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                    <text>Revista de la Universidad de Nuevo León

Víctor L. Urquidi, El Economista ante los problemas

L is Horacio Durán, Dos

del Desarrollo Econó ·c

r Ramírez, Cervantes y
e

rop, Sentido plástico de

la cerámica popular
Una poetisa hondur
Antonio Ayala, La

de las Humanidades.

Noticias • Libros.

ABRIL / JUNIO DE 1959

Al'lO 2 / Segunda Epoca.

��MYIErlv\S
RE,' IS'J'A DE LA l.'XIYERSID.\ D DE XCEYO LEOX
ReYista de la Uniwrsiclad de KueYo León

Rector :

Año 2, Xo. 2

Abril/Junio de 1959

Segunda E poca

AR Q. ,TO ..\QrJX .A. l\IORA

SUMA RI O
Secretario General :

LIC. ROQr'E GOXZ.\ LEZ SALAZAR

Víctor L. "Grquidi, El Economista. ante los problemas del
Desarrollo Económico - - ------------------------------- 5
Lui::; Horacio Durán, Dos Sonetos Fúnebres _______________ 21

Departamento de Extensión Universitaria:
LIC. ROGELJO YlLLARRE AL

Director de la Revista :
L l C..JU AX A~'l'OXIO AYALA

•

.Alejandro Ramírez, Cervantes y La Inquisición___________ 23
Paul Gendrop, Sentido plástico de la cerámica popular
mexicana - ----- --- -------- ----------------------- - ----- 35

J nanita Soriano, Una poetisa hondureña: Clementina. Suárez ---------------------------------------------------- 49
J uan Antonio A.yala, La Querella de las Humanidades____ 59

Noticias ____ ·------------------------------ ------------ ---- 75
Libros ----------------------------------------------------- 87

PRECro DE srsCRTPCIOX

rx

AÑO (cuatro númnos)
En )fPxir o: Veinte pesos
Otros paísPS : Do~ dólarrs

Dirección :
,Yashington y Colegio Ch·il
?llonterrey, X. L., :\léxico

�Victor L. Urqtttdi ! EL ECOl'-lOMISTA ANTE LOS
PROBLEMAS DEL DESARROLLO ECOJ.lO/11ICO *

M

E SIENTO conmovido al venir a esta nueva Facultad de Economía, tan brillantemente dirigida
por la señorita Consuelo Meyer, cuya capacidad conozco muy
bien. Me preocupa mucho que en los momentos actuales haya relativamente pocos economistas- no sólo en México, sino en muchos otros países necesitados de ellos-y que, de los economistas
que hay, muchos deriven por vicisitudes naturales de la vida hacia otras tareas, y vaya quedando en pocas manos el estudio
-no digo la solución- de los problemas económicos. Por eso
cuando veo surgir una nueva generación potencial de economistas como la que hoy se encuentra en este salón, me siento reconfortado, y por lo menos puedo esperar, o puedo desear, que de
este grupo la gran mayoría siga efectivamente su carrera y ponga sus esfuerzos y su ingenio al servicio de la solución de los
problemas de México y también, genéricamente, de los problemas de países como el nuestro que en este momento tienen ante
sí un porvenir difícil en el mundo en que vivimos.
Quiero agradecer muy especialmente al señor Rector de la
l'ni-ersidad, arquitecto Joaquín A. Mora, la distinción que me
ha hecho de invitarme a esta reunión con ustedes y a colaborar en las labores de la Facultad de Economía, lo cual haré
ton el mayor entusiasmo y agrado.
El tema que he querido plantearles -"El economista ante
los problemas del desarrollo económico"- lo ofrezco más que
*

Conferencia dada en la Facultad de Economia de la Universidad de Nuevo León, Monterrey, N. L., el día 4 de febrero de 1959.

�6

Víctor L. Urquidi

El Economista ante los P1·oblemas del Desarrollo Económico

nada en forma de una charla para dejarlos con algo en qué
pensar y posiblemente con muchos deseos de explorar aún más
la materia.
Si nos llama la atención el hecho de que la E conomía. como ciencia más o menos delimitada, sea un fenómeno relativamente reciente en la historia de la humanidad -menos de
200 años-, todavía más notable es que la teoría económica y
los métodos de análisis lleven siempre un rezago bastante considerable frente a la realidad. Sin ir más lejos, no se ha contado con una teoría del ciclo económico y una teoría general
de la determinación del ingreso y la ocupación sino hasta después, mucho después, ~e· que el mundo padeció la más grave y
profunda de todas las crisis de la época moderna -me refiero
a la gran crisis ecomómica de 1929 a 1933-, no obstante que
ya se había comprobado la existencia del fenómeno cíclico por
lo menos cuarenta o cincuenta años atrás. Otro ejemplo: la
teoría del comercio internacional se ha basado en una experiencia tan lejana y tan parcial, que es difícil decir cuándo ha
tenido aplicación real o ha servido realmente para normar la
política económica. Este es uno de los aspectos más lamentables de la ciencia económica. Y no contamos hoy día propiamente con una teoría del desarrollo económico, por más que
en épocas recientes se han hecho avances importantes y que
se está dedicando creciente atención al tema, sobre todo en
los países que más sienten el problema del desarrollo económico.
Parte de la explicación de lo inadecuado de las teorías
económicas se halla en el hecho de que el fenómeno económico
o, si se quiere, la expresión cuantitativa de los resultados materiales del esfuer~o humano, es la resultante de factores que
en gran parte no son capaces de medirse o valorarse en términos económicos, es decir, en términos de usos alternativos de
recursos escasos para lograr un fin determinado, que es la definición moderna -y ya clásica- de la Economía. Esos factores no capaces de medirse son factores humanos, en el sentido
más general del término; son factores sociales, también en el
sentido más general, y políticos. Son objetivos de la convivencia humana que se considera conveniente alcanzar y son medios de alcanzarlos cuya valoración es moral o ética. En consecuencia, las leyes que pudiera deducir la Economía sólo tienen
aplicación en determinadas condiciones, siempre cambiantes y
difíciles de pronosticar.
Otra parte de la explicación reside en el hecho de que hasta hace apenas unos cuarenta o cincuenta años. el economista pretendía para su ciencia una pureza que no tenía, ni tiene ;

. ..

7

pretendía desarrollar la c~en~i~ erouómic_a c~mo, ~i fuera semejante, digamos, a los prmc1p10s de la c~encia. f~s1_ca. ~} economista de entonces no reconocía su propio preJmc10 o sesgo
ideológico" -para utilizar una expresión del profesor Schumpeter-, 1 prejuicio que todos 11ev~mo~'-ª menos siue se_am~s_totalmente carentes de visión prec1ent1fica y de idea filoso~1ca.
Pretendían entonces los economistas abstr~erse de la realidad
v laborar en el vacío un cuerpo de doctrmas que, co11;~ era
de esperarse, por esa misma razón ~en~a. a t~ner P?ca utilidad.
Los ecónomistas, como decía al prmc1p10, iban siempre rezagados respecto a la realidad práctica. En el pasado, el_d,esprestigio de la economía ha sido, pues, n:u? grande y, admitamoslo,
todavía la economía carece de prestig10 ; p~ro en el pasado había al menos la excusa de que el e~onom1sta era u_n ser, un
profesional, si se quiere, poco neces1~~~0 por la soc~edad. Un
economista cubano Felipe Pazos, refmendose al periodo ant~rior a 1930 ha didho que "los postulados clásicos y neo-clásicos domin¡ban el pensamiento económico; y como esto~ postulados enseñaban la bondad del orden natural y los mconvenientes de interferirlo con regulaciones artificiales, la Economía Política era una ciencia sin tecnología, o más ~x~c~amente con una tecnología que se reducía a un solo prmc1p10,
extrei:iadamente sencillo y de carácter _negativo: "dej~r hacer". y sigue diciendo: "Al ser tan sencilla la tecuologia e_c,onómica todo el mundo podía aprenderla en una s~la lecc1on
v no s~ justificaba la existencia de técnicos profesionales en
~sta rama." 2
Al desaparecer el laissez. faire como filosofía éconómic~ Y
política -y no estoy muy seguro_ de que h~~ª- desaparec1d_o
totalmente-, el papel del economista se volv10 1~portante siquiera porque interesaba conocer las c?nsecuencias de l?s actos y de las medidas deliberad_as destmadas a lograr c~ertos
objetivos relacionados con el bienestar humano o el na~!onal.
Fueron éstos, por ejemplo, el in~;emento _de la -~cupac10n,. la
defensa de la moneda, la promoc10n de la mvers1on_ de cap~tales del exterior la protección industrial, la protección agricola, lá acción c~ntra los monoJ?olios (_es decir, con~ra las a~erraciones del sistema de la la1ssez-farre), la seguridad ~oc1al,
etc. Ademas de la necesidad de conocer las consecuencias de
1 Joseph A. Schumpeter, "Ciencia e ideología", El Trimestre Económico, Vol.
XVII, núm. 1, enero-marzo de 1950, pp. 1-22.
2

Felipe Pazos y Roque, Influencia de la Esuela de C!enclas ~conómlcas
en el desarrollo del país. Discurso de apertura del ano academlco 19551956. Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.

•

�8

El Economista ante los Problemas del Desarrollo Económico

\'lctor L. l'rquidi

todos estos actos y medidas de gobierno, era preciso afinar los
medios para lograr esos objetivos y, entre ellos, especialmente
los medios económicos, o sea cómo utilizar los recursos -que
por definición se pretende que son escasos ante el total de las
necesidades posibles- de la mejor manera posible para lograr
esos objetivos. En fechas más recientes, y superado hasta cierto punto el desconocimiento del fenómeno cíclico y de los medios de actuar sobre él -es decir, el problema de la desocupación en masa que ha sido considerado hasta hace poco como
el problema más importante de política económica de todo el
mundo, se ha comenzado a prestar cierta atención al problema
del desarrollo económico como fenómeno susceptible de análisis, de medición y de previsión.
La teoría de la determinación del ingreso y la ocupación,
que se refiere al problema cíclico, es aplicable fundamentalmente a los problemas de los países altamente. desarrollados
del mundo capitalista. Pero nuestros países no son de los que
pertenecen al mundo de los altamente desarrollados, aun cuando sí al mundo capitalista. Entonces debe haber fenómenos en
nuestra evolución que son distintos a los que ocurren en el
resto del mundo, que pueden o no ser semejal).tes a los fenómenos de crecimiento de los países hoy desarrollados cuando
aquéllos se encontraban en una etapa muy temprana de desarrollo. Por supuesto que al interesarnos en el desarrollo económico no estamos diciendo que se haya descubierto repentinamente el hecho de que la producción de bienes y servicios aumenta año tras año. Esto es obvio; siempre ha habido crecimiento. Lo que significa, lo que le da realce, pues, a este interés predominante .de hoy en el desarrollo económico es que las
aspiraciones humanas que se traducen en mejor vida material
se están logrando de distinta manera, a distinto ritmo y con
diferentes complejidades en diversas partes del mundo, y que
el proceso del crecimiento encierra en la presente etapa tecnológica y política del mundo dificultades que requieren un
estudio especializado y de una explicación articulada. No pretendo que esta sea una tarea que corresponda exclusivamente
al economista. El especialista en otras ramas de la ciencia social tiene mucho que decir y tenemos mucho que aprender de
rl, pno el ec:onomista tiene una responsabilidad grande en el
E&gt;studio y en el análisis de E&gt;Stos problemas.
El desarrollo económic•o. el mejoramiento de los niveles
materiales de vida, es de hecho uno de los objetivos principales de todo programa de gobierno, y el economista debe desempeñar un papel importante colaborando en la consecuencia de
esos objetivos si es que como individuo tiene interés en los
problemas de carácter general de la sociedad en que vive.

9

¿ Cuál es la esencia del problema de de~arrollo económico
y hasta dónde puede el economista llegar a ser útil? Reduciendo a términos bastantes sencillos el problema del desarrollo
económico, podemos decir que consiste en el aprovechamiento
de los recursos naturales, técnicos y humanos, y en el aprovechamiento del tiempo, para lograr mediante la acumulación
de la capacidad productiva un ingreso material creciente para
la sociedad. En la prática esto significa que para que una co-.
munidad crezca tiene que destinar parte de sus esfuerzos y
recursos a construir bienes con los cuales se produzcan otros
bienes. Como los bienes son escasos y los recursos también, esto
significá, desde el punto de vista del conjunto, la necesidad
de una decisión ; no la deeisión de una persona, sino la de una
comunidad: cuánto tiempo y esfuerzo destinar a preparar capacidad productiva futura. Como esto se -logra en su mayor
parte por decisiones individuales de personas como consumidores y como productores y, en parte, por decisiones de gobierno, el llevar a cabo una política de crecimiento del capital
real encierra una enorme diversidad de medios. También supone que el interés móvil de cada persona debe compaginarse en alguna forma con los objetivos generales de la sociedad.
Esto no ocurre automáticamente como se suponía en la teoría
clásica; luego tiene que ocurrir a través de medidas o disposiciones de los gobiernos que tiendan a producir ese resultado,
y de allí viene el problema difícil para el economista.

.

.

A.hora bien, el problema del incremento del capital real
no es un problema abstracto. El economista no debe quedar
satisfecho con haber llegado a construir una teoría o un modelo teórico que tenga base en ciertas relaciones cuantitativas
encontradas en la realidad. Es un problema que tiene que ver
con la economía nacional y con el desarrollo económico mundial. Existe enorme desigualdad en los niveles materiales de
vida de algunos países y regiones del mundo respecto a otros.
Los países que tienen los más altos niveles de vida son, desde
el punto de vista de la población, una minoría. Hay un grupo
de países intermedios, pero la gran mayoría de la población
del mundo vive en condiciones materiales de vida extremadamente bajas, hasta donde se pueden medir con las técnicas estadísticas hoy disponibles. ¡, Guáles son las causas de estas desigualdades? Entrar a explicarlo sería iniciar un largo curso
compuesto de conferencias dadas por diversos especialistas.
Pero, en pocas palabras, hay razones geográficas y razones relativas a los recursos materiales con que cuenta a la formación
de las naciones, a la evolución de las instituciones, al desarrollo tecnológico ( que ha sido bastante desigual y que tiene que
ver con los demás factores) ; y hay otras derivadas de la obra

�10

El Economista ante los Problemas del Desarrollo Económico

\'ictor L. Crquidi

humana, o sea del grado de capitalización previa que hayan
tenido los países, pues unos países han logrado incrementar su
capital real más que otros, y, finalmente, ha habido guerras.
Las guerras han sido a posteriori grandes impulsoras del desarrollo económico porque para hacer guerras hay que retirar
recursos del consumo inmediato, hay que formar capital para
producir los pertrechos de guerra, y esto, además de que encierra incrementos verdaderos del capital, que después se pueden utilizar para otros fines, entraña también grandes adelantos tecnológicos; pero naturalmente las desventajas y los inconvenientes de las guerras son perfectamente obvias.
Ahora, t, cuáles son las consecuencias de' esta desigualdad
.en los niveles de vida de diferentes partes del mundo1 Una de
las consecuencias que se observa, que ha sido objeto de medición estadística, es que en los países de alto nivel de vida, conforme aumenta su ingreso real, su demanda de los· productos
primarios procedentes de los países de bajo nivel de vida se
el eva cada vez con menor intensidad. Es bien sabido, por una
de las llamadas leyes que han descubierto los economistas en
el pasado, que conforme aumenta el nivel de vida de una familia, su consumo de ciertos productos no crece proporcionalmente.
Los productos más necesarios tienen en el consumo un crecimiento inferior al mejoramiento general de la capacidad de
compra. Este mismo fenómeno ocurre con las comunidades altamente desarrolladas en su conjunto, en parte por las mismas razones, tratándose de productos alimenticios, y en parte
por razones tecnológfoas y por otros factores ajenos, tales como ' el deseo de autosuficiencia y el desarrollo de la técnica para substituir importaciones y no depender del abastecimiento de productos del exterior. Pero el resultadó es que los países de gran desarrollo, cuya influencia económica en el mundo
es la mayor hoy día, a medida que siguen mejorando en su
nivel de vida, no incrementan en la misma proporción su necesidad de los productos originarios de los países que están
en una etapa relativamente temprana de desarrollo. En cambio, los países de escaso desarrollo se encuentran en una situación en que, conforme mejora su nivel de vida promedio. su
demanda de productos industrializados crece generalmente en
mayor proporción. Esto se ha comprobado estadísticamente,
de modo que existe discrepancia en los efectos del crecimiento
-por un lado, el de los países altamente desarrollados y, por
otro, el de los escasamente desarrollados- que tiene tremendas consecuencias en el comercio internacional y en la capacidad de los países poco desarrollados para intervenir en el co-

1

,

I

•

11

mercio internacional en forma que les permita pagar con sus
propios recursos todo lo que tienen que comprar. Si los países
industrializados ejer cen una demanda inelástica de productos
primarios en función de su iugreso, y los países poco desarrollados una demanda elástica de productos industriales en func:ión de su ingreso, entonces el crecimiento de los países subdesarrollados conduce a uu desequilibrio creciente en las corrientes del comercio internacional. Siempre vamos a necesitar
más y más productos industriales, pero no siempre los países
industriales necesitarán en igual medida más y más productos
primarios.
La consecuencia para los países subdesarrollados de un
crecimiento muy lento de sus exportaciones y de una fuerte
necesidad de productos industriales en espacial de muchos
productos que exige el sistema de vida moderno, da lugar, en ·
primer término, a la necesidad de economizar los recursos monetarios externos: hay que economizar la moneda extranjera
de la que dispone un país para pagar lo que importa.
Esto va unido al hecho de que en los países poco desarrollados la población crece con mucha rapidez. Por ejemplo, en
:México la población crece un 3% al año; en algunos países
latinoamericanos crece aún más, y en América Latina en su
conjunto aumenta alrededor de 2 al 2½ por ciento anual. La
población seguirá creciendo rápidamente hasta donde puede
preverse porque la tasa de defunción está descen~iendo y, en
cambio, no se reduce la tasa de natalidad. El crecimiento
demográfico es un problema especialmente grave en todas
las zonas agrícolas de los países poco desarrollados donde,
o bien los re cursos son pobres, o bien la introducción de la técnica moderna a la agricultura requiere cada vez
menos mano de obra para producir la misma cantidad de productos. De modo que a la par que ocurre un crecimiento considerable de la población, particularmente de la rural, se va
creando un excedente potencial de población agrícola que tiende, por fenómenos sociológicos, a irse a las ciudades y para
el cual es necesario encontrar ocupación y proveerle de medios de vida. Corno la agricultura -excepto ciertos renglones
de agricultura de exportación- es un sector de actividad que
en general se ha quedado bastante atrasado desde el punto
de vista tecnológico, entonces cualquier ocupación fuera de la
agricultura significa en un momento dado una elevación de la
productividad media de la economía; es decir, si una persona
necesitada en una agricultura de poca productividad, encuentra ocupación en la industria, o en el comercio, o en el transporte, generalmente se puede decir que encuentra un tipo de
ocupación qne le eleva su ingreso y su productividad y que

�12

El Economista ante los Problemas del Desal'l'ollo Económico

\'íctor L. t:t·quidi

aumenta la productividad media de un país. Entonces, por
razón de esta transferencia dinámica de población de la agricultura hacia otras actividades es necesario que un país poco desarrollado tenga previstos, ya sea directamente por el
gobierno o indirectamente promoviendo la actividad de la
empresa privada, planes o proyectos de crecimiento que vaya absorbiendo toda esa población; de crecimiento industrial,
sobre todo. Pero hay otra razón que mencioné antes que hace
indispensable también este proceso de industrialización. Si es
cierto que los países poco desarrollados se enfrentan a un
crecimiento lento a largo plazo de sus exportaciones y, en
cambio, ejercen ellos una demanda muy intensa de todo lo que
importan, llega un momento en que, o bien tienen que recibir
préstamos venidos del exterior en cantidades no imaginables
todavía o tienen que llevar a cabo una política de exclusión
de diversos tipos de importaciones, una política no nada más
de restringir la entrada, sino de promover la producción nacional de artículos industriales que no convenga seguir importando; es decir, hay que hacer una selección de las importaciones.

el problema del desarrollo del país propio con lo que está
pasando en el resto del mundo. Xo se trata solamente de conocer los vínculos concretos que existen entre las exportaciones de un país y los usos que se den a esas exportaciones en
los demás países, digamos, la relación entre la minería del
c·obre en Chile v la industria eléctrica de Europa o de Estados Unido~; se "trata de tener a la vista el fenómeno de desarrollo en todas partes.
Hoy en día están surgiendo en Africa y en Asia nuevos
países independientes, que si bien bajo su status colonial han
tenido cierto desarrollo, por lo menos en ciertos sectores, empiezan a pasar al tipo de desarrollo económico y social y polítio en que nos encontramos los países latinoamericanos. Pudiera pensarse que son países lejanos, países pequeños que n&lt;'_
valga la pena preocuparse. Puedo asegurar que vale muchísimo la pena investigar lo que está pasando en esos países y
apreciar lo que significa el desarrollo de ellos en la economía
mundial y, como consecuencia, en el desarrollo del país propio. Por ejemplo, en el caso del café, que es un elemento tan
importante en la vida económica de la América Latina, es bien
sabido que Africa ha venido aumentando su producción y
que la seguirá aumentando y que éste es uno de los factores
que debilitan el mercado mundial del café y perjudiran a América Latina. Por otra parte, la solución que se pueda dar, por
ejemplo, en la India, al problema del desarrollo - en primer
lugar, al problema del hambre que siemp_re ha habido ahí, y
en segundo a la organización del crecimiento de ese país bajo los suscesivos planes que se han formulado- y sus conseruenr·ias políticl¼s en el resto de Asia, son de tremmda importancia para todo el panorama futuro que puede una nación
tener ante sí. Los ejemplos pueden multiplicarse y, además,
puede uno poner la mirada más cerca y, por ejemplo, pensar en los problemas de desarrollo, digamos, de Centro América.

Este proceso ha venido ocurriendo en muchos países. Se
ha empezado por reemplazar la importación de bienes de consumo y hasta se ha llegado en muchos casos a substituir importaciones de equipo y de maquinaria, así como de materias
primas. Por _supuesto que no se trata nada más de una substitución de unos artículos por otros; de lo que se trata es de
que el consumo nacional total de un producto determinado se
pueda satisfacer pr~dominantemente con producción nacional
y no con importaciones, para ir dejando la moneda extranjera disponible para utilizar en lo que no es posible producir
en el país por la tecnología que supone o por la insuficiencia
del mercado.
Para poder aconsejar adecuadamente acerca de la forma
de resolver estos problemas, es preciso profundizar aún más
en la explicación del fenómeno del desarrollo. Se necesita, en
primer lugar, tener siempre. una visión de conjunto de la economía nacional. Los adelantos estadísticos permiten ya tener
ciertas aproximaciones, en países como México, de esa situación de conjunto. Digo aproximaciones porque la estadística
es necesariamente defectuosa y porque todavía no estamos muy
seguros de ciertas interrelaciones, de ciertas relaciones funcionales entre unos fenómenos y otros; pero se ha avanzado
algo y además creo que se puede seguir avanzando considerablemente. En segundo lugar, es necesario tener siempre a
la vista una proyección hacia el exterior, es decir, relacionar

13

.

,

El conocimiento de los hechos no requiere llenarse la cabeza de estadísticas de todas clases, pero sí quiere decir que
el economista tiene que desarrollar hoy día una técnira ele investigación que supone, entre otras cosas, el conocimiento de
las fuentes de información, la apreciación de la bondad de los
datos que se le presentan en diversas fuentes y el d esarrollo
de cierta imaginación para descubrir faltantes de datos o para
sugerir nuevas elaboraciones de ellos.
Para profundizar en estos problemas de desarrollo el economista necesita también del auxilio de otras técnicas que no

�nctor L. l"rquidi

El Economista ante los Problemas del Desa1·rollo Económico

serían las alternativas a esa recomendación; es decir, cuando
nn economista recomienda una política a seguir, debe hacerlo
con conocimiento de cuáles serían las otras políticas posibles
pero que él no recomienda. En otras palabras, en los problemas del desarrollo están implícitos criterios no económicos de
los que no es posible, en mi opinión, abstraerse. Desde luego
que las dt&gt;cisiones finales de la política a seguir en materia de
desarrollo rara vez corresponden al economista como tal; puede éste coincidir en el cargo de responsabilidad pero la preparación técnica del economista no lo capacita necesariamente
para tomar las decisiones o darlas en forma definida.

es forzoso que él conozca a conciencia; me refiero, por ejemplo, al conocimiento de las técnicas matemáticas. El economista debe tener una prep:iración en parte matemática pero en
ciertos aspectos de investigación tendrá que hacer uso del matemático directamente, es decir, pedir la colaboración del matemático y del especialista en estadística matemática, pues no
se puede pretender que toda persona domine esas técnicas.
El economista necesita igualmente, en el análisis de los
problemas de desarrollo, del auxilio de los datos tecnológicos.
Un economista no puede convertirse en experto en siderurgia,
industria química, industria del cemento, fabricación de pan
y desarrollo agrícola; el economista tiene que echar mano de
sus conocimientos generales y recurrir al especialista industrial, agrícola o de transporte para conocer los datos de carácter técnico, inclusive las relaciones técnicas que existen en•
tre diversos procesos de producción.

¿ Con qué elementos cuenta el economista para ser útil en
ese sentido que he venido indicando? En primer lugar, hay ya
cierta evolución de la teoría necesaria para los problemas del
desarrollo económico. Pero es poco; los principales adelantos
han sido más bien de carácter muy general realizados por economistas de los países ya desarrollados que han estado pensando más que nada en una teoría del crecimiento, pero no necesariamente en una teoría del desarrollo de los países no desarrollados. Sin embargo, se va contando con cierto material.

Igualmente, el economista tiene necesidad de ayuda del
especialista en problemas sociales y sociológicos, que son una
rama muy importante de especia:lización, y, finalmente, el economista debiera conocer la realidad política y humana. No se
puede haeer economía del desarrollo en el vacío.
Ahora, i puede el consejo del economista abstraerse de valorizaciones no económicas, es decir, de valorizaciones de factores económicos, o debe el economista, como se dice en algunos libros de autores importantes, ser enteramente neutral y
solamente aconsejar diferentes soluciones, pero no pronunciarse sobre la que sería más conveniente? Planteo esta pregunta porque frecuentemente se supone, o se dice, que el economista tiene llll determinado prejuicio y muchas veces lo
t¡ue recomienda o lo que propone no es más que una racionalización de alguna idea preconcebida que ya tenga. Esto puede ser cierto en muchos casos. Pero creo yo que se puede afirmar que el ec&lt;:momista, en tanto hombre preocupado por la
realidad social de una nación y de la humanidad, no puede
evitar tener, llamémosle así, un prejuicio sobre cuáles deberán ser las mejores solucioiies para lograr el bienestar de la humanidad. Después de todo, el economista tiene aspiraciones
sociales como cualquier otra persona. Creo que el economista
no hace mal en hacer una valorización de los fines, en aconsejar quf es lo am conviene hacer, qué es lo que él considera que conviene hacer en un problema, adoptando una
actitud positiva y 110 neutral, siempre que su técnica como
eronomii-ta le permita reconocer perfectamente las consecut&gt;ncias de su recomendación y que esté listo a percibir cuáles
1

15

'

..

En segundo lugar, hay información, y mucha más de lo
que comúnmente se cree, porque el economista desarroUa su
imagina".'ión, la utiliza, encuentra información que puede llenarl~ muchos vacíos eu el panorama general de datos y de
análisis que tiene ante sí. Naturalmente que en los países desarrollados, donde se presta más atenci.ón a la estadística y
se gasta más dinero en ella, se cuenta con datos mucho mejores, y en los subdesarrollados, como México y los demás países latinoamericanos, la información todavía es escasa y deficiente. Hay una falta de estadísticas y sobre todo creo que
no se ha apreciado todavía suficientemente cuál es el uso que
se le puede dar a la estadística y cuáles son los usos más urgentes que se le puede dar a los datos; de allí que muchos informes estadísticos muy importante~ no se elaboren, no se presenten en forma útil o se presenten con metodología inadecuada y, f.'ll cambio, se elaboren muchas estadísticas ~e muy
escasa utilidad. En esta tarea, los organismos internacionales,
particularmente las Naciones l'uidas, y también el Instituto
lnteramericano de Estadística, han hecho realmente una labor muy yaliosa pero que es necesariamente lenta porque el
esfuerzo principal, como en todo esto, no es internacional,
sino que ha de ser nacioual y es cuestión de recursos. Ahora
bien el Que no existan los &lt;latos perfectos y exactos que uno
dese~ría, ·no quiere decir que no se puedan efectuar an~lisis ni
formular proyecciones; simplemente, hay que trabaJar con

�16

El Economista ante los Problemas del Desanollo Económico

aproximaciones procurando saber y pesar las limitaciones de
los datos y no tratando de deducir conclusiones demasiado
precisas cuando la base de los datos con que se cuenta sea imprecisa.

;

.

El economista cuenta también hoy día con algunas investigaciones sobre el desarrollo económico de ciertos países, y me
refiero particularmente a los casos latinoamericanos porque
la Comisión Económica para América Latina, en los diez años
que lleva de existencia, además de haber podido reunir información no existente antes y estimular la preparación de datos en todos los países, ha podido formar un cuerpo de economistas que se han especializado en problemas de desarrollo.
Se han hecho investigaciones valiosas en sí por la información que arrojan sobre los países y valiosas también por la
metodología que presentan para ser utilizada por otros países.
Se han hecho estudios concretamente sobre Chile; Brasil, Bolivia, Colombia, Perú y la Argentina; se ha hecho un estudio
bastante amplio sobre el desarrollo económico de México y
están haciéndose en este momento estudios sobre las proyecciones del desarrollo de El Salvador, Honduras y Panamá, y
posiblemente se haga alguno sobre Venezuela y algún otro
país.
En el caso de México, se dispone públicamente de dos estudios bastante amplios en su alcance, pero sujetos a las limitaciones de la información estadística que se pudo reunir y de
las elaboraciones que se hicieron. Uno de ellos es el que acabo
de citar, el realizado por la CEPAL, que abarcó el período de
1945 a 1955 e hizo proyecciones hasta el año 1965. El otro es
anterior, realizado por una Comisión Mixta del gobierno mexicano y el Bauco Internacional de 'Reconstrucción y Fomento, en que se estudió el desarrollo económico del país de 1939
a 1950 y se indicaron las tendencias de crecimiento de diferentes sectores y la interrelación de los mismos, pero sin intentar todavía una proyección futura porque no se dispo1úa
en ese momento ni de las técnicas de análisis ni de información
suficiente.
Para citar sólo un caso de estudios a fondo hechos en otras
partes del mundo están los trabajos realizados en la India en
relación con los planes quinquenales de desarrollo. Pero el
economista dispone también de una literatura creciente sobre
problemas de desarrollo ecouómico desde todos los ángulos, es
decir, problemas generales, problemas de sectores, problemas
relacionan.do los factores sociales con el desarrollo, la población con el desarrollo, los problemas de vivienda con el desarrollo; hay ya una bibliografía bastante extensa.

17

\Tíctor L. Urquidi

En realidad, hoy día casi ningún tema se t~~ta sin rel~c:ionarlo con el desarrollo económico; no es cuestion nada _mas
del título del artículo o del libro, o del título que, por eJemplo, he dado a mi charla de hoy; es que es un problema cada
día más presente en la mente de todo el _mundo y que provoca
cada día mayor interés. En cuanto a libros de texto, se advierte en ('ambio una gran falta de obras en que se hable de
problemas de desarrollo económico. La mayor parte de l~s
textos, por lo menos los escritos por au_tores de Estados Umdos y de Europa, no han llegado todav!a a ver cla:amente _la
forma de presentar al alumno una t eona u1;1a sene de prmcipios relacionados con el desarrollo econom1co.

º,

Pero no quisiera alargar esta charla demasiado, y prese:1taré casi en forma de lista, algunos de los campos de estudio
tod~vía muy poco explorados, tanto en términos gener~les co- ·
mo en el caso concreto de México, y que pueden ser obJeto de
investigación futura por economistas como u~~ede~~ cuando
avancen más en sus conocimientos y en su uhhzac10n de las
técnicas de análisis.
Uno de ellos es el campo de la política monetaria y fis.
cal. Antiguamente, la política monetaria no exi~tía. La moneda se regulaba automáticamente -hablo del siglo pasado-;
hoy en día la moneda es regulada por el Estado _en diferen_t:s
formas. Sin embargo, no se .ha encontrado todavia la relac1on
entre la regulación &lt;le la moneda y los problemas de desarrollo ec011ómico es decir, falta todavía pens.ar en ese problema
e integrar p~líticas monetarias con poljticas de de~~rrollo.
Igualmente, políticas fiscales y pres1;1puestales con poht1cas de
desarrollo; todo esto forma un conJunto.
Un campo de estudio poco investigad_o, t~nto_,en teor_ía como en la política, es el problema de la di~tribuc1on del 10:greso. Este es un problema que cobra cada d1a mayor actuah~ad
y sobre el cual se dan versiones muy discrepantes sobre s1 es
0 no es adecuada la distribución del ingreso, si está empeorando o está mejorando, sobre si los datos son buenos o malos no hav forma todavía de precisar el fenómeno y tampoco
cr;o yo, h·ablando en términos ya más gene~ale~, se_
podi~o
profundizar todavía en una teoría de la d1stnbuc10n del mgreso en función de los problemas de desarrollo.

!ta

..

Otro problema muy interesante sobre el cual conviene
pensar mucho es el del uso relativo del capital y la ma,no de
obra. i Conviene a los países subd~sarrollados que estan ~~­
casos de capital y tienen abundaucia de mano de obra, util:zar los mismos métodos de producción heredados o transm1-

�18

El Economista m1te los Problemas del Desarrollo Económico

fülos &lt;le los países industrializados en los que cada día aumenta la relación entre equipo y mano de obra? ¿No habría
otras técnicas que utilizaran menos capital y más mano de
obra y que produjeran los mismos resultados? Es un problema
de iuterés teórico y de investigación en el cual se está iniC'iando algo en el Instituto Económico de Holanda y, en parte,
en las Naciones Unidas.
'fambiéu se estudia la interrelación del desal'l'ollo de diferentes sectores de la economía. En el pasado, en el siglo
XIX, éste no era problema porque se suponía que todo ocurría automáticamente y todo salía muy bien. Hoy día, en esta
época de desarrollo deliberado, es decir, de esfuerzos conseientes de desarrollo, se producen frecuentes desajustes entre
el crecimiento de un sector y el de otro; en términos muy generales, digamos, entre el crecimiento industrial y el crecimiento agrícola. Hay países que se han estancado relativamente en el sector agrícola frente a un enorme crecimiento industrial; hay otros, como México, en donde el crecimiento agrícola y el industrial han sido bastante paralelos. Pero puede haber dificultades de ajuste entre sectores más restringidos, digamos, entre energía eléctrica y desarrollo agrícola, transporte y desarrollo industrial. Esos son problemas que presentan
nn amplísimo campo de investigación.

0
\

ícto1· L. l., rqnidi

19

de la estabilización de los precios internacionales de los productos básicos. Las fluctuaciones de los precios de los productos primarios hau sido muy grandes en el pasado. No es cuestión de factores simplemente accesorios o fortuitos, sino que
hoy existen desajustes fundamentales entre la producción
mundial de un producto y la demanda mundial del mismo, y
no se ha encontrado la forma de solucionar estos problemas
por su base. Se ha hablado solamente de los síntomas, -las
fluctuaciones del precio- para ver si se logran eliminar, pero
ni aún en eso se ha podido llegar a elaborar mecanismos y fórmulas que sean aceptables en la práctica política diaria de todos los países o de algunos de ellos.

Otro tipo de investigación, ya más general, que apenas
está en sus principios, es el de los procesos de integración
económica y social, es decir, de cómo lo social y lo económico
se apoyan mutuamente en el crecimiento. El profesor Myrdal,
economista sueco, ha escrito un libro muy importante sobre
esto y se supone que sigue trabajando en el desarrollo de sus
teorías a través de una investigación que está haciendo ahora
en la ludia.

.Antes de terminar quisiera no dejarles la impresión de que
el estudio del desarrollo económico, o de los problemas de desarrollo económico, excluye cualquier otra especialización dentro de la rama de la economía. Por supuesto que hay necesidad
de especialistas en problemas monetarios, fiscales, de economía agrícola, de economía de los transportes, etc., pero
en el pasado se exageraba mucho este tipo de especialización y que muchas veces el especialista en un sector o una rama
de la economía, o en un aspecto determinado como el monetario, podía poseer cierto grado de competencia pero no relacionar sus conocimientos con los fenómenos generales del crecimiento de una economía. A mi entender es imposible separar
estos dos problemas; es decir, no puede uno aislarse de los
problemas generales de crecimiento. Hay en efecto el peligro
de la especialización excesiva. Por otro lado, además de la
interrelación entre problemas especiales y problemas generales, creo yo que el economista no puede dejar de ampliar sus
conocimientos generales de toda clase de asuntos a su alcance que le den más elementos de juicio para su propio trabajo.

un tema en el que no se piensa bastante, por extraño que
parezca, es el de la cooperación internacional; en concreto, el
desarrollo de formas prácticas de cooperación internacional y
partic:ularmente de acuerdos regionales, de los cuales es hoy
importante hablar, pero sobre los cuales no se ha meditado
sufir:ientemente. El Mercado Común Europeo, los esfuerzos
de integración económica de Centroamérica, lo que se dice
sobre una posible integración mayor en la América Latina,
tienen todavía un carácter bastante empírico, que naturalment E' et&gt; E&gt;xplic-able en vi-,ta de las circunstancias, pero que uno
desearía que tuviera un fondo de teoría, digamos, de razonamiento teórico mayor del que tiene hasta ahora. Pero también
importante t•omo oroblema mundial y que afecta al desarrollo
N·onómico ele la mayor parte de los países subdesarrollados el

Por último quisiera mencionar el problema del campo de
acción del economista en el ejercicio de su profesión. Creo yo
que en México todavía no se aprovecha suficientemente al
economista: Es cierto que el economista desde hace varios
años, además de poder ejercer su profesión en la empresa privada, en la banca, etc., tiene ya un campo bastante considerable en diferentes dependencias del gobierno. pero debido a lo
que podríamos llamar la impaciencia por obtener resultados,
-y esto es explicable- se descuida la investigación, se menosprecia el valor fundamental que tiene realizar investigaciones económicas y se piensa que el economista debe ser un
funcionario con facultades administrativas y de ejecución. A
mí me parece muy bien que un funcio~ario tenga buena comprensión de los problemas económicos, pero eso no quiere de-

�20

El Economista ante los Problemas del Desarrollo Económico

cir que todo economista para tener éxito en el desempeño de
su carrera deba desembocar necesariamente en un puesto administrativo o de ejecución en el gobierno. Es importante que
al menos una parte de los economistas puedan dedi&lt;:arse plenamente a la investigación y no tengan preocupación por los
problemas diarios de administración o de gobierno. En esa
forma el gobierno y la empresa privada podrán tener en el
futuro elementos de juicio más completos, de que ahora carecen, y podrán evitar en muchos casos hacer improvisaciones
que son, desgraciadamente, inevitables, pero que no siempre
son la mejor forma de hacer las cosas.
Una palabra final, que no desearía se desestimara: el economista puede tender a pensar que porque él entiende un problema todo el mundo lo entiende igualmente; pero hay un
abismo enorme entre la comprensión que tiene el economista
de un problema y la comprensión que puede tener cualquier
otra persona, sea de gobierno o de empresa privada, del mismo problema. El economista, por desgracia, no siempre ha sabido explicarse ni ha sabido hacer que sus conocimientos se
expresen con claridad ante la persona que no es economista.
Si un médico nos hablara continuamente en términos técnicos
de ]a medicina no le entenderíamoc,. Si el economista se empeña en hablar ante el que no es economista usando una terminología técnica complicada y sin explicar con claridad lo que
pretende, es una ilusión pensar que ese economista pueda tener influencia alguna sobre el curso de los acontecimientos.
En suma, el economista ha de ser coherente y de expresar cou
claridad y sencillez su saber, pues la economía no es una cieLcia abstracta, sino una ciencia de los problemas humanos.

Luis Horacio Durán / DOS SONETOS FUNEBRES
"¿Era la muerte? - No sé,
si hoy no entró vendrá mañana . .. "
Emilio Prados

tv1UERTE EN LA PAZ
Límite y signo, oscuridad que vierte
la luz hacia otra luz que se eterniza,
se me perdió tu voz porque la brisa
te trajo el eco de otra voz más fuerte.

Oscura oscuridad la de la muerte
que me deja tan sólo la ceniza,_
te fuiste así nomás, como sin prisa
y sin poder siquiera detenerte.
Pero quedó tu sombra encadenada
entr_e mi propio nombre, voraz grieta
que se bebió tu nombre enamorada.
Te fuiste con el viento, ágil saeta,
pero al partir -del barro liberadase te olvidó en mis ojos tu silueta.
-

·2 1 -

�DE LA LLAMADA INUTIL
(A mi hermana, Josefina).
Ya te me fuiste, no estás a mi lado
en vano la mirada te vigila
cuando sólo !a muerte te perfila
y en su llamada oscura te has marchado.
Bien te busqué y en vano te he buscado
porque aunque estás ahí, quieta y tranquila
no es ya tu voz -centella en la pupilala que encuentra mi voz en su llamado
Ya te me fuiste así, tan :entamente
que no sé si es verdad que ya te has ido
o si estás en silencio solamente.
Ya no sé si es verdad que te he perdido
o si tu voz tan sólo es la que miente
y por verme llorar no ha respondido.

-22-

Alejandro Ramírez / CERVANTES Y LA
INQUJSJCION

B

AJO este mismo título publicó Rodrí~uez 1Iarín, en el tomo décimo de su postrer comento del
Quijote, el Apéndice XXXI, en que recoge cuantos datos concretos se conocen sobre Cervantes y el Tribunal del Santo Oficio.' En él cita los pasajes de El Ingenioso Hidalgo que se
mandaron suprimir por la censura, y que constan en el Indice del obispo :Mascareñas, Inquisidor General de Portugal,
impreso en Lisboa por los años de 1624. Nuestro propósito es
considerar aquí tan sólo el primero de estos pasajes porque, a
nuestro ver, es el que merece más atención. No pretendemos,
por supuesto, hacer de Cervantes una víctima del Santo Tribunal, pues jamás hubo cosa semejante, sino preguntarnos
por qué pudo borrarse el párrafo quijotesco, y exponer brevemente algunas de las razones por las cuales pensamos que
el censor inquisitorial fué severo en demasía. La cuestión no
es impertinente, pues todavía encontramos, en algunas edicio2
nes modernas, el texto cenantino mutilado en este lugar.
El autor del Quijote no parece haber tenido nunca la menor sospecha de que su libro pudiera ser expurgado. Si la tuvo, supo disimularla muy bien, aunque dan que pensar sus
continuas protestas de acendrado catolicismo. El bachiller
Sansón Carrasco, primer crítico de la novela en que tan importante papel va a representar, dice (II, 3) que, en la parte
ya publicada en 1605, "no se descubre, ni por semejas, una palabra deshonesta, ni un pensamiento menos que católico." Si
bien hay que tomar las palabras del estudiante socarrón con
su grano de sal, la frase no constituye menos una especie de
aprobación semejante a la empleada por la autoridad eclesiástiea cuando sanciona la publicación de un texto que, a su jui-

23 -

�24

Cervantes y la Inquisición

cío, ni contiene proposiciones heréticas, ni atenta contra la
moral. Antes de borrarse este párrafo del Quijote en el Indice
de Mascareñas, la Inquisición española ha venido confirmando el dictamen de Sansón Carrasco, pues no ha tachado aún ni
una tilde en el libro cervantino. Y lo mismo ha ocurrido, como es notorio, con la Inquisición portuguesa. Tienen que pasar
todavía bastantes años para que se supriman las líneas referentes a las obras de raridad (Il, 36) en el suplemento del Indice
expurgatorio del Cardenal Zapata, impreso en 1632. Las alabanzas que prodigan al Quijote de 1615 quienes tienen poder
para ello, refuerzan asimismo, en cierto modo, la opinión del
bachiller salmanticense. La aprobación del Licenciado Márquez Torres, a quien Próspero Mérimée califica de "modelo
de censores,m confirma las de sus colegas Cetina y Valdivieso, y manifiesta muy a las claras, no ya sólo la fama de Cervantes, de quien se hacen lenguas las naciones, sino la entereza de su fe y la suavidad de sus costumbres. El grave y justo censor dice, en efecto, que no halla en el Quijote "cosa indigna de un cristiano celo ni que disuene de la decencia debida a buen ejemplo ni virtudes morales."4
Nuestro pasaje es por tanto, que se sepa, el primero que
disgusta a su censor inquisitorial. Se encuentra en el capítulo
XIII de la segunda de las cuatro partes que forman la qne
Cervantes llamó después y seguimos llamando hoy primera
(I, 13). Copiamos a la letra, del susodicho Apéndice XXXI,
la referencia al trozo incriminado, junto con las breves líneas
de introducción que preceden:
"O liuro de Miguel de Cervantes intitulado El Ingenioso
Hidalgo Don Quixote de la Mancha, impresso em Lisboa
anno 605, ou de qualquer outra impressam, e contero
quatro partes, se emende da manera seguinte.
2 PARTE. cap. 13, fol. 73, pag. I, lego depois do meyo
risquese y las partes, ate el linaje exclus."5
Como lo indica el rorto preámbulo que acabamos de reproducir, el texto del Quijote que acota el Indice de :Mascareñas es el de la edición lisbonense de Pedro Crasbeeck. Esta
edición lleva, por cierto, en la portada, las siguientes palabras,
que vienen aquí muy a propósito: "Con licencia de la S. Inquisición."6 Daremos ahora, in extenso, el párrafo mandado
tachar:
"y las partes que a la vista humana encubrió la honestidad son tales, según yo pienso y entiendo, que sólo la
discreta consideración puede encarecerlas, y no compararlas."

25

Alejandro Ranúrez

El lector recordará que son éstas las palabras con que
don Quijote termina la descripción de la belleza de Dulcinea,
hecha a instancias de uno de los que le acompañan al entierro
del pastor Grisóstomo. Copiaremos, asimismo, todo cuanto se
refiere a las prendas de la dama :
"sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas
arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve, y las
partes ... "
El mismo Rodríguez M:arín no hace, en su edición, al llegar a este lugar del texto tachado, más que una observación
gramatical, pero Clemencín, en su Comentario (nota 42 a este
capítulo, trae una referencia a Tirante el Blanco (I, 17), donde se alude a la Reina de Inglaterra y se mencionan asimismo
las partí ascose. Cortejón, que acaso sepa más de lo que escribe,
nos dice que Cervantes "rindió homenaje al convencionalismo poético que imperaba en su época.m
Hay aquí ' en efecto, una descripción muy trillada de la
belleza femenina que procede de tiempos inmemoriales y de
la que se usa y abusa en el Renacimiento. En el primer acto
de la Celestina, Calisto sigue el mismo procedimiento cuando
entona las alabanzas de Melibea ante el escéptico Sempronio.
Poco antes de empezar su enumeración, como don Quijote y,
en general, todos los enamorados, por los cabellos de su dama,
el desgraciado amante dice a su criado que sólo le hablará de
lo que en M:elibea se muestra, y añade : "si de lo oculto yo
hablarte supiera, no nos fuera necesario altercar tan miserablemente estas razones." Y al terminar la descripción de las
prendas de Melibea, vuelve a mencionar "aquella proporción
que ver yo no pude." Otro ejemplo acaso no tan común y mucho más velado, entre los que podrían aducirse, nos ofrece
Luis Gálvez de Montalvo en su novela El pastor de Filida
(1582). Cuando, al cantar la belleza de la heroína, loa Arsiano los cabellos, Finea y Alfeo los ojos, Florela las mejillas,
·Sasio la nariz, Filena la boca, Pradelio la garganta y Celia el
pecho, dice, concluyendo, Campesino:

"Lo que falta por contar,
después de la blanca mano,
a quien el sentido humano
es imposible loar,

no quiero en ello hablar." 8

�Z6

Alejandro Ramirez

Cervantes y la Inquisición

Sabemos que Gálvez de Montalvo es amigo de Cen-antes
y que su obra se encuentra en la librería de don Quijote. En
el famoso escrutinio (I, 6), el Cura no tiene más que elogios
para este libro (por eso lo traemos a cuento), y aconseja que
se guarde "como joya preciosa," pues no hay en él bajeza que
escardar o limpiar. Aunque graduado en Sigüenza, el Licenciado Pedro Pérez es hombre de gusto literario, y no recuerda haberse ofendido por la mención (ya que no por la pintura) que de la belleza escondida de Fílida hace aquí Campiano. Afirmar, pues, meramente, como lo hace Cortejón, que
tenemos aquí una serie de tópicos, es esquivar la dificultad,
porque el concepto no se halla tampoco en todas las enumeraciones o descripciones de este tipo que fingen los poetas.9
No la encontramos, por ejemplo, en la que de la "muger donosa é fermosa é locana" nos dejó el Arcipreste de Hita. Y
como al Indice portugués de 1624 no le parece bien la frase
cervantina, pues la manda borrar en el texto del Quijote, es
menester, antes de declararse a favor o en contra del censor,
tratar de averiguar su posible origen literario.
Los comentaristas que hemos consultado no señalan aquí
fuf'nte alguna. Acaso sea debido a que la consideran demasiado obvia. Sin embargo, en cuanto se leen estas líneas del
Quijote, acuden a la imaginación los versos con que, en el
primer libro de las Metamorfosis (495-502), nos sugiere Ovidio
la hermosura df' Dafne que contempla extasiado Apolo: ,
"spectat inornatos colo pendere capillos
et 'quid, si comantur ?' ait. videt igne micantes
sideribus símiles oculos, videt oscula, quae non
est vidisse satis; laudat digitosque manusque
bracchiaque et nudos media plus parte lacertos;
si qua latent, meliora putat."'º
El mismo Apolo empieza su enumeración (pues no se trata, en rigor, de una descripción), como Calisto y don Quijote,
por los cabellos de la ninfa, y sigue fijándose en los ojos, en
los dedos, en las manos y en los brazos, para terminar pensando que la oculta ·belleza de Dafne es todavía más codiciable. Parece, pues, que hay aquí un tópico literario muy antiguo, y si tenemos en cuenta la popularidad de Ovidio en los
siglos medios y en el Renacimiento, no nos sorprenderá que
la frase que hace fruncir el ceño al censor portugués haya tenido tan buena fortuna." Señalar aquí a Cervantes es, o ignorar que infinitos escritores han copiado o parafraseado las
palabras del poeta latino, o manifestar inquina al autor del
Quijote.

·' ,

27

Ignoramos, claro es, el criterio que habría seguido el Indice de Mascareñas con la multitud de textos que de algún
modo reflejan el si qua latent ovidiano. Hay uno, sin embargo, que no debemos pasar por alto, porque tiene extraordinaria importancia. Se trata de un pasaje bíblico que reproduce
el concepto de Ovidio de una manera bastante parecida, y quP.
fué apuntado hace ya muchos años por un cervantista.'2 En
el libro de los Cantares de Salomón se menciona, en efecto, la
escondida hermosura de la Esposa con estas palabras (4 :3) :
absque eo quod intrinsecus latet. Todo este capítulo del libro
sagrado constituye asimismo una fuente muy trillada de la
poesía amatoria, si bien la belleza que en él se ensalza es la
morena, y no la rubia, como en el Renacimiento, al menos en
las letras profanas. Este pasaje de la Vulgata es también muy
eonocido por los sinsabores que hubo de costar a Fray Luis
de León. Sabida de todos la revuelta que originó su traducción
en romance del libro de los Cantares, cumple tan sólo recordar
que el catedrático de Salamanca se aparta, en este lugar del
texto hebreo, de la interpretación de San Jerónimo, y se niega
a trasladar el latín patrístico al castellano y a decir: demás de
lo que está. escondido, que es en resumidas cuentas, lo que ha
escrito Ovidio. En su traducción, el audaz agustino (y con él
las versiones protestantes) opta por decir: entre tus guedejas,
por parecerle que se ajusta más a la verdad hebráica, y en su
comentario, afirma con denuedo: "Como quiera que sea, lo
que he dicho es lo más cierto, y ayuda a declarar con mejor
gracia el bien parecer de los ojos de la esposa."' 3 Así pues, los
que usan de este modo de hablar en la descripción poética de
la belleza femenina reparando o no en que su frase puede proceder del poeta pagano o de la fuente bíblica (lo que no hace
al caso, dada la divulgación de la expresión), siguen, en último
término, la versión ortodoxa de la Vulgata. Por otra parte, el
servirse San Jerónimo de un estilo tan cercano al del texto
de Ovidio equivale, hasta cierto punto, a ennoblecer y moralizar las palabras de este último quitándole, concediendo que
lo tuvieran, su carácter lascivo. El mismo _Fray Luis de León
se da perfecta cuenta de ello, y no deja de advertirlo cuando
trata de este pasaje. 14 Y así, pensar que el párrafo cervantino
se tacha por temerario o por herético sería, en buena ley, pensar un disparate. Porque no es razonable creer que la Inquisición pretendiera enmendar la plana a San Jerónimo ni acusarle implícitamente de reproducir, casi literalmente, a un autor tan profano como el narigudo poeta. Condenar, por tanto,
aquí a Cervantes por razones dogmáticas es rechazar, con Fray
Luis de León, la interpretación tradicional del patrono de los
traductores. El autor del Quijote nos dice en su Galatea (lib.

�28

Cervantes y la Inquisición
Alejandro Ramírez

VI) que reYerencia, adora y sigue a Fray Luis de León, pero
pod~mos estar seguros de que en este pasaje no le siguió. Pero _si, para suponerlo todo, el censor pensó que estas líneas de
la mmortal novela sabían a herejía, su ignorancia fué sorprendente (aunq~:l cabe ~n nuestra humana naturaleza), y el párrafo del QmJote esta mal borrado. Lo está porque satisface
la ortodoxia más exigente, y porque, como se ha dicho, al
expresarse como lo hace aquí Cervantes, no se cita textualmente la Escritura, si!1º. que se recuerda una fuente pagana
que trasla1a San J erommo, con ~ev~s retoques, a su propia
Vulgata_., No es de creer, por consigmente, que fuese sospecha
de hereJia lo que motivó la reacción desfavorable del lector.
De~car_tada,_ pues, esta acusación del pasaje cervantino,
es preci~o i~~gm_ar otra rausa que nos explique el recelo del
censor mqmsitorial. Hubiera podido ser ésta el servirse de
un texto sagrado ( o de su paráfrasis) para aplicarlo a asunto
aparenteme_nte t_an. profano como la descripción de la belleza
de una muJer, si bien se trata, en el caso del Caballero de la
Mancha, de castos y platónieos amores. Una conciencia e11
ex~~so escrupulosa podrí~ tal vez ofenderse pensando que don
QmJote peca de temerario. Su descripción de Dulcinea vendría.ª ~er, si se salva el abismo que media entre lo pagano y
lo cristian~, la que se hace de la Sulamita en el libro sagrado,
en el que. esta_ representa, _según la interpretación tradicional,
a_ la Iglesia misma, protegida y amada de su celestial Esposo.
S_m emba,rgo, au_n concediendo que así fuera, no comprenderiamos como deJa~on de borrarse entonces otros pasajes de
la novela cervantma en que se abusa asimismo manifiesta~e~te . de la Escritura. Porque los hay, y tanto más sigmficativos cuanto_ que aparecen más inofensivos. Nos pre~nt_amos, por .eJemplo, cómo permitió la -autor.idad eclesiastica que quedara en pie el párrafo en que don Quijot~ proclam~ (I, 30) que J?ulcinea pelea en él, y vence en él,
vive y _respira en ella, y tiene vida y ser, atribuyéndole, como
los antigu?s amadores a sus damas, un poder que sólo de Dios
puede ".emr .. 1:ª Escritura dice, en efecto (Act. 17 :28) que: In
~pso emm v1v1mus, et movemur, et sumus. En la Celestina
( acto I_), exclama Calisto: "Melibeo so é á Melibea adoro é
en ~ehbea creo é á Melibea amo." Esta profesión de fe es
sacnl~ga, y como tal la considera su criado, pero no sería menos ?igna_ de censura la declaración de don Quijote, sobre todo ~i. se tiene e~1 ~uenta que éste se precia contínuamente de
c~tohco y de cristiano, lo que no pasa por las mientes de Cahsto.'5 Po1: otra parte, estas palabras del ingenioso hidalgo
acotan casi a la letra el texto apostólic.o, lo que no ocurre con
las que m_anda ta~har, la Inquisición portuguesa en el pasaje
que estudiamos. S1 asi no fuera, habría que pensar, o que el

29

censor leyó el Quijote de 1605 muy a la ligera, o que no fue
precisamente ésta la causa que le movió a suprimir el susodicho párrafo de la novela cervantina. Pero si lo fue, resulta
imposible imaginar el criterio a que pudo atenerse.
Cabe asimismo suponer (y será ésta la última posibilidad
que examinaremos) que el texto del Quijote se borró porque
. ofendía manifiestamente a ojos y oídos piadosos. Hablamos
de ofensa manifiesta porque, dado que lo fuera, habría que
desentrañar el motivo por el cual dejó de tacharlo la Inquisición española, y lo aprobaron las autoridades eclesiásticas
portuguesas que tuvieron a la vista las ediciones de Pedro
Crasbeeck y Jorge Rodríguez. No acertamos a comprender, en
efecto, que escandalizara la piedad en 1624 lo que no había
podido ofenderla unos años antes. Esta inconsecuencia en el
obrar, podría reforzar, si de ello hubiese necesidad, la prueba
de que el pasaje no se condenó por razones de índole dogmática. Porque, en semejantes circunstancias, es de suponer que
todo censor hubiera procedido del mismo modo en todo
tiempo y en todo lugar, aplicando el principio del quod
semper, quod ubique, quod ab omnibus que rige en cuestiones
de fe. Ahora bien : considerar el párrafo del Quijote desde el
punto de vista de las buenas costumbres o del de la piedad
es situarlo dt&gt; lleno en el terreno de la verdad relativa. Como
no se atenta en el párrafo a ningún imperativo inmutable de
la llamada conciencia universal (porque entonces tampoco
Cervantes lo hubiera escrito), someterlo al criterio de la ética es simplemente entregarlo a la apreciación del lector. Y
pues existen, según el viejo adagio confirmado por. la experiencia, tantas opiniones como opinantes, el factor individual
que entra en todo fallo humano puede convertir la censura,
y la convierte a menudo, por necesaria que se la juzgue a veces, en arma arbitraria y falaz. Equivale esto a decir, en fin
de cuentas, que el pasaje se borró porque el lector comisionado para este negocio obró con más piedad que razón, y le pareció que las palabras de don Quijote debían desaparecer de
un contexto ya harto profano. Y si otra cosa pensara, no se
suprimiera el pasaje, pues no lo habían · tachado anteriormente quienes tenían autoridad para ello.
Conviene, sin embargo, antes de acusar con precipitación
al censor de mojigato (pues concedemos que se trataba de una
persona pulcra y sincera), preguntarse si las líneas incriminadas atentan realmente contra las buenas costumbres. El
hecho de que los inquisidores españoles y portugueses que
aprueban las primeras ediciones del Quijote opten por dejar
aquí el texto íntegro debiera constituir, ya de por sí, una
respuesta suficiente. Con todo, como la posición que adopte

�30

Cel'vantes y la Inquisición

Alejandl'o Ramírez

un pasaje más que resobado por sus contemporáneos y pa~afraseado por San J erónimo, como si se tratase de un caso aislado para señalarlo con inmerecido estigma.
Podrá objetarse que el censor no las ha con el pasaje bíblico sino con el del Quijote y, en último término, con el de
Ovidio. Se dirá asimismo, que la paráfrasis cervantina, menos decorosa q~e la velada alusión de Gálvez de Montalvo,
resulta todavía más audaz que la del propio Calisto. Pero la
objeción no deja de ser una infeliz triquiñuela. Despojado de
su sentido místico, el verso de los Cantares no es, pese al !º·
deo de que se sirve San Jerónimo, ni más_ ;1-i menos suge_s_tivo
que las palabras de Ovidio o la declarac10n de don QmJote.
Si el párrafo cervantino debe borrarse, y se borra, no sólo en
1624 sino en ediciones modernas de la novela, no se comprende cómo El pastor de Fílida y la Celestina. (sobre todo esta
última pues se lee con más frecuencia) andan hoy día en las
manos' de todos sin que falte una tilde a pasajes que expresan o sugieren el concepto incriminado en el Quijote. Puestos
a tachar de este modo ( es decir, sin criterio alguno), habría
que cercenar en el libro cer_v~ntino b~stante más ~e lo ~ue
suprimió el censor. Y no satisfechos aun de ello, sena preciso
entrar a saco por el e~tenso campo del Renacimiento para llevar a cabo una ingente poda. Piénsese, por ejemplo, en todo
lo que habría que escardar en 1~ exquisi_ta Fábula de -~cteón~
de Luis Barahona de Soto a qmen mencionamos tambien aqm
porque se trata de un es~ritor conocido y admirado de Cervantes y ensalzado por el Cura en el donoso escrutinio de los
libros del hidalgo, pues lo llama "un? de los poetas !amosos
del mundo.'' Terminados los preparativos para el bano, zambúllense Diana y sus ninfas en la balsa sin reparar en la preseneia de Acteón. Y Barahona de Soto escribe entonces:

el lector tiene por fuerza que depender de su criterio personal, no estará de más acudir a quienes han fallado ya sobre
la materia, sobre todo si se trata de hombres cuya erudición
y doctrina se halla por encima de toda sospecha. A Gervantes le ocurre con su texto, salvando todas las distancias que
se quieran ( al autor del Quijote no se le molestó para nada),
lo contrario de lo que le sucedió a Fray Luis de León. Al
maestro salmanticense se le acusa, en este lugar, no de inmoral, sino de temerario. El agustino apela entonces en su defensa al poderoso arsenal que le suministran sus conocimientos patrísticos y escriturarios. Dice que, en este pasaje del
libro de los Cantares, la versión de San Jerónimo se aleja, en
su opinión, del sentido original, pero insiste en que el traductor hizo cuanto pudo para que su traslado no resultara mal
sonante. Al cargo que le hace de inexactitud, asunto que cae
fuerá de nuestro propósito, no añade, para robustecer su. posición, el reproche de que la traducción podía sorprender a
los espíritus timoratos. Y no lo hace, porque sabe de sobra
que el latín patrístico del intérprete es siempre, a la par que
grandioso, honesto y llano, aun en los pasos más difíciles de
la Escritura. Lejos, pues,. de servirse contra el autor de la
Vulgata del argumento que parece emplear contra Cervantes
el censor portugués. Fray Luis de León escribe unas líneas
que resplandecen por su honradez intelectu~l:
"no se atrevió [San J erónimol a trasladallo [el hebreo] en latín por su vocablo, por no ofender los oídos
usó de rodeo y dijo como vemos: Demás de lo que está
escondido; y siguió en ello a Símaco, que entendió lo
mismo, y se aprovechó también par¡¡. trasladallo del
mismo artificio de significar por muchas palabras encubiertas honestamente lo que he dicho.'' 1b
El catedrático de Salamanca afirma que, si San Jerónimo, y cuantos como él traducen, se equivocan en lo que a la
verdad hebráica se refiere, todos han usado en sus versiones de
rodeo y artificio para expresarse dignamente. Y de ello se infiere que si el latín del texto no ofende al piadoso que lo lee o
lo escucha leer, tampoco lo escandalizará el romance del mismo pasaje si permanece fiel al sentido que con este rodeo expresa la Vulgata. Atreverse, por tanto, como lo hace el censor portugués, con unas palabras que tan de cerca recuerdan
un lugar bíblico sancionado por los siglos, y no por razones
de carácter filológico ni dogmático, como en el caso de Fray
Luis de León, sino por precupaciones de índole moral, es
obrar con más malicia que ignorancia. ·censurar aquí a Cervantes equivale, como hemos dicho, a subrayar en su libro

31

.

.

"Quien las viera libremente,
Sin ropa al ojo importuna,
Ir cortando la corriente
Desde la balsa o laguna
Al principio de la fuente,
Donde, así como las caras,
Las más preciadas y raras
Partes que se pueden ver
No quisieron esconder
Las aguas, cual vidrio claras."17
Por audaz que pueda parecer el partido. q_ue el ~scrito.r
ha sabido sacar aquí del si qua latent de Ovid10, hubiera sido ridículo que el Cura condenase la fábula después de mostrarse tan benévolo con Tirante el Blanco salvándolo de la ho-

�32

Alejandro Ramírez

Cervantes y la Inquisición

6.- Francisco Vindel, l\lanual Gráfico-Descriptivo del Bibliófilo Hispano-Americano (1475-1850), II, Madrid, 1930, p. 191, No. 559. La edición de Lisboa, del mismo año, por Jorge Rodríguez, lleva asimismo
en la portada: "Impresso com llsenca do Santo Officio." Cf. ibid.,
p. 190, No. 558.

guera. Y si se quiere un ejemplo más moderno, recuérdese la
famosa leyenda de Bécquer titulada La e orza b 1 anea
que no deja, por cierto, de tener alguna remota semejanza con
la composición de Barahona de Soto. Transformadas en mujeres, las corzas que cree ver Garcés corretean por el bosque
y juegan en el agua sin percatarse de que el montero las está
observando. Bécquer nos dice entonces: "En el momento en
que Constanza salió del bosquecillo, sin velo alguno que ocultase a los ojos de su amante los escondidos tesoros de su hermosura, sus compañeras comenzaron nuevamente a cantar"'ª
Y, sin embargo, ¿ quién se atrevería a cercenar, por motivos
piadosos, el texto de esta leyenda tan conocida de todos? Nadie, por supuesto, ni se metió con él, que sepamos la censura de su tiempo.
'

7.- Cortejón en su ed. del Quijote, Madrid, 1905, p. 274.
8.- Citamos por Menéndez y Pelayo, Orígenes de la novela, NBAE, II,
Madrid, 1907, p. 437a.
9.- Véase sobre este tema Otis H. Green, "On Rojas' description of
Melibea,'' Hlspanic Review, XIV, 1946, pp. 254-256.
10.-The Loeb Classical Library, I, Londcn-New York, 1921, p. 36.
11.- Cf. Rudolph Schev111, Ovld and the Renascense in Spatn, University
of California Publlcations in Modern Ph!lology, Vol. IV, 1913.

12.- Miguel Cortacero y Velasco, Cervantes y el Evangelio o El simbolismo del Quijote, Madrid, 1915, p. 22.
13.- Obras de Fray Luis de León, BAE, XXXVII, 262b.

Por fortuna, y excepción hecha de algunos censores harto escrupulosos, la Inquisición no· se anduvo en estas materias con demasiados remilgos. Y no es esto, ya se entiende,
defenderla en principio, sino reconocer que las primeras ediciones del Quijote salieron incólumes de sus manos. Por eso
creemos que el Indice de Mascareñas pecó aquí de gazmoñería. El Bachiller Sansón Carrasco tenía razón. A Cervantes
no le faltarán nunca lectores (si se exceptúa el censor portugués) que se deleiten con las hazañas de don Quijote y las
desventuras de Sancho Panza. Tranquilícense, pues, los espíritus ingenuos y nobles cuando topen con este pasaje de la
novela. Y si no lo han leído todavía, busquen el libro cervantino ( que con poco trabajo lo encontrarán). y lean en él íntegra la descripción que de su Dulcinea hace el Caballero de
la Mancha, seguros de que nadie ha de tenérselo en cuenta
para reprochárselo.
·

14.- Ibill., p. 286b.
15- Sobre la tendencia a deificar a la mujer, véase lo que escribe Otls
H. Green, "Courtly Love in the Spanish Cancioneros," PMLA, LXIV,
1949, pp. 249-254.
16.- Obras, BAEN 285b.
17.-Francisco Rodríguez Marin, Luís Barallona lle Soto, Madrid, 1903,
pp. 647-648.
18.- Citamos por la ed. de las Obras completas de Bécquer, Madrid, Aguilar, 1950, p. 247.

Washington University
Saint Louis, Missouri

NOTAS
1.- Francisco Rodríguez Marin ; El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la
J\fancha, Nueva Edición Crítica, X, Madrid, 1949, pp. 57-62.

2.-Por ejemplo, en la del P. Rufo Mendizabal, Razón y Fe, Madrid,
1945, p. 135.
3.- Rodríguez Marín, ed. cit., VI, Madrid, 1948, p. 16.
4.- Rodríguez Marín, ed. cit., VI, Madrid, 1948, pp. 13-14,

5.- Rodríguez Marín, ed. cit., X , Madrid, 1949, p. 53.

33

I ,•

�Paul Gendrop / SENTIDO PLASTICO DE LA
CERAMICA POPULAR MEXICANA

EL

TEMA que nos ocupa ho; es el
de la ceram1ca popular mexicana, pero antes de abordarlo,
vamos a tratar de analizar la posición de un personaje simbólico, a quien llamaremos "aficionado al arte", en sus variadas reacciones ante el fenómeno artístico en general, para
después llegar al arte contemporáneo y al lugar que en él ocupa el arte popular.
Hace todavía algunas décadas, el aficionado al arte tenía
delante de sus ojos un panorama artístico bastante claro, aunque algo reducido. Gontaba además con la ayuda de un personaje imaginario, al que llamaremos "Mentor", y que podríamos considerar como un viejo señor respetable, nacido más
de veÜJte siglos atrás, allá por Grecia, y que aún le venía sirviendo de guía.

