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                    <text>PREPARATORIA TRES
(Nocturna pa~ Trabajadores)

SIGLO
XXI
ÓRGANO DE DIFUSIÓN CIENTÍFICA Y CULTURAL
AÑO 11 NÚM. 37 MARZO DE 2004
MONTERREY, N.L.

�ÍNDICE

Cervantes, cumbre de la literatura universal.
Roberto Guerra Rodríguez . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5

ESCUELA PREPARATORIA TRES

Los siete saberes. . .
Guadalupe Chávez González . . . . .. . . . . . . . . . . .

13

CONSEJO EDITORIAL

J. M. Coetzee: la escritura del desarraigo.
Clemente A. Pérez Reyes. . . . . . . . . . . . . . . . . ..

19

La construcción del conocimiento. Armando
teorías. La teoría de la regulación.
Javier Rojas Sandoval . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

26

La investigación etnográfica como método de
RIO observación y análisis de los procesos áulicos.
Jaime César Triana Contreras . . . . . . . . . . . . . . . .

32

De Palermo a Nápoles: noche de fantasía en el
Tirreno.
Enrique Puente Sánchez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

36

Utopías del Renacimiento (Primera parte).
Ricardo Martínez Cantú . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

43

Un nuevo sentido a la vida.
Aurelio de J. Rodríguez M. . . . . . . . . . . . . . . . . . .

52

Sociedad del conocimiento y sociedad de la
educación.
Benigno Benavides Martínez . . . . . . . . . . . . . . . .

56

Educación a Distancia: ¿Maestros distantes?
Martha Alicia Calvillo García. . . . . . . . . . . . . . . .

60

La educación preescolar.
Ismael Vidales Delgado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

65

"Prosemas" de Magucamar.
Nora Ma. Berumen de los Santos. . . . . . . . . . . . . .

70

La presencia del modelo de masculinidad hegemónica en los adolescentes del nivel secundario.
Juan Manuel Méndez Batres . . . . . . . . . . . . . . . .

75

"La evaluación de la práctica docente: una
asignatura pendiente".
Rogelio Cantú Mendoza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

80

Iluminación natural para las noches terrestres.
J. Guadalupe Lozano Alanís.................

84

Martha E. Arizpe Tijerina
Hermilo Cisneros Estrada
José A. Contreras Rodríguez
Roberto Guerra Rodríguez
Juan E. M011a Barbosa
César Pámanes Naruáez

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Clemente A. Pérez Re1jes
Enrique Puente Sánchez

Rector
ING. JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ TREVIÑO

Héctor Daniel Ronw Anguiano
Jaime César Triana Contreras
Juan A. Vázquez Juárez

Secretario General
DR. JESÚS ÁNCER RODRÍGUEZ
DIRECTOR

Secretario Académico
DR. UBALDO ORTIZ MÉNDEZ

PREPARATORIA No. 3
Director
LIC. SALVADOR GONZÁLEZ NÚÑEZ

PÁG.

Salvador González Núñez
Reforma Siglo XXI, órgano de Difusión Científica y
Cultural, Publicación Trimestral de la Preparatoria
No.3 de la U.A.N.L. Año 11Núm.37, marzo de 2004,
Monterrey, N.L. Los artículos firmados no reflejan la
opinión de la instilución, son responsabilidad exclusiva del autor.
Diseño: Ruth G. Chávez Ordaz
Captura: Ma. Esther Caballero Tamez

�Editorial
Iniciamos en este primer número de marzo de 2004, con la publicación No. 37 de la
revista "Reforma Siglo XXI", órgano oficial de la Preparatoria No. 3, que desde sus
orígenes, ha sido un encuentro con el pensamiento, con la universalidad de ideas; un sitio
de la inteligencia, la reflexión y la conciencia crítica, propositiva y edificante en la
investigación y difusión de la cultura, las ciencias sociales, la educación, la literatura.
Nuestro Consejo Editorial y colaboradores, en un espacio de libertad y expresión
constructiva, han desarrollado una revista sólida, de calidad y con alto nivel de aceptación
en nuestra comunidad universitaria, fortaleciendo siempre la academia y el humanismo,
función sustantiva de nuestra ''Alma Mater". Somos vehículo para la expresión de las
ideas, espacio abierto para los investigadores y basamento para que nuestro cuerpo
docente, manifieste sus inquietudes pedagógicas y estrategias didácticas, con el único
propósito de servir a nuestra comunidad universitaria.
Iniciamos también una época de renovación, de avance, de crecimiento, para
establecer una cultura de la calidad, de la mejora continua. La presencia de nuestro
Rector: M.C. José Antonio González Treviño en los destinos de tan noble institución, como
es nuestra Máxima Casa de Estudios, permite privilegiar e impulsar una sociedad del
conocimiento, que es la esencia del pensamiento y el deseo de profesionales, científicos y
académicos, para construir, en consecuencia, un programa de formación, integral y
humanística, que tanto en los niveles medio superior y superior, establezcan el liderazgo
en la formación de islas del conocimiento y la ciencia, para participar en los grandes
temas colectivos, trascendiendo y formando la nueva Universidad del Siglo XXI.
Coincidimos, de esta manera, con la propuesta del Sr. Rector en la nueva visión y
misión del ser universitario. Convertimos esa visión en realidad, compartiendo acciones,
retos y compromisos para establecer, en esta era del conocimiento, de inversión en el
capital humano, la esencia de la transfotmación, sustentados en la cultura del trabajo,
del saber, del respeto y del servicio a la sociedad.

Lic. Salvador González Núñez
Director

�Cervantes, cumbre de la literatura universal

Editorial
Roberlo Guerra Rodriguez*
olamente un escritor de la talla de
Miguel de Cervantes Saavedra pudo
ser capaz de crear un personaje literario de la grandeza y majestuosidad de Don
Quijote de la Mancha, del que casi podría decirse
que tiene vida propia, pues sin importar el paso
de los años él sigue por ahí, como caballero
andante que es, sobre su caballo Rocinante,
acompañado de su fiel escudero Sancho Panza,
montado sobre su Rucio, recorriendo el mundo
entero "desfaciendo entuertos". Precisamente
en esta ocasión nos encontramos de plácemes,
porque estamos celebrando el Cuarto Centenario de haber hecho su primera aparición este
distinguido personaje, y queremos rendir un
justo y merecido homenaje al ilustre creador de
la maravillosa historia que comienza con la ya
famosísima frase de "En un lugar de la Mancha,
de cuyo nombre no quiero acordarme".
Nuestro homenajeado nació en Alcalá
de Henares el año de 1547, probablemente el
29 de septiembre, día de San Miguel, y fue bautizado con ese nombre el 9 de octubre de ese
año en la parroquia de Santa María la Mayor.
Fue el cuarto de los siete hijos habidos en P.I
matrimonio de un modesto y casi sordo cirujano,
Rodrigo de Cervantes, y de doña Leonor de
Cortinas. Sus hermanos fueron: Andrés{1543),
Andrea (1544), Luisa (1546), Rodrigo (1550).
Magdalena (1554) y Juan, el benjamín de la
familia, del que no se tienen mayores datos1 •
Todo parece indicar que el mayor de los hijos
(llamado Andrés en honor de un hermano de
don Rodrigo que vivía prósperamente en Sevilla),

murió a las pocas semanas de nacido; lo que
explicaría que a la segunda hija le pusieran el
nombre de Andrea; esto trajo como consecuencia que al nacer Miguel automáticamente se
convirtiera en el hijo mayor de la familip
Cervantes.
Un aspecto bastante incierto y obscuro
sobre la vida del que posteriormente sería el
autor del Quijote, es acerca de dónde realizó
sus estudios, ya que don Rodrigo, quizás en
busca de mejores oportunidades, se trasladó
con su familia por varias ciudades de España.
Así, se sabe que en 1554 se establecieron en
Valladolid, donde se supone que Miguel realizó
sus primeros estudios. Para 1561 la familia
Cervantes estaba en Sevilla (a la sombre del
hermano próspero), donde se afirma que "junto
a otros mozuelos pobres como él", asistió al
colegio jesuita que ahí se había establecido,
para llevar los cursos de latín y retórica que se
impartían. En esta misma ciudad, el mozuelo
Miguel tuvo oportunidad de asistir a las representaciones de las comedias de Lope de
Rueda, padre del teatro español, que dejaron
en su memoria una grata impresión e influyeron
para despertar en él su vocación de dramaturgo.
Posteriormente, esto es para 1566, su
familia ya estaba instalada en Madrid, donde
está comprobado que el joven Cervantes fue
discípulo del maestro Juan López de Hoyos,
en el Colegio de la Villa de Madrid, quien tenia
por él cierta predilección que se pone de
manifiesto en 1568, cuando falleció la reina doña

• Maestro f!orm_alista, egrnado de la Escuela Miguel F. Martínez y de la Normal Superior delEstado. Actualmente labora
en la Unroersidad Pedagógica Nacional, Unidad 19B, y en la Escuela Preparatoria Tres de la U.A.N.L.

5

Iniciamos en este primer número de marzo de 2004, con la publicación No. 37 de la
revista "Reforma Siglo XXI", órgano oficial de la Preparatoria No. 3, que desde sus
orígenes, ha sido un encuentro con el pensamiento, con la universalidad de ideas; un sitio
de la inteligencia, la reflexión y la conciencia crítica, propositiva y edificante en la
investigación y difusión de la cultura, las ciencias sociales, la educación, la literatura.
Nuestro Consejo Editorial y colaboradores, en un espacio de libertad y expresión
constructiva, han desarrollado una revista sólida, de calidad y con alto nivel de aceptación
en nuestra comunidad universitaria, fortaleciendo siempre la academia y el humanismo,
función sustantiva de nuestra ''Alma Mater". Somos vehículo para la expresión de las
ideas, espacio abierto para los investigadores y basamento para que nuestro cuerpo
docente, manifieste sus inquietudes pedagógicas y estrategias didácticas, con el único
propósito de servir a nuestra comunidad universitaria.
Iniciamos también una época de renovación, de avance, de crecimiento, para
establecer una cultura de la calidad, de la mejora continua. La presencia de nuestro
Rector: MC. José Antonio González Treviño en los destinos de tan noble institución, como
es nuestra Máxima Casa de Estudios, permite privilegiar e impulsar una sociedad del
conocimiento, que es la esencia del pensamiento y el deseo de profesionales, científicos y
académicos, para construir, en consecuencia, un programa de formación, integral y
humanística, que tanto en los 'niveles medio superior y superior, establezcan el liderazgo
en la formación de islas del conocimiento y la ciencia, para participar en los grandes
temas colectivos, trascendiendo y formando la nueva Universidad del Siglo XXI
Coincidimos, de esta manera, con la propuesta del Sr. Rector en la nueva visión y
misión del ser universitario. Convertimos esa visión en realidad, compartiendo acciones,
retos y compromisos para establecer, en esta era del conocimiento, de inversión en el
capital humano, la esencia de la transformación, sustentados en la cultura del trabajo,
del saber, del respeto y del servicio a la sociedad.

Lic. Salvador González Núñez
Director

�Cervantes, cumbre de la literatura universal

Roberlo Gue"a Rodriguez*

L1

olamente un escritor de la talla de
Miguel de Cervantes Saavedra pudo
ser capaz de crear un personaje literario de la grandeza y majestuosidad de Don
Quijote de la Mancha, del que casi podría decirse
que tiene vida propia, pues sin importar el paso
de los años él sigue por ahí, como caballero
andante que es, sobre su caballo Rocinante,
acompañado de su fiel escudero Sancho Panza,
montado sobre su Rucio, recorriendo el mundo
entero "desfaciendo entuertos". Precisamente
en esta ocasión nos encontramos de plácemes,
porque estamos celebrando el Cuarto Centenario de haber hecho su primera aparición este
distinguido personaje, y queremos rendir un
justo y merecido homenaje al ilustre creador de
la maravillosa historia que comienza con la ya
famosísima frase de "En un lugar de la Mancha,
de cuyo nombre no quiero acordarme".
Nuestro homenajeado nació en Alcalá
de Henares el año de 1547, probablemente el
29 de septiembre, día de San Miguel, y fue bautizado con ese nombre el 9 de octubre de ese
año en la parroquia de Santa María la Mayor.
Fue el cuarto de los siete hijos habidos en P.I
matrimonio de un modesto y casi sordo cirujano,
Rodrigo de Cervantes, y de doña Leonor de
Cortin~s. Sus hennanos fueron: Andrés{1543),
Andrea (1544), Luisa (1546), Rodrigo (1550).
Magdalena (1554) y Juan, el benjamín de la
familia, del que no se tienen mayores datos1.
Todo parece indicar que el mayor de los hijos
(llamado Andrés en honor de un hermano de
don Rodrigo que vivía prósperamente en Sevilla),

murió a las pocas semanas de nacido; lo que
explicaría que a la segunda hija le pusieran el
nombre de Andrea; esto trajo corno consecuencia que al nacer Miguel automáticamente se
convirtiera en el hijo mayor de la famili~
Cervantes.
Un aspecto bastante incierto y obscuro
sobre la vida del que posteriormente seria el
autor del Quijote, es acerca de dónde realizó
sus estudios, ya que don Rodrigo, quizás en
busca de mejores oportunidades, se trasladó
con su familia por varias ciudades de España.
Así, se sabe que en 1554 se establecieron en
Valladolid, donde se supone que Miguel realizó
sus primeros estudios. Para 1561 la familia
Cervantes estaba en Sevilla (a la sombre del
hermano próspero), donde se afirma que "junto
a otros mozuelos pobres como él", asistió al
colegio jesuita que ahí se había establecido,
para llevar los cursos de latín y retórica que se
impartían. En esta misma ciudad, el mozuelo
Miguel tuvo oportunidad de asistir a las representaciones de las comedias de Lope de
Rueda, padre del teatro español, que dejaron
en su memoria una grata impresión e influyeron
para despertar en él su vocación de dramaturgo.
Posteriormente, esto es para 1566, su
familia ya estaba instalada en Madrid, donde
está comprobado que el joven Cervantes fue
discípulo del maestro Juan López de Hoyos,
en el Colegio de la Villa de Madrid, quien tenía
por él cierta predilección que se pone de
manifiesto en 1568, cuando falleció la reina dona

• Maestro f!of111!'lista, egmado de la Escuela Miguel F. Martfnez y de la Normal Superior del Estado. Actualmente labora
en la Umversidad Pedagógica Nacional, Unidad 19B, y m la Escuela Preparatoria Tres de la U.A.N.L.

5

En realidad, a Cervantes nunca le atrajo
la vida religiosa, por lo que duró poco tiempo al
servicio de Aquaviva, él prefería el ejercicio de
las armas , así, agradeciéndole sus atenciones
se despidió del cardenal y en 1569 se incorporó
a las milicias españolas destacadas en Italia,
siendo asignado al tercio de Diego de Urbina.
Dos años después (7 de octubre de 1571) participaría al lado de las tropas de la Liga Santa
(venecianas, pontificias y españolas), en contra
de los turcos, en la batalla naval del golfo de
Lepanto, a bordo de la galera la Marquesa. Allí,
a pesar de encontrarse enfermo de calenturas,
Miguel pidió que lo pusieran en el lugar de mayor·
peligro, "colocándolo junto al esquife", donde
combatió bravamente, obteniendo las filas cristianas un triunfo resonante, mas resultando
gravemente herido el soldado de Alcalá. Él
mismo lo contaría así en uno de sus poemas.

Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe 11, y
López de Hoyos es comisionado por su protector, cardenal Diego de Espinosa, para realizar la crónica de las ceremonias fúnebres; con
tal motivo, se realiza una publicación en la que
aparecen algunos poemas, y entre ellos un
soneto de Miguel de Cervantes, a quien su
maestro llama "caro discípulo" 2 • De esta
manera tan señalada, a los veintiún años de
edad, prácticamente nuestro personaje nace a
la vida pública.
Hasta aquí llegan los escuetos e inciertos datos que se tienen sobre la formación
académica del inmortal Miguel de Cervantes
Saavedra, puesto que no se tienen registros
suyos en ninguna institución, colegio o universidad, por lo que en general ha terminado por
aceptarse que su formación fue completam~:-,te
personal, dedicándose a la lectura de toda clase
de libros latinos, castellanos e italianos, sin
sujetarse a ninguna otra disciplina más que la
de su propia voluntad, hasta llegar a convertirse
en lo que en su tiempo se llamaba "un ingenio
lego", con lo que puede explicarse satisfactoriamente la rareza de su talento.

''A esta dulce sazón yo triste estaba
con una espada de la mano asida
y sangre de la otra derramaba.
El pecho mío de profunda herida
sentía llagado y la siniestra mano
estaba por mil partes ya rompida" 4 •

Por esos días, el Papa Pío V envió a
España como legado suyo para dar el pésame
a la realeza, al cardenal Julio Aquaviva, hombre_
de aficiones literarias y afecto a la conv_
ivencia
con artistas y escritores, quien a través del
cardenal Espinosa conoció a Cervant~s. invitándolo a que formara parte de su séquito como
acompañante de cámara. De esta manera, _
cuando el cardenal Aquaviva partió de regreso
a Roma, el joven literato español se despidió
de su familia y se fue con el grupo de acompañantes, ansioso de conocer el mundo con sus
propios ojos y no a través de los libros. Miguel
de Cervantes Saavedra se fue de su patria
caminando, así pasó por Valencia, Tarragona,
Barcelona, prosiguió por el sur de Francia y
cruzando los Alpes llegó a Milán y más tarde a
Roma 3 •

6

Después de la batalla las naves regresaron al puerto de Mesina, donde los heridos
fueron llevados al hospital. Cervantes permaneció allí recuperándose hasta abril de 1572,
en que pudo volver al servicio activo, aunque
había perdido la mano izquierda. A partir de
entonces se le conoce también con el sobrenombre de El manco de Lepanto. Para nuestro
biografiado siempre fue motivo de orgullo el
haberse encontrado en aquella histórica batalla,
y así lo hace ver en su obra cumbre (1 -15)
cuando pone en labios de El Caballero de la
Triste Figura un comentario alusivo, en una
conversación con su inseparable escudero,
mismo que se ha vuelto frase célebre repetir
cuando se ha sufrido un tropiezo o fracaso:
"Como dijo Don Quijote: Las heridas que se
reciben en las batallas, Sancho, antes dan
honra que la quitan".

�trescientos escudos. Miguel de Cervantes prosiguió llevando su pobre vida de cautivo, mostrando su valor e ingenio al encabezar cuatro
intentos de fuga, ganándose el respeto de sus
compañeros y el odio y desprecio de sus opresores, a tal grado que el alcalde de Argel, AzánBajá, decidió comprar el esclavo insumiso al
Cojo de Mamí, para aumentar el rigor de su vigilancia y esclavitud.

En ese mismo año de 1572, se unió a
Miguel su hermano Rodrigo y juntos participan
durante tres años en diferentes campañas militares, recorriendo muchas hermosas ciudades
italianas: Sicilia, Génova, Florencia, Roma,
Ancona, Venecia, Parma, Ferrara, Milán y Plasencia, y residiendo principalmente en la bella
Nápoles.
En septiembre de 1575, ambos hermanos obtienen permiso para volver a su patria, y
zarparon de Nápoles a bordo de la galera el Sol.
Miguel, por ser un hombre de muchos méritos,

Finalmente, en 1580 llegaron a Argel
para la redención de cautivos los Padres Trinitarios Juan Gil y Antón de la Bella. Después de
muchas negociaciones habían logrado rescatar
a 108 cautivos, pero por Cervantes pedían 500
escudos y sólo tenían 300. "Además, como ya

"por su probado valor, por sus talentos y su
noble conducta", llevaba algunas cartas de

recomendación de sus jefes, entre ellas una
del duque de Sessa, don Carlos de Aragón,
virrey de Sicilia, y otra del Jefe Mayor de las
escuadras cristianas, don Juan de Austria, en
la que éste pedía al Rey Felipe 11, su hermano,
que nombrase a Cervantes capitán de una
compañía de las que se formaban en España
con destino a Italia. Con estas recomendaciones esperaba el valiente soldado ceñir muy
pronto la codiciada banda de capitán.

era terminado el plazo de su bajalato, Azán se
volvía entonces a Constantinopla (obedeciendo
al llamado del Gran Turco) y ya Cervantes,
cargado de cadenas, estaba en el barco que
debía conducir a su amo a la capital del imperio.
El padre Gil, ante aquella angustiosa situación
buscó como pudo dinero prestado entre los
mercaderes españoles que en Argel había y
pudo completar la suma redimiendo a Cervantes el 19 de septiembre, el mismo día en
que se hacía a la vela Azán, con cuatro bajeles
de su propiedad y escoltado por otros siete
llenos de esclavos" 5 • Gracias a la noble inter-

No obstante, el destino le tenía deparada una mala jugada a nuestro glorioso Manco
de lepanto, porque antes de que la galera
llegara al puerto de Marsella, fue atacada por
una escuadra de corsarios argelinos y después
de una dura batalla fueron hechos prisiqneros
los once sobrevivientes de la galera el Sol; entre
ellos Miguel y Rodrigo que fueron llevapos a
Argel como esclavos del renegado albanés AlíMamí, más conocido por su remoquete de el
Cojo. Al serle encontradas las cartas a. Cervantes; sus captores pensaron que se trat~ba
de una persona muy importante y que podrían
obtener un buen rescate por él.

vención del padre Gil, España pudo rescatar
para el mundo, por un precio de tantos más cuantos, al inmortal Miguel de Cervantes Saavedra.
Hasta finales de octubre se embarcó
Cervantes para España con otros cautivos
rescatados, en el navío de maese Antón Francés, desembarcando en el puerto de Denia, de
allí fue con sus compañeros de redención a Valencia y luego él se encaminó a Madrid en donde
le aguardaban los brazos de sus padres y sus
hermanas (la hermana Mayor, Andrea, está
viuda con una niña que se llama Constanza,
Magdalena aún permanece soltera y su hermano Rodngo había vuelto a incorporarse a la
milicia -y con el grado de alférez andaba en la
campaña de Portugal).

Enterado don Rodrigo de la situación de
sus hijos, con muchos sacrificios de toda la
familia lograron reunir algunos recursos que
enviaron en 1577 con los padres de la Merced,
bastando sólo para rescatar a Rodrigo por

7

Cervantes decidió entonces dar un giro
a sus actividades literarias y para 1584 apareció
publicada su novela pastoril La Galatea, pero ni
así lograron remediarse las constantes penurias
económicas por las que pasaban, viéndose obligados a dejar la casa que ocupaban en Madrid
y trasladarse en busca de mejores condiciones
de vida a Toledo. En ese mismo año contrajo
matrimonio Miguel de Cervantes con Catalina
de Palacios Salazar, natural y vecina del pueblito de Esquivias, muy próximo a Toledo, quien
vivía con su madre viuda y un hermano clérigo.
Ella de diecinueve años y él de treinta y siete;
ella tendría de herencia una finca y algunas
extensiones de tierra en Esquivias, él apenas
vivía de su pluma.

Miguel regresaba de la posada del dolor
al de la miseria, porque su familia había quedado
arruinada de pagar los rescates de los dos
hermanos. Presentándose ante la Corte el hijo
pródigo que había regresado a su casa, logró
que le dieran una comisión para Orán y más
tarde otra a Cartagena, que lo mantuvieron
ocupado hasta mediados de 1581. Después
comenzó a dedicarse a lo que era su verdadera
vocación, la literatura.
Se cuenta que durante su estancia en
Italia y aún durante su cautiverio en Argel había
seguido cultivando su talento y escribía algunas
composiciones en verso y en prosa, pero fue
en el lapso de 1581 a 1583 cuando Cervantes
se entregó a un trabajo febril de composición
literaria, produciendo más de veinte comedias
y sainetes que se representaron en el teatro ~n
aceptable éxito: los tratos de Argel, la destrucción de Numancia y la batalla naval, entre otras.
Posteriormente reuniría algunas en su libro
Comedias y entremeses. Entre las primeras
están: El gallardo español, la casa de los celos,
los baños de Argel, El rufián dichoso, la gran
Sultana, El laberinto del amor, la entretenida y
Pedro de Urdemalas. Entre los segundos figuran: El juez de los divorcios, El rufián vi1,1do, los
alcaldes de Daganzo, la guarda cuidadosa, el
vizcaíno fingido, El retablo de las maravillas, la
cueva de Salamanca y El viejo celoso. Todas
son obras de lo mejor que se ha hecho en este
género.

Se casaron el 12 de diciembre de 1584
en la iglesia de Santa María de Esquivias, oficiando la misa el hermano de la contrayente,
Juan de Palacios 6 • De este matrimonio no hubo
descendencia. Miguel soñaba con hacer una
vida tranquila en el campo, una vida de sosiego
y reflexión para cultivar su más grande amor, la
literatura, y durante algún tiempo vivió en Esquivias, hasta que, oh desilusión, cansado de la
aldea se volvió a Madrid, quedándose Catalina
en Esquivias.
De regreso en Madrid, Cervantes comenzó a frecuentar los círculos literarios, dando
a conocer algunas de sus composiciones poéticas en los libros de varios amigos suyos. En
1585 murió don Rodrigo de Cervantes, padre
de Miguel, dándole sepultura en el convento de
la Merced, en Toledo. Su madre doña Leonor
sobrevivió hasta 1593, en que pasó a mejor vida
cuando ya estaban radicando de nuevo en
Madrid. En 1600 murió de un arcabuzazo en
Flandés su hermano el alférez Rodrigo de
Cervantes.

Por ese tiempo Miguel mantuvo relaciones amorosas con una dama de nombre Ana
Francisca de Rojas. Fruto de esos amores fue
una hija llamada Isabel, que él reconoció y siendo
muy pequeñita llevó a vivir al lado de su familia,
para que estuviera al cuidado de su madre y
sus hermanas. Después de esa exitosa temporada teatral de Cervantes, llegó el monstruo de
la naturaleza, el gran Lope de Vega, que invadió
y saturó el ambiente teatral con la lista interminable de sus comedias.

En 1587 Miguel se traslada a Sevilla,
sede de la Corte, donde consigue el nombramiento de Comisario de provisiones para la
Armada, y en 1588 le dan otra comisión, la de

8

�el ventano entraba un poco de luz, junto a ella
colocó la mesa, justo a la última claridad del
día. Encendió su velón. Reflexionó mientras
afilaba las plumas.

alcabalero, puestos que desempeñara por
cerca de diez años y en los que había de ir de
pueblo en pueblo, recorriendo gran parte de la
región de Andalucía y la Mancha, tratando de
aceite, trigo y cebada con arrieros, molineros y
alguaciles, rindiendo cuentas, entablando pleitos y sufriendo excomuniones y encarcelamientos, mas, a cambio de todo ello, cuánta .
riqueza literaria obtuvo de esos pueblos; el trato
con su gente, sus experiencias y anécdotas, le
proporcionaron el conocimiento de la sociedad
de su época, que luego vertería en las páginas
de su glorioso Don Quijote.

-Tengo casi cincuenta años y soy solamente alcabalero del rey, al que hacen responder por deudas y trampas.
Y recordó enmedio de su infelicidad que
en toda su vida no había conocido más que un
hombre feliz, que se llamaba Alonso Quijano, y
ensu locura se creía nada menos que un
caballero andante.

En las postrimerías del siglo (1597) Cervantes recalaba en Sevilla "con pocos dineros
y muchos cuidados": la Contaduría de Hacienda
lo acosaba para que liquidase las cuentas
todavía pendientes de su cargo, acusado !')0r
el corregidor de la vecina ciudad de Ecija ''por
haber requisado un trigo que no debería haber
requisado". Con la Iglesia hemos topado,
Sancho (11 - 9). Como es lógico suponer, Miguel
fue a dar con sus huesos en la cárcel de Sevilla.
Contra todo lo que pudiera esperarse, rodeado
de aquellos galeotes, oh maravilla, nuestro
glorioso Manco de Lepanto pudo disfrutar por
primera vez en su vida de la tranquilidad y la
paz que había venido buscando, de tal manera
que los cuatro meses que permanecio encerrado en completa libertad (de septiembre a
diciembre), fueron verdaderamente maravillosos porque allí se gestaron las páginas más
gloriosas que un hombre pudo legar a la-humanidad. María Teresa León recrea ese suceso
de la siguiente manera:

-Yo lo he visto perseguir liebres,
seguido por su galgos. Su aventura mayor era
montar en un rocín tan flaco que los chiquillos
del pueblo se burlaban de caballo y caballero.
Le cuidaba un mozo gordo y bonachón y, si no
me confundo, la señora de sus pensamientos
se llamaba Zarco de Morales y tenía en Toboso
casona con escudo. ¿Qué le hubiese sucedido
al caballero si en vez de ir a cazar liebres hubiera salido al mundo de los hombres? ¿ Y si
hubiese querido que reinase la justicia sobre la
injusticia, el amor sobre el odio, la libertad sobre
la tiranía?
Se levantó Miguel de la silla y se tumbó
en las tablas preparadas para su sueño. Lepareció oír los latidos de su alma. Y se figuró que
Alonso Quijano había salido de un pueblo de la
Mancha para deshacer los enredos de los hombres de una España donde ya no había caballeros andantes. . . Se levantó de nuevo y fue
hasta la mesa, despabiló la mecha de la luz,
acercó los pliegos, tomó la pluma, la hundió en
el tintero y comenzó a escribir, enmedio de un
silencio sólo arañado por el rasguear de la
pluma, algo que debía volver translúcidos los
muros de la cárcel de Sevilla y que, pasados
los siglos, aún nos aprieta el corazón:

· "Dos eran los mejores amigos de Miguel
de Cervantes Saavedra: el posadero Tomás
Gutiérrez y el toledano Rodrigo Osorio, empresario de comedias. El primero fue a ver al
alcaide, consiguiendo para Cervantes una celda
donde pudiese estar solo. Pusieron hasta una
mesa donde Gutiérrez depositó papeles, üntero,
plumas y una botella de vino. Miguel se quedó
solo. Con cierta alegría contempló la celda. Por

"En un Jugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo
que vivía un hidalgo. . . "7•

9

versal, haciendo pasar por su novela a toda la
sociedad española del siglo XVI, con sus modos de vida, sus costumbres propias y toda su
rica variedad de tonalidades y matices, dando
origen a un nuevo género literario que se venía
perfilando desde la época grecolatina, pero que
no acababa de nacer: la novela moderna.

El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la
Mancha es la obra cumbre de Cervantes.
Consta de dos partes, publicadas con diez años
de intervalo, en 1605 y 1615. Su argumento es
de sobra conocido: Alonso Quijano, un hidalgo
manchego, enloquece leyendo libros de caballerías y, adoptando el nombre de Don Quijote
de la Mancha, decide hacerse caballero andante
y en compañía de Sancho Panza, un rústico
vecino que pasa como su escudero, va por el
mundo defendiendo la justicia y protegiendo a
los débiles, ofreciendo la gloria de sus hazañas
a su dama, Dulcinea del Toboso, nombre que
él mismo le da a una simple aldeana.

Al marcharse de Sevilla, Cervantes se
estableció en Valladolid, donde en 1605 fue publicada la primera parte de El Quijote, siendo
recibida con beneplácito general porque en ese
mismo año fue reproducida varias veces. Más
tarde fue traducida al francés y al inglés, con
un éxito editorial extraordinario para su tiempo,
que sin embargo no fue suficiente para que su
autor saliera de sus apuros económicos. Para
1608 Miguel con sus hermanas e hija se encuentra de nuevo en Madrid. Al siguiente año
se casa su hija Isabel con un tal Luis Melina.
En octubre de 1609 falleció su hermana Andrea,
que era viuda de un Sante Ambrosio, florentino.
En enero de 1611 fallece la otra hermana de
Cervantes, Magdalena, quedándose Miguel
completamente solo, por lo que se fue con su
esposa Catalina a Esquivias hasta 1612 en que
regresaron ambos a Madrid.

Hay un detalle del personaje literario que
siempre ha llamado mucho mi atención, porque
es un símbolo y una característica distintiva de
él, me refiero al Yelmo de Don Quijote col" su
característica hendidura semicircular. He aquí
un ejemplo de cómo un objeto de uso común:
una bacía de barbero, hoy completamente fuera
de uso (se utilizaba como un aguamanil donde
el cliente ponía a remojar sus barbas colocando
el cuello en la hendidura semicircular), se convirtió, por obra de la imaginación del autor y a
través del personaje, en un trofeo inestimable
con una historia y un significado muy distinto al
que originalmente tenía. En la imaginación de
Don Quijote (1 - 21) el objeto era el Yelmo de
Mambrino, que convertía en invulnerable a quien
lo poseía, y que había ganado Reynaldos de
Montalbán cuando derrotó al Rey Mambrino,
para luego usarlo en varios combates, posteriormente pasó a manos de Oger Danés, el
Marqués de Mantúa, para finalmente quedar en
poder, para toda la posteridad, de Don Quijote
de la Mancha ª.

Allí frecuentó Cervantes algunos de los
cenáculos literarios que había en la Corte, entre ellos la Academia Salvaje, así llamada porque los académicos se reunían en casa de don
Francisco de Silva G. ("Salvaje''), hijo del duque
de Pastrana. Los últimos años de don Miguel
de Cervantes Saavedra son de intensa actividad creativa: Novelas ejemplares (1613), Viaje
del Parnaso (1614), la segunda parte de Don
Quijote (1615), Ocho comedias y ocho entremeses (1615) y Los trabajos de Persiles y Sigismunda, obra póstuma cuyo prólogo está fechado cinco días antes de su muerte, ocurrida
el 23 de abril de 1616, a los 68 años de edad.
Dejó testamento mandando que le enterrasen
en el convento de las monjas Trinitarias de
Madrid, a donde fue transportado su cuerpo con
la cara descubierta a hombros de los cofrades

En un principio, el motivo por el que Miguel de Cervantes escribiera el Quijote fue el
de satirizar los libros de caballerías, sin embargo, a medida que "fue dejando correr la pluma por el largo y espacioso campo que le ofrecían ese tipo de historias", aquel propósito primero se convirtíó en otro más humanista y uni-

10

�el orbe, con motivo del Cuarto Centenario de la
aparición en el mundo del famoso caballero
andante Don Quijote de la Mancha, que nos
impulsa a luchar sin descanso ni claudicaciones en la consecución de nuestros más grandes sueños e ilusiones, a la vez que él mismo
se ha convertido en el símbolo de los más altos y nobles ideales del hombre. A tal grado ha
sido reconocido don Miguel de Cervantes
Saavedra, ese gigante de las letras españolas,
que le ha dado nombre a la lengua castellana,
de tal manera que para designarla basta con
decir que hablamos el idioma de Cervantes.

de la Orden Tercera a la cual pertenecía como
hermano profeso. En ese lugar descansan los
restos del que fuera el más grande escritor de
la lengua española.
Aunque la primera publicación de El
Quijote fue en 1605, he querido ser el primero
en rendirle un justo y merecido homenaje, desde aquí, desde el País del Águila y la Serpiente;
a don Miguel de Cervantes Saavedra, por medio de esta modesta colaboración y a través de
las páginas de esta prestigiada revista Reforma Siglo XXI. Es un honor dar comienzo a las
celebraciones que se están preparando en todo

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

1.- Enciclopedia Universal Ilustrada. Editorial
Espasa Calpe. Torno XI l. Cervantes Saavedra, Miguel de. P. 1359 y ss.

7.- León, María Teresa. Op. cit. P. 129 y ss.

3.- León, María Teresa . Cervantes, el
soldado. P. 27.

8.- Cervantes Saavedra, Miguel de. El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Man-

4.- Muñoz Escámes, José. Cervantes, los
grandes hombres. P. 22.

cha. P. 1195.

Enciclopedia Universal Ilustrada. EuropeoAmericana. Editorial Espasa-

ville.Diccionario de los Escritores del Mundo. Traducción:

Calpe, S.A.Madrid,España, 1993.

Luis Fernández y Ángel García
Aller.Editorial Everest, S.A.León,
España, 1988.

León, María Teresa. Cervantes, el soldado
que nos enseñó a hablar. Altalena Editores, S.A. Madrid, España, 1978.

Cervantes Saavedra, Miguel de. El Ingenioso

Muñoz Escámes, José. Cervantes, los grandes hombres. Casa Editorial
Franco-Ibero-Americana. París,
Francia, s/a.

Hidalgo Don Quijote de la
Mancha. Edición IV Centenario.

Con grabados de Gustavo Doré.
Comentada por Clemencín y
precedida de un estudio crítico
de Luis Astrana Marín. Editorial
Alfredo Ortells, S.L. Fuenlabrada,
Madrid, España, 1993.

Parnaso. Diccionario Sopena de Literatura.

Director Mauro Armiño. Editorial
Ramón Sopena, S.A. Barcelona,
España, 1973.
Sainz de Robles, Federico Carlos. Ensayo de

Fuentes, Carlos. Cervantes o la Crítica de la
Lectura. Cuadernos de Joaquín
Mortiz. México, 1976.

un Diccionario de la Literatura. Cuarta Edición.Editorial

Aguilar. Madrid, España, 1973.

11

6.- Enciclopedia Universal Ilustrada. Op. cit.

2.- Ibídem.

BIBLIOGRAFÍA

Brunei, Pierre; Robert Jouanny y Robert Hor-

5.- Ibídem. Pp. 34 y 35.

12

�Los siete saberes . ..

transformar la educación y convertirla en promotora de los cambios que requiere nuestra
realidad actual. Edgar Morin, nacido en Francia
en 1921, es uno de los pensadores más destacados de la segunda mitad del siglo XX; autor
de una vasta obra y considerado el defensor
número uno del paradigma del pensamiento
complejo, elabora reflexiones sobre cómo
educar para un futuro sostenible, insistiendo en
que la educación, para continuar siendo un
factor de desarrollo social, ha de realizar un
cambio paradigmático en el pensamiento.
¿Cómo lograrlo? Enseñando siete saberes
fundamentales para comprender la complejidad
del mundo y con ello a nosotros mismos.

Guadalupe Chávez González*
El conocimiento queda como una
aventura para la cual la educación
debe proveer los viáticos indispensables.
EdgarM&gt;rin
a educación sigue siendo un recurso
legítimo para solucionar los problemas
sociales y los problemas del hombre,
pero ha de asumir que los tiempos han cambiado tan profundamente, que no le es posible
seguir recurriendo a las mismas fórmulas para
enfrentar las incertidumbres que hoy se nos
plantean. Si aspiramos a que el mundo del
mañana sea fundamentalmente diferente del
que conocemos hoy, se debe trabajar para
construir un mejor futuro. La educación puede
lograr el cambio influyendo de manera positiva
en nuestros estilos de vida y en nuestros comportamientos, realizando reformas a profundidad y largo plazo que fortalezcan a las generaciones futuras. Al pensar en la educación, no
podemos desligarla de aspectos que en nuestra
sociedad actual devienen de primer orden,
como es el caso de la democracia, la equidad
y la justicia social. Conceptos tan fundamentales deben ser enseñados, fortalecidos por la
educación, pero para ello hace falta orientar el
quehacer educativo hacia el fomento de un
cambio de pensamiento que conciba de manera
diferente al mundo y a las personas y derribe
las barreras entre las disciplinas, las ideas, las
culturas.
Sabemos que los afanes por lograr
cambios sustantivos en la educación no cesan,

son constantes, pero es posible que se esté .
trabajando en la vía equivocada. Es común que
los cambios educativos se aboquen más a la
forma que al contenido, lo cual evita abordar
los problemas fundamentales. Hace falta, más
que una reforma programática, un cambio
paradigmático que oriente hacia un nuevo tipo
de saberes, que a su vez fomenten un cambio
radical en el pensamiento, en la forma de conocer y comprender el nuevo mundo en que
vivimos hoy y para construir el mundo que
queremos para el futuro. Para lograrlo, la educación debe enseñar un pensamiento que enfrente la complejidad creciente, la rapidez de
los cambios y lo imprevisible que caracterizan
nuestro mundo. Una educación que se sacuda
los esquemas simplificadores que tradicionalmente han dominado el conocimiento; que, por
el contrario, enseñe que el estudio de cualquier
aspecto de la experiencia humana ha de ser,
por necesidad, multifacético. La educación ha
de facilitar el proceso de comprensión sobre
nosotros mismos y sobre el mundo que nos
acoge.
En esta idea se inscribe la obra Los

siete saberes necesarios para la educación del
futuro 1, elaborada por Edgar Morin a solicitud
expresa de la UNESCO; el trabajo es producto
de la constante preocupación internacional por

• Maestra de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.A.N.l.
Publicado en españolpor la Librería El Correo de la UNESGO en 200J.

1

13

Las reflexiones que Morin proyecta en
este texto, se sustentan en la tesis del pensamiento complejo 2 , cuyo soporte metodolój:!ico
está en una nueva racionalidad en la que interdisciplinariedad y trandisciplinariedad contribuyen a conformar una concepción diferente del
mundo, que ya no se basa en la vieja racionalidad determinista y disciplinar que fracciona los
hechos y los fenómenos de la realidad, o los
reduce a la simplicidad; se trata de una racionalidad que ve los procesos sociales en movimiento y se interesa por los fenómenos desde
una perspectiva múltiple. Desde esta perspectiva la nueva educación tiene como tarea
fundamental e inaplazable, enseñar la-complejidad, articular disciplinas diversas estableciendo puentes entre lo humano a nivel biofisico
con los niveles antroposociales y psicomitológicos.
·
Para comprender la complejidad, nada
mejor que recurrir al propio Morin (1997). A
primera vista, expresa Morin, la complejidad es
un tejido (complexus: lo que está tejido en junto)
de constituyentes heterogéneos inseparablemente asociados: presenta la paradoja de lo

2

uno y lo múltiple 3 • Más llanamente, la complejidad es el tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones,
azares, que constituyen nuestro mundo fenoménico; la complejidad se presenta con los
rasgos inquietantes de lo enredado, de lo
inextricable, la ambigüedad, la incertidumbre.
Ante ello, siempre aparece la necesidad de
poner orden en los fenómenos, rechazando el
desorden, lo incierto, tal hecho es una situación
natural, pero que conlleva con frecuencia el
riesgo de producir ceguera. Para comprender
el paradigma de la complejidad, hay que saber,
antes que nada, que hay un paradigma de
simplicidad. La simplicidad ve a lo uno y ve a lo
múltiple 4 , pero no puede ver que lo uno, puede
al mismo tiempo, ser múltiple. El principio de
simplicidad o bien separa lo que está ligado
(disyunción), o bien unifica lo que es diverso
(reducción). Lo que en definitiva trata de comprender el pensamiento complejo, es que no
hay realidad que podamos comprender de
manera unidimensional.
Para enfrentar el pensamiento complejo, es necesario echar mano de algunos
principios o soportes conceptuales que permitan que el nuevo paradigma de la complejidad
surja. Según Morin hay tres principios que pueden ayudarnos a pensar la complejidad. El
primero es el principio que llama dialógico,
mediante el cual orden y desorden pueden mantener la dualidad en el seno de la unidad; es
decir, ser concebidos en términos dialógicos
de tal manera que se asocien a la vez como
términos complementarios y antagonistas.
Hecho que sucede tanto en la naturaleza como
en la vida social. El segundo principio es el de
recursividad organizacional; un proceso recursivo es aquel en el cual los productos y los
efectos, son al mismo tiempo, causas y productores de aquello que los produce: la sociedad

Morin, Edgar ( 1997) Introducción alpensamiento complejo. Barcelona: Gedisa.
Op. Cit. Página 32.
◄ Op. Cit. Página 89.

3

14

�tiene como primer cometido mostrar que no hay
conocimiento que no esté, en algún grado, amenazado por el error y la ilusión 7 , y que debe
afrontarse el problema desde estos dos aspectos. Ahora bien, no se trata de eliminar el error
y la ilusión a toda costa, porque no es del todo
posible. El conocimiento, en la medida en que
es producto de las percepciones, siempre
estará bajo ese riesgo; de lo que se trata es de
aplicarle al conocimiento una nueva racionalidad que nos permita aceptar que este riesgo
existe. La educación ha de orientarse hacia la
identificación de los orígenes de errores, de
ilusiones, de cegueras, para poder identificarlos,
expresa Morin, una educación para el futuro
debe enseñar a reconocer un principio de incertidumbre racional que introduzca la verdadera
racionalidad no sólo teórica y crítica, sino también autocrítica ª. Morin advierte sobre las
cegueras paradigmáticas, ya que considera
que el poder imperativo y prohibitivo de los
paradigmas, determinan los estereotipos cognitivos e intelectuales que nos impiden ver la
realidad desde una perspectiva múltiple, y que
en cambio tienden a parcelar la realidad, imponiendo siempre una visión dual y determinista
del mundo (blanco/negro, bueno/malo, sujeto/
objeto, alma/cuerpo, sentimiento/razón).

es producida por las interacciones entre individuos, pero la sociedad, una vez producida,
retroactúa sobre los individuos y los produce;
es decir, los individuos producen la sociedad
que produce a los individuos. Esta idea recursiva rompe con la idea lineal de causa/efecto, o
cualquiera otra que establezca una antinomia,
porque todo lo que es producido reentra sobre
aquello que lo ha producido en un ciclo constante auto-productor. El tercer principio es el
principio hologramático. En un holograma físico,
explica Morin, el menor punto de la imagen del
holograma contiene la casi totalidad de la
información del objeto representado; no solamente la parte está en el todo sino que el todo
está en la parte. Esta idea del holograma
trasciende al reduccionismo que no ve más que
las partes, y al holismo que no ve más que el
todo. El principio dialógico, el de recursividad y
el hologramático están pues, entrelazados y nos
permiten en síntesis enriquecer al conocimiento
de las partes por el todo y del todo por las
partes, en un mismo movimiento productor de
conocimientos. Ellos permiten comprender,
enfrentar la complejidad 5 •
La propuesta de Morin, es innovadora y
atractiva porque va a la raíz del problema, abre
además posibilidades para su aplicación en la
práctica 5, por ello vale la pena conocer Los siete

11. Los principios de un conocimiento
pertinente. Uno de los reclamos que más fre-

saberes necesarios para la educación del
futuro. He aquí algunas ideas importantes, en

cuentemente se hacen a la educación es la falta
de conexión entre teoría y práctica, entre la
escuela y el mundo, separación que se enfatiza con la creciente tendencia hacia la hiperespecialización (piénsese en los "doctores" que
se especializan en el detalle del detalle), la cual
separa, divide, simplifica el conocimiento, privilegiando a las partes y olvidando al todo. La
educación tradicional, influida por los para-

torno a cada uno de los saberes que Edgar
Morin propone.
l. Las cegueras del conocimiento: el
error y la ilusión. Lo primero que la educación
debe enseñar, según reflexiona Edgar Morin, es
que el conocimiento puede ser objeto y de hecho
lo es, de error e ilusión; por ello la educación

5
6

7
8

Op. Cit. Páginas 105-107..
Elparadigma de la complejidadha dado lugar en educación a los métodos llamados globalizadores. Un ejemplo es el texto
de Antoni uva/a Vidiella. Enfoque globalizadory pensamiento complejo. Una respuesta para la comprensión e intervención en la realidad. Editorial GRAO. España, 1999.
Morín, Edgar . Los siete saberes necesarios para la educación delfuturo. Correo de la UNESCO, 2001, página 21.
Op. Cit. Página 30.

15

digmas clásicos ha propiciado esquemas de
pensamiento que suelen ver, como se dice
coloquialmente, más los árboles que el bosque.
Por ello, Edgar Morin, insiste en que la educación debe enseñar el conocimiento pertinente,
entendiéndose como tal, aquel que atiende los
problemas clave del mundo, los cuales deben
ser ubicados en su contexto para que adquieran
sentido 9 ; el conocimiento pertinente debe saber
establecer relaciones entre el todo y las partes,
reconociendo su multidimensionalidad y complejidad: cualquier conocimiento debe contextualizar su objeto para ser pertinente. Aunque
el siglo XX haya producido grandes progresos
en todos los campos del conocimiento, también
ha producido una ceguera hacia los problemas
globales, fundamentales y complejos, y esta
ceguera ha generado innumerables errores e
ilusiones comenzando por los científicos, técnicos y especialistas, quienes desconocen los
principios mayores de un conocimiento pertinente y se ocultan en la parcelación y la compartimentación de los saberes1º. En todo caso, no
se trata de abandonar el conocimiento de las
partes por el conocimiento de las totalidades,
ni el análisis por la síntesis, hay que conjugarlos. Esta tarea es misión de la educación.
111. Enseñarla condición humana. También la educación del futuro deberá ser una
enseñanza primera y universal centrada en la
condición humana. En este mundo globalizado
en el que la intercomunicación e interdependencia es cada vez mayor, los humanos deben
reconocerse en su humanidad común y, al
mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural
inherente a todo cuanto es humano. Una propuesta de esta naturaleza pareciera oficiosa,
sin embargo, tiene su razón de ser, puesto que
se trata de enseñar la condición humana en su
complejidad. En las reflexiones de Morin, enseñar la condición humana, implica propiciar una

9

visión del mundo y de sus problemas que se
finque en un constante ir y venir entre diversos
elementos como: razón-afectividad-impulso;
individuo-sociedad-especie 11 • En estas tríadas
ninguno de los elementos es absoluto, ninguno
tiene la verdad absoluta o el poder supremo.
Todo desarrollo verdaderamente humano significa desarrollo conjunto de las autonomías individuales, de las participaciones comunitarias y
del sentido de pertenencia con la especie
humana. Es bien sabido que los progresos de
las diversas ciencias han modificado las ideas
sobre el universo, la tierra, la vida y el hombre
mismo; pero estos aspectos aún están desunidos, lo humano permanece fragmentado,
desunido por un pensamiento reductor que
intenta hacer invisible la complejidad humana.
IV. Enseñar la identidad terrenal. Ahora
que el mundo se nos ha presentado como un
objeto nuevo que hay que pensar, conocer,
comprender, es evidente que el planeta necesita un pensamiento policéntrico, capaz de
apuntar a un universalismo no abstracto sino
consciente de la unidad/diversidad de la humana condición. Educar para este pensamiento,
dice Morin, es la finalidad de la educación del
futuro que debe trabajar en la era planetaria para
la identidad y la conciencia terrenal12 • A pesar
de que el desarrollo mismo ha creado más problemas de los que ha resuelto y ha conducido
a la crisis profunda que afecta a las sociedades, el género humano posee los recursos para
crear la posibilidad de una ciudadanía terrestre. Los movimientos emergentes o contracorrientes que han surgido en contra del pensamiento hegemónico, dan la idea de que el curso de los acontecimientos puede cambiar, hay
que hacer renacer nuestras aspiraciones en
una nueva búsqueda de solidaridad y responsabilidad. Debe desarrollarse la identidad y conciencia terrenal, porque sólo así aprenderemos

En nuestro medio la pertinencia es un elemento que se adiciona a las f unciones básicas de la universidad.
Morin, Edgar. Los siete saberes necesarios para la educación delfuturo. Correo de la UNESCO, 2001, página 43.
11
Op. Cit. Página 53.
12
Op. Cit. Página 62.
16

10

�a estar en el planeta, lo que significa aprender
a vivir, a compartir, a comunicarse, a comulgar, todo lo cual sólo se aprende en y por las
culturas singulares. La renuncia al mejor de los
mundos no es de ninguna manera la renuncia
a un mundo mejor. Transformar la especie humana en verdadera humanidad, expresa Morin,
se vuelve el objetivo fundamental y global de
toda educación, aspirando no sólo al progreso
sino a la supervivencia de la humanidad.
V. Enfrentar las incertidumbres. La civi-

lización ha vivído con la certeza del progreso
histórico, pero este progreso nunca ha sido lineal, presenta desviaciones que proceden de
innovaciones o creaciones internas, o acontecimientos o de accidentes externos. Más que
evolución lineal, la historia es un complejo de
orden, desorden y organización, por ello lo que
se impone hoy en día es la toma de concie; ,cia
de la incertidumbre puesto que vivimos en una
época cambiante donde los valores son ambivalentes, pero también donde todo está ligado.
Es menester asumir que la realidad ne, es otra
cosa que nuestra idea de la realidad, que el conocimiento es una aventura incierta que conlleva en sí misma y de manera permanente el
riesgo de ilusión y de error; que toda acción es
en sí misma complejídad, riesgo, azar, iniciativa y decisión y que escapa a la voluntad de su
autor cuando entra en el juego de las ínter-retro3
acciones del medio donde interviene1 .
VI. Enseñar la comprensión. Ló educación ha de enseñar entonces la ética de la comprensión, comprensión que debe empezar con
la práctica mental del autoexamen permanente
de sí mismos, porque sólo comprendiendo
nuestras propias debilidades o faltas se puede
alcanzar la vía para la comprensión de los demás. A pesar de que hoy en día vivimos en un
mundo hipercomunicado (redes, faxe$, teléfo-

nos, internet), la incomprensión sigue siendo
general, no hay grandes progresos para la comprensión humana; la educación ha de superar
esta limitante y educar para la comprensión
humana, enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad humana y moral de la humanidad. Comprender significa intelectualmente aprehender
en conjunto, asir en conjunto: el texto y su contexto, las partes y el todo, lo múltiple y lo individual. Este tipo de comprensión equivale a explicarnos las cosas, pero es insuficiente para
la comprensión humana; se requiere también
de una comprensión humana intersubjetiva (la
percepción de un sujeto sobre otro), que incluye necesariamente un proceso de empatía, de
generosidad14 •

tizar en las siguientes ideas: trabajar para la
humanización de la humanidad; obedecer a la
vida y guiar la vida; lograr la unidad en la diversidad; respetar al otro; desarrollar la solidaridad; desarrollar la comprensión; enseñar la ética del género humano. La tarea no es fácil, pero
concretarla, parece decir Morin, conlleva la esperanza de lograr la humanidad como conciencia y como ciudadanía planetaria.
¿Es posible enseñar la complejidad? Se
estarán preguntando. Repasemos en síntesis
lo que Morin propone: la educación ha de enseña_r los errores e ilusiones del conocimiento,
una nueva racionalidad, un conocimiento perti-

VII. La ética del género humano. Uno

de los problemas fundamentales que el mundo
de hoy nos plantea, consiste en lograr la forma
de vivir (y sobrevivir) juntos en este planeta, esta
es una tarea pendiente para la educación. Seguramente por ello, Morin culmina la reflexión
sobre los siete saberes, planteándonos todo un
reto cuya idea básica es la siguiente: la educación debe enseñar en toda su complejidad, el
sentido de pertenencia a la especie humana.
Al respecto, explica, una concepción compleja
del género humano comprende la tríada individuo-sociedad-especie, estos elementos no se
podrían comprender de manera disociada: toda
concepción del género humano significa desarrollo conjunto de las autonomías individuales,
de las participaciones comunitarias y del sentido de pertenencia a la especie humana. Una
ética propiamente humana, es decir, una
antropoética, debe fundamentarse en la relación entre los términos individuo-sociedad-especie15. La antropoética exige asumir una nueva misión antropológica para este milenio que
ya ha comenzado, esta misión se puede sinte-

Op. Cit., página 79.
u Op. Cit., página 92.
15 Op. Cit.,página 101.

13

17

18

nente, la identidad terrenal, la comprensión, a
enfrentar las incertidumbres, y aún más, ha de
conducir a una ética del género humano. Sin
duda la tarea no es fácil, pero digamos que tampoco es de otro mundo, en todo caso para iniciarla hay que impulsar primero un cambio de
actitud que de cabida a una visión más
comprehensiva de todo lo que nos rodea. Por
otro lado, si ya el mundo es de por sí complejo
¿para qué ignorarlo?, si no podemos eliminar
lo aleatorio, lo incierto, el desorden, pues, entonces, debemos vivir y tratar con el desorden,
con la complejidad. Intentemos pues, pensar,
enseñar la complejidad, creo que la educación
gana y todos ganaremos.

�J. M. Coetzee: la escritura del desarraigo

Clemente A. Pérez Reyes*

e

pasada feria del libro tener suficientes ejemplares para quienes demandábamos sus
obras, sin que éstas alcanzaran a llegar a los
anaqueles de los módulos expositores antes
de la conclusión de la feria librera.

ada año, los críticos de la literatura y
los lectores medianamente actualizados en las novedades editoriales,
esperan con gran expectación la llegada del mes
de octubre. En el otoño, la Real Academia
Sueca anuncia quiénes son los galardonados
con el Premio Nobel en los campos de las ciencias, la economía, la paz y la literatura. La decisión de los académicos suecos para otorgar el
Premio Nobel de Literatura, correspondiente al
año de 2003, favoreció al escritor sudafricano
John Maxwell Coetzee, quien firma sus obras
abreviando su nombre: J. M. Coetzee.

Celebré el hecho de que le concedieran
el Premio Nobel de la Literatura a este escritor
porque, pensaba yo, al fin podría conseguir sus
obras, tan escasas en el mercado editorial
mexicano, y disfrutar de su lectura. Pero mis
esperanzas de adquirirlas se vieron frustradas
porque concluyó el año 2003 y las librerías
locales no tenían ningún ejemplar. Fue hasta
enero de 2004 que empezaron a aparecer en
los estantes, pero pocos ejemplares y uno o
dos títulos, lo cual no dejaba de asombrarme.
Tal parecía que este hecho aludía a uno de los
títulos de las novelas de este escritor sudafricano, "En medio de ninguna parte".

Tuve noticias de este escritor aproximadamente hace cinco años, gracias al curso "La
nueva geografía de la novela" (diseñado por el
gran escritor mexicano Carlos Fuentes), que la
Secretaría de Educación Pública incluye en la
programación de la tan lamentablemente desaprovechada Red Edusat. Escritores y escritoras
de gran calidad, como la brasileña Nélida Piñón
y la también sudafricana Nadine Gordimer, son
dados a conocer a través de este curso.

Mayor fue mi asombro cuando verifico
en el copyright de "El maestro de Petersburgo"
que la primera edición mexicana es de octubre
de 2003, lo que indica que en cuanto se supo
la decisión de los académicos suecos de
otorgarle el máximo galardón a este afrikaner
anglófilo, pusieron a funcionar con celeridad las
prensas. Esperemos que intensivamente, para
poder contar pronto con las obras que integran
la narrativa y la ensayística de este escritor
sudafricano.

Probablemente por ser escritores prácticamente desconocidos no sean rentables para
las editoriales, pues es una verdadera proeza
conseguir sus obras en las librerías de la localidad, incluyendo las sucursales regiomontanas
de los principales consorcios libreros del país:
Fondo de Cultura Económica, Editorial Porrúa
y Librería Gandhi. Tal es el caso de J. M. Coetzee,
de quien la editorial Mondadori prometió en la

¿Por qué tanto entusiasmo por un
escritor prácticamente desconocido hasta

• Licenciado en Letras Españolas egresado de la Facuitad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Actualmentese desempeña como SubdireaorAcadémico de la Escuela Preparatoria No. 3 (Noauma para Trabajadores)
de la misma Institución.

19

antes de que se le concediera el codiciado
premio instituido por Alfred Nobel? ¿Por qué
razones la designación hecha por la Academia
Sueca ha sido tan unánimemente celebrada por
los escritores e intelectuales de todo el mundo?
Tal vez porque Coetzee es un escritor de una
sencillez y elegancia fuera de serie. Ya Carlos
fuentes había dicho alguna vez en el desarrollo
de la cátedra "La nueva geografía de la novela"
lo siguiente: "Yo no sé si el Premio Nobel de
Literatura recaerá un día en J. M. Coetzee. Lo
merece sobradamente. Pero a la calidad de su
obra le sobra todo premio". &lt;11

J. M. Coetzee nació en Ciudad del Cabo
en 1940 y se crió en Sudáfrica y Estados Unidos.
Actualmente es profesor de literatura en la
Universidad de Ciudad del Cabo y en otras ·
universidades norteamericanas, además de
traductor, lingüista, crítico literario y, sin lugar a
dudas, uno de los escritores más universales
que han surgido de la anteriormente tan convulsionada Sudáfrica.
La obra narrativa del autor de
"Desgracia", se inicia en 1974 con la publicación
de su primera novela, "Dusklands", y prosigue
en 1977 con "In the Heart of the Country",
novela que en los países de habla hispana se
publica con el título "En medio de ninguna
parte", obra que lo hace acreedor del CNA, el
primer premio literario de las letras sudafricanas. En 1980 aparece "Esperando a los
bárbaros", también galardonada con el CNA;
"Vida y época de Michael K", publicada en 1983,
con la que gana el primero de los premios
Booker Prize que le han sido otorgados y el Prix
Etranger Femina. Otras de sus obras son "Foe",
publicada en 1986, y para mi gusto las tres obras
que muestran a un Coetzee en plenitud de
facultades creadoras: "Age of iron", aparecida
en 1990, que usted podrá leer en traducción
castellana publicada por Mondadori bajo el título
"La edad de hierro", "The master of Petersburgo ", aparecida en 1994 bajo el sello de Viking
Penguin, de la cual existe traducción castellana

publicada por Mondadori en octubre de 2003, y
"Disgrace" (título traducido al español como
"Desgracia", por contigüedad lingüística, a
pesar de ser más exacto de acuerdo a su
asunto y a su exacta traducción el término
"deshonra"), publicada para la lengua castellana
por Random House Mondadori en 2002, y que
le valió su segundo premio Booker Prize, el más
importante premio literario que se otorga en el
Reino Unido.
Aunque como usted ha podido apreciar,
el autor de "El maestro de Petersburgo" ha
recibido premios muy importantes antes del
Nobel, la vida le ha negado lo que seguramente
para él sería el máximo galardón: ser censurado
en su país natal, Sudáfrica. No tuvo nunca esta
suerte debido a que sus censores fueron lectores cultos. Censores que advirtieron que el
interés de Coetzee residía en la novela como
obra de arte, no tanto en los alegatos contra la
dominación colonial y el racismo que contienen
la mayoría de sus obras.
Respecto al hecho de que sus libros no
fueran proscritos por el régimen sudafricano,
la censora E. H. Scholtz, refiriéndose a "Vida y
época de Michael K", señaló:

"Esta brillante novela se ocupa de
temas políticos delicados de Sudáfrica. Contiene referencias y comentarios negativos hacia
las actitudes del Estado, también hacia la policía
y los métodos que emplea para desempeñar
sus funciones. Los posibles lectores de esta
publicación serían personas sofisticadas, capaces de discriminar, interesadas en la literatura.
Estos lectores interpretarían la novela como
obra de arte y descubrirían que, aunque la
trágica vida de Michael K se ubica en Sudáfrica,
en su problema hoy es universal". &lt;21
Efectivamente: aunque Sudáfrica ocupa
un lugar importante en el corazón de Coetzee,
los temas de su novelística son universales.
Destaca entre éstos el tema de la recuperación

20

�y reparación de un origen perdido, el cual puede
apreciarse en algunas de sus novelas, como
es el caso de "Vida y época de Michael K", en
la cual la madre del protagonista anhela regresar
a su lugar de origen, aunque éste sea un erial.
Este tema también se encuentra presente en
los recuerdos de su infancia, recogidos en el
primer tomo de su autobiografía titulada:
"Infancia: escenas de la vida en provincia", en
donde el recuerdo de la granja familiar ocupa
un lugar muy importante en su corazón, al igual
que los recuerdos de su madre:

un país en el que se sentía extranjero. Análogamente, desearía poder borrar de su memoria a
su país natal como trata de borrar la vida de su
padre:

"Una mañana hay un silencio extraño.
Su madre está fuera, pero algo en el aire, un
olor, un ambiente, una pesadez, le dice que "ese
hombre" está todavía aquí. Seguramente ya
está despierto. ¿Será posible que, maravilla de
las maravillas, se haya suicidado?
Pero si se ha suicidado, ¿no sería mejor
hacer como si no se diera cuenta, de modo
que las pastillas contra el insomnio o lo que se
haya tomado tengan tiempo de actuar? ¿Y
cómo puede impedir que su hermano dé la
alarma?" 141

"Debe ir a la granja porque no hay ningún
otro lugar en el mundo que ame más o que
pueda imaginarse amar más. Todo lo que
resulta complejo en lo que concierne a su amor
por su madre se torna simple en lo que concierne a su amor por la granja. Sin embargo,
desde que tiene memoria, este amor tienP, un
punto de dolor. Puede visitar la granja, pero
nunca vivirá allí. La granja no es su hogar; nunca
será más que un huésped, un huésped difícil.
Incluso ahora, día a día, la granja y él van por
caminos distintos, separados, caminos que no
tienden a encontrarse sino a alejarse aún más.
Un día la granja se habrá perdido por completo,
se habrá perdido para siempre; ya se siente
afligido por esa pérdida". 131

Desde su adolescencia quiere abandonar su país de origen. Se traslada primero a
Londres y luego a Austin, ciudades donde
transcurre su juventud y repasa las condiciones
de su exilio voluntario, centrada en el siguiente
incontrovertible hecho: huyó, más que de un
país, de una patria que jamás fue suya y que
sin embargo lo persigue en sus obsesiones:

"Le desconcierta advertir que aun
escribe de Sudáfrica. Le gustaría dejar atrás
su identidad sudafricana del mismo modo en
que dejó atrás a la propia Sudáfrica. Sudáfrica
fue un mal comienzo, una desventaja" 151

Coetzee proviene de un núcleo boer, es
decir, de un grupo de raza blanca, hablante de
una lengua holandesa muy evolucionada y
distinta del holandés original: el afrikaner. Fue
educado, no obstante, en la comunidad inglesa.
El ascenso al poder del Partido Nacionalista con
la consiguiente promulgación de las leyes
raciales, ponen en entredicho su permanencia
entre niños ingleses, temor infantil que narra en
el primer tomo de sus memorias, pues teme
llegar a ser separado del resto de sus compañeros en el colegio, ante la amenaza del gobierno de separar a todos los niños afrikaner de
los de procedencia inglesa.

La primera de sus novelas "Vida y
época de Michael K", escrita en 1983 narra la
vida del último de los descastados a quien todos
toman por un retrasado mental. La madre de
Michael K anhela regresar a la granja donde
pasó su niñez, pero el país se encuentra en
plena guerra. No obstante, acompañado de su
madre, emprende el viaje hasta el desértico
lugar anhelado por su progenitora, pero ella
muere en el camino y él lleva las cenizas hasta
el lugar donde supone que su madre fue feliz.
En este lugar entierra las cenizas e inicia una
ardua lucha para poder sobrevivir en el inhóspito

Admite que en su trayectoria vital
Sudáfrica ha sido un mal comienzo. Nació en

21

paraje, pero con la llegada del ejército, Michael
K pierde su desastroso paraíso.
En "Infancia: escenas de la vida en
provincia" Coetzee narra su predilección por ser
diferente a los demás. Se declara católico en
un colegio de protestantes. Prefiere a los rusos
sobre los norteamericanos. Tal vez desde esta
época de admiración por los soviéticos le venga
el gusto por la literatura rusa. Le entusiasman
sobre todo aquellos escritores que tuvieron
problemas con la censura soviética, como
Babel, Pasternak y Solyenitzin. Lector incansable de Oostoyevski, admira de él lo que
denomina "la poética del dolor'', con la que se
identifica. No obstante, mientras que en Dostoyevski las vivencias que lo llevan a escribir cada
una de sus obras son verdaderos incendios,
en Coetzee se convierten en miradas i1:tpasibles, silenciosas. Juan Villoro señala a propósito de la técnica empleada por el autor de
"Desgracia":

"Su método de análisis se parece al de
un investigador de homicidios: presenta pruebas, rehuye la adjetivación y el subjetivismo;
argumenta con pocos adjetivos, a través de los
datos y las citas. Quizá su formación de matemático y programador de computadoras lo
inclina a escribir con contenida o casi nula emotividad. El corazón endurecido, del que tanto se
queja en "Infancia", no pierde el pulso mientras
se ocupa de hombres de intensa taquicardia". 151
Fruto de esta admiración por la literatura
rusa, Coetzee publicó "El maestro de Petersburgo" en 1994. En esta obra narra el viaje de
Dostoyevski a su ciudad natal para enterrar a
su hijastro. De esta vivencia incendiaria surgiría
una de las obras más interesantes del maestro
de Petersburgo: "Los demonios". Coetzee
retrata el proceso de la escritura del maestro
ruso de la siguiente manera:

se teme que la escritura fuese la de un
demente: página tras página de vilezas,
obscenidades indomeñables. Piensa en la
demencia como si fluyera por la arteria de su
brazo derecho hasta llegarle a la yema de los
dedos, a la pluma y al papel. Fluye como un
arroyo; no tendría siquiera que mojar la pluma
una sola vez. Lo que fluye y se posa sobre el
papel no es ni sangre ni tinta, sino un ácido
negro que se pone de un repugnante color
verdoso si le da la luz de refilón. Sobre el papel
no se seca: si alguien pasara el dedo por
encima, notaría una sensación líquida y eléctrica a la vez. Una escritura que hasta los ciegos
podrían leer". m
Coetzee empieza a publicar hasta después de haber cumplido los treinta años. Las
razones que él mismo ha expresado son dos:
en primer lugar, aunque ya había decidido los
temas de su interés, carecía de una técnica a
la altura de su peculiar percepción de las cosas,
de su desafiante lectura de lo real. El autor de
"Foe" utiliza una prosa muy parca y castigada.
Rehuye la adjetivación, como ya señalamos;
prefiere la objetividad a la subjetividad, al grado
tal que elude narrar en primera persona sus
libros de memorias: "Él nunca ha llegado a entender cuál es el lugar de su padre en la casa"'ª'·
escribe en uno de los capítulos de "Infancia",
en lugar de escribir, por ejemplo, "Nunca entendí
cuál era el lugar de mi padre en la casa". En
segundo lugar, como él mismo confiesa en una
de las pocas entrevistas que ha concedido, su
lenta maduración se debió a que en la Sudáfrica
del apartheid decir la verdad era imposible y
componer ficciones del todo ajenas al entorno
rozaba la frivolidad.
Entre las obras de mi preferencia están,
como ya lo expresé, "La edad de hierro". En
ésta se trata el tema de la difícil convivencia
entre negros y blancos en la Sudáfrica del
apartheid. La estructura de la obra está basada
en una larga carta que una mujer blanca, madura, escribe a su hija que vive en los Estados

"En cualquier momento podría empuñar
la pluma y formar las letras sobre el papel. Pero

22

�Unidos. Por la escritura epistolar nos enteramos
que esta mujer está condenada a muerte porque
sufre de cáncer en los huesos. El mismo día
que recibe la infausta noticia, un negro pordiosero, Vercueil, aparece en su patio. Se establece entre ellos un ambigua y extraña relación:
ni amigos ni amantes. Ambos personajes se
acompañan en una etapa especialmente dura
de sus vidas, como la que Sudáfrica atraviesa
en esos momentos. Para la mujer blanca la
violencia que vive el país equivale a una edad
de hierro. Desesperanzada se pregunta si no
habrá después una edad de arcilla, en donde
pueda educarse a los hijos en la bondad, en la
felicidad, no en la lucha ni en la crueldad:
1, 1

"Niños de hierro, he pensado. Florence
también es un poco de hierro. Es la edad de
hierro. Después de la cual viene la edad de
bronce. ¿ Cuánto falta para que les llegúe el
tumo de regresar a las edades más amables,
la edad de arcilla y la edad de tierra? Una
matrona espartana, con el corazón de hierro,
criando hijos guerreros para el país. "Estamos
orgullosos de ellos". Estamos. Vuelve a casa
con tu escudo o vuelve encima del escudo". &lt;9&gt;

También en "La edad de hierro" está
presente el leitmotiv del desarraigo. En un diálogo Vercueil le pregunta a la anciana enferma
el motivo por el que su hija se marchara del
país. La mujer le responde:
''-No, no hizo nada. Simplemente se
hartó. Se largó y no volvió. Empezó otra
vida. Se casó y formó una familia. Era lo
mejor que podía hacer, lo más sensato.
-Pero no se ha olvidado.
-No, no se ha olvidado. Pero ¿quién
soy yo para decirlo? Tal vez uno acaba
olvidándose lentamente.No me lo puedo
imaginar, pero quizá pasa. Ella dice:
"Nací en Africa, en Sudáfrica" Le he oído
usar esa expresión cuando habla. Me
suena como la primera mitad de una
frase. Tendría que haber una segunda

mitad, pero nunca llega. Así que se
queda suspendida en el aire como un
gemelo perdido. "Nací en Sudáfrica y
nunca volveré a verla." "Nací en Sudáfrica y un día volveré".¿Cuál es el
gemelo perdido?" &lt;10&gt;

que los malhechores sean castigados, con la
apatía y resignación de Lucy. Lurie regresa a la
ciudad para encontrar que su departamento fue
saqueado. A pesar de que el régimen del apartheid ha terminado, Sudáfrica sigue siendo un
caos.

Así como sus personajes, Coetzee no
se olvida de Sudáfrica. No hizo nada que lo obligara a marcharse de su país natal, simplemente se hartó. En su caso (me pregunto) ¿cuál
será su gemelo perdido?

En esta obra Coetzee logra pintar
magistralmente una imagen desoladora de la
Sudáfrica post apartheid. Los duros acontectmientos sociales han hecho de la gente parias
del sexo, la raza y el trabajo. David Lurie se
refugia en la clínica de bienestar animal. Su
trabajo consiste en llevar a incinerar los cadáveres de los perros sacrificados todos los lunes,
acción que realiza personalmente, a pesar de
haber empleados asignados para dicha tarea.
¿Por qué lo hace, si pudiera emplearse en
muchas cosas, como por ejemplo, terminar su
estudio inconcluso de Byron?

Por último haré una breve referencia·a
la mejor de sus novelas "Disgrace". En ella
Coetzee vuelca toda su sensibilidad para mostrar la eterna pugna entre la razón y el convencimiento, entre lo políticamente correcto y la
verdad de las cosas. David Lurie, profesor de
la Universidad Técnica de Ciudad del Cabo,
divorciado y con cincuenta y dos años a cuestas, llena sus necesidades sexuales con una
prostituta que lo visita todos los jueves, día de
luxe et volupté. Un día se encuentra con esta
mujer en la calle y comete el error de interesarse
en ella como persona. A partir de este encuentro
su vida se convierte en una serie de incidentes
que llegan a complicarle la vida: seduce a una
estudiante de su clase de literatura, que no
obstante haber aceptado acostarse con él, pone
una queja de acoso sexual en su contra. El
comité de honor de la universidad le pide que
haga una confesión y acepte el castigo que se
le impone, lo cual es rechazado por Lurie.

"Pero hay otras personas que se ocupan de estas cosas: del bienestar de los animales, de la rehabilitación social, incluso de
Byron. El salva el honor de los cadáveres porque
no hay nadie tan idiota como para dedicarse a
semejante asunto. En eso está convirtiéndose:
en un estúpido, un bobo, un obstinado".&lt;111

Despedido de la universidad visita a su
hija Lucy, quien vive en una lejana provincia
tratando de hacer productiva una granja. Lucy
es una mujer descuidada, gorda y lesbiana. Un
día de tantos de su estancia en la granja, son
asaltadós por tres negros, entre los que se
encuentra un niño que David Lurie cree reconocer como pariente de Petrus, un antiguo trabajador negro de la granja y que ahora poco a
poco se va convirtiendo en propietario. Como
resultado de esta agresión Lucy resulta embarazada. Contrasta el interés que tiene David por

23

24

Efectivamente, en eso termina el profesor de literatura David Lurie. Y acepta esa actividad porque en su sistema de valores, en su
idea del mundo, "los hombres no emplean palas
para golpear cadáveres y darles una forma
más conveniente para su posterior procesamiento". 112&gt;

Para Coetzee la escritura consiste en
una forma de vivir desarraigado, de andar por
los caminos sin brújula. Para el autor de "El
maestro de Petersburgo" el hecho de sentarse
a escribir no significa que se tenga algo que
decir, sino que la escritura revela lo que en un
pasado inmediato se quería decir y que no se
expresaba por no existir las condiciones necesarias para decirlo, tanto en lo que se refiere a
la sustancia como a la forma.
Autor sin demasiadas complicaciones,
el sudafricano desarraigado es un autor imprescindible para entender el pasado siglo XX.
Su prosa es como el terso espejo de un río;
pero el río esconde en el fondo furiosas y
convulsas corrientes. Vale la pena indagar por
sus libros y encontrarlos, pero vale más la pena
leerlos.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

1. - Coetzee, J.M. El maestro de Petersburgo.
Grijalbo Mondadori, México, 2003 (Cita tomada de la contraportada del libro).

7. Coetzee,J. M. El maestro de Petersburgo. Grijalbo Mondadori, México, 2003,
pág. 23.

2. Villero, Juan. "J. M. Coetzee: el trazo de
las sombras". Letras Libres, No. 59, noviembre de 2003, pág. 83.

8. Coetzee, J. M. Infancia: escenas de la
vida en provincia, pág. 17.

3. Coetzee, J. M. Infancia: escenas de la
vida en provincia. Mondadori, México,
2000, pág. 163.

9.

Coetzee, J. M. La edad de hierro. Mondadori, Barcelona, 2002, pág. 88.

10.

Op. Cit. Pág. 55.

5. Coetzee, J. M. Juventud. Mondadori, Barcelona, 2002, pág. 73.

11.

Coetzee, J. M. Desgracia. Mondadori,
Barcelona, 2002, pág. 83.

6. Villero, Juan. Op. Cit., pág. 84.

12.

Ibídem.

