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                    <text>�Editorial
Grata compañía
Pablo Neruda / 6
Universidad Autónoma de Nuevo León
Santos Guzmán López
Rector
Juan Paura García
Secretario General
José Javier Villarreal
Despacho de la Secretaría de Extensión
y Cultura
Director de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
José Javier Villarreal
Editor Responsable
Deni Ríos
José Vela
Diseño Editorial
Rodrigo Alvarado
Nancy Cárdenas
Carlos Lejaim Gómez
Alfredo Iván Mata
Martha Ramos
Equipo Editorial
El diseño de portada y contraportada de
este número de Interfolia es de Deni Ríos a
partir de la fotografía de Alfonso Reyes, c.
1912 (Alfonso Reyes. Iconografía, FCE, 1989).

Interfolia, Año 4, número 6, enero-junio
2023, es una publicación semestral, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria. Avenida Universidad s/n,
Ciudad Universitaria, San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México, C.P. 66451. Teléfono: +52 8183294015, www.capillaalfonsina.
uanl.mx, cabuanl@uanl.mx. Editor Responsable: José Javier Villarreal. Número de
reserva de derechos al uso exclusivo del
título Interfolia otorgado por el Instituto
Nacional del Derecho de Autor: 04-2021081621213700-203, de fecha de 17 de agosto de 2021.Las opiniones expresadas por
los autores no necesariamente reflejan
la postura del editor de la publicación.
Prohibida la reproducción total o parcial de
los contenidos e imágenes de la publicación
sin previa autorización del Editor.

Cortesía
Cuestiones estéticas (segunda versión) / 7
(Fragmentos)
Alfonso Reyes

Calendario
La sombra benéfica / 13
Jessica Nieto
Nota sobre la donación de libros de Eduardo Zambrano / 18
Un gesto que lo agradece todo / 20
Eduardo Zambrano
Eduardo Zambrano. Motivos de un reincidente / 24
Exposición Alfonso Reyes. Primeras ediciones / 32
Leticia Herrera
Presentación de El oro de los tigres XI / 37
Nancy Cárdenas
La lección de los maestros. Discurso leído en la entrega
del Premio Internacional Alfonso Reyes 2022 / 42
Malva Flores
Guadalajara: La fiesta de los libros / 45

Entre libros

�Nú m ero 6

�Editor ial

Las revistas, además de ponernos al corriente con las novedades del momento, también
funcionan como un atractivo puente para que el lector que las tenga en sus manos pueda
dialogar y conocer las distintas disciplinas que existen en la literatura, y en otros campos
del arte en general, a través de la pluralidad de voces que aportan y proponen una mirada distinta de contemplar y de cuestionar la realidad en la que nos vemos rodeados. Entre sus páginas conversan la poesía junto al ensayo, la reseña y las fotografías, sin dejar
de lado al espíritu crítico que motiva a nuestras instituciones a mantenernos firmes con
esta clase de proyectos y poder darles la continuidad que se merecen entre los espacios
universitarios.
De esta manera inauguramos el presente número de Interfolia, la revista de la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria, que mantiene un diálogo enriquecedor con la poesía
y le da un papel protagónico con los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Asimismo, entre sus páginas también parlamenta los tesoros y las nuevas adquisiciones de nuestros respectivos acervos.
En la sección Grata compañía nos encontraremos con un título imprescindible dentro de la literatura escrita en lengua castellana, Residencia en la tierra de Pablo Neruda,
quien saluda con admiración y amistad a nuestro Regiomontano Universal. En Cortesía
aparecen entrañables y cálidos fragmentos de la segunda versión de Cuestiones estéticas
de Alfonso Reyes, en los cuales reflexiona sobre su transición de la poesía al ejercicio de
la crítica literaria y sobre la recepción de su obra ante la mirada de sus contemporáneos;
así como las dificultades para publicarla y encontrarle un lugar en el mundo. En Calendario iniciamos con las reflexiones de Jessica Nieto sobre el libro La sombra benéfica
de Gabriel Trujillo Muñoz, quien a través de una serie de ensayos nos ofrece distintas
miradas críticas hacia la obra y los géneros abordados por Reyes. En Nota sobre la donación de libros de Eduardo Zambrano la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria cuenta
con el honor de añadir a sus acervos los más de 3,146 volúmenes de poesía, aforismo y
ensayo literario, donde se encuentran las voces más sobresalientes de todos los tiempos,
así como obras de editoriales internacionales que hoy en día serían difíciles de adquirir
a no ser por esta generosa donación del maestro Zambrano; de esta forma nuestra biblioteca cumple con la particular misión de aproximar a los estudiantes universitarios
el fomento de la lectura de la poesía. Asimismo, el poeta regiomontano nos ofrece una
reflexión acerca de la lectura y el espíritu crítico del ser humano y su inevitable finitud
en el tiempo a través de su poema: Un gesto que lo agradece todo. Sin soltar la mirada

4

cálida del vate, la poeta y editora Leticia Herrera, reflexiona sobre cada uno de los temas

�que se han ido tejiendo a lo largo de su obra a través del ensayo Eduardo Zambrano. Motivos de un reincidente. Bajo la misma línea continuamos con Exposición Alfonso Reyes.
Primeras ediciones en Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria que fue inaugurada el
día 16 de noviembre, luego de la conferencia “Los libros en restauro. Renovación de la
lectura” impartida por Héctor Perea, que consiste en recrear la biografía del autor de El
plano oblicuo a través de su bibliografía. En Presentación de El oro de los Tigres XI, Nancy
Cárdenas reflexiona sobre cada una de las obras editadas para este nuevo volumen y
sobre la dificultad que representó trabajarlas durante la reciente pandemia del Covid-19;
sin embargo, también nos comparte las satisfacciones de dar continuidad a un proyecto
poético que fue inaugurado por la poeta Minerva Margarita Villarreal y que hasta la
fecha sigue y seguirá resonando entre distintas generaciones de lectores universitarios
y escritores de diversos países. Malva Flores ofrece una mirada crítica y cargada de gratitud en su Lección de los maestros. Discurso leído en la entrega del Premio Internacional
Alfonso Reyes 2022. Cerramos esta sección con Guadalajara: la fiesta de los libros, un
registro sobre los eventos culturales y presentaciones en las que la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria tuvo presencia dentro las actividades de la prestigiosa Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2022. Por último, en la sección Entre libros, ofrecemos
una muestra de la donación que realizó Eduardo Zambrano a nuestra biblioteca y donde
figuran autores de la talla de Konstantinos Kavafis, Zhigniew Herbert, María Zambrano,
Antonio Gamoneda, Elsa Cross, Coral Bracho, Alberto Blanco y Marco Antonio Campos,
entre otros más.
José Javier Villarreal
Director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
Ciudad Universitaria, junio de 2023

5

�Grata C om pañía

Gaztambide
19 Madrid
para Alfonso Reyes
admiración y amistad de
Pablo Neruda
Pablo Neruda. Residencia en la tierra. 1. 1925-1931.
Madrid, Ediciones del Árbol, Cruz y Raya, 1935.
FAR PQ8097 .N4 R4 v. 1 1935

6

�Cort e sía
Cuestiones estéticas
(Segunda versión) 1
(Fragmentos)

Alfonso Reyes

P

2. Camino del libro
isaba yo las últimas gradas de la Preparatoria y, a falta de mejor cosa, me disponía
para la carrera de Derecho, procediendo por aproximación, cuando aconteció
mi verdadero acceso a la vida literaria. Un poeta potosino, José María Facha, un

sobrino de Othón, que había obtenido en Monterrey su título de abogado porque creo
lo desterró de San Luis su inquina contra monseñor Montes de Oca, apareció unos días
por México. Aunque mayor que yo, éramos buenos amigos. Salimos a pasear juntos
el domingo por la mañana, a la moda de entonces, por la Avenida de San Francisco y
Plateros. Nos encontramos con uno de los más oscuros colaboradores de una revista
juvenil que iba a lanzarse por esos días, y él nos invitó a visitar a los poetas que a esa
hora se reunían en la redacción.
Yo había contemplado con envidia y anhelo los anuncios de la tal revista, Savia
Moderna, algo como una hija de la célebre Revista Moderna, aún viva y operante por obra
y gracia de don Chucho Valenzuela y los últimos modernistas; pero distaba mucho de
|gurarmequeprontomeseríaposibleingresarensus|las;medabacuentadequeera
demasiado temprano. Nos encaminamos a la Avenida del Cinco de Mayo, donde estaba
la redacción de Savia Moderna, cuyo director efectivo era Alfonso Cravioto. Cravioto

En Alfonso Reyes, Historia documental de mis libros, en Obras completas, tomo XXIV, Letras Mexicanas, México, Fondo de Cultura Económica, 1990, pp.
152-159.
1

7

�seapartóconmigo.Había|guradotiempoatrásenciertosactosdeoposicióncontrael
gobierno de mi padre, y eso mismo —como hombre bien intencionado que es— lo hizo
desear conocerme y mostrarse afable. A poco, ya publicaba yo mis renglones tanto en
esta revista como en la de Valenzuela, con quien pronto me relacionó su hijo Emilio.
En 1906 hice, pues, en Savia Moderna mi aparición poética con el soneto “Mercenario”,
que era sin duda defectuoso, que me valió algunos reproches verbales del profesor
ManuelG.Revillaydeciertoprefectopreparatoriano unseñorZubieta a|cionado
a la literatura, y que se publicó ya muy corregido en mi primera colección de versos:
Huellas, 1923. (Y no “1922” como reza la portada, ni menos “1933” como se imprimió por
error en mi Obra poética, 1952.) A Cravioto le impresionó mucho que, en vez de perderme
en vaguedades sentimentales, me ciñera al código parnasiano. Ricardo Gómez Robelo
consideró, sin embargo, que no convenía dejarme entumecer en aquellas normas, sólo
útiles como aprendizaje, y se propuso, por encargo de la revista, darme unos consejos
escritos. Al cabo le fue más cómodo cumplir su cometido mediante la conversación y
el trato. Por lo pronto, él me hizo leer a Baudelaire; y poco después, por contaminación
de Acevedo, absorbí a Verlaine en veinticuatro horas. Manuelito de la Parra, poeta de
emoción y delicadeza, aunque mal psicólogo, me dedicó entonces unos versos (“Al
poeta niño”), extrañado de que no confesara yo las dulzuras e ingenuidades de mi
corazón de adolescente (¡sí, bueno es eso: dulzuras e ingenuidades del adolescente, lo
más ferozmente complicado que hay en el mundo!), y casi rogándome que no hiciera
versos sabios ni me dejara llevar de la tradición ni la cultura: “Y cuéntanos un poco
de las almas de armiño”, concluía candorosamente. Cree… el cordero que todos son
de su apero.
Un día, Pedro Henríquez Ureña, educador desde la infancia y que había escuchado
con interés mis discursos preparatorianos de 1907 cientí|co el uno y dedicado a la
muerte de Moissan, literario el otro y dedicado a la Sociedad de Alumnos— me aconsejó
someterme con mayor frecuencia a las disciplinas de la prosa, como parte de mi
aprendizaje y para habituarme a buscar la forma de mis expresiones no exclusivamente
poéticas. Un vate coahuilense poco recordado hoy en día, Miguel Pereyra, hermano
de Carlos el historiador, que era mi amigo aunque también me llevaba años —por lo
visto, yo estaba predestinado a la compañía de mis mayores— conoció una de esas
alocuciones —la literaria— cuando yo la estaba redactando.
—Yo creo —me dijo— que usted va a acabar en la prosa, que es la música clásica.
Mepuse,enefecto,alaprosa,conciertaasiduidadya|ción,sinporesoabandonar
los versos. Pues “yo comencé escribiendo versos, he seguido escribiendo versos y me
propongocontinuarescribiéndoloshastael|n.(Prólogo
Huellas.)
a
Entre 1908 y 1910

8

�elaboré todos los ensayos de Cuestiones estéticas. A la primera fecha corresponde el
más extenso —la interpretación de la “Electra” en el teatro ateniense— que data de mis
diecinueve años.
A punto estuve de no conocerle la cara a mi primogénito. Apenas copiado el
manuscrito, sufrí un grave ataque de peritonitis ganado en buena lid, por andar
practicando los saltos y contorsiones del Jiu-Jitsu (yo era entonces sumamente ágil) con
Julio Torri, en la Escuela de Derecho, durante los ratos perdidos.
3. Crónica editorial
El libro Cuestiones estéticas fue enviado de México a París para su publicación en la
casa Ollendor). Apareció a comienzos de 19 . El colofón dice: Chartres.Imprenta
Ed. Garnier—28.10.10.” Lo que alguna vez me ha hecho incurrir en confusión. Pero
consta por cierta carta que la obra no salía aún de los talleres el 16 de febrero de 1911;
los más antiguos acuses de recibo que he conservado datan de junio, y del siguiente
mes de julio las primeras críticas de la prensa. Adviértase que la conferencia sobre
Othón (1910), aunque conocida antes, es de elaboración posterior. Lo propio acontece,
desde luego, con la conferencia sobre el paisaje en la poesía mexicana (1911).
Antes de la Guerra Europea (194-8), las casas Garnier y Ollendor) eran, en
Francia, los principales centros editoriales para libros en español. Desde México, Pedro
Henríquez Ureña se había puesto en contacto con el encargado de estas ediciones en
Ollendor)su
, compatriotaeldominicanoGibbes,yallíacababadepublicar
Horas
sus
de
estudio. “Todas lo son para usted, muchacho”, le había dicho don Justo Sierra al recibir
el volumen. Entretanto, Francisco García Calderón, el joven escritor peruano a quien
ya rondaba la fama, se había relacionado desde París con Pedro, con Antonio Caso y
conmigo. Aprovechando estas circunstancias y la presencia de mi familia en París (yo
permanecí en México para continuar mis estudios de abogado), se arregló la edición de
Cuestiones estéticasenlaLibreríaP.Ollendor) ,queéstaerasurazónsocial.
Sea dicho de paso, Gibbes era hombre puntual y cortés, aunque le agradaba darse
importancia como a algunos intermediarios, se tenía por muy experto en gramática
y, en cierto original de García Calderón, aun pretendió corregir las frases, poniendo
invariablemente los adjetivos después de los sustantivos, pues alegaba que hacerlo al
revés no era castizo. De abrojos así está lleno el campo.
Yo hubiera deseado examinar desde México las galeradas de mi libro. Pero,
a mediados de noviembre de 1910, Gibbes nos aseguró que ya no era posible y que
“todo cambio de palabra o frase implicaría una nueva composición y el ingrato trabajo
de rehacerlo todo, lo cual no entra en lo estipulado”. Yo no me proponía tanto hacer
correcciones de autor cuanto vigilar la pureza de la impresión. Gibbes ofreció hacerlo

9

�por mí cuidadosamente; pero, en cuanto me llegó el libro, tuve que mandar imprimir
cuatro páginas de erratas —setenta y tres faltas en total—, y otras he añadido después.
En la ya citada “Carta a dos amigos” he confesado haber incurrido también por mi
cuenta en varios errores de nombre y fecha, etcétera, que ofrecía dejar apuntados en mi
ejemplarpropio.Peroal|nhehechoalgomejor:acabodeaderezarjuntoconelíndice
de autores y obras citados a lo largo del libro— una declaración de erratas y correcciones
indispensables y la he remitido a mis amigos los bibliotecarios de la Universidad
Neoleonesa, que con tanta paciencia han empezado a establecer mi bibliografía.
Cuando fui más tarde a París (1913), Gibbes me hizo saber que mi libro se había
vendido sobre todo en Colombia, sin duda porque en México mis obsequios habían
hecho la competencia al mercado. Esto, puedo decir ahora, fue el adelanto a cuenta de
la Gran Cruz de Boyacá que Colombia me otorgaría en 1945.
4.Consideraciones|nales
Al recibirse mi libro en México, alguien exclamó: “Sorpresa de la prematurez.” Tuvo
mejor acogida de lo que yo podía desear. Pero los más descontentadizos comentaban
entornando los ojos: Este Henríquez Ureña, con sus consejos, nos ha matado en }or a
un poeta.” Pues ¿qué sería del frágil corazón humano si no se desahogara decretando
una que otra vez la ruina del prójimo?
Este libro nos transporta a los días trepidantes del Ateneo de la Juventud, donde yo
era el benjamín mientras no se presentó Julio Torri, mi menor en un mes. Es conmovedor
volver los ojos hacia el amanecer de una nueva era. Es conmovedor percatarse de lo
que pudieron lograr, por su sola vocación fervorosa, aquellos muchachos autodidactos,
que no contaron con verdaderos maestros en el orden de sus a|ciones, ni tenían
apenas público ni estímulo de ninguna especie, y que salieron a la liza cuando aquí
no había estudios organizados de |losofía, de humanidades, de letras.. Como que
esa generación —la Generación del Centenario— había de echar los cimientos para
la futura Facultad de Filosofía y Letras, acudiendo a desempeñar gratuitamente las
cátedras en aquella incipiente Escuela de Altos Estudios que, por las conmociones de la
época, se había quedado realmente en el aire, sin recursos y sin programas. En efecto,
pronto estalla la revolución, el régimen muda; y, como siempre acontece, solapadas
bajo los anhelos legítimos de reforma se deslizan algunas exorbitancias demagógicas.
¿Universidad, Altos Estudios, Facultades, Doctorados? ¿Traje de frac para un pueblo
que anda descalzo? No, la cultura es aristocracia. ¡Abajo la cultura! Por respeto a los
pies —nueva fábula de Menenio Agripa— querían cercenarnos la cabeza.
(…)

10

Cabe preguntarse si el título Cuestiones estéticas era adecuado. Desde luego, el libro
se limita a la crítica literaria. Pero quise dar a entender que todos estos ensayos eran

�como otros tantos asedios a una misma plaza fuerte, la cual no acababa de rendirse;

otras tantas aventuras mentales en torno a una doctrina estética que no se de|n
directamente. No había llegado la hora de El deslinde, la hora varonil de enfrentarse con
lasabstracciones.Hastapergeñéunprólogoparajusti|carmitítulo,peroal|noptépor
no perder el tiempo en satisfacciones no pedidas. De aquí que siempre haya recordado
con especial simpatía la crónica que, sobre mi libro, publicó en Francia Jean Pérès
(Bulletin de la Bibliothèque Américaine, París, 1912). Este crítico, sin desconcertarse
ante la apariencia fragmentaria del libro, acertó a seguir su nervio central casi como lo
hubiera hecho yo mismo.
En cuanto al contenido del libro, varias veces he declarado que yo suscribiría
todas las opiniones allí expuestas, o “prácticamente todas”, como suele decirse. Hay
conceptos, temas, de Cuestiones estéticas derramados por todas mis obras posteriores: ya
las consideraciones sobre la tragedia griega y su coro, que reaparecen en el Comentario
delaI|geniacruel;yaalgunasobservacionessobreGóngora,GoetheobienMallarmé,
a las que he debido volver más tarde, y sólo en un caso para recti|carme apenas. Mis
a|ciones,mispuntosdevista,sonlosmismos.
Y, sin embargo, hasta hoy no me ha sido dable reeditar este libro, ya bastante escaso.
Porque los libros, en ocasiones, parece que se los bebe la tierra como a la lluvia. Pero es
muchalatentación(ynosésiobedecerlaeslegítimo)desimpli|caraquelestiloaveces
rebuscado, arcaizante, superabundante y oratorio —esto lo señalaba ya el generoso
dominicano Federico García Godoy—, estilo, en suma, propio de una vena que todavía
se desborda y desdeña el cauce. Pues hay quien comienza por la timidez, y hay quien
comienza por eso que se llama facundia, y a éste le conviene, como por ahí lo dejo
dicho, aprender a escribir por el otro cabo del lápiz, es decir, con el borrador. En las
varias veces citada “Carta a dos amigos”, explico: “Cuestiones estéticas precede en seis o
siete años (en verdad, cuatro) al resto de mis libros y se adelanta a ellos todo lo que va
del niño brillante al hombre mediano. Gran respeto se le debe al niño…” A ver cómo me
las arreglo algún día para lanzar una segunda edición, cerrando los ojos y sólo tocando
lo indispensable.
Quiero concluir con una nota sentimental. No hay que alarmarse: no subiré el tono
demasiado. La publicación de Cuestiones estéticas me valió, entre otras, dos cartas
inolvidables. El 19 de agosto de 1911, Arturo Farinelli me escribía desde Austria,
invitándome a continuar mis estudios a su lado, en Turín. El 31 de octubre del propio
año, Émile Boutroux —benevolencia del viejo para el novato— me escribía desde
París: “Tal vez se le ocurra a usted venir por acá cualquier día y charlar con nosotros
sobre esos grandes asuntos que usted trata con tanta competencia como gracia y
generosidad…” Pero yo, que a esas horas habitaba al lado de mi familia y mi padre

11

�recién desembarcado de Europa, en la casa N° 44 de la calle de las Estaciones, la cual
por instantes quiso convertirse en fortaleza, tenía que dormir —oh tiempos aciagos—
con el 30-30 a la cabecera de la cama, cuando menos para satisfacer las reglas del
género, la retórica del instante.
México, 5-11-1955.
Armas y Letras,Monterrey,abrilde195,añoXII,núm.4.

12

�Calendar io
La sombra benéfica 1
Jessica Nieto

D

urante los más de quince años que he estado laborando como editora en la Universidad Autónoma de Nuevo León, he visto, leído, editado, muchos títulos en
torno a Alfonso Reyes. Aunque por supuesto no somos la única casa editora de

libros de o acerca de Reyes, la UANL ha asumido como un compromiso vital ser uno
de los espacios desde donde se divulgue su pensamiento. Ya sabemos que una parte
importante de su acervo bibliográ|co se encuentra aquí, en el estado, en la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL, y que muchos de los tomos de los libros
que componen dicho acervo están marcados por valiosas dedicatorias, pero sobre todo
por sus gestos de lectura, los cuales, por lógica, nos orientan a sus gestos de escritura.
¿Sobre qué escribió Alfonso Reyes? En reiterados prólogos, presentaciones, conferencias, mesas, pláticas, comentarios, cartas, he encontrado la a|rmación de que escribió
sobre todo, sobre todos los temas; o al menos sobre todos los que estaban a discusión en
la época en que vivió. Y pongamos que sí, que Reyes escribió sobre todo. No en balde su
obra completa se compone de unos 26 o 27 tomos, muy bien organizados por él mismo,
además de sus diarios y de las muchas cartas, muchísimas, que intercambió con gente
de todo tipo; variada y múltiple como el contexto en el que siempre se desenvolvió. Así,
es muy posible, sí, que Alfonso Reyes no sólo haya leído con una curiosidad y un fervor
Texto leído por Jessica Nieto en la presentación de La sombra benéfica. Ensayos alfonsinos, de Gabriel Trujillo Muñoz, en la Feria Internacional del libro
de Monterrey, el 10 de ocubre de 2022.
1

13

�intensos sobre todo lo que se le ponía enfrente —no sólo libros, la vida misma—, sino
que además, en efecto, haya escrito sobre todo eso. Entonces, entendemos que con los
años, después de su muerte, leer su obra provoque el mismo efecto que a él le generaba
leer —preciso una vez más: no sólo libros, también la vida misma—: una necesidad
imperiosa de escribir, escribirlo todo. En particular, de escribir en torno a su escritura
y sobre aquello que lo impulsaba a escribir. Por ello contamos con múltiples libros
escritos por eminentes alfonsistas que van desmenuzando, una por una, cada obra alfonsina, cada interés, cada momento de su ajetreada vida, cada vínculo de amistad y de
enemistad, cada amor y cada desamor, cada alegría y cada decepción. Porque todo esto
va construyendo su pensamiento, y no puede obviarse. Sin embargo, ante la cantidad
de impulsos escriturales que inspira la lectura de Reyes, me ha puesto de muy buen
humor, porque justo así es, me pone de muy buen humor, la publicación de este libro:
La sombra benéfica. Ensayos alfonsinos, de Gabriel Trujillo Muñoz.
Como mencioné al iniciar este breve texto, en estos últimos años he podido leer
muchos libros con Reyes como esa |gura central desde la cual se proyectan miles de
ideas; libros editados por nuestra Universidad, quiero precisar. De todos ésos, siempre
me gusta recordar dos que precisamente llamaron mi atención por salirse un mucho
de los temas habituales: uno es el Bestiario alfonsino, editado por Gisella Carmona e
ilustradoporGerardoCantú,que,comosunombrelodice,setratadeunaantologíade
todos los momentos en que Reyes menciona a un animal, sea real o fantástico, en sus
obras. Es un libro hermoso y divertido. El otro es A la mesa con Alfonso Reyes. Glosa de
la gastronomía alfonsina, de José María Infante, en donde el autor compone todo un glosario sobre los platillos que Reyes comentara. Hay un tercero, recién publicado por la
Editorial Universitaria, de Coral Aguirre, una novela
Dónde
llamada
vas Alfonso Reyes,
quetambiénnospresentaunper|ldeReyesalcualnosolemosestarhabituados:elde
un hombre apasionado, guiado por un deseo más fuerte que el del puro pensamiento.
Ahora, este libro de Gabriel Trujillo viene a ser el cuarto que considero dentro de
este grupo de textos sobre Reyes que me sacan una sonrisa precisamente porque me
hacen conocerlo, leerlo, desde otra perspectiva, tan enriquecedora y feliz, porque mira
ynoshacemirarmomentosdelaescrituraalfonsinaquenosuelensubrayarse
losu|
ciente. Pero antes de destacar estos momentos escriturales a su vez destacados por la
pluma de Gabriel Trujillo, quiero compartir unas re}exiones del mismo Gabriel sobre
la escritura de ensayos que aparecen en un libro también diverso que publicamos hace
como ocho o nueve años, que se llama Nada es lo que parece. Gabriel dice:
1. Para escribir ensayo es necesario un bagaje cultural considerable tanto en cultura generalcomoenconocimientosespecí|cosdeltemaatratar.
2. Y esta visión general incluye la lectura de ensayos o trabajos de otros autores sobre el
mismo tema. La regla áurea del ensayista es: la originalidad está en el estilo de cada autor,

14

en su perspectiva personal, pero el tema es de todos y ya ha sido, seguramente, explorado

�por otros antes que uno. Dale a tu antecesor lo que es de tu antecesor y dale a tu ensayo un
nuevo giro, una nueva óptica o estructura que brinde una vuelta de tuerca sorprendente
sobre el tema a escribir.
8. Para muchos la fortaleza del ensayista está en su capacidad intelectual o en la brillantez
de su estilo escritural. Yo apuesto por el ensayo como ensayo, es decir, como objeto de indagación del mundo que nos rodea, como reactivo o piedra de toque ante la realidad. Su
función primordial es, al contrario del texto como dogma o revelación, exponer un discurso que duda de lo ya establecido tanto como duda de sus propias certidumbres, un texto en
libertad que cuestiona su propio pensamiento, que incomoda o conmociona a sus lectores
más allá de lo obvio, lo convencional y lo ya sabido.