.•

Podemos imaginar a este venerable Mentor como el primero en haber adoptado una actitud crítica ante las obras
de arte de su cultura, hasta llegar, a través de ese análisis, a
la elaboración de un criterio estético, o sea un criterio según
el .cual se podía determinar el que una obra de arte fuera o
no bella, y por qué. Siendo nuestro Mentor muy sabio, su criterio estético rigió por varios siglos, reapareciendo con nµevos bríos hacia el Renacimiento, pues después de desempolvarlo, no sólo se convino que era muy coherente, sino que se
decidió erigirlo en dogma.
_ Todavía, casi hasta nuestros días, este criterio estético
"clasicista" era netamente occidental, tanto por su origen como por las obras a que se refería. Entonces, para nuestro buen
"aficionado al arte", no había problemas, pues gracias a su
-35-

�86

Sentido Plástico de la Cerámica Popular l\lex.icana

Mentor, sabía lo que era artísticamente valioso. Se encontraba
ante unos valores estéticos claramente establecidos, y no se
le hubiera ocurrido calificar de "estéticas" obras que no correspondían a los cánones clásicos. Y si bien se permitía un
cierto "exotismo" al mostral' interés por otras culturas recientemente descubiertas, ese interés no dejaba de parecerle, en el fondo, una herejía, ya que no podía aplicar a la producción artística de esas culturas las normas que había sacado de su Mentor. Pero, acaso le estaba pidiendo a nuestro
respetable Mentor más de la cuenta, pues este último, cuando
había analizado el arte que lo rodeaba, no había podido preverlo todo ... En efecto, entre otras cosas, no había contado
con la tremenda curiosidad que, por un lado nos había de impulsa~ a descubrir expresiones artísticas de épocas y pueblos
muy diversos expresiones motivadas casi siempre por una
concepción d;l mundo muy diferente de la clásica, y por otro
lado, que nos iba a lanzar a la búsqueda de nuevas concepciones de arte.
El que se encontraba ya ·muy perplejo, era nuestro pobre "aficionado" ante un panorama artístico cada vez más
abigarrado, mientras surgía un nuevo criterio estético tendiendo a dar a las obras de cada cultura un lugar dentro de
una especie de inmensa sinfonía universal, o según diría .André Malraux un "museo imaginario" que reuniera todas las
producciones' artísticas de cada pueblo y cada época. ¿ Cómo
no descontrolarse en efecto, pensaba (y sigue pensando a menudo) nuestro perplejo aficionado, si ya cualquier obra encuentra cabida en nuestro museo imaginario, y si ese loable
afán de justificar toda creacíón artísti ca nos lleva hasta incluír en él aun dentro de una .cierta jerarquía de valores,
baratijas p'r oducidas por tribus ignoradas, o pinturas de niños, y hasta de loros 1... Y no sin cierta razón teme el pobre
qur nurstra "sinfonía universal del arte" se transforme a menudo en cacofonía! ...
Se encuentra pues ahora el aficionado frente al museo
universal cuyo espectáculo se desenvuelve ante sus ojos, y cuvos colores contrastados no dejan de atraerlo. Se acerca pri;nero con timidez, pero al fin lo vence la-curiosidad y penetra
en él, ávido a la vez que un tanto escandalizado, y ... sin desprenderse de su fiel Mentor, pues . . . no se sabe nunca ...
aún puede serle útil!. . . Se siente a menudo atra!do al descubrir obras artísticas de culturas antes desconocidas o menos-preciadas, y que le parezcan ahora de un interés innegable. Y empieza a familiarizarse con estas obras, nuevas para
él. A veces, siente que se entregaría por completo si no lo

Paul Ge11d1·op

37

detuvieran todaYía sus preJmc1os clasicistas, su visión occidental de las cosas y sus inhibiciones personales. Y trata de
recurrir a su Mentor, pero el Mentor, si bien le dá todavía
consejos sabios y coherentes, permanece mudo ante tantas y
tan diversas preguntas para las cuales no estaba preparado.
Y nuestro aficionado se siente desorientado, y trata de agarrarse de algo que lo guíe por los nuevos senderos que se
abren ante él. Si pudiera, seguiría a los críticos que disecan y
analizan el fenómeno artístico bajo los ángulos más diversos,
pero le resultan difíciles de seguir y complican las cosas más
de la cuenta.
Afortunadamente, el "snobismo" lo saca de apuros, y se
deja llevar ahora por é_l a un ritmo vertiginoso, sin oír ya los
sabios consejos de su Mentor. Picasso, por ejemplo, está de
moda, y aunque en el fondo no l e gusta, se muestr~ interesado por él, sin por eso dejar de reconocer que no entie~de muy
bien por qué la nariz de la señora es verde y la boca fuera de
lugar. Pero en fin, no hay que tratar de entender. pues por
algo hablan tanto de ese señor! ...
Después de Picasso, le han mostrado máscaras australianas estampas japonesas, miniaturas persas, hindúes y medieval~s. bronces nórdicos, tallados africanos, bordados huicholes, e'tc. El problema para él ahora está en escoger entre tantas obras que se le presentan.
Se trata aquí de- un aspecto muy personal, y por tanto
discutible, en que intervienen factores muy diversos, tales
como la formación del sujeto, la cual implica casi necesariamente deformaciones· la capacidad para discernir el valor estético de una obra d~ arte, el llamado "buen gusto" ( o "mal
gusto" según el caso), hasta factores tan contradictorios como el "patriotismo" y el malinchismo, sin olvidar por supue~to el "snobismc" y sus modas! ... Y muy a menudo, el aficionado antepone las posibilidades decorativas de una obra
de arte a sus cualidades estéticas, a las posibilidades de goce
estético puro que le brinda esa obra. He visto a muchas personas escoger un cuadro estrictamente en función del color
o del tamaño de tal pared de su casa ...
Otro factor que interviene en la elección de las obras de
arte es su accesibilidad y facilidad de adquisición. Ese aspecto
extremo, material, no deja de tener su peso, ya que no sólo las
obras de arte del pasado resultan difícilmente accesibles al
aficionado, sino también la mayoría de las manifc:staciones de

�38

Sentido Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

arte contemporáneas. Ese fenómeno se debe principalmente al
lugar que ocupa el artista en la actualidad, lugar hasta cierto
punto privilegiado de que pocas veces había gozado.
En efecto, dos de las características del arte moderno son
sin duda su individualismo y la conciencia. que tiene el artista
de su propia voluntad de arte, conciencia que pocos, fenómenos
culturales han poseído, sin que por eso debamos menospreciar
sus obras. Debido en parte a esa falta de conciencia artística,
muchos artistas p ermanecieron en el anonimato, y fueron considerados por los demás y por ellos mismos como simples artesanos. Jacques Maritain dice al respecto: "Hubo tiempos en
que el arte obraba en una bienaventurada inocencia, persuadido que no era sino un oficio destinado a la utilidad o a la
distracción de los hombres, y se consideraba hecho para pintar uvas que engañasen a los pájaros, contar las hazañas militares, florear las reuniones, solazar el tedio del corazón. instruir y moralizar al pueblo. Vivía entonces en una condición
servil, l o cual no quiere decir que estuviera subyugado. No renegaba de su naturaleza; se ignoraba. Gracias a un admirable
malentendido, su nobleza nativa- y su libertad, no proclamadas
en las ideas y en las palabras, en lo que se dice, eran respetadas
por el silencio de lo que se hace: protegidas por sus obligaciones mismas y por su propia humildad. La poesía venía a
unírsele a escondidas ; ¡ jamás fué más feliz, ni más fértil!. .. "*
En efecto, permanecerán en el anonimato los artistas que
hicieron las esculturas aztecas o egipcias, los relieves de Moissac o de Piedras Negras, los mur ales de Bonampak o el Adolescente Huasteco. Ese hecho sin embargo no nos impide colocar esas obras entre las obras· maestras del arte universal.
Asimismo, la estatua de Moisés no dejaría de ser una obra
maestra si ignoráramos que la hizo Miguel Angel.
Ha habido épocas en que el arte era de tipo "polifónico",
o sea creado por muchos y para todos; otras en que estaba
destinado a una casta privilegiada. Ejemplo característico de
lo primero es el arte medieval; y de lo segundo, el arte moderno.
Difícilmente podría decirse que en la Edad Media, el arte
estaba reservado a una élite, si bien la clase privilegiada estaba en condiciones de promover y adquirir la expresión más
refinada de ese arte. Las catedrales góticas representan el
fruto del trabajo artesanal sublimado, anónimo, paciente,

* Jacques Marltan, Frontléres de la Poesle, pág. 36 y

Paul Gendrop

realizado a través de muchas ·generaciones y que sin embargo
presenta un vigor indescriptible y una gran unidad, pues encarna un mismo espíritu. ¡ Sería difícil hablar de "arte popular gótico", pues de ese modo casi todo el arte gótico se volvería "popular" !
En nuestra época, por el contrario, como decíamos, existe
por parte del artista una gran conciencia de su voluntad artística y un marcado individualismo; el arte que él crea ante todo para sí mismo está reservado a una minoría que lo
entiende o finge entenderlo y no queda al alcance de los demás, espiritual o económicamente. Este hecho es tan n otorio
que incluso las artes que pretendían estar al alcance de las
masas no logran este propósito: ¡ prueba de ello son :ilgunos
murales de Diego Rivera que requieren letreros y guías para
ser entendidos! Y el arte dirigido ruso, que preconizaba cándidamente "una deslumbradora revolución d&lt;&gt; los procedimientos artísticos" ha fracasado rotundamente en ese aspecto.
Por otra parte, la industria tiende cada día más a hacer
desaparecer la producción artesanal, divulgando productos generalmente más baratos, pero estandarizados y muchas veces
carentes de todo valor estético, lo cual no quiere decir que el
objeto industrial, al ser producido en gran escala, no pueda
tener cualidades estéticas, al contrario. Lo que sucede es que
en su mayoría, las industrias no toman en cuenta la obligación
que tienen de lanzar al mercado productos no sólo económicos
y funcionales, sino también bellos, ya que han de contribuir
en cierta proporción a dar al hombre una vida más amable.
Felizmente queda el arte popular que es "el arte de los
pobres cuando existe un arte para los ricos",* y que pone al
alcance de todos el producto artesanal que ha de llenar sus
necesidades materiales o espirituales. proporcionándoles el
alimento estético que inconscientemente reclaman. ConYiene
subrayar sin embargo, el que ese goce estético rara vez puede
pretender equipararse con el que experimentamos frente a
una obra maestra, y como dice Malraux: "para que encontr emos en ello algo más que un placer un tanto vago, sólo
le falta la parte de inmortalidad que es inseparable del genio!" ... **

Y por curioso que pueda parecer en nuestra época de industrialización, el arte popular no sólo sobrevive, sino que
ba cobrado en muchas partes un incremento bastante impor-

* André

37.

39

Malraux, Les Volx du Sllence, pág. 499

** André Malraux, Les Volx du Sllehce, pág. 506

�40

Senticlo Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

tante, incremento que no es sino la reacción del hombre "de
cultura universal'', mecanizado, ante los productos locales,
ingenuos, pero de auténtico valor tradicional, emocional y
estético. Es indudablemente un escape frente a la estandarización de nuestra cultura actual.

41

Paul Gendrop

++

Esas finas ollitas con vidriado verde, (Fig. 1).

Y en México, ese arte popular es aún muy vigoroso, cargado de tradiciones y reminiscencias muy diversas. Tiene sus
raíces en el arte prehispánico y colonial, con influencias tanto asiáticas como europeas; influencias que siempre ha sabido
transformar a través del tiempo y de la sensibilidad de sus
artesanos, con ese dinamismo característico del fenómeno artístico o artesanal.
El artista, artesano la mayoría de las veces, carece de la
conciencia del arte. Sin embargo, como lo hace notar Manuel
Toussaint, consideramos estética su obra y hacemos de su
creación una obra de arte entre nuestras manos.* Además conviene tomar en cuenta que escogemos entre la producción artesanal lo que para nosotros tiene valor estético, pues el arte
popular puede ser, como toda creación artística, la expresión
del "buen gusto" tanto como del "mal gusto" del pueblo! Y
claro está que al referirnos al arte popular mexicano, no estamos hablando de los "mexican curios" que producen artesanos pervertidos por la demanda del turismo! ...
No hay que perder de vista pues este factor de selección
subjetivo, emocional; esa "proyección sentimental" -como
diría Worringer- esa comunión, ese diálogo que existe entre
el objeto y el sujeto. Y ese mensaje, por humilde que sea, es
siempre más cálido, más amable que el que nos pueda traer
un producto industrial.

++

++

Tomemos por ejemplo la loza de .A.catlán, Puebla: nada
más sencillo, más ingénuo, más desprovisto de pretensiones que esas tazas de ~ 20 o ese tazón de ~ 25 o ese torito
de a tostón!. Sin embargo, nos hablan en forma mucho
más amable que una fría taza industrial, o que uno de
esos juguetes modernos "Made in J a pan"! ...
Y asimismo, tenemos, escogiendo al azar, los simpáticos
cochinitos de alcancía, que no pasan de moda.

+ + Y la alegre loza vidriada de Tonalá, J al.

++
*

FIGURA l

++

Esa loza de Tlaquepaque.
o la de .A.tzompa, Oax.
Esta cerámica, principalmente de uso doméstico, puede
ser también ritual,

++

como los candeleros de Matamoros Izúcar, Puebla;

++

los incesarios y candeleros del Día de Muertos en Puebla;
o simplemente recreativa u ornamental,

+ + como los personajes de Ocotlán, Oax.;
+ + los animalitos músicos·de .A.tzompa, Oax.
+ + el "circo" de .A.catlán, Pue.
+ + o los animalitos de Tolimán, Gro.

En cuanto a las influencias prehispánicas de que hablábamos se hacen sentir en forma directa o indirecta, a veces
en el material, la técnica, el color o la textura,

Esos botellones de Metepec que nos traen reminiscencias
del azulejo colonial.

Manuel Toussaint, El Arte Colonial en )léxico, pág. 390.

++

como en las vasijas de Oaxaca, tanto antiguas como me,.

�42

Sentido Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

mente elaborado en su decoración, otras veces reducido
a la expresión más depurada de la forma y del material,
siempre surge ante nosotros espontáneo e ingenuo, con un
sentido justo en el equilibrio de sus tonos, ya sean suaves,

dernas, con el mismo tratamiento del barro, la misma
textura;

++

o las huastecas, en que perduran los mismos colores y
la misma textura. (fig. 2).

43

Paul Gendrop

I

•

'

.

++

como en los cántaros de Tolimán, Gro.;

++

o violentamente contrastados, como en este caballito
de Metepec ; (Fig. 3)

r

FIGURA 2

Ásistimos también al resurgimiento de ciertas formas
prehispánicas,

++

tal como en los apaxtles, parecidos a tantas vasijas de
doble curvatura de la cultura arcaico-olmeca ·

++

Lo~ incensarios de Ocotlán, Oaxaca, con sus personajes
umdos en una ronda ritual, evocan escenas de ceremonias tarascas.
·

++

¡ Y acaso esas alegres matronas del Itsmo de Tehuantepec, que soportan un cántaro, no son sino el resurgimiento del concepto de soporte independiente característico de los Zapotecas? .. .
El arte popular mexicano presenta una gran riqueza
de formas, materiales y colorido. A veces extremada-

'

FIGURA 3

(

.

++

o las calaveras, también de Metepec, representantes de
ese humorismo macabro tan netamente mexicano, heredado en línea recta de su tradición prehispánica.

Este sentido instintivo y muy peculiar del color es sin
duda uno de los rasgos más característicos del arte popular mexicano.
Otro aspecto notable, prueba de su desbordante vitalidad,
es la increíble diversidad de materiales y técnicas de
que se vale en sus expresiones plásticas. Y entre tantos

�44

materiales, sólo hemos querido hablar ahora sobre la
cerámica por considerarla el representante más sobresaliente y característico del arte popular mexicano. Sin
embargo, una simple enumeración de los demás materiales basta para darnos una idea de su tremenda variedad.
-

(

,

Madera y demás productos vegetales:
frutas y huesos de frutas;
flores, hojas y fibras; resinas,
palma, paja, zacate, mimbre, tule, bambú;
algodón, vainilla, azúcar, galletas y dulces,
papel cartón.

-

O productos de origen animal:
insectos,
cera,
cáscara de huevo,
cuerno,
lana,
plumas,
cuero y pieles,
concha, carey, coral.

-

Metales dive'rsos:
oro, plata, cobre, hierro, plomo, hojalata, etc.

-

Tecali, ónix, y otros materiales pétreos.

-

Vidrio y vidriado.

-

Lacas, barnices, esmaltes y pinturas de todas clases.

-

Cola, pegamentos, clavos, resortes, hilos, alambres, cohetes
etc.
El artesano saca provecho de cuanto material encuentra
a la mano, dándole a menudo un sentido nuevo, inesperado. En for~a instintiva, lo siente, -lo comprende, y alcanza en ciertas de sus creaciones uno de sus valores
estéticos más puros : la exaltación del material, característica heredada también del arte prehispánico.
Si se consideran estéticamente obras como:

++

Un jarrón de Ocotlán, Tlaxcala;

45

Paul Gendrop

Sentido Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

++

ese caballito o ese conejito de Atzompa, Oax; (Fig. 4 y 5)

++

un cántaro de Huáncito;

++

un apaxtle,

++

o un cántaro de barro negro de Coyotepec, Oax. (Fig. 6)
resalta en todas ellas, aparte de sus formas puras, llenas,
sensuales, un sentido del material difícil de superar.

Y aparte de su valor propio, puesto en relieve desde hace
pocos años en México por algunos críticos y _arti~tas 1, el arte
popular mexicano ha sido a su vez fuent~ de m~p1rac1on p~ra
muchos de esos artistas, tales como D1e~o Rivera. En"1so,
Best Maugart, Dr. Atl, Miguel Covarrubias, Leopoldo Méndez, Chávez Morado, Alfredo Zalee, etc... , factor que lo realza aún más a nuestros ojos.

..

,

.
FIGURA 4

�46

41

Paul Gendrop

Sentido Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

FIGURA 6
FIGURA 5

Guardadas las debidas proporciones, muy bien puede gozar
estéticamente de estas obras humildes, que están a su alcance mientras que la expresión más refinada del arte es siempr'e rara y tal vez si no fuera rara, no parecería tan bella! ...

Pero, ¿donde está ahora nuestro aficionado T ¡, Se acuerdan Uds T••• Lo hemos dejado en medio del museo universal.
Después de un recorrido que emprendió primero por curiosidad, luego por snobismo y finalmente por gusto se da cuenta
.
'
que ese recorrido ha contribuído a ampliar notablemente su
visión estética, haciendo perder tal vez a ciertas culturas
.
'
s1 no el lugar predominante que ocupaban, al menos la exclusiva de que gozaban en su consideración.
Y despu_és de todo, no era su Mentor el que estaba equivocado, sino él, que había interpretado con demasiada rigidez
sus normas estéticas. Y estas últimas, con una visión más amplia, podían aplicarse a los fenómenos artísticos más diversos, dentro de una cierta jerarquía de valores, claro está, pues
si bien podía ahora colocar. al Adolescente Huasteco al nivel
de grandes obras de arte, no se le· ocurriría comparar una
sencilla vasija de barro con la Venus de Milo.

Y si surge alguien para criticar sus gustos, todavía le
queda el recurso de confesarle modestamente, como lo hizo en
una ocasión García Lorca a un amigo: "Te voy a decir un secreto, pero por favor, no lo repitas: ¡ a mí me encanta la mala
, .
I"
mus1ca
....

.

.

�Ji,anita Soriano / UNA POETISA HONDUREÑA:
CLEMENTINA SUAREZ

NADA

,

.,

más acertado al tratar de la
poesía hondureña que pensar en Clementina Suárez. Con ella,
puede decirse, nació la poesía femenina en Honduras, y con
ella, no sería tampoco aventurado afirmar que termina, por
lo menos en lo que va del tiempo. Se sabe, desde luego, que
en la línea trazada de Clementina a Clementina, se mueven
muchos nombres femerunos de alguna importancia y se encuentran voces que se atreven a traspasar, sin lograrlo, el límite marcado por ella. Mujeres con sensibilidad lírica aparecen a menudo, especialmente en una tierra en donde la naturaleza proporciona suficiente pretexto para el canto. Tomando en cuenta estos factores brindados por un ambiente
que ha deprimido tanto a hombres como a mujeres en la lírica hondureña, es digno de particular interés el caso de Clementina Suárez, que, aunque no ignora totalmente la vastedad del paisaje que la rodea, sin intentar escaparse · de su
influencia, aparece dentro de sus motivos como tema secundario o de fondo, y da primacía al paisaje interior, en el cual,
lo externo, apenas roza con algunos colores, su intimidad. Su
poesía, como expresión de su alma, es amorosa, y desemboca,
no en lo paisajista y descriptivo como generalmente sucede
en América, sino en lo filosófico, y, en otros de sus poemas,
en lo social.
Hablar de Clementina Suárez equivale a referirse a un
torrente o a cualquier otra de las fuerzas incontrolables de
la naturaleza. Comenzó asustando a su medio ambiente pueblerino con sus primeros poemas que, más que expresión de
su alma venían siendo la confesión de su cuerpo y sus sentidos, el maravillado descubrimiento de su ser físico, de sus
-

49-

�50

Una Poetisa Hondureña: Clementina Suárez

demandas, su sed, su plenitud en el amor, su felicidad en la
entrega sin cálculo ni reserva. Esta desnudez de sus emociones y sensaciones atrajo sobre su valiente cabeza una tempestad de incomprensión provocada por los prejuicios de quienes se escandalizaron ante el nombre de las cosas y no ante
las cosas mismas, que, como es humano suponer han sido vividas por quienes no las aceptan en literatura, ;sparando que
ésta sea más o menos artificial, enunciando temas falsos tontamente considerados bellos, en fin, anémica, y no coU:o un
reflejo de la verdad o realidad.
Algunos de estos primeros poemas, tachados de audaces
o de algo peor, especialmente por haber sido escritos por una
mujer, contienen esa ingenua ternura del amor y el despertar
de la vida, apreciando, sensual pero juvenilmente la revelación del amor físico, siendo, sin duda, tan fuert; la pureza
de su ·e spíritu y tan alta la calidad romántica de su alma que
no encontró en la experiencia nada que no fuera dign'o de
expresar en emocionado canto, llena de gratitud ante el sentido de la vida. Todo en ella se vuelve dulce, tierno, amoroso.
Y sin embargo ... , fueron tan ciertas y tan sencillas sus palab!as de miel clara, que la acusaron de impudor. Para apreciar la dulzura de su canto a través de la crudeza de sus desnudas palabras, es necesario conocer la bondad, bondad de la
vida en todo, en el magnífico regalo concedido a los humanos
al igual que a los demás seres vivientes, en la atracción de lo~
cuerpos, el amor espiritual y la creación del hombre y la mujer. Identificándonos con la vida y con el plan de su Creador
al imaginar el unive·rso, podemos apreciar con mente pura y
corazón limpio, la belleza de · 1a pareja humana en el amor,
y la grandeza del amante a-1 encontrar amable todo cuanto
se relaciona con su amado, su cuerpo y la descripción del mismo, el sudor, la saliva ... , lo que no puede repeler a quien conoce el amor y es romántico al grado de idealizar aspectos del
ser humano considerados menos idealizables por aquellos a
quienes fué negada la capacidad para una gran pasión. Y estos han sido temas cantados con extraordinaria ternura y
sensualidad por Clementina Suárez, por lo que fué criticada
aún por aquellos que debieron comprenderla, intelectuales y
artistas, que nada sabían de amor total y deslumbrado. Es
natural que en la poesía de sus primeros tiempos, con el empuje de la juventud que no concibe la exposición de su verdad más que como un reto lanzado al rostro de la incomprensión, empleara frases y palabras facilmente sustituibles por
otras menos abiertas, que no se prestaran a ser ridiculizadas o consideradas vulgares precisamente por mentes vulga-

Juanita Soriano

51

res, pudo, digo, emplear otras palabras sin cambiar el sentido de su expresión, pero su apasionada rebeldía y vitalidad
no se lo ·p ermitían; ahora, habiendo alcanzado una madurez
serena, su mensaje, aunque fiel a su ideal revolucionario, ha
entrado también en un cauce de comprensión y serenidad.
Contaba mi madre, que conoció a Clementina en los días
blancos de su niñez, que era ésta una niña extremadamente
silenciosa, y tan quieta que se habría podido sentar, sin peligro, al borde de un abismo; allí se la encontraría en igual posición, después de una hora. Se quedaba pensativa, mirando
a lo lejos, y si alguien se acercaba con esa curiosidad de los
mayores que presienten el misterio de un niño, y le preguntaba: ¿ qué te pasa, Clementina, que estás tan callada?, ella sonreía enigmáticamente, como despreciando las explicaciones.
Seguramente entonces comenzaba a formarse su universo, analizaba el aspecto del mundo en el que le tocaba vivir, se daba
la medida de cuanto la rodeaba, y comenzaba su alma a delinear las primeras preguntas, para las cuales, incesantemente
buscaría la respuesta a través de toda su existencia.
Fué sin duda debido a ese quietismo interior y exterior
que tuvo capacidad para compenetrarse de profundos aspectos de la vida, sus ojos se volvían internamente claros al contemplar con tanta fijeza el universo, y así descubrió el tremendo y doloroso problema social que agobia a su pueblo, observó
a la gente campesina, a los humildes quemándose los pies descalzos en el scil de los caminos, a los trabajadores obreros, y,
en incomprensiple contraste, difícil de compaginar dentro de
su pequeña cabeza de l egisladora social que aspira a la justicia, la fácil existencia de unas cuantas familias, el monopolio
del dinero en poder de unos pocos, la dura conciencia del comerciante y la inmensa masa de los desamparados. Esto penetró muy hondo en su sensibilidad y se quedó para siempre en
ella, como un dolor inevitable. Digno de estudio también este
aspecto de su inquietud porque Clementina proviene de una
de las principales familias burguesas de su localidad.
En cuanto a sus últimos poemas parecen significar cierto peligro, algo que nos habla de sus luchas sin mencionarlas,
pero que se sienten corr~r a través de sus palabras, en forma
más bien subterránea. Refiriéndose a la ceguera del mundo actual, parece amenazar con veladas profecías. También encierran
la promesa de un mundo mejor para el futuro. Sin duda su orgullo y su entereza de mujer se oponen a referirse a sus desgarraduras psíquicas, al contrario de lo que sucede en la mayor parte de la poesía femenina hispano americana. Se oye,
o mejor dicho, se presiente el paso de esas horas turbulentas,

�52

Uua Poetisa Hondureña: Clemeutiua Suárez

de dolor, pero no se ven las manchas, sólo se es conciente de
una espléndida serenidad, de una dignidad en la aceptación
de un destino. un tanto adverso, de un señorío para conllevar
cualquier fracaso y hacer respetar sus actitudes. Un día esta
mujer poeta llegó por su propia voluntad a los linderos de
la muerte como protesta final de quien sabe qué profundas
decepciones de su alma. Rescatada a tiempo por un grupo de
amigos y artistas sobrevivió a la prueba con su espíritu indomable y, aparentemente, parece no recordar este drama de
su vida.
Para alcanzar una visión de sus ideales poéticos, tanto
en el aspecto personal como en aquel otro en que, olvidada de
sí misma, habla por y para la humanidad, oigámosla en algunas de sus estrofas :
Despacio,
que está madurándose
la criatura de espuma
que se queja en mi entraña
Estas pocas líneas traslucen su ternura maternal, en el
poema IV de su último libro, "Creciendo con la hierba". Su
emoción personal se vuelve cósmica al expresar el sentimiento purísimo del amor que se ofrece limpio de dudas y pesares:
Para venir y para buscarte,
ya había dejado
todos los abrojos.
Existe, para mí, algo encantador en este libro, y es la
dedicatoria:
"Así, de compañera a compañero".
Esta sencilla frase indica mucho respecto a su posición
poética y humana, su valeroso compañerismo, igualitario, que
la induce a caminar y luchar, hombro a hombro con su compañero. Actitud nueva en la mujer que ya no se conforma en
recibir protección, sino que también puede dar y ayudar al
amigo, al compañero. Si es esta una nueva política literaria
dentro del sentir femenino, más conciente de su responsabilidad de lo que fueron las mujeres amantes en el pasado, tal
iniciativa irrumpe en la tierra de Honduras con Clementina
Suárez. A través de su vida como mujer y de su obra literaria
como poeta, se observa esta actitud valerosa y revolu~ionaria
de los moldes burgueses.
La clave en la poesía de Clemen.tina Suárez es esa ausencia de lo que en la actualidad se ha dado en llamar evasión

¡;3

Juanita Soriano

lírica, típica, según quienes nos hablan de ella, de aquellos
poetas, escritores o artistas, que no ven a su alrededor los
problemas vitales y de interés general que confronta el ser
humano, y, en cambio, evaden esta cruda realidad, por temor
o indiferencia, y prefieren sobrenadar levemente por la superficie del planeta, ajenos a sus tremendas luchas y necesidades, para interesarse por temas menos peligrosos y de menor responsabilidad para su arte. Que ignoran, que nada
quieren saber, del conflicto actual. Clementina, se definió.
Quiero decir, esto fué lo que despertó su interés, se definió
por el ser humano en general, por su tragedia y su lucha, haciéndose portavoz de sus más altas aspiraciones; aunque, todo
poeta, fatalmente, se define, cualesquiera que sean los caminos de su poesía; ella, al aceptar el suyo, enfrenta lo que, de
por sí, trae consigo todo compromiso.
El amor a la libertad y su anhelo de dar a los hombres
una tierra libre y feliz, es otra de las llamas en que se quema
su sangre.
"Oyendo está la queja
de los hombres
y sus urgentes ansias
de ser libres".
("Creciendo con la hierba",
Clementina Suárez).
"Empezaremos
a ser felices,
a quererlo ser-.
Asumiendo el deber
de que solo
por un camino humano
se puede ser feliz.
Sin lo estéril
de la desigual
solitaria. felicidad."
Naturalmente, la felicidad debe ser compartida para que
lo sea, pues la f elicidad solitaria no existe, y de existir, tendría que ser estéril como ella asegura.
"Hoy sabe que los hombres
si sufren y trabajan
estrujados y agónicos,
es por tener su vida
y por amarla,"

�Una Poetisa Hondureña: Clementina Suárez

55

.Juanita Soriano

Y en esta otra parte de su poema, inquieta por la ceguera espiritual, de la que ella ya está libre, exclama:

en ella, lo más es intelectual. Y sin embargo, cuando trasluce
o entreabre la puerta a su sentir íntimo, la belleza de su expresión es comovedora :

Tienes que despertar.
Levantar tu esqueleto
del sueño.

"Pudo ser.
pero estaba la espina . .. "

Dejarte desnudo,
voluntario,
distinto.
No puedes esperar
a que te coman
los ojos
las hormigas.
Como dormir
en los vacíos lechos,
cuando hay una queja
y un abierto costado
que reclama la sangre.
Naciendo estoy,
visiblemente,
y trepándome van critauras
ángeles y semillas".

Este pequeño, sencillo comentario a su vida, a sus posibilidades, que se convierte por su misma sencillez y aplastante
realidad en símbolo de toda vida y toda posibilidad humana,
toca directamente al corazón por enunciar una verdad patética, conocida de todos, pues no hay quien, de un modo u otro,
no haya perdido su oportunidad, no haya desgarrado la alegría_ de sus pies confiados, y de sus manos, en la espina ...
"Pudo ser.
Pero estaba la espina,
eterna enemiga de la rosa.
Y sola, sin orillas,
la perdida corola de mi sueño".
Esta pequeña cosa que nog cuenta, aparente pequeña cosa, es demasiado triste, demasiado vivida por todos, para no
arrastrarnos dentro de su suave nostalgia, donde se adivina la
transparencia de unas lágrimas ya olvidadas, ·de algo ... , de
todo cuanto pudo ser ... , de todo lo que no fué.
:'Óbediente la rosa a su destino,
tuvo que ir mostrando
el candor de su rostro".

Los pormenores de esta leve poesía, al parecer pequeña,
al parecer livia11a por encontrarse carente de ciertos recursos literarios como la sonoridad musical, son sin embargo evidentes y característicos de una gran finura de sentimientos;
especialmente, tiende a expresar ideas, pues en cada línea se
encuentra un pensamiento definido, positivo, absoluto. Son
breves líneas cortas, pero cargadas, literalmente agobiadas, de
fruto. Ha despreciado la rima y conserva él ritmo interno, calidad más difcil de alcanzar porque se va por dentro, sin vestidura externa que lo denuncie, y que sólo puede lograr un
oído esencialmente poético, socorrido por un torrente de sangre poblada de poesía. Células de poesía.

Esta es otra frase feliz: "Obediente la rosa a su destino",
esencialmente poética y de indiscutible simplicidad en la
enunciación de una ley fácilmente observada por todos;·aunque difícilmente comprendida. Todos obedecemos a nuestro
destino, y en la rosa, símbolo de poesía, es donde mejor representado encontramos la fuerza de este dramático determinismo. Pero no es esto lo que importa ni el sentido de sus frases,
sino la manera de decirlo, l;i, forma poética en sí.

A pesar de no ser especialmente sensible como para convertirse en medio a través del cual se conozcan sus sentimientos y emociones, porque no puede decirse de ella que su idiosincrasia en poesía se concrete a ser lo que podría .llamarse
una sentidora, tampoco puede escaparse de la expresión espontánea, reveladora de sus estados de ánimo, mensajera de
sus experiencias personales, de sus observaciones vividas, de
sus resultados finales o conclusión inevitable, conocimiento o
sabiduría recogida a través del existir. Pero esto es lo menos

Siendo la producción consecuencia de la vida de su autor,
todo cuanto el artista viva se refleja en su arte, directa o
indirectamente, ,el vivir, la conducta. del autor, lanza su sombra o su luz sobre la obra, en la cual, inconscientemente, se va
inscribiendo quien la crea. Por eso no se puede separar al creador de lo creado, ni se puede comprender la obra sin referirse
al carácter y destino del autor. Y en pocas personas como en
Clementina Suárez ese símbolo de la rosa que ella. expresa
está tan marcado, tan sujeto a la fuerza de un destino inexo-

�Una Poetisa Hondureña: Clementina Suárez

rable para cumplir con el llamado y las exigencias que representa el aceptar la cruz de la poesía, y, como en su caso, el
perseguir la ruta de su inconformismo para con un mundo
ya hecho, mal hecho, sobre bases de injusticia, y al que, aunque parezca inútil, se ambiciona mejorar. Esta inconformidad
la arrastró, obediente a su destino, a continuar su ruta, siempre adelante, como que si una voz le ordenara seguir, no detenerse, no arraigarse, no anclar sus raíces en la tierra sino
caminar, caminar siempre, nómada, gitana; aprendiendo a
renunciar a sus afectos personales, a sus nexos, a todo lo suyo,
sin duda para ser empleada por algún propósito vital que la
condena a su soledad para que de ella surja su donación en
la que abarca a todos, en la que se desprende de sí misma y
de su yo, para observar e interpretar el canto de todos:
"Atada va la sangre
a raíces que no entiende".
Todo en ella dice algo, no hay una palabra que esté sin
sentido o puesta al acaso para rellenar un hueco; todo en
ella es utilizable, es asimilado por la mente, la fijeza de su
observación le permite escoger la palabra adecuada, que, en
ocasiones, es un reto a la inteligencia. Y aunque ella misma
no entienda sus raíces, como no entendemos ninguno de nosotros, las nuestras.
•
"Ya que sólo en la sangre despierta
estará el germen creador defendido".
Su poesía habla de "ligaduras humanas", y confiesa:
"Mi pecho llumina
una verdad tremenda".
Dice:
"No le niegues al amor tu cara.
Sólo así tu flor tendrá polen
y flotará libre,
goteando muchedumbres
tu cara creciendo con la hierba.
Distintos son los rumbos de la carne
y sólo el viento salvará
a tu pie, que en la ceniza
quedó extraviado ...
¡ Criatura de mi amor!
Sólo cuando el fuego
te lleve hasta mi grito,

57

Juanita Soriano

recuperarás intacta
la espiga que dentro
de tu piel madura.
Fuera necesario morirme y no quererte.
Golpearme la espalda
y atar mi lengua
para no decirte
que están en ti llorando los brotes
y detenidos los arroyos,
porque le niegas al surco
lo que es del surco.
Sólo este poema basta para demostrar que Clementina
Suárez es poeta auténtico, por sus temas, por su forma,
por su hondo y trascendental sentido de la vida, por
sus experiencias básicas, sin límites, descritas con la serena
sangre de sus frases; por su afán de "rescatar el ademán perdido", por todos estos nuevos y singulares modos poéticos,
con la característica personal de su autora. Ahora que lo que
escribe cualquier escritor recuerda mucho a lo que ha escrito
o escribe otro escritor ya sean hombres o mujeres poetas,
la singularidad de esta poesía se destaca por su voz libre
de influencias conocidas, totalmente diferenciada de otras voces.
Practicamente no hay poetisas en Honuras. Puede decirse que Clementina es La Poetisa; las demás se ensayan pero
no han encontrado su voz ni se han hecho sentir ni han-trascendido sus nombres. Como dije al principio parecen demasiado románticas no han superado la etapa del sentimentalismo
y están literalmente obsesionadas con los pinares. Muchos poetas hondureños también.
Clementina, que ha sido despiadada para consigo misma,
tiene también frases despiadadas, suyas propias:
La urgencia.de mi paso
es un puro símbolo
-nada es míouna flecha me curva
dentro de tu amor.

¡,No sientes deshojarse
pétalos dentro de mis sienes T
¡, No sientes que mis manos
te adelantan la rosa,
el aroma y el tacto T

�Una Poetisa Hondureña: Clement.ina Suárez

Y que mi sueño
es una arteria abierta
que calcina el gusano.
Y que precisas otro nombre
para encontrarte
con la sonrisa
de tu primer niñez.

Juan Antonio Aya/a /

LA QUERELLA DE

LAS HUMANIDADES

Tiene aciertos, frases poéticas auténticas. Ocasionalmente
no llega a sostener la unidad, o mejor dicho, el clima o altitud
poética inicial, pero este quiebre que parece dejar algo trunco
en el poema al emprender su lectura continua, es también parte de la vida y personalidad de la autora y le confiere un
sello propio, símbolo de su existencia. A veces es sólo un verso feliz en el poema, pero ese verso, esa sola breve línea suelta, es portadora de fulgurantes revelaciones, idea y poesía.
Sus palabras contienen una clave. Mínima clave en apariencia, dejanao adivinar la fortaleza que encubre apenas.

"Así, pues, el pecado fundamental de la erudición
clásica en nuestros días es que ha cultivado la investigación más que la interpretación, que se ha intere~ado más en el acopio que en la diseminación de los
conocimientos, que ha negado o desdeñado la importancia de su tarea en el mundo contemporáneo, y que
ha estimulado ese mismo público menosprecio de que
ahora se queja. El erudito tiene paro con la sociedad
una responsabilidad que es mucho más grande que
la de-/ trabajador y que la del hombre de negocios.
Su primera obligación es conocer la verdad, y la
segunda hacer que la verdad sea conocida".
(Gilbert Highet, Lo Tradición Clásica, T. 11, c. XXI,

Esta es Clementina Suárez y su poesía que como la hierba, humilde hierba de los caminos, crece libremente y crecerá
con el tiempo.
·

Un siglo de erudición).

Monterrey, N. L., junio de 1959.

e

' ,

ONSTDERO de gran impodancia
para el momento cultural por que atraviesa el mundo la encuesta quP hace unos años promovió la UNESCO entre las
personas de más relevante inteligencia dentro del campo de
la educación y la literatura, sobre la importancia de las humanidades clásicas en la educación del mundo de hoy. La
crisis dr nuestro tirmpo . necesita de soluciones rápidas y
decisivas; el mundo ha girado violentamente en los últimos
cuarenta años; nunca, como ahora, ha habido mayor distancia
afectiva e intelectual entre dos generaciones como la nuestra
y la que nos precedió. Han cambiado los conceptos, han cambiado los ideales, ha muerto, definitivamente, un plan de vida
que dirigió al mundo de occidente durante siglos; ha llegad(I
un momento decisivo en que se hace preciso preguntarnos sin
eYasivas: ~ Qué somos? ¡ Qué pretendemos? i Qué ideales aplicamos a nuestros problemas o cómo reaccionamos ante las
-

59-

�60

La Que1•ella de las Humanidades

urgencias de la vida moderna?" Muchas veces, en los momentos sombríos de la historia, cuando toda idea de belleza,
justicia o verdad naufraga, hemos dudado si la verdad está
con nosotros o si estamos viviendo de falsos patrones. y normas inoperantes, que la inercia nos impide desplazar. Y la
conclusión a que se llega, aunque dolorosa, es la siguiente:
hemos fracasado, no llenamos suficientemente el objeto de
nuestras vidas, hemos desertado del campo de la realidad,
para vivir inactivos repitiendo conceptos que ya se gastaron
y que no han sido renovados. Tan evidente es esto que el
historiador Arnold Toynbee advirtió en una conferencia pública en Madrás que "las religiones del mundo podrían ser
suplantadas por nuevas creencias si no se adaptan para llenar
el vacío espiritual que confronta la humanidad". "La humanidad -afirma- no puede vivir sin la religión, peró no puede
ya aceptar religiones que no son convincentes...". Y lo que
se dice de las religiones actuales, con toda su secuela de convencionalismos y de fórmulas, de dogmas adulterados y llenos
de pragmatismo, pueden, con mucha mayor razón, aplicarse a
la filosofía, educación, moral y hasta la misma estructura del
conglomerado social y de nuestro sistema de valores. De todos estos aspectos de la vida actual considero que uno de los
más urgentes, precisos y descuidados es el de la educación, no
como muchos creen, el de la enseñanza. Sólo los espíritus
vanos, fatuos y pedantes -o los impregnados de ese simplón
pragmatismo de los "executive men" de vestido gris- pueden
soslayar su importancia; precisamente esta falta de seriedad
y este pecado de ligereza, que puede traernos aterradores
problemas y consecuencias trágÍCas, es un resultado de la
desorientación que priva hoy en la educación. Una educación,
a mi modo de ver, es la justa apreciación y el empleo adecuado de los ideales en vida; cuando éstos están en quiebra o
no existen, hay que buscar la causa en los defectos de la educación bajo la cual se han conformado los hombres de determinada generación. En fin de cuentas, todo problema de
educación confronta un problema de libertad. Nunca como
hoy se ha hablado en el mundo de la educación; se celebran
congresos, se lanzan nuevas teorías, se ensayan nuevos métodos, se publican revistas especializadas, pero, nunca, también,
la imagen y la mentalidad del hombre han sido más pobres
tanto en el campo de las artes como en los de la filosofía;
pasó ya el tiempo en el que se estructuraban nuevos y grandes
sistemas, en que se componían grandes sinfonías, en que se
pintaban hermosos cuadros ... Es preciso hacer una revisión
sincera dr los valores con que operamos dentro del campo

Juan Anto1úo AyaJa

61

educacional y de la forma en que estos val?re_s se aplica°: a
la vida. Es preciso hacer un balance para ehmmar, s1 prec1s,o
fuere toda una serie de esquemas, conceptos heredados y metodos' en la educación que han demostrado ser casi inefectivos.

·' .

DOS CONCEPCIONES FRENTE A FRENTE
EN EL CAMPO DE LA EDUCACION
Hace varios años el presidente de los Estados Unidos de
Norteamérica. Mr. Harry Truman encomendó a un grupo de
profesores universitarios la tarea de hacer ~n estudi? ac~rca
de la educación norteamericana en los Colegios y Umvers1dades. El resultado de esta consulta es el mismo que se planteó
la UNESCO. En el mundo de hoy, y precisamente en el terreno de la educación se enfrentan dos grandes corrientes: la
de la especialización 'y la de la formación int~gral del J?r?fesional. Es evidente que ya no podemos asirnos al v1eJo
concepto de la educación integral, e~cic!opédica, que he~·edamos del siglo XIX. Los adelantos tecmcos, el parcelamrnnto
especializado de cada una de las profesiones, los diarios a:vances de las ciencias no pueden dar al hombre la opottumdad
de dispersar su ti¡mpo en procurarse una formación integral
que abarque todos los campos de la cultura; aun den~ro de i:,u
misma profesión tendrá que contentarse con domrnar una
rama que estará, asimismo, en constante evolución y ~n p~oceso de revisión. Hoy más que nunca el mundo necesita tecnicos. Los Estados Unidos, con su alto nivel técnico e industrial no producen en la actualidad la suficiente cantidad de
inge~ieros y demás profesionales de la industria necesarios
para llenar todas las demandas de su creciente progreso; la
Unión Soviética atenta a ganar esta carrera que se ha de
desenvolver dur~nte todos estos años en el campo de la técnica,
está formando verdaderas legiones de especialistas y de científicos. La especialización no puede, en consecuencia, distraer
su tiempo ni sarrificar los individuos más capaces, en aras de
una educación humanista e integral, por lo que aparentemente
tiene ésta de poco produ.ctiva y de pragmática. No hace
mucho el escritor venezolano Mariano Picón Salas hizo una
serie de declaraciones a este respecto que merecen ser tran&lt;1critas. "No me atrevo a . decir que las Artes, la Historia, la
Poesía constituyan infalible panacea para las neurosis de
nuestro tiempo. Pero cuando le damos a la Educación un
fin que. supere lo utilitario y lo pragmático, cuando queremos
formar hombres y no sólo mercaderes, parecen ofrecernos las
Humanidades una olvidada Pedagogía de la Felicidad. De
tanto forzar al hombre para que sea una máquina productora,
nos olvidamos del tranquilo y continuo goce que dan- para

�62

La Querella de las HÚmanidades

Juan Antonio Ayala

Creo yo, y ya lo han señalado otros autores, que la democratización a que ha llegado la enseñanza en la actualidad
pudiera ser muy bien una de las causas de esta liquidación de
las Humanidades clásicas como instrumento pedagógico efectivo. Desaparecieron las "élites" intelectuales que requerían
la atención exclusiva de pedagogos y educadores y al participar el pueblo ,-:llana y sencillamente el pueblo- en este gran
festín de la educación -mejor dicho de la instrucción-, hubo
necesidad de darle una instrucción básica, elementalísima,
destinada a una mayoría; esta mayoría que iba a in:vadir los
campos de la industria y del comercio, por una parte no necesitaba, a juicio de sus educadores y de ella misma, de la
previa preparación clásica y humanística; ya desde los comienzos se hacía necesario parcelar sus conocimientos e iniciarla en las bases de su especialización.

quie~ _aprendió a gustarlos-los libros y las obras de arte.
O prlSlo':1eros de la con~i':1gencia de lo material que se traduce
en sal~no, horas de oficma, requerimiento de nutrición, casa
Y vestid~, ~os asomamos a otro mundo que supera la fatalidad
de lo· cotidiano a través de los filósofos, los poetas, los artistas".
. Sin embargo, no podemos dejar de lado la tremenda reabd3:d q_ue_ no~, agobia. Esta pugna entre especialización, es
decir, bmitac10n del entendimiento y de las facultades naturales de cada individuo, y cultura universal es tan aguda que
amenaza con la destrucción de un mundo 'que ya pasó, pero
que no n,o~ promete nada para el futuro. Del especialista y
de sus mi~n_mos pr?~l~mas -digo. mínimos aunque se trate de
pone~ ,satl'htes artificiales en órbita- no podemos esperar la
soluc~on_ d~, nuestros problemas. Es más, de la creciente
especiabzac10n d~ cada día sólo puede provenir el aniquilamient_o de los mas altos valores del espíritu; a no ser que ·
consCI~ntemente optemos por los postulados de una filosofía
materialista y utilitaria, en cuyo caso habremos preferido "un
m_u1!do de cuerpos ocupados y almas vacías", como asegura
Picon Salas.
H~y quienes creen que la bancarrota de nuestra cultura
Y los si_stemas de educación que hasta el presente hemos aplicado sol? puede ser superada con fórmulas nuevas, con el
t?tal olvido d_el p~sado._ ~i~rto es que en los procesos evolutI_vos de la Historia el mdividuo en sí no cuenta• cierto también que t?da una civilización, una tradición, un~ cultura no
se gesta m se desenvuelve en un día, en un año ni en un
centenar de años; cierto que teniirán que pasar ge~eraciones
muchas generaciones, hasta lograr plasmar un sistema de cul~
tura, un ~idal de educación como el que hemos tenido hasta
hace poco; sin embargo, nunca podrá llegarse a la definición
de un "humanismo" si antes no se define y ·se considera al
"hombre" en particular como núcleo de ese humanismo. Y
precisamente es en este punto donde se ha planteado la crisis.
La especialización, con todas sus urgencias desconoce el valor"humano" del hombre, aunque esto, dicho' así, parezca una
redundanria; la especialización necesita autómatas que cumplan cabalmente con la tarea que les ha sido asignada dentro
de la colmena; hombres vacíos de mente y espíritu, que sólo
pueden apreciar la realidad con el criterio estrecho, aburrido
Y árido del especialista. Decía Unamuno, comentando el
adagio popular "Teme al lector de un solo libro, sí, ¡ por lo bruto que será !. .. "

63

..

Otros creyeron, o se acogieron por comparación, al concepto un poco ambiguo de las "humanidades modernas", como
si se pudiera hacer tabla rasa, a nuestro antojo, de toda una
herencia cultural y filosófica en la que precisamente esas
"humanidades modernas" tienen su raíz y origen. Y es que
las humanidades han sufrido una mengua en su mismo concepto y en la amplitud de sus miras por culpa de aquellos
mismos q1;1e estaban en capacid'ad de salvaguardar sus auténticos valores. Desde el siglo XIX, por influencia de las universidades alemanas, principalmente, se restringió el concepto
de humanidades "clásicas" a las producciones de la literatura, el arte y la filosofía greco-romana, a la tradición medievál que conservó y desarrolló esta cultura y al Renacimiento. En filosofía, por desgracia, sbmos aún discípulos de
Sócrates, Platón y Aristóteles; nuestro entendimiento está
cerrado a los conceptos fundamentales y serios de las filosofías asiáticas. Creo yo, y cada día lo estimo más necesario,
que es necesario ampliar este viejo concepto de las Humanidades clásicas para que puedan subsistir como medio de educación en el mundo de hoy y adquieran éstas un pleno sentido
de universalidad; tenemos una deuda cultural con los pueblos
del Oriente, con la India, China y Japón, en especial. Esas
culturas, conocidas apenas por un reducido grupo de especialistas y escasamente divulgadas, enciei;ran un contenido humano que debe ser incorporado a nuestro sistema de vida y
de educación que llamamos "humanístico". Las relaciones
internacionales de hoy han hecho caer las viejas fronteras
culturales que existían entre los pueblos, entre los hombres
de ciencia, entre los educadores. Si junto a los sabios occidentales se sientan, en los congresos científicos, los hombres

�64

L3 Querella de las Humanidades

más destac~dos del Oriente, ¿ por qué no hemos de incorporar
a mwstra literatura, pedag~gía y ~ilosofía los conceptos que
conforman la mente y el estilo de vida de esos mismos sahios?
~s preciso, pues, ?uscar la forma de incorporar a un nuevo
&amp;iste~1,a de edneacjón humanista estos sistemas parciales que
tambien han dado logros efectivos en la historia cultural de
la humanidad. Si nosotros, a pesar de los &lt;Yrandes errores
Y de los enormes cataclismos, hemos logrado s~brevivir v salvaguardar lo esencial de nosotros mismos, esas otras ruÍturas
han dado el mismo resultado. La India looró subsistir como
entida?, ~?cial, polít~ca y cultural a pesar dei coloniaje; Japón
sobrevivi? a los peligros mortales de un aislamiento de siglos,
&lt;'?11;º Ohm~ ~e muestra actualmente celosa guardiana de sus
ncJas tradiciones.
De todo lo expuesto se ve claramente que la decadencia
real de las Humanidades clásicas en la educación del mundo
d_e ~oy. ~e debe ~r~nripalmen~e y en primer lugar a la espeC1al_i;ac1on ~an rigida que exige el avance técnico, especializac10n º:as1on~da PO: las condiciones y los postulados de la
tecnologia, la rndustna, la carrera armamentista, la aparición
nue':~s enfermedades, etc. En segundo lugar, la falsa
mt_:grac101;1 _del conc_epto de las "humanidades", con su empen~ en v1v1r ex~lus1vamente en el pasado, sin procurar conv_erhr _su contei~1do en realidades operantes• se dió demasiada importancia a la investigación, a la fijación de los
textos, a los problemas gramaticales, y se descuidó extraer
de las grandes obras clásicas una filosofía de la vida una
norma de conducta, una auténtica "paideia" de nuestro 'tiempo. Por es~a razón . y con causa justificada el hombre de
hoy . ~a derivado por el fácil camino de la literatura de
?casion, por la cultura superficial y barata de las revistas
ilust~adas. V_oh_'emos de nu;,vo a la cita de Picón Salas para
amphar este ultimo punto: Ya hay -dice- una infantil y
menest~rosa cultura de 'muñequitos' y 'tiras cómicas' donde
las caricaturas de Sancho y Don Quijote intentan sustituir la
prosa de Ce~vantes. Otras revistas de gran circulación en los
Estados ~mdos quieren "deshidratar" la Literatura tratarla
con la misma manipulación con que se reduce el pe'.50 de las
le~u~bres Y las, frutas, y condensan a Dickens y a Carlyle,
q_m tandoles metaforas y epítetos que se consideran innecesar~o~, para ofrecerlos en el más chato e inocente estilo de oficrmsta. Ver !~pidamentee; hacer no Ínlporta qué co5a, movers~ de un sitio a otro, más que reflexionar, parece el ideal
de vida de muchos contemporáneos. Los centenares o millares
de horas de, vu~lo :",ustituyen hoy las que antes podían destinarse a la med1tacion y a la lectura ... El humanista se está

?e

65

Juan Antonio Ayala

convirtiendo en un hombre maniático, de traje raído, seguido
de sus milenarios espectros y repitiendo hexámetros, en una
sociedad que busca emociones más aceleradas" .. . Hasta en
una revista para amas de casa encuentro este menosprecio,
esta animosidad contra el humanismo: "Los profesores de
tennis, base-hall, canasta uruguaya, joropos, etc., reemplazan
a pintores, filósofos, poetas, científicos, en las cortes modernas y en los palacios de los Cresos contemporáneos. Antes,
los "intelectuales" eran el supremo lujo de príncipes y millonarios . . . Lo que demuestra una vez más que en este
siglo de técnicas aplicables inmediatamente y en gran escala,
los intelectuales vamos a terminar en las ferias de pueblo,
exhibiéndonos como monstruos. Tal vez de esta manera logremos no morirnos de hambre honorable y decorativamente. Es
este el progreso 1".

LA DECADENCIA DE LOS CLASICOS: FRACASO
DE LOS METODOS . .
A partir del sig1o XIX se inicia, dentro del campo de la
educación, la decadencia de los clásicos como sistema pedagógico. El espíritu positivista del siglo contamina la filosofía, las artes, las letras y la educación. Todo podía y debía
ser sometido a la revisión por los postulados de los últimos
descubrimientos científicos. En los estudios clásicos, en particular, se creía que el estudio de las lenguas griega y latina
consistía en una ciencia pura. Pero como dice Gilbert Highet
esto era una aberración, pues: "Es evidente que en la investigación clásica, como en toda otra especie de estudio, tienen
que emplearse las virtudes científicas de precisión, organización, objetividad y claridad. Es evidente que los métodos
de la ciencia aplicada pueden emplear se útilmente en muchas
zonas de la literatura y de la historia grecorromanas. Pero
la materia del estudio clásico no la constituyen totalmente, ni
siquiera principalmente, muchos objetivos comparables con
el material de la geología. Gran parte de ella - y la mejor
parte- es arte; y el arte hay que estudiarlo con gusto e
imaginación lo mismo que con cámaras y compases de precisión. Gran parte de ella es historia, y la investigación histórica supone juicio moral, mientras que la redacción de la
historia exige selección estética. No obstante, los eruditos
clásicos del siglo XIX, capitaneados por los alemanes (que
se señalan más por su industria que por su buen gusto), re-

�66

La Querella de las Humanidades

solvieron que su deber era ser científicos. Semejante resolución contribuyó a arruinar la enseñanza de estas matrias".
I

Todos los que hemos pasado por el duro aprendizaje de
los clásicos tenemos en nuestra memoria recuerdos y experiencias imborrables que ojalá ahora que estamos ya en calidad de maestros, no hagamos repetir a nuestros alumnos.
Muchos de nosotros sufrimos la decepción al llegar a las aulas de los que llamaban grandes maestros e investigadores;
en vez de iluminarnos en el camino de la investigación de los
clásicos, de darnos una valoración exacta de sus ideales y de
enseñarnos la forma de acomodar sus experiencias a nuestros
problemas, nos cerraron las ventanas y t,e aprovecharon de
la oscuridad para hacernos deambular por los inútiles laberintos de la sintaxis, los diccionarios, las concordancias, los
textos dudosos y las lagunas. Gracias a nuestro esfuerzo
personal, se nos califícó, muchas veces, de rebeldes e indisciplinados, pero recibimos nuestra recompensa al encontrar por
nosotros mismos aquello que no pudieron o no quisieron' darnos nuestros maestros. Recuerdo muy bien mis dos encuentros con Virgilio. Nuestra clase de poética latina era impartida
por dos profesores; los seis primeros libros de la Eneida
estaban a cargo de uno de los guardianes y custodios de la
vieja didáctica de Berlín, Munich y Heidelberg; durante seis
largos meses aprendimos muchas de las modalidades lingüísticas de Virgilio, manejamos un extenso vocabulario latino,
hicimos un fructífero acopio de sinónimos, medimos muchos
hexámetros, memorizamos largas tiradas de "pensum". De la
esencia virgilana, de las ideas de la Roma imperial, del sentimiento épico-humano del poema estaba prohibido hablar. El
resto de la Eneida estaba dirigido por un profesor que, cierto
es, no era un latinista consumado, menos un investigador de
los de sentencias definitivas; a su alto sentido de interpretación juntaba las cualidades de un gran poeta, sabía llevar la
discusión abierta, por encima de los titubeos gramaticales de
muchos, hacia aquellos temas virgilianos trascendentes, eternos, humanos, en una palabra. Otro de mis recuerdos es el
de aquel profesor que se pasó la vida buscando en las obras
completas de Cicerón -en ese pétreo volumen editado por
Didot- un nuevo tema de la tercera declinación latina;
pretendía ¡ el pobre ! figurar en alguna de esas gramáticas
-escolares como el genial descubridor de una nueva modalidad
hngüística. De mi primer año de griego saq_ué la conclusión

Juan Antonio Ayala

67

que el verbo "lúo" era muy importante y que las formas contractas de la segunda declinación eran la clave para entender
la epopeya homérica.
La historia de la didáctica clásica está llena de casos semejantes. Son demasiado aleccionadores los ejemplos para pasarlos por alto. De nuevo recurrimos a G. Highet quien
presenta muestras más q~e suficientes ~e e~te dese~oque, de
estas aberraciones palmarias, de esta des1lus1onante irresponsabilidad de los que tuvieron durante siglos en sus manos el
destino y el futuro de generaciones enteras, quienes buscaron
en las ciencias aplicadas salida a sus impulsos creadores.
Sir William Osler, médico brillante y destacado científico,
cuenta así el fracaso de sus estudios clásicos en una escuela
canadiense de 1866 :
"De niño tuve la experiencia común de hace cincuenta
años: maestros cuyo único objeto era dar de comer a sus
clases con cucharadas, no de autores clásicos, si!1o de sintaxis
y prosodia ... con el resultado de que aborreciamos a Jen~fonte con sus diez mil, veíamos a Homero como una ~bom1nación y a Tito Livio y Cicerón como cargas de sustantivos Y
tareas... Mi experiencia fue la de muchos miles; y sin embargo recuerdo que estábamos sedientos de buena literatura ...
¡ Qué tragedia subir al Parnaso en medio de tanta niebla!".
Y el Dr. Osler, este hombre "sediento de buena literatura",
_que llegó a desempeñar el alto cargo ~e Regi~s , Prof~sor de
medicina en Oxford, durante toda su vida admiro la literatura clásica y a los grandes humanistas del Renacimiento inglés
y recomendaba a sus alumnos, futuros médicos, el estudio
constante de los autores griegos y latinos y, más tarde, llegó
a afirmar que "las ciencias naturales -la medicina inclusiveeran sólo la mitad del material de educación, y que la gran
1iteratura era la part~ más importante".
Un gran educador norteamericano, Nicholas Murray
Butler, rector de Columbia University, cuenta cómo fue educado:
"La enseñanza de los clásicos en aquellos días era casi
por completo de este tipo "seco como el polvo" que ha estado
en un tris de matar los estudios clásicos en los Estados Unidos. El profesor Drisler, que ocupaba entonces la cátedra de

�68

La Querella de las Humanidades

J ay ( de griego), era hombre de notable elevación de carácter
y espíritu, así como un perfecto y consumado erudito. Era, sin
embargo, tan dado a insistir en los más menudos detalles de la
gramática, que nuestros ojos estaban todo el tiempo clavados
en el suelo y apenas si teníamos alguna vez una vislumbre de la
belleza del significado más hondo de las grandes obras cuyo
estudio nos ocupaba. Por ejemplo, recuerdo que durante el
primer semestre del año sofomoro ( es decir, el segundo año),
teníamos que leer con el Doctor Drisler la Medea de Eurípides,
y que cuando el semestre llegó a su fin apenas habíamos acabado de ver doscientos cuarenta y seis versos. En otras palabras, nunca llegamos a ver de qué trata la Medea, ni pudimos ver el significado del argumento ni la calidad de su arte
literario . . . En latín, el profesor Charles Short era un pedante si los ha habido . . . Fuera Horacio, fueran Juvenal o
Tácito el tema de sus clases, siempre estaba fijándose en los
asuntos menos importantes que el estudio de esos autores sugería . . . ".

·

Y perdóneseme traer todavía un testimonio más de esta
cadena de aberraciones, que, por sí solas, han contribuído a
la decadencia y al abandono justificado de los estudios clásicos.
'l'rasladémonos ahora a la Universidad de Yale en 1883-1884.
Habla William Lyon Phelps:
"La mayor parte de nuestras clases eran aburridas, y la
enseñanza puramente mecánica; una maldición pesaba sobre
los profesores, el añublo invadía el arte de la enseñanza. Muchos profesores eran simplemente oyentes de recitaciones preparadas; jamás mostraban ningún interés vivo, ni por los
estudios ni por los estqdiantes. Recuerdo que tuvimos a Homero tres horas a la semana durante todo el año. El catedrático nunca cambió la monótona rutina, nunca hizo una observación, sino que sencillamente llamaba a uno por uno a
traducir o escandir los versos, decía: "Es suficiente" y ponía
una señal; de modo que en la última clase, en junio, después
de todo un año de esta intolerable faena, quedé muy sorprendido al oírle decir, esta vez, también sin ninguna emoción:
"Los poemas de Homero son los más grandes que han brot~do
del espíritu del hombre; la clase está terminada", y salimos a
la luz del sol".
Creo yo que ante tales testimonios, ante tales atentados
contra la respetabilidad de los clásicos, ante tamaña irresponsabilidad por parte de los educadores, no tenemos por qué
extrañarnos del fracaso y del abandono del estudio de los
clásicos en la educación del mundo de hoy. Querer vivir de
espaldas a la realidad y mantenerse en el aislamiento más

Juan .-\.ntonio Ayala

69

feroz, es suicida para una sociedad que necesita soluciones
impostergables a la multitud de problemas que han surgido
en un mundo mecanizado, pragmático y realista. Razón tienen
los que desertaron de los estudios humanísticos para alcanzar
en el campo de la ciencia aplicada un bienestar material y
una satisfacción íntima que no se les ofrecía en los campos de
la gramática, la sintaxis y demás aberraciones de los eruditos.
Todavía estamos a tiempo para solucionar este problema, para encontrarnos a nosotros mismos y forjar un mundo mejor con un nuevo sistema de educación en el que las Humanidades clásicas vuelvan de nuevo a ser entidades operantes,
dinámica. l\Iás arriba he dicho que considero pedante el
pretender descartar todo un psado para sustituírlo por conceptos nebulosos, indefinidos, y que, además entrañan un peligro para la integridad del hombre, base eterna de cualquier
"humanismo". Hay que saber conciliar técnica y espíritu:
técnica que nos ofrece el mundo de hoy, a manos llenas
y espíritu generoso de concordia que nos ofrecen las viejas
literaturas y filosofías.

EN BUSCA DE UNA SOLUOION
Hemos llegado, sin lugar a dudas, a un punto en nuestra
evolución personal y, principalmente, en nuestra evolución
humana universal, que se hace necesario plantear el problema
de la educación en términos que no admitan vacilación. ¿Hasta dónde es posible poner en vigencia el estudio de los clásicos en un actual sistema de educación? ¡,Hasta dónde se
conforman los clásicos con la mentalidad y las necesidades
del mundo moderno? ¿ Qué proporción debe guardar el estudio
de las Humanidades clásicas con el de las técnicas mecanistas
que r eclama el adelanto material de la industria 1 No podemos,
honestamente, contestar a estas preguntas sin antes hacernos
cargo de la situación por que atraviesan los métodos pedagógicos en vigencia. Con un sentido práctico muy acorde con
la filosofía materialista -si es que puede llamarse filosofía
al resultado del más burdo fraude intelectual- la didáctica
no sólo ha orientado ·a la jtlventud hacia las profesiones que
suponen un futuro de aplicación inmediata, altamente remunerada, que, además, absorbe al hombre por entero. La consecuencia inmediata, amén de otras que mencionaremos inmediatamente, es que el hombre de hoy, el profesional, el técnico, no puede o no debe interesarse en otros asuntos que no
se relacionen con su especialidad. Tal como está organizado el
trabajo y la producción, es el medio al cual hemos recurrido para conservar un ideal de vida que no nos satisface,

�70

La Querella de lás Humanidades

que nos deja desilusionados, vacíos y yertos. Sin embargo
hemos caído en un profundo error: no ha sido el adelanto téc~
nico el que ha causado esta brecha profunda en la educación
del hombre; lógicamente las comodidades que actualmente se
nos brindan, la mayor facilidad de los medios de información,
el alto valor adquisitivo de la moneda, deberían ser un aliciente para la vida intelectual. No, no es la mecanización del
mundo la que por sí ha matado el cultivo del hombre y todos
sus valores interiores. Es la filosofía -si tal puede llamarsedel dominio, del aniquilamiento, la que quiere y proclama y
fomenta una educación puramente especializada que obre como un narcótico, como una especie de droga del olvido de la
reflexión y de la vaciedad; los hombres que tienen un' entendimiento libre, los hombres que piensan en la más recóndita
soledad, son un peligro y una amenaza para los totalitarismos
del cuerpo y de la mente que amenazan al mundo actual. No
es preciso ya, a estas alturas, aherrojarlos con cadenas ni imponerles sanciones atentatorias contra la libertad física ·. mucho más práctico que cercarlos por hambre que elimin~rlos
es privarles de una cultura humana que ponga por encim~
de todo el libre cultivo del espíritu. Es preciso usar la droaa
esterilizante y somnolienta de la incultura humana se ha~e
necesario que el hombre actual busque sucedáneos e~ la divagación ex~erna, e1;1,la televisión, en el cine, en las revistas que
dan una ilustrac10n fragmentada y en pequeñas dosis. Hemos adelantado mucho en este camino, no necesitamos usar
ya los viejos procedimientos represivos para que el hombre no
sea precisamente "hombre". Permítaseme citar un párrafo del
escritor inglés Aldous Huxley en que protesta con acento trágico sobre este destino que amenaza los fundamentos más
íntimos de la personalidad humana. "En el curso de los últimos cuarenta años, las técnicas para explotar el anhelo del
hombre en la más peligrosa de las formas de autotrascendencia descendente han alcanzado un grado de perfeccionamiento
nunca logrado antes. En primer lugar hay más gente en una
milla cuadrada que antes y los medios de transportar vastas
multitudes desde distancias considerables y de concentrarlas
en un único edificio o plaza son' 1:Ilucho más eficientes que en
el pasado. Por lo demás, se han inventado nuevos recursos
para excitar a las masas que antes ni siquiera se hubieran
soñado. Hoy tenemos la radiotelefonía, que ha extendido enormemente el alcance de los broncos alaridos del demagogo.
Tenemos también la cámara fotográfica ( de la que una v.ez
se dijo ingenuamente que no podía mentir) y sus descendientes, el cinematógrafo y la televisión. Estos tres medios hicie-

Juan Antonio Ayala

71

ron absurdamente fácil la propagación de tendenciosas fantasías y finalmente tenemos la mayor de nuestras invenciones
sociales, la educación libre y obligatoria. Todo el que sabe
leer queda en consecuencia a merced ge los propagandistas
del gobierno o del comercio, que se valen de las máquinas de
linotipia y de la prensa. Reúnase a una multitud de hombres
y mujeres previamente preparados por la diaria lectura de un
periódico, hágasela oir la música amplificada de orquestas en
medio de un escenario de brillantes luces y sométasela a la
oratoria de un demagogo, que es (los demagogos siempre lo
son) simultáneamente el explotar y la víctima de la intoxicación de las masas, e inmedia,tamente se la tendrá reducida
a un estado de casi inconsciente subhumanidad. Nunca antes
unos pocos estuvieron en posición de convertir a tantos en
payasos, locos o criminales". Hasta aquí Aldous Huxley, quien
ha señalado con certero acento la crisis por la que están pasando los valores e ideales en la educación del mundo, de las
masas y del individuo en particular. El hombre que piensa,
repito una vez más, es un elemento peligroso y hoy todo tiende
a eliminar la acción personal, el pensamiento libre. Dice Karl
Vossler, en su "Filosofía del lenguaje" que todo cambio lingüístico o de significación y uso en las palabras obedece primariamente a cambios en el horizonte sociológico de los grupos. A;ctualmente hemds perdido ese s~ntido primario
significativo del "yo" para transformarlo en ."nosotros", y
este "nosotros" no tiene ese significado cohesivo, cordial y
coherente que tuvo en labios de nuestros antecesores. El "nosotros pensamos" de hoy, el "nosotros escribimos", el "nosotros hacemos" es el reflejo de la imagen del rebaño· paciente,
aletargado por las emanaciones de la masa sin personalidad.
Sí, la educación actual, fría, deshumanizada, es mucho más
consciente de lo que creemos, va más allá del mero interés
por el progreso de la técnica y los avances científicos, y es
que el afán de dominio no podría ejercerse sobre hombres que
saben valorar en su verdadero sentido el destino de la vida y
las consecuencias de una entrega sin reservas a los valores del
espíritu. Como afirma -Picón-Salas: "Si el hombre en comunidad necesita una máquina, el hombre en soledad acaso prefiere un poema".
No podemos, en el breve espacio de una conferencia como
la presente, entrar en detalles acerca de .un plan general de
estudios en el que se buscaría una conciliación entre técnica
y cultivo humanista. Además, en pedagogía más que en otra
rama del saber humano, las generalizaciones son peligrosas,
dado por sentado que hay que tener en cuenta índole nacional,

�72

La Querella de las Humanidades

zonas culturales, psicología de los pueblos y una serie de pequeños detalles que alterarían el plan inicial de trabajo. Sin
embargo, creo yo que la sinceridad y la captación ecuánime
del problema, tal como lo hemos expuesto puede llevarnos a
esbozar dos o tres términos generales que deberán tenerse en
cuenta si es que se intenta una reforma o renovación o cambio de ruta en -este sentido.
Es cierto que la enseñanza de las lenguas clásicas no puede absorber el tiempo necesario para llegar a dominarlas en
toda su extensión; hay, hoy día, una tendencia sana, principalmente en los EE.UU., a pasar por alto el difícil aprend1zaje del griego y latín, para dedicar el poco tiempo que los
estudiantes tienen al estudio de las obras clásicas en traducciones hechas por expertos y, las más de las veces, por escritores de renombre. Dije antes que una de las causas . que
contribuyeron a la decadencia de los estudios humanísticos fue
esa especie de devaneo por los campos de la morfología y la
sintaxis; lo que interesa es que el hombre entre en contacto
con la producción de los grandes escritores clásicos, sea en
su idioma o en el propio de los estudiantes. Es cierto que un
grupo de privilegiados, y de inadaptados, para ser sincero,
seguirán estudiando griego y latín. Bien, serán esas minorías
selectas que siempre han conservado la esencia de la antigüedad en toda su pureza; pero no podemos exigir lo mismo de
todos los demás. Lo que interesa es que el futuro médico, el
ingeniero, el abogado haya pasado por una etapa de contacto
con los grandes espíritus que enseñan lo que es "humanidad".
Estos médicos, ingenieros, .abogados del futuro tendrán'. un
sentido trascendente del hombre y por lo menos, por lo menos,
se habrá conseguido que diferencien al hombre de las materias primas. No nos hagamos ilusiones ; el recorrido detallado
por las literaturas clásicas será un imposible, un sueño irrealizable. Los escritores, como Arnold B. 'foynbee, creen que una
enseñanza adecuada para el futuro consistirá en resumir, en
grandes murales, si así puede llamárselos, el estudio de las
culturas y extraer de ellas el legado humano que nos entregaron. A esto pueden responder ·esos magníficos manuales
"Los Legados" que están siendo publicados por la Universidad
de Oxford ... .
Quiero concluir esta breve exposición con las palabras del
humanista argentino Centurión:
"Si fue lamentable que con tanto empeño se orientara la
educación hacia un enciclopedismo mal comprendido, puesto
que su fin rio era el cúmulo de datos de las ciencias para

Juan Antonio Ayala

73

quedarse con ellos, sino que el datum se ordena~a al quaesi~um,
es alentador ver que por todas partes cristahz,a . en reah?ad
la idea de establecer un período de enseñanz~ bas1ca_ 9-ue tienda a la formación del homb:e más que a su,Ilustrac10n Y a~n
se procura asegurar ese periodo fundamentandolo ~n los clasicos. Es volver por los clásicos insistir en esta idea de la
formación de la juventud y lo hago con las de un yedagogo
que expresó su repulsión por la desoladora doctrma de la
enciclopedia y quería que su discípulo "tuvier~ un espíritu
expansivo, inteligente, apto para todo; que supiera hallar el
para qué de todo cuanto haga y el ~or ~ué _de todo _cuanto
crea. Mi objeto, añade, no es darle ciencia, smo e~senarle a
que la adquiera cuando la necesite, hacer que la estime en su
justo valor y que ame .la verdad sobre todas las cosa~. ~esultará un ser activo y pensador que posea pocos conoe1m1entos,
pero aquellos que tenga sean verdaderamente suyos y n~da
sepa a medias. Quien se encuentre en esta etapa a los 15 anos,
no ha perdido los anteriores y se ha preparado para el futuro
porque la ignorancia nunca hizo el mal Y. sólo el. err~r es
funesto • no nos extraviamos por no saber smo por 1magmarnos qu¡ sabemos". No es tiempo perdido el ?~dicado a la
formación de las facultades que han de adqumr y valorar
nuestros conocimientos.

Universidad &lt;le Nuevo León
Centro de Estudios Humanísticos
Monterrey, N. L.