4. Ibídem.

La construcción del conocimiento.
Armando teorías. La teoría de la regulación.
Javier Rojas Sandoval*
eonardo, nacido en Vinci, Italia, es un
personaje representativo del Rena----■-- cimiento, extraordinariamente polifacético, incursionó en muchos aspectos del
conocimiento humano. En un texto que recoge
diversos ensayos escritos en Florencia alrededor de 1508, el autor abre su pensamiento al
lector con la siguiente advertencia: "Que no me
lea quien no sea matemático, porque yo Jo soy
siempre en mis principios"; argumento que se
relaciona con dos herramientas básicas del
proceso de producción del conocimiento: cantidad y medida; conceptos asociados con el
orden y la regulación. Ideas que identifican al
pensamiento científico: Todo conocimiento científico es un conocimiento ordenado; lo que ya
habían descubierto los griegos, en particular
Aristóteles, Pitágoras y Euclides.
Antes de continuar, debemos advertir
que este escrito no trata de matemáticas ni de
geometría; la pretensión es argumentar las
bases de una teoría, y como bien se ·sabe en
los medios académicos universitarios, toda
teoría tiene como objetivo y fin ordenar, combinar y producir ideas, conceptos, esquemas
mentales y las herramientas necesarias para
explicar y ordenar eso que llamamos realidad,
externa e interna, objetiva y subjetiva.
Continuando con el autor de La Última
Cena y La Gioconda, al leer el escrito que
citamos, se puede advertir que el inventor de
inventos estaba convencido de que la práctica

sólo tiene eficacia cuando se orienta por la
teoría, y que es acertado estudiar primero la
ciencia para después construir la práctica
basada en la ciencia (De Vinci: 1965).
Otros autores que trabajan en el campo
de la epistemología, sostienen que las teorías
tienen que ver con el conocimiento del conocimiento (Morín: 2002). Algo así como lo que decía
Aristóteles de que una cosa es saber y otra,
muy diferente, es creer saber, o la diferencia
entre la opinión y el conocimiento. Lo que se
relaciona con los conocimientos empíricos que
proporciona la experiencia y los conocimientos
que sacamos de la experiencia y los convertimos en reglas con pretensiones de vigencia
universal. Como cuando por la experiencia
sabemos que si le quitamos los cimientos a la
casa, nos damos cuenta que se viene abajo; al
observar que el hecho se repite generalizamos
la idea de que los cuerpos pesados al quitarles
el sostén terminan por caerse (Kant:1987;p. 28).
De lo anterior se puede concluir que las
teorías son como redes conceptuales construidas, que sirven para explicar causas y diseñar planos para construir proyectos. Entre más
fino es el tejido de la red, más detallada es la
teoría. Lo que nos lleva considerar que uno de
los problemas del conocimiento es producir y
dominar la tecnología para construir teorías y
ponerlas a prueba, es decir, falsarlas. Finalmente hay que tener en cuenta que las teorías
son instrumentos del conocimiento para pro-

• Licenciado en Historia egresado de la Facuitadde Filoso/fa y Letras de la U.A.NL. Actualmente Maestro en Licenciatura
y Posgrado de la misma y candidato al doctorado por la Universidad Iberoamericana.

25

26

�ducir conocimiento, que se pueden modificar,
mejorar y desechar.
La construcción y el uso de teorías en
el campo de las ciencias sociales es, al parecer,
más complicado que en las ciencias físicas.
Porque en las ciencias sociales todavía no se
han producido paradigmas tan perfectos como
los de la física.
Un caso de problema teórico aplicado
a las ciencias sociales es explicar la forma en
que funciona y progresa un sistema económicosocial. Problema que está relacionado con el
tema de la evolución histórica de tas sociedades
y los sistemas sociales; lo que a su vez tiene
que ver con ta idea de progreso, tema muy trabajado por los filósofos e historiadores de los
siglos XIX y XX, quienes construyeron la teoría
de que el acontecer de la humanidad es s;empre en sentido positivo, es decir, evoluciona de
peor a mejor, según la célebre frase de Kant en
su argumento sobre la Ilustración, que contribuyó a darle identidad y sentido a la cultura
occidental.
En tiempos recientes, se han presentado en la literatura especializada trabajos
académicos que abundan en las propuestas de
la teoría de la regulación, una teoría que.se basa
en la misma preocupación por explicar el progreso y el desarrollo histórico de los sistemas
económicos y sociales.
En una primera aproximación a la teoría, se parte del supuesto general de que la
regulación es la acción dirigida a ordenar y
normalizar el desarrollo, la operación y el cambio
de los sistemas: biológicos, tecnológicos, sociales y económicos. Una segunda premisa es
el principio de que todo sistema está formado
por estructuras, las que, para su operación,
requieren de estabilidad dinámica para posibilitar la acción, así como para ordenar los procesos de movimiento, evolución y cambio, con
el fin de poner límites a la contingencia y al

riesgo; para hacer posibles el cálculo de probabilidades y la prevención de crisis y rupturas
que pongan en peligro la estabilidad e integridad
de los sistemas.
Bajo dicha perspectiva, en el campo
tecnológico, la regulación se asocia con los
mecanismos que designan la función de los
dispositivos automáticos encargados de mantener constante, sin variaciones bruscas, de
acuerdo con normas previamente definidas, las
magnitudes físicas, como el flujo y la tensión
eléctrica; la velocidad, la presión y la temperatura de los sistemas mecánicos; así como
los sistemas industriales de regulación, los
servomecanismos y válvulas reguladoras. En
cibernética la regulación consiste en la acción
de mecanismos automáticos encargados de
dar estabilidad a un sistema, cuando se presentan alteraciones en el medio ambiente que
lo rodea (Galiana Mingot: 1987).
Referida a los sistemas sociales, la
regulación es un concepto utilizado por la
escuela funcionalista inaugurada por Parsons,
para designar la necesidad de institucionalizar
las normas que pongan límites a la acción competitiva de los individuos (Parsons:1984; p. 117). En otras palabras, de acuerdo con este enfoque,
todo sistema social requiere de un conjunto
institucional de normas orientadas a regular la
natural tendencia a competir entre alter y ego,
cuya conducta se orienta por la ambición, la
inseguridad y el temor a la muerte. Las bases
de la regulación institucional, provienen del
supuesto establecido por Thomas Hobbes de
que al ser el sistema social un campo de libre
competencia, un alter podrá dominar a otro
ego, acumulando una mayor cantidad de bienes
y medios, utilizando el poder de la fuerza o el
fraude. Por ello se hace necesaria la regulación
del uso del poder de la fuerza y la acción fraudulenta, a fin de evitar "la lucha de todos contra
todos" (Parsons: 1984; lbíd., p.121 ).

las expectativas de los actores que interactúan
en cooperación competitiva. La regulación integra las acciones y los intereses de los individuos
con los sistemas de valores institucionalizados
y compartidos, para solidarizar al sistema social
y limitar los efectos de los conflictos, impidiendo
con ello su colapso y disolución.
En la teoría económica, la regulación es
un concepto que se le asignan diversos significados, según sea la corriente de pensamiento.
Samuelson define la regulación como "... las
normas o leyes dictadas para alterar o controlar
las operaciones de las empresas económicas... "(Samuelson y Nordhaus: 1992; p. 682).
En un desarrollo del concepto, el autor citado
distingue dos tipos de regulaciones: a). La
regulación económica, cuyo fin es el control de
los precios, los tipos de productos, así como la
calidad y el servicio, b). La regulación social,
que tiene que ver con las normas para proteger
el medio ambiente, lo mismo los sistemas de
seguridad social para los trabajadores. La anterior argumentación indica que en esta línea de
pensamiento, la regulación se asocia con las
acciones emprendidas por el Estado, con el fin
de darle un orden a la producción, el consumo
y la distribución del producto social.
De acuerdo con el anterior enfoque, la
regulación se identifica con las acciones orientadas a evitar los efectos adversos de la competencia, que caracterizan la economía de libre
mercado; desde ese punto de vista, la regulación asume la forma de medidas normativas,
para corregir las imperfecciones del mercado,
es decir, las tendencias monopolistas, que alteran la competencia perfecta, según la terminología de la teoría económica.
Uno de los aspectos que afectan la
difusión de la teoría de la regulación, es su antecedente histórico como acción de gobierno.
Como dice Galbraith, la regulación es la acti-

vidad pública más cuestionada, particularmente
en los ambientes en donde reina la cultura del
libre mercado. Sin embargo, la política regulacionista es un mal necesario que se justifica
en tiempos de crisis (Galbraith: 1975).
Precisamente para entender la teoría
de la regulación es importante relacionarla con
la teoría del ciclo económico; es decir, los
períodos de oscilación -prosperidad y depresión- de la actividad económica, que en su
fase depresiva ha provocado bancarrotas,
desempleo e inflación; como la registrada en
1929.
.
De ello se deduce que la propuesta
regulacionista, como teoría, está relacionada
con las aportaciones de Keynes, que teorizó la
relación entre el consumo, la producción y el
empleo, y cuyos análisis enfatizaron la propuesta de que el aumento en el consumo reforzaría la tendencia a reducir el desempleo dinamizando con ello la actividad económica, en el
marco de la aguda crisis de 1929 (Haberler:
1985; p. 160).
La propuesta de Keynes se orientaba a
dar una explicación de las crisis económicas y
los mecanismos para limitar sus efectos nocivos. Como dice el propio Samuelson, gracias
a Keynes y sus seguidores, ha sido posible
comprender la importancia de los controles
regulativos del Estado, con el fin de "... influir
en los niveles de producción, empleo e inflación" (Samuelson y Nordhaus.(1992, lbid, p. 56).
Teniendo en cuenta los antecedentes
mencionados, la regulación es un concepto
que define una teoría y escueta de pensamiento
aplicada al estudio y análisis de la macroeconomía; que trabaja con dos conceptos básicos:
la regulación y la relación salarial. Quienes la
sostienen se plantean una revisión crítica de
los principios establecidos por la escuela
económica neoclásica*; para ello retoman pro-

Desde tal punto de vista, la regulación
es la acción institucional orientada a legitimar
• Según Ferguson elmás representantivo de la escuela neoclásica es AlfredMarshall. Consultar: J.M. Ferguson (1974) His-t-Oria de la eamQmía, F.C.E., México.
'

27

28

�períodos de la evolución de los sistemas económicos y sociales.

puestas teóricas de Keynes, Schumpeter y
Marx, con el propósito de explicar las nuevas
condiciones de operación y de~?rrollo del sistema económico y social capitalista y sus
recurrentes crisis.

Para los regulacionistas, como para
otros teóricos del desarrollo económico, una
deficiencia de la teoría clásica*** reside en que
no tomó en cuenta las crisis en que podría caer
el sistema económico. Sostienen que la visión
de la economía de la vieja escuela de pensamiento económico, era estática, no dinámica.
En palabras de Schumpeter: "La teoría econó-

Uno de los objetivos centrales de la
teoría de la regulación, consiste en ofrecer una
explicación de los desajustes que presentan las
relaciones de los dos componentes fundamentales del sistema económico y social,
basado en la libre competencia y la acumulación privada: la norma de producción y la norma
de consumo. Se trata de una propuesta teórica
desarrollada por un grupo de investigadores*,
principalmente de origen francés -a los que
se han sumado de otros países**-, que tratan
de encontrar explicaciones a los procesos de
crisis, cambio y transformación económica de
la historia de los países industrializados, como
los Estados Unidos de Norteamérica y Europa
Occidental, tomando como puntos de referencia el espacio temporal que va de la posguerra
hasta la década de los setenta.

I

1

1
1

1

mica en su sentido tradicional, no añade casi
nada...cuando se trata de hacer inteligible el
desenvolvimiento o sus resultados históricos... "
(Schumpeter: 1976; 70). Su punto de partida
era el esquema del libre juego de la oferta y la
demanda para explicar el equilibrio 1 y el funcionamiento económico del sistema capitalista. En
ese esquema teórico se partía de una concepción estática de la economía y la sociedad; no
se consideraba la variable del tiempo histórico
y los cambios económicos, lo que Schumpeter
denomina "teoría del desenvolvimiento económico" (Schumpeter: lbid, pp. 74-75).
Según la teoría regulacionista, un problema al que se enfrentaron los teóricos del
equilibr;o general fue el de conciliar equilibrio
con dinamismo, es decir, crecimiento con estabilidad. (Aglieta; 1986, pp. 1-2). Al no brindar una
respuesta a ese problema, cuando se presentaban situaciones de crisis y desequilibrios, se
veían como fenómenos extraños y endógenos
al sistema.

La propuesta teórica incluye una metodología que incorpora los enfoques de diversas
disciplinas, entre ellas: historia, economía y la
sociología; así como la teoría de sistemas y de
los paradigmas o modelos; el análisis institucional y la estadística (Boyer: 1986; 18). Coa
ellas se pretenden construir modelos conceptuales que definan y expliquen las etapas y

•

0

0

•

Los autores más connotados que han contribu_ido a construir la teoría de la regulación, se reconocen los siguientes: M.
Aglieta; R. Boyery B. Coriat. Las elaboraciones de los autores mencionados coinciden en la década de los setenta, por
ello se puede hablar de una generación de científicos sociales que comparten un paradigma científtco, según la terminología de /.S. Khun.
Ver eltexto de Robert Boyer(1986), La flexibilidad del trabajo en Europa, Centro de Publicaciones. Ministerio de Trabajo. Madrid, España.
La escuela clásica de la economía se refiere principalmente a la formada por A. Smih; J.S.Mi// y D. Ricardo, entre
otros..Consultar a E . Rol/: Rol/, Eric. Historia de las doctrinas económicas, F.C.E ., México, 1985.
Según Rostow: La teoría del equilibrio económico, partía de la construcción de modelos económicos cerrados, en los que,
según la teoría económica clásica, lo que buscaban era igualar la producción, el consumo y la inversión, como un todo
expresado en elequilibrio de la oferta y la demanda. Las rupturas de dicho equilibrio fueron expli,fadas porla teoría de
los ciclos económicos, que eran consideradas como "...desviaciones de los modelos óptimos.. ". W.W. Rostow (1974), La
etapas del crecimiento económico, México, F.C.E. p. 27.
29

Como una respuesta para llenar dichos
vacíos, la teoría de la regulación se propone la
elaboración de "...modelos macroeconómicos

de desarrollo que intentan descubrir cuáles son
las condiciones necesarias para un crecimiento
equilibrado y armónico... " (Aglieta: 1986; p. 3).
El método de análisis de la regulación
se propone dar respuesta a preguntas como
las siguientes:
¿Cuáles son las fuerzas que transforman el sistema social y aseguran su cohesión a largo plazo? ¿Es posible identificar las
etapas de desarrollo económico y social de los
países industrializados?
Desde el punto de vista de la teoría de
la regulación, la interacción entre la econo'Tlía
y la estructura social da lugar a un desarrollo
histórico; se trata de un desarrollo no lineal y
estático, sino dinámico, que produce transformaciones y con ello alteraciones de las leyes
de funcionamiento del sistema socioeconómico (Boyer; 1986, p. 29).
Así mismo, los sistemas económicos y
sociales forman estructuras denominadas
instituciones, integradas por elementos económicos y político-jurídicos. La construcción de
las formas jurídicas y políticas, son el resultado
de la articulación de lo económico y lo social
(Boyer; 1986; p. 29). La acción de las formas
institucionales, tiene efectos sobre la definición
del lugar que ocupan los individuos y grupos
sociales; y al mismo tiempo genera principios
institucionales de ajuste, y con ello, regularidades parciales en el ordenamiento económico
y social.

30

En una definición más económica, considerando la dinámica entre la producción y la
demanda, en el marco de determinadas instituciones, la teoría de la regulación se propone
explicar: "... el proceso dinámico de adaptación

de la producción y la demanda social resultante
de la conjunción de ajustes económicos asociados a una configuración dada de las formas
institucionales... " (Boyer: 1986; p. 30). Es decir,
las relaciones entre la producción y el consumo
como resultado del conjunto de las normas que
las regulan, así como las instituciones que
establecen dichas normas.
En la lógica de los desequilibrios y las
crisis económicas, los regulacionistas se cuestionan por qué en el desarrollo histórico del
sistema económico, se han presentado períodos de crisis y otros donde se dan el pleno
empleo y altos niveles de productividad, los
cuales han posibilitado la reactivación del
crecimiento económico.
En los estudios empíricos de los teóricos regulacionistas se analizan temas como
los siguientes: La dinámica de la regulación, la
relación salarial y las instituciones que de ellas
se derivan: el Estado, las empresas, las organizaciones patronales y obreras; así como las
negociaciones contractuales en los momentos
de coyuntura económica. Específicamente: a).
El movimiento sindical, b). El movimiento patronal, c). La intervención del Estado, d). Los
convenios colectivos y la frecuencia de los
acuerdos; e). La formación de los salarios y sus
componentes: productividad, costo de la vida,
mercado de trabajo; f). La cobertura social, su
extensión, el nivel de las prestaciones y su
financiación (Boyer, ibid.).

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La investigación etnográfica como método
de observación y análisis de los procesos áulicos
Jaime César Triana Contreras*
institucional, para observar que la escuela no
es solamente un aparato reproductor y dominador (Durkheim, 1974), sino que constituye,
en sí misma, significados de gran valor para
reflexionar sobre los acontecimientos suscitados en el aula.

as investigaciones realizadas sobre
el proceso enseñanza aprendizaje,
han sido generalmente referidas a
aspectos cuantitativos en la aplicación del proceso de la educación. En estos estudios se han
destacado análisis e interpretaciones sobre las
políticas educativas, programas escolares, evaluación, deserción escolar o métodos de enseñanza, entre otras cosas, con una orientación
eminentemente teórica; sin embargo, en estas
dos últimas décadas, se han desarrollado pocas investigaciones que se preocupan por observar y describir lo cotidiano, el acontecer en
el aula, la interacción educativa, el currículum
oculto. La observación y análisis de estos fenómenos educativos, pocas veces descrito,
dentro de una micro perspectiva, en el salón de
clase, ayuda a explicar la reproducción de normas y valores que se dan en el contexto social
escolar, y que se proyectan e introyectan, en
forma consciente o inconsciente, en el aula.

-------

La etnografía como ciencia "tiene por
objeto el estudio y descripción de las razas y
pueblos" (Dice. de la Academia Española), pero
en educación, la etnografía es un método directo de observación y análisis de los procesos áulicos, es cualitativa, estudia la constitución y dinámica de las estrategias de enseñanza, las relaciones docente-alumno y la forma
de expresar los contenidos desde una perspectiva holista, analizando e interpretando la
intencionalidad de lo cotidiano. La etnografía
"deja a un lado los cánones metodológicos e
incursiona en ámbitos y dimensiones poco explorados, destacando lo cualitativo de lo cuantitativo y conectándose además con la antropología, psicología social, psicoanálisis, lingüística y psicolingüística, que permiten incluir a
esta corriente interpretativa, en el grupo de
epistemologías comprehensivas y su ruptura
con las explicativas". (García y Vanella, 92)

¿Qué es lo que se vive dentro de los

planteles educativos, en los salones, las juntas
de maestros, las festividades? ... ¿Cómo valorar las situaciones o conflictos concretos en que
participan los sujetos? ... ¿ Cómo interpretar o
valorar lo subliminal, lo oculto, lo invisible, que
ofrece el trabajo empírico en el aula? Estas y
otras preguntas, mueven a la investigación
etnográfica a rescatar la práctica en que
interactúan alumnos y maestros, contenidos e
instituciones, dentro de un entorno normativo

En nuestro país, son pocos los proyectos educativos que abordan la práctica educativa co~creta, en el proceso específico del
aprendizaje en el aula. Aún a pesar de esto, la
corriente etnometodológica crece más dentro

• licenciado en letras Españolas y Maestría en Enseñanza Superiorporla U.A.N.l. Fundadory ex Di"ctordt la Preparatoria No. 9. En la Preparatoria No. 3 fue suó Director,fundador del S.E.I. y de los Sistemas dt Educación Abitrta.
Autordt texlos diversos, tambiln es Maestro Decano dt la mismay Maestro Emirito dt la U.A.N.L.

31

32

�de nuestro campo pedagógico. "El saber acer-

ca de la educación ha sido un saber práctico,
producido y transmitido en y por la práctica educaüva que un saber acerca de las prácticas que
lleguen al discurso educativo, el mal en todo
caso, ha estado centrado en la reflexión sobre
la normatividad y los fines de la educación más
que en el estudio de la realidad y de sus problemas concretos." (M. Arredondo, et al, citado

sobre todo las escuelas, lugar de mayor convivencia e internalización de normas y valores
durante el desarrollo evolutivo del sujeto. De
esta manera la etnometodología se involucra
con otras ciencias sociales como la sociología
y los medios cuantitativos de investigación; con
el tiempo se asociaría con la fenomenología de
Shultz, la psicosociología de Herbert Mead y la
etnometodología de Garfinkel.

por Margarita Robertson, 93)

1
1

La construcción de esta corriente, hace
necesaria la revisión de algunos elementos fundamentales en su formación y desarrollo. La
etnografía, surge de la antropología, corriente
estructural-funcionalista que pretende explicar
las sociedades primitivas "in situ". Algunos autores, sostienen que la antropología es un proyecto occidental, para justificar la expansión y
dominio de estos pueblos. Señalan, que bajo el
pretexto de conocer las costumbres, las tradiciones, los ritos, organización familiar y tribal,
es necesario trasladarse al lugar mismo de la
investigación. Bronislaw Malinaski, junto con
Radcliffe Brown, inician este trabajo de campo. Para ellos, el funcionamiento de la sociedad en su propio contexto, mediante la observación intensa, combinada con la entrevista, le
permitían obtener información de la estructura
de los pueblos estudiados: en esta observación
y descripción intensa de las sociedades que
se estudian, nace la etnografía.
Malinowsky va más allá de la mera observación, interpreta los hechos, analizando la
diferencia entre los pueblos, se explica entonces, según Elsie Rockwell que "la antropología

se involucre cada vez más, como ciencia social, a prácticas sociales y políücas generalmente en las de dominación, pero en ocasiones también en las de denuncia y crítica".
Los primeros descubrimientos en estos primeros análisis, hacen que los antropólogos se preocupen en observar sus propias
culturas, sus barrios, organización familiar, pero

33

Estos autores crean las condiciones
para el desarrollo de la observación "in situ",
sugiriendo la participación del investigador docente, sólo como observador directo de los fenómenos áulicos, registrando en una bitácora
las acciones educativas del docente, del alumno; posteriormente describirán el escenario a
investigar (grupo escolar), la explicación de los
contenidos, recursos didácticos, actividades
para la enseñanza, etc. que servirán como contexto institucional teórico, para entender y explicar los valores que proyecta e introyecta la
institución, el docente, y por último la explicación de estas dinámicas, ofrecida por la bitácora de observaciones, permitirá una recreación-teórica, una descripción analítica de la evidencia empírica, tomando como eje para interpretar las normas y valores, los interrogantes
¿Qué reproduce? ¿Cómo reproduce? (García
y Vanella, 92)
Los actores que participan con significaciones en la interpretación de la sociedad,
es otro elemento importante. lrving Goffman,
aportaría un elemento más, en el análisis etnometodológico: el estudio de las interacciones
cara a cara, con el fin de identificar la naturaleza y las reglas en las interacciones de la vida
cotidiana. El hombre socialmente está sujeto a
roles y status -dice- y es en la vida cotidiana en donde los proyectamos a los demás.
por ejemplo -agrega- un simple encuentro
de dos miradas en la calle, está controlado por
normas sociales: "No se lo que va pensar la
otra persona si volteo la mirada". Esta carga
de significación en los sujetos del ejemplo an-

terior ayuda a explicar la conducta, la proyección de imagen, mediante la significación de las
expresiones faciales.
En esta observación de los fenómenos
s~bjeti~os del actor, se conocen también las significaciones reales. En esta acción, el flujo de
conciencia puede ser intencional o inconsciente, pero cargado de expresiones individuales.

zaciones en clase, los exámenes, estudia de
esta forma, el significado que otorga cada sujeto, a sus actos en la vida social, observa también que el investigado, no es un sujeto pasivo,
s!no un individuo hábil que participa, activa y
directamente en la construcción de la realidad.

Dentro de este contexto general, basado en teorías y recomendaciones, para regis"El sujeto interpreta sus acciones basado en trar en la bitácora, queda por último, al investiexperiencias previas, ya sean propia o ajenas, gador-observador-docente, analizar e interpreque han producido creencias, reglas, conoci- tar lo observado en el salón de clase, bajando
mientos o valores". (Margarita Robertson, 93)
para ~llo de los registros en la bitácora, la reproducc1on de normas, valores y significaciones
Con estas recomendaciones enumeraespecíficas que hace el docente y el alumno
das anteriormente, para realizar el análisis etnodentro del salón de clase. Al estar analizando
metodológico, el investigador las dirige al munlo obse~ado, describiendo lo que sucede y lo
que se dice, tomando a veces lo irrelevante o
do cotidiano del salón de clase, en donde ensin importancia, pero de alta significación, para
cuentra la empatía necesaria para etender el
explicar la dinámica de la organización escocomportamiento, normas, valores y el mundo
lar, responde, de esta manera, a la pregunta
de significaciones, que involucra la intercomuinicial de qué reproduce y cómo reproduce
nicación y el lenguaje, el maestro y el alumno,
~mo
lo señala García y Vanella, para explica;
en el con~exto escolar tipifican, construyen y
como ~I alumno se apropia de normas y valoesquematizan lo explícito e implícito, facilitanre~ y ~mo el contexto escolar, social, magisdo de esta manera, el encuentro del investigatenal, influye subliminalmente en la introyección
do~ frente a los hechos ya interpretados por los
suJetos, haciendo "construcciones de segun- Y reproducción de estas normas y valores sociales.
do grado" surgidas del sentido común.
La etnometodología puede recurrir también a la utilización de situaciones cotidianas
complejas en comunidades pequeñas. En la
escuela se pueden encontrar conversaciones
Y descripciones de escenas cotidianas, para
encontrar e identificar los conocimientos de
sentido común (como el comportamiento entre estudiantes de ambos sexos, la forma de
divertirse, de cooperar, el trato social, etc.) y el
proceso de razonamiento. Al describir el investiga?or las interacciones en grupo, los comportamientos, los gestos, el lenguaje, las organi-

34

Queda de esta manera cerrado el cír~ulo de la investigación etnometodológica, realizada en el salón de clase. Como última recomendación queda la triangulación de datos
para verificar la observación. El uso de la en~
trevista se sugiere, para verificar o canalizar
~razon~das, y explicarse el porqué de estas
interacciones. Aunque la entrevista, es una
práctica.~ociológica cuantitativa, sin embargo
es permitido el uso de esta práctica para nuestro estudio cualitativo, pero solo como medio
de compr?bación (Russek y Weinberg, 93) ya
que permite aclarar dudas.

�De Palermo a Nápoles:
noche de fantasía en el Tirreno

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materiales tecnológicos, en
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1993.

l

Enrique Puente Sánchez*

DI

I título de este artículo incluye el nombre de la capital de Sicilia, Palermo,
llamada Panormus en el antiguo
mundo romano. Su significado es ciudad de
puertos, pues efectivamente Palermo está al
noroeste de la isla y es bañada por las aguas
del Mar Tirreno. Más conocida nuestra es la
ciudad de Nápoles, antigua Parténope de la
Magna Grecia; tanto el nombre actual como el
antiguo son de origen griego, el antiguo significa
vista virginal y el moderno quiere decir ciudad
nueva. El Mar Tirreno también se luce CCY.1 un
nombre heleno, es el de un rey de la antigua
región llamada Lidia, situada en el Asia Menor y
hermana de otros territorios conocidos como
Caria, Misia, Frigia y Licia. Los súbditos de ese
rey se trasladaron a Italia y fueron los etruscos
o tirrenios.

11

El título alude también a una parte de
nuestro último periplo por tierras italianas, que
incluyó el Mediodía de Italia y las islas de Sicilia
y Capri. Es obvio que igualmente podría este
artículo llamarse "De Sorrento a Paestum "o "Del
Etna a Siracusa", pues son partes del 'Your"que
encierran cada una su belleza; pero he preferido
el que aquí aparece, porque además de sugestivo, encierra el misterio de una noche que se
vive más que todas las del viaje, porque se vive
enel mar.
Las satisfacciones alcanzadas en la
realización de este "tour", que es repetición de

otro del año 2000, han sido verdaderamente
magníficas. Podemos enumerar entre ellas un
más hermoso recorrido de Anacapri, en la isla
de Capri, y la visita a la catedral del siglo XI de
la ciudad de Salerno; el doble regreso a la
ciudad costeña de Amalfi, realizado primero por
tierra y luego por mar, desde la simpática
Sorrento. Un paseo a pie por las avenidas de
Palermo, de las nueve de la mañana a las cuatro de la tarde con una comida de suculentos
mariscos, en un restaurante situado detrás de
la bellísima catedral barroca, de esa ya para
nosotros dilecta ciudad. Un regreso también a
Tívoli, la Tíbur romana de Horacio, de Mecenas y del gran arquitecto y emperador Adriano,
la -ciudad del jardín paradisíaco del Cardenal
Hipólito D'Este. Tal regreso fue enriquecido
además con una cena sibarítica, pero más aún
con las manifestaciones del "bel canto" que
durante ella hemos disfrutado. Y no ha sido
todo: permítame usted dedicar párrafo aparte
a la más honda satisfacción obtenida por mi
esposa y por mí en este hermoso y gratificante
viaje.

¡Hemos estado finalmente en Paestum!
Era una ilusión acariciada hacía bastantes
años. No ignoro que para muchos Paestum es
una gran desconocida. Ya varias veces habíamos intentado visitarla y no lo habíamos logrado.
Estas grandiosas ruinas griegas en territorio
italiano se nos escapaban una y otra vez, bien
fuera por un error mío, bien por ignorancia del

• Licenciado en Letras Españolas por la U.A.N.L. Estudios de Maestría terminados en la misma institución. Catedrático de
Literatura, Español Superior, Latín y Griego clásico de la Facultad de Filosofía y Letras. También maestro de Español
en la Escuela Preparatoria No. 3.

35

36

�guía. Pero en este 2003 hemos hecho exactamente lo que debíamos hacer y hemos triunfado. iPaestum, la antigua Posidonia, ciudad
con influencias etruscas, fundada por los sibaritas, en un día de sol resplandeciente, _con
todas sus sorpresas, por fin ha sido nuestral
Ahora sí, permítame contarle algunos detalles
del viaje y platicarles en particular, acerca de
nuestra estancia en Capri y de nuestras visitas
a Tívoli y a Paestum.
Hemos volado a Europa desde la ciudad de México. En este y en el anterior viaje,
del que aún no le he platicado, hemos decidido
hacerlo de esta manera. Sólo en una ocasión,
en 1981, habíamos utilizado ese itinerario. En
ese entonces no había un motivo preciso, ahora
sí lo hay: personalmente he decidido, por el
resto de mi vida, no volver a pisar tierra de
Estados Unidos, en mi opinión el país más
genocida del mundo. Nuestra partida fue nocturna, a las nueve de la noche. El hermoso
"boeing" de Air France levantó vuelo de la larga
pista iluminada, y después de diez horas y
media en el aire nos depositó en París, aproximadamente a las dos de la tarde del día siguiente. Un avión mediano de Alitalia nos llevó
posteriormente a Roma, donde nos hospedamos en nuestro hotel y cuya cuenta pagamos
en la moneda europea: el euro.

terita que conduce a la ciudad del río Anio. Propiamente ya la conocemos de memoria, aunque
apenas es la segunda ocasión que viajamos
por ella, pero esto se debe a su corto kilometraje. Pasamos antiguas murallas de Roma y
humildes casas de la periferia citadina, después
llanuras de escasa arboleda y, finalmente,
sencillas fincas a la entrada de Tívoli, entre
estas últimas se ven pequeños restaurantes y
tiendas. Pronto el autobús llega hasta la Plaza
Trento y el conductor busca estacionamiento
entre los demás que se nos han adelantado.
He tratado de imaginar cómo era lá
Tíbur {Tívoli) horaciana que el poeta latino exalta
con tanto fervor. La ciudad se extiende en pleno
descenso desde las faldas de los montes Ripoli
y Catillo, circunstancia señalada no sólo por
Horacio, sino también por Virgilio. El detalle más
vivo de la antigua ciudad eran las "cascatelle"
(cascaditas) que formaba el río Anio, al bajar
por los montes antes citados: eran muchas y
los tiburtinos utilizaban sus aguas para regar
sus huertas. Hoy varias de esas corrientes son
llevadas sobre todo a la Villa Gregoriana, donde
aún se pueden apreciar en forma de pequeñas
cascadas; esas aguas han sido conducidas
también por muchas tuberías hacia la Villa
D'Este del cardenal Hipólito, donde este eclesiástico ordenó la realización del bellísimo jardín
renacentista que hoy admiramos.

Este último detalle monetario no hay que
olvidarlo. Los vendedores europeos ya no quieren dólares, cuya aceptación con frecuencia les
produce pérdidas en los cambios de moneda.
El euro es más caro que el dólar y esto ha
encarecido los viajes a Europa, porque el
vendedor le vende a usted en diez euros lo que
antes le vendía en diez dólares.

Está además la maravillosa Villa Adriana,
que el emperador Elio Adriano mandó construir
en trescientas hectáreas y donde hizo alarde
de sus conocimientos de arquitectura. La Tíbur
de Horacio era la Tíbur de la naturaleza, la ciudad del río Anio desbordado en multiformes
cascadas sobre los montes Ripoli y Catillo; la
Tívoli moderna es la Tívoli de las grandes villas
romanas y renacentistas y también del Anio,
pero del Anio con cascadas conducidas y
manejadas por la mano del hombre.

Tívoli

Al día siguiente de nuestra llegada a
Roma, hemos sido invitados todos los del grupo
a visitar Tívoli. En un magnífico autobús recorremos en treinta minutos la Tiburtina, carre-

Esta vez ht::mos visitado únicamente la
Villa D'Este, antiguo convento benedictino, que

37

contiene en las salas de su edificio, en las paredes y techos, bellas pinturas del Renacimiento.
Pero es su jardín lo que deja boquiabiertos a
todos los visitantes. Claro que hay plantas,
árboles, esculturas y otras cosas, pero en este
jardín la reina es el agua: corriente, estancada
o fluyendo de cientos de fuentes, embellece el
jardín, más que ningún otro de todos los elementos que lo componen.
Después de la visita a la Villa D'Este,
en el autobús subimos hacia el monte Ripoli,
hay en una de sus alturas un bello restaurante
que lleva el nombre de la colina. En él se nos
sirve una opípara cena en la que abundan los
vinos, las ensaladas, las carnes rojas y el pescado. Mientras saboreamos los ricos alimentos
que se nos sirven, nos deleitan las voces de·un
tenor dramático y de una soprano coloratura,
él italiano y ella japonesa. El tenor con su !.:Jella
voz no sólo canta arias operísticas y canciones
italianas, sino que además las actúa y las termina con tremendos agudos, en que hace gala
del alcance de su voz. Es, sin embargo, la
soprano quien más se luce con una voz de fantasía que alcanza altísimas notas; en medio del
silencio absoluto de los comensales, nos canta
el Brindis de La Traviata y el "libiamo, libiamo"
flota bellísimo en el ambiente. Despµés nos
regala un Toma Sorrento inolvidable. Finalmente
tenor, soprano y músicos que los acompañan,
cantan todos juntos un Funiculí-funiculá que
cierra la noche musical en medio de éstruendosos aplausos. Regresamos al Hotel Caravel
de Roma a las diez de la noche y dormimos en
nuestras habitaciones a plena satisfacción,
porque al día siguiente hay caminata. La ~mtrada
al Averno nos espera. ¡Uf! ¡El Vesubio!
Capri

Pero ahora no les hablaré de ese histórico volcán, pues ya lo hice ampliamente en otra
ocasión. Ahora les quiero escribir sobre nuestra
visita a Capri, la mágica isla del Mar Tirreno. Es
un paraíso que se encuentra frente al territorio

38

oeste de la Italia continental, frente a la península
sorrentina, junto a otra isla menos famosa,
aunque ahora también muy visitada, que se
llama lsquia. Está Capri dentro de un edén más
vasto formado por la Campania, las islas de
Sicilia, Córcega, Cerdeña y Elba y por el archipiélago de las Lípari. Y todo este edén grandioso, es embellecido y sobreadornado por la
cerúlea superficie de las aguas del fantástico
Mar Tirreno.
¿Cómo describirles a ustedes esta hermosa isla, célebre a través de todos los tiempos? Tal vez por la dificultad de expresar sus
bellezas no le había hablado de ella, aunque mi
esposa y yo la hemos visitado en cuatro ocasiones, su estructura geológica es algo muy
particular; no es la de superficies llanas de las
islas de México, tampoco la de acantilados
rojizos de las islas griegas de origen volcánico.
Capri es de una superficie mínima de 11 kilómetros cuadrados, 6 kilómetros de longitud, 3
de ancho y 17 de perímetro. Es predominantemente calcárea, sus costas son altas y rocosas
y poseen una gran cantidad de bellas grutas;
está rodeada también por muchos y enormes
escollos entre los que destacan los célebres
Farallones. Tiene varios montes entre los que
sobresalen el Solare de 589 metros, el Santa
María de 499 y el Tiberio de 335. Luce Capri
una verdísima vegetación, a pesar de que carece de agua, pues no hay ríos ni manantiales.
Dos municipios existen en ella: el de Capri a
mediana altura, y el de Anacapri que, como su
nombre lo indica, es el más elevado. De los
dos el más bello es Capri.
Tres días de septiembre hemos estado
en ella y aunque, como he comentado, ésta ha
sido nuestra cuarta visita, sin embargo todavía
ahora hemos sentido casi el mismo impacto
que en la primera. Es difícil imaginar las emociones y el feliz estupor del viajero, que por
primera vez pone sus pies en esta isla encantada, Al llegar nuestro barco al muelle, contemplamos el gran conjunto multicolor de barcas

�de los pescadores ancladas allí por muy variados motivos. También nos extasiamos en el paisaje polícromo de casas, edificios y colinas.
Una vez reunido el grupo, nos dirigimos al simpático funicular (¡inolvidable detalle!), que sube
hacia Capri por unas muy inclinadas paralelas.
Es cosa de no más de diez minutos a través
de viñedos y túneles. Llegamos arriba, ahora
estamos en la ciudad de Capri; vemos la antiquísima torre del reloj, caminamos sólo unos
pasos, allí está el mirador para contemplar el
Tirreno, al que surcan ahora cien o más barcas. Desde allí se ve la costa sorrentina, se ve
lsquia, se ve el lejano Vesubio.
Y entramos a la celebérrima ''piazetta"
llena de mesas, sillas y coloridas sombrillas.
Allí se encuentra el mundo del arte, del cine, de
la literatura, de la política, de la moda. Allí acude
el europeo, el asiático, el africano, el ar. 1ericano, el australiano, y es además una babel de
idiomas: se oye árabe, alemán, ruso, japonés,
griego, francés, italiano, inglés, etc. etc. Se
toma vino, cerveza, champaña, "whisky",
"brandy"y hasta café. Quisiéramos ya quedarnos aquí, pero hay que ir al hotel, el hotel La
Residenza nos espera. Y ahora recorremos la
vía Vittorio Emanuele, gran escaparate de
Capri, pues a lo largo de ella se encuentran
lujosos hoteles, exclusivas "boutiques", coloridas pastelerías y heladerías y tiendas llena~
de llamativas artesanías. ¡Qué placer recorrer
esta estrecha pero hermosa vía péatonal!
¡Cómo la sentimos nuestra y, aunqu~ es tan
corta, cómo quisiéramos que no se acabara!
Después de caminarla y gozarla tantas veces
durante nuestra estancia, se quiebra el GQrazón
a·1tener que decirle adiós.

Tiene una pequeña playa y sus casas se cuelgan de los acantilados. Después de esto mi
esposa y yo nos hemos separado del grupo y
nos hemos perdido en las callejuelas de Capri,
todas llenas de color. Hasta después de buen
tiempo de ameno recorrido hemos regresado
al hotel.
Y en esta ocasión no se nos ha escapado Anacapri, como sucedió en anterior ocasión. En pequeños minibuses todas las personas del grupo hemos subido a la ciudad alta
de la isla, ciudad también bella y llena de color.
Un guía de carácter genial nos conduce, se
llama Leonardo, quien además de hablar con
gracia y elocuencia, canta, baila y gesticula
como un mimo. Visitamos allí el Museo de Axel
Munthe y sus amplios y bellos jardines, preparados por su creador para servir de descanso
a las aves migratorias. A las dos de la tarde
comemos "lasagna", en un restaurante llenísimo
de gente; a pesar de esto el servicio es rápido y
rápidas llegan también nuestras botellas de
vino. Por la tarde, colgados de un cable en una
telesilla cada quien, visitamos las instalaciones
más altas de la isla, en el Monte Solaro. El
panorama del Mar Tirreno, visto desde esa
altura es sencillamente impresionante. Descendemos sentados de nuevo en la telesilla, gira el
cable, nos transporta durante quince minutos,
efectuamos un pequeño salto desde nuestro
asiento y estamos otra vez en Anacapri. Luego
de subir a los minibuses, hacemos el recorrido
de bajada hasta Capri y nos dirigimos a nuestro
bello hotel, La Residenza.
No quiero contarle el proceso de nuestra
despedida de esta isla de fábula. Caminar de
salida por la vía Vittorio Emanuele, pasar por la
"piazetta", hacer el viajecito del funicular, todo
esto pensando que quizá es por última vez, le
aseguro que oprime el corazón y que invade de
tristeza el espíritu. Me parece mejor pasar ya a
hablarte de nuestra visita a la antigua Posidonia.

Durante nuestra permanencia en esta
isla fabulosa, visitamos también los Jardines
de Augusto, llenos de raras plantas y exóticas
flores. Desde un mirador construido en ellos,
hemos contemplado a corta distancia Marina
Piccola (Puerto Pequeño), con menos barcas
que Marina Grande, pero también hermosa.

39

Paestum
Eran en Sorrento las ocho de la mañana
del jueves 18 de septiembre, cuando mi esposa
y yo, después de un frugal almuerzo, ya esperábamos a las puertas del Hotel Tirrenia el trans~
porte que nos llevaría a las ruinas de Paestum.
Y en efecto, a las ocho y diez minutos se detuvo
un autobús que abrió su puerta delantera; sin
descender, una mujer blanca de más que mediana estatura gritó ¡Paestum! y nos invitó a
subir. Ella misma revisó nuestros boletos y nos
indicó nuestros asientos.
Fue un viaje delicioso que en ocasiones
siguió por la orilla del mar. Paestum también
está en la Campania y si se ve un mapa de
Italia, se aprecia que hay que seguir la dirección
sureste para llegar a las famosas ruinas. Después de una hora de viaje llegamos a Salemo,
que tiene un "boulevard"junto al mar, en él nuestro conductor estacionó el autobús y descendimos para visitar la antigua catedral de esa
ciudad. Desde luego, es un templo impresionante, como toda catedral europea de las
grandes ciudades.
Después de esta visita, reemprendimos
el viaje. Ahora, lo más llamativo en esta úl\ima
parte del recorrido, fue un bosque extensísimo
de eucaliptos, que tardamos en pasar aproximadamente cuarenta y cinco minutos. Está protegido rigurosamente por el gobierno y me sería
muy dificil calcular la cantidad de altísimos eucaliptos que lo forman. ¿ Cincuenta mil? ¿ Cien Mil?
Será necesario investigarlo. Después de dejar
esta maravilla, llegamos a Paestum a las once
horas aproximadamente.
Yo vibraba de emoción al ver consumado mi sueño. Conocí las ruinas de Paestum
por un libro adquirido en una librería regiomontana. El libro de magnífico empastado y
excelente papel, se titula "The World of the
Greeks" y me costó veinte pesos en un saldo
de libros de oportunidad. En sus hermosas foto-

grafías incluye casi toda la arqueología de
Paestum. Como toda ésta aparece junto con
algunas ruinas griegas de Sicilia, cometí el error
de creer que Paestum estaba en Sicilia. Desde
mi primera visita a esta gran isla, sufrí la desilusión de no encontrar allí ni el templo de Neptuno ni la hermosa Basílica de las cincuenta
columnas.
Después de adquirir los boletos de
entrada de 6.50 euros, seguimos a Susana,
nuestra guía, hacia el parque arqueológico. Casi
de inmediato, nos encontramos frente al hermoso templo de Ceres, de seis columnas al
este y oeste y once al norte y al sur. Esto hace
un total de treinta y cuatro columnas. Conserva
parte de su frontispicio, pero en el lado posterior
esa misma parte aparece completa. Nada queda
de su "cella", recinto interior que guardaba la
estatua de la diosa.
Pasamos en seguida a contemplar una
de las maravillas de la arqueología: el hermoso
templo de Neptuno se yergue orgulloso entre el
de Ceres y la Basílica. Pronto me convencí de
que estábamos frente a un prodigio de la arquitectura griega de hace 2,500 años, también de
que mi intuición no me había fallado, al pensar
en algo grandioso cuando lo vi en las páginas
del libro citado. Las palabras de Susana al
explicar en detalle los rasgos particulares de
este templo griego, provocaron en mí como
efecto natural, una comparación con el Partenón de Atenas y con el templo de La Concordia
de Agrigento en Sicilia. También provocaron la
protesta de un británico en defensa del Partenón, a lo que yo contesté que éste no tiene
"cella" y que le falta gran número de columnas.
No era exacta mi respuesta, pero tiene mucho
de verdad.
Este magnífico templo está orientado,
como todo templo griego de poniente a oriente,
tiene seis columnas al frente y otras tantas
atrás. En ·cada uno de los otros lados tiene doce
columnas, con lo que el total suma treinta y seis.

40

�Se conservan en óptimo estado el friso, las metopas y los triglifos. De la maravilla de la "cella"
quedan paredes y gran cantidad de sus columnas. El espectáculo de esta "cella" es aún imponente, porque tenía doble columnata a cada
lado, columnas inferiores y columnas superiores, que se conservan en su mayor parte.
Además de la "cella", tiene detalles técnicos
especiales que lo hacen bello y majestuoso.
Si el templo de Neptuno es del siglo V
A.C., la Basílica es del siglo VI. Se ha comprobado que el nombre de Basílica es erróneo, las
basílicas eran edificios de administración de
asuntos de la ciudad-estado. Se sabe ahora con
toda seguridad, que es un templo dedicado a
Hera, cuya conservación es admirable, pues
están en pie todas sus cincuenta columnas
exteriores. Es algo muy raro que sean nueve
las de los lados este y oeste. En los lados largos,
sur y norte, son dieciséis. Tiene algunos otros
rasgos extraños, como la diferente ornamentación de algunas de sus columnas.

nas, probablemente hasta el triple de las actuales. Todas las losas laterales, las dos largas
y las dos cortas, más la superior que cubre la
caja, tienen artísticas pinturas en la pared
interior.
El Museo de Paestum tiene muchas de
estas pinturas. Ya dije que destacan las de la
Tumba del Tuffatore, que se traduce la Tumba
del Zambullidor. Es algo único y sería interesante
que usted las conociera en algún libro o revista.
Representan el sentido que tanto etruscos
como lucanos, tenían del más allá. No conviene
que me detenga en dar detalles de estas cinco
pinturas, sólo diré que el nombre se debe a que
la pintura de la losa superior representa a un
joven desnudo que efectúa un davado. Se lanza
desde un alto trampolín, y su figura lo representa
cuando va en el aire. Nosotros debemos haber
visto de veinte a veinticinco pinturas de hace
más de 2,500 años, en muy buen estado de
conservación.
Noche de fantasía en el Tirreno

Después de admirar estas ruinas prodigiosas, pasamos a disfrutar una excelente
comida, en un muy buen restaurante especial
para los visitantes. Al terminar nos dirigimos al
cercano Museo de Paestum, del que por supuesto ya sabíamos las hermosuras que íbamos a contemplar. Obviamente, tiene gran cantidad de objetos concernientes a todos los
aspectos de la vida de la antigua ciudad, pero
su especial y máximo tesoro son las pinturas
de las tumbas lucanas, entre las cuales destaca
la llamada Tumba del Tuffatore.

No tengo la fecha precisa de esta noche,
pero es una de los últimos días de septiembre
de 2003. Es una Noche de Walpurgis. (Véase
"Fauston de Goethe o "La Montaña Mágica" de
Thomas Mann). Zarpamos de Palermo a las
ocho de la noche en un barco más que mediano, probablemente de cien metros de eslora.
Lo importante es que es nuevo y bellísimo. Esto
último, la noche y el mar embriagan nuestro
espíritu. Nos asignan nuestros camarotes, son
pulcrísimos, llenos de color y de toda comodidad. Emocionados por el placer de lo muelle
y por la excitante policromía, recorremos restaurantes, bares, salones y "boutiques". Salimos
a los corredores laterales del barco, y gozamos
el espectáculo de las luces titilantes de Palermo
en la lejanía; también el paisaje inmenso del
mar, cuyas aguas parecen huir raudamente de
nuestra presencia.

Paestum pertenecía a la Lucania antigua, que se extendía más al norte que la actual.
Por lo tanto, como está comprobado que estas
tumbas no son de Paestum, pues esta ciudad
fue fundada mucho tiempo después que la antigüedad comprobada de aquellos sepulcros, la
consecuencia es que las tumbas son de la
antigua Lucania. Son tumbas en forma de caja,
pero de un tamaño muy superior a las moder-

pañada de generosos vinos, la charla con compañeros y compañeras, las risas y carcajadas
enervan más nuestro espíritu, y al terminar de
comer, salimos dispuestos a la diversión. Pasamos al salón bar, donde hasta los conductores
de los autobuses se unen al grupo. Ya ·son
conocidos nuestros de confianza, y participan
en el consumo de copas y en la conversación.
Edna, una compañera filipina y Lie, bella joven
japonesa, nos acompañan. La plática en broma
deriva a que Edna se case con uno de los conductores: él propone matrimonio, ella acepta.
Cada uno de nosotros asume una función en
la "boda", mi esposa y yo somos padrinos,
alguien hace el sacerdote, otros son testigos y
todos entonamos la marcha nupcial. Edna y el
conductor irán de viaje de bodas a Brindis y
Tarento, en la Apulia italiana.
Más tarde salimos a cubierta. Si er. la
"boda" usé mi francés, ahora uso mi escaso
inglés con una "/ady"británica, quien propone que
vayamos al otro lado del barco, con un objetivo
bien definido. Ella "sabe" que pasaremos cerca
de las islas Lípari y por lo tanto, hay que ver las
erupciones intermitentes del famoso Strómboli,
volcán de la isla del mismo nombre. Así lo hacemos y soportamos el aire ya bastante fresco
de las doce de la noche; media hora de observación, y en la tremenda oscuridad nocturna
del mar, nunca llegan las luces del volcán. Mientras tanto, dos "gentlemen" británicos ya algo
"alegres" por el vino, acompañados de sus
esposas, pasan junto a nosotros y le piden a la
mía que les cante un aria de ópera o una can-

Retomamos al interior y pasamos a uno
de los restaurantes. Una deliciosa cena acom-

41

42

ción mexicana. Ya le habían escuchado su hermosa voz de soprano coloratura. Las señoras
le ruegan a mi esposa que no condescienda a
tales peticiones. Ya fastidiados de esperar las
erupciones del volcán, mi consorte decide preguntar a algunos miembros de la tripulación,
quienes le informan que la ruta del barco no
pasa por el archipiélago de las Lípari. Decidimos
irnos a dormir pues la voz del capitán, según
nos anuncian, nos despertará a las seis de la
mañana.
Creo que logramos muy bien las pocas
horas que nos quedaron para dormir. Mi esposa
durmió en compañía de tres damas de diversas
nacionalidades, yo me decidí por dormir en el
salón de los sillones del barco. Poco después
de las seis el capitán llamó a preparar el desembarco y una vez más, posamos nuestros pies
en Nápoles y nos preparamos para un sustancioso desayuno.
Sólo quedaba visitar algunas bellezas
de la capital italiana, pero ya entonces como
ahora todavía, saltaban de continuo a nuestra
mente los recuerdos de Tívoli, la magia de Capri
y la majestuosa arquitectura griega de Paestum.
Junto con todo esto, la tragedia de Pompeya
en sus ruinas, la oreja asesina de Dionisia en
Siracusa, el humo del Etna en su montaña, las
voces de tenores y sopranos en Sorrento y, en
el Estrecho de Mesina, el resoplar de Escila y
Caribdis, los dos fantásticos seres marinos de
la mitología griega.

�Utopías del Renacimiento
(Primera parte)
Ricardo Martínez Cantú*
el hombre puede constituir racionalmente
teorías que posteriormente son confrontadas,
a través de nuevas experiencias, con la realidad
a la que hacen referencia.

Introducción
1.- El renacimiento y las utopías

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Hacia el final de la Escolástica han ido
separándose cada vez más razón y fe, filosofía
y teología. La razón ya no tiene cabida dentro
de la teología porque Dios no puede llegar a
conocerse por medio de la capacidad racional
del hombre, y esto porque Dios no es racional,
nada puede limitarlo, ni siquiera la razón. La
teología, así, se transforma poco a po~o en
mística: no es posible conocer a Dios; puede
únicamente sentírsele. La razón se circunscribe, por lo tanto, a la filosofía; a una filosofía
que ya no puede plantearse el problema del
conocimiento de Dios porque no puede resolverlo, y que deberá plantearse de una manera
nueva el problema del conocimiento de la naturaleza, ya que si Dios no posee el atributo de la
razón, no tiene porqué haber creado racionalmente el mundo. La razón, entonces, no está
ni en Dios ni en la naturaleza, sino sólo en el
hombre.

Este volverse el hombre hacia sí mismo
y hacia la naturaleza, originan el humanismo y
la ciencia física renacentistas. Humanismo y
naturaleza que no se mantienen separados,
sino en estrecha conexión.
El humanismo renacentista queda entonces, influido no sólo por la crisis de un Imperio que va siendo sustituido por los Estados
Nacionales, sino también por el "interés por la
naturaleza [que] trasciende su propia esfera"1.
La vuelta a la antigüedad clásica -que Julián
Marías considera como un retroceso en relación a la Escolástica en lo que se refiere al
conocimiento adecuado de los filósofos griegos
y latinos2- "no es en realidad sino un pretexto"3
para volver al hombre natural, al hombre que
deberá guiar su comportamiento por una moral
y un derecho naturales y que practicará una
religión natural.

Al quedar separado de Dios, el hombre
se vuelve hacia sí mismo. Y se vuelve también
hacia la naturaleza, en tanto que descubre que
ésta, si bien no es racional, puede ser racionalizada: puede ser explicada racionalmente por
el hombre, no deductivamente -a partir de
universales que se particularizan-, sino inductivamente -a partir de los datos particulares que
proporciona la experiencia-. Sobre estos datos,

Dentro del humanismo y formando
parte de la filosofía renacentista, aparecen una
serie de autores que componen obras sobre
temas políticos. En todos ellos se da un afán
por "volver a los orígenes" para obtener una
renovación política. Vuelta a los orígenes que,
según Abbagnano, se plantea en dos formas
distintas: historicismo y iusnaturalismo. La

• Licenciatura en Filosofía y maestria en Artes por la UANL. Maestro de tiempo completo de la Preparatoria No. 16
e integrante del Comité de Artes y Humanidades de la Coordinación de Preparatorias de la UANL. Coordinador Editorial
de la revista Entomo Universitario.

43

primera posición (que sería, por ejemplo, la de
Maquiavelo), propone volver a los orígenes
históricos de la propia nación para "sacar [de
ellos) nueva fuerza y vigor" 4 . La segunda (a la
que pertenece, por ejemplo, Tomás Moro), propone el "retomo al fundamento estable y univer-

que se espera construir o encontrar en el mundo
recientemente descubierto o se descubre
América porque se desea encontrar otras culturas que no padezcan los vicios y los males de
la cultura europea?

sal de toda comunidad y, por lo tanto, al establecimiento y reorganización de la comunidad
sobre su base natural" 5 •

Finalmente, las utopías pueden ser
explicadas también como respuesta a la necesidad de encontrar un equivalente, un sustituto
para el mundo sobrenatural que se ha perdido
con la pérdida de Dios. Mundo sobrenatural al
que se hace referencia, por ejemplo, en La
Ciudad de Dios de San Agustín.

Por otra parte, aunque todos estos autores de escritos políticos buscan la superación
de la corrupción que impera en su tiempo,
siguen y proponen diferentes métodos para
conseguir esa superación. Desde este punto
de vista, pueden distinguirse entre ellos dos
posiciones extremas. Una, representada por
autores como Maquiavelo y Bodino, se caracterizaría por brindar abiertamente justificación y
apoyo al poder absoluto de los monarcas, en
detrimento de las prerrogativas concedidas a
los nobles. Y la otra, que estaría representada
por Moro, Campanella y Bacon, se caracterizaría por una inconformidad más amplia, ya que
incluye lo que se considera abusos del poder
por parte de los gobernantes, y se distinguiría
también por la manifestación velada de esa
inconformidad a través de la creación de utopías, de la descripción de lugares imaginarios,
en donde no existen los males sociafes que
aquejan a las sociedades reales.
Las utopías del Renacimiento pueden
explicarse no sólo como producto del descontento ante la situación político-social, sino
también (aunque esto no está desligado de ese
descontento, ni del naturalismo renacentista ya
mencionado) como consecuencia del descubrimiento de América. América se presenta como
un lugar sin historia en el que pueden realizarse
el hombre y la sociedad nuevos que vayan a
sustituir a la sociedad y al hombre corrompidos
del continente europeo. En este caso, utopía y
descubrimiento de América parecen ser más
bien hechos paralelos y mutuamente gestores
uno del otro: ¿se proyectan sociedades ideales

44

2.- La Ciudad de Dios y las utopías
A diferencia de las utopías, la Ciudad
de Dios no es propiamente una comunidad
política, sino que está constituida por el conjunto
de todos aquéllos, hombres y ángeles, que
ponen a Dios y al amor de Dios por encima del
amor a sí mismos y a las demás criaturas.
Frente a la Ciudad de Dios está la Ciudad
Terrena, integrada por los que viven según la
carne, por los que orientan sus preferencias
hacia cualquier cosa que no sea Dios mismo,
hacia cualquier criatura que, independientemente de lo valiosa que pueda ser, tiene un valor
inferior al del creador.
Ambas ciudades han estado mezcladas
y confundidas desde los inicios de la historia
de la humanidad, de tal manera que prácticamente todas las congregaciones humanas
-sean del tipo que sean: políticas, religiosas,
étnicas- han poseído y poseen miembros que
a su vez pertenecen a una o a otra de estas
dos "ciudades". Es decir que, aún dentro de la
Iglesia, existen hombres que, a pesar de
desempeñar algún cargo eclesiástico, pertenecen a la Ciudad Terrena. Y lo mismo pueden
encontrarse personas que ocupen cargos
públicos y que aparentemente estén dedicadas
por completo a asuntos mundanos y que, sin
embargo, pertenezcan en realidad a la Ciudad
de Dios. La pertenencia de un individuo a una

�u otra de estas dos ciudades no es, por lo tanto,
notoria y evidente, sino que sólo cada quien,
interrogándose a sí mismo, puede saber a cuál
de ellas pertenece.
La Ciudad de Dios no constituye, como
las utopías, un ideal comunitario que se desearía ver realizado, sino que se trata de una comunidad mística que real y efectivamente ha existido desde la creación de los ángeles, es decir:
desde antes de la creación del hombre.

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1

1

Existe, sin embargo, una cierta similitud
entre las utopías y La Ciudad de Dios, en tanto
que hacia el final de ésta, San Agustín describe
lo que será en el futuro la vida de los hombres
que al presente han vivido según los mandatos
de Dios, una vida de felicidad completa y
carente de los males físicos y morales que
aquejan a la humanidad en este mundo. No
obstante, aun aquí, San Agustín se refiere a un
estado de cuya existencia se puede estar
seguro sobre la base de la confianza que se
tiene en la posibilidad de conocer a Dios y,
conociéndolo, de saber también de sus disposiciones: del futuro que tiene reservado para los
hombres que se apeguen a las normas por él
establecidas. En cambio, en las utopías se da
una situación completamente diferente, ya que
aquí no es posible asegurar que la comunidad
perfecta que se describe vaya a realizarse
alguna vez en el futuro; e incluso, en Moro, la
actitud es más bien de certeza en el sentido de
que su Utopía no se realizará jamás.

1.- La Utopía de Tomás Moro
La obra consta de dos libros. El primero
de ellos es de carácter introductorio, ya que la
descripción de la República de Utopía se lleva
a cabo en el segundo. Sin embargo, es en el
primer libro donde están contenidas las críticas
más dir:ectas a la situación social y política
imperante en Inglaterra.
En este primer libro, Tomás Moro narra

45

su encuentro con Rafael Hitlodeo, personaje
principal de la obra y hombre que ha realizado
numerosos viajes, por lo cual posee amplios
conocimientos acerca de las costumbres y
formas de organización social imperantes en
los más distintos lugares del mundo. El texto
de esta obra es precisamente la narración que
hace Hitlodeo, a Tomás Moro y a Pedro Egidio,
de algunas de las experiencias que ha tenido
en esos numerosos viajes.
Habiendo estado Hitlodeo en Inglaterra
(la conversación que "transcribe" Moro se lleva
a cabo en Amberes), considera que, tal y como
lo expresó durante su estancia en ese país al
cardenal John Morton, la ley que establece la
pena de muerte para los ladrones es una ley
totalmente injusta debido a que, en su opinión,
el castigo que se aplica excede con mucho al
delito de robo; además de que las leyes humanas no deberían, como hace ésta, contravenir
a las divinas. Por otra parte, se trata de una ley
que, tal y como lo demuestra la experiencia, no
rinde buenos resultados ni podrá rendirlos
mientras no se eliminen las condiciones que
orillan a los individuos a robar.
Entre esas condiciones, Hitlodeo destaca principalmente dos, la primera de las
cuales no es privativa de Inglaterra y consiste
en el afán de los monarcas de poseer un ejército
numeroso que, al no ocuparse, por no haber
guerra, en las actividades que le son propias,
se constituye en una clase de ociosos y maleantes. La segunda condición, que es la más
importante en Inglaterra, consiste en la desmesurada importancia que se ha concedido a la
crianza del ganado lanar, en detrimento de la
agricultura y de la crianza de otros animales.
Quienes poseen ovejas han ido destinando para
pastos las tierras que antes eran de cultivo, lo
cual, además de afectar negativamente a la
agricultura (que, como fuente de alimentos,
debería ser la actividad productiva a la que se
concediese la máxima importancia), produce
gran cantidad de desempleados que no encuen-

I
\

tran ocupación debido a que la crianza y explotación de las ovejas no necesita de muchos individuos para llevarse a cabo. Y siendo que las
ganancias que produce la explotación de la lana
van a parar a muy pocas manos, al resto de la
gente, que es la gran mayoría, no le queda otra
salida que la vagancia y el robo como medio de
supervivencia. Por lo anterior, la pena de muerte
no puede amedrentarlos para que dejen de
robar (no robar significa morirse de hambre: una
muerte más segura que aquélla a la que les
conduce el robo, ya que en este último caso
siempre hay la posibilidad de escapar a la justicia) y sí, en cambio, la vigencia de esta pena
puede llevarlos al asesinato, porque no pudiendo
recibir mayor castigo que el que reciben por
hurtar y disminuyendo con ella la posibilidad de
su aprehensión, la muerte de sus víctimas les
es más beneficiosa que perjudicial.
La pena que Hitlodeo propone para
castigar a quienes robaran, una vez eliminadas
esas condiciones que orillan al robo, está
tomada de la legislación de los Politeritas y tiene
similitud con la determinación que, en este
sentido, se adoptaba en Roma, y consiste en
obligar a los ladrones a desempeñar trabajos
de pública utilidad, a favor del Estado o de
quienes necesitaran de mano de obr~ barata.
De esta manera, los condenados obtiénen por
sí mismos lo indispensable para satisfacer sus
necesidades más elementales, debiendo entregarse al erario público los excedentes, en el
caso de que los hubiera. El condenado, salvo
.. en el caso de que el huerto por él cometido
estuviera acompañado de agravantes, no perdería su libertad para ir a donde le pareciera.
siempre y cuando no saliera de los límites de
su provincia; viéndose solamente obligado a
vestir ropas que lo distingan del resto de la gente
y prohibiéndosela hablar con otros condenados
para evitar una sublevación.
Cuando Moro señala lo ventajoso que
habrá de ser para cualquier monarca el tener
por consejero a alguien que, como Hitlodeo,

46

conozca tanto de asuntos públicos y posea tan
buen criterio, le recomienda a éste que se
ponga al servicio de algún soberano para que
haga un uso de sus conocimientos que sea
benéfico para la sociedad, Hitlodeo responde
que no hay soberano que admita limitar su poder
en beneficio del pueblo, sino que, por el contrario, siempre están buscando la manera de
obtener, a costa de aquéllos a quienes gobiernan, las riquezas que necesitan para tener la
vida de lujo y despilfarro a la que están acostumbrados y que, por lo tanto, los consejos que
dichos monarcas esperan de sus subordinadqs
son en el sentido de medidas hábiles, aunque
no muy legítimas, para obtener esas riquezas,
y no medidas para beneficiar a la comunidad.
Esta actitud de Hitlodeo refleja lo que
parece ser la actitud del propio Tomás Moro:
por una parte, la inconformidad ante la situación
social que es producto del abuso de los poderes
económico y político y, por otra, la convicción
de la imposibilidad de realizar actividades que
sean efectivas para salir de dicha situación.
El libro segundo pierde el carácter dialogado del primero para convertirse, como ya se
dijo, en la descripción que hace Hitlodeo de
Utopía.
Utopía es una isla en forma de media
luna y próxima al continente americano. Unida
originalmente a éste, fue separada artificialmente de él al cortarse, por orden del fundador
Utopo, el istmo que los unía.
En la isla se encuentran cincuenta y
cuatro ciudades bastante similares entre sí, y
distribuidas de tal manera que todas ellas
poseeri a su alrededor igual cantidad de terrenos que se dedican a la agricultura. En esto_s
campos se localizan viviendas, en cada una de
las cuales se aloja una familia. La familia es
una congregación de cuarenta personas que
respetan la autoridad de un padre y una madre
de familia. Todas las personas están obligadas

�a tener conocimientos de agricultura y a trabajar
dos años en el campo. Cada año, la mitad de
las personas que componen la familia terminan
el cumplimiento de esta obligación y regresan
a la ciudad, siendo sustituidos por otras veinte
personas que deberán ser instruidas por lo que
se quedan, los que, durante el año anterior,
fueron a su vez instruidos por los que ahora se
van. No obstante que son dos los años que
obligatoriamente deben dedicarse a la agricultura, si alguien se siente atraído por el oficio de
campesino, puede solicitar su permanencia
indefinida en una de estas granjas.
Además de este oficio, cada persona
deberá aprender otro que ella misma elija entre
aquellos que -como la herrería, la carpintería,
la albañilería, etcétera- se practican en la
ciudad. Una vez que un individuo ha hecho su
elección, pasa a formar parte de una familia que
esté dedicada al oficio que fue de su preferencia, para ser instruido en él. Un individuo podrá
tener varios oficios y ejercer el que mejor le
parezca mientras que los intereses de la ciudad
no requieran que ejerza otro de los que conoce.
Cada treinta familias, tanto campesinas
como ciudadanas, forman una congregación
que elige un magistrado al que se da el nombre
de filarca, y por cada diez filarcas se nombra
un protafilarca. Estas personas ejercen su
cargo por un año y son frecuentes las reelecciones. Además, cada ciudad posee un príncipe
que ejerce su cargo a perpetuidad, si bien puede
ser removido de su puesto en el caso de que
muestre tener aspiraciones a ejercer un poder
tiránico. Este príncipe es elegido por los. filarcas
entre cuatro candidatos que propone cada uno
de los cuatro barrios de que están integradas
todas las ciudades.

los intereses del pueblo. Con este mismo fin,
se prohíbe a los protafilarcas y al príncipe que
discutan los negocios públicos fuera de las
reuniones del senado, castigándose con la pena
de muerte a quien violara esta disposición. No
está permitido votar ninguna decisión el mismo
día en que se haya planteado el problema respectivo, para evitar las decisiones irreflexivas o
al margen del conocimiento de los ciudadanos.
Cuando una cuestión, por su importancia, lo
amerita, es resuelta no por el senado, sino por
una asamblea constituida por todos los filarcas.
Aunque todas las ciudades son iguales
en importancia, Amaurota, por estar en el centro
geográfico de la isla, es una especie de capital
en la que cada año se reunen tres habitantes
de cada ciudad para tratar los asuntos que
conciernen a todo el país.
Respecto de las labores ejercidas por
los ciudadanos, cada uno de ellos trabaja solamente seis horas diarias en el oficio que ha
elegido; tiempo que resulta suficiente para cubrir
perfectamente las necesidades de la comunidad, si se toma en cuenta que, con las excepciones que luego se mencionarán, todos están
obligados a trabajar, y si se toma en cuenta
también que todos los oficios que se practican
van encaminados a satisfacer únicamente
necesidades reales y no necesidades artificialmente creadas. Hay ocasiones en que los
filarcas decretan una reducción de la jornada
de trabajo, para evitar que la producción sobrepase excesivamente lo que las necesidades
requieren.
El tiempo libre lo emplean los utópicos
en alguna distracción constructiva como la
jardinería o el estudio. Las personas que
muestran capacidad e interés por el estudio
pueden dedicarse completamente a él, y son
quienes constituyen el grupo de los letrados.
Los letrados, junto con el príncipe y los protafilarcas, son las únicas personas que quedan
exentas del trabajo físico. Los filarcas también

Cada tercer día se reúnen el príncipe,
los protafilarcas y dos filarcas que van siendo
diferentes en cada ocasión y que cumplen una
función de oidores públicos para evitar que
vayan a tomarse determinaciones contrarias a

47

gozan de esa exención, pero la hacen efectiva
únicamente cuando deben asistir a alguna reunión del senado o de la asamblea de filarcas.
Una característica que es fundamental
para esta forma de organización social, ya que
es la que la hace posible, es la ausencia de la
propiedad privada. Así, por ejemplo, los productos de los agricultores se distribuyen equitativamente entre los habitantes de la ciudad, y
ésta, además de enviar el número de perso:ias
que los filarcas campesinos solicitan en tiempos de cosecha, proporciona a las familias de
agricultores los instrumentos que éstas necesitan para llevar a cabo sus labores. En la
ciudad, por otra parte, las familias cambian de
vivienda cada diez años para que, con ello,
tengan siempre presente que ningún lugali es
propiedad exclusiva de nadie. Existen, además,
mercados y almacenes en donde se depositan
los productos que son fruto del trabajo de cada
familia, así como también las frutas y legumbres
que los campesinos envían a la ciudad y la
carne de animales que son sacrificados por
esclavos fuera de la ciudad. A estos lugares
acuden los proveedores que posee cada filarquía (o congregación de treinta familias) y en
ellos solicitan y obtienen todo aquello que
requieren las personas a su cargo.
Cada familia está integrada, como ya
se dijo, por cuarenta personas (no debiendo
tener menos de diez hijos púberes ni más de
dieciséis), cada filarquía o sifograntía está
constituida por treinta familias y cada ciudad
por doscientas filarquías, distribuidas en cuatro
barrios. El número de habitantes por ciudad es,
entonces, de 240,000 y a fin de mantener constantes estos números, las personas son trasladadas de una a otra familias, filarquías o ciudades: de la congregación que tenga exceso de
miembros a la que posea un número insufi~
ciente. Cuando el número total de habitantes
en la isla se vuelve excesivo, se envían expediciones al continente para que funden en él una
colonia, ocupando para ellos tierras que los

indígenas tengan improductivas. Cuando, por
el contrario, el número de habitantes de la isla
disminuye por debajo de lo establecido (como
puede suceder a causa de una epidemia), se
hace volver a ésta a las personas que habitan
en las colonias del continente.
Debido a los motivos ya mencionados,
la producción, por lo general, excede a las necesidades. Los excedentes se destinan, en primer
lugar, a integrar una provisión que sea capaz
de cubrir los requerimientos de los utópicos
durante un año en caso de que, por condiciones
adversas, esto se volviera necesario. Una vez
integrada esta provisión, los excedentes se
destinan a la exportación. De aquello que se
exporta, la séptima parte se emplea para aliviar
las carencias de los menesterosos y desposeídos de otros países y el resto se vende a
bajo costo. Con el dinero de estas exportaciones
se adquiere hierro, ya que la is1a de Utopía
carece de este metal. Se adquieren también
oro y plata que, aunque no poseen ningún valor
para los utópicos, constituyen una especie de
reserva que puede utilizarse, en caso de
guerra, para contratar soldados mercenarios
extranjeros, a los cuales recurre, antes que
recurrir a los nativos, cuando se requiere la
defensa armada del país.
Sin embargo, para evitar que los habitantes de Utopía le puedan conceder valor al
oro que poseen por el motivo dicho (valoración
sin fundamento, pero que acarrea desgracias
por la ambición y la codicia que el oro es capaz
de despertar entre los hombres), este metal se
destina, principalmente, a la elaboración de las
cadenas y los grilletes con que sujeta a los
esclavos; empleándose también para fabricar
anillos, collares y diademas que deben portar
dichos esclavos como distintivo de su condi~
ción. De esta manera se consigue que el oro
se transforme de símbolo de poder en símbolo
de oprobio y vergüenza y, por lo tanto, en algo
que nadie desea poseer.

48

�..
Lqs esclavos adquieren esta condición
por haber cometido algún delito, y se trata, por
lo general, de reos extranjeros, aunque también
se da el caso de delincuentes entre los utópicos.
Estos últimos son tratados con mayor severidad, ya que se considera que, dadas las condiciones que reinan en Utopía, no tienen la menor
excusa para haber delinquido. Existe, además,
una clase de siervos que está constituida por
los extranjeros que, viviendo en su país de
origen en condiciones miserables, han solicitado su admisión en Utopía. Dichos siervos
reciben un trato bastante benévolo, por lo que
difícilmente vuelven a su lugar de origen,
aunque pueden hacerlo con sólo solicitarlo.
En relación al matrimonio, las mujeres
no pueden casarse antes de los diecioc;:ho
años, ni los varones antes de los veintidós. La
pareja que tuviera relaciones sexuales prem,atrimoniales sería castigada prohibiéndoles para
siempre el matrimonio. Por otra parte, aunque
no es fácil de conseguir, es posible la disolución
del matrimonio; sea por incompatibilidad de
temperamentos o por adulterio. En este último
caso, el cónyuge adúltero es reducido a la
esclavitud y el otro queda libre, si así lo desea,
para contraer nuevas nupcias.
111

be
1 1

La legislación de Utopía se caracteriza
porque sus leyes son tan simples que pueden
ser comprendidas por cualquiera y no se requie:.
ren defensores públicos especializados, sino
que cada quien defiende su causa por sí mismo,
cuando se da el caso de alguna discrepancia
legal entre dos ciudadanos.

son enemigos naturales unos de otros y que
no pueden respetarse más que sobre la base
de una obligación impuesta artificialmente. Es
la buena voluntad lo que debe regular las
relaciones entre los individuos y los países, y
no los protocolos.
A pesar de ser un país pacífico, tanto
los hombres como las mujeres de Utopía
reciben adiestramiento militar, para que puedan
hacer frente a una situación bélica en el caso
de que ésta se presente. Los utópicos aceptan
o declaran una guerra únicamente cuando
consideran agredidos sus propios intereses, ·o
los intereses de alguna nación amiga, y en dicha
guerra se comportan más con astucia que con
ostentación de fuerza, aprovechando la ambición de los contrarios para dividirlos y ponerlos
frente a frente. Además, hasta donde es posible,
procuran respetar los bienes y las posesiones
(campos de cultivo, viviendas) situados en los
territorios en que se lleva a cabo la contienda;
territorios que nunca son los de Utopía, ya-que
sus habitantes se rehúsan a luchar en s_
u propio
suelo, razón por la que, antes que es~erarlos,
salen al encuentro de sus enemigos tan pronto
como tienen noticia de que éstos se aproximan,
aún a sabiendas que, por motivos geográficos,
la isla es de difícil acceso.
En materia religiosa, el rango distintivo
en Utopía es la tolerancia. Se dan, por lo tanto,
en la república, una gran diversidad de religiones que, no obstante sus divergencias, comparten ciertas creencias básicas comunes,
como son: la existencia de un Dios único, providente e inexplicable, y la inmortalidad del alma.
Esto permite que los trece templos que posee
cada ciudad sean, por así decirlo, templos comunes ~ los que asisten personas de diversas
religiones y de los que se han eliminado las imágenes para que cada quien pueda concebir al
Dios al que rinde culto como mejor le parezca.

Por lo que respecta a las relaciones
exteriores, Utopía nunca firma tratados· con
ningún país extranjero, ya que considera a
dichos tratados como totalmente inútiles debido
a que, por más cláusulas que posean, siempre
es posible hallar un pretexto para violarlos
cuando eso es lo que se quiere. Además implican una concepción muy pobre del género
humano, ya que presuponen que los hombres

principio religioso. Y aunque se les ve con cierta
desconfianza porque se los considera al margen de todo freno moral, sin embargo se les
respalda y no se toman represalias contra ellos
y, si se intenta llevarlos al seno de alguna religión, es por medio del convencimiento y nunca
por la fuerza.

principal, el de determinar en qué consiste la
felrcidad humana. Problema que, por lo general,
resuelven identificando a la felicidad con el
placer, aunque sin hacer entre ellos una identificación completa ya que al parecer consideran
que el concepto de felicidad es un poco más
amplio que el de placer.

A nadie se molesta por cuestión de sus
creencias y a todos se permite que traten de
atraer a los demás a la propia religión por considerarla la correcta, siempre y cuando no se
adopten actitudes agresivas, insultando u ofendiendo a quienes se muestren reacios a dejarse
convencer.

Distinguen dos tipos de placeres: los
que son propios del cuerpo y los que son propios del alma, y otorgan una jerarquía superior
a estos últimos, por lo cual rechazan todo placer sensible cuya consecución pueda acarrear
daños a otros individuos y, por lo tanto, intran:..
quilidad espiritual al causante de esos daños.
Han llegado a la conclusión de que el mayor
placer corporal es la salud, ya que ella significa
la ausencia de dolor físico; y consideran que
los demás placeres sensibles, como el comer
y el beber, resultan placenteros en tanto que
restablecen esa salud que, a través del hambre
y de la sed, se manifiesta como algo que empieza a perderse. Están en contra de los dolores
y mortificaciones que cualquier persona pueda
causarse voluntariamente a sí mismo por motivos religiosos, ya que entienden que Dios ha
creado al hombre para la felicidad y no para el
dolor. Rechazan, finalmente, la ostentación, la
vanidad, la ambición y la avaricia, teniéndolas
por los peores vicios ya que se fundamentan
en deseos ilegítimos, en deseos que no corresponden a ninguna de las verdaderas necesidades del cuerpo o del espíritu.