¿Por qué traigo a cuenta estas ideas sobre la escritura de ensayos de Gabriel, si se supone estamos hablando de Reyes? Bueno, porque el libro que tenemos aquí fue escrito
por Gabriel. Y aunque el tema general es hacer visible una arista del pensamiento alfonsino que de pronto no es tan evidente, estamos aquí ante una escritura nacida de la
fascinación por otra escritura, y si hubo algo que disfruté en estos ensayos es la forma
en la que están escritos, porque creo que Gabriel logró esto mismo que comenta: “dale
a tu ensayo un nuevo giro, una nueva óptica o estructura que brinde una vuelta de
tuerca sorprendente sobre el tema a escribir.”
El primer ensayo del libro, “Alfonso Reyes y el diario vivir de la escritura”, trata de
la costumbre de Reyes de escribir en diarios. Este gesto escritural, el de llevar un diario,
no es exclusivo de los escritores y las escritoras. Todos lo hacemos, o lo hicimos. No precisamos de vidas extraordinarias. Pero la vida de Reyes, lo sabemos, se vio enmarcada
por muchos acontecimientos no comunes, al menos para nosotros, algunos incluso funestos. Ahora, más que mencionar esas experiencias de vida, lo que destaca es el gesto:
escribir a diario un diario: ¡qué compromiso!; para que lo vivido no se quede en el
olvido: para repensarlo, reinterpretarlo, reconstruirlo. Desde el principio, sin embargo, Reyes se topa con obstáculos para mantener esta escritura, para poder grabar “los
matices de cada idea”: al inicio de su diario, signado por esa etapa convulsa de 1911 a
194,escribirnosóloeraunamaneradedejarconstanciadel}ujodesupensamiento,
sino una forma en sí, una huella: el trazo importaba. Gabriel destaca una cita donde
Reyes dice en su diario que se esfuerza “para que los rasgos de mi pluma sean del todo
regulares”. Aquí, yo como lectora encuentro algo que no suele comentarse: ese interés
por la caligrafía, por cómo se ve lo que se escribe, por la forma en que los rasgos de su
escritura se leen o no. Entonces, hay un interés de Reyes por la legibilidad presente en
su diario. Quizás ya anticipaba que algún día alguien o muchos álguienes lo leerían. Y
de ahí la angustia por registrarlo todo: cuando en Europa se re|ere a su vida social y
creativa, dice: “aún no logro sentarme a escribir en forma: esta respiración de mi alma
me está faltando”. El 17 de enero de 1926 pone en su diario que “ha dejado pasar mil
cosas y mil cosas, y no por pereza, sino por la absoluta falta de tiempo para sentarme a

15

�escribir.Inclusoelde
7 noviembrede1con|esa
925
ensudiarioNotengofuerzapara
llevar el registro de tanta cosa”.
Gabriel menciona algo que me resonó mucho: la preeminencia verbal de Alfonso
Reyes: todo lo que le interesa saber, y todo lo que le interesa dar a conocer, pasa por la
escritura. Por ejemplo, en el segundo ensayo: “El norte y sus nostalgias en la poesía de
AlfonsoReyes,Gabrielnoscomparteunare}exiónentornoalosespaciosyfantasmas
referidos en la poesía de Alfonso Reyes, en particular aquella en donde encontramos
nostalgia por la infancia. Gabriel vuelve a enfatizar la preeminencia verbal de Reyes al
sostener: “Son síntomas de que hay muchos fantasmas rondando sus días sobre la tierra. [...] Y desde ese dolor sólo hay dos caminos a seguir: la vuelta a los tiempos felices
de la infancia y la adolescencia, donde se puede poetizar la vida en sus recuerdos; o la
paulatina aceptación de que las pérdidas deben ser conjuradas a través de la escritura,
deben ser puestas en perspectiva, como objetos de estudio, como realidades a desmenuzar hasta el último detalle y resonancia.” La escritura es para Reyes, entonces, ese
lugar seguro, un cobijo donde él puede revivir a su manera los recuerdos más felices y
los más oscuros. Menciona Gabriel en la introducción que tiene la intención de compartir en este libro de ensayos su lectura de “la vasta obra de un escritor que fue él mismo
su propia utopía creadora, su quimera ambulante”. Y en esta serie de poemas-remembranzas queda claro eso mismo: cómo a través de la escritura Reyes no sólo compartía
su interés por el saber, sino que se compartía a sí mismo, tal y como él quería ser leído.
De los siguientes ensayos quiero destacar dos cosas que me han permitido reencontrarme con la |gura de Reyes, la cual, debo decirlo, quizás por mi trabajo, veo en
todas partes y de todas las maneras. La primera es del ensayo “Alfonso Reyes: escarceos
con la narrativa policíaca”: Gabriel Trujillo subraya la inclinación de Reyes por este
género, que no era muy popular entre los intelectuales de su tiempo. “La posición de
Alfonso Reyes es opuesta a la de muchos escritores mexicanos de su tiempo para quieneslanovelapolicíacaeranosóloungéneromenordelanarrativade|cción,sinouna
literatura sin méritos literarios... De ahí la importancia de su discurso para su época
y, de algún modo, para las siguientes generaciones de lectores mexicanos”. Esto en sí
ya nos presenta a un Reyes visionario, que percibió en este género algo que podemos
con|rmarhoydíaconlapotenciaquetieneyconlacantidadquesepublicadenovelas
policíacas y la creciente producción de películas y series de este tipo. Pero lo que más
me ha gustado es que Alfonso Reyes a|rma esto sin avergonzarse: El secreto está sin
duda en la distracción”. Es decir, estas novelas nos atrapan porque logran distraernos.
¿Y no resulta maravilloso pensar en una escritura capaz de sacarnos un poco de la línea
recta en que vamos avanzando día con día? Reyes lo vio, es decir, vio la escritura y la
fue siguiendo sin dudarlo. Porque es en este espacio, el de la escritura, donde Gabriel
ubica a la utopía alfonsina: un lugar que al no existir se encuentra en todas partes. En el

16

ensayo |nal,Alfonso Reyes, autor de ciencia |cción, la fuerza de este lugar, es decir,

�de la escritura, y la contundencia de su aparición en el mundo son incuestionables. La
escritura por venir, pienso y me acuerdo de Blanchot. No sólo la literaria, la escritura
toda: la de diarios, la de notas escolares, la de las cuentas, la de los muros… toda esa
escritura funge como un espacio de lo posible. Por eso con el ensayo sobre Reyes y la
escritura de ciencia |cción, Gabriel, quien también re}exiona en torno a la escritura
teniendo a Reyes como pretexto, cierra este libro. Porque en este género Reyes es “Un
escritor que ve el futuro con los ojos bien abiertos.”
Para terminar, rescato otra de las ideas de Gabriel Trujillo en torno a la escritura
de ensayos. Dice:
9. El ensayo no vale sólo por el tema que aborda. Los que gustan del ensayo saben que están
frente a un texto literario que se lee para conocer a otro ser humano, para profundizar en
sus |lias y sus fobias, para hacer amistad con el prójimo, nuestro semejante, el que unas
veces es nuestro cómplice y otras veces es nuestro adversario. Pongamos un ejemplo: Uno
no lee a Fernando Savater sólo para conocer de ética, política o carreras de caballos: uno
lee a Fernando Savater porque su escritura es un mapa maravilloso para compartir sus
viajes, compromisos, miserias o gozos, porque sus ensayos son retratos de cuerpo entero,
de espíritu completo, de su autor. Por lo tanto, un buen ensayista es aquel capaz de poner
parte de sí mismo en las palabras que escribe, un autor con voz propia y |rma al calce.
El peor ensayo es aquel que parece un informe de labores, un texto sin rostro, sin sangre
palpitando en sus ideas y demostraciones.

En La sombra benéfica. Ensayos alfonsinos sin
duda veo-leo un texto con rostro. Veo a Gabriel
trazando un escrito sobre Reyes, sí, pero además lo veo entramando una idea sobre la labor del escritor y, su herramienta, la escritura.
Un futuro en incesante creación que nunca
deja de deslumbrarnos.

17

�Nota sobre la donación de libros
de Eduardo Zambrano

E

l día 15 de noviembre de 2022, en el marco de las celebraciones por el 42
aniversario de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, el poeta Eduardo
Zambrano realizó la donación de su biblioteca personal para integrarla a

nuestros acervos. Durante el evento los poetas Armando Alanís Pulido, Leticia Herrera
y José Javier Villarreal reconocieron la trayectoria de Zambrano, así como su esmerado

cuidado por con|gurar una colección bibliográ|ca especializada en poesía. El Fondo
Eduardo Zambrano está compuesto por 6413 volúmenes de poesía, aforismo y ensayo
literario.LaentregayelrigurosocuidadoqueEduardohadestinadoalacon|guración
de su biblioteca nos permite contar con libros de destacadas colecciones y editoriales
tanto nacionales como internacionales: Visor, Pre-Textos, Hiperión, Ediciones del
Oriente y del Mediterráneo, Lumen, Adriana Hidalgo, Galaxia Gutenberg, Cátedra,
Vaso Roto, Era, Sexto Piso, Fondo de Cultura Económica, Joaquín Mortiz, Premià,

18

�entre otras que marcan y han marcado la tradición poética y editorial en lengua
española. La colección parte de una lectura universal de la poesía, sin embargo,
destacan algunos intereses como la poesía española, oriental y en lengua inglesa.
La integración de este fondo complementa y redimensiona la labor que la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria ha implementado para la promoción de la lectura
de poesía a través de la publicación anual de la colección de poesía internacional
El oro de los tigres que este año llega a su décima primera entrega, el Festival de
Poesía Internacional El oro de los tigres y diversos seminarios, talleres, conferencias y
lecturas que han situado a la Capilla Alfonsina de la UANL como uno de los principales
focos de la actividad y lectura poética de nuestra ciudad en la última década.
ElFondoEduardoZambranoyaseencuentradisponibleparasuconsultaenelanexoa
la Sala de Literatura, en el segundo piso de nuestra Biblioteca. La disponibilidad de los
títulossepuederevisarenelcatálogoelectrónico
https://www.codice.uanl.mx/).
CÓDICE(

19

�Un gesto que lo agradece todo
Eduardo Zambrano

Soy lector.

Entregarse es más que una bonita palabra,

Sólo quiero dar las gracias.

más que un cumplido.

Escribo para dar las gracias

Entregarse es un llamado de apertura,

de todo lo que he leído.
No tengo más deudas
que las palabras empeñadas

no para sobrevivir
sino para sobrevolar las amenazas.

para hacerme libre.

Bajo amenaza, vivo el reino de los sentidos.

Elegí la poesía

Bajo amenaza, vivo el reino del pensamiento.

como pude haber elegido

Bajo el asedio del tiempo he decidido,

la novela, el cuento

en un gesto que lo agradece todo,

o la paciencia exasperada

compartir lo más preciado

de los críticos.

lo más entrañable

Ah, la poesía

lo más caro al lector en donde habito.

no será el mejor lugar para vivir

Resguardar en un espacio público

pero puedo asegurarles que no hay

el espíritu mismo

otro sitio en donde pueda sentirme vivo.

es lo más cercano a la libertad.

La poesía sabe que nuestros sueños

20

de vida

Por eso hoy

no valen nada

dejo en buena custodia mi biblioteca,

y siempre tiene un motivo para entregarse.

mis libros, mis lecturas de poesía,
mi fe de que en los versos se obran milagros.

�El poema es la zarza que arde sin 		
consumirse…

Cito:
Del relámpago

es la zarza ardiente que habla
desde lo sublime

los heraldos negros
son un aviso a los náufragos.

desde la desgarradura
desde el misterio de lo cotidiano.

Visiones.

Además la poesía es generosa.

Voces abandonadas

Pasa de un lector a otro y se vuelve distinta.

en un cantar de lejanía.

Nos permite encontrar pasadizos
como si fueran los hoyos negros 		

Árbol adentro
hay un oficio de paciencia.

del lenguaje.
Otros universos. Otros destinos.
En el big bang ya estaba el poema.

Aquí

El poema descubre y oculta, piensa 		

los conjurados
las flores del mal

y desvaría.
Ojo: el misterio no se estudia,

los emisarios.

simplemente se goza, se vuela, se sufre.

Papiros amorosos y fábulas libertinas.

Pero la poesía nos exige al menos

Poemas clandestinos en el legajo de la noche.

capacidad de asombro
y escuchar,

Réquiem.

escuchar el ritmo de nuestra respiración,

Urracas.

nos exige ver con los cinco sentidos

Un tequila con calavera.

el pizarrón imaginario del mundo,
iluminar con imágenes el camino
y leer entonces lo escrito

Nada grave.
Detrás de todo esto se oculta una gran
felicidad.

y permanecer callados cuando el verso
se apaga en la oscuridad más íntima.

Detrás de todo, aquí

Quedan entonces los ecos

también se ocultan los títulos de libros

de un oráculo indescifrable.

donde un poeta puso sus manos

Porque nadie entrará impune aquí,

al fuego

bajo los encantos de la poesía,

y algo de sus entresijos

en la gruta de las palabras

en esa desmedida esperanza por las

talcomolosentencióVladimirHolan.

palabras.

Ya lo dije: dejo a buen amparo

Ya se sabe que todas estas lecturas

mis lecturas,

que dejo ahora no han cambiado al mundo

las páginas vividas

pero me han cambiado a mí,

en ese espacio de soledad

que igual soy parte del mundo

donde las palabras
vuelven a encender las luces
en la noche inmensa.

como antes lo fueron ellos,
como aún lo son ellos.
Ya sé.

21

�Todos los poemas que he leído no están ya

los planes arrugados en un papel

en ningún lado, pero han crecido conmigo.

que se ha tirado a la basura.

Basta verme en el espejo.

En un exilio no hay planes ni certezas.

Basta con escuchar el eco de mis pasos

Por eso dejo a buen resguardo mis libros,

en la gruta de las palabras para comprobarlo.

no para aligerar equipaje

Ya sé que desvarío.

sino para compartirlos con un gesto

Miro hacia atrás y veo la ciudad tomada,

de gratitud,

las torres ardiendo,

de desprendimiento,

el espanto que se eleva al cielo

para heredar lo insondable

con el humo,

que hay al leer

con el estruendo galopando

un poema,

en el aire.

a veces ni siquiera un poema,

Miro hacia atrás y veo la juventud perdida,

a veces un solo verso.

las convicciones agotadas,

Estoy en deuda con la poesía.
Por eso estoy ahora aquí.
Mañana también otros llegarán
a este remanso
a esta gruta
a esta biblioteca
de la Capilla Alfonsina
que se abre generosa y solícita,
universitaria y pública.
Una biblioteca siempre será un espacio
de libertad.

22

�La biblioteca no sólo recibe
a los que están seguros de sí mismos,
a los estudiosos, acoge igual
a los incompetentes, desorientados,
aquellos que nunca tuvimos algo que hacer
o no sabíamos
qué podíamos o ansiábamos saber.
La biblioteca se abre entre las fatigas
y los desasosiegos
de los lectores que buscan refugio,
de los lectores esperanzados
por encontrar el libro que los toque,
la lectura donde se vean ellos mismos.
Pareciera una locura y quizá lo sea.
Cuando se emprende una retirada
no hay tiempo ya para resentimientos
ni vanidades
ni egos
ni soberbia.
La humildad, el servicio, ser solidario.
Sin esperar agradecimientos.
Simplemente ser honesto.
Sé que mi mejor poema quizá ya fue escrito.
No importa.
Sé que el gran poema que debo leer
o releer
seguirá alimentando mi constante
búsqueda,
soy lector, y esa búsqueda
me mantendrá a salvo de las vicisitudes,
del destino incierto,
me mantendrá a salvo, al menos por hoy,
del tiempo brutal que asedia a mis espaldas.

23

�Eduardo Zambrano
Motivos de un reincidente
Leticia Herrera

H

ay poetas que nacen maduros, algunos que nunca maduran, y otros que son
niños viejos. Eduardo Zambrano pertenece al tercer grupo, y no lo digo con
dolo, como pueden pensar; él mismo consigna en algunos versos la condición

que le aqueja, pero más allá de lo que sus versos evidencien, revisando los libros del
poeta me he dado cuenta de que la vida lo zarandeó temprano o esa percepción tiene el
que escribe; a los cuarenta y poquísimos años, ya anda hablando de la madurez, de la
juventud perdida, de lo que no se hizo, de la muerte que viene corriendo:
Ya no soy jardín, pero aún hay algo de hierba
después de los cuarenta años.
Frutos salvajes porque ni el árbol de la vida
ni el del conocimiento, volvieron a crecer.
Antes el incendio de la juventud
lo devastó todo.1
Pero después de una pausa, de un respiro, dice:
Podré pasar por lo que quieran
pero siempre que pueda
me volveré a fugar.
Como los niños, seré un obstinado reincidente.2
Es lo bueno, que la escritura es la que marca, al modo del
metrónomo, los acordes de la vida mientras ésta se alarga.
El poeta es un fingidor
Eduardo Zambrano, pessoano de vocación, sabe que la
poesía da al hombre la opción del desdoblamiento; de ser

24

1
2

Eduardo Zambrano. Reincidencias. Colección Árido Reino. México, Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León/Mantis Editores, 2003, p. 35.
Ibid., p. 42.

�lo que no se es, lo que no se atrevió a ser o a hacer; lo que no ocurrió, pero cuyo registro
en la palabra escrita lo salva, por lo pronto, del salto al vacío.
Uno de los temas recurrentes en la poesía de Zambrano es la pregunta sin respuesta de
para qué cuernos sirve la vida; él sabe o presiente que no sirve para nada, y en ese sentido construye un espacio de interlocución que le permita convivir con sus demonios,
con sus fantasías, con sus anhelos imposibles.
Una vez que se nace
ya no hay remedio:
hay vida.
Y a lo que pueda ser de ella
lo llaman destino.
Y a lo que podamos hacer de ella
lo llaman carácter.
En apariencia dos caminos distintos.
En realidad, una sola evidencia:
el hombre muere perdido.3
Primero acudimos a la rebeldía y a la pregunta perentoria, pero el cansancio de no hallar el sentido
en parte alguna va mutando la actitud existencial
en simple sosiego.
Vivo en eso que llaman
elconjuntodeloinsigni|cante.
Soy uno de tantos que se encuentran
bajo custodia de la cotidianidad.
Eso se entiende con los años.4

3 Ibid., p. 30.
⁴ Eduardo Zambrano. La esencia del viaje. México, Bonobos Editores/Universidad Autónoma de Nuevo León, 2012, pp. 49-50.

25

�Los viajes
Disculpen la obviedad que ahora diré, pero es que sí sabemos ya
que la meta no es la |nalidad de la existencia sino el camino, así
que nos resulta explicable que una buena parte de la poética de
Zambrano sea el viaje.
El viaje imaginario que se hace desde la terraza donde se pergeñan tantos versos; el viaje de la recámara a la sala cualquier domingo de futbol; la caminata por cualquier avenida de la ciudad,
la excursión al bar porque es viernes y el cuerpo lo sabe, hasta los
viajes reales, en los que el poeta es protagonista de historias latentes pero sobre todo, es observador; observador de la naturaleza,
de la luz, de los silencios, del ruido ambiental, de las beldades que
habitan el mundo y no han de ser de él ni en el resquicio de una
mirada más profunda. Ver al pasar, sería más o menos la condena
del viajante; ver al pasar, pero entonces consignarlo para que no
se pierda, para que quede constancia de que hemos estado ahí, de
que éramos nosotros; ¿éramos nosotros?
El poeta no recorre el museo, le preocupa más el árbol; no sigue
el tour con disciplina, se fuga con el viento que corre; el poeta no
hace ronda con los extraños del viaje programado, un insecto lo ha
distraído con sus élitros.
Y esa mirada distraída es la que va marcando lo que al poeta le
interesa registrar. Está sin estar, pero en realidad sí está:
Nadie habla de árboles fracasados.
Se llenan de plagas o los azota el viento.
El hombre los mutila o hacen los animales
sus madrigueras entre ramas e intimidades.
¡Qué bueno ser un árbol!
No habría que dar tantas explicaciones.
Ni siquiera al pájaro que llega y lo encuentra seco.5

26

5

Eduardo Zambrano, op. cit., 2003, p. 47.

�El poeta tiene su propio recorrido, y guarda o compra sólo lo necesario:
Que los demás turistas sigan regateando
en el Gran Bazar de Estambul,
yo regreso a casa con estas pocas cosas.
Sí acaso agrego a la valija ese olor intenso a especies
del mercado, y el embriagante gusto del raki.6
El soliloquio
Sí encuentro en la poesía de Zambrano la ejecución de una obra que se
sabe inconclusa, que siempre ha de persistir en el transcurrir del tiempo,
porque es lo que se ha escogido como salvoconducto de la dignidad. Encontrar en la palabra un espacio de intensidad es lo que manda, y que el
mundo ruede.
No es escapar del mundo, sino construir en sus propias entrañas y
absurdos un registro que hable con otra voz, que diga cosas que nos importan más, que se ensañe en la inútil tarea de construir belleza en medio
de la estulticia, la violencia y la frivolidad. Es obvio que se ha escogido
escapar al sentido pragmático de la existencia pese a la condena social
que eso pueda acarrear. Se cumple, pero se escapa ahí donde la palabra
salte, se madure en el ronquido, se resista al silencio educado. Hay un
discurso del solo solo, que esgrime como defensa su indefensión frente a
la palabra que pueda nombrar un mundo de mayor profundidad.
Pero también hay perros que no se cansan de ladrar
aun cuando deja de pasar el viento.7
La poesía
no será el mejor lugar para vivir
pero puedo asegurar que no hay otro sitio
en donde pueda sentirme vivo.8

6

Eduardo Zambrano, op. cit., 2012, p. 20.

7

Eduardo Zambrano, op. cit., 2003, p. 72.

8

Eduardo Zambrano. El fortín del solitario. Contagios de la Memoria. México, Ediciones Fósforo/Consejo para la Cultura y las Artes de
Nuevo León, 2009, p. 17.

27

�En la maduración de la poética de Zambrano encontramos la decantación, una selección y un tratamiento de los temas que se van volviendo más depurados. Digamos que
transita de la profusa descripción de cualquier hecho a la re}exión más concisa del
mismo; pasa del grito al susurro cuando descubre que pesa más lo que se dice en voz
baja porque obliga al escucha a poner atención. Y también asume como propias sus
decisiones, más allá de esmerarse en culpar al mundo de su condición.
Fíjense, por ejemplo, que en el libro Aquí afuera, de 1997, encontramos un poema
titulado “El fortín del solitario”, pero este fortín es literalmente un refugio construido,
a modo de trinchera, contra el asedio del mundo;9 y sin embargo, para el año 2009,
cuando publica El fortín del solitario, leemos en su interior un poema con el mismo
título pero de tono evocativo, una suerte de declaración de principios sobre el hallazgo
del escritor, de la soledad como espacio para convocar a la poesía. En el primer poema,
Zambrano asume que persistir en su condición de escribidor es lo que le acarrea el
acorralamiento, pero años más adelante descubre que ha sido su propia elección y que
el mundo gira en otras direcciones.
“El fortín del solitario” de 2009 dice:
Sales a la pequeña terraza
de tu destino.
[…]
Tú eres ese Fortín del solitario
donde ahora vuelves a subir
para mirar de lejos la ciudad.10
Para el 2012, seguimos en el trayecto del entendimiento sosegado:
Reconciliarse con la ingenuidad
del niño
con la rebeldía adolescente
volver a lo que siempre y nunca fuimos

“Una tarde pensé en encontrar más diversión / si invitaba a mi mejor amigo. Fue un sábado.
/ A la siguiente semana se iniciaron los ataques; / pasaban en bicicleta / arrojando bolsas llenas con tierra o agua: / yo me defendí a escupitajos. / Después me
arrojaron piedras / pero ya estaba preparado. / La forma más fácil de tener una muralla / era con fuego / y así lo hice: derramé gasolina / hasta quedar encerrado dentro de un gran círculo. / Me estuve en silencio, / nadie penetró.” En Eduardo Zambrano, Aquí afuera, Monterrey, Nuevo León, Herza Impresos, 1997, p. 26.
10
Eduardo Zambrano, op. cit., 2009, p. 24.
9

28

�acomodarse los zapatos
abrocharlos
empezar de nuevo a caminar.11
La reincidencia
Una palabra que le gusta mucho a Zambrano, y que encontramos con cierta frecuencia
en sus versos, es reincidencia. Si nos atenemos a la vida misma, estamos frente a una
actitud de apego terco a cosas que, se da por sentado, no son bien vistas en sociedad.
Pero la poesía ¿acaso puede ser algo además de ruptura, de trasgresión, de intento de
escapar de la cuadratura, de hacer lo que no se debe o no está bien o no se ve bien?
El que vive en el exceso tiene una aproximación distinta a la trasgresión, si consideramos que vive en ella, pero el que se contiene, el que grita lo que no va a ocurrir,
es el reincidente: el que tiene claro lo que lo mueve, aunque no se mueva. Me recuerda
un poco a Cioran, que desde temprano declara a los cuatro vientos que la vida no sirve
para nada, y epítetos más duros, pero luego se queda a vivir noventa años, por si acaso
estaba equivocado…
Yambostienenrazónencuantoaser}ama.
Dice Eduardo, ya habiendo entendido el paso del tiempo:
Si secas
y caídas las hojas de los árboles
andan como locas bailando
entre las calles,
por qué este ruco no podría
hacer lo mismo
trastabillando al son de la tambora
aquí, en Zacatecas.12
El oficio del poeta
Ya sabemos que la poesía no sirve para nada, y entonces, ¿para qué escribirla? Se escribe porque es necesario, se escribe para no morir, aunque sabemos que moriremos.
Total, que las certezas existenciales son todas o ambigüedades o absolutos que nos generan tristeza, vacío, estupor, desaliento, hastío.
Dice Eduardo:

11
12

Eduardo Zambrano, op. cit., 2012, p. 9.
Ibid., p. 47.

29

�Por lo general uno empieza a escribir para no morirse de coraje
o dolorosa rabia o de tan lenta tristeza.
Pasado el trance queda sin embargo el vicio.
Y se escribe entonces para no morir de tedio,
o de simple risa, o de tanta belleza
que hasta da miedo saber que uno está vivo,
con todas esas cosas juntas como un vendaval entre los días.13
Hay una preocupación permanente del poeta porque sabe de la fatuidad del prestigio, de lo liviano de la memoria, de lo injusto del instante en que se ha escuchado o
leído la poesía, para enseguida olvidarla. Pero ha de persistir sin remedio en lo que
considera su sino.
Creo que uno de los temas que a veces acontecen a los poetas es que sus personas queridas se sienten excluidas de esa creación en varios sentidos; por una parte,
como protagonistas de los versos: piensan: no soy yo a quien se retrata; por otra
parte, sienten que el poeta vive en su mundo al cual no podrán acceder porque es de
otra naturaleza.
Pero eso es olvidar que la poesía, como
cualquier otra forma literaria, es sobre todo
|cción. El poeta construye mundos con los
temas que le atañen o preocupan; es conjura,
es compostura o, por el contrario, es quebrar
todos los platos. Pero si el mundo es caos,
¿por qué no viajar de vez en cuando en esa
lanchita para después llamarse él solo al orden de su vida?
Aforístico
Y como colofón o al menos como un punto de
llegada de su exploración poética, Zambrano
se ciñe al aforismo para decir lo más con lo
menos. Al interior de sus libros encontramos
esta veta que luego se acomoda en el libro En

13

30

Eduardo Zambrano, op. cit., 2003, p. 26.

�pedazos. De entre lo espulgado de algunos de sus libros, y del mismo libro citado, me
quedo con estos versos:
Sólo existe rigor en el desamparo,
pero es el placer
lo que da lucidez a la sinrazón.14
sólo lo que está por saberse será el sustento.15
El que tiene miedo sabe que todo es inútil,
la conciencia lo tiene acorralado.16
La declaración de principios
Alguna vez estaré de vuelta
con todo lo que quise ser y nunca fue posible.
Ese día volveré [a] asomarme al despeñadero
de todas mis preguntas, y desde el inmenso puente de piedra
me arrojaré hacia el canto de los pájaros,
allá abajo.17

14

Ibid., p. 31.

15

Ibid., p. 32.

16

Ibid., p. 34.

17

Eduardo Zambrano, op. cit., 2009, p. 12.

31

�Exposición Alfonso Reyes. Primeras ediciones

E

l día 16 de noviembre, en el marco de la celebración por el 42 aniversario de Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, Héctor Perea dictó la conferencia “Los
libros en restauro. Renovación de la lectura” y se inauguró la exposición Alfonso

Reyes. Primeras ediciones en Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria. A continuación
incluimoseltextomuseográ|coqueacompañóestamuestrabibliográ|ca.
La biografía de Alfonso Reyes es su bibliografía. Repasar la historia de sus publicaciones nos lleva a reconocer el tránsito del polígrafo mexicano por sus múltiples intereses
intelectuales, distintas geografías y amistades literarias. La Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria,atravésdelFondoAlfonsoReyesqueenvidapertenecióalRegiomon
tano Universal”— y otros de sus importantes acervos, nos permite adentrarnos en este
recorrido por la historia alfonsina desde la lectura de las primeras ediciones de su obra.
PRIMERA ETAPA MEXICANA: LA FORMACIÓN DE UN INTELECTUAL

Entre las amistades literarias que mayor in}uencia tuvieron en el desarrollo de la
ideas del joven Alfonso Reyes destaca la del dominicano Pedro Henríquez Ureña, con
quien se dio a la tarea de publicar en Monterrey la primera edició
Ariel,n de
de José
EnriqueRodó,libroclásicodelpensamientolatinoamericanodeiniciosdelsigloXX.
1908 Edición de Ariel (Rodó).
1911 Publicación de Cuestiones estéticas y El paisaje en la poesía mexicana del siglo XIX.

32

1913 Muere el general Bernardo Reyes durante la Decena Trágica. El joven Alfonso sale
del país rumbo a Francia como parte de la Legación de México.