�NOTICIAS

• La Facultad de Economía de la Universidad de Nuevo León está en condiciones de formar profesionales llamado!':
a ser factores fundamentales de la Patria del futuro, pues el
campo de esta carrera relativamente nueva ofrece perspectivas insospechadas para el País y para los mismos educandos.
• Lo anterior fue expresado ayer por la Señorita Consuelo Meyer, Directora del Plantel, destacada Economista que
es partidaria del régimen de libre empresa.
• La señorita Meyer es una inteligente profesional en
ciencias económicas, quien renunció a cátedras y puestos en
importantes Universidades extranjeras por fundar y dirigir
aquí la Facultad de Economía. ·
FUNDACION
• La Facultad de Economía es uno de los centros docentes de más reciente creación dentro del conjunto de Facultades y Escuelas de la Universidad de Nuevo León. Fue
fundada el 6 de septiembre de 1957 por acuerdo ·del H. Consejo Universitario, a iniciativa del C. Gobernador Constitucional del Estado, habiendo asistido a la declaratoria de
inauguración destacadas personalidades de los círculos académicos de Monterrey y de la ciudad de México.
• Las bases sobre las cuales se inició el funcionamiento
d.e la Facultad seguían fielmente los lineamientos e~tablecidos
por la Escuela Nacional de Economía de la Universidad
Nacional Autónoma ·de México, que también han prevalecido
en la creación del resto de las Escuelas de Economía existentes en el país.
NUEVAS BASES
• Como la experiencia obtenida durante cerca de treinta
años en dicha Escuela, así como los progresos hechos en años
recientes por la ciencia económica, especialmente en relación
-75-

�76

Noticias

con el estudio de las economías subdesarrolladas, señalaban
la conveniencia de modificar tales bases de funcionamiento,
con fecha 9 de mayo de 1958, el entonces Rector de la Universidad de Núevo León, Ing. Roberto Treviño González,
aprobó un plan de reorganización del funcionamiento de la
Facultad de Economía, presentado por la suscrita y formulado
con vistas a lograr un marcado mejoramiento de la enseñanza
universitaria del ramo en nuestro país.
• La Facultad cuenta actualmente con 45 alumnos
-todos ellos inscritos en el primer año-i divididos en dos
grupos: 15 estudiantes en la Escuela Piloto y 30 en la Escuela
Nocturna.
ESCUELA PILOTO

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Noticias

de 6 a 9 p.m., ha continuado funcionando la Escuela ~?~turna, pero ahora conforme a un plan. dot~do de la flexibilidad
necesaria para que cada alumno se mscnba so~m_ente en _aquellas materias que pueda cursar con ~u.en exito, se?un. el
tiempo y el esfuerzo que esté en condiciones de dedicar al
estudio.
• Los alumnos que ingresaron este año a la Fa~ultad
fueron seleccionados entre un buen número de candidatos
por sus aptitudes para los estudios super_iores y su record. ~e
calificaciones en ciclos educativos anteriores. _Esta sele,cc~on
se ha considerado necesaria par~ ~levar el mvel_ ,academ2co
de la enseñanza y reducir el co-eficiente de ~eser?10n en anos
superiores, que tan costoso resulta a las umversidades.
MAESTROS COMPETENTES

• La Escuela Piloto, que funciona como escuela diurna,
fue creada con el afán de superar las dificultades que presenta en nuestro medio universitario la existencia de un cuerpo
estudiantil formado en gran parte por alumnos que sólo se
dedican marginalmente al estudio y tienen una ocupación ajena a las actividades académicas. Este problema se presenta en
forma particularmente aguda en las Escuelas de Economía a
diferencia de las de Medicina, por ejemplo, con lo que tácitamente se admite que los estudios respectivos son de tal
manera simples o superficiales, que basta dedicarles tres o
cuatro horas diarias para alcanzar la competencia profesional
necesaria. En contraste con esta situación, los alumnos inscritos en la Escuela Piloto tienen el compromiso de dedicar una
jornada completa de traoajo (42 horas semanales) a sus estudios, con exclusión de cualquier otra ocupación, sea o no sea
remunerada. A fin de facilitar la completa consagración al
estudio del mayor número posible de alumnos en esta Escuela, se ha establecido un sistema de becas financiado por empresas industriales y por otras instituciones regiomontanas.
Actualmente prestan su cooperación para el sostenimiento
de seis becas la Fundaeión Rotaria de Monterrey, A. C., Anderson, Clayton and Company, S .. A., Cementos Mexicanos, S.
A., Fábrica de Ladrillos Industriales y Refractarios HarbisonWalker Flir, S. A., y Mueblerías SyR, S. A.

• Por lo que toca a los profesores, la política de la
Facultad consiste en contratar maestros de tiempo con_ipleto
y de probada competencia, por lo menos ~ara impai:tir las
cátedras más importantes del Plan de Estudios, re?u~nendo a
maestros extranjeros cuand0 la esr,asez de especialistas nacionales cree esta necesidad. Actualmente, _est~n a cargo de
los cursos del primer año los profesores s1?mentes :. Economía, Srita. Consuelo Meyer L'Epée (Univers,1d_ad Nacional ~e
México y Universidad de Londres); Mate1;11aticas, Ii:g. Y. Licenciado en Matemáticas Eladio Sáenz Qmroga (Umversidad
de Nuevo León) ; Civilización Oontemporáne_a! Dr. Arthur ~Smith (Universidad de Chicag~); 9ontabihdad, ,Sr. Lms
Martínez Contreras, C.P. T. (Umversidad_ de N. Leon), ~ Inglés, Sr. Christian Smith (Colegio Amencano )_., Como dn·~ctores de esto~ C'urso~. &lt;'ncargados de la ela?oracion de los _vrogramas y la supervisión de la enseña~za, figuran, ~11: el m!smo
orden las SiO'uientes personas: Sr. Victor L. Urqmdi cu:mve:sidad 'de Lo~dres), Ing. Roberto Treviño Gonzále_z (U_mversidad de Nuevo León) , Dr. Richard M. Morse (Umve:sida~ de
Columbia), Sr. Ramón Cárdenas D., C. P .. T. (U~iversidad
Nacional de México) y Dres. Arthur F. Smith Y Richard M.
Morse. Al frente de este grupo de maestros se encue~tran el
Lic. Daniel Cosio Villegas, como Direc.tor Honoran?, Y la
Srita. Consuelo l\Ieyer, en calidad de Directora Interma.

HACER BIEN LAS COSAS

REFUERZO

• Con el objeto fundamental de no lesionar los intereses
de los alumnos que ya se encontraban inscritos en la Facultad
para el curso de 1957. 58, que se estableció con un horario

• La Facultad está haciendo gestiones tendientes a lograr que para el próximo año acad~mico el cuerp~ de pro~e◄
sores se vea reforzado con la presencia del Dr. Calvm P. Blair,

�actual Subdirector de la Escuela de Administración de Negocios de la Universidad de Texas, del Lic. Manuel Rodríguez
Cisneros, distinguido economista regiomontano, de un experto
de la Unesco en Matemáticas aplicadas a la Economía y de
un especialista en Geografía Económica. Además, a partir
de enero de 1960, se contará con la colaboración del Ing. Rafael Serna Treviño y del Lic. Romeo Madrigal, profesores de
Matemáticas de la Universidad de Nuevo León que en estos
momentos están siguiendo cursos especiales de Estadística
Económica y Financiera, con sede en Santiago de Chile, con
el fin de encargarse posteriormente del curso de Estadística
Económica. Con las becas concedidas a estos dos maestros
para hacer estudios de especialización en el extranjero se ha
iniciado una labor sistemática de preparación de profesores
nacionales para formar el cuerpo docente que quedará adscrito a la Facultad de una manera permanente.

'

cialista en su manejo, en el curso d~ Civilización Contemporánea, que desde vari~s pur1:tos de vista representa Ana v~liosa contribución al meJoramiento de nuestra educac1on umversitaria.

'

BIBLIOTECA

' '

• Se está haciendo un esfuerzo para dotar a la Facultad
de una Biblioteca capaz de dar un servicio .adec~ado a profesores y estudiantes y, con el tiempo, a los mvestigadores de
nuestros problemas económicos. Al efecto, no solam~nte se
está adquiriendo un acervo de obras fundam_en~ales, smo que
también se está preparando personal especializado . p~ra S':1
manejo. Conforme a este plan, el Direct?r. de la Biblioteca,
Lic. Ario Garza Mercado, se encuentra asi~tiendo actualmen~e
a un curso intensivo de inglés en el English Lang~age Inst1tute de la Universidad de Michigan, que lo capacitará para
seg~ir posteriormente cursos de Biblioteconomía para postgraduados en la Universida? de Texas, y se esper~ _que el Sr.
Miguel Montemayor Gonzalez, a~tualmente . a:ixi~~r de la
Biblioteca, siga más tarde esta misma especializac1on.

NUEVO PLAN
• Por lo que se refiere a la materia de la enseñanza, se
ha adoptado uu nuevo Plan de Estudios de cinco años de duración, que es probablemente el más adaptado al estudio de
las economías subdesarrolladas en vigor en una universidad
latinoamericana, y en el que el número de materias se reduce
a las verdaderamente fundamentales para la educación y formación profesional de nuestros economistas. De este modo se
espera lograr, no sólo una orientación más realista de la enseñanza, sino también una mayor concentración del esfuerzo de
los estudiantes en los tópicos de mayor importancia, de tal
manera que su preparación sea más adecuada. y máR sólida.
Como complemento obligado de las cátedras, el Plan de Estudios postula la necesidad de realizar trabajos prácticos,
principalmente en la forma de investigaciones directas que
pongan a los estudiantes en contacto con la realidad económica del país.
• Se ha procurado el mejoramiento de los métodos de
enseñanza, innovándolos en la m:edida necesaria. Así, se está
introduciendo gradualmente el empleo del método de debate,
el más idóneo para desarrollar en el alumno aptitudes para
el análisis crítico de los problemas económicos del país; en
cambio, se concederá progresivamente menor importancia al
método basado en largas series de conferencias, que sólo requieren del alumno la actitud pasiva del oyente. El método
de debate se está empleando ya, bajo la dirección de un espe-

70

Noticias

Noticias

78

• Existen fundadas razones para creer que con la combinación de estos elementos, a saber: alumnos dedicados por
entero al estudio profesores de tiempo completo, plan de
estudios adecuad~, métodos de enseñanza eficaces y recursos
bibliográficos suficientes, los favorables _resultados
la reorganización de la Facultad de !1conom1a _elll:p~zaran. a ser
tangibles dentro de muy po~os a~os y constitmran ,motivo de
legítimo orgullo para la Umv~rs1dad de Nu~vo Leon Y beneficio no pequeño para el pa1s, que cont~ra con un mayor
número de economistas debidamente capacitados.

?e

.

.

.'

�LIBROS

David García Bacca, Elementos de Filosofía (Biblioteca de
Cultura Universitaria), Caracas, 1959.
Pocos hombres habrá en nuestros tiempos, tau universales en su cultivo anímico como Juan David García Bacca.
Una sed faústica le ha llevado a beber en todas las fuentes
de la ciencia. Renacentista por su vivo interés en la naturaleza y en el arte, es medieval por su hondísima preocupación
religiosa de transubstanciación, sin dejar de ser -en su temática y en ·su problemática- un hombre contemporáneo.
La completud de su preparación nos recuerda a la de Xavier
Zubiri. Ambos manejan, con admirable destreza, filosofía
y teología, ciencias y filología. Pero mientros Zubiri· -gran
pájaro mudo- apenas sí se ha resuelto a soltar un libro
---4decisivo, por cierto-, García Bacca ha publicado más de
una decena de libros dignos siempre de nota.
En España instaura la lógica matemática y la lógica de
las ciencias, con sus obras: "Introducción a la Lógica" e
"Introducción a la L6gica Moderna". Despierta el interés
por la axiomática, con puntos de vista originales, interpretando la lógica simbólica como un producto diversificado de
la forma apofánica clásica. El concepto de transfinitud -ente
matemático en el que las partes pueden tener tantos miembros como el todo- le sirve como instrumento para el filosofar que no es,., al fin de cuentas, sino un proceso de transfinitación. Pasar el límite de lo infinito en todos los planos,
transfinitar las cosas para divinizarlas, en cierto modo, es el
fundamento de toda finitud posible y el "leit motiv" de la
filosofía de García Bacca. La teoría de la relatividad es
expuesta, en síntesis brillante y feliz, por el maestro español
en su libro "Filosofía de las Ciencias". Su preparación filosófica -abierta y profunda- le sirve lo mismo para aplicar
el pensamiento de Heidegger a la lógica simbólica, que para
pensar ciertos conceptos y operaciones a.e la lógica moderna
a la luz de la gran tradición escolástica.
-81-

�82

Libros

Las traducciones y comentarios de García Bacca sobre
los presocráticos, sobre el poema de Parménides, en particular, sobre las Eneadas de Plotino, sobre los Diálogos de Platón y sobre la Poética de Aristóteles han sido -y siguen
siendo- instrumentos indispensables para la cátedra en nuestras facultades. Conoce, con la misma profundidad, tanto el
pensamiento de la antigüedad clásica, como la filosofía contemporánea en todas sus vertientes. Su erudición -nunca
indigesta- es verdaderamente pasmosa. Ahora trabaja, con
verdadera intensidad y entusiasmo, en su "Metafísica", que
al decir de quienes la conocen en parte, es una obra monumental. Presentimos que ese libro será su obra maestra. Sin
&lt;;ontar sus innumerables artículos, reseñas bibliográficas, traducciones y ponencias, Juan David García Bacca presenta una
envidiable producción: "La estructura lógico-genética de las
ciencias físicas", ( Tesis doctoral, Barcelona, (1935) ; , "Introducción a la lógica matemática" (Barcelona, 1934); "Essais
modernes pour le fondement des mathématiques" (Barcelona, 1934) ; "Filosofía de las ciencias: Teoría de la relatividad", (México, 1940); "Introducción a la lógica moderna",
(Barcelona, 1936) ; "Invitación a filosofar" (2 volúmenes:
"La forma del conocer filosófico", México 1940; y, "El conocimiento científico", México, 1942) . "Nueve grandes filósofos contemporáneos", ( Caras, 1947). Filosofía en metáforas
y parábolas, (México, 1945); "Introducción al filosofar" (Tucumán, 1939); "Tipos históricos del filosofar físico" (Tucuman, 1941). "Antología del pensamiento filosóficoo venezolano", ( Caracaas, 1945), "Elementos de Filosofía" ( Caracas,
1959) .
,
Hace unos cuantos días recibí un ejemplar del libro
"Elementos de filosofía" (Biblioteca de cultura universitaria,
Caracas 1959), con una amable dedicatoria de su autor, que
mucho me honra. Por venir de quien viene y por ser el libro
que es -y Dios me entiende y creo que muchos lectores también- lo guardo, desde ahora, dentro de mi biblioteca, como
una de las joyas de más sencilla belleza. El libro, escrito en
limpio castellano, puede ser leído por toda persona que aspire
"a ser culta en filosofía, sin imponerle la obligación de ser
estudiante o profesor de filosofía". Y la verdad es que para
alcanzar una concepción del mundo coherente y armónica,
que reduzca todos los especialismos a sus justas proporciones, se requiere la filosofía. Y se requier e, también para
que el espíritu adquiera su temple y su cohesión interna.
Sobre el analfabetismo filosófico nunca se ha edificado ninguna cultura superior. Un libro como el del Dr. García Bacca,

Libros

que ofrece los elementos indispensables de cultura filosófica
en exposición ajusta~a, sencilla, simple, exacta, no pued~
menos. de llenar una maplazable necesidad en nuestros pueb~os ~ispanolocuentes. Si "la cortesía del filósofo es la clar~dad , com? l? ha dicho Ortega con su acostumbrada elegancia, el_ breviario de Juan David García Bacca es un verdadero bbro de cortesía -entiéndase bien-, no de cortesanía.
Como la filosofía no es simplemente conocimiento sino
adem_ás amor: el autor del libro comentado estudia primero
lo~ diversos tipos. de amor hacia la sabiduría: 1). La filosofía
grieg~, _como amor a la contemplación; 2). La filosofía romana_ c~asica, como amor a la acción; 3) . La filosofía medieval
c:istia~a, como a~or_ a la sabiduría personal divina; 4). La
f~losof~a del Renacumento, como amor hacia sí mismo; 5). La
filosofia moderna, como amor a sí mismo, en cuanto ordenador del mundo de las apariencias; 6). La. filosofía contemporánea, como amor a sí mismo y amor a las cosas. Tras del
estudio_ hist~rico, el ~utor nos muestra la estructura interna
de la ~ilosofia, expomendo, en apretados y felices resúmenes
-sencillos, pero nada triviales, por cierto- la lógica ( clásic~
Y moderna o matemática), la ética y la moral la estética la
metafísica y la teología. El lector no iniciado' va penetra~do
gradualmente, con paso siempre seguro, en los problemas
más graves de la filosofía. Se advierte la enorme voluntad
de condensación y de claridad que el autor del breviario ha
tenido que realizar para exponer, por ejemplo, las operaciones básicas de la lógica matemática : unión copulativa, unión
alternati_v~, .unión por implicación y unión por equivalencia,
Y para miciar al profano en el cálculo proposicional. Pero
la síntesis mejor lograda es, quizá, la que García Bacca dedic~ al objeto propio de la metafísica, a sus vicisitudes históricas Y a la distinción nítida de los conceptos siguientes :
pre_o~tolog~a, ontolog~a, óntica, ontología fundamental y metafisica. 81 en otros libros del profesor García Bacca, el estilo
es bronco, chorreante de humanidad, con un irremediable
"pathos" hispánico y con una fresca y viril valentía navarra
e_n e~te b:eviario el español fluye manso, huµiilde, recatado'.
hmp10, eficaz. . . Vaya este comentario a manera de heraldo
que anuncia jubilosamentee una buena nueva: Juan David
García Ba~ca, filósofo "ex veritate" y amigo "ex corde" nos
regala con una exquisita cortesía filosófica hecha libro'.

Agustín Basave Fernández del Valle.

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Libros

Libros

Juan Rulfo, Pedro Páramo (Fondo de Cultura Económica, Colección "Letras Mexicanas", 2a edición), México, 1959.

l

El espíritu de la tierra deja oír sus voces ancestrales en
la novela "Pedro Páramo" de Jua~ Rulf?, (Fond~ ~: Cul~ura
Económica, Colección "Letras Me_xi?anas , 2a. edicion, 19;J9).
Obra que deja un rastro de pesimismo y amargura, es verdad pero obra ardiente y viva, aunque su argumento se
des~rrolle en una aldea desaparecida,' Comala, cuyos ~uros
guardan persistentemente los rumores. y las preocupacion~s
de sus antiguos lugareños. Sabe a cemza y a sangre de Mexico. El sentimiento de nuestro suelo y los afanes aldeanos
de un puñado de misérrimas criaturas que se agrupan . en
torno a la voluntad de un cacique: Pedro Páramo, han sido
transfundados por Juan Rulfo en una "poiesis" de la desolación.
Lenguaje austero, preciso, ajustado, tel~rico. . . Argumento de la tierra mexicana con todo su colo,~ido _Y. con t_od~
su alta temperatura. . . Personajes que son remmiscencias
de la sangre, "vivencias" de antepasados remotos, qu~ no
destruye el tiempo, y que retumban en nuestra alma, ar_rancándole gritos silenciosos. Se mata y se muere con la misma
familiaridad -biológica, instintiva- c?l'I:, que se_ suda Y se
duerme. Crueldad y fatalismo, superstic10n 1 piedad, mansedumbre y ambición, indiferencia y remordn:~nento ... Todo
ello visto por un escritor de casta, leal a la tierra, saturado
de esencias mexicanas.
Comala es una tierra desolada, agria. No . se dai~ las
uvas. Sólo crecen arrayanes y naranjos; naranJ0S ~grios Y
arrayanes agrios. A sus habitantes se les ha olvidado ,el
sabor de las cosas dulces. Las tierras, tal vez buenas, estan
en las manos de un solo hombre: Pedro Páramo. Después
de que mataron a Don Lucas Páramo, con . una bala que le
tocó de r ebote, Pedro Páramo arrasó pareJo! acabando_ con
los asistentes a la boda en la cual su padre 1ba a fungir de
padrino. Nunca quiso a uingu~~ mujer como a esa Susana,
que había conocido desde la nmez y que se la_ entregar_o1?como botín - tras de asesinar al padre- sufrida_ ,Y. qm~a
loca. Cuando murió Susana, Pedro Páramo le perd10 mteres
a todo . desalojó sus tierras y mandó quemar lo~ ensere_s. Se
pasó eÍ resto de sus años aplast~do en un eqmpal, m1rando
el camino por donde se la hahian llevado al camposanto;
Había esperado treinta años a que regresara Susana. Espero
a tenerlo todo. No solamente algo, sino todo lo que se puede

,

'

1

..

85

conseguir de modo que no les quedara ningún deseo, sólo
el suyo, el deseo de ella.
Pero Susana Sanjuan, metida
siempre en su cuarto, durmiendo, y cuando no, como si durmiera, pensaba en el mar. Al mar volvería siempre. -"Me
gusta bañarme en el mar'.- le dije". Pero él no lo comprende. "Y al otro día estaba otra vez en el mar, purificándome. Entregándome a sus olas". A Justina, su antigua
pilmama y confidente, le decía: ¿y qué crees que es la vida,
sino un pecado 1 Sólo creía en el infierno. Tenía la boca
llena de tierra. Sentía ganas de descansar. Al padre Rentería, que estaba a su lado, le entraron dudas. Tal vez él
no tenía nada de qué perdonarla. Quizá ella no tenía nada
de qué arrepentirse.
Mientras tanto habían aparecido los hombres encarabinados y terciados de carrilleras. Eran revolucionarios que
se habían levantado en armas porque otros lo habían hecho
también. "Y pos eso es todo". ¿Pero por qué lo han hecho ?,
preguntó P edro Páramo. "A.guárdenos tantito a que nos
lleguen instrucciones y entonces le averiguaremos la causa.
Por lo prónto ya estamos aquí". Atento al sentido de la
circunstancia, P _edro Páramo, oportunista siempre, pregunta:
"¿ Cuánto necesitan para hacer su revolución ? Tal vez yo
pueda ayudarlos". Y los ayuda, sobre todo con promesas,
y con un mínimo de bienes materiales para lograr un máximo de seguridad. En realidad, lo de afuera -el mundo con
todas sus revoluciones- le interesaba bien poco. Se había
olvidado del sueño y del tiempo. Estaba viejo y apenas sí
dormitaba. Lo único que le quedaba por hacer era pensar.
"Hace mucho tiempo que te fuiste, Susana. La luz era igual
entonces que ahora, no tan bermeja; pero era la misma pobre
luz sin lumbre, envuelta en el paño blanco de la neblina que
hay ahora. Era el mismo momento. Yo aquí, junto a la
puerta mirando el amanecer y mirando cuando te ibas, siguiendo el camino del cielo, por donde el cielo comenzaba
a abrirse en luces, alejándote, cada vez más desteñida entre
las sombras de la tierra". Subsumido en su mundo interior,
susurraba palabras que no tenían destinatario- en el contorno:
"Fue la última vez que te ví. Pasaste rozando con tu cuerpo
las ramas del paraíso que está en la vereda y te llevaste con
tu aire sus últimas hojas. Luego desapareciste. Te dije:
¡ Regresa, Susana!" Sentado en su equipal, como espectro,
evocaba a la suave Susana, restregada de luna su boca
bullonada, humeder.ida, irisada de estrellas; su cuerpo transparentándose en el agua de la noche. Se le perdían los ojos
mirándole. Lo demás, la tierra que tenía enfrente, era rui-

�Libros

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nas y vacío. Sus ojos apenas se movían; saltaban de un
recuerdo a otro, desdibujando el presente. El calor caldeaba su cuerpo. Presentía su muerte. Se apoyó en los ~razos
de Damiana Cisneros, que le llamaba para comer, e hizo el
intPnto de caminar. "Después de unos cuantos pasos cayó.
suplicando po~ dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio
un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como
si fuera un montón de piedras". .A.sí termina la novela con
su procPsión de fantasmas -Pedro Pár~mo, .A.bun?io, Juan
Preciado el padre Rentería, Susana SanJuan, Eduv1ges Dyada etc._:_ que adquieren mayor plenitud de vida que muchos
fa~tasmas que pasan a nuestro lado diariamente Y_ que vegetan en nuestra ciudad. Realismo y fantasía, realidades crudas de la vida diaria y evocaciones poéticas con sabor cósmico se entretejen en la ,,igorosa novela de Juan Rulfo. La
mue1'.te está siempre a un paso, cobijando la vida, cubriéndola
finalmente con su sombra y su silencio.
Agustín Basave Fernández del Valle.

Agustín Basave Fernáudez del Valle, Filosofía del hombre, México, Fondo de Cultura Económica, 1957, 320 páginas.
Con un prólogo de Michele Federico Sciacca.
El subtítulo de esta obra, Fundamentos de antroposofía

metafísica, intriga al lectoi: que, por cierto, no será defraudado. Se trata, en efecto, de un ensayo muy personal, en el
que el Sr. Basave, profesor mexicano de filosofía y de derecho
en la Universidad de Nuevo León (en Monterrey, la gran
ciudad del norte de México), nos expone brillantemente su
"integralismo metafísico antroposófico". Partiendo de la doc-trina aristotélica y tomista, pero también de la de San Agustín y de la "filosofía de los valores", el presidente de la "Sociedad de Filosofía de Monterrey", elabora una síntesiR antropológica muy original, empapada. a su vez de ontologismo
teológico y de axiología. "Mi propósito fundamental- escribe en su Introducción (p. 16)- ha sido el de ofrecer las
bases y las líneas directrices de up.a metafísica d~l ho~bre,

concebida como prolegómeno de toda f enomenologia existentiva. Abundan los análisis fenomenológicos-agudos y penetrantes- sobre el hombre, pero échase de menos una antroposofía metafísica que pueda servirles de fundamento y de guía.
No basta señalar el puesto del hombre en el universo; me-

Libros

87

nester ·es precisar su relación con la realidad última metafísica y buscar el sentido a su existencia". En el primer capítulo
expone, así, "El método en la filosofía del hombre", e insiste
en el estudio del hombre como un todo unitario que exige la
ayuda de la razón pura y también el contacto existencial de
la simpatía (Cfr. p. 31). Después, en el capítulo 2, se definen
las relaciones entre "Esencia y existencia" y en el capítulo 3,
la estructura de "la persona", concebida como "un ser camino", polarizada por la trascendencia y la esperanza. Los capítulos 4, 5 y 6 estudian, respectivamente, "El lugar del
hombre en el Universo", "Nuestra vida ( cuya clave es el
"humanismo . teocéntrico") y "El tiempo y nuestro tiempo"
( con la crisis mental de nuestra época) . .A. continuación siguen los dos capítulos más representativos de la obra, "Libertad y valor" y "La plenitud subsistencia}", donde el hombre
está presente como un "ser teotrópico", caracterizado, como
dice Zubiri, por su religación con Dios. El capítulo 9 está
consagrado a "La sociedad", dimensión indispensable del
hombre. Sigue un denso capítulo sobre "La Historia", donde
se confrontan, sucesivamente, las visiones de la Historia, del
hebraísmo, de los griegos, del cristianismo, del Renacimiento,
de Toynbee, para acabar con la enunciación de la doble ley
de las épocas de angustia y de esperanza. El tono se eleva
todavía más con el capítulo 11, "Meditatio Mortis", en el que
Lansberg, Ortega y .A.bbagnano se evocan, y sobre todo en el
capítulo 12 y último sobre la "Dimensión religiosa del hombre", cuyas páginas más bellas proponen una "óntica del amor"
centrada sobre el teísmo tradicional, pero enriquecida ·con los
aportes de la fenomenología. Citamos, para acabar, esta fórmula que resume la inspiración del Dr. Basave: "Nuestro
integralismo metafísico existencial explica los vaivenes de la
vida por la tensión entre el desamparo ontológico, que somos
por esencia, y la plenitud existentiva, que somos por la c,racia" (p. 125).
º

ALAIN GUY
Agustín Basave Fernández del Valle, Existencialistas y
existencialismo, Buenos Aires, Ed. .A.tlántida, Col. Oro, No.
159, 1958, 178 págs.
En su "Prólogo", el autor (profesor de Filosofía en la
Universidad de Nuevo León, en Monterrey y escritor filosófico de renombre) resume así sus propósitos: ".A.l estudiar a
los existencialistas, espero poner de manifiesto su íntima y

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Libros

profunda humanidad, pero también su demoledor trabajo en
eontra de la razón que, al fin y al cabo, es el fundamento del
hombre y la necesidad base de toda auténtica filosofía" (p. 7).
Es decir, que la obra -y esto nos causa alegría- no renuncia a la crítica. Después de una primera parte en que se
expone el "existencialismo" en su temática y en sus implicaciones (pp. 11-39), la segunda par~e examina ~ "los -~xistencialistas" a través de siete personalidades de onentac10n muy
distinta: Kierkegaard, Berdiaev, Heidegger, Jaspers, Gabriel
Marcel Nicolás Abbagnano ( el filósofo de Turín) y Sartre
(pp. 39-127). A continuación, la tercera parte está dedicada
al "Existencialismo religioso en lengua española", representado por Unamuno y Antonio Caso, el pensador mexicano
(pp. 127-159). Finalmente, en la cuarta parte, el Sr. Basave
emprende una interesante "Valorización del existencialismo",
y lo juzga según el criterio de u~ espiritualista ~atólic_o e~amorado de un racionalismo esencial (pp. 159-17:J). Fmahza
este volumen con un índice de nombres propios, del que
destacamos, por nuestra parte esta justa observación: "Por
razones que no es pertinente aducir aquí los filósofos de los
pueblos hispánicos han sido injustamente postergados por los
autores extranjeros o no han sido valorados como debieran .. .
Pero es hora ya de que nuestra voz se deje oír en otros pueblos y se le preste mayor atenci~n en los nuestros" (p. 6).

ALAIN GUY
Agustín Basave F'ernández del Valle, Filosofía del Quijote,
l\Iéxico, Espasa-Calpe, Col, Aústral, 1959, 280 páginas.
El autor ele este Íibro ha escrito ya numerosas y sustanciosas obras, tales como Miguel de Unamuno y Ortega y
Gasset Breve Historia de la Filosofía griega, Te01ía del
Estad~ La Filosofía de José Vasconcelos, Existencialistas y
'
existencialismo,
Filosofía del hombre, etc. Su obra más reciente Filosofía del Quijote, nos parece, sin embargo que
revela' lo mejor de su talento filosófieo y literario. Sin temor
de sus numerosos e ilustres predecesores, el joven profesor
de la Universidad de Xuevo León indaga en el contenido
filosófico de la inmortal noYela, a la sola luz de la filosofía
de los valores. Al contrario de David Rubio, que, sin razón
postula en El Quijote una investigación del cosmos y de los
objetos en sí mismos, Basave se interesa esencialmente en la
"antropología axiológica", la cual demuestra Cervantes en su
héroe, campeón del espíritu hispánico, cuyos requisitos serían;

Libros

1 1

89

"la palpitación de la individualidad concreta, la religiosidad
y la enérgica afirmación de los propios valores trádicionales,
el eticismo, el prestigio insobornable y avasallador de las
esencias populares, el sentido de jerarquía, la hermandad, el
idealismo fervoroso y el ansia de honra y de inmortalidad".
Este minucioso trabajo de investigación ( que evita deliberadamente el subjetivismo del comentario inolvidable de Unamuno), no está exento, de vez, en cuando, de un acento
apasionado; alimentado por una gran cultura ( que va de Américo Castro a Dostoievsky y Rimbaud), está igualmente lleno
de puntos de vista extremadamente auténticos en favor de
un cristianismo militante que escucha la llamada del héroe
y del santo ... Los quince capítulos de este bello libro analizan
extensamente el talante de Don Quijote ("portador del valor
de la caballería") y su consonancia con la mentalidad española, apasionada por la justicia y el ideal; se notará, en medio de esta amplia meditación cervantina, el importante capítulo 10 titulado "La filosofía de los valores y el Quijote"
(pp. 49-62) que da el tono al conjunto del libro ... Sería
necesario señalar también el interés de las páginas sobre la
muerte del buen hidalgo de la Mancha, sobre la realidad
aparente y la sub-realidad en el mundo quijotesco sobre la
fe sincera de Don Quijote, sobre la Vocación de S~ncho, sobre el problema de Dulcinea, en fiu, sobre el derecho y la
política en el Quijote. En resumen, una obra excelente, de
cuya próxima traducción francesa nos podremos felicitar.

ALAIN GUY

El Asedio y otros cuentos del joven puertorriqueño Emilio Diaz Valcárcel (1930) revela tanto una maestría de la
técnica del cuento moderno como una penetración en el mundo
interior de los seres frustrados y agobiados de mediados del
siglo veinte que co-existen con la sociedad conformista del
organization man.
·
El volumen consta de ocho cuentos, cinco de los cuales
están casi totalmente desarraigados de Puerto Rico. En éstos
sobresale el tema de la frustración sexual. Con una sensibilidad fina y sutil, Díaz Valcárcel presenta en "El asedio" los
pensamientos y sentimientos de una lesbiana que se siente
asediada por la felicidad de las personas normales. "La última sombra" cuenta el suicidio de una esposa que no quiso
cumplir con sus deberes matrimoniales. Al volver a la casa
de su madre, sufre desesperadamente por no haber sabido ser

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Libros

mujer. En "El sapo en el espejo," la aberración sexual se
basa más en· un fenómeno físico. El protagonista no puede
reconciliarse con la impotencia que le sobreviene como resultado de haber pcrtlido fas d&lt;,i&gt; piernas en la Guerra Coreana.
Los otros dos cuentos de tendencia universalista indican
otras causas de la infelicidad. En "Este no es mi nombre,"
un hijo ilegítimo reniega de la hipocresía de su madre beata
y caritativa mientras que en "La calle termian aquí," el protagonista se queja amargamente de su suerte. Atrop~llado
por el automóvil de un señor rico, protesta contra ~a soc1e_dad
porque per1ió su pleito y protesta contra su muJer. encmta
porque el vientre abultado no lleva una esperanza smo otro
peso insoportable.
Los cinco cuentos ya citados reflejan las nuevas tendencias de la prosa narrativa de toda Latinoamérica. A partir
del fin de la Segunda Guerra Mundial, los ~utores abando~an
los temas telúricos v cultivan con preferencia los temas psicológicos o filosófico~. Los autores puertorriqueños que pertenecen a la llamada generación de 1940 se encuentran en una
situación confusa. Cuentistas como René Marqués, Pedro Juan
Soto Emilio Dí:az Valcárcel y aún el muy criollista Abelardo
Díaz' Alfaro conocen la literatura contemporánea y se sienten
obli()'ados a estar al día con las corrientes más nuevas. Sin
emb~rgo, no pueden rechazar s~ responsabil~da~ en la formación de una conciencia nuertorr1queña, conc1enc1a que ha crecido intensamente a partir de 1940, después de que ya se había
escrito la mayoría de las obras criollas de los otros países de
Latin oaméri ea.
Dos cuentos d&lt;'l nuevo volumen de Díaz Valcárcel examinan el mismo mundo trágico, pero dentro de un a1'!lbiente más
puertorriqueño. "Las pálidas noches" prese~ta a un hom?!e
degenerado que vive explotando a una muJer y a su h1JO.
Traficante en drogas, obliga a la mujer a buscarle nuevos
clientes mediante la prostitución. El "chamaco" tiene que
rendirle. el dinero que recoge mendigando. A pesar del fondo
realista, lo que predomina en el cuento es la rea~ción )?sicológica de los tres protagonistas frente a esta situac10n. El
hombre se enorgullece de sus dos "maquinitas de hacel clavos"
(p. 75). La mujer no aguanta su función asq~~~osa y aca~ba
por sublevarse. El "chamaco" acepta su condlc101?-, a reganadientes pero anhela llegar a ser hombre para tamb1en ganarse
la vida disfrutando de una mujer. "La mente en blanco"
contiene la protesta social más acerba del libro. Salvador,
un hombre bueno, es "crucificado" por el destino, por la so-

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ciedad y por un falso amigo. Su niña de un año y medio de
edad sufre de la tosferina y su mujer tiene tres meses de
estar encinta. Por mucho que él busque, no puede encontrar
trabajo. Una noche, el falso amigo asalta a un marino norteamericano y huye. Salvador, borracho y aturdido, trata de
ayudar al marino pero llegan los policías, lo derriban de un •
macanazo y se lo llevan en el yip.
"La muerte obligatoria," a pesar de su- título, es el único
cuento del volumen que no tiene un tono amargo y trágico.
Con marcado sabor borinqueño, se presenta el velorio de una
vieja que todavía no ha muerto. Su hijo, que hizo el viaje
desde Nueva York para asistir al velorio, se encarga de todos
los detalles y hasta mete a su madre en el ataúd. Así cumple
él con su deber y ya no tendrá que volver para el verdadero
velorio.
Aunque ''La muerte obligatoria" se distingue de los otros
cuentos por su costumbrismo y su humorismo, comparte con
ellos la técnica experimental inspirada por Joyce, Dos Passos
y Faulkner y cultivada también por los compatriotas del autor :
René Marqués y Pedro Juan Soto. En todos los cuentos, la
acción se observa desde los pensamientos de los personajes.
Por eso, siempre se presentan dos realidades la exterior y la
interior. "La calle termina aquí" y "Este no es mi nombre"
son puros monólogos. En los otros cuentos, el autor interviene
muy poco como narrador. "La última sombra" se distingue
estilísticamente por la yuxtaposición de palabras y frases
sueltas: la libre asociación. "Las pálidas noches" tiene una
estructura más complicada. El cuento se desarrolla a travrs
de tres puntos de vista y el nombre femenino (Mercedes) del
traficante en drogas desconcierta igual que el nombre masculino ( Quentin) de la protagonista de The Sound and the Fury
de William Faulkner.
La insistencia en el método experimental a veces da la
impresión de un ejercicio estilístico. La compenetración del
autor en los sentimientos ajenos se debilita un poco por la
artificialidad del estilo -en casi todos los cuentos.
.
Emilio Díaz Valcárcel, con sus cuentos sobre la Guerra
Coreana, se consagró como cuentista netamente puertorriqueño. Con el asedio y otros cuentos, atestigua sus conocimientos de la técnica moderna sin perder por completo su sinceridad. Ya demostrada su maestría técnica, le queda al joven
cuentista comprobar que no está dispuesto a sacrificar su
comprensión de los problemas humanos por un virtuosismo
estéril.
SEYMOUR MENTON

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Libros

Carlos Wyld Ospina, Los lares apagados, Editorial Universitaria, Guatemala, 1959.
Hac~ unos cuantos años que la Editorial Universitaria de
la "Universidad de San Carlos de Guatemala se dedica a la
valiosa empresa de publicar en lindas ediciones obras nacionales desconocidas o agotadas. El volumen número 23, Los
lares apagados, es una colección póstuma de cuentos de Carlos
Wyld Ospina (1891-1956). En la prosa narrativa, Wyld es
conocido por El solar de los Gonzagas, La tierra de las nahuyacas y La gringa. El nuevo tomo de siete cuentos no afecta
su reputación en absoluto. En Guatemala, Wyld fue uno de
los primeros autores que hilvanó argumentos novelescos alrededor de temas netamente criollos. Los lares apagados contiene una buena variedad a ese respecto: el indio cobanero
que quiere mejorar su posición social entrando en el mundo
de los ladinos, los cerdos antropófagos de un pueblito cerca
de Salamá y un matón de Quezaltenango. Otros cuentos
atestiguan la herencia naturalista y modernista del autor: la
regeneración de una prostituta mexicana, las desavenencias
matrimoniales de uua pareja quezalteca y las angustias voluptuosas de una monja antigüeña.
"Uno de los defectos principales de las obras de Wyld es
la desequilibrada construcción artística. Los tres cuentos
brews, "La nena Pérez," "El matón de Cojalá" y "La posesa,"
se distinguen por su gran unidad, pero los otros desconciertan
por sus cambios de rumbo inesperados o por su armazón artificial. Los mejores dos cuentos del tomo son "La apuesta" y
"La nena Pérez'' a causa de la identificación del autor con el
protagonista, que produce una sinceridad que no se halla en
los cuentos criollos. Aunque el autor salpica "Los lares apagados" de vocablos y frases enteras en kecchí, su estilo culto
con un sinfín de enclíticos no concuerda con la temática criolla.
Ko obstante, las obras de Carlos Wyld Ospina merecen mayor
difusión por su papel innovador en el movimiento criollista en
Guatemala que después había de producir las obras maestras
de Flavio Herrera, Miguel Angel Asturias y Mario Monteforte Toledo.

SEYMOUR MENTON

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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1959, Segunda Época, Año 2, No 2, Abril-Junio </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Víctor L. Urquidi</name>
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                    <text>Revista de la IJaivenldad de Naevo Leé■

Alfredo A. Roggiano, Pedro Henríquez Ureña y la

novela • Juani La S ri

ifícil luz • Seymour

en las obras de Federico Gamboa • Rugo

a, Egida de la Luz •

Richard H. Rovere, El e o e E~ra Pound • Ale-

jandro Ramírez, Cer n

arios Quinto • Rosa-

rio Gamboa de River11.1~-.wa Sergio Fernández •

Noticias • Libros.

JULIO / SEPTIEMBRE DE 1958

ARO 1 /

Segunda Epoca

��Revista de la 'Gniversidad de :K uevo León
Año 1, No. 3

Julio/ Septiembre de 1958

Segunda Epoca

SUMA R IO
Alfredo A. Roggiano, Pedro Henríquez Ureña y la Poesía 5
Arturo Cantú, Poemas ----------------------------------- __ 22
Serge Darmon, La novela ----------------------- ---------- 25
Juanita Soriano, Difícil Luz ------------------------------ 33
Seymour Menton, Influencias extranjeras en las obras de

Federico Gamboa ------------------------------------- 35
R ugo Padilla, Egida de la luz ---------------------------- 51

MYIEfRAS

Richard H. Rovere, El caso de Ezra Pound ______________ 56
Alejandro Ramírez, Cervantes y Carlos Quinto

72

(Registro en t rámite)

Rosario Gamboa de Rivcro, Carta a Sergio Fernández ____ 79
PRECIO DE SUSCRIPCION
UN ~O (cuatro númer os)

Noticias -- ------------------------------------------------- 82
Dirección

Eu México: Veinte pesos

Washington y Colegio Civil

Otros países: Dos dólares

Monterrey, N. L., México

Libros -------------------- --------------------------------- 85

�,.

Aifredo A. Roggiano /
•

'
♦

•

PEDRO HENRIQUEZ UREÑA

Y LA POESIA

EN

DOS aspectos vamos a dividir las.
relaciones de Pedro Henríquez Ureña con la poesía: primero,
el que se refiere al creador, y segundo, el que se refiere al crítiro. Dl este último podemos obtener algunas consideraciones de carácter general y técnico que, si bien no formulan específicamente una doctrina sobre la poesía o la literatura,
nos permiten conocer la actitud teórica de Pedro Henríquez
Ureña y, más concretamente, su aplicación práctica.
EL POETA
Pedro Henríquez Ureña quedará perpetuado en la historia de nuestras letras con el perfil del humanista, del extraordinario erudito y sabio ordenador de la cultura de la América hispánica. Y, sin duda, a medida que· pase el tiempo y
se comprendan los ingentes beneficios de su inagotable saber,
e-ste aspecto de su personalidad surgirá cada vez más nítido y
terminará por recortarlo y fijarlo definitivamente. El mismo
Pedro Henríquez Ureña parece contribuir a esta consideración
póstuma, no sólo con el ejemplo de sus obras, sino también
con expresas confesiones personales. Por ejemplo, en 1922,
en un homenaje a José Vasconcelos realizado en la Argentina,
dice: "Como mi dedicación principal es la literatura, y, dentro de la literatura, más que producir cosas mías, admirar
las ajenas, ..." 1
En su educación más temprana encontramos confirmada una
dualidad vocacional que fluctúa entre la poesía y la ciencia.2
Américo Lugo, quien en 1907 lo admiraba como "el mayor poeta de la última generación"3, con motivo de la muerte del
maestro, escribió:
-5-

�Alfredo A. Rogglano

Pedro Henriquez Ureña y la Poesía

6

literaria o como creador de formas imaginativas como el teatro y el cuento, tan elogiados por la crítica.7 Alfonso Reyes,
otro admirado maestro, poeta y sabio ejemplar, al evocarlo
en el más bello y emocionado retrato escrito sobre la personalidad de don Pédro, se lamentaba en 1946 de no conocer
bien los versos de su entrañable amigo, pero elogiaba la creación poemática de El nacimiento de Dionisos. 8 Y Raimundo
Lida, tan agudo siempre, nos hace esta comparación reveiadora: "No es casualidad que entre los cuentos que escribió,
haya alguno -para niños- no inferior a los admirables de
Martí":9 Por su parte, Enrique Anderson Imbert, si bien sostiene que el ensayo crítico "es el sello más visible de su obra",
reconoce: "Pero era también un escritor de imaginación y sensibilidad: versos de sabor modernista, prosas poemáticas, descripciones de viaje, El nacimiento de Dionisos (1906) [sic;
véase nuestra nota 81, "ensayo de tragedia a la manera antigua", hermosos cuentos. No escribió en esta vena bastante
para incorporarse a una historia puramente literaria. Sin embargo, su sentido de la forma artística se estampó en todo lo
que escribió, aun en sus trabajos de rigor técnico. Tenía una
prosa magistral en su economía, precisión y arquitectura". 10
Julio Caillet-Bois también exalta la precisión y belleza de
esta prosa. 11 En cuanto al "modernismo" de Pedro Henríquez
Ureña, su hermano Max ya había adelantado en 1945: HUna
de las primeras poesías genuinamente modernista, si no la primera, de un autor dominicano, fué 'Flores de Otoño' ".'2 Al
estudiar al crítico veremos cuál fué la verdadera actitud de
nuestro autor con respecto al modernismo, según sus propios
textos.

Pedro creció bajo profético influjo. Fluctuó primero
entre dos mundos: la ¡¡oesfa y la ciencia. Pagó tributo a
la estirpe materna y fué musageta en 'Lo Inasequible' y 'Al
Mar', en 'l&lt;'lores de Otoño' y 'Mariposas Negras'; pero rindióle al fin el pujante temperamento paterno, y ya en 190 5 era
el más notable crítico dominicano. 4

Pero nos parece más justa la conclusión a que arriba su
amigo y albacea testamentario Emilio Rodríguez Demorizi:
Si Pedro Henrfquez Ureña vivió en el mundo de la ciencia -de la ciencia literaria, preferentemente- nunca estuvo
ausente de los altos reinos de Apolo: pervivían en él las inquietudes espirituales de la infancia, el dulce acento apostólico de la madre, parte enseñanza y parte poesía. Que toda
la sabiduría y todos los caminos del conocimiento y de la
vida tienen por meta esa luz única. s

Y en páginas anteriores:
La poesía es el ensueño de la, mañana de las grandes
vidas; contiene en sombras todas las realidades futuras de la
existencia. . . ¡ Desgraciado el que no ha sido poeta una vez
en su vida! Estas bellas palabras de Lamartine parecerían
escritas para Pedro Henrfquez Ureña, porque el sabio humanista, el maestro de disciplina tan áspera como la filología,
se inició en las letras como poeta. Antes de cosechar, con
manos de filósofo, los maduros frutos del pensamiento, cultivó en sus -huertos interiores la flor de la poesía. Y fué
siempre poeta: en lo hondo de sus escritos, aun en la parquedad de la frase en que ocultaba su emoción hay esa poesía recóndita que es quizás la más pura expresión del don
divino.
Su fuente de gracia la halló en el seno de la madre poeta, da la excelsa Salomé Ureña; reposó la infantil cabeza sobre el corazón de la más egregia mujer dominicana; aspiró
los hálitos de la poesía en el ambiente de la esclarecida casa
solariega. Al despertarle, en la dulce mañana los versos maternales, cantó también. Había de ser _poeta donde asentaba su reino la poesía. Dentro del verso conoció el sentido de
las palabras y en ellas puso, con pasmo de todos, el juvenil
espíritu. Así nacieron sus versos, antes de los días alcióneos
de su precoz adolescencia. 6

La poesía no abandonó nunca a Pedro Henríquez Ureña.
Si dejó de producirla en edad relativamente temprana (tal
vez en 1916, a los 32 años de edad), nunca dejó de frecuentarla, como gustador de ella, como visión básica de su crítica

'1

r

a

Es indudable que el poeta se juzga a través de su poesía,
así como el movimiento se demuestra andando. Pero no es
menos cierto que la cantidad no hace a la calidad. Por otra
pa:rte, cabe admitir una actitud que llamaremos de "producción poética" y otra de "receptividad", o, lo que es más original, de "descubrimiento" de la poesía. Pedro Henríquez
Ureña no ha' dado una extraordinaria producción poética, si
se la compara con la obra del investigador y del pensador.
Pero esta última labor está de tal manera condicionada por
una visión poética del mundo, que sin esa sensibilidad y aptitud captadora no podría concebirse. Debemos, pues, considerar muy seriamente esta primera y -¿por qué nof- definitiva condición del ilustre dominicano.
Consideramos que todo poeta, cuando lo es de verdad,
tiene una poética, que es precisamente lo que hace que se le
reconozca, considere y estime como poeta. Esta poética se
manifiesta, creemos, en la visión de la realidad que el poeta

�8

Alfredo A. Roggiano

Pedro Henríquez lireña y la Poesía

encuentra, descubre o inventa y con la cual se reconoce a sí
mismo como poeta; en la actitud que adopta para ese reconocimiento y con la cual se define como receptor o .creador
ante el hecho poético; y, por último, en la expresión de ese
hecho, considerado como vivencia en el doble sentido de representación del mundo y de revelación humana. Estos tres
aspectos o momentos del fenómeno poético ( que pueden darse sucesivamente o en un solo instante) son asimismo los pasos que consagran el encuentro del poeta con el mundo de
su poesía, el encuentro de esa poesía con el hombre que la
produce y la comunicación o compromiso de ese hombre con
la sociedad en que vive. De ahi que la poesía, el arte en general, sea siempre una necesaria relación entre individuo y
mundo, entre creación y tradición, entre concepción y expresión. Cuando todo esto se logra en una integración armónica,
todo poeta, todo artista puede asegurarse que ha conquistado
una morada en la eternidad; deviene un clásico, es decir, universal y eterno, según ,Tuan Ramón Jiménez. El clasicismo griego del siglo V a. C. y el clasicismo humanístico del siglo XVl
confirman esta conviccióu totalizadora del acto creador.
Creo que Francisco Romero 13 ha dado la más justa y
exacta comprensión de Pedro Henríquez Ureña al situarlo en
la corriente humanista de nuestro tiempo. El humanista, tal
como se ha fijado su imagen en los momentos más originales
y lúcidos del renacimiento 1\ es a la vez un receptor y un
creador de cultura. Tanto en la escuela platónica de Ficino
como en los mejores teóricos de la poética y de la retórica'\
las "humanidades" significaban una participación del arte en
la vida y una intervención de ésta para la humanización del
mundo. La necesidad de justificar la literatura de imaginación
llevó a una organización "científica" de la fantasía y de la
inspiración, para que el poema tuviese una "función social"
y el poeta y el arte por él producido pudieran adquirir asf ese
"sabor de dignidad" que los hacían necesarios como individualidad y como existencia compartida del hombre. Verdad que
el humanismo del renacimiento puso su mayor énfasis en buscar al hombre según las exigencias de aquella especial circunstancia histórica. Pero sabido es también que ese hombre debía
ser un "nuomo universale". De ahí que el saber - las letras humanas, lo mismo que la filosofía y las ciencias - era la más alta
vía de acceso para el hombre que deseaba "conocerse a sí mismo
16
y mejorar sus contactos con la tierra de su residencia". El
humanismo fué una afirmación del hombre en la adquisición
de su cultura, siempre que ésta fuera una ampliación de valores humanos, y, ante todo, una afirmación del propio ser del
hombre. En esta afirmación cifraba el hombre su libertad, la

..

.

.'

9

que, a su vez, garantizaba su capacidad de creción, de hacerse
a sí mismo, que era su dignidad humana. "Etre humaniste
-dice Fernand Robert 17- c'est comprendre en quel sens
l'esprit humaine est libre . . ." Ser humanista -agrega- "c'est
décider sans retour que la liberté est la loi de l'esprit" • es
hallar la relación exacta "de rhomme avec la nature humaine,
et de l'homme avec son destm". 18
La poesía era para aquellos áureos tiempos la esencia misma de lo humano, la afirmación última y definitiva de los valores de la cultura, como esencia del pasado y su prestigio
y como manifestación plena y original de la personalidad. D;
este concepto de la poesía dan testimonio entre otros H.
Vida (Poetica, 1527), B. Danielo (Poetica, 1536), Fraca;toro
(Naugerius sive de Poetica dialogus, 1555; 1557), G. B. Capriano (Della vera Poetica, 1555) y Minturno (De Poeta.,
1559) . Para quien sintió tan plenamente el ideal platónico.
la cultura tuvo que ser mucho más un acto de creación que
una acumulación de saber. Así lo dice Pedro Henríquez Ureña
en páginas memorables de "~a utopía de América": " ...aprender no es sólo aprender a conocer sino igualmente aprender a
hacer". 19 Con lo cual aspiraba a "la creación del hombre universal" en América, "por cuvos labios hable libremente el espfritu" ... "y perfeccione todas sus actividades de carácter original. .." En fin: "Devolverle a la utopía su~ caracteres plenamente humanos y espirituales".2º

,

.

En este sentido de la cultura como iüt'!rza dinámica del
ser creador y original, en esta su encarnación del humanismo
como libertad y afirmación de la personalidad humana, la
poesía, entendida como visión, actitud y expresión -autenticidad y totalidad del ser del hombre- és el medio más eficaz
de hacer vital y activa la sabiduría. Sería una especie de
"ciencia de las ciencias", como querían los renacentistas y como afirma reiteradamente Cervantes. Por este medio buscaba Pedro Henríquez Ureña esa "voluntad de realizar la condición humana en su verdad", que es lo que ahora pide ;Karl
Jaspers para la existencia de un "nuevo humanismom 1• No
sólo un "ideal de cultura que implica la asimilación de la tradición clásica", sino también "la re-creación del hombre a('
tual a partir de su origen", y, sobre todo, "el sentido de lo
humano, que permite reconocer a cada hombre la dignidad
humana".22
Nos ha parecido necesario recalcar el sentido creador del
humanismo esencial y su reintegración al espíritu del hómbre
como guardián de la condición humana que vino con el renacimiento del idealismo espiritualista de fines del siglo XIX y

�10

Alfredo A. Roggiano

Pedro Henriquez Ureña y la Poesía

la noción de la cultura y del hombre que viene dando el humanismo actual, para poner como especimen acabado de esta
nueva actitud de vida y sentido de la realidad al maestro Pedro Henríquez Ureña. Así, creo, se podrá comprender mejor
porqué consideramos la condición descubridora de valores poéticos o creadores ( en el arte, en la literatura, en el pensamiento en general) en un plano de igualdad con respecto al
poeta específicamente productor de poesía. Del mismo modo,
no resultará una paradoja si afirmamos que cuando Pedro
Henríquez Ureña dejó de escribir poesías, su actitud poiética,
creadora, se convirtió en esencial visión del mundo y de la
vida, como mirada abarcadora de la existencia total de la
c:ultura y del hombre que de ella se nutre y con ella renta.ce.
Nos complace sostener aquí que Pedro Henríquez Ureña nació
poeta, y, como Moisés, salvado de las aguas. Ello explica que
haya podido superar esa "erudición sin orden ni concierto,
especie de manía de coleccionista que resultaría inocente si no
fuera por lo común presuntuosa, amontonamiento de hecho'&gt;
sin esa supeditación del hecho a la significación que es exigencia del saber en el humanismo verdadero".23
La poesía presidirá el saber y todos los actos de la vida
del noble maestro. Saber y vida hechos ensueño y acción, y,
sobre todo, dados siempre como humanidad generosa, única,
inalterablemente bella. Vida y poesía entregadas siempre en
un acto verdadero de amor. Y porque nadie como él frecuentó
tanto los caminos humanos del amor - ¿ existen otros caminos
humanos?-, es posible qne nadie, en el estricto mundo del
saber, haya hecho de sn vida una más permanente y honda
frecuentación de lo poético. Antes de que nos lo conviertan
en ratón de biblioteca -como no hace mucho me decía en una
carta José Antonio Portuondo- quisiéramos que bajen de su
inmortalidad sagrada las manos generosas del' poeta y levanten un muro de protección hecho de la sabia de su espíritu y
&lt;le la lección eterna de su idealidad inmarcesible. Sí, que don
Pedro siga viviendo en ese mismo recinto de poesía qne lo
acogió desde el puro seno materno y que siga enseñando desde
ese alto sitial, como dicen que vivió Sócrates enseñando a amar,
a ser y a crear, aún a los desalmados.
SUS "POESLA..S JUVENILES"

· La excelente cronobibliografía de Emma Speratti PiñeroH
nos muestra que Pedro Henríquez Ureña, en 1894, o sea a los
diez años de edad, ya escribía versos. Y Max, en su imprescindible "Hermano y maestroms, nos evoca las circunstancias
en que nuestro autor nació a la vida poética. Hasta 1900 sólo
le éonocemos obra de crrador .y de traductor, aunque se inte-

-.
't

'

11

resó también por los estudios científicos. Su primer artículo
se titula "De poesía." y su primera "Crónica" está dedicada a
un poeta de su tierra. Hasta 1905, fecha en que aparecen sus
Ensayos críticos,26 alterna la producción poética con el ensayo
y la crónica. Y en estos Ensayos . .. -su primer libro: tiene
don Pedro 21 años de edad-, denso de ideas y de hondas
reflexiones filosóficas, se incluyen estudios que dan una visión
del mundo poético de la hora. Su "Rubén Darío", su "José
Joaquín Pérez" y su "D'A.nnunzio, el poeta", así como "El modernismo en la poesía cubana", reflejan la actitud fundamental del poeta-humanista.
Las Poesías juveniles27 contienen 19 composiciones tomadas de diarios y revistas de Santo Domingo y de Cuba, una
del archivo de Alfonso Reyes, otra del de Pablo del Monte y
una más del de Max Henríquez Ureña. Total: 22 composiciones, todas escritas o publicadas entre 1897 y 1911. En una nota
al pie de la página 10 se señalan los lugares .de su procedencia.
Hallamos en este libro los temas de la adolescencia, recuerdos de infancia, de su ciudad natal, del hogar, de alguna
niña de los primeros escarceos amorosos ("Incendiada", de
1899, págs. 14-16), una dedicatoria al decano de la poesía patria, Félix María Del Monte (págs. 17-18), evocaciones familiares ("Intima", págs. 29-31) y de Nueva York (págs. 33-34 y
37-39). Las más son traducciones y paráfrasis. A los trece
años ya traducía ~ Sully Prud'homme: poesía "Aquí abajo",
con que se abre este pequeño volumen. Cita e imita D'Annunzio, poeta que había tomado como modelo, en- lo que tenía de
heroísmo y afirmación, para oponerlo a los decadentes modernistas franceses28, como dirá en varias oportunidades. Es evidente que don Pedro deplora la poesía hermética y el repliegue
ensimismado que rechaza todo contacto con la realidad del
mundo y que prefiere "el hombre en las batallas de la vida"
(pág. 24). Así, su poema "En la cumbre" (págs. 24-26), donde
el tema social de la injusta situación de la mujer se conjuga
con reflexiones filosóficas, como en "Lux" (págs. 44-50), su
poesía más ambiciosa. Se apoya en la rebelde energía de un
Nietzsche ("En la cumbre", págs. 24-26) en cuanto a lo vital,
pero en lo poético sigue las huellas de Baudelaire ("La belleza", págs. 20-21) y acusa influencias de poetas hispanoamericanos, como Manuel Gutiérrez Nájera ("Mariposas negras",
págs. 27-28), a quien dedicó la primera disertación juvenil,
según su hermano Max, y de algunos _de su propia patria, como
Tulio Cestero, José Joaquín Pérez, Del Monte y acaso su propia madre.

�12

Alfredo A. Roggiano

Pedro Hen.ríquez l,"reña y la Poesía

Variedad de metros y estrofas: trisílaboíi, heptasílabos, decasílabos rítmicos e isócronos ("Despertar", págs. 59-60), endecasílabos con diversos acentos, metro de doce; sonetos y poema libre: todo lo cual anuncia al insigne inve~tigador de la
versificación castellana, que es una de sus primer~s conquistas ( en el tiempo y en la calidad) en los estudios hispánicos
de este siglo. En "Flores de otoño" usa la unidad rítmica del
tetrasílabo isócrono como en el conocido "Nocturno" de José
Asunción Silva: "Crisantemas/ crisantemas como el oro,/crisantemas cual la nieve ..." (Págs. 22-23).29 En "Ensueño" encontramos grupos de pies anfíbracos (v-v), que se anticipan a
la "Marcha triunfal" de Rubén Darío y en una combinación
mucho más compleja: "Es regio palacio de sueños/el bosque.,
(pág. 35). Desintegra el dodecasílabo de acentos fijos Y nos
da un eneasílabo ternario isócrono. Pero, para evitar su monotonía, los combina con tris:labos y hexasíla.bos. En "Mariposas negras", inspirada en una página musical de Schumann
(me consta que don Pedro Jué un extraordinario conocedor de
la música de todos los tiempos y ·modalidades y que tenía un
oído excepcional), desarrolla los "interni sognF' qu,e "hacen
tumulto" como en el verso danunziano (In me misero fan
tumulto.'..) "en la prisión oscura de mi espíritu". Dice:

.

/

Es allí donde ruge el sentimiento,
naufragio de la vida,
do el insaciable anhelo
entre sus ligaduras se debate
en infructuoso ·empeño...

de los sentimientos auténticos, de la pureza, de la emoc,ión
natural de un alma noble, sencilla y buena. Nos recuerda a
Francis Jammes (que don Pedro amaba y recitaba de memoria), al Longfellow hogareño y cordial y al Guido Spano de
"Al pasar", aunque con menos despliegue narrativo que éste,
con más síntesis y esencialidad en la visión de los hechos cotidianos. En el modo clásico de adjetivar, de enumerar y de
realizar la sintaxis, nos da un buen ejemplo de cómo se puede
hacer poesía con el lenguaje más simple de la conversación
diaria. Un aire de antigua melancolía latina parece nutrir por
dentro a desenvueltas frases coordinadas y subordinadas en
torno a un solo objetivo, un hecho circunstancíal, una idea
central. Si a veces asoma el venerable acento virgiliano, directamente o a través de Bello, no falta el uso gongorino de la
supresión cultista del artículo, como en: "Entre sus ravos/ la
envuelve [ell sol de maternal ternura..." (pág. 15) o da'!. hipérbaton español, tan apreciado por Dámaso Alonso: " ...como
de suave arroyo linfa pura" (Ibid). Este poema, tiernamente
delicado, merece figurar en las antologías hispanoamericanas
cori más derecho que tantas aburridas declamaciones patrioteras o "didácticas", que por asfixiantes "razones históricas" o
por inercia de profesores "conservativos" nos vienen haciendo
bostezar desde nuestros inocuos años estudiantiles.
Lo mimo podemos decir de "Intima", éomposición dedica·da a su tía Ramona Ureña, que recuerda la fluidez lírica del
argentino Rafael Obligado, poeta al que solía elogiar discretam_ente Pedro Henríqucz Ureña en originales cursos dictados
en la Universidad Popular Alejandro Korn de La Plata (Argentina). Una íntima y resignada nobleza -la alumbra desde
el fondo de un alma cargada de recuerdos y ~videntemente
torturada. Nuestro autor está en New York (1904), desde
donde contempla el desmoronamiento de la patria y sus tradiciones con angustia y desolación:

(Págs. 27-28)
"¡Incendiada!" es una combinación de endecasílabos y heptasílabos rimados al modo tradicional español, en donde se
integran la claridad y precisión de la poesía clásico-latinohispana con una sana y fresca sensibilidad actual. El adjetivo
necesario, el toque discreto, el sentimiento sobrio, la sensibilidad contenida, la prudente sinceridad, lo sensual espiritualizado por lo familiar, dan a este poema elegante digmdad _de
reposo y armon:a, cualidades sin duda raras en la edad Juvenil. El hombre, prematuramente sazonado, es también una
mente y una sensibilidad en pleno equilibrio. Parece ser una
intencionada respuesta a los desafueros propios de la poesía
finisecular contra la que hay reiteradas constancias en sus diversos ens~yos a partir de su primer libro. Contra el pesimismo contra el desenfreno confesional, contra el desorden psíquico, contra la nebulosidad sin causa, contra el preci~sis~o
· vano, contra el pirueteo formalista, este poema es espeJo fiel

13

...

Todo cuanto fué amores,
luz de la edad y juveniles sueños,
yace entre los escombros del pasado,
apenas en los lindes del recuerdo.
Sobre esas ruinas
la vista tiendo
.con muda indiferencia.
No renace el extinto sentimiento,
cual si el ansia de dulces efusiones
fuese muerta en el pecho.

�14

Alfredo A. Roggiano

Pedro Enriquez Ureña y la Poesía

tres etapas en el autor de los Sonetos espirituales: a) melancolía, color, narcisismo ; b) visión exaltada del amor; c) poesía de conceptos y emociones trascendentales. Concluye:

En Ramona Ureña encarna esa tradición que se está destruyendo y en las palabras que ella le envía, el joven dolorido e~cuentra el alma del "terruño entero". Así, lo que pudo terminar en un desplante de desesperación o de retórica pesimista
-soledad consumida como aperitivo literario-, se comprime
y se ahonda en una verdad de vida, que se define en lo civico
y se eleva a una austera idealidad.

... en su peregrinación oiremos siempre la voz del
canto inagotable y veremos la sinceridad del espíritu platónico que, después de haber conocido y expresado la magia y la hermosura del mundo, aspira
a más: aspira a revelarnos su visión del paraíso, el
cielo de las ideas puras, y a hacer de la poesía, no
sólo el verbo de las cosas bellas, sino la palabra
eterna de las cosas divinas. 31

En "La Serpentina" hay algún tributo al modernismo, ~i
es que la "objetividad parnasiana" y el "ritmo verbal" son atributos visibles y representativos de este momento de nuestra
poesía. Está fechada en 1905, en La Habana, y coincide con el
examen que Pedro Henríquez Ureña hizo del modernismo cubano. No sería arbitrario atribuirle, pues, un intento consciente de renovación poética basada en el aprovechamiento del
fenómeno como realidad válida en sí misma para provocar
efectos de forma y diluir en ellos la subjetividad confesional
de fin de siglo, innecesariamente abusiva. Lo "modernista"
estaría en la sustitución del elemento lírico personal por un
ritmo poético interno que surge del objeto ajeno a la personalidad del poeta ( como en los parnasianos) y ejecutado, como
quería Croce, en la "contemplación del sentimiento" (son los
años de la difusión de la Estática). Inclusive hallamos en este poema elementos del "confort" moderno, como el automóvil (tfué don Pedro el primero en hacerlo entrar en la poesía Y), que después usarán las llamadas actitudes poéticas de
vanguardia, especialmente el futurismo.

En el mismo estudio se pregunta y responde:
¿ N'o es en la embriaguez donde hallamos la piedra

de toque pai·a la suprema poesía lírica, -como en
el sentimiento de purificación para la tragedia 1 No
basta la perfección, acuerdo necesario de elementos
únicos: podemos concebir poesía perfecta, de perfección formal, de nobleza en los conceptos, sin el peculiar acento del canto; pero la obra del cantor, del
poeta lírico, cuando la recorremos sin interrupción,
debe darnos transporte y deliquio.

Más decididamente modernista (o, digamos, intencional-·
mente renovadora) es "Flores de otoño", en donde no falta la
contaminación pre-modernista, como hemos visto, en el aprovechamiento de una modalidad rítmica usada por José Asunción Silva. Aparece el "lcjanísimo Japón" grato a Julián del
Casal visto sin embargo, como "en atávicos ensueños" de un
"país' encantado", es decir, como "una patria luminosa que no
han visto". Así como "Mariposas negras" parece ser una respuesta a las "Mariposas" de Gutiérrez Nájera, esta poesía podría ocultar una intención simbolista de despedida del moder-nismo, por aquello de
ya ha pasado entre esplendores el estío,
ya es la hora, desplegad vuestro botón!
Son los años de Almas de violetas (1900) y de Ninfeas (1900)
de Juan Ramón Jiménez. En 1918, estando en Mineápolis.
escribió don Pedro un importante estudio sobre el andaluz
úniversal" (esta expresión figura en dicho estudio)3°. Señala

15

.. -

Verdad que estamos a más de quince años de distancia cronológica, pero si volvemos a los Ensayos críticos de 1905, encontramos las mismas reflexiones. De esa fecha es "El modernismo en la poesía cubanam2 , y allí vemos có.mo una actitud consciente lo lleva a abandonar a los "modernistas franceses" y
aun el estado natural de la adolescencia y juventud como escamoteo de la responsabilidad creadora transferida al juego artístico. Nuestro autor está decidido en su posición: la renovación del lenguaje y del estilo, el cambio de actitud y la nueva
visión del mundo que trajo el modernismo no se consolidarán
con la exclusión de tres elementos fundamentales: el "elemento genuinamente humano", la renovación dentro de la tradición hispánica y el predominio de una "célula psíquica americana". De ahí su rechazo de todo lo que fuera exotism,;&gt;
decorativo, destreza preciosista o pesimismo decadentista, para pedir que una transformación se haga dentro de "una literatura plena y vigorosamente humana (así, subrayado por él)
y marche acorde con el progreso artístico del mundo, realizando su evolución propia dentro de la evolución universal"33•

�16

Pedro Henríqnez l.'reña y la Poesía

Hemos dicho en otra oportunidad que Pedro Henríquez
Ureña pensamiento integrador, hace suya la afirmación de
Nietzs~he según la cual se debe "ver la verdad por la óptica
del artist~ pero el arte por la óptica de la vida"34. Tanto el
pensador ;orno ef poeta, en una absoluta correl~ció1;1 de inteligencia y sensibilidad, se afirman en una. co_nciencia de ~er,
acuciados por la necesidad de un descubrimiento sustancial.
En 1905 ha pasado revista al panorama m~dial de la c~tura
y está prodigiosamente preparado para ÍIJar su pensam1ento
( actitud reflexiva teórica) en una sensibilidad que se exprese
"como idea viva e~ acción" (¿las "ideas fuerzas" de Fouilléef;
La psychologie des idées-forces es de 18~3, y de, 1~02 y 1~03
son los célebres estudios sobre el humamsmo practico del mglés Schiller). De 1905 es precisamente.su más extenso y serio
poema, titulado "Lux", en donde es evidente que Pedro Henríquez Ureña no comulga, por ejemplo, con l~s Prosas profanas
de Rubén Darío. Es el año de Cantos de vida y esperanza y
ese "Lux" debe interpretarse como el hallazgo de esa esp~ranza nuestra de ese canto de vida, que es la luz de un camino auténtico para el destino del hombre como humanidad en
el mundo, y por ende, también, del hombre. hispanoam~r~can_o
incorporado a la cultura mundial por medio de su origmalidad creadora. No nos sorprende, pues, que este año escripiera
sus reveladores ensayos sobre Martí35 y Rubén Darío36• Sobre Martí dijo: "Cada día me parece Martí el mejor poeta de
Cuba (y naturalmente el mejor prosista también"37• Y sobre
Rubén Darío: con Cantos de vida y esperanza el poeta ha
entrado "a la región donde el arte deja de ser literaria para
ser pura, prístina, vivamente humana , (lo subraya).
En. este
d
libro Darío "es un todo independiente' , merce a un en:r;ique. · humana". Su "P or
' t·ico" es "la
cimiento de su "experiencia
más alta nota de toda su obra pasada y presente, porque es
la más humana ... ". En fin, porque Rubén Darío "ha robustecido con los años y la experiencia su fe en la Vida Y en el
Ideal dos fuerzas que los espíritus sanos tienden a ~ermanar,
como'lo predica el poeta de la Epístola moral a Fab10: Iguala.
con la vida el pensamiento"38• La insistencia con que nues!r.o
autor emplea las palabras humano, humanamente, hum_ams1mos versos humanidad, siempre subrayados, no nos deJa _lugar a duda~ de que en él la poesía se identificaba con la vida
y era, por tanto, un acto de sinceridad mucho más q~e un
juego artístico, una función humana ~ no mera f or~a. literaria. En los múltiples ensayos posteriores a 19~5 msist~ en
una explicación íntima de la esencia de. la poes1a como mt~gración de la cultura, del poeta-humamsta. Pero ~emos d~cho que este aspecto de sus relaciones co_n la po~s1a constituirá una segunda parte de nuestro estud10, y sera, por tan-

Alfredo A. Roggiano

17

to, objeto de otro artículo. Ahora terminaremos con una referencia al poema "Lux", que es, creemos, la realización práctica de su doctrina, y daremos, al final, un poema que hemos
hallado en un diario de Mineápolis, no mencionado en las bibliografías que de Pedro Henríquez Ureña poseemos ni figura
en las ya citadas Poesías juveniles coleccionadas por Rodríguez Demorizi.
La tesis de "Lux" es la siguiente: La Belleza y la Verdad,
ambas con mayúscula, no se eliminan en la actividad del espíritu para lograr la eternidad. Su asunto es el siguiente:
Un caballero, que no es el del heroismo patriótico o religioso
(¿alude a la poesía política de Hispanoamérica7), sino del Espíritu, seducido por la "inmortal Belleza y la suma Verdad"
(v. 30), que busca en Platón "la potencia fecunda,esencial/
que anima del mundo la inmensa armonía ... " (vv. 36-37),
"firme en su creencia/el templo soñado partióse a buscar"
(vv. 49-50). Luego de ver reyes, príncipes, caballeros, etc.,
llega' a ese templo, que era el del Misterio (vv. 114-119). Lo
encuentra custodiado por un ángel exterminador, un drag-ón
voraz y el Enigma hambriento (vv. 128-131). Pero él entró
y fué atado por una mano invisible (v. 143):
¿ Ansió un imposible? ASus fuertes cadenas
romperá f No gime ni jura el audaz:
¡ mitigando el torvo negror de sus penas,
emerge el destello que en ondas serenas
en torno difunde la luz inmortal!