Estas determinaciones que ante la religión han adoptado los utópicos, se fundamentan
en el convencimiento de que si efectivamente
hay una doctrina religiosa que sea superior a
las demás, terminará imponiéndose por sí sola
al conseguir, entre las gentes que inevitablemente tendrán que ir apreciando y aceptando
su superioridad sobre las otras religiones, un
número de adeptos cada vez mayor. Por otra
parte, no se elimina tampoco la posibilidad de
que la diversidad y variedad de cultos haya sido
propiciada por el mismo Dios porque le sea
agradable.
Tornando siempre como punto de referencia los principios religiosos mencionados, los
utópicos se plantean, como problema moral

Existen además, si bien son poco
numerosos, individuos que rechazan todo

49

50

�Un nuevo sentido a la vida

BIBLIOGRAFÍA

Occidente, 8),Revista de Occidente, Madrid, 1976.

Abbagnano, Nicolás. Historia de la filosofía,
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la filosofía. (Cultura mexicana,
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Marías, Julián. Historia de la filosofía. 28ª
Ed., (Biblioteca de la Revista de

!!
CITAS BIBLIOGRÁFICAS

1.- Julián Marías. Historia de la filosofía, p.
182.
2.- lbid., p. 178.
3. - Leopoldo Zea. La conciencia del hombre
en la filosofía, p. 294.

4.- Nicolás Abbagnano. Historia de la filosofía, t. 11, p. 38.

Aurelio de J. Rodríguez M. *
Quién podría imaginar lo que me
depararía el destino durante el último
año de la carrera de medicina, que
corresponde al servicio social?

ti

ban la totalidad de mis pensamientos. El día de
la entrega, parecía extraño que nadie la hubiese
elegido antes, como si estuviese esperando
sólo a mí, y sin más me decidí por ella.

Hacia finales de julio del año 2002,
revisaba con ansiedad las listas de plazas de
servicio social, disponibles para la generación
de Médicos Cirujanos Parteros, que se graduaba en esas mismas fechas en la Facultad
de Medicina de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, y que iniciaba la promoción ag0sto
02-julio 03, entre tantos me encontraba, siendo
quizá uno más de ellos. No podía decidirme por
alguna plaza en particular, y más sabiendo que
había compañeros delante de mí, que quizá
harían la misma elección, decidí tomar las
cosas con calma y esperar hasta el día de la
distribución.

Los días avanzaron rápidamente. Se·
inició el curso de capacitación, en el cual, la
verdad, era algo difícil de asimilar; en principio,
la forma era la cantidad de papelería que había
que manejarse, sin embargo, poco a poco las
cosas fueron tomando claridad y sencillez.
Especialmente el SISPA (Informes mensuales
a las jurisdicciones sanitarias) y los formatos
de Informe Mensual. Hasta que el día tan
ansiado para iniciar actividades llegó: lunes 5
de agosto del 2002.

5.- Ibídem.
6.- Francis Bacon. NuevaAtlántida, p. 198.

El día de entrega de plazas llegó, y al fin
se acercaba mi tumo para seleccionar plaza,
aún había mucho de dónde escoger, ~uando
de pronto saltó ante mi vista aquella que decía:
Dr. González cabecera, poco menos de 3000
habitantes y con algunas ventajas en s_u infraestructura que la hacían más interesante. Hacía
meses atrás, había pasado por ese pequeño
pueblo, localizado en el Km. 47 de la carretera
Miguel Alemán, durante un viaje que hice a
Cerralvo; al pasar, se veía acogedor, y mellamaba la atención la tranquilidad de sus calles;
en aquel entonces, aún no pensaba en el servicio social, pues la escuela y exámenes ocupa-

Francamente no sabía si era ansiedad
por empezar, o sólo intentaba dar prisa al temor
que me invadía, al pensar en llegar a un lugar
desconocido, y de empezar una nueva vida con
el título que la gente incondicionalmente me
daba: "Doctor'", era una presea bastante grande,
y me sentía pequeño ante esa denominación.
Era claro que aún no asimilaba mi nueva posición en el pueblo. Era muy sencillo, verse a sí
mismo como estudiante en los pasillos del
Hospital Universitario, el que casi se convirtió
en mi segunda casa durante el último año de la
carrera, pues las guardias y las ciases no daban
mucho tiempo intermedio. Ahora las cosas eran
diferentes, ahora no había un residente a cargo
de la guardia en quien poder refugiarse, y a
quien preguntar las dudas que surgieran du-

• Mldico Cirujano Portero. Actualmente Mldico Residente de Ciruj{o General del Hospital General de Zona No. 33
del/MSS.

52

�rante las noches. Ahora estaba simple y sencillamente solo. No era fácil comprenderlo.

sicos antiinflamatorios, no esteroideos simples,
o antagonistas H2 y antiespasmódicos.

No obstante, el tiempo como gran compañero a lo largo de mi servicio, pront9 se
encargó de hacerlo tan fácil, que casi se volvió
imperceptible el momento en que me encontraba de regreso, de uno de tantos traslados
de urgencia. Haciendo remembranzas de mi
llegada, recordaba cuántas cosas habían
pasado ya, y reflexionaba sobre las que aún me
esperaban...

Al llegar al domicilio, encontramos a un
señor de aproximadamente 80 años de edad,
semidesnudo y sentado al borde de su cama,
quien refería un dolor localizado en epigastrio,
de aspecto ardoroso, muy sugestivo de gastritis
aguda, lo cual casi se confirmaba, por hábitos
alcohólicos del paciente, dieta deficiente y mal
balanceada; grasas, condimentos y picantes
durante la cena previa, vómito de contenido
alimentario, etc., que hacía casi irrefutable el
diagnóstico. Lo que no encajaba bien, era la
transflicción del dolor hacia la espalda y región
media posterior del cuello, su estado afebril, y
su falta de antecedentes médicos de importancia. Recordé que los pacientes no leen libros
de medicina, y que los cuadros clínicos no son
siempre floridos como queremos, además de
que se pueden encontrar algunas variantes en
la percepción de los síntomas de paciente en
paciente; sin embargo, no dejé de pensar en
pancreatitis aguda probable, y traté de hacer
un ensayo con ranitidina intramuscular: 1 amp.
dosis única y esperar respuesta; en menos de
15 minutos el dolor abdominal había desaparecido, pero persistía el dolor transflictivo y en
cuello, incluso parecía aumentar de intensidad
y entrecortaba la respiración discretamente,
mientras decía sentirse bien y no deseaba ir a
un hospital. No me tranquilizaba la presión
arterial de 90/60- 80/50 y la frecuencia cardiaca
de 60, y decidí insistir en una valoración completa, realizando el traslado al Hospital Metropolitano, el cual se logró en un vehículo particular, en ausencia de la unidad 01 que era la
ambulancia.

Llevaba ya algunos meses y, una noche,
cerca de las 1:30 hrs., me encontraba afinando
los últimos detalles del informe correspondiente
al mes de octubre, que sería entregado en Cadereyta a la mañana siguiente, cuando reparé
en el timbre del teléfono, sin dejarlo sonar más,
descolgué y contesté: era de la Comandancia,
para comunicar que solicitaban la ambulancia
y que pasarían por mí para ver que sucedía. En
esos días, la ambulancia estaba en reparación
y mantenimiento en el taller, cosa que no detuvo
nuestra movilización, y en menos de 3 minutos
se encontraba la unidad 07 de la Policía a las
puertas del centro de salud, con la torreta encendida; mientras subía uno tras otro el maletín y
la mochila con el equipo y, tras de ella, el tanque
de oxígeno portátil, preguntaba a los ·oficiales
los datos del presunto paciente, los cuales se
desconocían, y sólo calculaban la edad aproximada de 80 años y el apelativo de "Don Pablo",
era difícil pensar en una posible cau~a de la
solicitud de ambulancia, pero por la edad podría
ser Diabético, Hipertenso, Cardiópata, Nefró"
pata, hasta Hepatópata quizá, pero nada orientaba con seguridad, y decidí calmarme.- pues
la adrenalina comenzaba a liberarse en mis
terminales nerviosas y a acelerar mi ritmo cardiaco; a la vez que cerraba la portezuela de la
unidad y decía al oficial ¡vámonos!, pensé a la
vez, que podría tratarse de una falsa urgencia,
como tantas otras que se reducían a una cefalea, gastroenteritis o gastritis aguda, por la hora
en que ocurría; fácilmente tratable con analgé-

El trayecto fue tranquilo y sin problemas
relevantes; llegué a pensar que tal vez sería exagerado el movimiento realizado, pero ya íbamos
en camino y era mejor quedarme tranquilo,
dejarlo en buenas manos, y descartar cualquier
otra" cosa por seguridad mía y del paciente, y
más aún, tratándose de un octogenario que

53

parecía no·congeniar bien con los médicos, y
que quizá, haría años que no recibía algún Upo
de atención, lo que se corroboró posteriormente.
Al fin llegamos a la entrada del área de
urgencias y, como de costumbre, casi mecánicamente, entré por una silla de ruedas para
conducirlo a la sala general; su semblante había
mejorado bastante, negaba toda molestia, y
pensé que tal vez me regresarían con él y me
llamarían la atención al no haber anormalidades
en su interrogatorio y exploración física, salvo
la presión arterial, que persistía 90/60 - 80/50 y
la frecuencia cardiaca 60. Entregué el paciente
al médico de guardia de urgencias, a quien
expliqué los medicamentos y detalles específicos de los hallazgos, sugiriendo electrocardiograma y estudios de imagen, a lo que estuvo
de acuerdo y ordenó exámenes generale~ de
rutina: pruebas de funcionamiento hepático y
radiografías de tórax y abdomen y ¿porqué no?
el electrocardiograma también. Sabía que mi
misión había terminado, pero recordé que no
había vehículo que me llevara de regreso al
Centro de Salud, por lo que no me quedaba
otra, más que esperar a que se diera de alta, y
regresar con el paciente y familiares a Dr.
González, por lo que le acompañé en todos los
estudios, haciendo un poco de presióA psicológica al personal para agilizar la atención,
ayudando además al enfermero a cargo a colocar los electrodos del electrocardiograma, que
se disponía a realizar a mi paciente. Aquél inició
la toma del trazo, mientras yo intentaba hacer
remembranza de las clases de electrocardiografía en cardiología, en 5to año de la carrera,
cuan_
do de pronto me sorprendí al ver unos
trazos anormales que me parecían familiares:
las derivaciones 011, 0111 y AVF (designaciones
de puntos y líneas gráficas empleadas para la
interpretación de los trazos electrocardiográficos), así como las precordiales, mostraban
desplazamiento del segmento ST y punto J con
el conocido signo de la bandera e inversiones
de onda T, que sugerían cambios eléctricos

54

relacionados con isquemia y lesión, sugestivos
de infarto agudo al miocardio, con probable localización en superficie posterior e inferior; no
lograba asimilar aquella idea, y, sin pensarlo, le
dije al enfermero que llamara al médico de
guardia y al cardiólogo, pensaba que, ojalá me
equivocara, pues era claro el sufrimiento miocárdico. Minutos después, llegó el cardiólogo
con quien no pude hablar, pues salí de inmediato
a comunicar a la familia que era evidente su
ingreso a la sala, dar la desagradable noticia y
ponerles al tanto de lo delicado del asunto; era
la primera vez que me responsabilizaba de una
cosa así, pero no me fue difícil recordar la
manera en que los residentes solían manejar
la situación en el Hospital Universitario, y así
sucedió. Al principio, se manejó como probable,
hasta no ser confirmado por el encargado de
urgencias, conjuntamente con el cardiólogo,
quien dejó sus indicaciones, tal y como lo había
visto durante mi paso por urgenci~s en aquel
nosocomio: enzimas cardiacas, CPK-MB, LDH
(conjunto de enzimas cardiacas), y el manejo
de líquidos y medicamentos.
Don Pablo parecía no darse cuenta de
lo que ocurría, y pensaba en regresar a casa
pronto, cuando le indiqué que tendría que
quedarse hasta ver que su corazón estuviera
bien, accedió a las indicaciones, asimismo le
comuniqué que debía regresar al Centro de
Salud, pues eran casi las 4 am y tendría informe
y capacitación por la mañana, un familiar suyo
me llevó a Dr. González, y regresó al hospital.
Durante el trayecto de vuelta, no sabía
que iba a pasar con Don Pablo, no podía asimilar
que el cuadro clínico que vi en su casa, significaba algo como un infarto agudo al miocardio,
pero fue una gran suerte haber decidido trasladarlo, aún que llegó asintomático a la sala de
urgencias, y que por poco me regresan con él:
fue en ese instante en que recordé de nuevo
que los pacientes no leen los libros de medicina,
y que la forma de presentarse una enfermedad,
nunca va a ser tal cual lo expresan, por lo que

�hay que pensar en todos los diagnósticos probables, pues el único diagnóstico que no se
realiza, es aquel en el que no se piensa. Me
alegré del movimiento realizado hasta el hospital, pues quizá no nos hubiéramos dado
cuenta a tiempo de la gravedad del problema, y
la verdadera causa que lo mantuvo en una sala
de cuidados intensivos de un hospital privado,
al que fue llevado por sus hijos, que vinieron
desde San Antonio, al enterarse de la noticia y
situación, que lo vio por espacio de casi dos
semanas al borde de la muerte; durante casi
todo ese tiempo, en que muchos pensaban lo
peor, incluso yo, pues era difícil recuperarse a
su edad, y además ajustarse a las indicaciones
de los médicos cuando no se está acostumbrado a ello.

Afortunadamente el corazón de Don Pablo, aunque lastimado por los injurias que ocasiona la isquemia, prevaleció fuerte y le dio un
nuevo sentido a su vida; ahora sigue las indicaciones de su cardiólogo al pie de la letra, argumentando que la vio muy cerca, y desde el día
de su alta hospitalaria ha vuelto a nacer; quizás
le queden algunos años más.para seguir levantándose todas las mañanas a las 04:00 hrs. y
darle la vuelta completa al pueblo con sus pasos
cortos. Todavía hoy, se puede encontrar a Don
Pablo caminando por el pueblo de Dr. González, o conduciendo aquel vehículo que lo trasladó esa madrugada, en que iniciaba una larga
travesía al borde de la muerte, de la que logró
escapar, o verle charlando con los vecinos y
viviendo la vida con un nuevo sentido. Eso es
e él.

Sociedad del conocimiento
y sociedad de la educación
Benigno Benavides Martínez *

6

or lo menos desde la década de los
años sesenta del siglo anterior, comenzó a reconocerse que el papel
que venía jugando el conocimiento, ya de por sí
importante dentro de todos los órdenes de la
vida, tendía a incrementarse. Esta situación se
presentaba, sobre todo, debido a las implicaciones de carácter económico que se estaban mostrando. El conocimiento había dejado
de ser un privilegio o distinción de elite, y se
estaba convirtiendo en un asunto de cobertura
social, imprescindible para el desarrollo, tanto
del individuo, como de todo grupo o colectividad.
Todo proyecto debía ser revisado en su consistencia, de acuerdo a las posibilidades de conocimiento sobre las que estaba soportado y que
podían proyectarse, para que en un futuro, el
proyecto continuara su desarrollo y proporcionara los beneficios anunciados. El conocimiento, con todas sus implicaciones se convirtió
en un proyecto en sí mismo, bajo la premisa de
que si se diseñaba adecuadamente, los beneficios vendrían implícitos.
La educación, por otra parte, debe de
tener grandes implicaciones con el conocimiento, puesto que éste es su contenido fundamental. Si la educación trabaja con el conocimiento, entonces, favoreciendo la educación,
se llega a promover el conocimiento, tanto en
instituciones e individuos como en el ámbito
social. Se llega incluso a correlacionar, con altas
dosis de ingenuidad, que para alcanzar una
sociedad del conocimiento, se requiere de una
sociedad educada, y más ingenuamente educación, en el sentido de escolaridad.

En una versión proveniente del subdesarrollo, la sociedad del conocimiento se
manifiesta como una sociedad llena de escuelas con maestros y estudiantes deseosos
de trabajar con el conocimiento. Sin duda que
educación y conocimiento se encuentran impli~
cados, tanto como muchas cosas más también se relacionan con la educación, como lo
son la economía, la política, la familia, los
medios de comunicación, computadoras, redes
de información, pero que no necesariamente
definen a la educación.
El contenido, es un elemento fundamental de todo proceso educativo, es propiamente el qué del asunto, pero como contenido,
no tiene porque ser necesariamente un conocimiento de carácter científico, y menos tener que
aplicarlo al beneficio económico. Puede, en su
lugar ser, como lo ha sido en otros momentos
de la historia, un conocimiento religioso, cívico,
artístico, de trato social, corporal y cualquier
otro. En todo caso, lo distintivo del conocimiento, que se transmite en educación, radica
en que sea reconocido socialmente como necesario y útil. En una sociedad religiosa, el conocimiento que se valora corno digno para ser transmitido es, obviamente, el conocimiento religioso
con sus consecuentes concepciones teológicas y justificaciones de la teocracia.
·La propuesta política para lograr el
beneficio económico, actualmente, se ha dirigido al conocimiento, no a la educación, dando
por hecho que son asuntos diferentes. El co-

• Lianciado en Sociología por la U.A.NL. y maestría en Educación porla E.N.S., catedrálico de los Colegios de Sociología
y Pedagogía de la Facuitadde Filosofía y Letras y actualmente Secretario Acadimico de la misma.

55

56

�nocimiento es capitalizable, pues puede incidir
en la producción e incrementar los beneficios;
la educación, por su lado, no puede asegurar
nada de esto.
La aplicación del conocimiento a la economía, obedece a una situación proveniente de
los cambios propios del sistema de producción
y control de la riqueza. En un principio, en los
inicios del capitalismo estudiados por Weber,
el conocimiento se ubicaba en la planeación,
previsión para el futuro y sobre todo en la religión como conocimiento orientador para la vida,
no era estrictamente necesario que el conocimiento tuviera que ser aplicado a la producción,
o que todos los procesos educativos estuvieran
condicionados por este proceso. Lo que sí es
característico de la cultura del capitalismo, es
que todos los aspectos de la vida, han de estar
dirigidos a la economía, organizados de tal manera que conduzcan a explicaciones últimas
definidas en su ámbito económico. El manejo
de los capitales, relaciones de trabajo, tecnología, la educación, y en general las acciones y
las organizaciones sociales, se dirigen a la economía capitalista. Del mismo modo, las ideas
de éxito o fracaso y sentido de la vida, se definen en sentido económico. La sociedad del
capitalismo, con sus propias creaciones culturales, es una sociedad en la que todos sus
miembros actúan trabajando, planeando, organizando, ahorrando, comprando, vendiendo y
pensando constantemente en términos de la
economía capitalista. El conocimiento, es lógico
esperarlo, se condiciona por la economía, al
igual que la educación.

son. Cuando las relaciones sociales y la ubicación de los individuos son definidos por el conocimiento, orientando por completo a la sociedad,
nos encontramos con una estructura diferente
a la tradicional, llegando a conformar una sociedad del conocimiento. Robert Lane definió en
1966 lo que es la sociedad del conocimiento,
en una primera aproximación, como aquella en
la que, en mayor grado que en otras sociedades, sus miembros: a) investigan las bases
de sus creencias sobre el hombre, la naturaleza
y la sociedad; b) se guían (tal vez inconscientemente) por normas objetivas de verificación .Y,
en la educación superior, siguen reglas científicas de comprobación y deducción en la investigación; c) dedican importantes recursos a esa
investigación, y cuentan por tanto con una amplia reserva de conocimientos; d) acumulan,
organizan e interpretan el conocimiento en un
esfuerzo constante para sacar consecuencias
de utilidad inmediata; e) emplean ese conocimiento para iluminar (y quizá modificar) sus
valores y metas, así como para avanzar en
ellos. Lo mismo que la sociedad &lt;&lt;democrática&gt;&gt; se fundamenta en relaciones íntergubernamentales e interpersonales, y la
&lt;&lt;sociedad opulenta&gt;&gt; en la economía, así
también la sociedad dedicada al conocimiento
tiene sus raíces en la epistemología y la lógica
de la investigación. {citado por Bell, 2001)

Para hablar de la sociedad del conocimiento, hay que implicar prácticamente a todos
los sectores de la sociedad, además de contener elementos históricos, y de tradiciones,
que hayan originado la acumulación y orientación del conocimiento ya organizado. Este concepto es relativamente nuevo, ya que emergió
de la época del desarrollo del capitalismo a nivel
global, que requería de innovaciones constantes, con el fin de poder ampliar los mercados
en base al consumo. Lo realmente nuevo, no
es el concepto en sí, ni la aplicación del conocimiento al proceso productivo, ya que en mayor
o menor medida, el proceso económico implica
al proceso del conocimiento, lo que realmente

El conocimiento también suele dividirse,
en cuanto a los ámbitos que ocupa o la especialización que persigue, por lo que puede existir
el conocimiento aplicado o instrumental, el puramente intelectual y otros más. Pero, aparte de
las divisiones y especializaciones, el conocimiento mismo puede llegar a configurar a toda
una sociedad, provocando en los individuos
definiciones de lo que hacen y hasta de los que

57

los otros requerimientos expresan el sentido de
las acciones que se tienen que tomar, desde el
ámbito político, cuando se habla de sociedad
del conocimiento. Como puede verse, la sociedad del conocimiento es propia de las sociedades globalizadas, altamente tecnificadas, con
tradición en la búsqueda del conocimiento, con
capital y con control sobre la toma de sus
propias decisiones.

resalta como novedad, es que el conocimiento
se haya llegado a especializar, en tal medida
de convertirse, de un elemento dentro del proceso, a algo determinante de todo el proceso;
es decir, lo que importa, ya no es tanto el producto, el trabajo, la dominación o hasta el capital, sino conocer cuáles serán las necesidades
que habrán de presentarse como sentidas en
un futuro, por un número crecido de consumidores, cuáles serán las maneras de producir
más adecuadas, en cuál lugar del mundo es
más barata la producción, cómo se pueden
obtener mejores beneficios de los mercados
financieros. El conocimiento desbordó los
límites del sistema, y se colocó en la posición
de orientar al sistema mismo. Si la lógica del
capitalismo se situaba en la ganancia, inversión
y mayor ganancia, en la que todo se puede
convertir en mercancía, en la sociedad del
conocimiento, todo se puede reducir a conocimiento, todos los integrantes de la sociedad se
involucran en la producción, distribución y
crecimiento del conocimiento orientado hacia
fines económicos.

Siguiendo los pasos de la formación de
la sociedad del conocimiento, resulta difícil
entablar una relación con la educación, si acaso
se localiza un punto de contacto, es con la educación superior, en el ámbito propio de las
universidades o de institutos de investigación,
pero muy escasa resulta la relación con la educación en su concepto de formación, propia de
la educación general o básica. Debido lo anterior, sobre todo, a que el conocimiento no es un
elemento políticamente neutro o pasivo, sino un
conocimiento que se relaciona con los poderes
económico y social en su ámbito de prestigio.
El conocimiento, a la vez que es mercancía,
es también dominio y propiedad de alguien que
busca beneficios. En este sentido, el conocimiento no se puede ubicar como patrimonio de
la humanidad, ni algún concepto semejante,
sino como un capital que busca donde multiplicarse. La educación en lugar de buscar utilidades, busca a quiénes va a beneficiar o mejorar en su condición humana. La sociedad del
conocimiento resulta, en este contexto, una
forma, la más desarrollada por cierto, de posicionarse dentro de los procesos económicos
para la producción de mercancías, servicios,
capitales y sobre todo, de conocimientos que
revolucionen todos los demás procesos. La
sociedad educada, no es un concepto que haya
tenido una aceptación igual, ni siquiera semejante a la del conocimiento, pues no es de la
misma relevancia que la anterior, no incide
directamente en el rendimiento económico o
hasta tal vez, es de poca relación con la economía y con el control político, pero a largo
plazo la sociedad educada, humanizada por la

Siguiendo la idea del conocimiento,
como orientador de la vida social y económica,
es de esperarse que se despertaran intereses
de carácter político, abocados a la búsqueda
del manejo de las situaciones de poder, que
propiciaran el desarrollo del conocimiento, a
través del manejo de instrumentos políticos,
capaces de asegurar un lugar en la competencia por el conocimiento, tanto a nivel de individuos, instituciones, industrias privadas y
sociedades nacionales. Las medidas políticas,
se traducen en acciones encaminadas a.sentar
las bases, para que el conocimiento vaya
encontrando las mejores condiciones, a fin de
que un grupo determinado de personas, pueda
propiciar su producción y desarrollo, para posteriormente involucrar a toda la sociedad. El
redutamiento de personas dedicadas al conocimiento, la inversión económica que esto implica, la infraestructura necesaria para el conocimiento, las redes de comunicación y todos

58

�educación, podrá asumir una postura más
determinante en la confección de los fines
sociales, ecológicos, culturales que se vayan
asumiendo. El conocimiento sin ta educación
poco sentido tiene, pues es ésta última la que
te da carácter social, por lo que si solo en una
descripción de to que ocurre, se puede encontrar lejanía entre educación y conocimiento, en
un sistema lógico, esta falta de relación, no
puede existir.
La educación es para el individuo su
ser, su poder ser y su deber ser (Fullat 2001 ).
En este sentido, Fullat ofrece una caracterización significativa de lo que es la educación,
no soto como hecho, sino como posibilidad y
utopía ética, muy diferente a tas posibilidades
que ofrece et conocimiento. A partir del hecho
de que et conocimiento se encuentra cor.dicionado por ta economía, y por la orientación
política que se le dé a éste, y considerando
que el conocimiento técnico-administrativo con
orientación económica constituye, en buena
medida el contenido de la educación, entonces,
se exige una revisión de los que es ta educación, por lo que Fullat puede ser muy ilustrativo.

Para él: el concepto de educación no puede
ser pensado ni referido a la noción de poder
político-económico. Resulta que no es únicamente la autoridad la que engloba la educación
para presentarse razonablemente; se descubre
que ésta última, la educación, solo puede volverse histórica si se prostituye entregándose
aunque sea dialécticamente al poder. (Fullat
2001 ). Evidentemente, la historización de la educación a la que alude Fullat, se tiene que ubicar
en un lugar y en una sociedad determinada, por
lo que pierde su abstracción utópica que le permitía ser más orientadora que descriptiva. El
conocimiento por otro lado, se define socia·Imente, en una sociedad que ta apropia como
su tarea fundamental, pero sin compromisos del
deber ser, por lo que, como realidad histórica,
es posible hablar de una sociedad del conocimiento diferente, y hasta contradictoria, con una
sociedad educada. La primera se define política
y económicamente, la segunda por su calidad
humanista. Si hubiera una síntesis entre ambas,
el concepto fundamental sería el hombre y su
trascendencia, pues como lo afirma Fullat, ta
educación pierde su sentido, cuando se determina desde ángulos diferentes a la orientación
del ser humano.

1

r1
BIBLIOGRAFÍA

Belt, Daniel. El Advenimiento de la Sociedad
Postindustrial. Alianza Universidad. Madrid, 2001.

Fullat, Octavi. Antropología y Educación. Universidad Iberoamericana y otras
editoriales. México, D.F.,2001.

Educación a Distancia: ¿Maestros distantes?

Martha Alicia Ca/vil/o García*
"...La supercatretera de la información no reemplazará ni
desplazará a ninguno de los talentos educativos humanos
necesarios para los retos futuros: profesores motivados,
administradores creativos, padres implicados y, por
supuesto, alumnos diligentes. Sin embargo, elpapelfuturo
de los profesores se basará en la tecnología... "

Bil/Gate;

m

ucho se ha señalado que en el contexto actual ta educación superior
debe, en sus estudiantes, desarrollar
diferentes capacidades, entre otras la de innovación y creatividad; habilidades para et trabajo
en equipo y la resolución de problemas, para
adaptar los conocimientos obtenidos a un
mundo del trabajo cambiante y para et autoaprendizaje continuo; sin dejar de lado la formación en valores, especialmente aquellos necesarios para ta convivencia, ta vida democrática
y et respeto al entorno y a los derechos humanos. La construcción de una sociedad democrática implica contar con ciudadanos mejor
formados y con un mayor nivel de escolaridad,
que supere en et promedio nacional E!I de primaria completa. Ante estas demandas al sector
educativo, ta pregunta pertinente es si ta capa:cidad instalada en et nivel superior y tos r!3cursos
humanos con tos que se cuenta para la atención a ta demanda, tanto actual como ta ~rivada
del previsible crecimiento futuro, es ta que permite responder a estos requerimientos y nuevas
necesidades.
En consecuencia, nuestro sistema educativo del nivel superior deberá hacer esfuerzos
importantes para incrementar ta cobertura. Esto
parece una tarea difícil si no se incorporan
formas innovadoras para ampliar ta atención a

ta población escotar. Es importante señalar que
incorporar una matrícula mayor deberá estar
acompañada de mecanismos que garanticen
la calidad de tos programas, en caso contrario,
et esfuerzo sería incompleto e inadecuado para
las necesidades del país. A más de 30 años,
estaríamos en riesgo de repetir ta experiencia
de ta década de los setenta. Una de tas estrategias viables que se perciben ante estos
escenarios, es el incremento en et número de
programas y estudiantes en educación abierta
y a distancia.
El quehacer cotidiano ha cambiado
sustancialmente en tos últimos 20 años, hoy
es habitual et uso de tas computadoras personales, Internet, la comunicación por correo electrónico; las nuevas tecnologías pueden ser
apoyos antes inimaginables de la educación,
pero también nos pueden aislar. Et exceso de
opciones y de competencia en et saber puede
ser tan abrumante que muchos pudieran preferir aislarse. De hecho tales fenómenos ya han
comenzado a manifestarse en muchas partes
del mundo.
Conceptualización: Educación
continua, abierta y a distancia

Tradicionalmente ta educación continua se ha considerado aquélla que es ofrecida

• Lic. en Psicología. Maestra de Ciencias Sociales en la Preparatoria No. 15 (Madero). Colaboradora en la Secretaría de
Planeación y Desarrollo Universitario.

59

60

�por las universidades para los egresados de
las licenciaturas a través de diplomados, cursos
sueltos o especializaciones y que puede ser
escolarizada o no.
Educación abierta es aquélla que su
operación prescinde del aula y de la presencia
de los profesores, fincando el proceso de
enseñanza-aprendizaje en materiales escritos
en forma de textos programados.

Dadas las opciones actuales, el concepto de educación abierta, hasta ahora muy
limitado en nuestro contexto, puede significar
algo diferente y mucho más amplio. Puede
abarcar no nada más una forma de educación
externa a las aulas, sino una serie de características adicionales donde la flexibilidad y la
interactividad sean la esencia del proceso
educativo. Considerada así, la educae;1ón
abierta puede incluir la educación continua, la
educación a distancia, presencial y la no
presencial.
La educación a distancia se hace cada
vez más necesaria, debido por una parte al
potencial que tiene esta modalidad educativa
de atender grupos cada vez más amplios y
diversos en tiempos y formas distintas, y por la
otra, dada la flexibilidad que nos proporciona
para actualizar los contenidos de los programas
e incursionar en nuevas temáticas.

cando el hecho de que "/as nuevas tecnologías
de la información y la comunicación seguirán
modificando la forma de elaboración, adquisición y transmisión de los conocimientos", y
reconociendo las posibilidades que brinda para
renovar los contenidos y métodos educativos,
así como para ampliar el acceso a la educación
superior. Por otra parte, se recomendó que las
instituciones educativas velen por la calidad y
mantengan niveles elevados en "/as prácticas
y los resultados de la educación con un espíritu
de apertura, equidad y cooperación internacional", utilizando para ello diversos medios,
entre los que destaca la creación de nuevos
entornos pedagógicos, "que van desde los servicios de educación a distancia hasta los establecimientos y sistemas virtuales de enseñanza
superior, capaces de salvar las distancias y
establecer sistemas de educación de alta
calidad".
En el contexto nacional, para la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones
de Educación Superior (ANUIES) la educación
abierta y a distancia es uno de los temas prioritarios, ya que representa una vía para facilitar
el acceso a la educación superior a diversos
grupos sociales que por razones de diferente
naturaleza no tienen acceso, o que requieren
mayor flexibilidad ya sea por su dispersión geográfica o por los requerimientos de formación o
actualización y plantea importantes propuestas
para impulsar esta modalidad educativa.

La educación a distancia permite abatir
los costos asociados a la formación e idear
Algunas de las principales líneas de
programas para atender necesidades similares . acción, que se derivan del documento "Estrade grupos cuya dispersión geográfica hace tegia nacional para fortalecer la educación
difícil y costosa su atención.
superior abierta y a distancia" , se relacionan
con la formación de recursos humanos capaciLa Declaración Mundial sobre la Educa- tados para diseñar e impartir programas a
ción Superior en el siglo XXI: Visión y Acción distancia, la elaboración de una propuesta de
(1998) de la UNESCO, señaló expresamente normatividad para esta modalidad educativa, el
la importancia de la educación abierta y a dis- reconocimiento de los aprendizajes obtenidos
tancia, así como la utilización de las nuevas en espacios no académicos, la metodología
tecnologías de la información para apoyar los para analizar el desempeño de los egresados
procesos educativos y la investigación, desta- en el mercado de trabajo. De igual manera se

61

detallan aspectos relacionados con la calidad,
evaluación y acreditación en los sistemas
abiertos y a distancia, así como de Cooperación
e intercambio académico a nivel nacional e
internacional.
Por su parte, la UANL dentro del contexto
de la Visión UANL 2006 tiene como uno de sus
objetivos incorporar las nuevas tecnologías de
educación y comunicación a los procesos académicos tanto de docencia, investigación y el
desarrollo para mejorar la calidad de los procesos de enseñanza aprendizaje y propiciar una
comunicación permanente e interactiva entre
sus científicos a nivel internacional y nacional.
Se plantea que los programas de educación a
distancia en la UANL:

•

•

"Serán una alterativa de formación
de calidad para estudiantes que por
razones diversas no puedan asistir
regularmente a la UANL.
Posibilitarán que la UANL tenga comunicación intemacional que le permita incorporar los avances de la
globalización en sus diseños curriculares, en su trabajo científico y tecnológico.

educación a distancia. En todo caso, en un
sistema de educación a distancia, el docente
debe convertirse en tutor. Como tutor, se transforma en el principal enlace entre el estudiante
y los demás elementos del proceso educativo
como: Los aspectos organizacionales y administrativos de la institución que avala los
estudios, el material que ayudará a generar el
conocimiento, los demás compañeros de estudio, las nuevas actitudes de autoaprendizaje,
automotivación y autodisciplina y los métodos
de evaluación.
Tal vez haya más exigencia para que
las cualidades que a continuación mencionamos sean poseídas por los tutores, pero
deberían ser parte inherente de todas las
personas que se dedican a la docencia
universitaria:

a Comprende los problemas de la
educación en un contexto global.

a Combina profundidad de conocimientos en su propia especialidad
con amplitud de perspectiva.

a Se preocupa por mantener abierta la
comunicación académica.

•

•

Vincularán estrechamente la UANL
con el sector productivo y de servicios a través de una comunicación
a distancia utilizando nuev(!s plataformas tecnológicas.
Propiciarán el desarrollo de programas académicos bi o multinacionales de postgrado. "

a Hábil y con actitud abierta para escuchar.

a Diestro para entender las necesidades, aspiraciones y preocupaciones de los estudiantes.

a Muestra de interés por el progreso
de todos los estudiantes a su cargo.

El rol del maestro en la
educación a distancia

a Domina diferentes métodos de estudio.

Partimos de la premisa que en lo esencial no debería de haber diferencias entre un
maestro tradicional y uno que se dedica a la

a Refuerza las conductas positivas e
inhibe las negativas.

62

�l
•

~

1

1

o

Poseedor de una cultura general
amplia.

o

Con actitudes de aceptación y empatía.

o

Que sea un administrador eficiente
con capacidad de revisar, corregir
y evaluar los trabajos oportunamente.

o

Con disposición para proporcionar
diferentes tipos de asesoría: cara a
cara, vía telefónica, mediante el
correo electrónico, etc.

o

Con dominio de las técnicas y formas de producir y de utilizar los
materiales didácticos.

Es en este último aspecto señalado, en
la eláboración de buen material didáctico con
contenidos relevantes y buenas técnicas
de interactividad, donde los profesores tendrán un campo amplio de trabajo con la educación a distancia, siempre que se preparen,
aprovechen la comunicación que se establece
en los buenos procesos educativos, dominen
alguna disciplina y posean las características
de un buen docente dentro de las modalidades
alternativas de educación.
Algunas universidades han subsistido y
crecido basando la producción de su material

63

didáctico en el texto impreso. Podemos seguir
ese rumbo, siempre que los textos producidos
estén de tal manera elaborados que cumplan
con las condiciones que exige la educación a
distancia y que sirvan de base para que en el
futuro sean transformados en software educativo o se integren a la producción de teleconferencias y de otros materiales didácticos de
vanguardia tecnológica.

BIBLIOGRAFÍA
http://www.unesco.org/education/educprog/
wche/declaration_spa. htm

Sánchez Soler, María Dolores "La educación

Loza, Jorge. "Notas sobre la educación
abierta y a distancia" en Revista de la Educación Superior,
núm. 104, oct-dic. 1997.ANUIES.

Revista de la Educación Superior, núm.100,abr-jun 1999.ANUIES.

Es importante señalar también que la
educación a distancia, como una modalidad
educativa actual a la que muchos maestros no
han tenido acceso y sin embargo a la cual tendrán que enfrentar en poco tiempo, requiere de
un proceso docente de formación, actualización
y sensibilización particular, dada la resistencia
al cambio que se genera de manera regular
cuando aparecen innovaciones en el ámbito
académico. No obstante, reiteramos que el rol
del maestro debe conservar su esencia y
misión original.
Finalmente, es necesario diseñar una
estrategia integral, que contemple los diferentes
aspectos de la educación abierta y a distancia,
así como los requerimientos de ampliación y
diversificación de la oferta educativa, lo que
daría como resultado una renovada importancia
de estas modalidades educativas y un mejor
apoyo a la consolidación y mejoramiento de la
educación superior, de manera que incremente
su contribución al desarrollo del país.

64

a distancia en México y propuestas para su desarrollo" en

Visión UANL 2006, (2201) Secretaría General
UANL

�La educación preescolar*

Ismael Vida/es Delgado**
a presentación de la obra "EDUCACIÓN PREESCOLAR: Historia y
desarrollo en Nuevo León" de la
autoría de la Maestra María Daría Elizondo
Garza, amén de proporcionarme una alegría
íntima y personal, me permite compartir con
ustedes algunos comentarios y reflexiones en
tomo a la obra, a la autora y al tema tan en boga
de la educación preescolar.
Quiero aclarar que no me ocuparé de
los defectos de la obra -que debe ter.¿rlos,
como toda hechura humana-; de ellos, ya se
encargarán las malas lenguas de las buenas
gentes. Tampoco me volcaré en adulaciones a
la autora, porque yo siempre he dicho que es
mejor caer en las garras de los buitres que en
la lengua de un adulador, los buitres se comen
las entrañas de los muertos, los aduladores se
comen las entrañas de los vivos.
Sabemos, los que en este ofipio estamos, que es principalmente en la e~ucación
preescolar donde se fraguan las actitudes de
vida hacia el aprendizaje que durarán por siempre, aquí puede surgir la razón y la imaginación,
la responsabilidad y la curiosidad ... vamos, aquí
puede surgir la chispa que dará luz creativa a la
existencia ... o aquí puede apagarse.
El que Daría haya escrito esta obra
deu1cada de alguna manera a los niños, me
recuerda el viejo dicho de los indios norteamericanos "El dolor de uno es el dolor de todos". Y
yo agrego: un solo niño que haya sufrido abusos

de cualquier tipo, es una cicatriz en el rostro
del mundo, es un crimen de lesa humanidad.

Educación para todos, el más legitimo
y genuino instrumento de la UNESCO a favor
de la educación básica universal declaró en su
más reciente revisión realizada en Dakar,
capital de Senegal, que se advierte un futuro
borrascoso en el mundo de los países pobres
respecto de que todos los niños puedan tener
acceso a la educación preescolar, y este
asunto, créanme ¡nos toca!. Gracias a la aplicación de las descamadas políticas del neoliberalismo económico, México tiene a casi la mitad
de sus habitantes, esto es, unos 50 millones,
en condición de pobreza que afecta gravemente a la educación debido a la aplicación de
las políticas monetaristas friedmanianas que
nos dejan como única salida: pedirle a Dios que
nos ayude para que la Educación Preescolar
realmente esté al alcance de todos los niños
mexicanos.
La más reciente modificación del
Artículo Tercero Constitucional señala que la
educación preescolar es obligatoria, entendida
esta obligatoriedad en dos dimensiones: la que
tiene el Estado en cuanto a la prestación de
este servicio educativo en forma gratuita; y la
que tienen los padres de familia en cuanto al
envío de sus hijos a recibir la educación
preescolar.
Las filas y vía crucis que vivieron algunos padres de familia en la inscripción antici-

López Orellana. Además no debemos olvidar a
la maestra Berta von Glumer que inauguró en
191 O la primera cátedra para educadoras en
las aulas de la escuela Normal para Profesoras
en el Distrito Federal, le seguirían Rosaura Zapata y las hermanas Josefina y Carmen Ramos.

pada del mes de febrero, dibuja de alguna
manera el panorama que viene, y aunque las
cosas en el mundo no son mejores, tampoco
remediamos nada con enterarnos que el
acceso a la educación básica mundial está lejos
de haberse universalizado: más de 130 miltones de niños no tienen acceso a la educación
primaria y 100 millones de inscritos la abandonan antes del cuarto grado. Además, la
educación sigue privilegiando en forma desmedida a los niños y negando equidad a las niñas;
privilegia a la población urbana escamoteándose a la rural.

Sólo por citar algunos hitos en la evolución de la educación preescolar nacional, me
detendré en los siguientes:
a).- La administración de don Jaime
Torres Bodet, que recomendó la organización del Programa Oficial en
cinco áreas de trabajo:

Por el simple hecho de haber nacido
bajo el mismo signo: el de la especie humana;
la educación preescolar debe plantearse aquí,
allá y acullá como la mejor alternativa para
avanzar en la igualdad de oportunidades y una
de las mejores armas para vencer a la pobrezd.

✓ Salud,

crecimiento, desarrollo físico e intelectual y formación moral.
✓Conocimiento y uso de los recursos naturales de su región.
✓ Adaptación e incorporación al ambiente social de la comunidad.
✓ Adiestramiento manual e intelectual.
✓ El estímulo de su expresión creadora y de su capacidad para interpretar el ambiente.

La historia de la Educación Preescolar
en el país, está documentada brevemente en
la obra de Daría Elizondo y aporta testimonios
de que la educación preescolar en México tiene
una noble tradición que cultivaron amorosamente los ministros de educación Joaquín
Baranda y Justo Sierra, quienes impulsaron de
manera muy significativa el establecimiento de
los Jardines de Niños a los que dieron sustento
legal en 1904 con el establecimiento de los
primeros dos en la ciudad de México: el
"Federico Froebel" dirigido por la tamaullpeca
Estefanía Castañeda y el "Enrique Pestatozzí"
a cargo de la bajacaliforniana Rosaura Zapata,
ambas educadoras, emblema y paradigma de
la educación preescolar.

b).-Agustín Yánez, sugirió para el nivel
de preescolar, la realización de actividades de tipo manual que propiciaran el desarrollo de habilidades y
destrezas en los educandos.
c).- En la Reforma Educativa realizada
por Víctor Bravo Ahuja en 1975, se
sustituyó el Programa de Jardines
de Niños y los temas mensuales
que manejaban Unidades de Acción
y Centros de Interés, por las Guías
Didácticas. Se reestructuraron las
escuelas Normales adecuándolas
para impartir cursos de Licenciatura
en Educación Preescolar y Primaria.

Sin embargo, debemos precisar que ya
antes, precisamente en 1883, Manuel Cervantes lmaz en la ciudad de México y Enrique
Laubscher en Jalapa, Veracruz habían fundado
sendos Jardines de Niños. En 1884 hicieron lo
propio las maestras Dolores Pozos, Amelia
Toro y Viascón, Guadalupe F. Varela, Adela
Calderón, Guadalupe Tello de Meneses y Leonor

d).-Fernando Solana Morales (19771982) propuso un proyecto de diez

• Texto lddo en la presentación del libro "Educación Preescolar'', de la Pro/ro. Maria Darla Elizondo Gar7,0,
.. Investigador educativo independiente.

65

66

�años de Educación Básica, en el
cual se incluía uno de Educación
Preescolar. Se incrementó en forma
significativa el presupuesto para preescolar ampliando notablemente la
cobertura. Se establecieron los llamados "módulos didácticos". En
1978 se echó a andar el programa
piloto de "Educación Preescolar en
comunidades rurales e indígenas"
en los estados de Chihuahua, Chiapas, Hidalgo, Oaxaca y Puebla, cuyo
propósito fue la formación de auxiliares de educación preescolar. También en este sexenio (López Portillo)
se creó la Universidad Pedagógica
Nacional.
En ese momento, los jardines de nitios
presentaban las siguientes modalidades:
I'•

11

..
1

♦

Los unitarios (un grupo y una educadora).
♦ De organización incompleta (con
una población aproximada de 80
niños, abarcando de 2 a 5 grupos).
♦ De organización completa (con una
población aproximada de 130 a 360
niños, distribuidos en 5 o más grupos).
Estos jardines funcionaban diariamente
durante tres horas.

genas monolingües, de 4 a 6 años, a través
del plan de castellanización.
e).- En octubre de 1981 se cambia el
aspecto técnico al presentar el nuevo Programa
de Educación Preescolar, que lograría un grado
de perfección muy notable, tanto que en la
reforma de 1993 con Ernesto Zedilla no fue
necesario que la SEP hiciera mayor cosa que
legitimar el trabajo que ya habían realizado las
educadoras del país, dirigidas por la jalisciense
Lupita Elizondo y la coahuilense Eloisa Aguirre
delValle.
La Educación Preescolar en Nuevo
León, también está documentada en la obra
de la maestra Daría e informa que:
Empezó a cobrar importancia desde
1920 cuando las maestras Carlota Riojas y
Francisca Ramírez Anguiano, salieron a capacitarse en los Estados Unidos de Norteamérica
en la organización y funcionamiento de los
Jardines de Niños. Así fueron surgiendo establecimientos privados y públicos en lo que sería
años más tarde una bien definida educación
preescolar.
En el Archivo General del estado existe
un documento que prueba la existencia, en
1911, de un edificio destinado a la educación
preescolar, que resulta ser la mitad de la casa
de la maestra Ramírez Anguiano.

Además existían:
Los jardines estancia, que atendían a
160 niños aproximadamente, hijos de madres
trabajadoras, cuyas edades oscilaban entre los
3 y 5 años 11 meses, y con un servicio de 9
horas y media diarias.
Los jardines especializados para los
niños con problemas de diversa índole, y
Los jardines con modalidad extraescolar
en donde se presentaba atención a niños indí-

67

El primer jardín de niños federal fue
fundado en 1926 por la profesora María Petra
Rodríguez, con el nombre de "Miguel Hidalgo",
en la colonia del mismo nombre al norte de
Monterrey.
En 1927 se estableció el jardín de niños
oficial en la calle de Juárez, anexo a la Iglesia
Del Roble a cargo de la maestra Amelía Treviño,
quien era. auxiliada por Rosa Natalia Pansza,
Leorior Villarreal, Margarita Montfort y delfina
Guzmán.

Hacia 1933 se fundó el Jardín de Niños
federal "Venustiano Carranza·: dirigido por la
maestra María de Jesús Rodríguez. En 1937
se fundó otro jardín estatal dirigido por María
Gutiérrez y Lidia Cazares, que luego conocimos
como Jardín de Niños 'jl\sarco" al norte de la
ciudad.
Seguirían creándose muchos otros jardines de niños, destacando el famoso "Kínder
Alameda" que funcionó desde el 21 de marzo
de 1944, en el centro de este otrora hermoso
paseo regiomontano en las instalaciones de lo
que había sido el "Café Centro Alameda", al que
se canceló la concesión para dar nacimiento a
ese jardín de niños. Igualmente significativo fue
el Jardín y la Guardería "Josefa Zozaya•: que
funcionaron bajo el auspicio de la Gran Logia
Masónica de Nuevo León en su propio edificio
de la calle de Escobedo.
Desde 1946 empezó a funcionar el
departamento de Jardines de Niños, dependiente de la Dirección General de Educación
Primaria y Secundaria Estatal.
En 1957, siendo Gobernador el licenciado Raúl Rangel Frías, ya había 32 jardines
con una matrícula de 2,515 alumnps, y él
mandó establecer uno especial para niños
lisiados.
En 1982 se implanta el primer libro
gratuito en el nivel de preescolar llamado "Mi
Cuaderno de Trabajo", y el "Instructivo para el
educador'', elaborados por la Dirección General
de Educación Preescolar de la SEP.
Hacia 1998 funcionaban en el estado
1475 jardines de niños con una matrícula de
115,125 escolares.
Este evento, esta obra y ustedes, llenan
el ambiente de nostalgia y de sueños. En la vida
de cada uno de nosotros hay siempre una
escuela, un maestro o una maestra, siempre

68

recordados, siempre bienamados... mi maestra, la mía, ya no existe, se llamaba "Chabela"
era la esposa del maestro José García, rubia,
tostada por el sol, alegre y bondadosa, sin
hijos, ... así que fuimos en "sonajas" sus adorados bebés, allá en el cerro, en el mineral de
Golondrinas, abajo del Pico de la Candela, en
Lampazos de Naranjo.
Un día -cuentan los mineros-, unas
mujeres entraron a las minas y las vetas se
acabaron, y el real minero llegó a su fin y la
maestra y el maestro volvieron a Bustamant~.
los mineros y sus familias en diáspora anticipada se esparcieron por la geografía nacional
y americana. Dicen que la maestra, ya vieja y
viuda, recluida en su modesta vivienda bustamantina perdió la razón, que se volvió como
una niña, si así fue i Bendita pérdida de la razón!
Porque, como decía don Miguel de
Unamuno, cada mañana que entraba a dar
clases a los niños:
Agranda esa puerta Padre
porque no puedo pasar
fa hiciese para los niños
y yo he crecido a mi pesar...
Si no me agrandas la puerta
achícame por piedad
quiero volver a la edad aquella
en que vivir era soñar.

La escuela donde estudié fue cobijada
por la historia, habitada por lagartijas y por el
viento, sin embargo, un día -después de más
de treinta años de haberla habitado-, volví
acompañado de tres o cuatro discípulos de la
Normal, ... llegamos a la escuela, y como si
estuviera custodiada por la maestra "Chabela"
y dos que tres fantasmas, la encontramos
limpia, como si alguien la hubiera barrido porque
sabía que yo regresaba con retoños del magisterio y vimos en el viejo y añoso pizarrón esta
leyenda:

�"a, e, i, o, u .. . cinco veces en el
cuaderno .. . un beso a su mamá"
La maestra Chabela

Withman (Mujeres hermosas, en Hojas de
Hierba)

Sea pues, esta, la ocasión propicia para
agradecer a Daría el obsequiarnos esta página
de la historia de la educación, que en lo personal
me permite recordar en público.a mi maestra
de "sonajas" (hoy preescolar), y con ello rendir
homenaje a todas las educadoras: las jóvenes
y hermosas educadoras y a las ancianas y
hermosas educadoras, para decir con Walt

"Prosemas" de Magucamar*

"Mujeres se sientan o van de un lado a otro,
algunas ancianas, algunas jóvenes,
Las jóvenes son hermosas ...
-pero las ancianas son más hermosas que
las jóvenes".

Gracias y hagamos votos porque en
Nuevo León ningún niño se quede sin educación preescolar.

Nora María Berumen de los Santos**
I arte no es privativo de alguno en
particular, ni de pueblo, ni de genio,
ni de tiempo. El arte pertenece a la
humanidad, y es en las obras del artista que se
revela la condición humana en toda la gama de
sus tonalidades.

E

En el origen del arte no se encuentra
nada ni nadie más que el hombre, solo, en el
íntimo e inefable misterio de su individualidad
donde ningún semejante puede irrumpir; por
eso el arte es único, es la expresión per~0nal
del espíritu creador del hombre, cuyo ideal es
la belleza, la cual, aunque no se la sepa definir,
sí en cambio se corre a su encuentro, con
impaciencia, en un anhelo infinito por hallarle
sentido a la existencia.
El ser sensible a lo bello, ha sido, desde
siempre, una de las más maravillosas capacidades humanas. Mas pensar en torno a la
belleza, no ha sido historia antigua, aunque sí
ha aumentado las incertidumbres y los.recelos
sobre su naturaleza.
Apreciar y crear belleza no garantizan
que ésta pueda ser entendida, pero ello no podrá
nunca detener al artista, porque crear es un don
de su esencia que lo afirma en su hum;;¡nidad,
que lo reafirma en su principio ontológico.
Ayuno de belleza, el hombre perdería una gran
parte de sí mismo, de ahí que su búsqueda por
lo bello sea para él una necesidad del espíritu.

En el arte, el alma del poeta se convierte
en palabras, las que se atan en una infinita y
polícroma configuración de versos, enlazados,
ordenados, que intentan dar forma y unidad al
ser entero. En cada acto de creatividad artística,
el hombre se renueva, encontrándose a sí
mismo diferente, una y otra vez, si no, ¿cómo
habría novedad en la obra?
La palabra del poeta es siempre nueva,
de ahí que dócil, se sujeta a su medida, y ve
surgir el verso, cadencioso, a cuyo ritmo fluye
el alma urgida por saber.
¿Quizá de Dios?
¿Quizá de la misma humanidad?
"esa humanidad -dice Magucaescondida para m í por muchos años"
(Humanidad s/fecha p. 14)

La palabra poética exalta pero también
inquiere en lo profundo del alma buscando
orden y armonía.
"¿Quién soy yo?"
"¿Quién es la humanidad?"

se pregunta Maguca un agosto 15 de la
página 31 .
El hombre requiere junto a lo nuevo, un
mundo unificado, esto le dará sentido a su pro-

•

Texto leído en la presentación del libro "Prosemas" de Magucamaren la /JI Feria Internacionaldel Libro Universitario,
Capilla Alfonsina: Sala de usos Múltiples 1, Martes 11 de noviembre de 2003.
•• Licenciada en Filosofía egresada de la Facultad de Filosoj{a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Autora del libro "Ética del Ejercicio Profesional". Actualmente Coordinadora del Colegio de Filosofía de la U.A.N.L.

69

70

�pia existencia y además de unidad necesita
descubrir el orden y armonía del mundo, su forma perfecta. Pero siempre parece que algo
falta, el poeta seguirá buscando su sentido, su
unidad, Maguca dice que es poco eso que falta.
Dice: "sólo me falta el ·yo·."

o escucharla gozar su corazón solitario,
al que da vueltas de tanto gozo:

Las estrellas de Maguca también

Con la palabra, Magucamar colorea sus
versos en tonos brillantes

"... vienen por tu sonrisa".
"¡Cómo gozas!,
solitario corazón,
corazón solitario. "

(Prosemas -IV-78 p. 11)

o las de la página 66, estrellas

(La Plaza la Purísima, Ago. 10/79 p. 34)

El "verde entrelazado de los girasoles"

(Corazón Solitario, Agosto 5/79 p.33)

(Ya falta poco, Ag. 25/79 p. 37)

o verla gritar la felicidad del amor:
La vida es una prolongación de días, en
unidad de instantes que se acaban consumidos
de ser vividos; cada uno tiene en propiedad, en
una unidad, pasado, presente y futuro, y el futuro
más cierto, el más solitario de todos es la
muerte, ese futuro que está presente y del que
Maguca oteando su eternidad escribe:
"Descanso eterno, meta de todos
tarde o temprano
seguro es que llegamos."

"¡Qué feliz soy al amar así!"

"...juguetonas
que dejan sin luz
al universo".

(Girasoles, IX-3-/80 p.47)

La "verde campiña"
(Sonreír -11- 8 - 84 p. 66)

del "amor que tuve
se me escurrió
de las manos".
(El amor IV-14/80 p.40)

Frente al nombre nuevo, Maguca no
olvida la sencillez de lo cotidiano al que emparenta lo literal, como la ocasión cuando se dolió
de la amargura del
"Pobre salvador"
al que "la novia se fue y lo dejó."
(La novia se fue, VI - 2/79 p. 19)

(Descanso eterno-Vll-79 p. 23)

¿Y el pasado? Esa estela que vamos
dejando a cada instante, pasado del cual sus
memorias se agolpan y se añoran como:
"La niñez dichosa de unión completa"
(Añoranza de mi niñez Vll-5/80 p. 42)

o las otras memorias a cuyo despertar
"en recuerdos
oscurece la alegría"
(Prosemas XII - 28/85 p. 72)

Hay contrastes, en el alma coinciden
razones, sentimientos y ánimos opuestos.
Bastaría oír reír a Maguca allá en Calcula y es que Maguca se había caído:

(Rick shaw , Calcula India, navidad '80 p. 50)

(Prosemas Vl-7/84 p. 68)

y la "verde noche"
la que "entrecorta
las siluetas azuladas"
(Sonrisas de colores IX-28/85 p. 71)

(ibídem)

o sentir el peso por el mundo

o la estampa de las uvas
"jugosas uvas de temporada".
(Uvas 8-23-79 p. 36)

"...lleno de rosas y espinas
tan bruscas y abruptas
las duras espinas."
(Este mundo, Vlll-3, 80 p. 44)

también el amarillo
el amarillo de "lirios"
(A la Plaza la Purísima, Ago. 10/79 p. 34)

y por que no citar el poema que se titula
el "amarillo canario" de unos girasoles
"El dinero es muy malagradecido".

(Girasoles 3-14-80 p. 47)

(El dinero es muy malagradecido X-2~79 p. 38)

El artista al crear, da un nombre nuevo
a todo lo que toca, lo hace ·existir por vez
primera, y de allí en delante, eso nombrado,
pervive con la fuerza de su originalidad, con el
sello de su individualidad. El artista saca de sí
todo lo que él es, todo lo que tiene, ese nombre
"nuevo " no es solo metáfora, no es un mero
''traspaso de nombre de una cosa a otra" como
lo definió Aristóteles (Poética Cap. 21 ), ese
nombre es algo recién creado, es nuevo.

(Sincera estrella Vll-6-79 p. 21)

71

Los "verdes labios"
Cubiertos de rocío

y "¡se fue muy lejos, ... "

Así, Maguca gusta llamarle "sincera"
A la estrella que
"...brilla sincera
en tu peregrinarr.

"Reía y reía,
feliz de la caída".

(Campiña Escocesa, Julio 20/81 p. 56)

De la bella esencia de María Estuardo.

(Humanidad, sin fecha p. 14)

percibir la nostalgia del amor lejano

"Verdes los pinos, verdes mis sueños",
... "verde esplendor".

mariposas "amarillas"
¿Y qué del retrato de familia con s1.1
marco, de la página 28?

(Mariposas, 6-IX-80 p. 48)

y "amarillos matutinos"
Los tres hijos de Maguca:
el mayor: "un niño viejo"
el segundo: "sensible"
el tercero: "especial"

(Sonrisas de colores, 28-IX-85 p. 71)

(Mis Hijos, Vlll-2/79 p. 28, 29)

hay además en estos prosemas tantos rojos,
rosas y blancos,
hay mil colores,
(Sarees, Calcula India, Navidad '80 p. 53)

Casi oí el grito de Maguca cuando leí de
aquél a quien no le gustó el nombre de Magucamar
"¡Sé que no te gustó!"

un arco iris,
(Prosemas, Junio 7/84 p. 68)

hay "auroras noctámbulas"

(Carmen Ma., IX-15/78 p. 15)

72

(Cien años, Xll-31-86 p. 73)

�y "piedras colorines"
(Prosemas, 7-Vl-84 p. 68)

A estas discrepancias matizadas y de
vívidas imágenes exteriores, Maguca opone otra
visión, la del ser interno, el de todos sus temores
e impaciencias, ahí, ella ahonda serena entre
sus ánimos y sus virtudes, cuando leí su poema
·soy yo, su propia imagen pareció desvanecerse cuando dijo:
¿"... quien soy yo?
Nada ... nadie".
(Soy yo, Vlll-5/79 p. 31)

Pero entonces se le oyó reafirmándose
delante de sí misma:
"Mas ahora digo: ¡Soy yo!".
(lb~em)

al que Maguca dejó escapar
y que quizá no entendió
que anhela un plano superior, espiritual
(Energía Xll-29/8 p. 51)
que disfruta la belleza, la del mundo y la
de la humanidad.
(Este mundo Vlll-3-80 p. 45)
Que la exalta en la sencillez de las
estrellas y los girasoles
(Sincera estrella Vlll-6-79 Girasoles IX-3-80 p. 47)

NOTA:
La autora de Prosemas, María Guadalupe
del Carmen Martínez Martínez, Magucamar, es
maestra de lengua inglesa en la Facultad de
Filosofia y Letras de la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Realizó sus estudios profesionales en el Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey, y en la Facultad de
Filosofia y Letras de la U.A.NL., fue becada por

Que agradece por haber sido guiada a
encontrar su lugar
(Encontrarás Vll-8/79 p. 25)
En una palabra, es un alma que vive y
que abrevia en el verso la vida, con su carácter
fugaz
"La vida es muy corta" dice
(Este mundo VI 11-3/80 p.44)

Y en delicadas líneas intenta sacudir
Y agrega

"a/alma
e/temblor
de lo encontrado".
(Prosemas, 1, V-90 p. 75)

Al yo al que Maguca llama
"intemoser
de mis felicidades".
(Prosema Vl-7/84 p. 68)

El yo interno en estos versos es un alma
que siente, que conoce, que añora "/a niñez
dichosa".

"¡Oh, dulce mundo!
¡Oh, amargo y triste mundo!
(Este Mundo Vlll-3-8, p. 44)

En este libro, Magucamar hermana su
alma a la palabra, en él ha confesado sus
incertidumbres, y ha compartido con nosotros
sus voces interiores.
Con todo, el libro de Maguca no termina,
volverá, no hay tinta suficiente para el punto final
en el tintero de ningún poeta, ella misma lo constata en

(añoranza de mi niñez Vlll-5/80 p. 42)

Qué voy a hacer
"... ¿qué voy a hacer?
si mi mano y mi mente
no paran ya de escribir?".

que ama en un "amor latente"
(Amor latente IX-3/80 p. 46)

* Ver nota en la siguiente página
73

74

esta última a la Universidad de Oxford, Inglaterra
y al Byron College en Manchester, Inglaterra.
Cursó estudios en las áreas de Historia y de Filosofia. Ha sido invitada a impartir diversas conferencias sobre temas tales como La Vida, La
Calidad y el Sentido de la Existencia. Es autora
de poesía y de artículos publicados en periódicos
como El Porvenir, y en revistas universitarias.

�La presencia del modelo de masculinidad
hegemónica en los adolescentes del nivel secundario
Juan Manuel Méndez Batres*
"Ser hombre es, de entrada,
hallarse en una posición que implica poder".
Pierre Bourdieu
Introducción

DI
!!
11

l

sta investigación tiene como propósito, mostrar el grado en el que persiste en los adolescentes varones
del nivel secundario, el modelo de masculinidad
hegemónica, identificar cuáles son los rasgos
característicos de dicho modelo, que los adolescentes aún privilegian; y que establece las baies
sobre las cuales erigirán su particular concepción de la masculinidad.

,

Connell (1996), define la masculinidad
hegemónica como la configuración de prácticas
de género, que legitiman el patriarcado y garantizan una posición dominante de los varones y
subordinada en las mujeres; en la cual se sobrevalora la fuerza y el individualismo, sobre el
aspecto emocional y afectivo.
Este artículo describe los datos encontrados en la investigación realizada en una
primera etapa, en la cual se aplicaron los instrumentos a 22 adolescentes de entre 14 y 16 años
de edad, alumnos del tercer grado de secundaria, pertenecientes a las clases sociales
media y media-alta; en el futuro inmediato, se
pretende revisar la información que se gen·ere
con muestras de adolescentes de diferentes
estratos sociales.
Así mismo esta investigación, permitirá
conocer y analizar los rasgos característicos

del modelo de masculinidad hegemónica, que
se puede reconocer e identificar en la formación
de la subjetividad masculina, por parte de jóve:.
nes adolescentes de 14 a 16 años de diferentes niveles socioeconómicos y socioculturales.

mujeres,.así como de los modelos de masculinidad alternativos y emergentes.
La masculinidad hegemónica se construye sobre la base de una sociedad patriarcal,
y de una femineidad basada en la sumisión y el
sometimiento al hombre; sin embargo, cuando
cada hombre, en su adolescencia y juventud,
lleva a cabo la construcción de su masculinidad,
este modelo hegemónico puede producir incomodidad y molestia en algunos varones, así
como fuertes tensiones por las exigencias que
impone, y por los sentimientos de ansiedad e
incertidumbre que genera.

David Gilmore (1994) define a la masculinidad, como la forma aprobada de ser varón
en una sociedad determinada. La masculinidad
es problemática, y constituye un estado precario y artificial, al que los niños deberán acceder pasando por pruebas difíciles, pues se ven
forzados a asumir conductas definidas como
masculinas, lo cual indica que no surge espontáneamente en ellos.

Como afirman Askew y Ross (2000) en
su obra Los chicos no lloran: "La masculinidad
es algo que se construye a través de presiones
sociales, condicionamientos culturales y referentes educativos y la escuela es un esp11cio
privilegiado de estos rituales, muchas veces
crueles y excluyentes de reafirmación y consolidación del prototipo de la masculinidad hegemónica. El alumno 'diferente' comienza a ser
objeto de burlas, estigmas y ataques [por parte
de sus compañeros del mismo sexo], y comparte con las niñas el espacio social de lo
desvalorizado, lo irrisorio, lo poco útil y lo digno
de ser relegado a un segundo plano".

La masculinidad, es una construcción
cultural que se reproduce socialmente, no
puede ser definida fuera de un contexto histórico, socioeconómico y cultural determinado, en
el que se encuentran inmersos los varones
(Kaufman, 1987; Gilmore, 1994; Seidler, 1994;
Badinter, 1993; Connell, 1995; Gutmann, 1996;
Kimmel, 1992; Fuller, 1997 y 1998; Viveros,
1998; Valdés y Olavarría, 1997).

Es por esto que la masculinidad se
construye bajo el escrutinio y la supervisión de
los otros varones, del grupo de pares, que
poseen una representación social acerca de
la masculinidad, y establecen que es poco masculino un varón más bien pacífico que vfolento;
conciliatorio y tolerante, más que dominante,
escasamente preparado para jugar f1,1tbol y
poco despierto para la conquista sexual.

Varios autores consideran la existencia
de diversas masculinidades en cada cultura,
aunque todos remiten hacia un modelo hegemónico, establecido sobre el principio de dominación de los varones y la subordinación de las

La masculinidad hegemónica establece
una serie de requisitos, que ha de cubrir un
"hombre": ser responsable, trabajador, racional,
emocionalmente controlado, heterosexualmente activo, proveedor, jefe del hogar y padre,
con dominio sobre las mujeres y sobre otros
hombres (Olavarría, 2000).

Marco teórico

Eduardo Gosende, en una entrevista
realizada por Claudia Bazán (2000), indica: "Una
amenaza constante, que ayuda a que el modelo
masculino hegemónico se reproduzca, es ·el
temor a la homosexualidad. Los hombres
vivimos permanentemente bajo la amenaza de
que alguien pueda decir que somos, parecemos
o tenemos comportamientos homosexuales".
La adolescencia es la época en que los
jóvenes aprenden a ser agresivos, a transgredir
las normas, en algunos casos aparece con toda
crudeza la homofobia y el sexismo, características del modelo masculino hegemónico.
Vincent Marques (1986) indica que los
varones al nacer reciben dos consignas básicas: "Ser varón es ser importante" y "Debes
demostrar el ser varón".
La masculinidad hegemónica se construye en cuatro campos estrechamente relacionados e interconectados con el ejercicio del
poder:
- Las modalidades de relación con las
mujeres, basadas en la dominación y
el sexismo.
- Las modalidades de relación entre varones, con base en la subordinación
de clase.
- La homofobia.
- La heterosexualidad, asociada al dominio y la violencia.

• Profesor de la Universidad Pedagógica Nacional, unidad 19B.
75

Esta serie de requisitos pende sobre el
adolescente, quien vislumbra su cada vez más
cercano acceso a la categoría de "hombre",
para lo cual debe demostrar que ya no es niño,
ni "mujercita" u homosexual. Badinter (1993)
destaca que ''para hacer valer su identidad
masculina, el varón debe convencer a los
demás hombres que no es una mujer, que no
es un bebé y que no es homosexual".

76

�De acuerdo con el modelo hegemónico,
para hacerse "hombre", los varones deben
superar ciertas pruebas: conocer el esfuerzo,
la frustración, el dolor, haber conquistado y penetrado mujeres, hacer uso de la fuerza cuando
sea necesario, ser aceptados como "hombres"
por los otros varones que 'ya lo son", pues
siempre son otros hombres los que juzgan a
quién sí y a quién no se le puede considerar
hombre.
Metodología

El instrumento para la recolección de
los datos consiste en una encuesta que se
compone de 55 afirmaciones, estas tienen que
ver con algunos aspectos que favorecen o se
oponen a algunos supuestos, sostenidos por el
modelo de masculinidad hegemónica, con el fin
de que los encuestados indiquen el nivci de
acuerdo con cada una de las aseveraciones,
cuyos valores van del Oal 3:
O Totalmente en desacuerdo

1 En desacuerdo
2 De acuerdo
3 Totalmente de acuerdo
Al final de las 55 afirmaciones, aparecen
cinco preguntas abiertas, que tienen relación
con algunos de los enunciados presentados con
anterioridad, con el fin de corroborar algunas
de las respuestas ofrecidas por los alumnos y
como una forma de identificar las opiniones que
exteman con sus propias palabras.
Las encuestas fueron aplicadas a 22
alumnos varones.cuyas edades oscilaban entre
los 14 y los 16 años, que cursaban el 3er grado
de secundaria en el Instituto Bilingüe La Silla de
Monterrey, N.L., durante el mes de junio de 2002.
Resultados

Después de contabilizar los puntajes
obtenidos, en función de las respuestas indi-

n

cadas por los alumnos, se identifican las siguientes 15 aseveraciones con los mayores
grados de acuerdo, aparecen enseguida ordenadas conforme a los niveles de acuerdo,
indicando a la izquierda la puntuación correspondiente a cada una:
62 Hombre y mujeres debemos vivir en
condiciones de igualdad de oportunidades.
57 Un hombre puede ayudar a lavar los
platos sin dejar de ser hombre.
53 Mujeres y hombres deben lavar los
platos.
53 Se debe hablar de cuestiones de sexo
con los padres.
50 Los hombres deben ayudar en las labores domésticas.
47 La virginidad es un signo de pureza en
la mujer.
45 La mujer debe llegar virgen al matrimonio.
42 Los hombres se saben defender.
41 El hombre debe satisfacer sexualmente
a la mujer.
37 Las mujeres no deben usar malas palabras.
36 La masculinidad se demuestra por el
vigor físico y modales recios.
35 Un hombre no puede ser cobarde.
34 Debemos tener miedo de parecer o tener comportamientos homosexuales.
31 El hombre siempre debe estar listo para
el sexo.
Las afirmaciones con menores puntuaciones aparecen enseguida, ordenadas de
menor a mayor puntaje obtenido.
O El hombre tiene derecho a agredir a la

mujer.
2 Para ser hombre de verdad se debe pertenecer a una pandilla.
3 El hombre tiene derecho a tener varias
mujeres.

4
4
4
5
5
7
7
7

9
9
10
10

mientras otros expresan que por el hecho de
ser hombre se tiene más respeto, superioridad,
astucia en los deportes, mayores aptitudes y
habilidades, más iniciativa, don de mando, etc.,
solamente un alumno expone que desde el
punto de vista de la sociedad el hombre tiene
mayores ventajas, pero no debería haberlas.

El hombre es superior a la mujer.
Para ser hombre de verdad se debe
ingerir alcohol.
Para ser hombre de verdad se debe
fumar.
La mujer es pasiva, torpe y dominada.
El hombre debe ser violento y agresivo
Un hombre no debe ser tierno ni cariñoso.
Un hombre jamás debe lavar un plato,
oudiendo hacerlo una muier.
El hombre puede andar con varias mu·eres, pero la mujer no.
Los hombres nunca se equivocan.
Los hombres no deben llorar ni expresar sentimientos o emociones.
Los hombres son más hombres cuandó
son padres de hijos varones.
Los hombres deben dominar a las mueres.

Con respecto a las respuestas que generó la pregunta "¿Qué inconvenientes tiene
ser hombre1", el 50 % no emitió respuesta o
indica: Ninguno. Otras respuestas son: "Se supone que los hombres no debemos llorar y ~e
cree que no tenemos sentimientos, cuando sí
los tenemos", "Se tienen más presiones", "Si
lloras o tienes miedo la gente habla mal de ti" y
"Que las personas tienen un concepto sobre lo
que es un hombre y creen que todos deben
ser así".
Por último, ante la pregunta "¿ Qué te
gustaría que cambiara de la forma de ser de
los hombres?", las respuestas se polarizan en
reacciones contra el machismo y contra la
violencia y la agresividad masculinas.

En el apartado de las preguntas abiertas, ante los cuatro cuestionamientos cuyas
respuestas nos interesa analizar, a la interrogante "¿ Qué tiene que hacer un joven para ser
un 'hombre de verdad'?", se observan respuestas como: "Hacer cosas que los demás
hombres hagan aunque estén mal", "fyo hacer
cosas de mujeres", "No dejar duda de tu forma
de ser, de que eres hombre".

Conclusiones

Las opiniones a las afirmaciones que
contaron con los mayores y menores puntajes,
nos indican que estos jóvenes, pertenecientes
a familias en su mayoría de padres profesionistas y de la clase media y media-alta, se
inclinan hacia la igualdad de oportunidades para
los hombres y las mujeres; aunque se centran
mucho en su disposición a compartir las tareas
domésticas con sus parejas, sin embargo, se
observan aún ciertos mitos de la masculinidad
y la femineidad con altos puntajes, sobre todo
relacionados con la virginidad femenina y la
valentía masculina.

Varias respuestas se inclinan al trato
que piensan se debe dar a las mujeres: "Ser
caballeroso", "Tratar bien a las mujeres", "Ayudar a la mujer", "Respetar a la mujer", "Ser
bueno con las mujeres, nunca pegarles",."Hacer
feliz a la mujer"; mientras otros encuestados
optaron por respuestas como: "Tener el valor
de decir y hacer lo que se piensa sin miedo a la
critica", "Desde que nace un joven es un hombre
de verdad"y "Ser completamente como se es".

Por lo que respecta a las aseveraciones
con más bajas puntuaciones, la aseveración
que recibió un cero unánime fue: "El hombre
tiene derecho a agredir a la mujer".

Ante la cuestión: "¿ Qué ventajas tiene
ser hombre?", la gran mayoría indica que se
tienen mayores libertades que las mujeres;

78

�Se observa, en general, repudio a que
el hombre se sienta superior a la mujer, tenga
varias mujeres, las domine, etc., asimismo, una
marcada oposición a una gran cantidad de
estereotipos, inscritos en el modelo de masculinidad hegemónico, como la violencia y la·agresividad asociada al ser hombre, la infalibilidad
masculina, así como las falsas ideas de que el
hombre debe tener vicios.
En general, se identifican opiniones y

actitudes contrarias en gran medida a la visión
hegemónica tradicional de la masculinidad,
compartidos por la mayoría de los alumnos
encuestados, pertenecientes a las clases sociales media y media-alta, sin embargo, la intención de este estudio es ampliarlo a muestras
de otras poblaciones, pertenecientes a diferentes niveles socioeconómicos y culturales,
con el fin de identificar cuáles se encuentran
más cercanos, y cuáles más alejados al modelo
hegemónico de la masculinidad.

BIBLIOGRAFÍA

Askew, S. y Ross, E. Los chicos no lloran.
Edit. Paidós. Barcelona, 2000.

li ~
!
::
¡

Badinter, E. X Y la Identidad Masculina. Alianza
Editorial, Madrid, 1993.
Burin, M. y Meler, l. Varones. Género y subjetividad masculina. Edit. Paidós.
Buenos Aires, 2000.
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Gilmore, D. Hacerse hombre. Concepciones
culturales de la masculinidad.
Edit. Paidós, Barcelona, 1994.
Marques, V. et al. Sexualidad y sexismo. Editorial Fundación Universidad
Empresa. Madrid, 1986.
Ramos, L. Mirando la masculinidad. UANL.
Centro Universitario de Estudios
de Género Monterrey, 2001.

"La evaluación de la práctica docente:
una asignatura pendiente"
Rogelio Cantú Mendoza *
os tiempos actuales constituyen
espacios, donde el discurso educa-------- tivo, parece haber privilegiado la postura constructivista en todos los momentos del
proceso de enseñanza-aprendizaje: el currículum, los programas, los textos, las actividades
de enseñanza, los procesos de formación docente, directivos y docentes; en fin todo y todos,
hoy en educación somos constructivistas¡ ...
¡El conductismo ha muerto!
Bueno, la realidad no nos indica totalmente esta aseveración... más bien, se puede
afirmar, que ambos discursos coexisten de
diferentes formas en nuestras prácticas educativas, sobre todo en la docencia y en la administración de la educación, donde con mucha
frecuencia, las prácticas parecen contradecir
el discurso teórico en que supuestamente nos
sustentamos.
Con el objeto de analizar esta situación,
me permitiré revisar algunas situaciones que
forman parte de la actividad cotidiana, ya sea
de la administración o de la práctica d(?cente, y
que constituyen casos específicos, donde la
práctica es abiertamente conductista y el discurso parece tener una orientación distinta, en
ocasiones, de tipo constructivista.

fomentar la productividad del docente, y donde
la evaluación de estos consiste en el otorgamiento de un estímulo de una cantidad equivalente a uno, dos o más salarios mínimos adicionales al maestro... ¿De dónde nos viene la palabra estímulo?.. .
Debido a la importancia de este programa, que por su naturaleza involucra a los
maestros de tiempo completo, supone impactar
y evaluar los más diversos aspectos de la práctica del docente, como son:

a Calidad: grados académicos, cursos,
programas, asistencia a cursos, conferencias, ponencias, etc.
a Investigación: proyectos, publicaciones, construcción de equipo, etc.
□ Tutorías: asesorías, revisión de tesis,
jurado.
o Participación en cuerpos colegiados.
o lmpartición de cursos, etc.
Lo que quiero resaltar es que por la
orientación del programa, netamente conductista, cada vez más, nos involucramos en
cursos, publicaciones, cuerpos colegiados, no
tanto por la naturaleza formativa del curso, o
del mensaje de la publicación que queremos
proponer, sino por el acopio de documentos y
constancias, que constituyen puntos en el programa de estímulos, y que con frecuencia no
reflejan cambios en la práctica docente real,
com_
o lo han indicado algunas investigaciones
al respecto.