32

�ETAPA MADRILEÑA: LA CONSOLIDACIÓN DEL MEJOR PROSISTA DEL IDIOMA
ESPAÑOL DE CUALQUIER ÉPOCA
Enestepaísdesarrollósuetapamáscreativa,yaqueescribióobrasconlasquedestacó
como el mejor prosista del idioma español de cualquier época, según Jorge Luis
Bor
ges. Además trabajó en estudios y ediciones de Arcipreste de Hita, Lope de Vega, Juan
RuizdeAlarcón,CalderóndelaBarca,LuisdeGóngora,FranciscodeQuevedo,Baltasar
Graciánylaversiónenprosamodernadel
Cantar del Mío Cid.
1917 Publicación de Cartones de Madrid, Visión de Anáhuac (1519) y El suicida.
19PublicacióndesusedicionesdelasobrasdeJuanRuizdeAlarcónyLopedeVega.
Traducción de Viaje sentimental por Francia e Italia (Sterne).
1920 Publicación de El plano oblicuo y Retratos reales e imaginarios.
Traduce Ortodoxia y Pequeña historia de Inglaterra, ambas de Chesterton. Edita las
Obras completas de Amado Nervo.
1921 Traducción de El candor del Padre Brown (Chesterton).
1922 Publicación de Huellas. Traducción de Olalla (Stevenson).
1923 Publicación de Simpatías y diferencias. Publicación de su edición de la Fábula de
Polifemo y Galatea. Traducción de El hombre que fue jueves (Chesterton).
1924 Publicación de Calendario e Ifigenia cruel.
ETAPAPARISINA:ELREGIOMONTANOUNIVERSAL
Durante su segunda estancia en París, la producción literaria de Reyes no mostró la
misma fecundidad que en España debido a las obligaciones diplomáticas de-la emba
jada de México en Francia. En esta época se reeditó Cartones de Madrid, aparecieron la
traducción al francés de El plano oblicuo, y la quinta y última serieSimpatías
de
y diferencias; y, con motivo del tercer centenario luctuoso de Luis de Góngora, se publicó en
España el libro
Cuestiones gongorinas, con el que obtuvo la estima y el reconocimiento
delospoetasdelaGeneracióndel27.
1927 Publicación de Cuestiones gongorinas.
ETAPAARGENTINA:NORTEYSUR
Reyes llegó a Buenos Aires precedido por una sólida fama de escritor y rápidamente
se relacionó con los grupos intelectuales argentinos. Publicó Fuga de Navidad, cuento
escrito en la Navidad de 1923 durante su época madrileña, con ilustraciones de Norah

33

33

�Cort e sía

BorgesdeTorre,artistaycríticadearte,hermanadequienseríasu
- granamis
tad literaria: Jorge Luis Borges.
1929 Publicación de Fuga de Navidad.
ETAPA BRASILEÑA: RUA DAS LARANJEIRAS
En esta época fue un escritor en plena efervescencia. Concretó su proyecto
Monterrey. Correo Literario. En Brasil emitió su Voto por la Universidad del Norte, germen de lo que sería la Universidad Autónoma de Nuevo León, dejando
claro su per|l como impulsor de las instituciones de educación superior en
México, incluso desde el extranjero.
1930 Publicación de su edición del Poema del Cid. Primer número de Monterrey. Correo Literario de Alfonso Reyes (1930-1937).
1931 Publicación de La saeta.
1932 Publicación de Tren de ondas.
1933 Publicación de Romances del río de enero y Voto por la Universidad del Norte.
SEGUNDAETAPAMEXICANA:IMPULSORDEINSTITUCIONES
Asuregresoalpaís,a|nalesdeladécadadelosañostreinta,Reyescomenzó
unaintensaactividaddedifusiónculturalqueincluyólacreacióndediversas
instituciones y construyó la Capilla Alfonsina, su casa y biblioteca, que al día
de hoy permanece como museo y archivo de sus documentos personales, dado
que en 1980, por decreto presidencial, se concedió a nuestra Universidad
- Au
tónoma de Nuevo León el resguardo de sus libros y revistas, para lo cual se
creó la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.
1938 Traducción de Doctrinas y formas de la organización política (Cole).
1939 Termina su casa en la Ciudad de México: la Capilla Alfonsina.
FundacióndeLaCasadeEspañaenMéxico(hoyElColegiodeMéxico).
1943 Miembro fundador de El Colegio Nacional.
1944 Publicación de El deslinde.
ALFONSOREYESHELENISTA
Durante esos años uno de sus intereses fue el mundo helénico y dedicó varios
libros a este tema; además se centró en sus traducciones de importantes obras

34

��de divulgación: Eurípides y su época,deGilbertMurray; Introducción al estudio de Grecia,
de Alexander Petrie; e Historia de la literatura griega, de Maurice Bowra.
1946 Traducción de Introducción al estudio de Grecia (Petrie).
1947 Publicación de A lápiz.
1948 Publicación de Cortesía, Entre libros y Grata compañía. Traducción de Historia de
la literatura griega (Bowra).
1949 Publicación de Junta de sombras y Homero en Cuernavaca. Traducción de Eurípides
y su época (Murray).
1951 Publicación de los primeros nueve cantos de La Ilíada de Homero en traducción
versi|cadadeReyes.
ALFONSOREYESTRADUCTOR
La traducción tuvo un papel crucial en la vida y obra de Reyes. Durante su exilio se
vio obligado a ganarse la vida, entre otras cosas, como traductor, o|cio que continuó
desarrollando a lo largo de su vida. Ya en su primer libro de poemas,
Huellas, incluyó
traducciones del francés y del inglés. En sus aportes de la lengua francesa destacan sus
versiones de Mallarmé y Jules Romains, su contemporáneo. Tradujo con maestría las
obras de los ingleses Gilbert Keith Chesterton, Laurence Sterne y Robert
- Louis Steven
son. A su regreso de|nitivo a México retomó su o|cio de traductor para legarnos las
obras sobre el mundo griego de George Douglas Howard Cole, Gilbert Murray y Cecil
Maurice Bowra, además de su traducción de los primeros nueve cantos de La Ilíada.
ÚLTIMOS AÑOS: FIJACIÓN DEL CORPUS ALFONSINO
A la par de otras publicaciones y reediciones de su obra, Reyes acometió la titánica
empresa de recopilar el conjunto de sus escritos, que publicaría el Fondo de Cultura
Económica.Preparó,revisóyprologólosprimerosdieztomos.
1952 Publicación de La x en la frente, Marginalia y Obra poética.
1955 Publicación del tomo I de las Obras completas de Alfonso Reyes.
1957 Publicación de Estudios helénicos.
1959 Fallece en la Ciudad de México.

36

36

�Presentación de el oro de los tigres XI 1
Nancy Cárdenas

B

uen día, bienvenidos a una parte de este festejo por el 42 aniversario de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, una celebración que ha sido para
quienes aquí laboramos, año con año, algo satisfactorio y que nos enorgullece

porque se trata de la presentación de uno de los frutos del trabajo editorial que
realizamos en este recinto: la colección El oro de los tigres, que publicamos en honor
a Alfonso Reyes, quien se dedicó, entre muchas otras ocupaciones relacionadas con la
literatura y la cultura, a traducir a autores como Chesterton y Stevenson, y a helenistas
como Gilbert Murray, Alexander Petrie y Maurice Bowra.
En 2021 llegamos muy entusiasmados al décimo aniversario de esta colección, que en
este 2022 suma cuatro volúmenes más: Veinticinco poemas del Cuaderno de taquigrafía
lírica, de la alemana Mascha Kaléko; Me mataría en marzo, de la brasileña Hilda Hilst;
Sintaxis ilegal, del mexicanoamericano Iván Argüelles; y la antología Las grandes
voces de la poesía italiana del siglo XX, preparada por el hispanista y traductor Emilio
Coco. Hace un año transmitimos el evento a través de los medios virtuales que nos
sirvieron, más que para interactuar, para demostrar que no cejamos en la constancia
ni en el minucioso cuidado dedicados a este proyecto, así como para difundir éste y
otras actividades con las que promovemos las artes y las humanidades. Dicho sea de
paso, aquella manera de dar a conocer nuestros avances nos privó de esta cercanía,
1

Texto leído por Nancy Cárdenas el 17 de noviembre de 2022, en el marco del 42 aniversario de Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

37

�38

�Ellos crearon con su muy singular estilo, su voz única, un oasis en el cual refugiarse,
en el cual reconstituirse, y que, como un manantial perdurable, ha quedado allí para el
mundo, para nosotros. Estas obras que muy difícilmente hubiéramos podido descubrir,
o si acaso las hubiéramos conseguido, la lectura de un idioma extranjero implica años
de aprendizaje y de escrupuloso desciframiento, esta colección las hace asequibles. Y
estoy segura de que en estos tiempos postpandemia de zozobra, melancolía, y también
de estrambótica simpleza esparcida por las redes digitales, los jóvenes, los destinatarios
que han estado en primer plano en nuestros objetivos desde que se propuso la colección
en 2009, hallarán en estos cuatro libros una alternativa de mayor trascendencia para
concederse un respiro e impulsar, concienzudamente, su libertad para pensar el
mundo de una manera distinta.
Así lo hizo la joven Masha Kaléko, quien luego de las horas que pasaba en un
tedioso trabajo de o|cina escribía poemas; de lo que, de acuerdo con la perspectiva
y la vivencia poética, sobreviene esa felicidad personal: la satisfacción intelectualemocional al reinventarse a través de la creación (o volver a crear un relato, una
imagen de sí misma, para hallar una directriz), a través de las palabras, al transformar
este mundo farragoso, trepidante y estrepitoso, en el que nos autoexigimos un mayor
rendimiento posible:
¡Qué triste, el trote que nos tiene atrapados!
¡Es el deber!

39

�asegura la poeta alemana; en otro mundo muy distinto en que hacemos pausas
para permitirnos la re}exión y dejarnos conmover, es decir, mover, estimular, esa
otra parte que somos: el ritmo interior (que urge quietud), el espíritu que entra en
comunicación consigo mismo y con los otros. Eso es lo que hace falta para disipar la
niebla, el humo fabril, que hace de nuestros días una grisácea rutina, como aquélla
sobre la que reitera Kaléko.
La dicotomía decir y callar en la obra de Hilda Hilst alude que el silencio es un
hálito que se aviene a la poesía; porque la reticencia, las omisiones, lo sobreentendido,
la parquedad, la contingencia de que el amor prorrumpa en alarido por temor o por
gozo, la propuesta condicional de enmudecer —de matarse en marzo, que sugiere el
título del libro de esta autora—, están contenidas en esa suspensión del habla, y es el
silencio, como resplandor, lo que permite distinguir esos ocultamientos, “los deseos
primeros… gigantes y sin forma”, según Hilst. Y a pesar de estas reservas, cumplimos
con la necesidad de la interlocución; a pesar, muchas veces, de considerar preferible
que lo oscuro no se desvele:
En vano la lengua se mueve
Trayendo a la luz los secretos.
[...]
Ajustemos la mordaza
porque al enunciarlo, más que puntualizar o darnos estabilidad, las palabras pueden
nosersu|cientes,oparecendesdibujarunarealidad.Asociadoaestaincomunicación,
Hilst insiste en la soledad, el vacío y la incertidumbre, debido a que hay una tensión
entre la conceptualización del entorno y la percepción del mismo sin ninguna trama de
por medio. Y es de esta segunda manera que admitimos “Ser paisaje”, dice Hilst, puesto
que se logra una conciliación con ese afuera, y con la alteridad, que a su vez permitirá
pensar la muerte como forma de suministro para lo que queda en nuestra ausencia:
De tus dedos largos
estallaron}ores
y quedaron árboles
al sol.
o como lo cuestiona en el quinto poema de su Balada de Alzira:
¿Creerían
si dijera a los hombres

40

que nacemos

�tristemente humanos
ymorimos}or?
Y esto nos enfrenta simultáneamente a la conciencia ineludible de la no existencia y
a una con|rmación de la permanencia. Eso queda al haber hollado la tierra, al haber
enraizado cercanos a aquellos de los que esperamos algo, aunque sea una validación
de los afectos compartidos, aunque sea una recon|guración de lo que somos a partir
de los contrastes o por reconocerse inserto en el otro: “¿Qué nombre te daré si en mí te
creas? Obien,comodiceIvánArgüelles,ensupoema Perplejobuscopuertas:
ahora que ya no eres singular
sino innumerable en tu propia oscuridad
demente tejiendo desde la llama
de tu voz y de tus dedos una
canción absolutamente estupenda
Porque es precisamente a partir de la complejidad que somos que podemos hallar una
reverberación en quienes tenemos ante nosotros, en quienes leemos, y es un asidero
con el que podemos dar sentido a esa búsqueda de puertas, de vínculos, de acordes
recordando lo que a|rma Denise Levertov sobre escribir poesía: es un proceso [,]
de revelación de la música inherente, la música de las correspondencias, la música
del paisaje interior”. Y con ello trazamos nuestro propósito: aventajar, alcanzar una
certeza; no estancarnos, no perdernos en el lamento, sino emitirlo, que se vuelva
a}uente; ni retroceder, (cantando el poco de tiempo que queda para respirar luz,
dice Argüelles en su “Soneto 24”.)
Unúltimoapuntedemitextoesunoquere|ereelcontentoquenosprocuraalos
queestamosinvolucradosenestetrabajo:queseaarduonosigni|caquenoseamuy
grati|cante;porquelosresultadossonarte,sonbelleza.Alabrir,cadaaño,esaespecie
de secuencia de matrioshkas, nuestros compañeros y yo, nos damos cuenta de ello: se
abre, con expectación, la caja que la imprenta proveedora ha enviado; extraemos
una caja de la colección, esta vez de tono regio, purpúrea; sacamos uno a uno los
ejemplares ataviados con obra plástica de artistas visuales de gran calidad, en esta
ocasión del pintor Enrique Cantú, por lo que son inevitables algunos minutos para
admirarlos; y luego los abrimos y pasamos páginas para saber que en cada verso se
mani|estanimágenes,experienciasqueconfrontanelolvido,quenosdesplieganun
trayecto, un rumbo: ese que tomaremos, compartiendo profundos eslabonamientos
de emociones y consolidando una postura ética, lo que puede orientar un giro en esta
Historia que transcurre.

41

�La lección de los maestros
Discurso leído en la entrega del Premio
Internacional Alfonso Reyes 2022 1
Malva Flores

G

racias es la primera palabra que digo. Muchas gracias a las instituciones
convocantes, al jurado del premio, a las autoridades y amigos que en esta
ocasiónnosacompañan.Hoytengoelprivilegiodeestarfrenteaustedesyno

puedo más que admitir mi enorme turbación que intentaré paliar recordando que en
207, en una ocasión similar, George Steiner citó los versos de Alfonso Reyes que nos

dicen:asiglosdedistanciala
/ sangreessiempreuna.Alcitar
Homero en Cuernavaca,
SteinernosólodistinguiólafeuniversalistadeReyes,sinolasuyapropia.
Con ese hilo de la conversación quiero enhebrar la aguja para sumarme a la
plática.EnElcaracolylasirena,OctavioPaznosdijoquesercoetáneodeGoetheo
Tamerláneraunacoincidenciaenlaquenohabíaintervenidolavoluntad;desearser

42

1

Evento realizado el 23 de noviembre de 2022, en el marco del 42 aniversario de Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

�su contemporáneo dijo implica la voluntad de participar, así sea idealmente, en la
gesta del tiempo, compartir una historia que, siendo ajena, de alguna manera hacemos
nuestra. Quienes este año formaron parte del jurado me invitan a acompañarlos, y
es mi voluntad convertirme no sólo en su contemporánea, sino en la de todos los que
aquí vinieron con un mismo propósito: agradecer la invitación y honrarla. Viendo los
nombresinscritosenlahistoriadeestepremio,latareasemeantojaimposible,perosila
literaturanoscongrega,ellamisma,también,debesalvarnosyaquísólosoyunaprendiz.
Granliteraturaesaquellaqueconstruyeunametáforatanampliaquenosincluyea
todos.Másalládelcolordemismanos,eltonodemivoz,laformademisexo,lareligión
que yo profese o no, hay algo que me une al otro, a ese otro
que es distinto de mí,
peroesmisemejante.Independientementedenuestraidentidad,anhelosoapetencias,
de nuestro origen, la lengua en que charlemos o el documento que exhibe nuestra
nacionalidad; la literatura y el arte nos vuelven ciudadanos del mundo. Estamos aquí,
pero asimismo en Troya; somosCordelia y también Josie Bliss. Somos Funes. Leemos
junto a Emma mil novelas románticas o deshojamos viejos manuales de caballería.
Tenemos la furia de Raskólnikov o la piedad de Aliosha y todos los días sufrimos igual
queJosefK.sentadossobreunapiedraaparente,somoscapacesdeverelcentrodela
tierra,volvernosporinstantesHomeroenCuernavacaoacompañaraMaqrollenviaje
por la selva. Nos alumbra el sol de Monterrey y deseamos ser dignos de las nubes del
ValledeMéxico.Viajamosenunlibro.
Somos contemporáneos de todos los hombres, pero hemos olvidado el. latín
¿Quiénviene,enestahoradelmundo,arecordaresalenguaolvidada?JuntoconReyes,
hemosdichomilvecesQuieroellatínparalasizquierdas,peroolvidamosquelodijo
enunaocasióncardinal,cuandoen1932elpresidentedeMéxicollamóaconmemorar
el segundo milenio de Virgilio, el poeta. Hoy nos cuesta trabajo imaginar que alguna
vez las autoridades de este país creyeron que en lo universal estaba también lo
mexicano, que un mismo río de cultura nos bañaba y podía unirnos. Aquella vez don

Alfonso advirtió que olvidar el latín o ignorar su importancia nos llevaría a decretar
la abolición total del saber humano, por mal entendida piedad para los analfabetos
que antes y ahora han abundado en la tierra. Entonces, Reyes pronunció la frase que
debería ser nuestro ideal político: igualar hacia arriba, no hacia abajo. Ése debería
sersiempreelespírituqueanimaraladefensadelaculturaydelaeducación.
Un año más tarde, el hombre que reclamó para nosotros un lugar en el concierto
de las naciones escribió desde Brasil una misiva para celebrar el nacimiento de esta
Universidad. Voto por la Universidad del Norte se llamó aquel escrito donde Reyes
nos enseñó que los profesionistas mexicanos serían mejores mexicanos entre mejores
profesionistas fuesen. Nos pidió que abandonáramos las querellas estériles 43
sobre el

�nacionalismoynosdedicáramosalasobras,altrabajo,conlacertezadeque,dijo, La
culturaquierealumbrarpora
igual
todos los hombres

yestetodoslos-hombres lleva

ensíelpostuladopolítico.Oiganlosquesabenoír,haganlosquesabenhacer:lacultura
debeserpopular,ynadietuerzamispalabrasnipiensequehedichodemagógica.
Sobre la demagogia y sus peligros, cuarenta años después Octavio Paz nos
previno. En 1976, luego del conocido golpe del presidente Echeverría
Excélsior,
a
apareció el primer editorial de la revista
Vuelta
. Un espíritu igualmente universal, no
dogmático, plural, animaba al poeta cuando dijo: los populistas tienen una idea más
bienbajadelainteligenciaylasensibilidaddelagente.Enelfondodelpopulismohay
ungraneinconfesadodesprecioporelpueblo.
Seguramente soy ingenua porque pienso que la literatura es eslabón que puede
unir las diferencias. La poesía, ya nos lo dijo Gabriel Zaid, es fundamento de la
ciudad y La inspiración creadora no sólo hace versos: sopla y lo mueve todo. En ese
movimiento, la práctica no es algo estrecho, mecánico y sin misterios, sino creación; y
la poesía es práctica: hace más habitable el mundo. La poesía siempre está ahí, digo
yo.Esparatodossiemprequetodoscreamosquenohayunasolavía,puescadapoema
encuentra a su lector. No es, entonces, adorno: es historia, revelación, transgresión,
diversidad,política,celebración,indignación,Esunmododeverelmundoyelmundo
esmuchosmundos;tambiénmuchaspalabras.
Todoslosdíasnossirven/elmismoplatodesangre,dijoPazen
su Ejercicio preparatoriosi
y hoy se me concede yo añadiría,
en ese plato, a las palabras: Todos los días nos sirven el mismo
platodesangreydepalabras.Alrededordeellas,yconellas,cada
mañanaconstruyencastillosdementirasydeagravios.
Aquítambiénnoshantraídolaspalabras,otraspalabras.Un
gesto de concordia nos reúne, porque aún la entrega de un premio
esungestoque dice.EnestosdíasoscurosparaMéxico,agradezcootra
vez a quienes hoy han venido a acompañarme, a las instituciones
convocantes y a la Universidad, que con esta ceremonia
extraordinaria no me celebra a mí, celebra la cultura; pero
a mí me ha permitido venir a honrar a mis
maestros.
Muchasgracias.

44

�Guadalajara: la fiesta de los libros

D

el 26 de noviembre al 4 de diciembre de 2022 se llevó a cabo la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, una de las reuniones con más convocatoria y
tradición en el mundo del libro. Este año las puertas de la Expo Guadalajara

recibieron un aproximado de 806 mil personas, según datos de los organizadores. El
invitado de honor fue Sharjah, una de las siete regiones que conforman los Emiratos
Árabes Unidos, que, mediante un pabellón instalado en el vestíbulo principal del recinto, desplegó una muestra de la tradición editorial y la cultura árabes.
La Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria tuvo presencia en la Feria con las presentaciones de nuestras más recientes ediciones, mismas que se encontraron en el escaparate del stand de la Universidad Autónoma de Nuevo León. El domingo 27 de noviembre, en una jornada doble, se presentó a las 19:00 horas el más reciente volumen
de nuestra colección de poesía internacional traducida al español El oro de los tigres,
con comentarios a cargo de los poetas Ernesto Lumbreras y José Javier Villarreal, director de la colección. El escenario de la Red Nacional Altexto de Editoriales Universitarias
y Académicas de México sirvió como foro para que José Javier hablara de la colección
inaugurada en 2009 que ya se encuentra en su decimoprimera edición, a la fecha con 51
libros de poesía en traducciones al español. Por su parte, Ernesto Lumbreras se centró

45

��José Javier Villarreal y Carlos Lejaim Gómez

Shaikha Almteiri, Paola Llamas Dinero y José Javier Villarreal

47

�Entre libros
Aquí incluimos una muestra de la donación de libros de poesía que realizó Eduardo Zambrano a
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria y que se hallan en el fondo homónimo.

4 Ánnenski, Innokenti. Melancolía por lo fugaz. Antología. Traducción y prólogo de Natalia Litvinova. Madrid-San Pedro Garza García, Nuevo León, Vaso Roto Ediciones, 2016.

4 Antología poética de la generación del 27. Selección, estudio y notas por Manuel Cifo
González. México, Santillana Ediciones Generales, 2010.

4 Blanco, Alberto. El libro de las plantas. Ilustraciones de Sandra Pani. México, Fondo de
Cultura Económica, 2014.

4 Bracho, Coral. Zarpa el circo. Ilustraciones de Vicente Rojo. México, Ediciones Era/El
Colegio Nacional, 2015.

4 Campos, Marco Antonio. Los adioses del forastero. México, Verdehalago/Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2002.

4 Cernuda, Luis. Poesía del exilio. Edición de Antonio Carreira. Madrid-México, Fondo de
Cultura Económica, 2003.

4 Colinas, Antonio. En los prados sembrados de ojos. Madrid, Ediciones Siruela, 2020.
4 Cross, Elsa. Cuaderno de Amorgós. México, Editorial Aldus, 2007.
4 David Huerta. El espejo del cuerpo. México, Universidad Nacional Autónoma de México,
Difusión Cultural, 1980.

4 De Aguinaga, Luis Vicente. Adolescencia y otras cuentas pendientes. México, Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Publicaciones, 2011.

4 De Cuenca, Luis Alberto. Después del paraíso. Madrid, España, Visor Libros, 2021.
4 Deniz, Gerardo. Fosa escéptica. Madrid, Ave del Paraíso Ediciones, 2002.

48

�4 Diez siglos de poesía castellana. Selección e introducción de Vicente Gaos. Madrid,
España, Alianza Editorial, 1979.

4 Esquinca, Jorge. Cámara nupcial. México, Ediciones Era/Instituto Veracruzano de la
Cultura, 2015.

4 Gamoneda, Antonio. Esta luz. Poesía reunida (1947-2019). Epílogo de Miguel Casado.
Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2004.

4 Herbert, Zbigniew. Naturaleza muerta con brida. Ensayos y apócrifos. Traducción del
polaco de Xavier Farré. Barcelona, Acantilado, 2008.

4 Hernández, Francisco. Diario sin fechas de Charles B. Waite. Oaxaca, Editorial Almadía, 2013.

4 Janés, Clara. Orbes del sueño. Madrid, Vaso Roto Ediciones, 2014.
4 Karyotakis, Kostas. Elegías y sátiras y cuatro poemas póstumos. Traducción y prólogo
de Juan Manuel Macías. Valencia, Editorial Pre-Textos, 2018.

4 Kavafis, Konstantinos. 56 poemas. Traducción de José María Álvarez. Madrid, Grijalbo
Mondadori, 1998.

4 Langagne, Eduardo. Infinito día. Monterrey, Nuevo León, Universidad Autónoma de
Nuevo León, 2021.

4 Las primeras poetisas en lengua castellana. Edición y prólogo de Clara Janés. Madrid,
Ediciones Siruela, 2016.

4 Lizalde, Eduardo. Manual de flora fantástica. México, Cal y Arena, 1997.
4 López Colomé, Pura. Éter es. México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1999.
4 Luque, Aurora. Médula. Antología esencial 1982-2014. Antología y prólogo de Francisco
Ruiz Noguera. Madrid, Fondo de Cultura Económica, 2014.

4 Luz que fue sombra. Diecisiete poetas polacas (1963-1981). Edición y traducción de Abel
Murcia y Gerardo Beltrán. Madrid, Vaso Roto Ediciones, 2021.

49

�4 Maiakovski, Vladimir. La nube en pantalones. Selección y traducción de José Manuel
Prieto. Madrid, Grijalbo Mondadori, 1999.

4 Manrique, Jorge. Recuerde el alma dormida. Selección de Olivia Merckens. Madrid,
Grijalbo Mondadori, 1993.

4 Neuman, Andrés. Década. Poesía 1997-2007. Barcelona, Acantilado, 2008.
4 Po, Li. Eres tan bella como una flor, pero las nubes nos separan. Traducción de Chen
Guojian. Madrid, Grijalbo Mondadori, 1999.

4 Poesía iberoamericana contemporánea. Una antología general. Prólogo, selección y
notas de Ramón Xirau. México, Secretaría de Educación Pública, Consejo Nacional de Fomento Educativo/Universidad Nacional Autónoma de México, 1982.

4 Poesía modernista. Una antología general. Selección, prólogo, notas y cronología de
José Emilio Pacheco. México, Secretaría de Educación Pública, Consejo Nacional de Fomento Educativo/Universidad Nacional Autónoma de México, 1982.

4 Polydouri, María. Los trinos que se extinguen. Edición bilingüe de Juan Manuel Macías. Madrid, Vaso Roto Ediciones, 2013.

4 Pratt, Silvia. Urdimbre circular. México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes,
2009.

4 Ritsos, Yannis. Crisótemis. Traducción del griego de Selma Ancira. Barcelona, Acantilado, 2011.

4 Simic, Charles. Mi séquito silencioso. Traducción de Antonio Albors. Madrid, Vaso Roto
Ediciones, 2014.

4 Tablada, José Juan. El jarro de flores y otros textos. Presentación de Sergio Pitol. Prólogo de Esther Hernández Palacios. Xalapa, Veracruz, Universidad Veracruzana, 2007.

4 Taneda, Santōka. Saborear el agua. [100 haikus de un monje zen]. Traducción de Vicente Haya y Hiroko Tsuji. Madrid, Ediciones Hiperión, 2004.

4 Ungaretti, Giuseppe. El cuaderno del viejo. Introducción y versiones de Luis Muñoz.
Valencia, Editorial Pre-Textos, 2000.

4 Zambrano, María. El agua ensimismada. Edición de María Victoria Atencia. Málaga,
España, Universidad de Málaga, 2001.

50

�51

�52

�</text>
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                  <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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2

3

4
5
6

����������������La huella del Tigre
Auténticos Tigres
Auténticos Tigres
Auténticos Tigres
Auténticos Tigres
Auténticos Tigres
Auténticos Tigres
Auténticos Tigres
Auténticos Tigres
Auténticos Tigres
Auténticos Tigres
Auténticos Tigres

30 – 32
28 – 07
28 – 14
13 – 06
35 – 10
49 – 10
41 – 40
31 – 07
16 – 13
34 – 10
28 – 23

Borregos Salvajes
Águilas Blancas
Burros Blancos
Borregos Salvajes
Potros UAEMex
Borregos Gdl
Borregos Puebla
Burros Blancos
Borregos CEM
Leones Anáhuac
Pumas Acatlán

(FINAL)
(semifinal)
(cuartos de final)
(Jornada 8)
(Jornada 7)
(Jornada 6)
(Jornada 5)
(Jornada 4)
(Jornada 3)
(Jornada 2)
(Jornada 1)

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                  <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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                <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>A

R

A

s

�Contenido
FONDO
UNIVERSITARIO

De fiwsofia. Lecturas y rekcturas / Humberto Martínez, 3
Impresiones sobre la poesía de Carmen Ala,rdín / Hugo Gutiérrez Vega, 13
Dos poemas/ Eduardo Zambrano, 17
Epigramas /Marcial, 18
Suite del origen / Waldo Leyva, 19

Lección y pasión en la, poesía de Margarita Miche/,ena
Carmen Alardín, 20
Leer a Paz: visita obligada/ Hernando Garza, 20
Ángel Zárraga y Alfonso Reyes/ James W. Robb, 22

Rector; Dr. Reyes S. Tamez Guerra
Secretario General: Dr. Luis J. Galán Wong
Secretario de Extensión y Cultura: Lic. Humberto Sal azar
Director de Publicaciones: Lic. Annando Joel Dávila

A

ociológica ¿Una o varias ciencias sociaks?
José María Infante, 24
11 1 1511 de

11 11

1er 1 I 61 d 1111111 1

01

111 10

lei1

Directora: Mtra. Carmen Alardín
Secretario de redacción: Óscar Efraín Herrera
Diseño: Francisco Barragán Codina, Rodolfo Leal Herrera
Tipografia y formación: Francisco Javier Galván C.

m

Consejo editorial: Arq. Mario Arrnendáriz Velázquez, Profr. Israel Cavazos Garza, Lic. Annando Joel Dávila,
Lic. Roberto Escamilla Molina, Profr. Celso Garza Guajardo, Mtro. José María Infante, Lic. Jorge Pedraza Salinas,
Lic. Alfonso Rangel Guerra. Lic. Humberto Salazar, Lic. Ricardo Villarreal Arrambide.

hinl

Algo sobre knguajes / Hugo Padilla, 26

eculltt Ht

Oficinas: Dirección de Publicaciones de la UANL. Biblioteca Magna Universitaria Raúl Rangel Frias. Av. Alfonso Reyes núm. 4000 Nte.
Monterrey. Nuevo León. C.P. 64440 / Teléfono: 329 41 11. Fax: 329 41 26 / Publicación Bimestral / Precio del ejemplar: S 20.00
Impresa en Minuteman Presse/ Regis1ros en trámile / Anua, y /,etro, no responde por originales
y colaboraciones no solicitados. Todos los aniculos firmados son responsabilidad de su amor.

úsica

La Orquesta Sinfónica Juvenil de Nuevo 'León.
Entrevista con David Carda Moreno
Alfonso Ayala Duarte, 30

�De filosofía
ine,
televisión
y otros
espejismos

Del cine de ficción /Roberto Escamilla, 34

Lecturas y relecturas
Humberto Martínez

rtes
Martha Chapa: el nuevo paraíso
plásticas Dionicio Morales, 41

ibros

Monterrey en un piñón /Hugo Padilla, 45
Todos somos el teatro/ Armando Joel Dávila, 48
De ensoñaciones y fracturas/ Minerva Margarita Villarreal, 50
Monterrey 400 / Jorge Villegas, 52

SOMOS AFECTOS A ESA "FILOSOFÍA DEL EVENTO" HEIDE-

•

ggeriana, porque creemos que sólo en el "instante" (como lo creyeron también Kierkegaard,
Nietzsche y Pessoa), que la ocasión nos regala,
se nos revela el sentido profundo de la existencia. Esos "instantes" que nos pueden ocurrir son
muy escasos, son "estados de excepción", pero
es en ellos donde se da la experiencia verdadera, donde irrumpe algo y se rompe algo: aparece un cambio, se da una conversión, donde después no se es el mismo. La Verdad es una, nosotros somos los muchos. La filosofía de cierto
tipo, como el arte y la mística (el esoterismo)
pueden ayudar a sufrir dicha experiencia, al
menos por una vez, pero no debemos limitarnos a gozarla, sino a tratar de implantarla en la
continuidad de nuestra vida. El proceso de comprender puede ser terapéutico y liberador. Se
trata de existir en verdad: ésa es la mejor enseñanza de la filosofía.