Son 144 versos filosóficos, en cuartetos y estrofas de cinco dodecasílabos rimados y de ritmo desarticulado, a fin de
destruir la isocronía, que es ritmo externo, mecánico, físico,
y lograr un ritmo interno, total, unitivo, como si el autor se
propusiera orquestar, al modo beethoveniano ( o del Wagner
del segundo acto de Tristán e !solda) una idea trascendental.
Con lo cual, nos parece, la forma elegida es una consagración
práctica de la idea de su unidad integral. Confirma nuestra
opinión una declaración expresa de don Pedro: " ... cada manifestación artística crea su propia forma. La forma sólo debe
interesar cuando está hecha para decir alguna belleza: armonía del pensamiento, música del sentir, creación de la fantasfa"39.

i

•

Y ahora cerremos este intento de aeercamiento al poeta
que fué Pedro Henríquez Ureña con un broche de oro. Es un
poema que, repetimos, ha permanecido hasta ahora olvidado
en un diario de Mineápolis:

�19

Alfredo A. Roggiano

Pedro Henríqu~ Ureña y la Poesía

18

NOTAS

EL NII'IO
(Idea de Tagore)

1.-En Nosotros, Buenos Aires, 42 (1922), pág. 245.
2.-MAX HENRIQUEZ URE8A, "Hermano y maestro", en Revista Iberoamericana, Homenaje a Pedro Henriquez Urefia, Vol. XXI, Números
41-42 (1956), págs. 19-48.

-/, De dónde vine, madre?
lo De dónde vine a ti?
-Viniste de mis sueños,
de cuanto amé y sentí.

3.-Cita EMILIO RODRIGUEZ DEMORIZI, en Pedro Henríquez Ureña,
Poesías Juveniles (Colombia: Ediciones Espiral, 1949), "Ofrenda", pág. 8.
4.-Ibld, pág. 9.
5.-Ibld, pág. 9.

Cual temeroso pájaro
que espera el nuevo sol,
estabas escondido
aquí' en mi corazón.

6.-Iblcl, págs. 7-8.
7.-Esperamos que alguna vez se publiquen las obras completas de Pedro
Henríquez lJreña. En ese corpus un volumen deberá ser dedicado a la
obra del creador: poesías, teatro, cuentos, otras prosas poemáticas. Entonces se podrá apreciar exactamente la posición que nuestro autor
ocupa en la prosa y la poesía hispanoamericanas, si bien en cuanto
a su poesía creemos que con lo que se conoce está ya situado.

Estabas en los juegos
de mi niñez feliz,
y sobre los altares
como deidad te vi.

8.-Pedro Henriquez Urefia publicó "El nacimiento de Dlonisos. Esbozo
trágico a la manera antigua", en la Revista l\'.loderna, de México, en
febrero de 1909; la reprodujo en Las Novedades, de New York, el 16
de diciembre de 1915. La edición definitiva es de 1916: El nacimiento
de Dionisos (New York: Imprenta de Las Novedarles, 1916). Lleva una
"Justificación", en donde explica el carácter de su obra, su técnica y
su propósito. En el diálogo de sus personajes, el autor expone una
concepción de la vida y del arte. En pág. 16 dice Semele: "Confía en
la verdad que te diga tu corazón"; el Coro contesta: "Quisiera fundar la fe en la certeza" (p!ig. 17). Y en págs. 42-43: " ... regocijaos
por la. alegría que llega a la tierra, y no lamentéis los males ·que :nis
dones causen, porque el delirio dionisíaco será la obra de las ocultas
voluntades ascendentes y elevará a los mortales por sobre el dolor
hacia la vida plena". Don Pedro mandó un ejemplar de la Revista
Moderna a Rodó, quien. en carta del 12 de mayo de 1910, dice: " ... es
lo más hermoso que ha salido de la pluma de Ud.... " Enrique José
Varona, en c¡,,rta del 22 de mayo de 1916, le dice: "No conozco en
castellano obra de esta índole que pueda comparársele". Sanín Cano
le hace un elogio semejante en carta del 4 de mayo de 1921. Y podríamos reproducir utros juicios Igualmente lauda.torios para el artista y
eximio prosista, com0 éste de "Azorín": "Su prosa y los versos de
Darlo son para mí, entre todo lo americano, algo excepcional" (Véase:
Revista Dominicana de Cultura, Núm. 1, Noviembre de 1955, págs.
134, 151, 166 y 157). El juicio de 1Alfonso Reyes figura en Grata compafiía; también lo evoca en Pasado Inmediato y en otras oportunidades, como en las Páginas escogidas de P. H. U. (México, 1946), en los
cuadernos de París y en la Rev. Iber., núm. 41-42, citado.

¡ Oh misterioso encanto,
prodigio del amor:
tener entre mis brazos
el tesoro mejor !4º

State University of Iowa

9.-En "Cultura de Hispanoamérica", Cuadernos Americanos, México, septiembre-octubre de 1947, pág. 207.

•

10.-En Historia de la Hteratura hispanoamericana (México: Fondo de Cultura Económica, Breviario, 89, 2da. edición, 1957, pág. 369.
11.-"Hlstorla de la cultura hispanoamericana", en Cuadernos Americanos,
México, mayo-junio de 1946, págs. 210-216.

'
•

-

12.-En "Hermano y maestro", passlm, y en Panorama histórico de la literatura dominicana (Rio de Janelro, 1945), pág. 187, nota 219. Véase
también FLERIDA DE NOLASCO, .8utas de nuestra poesía (Ciudad
Trujlllo, 1953), págs. 99-100.
13.-"Un humanista de nuestro tiempo", en Ideas y figuras (Buenos .'Ures:
Editorial Losada, 2da. edición, 1958), págs. 58-69.

�Alfredo A. Roggiano

21

Pedro Henriquez t:reña y la Poesía

20

14.-RODOLFO MONDOLFO. "La Idea de cultura en el renacimiento italiano", en Jornadas, Tucumán, Núm. 1, 1948; VITI'ORIO CIAN, Umaneslmo e Rlnasclmento (Firenze: Lemonnier, 1941); E. CASSIRER,
"Some remarks on the quest!on of the orlginality of the Renaissance",
en Journal of the Hlstory of Ideas, IV, 49-56
15.-Véase: J. E. SPINGARM, A Hlstory of Llterary Crltlclsm in the Renalssance (New York, 1899); preferimos la edlclón italiana de la casa
Bar!, 1905. También: C. TRABALZA, La critica letterarla nel Rinasclmento. Storla del generi letterarl (Milano: Vallardi, 1915).

.

'

31.-En la orilla. 1\11 l,.spafta, pág. 82.
32.-Ensayos critlcos, págs. 33-42.
33.-lbld, pág. 42.
34.-"P~dro Henrlquez Ureña o el pensamiento integrador", en Rev. lber.,
Numeras 41-42, págs. 171-194.

16.-B. SANIN CANO, El lrnmanlsmo y el progreso del hombre (Buenos
Aires: Editorial Losada, 1955), pág. 10.

35.-En el Núm. 92 de la "Crono-bibliografía de Don Pedro Henrlquez
Ureña", de Eruma Sperattl Plñero (Rev. Iber., passlm) se mencionan
los lugares en donde Don Pedro se ocupó de Martl. Complétese con
el Núm. 567.

17.-En L'humanisme. Essal de déflnltlon (París: Soclété d'Edlt!on Les
Belles Lettres, 1946) , pág. 35.
18.-FERNAND ROBERT, op. cit., págs. 36 y 161.
19.-Ensayos en busca &lt;le nuestra expresión (Buenos Aires: Edltorial Raiga\, 1952) , pág. 23.

36.-En Ensayos críticos, op. cit., págs. 53-70. Aparece en Horas de Estudio,
pá_gs. 113-137. En .'.\linnesota l\lagazlne, de Minneapolis, Vol. XXIII,
Num. 4, enero de 1917, págs. 129-132, hemos encontrado un "Rubén
Darlo", By Pedro Henríquez Ureña, en inglés, con lo cual precisamos
el Núm. 334 de la 'Crono-blbliograffa ... " de Emma Sperattl Plñero.
Es el mismo trabajo citado en el Núm. 323 de la mencionada "Cronobibliografla ... "

20.-P. H. U., op. cit., págs. 24-27.
21.-BARTH, GROUSSET, MAYDIEU, JASPERS y otros, Hacia un nuevo
humanismo. Trad. de F. Caballero Calderón (Madrid-Bogotá: Ediciones Guadarrama, 1957), págs. 353-385. La cita corresponde a la pág.
373.

37.-De una carta de P. H. U. a Félix Lizaso, en Rev. Iber., Núm. 41-42,
pág. 113.

22.-JASPERS, op. cit., pág. 535.

38.-Horas de Estudio, págs. 115-116.

23.-F. ROMERO, op. cit., pág. 62.
24.-"Crono-bibllografía de Don Pedro Henríquez Ureña", Rev. Jber., Números 41-42, p!igs. 195-242.
25.-En Rev. lber., número citado.
26.-Ensayos criticos (La Habana: Imprenta Esteban Fernández, 1905).
27.-PEDRO HENRIQUEZ URERA, Poesías Juveniles. Colección de Emllio
Rodríguez Demorlzi (Colombia: Ediciones Espiral, 1949).
28.-En Ensayos críticos, en el dedlcado a "D'Annunzlo, el poeta", emplea
Pedro Henríquez Ureña la expresión "modernismo francés", e1~ 190"3.
En 1905 la usa en "El modernismo en la poes!a cubana" ..La vuelve a
usar en 1908 en un estudio sobre Galarlpsos {Poesías de Gastón F.
Deligne), en la Revista Moderna de México. Pero en 1909, en carta a
Menéndez y Pelayo \Revista Dominicana de Cultura, 1, Nov. 1955, pág.
139) dice: "En otro orden, aunque comencé haciendo campaña en
favor del llamado modernismo (lo subraya) americano, he sido siempre, por gusto, y por tradición fam111ar, devoto del glorioso pasado
y del no mdlgno presente de la literatura española ... "
29.-Sabldo es que José Asunción Silva usó ese mismo ritmo en su poema "Ola de difuntos". ¿Viene de "Las campanas" de Poe?. Baldomero San!n cano, en una carta que se publica en la Revista Dominicana de Cultura (Núm. 1, 1955, pág. 159). observa : " .. . no creo que
Poe pudiera haber Influido en las formas del "Nocturno" . .. " Y explica el origen de dicho ritmo, el cual según un recuerdo de José Antonio Portuondo (Revista Iberoamericana, Núm. 26, Febrero de 1948,
pág. 246, nota 4) surgió de la lectura que don Baldomero le hizo a
Silva de la "Canción de la campana" de Sch1ller. Véase: ARTURO
TORRES RIOSECO, "Las teorías poéticas de Poe y el caso de José
Asunción Sllva", lllspanlc Revlew, Vol. XVIII, Núm. 4, October, 1950,
págs. 319-327, y ALBERTO MIRAMON, José Asunción suva. Ensayo
biográfico con documentos Inéditos. Suplemento de la Revista de las
Indias, Núm. 7 {Bogotá: lmprcnta Nacional, 1937), pág. 113.

30.-"La obra de Juan Ramón Jlménez", fechado en Mlnneapolis en 1918
figura en En la orilla. 1\11 Espafta {México: Ediciones México Moder~
no, Tlpografia Cultura, 1922), págs. 71-83. Filé publicado antes, en
1919, en Cuba Contemporánea, de La Habana; en Repertorio Americano, de Costa Rica, en 1920, y más tarde, en 1923, como prólogo a las
Poeslas de Juan Ramón Jiménez (México: Editorial Cultura) .

1

-

39.-lbld, pág. 125.
40.-En l\finnesota Magazine, Mlnneapolis, Vol. XXIlI, Núm. 3, Diciembre
de 1916, pág. 95. Advierto que en el Núm. 345 de la "Crono-bibllografia" de ~ a Sperattl Piñero figura una poesía "El niño", publicada en El F1garo de La Habana, en enero de 1918, pero no sé si es
la misma. Notemos esta coincidencia: con fecha 19 de septiembre de
1916 (pág. 8, 6a. columna) y de septiembre 24 del mismo ato (pág.
9, 6a. columnaJThe Minneapolls Journal anuncia la visita de R. Tagore, quien, Invitado por la Universidad de Mlnnesota, debe dar un
curso sobre poesia de la India en noviembre de ese mismo año. Don
Pedro conoció y trató a Tagore en esa oportunidad. La resonancia de
Tagore en Minneapolis está registrada por los dos grandes diarios de
dicha ciudad: The )linneapolls l\Iornlng Trlbune y The lliinneapolls
Journal. El Dr. Raymond J. Phelan, de la Universidad de Mlnnesota,
escribe sobre "Tagore, friend of man", en The Minnesota Dally Vol.
XVIIl, número 65 (January 12, 1917), pág. 5, columna 1-2· ~n la
misma revista, órgano de la Universidad de Minnesota, se da' cuenta
de un curso sobre Tagore en The Universlty High School Literary
Soclety {Núm. 74, January 25, pág. 3, linea 3). ¿Significa todo esto
que se reconocía en Tagore un ejemplo como camino para recuperar
al hombre, en lo humano más original y auténtico, a partir del momento de su definición como t al: la adolescencia y la juventud? ne
la resonancia de Tagore en Pedro Henrlquez Ureña (que es indudablemente afinidad y coincidencia) habla el hecho de que Don Pedro repetla en slgnl!icativos momentos de su vida pensamientos de Tagore
(me consta) y esa hermosa paráfrasis sobre "El Niño", según recuerda
también Rafael Alberto Arrieta (en Re~ . Iber., números 41-42, pág. 87¡ .
Asimismo, cuando dirigió en México la Colección de Clásicos Universales, incluyó un volumen de Obras de Tagore.

�23

Arturo Cantú

Arturo Cantú / POEMAS
POESIA
•

t

Brillan en equilibrio tus dientes que sonríen,
Eres amor de dos castillos melancólicos
unidos por un arco de verdosas piedras
hermosura de siglos de ser puente.
¡Sonríes!
Acaricias de verte,
amaneces de pronto como un río florecido
y detienes el vuelo de las altas esferas,
tie·nes entre las manos una espiga de sueños
y una flor de cristal para los niños,
retornas providencias encantadas
en las alas del viento de los valles
y en las altas memorias del olvido.
Dictas, oh alto girasol,
dura jornada al astro enamorado,
y largo espacio al día.

JARDIN
Verde y luminosa constelación de signos,
fuente y enredadera
entre senderos siempre desiguales,
gala del agua que levanta el vuelo
o cautelosa intrepidez de yedra.
Flores disparas de un morado intenso,
ve-rde jardín a solas,
siempre olvidado junto al tiempo.

/

ENCUENTRO
DESENCANTO
De qué verano insólito resurges,
mariposa del agua,
única primavera de los mares. ·
Qué remoto cristal,
coros o cantos olvidados,
amores o palabras,
escalan por tus pechos.
breve naranjo florecido
de-1 aroma del tiempo.
Escalera del sol,
de qué luna te inundas cuando cantas.
-22-

1

-

Partes y dejas
nidos de soledad y fugitivos pájaros insomnes.
Al acecho de qué maravillosas flores diminutas
he de olvidar el polvo de tus sílabas
de qué sonoro río, metal,
cántico altivo,
alta espada llameante,
luna o planeta en la dorada espesura de la tarde,
he de cortar mis días uno a uno
y una a una las letras
de tu nombre de furias estallantes.

�24

Poemas

Arco tendido a punto,
luminosa alborada de tu cuerpo,
jadeante eternidad furiosa y ávida,
cómo dejarte una palabra mía
fructificando a solas en tu cuerpo.

Serge Darmon /

LA NOVELA.

NOVELA: el diccionario dice: "Obra
de la imaginación, relato en prosa de aventuras imaginarias,
inventadas y combinadas para interesar al lector". Añadiremos que es, sobre todo, el género literario más complejo, el
que tiene el público más numeroso y un público que también
se recluta entre todas las clases de la sociedad. En efecto, si
el teatro y la, poesía quedan todavía reservados a un público
seleccionado (y, algunas veces, más culto), la novela busca
sus lectores en todas partes ; es un género esencialmente popular. Puede tomar todos los aspectos y todas las formas.
Nuestro propósito será buscar en su historia, en su evolución,
los elementos que puedan explicar el éxito extraordinario, y
único, de una manifestación literaria cuyo fin consiste en proporcionarnos placer y desahogo, satisfaciendo la curiosidad
del hombre por el hombre, cuyo aspecto más común es la
"simpatía" ...
Pero antes de iniciar esta búsqueda, me parece útil, y
hasta indispensable, -para que no nos . equivoquemos-, establecer una clara distinción entre LA NOVELA y dos géneros que, hermanos suyos, son sin embargo diferentes de ella
en su estructura como en el fin que se proponen. Quiero hablar del CUENTO y de la NOVELA CORTA. :N"o creo que
haya entre esos tres géneros una mera diferencia de duración, sino también una diferencia de composición interna.

. ,.

EL CUENTO, ya sea filosófico o de hadas, es un relato
familiar de aventuras imaginarias, y muchas veces fuera de la
realidad lógica. Los personajes se mueven en un mundo de
fantasía que no tiene de verdadero más que lo indispensable
para que nuestra imaginación admita la convención. Pero sobre todo, estos personajes no son más que esquemas, sencillos
instrumentos que permiten al autor expresar cualquier idea,
en una historia que tiene casi siempre un significado filosófico
-2:i-

�26

La Novela

Serge Darmon

27

o moral. Por ejemplo el Cándido, de Voltaire, no hace nada,
absolutamente nada, en medio de sus numerosas desdichas; el
autor no le da personalidad alguna. Lo que importa, en el
cuento, es la historia, el relato, y no los personajes. Y si todos los cuentos de nuestra niñez no t1enen un profundo valor
filosófico, a lo menos su maniqueísmo justifica también lo que
acabamos de decir de sus personajes.

ginas". Lo menos que podemos decir, en efecto, es que tal
división es "puramente arbitraria", y deja aparte las diferencias estructurales que hemos podido notar. Pero si la novela
tiene, a mi parecer, estos carácteres propios, no se estableció
en la jerarquía de los géneros literarios, de repente, en una
forma acabada y perfecta. Siguió entre las literaturas modernas, una evolución que fué bastante compleja.

Al contrario, en la NOVELA CORTA, el carácter de los
personajes ocupa el primer plano. Pero, distinta en eso de la
novela propiamente dicha, la novela corta, -mero episodio
aislado de la vida real-, contado por él mismo, no presenta
más que una crisis,. única, sin antecedentes y sin prolongación
posible. Los personajeis nos son presentados en un momento
particular ilimitado de su vida, sin que el lector pueda saber por cual evolución llegaron a este momento, y a tal
carácter.

Gustavo Cohen, tal como Menéndez Pelayo en sus "Orígenes de la NoYela", demuestra que, en sus principios, la novela no tuvo vida autónoma. Las primeras novelas que aparecen, en prosa, en el siglo XIII, no son más que relatos épicos, libros de caballería y de aventuras maravillosas hechos
para un público bastante reducido. En efecto, y tal vez por
su facilidad de lectura (no olviden que novela se dice en francés: "ROMAN", es decir, en el sentido primero de la palabra:
relato escrito en lengua romana vulgar, en una de estas lenguas, derivadas rlel latín, ya sea la española, la italiana o la
francE&gt;sa), la novela favoreció primero la vulgarización de
otro género : la epopeya.

Ahora, en la NOVELA, el carácter de los personajes cambia, evoluciona a lo largo de la obra, al contacto de los acontecimientos, exactamente como en la vida. La novela se presenta como una serie de crisis, en las cuales los protagonistas
aparecen dotados de una duración que les es propia. Eso puede explicar, por ejemplo, el fracaso, como novelista, del francés Guy de Maupassant, o del inglés Rudyard Kipling; el primero, magnífico autor de cuentos y novelas cortas, el segundo, creador del cuento simbólico que encantó nuestros quince
años: "El Libro de la Selva". Cuando escriben novelas, parece
que muy rápidamente les falta el aliento: colocados desde un
principio frente a nosotros, los personajes pasean en la obra
sus rostros inmutables de títeres de madera . . o de personajes de cuento.
Perdóneseme 1:.'Sta larga introducción, pero me parecía
indispensable establecer claramente estas diferencias importantísimas. Y se verá que no son del todo superfluas,
puesto que encuentro bajo la pluma de uno de los buenos críticos de la literatura mexicana, Ralph E. Warner, en su "Historia de la Novela mexicana en el siglo XIX", página XIV lo
siguiente : "Cuando se examinan las definiciones de la novela
en México y se trata de hacer un deslinde entre este término,
por una parte, y novela corta, cuento, relato, por otra, se encuentra que la definición de la novela no es del todo clara".
Si no está clara, a lo menos hay en la novela carácteres que la
distinguen de los otros géneros. Y, sobre todo, no estamos de
acuerdo cuando este crítico añade : "He Jlegado finalmente a
una división puramente arbitraria pero que ha resultado práctica. Limito el asunto a las novelas de un mínimo de cien pá-

Así que lo más importante, lo más urgente, para este nuevo género literario todavía bastardo, será conquistar su independencia. Pero ¿cómo? De una manera sencilla y eficaz : la
novela va a buscar un campo de acción que le sea propio situándose al encuentro de dos temas, y mezclándolos: el a~or
y la aventura. Tal mezcla tomará el nombre de romanesco o
novelesco. Y como todo género literario que se emancipa, la
novela va a presentarse como una reacción contra lo que la
ahogaba: lo épico. Las primeras grandes novelas "modernas",
el "GARGA~'l'UA." de Rabelais, y el inmortal "QUIJOTE",
son de este tipo. Podemos ver en ellas una sátira de cierto
aspecto de la literatura. de ciertos temas contra los cuales la
novela, recién nacida, querría luchar ya se trate de hazañas
de gigantes o de libros de caballería. Son "anti-epopeyas".

•

I

Pero si la novela hubiera seguido este único camino del
amor y de la aventura, no nos hubiera dado más que un aspecto muy reducido de sus posibilidades. Este aspecto que es
el de las historias un poco infantiles que llenan ahora las páginas de ciertas revistas femeninas. . . Felizmente la novela
era destinada a un rango mucho más importante. Por eso debió hacerse dueña de un dominio que ella sola podía cultivar:
el realismo y ln vida cotidiana. El siglo XVII y sobre todo
E-1 principio del XVIII, darán a la novela sus carácteres más
originales. Le darán la fuerza sin la cual se hubiera conven
tido en cuento azul. Y hay en la literatura universal una
obra que nos pinta los efectos nocivos de obras solamente no-

�La Novela

28

Serge Dannon

velescas: quiero hablar de "La Señora Bovary" de Gustavo
Flaubert, novela del novelesco visto por el realismo más implacable.
Novelesco, realismo: eso no bastaba a la novela en su ascención en el camino de la literatura. Así que la vemos anexarse poco a poco todos los géneros vecinos, y los críticos tuvieron que crear nuevas palabras: novela histórica, novela filosófica, novela poética, novela científica, sin hablar de estas
novelas que el lector vacila en calificar, novelas que pudieran
llamarse ensayos, o relatos de viaje, o de cualquier otra manera, pero que, a pesar de todo, son novelas. Este imperialismo
de la novela despertó entre los críticos, cierta inquietud. Muchos lo consideran como un signo precursor de decadencia, la
novela debiendo ahogarse pronto por superabundancia de sangre. En espera de tal cataclismo literario, podemos notar que
la invasión novelesca significa también la posibilidad, para
el público popular, de alcanzar ciertas manifestaciones intelectuales que sin eso ignoraría. Y a sé que los conocimientos
que la novela nos da bajo las etiquetas "filosófica", "científica", "histórica", etc., tienen muchas veces un valor a lo menos discutible, por no decir más. Pero, al fin y al cabo, la
novela es sobre todo una diversión, una de las más refinadas
tal vez, pero una diversión a la cual no se puede pedir la seriedad (y el aburrimiento) de una verdadera ciencia. Nuestro propósito no es desarrollar este tema, al que dejaremos
para entrar ahora en lo que llamaré los valores propios de
la novela.

ooo

En primer lugar ¿han notado cómo el valor literario, •o por mejor decir, la forma de una novela, parece tener
poca importancia ? Si estableeemos una escala de los géneros
literarios segÍln la importancia que dan al estilo, encontramos:
en un extremo, el más alto, la Poesía, y en el otro, el más
bajo, la Filosofía. ¿Y la Kovefa ? Desgraciadamente debemos
reconocer que muchísimas veces se encuentra en el escalón
más bajo. Por ejemplo, las obras de Balzac o de Blasco Ib'áñez, a pesar de su potencia de evocación y de sentimiento, tienen innumerables errores de estilo y de gramática; y sin embargo llamamos a estos: grandes autores, y es justo. Pero
personalmente niego tal título a estos escritores modernos que
escriben mal porque es más fácil, o porque creen que eso puede reemplazar el talento, olvidando que los grandes autores
que algunas veces escribieron mal, poseían cualidades de inspiración de las cuales ellos ( o ellas) carecen. Pero debemos
admitir que, hasta cierto límite, la forma no parece tener gran
importancia en el juicio de la gloria . ..

•

i

29

Perdonamos a un libro su malo estilo, pero ¿le perdonamos más? -¡ Claro que sí!- Una novela puede tener una composición ilógica, hasta absurda, empezar por el fin y volver
a los primeros acontecimientos. Ko importa. Hasta el siglo
XVIII, la literatura no conoció más que novelas cuya acción
se perdía en un montón inextricable de intrigas secundarias
que no dejaban a la principal más que un lugar bastante reducido. Los otros géneros literarios piden un orden a _lo menos lógico, pero en la novela la composición sigue -o parece
seguir- el compás original de la propia vida. Y hasta notemos en la novela moderna intentos para utilizar procedimientos de simultaneidad; tal es, por ejemplo, el "Ulysse" de James Joyce, cuyas 800 páginas no contienen más que el relato,
con sus pequeñísimos detalles, de la vida de distintas personas durante 24 horas, con recuerdos y prolongaciones mentales en el futuro. También Dos Passos se permite con el relato y el tiempo, ciertas libertades. Y es interesante notar que
el cine, abandonando su carácter impersonal de encadenamiento de imágenes objetivas toma todos los días tal libertad; y
estamos acostumbrados a estas películas que empiezan por la
última fotografía, en las cuales el asesinado de los primeros
minutos, vuelve durante hora y media a explicarnos cómo llegó a tal fin. . . Si se admite que el cine es un arte aparte de
los otros, la novela me parece también ser un género al margen de todos los demás.
El carácter original de la novela aparece igualmente en
el puuto de vista adoptado por el novelista frente a su obra.
Este punto de vista puede cambiar de una novela a otra, y
hasta en la misma novela, y de un amor a otro. El teatro
no tiene estos problemas de perspectivas, es evidente. El
cuento tampoco, puesto que el narrador es un mero titerero.
Cuando se trata de la novela, la cosa es mucho más compleja.
Pero podemos reducir a cuatro las actitudes más importantes
del novelista. La primera, la más sencilla, es contar la historia, lo haría un narrador, sin escónderse. Tal manera de proceder no es rara y hasta los buenos autores, para marcar su
presencia, intercalan sus propias reflexiones en medio del relato (por ejemplo Stendhal en "La Cartuja de Parma"). La
segunda posibilidad, para el autor, consiste en identificarse
con uno de los personajes, el héroe o un protagonista secundario (en "Wuthering Eights", el relato está a cargo del criado Lockwood) ; es el relato hecho en primera persona, el cual,
algunas veres se confundr con la autobiografía más o menos
disfrazada cuyo mejor ejemplo es la obra de :M:arcel Pronst.
Tercera artitud : el autor adopta el punto de vista que SE&gt;ría
!c'l del testigo invisible, rapaz de ver y de oir a todos los per-

�\

30

sonajes, en todas las · circunstancias de la vida, tal como un
nuevo Asmodeo. Le queda al lector explicar todos estos actos
y todas estas palabras, y hallar los sentimientos que los motivaron. En Estados Unidos, los novelistas modernos van aún
más allá: en lo que llaman "las novelas del comportamiento",
el análisis psicológico ha totalmente desaparecido, como por
ejemplo en "'fhe Killers" de Hemingway. En su obra "U.S.A.",
Dos Passos, deseando dar vida a una época, un continente, sin
hacer una serie de monografías, integró en su libro capítulos
titulados "El ojo de la cámara" que no son sino artículos cortados en los periódicos de la época, el testigo invisible mirando no sólo a los protagonistas de la novela sino también al
mundo que les rodea. La cuarta posibilidad para el novelista
es_ de escoger el punto de vista de Dios, la ubicuidad que permite al autor entrar en los pensamientos, en los sentimientos
de sus personajes, explicar así sus actos, y anunciar con certidumbre el porvenir. Este procedimiento, el más frecuente. se
utiliza en obras de gran valor, como en obras de segundo rango.
Me parece naturalmente superfluo añadir que esas cuatro
posibilidades brindadas al autor de novela, permiten numerosas variantes, hasta en la misma obra, alternando o combinándose, aumentando así las riquezas del género literarilo que
analizamos.

ooo
Si por fin estudiamos la novela bajo otro ángulo, nos
presenta ciertas enseñanzas generales que merecen que nos
detengamos un poco. Sabemos que todas las grandes literaturas antiguas ( Grecia, Roma, Egipto) tuvieron su novela.
Pero a diferencia de las literaturas de las civilizaciones modernas, nos presentan la novela como un género tardío y secundario. Solamente las literaturas "modernas" han dado las
obras maestras de la novela (EL QUIJOTE, LA GUERRA Y
LA PAZ, LA CARTUJA DE PARMA, etc.). Eso resulta de
dos hechos que muchas veces no llaman bastante la atención.
El primero es la sustitución de la literatura oral por la.
literatura escrita. Las circunstancias históricas de tal sustitución se entienden: a pesar de su invención en 1440, la imprenta no tiene aún en el ,;iglo XVI gran importancia; en
esta época el reino del libro no está del todo entendido. Las
generaciones sucesivas más que conservar, dejan que se pierda. Pero si la Antigiiedad abandonaba en el camino su
saber y sus bibliotecas, ahora no perdemos casi nada, todo se
imprime. Y en esta perspectiva general, vemos por qué va a
desaparecer la importancia que, hasta en el siglo XVI, aún
tenía la conversación en todas sus formas ( discursos, colo-

31

Serge Darmon

La Novela

..

quios, discusiones, ... ) como medio de búsqueda de la verdad.
Durante largo tiempo rl libro no será más que una ayuda para
las memorias flojas. Poco a poco la conversación va a desarrollar un papel más mundano que filosófico, y el libro va
a ocupar un rango cada día más elevado, hasta llegar a la
actual "mística del libro" que hace que toda manifestación
del espíritu humano parezca deber acabar en un libro. La
consecuencia de tal cambio en los medios de expresión se debe
a que una parte importantísima de la transmisión del pensamiento humano, ha desaparecido: la transmisión oral, el secreto, el esoterismo. Hoy se escribe demasiado, y todo lo que
se escribe acaba un día u otro entre las páginas de una novela ... Diré más; diré que eu el orgullo de su poder, la literatura novelesca moderna olvida sus origenes orales; la novela
olvida los ritmos sencillos y las historias populares de las epopeyas que las precedieron; olvida también que ahora no es
más que el compañero de un lector solitario, al contrario de
la epopeya que era una cosa sencilla, compuesta para la muchedumbre. No pe1·demos casi nada, hemos dicho, pero el torrente
literario hecho de novelas, ensayos, etc., trae muchas veces
lodo y cosas sin valor.
La segunda explicación al éxito actual de la novela es un
fenómeno relativamente reciente: el acceso, a la vida estética,
de un nuevo núblico: LAS SEJiilORAS. El papel de esta parte
del público se hace desde hace un siglo cada día más grande.
La mujer aparece tambifo, según una concepción cristiana,
como inspiradora de la literatura, y la novela acaba por presentarse como un relato de aventuras ( amorosas o no) destinado a un público femenino dominante, público que es ahora,
en número, el má'&gt; importante.

ooo
Aumento del público en general, y del público femenino en particular, desaparición de la literatura oral, transformación de la novela en un compendio de todos los géneros literarios. . . . ¡Bueno! El Libro es Rey. Creo que
no. Y creo que no porque este hermoso edificio dedicado a la
gloria de la cosa impresa ... está podrido. 'Miremos con atención la literatura impresa; la veo en los últimos años volver
a lo que era en la Antigüedad: una comprobación al lado de
una literatura oral. 1\Iiren por ejemplo la importancia dada
ahora a los medios de transmisión de la palabra (radio, disco,
cinta magnética, tel,~visión). Nacidos hace poco ocupan ya
un lugar privilegiado. Otra cosa: se hacen todavía películas
según una novela, pero vemos muchas veces en el aparador
de la librería una nonla escrita después de una película,

�32

La Novela

como para ayudar nuestra memoria. Muchos poemas, numerosas novelas, se ensayan en la radio antes de publicarse. Y
creo también que la televisión acentuará esta evolución. Así
que, poco a poco, el libro no será más que una confirmación,
una ayuda. Así que, el éxito de la novela debe también disminuir. Por la razón que acabamos de anotar, pero también
porque la mujer, principal lectora de novelas, se coloca en
casi todos los países en su verdadero lugar, es decir al mismo
nivel que el hombre: ella quiere trabajar y desarrollar su papel en la vida del país. Sus ocios disminuyen, y naturalmente,
su lectura de novelas ...
Me van a creer .muy pesimista. No lo soy, y no creo que
lleguemos un día a la desaparición TOTAL del libro. Es indispensable en muchos dominios. Pero podemos temer que la
autoridad que ejerce ahora en nuestra vida, llegue en un día
próximo, a desaparecer.
·

1

'

fuanita Soriano / DIFICIL LUZ

pifícil luz de azules y nevadas
busco en el aire tu. dibujo cierto,
desde el silencio del aroma muerto
y de ingenuas. est~ellas enterradas;''1i 1 ,
•

'-

.,'

: ·

1

t'

•

Descendieron lás laces desatadas.e' !
de aquel azul hasta mi mar desiettC9,
e'Sparcidas y. rotas por el huerto;· ,
de humanos tallos
y alas .rJat.Jfrag 0das.
..
1

\..

'

,._

Ven, lumínico .acento, pez-de nieve •·
que yo descubro 'POr el aire 'leve.
Luz que yo sola sé, color de olvido.
Perdida miel, sin huella de su ausencia,
única luz, difícil transp-arencia ,
que digo sin decir, sol .combatido:
•

1'

Difícil luz, estero de cenizas,
agonizada fransparencia queda,
fragmento de luciérnaga que rueda
encendida entre polvo de sonrisas.
-33-

�Difícil Luz

Agonizadas ya también las brisas,
la luz alucinando la vereda ...
El azul que en mis párpados se enreda
yace extraviado en hojarasca y trizas.

Seymour Menton / INFLUENCIAS EXTRANJERAS EN
LAS OBRAS DE FEDERICO GAMBOA

Pero tú, dulce nombre, luz dormida,
difícil de decir, color de vida,
vencida de celestes y penumbras,
no sé cómo alentada de jazmines,
de caricias en flor y de violines
en m, recuerdo del azul, deslumbras.
FEDERICO GAMBOA (1864-1939),
el novelista más grande del siglo XIX (1) en México, es un
tema ideal para los estudiantes de literatura comparada. De
amplia cultura literaria, Gamboa tomó y adaptó hábilmente,
para su uso, conceptos y situaciones de los autores más famosos de las décadas anteriores. La mayor parte de lo críticos
le juzgan ligeramente un seguidor de los naturalistas franceses, sin determinar exactamente hasta qué grado está en deuda con Zola y sus compañeros y sin reconocer la influencia
que ejercieron en sus obras otros autores famosos de España,
Portugal, Italia y Rusia.
Gamboa escribió sus cinco primeras novelas con gran entusiasmo por las teorías literarias y las obras de los naturalistas franceses. Estaba completamente de acuerdo con los
principios formulados por Zola y los hermanos Goncourt, quienes aplicaron las teorías científicas y filosóficas del siglo XIX
a la literatura.
·
Además de basar su propio credo literario en el de Zola,
Gamboa maneja en sus obras diferentes temas y situaciones
que indudablemente están inspirados en otros semejantes de
la voluminosa producción del "Maestro de Médan" (2).

111

Difícil luz, casi ecuación de rosas
y torrente de pájaros y nidos,

como fotografía de sonidos
y cadencia de abstractas mariposas.
¿Qué luz en sombra de lejanas cosas
es memoria de náufragos vencidos?
Difícil luz, recuerdos sumergidos
en inmóviles aguas silenciosas.
Estela de dormido sentimiento
· quiero tan sólo aquella luz pequeña
que ilumina de amor mi pensamiento.
Llamarada de azul estrella fría,
sé que es azul, porque en azules sueña
y me enciende de azul la fantasía.

"'

En "El Primer Caso", uno de los cuentos de Del natural
(1888), el primer libro publicado por Gamboa, las travesuras
de la infancia de Rosita y su caudillaje de los pillastres vecinos, recuerdan inmediatamente a la Nana .de seis años de
L'assomoir. La iniciación de Rosita en las aventuras amorosas, como la de Nana, es el resultado de su primer trabajo.
"Uno de tantos", otro cuento de Del na.tura.!, se refiere al teatro y a la vida amorosa de su actriz principal. Las descripciones de Gamboa de la noche del estreno y del ensayo son como

,.

,.

1

'

�36

Influencias Extranjeras en las Obras de Federico Gamboa

una reminiscencia de escenas semejantes en Nana. En Apariencias (1892), la primera novela de Gamboa, encontramos
la misma exposición del adulterio que en La curée de Zola;
un hombre de edad madura que pierde el amor de su joven
esposa a su propio hijo. Sin embargo, el tratamiento a que
somete Gamboa su tema es totalmente diferente del de Zola
y presenta bastante semejanza con otras obras del siglo XIX
sobre el adulterio. Un pequeño detalle de esta novela, la descripción del destrozo del tren, nos hace pensar en La béte
humaine de Zola. Para el castigo del adúltero y de la adúltera, Gamboa siguió el ejemplo de la primera novela de Zola,
Thérése Raquin. En estas dos obras, ambos, el hombre y la
mujer, pecadores, sufren el tormento de una conciencia culpable, que demuestra ser por sí misma el castigo más efectivo
de sus crímenes.
La obra más famosa de Gamboa es Santa (1903), la cual,
con frecuencia, ha sido injustamente clasificada como una imitación de Nana (3). La única semejanza entre estos dos popularísimos libros consiste en la relación entre Nana y George,
el hijo más joven de Mme. Hugon, y el corto episodio de Santa
con un joven estudiante de 16 años de la Escuela Preparatoria. .Ambos muchachos idolatran a las voluptuosas cortesanas.
Su curiosidad adolescente y sus deseos son satisfechos por las
dos experimentadas pecadoras, que se sienten extremadamente lisonjeadas de que todavía pueden despertar una sincera y
arrolladora pasión . .Aman a sus jóvenes enamorados con granaje, son incapaces de corresponder con una pasión igualmentitud condescendiente, pero después de tantos años de libertite fuerte y sincera. Comparando los dos libros como unidades,
Santa es un estudio mucho más profundo de la prostituta que
Nana. Zola, deseoso de reproducir la foívola inmoralidad de
París en 1860, descuida a su heroína. Aunque la juventud de
Nana está ya descrita en L'assommoir, el autor no proporciona ninguna referencia a su pasado en su continuación Nana.
Ella nunca tiene tiempo para examinar sus propias acciones
ili su situación dentro de la sociedap.. .Aunque Zola pudo haberse inspirado en una persona real, Nana, en la novela, está
desprovista de toda individualidad. La actitud de Zola para
con élla es indiferente y, en ciertas ocasiones, exageradamente
crítica. Por otra parte, la investigación de Gamboa para la
historia y las emociones de la prostituta, hacen de Santa un
personaje mucho más humano y simpático. Otra diferencia
básica entre estas dos obras es que Nana es una actriz que,
inicialmente, conquista a París desde el escenario, mientras
que Santa llega a hacerse conocer en el prostíbulo de Elvira.
En efecto, una parte considerable de Santa se desenvuelve en

Seymour Menton

37

los lupanares de la ciudad de México, mientras que
a través de todo el libro, rodea a su "diva" de la
del teatro, el lujo de su apartamiento parisiense y el
de su casa de campo.

Zola, casi
algarabía
esplendor
·

El aspecto artístico de la novela siguiente de Gamboa, Reconquista (1908), es totalmente parecido a L'oeuvre de Zola.
El anhelo de Salvador .Arte;iga por pintar un inmenso panorama de los vicios de la ciudad de México, nos induce a pensar en el deseo ardiente de Claudio Lantier de llevar al lienzo sus impresiones de París. Procediendo como naturalistas,
ambos artistas se fijan en "documentos" verídicos para sus
composiciones. El recorrido nocturno de Salvador a través de
los viejos sectores de la ciudad de ~Iéxico está relacionado claramente con los paseos de Claudio a lo largo del Sena. .Ambos
artistas sufren de vez en cuando ataques de neurastenia a causa de su incapacidad para inmortalizar en el lienzo sus vagas
pero brillantes ideas. En la página fina1 de Reconquista, Gamboa afirma su renuncia del naturalismo. Sin pizca de duda,
Gamboa pensaba en el suicidio final de Claudio Lantier en
L'oeuvre, suicidio que se debe a su impotencia para ejecutar
su gran cuadro, al presentar a Salvador fortalecido con la fe
recobrada y mirando hacia el futuro con optimismo para llegar a completar su obra. Otra semejanza notable entre estas
dos obras es la amistad entre el artista neurasténico y el autor firme y práctico Claude Lantier y Pierre Sandoz; Salvador .Arteaga y Julián Covarrubias. Sin embargo, mientras Zola
se retrata en el personaje del novelista, _Gamboa se proyecta
dentro del artista. En ambas obras, las mujeres están subordinadas al arte. Christine, amante y por fin esposa de Claude,
así como Emilia, la primera mujer de Salvador, pierden su
identidad como mujeres al posar desnudas para sus respectivos maridos.
·
En su última novela, La llaga (1913), Gamboa reafirma
su ruptura con el naturalismo. Crea una situación típicamente
naturalista en el amor de un expresidiario por una viuda pobre. Sin embargo, el expresidiario Eulalio está destinado a
regenerarse por medio del amor y el trabajo. Mientras trabaja como un hombre ya regenerado, se enamora de la jove•
viuda Nieves. .A diferencia del procedimiento naturalista, este
amor supera grandes dificultades, incluso un peligroso accidente. El restablecimiento de Eulalio de un accidente casi
mortal y su optimismo subsiguiente se debe al amor de Nieves
que alienta sus deseos de trabajar de nuevo. Este grave accidente demuestra que la herencia y en especial el medio ambiente pueden ser vencidos y superados por el amor. Precisamente, durante su larga y penosa convalecencia, es cuando

'

�Seymour l\lenton
38

39

Influencias Extrani"""º -·• ms oi,,.._, ae J?ederico Gamboa

Eulalio se da cuenta de lo profundamente que le ama Nieves.
Es entonces cuando se atreve a revelarle su horrible crimén
(4) y su prisión. Esta contradicción del naturalismo muestra
un parecido sorprendente con la propia renuncia que hace Zola
de sus teorías anteriores en Travail. Con una intención claramente proselitista, Travail presenta la opinión de Zola de que
el hombre puede alcanzar la verdadera felicidad en una sociedad socialista, donde el trabajo no se considere como una odiosa carga. En la novela, Luc, el organizador de la fábrica socialista, vence muchos obstáculos, principalmente gracias al
gran amor que existe entre él y J osine. Las semejanzas entre
la J osine d€ Zola y la Nieves de Gamboa son demasiado visibles para que sean meras coincidencias. .Ambas mujeres han
pasado poco antes por experiencias matrimoniales desgraciadísimas. J osine era la amante de Ragu, un obrero brutal. Ella
y su hermanito Nanet sufrían constantemente los golpes del
borracho Ragu y, con frecuencia, eran arrojados a la calle,
fuera del hogar. Un día, Luc los ve en la calle pidiendo a
Ragu que les dé la llave de su miserable morada. .Aqu{l co.mienza a protegerlos y después de organizar bien su fábrira,
propone a Ragu que trabaje para él y que se case con Josine.
.Aunque la vida de ésta mejora desde el punto de vista material, la brutalidad de Ragu la empuja a seguir los dictados
de su verdadera pasión por Luc. Cuando Ragu comprueba que
su esposa está encinta de otro hombre, se vuelve todavía más
cruel que de costumbre. Después de descubrir que Luc es el
culpable, se oculta taimadamente y lo apuñala con fiereza.
Inmediatamente huy&lt;! de la aldea y, cuando pocos días más
tarde, se descubre en un camino cercano el cuerpo de Luc easi
devorado por los lobos, todos consideran a Ragu culpable del
crimen. J osine, sin prestar oídos a las murmuraciones, se queda en la casa de su amante hasta que éste se recupera por '
completo. El matrimonio de Luc con Josine impulsa a aquél
a trabajar con entusiasmo para lograr coronar con éxito la
realiza_ción de su proyecto. Aunque Nieves en La llaga no es
tratada tan cruelmente como Josine, también sufre mucho
antes de conocer al protagonista de la novela. Su padre, después de la muerte de su madre, la obliga a casarse con un
hombre por quien nunca ha sentido amor; éste, como Ragu,
se escapa para entregarse a la bebida y caer en manos de
otras mujeres. Afortunadamente para ella, su marido muere
al cabo de un año. Como, en el mismo transcurso de tiempo,
su padre también muere, el único protector de la joven viuda
es su hermano Liborio. Después de conocer a Eulalio, el amor
idílico de Nieves se ve envuelto en una gran tragedia. Nieve·s,
como J osine, desconoce las leyes de la sociedad y no vacila
en recibir en su casa a su amante herido donde su inmenso

cuidado y afecto aceleran su curación. Igual que J osine, sale
encinta antes de haberse casado. El embarazo no causa temor
ni desesperanza sino gran júbilo. Luc y Eulalio ven en sus
futuros hijos el medio de salvación y la ayuda para crear una
nueva sociedad. .Al descubrir el estado de Josine, las reflexiones de Luc son las siguientes :
Elle était á lui seul, puisqu'elle était enceinte d'un
enfant de luí. Le seul poux était le pére, le plaisir qu'on
volait á une femme ne laissait rien, ne comptait pas. Un
seul líen nouait le couple: solide, éternel, l'enfant, la vie
propagée, un étre nouveau, né de l'indissoluble union de
deux étres ... Pour toujours, J osine appartenait á Luc, et
elle luí rcviendrait, l'enfant serait letur vivante floraison"
(5).

La frase final de La llaga expresa cómo Eulalio, en su entusiasmo al saber que va a ser padre, besa solemnemente el
cuerpo de su futura esposa: "Y lo mismo que si besara una
santa promesa, por encima de sus ropas, besó el vientre de
Nieves" ( 6).
Los hermanos Goncourt eran para Gamboa del mismo tono inspirador que Zola. Sin embargo, aquéllos influyeron más
en la selección de temas novelísticos que en el propio desenvolvimiento. Con toda seguridad, la inspiración para 'Mi di~rio de 'Gamboa, del cual se han publicado cinco volúmenes
(1907-1938), procedió también del Journal de los Goncourt.
.Aunque Mi diario abarca un lapso más corto (1892-1911) que
el Journal (1851-1896), el trabajo de Gamboa es más interesante que el de su modelo, pues su vida tiene en sí mayor interés intrínseco. No sólo fue un -hombre de letras, sino también político durante un período muy turbulento de la hi~toria (7).
En muchas de sus obras de ficción, Gamboa adaptó temas que ya habían sido utilizados por los hermanos Goncourt:
la actriz de La Faustin en "Uno de tantos"; la monja enamorada de Soeur Philoméne &lt;'11 Metamorfosis; la prostituta y la
vida de prisión de La fille Elise en Santa y La llaga; y la vida
del artista de Manette Salomon y la conversión religiosa de:
Mme Gervaisais en Reconquista. Sin embargo, la única obra
de Gamboa influida con certeza por los Goncourt fue Santa,
la cual está relacionada más estrechamente con La fille Elise
que con Nana de Zola. Tanto Gamboa como Edmond Goncourt
insisten en los propósitos morales de sus libros.
De mi parte debo repetir lo que el maestro de .Auteuil declaró cuando la publicación de su Fille Elisa.:

�40

Influencias Extranjeras en las Obras de Federico Gamboa

Ce livre, j'ai la conscience de l'avoir fait austére et
chaste sans que jamais la page échapée a la nature delicate et brúlante de mon sujet, apporte autre chose á !'esprit de mon lecteur qu'une méditation triste". (8).
llay otras semejanzas entre Santa y La filie Elisa. El cochero que lleva a Elisa a su primer lupanar tiene el apodo de
"Tombeur des Belles". Un cochero también lleva a Santa al
primer burdel. El nombre irónico de Santa puede haber sido
inspirado por Divine a quien en la novela de los Goncourt reemplaza Elisa como favorita del alcalde en el burdel. Al hacerse amigo de la prostituta, Hipo el pianista desempeña el
mismo papel en Santa que el viejo violinista en la casa rural
donde Elisa hace su debut. Elisa y Santa gozan de gran popularidad al principio, pero en cuanto comienzan a declinar, se
suma a sus penas el odio lleno de envidia de sus compañeras.
},.unque Gamboa ronocía las obras de .Alphonse Daudet y
de Guy de Maupassant (9), estos dos importantes naturalistas
franceses influyeron en él menos que Zola y los hermanos Goncourt. La obra autobiográfica de Gamboa, Impresiones y recuerdos, se inc;;piró parcialmente en las Lettres de mon moulin,
de Daudet; cuyo subtítulo es "Jmpressions et souvenirs". Tres
capítulos del libro del mexicano están dedirados a narraciones cortas, las cuales tienen el mismo encanto delicado y trágico que se halla en los cuentos de Lettres de mon moulin.
Existe una relación más concreta entre Apariencias de Gamboa
y Fromont jeune et Risler ainé de Daudet. En ambas novelas,
que tratan el tema del adulterio, la esposa joven y atractiva
es infiel a su esposo ya maduro y comete adultnio con un jo-,
ven que goza de la entera confianza del marido. Una de las
primeras manifestaciones de cariño t&gt;ntre el joven Pedro y
Elena es el paseo que hacen por la calle tomados del brazo,
mientras que el esposo de ella, Don Luis, va del brazo con su
suegra. Da la impresión de que los viejos fueran los acompañantes de los novios. Este episodio recuerda la novela de Daudet en que la hermosa Sidonie se sienta cerca de George Fromont, joven amigo de su marido, en un teatro, y le da su brazo camino de casa, mientras el viejo Risler, su esposo, va detrás. Don Luis y Risler nada saben de la infidelidad de sus
respectivas esposas. En el momento preciso en que sus esposas los están traicionando los dos viejos piensan en su felicidad conyugal. En ambas novelas el clímax se produ&lt;'e en nn
baile elegantísimo que dan los ingenuos maridos. (10)
Put&gt;sto que la primera obra publicada por Gamboa es una
colección de cuentos breves, no se pueden evitar las comparaciones con las obras de uno de los cuentistas más famosos de
todos los tiempos, Guy de Maupassant. Sin embargo, a excep-

Seymour Menton

.

1

.

ción de dos pequeños detalles en un cuento, no hay influencia
directa del autor de La maison Tellier en Gamboa. Los puntos
de contacto entre los dos autores pueden notarse en El mechero de gas y L'hóritage. En el cuento mexicano, la esmerada
preparación de la comida para la primera visita del ministro
a la casa de Javier recuerda los preparativos para la comida
que hace la familia de Cachelin con motivo de la visita de
Lesable, el ambicioso burócrata a quien quieren agradar para
que sea su yerno. El desafortunado intento del mexicano Javier para entablar un duelo con el ofensor de su honor conyugal es una variante de la supresión del duelo de Lesable con
su subordinado, l\faze, difamador de su vida matrimonial.

o oo

..

..

Muy distinto de sus contemporáneos afrancesados, Gamboa conoció y admiró la literatura de España. El novelista
más grande de este país del siglo XIX fue Benito Pérez Galdós. Gamboa admiraba sinceramente "el privilegiado genio
galdosiano" (11) y algunos de los incidentes de sus obras están inspirado,s en los del novelista español. En el cuento de
Gamboa "El primer caso", la actitud de Isaac Cortijo ante el
advenimiento de la República, después de la caída del Empedor M:aximiliano, es exactamente _la misma que la producida
en Bringas por la caída de Isabel II en La de Bringas. Aunque
ambos son simples empleados, Isaac y Bringas, temen la represalia de los republicanos a causa de sus opiniones políticas.
La estadía de Rosita, hija de Isaac Cortijo, en un convento
induce a pensar en la de Fortunata en la obra de Galdós Fortunata y Jacinta. Enviada al convento para recibir una educación esrnn·ada, Rosita, igual que Fortunata, tiene la esperanza de purificarse al contacto de los muros santificados del conTento. El punto principal de semejanza entre los dos caso¡¡¡
rrside en la actitud tomada por las personas que son responsables de haber internado a las muchachas. Desde el principio, Fortunata y Rosita se adaptan tan bien a la vida conYentual que ::\Iax y los Cortijo temen que sus amadas lleguen
a hact&gt;rse monjas. Huelga decir que tales temores desaparecen bien pronto.
"Vend:a cerillos", el mejor de los cuentos de Del natural,
tiene un detalle que, sin duda, se inspiró en Galdós. La exi~tencia, relativamente confortable, de Sardín, como pupilo de
una familia rica, termina violentamente con un incidente casi
idéntico al que envuelve a Pablillo, el hermano menor de Martín Muriel, t&gt;n una de las primeras novelas de Galdós, El audaz.
Sardín v Pablillo son falsamente acusados de robar unos anillos valiosos por la denuncia de sirvientes, celosos de su posi-

�42

Influencias Extranjeras en las Obras de Federico Gamboa

1,

ción privilegiada ante los amos. El suicidio final del adolescente Sardín motiYado por el rechazo de su amor muestra una
semejanza muy estrecha con el suicidio de ~ar~~nela en la
novela del mismo nombre de Galdós. La descnpc10n que hace
Gamboa del joven Hipo en Santa pudo ta1?-bi~n •Se~ inspirada
por Marianela. El recuerdo que tiene el piamsta ciego de ~as
explicaciones que le daba su madre sobre el mundo exte_nor
nos lleva a recordar las conversaciones entre Nela Y el ciego
Pablo en la obra de Galdós. (12)

De todas las famosas adúlteras literarias del siglo XIX,
la Elena de Gamboa se parece mucho a la Luisa de Eca de
Queiroz en O primo Bazilio. Ambas aman a sus respectivos
maridos y son enteramente felices antes de destrozar su vida,
pues se engañan a si mismas creyendo que el verdadero amor
consiste únicamentf. en la pasión ardiente. Ambas disfrutan de
sus aventuras ilícitas, pero, al mismo tiempo, siguen tratando
a sus maridos con respeto y hasta con cierto grado de amor.
Después de cada crisis en sus relaciones ilícitas, Elena y Luisa
caen enfermas de fiebre cerebral. Esta, finalmente, muere de
1111 ataque a pesar de que su marido, Jorge, ha decidido perdonarla. Don Luis, en Apariencias, como Jorge, en O primo
Bazilio, es un hombre lleno de las tradiciones del enciclopedismo racionalista. Después de darse cuenta de la infidelidad de
i-u esposa, su razón es la que decide que no debe matarla. A
diferencia de otros escritores naturalistas importantes que tratan el adulterio, Gamboa también castiga al joven que fue cómplice del crimen. Gamboa, queriendo demostrar que el verdadero castigo del adúltero es el remordimiento, presenta a Pedro atormentado aun más que la adúltera.

"A su modo me explicaba las cosas, los animales, ll!,S
personas• me hablaba de colores, me describía las flores,
el campo: hasta las nubes! ... qué digo las nu1?es, hasta el
mismísimo sol! ... Por ella sé que es azul el cielo y verde
el campo; y aunque ignoro lo qu~ es azu~ y lo que es verde acá en mi cabeza me he fabricado mi paleta y cuanto
yo' considero se me figura que lo considero más bello de
lo que es en realidad ... " (13).
La deuda que tiene Gamboa para con la literatur~ española se manifiesta también en su primera novela, Apanenc1as.
Lo principal de la trama se inspir? en Manu~l Tamayo Y B'aus
(14), dramaturgo español de mediados del s~glo _XIX. Las relaciones entre Luis Elena y Pedro en Apanenc1as, se pueden
comparar por ente:o con las de Yorick, Alicia y Edmu~do ~~
Un drama nuevo. Edmundo es hijo adoptivo de Yorick as1
como Pedro lo es de Luis. Y orick y Luis, ya hombres maduros, están casados con mujeres atractivas y jóvenes, Alici~ Y
Elena, contra su propia voluntad, se enamoran de los pu~il~s
de sus maridos. Ellas, personas jóvenes, tratan de reprimir
sus pasiones. Aquí termina el pare~ido. Gambo~, en vez d_e
seguir el desenlace de Tamayo, prefiere las soluc10nes ofrecidas por tres escritores naturalistas: el francés Alphonse Daudet en Fromont jeune et Risler ainé, expuesta ya má;s arriba;
el español Leopoldo Alas en La Regenta y el portugues Eca de
Queiroz (15) en O primo Bazilio.
El carácter del don Luis de Gamboa es suficientemente
noble para equilibrar la infidelidad de su espo~a Y la ingratitud de su hijo adoptivo. Su único ~rim~n consiste en b~scar
la felicidad casándose con una muJer Joven. Como Victor
Quintanar en La Regenta, don Luis es responsable i~conscientemente de excitar la pasión entre su esposa y su posible amante. Ambos esposos inducen a la joven cónyuge a bailar con
el joven gallardo. Tanto el Pedro de Gamboa como el _Alvaro
de Alas, aprovechan la oportuni~ad para hac_er apas10nada11
declaraciones de amor a sus fervientes companeras.

o o o

43

Seymour ~lenton

o oo
Gamboa, como muchos de los novelistas del naturalismo,
(16) abandonó más tarde su credo literario y lo cambió por

una interpretación más espiritual del mundo. Su redescubrimiento del catolicismo es el tema de Reconquista, inspirada
en parte por 11 Santo (17) del italiano Antonio Fogazzaro. Ambos autores insisten en la subordinación del amor a la religión.
En Reconquista, el pecador Salvador se convierte a causa de
su hija, quien se ha hecho monja. En 11 Santo, el penitente
Piero :\faironi, se hace monje y es el responsable de la conversión de Jeanne Disalle, una mujer casada con la cual, varios años antes, había tenido relaciones amorosas.

o oo
Más directamente relacionada con Reconquista está Resurrección de León 'folstoi. El carácter autobiográfico de la

..

novela de Gamboa no desmerece en nada la fuerza inspiradora
de la novela rusa. La conducta de Nekhlyudov y Salvador es
esencialmente la misma. Los dos se arrepienten del deshonor
que han causado a sus amantes. Sin embargo, a pesar de todas sus protestas sinceras, el egoísmo les impide llegar a experimentar un amor auténtico. No es su amor sino ego:smo
lo que les empuja a buscar a sus antiguas amigas. Descontentos de la vida que llevan, Salvador y Nekhlyudov intentan
descargar su conciencia ayudando a las jóvenes abandonadas.

�44

Influencias Extranjeras en las Obras de Federico Gamboa

Rasgos de la influencia de Resurrección pueden verse también en Santa. Las circunstancias que conducen a la caída de
Santa son completamente semejantes a las de Maslova de Tolstoi.
Katyusha l\faslova, como Santa, se crió en el campo. Ambas
fueron educadas en honestos hogares donde gozaban del afecto sincero de sus mayores. Más tarde las dos se enamoraron
de soldados que las abandonaron después de haber satisfecho
sus deseos carnales. Las dos muchachas pierden la estimación
de su familia y se ven obligadas a abandonar su casa. La larga enfermedad de Santa después del aborto es paralela a la
muerte inminente de 1laslova a causa de un parto. Los dos
autores ponen a sus protagonistas en casas de pro~titución
. porque no tienen otro medio de ganarse la vida. M'ás tarde,
cuando ambas comparecen ante el tribunal, hay gran semejanza en las descripciones de la curiosidad que despiertan las
prostitutas entre los t&gt;spectadores, los miembros "morales"
&lt;le la sociedad.

Resurrección de Tolstoi que se parece tanto a Santa, en
cuanto es la historia de una prostituta, y a Reconquista en los
intentos del protagonista para llegar a la regeneración del
alma, también se parece a La llaga, pues ambos autores muestran su preocupación ante el injusto sufrimiento de sus prójimos. El encarcelamiento de Gregorio Báez por causas políticas, aunque es algo muy típico del 1\Iéxico porfiriano, reproduce los encarcelamientos también injustos que llega a descubrir Nekhlyudov una vez que aprende a observar. Ambos
autores tienen la misma tendencia de describir los aposentos
sucios y llenos de prisioneros. El efecto de la larga exposición al sol que sufren los exhaustos convictos, sus gemidos y
su vulgaridad, son puestos de relieve exactamente, por Tolstoi
lo mismo que por Gamboa.
Las descripciones que hace Tolstoi de los abusos de la
prisión y de la vida carcelaria en general tienen un atenuante
y es que él se sirve de un fuereño para sus descripciones:
N'ekhlyudov. Este no es el caso de Memorias de la Casa Muerta de Fiodor )1:. Dostoyevski, la novela que más se parece a
La Llaga, en cuanto a la presentación de la vida de los presos.
Kuestras incursion/JS en el diario de Gamboa nos han demostrado no sólo el entusiasmo con que él leyó la novela rusa,
sino también la impresión profunda que su lectura le produjt,
hasta el punto de acordarse de ella en sus visitas a la islaprisión de San Juan de ülúa (19).
El deseo de Gregorio Báez de contar las condiciones de
vida de la prisión, con la ª'yuda de sus compañeros y víctimas,
nos hace recordar inmediatamente Las Memorias de la Casa

Se)'mour Menton

45

Muerta, novela escrita en forma de memorias por Alexander
Petrovich Goryandikov. Igual que Eulalio en La Llaga, Goryanchikov era un ciudadano respetable que asesinó a su esposa
y que se entregó a la policía, siendo condenado a casi diez
años de presidio. El título, La llaga, que se refiere a las heridas ulcerosas, tanto físicas como morales, causadas por las
cadenas de la cárcel, fue probablemente inspirado por la novela rusa en la que Dostoyevski expone, con mordacidad, el
dolor y los horrores que padecen los prisioneros enfermos y
aun los agonizantes a causa de que nunca se les quitan las cadenas. Ni Dostoyevski ni Gamboa tratan de idealizar al tipo
común del preso. Por el contrario, ambos tratan de describir
el efecto brutal que causan las condiciones de la cárcel en los
prisioneros. Igualmente, los presos de ambas novelas en ciertas ocasiones, llegan a parecerse en el amor que mue~tran por
los animales que hay en las prisiones. El novelista ruso describe a sus prisioneros como seres capaces de mostrar afecto
verdadero por un caballo, ·un perro, una cabra y una águila.
El novelista mexicano revela su continua adhesión a la técnica del naturalismo al hacer una descripción espeluznante de
los presos que animan a la rata cuando está pariendo.
Una de las escenas inolvidables de las prisiones de Siberia
y de San Juan de Ulúa es la de los baños poco frecuentes de
los convictos. Aunque eran recibidos con alegría por los presos llenos de parásitos, no eran realmente un placer. Para
desnudarse tenían que ayudarse los unos a los otros ya que
estaban impedidos por las cadenas. Al comenzar a disputarse
el agua, parecen personajes arrancados del 'infierno' de Dante.
Aunque las condiciones de vida en ambas prisiones eran muy
semejantes, sin embargo, consta que la descripción de Gamboa
se inspiró, indudablemente7 en la de Dostoyevski.
"Al abrir nosotros la puerta del baño pensé que habíamos penetrado en los avernos. Figuraos una habitación de veinte pasos de larga y otros tantos de ancha, en
la que habría reunidos quizás hasta cien hombres a un
tiempo, o, por lo menos, ochenta, puesto que habían distribuido a los presos todos en dos tandas y de todos nostros habrían ido al baño unos doscientos. Vapor que se
nos metía por los ojos, sudor, suciedad, estrechez tan grande, que no sabíais donde posar el pie. Y o sentí pánico y
quise volverme atrás, pero Petrov inmediatamente me contuvo. A duras penas, con grandísimo trabajo, nos abrimos
paso hasta un banco, por entre cabezas de individuos sentados en el suelo, rogándoles nos hiciesen hueco para poder pasar. Pero los asientos de los bancos estaban todos
cogidos. Petrov me explicó que era menester comprar el

�46

lnfluenc~as Extranjeras en las Obras de Federico Gamboa

sitio, e inmediatamente entró en tratos con un preso que
estaba sentado junto a una ventanilla. Por una copeica
cedió su puesto; en seguida dióle Petrov el dinero, que
había tenido hasta allí con mucho cuidado apretado en el
puño; tomólo él e inmediatamente se metió debajo del banco, precisamente debajo de mi sitio, donde todo estaba oscuro, sucio y había una humedad resbaladiza por todas
partes que alcanzaba casi medio dedo de altura. Pero
hasta los sitios de debajo de los bancos estaban también
tomados; también allí se apiñaba la gente. En todo el
suelo no había el espacio de un palmo donde no se hubiesen acomodado furtivamente los presos encorvados y
echándose el agua de sus jarros. Otros estaban entre eUos
erguidos, y sosteniendo el jarro en la mano, se lavaban
en pie; el agua sucia escurría de sus cuerpos directamente sobre las medio afeitadas cabezas de los sentados en el
suelo. En el banco de sudar y en todas las gradas que a
él conducían, había hombres sentados, encogidos y apretujados, lavándose. Pero apenas se lavaban. La gente del
pueblo se lava poco con jabón y agua caliente; lo que sí
hacen es darse mucho vapor, y luego espurrearse con agua
fría ... y pare usted de contar. Sus cincuenta cordones
tendría el banco de sudar; todos se azotaban hasta el paroxismo ... Les daban vapor a cada momento. Aquello no
era ya calor; era fuego. Todo vibraba y retumbaba con
los gritos y los ruidos de cien cadenas que se arrastraban
por el suelo. Algunos ansiosos por adelantarse, se enredaban en las cadenas de los otros, y se asían a las cabezas
de los que estaban sentados má abajo, caían, se insultaban
y tiraban de los demás. El agua sucia chorreaba por todas partes. Todos estaban hasta tal punto embriagados,
en tal estado de enajenación, que prorrumpían en quejidos
y gritos. Junto al ventanillo del vestíbulo, por donde daban el agua, había insultos, apreturas, toda una batalla.
El agua caliente, no bien recogida, ve:r;tíase sobre las cabezas de los sentados en el suelo, antes de llegar a su
destino. De cuando en cuando, por la ventana o por la
puerta apierta, asomaba el ·mostachudo rostro de un soldado, que, fusil al brazo, miraba no fuera que se alterase
el orden. Las cabezas afeitadas y los cuerpos de los presos, enrojecidos por las vaporizaciones, parecían aún más
espantosos. En la espalda vaporizada, resaltaban generalmente con toda claridad las cicatrices de los latigazos o
palos antaño recibidos, de suerte que aquellas espaldas
parecían recién flageladas. Terribles cicatrices! A mí me
corría un escalofrío por la piel al mirarlas. Vuelven a
echar agua sobre la ardiente piedra del horno, y el vapor

Seymour llenton

lo llena todo de una nube densa, ardiente · todos chillan
y gritan. De entre la nube de vapor se de~tacan las maltratadas espaldas, las afeitadas cabezas, manos y pies torcidos" ( 20).
"Los penados no atendían órdenes, desnudábanse unos
a otros, medio alejados del resto; gritaban, silbaban, realizaban prodigios de equilibrio; pintaban, con sus posturas en la pesada diafanidad de la atmósfera quemante,
curvas imposibles, ángulos fantásticos, inexplicables posiciones momentáneas; todos atraídos por el agua que caía
y caía ... Pero donde el horror alcanzaba su colmo y paralizó a Gregorio, que continuaba atónito desde su rincón,
fué en las fisonomías y en los cráneos rapados, que ahora
veía iluminados por ese sol sin entrañas ...
¡ Dios santo! ¿y eran aquellos hombres sus semejantes
y sus hermanos ?...
Había bocas rientes, .que por lo grandes, simulaban
heridas sanguinolentas o pustulosas que hubieran reventado con aquel propio sol, y con sus emanaciones debieran
de envenenar el aire ; labios tan gruesos y groseros~ que
diríase pertenecían a bestias carniceras y voraces; maxilares y pómulos que acusaban voluntades irrompibles, de
acero; cejas, como selvas bravías, que escondían ojillos
hundidos y despestañaaos, ojos chinescos, de alarmante
estrabismo, ojos serenos y grandes, de vaca que rumia,
frente a la tristeza del crepúsculo, echada en los surcos. '
¿Y los cráneos? ...
Si Gregorio hubiera entendido de eso, se habría creído en un infierno de verdad; mas ignorante de todo, con
pasmosa certidumbre adivinaba que en aquellas simetrías,
protuberancias y oquedades radicaba la génesis del mal,
del mal antiguo y sin cura, el mal eterno e infinito ...
¿por qué, Señor? ... Allí, en los cráneos que se mojaban,
a los que la espuma turbia del jabón barato circundaba
de cierta blancura, indudablemente que se descifrarían
los orígenes de las razas y de los tiempos idos, que, a modo de maldición sin término, dejan las tristes herencias,
las degeneraciones y las lacras. : .

'

-

Y más por escapar a la turbación de sus ideas que
por compartir el deleite del baño, Gregorio se desnudó,
y ansiosamente, hundiéndose en la pila inferior, en la que
otros cuerpos desnudos y empapados le abrieron campo,
no muy amplio que se diga, no, lo indispensable para que
agazapado en el agua que corría con lentitudes de pobreza,
se enjabonara. A dos manos echábase el líquido encima

�48

Influencias Extranjeras en las Obras de Federico Gamboa

de la cabeza, cerrados los ojos, a fin de que huyera de su
pensamiento y de su vista la visión esa que se los' había
atenaceado" (21).
Gamboa, como Dostoyevski, comprendió que la situación
de los guardias no era mejor que la de los hombres que custodiaban. El novelista ruso lo demostró cuando Koller, un guarda polaco, intentaba huir con dos prisioneros. Gamboa hace
resaltar este episodio, con más fuerza, en lo que ocurre entre
"El Zamorano" y Crisógono. Un día, con el objeto de calmar
a los prisioneros sublevados, Crisógono y los demás soldados
reciben la orden de disparar dentro de la prisión. "El Zamorano" el tenor de la cárcel y que no era un cabecilla en esa
revueita recibió un tiro en la rodilla y quedó mutilado. Promete ve¡1garse del hombre que lo ha herido en cuanto descubra quién es. Una de las escenas más enternecedoras de todas
las obras de Gamboa, es cuando "El Zamorano" descubre que
el culpable es Crisógono. Encolerizado, pide una explicación
al guardián. Cuando éste señala su uniforme con un gesto de
resiO'nación es cuando "El Zamorano" comprende que ambos
&lt;:i
•
están
presos' en San Juan de Ulúa y coIDienza
a nacer ent re
ellos una profunda amistad.

Las Memorias de la Casa Muerta y la primera parte de
La llaga, terminan con la liberación de los protagonis~a~. Ale:irnnder Petrovich y Eulalio se sorprenden ante la noticia. Paradójicamente, ambos sienten un poco de t~isteza al salir. Alexander Petrovich se pone triste al despedirse de sus camaradas de prisión mientras que Eulalio descubre, por vez primera,
que el antiguo fuerte tiene cierto encanto.