Me referiré primero a algunas situaciones que ocurren en la gestión o administración en los diversos planos. Tenemos el caso
del programa de estímulos a la docencia, donde
se establecen una serie de parámetros para

• Subdirector de Estudios de Posgrado de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.A.N.L., asícomo maestro de tiempo
completo del Colegio de Pedagogía y de Posgrado en la mismafacultad. Exalumfl() de la Preparatoria No. 3 de la U.A.NL.

79

80

�En este aspecto, un programa tan significativo, que busca introducir o propiciar condiciones para reorientar la práctica docente, se
basa, como su nombre lo indica, en estímulos,
que en buena medida, pueden no favorecer un
enfoque de tipo constructivista.
La normatividad vigente, y el propio
PROMEP, exigen al docente de tiempo completo universitario un equilibrio en su actividad,
lo cual ha de implicar fundamentalmente las
siguientes tareas:

1
i

¡

I":
"

• La enseñanza: labor frente a grupos,
con un cierto número de horas por semana.
• La gestión académica: participar en
actividades administrativas, de diseño,
evaluación, etc.
♦ La generación y aplicación de conocimiento, es decir, en actividades de
investigación.
• Tutoría y dirección individualizada de
estudiantes.
Es por ello, que en el programa de
estímulos, estas cuatro vertientes se encuentran reconocidas, y el docente ha de reorientar
su práctica, de tal forma, que pueda ofrecer
cada año suficientes evidencias de ellas, y
siempre son evidencias documentales.
Así, primero el horario, después los programas, y más adelante suficientes constancias de ponencias, congresos, artículos, participación en comités, equipos, etc, etc. Nos
volvemos así coleccionistas de papeles y constancias, que repito, no es que esto sea malo,
sino que considero que es insuficiente para
realmente evaluar la docencia universitaria...
y sobre todo, impactar en los futuros procesos
educativos.

evaluación del docente es un campo muy poco
explorado, muy controvertido y donde no se
ha dicho la última palabra, especialmente si sus
resultados se asocian a un programa de recompensas. Entre los problemas detectados destacan: la heterogeneidad de las instituciones educativas, la diversidad de funciones y actividades académicas, la multitud de indicadores
posibles de evaluar y la diversidad de metodología de evaluación".
Otros investigadores han criticado el
programa de Estímulos, pues motiva "la inconformidad de los docentes, por el trabajo orientado a la búsqueda de ''puntos", a la "inflación
meritocrática" y el aislamiento académico"
(Díaz Barriga, 1997 y Rueda Landesman,
1999). Esta conclusión, nos está señalando
que el programa nos conmina a acumular
puntos-papeles en la carrera meritocrática, y
como esto es una carrera de cada quien, no
hay equipos, entonces, se propicia el aislamiento... cada uno, con la mayor sutileza prepara su expediente y así, con la misma sutileza,
discreción y hermetismo, se contesta a cada
quién.
Bueno, pero eso solo es un aspecto del
problema. Hay muchos otros, pues sólo los
profesores de tiempo completo, puedan participar, siempre cuando no laboren en otro lado
lo cual tiene de por sí algunos elementos in~
herentes, pues nadie puede negar la importancia de la práctica profesional, para retroalimentar la cátedra. Estamos abordando aquí
este tema, porque "El programa de estímulos
al personal académico" sólo puede ser entendido como un programa de evaluación educativa, y su referente inmediato es la práctica
docente.
El estudio realizado por Graciela Cordero y Eduardo Backhoff en cuatro grandes
universidades, señala que, las comisiones para
evaluar al docente, incurren en la siguiente
problemática:

Los investigadores Graciela Cordero
Arroyo y Eduardo Backhoff señalan que "la

81

luación, en las diversas etapas del proceso, para impulsar la validez en las
operaciones y justicia en la toma de
decisiones.
4 ºEn base a lo anterior, propiciar un ambiente de transparencia en todo este
proceso.

✓ Se

utilizan esquemas de un modelo
ideal de académico.
✓ Se evalúa a los académicos con indicadores ajenos a sus actividades.
✓ Se modifican los instrumentos para
adecuarlo a cierto tipo de actividades
docentes.
✓ Se incluyen topes de puntajes para
forzar escalas. (revista de la Educación Superior, ANUIES, Número 123).

Estos elementos, pueden ser tomados
en cuenta en un proyecto de investigación educativa, que tome como referencia el "Programa
de Estímulos Económicos al desempeño del
personal docente para el fortalecimiento de los
cuerpos académicos".

Estas observaciones, cuestionan la utilización de un solo esquema de evaluación,
frente a una diversidad de realidades en la
docencia universitaria, que por la misma heterogeneidad en los campos y las actividades, se
deja fuera un conjunto de cuestiones de la realidad áulica; por otra parte, y reconociendo que
esta diversidad de la docencia universitaria no
puede ser evaluada con un solo instrumento,
se plantea que al hacerlo así, se incurre en
diversos problemas metodológicos, como los
ya señalados de incongruencia entre los objetivos del programa y sus actividades, pero
además, por la propia insuficiencia del esquema,
se da pie a "que se actúe con arbitrariedad en
la ponderación de las actividades evaluadas"
(Cordero Arroyo, 2002).

Consideramos, que algunas de las preguntas de investigación pudieran ser:
•¿Cuál es la percepción que tienen los
docentes respecto a la lógica y operación del Programa de Estímulos?
•¿ Cuales han sido los efectos reales
de la aplicación del programa, respecto a los propósitos en relación a
la calidad en el desempeño docente?
•¿Cómo han incidido las recompensas
individuales, en relación al trabajo colectivo en las actividades académicas?
•¿ Qué condiciones pueden favorecer
una mayor transparencia en la operación del programa?

Podemos hacer nuestras las conclusiones de otros investigadores, y señalar que
un buen modelo de evaluación de la docencia,
debe tener cuatro elementos fundamentales:

Una reflexión sobre estos aspectos,
desde luego, estaría orientada a la búsqueda
de los mismos objetivos del programa: Reconocer el trabajo de los docentes universitarios,
y fomentar las condiciones que incidan en el
mejoramiento de la calidad de la enseñanza.
Pensamos, sin embargo, que una vía para trabajar en esa dirección, es perfeccionar el instrumento, de tal forma, que incorpore aspectos
cualitativos en la evaluación, lo cual requeriría
de la observación y de la entrevista, a quienes
son actores en la práctica docente.

1ºDefinición clara de lo que la Universidad quiere y espera del académico,
considerado como profesional en una
diversidad de campos.
2ºLa participación de la comunidad que
será evaluada, es importante en la definición del modelo, diseño de instrumentos y conformación de cuerpos
evaluadores.
3ºParticipación de especialistas en eva-

82

�REFERENCIAS DOCUMENTALES

Programa de estímulos al desempeño del
personal docente para el fortalecimiento de los
cuerpos académicos.

Iluminación natural para las noches terrestres

Revista de la Educación Superior, ANUIES,

Nº 123.

J. Guadalupe Lozano A/anís*
a imaginación, la inspiración y la dedicación, germinadas en el caldo de
cultivo de las necesidades biológica
y espiritual con base en la ciencia, la experiencia
y la cultura, son las chispas explosivas que
desencadenan e impulsan la creatividad
humana.
Al principio puede suceder que la imaginación divage (fantasía) como flujo imponderable del pensamiento, que se agita inquieto en
nuestra mente como dado en cubilete. Pero en
cuanto la imaginación es controlada, corre
incontenible por el dueto de la creatividad, penetrando con metódica agudeza a ese almacén y
fuente inagotable de ideas que es la naturaleza,
donde se da la investigación, la invención, el
descubrimiento y la contemplación, teniendo
como instrumento imprescindible de realización la magia maravillosa de la tecnología
moderna.

dad, pues en palabras de Veme: "Todo lo que
un hombre es capaz de imaginar otros serán
capaces de realizar"; "Todo lo que de grande
se ha realizado ha sido hecho en nombre de
esperanzas exageradas", y "Todo lo que yo _
invento, todo lo que yo imagino, quedará
siempre más acá de la verdad, porque llegará
un momento en que las creaciones de la
ciencia superarán a la de la imaginación". Al
parecer para el investigador, el inventor, el
descubridor y el creador en todos los ámbitos
de la cultura, hay un tránsito de las ideas a lo
real, de lo fantástico a lo objetivo, de lo increíble
a lo creíble.
Los comentarios introductorios anteriores surgen porque involucran a la idea que
trataremos de explicar: Dotar a las noches
terrestres de un sol artificial disipador de
tinieblas (guru) y bañarlas con una suave y
espumosa luz de luna.
Por lo que hasta hoy observamos, la
ciencia y la tecnología en su afán de elevar la
calidad de vida en la tierra, nos están llevando
de la mano a la antitésis de sus nobles propósitos, al generar actitudes y productos nocivos
que se traducen en profundas crisis que frenan
el progreso. La escasez de energéticos es una
de las crisis que flagela severamente a la
humanidad, pues es bien sabido que la energía
es un elemento indispensable para la actividad
productiva del hombre.

La fantasía siempre estuvo presente en
el nacimiento y desarrollo de la mitología y la
religión. Ahí surgieron pensamientos fantasmagóricos e ideas apartadas de la realidad_ que,
sin embargo, sirvieron con creces a la creatividad artística y literaria; y aún más, muchas de
estas fantasías elaboradas por la estructura
gramatical del literato o la destreza del artista,
se convirtieron en realidades palpables al
transcurrir el tiempo, con las armas de la ciencia
y la técnica. Por ello debemos ser indulgentes
con quienes expresan ideas fantásticas o que
aparentan ser descabelladas y fuera de la reali-

Dentro de las diferentes clases de energía en crisis, está la energía eléctrica utilizada

• Profesor Normalista e Ingeniero Civil. Fue catedrático en las Escuelas Preparatorias No. 1 y 3 de la U.A.N.l. y participó
en elproyecto de constrocción de la Ciudad Universitaria.

83

84

�para iluminar las noches en las ciudades y
pueblos en general, pues cada día es más cara
y su aplicación en la iluminación artificial produce grandes derroches, por la resistencia que
ofrecen los conductos y dispositivos que transforman la energía eléctrica en un 90% de calor
que se disipa sin dejar provecho y sólo se aprovecha un 10% en la ilumina~ión artificial, algo
parecido sucede en su utilización industrial, pero
eso corresponde a otro tema.

..

,

1!
1

1

El cielo de nuestros más lejanos antepasados antes de que aprendieran a manipular
el fuego, se iluminaba con luz natural. La sabia
naturaleza se negó a dejar al hombre completamente sumergido en las tinieblas y para el
efecto hizo posible una serie de fenómenos ópticos nocturnos naturales, que aunque débiles e
irregulares, nos proporcionan una iluminación
natural nocturna satisfactoria para efet:Luar
ciertos tipos de actividades visuales nocturnas:
el sol de media noche, las auroras boreales,
los fulgores nocturnos, la luz zodiacal, los crepúsculos, el fuego de San Telmo, el relámpago,
el rayo, la biolominiscencia, los fuegos fatuos,
las estrellas y la luna.
El hombre primitivo realizaba sus rudimentarias tareas visuales nocturnas e iluminaba su entorno con luz natural, pero a.medida
que fue progresando, sus actividades se
multiplicaron al grado de que la luz na.tura! ya
no le fue suficiente, por lo que, al manipular el
fuego, utilizó su luz artificial por primera vez: la
tea, la antorcha, la vela (candela o büjía), la
linterna, los faroles, el quinqué, la lámpara de
gas y la lámpara incandescente de Edison (oct. ·
de 1879) la que continuamente perfeccionada, ,
es la forma de iluminación artificial más frecuentemente usada.
Al entrar en crisis la energía eléctrica
por sus altos costos y el despilfarro inevitable
para darnos iluminación artificial en el servicio
público, se antoja la idea de echar a volar la
imaginación para tratar de dar una solución ,

85

efecto reflector comporta. De estos importantes
proyectos se ocuparon hombres de letras y
científicos como Laplace, Tsiolkovski, Oberth,
Krafft, Gilbrath y otros. Es de justicia recordar
aquí, que los rusos realizaron un experimento
semejante no hace mucho tiempo, desplegan~o
una pantalla desde un cohete que regresaba a
la tierra de la nave espacial Mir y que al llegar
cerca de la tierra, iluminó una gran parte de
Europa, con los rayos del sol reflejados en ella.

En cuanto al nivel de iluminación que
nos proporciona la luna, sabemos que es de
0.25 lux. Dicho nivel se puede superar construyendo los satélites artificiales con un material
con gran poder reflector, que eleve el albedo de
la luna (7%) que en principio afirmabamos
debería de tener el satélite artificial (como la
luna) hasta un 100%, con lo cual el incremento
del nivel de iluminación pasaría de 0.25 lux de
la luna a 3.5 lux de los satélites artificiales.

Eduardo Everlt Hale (1822-1909), escribió en 1869 la novela "La Luna de Ladrillo': en
cuyo contenido afirmaba que este satélite artificial serviría a los marineros para orientarse
en el mar. Dicha luna estaría construida de
ladrillo, pero sería hueca y pintada de blanco,
para que reflejara mejor la luz que recibía.

También es posible aumentar aún más
este nivel de iluminación de un 3.5 lux si se
aumenta el número de órbitas y de satélites,
con lo cual se puede lograr que los campos de .
iluminación se yuxtapongan, de tal manera que
el nivel aumente hasta el valor de veinte lunas
llenas en algunas regiones.
La supresión de la noche no sería total,
ya que con la débil luz solar reflejada en los
satélites artificiales, habrá una iluminación crepuscular cinco horas antes de que salga el sol
y cinco horas después de ocultarse, reduciéndose la noche a sólo dos horas.

La otra alternativa de solución, sería
mover la órbita de la luna a una menor distancia
de la tierra, pero como no sería posible en la
práctica, proponemos que en lugar de acercar
al satélite natural, colocaramos uno (varios)
satélites artificiales pulimentados, con la esperanza de que dé el mismo o mejor "servicio"
que la luna.

Nuestra proposición es en el sentido de
colocar en órbita terrestre varios satélites reflejantes de la luz del sol, tal y como lo hace la
luna natural, diseñados para proporcionar una
tenue y crepuscular iluminación (25 lunas
llenas) a todo el planeta durante casi toda la
noche, incrementando y regularizando el nivel
de iluminación natural nocturna. Dichos satélites se colocarían a una altura determinada de
la tierra, de manera que tenga el mis·mo diámetro aparente que la luna y que, en el supuesto
de tener el mismo albedo (7% ), proporcione a
la tierra el mismo nivel de iluminacrón que
aquélla nos da (0.25 lux). La luz directamente
del sol y la que refleja la tierra incidirán en el
satélite artificial, el cual la reflejará de nuevo a
la tierra, iluminándola por las noches, tal y como
lo hace nuestro satélite natural.

Es preciso recordar que desde hace
mucho tiempo (1923), aún antes de que fuera
posible, se manejó la idea de colocar en órbita
terrestre espejos que reflejaran la radiación
solar hacia la tierra para iluminar las ciudades,
generar electricidad, proporcionar calefacción,
dar calor para hacer hervir el agua de mar provocando lluvias y otras aplicaciones que este

Hasta aquí lo simple de la idea, siM
embargo, las dificultades técnicas aparecen al
hacer el diseño del satélite (masa, diámetro del
satélite artificial, espesor de la película del globo,
órbitas, meteoritos, fases, nivel de iluminación,
etc.). En todos los casos presentaremos las
soluciones prácticas y teóricas que se han
propuesto para resolver estos problemas.

volviendo nuestra mirada a las fuentes de ilumi- .
nación nocturna natural y magnificarlas. ¿Cómo?
La luna es la fuente natural de iluminación nocturna más importante, cubre con sus
diferentes fases la mayoría de las noches
terrestres pues los rayos del sol inciden en ella
y ésta los refleja hacia la parte oscura (noche)
de la tierra. Desgraciadamente la cantidad de
luz del sol que refleja la luna es muy pequeña,
y nos preguntamos ¿sería posible aumentar la
"cantidad" de luz del sol reflejada por la luna o
en otros cuerpos pulimentados? Nada es
imposible.
Para la solución de nuestro proyecto,
tomamos como base el planteamiento teórico
que realizó el eminente matemático Simon
Laplace, en el sentido de retirar la luna de la
tierra una distancia tal, que los rayos del sol
que en ella inciden cubran la totalidad de la cara
visible, suprimiendo las fases lunares y obteniéndose el efecto de "luna llena", con lo que, al
reflejarse la luz se esperaba que iluminara mejor
las noches terrestres. Sin embargo, la enorme
distancia a la que quedaría la luna llena de la
tierra la haría parecer como una estrella, cuya
cantidad de luz sería insignificante.

86

La iluminación que proporcionen los
satélites artificiales por reflección de la luz solar,
se sumará a los fenómenos luminosos nocturnos naturales, aumentando su nivel y regularizando los períodos de iluminación.
Si para obtener este maravilloso efecto
luminoso de suprimir, en su mayor parte, la
noche terrestre con una iluminación crepuscular
tenue. ya estuviera resuelta en la actualidad toda
la problemática física y técnica que conlleva,
permitiría realizar algunas tareas visuales nocturnas, al amparo de una claridad natural aceptable para la ejecución de: trabajos a campo
abierto, conducción más segura ~e autotransportes de personas y mercancías, protección
de actividades sociales; culturales, deportivas
y de esparcimiento, auxilio y salvamento, seguridad e integridad física, tareas agrícolas nocturnas y otras.

�efecto reflector comporta. De estos importantes
proyectos se ocuparon hombres de letras y
científicos como Laplace, Tsiolkovski, Oberth,
Krafft, Gilbrath y otros. Es de justicia recordar
aquí, que los rusos realizaron un experimento
semejante no hace mucho tiempo, desplegan~o
una pantalla desde un cohete que regresaba a
la tierra de la nave espacial Mir y que al llegar
cerca de la tierra, iluminó una gran parte de
Europa, con los rayos del sol reflejados en ella.

En cuanto al nivel de iluminación que
nos proporciona la luna, sabemos que es de
0.25 lux. Dicho nivel se puede superar construyendo los satélites artificiales con un material
con gran poder reflector, que eleve el albedo de
la luna (7%) que en principio afirmabamos
debería de tener el satélite artificial (como la
luna) hasta un 100%, con lo cual el incremento
del nivel de iluminación pasaría de 0.25 lux de
la luna a 3.5 lux de los satélites artificiales.

Eduardo Everlt Hale (1822-1909), escribió en 1869 la novela "La Luna de Ladrillo", en
cuyo contenido afirmaba que este satélite artificial serviría a los marineros para orientarse
en el mar. Dicha luna estaría construida de
ladrillo, pero sería hueca y pintada de blanco,
para que reflejara mejor la luz que recibía.

También es posible aumentar aún más
este nivel de iluminación de un 3.5 lux si se
aumenta el número de órbitas y de satélites,
con lo cual se puede lograr que los campos de .
iluminación se yuxtapongan, de tal manera que
el nivel aumente hasta el valor de veinte lunas
llenas en algunas regiones.

Nuestra proposición es en el sentido de
colocar en órbita terrestre varios satélites reflejantes de la luz del sol, tal y como lo hace la
luna natural, diseñados para proporcionar una
tenue y crepuscular iluminación (25 lunas
llenas) a todo el planeta durante casi toda la
noche, incrementando y regularizando el nivel
de iluminación natural nocturna. Dichos satélites se colocarían a una altura determinada de
la tierra, de manera que tenga el mismo diámetro aparente que la luna y que, en el supuesto
de tener el mismo albedo (7%), proporcione a
la tierra el mismo nivel de iluminación que
aquélla nos da (0.25 lux). La luz directamente
dél sol y la que refleja la tierra incidirán en el
satélite artificial, el cual la reflejará de ~uevo a
la tierra, iluminándola por las noches, tal y como
lo hace nuestro satélite natural.

La supresión de la noche no sería total,
ya que con la débil luz solar reflejada en los
satélites artificiales, habrá una iluminación crepuscular cinco horas antes de que salga el sol
y cinco horas después de ocultarse, reduciéndose la noche a sólo dos horas.
La iluminación que proporcionen los
satélites artificiales por reflección de la luz solar,
se sumará a los fenómenos luminosos nocturnos naturales, aumentando su nivel y regularizando los períodos de iluminación.
Si para obtener este maravilloso efecto
luminoso de suprimir, en su mayor parte, la
noche terrestre con una iluminación crepuscular
tenue. ya estuviera resuelta en la actualidad toda
la problemática física y técnica que conlleva,
permitiría realizar algunas tareas visuales nocturnas, al amparo de una claridad natural aceptable para la ejecución de: trabajos a campo
abierto, conducción más segura &lt;,je autotransportes de personas y mercancías, protección
de actividades sociales; culturales, deportivas
y de esparcimiento, auxilio y salvamento, seguridad e integridad física, tareas agrícolas nocturnas y otras.

Hasta aquí lo simple de la idea, sin
embargo, las dificultades técnicas aparecen al
hacer el diseño del satélite (masa, diámetro del
satélite artificial, espesor de la película del globo,
órbitas, meteoritos, fases, nivel de iluminación,
etc.). En todos los casos presentaremos las
soluciones prácticas y teóricas que se han
propuesto para resolver estos problemas.

86

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Impreso en los talleres gráficos "Dr. Manuel de León Tamez"
de la Escuela Preparatoria No. 3 (Nocturna para Trabajadores)
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

�Graci&amp;0' a su Preferencia
Ahora tñmbién en INTERNET

Sí, la revist'&lt;! "Reforma Siglo XXI se puede disfrutar
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haya una compc•;idora conectada a Internet, donde la podrás ver
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REVISTA RUORMA. SIGLO XXI
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Reforma Siglo XXI

�Paul Cézanne (1839-1906) pintor francés, está considerado como el padre de la modernidad.
En su juventud conoce en el (9legio fiourbon al que serta después su amigo, el conocido escritor
Emilio Zola, inclinándose Cézanne en esos momentos a la poesfa. Juntos incursionarían después
en la música, tocando ambos en una orquesta. En 1858, al terminar el bachillerato se separa de
Zola, sufriendo Cézanne una profunda depresión. A pesar de que sentia inclinación por la
pintura, su padre lo obliga a estudiar eyes para que lo ~de en su negocio, pues era un
próspero banquero: fruto de la prosperidad, el padre compraría una finca rústica, en donde el
joven pintor realizarla una serie de..murales alegóricos". (9n desgano asiste a la universidad,
sin perder sus estudios de dibujo y óleo, posteriormente con el apoyo de su madre y herm a.
con quienes mantendría un estrecho contacto, provocan en el padre un cambio, quien a de
a que se traslade a Parts para continuar con sus estudios pictóricos, con la condición de e
perfeccione su técnica. En J&gt;arts, Zola lo espera, matriculándose en la Académie Suisse, donde
conocerla a Renoir, Uonet, Guillaumin, fissarro y en sus visitas al l!mvre admirarla las obras
de Rubens, Rembrandt, Jiziano, Tintoreto.
El ambiente parisino sofoca a Cézanne y abrumado por la sus·
pensión en su ingreso a la Escuela de Bellas Artes, regresa a Aix,
su ciudad naW. en donde sigue pintando, pero trabajando con :
su padre en el flanco. En 1862 abandona su trabajo y decide en·
fregarse de lleno a la pintura, regresando a Parts, dedicándose
al estudio de desnudos y acude de nuevo a f!&gt;uvre a copiar: en t
esta época, 1863, se inclina más por el estilo de Monet. En 186'1
regresa a AiJ: en donde trabaja en una serie de obras, caracte·
rizadas por la violencia y el erotismo, después de participar
durante varios a1'ios para ingresa al salón oficial y ser recha· ~
zado, pro~sta airadamente y se dirige, ya con su amada Hortense
fiquet a Llstaque, cercano a Marsella, en donde inicia su
pintura, interesándose por el paisaje, dejando el expresionismo ·
que le caracterizaba. Cambiasu estilo en 1872. usando la paleta
y la pincelada, llegándose de esta manera al impresionismo. Tu
casa del ahorcado" realizada en 1874. resulta la obra más
impresionista de Cézanne.
Al ser rechazados en diversos salones, forman una Sociedad Anónima (!&gt;operativa para exponer
sos obras. Tal presentación es recibida, por el estilo impresionista que teman, entre burlas y
risas, tomando a partir de ese momeqto el nombre de impresionistas, por on cuadro de Monet
llamado lmpresión, sol naciente". Apártir de ese momento, esos artistas inspirados por la luz y
el color fueron conocidos asf. De nuevo se aleja Cézanne del mundo parisino, y casi ermitaño
inicia el camino pictórico del neoimpresionismo que le darla gloria, con nuevas técnicas basadu
en la observación de la naturaleza, intentando recuperar la forma y el volumen a través del colorr
@n éste nuevo estilo, tiende a geometrizar la naturaleza, captando los objetos desde distintos
puntos de vista, para romper con la tradicional perspectiva. Después de romper con Zola, por_
sentirse ridiculizado en on personaje de la obra de este autor, Cézanne realiza paisajes del
"Chateau Noir" de la "Crutarae de Dibémus" o del "Jas de BoofTan". En 1890, trabaja en sui
naturalezas muertas y en la serie de jugadores de cartas, empezando a tener éxito por su estilo.
Gauguin, en esa época lo considera fuente de inspiración. Hacia 1890, enfermo. inicia la serie df:
las hafiistas, culminando con l_as Grandes Bañistas" que se concluyó en 1905. Muere de pulmonu,._
en 1906, una vez terminado el 'lletrato del jardinero Vallier".

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              <text>Reforma Siglo XXI, Órgano de Difusión Científica y Cultural</text>
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                <text>Reforma Siglo XXI, Órgano de Difusión Científica y Cultural, 2004, Año 11, No 37, Marzo</text>
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                <text>Reforma Siglo XXI nació en 1993 como un órgano de difusión cultural para la comunidad escolar de la Preparatoria 3 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, gracias a su distribución a nivel local y nacional recoge en sus páginas colaboraciones de académicos de otras preparatorias y facultades de nuestra universidad, así como de distintas instituciones educativas nacionales e internacionales. La temática de sus páginas es muy variada, destacando sobre todo los temas de educación, economía, historia, sociología, literatura y cultura en general. También tienen cabida manifestaciones literarias como el cuento y la reseña. Se mantiene activa con una frecuencia trimestral. ISSN: 2007-2058.</text>
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                    <text>�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales
The transdisciplinary status of the Social Sciences
Jorge Francisco Aguirre Sala
IINSO UANL Monterrey, México
https://orcid.org/0000-0002-5805-4082
Fecha entrega: 04-3-2022 Fecha aceptación: 04-4-2022
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Aguirre Sala Jorge Francisco. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,

provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1
Email: jorgeaguirresala@hotmail.com
8

�Presentación editorial
Presentamos el segundo número de Transdisciplinar. Revista
de Ciencias Sociales del Centro de Estudios Humanísticos de la
UANL (enero-junio 2022), en el que compartimos una diversidad
de contribuciones realizadas desde distintas disciplinas. Por
medio de una metodología, de tipo hermenéutico, del análisis
crítico conceptual, Jorge Francisco Aguirre Sala analiza la
condición transdisciplinaria de las Ciencias Sociales, que en
su opinión, se orienta a la toma de decisiones y resolución de
problemas y la distingue de la inter y multidisciplinariedad.
Concibe a la primera como un estatus epistemológico cuyo
conocimiento orienta la acción bajo principios y valores éticos.
Con una metodología que vincula historia; estudios del
desarrollo económico; demografía; geografía, territorialidad y
ecología, principalmente, Gerardo Pantoja, Omar Moreno y Carlos
Saldaña, llevan a cabo un trabajo de análisis de la conformación
del municipio de Anáhuac en el estado de Nuevo León, México,
con la intención de delinear un modelo sustentable de acción
territorial. También en relación con el estado de Nuevo León, Luis
Enrique Pérez Castro y César Morado Macías ofrecen un análisis
de las élites políticas que combina las perspectivas sociológica;
politológica e histórica y las examina desde su conformación,
organización y axiología, sus formas de socialización e interacción
social. El estudio se concibe fundamental para comprender el
sistema político contemporáneo.
Víctor Manuel Zamora nos ofrece un análisis de la
importancia de la evaluación en la educación preescolar para

�proporcionar información orientada a la mejora continua de
dicho nivel. A pesar de formar parte de la educación obligatoria
en el Sistema Educativo Nacional, se examina la complejidad
de factores que dificultan la tarea, principalmente porque es un
nivel de enseñanza concebido y diseñado para operar de manera
abierta y cualitativa, que en términos de evaluación se traduce en
dificultades para sistematizar los resultados.
Dos artículos están orientados al análisis de problemas
relativos a los pueblos originarios y sus integrantes. Ernesto
Guerra García, comparte resultados de una investigación realizada
desde los Yoreme Mayo de Sinaloa, con enfoque multi-método que
prioriza el histórico, en el cual sostiene que el neoindigenismo
mexicano surgió de manera paralela con la gobernanza como
forma de administración pública y con la interculturalidad en
la educación y cuestiona que este enfoque ha minimizado la
cuestión indígena y ha generado el surgimiento de diversas leyes,
organismos e instituciones que han operado como medios para
su control. Con un enfoque transdisciplinar, Félix Enrique López
Ruiz nos brinda la historia de vida de un indígena zoque residente
en Nuevo León, que desde los estudios de género de los hombres y
la perspectiva analítica de las masculinidades va entretejiendo con
el imaginario sociocultural de la obra Nada menos que todo un hombre
del filósofo Miguel de Unamuno y construye categorías analíticas
interseccionadas acerca de los conflictos que se generan ante la
diversidad de posibilidades y exigencias en la construcción de la
masculinidad ante las que se encuentran los indígenas residentes
en el estado.
Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda
de Alexa Rosales Rivera y Eleocadio Martínez Silva, analiza el

�fenómeno del camp como un tipo de sensibilidad y forma de
expresión que al reproducir la estética de los ideales hegemónicos
en una forma exagerada, conduce a su cuestionamiento y funciona
como una forma de resistencia.
Ponemos también a consideración de lectores y lectoras,
la reseña que Alan Arturo Hernández García lleva a cabo acerca
de la obra Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución. Monterrey, coordinada por: Ludivina Cantú; Óscar
Tamez; José Luis Cavazos y Celso José Garza.
Juan José Muñoz reseña el conversatorio titulado
“Wirikuta: un acuerdo de vida”, dentro del marco de “Las Fronteras
del Medio Ambiente”, emisión 2022 mediante el cual la academia
de la Universidad Nacional Autónoma de México propició el
diálogo entre los actores que luchan por la preservación del medio
ambiente quienes expusieron los problemas medioambientales
que presenta la región sagrada de Wirikuta en Real de Catorce,
municipio de San Luis Potosí, México.
Beatriz Liliana De Ita Rubio
Directora

�Equipo editorial CEH / Manifiesto por la seguridad y la justicia en Nuevo León, México

Manifiesto por la seguridad y la justicia en Nuevo
León, México
El equipo editorial del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, ante el feminicidio de
Debanhi Escobar, -estudiante de nuestra institución-, y de la
gran cantidad de víctimas de este crimen y de las desapariciones
forzadas, -que en el caso de las mujeres generalmente concluye en
feminicidio-, manifestamos nuestra indignación y preocupación,
-compartida con la ciudadanía-, por la situación de inseguridad
que se vive en nuestro estado y país, así como la falta de atención
y solución a estas problemáticas por parte de las autoridades.
Exigimos a las autoridades de todos los niveles que se lleven a
cabo investigaciones de acuerdo a los protocolos establecidos, con
total respeto, transparencia y apego a las leyes, que desemboquen
en el esclarecimiento de los hechos y resolución de los casos
sin impunidad, la impartición de justicia para las víctimas y la
sociedad en general, así como garantizar la seguridad de todas las
personas.

7

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

El estatus transdisciplinario de las
Ciencias Sociales1
The transdisciplinary status of the
Social Sciences
Jorge Francisco Aguirre Sala2
Resumen: Las Ciencias Sociales, por su variedad, fragmentan las
percepciones del fenómeno social. Pero el propósito final es coincidente:
explicar los fenómenos sociales, diagnosticar las problemáticas que
causan y proponer soluciones. Este texto se propone mostrar la vía
transdisciplinaria de las Ciencias Sociales; distinguirla del estatus
interdisciplinario y multidisciplinario y mostrar que la condición
transdisciplinar se enfoca hacia la toma de decisiones y solución de
problemáticas. La toma de decisiones se puede concebir en el esquema
de dilemas. Se utiliza una metodología, de tipo hermenéutico, del análisis
crítico conceptual de las nociones que se establecen y/o construyen en
la literatura al tema. Los resultados muestran la transdisciplinariedad
como un estatus epistemológico deseable, que aporta conocimiento
para actuar y que dicha actuación se hace bajo la rectoría de principios
y valores éticos.

1 Una versión parcial de este texto, con un enfoque exclusivo a las ciencias de la seguridad, fue realizada en 2017, en Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística, 7 (1): 59-84.
2 Profesor-investigador de tiempo completo adscrito al Instituto de Investigaciones Sociales. Universidad Autónoma de Nuevo León, México.

9

�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Palabras clave: Ciencias Sociales, transdisciplina, dilemas, toma de decisiones, principios.
Abstract: The Social Sciences, due to their variety, fragment the
perceptions of the social phenomenon. But the ultimate purpose is the
same: to explain social phenomena, diagnose the problems they cause
and propose solutions. This text intends to show the transdisciplinary
path of the Social Sciences; distinguish it from the interdisciplinary and
multidisciplinary status and show that the transdisciplinary condition
focuses on decision making and problem solving. Decision making can
be conceived in the scheme of dilemmas. A methodology is used, of a
hermeneutic type, of conceptual critical analysis of the notions that
are established and/or constructed in the literature on the subject. The
results show transdisciplinarity as a desirable epistemological status,
which provides knowledge to act and that such action is done under
the guidance of ethical principles and values.
Key words: Social Sciences, transdisciplinary, decision making,
dilemmas, principles.

10

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Un objeto de estudio como “los fenómenos sociales” involucra
a muchos tipos de ciencias. El conjunto de las Ciencias Sociales
incluye métodos y disciplinas que históricamente se ejercieron
de manera aislada y en busca de una propia especialidad. Sin
embargo, los problemas sociales poseen factores múltiples
y para abordarlos es necesaria una agrupación estratégica.
Estrategia de organización y enfoque que, entre otras cosas,
debería aportar conocimiento para la toma de decisiones en
el caso de problemáticas sociales y, por ende, las soluciones
son transversales y sus estudios han de ser transdisciplinarios.
Ésta es la hipótesis principal del presente ensayo. Además, para
orientar con facilidad la toma de decisiones, en muchos casos, las
Ciencias Sociales tienen que adoptar el enfoque de dilemas y por
tratarse de asuntos humanos la transdisciplinariedad hace uso de
principios y valores éticos.
Para validar la hipótesis sobre la transdisciplinariedad de
las Ciencias Sociales es necesario responder al cuestionamiento:
¿En qué consiste la condición transdisciplinaria a diferencia de la
interdisciplinaria y multidisciplinaria?
El método que permite validar la hipótesis de este
ensayo obedece al análisis crítico conceptual de las nociones
que se establecen y/o construyen en la literatura al tema. Por
tanto, corresponde a una metodología cualitativa, de tipo
hermenéutico bajo el enfoque del interaccionismo simbólico.
Dicho método plantea para este caso el siguiente itinerario:
análisis de la fragmentación del fenómeno social dentro de las
Ciencias Sociales con la distinción del propio objeto formal;
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

11

�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

el complejo proceso interdisciplinario y multidisciplinario de
inclusión de datos con la consecuente caracterización de lo
unidisciplinario, interdisciplinario, multi o pluridisciplinario y
lo transdisciplinario; la adopción de la condición o metodología
transdisciplinaria en las Ciencias Sociales, la reorganización de
los problemas que abordan las Ciencias Sociales en el esquema de
dilemas, y la necesidad de principios y valores éticos en Ciencias
Sociales a la luz de las discusiones conclusivas.
Análisis de la fragmentación del objeto dentro de las disciplinas y distinción del propio objeto formal
En la división del saber, advierte Wallerstein (1996), se está
borrando la demarcación entre las Humanidades, las Ciencias
Naturales y las Sociales. De igual manera ocurre al interior de las
Ciencias Sociales, pues su pluralidad deja obviado que se rebasa
la unidisciplinariedad.
Por tanto, las Ciencias Sociales se están consolidando
por la convergencia de varias disciplinas, aunque no debe
desconocerse que Giddens considera a la Sociología como una
disciplina generalizante (2000, p. 26). No obstante, puede
postularse: las Ciencias Sociales son el conjunto de disciplinas
que, agrupadas, procuran el estudio transdisciplinar de la conducta
humana en el campo social referido a la vinculación entre sí de
diversos agentes y cuyo estudio se orienta a la luz de los valores
(sustentabilidad, respeto al derecho de terceros, etc.) y principios
jurídicos, morales y culturales. En esta descripción existen tres
elementos que es preciso destacar: 1) el estudio transdisciplinar
para abordar adecuadamente los factores múltiples que presenta
12

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

la conducta humana respecto a la sociabilidad, 2) la orientación
de la conducta humana social en los marcos jurídicos y sociales
y 3) el juicio (también jurídico, moral y social) que podría recibir
dicha conducta.
Para ilustrar la diferenciación de las Ciencias Sociales se
puede hacer uso de la distinción entre los objetos materiales y
formales de las ciencias.
El objeto material de una ciencia es el objeto de estudio
en sí mismo, tal y como “se encuentra en la realidad” o “aparece”
al investigador. En las Ciencias Sociales es el comportamiento y
las actividades de los humanos. Pero la diferenciación se da, por
ejemplo: en el caso de la criminología por la conducta criminal;
en el caso de la psicología es la conducta aprendida y adaptada;
en la Sociología es la conducta en la escala social, es decir, los
comportamientos colectivos o comunitarios; en Derecho es la
conducta conforme al canon de lo legal; en Moral desde el canon
de lo legítimo; en Antropología son las formas públicas y privadas
de organización, costumbres, ritos, etc. Y así podría construirse
un larguísimo etcétera de disciplinas que estudian la conducta
en diversas determinantes y variantes. Por tanto, cada disciplina
requiere precisar la formalidad o perspectiva, (el punto de vista),
desde el cual se estudia el objeto material de estudio. A dicha
perspectiva se le denomina objeto formal.
El efecto de precisar el objeto formal fue la especificación, es
decir, el carácter reduccionista, la pérdida de una visión y tratamiento
integrales de los problemas que cada ciencia pretende resolver. Dicha
especificación, con el perfeccionamiento del saber, se convirtió en
especialización. Toledo, hace dos décadas, ilustró ese devenir:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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“La ciencia que domina hoy en día, es aquella establecida bajo
los paradigmas del siglo XVII, autores como Bacon, Newton,
Descartes, etc. Y es fundamentalmente una ciencia de las partes: analítica y de carácter mecanicista, monodisciplinaria, es
decir, especializada o sobre especializada, experimental y finalmente de carácter reduccionista” (2003, p.104).

En el sentido anterior, las ciencias que están fuera de
un contexto transdisciplinario son insuficientes para resolver
problemas fuera de su ámbito específico por dos razones: la
complejidad multifactorial de los problemas que estudian y la
exigencia de una gran cantidad de perspectivas sobre el mismo
problema, no necesariamente sobre el mismo objeto de estudio.
Pero la dificultad no sólo corresponde al conocimiento
científico, sino también a la visión reducida de éste. Nicolescu
advirtió al respecto que:
Las ciencias monodisciplinares ignoran perspectivas y factores
distintos de un contexto más amplio y ocasionan polémicas reduccionistas y errores al estar basadas en una sola racionalidad.
El cientificismo nos ha legado una idea persistente y tenaz: la
de la existencia de un único nivel de Realidad (1996, p. 19).

La advertencia de Nicolescu pesa sobre la idea previa de
un único nivel de realidad, es decir, no se asume la complejidad
de la propia naturaleza, ni se asume el desafío de la complejidad
científica, (Wallerstein, 1998). Ello ha conllevado a complicaciones
que provocan cambios de paradigmas (del geocéntrico al
heliocéntrico, de la física mecánica a la cuántica, del genetista
enfrentado al naturalista, de la geometría de Euclides a la de
Riemann y Lobachevski). En otros casos, esas complicaciones
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

derivaron en falsacionismos o revoluciones científicas, como lo
explicaron Popper y Kuhn respectivamente.
Una prueba ilustrativa de las complicaciones del
reduccionismo se halla en el manejo de la pandemia SARS-CoV2
cuando fue atacada sólo desde la perspectiva de la medicina clínica.
Para controlar las cadenas de contagio y abatirla, se requiere
desde la Farmacobiología hasta la Demografía alimentada con los
algoritmos del big data.
Al no adoptar una visión multidisciplinaria para elaborar
soluciones transdisciplinarias los problemas corren el riesgo
de ser discutidos bajo sólo una perspectiva, o al momento de
encontrarse con otros puntos de vista no se generarán soluciones
sino más conflictos
La complejidad multifactorial, la división y diferenciación
formal de los objetos de estudio y las diversas metodologías
científicas son, en última instancia, adecuadas para conocer una
realidad compleja que se manifiesta en varios niveles y que no
siempre obedece a un mismo sistema teórico o metodológico. Por
tanto, el “fenómeno social” debería transitar hacia una condición
transdisciplinaria. Una experta en ciencias advirtió: “mucho se
discute sobre interdisciplina, quizás porque se presenta como
un intento de superar el estado actual de abstracción de las
ciencias” (Casas, 2008, p. 98). La discusión epistémica, dentro de
los fundamentos y alcances de una misma ciencia, es innecesaria,
pues como argumentó Wallerstein (1998), el análisis de la realidad
social debe ser holístico y al cambio de paradigma lo denominó
“impensar”. Es decir, la reformulación de las Ciencias Sociales
no es una refundación. Si bien la reformulación atraviesa por la
interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad, éstos son meros
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

insumos epistemológicos para nutrir la reformulación: alcanzar la
condición transdisciplinar. Wallerstein visualizó esta necesidad
cuando abogó por programas de investigación que cortaran
transversalmente las líneas tradicionales y reconoció que las
Ciencias Sociales han avanzado en dirección hacia un respeto
cada vez mayor por la naturaleza, al mismo tiempo las Ciencias
Naturales han ido desplazándose hacia una visión del universo
como inestable, puntos de intersección que corresponden a un
movimiento transdisciplinario (Wallerstein, 1998). En pocas
palabras, obtener saberes plurales para tomar decisiones fundadas
en los conocimientos científicos especializados y también más allá
de ellos.
El complejo proceso interdisciplinario y multidisciplinario
de inclusión de datos con la consecuente caracterización
de lo unidisciplinario, interdisciplinario, multi o
pluridisciplinario y lo transdisciplinario
El saber sobre los fenómenos sociales implica la necesidad
de la información interdisciplinaria y de posterior adhesión
multidisciplinaria, para derivar en alternativas transdisciplinarias;
pues la mayoría de las soluciones exigen acciones transversales.
Por tanto, es pertinente distinguir la secuencia y jerarquización
de estas nociones.
Guy Palmade (1979) define a la disciplina como:
“Conjunto específico de conocimientos que tiene sus
características propias en el terreno de la enseñanza, de la
formación, de los mecanismos, métodos y materias” (p. 21). Si se
agrega el prefijo uni, se hace énfasis en que la unidisciplinariedad
versa sobre cuestiones delimitadas y hace uso de herramientas y
procesos también delimitados, esto conlleva a que el fenómeno
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estudiado por la disciplina sea visto desde la única perspectiva
de su objeto formal.
Puede agregarse a la definición de Palmade que el conjunto
de conocimientos tiene como objetivo conocer las causas de los
fenómenos y aplicarlo a resolver sólo ciertos problemas definidos
o delimitados por la misma disciplina debido a la estandarización
de sus herramientas y metodología.
En contraste, la interdisciplinaridad se refiere a la transferencia
de métodos entre disciplinas. Como si las disciplinas dialogaran
entre sí profundizando temas a partir de varias miradas. Aunque
todavía no generen nuevos conocimientos trasformadores. Por
ejemplo, la Informática que es utilizada en Sociología, Epidemiología,
Demografía, etc. Pero cuando los conocimientos apuntan a las
transformaciones, por ejemplo, en el caso de la prevención de la
pandemia por SARS-CoV2, entonces el saber es claramente de
índole transdisciplinario, pues la mayoría de las veces terminan por
involucrar los presupuestos económicos de las políticas públicas, las
dinámicas sociológicas de mayor cohesión social, los aspectos de la
psicología comunitaria para organizar jerárquicamente a los agentes
sociales y hasta los liderazgos exitosos.
Así, según el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACYT) de México,
Interdisciplina, la que se da cuando se combinan dos o más disciplinas para generar un nuevo nivel de integración donde las
fronteras disciplinares empiezan a desdibujarse. La interdisciplina no es la simple adición de partes, sino el reconocimiento
que la incidencia de una disciplina y sus lógicas de indagación
afectan el resultado de la investigación de la(s) otra(s) disciplina(s). (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII, DOF, p. 234)
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En consecuencia, en la interdisciplina existe la
transferencia de métodos que provoca la cooperación de varias
disciplinas para encontrar soluciones y rutas de acción ante los
problemas.
La interdisciplina, por ende, no tiene por misión convertir
a las Ciencias Sociales en un conjunto de ciencias panópticas,
sino poseer la información suficiente para construir de manera
correcta los conceptos que expondrán de manera adecuada
el problema. En otras palabras, antes de buscar soluciones, las
Ciencias Sociales acopian perspectivas para plantear de manera
conceptualmente correcta el problema con el propósito de no
generar pseudoproblemas. En este sentido, debe suscribirse
lo que ha denunciado Paquet al constatar los límites de la unidisciplinariedad impuestos por el lenguaje mono-especializado:
Los científicos sociales perdieron interés por encontrar soluciones para los nuevos “problemas retorcidos” (wicked problems) que
enfrentaba la sociedad, y están más interesados en promover el
poder heurístico de los lenguajes disciplinares para la definición
de los problemas […] La investigación de los académicos no parece hacer una contribución significativa a la gestión de la turbulencia: se prefieren respuestas elegantes a preguntas sin sentido,
en lugar de respuestas no elegantes a buenas preguntas. Como
resultado, la capacidad para comunicar ha disminuido al grado
de que ha sido distorsionada por lenguajes que sólo son la provincia de los expertos. (Paquet, 2009, pp- xi y 29).

La interdisciplinariedad entonces es necesaria para
concebir correctamente los problemas que los fenómenos sociales
presentan, evitar pseudoproblemas y discusiones estériles. Si
una disciplina pone su método, fundamento epistémico y saber
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

al servicio de las demás, entonces podrá mostrar un verdadero
problema y evitar una confusión. Así, cabe concebir que, desde
la multiplicidad de factores analizables de una misma realidad,
se exija la interdisciplinariedad de las ciencias que intervienen
en la investigación. Ello no resta autonomía a ninguna ciencia
y las enriquece a todas, pues como apuntó Wallerstein (1998),
las separaciones artificiales de las disciplinas del siglo XIX son
actualmente ignoradas de facto por los científicos sociales.
Ignorar las separaciones artificiales es una condición que
constató Giddens (2000) al describir que el pensamiento
sociológico se transforma para profundizar las implicaciones
prácticas y de decisión política. En términos categóricos: las
Ciencias Sociales no sólo constatan, describen o explican
fenómenos sociales, también abordan sus problemáticas y deben
apuntar a soluciones, aunque éstas constituyan respuestas no
elegantes.
Se pueden distinguir, según Nicolescu (1996, p.37) tres
grados de interdisciplinariedad: a) un grado de aplicación; b) un
grado epistemológico; c) un grado de generación de nuevas disciplinas. En
el primer grado, corrigiendo a Nicolescu, puede decirse que se
aplican técnicas y no métodos de una disciplina a otra. Nicolescu
ejemplifica con los métodos que de la física nuclear transferidos
a la medicina conducen a la aparición de nuevos tratamientos
del cáncer, pero eso no es una transferencia de método, sino
de técnica, pues el método es para descubrir nuevo saber y la
técnica para hacer uso del saber. La medicina no renuncia a su
autonomía indagatoria para recuperar la salud humana cuando
aplica técnicas químicas, físicas. Del mismo modo el conjunto de
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las Ciencias Sociales no condesciende a una sola disciplina del
grupo cuando indagan y proponen soluciones.
El segundo grado de interdisciplinariedad puede
ejemplificarse de una manera distinta al ejemplo tautológico que
aporta Nicolescu (la transferencia de los métodos de la lógica
formal en el campo del derecho genera análisis interesantes
en la epistemología del derecho), si puede concebirse que las
aportaciones de la psicometría son útiles para las ciencias de
la educación, la pedagogía, las ciencias de administración de
recursos humanos, la psicología del deporte y hasta para los
programas de rehabilitación en los centros penitenciarios. O
que los aportes de la informática son imprescindibles para el
almacenamiento, manejo y predicción estadística de cualquier
investigación cuantitativa. En estos dos ejemplos no es notoria
que la transferencia de métodos genere una relación fundacional
entre la disciplina emisora y la receptora como en una relación
fundamento-fundamentado. No así, por ejemplo, en el caso donde
la ingeniería civil, sin el saber o fundamento del cálculo, carecería
de garantías para construir y sostener una edificación. Así mismo
el derecho, si careciera de las nociones básicas de la moralidad
como son la justicia y la proporción equitativa, quedaría reducido
a una técnica retórica de alegatos.
El tercer grado de interdisciplinariedad parece la fusión
bien asimilada de aspectos materiales y formales cuando se
ejemplifica con la física matemática o el arte informático. Es
decir, la materia o contenido de saber propio de una disciplina
es tratado bajo la formalidad o estructura de otra disciplina,
tal ocurre con la matematización no sólo de la física (física
matemática que expresa las leyes de la física en fórmulas
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algebraicas y no en enunciados del lenguaje común), sino de la
psicología (psicometría), de la sociología (la estadística social),
de la medicina misma (las coordenadas cartesianas de los electroencefalogramas o cardiogramas).
En definitiva, son fácilmente aceptables los dos primeros
grados de interdisciplinariedad propuestos por Nicolescu, pero el
tercero requiere de mayor innovación. Obedece a lo que Jacques
Maritain denominaba ciencia media. Maritain la definió como
una ciencia intermedia, que en una jerarquización ascendente
de abstracción se encuentra sobre las ciencias empíricas de
la naturaleza, cuya materia la proporciona la realidad física, y
debajo de las matemáticas, cuyo objeto formal y procedimiento
de conceptualización siempre es cuantificacional. En pocas
palabras, es una “ciencia materialmente física y formalmente
matemática” (Maritain, 1978, p.80). En todo caso el tercer nivel
de interdisciplinariedad se parece más a la multidisciplinariedad.
Y cualquiera de las dos versiones no es propia para las Ciencias
Sociales.
Porque si bien es cierto que la interdisciplinariedad y la
multidisciplinariedad desbordan la unicidad de las disciplinas de
las Ciencias Sociales, éstas están más allá de tal desbordamiento,
puesto que no sólo aplican técnicas, indagan los fundamentos
científicos y asimilan objetos materiales de estudio con las
perspectivas formales de diversos modos de estudiarlos, sino
que además orientan decisiones que habrán de ser evaluadas con
criterios distintos a los cánones epistemológicos de las ciencias
individuales. El todo del conjunto llamado Ciencias Sociales es
un todo más grande que la suma total de sus partes.
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Además de los grados, también se han establecido tres tipos
de interdisciplinariedad: la lineal, la restrictiva y la estructural. En
la primera se da, nuevamente, el intercambio de una o más leyes
tomadas de una disciplina para explicar fenómenos de otra; sólo
se requeriría alguna redefinición de las variables y parámetros
para ajustarla al nuevo contexto disciplinario. En la tercera, las
interacciones entre dos o más materias llevan a la creación de un
cuerpo de conocimiento que forman la estructura básica de una
disciplina original, la cual no puede ser reducida a la coordinación
formal de sus generadoras, lo cual es muy parecido al tercer grado
expuesto arriba. Pero el segundo tipo, el restrictivo, consiste en una
aplicación a un campo específico y hacia un objetivo concreto. Y
podría aventurarse que las Ciencias Sociales constituyen un cuerpo
de saber de este tipo porque reciben aportaciones con el propósito
de orientar decisiones que buscan ubicarse estrictamente en el
campo del “fenómeno social” y sus áreas afines.
Si bien es cierto que existe la integración de saberes para
constituir el fenómeno social y sus áreas afinas, las estrategias de
alineación a pesar de la diferenciación no siempre pueden lograr
un mismo objetivo. Las ciencias tienen como objetivo conocer,
pero sus indagatorias no tienen el mismo objeto formal de estudio
ni los mismos procedimientos metódicos. Por ello es que, en el
caso de las Ciencias Sociales, se ha requerido la agrupación de
saberes que tienen como objeto una parcialidad o alguna de
las aristas que llevan a la realidad del fenómeno social desde la
perspectiva multi y transdisciplinar.
En lo que respecta a la multidisciplinariedad o
pluridisciplinariedad (que se considerarán como sinónimos con
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objeto de no multiplicar los entes lingüísticos sin necesidad)
ésta representa el estudio de un objeto perteneciente a una única
disciplina pero abordado por varias disciplinas al mismo tiempo
cada una con su enfoque. El conocimiento del objeto en su propia
disciplina se profundiza y la investigación pluridisciplinaria
aporta un plus a la disciplina en cuestión, en opinión de Nicolescu
(1996, p.37). Pero más que profundizar, debería decirse que el
conocimiento se extiende o complementa.
Cabe advertir, en primer lugar, que las disciplinas tienen
un objetivo, proyecto o tarea común de manera parcial, es decir,
todas buscan conocer al propio objeto de estudio. No parece
entonces que el estudio de un mismo objeto desde diversos
ángulos sea multidisciplinario si no se comparte un mismo
problema a resolver. En este sentido, el ejemplo de Nicolescu
(que un cuadro de Giotto puede estudiarse a través de la mirada
de la historia del arte cruzada con la de la física, la química, la
historia de las religiones, la historia de Europa y la geometría) no
resultan muy ilustrativos. La química estudiará los componentes
físicos del lienzo de Giotto y eso puede generar admiración,
pero no auxilia a una experiencia estética, motivo para el cual el
lienzo fue pintado. La historia de las religiones podrá aportar el
contexto del autor, de los receptores de su época y del mensaje,
pero si el espectador pertenece a otra tradición, religión y cultura,
no obtendrá la misma intuición privilegiada de la experiencia
estética que busca el autor de la obra.
Es decir, la multidisciplinariedad es útil para entender,
pero limitada para comprender (distinción que se caracterizará
más adelante). La multidisciplinariedad parece ser un mero acopio
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

de información y saber sobre un mismo objeto de estudio general
y eventualmente hace emerger la construcción conceptual de un
problema o dilema, por ello –aunque valiosa- es insuficiente para
los propósitos prácticos (prescriptivos y de juicio) que podrían
poseer las Ciencias Sociales. El CONACYT mexicano postula:
Se entiende como multidisciplina al contraste de perspectivas
disciplinares en una forma aditiva: cuando dos o más disciplinas independientemente y de forma limitada interactúan para
proveer un punto de vista a un problema desde sus propias
perspectivas. (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII, DOF, p. 234)

Así, por ejemplo, en el conjunto de las Ciencias Sociales
se encuentra la Antropología Social y las Ciencias Políticas; en la
primera pueden estudiarse conductas presentes en algunas etnias,
pero no en todas las civilizaciones (por ejemplo, la poliandria),
mientras que en las segundas se hallarán formas históricas de
organizar el poder de una comunidad (por ejemplo, patriarcados
monárquicos). La mera suma de ambos saberes no aporta un
problema, sin embargo, pueden generar un dilema (¿qué forma
debe promoverse, la poliandria o el patriarcado?) o plantear la
necesidad de defender un derecho humano universal (bajo el
supuesto de que una de las dos es la correcta) al añadir saberes de
otras Ciencias Sociales.
Por último, la transdisciplinariedad, con el peso que le
da el prefijo trans, que quiere decir ‘al otro lado’ o ‘a través de’,
y por ello, pretende ver más allá de las mismas disciplinas, busca
la integración teórica y práctica: “lo que está a la vez entre las
disciplinas, a través de las diferentes disciplinas y más allá de
toda disciplina” (Nicolescu, 1996, p. 37). Por ende, apunta a una
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práctica: la solución de un problema o dilema, toda vez que se han
integrado múltiples ideas, principios, perspectivas y postulados
de áreas muy distintas.
El término transdisciplinariedad ha sido promulgado por
la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Centro Internacional para la
Investigación Transdisciplinaria (CIRET) (Rivas, 2010), también
por el CONACYT de México, que apunta:
Se entiende por transdisciplina cuando las perspectivas de dos
o más disciplinas trascienden entre sí para formar una nueva
aproximación holística; el resultado será completamente diferente o nuevo a lo esperado de la suma de las perspectivas
individuales de las disciplinas. (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII,
DOF, p. 234).

Es decir, es la cualidad que se desarrolla a través de las
disciplinas (y por ello implica la multidisciplinariedad), pero a su
vez va más allá porque conceptualiza de modo integral problemas
y toma decisiones para resolverlos. Quienes la han pensado y
ejecutado, la consideran el producto de una investigación referida
a un problema definido conceptualmente de manera inter y multi
disciplinaria y, por supuesto, como algo más allá que la simple
suma de disciplinas porque promueve nuevos conocimientos
(Casas, 2008, p. 98; Garrafa y Osorio, 2009, p. 85). Es un concepto
avanzado y dinámico que está, al mismo tiempo, “entre”, “a través”
y “más allá” de las disciplinas y que, como se ha dicho: constituye
un todo mayor a la suma de sus partes.
Las
la

consideraciones

manifestación

de

anteriores

Nicolescu

quien

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coinciden
agrega

que

con
la
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transdisciplinariedad posee tres pilares: los niveles de Realidad,
tal y como se encuentra en el Artículo 2 de la Carta de la
Transdisciplinariedad (1996) [y Nicolescu ejemplifica con la física
mecánica y la física cuántica y los cambios de paradigmas], la
lógica del tercero incluido [ejemplificados con casos que rebasan
la lógica, en especial el Teorema de Gödel] y la complejidad
[generada por el objeto y sus abordajes pluri o multi disciplinarios
y reconocida también como un desafío para las Ciencias Sociales
por Wallerstein (1996, 1998)]. Entre estos tres pilares se
determina la metodología de la investigación transdisciplinaria
(Nicolescu, 1996, p. 37-38).
Los niveles de Realidad y la lógica del tercero incluido
(consistente en un modelo o nivel coherente en sí mismo, pero
inconsistente en otro), sirven a Nicolescu para discurrir sobre la
posibilidad de pasar de un nivel de Realidad a otro. Ello puede
implicar el deseo de un modelo de conocimiento completo, pero
más que nada, implica un modelo de realidad coherente y abierta
donde desde la interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad
se acaba por construir un conjunto de saber globalizador. Tal
caso puede postularse para las Ciencias Sociales con el amplio
tema del desarrollo sustentable, pues lo mismo abarca tópicos
biológicos, ecológicos, económicos, que culturales, sociales,
históricos, éticos y hasta de bioseguridad, etc.
Ahora bien, la lógica de un tercero incluido, en vez del
tradicional lógico y metafísico del tercero excluido, nos muestra la
validez de ciertos conocimientos dentro de un modelo y su invalidez
dentro de otros. Nicolescu, como se ha dicho, refiere el Teorema
de Gödel al respecto, pero también puede ejemplificarse con casos
indubitables: los principios de la física mecánica inválidos en las
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áreas de la física cuántica; la geometría euclidiana improcedente en
el espacio elíptico o hiperbólico, y para ejemplificar en las Ciencias
Sociales se podrían enumerar ejemplos en diversos tópicos, como
el caso de la globalización versus el regionalismo, el universalismo
versus el comunitarismo, la economía de desarrollo extraccionista
versus la ecología de la conservación, y un larguísimo etcétera.
Con ello quiere ejemplificarse que la transdisciplinariedad es la
única condición de posibilidad para plantear conceptualmente
problemas bajo la fórmula de dilemas. Asunto que se explicará en
el siguiente apartado.
Por lo pronto, las consecuencias de una transdisciplinariedad
que reconoce diversos niveles de realidad y su respectiva
complejidad implican reconocer diversos niveles de percepción. Es
decir, si existe una ciencia transdisciplinaria es porque el objeto
de estudio de dicha ciencia posee material suficiente para requerir
y exigir un tratamiento transdisciplinario y, consecuentemente,
también para requerir y exigir diversos niveles de percepción. Es
decir, la transdisciplinariedad pone en evidencia la necesidad del
Sujeto transdisciplinario (Nicolescu, 1996, p. 44).
Y todavía más allá, desde la perspectiva del sujeto
cognoscente, que no es uno solo y abstracto, sino el cúmulo
de investigadores abocados a la indagatoria de los objetos de
estudio. Y dadas las diversas percepciones de los investigadores
y la multiplicidad de paradigmas de conocimiento que
corresponden a diversos niveles y complejidades de la realidad
a estudiar transdisciplinarmente, se requiere de la teoría de
la interpretación (hermenéutica) para poder comprender las
variaciones de significados de datos e informes en las múltiples
perspectivas; tanto de las disciplinas como de sus investigadores.
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Es decir, la teoría de la interpretación se requiere para trasladar
la significación de las nociones de una ciencia a otra de manera
que también resulten significativas. Por tanto, el servicio
de la hermenéutica ante las diferencias conceptuales de las
ciencias, por donde transita transversalmente la metodología
transdisciplinaria, es invaluable.
Por estas razones puede coincidirse con el Manifiesto
de la Transdisciplinariedad de Nicolescu (1996) y con los ilustres
firmantes de la Carta de la Transdisciplinariedad (1994) cuando
afirman: a) se generan diferentes grados de transdisciplinariedad
(Nicolescu, 1996, p. 38); b) la unidad abierta son dos facetas de una única
y misma Realidad (Nicolescu, 1996, p. 43); c) Artículo 4. La clave
de la bóveda de la transdisciplinariedad reside en la unificación
semántica y operativa de las acepciones a través y más allá de
las disciplinas. Ello presupone una racionalidad abierta, a través
de una nueva mirada sobre la relatividad de las nociones de
«definición» y «objetividad» (Carta, 1994).
Este último punto puede ilustrarse perfectamente en la
unificación semántica del traslado de significaciones lingüísticas.
Así, por ejemplo, al hablar de “fenómeno social”, algunos
científicos pueden considerar estrictamente lo que acontece
exclusivamente con la conducta, mientras otros toman en
consideración los recíprocos impactos ecológicos entre humanos
y su medio ambiente. Por tanto, “fenómeno social” resulta una
noción por encima de la univocidad, pues es análoga y, por ende,
aplicable transdisciplinariamente.
Para evitar equívocos el “fenómeno social” debe abordarse
con la transdisciplinariedad y apertura de su semiótica analógica. El
lenguaje transdisciplinario, en opinión de Nicolescu, fundamenta
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la inclusión del tercero (1996, p. 87). Ello, como es obvio, permitirá
la apertura, entendida como la aceptación de lo desconocido o
imprevisible. Para las Ciencias Sociales la inclusión de un tercero
y la imprevisibilidad es fundamental, porque posibilita plantear
su tarea en forma dilemática.
Otros expertos (Instituto Transdisciplinar de Estudos
Criminais, Porto Alegre, Brasil. http://www.itecrs.org/) han
querido caracterizar a la transdisciplinariedad como la intención
de superar la fragmentación del conocimiento provocada
por el positivismo. Obrando más allá del enriquecimiento
de las disciplinas con diferentes saberes (multidisciplina)
y del intercambio epistemológico y de métodos científicos
de los saberes (interdisciplina), desean concebirla como
una ciencia interactuante y totalizadora (Pérez y Setién,
2008) y también como integradora (Martínez, 2007). En ese
sentido, la transdisciplinariedad puede adoptar el modelo de
la interdisciplinariedad integradora sistémica, pues ésta se
considera un fenómeno transdisciplinario.
La interdisciplinariedad integradora sistémica es definida
como “varias disciplinas interactúan dialécticamente hacia una
disciplina” (Pérez y Setién, 2008) y como ejemplo cabe citar los
aportes de todo tipo de ciencias ante la problemática del SARSCoV2. En el caso de las Ciencias Sociales, los aportes provienen,
al menos, de la Antropología, la Economía, la Historia, la
Lingüística, la Política y la Sociología. Y no debe confundirse con
la interdisciplinariedad sistémica común en donde “una disciplina
desemboca en varias”, como por ejemplo de la matemática surgen
la sociometría, infometría, optometría, etc., es decir, la forma
matemática de hacer las cosas, de formalizar o tratar a diversos
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

objetos de estudio, según la expresión de Maritain utilizada
más arriba. Un esquema de la llamada interdisciplinariedad
integradora sistémica como transdisciplina es otorgado por Pérez
y Setién (2008)
en la Figura 1 “Figura de procedimiento de
gestación transdisciplinario”:

Esta figura explica lo estipulado en el Artículo 3 de La
Carta:
…hace emerger de la confrontación de las disciplinas nuevos
datos que las articulan entre sí, y nos ofrece una nueva visión de
la naturaleza y de la realidad. La transdisciplinariedad no busca el dominio de muchas disciplinas, sino la apertura de todas
las disciplinas a aquellos que las atraviesan y las trascienden
(Nicolescu, 1996, p. 106).

Por tanto, la transdisciplinariedad, en efecto, rebasa las
aportaciones interdisciplinarias y multidisciplinarias, no sólo
porque supera la fragmentación del objeto de estudio, sino
porque integra las formalidades de la metodología, investigación
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

y saberes hacia los propósitos de la disciplina transdisciplinaria:
cumplir con el reconocimiento e integración bien discernida de
varios niveles de realidad, estructura del conocimiento complejo
y la apertura para la inclusión de un tercero dilemático. Y, sin
embargo, debe quedar claro que la transdisciplinariedad “no
constituye una ciencia de las ciencias”, como lo declara el Artículo
7 de La Carta. Pues, en efecto, más bien persigue, y en eso estriba
precisamente su condición de trascendente, “la unidad de acción
como una correlación del conocimiento científico, pragmático y
moral…” (Hadorn, 2004, s/p).
Así, los rasgos fundamentales de la transdisciplinariedad
derivan acciones no sólo con carácter pragmático (conocer para
actuar), sino también de índole moral por los beneficios que persigue
la trascendencia del saber transdisciplinario (actuar para mejorar).
La transdisciplina se encuentra propicia a constituirse como un
elemento esencial y comprometido en las Ciencias Sociales, uno de
los aspectos que la hace mayor a la suma de sus partes.
La adopción de una metodología transdisciplinaria en las
Ciencias Sociales
A pesar de la fragmentación de los objetos de estudio y la
incomunicabilidad de los niveles de realidad, cuando se debe
aportar conocimiento para tomar decisiones, cabe recordar la
advertencia de Nicolescu: “un verdadero decisor debería poder
dialogar con todos a la vez”. (1996, p.36). Pues siempre se desea
que las decisiones adoptadas sean las mejores posibles.
La transdisciplinariedad, como se ha visto, intenta retomar
la comunicación entre las diferentes disciplinas tras haber
pasado por un periodo de fragmentación y especialización, lo que
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

provocó una incapacidad de comprensión de las problemáticas
y de cómo se pueden postular soluciones. A partir de ahí es
preferible agrupar en un modelo transdisciplinario al grupo de
las Ciencias Sociales en vez de tergiversar cada una de dichas
ciencias. Parafraseando a Palacios (2014, p. 416) se podría decir:
las Ciencias Sociales podrían ser una transdisciplina juntamente
con otras ciencias tanto naturales como sociales. Sin embargo,
antes de serlo primero deben lograr que sus corrientes internas
dejen de conflictuarse entre sí y comiencen a colaborar en la
búsqueda de respuestas a la complejidad. Así las cosas, sin duda
es preferible construir el conjunto de las Ciencias Sociales de
manera transdisciplinaria en vez de esperar a un consenso de las
ideologías epistémicas de cada una de las ciencias del grupo.
Como la transdisciplinariedad abarca una unidad de
conocimiento y también la trascendencia del tomar decisiones
más allá del simple conocer, entonces postulamos que las
Ciencias Sociales deben definirse como transdisciplinarias por el
solo hecho de su interés: explicar el fenómeno social y aportar
soluciones a las problemáticas humanas. Es decir, no sólo es una
integración de diferentes disciplinas, sino que además tiene como
prioridad y compromiso que puedan proponerse soluciones
ejecutables.
Una ciencia transdisciplinaria, en sí misma o de manera
pura (en el sentido kantiano), puede definirse como “el proceso
por el cual los límites de las disciplinas individuales trascienden
para tratar problemas desde perspectivas múltiples con vistas
a generar conocimiento emergente. Es la transformación e
integración del conocimiento desde todas las perspectivas
interesadas para definir y tratar problemas complejos” (Pérez y
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Setién, 2008, p. 5). Pero si añadimos la intencionalidad axiológica,
entonces deben sumarse las orientaciones y obligaciones morales
inherentes.
Las Ciencias Sociales, en tanto un conjunto de saberes
transdisciplinarios juzgará las decisiones que aporta cada
disciplina de acuerdo con lo más conveniente, a la mejor bondad
moral. De esta forma, recaudan cualquier tipo de información
de cada área, validándola de acuerdo con sus pros y contras, e
integrando una visión que irá más allá de la que implican las
ciencias uni-disciplinares y también más allá de la construcción
multidisciplinar o pluridisciplinar, pues, finalmente, busca
orientar o regular la acciones conforme a lo que se considera como
bueno. Para conseguir el éxito de este método, es importante
conocer y mantenerse abierto a las aportaciones de cada una de
las disciplinas que pueden estar involucradas, ya que ésa es la
única manera de percatar cómo cada decisión tiene un impacto
en otro ámbito o corre el riesgo de caer en la dinámica del doble
efecto. Por ejemplo, si se pone un muro perimetral para que una
zona quede resguardada de la SARS-CoV2, este consejo generará
la criminalización de cualquier sujeto “ajeno” al área limítrofe y
con ello también degenerará la cohesión del capital social.
Puede

entonces

proponerse

que

las

Ciencias

Sociales, con su característica transdisciplinaria, busquen la
transformación e integración del conocimiento de todas las
perspectivas interesadas, y se constituyan en el medio orientador
imprescindible para regular las acciones científicas, tecnológicas,
económicas, políticas, jurídicas, sociales, etcétera, que toma en
cuenta los diversos impactos axiológicos en esos mismos ámbitos.
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Por lo tanto, las Ciencias Sociales, en tanto
transdisciplinarias, no se basan en una deontología del derecho,
de la economía o de la educación. Tampoco establecen un
lineamiento reduccionista aplicable a los científicos de sus propias
disciplinas, sino que, al reunir distintas áreas de conocimiento,
indican con criterios axiológicos el campo de las decisiones.
Debe hacerse hincapié entonces que las ciencias que
conforman el conjunto de las Ciencias Sociales tienen como
objetivo conocer; que sus indagatorias no tienen el mismo objeto
formal de estudio, ni los mismos procedimientos metódicos. Que,
cognitivamente considerado, el método y sus logros o alcances
cognitivos son moralmente neutrales. Y que corresponde a la
dimensión transdisciplinar decidir por el bien o beneficio y,
por ende, su misión es orientar la ejecución de las aplicaciones
técnicas de los demás conocimientos científicos.
La transdisciplinariedad de las Ciencias Sociales da pauta
para recordar la diferencia entre entender y comprender establecida
por Dilthey3, donde el sujeto cognoscente tiene diferentes roles.
En el entender el sujeto cognoscente no se involucra con lo que
conoce. En el comprender, el sujeto cognoscente está involucrado
en la indagatoria al grado que el sentido de sí está en juego en la
misma indagación y comprensión, pues comprende y se comprende
también a sí mismo. Wallerstein (1996, 1998) insistió en establecer
la relación entre el investigador y la investigación. No es lo mismo
admirar la estética gótica de una catedral medieval cuando se posee
3 Dilthey, W. (1970) La estructura del mundo histórico en las humanidades, Fráncfort del Meno: Suhrkap, después ampliamente retomada por K.O.
Apel, K.O. (1979) Die Erklären-Verstehen-Kontroverse in Transzendental-pragma-

tische, Frankfurt, Suhrkamp.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

una profunda devoción católica que cuando se visita como turista
desde el budismo asiático. El primero comprende y se comprende,
el segundo entiende, pero no se encuentra a sí mismo reflejado en
el quehacer de su indagatoria.
En

consecuencia,

las

Ciencias

Sociales

con

la

caracterización de transdisciplina pertenecen al comprender,
dado que el sujeto está requiriendo una orientación para actuar
y está involucrado en la calificación de responsabilidad social,
jurídica y moral que recibirá su actuación. La eticidad irrumpe
en su existencia a diferencia de la neutralidad epistémica que se
patentiza en las demás ciencias cuando proceden exclusivamente
en su quehacer cognitivo. No es igual, por ejemplo, obtener
una estadística de crímenes de lesa humanidad, que tomar las
acciones para mejorar con mayor eficiencia la prevención de
éstos; así las Ciencias Sociales tienen como objeto de estudio la
conducta humana en relación con el respeto, la conservación y
la promoción del humano y deben caracterizarse como ciencias
transdisciplinarias de un acto cognitivo de comprensión y no de
mero y ajeno entendimiento de datos.
Respecto al científico social que ejerce dichas disciplinas,
éste deberá cumplir con la percepción de diversos niveles de
realidad, comprender la circunstancia del conocimiento complejo
y sobre todo la estipulación del tercero incluido que se traduce en
no-resistencia. Es decir, el investigador no debe racionalizar al
objeto de estudio dentro de un solo marco lógico o un único y
exclusivo modelo o paradigma de conocimiento.
Las

Ciencias

Sociales

entonces

son

un

saber

privilegiadamente transdisciplinario porque, como explica
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Hadorn (2004): “la investigación transdisciplinaria implica ver
un problema en un nivel descriptivo, normativo e interactivo”
(párr. 22).
Las Ciencias Sociales cumplen estas tres condiciones
sumadas a los tres pilares de la transdisciplinariedad. De donde
los diversos niveles de realidad y las condiciones hermenéuticas
para comprender dicha diversidad, aún desde perspectivas
diversas, son efectivamente abordados.
Nicolescu aporta un ejemplo donde asoma el carácter
transdisciplinario de las Ciencias Sociales, si se consideran éstas
en su sentido más básico como Ciencias de la sobrevivencia: dice
sorprenderse por la multiplicidad de enfoques que requiere el
acompañamiento a los moribundos. Para él
El acompañamiento a los moribundos no puede ahorrarse una
investigación transdisciplinaria en la medida en que la comprensión del mundo actual pasa por la comprensión del sentido de la
vida y de la muerte en este mundo que es el nuestro (1996, p.39).