•••
Si en una sociedad el pulso es más bien material, industrial, con más razón las nuevas generaciones se ponen a la altura de su tiempo so
pena de perecer, pero, ¿en filosofía? ¿La altura
material es toda la altura vital? ¿Hay cambio y
progreso en filosofía? Equiparamos mal, pero
¿van a la par los conocimientos materiales de
un tiempo y en una sociedad con los espirituales? Pregunta ya vieja y siempre molesta. ¿Una
filosofía para la situación? Relativismo. ¿Puede
haber desfase con la Verdad conocida en los
orígenes de una tradición particular con los
cambios históricos? ¿Debe adaptarse la verdad
al tiempo, a las circunstancias? De otra manera, si la filosofía no es circunstancial, si no puede seguir la "moda del tiempo", ni "estar a su
altura", 'sino permanecer en la norma, en lo absoluto, ¿puede vivir el quehacer filosófico de la
denuncia y oposición a un "tiempo" q11e se desvía de sus principios, de todo principio?_

•••

Portada: Xossé de Sade, Los ammosos, técnica mixta sobre papel.
Ilustraciones interiores: Viñetas de Xossé de Sade.
Contraportada: Sala de Asuntos Políticos, Fondo Abelardo Leal, en la Biblioteca Magna Universitaria.

presenta como un momento de vitalidad, como
una pulsación de su potencia histórica". (El tema
de nuestro tiempo, Col. Austral, 1942, p. 16).

¿Vivimos hoy una época de filosofía pacífica?
Es cosa de ciertas generaciones, decía Ortega y
Gasset. Si en treinta años más o menos nada ha
cambiado, es que no hubo subsecuente generación que haya oído las íntimas voces de lo espontáneo, sino que se entregó sólo a recibir el
pasado inmediato; olvidó que "cada generación
representa una cierta altitud vital, desde la cual se
siente la existencia de una manera determinada. Si tomamos en su conjunto la elevación de
un pueblo, cada una de sus generaciones se nos

•••
En Misión de la Universidad (Revista de Occidente, 1960, p. 30), Ortega investigaba cómo se encontraba el nivel de las humanidades en las universidades y ofrecía datos muy iluminadores
sobre la vocación filosófica. Siempre de nuevo,

3

�creyente? Vivir las ideas siempre ha sido peligroso, pero la filosofía, al parecer, no es como
la religión, es sólo una actividad del pensamiento que no compromete en la vida. ¿Lo es? De
nuevo: ¿qué se entiende por filosofar? ¿Es la
actividad filosófica una actividad normal al lado
de otras de la cultura y quehaceres humanos?
¿Se puede compaginar con la vida ordinaria actual? Pero se trata, así lo pensaba esa generación, de una situación extraordinaria; filosofar
es estar en una condición especial, de cierto
vacío y nulidad existencial. Sólo en ella siente
el hombre la necesidad de cuestionar, de hacer metafísica, de encontrar fundamento a las
verdades que le proporciona la ciencia, la experiencia o la sociedad en que vive, el mundo en
el que se halla arrojado, y que de pronto encuentra muy cuestionables. ¿Y no son los filósofos los experimentados para procurar este "estado de ánimo", desbrozar ese terreno en el que
se puede cultivar dicho interés, hacer brotar y
desarrollar esa vocación cuando la hay? Enseñar a filosofar, ¿no sería, entonces, sino provocar ese "asombro" (del que Aristóteles hablaba) en el estudiante y provocar la duda sobre
las cosas dadas?

en cada generación, se siente la necesidad de
justificar los altos y desinteresados saberes, los
teóricos, el estudio de la filosofía, el ejercicio
de la filosofía, y más en estos tiempos de cambios tan acelerados y economizados. ¿Qué estado guarda hoy la filosofía en la curricula universitaria? ¿Para qué ha servido y sirve hoy la
filosofía? ¿Qué compromisos personales y sociales se adquieren al obtener un título de licenciado o "doctor" en filosofía? ¿Puede en verdad la filosofía aportar algo a una época, a una
sociedad? Filósofos como Derrida y Vattimo,
¿son novedosos? ¿En qué consiste la "novedad"
en filosofía?
♦♦♦

El estado de la cuestión, el "tema de nuestro
tiempo", los signos de los tiempos al final de
un siglo, de este milenio, de un ciclo mayor, según algunos, sería interesante investigarlo. En
términos de Tradición: ¿de dónde venimos? ¿A
dónde podemos ir? ¿Qué se entiende por filosofar? Fuera de la corriente positivista y lógicocientífica, había, en la primera mitad de este
siglo, cierto consenso que luego se perdió. Ortega y Gasset participaba de esa generación. En
la misma obra citada anteriormente, nos decía
que "el hacer metafísica [filosofía] comienza

♦♦♦

por ser un sentir la imposibilidad de todo hacer, la falta de sentido de todo vivir[ ... ]; en su
primaria autenticidad la filosofía es aquel hacer u ocupación humana que se inicia cuando
caemos en la cuenta de que todos nuestros demás haceres y ocupaciones, todo nuestro vivir
es por sí negativo, ilusorio, absurdo y sin sentido". Pero Ortega se pasó la vida dando conferencias y escribiendo no siempre sobre este vivir "absurdo y sin sentido". ¿Vivir y filosofar son
dos cosas? ¿Lo son en el sentido que decía Marcial de su obra: "mi página es libertina, mi vida
honesta"? En Occidente siempre ha habido esta
extraña separación impensable en Oriente. ¿Se
puede filosofar con nihilismo y llevar una vida

Si no hay asombro, no surgen preguntas ni hay
conocimiento; si no hay duda acerca del conocimiento, no se da el examen crítico ni la certeza; si no hay conmoción ni conciencia de estar perdido, no aparece la cuestión de nuestro "ser-ahí",
de nuestro sí mismo, decía más o menos Karl
Jaspers, compañero de generación de Ortega.
♦♦♦

En su pequeño libro, La filosofía, que tradujo
José Gaos para la colección de breviarios del
Fondo de Cultura Económica en 1953, el mismo Jaspers decía: "[ ... ] la busca de la verdad,
no la posesión de ella, es la esencia de la filoso-

4

fía, por frecuentemente que se la traicione en
el dogmatismo, esto es, en un saber enunciado
en proposiciones, definitivo, perfecto y enseñable. Filosofía quiere decir: ir de camino. Sus
preguntas son más esenciales que sus respuestas". Sin una duda radical, ningún verdadero filosofar, ni se puede, según el budismo, emprender el camino del Dharma. Era una idea común
en todos los manuales propedéuticos y de introducción que antes abundaban. Otro ilustre
de la generación, Nicolai Hartmann (Introducción a la filosofta, UNAM, 1961, pp. 7-8, también
traducido por Gaos), decía: "La insolubilidad
de los problemas es un rasgo esencial, característico de la filosofía. La respuesta a la pregunta ¿qué es filosofía? puede, pues, decir: la filosofía es el estudio de aquellas cuestiones que
no pueden resolverse totalmente y por ello son
perennes. A este respecto declaró Kant al principio de la Critica de la razón pura: 'la razón humana tiene el peculiar destino, en un género
de sus conocimientos, de cargar con cuestiones que no puede repudiar... pero que tampoco puede responder'. Así parece a primera vista casi como si estuviese la filosofía condenada

con el título ¿Qué son los valores?, escribía: "La
actitud filosófica es, fundamentalmente, problemática. Quien no sea capaz de aprehender el
sentido de los problemas y prefiera montarse a
la grupa de la primera solución que se le presente -y que le ofrezca una ilusoria estabilidad- corre el peligro de hundirse, con la supuesta solución, en un mar de dificultades".

a permanecer en la incertidumbre y a no poder hacer progreso alguno. Sin embargo, es por
otra parte la filosofía, como lo expresó igualmente Kant, a su manera la reina de las ciencias. Pues es aquella en que se trata de una visión del mundo entero, donde el sentido de
'mundo entero' tiene que tomarse con una
gran amplitud; en él entran no sólo los amplios
dominios de la naturaleza física, sino también
la Divinidad, el hombre, su conocimiento, su
alma y el espíritu". Con la filosofía se retrocede
de la mera visión del mundo a la esencia de esa

♦♦♦

Si la filosofía es problemática, ¿por qué entonces debemos hacerla? Porque las cuestiones
fundamentales así lo son para la mente humana, y porque la ciencia no puede ocuparse de
esos asuntos, pues no ve la totalidad, se especializa, parcializa la realidad; y la religión tampoco, pues su verdad no es humana, y no se
puede cuestionar ni probar, sino creer. A diferencia de la Revelación, hacer filosofía es un
intento por parte del hombre, y con sus propios medios, por conocer la estructura del mundo y el sentido de su existencia.

visión. Y esto la distingue de la ciencia.
♦♦♦

Por su parte, un filósofo latinoamericano, Risieri
Frondizi, que publicó en 1958 también un breviario para el FCE, de introducción filosófica,

5

�bién universal, supra-racional, se hace metafisica. Pero pretender ser otra cosa que un conocimiento científico y no salir de la mera razón
es hacer pseudo-metafisica. El acceso a la metafísica, sin embargo, no tiene que ser necesariamente por la filosofía, y menos contemporánea.

Pero existe un dominio que escapa a la ciencia, la filosofia y la religión: el de la metafisica.
No está a su alcance y supera sus límites. No es,
como el mismo Kant descubrirá, un género de
conocimientos que competa a la razón (que tiene sus límites), y ésta sólo interviene en la medida en que se expresan mediante un lenguaje
(una formulación definida) pero no puede probarlos ni negarlos. El conocimiento de lo universal, o los principios de orden universal, no
es algo, como erróneamente se ha llegado a
creer, que dejan fuera las diversas ciencias porque su desarrollo actual es más o menos incompleto; no, ello rebasa los medios puramente humanos, y no se trata ni de tiempo ni de cantidad.
La ciencia podría extenderse indefinidamente
sin alcanzar nunca a la metafisica. A principios
de siglo, René Guénon lo dejó claro. El dominio de cualquier ciencia es lo general (lo individual extendido), aplica la razón y depende
siempre de la experiencia, que es indefinida,
contingente, accidental y variable; el de la religión contiene siempre elementos que se aprehenden porvía sentimental o emocional, lo que
conduce a "creencias" y "opiniones" relativas y
cambiantes; la filosofía a secas, como se entiende desde los griegos, se mueve dentro del ámbito del discurso lógico-racional, con la necesaria distinción de sujeto-objeto, un conocimiento
que al fin de cuentas es falible por ese mismo
carácter discursivo y mediato. Entre la filosofia
moderna y la ciencia no hay, prácticamente,
ninguna diferencia esencial en lo que respecta
a sus puntos de vista. El dominio de lo metafisico, por el contrario, es enteramente intelectual,
universal e invariable; es inmediato y cierto porque el objeto de estudio y el sujeto que estudia
tienen que unificarse. El conocimiento es uno
con lo conocido. El hombre es lo que conoce. El
Principio supremo es uno, o "sin dualidad", como dicen los hindúes. Cuando la filosofia regresa a lo universal, a los Principios, y el conocedor participa de la intelección superior, tam-

♦♦♦

"Para que el pensamiento actúe tiene que haber un problema delante", decía Ortega en otra
parte: ¿Qué es filosofia? (Madrid, 1960, p. 144).
Si ya tuviésemos las cosas resueltas no se requeriría investigar. Pero el único ser capaz de actividad cognoscitiva y que está dotado de ignorancia, que es consciente de que hay problemas,
de que no sabe lo suficiente, a diferencia del
animal que lo ignora todo y de Dios que no ignora na-da, es el hombre, quien puede salir de
la ignorancia hacia la sabiduría buscando lo que
le falta. Y busca y encuentra gracias a esa ignorancia, de la que todos participamos y que no
debe avergonzarnos, pues lo vergonzoso es no
querer saber, resistirse a averiguar algo cuando la ocasión se ofrece. "Esto es lo vergonzoso
-dice Ortega-: creer saber. El que cree que
sabe una cosa pero, en realidad la ignora, con
su presunto saber cierra el poro de su mente
por donde podría penetrar la auténtica verdad." Y es que somos muy poco porosos para
esa clase de verdades que nos descubre el pensar filosófico; pero demasiado para las banales.

♦♦♦

En la reciente biografía de Heidegger que escribió Rüdiger Safranski: Un maestro de Al.emania. Martin Heidegger y su tiempo {Tusquets Editores, Barcelona, 1997, p. 203), leemos que la
"Filosofia no es ninguna instancia de información moral, es, por lo menos para Heidegger,
el trabajo de la demolición y del desmontaje
de supuestas objetividades éticas". Ante lo esta-

6

•••

blecido, anquilosado e inauténtico, la verdad
aparece como revolucionaria, destructiva, demoledora. ¿Se ha entendido qué se trata de destruir? Los filósofos contemporáneos no son en
sí "nihilistas", no proponen por simple gusto
el relativismo y el sin-sentido de la vida; a ésta
la encuentran así, la describen y nos tratan de
concientizar. No hay filósofo que no busque una
salida -ése es, digamos, su oficio-, que no
busque una explicación, aunque parezca que
es a través de lo contrario, pero ante todo debe
ser fiel a lo que encuentra. Siempre leemos mal
a los autores que nos son extraños, diferentes a
nuestra ya establecida y cómoda manera de
pensar; mal comprenderemos si vamos a un
texto atiborrados ya de mundo, de una ideología, que nunca se ha puesto en cuestión, ni lo
quiere. ¿Para qué filosofar?

Heidegger, el primer Heidegger, nos reveló que
en el "ser-ahf', la existencia, nuestra ~stencia
(¿cuál otra?), hay un misterio que debemos descubrir, y esto sólo ocurre en el instante mágico
en que la filosofía nos presiona implantándonos una conciencia de intranquilidad -de "espanto", la llama Heidegger. Pues ocurre que el
hombre se "ftja" (petrifica) en la cultura creada por él mismo, aceptando soportes que le
hacen perder la conciencia de su libertad. Y
siempre de nuevo hay que despertar esa conciencia, tarea que no puede llevar a cabo ninguna cultura de la satisfacción. El hombre se
duerme y hay que despertarlo. La filosofía debe
ser una especie de despertador, de faro, y sólo
lo puede hacer inyectándole al hombre ese "espanto" que lo devolverá a aquel lugar sin morada, de autenticidad, del que huye siempre
para refugiarse en la cultura (contra Cassirer).
En sus Lecciones de metafisica de 1929-30, Heidegger hablaba sobre la necesidad de que la filosofía nos despierte "el acontecer fundamental
en la existencia humana". Filosofía es lo contrario de todo aquietamiento y seguridad. Ella
es el torbellino en el que queda arremolinado
el hombre para comprender el ser-ahí, directo
y puro, sin fantasías. En aquellas lecciones,
Heidegger lo formuló muy claramente: "se trata nada menos que de conquistar de nuevo esta
dimensión originaria en el acontecer filosófico del ser-ahí, para volver a 'ver' todas las cosas
con más sencillez, fuerza y persistencia" (Safranski, op. cit., p. 238), como siempre lo ha sostenido el budismo zen y lo hacía sin filosofía el
poeta Alberto Caeiro.

•••
En otro libro reciente, El poder de la mentira.
Nietzsche y la transvaloración, publicado por la
Editorial Tecnos, de Madrid, 1997,Jesús Conill
demuestra que la interpretación ya habitual de
considerar a Nietzsche como el adalid del irracionalismo contemporáneo, el radical nihilista
religioso y filosófico, no es correcta. Se ha vuelto un clisé que han reforzado incluso filósofos
como Apel y Habermas. En este excelente trabajo, Conill comprueba que en Nietzsche se da
un pensamiento racional que se vincula estrechamente con el criticismo inaugurado por Kant.
La particular forma de pensar de Nietzsche no
debe confundirse con ningún posible irracionalismo; por el contrario, se enfrenta a él y se mantiene dentro del pensamiento filosófico, "eso
sí -nos dice Conill-, habiendo intentado
transformarlo de modo radical". En este sentido, Heidegger fue su verdadero alumno. Investigar filosóficamente implica liberarse de pensamientos, descargarse, ser autónomo, dejar
que las cosas y los textos mismos nos hablen,
romper con todo clisé.

•••
La retórica, como la lógica, es pura forma. Puede usarse para persuadir o convencer de algo
bueno o malo; puede vehicular contenidos
equívocos o simplemente falsos. Las palabras
no transportan en sí la verdad: descubren an-

7

�tes al sujeto que las profiere y su concepción
de lo verdadero; revelan su contenido cuando
afirman o niegan, sugieren o proponen, a través de la oración, del juicio, producto de ese
emisor. Por lógica o experiencia, el oyente, el
receptor, puede probarlo; muchos simplemente lo creen, a falta de experiencia o herramientas conceptuales. Muchas veces, es cierto, no
hay manera de probar un discurso, un texto,
un argumento, por muchas razones. Lo creemos o no, lo aceptamos o no: depende de quién

o quienes se precian de serlo, a aumentar, a
inflar, su caudal de conocimientos. La competitividad que impone la copia equivocada de patrones de eficacia y excelencia en la productividad de bienes materiales, en el mercado de
la sobrepoblación, obligan al trabajador de las
ciencias humanas, teóricas, a "producir" más y
mal, y a nunca dejar de parecer "inteligente" y
"bien informado", cada vez más inteligente aunque no lo sea. Y para esto no hay más remedio
que mentir. Aprendemos a mentir y luego ya
no h¡iy forma de dejar de hacerlo. Dios nos libre de confesarnos ignorantes ahora que hay
tanta información por internet. De aquí que utilicemos todas nuestras habilidades mentales
para dar a entender que casi (esto es retórica)
lo sabemos todo, y estamos -aquí (en la conferencia o en el texto, y con el "título" de nobleza que obliga) condescendiendo a explicarles
alguna parte de esa sabiduría que presumimos
poseer. Esto es notorio en un tipo de discurso
filosófico a la defensiva que nunca se domó por
el análisis -ni se probó ante la tradición académica reconocida- y la precisión de la correspondiente metodología formal que conduce a una sana humildad. Cualquiera que haya
realmente pasado por una escuela de filosofía
competente, con sus seminarios de estudio,
sabe de lo difícil que es hablar de ciertos autores y temas en nuestros días, y sabe de un esti/,o
filosófico que debe ser más riguroso en cuanto a
lo que afirma, y científico por cuanto debemostrar la manera en que dichas afirmaciones se
puedan probar, ya sea con la lógica interna, el
contexto del propio discurso, o por corroboración externa, pero siempre con las apoyaturas
referenciales a la mano. Y cuando no se hace,
que para una persona enterada y del gremio es
lo más detectable, créalo cualquiera, es fácil
darse cuenta de que el autor ignora, y presume
no ignorar. Desde luego que puede haber discursos de estilo más personal y tal vez innovadores que conducen por otras sendas que la
del discurso racional, sin que pierdan en rigor,

es y qué quiere el receptor. Pero no se puede
ignorar que con las palabras se miente. Hay maneras de decir cosas que no hemos hecho o que
no sabemos como si las hubiésemos hecho o
las supiésemos, y esto es mentir. De esto están
llenos los discursos de la mayoría de los intelectuales que escriben en busca de crédito, ya
sea económico, curricular, o por la vanidad de
la mediocre aceptación social. Hay una circunstancia, además, que obliga a los intelectuales,

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pero esto, creemos, tiene un cauce diferente al
del institucional que se enmarca necesariamente en una línea que busca utilidad de tipo social, económica y académica, de acuerdo con
ciertas políticas establecidas para la investigación en los medios educativos. Esto no quita
que la auténtica sabiduría, para algunos, sólo
se pueda exponer o expresar fuera de esas situaciones formales. En todo caso, no se pueden
romper moldes que no se conocen, atacar ideas
que no comprendemos, y las instituciones no
pueden más que proceder histórica y acumulativamente. Lo que se sale de tradición tiene circunstancias especiales que debieran, al menos
-¿y por qué no aceptarlas?-, presentarse
como tales, no como otra cosa que no son. La
verdad o la falsedad de la novedad tiene su tiempo. Pero no hay que olvidar que toda novedad,
so pena de no significar nada, tiene relación
con lo que la ha precedido. Dicho en una forma, acaso exagerada y muy diferente, por un
gran poeta: "Debe haber, en el más pequeño
poema de un poeta, algo por lo que se note
que ha existido Homero" (Ricardo Reis).

y, al parecer, la decadencia de la calidad de los
hombres al final de un ciclo, por la ignorancia
y la falta de honradez, lo han enturbiado.

•••
Pero las palabras también deben vivirse, losaben perfectamente los poetas. ¿Cómo se puede hablar o escribir de lo que no se comprende?
¿Cómo se puede comprender algo que no se
ha vivido?

•••
La filosofía nunca ha sido de mayorías. Las palabras habladas se las lleva el viento. Pero lo
escrito queda, y el uso que aquí se hace de la
retórica de la mentira se expone a ser descubierto: es el peligro de lo escrito al que ya Platón
se refería. Un investigador acucioso, con sus viejos pero saludables prejuicios académicos, honestos, puede detectar la falsedad de ciertos
apoyos, la descarada presunción de haber leído a autores de los que desconoce incluso su
bibliografía básica, la arrogancia de suponer
que ha pensado -sin saber hacerlo, porque
tal vez nunca lo aprendió- y reflexionado sobre problemas y temas que ni siquiera tiene claros. La confusión no puede dejar de mostrarse. Aparece entonces esa posición dogmática y
dictatorial que asusta y escuda, donde todo lo
que no se puede entender por propia incapacidad queda descartado, lo cual se hace con juicios despectivos, parapetándose tras una "sabiduría" nunca probada, con juicios imprecisos,
generales, sin apoyo ni fundamentos, simples
afirmaciones viscerales y a veces ridículas, por
fuera de tono, un puro "ensayismo" que nada
tiene que ver con la crítica y la investigación
metodológica seria. Pero un verdadero y auténtico filósofo, si realmente investiga, debe saber
buscar sinceramente, habiéndose forjado en la
duda, aprender a contrastarse, liberado de todo

♦♦♦

El estudio de la hermenéutica ha sido la aportación mayor en la filosofía del siglo veinte. Así
lo pensamos. Está implicada en el ''giro lingüístico", después del "giro epistemológico" iniciado por Kant. Enseñar a leery comprenderse está
volviendo hoy lo más importante en filosofía
para no perder definitivamente el saber antiguo y verdadero. Pero para aprender al mismo
tiempo a discernir lo espurio, los falsos caminos, el engaño, la mentira, para volver, como
pedía Confucio, a situar las cosas y aclarar los
conceptos. El lenguaje es sólo un instrumento,
pero de inmenso valor porque es el único medio por el cual el ser humano puede transportar la verdad o la mentira, por el que podemos
perdernos o reencontrarnos. El tiempo, el uso

9

�prejuicio mental, y cuestionar. No sabemos, en
verdad, nada. ¿Qué es, por ejemplo, eso de "nihilismo" de lo que tanto se habla y algunos critican? ¿Podemos esclarecer algún concepto para ayudar a la gente interesada a comprender
algo de la situación actual estudiando seriamente algunos antecede_ntes; hacerle pensar, por
ejemplo, en que el cristianismo, en esencia, como toda religión, es un nihilismo porque niega este mundo como valor y propone un más
allá donde estaría la verdadera vida? ¿Qué ha
significado históricamente esto, qué significa
ahora? ¿Se puede vivir una vida invivible? ¿Vivimos todavía en esa mentalidad o la hemos abandonado con la modernidad? ¿Qué significa vivir auténticamente? ¿Podemos acaso cambiar
el rumbo del tiempo, del acontecer? ¿No nos
desvían los deslumbrantes éxitos de la ciencia
y la tecnología hacia caminos que nos pierden
y nos alejan de la Verdad? ¿No nos meten incluso en caminos en que ya ni siquiera preguntaremos qué es la verdad? ¿No nos encontramos en un momento en que es necesario que
nos preguntemos de nuevo qué significa pensar, qué debemos investigar y para qué? Labor
de la filosofia. De otra manera, aceptando, convincentemente o por mera costumbre, las ideas
del tiempo, no filosofamos. Tal vez creamos que
no necesitemos filosofar, pero entonces hay que
aceptar que podemos ser víctimas del engaño.

do en las crisis actuales y los totalitarismos, es
en parte cierta y en parte falsa, porque si bien
es responsable de lo sucedido ella no es la auténtica metafísica. Es pseudo-metafísica u
ontoteología. La mitificación de lo racional es
producto de la modernidad, y si Grecia introdujo el logos (razón), nunca llegó a mitificarlo
y tanto Platón como Aristóteles lo ubicaban en
una jerarquía en la que el intelecto era más
verdadero que la ciencia (Segundos Analíticos,
libro 2), es decir, que la razón que construye la
ciencia. La supuesta crítica a la metafísica sostiene lo mismo que trata de criticar: que el orden de la razón es absoluto. Para ella, salir del
reduccionismo que hacen con la razón es caer
en lo irracional. Y es cierto, pero irracionalismo
simplemente es aquello que no es racional y sólo desde una actitud mitificadora se piensa en
que todo lo racional es positivo y viceversa. Su
crítica no supera a la razón que, según Derrida,
"contra ella no podemos apelar sino a ella". No
creen que haya conocimiento fuera de la razón
y la "filosofia de la diferencia" se reduce a una
vía negativa, "incognoscible", que, como la mística, remite a lo inefable, a lo radicalmente otro.
Pero hay algo que lo puede conocer: la intuición intelectual. Hay algo que está por debajo
de la razón y hay algo que está por encima; hay
conocimiento corporal y hay conocimiento supra-racional. El ámbito de la metafíscia no es
racional (salvo en su formulación lingüística)
por lo que escapa a su crítica y no puede ser
des-construida. Bataille es más coherente. Creemos que el último Vattimo sabe que ese pensamiento fuerte depende de la aplicación y la mala
trascripción de los Principios.

•••
Desde nuestro punto de vista, en muchos pensares filosóficos de este siglo se ha acentuado la
confusión. Lo vemos en Derrida, en Rorty, en
Vattimo, que no van más allá de Heidegger y
Nietzsche, a quienes mal continúan. Calan a
veces hondo, pero pensamos que la perspectiva general en la que se sitúan es errada. La idea
de que la metafísica occidental está equivocada
porque ha privilegiado el logos y el significado,
mitificando la razón y sus leyes, el sentido fuerte de fundamento y verdad que ha desemboca-

♦♦♦

Heidegger entendía el filosofar como una manera de pensar (con un "rigor" distinto al de la
ciencia) que utiliza conceptos que deben ser
''tocados" por lo que ellos han de comprender,
y que tienen la función de atacar esa clase de

10

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damiento y la impotencia de la propia esencia".
La instrumentalización por lo útil y usual, la
envenenan sin remedio, pero si no hace causa
común, se la desprecia y se la deja al margen.
"El auténtico filosofar -escribió Heideggeres impotente en el ámbito de los supuestos obviamente dominantes." Habría que transformar,

certeza propia y de confianza comunes en el
mundo. Hoy más que nunca. Según él, la "suprema incertidumbre" pertenece a la constante y peligrosa cercanía de la filosofía. Pero rara
vez se encuentra esta disposición por lo que no
se da ninguna confrontación realmente filosófica a pesar de la multitud de publicaciones. En
todas ellas se quiere demostrar o enseñar verdades, olvidando la única tarea real y difícil,

decía, estos supuestos para que la filosofia pudiese producir un impacto. El filosofar debe
hacernos trascender el pensamiento calculador
y el preguntar cotidianos que corrompen nuestro sí-mismo, nuestro verdadero ser-ahí, pero,
para ello, hay que enfrentarse al gran vacío, a
las dudas sinceras y reveladoras, pasar acaso por
una fuerte angustia y "aburrimiento", cruzar la
zona de la ya espontánea tendencia cotidiana
que nos aprisiona en un estado de ánimo contrario al "ámbito de misterio" que rodea la autenticidad de nuestra existencia.

preparar para los momentos de excepción, tratar de sacar de la inautenticidad de la vida,
empujar la propia existencia y la de otros hacia
una "fértil problematicidad". Porque no sólo la
vida se pierde, el quehacer filosófico se encubre, se envenena, claudica ante las costumbres
anquilosadas y las consideraciones meramente
utilitarias, se crea una costra, se ftja en una mecánica de repeticiones. Heidegger dibujaba en
su época un esbozo mordaz del mercado filosófico: "filosofía como forma atrofiada de edificación religiosa, como criada teorético-cognoscitiva de las ciencias positivas, como habladuría
sobre la concepción del mundo, como folletinismo en el mercado de las vanidades intelectuales". El filosofar era, para él, obra de liberación,
pero debía soportar el paso previo al "anona-

¿Por eso decía Nietzsche: "Haremos peligrosa
la filosofia, transformaremos su concepto, enseñaremos una filosofia que sea un peligro para

11

�la vida"? ¿Qué tipo de filosofía? ¿Entendemos a
qué "vida" se refiere? ¿Qué clase de discurso filosófico propone Nietzsche? "La filosofía -escribió-, tal y como la he entendido y vivido
hasta ahora, es vida voluntaria en el hielo y las
altas montañas -búsqueda de todo lo problemático y extraño en .el existir, de todo lo proscrito hasta ahora por la moral. Una prolongada existencia proporcionada por ese caminar
en lo prohibido, me ha enseñado a contemplar
las causas a partir de las cuales se ha moralizado e idealizado hasta ahora [ ... ] la historia oculta." (&amp;ce Homo, Alianza, Madrid, pp. 16 ss.) ¿Es
que hay otra vida que no es la vida nuestra de
cada día? La filosofía no es religión, pero, ¿acaso como metafísica pueda religamos con lo trascendente?