Seymour Menton

49

que es, no solamente la mejor novela naturalista hispanoamerieana, sino también una de las obras más sobresalientes en la
historia de la prosa narrativa de Hispanoamérica (23) . El
amor, que desempeña un papel importante en La. llaga, Reconquista. y Santa., es aun más importante en las tres primeras novelas de Gamboa que, como Santa, muestran el apego de su
autor al mótodo naturalista. Metamorfosis (1899), Suprema.
ley (1896) y Apariencias (1892) denotan la obsesióp. del joven autor por las diferentes fases de las relaciones entre los
dos sexos. También los c•uentos de Del natural (1888), la primera obra que publicó Gamboa, muestran las tres características -tema erótico, método naturalista y preocupación por
las costumbres y problemas mexicanos- que el autor utilizó
al escribir sus seis novelas que han sido de gran importancia
pa1:a dar más categoría a ese género en México.
Siguiendo la tradición establecida por algunos de los más
sobresalientes novelistas mexicanos del siglo XIX, tales como
José Joaquín Fernández de Lizardi, José Tomás de Cuéllar Y
Emilio Rabasa, las obras de Gamboa son eminentemente mexicanas. Sin embargo, él supera a sus predecesores y contemporáneos, pues sin renunciar a su mexicanismo -tal como lo
hacen algunos autores ya olvidados del siglo XIX-, da a sus
obras un sentido universal exponiendo diversas facetas del
amor -el más universal de todos los temas- en una forma
tal que demuestra su conocimiento de las más grandes figuras
de la novela en el siglo XIX.
(Traducción de Juan Antonio Ayala).

o o o
Al indicar lo que Gamboa debe a los escritores mencionados no ha sido nuestra intención quitarle méritos. Por el
contr~rio sus obras necesariamente se han enriquecido con su
amplia c{tltura. Esencialmente en un novelista, sus tramas giran alrededor de varios aspectos del tema erótico, se desarrollan
de acuerdo a las normas naturalistas, pero nunca dejan de
manifestar una preocupación constante por las costumbres Y
los problemas mexicanos. Esta misma preocupación hace que
sus novelas sean precursoras de las novelas de la Revolución.
Esto se riota sobre todo en La llaga, su última novela, pero se
puede encontrar también en todas sus obras. A p~sar de sus
pasajes naturalistas, La. llaga (1913), como Reconqmsta. (1908),
repr~senta la ruptura de Gamboa con la filoso~ía de~~rminista
tan característica del naturalismo. Esta reaf1rmac10n de fe,
que el autor demostró al escribir estas dos novelas, se puede
notar ya en la página final de su mejor novela, Santa. (1903),

NOTAS
l . ~ principales obras de Gamboa fueron escritas entre 1888 y 1911.

Para México el siglo XIX finaliza con la calda del régimen de Porfirio Diaz en 1910.

2.-Crltlcando Vérlté, una de las novelas postnaturallstas de Zola, Gamboa, sin vacllar, reconoce que el autor francés ha sido su "maestro":
" ... Y me cuesta, ¡ vaya si me cuesta!, estampar estas cosas tratándose
del para mi respetadislmo y bien amado maestro, y agregar que es
éste el único libro suyo, -y cuenta que he leido y aun poseo como
blasón su integra obra magna,- que no luce ni una página siquiera,
Impregnada de aquel gran arte aue tanto abunda en sus producciones anteriores" (l\11 diario, 1-3 rMéxico: Gómez de la Puente, 1920],
pp. 246-247).
3.-"Santa (1903) parece una hermana menor de Naná". (Julio Leguizamón, Historia de la Lltt&gt;ratura Hispanoamericana, [Buenos Aires:
Editorial Reunidas, 19451, tomo II, p. 180.
"Cuando Naná se pone de moda, brindaremos las truculencias ultraGoncourt y supra-Zola de Santa". (Luis Alberto Sánchez, Proceso y
rontenldo de la novela hispanoamericana, Madrid: Editorial Gredos,
1953, p. 57).

�50

Influencias Extranjeras en las Obras de Federico Gamboa

4.-Asesinó a sil mujer por la desesperante indiferencia de ésta hacia él.
5.-Emile Zola,' Travall, (Paris: Bibliothéque Charpentier, 1906), p. 267.
6.-Gamboa, La llaga, 3a. ed. (México: Botas, 1947). p. 320.
7.-Después de .la publicación del primer volumen de J\'.li diario, en 1907,
Manuel Puga y Acal, el famoso crítico mexicano, escribió a Gamboa
una carta en la cual, refiriéndose al Journal de los Goncourt, dice:
... "Los per-sonajes que pasan a través de éste despertaron en mí ideas
librescas, mientras que los que pasan a través del tuyo, han despertado sensaciones y sentimientos vividos ... " (Gamboa, Mi diario, II-1
rMéxico: Gómez de la Puente, 19341 , p. 288).
8.--Gamboa, Santa, 13a. ed. (México: Botas, 1947), p. 8.
9.-Después de visit ar a Zola y a Edmundo Goncourt en París en 1893,
Gamboa se desilusionó enormemente al no poder ver a Daudet, ya
que éste daba una fiesta en su casa y no quiso ser interrumpido.
(Mi cllario, 1-1 Guadalajara: La Gaceta ele Guadalajara, 1907, p. 172).
Aunque Gamboa no vio a De Maupassant porque el cuentista había
muerto precisamente ese mismo año, su nombre aparece dos veces
en )fi diario (1-1, p. 286; 1-2, p. 179) .
10.-Un baile e:; también el lugar de una declaración de amor adulterino
en Une belle journée de Henry Céard. Sin embargo, en esta sátira
de la novela naturalista del adulterio, el adulterio nunca se llega a
consumar a pesar de que ha sido preparado cuidadosamente.
11.-Gamboa, i\li diario, II-2, (México: Botas, 1938) , p. 307.
12.- Benito Pérez Galdós, J\larianela (Buenos Aires: Espasa Calpe, 1941) ,
pp. 45-65.
13.-Gamboa, Santa, pp. 80-81.
14.-El documento en el cual se nombra a Gamboa miembro correspondiente de la Academia Española fue firmado por Manuel Tamayo y
Baus, "la mayor gloria del teatro español moderno". (Gamboa, Impresiones y recuerdos, 2a. ed. rMéxico: Gómez de la Puente, 1922],
p. 155) .
15.-Ambos, Alas y Eca de Queiroz son mencionados en Mi diario: 1-2, p.
11 ; 1-2, p. 49; 1-3, p . 81; 11-1, p. 176.
16.- Emile Zola, Joris-Karl Huysmans, Pérez Galdós y Pardo Bazán, entre
otros.
17.-En su diario, Gamboa dice que leyó II Santo mientras estaba en Guatemala, trabajando en la segunda y última parte de Reconquista (Mi
. ... cliario, 11-2, p. 414).
18.-Gamboa leyó a este famoso novelista ruso mientras escribía el segundo capitulo de Santa \MI diario, 1-2, pp. 250-251, 259).
19.-"En dos noches he devorado, lleno de angustias, los Recuerdos de la
('asa de los Muertos, del portentoso Dostoiewski" (Mi diario, 1-3, p.
373). "Impresión dostoiewsklana la que me produce mi larga y minuciosa visita, para mi novela en proyecto a la que por lo pronto
llamo 'Parlas', del presidio de San Juan de Ulúa" (Mi diario, 11-1, p.
7~).

20.-Fiodor M. Dostoyevski, Memorias de la Casa Muerta, traducción española por Rafael Cansinos Assens (Madrid: Agullar, 1949, 4a. ed.),
Tomo I , pp. 1229b-1230ab.
21.-Gamboa, La llaga, pp. 42-44.
22.- Además de sus novelas, cuentos y obras autobiográficas, Gamboa escribió tres obras de teatro: La última campaña, La venganza de la
gleba y Entre hermanos; las dos primeras fueron muy bien recibidas
por el público.
23.-Carlos Héctor de la Peña, en La novela moderna, (México: Editorial
Jus, 1944), p. 40, menciona Santa como una de las contadas grandes
novelas de nuestro tiempo, junto con La vor&gt;'l.glne, Doiía Bárbara,
Don Segundo Sombra y Los de abajo.

Hugo Padilla /

EGIDA DE LA LUZ

"supuesta noche imaginarla
que al despertar empaña todas las
(transparencias"
Paul Eluard, Poema.

LA LUZ entre las hojas, la luz verde
del muro como un brazo de piedra florecido:
la luz como vapor o forma de la espuma que se expande
como un bosque de manos por un bosque de cuerpos
en la playa; la luz como el recuerdo
de los ojos de mica del desierto, salvaje
furia de destellos que fusila, al pié de lo amarillo,
los ojos del sediento. La luz
como las alas para soñar, como e·I mar
para dormir sobre la espalda de las olas;
la luz como la flecha para hacer del corazón
del tiempo un surtidor y ahogarse ahíto;
como el anzuelo para pescar el pez
-minuto relumbrante- y volverlo
como se vue-:ve un guante o se vuelve a
en el fondo violeta de la tarde

'

-51-

�Egida de la Lnz

el caserío olvidado donde un niño,
al otro lado del abismo, quiere reconocernos
mientras lo recordamos. La luz
como liana o látigo para cruzar
o destrozar el día y hacer de un día mil años,
como un espejo roto de mil rostros
o el abanico de colores, surtidor que mana
del rostro de lo blanco rebanado contra la arista del cristal.
Hecha añicos la hora resplandece como un almácigo de
·
(astros,

Hago Padilla

perforo un pecho pero otra lanza me aniquila.
La luz estalla en pájaros hermosos, transparentes,
y el viento es de cristal:
tras el monte de jade un pueblo reza arrodillado.
Rebota la oración sobre el pecho de vidrio de la cúpula:
es una sola iglesia todo el cielo. Fatigado,
me tiendo al pie de un árbol, al pie de la oración
y espero a que florezcan.

·

Cierra los ojos el cansancio,
pero otro sueño dentro del sueño crece: es tu sueño.

como un pueblo que en la noche religiosa
en cada antorcha enciende un siglo de esperanza:

Con pelo negro de cascada en la noche,

como la arena, bajo el sol, quebrada

la noche horadas y el silencio.

por el azul sin tiempo de las olas.

El verde cementerio de los muertos
-flor de la buena noche en el mal día-

Me ciego por la luz

resucita. Los rostros empolvados, confundidos,

y al fin, tras larga espera, duermo.

aparecen girando a través de los dfas y los siglos:

Sueño lo que viví, la cuerda del insomnio

tolvanera sobre un pueblo desierto y sin memoria.

que va de mí hacia mí: trepo por ella
en busca de mi rostro. Al borde hay un espejo
me miro en él: mi rostro es otro espejo.

Rasgan tus uñas, oscuramente, a tientas,
bloques de tiempo, años endurecidos como piedras,
años de lluvia que velan la mirada. Llegas:

Desde el pico de luz, la luz d8'Sciende:

tocas en el cristal del día presente

su mano fría hiela las rocas como unos labios fríos

como se toca a una ventana:

hielan la roja sangre enamorada. La niebla

¿son algo más la hora y el minuto

corre por calles blancas y desiertas. Con una lanza

que un agujero para acechar el tiempo que me acecha

horado mi camino, dificultosamente: al cabo,

ojo con ojo, diente con diente, cara a cara?

�Hu¡ro Padilla

Egida de la Luz

entre la pluma y el abismo juega: ¿quién es?

Nada se pierde ahí, nada se desvanece:

Yo soy: no es nadie. Es sólo un remolino,

¿a dónde iría la luz, barco de vela
que encalla entre las rocas de la noche?

un vértigo •de luz que se devora
•

¡

La noche es luz, los días son relámpagos

como un niño que come una manzana.

y el hueco del durazno, intacto,

Fuera del ojo, absorta, mira la yedra

desciende ahora en verdes ondas sobre la espalda del
(gusano:

discurrir insomne a las olas de luz sobre su cuerpo.

polvo fosforescente que espera el sueño en otro polvo.
La noche es luminosa, y en el sueño
navegan vida y muerte como los pájaros y el tronco so(bre el río,
hojas vivas, plumas de sol sobre un cadáver,
todo encendido en la pureza de una nota
que baña de oro el agua.
Tres olas adelante se petrifica el canto
y la madera trina y echa alas:
todo se cambia de vestido y el tiempo recomienza.
¿Cómo recuperar lo que ya fué,
pero también cómo perderlo? Sigo
este sueño hasta alcanzar la orilla,
jardín de imanes de agua y piedras encantadas:
flores tus manos y ·tus senos cantos
nacen de claridad y cabecean, blancos fantasmas
en un bosque de árboles nocturnos.
Desasido de mí voy a su encuentro
por un hilo de luz donde mi suerte

r •

�Richard H. Roven,

Richard H Rovere / EL

gaciones empujan a las afirmaciones, las antítesis siempre vienen inmediatamente después de las tesis. A lo largo de toda
su vida, ha apreciado mucho el ideal confucionista de la vida;
gran parte de su obra lo refleja; pero, vida y obra, tomadas
en conjunto, son un caos total, aunque en ciertas ocasiones
sea un caos glorioso, como dijo William Butler Yeats al hablar de la "confusión balbuciente" de los Cantos, su obra más
importante. Este gran hombre ha definido el amor y el odio,
la amistad y la misantropía, la razón y la sinrazón, la pureza
más ejemplar y lo más abyecto, a espíritus luminosos como el
de Y eats y Robert Frost y a degenerados y locos como Benito Mussolini y a fanáticos como a John Kasper, el joven desorientado que recientemente ha sido condenado a un año de
prisión por desacato contra un tribunal que le juzgó por haber provocado a los blancos a declarar huelgas y a matar a
los negros en los Estados del Sur, fuertemente alentado por
Pound, según él dijo.

CASO DE EZRA POUND

S ERIA muy difícil encontrar a un
hombre vivo que presente una complejidad mental, temperamental y de acción como Ezra Pound, el poeta, erudito Y, a
veces, reformador, que ha pasado los últimos doce años de
&amp;.u vida, recluido, como loco, en el Hospital St. Elizabeth, un
inmenso asilo sostenido por el gobierno federal de los Estados Unidos en una colina situada al sudeste de Washington,

D. C.
Este enfermo es uno de los grandes luchadores y libertadores del espíritu moderno; pero también es un pobre diablo
que ha enven0nado a la opinión pública, una especie de caprichoso político que se ha desplazado desde sus teorías ridículas sobre el dinero hasta un chauvinismo sin fundamento. Ete Pound xenófobo es una de las auténticas personalidades cosmopolitas de nuestro siglo. Así como ha sabido reflejar en sus escritos el ambiente de su tiempo, también ha
sido un hombre esforzado que nos ha puesto en contacto con
otras civilizaciones. Sin embargo, en su temperamento de poeta existe una especie de resonancias de voceador callejero de
New York, militante del Frente Cristiano. Este Pound cosmopolita es un auténtico patriota; su amor hacia los Estados
Unidos es genuino y afectuoso; él mismo ha tenido gran parte en el desarrollo de la cultura norteamericana durante los
últimos cincuenta años. Pero también, .y esto es lo grave,
fue acusado del delito de traición por más de 19 tribunales
desde el 26 de noviembre de 1945. Existe un hecho que no
tiene negativa: Pound hizo propaganda en pro de los enemigos fascistas desde la Italia de Mussolini durante la pasada
guerra.
En la extraordinaria personalidad de Ezra Pound, las
cualidades chocan estrepitosamente con los defectos, las ne-

56 -

I

•

En el mundo que Ponnd desea en sus momentos optimistas, las primeras eosas estarían en primer lugar. Y la co~a
más importante es que él es un gran poeta. De esto nadie
puede dudar, ni él ni nosotros. Actualmente el gran públi~o,
los artículos de las agencias periodísticas y los comentanos
de las revistas de gran circulación se preocupan mucho de
Pound, el escritor loco, consejero· de los comités de ciudadanos blancos y de la reaparición del Ku-Klux-Klan, algo así
como los bolcheviques se preocupaban de Lenín antes de 1917.
La comparación, claro está, es absurda y posiblemente las relaciones entre Pound y Kasper no son tan profundas como
afirma este último, joven hambriento de un dios y quizá necesitado de un padre. Los consejos de ciudadanos blancos no
deberían agruparse alrededor de Pound simplemente porque
lo haya afirmado así Kasper. Los libros de registro del Hospital St. Elizabeth revelan que no son más de seis las visitas
que hizo Kasper a Pound y aunque pueden haber sido más,
un número determinado de visitas no puede evidenciar la
responsabilidad directa de Pound en todo este asunto. No
debe culparse a la iglesia de todos los actos de los puritanos. Ezra Pound es un fanático, lo cual ya es suficientemente reprobable, pero, se debe reconocer que no se tienen indicios de que él haya opinado jamás acerca de la integración
racial fü las Escuelas públicas. El mundo acostumbra con
mucha frecuencia a poner en primer plano lo secundario y para
este mundo lo que ahora importa es que Pound es un hombre internado, un paciente o enfermo mental, un escritor loco,
que cometió una trafoión y que aparece mezclado en los asuntos del agitador racial, Kasper.

�58

El Caso de Ezra Pound

Pero lo principal es que Ezra Pound es un gran poeta.
La poesía no es una carrera de caballos o una competencia de
cualquier clase y sería ridículo ponerse a discutir sobre qué
poeta corre con más rapidez, salta una altura mayor o hace
mejores clavados. Sin embargo, se podría hacer una excepción del efecto que ha producido en este siglo la poesía de
Ezra Pound y se vería que no ha habido talento más grande
ni más fecundo que el suyo. Claro está que para ello habría
que compararlo únicamente con media docena de poetas ingleses. Estos serían: T. S. Elioi, Y eats, Frost ( alguien no estaría de acuerdo en cuanto a éste), W. H. Auden y Dylan
Thomas. Quizá algunos de éstos podrían ser eliminados y repuestos con poetas de segunda fila como Wallace Stevens, Robert Graves, W alter de la Hare, :M:ariam Moore, William Carlos Williams,. E.E. Cummings y Robert Lowell.
El puesto que ocupa Pound en la poesía es seguro, no
solamente por el valor de su obra, sino en cuanto es un hombre que ha inspirado a otros muchos poetas. No hace mucho, el Gobierno que tiene preso a Pound en St. Elizabeth *,
en sus esfuerzos por persuadir al mundo de que el pueblo americano está interesado por las cosas del espíritu, dijo que Ezra
Pound "ha sido el hombre que más brillo ha dado a ~a poesía
inglesa" y Haydes Carruth, uno de los críticos más talentosos, afirmó que "no existe razón alguna para que Pound esté
aún preso". Las declaraciones acerca de los servicios prestados por Pound a la poesía, son amplias y no se las puede ne'5'ar. Todos los poetas que pueden entrar en comparación con
él, o por lo menos la mitad de ellos, en algún tiempo de su
carrera han sido discípulos de Pound y otros muchos recibieron su ayuda. Uno de los más grandes poemas de nuestro
tiempo The Waste Land, de T. S. Eliot, fue inspirado por
Pound en su redacción definitiva. Eliot se lo fue mostrando en diversas etapas de su elaboración a p¿und y los últimos toques se deben a éste. . . "un poema desparramado y
caótico que las manos de Pound dejaron reducido a la mitad
de su extensión". La dedicatoria de The Waste La.nd dice
"Para Ezra Pound, il miglior fabbro". Pound influenció profundamente a Yeats en la fase más tardía de la carrera de
éste. El reconocimiento de Robert Frost acerca de la influencia que en él tuvo Pound, llegó un poco tarde; fue Pound
quien consiguió que Frost publicara sus obras en los Estados
Unidos y también fue Pound quien encontró un editor para
James Joyce. Amy Lowell, E.E. Cummings y William Carlos
Williams también sintieron su influencia. W. H. Auden es
* La publicación de este articulo en su idioma original fue anterior a la
salida de Pound del St. Ellzabeth Hospital. N. del T.

Richard H. Rovere

59

de una generación más tardía, pero también ha estado de
acuerdo con todos al afirmar que "hay muy pocos poetas vivos . .. que puedan decir 'Mi obra hubiera sido igual aun cuando no hubiera existido Pound".
Toda esta influencia de tipo literario y político es ahora
la misma que se produjo hace ya casi cincuenta años cuando
se publicó su primer libro A lume spento; la llama todavía
alumbra y calienta. Pound comenzó a escribir con verdadera
furia para purificar el lenguaje de la tribu social e incorporarlo a la vida misma. La poesía debía ser viva, y no se
debía escribir acerca de la vida. "Poesía es. . . algo así como
'crítica de vida', así como el hierro al rojo es una crítica del
fuego". La edad, dijo en uno de sus más famosos poemas:
. .. Demanded an image
of its accelerated grimace,
Something for the modern stage,
Not, at any ratem an Attic grace;
Not, not certainly, the obscure reveries
Of the inward gaze ;
Better mendacities
Than the classics in paraphase !
A prose kinema, not, not assuredly, alabaster
Or the "sculpture" of rhyme.
El dió a su tiempo lo que creyó que éste le pedía-volumen tras volumen de poesía, algunos de ellos de incomparable encanto, otros con fealdades extraordinarias y otros muchos más. Y todavía sigue haciendo lo mismo. En estos últimos años tristes y melancólicos, muchos poemas magníficos
y mágicos han salido hacia el mundo desde el manicomio de
Washington. Ha seguido adelante con sus Cantos, con su labor crítica y con su infatigable empresa de traducciones, la
última de las cuales es una admirable versión de las Traquinias de Sófocles. Si el New York Herald Tribune ve ahora en
su destartalado cuarto de Anacostia el lugar donde se corrompía a jóvenes como J. Kasper, otros, algún día lo podrán comparar con la celda en que Cervantes escribió Don Quijote o
Bunyan el Piligrim's Progress.
Pero Pound está vivo y aún discute en nuestro mundo
de muchos asuntos espinosos; sin embargo sólo trataremos de
su obra. Su locura -si es que en realidad existe- no va a
ser eliminada por sus versos, pues sólo éstos pueden esconderse tras de ella.

�GO

El Caso de Ezra Po11Dd

Se podrá decir, entre otras muchas cosas, que la poesía
es un acto de inteligencia controlada. Esto es cierto en el
caso particular de Pound, quien nunca ha dejado de pedirse a sí mismo y a su trabajo de poeta, un pensamiento frío,.
duro, orientado hacia una meta, ya que tiene además de temperamento poético una gran mente analítica. Sin embargo,
una inteligencia controlada y diferenciada no está libre de la
locura. Ambos-la locura y el genio-, pueden ser simultáneas
en un ser de tantas facetas como es Pound.
Se ha discutido mucho sobre la locura de Pound, en términos legales y médicos. Muchas autoridades respetables no
han logrado ponerse de acuerdo. Cuatro psiquiatras, uno de
ellos nombrado por el abogado de Pound, firmaron un informe colectivo por el cual encerraron a Pound en el Hospital
St. Elizabeth; con ello ahorraron a Pound y al país de la vergüenza de un juicio por alta traición. Pero algunos doctores
han sostenido que Pound está muy lejos de estar loco según
las rectas normas que se deben emplear en esta clase de exámenes y van más adelante al decir que se burló a la justicia,
pues Pound, en vez de ir a St. Elizabeth debería haber ido a
la horca.
Desde el punto de vista del gran público todo este asunto es mucho más simple. Si a Pound, dicen muchos, se le sujeta a los exámenes legales e institucionales como a todo criminal que tiene algo de psicópata, es, sin lugar a dudas, una
personalidad enfermiza que, según el criterio de los hombres
normales, ha perdido el contacto con la realidad en muchos
aspectos importantes. Si él no está loco, todos los demás lo
estamos. La desilusión del paranoico, sus mórbidas sospechas,
su visión de la vida como si ésta fuera una conspiración contra él, son eompletamente aparentes en la personalidad de
Pound y hasta en su más alta poesía, que, gradualmente, durante los últimos veinticinco años, ha versado acerca de las
obsesiones políticas y económicas que él mismo sufría. En
Pound, esas sospechas y desilusiones, son la manifestación de
una manía. No sería prueba d6 locura que un aldeano excéntrico afirmara que Franklin D. Roose:velt era un instrumento
del judaísmo internacional, o que se entró en la guerra pasada por un arn:glo financiero hecho por R. y Henry Morgenthau o que la historia del mundo hubiera cambiado si se
hubiera publicado unos años antes la autobiografa de Martin
Van Buren. Todo esto, a lo más, sería la manifestación d~ un
equívoco. Pero ya es algo muy distinto que crea en ellas y
las lleve a su poesía un hombre de la cultura de Pound. Desde la gran depresión, Pound se ha dedicado a hacer ''carteras
de seda con orejas de cerdo". Su tema más importante -muy

Richard H. Rovere

61

diferente de todos los demás temas secundarios, inclusive en
los que se refiere a Roosevlt y Morgenthau y V~n Buren- ha
sido el de todos los problemas de la humanidad tratados desde el punto de vista del interés monetario ("the beast with a
hunred legs, USURA") y contra los prestamistas comerciales
("every bank of discount is downright corruption/ every bank
of discount is downright iniquity"). Además ha afirmado que
la vida y el mundo serían nobles y dulces y estéticamente ricos si nosotros tuviéramos la sabiduría suficiente para poner
en práctica las reformas fiscales pr-0puestas por Silvio Gesell,
Mayor C. H. Douglas y otros reformadores de la política que
se ha de seguir acerca de la moneda circulante. Estas son
sus convicciones políticas y, al mismo tiempo, son el alma
de su poesía. En vista rle esto es por lo que se pregunta el
Dr. Frederic Wertham, uno de lo psiquiatras disidentes: "i Se
ha tomado una convicción política equivocada como prueba
de su paranoia!" La respuesta que puede dar una persona corriente -sin intentar por ello satisfacer a la psiquitría o a
la ley- es que una convicción política es la causa de la locura
cuando empuja a un hombre a decir a un amigo lo que Pound
dijo en una ocasión a William Carlos Williams que. "en ciertas cireuustancias prefería el santuario de St. Elizabeth al
mundo ']Ue esperaba más allá de las verjas, en la Nichols Avenue, donde creía que le iban a disparar los agentes de la
'pandilla internacional'".
Estas obsesiones le hacen ver la superficie de la vida en
un mundo que tolera a la usura como "infinitas irotas de pus,
como roñas pustulosas constantes" y el flujo de la vida en
este movimiento:
as thP, earth moves, the centre
passes over all parts in succession
a continual brum-belch
distributind its production.
Y sin embargo, por encima de toda duda o disputa, esas
carteras de Pound son de seda:
The ant's a centaur in bis dragon world.
Pull down thy vanity, it is not man
Made courage or made order or made grace
Pull down thy vanity, I shall pull down.
JÁarn of the green world wbat can be thy place
Jn scaled invention or true artistry
Pull down thy vanity.
Paquin pull down !
The green casque has outdone your elegance.

�I

62

El Caso de Ezra Poond

Es una característica dl:l los grandes egoístas el tener pequeños recuerdos de sus años de juventud y aprendizaje.
Cuando tratan de esa época, siguen el ejemplo de Rousseau y
di&gt;forman las experiencias de tal manera que ponen inmediatamente después de su infancia una edad ya mundana. Pound
es uno de estos egoístas de la raza clásica, aunque no, como
rn los demás casos, un herm:mo de Rousseau. Aunque no se
le puede acusar de egoísmo o de excesiva autocontemplación,
su "yo" se ha ido afirmando imponentemente, con absoluta seguridad, en la arrogancia literaria y política, en la for~a
rara de vestir, en su presunción como líder y en esa especie
de prestan&lt;'ia de los conductores, al caminar, con sus seguidores un paso más atrás de él. En estos últimos tiempos se
han acentuado en él sus desilusiones paranoicas acerca de las
fuentes malignas que tiene el mundo para resistir y oponerse a su ~alvación. Este alto interés en su propia persona lo
ha llevado a considerarse a sí mismo y a toda su vida como
lo más importante; le ha hecho apuntar detalladamente sus
idas y venidas, a ir archivando todos sus dichos de gran hombre y a reflejar en cit'ntos y miles de palabras el significado
de todos sus pensamientos.
Sin embargo, nunca se ha ocupado de dar a conocer los
años de su formación juvenil. En cada una de sus manifestaciones autobiográficas, el niño nacido en Hailey, Idaho, en
1885, el hijo ele Homer e Isabel Weston Pound, se convierte,
en un par de párrafos, en la figura cumbre de las letras americanas. Pudiera ser que Idaho no influyera en él lo más
mínimo, porque en 1887, la familia se trasladó a Wyncotte,
Pennsylvania, y el padre de Pound tomó posesión del cargo
de analista del oro del Tesoro General de los Estados Unidos en Filadelfia. Se sabe, por una gran cantidad de cartas
que escribió él a sus padres, y publicadas hace ya varios años
l'n los libros de su correspondencia, que eran personas equilibradas y que leían libros profundos. Su madre, que tenía cierto parentesco con Henry W. Longfellow, era aficionada a la
música y su padre demostraba vivo interés por la literatura
contemporánea. El hecho de que el padre de Pound tuviera
un interés profesional por la moneda circulante, 6explica, en
forma alguua, la obsesión de Pound? Sobre todo esto se ha hablado mucho, pero ni el mismo Pound puede dar una explicación. Lo único que se sabe de sus años juveniles es que sobreYivió.
Era un niño bastante despierto e ingresó en la Universidad de Pennsylvania a los quince años. Ya no tiene ninguna
reticencia en contar lo que pasó desde esta fecha en adelante;
pero se llega a sospechar, por sus mismas palabras, que era

Richard H. Rovere

63

un individuo que dependía mucho de los demás. El se describe a sí mismo como a un hombre joven y sabio -sin lugar a
dudas lo era- y con un alto espíritu sofisticado-lo cual ya
no es tan cierto. Xo ingresó en la Universidad como alumno
regular. No quería saber nada de lo que enseñaban en los
cursos regulares, así es que, desde el primer momento fue
'·un estudiante especial" y se dedicó principalmente al estudio
de idiomas. El mismo confiesa que menospreciaba a sus profesores y compañeros. Sin embargo, algunos de sus contemporáneo&lt;s, que aún lo recuerdan, dicen que era un joven linfático, tímido, humilde y acomplejado por su cabellera roja,
que mostró ansiosos deseos de que lo admitieran en los grupos de estudiantes y ha habido otros que han dicho que lo que
quería Pra in~resar en una fraternidad, pero que cuando rechazaron su solicitud, se cambió al Hamilton College. Todo
esto puede ser falso. William Carlos Williams, un estudiante
de medicina de la Universidad de Pennsylvania en aquella
época, recuerda que cuando Pound intentó su primera, experiencia amorosa éon una muchacha, le pidió a él que lo acompañara para protegerlo.
De todas formas, Pound pasó a Hamilton donde siguió
cursos dirigidos y en 1905 recibió su título. Después de su estancia en Hamilton regresó a Pennsylvania y allí recibió el
título de maestro. (Es curioso que en una autobiografía de
una página, preparada en 1949 para la edición de Selected
Poems, mientras dejaba de lado alguno de los momentos más
importantes de su vida, puso sus tres títulos académicos, dos
que se ganó e\1 IIamilton y Pennsylvania y el título de Doctor Honoris Causa que le concedió Hamilton en 1939. Antes
de psta fecha se había dedicado a escribir mal de las Universidades americanas. En abril de 1929 dijo al Secretario de la
Sociedad de Alumnos de la Universidad de Pennsylvania que
"All the U. of P. or younr god damn college or any other god
damn American colleg¡, does or will do for a man of letters
is to ask hiru to go away without breaking the silence". Pero
su actitud fue muy diferente .cuando Hamilton le pidió al
hombre de letras que aceptara el título de Doctor Honoris
Causa. Entre las muchas dualidades del carácter de Pound
existe un gran menosprecio por la autoridad y al mismo tiempo un respeto casi nauseabundo hacia ella. Cuando vivía en
ltalia puso en Pl membrete aquella frase trivial de Mussolini:
''La libertad no es un derecho, es un deber"). En sus años
de estudiante escribió algunos de los poemas que aparecerían
en su primer libro en 1908. Sería muy interesante saber
-simpler2ente, por chismografía- a qué distancia estaba de
su temblorosa adolescencia, recordada por Williams, y lo le-

�Richard H. Rovere

El Caso de Ezra Pound

jos de estos versos, que son de esta misma época:
For I was a gaunt, grave councillior
Being in all things, wise, and very old,
But I have put aside this folly and the cold
That old age wcareth for a cloak.
I was quite strong -at least they said sothe young men at the sword-play ...
Pound trató de entrar en el equipo de esgrima de Pennsylvania.
Los poemas nacen en los deseos y en la imaginación y
Pound los tenía dentro de sí, en abundancia salvaje. A. nadie, excepto a los psiquiatras, les interesa lo que era en aquel
entonces. Después de su estancia en Filadelfia viajó por el
extranjero durante un año, estuvo en Italia, España y Provenza y después aceptó el puesto de profesor en el Wabash
College de Indiana. A. los pocos meses le pidieron la renuncia, rosa que hizo inmediatamente. La versión que él dió es
la siguiente: invitó a su habitación de soltero a una muchacha sin dinero, despedida de una compañía de variedades,
a la cual encontró en las calles cuando iba a poner una carta
en el correo, enmedio de una gran tormenta de nieve. El dijo
hasta la saciedad que había proredido así empujado por sus
sentimientos hospitalarios y qua la muchacha había dormido
castamente en su cama y que él se había acostado en el suelo.
Parecía una razón aceptable, pero la casera descubrió todo.
Providencialmente el College lo expulsó y entonces se fue a
Europa para quC:'darse allá definitivamente. Sólo volvió a los
Estados Unidos para re"ibir su título honorario de Doctor en
Letras. Y no regresó hasta que lo condujeron como prisionero a Washington el 18 de noviembre de 1945.
"London, deah old Lundon, is the place for poesy", escribía a un amigo íntimo el 3 de febrero de 1909. Londres
era el lugar para Pound o, a lo más, "un lugar". Se hace
muy difícil creer que sus poderosas energías vitales dependieran del medio ambiente. Por encima de todo, iba detrás de
la poesía; iba detrás de ella como si Nimrod le persiguiera
con sus dardos. Es dudoso que cualquier otro escritor norteamericano tenga la experiencia de un período tan fértil como
la década que siguió a su llegada a Londres. Escribió sus
mejores libros de poemas, los suficientes para poner bien alto
su nombre ("Thristy pages are enough for any of us to leave"
escribió en cierta ocasión. "There is acaree more of Catullus
of Villon"). Entonces se dedicó a la traducción: tradujo del

..

63

fr,ancés me~ie~•al, del latín, del griego, del chino y del japones. Esta ultima lengua no la podía leer pero se sirvió de
las traducciones literales de Ernest Francisco Fenollosa orientalista americano que había sido profesor de filosofí~ en la
Escuela Normal Imperial de Tokio y que puso a disposición
de Pound sus traducciones. Era entonces el director en Europa de Poetry, la revista de Harriet Monroe, una señora noble y "dilettante", publicó en aquella sociedad filistea como
"un refugio, una verde isla en el mar, donde pueda la belleza
plantar sus jardines". Pound descubrió a Frost y a Eliot
como ~olaboradores para la revista; molestó a insignes escritores mgleses para que enviaran sus colaboraciones y logró
que escribieran para la revista Wyndham Lewis J oh~ M:asefield, Fort _Madox Fort, Rabi~dranath Tagore. :Él y Amy Lowell trabaJaron en colaboración y merecieron la aprobación
de T. E. Hulmc, un filósofo británico con aficiones poéticas;
el resultado de esta colaboración fue el imaginismo, una nueva escuela poética. En cierta ocasión, Pound pensó describir
unos rostros que había visto en el metro de París. Escribió
un poema de treinta versos. Le pareció muy extenso y lo guardó en espera de inspiración. Después de cierto tiempo lo red?)º a quince versos. Todavía le parecía imperfecto. Lo volvio a guardar durante un año más o menos. Por fin lo r edujo
drásticamente. El poema en su redacción definitiva titulado
In station of the Metro, es el siguiente:
'
The apparition of these faces in the crowd:
Petals on a wet, black bough.
Pound tuvo ciertas dudas y extravíos. Pero también supo
del éxito. Pronto abandonó el imaginismo por el vorticismo
escuela poética que él consideraba superior. Pero sólo le dió
su adhesión mientras continuaban los éxitos. Por encima de
todo él seguía buscando la perfección.
"Querida Miss Lowell" - Pound escribía en noviembre de
1913-- estoy de acuerdo con usted. . . "Harriet" es una t onta.
He renunciado a mi cargo en Poetry y se lo he dado a Hueffer (Ford Madox Ford), pero creo que él ha vuelto a r enunciar por mí. .. " Esto fue lo que hizo Pound durante toda su
vida. Del imaginismo al vorticismo del vorticismo al Crédito
Social y al Geselismo, y finalmente' acabó en el fascismo. De
Poetry se pasó a Blast, el órgano oficial del vorticismo r evista que no tuvo r epercusión alguna, de la cual sólo apar~cicron
dos núm~ros. De nuevo. volvió a Poetry, después colaboró en
The Egoist y en The Little Review. . . Entre todas estas cosas, tenía entusiasmos de orden secundario-la música de George A.utheil y de Arnold Delmetsch, la escultura de Henry Gau-

�66

Richard H. Rovere

El Caso de Ezra Pound

mento americano era un material bueno y lleno de gloria para
la poesía y que, cuando abandonó los Estados Unidos, estaba
en lucha con el espíritu que negaba la experiencia americana
y que únicamente trataba de "comentar a los clásicos". "Háganlo todo de nuevo", decía Pound una y otra vez, cuando
trataba de Confucio. y "háganlo a la americana", como si
fuera un vendedor de manufacturas caseras en una feria. El
creía e iba a persuadir a muchos, que la lengua americana,
así como la experiencia histórica americana, eran objetos aptos
para la poesía: el ~abla de nuestro pueblo, la conformación
de c;;us conciencias eran lo suficientemente vigorosas, dulces
y tiernas para ''que de ello hablaran los dioses".

dicr-Brzcska. Pound aprendió a tocar el fagot y durante algún
tiempo se creyó compositor. Fue un eterno viajero. Ya en
1913, Inglaterra era ''this sutpid little island ... dead as mutton". Después de la guerra, se trasladó a París, acompañado
de c;;u esposa -a la que había conquistado en Londres- D.orothy Shakespear, que vive ahora en los páramos del sureste
de Washington y que no ha dejado de visitarlo en St. Elizabeth. Pocos años después se trasladó a Rapallo, en la Riviera
italiana.
"Tengo que seguir caminando hacia el Este -dijo a ~Iary
Colum- para tener mi mente despierta". Hubiera sido lo mismo cualquier otra dirrcción, porque en realidad el movimiento era lo que importaba a este revolucionario de las letras y
organizador de movimientos y escuelas. Como dijo Robert
Graves: "Lentamente el frustrado Pound se fue convirtiendo
en un perro rabioso y mordió a todos los demás perros de su
tiempo; mordió la mano de Yeats, la mano que le había dado
de comer". Esto es repulsivo. En el fondo, Pound no fue desleal. Aun en su estado actual de locura permanece unido a
muchos de sus viejos amigos y guarda fidelidad a sus viejos
principios. Lo grotesco de todo esto es que siga siendo fiel a
muchos de los principios que creen que ha traicionado y que
de hecho, en cierta forma, traicionó. Cuando insiste en que
toda su conducta política tenía por objeto "la salvación de
la Constitución dP los Estados Unidos", lo que en realidad
está haciendo es dar una imagen de sí mismo todo lo honesta
posible. Hasta en el más simplón de sus Cantos, en los locos
y descontrolados pasajPs acerca de Adams y Jefferson y del
viejo Van Buren, da la impresión de ser un genuino reformador americano, un celoso guardián, un perpetuo liberal de las
letras americanas imbuído del espíritu de 1912. En este mismo año escribió: "Any agonizing that tends to hurry what I
believe in the end to he inevitable, our American Risorgimento, is dear to me. That awakening will make the Italian Renaissancc loo,k like a tempest in a teapot".
Si hay algo que todavía no se ha roto en la experiencia
de Pound, esto mismo comienza ya a romperse en esta declaración y se prolonga hasta el momento presente. De todas
sus contrariedades y polaridades no hay ninguna más chocante que la del locutor enemigo, la del partidario de Mussolini. Los tribunales tal vez nunca jamás se den cuenta de
esto; tal vez, es mejor para Pound. Ser traicionado por un
patriota loco no es mejor que ser traicionado por un Judas
calculador. Sin embargo, no se puede negar que Pound como
escritor y como hombre tiene una gran fe en la cultura que
quiso abandonar de joven. Creía con Whitman que el experi-

61

Y esto es precisamente lo que se discute en sus traducciones: que lo ha. renovado todo y le ha dado sentido americano.
Edwin Arlington Robinson, el último poeta que ha trabajado
eficientemente con el material de la tradición que Pound rechazó y trató de destruir, escribió, en cierta ocasión, como
Shakespeare :
... out of his
~Uracolous inviolable increase
Fills, Ilion, Rome, or any town you like
of olden time with timeless Englishmen.
Shakespeare hizo que su imaginación viajara en el tiempo y en el espacio y siempre fue inglés hasta los huesos. Pound
se expatrió durante cuarenta años en Europa y retornó a los
tiempos de Cathay la milenia de antes de Cristo, y en cualquier lugar y en cualquier tiempo fue un americano hasta la
médula de sus huesos. Pobló a Roma y a Creta y a la Francia de los trovadores y a China y a Japón de americanos
intempestivos. Y esto no es ningún intento de defensa de su
traición. Sin embargo, es un hecho. En su versión de las
Traquinias o Women of Trachis, un resultado de sus trabajos
en St. Elizabeth, mantiene lo que Hyllos dice de Heracles:
They say he's in Euboea
besieging Euritusville
or on the way to it
Euritusville ! Como si Shakespeare hubiera escrito The

Mercha.nt of Veniceshire o Timon of Thensford.

. .

Tarde o temprano se vuelve a la negación que siempre
sigue a toda afirmación. Quizá sea un truco barato llamar a
Eurytus, Eurytusville, puesto que fue una vileza que un americano transmitiera como lo hizo Pound, el 26 de mayo de
1942 ( cuando nuestras fuerzas estaban sitiadas en todos los
frentes) , que todo acto decente del Gobierno de los Estados

�68

El Caso de Ezra Pound

Unidos, que "toda reforma llevada a cabo era un acto de reverencia hacia Mussolini y Hitler. . . Ellos son vuestros líderes ... " Eso fue lo que textualmente dijo, al menos que nuestros aparatos de radio no oyeran bien. Esa es la expresión
más vergonzosa y más clara, de las diecinueve expresiones que
fueron citadas durante el proceso. Pero con mucha frecuencia, sus transmisiones eran una jerigonza, hasta el punto de
que los mismos italianos sospecharon durante algún tiempo
de que estaba transmitiendo en clave. Pero ahí está esa frase:
"1\,_fussolini y Hitler, ellos son vuestros líderes" ...
Se puede aceptar el punto de vista de los psiquiatras y
admitir que Pound estaba loco en esa época. Pero hay que
buscar la relación que existe entre Pound, el glorioso poeta
americano y Pound el ideólogo loco. Se sugieren varias posibilidades. Se ha dicho muchas veces que existe cierta afinidad entre el popularismo americano y la brutal reacción americana. Pero esto no se puede aplicar a Pound, el dulce poeta, excepto en su odio a los banqueros y al dinero. Nunca
fue convencido por las falacias populares. Al contrario: "Es
función del pueblo prevenir la expresión del artista, en cualquier forma", escribió años después, cuando se embarcó para
Inglaterra. Y añadió: "Conozco al hombre que tradujo Juan
Cristóbal; puesto que es una obra muy popular, algo malo
debe tener". Y aún más: "Me gustaría que la palabra imaginismo tmiera algún significado ... " Estaba prevenido contra la masa.
Una hipótesis más acertada puede ser que le sedujo su
predilección por ciertas teorías contra la vida y la historia.
El hombre, así seducido, ve a la sociedad como a una máquina en la cual siempre todo camina mal. Esta máquina le está
perjudicando. Siente que no puede controlarla y por tanto
deduce que tampoco tiene responsabilidad alguna. Contempla
la comedia y la tragedia humanas y se conmueve profundamente por este espectáculo ; pero son "un espectáculo" es decir cosas que se deben ver desde un palco. Pero, si se es inteligente, se ve la forma de mejorar esos espectáculos, quitando
los defectos que tienen. Los espectadores se oponen a que se
mejore y los estúpidos actores se defienden ("Tengo mucha
razón al ser 'Severo", escribió cuando era joven. "Por cada
hombre a quien pego, hay diez que me pegan a mí. Me expongo"). Tratando de resolYer este problema, el intelectual
busca un principio general, una teoría de la mala marcha de
la sociedad. Muchos jóvenes que pensaban así treinta años
después que Pound, se obstinaron (por obvias razones históricas) en pensar que la causa del mal era que los medios de
producción y distribución estaban en manos privadas cuando,

Richard H. Rovere

69

I

de hecho, deberían estar en manos públicas, como ocurrió en
la Unión Soviética. Algunos, contentos por haber llegado a
las bases del problema, traicionaron todo su pasado y en muchos casos mucho más realmente que Pound. Otros enloquecieron.
Jamás se dudó de que Pound trataría de encontrar el
instrumento material -la reforma monetaria- para encauzar todos los problemas sociales. Amando a América, como
muchos jóvenes comunistas, contempló a la "sociedad" como
una cosa aparte, como algo odioso y. como una ~áquina.. En
su tiempo no existían las modas. sociales: En cierto se?tido,
fue influenciado por los del Social Oredit, que prometian el
orden social. Entonces encontró a Silvio Gessell, un alemán
errático, que había observado que los intereses nada te~í~n
que ver con la expansión económica. Los usureros determmaban el tipo de interés de acuerdo con lo que aguantara el tráfico de moneda. ¿ Quiénes eran los usureros Y Naturalmente,
los principales usureros eran los banqueros internacionales.
De aquí, Pound saltó al antisemiti~mo. Poco_ antes se había
identificado con el movimiento social en Italia. A Pound le
entusiasmaba la grandeza de l\1ussolini y su forma de trabajar por el "orden" o por otras cosas. Le pa:ecía que era_ un
auténtico esfuerzo el barrer con las frustraciones de la vida,
el organizar la sociedad de acuerdo con un principio, de la
misma manera que él trataba de organizar la poesía según un
principio.
Jamás podremos saber cuando se rompió ese algo final
dentro de Pound. No existe nada ql:le nos lo indique ya sea
en su poesía o en su vida o en su actuación social. Se pudiera comprender que se entusiasmara con Mussolini. Esto
le gustaba a Pound. Pero dudamos cuando le oímos decir que
en Mussolini existía la perfección total que no encontró en
nadie ni siquiera en sí mismo. "The more one examines the
1\filan speech, the more one is reminded od Brancusi, the stone
blocks from which no error emerges, from whatever angle
one looks at them" (De Jefferson and/or Mussolini, 1935).
Para ese entonces ya algo estaba definitivamente roto
dentro de Pound.
En el tiempo en que ha permanecido prisionero en St.
Elizabeth ha dicho con frecuencia que él no quería oponerse a
los Estados Unidos durante la guerra. En ciertos momentos
lúcidos ha dicho que se hubiera ahorrado todo el juicio y la
reclusión si hubiera aceptado, en 1939, la ciudadanía italiana;
pero no quiso abandonar su pasaporte nortemericano. Es un
tanto a su favor el q_ue tratara de abordar en 1942 el último

•

�Richard H. Rovere

El Caso de Ezra Pound

70

tren que llevó a los diplomáticos americanos de Roma a Lisboa; pero no le dieron p~rmiso. No le quedaba más remedio
que quedarse en Rapallo. Poco después los italianos le pidieron que hablara por radio. El aceptó y dijo que "nadie le
prep,~ró ~ui?n alguno y que sólo ha~ló cuando quiso". Y añade: , Yo umcam~nte trataba de decir a la gente de Europa y
Amenca que evitaran la guerra meditando sobre los factores
econó~icos". La g?erra en sí misma era un hecho inevitable.
Tambien es muy cierto q.ue no pensó en los términos en que
colaboraba con el eneIDigo. .A.hora se ha olvidado de todo
eso. "! o mori~ía por una. idea. Eso está muy bien. Pero es
demasiado morir por una idea que ya he olvidado".
Toda 1~ guerra ~a pasó en Rapallo escribiendo y hacien~
do traducciones ocas10nales y en noviembre de 1945 al saber
que las tropas americanas de ocupación lo andaban buscando.
s~ entregó a las autoridades militares. Lo arrestaron y lo en~
viaron a un campamento disciplinario, cerca de Pisa. Hubo
un ~rr?r. en el _ejército; se corrió el rumor de que Pound era
nn mdividuo violento y de que los fascistas lo estimaban tanto q1;1e podrían_ librarlo algunos guerrilleros. Construyeron
una Jaula e~pemal de mal~a de acero. "Creían que yo era un
hombre peligroso y salvaJe y me temían. Me pusieron guardas da y noche. . . Los soldados venían a verme a la jaula.
~gun~s m~ _t~·aíal!- comida. El viejo Ez era un gran espectaculo . Vivio enJaulado durante meses enteros, durmiendo
en el suelo, resguardado del sol y la lluvia con un papel embre~do que le llevó un buen soldado. En la jaula escribía
fur10sa, loca, mordazmente. El resultado fue The Pisan Cantos. Un grupo de distinguidos profesionales americanos nombrado por el bibli~tecari~ del Congreso influyeron para que
se le_ diera el premio Bolhngen de la Biblioteca del Congreso
consistente en mil dólares, "el más alto mérito de la poesí¡
americ8;.na". Esto sucedió en 1948 (El escándalo fue de tal
categona que murió el comité y el premio). En 1948 fue
ti:asladado a St. Elizabeth, después de haber estado en una
carcel. Allí gozó de libertad limitada. Ahora puede caminar
p_o r los_ terrenos del asilo sin perder de vista a los edificios y
t~ene libertad para hablar, como lo ha hecho con Kasper y
libertad para escribir lo que quiera:
The States have passed thru a
dam'd supercilious era
Down, Derry-down
Oh, let an old-man rest.
Lo más probable e:'&gt; que muera allá. Ha habido peticiones de toda clase para liberarlo, pero no se ha conseguido nada

•

.'

71

en absoluto. El proceso todavía está en pie. No hay nada legislado acerca de las limitaciones en cuanto a los delitos de
traición. Todavía está en pie, también, la opinión de los psiquiatras referente a que es incapaz de defenderse. Puesto
que no es un enfermo peligroso y no recibe tratamiento alguno, puede ser que lo liberten, aun cuando se mantenga en
pie el proceso, la declaración de incompetencia para su autode-fensa y que sea entregado a la custodia de su esposa o de
sus numerosos amigos, que sufren desde hace mucho tiempo
por su cautiverio. ¿Su libertad significaría que se aliaría con
J ohn Kasper y que intrigaría con él 1 Ahora tiene libertad para ello.
El delito de Pound fue haber hablado por la radio durante la guerra. Pero, como él mismo preguntó: "i Tiene alguien idea de lo que dije?" Nadie la tiene, a menos que vaya
a buscarlo en las actas del proceso. De todas formas se gan6
la guerra y nadie volvió a oir sus palabras. Si el Gobierno
quisiera podría hacer algo por él. Ahí está Pound sin haber
vuelto a hacer nada mientras que en Alemania, Italia y J apón otros hombres, antiguos criminales de guerra, están desempeñando ahora puestos de confianza. Así como la poesía
de Pound es algo grande, así su delito de traición, para la
historia, es algo ya sin importancia. Como escribió Hayden
Carruth en Perspective USA: "Es difícil no encontrar una
buena razó~ para que Pound obtenga su libertad inmediatamente".
(Traducción de Arnoldo Gallont S.)
Copyright by ESQUIRE, septiembre 1957.

�Alejandro Ramírez

Alejandro Ramírez /

CERVANTES Y CARLOS QUINTO

E L 21 de septiembre de este año de

1958 se cumplen los cuatrocientos de la muerte del César Carlos Quinto. Para conmemorar el centenario, se celebran manifestaciones de toda índole a las que nos asociamos con la
modesta aportación de las páginas que siguen. Retirado el
Emperador en el monasterio de Yuste desde 1556, le llega su
última hora a principios del otoño de 1558, un año antes de
que el príncipe don Felipe regrese definitivamente a España
para iniciar su largo reinado. Se va a firmar el tratado de
Cateau-Cambresis, que consagra una de las victorias más ruidosas del siglo. La corte nómada del Emperador se convertirá bajo el cetro del nuevo rey en ceñuda y recelosa burocracia. Se aprecian ya, desde 1559, pese a los buenos auspicios con que Felipe II inaugura su gobierno, síntomas de desaliento y de cansancio. Es la hora en que, según la frase de
Ortega, el alma continental empieza a sufrir el drama íntimo
que simboliza la construcción del Escorial.
Sin embargo, lejos de desvanecerse en un pasado casi legendario, si bien todavía tan inmediato, la figura del César
cobra cada vez mayor relieve durante el reinado del Prudente. Xi la fama de don Juan de Austria, con ser tanta, ni los
continuos triunfos de Alejandro Farnesio, el capitán más inteligente y valeroso de su tiempo, empañarán lo más mínimo
la gloria póstuma del Emperador. El gran monarca perdura
en la memoria de las gentes con los sobrenombres de Máximo y Fortísimo que le ha concedido el Pontífice Paulo III y
que Fray Prudencio de Sandoval conserva en el título mismo
de su famosa Historia. de Carlos Quinto. El testimonio de la
tradición es unánime. Hacia las postrimerías del siglo, el P.
Rivadeneira califica a su vez a Carlos Quinto, en su Príncipe
cristiano lib. II), de Fortísimo y Máximo, y a renglón seguido
añade que este rey "hizo temblar la redondez de la tierra y
0

-72-

73

con sus victorias abrazó el mundo". Palabras que no dejan,
en cierto modo de recordar el tono y el sabor de ciertas hipérboles caball~rescas. Más, ~arde, Saavedr~, Faj:i,rdo es~ribe
en una de sus Empresas políticas (XXVI) : ¡, Que valor igualó al del Emperador Carlos Quinto?" Es e~idente gue_ el César pasa a la historia sobre todo como espeJo de prmc1pes esforzados y valientes.
Cervantes se une sin reserva a este coro de alabanzas.
Carlos Quinto no aparece, en efecto, menos de diez veces en
sus obras. Clemencín observó ya en una de las notas de su
espléndido Comentario "el respeto y cas~, veneración con .q~e
Cervantes habla siempre del Emperador . En estas rem1mscencias no sólo se manifiesta la admiración de un soldado
que sabe por experiencia propia lo que es la guerra, sino que
se aclaran algunas de sus posiciones fundamentales frente
a la vida. Puede decirse que Cervantes no- menciona a Carlos Quinto sin que se desc1_1~ra, detrás de ~a alusión,_ ,un problema que inquieta su espmtu. Nos permiten tambien estos
recuerdos conjeturar, por vía de contraste, algo de lo que
Cervantes y sus coetáneos piensan del propio Felipe II, cuya
grandeza y estilo de reinar son tan distintos de los de su padre. Acaso hava en los fervorosos encomios del César no poca
crítica velada ·del rey que tan mal ha sabido recompensar\ los
servicios del manco de Lepanto.
El autor del Quijote ha venido al mundo el año de Muhlberg, que tan favorable ha sido a las empresas militares del
Emperador. Si el escritor hubiera consultado después por
curiosidad a los astrólogos acerca de su horóscopo, éstos le
habrían dicho sin duda que la fecha de su nacimiento constituía un llamamiento preciso a la carrera de las armas. El
Marte cristiano parece, en efecto, señalarle a Cervantes su
destino desde el principio. Durante su primera juventud, nos
lo imaginamos, en el hogar paterno, escuchando de labios de
sus mayores mil dichos y hechos relacionados con las fortunas
del monarca. Cervantes marcha a Italia poco después de habernos ofrecido las primicias de su ingenio en el volumen preparado por su maestro López de Hoyos con motivo de las exequias de la reina Isabel de Valois. Por importante que sea
para su formación (y lo es extraordinaríamente) la estancia
en el país del Renacimiento, su estrella sigue empujándole por
derroteros que de Lepanto a los baños argelinos le traen de
continuo a la mente la~ hazañas del Emperador. Para Cervantes como para su coetáneos el nombre de Carlos Quinto
es sinónimo del sacrificio y del heroísmo que exigen las armas.
Cervantes ha comprendido admirablemente, en sus gran-

�74

Cervantes y Carlos Quinto

des rasgos, los fines que se ha propuesto el Emperador y los
medios de que se ha servido para alcanzarlos. Cuando el Arnaldo del Persiles (II, 21) refiere, en estilo de epitafio, lá
muerte de Carlos Quinto, nos dice que fue "terror de los enemigos de la Iglesia y asombro de los secuaces de Mahoma".
N"o pueden darse expresiones más felices en su vigorosa concisión para caracterizar la doble vertiente de la política imperial en sus mejores tiempos. Y en ningún caso parece que
le sienta mejor al César el calificativo de "terror de los enemigos de la Iglesia" que el ::tño de Muhlberg. El año de 1547
señala probablemente el cenit de la fortuna militar de Carlos
Quinto en sus luchas contra los príncipes germanos. No se
puede negar que la actitud aviesa de Mauricio de Sajonia malogra en gran parte estas victorias. El Emperador tiene que
emprender muy a pesar suyo las negociaciones que culminan
en el tratado de Passau (1552). Pero no es menos cierto, como
lo implica Cervantes, que se ha descargado un tremendo golpe sobre los enemigos de la Iglesia. En el Persiles (1,5), encontramos también un eco de estas campañas cuando el español Antonio, haciendo el relato de su vida, nos dice que dejó
su patria y se fué a la guerra "que entonces la majestad del
César Carlos Quinto hacía en Alemania contra algunos potentados de ella". Observamos aquí, como de pasada, que estas
y otras alusiones concretas al reinado del Emperador (el Persiles es la obra que mayor número de ellas contiene) pueden
robustecer la hipótesis de que Cervantes tiene escritas desde
hace tiempo no pocas páginas de la que se considera su última novela, libro que retocara antes de morir y que su mujer
llevara a la estampa después de fallecido el autor. Pero volvamos a las palabras de .A.rnaldo. Carlos Quinto es asimismo
"asombro de los secuaces de Mahoma". Y aquí Cervantes respira, como suele decirse, por la herida. Por la que recibe
en Lepanto, y por la que desde entonces llevará en su alma
al encontrarse, desde los días de su cautiverio, con la indiferencia y los desplantes de la corte del Prudente. No menos
que el vencedor de Muhlberg, el Empera9,or tiene que ser,
para el prisionero de Argel, el liéroe !J.Ue no ha vacilado en
seguir la ruta señalada por Cisneros, el adalid que se apodera de la Goleta y bloquea la ciudad de Túnez. El fracaso
posterior de la política africana y las demoras de Felipe ~I
en sus empresas se reflejan en la impaciencia, apenas cont~nida, de las palabras con que el Saavedra (nombre, en este
caso, harto significativo) de la comedia Los tratos de Argel
(Jor. I) se dirige al monarca, palabras que se hallan repetidas, como todos saben, en la Epístola a Mateo Vá.zquez:

Alejandro Rarníttz

75

haz, oh buen rey!, que sea por tí acabado
lo que con tanta audacia y valor tanto
fué por tu amado padre comenzado.

• •

..

Por eso, cuando relata el Cautivo en el Quijote (I, 39) la
pérdida de la Goleta, leemos sin extrañeza las palabras llenas de amargura con que se nos refiere la caída de la fortaleza. La Goleta -nos dice el personaje cervantino- no vale
el caudal que se invierte en ella, "sin servir de otra cosa que
de conservar la memoria de haberla ganado la felicísima del
invictísimo Carlos V, como si fuera menester para hacelrla
eterna como lo es y será, que aquellas piedras la sustentaran".
Al copiar este pasaje de tan arrebatado a la par que hiperbólico elogio, recordamos que Clemencín hace, en su comento,
un reparo de índole puramente gramatical. Dice el benemérito murciano que el adjetivo invicto, por su significación absoluta, no puede tener superlativo. Y es cierto que esta cuestión, que Rodríguez Marín pasa por alto en sus propias apostillas al libro inmortal, debe dejarse a los autorizados intérpretes del texto cervantino. Pero debemos hacer constar que
el llamar invictísimo al César es casi una antigualla cuando
Cervantes escribe. Basta saber que uno de los primeros historiadores del monarca, su propio cronista Pero Mexía, intitula precisamente su narración La Vida e Historia del invictísimo Emperador don Carlos. Porque en la mente de la época, allí donde interviene Carlos Quinto, la victoria tiene que
darse en grado supremo. No sin misterio campea en sus armas el intrépido Plus Ultra, que ni conoce límite en la conquista ni medida en el triunfo. La Guerra misma, personificada en la Numancia (Jor. IV), lo da a entender cuando profetiza satisfecha, refiriéndose sobre todo, en el sentir de Cervantes, al Emperador:
seré llevada del valor hispano
en la dulce ocasión que estén reinando
un Carlos, y un Filipo y un Fernando.
Para Cervantes, en efecto, Carlos Quinto es por antonomasia el rayo de la guerra, título que sólo ha conferido en
su Quijote (I, 39) a don Alvaro de Bazán, uno de los más fa.
mosos capitanes del Emperador. Es éste el sobrenombre con
que Lucrecio, en su De rerum natura (lib. III), ha ensalzado
entre los antiguos la memoria de Escipión Emiliano, vencedor de Cartago y de Numancia, calificándolo de belli fulmen:
Scipiadas, belli fulmen, Carthaginis horror.
En el Persiles (Ill, 18), el viejo Soldino anuncia la venida del "rayo de la guerra, jamás como se debe alabado Car-

�'16

Cervantes y Carlos Quinto

los V". Asimismo, recordando Cervantes en el conocido pasaje de su prólogo a las Novelas ejemplares el arcabuzazo de
Lepanto, lo da por bien recibido en vista de la victoria alcanzada sobre el infiel y porque milita bajo las órdenes del hijo
"del rayo de la guerra, Carlos V, de felice memoria". Singular rodeo para nombrar y enaltecer al padre, cuando en realidad se pretende sinceramente honrar al hijo cuyo nombre
se pasa aquí en silencio.
Asoman en las citadas palabras del prólogo a las Novelas ejempla.res las dos grandes preocupaciones cervantinas de
la legitimidad de la guerra y de la gloria ajena al triunfo de
las armas. No hay, en efecto, oportunidad como la que ofr.ece el combate para conquistar la fama por el esfuerzo individual y mostrar que uno es hijo de sus propias obras. Sin
embargo, parece también que para el autor del Quijote la gloria per~onal sube, si cabe, de quilates, cuando se lucha además bajo las órdenes de uu príncipe valeroso. Cervantes tiene
que hablar con orgullo de la manquedad, pues constituye su
mayor timbre de gloria, pero da a entender asimismo que el
haberse hallado en Lepanto don Juan de Austria acrecienta
la c,ublimidad de la ocasión. El español Antonio del Persiles
(IV, 1) escribe en el libro de los afortunados que "la honra
que se alcanza por la guerra es más firme que las demás honras", y que Periandro llama dichoso al soldado que "cuando
está peleando, sabe que le está mirando su príncipe". De aquí
que los robadores de la gloria ajena procuren buscarla donde más altamente se contiene. Eróstrato abrasa el templo de
Diana para no sucumbir en el olvido. En el Quijote (II, 8),
se nos refiere el caso del caballero que confiesa a Carlos Quinto haber querido abrazarse con él y arrojarse desde la cúspide de la Roton&lt;la. Así pues, siempre puede haber peligro
de que se confunda la verdadera valentía, fuente clara de la
fama, con la arrojada temeridad que la mancha y oscurece.
Es difícil también estar seguros en todo momento de la bondad y provecho de los fines que perseguimos. El mismo don
Quijote llega hasta dudar de la fama que se conquista en
"grandes y diferentes hazañas". Nos aconseja que la busquemos dentro de los límites señalados por la religión cristiana.
Comprendemos, por tanto, que la figura del Emperador resplandezca todavía mií.s a los ojos de las gentes cuando menosprecia sus éxitos mundanales y se retira a las soledades de
Yuste, sean cuales fuP-ren los motivos que le impulsen a ello.
Hay circunstancias en que el apartamiento puede ser un acto
de cobardía ante el mundo o de mera necesidad material. Para
que sea meritorio, tiene que llevar consigo el sacrificio de la
riqueza, del poder o de la gloria. En realidad, nada de esto

Alejandro Ramirez

'1'1

sacrifica el César, pero su gesto deja honda huella en la imaginación de sus contemporáneos. Cuando el Rutilio del Persiles (II, 19) alaba la Yida solitaria, Mauricio le contesta con
razón que semejante modo de vivir no puede ser para todos.
"Si yo viera -nos dice- a un Aníbal cartaginés encerrado
en una ermita, como vi a un Carlos V encerrado en un monasterio, suspen&lt;liérame y admirárame; pero que se retire un
plebeyo, que se recoja un pobre, ni me admira ni me suspende". No es, por supuesto, que •Mauricio tenga en poco al humilde que se aleja del mundo para entregarse a la meditación. Lo que quiere decir es que, a mayor gloria (y la militar
es aquí la que más suena), corresponde mayor sacrificio en
el retiro y por tanto mayor mérito.
La veneración que Cervantes siente hacia el Emperador
se relaciona sobre todo, en su espíritu, con la vocación de las
armas. Sin embargo, no todo es fragor de batallas en el Carlos Quinto que la obra cervantina nos revela. En la vida del
César se ha dado ciertamente preeminencia a las armas, pero
también ha habido lugar para las letras. Non solum armis ...
proclama el mote de la cuarta empresa del ya mencionado Saavedra Fajardo. Esto puede también afirmarse del Emperador
y bastaría para confirmarlo su sonada y simpática amistad
con Garcilaso, el poeta de las Eglogas, de quien el mismo Cervantes ha sido siempre tan devoto. Pese a su nomadismo endémico o acaso debido a él, la corte del César es, sin disputa,
una de las más brillantes de la época. Tan sólo la de su rival
Francisco I puede competir con ella. Digan lo que quieran
los cronistas enemigos del Emperador, que tan acerbamente
le reprochan el saqueo de Roma. En 1527, el verdadero Renacimiento italiano, el de Ficino y los Médicis, ha entrado ya
desde hace tiempo en la fase estéril de los ciceronianos puntillosos. Los grandes escritores de Toscana se sirven de la
lengua vulgar. A la vez que se ap~rcibe para el combate, el
César recibe en su tienda de campaña a escritores y artistas
de toda laya, que se acercan para presentarle sus trabajos.
Su nombre suena en los Diálogos de su secretario y apologista Alfonso de Valdés y -en el humilde Lazarillo de Tormes. Todos recuerdan el episodio de la novela ejemplar El amante
liberal, en que Carlos Quinto hace de árbitro cuando le presentan a la cautiva mora, y los caballeros compiten entre ellos
para ensalzar su belleza, como si se tratara de unos juegos
florales. El caballero andaluz improvisa una copla, pero es
incapaz de terminarla. El catalán "la prosiguió y acabó con
las mismas consonancias, de que el Emperador recibió singular contento". Esta ingenua satisfacción del César ante una
trova bien limada denota su buena gracia y su inclinación a

�78

Cervantes y Carlos Qllinto

la poesía. La famosa antinomia entre las armas y las letras,
que corre como veta dorada por todo el siglo XVI se resuelve así en Carlos Quinto a la vez que realza el cará'cter representativo de su persona en una época que tan alto tributo
rinde a la ejemplaridad.
. -~ªY,. no obstante, entre el César y Cervantes algo más
s1gmficat1vo que el hecho de haberle recordado este último en
unas cuantas alusiones, por entusiastas que sean. Como don
Quijote, .el Emperador ha vacilado al fin sobre la utilidad de
sus empresas gigantescas y el resultado de sus propias hazañas. Llega un instante en que el desengaño se apodera de
él. Acaba por darse cuenta de que en los nidos de antaño no
hay pájaros hogaño. Inquieto siglo el suyo, en que el desaliento corre parejas con las proezas más descomunales. En
su Meditación del Escorial, Ortega ha dicho que el Quijote es
la "crítica del esfuerzo puro". Visión muy aguda que cala
hondo en la entraña misma de la época. Baltasar Gracián escribe en su Héroe (Primor VII) que el César Carlos Quinto
"fue un prodigio de esfuerzo". Con todo, esta actitud no deja
de llevar fruto, porque ambos la subliman en el "retiro que
precede a la muerte, verdadero campo de batalla de los esforzados del espíritu. Tanto el caballero de la Mancha ( a
cuyo oído murmura Cervantes sus propios afanes) como el
Emperador terminan viendo con claridad que sólo el cielo
padece fuerza. De aquí ~ue, con razón o sin ella, se haya
parangonado, .e n la historia del cervantismo, desde los tiempos de Saint-Evremond y de Bowle, a estos dos luchadores.
Después de todo, importa poco para la grandeza del héroe
manchego quién pudo ser su verdadero modelo. Tanto monta que fuese Ignacio de Loyola, según pretende Unamuno como el mismo Quijano el Bueno. De ninguno, como de C~rlos
Quinto, puede decirse, hablando a lo humano, lo que se dijo
de Amadís y repite Cervantes de su don Quijote: si no acabó
grandes cosas, murió por acometerlas.

Washington University
Saint Louis, Misso°f~

Rosario Gamboa de R ivero / CARTA A
SERGIO FERNANDEZ

Pronto se empezará a distribuir, publicada por EDIAPSA,
la novela de Sergio Fernández
Los siguos perdidos. Por considerar de suma importancia la
aparición de esta novela. en las
letra¡s mexicanas, ofrecemos a
nuestros lectores esta carta de
Rosario Gamboa de Rivero, dirigida al autor, en la que se
hace una apreciación personal
de la obra citada, a la vez que
un juicio acertado sobre sus
personajes, su estilo y su construcción.
Amigo mío:
He terminado de leer "Los siguos perdidos". Me parece, sin
embargo, que estoy todavía sumida en su lectura, tantas emociones y tantos pensamientos ella me suscitó.
Me permitió Ud. entrar y vivir horas enteras -y gracias
a una amable distinción que no sé cómo agradecer- en su
mundo; el de sus vivencias de conciencia y el de su creación
literaria.
He palpitado con sus personajes, con sus situaciones anímicas y ambientales y con las cosas que las corroboran y prolongan.
Tiene Ud. la rara virtud de dar a cada cosa la perfecta
inserción en cada momento. del yo, de articular, en una descripción de suma belleza, las intenciones y sus réplicas objetivas. De ahí esa animación de lo externo y concreto, la réplica perfecta de las cosas a los estados de alma, la sincronización en que :parecen fundirse sujeto y objeto, sin que a veces pueda distinguirse con claridad si un dolor está en el al-

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Carta a Sergio Fernández

ma o en una cosa, si la tristeza anida en un espíritu o en el
rincón de una sala, o si el motivo que sirvió de inspiración a
un cuadro reposa allí o en la muchacha que, danzando, tiende
las manos hacia él como a una aspiración. El edredón azul
con rombos negros, en el que un cuerpo dejó al levantarse
su huella perfumada, tiene algo de la ilusión fracasada de la
entrega amorosa; el espejo, puesto en determinado lugar hace
pensal' en que un día, nn día que no pertenece al tiemp~ cronológico, pero presente entre las señales del destino una mu. una prec1sameute
.
' ráfaga
Jer,
que habría de pasar como una
por ese mundo de los signos perdidos, se miraría en él con
el deleite incomparable de la mujer que sólo se quiere a sí
mllma, de la mujer que no conoce esa embriagadora transferencia que significa el otro.
y Mercedes ... ¡ qué figura encantadora, nimbada de azul!
Una Beatriz moderna, más humana, más cierta. ¡ Cómo hubiera yo deseado ser Mercedes, con sus frivolidades vinculadas
al sexo, a la mujer genérica, y esa dimensión interior que la
distingue y singulariza, y que hace inconfundible su gesto,
su ademán, su palabra, y hasta su coquetería y sus caídas.
La mujer que sirvió de inspiración al tipo humano de Mercedes, ya tiene un lugar ju_nto a las amadas inmortales, y puede
esperar, en breve plazo, ir de la mano de su configurador por
los caminos de la gloria. ¡,No es esta acaso una inmortalidad
más codiciable que la que imprime la vida en u.nJecho nupcial Y ¿Y qué mejor transmutación puede hacer un hombre de
un amor que se ha escapado del marco de la sensación?
Gerardo ... el hombre cerebral, fugitivo del sentimiento;
el gran señor que cuida su torre de marfil, como su castillo
los señores feudales, no se compromete demasiado, no expone
su_s tesoros. Es el hombre rico de las primeras etapas del canuno que regatea sus dones, pero el pordiosero de la última
jornada. No entiende la vida como un trueque sino como un
derecho; no como el licor de los dioses que se desborda en
cada vaso, sino como una deuda que debe pagarse a su insobornable orgullo.
.
¿Y Clemente? ¡.Ah! no es fácil hablar de Clemente. Porque si es cierto, como lo asegura Heidegger, que "la doctrina
de un filósofo es lo tácito de su decir", con cuánta mayor verdad puede aplicarse este aforismo a la crítica de cosas o de
personas que han entrado al espíritu por las vías de la emoción o de la intuición estética; a las palabras que se quedan
esperando la idea que no acude, a las impresiones que taponan la expresión.