Este ejemplo no postula a las Ciencias Sociales
como el conjunto de ciencias con mayor gradación y calidad
transdisciplinarias. Quizá la tanatología, la medicina, la geriatría
(en el mejor de los casos para el moribundo), la psicología de
los cuidados paliativos, tendrían prioridad como arquetipos de
disciplinas que requieren la transdisciplinariedad.
Por otra parte, Nicolescu afirma que “existen grados de
transdisciplinariedad, pero no pueden existir disciplinas con carácter
transdisciplinario, [porque] la metodología transdisciplinaria
no remplaza la metodología de cada disciplina” (1996, p.89).
Sin embargo, desde la mirada a las Ciencias Sociales no puede
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

compartirse esta opinión. Es cierto que la finalidad de las
disciplinas es obtener descubrimientos verdaderos y que éstos
pueden hilarse y sumase a diversas disciplinas para que, a su
vez, obtengan nuevos descubrimientos. No obstante, lo “trans”
de la transdisciplinariedad en las Ciencias Sociales reside en que
el quehacer transdisciplinario va más allá de la metodología de
indagación, está en la normatividad e interactividad de la toma
de decisiones que incluye la adhesión a principios y el respeto
a valores.
Así entonces, las Ciencias Sociales son un corpus
transdisciplinario no sólo en el sentido de que su indagatoria
es transversal a diversas disciplinas, sino que trasciende en su
información hacia la normatividad y la acción a tomar. Es decir,
las Ciencias Sociales en la tarea de la descripción recogen los
niveles de realidad y complejidad; en la normatividad establecen
el tercero incluido en forma de dilemas, pues no existen modelos
únicos para garantizar la conducta deseable que anhelan los
humanos, ni protocolos de actuación infalibles o de aplicación
de recetario por encima de la discrecionalidad y la prudencia
aplicada a los casos concretos. Y en la interacción apunta a la
ejecución de actos que deben ser orientados por la normatividad,
la valoración y, eventualmente juzgados por los cánones de la ley
(los códigos) y los principios de la moralidad.
A pesar de que Pérez y Setién (2008) consideren que
la esencia de la transdisciplinariedad “no sea una disciplina
sino un enfoque”, no debe coincidirse en esta apreciación
cuando de las Ciencias Sociales se trata. La interactividad, las
decisiones, las ejecuciones en materia social no se reducen a
enfoques, opiniones o cosmovisiones. Las Ciencias Sociales
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

son transdisciplianarias porque están fundadas en principios,
argumentos y jerarquizaciones axiológicas que rebasan los
meros enfoques descriptivos precisamente por su capacidad
para abordar problemas con demostraciones y otorgamientos de
evidencias (tanto con metodologías empíricas como lógicas).
Discusiones conclusivas
Se ha mostrado que la noción de “fenómeno social” es análoga
(puede atribuirse el adjetivo “social” a variados sustantivos:
trabajo, economía, medicina, seguridad, condición, interacción,
etcétera). En consecuencia, reducir las Ciencias Sociales sólo a
funciones interdisciplinarias o multidisciplinarias, provocaría,
parafraseando a Baratta: que el adjetivo social estrangule
a los sustantivos (Baratta, 1997, p. 21). Pero la propuesta
transdisciplinar busca lo contrario: que “lo social” amplíe y
expanda a los sustantivos y sus correspondientes sustancias.
Reducir “lo social” a exclusivo objeto de una disciplina
o interdisciplina o multidisciplina implicaría una reducción del
objeto de estudio. Por ende, “lo social” requiere de la apertura
y la tolerancia epistémica de la transdisciplinariedad, pues
sus problemas constituyen lo que Paquet denominó, como se
citó arriba, “los problemas retorcidos” que requieren buenas
respuestas, aunque no sean elegantes.
No obstante los riesgos epistemológicos anteriores,
las Ciencias Sociales se superan con el tránsito hacia la
transdisciplinariedad a través de una mayor integración de
temáticas, ciencias y metodologías parcelarias con el itinerario:
Diversos Niveles de Realidad, la Complejidad del Conocimiento
ante esos niveles de Realidad, el Orden Descriptivo que implica
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

en sí mismo la descripción constatativa, la normatividad y la
interactividad.
Para completar el itinerario debe recordarse que la
propuesta transdisciplinaria se caracteriza por la toma de
decisiones y ello requiere dos condiciones más: la reorganización
de un problema a abordar en forma de dilema y la respectiva toma
de decisión bajo la tutela de principios y valores. Por ello, ha de
insistirse en parafrasear la idea referida de Paquet: es preferible
obtener respuestas no elegantes, pero sobre problemas en verdad
pertinentes.
Finalmente, pero no menos importante, cabe recodar
cuáles son esos principios que tutelan las Ciencias Sociales:
el orden social, la paz y el bien común. En este sentido, los
principios, precisamente en razón de ser principios y detentar la
cualidad de universalidad, son exigibles a todos los miembros del
conjunto social.
Bajo la tutela de dichos principios se pueden operar los
valores. Debe recordarse que los valores son realidades inteligibles
comprendidas como bienes; que poseen efectos tanto materiales
como intangibles y que resultan auténticamente valorados cuando
se pone interés en conseguirlos. Los valores pueden enlistarse y
jerarquizarse según diversos criterios (cronológicos, lógicos,
jurídicos, pertenecientes a una tradición o moralidad y, también
según una escala de preferencias). Será tema de otro ensayo
exponer y argumentar los mejores criterios y sus consecuentes
listados y jerarquizaciones, baste por lo pronto enlistar los
valores referentes a la interactividad de las decisiones tomadas en
función del saber que aportan las Ciencias Sociales: la dignidad
humana, las garantías que protegen los derechos humanos, el
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

respeto, la tolerancia, el bien común, la solidaridad, la justicia,
la honestidad, la veracidad, la independencia y autonomía. Sin
duda, la presencia transversal de los principios y valores de las
Ciencias Sociales también avalan su condición transdisciplinaria.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Anáhuac, Nuevo León, México.
Oportunidad y Desafío
Anáhuac, Nuevo León, México.
Opportunity and Challenge
Gerardo Macario Pantoja Zavala1
Omar Alejandro Moreno Garza2
Carlos Emmanuel Saldaña Villanueva3
Resumen: El desarrollo socioeconómico de los municipios constituye
parte de las fuerzas productivas de un estado y de una nación. El objetivo de este trabajo es analizar la conformación del municipio de Anáhuac, Nuevo León, desde su fundación, para obtener elementos evaluativos encaminados a configurar una plataforma de proyección hacia el
desarrollo regional considerando la naturaleza operativa del área y su
espacio geográfico. Los aspectos examinados permitirán delimitar la
implementación de un modelo sustentable y de acción territorial con
el propósito de desarrollar industrias, empresas de servicios o negocios
agropecuarios donde los entornos ecológicos sean preservados o recuperados para futuras generaciones.

1 Profesor/Investigador. ESCUELA PREPARATORIA Núm. 25. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Escobedo, Nuevo León, México.
2 Profesor. ESCUELA PREPARATORIA Núm. 25. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Escobedo, Nuevo León, México.
3 Universidad Autónoma de Nuevo León, México.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Palabras clave: Historia, territorialidad, geografía, recursos naturales,
demografía.
Abstract: The socioeconomic development of the municipalities constitutes part of the productive forces of a state and of the nation. The
objective of this work is to analyze the conformation of the municipality of Anáhuac, Nuevo León, since its foundation, to obtain evaluative elements aimed at configuring a projection platform towards
regional development considering the operational nature of the area
and its geographic space. The aspects examined will allow defining the
implementation of a sustainable model and territorial action with the
purpose of developing industries, service companies or agricultural businesses where ecological environments are preserved or recovered for
future generations.
Keywords: History, territoriality, geography, natural resources, demography.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

1. Introducción
El inicio del municipio de Anáhuac, integrado al resto de los
municipios del estado de Nuevo León en México, se considera
de manera oficial desde la promulgación del “Decreto 115 de la
H. XLV Legislatura del Estado de Nuevo León, el 29 de mayo de
1934” (Secretaría de Gobernación México, 2020). Esa perspectiva
proporciona una historia muy corta, pero interesante. Ante el
contexto y los hechos históricos de la época, la fundación del
municipio es un efecto de la Revolución mexicana, se fundó
en la posrevolución, durante la etapa del Maximato. En la
cúpula mexicana admiraban el progreso liderado en el mundo
por Norteamérica, Europa y la Unión Soviética: reflejado en
gigantescas obras de infraestructura, algunas de naturaleza
agropecuaria. Historiando desde esa época permite adentrarnos
en la edad contemporánea y así lo haremos. Pero tendremos
que dedicarle letras a épocas más lejanas como a las etapas de
la historia moderna, colonial y prehispánica, con el objetivo de
encontrar tendencias a largo y mediano plazo.
Para dotar al trabajo de varios ángulos de observación,
Anáhuac será estudiado también desde la perspectiva de la
historia ambiental, entendida en este caso como la que se encarga
de la interacción de los humanos con los espacios ecológicos, no
sólo su fauna y vegetación, también sus suelos, su clima y como
producto de dicha interacción suelen reproducirse condiciones
socioeconómicas y políticas marcadas por esa dinámica.
La historia agraria y la social proporcionarán objetos
y sujetos de estudio; de la primera, elementos como la tierra, el
agua, los ranchos, así como los rancheros, ejidatarios, entre otros;
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

de la segunda, grupos como terratenientes, rancheros, peones,
ejidatarios, asalariados, burócratas, patrones y sindicatos. En
la época colonial la zona fue influenciada por misiones, villas,
burocracia virreinal, indios, entre otros, ya mencionados.
Para estudiar la frontera, aparentemente despoblada,
hasta finales del siglo XIX será considerado el estudio de
colonizadores, ejércitos y grupos fuera de la ley como gavilleros,
indios, revolucionarios, prófugos y contrabandistas. En el siglo
XX y todavía en el XXI se siguen presentando -en la zona- grupos
al margen de la legalidad.
Por justicia es necesario hacer historia del papel de los
habitantes originarios americanos del espacio de estudio o que
en algún momento llegaron a asentarse de manera temporal; es
decir, los grupos étnicos prehispánicos de América del Norte y
presentes en el territorio del actual Anáhuac hasta poco antes del
Porfiriato, cuando menos.
Los mexicanos del siglo XXI deben de tener claro que
Anáhuac, además de formar parte fundamental de un proyecto
agrario iniciado en el siglo XX, pasó a integrarse en el siglo XXI a
un proyecto aduanero y de comercio exterior, cuando la época del
libre comercio se cristalizó. Por lo tanto, el municipio hoy es más
complejo. En cierto punto, los dos grandes proyectos –y otros de
menor envergadura- se han cruzado y serán estudiados.
Hoy se necesita un proceso evaluativo y de diagnóstico de
necesidades de mejora; que integre características sustentables
ecológicamente, con claro sentido social y cultural, apoyadas o
basadas desde la productividad. El modelo deberá gestionar esos
recursos con el propósito de desarrollar industrias, empresas de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

servicios o negocios agropecuarios donde los entornos ecológicos
sean preservados o recuperados para futuras generaciones.
Pensamos que para generar una plataforma adecuada
para desarrollar el presente y el futuro es necesario un estudio
que analice la creación del municipio desde una perspectiva
histórica; se localicen momentos históricos con altibajos en el
desarrollo económico y social; se observe reflejada la teoría de
la territorialidad, seleccionada por su pertinencia para lograr un
entendimiento de la conformación del citado municipio.
2. Metodología
En cuanto a la elaboración de este trabajo, se retomarán en
primera instancia para el apartado teórico, los escritos de
Robert Sack, Raúl Prebisch junto a Pedro Vuskovic, textos
referentes a la territorialidad y a la perspectiva centro-periferia,
respectivamente. Correspondiente a la comprensión de los
recursos naturales de la zona de estudio, específicamente la flora
y fauna, se recurrió a consultar los datos del Instituto Nacional
de Estadística y Geografía4 (INEGI) y del portal de la Comisión
Nacional del Agua (CONAGUA) para valorar la climatología. La
sección histórica del territorio se elaboró considerando textos
antiguos como los de los cronistas del siglo XVII Juan Bautista
Chapa y Alonso de León; del siglo XVIII se estudiaron las visitas
de los gobernadores, la de Don Joseph Antonio Fernández de
4 Nota de la editora. El INEGI fue creado en 1983 como Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática y en el año 2008 cambió su personalidad jurídica y su denominación por Instituto Nacional de Estadística y
Geografía, aunque conserva las mismas siglas. Fuente Instituto Nacional de
Estadística y Geografía - INEGI (Quienes somos).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Jáuregui Urrutia dio luz sobre el territorio; del siglo XIX se
consideraron las memorias de la Comisión de Límites 1827,
cuando el contingente cruzó el territorio de estudio; algunas
Memorias de Gobierno del siglo XIX y otros documentos del
archivo histórico de Nuevo León. También fueron consultados
historiadores como Israel Cavazos Garza, Eugenio del Hoyo,
Hortencia Camacho Cervantes y Antonio Peña, quienes
mantienen grandes aportaciones historiográficas, entre otros.
Para el apartado demográfico se consultaron documentos
de archivo y censos poblacionales, así como algunos datos
del contemporáneo INEGI que son indispensables porque
proporcionaron la materia prima para una interpretación de
los números y variantes de población que permiten una mejor
interpretación del estudio.
Además, como última instancia, se recurrirá a entrevistas
con pobladores que participaron en algunas actividades de la
zona en cuestión, esto para explicar la constitución del municipio
como un ente vivo, que goza de cierto sentido regional –propioaunque de carácter irregular, entre su población.
3. Marco teórico: geografía humana y territorialidad
Como parte del método de comprensión de la conformación
de un municipio, en este caso Anáhuac, se utilizará la teoría
de la territorialidad de Robert D. Sack (1983). En términos
generales posee las siguientes características:

los contextos

sociales, políticos, económicos y culturales impactan sobre
un determinado territorio, condicionando el comportamiento
del ser humano; la conformación del territorio es generada por
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

propósitos específicos; esta teoría determina la importancia
del área geográfica, sus límites y las relaciones sociales. En esta
lógica, la territorialidad “no es la simple circunscripción de las
cosas en el espacio. No es igual a una región, área o territorio en
el sentido antiguo. Es una circunscripción con la intención de
influir, afectar o controlar” (Sack, 1983, pág. 56).
A continuación, se aplicarán las aportaciones de Sack en
el desarrollo histórico de Anáhuac. Es decir, por cada elemento
considerado como rasgo de lo que el autor concluyó como propio
de la territorialidad se mencionará un ejemplo, al menos, de
los hallazgos empíricos del devenir de Anáhuac. Cada hallazgo
escrito, es enunciativo, no limitativo. A través del resto de los
segmentos del presente estudio, se observarán más ejemplos, más
casos o más situaciones que reflejarán empíricamente los rasgos
encontrados por el autor cuando se forja un territorio. Después
de aclarar, continuamos con este segmento.
Históricamente, una comunidad es imposible de
contextualizar si no existe una territorialidad. El territorio
depende generalmente de un control político para hacer sentir
pertenencia, entre otros elementos; ésta es una aportación de
la teoría de la territorialidad: es “extremadamente eficaz en
determinadas circunstancias. La territorialidad clasifica al
menos en parte por área, más que por tipo” (Sack, 1983, pág.
58). En nuestro caso, podremos observar como el área ha sido
parte de uno o más municipios o incluso de uno o varios estados.
Una segunda consideración “la territorialidad puede ser fácil de
comunicar porque sólo requiere un tipo de marcador o signo: el
límite” (Sack, 1983, pág. 58).
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La tercera y cuarta propuestas teóricas de la territorialidad
enuncian que lo mejor es ejercer el control de un territorio
cuando en el tiempo y en el espacio de estudio los recursos son
imprevisibles (Sack, 1983, pág. 58). En el caso de Anáhuac ha
sido difícil gestionar aspectos muy complejos como el agua, la
población y la inseguridad, entre otros; pero cuando se ha logrado
controlar el territorio se fortalece. En el elemento de análisis
“el territorio aparece como el agente que controla” (Sack, 1983,
pág. 59), en el caso de Anáhuac se observó que cuando el cuerpo
burocrático con leyes y planes de desarrollo ha funcionado
controlando el territorio se desarrolla.
Ese control podrá verse, nítidamente, en las actividades
económicas de los primeros habitantes, aunque Sack señala,
“las actividades que encierran [los territorios] pueden ser tan
complicadas que es prácticamente imposible desentrañar todas
las razones para controlar las actividades de manera territorial”
(Sack, 1983, pág. 59). Sin embargo, el presente estudio aporta
una panorámica donde se mencionan especificidades como el
problema generado por la gran evaporación del agua, aunque
también se demostrarán en el desarrollo de este trabajo, en
las principales actividades económicas y en las tendencias
poblacionales del municipio.
La octava tesis teórica: “la influencia y la autoridad de una
ciudad, aunque se extienda por todas partes, se asigna legalmente
a sus límites políticos” (Sack, 1983, pág. 59). En este caso, por más
que acumule poder y riqueza, aunque no sea el caso, Anáhuac
será acotada en su acción legal al territorio. Sin embargo, aunque
parezca contradictorio cuando se fijan límites, se robustece el
municipio.
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Otra perspectiva que llama la atención, es la novena, la
territorialidad “ayuda a crear la idea de un espacio socialmente
vacío. Toma la parcela de terreno baldío de la ciudad. Está vacío
porque carece de artefactos social o económicamente valiosos”
(Sack, 1983, pág. 59). En nuestro caso, el municipio de Anáhuac,
se asignaron recursos para generar proyectos de infraestructura
que atrajeron a personas a los territorios no ocupados y a
otros expropiados, finalmente, aunque de manera paulatina
configuraron el territorio.
La última tesis, “la territorialidad puede ayudar a generar
más territorialidad” (Sack, 1983, pág. 59). En el caso anahuaquense
fue observable como a medida que se ocupaba el territorio surgía
una sinergia que servía como plataforma a otros habitantes para
desarrollar lugares cercanos y también distantes, en una dinámica
de auto reproducción.
Otra teoría diferente a la de Sack, es la aplicada por
Raul Prebisch, él propuso las conceptualizaciones de “centro”
y “periferia” al observar la dependencia de las regiones hacia el
centro. Si bien se aplicó en un entorno global, puede ser más
versátil y capaz de reflejar entornos, incluso, locales. En la
dinámica más usual, las regiones cumplen la función de dirigir
todo el entorno productivo hacia las áreas centrales; así, las
regiones periféricas producían las materias para el centro,
generando una dependencia específica (Prebisch, 1950).
No necesariamente el direccionamiento iba sobre un área
determinada, sino buscaba áreas con especificaciones similares,
según Prebisch, como se citó en Vuskovic, “la periferia se
desenvuelve bajo un patrón esencialmente imitativo” (Vuskovic,
1987, pág. 410). Por ejemplo, el cultivo del banano en los territorios
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americanos circundantes al Mar Caribe; y en un caso más próximo,
el cultivo del algodón en América del Norte, tanto en la parte sur
de Estados Unidos de América, como en la parte norte de México,
ambos territorios son vecinos o es parte de un solo espacio, como
sea; pero, en esa lógica, se podría incluir, también, la producción
del algodón en Egipto - un área con resultados iguales- , al final
llegaba a las áreas industriales del norte de América y de Europa,
sobre todo; es decir, su centro.
Es importante considerar la intervención de múltiples
aspectos y factores que pueden alterar el proceso “hay
mutaciones estructurales, por ejemplo, que generan conflictos
en el desarrollo” (Vuskovic, 1987, pág. 411). Estudios de este tipo
pueden ser pertinentes y relevantes debido a que en los territorios
ha habido cambios, a veces desfavorables, desde el punto de vista
ambiental. Como ejemplos, de desarrollos mal planteados, en los
que predominó el enfoque de aumentar la producción sin hacerla
sustentable, tenemos tres; el Mar Aral de la antigua URSS
dañado de forma terrible, actualmente sigue así, además, los ríos
que lo alimentaban fueron, también, impactados para aumentar
la producción, algodonera; otro caso, en el norte de México, es
el de la región de la Laguna cuando con fines productivos se
afectó a los ecosistemas de forma irreversible; se sabe de impactos
ambientales de mucho menor daño en Anáhuac, no es casual que
sea para los mismos fines y el mismo producto.
4. Medioambiente y recursos naturales de Anáhuac
El territorio del municipio de Anáhuac colinda al norte con el de
los estados mexicanos de Coahuila y Tamaulipas, y con el territorio
estadounidense del estado de Texas; hacia el sur, es contiguo al
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de Tamaulipas y al de los municipios neoloneses de Vallecillo y
Lampazos, y con este último también limita al oeste. Su territorio
equivale al 7.1% de la superficie neolonesa (INEGI, 2009).
Fisiográficamente, se ubica en la Provincia de las “Grandes
Llanuras de Norteamérica” en concordancia las “topoformas”
superficiales son: “Llanura aluvial con Lomerío,” ocupa un 44%
del territorio; el “Lomerío de Laderas Tendidas con Llanuras”,
abarca otro 39%; y la “Llanura aluvial con Lomerío de Piso Rocoso
o Cementado” posee una extensión de un 17%. La mayor parte del
suelo es aluvial con poca presencia de piso rocoso y un 2% de suelo
lacustre (INEGI, 2009). El uso de suelo y vegetación de Anáhuac
se divide en 58% matorral, 36% agricultura y 1% zona urbana. Los
porcentajes de mezquital y chaparral no son mencionados, pero
están presentes (INEGI, 2009).
La fauna típica del matorral desértico predomina en
Anáhuac, se compone de “especies carroñeras, búhos, aguilillas,
halcones, jaguarundis, gato montés, cenzontle aliblanco, venado
colablanca y lechuzas, entre otras” (Contreras, 2007, pág. 60).
También, es el hábitat de palomas, codornices, jabalíes, marranos
de monte, perdices, según los datos de algunos ranchos cinegéticos
de Anáhuac (Federación Mexicana de Caza, 2020).
Durante 2019, según el director general de Parques y
Vida Silvestre de Nuevo León, la pieza de caza más importante
de Anáhuac fue el venado cola blanca texano, ya que esta área
cuenta con la ventaja, respecto a otros municipios, de poseer
una extensión territorial relativamente grande. Ese año el estado
incrementó su actividad cinegética, al empezar la década pasada,
hubo varios años malos; acerca de estos últimos, el director
concluyó “la realidad es que nos afectó más la sequía que cualquier
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otro evento aun considerando la inseguridad y la caza furtiva”
(Ortíz, 2020).
La disponibilidad de agua, efectivamente, es de crucial
importancia para el territorio de estudio. El municipio pertenece
a la región hidrológica “Bravo-Conchos”. El río Salado es el único
permanente, aunque existen ríos intermitentes, son casi tres
decenas. Cuenta con tres presas, la Salinillas destaca entre ellas
(INEGI, 2009). La presa Venustiano Carranza no forma parte
de la geografía del municipio. No es un embalse natural, pero
se vale de la naturaleza para proporcionar de forma adecuada
agua al distrito de riego 04, al que pertenece Anáhuac y a su
población; tiene una capacidad de 613.70 hectómetros cúbicos, la
Salinillas, que sí está en Anáhuac, es de 19.01 hectómetros cúbicos
(CONAGUA, 2020).
En general el clima es “seco muy cálido y cálido”, de
acuerdo a las clasificaciones pertinentes (INEGI, 2009). Un
panorama amplio de las temperaturas lo proporciona la estación
meteorológica 00019024 de la Comisión Nacional del Agua,
ubicada en la ciudad de Anáhuac.
La estación ha recopilado datos por un periodo mayor
a medio siglo, todos son expresados en grados centígrados: la
temperatura media de todos los meses es de 23º C, pero esta cifra
ofrece una perspectiva reducida. Cuando se observa la media
mensual, llaman la atención varios meses, como julio y agosto, los
de temperaturas más altas con 30.7, durante 57 años; o enero, con
la media más baja del año, 12.8, durante 59 años; pero ha sido un
clima aún más extremo, como julio de 1998 con 41.3 en promedio,
o los 5.8 en promedio –así es, cinco punto ocho- en enero de 1962
(CONAGUA SMN, 2020).
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La evaporación del agua, posiblemente sea el factor
climático de más alto impacto en Anáhuac, de acuerdo a nuestro
estudio. Ya que se evapora una media anual de 2091.7 mm, de los
doce meses del año, julio es el de evaporación más alta, con una
media de 303.3 mm; la menor es 16.9 mm, en diciembre; seguida
de enero, con 18.0 mm. (CONAGUA SMN, 2020).
El dato extremadamente elevado de la media de
evaporación anual coloca el problema al descubierto. De hecho, se
vivió por décadas en el suministro de agua a la ciudad de Anáhuac.
Se perdía agua al evaporarse y filtrarse cuando fluía por los canales
a cielo abierto, llamados “Principal” y “Camarón” trazados desde
la “laguna de Salinillas hasta la ciudad de Anáhuac.” A la solución
le llamaron “Acueducto Laguna de Salinillas-Anáhuac.” En 2003
se planeó una consulta pública y según su documento se disponía
“normalmente de un gasto de entre 440 y 500 l. p. s., de los cuales
sólo se aprovechaban 100 l. p. s. en la localidad” (Agua y Drenaje
N.L., 2020, pág. 2).
Es necesario considerar que ese riesgo de alta evaporación
afecta a todos los cuerpos de agua superficiales, por lo que el agua
extraída del subsuelo y entubada para su aprovechamiento es un
proceso más eficiente. Aunado a que en el norte de México llueve
poco y Anáhuac no es la excepción.
Las precipitaciones pluviales se presentan durante 46.2 días,
de acuerdo a los datos acumulados durante poco más de medio siglo.
Las precipitaciones anuales acumuladas dieron un total de 470.6
mm, el mes más lluvioso fue septiembre, 88.5 mm. El menos lluvioso
fue marzo con 15.5 mm, seguido de diciembre con 16.9 mm. Seis
días del año son impactados por tormentas, según la media anual,
durante poco más de medio siglo (CONAGUA SMN, 2020).
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La cantidad de tormentas es leve, sin embargo, sublima
pocas, pero grandes tragedias. El huracán Beulah en septiembre
de 1967, fue tan intenso que “el poblado Los Rodríguez quedó
devastado” (Fuentes, 2014, págs. 13-58). El 6 de julio de 2010
cuando impactó el huracán Alex, evacuaron el municipio ante
el riesgo inminente del desbordamiento de la presa Venustiano
Carranza (Informador , 2020, pág. 1).
En cuanto al uso potencial de la tierra como recurso
natural se encuentra que en Anáhuac para la agricultura
mecanizada continua es adecuado el 87% del territorio;
para la agricultura mediante tracción animal continua, sólo
es apta el 1% de la tierra; la no apta para la agricultura es el
12% de la zona de estudio. Es adecuado para la ganadería
mediante praderas cultivadas con maquinaria agrícola el
87% de Anáhuac; la vegetación natural diferente del pastizal
puede ser aprovechada únicamente en un 12% del territorio.
Si se proyectara “el aprovechamiento de la vegetación natural
únicamente por el ganado caprino” sólo es posible en un 1% del
área de estudio (INEGI, 2009, pág. 3). La zona urbana crece en
terrenos previamente ocupados por agricultura y matorrales,
así como en las llanuras. En el 2009, existían 795 localidades en
la totalidad del área territorial (INEGI, 2009, pág. 2). Pero es
necesario considerar que tres personas en un asentamiento son
tomadas como una localidad, y se cuenta igual que la población
más grande.
La afectación a las plantas degrada los espacios; Nuevo
León cruza por un severo problema en este sentido, tiene
sesenta y seis “especies ubicadas dentro de las categorías de
riesgo” (Alanís, 2004, pág. 212). La “degradación de tierras” es
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un problema en el país. El 54% del territorio presenta diferentes
niveles de ese fenómeno. Los estados donde se ubican “los
principales puntos de degradación extrema se localizan en
Veracruz, Tabasco, Tamaulipas y Nuevo León” (ONU, 2019).
Dada la aridez y otras condiciones del territorio de Anáhuac es
muy posible que sea parte del área estatal afectada, pero su gran
cantidad de tierra fértil, equilibra los elementos productivos y
propicios para el desarrollo.
El territorio anahuaquense carece de agua suficiente para
desarrollar esa tierra; el agua de la que dispone es proporcionada
por la presa Venustiano Carranza, pero este embalse se ubica
en el estado vecino de Coahuila y el líquido está comprometido
en un sistema de gestión del agua conocido como el distrito de
riego 04, que, a su vez, involucra a varios estados e incluso a dos
naciones. Quizás ser una pieza más del sistema hidrológico sea
un riesgo, dadas las presiones por ese líquido ante el cambio
climático.
Sin embargo, el agua y una vegetación profusa no son
factores de indudable desarrollo agropecuario. En un ejercicio de
contraste, los sentidos pueden engañar al comparar a Anáhuac
con el municipio, también nuevoleonés, de Santiago. El verdor
del paisaje, lo relativamente agradable de su temperatura y la
evidente disponibilidad de agua pueden conducirnos a pensar que
aquel municipio tiene más potencial agropecuario que Anáhuac.
Pero en realidad, Santiago no tiene potencial para el desarrollo
agrícola y ganadero. Ya que un 90% de su tierra no es apta para
la agricultura y es el mismo caso para la ganadería. Sólo un 10%
del territorio puede ser usado en el establecimiento de praderas
cultivadas con maquinaria agrícola (INEGI, 2009).
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La oportunidad latente se presenta con la posibilidad de
maximizar la producción agropecuaria optimizando sus recursos
mediante la tecnología adecuada para exportar una parte de sus
excedentes de producción al mercado vecino y contiguo, los
Estados Unidos de América, además de tener un enclave logístico
y aduanero de importaciones y exportaciones que podría
dinamizar la actividad agropecuaria.
5. Antecedentes históricos del territorio de estudio
El territorio del actual Nuevo León posibilitó la existencia de
sociedades con una economía que obtenía materias primas de la
naturaleza mediante la caza, pesca y recolección (Valadez, 2008,
pág. 365). En Anáhuac se vivió esa dinámica. Pocos grupos, de
los que poblaron el territorio nuevoleonés, sobrevivieron hasta
las primeras décadas del México independiente. A medida que
disminuían los grupos indígenas locales llegaban otros grupos
indígenas originarios del norte del río Bravo. Intentaron proseguir
con una economía parecida –era más de rapiña- hasta más allá de
la mitad del siglo XIX.
El principio del encuentro entre europeos y americanos
estuvo marcado por la violencia. En el territorio del actual
Anáhuac se desarrolló esa fricción muy tempranamente porque
el primer gobernador del Nuevo Reino de León, el portugués
Luis de Carvajal y de la Cueva, de 1579 a 1581 (Temkin, 2011,
pág. 4) capturó indios para esclavizarlos en las inmediaciones
del territorio. Eugenio del Hoyo menciona que eso estaba en
contra de las políticas del virrey. El gobernador y su gente
realizaron esa actividad prohibida de “tierra adentro al Río
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Bravo y al de las Palmas,” causando indignación (Hoyo, 2005,
págs. 166-167).
El proceso de fundaciones de poblaciones dirigido por los
españoles en el norte del Nuevo Reino de León se desarrolló lenta
y paulatinamente durante el siglo XVII. La iglesia fue el operador
principal del proceso a través del clero regular. La fundación de la
misión de Nuestra Señora de los Dolores de la Punta de Lampazos
en 1698, después de más de un siglo de fundarse el Nuevo Reino
de León, se acercó a nuestra zona de estudio. Cumplió parte de su
cometido, “ayudó mucho a contener las incursiones de los indios
de la región” sobre todo a los catujanes (Cavazos, 2000, págs. 3336). De acuerdo a la lectura elaborada a Juan Bautista Chapa, que
vivió en el Nuevo Reino de León en el siglo XVII concluimos: los
españoles sólo transitaron por el territorio estudiado para realizar
expediciones punitivas y de exploración (De León, 2005, págs.
206-214).
El siglo XVIII dejó más registros de la zona. Prosiguieron
los problemas. Entre 1734 – 1740, el gobernador Fernández de
Jáuregui visitó la misión de Lampazos, en donde le informaron
que los “enemigos” eran –otros indígenas– tobosos y apaches;
además algunos indios huían “a vivir con los que son gentiles,”
es decir con un grupo o grupos de indios en conflicto con los
españoles, su cantidad “pasa de miles” (Fernández, 2006, pág. 15).
Quince años después, en 1754, el gobernador Pedro de
Barrio Junco y Espriella también visitó Lampazos; su visita oficial
ofrece la oportunidad de saber quiénes eran los propietarios de
parte de las tierras de Anáhuac. Cuando la misión se transformó
en villa, llegó el momento de repartir las tierras del común,
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correspondientes al uso y aprovechamiento de sus vecinos,
entonces fue cuando surgió un impedimento que nos atañe. Las
tierras del norte, contiguas a la villa, tenían propietarios, estaban
“mercedadas y compuestas por Su Majestad, que competen a
unos Pérez” (Barrio, 2006, pág. 85).
Seguramente estos Pérez descendían de Fernán o Hernán
Blas Pérez a quien le mercedaron tierras entre 1703 y 1704, según
Israel Cavazos (2020, pág. 475). Otras tierras, que abarcaban
hasta el actual Anáhuac, estaban “en propiedad”, formaban parte
de El Carrizal, los de esta hacienda informaron estar con “legítima
posesión de tierras hasta las márgenes del río Grande del Norte”
(Barrio, 2006, pág. 83).
Más características del territorio de Anáhuac podemos
conocerlos por los relatos de la fundación de “Nuestra Señora de
la Candelaria de Azanza” a finales del siglo XVIII, la efímera villa
existió de 1798 a 1804, una inundación la devastó. Las autoridades
virreinales no enviaron recursos para su recuperación. Para la
historiadora Hortencia Camacho su fundación tenía por objetivo
ubicar un poblado en la frontera para contener a los indios
“bárbaros” que llegaban desde el norte del Río Bravo (Camacho,
1991, págs. 11-12, 73). “Nuestra Señora de la Candelaria de
Azanza” y en general el territorio de estudio estaba despoblado,
otro motivo para fundar la villa. En 1797 “más de 13 ranchos” se
abandonaron, la mayoría al norte de Lampazos y algunos por
el Río Salado. De nueve rancheros que “habían mantenido sus
bienes” cerca del río, en aquel año, sólo uno proseguía, y lo hacía
“a pesar de los grandes golpes del enemigo bárbaro” (Camacho,
1991, págs. 51-53).
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Se rescatan un par de descripciones del entorno de
nuestro territorio de estudio, los lugareños, “criadores de ganado”
y “españoles” proporcionaron testimonios a las autoridades. Ellos
mencionaron que había “todo terreno de caza” y “perlas de rico
oriente habidas en abundancia” del río Salado, así como gran
cantidad de caballos “mesteños” es decir salvajes (Camacho, 1991,
págs. 51-53).
La descripción del paraje para la ubicación de “Azanza”
era una zona con “una saca de agua” del río Salado, con quince
años de abandono y contiguo a un llano “espacioso” sin “lomerío
alguno”; estratégicamente ideal para luchar contra los indios, a
juicio de los lugareños. Las orillas del río eran adecuadas para
“todas clases” de árboles frutales mediante “aguas de temporal”.
Los pastos adyacentes servían para “ganado mayor” y “menor”
porque eran “sólidos, buenos y abundantes” (Camacho, 1991,
págs. 52-53).
Ante la falta de excedentes, pensar en el rescate de
“Azanza” por los lampacenses no era posible. En ese momento,
no tenían manera de poblar el norte de su territorio como era
debido y necesario, al menos, desde la perspectiva defensiva.
Décadas después la Comisión de Límites de 1827 describe,
parte del entorno, mencionaron un “gran número de venados”
y “partidas de caballos silvestres” que tenían como parte de su
hábitat las inmediaciones del Huisachito, actualmente existe un
paraje con ese nombre (Berlandier, 1850, págs. 90-91).
Cuando en 1827 el contingente se desplazó desde
Lampazos a Laredo por el rumbo al río Salado, comentaron que
aquellos caminos en época “de guerra,” eran de “horror” por
las acciones de guerra y rapiña de los lipanes y comanches. El
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problema era doble, en época de paz, los pastores “aún eran más”
extorsionados por los “bárbaros”. Para los escritores del diario,
en estos “estados tan retirados” sucedía eso porque la “autoridad
suprema” ellos no concretaban “acciones contundentes”
también era responsabilidad de los “aventureros que habitan las
fronteras” al venderles armas, a aquellos indígenas, según ellos,
“independientes y perezosos” (Berlandier, 1850, pág. 87).
Ante tales adjetivos hacia aquellos indígenas, no se
comparte la opinión. Pero lo cierto es que existió esa terrible
complejidad territorial; se heredó y se exacerbó al descuidarse
la línea defensiva antes de terminar la época colonial. Sumada,
al empuje hacia el sur que sufrían las tribus “bárbaras” por los
colonos y el gobierno estadounidense aumentada paulatinamente
a lo largo del siglo XIX.
Pero no todo era difícil o riesgoso en aquel territorio, la
naturaleza ofreció lo suyo -y fue maximizado- en el siglo XX.
Aunque se observara “siempre monótono”, afirmaban los de
la Comisión, el “desierto sin agua” con vegetación “reducida
a una gramínea corta, seca y sin flores”. Esa modesta planta, se
consideró un “excelente pasto para los animales” aunque “inferior
a la Raqueta espinosa” de otras zonas del estado. Todo indica que
casi no transitaban carruajes porque la “jornada fue muy lenta
y penosa: “los soldados tenían que abrir camino con sus sables,
cortando” (Berlandier, 1850, pág. 91).
La Memoria del Ayuntamiento de Lampazos en 1830
brinda una descripción del camino que atravesó Anáhuac hacia
el norte, trazado de dicha villa a la “de San Agustín de Laredo y
terrenos desiertos del Estado de Tamaulipas”. Eran 40 leguas en
un camino llano y de “de tierra muerta aunque de buena calidad,
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existen cuatro arroyos y dos ríos permanentes uno nombrado el
río Salado y el otro río Gde” (AGENL, 2019).
El territorio fue impulsado al recibir inversiones. Francisco
Naranjo, un general y político con área de influencia en la zona
norte del estado de Nuevo León realizó compras “de porciones de
terrenos de la merced de la Chancaca, en la margen izquierda del
río Salado” durante el primer lustro de la década de 1870 (Peña,
2002, pág. 74).
Se debe de considerar lo fuera de la ley en que seguía
manteniéndose la zona. Poco tiempo antes de las inversiones
mencionadas, cuando el gobernador neolonés y Francisco
Naranjo se unieron a Porfirio Díaz y su Plan de la Noria en 1871,
un grupo de hombres huyó de la leva “para los ranchos del río
Salado,” según el alcalde Villaldama o al menos eso decía “la voz
pública” (Peña, 2002, pág. 69).
6. El primer censo nacional en que se contó Anáhuac en 1940.
Una radiografía social del proyecto socioeconómico posrevolucionario
Anáhuac fue fundado en 1934, el censo más confiable, inmediato
y posterior a la fecha de su fundación fue el de 1940. Siete
años después de su fundación, Anáhuac contaba ya con 12,498
habitantes, de los cuales 6,380 eran varones y 6,118 eran del sexo
femenino. Los nativos del lugar eran 5,631 de los cuales 2,893 eran
hombres y 2,738 eran mujeres, quienes configuraban los oficios,
usos y costumbres del lugar (Secretaría de la Economía Nacional.
Dirección General de Estadística, 1943).
La plaza central era el espacio considerado importante
para desarrollar distintas actividades, aunque el régimen del
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Maximato no construyó una iglesia católica en la plaza central
como reflejo de la laicidad o del movimiento antirreligioso de un
segmento de los políticos revolucionarios y de la posrevolución.
La población letrada, es decir la que sabía leer y escribir
era de 7,525 de los cuales se registraron 4,018 hombres y 3,507
mujeres (Secretaría de la Economía Nacional. Dirección General
de Estadística, 1943). No es una sorpresa, que, en el campo, por
la época de estudio los hombres fueran alfabetizados más que las
mujeres, desafortunadamente.
Los extranjeros sumaron un total de 1,443 repartidos en
677 hombres y 766 mujeres (Secretaría de la Economía Nacional.
Dirección General de Estadística, 1943). Era un porcentaje alto de
extranjeros, un 8.6 % de la población de Anáhuac era extranjera.

Entre las nacionalidades de los pobladores de Anáhuac
se encontraban alemanes, árabes, británicos, cubanos, chinos,
españoles, guatemaltecos y libaneses. Algunos adquirieron
-posteriormente- la nacionalidad mexicana, un grupo de ellos
incentivaron parte de las actividades comerciales.
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La inmigración se debió en parte, a una etapa de
inestabilidad política mundial que ocurrió a finales del siglo XIX
y principios del siglo XX, coronada nefastamente por la crisis
económica mundial de 1929, así como de “deportaciones masivas
(1921, 1929-33 y 1939), fueron una respuesta selectiva en tiempos
de crisis y contracción del mercado de trabajo estadounidense”
(Durand, 2007, pág. 28). La esperanza de encontrar un lugar
donde trabajar y establecerse estaba presente. Además, Anáhuac
figuró como un área geográfica con recursos naturales, con futuro
económico promisorio y amplia relación con la capital mexicana,
por ser un proyecto de desarrollo federal. Además, a fines del
año de la década de los treintas, el poblado se caracterizaba
por el auge algodonero, el cual trajo consigo altas expectativas
económicas, inclusive con el paso de los años se establecieron
empresas como Almacenes Anáhuac, Algodonera del Norte y
Algodonera Longoria. En cuanto a los nativos de otras entidades
federativas, encontramos 2,810 hombres y 2,614 mujeres para un
total de 5,424.
6.1. Población por credo religioso
En el conteo de población, según su religión 11,942 habitantes
eran católicos, 354 protestantes, 4 budistas, 11 señalaron profesar
otra religión y 187 informaron no profesar ninguna (Secretaría de
la Economía Nacional. Dirección General de Estadística, 1943).
Pensamos que, en aquella época, subyacía en la mentalidad de las
personas que profesaban religiones, la esperanza permanente de
mejorar. Si bien no era un deseo o una meta exclusiva de ellos
–aún persiste- la religión era una fuente más de motivación.
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6.2 Actividades económicas por ocupación, oficio o profesión, y posición económica con divisiones y clases de la nomenclatura nacional de ocupaciones de 1940
Según el censo de 1940, las actividades económicas se
esquematizaron por divisiones. En el primer segmento resultó
que 2,808 habitantes se dedicaron a labores de agricultura, pesca,
silvicultura y ganadería; las labores agrícolas tenían preeminencia
sobre las demás, razón que fortalece la idea del proyecto
agropecuario de la posrevolución. En el segundo segmento, el de
minas metálicas y plantas metalúrgicas, plantas de tratamiento
e industrialización, petróleo y gas natural laboraron sólo 13
habitantes. Actividad que, según el relato de un habitante, se
incrementó cerca de la década de los años sesenta y setenta (PS,
2010).
En la tercera división laboraban 225 habitantes, era
dedicada a los textiles, manufactura, construcción y edificación,
artes gráficas, tabaco, productos alimenticios, trasformación
de la madera, indumentaria, cerámica de vidrio, cueros, pieles,
luz, química, papel, joyas e industria (Secretaría de la Economía
Nacional. Dirección General de Estadística, 1943).
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Estos artesanos proveían al pueblo de productos y bienes
necesarios en cualquier población.
En el cuarto segmento, dedicado a las comunicaciones
y transporte (marítimo, fluviales, aéreo, teléfono, telégrafo
y radiodifusora) laboraban 155 habitantes. Sabemos de la
importancia que significa este segmento en la logística de un
municipio que necesitaba transportar el algodón, así como
otros insumos y bienes de producción, además del transporte de
personas y de otros bienes y mercancías de consumo.
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En la quinta división, de labores de comercio, se
registraron 424 habitantes, eran trabajadores de instituciones
de crédito, hoteles, restaurantes, agencias comerciales y el
comercio en general, una división de suma importancia a la que
hoy llamamos prestación de servicios. De suma importancia fue
el desarrollo de actividades bancarias, debido a que este servicio
era delicado porque el país aún estaba algo convulsionado por
los resabios violentos de la Revolución mexicana y sobre todo
su recuerdo. Anáhuac se encontraba cerca del punto fronterizo
de Nuevo Laredo, razón que urgía una institución sólida que se
estableció en ese puerto tamaulipeco en la década de 1930, el
Banco Longoria, fundado por el empresario Octaviano Longoria,
el cual también se instaló en Anáhuac (EL, 2010).

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En la sexta división trabajaron 97 habitantes dedicados
al trabajo burocrático federal, estatal y municipal (Secretaría
de la Economía Nacional. Dirección General de Estadística,
1943). Era muy importante controlar el municipio. La mejor
manera es un aparato burocrático robusto y que responda a
los intereses más importantes. Unas decenas de trabajadores
federales representaban al régimen central, el principal
interesado en el desarrollo del proyecto agropecuario de
Anáhuac. Diseñaron y construyeron la ciudad de Anáhuac, la
principal sede de los poderes de acuerdo a su mentalidad, y al
papel y a la imagen que el régimen posrevolucionario deseaba
o necesitaba.

En el séptimo segmento dio por resultado que 8 habitantes
trabajaron específicamente en profesiones y ocupaciones
liberales; ellos eran abogados, médicos, contadores y personas
con actividades similares. Era un escaso número, el grueso de
los trabajadores estaban enfocados en la producción y servicios
esenciales.
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En la octava división, la cual se dedicaba a trabajos
domésticos, en 1940 laboraron 3,903 habitantes, si bien
generalmente eran las mujeres: madres, hijas, abuelas, seguramente
también había hombres de edad avanzada dedicados a algunas
labores domésticas asociadas con el campo. Trabajos rudos, con
temperaturas extremas, ya sea calientes o frías.

Mientras que en la novena división laboraron 97
habitantes, categoría definida como ocupaciones insuficientes
determinadas. Era imposible clasificar sus actividades, ello se
debía a que los ocupaban en todo, eran “ayudantes”. Cargaban
leña, ayudaban en los comercios de abarrotes, barrían calles,
lavaban vehículos de transporte, aseaban en los expendios de
pan, entre otras actividades (AZT, 2010).
En la última división, llamada ocupaciones antisociales,
sin ocupación e improductivos, se registraron 4,803 habitantes
(Secretaría de la Economía Nacional. Dirección General de
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Estadística, 1943). El gran número muy posiblemente, se deba
a que algunos habitantes estaban esperando el reparto o venta
de tierras, otros quizás eran peones estacionales, en época previa
o posterior al levantamiento de cosechas. Refuerza la idea lo
recopilado en entrevistas, el objetivo era sólo dedicarse a la
siembra y cosecha de algodón (AZT, 2010).

La investigación hemerográfica arrojó evidencia de
labores ganaderas al registrarse “el fierro de herrar” de “la
propiedad” de Juan A. Durón, que habitaba en la Congregación
Camarón de la “jurisdicción del Municipio de Lampazos, N.L.”
y otro fierro de Salvador Garza entre el 12 y 13 de junio de 1935
(Secretaría de Gobierno del Estado de Nuevo León, 1935, pág. 6).
Si bien desconocemos por qué aparece Camarón en Lampazos,
suponemos que los trámites del fierro de herrar empezaron antes
del nacimiento legal de Anáhuac.
7. Estadísticas sociodemográficas de 1950 a 2015
Las siguientes estadísticas aluden a movimientos poblacionales
en el municipio con tendencia a la baja, debido a la emigración
como efecto de los problemas en la agricultura y por la búsqueda
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del sueño americano. En el censo de 1940 Anáhuac tenía una
población de 12,498 habitantes, aumentó en 1950 a 20,001
habitantes, para 1960 se redujo un poco respecto a la década
anterior, a 18,116 habitantes y la tendencia fue a la baja, cuando
en 1970 se contaron 13,341 habitantes, en 1980 se recuperó un
poco y se contaron 16,479 habitantes, en 1990 siguió la tendencia
hacia la alza, se contaron 17,316 habitantes, en 1995 –un censo,
intermedio- contó 18,278 habitantes, el aumento en la última cifra,
quizás se deba a la inauguración de un puente transfronterizo en
la Congregación Colombia (INEGI, 1995-1996).
En el siglo XXI, más precisamente en el año 2000 la
población aumentó poco, a 18, 524; en 2010 se estancó, incluso
retrocedió a 18,480. En 2015 se contrajo, a 18,194, prácticamente
retrocedió al conteo de 1995, es decir, 20 años. Pero es concluyente,
después de 70 años, sigue sin alcanzar los 20,000 habitantes.
Si bien se recuperó de su punto más bajo en 1970 con 13,341
habitantes, hace 50 años (DATA Nuevo León, 2020).
En el periodo de los años noventa existían actividades
comerciales y agropecuarias que generaban flujo monetario en
la sociedad de Anáhuac, aquel flujo también era producto de
las remesas de los habitantes del municipio que emigraron a
Estados Unidos. Posiblemente, ese aspecto se reflejó entre 1990
y 1995 en un incremento poblacional. Pero a finales del siglo XX
y principios del siglo XXI, una sequía impactó a los municipios
nuevoleoneses de “Anáhuac, Vallecillo, China, General Bravo, la
ganadería se vino abajo y con ello la industria lechera (García,
2002)”, los años de 1999 y 2000 fueron claves en ese problema.
Quizás el número de pobladores del municipio se estancó por la
sequía.
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8. Triple fase histórica: Congregación Colombia, fundación
de Anáhuac e incursión industrial
En el siglo XIX, seis décadas antes de los dinámicos años treinta
del siglo XX, sucedieron hechos históricos importantes en
Anáhuac. Primeramente, la Congregación Colombia nació en
1892 (Gobierno del Estado de Nuevo León, 1899), su nacimiento
obedece a las negociaciones del general Bernardo Reyes por hacer
de Nuevo León un estado fronterizo.
La frontera se ganó al realizar negociaciones con el estado
de Coahuila para que éste cediera una parte de terreno de Candela,
Coahuila. Así surgió la congregación.
En la década de 1930 la Junta de escrutadores en Anáhuac
declaró abiertos los trabajos de una elección donde resultó electa
la planilla del Partido Social Democrático de Nuevo León, órgano
en el Estado del Partido Nacional Revolucionario (Pantoja, 2010).
Las figuras políticas de ese tiempo eran el C. Valentín Maldonado
como Alcalde 1º, por lo tanto, Encargado Político; para Alcalde 2º
o Judicial, el C. Pedro Lozano Rendón; y con el cargo de Alcalde
2º o Judicial Suplente, el C. Félix Salinas. Hasta 1937 se conformó
su primer cabildo (Secretaría de Gobierno de Nuevo León, 1933).
La Congregación Colombia y la manera en que Anáhuac
la absorbió para convertirse en municipio fronterizo no fue
inmediata. El artículo 3º del mismo decreto fundacional expresa
dónde quedó incrustado, teniendo “los límites del antiguo
municipio de Lampazos con Tamaulipas, con Congregación de
Colombia y Estado de Coahuila.” No menciona en este artículo ni
en ningún otro el límite con Estados Unidos de América o Texas
o con el río Bravo. Ceballos planteó como “supuesto principal”
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que la fundación “no se trató de una determinación de tipo
económico, sino que el asunto se inscribió en los mecanismos de
control político” (Ceballos, 2006, pág. 9).
La investigadora Hortencia Camacho nos dice que en
“1978 el territorio de la abandonada Congregación Colombia”
intentó ser una “villa fronteriza” en la margen mexicana del río
Bravo; cuando se fundó en 1892, era “una estrategia política para
convertir a Nuevo León en una entidad fronteriza” (Camacho,
1991, págs. 19-20).
En el siglo XX fue crucial que en octubre de 1930 se
inaugurara la presa “Venustiano Carranza”, con el objetivo de
suministrar agua para el riego y en el futuro brindar lo mismo a
un centro poblacional, el cual daría vivienda a los trabajadores
y agricultores del área. El 8 de junio de 1935 se publicó en el
Periódico Oficial de Nuevo León el decreto número 115 por el
gobernador Pablo Quiroga. El artículo primero y más importante
estableció “una nueva Municipalidad denominada ANAHUAC”
(Secretaría de Gobierno de Nuevo León, 1935). El preámbulo,
institucional y socioeconómico, de la fundación de Anáhuac fue
el 5 de mayo de 1933, cuando Ciudad Anáhuac “fue declarada”
como “cabecera política” del “Sistema Nacional de Irrigación No.
4” llamado “Proyecto del río Salado, Coahuila y Nuevo León” de
la “Comisión Nacional de Irrigación” o CNI (Camacho, 1991, pág.
19). El municipio se formó “con más de la mitad del hasta entonces
municipio de Lampazos de Naranjo y con una parte importante
del de Vallecillo” (Camacho, 1991, pág. 19).
La etapa de industrialización de Anáhuac principió en
1935, con la instalación de la planta despepitadora de algodón,
cuya creación se publicó en el Periódico Oficial de Nuevo León, el
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propietario era el señor Donaciano Echavarría y la puso en marcha
en la Ciudad Anáhuac para el despepite de algodón (Secretaría de
Gobierno de Nuevo León, 1935).
Este personaje inicia un empresariado en la zona de la
denominada pizca del algodón, la cual tuvo una larga y productiva
vida, como un elemento crucial de la producción algodonera del
prometedor municipio.
9. Destellos de progreso. Sistema de caminos – forestación –
transportes – Puente internacional
Como parte del programa de desarrollo gubernamental estatal
de Nuevo León, en 1974 dentro del rubro de sistema de caminos
se terminó el puente de la ciudad de Anáhuac, de la carretera
Monterrey-Colombia; construyéndose, además, 43.5 kilómetros
del tramo Anáhuac – Las Jaritas – límite de Estado (El Porvenir,
1974).
En 1978 se crearon grupos de apoyo para la reforestación
de algunas zonas del estado de Nuevo León, parte de un programa
implementado en zonas de Galeana, Aramberri y Anáhuac. Se
realizaron campañas de prevención de incendios forestales y
educación forestal en el medio rural, este programa benefició a
la conservación de zonas forestales con impacto positivo para la
agricultura y la precipitación pluvial, además de la conservación
general de la flora y fauna en el área de Anáhuac (El Porvenir,
1978).
Previo al Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN), en el año de 1991 se inauguró este importante
paso que une a Colombia con Dolores, Texas en Estados Unidos,
fue un suceso que marcó a Nuevo León y a su municipio de
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Anáhuac como la frontera más joven. Este emblema de conexión
transfronteriza internacional y tránsito económico mantiene tres
aristas esenciales: 1) la facilidad de transportar mercancías de
forma eficiente y segura por medio de más de 4,000 tráileres; 2)
reducir el tiempo de cruce de las mercancías; 3) gran capacidad de
acceso a través de sus múltiples sistemas de carriles de ingreso; por
último, su gran ubicación por la carretera Monterrey-Colombia a
poco más de 200 kilómetros de la ciudad de Monterey.
10. Conclusión
En un primer aspecto, la transformación de la historia a partir
del siglo XIX y los acontecimientos que originan la creación
de un municipio en el siglo XX permiten cumplir con cambios
y transformaciones en el mosaico de uno de los estados más
importantes de la República mexicana por la gran derrama
económica y laboral que genera. Destaca, además, que en
el transcurso de la formación de Anáhuac se adquiere una
funcionalidad hasta ahora limitada u operativamente errónea que
ha aletargado al sistema social, político, económico, ante la gran
ubicación geográfica y los recursos naturales que esta área posee.
Estos aspectos se resumen en una perspectiva de historización de
la propia zona: así puede ser entendida como triple fase histórica
que va de lo trascendental a lo contingente, esto se debe porque
depende de los manejos gubernamentales y las tendencias y
conceptos entendibles de desarrollo de cada responsable de
gobernabilidad en turno desde la esfera estatal y municipal.
El trabajo desarrollado hasta aquí ha buscado describir
las condiciones a partir de las cuales la historia pudo acceder a
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

su propio engranaje desde el siglo XIX hasta lo contemporáneo
con destellos de progreso. Pero también aborda los procesos
por los cuales alcanza hasta el momento sus peculiares formas
de mantenerse vigente en el siglo XX y XXI. La triple fase
histórica cumple con la secuencia que va de finales del siglo
XIX, pasando por la primera mitad del siglo XX con alcances
en cifras poblacionales hasta 2015. Con esta larga configuración
se mantiene la base necesaria para esclarecer oportunidades
y desafíos vistos a través de la historia, siempre y cuando se
considere su naturaleza operativa y cómo ésta puede transformar
la vida de un espacio geográfico partiendo de sucesos cuya
importancia no se ha analizado como debiese.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Abordajes sobre el análisis de las élites políticas de
México y Nuevo León
Approaches on the analysis of the political elites of
México and Nuevo León
Luis Enrique Pérez Castro1
César Morado Macías2
Resumen: En este trabajo se presentan los resultados de la examinación detallada sobre diferentes investigaciones relacionadas con las
élites políticas a nivel nacional y regional. Mediante la triangulación de
datos se identificaron las principales líneas temáticas y metodológicas
de los estudios más representativos del área en las últimas décadas; el
objetivo es reconocer las alternativas para posibles aproximaciones en
el ámbito local. A través de éste se reconoce la pertinencia de recuperar
a las élites políticas como un objeto de estudio para el contexto geográfico inmediato debido a su relevancia en la estructuración del sistema
político contemporáneo, a partir de criterios como su composición interna, formas de socialización, sistema de valores e interacción social.
Palabras clave: teoría de las élites, élites mexicanas, historiografía.
1 Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey,
México.
2 Profesor-investigador de tiempo completo. Facultad de Filosofía y
Letras. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey, México.

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

Abstract: This paper presents the results of a detailed examination of
different research related to political elites at the national and regional
levels. Through the triangulation of data, the main thematic and methodological lines of the most representative studies in the area in the
last decades were identified; the objective is to recognize the alternatives for possible approaches at the local level. Through it, the relevance
of recovering political elites as an object of study for the immediate
geographical context is recognized due to their relevance in the structuring of the contemporary political system, based on criteria such as
their internal composition, forms of socialization, system of values and
social interaction.
Keywords: Elite theory, mexican elites, historiography.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Los estudios sobre las élites cuentan con una larga trayectoria
dentro de la sociología, la ciencia política, la antropología
cultural y la historia. Como objeto de estudio resulta sumamente
atractivo para diferentes investigadoras e investigadores
debido a, entre otros aspectos, su visibilidad pública, el rol
que desempeñan dentro del sistema político, su influencia en
el ámbito económico, así como su composición y dinámica
interna. Además de estos criterios, la disponibilidad de
fuentes representa una ventaja metodológica para su análisis, a
diferencia de otros sujetos sociales tradicionalmente asociados
a un contexto de marginación o subalternidad (Arellano Ríos,
2018; Imízcoz Beunza, 2009).
En América Latina se aprecia una tendencia similar en el
que se atienden las particularidades sociopolíticas y culturales
de la región, siendo un tema en constante actualización (Estrada
Álvarez y Puello-Socarrás, 2006; Mancilla, 2006; Busquets, Sarlo y
Delbono, 2015). En este trabajo se llevó a cabo una pormenorizada
examinación de diferentes estudios relacionados con el tema de
las élites políticas mexicanas, en general, y de Nuevo León en lo
particular en el transcurso del siglo XX.
Esta revisión busca responder a las siguientes
interrogantes: ¿las propuestas teóricas predominantes sobre las
élites han orientado los estudios a nivel nacional y local?, ¿cuáles
han sido los principales abordajes temáticos sobre las élites en
México y Nuevo León?, ¿qué aspectos metodológicos destacan
en estas propuestas?, ¿qué otras posibilidades analíticas pueden
desarrollarse?
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

De esta forma, el presente trabajo se divide en tres
apartados. En el primero se plantean los postulados de las
principales teorías que han fungido de base para explicar el
fenómeno de las élites, mismas que han sido retomadas por los
trabajos latinoamericanos: clásica y neoelitista o contemporánea;
de manera conjunta se exponen los rasgos generales del concepto
de élite. Posteriormente, se lleva a cabo una aproximación
historiográfica en torno al tema de las élites en el México
contemporáneo.
Por último, se presentan los resultados obtenidos en
el proceso señalado con anterioridad; para ello se recurrió a
la triangulación de datos pues permite verificar y comparar la
información de diferentes niveles –temporal, espacial o personal-,
recabada a través de varias fuentes (Okunda y Gómez-Restrepo,
2005; y, Alzás, Casas, Luengo, Torres y Verissimo, 2016).
Una vez realizada la validación de información, se recurre
al agrupamiento de datos como auxiliar de la triangulación para
reconocer los rasgos comunes entre los datos y la vinculación
entre éstos. En relación con lo anterior, la triangulación permite
visualizar el fenómeno desde diferentes ángulos, reconociendo la
complejidad del mismo al no limitarse a una sola perspectiva.
Perspectivas teóricas y conceptuales sobre las élites
En términos generales, la teoría de las élites se constituye por
un conjunto de elementos que buscan explicar las formas de
distribución del poder político en las sociedades liberales
contemporáneas. Su principio básico es el de reconocer que a lo
largo de la historia siempre ha existido una minoría gobernante,
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

pero los fundamentos de esa concentración de poder sobre
la mayoría han variado de acuerdo con diferentes momentos
históricos y contextos socioculturales. En este sentido, se
identifican dos grandes tendencias interpretativas: la escuela
clásica italiana y la norteamericana.
El contexto en que se desarrolló la teoría clásica para
el estudio de las élites fue particularmente significativo. Sus
máximos representantes –Mosca, Pareto y Michels (Bolívar,
2002)-, experimentaron una serie de cambios económicos y
políticos que influyeron en su percepción y explicación de la
realidad social. No sin un dejo de pesimismo, estos autores
percibían en el cambio de siglo una modificación elemental en
las formas de organización política y, por ende, en la disputa y
conservación del poder.
Los intelectuales italianos, y hasta cierto punto Michels
(alemán), provienen de una generación que fue incapaz “de
aprehender el verdadero sentido de las convulsiones de la Europa”
de finales del siglo XIX y principios del XX, “viven la decadencia de
la sociedad y civilización occidentales […] y el advenimiento de un
nuevo tipo totalmente distinto de sociedad: la sociedad industrial y
de masas” momento que consideraban “el fin de una época ‘dorada’
de la civilización occidental” (Morán, 1993, pp. 134 y 138).
Por otro lado, desde finales de los años treinta y hasta
principios de los setenta del siglo XX, surgieron diferentes
debates teóricos acerca de la distribución del poder político
en Estados Unidos, pues diferentes científicos sociales
norteamericanos consideraron que las propuestas de Mosca,
Pareto y Michels difícilmente podrían ser replicadas al pie de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

la letra en escenarios distintos a los que se desarrollaron: una
Europa en la que la aristocracia liberal se encontraba en plena
decadencia, la multiplicación de movilizaciones colectivistas
y devastada por la guerra (1914-1918). Del otro lado del océano,
Estados Unidos se mantuvo relativamente ajeno de lo sucedido
en Europa, desarrollando un orden radicalmente opuesto: un
sistema democrático consolidado y una economía en expansión.
Debido a la diversidad epistemológica con que se
desarrollaron ambas tendencias, y a las particularidades de
cada uno de los autores, su revisión se planteó a partir de tres
dimensiones analíticas -sociológica, politológica e histórica-,
con el fin de atender los diferentes elementos que constituyen
esta teoría y llevar a cabo su abordaje desde una perspectiva
transversal.
a. Dimensión sociológica
El desarrollo de la teoría de las élites, tanto la corriente clásica
como la neoelitista, parte del principio de asimetría social pues,
aparentemente, todas las sociedades están divididas entre un
sector dispuesto para gobernar y otro para ser gobernado. Para
Bobbio (2014), este argumento ha sido sostenido por diferentes
pensadores para diferenciar el orden político del natural,
asociados con los ámbitos público y privado, respectivamente.
El primero de los casos está definido por la relación subordinada
gobernantes-gobernados, convirtiendo prácticamente a cualquier
sociedad política en desigual (Bobbio, 2014, pp. 15-17).
Carasa (2001) identifica a Mosca y a Pareto como parte
de ese sector aturdido por la inminente caída del statu quo, por
lo que las interpretaciones de los autores fueron inspiradas por
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

dicho proceso. Los califica como aristócratas de extracción
liberal interesados por llevar a cabo un análisis científico de la
realidad a partir de sus propias nociones culturales y políticas.
Insiste en que los trabajos de los sociólogos italianos eran una
advertencia para la sociedad europea frente a “las grandes utopías
igualitarias sociales del momento, bien fueran la socialista o bien
la democrática, en las que veían un peligro consistente en que la
masa acabará imponiéndose a la minoría” (pp. 213-214).
En primera instancia, la teoría clásica de las élites sostiene
la idea de que la desigualdad es natural e inherente a todas las
sociedades debido a las condiciones físicas y psicológicas
particulares de los seres humanos, lo que se traduce en una
dimensión material: riqueza y poder político. Guiados por el
evolucionismo social –aspirando a convertir la ciencia política
en otra ciencia natural-, estos autores sentenciaban que los más
aptos se encontrarían en condiciones de dirigir al colectivo en pro
de la supervivencia general. Así, históricamente se ha constituido
una división “entre grupos dominantes y subordinados como un
hecho universal e inalterable, ‘observación realista’ que conduce
de manera deliberada a la naturalización de la desigualdad del
poder” (Busquets, Sarlo y Delbono, 2015, p. 60).
Por tanto, a partir de esa división se establece un sector
minoritario de individuos considerados como “los más aptos
(‘mejores’) para dirigir y gobernar al resto” (Busquets, Sarlo y
Delbono, 2015, p. 57), denominado élite, que cuenta con diferentes
recursos, tanto objetivos (riqueza, acceso a estudios profesionales)
como subjetivos (inteligencia, vínculos familiares, etc.). Además de
las cualidades personales (liderazgo, carácter, iniciativa, etc.), esa
minoría cuenta, como conjunto, con una ventaja de tipo estratégico:
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

la organización. A diferencia de la masa amorfa, la élite identifica
entre sus miembros objetivos comunes que le permiten dirigir sus
esfuerzos en una misma dirección.
Para esta teoría, la élite es un grupo bien organizado que
“puede lograr lo que la mayoría no puede: comprensión mutua y una
acción concertada”, así “el éxito y el poder de la minoría dominante
radican en que es una minoría organizada en contraposición con
una mayoría desorganizada” (Bolívar, 2002, p. 388). Precisamente
por esa desestimación a las masas se ha calificado a la de las élites
como una teoría conservadora, no sólo por asegurar el dominio
de una minoría sobre el grueso de la población, sino también por
negar la capacidad organizativa, incluso intelectual, a las masas
para tomar decisiones en los asuntos públicos.
En ese sentido, es evidente la polarización entre una
minoría que “gobierna la cosa pública actuando con racionalidad
y autoorganización” y una “mayoritaria masa irracional, orgánica
y voluble” ante los cambios ocurridos en la sociedad (Busquets,
Sarlo y Delbono, 2015, pp. 56-57). Como parte de sus argumentos,
Mosca (1939) y Pareto (2018) refutan la posibilidad de una
sociedad igualitaria puesto que, como se señaló anteriormente,
concebían una división minoría-mayoría a lo largo de la historia.
Dentro de sus análisis “confesaban la imposibilidad de una
igualdad teleológica, del tipo de la propuesta por el marxismo” ya
que argüían “que siempre habrá una nueva élite o una diferente
clase política que suceda a la anterior” (Carasa, 2001, p. 216)
rechazando toda posibilidad de una sociedad igualitaria.
Finalmente, un aspecto que comparten los teóricos es la
idea de la circulación o renovación de las élites, entendida como
la sustitución periódica de quienes integran la élite. Aunque se
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

profundizará más adelante en el sentido que cada autor asigna
al concepto, vale decir que consideran a este proceso como un
elemento fundamental en sus respectivos análisis, ya que la
renovación le permitirá a la élite seguir existiendo como grupo
dominante, pues nuevos miembros –que acceden desde adentro
o desde afuera-, ofrecerán nuevas herramientas y cualidades que
aumenten las posibilidades de mantener el poder.
Por otro lado, las teorías de las élites en Estados Unidos
trataron de dar explicación a los cambios políticos, ideológicos
y, principalmente, económicos experimentados tras el fin de la
Segunda Guerra Mundial, puesto que estaba en juego la hegemonía
mundial de dos proyectos, el capitalista y el comunista, mismos
que representaban dos relaciones diferentes entre el poder
político y el poder económico sobre la sociedad; estas teorías se
desarrollaron a partir de tres supuestos. Primero, la interpretación
relativamente optimista de que en Occidente “la convergencia
de la movilidad social en los países industrializados, que pone
el énfasis en la existencia de generalizados procesos de ascenso
social y progreso material por parte de distintas clases sociales”
y, por consecuencia, “la tendencia por parte de amplios sectores
de la población a justificar el desigual sistema de distribución de
recursos y recompensas” (Benedicto y Morán, 2009, p. 171).
En otras palabras, la organización social dependía
directamente del desarrollo industrial y económico en cada país,
siendo Estados Unidos el máximo representante, frente a una
economía estatizada y poco competitiva como la de la URSS,
donde la movilidad era prácticamente inexistente. El segundo
supuesto es que, derivado de la situación económica se genera
la distribución del poder político en sectores específicos de la
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

sociedad, mismos que se autoproclaman como defensores del
modelo capitalista-liberal-democrático: empresarios, militares
y algunos intelectuales (economistas, ingenieros y abogados),
a diferencia, nuevamente, del sistema soviético en que la clase
política dictaba el rumbo de la economía.
Por último, el hecho de que cualquier proyecto económico
“primero debe ganarse a la élite en un solo país, luego este país
debe ejercer o tener la oportunidad de adquirir un grado de
liderazgo mundial y, finalmente, la élite del país debe estar
motivada y debe aprovechar la oportunidad para difundir el
nuevo mensaje económico” (Hirschsman, 2014, p. 316), ya fuera
capitalista o comunista. Los teóricos norteamericanos sobre
la élite se basaron en este discurso maniqueo, pero matizando
los supuestos mencionados, por lo que se generaron múltiples
perspectivas, distanciándose unas de otros en los años 50 y 60.
b. Dimensión politológica
Otro de los ejes articuladores de la teoría de las élites es el asociado
con la distribución y retención del poder político. En cuanto al
primer aspecto, ambas tendencias lo resuelven atribuyendo a
“los mejores” el acceso al poder político; sin embargo, sería en la
forma de permanecer en una posición preeminente en la que se
manifiestan diferentes perspectivas entre los teóricos.
Mosca (1939) planteó que, sin importar la forma de
gobierno siempre ha existido una minoría dominante que se
encarga de ejercer el poder político sobre una clase mayoritaria
que acata los mandatos de aquélla. A ese reducido sector lo
nombró clase política o gobernante, la cual
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

[…] es siempre la menos numerosa, realiza todas las funciones
políticas, monopoliza el poder y goza de las ventajas que ello
trae consigo; mientras que la segunda [clase, la mayoría], más
numerosa, es dirigida y regulada por la primera, de un modo
más o menos legal, ya más o menos arbitrario y violento, y ella
le provee, al menos aparentemente, de los medios materiales de
subsistencia y de aquellos que para la vitalidad del organismo
político son necesarios (Mosca, 1939, p. 50).