♦♦♦

Georges Bataille, de quien hemos recogido la
primera de las citas anteriores de Nietzsche,
pensaba que filosofar era tratar de entrar en
un momento supremo en que se revela la "continuidad del ser". Pero eso no podía realizarse
sin disciplina, la cual, paradójicamente, conducía la filosofía al fracaso, porque no podía de
esa manera dar cuenta de los extremos de su
objeto, tener una visión global de las cosas, lo
que ocurre sólo cuando se producen esos "momentos de emoción" -así los llama él-, y de
intensidad extrema que se dan en el erotismo
y la santidad. La racionalidad disciplinada de
la filosofía los excluyen, aunque son su objetivo esencial. Si la filosofía transgrede ese esfuerzo disciplinado de trabajo que la caracteriza (el
discurso lógico racional) y entra en el 'Juego",
se disuelve, deja de ser lo que es. La transgresión conduce a la sustitución del lenguaje (que
no puede más que exponer las cosas en partes
sucesivas que se desa_rrollan en el tiempo) por
una contemplación silenciosa. Bataille, como
antes Nietzsche, captaron bien el problema. Por
el discurso racional acostumbrado desde lamodernidad la filosofía no puede dar cuenta del

sentido de la vida. (También lo entendieron así
Pessoa, Heidegger y Wittgenstein.) El interdicto y la transgresión, ¿tienen bases históricas?
De aquí la "demolición", la "deconstrucción".
Tal vez sólo impugnando, y a partir de la crítica de los orígenes, pueda la filosofía transgredir a la filosofía, esto es, transgredirse a sí misma y acceder a la cumbre del ser, pues la cumbre del ser no se revela por entero más que en el
movimiento de transgresión en el que el pensamiento fundamentado, por el trabajo, en el
desarrollo de la conciencia, supera al fin el trabajo, sabiendo que no puede subordinarse a
él. (Véase Sobre Nietzsche, Taurus, Madrid, p.
378.) Tal vez no nos quede claro qué entiende
Bataille por la "cumbre del ser". En todo caso,
la filosofía, según él, se atrapa en una paradoja
y entra en un callejón sin salida. Desde Nietzsche se sabe esto con certeza. Nos mostró que
teníamos que caminar por un pensar distinto
si queríamos alcanzar esa cumbre. Pero antes
se tenía que constatar conscientemente laparadoja. Las voces filosóficas relevantes del siglo
veinte no han hecho más que confirmarlo. ¿Se
ha trazado ya un camino por el que al final de
este siglo encontremos una puerta abierta?
♦♦♦

El Pseudo Dionisio Aeropagita, alrededor del
siglo VI, decía que la sapiencia del contemplativo se desplaza según un motus orbicularis: ese
movimiento circular que efectúan las águilas
cuando acechan a sus presas, o los planetas en
tomo a sus soles. Mientras hay personas que
no se mueven de donde están, de su propio
centro, al que encuentran inagotable, el resto
de nosotros viaja en vuelos lineales, yendo lejos, atacando remotas posiciones, librando feroces batallas, exaltándonos y preguntando luego por qué, construyendo sistemas que pronto
nos parecen chatarra, deambulando siempre
en busca de algo nuevo. Pero, al final, nos damos cuenta de que todo ha estado en casa.

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Impresiones sobre la poesía
de Carmen Alardín
Hugo Gutiérrez Vega

HAY EN lA POESÍA DE CARMEN Af.ARDÍN UNA IRREDUCtible esperanza, una confianza nutrida de sí misma que la faculta para hacer paradojas tales
como la de agregar el adjetivo luminoso a la
palabra desencanto. Hay, además, un notable
ahorro de palabras que otorga a sus versos una
precisión capaz de sintetizar las emociones y
de entregarlas al lector con todo su significado: "Pero no llevo de la historia nuestra más
notas que el pecado y la manzana".
Leo su biografía, me entero de sus viajes, de
sus trabajos de amor, de su extensa obra poética publicada en México, España y Monterrey,
de sus títulos académicos, premios y homenajes. De esta carga de vida me quedo con un
destello: el Premio de Poesía Rosario Castellanos que le entregaron en Chiapas, el año agorero de 1994. Premio de poetas para una poeta. Me quedo, además, con esta reunión de
amigos y lectores en la que le decimos nuestro
afecto y nuestra exigencia de que siga la mata
dando y creciendo. En esos desiertos que se
extienden entre Monterrey y McAllen, parecidos a los del idilio de Othón con su "galope
triunfal de los berrendos" y sus "águilas serenas como clavos que se hunden lentamente"
(tal vez ya no haya nada de eso, pero a mí me
da la gana de que sigan galopando los berrendos y volando en círculos las águilas), aparte
de la letal gobernadora, crecen plantas que dan
flores misteriosas con aromas capitosos y profundos. Así deben seguir brotando y creciendo
los poemas de Carmen en este su nuevo viajar.
En la poesía de Carmen Alardín está la carne como punto de partida, llegada y nuevo via-

•

je, no hacia la improbable trascendencia sino a
nuevos caminos, nuevas horas desveladas y, sobre todo, la búsqueda de esa serenidad, de esa
armonía que son imposibles, pero deben ser
perseguidas con el alma, la piel, los dientes, las
garras. Tal vez los intentos sean inútiles, pero
son absolutamente necesarios. Morir en medio
de esa búsqueda será una especie de pequeña
gloria, otra aventura de la épica cotidiana. Así
pasan esas "horas que no discuten, se reparten
sabia y confiadamente las lentejas, porque a
ninguna, pienso, le interesa ser la primera que
a cuchillo muera". Las horas, la primogenitura, la frágil aventura humana siempre tras las
huellas en la arena de la playa, esas huellas que
conducen o no al "cofre del tesoro abandonado".
Carmen a veces se detiene y hace recuentos
o cumple esa pausa expectante de los entreactos. Tal vez por eso nos diga: "No siento mi pasado. No lo palpo, tan sólo lo contemplo en la
pantalla de algunos claros días". En esta afir-

13

�mación hay una" ars poética". La escritora, con
esa objetividad y ese alejamiento preconizados
por Eliot, trabaja con los materiales (imágenes,
sueños, duermevelas, insomnios, amores y desamores) del pasado y los contempla en su velocidad de "manivela enloquecida". Los gorriones le dejan unas ~igajas con las que el poema
se forma para dejar "huellas ilegibles", ocultos
en "la sombra que invade las ventanas", una" ars
poética" ajena a las estridencias, humilde y profunda a la vez, confiada en el vigor de las palabras y temerosa de los golpes ("tan fuertes ... yo
no sé", decía Vallejo) que nos liquidan o debilitan esas tres virtudes cardinales aprendidas en
el catecismo de la infancia y tan cariacontecidos en estos días del mundo.
Los libros de Carmen son el testimonio de
un itinerario amoroso y de una lucha constante, ardua y gozosa con las palabras y los trazos
que debemos hacer y deshacer para que el agua
tome la forma del vaso que la contiene (siempre Gorostiza en estas latitudes) y regrese después a la fuente original para perderse entre
otras gotas y en el tenebroso fondo de ese río
heraclitiano que es, pero nunca es el mismo.
Carmen me obliga a caer en las paradojas. Su
poesía se mueve en terrenos resbaladizos y siempre acepta los riesgos de oscilar en la cuerda
floja. Así debe ser la poesía. Lo contrario es la
adocenada escritura exigida por las convenciones académicas o las modas uniformadoras,
muy lejos de esas previsibles construcciones de
casitas en serie o de los desahogos de cargas
afectivas, está su poesía, capaz de quedarse
"treinta años contemplando una piedra", ese
guijarro humilde y milagroso "que un día reinará sobre las aguas".
Dentro de la tradición poética de nuestro
país (y uso este término por razones de método, no por cuestiones ideológicos), iniciada por
la madre y maestra SorJuana Inés de la Cruz, y
silenciada por siglos de opresión bajo el yugo
machista, sólo a finales del siglo XIX, María Enriqueta Camarillo, admirada por López Velarde
y algunos posmodernistas y más tarde ningu-

14

neada por los Contemporáneos, la voz de Carmen Alardín ocupa su lugar con suave firmeza.
Este hecho nos hace pensar en las aportaciones a la lírica de nuestra lengua hechas por Gertrudis Gómez de Avellaneda, Lola Rodríguez
de Tió, Rosalía de Castro, Gabriela Mistral,Juana de Ibarbourou, Alfonsina Stomi, Sara de Ibáñez, Rosa Chace!, Concha Urquiza, Margarita
Michelena,Julia de Burgos, Clara Lair, Eunice
Odio, Guadalupe Amor, Rosario Castellanos,
Dolores Castro, Enriqueta Ochoa, Thelma Nava, Isabel Fraire, Oiga Nolla, Dulce María Loynaz, Blanca Varela, Elva Macías y Eisa Cross, entre otras grandes y originales escritoras de ese
"arte de las artes" que en nuestra América ha
sido la poesía.
En la obra de Carmen sorprende una notable perfección formal, lograda sin alardes y sin
grandilocuentes artificios. Los versos van saliendo de sus manos con la medida justa y se incorporan al cuadro general del poema de manera
espontánea, natural. Tienen la calidad exigida
por Cavafis a su propia obra, la expresión directa y el contenido complejo como las almas
de los hombres: "Nadie te dijo que la primavera florecía tan pronto, nadie te dijo que la luz
caía combatida en los muros y en los bosques,
nadie te dijo que era ciego el casto pudor de la
mañana... "
Esa voz y esas formas fueron cambiando con
el paso de los años y los daños, pero se conservaron fieles al tono inicial. Lo que define a la
poesía de los verdaderos poetas es ese tono, la
manera de tratar, acariciar, exprimir ("chillen,
putas", dice Paz), estrujar y adorar a las palabras y la tensión espiritual (o el clima, para ser
más precisos) que en ellas alienta y nace de la
idea, de la sensación, del sentimiento, en fin ...
de las muchas realidades soñadas o palpables
que ponen en movimiento al mecanismo de la
poesía (mecanismo, artilugio, artesanía, arte,
como ustedes lo quieran y decidan).
Como otras poesías, la de Carmen a veces
proviene de los territorios sombreados de lo
onírico. Su poema "Después del sueño" se mue-

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ve con pasos sigilosos por ese mundo de indeterminaciones en donde todo es posible y a veces
reina esa angustia que nos despierta en las manos del miedo: "Allí, después del sueño, es como ver las olas hacia abajo sobre una tempestad de átomos ciegos ... " Más tarde, el más
espantadizo de los hermanos animales, el ciervo de ojos dulces presintiendo la llegada del
cazador, aparece en su calidad de rey del bosque y de "su cuerno fluye la octava melodía", y
atrás, la única enemiga, a veces interruptora de
las fiestas, a veces bálsamo caritativo y total, la
señora calaca "con sus puertas de alambre resguardada". Pero no termina aquí el cuadro,
pues se trata de un sueño compartido. La otra
persona del sueño "tocando el dolor con la yema de los dedos" ha retirado el corazón. Por
eso la autora ubica en medio de seis elocuentísimos silencios, representados por puntos
suspensivos, una perentoria súplica: "y no te
acerques más".
Decía Svevo, al anunciar la catástrofe final,
que el mundo y la vida tienen una maravillosa

y horrenda originalidad. Agradecer lo que nos
ha sido dado y protestar sin ninguna esperanza por lo que nos quitan y quitarán, es una forma de alabar los "alimentos terrestres" (o "terrenales" como me corrigió recientemente un
riguroso "gideano"), de celebrar los milagros
diarios: el ruiseñor cantando en medio del estruendo de Picadilly Circus, el cielo azul que
organiza el viento abriéndole un boquete a la
nata grisácea que asfixia a México-Tenochtitlan.
Carmen abre los ojos asombrados ante la presencia de la lluvia: "Yergues tu vara mágica de
trigo modelando el milagro del sendero y escribes en el lago profecías de interminables círculos cautivos"; y en el mismo poema ese gran
hallazgo producto del unamunesco amor por
las paradojas: "Llegas interrogando lo que sabes y no te deja de asombrar la tierra".
Hay en tres de sus últimos libros: Entreacto,
La violencia del otoño y La libertad inútil, un desencanto atemperado por la quiet desperation que
permea obras como las de Auden o Dylan Thomas. El paisaje es otoñal como de película de

15

�del solterón y del retrato de la prometida que
no se entregó, de sus pies lívidos fuera de las
mantas y de la navaja que no quiso cumplir su
cometido; por eso pone alcatraces en la tumba
de la única Isabel; por eso sigue el curso de las
navajas rojas, silenciosas, invisibles, yse presenta
en eljuicio final para que caigan sobre su cabeza las condenaciones por no haber bailado frente a la tumba de Don Juan la jota aragonesa,
por haber dejado plantada a la reina de Aranjuez, por haber permitido que los elementos
de la bondad crecieran fuera de su elemento y
por no comprender lo impreciso de la palabra
siempre y no entender que la palabra jamás brota de un débil purgatorio. Ahora tiene Carmen
el mar a sus puertas, un mar "enamorado de
sus naufragios" y de "sus diabólicos tesoros", un
mar tranquilo, pero con la tormenta por dentro. Sin embargo, es justo reconocer que priva
la serenidad y la sensata visión de los hombres,
las mujeres, los paisajes y las estaciones de cada
ano.
Carmen "nunca se interesó en contar los
pliegues de un rebozo" y por eso no nos asesta,
como lo hacen los poetas convencidos de que
el mundo gira en tomo a su ombligo, sus penas
o sus frustaciones. Convive con sus lectores, dialoga, pregunta, expone sus dudas y, comedidamente, aventura alguna certeza revisable. Así,
nos presenta a las rosas del jardín imperial de
Beijing y nos invita a caminar con ella por las
calles de su New York personal y múltiple ... la
Quinta, los sueños en la Segunda, los lamentos
en el Bowery y el "íntimo oleaje" del muelle de
Manhattan.
Una voz de jazz, acompañada por una trompeta lejana, nos dice adiós agitando un pañuelo. Las cuidarles vibran en la noche que no cesa
y la poesía de Carmen se sigue haciendo y, recordemos a Miskievicz, nos invita a sentamos a
su mesa, con un ademán afectuoso, una mirada limpia y el aroma del pan sin levadura, el
pan de los dioses, pero sobre todo el buen pan
de los hombres y de todas las madrugadas de la
tierra.

Bergman. Terminó el verano con sus fiestas en
el campo, el teatro bajo los abedules (el cineasta
sueco o maestro de todos los otoños, el Chéjov
de La gaviota) y los amores con las estrellas testigos. El otoño poco a poco se va apoderando de
la escena vacía y su llegada no concita la angustia. Al contrario, aviva la capacidad de admiración, nos muestra la otra cara de los bosques,
el reflejo de los primeros fuegos de chimenea
en los rostros y los cabellos amados: "Y como
cualquier desconocida me siento a esperarte
en el café, en donde tantos otros también aguardan el amor". En estos libros se espera la llegada de ese milagro capaz de iluminar los nuevos
días y de propiciar otra de las deseadas resurrecciones (Di.ario de una resurrección es el título
de uno de los más entrañables libros de Luis
Rosales). Por eso Carmen nos anuncia: "y entonces llega a nuestras playas un gigante dormido, un desmayado cuerpo de profeta por el que
todos claman, que casi todos esperaban"; por
eso coloca su poema cerca de la trágica cama

16

Dos poemas
Eduardo Zambrano

CUARTO OSCURO

•

Tantas mujeres
vistas así
a vuelo de lúdico
citadino
que no se da tiempo
y las deja en su belleza,
intactas.
Se les busca ya después
desde el asombro abierto
que las revela
a otros deseos más íntimos
y son -naciendo en el cuarto oscuro-apenas una borroneada luz
cruzando el paisaje.

MERECER

Poca profundidad con eso de ahogarse
en un vaso de agua.
Merecer al menos aguardiente donde sucumbir
y en el mejor de los casos un buen vino
que venga desde lejos
como el recuerdo de una mujer.
Lo demás se dará por añadidura: cruda y espanto,

esencia e indecencia de lo por venir.
Si no en el mar
naufragio, al menos, en las propias guácaras.
Pero qué poca, con eso de ahogarse
en un vaso de agua.

17

�Epigramas

Suite del origen

Marcial

Waldo Leyva

Versiones de Francisco Flores y José Javier Villarreal

•

•

I
a la memoria de Guillermo Rousset Banda

ERES BELLA, LO SABEMOS; Y DONCELLA, ES VERDAD.

También rica, ¿quién podría negar esto?
Pero cuando te alabas en exceso, Fabulla,
ni rica, ni bella, ni doncella eres.

No

Si el caballo del que iba a ser mi padre no confunde esa tarde los
caminos; si la muchcha que luego fue mi madre no regresa al jardín
por otras rosas en el momento exacto en que él llegó; si el sol, que
hasta ese instante se ensañaba en el rostro del jinete, no decide esconderse el tiempo justo para que sus ojos pudieran encontrarse; si
un aire repentino no revuelve su larga cabellera y aquel olor silvestre
de su pelo no hubiera penetrado en él para quedarse; si no se encuentran, nadie estaría escribiendo este poema.

HACE MUCHO ERA MÉDICO, AHORA DIAULO ES ENTERRADOR.

Lo que como enterrador cosecha, como médico ya lo había sembrado.

AFRICANO MILLONES TIENE, PERO ANHELA MAS.

La fortuna a muchos da demasiado, pero suficiente, a ninguno.

II
Una lluvia de agosto, inesperada, retuvo en casa al hombre que iba a
ser mi padre; el rumor de las gotas en el techo, cierto olor de la tierra
humedecida y algún roce al descuido de las manos provocaron, en la
mujer que luego fue mi madre, el hambre de otro abrazo, y recibió,
abierta para siempre, la savia del origen.

¿QUE POR QUÉ, PONTILIANO, NO TE ENVÍO MIS LIBRITOS?

Para que tú, Pontiliano, no me envíes los tuyos.

III
SIEMPRE POBRE SERAS, EMILIANO, SI POBRE ERES.

Tan sólo a los ricos se les da fortuna.

De no ser ese día, si en lugar de aquel óvulo sediento hubiese sido
otro, si las fuerzas abandonan al navegante en el momento justo de
romper, de provocar el íntimo estallido, ¿qué mano estaría escribiendo este poema? Ese segundo de antes o después, carece de memoria.

HAY COSAS BUENAS, ALGUNAS MEDIOCRES Y OTRAS MUCHAS MALAS
en esto que lees. No de otro modo, Avito, es como un libro se hace.

18
19

�ma y que a la vez recuerda al ángel de Rainer María
Rilke en Las elegías de Duino: "Cada ángel es terrible". No menos terrible es éste que transita por los
versos de nuestra autora.
Como SorJuana Inés de la Cruz, ella vino "ya dividida, inconciliable", con esa dualidad que mediante el arte poético se convierte en esencia, en unidad
indestructible; porque cuando en momentos álgidos se concibe un poema, detectamos una escisión
de la personalidad, esa división entre el creador y el
personaje imaginario, que al término del poema,
reúne a las dos mitades y las plasma en la unidad
del arte.

Lección y pasión en la poesía
de Margarita Michelena

Margarita no destruye el mundo de las apariencias, sino que las transfigura. Gracias a ese poder de
transfiguración, se da cuenta en el "Monólogo del
despierto" de que "todo aquí es más allá./ se ha trascendido el círculo./ se ha·derogado el número".
Y lo ha trascendido ubicándose entre la lección
y la pasión, dos cosas muy dillciles de unir sin "un
celestial incendio", ese incendio en que con gozo
nos dejamos consumir en la lectura de esta Reunión
de imágenes.

Carmen Alardín
LA POESÍA DE MARGARITA MICHELENA ES LECCIÓN y PASIÓN
a la vez. Por una parte, señala que escribir "no es un
don de fácil música" y que "si el pájaro vuela, es
porque canta", y por otro lado, nos apasiona, nos
atrapa entre la dualidad y la unidad en la que oscila
su mundo y todo lo que éste contiene y sugiere.
Desde las primeras lecturas de sus textos, advertimos su capacidad de transmutación como un proceso doloroso que se compensa al final de cada poema con una iluminación interna que nos comprueba
que valió la pena haberse dejado llevar por esa aventura.

Leer a Paz: visita obligada
Hernando Garza

Hablando festivamente, Margarita es profesora
de sílabas correctas, licenciada en imágenes perennes y doctora en alquimia verbal.
Margarita es poeta. ¿De qué modo es poeta? De
todas las maneras posibles. Se dirige al diálogo consigo misma, a la conversación con sus fantasmas
bien sean ángeles o demonios. A los inquisidore;
les inquietaba ese diálogo del poeta con sus inven-·
dones, puesto que.pensaban que al hablar con las
imágenes, el poeta se comunicaba con el diablo.
No con el diablo, sino con el ángel es con quien
convive Michelena, ese ángel que suele ser ella mis-

En diciembre pasado, un grupo de amigos leímos
poemas de Octavio Paz en un café del Barrio Antiguo. El recital no se anunció en ningún medio de
comunicación, ni se citó a rueda de prensa, ni se
corrieron invitaciones. No se quiso caer en el molde de "Soy famoso, luego existo" -sí, otra vez
Warhol-, la tan mencionada necesidad de ser un
ente mediático a través de los otros, síntoma gravísimo de este fenómeno de fragmentación social e individual milenario. Y es que la intención original fue
leer poesía a secas, decir tal vez: "Leo poesía, luego
existo", recurrir al lenguaje por el que somos hom-

20

bres. Fue llanamente gozar de la palabra, del ritmo y la musicalidad. Ser
cómplices en la palabra con Paz. Integrarse en el verso y ser modulado a
su propio compás, establecerse, elevarse, convocar a los espíritus. Ser movimiento y carne. Leímos una selección, realizada por otro amigo, y tres
personas escucharon. Los otros dos
que estaban al principio se fueron en
cuanto inició la lectura. La verdad había un gran personaje literario esa
noche en Monterrey y los reflectores
estaban con él, indiscutiblemente se
lo merecía, pero nosotros no buscamos reflectores. Los reflectores que
buscábamos eran otros, los de adentro, los que se pasean entre las moléculas y en los territorios infinitos, los
que nos llevan al pasado, al presente
y al futuro, es decir, los que bordean
y tiene la poesía. Parecíamos cristianos en las catacumbas que leían en la
oscuridad textos de la Biblia. Parecíamos entes clandestinos, escurridizos
leyendo poesía. Como dijo el año pasado la escritora Angeles Mastreta, y
muchos otros autores y poetas lo han
dicho, la poesía se ha convertido en
clandestina, como el amor adolescente, buscar las
caricias en el terreno oscuro y conseguir la luz, el
placer o la multiplicación. La poesía es luz como la
de Paz, cadencia, tempestad, igualmente es placer y
multiplicación, un acto erótico con el mundo a través de la palabra. Un sacrilegio, una revelación, un
grito y un alarido inconmensurable entre la vegetación estulticia que nos rodea. La poesía de Paz es
un acto de libertad, un aliciente que no concluye,
bombea sangre continuamente, sigue, en marejada
tras marejada, transitando y transitándonos, revelando y revelándose. Por la poesía uno se hace hombre, dice Paz, es esculpido por ella. La poesía no
tiene recetas, pero es bastante necesaria en estas horas diáfanas y nítidas en algunos ángulos, enrarecidas en otros. Allá un hombre ve morir el siglo y en
los síntomas de urgencia que los otros contemplan
con apatía, es necesario volcarse a la obra de un
poeta y un humanista, ensayista, visionario y participante de movimientos artísticos como el surrealismo, bebedor de la poesía simbolista francesa, escudriñador del espíritu mexicano y todas sus facetas

artísticas, testigo de este siglo sangriento y luminoso. Ah, si no tuviéramos la conciencia de la cronología occidentalista y de los minutos que vivimos, el
desasosiego no nos haría tan vulnerables ante el festín que se acerca hacia nosotros.
Amante de la libertad, Paz participó desde muy
joven en el Congreso Antifascista en España en 1937,
renunció a la embajada de México en la India a raíz
de la masacre de 1968 y criticó el comunismo soviético, lo mismo a las tiranías, donde se encuentren, y
al sistema unipartidista mexicano. Aunque se pretenda negarlo, su voz también ha influenciado la transición democrática actual desde las trincheras del
intelecto.
Su sentido analítico, su visión, nos ha dejado páginas de trascendencia y de visitas obligadas en estos
viajes intemavegables de miles de cantos de sirenas
que asoman por todas partes. Aunque se escuche
obvio decirlo, indudablemente, infatigablemente,
la obra de Paz es una visita obligada. Una brasa que
abraza y resplandece.

21

�,

,

Angel Zarraga
y Alfonso Reyes

Al llegar Alfonso Reyes -diplomático en cierne- a París en 1913 tras la trágica muerte de su
padre en la revolución mexicana, se vuelve a
encontrar con los dos amigos pintores Diego Rivera y Ángel Zárraga. Y alrededor de septiembre de
1914, habiéndose huido del París invadido por los
alemanes para buscar refugio en España, llega a San
Sebastián, luego a Fuenterrabía donde se le ha adelantado Ángel Zárraga quien lo acompaña a Madrid
y lo conduce al Ateneo madrileño. Allí conocerá a
algunos de sus futuros amigos más entrañables: Enrique Díez-Canedo, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas,Jqsé Moreno Villa. Zárraga y Reyes se frecuentan durante los años de Reyes en España (19141924), cuando Reyes lucha por ganarse la vida por
la pluma hasta reintegrarse al cuerpo diplomático
mexicano. Luego coinciden nuevamente en Francia, cuando Reyes es nombrado ministro de México
en ese país (1924-1927), viviendo los años del cubismo y vanguardismo parisienses con Zárraga y otros
amigos franceses, españoles e iberoamericanos.
En su diario del 12 de abril de 1925, Reyes nos
cuenta:

James W. Robb
uZÁRRAGA, UN PEINrRE MEXICAIN

A PARÍS" ruE EL TÍTULO

de una conferencia ofrecida el 27 de noviembre de
1996 por Paulette Patout de la Universidad de Toulouse, autora de Alfonso Reyes et la France, en la Embajada de México en París (20, Avenue du Président
Wilson), en la ocasión del 50 aniversario de la muerte del pintor Ángel Zárraga (1886-1946). La conferenciante fue presentada por el embajador de México,Jorge Carpizo, quien había repuesto en el Salón
de Honor de su embajada los cuadros del artista comisionados en 1927 por el entonces ministro mexicano Alberto J. Pani (sucesor de Alfonso Reyes en
el cargo) .
Nacido en Durango, Ángel Zárraga se preparó
como pintor en la Academia de San Carlos de la capital mexicana. Como poeta participó en las actividades del modernismo literario, publicando sus poesías en la Revista Moderna, y con Alfonso Reyes en
los preludios del Ateneo de la Juventud. En 1904
llega a París donde aún triunfan los pintores impresionistas. Luego residirá en Bruselas, en España y
en Italia. Pero a partir de 1911 se fija en París donde goza de la amistad y apoyo de Rubén Darío. Los
cuadros presentados por Zárraga en los salones serán muy aclamados. Luego se deja seducir por el
cubismo y llega a ser amigo de Picasso, Cocteau, Blaise Cendrars y Apollinaire, quien lo llamó "L'Ange
du cubisme" .
Sin embargo, en 1917 pasa por una profunda
crisis espiritual. Agobiado
por los males de la guerra europea y de la revolución mexicana, vuelve a
la fe de su infancia y a la
pintura neoclásica. En los
años veinte y treinta realiza en París y en la provincia francesa una serie
de retratos y de frescos o
decoraciones murales en
ca-pillas y chateaux. Además, ilustra libros de arte
como cierta hermosa edición de las Illuminaticns
del poeta Arthur Rimbaud.

en Monterrey, Nuevo León, México, la ciudad natal
de Alfonso Reyes, donde hemos descubierto otra
obra maestra de Ángel Zárraga: los murales con que
había ilustrado la bóveda de la Catedral de Monterrey. En esta ocasión se presentó una doble conferencia ilustrada por Xavier Mendirichaga y Alfonso
Rangel Guerra sobre la historia de la Catedral y la
obra de Ángel Zárraga, seguido de la inauguración
y recepción en el nuevo Museo de Arte Contemporáneo, Marco, de una exposición de los cuadros de
Zárraga. (V. u Alfonso de Monterrey 1994" en
Hispania, 78:2, mayo de 1995, p. 392.)
Resulta que en 1941, ante el advenimiento de la
llamada segunda guerra mundial, Zárraga había
vuelto a México, donde recibió varias comisiones
nuevas, inclusive la decoración mural de la Catedral de Monterrey, iniciada en 1942 y terminada el
6 de octubre de 1945, ''día del armisticio", firmada
"Aleluya". En esta obra se destacan los temas de La
Anunciación y de Las Ocho Bienaventuranzas. (Jorge Alberto Morales y otros, Ángel Zárraga: la coleccién, CNIC, México, 1984 y octubre de 1994.
En 1945 también inició, por encargo de Jaime
Torres Bodet, secretario de Educación, los murales
de la Biblioteca de México, pero un mal aire lo puso
enfermo de una pulmonía doble y murió en la ciudad de México el 22 de septiembre de 1946.

Zárraga nos ha llevado a ver sus decoraciones murales
de la cripta de Notre-Dame de la Salette, en Suresnes
-altura desde donde se domina París- que son
realmente lo mejor que ha hecho, puro y sobrio. Las
figuras están logradas con luz, sin recursos de relieve
ni claroscuros. La Anunciación es una maravilla ...
Creo que es lo mejor de su obra y de su vida.

Años después, en octubre de 1994, hemos tenido la ocasión de participar en un Festival Alfonsino

Los colaboradores y directivos de Annasy Letras expresamos nuestro
pesar por la partida del humanista universitario y amigo de sus muchos amigos,JosÉ ÁNGEL RENDÓN HERNÁNDEZ, quien a lo largo de una
vida plena de trabajo y vocación compartida ligó sus afanes y energía
con el destino de esta casa de estudios a la que tanto amó y sirvió,
tanto en la Biblioteca Universitaria "Alfonso Reyes", donde fungió
como jefe de la Hemeroteca desde su fundación en 1952, y después
como su director (hasta 1980 en que sejubiló), como en actividades
culturales y humanísticas a través del Departamento de Extensión
Universitaria. Fue también responsable de algunas entregas de la
legendaria publicación literaria Kátharsis, y del boletín Int.erfol~. -~
mojefe de Extensión Universitaria en la década de los sesenta, dmgio
la revista Annasy Letras por varios años y promovió valiosas ediciones.
Bibliotecario fundacional, editor cuidadoso de las obras de José Alvarado y Raúl Rangel Frías, periodista destacado, promoto~ cul~ural,
estudioso de la obra de Alfonso Reyes, apasionado de la h1stona nacional, amigo leal y generoso, talentoso dibujante, devoto de las culturas populares de México, todos estos perfiles corre~pondieron al
hombre bondadoso y algo juguetón que fue JosÉ ANGEL RENDÓN
HERNÁNDEZ, quien muy a tono con su espíritu nos dejó el pasado Día
del Niño.
Jost ÁNGEL RENoóN IIERNÁNDEZ
Descanse en paz, maestro Rendón.

