobr6
,
h'
'
t o .sus
µron
.
, . encrgias, re izo su educación , se
1mprov1so 111strume11tos de trabajo, se puso {t
la obra, y el vencido de la víspera alcamó la
más estupenda de las victorias con esa obra
p~o_digiosa que _él llamó "::\Ialgré tout!,,,símbolo
viviente y palpitante de su vida de luchas •·
'?-cto~·ias,y ejemplo inmortal para todos los pu's1lánnnes y para todos los descorazonados.

El tle:-:tino no podía perdonarle aquel 'triunfo y ú pc¡co se eel,ó en él cruelmente: lo maniató con la parálisis· lo aniquiló con el dolor·
~e robó hasta la palaÍn·a y lo empujó rahios~
a la tumba creyendo que iba á hundirlo en el
olvido.
«l\Ialgré tout!" ~1:,e es el grito de los hombres
fuertes; ése el lema de las voluntades pujant~s. «lllalgré tout!" sí, á pesar de todo! Con ese
signo se Yence hasta la muPrte misma. Con
«)Ialgré tout!" Contreras ha conquistado la inmortalidad.

Na_da más á ciertos genios es permitido tener ciert.::&gt;s defectos.-Yíc'rOR Ht:Go.

*

. ::\Iuchos artistas creen demasiado en su gen;o y no bastante en el trabajo.-Juuo BRETo:x.

*

Se comienza por hacer arte se acaba por
hacer obra.-F, BRUNE'l'IERE. '

�EL MUNDO !TJUSTRADO

Domingo 20 de Julio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
su tribuna improvisada. ~na inmensa ~clamación respotide á este ardiente l~amamiento y
en un instante los árboles del Jardín qued_an
despojados de sus hojas, con las cuales los ciudadanos se hacen escarapelas.,,

-:-.. ,··......::? ;,.,:~··

.

'

La. tragedia comenzó,, á parti~ de esta pri mera explosión. Todo Pans se agita y se revue~ve como un mar proceloso, y el Trono experimenta una gran t repidación; de hecho e:staba
ya derribado. Al pueblo se unen algu~os destacamentos de los guardias franceses y se recorren las calles paseando el busto de Nécker; en el jardín de las

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JESU S CONTRERAS EN SU LE CH O DE MUERTE

14 DE JULIO
Camilo Desmoul1ns.
Camilo Desmoulíns era un desconocido que
entró á la Historia de un solo paso.
En los momentos en que, á moción de Mirabeau la Asamblea Nacional, fuerte y terrible de;de 'el solemne juramento del ce.Juego de
la Pelota.i&gt;, pidió á Luis XVI el retiro de París de los veinte regimientos extranjeros pagados por la Corona, y el Monare;a ~espondió con
la destitución de Nécker, el mmistro popular,
París era como una nube demasiado preñada
que d~bía descargarse muy pronto. El hambre
conturbaba todas las inteligencias, el odio convertía cada pecho en una fragua ardiente, la
desesperación hacía vibrar todas la~ 3:lma~. La
noticia de la salida de Nécker del mm1'lter10 de
las finanzas, cayó sob_re ese París,, ei: el cual
la vieja Francia se ag1ta_ba en sus ultimas ?Onvulsiones como una chispa sobre un barnl de
pólvora. El Palacio Real, especie de cuartel general de la Revolución, presentaba aquel día
memorable, el 12 de Julio de 1789, una fisonomía formidable.
He aquí cómo describe un historiador la entrada del jóven colegial:
«En aquel momento el día estaba en su media carrera. Entraba la canícula; un Sol ardiente &lt;lardeaba sus fuegos sobre las planchas
del gran monumento real. Rt•pentinam~n~,
un rayo hiere &lt;:l espejo colocado en el meridiano del jardín y prende fuego al pequeño cañón diversión habitual de los paseantes. Esto
fué ~omo una sefial. Un j6ven que no era para
la multitud más que un desconocido, pero á
quien la Historia llamará _c~n el nombre de Camilo Desmoulíns, se prec1 pita del café de Foy,
sube á una mesa con el vigor y la agilidad de
sus veinte años y pronuncia una arenga inflamada.
- «Ciudadanos! No hay un momento que
perder. Yo llego de Versailles, Nécker ha sido
destituído ... esta caída es el toque á rebato de
una San Bartolomé de los patriotas. Esta noche todos los batallones suizos y alemanes salarán del Campo de Marte para aniquilarnos.

( Apunt e

'fullerías una carga de dragones acomete sobre ellos derribando á algunos, y con esto la
indignación llega al colmo.
Camilo Desrnoulíns, que aún llevaba en la
ropa el polvo de las bancas del co~egio donde
acabara de disertar sobre los discursos ~e
Cicerón y las arengas de Demóstenes, solo, ~;n
mús apoyo que su entusiasmo y ~u gran J?asion
por la Libertad, lanz~ndo el pnmer g~1to de
"'uerra desafiaba las iras de la riionarqma Y de
los re);es, cosa que la misma_ A~a~blea, Nacio11al no se atreYió á hacer, m s1qmera a sostener leO'itimando el movimiento con su autorización~ Tampoco hacía falta.. El pueblo_obr~ba por sí y ante sí; con una soberana rnt mción comprendía que su salud est:a,ba en la guerra y ú ellfl. se lanzaba en un vért1go saludable.
·
Treinta mil hombres re-::--,..._
sueltos armados con fusiles en~ontra&lt;los entre la
paja de un hotel, lo más
florido de la burguesía,
de la juventud y de la c~ase obrera, la flor de la ciudad caminaban dos días
después hacia ~a :13astilla
como una ola fervida, P'.1·
ra ahogarla en su propui.
sangre y demolería entre
sus brazós
La prisión de las ocho
torres estaba preparada
para la defensa con muchos días deant1cipación:
un batallón
de suizos, la
guardia de
los inválidos, municiones, cafiones, víveres,
pólvora en cantidad suficiente fpara volar medio
París, y una muralla de
nueve pies de ,'spesor, reforzada con parrillas de
Album de Contreras.
hierro, hat:fan de este edificio la má~ formidable
ciudadela. Con todo, no resistió más que cinco hc,rflR de combate para quedar reducida á escombros.

Xo nos queda más recurso que correr á las armas y tomar «cocardes» (escarapelas) para reconocernos... Qué color elegís? El verde, que
es el color de la esperanza, ó el azul ~e los Cincinatos, color de la libertad de América y de la
democracia?
((-El verde.... ! El verde... !, grita la multitud, y entonces el jóYen, que ya no tartamudea
ni vacila al hablar, responde con voz clara y
vibrante :
"- Amigos! La señal ha ~i~o dada. Veo ~esde aquí á los espías y sateh~s de la policía
que en estos momentos me miran de frente ... ;
pero no caeré vi~o ~n sus manos. Que todos los
ciudadanos me imiten!»
«Y acto continuo agita dos pistola!", pone
una cinta yerde á su sombrero y desciende de

I

I

de Villasana.)

¿Por qué?, han preguntado los escépticos;
qué significación podía tener para el pueblo la
Bastilla, que era como la prisión de los patricios? ¿Por qué se dirigieron á éBta en vez de dirigirse á Yincetres, que era la prisión de los
pobres·?
Era un acto rle alta justicia. La Rastilla tenía algo de fatídico que la hacía un símbolo
de t"'rror ~' de crueldad inaudita; era la opresión en su forma más desesperante, en su último refinamiento de dolor llevarlo hasta lo inconcebible, más allá de toda resistencia humana. rn prisionero ei"cribía á una dama de honor de María Antonieta: «Hoy, señora, hace
cien mil horas que sufro ... !» Sin embargo, no
imaginaba que le faltaban doscientas mil más.
Entre los siete prisioneros que encontró el poeblo en los calabozos, á seis metros bajo el nivel del suelo, donde la humedad apenas permitía reRpirar, ó en lo alto rle las torres, donde
el frío del invierno ara álgido, dos estaban locos y uno de ellos, cuya barba estaba tan
crecida que le llegaba hasta la cintma, creía
vivir aún bajo el reinado de Luis XY y decía
llamarse «el mayor de la inrr.ensidad». Otro
exclamaba: «Durante los siete afi.os que permanecí encerrado por delitos que jamás llegué á
saber, en la bella estación no tenía suficiente
aire; para calentar mi cámara glacial, se me daban maderos sacados del agua; bebía, ó mejor
dicho, se me envenenaba con agua pestilente
y corrompida; mis alimentos no los habrían comido los perros más hambrientos.. . !»
La destrución de la Bastilla tenía, pues, una
significación grandiosa, humanitaria, para
aquellos bravos campeones de la Revolución.
Por esto la noticia fué recibida con gran regocijo, aun en las clases aristocráticas de pueblos
de tan diYersa índole como el inglés y el ruso.
La Francia libre nació el 14 de julio de
-1789, y con ella la libertad política del pensamiento, del hombre y del pueblo. La obra de
Voltaire se había consumado. En señal de ello
sobre el mismo lugar en que eRtaba la orgullo~
sa prisión de Estado, los republicanos levanta-

ron esa esbelta columna de bronce·en·cm·a cima el Genio de la Libertad parece comÓ que
quiere atraer bajo sus alas doradas á todos los
pueblos que sufren.

***

Pero... ¿.y Camilo Desmoulírn,?
.\h! el gran patriota, la figura más simpática rle la Revolución, después de combatir al
lado de l\lirabeau y de Robespierre, cuando
apenas comenzaba á 8entirse embriagado con
las primeras sonrüms de la gloria, fué, un día,
el 31 de mario de 1794, detenido con Dantón
y enviado con él, su último maestro, al cadalso seis días después. Alma sensible, casi femenina, amaba la vida porque comenzaba á encontrarla bella al lado de su idolatrada Lucíle y de sus hijos.
Al ser conducido en la carreta al patíbulo,
arengaba con desesperación al pueblo:
-Por qué consientes que maten á tus amigos; reconócemel Quién te llevó á la Bastilla?
Quién te condujo á la re,·olución?... Quién te
dió las «cocardes" en el jardín del Palacio
Real. .. ? Soy yo, tu amigo, Camilo Desmoulíns. ..
Funesta amistad... !
Isl\I..\EL MAGAXA.

EL CRISTO.
Conozco á los hombres, y digo que J eólÚs no
es horn bre. Los espíritus superficiales ven una
semejanza entre el Cristo y los fundadores de
imperios, los conquistadores v los dioses de las
demás religiones; pero esta semejanza no existe, porque entre el cristianismo y cualquiera
otra rel igión, media la distancia de lo infinito. ..
Todo _en Jesús me asombra: Ru espíritu me
!'lObrepuJa y su vol~;1tad me confunde; no hay
punto de comparacwn entre El y cualquiera

Domingo 20 de Julio de 1902.
otro en el mundo, pues es un ser aparte. Su
nacimiento, su vida, su muerte, la singularidad de su dogma, que supera la sima de las
profundidades y es su más admirable solución;
la singularidad de este ser misterioso, su imperio, su marcha al través de los siglos y los reinos; todo es para mí un prodigio, no sé qué
misterio insondable que me abisma en una meditación de que no puedo salir, müiterio que
está ante mis ojos, que no lo puedo negar y que
tampoco puedo explicar. En esto no Yco nada
del hombre... Finalmente, y éste es mi último
argumento: no hay Dios en el Cielo si un
hombre ha podido concebir, ejecutar con todo
éxito el gigantesco designio de arrebatar para
sí el culto supremo usurpando el nombre de
Dios Jesús es el único que se ha atrevido á
hacerlo, el único que haya dicho claramente y
afirmado sin perturbarse él mismo de sí propio: ce Yo soy Dios;» lo cual es bien diferente de
esta afirmación: ,eYo soy un Dios»... ¿Cómo,
pués, un judío cuya existencia está más averiguada que todas las de la época en que vivió
siendo sólo el hijo de un carpintero, se hizo pa~
sar desde luego como Dios mismo, como el ser
por excelencia, como el creador de todos los sere~? ¿Y se arroga toda clase de adoraciones, y
edifica su culto con sus manos, no de piedras
sino de hombres?. .. ¿Y cómo por un prodigi¿
que sobrepuja á todo prodigio, quiere el amor
de los hom_bres, es decir, lo más difícil de alcanzar en este mundo, y lo consigue al momento? De todo esto deduzco yo su divinidad. Alejandro, César y Aníbal fracasaron en esta empresa; conqu_istaron el mundo y no llegaron á
tener un amigo.
El Cristo habla, v en lo sucesivo las generaciones le perteneceñ ... Todos los que creen en
El, sien~en ese amor cuya fuerza no puede gastarse, m cuya duración puede limitar el tiempo, ese gran destructor. Yo, Napoleón soy
quien más lo admira, porque he pensado en
esto muchas veces, y es lo que me prueba absolutamente la Divinidad del Cristo.
NAPOLEÓN

BONAPARTE.

dosé cJJ(arla c1loa dlárcena.
. Nos_consagramos hoy al escritor notable y erudito historiador
Jalapeno D. José María Roa Bárcena, á quien la crítica ha juzgado ya y c?locado en el alto puesto á que se ha hecho acreedor
por sus escritos.
S~p~uagenario en l:i, actualidad, el señor Roa es uno de esos
ar:cianos altamente simpáticos, á quieues se les escucha con deleite y se les trata con veneración.
.!ecunda ha sido su labor literaria, y como dice uno de sus
biografos, en todas las obraR que el señor Roa ha dado á luz se
nota una_tendencja decidida á favorecer el desarrollo de las' letras mex1ca~as, a _serles útil cultivando diversos géneros que
pueden serv1r de eJemplo y de enseJi.anza.
. Con cleci~ida vocación ~ara_ las letras, las cultivó desde muy
Joven, pubh?3-ndo sus escntos en varios periódicos vera.cruzanos
Y en «El Umversali&gt;, «T_.a Cruz», ceEl Eco Xacional&gt;, y «La Sociedad», estos últimos de México.
, Su primer tomo de poeRías líricas fué publicado en 1858, y en
este, así como ~n sus «Leyendas» en verso, y en sus «Cuentos y
N~ve\as», desc~be con ~xactitud nuestras costumbres. nuestros
paisaJes y los diversos tipos de nuestra sociedad.
·
, El a~1o de 1860 pub!icó un c,~atecismo elemental de Geografia l!mversal», y tres anos despues su ceCatecismo de Historia. de
:\íéx1co» y sus «_L~yemlas ~Iexicanas«, en verso, que contienen
numerosa~ tra:11m01~es. cuadros y descripciones ele sucesos de
nuestra historia antigua.
Desde es~s ~ínei~i. em·iamos nue,;tro reRpetuoRo saludo al viejo
maeRtr? y_d1st1~g~u?o amdémico, cuyas ccLeyendas« han merecido el, sigmente ¡mc10 del notable literato español D. l\Iarcelin0
:\Ienendez y Pelayo:
ce .... -.... •·. Las ~e!1J:(O por las mejores. En las de asunto azteca
no hay men_o~ fac1h~ad y_ gracia narrativa, y hay, acaso, m{u;
~oesía de estilo y mas lu¡o y pompa en las descripciones· ero
tie:1~n algo de E.)x6tico é interesan menos, á lo cual cont;i6u e
qmz,t la rare~~ y áspera est1:u?tura ele los nombres indígenas ~a
falta de relac1on de las_trad1ciones y creencias de aquellos :eblos con to?o lo 9ue vmo después de la conquista. De dond~ resulta que s!endo 1g~al en unos y otros asuntos la habilidad d l
poet y qu~zá super~or ~n lo más difícil, es poesía menos hum!1:ª a ~e caracter ~n~10, a no ser_ en «La Princesa Papantzin» que
tiene cierta grand1os1dad profética.»
'

�Domingo 20 de Julio de 1902.

EL :MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Julio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

ea lluvia que por fin encharca el suelo;
besa el sol esos charcos
y hecho el llanto vapor asciende al cielo:
el vapor que a.si sube
llega aJ trono de Dios y se condensa
en pavorosa nube
que aprisiona en su seno
plegarlas, altiveces y desmayos,
extiende Dios la diestra, estalla el trueno,
la nube se abre, y de justicias lleno
desciende el Redentor envuelto en rayos!