Así, no todos pueden mandar, pero la mayoría tiene que
obedecer; la pregunta que naturalmente se desprende de este
postulado es ¿quiénes pueden gobernar y quiénes no? El autor
señala que cada sociedad a lo largo de la historia ha identificado
características especiales en algunos de sus miembros,
reconociéndoles la capacidad –moral, intelectual y/o material-,
de tomar decisiones por el resto.
Aunque Mosca hace referencia a sociedades tradicionales,
propone trasladar ese criterio a un contexto más contemporáneo
en el que la formación profesional es un medio regular para
acceder a puestos políticos. Además de tener cierto control sobre
la información y el conocimiento, la minoría dominante procura
generar herramientas que les permitan cumplir funciones
específicas en la administración pública. La educación formal,
entonces, se convierte en una ventaja estratégica para quienes
pretenden incorporarse o permanecer a la élite política de sus
respectivas sociedades (Mosca, 1939).
Pese a la identificación de cualidades específicas en sus
integrantes, la élite no pervive sólo por este único elemento. En
contraposición a las “masas”, esta minoría gobernante cuenta con
una capacidad de organización que le permite llevar a cabo metas
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

comunes. Mientras que las mayorías se encuentran dispersas, la
élite logra encontrar puntos de acuerdo, para con ello establecer
estrategias, administrar recursos, alcanzar el poder y ejercerlo en
conjunto. La coordinación de la que habla Mosca se logra a través
de lo que denomina fórmula política, la cual permite afinidad entre sus
integrantes. Este postulado se entiende como “aquellas inspiraciones
culturales, religiosas, económicas, etcétera, de carácter ideológico”
que constituyen el “principio de soberanía y legitimación de una
clase política que se sustenta en ellas” (Mosca, 1939, p. 169).
Por su parte, Pareto (2013), además de poseer cualidades
psicológicas para dirigir a la sociedad –revisadas previamente con
Mosca-, hay otras condiciones que podrían tener los integrantes
de la élite. Detecta que los parientes, la riqueza y las relaciones
son elementos que permiten llevar a algunas personas a la cúspide
política. Debido a la heterogeneidad en su composición, la élite
requiere una estructura interna en que un líder o un comité que
establezcan la dinámica del grupo; en última instancia, este rasgo
les permite mantener la cohesión y aumentará sus posibilidades
de subsistencia (Pareto, 2013).
En este sentido, Pareto señala que el mejor vehículo que
tiene la élite prolongue su estancia en el poder es la circulación
entre sus integrantes, especialmente cuando entra en una etapa
de decadencia. Dicha circulación puede ser violenta o pacífica.
En el primer caso, la élite puede sentirse amenazada ante el
ascenso de líderes nuevos, ya sea que provengan de la masa o del
interior de la misma élite. Así, se genera una pugna entre líderes
jóvenes, externos o internos, y veteranos, valiéndose de diferentes
recursos en el enfrentamiento.
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Si la circulación es pacífica, también hay dos vías para
lograrlo. La primera es a través de los procesos electorales;
personas reconocidas por sus cualidades son seleccionadas por la
población para formar parte del gobierno y tomar decisiones en su
representación, aunque los divisionismos políticos corromperían
el procedimiento. La otra opción es el reclutamiento directo
de nuevos miembros; aunque no detalla el procedimiento para
realizarlo, sí especifica que deben ser los mejores en su área, y
deben aportar nuevas ventajas a la élite en la persecución del
poder. Pareto (2013) destaca la importancia de la circulación, ya
que permite la transformación lenta pero constante de la élite,
además de que reduce la posibilidad de revoluciones al fomentar
la movilidad social, y crea un clima de estabilidad que favorece a
los grupos dominantes.
A través de la formación y el funcionamiento de los partidos
políticos a principios del siglo XX, Michels (2001) sentenció una
ley de hierro de la oligarquía: en toda asociación de individuos se
forman líderes que dirigen las acciones colectivas. Esta ley tiene
tres componentes esenciales: la importancia de la organización al
interior de los partidos, la formación de liderazgos y la situación
de las masas, aunque sólo se hará referencia a los dos primeros.
En este sentido, la organización es entendida como
la distribución de tareas específicas al interior de un grupo,
así como la interacción entre individuos para que cumplan
con dichas labores. Sin embargo, en este proceso se forma una
distinción entre dirigentes y dirigidos, siendo los primeros los
responsables de que los subordinados realicen sus respectivas
actividades. Eventualmente esta división se agudiza conforme
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

se expande y complejiza la organización, al grado que los fines
originales por los que fue creada la asociación pasan a segundo
término, priorizándose la necesidad de mantener la organización
como tal (Michels, 2001).
La formación de liderazgos está relacionada a diferentes
situaciones al interior de la organización política. En primera
instancia, a la monopolización del conocimiento técnico sobre
la dirigencia del partido, es decir, concentrar habilidades de
negociación, discursivas, de persuasión, que le permitan al
líder conducir la toma de decisiones (Morán, 1993; Bolívar,
2002). Por otro lado, el autor alemán identifica una “necesidad
psicológica” en las masas por el liderazgo, a las que califica
de “incompetentes”, “apáticas”, “sumisas” y propensas a la
sugestión (Michels, 2001, p. 98).
En la mayoría de los casos, los individuos que conforman la
oligarquía del partido acceden a esa posición a través de mecanismos
democráticos (elecciones) apoyados por la base militante. Sin
embargo, una vez instalados comienza una notoria separación entre
los líderes y las masas, situación que resulta peligrosa al existir
la latente posibilidad de convertir a la dirigencia en dictadura o
conducir a las masas a una rebelión. Al respecto, el autor insiste
en que dentro de cualquier organización debe existir un equilibrio
pues, aunque se requiere cierta continuidad en los liderazgos como
signo de estabilidad, también han de haber periodos regulares de
movilización, reduciendo así la presión social y la independencia
de los líderes (Carasa, 2001; Cisneros, 2014).
De esta forma, los líderes veteranos buscarán integrar
nuevos miembros en la burocracia a su cargo y subordinarlos a
su dirigencia; en el mismo sentido, líderes y aspirantes tratan de
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usar a su favor a las masas, ya sea para desprestigiar a su oponente
mediante la opinión pública, o movilizar el voto para acceder a
una posición en el partido o el gobierno. Sin embargo, aunque las
elecciones y el ascenso de nuevos prospectos promete mejorar el
escenario político, afirma que “es muy raro que la lucha entre los
viejos líderes y los nuevos termine con una derrota completa de
los primeros”, pues éstos buscan postergarse cuanto puedan en el
poder negociando con los aspirantes, o reclutándolos en cargos
burocráticos, por lo que el resultado “ya no es una circulation des
élites, sino una reunión des élites” (Michels, 2001, pp. 206-207), es
decir, una fusión de nuevos y viejos líderes.
En el caso de Burnham, postula que en Estados Unidos y
Europa se estaba desarrollando una revolución en la que el sistema
capitalista tradicional llegaría a su fin. Como parte del proceso,
la clase dominante, entendida como “un grupo de personas que,
en virtud de especiales relaciones social-económicas, ejerce
un grado especial de control sobre el acceso a los medios de
producción y disfruta de un trato preferencial en la distribución
de sus productos” (Burnham, 1967, p. 98), sería desplazada al
no adaptarse a los cambios -sociales, políticos, tecnológicos,
ideológicos-, de dicho proceso.
Así, la incorporación de personal especializado incluiría a
obreros de la construcción, universitarios de áreas como las ciencias
físicas y la ingeniería, así como administradores con conocimientos
técnicos, siendo estos últimos a los que Burnham (1967) reconoce
como supervisores, managers o gerentes de producción. Como
parte de este proceso, los propietarios de los medios de producción,
los burgueses, dejan en manos de los gerentes la administración
de las empresas, dedicándose a otras actividades -benéficas,
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culturales o al simple ocio-, por lo que los directores adquirieron
mayor relevancia que los propietarios mismos.
En su proyección destacó la importancia del manejo de las
fábricas y sus actividades, pues “los medios de producción son el
asiento de la dominación social; quien los controle no nominal,
sino realmente, controla la sociedad, ya que ésta vive gracias a
ellos”; consideraba que al momento en que planteó su teoría, 1941,
“el control de los grandes capitalistas, el control basado en los
derechos de propiedad privada sobre los medios de producción
y en el ejercicio de aquéllos es, aunque todavía real, cada vez más
tenue, indirecto e intermitente” (Burnham, 1967, p. 136).
Para Sweezy (1956), la clase capitalista es la que
históricamente, a través de su poder económico, ha definido
la estructura política de Estados Unidos ya sea porque sus
integrantes lograron ocupar importantes cargos en el gobierno,
o tuvieron la capacidad de contratar a personal especializado
que cumpliera dichas funciones. En este sentido, el autor
norteamericano insiste en que la democracia no es más que
otra forma de consolidar el dominio de un grupo selecto, de
hecho, consideró que los partidos políticos –específicamente
el Republicano y el Demócrata-, sólo servían a los intereses
de esta clase y funcionaban como canales de transmisión de
la ideología capitalista, y de esa manera controlar a las clases
obrera y media.
Pese a las diferencias entre la élite por el tipo de actividad
económica de la que procedían sus miembros –industrial, bancaria,
financiera-, ésta se mantiene cohesionada por lo que Sweezy
denomina “situación de clase”, es decir, se asumen como parte de
un sector diferenciado de la sociedad con algo en común: el control
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de los monopolios norteamericanos. Esta ideología se refuerza
con lazos matrimoniales, formación profesional en universidades
de prestigio, asociaciones formales e informales (clubes sociales,
cámaras de comercio, organizaciones empresariales, iglesias),
transmitiéndose de una generación a otra. Además de los partidos
políticos, también difundían su ideología a través de los medios
de comunicación masiva, principalmente los periódicos (como el
New York Times) y la radio (Sweezy, 2007; Ruiz, 2009a).
Hunter y Mills coincidieron en que el despegue económico
de los Estados Unidos permitió la formación de grupos compactos
capaces de regir los asuntos políticos del país. Aunque Hunter (en
Domhoff, 2005) se refiere exclusivamente al sector empresarial,
Mills (1957) detalla que existe una triangulación de intereses entre
los empresarios, los políticos y los militares a través del dominio
de las principales instituciones sociales. Debido a esta asociación
de intereses es que el sociólogo norteamericano prefirió utilizar el
concepto “élite del poder” y no “clase dominante”, puesto que no
se refiere exclusivamente a un sector en específico (Mills, 1957).
Además de ocupar lugares institucionales preeminentes,
los miembros de la élite también tienen en común formas de
vida que garantizan su homogeneidad: escuelas, clubes sociales
y la riqueza material, lo que los coloca en un círculo social
diferenciado. Estas características permiten la socialización
entre grupos al interior de la élite, al punto que constituyen “una
entidad social y psicológica más o menos compacta, y tienen
conciencia de pertenecer a una clase social” (Mills, 1957, p. 18);
por ello tienen una perspectiva similar sobre el rumbo social, así
como formas de trabajo con las que puedan alcanzar sus objetivos.
A decir de Mills, la situación socioeconómica es la que determina
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las posibilidades de ascenso al poder, lo que refleja la desigualdad
existente en Estados Unidos en los años cincuenta.
c. Dimensión histórica
Bobbio (2014) refiere que uno de los principios de legitimidad
política a los que tradicionalmente han apelado las
interpretaciones sobre el poder es la historia, tanto desde una
perspectiva pasada como futura. En el primer caso, la tradición
juega un rol fundamental en las teorías de tipo conservador
para explicar el ejercicio del poder por una o varias personas
desde tiempos remotos; por su parte, la segunda acepción se
asocia por una fase revolucionaria que busca instituir un nuevo
orden sociopolítico a partir de la expectativa en el cambio (pp.
121-123).
En este sentido, la noción histórica adquirió un papel
fundamental en las construcciones teóricas sobre las élites, pues
permitió explicar y, ocasionalmente, justificar sus fundamentos
principales, es decir, la asimetría social y la preeminencia de
una minoría en el gobierno. Así, se entiende a la historia no
como método, sino como forma de interpretación de lo social y
lo político a partir de acontecimientos temporalmente situados.
En otras palabras, la comprensión de esta teoría “no depende
de la naturaleza de los ‘datos’ que usaron para sostener sus
generalizaciones”, pero sí de “sus respectivas visiones del campo
histórico” (White, 1992, p. 15).
Para la tendencia clásica europea, como se afirmó
previamente, existe una noción en el que el curso de la historia ha
estado y seguirá siendo marcado por las minorías gobernantes, y
únicamente cambiarían los criterios de acceso y permanencia al
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poder. Mosca (1939), por ejemplo, buscó establecer un modelo
que permitiera el análisis social buscando “leyes generales”
sobre el comportamiento humano a partir de casos específicos,
concluyendo que la humanidad ha transitado por diferentes
estados -en dos sentidos, etapas y organización política-, y en cada
uno ha dominado un tipo específico de cualidades reconocidas
socialmente para conformar la élite: el valor guerrero, la riqueza
monetaria o el sacerdocio.
En la antigüedad, quienes poseían la capacidad militar con
mayor facilidad accedían al poder político puesto que, en teoría,
responderían de forma acertada frente a los problemas colectivos.
Eventualmente, esta minoría guerrera adquirió prácticamente
el control sobre las tierras y sus productos, transformándola
en un sector privilegiado económicamente. Ahora la riqueza,
asociada a un sentido de responsabilidad, buena administración
y prosperidad, sería el factor decisivo en la integración de la élite
(Bolívar, 2002; Morán, 1993; Blacha, 2005).
En esa etapa de transición, la propiedad privada se
vuelve el eje fundamental de la vida social, por lo que las leyes,
la justicia y la autoridad girarán en torno a los propietarios. Así,
“la organización política, que nosotros conocemos como Estado
feudal” muta a uno “esencialmente diferente, que para nosotros
será denominado Estado burocrático” (Mosca, 1939, p. 57). En
forma similar, pero mucho más difusa, la ley de hierro de la oligarquía
planteada por Michels (2001) sostiene la inevitabilidad de los
liderazgos en cualquier colectivo social; aunque su estudio se
centra en los partidos políticos, particularmente los socialistas,
el autor alemán infiere que este proceso es la manifestación
institucionalizada de lo que ocurre a escala social.
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Pese a las divergencias dentro de la tendencia
norteamericana, los diferentes autores coincidieron en que
Estados Unidos estaba experimentando una revolución
económica y social. Para Burnham (1967 y 2019), un síntoma era
el ascenso de los “managers” en el control de las fábricas, proceso
que tomaría cerca de ochenta años completarse, periodo durante
el cual ocurrirían profundas modificaciones en el sistema político
y económico de Europa y Estados Unidos.
En consecuencia, advertía la inevitable disolución de los
parlamentos pues aseguraba que únicamente estaba representada
la clase burguesa, misma que regulaba la actividad de partidos
políticos. En la nueva sociedad, los directores ocuparían los
principales puestos públicos, desplazando el centro de la
soberanía nacional –el rey o el parlamento- hacia las oficinas y
agencias administrativas como parte de la monopolización del
poder político.
Desde su vocación marxista, Sweezy (1956) criticó la
idea de Mills respecto a que Estados Unidos era una sociedad
en la que el poder político está perfectamente equilibrado
entre representantes de las diferentes esferas sociales -política,
económica y militar-; si bien reconoce la diversidad dentro
de la élite, cuestiona el que realmente exista un equilibrio de
poder entre las esferas sociales. Para Sweezy pervive una clase
dominante homogénea “con sus raíces profundamente hundidas
en […] el sistema corporativo” (1956, p. 147). Más tarde, la recesión
económica de las décadas de 1970 y 1980 permitió a Sweezy
corroborar sus postulados de que el sector empresarial dominaba
la política estadounidense.
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Profundizando en los postulados de Mills, éste afirma que
en Estados Unidos existen asociaciones, sindicatos y partidos
que representaron a sectores obreros y de pequeños propietarios,
tanto rurales como urbanos. Aunque llegaron a tener alguna
influencia en la política nacional, especialmente entre 1776 y
1850, la concentración de poder económico de los monopolios en
la revolución industrial anuló la presencia de estas agrupaciones.
Eventualmente, apareció una nueva clase intermedia, la
burocracia de “cuello blanco” que sirve al Estado; sin embargo,
esta clase no se encuentra organizada políticamente, pese a que
cuenta con una situación económica relativamente desahogada
(Fernández, 2012, pp. 319-321).
(Des)centralización de la “Familia Revolucionaria”
Dentro de la historiografía mexicana ha predominado la idea de que
durante el siglo XX (1920-2000) la política nacional estuvo liderada
por una élite política que compartía ciertos rasgos culturales: tener
a la Revolución mexicana como referente histórico, pertenecer al
Partido Revolucionario Institucional (PRI) en sus distintas facetas
desde 1929 y, más importante, asumirse como detentores legítimos
del poder político del país. Esta agrupación fue denominada
“Familia Revolucionaria” (Krauze, 1997; Aguilar y Meyer, 2000;
Medina, 2010; Knight, 2013).
Esta categoría podría interpretarse simultáneamente
como histórica y de análisis. En el primero de los casos, se
derivó de la propia experiencia de la etapa revolucionaria y años
subsecuentes en México (1910-1940), en el que se transitó entre
el sistema oligárquico porfiriano a un Estado que pretendió
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establecerse como moderno, democratizando los medios para
acceder al poder político y desligándolo del poder económico.
Este fenómeno se vio acompañado de un grupo que aspiraba a
cumplir con este y otros objetivos; los líderes militares, primero,
y los civiles, después, encabezaron una serie de proyectos legales,
sociales y económicos que pronto los llevarían a dominar la escena
pública nacional (Aguilar y Meyer, 2000; Knight, 2013).
Las generaciones de políticos que participaron en la guerra
civil y también las posteriores, comenzaron a ocupar los diferentes
puestos públicos a nivel federal y estatal. Durante la década
de los veinte, los contendientes recurrieron constantemente a
la violencia como medio para posicionarse en el gobierno; ello,
sin embargo, aumentaba las posibilidades de diluir los avances
que la Revolución había legado. Rápidamente se buscó unificar
a todo el sector revolucionario, incluso si hubiera dado muerte
a otros contendientes en el pasado, llegando a acuerdos para
definir la sucesión de poderes políticos. En 1928, luego de la
muerte de Álvaro Obregón y el recrudecimiento de la violencia
por la sucesión presidencial, el presidente Plutarco Elías Calles
se refirió a este conglomerado como la “Familia Revolucionaria”
(Medina Peña, 2010, pp. 54-56).
Para Mosca (1939) toda élite se vuelve, con el tiempo,
hereditaria; a través de la sangre, en los sistemas aristocráticos,
o mediante el dominio de las elecciones en los contextos
democráticos (p. 51). Igualmente, Michels (2001) afirma que una
minoría puede convertirse en hereditaria, no necesariamente
por lazos sanguíneos, sino por su perpetuación a través de las
elecciones o de la construcción de una legitimidad basada en
orígenes metafísicos o históricos.
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La “Familia Revolucionaria” bien se podría identificar con
el último caso, pues era indispensable para cualquier aspirante a
un cargo público pertenecer a ella, de lo contrario no sólo reducía
considerablemente sus posibilidades de acceder a cargos públicos,
sino que además se estaba en contra del gobierno. En todo caso,
como familia política desarrolló un conjunto de prácticas y
normas asociadas con la disciplina y la organización que rigieron
gran parte de la dinámica política en el México posrevolucionario
(Ruiz Sánchez, 2009b).
Inicialmente fue encabezada por caudillos militares
auxiliados en las labores administrativas y públicas por
profesionistas urbanos (maestros, periodistas y algunos
abogados). En los años posteriores la organización de este grupo
fue refinada, integrando jóvenes universitarios a la élite mexicana
a través de los vehículos institucionales establecidos en la década
de los treinta: un puesto municipal, afiliándose a un sindicato o
al partido hegemónico. Esta tendencia se mantuvo, con matices,
hasta fines del siglo (Krauze, 1997, p. 110; Knight, 2013).
La segunda connotación a la que se hizo referencia, la
“Familia Revolucionaria” como categoría de análisis, ha sido
recurrente para referirse a los políticos que operacionalizaron la
centralización del poder político y sus respectivos mecanismos.
Pese a que dentro de la historiografía contemporánea permanece
aún el debate de si se logró ese cometido, se reconoce que los
gobiernos posteriores a 1920 tuvieron un éxito “técnico” mediante
el establecimiento y desarrollo de diferentes instituciones (leyes,
organizaciones y estructuras sociopolíticas) que permitieron
la supervivencia, matizada a través de los años, del régimen
revolucionario (Knight, 2013, pp. 211-251).
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La organización del poder disperso luego de la guerra
se realizó de manera gradual a lo largo del siglo XX, a través
de la adopción de modelos administrativos y políticos que,
paralelamente, buscaron ser legitimados por el discurso
revolucionario. Como parte de la reconstrucción del Estado, los
gobernantes mexicanos desarrollaron un sistema centralizado y
basado en la toma de decisiones racionales –es decir, el despliegue
de políticas e instituciones que respondieran a las necesidades
sociales- (Medina, 2010, p. 75).
De forma paralela a la centralización institucional, la
“Familia” construyó su propio sistema de valores y prácticas para
permanecer en el poder; en cuanto a su renovación, sus miembros
[…] se sirven, por ejemplo, de procedimientos convencionales,
como los lazos familiares y regionales, las amistades de vieja
data, las dotes carismáticas [por lo que] el proceso de democratización ha generado notables edificios institucionales que
coexisten en curiosa simbiosis con costumbres ancestrales y
prácticas cotidianas premodernas, particularistas y hasta irracionales (Mancilla, 2006, s/p).

Gradualmente, para mediados del siglo, los integrantes
de la élite posrevolucionaria se profesionalizaron en las
instituciones de educación superior a las que anteriormente sólo
tenían acceso algunos integrantes de las oligarquías, aplicando
sus conocimientos técnicos en las áreas administrativas de
instituciones públicas y privadas. Sin embargo, para Mancilla
(2006) la transición entre oligarquías y élites modernas no
fue un proceso completo pues, aunque aumentó el número de
profesionistas –abogados, médicos e ingenieros-, dentro de
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los gobiernos, muchos elementos tradicionales permanecieron
vigentes. El acceso al poder se realizó a través de medios
considerados democráticos, pero una vez constituidos favorecen
recursos personales para mantenerse en el puesto y extender su
influencia política.
Así, diferentes conclusiones revisionistas coinciden
en el carácter pragmático de la Revolución mexicana en la
que convivieron diferentes proyectos de reestructuración
sociopolítica después de 1920. En este proceso se había asumido
que la “Familia” era un bloque monolítico e inamovible que
concentró el poder político en México durante varias décadas.
Sin embargo, a finales de los años 60 la multiplicación de los
estudios regionales -siendo los de González (1968) y de Womack
Jr. (1969) los más representativos-, comenzaron a reconocer una
amplia gama de versiones y dinámicas del sector gobernante
(Padua y Vanneph, 1986; Knight, 2013).
De esta forma, es posible llevar a cabo un contraste entre
las tendencias analíticas que han tenido como eje principal el
estudio de las élites políticas, tanto del nivel federal como de los
regionales. Igualmente, partiendo de los cuestionamientos hacia las
interpretaciones unilaterales respecto a la “Familia Revolucionaria”,
resulta pertinente atender las características socioculturales de
las élites nuevoleonesas, en lo particular, con el fin de establecer
posibilidades temáticas y metodológicas de análisis.
Abordajes temáticos y metodológicos
En la fase exploratoria se identificaron cuatro líneas temáticas las
cuales se detallan a continuación.
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1.

Élite federal

Cabe aclarar que se habla de federal y no nacional, en el sentido
que sus respectivos objetos de investigación se centran en
diversos personajes que ocuparon cargos públicos en aquel nivel
de gobierno: presidente de la república, senadores, diputados
federales, líderes sindicales, presidentes de partidos políticos
(Revolucionario Institucional y Acción Nacional, especialmente)
y, ocasionalmente, menciones a algunos gobernadores de
diferentes entidades federativas, miembros del Poder Judicial y
del ejército (Smith, 1981; Camp, 1981 y 2006; Hernández, 2015).
En términos generales, los autores indagan aspectos
tales como la formación educativa, los antecedentes familiares,
el interés de los sujetos en cuestión por la actividad política, las
redes de amistades y la experiencia profesional, tanto dentro como
fuera de la esfera pública. La búsqueda de esta información es
fundamental para la reconstrucción de las formas de socialización
entre los miembros de la élite, los medios de reclutamiento de
nuevos miembros, así como tendencias en la circulación de los
integrantes de la élite en diferentes puestos como funcionarios.
Los investigadores coinciden en que la élite política en
el México posrevolucionario, es decir, aquella que se comenzó a
integrar después de terminada la fase armada del conflicto (1920),
estuvo integrada principalmente por personas procedentes de la
clase media urbana, que recibió instrucción formal universitaria
–especialmente abogados-, razón por la que la califican como
“élite educada”.
Respecto a este último punto, la universidad aparece como
un espacio propicio para el estudio parcial de la élite política mexi112

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cana por, al menos, tres razones: en primera instancia, porque es
en esa etapa en que surge con mayor fuerza el interés hacia la actividad política, especialmente por la influencia que los estudiantes
recibieron de sus maestros, así como por las diferentes actividades
realizadas a lo largo de la formación (lecturas, debates, periódico
escolar, participación en comités estudiantiles, etc.). Segundo, la
universidad es entendida como un espacio de socialización profesional y fraternal en la que los estudiantes forjaron vínculos que, en
años posteriores, les permitieron integrarse a la burocracia federal.
Finalmente, destacan la importancia de estudiar el Alma
Mater de los políticos ya que indica algunos aspectos de su
situación socioeconómica; al centrarse en la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM), los investigadores detectan que
muchos de los sujetos son foráneos, de una clase media que pudo
costear, total o parcialmente, la educación de su(s) hijo(s) en una
universidad pública en la capital del país.
Todas estas características se tornan importantes cuando
se desea identificar la tendencia ideológica de algunos políticos
en particular, su desempeño al frente de un cargo público, la
forma de ingreso y la permanencia dentro de la élite política.
Cabe señalar que estos investigadores destacan, sin profundizar
en ello, la importancia de analizar las formas de vinculación
informal (clientelismo, padrinazgos, corrupción, etc.) para
ampliar la comprensión sobre las élites.
2. Élites regionales
Estos trabajos de investigación se dedicaron al análisis de la
composición y actividades de las élites en los estados de México,
San Luis Potosí, Jalisco, Puebla, Yucatán (Hurtado, 1996; Falcón,
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

1984; Hernández, 1998; Ruiz, 2009b; Sauri, 2016; Sánchez, 2018).
Como en el primer caso, también les interesa la formación
académica y la experiencia política como elementos de análisis,
sin embargo, profundizan en las élites “hereditarias”, ya fuera
en un sentido literal (clanes familiares con lazos sanguíneos)
o a grupos que giraban en torno a un personaje específico que
controlaron la actividad política en diferentes momentos del
siglo XX.
Lo anterior se ha atribuido a dos motivos esenciales. En
primer lugar, a los vínculos de diferentes personajes del ámbito
local con miembros de la élite nacional: diputados locales que
generaron amistad con senadores o miembros del gabinete, o
incluso con el propio presidente de la república, por ejemplo. De
regreso en sus lugares de origen contaban con el suficiente apoyo
desde la capital para establecer un sistema de organización basado
en los compromisos informales, mencionados anteriormente.
En otros espacios, la formación y composición de la
élite dependió del desarrollo económico, ya fuera tradicional
(agricultura o ganadería) o moderno (industria mecanizada).
Algunos grupos propietarios ganaron suficiente credibilidad
social como para ocupar cargos públicos; en otros casos, utilizaron
su poder financiero para incorporarse a la vida pública, ya fuera a
través de negociaciones, sobornos o chantaje.
En este sentido, los estudios regionales pueden profundizar
más sobre aspectos anecdóticos o íntimos de la vida política en
sus respectivos espacios, puesto que disponen de fuentes en que
se aprecian esos detalles: diarios personales o memorias, tradición
oral, crónicas municipales y genealogías familiares. A partir de
la información recuperada por estos investigadores, es posible
114

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reconstruir una parte de la cultura política desde las prácticas de
sujetos en diferentes espacios del país.
Caso particular es el relacionado con el estado norteño de
Sonora, pues su estudio va de la dimensión local a la nacional,
desde la revolución mexicana con la participación de una élite
económica y militar que se llegó a posicionar en las altas esferas
políticas del país durante las décadas de los veinte y treinta del
siglo XX, y no se limitaron sólo a su espacio inmediato (Aguilar
Camín, 1977; Radding, 1985; Vázquez y Hernández, 2001).
Algo similar ocurre con los trabajos relacionados con los
vecinos estados de Coahuila y Tamaulipas. En el primer caso, se
ha considerado que la fuerte influencia política desde la Ciudad
de México, derivado de la oposición entre facciones políticas
(particularmente el carrancismo imperante en Coahuila frente al
Grupo Sonora), imposibilitó la consolidación de uno o varios grupos
que representaran los intereses locales (Santoscoy, Gutiérrez,
Rodríguez y Cepeda, 2000). En lo que respecta a Tamaulipas, las
interpretaciones apuntan hacia una transición entre un cacicazgo
liderado por Emilio Portes Gil, desmantelado durante la presidencia
de Miguel Alemán para dar paso a un sistema influido directamente
por el gobierno federal. Aunado a ello, en aquella entidad
predominaron grupos regionales con perfiles muy diferentes que
tuvieron cierta influencia en sus respectivas zonas geoeconómicas,
pero no a nivel estatal (Alvarado, 1992; y Alonso, 2016).
3. Élite empresarial de Nuevo León
Al respecto, el interés por parte de los historiadores ha girado
en torno a la relación entre diferentes agentes que transitaron de
la acumulación previa de capital –originada por el comercio, la
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minería, la ganadería y la producción agrícola-, hacia la inversión
en la industria mecanizada desde mediados del siglo XIX y las
primeras tres cuartas partes del siglo XX. Estas investigaciones se
desarrollan a partir de diferentes criterios. Uno de ellos tiene que
ver con la “naturaleza” de la élite, es decir, ubicar a sus integrantes
y las razones que los llevaron a relacionarse, tanto familiar como
económicamente.
Los estudios de Cerutti (1983) y Saragoza (1988)
indagan al respecto; el primero lo aborda desde la historia
económica, señalando que los lazos matrimoniales fortalecieron
las asociaciones de capital, constituyendo una élite económica
que permitió ampliar las inversiones y las ganancias. De forma
pormenorizada, Cerutti (1983) establece el sistema de redes
familiares y financieras surgidas en la década de 1880 y que se
extendieron por los siguientes decenios, haciendo una genealogía
de familias empresariales con los apellidos más connotados de
la localidad: Garza, Sada, Muguerza, Ferrara, Milmo, Rivera,
Hernández, Zambrano, entre otras.
Igualmente, detecta la participación de este sector en
diversas áreas de inversión, diferenciándose de otros estudios pues
no sólo por evitar una recopilación reduccionista de nombres y
apellidos, sino que se enfoca en la formación de redes previamente
señaladas. La intención de su trabajo no sólo era analizar las formas
capitalistas de producción en el noreste de México a finales del
siglo XIX y principios del XX, pues “simultáneamente se pretende
observar el nacimiento y articulación de su principal beneficiaria:
Una burguesía con base regional, de Monterrey, que se estructuraría
como fracción de la moderna clase dominante mexicana en los
veinte años previos a la Revolución” (Cerutti, 1983, p. 11).
116

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Por su parte, Saragoza (1988) se interesa por la influencia
sociocultural y la participación política de este sector social.
Además de retomar el modelo de redes propuesto por Cerutti,
Saragoza (2008) propone voltear a ver la presencia de la élite en
áreas diferentes a la económica, tales como el diseño de instituciones
educativas, el papel activo de las mujeres, la relación de los miembros
de la élite con el clero. Sin embargo, el punto central de ese estudio es
la situación de la élite empresarial con el Estado posrevolucionario,
tanto los conflictos generados por desacuerdos sobre la legislación
laboral, así como medidas en torno a la inversión. Del mismo
modo, se preocupa por estudiar la participación de la élite en la
política local, tanto como funcionarios electos, así como parte de la
oposición política a través de asociaciones y posteriormente con el
Partido Acción Nacional.
Sobre el papel político de este sector, arguye que
La densidad de estos lazos da una extraordinaria coherencia a
la fachada pública del grupo, así como sus puntos de vista de
políticos que motivaban una percepción de uniformidad monolítica entre la élite de Monterrey [...]. De este modo, a medida
que los industriales de Nuevo León enfrentaban al Estado, los
choques contribuyeron al apretar la red de recursos a su disposición. Asimismo, opuestos con el gobierno desarrollaron un
carácter ideológico que acentuó su unicidad y ocultó cualquier
discordia interna. (Saragoza, 1988, pp. 20-22).

En un sentido similar se encuentra la actuación de la
élite empresarial en momentos específicos del siglo XX en el
ámbito político, particularmente en los años revolucionarios, así
como los inmediatos al término de la fase armada del conflicto.
Tal es el caso de Flores (1991), cuyo trabajo analiza la presencia
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directa e indirecta de este sector en el gobierno, pues algunos
de sus miembros ocuparon provisionalmente la gubernatura,
algunas alcaldías y diputaciones con el fin de mantener activa la
administración pública y, con ello, reducir las posibilidades de
ver afectado su patrimonio a causa de la inestabilidad política.
Como ejemplo ilustrativo describe que
En enero de 1915, el grueso de las tropas carrancistas entraba
en la ciudad [...] los socios de la Cámara de Comercio y los cónsules extranjeros, acordaron crear un centro urbano de decisiones, una especie de ‘comuna empresarial’, en sustitución del
gobierno nuevamente errante de Antonio I. Villarreal. [Y aclara que] el término ‘comuna empresarial’ fue utilizado durante
1915 para definir la administración municipal por parte de los
empresarios (Flores, 1991, p. 133).

Igualmente, Pérez Daniel (2013) considera que la élite
empresarial tuvo una injerencia indiscutible en los asuntos
públicos, definiéndola como “modernizadora” al influir en la
toma de decisiones de diferentes gobernadores en las décadas de
los veinte y los treinta, a través del establecimiento de la agenda
pública y la administración del erario.
4. Clase política de Nuevo León. Siglo XIX
Este sector social del ámbito local se mantuvo como parte del
legado colonial, la renovación de los cargos públicos se limitó
a una clase política integrada por individuos que compartían
intereses ideológicos y económicos. En última instancia, las
diferencias entre los grupos “no eran de carácter estructural,
tenían que ver con el deseo de perpetuarse en las posiciones de
poder de los miembros más destacados de la élite y, en menor
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medida, con la impaciencia de algunos por acelerar las medidas
liberalizantes [sic]” en favor de un sistema que promoviera el
desarrollo y protección de la propiedad privada (Galindo, 2005,
pp. 141-142).
La élite agrupó a agentes de diferentes ámbitos
–comerciantes, terratenientes, abogados, miembros del clero
secular-, que ocupó los puestos en los ayuntamientos, la
gubernatura, el congreso y el ejército; además, encabezaron
las juntas electorales y patrióticas. Es decir, prácticamente
regularon la vida política del estado durante la primera mitad
del siglo XIX. Este éxito se debió a diferentes factores; primero,
por la estrechez de sus vínculos familiares. Aunado a ello estuvo
la acumulación de la riqueza, pues los clanes procedían de zonas
económicamente activas: Valle del Pilón (Montemorelos),
Linares y Cadereyta, lugares que albergaban sus propiedades
agrícolas y ganaderas (Galindo, 2005; Martínez Wong, 2012; y
Domínguez García, 2016).
Dado que los poderes políticos y religiosos se asentaban
en Monterrey, que aún no destacaba económicamente, los
grupos familiares mantuvieron lazos con el sector ilustrado
de la capital del Estado. Finalmente, “la ausencia de una
clase media en la región evitó que se suscitaran molestas
discusiones en cuanto a la composición del congreso del estado
y de los representantes enviados al congreso Federal”; por
otro lado, “tampoco se observa una disociación entre la clase
propietaria, los integrantes de la terratenencia rural y urbana
también desarrollaban las principales actividades mercantiles y
crediticias” (Galindo, 2005, p. 162).
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En este sentido, la élite o los notables, según el vocabulario
de la época, eran “personas que poseen influencias y poder por
su sólida base económico-social reforzada políticamente por
apoyos interesados y clientelares”; dichas familias “buscaban el
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progreso económico y la modernización de sus ciudades; para
lograr sus metas construyeron redes económicas, familiares y
políticas” (Domínguez, 2016, p. 227). Al mismo tiempo, asegura
que en estudios previos “habíamos percibido a la élite de Nuevo
León como un grupo altamente cohesionado por sus relaciones
de parentesco y mayormente endogámico. Al menos para este
periodo, se conoce poco sobre los nexos de este grupo fuera del
estado”; considera que “puede hablarse de algunos nexos de
carácter económico y comercial con gente de Tampico, San Luis
Potosí, Guanajuato y Querétaro” (Domínguez, 2016, p. 228).
En lo que respecta a las metodologías de análisis, se
identificaron al menos cinco propuestas diferentes, algunas
señaladas explícitamente por los/as investigadores/as o se
infirieron a partir del desarrollo del trabajo. Estos métodos
son: estadístico-secuencial, descriptivo-lineal, descriptivocomparativo, de redes y mixto.
1.

Estadístico-secuencial

Implica un método sumamente complejo y especializado, puesto
que se basa en el uso de fórmulas estadísticas –de ahí su nombre-,
para “descubrir tendencias y regularidades en el reclutamiento
de las élites” con un “enfoque implacablemente empírico” (Smith,
1981, p. 19). Smith (1981), parte del supuesto de que “en términos
operativos en el grueso de este estudio la élite política del siglo
XX estaría definida como el grupo de personas que han ocupado
un cargo público de importancia a nivel nacional [presidencia,
secretarios de Estado, senadores, etc.] en cualquier momento del
periodo comprendido entre 1900 y 1971” (p. 19).
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

Como parte de su proyecto, el investigador no sólo
enumera las razones que lo llevaron a utilizar este método, sino
que explica el procedimiento al respecto:
Al incluir un número tan elevado de personas [6,302] traté de
superar las simples generalidades y las anécdotas de incidentes que giran en torno al tema, buscando descubrir a través de
métodos cuantitativos (y con la ayuda de una computadora)
patrones recurrentes y regularidades. Más aún, he tratado de
indicar fenómenos particulares no sólo si es que los ha habido,
sino que también he tratado de determinar cuestiones de grado: cuántos, qué tanto, qué tan frecuentemente y por cuánto
tiempo. Así pues, mi objetivo ha sido introducir un nuevo nivel
de precisión en las discusiones en torno a la formación de las
élites en México en el siglo XX (Smith, 1981, p. 19).

En el mismo sentido se encuentra la investigación de
Hurtado (1996) el cual se basa en índices y categorías numéricas
para identificar la regularidad de circulación, permanencia y salida
de miembros de la élite en el estado de Jalisco. Adicionalmente,
recurre al modelo descriptivo-lineal con el fin de rastrear los
datos numéricos en una trayectoria de, por lo menos, 45 años,
definiendo las características de los participantes en cada periodo
gubernamental encontrado en ese lapso.
Se trata, pues, de estudios muy especializados pero
que corren el riesgo de caer en reduccionismos, puesto que
prácticamente reconstruye el escenario histórico sólo a partir de
datos numéricos. Sin embargo, esa información constituye una
base de datos elemental para el estudio de las élites, pues no puede
descartarse la información arrojada por el trabajo en cuestión.
Aunque las otras investigaciones consultadas para este trabajo
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

no señalan con claridad el método al que recurrieron, muestran
algunos recursos que sirven de base para su clasificación.
2. Descriptivos lineales
Detallan la composición de grupos específicos en periodos que
varían entre la corta y media duración, pero no profundizan en
las relaciones existentes entre los individuos que los conforman.
En no pocas ocasiones, únicamente se limitan a enlistar nombres,
cargos, lugar de origen o edad de los sujetos investigados, casi
siempre en forma cronológica (Hernández, 1998; Galindo, 2005;
Martínez, 2012).
3. Descriptivo comparativo
Si bien coincide con el anterior en el hecho de que se preocupa
por puntualizar la composición de élites políticas, empresariales
o de otra naturaleza, lleva a cabo un esfuerzo por contrastar las
características recopiladas respecto a otro grupo. La intención
de esta metodología es identificar semejanzas y diferencias en
un mismo o diferente plano geográfico o temporal, y entender la
diversidad de sistemas existentes. En el caso de Sauri Riancho
(2016), se realiza una comparación entre Yucatán y Nuevo
León, pues le interesa profundizar sobre “el proceso histórico de
formación de las desigualdades regionales”; en él “asigna un papel
explicativo de las desigualdades actuales a las relaciones entre
el Estado y las élites de las respectivas regiones: su naturaleza y
las características específicas de su conformación, así como a las
instituciones que dieron origen” (Sauri, 2016, s/p).
Recurriendo al “enfoque y el método de la historia
comparativa, se analizan los valores, actitudes, tradiciones y
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

prácticas culturales de las élites de las regiones de Yucatán y
Nuevo León, que definieron y a la vez, fueron influidas por las
formas, ritmos, tensiones y resistencias de estas relaciones”
(Sauri, 2016, s/p).
4. Análisis de redes
Ésta se preocupa por comprender las interacciones entre
individuos involucrados en el ámbito político. Retomada de otras
disciplinas, como la antropología y la sociología, “ha demostrado
ser útil para los estudios históricos sobre el ejercicio del poder, el
desarrollo de la economía y la historia de la familia. Los trabajos de
este tipo pueden ser de dos tipos: el análisis relacional, vinculado
al método deductivo y el análisis de redes vinculado al método
inductivo” (Domínguez, 2016, p. 243).
En cuanto al análisis relacional, éste utiliza generalmente
en grupos, entendidos como un “conjunto estructurado de
individuos vinculados por una serie de relaciones personales,
efectivas y más o menos duraderas, de parentesco, de amistad, de
patronazgo, de vecindad y paisanaje, profesionales, confesionales,
asociativas” (Domínguez, 2016, p. 243). Siguiendo esta lógica,
los análisis “son cualitativos, y permite observar los distintos
tipos de vínculos entre los actores sociales [y] es muy útil para
el estudio de grupos de poder, facciones políticas, oligarquías
locales, clientelas, grupos mercantiles y financieros, entre otros”
(Domínguez, 2016, p. 243).
Por otra parte, en lo que respecta al análisis de redes, se basa
en una propuesta de tipo sociológico para reconstruir y examinar
diferentes conjuntos de asociaciones entre sujetos; como parte de
las ventajas de usar este método es que “permite llevar a cabo un
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análisis efectivo de las redes sociales, entendiendo a la red como
‘un conjunto específico de conexiones entre un definido grupo
de personas, [mismas que] pueden usarse para interpretar el
comportamiento social de las personas implicadas’” (Domínguez,
2016, p. 244). Adicionalmente, “con este tipo de trabajo se puede
reconstruir y analizar el conjunto de relaciones de un personaje
en un periodo determinado, es decir, una red ego-centrada”
(Domínguez, 2016, p. 244). En la mayoría de los casos se optó
por el primer modelo, puesto que la información disponible para
abordar el objeto de estudio fue reducida (Cerutti, 1983; Saragoza,
2008; Ruiz, 2009b; y Domínguez, 2016).
5. Estudios mixtos
En estos casos recurrieron a por lo menos dos de los métodos
descritos con anterioridad. En este sentido, hay autores que
para profundizar acerca de la formación de grupos, así como
identificar las características de sus integrantes se pueden
recurrir a diferentes métodos (véase Camp, 1981). Otra de las
alternativas para los investigadores es recurrir a “una metodología
tomada en parte la tradición de la historia oral, conversar con
muchos sobrevivientes que participaron en este drama social y
político, procurando registrar y analizar sus opiniones sobre sus
actividades y valores, así como sobre las decisiones que tomaron”
(Camp, 1981, p. 11).
Y aunque “ningún enfoque es en esencia mejor que el otro”
(Camp, 1981, p. 11), la combinación de ellos puede derivar en una
comprensión más integral de los fenómenos en cuestión. Camp
(1981), en particular, en un primer momento un sistema mixto,
puesto que lo consideraba que era poco usual en su época, pero
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

lo cierto es que se apoya en el modelo estadístico para detallar
algunos aspectos como los índices educativos o de la situación
socioeconómica, pero no llega a un nivel tan especializado como
los hicieran Smith (1981) y Hurtado (1996).

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Consideraciones finales
Los trabajos aquí revisados no son los únicos existentes, sin
embargo, se dio cuenta de las principales propuestas desarrolladas
en los últimos 40 años sobre el tema de las élites. Un aspecto por
resaltar es el hecho de que ninguna de las dos corrientes teóricas
resulta dominante como marco referencial, pues dentro de las
discusiones de los diferentes estudios -al menos en los que las
explicitan- resaltan las debilidades de cada una de ellas; esta
situación es atribuida a los contextos socioculturales en los
cuales fueron producidas. Sin embargo, resulta viable vincular
preceptos de ambas tendencias para establecer una definición
conciliatoria, o por lo menos operativa, de la élite que permita
comprender su composición interna tanto como su relación con
el sistema en el que participan (Smith, 1981; Camp, 2006; Sauri,
2016; Domínguez, 2016; Arellano Ríos, 2018).
En este sentido, los estudios revisados retoman de
las tendencias teóricas sobre las élites el priorizar la idea del
asociacionismo por interés común el cual es el poder político.
Dentro de este grupo selecto predomina una organización interna
semiestructurada la cual establece criterios para la incorporación
y permanencia de sus integrantes, hasta cierto punto ajena a la
colectividad. Por otro lado, las “cualidades” que los miembros de
la élite deben poseer constan de recursos materiales y metafísicos
percibidos, por la sociedad o la misma élite, como fundamentales
para encargarse de los asuntos públicos.
Debido a lo anterior existe una constante pugna entre
agentes para ocupar un lugar dentro de la élite, estableciendo
alianzas, compromisos y otras formas de colaboración.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

Finalmente, apelar a la historia como recurso de legitimidad se
identifica como fuente de sustento en la “Familia revolucionaria”;
cabe destacar se registran las dos acepciones de legitimación
histórica, tanto pasada como futura, dando como resultado una
asociación entre lo tradicional y lo moderno dentro del clan
posrevolucionario.
Por su parte, la variedad de los procedimientos
metodológicos evidencia no sólo los objetivos particulares
planteados por las y los investigadores, sino también las
posibilidades de estudio. Los estudios de tipo descriptivo-lineal
han representado la ruta más frecuente para abordar a las élites
mexicanas, mientras que otras propuestas cuentan con una
preferencia menor y esporádica. De la misma forma, se detectó
una tendencia a la especialización disciplinar pues únicamente
en escasos ejemplos existe una relación trans o interdisciplinaria,
especialmente entre la ciencia política, la sociología y la historia.
Sobre esta última área del conocimiento, también resulta
pertinente señalar que ha tenido un rol ambivalente, que va
desde una perspectiva central como complementaria para la
contextualización del fenómeno estudiado.
En cuanto a los estudios del ámbito local, resaltan
aquellos centrados en el sector empresarial organizado durante
el Porfiriato y sus respectivas transformaciones en el periodo
posrevolucionario y en la clase política de origen aristocrático
colonial que dominó el ámbito público por lo menos hasta
mediados del siglo XIX. En este sentido, no se detectó ningún
trabajo sistemático de investigación en torno a la élite política
nuevoleonesa del siglo XX.
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Si bien el de Pérez Daniel (2013) ofrece algunos rasgos
concluye a principios de la década de los treinta, aunque en una
investigación previa (Pérez Daniel, 2002) reconstruye parte
de la dinámica política a través de los integrantes del Partido
Acción Nacional, ligados al ámbito empresarial, entre 1939 y
1946. Esta situación representa una veta para el abordaje del
sector gobernante en Nuevo León pues, como evidencian las
investigaciones consultadas para otras latitudes, estos grupos han
tenido amplia influencia en la vida política y social, especialmente
en centros poblacionales clave del México contemporáneo.
¿Cuáles han sido los principales abordajes temáticos
sobre este agente social?; ¿qué aspectos metodológicos destacan
en estas propuestas?; ¿qué interpretaciones se desprenden de los
trabajos existentes?, ¿qué otras posibilidades analíticas pueden
desarrollarse?

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

La evaluación en educación preescolar:
El dilema docente
Evaluation in preschool education:
The teaching dilemma
Víctor Manuel Zamora1
Resumen: Dentro del Sistema Educativo Mexicano se encuentran articulados los niveles iniciales de educación básica como preescolar, primaria y secundaria. En el caso específico de la educación preescolar,
a más de diez años de su implementación obligatoria, la efectividad,
los avances, así como los niveles de aprendizaje que desarrollan los
alumnos en este estrato educativo son hasta cierto punto imprecisos,
debido a que el carácter abierto y cualitativo del programa de estudio
permiten que las y los educadores implementen actividades de aprendizaje según lo consideren pertinente en concordancia con las necesidades de sus alumnos, situación que hasta este punto se considera
razonable y académicamente productivo, la naturaleza de este nivel
educativo lo exige de esa manera. Los resultados muestran que los docentes se debaten entre el cumplimiento de los aprendizajes marcados
en el programa de estudio y la práctica cualitativa que se vive dentro de
las aulas. Esto desencadena una serie de conflictos que son más visibles
durante el proceso de evaluación, el cual, debido a lo anterior, se percibe como un trámite administrativo y no como un elemento formativo
de mejora continua.
Palabras clave: Preescolar- Evaluación - Aprendizajes esperados.
1

Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, México.

138

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Abstract: The educational system in Mexico is mainly made up of basic education, higher secondary education and higher education. Within basic education are the initial levels such as preschool, primary
and secondary. In the specific case of preschool education, ten years
after its mandatory implementation, the effectiveness, progress, as well
as the learning levels developed by students in this educational stratum are to some extent imprecise, due to the fact that the open and
qualitative nature of the study program allows educators to implement
learning activities according to their criteria in accordance with the
needs of their students, a situation that we consider reasonable and
productive to this point, the nature of this educational level demands
it in this way. The results show that educators debate between achieving the expected learnings set out in the official curriculum and the
qualitative teaching that prevails within the classrooms, as a result, the
assessment process is seen as an administrative procedure and not as a
tool for ongoing improvement.
Keywords: Preschool- Assessment – Expected learning

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

139

�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

Introducción
En este artículo se exploran y analizan las dificultades que
atraviesan las y los educadores de educación preescolar en
Nuevo León, México, para desarrollar el proceso de evaluación
cualitativa y al mismo tiempo cumplir con los estándares
curriculares que demanda su programa de estudios. Con el
propósito de contextualizar dicha problemática, se presentan los
apartados siguientes: Antecedentes de la educación preescolar en
México; Los aprendizajes esperados en educación preescolar, La
evaluación cualitativa, así como El dilema de evaluar en educación
preescolar.
Los docentes orientan su planeación y práctica docente
hacia los aprendizajes esperados por medio de situaciones
didácticas o de aprendizaje, sin embargo, la evaluación en este
nivel educativo, debido a su carácter cualitativo, toma un rumbo
distinto, esto dificulta la identificación del cumplimiento de los
aprendizajes esperados marcados en el programa de estudios de
educación preescolar.
Después de muchos años de no figurar entre los niveles
preceptivos de educación básica en México, la educación
preescolar ha conseguido consolidarse como un eslabón
imprescindible en la formación de los miles de niños y niñas
que año con año se integran a las filas de este nivel educativo.
Fue a partir del ciclo escolar 2004-2005 que se implementó
la obligatoriedad del tercer año de preescolar (SEP, 2017), de
este modo, todos los niños y niñas con 5 años cumplidos deben
transitar por las aulas del último grado de este nivel educativo
antes de su ingreso a la educación primaria.
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En el ciclo escolar 2008-2009, la educación preescolar se
levantaba con una nueva conquista académica y administrativa,
el segundo grado de ese nivel educativo adquiría la obligatoriedad
dentro de la educación básica del país, fortaleciendo con ello
el temprano desarrollo académico de los niños y niñas del país
(Barrera, 2009).
De acuerdo con diferentes estudios como el de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(2018), el Perry Preschool study (2015), la Organización
Internacional del Trabajo (2012), la UNESCO (2007), la Comisión
de las Comunidades Europeas (2006), entre otros, cuanto más
temprano se acerque a los niños a la educación, existen más
probabilidades de que desarrollen habilidades, procedimientos,
valores, actitudes y aprendizajes que les servirán para sobresalir
en su vida profesional y personal. Aquí en palabras de Escobar:
Durante los primeros años de vida se produce la mayor parte
del desarrollo de las células neuronales, y la estructuración de
las conexiones nerviosas en el cerebro; este proceso depende de
diversos factores tales como: la nutrición y salud; no obstante,
también influye en gran medida la calidad de las interacciones
con el ambiente y la riqueza y variedad de estímulos disponibles (Escobar, 2006:6).

En ese sentido, la interacción positiva a la que los alumnos
se ven expuestos durante la educación preescolar puede aportar
valiosos elementos académicos, sociales y emocionales que
contribuyen de manera significativa en el desarrollo de los niños
y niñas en todos los campos formativos.2 Es por esta razón que
2 Lenguaje y comunicación, Pensamiento matemático y Exploración y
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cobra importancia la labor de los docentes dentro de las aulas
de nivel preescolar, hablamos de establecer bases cognoscitivas
sólidas en los primeros años de los estudiantes que les permitan,
de manera progresiva, acceder a más y mejores formas de aprender.
En este contexto, la intervención docente y la evaluación
se convierten en los insumos más importantes en el avance
educativo de los alumnos, esto debido a que la labor de los
educadores en esta etapa desencadenará en los estudiantes
una serie de fenómenos de aprendizaje que serán en lo sucesivo
identificados por los docentes al realizar el proceso de evaluación
pertinente. Estos cambios (aunque de manera empírica),
también serán percibidos por las personas que forman parte del
contexto inmediato de los estudiantes, no podemos olvidar que
en esta etapa de la educación ocurren cambios relevantes en la
formación de los preescolares, en ese sentido Seefeldt y Wasik
(2005) mencionan que: “Los niños de cuatro años manipulan
su ambiente de manera activa y construyen el significado de
su mundo. Uno de los cambios cognitivos más importantes
de los tres a los cuatro años es el desarrollo del pensamiento
simbólico” (p. 69).
Debido al carácter abierto del programa de estudio de
preescolar y a la evaluación cualitativa que se establecen en
este peldaño educativo, las y los docentes poseen la libertad
para elegir, planear, diseñar e implementar las actividades de
enseñanza que consideren apropiadas para sus alumnos, así como
decidir el orden en el que se abordan las competencias propuestas
comprensión del mundo natural y social, además de los campos formativos
incluidos en las tres áreas de desarrollo personal y social: educación socioemocional, artes y educación física.

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para este nivel escolar. Las herramientas para la evaluación de
dichas actividades también deben ser diseñadas, implementadas
y analizadas por los propios docentes.
En este sentido, el programa tiene un carácter abierto, lo que
significa que la educadora es responsable de establecer el orden
en que se abordarán las competencias propuestas para este nivel educativo, y seleccionar o diseñar las situaciones didácticas
que considere convenientes para promover las competencias y
el logro de los aprendizajes esperados. (SEP, 2011, p. 15)

De acuerdo con lo anterior, los educadores se apoyan
en, al menos, uno de los siguientes instrumentos para recabar
información acerca del progreso de sus educandos: expediente
personal de los alumnos, diario de trabajo y portafolios de
evidencias. No obstante, los educadores y directivos presentan
dificultades para definir cuál es el grado de avance de los
alumnos en los campos formativos que se trabajan en el aula,
esto es palpable cuando se quiere obtener información acerca
de los aprendizajes de sus estudiantes, está, de acuerdo con la
libertad del propio programa de estudios, suele ser subjetiva
y supeditada al criterio de cada educador. Los docentes se
basan en el desempeño, asistencia y comportamiento general
de los niños, así como en las evidencias de trabajo que son
archivadas en el portafolio de los mismos, para emitir una
valoración acerca del nivel de logro de sus alumnos, siendo
difícil determinar de manera confiable o al menos objetiva el
alcance que tienen, el diseño de las actividades de aprendizaje
implementadas, la intervención docente y la evaluación
durante el desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje en
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este nivel educativo. De esta forma, la libertad consustancial,
que por razones pedagógicas, debe otorgarse a los docentes
para operar en la etapa de desarrollo preescolar, ha provocado
que en algunos contextos educativos la práctica dentro de las
aulas se caracterice por la implementación de actividades poco
desafiantes para los niños, en este contexto Escobar (2006) lo
expone como sigue:
…en el nivel de educación inicial he evidenciado que la gran mayoría de docentes de preescolar son afectuosas con los niños,
se esmeran en preparar los ambientes y en realizar actividades
para favorecer parte de su desarrollo motor, se observan acciones orientadas a que los niños y niñas realicen actividades
de recortar, pegar, delinear, pespuntear, modelar y copiar. No
obstante, aquellas actividades inherentes a promover desarrollo del lenguaje, el cognoscitivo, físico, moral, social, emocional
y sexual son muy limitadas o inexistentes. (p. 8)

Es relevante comentar también, que la evaluación con
características cualitativa que ciñe a esta primera etapa de
formación descarta el uso de parámetros rígidos, inflexibles,
estandarizados u objetivos. Sin embargo, el mismo programa
de estudios que inviste de libertad operativa a los educadores,
también guarda un aspecto controlador que forma parte de
la institucionalización y estandarización de la educación
en nuestro país, con esto nos referimos a los aprendizajes
esperados, estos exigen, a su vez, cumplir con ciertos estándares
académicos al final de cada ciclo escolar, lo que también
obligaría a los docentes a evaluar de manera objetiva, para poder
identificar el grado en el que dichos aprendizajes esperados han
sido alcanzados.
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Antecedentes de la educación preescolar en México
La educación básica en su conjunto ha sido impulsora indiscutible
en materia de cobertura y universalización de este nivel educativo.
En la actualidad, se trabaja para que todos los mexicanos desde
los tres años de edad puedan acceder sin costo ni discriminación
alguna a la educación básica en el nivel que les corresponda, según
lo establecido en el Artículo Tercero de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos.
Con el marco anterior, nos centramos en el comienzo
de la educación formal, misma que, en la mayoría de los casos,
tiene lugar en las aulas de nivel preescolar. Año tras año miles de
niños entre los 3 y cinco años de edad hacen su aparición oficial
en el sistema educativo mexicano (SEM) para emprender una
aventura académica que en el mejor de los casos durará hasta
finalizar sus estudios profesionales. La educación preescolar
fue el último nivel educativo en aparecer en las vitrinas de los
sistemas educativos internacionales, y como ya mencionamos
en los apartados anteriores, la idea de un espacio académico
pensado para que los niños y las niñas desarrollaran habilidades
en total libertad como en un jardín, fue concebida por el alemán
Friedrick Fröebel, este espacio abriría la puerta para que niños
de temprana edad, contaran con un lugar especial adaptado a sus
características y necesidades que sirviera como antesala al inicio
de la educación primaria:
Friederik Fröebel (1782-1852) abrió el primer jardín
de niños en Alemania en 1837. El alemán concebía al jardín
de niños, como un lugar en el que los niños de tres a seis años
podían crecer de manera tan natural como las flores y los árboles
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crecen, echan brotes y florecen en un jardín. Desde el principio
se reconoció el jardín de niños como un tipo de escuela muy
diferente y pertinente para los niños pequeños (Seefeldt y
Wasik, 2005).
La influencia de Fröebel y sus ideas acerca de la formación
de escuelas como jardines de niños, no tardó mucho en hacer
eco en el mundo, en América, se inició en Estados Unidos y en
nuestro país. El inicio de la educación preescolar en México se
remonta al 5 de mayo de 1886 en la ciudad de Veracruz, donde se
forma la primera “Escuela auxiliar primaria” en una casa de clase
media acondicionada para recibir a niños de entre 4 y 5 años
de edad que eran atendidos con juegos, cantos y actividades
académicas propias de una “escuela de párvulos” (Arteaga,
2012).
El éxito de la implementación de este primer ensayo
educativo con niños y niñas, derivó en el establecimiento del
primer “Kindergarten Normal” (llamado así por depender de la
escuela Normal) el 7 de marzo de 1887 (Arteaga, 2012).
Así, entre ensayo y error por parte de docentes y
autoridades educativas, se enfrentaban retos en temas de
infraestructura, así como pedagógicos, sin embargo, la educación
preescolar crecía y se consolidaba como parte del servicio
público de nuestro país en la última década del siglo XIX. Entre
los datos estadísticos más significativos se encuentran aquellos
que mostraban el avance de la formación de instalaciones
preescolares cercanas a donde se ofrecía educación primaria. “En
1926 apenas se contaba con 25 planteles; en 1942 este número
ascendió a 480, que atendían un total de 24,924 alumnos en
todo el país” (Barrera, 2005:31).
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A la par de la pobreza y del ingreso de las mujeres
al mercado laboral,3 la demanda del servicio de planteles
preescolares crecía de modo exponencial, y con ella los desafíos
en materia de cobertura y calidad educativa para los gobiernos
en turno. No fue sino hasta el año 2002 que se reforma el artículo
3° de la Constitución (DOF, 12 noviembre, 2002), mismo que
estableció las bases para la posterior obligatoriedad del tercer
grado de educación preescolar.
La educación preescolar ha tenido una notable
expansión en nuestro país, de hecho, fue el nivel educativo con
mayor incremento de matrícula en la década de los noventa; de
2 millones 734 mil 54 inscritos en el ciclo 1990-1991, aumentó
a 3 millones 423mil 608 alumnos para el ciclo 2000-2001, es
decir, cerca de un millón más, de alumnos atendidos en diez
años, según las estadísticas históricas de la propia Secretaría de
Educación Pública.
De acuerdo con Consejo Nacional de Población
(CONAPO), la población de niños y niñas en el 2022 alcanzaría
casi los 30 millones, de estos, casi el 50% se ubican entre los 0
y 5 años de edad, lo que nos habla de que cada vez más de estos
niños y niñas solicitarán su ingreso a la educación preescolar. En
el 2021 el sistema educativo mexicano albergó a casi 5 millones
de alumnos preescolares, todos distribuidos en correspondencia
a su edad, en los tres grados que se ofrecen en los planteles de este
nivel educativo.

3 La educación preescolar se convierte en un espacio para el ingreso y
desarrollo de las mujeres en el mercado laboral.
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La evaluación cualitativa
No obstante que, en palabras de House (1994), “el enfoque más
popular de la educación es el cuantitativo” (p. 85), el proceso
de evaluación en educación preescolar, a diferencia de los otros
niveles educativos es en esencia cualitativo. A los preescolares se
les evalúa con este enfoque, así, los padres de familia, docentes y
alumnos se han familiarizado y entienden de manera general este
término. No obstante el conocimiento empírico de este concepto,
es importante preguntarnos ¿qué significa en realidad evaluar de
manera cualitativa?
Comenzaremos refiriendo que en las ciencias sociales es
necesario valorar situaciones que no son posibles de abordar
desde las estadísticas o métodos de medición objetivos. En
este sentido, acercarse de forma cualitativa a los estudiantes en
el mismo contexto donde se desarrollan de manera natural y
espontánea, además de darle fluidez, enriquecer y fortalecer la
tarea de evaluar, permite que este proceso se acerque más a la
realidad que viven los estudiantes.
Con base en lo expuesto con anterioridad, se puede
afirmar que, cuando se habla de evaluar con enfoque cualitativo
se refiere al acercamiento de las relaciones humanas y lo que de
ellas emana, es decir, lo subjetivo, lo impredecible, lo que no
es posible de entender o explicar a simple vista. Es pertinente
entonces, enfatizar en la importancia que tienen la experiencia
y saberes del evaluador o evaluadora en este rubro, ya que es
él o ella quien habrá de dar cuenta de todos los fenómenos
que ocurren en la práctica docente. Es así que en el enfoque
cualitativo, debido a que está muy relacionado con el pensamiento
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constructivista (Sandin, 2003), habrá de enriquecerse nuestra
práctica profesional con información viva, dinámica, activa
y variable, en lugar de datos duros y fríos. Es decir, al utilizar
este enfoque obtendremos referencias de nuestros estudiantes
basadas en sus experiencias, mismas que estarán enmarcadas
y enriquecidas por la respuesta de estos al clima, al ruido, a
los aromas, al horario, entre otros elementos que modifican el
comportamiento, y por asociación, la interacción de los actores
involucrados en este proceso. Por lo anterior, la información
obtenida de manera cualitativa, provendrá de un medio natural,
espontáneo y no manipulado, lo que simboliza la inédita y muy
particular situación de cada contexto para elevarlo al carácter
de único, por lo tanto, los datos y experiencias ahí recabadas
para su análisis e interpretación no estarán disponibles en
ningún otro ambiente, entorno social o individuo.
No olvidemos comentar que, la evaluación cualitativa ha
de encontrar su base en el contexto habitual de los estudiantes,
en sus características propias, sus gustos, sus afectos, fortalezas
y áreas de oportunidad, así como en los fenómenos que surgen de
la interacción entre ellos.
En el contexto de educación preescolar, es muy recurrente
escuchar de manera articulada las palabras “evaluación
cualitativa” como referencia a un proceso formativo orientado a
la mejora de los aprendizajes. Este constructo de palabras y el
mismo proceso, han formado parte de la comunidad educativa
de preescolar desde que se creó de manera formal, y aunque, es
habitual encontrarlas en cualquier otro contexto educativo; es
en preescolar, donde tienen un arraigo muy particular debido a
la singular característica de los alumnos. En ese sentido, todos
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los procesos educativos que ahí se desarrollan adquieren por su
naturaleza una acentuación cualitativa.
Evaluar, según López (1999) es “conocer para mejorar
y conocer los hechos y los factores que lo condicionan” (p.22).
De este modo, es relevante encontrar herramientas efectivas,
eficientes y pertinentes que nos permitan acceder a la información
que habitualmente no tenemos de manera espontánea en nuestra
práctica diaria. Esta información, debe arrojar pistas sólidas de
lo que ocurre en nuestro proceso de enseñanza – aprendizaje.
Así, “…una evaluación tiene sentido en la medida que satisface
cada una de las cuatro cualidades: idoneidad, eficacia, fiabilidad,
y generadora de un plan de mejora” (López, 1999:40).
De acuerdo con lo anterior, todo proceso de evaluación
cualitativa, debe ser orientado a la mejora de los aprendizajes, de
la enseñanza y del programa en sí. Conviene, por ello, resaltar lo
expresado por Pérez (2014), en relación a que “El salto cualitativo
se produce cuando a la evaluación se le asigna, o se le reconoce, la
función de mejora” (Pérez, 2014: 24).
En resumen, la evaluación cualitativa es subjetiva y está
supeditada a la habilidad y maestría de los que evalúen bajo este
enfoque, así, si no se está entrenado para esta tarea, “el evaluador
puede perderse en las complejidades de la vida real; puede carecer
de habilidades interpersonales y perceptibilidad individual, por
lo cual puede terminar haciendo afirmaciones poco significativas,
basadas en meras impresiones” (Picado, 2002:48). Otro argumento
relevante, con el que cerraremos este apartado y que también se
relaciona con lo anterior, es el siguiente: The evaluation focus, then,
becomes a question of understanding under what conditions programs get
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into trouble and under what conditions programs exemplify excellence4
(Patton, 1990, p. 170). En este mismo hilo de ideas, la evaluación
cualitativa ha de contribuir en gran medida a la mejora de nuestro
proceso de enseñanza-aprendizaje y del programa educativo que
estamos desarrollando.
Las primeras experiencias con la evaluación
Evaluar en el ámbito educativo constituye un desafío de grandes
proporciones, esto se debe, quizás, a que la sola palabra encierra
diferentes matices y contrastes, algunos la consideran un elemento
importante para el crecimiento y mejora de su labor profesional,
otros la perciben como un requisito obligado e ineludible que
deben cumplir para evitar tribulaciones de carácter institucional.
Algunos, escuchan la palabra evaluación con temor y la perciben
de manera negativa, someterse a este proceso les causa estrés,
angustia y ansiedad. Muchos de los docentes que reconocen los
beneficios de la evaluación, también consideran que es una tarea
compleja. Álvarez (2003) lo describe así:
El tema de la evaluación es considerado por una buena parte
del profesorado, como uno de los aspectos más problemáticos
tanto desde el punto de vista de su diseño como de su práctica, debido, entre otras razones, a la complejidad del proceso
evaluador y a la confluencia de intereses, intenciones, valores,
ideologías y principios muy distintos entre sí e incluso contrapuestos. (p. 124)

4 El enfoque de la evaluación, entonces, se convierte en una cuestión de
entender bajo qué condiciones los programas representan una problemática y
en qué condiciones son ejemplo de excelencia.
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Tal vez, la connotación negativa que ha acompañado
a la evaluación por muchas décadas, está ligada a nuestros
primeras experiencias como estudiantes, en aquellos años (y
aún en nuestros días), someterse a cualquier tipo de evaluación
era causa de preocupación por parte de todos los participantes,
así, los estudiantes eran sometidos a periodos exhaustivos de
estudio por parte de los docentes y padres de familia, cada quien
desde su trinchera pero unidos con un mismo fin, se ejercía en los
estudiantes una desgastante presión para que estos alcanzaran
buenas notas al final del curso, “el fin justifica los medios” reza
un dicho muy conocido, la calificación final, después de todo, era
lo que importaba, de ella dependía y depende aprobar o reprobar
(Diez, 2007).
El temor a ser evaluado, es producto de nuestras
experiencias previas con un tipo de evaluación centrado en la
promoción; la obtención de un beneficio palpable, un diploma, un
ascenso o un título son claros ejemplos de ello (Ornelas, 2004).
Obtener un resultado negativo, es ya de por sí un duro flagelo
para el evaluando, representa el fracaso, el desconocimiento
a su desempeño y el señalamiento por parte de la comunidad
educativa que excluye y rechaza a quienes presentan dificultades
para adaptarse a un sistema de medición centrado en el grado de
avance o estancamiento académico (Ornelas, 2004). Si el fin de la
evaluación es obtener el “sí” o el “no”, aprobar o reprobar, titularse
o no; en ese caso, el temor por ser examinado está justificado,
ningún estudiante ingresa al sistema educativo con miras a la
desesperanza, ¡NO! ni siquiera aquellos que son conscientes de
sus limitaciones académicas.
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Los aprendizajes esperados en educación preescolar
En preescolar, primaria y secundaria existen aprendizajes
esperados que contribuyen al cumplimiento del perfil de egreso
de la educación básica, estos muestran, -como su nombre lo
indica-, lo que se espera que los alumnos logren al final del
ciclo escolar. El grado de complejidad de estos aprendizajes
versa en relación al propio nivel educativo donde se desarrollen.
En todos los contextos escolares, los aprendizajes esperados
cumplen funciones de carácter institucional, es decir, cumplen
con un interés público. Berger y Luckman (2003) destacan en
ese sentido, el papel de la institucionalización como medida de
control social, ya que “…las instituciones implican historicidad
y control” (p. 74). Se entiende entonces, que el cumplimiento de
estos objetivos obedece al carácter de rendición de cuentas a la
que están sometidas las instituciones de índole oficial.
Las instituciones, por el hecho mismo de existir, también
controlan el comportamiento humano estableciendo pautas
definidas de antemano que lo canalizan en una dirección determinada, en oposición a las muchas otras que podrían darse
teóricamente. Importa destacar que este carácter controlador
es inherente a la institucionalización en cuanto tal, previo o
aislado de cualquier mecanismo de sanción establecido específicamente para sostén de una institución. (Berger y Luckman,
2003, p. 74)

El control, como lo mencionan Berger y Luckman, va de la
mano con la institucionalización, razón por la cual, los mecanismos
de evaluación emergen como una herramienta indispensable para
conocer no sólo en qué medida se han cumplido los aprendizajes
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esperados; sino cuáles sí se alcanzaron y cuáles no. Asimismo, la
evaluación nos permitirá conocer la pertinencia y efectividad del
programa de estudios implementado. En ese sentido, conviene
aterrizar este siguiente enfoque: Therefore a key factor for success (and
thus for evaluation) is the ability of the program to be responsive to change5
(Vanclay, 2012, p. 2).
En educación preescolar encontramos aprendizajes
esperados para tres campos de formación académica, tales
como: Lenguaje y comunicación, Pensamiento matemático y Exploración y
comprensión del mundo natural y social, además de los incluidos en las
tres áreas de desarrollo personal y social: educación socioemocional,
artes y educación física.
De acuerdo con el programa de estudios de educación
preescolar (SEP, 2017, p. 158), los aprendizajes esperados en
la etapa preescolar cuentan con cuatro características que
enunciamos a continuación:
a. Respetan las características de los niños y se centran en el
desarrollo de sus capacidades.
b. Su presentación no obedece a una secuencia lineal.
c. Están planteados para ser logrados al finalizar la educación
preescolar.
d. Están organizados en congruencia con los de la educación
primaria y secundaria.
Los aprendizajes esperados definen el rumbo que debe
tomar la práctica profesional de los educadores, éstos, deben
5 Por lo tanto un factor determinante para el éxito (y por ende para la
evaluación) es la habilidad del programa para poder responder al cambio.

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orientar y moldear los procesos de planeación, intervención
académica, así como el de la evaluación, en otras palabras, son
el puerto al que debemos dirigir nuestro barco de la práctica
educativa. Y no obstante que su cumplimiento está supeditado
a distintos factores, debemos tener en claro que alcanzar estos
objetivos significa cumplir con la tarea que como docentes nos fue
encomendada, de ello depende la contribución ética y profesional
que cada docente desde su trinchera realiza para mejorar la
calidad de la educación en México.
El proceso de evaluación juega un papel sustancial en el
reconocimiento del progreso conseguido, de ello depende que
reflexionemos, moderemos, direccionemos, metamos freno,
reversa o acelerador a nuestra práctica docente.6
Es preciso considerar, que al cumplir o no los
aprendizajes esperados se revisa también su actualización,
pertinencia y efectividad dentro del programa de estudios,
esto también le otorga validez y fiabilidad, al mismo programa,
ya que, de otra forma, el avance del conocimiento científico en
educación, las tecnologías, así como las crecientes necesidades
y demandas sociales, provocarían el debilitamiento y la
6 Cabe recordar que en la educación preescolar se pretende que los
niños aprendan más de lo que saben acerca del mundo, que sean seguros,
autónomos, creativos y participativos a su nivel mediante experiencias que
les impliquen pensar, expresarse por distintos medios, proponer, comparar,
consultar, producir textos, explicar, buscar respuestas, razonar, colaborar con
los compañeros y convivir en un ambiente sano. Para conocer cómo avanzan
los niños en su proceso formativo y poder orientarlo, es indispensable contar
con información confiable y clara acerca de su desempeño en las situaciones
didácticas en que participan con su grupo. Por ello la evaluación tiene un sentido formativo con las siguientes finalidades: valorar los aprendizajes de los
alumnos, identificar las condiciones que influyen en el aprendizaje y mejorar
el proceso docente y otros aspectos del proceso escolar. (SEP, 2017, p.174)
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progresiva extinción de cualquier plan y programa de estudios
(Roldán, 2005).
Es por lo anterior, que el cumplimiento de dichos
aprendizajes es relevante, esto orienta, pero sobre todo obliga
a los docentes a encontrar un proceso de evaluación efectivo,
pertinente e integral que marque el camino hacia la mejora de
los aprendizajes en los estudiantes. Sin embargo, en la práctica,
como lo muestran los informes de las autoridades educativas, el
proceso de evaluación es, todavía, el talón de Aquiles de este nivel
educativo (INEE, 2010). Esto debido a que, como ya mencionamos,
los docentes se encuentran con muchas tareas académicas y
administrativas que deben cumplir dentro de las 4 ó 5 horas que
integran su jornada de trabajo, ocasionando con esto, el traslado
de dichas actividades al contexto familiar del propio docente, ahí,
habrán de concluir los procesos académicos y administrativos
que iniciaron y quedaron inconclusos en el aula. Esto a su vez,
permite que la evaluación quede relegada y reducida a un proceso
administrativo, forzado, agobiante y monótono que hay que
cumplir en el papel en su debido tiempo y forma.
Evaluar o no evaluar: el dilema docente
En el contexto del Sistema Educativo Mexicano, como ya lo hemos
señalado, la educación básica está integrada por los niveles de
preescolar, primaria y secundaria, cada una con sus características
propias de acuerdo con la naturaleza y edad de los estudiantes,
en ese sentido, la formación docente, la estructura curricular, la
planificación, la didáctica y el proceso de evaluación, varían de
acuerdo con el nivel educativo donde éstas se implementen.
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Para ofrecer una mejor perspectiva del tema en este
apartado, es importante centrarnos en el espacio donde comienza
todo andar educativo, ahí donde la aventura escolar y nuestras
primeras experiencias académicas pueden ser determinantes
en nuestro futuro como estudiantes, hablamos de la educación
preescolar, esta “…puede, además, influir para reducir el riesgo
de fracaso cuando accedan a niveles posteriores de escolaridad”
(SEP, 2017, P. 58). En este horizonte, y a diferencia de la educación
primaria y secundaria, los procesos académicos se llevan a cabo
de manera cualitativa; la naturaleza y características de los
alumnos, el creciente conocimiento científico que existe en el
área de desarrollo infantil, así lo demandan. Por esta razón la
planificación, la intervención docente y la evaluación, se realizan,
según el nuevo modelo educativo, sin una secuencia lógica, “De
ahí que no exista un programa de estudio, en el sentido de una
secuencia de temas” (SEP, 2017, p. 65).
Como ya hemos mencionado con anterioridad, el tema
de la evaluación representa un enorme desafío tanto para el
evaluador como para el evaluando sin distinción del nivel
educativo en la que ésta se realiza (Canales, 2007; INEE, 2010),
sin embargo, los docentes de preescolar parecen tener un reto aún
mayor: el carácter cualitativo (generoso en esencia) que abraza a
este primer estrato de la educación y que encuentra su punto más
sombrío en el proceso de evaluación.
Lo anterior obedece a que, en este peldaño de la educación
básica, las y los educadores se convierten en planificadores,
diseñadores, ejecutores y evaluadores de su propia práctica dentro
del aula, situación que puede ser poco productiva si no se cuenta
con la capacitación, asesoría y actualización en esos rubros.
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

No obstante la característica cualitativa que tiene la
evaluación en este peldaño de la educación, existe la exigencia de
cumplir aprendizajes esperados hacia el final del ciclo escolar, por
lo tanto, en esa lógica, y como contrasentido a la particularidad
cualitativa que también se promueve en el mismo programa, el
proceso de evaluar también adquiere tintes objetivos, lo anterior
para poder identificar qué aprendizajes fueron alcanzados y
cuáles no.
Esta situación enfrenta a los docentes a una gran
encrucijada educativa, ya que por una parte, la naturaleza del nivel
exige buscar un acercamiento cualitativo a la hora de planificar,
implementar actividades y evaluar; pero también, producto de
la institucionalización y exigencia del programa de estudio, hay
que hacerlo de modo objetivo, para conocer el grado en el que se
alcanzaron los estándares de aprendizaje.
Para los docentes, coexistir con estas dos características
representa uno de los desafíos más significativos, las multitareas
asignadas, la diversidad de criterios que existe entre ellas, la
escasa orientación, así como la falta de tiempo durante su jornada,
promueven en muchos casos, el distanciamiento entre la práctica
real dentro del aula y los aprendizajes que se espera adquieran
los niños al final de cada periodo. De ahí la importancia de una
evaluación reflexiva y autocrítica, debido a que “Cuando evaluamos
no lo hacemos únicamente en relación con la evolución del niño,
sino que también evaluamos nuestro programa, nuestro proyecto, y
nuestra intervención educativa” (Bassedas y Huguet, 1998, p. 190).
De acuerdo con la SEP, en la educación preescolar
“la evaluación tiene un sentido formativo con las siguientes
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

finalidades: valorar los aprendizajes de los alumnos, identificar
las condiciones que influyen en el aprendizaje y mejorar el
proceso docente y otros aspectos del proceso escolar” (SEP,
2017, p. 174). En este sentido, “qué evaluar” y “cuándo evaluar”,
es tema muy recurrente en la bibliografía de la SEP, tal vez el
conocimiento e implementación de estos dos rubros no sea motivo
de preocupación para los educadores, esos son campos que ellos
dominan. Las pregunta principales, y el desafío más grande, no
obstante, sigue siendo, ¿cómo evaluar de manera cualitativa en
educación preescolar y cómo en el mismo proceso identificar el
grado en el que se alcanzaron los aprendizajes esperados?
Conclusión
El presente artículo nos permitió explorar el proceso de evaluación en educación preescolar, un tema que se mantiene como una
condición sombría dentro de una atmósfera de resplandor como lo
es el nivel de educación preescolar. En ese contexto, los docentes
se enfrentan a un panorama poco alentador, toda vez que el cumplimiento de los aprendizajes esperados7 al final del ciclo escolar

7 Al iniciar el trabajo con los aprendizajes esperados de todos los campos de formación y áreas de desarrollo, comenzará el proceso de valoración de
lo que saben y pueden hacer los niños, ya que la información que vaya obteniendo será fundamental para planear su trabajo docente a lo largo del ciclo
escolar, conducir el proceso de aprendizaje de sus alumnos y proponer situaciones que de manera permanente favorezcan que los niños aprendan más de
lo que ya saben y dominan. Será también información de inicio que le permitirá
responder qué hacía y qué sabía al inicio del ciclo escolar, así como qué hace y
qué sabe al final del ciclo en relación con los aprendizajes esperados planteados en los campos y áreas del programa de educación preescolar (SEP, 2017, p.
170).
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

es un aspecto que todavía no se alcanza a identificar, esto debido
a que la visión estandarizada de dichos aprendizajes llevaría a los
educadores a utilizar herramientas de evaluación más objetivas
y estandarizadas, contraponiéndose así a la naturaleza cualitativa de este nivel educativo. Además de que faltan elementos en la
práctica de las autoridades educativas, directivos y de los propios
educadores, que contribuyan a orientar y promover el logro de los
mismos. Es innegable la poca claridad que existe al respecto del
cumplimiento de los aprendizajes esperados y debido a la característica del nivel educativo, tampoco parece haber exigencia para
ello. En opinión de quién esto escribe, todo indica, que el cumplimiento de los aprendizajes esperados tiene poca relevancia para las
autoridades educativas y por ende, en la práctica de los docentes.
No es intención de este artículo promover la estandarización o
el uso de herramientas objetivas para la evaluación en este nivel
educativo, sólo se subraya que existe cierta contradicción entre
la operación cualitativa que se lleva a cabo en las aulas y el logro
de los aprendizajes esperados que se indican en el mismo programa de estudio. De este modo, y debido a la disyuntiva de evaluar
cualitativamente (como también demanda el programa) o dirigir
su operación al cumplimiento de los aprendizajes esperados, los
docentes se ven obligados a mover la balanza y tienden a orientar
su planeación y su práctica docente hacia el cumplimiento de los
aprendizajes esperados, no así el proceso de evaluación, este importante aspecto de la práctica docente queda huérfano y en poca
medida es relacionado con el cumplimiento de los aprendizajes
o con la identificación del avance de los alumnos.8 Por lo tanto,
8

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Por su parte, la evaluación tiene como objetivo mejorar el desempeño
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

conocer si los aprendizajes esperados en educación preescolar se
cumplen o no, se quedará, al menos por ahora, en incógnita.