22

(1927 - 1998)

23

�ociológica
El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) ha adoptado una división no menos arbitraria, lo cual nos llena más aún de perplejidad: si el organismo rector del desarrollo
científico del país no puede ofrecer un visión
coherente a través de su estructura, ¿qué podemos hacer los científicos sociales de manera individual? Otras organizaciones, como el Consejo Mexicano de Ciencias Sociales (Comecso),
han debido solucionar de alguna manera la dificultad, tomando decisiones que, aunque racionales, no dejan de ser convenciones un tanto
caprichosas.
Vale la pena, por tanto, tratar de analizar un
poco el asunto e intentar ofrecer alguna salida.
La división comenzó en el siglo XIX, cuando la
economía, la sociología y la antropología comenzaron a tomar forma propia a través del
análisis de diferentes aspectos del mundo social. Como se adentraron en detalles, perdieron de vista la perspectiva global, la idea de que
las ciencias sociales, por separado o de manera
conjunta, debían entender y explicar la sociedad para poder orientar la acción humana en
pro de una mejor formación. El problema se
agravó cuando aparecieron las subdivisiones
dentro de cada una de ellas, y así la sociología
económica y muchas de las cuestiones de que
se ocupa la economía se hicieron indiferenciadas; la historia de las mentalidades se construyó con una visión a veces equivocada de los procesos psicosociales; la politología disputó a la
historia y a la sociología política campos de análisis, y así sucesivamente; en suma, una historia

¿Una o varias ciencias sociales?
LA CUESTIÓN PUEDE RESONAR COMO MENOR, SIN RELEvancia, pero mantiene una gran vigencia, ya que
de ella se derivan cuestiones de política científica y universitaria que nos afectan, a veces de
manera inadecuada y calamitosa.
Mucha,; universidades -la nuestra incluida- agrupan a las ciencias sociales de manera
arbitraria en escuelas y facultades, creándose
"capillitas" donde se recrean rivalidades quepoco contribuyen a un verdadero y real progreso
de ellas en el medio: los científicos de otras
áreas y el público no entienden muy bien por
qué las diferencias ni mucho menos las disputas, donde no suelen prevalecer los términos
académicos. Soy consciente de que en muchos
casos las divisiones respondieron a disputas de
poder, lo que hace más difícil aún los acercamientos en la actualidad, pero ello remarca lo
que estoy tratando de señalar, que las disputas
son entre seres humanos que solemos ser muy
mezquinos y no son cuestiones inherentes a las
ciencias sociales, aun cuando estas fricciones
puedan ser analizadas y explicadas por las ciencias sociales.

24

de desencuentros, contradicciones y enfrentamientos por lo que a veces suele ser el elemento nudoso de todo el proceso: la disputa por
recursos siempre escasos.
Por otro lado, un número cada vez mayor
de científicos sociales pensamos en una unidad
intrínseca de todas las ciencias sociales, sin fronteras epistemológicas marcadas militarmente,
en un campo dentro del cual los científicos se
muevan libremente sin necesidad de salvoconductos.
Como en muchos otros asuntos humanos,
debemos encarar su solución en varios frentes.
Por un lado, debemos realizar un esfuerzo teórico sincero, de gran apertura epistemológica,
para tratar de integrar una teoría general de
explicación. No me parece que debamos seguir
el camino de Parsons y otros sistémicos, que ya
mostraron sus limitaciones en ese sentido.
El otro frente es, justamente, el único que
ha mostrado en ocasiones poder superar las limitaciones de un medio hostil, la mal entendida voluntad humana. Es sólo por un gran esfuerzo de la imaginación que se propone metas
e impulsa las acciones correspondientes quepodremos avanzar algo en la superación del mosaico de antagonismos que hoy mostramos.
Quisiera remarcar que la cuestión va más allá
de una necesaria coincidencia en la teoría: poca credibilidad podemos suscitar los científicos
sociales si no mostramos que, en la práctica,
somos capaces de superar las dificultades que
aquejan a la sociedad como un todo: la fragmentación egoísta, la disputa por banalidades,
la lucha feroz por símbolos irracionalmente
creados. ¿Cómo pensar en una irradiación del
espíritu y las estructuras democráticas si nos
comportamos imponiendo autoritarismo en
nuestro ejercicio científico? ¿Cómo denunciar
el inútil derroche de recursos si desperdiciamos talento en luchas sin sentido? ¿Cómo disolver los símbolos de poder en actuaciones racionales si entronizamos liderazgos en función
de difusos atributos? Por último, ¿cómo con-

vencer a los demás de buscar solidaridad y cooperación como alternativas inteligentes de la
acción social si vivimos haciendo del enfrentamiento y la anulación de los demás nuestra forma habitual de acción?
La convocatoria está abierta.

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intermedio, intermedio superior y
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nivel es de seis meses. Es necesario
cubrir un mínimo de seis horas a la
semana durante el semestre para
acreditar un nivel. El horario es
flexible.
No hay fecha límite o periodo de
inscripciones y el costo es de
$150.00 por semestre. Este curso
pueden tomarlo jóvenes y adultos
(no es requisito ser estudiante de la
UANL). Pueden solicitar información en los teléfonos 329 40 20,
ext. 5980 y 329 40 80,
ext. 5424.

25

�china
peculatrix
Frege no sólo se ocupó de los lenguajes formales, sino también de otras características generales de su expresión, incluyendo un célebre
enredijo en donde resulta que la frase "el concepto caballo" no designa un concepto, sino
un objeto.
En el artículo ancilar mencionado se atienden otras notas y peculiaridades de los lenguajes. Por ejemplo, ¿pensamos con palabras? Si
la palabra es un símbolo, ¿para qué sirven los
símbolos? Se puede pensar con sólo representaciones, pero es mejor pensar con palabras;
dice Frege: "si producimos el símbolo de una
representación ( ... ) creamos con ello un nue-

Algo sobre lenguajes
A HORCAJADAS SOBRE UN CAMBIO DE DECENIO, ENTRE
1969 y 1970 el autor de estas líneas tradujo del
alemán dos de las obras más importantes de
Gottlob Frege, así como otros pequeños trabajos ancilares. Estas traducciones fueron publicadas en 1972 por la UNAM, y actualmente el
libro es casi inconseguible. En uno de los estudios ancilares, Sobre la justificación científica de
una conceptografia, Frege hace algunas interesantes observaciones sobre los lenguajes. Era
de esperarse: no en balde puede tomarse a
Frege como uno de los antecedentes de la filosofía lingüística. De una manera umbilical

vo centro firme en el que se concentran las representaciones". Este es uno de los servicios de
los símbolos: proporcionan una firmeza que
sustituye a la evanescencia de las representaciones. Pero, ¿qué tan firme es esta firmeza? La
palabra escrita, asienta Frege, es más permanente que la palabra hablada. A primera vista
esto parece cierto, pero sólo lo es de una manera histórica.
Veamos. Primero, la palabra simplemente
pensada es tan fugaz como el acto de pensarla,
se agota en la temporalidad de la vivencia interna; su duración máxima es la de la memoria
individual: la palabra simplemente pensada, la
nunca escrita, la nunca dicha, muere con la
muerte de quien sólo la pensó. Segundo, la palabra hablada dura el tiempo de su pronunciación; en esto se parece a la temporalidad de la
palabra simplemente pensada, y en algo más
se le semeja: puede guardarse en la memoria.
Pero sabemos que en algo radical se distingue:
la vivencia interna tiene una existencia subjeti-

Frege se encuentra atado al problema de los
lenguajes; según su subtítulo, una de sus aportaciones torales es "un lenguaje de fórmulas,
semejante al de la aritmética, para el pensamiento puro". Este lenguaje, llamado "conceptografía", aparatoso y de difícil lectura, fue
empleado por Frege para desarrollar una exposición de lo que luego se denominará "cálculo proposicional" y "cálculo cuantificacional"
en la lógica matemática contemporánea. Pero

26

va, mientras que la palabra hablada perturba el
medio físico. Cuando Frege se ocupaba de esto,
en 1882, no podía saber que la palabra hablada
puede dejar un registro tan firme como el de la
palabra escrita. Escritura y grabación acústica
son dos maneras de atajar la fugacidad de las
palabras. La escritura y la grabación sonora son
realizaciones objetivas que simulan de una manera más durable la función de la memoria subjetiva, inconfiable y efímera. Los símbolos físicos, gráficos o sonoros, prestan durabilidad a
los símbolos simplemente pensados.
Hay algo más por observar sobre la palabra

percepción acústica es puntual y no permite
apreciaciones de campo. Al oír una grabación
fonética el asunto se repite: sólo es posible
atender al sonido que está en el punto temporal del ahora, pero no a los que ya fluyeron o a
los que están por venir. Las grabaciones sonoras requieren también de un espacio (el tamaño de una cinta, la dimensión de un disco)
pero este espacio carece de significación. A pesar de que la palabra hablada pueda adquirir
firmeza por medio de las técnicas de graba-

escrita y la palabra grabada. Frege lo vislumbra
cuando dice que en la palabra escrita "se puede
abarcar con la vista varias veces el curso de pensamientos". La palabra escrita se desarrolla en

oral o grabada. Esta ventaja es provechosa: "la
experiencia, la intuición espacial nos resguarda de muchas fallas", dice Frege.
La lectura de la palabra escrita también es
diferente a la audición de la palabra hablada, por
lo que toca a la
participación del
sujeto que lee o
escucha. La velocidad de lectura

ción, sigue teniendo razón Frege: la palabra
escrita conserva ventajas frente a la palabra

el tiempo de doble
manera: en el momento de la escritura, necesariamente
una palabra se escribe después de otra y
en el momento de la
lectura una palabra
-no necesariamente- se lee después
de otra. La palabra
escrita tiene una vertiente espacial significa tiva. Se puede ,
observar una parte u ~
otra de un texto, se
puede tener una im- ¡¿...

depende enteramente de la voluntad del lector.
Aquel que lee
puede hacerlo
con morosidad;

1.,-::q

presi~n. global de
una pagma, se puede atender sólo un /

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presentes los otros ~ ~--, '&lt; &lt;&lt; e,/.-···
párrafos de la pági- ~
'&lt;( \ '&lt; :-··
na. Por contrapartida, es imposible tener una impresión
acústica global: la

27

puede repetir la
lectura de un
renglón una o
más veces; puede
acelerar la lectura, y aun saltarse
párrafos o páginas para después
volver a ellos, y
otras cosas más.
Algunas de estas
cosas tienen un
aparente paralelo en la audición

�1

J

.........

de grabaciones, pero el paralelo no es estricto:
hay diferencias y desviaciones. Cuando Frege
apuntó sus observaciones, hemos señalado, no
existía la grabación de los sonidos, de modo
que todo lo consignado para la palabra hablada
estuvo referido a su pronunciación oral por los
sujetos. En este sentido, la velocidad de audición no depende del receptor, sino del emisor:
la morosidad en la lectura no tiene equivalente en el lenguaje hablado bajo la sola voluntad
del receptor; sólo bajo petición al emisor se
puede repetir más despacio lo ya dicho; la desatención a lo que se está diciendo puede parecer semejante al saltarse párrafos o páginas,
pero aquí no es factible retornar a lo dicho con
la sola voluntad del escuchan te. La palabra oral
se perdía con el viento. Las técnicas de grabación terminaron con esto, pero no zanjaron todas las diferencias con el lenguaje escrito.
Cuando las técnicas de grabación se desarrollaron fue posible percatarse de algo más.
La velocidad de grabación y la velocidad de ha-

- --

bla son independientes. Una misma velocidad
de habla puede grabarse a diferentes velocidades: lo que se afecta es la fidelidad. La velocidad de la escritura, por semejanza, puede afectar la legibilidad (fidelidad gráfica). Pero la
relación en el primer caso es directa: a mayor
velocidad de grabación mayor fidelidad; en el
segundo, es inversa: a mayor velocidad en la
escritura menor legibilidad (los médicos tienen
fama de violar esta regla; cualquiera que sea su
velocidad de escritura su legibilidad es nula: los
boticarios no leen las recetas, las descifran). La
palabra escrita está en un parteaguas: se escribe y se lee, por ello cabe hablar de velocidad
de escritura y de velocidad de lectura; a mayor
velocidad de escritura-hemos dicho- menor
legibilidad, y a menor legibilidad menor velocidad de lectura. La ilegibilidad atranca la lectura; la ilegibilidad absoluta anula su posibilidad. La legibilidad -o su contrapartidaobliga a matizar nuestro anterior aserto: "la
velocidad de lectura depende enteramente de

28

)

J

la voluntad del lector". Es mejor introducir otro
parámetro y asentar: garantizada la legibilidad,
la velocidad de lectura depende, etcétera.
Aún más es de observar, aunque no lo haya
percibido Frege. En los lenguajes alfabéticos los
constructos de escritura son discretos; quiere
esto decir que cada símbolo elemental-letraes una entidad perfectamente separable y
distinguible de cualquier otra; más aún: los
constructos elaborados a partir de los símbolos
anteriores-las palabras- también son discretos; poner de relieve esto último es la función
que cumplen los espacios en blanco entre palabra y palabra en un escrito. Algo similar parece
acontecer en el lenguaje hablado. Sin embargo,
lo discreto de los lenguajes escritos tiende a
perderse en los lenguajes orales. Cuando un
hablante habla rápido, los sonidos tienden a
aglutinarse. Ésta es una experiencia usual en
los oyentes con una lengua materna distinta a
la que se está hablando; frecuentemente solicitan al hablante en el otro idioma que hable más
despacio. Aun un hablante nativo puede tener
dificultad para entender a otro hablante de la
misma lengua. La velocidad en la pronunciación inhiere directamente en el fenómeno de
la aglutinación y, por consecuencia, en la inteligibilidad. El espacio en blanco entre palabra y
palabra en los lenguajes escritos es obligatorio;
la pausa equivalente en los lenguajes orales
puede desvanecerse.
Dada la relación velocidad-inteligibilidad en
la expresión oral y en la grabación de sonidos,
esta característica fue utilizada en la segunda
guerra mundial para evitar la comprensión de
mensajes orales. El mensaje se grababa a una
velocidad x, pero por radio se transmitía a una
velocidad muchas veces mayor que x; en los receptores de radio sólo se producía un breve
pillido sin significación; pero quienes estaban
en el ajo grababan la transmisión en alta velocidad y luego la escuchaban a la velocidad xde
la grabación original, recuperando la comprensión del mensaje. También con el lenguaje es-

crito es posible algo semejante, no igual. Si al
incrementar la velocidad de escritura letras y
palabras se desfiguran, el colmo resultaría en
un trasvestismo literal: una a que no fuera a,
sino n, por ejemplo; este es uno de los métodos de la encriptación de mensajes. Pero si siempre la a se translitera en n, y cada letra en sólo
otra más, la decodificación de los mensajes resultaría elemental, dada la frecuencia que cada
letra tiene en un idioma particular. En la actualidad existen componentes electrónicos que
realizan el trabajo de codificación para los mensajes cifrados. La clave de cifrado puede ser dinámica, es decir, que puede cambiar a lo largo
de un mismo mensaje, lo cual dificulta todo
intento de desencriptación por parte de terceros no autorizados. La voz también se puede
codificar y decodificar electrónicamente, de
modo que en las líneas telefónicas o en las ondas herztianas resulte inentendible para terceros. Pero así como hay potentes encriptadores
electrónicos, también hay complicados dispositivos computacionales de desencriptación. No
existe el mensaje cifrado indescifrable. Pero es
posible complicar la encriptación de tal suerte
que su desciframiento resulte inútil para todo
fin práctico.
Frege se interesaba de otra manera por los
símbolos. Lo que pretendía escudriñar era su
relación con los conceptos y las cosas. Los símbolos escritos u orales son entidades físicas; los
conceptos no. Los conceptos se expresan con
palabras, mas no se identifican con ellas. Los
conceptos se refieren a cosas, pero no son cosas. Es usual en algunos textos introductorios
de lógica el siguiente ejemplo: el concepto "perro" no muerde; la palabra 'perro' tiene cinco
letras (en español); el perro mismo sí muerde
y no tiene letras; ergo: conceptos, palabras y cosas tienen relaciones, pero no son lo mismo. Y
finalmente, ¿qué son los conceptos? Alguien
puede decir: ideas en la mente. Yo estaría de
acuerdo. Frege no. Este asunto, sin embargo,
es arena para otro costal.

29

�lote de chelos. Primeramente los pequeños músicos tomaron clases de solfeo y desarrollaron
prácticas rítmicas y melódicas. Poco después,
en el verano de 1991, la Orquesta Juvenil inició sus actividades con el nuevo equipo.
Al terminar la gestión administrativa m unicipal, la licenciada Reyes se trasladó al DIF Nuevo León, desde donde siguió apoyando el proyecto. Al mismo tiempo se conformaba un patronato denominado Orquestas, Coros y Bandas
Juveniles de Nuevo León, A. C., encargado de
promover la nueva asociación musical. La idea
original era que el patronato participara cada
vez más en el desarrollo del ensamble para que
la intervención de la instancia gubernamental,
en este caso el DIF Nuevo León, cediera paso a
los padres de familia y a la sociedad civil.
En poco tiempo el proyecto creció, de una
orquesta, a tres orquestas, dos bandas, un coro
y la orquesta sinfónica, como ensamble superior. Tres años después los niños activos en las
diferentes agrupaciones eran ciento cincuenta, mientras el total de muchachos y muchachas atendidos ya sumaban más de quinientos.
El desarrollo académico de los estudiantes
ha estado a cargo de maestros locales y de maestros extranjeros que imparten clases individuales. Asimismo, hay un responsable de cada área:
de cuerdas, de banda y de coros.
Una grave carencia de la institución ha sido
la de un edificio propio. La orquesta ha debido ocupar cuatro espacios diferentes para sus
ensayos. Durante el año pasado el cabildo de
San Pedro Garza García les cedió en comodato
un edificio para usarlo como sede del programa. Ahora, es cuestión de días para que tomen

La Orquesta Sinfónica Juvenil
de Nuevo León
Entrevista con David García Moreno
LA IDFA DE CREAR 1A PRIMERA ORQUESTA SINFÓNICA
Juvenil de Monterrey partió de un campamento de verano realizado en 1990 bajo el auspicio
del DIF Monterrey. Como un resultado del mismo los niños tocaron en un pequeño ensamble, y al término del acontecimiento, la entonces presidenta del DIF Monterrey, licenciada
Alma Elisa Reyes, y el maestro David García acordaron idear un programa más ambicioso que
condujera a la formación de una sinfónica juvenil.
Desde un principio el proyecto contó con
el apoyo del Programa Nacional de Orquestas
y CorosJuveniles de México. En septiembre del
mismo año el programa inició con una primera dotación de instrumentos facilitados por un
particular, mientras se generaban los recursos
para adquirir el instrumental nuevo con la venta de una colección de serigraffas de José Luis
Cuevas, y con un donativo del maestro Carlos
Prieto, este último para la adquisición de un

30

posesión de él, con lo que quedará pendiente
la urgente tarea de su acondicionamiento.
Cuando inició la Orquesta Sinfónica Juvenil de Nuevo León, como ha quedado bautizada, no había ninguna otra en la ciudad. Se hablaba de la posibilidad de que la Secretaría de
Educación formara una más, pero la idea no
logró concretarse. Poco después la Escuela de
Música y Danza de Monterrey, en asociación
con la Escuela de Música de la Universidad de
Nuevo León, formarían un nuevo ensamble sinfónico juvenil.
Entre los proyectos más relevantes de Orquestas, Bandas y Coros está su incorporación
a la Secretaría de Educación Pública. Lo proyectado es que esta organización sea un semillero
para la creación de músicos profesionales, que
nutran a las escuelas de música y que a largo
plazo también retroalimemen los ensambles
juveniles.
Las edades de los muchachos y muchachas
instrumentistas van de los cinco y seis años hasta los diecisiete y dieciocho. Esta característica
los coloca en un sitio sin precedentes en la historia musical de la región, pues aunque anteriormente hubo intentos regionales de formar
bandas y orquestas, por parte de particulares y
autoridades municipales, fueron muy eventuales, no tuvieron carácter sinfónico y/ o no se
consolidaron.

dad a muchos niños yjóvenes para que encuentren su vocación. Y para los que no se vayan a
dedicar a la música, que encuentren una forma de manifestarse, de comunicarse, que aporte elementos de mayor comunicación, de alegría, de positivismo, a la familia. Creo que todos
los niños que han participado en el programa,
de una u otra manera se han beneficiado de la
disciplina musical.
Básicamente eso es, para mí, lo más importante. Si esto logra despegar en una estructura
más formal, más sólida, con una mayor participación institucional, con un mayor alcance social, sería fantástico.
-En esta misma perspectiva, para el público
melómano y la vida musical regional, ¿qué es lo que
representa este tipo de ensambl,e sinfónico?
-La orquesta, como tal, creo que es nada
más una de las áreas que cubre el proyecto. Porque, por ejemplo, lo que se está haciendo con
bandas, y ahora con coros, está tratando de
abarcar las principales manifestaciones de ensambles. Para los muchachos, he tenido muchos comentarios de adultos, algunos músicos,
otros no músicos, que me dicen que ojalá y ellos
hubieran podido tener esta oportunidad cuando fueron muchachos. Yo, en lo personal... si
cuando yo tenía ocho, diez años, hubiera habido la posibilidad de entrar a una orquesta sinfónica y aprender música, pues sería otro cuento. Creo que sí estamos modificando bastante
el entorno, en ese sentido. Para los muchachos
que ven y escuchan esto, es una opción cultural, es una oportunidad de conocer el lenguaje
de la música, de conocer más niños, más gente, hacer amistades, moverse en un medio muy
positivo, o al menos más positivo que otros, y
contribuir de alguna manera para que el desarrollo cultural de nuestro grupo social cada vez
sea más optimista.
-A casi una década del planteamiento inicial
de esta institución, ¿en qué medida se han cumplido
los propósitos originales?
-Yo creo que se siguen cumpliendo. Desgraciad~mente hemos tenido que hacer una

-Desde principios del siglo, David, en el estado de
Nuevo León ha habido varios intentos para formar
orquestas con jóvenes. Por ejemplo, recuerdo que en
1905, en Salinas Victoria, dio su primera audición
una banda, al viejo estilo militar, formada por niños. Esta banda no aparece después en las noticias
de la prensa por lo que podemos suponer que su vida
fue corta. Posteriormente ha habido otros intentos que
tampoco han tenido frutos. En el caso de la Orquesta
Sinfónicajuvenil de Nuevo León, ¿qué significa para
ti, como director, este ensambl,e?
-Significa la oportunidad de activar un área
del desarrollo cultural que estaba totalmente
descuidada. Significa el brindarle la oportuni-

31

�metamorfosis del aspecto social, del apoyo o
contribución social, en donde a los niños se les
ofrecía la instrucción y se les facilitaba el instrumento de forma casi gratuita, y hacía que
todos los sectores sociales de nuestra comunidad participaran, a la transición que estamos
viviendo ahora, donde por falta de un apoyo
oficial, por falta de un subsidio oficial, nos hemos convertido en un programa de cierta manera particular o privado con el que todavía
no rescatamos la posibilidad de ofrecer un porcentaje de becas o de bajar las cuotas a un grado en donde más niños puedan tener acceso.
Creo que a lo largo de esta transición, y hacia
el futuro, la meta se ha venido logrando. Estamos tratando de que los niños que participen
tengan la mejor educación musical posible que
está a nuestro alcance, la mejor calidad de experiencias humanas y artísticas en el montaje
del repertorio, en las presentaciones, en la convivencia, tanto de los muchachos mismos como
con sus familias. En ese aspecto creo que no
nos hemos alejado mucho. Únicamente que
ahora se ha restringido un poco la participación para aquellos que pueden pagar una cuota, pero la mentalidad sigue siendo que tan
pronto haya el subsidio o el funcionamiento
adecuado, volvamos a tener más alumnos que
puedan participar sin verse restringidos por una
cuota económica.

-¿ Cuál,es son los proyectos actuaks de Orquestas, Coros y Bandas?
-El principal es establecer la sede. Ése es
nuestro único y principal proyecto ahorita, a
pesar de que tenemos una temporada de conciertos con la sinfónica, tenemos una temporada de festivales de bandas con las diferentes
bandas del estado, tenemos encuentros, cursos
y asesorías de coros infantiles, tenemos un área
de formativo del kínder musical que también
tiene mucha demanda. A pesar de todo esto
nuestra prioridad sigue siendo el de una sede.
Mientras no tengamos una sede, un espacio
donde nos podamos mover y diseñar nuestro
propio desarrollo, no vamos a poder continuar.
-Finalmente, ¿podrías decirl,e a tu secretaria que
me dé un programa de las actividades del año, para
publicarlo ?
-No tengo secretaria, pero puedo decírtelo. En este semestre, primer semestre del año,
las actividades principales constan de una temporada de cinco conciertos con la SinfónicaJuvenil de Nuevo León, que han sido: el ocho de
febrero, domingo a mediodía; el ocho de marzo, domingo a mediodía; el primero de abril,
miércoles a las ocho de la noche, éste va a ser
un concierto coral con el coro de la UDEM y
temática de Semana Santa; el cuarto concierto
va a ser el diecisiete de mayo, domingo a mediodía; y el último el catorce de junio, domin-

32

go a mediodía. Esta temporada se hace en colaboración con el Consejo para la Cultura de
Nuevo León y el Instituto Mexicano del Seguro Social, que facilita el espacio, el Teatro Monterrey, donde se van a desarrollar todos los conciertos. Por otro lado, y también con el apoyo
de Conarte, estamos celebrando festivales de
bandas de Nuevo León con la participación de
nuestra banda sinfónica, nuestra banda de nivel
intermedio, la banda de Cadereyta, la banda
de Garza García, la banda del Instituto Regiomontano, la banda del Liceo de Monterrey y la
banda de Santiago; todas éstas están programadas a participar el quince de marzo en el palacio municipal de Garza García; el veintiuno de
marzo, sábado, en Santiago, Nuevo León; el
veintinueve de marzo, en el quiosco de la plaza
principal de Cadereyta; luego, el veintiséis de
abril, en la concha de El Obispado. Yestán pendientes otros eventos más porque las bandas
van a elaborar un convenio con Conarte para
salir a tocar en los municipios del estado. Por

el lado coral, tuvimos asesorías a directores del
área los días seis, siete y ocho de marzo, de parte del maestro Pablo Fuente, coordinador nacional de coros infantiles del programa Orquestas y Coros Juveniles de México, que depende
del Conaculta, y con apoyo de Conarte, también. Esto es el arranque para un festival de
coros que pensamos hacer en la ciudad, al igual
que un encuentro regional de coros que se va
a desarrollar aquí, idealmente en el puente de
mayo, no sé todavía si lo vayamos a hacer, pero
está proyectado en el puente del uno al tres de
mayo invitar coros de otros estados,junto con
los nuestros, para participar en ese encuentro.
Ésas son las actividades externas que tiene el
programa, pero internamente también tenemos recitales cada quince días de los diferentes ensambles, el nivel formativo tiene sus presentaciones internas, y todo esto culminará
el último de junio con el concierto de fin de
año enel que se presentarán todos los niños que
participan en el programa.

Literatura Joven Universitaria 1998
Con el propósito de estimular la producción literaria en los géneros de poesía
y cuento entre los estudiantes, la Universidad Autónoma de Nuevo León
convoca al certamen Literaturajoven Universitaria 1998, de acuerdo con las
siguientes bases:
l. Podrán participar los estudiantes regulares (no pasantes) de todas las escuelas de la Universidad
Autónoma de Nuevo León de todos los niveles (preparatoria, licenciatura y posgrado), incluidas las incorporadas.
2. Los trabajos deberán ser originales e inéditos, y estar presentados en original y tres copias, en tamaño
carta a doble espacio, con una extensión mínima de
10 páginas y máxima de 20, en poesía; y 3 de mínima y máximo libre en el género de cuento.
3. Los trabajos se inscribirán con seudónimo, y en un
sobre cerrado adjunto se establecerá la identidad del
autor participante, su domicilio y teléfono, así como
copia fotostática, por los dos lados, de su credencial
vigente de estudiante. Solamente se abrirá la plica
del ganador y las restantes serán destruidas.
4. Los trabajos serán recibidos en: Departamento de

5.

6.

7.

8.
9.

33

Difusión Cultural de la UANL, Estadio Universitario,junto a la puerta 13, Ciudad Universitaria, San
Nicolás de los Garza, Nuevo León, C. P. 66 451.
La presente convocatoria estará abierta a partir de
su publicación y se cierra el 30 de junio de 1998, a
las 15:00 horas.
El jurado estará integrado por especialistas de reconocida trayectoria y prestigio. Su fallo será inapeJable y será dado a conocer a fines de agosto de
1998.
Se concederán los siguientes premios en ambos
géneros: $5,000.00 (primer lugar), $3,000.00 (segundo lugar) y $2,000.00 (tercer lugar).
Las obras ganadoras serán publicadas en un volumen durante el año de 1999.
Cualquier aspecto no previsto por la presente convocatoria será resuelto por los organizadores.