18 DE JULIO.

finiversarío de la n¡uerfe del Eenemérifo Juárez
«La competencia 6 la libertad de
La gran obrn del ilustre Lic.
cultos depura la conducta social
Benito .Juárez, se agiganta en el
de los ministros del altar, eleva
corazón del pueblo á medida que
su
nivel intelectual y estimula su
los tiempo¡.¡ transcurren y el é\er
celo evangélico; en una palabra
moral ele la Nación Mexicana se
el régimen de la Ji bertad, en ]~
vigoriza, alimentándose con los
religión como en todo, no ofende
sabios principios que el Rdormani perjudica sino á los inhábiles
dor puso en el corazón de los buey perezosos, á los nociYos y conos ciudadanos, al cruzar como
rrompidos; y rsta es precisamenastro divino por los horizontes de
te la benéfica influencia de la Lila vida patria.
bertad en la obra de la civilizaAño por año concurre una leción humana. Y la I~leRia eR una
gión de ciudadanos al lugar en
inRtitución civilizadora, ó no tie&lt;JUe han quedado los reRtos del
ne razón de Rer.
Patricio, y conmemoran el 18 de
Julio, fecha negra en la historia
«Xo, las leyes de Reforma no
nacional. porque ese día la muerRon tiránicag, Rino redentoras ele
te ra~ró implacable sobre el amigo
la conciencia del hombre; sólo la
pr~dilecto (lt•l puehlo libre.
ignorancia fanática ó la mala fe
La manifeRtaciím efrduaela d
sectaria pueden proclamar lo condía ele antier fué solemne, grantrario.
diosa y conmorndora cual era juR«.Juárez es hijo del Partido Lito.
beral,
y ciertamente una de sus
Desde el ciudadano esc-larccido
glorias más puras y legítimas; pehasta el humilrle hijo del pueblo,
ro el Partido Liberal no le produfueron á cubrir con flores el lugar
jo para su uso exclrn;ivo, no. J uádonde reposa el il m,tre J uárez.
rez
pertenece á la Nación, y su
Desde la gr:m comitiva que f:e
obra para la Nación fué hecha.
organizó para que marchara de
Caben, pues, dentro de nuestras
laf: puertaf\ del Palacio ~acional
instituciones, con pleno derecho
al panteón de San Fernando, hasen lo religioso, todas las sectas,
ta el solemne momento en que
en lo político, todos los ideales.
el Primer Magistrado de la RepúSólo hay dos cosas intangibles en
blica fué á depo,-itar una corona
nuestra herencia: la Indepensobre la tumba del inl'igne comdencia de la Patria, como baf&lt;e
patriota, ·se sucedieron momentos
inconmovible de la vida naciode verdadera manifestación de panal, y la Reforma, como su amtriotismo.
biente vivificador, como su honComo notas salienteR, la crónira.
ca ha apuntado el notable cliscurRO que el Lic. Rosendo Pineda
«No hay, no puede haber ya
pronunció en el a.cto oficial.
un pueblo intolerante cuya indeNada menoR hubiera podido espendencia no esté destinadiL á peperarse de un orador de semejanrP.cer ó entre los horrores de la
te talla, de un verdadero «leadern
~uerra ó bajo la incontrastable indel Parlamento Xacional, que cofluencia del progreso. La Reforma,
~L LIC. PlNEDA PRONUNCIANDO SU BRH,LANTE DISCURSO.
muJga con las más sanas ideas del
puef', complementa y ampara la
liberalismo.
·
Independencia.
No resistimos á copiar algunas frases del
«Los extremistas de nuestra escuela murmulos ánimos, y ya podemos juzgar mejor de las
notable orador, que probarán la justicia con
cosas. La Iglesia bajo la Reforma vive mejor
ran recelosos por la suerte de la Reforma. ¿Por
que fué aplaudido:
para el cumplimiento de su misión cristiana
qué? ¿Porque el Gobierno de la República no
«Han pasado los tiempos, Re van Rerenando
que bajo el sistema del monopolio religioso.
se inspira en el espírit.u de la intolerar.cia y
de la persecución, característico de nuestro ·
enemigo tradicional? Pero eso sería declararnoR
vencidos, renegando ele la. virtud de nuestro
programa. ¿Con qué derecho habría entonces
vencido el Partido Liberal al Clericalismo?¿Y
con qué derecho conservaría en sus manos el
Gobierno ele la República•? Ko. El Gobierno
no puede ser intolerante, porque tiene que
amparar todas laR sectas, ni puede ser perseguidor, porque tiene que respetar todos los
derechos. La alta misión &lt;lel Gobierno consiste preciRamente en cohonestar, digamos la
palabra, en conciliar dentro de las instituciones todos los intereseR legítimos v todas las
aspiraciones sanas.. Por eso el Presidente de
la Repú~lica es conciliador, y ése será uno de
Rus glor10sos timbres en la historia. Xo; el
hombre que, joven, se lanzó á la vida pública
en las filaR de la Reforma, vertiendo su sang re por ella; el hombre que combatió con insuperable esfuerzo y con gloria insuperable
por la. Indepenrlencia, que· continúa con los
proceflirnientos de In Par., la ohra d~ .Juárez,
ese hombre, no es posible que comprometa los
destin°" de la Patria en vergonzoRas, cobardes
y estét'iles tram,accione:-.
·
«La Reforma eRtá asegurada en el sentimiento del pueblo, y sostenida en las manos del
( foliierno.
«Tengamos, pues, fe en el pon·enir )' eonfia.nz:~ en nuestra cansa ; y como el homenaje mfü.:
cltgno que podamos ofre&lt;'er á la. m emoria d1·
.Juárez, y como la. s uprema expresi6n ele todos nuestros anhelos patrióticos, sobre la tumLA UOMI'l'IV A EN L A A VENIDA JU ÁREZ ,
ba del Grande Hombre llamemos á la concor-

y

¡El choque fué terrible .... ! cuando a.l cabo
entre ruinas sangrientas y despojos
el vencedor se irguió; cuando 'IUS ojos
recorriendo los campos y la altura,
vieron en el confin del horizonte
los tintes indecisos de la aurora
después de aquella noche larga y frfa,
bendiciendo al destino. llenó su alma
de una suprema aspiración: el dfa;
de una indomable voluntad: la C'alma!
Y la paz y la luz al cabo fueron:
vió el arca derrumbarse el alto muro
que encerraba la tierra prometida;
y aquella pobre raza desvalida,
engeñdrada quizá.s por la mirada
despreciativa y seca,
que lanzó en la tortura

'·

dia y al olvido de nuestraR desgracias y rencores á todos los que con nosotros comparten
el nombre de hijos de México. Así y s61o así
consolidaremos la Paz y el imperio ·sereno y
jnsto de la Repúhlica. »

....

El aplaudido po~ta J mié Peón del Yalle pronunció una hermosa composición con trozos
tan brillantes como éste:
Aquellos fueron sfmbolos má.s que hombres:
Hostias por el destino consagradas,
carne y sangre de un pueblo,
en el altar augusto de un calvario,
Dios elevó aquel pan á. lo infinito
del asombrado mundo ante los ojos,
y el sacrificio resultó una gloria;
porque un esclavo comulgó de hinojos
y se Irguió sin cadenas una historia!
Lenta y oculta; acaso basta ignorada
por ellos mismos, germinó la idea:
toda revelación es imprevista,
surge á. la luz de pronto,
mas se elabora ttmida y despacio;
hasta que llega Abril, el campo ignora
que son las flores sus mejores galas,
y el á.guila no sabe que tiene alas
hasta que va á. engastarse en el espacio .....
El llanto que derrama el oprimido __
_

0

'l'RIBUNA EN EL A(;'l'O OFICIAL

a.l caudillo espaflol el héroe aztet'-8.;
en vez de avaro atesorar mllla1•9s,
trocó en yunques y fraguas los altares,
y erigió un templo á Dios : la bibl1-,teca.

¡Juá.rez! ¡Señor! levá.ntate y vé tu obra;
mira la obra de aquellos
Que á. tu lado lucharon y contigo
le dieron con sus leyes !l. la patria
puesto seguro y salvador abrigo;
despierta y mira: del taller, del aula,
venimos ante el ara de esa tumba
el cá.ntico á. entonar de nuestro credo;
venimos á. decirte Que has vencido;
nue el pueblo de sus labios nunca aparta
de tu enseñanza la sagrada forma,
y que soldados de la paz tenemos
un Pstandarte: nuestra Magna Carta,
y sólo un grito al combatir: ¡Reforma!

.....

LHs demás persona.&lt;i que ocuparon la tribuna tnvieron momentoR Yerdaclflramente feliceg, como que todaR ellas Ron de recoflocidas
ideaR de avnnce. y la obra del Patricio les
prestó elocuencia.
Rentimos no ofrecer en nuestraR columnas
inRtant/\.neas de &lt;'arla. uno &lt;le los oradores. L~
&lt;'Ú.mara fotográfica R6lo pudo traernos el momento en que el Lic. Pineda ocupaba. la tribuna.
Ha_v eTi el público la convicci6n de que en
este afio se ha. acentuado de brillante manera
la conmemoraci6n
la muerte de quien por
sus obras ha merec1do la altísima dignidad de

?e

RETIRADA DEL $);{, PRESIDENTE DE ¡,A REPÚBLICA

'

Benemérito de las Américas.

�Domingo 20 de Julio de 1902.

l&lt;}T,

MTTNDO TT,U8TRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL EDIFICIO DE LA SE(~H~:TAHÍA D~ JUSTICIA É INSTRUCCIÓN PÚBLICA.
Hace poco más de
un año, el Gobierno
adquiri6 en propiedad
el antiguo edificio que
se encuentra situado
en el ángulo que forman las calles primera
del Reloj y Cordoba ·
nes, y que como se sabe, es obra del inspirado arquitecto Tolsa.
Tal adquisici6n tenía
por objeto situar en
un edificio propio la
Secretaría de Justicia
é Instrucci611 Pública.
Con el prop6sito de
adaptar esta Roberbia
construcci6n al objeto
á que se la destinaba,
1
se tuvo la necesidad de
emprender obras de
gran importancia, las
cuales fueron h á b i 1mmte proyectadas y
acaban de terminarRe
hajo la act&gt;rtada dirN·ciún del f'eñor C1tpitáll
de I 11genieros D. Porfirio Díaz.
En el magnífico edilicio á que nos referimos, se ha logrado en su distrihuciúñ interior
una completa transformaei6n, tanto en la mayor belleza de su arquite&lt;'tura, como en comodidad para el público y los empleados de las
diversas oficinas que t&gt;n él van á instalarse.
Vamos á describir á gran&lt;les ra"gos la ohm
del sefior Capitán de Ingenieros Dí:iz, que de
una manera tan satisfactoria ha conseguido,en
un breve espacio de tiempo, transformar una
residencia particular en un suntuoso palacio.

nen desde la época en
que se construy6 este
edificio los balcones
del motivo central de la
fachada de la calle del
Reloj.
PLANTA BAJA.

A
1

,..,

~

1

"'!!

.
~

··- Fachadas del Edificio de la Secretaría.

LAS FACHADA!&lt;.

La fachada principal, ó sra la de la C'alle del
Reloj, conserva la disposición que se le diera
desde que fué construí do este edificio, sin otras
reformas que las indispensables para dar mayor luz y ventilaci6n á los nuevos departamentos interiores. En la parte central de esta
fachada SP le ha. construído, signiendo el estilo de su arquitectura, un Plegantc tímpano .v
un hermoso frontón. sobre el cnnl quedará
dentro de pocos &lt;lías colocado un helio grnpo
escultórico, en bronce, qne represenfa la Justicia y la Instrucción, obra del malogrado escultor .Jesús F. Contreras.
La fachada del lado Korte, ú sea la &lt;le la
calle de Cordobanes, no ha sufrido reforma alguna. ele importancia, y ta:ito en ésta' corno en
la anterior que hemos rlescrito, los antiguos v
toscos ha.rancfales d&lt;' fierro que tenían los balcones, han ;,ido suhstituídos por elegantes halaustradas ele canterfo, iguales ft las que tie-

Decorado interior de la Entrada Principal
del Nuevo Edificio.

Salón · de Recepciones del señor Ministro,

En esta parte del edificio se encuentran los
nuevo,; locales destinados al Archivo General de Notarías y Registro Público de la
Propiedad y del Comercio, así como á la
oficina pagadora de este ramo, constando estos departamentos de
varias salas y grandes
Aalones elegantemente
decorados, e o n sus
puertaR y 1am brines de
caoba roja, con artísticos tallados, teniendo
cada uno de los primeros su puerta especial
pam la calle, y los pa·sillos que dan acceso
al interior, lujosamente decorados con los
pisos de mosaico traÍ•
clo de Italia. E&gt;1tos departamentos también
están comunicados con los patios princ-ipales.
La gran puerta principal de entrada á este
palacio es de madera de caoba roja, y como
todas las demás del edificio, luce tallados de
gran mérito artístico.
El paRillo 6 cubo que co11dnee de esta puerta principal al interior, ~e halla lujosamente
decorado y ostenta en su elegante plafond varías figuras y trofeos alegóricos ele la Justicia
y la Instrucción; de éste se pasa al vestíbulo
de la gran escalera, el cual se halla también
ric1tmente decorado, siendo su pavimento de
mármol italiano negro y blanco.
La escalera que parte de este hermoso vestíbulo es verdaderamente monumental, sus
peldaüos sor, enormes bloks de mármol estatuario blanco y fué encargada á Carrara; su
barandal es sumamente artístico y elegante,
coneta de cuatro tramos y recibe lnz cenital
por una hermosa cúpula de cristales; frente á
ella se encuentra el local destinado á la Conserjería.
Consta el nuevo edificio de tres patios, y
tiene otras dos escaleras, una para Uf'O de los
empleados del l\Iinüiterio,y la otra para la azotea, lugar en donde tiene sus habitaciones
la servidumbre.
Todos estos patios están comunicados interiormente por pasillos decorados ron eleg,rncia. y pavimentados de mosaico italiano; en el
del fondo se halla instalada en uno de sn,; án.

Salón do trabajo del señor Ministro,

Sala de Juntas de la Subsecretaria de Instrucción Pública.

gulos una poderof;a homha eléctrim que ele,·a [1 los tinacos,que-se encuentran ú un/1. altura de dieci!&lt;iete metros, 1, HOO litros de agua por
hora.
EXTRERUELO.
El vestíbulo en que desemboca la gran escalera de 111ármol en este
piso, luce elegante y c-orrecto decorado, siendo también su pavimento
de mármol de Italia; por él se tiene acceso á las salas de espera del
sefior Su hsecretario de Instrucción Pública, al gran salón de recepciones, á RU Rala dP, trabajo ~' á la de su secretario particular, cu vos artísticos plafond, de PRtilo Renacimit&gt;nto, llaman desde luego hi: atención.
La. Sala de .Juntas, que ~e halla también en este departamento y
que se encuentra fit&gt;lmente reproduC'ida en uno de nuestros grabados
es quizíi uno de los salon~;; más bellos en este nuevo edificio· su ar~
tÍAtico deeorado es ele estilo Renacimiento; los lamb1ines y 'puertas
lucen ele¡mntes t~llaclos; su lujo~o tapiz es ele seda de color salmón, y
C'Ompletando la nqueza de su luJoso plafond.se w una buena pintura
alegórica, que representa la In~trucción. Ha~·, ademús, otros dos grandes salone_s, dos de ellos con vista á la calle, que se destinan á varias
ele las oficmas del ramo, r cuya decoración es muy semejante ú la de
los salones que dejamos descritos.
El gabinete de toilette y W. C. del señor Subsecretal'Ío se halla
también elegantt&gt;mente decorado.
'
Los muros de los corredores se encuentran estucados v sus pisos son
de mosaico italiano.
•

Domingo 20 de Julio de 1902.

sus grandes puertap, lle caoba roja, primorosamente talladas, cuyos
hermosos remates de la misma. madera, casi tocan la elegante cornisa
del hermoso plafond, en cuyo centro se Ye una artística pintura alegórica que representa á la Justicia y á la Instrucción.
.
El piso de esta suntuosa sala es de mosaico de maderas prec10sas y
fué mandado traerá Italia; sus lambrines son de caoba roja, con magníficos tallados.
Sigue después la biblioteca del sefíor l\Iinistro, lujosamente ornamentada,cuya rica estantería es de madera de nogal americano, obscuro, ricamente tallado, y sus grandes puertas estún formadas por cristales de una pieza. El piso de este local se encuentra igualmente tapizado de igual manera que el anterior.
La sala de trabajo del señor l\Iinistro constituye Yerdaderamente
una obra de arte; su rico tapiz de seda es de color oro viejo r ei'tÍt en
perfecta armonfa con la suntuosidad de su plafond de estilo Renacimiento, completando la belleza y lujo de n;te local ~us puertas y
lambrint&gt;s rle caoba roja, magníficamente tallada, así como una ele~ante chimenea de mármol bla11co estatuario, expresamente traída de
Carrara y que pref:enta esculpidos artísticos adornos en relieve.
Sigue clt&gt;spués el departamento del señor ~ubsecretario de .Justicia,
l:omput&gt;sto ele t.es amplias .r elegantes :::alas, la JIÍPza clel secretario
particular del ;,efü,r ~Iinistro, y otros grandes salones destinados á
varias oficinas de esta Secretaría. de Estado.
El gabinete de toilette r \V. C. de los se1iores Ministro y Subsecretario, lucen también elegante decorado.
Los corredores de este piso tienen sus mmos estucadoR, se hallan
cubiertos por elegantes marquesinas de criHtales, y sus pisos son de
rno~aico italiano.