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factor que impulsa la transformación pedagógica, el seguimiento de los aprendizajes y la metacognición. La planeación y la evaluación se emprenden simultáneamente; son dos partes de un mismo proceso. Al planear una actividad o
una situación didáctica que busca que el estudiante logre cierto aprendizaje
esperado se ha de considerar también cómo se medirá ese logro. Dicho de otra
forma, una secuencia didáctica no estará completa si no incluye la forma de
medir el logro del alumno. Un reto clave para el profesor es tener control de
ambos procesos. Por ello ha de lograr que ni la planeación ni la evaluación sean
una carga administrativa, sino verdaderos aliados de su práctica, vehículos
para conseguir los fines educativos (SEP, 2017, p. 125).
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo
Mexicano, desde los Yoreme Mayo de Sinaloa
Governance and Interculturality of Mexican
Neoindigenism, from the Yoreme Mayo of Sinaloa
Ernesto Guerra García1
Resumen: Se presenta, en el contexto de la etno-región yoreme mayo de
Sinaloa, un análisis del neoindigenismo mexicano que surgió a la par de
la incorporación de la gobernanza como estrategia de administración
pública y la intensificación de la interculturalidad, principalmente en
la educación. A través de un desarrollo multi-método con predominio
del método histórico cronológico se describen a) la interculturalidad y
la comunidad gubernamentales como supra-conceptos que minimizan
la cuestión indígena, b) los cambios en la legislación nacional y estatal,
c) el aumento de organismos e instituciones de control indígena, d)
la diversidad de sistemas educativos atendiendo las comunidades.
Además, se determinan las estrategias que esta gobernanza ha
presentado.
Palabras clave: neoindigenismo, gobernanza, interculturalidad,
yoreme mayo, comunidad

1 Profesor-investigador. Universidad Autónoma Indígena de México.
Mochicaui, Municipio de El Fuerte, Sinaloa, México.

166

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Abstract: In the context of the Yoreme Mayo ethno-region of Sinaloa,
It is presented an analysis of Mexican neo-indigenousism. This
emerged at same time as the incorporation of governance as a public
administration strategy and the intensification of interculturality,
mainly in education. It is described through a multi-method
development, with a predominance of the chronological historical
method, a) interculturality and the governmental community as
supra-concepts that minimize the indigenous question, b) changes
in national and state legislation, c) the increase of indigenous control
agencies and institutions, d) the diversity of educational systems
serving communities. In addition, the strategies that this governance
has presented are determined.
Keywords: neo-indigenousism, governance, interculturality, yoreme
mayo, community

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

Introducción
El neoindigenismo en México surge en el periodo posterior al
levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en
1994, donde hay un cambio en el Estado con el establecimiento del
neoliberalismo y la relación de éste para con los pueblos originarios
(Korsbaek y Sámano, 2007; Bretón, 2007). De forma paralela la
gobernanza, un concepto propio de la administración, se ha ido
introduciendo en las políticas públicas mexicanas hace apenas
algunas tres décadas. Los preceptos teóricos de la gobernanza
se orientan a incluir la participación de todos los actores, pero
sin discutir los pesos ponderados de su poder político. En este
contexto, el gobierno ‘no indígena’ ha jugado un papel central,
único y definitivo en el desarrollo del interculturalismo del país,
entendido esto, como lo que ha deseado hacer, tanto en el discurso
como en la práctica, con su diversidad étnica y cultural, ya que
ha sido el único que ha tenido voz y voto para crear políticas
públicas, así como el marco de acción legal que ha requerido
(Zurbriggen, 2011).
De esta forma el neoindigenismo mexicano en el contexto
de la etno-región yoreme mayo se ha caracterizado por al menos
cinco elementos que lo han configurado en más de dos décadas de
su proceso histórico: 1) el esquema de gobernanza implementado
por los gobiernos en turno; 2) cambios en la legislación nacional
y estatal para estipular formas de inclusión; 3) el aumento de
organismos e instituciones de control indígena; 4) la diversidad
de sistemas educativos atendiendo las comunidades y 5) la
interculturalidad y la comunidad gubernamentales como supra
conceptos que minimizan la cuestión étnica. Particularmente la
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

gobernanza ha desplegado una serie de estrategias que han sido
características de las organizaciones del Estado: a) la motivación
del diálogo y la participación, para luego generar compromisos y
finalmente incumplirlos; b) la fragmentación y diversificación de
los recursos; c) el manejo asincrónico de los tiempos, de tal forma
que las acciones lleguen tardías o incompletas, entre otras.
A partir de lo anterior las preguntas de investigación son:
¿Con qué intenciones se ha aplicado gobernanza por el gobierno
mexicano en la línea de tiempo del indigenismo, en el contexto
de la etnoregión yoreme mayo?, ¿cuáles han sido las estrategias de
control que ha buscado implementar mediante esta pretendida
gobernanza?, en este marco ¿qué implicaciones negativas han
tenido estas estrategias en la educación indígena de este pueblo?
A continuación, se describe el marco teórico - contextual
donde se desarrollan elementos del neoindigenismo, la
gobernanza, la interculturalidad y la comunidad gubernamentales,
posteriormente se explica el marco metodológico empleado y los
resultados que se obtuvieron en dos aspectos: el análisis en la
línea del tiempo del neoindigenismo y lo que ha acontecido con el
pueblo yoreme mayo, principalmente en la práctica de la educación
indígena.
Marco teórico – contextual
Neoindigenismo
La mayor parte de los países latinoamericanos comenzó a
configurar la política neoindigenista mediante trasformaciones
institucionales y desarrollos legislativos (Giraudo y MartínSánchez, 2008), al mismo tiempo que iban adquiriendo los
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

169

�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

preceptos de una gobernanza para modificar el indigenismo
institucional que había operado previamente y así tratar de
incluir a todos los actores involucrados, tanto en la normatividad,
como en formas particulares de participación, con la intención
de que los pueblos indígenas perciban que pueden formular y
proponer su propio indigenismo. Dentro de esta perspectiva
neoliberal, el Estado se va despojando de responsabilidades y
las va transfiriendo a los mismos actores, a la sociedad misma
(Korsbaek y Sámano, 2007).
Se trata de la introducción de nuevos matices en la postura
gubernamental en relación con los pueblos originarios cuyo
objetivo ha sido mantener su subordinación. De las diferentes
estrategias que se siguen en esta postura han sido: a) la postura
integracionista que busca incorporar al indio a la dinámica
capitalista, b) la redefinición de conceptos para usarlos de
acuerdo con los intereses del Estado, c) visibilizar e invisibilizar
según la conveniencia, d) la participación de intermediarios
‘no indígenas’ en las negociaciones y toma de decisiones
relevantes, e) la presencia de agentes alineados con los intereses
gubernamentales en los organismos de control indígena, f) la
contratación de militantes de los movimientos indígenas para
integrarlos a puestos directivos, g) el uso de instancias amañadas
de consulta que desvían las genuinas demandas de los pueblos,
entre otros (Cerda-García, 2007; Hernández, Paz y Sierra, 2004).
Gobernanza
Con la implementación de las políticas neoliberales, la
organización gubernamental se fue reduciendo hasta el límite
170

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

en que se aceptó abiertamente su incapacidad de hacer frente
a problemas cada vez de mayor magnitud. Dada la complejidad
de la cuestión indígena, a partir del zapatismo, el Estado ha ido
considerando la participación de todos los involucrados, pero sin
perder el poder. Las prácticas y escenarios han ido cambiando
paulatinamente en la medida en que se ha ido incorporando la idea
de la gobernanza que considera la vinculación entre el gobierno,
los actores sociales, la política e incluso el sector privado, en la que
se generan procesos de toma de decisiones, acciones colectivas,
responsabilidades compartidas, con una intervención estratégica
de los actores gubernamentales (Vegas-Meléndrez, 2017).
La gobernanza supone la participación de actores
estatales y no estatales en la formulación e implementación de
políticas públicas. De esta manera los resultados dependen, en
gran medida, de la interrelación de todos los actores, pero en una
disposición administrativa con el predominio del grupo de poder,
en este caso ‘no indígena’ (Canto-Chac, 2008).
Se debe entender que la gobernanza aquí es un modelo
gubernamental que implica un comportamiento diferente de
parte de todos los actores involucrados; se toma en cuenta el
papel que juega y ‘debe jugar’ cada uno de ellos, en la planeación,
coordinación, ejecución y en general en toda la gestión pública;
se genera un sistema formal e informal de reglas, leyes, normas,
procedimientos y políticas y se crean espacios y condiciones
adecuadas para que todos los implicados se interrelacionen,
negocien, discutan y cooperen; pero el juego siempre se arma con
los ‘dados cagados’ a favor de los intereses gubernamentales ‘no
indígenas’ (Zurbriggen, 2011).
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

Es necesario aclarar que la gobernanza es un constructo
que se presenta como positivo en las disciplinas económico
administrativas, pero que en este contexto, se trata de una forma
del ejercicio del poder que se legitima a través de organizaciones,
instituciones, normas y legislación que regulan y sancionan
prácticamente todas las esferas de la vida utilizando aparatos
político-administrativos, en donde se pone a prueba la capacidad
de las clases dominantes para imponer su supremacía (Korsbaek
y Sámano-Rentería, 2007).
Puesto que la propia estructura social es desigual
entonces, siguiendo a Foucalult (1971), el racismo debe formar
parte de la racionalidad política para mantener el poder del
Estado (no indígena) (Gómez, 2014); pero se presenta como
estrategia: negarlo, tergiversarlo, ocultarlo, invisibilizarlo,
confundirlo, o en el sentido contrario naturalizarlo, legalizarlo o
legitimarlo (Illicachi, 2015). De esta manera operan de forma sutil
los mecanismos de dominación social.
Es por esto que en las instituciones orientadas a la atención
de los pueblos originarios frecuentemente se encuentran ‘no
indígenas’ en el poder, que como grupo se resisten a compartirlo y
mucho menos dejarlo; éstos impulsan leyes, normas, reglamentos,
una organización y una estructura jerárquica que les permite
continuidad en los cargos de dirección y en la toma de decisiones
para su beneficio grupal.
Como parte de esta gobernanza se encuentra que se han
realizado cambios en las instituciones existentes de control
indígena y nuevas organizaciones orientadas hacia aspectos
específicos. En la primera estrategia se quiere dar el mensaje
de renovación y de mayor atención a las comunidades, pero
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

como mencionan Hernández, Paz y Sierra (2004), se sigue
reproduciendo el carácter vertical y asistencialista. En la segunda,
aparenta que se atienden todos los aspectos de los reclamos de
los pueblos, pero en realidad se fragmentan y se dispersan las
demandas, de tal manera que se confunde a la oposición indígena
y se minimizan los intentos de empoderamiento (Bretón, 2007).
Aparejado con lo anterior la filosofía2 de la gobernanza
orienta cambios legislativos que incorporan conceptos que
simulan dar solución a las problemáticas, pero que en la práctica
permiten operar nuevos mecanismos de dominación. Por ejemplo,
la agenda neoindigenista, intenta “desplazar, invisibilizar los
aspectos de autonomía y autogobierno en las políticas orientadas
hacia los pueblos indígenas” (Llanes-Ortiz, 2008, p. 57).
En esta gobernanza queda pendiente aún la autonomía
de los indígenas sobre la totalidad de su etnoregión en cuanto
a su gente y su cultura y en la que la educación tendría un papel
relevante (Gatica, 2015).
Interculturalidad gubernamental
Es importante advertir que la interculturalidad, como
elemento de la gobernanza es uno de los emergentes símbolos
nacionales, incorporada el 15 de mayo de 2019 en el artículo 3º
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
en la lógica de su retórica busca la emancipación de los pueblos
indígenas, pero en la forma de operar, reproduce esquemas

2 El término filosofía se utiliza en sentido coloquial y no para hacer
referencia a la disciplina ni a la forma de razonamiento y análisis que la
caracteriza.
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

colonialistas, aculturadores y en general etnofágicos; los
discursos, mencionan Baronnet y Morales-González (2018) sólo
sirven “para ocultar, tergiversar o legitimar las consecuencias del
neoliberalismo y la discriminación racial” (p. 22). Como teoría,
pone un velo en las relaciones de poder desplegadas en contextos
postcoloniales etnificados (Dietz, 2005), consecuentemente, no
logra abordar –de manera objetiva y ética – la complejidad en
contextos de diversidad social, cultural y étnica.
Haciendo uso de la gobernanza, la interculturalidad
gubernamental mexicana promueve una visión reduccionista, en
la que sustituye las demandas indígenas por ‘diálogos’, en los que
simula la participación de todos los implicados, cuyo resultado se
aleja de las aspiraciones de los pueblos, sin que haya la verdadera
intención del Estado de atender sus demandas, a menos que estas
no impliquen riesgos políticos (Cerda-García, 2007).
Bretón (2007) destaca tres aspectos de este
interculturalismo: a) asume y apoya a través de modificaciones
constitucionales determinadas demandas de carácter cultural,
redactadas de tal forma que no afecte o más bien beneficie
al neoliberalismo, b) deja en un segundo plano o invisibiliza
las propuestas que ponen en entredicho al capitalismo y c)
profundiza la vía asistencialista (proyectista) de intervención
sobre las comunidades, pero con un carácter más cosmético que
efectivo. Estos aspectos convenientemente manejados, pueden
permitir coartar las expectativas indígenas.
De esta forma el interculturalismo, que favorece al ‘no
indígena’, se convierte en un proceso de violencia, de continua
confrontación de los diferentes, pero en circunstancias
desventajosas para las minorías étnicas y de privilegio para
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

el grupo opresor. El discurso de la retórica de la educación
intercultural trabaja cotidianamente en el inconsciente
resaltando la “interculturalidad” como característica totémica
identitaria por encima de lo indígena y se presenta como algo
indiscutiblemente bueno y noble para disimular la intención
racista (Pineda, 2016). Se orienta a la subordinación a la cultura
nacional y está orientada a la adquisición de los contenidos
culturales de la sociedad dominante.
Como mencionan Baronnet y Morales-González (2018),
actualmente las formas etnoculturales son minorizadas y
devaluadas, ya que la política educativa intercultural del Estado
en la práctica, lanza atractores como la lucha contra el bulling y la
violencia, el desarrollo comunitario, la certificación de programas
educativos, los cursos de lengua materna, etc., con los que arroja
una cortina de humo sobre la problemática de los pueblos. Desde
su creación, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha buscado
la castellanización y la des-indianización, a través de diferentes
formas educativas: educación indígena, bicultural e intercultural,
con estrategias asimilacionistas.
En este sentido, menciona Bazán (2014), la interculturalidad es un posicionamiento ideológico que se da principalmente en los discursos oficiales encaminados a mantener el control
a partir de diversas estrategias como, por ejemplo, el establecimiento de políticas asistenciales vinculadas a la integración subordinada de grupos excluidos, el mantenimiento de las estructuras que no cuestionan las relaciones de poder, etc., en un plano
de igualdad simulada.
Los efectos de esta política educativa han representado
violencias reales y simbólicas, a través de la sistematización
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

de formas habituales de afectar las identidades indígenas. Aun
la práctica de la educación intercultural sigue impulsando el
eurocentrismo legitimado por el universalismo ontológico y
epistemológico, reduciendo la posibilidad de entender el mundo
desde filosofías alternativas, como aquellas que se producen en
cada etnia (Baronnet y Morales-González, 2018).
Con el uso del enfoque de la gobernanza, como menciona
Nussbaumer (2014), luego de varias décadas, son pocos los
avances y más los retrocesos en los procesos autonómicos
vivenciados por los pueblos originarios en su territorio; si bien
la invisibilización y el paternalismo fueron políticas fallidas en
el antiguo indigenismo institucional mexicano, la aplicación de
las políticas del interculturalismo neoliberal parecía permitir, a
principios de este siglo, la apertura de espacios de participación,
pero al mismo tiempo generaron límites que han impedido el
desarrollo de acuerdo con la cosmovisión indígena.
Comunidad
El rescate del término comunidad como parte de la gobernanza,
ha servido como menciona Bretón (2007), para generar “los
imaginarios colectivos de todos, de quienes ejecutan y de
quienes se benefician con las mieles del proyectismo” (p. 110).
De acuerdo con esta filosofía gubernamental y con las políticas
neoliberales se presenta lo comunitario como una estrategia para
hacer ver que se toma en consideración a los indígenas, pero
como menciona Nussbaumer (2014): “no se debe confundir el
comunitarismo indígena que promueve el Estado, para mantener
control y dominio, con la defensa de la comunidad que hacemos
los pueblos indígenas” (p. 493).
176

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Se busca el desarrollo de toda la comunidad, pero para
el caso del norte de Sinaloa, como en cada localidad hay sólo un
porcentaje de población yoreme mayo, los proyectos se orientan
más desde la perspectiva ‘no indígena’.
Un asunto relevante es determinar la importancia que
tienen las comunidades en las políticas públicas. Para el caso de
México, los artículos 2º y 3º de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos (2021), mencionan aspectos sobre la
comunidad indígena.
En el artículo 2º (Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, 2021), se establece un modelo territorial con
pueblos indígenas constituidos por comunidades. Pero en el caso
de Sinaloa y de muchos otros estados de la República no existe
uniformidad cultural en los territorios; en una misma comunidad
pueden coexistir una, dos o más etnias y además mestizos y ‘no
indígenas’, de tal manera que la definición de comunidad de la
Constitución no ajusta con la realidad. Las históricas intenciones
de aculturación y de integración nacional de todas las culturas
han tenido como consecuencia, en la mayoría de los casos, la
desarticulación de los pueblos indígenas. De tal manera que en
el norte de este Estado las comunidades no son yoreme mayo, sino
interculturales, donde se observan diferentes usos y costumbres
que corresponden a identidades diferenciadas compitiendo en el
mismo espacio y tiempo por el uso de los recursos.
Esta falta de correspondencia con la realidad nacional se
observa en los siguientes apartados de la Constitución pues en
términos generales se otorgan derechos bajo condiciones difíciles
de cumplir, por ejemplo, tienen derecho a preservar sus lenguas,
cuando una gran mayoría presenta bajos niveles de vitalidad
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

lingüística, como el caso del yoremnokki, la lengua de los yoreme
mayo, en el que sus hablantes no pueden hacer mucho para su
rescate debido a que su desplazamiento sociolinguístico se debe
más a las relaciones interculturales con los ‘no indígenas’ que a las
propias dinámicas intraculturales. Otro ejemplo lo tenemos con
el derecho a mejorar el hábitat y preservar la integridad de sus
tierras, pues el despojo histórico de sus tierras los imposibilita
decidir sobre las mismas; más bien son víctimas de las decisiones
de los actuales dueños de las tierras, que no son ellos. Además,
esta legislación, con sus aparentes nobles intenciones, llega
fuera de tiempo, tardía a los efectos etnofágicos de las políticas
indigenistas previas.
En el artículo 3º (Constitución política de los Estados
Unidos Mexicanos, 2021) se establece la educación intercultural
con carácter comunitario y no se menciona la educación indígena;
aun cuando se declara el reconocimiento a las diferencias, no se
considera que en los pesos ponderados la cultura dominante
de la sociedad mexicana desplaza a las dominadas y presenta
serios problemas de aculturación. A fin de cuentas, este artículo
sigue las políticas vasconcelistas de aniquilación de las culturas
originarias. Como mencionan Dietz y Mateos (2019), la aplicación
de la educación intercultural, genera tensiones debido a las
contradicciones y a las asimetrías.
Método
El abordaje multi-método es una estrategia de investigación
en la que se utilizan diferentes enfoques metodológicos y
procedimientos para la indagación sobre el fenómeno mencionado
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

a través de los diferentes momentos del proceso (GallardoPérez, Vergel-Ortega, Villamizar-Araque, 2017). El método de
investigación utilizado básicamente es el histórico cronológico,
en el que se utilizan aspectos de los métodos analítico-sintético,
el heurístico, el hermenéutico, el deductivo – inductivo, el
geográfico y el etnográfico (Delgado-García, 2010).
El método analítico-sintético fue necesario para
descomponer las cuestiones históricas seleccionadas en sus
partes para conocer sus principales raíces económicas, políticas,
educativas; el análisis se entiende como la separación de un
fenómeno en sus elementos constitutivos; desatar, desliar,
defragmentar, desarmar, entre otros (Lopera, Ramírez, Zuluaga,
Ortiz, 2010); el enfoque heurístico permitió realizar inferencias
en procesos investigativos a través de las fuentes escritas y orales
(Fonseca-Patrón, 2016). Posteriormente se llevó a cabo la síntesis
que permitió reconstruir y explicar lo que sucedió (DelgadoGarcía, 2010); el enfoque hermenéutico tuvo como fin darle
sentido al texto en relación con el tema estudiado.
La investigación también fue de carácter deductivainductiva. Deductiva porque fue de lo general a lo particular,
de lo nacional y estatal a lo particular, e inductiva porque se
aprovechó la posibilidad de pasar de los hechos específicos a las
proposiciones generales. Situarse en la etnoregión yoreme mayo
implica también un enfoque geográfico, la territorialidad implica
en sí misma un enfoque metodológico (Delgado-García, 2010).
Por último, se utilizó la etnografía que “es considerada una rama
de la antropología que se dedica a la observación y descripción
de los diferentes aspectos de una cultura, comunidad o pueblo
determinado, como el idioma, la población, las costumbres y los
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

medios de vida” (Peralta, 2009, p. 37).
De manera más específica se realizó una microetnografía,
que de acuerdo con Álvarez (2008) se centra en el análisis de los
patrones de aspectos específicos y no de manera holista; en este
caso de los aspectos territoriales de las comunidades y localidades
indígenas de Sinaloa. Este método se aplicó aprovechando la
oportunidad de que el autor ha sido observador participante en
la etnoregión yoreme mayo desde hace 30 años.
Resultados
Gobernanza en la línea de tiempo del Neoindigenismo desde los yoreme mayo
Es importante resaltar algunos sucesos que han marcado el
periodo histórico del neoindigenismo. A finales del indigenismo
institucional las políticas agrícolas y agrarias en México cambiaron
radicalmente, para entrar al neoliberalismo. El ejido parecía ser
la principal causa de la crisis del campo y de la pobreza rural
e indígena. Uno de los problemas que más preocupaban era la
prohibición de venta de las tierras, pues se trataba de justificar (sin
lograrlo) que las parcelas privadas eran más productivas (De Ita,
2019), así fue como el 6 de enero de 1992 se publicó el decreto que
reformó el artículo 27 constitucional, dando fin a la base jurídica
que había regulado la relación del Estado y los campesinos del
México posrevolucionario. Las modificaciones a dicho artículo se
apegaron a la recomendación del Banco Mundial para América
Latina, de que los países adoptaran el modelo neoliberal, donde
se redujera el aparato gubernamental y predominaran las fuerzas
del mercado. Entre las principales medidas legales aprobadas
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

podemos señalar: 1. La conclusión del reparto agrario; 2. La
apertura del campo a asociaciones y sociedades mercantiles; 3. La
enajenación y renta de los derechos agrarios, y 4. La posibilidad
de cambiar de régimen de propiedad. Con estos cambios se dio
certeza jurídica a los grandes inversionistas, a las inmobiliarias
y trasnacionales. Este cambio en la legislación se instrumentó
a partir del establecimiento de los programas PROCEDE
(Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de
Solares) que funcionó de 1993 a 1998 y marcó el inicio del periodo
neoindigenista en México (Ventura, 2008).
A partir de ser decretada la modificación a la Ley, los
indígenas recibieron fuertes presiones para despojarlos de sus
tierras y territorios considerados necesarios para la modernización
neoliberal del campo, de aquí que un gran número de ellos
malbarataron sus derechos y se quedaron en peores condiciones
de pobreza. Los mayos de Sinaloa ya habían perdido su territorio
y con la entrada del PROCEDE acabaron de vender las tierras que
les quedaban (Santos, 2015).
…la desamortización de los bienes comunes, los proyectos energéticos y extractivos, los megaproyectos de infraestructura e
incluso la conservación de la naturaleza, consideran como punto de partida la desposesión de las tierras y bienes comunes de
los pueblos indígenas y campesinos. (De Ita, 2019, p. 95)

Las manifestaciones de rechazo se hicieron presentes
desde un inicio (Ventura, 2008); diversas organizaciones
campesinas e indígenas se pronunciaron en contra, diversas
coaliciones regionales y El Barzón como movimiento nacional
que aglutinó a los afectados, principalmente por la especulación
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

de las instituciones bancarias formaron parte de la trama donde
el gobierno se replegó y mostró ya su franco posicionamiento
neoliberal; los miles de afectados no pudieron revertir la grave
situación que se vivió (García-García, 1993).
De manera paralela a la modificación agraria, el 1º de enero
de 1994 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN),
integrado en su mayoría por mayas y por intelectuales socialistas
‘no indígenas’, declaró la guerra al gobierno de México. Los
zapatistas eligieron ese día para levantarse en armas porque fue
cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN), lo que en su opinión agravaría su ya precaria
situación (Antón, 2010).
En marzo de 1995 se emitió la Ley para el Diálogo, la
Negociación y la Paz Digna en Chiapas y se acordaron las bases
para la negociación con el EZLN que derivó, el 16 de febrero de
1996, en la firma de los acuerdos de San Andrés. De esta experiencia
política se propició la creación del Congreso Nacional Indígena
el 12 de octubre de 1996. Dichos acuerdos, no se cumplieron en
su totalidad pues en términos prácticos la agenda económica
siempre ha estado por encima de la de las culturas (Gómez,
2015). Esta ha sido la estrategia fundamental de la gobernanza:
motivar el diálogo y la participación, generar compromisos y
luego incumplirlos o generar alternativas que disimulen o desvíen
la atención de lo que el gobierno no está dispuesto a hacer.
En el área educativa apareció en los noventa la
interculturalidad en el discurso oficial, de esta forma en 1997 se
introdujo en la Dirección General de Educación Indígena (DGEI)
y el cambio de la orientación bilingüe bicultural al de la educación
intercultural bilingüe (EIB), en ausencia de explicaciones a
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profundidad (Aguilar, 2004). Sin haber hecho un análisis sociolingüístico a profundidad, se trató del cambio de una educación
basada en la instrucción del español a otra basada en el discurso
de la enseñanza de la lengua materna. Se creía ahora que, sin
considerar los procesos de aculturación, la modalidad bilingüe
intercultural ofrecería aparentes ventajas académicas y sociales
sustantivas a las niñas y niños indígenas.
Para el caso de Sinaloa este hecho se ha aplicado con dos
problemáticas: a) la cobertura de la educación indígena no ha
sido completa, de tal forma que algunas comunidades sí reciben
este tipo de programa, mientras que otras reciben educación
convencional (estatal o federal) o rural, lo que debilita aún más
la cohesión cultural; b) la enseñanza del yoremnokki se ofrece
con criterios de segunda lengua a grupos biculturales (yoremes y
mestizos), donde una minoría habla la lengua, generándose así
más desprestigio y desplazamiento lingüístico, que reivindicación
cultural. Esta es otra estrategia de la gobernanza, la fragmentación
y diversificación de los recursos: a unos sí y a otros no, cuyo fin es
desmantelar el empoderamiento.
En este mismo sentido surge también en el área
educativa un fenómeno que alteró la lógica de evolución de la
educación indígena, pues en lugar de promoverse secundaria y
bachillerato, empezaron a aparecer Instituciones de Educación
Superior orientadas a la atención de este sector de la población;
desde 1997, la Universidad Comunitaria de San Luis Potosí
(UNICOM), en 1998 la Universidad Autónoma Indígena de
México (UAIM) y posteriormente las Instituciones creadas
bajo la supervisión de la Coordinación General de Educación
Intercultural y Bilingüe (CGEIB).
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

La operación de las políticas de la interculturalidad
resaltó el vacío legal en lo referente a pueblos y comunidades
indígenas; de esta forma se llevó a cabo la reforma constitucional
mexicana de 2001 y así fue como la interculturalidad se formalizó
como estrategia de gobernanza en materia de control indígena
(Rodríguez y Núñez, 2016).
El 2 de noviembre de 2001 se emitió la declaración de la
UNESCO sobre la diversidad cultural, tema que se convirtió en una
preocupación de la comunidad internacional; su importancia creció
en el contexto de la globalización cuando las políticas apuntaban
a proteger y respetar la diversidad y al mismo tiempo garantizar
la interacción armónica entre las culturas (Rodríguez, 2008). De
manera congruente en este mismo año, se modificó el artículo
2º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
dando reconocimiento a los pueblos indígenas, pero como parte de
la gobernanza, sin permitir asomar esquemas de autonomía ni de
empoderamiento; es decir, se trató del reconocimiento dentro de
los límites del producto histórico de la colonización.
Con la misma sinergia el 16 de enero de 2001 se creó la
CGEIB, cuyo fin fue promover e incluso imponer el discurso oficial
de la diversidad cultural y lingüística en las políticas y propuestas
educativas para todos los tipos, niveles, servicios y modalidades
educativos (Coordinación General de Educación Intercultural
y Bilingüe [CGEIB], 2015). En la práctica, su función principal
fue la de impulsar las políticas interculturales gubernamentales
en la educación. Sus esfuerzos más grandes se orientaron a la
creación y control de las Universidades Interculturales como
parte del neoindigenismo en México. En este clima de época el
5 de diciembre de 2001, se formalizó la UAIM, institución que
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se convirtió en pionera en la educación superior orientada a la
atención de estudiantes indígenas en el país, pero especialmente
de la cultura yoreme mayo de Sinaloa.
De manera tardía, el 13 de marzo de 2003 se publicó en
México la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos
Indígenas, en la que se dio el mismo reconocimiento nacional a
las lenguas originarias que al español. Esta Ley hubiera sido de
gran beneficio antes de que la mayoría de las lenguas en el país
se encontraran en un fuerte riesgo de desplazamiento. En 2003
también se creó el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas
(INALI) pero no fue sino hasta 2005 cuando comenzó a operar.
Con este hecho se dio un giro a la política lingüística en
el país, la que desde la época colonial pretendió erradicar las
culturas indígenas y sus lenguas con el pretexto del progreso
y la civilización (Canuto, 2013). Aquí se refleja otra estrategia
de la gobernanza, el manejo de los tiempos. Se resalta el logro
de la creación de una Ley o una Institución, pero se oculta su
asincronía, de tal forma que, aun cuando se aplique la legislación,
las condiciones son tan adversas que es imposible revertir las
tendencias. Incluso cualquier acción pudiera acelerar procesos
desfavorables si no se analizan con mayor detenimiento.
El 21 de mayo de 2003 se aprobó la Ley de la Comisión
Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) que
entró a substituir al Instituto Nacional Indigenista (INI). A
diferencia del esquema centralizado de intervención del INI, la
nueva comisión se propuso como un organismo descentralizado y
autónomo en materia técnica, administrativa y presupuestal, que
permitió darle forma a la gobernanza y una mayor participación
a los indígenas sin que se perdiera el control gubernamental.
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Aquí es donde la estrategia se reveló claramente: substituir las
instituciones por otras más acordes con las nuevas políticas
y crear más instituciones y organismos, para fragmentar los
intereses y minimizar los conflictos.
En este sentido, el 4 de diciembre de 2018, se publicó en el
Diario Oficial de la Federación la Ley que promulga la creación del
Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), sustituyendo a
la CDI, con la intención de articular nuevas formas de gobernanza
de acuerdo con el nuevo gobierno en turno (García, 2019).
En Sinaloa, el 28 de febrero de 2018 se publicó la Ley
de los Derechos de los Pueblos y Comunidades Indígenas, que
ha permitido dar el marco legal para el establecimiento del
Catálogo de Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado de
Sinaloa, reconocido por su Congreso el 7 de marzo de 2018, en
el que se incluyeron sólo 245 de las más de 800 localidades con
presencia indígena (Quintero, 2018). Anteriormente, como parte
de la estrategia de invisibilidad, muchas comunidades con un
porcentaje significativo de esta población no eran reconocidas y
por lo tanto no recibían ciertos beneficios de los gobiernos. Esta
es otra de las estrategias de la gobernanza, realizar concesiones
parciales a las demandas para dar el mensaje de que se tiene la
disposición de hacerlo y de que se está avanzando.
Es de resaltar que en el artículo 1 de este Catálogo, se
establece el criterio para declarar a una comunidad indígena:
Artículo 1. Los pueblos y comunidades de la entidad que tengan
una población residente de 40 por ciento o más de sus habitantes de origen indígena, serán considerados como poblaciones
indígenas para los efectos del desarrollo social.

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Se debe agregar aquí que en el norte de Sinaloa son muy escasas
las localidades con una población de este tipo mayor al 40%, la
conformación intercultural de las comunidades apunta a que
aún las más representativas tienen menos de este porcentaje.
La pregunta es ¿cómo atender a una comunidad como si fuera
indígena cuando la mayoría de la población no se adscribe como
tal, sin tener tensiones y conflictos de interés?
De manera muy tardía, como parte de la estrategia de
gobernanza, ante la circunstancia de una lengua con poca vitalidad
y alto riesgo de desaparición, el INALI presentó el 6 de diciembre
de 2019 la norma de escritura del yoremnokki, que otrora pudiera
haber permitido ayudar en los procesos de enseñanza formal del
idioma, pero que su operatividad se observa ya lejana de alcanzar
(Universidad Autónoma Indígena de México, 2019).
Los yoreme mayo y la educación indígena
En Sinaloa en el año 2020, de los 3,026,943 habitantes (Instituto
Nacional de Estadística, y Geografía [INEGI], 2020) había
alrededor de 78,600 indígenas (Instituto Nacional de los Pueblos
Indígenas [INPI], 2020); es decir, menos del 2.6% de la población.
Como minoría, su fuerza política es más bien simbólica, pues
en cuanto a cantidad es mínima. Los de mayor presencia en la
entidad son yoreme mayo (37%), náhuatl (20%), rarámuri (8%),
mixteco (8%), zapoteco (6%) y el resto corresponde a otros veinte
grupos de menor población.
La mayor densidad de población yoreme mayo se encuentra
dispersa en el norte de Sinaloa en una región conformada
por tres zonas fisiográficas: la serrana, los valles y la costa
(Carpenter-Slavens, 2009). El yoreme ocupa un territorio común
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

que comparte en mayor o menor medida con el mestizaje local,
con otros grupos étnicos y con otros ‘no indígenas’; actualmente
sus comunidades se distribuyen de acuerdo con la referencia
geoestadística del INALI (2010) en Sinaloa en los municipios
de El Fuerte, Choix, Guasave, Sinaloa de Leyva, Angostura y
Ahome.
En la actualidad, muchos de los yoreme mayo no hablan
su lengua materna, muy pocos lo alternan con el español y ya
no quedan ancianos totalmente monolingües de yoremnokki
en Sinaloa. De hecho, este idioma se encuentra amenazado y
la tendencia es su desaparición por asimilación a la sociedad
mestiza (Moctezuma y López, 2007).
En las actuales comunidades yoreme mayo, la composición
intercultural de maestros y padres de familia, facilita el esquema de
gobernanza que favorece el dominio no indígena y la aniquilación
(integración) de las culturas; actualmente en una sola familia de
la comunidad se pudiera encontrar que sólo algunos miembros
se adscriben y tienen cierto dominio de la lengua y otros no;
sucede lo mismo con los docentes, adscritos o no a la cultura, sus
capacidades lingüísticas son muy variadas. Este hecho facilita la
orientación gubernamental hacia el interculturalismo y tomar
a la comunidad como unidad de operación, invisibilizando o
minimizando las problemáticas y las demandas indígenas, pero
rescatando sólo el inofensivo folklor.
En este interculturalismo los ‘no indígenas’ destacan el
ideal del mestizaje. La creencia básica en Sinaloa es que todos
tuvieron en algún momento histórico algún ancestro yoreme,
algunos de manera reciente y otros de tiempos inmemoriales. De
esta forma la identidad del indígena se considera como proto188

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mexicana (París, 2002). Es común la expresión “uno de mis
abuelos fue yoreme, pero yo ya no lo soy”.
La idea del indígena es contradictoria, se admira su
pasado y su contribución al mestizaje, pero se desdeña a los que
actualmente existen, de ellos se aceptan sólo los aspectos de
carácter folklórico. Como menciona Velasco-Cruz (2016), por
un lado, se elogia el mestizaje, la raza de bronce como fusión
del indígena prehispánico con lo blanco europeo, pero al mismo
tiempo se niega, se invisibiliza, se minimiza o relativiza, -algunas
veces en forma atenuada, pero otras de manera tajante- a los
actuales indígenas y afrodescendientes, a los que se descalifica
y se denigra. Pero, por cuestiones políticas ahora, bajo el
neoindigenismo, sólo en el discurso se ensalzan, aun cuando en
la práctica es otra realidad, esto último también es una estrategia
de gobernanza.
El efecto directo de este fenómeno es la desarticulación de
su cultura, el desplazamiento lingüístico y el establecimiento de
barreras de empoderamiento de su pueblo, alejando aún más la
posibilidad de autonomía.
La educación indígena en Sinaloa es atendida en el nivel
básico desde 1975 en algunas localidades, cuando se creó la
Dirección General de Educación Indígena; en el nivel medio sólo
por el pequeño Bachillerato Intercultural Villa Benito Juárez, que
inició en 2018 en el centro de la entidad y en el nivel superior, en
el norte del estado por la UAIM y por el Programa de Apoyo a
Estudiantes Indígenas de la Universidad Autónoma de Occidente
(UADEO), en Los Mochis, a partir de 2001. En todos estos niveles,
la cobertura es mínima y la demanda también es atendida por otras
opciones educativas que facilitan las estrategias de gobernanza.
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Incluso al interior de las instituciones la balcanización es
parte de la estrategia de gobernanza. Por ejemplo, en la UAIM,
antes del fenómeno del Covid19, para el ciclo 2018-2019 había
4,774 estudiantes, de los que 658 (14%) eran indígenas, (ahora es
menor el porcentaje). Lo que da prueba de la superioridad de la
matrícula ‘no indígena’, lo que justifica la educación intercultural
e impide los intentos de los yoremes por realizar endo-educación.
Como parte de las estrategias de gobernanza la UAIM
no ha atendido a los estudiantes de todas las etnias que se han
asentado en Sinaloa, tarascos, popolucas, tlapanecos, huastecos, amuzgos
y totonacos, no han registrado matrícula en esta institución. Pero
sí ha atendido a jóvenes de algunas etnias del sur del país que
no tienen presencia en la región, tales como chatinos, mam, mocho
y zoque, entre otros y de América del sur, lo que da muestra de
cierta inconsistencia, pues la institución no ha hecho explícitas
sus políticas en cuanto a la matrícula indígena. De hecho, parte
de esta estrategia es el no tener una atención focalizada a un sólo
pueblo y atender a muchos grupos a la vez, lo que permite instalar
el uso del español y el dominio del gobierno no indígena.
La orientación intercultural de esta institución invisibiliza
la problemática e incluso tiende a justificar que existen pocos
estudiantes indígenas; aplica una política de restricción tanto de
expansión institucional como de recepción de estudiantes, de tal
manera que trata de mantenerlas restringidas.
Si bien la matrícula total se ha ido incrementando en los
veinte años de vida de la institución, el porcentaje de estudiantes
indígenas ha disminuido. Muchas estrategias de crecimiento han
provocado su des-indianización. En la Unidad Los Mochis, por
ejemplo, se implementó un programa sabatino que tuvo mucho
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éxito y que incrementó la matrícula ‘no indígena’, de tal manera
que el crecimiento de esta Unidad ha reclamado una mayor
atención institucional.
El éxito de la postura intercultural en la UAIM radica
en la “mestizofilia’; la interculturalidad se percibe más desde
lo mestizo, que desde alguna perspectiva étnica. La Institución
se auto-adscribe como indígena sólo en cuanto al mestizaje
y trata de mantener pocos estudiantes y profesores de los
pueblos originarios para legitimarse como tal. Su actual Ley
orgánica es un ejemplo de ello, pues les concede muy poco;
existe plena resistencia a usar la cuestión étnica como unidad
de análisis y en su lugar se usan conceptos, orientados a la
gobernanza, en donde la postura ‘no indígena’ pueda prevalecer:
la interculturalidad, la comunidad, la calidad educativa, entre
otros.
Regresando a la distribución de todos los sistemas
educativos el resultado es una radiografía de como la gobernanza
ha desarticulado a las culturas indígenas. La distribución de
los planteles de las distintas modalidades educativas, los poco
asertivos materiales educativos, y las campañas de desprestigio
forman parte de una estructura racista que daña, de manera
ingenua, o magistralmente planeada, las bases identitarias de los
yoreme mayo.
Por otro lado, como parte de la gobernanza, el recurso de
la interpretación de las leyes sigue siendo una estrategia efectiva.
Como mencionan Riedmann y Stefoni (2015), si los indígenas no
tienen un buen ‘argumento’ legal, la acción racista se legitima; ha
sido difícil abandonar las inercias del espíritu de las legislaciones
anteriores que privilegiaban a la sociedad ‘no indígena’.
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

En este proceso de gobernanza han participado
intensivamente las instituciones de control indígena: el INPI, la
CGEIB en su momento, la actual Dirección General de Educación
Indígena, Intercultural y Bilingüe (DGEIIB), los subsistemas
educativos indígena, comunitario e intercultural, el sistema de
gobernadores tradicionales y recientemente la UAIM. Éstas y
la influencia del Convenio 169 de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), las modificaciones de los últimos 20 años a
la Constitución Mexicana, los efectos de la lucha del EZLN, la
elaboración del Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales
(INALI, 2010), entre muchos otros aspectos, han generado de
manera dialéctica más presiones hacia la aniquilación de la
cultura yoreme mayo que hacia su rescate.
Discusión
El neoindigenismo mexicano en el contexto de la etno-región
yoreme se ha caracterizado por un esquema de gobernanza
implementado por los gobiernos que al menos presenta los
siguientes elementos que lo han configurado en más de dos
décadas de su proceso histórico: la interculturalidad y la
comunidad gubernamentales como supra conceptos que
minimizan la cuestión étnica; cambios en la legislación nacional
y estatal; el aumento de organismos e instituciones de control
indígena y la diversidad de sistemas educativos atendiendo las
comunidades. Específicamente este esquema se ha presentado, a
lo largo del tiempo, con las siguientes estrategias:
a. Motivar el diálogo y la participación, para luego generar
compromisos y finalmente incumplirlos o presentar
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alternativas que disimulen los incumplimientos o desvíen la
atención de lo que el gobierno no está dispuesto a hacer.
b. Fragmentar y diversificar los recursos, tanto de manera

c.

d.
e.
f.

g.
h.

interinstitucional como al interior de las instituciones, para
otorgarlos discrecionalmente solo a algunos con el fin es
desmantelar el empoderamiento.
Manejar asincrónicamente los tiempos, de tal forma que las
acciones lleguen tardías o incompletas y no sólo coadyuvar
a la imposibilidad de revertir los procesos previos, sino
ayudar a acelerar los procesos desfavorables a los intereses
indígenas.
Substituir las instituciones por otras más acordes con las
nuevas políticas.
Crear más instituciones y organismos, para fragmentar los
intereses y minimizar los conflictos.
Realizar concesiones parciales a las demandas para dar el
mensaje de que se tiene la disposición de hacerlo y de que se
avanza en los intereses indígenas.
Ensalzar los discursos de emancipación indígena, pero
mantener en la práctica realidades adversas.
Atender a muchos grupos indígenas a la vez, para diluir el
poder individual de cada uno.

Estas estrategias de Gobernanza no se presentan con un
carácter comprensivo ni totalitario, pudiera haber otras de gran
relevancia que no han sido mencionadas. A fin de cuentas, el
neoindigenismo coincide con la incursión del neoliberalismo en
México y el desarrollo de una administración pública diferente,
no en el sentido de promover objetivos disímiles a las anteriores
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administraciones, sino en la forma en cómo es que éstos se han
mantenido en más de tres décadas.
La realidad del pueblo yoreme mayo evidencia los efectos
de los procesos del neoindigenismo y de las estrategias de
gobernanza, no solamente en el sentido social en cuanto a su
condición de pobreza sino en cuanto al desarrollo de su cultura,
pues el desplazamiento lingüístico, elemento primordial de sus
repertorios culturales, se presenta con un alto nivel de riesgo,
con poca vitalidad lingüística. El decaimiento de su cultura, en
el norte de Sinaloa es evidente. Esto da muestra de que los planes
‘aculturadores y etnofágicos del neoindigenismo’ (sic), están
funcionando ya sea si estos fueron perversos o si han fallado
considerando que fueron implementados de manera ingenua.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Todo un hombre. Historia de vida de un indígena
zoque residente en Nuevo León, desde una
perspectiva transdisciplinar
All a man. Life story of an indigenous zoque
resident in Nuevo León, from a transdisciplinary
perspective
Félix Enrique López Ruiz1

1 Es filósofo e investigador social. Licenciado en filosofía y maestro en
Trabajo Social con orientación en Proyectos Sociales por la UANL y Doctorando en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario por la
Universidad Autónoma de Coahuila y la Universidad Nacional Autónoma de
México. Desde 2011 se desempeña como docente en la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL, y desde el 2016 es Secretario Técnico del Instituto de
Investigaciones Sociales de la UANL. Actualmente es miembro del Cuerpo Directivo de la Comunidad Filosófica Monterrey A. C., y del Grupo de investigación “Identidad y diferencia desde el pensamiento filosófico: debates sobre la
sociedad, la cultura y la política contemporáneas”. Sus áreas de especialización
e interés social: los estudios de género de los hombres y las masculinidades, la
educación filosófica, la ontología social, la interculturalidad, los derechos humanos y la participación ciudadana. Dirección postal: Ruperto Martínez 1901,
edificio 13, departamento 12, Desarrollo Urbano Reforma, Monterrey, Nuevo
León. C.P. 64010; Correo electrónico: felr_1999@yahoo.com

202

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Resumen: El texto que aquí se presenta narra la historia de vida de
un indígena zoque radicado en el estado de Nuevo León. Esta historia
es religada a un imaginario sociocultural que está presente en la novela Nada menos que todo un hombre del filósofo Miguel de Unamuno. En la
parte final se integra una breve síntesis analítica de esta historia interseccionada a partir de categorías derivadas de la lectura antes descrita
y de las masculinidades y estudios de género de los hombres. Este trabajo pretende incitar, mediante un recurso transdiciplinar, una serie de
reflexiones respecto a la situación que los hombres indígenas viven en
la ciudad y de las vicisitudes existenciales que implica el ver conflictuadas sus masculinidades en contextos donde no se organizan ni de la
misma manera ni bajo los mismos preceptos culturales.
Palabras clave: transdisciplina, masculinidades, historia de vida,
indígenas.
Abstract: The text presented here tells the life story of a Zoque indigenous living in the state of Nuevo León. This story is related to a
sociocultural imaginary that remains in the novel Nothing Less than a
Whole Man by the philosopher Miguel de Unamuno. In the final part,
a brief analytical synthesis of this intersected story is integrated from
categories derived from the reading described above and from the masculinities and gender studies of men. This work aims to incite, through
a transdisciplinary resource, a series of reflections regarding the situation that indigenous men live in the city and the existential vicissitudes
involved in seeing their masculinities conflicted in contexts where they
are not organized in the same way or under the same cultural precepts.
Keywords: transdiscipline, masculinities, life history, indigenous.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

203

�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Introducción
En México la mayor parte de las personas indígenas que migran lo
hacen en busca de mejores oportunidades para vivir. Al contrario
de tales expectativas, en las ciudades esas personas suelen vivir en
contextos precarios y de vulnerabilidad; sus necesidades no son
del todo satisfechas, sufren discriminación por su origen étnico
y son estigmatizadas como intrusas. Esta adversidad implica no
sólo desarraigo con su entorno social, sino desagrado, frustración
y desesperanza. Sin embargo, y a pesar de tal panorama, es de
destacar la voluntad de muchos individuos por tratar de superarlo
y vivir de la mejor manera posible.
El texto que aquí se presenta tiene el propósito de relatar
la vida de un sujeto que, a partir de su singularidad, comparte
con otros una determinada forma de ser hombre indígena en una
sociedad que le conflictúa sistemáticamente y que, por ende, ve
pasivamente resignificada su masculinidad de manera constante.
En principio, se aborda la presencia de indígenas
en Nuevo León para la que se despliegan señaléticas que
indican y configuran en el imaginario social su situación ahí.
Posteriormente se relata la vida de un hombre zoque de mediana
edad que personifica características identitarias compartidas con
muchos otros que, como él, han salido de su lugar de origen y
por distintas razones (entre ellas las antes enumeradas) llegaron
a asentarse en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM). La
recuperación de su propia voz signa con su particularidad el
destino de este documento circunscribiéndolo a su existencia
y realidad. Así, la orientación metodológica es cualitativa: más
que intentar obtener información generalizable, pretende re204

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

conocerle a él en específico. También en razón de eso es que el
abordaje recurrido fue la historia de vida (HV). La selección del
sujeto se efectúo discrecionalmente, a partir de su relevancia y
correspondencia con cierta caracterización común (aunque no
con fines de generalización) de un fenómeno que se sustrae de
distintos individuos en condiciones similares, lo que permite
conocer el impacto que tales condiciones tienen en sus vidas.
En el apartado final se anuda la narrativa biográfica
aquí presentada con la perspectiva metodológico-teórica
que antes se ha descrito y se extienden resultados, lejos de la
intención de ser conclusivos pero sí tendientes a presentar este
documento como una investigación transdisciplinar científica,
útil y pertinente para estudios similares y como insumo de
información para los procesos de visibilización de las personas
indígenas en Nuevo León.
Indígenas en Nuevo León
El estado de Nuevo León de la República Mexicana es una región
de alta recepción migrante, del total de su población actual
compuesta por 5,784,442 habitantes, el 23 %, correspondiente
a 1,319,964 habitantes, es originario de otro lugar (INEGI,
2021). Así también representa el tercer polo urbano nacional
más significativo en recepción de migrantes indígenas y su tasa
de crecimiento anual (10 %) es de las más grandes en el país
(CDI, 2010). En este contexto, la población indígena también
ha aumentado significativamente en las últimas décadas en este
estado (CDI, 2010; CONAPO, 2014; INEGI, 2014; INEGI, 2016;
INEGI, 2021).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Con base en los datos de la Encuesta Intercensal 2015 del
INEGI (2016), se conoce que, en términos de autoadscripción, las
personas que se asumían totalmente como indígenas en Nuevo
León serían 352 mil 282, lo que, para ese año, representaba el 6.88
% de su población total (5,119,504); parcialmente se autoadscribían
como indígenas 58 mil 874, lo que significa 1.15 % del total en la
entidad. En suma, y en estos términos, tenemos que en Nuevo
León, total o parcialmente, 411 mil 156 personas, se autoadscribían
como indígenas, lo que representa el 8.03 % de la población total
del estado. Bajo otros términos de identificación (población
hablante de lengua indígena mayor de 3 años) y con base en los
datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI (2021),
tenemos que, en el estado de Nuevo León, habitan 77,945 personas
indígenas, lo que representa el 1.34 % de su población total.
En su proceso migratorio, la mayoría se ha asentado en
alguno de los municipios del Área Metropolitana de Monterrey
(CDI, 2010; CONAPO, 2014; INEGI, 2014; e INEGI, 2016), aunque
recientemente comienzan a ubicarse en municipios periféricos
como Zuazua, Pesquería, El Carmen y Marín (CDI, 2016); migran
principalmente en busca de mejores oportunidades de desarrollo
social: vivienda, seguridad, empleo, educación, salud, entre otras
(López, 2021). La mayor parte vive en Nuevo León en condiciones
de marginación, pobreza y discriminación (CONAPRED, 2011).
Aunque estas condiciones son desfavorables, en general se
descarta el regreso a su lugar de origen, en tanto que en éste
tampoco existen suficientes oportunidades para su desarrollo
y en Nuevo León ya cuentan con un determinado patrimonio;
además, en muchos casos, sus hijos e hijas han nacido y hacen ya
su vida en Nuevo León (López, 2021).
206

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Las lenguas indígenas más habladas en el estado de Nuevo
León son el náhuatl, el huasteco, el zapoteco y el otomí (INEGI,
2021). En el caso específico de las personas hablantes de zoque u
O’ de püt, como los propios hablantes nombran su idioma (INPI,
2020), su presencia en el estado es apenas observable: datos
recientes identifican alrededor de tres centenas (INEGI, 2021).
Ser hombre indígena en la ciudad
La condición étnica y de género de nuestro sujeto de estudio
requiere una comprensión por lo menos sucinta de las
determinaciones, construcciones y adaptaciones que él y otros
como él han debido transitar. Para ello se presentan las siguientes
circunspecciones teóricas.
Los seres humanos como sujetos genéricos configuran
sus identidades, prácticas y relaciones a partir de construcciones
sociales y no de determinaciones naturales (Núñez, 2017); dichos
constructos son simbolizados por cada sociedad organizada
desde su subjetividad, estableciendo así el tipo de relación y
convivencia que tal sociedad instituye entre y para sus miembros.
Así, los individuos personifican los papeles y atributos sociales
impuestos y asignados para cada quien, entre ellos se encuentran
los de género (Huerta, 1999). Tales roles se traducen en conductas
específicas: los hombres desempeñan actividades en las que el uso
de la fuerza, la racionalización y la agresividad están implícitas
y, por otro lado, las mujeres se ocupan de las responsabilidades
destinadas al cuidado del hogar y de los hijos, de la tutela de
las emociones y de los sentimientos (Garda, 2006) –entre otros
aspectos.
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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

La masculinidad se interioriza en los hombres a lo largo de
un proceso de socialización en el que se fomentan comportamientos
y convicciones pertenecientes a un colectivo que ostenta fuerza,
poder y autoridad, y se les prepara para ejercerlas a su vez
(Ramos, 2006). Así, los hombres se reconocen pertenecientes
a contextos y realidades con diversidades culturales, clasistas,
étnicas, lingüísticas, etarias, sexuales, laborales, territoriales
(Serrano &amp; Pacheco, 2011). En este proceso, en el que intervienen
distintos actores sociales: padres, familia, escuela, amigos, medios
de comunicación, etcétera (Keijzer, 2001), la masculinidad es
grabada en los cuerpos de los hombres, en sus relaciones y en
todas sus prácticas (Rosas, 2008): ser hombre es resultado de un
proceso formativo (Guiza, 2010).
Ahora bien, tal masculinidad no es una sola ni estática
y no tiene “un significado fijo ni trascendente” (Núñez, 2017:
37). En lo cotidiano perviven diferentes tipos de masculinidad
(Connell, 2010), éstos se edifican a lo largo de la trayectoria
de vida y van ajustándose según vicisitudes propias de cada
individuo y de su entorno social. En concreto, la identidad
masculina es el resultado de significados, normas, valores
y códigos de conducta que se imputan a los hombres en una
sociedad y tiempo determinados.
De manera similar al ámbito identitario de lo genérico, las
identidades étnicas refieren a valores y prácticas que describen
a los sujetos que las autoadscriben y distinguen, en general,
a sus grupos culturales o comunidades. En este ámbito tal
identificación involucra aspectos tangibles como el territorio,
alimentación, vestimenta, por mencionar algunos; e intangibles:
lengua, tradiciones, usos y costumbres, etcétera. Así, la etnicidad
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

es una herencia donde cada uno de sus componentes reafirma su
patrimonio cultural (Segato, 2002).
Pero esta herencia no sólo deviene en riqueza, sino
también, en el mundo en general, se encuentra sujeta a problemas
de marginación, exclusión y discriminación. Estas dificultades
se acentúan en las personas que migran de territorio. En el caso
de quienes migran a la ciudad, ser indígena implica una lucha
constante contra una posible muerte cultural.
En síntesis, las identidades humanas son subjetividades
inacabadas, las personas se adscriben a ellas ―libremente o
no, conscientemente o no― por lo que les tipifican singular
y grupalmente y les diferencian de los demás. Como procesos
constituyentes, son dinámicas, cambiantes. Los hombres
indígenas, socializados en contextos tradicionales, cuando
migran se insertan en una cultura ajena que transforma, en mayor
o menor medida, su identidad.
En el caso que se presenta, para este zoque migrante el
reconocerse como parte de un grupo étnico implica una serie de
vulnerabilidades que, desde la adversidad y bajo el hábito de la
masculinidad, son vivenciadas a través de los distintos saberes,
voluntades, adscripciones y preferencias que se han adquirido
―y siguen adquiriéndose― a lo largo de la vida. Quizá ser
hombre indígena en una ciudad no sea el espectro de mayor
vulnerabilidad social que una persona pueda vivir: la condición
de mujer, discapacidad, cárcel e infancia podrían ser otras que, en
casos específicos y bajo enfoques problematizadores concretos,
adquirirían mayor urgencia de atención. Sin embargo, al no ser la
pretensión de este trabajo el jerarquizar así el complejo entramado
social, no deja de ser sumamente interesante el describir, conocer y
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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

aprehender las experiencias que ha vivido, interseccionado por tales
condiciones, un sujeto como él. Las dimensiones étnica y de género
se constituyen como transversales al entendimiento fenoménico de
lo que involucra existir siendo zoque en Nuevo León.
Metodología
La planeación de este trabajo, la construcción de la narrativa
biográfica y la perspectiva que orienta su posterior análisis se
sostuvieron desde un enfoque cualitativo y transdisciplinar. Es
cualitativo porque se centra en el entendimiento del significado
de las acciones de los seres humanos (Cuenya &amp; Ruetti, 2010);
explora la comprensión de los fenómenos y la experiencia
subjetiva (Tarrés, 2008); y tiene por objeto el reconocimiento
de la complejidad de sus hábitos: “cómo las personas viven,
experimentan, interpretan y construyen los significados del
mundo social, y cómo estos son integrados en la cultura, el
lenguaje y las acciones de los actores sociales” (Flick, 2007, p. 41).
Y es transdisciplinar porque, tomando “en cuenta que todas las
disciplinas científicas tienen relaciones con otras” (Flax, 2014,
p. 33), partimos de la consideración de que tales articulaciones
disciplinares permiten, y legitiman el traslado de herramientas
conceptuales entre esas disciplinas (Flax, 2014).
En este marco, la estrategia de abordaje que se utilizó es la
Historia de Vida (HV), porque la intención se finca en “resaltar la
dimensión temporal de los procesos sociales, comprender cómo
la realidad se construye socialmente a partir de la dotación de
significados a las experiencias de vida, y reflexionar sobre el papel
de la memoria en la construcción de las identidades sociales”
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

(Chávez, 2014, p. 18). La HV es un método que intenta resolver
interrogantes de investigación, el término se utiliza también
para referirse a los textos elaborados usando dicho método. Para
el antropólogo Guillermo Núñez (2009) las HV no sólo son un
vehículo de recolección de información, sino también funcionan
como resultados concretos del proyecto de investigación y
deben asumirse como documentos de valor intrínseco “por ser
testimonios de una persona y de un momento histórico y social
y porque permiten a las y los lectores ampliar sus conocimientos
sobre otras realidades humanas” (Núñez, 2009, p. 19).
Este enfoque narrativo no sólo trabaja con los datos vitales
de cada individuo, sino que a partir de ellos incluye experiencias
“desde los sentidos y significados que tienen para los que las viven.
(…) Lo que cada sujeto enuncia está articulado por los recuerdos,
lo cual implica olvidar, seleccionar y establecer secuencias,
causalidades y reiteraciones; estos recuerdos nos hablan de la
percepción que de sí mismo tiene cada uno de ellos” (Chávez,
2014, p. 18). Este método implica una fuerte intromisión en la
vida de las personas pues remueve estos “recuerdos y emociones
y suscita una reflexión profunda sobre la propia existencia”
(Núñez, 2009, p. 459). Por tanto, y por no ser de interés más que
anecdótico, se tuvo la precaución de procurar la confidencialidad
e intimidad del sujeto lo que condujo a ocultar no sólo su nombre
sino incluso algunos de los detalles y entornos que le volviera
identificable.
Así, la HV permite tender, por un lado, distintos hilos
conductores o ejes temáticos y “su entramado complejo en la
vida de una persona y, por el otro, visualizar la manera en que
la estructuras sociales condicionan determinadas situaciones y
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acciones en la vida” (Núñez, 2009, p. 17). Por lo tanto, son también
“historias sociales que permiten conocer las fuerzas familiares,
comunitarias, regionales y nacionales que condicionan las vidas
de los sujetos” (Núñez, 2009, p. 18). Es por ello que la HV forma
parte de un proyecto más amplio de conocimiento que no sólo
es útil para comprender los orígenes sociales de los problemas
del entrevistado, sino que tal conocimiento también aporta
información para superarlos o trascenderlos (Núñez, 2009).
Para la construcción de esta HV se asoció esta perspectiva
metodológica con un imaginario cultural que se revela en la novela
corta Nada menos que todo un hombre (obra escrita por el filósofo
bilbaíno Miguel de Unamuno y Jugo).2
Miguel de Unamuno vivió entre los años 1864 y 1936, su
labor académica y política reflejó sus orientaciones intelectuales: formado en un contexto positivista, desfiló por una juvenil
adscripción al socialismo y al final se decantó por un vitalismo o
existencialismo agnóstico (Urrutia, 1997). Fue un filósofo español que vertió gran parte de su pensamiento a través de distintos
dispositivos; su obra escrita se extiende por igual en ensayos, novelas ―o nívolas, como él les asumió-, (Unamuno, 1958), poesía,
teatro, artículos periodísticos, cartas, discursos, etcétera.3
2 Miguel de Unamuno. (1958). Obras completas. Tomo IX. Novelas, II y Monodiálogos. Barcelona: Afrodisio Aguado &amp; Vergara.
3 Además de las innumerables ediciones de sus libros y de distintas
selecciones y compilaciones, sus obras completas han encontrado hasta ahora
preservación en, por lo menos, cuatro ediciones distintas: Publicaciones de la
Residencia de Estudiantes (7 volúmenes impresos de 1916 a 1918), Afrodisio
Aguado &amp; Vergara (16 tomos impresos de 1950 a 1963), Editorial Escélicer (9
tomos impresos de 1966 a 1970) y Biblioteca Castro (10 tomos impresos y publicados en 1995).

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Su pensamiento, al ser tan extenso, puede considerarse de
difícil clasificación; sin embargo, las dificultades de aprehenderlo
no estriban tanto en su extensión como en la condición de cambio
y contradicción implícita en toda su obra. Tales mudanzas
no sugieren dispersión sino más bien una clara intención de
permanecer en tal diversidad, por lo que para un estudioso suyo
como Julián Marías (1997), la obra de Unamuno constituye en su
diversidad literaria y filosófica “la más perfecta unidad” (18).
Para este filósofo español los seres humanos somos, en
esencia, cambiantes, contradictorios y agónicos: “Sus agonistas,
es decir, luchadores ―o si queréis los llamaremos personajes―,
son reales, realísimos, y con la realidad más íntima, con la que se
dan ellos mismos, en puro querer ser o en puro querer no ser, y
con la que le den los lectores” (Unamuno, 1958, p. 415). Su obra es
claro ejemplo de esta constante metamorfosis agónica.
Los personajes que diseña Unamuno no son enteramente
invención,4 son una extensión de su realidad íntima, de una
realidad que surge en su mente, que es parte de una intrahistoria
que se configura en lo común, por ello sus “agonistas” no son
personajes de ficción, sino reflejo de su ser individual y colectivo.
Para Julián Marías (1997) estas vidas ficticias “son historias,
tienen una leyenda, algo que acontece —y no simplemente
está— en el tiempo, algo que se puede contar, que puede ser tema
de una narración; tienen, pues, biografía” (31). Así, estos entes
4 Lo que bien visto, incluso en aquellas fantasías que se supondrían
tan distantes de la realidad, los personajes siempre poseen algo de ella, de la
realidad que se cuela en la obra a través de las anécdotas, de los conflictos, de
los afectos, de las interacciones sociales, o incluso de la realidad íntima vivida
que se muestra deducida, filtrada y expresada por el autor a través de las emociones que impregnan su obra, ¿cómo podría ser de otra manera?
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literarios, en tanto tienen una estructura y una lógica interna que
los determinan e individualizan (Marías, 1997), tratan siempre de
un personaje en el que el individuo importa, pero que en el fondo
es lo de menos: “lo que constituye su núcleo es un ‘caso’, y un
modo de reaccionar ante él, un ‘papel’ (Marías, 1997, p. 42)” que
los define, a su vez, como un “caso” con valor genérico, universal.
Así nos lo cuenta:
Si quieres crear, lector, por el arte personas, agonistas-trágicos,
cómicos o novelescos, no acumules detalles, no te dediques a
observar exterioridades de los que contigo conviven, sino trátalos, excítalos si puedes, quiérelos sobre todo, y espera a que
un día —acaso nunca— saquen a luz y desnuda el alma de su
alma, el que quieren ser, en un grito, en un acto, en una frase, y
entonces toma ese su momento, mételo en ti y deja que como
un germen se te desarrolle en el personaje de verdad, en el que
es de veras real. Acaso tú llegues a saber mejor que tu amigo
Juan o que tu amigo Tomás quién es el que quiere ser Juan o el
que quiere ser Tomás o quién es el que cada uno de ellos quiere
no ser. (Unamuno, 1958: 420)

En este marco puede extenderse este puente entra la novela
y la HV. Aunque en la segunda, sin duda, la mayor pretensión sea
la de conocer la historia de una persona, en la novela el enfoque
“en su sentido más riguroso viene exigido imperiosamente por
el tema” (Marías, 1997, p. 46). En un relato biográfico podemos
localizar una crónica de los hechos que acontecen al personaje en
sucesión temporal como sucesos ocurridos en el mundo, y nada
más. Así, se ignora al personaje mismo porque “aunque sepamos
todo lo que le ocurrió; en rigor, lo que no sabemos es a quién le
sucedió todo aquello; el hombre biografiado aparece sólo como
el punto de enlace de todos esos acontecimientos; no es más que
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una simple localización” (Marías, 1997, p. 46). Aprehendemos del
personaje sólo “una multitud de cosas que se dieron en su vida.
Pero de esta vida, de lo que hizo con ellas y éstas lo hicieron, de
eso, repito, no sabemos nada. Es perfectamente vacío cuanto se
nos diga de un hombre entendido como cosa” (Marías, 1997, p.
46). Es aquí donde la novela adquiere su mayor utilidad en tanto
que lo esencial no es ya la atención exclusiva sobre una persona,
sino “el modo de esa atención, en el que se nos dé la narración
viviente de su historia, de ella misma, conforme se va haciendo,
movida por las raíces de su personalidad, en su vida” (Marías,
1997, p. 47).
De esta manera, y por estos medios, el ser humano real
deviene en símbolo, pero entendiendo y aceptando que también
un símbolo puede devenir en un ser humano real ―quiera serlo
o no―. Así, hasta un “concepto puede llegar a hacerse persona”
(Unamuno, 1958, p. 419). Y todo esto es porque a “un hombre de
verdad se le descubre, se le crea, en un momento, en una frase,
en un grito. (…) Y luego que le hayáis así descubierto, creado, lo
conocéis mejor que él se conoce a sí mismo acaso” (Unamuno,
1958, p. 419). Y de esto es de lo que se trata, de descubrir a un
hombre de verdad, quizá no para conocerle a él del todo, y quizá ni
siquiera para reconocer en él a uno mismo, pero sí para identificar
en él, algo del sedimento que nos queda al pasar-siendo y que, por
ende, nos da continuidad.
Respecto a cómo utilizaré esta obra, espero explicarme
mejor tras presentar una breve síntesis de ella. Es este un relato
trágico que presenta un conflicto profundamente existencial:
Julia Yáñez es una hermosa mujer a quien su padre, para evitar
la bancarrota, obliga a contraer matrimonio con Alejandro
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Gómez, un hombre rico y mayor que ella. Alejandro, aunque “se
ha hecho a sí mismo”, es un hombre misterioso, no se conocen
ni sus antecedentes ni el origen de su riqueza. Al casarse, Julia
empieza a sentir una especie de amor obsesivo, o más bien,
empieza a surgir en ella una incertidumbre sobre la naturaleza
de sus emociones hacia él y una enorme frustración ante el
desconocimiento de los sentimientos de Alejandro hacia ella. A
él le gusta presumir la belleza de su esposa, así que la rodea de
lujos, se instalan en una gran casa y empiezan a frecuentar a las
personas de clase acomodada. Julia queda pronto embarazada
y se convierte en madre de un varón. Ella esperaba que, con la
paternidad, Alejandro fuera menos hermético con sus emociones,
pero no sucede así. Derivado de las tertulias con la alta sociedad,
Julia empieza a ser cortejada por un conde, quien, desafortunado
en su vida conyugal, se convierte poco a poco en su confidente y
consigue seducirla. Para Alejandro, este conde no representa un
mayor peligro, apenas lo llega a considerar como un animal de
compañía. Cuando empiezan las habladurías, Alejandro estalla
en furia y ve inadmisible que esto le suceda a quien se considera
“todo un hombre”. En medio de todo un conflicto marital donde
Julia se ve incluso obligada a “curarse” en un manicomio, ella sigue
desplegando un amor obsesivo por Alejandro. Al retractarse de
cualquier tipo de falta marital, Julia salé del sanatorio y Alejandro,
en un arrebato emocional le declara a ella su amor profundo
y su entrega total. Todo esto quebranta la salud de Julia y cae
gravemente enferma. Alejandro, desesperado, busca por todas
las vías posibles, incluso las religiosas, alguna posibilidad que la
sane. Pero no sucede así, ella muere entre lamentos de su marido
y él, tras despedirse de su hijo, termina con su vida.
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Alejandro Gómez, protagonista de esta obra, con
algunos reajustes y adaptaciones, podría ubicarse sin embozos
en cualquier contexto contemporáneo de nuestras distintas
realidades sociales iberoamericanas. Ahora bien, que se preserven
estas características masculinas en nuestro presente, y que en
este trabajo se destaquen, no implica la condición moral de que
estas masculinidades sean óptimas o deseables en un contexto
sociocultural que ―en efecto― demanda mayores igualdades
y libertades para el ejercicio de convivencias mejores. No es
una intensión glorificadora ni socializante la que me mueve a
incorporar esta narrativa. Tampoco la censura. Simplemente
es por el reconocimiento de una condición común que, entre
hombres, pueda ser considerada como una condición constante,
como un sedimento que permanece y sea parte de lo que a un
hombre lo hace ser lo que es “uno y no otro, el que es y no el que
no es” (Unamuno, 1958, p. 265). Escudriñar en los interiores
de la subjetividad masculina y en todo aquello que les hace ―
consciente e inconscientemente― ser lo que son, me parece
también importante (aunque quizás menos urgente) que la
orientación de los trabajos de intervención realizados para la
atención, prevención y eliminación de la violencia que se ejerce
desde la hombría. En todo caso, y sin menoscabo de las enfoques
que otros realicen en los entendimientos de las masculinidades,
este tipo de transdisciplinariedades resultan pertinentes, en tanto
que lo literario no sólo es un mecanismo de socialización, sino un
depósito donde se concentra ―también― nuestro ser humanos y
―para este caso― evidencian las maneras como, en lo cotidiano,
se intersectan nuestras identidades masculinas preservando un
tronco común.
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Más que categorías analíticas, en esta obra literaria es
posible reconocer tradiciones e identificaciones de una época
distante5 que asimila a sus hombres con características no sólo
afines a las cualidades masculinas predominantes en nuestra
actualidad, sino también registra aquellas que se encuentran
profundamente inscritas en nuestro imaginario sociocultural.
Después de un análisis exegético de la obra, y desde la perspectiva
metodológica propuesta, se desprenden (en tanto resultan
relevantes y pertinentes para el enfoque de este trabajo) las
siguientes categorías (Unamuno, 1958):
Hombría:

En la obra existe la consideración femenina
de que sólo los hombres tienen talento (en
menoscabo de ellas): “—¡Y qué le voy a
hacer, Victorino! Ilústrame tú, que eres aquí
el único de algún talento” (473). Por ello se
abandonan a las voces interiores intrahistóricas
que ordenan lo que un hombre de verdad es:
“Miró entonces a aquel hombre, mientras una
voz le decía: ‘¡Este es un hombre!’” (482).
Esta voz interior la estremecía ante la
figura idealizada de ser hombre: “(…) ante
él sentíase sobrecogida, mientras una voz
misteriosa, brotada de lo más hondo de sus
entrañas, le decía: ‘¡Este es un hombre!’ Cada
vez que Alejandro decía yo, ella temblaba. Y
temblaba de amor, aunque creyese otra cosa o
lo ignorase” (484).
Para Julia, los hombres rudos y herméticos
(los hombres de verdad) generan al mismo

5 Nada menos que todo un hombre es una novela que fue escrita en 1916
como parte de un conjunto (Tres novelas y un prólogo).

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tiempo amor y terror en una mujer, un
hombre no enamora ni compra a una mujer:
la conquista. “Julia, no quería querer a aquel
aventurero, que se había propuesto tener
por mujer a una de las más hermosas, y hacer
que luciera sus millones; pero, sin querer
quererle, sentíase rendida a una sumisión que
era una forma de enamoramiento. Era algo
así como el amor que debe encenderse en el
pecho de una cautiva para con un arrogante
conquistador. ¡No la había comprado, no!
Habíala conquistado” (483).
Cosificación
de la mujer:

Para los padres de Julia, a la belleza femenina
debe sacársele todo el provecho que en un
hombre como Alejandro puede conceder:
“¿Pero y qué quieres que haga? (…) Pensar
con juicio, y darse cuenta, de lo que tiene con
su hermosura, y saber aprovecharla” (473).
La honra femenina, travestida en valor y
tesoro familiar, debe capitalizarse: “¡No, no
lo entiendes! La honra, ¿lo oyes?, la honra
de la familia depende de su casamiento. Es
menester que se haga valer” (473).

Jerarquía sexual:

Se establece una jerarquía entre los géneros
donde el hombre posee a la mujer. Él deja
claro que su voluntad es absoluta, que lo que
se propone lo consigue. Ella se asume como
salvadora de él: “‘Usted acabará siendo mía.
Alejandro Gómez sabe conseguir todo lo que
se propone’. Y al leerlo, se dijo Julia: ‘¡Este es
un hombre! ¿Será mi redentor? ¿Seré yo su
redentora?’” (480).
Alejandro se vestía de una forma monótona,
humilde, “borrosa, [le] “costaba cambiar de

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vestidos, [podría decirse que el día] en que
estrenaba un traje se frotaba con él en las
paredes para que pareciese viejo. En cambio,
insistía en que ella, su mujer, se vistiese con la
mayor elegancia posible y del modo que más
hiciese resaltar su natural hermosura. No era
nada tacaño en pagar; pero lo que mejor y más
a gusto pagaba eran las cuentas de modistos y
modistas, eran los trapos para su Julia” (485).
Ella era su objeto, la joya fruto de su esfuerzo,
con la que él sólo relucía por el logro de su
posesión. La ostentaba, y como su dueño, no
temía perderla: “Recreábase en que las gentes
se quedasen mirando a su mujer, y si ella a su
vez, coqueteando, provocaba esas miradas”
(486). Él era su amo y ella su esclava: “alma de
esclava de harén, de esclava favorita, de única
esclava, pero de esclava al fin” (486).
Autoconciencia
del yo:

Su conciencia de yo es tan fuerte que
estructura toda su identidad a partir de la
autoridad e importancia que delega para sí:
“¡Y había que oír cómo pronunciaba yo! En
esta afirmación personal se ponía el hombre
todo.” 479.
Su regocijo mayor era haberse construido
a sí mismo venciendo a la adversidad de un
contexto precario y de un futuro incierto.
Era tal su fuerza que, habiendo roto con el
mundo, se declaraba a sí mismo totalmente
autónomo: ¿Familia? -dijo Alejandro-. Yo no
tengo hoy más familia que tú, ni me importa.
Mi familia soy yo, yo y tú, que eres mía. (…)
Mi familia empieza en mí. ¡Yo me he hecho
solo!” (486).

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Un hombre que es dueño, no cela, por lo
menos no un hombre que se siente totalmente
seguro de sí mismo, como Alejandro: “Los
celos son cosa de estúpidos. Sólo los estúpidos
pueden ser celosos, porque sólo a ellos les
puede faltar su mujer. ¿Pero a mí? ¿A mí? A mí
no me puede faltar mi mujer” (488). “Después
de haberme conocido y de saber, gracias a mí,
lo que es un hombre, no puedes ya querer a
otro, aunque te lo propusieras” (500).
Trabajo:

Alejandro era un hombre que se ha hecho
a sí mismo a base de voluntad y de trabajo:
“Nada que de veras me haya propuesto, he
dejado de conseguir” (479). Era un hombre
de proyectos ambiciosos. Provenía de cuna
humilde y le gustaba alardearlo. Su dinero le
habría puertas, no sólo porque para eso sirve,
sino porque sabía utilizarlo: “Con dinero se
va a todas partes—solía decir. —No siempre,
ni todos—le replicaban. — ¡Todos, no; pero
los que han sabido hacerlo, sí! Un señoritingo
de esos que lo ha heredado, un condesito o
duquesín de alfeñique, no, no va a ninguna
parte, por muchos millones que tenga; ¿pero
yo? ¡Yo! ¿Yo, que he sabido hacerlo por mí
mismo, a puño? ¿Yo?” (479).

Masculinidades:

Hay distintos tipos de hombres; ser todo un
hombre como Alejandro no es algo habitual,
abundarían más los hombres incompletos,
mequetrefes a los que “es muy natural que
le engañe su mujer” (491). Y aunque de
Alejandro no pueda decirse sino que sea
del tipo de hombres duros, “incapaces de
querer, pero que exigen que se les quiera, y

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Homosocialización:

creen tener derecho al amor y a la fidelidad
incondicionales de la pobre mujer que se les
rinda” (494), desprecia a los otros distintos
a él que viven con su hombría mutilada y que
su completitud la sustituyen con títulos y
abolengos: “Ustedes son de un mundo y yo
de otro. Ustedes vienen de padres ilustres, de
familias linajudas... Yo, se puede decir que no
he tenido padres ni tengo otra familia que la
que yo me he hecho. Yo vengo de la nada, y no
quiero entender esas andróminas del Código
del honor” (497). No era esa hombría la propia
de su mundo, y la despreciaba por insulsa:
“—¿Caballero yo? ¿Yo caballero?—exclamaba
él—. ¿Yo? ¿Alejandro Gómez? ¡Nunca! ¡Yo no
soy más que un hombre, pero todo un hombre,
nada menos que todo un hombre!” (498).
Su amor a sí mismo construido sobre una
férrea voluntad basada en el olvido de un
“recuerdo [de su] vida toda, aquella vida que
ocultó a todos, hasta a sí mismo. Y llegó a su
niñez terrible y a cómo se estremecía bajo los
despiadados golpes del que pasaba por su
padre” (517). No, a él no podía fallarle nadie.

Amor:

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Julia tenía todo lo que él le daba pero no
tenía certidumbre de su amor: ‘¿Me quiere
o no me quiere?—se preguntaba—. Me
colma de atenciones, me trata con el mayor
respeto, aunque algo como a una criatura
voluntariosa; hasta me mima; ¿pero me
quiere?’ Y era inútil querer hablar de amor,
de cariño con aquel hombre. Para Alejandro
esas cosas eran necedades: “Esas son cosas
de novelas” (484), “ya te he dicho que no
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me gustan frases de novelas sentimentales.
Cuanto menos se diga que se le quiere a uno,
mejor” (487). Un hombre se construye como
tal desde la realidad concreta, sin las fantasías
e irrealidades propias de los atributos
que considera femeninos: “¡Yo no vivo de
apariencias, sino de realidades!” (496).
Paternidad:

Trascender en un hijo varón es fundamental
para un hombre así. Con su arribo, el lazo
de la vida se extiende más allá del cuerpo
individual y se sigue siendo en el otro que
le desciende: “Lo esperaba. Ya tengo un
heredero y a quien hacer un hombre, otro
hombre como yo. Le esperaba” (489). Él,
siendo padre, ya no estaría solo: “Ahora tengo
ya familia, y quien me herede y continúe mi
obra” (490). Y lo amaba, aunque la expresión
de ese amor se la guardaba para sí, o mejor
dicho, la silenciaba porque la considera
inapropiada: “El padre rehusaba besar al hijo.
‘Con eso de los besuqueos no se hace más que
molestarlos’, decía. Alguna vez lo tomaba en
brazos y se le quedaba mirando (489)”. Y si
tal amor estallara en un beso, tal expresión
sería respondida con asombro, cuando no
con cierta dosis de rechazo: “el niño, que no
estaba hecho a los besos de su padre, que
nunca recibiera uno de él, y que acaso adivinó
la salvaje pasión que los llenaba, se echó a
llorar” (517).