�'
ine,
televisión
y otros
·espejismos

...Al hipercine

La vocación narrativa no fue, como muchos suelen pensarlo, la llamada original del cine. Su

primer destino,junto a otras formas de entretenimiento propios de los teatros de revistas,
fue completar la variedad de los show business
escénicos o circenses. De corta, cortísima duración, ofreciendo en muchas ocasiones puntos
de vista duplicados para la misma acción (como
lo haría más tarde la televisión deportiva), el
cine requería de un presentador para ubicar el
contexto de las pequeñas películas visualizadas
en la pantalla. Mientras la pintura y la novela

Del cine de ficción
EL PASADO LUNES

23 DE MARZO MIL MILLONES DE TE-

leviden tes en el mundo se agolparon frente a
su receptor de 1V para contemplar la entrega
de los Oseares, setenta años después de
la primera ceremonia anual realizada
en 1928.
Ese mismo día, los organizadores de
un evento cultural en la Facultad de
Economía me llamaron para recordarme una charla sobre cine, que pensé se
había cancelado, al no recibir llamada
alguna de confirmación. El tema, tan
simple como sugerente, era: tendencias
actuales del cine. Tendencias en un arte, por primera vez centenario, nacido
casi con este siglo y a punto de entrar •
en el próximo milenio. Un arte que se
ha convertido, gracias a la revolución
del video personalizado (en videocasete, en láser, o en DVD), en el libro de
caballería de la presente humanidad.
Notas, llamadas de atención, especulaciones sobre el futuro mediato.

34

trascendían los estrechos límites del siglo diecinueve y se disparaban hacia el cubismo y el
monólogo interior, el cine bailaba en compañía de coristas y comediantes en el tablado de
los teatros, o se sentaba al lado de mujeres convertidas en arañas, por haber engañado a sus
padres, en las ferias pueblerinas.
Ese modo de representación primitivo, como lo llaman los especialistas, de cámara fija a
distancia sobre fondos pintados bajo iluminación vertical, cambió radicalmente de perspectiva en la segunda década de este siglo. Sin embargo, antes de su aparición en 1915, ya un grupo de poetas e intelectuales franceses sentían
que ese popular entretenimiento dirigido a los
menos privilegiados, en sus sentidos económico y cultural, también podía ser un arte. Es más,
podía ser el arte del siglo XX.
Desde entonces el cine empezó a navegar
entre dos formas de expresión: el cine de consumo comercial, el cine de las grandes mayorías; y el cine con intenciones artísticas, enfocado hacia un público cultivado: el público de
la literatura, de la música y de las artes plásticas. En términos de contar historias, nació también en esa década, tanto para una como para
otra posibilidad, el cine de ficción. Un cine invisible, un cine que se presenta ante los espectadores como un sucedáneo de la vida gracias
a sus artificios técnicos, a su invisibilidad. Es cine, pero ni la cámara se nota.
Las películas se convirtieron en unidades
completas y autónomas. Ya no se requirieron
explicaciones paralelas del argumento o del
contexto de la historia, previas, en medio o posteriores a la exhibición. Lo que había que contar tenía que salir del propio universo fílmico,
emerger del mundo de la pantalla. Este cine,
al que hoy estamos acostumbrados y vemos no
sólo en las salas cinematográficas, sino en la casa
y también en la escuela, recibió su certificado
de perfección, con el nacimiento del cine sonoro, en la gloriosa fábrica mundial de los sueños
pasados, presentes y, por lo visto, por venir, de
Hollywood.

¿Cómo opera este fino mecanismo de relojería? Por lo pronto una historia, cualquier historia, levanta vuelo encamada en unas figuras
parecidas al público, pero transformadas por
el toque de la imagen en seres mágicos: los actores. Los intérpretes, envueltos entre la filigrana de la fotogenia y el oropel de la mercadotecnia, llegan, no a representar, sino a vivir,
durante el tiempo de la proyección y en ocasiones meses y años después, a los personajes
mismos. El engaño es perfecto:Jack Nicholson
es el escritor obsesivo-compulsivo de novelas rosas; Helen Hunt, la mesera de clase baja; Robin
Williams, el psicólogo venido a menos; y Kim
Basinger, la hermosa prostituta. La fórmula no
podría fructificar si los argumentos no fueran
los adecuados a las condiciones idealizadas de
las estrellas; y tampoco fructificaría, si la función caminara por un lado distinto al entorno

35

�no se va al cine
por ir al cine, se
va al cine para ver
una película en
especial. Aquella
de la cual hemos
leído, visto y escuchad o durante
un buen tiempo,
por la promoción
global de los meta-medios. Y si no
se puede ir al cine, se esperará
con ansia el video, rentado o
comprado. No es
casual que la película de consumo cultural obligatorio, sea propi edad de una
empresa anglosajona que maneje intereses no
sólo en el cine, sino en la prensa,
en el cable, en los
satélites y en los consorcios de música, amén
de ser parte de un gigantesco consorcio de refrescos de cola o filial de una petrolera multinacional. Una necesidad como se observa dominante y no enteramente accidental: el Blockbuster.
Si bien el cine de arte había logrado grandes avances entre los cincuenta y los sesenta en
materia de narrativa y autoría frente al modelo
del cine clásico, debido en principio a la corriente de aire libre del neorrealismo italiano,
Hollywood encontró un camino de recuperación frente a la competencia de la televisión y
de las nuevas generaciones de espectadores alrededor del sesenta y ocho, en el empuje de
los jóvenes, egresados o no de las escuelas de
cine. Con una cultura cinematográfica forma-

familiar de los
personajes-actores. De acción, de
miedo, de drama, de amor, lo
que sea, el entramado no se mueve sin esta mezcla
sutil de elementos. Y aunque parece modificarse
con los años, en
realidad permanece siempre
igual. Sólo integra en su contar
los cambios que
la sociedad genera en el transcurso de su desarrollo.
Un cine impactante, no sólo
por la presión oligopólica de la industria fílmica
norteamericana,
ahora planetizada, sino por la singular mecánica de identificación de los espectadores, clave final del universo encantado de luces y colores. El mirón en la
butaca, al respirar en la oscura caverna, casi
maternal, de la sala de espectáculos, no puede
escapar de la inmediatez virtual del cinematógrafo. Vía la experiencia vicaria el individuo real
habita, mientras se proyecta la película, en el
otro lado del rectángulo.
Hasta la década de los sesenta ir al cine una
vez por semana constituía el salto tradicional
para escapar, por lo menos un par de horas, de
la realidad circundante. A finales de los noventa, después de unos años con las salas vacías, la
gente ha regresado a los modernos cines múltiples, a pesar del alud de los videos a domicilio. Un nuevo hábito sustituye al anterior: ya

36

da por la televisión por cable y fomentada por
las importaciones sin paralelo en esos años de
películas de arte extranjeras a los Estados Unidos, los denominados movie brats modificaron
el rumbo del cine comercial y propiciaron una
nueva edad de oro en la década de los setenta
con el renacimiento artístico del emporio californiano. Vuelta al tradicional cine de géneros,
pero ahora con la mirada de un creador convertido en productor; creador a la altura de los
grandes del cine de arte, amparado tras una
poderosa organización de financiamiento y distribución. Vuelta al cine de géneros con todas
las posibilidades lingüísticas que el cine moderno tomó de la literatura europea de la posguerrra y que hicieron explosión tanto en el
cine anti-argumento como en el cine improvisado e imperfecto, respuesta de un cine contra-dominante al cine dominante de Hollywood
de los cineastas de alternativa. A la vez el velo
del misterio que rodeaba el proceso de producción de una película se derrumbó con la aparición de los primeros documentales de "Cómo
se hizo" y con la llegada del cine como área de
estudio en las principales universidades del
mundo. Es curioso, la desmitificación del cine
lo volvió más fascinante ante los ojos de los nacientes espectadores de los noventa. Si en principio, en la época de oro, lo real se hacía mágico; ahora, lo mágico, incluyendo, más que los
actores, los directores de los films y sus equipos
de filmación, se torna real y por ende fascinante, como lo ha anotado Eco.
El cine comercial actual ha vuelto a ser el
mismo de la época de oro norteamericana. Una
industria de dominio masivo, con un grado de
sofisticación técnica y de calidad sin paralelo
en el contexto global, de cuyos recursos y medios dependen ahora, no sólo el mundo del entretenimiento, sino hasta el universo marginal
del cine de arte internacional, presionado por
los cada vez más elevados costos de producción.
Una industria abierta y competitiva que no escatima adquirir y negociar materiales, que en
principio parecen contrarios a sus intereses

ideológicos, si las utilidades parecen ser atractivas. El cine comercial ha vuelto a ser el de antaño, y no, dado que miles de internautas y nacientes cosmógrafos ávidos de aventuras bajo
los cristales de millones de computadoras, están alterando hasta la forma de leer.
El posmodernismo ha encontrado su par en
el hipertexto. Las tareas de apropiamiento, descontextualización y simulación se disparan en
la escritura no secuencial y virtual de los próximos textos literarios, donde los autores, los lectores y los críticos reconfigurarán los materiales del medio. En las artes visuales, los museos
virtuales invitan ya al espectador a recrear a través de la hipermedia un trabajo conjunto en la
imagen virtual de las pantallas electrónicas. En
el cine, aunado a las múltiples formas de consumo actual donde la película se puede seguir
en su linealidad de varias maneras: adelantarla, regresada, acelerarla, congelarla; se suman
las infinitas posibilidades de la cercana tecnología digital DVD, donde el film con un formato y calidad impecables, mejor que en las digitalizaciones de la música, proporciona subtítulos en tres idiomas; más la película del rodaje,
en ocasiones el storyboardcompleto, y por si fuera poco la presencia del realizador para explicarnos alguna escena de rigor y significado algo
barrocos para el testigo. Un viaje insólito y sencillo para una vieja forma de espectáculo masivo trastocado en una actividad doméstica y privada, que no pierde todavía el contagio colectivo y anónimo de las exhibiciones públicas al
ser todavía un pretexto adorable para salir de
casa de cuando en cuando.
El gusto por el cine, y también por el buen
cine, se ha incrementado aún más con la llegada al Web de espacios repletos de información
filmográfica, que sirven de consulta y estudio.
A la vez, el E-Mail nos conduce a lugares de encuentro donde los cinéfilos, simples o especializados, conversan sobre sus figuras y films favoritos, ya no como ratones de cineteca, equivalente filmico de los olvidados ratones de biblioteca, sino como especialistas en las autopistas de

37

�El cuarto poder. Penoso regreso de Costa-Gavras.
La historia de un secuestro anunciado y televi-

la información. Pronto deberá aparecer lo más

el cine. Deslumbrante en ambientaciones, fer

insólito: el hipercine, si se piensa en las tendencias actuales de la cibernética. ¿Será alguna vez

tografia y aliens, el film naufraga, a pesar de la
impecable pericia de su nuevo director en la

posible, como se hace en este momento en literatura y en el arte gráfico, fragmentar una secuencia o una escena, y reconstruirla a nuestra

creación de imágenes deslumbrantes, por no
contar nada nuevo al espectador. Gran lección

cionalista interpretado por Dustin Hoffman. El
mismo actor y tipo de papel, pero ¡a qué dis-

de Cameron: ¡abstenerse de las secuelas!

tancia!, de la sorprendente Escándalo en la Casa

sado, gracias al empeño de un periodista sensa-

Blanca.

manera? Así, separando y pegando, aprendieron cine los grandes de la escuela soviética allá
por los veinte. Ver para editar, pronto ocurrirá.
Lo que parece no sucederá nunca es la desaparición de la narración, la desaparición del

Camino sin retomo. La primera sorpresa: ¿por
qué Oliver Stone, olfato hábil para el gusto cer
mercial del momento, se decidió a contar esta

El juego. David Fincher, realizador de la estupenda Seven trae el nintendo a la pantalla para

cine de ficción, ese cine de géneros tan caro al
hombre como la necesidad de escuchar hist&lt;r

historia a través de un estilo expresionista? Segunda sorpresa: ¿por qué cederle a la fotogra-

ofrecernos un pasatiempo tan deslumbrante y
plano como los juegos electrónicos. Menos ri-

rías orales que viene desde los orígenes de la
humanidad y que volvió al Titanic, en su viaje

fía y a los escenarios el peso del desequilibrio
de los personajes y no apoyarse en la visión de

gurosa que los vericuetos de Mario Bros, El juer
go termina por enredarse ya muy cerca de su

mágico y luminoso, insumergible.

director? Curiosa hibridación sin salida, al igual
que sus habitantes.

extinción.
toque revolucionario se transforma en boceto

Rollos cortos

previsible.

La sangre que nos une. Un realismo melindroso
al alcance de unas cuantas lágrimas.

¿Es o no es? Con todos los elementos para convertirse en una buena comedia, incluso corrosiva por el tema, ¿Es o no es?, película de Frank
Oz, se queda a medio camino. No alcanzan a
dispararse ni el ambiente, ni los personajes típicos, ni la gama de situaciones ridículas. El fi-

Mente indomabl,e. Un film espléndido de Gus Van
San t. Sereno y equilibrado, con una lógica narrativa y social demoledora. Un guión impeca-

Tierra de policías. Los grandes del cine neoyorquino sin Martín Scorsese; mas, ¡horror!, el ta-

ble, tan impecable como la actuación de Robin
Williams, orillado, casi siempre, por falta de

lento de, ¡gulp!, Sylvester Stallone.

nal, realista incluso, anula cualquier posible
intención satírica.

tacto y voluntad personal, al exceso histrónico.

Sé lo que hicieron el verano pasado. Un film para
jóvenes sin conocimiento del pasado cinemat&lt;r
gráfico. El horror, mecánico y voluntarioso, se
logra, a diferencia del auténtico cine de terror,
violando cuantas leyes y convenciones lógicas
lo deben delimitar. En las proyecciones de esta

Invasión. Paul Verhoeven, realizador del primer
Robocop, vuelve a la ciencia-ficción con la hister
ria de una invasión de arácnidos gigantescos,
más cercana al mundo de Buck Rogers que al

Amistad. Una puesta en escena de enorme cuidado, en particular en lo fotográfico, al servicio de un alegato judicial recreado con eficacia, pero exento de seriedad y perspectiva histórica para los no norteamericanos.

película un muchacho grita y todo el público

género actual. El impacto del film radica no en
el despliegue escenográfico de los combates

hace lo mismo.

con las descomunales criaturas, sino en la atmósfera de las tropas terrestres inflamada con

Grandes esperanzas. El engolosinamiento visual

la moral aséptica y cínica de la pasada guerra
del golfo Pérsico.

Alíen, la resurrección. Vuelve a la vida la teniente
Ripley, cargada con cuanta arma haya creado la
última tecnología de los efectos especiales en

38

Sólo una noche. El paso del tiempo preside la
construcción de este nuevo film del director de
Adiós a Las ¼gas. El transcurrir de las relaci&lt;r

y técnico del tandem Cuarón-Lubezki a punto
de hundirlos en medio de su éxito. Ya corrido
con cierto interés el planteamiento de Grandes

nes humanas entre largos cierres a negro, mien-

esperanzas, los dos artistas se dedican a rellenar

tras se cuenta la vida de dos parejas atadas a la
cama de un amigo y hermano, enfermo de sida,
y cercano a la muerte. Atrae, salvo cuando el

con filigrana vacua cada plano, mientras la narración, ya clásica en el cine, se precipita sin
remedio.

39

�dillo de un grupo de chavos defeños tan idiotas, o tirados, frente al misterio de la primera
noche. A pesar de la comparación con Kids, de
la cual sale muy mal librada, aguanta como Los
Caifanes del México posmoderno hundido desde Salinas en la mediocridad anímica.

Mejor. .. imposib/,e. Un hábil maestro de la industria, experto en lanzar películas para los Oseares
y el gran público, triunfa de manera total en
este retrato de la vida neoyorquina, a través de
la visión de un obsesivo compulsivo. Sin Nicholson y, en particular, sin Helen Hunt, Mejor
... imposib/,e quedaría como una versión sofisticada de Los Simpson.

Cenizas del paraíso. Morosa y recurrente, la película de Marcelo Piñeyro rescata demasiado tarde su vocación de thril/,er político, después de
reventar al espectador escena tras escena con

Escándalo en la Casa Blanca. Espléndida, aun en
sus secuencias menos creíbles. El film de Levinson nos ubica en el sospechoso contexto de
la política-espectáculo del país más poderoso
de la tierra, para infundirnos miedo y desazón.
Miedo por los medios, miedo por la imagen
prendida como verdad en la percepción de
millones de seres en el mundo. Construida con
gran rigor y sin perder un segundo en nimiedades.

2

un estrambótico y sentimental gauchesco me-

En esa soledad indómita oculta en la aparente
lustrosidad de una manzana cuando no es prisionera de la avidez en las mordidas ciegas de
dos bocas infinitamente sedientas al buscar la

nage a quatre.

¡Por fin una obra maestral

otra parte de su desolado universo, Martha crea

Gattaca. Obra maestra del cine de ciencia ficción, Gattaca sorprende por su acerada realización. De perfecto acabado, estético y explosivo, el film nos enfrenta con un mundo no demasiado distante, como se nos sugiere desde el
principio. Soñar y sobrevivir serán, al parecer,
dos tareas incompatibles en el siguiente milenio. Verla, y disfrutar su perfecta abstracción,
gráfica y narrativa, es un deber para el auténtico cinéfilo.

Dos películas en español
La primera noche. Opera prima de Alejandro
Gamboa, fresca y atractiva, dentro de su vocación de comedia. Espléndidas actuaciones y
adecuada fotografía para penetrar en el mun-

Cine y música te esperan
La Biblioteca Magna Universitaria, con el afán de brindar un mejor servicio a
todos los usuarios, pone a su disposición la nueva Sala Audiovisual, que cuenta
con los siguientes servicios:
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Ciclos de cine alemán y francés
Servicios de video en cubículo
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• Servicio de equipo para diapositivas
• Renta de sala de proyección
• Consulta de colecciones históricas
en microfilm e impresión
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En el acervo de la Sala Audiovisual hay peliculas de cineastas como Bergman,
Bertolucqi, Buñuel, Eisenstein, Kurosawa, Fellini, Herzog, Pasolini, Rosi y Rosellini,
entre otros.
ABIERTO PARA TODO PÚBLICO, DE LUNES A VIERNES, DE 8:00 A 17:00 HORAS.

y recrea, a la hora de posesionarse de la tela,

Martha
Chapa: el nuevo
,
para1so

una obra en el espacio vacío de cada interlocutor cuya resonancia anímica tiene su origen en
los gritos y susurros gráficos de una propuesta
cada vez más nueva. En esta encarnada y pro-

Dionicio Morales

hibida fruta del antiguo paraíso, Martha Chapa simboliza sus obsesiones, no como un caprichoso y repetido objeto ornamental que en sí
mismo arrastra una divina condena bíblica de
todos conocida; asume la consumación y el nacimiento de uno y otro paraíso. ¿No dicen que
los males endémicos qu~ hoy padecemos germinaron después de esta anhelada desobediencia? Martha se acomoda la manzana con delicadeza en la mano, la pesa, la mira, la acaricia,
sí, pero también la oprime, la hiere, la desangra
si es necesario: adivina que en un pequeño y
aterciopelado fruto puede latir el mundo. A ello
-iba a escribir a ella- se consagra.

1
EL PARAÍSO, ¡OH PARADOJA!, NACE EN EL PRECISO INS-

tante en que Adán y Eva se comen la manzana,
es decir, cuando en el rito inicial descubren sus
virginales desnudeces asombradas de sus intensas desemejanzas físicas y vislumbran, a pesar
de la vieja y aburrida pureza, su sangre redimida en la corteza del fruto que pende del árbol
prohibido. Se la beben, se reconocen en la otra
mitad del esqueleto. Se desean, se aman, se poseen, se viven, se matan, se reproducen. La manzana es más que sangre roja o flor o sensualidad o sexo o vulva o sinónimo de mujer; la manzana atesora en su sapidez que mielea los sentidos, el irrenunciable acto de libertad de dos
en compañía que después de los maravillosos y
repetidos desprendimientos de uno mismo, razona en la mansedumbre, cuando como dijo
el poeta "han huido los pájaros". Martha Cha-

3
Con una obra que ha sido percibida con el recelo por los vanguardistas de ayer, los mismos
posmodemos de hoy, Martha Chapa demuestra que en arte hay que nacer, hacerse todos
los días. Ella explora con alegoría y prendimiento los rasgos esenciales de un fruto de esta na-

pa lo supo a temprana hora.

40

41

�turaleza, descubre o le inventa propiedades entrañables, derivadas quizá de su penalizada segregación religiosa, implícitas en la desgarradora subjetividad de pensar -los que así lo
creen o lo deseen- qué sería de nosotros, dónde estaríamos, de no desafiar y romper ese mandato divino. A una primera y variada representación pictórica, Martha trasciende el origen
de la manzana sin agotar sus posibilidades que
gracias a ella -a Martha- son infinitas, al recorrer un largo camino
sembrado de misteriosos desvelos, de míticos
resplandores.

tralizan con su amorosa unión a un paisaje mudo. La poderosa razón e imagen de una manzana que rompe el aburrido equilibrio de unas
cajas de madera. La conjugación de tonos claros y oscuros en la roja brillantez de cinco manzanas que habla de los diferentes estados de
sitio. La precisión en los vericuetos del alma,
prisionera de negros nubarrones psíquicos frente a la ruleta de la vida. La desesperada invasión terrenal a otras fronteras. Las heridas del
amor más abiertas y sangrantes que nunca en el
leve soplo de vida de
una manzana perdida
en una inmensidad que
no es la suya. Y, por último, manzanas que cambian su color original
porque la anemia de su
interior, el sofoco del
mundo exterior, así lo
demandan.

4

Con anterioridad hemos
presenciado una galería
rica y variada. Un autorretrato dibujado a lápiz
cuyo rostro sale de manera simple, dulce, natural, de una manza. Una
silueta casi de los senos
hacia arriba, toda de un
negro rotundo -si lo
hay-sabiamente recortada por la luz con la manzana-pensamiento
leve, disimulada. La manzana con su color natural depositada en tierra de nadie guardando
en su interior un minúsculo y espléndido paisaje. Un dúo de manzanas partidas por la mitad en las que afloran los sexos masculino y femenino marcados con sutileza. Una aplastante
meditación sobre el amor-manzana escondida
en la frondosidad y el descomunal tronco de
un gran árbol. La manzana roja de gravedad
con los hilos de la titiritera-Martha- que, algo indefensa, maneja su destino. La contrastada diferencia de los dos poderes anímicos de
la naturaleza, cacto-manzana, encarnada en la
profética jugosidad de una, en la espinosa ostentación del otro. Sugestiva y nostálgica -así
me lo parece- pareja de manzanas que neu-

5
Ahora Martha presenta
su nueva obra que, quizá sin proponérselo, viene a ser un espléndido repaso en cerrada síntesis de sus temas y tratamientos pictóricos. Pero
no sólo eso. En esta muestra, como quizás en
ninguna otra, son evidentes las técnicas y los
razonamientos ontológicos elegidos desde sus
inicios en una obra que ella ha transformado
conforme sus necesidades expresivas se van apoderando de inciertos ropajes espirituales vertidos a los cuadros con fondo y forma bien definidos en los encuentros de su otro mundo, de
su otro paraíso, que no sabemos si es el ideal
pero en él vivimos. Sus manzanas originales renacen con su ingenua virginidad y el mismo
color, sabor, jugo, de antaño, sólo para que su
memoria y la nuestra prendan en las retinas las
paredes de una nueva casa, construida con el
material de suyo favorecido por el autónomo

42

desentreñamiento. Manzanas en un primer
plano, solas o acompañadas de animales o de
objetos en composiciones sencillas haciendo
alarde de vida o anteponiendo la soledad y el
dolor a su airada presencia.

misma en varias épocas de su vida que va de la
niñez, pasa por la juventud y llega a la madurez. Lo que era mirada festiva se convierte hoy
en bizarro análisis, en una evocación madurada en el diario transcurrir, vueltos los ojos hacia atrás, realizados con una buscada y encontrada sapiencia en la que se moldea su descastado afán de descubrirse, de recuperarse lo
más completa posible en este paraíso. Martha
ha vencido cierto pudoroso recato cognoscitivo
al volcarse con fueza y libertad personal ganada a pulso en el lienzo vacío al que ella puebla
con las memorias de su sangre.

6

Martha Chapa, comoJosé Luis Cuevas o Nahúm
B. Zenil, recurre a los autorretratos, no con la
misma consecutiva circular obsesión que ellos
-para señalar grados-, pero en un buen número de sus cuadros asume la narcisa manifestación de sus sentidos. Esta asunción -tómese
esta palabra como elevación y fiesta- para cualquier artista resultaría dificil y tal vez doloroso,
no así para los pintores. Dejando de lado la buena dosis de cinismo en el demasiado amor filial a sí mismo que encaran los artistas plásticos
en una obra con estas singularidades, se debe
entender como un arriesgado desabrigo -léase striptease-que deja al descubierto de las miradas más inofensivas deseos no sepultos del
todo, pasiones soslayadoras de entuertos, sueños rotos, desequilibrados o quiméricos. Martha empieza con cierta timidez a sacar su rostro de una manzana y más tarde asalta, saquea,
suplanta la fauna varia para sentirse, no habitada sino pobladora natural de ese su otro cuerpo escogido: tortuga, lagartija, serpiente, águila, unicornio ... En esta madurez -la de ella,
no la de la manzana; aunque ahora que lo pienso ¿por qué no?- exhibe algunos autorretratos
más personales, si esto es posible decirlo, en
los que se acentúa el dominio de la técnica, su
obsesión de revelarse a sí misma, a los demás,
con mayor honestidad espiritual-no digo que
antes no la haya-; cuadros en los que han sido
casi borrados los vestigios de celebraciones en
una época más risueña.

8
En contrapunto, en la etapa intermedia de su
nueva creación, la obligada experimentación
de sus alcances iconográficos la lleva a insertar
en su raigambre un nuevo modo de ver al mundo, sin desprender del todo de su árbol que ha
dejado tle ser prohibido, la manzana. Aquí la
arquitectura del fruto predilecto pasa como a
un segundo plano, sin que suceda del todo,
porque el vínculo de la mirada de Martha con
el exterior ha crecido en armonía con su nueva propuesta que no nada más sintetiza, por así
decirlo, un desbocado razonamiento con mayor complejidad anímica, sino que se adentra
en otras técnicas hasta llegar con ambición cumplida al abstracto. En cada uno de estos cuadros la manzana cede sin rencores declarados
-como en los autorretratos- su sitio a otro
universo que toma su relevancia por propio
derecho inventivo en donde el fruto, ahora
permitido, naufraga, se disimula, desaparece de
un primer plano con cierta triste incredulidad
"en medio de un festín que le es ajeno". La tela
hospeda, con aquiesciencia y alabanza, el insospechado manejo de la paleta que sabia y
generosa capitula ante el soberbio colorido
sútilmente orgiástico -a pesar de sus colores
cálidos- implantando a través de nuevas técnicas y de texturas musicales.

7
En sus autorretratos actualesjuega un papel primordial el reconocimiento impiadoso de ella

43

�9
Sabemos que una artista como Martha Chapa,
inmersa por vocación y designio en la pintura,
no hace nada más para tranquilizar sus obsesiones que caer en la tentación de vencerlas a
través de un largo_y concentrado ejercicio que
le permita asimilar a conciencia los cambios y
riesgos asumidos dentro de una sólida manifestación pictórica, que les guste o no a los vanguardistas de ayer, posmodernos de hoy, existe. Es así como el fruto ha dado sus frutos.
Aunque la recia solidaridad de Martha hada el
fruto primigenio es producto más bien del
asombro ante sus nuevos conceptos; a pesar de
su visible arraigo en la última y espléndida serie, para mí la más lograda y la más notable
que arrastra sus pinceles y colores hacia otros
innovadores derroteros, las manzanas corroboran la diferencia entre su primer protagonismo
mayor y esta especie de mutua complicidad en
la permanencia de la tela, al que al final, digo
yo, se impone el fondo bregado en el decantamiento de tonalidades ocres, grises, azules o

ibros

amarillas que Martha Chapa embadurna con
destreza y sensualidad para llegar a otro punto
de partida -que es el mismo- al descubrir
atónita -como Adán y Eva- en la oquedad
de los silencios, ése su otro paraíso.

educal, s.a de c:-.t

Monterrey en un piñón*
Hugo Padilla
Abraham Nuncio
Visión de Mont,em,y
Fondo de Cultura Económica
México, 1997.

UN DÍA, ABRAHAM TINO UNA

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ZuAZuA No. 124 NORTE/ TEL./FAX: 344 17 64 / MoNrERREY, N. L.

44

de un reino y en ella vivirán pobladores de índole diversa y distinta calaña, buenos y malos
juntos, nadie aquejado por la holgazanería;
unos estarán fuertemente prendidos por la codicia de oro y otros más alejados, pero todos
serán, en lo suyo, tenaces: algunos tendrán naturaleza suave y otros palpitarán con corazón
caprino: entre todos consumarán el sueño de
este reino, no con igual ganancia ni la misma
ventaja. El sueño: hacer gran poblamiento que
despierte el asombro y la envidia de extraños e
insufle orgullo en las viejas y nuevas arribanzas
que lleguen al lugar, aunque este orgullo ya pueda ser veraz, ya fingido, ya sembrado con treta.
Aunque Adler y sus ralos secuaces podrían
quizá encontrar un panal de arquetipos en el
resumen anterior, éste tal vez padezca de falsía
y traicione en algunos respectos la Visión de
Monterrey -ópusculo recién aparecido, rico en
conocimientos, mojado en perspicacia, con pespunte escritura} muy bien cosido y codazos de
entendimiento para conocedores-, obra del
amigo Abraham Nuncio. Valga la síntesis propuesta sólo a modo de arranque.
Algún lector del libro se llevará la idea de
haberse enfrentado con una breve historia de
Monterrey. Pero quien lo vea de esta manera,
habrá entendido el trabajo de Nuncio sólo de
modo manco y de mirada tuerta. El libro es mucho más: es una forma ( no kantiana) de la sensibilidad que se requiere para asomarse a esta
historia, y esto es más importante que el mero
desfile de los hechos desnudos. Ejemplificaremos.
En el intento de resumen quedaron mencionadas las embestidas que hubo entre los pobla-

VISIÓN QUE EN FORMA

breve podría contarse así: presentáronse ante
mis ojos un valle de tierra arisca, un cerro con
forma extravagante, unas fuentes que manan
alguna agua menguada, y un río con piedras y
cascotes lo más del tiempo; en este valle moran
pueblos de mucha riña y pleito, quizá sin otro
mérito que las rayas que algunos de ellos embijan en sus cuerpos y no muy abundantes figuras que pintan en las piedras; otra gente que
salió del oriente, portando cruz y espada, habrá de someterlos o acabará con ellos; esfuerzo y sangre, mucho dolor y pena, habrán de
costar las embestidas entre ambos; en este lugar advenirá una ciudad de fuste como cabeza
*Texto leído en la presentación del libro de Abraham
Nuncio: Visión de Monterrey, en 1997.