*
El edificio á que noR hemos referido fué ocupado durante mucho
tiempo por la Lotería ~acional y por el ColPgio de Escribanos.

PLAX'fA SUPERIOR.

Desemboca la elegante eRcalera principal en un Yestíhulo decorado
con lujo y gusto artístico, el cual conduee primernmente á la;; salm:;
de espera del señor Mini~tro y ~el seiior SuhRecretario dr .J m1ticia; en
esto~ local;R _desde luego se advierte la belleza dr ~u;; tapices, el gran
mérito artist1co ~le sus plafouds y la rí,Jueza de suR pisos de mosaico
de maderas preciosas, los cuales fueron pedirlos á Itali1t.
Contigua á las salas de eRpe~a de que antN, nos ocupamo~, se encuentra la ~ran sala de recepciones del Rt&gt;ñor St&gt;cretario de .Justicia é
Iustruc-ciún l'ública, que o~tenta Ycrdaclera nrngnificencia en su decor:ido de estilo RenacirniPnto; del hermoso tapiz de st&gt;da &lt;le coloreR p:í.hdos que cubre sus muros, destácanRe, ~omo principal ornamentación,

Vestíbulo y escalera monumental.

Es la construc_ci6n más hermosa que se halla en toda la carrera ele
callt&gt;s que se extiende de~de la esquina N'orte del Palacio Nacional
hasta los límitf's del cacerío ú orillas de los terrenos colonizaclos de
l'erah·íllo.
La inaugmaci(m del suntuoso edificio está ya próxima.

Pinturas alegóricas en los Salones de Recepción y trabajo del Sr. Ministro.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Julio de 1902.

EL MUNDO ILUS'l'RADO

,,Ca Fiesfa de la &lt;!oloqia Francesa.

desaparecía bajo los millares de ramilletes que tramaban una
red y los focos incandescentes que asomaban de los lirios y
crisántemos que les servían de pantallas, trazando así un cuadro, en lo alto, para hacer resaltar los artísticos detalles y la
finura de la confección en su conjunto.
Los arcos del segundo piso ofrecían el mismo brillafite decorado, agregándose á éste haces de banderas, panoplias de
luces y palmeras, que en los ángulos de la brillante estancia mecían sus verdes penachos.
Tal adorno, senéillo, elegante v poético, atrajo tndas la1-;
miradas.
·
Antes de ganar la doble c;;C'alera. flanqueada de arbustos en
maceteros "artnonvean,'' Re eneontrahael saloncillo de honor, donde fué recibida )fada111e Blondel, la esposa del distinguido diplomático que rrprei-:enta á F'rancia en nuestra RepúhliC'a.
Cortinajes de seda amarillo paja, con flecos y franjas de oro,
haja ban en densos pliegues; mueble,; lujosos tapizados de riea tela rameada; p:antas exóticas en valiosos tiestos de mayólica, Robre columnillas de nogal tallado primorosamente, se
erguían en los á11gulos, )' por último, en el fondo, un espejo
biselado parecía solazarse en reproducir las escenas de la
fiesta.
En la planta alta, los corredores, las Ralas laterales el de
"toilette" de damas; el "fumoir" y demíu, departamentos estaban tan brillantemente iluminados eomo el patio descrito,
distinguién&lt;lose el salón de recepciones, en
donde atraían las miradas un busto en bronce, símbolo de la Francia artística y batallaclora, y nn retrato del Presidente Loubet.

14 DE JULIO.
El entusiasmo que reviste la fiesta
francesa en México, subió de grado este año. Todos los franceses residentes
en esta capital, se dieron cita durante
los días 13 y 14 del me que cun~a, hajo la arboleda frondosas del Tívoli del
Elíseo, y durante la
noche del 14 al 1.'5, en
1 os elegantes salonei$
del Círculo de la calle
dela Palma.
La principal avenida
de la ciudad , donde
abundan los establecimientos ele comercio
francés,se engalanó con
los vistosos colore,; de
la. gran República amiga.
Principiaron las fiestaH con una visita que
vario, miemhi-os prominentes de la Colonia
hicieron al señor Camilo Blondel, Ministro
de Francia en México.
Luego las puertas del
Tívoli se abrieron para
que los alegres -celebrantes de la gloriosa
fecha pudieran reunirse á presenciar las diversiones qne tenían
preparadas y que consistieron en carrera,; á
pie y en burro, en una «G)·mnaka»
curiosísima y presentada por primera
vez en México; juego de "La ponle au
pot)I, una gran kermesse con su respectiva batalla de confetti,y por último, el
baile familiar, organizado en los salones del Tívoli desde las primeras horas de la
noche.
La primera carrera fuf á pie. El punto de
partida estuvo á espaldas de la tribuna principal, y la pista recorrida formaba un semicírculo cuya terminación estaba en uno de los
extremos de la gran tribuna. En esta carrera
fué vencedor el jovencito Alberto Bourlón. A
continuación se efectuó la carrera en sacos,
que, como ,;iempre. provocó hilaridad gene-

/

El Ministro Blondel en la tribuna.

ral. En esta venció Eduardo Laborde, y obtuvo el segundo puesto el niño Echart.
La carrera en burro fué más divertida que
las anteriores. Cnando los jinetes iban en mitad de la pista, el joven Pedro Collantes cay6
de su cahalgadura, pero no sufri6 sino el susto. Los vencedores fueron Alberto Bourl6n,
primer,premio,y Luis Masser,segundo premio.

\

LA '•QIMN AKA, ''

La carrera de la «grenonille)I se efectuó entre aplausos, y en ella fueron
Yencedores los niños Osear :Manier y Rafael Ortiz.
Después se efectu6 la «C-:yronaka»,
(¡ sea una carrera de di versos animales,
conducidos todos por
señorita.~. Las guapas
conductoras de estos
aninmles, fueron la sciiora Blanca ( lómez, señorita J~nriqueta Aumprate, ,;eñorita Elena
)forales, &gt;'eflora F. Pellntier y señoritas Marga.rita ·Dulmlt, Elena
Paz)' Ernilia Gros, que
conducían, respectiYamente, un pato, una
gallina, un guajolote,
un cuyo, una tortuga,
una paloma y un conejo.
Este espectáculo, nne''º en México, llamó la
atenci6n de los concurrentes, que prorrumpiernn en aplausos para las hermosas señorik'ts que :;e disputaron
el premio.
Todos lo;; animales
estaban atados por el
cuello con nn delgado
cordoncillo ele seda, cuya extremidad libre estaba rn poder
ele las dama;;. Dada la señal de partida,
los animales fueron puestos en marcha.
La carrera result6 muy original y
graciosa. Salió vencedor el pato, ocupando el segundo puesto la gallina. Lit
_paloma qued6 u1uerta á mitad de la pista.
Terminaron las carreras con otras en hurro,
montados por los jóvenes de manera de dar
su espalda á la cabeza del animal. En e:ataincómoda posici6n partieron los "jockeys», ele
los cuales fueron vencedores los niños Cástulo
Vaca y Luis Mosser.
La kermesse que se efectuó el luñes, sobrepasó en animación á la que f1e hizo el día anterior.
Además de las familias francesas, vimos allí
á, muchas alemanas, españolas y norteamericanas, aparte de numerosísimas mexicanas.
Los «puestos", iguales en número y en adorno á los del día anterior, se vieron concurridos á tal grado, que las señoritas, dependientes y meseros, no podían cumplir con todos
los pedidos.
Las bandas de ar;illería, Estado Mayor y
14? batallón, se diittribuyeron en el interior
del Tí voli.
Una ligera lluvia comenzó á caer minutos
después de las cinco de la tarde, y esto bastó
para que la mayoría del público invadiera el
salón principal &lt;lel TÍYoli, donde !'le improvis6 un baile que terminó cuando la lluvia hubo pasado.
Puede asegurarse que muy pocas veces se
ha hecho derroche tal de coi ,fetti y i::erpentinas. Los papelillos multicolores tapizaron por
completo el piso de 1as calles y prados de los
jar&lt;linef1, al grado que en una comliderablc extensión del parque no se Yeía. un palmo de
terreno que no estuviese policroma&lt;lo. Las
serpentinas, colgando de los árbole.;; y detenidas en los toC'aclos de las señoras, completa~
ban el encank'l.dor aHpecto de aquel lugar.
La lucha continu6 hasta el obsc:urecer, hora en qne se iluminaron los saloneR, "puestos»
y_jardines con multitud de farolillos vene-,
cianns.
~lu&lt;'has familias ,;e. retira.ron y nna van
parte penetró al salón del baile, mientras
el 1·esto continuaba aún eu los cenadores y jardines del Tívoli.

Domingo 20 de Julio de 1902.

El 'flirt" del cofetti.

El salón de baile ostent:1 ba un ;;encillo adorno. BamlPras meximnas y francesas, colocadas entre guías de he-

no, formaban el decorado de aquel sitio rlonde ,se puso
una abundante ~illería.
·
Cuando terminó la fiesta de la maflann. el señor M1•
nistro de FranC'ia, a.compafiado del presidente~del Comité y al¡runoR miembros rlel mismo Re trasladaron al
hospital francéH cnn objeto rle hacer la Yisita anual qtw
se acostumbra á Ion asilados.
·
El señor Blon&lt;lel mandó lleYar de su casa un exqmsito lunch que se había preparado y lo distribuvó á lo~
enfermos. ~. .o~ mi_embro~ _del Co~ité y algunos otro:-franceses d1r-t111gmdofl, h1c1eron:obsequios á lm; pacirntes.
1

Las fiesta;; tuYieron como digno hroche el baile en el
Casino de la calle de la Palma.
El adorn? era una filigrana ele-arte y coquetería, y la
concurrencia tan numerosa como..distinguida.
Pasado el vestíbulo, el patio, punto culminante de la
fiesta, se ofrecía en toda sa belleza, envuelto en la claridad que derramaban los focos eléctricos suspeudidos
aquí y allá bajo los ar'
cos 6 entre las flores.
El «plafond» estaba cu,bierto por una gigantesca
adormidera que encarrujaba sus pétalos y de allí
brotaba como un raudal
de florefl que venía á terminar en la araña central,
convertida en guirnalda
exuberante.
Seguían las lineas de
los arcos, guías de flores
que iban enlazándose
pomposamente en loe basamentos de las columnas, y la parte media de
ésta contenía foquillos
que brillaban con los colores de las !bandera,; de
-;_
Francia y )léxico.
El cornisamiento casi

Guardia del Liceo Francés.

..

.: .-.·:

.•.

·.

Uno que cae entre dos fuegos.

...

Grotesca carrera en burros

-

Poco antes de las die1. se anunció la llegada
del Sr. General Díaz, que se presentó acompañado de su hijo el Sr. Capitán Díaz, y el Sr.
Capit{m Escandón.
.
La comisión del Comité recibió al sefior
Presidente en la puerta de la calle, y á la ent rada del salón el señor Ministro francés.
El baile comenzó con unos lanceros, y ya
en esos momentos había en el salón más de
doscientas parejas.

*
Se encontraban entre la flelecta concurrencia, los señores Ministros de Inglaterra, su
PHposa; el señor Ministro de Bélgfoa; el señor
Encargaflo de Negocios de Chile, el de España; los Secretarios del Japón y de Austria el
Cónsul General de los Estados Unidos el Gobernador del Distrito y su esposa.
'
A las doce de la noche, el i-eñor Presidente
fué invitado por el señor Ministro francés para tomar el lunch. El primer Magistrado dió
~l abrazo á la Sra. Blondel, y el sefíor Minist ro francés á. la del Sr. Greville.
A la hora del Champague el sefior ~Iinistro francés se
levantó de su asiento, y en correcto espafiol, clió las gracias al Sr. General Díaz por haber asistido á la fiesta
dando así una prueba mús de las simpatías á los francei::e~
y á su patria. Que esas pruebas de amistad no sólo se demostraban en esta ocasión, sino en la no muy lejana al dar
muestras del sentimiento por la catástrofe de la :Martinica.
PropuRo un hrinclis por el Sr. General Díaz y por el Presidente ele Francia.
El sefior Presidrnlc contcRt6 hacienclo nok'l.r la oran
estimación que el pueblo mexicano tiene por Francia~ l:1
nación que primero proclamó los drrechos del hombrr .

�Domingo 20 de Julio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Baile de los Viejecitos
XO\.EL\. CORTA.
(Traducción especial de "El Mundo Ilustrado.")
(Concluye)

TII
Yivaracho,;, tembloroso~, emocionados por
la escapada, los dos viejecitos habían bnjado
la escalera de la servidumbre. Mamá Peroux
se cubría la cara hasta debajo de los ojos con
la manteleta; papá Peroux llevaba el pañuelo
sobre las mejillas corno si le dolieran los dien•
tes; de este modo pasaron de prisa por frente
á la puerta del conserje sin ser mirados. La
puerta cochera estaba abierta de par en par y
por ella ganaron la calle sin hacer ruido.
-¿Tienes frío, madrecita·?
Sí, un poco, pero no mucho. Esto me impedirá caminar ele prisa. Dame Yeinte sueldos. Tu vas á la tienda y compras una botella de vino de á dieciséis, no de dieciocho
porque es muy caro, ¿eh?; dieciséis .¿lo oyes!?
- ¿Y si me conoce el dependiente?
-No tengas cuidado. ~unca ponemos los
pies en su casa. ¿Cómo quieres que se figure
que nosotros mismos venimos á buscar nuestras provisiones? Además, si nos reconoce será mucho rn{ts divertido. Anda. l\fientra~ yo
voy á comprar ocho sueldos de castañas. Total: veinticuatro sueldos; lo que sobra lo erastaremos en luz y fuego. ¿Hará calor allá trriba? Te volveré á encontrar aquí mismo ¿eh?
Diez minutos después los viejecitos ~e habían vuelto á reunir.
-Compré dos velas, dijo mamá Peroux.
Pagué h. leña y las castañas y no me c1ueda
un solo sueldo. Toma, ayúdame, esto estú
muy pesado y tengo los dedos helados.
•
- Yo, dijo papá Peroux, compré cuatro
brioches de á sueldo y un limón de á dos.
Tampoco me queda dinero.
Esto no ha sido prudente. Debimos guardar algo para lo imprevisto.
Se miraron sonriendo.
-Lo mismo que en otro tiempo.
-Lo mismo.
Iban caminando lado á lado, ayudándose á
llevar sus fardos. Delante de su casa se detuvieron y miraron hacia el primer piso. El brillo de la luz eléctrica se tamizaba en las cortinas de tul, resbalaba por entre las varillas de
las persianas arrojando hasta la banqueta un
reflejo de iluminación.
·-;--Eso está ~uy .«chic»; dijo el viejecito.
¡Mua! Esto esta meJor por fuera que por dentro ..... .
-¡Eh! ..... . á un lado, ¡imbéciles!-gritó un
c?chero agregando una sarta de juramentos.
1: rozando con las ruedas á los viejecitos penetró el vehículo por la puerta cochera. '
-¿Viste?, dijo la viejecita. Va adentro una
dama vestida de tul color de rosa. Ten cuidado, acércate; mira otro coche que va {i entrar,
y otro y otro. El agente del orden los pone
e!1 fila.. Ah!, en ese landó van dos chmas Yest1das &lt;le .blanco y acompañadas de un viejo
que lleva, el sobretodo entreabierto, dejando
ver toda una ,;arta de condecoracionrs.
-Y. todo es~ mundo su be á nuestra casal
¡Brom1stas! R1 nos reconocieran ..... .
Pchs! Con é,;tos corremos menos peligro
que ~on el tendero.-' _['ara reconocernos sería
prrc1¡.;o que eRta gen_t. .os conociera.
-Pero nuestra híjfí nu1:;stro yerno ..... .
Estiln ya arribn ltaci.endo los honores. To~o está nn~.v hien si!1 no,mtros. ¿,Cómo dndarian que tu co1; el v1110 y el leño bajo el brazo
y yo .ron ~a lmJÍa y las ca,;tafias en el faldón
de m1 levita, estemos aquí haciendo de pazguatos?
Y tener que pagar todo esto! ~e necesita
ser corno nosotros de bonachones.
¡Qué tontera! Siento un disgusto que no me
&lt;leJa reír.
-Oh! cállate, papacito, me vas á hacer reventar de risa. Me di:rie1-to como nna bendita.
-Y yo como un pilluelo.