Rosario Gamboa de Rivero

81

Por tanto, tendrá U d. que buscar en lo no dicho, en los
huecos que dejan las palabras, lo mejor de mis impresiones
y en particular de mis impresiones de Clemente. Lo que yo
podría decir no alcanza a revelar al hombre que encarna al
personaje. Y o sólo sé que Clemente es un hombre al que la
vida ha cobrado un precio muy alto por el don de un talento
extraordinario y de una sensibilidad que se recata tras la figura ingrávida que le sirve de molde.
El otro. . . el otro perseguido y anhelado, acaso no acuda
nunca en su ayuda, a pesar de su sed insaciada de amor, y
Clemente esté condenado a darse por entero sólo a trayés del
caudal inapreciable de sus libros. Fundirse. . . no. Clemente
se escapará siempre a su pesar, pero en virtud de su irreductible singularidad espiritual, a toda inminencia de cristalización. Clemente pertenece a la especie de los solitarios, de los
que llevan entre sus manos el fuego de la posibilidad.
Lo humano, no sé por qué, sin quererlo, se ha llevado
el primer brote de mi interés. Y hay tantas cosas preciosas
en su libro: cosas de composición, de técnica, de estilo, admirables, y que se rezagaron, inevitablemente, en esta carta ya
larga. Sólo ahora, r,asi para terminar, puedo aludir a ese juego de ideas, a lo Joyce, tan bien manejado entre sus manos,
en que el pensamiento llega siempre con retraso a la cita con
la vivencia, y las r espuestas se quedan rezagadas a las preguntas, como si, cuando acuden, regresaran de un paseo por
otros mundos.
Y todo como en la vida: la coherencia de lo incoherente¡,
la ocasión robándok el turno a la intención, avasallándola.
Y luego el estilo, en el sentido idiomático del vocablo ;
ese precioso estilo castigado por dentro, en tanto que conserva en la superficie una fluidez rumorosa de agua que corre
al mar.
Y toda su novela subrayando esa condición de hojas al
viento que todos somos, a través del vivir, y en cada minuto.
Siento mucho no haber podido hacer a su libro una crítica de pros y contras que, según dicen, es la verdadera crítica. Pero no encontré los contras. Y crea que los busqué
mucho.
Lo abraza y quiere,
Rosario Gamboa de Rivero
México, Julio 19/58

�Noticias

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última de las galerías citadas el joven pintor Eduardo _Pérez
de León. También se exhibió en el Instituto Tecnol~gico la
obra de Antonio Mendoza. Por otra parte, se orgaruza una
exposición en la ciudad de México con obras d~ pintores regiomontanos y la cerámic11; de Guadalupe Guadiana.

NOTICIAS

. '
• Los dos primeros edificios de la Ciudad Universitaria
de Nuevo León se inaugurarán el día 16 de septiembre. Estas dos construcciones están destinadas a las Facultades de
Derecho e Ingeniería Mecánica, con capacidad para mil quinientos y mil alumnos respectivamente. En esta forma, se
hace realidad un viejo proyecto que nació bajo el rectorado
del Lic. Raúl Rangel Frías. Actualmente se trabaja en las
oficinas técnicas de Ciudad Universitaria sobre las futuras
construcciones que alojarán otras dependencias universitarias.
Con la inauguración de los edificios de las Facultades de Derecho e Ingeniería Mecánica se espera también declarar inaugurada la alberca olímpica en terrenos de la misma Universidad.
• Los triunfadores del último concurso regional de teatro que organizado por el l.N.B.A. se realizó hace tres meses
en Ciudad Victoria, Tamaulipas, presentaron al público de
Monterrey, en el Aula Magna, la obra con la que obtuvieron
el primer lugar. El grupo es el de Teatro Universitario bajo
la dirección de Rogelio Quiroga, y la obra escenificada Los
cuervos están de luto, de Hugo Argüelles.· Los actores, alumnos de la Escuela de Arte Dramático de la Universidad de
Nuevo León, fueron Iscor Suárez, Minerva Mena Peña, Juan
Francisco García, José Marroquín y Osear Cantú Arreola. En
general, la actuación de estos jóvenes actores, y la de su director, es encomiable. Quizá merezca más crítica el autor de
la obra, que a partir del segundo acto, y sobre todo en el tercero, pierde totalmente el ritmo y al final utiliza un elemento
de mal gusto. Con esta obra, que se estrenó en Ciudad Victoria, el Grupo Teatro Universitario ganó el derecho de presentarse en Campeche, para participar en el Concurso Nacional de Teatro Mexicano patrocinado por el Instituto Nacional de Bellas Artes.
• En las últimas semanas el público de Monterrey ha
tenido oportunidad de apreciar la obra de varios pintores que
han expuesto en las Galerías del Gobierno del Estado y de
Arte, A.C. Se trata de Pablo O'Higgins, Alfredo Salce y en la
I

-

82 -

·• La primera temporada del Cin~-Club de la Universidad se desarrollará los meses de septiembre, octubre Y noviembre. Comprende la exhibición de doce películas de factura francesa alemana, rusa, checa, inglesa y mexicana. En
esta forma, l¡s mejores producciones cinematográficas ~e ~uropa y América se seguirán proyectando en los Ill:eses siguientes, ya que se tiene la idea de mantener en el Cme-q~ub un~
actividad perman~nte. El Departamento de Extens~?n Umversitaria que organiza el Cine-Club, prepara tambien para
una temp~rada de tres meses el 'l'eatro Infantil que ~e o~recerá diariamente a todos los niños de las esculas pr~mar1as,
prh•adas y oficiales, de esta ciudad. ~as r~presentac1ones se
efectuarán en el Aula Magna de la Umversidad.
• En los primeros días de septiembre se llevarán a la
escena Te y Simpatía, en el Aula Magna, y La.. Cena. de los
Tres Reyes en el Teatro de la República. La pnmera con la
actuación de Malú Gatica y elementos locales, y la segunda
con el grupo téatral que dirige Julián Guajardo.
• En el número 101 Vol. XII de la Revista Universidad
de Mé.xico, que publica el Departamento de D~fusión C~ltural de la U.N.A.M., Elena Poniatowska entrevista al prntor
Juan Soriano. A la pregunta "¿Estás de acuerdo con la obra
"realista" de Siqueiros Y", contesta Soriano: "¡ No, ~o~bre !
¿ Cómo voy a estarlo, Creo que es perfec~a_mente inutil. ~
respeto, elaro está, así como respeto la actividad de cualquier
hombre sobre la tierra· pero creo que lo que emprenden los
pintores "socialistas" e~ :México no tiene sentid?. Es absurdo darle un arte plástico a un pueblo que ya tiene un arte
pictórico propio un arte popular mucho más valioso que la
obra de cnalqui~ra de los "Tres Grandes". Y más adelante:
" ... ninguno de los "Tres Grandes" ~a. ~id() gene.roso. Oroz~o
fue a la Galería de Inés .Amor y le p1ª10 que retirara un cuadro mío. . . "¡ Si no quitas ese cuadro, Inés, yo me salgo!" ¿ Te
parece generoso? Los pintores ~ociales o soci_alistas -como
quieras llamarles- tienen la actitud. del moralista, ~el redentor. Siempre están tratando de decirles a los demas lo que
tienen que hacer. Sus pretensiones morales son tan grandes,
que yo no sé a qué horas descansan, y son hombres comunes
y corrientes. Piensan sincer.ament~ que van a crear _una revolución con cada cnadro que exhiben, y que cada prncelada

�84

Xoticias

provocará la caída del mundo capitalista. ¡ Además, yo no me
atrevería jamás a tener la opinión que ellos tienen del pueblo !"

-1.
LIBROJ

• José Luis Cuevas, desde Caracas, escribe en el Suplemento de Novedades (No. 486 del 6 de julio de 1958): "Ya nadie está interesado en Siqueiros ni en sus peroratas. Todos le
sabemos el juego demagógico en que está empeñado desde hace
años. Todo cuanto no sea Siqueiros no le complace. Ataca al
arte burgués y es de lo que vi ve, con sus retratos halagüeños
y melosos. Teme perder el mercado que adquirió con publicidad que le hicieron en libros impresos por empresas norteamericanas, con capital norteamericano. Mientras tuvo público en la calle 57 de Nueva York, allí exhibió para deleite
de los que gustan de ese arte que él llama "chic" desde hace
años. Por ahí, como fehaciente testimonio andan sus catálogos de la neoyorkina galería de Pierre Matisse, centro y cuna,
desde su fundación, de ese arte que según su sempiterna cantaleta es una "agresión politicoest.éticacolonialista". La grnn
Momia Siqueiros chilla y se inquieta porque cree perder el
mercado ya que comienza a carecer de la atención de los jóvenes artistas que antes le seguían boquiabiertos".
• Por su parte, Manuel Rodríguez Lozano contesta a
Rosa Castro eu el mismo Suplemento (No. 484) : Pregunta:
"¿ Qué te parece la Bienal ?". Respuesta: "Una solemne porquería. Se han gastado un dineral y me imagino que la -finalidad de eso ha sido el hacer parecer que han hecho algo . ..
La selección de la pintura mexicana es mala y la pintura que
está allí es muy mala. En cuanto al resto de América, habrá
dos o tres cuadros que valgan la pe·n a, pero a una exposición
de esas dimensiones, tres cuadros no pueden salvarla" . Y Alberto Gironella en el mismo Suplemento dice de Siqueiros:
"l\Ie encontré su fantasma deambulando por las galerías del
níveo Panteón de Bellas Artes. Es el muerto fresco más simpático que he conocido, porque no arrastra cadenas. El líder
romántico David ha movilizado al Frente Nacional de Artes
Plásticas para apoderarse de la Bienal. Inclusive mandó qnitar cuadros de la Sala de los Inmortales para que cupieran
sus enormes piroxilinas".

Sergio Fernández: Cinco escritores liispanoamericanos.
No. 30 de la Col. Filosofía y Letras de la Imprenta Universitaria. México, 1958.
Las 141 páginas de este libro nos ofrecen una visión de
cinco escritores de Hispanoamérica: Ricardo Güiraiaes, Rómulo 'Gallegos, Enrique Gil Gilbert, Lino Novas Calvo y Juan
Rulfo. De cada uno de estos autores ha escogido Sergio Fernández una o más obras para adentrarse en el mundo forjado
por ellos con un interés y un punto de vista que pocas veces
se ve en los que usualmente se ocupan de la producción literaria de nuestra América: la búsqueda de una dimensión interior, no sólo de paisaje o de ambiente, que permita valorar
las nuevas proyecciones de esta literatura americana del siglo XX, o como dice el mismo autor en el prólogo: "la introspección unida a las sensaciones, interceptado todo, a un mismo tiempo, por la acción; la concepción individual del hombre en sus circunstancias en relación con la de los demás, marcando un único compás de soledad".

.'

Estas páginas se escribieron origina,lmente para dictar un
cursillo en la Escue!a de Verano de la Universidad de Nuevo
León, bajo el título "Algunos tipos humanos en la literatura
de Hispanoamérica". De nuevo vemos que lo que aquí interesa es el hombre más que el ambiente; es el gaucho, el llanero o el montuvio, más que la pampa o el llano. Es claro
que ambos se complementan, y no puede concebirse al hombre
sin su circunstancia, por lo que el tipo humano en literatura
también tendrá su marco ambiental. Sin embargo, este estudio de Sergio Fernández nos hace ver que la literatura hispanoamericana toma rumbos distintos, alejándose de la descripción exterior y acercándose al hombre mismo, abandonando los hechos como tales para acudir al mundo interior de los
personajes. De esto resulta, para nuestra literatura, una mayor riqueza y una mayor amplitud en su contenido, condición que en ciarta forma responde a esos ataques que se han
' hecho, y todavía se hacen, a la producción literaria de His-

85 -

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panoamérica, en el sentido de que todavía se debate en formas arcaicas y ya lejanas de las que ahora alimentan a la
literatura europea.
De los cinco escritores ya mencionados, Rómulo Gallegos
y Enrique Gil Gilbert, según Sergio Fernández, son los que
más se rodean y revisten de una atmósfera sensorial, dejando
J~ ,impr~si~n ~e que hacen literatura "plana" de mera descripc1on obJetiva. Los otros -dice más adelante- son abiertamente intelectuales, si bien lo disfrazan hasta donde -pueden.
No obstante, todos acuden al hombre mismo, y aunque hacen
un largo rodeo, llegan siempre hasta la frontera donde antes
d_e la acción se encuentra el pensamiento. Nuestra preferencia escoge los estudios de Ricardo Güiraldes y Juan Rulfo. Las
páginas dedicadas a este último nos entregan una visión distinta de las que nos han dejado otros autores -muy pocos
por cierto- que también se han ocupado del autor de Pedro
Páramo.
En la escasa bibliografía sobre literatura hispanoameri~ana, este libro de Sergio Fernández ocupará un lugar muy
11nportante, no obstante su carácter fragmentario, ya que era
imposible abarcarlo todo. Esperamos que la promesa que nos
hace de continuar sus notas sobre una serie proyectada sobre
la prosa contemporánea de Hispanoamérica, ya que éstas son
sólo el principio, se cumpla en fecha próxima para un mejor
conocimiento de nuestras letras.

A.R.G.

Enrique Anderson Imbert: Los grandes libros de Occidente. No. 5, Colección Literaria. Ediciones De Andrea. México,
1957.

El ensayo como género ~iterario se aleja de toda definición, porque lleva siempre el sello _personal de su autor en
condiciones que impiden colocarlo en los casilleros que habitualmente se usan para toda obra literaria. Hay autores que
escriben ensayos con las armas de la erudición, parapetados
en la nota y atrincherados en la cita bibliográfica que ni los
deja mentir, ni les permite equivocarse. Otros, por el contra!io, prefieren desanudar sus ideas con libertad y bajo el orden que ellos mismos se imponen. Los primeros nos entregan
fríamente sus ideas y conclusiones; los segundos, con un poco
de calor, ofrecen sus ideas, impresiones y sensaciones, con un

Libros

dejo personal que imprime vida al ensayo. Anderson Imbert,
el conocido escritor argentino, pertenece a estos últimos, y el
libro que nos ocupa es una clara muestra de lo que se puede
obtener cuando el que escribe se encuentra ubicado precisamente en el centro inismo del mundo de las letras.
El título del libro corresponde al primer ensáyo, y probablemente desconcierta un poco al lector, que puede creer
que es un tratado sobre los grandes libros de Occidente, o
bien que Anderson lmbert hablará exclusivamente de las grandes producciones literarias en estas páginas. No es así. Se
trata de 36 diferentes ensayos que van desde Sófocles hasta
Franz Kafka o Marcel Proust, pasando por el Quijote, La
Celestina y el romántico Zorrilla de San Martín. Son varios
los ensayos dedicados al teatro, a algún dramaturgo, o a problemas é!_e escenificacinn. Así leemos sobre la Antígona. de
Anouilh frente a la de Sófocles, sobre el teatro de Shakespeare, de Lope de Vega, Calderón, Pirandello o Tennessee
Williams. En las relacione.s del cine con la literatura, se ocupa de O'Henry y Franz Kafka, que han sido lleTados a la pantalla. Del segundo se filmó La metamorfosis en el año de 1951
por Bill Hampton, del Departamento de Literatura Inglesa de
la Universidad de Michigan. Se ha seguido el procedimiento
de la cámara-ojo, sin que aparezca el protagonista, en este
caso Gregorio Samsa, y únicamente lo que éste ve. Anderson
Imbert concluye que el cine no debe ponerse al servicio de la
literatura, aunque siempre ocurre lo contrario. Que el cine
-dice- sea cine, y desarrolle sus propias posibilidades de
expresión.
Cabe mencionar el estudio que ha~e Anderson Imbert de
una obra inédita de don Ricardo Palma, las Tradiciones en
salsa verde, que leyó en la biblioteca de la Duke University,
en Durham, North Carolina. Se trata de un volumen de cincuenta y una páginas dactilografiadas, en el que hay unas
Tradiciones que el mismo Palma consideró no debían publicarse, y regaló a su ainigo Carlo Basadre. Las conclusiones
de Anderson Imbert son definitivas y juzga este volumen de
Palma con gran acierto;

A.R.G.

Luis Leal :Bibliografía del cuento mexicano. No. 21 de
la Colección Studium de las Ediciones De Andrea. México,
1958.

�88

Libros

Después de la Breve Historia. del Cuento Mexicano y Antología. del Cuento Mexicano, publicadas en la Colección y los
Manuales Studium de las mismas ediciones De Andrea, Luis
Leal, profesor de castellano de la Universidad de Emory, Georgia, nos ofrece esta interesante bibliografía d_el cuent~ mexicano, que en cierta forma completa los trabaJoS anteriores y
da unidad a la investigación que este autor viene realizando
desde hace tiempo.
En 162 páginas nos entrega Luis Leal este acervo bibliográfico que comprende lo publicado hasta el año de 1957. Es
natural que falten aquí algunos autores y algunos cuentos,
pero es imposible realizar un trabajo de esta naturaleza sin
dejar fuera muchas cosas, ya que el gran número de revistas
publicadas en provincia que no tienen circulación y no llegan
a las bibliotecas están fuera del alcance del investigador. Sir..
embargo, estas ausencias no restan méritos al trabajo de Luis
Leal, ya que es de positivo valor para el estudio de las letras
mexicanas.
"A pesar del gran número de cuentos registrados -hecho
que indica su riqueza- (dice Luis Leal), todavía qued~n muchos en revistas y periódicos mexicanos que nos han sido catalogados. Este aspecto de la bibliografía mexicana es uno de
los más difíciles, dada la escasez de las innumerables revista que han sido publicadas en México, algunas de ellas de vida
efímera pero que por lo general contienen uno que otro cuento. No queremos, sin embargo, demorar la publicación de esta
bibliografía, que facilitará la tarea de recoger lo que falta.
Aunque existen dos bibliografías de la novela mexicana y una
de la poesía, no se ha publicado hasta hoy una sobre .el cuento; b,.echo que justifica el que demos a las prensas la presente".
Deseando colaborar con este acucioso investigador, damos
aquí unas fichas bibliográficas de cuentos publicados en Monterrey que no aparecen en su bibliografía, las que podrá utilizar si piensa realizar en el futuro una segunda edición aumentada:
Padilla, Hugo: "Pueblorar.o", en· Katharsis, Monterrey,
No. 1, Vol. l. Polanco, Jesús: "La alcoba estrecha", en Ita.tharsis, Monterrey, No. 2, Vol. l. Garza, Homero: "El llanto",
en Katharsis, Monterrey, No. 3-4, Vol. l. Padilla, Rugo: "Pasado", en Katha.rsis, Monterrey, No. 7-8, Vol. l. Carlos Fuentes: "Sumar, restar", en Katharsis, Monterrey, No. 11-12. Paz,
Octavio: "Cabeza de ángel", en Katharsis, Monterrey, No. 1112, Dávila, María Amparo: "Un boleto para cualquier parte",
en Katharsis, Monterrey, No. 11-12. Padilla, Rugo: "Niebla,

Libros

89

frío, nadie", en Katharsis, Monterrey, No.11-12. Padilla, Hugo:
"Hace anos
- " , en Katharsis,
. .m,onterrey,
'1.f'
No. 13-14. Garza Mercado, Ario: "Cuento", en Katharsis", Monterrey, No. 13-14.
Colina, José de la: "Escalibur'\ en Katharsis, Monterrey No.
15-16. Montaña, Antonio: "La gran cabellera blanca de' Marogie", en Katharsis, Monterrey, No. 15-16. García Quintaiia
Albertina: "Diálogo de sombras", en Katharsis, Monterrey:
No. 15-16. Cantú de la Garza, Jorge: "Sore, un cuento ae
amor", en Katharsis, Monterrey, No. 19. Cuéllar Gerardo:
"Mi hermano Marcos", en Armas y Letras, Monter;ey No. 10
año XII. Cuéllar, Gerardo: "El autor de cuentos n~ estab~
en el índice", en Armas y Letras, Monterrey, No. 2, año XIU.
A.R.G.

Max Aub, Una Nueva Poesía Española (1950-1955), (Universidad Nacional .Autónoma de México, Dirección General de
P_ublicaciones), Imprenta Universitaria, México, 1957, 218 págmas.
Este nuevo volumen crítico-histórico de Max .Aub acerca
de la poesía española, es un complemento del anterior, publicado por la misma Imprenta Universitaria de México, bajo
el título de La Poesía Española. Oontemporáillea (1954) . En él
se reúnen las conferencias pronunciadas por su autor en el
Ateneo Español de México, los días 22, 25, 29 de junio y 2 de
julio de 1956, en las cuales Ofelia Guzmán leyó los abundantes
poemas incluídos en el texto. No pretendemos buscar en este
intento de esquematización que hace Max Aub de la nueva
poesía española, comprendida entre 1950 y 1955, un rigor
científico en el análisis, sino una buena fuente de información
y una abundante ejemplificación de aquella poes'.a crucificada y puesta a prueba que hoy se escribe en la España oficial.
El mismo autor honestamente lo advierte en una nota inicial:
"El texto que sigue da fe. No he retocado una línea. Anticipo
mis excusas por cuantos no cité. Fué labor urgente y aunque
no lo hubiera sido, mi ignorancia, forzada en part~ por la
distancia, era -y es- razón de fuerza niayor. Estas páginas
no sori más que reflejo de lo que creía deber, en las acepciones
del verbo y del substantivo. Esta publicación responde a las
mismas exigencias. Pobre homenaje a la libertad, único camino de la justicia".
Como en el primer volumen. citado más arriba, Max .Aub
traza en su primer capítulo (I, Propósito) un esquema de las

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90

circunstancias históricas y de los determinantes q~e han_ forzado la aparición de una nueva ~o~sía, cargada de mtencio~alidades y en la que se puede ad1vmar una ~rot~sta, un_ grito
y un feliz comienzo de rebeldía contra los termmos ommosos
de la "Bestia y el Angel", poesía oficia~ :y oficializada en España desde 1936. Recorre en est~ Pr_~pos1to,.. s~. autor, el pr~;
ceso seguido a partir éie la pubhcac1on ~e H1Jos de la ~
de Dámaso Alonso y la influencia posterior de esta obra po~tica en diversas zonas de la conciencia española. Su trab~Jo
se estructura en los siguientes capítulos : Poesía popular e unpura; Soledad Impuesta y Conclusión,_ sin ~U.a. ~5&gt; valioso de
todos estos capítulos es la constante eJemphf1cacion y su adecuada selección, con lo que el lector puede darse una cabal
idea de esa poesía que apen&amp;s llega a e~tas pla:yas y de la que
estamos aislados, en muchos casos, a Dios gracias.
En contraste con esta exposición antológica de Max .A.ub,
recordamos una serie de artículos mimeografiados que hace
unos cuatro años repartió profusamente por América el llamado Instituto de Cultura Hispánica, titulados "Breve Panorama de la Poesía Española de la Postguerra y firlll:ados p~r
Antonio Fernández Spencer, en los que, por desgraCia, la nomina de poetas es otra; son los que_ entendieron la poesí:3como abundosa fuente de pesetas, de bienestar o de cargos oficiales. Los que entregaron la poesía a la "Bestia Y ~l .A.ng~l"
y al hombre de España al horror de una noche sm poesia.
Gracias a Max Aub, por haber levantado la voz de la verdad
en nombre de la auténtica poesía. Verdad suma.
J . .A.. A.

Pierre Guiraud. La Estilística (Compendios Nova de
Iniciación Cultural, 1) Edición al cuidado de Raúl
Casta~nino. (Traducción directa de Marta G. ~e '.1'orres Aguero), Editorial Nova, Buenos Aires, 1956, 134 pagmas.

!f·

La Estilística si no se comete el error de creer que es la
misma vieja Predeptiva Literaria o Retórica con _ciertos ~emoces y adornos científicos de actualidad, es todav1a una disciplina muy reciente, mucho más entre los pueblos de habla
hispánica. Todos los estudios que se han heclÍ~, entr~ noJ~tros,
a este respecto son dispersos o carecen del rigor _científico Y
preciso para llegar a constituir una teoría proporcionada. I_:os
trabajos llevados a cabo por Dámaso Alonso, Carlos Boussono,

Libros

91

Amado Alonso y otros son excepciones. Hasta el presente manejamos todavía concepto de la preceptiva sin que nuestra crítica busque nuevos caminos para el abordaje de la obra poética o literaria. Cuando más, en esta clase de investigaciones,
seguimos los caminos trillados de un positivo descriptivo-histórico, en que se da demasiada importancia al dato externo, a
la nota bibliográfica, elementos todos que son necesarios, pero
que por sí solos no llegan a constituir una verdadera "'Estilística" ni cosa que se le parezca.
De un tiempo a esta parte se han intensificado los estudios estilísticos y, a pesar de ser reciente esta disciplina o
más bien los distintos métodos que la integran, se ha llegado
ya a integrar un cuerpo de doctrina, necesario, desde cualquier punto de vista para el crítico y para el estudioso de las
letras. Precisamente, es lo que viene a traernos este Compendio de la Editorial NOVA: una inteligente síntesis y una organización de los conceptos que andaban dispersos. Dado el
carácter iniciatorio (iniciático, dicen otros, pero esto suena
demasiado a ciencia oculta) de este manual, su autor ha hecho una síntesis de aquellas teorías que constituyen lo que hoy
se llama la "Estilística". Digo de las teorías, porque no se
puede hablar de una Estilística absoluta como ciencia, sino de
diferentes métodos estilísticos que deberán ser utilizados de
manera particular en cada oeasión y en cada autor. Sobre
todo si se parte del concepto de estilo que aporta Vossler a los
modernos estudios literarios. Comienza tratando de definir el
estilo y la estilística, con el objeto de fijar dos conceptos que
han de ser esenciales a través de toda la obra. Como no se
puede destruir de un plumazo todo un pasado, el autor hace
un repaso menor a la retórica, análizando sus orígenes, concepción de los estilos como forma externa de expresión, de
rechazo toca el problema de las figuras y, finalmente valora
el lugar y los límites de la estilística. Siempre hemos creído
que es pretencioso y, por otra parte, aventurado el desconocer la Retórica -la buena Retórica- ya que muchos de sus
conceptos siguen vigentes, aunque con nueva luz, en los estudios literarios. "No por ello -dice el autor- deja de mantener todos sus derechos el estudio de la retórica, derechos
que harto a menudo se desconocen en el dominio de la lingüística y de la historia literaria. La estilística tal como la
ha concebido Bally procede -con recursos nuevos- de la antigua retórica. El estudio que esta última hizo de las figuras
no ha sido superado hasta el presente; ofrece un conjunto de
observaciones y definiciones que el lingüista tiene el deber de
reconsiderar y profundizar a la luz de métodos nuevos" (pp.
30 y 31) .

�92

Libros

Libros

Expuesta la importancia de la Retórica, su importancia
como filosofía estética de una época y su decadencia por ser
insuficiente para explicar muchos de los fenómenos literarios,
Guiraud introduce al lector en la Estilística moderna a través de sus fuentes y de los determinantes que llevaron al replanteamiento de los problemas: las dos grandes corrientes
lingüísticas modernas, idealista y positivista, que dan lugar a
los dos aspectos fundamentales de la estilística. Estilística
descriptiva y Estilística genética. En estos dos capítulos de
su obra, es donde Guiraud llega a lograr un positivo valor sintético y expositivo de las dos corrientes en la moderna Estilística.
La Estil'.stica descriptiva nace con las teorías lingüísticas
de F'erdinand de Saussure, lingüista suizo, y es perfeccionada
por su discípulo Charles Bally. Dado el origen positivista de
las teorías de Saussure y su concepto de la "lengua" en oposición al "habla", la Estilística descriptiva se centra en el estudio de las manifestaciones lingüístico-literarias como manifestación de un conglomerado social, por lo que se orienta hacia
estudios del estilo en sentido colectivo. Guiraud ha resumido
el estudio de la Estilística descriptiva en los siguientes puntos claves: La estilística de la expresión; la estilística de Bally;
extensiones de la estilística de Bally ; fonética de la expresión ;
morfología de la expresión; sintaxis de la expresión; semántica de la expresión y la estfüstica de la expresión.
La estilística genética o estilística del individuo parte del
concepto del "habla", es decir, de la lengua como instrumento
personal de expresión. Frente a la teoría de Saussure de que
la estilística debe de ocuparse de la lengua (hecho real, social,
comunal, histórico, etc.), Vossler impone su criterio, apoyado
por las teorías estéticas de Bendetto C.roce, de que debe ser el
habla el objeto de la estilística; Leo Spitzer, discípulo de Vossler, acaba de perfeccionar esta teoría, con lo cual toman cuerpo las teorías para una estilística genética, que pretende partir del centro de la obra literaria hasta la periferia y captar,
en último término, la esencia del impu_lso creador del artista.
Creemos que esta es la parte mejor lograda del manual de
Guiraud, principalmente al exponer en forma sinóptica las teorías estilísticas de Leo Spitzer.

En los dos últimos capítulos de esta obra se exponen sumariamente los problemas que enfrenta la actual estilística y
las tareas a ella encomendada. Una bibliografía sumaria en
español completa esta pequeña obra que no dudamos ha de ser
muy útil tanto a profesores y alumnos, en una materia que

..

93

como la Estilística se presta a innumerables equívocos ya sea
por falta de información o de método.

J. A. A.
•

¡

Graciela Palau de Nemes, Vida y Obra de Juan Ramón
Jiménez (Biblioteca Románica Hispánica; Estudios y Ensayos, 31), Editorial Gredos, Madrid, 1957, 417 páginas - 21
ilustraciones.
La Editorial Gredos incluye en su magnífica colección
"Estudios y Ensayos" de la Biblioteca Románica Hispánica,
un libro esencial y casi definitivo sobre la vida y la obra de
Juan Ramón Jiménez escrito por Graciela Palau de Nemes
de College Park de Maryland, USA. Inicialmente este líbro
es el resultado de ~iete años de investigación para adquirir el
grado de Doctora en Pilosofía y Letras en la Universidad de
Maryland. La tesis creció y sobrepasó esa medida académica,
un poco forzada, y se transformó en el mejor estudio de conjunto que hasta el presente se haya hecho sobre el poeta de
lVIoguer. Tiene esta obra el mérito de haber sido revisada casi
en su totalidad por el propio poeta, quien aportó interesantes
datos sobre todo el proceso de su poesía y puso a disposición
de la autora todos aquellos documentos que pudieran dar un
enjuiciamiento más exacto de su obra. Al mismo tiempo fueron consultados los dos mejores archivos juanramonianos que
existen en la actualidad: La Biblioteca del Congreso de los
Estados Unidos en 'N ashington y la Sala Zenobia y Juan Ramón de la Universidad de Puerto Rico; J.R.J. tuvo muy buen
cuidado de llevar un registro permanente de fechas, variantes
y correcciones de sus poemas, así como de la correspondencia
y de la crítica escrita de su obra; todo lo que pudo salvar
después de la catástrofe de la guerra española y del consiguiente asalto a su domicilio por los asalariados del nuevo régimen español, lo depositó, como testimonio de gratitud en
Washington y en Puerto Rico, lugares donde pudo encontrar
un refugio que ya no le brindaba su propia tierra.

Graciela Palau de Nemes ha sabido orientar su trabajo
de una manera comprehensiva, abarcando simultáneamente el
proceso creador de J.R.J. junto con la vida de éste, ya que
sería imposible querer comprender una poesía -mucho más
la de J.R.J.- prescindiendo del aspecto vital, de la circunstancia externa, de las influencias de la amistad, la correspondencia, el medio cultural, reactivos todos que nos guían a

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Libros

94

través de un laberinto poético de extraordinaria complejidad.
No son indiferentes las situaciones vitales ni los tonos afectivos que éstas provocan para la comprehensión de ~na poesía dado que el fenómeno poético no es un hecho aislado o
un~ actividad desconectada de todos los más ínfimos detalles
de la vida. Graciela Palau va alternando, en su obra, vida
y análisis de la poesía de J.R.J. y en esta alternancia, felizmente lograda, una explica a la otra y viceversa.
Desde el punto ~e vis~a de la ut~lid~d de_ es_ta op~a, consideramos como lo mas valioso los apend1ces b1bhograficos sobre la obra de J.R.J. La bibliografía a que hacemos referencia está articulada sobre las siguientes divisiones:
a) Obras de Juan Ramón Jiménez:
1) Libros (en orden cronológico de las primeras edi-

ciones).
2) Folletos
b) Traducciones por J.R.J. incluyendo su colaboración
con Zenobia Camprubí de Jiménez.
c) Obra inédita de J.R.J. (1900-1927)
1) Verso

2) Prosa
3) Verso y Prosa
Obra inédita de .J.R.J. (a partir de 1936).

.. ,

95

Folletos
3) Publicaciones de la Casa Editorial Calleja (19161917)

Obras de J.R.J.
•

l

J ardinillos (1918)
g) Publicaciones de Juan Ramón Jiménez y Zenoeia
Camprubí de Jiménez, editores de su propia y sola
obra (1920-1925)
El jirasol y la espada
Obras de H.abindranath Tagore
De J.R.J.
De otros autores
Publicaciones de la Biblioteca de U{DICE
h) Labor editora en Revistas, Cuadernos y Hojas sueltas
(1903-1935

1) Revistas
2) Cuadernos
3) Hojas Sueltas.

i) Colaboración de J.R.J. en Revistas, periódicos y reimpresiones
1) Revistas

2) Periódicos
j) Estudios largos sobre J.R.J.
1) Libros

2) Tesis
d) Libros con prólogo de J.R.J.
e) Traducciones de la obra de J.R.J.

k) Libros de estudio de J.R.J.
1) Honores y Homenajes a J.R.J., Miscelánea.

1) Libros

1) En libros

2) En Revistas
3) En Periódicos.

2)
3)
4)
5)
6)

f) Labor editora de Juan Ramón Jiménez.
1) De Rubén Darío (1905)

2) Publicaciones de la Residencia de Estudiantes
(1915-1919)

Libros

En revistas
En periódicos
Actos
Emi~iones por radio
Poemas de J.R.J. en música.

No dudamos que tan valiosos índices bibliográficos han
de ser de gran utilidad para los futuros estudios que se hagan
sobre la poesía y la vida de J.R.J.

J. A. A.

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Libros

Ramón Sender, Los Cinco Libros de Ariadna, Ediciones Ibérica, New York, 1957, 584 páginas.
Uno de los escritores españoles mejor conocidos en América es Ramón Sender, profesor en la Universidad de Albuquerque, New l\Iexico, por su constante y brillante l_abor periodística. Pero hay algo más valioso detrás del articulo periodístico que se ocupa del último libro o de revivir los viejos
chismes literarios. Ramón Sender es, por encima de las urgencias periodísticas o la monotonía de la cátedra, un novelista ; algunos llegaron a creer que erl!- el único novelista ~e
garra que se perfilaba entre los escritores de sus generaciones, muchos de ellos frustrados, otros alentados, por la catástrofe de la guerra civil y el exilio consiguiente. Ramón
Sender ha afirmado ,a través de estos años y las dolorosas
experiencias acumuladas, su fama de buen novelista, de testigo apasionado y de hombre que tiene la sinceridad de con.
fesar sus fracasos, sus equívocos y también sus triunfos.

Los Cinco Libro de Ariadna, novela de un testigo, es ante
todo un acto de fe del autor en su propia seguridad y un enjuiciamiento de sus actitudes ante la vida, la guerra y la política. En él largo prólogo que precede a la novela Sender
afirma: "Alguien ha dicho que los antiguos tenían verdaderas razones para vivir mientras que los modernos sólo tenemos pretextos. Muchos de los emigrados, sólo t enemos pretextos, realmente, aunque los míos los encuentro cada día más
gustosos y i;i hacemos algo con una responsabilidad verdadera
es porque queremos que sean lo más plausibles para uno mismo. ARIADNA es producto de ese estado de ánimo. Perdidas algunas raíces, quizá las más importantes, sentimos la necesidad de compensarlas con una floración capaz de explicar
lo inexplicable o de propiciar alguna clase de emoción virgen". En cierto sentido, también esta novela es una acusación y una defensa de sus actitudes personales, de sus actuaciones en la guerra civil y de sus posturas políticas y humanas después de ella; es, también, una declaración de fe en el
espíritu de libertad y de superación de la especie humana por
encima de todo cataclismo, o catástrofe. "Por la misma razón
-afirma Sender en el prólogo- por la cual en tiempos de
guerra o de epidemias aumenta enormemente la cifra de nacimientos -la especie existe y todo lo que existe quiere seguir
existiendo- , por la misma razón la especie sabrá hacer de todas las clases una sola en el plano del bienestar y de la civilidad antes de afrontar el riesgo de su propia aniquilación.
Las clases que representan hoy la cultura y que tienen el po-

Libros

07

der están encontrando ya soluciones en algunos lugares del
planeta. La ame1;1aza de la bomba atómica (el gran mal) lleva
trazas de convertirse -oh manes dialécticos- en el gran bien".

Los Cinco Libros de Ariadna es la historia de la guerra
c~vil ~spañola a través del simbolismo de los personajes, las
s1tuac10nes y los ambientes. ,Javier Baena Ariadna los oficiales moscovitas en España y los militares ~spañoles 'entreetados
ª. la política, el Uro y el caudillo ( conservado a prueb~ del
tiempo en una cámara aséptica) el Lucero del Alba y el Obispo de Mondoñedo, la infanta Palmatoria y su sitial vacío el
hijo mongólico y los agentes internacionales, las intérpr~tes
rusas y los fantas~as de_ los ajusticiados, son personajes vivos, que, sub spec1e poet1ca, van formando la trama de esta
novela en la que vibra la indignación junto al idealismo el
vi~iI_&gt;endio de las más elementales virtudes de un pueblo la
critica más feroz de la traición a que fue sometido, por los
blancos y los rojos, sin distinción.

y

La técnica empleada por Ramón Sender en Los Cinco Libros de Ariadna nos hace recordar, a veces, a la empleada por
Kafka o por W erfel. La acción es retrospectiva· ante un imaginario tribunal de una imaginaria sociedad _'._la OMECCdeclara Ariadna y declara Javier Baena, su marido interrumpidos por las intempestivas protestas del Lucero del Alba el
~~p~ritu de la reacción. El vigor de los personajes está :onct1c1onado a lo que ellos mismos dicen de sí se retratan en
cada una de sus acciones, en los motivos qu~ les impulsan a
ellas.
Lamentamos, en la edición de esta novela, la frecuencia de
erratas,. los ac~ntos prófugos que no saben dónde colocarse y
una serie de d1slatf's en la PXpresión que no atribuimos a Sender, sino a los tipógrafos neoyorkinos que tuvieron que luchar
con un idioma extraño.
J. A. A.

Ra~nón J. Sender, EMEN RETAN (Aquí estamos) noYela, Libro l\Iex, Editores, l\Iéxico, 1958. 174 páginas. '
Ramón J. Sender cuenta con un numeroso grupo de lectores, tanto en lengua española como inglesa. Sus novelas han
alcanzado en los Estados Unidos cifras tan altas como para
se~· c?'lificado de "best-seller"; sus artículos periodísticos, distribuidos, semana a semana, por la "American Literary Agen-

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Libros

cy", dan las últimas noticias en lo que se refiere a bibliografía, nuevas publicaciones o chismología de la vida literaria.
Sin embargo, la fama de Ramón J. Sender reside en su calidad de novelista, un novelista que ha sabido sobreponerse a
cataclismos de orden personal y colectivos y para quien el
destierro ha sido un poderoso aliciente, tan como él mismo lo
ha declarado en "Los Cinco Libros de Ariadna", novela publicada en New York, por Iberica, el año pasado.
Libro Mex nos ofrece su última novela, EMEN RETAN
(Aquí estamos). Dolorosamente tenemos que confesar que Ramón J. Sender nos ha defraudado con esta obra, acostumbrados como estábamos a sus obras anteriores en las que el rigor
técnico, el buen gusto literario y el vigor expresivo se conjugaban en admirable síntesis. EMEN RETAN no puede calificarse de novela, a lo más de narración extensa o de cuento
largo, sin que rebase los límites de este género. EMEN RETAN,
es el simple relato de un aquelarre celebrado en un lugar desconocido del país vasco, al cual existen en calidad de testigos
una mujer abandonada por su esposo y una niña campesina
que retorna al hogar y que casualmente ha encontrado a la
mujer. El Caballero de Spic, una extraña figura, bastante
desvaída, sirve de narrador, de interpretador, pero no entra
en el alma de la acción. Se queda sencillamente al margen
como un cicerone de la magia negra, como un tratadista culto
que va explicando, pedantescamente, todo lo que ocurre en el
aquelarre. Todo esto sería suficiente para elaborar un cuento
más o menos simpático, una nar,ración hábil como puede hacerlo la pluma de Ramón J. Sender. Pero el equívoco está en
el transfondo, en la interpretación de los hechos y el significailo que quiere darles el mismo novelista.
Siempre he admirado en Sender su poder de interpretación de los hechos reales a través de admirables simbolismos.
En "Los Cinco Libros de Ariadna" nos lo demostró. Pero en
EMEN RETAN se le ha ido la mano al querernos presentar
una interpretación pánica ,demoníaca de España que no responde a la realidad anímica de nuestro pueblo. Haciendo magníficos juegos filológicos e histór:icos pretender demostrar, en
esta breve novela o narración larga, que España es la tierra
del Macho Cabrío o del Pan de los aquelarres. Quizás, y forzando los hechos, podrfo. hacerse una interpretación en este
sentido limitándola al pueblo vasco, montañés y gallego, donde prevalecen todavía viejas leyendas de aquelarres y de cul-

Libros

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to al macho_ cabrío. Pero, de aquí a hacer generalizaeiones a
to?ª. la pem~sula, hay mucha distancia. Todos estos hechos
magicos no tienen nigún valor cuando se los quiere extender
a los pueblos de la meseta y del sur de España.

EMEN_ RE!AN es un buen relato, una hábil amal~amét
de dato~, h1stónc?s, ling_üísticos y folklóricos, enlazado; por
u_na acc10n reducida y sm momentos elevados. Una obra en
fi~, que nos duele haya salido de la acreditada pluma de 'Ramon J. Sender.
J. A. A.

�EN PROXIMOS NUMEROS DE
ARMAS Y LETRAS:
H. R. Lenormand, FIDELIDAD
Jorge Artel, EL CHOCO, NUEVA
VERSION DE "EL DORADO"
. Albert Loranquin, POESIA Y
METAFISICA
Takak~ni Minamoto, CUENTOS
JAPONESES DEL _SIGLO XI
Geno Hartlaub, HISTORIA DEL
ULTIMO SOLDADO
James Joyce, LA PENSION
DE FAMILIA
José Sotero Noriega, LA TOMA
DE MONTERREY

\

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                    <text>Revista de la Universidad de Nuevo León

Alfonso Reyes, La /ongr:·vidad de Coetlre; Pedro
Ramíre!, La génesis drl

·¡narroel, f.:otas me:rica. Serge P . Darmon, Lite,,

ratura de a11ticipació1 ·

uanita Soriano, Rosas;

Seymour Menton, Ma io Mo11teforte Toledo y la

evolución de la novel h pa11oamerica11a; Agustín
Basave Fernández d

posición y crítica; Alfonso Rangel Guerra, Para ima
bibliografía de Fra11:; Kafka; .1\' oficias; Libros.

ENERp / MARZO DE 1958

O 1 / Segunda Epoca

�..

A partir de este número
Armas y Letras, Revista de

la Universidad de Nuevo
León, se publicará en f or-

mato menor y aparecerá
los meses de marta, junio,
septiembre y diciembre.
Sus páginas serán para trabajos de creación (poema,
cuento, novela corta) y trabajos de investigación de
escritores nacionales y ex•
tranjeros, noticias culturales y reseñas·bibliográficas.
Al iniciar su segunda época como revista literaria
desaparece el Boletín Men•
sual que se publicó durante catorce años a partir de
1944, fecha de su fundación.

�ReYista de la Cni,·ersidad de X uern León
Año 1, ?\o.

Enero ' Marzo de 1958

Segunda Epoca

S C ~1 .\ R I O

.\lfonso Reyes. La lo11_q&lt;!1. idad dl' Goethi• .

5

Pedro Garfias. F..rodo .

8

1

l ' "\ I V E R S I O A D

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l. E O "J

Rc-rtor

S&lt;,uc-tario

In(!. Rol)('rlo Trr, iilo Gonzáln

1.ir. Roqur Gonzálrz Salazar

~ri,\n Editoriill

1.ic. Alfonso Ran(!&lt;'I Gurrra

' .
. \lejanclro Ramírez, La gr11esis del Quijote .

11

César.\. Portala. Porma para l11a11 Ra111ó11 Jiménc:;.

15

Roberto BraYo Y .. X olas Jfc.rica11as .

16

Serge P. Darmon, Literatura de a11ticipació11 .

27

Juanita Soriano, Rosas .

39

, Seymour :Menton, .11ario Jfo11teforte Toledo y la
c,•ol11ció11 de la 110,•c/a hispa11oa111rrica11a .

. \gustín Basave Fernández del \' alle, El rxistencialismo . 53

ARMASYLETRAS
l ~ AÑO (cuatro númrros)

En :'\léxico: \'rinlr pesos
Otro• paísr~: Dos clólnrrs

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.\lfonso Rangel Guerra, Para
Fra11:; f.:afka.

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PRECIO DE SUSCRIPCIO7'

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Dirección
\ Vashington y Colrgio Civil
\Ionlrrrry. :'\. 1 .. \léxico

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.\"oficias.
Libros.

11110

bibliografía de

73
81

�..
Alfonso Reyes /

La

longevidad de Goethe

A

,/

o

LOS cuarenta años aún se busca.
Su cañón lleva una parábola de ochenta. La curva balística de
su vida asciende cuando ya la de sus coetáneos declina. Conserva
plasticidades cuando éstos ya cristalizaron. El desliz del pie de
un gigante -decían los griegos- ·es carrera para un enano. La
unidad de percepción del tiempo -teoría de Baer- cambia con
la dimensión de cada vida, de modo que para todas las vidas
el total de los instantes percibidos sea el mismo. El hombre
medio percibe, como unidad de tiempo, 1/ 16 de segundo.' La
efímera, que vive un día, percibe unidades mucho más pequeñas
y en el término de breves horas realiza una evolución completa.
Lo que para nosotros es fugaz, es lentísimo para la efímera, y
ve· la bala del revólver parada en su trayectoria, como vemos
nosotros el inmenso proyectil del sol. El Matusalén ideal que
viviera mil años hallaría que el sol cruza como un rasgo de fuego.
No vería los días y las noches, sino un temblor de luz y sombra.
Longevidad significa lentitud biológica. Lentitud biológica significa trabajo intenso de Lis hormon{s retardatarias, juego poderoso de frenos, mayor humanización del hombre, dignidad
zoológica de la especie cuyos ejemplares tardan más en andar,
en alimentarse por sí solos, detención de las mandíbulas en la
forma redondeada del feto sin llegar a desarrollarse en el hocico
animal (Bolk). Goethe, humano demasiado humano, va despacio. Lavater le reprochó un día : " Te conduces en todo como
si debiéramos vivir trescientos años' ·.
- 5-

..

,

�6

Alfonso Reyes

Todo en Goethe viene a decirnos: v1v1rás no menos de
ochenta años. En la célebre conversación narrada por Falk,
aquélla del 25 de enero de 1813, cuando los funerales de
Wieland, donde vemos a la mónada Goethe increpar y amenazar
a la mónada del perro, Goethe elogia francamente a Wíeland
por haber vivdo muchos años, al contrario de Rafael o de Kepler,
que se dejaron morir aquél a los treinta y éste a los cuarenta
más o menos.
-¡Cómo ! - interrumpe Falk--¿Habla usted de la muerte cual si dependiese de nuestra voluntad ?
-Así suelo consentírmelo --contesta Goethe. Y explica
sus razones.
Remóntase aquí en una teoría leibniziana que le lleva a
hablar de las almas imperiales, las que atraen y absorben cuanto
las rodea, convirtiéndolo en cosa propia ; y a divagar sobre las
almas de los mundos y las estrellas, en términos que hacen recordar aquellas fantasías de Kepler respecto a la " fuerza animal"
que mantiene en sus órbitas a la tierra y a la luna, y algunas
otras extravagancias pitagóricas que hay en el Epítome a Copérnico. Estas mónadas, dice Goethe, estas almas son indestructibles, y cuando parecen deshacerse es porque modifican su
relación con las fuerzas ambientes. En esta modificación interviene siempre ---en diverso grado según la escala o jerarquía,
resabio de Swedenborg -la intención de la mónada. La muerte, . con razón llamada disolución, es aquel acto de la mónada
imperial que resuelve dejar en libertad a las mónadas sometidas
a su servidumbre. Y este acto, que significa una desaparición
del conjunto llamado persona -término opuesto al acto de la
aparición o _nacimiento--, son decisiones libres de la mónada
imperial. cuya esencia ignoramos de modo absoluto. No le
asombraría a Goethe, después de millares de años, el que la mónada Wieland, desprendida de sus antiguos elementos accesorios y en una nueva combinación, se incorporase en estrella de
primera magnitud y reconfortase con su dulce luz a las cosas que
la rodean.

La longevidad de Goethe

los setenta y cinco. ¡Pobre gente, sin valor para conservarse más
tiempo en la vida! En cambio. para mi amigo Bentham, ese loco
tan radical. sea el elogio, sea la alabanza: me lleva unas semanas
y se mantiene admirablemente ... Pero hay una diferencia: ¡yo
soy una raíz y él es un " radical" ! ( I)
A la desaparición de la Duquesa Amalia, hablaba con
Soret de la célebre Ninon, joven a los noventa años porque
poseía el arte de conservar su equilibrio y de no atormentarse
por las cosas terrestres más allá de lo que merecen. Ni siquiera
le atemorizaba la muerte. D.e todo gustó con placer, pero sin
pasión. No exageraba los dolores que nos es imposible evitar.
ni rechazaba los goces que le ofrecía la suerte ¡Cuán pocos saben hacerlo ! (2)
Goethe pasaba a la sazón de los ochenta, y todavía viviría
unos dos años. ¿El regreso voluntario a Matusalén, de que habla Shaw, otro longevo ? El argentino· Mitre, muy a lo criollo,
había dicho ya antes: " No hay que morir joven. El que sobrevive a sus coetáneos siempre acaba por tener razón" .
Pero la voluntad de vivir no debe· ir más allá de la propia
misión . " El hombre debe ser aniquilado. Cuando ha cumplido
su misión, ya no hace falta en el mundo: ¡ que la Providencia
lo emplee en otra cosa !" Según esto ¿Goethe se dejó motlr voluntariamente, cuando lo consideró oportuno ? El 28 de mayo
de 18 I 9 sorprende a Müller y a Julia de Egloffstein por la certeza y serenidad con que habla de su muerte, como sí le fuera
asunto conocido. Por febrero de 1823, la muerte se le andaba
ofreciendo. Los médicos se mostraban algo indecisos. El decide
manejar la muerte napoleónicamente, y ordena un vaso de agua
de Kreuzbrunnen: "Si be de morir, que sea a mi manera". Y la
muerte, por lo pronto, pide' disculpas y se aleja (3). En los últimos
meses de 18 31, casi acabado el segundo Fausto, dispuso así de
su existencia: - " Lo que aún me queda de vida: ·será un regalo :
me es indiferente lo que pueda hacer en adelante" . - Es la sentencia de muerte que la mónada se dicta a sí misma. Por impulso
adquirido, vivió todavía hasta el 22 de marzo del siguiente año.

Conversando años más tarde con' Eckermann y Soret les
dice:
-Nuestro Sommering, el cuitado, se ha dejado morir a

7

(1) Eck., 3u. ple., li-111-1830 ; Borct, 19-III y 23-IV-1830.
(2) Sorct, 14-ll-1830.
(3) ::\lüller y Soret, 24-II-1823.

�9

Exodo

Pedro Garfias /

Exodo

'

'

.

.

¿Por qué te vas, negro de Arkansas, negro,
de la vida sumisa y sometida?
¿Por qué te vas clamando, llorando, de tu tierra ?
-Porque no quieren a mi niña.
Marzo de 1958.

¿Por qué te vas, negro de Arkansas, negro,
de tu tierra querida?
-Yo no me voy, yo sí me voy, yo no me voy.
¿Por qué te vas de tu tierra nativa ?

I

-Yo sí me voy, yo no me voy, yo sí me voy.
Si no te fuiste el día
que te injuriaron y te apalearon ;
si n&lt;1 te fuiste el día,
-¿ o fué de noche cuando lincharon a tu padre?
si no te fuiste el día
que te llevaron a la mala guerra
y te trajeron roto, triste carne maldita,
¿por qué te vas ahora?

.\

-Yo sí me voy, yo sí me voy, yo sí me voy.
-¿Vas a Rusia o a China,
o a la India entrañable,
o al corazón de Africa, tu tierra primitiva?
-Soy norteamericano y voy a Washington
a hablar con voz entera ; voy a pedir justicia.
- 8 -

I

�La

Alejandro Ramírez /

Génesis del Quijote

Es

DE todos sabido que Cervantes trata, en el prólogo al primer Quijote ( 1605 ) , de justificar
los supuestos defectos de sil libro diciéndonos que 1o concibió
en circunstancias muy adversas. Don Quijote resultó seco, avellanado y antojadizo porque se engendró en una cárcel donde
toda incomodidad tiene su asiento. El poeta no disfrutó de la
quietud necesaria al ingenio que medita y crea:
" El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes,
la quietud del espíritu, son grande parte para que las musas
más estériles se muestren fecundas y _ofrezcan partos al
mundo que le colmen de maravilla y de contento."
Como se ve, aquí se nos habla simplemente de las condiciones ideales en que la obra del ~reador madura y fructifica.
El escritor debe separarse del resto de los humanos para dedicarse con tranquilidad a su trabajo. Esta idea es frecuente bajo
la pluma de los clásicos del siglo de oro porque se trata de un
recuerdo horaciano. Las palabras de Cervantes no son, en efecto, sino mera paráfrasis de un pasaje de la Epístola a Febo, amigo de Nerón, en que el poeta venusino aconseja a los autores
que huyan del tumulto de las ciudades, y busquen, para crear
sin molestias, los lugares agrestes. En su mencionada epístola.
Horacio escribe lo siguiente:
- 11 -

•

�12

Alejandra Ramírei:

La génesis del Quijote

Scriptorum chorus omnis amat nemus et fugit urbem,
rite cliens Bacchi somno gaudentis et umbra;
tu me ínter strepitus nocturnos atque diurnos
uis canere et contracta sequi uestigia uatum?
En su Arte poética ( verso 2 9 8) , el poeta viene a decirnos
lo mismo cuando afirma que el ingenio: "secreta petit loca,
balnea uitat." Lupercio L. de Argensola vertió así la idea a
nuestro castellano en su carta a don Juan de Albión (Rimas, ed.
Blecua, Zaragoza, 1950, p. 84):
·
" Lugares de quietud i despoblados,
i no tumulto i gritos, dize Horacio
que son para las musas delicados. "
Cervantes nos recuerda, pues, un precepto muy trillado en
su tiempo, pero no es aquí precisamente la reminescencia horaciana lo que más nos interesa. El autor del Quijote la trae a
cuento para que resalten más los momentos difíciles en que ha
engendrado su obra. Por lo demás, sabemos que no siguió, en
la carrera de su larga y penosa existencia, el consejo de
Horacio, por muy compenetrado que estuviera con el vate latino.
Y tenemos que congratularnos mucho de ello. Si Cervantes hubiera podido disfrutar lo más mínimo de la quietud horaciana
(la vida se encargó de impedirselo) , acaso no tendríamos más
que su novela pastoral. Fuera del tumulto ciudadano, hubiera
vivido, como nos dice Azorín (Con permiso de los cervantistas,
Madrid, 1948, p. 71 ) :
" en un campo hasta cierto punto; en un campo
convencional;
en un campo de teatro; en el campo, en fin, de la
Galatea."
Por fortuna, Cervantes nunca se alejó de sus semejantes
aunque tuviera a menudo hartos motivos para hacerlo. Si algo
le aparta radicalmente del venusino es, a no dudarlo, el decantado Odi profanum vulgus. Prefirió el estrépito diurno y nocturno ( que tanto hubo de molestarle ~n su cárcel ideal o ver- ·
dadera) a la ficticia bucólica horaciana. Por otra parte, de haber tomado algún guía en esta compleja cuestión de la creación

.

•

..

l3

poética, y pese a la influencia del Pinciano, nos inclinaríamos
a pensar que, puesto a teorizar, el autor del Quijote tenía siempre muy presente al doctor Juan Huarte de San Juan. Este último nos dice, en efecto, en su famoso Examen de ingenios (BAE,
LXV, 409a), repitiendo probablemente un lugar común de la
vieja escolástica, que "el entendimiento es potenci'a generativa,
y que se empreña y pare; y que tiene hijos y nietos, y aun también partera." De aquí que Cervantes hable de " ofrecer P,artos
al mundo," concepto, aunque no del todo ajeno, muy distante
del texto de Horacio, y llame a su libro "hijo del entendimiento," a la vez que se considera a sí . mismo " padrastro de don
Quijote. " Sean cuales fueren estas influencias, Cervantes parece
estar persuadido de que no hay creación auténtica sin haber pasado antes por la amarga prueba. Después de todo, no hay
alumbramiento sin dolor, y en su Quijote (I, 34) hace decir a
uno de los personajes que " lo que cuesta poco, se estima en
menos."
Buscar el sosiego en la tremenda circunstancia de un siglo
en que la valentía y el esfuerzo son virtudes cardinales que
preceden siempre a la fama no puede caber en la mente cervantina. Cervantes comprende pronto que la adversidad es la verdadera razón histórica de su época, y que a ella le deberá lo
mejor de su vida y de su obra. España entera, en el ocaso de
su poderío, empieza a considerar la adversidad como fuente de
posibilidades y deja de dar coces contra el aguijón. Es la hora
crepuscular en que el estoicismo se po~e de moda. Cervantes se
casa, pues, con la adversidad, como San Francisco con la pobreza.
Bien dice Fr. Luis de León, de quien nuestro autor se considera
discípulo (BAE. XXXVII, 301a). que "lo alto, lo ilustre, lo
rico, lo glorioso, lo admirable y lo divino siempre se forjó en
esta fragua ." Y aquí no cabe objetar que el animoso agustino
hable de oídas, o que sea ( como de hecho es) el más horaciano
de los poetas de su tiempo. Sus Nombres de Cristo se han engendrado en un calabozo. Es la época en que Rivadeneira escribe su precioso Tratado de la tribulación ( 1589), y nos habla
de los bienes que de ella se siguen. San Juan de la Cruz ha
concebido su Cántico espiritual en una cárcel. y uno de sus modernos editores, el P. Martínez Burgos, no puede menos de pa-

�14

La génesis del Quijote

rangonar esta creación con la del propio Cervantes (Madrid,
1944, p. XI) :
"Aunque fué engendrado en la oscuridad de un calabozo, no salió enteco y avellanado, cqmo temió Cervantes
de aquel su famoso hijo intelectual. por haberle concebido
en semejantes condiciones."

César Abdallah Portala / Poet

•

Pensemos, por último, aunque diste mucho de serlo, en don
Francisco de Quevedo, encerrado en la Torre de Juan Abad, y
engendrando allí. entre otras criaturas de su ingenio, la maravillosa Política de Dios, y gobierno de Cristo (1626). ¿Qué ha
sido, en todo esto, del precepto de Horacio? Lo que de tantos
otros avisos y consejos de los clásicos antiguos. Se siguen recordando para adorno de las letras pulidas, pero no son más _que
lastre del humanismo paganizante. Van quedando más fuera
que dentro de la entraña de aquellos hombres. La cita clásica
está perdiendo su valor normativo.

ma para Juan Ramón Jiménez

(Adaptación de In Time of Gold, de H. D. )

'

Ha y ahora en el agua un resplandor dorado.
¿Cuál es mi edad y cómo los años han pasado?
No sé tu edad tampoco, ni el día en qll:e te fuiste:
sólo se que tu tierna mirada ya no existe

Esta creación in carcere de muchos de los libros egregios
de la época nos revela, cuando menos, dos cosas dignas de meditación. La primera es que el verdadero ingenio, esa potencia
generativa de que habla el doctor Huarte, tiene tal pujanza
cuando se empreña, que ofrece sus frutos, no ya sólo en los verdes prados, sino en los más lóbregos y hediondos calabozos.
Y la segunda es que la adversidad misma constituye, las más de •
las veces, la mejor piedra de toque para apreciar la calidad y
autenticidad de toda creación. Fr. Hernando de Zárate en sus
Discursos de la paciencia cristiana (BAE, XVII, 4 31-4 32), lo
dice mucho mejor:

y es de austeras pupilas el ext,ra~o refleJo
que penetra en mis ojos el mag1co espeJ?·
¡Oh, soy viejo, muy viejol Mí entumecida mano
al calor del abrigo busca calor en vano.
No puedo protegerme de f~ÍQ tan int~nso:
estoy cansado y débil y vacilante, y pienso:
¿Quién soy; por qué aquí espero, y ~ué se me_ ha perdido?
Acaso nada ... o todo ... ; pero agraciado he sido

"Así se prueba la espada, cuando la doblan juntando
la punta con la guarnición, si lu~go torna a la primera
derechura; si no, no vale nada."

con la imagen que habita la laguna dorada,
y mi mano se abstiene de cortar la sagrada

I

flor de loto, temiendo deshacer la v}sión
de un apergaminado rostro de Faraon.
Ciudad de Nueva York.
A 31 de diciembre de 19 57.

Washington University
Saín t Louis, Missouri.

l

- 15 -

�\

17

Roberto Bravo V.

la agudeza y el recuerdo el afecto, pará insertar, ~unqu~ fuese
incidentalmente, algunas notas evocadoras de la tierra distante
"por miles de leguas" .

Roberto Bravo Villarroel / Notas
.
Mexicanas en un Poema Teológico

i -

Ahí está el poema del P . Diego José Abad, al que ya aludíamos, que no obstante ser un tratado poético de l~s más pura
teología, deja abiertas algunas rendijas por donde se cuela el
fervor patrio. Hemos escogido, de dicho poema, cuatro notas
de mexicanismo, de las que daremos su traducción y haremos
un breve comentario.

11.-" EL MONTE ORIZABEO" .
I.-"PATRIA MUY FLORECIENTE".

LA

CONDICION de desterrados
hizo que los jesuítas mexicanos del _siglo XVIII, expulsados a
Italia por la Pragmática de Carlos 111, frecuentemente emplearan la pluma para rememorar nostálgicamente la patria distante.
La pluma anónima que compuso el prólogo a la edición póstuma
del poema de Diego José Abad, " De Deo Deoque Homine Heroica", fechada en Cesena en 1780, escribe sobre "la condición
muy inicua" en el destierro de los ilustres emigrados: " Ad eius
denique tumulum, tot a Patria leucarum millibus dissitum, cum
lacrimis consistentes, caros no bis cineres . em~culamur, illiusque
sortero invidemus, q\locl ex hac iniquis~ima conditione ereptus,
atque aeternae (ut spes est) Ele.ctorum societati adscriptus, exilium suum cum beatissíma Patria commutavit". " Finalmente
ante su tumba (la del P . Abad), distante de la Patria por tantos mil-es
de:leguás,
aquí Uorosos;-.,,.bes;imos
sus cenizas,
.
. ·reunidos
.
~·
tan queridas a nosotros, y envidiamos su suerte, porque arrancado de esta muy inicua condición y asociado ahora a la eterna
compañía de los elegidos, ( como lo esperamos) , trocó su destierro con la dichosísima patria celestial".
~

Ni fue necesario que el asunto de los escritos de los jesuitas
humanistas fuese mexicano. Aún en aquellas páginas sin puntos
de contacto con " la floreciente patria", la nostalgia les avivó
- 16 -

'

.En 4 3 caatos- que son los que aparecen en la edición de
Cesena, dividió el P. Abad, el Agiólogo, su gran poema teológico. Canta la existencia de Dios y sus atributos en los primeros
21, y trata luego, en los 22 siguientes, de Cristo Dios-Hombre.
La preocupación del jesuita michoacano fue hacer dos tratados
dogmáticos, "De Deo Trino et U no" y "De Verbo Incarnat_o
et de Gratia Christi" , denominación que corresponde a la terminología de la teología.
En el canto tercero, titulado " Incomprehensibilis cogitatu",
" Dios, incomprensible al entendimiento humano", en los vers~s
15 al 23 y en una nota al pie de la página, encontramo~ primera evocación a la patria, evocación de carácter orografico, al
hablar del Pico de Orizaba:

!ª

" Quantus Athos, et quantus Eryx, quantusque nivali
Vertice se attollens pater Apenninus ad auras :
Quantus qui caelos dictus Maurusius Atlas
Sustentare humeris, quantusque fragosus Olympus
Thessalus: et quantus, qui multo est celsior istis,
(a) Orizabaeus frontero mons tollit ad astra,
Ostentans fere in immensum fastigia Nautis
Cana nive ; hi montes, inquam, sunt instar arenae
Exiguae: pedibus quae insensilis haeret."
"(a) Orizaba pagus est opulentissimus Novae Hispaniae,
nomenque dat vicino Monti. Qui mediterraneus cum s1t, et a

�18

Notas mexicanas en un poema teológico

Portu Verae Crucis distet milliaria nonaginta ; adeo est excelsus,
ut a Nautis totidem nonaginta aliae milliaria a Portu remotis
conspiciendum se det. Quae uidi, narro."

III.-"TIERRA FELICISIMA".
En el Canto XV, " Caelí Dominus", " Señor del Cielo",
versos 12 al 25, el Agíólogo encuentra otra oportunidad para
hacer una remembranza de su " patria feliz". Este recuerdo es
de carácter climatológico:

" Cuanto el Atos, cuanto el Erice, cuanto el padre Apenino,
de nevado capuz, que se levanta entre los vientos. cuanto el
Atlas Mauritano del que se dice que en su cerviz sustenta los
cielos, cuanto el fragoso Olimpo de Tesalia, cuanto el · monte
de Orizaba (a), mucho más alto que todos éstos, que levanta
su frente hasta los astros, y cubierto de cana nieve muestra casi
en el infinito su pico a los navegantes, cuanto todos estos montes, digo, representan en magnitud, son (ante Dios) como las
minúsculas arenas que insensiblemente se adhieren a los píes. "
(a ) Orizaba es una villa opulentísima de la Nueva España,
y da su nombre a un monte vecino que, enclavado tierra adentro y distante 90 millas del P,Uerto de Veracruz, es tan alto,
que puede ser visto por los navegantes desde otras noventa millas
mar adentro. Narro lo que ví.
La alusión a México es fugaz pero precisa. Queda esto
confirmado por la nota referente al pico de Orizaba, que el P .
Abad finaliza con un rotundo y conciso "quae vidi, narro" . No
escribe por datos recibidos de oídas. Recuerda el día en que,
desterrado, zarpó el barco que le condujo a Italia, y pudo ver
la lejana playa y más adentro, " la cana nieve del monte Orizabeo" .

19

Raberta Bravo V.

J

'

1

•

"Sed memini degisse ubi nubila numquam
· Obducunt tenebris hiberno tempore caelum !
Nix ubi siquando cecidit, videre cadentem
Attonitis símiles pueri, juvenesque: ubi vixdum
In tertam incubuit, su bito tepefacta liquescit:
Nec niget in glaciem, neque sursum tollere cristas
Audet, et in magnos concreta assurgere montes.
Et tamen illa quídem longe est felicior ista
Tellus. Nec solum quae fert haec omnia condit
Uberiore sínu, ac reddit meliora ; sed ultra,
Plus viginti hic nec solo dum nomine nota
Nectareo poma, ac vario condita sapore,
Aspectuque etiam jucunda, et grandia mole
Fertque, refertque sinu nutrix opulenta suorum.
"Pero recuerdo haber vivido donde las nubes nunca obscurecen el cielo con tinieblas durante el tiempo de invierno ; donde, si alguna vez cae la nieve, los niños y los jóvenes
ven
caer con rosti;os atónitos ; donde, apenas la nieve reposa en la
tierra, súbit~mente deshecha, se licúa, no se convierte en hielo
ni se atreve a levantar sus penachos para que, endurecida, forme
montes. Y sin embargo, aquella tierra (México) es más feliz
que ésta (Italia). Porque no sólamente engendra aquélla en su
ubérrimo seno y produce en mejor calidad lo que ésta cultiva;
más aún, esta opulenta madre nutricia de sus habitantes produce
sin fatiga en su seno más de veinte variedades en sus frutas,
aquí ignoradas y ni siquiera conocidas por el nombre, sazonadas con sabor variado y exquisito, agradables a la vista y de
gran tamaño."

!ª

Ni es tampoco hiperbólico llamar "mucho más alto" que
los otros montes citados, al pico de Orizaba: el sacro monte de
Athos, ciudad monástica ortodoxa, tiene una altura de 1935 m.;
el monte Erice, ahora de San Giuliano, apenas 850 m.; el padre
Apenino, 2914 ; la cordillera del Atlas, espinazo africano, 4 225 ;
el Olimpo, sede magnífica del Panteón griego, 2985 . Apela el
P. Abad, ya que el círculo de sus lectores humanistas es principalmente europeo, a la altura de varios montes europeos o extraeuropeos pero muy conocidos, para poner de relieve la altura
del monte mexicano, 5442 m., conocido como el Pico de Orizaba o Citlaltépetl -"Cerro de la Estrella" -que cierra la cadena volcánica de la Meseta Central Mexicana.

•l

¡:

"Tierra más feliz" . Lo es por ser la tierra del poeta
desterrado, porque no puede haber en el mundo lugar más feliz
que el de la propia patria, " opulenta madre nutricia de sus habitantes" , que, aunque no escogida y muchas veces por fortuito

�20

Hotos mexiconos en un poemo teológico

Roberto Brovo V.

destino, es sin embargo el punto geográfico donde el hombre
asoma al aire del planeta y empieza a poblar el alma de afectos,
imágenes, semillas de ideas que le darán un perfil psicológico
no fácilmente deleble. Recuerda el P. Abad, y lo hace con suspiros, haber vivido donde la nieve, tan esporádica y tibiamente
cae al suelo, que es un espectáculo verla descender para los jóvenes y los niños. No es por eso más feliz Italia. Esta no debe
enorgullecerse porque sus campiñas y sus montes no sorprendan
a sus habitantes si las encuentran con mantos de nieve. En contraste, ~n versos no citados aquí, el P. Abad declara que se
rieron de él por quejarse de los rigores invernaleS- la feracidad
del campo mexicano, tibiamente arropado por los rayos del sol.
es superior a la del italiano porque el seno de la patria mexicana
no se cansa -fertque refertque- en prodigar frutos-abundantes, "de sabor nectáreo", "jubilosos a la vista", que ni siquiera
" de nombre son en Italia conocidos".

"El buey, y aun el asno tardo, conocieron a su Dios, y,
comedidos, se echaron en tierra y reanimaron, calentándolo con
el hálito de su hocico, con su respiración, al Niño aterido. ¡ Ea,
pastores! ¡Acudid presurosos, prestamente traed flores en colmados canastillos! ( La tierra ríe y os ofrece ahora todos sus
dones) . Derramad en torno del niño la Flor Mexicana, reina
y esplendor sin igual de todas las flores, pues lleva consigo las
señales de nuestra salvación: tres clavos con erguida piramidal
cabeza rematados en acerada punta y tintos en triste color ferruginoso; una marmórea y erecta columna en medio de la flor;
un flagelo nudoso y en actitud de ser vibrado, una corona espesamente entretejida y enredada, y cinco llagas con grandes gotas
de sangre. Esta flor es ciertamente muy grata al Niño."
He aquí un recuerdo botánico: "la flor de la Pasión", "pasionaria" o "granadilla", llamada por los Botánicos "passiflora
coerulea" :

IV.-" LA FLOR MEXICANA" .

Es la rosa de pasión
( que unos llaman mexicana
y que acredita de indiana
la más común opinión) :
en donde la redención
formó con raros cinceles
los instrumentos más fieles
de las finezas divinas,
coluna, azotes, espinas,
clavos, llagas, y cordeles.

En la IIa. parte de su libro, que se ocupa de Cristo DiosHombre, en el canto XXIII, "Prínceps Pacis", "Príncipe de la
Paz", versos 96 al 110, escribe el jesuita mexicano, a propósito
del nacimiento de Cristo, lo siguiente:
'·Agnovit bos, et rudis ipse agnovit asellus
Numen: et officiosi procubuere, et anhelo
Ore, anima, algentem Puerum recreantque foventque.
Pastores huc, o celeres, plenisque canistris
(Quandoquidem ridet, fert et nunc omnia tellus)
Ferte citi flores, et circumfundite florem
Mexiceum, florum regem, florum decus ingens:
Nam gestat secum Mostrae argumenta salutis,
Tergeminos alto capitatos vertice c·lavos,
Cuspide obarmatos imo, et ferrugine tinctos
Tristi: surgentem in medio arrectamque columnam
Marmoream: et quasi vibratum, intertumque flagellum,
Et spisse circumtextam, implexamque coronam,
Quinaque sanguineis magnis exstantia guttis
Vulnera. Flos equidem Puero gratissimus hic est."