45

�esta región está poblada por "los yndios que
andan vagos, sin tener casa ni sementera". Eran
nómadas, igual que los guachichiles y otras familias y grupos. Y del dicho se desprende que
tener ya sede fija, con casa y sementera, es condición mínima para sacar la cabeza por encima del nivel de la cultura cero. Pero, haber tenido la cabeza muchos jemes arriba, ¿habría
servido de algo? De nada, como no sea haber
podido dejar otra visión de los vencidos. "En
estas tierras no pervive siquiera la inspiradora
Visión de ws vencidos", dice Nuncio con un timbre de queja. Visto con los ojos del colonizador, ya era un feo vicio esta vagancia. Y otro
defecto le añadían.
Los moradores originales, además, eran vier
lentos y bravíos. Cada vez que podían hacían
matanzas y asediaban los asentamientos, por lo
común pequeños y dispersos. Hay testimonio
de esto. Y también hay constancia de la conducta aguerrida y brava de los colonizadores. Estaban emparejados, pero sólo en cuanto a valentía. Existió un perdedor desde el principio, no
sólo en este caso, sino en todo el nuevo continente. Nuncio no menciona minucias de batallas, encuentros y celadas: picas y espadas que
se hunden en las carnes, densos cielos de pedernal con jaras que vuelan sobre las casas de
villorrios y rancherías, los machetes que sueltan al vuelo brazos o cabezas, niños pastores
que son sorprendidos y machacados con piedras, el veneno puesto en los aguajes que mata
no la sed, sino al indio sediento.
Las crónicas que relatan estos hechos, sin
embargo, quizá admitan una lectura doble; la
tradicional, que ubica esta porción de la hist&lt;r
ria regiomontana, dice Nuncio, dentro de "el
continummantiindigenista que parte de la coler
nia y se extiende hasta nuestros días"; y una lectura inversa, por detrás del espejo, en donde se
puede encontrar "un significado diferente al
que le quisieron dar sus autores", asienta Nuncio. En esta segunda lectura, lo que los ven ceder
res llaman maldad, se llamaría resistencia; lo

dores originales, los indios del noreste y los cer
lonizadores que poblaron el valle; éstos fueron
peninsulares al principio, luego criollos y mestizos, y también tlaxcaltecas que, con promesas
y engaños, fueron arrancados a puñados de sus
sitios nativos y llevados al norte. En 1591, aún
antes de la fundación definitiva de Monterrey,
ya se habían remitido las primeras carretadas
de tlaxcaltecas hacia San Luis y El Saltillo. El
pan de pulque que aún ahora se cuece en los
hornos de la comarca saltillense, es constancia
de un viejísimo mestizaje culinario: el trigo de
las haciendas de pan coger, como entonces se
decía, maridado con el aprovechamiento tlaxcalteca de los magueyales. Además de ser empleados como fuerza de trabajo, al igual que
con Cortés, fueron empleados los tlaxltecas para enfrentar a sus hermanos, porque los indios
del noreste eran bárbaros, agresivos y fieros.
Esta idea viene ·de muy atrás; ya Gonzalo de las
Casas, en uno de los más antiguos relatos directos, Guerra Chichimeca en el siglo XVI, dice que

46

que se ve como terca rebeldía, rendiría simplemente un carácter indómito; la ferocidad que
observa el vencedor en el vencido, es sólo valentía en el indígena. Con este dispositivo traductor para semánticas complementarias, resultaría bien agregar que, ante la mirada aborigen,
el colonizador de tierras y domador de almas
resulta meramente un intruso. La invitación que
hace Nuncio para emprender esta segunda lectura, revela el lado lascasiano de su sensibilidad hermenéutica.
La desaparición de los grupos tribales obedeció a la guerra, al trabajo de esclavo y a las
enfermedades de origen europeo, expresa
Nuncio. La curva de la población indígena declina con el tiempo. La población criolla y mestiza acusa oscilaciones: se infla o se desinfla, según las circunstancias. A 200 años de fundada,
un mapa muestra a Monterrey con un poco más
de 60 manzanas, y Nuncio afirma que en 1848
tenía 24,000 habitantes. Esto no resulta cosa de
maravilla, lo que sí asombra es que los conflictos con los indios, tan añejos y luego declinantes, vuelvan a repuntar.
Dice Nuncio: "Los liberales del México independiente sabían que los indios no eran débiles y que era preciso eliminarlos". A manera de
estampa ilustrativa alude a la catequización y
bautismo de un indio, antes de proceder a fusilarlo en Agualeguas, Nuevo León. Pero estos
indios ya no son chichimecas o guachichiles.
Pertenecen ahora a otras grandes familias de
más alta habitación norteña; son comanches y
apaches. Vienen de un norte más lejano y bajan en incursiones de predación y robo. Llegan a Guadalupe, al Topo, a Linares, a Montemorelos, y aun descienden hasta Dr. Arroyo,
Galeana y hasta el propio San Luis o Sombrerete.
Nuncio, en sus grandes-pequeños trazos, cer
molos de un mural en miniatura, no se detiene
a jugar con las menudencias de este nuevo conflicto que, la verdad, se percibe muy distinto
del otro. Bajo la premisa que interpreta el n&lt;r
madismo indígena como un fenómeno delimi-

tado por una geografía territorial, se observa
aquí un caso en que esto se rompe. Existe una
razón: apaches y comanches, presionados por
la expansión de los angloamericanos, tienden
a desatar sus ataduras comarcanas. Además, sus
incursiones en un noreste con nuevo significado mexicano, están infectadas de otro virus: la
economía informal. Los frutos de su rapiña en
México tenían un buen mercado al otro lado
de la nueva frontera; de allá llegaban pertrechados con recién inventadas pistolas de repetición
y buenas carabinas, son muy buenos amigos de
los traficantes "del otro lado" y el gobierno norteamericano simula somnolencia cuando México le pide cuentas de sus obligaciones establecidas en el Tratado de Guadalupe. Ahora va a suceder algo igual que en otros tiempos; los indios
mercen?arios vuelven a aparecer: seminoles, kikapoos y mascogos son bajados del extremado
norte para pelear con sus hermanos. Estos grupos "no lograron identificar al enemigo -dice
Nuncio-y creyeron que el enemigo eran ellos
mismos". Concluye: de todos "sólo quedará un
recuerdo sombrío".
Termino aquí la ejemplificación.
El conflicto con los indígenas en el noreste,
y su exterminio, dejó una herencia dubitable:
un sentimiento falso de criollismo y una espúrea limpieza de la sangre. Ya fray Servando hacía
mofa de esto cuando señalaba que en la mismísima España todo era un revoltillo: "especialmente los andaluces y extremeños que ... son
los más mezclados", dice, y aun alude a los genes
de origen africano notorios en el "pelo de pasas". En su tiempo sentenció: "Enxambre de
distales\ exclamaría lo mismo ahora si escuchara las palabras estólidas de quien recientemente propuso cambiar vidas indígenas por
inversiones extranjeras. La lectura del libro de
Nuncio ayuda a aliviar el antiindigenismo que
se desprende por el lado ponzoñoso de la herencia.
El asunto indígena es sólo ejemplificación
de la manera que tiene Abraham para tratar
los temas: todo lo contrario de un orgullo muni-

47

��En mi toda compañía
reducida a una voz que afirma decir
[lo que yo escribo,
en mi toda compañía repito (escribo)
pasan veloces los pájaros carpinteros.

no complica la trama, porque es un río de ternura y de placidez, y que si se demora, se entretiene contemplando las maravillas del mundo.
No en vano el maestro José Emilio Amores, en
el prólogo, dice que Kahua mueve sus criaturas a voluntad y que disfruta del tormento, de
la angustia de hilar letras y palabras. Los parlamentos de los personajes son breves, precisos y
sus giros de lenguaje son los propios de nuestro medio, lenguaje que se nos queda en la memoria, porque conoce los resortes de la conversación, que de manera natural los niños utilizan. Hay en los diálogos el conocimiento de
la psicología infantil, la convivencia ganada a
pulso por la vía de la observación de la vida,
esa experiencia que se traslada con ternura y
real vocación, porque finalmente la autora ha
tenido un infancia feliz.

Empezamos pues con el desenmascaramiento. Yo no soy lo que soy. "Mi toda compañía"
subyace, reducida, es decir, sintetizada y empequeñecida en una voz, es una voz, que curiosamente crece, se encumbra, pues: afirma, se afirma y dice lo que yo escribo, pero repito, es decir:
escribo. Escribir, en principio, es repetir, ¿qué?,
¿de dónde?, en este caso: "pasan veloces los pájaros carpinteros". Vemos cómo se va sembrando una bifuración anticipada ya en "el juego
del espejo"; ambos textos de: "De otros que soñarían", tercera y última parte del libro. En este
interesante poema dicha bifurcación se da en
la acción verbal, la escritura en esencia; y por
otro lado, en la imagen de los pájaros carpinteros, picamaderos que aguardan ser metáfora
del yo poético.
A la disyunción le espera la trayectoria del
despertar. Al sueño le espera despertar a otro
sueño. A los abismos les esperan uniones yjunturas y a la bifurcación le aguarda la unidad:

De ensoñaciones y fracturas
Minerva Margarita Villarreal
Ofelia Pérez Sepúlveda
Cuartos privados
Fondo Estatal para la Cultura de Nuevo León
Monterrey, México, 1997.

Primero son los gritos, luego un dulce agonizar
[el llanto,
una lepra que no acaba, una pus de envidia
[y soledad,
de ave que no ha sido y es muriendo.

Sólo Jalta que un trueno me sentencie mi artrítica
virtud de ser espiga y caiga sobre mí la hoz castrando.
Ofelia Pérez Sepúlveda

Si la orgía es el diamante de la lluvia
dejo ahora la escritura para gustar el órgano
[atemporal, tirano.
Partiéndome en canal, el hígado y mi célula
[de pájaro carpintero.

LA ACCIÓN DE ESCRIBIR NO ES LO QUE PARECE. POBRE

de aquel que, demiurgo, crea emprender el acto de la creación. Ya terminó balbuceando el
Altazor, ya Trilce combatió con el polvo, tísicámente triste, desde la imovilidad de una revuelta silenciosa, animada por la hibridez del mestizaje.
"El pájaro carpintero se mira en el espejo",
último poema de Cuartos privados, de Ofelia Pérez Sepúlveda, es una enfática propuesta para
rever qué cosa puede ser esto que se anuncia
como acto, siéndolo y no. Inicio:

La escritura de Ofelia Pérez es atravesada
permanentemente por el sino de la dualidad.
Atravesamos la página del mundo en un cuarto privado que es escritura pública y que, a su
vez, en la medida en que presencia y reproduce al mundo, está atravesado y atravesada por
la confusión que es una suerte de verdad a tientas. Es la tiniebla que pide ser cantada.

50

Hay una descomposición del yo lírico, que
se somete a designios de otros: dioses, ciudades, remeras, hasta llegar a la masmédula de
ese propio yo, después de hacer una serie de
paréntesis donde escribir es repetir, decir, percibir, escuchar, aclarar (se) agregaría yo. Mas
no, o por lo menos, no con énfasis hasta ahora
escribir es cantar en la poética mencionada.
Nuestra autora juega con las disposiciones
que obedecen a lo que viene a constituir el acto
supremo, por no decir mayor, para un poeta.
Entre el sueño y el espejo se descorren varias
aventuras. Y Ofelia Pérez es aventurera "abriendo nuevas rutas de viaje y desarraigo". Gaston
Bachelard, 1 en sus indagaciones poéticas, afirma: "la ensoñación, la lenta ensoñación descubre las profundidades en la inmovilidad de una
palabra". Nuestra autora registra la acción de
esa inmovilidad que se da a través del "ejercicio" de la contemplación en la penumbra del
cuarto. En la vigilia y en el reflejo.
El tiempo, tan preocupante para San Agustín, ocupa el sitio del umbral en sus tres conjugaciones: "De uno que sueña", primera parte
del libro, "De la niña que soñó", segunda parte
y para cerrar: "De otros que soñarían". Así se
articulan los testimonios rituales precedidos por
el enigma, como yo llamaría a la escritura de
Ofelia.
Definitivamente atravesada por los puntos
cardinales de un gris enfermo y taciturno, un
gris que es mancha citadina, fiebre de reposo,
esta escritura sumerge, activando el ángulo lloroso, penumbroso de nuestro abismo. Su ritmo es moncorde, su verso se pronuncia desde
la instancia narrativa. Cuenta, la dicha reside
en el misterio, y el misterio en el enigma.
El desdoblamiento, la posibilidad de mirar
con dos miradas, bajo dos luces, con distintas
perspectivas es sólo patrimonio de la inconformidad. Y no hay poeta que se precie de serlo

que sea un conformista apoltronado en las ruindades de su estima. Sin inconformidad no hay
poesía, pues los dioses, o los miserables, sólo
propician las visiones en los malestares del espíritu. Si no pensemos en San Juan de la Cruz,
que observaba ciertos desajustes. Igual Santa
Teresa. Dudemos de los enteros, de los firmes,
de los siempre en forma. Y en este sentido, algo
que observo como virtud en la poesía de Ofelia
Pérez, y que espero siga sosteniéndola, es el ingreso en el terreno de los desajustes, en las pautas de la ensoñación.
Aquí se entreveran dos corrientes que se vinculan, dos fuentes que nutren. El tono de la miseria urbana, con sus personajes, su mediatización y su catástrofe, ese fluido que difunde la
segunda persona del singular que permite al yo
lírico especular consigo mismo, ponerse frente
al espejo, mirarse en otros. Y la voz, la poesía
que llega quién sabe de dónde, seguramente
por medio de la ensoñación como tránsito inmóvil que no pide permiso y seguramente, además, se instala, haciendo a un lado, incomodando, despojando el vecindario y las proximidades del yo lírico. Esta voz no necesita apoyos,
pues en ella vibra y fecunda la poesía.
¿Qué pedir a Ofelia Pérez Sepúlveda como
medio de la palabra?: yo no pediría, exigiría el
hallazgo, que aquí deslumbra por momentos,
y que sólo se pronuncia, como un milagro, en
la manos de quien se ensucia trabajando la tierra, es decir, el papel, la tinta, ambos frutos de
la tierra:
El dios que creó el amor y se revuelca en él
y no contiene su chorro de vida
porque las obras de los dioses no pueden
[contenerse.
Exigiría que esa voz se pronunciara como
lluvia, que fuera una lluvia perpetua, un canto
llanto, en plena potestad del solo. Pues es allí
donde suele gestarse la fusión que nace de un
desdoblamiento, de un desbarajuste espiritual.

1

Gaston Bachelard, La poética de la ensoñación, Fondo
de Cultura Económica, 1982 , p. 79.

51

�Monterrey 400

de aquellas doce familias. A lo largo de su historia, incluso, Monterrey estuvo a punto de disolverse en varias ocasiones bajo el efecto de
crisis y amago de indígenas.
Hoy ya es como la quería don Diego: una
ciudad metropolitana. Pero como pasa con todas las ciudades mayores, la visión se distorsiona
cuando se ve a Monterrey en close up. Pegadito
a ella, apesta el humo oxidante de sus chimeneas. Se advierte el acné de sus cerros depredados. Huele a caño en sus barriadas marginadas, salpica con el sudor salobre de sus manos
obreras.

Jorge Villegas
Colectivo

Monterrey 400. Crónica de un día: 20 de septiemlm de 1996
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México, 1997.

ADMIRO A LOS REGIOMONTANOS. ME REVIENTAN "LOS

regios". Toda mi vida la he pasado amurallado,
protegido por las montañas de Monterrey. Por
eso me extravío en las ciudaddes planas, en los
valles. Disfruto la barbarie de la carne asada y
me sospecho sefardí comiendo cabrito.
A donde quiera que voy me halaga oír los
elogios sobre Monterrey. Los oigo en todas partes, menos aquí. Será que nos aturde el calor
infernal y nos vacía de adjetivos el asfalto reblandecido y ardiente.
De ese Monterrey amado, abominado, aratos ejemplar en su austeridad, a ratos insoportable en su vanidad, de ese Monterrey quiero
hablar hoy.

Para dimensionarla en su grandeza, en cambio, hay que tomar altura. Volar en alas de epopeya y aupados con el viento del humanismo.
Desde las alturas, por encima de la Silla y de
la Eme, Monterrey luce espléndida, con sus docenas de universidades, pujantes industrias, florecientes comercios, hospitales de vanguardia.
Se aprecian desde lo alto los prodigios inspirados por sus caudillos, la traza nunca agotada
de ciudad a medio construir, por siempre creciendo, por siempre edificando.
Las instantáneas fugaces a nivel del piso no
le hacen justicia a la ciudad. Un flachazo inoportuno pone de relieve lo menos importante:
sus antros y cantinas, sus pordioseros y paleteros. Son rasgos de su rostro verdadero, es cierto, pero no definen el todo de su imagen.
Monterrey adquiere majestad y señorío
cuando se le juzga en el contexto de la nación,
en el hilo continuo de la historia.
Sus estándares de higiene, educación, salud,
empleo, tecnología, calidad de vida, están por
encima, muy por encima de virtualmente todas las ciudades del país.
Sobrepoblada, conurbada y con su cinturón
de favelas, sigue siendo tierra de promisión para
muchos compatriotas que anhelan el empleo y
las oportunidades de educación para sus hijos.
Sus defectos son monumentales, como sus
virtudes. En el último cuarto de siglo todas sus
previsiones urbanísticas fueron rebasadas. Las
crisis económicas nacionales la llenaron de

La teoría de Monterrey sustenta que es una
ciudad-frontera en más de un sentido. Es el
puerto de entrada de la cultura anglosajona
pero también el último baluarte del nacionalismo acendrado.
La ciudad es fruto no de conquista, sino de
colonización. Nació católica pero con biblia judaizante en las alforjas de sus fundadores.
Por aquí llegaron la modernidad de la industria, la rebeldía del protestantismo. De Monterrey saldrían hacia el sur los educadores más
ilustres, los liberales defensores de la república sojuzgada.
La fundación de la ciudad constituyó pór
tres siglos la mayor balandronada que registrara la historia.Junto a una acequia prosaica, con
unos cuantos jacales por fundamento, un puñado de españoles decretó la fundación de la
Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de
Monterrey.
Nombre pomposo y extravagante. Tomaría
más de tres siglos cumplir el sueño visionario

52

Esquive! toma nota de las marías y de los
cohetones, pero utiliza como eje de su narración una ausencia no advertida de momento
por otros observadores.
No estuvieron presentes los priístas, apunta
Esquive!, porque se fueron a su asamblea en la
ciudad de México. La fiesta del siglo los sorprendió divorciados de su ciudad, de su estado. Antes de un año, los regiomontanos les cobrarían
con creces, con cólera, la factura de ese desprecio.
Cada crónica tiene su valor y deja su residuo. Entre todas, reviven y dejan constancia de
un día histórico, de un momento en la vida de
la ciudad.
Dos omisiones claman por su enmienda en
una segunda edición. ¿Dónde está la crónica
prometida de Carlos Monsiváis? Dos cronistas
reseñan su paso fantasmal por la celebración.
Pero nada más.
Hay, en fin, muchas fotos: sin título y sin
identificación de rumbos, de personajes. Cuando pasen los años, los muchos años, harán falta esos derroteros.
Hay que leer Monterrey 400. Crónica de un día:
20 de septiembre de 1996. Reflexionarlo y debatirlo. Verlo no como el obituario de una época
que concluyó, sino como el punto de partida
de un nuevo siglo.
Un siglo en marcha que reclama nuestra lealtad mínima a la memoria de los forjadores de
Monterrey.
Reiteremos la convocatoria de Raúl Rangel
Frías hace 50 años: al hablar de los fundadores, decía: "Sigamos fieles con ellos, en el espíritu perpetuando más que su nombre la ley por
la cual lo consiguieron, la de consumir el afán
en una empresa que no habrían de ver sus ojos
y con la cual también los nuestros están alucinados: la pura y luminosa eternidad de una ciudad perfecta".

lamparones de rezago en sus servicios, en su
transporte.
Así llegamos a los 400 años de la fundación
de Monterrey, el 20 de septiembre de 1996. Hoy
tenemos en la mano el producto de un encargo de la Universidad Autónoma de Nuevo León
a varias docenas de cronistas, literatos y fotógrafos.
El resultado de ese esfuerzo colectivo y a la
vez totalmente subjetivo es un volumen pulcro,
de lujo, sumamente ilustrado y fácilmente legible.
Reconocemos la creatividad de los enfoques
que utilizan sus autores, aunque no siempre estemos de acuerdo con sus conclusiones. O en
algunos casos con la mezquindad de su óptica.
Uno de los cronistas huéspedes, Fernando
del Moral, hace la descripción más rica y matizada de la extensa y plural comunidad.
El historiador más consumado de Nuevo
León, el profesor Israel Cavazos, da testimonio
de su rigurosa lealtad del cronista a su visión.
El hombre henchido de historia y de historias,
sólo describe las ceremonias y el banquete en
los que estuvo presente.
José Luis Esquive!, maestro de periodistas,
descubre una veta que proliferará su riqueza a
los historiadores, a los politólogos.

53

�Colaboradores
~ A ~.Poeta, ensayista, promotora cultural. Recibió
el Premio Xavier Villaurrutia en
1984. Autora de Entreacto, La vioúmciadel otoño, La libertad inútily
El mar hasta tu puerta, entre otros.

A~ A~ ~

-

Estudió
antropología en la UANL y la
maestría, en esta misma disciplina, en el Colegio de Michoacán.
Autor de Músicos y música popular en Monterrey (1900-1940).

fwM.J,. J.J. ~ (La Ascención, Aramberri, N. L., 1952).
Poeta, ensayista, editor, maestro
universitario. Director de Publicaciones de la UANL. Autor de
La huella del relámpago, entre
otros.

~~
(Monterrey,
1942). Crítico de cine. Estudió
economía y letras en el ITESM.
Maestro de posgrado en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL. Director
de Programación y Conservación de Acervo de la Cine teca de
Nuevo León.

F ~ F~ ~

(Monterrey, 1966-1996). Estudió letras
en la UANL. Murió sin haber publicado nada. Dejó un puñado
de traducciones y textos inéditos.

f-1~ ~ (China, N. L.,
1971). Periodista y promotor cultural. Egresadó de la Facultad de
Ciencias de la Comunicación de
la UANL. Laboró como reportero en El Porvenir y El Norte.

f-l4i" ~
(Guadalajara, 1934). Escritor, diplomático. Fue rector de la Universidad
Autónoma de Querétaro. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía
de Aguascalientes en 1976 por
su libro Cuando el placer termine.

V~

~ ~ 1 (Monte1Tey,
1961). Ensayista. Hizo estudios
de letras en la UANL, la Universidad de Málaga, el Colegio de
México y Harvard University. Es
coordinadora del Colegio de Letras en la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL.

Joti. #-1~ f ~ (Tandil, Ar-

UNAM. Recientemente publicó
una antología de Carlos Pellicer:
Era mi corazón piedra de río.

f-/CA~• J&gt;,.Jú.1.,.

(Monterrey,
1935). Estudió filosofía en la
UNL. Fue jefe de Extensión
Universitaria y director de Armas
y Letras. Es maestro de tiempo
completo en la Facultad de
Filosofía y Letras de la UNAM.

J~ W. R,,I&amp;. Catedrático de
la George Washington University. Autor de El estilo de Alfonso Reyes y Repertorio biobibliográfico de
Alfonso Reyes, entre otros.

J.,, V~

WJk ~

(Tampico, Tams.,
1938). Periodista. Estudió derecho en la UNL. Dirigió El Diario
de Monterrey, en donde es columnista. Autor del libro Cosas nuestras.

f-1~ M ~(Monterrey,

Poeta. Autora de Pérdida, Dama
infiel al sue1io, Epigramfsticos y El
corazón más secreto, con el que obtuvo el Premio Internacional de
Poesía Jaime Sabines.

gentina, 1942). Sociólogo. Dirige la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL.
(Cuba, 1943). Poeta y narrador. Autor de los poemarios De la ciudad y sus héroes,
Con mucha piel de gente, El polvo
de los caminos, Diálogo de uno y El
rasguño en la piedra.

1942). Filósofo, escritor. Fue profesor-investigador de la UAM.
Autor de Humanismo y Reforma.
Ensayos sobre Erasmo y Lutero
( 1987), Ensayos en literatura mexicana (1991), Estudios islámicos
( 199 2), Cartas y otras lecturas
(1992), El otro lado (1996), Referencias (1996) y Pensar y situar
( 1996), entre otros.

l):~ M ~(Cunduacán,
Tab., 1943). Poeta y ensayista.
Estudió letras hispánicas en la

54

M~M~V~

J~ J~ V ~ (Tecate,
B. C. N., 1959). Poeta, traductor
y crítico literario. Recientemente publicó: Los fantasmas de la
pasión (ensayo), Bíblica (poesía)
y En una estación del metro. Antología de la poesía breve de Ezra Pound.
~ ~(Monterrey,
1960). Poeta. Ha publicado los
poemarios A la hora de nuestra
hora, Del coleccionista y Allá afuera.

�0D el objeto de reconocer, impulsar, estimular y promover a los universitarios distinguidos en los campos de la enseñanza, la investigación, la producción
y/o la difusión del arte en esta casa de estudios, la Universidad Autónoma de Nuevo León convoca al

Pll 10 XtA~ ARTES UANL 1998
BASES:

PUBLICACIÓN DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEÓN

l. Podrá~cualquierpersooa, grupo o dependencia que baya desarrollado actividades de5tacadas
en el campo de las 8l1ls y tenga, o baya terúdo, una relación mínima de tres años
con la UniversidadAutónoma de Nuevo León.
2. Los participante.5 serán evaluados según su aportación a la enseñanza, la investigación, la producción
y/ o la difusión del arte en la Universidad.
3. Para inscnbirse como aspirante a este premio, los interesados deberán llenar la solicitud oficial,
incluyendo cwriculum vitae y los documentos que avalen la información proporcionada.
Las solicitudes estarán a disposición de los interesados en la Secretaría General, ubicada en el quinto piso
de la Torre de la Rectoria de la Universidad (Ciudad Universitaria, SanNicolás de los aaw.ai
4.Los aspirante.5 podrán registrarse personalmente o a 1ravés de terceros, con la acepacioo por escrito
del participante. Si el candidato fuese un grupo o una dependenc@?
podrá ser registrado por un representante oficial o por cualquier miemtro del mismo.
5. Los aspirante.5 se inscnbiran en alguna (o algunas) de las siguiente.5 áreas:

Artes visuales, en las siguiente.5 vertiente.5: a) artesplásticas (pintura, escultura, arquitectura, cerámica,
arte urbano, arte industrial); b) artes gráficas (grabado, dibujo, ilustración, diseñ((gráfiro); e) artes textiles
(batik, estampado, gobelino, tapete); d) artes escenográficas (escenografía, iluminación, \9Jal'ioa..;_ _
e'prtRscamarográficas (cine,fotografia, video).
Artes auditivas (música y canto): composición, dirección, ejecución, iutapetación, etc.
Artes corporales (teatro y dall7.a): actuación, dirección, coreografia, etc.
Artes literarias: poesía, narrativa, ensayo, dramaturgia
6.Encadaunadelasáreasserá otorgadounpremiode$35,000.00(IREINTAYCINCOMILPESOS)
en efectivo y ~loma El premio se otorgará a una sola persona, grupo o dependenciapor área
(Fn el caso de~ grupos o dependencias, éstos deberán especificar en su docmnentación la manera en que se
distnbuira el IOODto del premio en caso de verse favorecidos con el mismo).

7. L a s ~ serán evaluadas por comités de especialistas en las áreas respectivas, integradas exprofeso
por la Oxnisién Académica del Consejo Onivemitario, quien se apoyará para el propósito
en la Secretaria de Extensién y Cultura
_ ___ 8~premio podrá decJararse desiem enuna o varias áreas, si la Comisión Académica del H. Consejo
l.Jniv~, apoyámJse en la evaluación de los comités, así lo determina
9, Uls nsiliado'!I ~ darán a cooocerpúblicamente en el mes de septiembre de 1998, y los premi&lt;l, serán entregados
pocd Rector_ddl lJnM,sidad en la sesión solemne del H. Consejo Universitario que se realiza en ese mes.

•
•
•
•
•
•

REPORTES DE INVESTIGACIÓ~
ARTICULOS DE INVESTIGACION
ENTREVISTAS
,
NOVEDADES CIENTIFICAS
LIBROS
CONVOCATORIAS

BIBU01ECA MAGNA UNMRSITARIA "RAÚL RANGEl FRÍAS" 5º PISO
lEL (018) 329 4112 FAX. (018) 329 4126
E-mal: ciencia@av.dsi.uanl.mx

10. ios aspirante.5 deberán inscnbirse y llenar la solicitud correspondiente, acompañándola de toda la documentación
comprobatoria, en la Secretaría General de la Universidad, de las 8:00 a las 15:00 horas, entre el 30 de marzo y el
30 de junio del 998.
11. El fallo será inapelable.
12. Olalquier aspecto no contemplado por la presente convocatoria será resuelto por la ComisiónAcadémica del
H. Consejo Universitario.

San Nicolás de los Garza, Nuevo León, marzo de l 9'J8.

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>Alardín, Carmen, 1933-2014, Directora</text>
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                <text>Herrera, Óscar Efrén, Redacción</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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