Mientras tanto, eran más numerosos los coches que llegaban; vinieron más agentes del
~rden y la multitud se apretaba, se hacía dano por.ver. Entonces el papacito propuso:
-Mua, ya me empiezo á cansar· todo este
barullo me atui:de. Sin contar con'que el disg?sto me ha abierto el apetito. Si quieres, subuemos ya.
-Eso~ iba á decir. Hace un poco de frío;
el sexto piso está alto y yo no tengo mis piernas de hace veinte años. Y todavía no estamos en nuestra cafla.
-~ira, elijo el viejecito, precisamente el
conserJe vuelve las espaldas; éste es el momento. Toma .el pan y sígueme. Colémonos trai::
ele ~se «tro1t-quarts» que va (i entrar. X o nos
veran.
S~ hicieron lo más chiquititos posible y Re
deslizaron tras del coche; pasaron entre el inuro Y los caballos v ganaron rectamente la escalera de la servidumbre, sin ser vistos.
-qi Ya ~stá hecho, rlijoel anciano; ni viRtos 111 con?c1dos. Para atrapará papá Peronx
es ne';~sano ser más listo que mi conserjr.
. -:----8.m embargo, he tenido miedo, replicó la
v1eJeclta. :\1 pasar por el pmtal, me palpitaba el corazon con fuerza; pero e,;tos Rustitos
agradan ...... me gui;tan mucho.
. 'Treparon los .eRcalones al principio &lt;"011 n1p1dez, no por 1meclo ele encontrará los criados,
porque bien sahían que éstos estaban en el
vestíbulo y en el cuarto del portero viendo rl
desfile de fracs, de trajes y ele coches, sino porque ?e la calle y del patio subía. un ruido atroz ·
ele pia~ar de caballos, de rodar de carruajes y
de ~lmr y cerrar portezuelas, que les causaba
un mstintivo terror,
En el término de la escalera, frente á la puerta ele la cocina, se detuvieron para tomar aliento Y escuchar algo. Se oía el mismo resoplar
de las hornillas, los mismos golpes de las caserolas, .de los vasos y de las vajilla.e;. Luego
q~e. abrieron la puerta de la repostería, advirtieron que del fondo del departamento lle-

Domingo 20 de Julio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

gaba, como por oleadas, un rumor de multitud
que va y viene, y de voces que se cruzan por
entre las intermitencias de la orquesta.
-¡Qué movimiento, madrecita, y qué desorden debe haber allá.
-¡ No, ni hables papacito! Deben estar oprimidos como sardinas en lata.
- ¡Qué calor debe hacer en semejante estufa!
-Cuando pienso aue allí podía estar yo, me
da calofrío.
·
-Yo siento mareo ..... .
Volvieron á emprender la subida de la escalera, con un miedo atroz de que se abriera
la puerta. ~e la C?cina,y fueran atrapados al
paso, arroJados Vlvos a la hornaza. A medida
que subían, el piafar ele los caballos y los golpes ele las portezuelas se iban haciendo más
y más sordos. Arriba en el corredor desierto
y silencioso, el rumor'llegaba como el' ruido de
la ola de un lejano mar.
-Por aquí, mamá; dame una vela, dijo Peroux, y toma la botella mientras busco mis
cerillo:-.
~~cendió la Yela, sacó la llaYe de la boli::a,
abn?,l~ puerta y, tnn luego como entraPon,
volv10 a echar el cerrojo.
DespuéR, en l'&lt;Upremq dúo lanzaron un profundo sm;piro de libertad, ~orno si acabasen
de escapar de algún peligro.

IY
La buhardilla pequeña, aseada y provii::ta
tlr chimenea, tenía, en vez de trngaluz inclinado una ventana en el fondo.
1\Iientra,;· r¡ue papá Peroux coloraba el trozo
ele, leña entre los ~i::nillos y soplabn con todas
sus fuerzaR para avivar el fuego mamá Peroux
recor~-ía la habitación, recono~ienclo su lecho
nupcial, las dos flillas de caoba, el sillón de
reps verde, el aparador y la mesita plegadiza.
Al encontrar en semejante boardilla todo su
pobre y querido menaje, sentía en su coraz6n
un agradable sobresalto.

•

-Ah! qué bien has hecho, qué aiiorable
eres· por haber conservado todo este mobiliario viejo. Causa placer recordar su juventud!
-Sí, sí, ciertamente, mamacita-dijo el sefi.or Peroux abriendo el armario;-pero no es
éste el momento de charlar ni de enternecerse; ahora es necesario que reúnas tus recuerdos de cocinera. Mira nuestra caserolita de
entonces y nuestra primera sartén. Aquí está
lo mismo, el lim6n cortado en trocitos y la
botella descorchada. Asa las castañas y calienta el vino; yo pondré el mantel y los cubiertos.
Y con toda seriedad, ella con la manteleta
sobre la cabeza, á guisa de cofia, él con la servilleta bajo el brazo, se dispusieron á comer.
-¿ Ya acabaste, mamacita?
-Ya, papá.
- -Entonces vamos á la mesa.
- La mesa está monísima, Peroux, pero
monísima.
- Y con nada, ya lo ves. Por toda cristalería tenemos dos vasos; en cuanto á cubiertos,
encontré nada más una cuchara: nos la prestaremos uno al otro. Confiesa que no estoy
todavía tan empolvado, y que si fuera necesario volverme á ganar la vida de esta manera, me la ganaría.
-Yo también. Nadie hace mejor las cosas
que nosotros. Prueba este vino caliente tan
oloroso á lim6n y ¡chúpate los labios! A las
castañas les falta un poco de fuego.
-Están buenas.
-No, yo me conozco bien; tengo muy buen
ojo. Peroux, hemos sido unos artistas en nuestro género.
-¡Caramba! ¡A tu salud! ¡Felicidades!
-¡A la tuya, Esteban!
Y rompieron á reir; después la viejecita, gozosa, dijo:
-Es encantador esto de sentirse uno en su
casa, solos, como en este momento. En esta
boardillita con techo tan bajo, con mobiliario tan pasado de moda, se siente tibieza y
dulzura, ¿verdad?
-Y qué tranquilos! Esto conforta. Hay
más recuerdos en esta sencilla camarita, que
en todos nuestros grandes y suntuosos departamentos.
-¿Quieres que nos vengamos á vivir aquí?
- Sí, sí quiero. Pero no será fácil con la
presencia de los criados y la vigilancia de nuestra hija.
-Daremos otro baile. Tus castañas están
exquisitas, madre, me estoy deleitando. Dame ahora de beber.
-No te causes males.
-No hay cuidado: imagina todas las drogas que estaría tomando allá abajo; imagina
la cara que harían los mozos si les fuera á pedir un vaso de vino caliente!
-Y qué miradas de desprecio de mi cocinera, si mañana le mandara asar castañas!
-Y decir que hay ge11tes que se imaginan
que con ser rico se puede comer todo lo que
se quiere ..... .
- Y vivir como se desea. ¿Por qué te ríes,
papacito?
-Porque pienso que si tu hija y tu yerno
nos buscan, no nos encontrarán.
-Xo creo que nos busquen ... tienen otras
muchas cosas que hacer. No les hacemos mucha falta .
--'-Ninguna. Pero tú has dicho eso con cierta tristeza. ¿Acaso te arrepientes de haber subido?
-Oh Dios mío! Lo que me entristece es ...
la idea de bajar.
-Nadie nos corre.
-Felizmente. Pero, luego ó después, dentro de algunas horas, toda esa gente se habrá
marchado y será necesario que abandonemos
todos estos vejestorios que nos han hecho jóvenes, para volver á donde están los que nos
hacen viejos.
-Ah, sí! Eso entristece, suspir6 el viejecito. Y eso sin contar con que en el departamento grande nos vamos á sofocar todo el resto de la noche. Debe apestar la cocina el
musgo, las flores marchitas y la comidafrí~· y
cuánto polvo, cuánto desorden debe haber.'
-¡Qué suplicio dormir allá!
-¡ Uf! pero ...... dijo el papacito con la ca-

ra picarezca y el ojo en guiño, si para completar nuestra aventura no bajamos, y nos
acostamos aquí. .....
- Oh, amigo mio, si eso no es posible,¿para qué me alborotas?
-Es muy posible. Hay un par de sábanas
y una almohada; colchón y edredones. Todo
lo que nos falta es recordar c6mo se hace una
cama.
--Si no es más que eso, me encargaré de
hacerla.
-Ah! mamacita, me parece tenemos veinte años, que acabamos de casarnos y que estamos en una camarita de posada campestre,
en una noche de primavera..... .
-Bueno, bueno; creo que estás un poco
inspirado y vas á decir tonterías.
-¡Quién sabe! Abraza á tu viejito, abráza•
lo muy fuerte, con toda franqueza, como lo
amas. como no te atreves á hacerlo allá abajo
cuando tu yerno y tu bija y los criados están
espiándonos para burlarse de nosotros. ¿Quién
nos puede decir aquí que somos ridículos?
Nadie nos ve. Si nuestras caras han envejecido, nuestros corazones no!
Y la viejecita le dió un beso, murmurando
con voz dulcemente emocionada:
-Tienes raz6n, papá: el amor es como las
flores: siempre hermoso ......... hasta ruando
está marchito.
V
Al día siguiente, como á las cinco de la tarde, en el saloncito del gran departamento recién puesto en orden, los viejecitos estaban
sentados en el borde de sus sillones flamantes y nuevos, con los pies de punta, como si
no se atreviesen á posarlos sobre el mullido
peluche de la alfombra. Su hija entró.
-Bueno, dijo la elegante joven, después
de haberse desceñido el abrigo. Bueno, vuestro
baile ha tenido un éxito enorme.
-¡Oh, sí! dijo la viejecita, sonriendo con
cariño al viejecito, nuestro baile ha sido bueno, estoy enteramente de acuerdo.
-¡Mucho muy bueno! agregó papá Peroux,
con un malicioso guiño de ojos. Por nuestra
parte, anoche nos divertimos bonitamente.
-¡Sí, sí! muy bonito, confirm6 la mamá.
-Ah! Conque le tomáis gusto?, dijo la joven pasean&lt;lo la vista de uno á otro de sus padres, con sorpresa de advertirles regocijo en
el semblante. El caso es que todo ha salido
bien.
--Sí, muy bien.
-No hubiera podido ser mejo1·.
Después de un corto silen()io, el viejito volvió á hablar, dirigiéndose á su hija:
-:~fo somos nada disgustados; tu mamá y
yo nos contentamos con poco. Pero de ti que
te conoces mejor que nosotros, quiero saber si
realmente nada creeR que haya faltado en
nuestra fiesta.
-Narla, dijo la jo,,en con corrección; todo

--

ha marchado perfectamente. A mi llegada hice rectificar, en el sal6n de fumar, algunos detalles; pero insignificantes. Ya me esperaba
no haber visto á ustedes poco después de entrar á los salones, porque comprendí que, ocupados en tanto preparativo, no habríais tenido tiempo de acabar pronto vuestra toilette.
Iba á buscará mamacita á su recámara, cuando llegaron los primeros invitados.
Os vi muy poco en suma, pero lo bastante
para juzgar por mí misma que el sastre de mi
marido había transformado á mi padre y que
mi modista había hecho rejuvenecer á mamacita lo menos treinta años.
Se interrumpi6,algo disgustada por los guiños de ojos que se le dirigían.
-¿Pero qué tienen ustedes? ¿qué cosa ridícula he dicho para que tengáis gana de reír?
¿Os burláis de mí porque os alabo?
-Vamos, no te disgustes por tan poco, dijo mamá Peroux con ánimo conciliador. Estamos muy agradecidos, por el 0ontrario, de
las alabanzas que nos diriges. Pero nos reímos ...... porque no creemos merecerlas.
--¡Acabaremos! exclam6 la joven. Yo no
bago más que repetir lo que todo el mundo
decía en derredor mío: «Ah! ¡qué bien lleva
vuestro padre el traje, qué aire tan serio y tan
inteligmte! Y vuestra madre es encantadora
aún con esa deliciosa toilette de raso verde
tierno!»
-¡Qué divertida! decía riendo mam{t Peroux.
-¡Qué buena, qué buena! gritaba papá Peroux, golpeándose las rodillas.
-Qué pasa·? exclam6 la joven impaciente.
¡C6mo estáis de budistas!
-No tanto como tú, contestaron á una voz.
Y el viejecito agreg6:
-¿Conque encontraste que el traje me iba
muy bien?
-Sí, perfectamente bien.
-Y el vestido tierno de tu madre ... . . .
-Le quedaba á mara villa!
-Esto es demasiado; ¿,verdad, mamá'?
-Es el colmo, papacito ..
Y les costó tanto trabajo mostrar seriedad,
que la hija se incomodó.
-¡Por fin me disgustáis! 8i es por burlaros
de mí por lo que hacéis que os cuente lo que
mirasteis tan bien como yo ... . . .
-Nosotros no hemos visto nada, confesó
imperturbable papá Peroux.
-Me vais á hacer creer que no sabéis nada
ele lo que pasó en vuestro baile?
-Lo ignoramos todo, absolutamente todo.
-¿Cómo es esto? ¿Por qué?
-¿Por qué? ......... Porque no estuvimos en
él.
Y_ ante la cara de sorpresa ele su hija, no
pudiendo contenerse, papacito y mamacita se
ec~1aron á la boca los pañuelos y rompieron á
ren locamente.

-. .

�__________

,_
UN BUEN APETITO
UNA BUENA DIGESTIÓN
UN HÍGADO SANO
UN CEREBRO PODEROSO
V NERVIOS FUERTES

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•
•
••

La salud del cuerpo, en general, está ligada directamente con el
estómago, ó mejor dicho con el aparato digestivo, donde se prepara
el gran trabajo de la nutrición que ha de fortalecer, desarrollar y
sostener hasta los órganos más peque!lo&lt;J del cuerpo humano.
Este trabajo es universal. Lo mismo que el hombre los animales
y las plantas se nutren para vivir, y los que no lo hacen por falta d e
d
medio ó trastornos independientes de su voluntad ú orig,ina os por
ellos mismos, enferman, deperecen y mueren al :fin inrremisiblemeate.
El estómago debe cuidarse siempre, en cua!quiera época, evitando todo exceso que pueda da!larle cuando está sano atendiéndolo oportunamente cuando está enfermo.

No dejamos, pues, de recordará las víctimas de su estómago,
recurran á las

Píldoras del Dr. Huchard,
DE PARÍS,

Antisépticas Y Sifil1ticas.

•

Las propi edndes de estas píldoras e&amp;tudiadas y experimentadas
por multitud de médicos entre ellos distinguidos prefesores de la E11-

t

•
;

i!

LAS PÍLDORAS DEL DOCTOR HUCHARD, DE PARÍS.

•

t

.

---------------------------------

! Cuidar el estómago es el secreto de la buena salud.
i

i
•

Y NUESTRA SALUD

cuela Nacional de Medicina de México y de la Facultad de Paríf!, son
tales, que su efecto se siente inmediatamente en el enfermo que
las toma.

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Doradas para la• ca•0 • con Blarre6s, Plateada•
para lo• casos que están caracterizados
por constlpaoi6n 6 extreiflmlento•

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•
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---------Las Píldoras del Doctor Huchard se aplicarán siempre con éxito
en todas las afecciones intestinales, y sobre todo en

!
!•

Gastralgía, Dispepsia, Entero-colitis, Catarro húmedo y
seco del intestino, Dilatación estomacal,
Parecía del estómago, Infecci0nes intestinales,
t
Falta de apetito, Agrios, Malas digestionee-, Ulcera del ;
estómago, Disenteria, etc., etc.

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Medicina y Doctores Gutierrez, Ban&lt;le"a, Gavmo, Ramirez, de Are- •••
llano Garay, Parra, Ocampo y otrJsmuchos que han recetado enhos• •
pltales y á sus enfermos pacttculsres, según lo acredi1!an los certl:fi- •
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MÉXICO, JULIO 27 DE 1902.

ELIXIH ESTOMACAL
DE SAIZ DE CARLOS
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QeuerTado por el método d e M . Pasteur. Pre11cribese en la• molestia• ele
~ g • , la clorosis. la anemia 7 laa convalecencia•; este vine
~ n d a a las personas de edad, ~ las mujere■, jóvenea 7 • loa Jlllio.,

del

[L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 11.--NÚM. 4.