21

¡

dice la d écima de Francisco Xavier Lozano, traductor del
poema de nuestro humanista, escrita en 1788. También el P.
Abad llama, impropiamiente, por darle categoría de antonomasia, "mexicana" a esta flor. Dice C. Conzatti en su libro "Los
Géneros Vegetales Mexicanos" que de los I 6 géneros que comprende esta familia (la de las Pasifloráceas), en México no hay
más que uno. Es éste el género Passiflora que se compone de
plantas herbáceas o arbustos trepadores, pocas veces erguidos,
con hojas alternas, en raro caso opuestas ... tienen zarcillos laterales que raras veces faltan ... Esta familia se caracteriza sobre
todo por la presencia de su corona sencilla o doble, caraácter
que la distingue fácilmente de las demás con las cuales ofrece

�22

Notos mel(iconos en un poema teológico

Roberto Bravo V.

semejanza o afinidades. El arilo pulposo de éstas plantas sirve
para hacer bebidas refrescantes, siendo comestible el fruto de
algunas de ellas como sucede con la "Granadilla de China" ...
Esparcidas por todo México, de este género hay 37 especies y
5 variedades, de algunas de las cuales damos en seguida los nombres vulgares: "Granadita de China", "Jujito peludo", "Díctamo real", "Amapola" y "Jujito amarillo", "Granadita fétida"
y "Sandía de la Pasión".

Qua neque amabilius quidquam est, neque pulchrius Orbe.
Ut memini ! Ut videor, te nunc quoque, Virgo, videre!
Quod fas, hoc facio . .Memor bine, et cernuus ore,
Quae sola ire queunt, ad te, pulcherrima virgo,
Creba, et itura quidem citi us suspiria mitto. "
(a) Imaginero hanc miraculorum frequentia celeberrimam Mexicani vocant de Guadalupe. Colitur prope Urbem magnificentissimo Templo, et regio, ac prae clarissimo Sacerdotum Collegio, cuí et templi, et cultus procuratio mandata est. Rite, atque
ordine Patronam Regnorum illorum principem proclamatam esse
Benedictus XIV A uctoritate Apostolica declaravit; et Officio,
ut aiunt, proprio illam decoravit die 24 Aprilis 1754''.

Se equivoca pues el P. Abad al llamar a la Passiflora flor
mexicana por excelencia. Pero no obsta al propósito del jesuita,
que no quiso componer un tratado de Botánica sino un poema
teológico. La misma creación poética le legitima el epíteto aplicado a la flor de la Pasión: "Mexicana", así, en letra mayúscula,
para enfatizar só acendrado patriotismo.
V.- "BROTARON LAS ROSAS".
En el Canto XLVIL "Religio Victrix", "La religión victoriosa", en los versos 61 O al 630, el humanista mexicano aduce
la mejor nota de mexicanidad, la más eficaz, la que sacude más
entrañablémente el alma piadosa del ilustre desterrado:
"Cum Fide adorandum, et magnum tibi, Mexice, signum
Exhibitum, lapsa et meliora ancilia caelo:
Praesidium aeternum tibi tutamenque futura.
Namque Dei coram adstante, et sic Matre iubente,
Saxoso, sterilique solo, medioque Decembri
Erupere rosae. Quas asperiore, rudique
Palliolo implícitas, simul atque Antistite coram
(Infula cuí sacros umbrabat pendula crines)
Indígena explicuit (mirum !) esse impressa repente
Palliolo est quam pulchra Dei Genitricis imago,
ligero innixa, et sinuosa cornua Lunae
(a) Calca ns: caeruleo fert dedita plurima peplo
Sidera; propendens capiti radiata coron1
Eminet, a tergo circumdatur indique sole:
Illius omnino ad normam, speciemque, sereno
Caelo tranquillus quam Pathmo viderat exul:

23

t

•

"Con fe debes adorar, oh México, una excelsa prenda, a
ti mostrada, égida mejor del cielo descendida para ser tu eterna
defensa y fortaleza. Porque ante la presencia misma de la Madre
de Dios e imperándolo ésta, en medio de los rigores de Diciembre,
en rocoso y estéril suelo, brotaron rosas que, recogidas en áspera
y grosera tilma, apenas a la vista del Obispo, cuyos cabellos consagrados cubría la mitra, desplegó el indígena, ( ¡cosa admirable~) súbitamente estampóse la hermosa Imagen de la Madre
de Dios, sostenido en un ángel, hollando los torcidos cuernos
de la luna; lleva en su azul manto prendidas muchas estrellas,
colocada sobre su cabeza se destaca espléndida corona, y está
rodeada por el sol que la ilumina. Del todo parecida en ejemplo
y hermosura a aquella aparición que en su quietud de Patmos
el desterrado (San Juan ) vió en el sereno cielo. ¡nada, nada más
amable ni más hermoso hay en la extensión del Orbe! ; Ah,
cómo te recuerdo! ¡Cómo me parece verte ahora, oh Virgen!
Lo que ahora sólo me es dable, eso hago: al acordarme de ti,
con el rostro abatido, te envío encendidos y frecuentes suspiros
que, solitarios, van hacia ti".
" (a) Los mexicanos llaman de Guadalupe a esta imagen, celebérrima por la multitud de sus milagros. Es honrada cerca
de la ciudad de México, en un templo suntuosísimo, por un famosísimo y regio Colegio de sacerdotes, al cual el cuidado y el
culto del templo están encomendados. Benedicto XIV, por
Autoridad Apostólica declaró esta imagen como Patrona prin-

�24

Notas mexicanas en un paema teológico

cipal de aquellos Reinos y le concedió Oficio propio el 24 de
abril de 1754."
Casi al terminar su libro, el autor lanza su último suspiro
nostálgico por la patria distante. Evoca, corno buen religioso.
una de las prendas más queridas del corazón de los mexicanos
devotos: la imagen de la Virgen en Guadalupe. Aquí se sublima
la pluma del jesuíta y sale del cauce severo de la Teología para
abrir las fuentes del afecto. Empiezan sus versos describiéndonos el ambiente de la aparición: "en terreno rocoso, estéril, en
medio de los rigores de diciembre, brotaron rosas." Recuerda
el poeta sus peregrinaciones al magnificentísimo templo, ubicado
fuera de la "ciudad", esto es, de México. Después de que la
Guadalupana ha aparecido impresa en la tilma "áspera y ruda
del indígena" pone los versos descriptivos de la imagen, aquí
traducidos en popular perífrasis por Lozano:
"El ángel le da oportuna
repisa en la luna, en que
pisa su triunfante pie
manchas y eclipses de luna.
El sol logra la fortuna
de bordarle su ropage,
y en su prodigioso traje
de luceros esmaltados,
la majestad, y el agrado
hacen bello maridaje"

\

Y unos versos al estilo de Góngora nos describen que:
"sin discernir de color
allí la nieve, y carmín,
dudan si rosa, y jazmín
son nieve, carmín o flor".
''¡Ah, cómo te recuerdo! ¡Cómo me parece verte ahora,
oh Virgen!" Quizá los ojos del P. Abad, al componer estos
últimos versos, notables por su fluidez y su espontaneidad exclamativas, ante el peso del afecto y del recuerdo, abrieron las
fuentes de las lágrimas. "Envíote suspiros solitarios, porque no
puedo irme yo con ellos". [a imagen de la colina del Tepeyac
está presente en la fantasía del jesuita, recuerda los momentos
gozosos de contemplación ante la sagrada imagen guadalupana,

25

Roberto Brava V.

allá, en su querido México, a muchos miles de leguas distante.
en su patria feliz, patria de montes altos de cana nieve, opulenta
madre nutricia, de campos manchados con pasionarias, tierra escogida, en medio de los rigores de diciembre, para pintar con
nieve y carmín la imagen de la Madre de Dios.
BIBLIOGRAFIA:
Didaci Josephi Abadii Mexicani... De Deo, Deoque Homlne Heroica.
Ed. 3a. posthurna. Caesenae, MDCCLXXX, apud Gregorium Blasinium.
De Dios y sus atributos. Poema puesto en verso espaflol por el Abate
Dn. Francisco Xavier Lozano. Barcelona, Afio MDCCXXXVIII. Por
Francisco Surifl y Burgada.
La versión de los párrafos. latinos a cargo del autor.

�Serge P. Darmon / Lite-

ratura de anticipación
I

¿Estará la Civilización del Porvenir universal,
feliz ... y amenazada por la destrucción? ·

,

EN

•

' 1

I

'

una época en la cual el ·mundo evoluciona, gracias a la Ciencia, a vertiginosa velocidad, el
público se interesa cada día más en. una literatura científica,
o seudo-científica, y particularmente , en lo que se llama Literatura de Anticipación, o como la llaman los Estados Unidos 1
la " SCIENCE FICTION" o "S.F". Se trata esencialmente de
obras en las cuales la imaginación del autor, y la nuestra, sobrepasan o prolongan las realizaciones más adelantadas del espíritu
humano. La evolución rápida del mundo no es más, sin embargo, que una explicación superficial del actual · capricho para
tal literatura. Las causas (y los efectos) son mucho más importantes.
Si el género no es nuevo, conoce desde el fin de la Segunda
Guerra Mundial un inmenso éxito en todos los país~s. y sobre
todo en los .E. U. Como la moda parece consistir en seguir ahora,
algunas veces a tontas y locas, el ejemplo americano, dicho género es uno de los mayores éxitos de la literatura de imaginación,
sin sobrepasar sin embargo la novela policíaca. Se escribieron
novelas de anticipación, hasta antes de Julio Verne y Edgard
Allan Poe; pero se han multiplicado ahora de una manera in creíble, e interesan al obrero tanto como al estudiante, al chofer
de camión, como al profesor. Uno cree o no, en esas utopías
- 27 -

1

�28

Serge P. Darmon

Literatura de anticipación
1

más o menos fantásticas ; dice : " ;ah! estos autores ...", pero
se queda interesado. ¿Por qué ? Pues, primero, porque vivimos
en una época en la que el hombre ya no tiene derecho a asombrarse de nada. Dominando la técnica la mayoría de las actividades humanas, debemos interesarnos en los diversos progresos
de la ciencia. Los periódicos, las revistas hablan cada día de pruebas atómicas, de cohetes-laboratorios lanzados -bajo el mero
empuje de un botón- a distancias infinitas ... Grandes diarios
internacionales consagraron parte de sus hojas al problema de
los satélites artificiales, los cuales, a ejemplo de la Luna, girarían sin cesar alrededor de nuestro planeta. Y Nueva Yor~ tiene
ya (según se dice) sus agencias de viajes en las cuales Ud. puede
separar su boleto para los primeros viajes interplanetarios...
Todos hemos oído hablar, en serio o en broma, de aquellos misteriosos platillos voladores... En un dominio más serio, varios
directores de compañías aéreas se reunieron, en 19 54, para discutir el problema de los aviones supersónicos y estratosféricos.
Así. que, en todos los dominios, reina el Progreso. Y todas estas
técnicas nuevas acostumbran al lector, o al espectador de cine
{o de televisión) a cierto vocabulario científico, a ciertas formas de la Ciencia; se habla todavía de "máquina~ que piensan",
pero ya no se ignora la "Cybernética" que es el nombre dado a
esta técnica. Y si Ud. da una mirada a las historietas que interesan a sus niños, encontrará aerolitos, aviones-cohetes, viajes
a la Luna, etc., etc... Autore~ y lectores se disfrazan de científicos, cada uno deseando hablar del último progreso ... con la
pal~bra un poco bárbara que asombrará al interlocutor.
Notemos que desde entonces que casi siempre los novelistas
científicos parecen interesarse sobre todo en las invenciones de
carácter espectacular, o en las repercusiones morales y sentimentales, psicológicas y sociológicas de un descubrimiento. de una
invención, de una hipótesis maravillosa. Los progresos mecánicos visibles e inmediatamente utilizables hacen olvidar los
grandes descubrimientos humanos (salvo en los autores de tendencia filosófica ) . Muchas veces el autor no se preocupa del valor científico de la invención en la cual basa su historia ; busca
sobre todo lo extraño, lo maravilloso, y es normal. lo fantástico.
Debe buscar también una irrealidad muy " adelantada", " es una
necesidad pues los progresos de la Ciencia ( y de la Historia)

..

29

•

van a tal velocidad que uno no supiera tomar interés en anticipaciones que riesgan realizarse dentro de diez años, cinco años,
o menos" (Raymond Queneau) .
Pero si el número cada día más importante de invenciones
permite que se crea en todo lo que se nos está presentado como
debiendo ser el mundo de mañana, son otras razones, creo yo,
las que hacen que nos interesamos en los tiempos futuros y en
lo fantástico. Hay sobre todo, indirectamente, una consecuencia
de la guerra. Está inestable el mundo actual. Vivimos en la
ANGUSTIA. El hombre común tiene naturalmente la tendencia de querer evadirse por la imaginación hacia una problemática
Edad de Oro ; y ¿cuál medio mejor que esta literatura ficticia,
la cual, tomando su apoyo en un presente conocido, se lanza
hacia las tierras invioladas e in verificables, del Futuro? - ¿Por
qué no tener confianza en tales obras, puesto que en la realidad, ciertos resultados de las ciencias actuales parecen alcanzar
lo maravilloso y lo imposible ?- Cuando Julio Verne escribía
" 20.000 leguas bajo el mar" , sus lectores podían ver en él nada
más que un autor lleno de fantasía . Y sin embargo tenemos
el subma.rino, el teléfono, la televisión de los cuales nos hablaba
ya el autor de "La Vuelta al Mundo en 80 Días" . Así que el
espíritu está listo para todas las extravagancias, como para todas
las posibilidades.
Otra razón, lo debemos reconocer, explica la afición del
público para la Science Fiction. Es que la vida actual no deja
mucho lugar a la fantasía como antaño : fantasmas, demonios,
magia, etc .... Pues estudios recientes demuestran que el individuo
está siempre dispuesto a admitir en su vida una parte de fantástico ; hasta la pide. Cambiaron los temas, el deseo por satisfacer permanece el mismo: la Science Fiction no es más,
en cierto sentido, que un aspecto de la literatura fantástica .
[" Science Fiction is distinguished from both weird fiction and
light fantasy by its selection of more nearly possible subject
matter ; its strees is not on " cannot", but on "has not yet".
(The Cheklist of Fantastic Literature.) ]
El entusiasmo del público y el aumento de la producción
de Science Fiction siendo a la vez causa y efecto, hay ahora la
más importante cantidad de novelas y de películas que jamás

�'

30

Serge P. Darmon

Literatura de anticipación

se han visto. El cinema, por ejemplo, que siempre presentó
películas de anticipación [ (Vea "Cincuenta años de Cinema de
Anticipación" en complemento de este estudio) ], aull}entó considerablemente su producción en este dominio; aparecieron tantas películas desde 1949 que entre 1905 y 1948, una gran empresa norteamericana mandó a los gerentes de sus cines este
folleto: " El público vend~á, semana t~as semana, a su cine, para
conocer los secretos de la radio astronómica, del rayo hipnótico,
del "cosmojet", del platillo volador, del desintegrador térmico,
del cañón cósmico, etc ... ". La novela sigue el movimiento ; se
hacen nuevas edicioñes de obras ya antiguas, o se escriben ( e·n
inglés, en francés, sobre todo) nuevos libros; hay también numerosas traducciones. Varios países tienen revistas especializadas (E. U., Francia, Suiza, Bélgica, Alemania, Italia, China,... ) ,
y la literatura infantil es ya, lo hemos dicho, invadida por aquel
tema. Cuanto a la radio, hace tiempo que lo está, y se queda
todavía en todas las memorias la emisión que, en 1948, hizo
Orson Welles sobre la invasión de la Tierra por hombres venidos de Marte, emisión que impresionó tanto a los oyentes, que
ciertos creyeron en un cataclismo verdadero, hubo •inclusive,
algunos muertos .. . y Orson Welles se hizo muy célebre...
Tal entusiasmo ( confesado o no) no es, como se pudiera
creer, una generación de estos últimos años. Esta literatura no
es una literatura nueva sino una "diferente" y un crítico pudo
escribir: "La Science Fiction no es más que un sector estrecho,
el menos interesante tal vez, de un muy amplio movimiento de
ideas, el cual es el reflejo en la literatura de la nueva imagen
del mundo" . Hemos hablado de Julio Veme quien, creador de
la novela científica moderna se interesó en todos los géneros de
anticipación (profetizando casi siempre con notable lucidez).
Pero muy antes - desde la Edad Media- , los autores dejaron
aparecer en sus obras cierto gusto (muy modesto) por las i~venciones dichas "diabólicas". El "caballo volador" nos es muchas veces pintado. Y ¿quién pudiera olvidar la aventura de
Don Quijote montado en Clavileño, el caballo de madera, tal
como nos lo cuenta Cervantes al capítulo XLVI de la segunda
parte de su inolvidable libro?-El inglés Godwyn da, en 1648,
el título de: "The Main in the Moon" a una de sus obras, y el

31

francés Cyrano de Bergerac anuncia, por sus fantasías científicas
y sus cien medios de ir a la Luna, la literatura de imaginación
de hoy. Estos diversos autores son ya unos precursores. El sigio
XIX, golpeado por ruidosas invenciones y por el progreso mecánico, debía establecer las primeras bases fuertes de la anticipación tal como hoy se concibe. Si Edgard Allan Poe se considera
con razón, como uno de los precursores de la novela policíaca,
se le pudiera también atribuir el mismo mérito para la Science
Fiction, pensando por ejemplo en la " Aventura sin igual de
ciuto Hans Pfaal" .

' .

.

.

•

•

Pero " un libro sobre el porvenir no puede interesarnos más
que si sus profecías tienen la aparencia de las cosas cuya reaii7.lción puede concebirse" (prefacio del "Mejor de los Mundos''
de H. G. Wells). Los temas que interesan en esta literatura se
conforman con esta nota y reflejan una manera de pensar característica de la civilización actual, cualquier tipo de anticipación
que se considere: anticipación intemporal, la narración situándose más o menos en la época actual, pero suponiendo una evolución de la Ciencia en una dirección bien determinada y al servicio, lo más a menudo, de una potencia bélica; anticipación
en el espacio, en la cual la aventura se sitúa en otro universo,
en otro planeta, sin que nos sean explicados los medios de alcan zarlo ; anticipación sencilla, en la cual la acción se desarrolla en
tiempos bastante lejanos. Para el lector angustiado · de la postguerra el peligro humano ya no parece bastante grande. Se le
propone el relato de invasiones venidas de otros planetas ("The
War of the Worlds" de H. -~- Wells) . Otros autores se adelantan más: los habitantes de otros planetas ya están entre nosotros,
invisibles o " disfrazados de humanos" . En estas guerras implacables, todos los medios se utilizan, pero una dt las principales
armas es el " Rayo de la Muerte" (del cual los autores olvidan
de darnos una explicación, pero cuyos efectos son generalmente
fulminantes e imprevistos). Monstruos de acero, de vidrio o de
alguna materia actualmente desconocida, libran terribles combates en los cuales este famoso Rayo, utilizado a propósito, evapora al adversario o lo paraliza. El hombre, simple mortal sin
mucha defensa, está casi siempre vencido. Es siempre la víctima.
hasta cuando se trata de luchas entre planetas bastante alejados

�32

Literatura de anticipación

de él. Aquí los autores se desencadenan. Lo fantástico es rey.
¡Nos sentimos muy chicos con nuestra bomba atómica y nuestros platillos voladores ! Los autores llegan a retratarnos la destrucción de la Humanidad, sea por otros planetas, sea por nuestro propio progreso--¿por qué no ?- (vea la película " El Mundo sin Fin") . Se plantea entonces un problema: cuando haya
desaparecido el hombre actual ¿quién le reemplazará? - ¿Otros
hombres más evolucionados, más resistentes? - Tal vez ; pero
la mayoría de los autores parecen dar la preferencia a los animales, y, entre ellos a los insectos ; imaginan arañas gigantes,
abejas, hormigas, moscas (vea "The Fly" de Arthur Porges)
dotadas de una inteligencia y de unos medios técnicos superiores
a los nuestros, y que doll)inarían al mundo como dictado~es...
Sin embargo no se trata siempre de guerra o de muerte en
las novelas de anticipación (No ¡ no siempre!... ). Hablan por
ejemplo de viajes interplanetarios. Pero no a la escala "humana" . La Lpna parece entonces demasiada cerca. La Galaxia
aparece un poco como un lugar de descanso al alcance de la mano. Los autores americanos parecen interesarse particularmente,
desde algún tiempo, en la cybernética. Imaginan máquinas cada
día más complejas, más perfeccionadas, más perfectas. Y naturalmente sobrepasan la frontera que separa la mecánica de la vida : las máquinas se echan a pensar solas, a raciocinar (Vea
"John the Revelator" de Oliver La Farge) . En el dominio de
la biología, los lectores parecen apreciar la partenogénesis o las
creaciones de seres fantásticos e imaginarios.

***

Ahora si intentamos representarnos el mundo de mañana,
a través de las diversas manifestaciones de la Science Fiction.
resulta bastante curioso y, muchas veces, poco tranquilizador.
¿Será la Ciudad Futura subterránea y conquista sobre el
desierto con fábricas silenciosas y sin humo? O, al contrario
; constituirá algún "satélite artificial de nuestro planeta? De todos modos, se diferenciará totalmente de nuestro mundo actual.
y eso de una manera poca animadora. Ante todo -y eso no nos
debe extrañar- , la Civilización futura estará A V ASALLADA
A LA CIENCIA. Se supone que el Hombre, cumplidos unos
progresos inmensos en todos los dominios técnicos, tendrá entre

Serge P. Darmon

'

33

sus manos potencias infinitas. Dar un paseo a Saturno parecerá
tan fácil como jugar a la canasta. El mero movimiento de un
volante hará del hombre el maestro de las fuerzas universales.
Ningún fenómeno, cualquiera que sea, podrá pretender a una
explicación sobrenatural. Todos los elementos serán domados.
y se hablará, por ejemplo de " acumuladores de vientos"
de
"sol"... Pero naturalmente al jugar con fuerzas desconocidas,
.. 1 y enconse acaba por hacer estallar todo, ¡ y nosotros tam b1en.
tramos por ejemplo en " El Gran Cataclismo" de H. Allorge,
una visión de esta destrucción casi total de la especie humana
llegada a la cumbre de la civilización mecanizada, por un abuso
del progreso científico y técnico no seguido de un progreso moral
similar.

?

La Civilización del Porvenir será, según muchos autores,
UNIVERSAL, y totalmente opuesta a toda clase de individualismo. Los escritores consideran fácilmente el mundo como una
sola comunidad internacional. Las relaciones humanas están en
la escala del universo, y eso es una consecuencia de la abolición
del Tiempo por la Velocidad. Se fechan los acontecimientos
del "Primer Siglo de la Era UNIVERSAL". La comunidad
mundial no es más, algunas veces, que provisional, uniéndose
las naciones nada más que para resistir a las manifestaciones
belicosas de otros planetas. Naturalmente en este gigantesco estado mundial reina teórica fraternidad. Pero como podemos ser
hermanos sin ser libres e iguales, los autores de Science Fiction
han resuelto, a su manera, el problema del gobierno. Será TOTALITARIO y CENTRALIZADO: una dictadura más o
menos disfrazada. Según los autores, el poder pertenece, sea a
seres científicamente seleccionados y superiores (Vea "El Mejor
de los Mundos" de Aldous Huxley, por ejemplo) , sea a los
habitantes de otros planetas, sea - la idea es ingeniosa- , a
"Dictadores de la Opinión", entre ellos los propietarios de periódicos (Vea " Dos fragmentos de una Historia Universal 1992"
de André Maurois).

***
Siendo mundial y científica esta civilización ¿cuáles serán
sus caracteres más destacados. Ante todo, un carácter negati-

�34

Literatura de anticipación

vo que se imagina facilmente : será non- igualitaria. Las novelas conservan la estructura social actual pero aumentan, exage-•
rándolas, las divisiones en clases sociales. Y hasta en autores serios, no encontramos el cuadro de una humanidad a base de
igualdad. "El Mejor de los Mundos", cuyo tema es el progreso
de la Ciencia en tanto que afecta a los individuos humanos, nos
presenta un mundo en el cual las investigaciones en biología,
fisiología y psicología permiten un sistema científico muy evolucionado de las clases sociales. Por otra parte, en la Ciudad
Futura, al interior de cada categoría humana, todos participan
de la organización de una vida perfectamente estable. Tal estabilidad está lograda por una estandarización, una racionalización y una finalidad hasta el extremo. El más pequeño objeto
inútil desaparece. Sólo permanecen los que contribuyen al fin
supremo: LA FELICIDAD. No, la palabra no habrá desaparecido con nuestra civilización. Mañana existirá ·todavía, más
hermosa, más potente, inmensa. Será ,un fin , un mito, una antorcha que el Hombre alzará. Esa felicidad de los seres, todos
los autores nos la presentan como esencialmente fisiológica y
materialista. Ante todo, se buscarán los medios para hacer que
los hombres quieran su esclavitud. Entre estos medios, el que
propone Aldous Huxley es muy sencillo: la sugestión desde la
niñez, a todas las horas del día o de la noche, esa frase leída,
oída, pensada: "Soy un hombre feliz ". Además, la ciencia perfeccionada de las diferencias humanas permitirá una jerarquía
natural y consentida: se orientará el progreso hacia los medios
dando al hombre condiciones de vida que le eviten el cansancio,
el esfuerzo y hasta el pensamiento. La máquina hará, con inteligencia, el trabajo de millares de hombres. Los instintos se dilatarán. Y la felicidad del Porvenir aparece como la abolición
del trabajo y el adormecimiento en un bienestar engañoso. El
primer defecto del mundo futuro, pues, es la pereza. El segundo, la soberbia que da al hombre la posibilidad· de realizar todo.
El Hombre, soberano del Universo : la imagen es frecuentísima.
A pesar de este poder ilimitado, a pesar de esta felicidad,
los seres de mañana se aburrirán. Ante todo porque ya no tendrán nada que hacer. Y estando considerado el aburrimiento
como promotor de desórdenes, la Ciudad Futura organizará pa-

Serge P. Darmon

35

ra sus ciudadanos numerosas diversiones, naturalmente colectivas y obligatorias (el hombre habrá perdido desde largo tiempo
el sentido de la palabra escoger). Cada hombre tendrá, en el horario asignado, unas horas consagradas a ciertas ocupaciones reglamentadas sin hablar de las partidas de "balón aéreo" de
André Maurois, las dos principales diversiones serán la Televisión y el Cinema. "Cine Total" de René Barjavel, nos revela
las futuras características de éste' sin-alambre, a colores, en relieve (con los personajes fuera de la pantalla) • oloroso, etc. Las
funciones se darán en inmensas salas climatizadas donde, hundido en un adormecimiento propicio, el espectador asistirá a las
películas proyectadas en veinte lugares distintos desde un puesto
central situado en el corazón de la Ciudad.
Otra diversión: los viajes. Se pasea mucho en el mundo
futuro. Pasa de París a Nueva York, en unas horas. No: de Londres a Vladivostock en unos minutos. O mejor, de la Tierra
a Venus. Cuando no se pelea con un planeta, se establece con
él servicios regulares. La Osa Mayor parece "chic" como ahora
la Costa Azul, Miami o Acapulco. Pero casi siempre la guerra
impide estos viajes ... La vida en masa necesita todos los medios
de acercar a los hombres, hasta el combate... No se trata de una
manifestación cualquiera del sentimiento de solidaridad ; los sentimientos del individuo habrán casi totalmente desaparecido.
Perdido en una Comunidad que le ahoga, el hombre seguirá la
multitud, dirigida por una autoridad suprema. Pero los grandes
sentimientos colectivos, como el miedo o la risa, estarán fuertemente desarrollados, y utilizados con fines universales. Los
hombres habrán perdido la costumbre de pensar solos.
La misma noción de Belleza habrá desaparecido; o a lo
menos su noción individual. En la Ciudad Futura, no hay sitio
para los monumentos o las artes de hoy. Pero las calles se adornarán de curiosas figuras simbólicas, de vidrio, de plástico o de
acero. Lo útil remplazará a lo bello. A los vestidos agradablemente coloreados de nuestras mujeres, sucederá el uniforme de
amianto con cierre magnético. El hermoso desorden artístico de
nuestras grandes capitales se transformará en un urbanismo de

�36

Literatura de anticipación
Serge P. Darmon

líneas rectas, puras y de colores claros y metálicos. Y si nos
prometen parques y jardines, son de verdura sintética ...

***
Ustedes se preguntan tal vez lo que hace el hombre en
medio de esta civilización que le quita todo trabajo, todo pensamiento, y que le busca las diversiones. Sencilla unidad en un
conjunto " universal", avasallado y dirigido, el Hombre de Mañana tiene una ocupación que supera a todas las otras: LA
GUERRA. Sea a la parte del mundo atrasada, sea a otros planetas, pero de todas maneras en una lucha mortal y terrible.
Todo eso no es muy animador... Es sin embargo la imagen del
porvenir que nos proponen 90 7o de los autores de anticipación.
El hombre cumplió un ciclo perfecto: salida optimista hacia lo
desconocido! y vuelta con un terrible castigo. El precio del Progreso parece ser la perversión y el horror.

***
Antes de concluir, y para no dejarnos con una visión pesimista, hay que notar que algunos autores de películas o de libros de Science Fiction intentaron imaginar un porvenir más
risueño. Siguiendo en eso a Camille Flammarion, creen en el pro'
greso intelectual y moral. Algunos por ejemplo creen en una
posible victoria sobre la Ciencia. Otros, más recientes, condenan
severamente un mundo obstinado en perderse; denuncian lo nocivo de los progresos de la Civilización y guardan una pequeña
esperanza en la Razón.
Al fin de este pequeño estudio quedaría un problema que
plantear: ¿qué crédito dar a todas estas manifestaciones de 1a
imaginación humana ? El ejemplo de Julio Verne, profeta in. teligente, no debe engañarnos. El mundo de Mañana será tal
como lo haremos. El gran interés de las obras de Science Fiction
es, con el de divertirnos, el de hacrrnos pensar. Hay una tendencia demasiado grande a menospreciar las advertencias del artista o del escritor, sobre todo cuando parece inventar. La Ciencia
está al alcance de nuestras manos; intentemos hacer de ella algo
más que un medio para avasallar al hombre. Imaginen ahora

37

los tiempos futuros. Tal vez en el mundo que Uds ..construirán, el Hombre, como individuo, no habrá desaparecido Y no
será aplastado por todas las fuerzas que ya desencadenó.

CINCUENTA AÑOS DE CINEMA DE ANTICIPACION
1902:
1905·:
1915:
1918:
1919:
19 20:
1922:
1923:
I 924:

J 925:
1930:
1931:
19 3 2:
1938:
1941 :

1949:
19 50:

19 51 :

1952:

19 5 2:
1953:

"Le Voyage dans la Lune" de Méliés.
" 20.000 lieues sous les mers" de Cutchéon.
" La Folie du Docteur Tube" de Abe! Gance.
"Himmelskibet" de H . Madsen.
"The First Men in the Moon" de Cecil Hepworth.
"Rejaen til Mars" de Ole Olsen.
" Dr. Mabuse" de Fritz Lang.
" París qui dort" de René Clair.
" Aelita" de Protozanov.
"La Cité Foudroyée" de Luitz Morat.
"Le Rayon de la Mort' ' de Koulechov.
"Die Frau im Mond" de Fritz Lang.
"Dr. Jekyll and Mr. Hyde" de Rouben Mamoulian.
"Frankenstein" de James Whale.
" Mars attacks the World" de Beck.
" Les Passagers de la Grande Ourse" ( dibujo animado)
de Grimault.
"Croisiéres sidérales" de André Zwoboda.
"The Monster Maker" de Sam Newfield.
"The Thing" de Christian Niby.
" Destination Moon" de Irving Pichel!.
" Flying discman from Mars" de Brannon.
" Son of Dr. Jekyll" de Seymour Friedman.
"Five" de A. Oboler.
" When worlds collide" de Rudolph Maté.
"The Day the earth stood still" de Robert Wise .
"The Mad Monster" de Sam Newfield.
"Flight to Mars" de L. Selander.
" Lost Continent" de Sam Newfield.
"Red Planet Mars' ' de Harry Horner.
" The War of the Worlds" de Byron Haskin.
"The Four sided Triangle" de Terence Fisher.

�38

Literatura de anticipación

"The Magnetic Monster" de Curt Siodwak.
"The Lost Planet" de Bennet.
"Phantom from space" de W. Lee Wilder.
"The Beast from 20.000 fathoms" de Eugene Lourie.
"lnvaders from Mars" de Menzies.
"Captive Women" de Stuart Gilmore.
"La Bergére et le Ramoneur" ( dibujo animado) de
Grimault f1 J. Prévert.
Desde el cincuentenario del cinema de anticipación, los Estados U nidos sobre todo, han producido numerosas películas de
este tipo que hemos podido ver. Los temas de tales películas
siguen iguales, pero se nota cierta preferencia ahora para los viajes interplanetarios y la creación de monstruos espantables.

Juanita Soriano / Rosas

I
Oscilación de aromá, luz de seda,
cisterna de la abeja, geometría
del pétalo desnudo que se enreda
en papeles de canto y poesía.
Rosa de ayer, de ahora, rosaleda
de mañana y de siempre, fantasía
para el ángel del verso donde queda
completa su nevada melodía.
Tras la rosa de ayer, la rosa vierre
tomando la experiencia que contiene
el existir de la pasada rosa.
Traza su sombra igual que la primera,
danza su danza de confianza entera
con nueva brisa y nueva mariposa_.

11
Bajo el azul azul que el Angel sueña
vela mi rosa, ¿vela?, también llora,
ríe y medita, duerme, se enamora
mientras la rosa oculta se diseña.
- 39 -

�40

Rosas

Espectro de la rosa que se empeña
en llegar a ser rosa, y avizora
el clima del rosal, donde la aurora
traza la forma de su luz pequeña.

Seymour Menton / Mario

Monteforte To ledo y la
Evolución de la Novela

El arquetipo de la rosa abstracta
será la rosa terrenal, exacta.
Flor diseñada en lumbre que resbala.

Hispanoamericana

Amor o rosa. El Angel desde afuera:
¿Rosa ... ? ¿Duermes... ? ¿Vigilas? rosa espera,
y guarda en ella un corazón y un ala:

'

III

LA

publicación de U na manera
de morir representa un paso más en la evolución de la novela
hispanoamericana, una evolución cuyos últimos treinta años se
ven reflejados en las cuatro novelas del insigne autor guatemalteco Mario Monteforte Toledo (191 l ~ ) . Anaité (1948 ), Entre la piedra y la cruz ( 1948) , Donde acaban los caminos
( 1953 ) y Una manera de morir ( 1957) marcan cuatro fases
básicas en el desarrollo de la novela hispanoamericana: el criollísmo; el nacionalismo; el estudio psicológico revestido de experimentación estilística ; y el estudio filosófico de tendencias
universales.

Cuando los ojos dicen "rosa", "amor"
es la palabra que la rosa calla
bajo el signo de rosa hay un ~olor
que extiende libertad y que avasalla.
Al tiempo del botón que en rosa estalla
estalla entero un ámbito de olor
'
y el ángel que presiente la hatall;
en rosal de sonidos ve la flor.

-

"! la !osa, rosada ... , pensativa,

en extas1s de luz está cautiva
en la contemplación de su existencia.
Y no sabe que existe, que perfuma
con su estela de luz entre la bruma :
Es, nada más. Y amamos su presencia.

.

.

Anaité, escrita en 1938, es la historia de la civiliación de
la ciudad de Guatemala en pugna con la barbarie del Petén.
Lleva varias reminiscencias de Doña Bárbara y de Canaima de
Rómulo Gallegos, pero en realidad se parece m~s a La vorágine
de José Eustasio Rivera. A pesar de todo su realismo, Anaité,
como sus precursores sudamericanos, está impregnado de resabios
románticos y modernistas. Jorge, el protagonista, decide ir a la
región más exótica de su país para ganarse una fortuna. Esto
ofrece al escritor la ocasión de servirse de su herencia modernista
para captar las luces y sobre todo, los ruidos de la selva exuberante.
- 41 -

�42

Mario Monteforte Toledo

"Era la primera mañana en tierra habitada por los
hombres, después de un eterno ambular por orillas desiertas.
Ahí todo cambiaba en una noche. Hasta el cielo parecía una hechura nueva tras los dementes rayos del sol que
se filtraban por la palma de los techos; hasta el río llevaba
yerbajos de tonos chillones. Las garzas bajaban precavidas
Y se fugaban en parábolas abiertas." (p.27)
" Nuevo espectáculo el de aquel día. Las gotas enor~1~s caían _una detrás de la otra, formando sobre la superf1c1e del no pequeñas eminencias espumosas. Tronaba la
selva como si se estuviera viniendo abajo. Arrancadas de
las copas de los árboles, las hojas volaban en los remolinos
del viento. Entre las ramas, las garzas hinchaban tristemente su plumaje esperando que pasara el chaparrón."
(p.57)
"Son las cinco de la tarde. Las guacamayas pasan en
ba~dadas; sigue el reguero hervores~ de los loros y las
penca~; con su croar batracio, los cucharones atalayan a los
peces mcaut?S; de vez en cuando, la miopía de una garza
confunde la verdura de la grama con las aguas eternas y se
atreve a merodear sobre el pueblecillo. En lo más hondo
de los bosques los saraguates rugen incansables. Ha quedado en el poniente el último rojo del sol." (p77)
Hacía el final del libro Jorge se encuentra con que su novia
se ha casado con otro hombre y en típica actitud romántica,
huye de la vida capitalina para reunirse en la selva con los indios
lacandones. Pero lo más importante del libro es la lucha del
hombre civilizado para sobrevivir en el ambiente violento de
la selva tropical. Tiene que luchar contra la ferocidad de la
selv~ lo mismo que contra la ferocidad humana engendrada por
a_quella. Los personajes viajan en canoas por el río Usumacinta
s~n amedrentarse ante los raudales. Las víboras y los tigres no
solo amen~zan continuamente a los hombres sino que también
los co_ntag1an. Éstos. llegan a herirse y a matarse impune¡pente.
Las fiestas son pretextos para emborracharse pero ni pretextos
les hacen falta . La soledad y el calor de la selva suscitan los
deseos lujuriosos de los hombres y de las mujeres. El doctor

Seymour Mentan

43

Wood se envilece a tal grado que hasta vende a su propia hija
a un hombre malo. La violencia proviene de afuera también.
Unos revolucionarios mexicanos tratan de alborotar a los trabajadores pero éstos le quedan fieles a Jorge porque él los trata
bien. En el mismo capítulo llegan los soldados del "señor presidente" y añaden su propia brutalidad a la que ya se ha cont~do.
Al final del libro, Monteforte sigue el artificio de Rivera al internar en la selva a su protagonista. Pero hay una diferencia
importante: Arturo Cova y sus amigos fueron devorados por la
selva; Jorge se interna en la selva, como el protagonista de
Canaima, para vivir con los indios, cuya vida pura y tranquila,
insinúa el autor, es superior a la barbarie refinada de la sociedad cursi de la capital. Este final representa una vuelta a la
actitud de los autores realistas ·del siglo diez y nueve quienes
ensalzaban el campo como el baluarte de la bondad y la virtud
frente a la ciudad pecaminosa. Al mismo tiempo representa una
reacción contra los modernistas cosmopolitas quienes no podían
vivir sino en las grandes capitales.
Después de extasiarse por más o menos ,veinte años frente
a las regiones bárbaras de su país, 1 el novelista hispanoamericano, influido en parte por Dos Passos, se dedicó a retratar en
un solo libro la totalidad de su país. Por todas partes de His ·
panoamérica se ·escribieron novelas para captar una vista panorámica del país. 2 Uno de los mejor logrados es Entre la piedra y
la cruz de Monteforte Toledo. El cuadro nacional se forma por
una vista comprensiva de la geografía, el pueblo y la historia
de Guatemala. La acción comienza en el pueblecito de San Pedro
la Laguna, a orillas del Lago Atitlán. Pasa a una finca cafeta•
lera en la faja costanera del Pacífico. Pedro Matzar, el protagonista indio, visita el puerto de San José. Después de pasar
por Escuintla, va a la capital para estudiar y luego enseña en la
sierra cerca de Sololá. Además del protagonista indio, otros tipos raciales que aparecen en la novela son el ladino, el alemán.
el negro, el chino, el jenízaro y el libanés. Montefotte remonta
hasta los tiempos precolombinos para darnos una visión amplía
de los motivos históricos de su país, la cual incluye: leyendas
indias, el baile de la Conquista, la casa colonial de Teófílo Castellanos, el terremoto de Antigua, la Revolución unionista de

.,.

�\

44

Mario Monteforte Toledo

1920, la crisis económica de 1929, la Guerra Mundial de 1939
y la Revolución de 1944.

/

Entre la piedra y la cruz, por ser una novela nacional. tiene
que preocuparse por la situación del indio. Desde este punto de
vista, la novela puede incluirse en el grupo de novelas indigenistas que tanta fama han cobrado por toda Hispanoamérica 3• Se
presenta un cuadro del indio que a pesar de sus variaciones guatemaltecas ya ha llegado a ser tradicional. Los indios, que constituyen más del sesenta y cinco por ciento de la población total
de Guatemala, no tienen más que pedacitos de tierra mientras
que los dueños de las grandes fincas son ladinos que por ·10 general viven en la ciudad. Muchas veces los mercaderes compran
el maíz a los indios, lo acaparan todo y luego, los mismos indios
no tienen bastante maíz para comer.
Las compras se hacen a la sombra de la iglesia, en el sentido
literal y figurado y el hambre de los indios no se aplaca con las
misas del cura.
"Bajó el cura de Sololá y dijo muchas misas, unas en
la iglesia, otras a campo abierto, cerca de las cuevas donde
a media noche hervía el pom levantando su ofrenda a los
rajau de todo lo que hacía falta en el pueblo.
- Los santos no escuchan cuando se les pide de comer- dijo un hombre con la frente cruzada de arrugas.
Los vecinos pensaron que aquello era terrible, pero
verdadero." (p. 3 7)
Sí los indios protestan a los jueces, éstos se hacen sordos y
permiten que los abogados enganchen a los indios mientras que
se prolongan los pleitos. Si se presenta alguna queja en contra
de un indio, éste se ve sentenciado a trabajar de peón en la carretera. De vez en cuando llegan los soldados al. pueblo para
reclutar trabajadores para las fincas tropicales. Ahí aumentan
los sufrimientos del indio. El calor tropical, los mosquitos pestíferos y las víboras contribuyen a poner en peligro la vida del
indio. Vive en la finca cafetalera como siervo. No le pagan
sino en fichas que se aceptan sólo en la tienda de raya. Naturalmente las deudas se le van amontonando. Si huye de la finca,

Seymour Menton

45

los soldados lo alcanzan y lo llevan de vuelta donde le esperan
las bofetadas y las patadas del dueño. Indefenso, el indio tiene
que contemplar la violación de las mujeres de sú familia. Su
único alivio es .el guaro que le proporciona benévolamente el
patrón. Claro, le da al indio una sensación ilusoria _de felicidad
y le debilita la voluntad. Al mismo tiempo q~e l_os que mandan
utilizan el guaro, persiguen cruelmente a los md1os que lo producen clandestinamente. Uno de los aspectos más trágicos de
todo esto es que el mismo ejército, que es el instrumento de
opresión contra los indios, se compone de indios. Paradójicamente los indios, reclutados por la fuerza y maltrados constantemente, tienen que obedecer a sus oficiales para maltratar a sus
propios hermanos. '
Para mejorar la situación del indio hace falta la educación.
Pero cuando Pedro Matzar asiste a la escuela en la ciudad, se
siente despreciado tanto por los alumnos como por los profesores. Cuando él mismo llega a ser maestro rural, sus esfuerzos
de redentor fracasan ante la falta de cooperación de parte del
gobierno. Los maestros son obligados a usar los textos escritos
por el ministro de educación, por malos que sean. Hacen mucha falta materiales pedagógicos. Como respuesta a sus cartas
en que pedía material didáctico, Pedro Matzar recibe por correo
utla caja de tiza. Es el colmo. Olvida todo su idealismo, abandona la escuela y les da la espalda a los indios e~ cuya cultura
se crió.
Al describir el pueblo de San Pedro la Laguna, Monteforte
Toledo no puede menos que incluir muchas leyendas, supersticiones y costumbres de los indios. La importancia de las cofradías es primordial. Varias leyendas sobre los dioses indios
son narradas con un deseo de captar el ambiente del Popo[ V uh.
Al nacer el protagonista, un hechicero le vaticina una lucha victoriosa contra 1·os fuertes y se alude a la creencia en el náhual, o
sea la doble existencia del alma en el indio y en un animal, con
el cual siempre está asociado. Las costumbres matrimoniales de
los indios también aparecen en la primera parte de la novela.
Lo que distingue Entre la piedra y la cruz como una gran novela
es que todos los elementos nacionales y las not~s de pro~esta
social están fuertemente ligados por el protagonista margmal.

�46

Mario Monteforte Toledo

Como tantos otros protagonistas de novelas hispanoamericanas
de los últimos dos decenios 4 • Pedro Matzar es un hombre marginal. Se encuentra " entre la piedra y la cruz," o sea entre la
cultura de los indios y la de los ladinos. Antes de llegar a una
decisión definitiva, vaga por todo el país. Los pies del indio
llegan a personificarse para representar los dolores de todos los
indios. El autor hace entronque entre el vagar eterno de los indios y la suerte del judío errante. 5 Si el fin optimista de Entre
la piedra y la cruz no concuerda con el desarrollo lógico del protagonista, se explica por el entusiasmo rebosante de los jóvenes
intelectuales por la Revolución de 1944. Después de muchos
sufrimientos y dudas, Pedro Matzar decide por fin incorporarse
en la nueva nación casándose con una ladina . . Al cabo de tanta
cavilación, esa decisión lo llena de una tremanda fuerza tranquila.
" Pedro Matzar comprendió que él. para redimir a los
suyos, abandonaba el dios de su padre y la casa de su padre.
Y se sintió dueño de una fuerza fabulosa y de una
gran paz que dolía en silencio." (p 3 02)
La caída de ese espíritu optimista hasta la desesperación
total es la historia de las otras dos novelas de Mario Monteforte
Toledo. Donde acaban los caminos trata el mismo problema
que Entre la piedra y la cruz: la fusión de los indios y los ladinos para formar la nación guatemalteca, pero el enfoque es totalmente distinto. Pedro Matzar, protagonista indio de Entre
la piedra y la cruz. acaba por adoptar la cultura de-los ladinos.
Raúl Zamora, protagonista ladino de Donde acaban los caminos,
fracasa en su intento de asociarse con la cultura indíg'ena. Pero
esta novela es más que una novela indigenista con elementos de
protesta social. Por toda Hispanoamérica se han escrito centenares de novelas sobre la lucha entre la civilización y la barbarie ; los abusos de los dictadores, los hacendados ·y las compañías
extranjeras ; el destino del indio y los pr~blemas del hombre
marginal. Estos temas criollos se han agotado. El novelista
hispanoamericano, desde el fin de la segunda Guerra Mundial, tiende a buscar una nueva orientación.
En Donde acaban los caminos se nota el afán del autor de
librarse de la forma ya tradicional de la novela telúrica y de aso-

Seymour Menton

47

marse a las corrientes de la novela mundial. En esta novela,
inspirada técnicamente en patte por Joyce y Faulkner, Monte- ·
forte introduce el monólogo interno, los recuerdos, la preocupación individual por el sexo, unas escenas surrealistas Y el cambio
de narradores de la acción novelística. Esencialmente Donde
acaban los caminos es la historia de un hombre que es obligado
a transigir con sus sentimientos e ideales para conformarse a la
presión social. Raúl Zamora, m_édico de un pueblo, se enamora
de María Xahil, una india tzutuhil_y vive con ella. Verdaderamente enamorado, ofrece casarse con ella conform~ con su moralidad ladina aunque en el fondo espera que no acepte. Tanto
María como su padre rechazan el matrimonio porque saben que
aparte son los naturales y aparte los ladinos. Impotente frente
a la lógica indiscutible de los indios, pero en realidad aliviado
por la oposición de los indios que le permite vivir en paz con su
propia conciencia, Raúl Zamora pierde su identidad individual
al casarse con una joven rica de la misma sociedad provinciana
que él desl?reciaba tanto.
La última novela de Monteforte, U na manera de morir,
ofrece otro caso de un hombre que trata en vano de luchar contra la sociedad. Sólo que Una manera de morir es una novela
mucho más trascendental. Al tratar el tema del comunismo,
Monteforte no solamente logra presentar la realidad de. Guatemala, sino que también pl'antea un problema universal. El título
-una ",nanera de morir- se refiere a los indivÍduos que en estos
años de la posguera no tieneñ más remedio que sacrificar sus
ideales para someterse a un pensamiento ortodoxo. La ortodaxia
principal de la novela, pero no la única ortodoxia, es el comunismo. El protagonista Peralta es un comunista que se da cuen~a· de la hipocresía del Partido. . Después de permitirse el lujo
de pensar por su propia cuenta, Peralta se siente tan atormentado que acaba de salir del Partido. Al principio, se encuentra
solo en el mundo. Hasta su propio hermanito, que antes
lo idolatraba, lo desprecia por haber abandonado la lucha en
la cual había creído tan fervorosamente. No obstante, no le
cuesta ~ucho trabajo adaptarse externamente a la nueva vida.
El novio de su hermana le consigue un empleo irónicamente en
un ba~co donde, valiéndose de su inteligencia y de su aplica-

�•

48

Seymour Menton

Mario Monteforte Toledo

ció~, c~~ienza a subir rápidamente. Conoce a una joven rica
Y s1mpat1ca que pronto llega a ser su novia. Parece que todo le
está saliendo a pedir de boca. Sin embargo, en el fondo, Péralta
sabe que t~m~o~o per:enece a esta nueva sociedad. Ni él puede
aceptar su ins1p1dez m su afectación, ni ellos pueden perdonarle
sus ideas radicales. A pesar de eso, llega hasta el punto de querer
casarse con su novia, pero se interpone la Iglesia. Peralta no
puede transigir con sus ideales que lo ayudaron a librarse de la
ortodoxia del Partido y el cura no puede librarse de la ortodoxia
de_ su dogma que justifica su propia existencia. El diálogo termin_a_ cuando el padre afirma que sí le niega su Dios a Peralta.
Casi inconsciente y completamente deshumanizado, Peralta vuelve a entrar en el Partido. Ya no se atreverá a pensar. Es " una
manera de morir. "
.

desviado. Su desviación consiste en haber transigido con la finquera para que los campesinos no murieran de sed. Los diálogos
están llenos de una angustia desesperada. Peralta está convencido de que Rueda ha obrado bien pero como miembro del Partido tiene que cumplir su misión de destituirlo. Rueda, también
convencido de que ha obrado bien, trata de hacerse creer a sí
mismo que ha traicionado a los suyos. Hasta ofrece que lo maten para satisfacer al Partido pero esto no basta. Se ha resuelto
que Rueda tiene que salir del pueblo desacreditado. Peralta,
avergonzado por su papel hipócrita en la destitución de Rueda,
se tortura frente a la inocencia candorosa de su víctima. "Peralta
sintió que le ardía una sola mejilla; una sola, cual si le hubiesen
dado una bofetada a mano abierta. " (p. 57)
Por medio de un salto para atrás, presenciamos la escena
igualmente dramática entre Rueda y la dueña de la finca. A
pesar de su altanería, se siente cierta compasión por esa vieja
señora feudal que ha visto la destrucción de su familia y de su
tierra. El mismo Rueda le habla .con cierta humildad y aguanta
su desprecio para poder transigir con ella. En cambio por el permiso que otorga la señora de que los campesinos puedan usar
" su" agua, ellos tienen que devolverle algo de la tierra expropiada. Se destaca la tragedia de esta mujer cuya impotencia de
obrar como acostumbraba obrar antes es lo que más la irrita.
La transacción de Rueda en este diálogo muy humano es· lo que
causa su caída frente a la dialéctica inexorable del Partido.

A primera vista, U na manera de morir puede considerarse
una novela anticomunista pero en realidad no Jo es. Con una
angustia que aún excede la de las obras existencialistas de Eduardo Mallea, Monteforte expone la ciega hipocresía de .los dogmas
ortodox~s ~ualesquiera que sean- y su efecto aniquilador
sobre el md1V1duo capaz de pensar por sí mismo. Los mismos
banqueros d_e la novela no se atreven a pensar por su propia
cuenta. Se intuye que aunque ellos reconocieran cierta verdad
en lo q_ue les dice Peralta, nunca podrían admitírselo a sí mismos.
Los únicos personajes felices son los que no tienen la manía
de ~ensar: la hermana y la novia de Peralta, las dos frívolas, y
al
su hermanito Luis quien -vuelve a la casa decidido a trabaJar Y a desentenderse por completo de cuestiones políticas.

!in,

. Quizás. indicando una nueva orientación para la novela
hispanoamericana, U na manera de morir está totalmente desarraigada de Guatemala. Su conflicto ideológico podría entablarse en cualquier parté del mundo. El autor, en busca de una
nueva técnica, nos dice muy poco sobre. los antecedentes de sus
personajes. Lo que importa es el momento actual. El libro se
compone de una serie de diálogos largos, cada uno de los cuales
es sumamente doloroso. Se inicia la novela cuando Peralta, todavía dentro del régimen del Partido, llega a un pueblo para
enfrentarse con Rueda, el líder local. Peralta lleva la comisión
de eliminar a éste como jefe de los campesinos porque se ha

49

Cuando Peralta vuelve a la ciudad, se desahoga ante su
madre quien aumenta la angustia de su hijo al no comprenderlo.
La madre es una persona sencilla cuya preocupación principal
es el bienestar de su hijo. Es incapaz de comprender su inquietud. No puede concebir que haya cambiado de opinión respecto
al Partido después de haberlo servido por tantos años. Lo aconseja descansar porque el Partido lo necesita y ,cree darle la clave
de su inquietud diciéndole "-Tú nunca fuiste niño." (p. 79 )

..

La falta de comprensión persigue a Peralta y su tormento
llega a su colmo en otro diálogo penoso con su amante Laura.
Ella representa la fe y su amor está íntimamente ligado con el
Partido. Parece querer a Peralta pero los fieles tienen qtfe subor-

�50

con Antonio bajan en la próxima estación.

dinarse a la disciplina del Partido hasta el punto de renegar de
sus propias emociones.
La angustia del libro se trueca en heroísmo cuando Peralta
.hace la decisión de romper con el Partido. Con una gran tranquilidad de espíritu se enfrenta con Urrutia y le cqntesta firmemente a toda su dialéctica. La victoria de Peralta contra su ambiente y contra sí mismo ocurre en medio del libro. Aunque
al parecer el tono angustioso se alivia, en realidad sólo se disfraza. Durante todo el noviazgo de Peralta y Silvia se sospecha
que Peralta nunca podrá seguir disimulando. La vuelta a la
angustia existencialista marca toda la escena con el cura, la cual
presenta a Peralta con toda dureza la barda infranqueable entre
él y el mundo burgués. Sintiéndose en un vacío y espiritualmente muerto, se reintegra en el Partido. Pero ahí no termina
la historia. Todavía falta algo para completar el armazón de
la novela. En el último capítulo, Peralta vuelve a bajar del tren
en el mismo pueblo del primer capítulo. Este artificio, categorizado por la frase inmortal de Doña Bárbara, " las cosas vuelven
al lugar de donde salieron," parece a primera vista restarle fuerza
a la novela. El entusiasmo de los campesinos se ha disipado.
Rueda ha vuelto. Los ídolos capitalinos se han convertido en
los derrotados. Peralta, acompañado de dos compañeros, Antonio y Lamberto, sale en el tren rumbo al próximo pueblo. Este
final algo forzado y demasiado obvio se salva, sin embargo,
con un diálogo angustioso más. En la plataforma del tren, sacudidos por las vibraciones y ensordecidos por el viento y los
ruidos metálicos, discute Lamberto con Peralta. Le pide una
explicación de su reingreso al Partido. Cuando Peralta, completamente disciplinado, léase "muerto," le repite la cantaleta de
que se había desviado y que ya reconoció su error, Lamberto se
exaspera porque él y otros, lo mismo que Peralta, ya no estaban
conformes con la política comunista y estaban esperando a que
él les enseñara cómo era posible vivir fuera del Partido. Sintiéndose defraudado por su amigo deshumanizado, Lamberto se
vuelve ciego de ira y por poco mata a Peralta empujándolo fuera
del barandal. La última página del libro tiene una angustia insuperable. El tren se detiene y Peralta se escapa de la muerte.
Lamberto y Peralta vuelven a entrar en el carro del tren y juntos

51

Seymour Mentan

Mario Monteforte Toiedo

Una manera de morir representa la última etapa en .el de-

•

sarrollo de la novelística tanto de Mario Montefoite Toledo
como de toda Hispanoamérica. Los elemento criollos han desaparecido; la preocupación nacional no está en consonancia con
el cinismo de la posguerra; y las especulaciones freudianas ya
pasaron de moda. Una manera de morir, como l~s novelas anteriores de Monteforte, refleja el ambiente del momento. Sus
novelas evolucionan con el ambiente. No obstante, revelan ciertos valores del autor que son constantes en cada una de las cuatro; su gran talento para penetrar en el cerebro de sus personajes,
su verdadero don de narrador y sus grandes cono~imientos en
el arte de novelar. Un buen adelanto en. su arte gu·e ~e p.ota en
Una manera de morir es que ya no está presente el autor. Todo
se expone en los mismos diálogos o en los monólogos introspectivos. Al eliminar las descripciones del mundo exterior,
Monteforte ha logrado una novela más escueta cuya falta de
, elementos poéticos ayuda a crear un dramatismo tremendo.' La
evolución continua de la obra de Mario Monteforte Toledo presagia otros libros de alta calidad que no pueden menos que seguir
reflejando y enriqueciendo el desarrollo de la novela hispanoamericana .
NOTAS
1. Carlos Reyles, Terruño (1916) ; Mariano Latorre, Zurzulila (1920); José
Eustaslo Rivera, La vorágine (1924) ; Rómulo Gallegos, Doña Bárbara
(1929) ; Flavio Herrera, El tigre (1932) ; Clro Alegría, L a serpiente de oro
(1935).
2. Rómulo Gallegos, Canaima (1935); Jorge !caza, Cholos (1938); Ciro Alegria,
El mundo es ancho y ajeno (1941 ) ; Enrique Amorim, El caballo y su sombr a (1941); José Revueltas, El luto humano (1943).
3. Alcides Arguedas, Raza de bronce (1919); Jorge Icaza, Huasipungo (1934);
Gregorio López y Fuentes, El indio (1935) ; Mauricio Magdaleno, Resplanr
dor (1937) ; Relnaldo Lomboy, Ránquil (1941); Miguel Angel Asturias, Hombres de maíz (1949) .
4. Enrique López Albújar, Matalaché (1928) ; Rómulo Gallegos, Pobre negro
(1937), Sobre la misma tierra (1944); Jorge !caza, Cholos (1938), H11airapamushcas (1948); Adalberto Ortiz, Juyungo (1942); Ramón Rubin, La
bruma lo vuelve azul (1954).

�Mario Monteforte Toledo

52

5. Ese tema del Indio errante también está presente en El luto humano (1943)
y Los paregrinos inmóviles (1944) de los mexicanos José Revueltas y Gregorio López y Fuentes y en El mundo es ancho y ajeno (1941) del peruano
Ciro Alegria.

Agustín Basave Fernández
, del Valle/ El Existencialis-

BIBLIOGRAFÍA

mo / Exposición y Crítica

1. ;\fario Monteforte Toledo, Anailé (puatemala: Editorial "El libro de Guatemala," 1948)
2. ).fario Monteforte Toledo, Entre
"El libro de Guatemala," 1948)

!ª

piedra y la cruz (Guatemala: Editorial

3. )fario )fonteforte Toledo, Donde acaban los caminos (Guatemala: Tipografía nacional, 1953)
4. Mario :\lonteforte Toledo, t'na manera de morir ()léxico: Fondo de Cultura
Económica, 195í)

PROLOGO

DESPUÉS de la primera guerra
mundial se ha intensificado l&lt;} actitud antiintelectualista, reivindicándose, a la vez, la realidad de lo concreto. Se ha pensado
que el sistema es impotente para apresar la realidad integrada
por seres únicos, intransferibles, singulares. Se ha preferido buscar un contacto, un vibrar al unísono con la plasticidad de la
vida y con la fluctuosídad de la emoción humana. Un sondear
la profundidad de la existencia y un advertir la problematicidad
de una realidad inmediatamente vivída y refractaria a objetivizarse en conceptos, caracteriza la actitud de los existencialistas.
El existencialismo pretende descubrir o develar -aletheíael sentido y el valor del hombre concreto. No son las esencias
desexistencializadas lo que importan, .,sino las existencias como
posibilidad de adquirir, determinándose, una esencia.
Describir y valorar estos esfuerzos de conquista filosófica,
ha sido la tarea fundamental que me he propuesto. Pero no se
trata de una simple descripción material o exterior, de una pura
descripción fenomenológica, sino de una exposición -por dentroy de una crítica. Al enfrentarme en carne viva con la problemática filosófica de los existencialistas, no he querido redu- 53 -

\

�54

Agustín Basáve

El existencialismo

el tejido hasta donde es posible-- se toma como reflejo del
alma existencialista. En París, el "Café Flore" y el "Café Pont
Royal", son el cuartel general de grupos existencialistas que aparecen -ante el atónito turista medio-- como misteriosos, como
exóticos. Las famosas "soirées existentialistes" han constiuido
un espectáculo con indudable éxito de concurrencia. Dejemos a
un lado estas manifestaciones extra-filosóficas que expresan artística o extra-artísticamente la situación espiritual de nuestros
días.

cirme a la miserable situación de un puro historicismo o de una
pura reseña de nombres, obras y doctrinas, sin el -hilo conductor
de una sana 'toma de posición personal. Otra cosa me parecería
indigno.
, Al estudiar a los existencialistas espero poner de manifiesto
su íntima y profunda humanidad, pero también su demoledor
trabajo en contra de la razón que, al fin y al cabo, es el fundamento del hombre y la necesaria base de toda auténtica filosofía. Se ha confundido la razón -la sana razón-, con la
razón abstracta del racionalismo y se ha decretado, erróneamente,
el divorcio entre existencia y razón.
¿Qué es el existencialismo? ¿Cuál es su temática? ¿Se
tratará fundamentalmente de una Filosofía del Hombre? ¿Qué
relaciones guarda el existencíalismo con el cristianismo? ¿ Cuáles son sus principales direcciones? ¿Qué tienen en común los
diversos existencia listas? ¿Podemos hablar de _un existencialismo
religioso de lengua española? ¿En qué divergen esencialismo y
existencialismo? ¿Cuáles son las preocupaciones fundamentales
del existencialismo? ¿C_uáles sus límites y peligros? ¿Será preciso asumir una posición p_ersonal frente al existencialismo? He
aquí las principales interrogantes que nos formulamos al iniciar
nuestro estudio. Pero la problemática -ineludible y provechosa- no adquiere su sentido por la problemática misma. Esto
sería -permítasenos la palabra- mera morbosidad intelectual.
Después de haberse planteado rigurosamente los problemas, es
menester intentar la búsqueda de una cabal solución. Otra cosa
sería indigna del hombre y de su apetito de verdad.
Tal vez podamos obtener del estudio¡ de los existencialistas, un fruto precioso: la incitación al cumplimiento de nuestra
vocación personalísima y el estímulo para decir nuestra palabra
leal. _

¿QUÉ ES EL EXISTENCIALISMO?
El existencialísmo es, a más de una filosofía, un fenómeno
cultural de nuestro tiempo. Hay pintura, hay teatro, hay novela
y hay poesía existencialistas. Y hasta el traje corto --que ahorra

55

.\

Como fenómeno histórico, el existencialismo es algo privativo del hombre europeo del período de la postguerra y de la
entreguerra. Los iberoamericanos lo podemos comprender, lo
podemos explicar, lo podemos criticar, pero no lo hemos podido
vivir en su génesis. Y no lo hemos podido vivir porque nos ha
faltado ese pasado de fracasos, de desilusiones, de frustraciones
en la función de dirigir al mundo, de desesperación ante las continuas luchas y atropellos, de expectación de lo imprevisto.
Los europeos no han podido disimular su psicosis de "fracaso",
de "desastre". Viven una vida eufórica, aunque ficticia, que
en vano pretende encubrir una honda crisis. Se sienten arrastrados por un torbellino de masas humanas en que su personalidad
se anonada. La cantidad aplasta a la calidad; el irracionalismo
preside la vida urbana. Se deciden las cosas sin saber por qué.
Y un ambiente de misterio y de absurdidad envuelve a la desangrada Europa ...
En esa atmósfera ha nacido una filosofía desvigorizada y
desvirtuada, es verdad, pero también auténticamente preocupada
de la libertad, de la responsabilidad, de la existencia cotidiana
y del hombre concreto. El existencialismo se ha encarnizado
despiadadamente en la finitud del hombre. Pretende tener como
punto de partida la experiencia concreta de la vida de cada cual
para descubrir y tocar el ser mismo. Por vía de conciencia se
quiere .desembocar en la PATENCIA del ser. Pero no se acaba
de precisar las palabras, de definir, de concluir. La desconfianza, la ambigüedad, la indecisión y la ausencia de un claro sistema
doctrinario han presidido, hasta ahora, la marcha del existencialismo. Su estilo y su tendencia, en cambio, presentan nítidos
contornos. Y aunque "no sea capaz de darnos la etiología y la

�..
56

El existenciplismo

terapéutica de las afecciones antropológicas actuales --como lo
apunta J. lturrioz- al menos vale la pena de conocerlo para
conocer a un hombre. Conocerlo y salvarlo".
San Agustín y Soren Kierkegaard son los dos principales
precursores del existencialismo. El "horno interior", la introspección, la experiencia de la finitud y los análisis de la angustia
y de la muerte entroncan a San Agustín con el árbol existencíalista, aunque el pensamiento agustiniano desborde los estrechos .cauces del existencialismo contemporáneo. Kíerkegaard tiene una percepción directa vivísíma de la subjetividad angustiada, de los estadios y paradojas de la vida humana. Como
precursores pueden tomarse, también, a Pascal, Maine de -Biran,
Nietzsche, Bergson y Unamuno.
Se ha hablado de existencialismo abierto y de existencialismo cerrado, de existencialismo espúreo y de existencialismo
auténtico, de existencialismo cristiano y de existencialismo ateo.
El existencialismo abierto y auténtico o cristiano -llamésele
como se quiera- Pilrte del hombre integral con su espíritu y sus
ligas con la trascendencia, usa del método fenomenológico pero
deja abierta la puerta a la trascendencia metafísica. Marcel,
Zubiri y Jaspers -aunque este último imperfectamente- son
representantes de esta actitud. Sartre, Camus -y algunos señalan a Heidegger aunque nosotros tenemos serías dudas sobre
el particular- son los jefes del existencialismo ateo.
Reservamos, para próximo comentario, la temática del
existencialismo. lmpórtanos, por ahora, hacer una caracterización general de esta filosofía. ·Es denominador común de todos
los existencialistas la afirmación de que la existencia precede a
la esencia. "Esto significa sencillamente --dice Sartre-, que el
hombre primero existe y luego consiste, es decir, ES, y luego
ES ESTO O LO OTRO ( 1). Mientras que cosas, plantas y
animales PER-SISTEN y SUB-SJSTEN por que les sostiene
un ser, el hombre no puede abandonarse inercialmente al ser.
tiene que luchar --de ahí la raíz dramática de la vida humanacontra el ser, constituirse su existencia. Lo verdaderamente humano es la actividad: PRE-OCUPACION y OCUPACION.
La MISMIDAD del hombre -intimidad intransferible- se
conjuga con la relación constituitiva y ontológica, con las cosas

57

Agustín Bosave

y con las personas; entonces emerge la CIRCUNSTANCIA.
Los existencialistas usan la DESCRIPCION FENOMENOLOGICA como interpretación. La "Sorge" o cura (cuidado) aparece definiendo la existencia. Pero el sentido de ese cuidado es
la temporalidad. Es así como el TIEMPO CONCRETO se
instala en el centro mismo de la analítica existencial. El existencialismo se ha empeñado en presentarse como un humanismo.
¿Un humanismo? Para nosotros no puede haber verdadero humanismo si no se reconoce --con todas sus consecuencias- a la
persona humana en cuanto portadora de espíritu, en cuanto objeto supremo de la Creación que está en el mundo pero que a la
vez está contra el mundo y sobre el mundo.
Del encuentro de la filosofía con la existencia ha brotado
el existencialismo: punto capital para el análisis. Los que nos
empeñamos en filosofar hoy, no podemos eludirlo.
EL EXISTENCIALISMO COMO
FILOSOFIA DEL HOMBRE

•

Pese a la absoluta falta de propósito sistemático en los más
de los existencíalístas, se descubre en su dispersión una profunda
unidad lograda a base de constante reiteración. El tema central
del existencialismo es el hombre en su integridad; "el hombre
de carne y hueso -del que hablara Unamuno-, el que nace,
sufre y duerme y piensa y quiere, el hombre que se ve y a quien
se oye, el hermano, el verdadero hermano". " Y este hombre
concreto, de carne y hueso, es el sujeto y el supremo objeto a la
vez de toda filosofía, quiéranlo o no, ciertos sedicentes filósofos" .
Para los existencialistas, filosofar ha sido, hasta ahora,
preocuparse de los problemas humanos. En este sentido puede
decirse que el existencialismo se ha reducido de hecho, a una
antropología filosófica. Huyendo de todo doctrinarismo que
sirva sólo de juego o distracción artificiosa de la inteligencia, el
existencialismo se muestra como una filosofía comprometedora.
Si la filosofía no logra explicarme estos problemas, que son los
más vitales de mi ser, fracasa. ·
El punto de partida es egocéntrico. Lo más inmediato de lo

�f

58

El existencialismo

experimentable es la realidad humana. No puedo conocer la
realidad del mundo exterior o la realidad en general sin partir
de la realidad del propio yo. "No solamente es un deber moral
este egocentrismo del filosofar -advierte Ismael Quiles S. J.sino también es UNA NECESIDAD Y UN DEBER ONTOLOGICO, es decir, radicado en la misma esencia de mi realidad,
y de la cual no puedo prescindir" (2). Heidegger ha pretendido llegar a una verdadera metafísica por el sentido de la realidad íntima del hombre y de su vida. De esta manera, el hombre
ha sido el punto de partida de la filosofía existencialista y el
término final donde ella se tortura constantemente.
No se satisface el existencialismo con un frío conocer las
esencias, con una asimilación intencional o representativa de los
objetos. Su ambición es el "conocer que lleva al ser", el conocimiento comunicativo. Para ello se vale del análisis de las vivencias más arraigadas en el hombre, de las experiencias humanas más persistentes, de las espontaneidades de la vida más manifiestas.
Cosmología, Metafísica y Antropología han sido las tres
grandes fases de la filosofía en su historia. Lo que preocupó a
lo$ grandes metafísicos o a los grandes filósofos del idealismo,
apenas si preocupa a los existencialistas. ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? He aquí las grandes cue~tiones
vitales que inquietan al existencialismo. A este respecto es bastante ilustrativa la frase de Jaspers: "la Filosofía es el atrevimiento de penetrar en el fondo insondable de la auto-conciencia humana. Este buscar camino hacia sí mismo no termina
sino con la muerte".
Planteado el problema, el existencialismo adopta una actitud: el ser de la realidad humana es puro existir, surgir y aparecer en el mundo, auto-encuentro. No hay naturaleza humana.
El hombre no es nada al inicio. · El hombre será ante todo lo
que él haya proyectado ser. Sin apoyo ni socorro alguno, cada
ser humano está condenado a inventarse.
Lo que de posibilidades hay en lo humano, lo pone de
manifiesto la historia. De ahí que los historicistas hayan dicho que la historia hace al hombre. "Para el Existencialismo

Agustín Basave

59

--observa J. Iturioz S. J.- el hombre todavía es un poder ser;
para el Historicismo, un haber sido ... Pero, aun en estas diferencias de expresión y puntos de mira hay un presupuesto inicial,
básico y fundamental. en que ambas filosofías coinciden del todo: el hombre no aparece en el mundo hecho ya, terminado, es
decir, la negación de la objetividad. Por otra parte, el hombre
tiene que darse a sí mismo su ser, que antes de llegar a ser es
libertad, después de haber sido es historia; libertad e historia
son así una misma realidad, pero vista desde extremos opuestos" (3).
Circunstancias intrínsecas y circunstancias extrínsecas, limitan el exagerado horizonte de absoluta libertad que nos describen los existencialistas. Aunque se obstinen en negar la esencia humana, la naturaleza humana, no hacen otra cosa que afirmarla cuando hablan de la "situación humana" y de "las situaciones límites".