Y todas las enfermedades del Ea•
tómago é Intestinos por cr6tdca1
y rebeldes que sean, las cura radicalmente el famoso

Vlao fortlticante, c1ig est.,vo. tónico, reconstituyente, de ■aborexcel••te

Zarzaparrilla

"ECONOMICO"

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BUENOS DÍAS

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 9

MÉXICO, AGOSTO 26 DE 1900.

8 0B8CR!l'CI01' JaN8Ul l FOBANli,
I DEII IDBK EN LA CAPIT.il,

11 IMI
11.~

Gerente: .A.ll''1'0ll'I C&gt; 01'11'-'•

DlreMori Lio. JU.l"A.Br. BBYBS SPfJl'DOLA.

1

..

MONUMENTO ERIGIDO Á CUAUHTEMOC EN EL PASEO DE LA REF ORMA.

1

�EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO SUBTERRÁNEO.
El único lugar fresco de la Exposición es "El
Munclo Subterráneo." .Aprovecho estos tórridos
calores para conducir á él á mis lectores en espeTa
de temperaturas más prímaverales.
.
No sólo es freseo el Mundo Suo!!e•rráneo, smo
que á la vez es amen~ é instructivo. ,La cortez_a
terrestr-e es una esponJa perr-forada de tnneles, su1cada de cavernai;:, ahuecada de gale,das naturales y
· artificiales y casi cada. alveolo d&lt;e, esa colosal esp onJ·a -es nido de alguna maravilla. Nuestras grutaa de' Cacahuamilpa, la cav,erna del " mamu t, ., 5011
ejemplo de las ciclopeas y portmtosas construcciones. subterráneas que contiene la cásca:r-a wrrestre
y rerpresentan en su magnificencia la poesía _épica
de lo obscuro-y de lo misterioso. La gruta de Capri, azul como el zafiro, con su lago, tr_a~quilo, sus
arroyos murmuradores, son su poes1a id1l:ca. Cacahuamilpa par.ece residencia de algún Dios OrientaJ: el "mamut" merecería ser habitado por Prometeo, Capri por Calipso.
El nombre ha ayudado á la. Naturaleza con ese
trabajo el-e topo de ahuecar la corteza terrestre, ya
para extraer sus tesoros, ya. pacra depositar los cadáveres. ya para eregir templos, ya, com_o cierto
1ord inglés, para construir palacios. DebaJo, pues,
del suelo que pisamos, ocultos á nuest,ras profanas
miradas hay toda una historia, todo un arte, toda
una indU,'ltria, toda una vida; y si nos fuera dable lev-antar las capas superficial,€-s como el Diablo
Cojuelo destapaba las casas, á guisa de soperas,
nos sorprenMría el hormiguero de fuerzas que bu-11-en, de fenómenos que se agrían, de hombr&gt;Es que
trabajan, lado á ,l ado de las inmóviles y blancas
osame-ntas de nuestros más remotos anteipasados.
. Veríamos las selvas sepultadas carrbonizarse y
convertirse en m,antos de hulla; los asfaltos destilar á través de serpentinas ·rocallosas y gotear en
los. lagos de petróleo; hervir las lavas en las entra.ñas de los volcanes; filtrar las aguas calcáreas y
crístalizaI sus sedimentos en diamantinas mtalág-mitas; dislocarse las capas profundas y formar
lentam1€1nte altas cortlilleras y hondos valliei,; formarse las vetas de preciosos metales; disecarse y
mt&gt;mificaroo la fauna y dejar escrita en la roca la
historia natural an'llidiluviana.
Veríamos igualmente al ~'opo cavar, al gusano
sctpentrar, al hongo crecer, al horilbre trnbajar , y
admiTariam-0s la intensa é inagotable actividad de
lo que -l lamamos inecrte y la vida activa d,e lo que
creemos seipultaclo y muerto.
Un espedtácuJo de este género era tentador para
los organizadores de la Exposición, y noble y
grandiosa la tentativa cl,e, ofrecerá la cmiosidad d-e
las masas, no sólo las grandezas visibles y exteriores de la civi-lización, sino también al lado de ellas
sus portentosos misterios, ocultos, casi siempre, á
la mirada vulgar y sólo paten~1€S á la perseverante
ob¡:ervación del sabio. Esa tentativa, bien lograda por cierto, se ostenta bajo tierra en el Trocadero en profundas cavernas guardadas como por un
Oeirbero, por un colosal Iguana.dan y por un terrorífico Megaterio.
Se baja en la obscuridad y de uno y d!lro lado
del largo y profundo subterráneo, se encuentran ya
dioramas, ya reproducciones de bulto de los principales fe_nómeuos y a&lt;:pectos del Mundo subterráBeo.
La formación d,e1 la Tierra. Sobre el planeta
en fusión comienza á formarse la prim-era y delicada costra. Un cielo siempre tempestuoso, un sol
desmesurado, una luna que hierve, y arde; relámpagos que ciegan; ca!l1aratas que se despeñan. La
mat-eria terrestr.e iem fusión, no soporta la presión
ni la prisión de la débil eorteza que más tarde ha
de encerrarla, comprimirla y dominarla. Los vapores la tailadran y se escapan 1€'11 blancas columnas, las lavas la surcan, los fuegos interiores la
despedazan y se abren paso en cráteres de volcán.
El &lt;,'a.OS de fuego sucediendo al caos de sombras.
Después, la flora y la fauna p,imitivas; todo brutal, colosal, desmesurado; troncos que parecen to1Tes, bejucoo que semejan árboles; elefantes como
edificios; un murciélago gigantesco cuya~ alas desplegadas obscurecen el sol; plesiasaoeros, ictrosau.
ros, á la vez formidables y ridículos, dioses pO'I' la
fuerza y monstruos por la deformidad.
La época de apaciguamiento de las fu-erzas está
repriesem.ifu.da por la tranquila grnta azul, un zafiro

ahuecado y por la de Padirae con su cascada luminosa y chispeante.

Después de la Naturaleza, la Historia; La necrópolis Menfis, en la que. reposan cadave~es de
hace cinco mil años, esculpida con las hazan~s de
los heroes, pintada con las proezas de lo~ Dioses.
La tumba de Acramenon
€:n la que bajo cupula de
0
bronce rodeados de vasos de oro y cubiertos de
joyas áuerrnen los hernes de Homero. La Cámara sepulcral Etrusea alumbrada con lámparas colosales. Las Catacumbas de Roma con los altares
y las ornmentas de los -mártires. Las Pagodas subterránéa.s de Anam, ahu-ecadas en plena roca, pol,ladas de Boudhas dorados y de Dioses extraños.
Por último la industria, el trabajo, la conquista
de :a riqueza' oculta por la mano d,e-1 _hombre. Minas de sal crema cristalizada como cnstal de roca,
sobre la qi1'e nu'even cataratas qoo la. disuelven y
que poderosas bom~as extraen, _líquid_a, ~ara h~cerla después cristalizar. L as mmas nsuenas. Minas de ·carbón-las minas siniestras-n1cgras, obscuras, fatídicas, mortíferas casi tumbas, con sus
explosiones de gri.¡;ú y sus escapes de gases dele'te:r€tos. Minas de plata y de oro, pérfidas como
~irenas, que atra,E&lt;D como ellas y que como ellas
arruinan y matan. En cada una todo el tragín del
t:·abajo. El ir y venir de los vagonetes cargados;
-el incesante subir y bajar de los émbolos y d·e, los
ascensores; el gotear monótono del agua que filtra; el iie¡piqueteo de las barretas contra las rocas;
silbidos de vapor; zumbido de ventiladores; estallido de barr-enos. Aquellos hombres inspiran
compasi{m; parecen combatir y cavan su fosa; h~cen con su esfuer zo la riqueza agena y con sus vicios la miseria propia; de aquellos anit.ros salen á
cada paso la huelga, el motín, la revolución; de
ellos ha salido el socialismo.
Es natural é irremediab11€l; cuando se vive sepultado y en la obscuridad sólo se si-enten ódios y se
aspira tan sólo á .Ja luz, al aire y á la libertad. En
aquellos tenebrosos invernaderos sólo incuban
ódios y germinan bajas pasiones.
De las minas ha extraído el hombre el carbón,
que es fuerza; el fierro, que es palanca; el oro que
es riqueza. Pero de esos antros obscuros amenaza
salir la revolueión soc:al que en su forma nihilista
aspira al aniquilamiento de todo, por imposibilidad de pod,e!r el obrero disfrutar de todo.

Domingo 26 de Agosto de 1900.
L os campos, las ciudades, el desierto,
Todo q~dó cubierto
Bajo los pliegues de su negro manto!
Ah! y entonces 1~ dije :-"Mi enlutada.
Tú mi Musa bendita;
To:Ua el laúd y canita á Margarita!
Tú tienes bajo tu ancha. vestidura
Todo lo que el poeta necesita
Para pintar su espléndida hermosura.
IguaJa con la luz dei tus luceros
Sus m:radas inmensas de ternura;
Remeda con la luz, que en hebras de oro
Vuela· sobre tu frente
La blan(;a luna, el inmortal tesoro
De lumbre que arde en su pupila ardien'l'e;
Has que azote la rápida tormenta.
Con su ala de rttlámpago los cielos,
Para imitar con ella la violenta
'l'empestaci. cte 8il amor y de sus celos;
Y después . . .. Cuando tienda la mañana
Sobre las cumbres su lumbroso manto,
Que diga al mundo tu vafümte canto : Mirad á la mujer amiericana!" ...
Y la noche se fué!. .. No oyó mi ruego!
Sí; yo la ví partir! La ví eseonderse
Tras la monitiaña, y vi llegar el fuego
Del alga qoo €n el éter se extendía . .. .
¡Yo no sé por, qué la luz del día
Me pareció tan trist e! .. .
Oh luz! responde .... ¿ Acaso comprendiste
La tristeza inmortal del alma mía?

Abrí €-ste libro!. ... Yaci,lé un momento!. ....
Llamé los dulces génios del reposo,
Y no quisieron escuchar mi acento! . ...
T.omé la pluma, la apoyé neir'Vioso,
Y comencé á escribir, fall!:o de calma : "Margar~ta.. . . . la hermosa. . . la sensible ..
En mi lira no caben ¡ imposible!
Todos los versos que te dice el alma.!" ....

José )Y!. ,Busfillos.

EL PABELLÓN DE NORUEGA EN LA EXPOSICIÓN.
La forma exterior del pabE-.llón de :N"oruega, en
la Exposición de Par,s, ~e traduce exactamente
t·n su .Jci7&gt;ecto interior, tar.!o más, cuanto que 1'c ::e
han buscado div· siones en salas diV'éirsas. El pabellón mencionado es ele una. sola na.ve, muy alta, á ílUP forma marco una larga gal.e-ría supePior
•que tiene acceso por medio de una escal-c,ra muy
vertical casi sin rnclinación.
Toda· su construcción ha sido montada. exclu.sivamente en madera; las ornamentaciones se
componen de moltluras de gran orig:~alidad, que
.se recomiendan por su valor decorativo.
La l'.\['•.-,,iC;ión ese:, (;, ..- 1 1,:,teramente co~sa.~:'.1
rla á la p~sca.. ~· á las artes que tocan el eJercic10
,de esta industria. X o obstante, el lugar de honor
11a sido reservado á una vitrina, donde, bajo cristale::., se ve un modelo del "Fram/' navío que1 lle-

Y la !farde se fué!-Tendió imponente
La noche sus orespones misteriosos :
Inundó el firmamento 1€intamente,
Descendió á las montañas del Oriente,
Se resbaló á los campos silenciosos,
Y avanzó más y más!. ... Mirad! Qué encanto!

raza robusta que constituye este pueblo, cuya
principal industria es la pesca de alta mar.,
Sabido es que en Noruega se arman aun para
la pesca á la ballieITTa, la cual se efectúa por 27 vapores, tripulados por 1,227 hombres .
.,
La enseñanza profesional de la navegac10n y
de la pesca marítima, se da por las Escuelas de
Bergen y de Bodeo. La primera de esta~ ciudades
posee el museo especial, que, es el pnnc1pal expositor del pabeHón noruego; él es el que muestra
ante un diorama m-a,rítimo, en e,l cual, sobre el
mar boreal, flota un ballenero, todo un rebaño de
habitantes de esas latitudes : osos, morsas, focas,
leones marinos, etc., 1e1tc., cu.va reproducción damos en nuestro grabado. El mismo museo exhibe
unos p,esca.dos encerrados en pomos rectangu~arcs do Yidrio, y que parecen pesoados la v1spera, tan viras y radiantes son sus colores.

EL PSHA DE PERSIA.
Nuestro grabado representa al citado soberano duran•te un paseo en las calles de París, en la
última visita que hizo á la capital de Francia y

Animales raros exhibiios.

que pooo gratos reClllc&lt;rdos deb-e de haberle dejado con motivo del atentado que estuvo á punto de sufrir y que fué, el primero de la S!lrie,
;mes como saben nuestros lectoP2is, dos veoes
n:ás ha estado á punto de peTecer á manos de
los infames anarquistas.

IORAD!
¡ Dejad que vuestro espíritu suspenso,
De su destino al poderoso grito,
Dirija el vuelo de su afán inmenso
.A su patria inmortal, ,e,} infinito!

i

~\{ª~~~{~:.
&lt;

Cantan á Dios el ave entre el ramaje,
En su onda el mar, el céfiro en su giro;
Que los cie-los reciben homenaje
De cuanto tiene voz, canto ó suspiro.

Apágate!. .. La sombra es la que anhelo
La noche, la enlutada
Diosa, que .entreabre su gigante tienda,
A esperar que la luna la sorprenda
En su lecho de estrellas reclinada!
Ella, mi Musa! La que me ha arullado
Con lira melancólica y sublime;
La Musa que mis pasos ha guiado,
La Musa que en mi senda se levanta,
La que le dice á mi ~speranza : canta !
La que le dice á mi tristeza : gime!

vó al i11lrépido Firitjof Nansen y á sus valientes
compañeros, hacia la conquista del Polo.
El busto del explorador mismo, se iergue ante
ia viir;n;1, nt&lt;,.•tmnclo el :-.:~rro enérgico, los r:t5!a,OS
finM v 1egulares del li,nuLrc que casi res·ilvi.) ,·ót:
problema. enloquecedor de la busca del polo
• , r, l'
c-, u,e permanec'ó oculto durante el
siofo XIX, y cuyo secrefo revelará sin duda el
Pero el futuro t riunfador no hará jamás olvidar la glor :a de Nansen, ni el recuerdo de su
abnegación y valor. Conocida es l1l. historia del
'· Jfr¡¡m-'y .,le -u equipaje. El navío había sido construido EBpecialrnente para esta expedición, es ~ecir, que su e,sh:uetura estaba reforzada para res1sit.:r la terr'ible presión d e los hielos. "El Mundo
Ilustrado" s.e ocupó extensamente y á su tiempo
dej las peripecias de tan atre.vida exploriación.
La vitrina en cuestión dice _al público toda 1-a
rr.nmn,·¡ 1:lo, a historia : el casco del "Fram'' muestra
el sistema de armaduras, por el cual se puso á sus
ftancM, en e:~tado de resistir la opresión glacial.
Allí se ven, así mismo, los objetos d·el uso personal die K ansen, su trineo, sus patines, sus raquetas
de nieve; la lámpara de alcohol sobre la que hacía sus alimentos; el saco de pieles en que· se encerraba para dormir; más
a:ún, dos de sus perros, naturalizados y montados con
tal perfección, que dan la
ilusión de la. vida.
Cuando el Empe-rador
Guillermo II recibió á N ansen, hizo llamar á sus hijos,
y les elijo: "Sois muy jóvenes aún para comprender
lo que ha hecho el hombre
que e-stá ante vosotros; pero más tarde, cuando se os
refiera su h:storia, r ecordar éis con emoción que le habéis visto."
Se recuerdan las palabras del Emperador Guillermo delante di2· esos objetos, testigos inanimados de una odisea, ante la cual los viejos cuentos
no son sino narraciones de niños.
Por otra part!e, contemplando los objetos expue-st9s en el pabellón de Noruega, se adivina 1-a

XX.

¡ Ma•riposas de luz, tended el ala
.A la llama que nunca se consume;
Cuanto puede volar, la cima escala :
La música, el incienso y ,eJ perfume!

Apágate, crepúsculo! No anhelo
Tus sombras, tus reflejos, tus paisajes;
Desprende la guirnalda de celajes
Con que decoras el azul del cielo;
Recoje el traje de púrpureo l'aso,
Y después, avanzando majoollu.oso,
.Arroja tu estandarte luminoso
En el inmenso abismo del ocaso!

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Agosto de 1900.

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¡ Caed de hinojos! Suplicantes palmas
Alzad venciendo vuestro orgullo ciego;
La oración es la vida de las almas,
¡ Santa actitud de adoración y ruego!
Del existir €ll la inmortal contienda,
Nada el milagro del amor ataje:
¡ Que la oraeión, como el perfumei, ascienda~
Y que el perdón, como la lluvia, baje!
Si navegáis en golfos de ventura,
. Cantad ¡hosanna ! en vuestra dicha extrema;
Y si togáis en mares de amargllfa,
Tened confianza en la bondad suprema.

José .Oópe~ j)orfíllo y lf ojas.

- -

·-=--~:-:!
-· ..,,._______ . _1,

En este mundo arcano y deslumbrante~
En el seno de tantas ma·ravillas,
El hombre, pobr,e• ser de un solo instante,
Nunca se halla mejor que de rodillas.

¡ Sonreíd al pensar que en esplendores
Al fin se tornará la noche obscura,
Y que son de la vida los dolores
Sollozo abajo y cántico en la altura!

-..---1:

'--·

~;&gt;~";G'.'.'•c ,,., . }~~-:- -~-~::::~, _::'.: .
El Paha de

Per■la

en .l'aris,

�D?mingo 26 de Agosto de
EL MUNDO ILUSTRADO.

rnoo.

EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 26 de Agosto de 1900. :::::::,:

PARTE EN lOv D.IVER~O
lftHO DEL CERTAME./'i

1

1os dos grandes poetas de Alemania
~

()~

A la teoría sociológica que as:enta que el florecimiento de las bellas letras, ó mejor dicho, la intensidad poética, sólo se manifiesta durante el
equilibrio político de las naciones, Alemania va
dando un mentís incontestable, puesto que en
todo este siglo XIX que ya toca á su fin y durante
cuyo último tercio esa nación ha alcanzado unidad y equilibrio políticos sin precedente en su
propia historia, no ha podido producir un sólo
poeta que la gloria .Y los merecimientos de los anteriores eclipsara.
Recorriendo la historia literaria de Alemania,
desde nuestros dias hacia atrás, no encontramos
figuras de "primera magnitud," sino hasta Goethe
y Schiller. Ahora bien, ¿ en qué époc-a florecieron
ellos? Reinaba entonces un equilibrio político en
el seno de la nacionalidad alemana?
No; el fin del siglo pasado significa para Alemania nada menos que el más completo desequilibrio.
En pie todavía el feudalismo,-no obstante los
enormes esfuerzos de Federico el Grande, que en
tal sentido bien pudiera apellidarse el Luis Once-

S ra . Dr. ga ll!aschi n,

no germano,-dividía el reino en una porción de
pequeños Estados sin más cohesión interna que
la comunidad del idioma, demasiado débil por
cierto para formar una entidad política equilibrada, como no la han podido formar ni la formarán
nunca las diversas naciones hispano.-americanas.
A aquella debilidad se oponía la fuerza francesa, naciente ele nuevo, que desde las esplendor osas épocas de Luis XIV, no había cesado de
ejercer su presión sobre los Estados alemanes.
~uede decirse que la Alemania propiamente
dicha, no existía entonces. La diversidad de religiones era, acaso, el mayor obstáculo que se interponía entre aquellos diversos pueblos de común
origen y ele idénticas aspiraciones. En semejantes condiciones el peligro de una absorción paulatina era inminente. ¿ P uede da.rse mayor desequilibrio polí:tico?
Y sin embargo, en ese medio florec:eron Goethe
y Schiller, poetas de veras, poetas eternos, ele esos
cuya gloria es imperecedera, simplemente porque
se basa sobre creaciones que á la tersura y belleza
ele la forma, unen un "humanismo" intenso y una
idea, muchas mejor dicho, que arraigan en los
más íntimos é invariables ideales de los hombres
y que encarnan eternas y axiomáticas observaciones sobre las tendencias clel alma humana.
Sucede con sobrada y deplorable fr€Cuencia, que
nuestro incondicional vasallaje al intelectualismo
francés, ciña tupidas vend3,s sobre nuestros ojos,
al grado de que las demás literaturas extranjeras sean desconocidas, no sólo para nuestro gran
público, sino también para nuestros hombres de
letras.
Si no fuera así, es seguro que -el intelecto hispano-americano, cuyas principales características
son la facultad de asimilación y la maravillosa
plas_ticidad, ya hubiera "enmoldado"-(no hay que
enoJarse, puesto que lo hacemos diariamente en
los franceses)-en el modus faciendo de Goeihe
y ele Schiller, con mayor provecho y utilidad.
Sin Embargo, el tiempo lo hará y cuando e~o
sea, se convencerái: nuestros literatos de que la
inspiración no debe beberse exclusivamente en E•l
"espri~ p~tillant" de las_ oril}a~ del Sena y de que
al arh.fic10 de un Verlame o a la brillante meH,fora de un Rugo, podrá siempre oponerse la "filosofía" de un Schiller y da un Goethe.
.
.Damos hoy los retratos de los dos graneles pO·.!·
tas ele .Alemania
Osear 7(e rs,

El matrimonio del Rey de ~rvia

1

'

•

Af)tn...f.
~

. .
f

Conoc:da es la situación ele la familia real de
Servia : la ex-Reina :N"atalia y el ex-Rey Milano1.
pasean cada uno por su lado, á través de toda ht
Ei1r:opa, sus existencias nómadas.
H ace cinco años, el joven A1'éjandro estaba en
Biarritz con su madre. Esta tenía consigo una d~ma de honor. á quien amaba mue:ho, :Mme. Draga.
ofaschin, encantadora bellezP,, EÍ.mRle burguesa,
viuda de un ingeniero de minas.
Maschin, bella é inteligent€ conquistó al hijo como habín encantado á la madre, y dejó el servicio
de fo 1eina para seguir al rey.
H asta entonces nada había de anormal. Per&lt;&gt;
hé aquí aue hace unos cuantos días, e,l joven r ey
Alejandro ammc:ó o:ficialment,e que iba á despoHme con Mm\€,. Maschin, y á hacerla reina.
Con este motivo hay quien augura una guerra civil, tlc terribles consecuencias en el caso.

.

"-,,.

....~º~- ,.
'

.

.

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-·A: ""

'., ·.

1,

G R UPO Dé ~EÑORITAc&gt; l'iOMBR.ADA¿, Rt1NAc)
ARA PR.E.:&gt;I01R, LA.:, ( AR.RtRAt1 OC C'll\llA

El Bey de Serv ia.,

.

~~

�Domingo 26 ele Agosto ele 1900.

EL MUNDO IL USTRADO

CUAUHTEMOC

FRAGMENTOS.
los indios aliados habían robado á los conquistadores; quiénes que los solclª-dos ele los b2rgantines tenían ocultas las riquezas, y quiénes que
Cortés, de acuerdo con los ven{!idos, poszfa el tesoro de ¡¡fotecuhzonia. Los ofieiales reales por

:fuieron puestos al tormento, que consistió en quemarles pies y manos.
.
.,
"El rey, con inquebrantable _constancia, s~fn~
]os dolores sin cambiar la seremdad de s_u ro~tr? ,'
Tctlepanqudzaltzin, p1:óximo á sucumbir, volv10

l~st:ima q~e el Sr. Orozco y Berra, autor de las
lmeas copiadas, haya incurrido en un error en
una contradicción y 8n un anacronismo.
'
. En ':n error,, porque no fué 'retlepanquetzaltz!n., senor de 'llt1copan, el que murió en el martino; fué otro indio nobilísimo cuyo nombre, no
ha transmitido la histona. .
"Los _oficiales del Rey-cl:ce· Go1~a~a:.._q~eriai~
descu?rir el oro, plat~, perlas, piedras y joyas
para Juntar 1:nucho qumto; empero nunca pudit::•
ron eon mex,c:ano nrnguno que dij ese nada aunque ~odos decían cómo era grande el tesdro de
los d10ses y de los re3·€s ; así es que acordaron dar
tormento á Cuauhtemoc y "á otro caballero y
su privado." El caballero tuYo tanto sufrimiento, que, "aunque murió en el tormc!nto ele fueao
"''
no con f eso, cosa de c:uantas le preguntaron sobre
tal cosa," ó porque no lo sabía, ó porque guardan ed secreto que su señor les confía conshmtísimamente. Cuando lo quemaban miraba mucho _a:!., Re)_', para que, habiendo compasión dél,
le diesen ltceneia, como dicen, cfo manifestar lo
que sabía, ó lo dije~e él. Cuauhtemcc le miró
con ira y lo trató vilísimamente·, como muelle v
de poco, diciendo si estaba él en algún deleite ó
baño."
Esta versión, que es la Véll'claclera, la siguen en
s1!~ obras respectivas Herrera, Torquemacla, ClaVJJero, Cavo y otros, y ninguno meneiona al
"tecuhtli" de Tlaeopan.
•

oCuis 9onzá/ez Obregón.

Grupo princi pal de la Comitiva Aztec a .

'9ru~sfros 9ra6ados.
-C:::::,..*-C:::::,..

EL VALLE NACIONAL.

lfotable bajo-relieve en el monumento de Cuahutemoc. Obra de Gabriel Gue:na.

su parte inquirían para satisfacer el "quinto," y
según parece fueron los primeros en solicitar
que se atormentase á Ouauht;,2moc. Entonces
desempeñaban estos cargos, .Alonso de Grado co-

trisilemente los ojos al monarca, como para pedirle lieencia de revelar '€'l secreto ó suplicarle
que él lo hiciese : fijóle airadamente la yista ·
Cuauhternoc, dirigiéndole secamente estas palabras : "Estoy yo en algún deleite ó baño?"
Avergonzado €'l señor ele Tlacopan, recobró esa
indiferencia, estoica eon que los valientes saben
burlar las crueldades de sus enemigos "y murió
en el tormento." Tarde para la gloria de Don
Hernando fué quitado del brasfü•o el Emperador
azteca, porque aquella acción imprimió una fea
mancha en la memoria del conquistador, á quien
no se puede defender con que era débil para eontener á la soldadesca; en momentos más difíciles había sabido tenerla á raya é imponerle su
pod'€irosa volunitad."
El juicio es justo, la reflexión oportuna . .. . .

Moctezuma y su reg i a comitiva .

Todo lo que se había juntado era mezquino en
comparación d,e los sueños de inmensa riqueza
con que creyeron ver coronados sus esfuerzos los
conquistadores. El oro fué buscado con ahinco,
y no se podían consolar de la pérdida que tuvieTon en la "Roehe Triste." U nos á otros se aeu~a ban. Los indios fueron de nuevo interrogac1os, y ante sus n•egativas y ante las esperanzas
frustradas, la murmuración sorda comenzó á revolotear en todos los oídos. Quiénes decían que

EL MUNDO ILUSTRADO

1

LOS MARTIRES DEL TESORO.
Cuatro días cle~pués (1¿: la toma de la cíudad
y tres de la junta de 'l'laltelolco, Cortés se fr_aslatló eon los suyos á Coyoacán, llevando consigo
presos á los prmcipales señores indios, con grilles y cacLna,; en los pies.
Para calebrar el triunfo hízose un banquete
con el vino llegado de Y eracruz y los cerdos
traídos de, la Isla de Cuba. El número de invitados superó al de los asientos, y "la planta de
Noé," corno afirma Bernal Díaz, dió _al trast'e eou
el juicio de los comensales. Conqu1staclorcs hl!•
bo que treparon sobre las mesas y otros que ro•
daron debajo por los suelos. Fué aquello un,1
orgí-:J. en que el desorden no concció límites y en
que tomaron partei las pocas mujeres castellanas
que había entonces, to¡;ando el papel de víctimas á las pobres indias á quienes bnrfülmente
burlaban los conquistadores. La ebriedad fué
origen de muchas bravatas á cual más ancfaluzas. Hcfiere Berna] Díaz que algunos aseguraban que habían ele comprar caballos con sillas de
oro, y que hubo ballestero que ya soñaba del
mismo metal las sadas de su aljaba. Terminó
el convite eon un baile, y aquí fué tanto el libertinaje, que Fr&lt;. Bartolomé de Olmedo tuvo
que in tlerYenir y reprender á aquellos locos.
En desagravio de la orgía, Cortés onlenó una
procesión, en que fueron los conquistador-es co-l)
sus banderas levantadas, "y alguna-s Cruc-rn á
trechos, y cantando las Letanías, y á la postre
lma Imagen de nuestra Señora : y otro día precl icó Fr. Bartolomé, é comulgaron muchos en
la Misa chspués ele Cortés y Alvarado," y dieron
"gracias á Dios por la v:ctoria."
Pero pronto surgió ele nuevo la discordia. Xi
los estragos de la orgía ni el aparente arrepentimiento que siguió á la ceremonia religiosa sirvieron para echar en olvido lo escaso del botín.

Domingo 26 de Agosto de 1900.

roo contador, Bernardino Vázquez diei Tapia como factor y Julián de Alderete como tesorero.
Cortés y los testigos que presentó en sus descargos, aseguran que á las repetiuas insfüncias del
último se dió tormento á Cuauhtemoc. Sea de
esto lo que fuere, unos como autores y otros eomo cómplices, todos son culpables.
''En mala hora-dice un historiador erudito y
laborioso-se procedió á la ejecución. Cuauhtemoc y T etlepanquetzaltzin, st'ñor ele Tlaeopan,

Bepresentación del Bey de Ta cuba.

Cuauhtemoc r epresentado por el j oven Jos6 Guerrero.

La manifestación de aniversario, en honor del
heroe azteca estuvo muy bien organizada en el
presente año, y á pesar de su sencillez, resultó
imponente.
La glorieta de Cuauhtemoc en la calzada de la
Reformá se decoró vistosamente, con gallardetes,
banderas, escudos artísticos y · profusión de flores.
Se pronunciaron sentidos discursos en nahuatl
y mexicano y varias composiciones poéticas, distinguiéndose el P resbítero José Pilar Sandoval
que hizo un buen panegírico del ilustre caudillo.
Cuarenta niños del Asilo Hunt Cortés llegaron
á la glorieta en un tren especial de los ferrocarriles del Distrito. Vestían todos trajes aztecas,
muy lujosos y apropiados. Rafael Allende r epresentaba al Emperador Moctezuma y se hacía notar por su manto de lama. de oro, euya cauda era
llevada por-dos pajecillos. Le seguían á corta distancia los que representaban á sus aliados, los Reyes de Texcoco y de Tacuba; Cuauhtemoc estaba
representado por el niño J osé Guerrero; después
los guerreros, los caballeros tigres cubiertos de
pieles y los caballeros águilas, los sacerdotes, jueces, nobles, servidumbre, etc. Cuando se presentó ésta comitiva, el público prorrumpió en aplausos entusiastas.
Los niños fueron á colocarse en torno del monumento, depositaron ramilletes de flores y cua~do terminó la ceremonia oficial, entonaron eánticos en náhuatl, y el Himno Nacional Mexicano.
Logramos obtener alg1Jnas fotografías muy cur iosas de la original comitiva azteca, las cuales sirven de iJustraeión á las presentes líneas.