LA TEMA TICA EXISTENCIALISTA
La terminología existencialista está salpicada de palabras
como estas: "libertad", "tiempo íntimo", "angustia", "caída",
"apertura", "clausura", "nada", 'nihilidad ontológica", "finitud" ... Los problemas filosóficos arrancan del hombre mismo.
Pero en la mayoría de los existencialistas la cosmovisión tiene
sus raíces en una situación peculiar, privativa, intransferible, de
manera que más que de interpretación objetiva debe hablarse de
testimonio personal.
La subjetividad es -desde Kierkegaard- un tema capital
del existencialismo. Si el hombre no es cosa ni objeto, su realidad existencial y libre es la de ser sujeto. El ser humano, carente de esencia previa, es pura existencia. Y su existencia es
libertad. Lo que equivale a decir que el hombre no tiene libertad, si:no que es libertad. La libertad ontológica, radical, absoluta es lo que hace al hombre existencialista. El manojo de posibilidades que es el ser humano, no tiene nexo con una esencia
humana o naturaleza, ni con el pasado ni con el futuro. Al
existente no le importan las verdades, sino SU verdad.

�60

El existencialismo

El irracionalismo, el absurdo, el pesimismo, es otro de los
temas del existencialismo. Las cosas y los sucesos son así, porque sí, gratuitamente. El mundo carece de sentido. Ni la causa
eficiente ni la causa final son motivo de consideración para el
existencialista. El hombre está arrojado a la existencia (¿por
quién?) y destfoado a la muerte. La nada le circunda cuando
no se le adentra. La vida humana . es gris, dura, impenetrable.
Los personajes de Camus y de Sartre son hastiados, decepcionados, fracasados. El futuro incierto y vacío hacen a la existencia
pesada, angustiosa. El hombre carga -mediante la "Sorge"con su existencia sobre un abismo de niebla impenetrable para
caer, al final. en el fracaso. En medio de situaciones azarosas
e irracionales, los seres humanos tienen que tener una austera
autovigilancia para ser fieles a sí mismos, para ser auténticos.
Y este programa viviente que es el hombr~. tiene que aferrarse
a su programa maleable, en ebullición, sin designio previo y
sin modelo en el cual inspirarse. No hay posiciones adquiridas,
ni fidelidades inmóviles.
La existencia. -se nos dice- es un drama. Un drama en
que el hombre "está ahí" sin haberlo pedido. En el "horno
viator" Marc~l llega a decir: "estamos embarcados". Y Sartre
llega hasta el extremo de afirmar que el ser está de MAS. Su
estupidez injustificable estorba como la bestialidad. El ser humano es contingente, frágil, impotente racionalmente, inconsecuente, expuesto ante lo VISCOSO -"el otro'', el mundo-que le desposee de sí mismo, que le enajena. No hay acabamiento, no hay totalidad de la existencia. Se vive en espera constante de la muerte. Para Sartre "es absurdo que hayamos nacido
y es absurdo que muramos" ( 4).
Las voces de Nietzsche resuenan en el existencialismo: "Es
en el desierto - decía Zaratustra- donde han vivido siempre
los verídicos". Heidegger y Sartre ~nsisten en la soledad absoluta.
Marce} siente que estamos· solos frente a una inmensidad y en
la entraña de un todo. Sólo que como bien replica Emmanuel
Mounier: "La soledad absoluta, ¿no es un seudoconcepto, un
concepto insostenible, que se nutre clandestinamente del otro que
él niega, como el concepto de la nada absoluta? ¿Es que es pensable sin referencia a una presencia envolvente, de otra manera

Agustín Basave

61

que transformándose en su contrario, la idea de plenitud absoluta?" (5).
El tema del personalismo es presentado por el existencialismo un poco crispadamente. El individuo es lo extraordinario,
lo único, lo "encapsulado". Cada persona debe emprender su
conquista. Cada individuo describe un modo peculiar de vida.
Pero cabe siempre decidirse por un modo de vida auténtica o
por un modo de vida inauténtica. Si el ser humano se subsume
en el mundo, se trivializa y cae en lo impersonal, estamos frente
a la existencia inauténtica. En cambio si se elige a -sí mismo en
presencia de la muerte y de la nada, se recupera y vive una vida
auténtica.
El mundo adquiere su significación por el hombre. Hombre y mundo están soldados indisolublemente. De esta manera
el mundo se humaniza y el hombre se mundaniza (ser-en-elmundo) .
El "otro" es aquel que yo veo, pero es, también, aquel
que me ve. Y al verme, me mira como objeto dependiente .
Aprehendido por el otro, caigo en su poder, descubro el secreto
de mi corazón y me constituyo en su esclavo. Sólo me queda
un remedio: recuperarme como sujeto, responder como libertad
y convertir al otro en objeto. Hasta el amor es una lucha -reversible- en que los amantes buscan adueñarse no tan sólo del
cuerpo sino de la libertad del "otro'.'.
El riesgo es una nota típica de la vida existencialista. En
cualquiera de mis actos me comprometo y comprometo a toda
la humanidad. Vivir, es definirse actuando constantemente. "El
hombre -dice Nietzsche- está hecho para ser superado". Antes
que nada las obras. Pero las obras no describen al hombre.
La existencia -piensa Marce!- es lo no-inventariable.
Las agudas descripciones que los existencialistas han elaborado en torno a la condición humana, demuestran que no han
podido escapar -pese a sus desesperados esfuerzos- a una filosofía de la esencia.

�62

Agustín Basave

El existencialismo

res objetivos. Tampoco cabría hablar de lógica, de ética, de
religión, de estética o de ciencia. Todo se diluiría e.n una serie
de duraciones existenciales. El devenir tragaría al ser y a la
metafísica, para quedar al final perdida la existencia misma. De
t"into demudar a la existencia, ésta se ha revelado como evaporación frente a la nada.

CRITICA GENERAL AL EXISTENCIALISMO
Una atmósfera de cansancio, de desconfianza y de pesimismo no es, precisamente, la atmósfera adecuada para hacer
filosofía. Resulta explicable la angustia de un hombre concreto
de la post-guerra, pero no resulta justificable que contamine la
filosofía con su personal nihilismo. El desahogo de los instintos
vitales, en nombre de una espontaneidad gratuita, no es, en rigor, una actitud propiamente filosófica. Con UN drama de la
existencia se puede confeccionar una pieza de teatro pero no se
puede tejer EL drama de la existencia. Casi todos los existencialistas contemporáneos pretenden universalizar sus vivencias
personales. El resultado, más que una filosofía, es un testimonio
singtilar.
Negar los méritos del existencialismo es una torpeza inexcusable. En el haber del existencialismo estará siempre el haber
llevado al primer plano al hombre concreto, con la intimidad
de su conciencia, con su finitud, con su temporalidad, con su
angustia. El Hegelianismo que lo resolvía todo pero que se olvidaba de la persona humana, los ejercicios escolares en torno a
bizantinismos han sido justamente relegados ante el hondo problema del hombre de carne y hueso y ante la acuciante crisis
que vive el mundo contemporáneo. Como reacción en contra de
estas posiciones agotadas, el existencialismo ha sido mucho más
afortunado que como doctrina.
El existencialismo ha declarado una guerra a muerte a todo
sistema, olvidando que una filosofía no TIENE un sistema, sino
que ES sistema. Pese a su denodada crítica, el existencialismo
ha terminado, a la postre, por constituirse en sistema.
Una fenomenología puramente descriptiva de la realidad
humana no es, ni mucho menos una ontología. En este sentido,
Michele Federico Sciacca ha podido decir que el existencialismo,
más que una filosofía es una filosofía fallida. Y es que su problemática, y su conjunto de agudas observaciones psicológicas.
han quedado propiamente sin ulterior elaboración filosófica.
No todo es reducible a momentos existenciales. Si así fuera
ya no podría hablarse de esencias, de objetos ideales y de valo-

63

Salvo el caso de los existencialistas católicos, los demás se
cierran a la trascendencia encerrándose en un inmanentismo sin
soportes y sin atmósfera respirable.

'

Quitando todo lo que pueda haber de sarcasmos en la crítica que del existencialismo hace Guido de Ruggiero, quedan
varias observaciones aprovechables: a) .-la irracionalidad no es
tan radical e irreductible como pretende afirmar el existencialismo. Se halla sujeta, y puede ser sometida a una racionalización,
que en alguna medida la redime. Leibniz ha mostrado que, en
virtud del principio de razón suficiente, las verdades de hecho,
sin perder su contingencia, son susceptibles de una explicación
causal que, extendiéndose progresivamente en el tiempo y el espacio, las acerca indefinidamente a las verdades de razón. Todo
el desarrollo de las ciencias se halla confiado a la posiblidad de
reunir los DATOS empíricos en una red cada vez más tupida
y sólida que neutraliza en parte su contingencia individual.
b) .-La existencia es explicada por los existencialistas como
emergencia, un surgir el ser del ser, por lo tanto como un trascender el dato originario, de modo que la misma comprendía
el SI MISMO y lo OTRO, el tiempo y lo eterno, lo finito y
lo infinito... : La. existencia despunta como un hongo en el terreno llano del DASEIN, o mejor, para redargüir con un parangón usado equivocadamente por los existencialistas contra
el idealismo, emerge como el barón de Münchausen que, con la
fuerza de su brazo, se saca por los cabellos del pantano en el
que se había h_u ndido. c) .-Hacer de la existencia la protagonista del devenir, significa trocar el efecto con la causa, el camino con la etapa; significa, en última instancia, concebir un devenir acéfalo, sin sujeto. Y esta es la enorme ilusión del existencialismo, que ha creído poder prescindir de los AGENTES
de la filosofía tradicional, y en cambio los ha presupuesto implícitamente o, queriendo permanecer fiel a su propósito, ha

�64

El existencialismo

Jesucristo obró y enseñó. Su predicación no está basada
en ningún mecanismo de inferencias sistemáticas. Para comprender plenamente la verdad, Jesús proclamó la necesidad de
vivirla. Sus parábolas -tan sencillas, tan concretas- no han
podido ser agotadas en siglos enteros de meditación. "Jesús, que
vive la verdad, cuando la enseña no emplea proposiciones universales -dice Roger Troisfontaines-, sino sugerencias concretas, como jamás hombre alguno las hizo. No fue :Él, fue
San Juan quien formuló el "Dios es caridad", Dios es amor:
fórmula preciosa, como todas las que definirá en seguida la
Iglesia, pero que resultaría muy vacía si Jesús, por la manifestación, alterna de su poder y de su humildad, de su valor y de
sus padecimientos, de sus milagros y bondad, no nos hubiera
revelado con su vida, qué es el amor divino" (7). En la caridad reside el elemento esencial de la Buena Nueva. El amor
--comunión interpersonal- es el centro del mensaje evangélico.
" El núcleo viviente de la religión es la persona adorable d~
Cristo, cuya plenitud nunca podrá ser contenida en una fórmula" . Mientras los existencialistas ateos se encierran en la orgullosa soledad del egoísmo, pretendiendo bastarse a sí mismos y
centrando todas las cosas en torno a su persona, los cristianos
caminamos hacia la unión, aspiramos a la caridad sencilla y nos
abrimos a Dios y al prójimo, tanto para dar como para recibir.

hecho del devenir una escena de apariencias fugitivas, privadas
de consistencia. d ) .-La carencia de un protagonista, de un artífice del devenir, nos ayuda también a explicarnos toda una
serie de deficiencias especulativas del existencialismo: su falsa
interpretación de toda expansión existencial como una trascendencia, de todo paso como un salto, de todo problema como un
misterio ( 6) .
No es posible quedarnos con las solas existencias sin remontarnos al sentido o razón de ellas mismas, a lo que las
constituye en determinado tipo de ser: las esencias. La mera
existencia -asegura y con razón el pr. Sabino Alonso-Fueyo-no puede filosofar. Si el existencialismo puro se atuviera a la
pura facticidad ¿qué nos podría decir ? Filosofía es reflexión
humana, búsqueda de razones y principios supremos. La existencia pura de los -existencialistas, en cambio, es... ausencia de
razón. ¿Cómo poder hablar, entonces, de una filosofía existencial?
EXISTENCIALISMO Y CRISTIANISMO
El existencialismo ya no es pura especulación, teoría y razón, sin'b cosmovisión y actitud vital: "Lo que yo necesito
-decía Kierkegaard- es ponerme en claro conmigo mismo, saber qué debo hacer. La cuestión no es para mí lo que debo
conocer: más bien se trata de comprender mi destino: que yo
vea lo que la Divinidad quiere realmente de mí: se trata de encontrar una verdad, y para mí la verdad es la idea por la cual
quiero vivir y morir" . Surgió el existencialismo como formu lación filosófica de la desgarradora experiencia de esta crisis sin
paralelo. El hombre que ha vivido entre dos guerras; comienza
a sentir íntimamente los términos de la antinomia: finitud e
infinitud, caducidad y eternidad_. .. Perdida su fe en Dios y en
· la Razón, el hombre angustiado ansía liberarse de su propia
congoja. ¿Pero qué apoyo podrá dar una filosofía que no se
basa ella misma en un Dios personal, principio y fin de todas
las cosas ? Si el exist~ncialismo no halla sus soluciones en Dios,
en la eternidad y en la inmortalidad personal, no le queda otro
camino como no sea el del fracaso y el _de la desesperación.

65

Agustín Basave

"Para el espíritu humano -ha dicho Albert Camus- no
hay sino dos mundos posibles, el sagrado ( o hablando en lenguaje cristiano ~ xpresa Camus- el de la gracia) o el de la rebelión (8 ). Camus -Y con él todos los existencialistas ateosescogió la rebelión.
I

Toda nuestra vida está resumida en una elección básica:
con Cristo, o sin Cristo. El existencialismo ha sido un buen
activador de est.t opción. Y cuando en su dirección atea se ha
decidido por la segunda proposición, "el sin Cristo avanza cada
día más hacia el contra Cristo" .
Troisfontaines ha intentado encerrar el existencialismo en
la siguiente definición: " es un retorno apasionado del individuo
sobre su libertad para sorprender en el despliegue de sus marchas
y co~tramarchas el sentido de su ser". Como emotivos, los

•

�66

El existencicalismo

existencialistas reaccionan contra las abstracciones o generalidades que amenazan disolver la originalidad personal. En la libertad creen encontrar la fuente de los valores. Por medio de
la descripción fenomenológica pretenden buscar y encontrar el
mundo del ser y por la iniciativa personal, el mundo del deber
ser. Rechazan la objetividad porque piensan que "la verdad es
el regusto mismo de mi experiencia ontológica (llámese angustia, desesperación, fe o esperanza, etc... ) . Les in_teresa, sobre
todo, el surgir de la libertad, su ejercicio y modalidades. Niegan
lo suprasensible y se afanan por dilucidar el sentido del ser ert
concreto, del ser de cada cual. Hay que experimentar aquello de
que se habla y darle luego una expresión concreta. Esos serían
los dos postulados básicos del método existencialista.
Los existencialistas se han encarnizado con los elementos
de la contingencia humana: la nada, la muerte, la finitud, la
angustia. Contra este vacío final se yergue la plenitud cristiana.
Los cristianos podemos oponer a la nada, el ser -y sobre todo
el Ser supremo--: a la muerte, la vida eterna; a la finitud, la
infinitud de Dios; a la angustia, la esperanza ...
Aunque seamos seres caídos -arrojados como dicen los
existencialistas y deficientes, podemos orientarnos hacía el bien.
si sabemos hacer buen· uso de la libertad y con la ayuda de la
gracia. La angustia no es, para una concepción cristiana de la
existencia, más que una nostalgia de un mundo superior a aquel
en que se vive y en el que la muerte ya no es amenaza. Hay
en la existencia humana --observa el Padre Quiles, S. J.-, ,algo
que determina su dirección hacia lo absoluto, y que es más interior a la misma existencia humana ella misma: su fundamento;
este fundamento no se encuentra saliendo ( ec-stasis hacia el vacío, hacia fuera), sino entrando en sí mismo . .Estar-en-El, insis-tere, es la plenitud del hombre; cuanto más insiste tanto más
está en el ser, tanta más plenitúd tiene de ser. Como ya los
grandes místicos, desde San Agustín, experimentaron, Dios es
más íntimo al alma que el alma misma; a Dios se le encuentra
en lo más profundo, in summítate animae.
La voz del Papa Pío XII se ha dejado oír, desde su alto sitial.
tachando de falso el existencialismo, si profesa el ateísmo, o.

Agustín Basave

67

por lo menos, si rechaza el valor del razonamiento metafísico.
No creemos, en consecuencia, que la condenación alcance a los
existencia listas cristianos ( 9). Es nota común, entre los existencia listas, afirmar que la existenéia precede a la esencia. Esto
puede tener sentido tan sólo si se considera a la esencia como
una resultante de las determinaciones que la existencia se da libremente en el curso de la vida. Pero, en rigor, la esencia del
hombre -mínimo requerido para participar en las prerrogativas
humanas- es contemporánea de la existencia y dependen del
Creador. Es claro que la esencia humana, en cuanto implica
contingencia y libertad, es ampliamente determinable.
Frente al absurdo de un mundo existencialista el cristianismo descubre que toda creación es triunfo y alegría donde cada
criatura encuentra su sitio y misión.
EXISTENCIALISMO Y ESENCIALISMO
La existencia, la intuición del ser existencial tiene la primacía sobre la esencia, como el acto precede a la potencia. Pero
eso no significa que se destruya o supriman las esencias. To~o
lo contrario, la existencia implica las esencias o naturalezas y
con ello salva la inteligibilidad. Porque existencias sin esencias
es algo impensable y por ende imposible. Como Santo Tomás
de Aquino, nosotros vamos por la inteligencia a la existencia.
El existencialismo espurio pretende entronizar la primacía
de la existencia bruta sobre los despojos de las esencias · (posibilidades, proyectos). Pero la filosofía había sido hasta ahora
-y tendrá que seguir siendo-- captura e inquisición de esencias. En y por las esencias, el hombre -ser inteligente- puede
aproximarse al ser de la vida. Si las cosas son lo que son, es
porque tienen una peculiar consistencia. La inteligibilidad es
inseparable del ser y si de algún existencialismo auténtico cabe
hablar, éste tendrá que ser de tipo racional...
La existencia como tal es una realidad primaria que no
se deja encajonar en conceptos. La esencia en cambio (aquello
por lo que una cosa es lo que ' es y se distingue de las demás)
refleja lo que en un ser hay de inteligible. La existencia -aun

�68

El existencialismo

Agustín Bosave

particular, diversa de todas las demás, irrepetible. Así considerado, el existencialismo es la última reoelión contra el pensamiento especulativo. En este sentido puede llegar únicamente
a una descripción fenomenológica del existir pero nunca a una
filosofía que es discurso sobre el set. Está muy bien encauzar
la filosofía por el plano de lo concreto e individual, recurrir al
hombre de carne y hueso para no quedarse con un esquema
abstracto; pero desembocar en la disolución o negación de la
esencia es un contrasentido. Reducir la existencia a "posibilidad", a indi:terminación absoluta, es disolverla en la nada, es
proclamar el naufragio de la razón y el fracaso de la metafísica.
Pero la existencia, concebida sin la esencia, es inexistente. Esencia y existencia son ontológicamente inescindibles. El ser es una
síntesis de esencia y existencia. Usar el nombre de "existencialismo" para negar las esencias es fraude y es usurpación.

la misma de los existencialistas- se muestra incorporada o realizada en las cosas existentes: este hombre, esta ciudad, aquella
colina... Pero aunque la filosofía enfoque y dilucide más la
esencia que la existencia, de 'aquí no· cabe concluir -como lo
hace Sabino Alonso-Fueyo-- que "importa, sobre todo, más
que el hecho de ser, lo que se es; una existencia que corresponda
a nuestra naturaleza"; y mucho menos afirmar "la primacía de
la esencia sobre la existencia". U na aseveración como ésta no
puede admitirse a menos que se niegue la primacía ontológica
del acto sobre la potencia. No hay que olvidar que lá verdad
es posterior al ser de las cosas (veritas sequitur esse rerum) :
que lo primero que nos dan los sentidos son las existencias y
que el juicio tiene una última función existencial.
Se nos ha dicho que el hombre no tiene esencia sino historia. Pero la historia sólo podrá decirnos lo que le acaece al
hombr"e pero nunca lo que el hombre es. Porque una cosa es
descubrir lo que hace un ser y otra cosa es aprehender y expresar
su esencia. En todo caso -como ha observado agudamente
Eduardo Nícol- "hay algo que no es histórico, y es la estructura del ser histórico, por la cual se explica Ja historia misma.
Este absoluto es el principio de todas las relatividades". (10).
Lo que hace el hombre no lo hace porque sí -la gratuidad perfecta de Sartre es imposible- sino que tiene una específica intencionalidad. Toda existencia tiene sentido, mejor dicho es
creadora de sentido. Y si alguna vez falta este sentido se produce la angustia que es siempre tardía, derivada, momentánea,
provisional. " Claro está que, cuando la existencia toda se proyecta sobre el fon'do de la nada --expresa el mismo Nícolqueda ella misma nulificada. La nada es la gran anuladora, el
gran principio de indiferencia. Ante este absoluto, todos los
proyectos de existencia son relativos, y el armazón entero del
ser del hombre parece derrumbarse. Ninguna posibilidad de ser
tiene sentido; sólo parece que pueda alcanzarlo, por contrasentido, la imposibildad de toda posibilidad, en que la muerte consiste, según dice Heidegger" ( 1) .
Sirviéndose de una imagen, Miguel Federico Sciacca ha llamado al esencialismo la filosofía del molde universal, o de la
forma eterna; y al existencialismo, la filosofía de la impresión

69

1,

1

1

LIMITES Y PELIGROS DEL EXISTENCIALISMO
Hasta ahora el ~xistencialismo ha sido, más que una metafísica, una metodología. Lo que tiene de doctrina se ha quedado en un neoempirismo nominalista. Los acuciantes problemas
antropológicos que maneja -con ademán romántico y terminología sibilina- los podemos reconocer, casi todos, en la temática religiosa del cristianismo. Ló malo del caso es que el
existencialismo se ha quedado, la mayoría de las veces, en puras
descripciones fenomenológicas sin "transponer sistemáticamente
en el plano nocional -afirma el catedrático de Filosofía Ramón
Roquer- los resultados de sus exploraciones". Es tiempo ya
de decirlo, el antiintelectualismo radical de que ha hecho gala
el existencialism:o, ha sido causa de su último fracaso.
El existencialismo se encarniza con la finitud humana y se
complace, hasta la exasperación, con el lado sombrío de la existencia. Falta - y no me refiero aquí a los existencialistas cristianos- el lado luminoso de la existencia, la forma estructural
de la esperanza.
Tal vez nadie haya visto con mayor profundidad los lí,, mites del existencia'Iismo que Otto F. Bollnow. De su libro

�70

El existencialismo

"Filosofía de la Existencia", dedica el último capítulo (XIV.
Los límites de la Filosofía de la existencia) a señalar las limitaciones del existencialismo contemporáneo. En gracia a la brevedad, nos permitimos resumirlas en la siguiente forma:
1) .-Como filosofía total es la expresión de una situación de crisis histórica pasajera.
2) .-Todo verdadero valor y verdadero sentido se pierden
necesariamente en un mundo reducido a la existencia como la
formal relación de liberarse, lo manejable ("Zuhandenen") y
lo que está a los ojos ("Vorhandenen"), es decir, lo determinado deficientemente.
3) .-Falta el punto de arranque para una filosofía de la
naturaleza orgánica, puesto que ésta se distingue, porque sólo
puede ser comprendida desde un apropiado centro.
4) .-Falta también todo el mundo espiritual del hombre
en la cultura y la historia, con sus diferentes articulaciones.
5) .-No se ofrece el punto de partida para comprender
adecuadamente toda la múltiple esfera de los contenidos de la
vida psíquica, que Hegel designaba como "espíritu subjetivo".
6) .-Del lado ético, el " engagement" incondicionado de la
actitud existencialista degenera en un vacuo aventurerismo que
busca el peligro y lucha sólo por el goce de jugar a la sensación,
y aún en ella se queda indiferente.
7) .-El hombre desilusionado y sacudido en todas las relaciones objetivas que le soportan es rechazado a la soledad de
su existencia individual. Desde este punto de vista se pierde toda la realidad del mundo circundante.
El existencialismo reduce las diversas categorías tradicionales -acto y potencia, causa ~ficiente y final. causa formal y
material. etcétera- a una sola categoría; lo continuo, lo uniforme. En el eterno fluir de las cosas, forma y materia se funden
en tensión continua; esencia y existencia se diluyen en la confusión del "existencial" puro. ¿No será preciso que el existencialismo adopte un sentido concreto sustancial y abandone esa
filosofía de la existencia puramente formal para que cese el peligro de caer en un aventurerismo irresponsable?

Agustín Bosove

71

EL ASPECTO POSITIVO DEL EXISTENCIALISMO
No se puede negar el mérito de los existencialistas, consistente en ese esfuerzo por encontrar en la existencia valores
que reintegren al hombre a su libertad más auténtica. Nicolás
Abbagnano, por ejemplo, ha visto certeramente que " los problemas de la filosofía conciernen verdaderamente al ser del hombre, y no del hombre en general, sino de cada hombre, en la
concreción de su existir, y son apelaciones o llamamientos que
se le dirigen para que se ponga en claro consigo mismo, asuma
sus responsabilidades y tome sus decisiones" . (Pág. 7, "Introducción al Existencialismo" , Fondo de Cultura Económica) .
Son aspectos positivos del existencialismo: 1) .-La autentificación de los problemas filosóficos, es decir, " el esfuerzo de recogerse y poseerse en aquel aspecto fundamental de su ser al
que se refiere el problema" (Abbagnano) ; 2) .-El sentido de
la filosofía como compromiso estrictamente personal; 3) .-El
reconocimiento del ligamen que nos ata a los otros, con los
cuales coexistimos; 4) .-El reconocimiento de la muerte como
riesgo ineliminable que me incita a la fidelidad conmigo mismo;
5) .-La búsqueda de un completamiento, de una estabilidad
que le falta al hombre.
Se ha dicho que la posibilidad es la categoría fundamental
de lo humano. Es cierto que la vida del hombre no viene hecha, sino que se va haciendo. Pero no es menos cierto que la
vida humana no puede reducirse a mero proyecto, porque los
proyectos se hacen sobre la base de ser ya algo quien los formule.
Y un proyecto no merecerá nuestra adhesión si no concuerda
con nuestro peculiar modo de ser. La posibilidad es posibilidad
de un ser actual.
Reconozcamos que los existencialistas han llevado la atención a muchos problemas humanos que no se habían estudiado
debidamente. Pero rechacemos un concepto del hombre que se
reduce a movilidad pura, porque esta movilidad se sostiene y
transporta en una sui-ipsidad; en el ser persona del hombre
que permanece, desde la infancia hasta la muerte, uno mismo
a través de las mil vicisitudes.

�El existencialismo

72

NOTAS BIBLIOGRAFICAS

Alfonso Rangel Guerra / Para
1 Sartre.-" Action", 27 Diciembre 1944.
2

Ismael Quiles, S.J.-Pág. 44. " Filosofar y Vivir", Espasa
Calpe Mexicana, S. A. 1948.

3

J. Iturrioz S. J .-Pág. 113, " Existencialismo", Zaragoza 1951.

4

Sartre.-" L' etre et le néant", 631.

5 Emmanuel Mouníer.-" lntroducción a los Existencialismos" , Pág. 5 5, Ed. Revista de Occidente, segunda edición
Madrid.

6

Guido de Ruggiero.- "Fílosofías del Siglo XX", Cap.
XVI; Editorial Abril. Buenos Aíres, 1947.

7

Roger Troisfontaines.-" El Existencialismo y El Pensamiento Cristiano" , Ediciones Descleé 'de Brouwer, Bilbao.

8

Albert Camus.-"Remarque sur la Révolte", eti el volumen en colaboración, L'Exístence, París, Gallímard, 1945.

9

P. Pío XIl.-"Encíclica " Humani Generis" , de Agosto
12 de 1950.

1O Eduardo Nícol. "Historicismo y Existencialismo", El Colegio de México, Pág. 3 O7.

11

Eduardo Nícol: Opus cit., ·Pág. 3'4-7.

una Bibliografía de Franz Ka/ka

F

RANZ Kaf ka es sin lugar a dudas uno de los escritores más importantes
del s,iglo XX. La obra de este singular y atormentado
hombre lleva el signo de la época, y aun cuando fue
escrita lejos de los principales centros de la Europa pensamente se ha colocado junto a otras producciones de
carácter similar, en las que también palpitan las angustias y los 'interrogantes de la obra kaf kiana.
Murió Kafka el 3 de junio de 1924. Toda su
gran producción se encontraba inédita, aunque ya había revisado pruebas de El artista del hambre. Sin embargo pidió a Max Brod, su amigo, 4estruyera todos
sus escritos para que no !fueran entregados a los editores.
Brod hizo justamente lo contrario. Los recogió, ordenó
y entregó a la imprenta, seguro de que la obra de Franz
Kafka debía publicarse y ser conocida por sus contemporáneos. La inf luenciia de Kafka ha sido enorme. Sus
libros se han traducido a varios idiomas y más de un
autor es su heredero directo. No se puede prescindir de
Kafka en la literatura del presente siglo. La literatura
fantástica adquiere, con el autor checoeslovaco, un per- 73 -

�Fran:r Kafka

74

•

fil más humano y más trascendental, por cuanto los
temas que maneja importan directamente al hombre,
emparentado con la angustia, la esperanza, la incógnita
de lo que lo rodea.
Como una pequeña aportación para el estudio de
su obra se ofrece en seguida un breve número de fichas
bibliográficas (en español) sobre la vida y la obra de
Kafka. Sabemos perfectamente que no agotan la bibliografía existente, pero quizá sean de alguna utilidad
para un trabajo posterior en el que se pretendan reunir
todas las referencias :publicadas sobre este importante
autor de nuestr9 tiempo. Se incluye al \final una relación de las obras de Franz Kafka traducidas al español.

***
AGUILAR, Hernando : "Kafka, Faulkner, Joyce". Revista
Letras Universitarias de la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia, No. 38, página 27.
AMARILLA, Lidia N. G. de: "Introducción al estudio de
Franz Kafka". Revista Humanidades del Departamento de
Letras de la Facultad de Humanidades de la Universidad
de Eva Perón, Argentina. No. XXXIV, 1954, pág. 37.

Alfonso Rangel Guerra

75

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de 1955.
BROD, Max :Kaf.ka. Emecé Editores, Argentina. 19 5 l.
Posfacio a los Diarios de Franz Kafka ( 1910-1923). Emecé Editores, Argentina, 19 5 3.
CAMUS, Albert: "La esperanza y el absurdo en la obra de
Franz Kafka". El mito de Sisifo. Ed. Losada, Buenos
Aires, 19 53.
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de Arte y Crítica. Santiago de Chile. No. 53, primer trimestre de 1950, pág. 7.
FLORES, Kate: "La condena de Franz Kafka". Revista Etcaetera, Guadalajara, Jal. No. 19, Tomo V, septiembre de
1956, pág. 133.
FRANULIC, Lenca: "Franz Kafka". Cien autores contemporáneos. Ed. Ercilla, Santiago de Chile. 3a. edición, 1952,
pág. 443.
FROMM, Erich: "El Proceso de Kafka". El lenguaje olvidado.
Librería Hachette, S. A., Buenos, 1957, pág. 202.
FUCHS, Rudolf: "Recuerdos de Franz Kafka". Apéndice al
libro Kafka, de Max Brod. Emecé Editores, Buenos Aires.
1951, pág. 268.

ANDERSON IMBERT, Enrique: "Kafka en el cine". Los
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No. 5. México, 1957.

GERRIT, Dora "Pequeños recuerdos de Franz Kafka". Apéndice al libro Kafka, de Max Brod, Emecé Editores, Buenos
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Diarios. · ( 1910-1923). Traducción de J. R. Wikock. Emecé
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Aires. Primera edición, 19 5 2.

OBRAS DE FRANZ KAFKA TRADUCIDAS
AL ESPA1'!OL

La carta al padre. Traducción directa y acotaciórt de D. G. V ogelmann. Buenos Aires. Primera edición, 19 55.

El proceso. Traducción de Vicente Mendivil. Ed. Losada, Col.

Carta a mi padre y otros escritos. Traducción de Carlos Félix

Las gtandes novelas de nuestra época. Buenos Aires. Primera edición, 19 3 9.

Haeberle. Emecé editores, -Selección de Obras Contemporáneas. Buenos Aires. Primera edición 19 5 5.

América. Traducción de D. G. Vogelmann, revisión de Alberto

Cartas a Milena. Traducción de J. R. Wikock. Emecé editores,

Bixió. Emecé editores, Col. Los grandes novelistas. Buenos
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Selección de Obras Contemporáneas. Buenos Aires. Primera edición, 19 5 5.

La metamorfosis. Traducción de Jorge Luis Borges. Ed. Lo-

El guardián del sepulcro. Colección Teatral de Ediciones Lo-

sada, Biblioteca Contemporánea. Buenos Aires. Primera
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La Metamorfosis (Sin el nombre del traductor) . Ed. Revistas
de Occidente, Col. Novelas extrañas. Madrid, 1945.

Informe para una academia. Traducción de María Rosa Oliver.
Emecé editores, Cuadernos de la Quimera. Buenos Aires.
Primera edición, 1945.

79

sange, No. 31. Buenos Aires. (En catálogo) .
1-

�Noticias

"

• Visionario del mundo contemporáneo, Georges Rouault, ha
muerto el 13 de febrero en su casa de París, después de una larga
enfermedad. Recibió los últimos sacramentos. El hombre, su
leyenda y su obra están ahora eternamente confundidos. El pintor muere a los 87 años, dejando una de las obras más significativas de nuestros tiempos.

\

Había nacido en un barrio popular de París en 18 71, en
medio de los combates de la revolución. Hijo de artesanos, fue
durante toda su vida un artista "popular", con esa nobleza
de lo popular que un poeta como Charles Peguy debía expresar
también en su obra con tanto sentimiento. Poeta, lo fué también Georges Rouault que nos ha dejado unos " Divertimientos"
irónicos y burlones. Y sería dejar escapar lo esencial de la obra
de Rouault olvidar sus orígenes y la orientación primordial
de su carácter. De eso vienen a la vez sus violencias, su fiebre y
sus aspiraciones, sus exigencias y su humildad para con su arte,
esta probidad artística que es la marca más original y más simpática, tal vez, de Rouault. Y cuando hayamos añadido que, a
los catorce años, trabajó como aprendiz en el taller de un vidriero que se dedicaba al delicado trabajo de reparación de vitrales,
habremos dado las raíces más primitivas de su inspiración.
A esto hay que añadir dos circunstancias que debían dar
al pintor su verdadero modo de expresión. La primera es su
~stancia en Bellas Artes en 18 91, donde concurrió al premio de
- 81 -

�82

Noticias

Roma con composiciones donde los recuerdos de Rembrandt se
mezclan con los de ,Leonardo de Vinci; pero donde, sobre todo,
encontró un maestro extraordinario en la persona del pintor
simbolista Gustave Moreau que tuvo el raro privilegio de revelar a ellos mismos dos seres tan espiritualmente opuestos, como
Matisse, el futuro autor de la "ALEGRIA DE VIVIR" y el
grabador del ." MISERERE". Y si vemos a Rouault interesarse
sucesivamente en la cerámica (1907), en la tapicería (1937) y
en el vitral (Iglesia de Assy, 1948), su inspiración seguirá siempre
el pensamiento del viejo maestro que supo confirmar en él, el
amor a la materia coloreada, espera y viva.
La segunda circunstancia de la vida de Rouault, es su encuentro y su amistad con el escritor religioso Lean Bloy, que
despertó en él sus preocupaciones místicas y una concepción de
la vida que traduce, no una predilección hacia el pesimismo y
el amor a lo feo, sino la desesperación de un corazón purísimo.
Y un amigo (André Suarés) podía escribirle, ya en 1923:
"Lo que de Ud. se conoce menos, es sin duda este deseo de
realizar un sentimiento religioso en una belleza durable...
"A mi parecer, Ud. puede lograr lo que no ha sido hecho
desde hace tiempo: el paisaje religioso. El paisaje místico, ningún pintor lo alcanzó desde hace siglos, desde Rembrandt"Esta es la parte de su obra más famosa y sin embargo, no podernos olvidar sus composiciones en las cuales pinta hombres
horribles, prostitutas, gente de circo, o jueces, en colores llamativos bordados de una espesa línea negra que acusa los rasgos.
Obsesionado por el sentimiento de su culpabilidad y por el miedo a las tentaciones, el amigo de Bloy y de Tailhade no ve a
su alrededor sino decadencias. Sus modelos serán títeres embrutecidos, sujetos a una inmovilidad casi hierática, formas calentadas al rojo blanco, alumbradas menos por las luces caídas
de soles pálidos o de lunas sanguinolentas, que por su infierno
interior. Esos réprobos, esos condenados son sus hermanos. "Somos todos unos payasos, más o menos; llevamos todos un traje
de lentejuelas. Cuanto más grande parece un hombre, más temo
por su alma". (Claude RogerMarx). Ya no es la fría ironía de
Toulouse-Lautrec; cuadros como "La Terraza", o "La Viuda",
hacen pensar en Gaya.

Noticias

83

Entre las dos guerras, Rouault emprenderá series considerables de aguas-fuertes para ilustrar, sobre todo la vida del Circo, y hasta "Las Flores del Mal" de Baudelaire, acompañando
cada ilustración de una leyenda, de un título, de unos comentarios personales.
En 1930, empieza una nueva era más esencialmente religiosa. Sus Cristos crucificados, sus Santas Faces, flotan en una
luz de crepúsculos hech; de amarillos y verdes. Parecía haber
encontrado aquí no la paz, pero al menos cierta serenidad.
Pintor solitario, "pintor maldito", pintor místico «había
entrado en la pintura como hubiera entrado en religión. Era su
Orden. Le sirvió con pasión y le dió lo mejor de sí. Fuera de
eso, nada más que un hombre, este hombre que conocía bien
sus defectos y sus "ridículos", que acentuaba con gusto, como
para darse una comedia irrisoria) (M. Arland). Con él se va
uno de los artistas más sinceros, y más probos, aislado, sin discípulos, admirado como el gran "profeta" del arte moderno.
Desde unos diez años, sus retrospectivas abundaban en el mundo, pero su obra más significativa queda sin duda este extraordinario "MISERERE" grabado hace 40 aos, y que constituye el gran testamento de este visionario y de este cristiano.
• La Comedia Francesa, el tan famoso teatro nacional francés,
estará entre nosotros este año. Su último viaje, en 19 56, fué un
verdadero éxito; debido a eso, una nueva gira está planeada para
este verano. Pero si la primera gira no les había llevado más
que a Estados Unidos y Canadá, ésta les conducirá a las tres
Américas; del Norte, Central y del Sur. Las representaciones
tendrán lugar entre el 16 de Junio y el 21 de Agosto.
La gran compañía francesa visitará sucesivamente Estado~
Unidos, México, Bolivia, Perú, Brasil, Argentina y Uruguay.
Ya sabemos que la Comedia Francesa representará dos
obras: una moderna, el ''Port-Royal" de Henri de Montherlant,
y una clásica, seguramente una comedia de Moliére, cuyo título
no se ha fijado todavía.

�84

Noticias

• La obra póstuma del filósofo español José Ortega y Gasset
se publicará próximamente por la Deutsche Verlaggsanstalt, bajo la dirección de sus discípulos. La edición contendrá los capítulos que se interrumpieron con la muerte de Ortega, en los
que toca los problemas de la vida social. Según la publicación
alemana de la que se toma esta noticia, para Ortega "la vida
social es una " quasi-naturaleza, " lo humano convertido en naturaleza, en mecanismo, en mineral. por así decirlo. Por eso se
está en lo cierto cuando se designa a la sociedad como un "mundo
social", pues la persona vive no tanto en el interior de la "humanidad como dentro de un " elemento no humano" . Porque
la sociedad es, precisamente por ser un mecanismo, una máquina, integrada por hombres, de capital importancia." Aunque
la validez de los axiomas sociológicos expuestos deba relegarse
a una detallada investigación científica, sin embargo ya desde
ahora se puede aconsejar esta edición póstuma para su lectura y
estudio al sociólogo y economista, al filósofo y antropólogo,
etc., como resumen de los resultados de una vida de investigador. "
• "Anacleto Morones", el magnífico cuento de Juan Rulfo que
forma parte del libro El llano en llamas, se publicará próximamente -si es que no se publica todavía- en la Nouvelle Revue
Fran~aise, según se anuncia en uno de sus últimos boletines. No
hace mucho tiempo se publicó traduciao al francés el libro de
Octavio Paz titulado Aguila o sol, y la antología que este autor
preparó sobre la poesía mexicana también pasó por las prensas
francesas. L' Esprit de Lettres, magnífica revista ya desaparecida, dió cabida a poemas de Torres Bodet y a un ensayo de Leopoldo Zea, traducidos al francés. Es satisfactorio observar que
nuestras letras no se detienen en las fronteras, y que por el contrarío llegan a otros países con la traducción correspondiente.
Es bueno recordar también aquellos poemas traducidos del náhuatl por el P. Angel María Garibay, que vertidos al inglés
sorprendieron a los radioescuchas de la B.B.C. de Londres.
• El cine alemán recupera poco a poco el terreno perdido, y
pasa a ocupar el lugar que le corresponde en la cinematografía
mundial. El propio gobierno demuestra su interés por el desa-

Noticias

85

rrollo de la industria cinematográfica, ya que para el presente
año el Ministerio del Interior ha destinado 1,84 millones de
marcos como premio para la mejor producción cinematográfica
y fomento del film. Con estos incentivos, no es de dudarse qu_e
la calidad del cine alemán, bastante digna en la actualidad, se
supere todavía más.
• Experiencies Anonumes, casa grabadora de discos de la ciudad de Nueva York, sacó a la venta en su colección de discos
de larga duración Las Cántigas de Alfonso el Sabio, tercer volumen de "Music of the Middle Ages", Joseph Iadone toca el
laúd y canta el tenor Russel Oberlin. Ya debe estar también
al alcance del público, el disco de música española de los siglos
XVI y XVII, con el clavecinista Paul Wolfe.
• Acaba de aparecer, en la Colección Lengua y Estudios Literarios del Fondo de cultura Econó•míca, el libro Letras Hispánicas, del filólogo argentino Raimundo Lida. Además de referirse a la tarea del poeta, Lida _estudia la obra realizada en América por los principales representantes de su literatura. Con este
libro se enriquece la Colección de Lengua y Estudios Literarios,
donde se han publicado ya trabajos de indiscutible valor, necesarios para el estudio y conocimiento del fenómeno líterario.
La misma editorial anuncia, en su Colección Letras Mexicanas,
la próxima aparici6n de las obras completas del novelista Mariano Azuela.

�Libros

JORGE LUIS BORGES, Historia de la Eternidad (Volumen I de las Obras Completas de) , Emecé Editores, S. A .
Buenos Aires, 19 5 3.

,I

Emecé Editores, S. A ., de Buenos Aires, ha emprendido la
tarea de la publicación de las Obras Completas de Jorge I,,uis
Borges; en vez de agrupar varias obras en un solo tomo, siguiendo un orden cronológico, se ha preferido la edición en tomos separados, manuables y de excelente presentación tipográfica. El primer volumen corresponde a la Historia de la Eternidad, una de las obras más significativas en la producción total
de Borges; el tiempo ha sido una presencia constante, casi angustiosa y temática, en la obra del argentino; es raro no encontrar esta coordinada temporal en la trama complicada de todo
su proceso creador. "El tiempo--afirma- es un problema para
nosotros, un tembloroso y exigente problema, acaso el más vital
de la metafísica ; la eternidad, un juego o una fatigada esperanza" . Esta Historia de la Eternidad presenta el problema del
tiempo analizado con auténtico rigot filosófico y raras veces
encontramos en sus páginas el elemento ficticio que con tanta
facilidad y brillantez maneja Borges. Sin caer en el estilo descarnado e impersonal de un tratado filosófico o de una obra de
especialización, sin tomar una actitud docente, analiza en el primer capítulo --que es el que da nombre a todo el libro-- el
problema de las distintas concepciones de la eternidad a partir
de las Enéadas, las Confesiones y otros textos filosóficos y teo- 87 -

�88

Libros

lógicos, para concluir en su teoría personal de la eternidad, " una
pobre eternidad ya sin Dios, y aun sin otro poseedor y sin arquetipos" . Las Kenningar, es un estudio estilístico de "una de
las más frías aberraciones que las historias literarias registran,
las menciones enigmáticas o kenningar de la poesía de Islandia" ,
exhaustivo en completo análisis e interpretación de un juego
verbo-mental literario. La Metáfora puede muy bien ser considerada como un escolio del anterior capítulo, con la particularidad que estudia el absurdo o la ventaja de las metáforas ya hechas y que van evolucionando insensiblemente, distanciándose y
volviéndose a mezclar en nuevas interpretaciones. La Doctrina
de los Ciclos, retoma de nuevo la eternidad y el tiempo que habían sido estudiados en el capítulo primero ; consiste en una
crítica --demoledora y evidente- de la doctrina del Eterno
Retorno de F. Nietbsche ; este capítulo se completa en el siguiente
-El Tiempo Circular-, idéntico en el tratamiento y con el
mismo objeto. Los Traductores de las l 001 Noches, no tiene
vinculación con el tema general tratado en esta obra. Es un estudio de los distintos traductores occidentales que han puesto
sus pecatrices manos en una obra de ambiente oriental, muy
distante del nuestro; Borges da muestra en este estudio de su
conocimiento de la literatura univer~al; no en vano muchos de
los cuentos que integran Ficciones son de ambiente oriental. Este
Volumen de Historia de la Eternidad se completa con dos notas:
El acercamiento a Almotásim, estudio fantástico sobre una novela apócrifa. No sabemos por qué razón este mismo estudio
ha sido incluído en el volumen V , Ficciones, pp. 35 a 43. La
segunda nota, Arte de, injuriar, es un breve ensayo sobre el arte
y la agudeza de la ofensa y su contenido humano-diabólico.

J. A. A.
JORGE LUIS BORGES, Historia Universal de la Infamia
(Voldmen III de las Obras Completas de) , Emecé Editores.
S. A. - Buenos Aires, 1954.
Jorge Luis Borges recrea en este volumen la historia de
ajenas infamias, introduciendo en ellas ese elemento fantástico
y alegórico tan característico de toda su producción. Al prólogo

Libros

..

89

escrito .e~, 193 5 añade un segundo, escrito especialmente para
esta ed1c1on. De él tomamos las siguientes palabras: " Y o diría
que barroco es aquel estilo que deliberadamente agota ( o quiere
agotar) sus posibilidades y que linda con su propia caricatura ...
Ya el excesivo título de estas páginas proclama su naturaleza
barrocá. ·Atenuarlas hubiera equivalido a destruirlas ... Son el
irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir
cuentos Y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética) , alguna vez ajenas historias" .
Estas " ajenas historias" son las siguientes: "El Espantoso
Redentor Lazarus M orell" de un falso redentor de negros en
tierras sudistas de los Estados Unidos; " El Impostor Inverosímil
Tom Castro", pupilo del negro Bogle, impostor de un caballero
inglés, abogado, reo y acusador, al mismo tiempo, de una causa
perdida, que era y no era la suya ; La Viuda Ching, Pirata; infamia china, de juncos, fumaderos de opio, posadas de té, asaltos
nocturnos y periódicas avenidas de un río vertebral ; una viuda
china- que tanto nos recuerda a la viuda, arquetipo en una novela de Ling Yu Tang-, pirata en los litorales del Dragón, que
acaba rindiéndose a las tropas del Emperador para acabar, de capitán de una escuadra pirata, en contrabandistas de opio; El
Proveedor de Iniquidades Monk Eastman, preludio de los cacicazgos parroquiales del barrio, del sindicato, de la industr!a; un
gangsterismo en ciernes, eón toda la grandeza de una época en
que los bandidos no estaban sindicalizados y conservaban sus
rasgos épicos; El Asesino Desinteresado Bill Harrigan, "La imagen de las tierras de Arizona, antes que ninguna otra imagen" ;
" el casi niño que al morir a los veintiún años, debía a la justicia de los hombres, veintiuna muertes"sin contar mejicanos"; el hombre muerto por un sheriff amigo y burla y ludi-·
brío, ya muerto, en la vidria del mejor almacén de Nuevo México; El Incivil Maestro de Ceremonias Kotsuké No Suké, aciago
funcionario que motivó la degradación y la muerte del señor de
la Torre de Ako; aquí ya no hay infamia, hay un impulso épico
y heroico, donde Cuarenta y Siete Capitanes se ofrendan en el
Altar de la venganza, precisamente para borrar un capítulo en
la historia universal de la infamia; El Tintorero Enmascarado
Hákim de Merv, es ya la fantástica historia de ambiente árabe,

�i .

Libros

90

en la que la infamia moral va mezclada con la infamia física
de la lepra.
La segunda parte de esta obra titulada E/ Hombre de /a
esquina rosada aunque se desenvuelve siempre dentro de la infamia, como tema central, toma el carácter de un libro de apólogos al estilo de los que se escribían durante la Edad Media Española. La técnica literaria, la descripción de ambientes, las leves y completas sugerencias, las atrevidas elipsis, hacen de la
Historia Universa/ de /a Infamia, una de las obras más destacadas de la producción de Borges.

J. A. A.
JORGE LUIS BORGES, Ficciones, (Volumen V de las
Obras Completas de) , Emecé Editores, S. A. - B_uenos Aires,

1956.
Ficciones bien puede señalarse como la obra cumbre de
Jorge Luis Borges y como una obra maestra dentro de la literatura moderna; de toda su producción ha sido esta colección
de cuentos ficticios la que ha tenido mayor difusión)nternacional, pues ha sido traducido al francés y al italiano. Ficciones
está dividido en dos partes: I - "El jardín de senderos que se
bifurfan" y II - "Artificios". Todo el libro, a pesar de sus
notas y referencias eruditas, de sus citas de la realidad, está apoyado precisamente en la palabra que le sirve de título, en verdaderas ficciones.
"Tlon, Uqbar, Orbis Tertius" es la búsqueda, por senderos bibliográficos adulterados y ediciones pirateadas, de una famosa nación cuyos valores filosóficos, lingüísticos y · literarios
nos pueden parecer anárquicos. Todo se resuelve en el hallazgo
milagroso de una sociedad secreta nacida para "demostrar al Dios
no existente que los hombres mortales son capaces de concebir
un mundo". No es éste sólo un cuento, una manera más de
ficción o de invención; es un auténtico tratado de filosofía misteriosa, en la cual todos los problemas se planten y resuelven
por el absurdo, sin llegar a constituir un modelo más de Utopía
a lo Moro o Campanella, sino que en palabras de Borges es una
realidad porque "el mundo será Tlon".

·,

Libros

91

"El acercamiento a Almotásim" es ficción literaria llevada
a un punto y a una técnica peligrosa: la de narrar haciendo crítica de una obra imaginaria, ya que la elaboración es doble, no
debe fallar la primera ficción en ningún detalle para que sea
posible urdir la segunda. Es un cuento de ambiente oriental
que presenta la búsqueda de "Alguien y ese Alguien de Alguien
superior ( o simplemente imprescindible e igual) y así hasta el
Fin --o mejor, el Sinfín- del Tiempo". Este cuento se repite
como una nota al fin de tomo I de las Obras Completas de
Borges, titulado "Historia de la Eternidad" (pp. 135 a 144).
Creemos que es este un error en la edición que parece ser definitiva.
"Pierre Menard, autor del Quijote" consiste en la exposic1on de una fórmula estilística mágica sobre el arte de recrear
o volver a crear las obras literarias ya escritas, sin cambiarles
una coma ni un punto, pero insuflándoles el espíritu nuevo de
la creación personal e indivisible. Tiene este breve cuento el doble poder de asombrar y al mismo tiempo de hacernos reflexionar acerca de lo que pudiera interpretarse como un plagio,
"Las ruinas circulares" es, a juicio nuestro, uno de los mejores cuentos de ficción filosófica que se han escrito en toda la
literatura universal; bastaría ser su autor para consagrarse definitivamente. "Las ruinas circulares" plantea el eterno problema
de lo que somos, deJ· fin del camino que recorremos y de quién
somos hechura. Un viajero se .retira a las ruinas de un templo
con el firme propósito de soñar un hombre, de crear con su
mente un auténtico hijo de su espíritu. Después de innumerables noches, años, logra conformarlo según su deseo y lo lanza
a la vida. Un día se entera que el hijo de sus sueños se ha lanzado al fuego y no se ha quemado; esto Je humilla pues su hijo
puede averiguar de dónde procede; entonces, , para no sufrir esta
humillación, este defecto, él mismo se lanza al fuego y experimenta, con sorpresa que no se quema y deduce que él es el sueño
de otro ser desconocido. Tanto la estructura como la ordenación de los elementos literarios y filosóficos, están perfectamente
conjugados en equilibrio de interés, profundidad de conceptos
y sorpresa en la solución.

�.,

Libros

92

Los restantes cuentos de esta obra son los siguientes: La

Lotería en Babilonia, Examen de la obra de Herbert Quain, La
' Biblioteca de Babel, El Jardín de senderos que se bifurcan, Punes el memorioso, La forma de la espada, Tema del traidor Y
del héroe, La muerte y la brújula, El milagro secreto; Tres versiones de Judas, El fin , La secta del Fénix y El Sur.

J. A. A.
ALFONSO REYES, Obras Completas de, Tomo VI.
Fondo de Cultura Económica, Colección Letras Mexicanas.
México, 19 57.
El tomo VI de las obras Completas de Alfonso Reyes
comprende tres partes principales: Capítulos de Literatura Española (Primera y segunda series); De un autor censurado en el
"Quijote" y Páginas Adicionales. dentro de las cuales se incluyen: Cuatro prólogos (a Tertulia de Madrid, Cuatro Ingenios,
Trazos de Historia Literaria y Medallones), Ruíz de Alarcón y
el Teatro Francés y un Apéndice Alarconíano. Alfonso Reyes
es uno de los autores de lengua española que con más suerte ha
hecho incursiones en todos los campos de la literatura: ha cultivado la investigación rigurosa de serios problemas literarios:
ha creado literatura de ficción: ha escrito historia, una historia
maravillosa de Europa que casi ni parece periodismo; ha escrito
poesía, aunque muchos se empeñan en ignorar esta primordial
calidad de Don Alfonso: ha traducido a Chesterton, Homero y
Mallarmé, entre muchos. El volumen que hoy nos ocupa está
consagrado p~eferentemente a obras de investigación literaria,
españolas y americanas.

'

.

93

Libros

Reyes se sale del método corriente empleado, por desgracia, con
demasiada frecuencia en la docencia literaria.
Otro de los capítulos más importantes y llamativos de este
tomo es el VI de la segunda parte, 'titulado: "Un precursor de
la aviación en el siglo XVII (pp. 283-317, incluida la transcripción de un texto) . Alfonso Reyes da a conocer el estudio
que hizo sobre la obra Ente Dilucidado, 1676, del filósofo escolástico español Antonio de Fuente La Peña, profesor en Valladolid y autor de diversas obras teológicas. Digo que es de importanci~, pues A. R. ha desenterrado viejo~ documentos para
añadirlos a la historia de los precursores de la aviación, que tuvo
grandes partidarios e inquietos investigadores entre los poetas y
filósofos del Renacimiento. Junto a su comentario se nos ofrece
el texto íntegro -scholastica' ratio-, en el cual se discute la posibilidad y la imposibilidad del vuelo humano.
Son de excepcional importancia los textos dedicados a Ruiz
de Alarcón, como Tres siluetas de Ruiz de Alarcón, Ruiz de
Alarcón y las Fiestas de Baltasar Carlos, Tercer Centenario de" Alarcón, Urna de Alarcón, Ruiz de Alarcón y el Teatro Francés,
y, finalmente, Apéndice Alarconiano, textos que, en estos últimos días, han sido completados con el prólogo del mismo A.R.
al tomo I de las Obras Completas de Ruiz de Alarcón, publicado por el Fondo de Cultura Económica.

J. A. A.
VYVYAN HOLLAND: El hijo de Osear Wilde. Ediciones La Isla, Buenos Aires, 19 5 6.

En este volumen se incluye un trabajo de tipo didácticopráctico, reco~ndable para todos los maestros de literatura. Er,
la Segunda Serie de los Capítulos de Literatura Española, c.IIL
AÍfonso Reyes habla sobre "Ejercicios de historia [iteraría española" (pp. 25 7 y ss.). Son páginas escritas entre 1918 y 1931,
como "resultado de un curso práctico para la preparación de pro
fesores de lengua y literaturas españolas en el extranjero". La
metodología y el tratamiento de los temas expuestos por Alfonso

.

\

.

Las páginas de este libro son de carácter autobiográfico
y se escribieron para borrar todos los errores acumulados por
tantos biógrafos de Osear Wilde que voluntaria o involuntariamente han mentido sobre un personaje tan importante de f_in
de siglo. Su autor, segundo hijo de Wilde, saca a la luz sus
más viejos recuerdos y narra todos los sufrimientos que pasó en
compañía de su hermano y su madre después de la sentencia
pronunciada en Old Bailey. Es un libro de capital interés porque ofrece una información qu~ hasta ahora no había llegado al

�94

que se ocupó de escribir su vida. De Franz Harris, autor de
Vida y confesiones de Osear Wilde, quizá el libro más leído sobre el escritor irlandés, dice: " Y o lo conocí en mi juventud, y
me pareció el personaje más siniestro y repulsivo que hubiera
conocido nunca. Su libro sobre mi padre ha sido denunciado
ya como una concatenación de mentiras, y merecería ir a reunirse en el tacho de la basura con sus otros libros de reminiscencias."
Hay un personaje en .el libro de Holland, Robert Ross, a quien
debió Osear Wilde la mejor ayuda en sus momentos difíciles.
Más tarde lo conoció Holland y trabaron una buena amistad.

público, y el Osear Wilde que queda aquí retratado tiene aspectos insospechados sobre todo en lo concerniente a su vida
familiar.
Tiempo atrás tuve un sueño --dice el autor- en el que
se me aparecía mi madre y me decía: "Quiero que cuentes la
historia de tu infancia, y del aislamiento que .significó ser hijo
de Osear WÜde en aquellos días lejanos en los que él vivía aún,
o sólo hacía poco tiempo que había muerto. Quizá algunas personas te condenen, pero muchas más aprobarán lo que hagas.
Por otra parte, tú también tienes un hijo joven, y le debes esto."
Sin duda alguna las mejores páginas del libro son hts que se
refieren directamente al escritor irlandés, pues otras muchas relatan solamente la vida del autor en los colegios de Italia, Alemánia y más tarde Inglaterra. Sin embargo, la sombra del padre surge· a cada momento porque todos los actos de sus hijos
llevaron siempre el sello ineludible de aquella situación que modificó para siempre sus vidas. El apellido Wilde fue borrado
de sus nombres con autorización de Cédula Real, adoptándose
d de Holland, de la rama materna; se prohibió hablar del padre
y de lo oc~rrido; dejaron de usar las ropas que pudieran recordar la época que había quedado atrás, como los uniformes escolares que llevaban escrito el apellido de los niños. Todo fue ·
preparado minuciosamente por los parientes de la madre, que
nunca habían visto con buenos ojos su matrimonio y que ahora,
después del escándalo, pudieron argumentar con más fuerza contra el escritor sentenciado a dos años de cárcel. En esta forma
los hijos de Osear Wilde vivieron bajo la voluntad ferrea de
estos parientes duros y estrictos que prohibieron toda relación
con el padre, el cual nunca más volvió a verlos. El mayor de
los dos hermanos, Cyril, murió en la primera guerra mundial.
El segundo, autor de estas interesantes páginas, siguió sus estudios clásicos y pasó por Cambridge. La publicaGión del libro
que se comenta, aparecido en lengua inglesa al cumplirse el primer centenario del nacimiento de Osear Wilde, permite asegurar
que este descendiente superó las condiciones desfavorables y toda
esa serie de circunstancias negativas por las que tuvo que pasar.
Sobre los biógrafos de Wilde, Holland afirma que todos
han seguido la obra de Rober( .Harborough Sherad, primero

95

Libros

Libros

El libro se enriquece al final con cinco apéndices: se publican treinta y tres cartas desconocidas de Wilde, poemas inéditos en prosa, una reminiscencia de W . W . Ward, compafrero
de Wilde en Oxford, dos cartas de Lord Alfred Douglas que
facilitó la marquesa de Queensberry y por último una relación
general de las etapas de la opinión pública sobre las obras de
Osear Wilde.

A. R. G.
VARIOS: Literatura contemporánea. Ed. Sur, Buenos
Aires, 1957.

•

En traducción de Héctor Vaccaro se publica en español
este libro que apareció originalmente editado por Mentor Boock.
Contiene una selección de los más importantes ensayos que se
han publicado en The New York Times Boock Review, en
compilación de Francis Brown. Son 31 los autores incluídos y
aunque predominan los de lengua inglesa puede contarse a
Thomas Mann y André Mourois entre los que escriben en otro
idioma.
El libro se divide en seis secciones: De los libros; De los
escritores y el arte de escribir; Valuaciones y revaluaciones; De
la poesía; De historia y biografía y Recordando algunos nombres. De esta manera se ha querido ofrecer un panorama general de las letras y el resultado no defrauda al lector, que encuentra en estas páginas estudios y ensayos de positivo interés, firmados por Elisabeth Bowen, Joyce Cary, Katherine Anne Porter,
Atan Pryce-Jones, Thomas Mann, André Maurois y muchos

.

'

•

�Libros

96

Libros

más cuya indiscutible calidad pone fuera de duda· el valor de
sus estudios y ensayos que versan sobre distintos aspectos y
problemas de la literatura.

I

La novelista inglesa Elisabeth Bowen escribe sobre el
asunto en las novelas, sobre el mundo del escritor y por último
sobre Virginia Woolf. Los dos primeros son ensayos que gu~rdan íntima relación. El último es un lúcido e inteligente trabajo de interpretación de la obra que dejó la autora de Al faro.
Joyce Cary, el discutido novelista irlandés autor de la trilogía
Sorprendida, La boc~ del caballo y El peregrino, se ocupa de la
función del novelista, delicado problema que tratado por él lleva
indiscutiblemente su propio sello. 'Thomas Mann se ocupa de
André Gide. Sería muy largo enumerar todos y cada uno de
estos ensayos, pero los ya citados dan una idea de su importancia porque se refieren a temas fundamentales en los estudios literarios, y aunque son breves porque su destino era publicarse
en una edición periódica no por eso carecen de valor e importanci~ en la actualidad. Por el contrario, esta clase de escritos, publicados en suplementos literarios o revistas, suelen llevar el sello
del momento, lo que palpita al momento de aparecer, a diferencia de los libros cuyo contenido a veces no corresponde con la
fecha de su edición, porque son el producto de algunos meses o
años de trabajo. Estos ensayos, por el contrario, suelen tener
además del valor intrínseco el que les corresponde por la época
en que fueron publicados, y por eso es de alabarse el trabajo
realizado por Francis Brown y por la Editorial Sur de Buenos
Aires, que hizo la edición española, ;a que en esta forma dichos ensayos no se perderán en hemerotecas pocas veces consultadas. La recopilación de estos ensayos publicados por The New
York Times Boock Reuiew puede servir de ejemplo para muchos
suplementos literarios de Hispanoamérica que tienen colaboradores de reconocido prestigio pero cuyos trabajos no llegan más
que a un reducido número de lectores.
·

la División de Filosofía, Letras y Ciencias de la Unión Panamericana, firma la Introducción, en la que se nos explican el plan
y los fines de la obra. El · propósito fundamental de este diccionario es el acercamiento de las cuatro culturas que existen en el
Continente Abericano: la anglo-americana, la hispanoamericana, la lusoamericana y la francoamericana. Cuatro culturas que
se desconocen entre sí y que ignoran lo que se produce a su alre.,
dedor. Entre otros proyectos literarios, surgió el de elaborar
esta obra, en la que se encontrarán datos esenciales sobre los
principales autores del continente americano, exceptuando a los
de Estados Unidos.

¡

1

t

A. R. G.
. , Diccionario_ de la literatura hispanoamericana. (Boliuia ) .
Union Panamericana. Washington, D. C. (Sin fecha ) .

1,

• f '

Armando Correia Pacheco, Jefe de la Sección de Letras de

•

97

Para la realización de este trabajo la Sección de Letras antes mencionada distribuyó más de 2,000 circulares con cuestionario entre los escritores americanos, pero desgraciadamente muy
pocos tuvieron la delicadeza de contestar, por lo que el trabajo
se ha complicado enormemente para los organizadores, que como
es fácil comprender no pueden emprender solos una tarea de tal
magnitud. No obstante la falta de colaboración se pusieron a
trabajar, y el resultado es esta primera edición, ( provisional
mientras se puede hacer la definitiva) en· la que también intervino el señor Augusto Guzmán, de Bolivia. De cada autor s_e
ofrece su biografía, valoración de la obra y bibliografía ( del
autor y sobre el autor) . Una publicación de tal naturaleza es
de valor incalculable para los estudiosos de las letras americanas, que no cuentan con guía·, diccionario o bibliografía que les
permita acercarse rápidamente a fa literatura de una época y
lugar determinados. Es incomprensible que esas circul_ares que
nos menciona el señor Correia Pacheco hayan quedado sin respuesta. Dice en la Introducción: "El facsículo sobre Bolivia,
que ahora se publica, es el primero de esta serie. En ese sentido,
nos permitimos advertir, por lo que se refiere al número de autores incluídos, que se trata de un diccionario de literatura latinoamericana y no boliviana. El enfoque tiene que ser continental
y no nacional. Aun así, conviene recordar que varios otros
autores, entre los vivos, podrían figurar si hubiesen contestado
a nuestra ~ncuesta. Esperamos sinceramente que todavía lo hagan para que entren a formar parte de la edición definitiva de
la obra."

�98

99

Libros

Libros

atención se dirigió a la literatura castellana, a la inglesa. a la
americana. Sus numerosos ensayos, publicados en Europa Y
América, se refieren a historia literaria, autores, libros, corrientes culturales. Esto no es todo. También se dedicó a las investigaciones lingüísticas, labor que desaqolló en Buenos Aires, a

Como es edición provisional, no incluye el panorama de
la literatura boliviana. No obstante lo anterior, el valor bibliográfico de este diccionario, ' que esperamos llegue a ser una
realidad, se pone de inmediato al alcance de los interesados mediante estas ediciones, ya que la obra total tardará algún tiempo
en publicarse. Nuestra felicitación más sincera para los organizadores y ejecutores de este Diccionario de la literatura hispanoamericana.
A.R.G.

donde llegó en 1924.

LUIS LEAL: Pedro Henríquez Ureña en México. Sobretiro de la Revista Iberoamericana. Vol. XXI, Núms. 41-4 2.
El autor de este ensayo se ha dedicado desde hace tiempo
al estudio de las letras mexicanas. No hace mucho publicó un
trabajo sobre la generación del Centenario y ahora nos ofrece
éste sobre Henríquez Ureña en México, íntimamente relacionado con aquel.

'

La figura de Pedro Henríquez Ureña pertenece a la historia
l~teraria de más de un país hispanoamericano. Surge en el preciso momento en que se realizará una transformación importante Y trascendental en las letras nacionales. Así lo vemos llegar a México el año de 1906, poco antes de que se desencadenara el movimiento revolucionario de 191 O, y justamente cuando se forma esa generación de jóvenes que vino a modificar la
historia cultural de México al descartar el sistema positivista del
siglo XIX como valedero para las nuevas estructuras del siglo.

.
t.

1

~

El estudio de Luís Leal se suma a la bibliografía existente
sobre Pedro Henríquez Ureña. Toca únicamente el período que
corresponde a México, y por esta circunstancia tiene valor especial para los lectores mexicanos. Como éste, otros trabajos de
autores distintos han estudiado al maestro desde diversos ángulos, pero hay que afirmar que todavía• no se escribe el estudio
· general de la vida y la obra de este distinguido dominicano al
que tanto deben las letras hispanoamericanas. No se le ha estudiado íntegramente, y su obra se encuentra dispersa en libros
agotados, revistas especializadas o ensayos sueltos. El Fondo
de Cultura Económica inició hace años su Biblioteca Americana
en Honor de Pedro Henríquez Ureña. También podría honrársele publicando su obra completa, edición digna para quien
dedicó sus horas de estudio al mejor conocimiento de nuestra
literatura.
A.R.G.
FRANCOIS MAURIAC: El novelista y sus personajes.
Cuadernos de Ensayos de Emecé Editores. Buenos Aires, 19 55.

En este trabajo de Luis Leal se sigue la huella de Henríquez
U reña, que dejó su señal en Alfonso Reyes, en Caso, en Vasconcelos Y en todos los integrantes del Atsneo de la Juventud.
Su innata condición de maestro lo llevó hacia esos espíritus don~e alentaba ya la llama de la inquietud intelectual, y que gracias a él se desenvolvieron bajo el signo de una· generación. "Sin
su esfuerzo -dice Luis Leal- el grupo de jóvenes entusiastas
que se re~nía en los salones de la Preparatoria para dictar y oír
conferencias nunca se hubiera organizado en "Ateneo de la Juventud".

.. ..

En 57 páginas nos entrega el conocido novelista francés
sus observaciones sobre los problemas, de la creación novelesca,
en especial lo relacionado con el ele.mento vivo de la obra: los
personajes. Doble valor tiene este ensayo, pues además de provenir de un escritor como Mauriac, adquiere importancia porque su autor es también novelista, lográndose así una explicación o exposición de la novela ' '"desde dentro", y no a la distancia en que necesariamente se encuentran los críticos.
Alrededor del personaje surgen aspectos que no pueden
pasar desapercibidos, y Mauriac no los rehuye. Su estudio se
inicia con el problema de la creación, es decir, con el viejo problema de saber qué es lo que el novelista hace cuando toma la

!:fenríquez ?~eña merece el calificativo de maestro, pero
tambien el de cntico y estudioso de las letras. Infatigable, su

\

�100

Libros

pluma y con ella forma hombres, ambientes, circunstancias. Su
posición nos parece algo exagerada, pero la conclusión final despeja en buena parte la incógnita fijando en su justo lugar la
naturaleza de "eso" que hace el novelista. Los héroes de novela
-dice- nacen de las nupcias que el novelista contrae con la
realidad. No se trata pues de una creación pura, de la nada, ni
tampoco de una copia o imitación de la vida. Es una conjunción de verdad y mentira en tanto que el autor inventa sus personajes y sus mundos sin poder desligarse de la realidad que lo
rodea. Y quizá pudiera afirmarse que de la naturaleza de esas
·nupcias dependerá la calidad del novelista, cronista inutil o forjador de mundos nuevos.
No puede Francois Mauriac hacer a un lado su producción
literaria y continuamente echa mano de ella para ejemplificar o
apoyar sus afirmaciones, sobre todo en lo referente a los personajes. Thérese besqueyroux se nos atraviesa a cada momento,
porque este personaje es un claro ejemplo de lo que expone el
novelista, que•afirma en la vida un punto de partida necesario,
pero que sin embargo es abandonado después por el escritor para
aventurarse por caminos distintos. Thérese tiene su origen en
una vieja visión que recuerda Mauriac, de un tribunal en el que
se juzgaba a una mujer envenenadora, pero su desarrollo en las
páginas de la novela quizá nada tenga que ver con el destino
que tuvo esta mujer.
No deja de sorprender la actitud pesimista de Mauriac, pues
siendo novelista niega a _la novela toda posibilidad de alcanzar
su objetivo, ya que cuando pretende pintar la vida social alcanza
sólo al individuo, y cuando quiere acercarse a éste lo único que
logra es aislar una pasión. El arte del novelista --dice- es una
quiebra.
No todo lo que escribe Mauriac en este breve ensayo puede
ser considerado con el carácter de observación· general y válido
como tal para el conocimiento de la novda. Muchos de sus
puntos de vista son estrictamente personales y valen sólo para
él, pero no obstante sbn de un valor indiscutible por su aportación al estudio siempre escaso de la novela como obra literaria,
sobre todo en esta época que ha visto desarrollarse el género en
forma tan arrolladora.
A. R. G.

1

1
~

�</text>
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1958, Segunda Época, Año 1, No 1, Enero-Marzo </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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