La aspiración de todo país que·, como el nuestro, entra ele una. manera franca en una época
ue prospnidad, es emanchar su comerc·o, haciendo valer sus productos na:turales ó industrialrn
en los mereaclos de todo el mundo, y México de
una manera. muy especial, ha sentido la neceúlad
de exportar sus productos como uno de los grandes medios, si no el úU.:co, de contrarrestar las
fluctuaciones del cambio y estar siempre en aptitud de recibir del extranjero la infinidad ele artículos que nos son incl:spensables y que aun no
pueden fa brica.rs-e en el país.
Toda cuanta empresa tienda á hacer valer nues.:
tras producciones y á aumentar por consiguiente
nuestro eome·rcio en el exterior, es pues digna
de la mayor atención, y en este· caso se encuentra la fábr:ca de tabacos de los Sres. E . Gabarrot,
Compañía limitada que en éste número comenzamos á dar á conocer, reserYándonos para en artículos subsecuentes, cicuparnos de los detalles
más interesantes de esta poderos-a Empre~a.
La-mencionada firma social, está consti.tuída en
Inglaterra y tiene ramificaciones de, positiva importancia en todas las principales ciudades ele
Europa, tales eomo Viena, Budapest y París. En
Australia cuenta también con activos agentes quq
prestan los mayores servicios en aquellos mercados donde es llfcesario compet!r con los artículos similares de las Filipinas y demás centros de
producción del Occidente.
Tan acertado ensanchamiento, debido niuy
principalmente á las gestiones del Director Gerente, Sr. Alfredo Rauwelears, que reside en Jalapa, tiene asegurado el eonsumo, aun con exceso,
de los productos de la fábrica, pues tiene celebrados fuertes contratos, entre otros, para la pr ovisión de los estancos de Austria y ele Hungría, y
el Gobierno de la República Francesa expidió, no
hace mueho tiempo, un decreto especial en su favor, concediéndole el privilegio exclusivo y {mico del abastecimiento de puros extranjeros en
Francia.
El . principal eell'tro de consumo con que cuenta esta negociación, es naturalmente el mercado
inglés, donde hay tan delicado gusto por el tabaco
labrado y se estima en todo lo que vale la elaboración y buena calidad del tabaco mexicano, muy
especialmente la de ''El Valle Nacional" que a,ctualmente domina en Londres, no obstante la activa competencia de las demás fábricas de,1 ramo.
Como la especialidad de esta casa es la de los
colores claros y su elaboraeión tiene un aroma
exquisito, los pedidos aumentan día á día; en los
últimos seis meses la casa E . Gabarrot y Cía. limitada, alcanzó un 40 por ciento más cie ventas,
comparándolas con semestres anteriores, y en la

actualidad lucha por dar cumplimiento á los enor me'S pedidos, á cuyo fin aumenta constantemente
el número ele operarios que llega al presente á
más de 500 homb11es y unas 100 mujeres.
La fábrica que nos ocupa, con tino y previsión
ha logrado poder asegurar una producción siempre igual, porque euenta con muy grande existencia de tabaco en rama d,e, las mejores vegas del
país y en los momentos de crisis porque atraviesa el cultivo del tabaco en la-R e·pública, es la
sóla negociación que manti,e1Jl€ el crédito del tabaeo mexicano en el extranje'l'O, no omitiendo gastos ni sacrific:os por conservar el puesto en que
afortunadamente ha llegado á colocarse.

LA EXPOSICIÓN REGIONAL DE TABASCO.
Publicamos en este número diviersas vistas relativas á la segunda exposición regional que una
sociedad de eoncursos organizó y celebró, hace
unos cuantos meses en la capital de Ta barno.
Figuran en nuestros grabados-los retratos ele las
pe:rsonas que más contribuyeron al éxito del certamen y distintas vis.tas ele la exposición, cuyo objeto es digno del mayor elogio.
Efectivamente, todos sabernos que el suelo de
Tabasco es una de las porciones del territorio
mexicano más privilegiado por la natura}eza : sus
maderas preciosas, y en general, todas sus producciones agrícolas han contribuído mucho al eré
dito que tiene México como centro productor, y
cert ámenes como el que motiva estas líneas, son
de la mayor utilidad.

El rey de Tex coco represenh do p o.~el joven Jos6 P ich a r do

�.
26 de Agosto de 1900.
Domingo

O~porioménío de filiíead

�EL Ml:7:KDO ILUSTRADO
1,

SON LOS SUEÑOS QUE PASAN.. .
~~

DE UN LIBRO PARA ELLA.
A veces tu recuerdo s,e condensa
en mil formas extrañas; huye, el día
y en rojo funeral, sobre la inmensa
exun-ié,11 del azur la tarde piema
y yo pienso c:m ,ella, virgen mía!
Pienso en ti!
Cael el sol ... Alguien me n ombra,
una yoz-muy lejana !-de reproche.
Y clavado de horror sobPe' la alfombra,
con los ojos abi-ertos en la sombra
te busco enl're los sueños de mi noche.
El prlmei- su alía.

Y un· f'ueño viene á mí. Cruza la sala
~on vuelo de fantasma, y se divulga
un rumor ideal si bate el ala
"&gt;' es tan puro como una colegiala
vcstidita de l ino, que comulga . .. .
La fe de mi niñez !

Pero usted que e;; literato, puede comprender
es2• crim,en que pareoe tan repugnante, sólo por
un olvido mío, sólo por una torpeza.
Ese olvido, &lt;)&amp;i lt\o.r,peza y una cobardía pueril
que me avergüenza, son las causas de que yo esté aquí; pero si no fuera por m ~2stras torpezas.
por nuestros olvidos, por esos defectos que hacen
h imperfección del crimen, no habría en esta
cárcel tantos infelices, y no estaría tan ufana la
policía &lt;le sus ti iunfos.
Bien; volvamos al asunt:o,-y sin conmltarme
rnspendió nuestro juego, y siguió bar-ajando á veces nerviosamente, á v,eces echando las carta;; ani&lt;e su vista .en "albures'' que parecía. jugar en la
memoria.-EstE es el caso-siguió, mientra procuraba destilar en el vaso las últimas gotas de la b-,.
tella visiblemente ncía. Llegué huyendo ck, aquel
pueblo, en donde amaneció muerto uno de los vecinos •ricos, y luciendo eL:1g,aJ1te traje de marcada
hechura norteamericana.
Mi lujo lleval:;a á mis amig-cs ii. bu~ra.rme para
que cambia.se á su vista, y en pago de algún b1nquete de que habían disfrutado, una mo111:,Ja de

El se!lunda suelfa.

Sigo un scherzo
inefable, que el ánima me •roba
v otro sueño se aoeTca, entre ~ll disperso
cnjam bre y es azul: el primer ver?o
que escribí, niño y trémulo en m1 alcoba.
El tercer sueiia.

Y lleo-a un sueño rosa-oh paraíso!º
.
y sirnto no sé qmi dulces !esab10~ :
es el beso primer que de 1mprov1so
le dejé á una muchacha que me quiso,
cierta noche de Abril, entre los labios.
El cuarta sueiia.

Y luego un sueño púrpura : ni el cielo
arde tan vivo cuando el sol navega.
Le conozco muy bien : el primer celo!
Mas si ya no sé odia,r! si ya el Otelo
mu rió en mi cor azón. . . . . . que tarde- llega !
Ella.

Y por fin vienes tú; con el sedeño
pelo envuelves mi fl"e:nte atormentada
y al oído me dices: pobre dueño,
lo mejor ele mi ser €OS ser un sueño,
un copito de luz, un eco. . . . . . . nad_a!
Y suspiras "¡ adiós!" y €n el tranquilo
a:;:ul en que cada astro es como un broche
de trémulo cristal, hallas asilo . . ... . .
mientras surge el menguante y con su fifo
guillotina la testa de la ncehe!
Kriens, Agosto 4 de 1900.

LA B R UJA.
Cuando y-a sólo se oía en la cárcel el alerta de
espacio$O
edificio, y el ale1•fa de la campana de voz sor da ~pauc.ada, alertas igualmente lúgubres, tristes, con
tri~teza des.espw·ante, él y yo en nuestra celda de
di~tinción, jugábamos á las cartas el pocker, para
parnr el tiempo.
J, l me decía mientras barajaba:
Sí; en esta vez en que mi criD11m es m1s cfüculpahle, en esta vez en que soy, relativamente, por
~upuesto, 1111emos criminal que en las otras, cuando
he vivido aquí durante algunos meses, va ú ser
cuando la justicia, popular, esa, just:cia un poco
risible, me va á imponer mayor pena que -todas las
que he cumplido "obedientemente;" ¡ quién sabe
si la de la muerte!
Es que ellos no pueden comprender: que haya
un hombre que cometa el crimen en las circunstancias en que yo lo cometí.
Jo.&lt;: centinelas q11Je• rodaba por todo el

oro, cuyo valor propio subía por el alza del cam-

u:o.

Todos creyeron que efectivamente volvía de
Estados un ido-,,.
Al principio ,todo fué bien; disfrutaba d,e· mi dinero y disfrutaban de él ta.mbién mis amigos y los
dll'€iños de cantinas, c1fés, etc. L os garitos no,
porque á menudo ganaba yo.
¡ Oh! pero una. noehe, ya bien entrada ]a noche, pasaba por d Portal sol:tario; las alacenas
estaban e-erradas, y sólo de trecho en trecho, en
el escalón de 1-as casas ele comercio, se wfa á algunos muchachos, "pilluelos.'' ¿ sabe m1'.ied ? .v algunos perros junto á ellos. Yo caminaba ele prisa,
distraído, acaso preocupado.
De pronto, por junto á una columna c12· los are:vs, entró al Portal "el!d. ..
¡ Que impresión tan extraña y tan grande me
causó su horrible figura!
Yieja, nauseabundament·e Yieja; apenas dejaba
asomar por en tre el tápalo -que parecía pegado á
ambos lados de la cabeza, una cara hlanqu(sirna,
de blancura de racláver; en la obscuridad brilló
un momento rodando de aHiha á abajo, por el
cuerpo, su mirada. ton-a dirigida de soslayo pc,1,
sus ojos pequeños y brillante~, ¡oh! como los de
un lobo que encontré otra noche en mi camino
peligroso hacia una rancherfa.
}Iar~o encorvada, parecía llevar enorme giba, y
parecía más chaparra de lo que eu realidad era.
El tápalo negro--así parecía, en la not;he, pero
era verdoso-formaba sobre su frent,21 vértice de
ángulo y caía sobre una enagua ta.mb:én obscura
muy amplia, ampliada redondamento por la antiCU;.1da "crinolina."

Domingo 2G de Agosto de 1900.
Al columpiársele las enaguas, descub•rfan las
chancl-Ert:as que calzaba la vieja, y un pedazo de la.
media blanca.
• Oh! yo no creo haber sido cobarde, pero _esa
no~he, al pasar rápidamente á su lado Pª:ª deJarla ait'rás, sentí un calofrío que me entro por el
cHebelo y me ba.ñó todo el cuerpo.
Al llegar á la esquina volví la ca.beza, avanzaba.
poco á poco, balancE".1Ildo las amplias enaguas que
le d,ejaban al descubierto las chancletas Y las medias. ·Eran las dos manchas blancas que se destacaban d,21 la obscuridad de su cuerpo: la ca.ra_ y las
1mdi{S· Aquella ca~a. de cadáYer que ater-:orizaba;
yo no creo en apar1c10ne-s ele mu~rio, por supuestó ni en la existencia d,e, las bruJaS, pero de amba's fiO'uras tenía; de muerta y de bruja._
Aq~ella noche 1-a. vi en el s~eño; la ~1sma car.a
caclavéricamente blanca; los OJOS peq_uH10s de m irada forva y las enaguas redondeadas que se ba1-anceabn descubriendo las medias blancas.
i Bahl la preocupación de una _noeh~.
.,
No; al día sigu~emte dmaba 1111 foo l'lnpres1~n.
Y al tercer día creí verla al volver una. esquma,
y temblé.
En la noche me propuee ir al portal; quizá por
allí fuera á su casa todas
las noches; ? la vería de
cerca, y me desimpresionaría yo; sólo quedaría,
naturalmmt.e, la impresión
ele asco, porque eso sí; era
asquercsa. la vieja, la arp ia, Ja bruja, con su cara
·abundan t-EJnenrt:e enharinada. Supe que se ponía
polvo de almidón sobre el
cutis engrasado.
Llegó; ht d'stinguí á lo
lejos, atravesaba la pl112:1,
viniendo dd Zócah.
Por junto á una c:&gt;lumn'I. entró.
1\Ie acerqué, y mi impresión se- afianzó, se fijó lamentablemente.
El mismo calofrío me
entró; me crispó los n e•r\' ios, y sentí grandes deseos
ele arrojármele encima y
hacerle daño.
una mañana con amigos que me acompaña.h an,
la rncontré por el mismo
Portal, seguramente era su
costumbre pasar por ahí
par-a ir á su. tugurio; un
cuchitril tan asqueroso como €!la, sería su dormitorio, su habitac:ón no,
porque habitaba en la calle: quién sabe en dónde?
Int-errogué á mis amigos; ¿ quién era,qué hacía
aquella mujer, ó lo que fuera?
¡ Ah! me contestaron; era "La Bruja", una lirnosmrn vergonzanta, una miserable beata que vivía de la caridad pública, con las ea,ridades dP, los
ricos.
"La Bruja.,; así me había. parecido. Era su as:r;ecto, el de las legendarias brujas que figuran en
Jo., · rw:,ntoo rfantásticos.
,
Y cuantas v,eces la encontraba, y la eneontraha,
rk~Yen tllradamente, muy á menudo, me horr:piló
de igual modo, )' sentí los mismcs impt1lsos de
arl'Ojármel•s encima y maltratarla.
En muchos años la ví. Llegué á temErla, y en
cada mujer que vestía de negro, y que miraba yo
rnnir á lo lejos, Cl"Zía encontrarla.
'Gn clía observé que á cada paso, mi capital se
iba consumiendo, y mis negoc:os iban siendo más
malos; perdía yo en &lt;tll juego, y una tarde, €01 que en
unes Bol" ches intenté extraer del saco de un elegante amigo mío qu121 jugaba en pechos de camirn, 1-a car0:1zra que yo había. visto h ench ida de billetes de Banco, lo vió, y tuve que hacerle creer
que era una broma. Acaso lo creyó ó apar,e:ntó
creerlo; me había visto gasta¡, demasiado, y enseñarle poco antes, al cla,r una. limosna! no pocas monedas de oro que aún le queda.han.
Comencé á senti·rma v,e,rdaderamente enfermo.
Sentía. una gran intranquihdad, un sobresal'to
constante.
Algunas veces me par ecía que era yo víctima de

Domingo 26 de .Agosto de 1900.
una persecución oculta. Sin embargo, las autoridad€s no me buscaban; se habían olvidado un poco de mí. ... ¿ No era "La Bruja?"
Y me avergoncé de habwlo pensado siquiera Uh
momento.
Una noche á la salida del teaia-o, cuando ya habían apagado todas las luces, en el inlt!erior, y sólo una puerta quedaba ent:rie~ena&lt;la para que salieran loo artistas, al salir del brozo d·e una corista
la vi ó creí ver:ia, yo no sé á punto fijo, p€rO sentí
el p€SO de su mirada torva encima &lt;le mi.
La luz roja de los focos del pórltico le chorreaba por el cu'e:rpo, y le daba un aspecto extraordinrurianien te fantástico, temible en verdad.
Mi deseo de arrojármele encima y golpearla, se
hizo imperioso, intolerable.
¡ Si no hub:ese sido por la suripanta l
Como si alguien me la hubi~se disparado enfrente, con certera punlbería, se m,e entró en el
cráneo y allí se me adhirió la idieia de que mi malhechora era ''La Bruja."
Seguí encontrándola con frecuencia; me crispaba los nervios, ·n o podía yo remediarlo. y mei entraban las ganas de arrojármele _encima_. y tomarla por la cabeza, y sacudirla haciéndola describir
con los pies un elipsoide; así he visto á algunas
mujeres dar muerte á las gallinas.
" La Bruja", y á mi pesar pensaba yo en las madejas de cabellos y en los brevaj·e s de que se oye
hablar á los sirvientes, y con los euales han embrujaclo á sus parieut'es ó amigos.
A veces me parecía que, como en las comedias,
por artes ocultas, aquella vieja asquerosa sabía d~
mi último crimen, y me vigilaba, y me amenazaba con su mirada 1ioriva.
¿ Sería esa mujer la causante de mi aurehensión y mi sentencia?
Pero, ¿ era eso posible? .. . ..
Bueno, seguramente que no existen las brujas,
pero si existieran, ¿ sentirían así, tan desagradabkllllente, tan atrozmente, los embrujados?
Y me volví huraño y malhumora.do.
A menudo volvía la cara, cuando caminaba,
porque temía que me siguiera. Una noche, al llegar á la esquina d€1 la calle en que yo vivía, t uve
la seguridad de que la, encontraba en esa calle
aguardándome hipóoritamenl{lel para luego pasar
como si nos hubiéramos encontrado por casualidad, y me volví en busca de amigos.
(El prisionero se levantó repentinamente sonriendo, como si hubiera reillido una feliz idea y se
dirigió al lugar en que estaba la lamparilla de
alcohol, con la cual oa.lentábamos algunas veces
nuestro;; alimentos; vació en la copa el aguardiente que había, lo mezcló con agua y lo bebió. De;;pués, hac:endo chasquear la lengua volvió á sentarse.)
--La eneontré al atardecer y me ocurrió ~eguirla por entre la multitud que á esa hora se a-rremolinaba en las calles.
Acaso era mejor hacerme su amigo, pero ¿ cómo? Tendría desconfianza; le extrañaría mi resolución.
Veremos-me dijEf-y la seguí.
Pareció ndhufo con disgusto, ¿ y qué?Cuando tuV@ la seguridad de que la seguía, aceleró su marcha; oasi c-0nía, con torp€ carrera de vieja. Entonces ¿ era ·e lla la que me temía?
¡Ah! la seguiría á cualqu:e- parte que fuese, y
me quedé a,trás, bastante atrás; podría yo distinguü·la desde 1-e-jos; harto particular era su aspecto, ¡ay! demasiado fija llevaba su imagen.
D espués ele cruzar callejones sin empedrar, llenos de baches pestilenfos, llegamos á una callejuela muy estrecha y obscuro. Sólo un farol opaco, á la mitad del anoyo, dejaba caer su luz lánguida desde el alambre en que se columpiaba tristemente, como el cadáver de un ahorcado.
Llegó á una puerta baja y estrecha, y sacó la llave. A ti en-tas halló la cerradura y abrió.
Oeirró tras de sí la puerta, antes de encender la
luz, y cuando prendió la cerilla, se iluminó una
ven tana que había al lado de la puerta.
La vieja fué pausadamente á cerrar con toda
preeaución, las maderas de la ventana.
¿ Habría yo emprendido en balde mi larga caminata?
Con una última. esperanza atravesé la calle, y
llegué á la ventana.
Por una amplia hendidura dei la madera vieja,
se asomaba la luz.
Sosteniéndome á pulso con las manos fuerte-

EL MUNDO ILUSTRADO
mente prendidas á los
hierros fríos de la ventana, apenas rosando con
las puntas de los pies la
pared, quedé lespiando
al interior del cua!"L'll•:ho.
Con la iuiciosa lentitud de los viejos, "La
Bruja" plegó cuidadosamente su tápaJ.o verdoso, desanudó. de su
cuello una mascada blanca, y la dejó sobre la
&gt;cabecera de la cama.
Hasta ese día le vi el
busto, pues siemp11ei lo
,cubría compnetarnent.eel verdoso tápalo.
Del cuello le pendía
1ma camándula c1e fuscas
cuemtas negras, y rematada por un gran crucifijo. Al lado izquierdo, como condecoraciones, tenía prendidas medallas
con listones azules.
De pronto la perdí; se
alejó, y no la alcanzaba
mi vista, pe.To luego
volvió.
¿ Qué iba á hacer?
Levanttí el colchón, y
doe debajo sacó un bulto.
Tomó asiento sobre la cama, y en la confianza
de que €staba sola, cruzó una pierna con lo cual
clejó al descubierto la otra, horriblemente flaca1
forrarla con la media blanca que remedab.1 las
arrug:is que cubría.
El bulto era aJ.go envuelto en un pañuelo. Lo
desanudó ayud'ándose con su desdentada boca, lo
de;;enrolló, y después oir-0 lienzo que también envolvía aquello. Al fin apa.reció un sobre de carta
viejo, surcado de aNugasydobleces,y sacó, ¡ un paquete de Billetes ele Banco!
Entonces abrió su chaquetilla, y de junto al
seno plano, negruzco, ajado, sacó otros billetit1S, y
los unió á los ateoorados.
El producto del &lt;lía, ¡ explotaba bien la caridad
páolical
· Uonfieso que el ladrón saltó en mí, y mi deseo
ele n rroi{m·1ele encima, se hizo mayormente i: r1,sist iLle, in t&lt;;lerable, imponente.
Era un magnífico pretexto ante mí mismo, para
darl'el muerte.
Además, la ocasión era propicia; había soledad
y negrura.
P ern, ¿ cómo iba á hacerlo? Yo sólo llevaba un
revólver, y la detonación llamaría impertinen'tes.
¡ Ahorcándola! ¡ era tan fácil! fácil sí, peTO me
asqueaba tocar aquel cuerpo. ¿ No me acobardaría
con su mirada torva?¿ No i·rí.a ella á darme muerte, al con!t:rario de que yo se la diera?
Entonces ....
Y ¿ cómo llamar? ¿ fingiría la voz? No, sabía su
nombre ni el de una amíga suya; no era buen pretexto.
¿Un desconocido? No abriría.
¡ Ah! la policía; un reo que se había ocultado.
¡Bah! me lavaría las manos después, como aquella vez en que despeda.eé un sombrero grasiento
que me ensució los ded-OS.
Esperé á que guardara de nuevo el &lt;linero, y
llamé con fuerza.
La ví por el ojo de la cerradura, lividecer ext raordinariamen te. temblar, temblar fuertemente, cubrirse m~jor con las ropas de cama ; ir de un
lado para olt,'ro, quitando de sus lugares los objetos y volviend o á dejarlos allí mismo, y gritando
que no sabía, que no sabía, haciendo señas desesperadas con la mano derecha sobre el hombro, como para que me alejara, como de que no quería
oír: "allí no tenía á nadie; era sola."
¡Sola! ¡Ya losabíal
La intimidé; si no abría, ¡la autoridad! abriría
por la fuerza.
Cuando apenas entreabri ó, d-e1 un fuerte empellón la separé, y le apliqué violentamente su cabeza abrazada con mi brazo izquierdo, contra mi
pecho, mientras con la mano derecha daba vuelta
á la llave prendida en la chapa.
Se ll"eSistiía, y la codicia y el temor le daban fuer-

zas á la maldita vieja; pero unas fuerzas muy :rda-

ti vas, fuerza oonil.
La llevé hasta su misma cama, y allí la tendí
· y le introduje en la boca su propia mascada blanca.
Después puse mi mano en su cueHo, y opr~mí,
oprimí.
¡ Qué horror! ¡ Cómo sentía yo sus nervios viejos
bajo mis declos ·ate:naceantes!
Se retorcía, se sacudía, levantando los brazos
y las piernas, enseñándome su cuerpo apergamina~
do, y yo oprimía, oprimía con gran horror, con
"miedo." En medio de sus ansias, tendía la mano
y buscaba algo, algo que le interesaba mucho en
sus ú]tl:mos momentos; los billetes; después lo he
pensado.
Entonces sólo pensé en el horrOO"' que me inspiraba; sus ojos se abrieron desmesuradamente;
nunca se abrirían tanto en su vida, como en el momento de su muerte. Se :redondeó su boca desdentada de labios amoratados y secos, y asomó la lengua colgante.
Por úl'l:ima vez me arrojó á la cara su aliento
ya muy débil, un aliento fétido.
·
Y cuando desprendí de su cuello mi mano, y
la ví muerta, y me ví solo en aquel cuartucho, un
temor incomparable se apoderó de mí; me miraba,
es decir, tenía los ojos abiertos fijos en mí, y sentí
el mismo calofrío en mi cuerpo que cuando me miraba estando viva.
Me pareció que iba. á levantarse; unos deseos insensatos de echar á correr, me entra'ron de repenlte, y abrí, y corrí desesperadamente. Corría por
los callejones obscur os y Estr-echos, haciendo saltar
el lodo al pisar, y enfangándome las ropas y la
cara.
L a sentía detrás de mí, sentía su mirada, y conía más y más.
. E n una e~quina. un policía me detuvo; ¿ á donde
iba yo, corriendo, sin sombrero, con el t raje enfang-ado, y el_ rostro enrojecido, sin poder hablar por
la sofocac:ón?
;. Lo sabía yo acaso?
Y no 9~ü~o oír mis ruegos que, ya un poco sereno, }e, dm_g1 par~ ,que no ~e aprehendiera, y me
llern a la rnspecc1on ele policía.
P oco &lt;le1'puéR lleg-ó otro guardián pidiendo una
~,a:rru~la; ¡_lleva?ª mi, sombrero! el sombrero que
hab1a deJado Junto a la muerta el asesino" . . ...
~ si hubiera Rielo por robarla, se explicarían
loo Jtuados un asesinato así; pero no ni eso. Se nesita tener el vicio de matar-com~ me decía el

�EL MUNDO ILUSTRADO
Jui€~-pa'Ia dar muerte á una pobre vieja in~,efensa con tanta crueldad, para go,zar con ese cr:men.
'¡ Gozar! cuando ha sido la vez en que, con más
asco he puesto mis manos en un cu,erpo.
.
Recuerdo horrizado la impresión de sus m:irvios
viejos bajo mis dec1oe atenacean tes; la impresión
de su piel ajada y sudorosa., y la vista de su cuerpo
apieirga.minado.

Vista del gran Criter, tomada en el lado Sur.

Y ¿ve usted como mis presentim:entos se cumplieron? "La Bruja" fué la caus~nte de ?IL aprehensión ,Y lo será de mi s,e-nkmc1a, de m1 desgracia.
Aún después de muerta sigue siendo mi malhechora.
El prisionero se llevó por manía, el vaso vacío
hasta sus labios febriles, y dijo suspirando:
,
- Lo que siento es que esta noche no pod.re
dormir, por el recuerdo ele "La Bruja;" además,
¡ sin una gota de alcohol!

Francisco 3árafe ]lui.z.

EL NEVADO DE TOLUCA.
El Nevado de Toluca, el Xinantecatl (Señor
desnudo) como lo llamaban antiguamente, es la
preciora montaña que se levanta al Sur del f!Xtensv Valle de Toluca y es un Yetusto vokán, del
cual casi no se tienen noticias de hal ,., hecho
erupción formal en épocas hist.óricas. aunque se
ha mencionado alguna vez que al'rojó humo y
cenizas.
Y decimos que es un vi:Edo rnlcán, porque en
sus formas graciosas y elegantes. en los muros
desgarrados de sus cimas, en las paredes gigantesc-as de sus crátel.'1€6 se demuestran los largos períodos de tranquilidad porque ha pa"ado y la devastadora acción del tiempo. á las raehas ele nieve, las lluvias, los torrentes y el fuego, origen de
tan -0olosal macizo que lleva ms flanr·¡ ~. allá abajo,
hasta los Valles calientes y fértile~ de Bravo y de
'l'enancingo.
_
Rntl.'le1 el límite de las llannraF no menos ricas
del Valle de Toluca, hasta la altura dom1e la atmósfera favorece el desarrollo de la vegetación,
dilatados montes se exti,1:111den en magnifko tapiz,
desgraciadamente devastados por la mano imprevisora de los hombr1a;;; pero la tiel'ra. fcra;,; en
otro tiempo, calcinada por las lavas. arrasada por
la~ mazas dce ren:za, substiiu)·e bien pronto, con

el delicado retoño, el tronco despedazado por el
indio ó el árbol derribado por el rayo en los momentos de tempestad d€secha, como es frecuen-te
en aquellas soledades del Xinantecatl.
Más arriba, en donde el aire ya delgado y frío
i.mpic1'e á la planta crecer, sólo se encuentra el
mustio líquen, una que otra planta que apenas
puede an-astrarse por el suelo, ó el débil za.cate
que mueve su esp:ga dorada al menor soplo de
aquel aire enrarecido y helado al contacto de las
mas.as de hielo e6condidas entre las anfractuosidades de las roeas. únicos lugares en donde €'8 posible la acumulación de las n:eves á la altura de solo cuatlro mil doscientos metros sobre el niv,el del
mar.
Sea que se ascienda á la montaña directamente
pon la ciuuad de Toluca, ó por la de Calimayan
de Díaz Gonzil:ez, lo que es más cómodo, aunque
un poco más, lango, se atraviesan los montes en
dos ó tres horas de agradable jornada, enmedio
de corpulentos árboles, d,c1l pino aromático, del
oyamel, cuyas bases cubiertas de verdura y el panorama que se desa.rrolla á través del tupido follaje, dejan una impresión de las más persistentes
por la belleza del conjunto.
Y a fuera de la vegetación, el panorama abierto del Valle de Toluca, eon sus innumerables
sembrados, distribuidos como los cuadros de un
tablero ele ajedréz, ,los grupos de arboleda, los
pueblecillos inmediatos primorosamente rieclinados en las faldas de los peqtrnños volcan,eis, hijos
ó parásitos del gran Nevado, dejan en el ánimo
impresiones imborrables.
Cuando se ha alcanzad.o la cima del coloso, el
€•,peetáculo ca.mb:a súbitamente, y entonces hay
uu sent'imiento de pavor .V de grandeza. Un inmenso circo profundo y abrupto, con rampas giganteflcas que parten de agujas colosales coronantes de las cimas del antro, en dond.ie elaboráronse los t.contecimientos que hau engendrado
los vómitos inmensos de &lt;}Emizas y de lava iwumuJad0,q ahora al denedor de la inmensa cavidad, se
destaca entre aquellas cuasi inaccesibles alturas
poco trillada$ por el pie humano.
En el fondo lejano y velado por la mucha. luz
del medio día, un lago de aguas azulies y sombrías
~'ac~ muerto; en él se reflej~n los altos muros que
lo circundan y pedazos de 01elo muy azul, como es
el azul dlei las altas regiones de la atmósfera.
El silencio es imponente; sólo lo interrumpen
un~ que otra masa de róca que se desprende de
arnba y que al rodar al abismo oo pierde en mil
pedazos, ó por el chiITido de las auras que pasan

Lagu ~a chica.

Yeloces rosando con sus alas las cres'.hs dentelladas.
Una noche en e,tas alturas es solemll'e,. Metido
en un rincón de la:, rocas en que se busca abri"'o
se siente el caminante E&lt;n ot.n·o mundo enfre~t~
del inmenso circo que entonces paree~ perderse

Domingo 26 de Agosto ~e 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

en la profundidad de las aguas de color neg~o, que
se ven como la boca del abismo por donde se ma al
mistérioso recinto de las cíclopes.
,
Del otro lado de un grande mamelón se descubre un l)equeño Lago, también de aguas azules,
rodeado de Ullíl, angosta playa arenosa. que semeja. el borde de un oásis.
.
En la anter:or relación dejamos transcritas
las ideas de la persona quie• ·nos sumi~istró estos
datoo y las fotoo-rafías que COl'r,em ad.Juntes; hemoe pretendido "trazar del mod? _más adecu~do,
tal como manifestó el autor del v1aJe, la grand1os1dad de €ste volcán apagado, que ahora es poco
frecuenta.do. Dicha persona forma parte de uno
de los establecimientos científicos que posee el Gobimno Federal en esla ciudad; él solo emprendió
la marcha hacia la cúspide del Xinantecatl y recorrió las partes de la inmensa mole, que son accesibles al hombre.

AÑO VTI--TOMO II--NÚM. 10
Director: Lio, B.A.P.A.EL BEYES SPfll'DOLA..

r,

"-ll'---,...-:..-:..-:..-:..-:..-:_':) n.

El pico más alto del gran Cráter.

Es de sentirse-nos nurnifiestó el entrevistadoque nosotros los mexicanos, poco amantes del
sport, no asistamos con frecuencia á admirar las
grandes soledades de nues1lras heranosas cimas
:oovadas, y que el Xina.ntecatl, una de las más
grandes montañas de Méxiro, sea poco conocida
aún de nosotros mismos, sobrando elementos para
llegar hasta ella, trepar sus alas, subir he.sta la
cumbre y bajar hasta la sima., hasta la base espléndida de soliEannida.des de natura y digna de ser conocida y descrit.a.
Las fotografías de que se tomaron los grabados
que figuran en este artículo, fueron hechas por el
mismo excursionista científico, en lo más eievado de los picos y en lo más bajo die aquellas inmensas profundidades. Nadie hashJ. ahora había

El lago ma;or.

dado cuenta c-on los misterios ahí reinantes, nadie
habíase preocupado de fotografiar la naturaleza
en sus antro:1 y aHHudes del Xinantecatl, del
Señor Dorm'do, de las edades prehistóricas del
país.
EL COMICO es el periótlico ilustrado de mayor circulación en la República, consta d-81 20
páginas ~manarias, impresas en papel superior.
Obseqma en cada número 16 páginas d'€1 novelas escogidas, de las cuales pueden hacerse volúm~111es separados.
Se ocupa de a.rnntos serios y humorísticos.
Se ilm~tra con dibujos bien ejecutad.os y con
fotografías tomadas del natural.
La suserición mensual vale sólo cuarenta
loentavos.
· Los pedidos pueden hacerse enviando el valor
de un trimestre en giros postalP.s ó timbres dirigiéndose á R. Murguía y Ca.-México. Ápartado número 20 Bis.
En e~ nú,me:ro de ,esta semana y_ en el próximo
se publicaran las mas notables cancaturas que se
conocen de los soberanos de todo €J mundo.

º~~====:;-;::::::::;-;::::;
C]

í

r

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 2 DE 1900.

80BS('IRIPCl01( KENSUAL 'FORill:IA, S1 IMI
lDIIM lDIIM :&amp;N L.\ CAl'ITAL. 11.:,i,

Gerente: .A.N'l'Oll'IO OVY .i■

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 9, Agosto 26</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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