Muerte:

Alejandro, el hombre fuerte, creador de su
propio mundo, no puede controlar su creación
porque éste no es una acción unilateral sino
un proceso de adaptación mutua del que él

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no es consciente hasta el final. Y cuando la
muerte llega, exigiendo la vida de la amada,
se revela indefenso, destituido de su poder
y dado por completo a un amor que siempre
estuvo ocultando: “Bueno, y al fin, dime,
¿quién eres, Alejandro?—le preguntó al oído
Julia. —¿Yo? -¡Nada más que tu hombre..., el
que tú me has hecho! (517). Su solidez no era
inquebrantable, frente a la muerte inminente,
Alejandro apreció la erupción descontrolada,
viva, de “algo que nunca antes en él viera;
[se] le descubrió un fondo del alma terrible
y hermética que (…) guardaba celosamente
sellado. Fue como si un relámpago de luz
tempestuosa alumbrase por un momento
el lago negro, tenebroso de aquella alma,
haciendo relucir su sobrehaz. Y fue que
vio asomar dos lágrimas en los ojos fríos y
cortantes como navajas de aquel hombre.
Y estalló: ‘iPues no he de quererte, hija mía,
pues no he de quererte! ¡Con toda el alma, y
con toda la sangre, y con todas las entrañas;
más que a mí mismo! Al principio, cuando
nos casamos, no. ¿Pero ahora? ¡Ahora sí!
Ciegamente, locamente. Soy yo tuyo más
que tú mía (508-509). Y aun cuando siempre
se habría creído autosuficiente, poderoso,
clamó por ayuda para salvar la vida de ella:
“¡Sálvemela usted, sea como sea! ¡Toda mi
fortuna, todos mis millones por ella, por su
vida! (…) —¡Mi vida, mi vida por la suya! ¿No
sabe usted hacer eso da la transfusión de la
sangre? Sáqueme toda la mía y désela a ella.
Vamos, sáquemela” (514-515). “No; mi mujer
no puede morirse. Antes me moriré yo. A ver,
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que venga la muerte, que venga. ¡A mí! ¡A mí la
muerte! ¡Que venga!” (515-516).
Y no pudo soportarlo, ante su impotencia,
desvió su fuerza hacia la violencia, y, en un
acto de dolor, ultimó su existencia, no podía
permitirse más, y a una gesta heroica, de esas
en las que los hombres se conmueven, dedicó
su muerte: “Mi sangre por la tuya – le dijo,
como si le oyera, (…). La muerte te llevó. ¡Voy
a buscarte!...” (518).
En la parte final, integro una breve síntesis analítica de
esta historia interseccionada a partir de estas categorías. Esta
síntesis pretende inducir a una reflexión a la luz de la situación
que las personas indígenas viven en la ciudad y las vicisitudes
que implican para el ejercicio existencial de un hombre que ve
conflictuada su masculinidad en contextos donde ella no se
organiza ni de la misma manera ni bajo la misma pretensión.
Historia de Humberto: un indígena zoque en la ciudad
“Hola, mi amigo”. Estas fueron las primeras
palabras que me dirigió Humberto. Lo conocí
hace diez años en una tarde de sábado en
la Alameda6. Me encontraba parado a la
6 La Alameda Mariano Escobedo se encuentra en el primer cuadro
del centro de Monterrey. Es un espacio público a donde, entre otras, suelen
acudir personas desempleadas entre semana y personas indígenas los fines
de semana. Respecto a la importancia de este espacio y de las vicisitudes
que implica su apropiación por parte de las personas indígenas en Nuevo
León. Cfr. Adela Díaz (2009). Migración indígena y apropiación del espacio
público en Monterrey. El caso de la Alameda. Monterrey: Centro de Estudios
Históricos de la Universidad de Monterrey, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Facultad de Filosofía y Letras de
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sombra de un viejo árbol, observaba a la
distancia a unos predicadores que solían
acudir a evangelizar ahí los fines de semana;
les escuchaba atentamente, asombrado por
sus habilidades de manipulación discursiva,
por lo que me encontraba un poco distraído
de mí entorno. En cierto sentido me molestaba
lo que decían, pensé (con cierto prejuicio)
que no era justo la apropiación que hacían de
ese espacio, y que su mensaje y las artimañas
de que se valían para captar atenciones, eran
tramposas, que tergiversaban su doctrina e
irradiaban ignorancia. “Esos no son modos
naturales de amor”, “no son cosas de Dios
esas marimachas”, “se irán todos ustedes al
infierno si no hacen caso”, expresiones así
se engarzaban una tras otra, ya intentando
exponer algo de su doctrina o criticando algo
de lo que veían a su alrededor.
No me encontraba muy atento de mis
gesticulaciones y expresiones corporales -a
veces se cree uno invisible-, por eso quizás
éstas delataron mis opiniones al respecto.
-Hola, mi amigo. ¿Qué pedo con estos güeyes?,
han de creer que estamos pendejos, -me dijo
al acercarse.

Homosocialización

Tardé un poco en entender que era a mí a
quien se dirigía, pensé que tal vez le hablaba
a alguien más, pero al no ver a nadie más
cerca, lo asumí. Le dije que sí, que a mí me
causaban un poco de risa, pero que al mismo
tiempo me molestaba que fueran groseros.
Supuse que era indígena por el contexto y la

la Universidad Autónoma de Nuevo León

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fisonomía, pero igual podría no haberlo sido.
Me generó curiosidad su interés por charlar
conmigo, porque regularmente las personas
indígenas no suelen ser tan afables en ese
lugar, y en general se encuentran inmersas en
sus dinámicas y suelen considerar a los demás
como intrusos. Pensé que tal vez me pediría
algo, pero no fue así, sólo estaba pasando el
tiempo y se puso a charlar; supongo que pudo
haber sido conmigo o con cualquier otro que
hubiera coincidido con él en ese momento.
Me dispuse a corresponder y me presenté:
-Mi nombre es tal. A veces paso los sábados
por aquí de camino a mi trabajo. Quería
comprarme un elote, pero me detuve a
escuchar a esta gente; casi siempre paso
rápido y les veo, pero no me quedo para
escuchar. Aunque respeto su religión, no me
gusta lo que dicen, creo que se equivocan.
Sin dejar de verlos, Humberto me contestó
más con tranquilidad que con molestia. -Ellos
no saben nada de la palabra de Dios, no han
entendido nada…, supongo que lo hacen de
buena voluntad, pero se nota que no les ha
llegado la verdadera palabra.
Comprendí que me encontraba entonces
con un hombre creyente y temí que empezara
a querer convencerme de su fe. Pero no fue así,
en realidad casi de inmediato cambió de tema.
Autoconciencia
del yo:

-Yo me llamo Humberto y soy de Chiapas,
aquí no habemos muchos de allá de donde soy
yo, pero me gusta venir aquí de vez en cuando.
Ya tengo casi veinte años acá, soy más de aquí,
pero sigo siendo de allá.

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Me empezó a preguntar cosas, como ¿a
qué me dedicaba?, ¿de dónde era?, ¿si estaba
casado y tenía hijos? No era muy insistente
pero sí intenso, parecía que le interesaba
más preguntar que esperar alguna respuesta.
Aunque aguda, su voz sonaba fuerte, sólida,
pausada. Transmitía tranquilidad aunque
no admitía mucho espacio para la réplica, se
notaba que le gustaba escucharse.
Creo que nos caímos bien. Le conté que
colaboraba con una organización que
trabajaba por los derechos de las personas
indígenas de Nuevo León. A lo que, aunque
no pareció muy asombrado, mostró cierto
interés; creo que más en por qué lo hacía que
en los beneficios que tal organización pudiera
brindarle a él o a su comunidad (que en
realidad tampoco eran tantos, por lo menos
ningún apoyo material). Luego de un rato
me dijo que tenía que irse, que lo esperaba su
familia. Es esposo de una mujer regiomontana
con quien tiene dos hijos gemelos que
entonces tendrían unos 8 años. Le comenté
que estaba interesado en volver a charlar con
él para saber su historia, así que le pedí que
nos visitara, y le indiqué que trabajaba cerca
de ahí. Me contestó que no tenía pensado
regresar pronto, pero que quizá luego
podría visitarme. Intercambiamos números
telefónicos.
Homosocialización:

228

No volví a saber de él por más de un año. Un
día me llamó, me preguntó que si sabía quién
podía ayudarle para pedir unos datos de un
amigo suyo que había muerto hacía unas
semanas. Quedamos en vernos para contarme

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un poco la historia de su amigo. En realidad
no necesitaba nada, así que pienso que sólo
quería charlar sobre esto y supongo que me
eligió a mí para eso.
Desde ese día, a lo largo de casi diez años,
nos hemos visto seis o siete veces, siempre
con la misma rutina: Charlamos sobre su vida,
por la tarde de algún sábado durante una
o dos horas. Al principio se intercalaba con
algunos comentarios de mi vida que parecían
de su interés, pero eso fue dejándose de lado.
Nuestra relación se empezó a tejer gracias a
una complicidad dialógica donde mi papel
era el de escuchar. Esto me pareció bien. En
la última de esas charlas le propuse redactar
una historia de su vida. Lo que aquí presento
es un ejercicio narrativo parcial de algo
que quizá demore más tiempo, pues, como
resulta evidente, se encuentra en constante
reescritura.
Hombría:

Humberto tiene actualmente 50 años, vive con
su esposa y sus gemelos en la colonia Lomas
de la Fama en el municipio de Santa Catarina.
Tiene ya alrededor de 30 años viviendo en el
estado de Nuevo León y desde hace 20 trabaja
en Alen, una fábrica de productos químicos y
de limpieza en la que espera quedarse hasta
su jubilación.

Autoconciencia
del yo:

Él es originario del municipio Simojovel que
se encuentra al norte del estado de Chiapas,
allá vivió hasta los 19 años. Aunque estudió
la primaria, desde los 10 años trabajó en las
minas de ámbar. Sobre esto él pensaba que
“no quería vivir así, cansado de comer sólo

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tortillas heladas, a veces sin sal, con todo
ese peligro, y tan mal pagado”. Sus padres
tuvieron otros dos hijos varones mayores que
él: el más grande se dedica a la venta de ámbar
en la Ciudad de México, por lo que mantiene
contacto constante con su lugar de origen; y
el otro vive en la comunidad.
-Él sí tuvo chance de estudiar. Allá es
maestro de la escuela; le va bien -me comentó
Humberto sobre su otro hermano que vive en
la comunidad de Simojovel.
Sus padres aún viven, pero, desde que
salió de Chiapas hace casi 30 años, los visita
muy poco. Pero no pierde contacto con ellos,
y les envía dinero de vez en cuando algo de
dinero.
Autoconciencia
del yo:

Humberto migró a Nuevo León junto con
su amigo Andrés, a quien conoció “desde
que estábamos chiquititos”. En realidad no
tenían motivo alguno para elegir este estado
como lugar de destino. A diferencia de otras
personas que migran porque ya cuentan con
redes de amistades o lazos familiares que
pueden facilitar su estadía, ellos no contaban
con nadie. A ambos se les ocurrió, les pareció
bien, y así lo hicieron.
-No hacía ni frío ni calor. Nos habían
dicho que el calor estaba fuerte, pero no
lo sentimos sino hasta después, pero como
éramos nuevos ni nos importó tanto -me
dijo Humberto al recordar que su amigo
y él juntaron para sus boletos y llegaron a
Monterrey un octubre.

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Como sabían hablar bien el español, no se les
dificultó comunicarse. Sin embargo, al llegar
sí fue complicado conseguir trabajo.
Trabajo:

-Andábamos en la obra; de garroteros en
un restaurante de allá por San Pedro, pero
duramos poco; luego trabajamos tres días
para un señor que traía un carretón de basura
en San Gilberto (colonia del municipio
conurbado de Santa Catarina), pero ese güey
maltrataba mucho al pobre animal, estaba
todo flaco y la verdad pues nos daba mucha
pena; allá en el rancho también trabajamos
con los animales, pero no es lo mismo, aquí
clarito se les nota que nomás no son felices;
luego fuimos jardineros en el municipio; hasta
nos ofrecieron trabajar en la construcción del
Metro, pero como decían que ahí se moría
gente a cada rato, pues mejor no entramos
ahí; luego yo me metí a una fábrica, y Andrés
ya no me siguió porque no quería atarse a los
turnos y no le gustaba trabajar de noche.

Cosificación
de la mujer:

En ese tiempo no teníamos obligaciones,
nos pasábamos las noches de fiesta, además
aquí hay muchas cosas que allá en el pueblo
pues ni imaginar; ¡un día hasta probamos la
coca! La mera verdad a mí no me gustó; en
ese rato sí, pero después ya no; además que
nos quedamos sin todo el dinero de la semana
que nos acababan de pagar. Yo mejor ya no le
metí a nada de eso; Andrés de repente. Lo de
nosotros era más ir a las cantinas, que luego
se hicieron teibols, por allá en Villagrán. Nos
metíamos a una, luego a otra, y así hasta que
amaneciera y pasaran los camiones para irnos

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Jerarquía sexual:

Cosificación
de la mujer:

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a dormir: esa era la rutina de cada viernes
durante casi diez años… A veces nos tocaba
suerte y pues amanecíamos con alguna mujer
en uno de los hoteles de por ahí. Una vez, sin
querer, nos metimos a un teibol de allá por
Félix U. Gómez. Se veía bien el ambiente y
entramos, pero adentro nos dimos cuenta que
era una onda de jotos. Yo nomás me reí y le dije
a Andrés que mejor nos fuéramos a otro lugar,
pero él quiso quedarse para ver. La verdad
no estuvo tan mal, nadie nos molestó. Hasta
estuvimos platicando un rato con unos jotos
vestidos como mujer, creo que hasta bailamos
con ellos, pero nomás eso eh, hasta ahí nomás.
Ya no volvimos allí, aunque creo que Andrés sí
volvió “a seguirle” en otras ocasiones, cuando
yo me tenía que ir a dormir porque trabajaba
temprano. Los domingos dábamos vueltas
por la Alameda, para ver con quien platicar,
para ver si conocíamos a alguna noviecilla.
Pero no, ni Andrés ni yo agarramos novia en
la Alameda. Yo conocí a Regina [su esposa]
porque es la hermana de un compadre del
trabajo. Un día me invitó a una fiesta de
quinceañera de su hija mayor, donde me la
presentó, y desde ahí empezamos a quedar.
A mí no me gustaba mucho ella, pero yo ya
era grande y un hombre debe tener a su mujer
que lo atienda. Ella lo ha hecho bien, es buena
y pues nos queremos a nuestra manera. A
Andrés no le gustó mucho que me juntara
con Regina; me parece que él quería seguir
en el desmadre, pero a mí ya me andaba por
tener mis hijos, mi mujer. A él como que no
le interesaba mucho eso. Cada vez que lo veía

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Amor:

Muerte:

Masculinidades:

parecía como si estuviera enojado conmigo. Y
un día se fue así nomás, dijo que iba a meterse
al ejército, que ya no quería vivir en Monterrey
ni andar batallando. Nunca había dicho que
quería algo así, pero no me asombró mucho
eso, ya que él tiene familiares que son sorchos,
pero como no los veía mucho que digamos,
y además él ya estaba grande, pues se me
hacía muy raro todo eso. Le perdí de vista
mucho tiempo, hasta que un día me avisó mi
hermano -el maestro-, que Andrés se había
regresado al pueblo nomás para morirse. No
me dijeron bien de qué, y la verdad ni siquiera
quise preguntar, me dio mucha tristeza, ¿qué
se le va a hacer? Cuando toca, pues toca. Ya de
eso hace como dieciocho años, mis gemelos
estaban por nacer. Me acuerdo todavía mucho
de él, ojalá se hubiera quedado aquí conmigo,
pero ya ves…”
Aunque desde que se juntó con Regina, su
familia era toda su prioridad, a partir de que
se enteró que murió Andrés se ha enfocado
más en su trabajo y en su grupo religioso.
Dejó de beber y desde hace cinco años es
parte de un grupo de adoradores nocturnos
en la iglesia de su colonia, grupo al que llegó
luego de que el sacerdote de ahí lo invitara un
día en el que, luego del bautizo de sus hijos,
Humberto se quedó a platicar un poco con el
cura. Le contó que no estaba casado (lo que
haría un año después en ese mismo lugar) y
que quería acercarse un poco más a la religión,
que él siempre había sido creyente pero que
nunca había tenido oportunidad de acercarse
a la iglesia.

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-Sentía que luego de lo que pasó con Andrés,
y después con el nacimiento de mis hijos
necesitaba tener más fuerza para ellos, no sé,
pensé que en la iglesia podía encontrarla y
creo que así fue -me confesó.
Para Humberto, este grupo ha representado
mucho más que una reunión para orar, ahí
encontró empatía y apoyo con otros hombres
que, como él, se necesitaban unos a otros.
-Cuando el padre Rubén me invitó a ese
grupo pensé que podía ser bueno para mí,
pero ¿rezar toda la noche?, además, rezar es
una cosa de mujeres. Me decidí y fui, ya que
fuera del trabajo no tenía mucho que hacer.
Humberto describe a su grupo de
adoradores nocturnos como un conjunto
de hombres que “habiendo jurado al Jesús
Sacramentado, le ofrecemos cada mes una
noche de sacrificio ante su presencia, con
ello no sólo reparamos nuestra faltas sino
también las del mundo entero. Y eso hace
falta ¿no?”. El grupo está conformado por
más o menos diez hombres habituales y
otros cinco o seis que van de vez en cuando a
las “vigilias nocturnas en las que no salimos
del templo imitando a Jesucristo que oró
así en el Sagrado Huerto”. Desde hace cinco
años esta actividad ha representado para
Humberto una salida donde consuela sus
emociones y sentimientos.
-No sé si por la fuerza de Dios o por otra
razón, pero no me siento cansado, salgo lleno
de energía -dijo Humberto al referir su estado
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de profundo impacto cada vez que salía de
tales experiencias grupales.
Hemos acordado que le acompañaría en
alguna ocasión, pero no hemos insistido
mucho en eso. Para él está claro que yo no
soy creyente, y supongo que eso le llevaría a
considerar ilegítima mi presencia en ese lugar.
En cualquier caso, aún no se ha concretado,
espero alguna vez poder hacerlo.
Trabajo:

Humberto no ha perdido su empleo y aunque
dice que “le va bien”, sí ha visto cómo la
pandemia por el SARS-CoV2 (Covid-19)
ha afectado su economía familiar, pues,
además de tener que contratar un servicio
permanente de internet y, aunque ya tenían
una computadora de escritorio que utilizaban
por turnos ambos hijos, tuvo que conseguir
en pagos una computadora adicional para
sus clases virtuales (uno de ellos cursa la
preparatoria en la Universidad Autónoma
de Nuevo León y el otro optó por ingresar a
la Universidad Tecnológica). Su esposa, que
trabajaba de empleada doméstica por horas
en una casa de una familia que se dedica a
la compraventa de autos en el municipio,
sí fue puesta en pausa por sus empleadores.
Al parecer temían que ella introdujera el
virus debido a sus traslados, por lo que le
propusieron trabajar de quedada y no salir
hasta que todo volviera a la normalidad o
esperar a que se resolviera todo. Regina no
tuvo más opción que dejar de trabajar ahí,
por lo menos “mientras pasaba todo esto del
virus”. Humberto fue entendiendo poco a

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poco sobre la gravedad de este virus (si acaso
la pandemia puede ser entendida de alguna
manera).
-Todo está muy cabrón. La verdad al
principio creí que las cosas se arreglarían
rápido. Por ahí tenía un guardadito y creí que
con éste saldríamos adelante porque sería
rápido todo esto. Como nosotros casi no nos
enfermamos, supongo que por nuestra raza,
pues no teníamos mucho miedo; eso es más
para los ricos que tienen tiempo de andarse
enfermando. Pero ya me di cuenta de que no
es así, que este asunto es para todos. Además,
a nosotros los jodidos nos iba a ir peor: los
ricos tienen dinero para atenderse, pero ¿y
nosotros?, apenas tenemos seguro y otros ni
eso tienen, como mi compadre Manuel que se
enfermó de esa chingadera.
Yo sí tengo prestaciones por el trabajo,
pero él trabaja en un taller mecánico, y
pues no le dan nada, antes y le pagan. Yo lo
aprecio mucho porque cuando llegamos a la
colonia él me echó siempre la mano, siempre
es muy parejo, y yo conozco a sus hijos desde
chiquitos y él a los míos; las viejas no se
llevan muy bien, apenas se tragan, pero como
quiera se aguantan cuando nos juntamos en
las fiestas. Cuando Manuel se sintió mal sí se
asustó, él está más chavo, pero como el güey
está gordo, y ya sabes que dicen que eso hace
que te enfermes peor, se asustó. Y, ándale, que
ahí vamos a buscar dónde lo podían curar.
Nos trajeron en vuelta y vuelta, hasta que
un amigo que escribió al feis del Bronco (¿tú
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crees que él conteste su feis?, yo digo que no,
pero igual sí te contestan) supo que debía ir
al Drive-thru del Paseo Santa Catarina. Eso
fue a mediados de julio. Lo lleve ahí, hicimos
una pinche fila de ocho horas y le hicieron la
prueba. Hubieras visto cómo se puso el pinche
chillón, ya después de una semana le dieron
el resultado, aunque él ya se sentía bien, y
¡pum! le dicen que sí tenía covid y se agüitó
de nuevo; se andaba desmayando. Fue cosa de
un rato, ya a los dos o tres días se alivianó y
ahora ahí anda el pinche gordo como si nada
le hubiera pasado. Yo no me sentí mal, por eso
no me chequé. Pero sí nos sacaron un pedo.
Autoconciencia
del yo:

Paternidad:

Yo he batallado mucho aquí en Monterrey
-continuó Humberto relatándome su vida
en esta ciudad-, pero ya no he pensado en
regresarme a Chiapas, ¿pa’ qué?, aquí estoy
bien. Tengo mi casa, mis hijos, mis amigos, mi
mujer. También tengo una camioneta que es
mi orgullo, fui ahorrando de a poco y la pude
comprar con las personas con las que trabajaba
mi señora; me costó cien mil pesos hace tres
años y por eso la cuido mucho. Después está
mi casa, que ya mero termino de pagar, y es
lo que más quiero, claro, primero está Dios
y mi familia. Pero mi camioneta es todo para
mí. Mírala, ¿a poco no está con madre? A
veces no tengo ni para echarle gasolina, pero
no me importa. No tengo dinero en el banco;
cada que podemos le vamos echando algo de
dinero a la cuenta de la caja de ahorro que hay
allá en la colonia. Esto le enseño siempre a mis
gemelos. Yo no tengo nada más que dejarles
que mi ejemplo. Cuando yo me muera ellos

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me representarán en esta tierra, y por eso
deben ser hombres cabales: deben ser fuertes,
ahorrar, trabajar, tener palabra. Un hombre
sin trabajo, sin ahorros, sin familia, no sirve
pa’ nada, ni es responsable, ni es hombre.
¿Que las cosas son duras? Pues sí ¿qué nadie
te ayuda?, pues casi no. ¿Que hay quien se
aprovecha de ti?, pues también. Pero de eso
se trata ser hombre, de salir adelante, de ser
fuerte y no caerse… aunque tenga uno muchas
ganas.
Muerte:

A veces extraño a Andrés. Dentro de unos días
él cumpliría años y me gustaría abrazarlo,
ése era un hombre de una pieza, una media
chueca, pero toda entera.

Conclusiones
En este apartado se añade un conjunto de reflexiones analíticas
que convergen entre las emergencias de las personas indígenas
que viven en la ciudad y las vicisitudes existenciales que se lían
en un hombre que ve conflictuada su masculinidad en contextos
donde no se emprende ni de la misma manera ni bajo la misma
forma. Estas reflexiones consideran, en primera instancia, los
retos y dificultades que implican la combinación de narrativas
y categorías de análisis que, trasladadas, resignificadas e
interseccionadas en un discurso común, recrean y son insumo
para el reconocimiento y aprehensión de una realidad que escapa
al dominio total de una sola disciplina. La transdisciplinariedad,
como se ha dicho anteriormente, se sostiene en la consideración
de que las fronteras disciplinares no son estáticas sino flexibles
y permiten, para la atención, comprensión o estudio de
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problemáticas o realidades complejas el préstamo de contenidos
teóricos que, en este caso, han sido de suma importancia.
Por ejemplo, para María Zambrano (2010) la palabra que
un autor le da al protagonista, la da dentro de los límites de su
situación, “sin romper el círculo mágico de un sueño” (103). Para
ella, como para Unamuno,
trascender no es romper sino extraer del conflicto una verdad
válida universalmente, necesaria de ser revelada a la conciencia
(…). El poeta aquí, como el personaje, ha cumplido por entero su acción trascendente: ha vertido su conciencia intacta –
tiempo-luz– en modo que diríamos transubjetivo. (Zambrano,
2010, p. 103)

Pero con tal transubjetividad no se trata “de aplicar
principios generales en casos concretos, ni tampoco de inducir
únicamente máximas desde las decisiones concretas, sino de
descubrir en los distintos ámbitos la peculiar modulación del
principio común” (Cortina &amp; Martínez, 2001, p. 159). Para cada
campo existe una innegable especificidad y por eso hay códigos
comunes a ellos, pero manifiestos en tantas diferentes versiones
como individuos puedan interpretarlos (Cortina &amp; Martínez,
2001). Por tal complejidad, atender a las innumerables versiones
nos obliga a hacerlo desde la transdisciplinariedad.
En Nada menos que todo un hombre, Unamuno nos relata el
objeto que ha de ser luego tema de su investigación metafísica.
Se podría argüir que ese objeto conseguido en la novela no
tiene realidad ninguna, que se trata de entes de ficción, de
personas puramente imaginarias, pero, aparte de que el ente
de ficción dista mucho de ser nada, sino que, por el contrario,

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tiene una peculiar realidad, basta recordar el principio fundamental de la fenomenología de Husserl —con la que tan honda relación tiene todo lo anterior—, según el cual la fantasía
o la intuición imaginativa son tan aptas como la intuición de
hechos reales para conseguir la aprehensión de las esencias, y
aun acaso ofrecen alguna ventaja(…); porque la aprehensión
de tales objetos ideales no implica en modo alguno la posición
de ninguna existencia individual ni la menor afirmación acerca de hechos. Por tanto, la novela puede servir, como la propia
experiencia de la vida humana, de la cual, en definitiva, deriva, para llegar a conocer las esencias de los modos de ser que
constituyen al hombre. Su sentido excede, pues, del plano de
una mera antropología, se entiende, en cuanto a sus posibilidades, y es capaz de llevarnos a una consideración ontológica.
(Marías, 1997, p. 73)

Para Unamuno, según Julián Marías (1997), la realidad
del personaje de ficción se parece a la concreta en que no está
hecha, en que se tiene que ir haciendo y en que se puede contar,
y en eso radica lícitamente su drama. Se podría decir que los
personajes de ficción no son reales, “pero esto requeriría ponerse
previamente de acuerdo sobre lo que se entiende por realidad [y
es] evidente que ésta les compete de algún modo (…)” (Marías,
1997, p. 33). Para Unamuno, en sus personajes él encuentra al
mismo ser humano, ese ser que para él “es la verdadera realidad
y a la vez el tema de su angustiada preocupación [por lo que
podría decirse] con perfecto sentido: «¿Ente de ficción? ¿Ente
de realidad? De realidad de ficción, que es ficción de realidad»”.
(Marías, 1997, p. 33)
Los personajes de Unamuno, sus pueblos, la descripción
de las cosas, son síntesis colectivas relatadas de lo que a esos
personajes les sucede, son recapitulaciones de muchos hombres
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a lo largo de los años. “Este es el sentido de esa excepción, que
tantos graves problemas suscita: (…), el del sentido de la vida
colectiva —expresión en extremo ambigua— y el del sujeto y la
personalidad de ese vivir. (Marías, 1997, p. 42)
Aunque “nos muestra al personaje viviendo en el mundo,
con otras personas, tratando con ellas, afanado en quehaceres, en
relación con su sociedad y los asuntos de su época” (Marías, 1997,
p. 47) en realidad, Unamuno configura esquemas, creaciones
simbólicas “en que el autor pone en juego figuras convencionales,
que representan problemas o afanes universales (…) [la anécdota]
es el pretexto para que se muestre el drama de la personalidad; lo
que importa no es que suceda tal o cual cosa, sino el ser yo de cada
uno de los protagonistas”. (Marías, 1997, p. 45-46)
Humberto es un hombre que se ha visto debilitado pero
que no es débil ni tiene temor a tal condición. Él no ha admitido
para sí más que un estrecho margen de fracaso. Se ha hecho
solo. Estimó a un hombre mucho más de lo que ha estimado a
cualquier mujer, pero se casó porque era un requisito, y porque
era necesario tanto moral, social como económicamente, pero
ella siempre queda al final de sus prioridades, al final de los
enunciados; tiene un carácter instrumental, ella es usada para
algo o por algo.
Por su heterosexualidad asumida, la improbable
materialización (o por lo menos explicitación) del amor
que Humberto sintió [y siente aún] por su amigo Andrés no
encuentra sustituto y le permanece fragmentado, astillado en sus
afectos presentes y futuros. Acaso, tal orientación es sustituida
con su participación en espacios de homosocialización (como
el grupo de adoradores nocturnos) que le brindan, si no la
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expresión de emociones sexuales, si fraternidades masculinas
que le suplantan. Pero ahora se encuentra acompañado y de tal
vínculo familiar se desprende lo más sólido de su hombría: debe
proteger a su familia.
Siendo críticos, tal mandato de protección familiar
podría considerarse como un constructo identitario que sesga
negativamente sus posibilidades existenciales y ubica en
posición de subordinación a las personas que dependen de él,
y aquí es donde radica la diferencia entre comportamiento e
identidad. La existencia sostenida de puntos de coincidencia en
comportamientos incesantes no significa identidad sino hábito. Y
para Humberto protección no deviene en ejercicio de poder sino
en ejercicio de amor. Y ello sí puede resignificarse en identidad:
la protección de a quién se ama (porque allí uno se da) y no dé a
quien se cree poseer (donde el yo tutor resulta en narciso). Sólo
así, mediante el darse colectivo, la protección como dispositivo
humano puede ser parte de lo que somos (identidad) y no sólo de
lo que hacemos (comportamiento).
Humberto es un hombre que, como tantos otros, migró y
vio reconfigurada su vida en un lugar distinto al de su nacimiento.
En el contexto adverso de rechazo, marginación, exclusión
y discriminación que le ha tocado vivir, tal vez su existencia
no se estime ejemplar, pero sí ejemplo de lo que enfrentan los
hombres indígenas en la ciudad, del conflicto que supone el
verse comprometidos a adaptar su identidad y de la voluntad y
fortaleza con la que responden ―o no― a todo ello. Quizá a ello
se refería el historiador italiano Carlo Ginzburg (2008) cuando
sostenía que el:
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ampliar hacia abajo la noción histórica de “individuo” no es objetivo de poca monta. Existe ciertamente el riesgo de caer en la
anécdota (...) pero no es un riesgo insalvable. (...) Se ha demostrado que en un individuo (…), carente en sí de relieve y por ello
representativo, pueden escrutarse, como en un microcosmos,
las características de todo un estrato social en un determinado
periodo histórico. (p.21).

Obrero en una ciudad industrial, Humberto ha percibido
cómo su vida es determinada o, mejor dicho, subjetivada a partir
de una jerarquización sociocultural en la que no ocupa más
que uno de los escaños inferiores. En tanto que nada se le ha
regalado, su existencia admite una rúbrica de trabajo, esfuerzo
y dedicación y, frente a ella, arroga para sí el derecho a ser
reconocido como nuevoleonés ―signifique lo que fuere. ¿Qué
otros valores culturales o marcas identitarias serían necesarias
para la concesión de tal reconocimiento? Si él lo asume así, ¿por
qué alguien habría de oponerse?
De voz más bien delgada, aguda, pero recia, camina
por el mundo pensándose digno de escucha pero, al mismo
tiempo, lamentándose por no haber encontrado ―aún― las
personas correctas que lo hagan. ¿Vale la pena escuchar esta
voz? La de Humberto, como la de muchos otros similares a
él, simboliza una melodía común que se expresa modulada
en las versiones organizadas de forma diferente por los
acontecimientos de la existencia individual. Es ésta una pieza
colectiva que puede ser sostenida hasta encontrar resonancia
y una vez ahí pueda manifestarse en interpretaciones nuevas.
Este escrito es un dispositivo que se suma ―y vibra― ante
tal reinvención.
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Referencias
Chávez, M. L. (2014). Identidad étnica, migración y socialización urbana. Profesionistas indígenas de la Huasteca en al capital potosina.
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Cultura, Modernidad y camp
camp: resistencia sin agenda
Culture, Modernity and camp
camp: resistance without an
agenda
Alexa Rosales Rivera1
Eleocadio Martínez Silva2
Resumen: El siguiente trabajo tiene por objetivo pensar las expresiones actuales de la sensibilidad camp desde el marco de la cultura y sus
procesos dialécticos. Nos situaremos en el contexto de una Modernidad
tardía considerando sus vicisitudes como factores que explican la proliferación del camp. Así mismo, en su convergencia con las redes sociales, encontraremos que el camp ofrece suficiente material audiovisual en
el que se aprecia su carácter lúdico y hasta frívolo, así como un potencial político para responder a las interpelaciones de la hegemonía en
cuestiones de clase, género, gusto, entre otras.
Palabras clave: cultura, modernidad, camp, resistencia.
Abstract: The present paper aims to reflect on the current expressions
of camp sensibility in the framework of the dialectical processes of culture. To do so we will place ourselves in the context of late modernity
1 Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL). Monterrey, México.
2 Profesor-investigador de tiempo completo. Facultad de Filosofía y
Letras. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey, México.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

considering its vicissitudes as factors that explain the proliferation of
camp. Taking into account its convergence with social networks, we
will find that camp aesthetics extend and offer enough audiovisual material in which its playful and even frivolous nature can be appreciated,
as well as its political potential to respond to the interpellations of the
hegemony in matters of class, gender, taste, among others.
Key words: culture, modernity, camp, resistance.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Cultura y relaciones de poder
Muchos debates se han desencadenado alrededor del concepto
cultura. En sus inicios se le confinó al terreno espiritual y al de
las bellas artes (Thompson, 2002). No obstante, su peso en la
configuración de las sociedades, integrando creencias, valores,
actitudes y productos materiales, obligó a concebirla de manera
holística. La cultura se encuentra en los aspectos más mundanos
y constituye un conjunto de prácticas y significados que crean y
se recrean, desde los cuales fabricamos y asimos el mundo que
nos rodea (Echeverría, 2010). La dinámica de la cultura nos obligó
a cuestionar la posición de las personas en ella y su capacidad
de agencia: ¿somos marionetas que simplemente responden al
contexto histórico, o individuos cuyos deseos pueden expresarse
más allá de los parámetros establecidos por la cultura? No
podemos razonar si no se establece de antemano una identidad a
partir de un conjunto de preceptos aprendidos al llegar al mundo,
pero es imposible que esta identidad que nos es asignada desde
el exterior determine enteramente nuestro razonamiento (Sen,
1998), debe tomarse tan sólo como un punto de partida. De acuerdo
con Freire (2012), efectivamente, existen condicionantes, pero no
tienen que tomarse por destinos; se trata de un proceso dialéctico
entre la pretendida objetividad de instituciones legitimadas, y la
subjetividad de realidades particulares y diversas.
Las subjetividades son construidas en la actuación constante
de los discursos y las prácticas que interpelan a los sujetos.
Y, viceversa, estas subjetividades que se actúan, transforman
también esos lugares de sujeción, cambiando así paulatina o radicalmente los términos mismos de las nuevas actuaciones. O

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

sea, no es que por un lado esté ya definido el sujeto y por otro la
subjetividad, sino que ambos están desplegándose y troquelándose mutuamente a propósito de esos puntos de sutura que son
las identidades. (Restrepo, 2006, p. 150)

“Nadie puede darse la vida a sí mismo, y nadie puede,
tampoco, darse su propia identidad” (Meirieu, 1998, p. 21).
Nuestra identidad, ya que no es cien por ciento innata, puede
evolucionar con el paso del tiempo y las experiencias vividas;
estamos sujetas al cambio. Y esto es lo que nos da capacidad de
agencia, la “imposibilidad de clausura como prueba de una vida
que no sea destino” (Ema, 2012, p.100). Así, mujeres y hombres
son capaces de responder a una interpelación reconociéndose en
el nombramiento que otro hace de ellas y ellos, o bien, pueden
volverse contra ésta, superándola o negándola. Y es en este
proceso de negatividad que radica la posibilidad de ser, de la
libertad como posibilidad de transformación (Butler, 2012). La
negatividad constitutiva sería más bien un empuje productivo
para recrearnos (Ema, 2012). Es un proceso generador de opciones
que necesitan existir para luego ser negadas y superadas como
reflexividad de la consciencia, respondiendo a los discursos que
nos producen y cambiándolos (Butler, 2012).
De tal manera, “la desobediencia a la autoridad es uno de
los actos más sanos y naturales” (Hardt y Negri, 2000, p. 176) por
la ambivalencia que forma parte de la identidad, enmarcada en
procesos de opresión y liberación (Bauman, 2005). Son procesos
correspondientes al rechazo de los discursos externos que nos
construyen y a la necesidad que tenemos de ellos, pues, “yo soy
‘yo’ [...] pero no lo soy sino en la medida en la que estoy en la
relación, en la exposición a los otros y en la sorpresa por los otros
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

–los otros humanos, los otros animales, vegetales, minerales...”
(Nancy y Moreno, 2013, p. 209). Tal dinámica impide llegar a
cierres definitivos. Lo único definitivo es nuestra existencia
en condición de devenir. Producimos prácticas y soluciones
contingentes posibilitadas desde el contexto histórico (Ema,
2012), lo cual rechaza la idea de una identidad o esencia original,
anteriores a los discursos que nos construyen (Butler, 2012).
Es en estos procesos que cada persona se va haciendo una
idea del mundo, de sí misma y su posición frente a los demás; se va
construyendo su realidad, y hay tantas realidades/subjetividades,
como personas en el mundo. A pesar de lo anterior, cada subjetividad
comparte un terreno común –una realidad objetivada– con
otras subjetividades (Berger y Luckmann, 2001), un espacio que
pretende mediar, en el que se prolongan las batallas posibilitando
consenso y fricción. Ampliando la escala, pasando de individuo a
colectividad, se forman sociedades que a su vez interactúan con
otras y son susceptibles de cambiarse en sus encuentros.
Sin embargo, a lo largo de la historia humana, los
encuentros entre culturas se han distinguido por la violencia y
el deseo de erradicar al otro. De abrirse una vía de comunicación,
frecuentemente encontramos que los intercambios no son
equitativos; ciertas voces logran tener mayor peso —en ese
supuesto terreno común, una realidad objetivada sin ser
necesariamente imparcial— que otras por el poder material
y simbólico que heredaron de una historia de dominación, que
queda plasmada en una jerarquía estética y cultural, donde
encontramos formas deseables y repudiadas, nobles y ordinarias.
Quien se invista con las formas más valoradas llevará ventaja para
hacer que el mundo escuche lo que tiene que decir; ya la estética
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

inculcada nos predispone al hacer una valoración del contenido.
Mediante estos mecanismos culturales aún se puede alinear a
los desposeídos de poder simbólico a los designios de personas
cubiertas por signos de virtud y belleza; se ejerce una violencia
simbólica a través de la cultura oficial que las élites instituyen.
De acuerdo con Néstor García (1981), la cultura oficial
inculca los intereses de la hegemonía y legitima las estructuras
dominantes encubriendo su arbitrariedad, haciéndolas pasar por
naturales y por el único estado posible en el que pudo desembocar
la historia humana y el comportamiento de las personas. Desde
diversos flancos se inculca un modo aceptable para conducirse y
para aspirar. La estética y su clasificación de significantes fungen
como una guía inmediata, casi instintiva, que nos señala el camino
y las personas a las que se debe seguir e imitar por sus supuestas
virtudes en sintonía con la imagen que proyectan.
Es por ello que “la racionalidad requiere esencialmente
representación” (Rodríguez, 1998, p. 4), pues las representaciones
nos sirven para valorar la viabilidad de nuestras empresas. De
esta forma, al ser recibidos por un mundo ya trazado, resultará
más sencillo decantarnos por un camino en lugar de otro; ¿cómo
luce y se comporta la gente más valorada?, ¿qué debe hacer una
mujer?, ¿cuál es el papel de un hombre y qué rasgos físicos engloba
la noción de lo masculino?, ¿cuáles son las prácticas destinadas
para la clase alta, media y baja? Basta ver las formas, las puestas
en escena de nuestro entorno, para descifrar el script social y
darnos una idea de lo que debemos hacer y de cómo debemos
presentarnos frente a la sociedad, la cual ya ha delimitado las
opciones que cada persona tendrá a su disposición, de acuerdo
con su papel.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Para lograr que cada persona se ciña a su posición en
la jerarquía, por medio de diversas autoridades, se realiza un
Trabajo Pedagógico (Bourdieu y Passeron, 1996); la familia inculca
por repetición la adhesión a posturas apropiadas, la escuela
hace otro tanto para que el individuo interiorice normas que,
aunque rompa, las reconozca como legítimas. El éxito de la
Acción Pedagógica como dominación radica en que el individuo
interiorice la legitimidad de las reglas y de las autoridades más
que en su fiel adhesión a lo que dictan las reglas, pues romperlas
no atenta contra las jerarquías instituidas, pero cuestionar su
legitimidad, revelar sus prácticas, sus ceremonias y atavíos como
arbitrariedades culturales, por otro lado, es más peligroso para
quienes detentan el poder. Por ello, la cultura dominante prefiere
predicarle al converso, pues se corren menos riesgos de que las
puestas en escena y despliegues de autoridad sean cuestionados.
Por lo tanto, la clase media es presa predilecta de la
dominación simbólica (Lagarde, 2016), mientras que la clase
obrera, más ajena a la idiosincrasia de la burguesía, podría ser
más reacia o, desde otra perspectiva, más racional y crítica, ante
la imposición de otras formas de vida que nada tienen que ver
con ellos ni con sus necesidades o sistema de valores. A pesar de
ello, aún es posible que termine interiorizando la legitimidad de
la hegemonía por la exclusión que ésta hace de ellos (Bourdieu y
Passeron, 1996), principalmente porque la exclusión, a lo largo
de la historia, conlleva represalias como la “muerte, reclusión,
aislamiento social, sanción económica, amonestación”, etc. (Sau,
1991, p. 179). Muchos han sido los intentos por arreglar estas
relaciones de dominación tan arbitrarias como absurdas. Pero
como señala Baudrillard, a menudo, cuestionarlas directamente
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

o explotar contra ellas no hace más que resucitar su poder, pues
encuentran la manera de reencarnar en otras formas.
Por otro lado, cuando las autoridades simulan y las masas
se unen a la farsa, se produce un resultado inesperado, “una especie
de parodia, de hipersimulación [...] las masas, que no debían ser
más que el ganado de la cultura”, se transforman en “el agente
exterminador de esta cultura” (Baudrillard, 1978, p. 86). Si antes
los movimientos explotaban, ahora implotan. Cuando tratamos
de arreglar las incongruencias, pero el mundo es sordo ante los
reclamos, entonces dejamos que sus formas crezcan y choquen
entre ellas, provocando el más grande absurdo. Justo como las
mascaradas femeninas, mujeres que se interpretan y exageran a
sí mismas o, mejor dicho, que extreman el ideal hegemónico de la
femineidad, y que, a diferencia de los transformistas, la sorpresa y la
incongruencia se encuentra entre su identidad, conscientemente
enmascarada, y el papel exagerado que interpretan, rol del que
de todas maneras nunca se pueden desprender, pues la sociedad
no las concibe de otra forma (Robertson, 1996). Sólo a través de
la autoparodia existe la posibilidad de neutralizar la estética que
las somete, de despojarla de su poder. Así lo hacía el colectivo de
arte ASCO al reproducir y exagerar los estereotipos chicanos que
los marginaban (Flores, 2020).
En el mismo sentido, Baudrillard habla de la
hipersimulación como un mecanismo amenazante para la
autoridad, pues ‘explotar’, atacar directamente a la autoridad y
su cultura, no hace más que resucitarla; ‘implotar’, por otro lado,
‘simular’ como ellos lo hacen, conlleva a una hipersimulación,
la cual resulta más poderosa para vaciar las prácticas culturales
de todo sentido; se vuelven incongruentes y pierden el poder de
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

volver a tomarse por serias o legítimas. La afronta no se dirige al
discurso que proponen las formas, va contra las formas mismas.
Barthes afirma que estas expresiones, las que comunican
más allá del nivel informativo y simbólico, corresponden a
un tercer nivel de análisis, sería hablar de un ‘tercer sentido’
o ‘significancia’ cuando las formas se exageran a sí mismas y
desbordan el significante. La principal cualidad del tercer sentido
es que borra “los límites entre expresión y el disfraz” (Barthes,
1986, p. 55). El tercer sentido, una cualidad que encontramos en
el camp, suele desbordar la forma y su significado. A partir de la
exageración estética, de su uso gratuito, termina transmitiéndonos
algo más, algo difícil de sujetar porque rebasa lo informativo y lo
simbólico, porque es algo que está fuera de la cultura y tan sólo lo
presentimos, no se aprehende inteligiblemente. De hecho, el camp
echa por la borda las herramientas hermenéuticas, enfatizando,
sin dar justificación alguna, las formas, las texturas y el estilo
(Cleto, 2019). Nos quedamos con una experiencia estética que,
aunque se niegue a aportarnos un mensaje claro, está ahí y debe
ser nombrada, es parte de la experiencia humana.
Hablando de hipersimulación, tercer sentido, o camp,
diversos autores coinciden en la dificultad de describir y analizar
esos sentidos “obtusos” que están “fuera del lenguaje” (Barthes,
1986, p. 61) y que no existen en sí mismos, sino que esperan ser
vislumbrados y completados por una audiencia capaz de apreciar
otras experiencias a partir de los significantes desligados de su
significado informativo y simbólico. La exageración y el absurdo
nos sacude, entonces, en lugar de decodificar el signo como
acostumbramos hacerlo, experimentamos sensiblemente la
arbitrariedad del lazo que une al significante con el significado,
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

cualidad básica del signo (Saussure, 1945). Algo similar sucede
con la saturación semántica; después del uso desmedido y
repetitivo de una palabra, ésta deja de tener sentido y hasta nos
extraña su sonido. Entonces apreciamos tan sólo su conjunto
de significantes arbitrarios que, en muchos casos, por ninguna
razón vital llegaron a convertirse en los representantes de cierto
significado. Tal fenómeno hace que cualquier pretensión de
seriedad al volver a actuar bajo ciertas formas resulte graciosa,
pues ya no creemos en una esencia detrás de ellas.
De acuerdo con Fabio Cleto (2019), éste es uno de los
efectos más poderosos del camp, pues gracias a esta dislocación
entre significante y significado, en muchos casos, exhibe las
formas, las prácticas y estilos estéticos a los que recurre la vanidad
moral y su aspiración a la originalidad y autenticidad. Así, el camp
resulta interesante porque dentro de las posibilidades que ofrece
esta sensibilidad, tiende a reproducir la estética de los ideales
hegemónicos, pero exagerando sus formas. Esta exageración
desborda el sentido de los significantes y comenzamos a
apreciarlos por lo que son: disfraces frecuentemente arbitrarios.
Sensibilidad camp
Al hablar del camp es obligatorio remontarnos a la referencia de
base que corresponde a Susan Sontag y su célebre ensayo, Notes
on Camp, publicado por primera vez en 1964. En él describe una
sensibilidad estética cuyas principales cualidades suelen ser la
exageración y el artificio. El camp es una visión del mundo en
términos de un estilo particular que presenta cosas siendo lo que
no son. “El camp lo ve todo entre comillas. No será una lámpara,
sino una «lámpara»; no una mujer, sino una «mujer». Percibir el
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

camp en los objetos y las personas es comprender el Ser-comoRepresentación-de-un-Papel” (Sontag, 2005, p. 360). Siguiendo
a la autora, si el camp percibe las cosas como un juego de roles,
entonces el camp es capaz de convertir a un hombre en mujer,
a una mujer en hombre, a una persona en cosa y a una cosa en
persona. Sólo es necesario abstraer la cualidad característica del
objeto o persona en cuestión para jugar con su rasgo distintivo
y reproducirlo en distintos contextos. A menudo, este juego de
asociación de formas que salen de sus campos para desplegarse
en los escenarios más impensables resulta en yuxtaposiciones
absurdas e irrisorias, por lo tanto, el humor es un resultado
común en el camp.
Esta sensibilidad pone especial énfasis en la forma
sobre el contenido, facilita una mirada divertida sobre todos
los artificios y puestas en escena desplegadas en la vida social,
revelando la cómica arbitrariedad de actuaciones que se toman
por serias. Sean los protocolos de la monarquía, las exhibiciones
de hipermasculinidad de Vladímir Putin montando a caballo sin
camisa, o la pose de lujo y glamour de María Félix, todos comparten
cierta exageración y teatralidad, y no pasan inadvertidos por
la sensibilidad camp. El camp puede ser totalmente ingenuo o
consciente de su exageración y comicidad resultante al tratar de
representar un papel.
También, en el camp la ambición suele ser desmesurada,
lo cual garantiza el fracaso. De forma ilustrativa, Sontag expone
que aspirar a lograr la estética cinematográfica y efecto dramático
de grandes producciones, pero contando con sólo tres pesos de
presupuesto, puede resultar en un buen camp; algo tan malo que
es bueno porque fracasa en su intento de ser serio. “El gusto camp
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

[...] no menosprecia a quien logra ser seriamente dramático. Lo
que hace es encontrar el éxito en ciertos apasionados fracasos”
(Sontag, 2005, p. 375). Estos “fracasos” son apreciados porque
revelan “otra clase de verdad acerca de la situación humana,
otra experiencia de lo que constituye ser humano; en suma: otra
sensibilidad válida” (Sontag, 2005, p. 369) y legítima, aunque no
se manifieste a través de una imagen seria ni solemne.
Al tratar de identificar las formas del camp, sus creadores
y su público, diversos autores coinciden en su origen marginal.
La sensibilidad para captarlo suele surgir en grupos que no
encuentran un lugar acorde a las prescripciones sociales de
heterosexualidad, belleza, clase, educación, decoro, gusto,
etc. El ejemplo más ilustrativo es el fracaso de las drag queens.
Hombres que en un principio deseaban emular el lujo y belleza
de las divas del cine, encontraron que en su estrafalario intento
(exagerando los ademanes ‘femeninos’ y la opulencia con
extravagantes atuendos) quedaban expuestos como una copia
fallida y bufonesca del ideal de femineidad elegante. No obstante,
esta figura bufonesca tenía una perspectiva valiosa que ofrecer,
sin buscarlo, terminó desencializando las ideas de género; la
femineidad no está atada al sexo, como tantas otras cosas, se trata
de un acto performativo (McElroy, 2017), incluso las mujeres
tienen que actuar la femineidad.
A pesar de producir una reflexión que los liberaría de las
burlas, las drags continuaron celebrando y disfrutando de su figura
marginal e irrisoria, así como de sus puestas en escena, cuyo primer
objetivo es la subjetivación y goce del propio exponente, quien se
divierte escapando de las convenciones del mundo al exagerar las
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

formas y afectaciones de personalidad hegemónicas. Éste es un
ejemplo de cómo la sensibilidad camp es propensa a resonar en
la sensibilidad de las personas cuyas biografías están marcadas
por grandes rupturas (Van de Port, 2012), personas que, por su
pobreza, orientación sexual, sexo, color, enfrentan un recorrido
vital más turbulento que el de la población bien adaptada (Core,
1984), que precisamente por estar bien adaptada es más raro
que cuestionen y encuentren vanas e irrisorias las formas que
los rigen. Incluso, asegura Van de Port (2012), en el corazón del
trauma se encuentra la comprensión de que los órdenes sociales,
morales y culturales que siempre se habían naturalizado estaban,
de hecho, fundados en fantasías o arbitrariedades.
Con la creciente precarización laboral y los efectos que
ésta desencadena, cada vez nos encontramos con más personas
cuyas identidades y realidades no encuentran ningún espacio
legítimo para existir dentro de los rígidos scripts sociales. En
estos tiempos se incita a toda la población a superarse, a ser
la mejor versión de sí misma, a ser exitosa y no conformarse
con nada, pero su capital material no da más que para pobres
reproducciones o imitaciones fallidas del éxito. Además,
presenciamos un narcisismo, un ego, una ambición alimentada
por la propia cultura que incita a los jóvenes a representarse
como sujetos saludables (física y mentalmente), atractivos y
prósperos. La cultura de ‘las mejoras continuas’, un proceso de
perfeccionamiento sin fin, (Giddens, 1994) ha proporcionado
un nuevo modelo a perseguir, no obstante, una gran parte de
la población carece de medios para cumplir con el ideal. Justo
como la película ambiciosa de bajo presupuesto, el resultado
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más probable para esta sociedad de ambiciones elevadísimas y
escasos recursos, es el camp.
Jóvenes inmersos en una cultura de masas más vertiginosa
que la que surgió en la postguerra, jóvenes que crecieron con
educación y oportunidades que quizá sus padres no gozaron,
se ven reducidos a la realidad de un futuro laboral incierto. Por
primera vez la calidad de vida va en retroceso para las nuevas
generaciones (Bauman, 2018). Todas las posibilidades que se les
prometían en la infancia se desvanecen en condiciones precarias
de trabajo que los sume en un estado de vulnerabilidad económica,
social, psicológica, ambiental, etc. Se les propone subsistir con
trabajos insuficientes para la subjetivación de su persona, trabajos
que no alcanzan para estructurar su vida y alargan el sentimiento
de infancia en jóvenes adultos aún necesitados del sustento de
sus progenitores.
Disminuye la probabilidad de que la nueva fuerza laboral
experimente la vida como un recorrido lineal y acumulativo en
el que van adquiriendo maestría y bienes materiales con la única
condición de ser constantes y disciplinados (Sennett, 2005).
La perseverancia ya no rinde frutos, constantemente hay que
empezar de nuevo. Esta incertidumbre “hace que los procesos
de subjetivación social deban confrontar y autoconfrontar la
amenaza de la pérdida de continuidad subjetiva, provocando
un alza de procesos reflexivos sobre sí mismos” (Aedo, 2017, p.
410) Sin embargo, ante la contingencia que enfrenta la sociedad
actual, las formas de ego que encuentra el individuo para resolver
sus problemas pierden vigencia rápidamente, y éste descubre que
ya no hay un rol estructural donde poder ejercerlas (Aedo, 2017).
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La inestabilidad de las gestiones en el mercado laboral genera
contrariedades sin la posibilidad de soluciones duraderas.
La autorreflexión surge de la necesidad de resolver
un problema (Malishev, 2002), y las sociedades modernas
continuamente confrontan al individuo con cambios en las
estructuras, desestabilizando su función e identidad en ellas. Estas
situaciones generan quiebres morales (Zigon, 2007), procesos de
cambio que nos obligan a evaluar nuestra situación en el mundo.
La resolución exitosa de los dilemas devolvería al sujeto al modo
automático de las disposiciones morales. Paralelamente, las teorías
de Margaret Archer consideran que estas reflexiones servirían
para que las personas desarrollen planes de acción que resuelvan
un problema y les permita volver a la rutina de la vida cotidiana.
No obstante, en la actualidad, inmersos en una secuencia de
cambios cada vez más vertiginosos, es común que estos procesos
de reflexión se detonen sin proveer una solución satisfactoria.
Así, una posible alternativa sería que estas cuestiones irresueltas
en el plano privado terminarían por desbordarse al plano público
(Aedo, 2017); provocarían la formación de colectivos luchando
por nuevas condiciones estructurales, activando su capacidad de
agencia en conjunto.
Pero ¿qué pasaría con todo el producto de nuestras
reflexiones si no podemos encontrar soluciones prácticas y si
se nos disuade, a través de diversos mecanismos, de tomar parte
en iniciativas colectivas en terreno político? ¿Estos residuos sin
propósito podrían rescatarse en el camp? Una estética que es
capaz de resistir sin luchar, que juega con todas las referencias
a su alcance y que exprime de situaciones desafortunadas o
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vergonzosas material para disfrutar. Nos atreveríamos a deducir
que así lo hace toda una generación de jóvenes adultos, asiduos
consumidores de entretenimiento e información, preocupados y
conscientes de las dificultades que les plantea la época, pero sin
encontrar una solución para el absurdo mundo que se impone;
terminan enfrentándose a una aflicción que los llena de nostalgia,
sentimiento que habla de una percepción de pérdida (Becker,
2018), pérdida de oportunidades para subjetivarse, prosperar y
ser valorados en sociedad. Esta pérdida:
...favorece los vuelos de la mente, en una nostalgia anclada en
el presente, pero perteneciente al pasado, un presente que se
revela como insatisfactorio, gris, tedioso, sin posibilidades de
futuro [...] y no deja otra opción que la deserción del presente,
deserción que, si se realiza con una furtiva mirada al pasado,
con una sobrecarga conscientemente irónica, se vuelve camp
(Hueso, 2012, p. 391).

La ironía, componente frecuente en el camp, es una
distanciación detonada por el “escepticismo más o menos
diletante debido a la desilusión, al cansancio” (Gramsci, 2017, p.
313). Así mismo, encontramos que la ironía es útil para depurar
el dolor, expresándolo con frivolidad en una desafección política
que caracteriza al camp, el cual, desertando de todo compromiso
de seriedad y rectitud moral, encuentra un espacio de libertad y
creación para jugar con los cánones que excluyen o descalifican
a ciertos grupos. Según Echavarren, los cánones pasan por la
relectura de “las minorías clandestinas, irreconocidas,” y son
contemplados o ejercitados “con la conciencia de su falsedad o
arbitrariedad [...] y resultan, por lo tanto, presa de la irrisión”
(2001, p. 208).
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Esta profanación de parámetros culturales desestabiliza
los signos y ofrece la posibilidad de cambiarlos, pero sin dictar
las guías que ayuden a establecer sus remplazos. En este sentido,
“la exacerbación y crispación camp llevan a una disgregación
o diseminación de «lo fragmentario y antiorganizativo»”
(Echavarren, 2001, p. 211). Sería una forma de responder con la
misma moneda: turbando las concepciones canónicas que han
desorganizado la vida de los grupos marginados en primer lugar.
Así, el camp podría considerarse como una resistencia y, a la
vez, expresión consecuente con las vicisitudes de la Modernidad,
definida por sus modos de producción y consumo, medios
masivos e innovaciones tecnológicas que terminan impactando
en las prácticas culturales y el pensamiento contemporáneo, cuya
principal cualidad parece ser una amalgama problemática entre
los conceptos de libertad, identidad e inseguridad.
Tomando en cuenta lo mencionado hasta el momento
proponemos trazar el impacto de una serie de factores en el
estímulo y proliferación de la sensibilidad camp. En el presente
panorama los jóvenes se enfrentan a una serie de cambios
económicos e ideológicos que desestabilizan el curso y merman
la calidad de sus vidas. Encima de ello, corren el riesgo de
culparse por los sinsabores de su realidad, experimentan un odio
internalizado como una nueva forma de vivenciar su pobreza.
Actualmente, desgracia como fortuna son responsabilidad del
individuo. Si eres pobre es tu culpa, si caes enfermo también es tu
culpa. Desde el abandono de la creencia de un Dios para depositar
nuestra fe en las capacidades humanas, hasta la psicología positiva
que acompañó y preparó el terreno para la exitosa asimilación de
las estrategias neoliberales que se pusieron en marcha desde la
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década perdida de 1980, está casi prohibido quejarse y culpar a
alguien más además de nosotros mismos por nuestras desgracias
(Cabanas e Illouz, 2019).
En las sociedades del «yes, we can» o del «sí se puede», hay un
problema con la negatividad [...] cuando «no se puede», el sujeto se culpa y se castiga a sí mismo. No se puede «no poder». El
resultado es que, mientras las sociedades cuya forma de control
y disciplinamiento producen sujetos que si no acatan la norma
se caracterizan como criminales transgresores frente a la ley o
alguna autoridad exterior, actualmente existe la sensación de
que, si no puedes cumplir con lo que se demanda de ti, la culpa
está en ti. Y los sujetos no se viven como transgresores, sino,
efectivamente, como fracasados (Yébenes, 2020, párr. 14).

En la Modernidad, los sujetos se convierten en sus propios
verdugos, se exigen y explotan a sí mismos para escapar de su
miseria, para escapar de la precariedad y sensación de inseguridad
que se generaliza por toda la sociedad occidental a través de sus
variados estratos. Ante tal panorama, Lorey señala que “el «arte
de gobernar» […] no consiste principalmente en las sociedades
modernas en ser represivo, sino en un autodisciplinamiento
«volcado hacia dentro»” (2016, p. 41). Siguiendo la idea anterior,
si antes la homofobia o el racismo se consideraban como las
principales o más obvias formas de discriminación propensas
a la internalización, hoy, el estigma hacia la pobreza, incluso la
tristeza y la enfermedad, también produce sujetos desmoralizados
que, además de ser despreciados por la sociedad, se desprecian a
sí mismos. Para sobrellevarlo, la población ha encontrado formas
de expresar su realidad, de controlar la narrativa que los presenta
ante el mundo y hacer de su situación una historia familiar y
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amigable, que no sea juzgada, sino comprendida.
Esta necesidad de legitimar otras realidades hace del
camp (con el humor que lo caracteriza) una expresión capaz de
dignificar lo ‘otro’ y de formar comunidades. Como explica Horn
(2017) el camp no sólo es exageración, también debe llevar una carga
emocional, busca resonar en otras audiencias que posiblemente
compartan y entiendan la “perspectiva perversa” del performer.
El camp es la estética de una comunidad diaspórica (Van de
Port, 2012), una vía para conectar con la audiencia correcta, con
aquellos que, pudiendo compartir los mismos referentes estéticos,
se identifican y encuentran placer al obviar su subordinación y
sus fracasos mediante una teatralización que extirpa el dolor de
sus infortunios para convertirlos en fuente de placer mediante la
priorización del juego estético por encima del significado, como
se observa en la siguiente publicación compartida en Facebook.

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El camp puede ser ingenuo o intencional. De acuerdo con
Sontag, su forma más pura sería la ingenua (cada vez más rara), sin
embargo, Eve Kososfsky Sedgwick rescata una función especial del
camp intencional. Ella asegura que la idea de intencionalidad puede
generar una comunidad imaginaria para el espectador, quien se
hace las siguientes preguntas: ¿y si la audiencia adecuada para esto
fuera exactamente yo?, ¿qué pasa si, por ejemplo, las inversiones
resistentes, oblicuas y tangenciales de atención y atracción que
puedo aportar a este espectáculo son en realidad una respuesta
asombrosa a las inversiones resistentes, oblicuas y tangenciales
de la persona o de algunas de las personas que lo crearon?, ¿y si,
además, otro a quien no conozco o no reconozco puede verlo desde
el mismo ángulo ‘perverso’? (Sedgwick, 1990, p. 156).
Esta lógica ha sido altamente fecunda en las redes
sociales, donde continuamente las personas crean y comparten
contenido audiovisual esperando resonar en la audiencia
adecuada al proyectar su visión desde lo subalterno sobre
distintas dimensiones de la vida. Igualmente, el camp converge en
perfecta sinergia con las posibilidades que ofrecen las plataformas
digitales, medio compatible en tanto permite adoptar una pose
con mayor libertad y ligereza. A través de una publicación las
personas pueden ser tan extravagantes y juguetonas como lo
deseen. Los aspectos más mundanos pueden convertirse en fuente
de placer y risa al contemplarlos bajo la metáfora de “la vida
como teatro”, una de las máximas del camp, la cual ofrece muchas
posibilidades lúdicas. Como se aprecia en la siguiente imagen, un
evento tan mundano se lleva hasta la exageración, dramatización
e incluso se le añade un toque de glamour; todos los significantes
que observamos son la razón de ser de la imagen, el significado
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pasa a segundo plano. Aquí no importa lo que se hace o dice, sino
cómo se expresa. Las formas son las protagonistas.

Esta falta de seriedad, tanto en las redes sociales como
en el camp, suele ser recriminada cuando no se aprecian virtudes
o contribuciones inmediatas contra los problemas que nos
aquejan como sociedad, más aún cuando los vacían de toda
urgencia y gravedad para transformarlos en fuente de placer y
entretenimiento frívolo. Mientras unos abogan por el camp como
una forma de resistencia frente a la cultura dominante, también
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es importante considerar sus reveses. Diversos autores afirman
que hay una delgada línea entre la revelación contra las normas
hegemónicas y la legitimación que el camp podría hacer de ellas.
Bergman (1993) menciona que, en el mejor de los casos, el camp
puede ser una estrategia para ganar terreno, libertad para vivir
de diferentes formas; y en el peor, puede ofrecer la ilusión de
libertad cuando de hecho sólo repite en distintos formatos las
viejas prescripciones. Nielsen (2016), por ejemplo, afirma que
los clásicos cinematográficos del camp suelen afianzar mensajes
antifeministas y, ahora que el camp se ha popularizado y deja de
ser una práctica discursiva específicamente gay o necesariamente
dirigida a los homosexuales, se torna más difícil identificar sus
cualidades redentoras.
Así, las nuevas expresiones y modalidades del
camp en su convergencia con la web 2.0 corren el riesgo de
aparecer como un simple entretenimiento indiferente a los
problemas de la sociedad. La expresión del camp deja de ser
la herramienta exclusiva de un grupo en opresión y, desde su
asimilación y apreciación por parte del público general, pierde
su carácter subversivo, convirtiéndose parte del consumo
de entretenimiento diario que busca el usuario ‘prosumidor’
(productor y consumidor de contenido) de redes sociales.
En el pasado, el camp convergió con los medios
tradicionales de comunicación y terminó siendo absorbido por
un capitalismo que se apropió de su creatividad para venderla
a las masas. La visión creadora que surgía principalmente de
una subcultura conformada por hombres homosexuales era
explotada en las producciones cinematográficas destinadas al
consumo de la misma sociedad que los marginalizaba (Tinkcom,
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2002). Ahora que el camp converge con las nuevas plataformas
sociales, una vez más esta creatividad vuelve a ser absorbida por
el mercado. Asimila estas expresiones culturales y las despoja
de su valor como resistencia, convirtiéndolas en productos que
se adaptan a las prácticas de consumo y entretenimiento. La
expresión o sensibilidad camp es transformada en un vicio, propio
de la debilidad del individuo moderno, caracterizado como un
monstruo consumista, derrotado y sin aspiraciones que se entrega
a los placeres instantáneos y vanos.
Frente a las acusaciones de superficialidad y
despolitización, Goriunova (2013) rescata una importante
función de las prácticas observadas en las plataformas digitales,
a las que ella nombra bajo el concepto de «creatividad idiota”.
Declara que no nos convierte en individuos más libres y felices,
ni nos lleva hacia un mejor sistema social o político, es una
creatividad procesual y performativa y, como tal, no tiene por
qué culminar en logros sobresalientes o en un producto de
ningún tipo; tal creatividad tiene una función individualizadora
y subjetivante.
En defensa del camp, Isherwood (1999) asegura que no
se puede hacer camp sobre algo que no se toma en serio. El camp,
siendo cómico, artificioso, exagerado, inverosímil y absurdo,
usualmente logra decir algo honesto a través de la mentira (Dyer,
2005), pues incluso a través de sus juegos y exaltación de lo
artificial, la sensibilidad sirve como un catalizador para lacerar
las instituciones de la sociedad y sus gustos (Cleto, 2019), los
desnaturaliza. De igual forma, el efecto de los videos y memes
que los usuarios generan y que frecuentemente convergen con
las cualidades del camp, resulta ligero y gracioso, pero también,
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entre algunos se lee una faceta muy obscura en lo que demandan
y revelan; ofrecen pistas sobre los problemas actuales de la
condición humana (Goriunova, 2013).
Dentro de estas relaciones de poder es necesario
analizar las formas y efectos del camp actual, y permitirnos
observar la verdad que arroja toda esta producción de
videos y memes como muestra de un mecanismo que no sólo
responde a la perspectiva de la violencia del Estado contra
las personas, sino que éstas también producen expresiones
que se moldean y convierten en moneda corriente para los
medios de comunicación y las redes sociales, funcionando
subordinadas a la lógica de la idiotez, en la que todo puede
ser capitalizado, incluso el sufrimiento (Goriunova, 2013). Por
ejemplo, en las figuras 3 y 4 se aprecian asuntos serios como la
precarización laboral y la salud mental. El humor aparece por
la desproporción dramática de los fotogramas que denotan,
en un caso, un excesivo dramatismo para una práctica común
como el trabajo malbaratado –aunque la precarización laboral
no deja de ser un tema serio, ser compensados con pizzas
no alcanza el grado de evento traumatizante que expresan
los fotogramas–; y en otro, demasiado desenfado para la
experiencia real de vivir con una enfermedad mental. Por
supuesto, no recibimos el mensaje de forma lógica y ordenada
como aquí se ha intentado exponer, sin embargo, incluso antes
de racionalizar las imágenes, esta lógica escurridiza logra
transmitirse de forma inmediata a través de lo estético, y lo
primero que produce esta instantaneidad, esta mezcla entre
drama y desenfado, es un brote de absurdo cómico.
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Por las dinámicas descritas anteriormente es fácil
desestimar la posibilidad de reflexión y el potencial político del
camp, no obstante, el camp juega con las nociones de seriedad y
absurdo no para negarlas, sino para redimirlas. Scott Long (1993)
asegura que su empeño particular es arreglar la naturaleza del
absurdo, demostrando que la sociedad que se ríe de lo incorrecto
se ha descarrilado, y que percibir lo absurdo es darse cuenta
de que dos ideas conjuntas no van juntas; detrás del camp está
la expectativa de que una vez que se reconoce adecuadamente
lo absurdo, le seguirá un sentido de seriedad. Y una vez que se
remarca la falsedad, se genera un deseo incontenible por lo real
(Van de Port, 2012).
Modernidad y espacios intermedios
En los últimos años hemos presenciado una mayor proliferación
de la sensibilidad camp, estimulada por una Modernidad
desarrollada y todas las vicisitudes implicadas. Factores como el
pensamiento que ha producido la época, modos de producción
y mass media trabajan en sinergia creando múltiples esferas, cada
una con sus normas, así como espacios intermedios entre los
que se mueven los sujetos, aprehendiendo y resignificando el
mundo con todas sus contradicciones y absurdos desde la
estética que produce. Como veremos a continuación, estas
características crean el ambiente idóneo para el desarrollo de
una sociedad ambivalente; existen más opciones y libertad
para confeccionarnos una identidad, somos más conscientes
de los procesos sociales que nos predeterminan, pero, al mismo
tiempo, nos enfrentamos a modos de producción y consumo
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precarios e inestables, cuyo objetivo es crear plusvalía, la cual se
traduce en una brecha de poder que aumenta la estratificación y,
consecuentemente, crea limitantes en sociedades que pregonan
discursos de libertad e igualdad de oportunidades. En esta
duplicidad, la lucha por un capital material y simbólico que
otorgue cierta distinción se vuelve un proceso más complejo,
en el que las personas adquieren la habilidad para crear y
leer matices en el juego de las apariencias. A continuación,
trataremos de describir y trazar a grandes rasgos cómo es que
estas variables inciden en la proliferación de la sensibilidad
camp.
Empecemos por analizar la identidad del individuo
frente a las turbulencias de la época. La nueva precarización
laboral y la autovigilancia, la obsesión por el perfeccionamiento
propio, producen más personas que, además de ser relegadas a
los márgenes, vivencian sus carencias como estigmas. Lo que
haría posible que desarrollen una sensibilidad hacia el camp es
el hecho de que sus estigmas a menudo pueden ser disimulados.
Esta posibilidad de ocultamiento hace que presten especial
atención a los detalles. Como menciona Erving Goffman (2006),
lo que para gente sin contrariedades al presentarse ante los
demás es el fondo, para el sujeto estigmatizado que trata de
ocultar su situación, es la forma. O en palabras de Dyer al hablar
sobre la relación entre la sensibilidad camp y la subjetividad queer:
“porque teníamos que esconder lo que realmente sentíamos [...]
desarrollamos un ojo y oído para las superficies, apariencias,
formas-estilo. Mirándolo de esta manera, la sensibilidad camp es
considerablemente producto de nuestra opresión” (Dyer, 2002,
p. 53). Bajo esta misma lógica de ocultamiento del estigma,
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podemos preguntarnos, ¿cuántos jóvenes pulcros y educados,
viviendo bajo el cobijo de sus padres, en una primera impresión
logran disimular su desempleo o las carencias de un trabajo
precario, sus ansiedades y estragos en la salud mental, su
continuo temor de aparecer como una persona fallida frente al
modelo ideal? El contexto histórico de transición que enfrentan
los millennials, así como sus características sociodemográficas,
hacen posible que habiten dos realidades: una de privilegios y
otra de marginación. A pesar de convertirse en seres marginales
pueden disimularlo a través del acceso a servicios y bienes.
Aunque no posean nada, por un breve instante puede parecer que
lo tienen todo, pues “los marginados también son articulados a
través de la subcontratación y el consumo” (De la Garza et al,
2008, p. 17).
De esta forma se crea un lugar intermedio, condición
necesaria para desarrollar la sensibilidad camp (Ross, 1993);
jóvenes que de pequeños tuvieron acceso a la educación y a una
variedad de bienes vivencian y moldean su perspectiva desde la
marginación y otro tanto de privilegio. Pero no sólo esto hace
surgir espacios intermedios donde se terminan relativizando
las normas de cada esfera en la que nos desenvolvemos –esferas
apartadas que atraviesan un mismo cuerpo; de la transición de lo
tradicional a lo moderno, lo rural y lo urbano, la familia, escuela,
trabajo, etc.–, el vaivén de los sujetos entre distintos campos
especializados que introdujo la Modernidad, compartimentando la
vida social, maximiza la existencia de espacios intermedios y con
ello, nuestra capacidad para leer el sutil cambio de códigos entre
campos, entre culturas, entre subculturas, entre clases, géneros,
generaciones, etc.
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Otro factor que posibilita la proliferación de la
sensibilidad camp es la velocidad exponencial de la Modernidad.
El camp converge con el rápido y corto ciclo de vida en el que
evolucionan las tendencias contemporáneas; aparece una moda,
nuevas actitudes o estilos, se esparcen rápidamente y se superan
para dar paso a lo siguiente. Las tendencias quedan rápidamente
digeridas y almacenadas en nuestro bagaje cultural; dejan un
rastro que se vuelve parte del pasado. Dado que el camp se nutre
de modas pasadas y ahora todo se convierte en pasado de un día a
otro, abundan las piezas de cultura y entretenimiento para nutrir
su fuente de inspiración. Estos continuos cambios son los que
marcan la velocidad del tiempo, y los que hacen que los productos
de un modo de producción pasado, que ha perdido su poder de
crear y dominar significados culturales, estén disponibles en el
presente para ser redefinidos de acuerdo con los códigos de gusto
contemporáneos (Ross, 1993). Y ya que “las distinciones no son
verdades eternas o categorías suprahistóricas, sino elementos
reales de un tipo de organización social” (Williams, 1994, p.121),
es que los sujetos y objetos campy cambian con el paso del tiempo.
Lo que era un ejemplo de sofisticación y elegancia, al siguiente día
puede convertirse en un signo preciado y cómico para los juegos
del camp. Igualmente, lo que antes era símbolo de vulgaridad
y simpleza, el camp puede rescatarlo desde la consciencia de su
vulgaridad cognoscenti y celebrarlo.
También es importante considerar que el camp podría
extenderse a partir de las reflexiones de la vida social moderna,
es decir, “las prácticas sociales son examinadas constantemente
y reformadas a la luz de nueva información sobre esas mismas
prácticas, que de esa manera alteran su carácter constituyente”
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(Giddens, 1994, p. 46), y en lugar de interiorizarlas podemos
percatarnos del despliegue escénico que suponen. Estos procesos
continuos de reflexión no eran comunes en las sociedades
premodernas, cuando las tradiciones y sus fronteras eran
seriamente protegidas. Contrariamente, hoy en día, el contacto
con distintas idiosincrasias permite transitar entre distintos
códigos, los cuales no se mantienen aislados, sino que en
nuestros procesos reflexivos se ven confrontados sin importar
su procedencia. La importancia de las fronteras, de los límites,
es que “circunscriben el poder” legitimando “su uso dentro del
grupo” (Benhabib, 2006, p. 32); conforme estos límites se han
vuelto menos severos en el paso de las sociedades tradicionales a
las modernas, las formas inculcadas pierden su carácter sagrado,
se disipa el temor simbólico y se introduce en los sujetos la idea
de otras opciones, contrastan códigos y prácticas de distintos
campos sin torturarse mentalmente por transgredir fronteras.
Es así que en el presente se mezclan figuras religiosas con
temas musicales electrónicos y luces estroboscópicas en videos
irreverentes que se comparten en redes sociales sin temor a un
castigo divino. “Ya no hay respeto”, reaccionan burlonamente los
internautas, conscientes de la disolución de las barreras morales
que mantenían las estéticas apartadas.
Así mismo, el generalizado acceso a las tecnologías
de la información facilita algunos de los procesos descritos
anteriormente; ha permitido extender el consumo de
información y entretenimiento, produciendo una creciente
cantidad de personas iniciadas, ‘conocedoras’, capaces de
apreciar el camp y sus referencias provenientes de múltiples
campos. Justo como Villanueva postula, “para consumir el camp,
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se requiere de un capital cultural en constante movilización
y que no es accesible a todos los públicos” (2019, p.177).
Cada vez son más personas las que a través de sus smartphones
tienen acceso a las últimas tendencias y acontecimientos, a los
últimos productos de entretenimiento, así como a los debates
y fricciones generados en redes sociales a partir de asuntos
de relevancia social. Al deambular entre significados y formas
provenientes desde distintos campos, desde los más frívolos
hasta los más serios, aprendemos que entre las distintas esferas
de producción y consumo cultural “hay sutilezas que se leen
diferente, y si las conocemos podemos jugar con ellas de forma
sugestiva y ser deliberadamente camp” (Yinka Shonibare, como
se citó en Pochamara y Wierzchowska, 2017, p.698). Por
ejemplo, en la imagen que se presenta a continuación se mezclan
significantes de terrenos distantes, y para que se produzca el
efecto estético deseado, primeramente, el espectador tendría
que estar familiarizado con ambas referencias; la foto captura
a un personaje de la política mexicana, Claudia Sheinbaum,
mientras que en la descripción de la imagen se inserta una línea
pronunciada por Miranda Priestly, personaje de la película,
The devil wears Prada (2006). El personaje ficticio es símbolo de
gracia y sofisticación, mientras que la jefa de gobierno de CDMX
denota cualidades ordinarias en comparación y, sin embargo, los
internautas juegan maliciosamente posicionándola en el lugar
de lo que no es. Entendiendo que cada figura es portadora de
diferentes grados de prestigio simbólico, podremos notar que
esta yuxtaposición de estéticas y el efecto cómico que produce,
lleva implícita una fuerte carga de dominación, en la que la
producción cultural estadounidense es mejor valorada.
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Como mencionamos en párrafos anteriores, el camp ha
encontrado un ambiente fértil en redes sociales para su expresión,
pero la razón de su popularidad quizá sea la misma que motivó su
gustosa acogida en la década de 1960, principalmente en Estados
Unidos; el camp prometía reírse de las restricciones de identidad,
de particiones de género y clase, brindando la oportunidad de
reinventarse y revaluarse dentro de una forma paradójica de
“meta-elitismo” (Cleto, 2019, p. 27). Mediante la exageración de
formas, se acepta la propia marginalidad y se celebra sin vergüenza
la falta de recato. A diferencia del kitsch, que busca ocultar su
marginalidad mediante guisas opulentas y afectadas, el camp
abre la posibilidad de dignificar, bajo una exhibición cognoscenti
del ‘mal gusto’, las formas de la vulgaridad y lo absurdo. Al ser
‘conocedores’ y tomar consciencia de la arbitrariedad entre lo
estético y los valores morales que se le adjudican, posibilitan una
perspectiva capaz de cuestionar la arbitrariedad de la jerarquía
estética. Un ejemplo actual puede encontrarse en el siguiente
meme. Conforme se vuelve más elegante su indumentaria, más
vulgares se vuelven sus expresiones.

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Paradójicamente, en el camp encontramos que, así como
desestabiliza y desenmascara los parámetros del gusto, también
busca cierta distinción –mostrarse por encima de los códigos
sociales con su creatividad y clarividencia–, incluso cuando su
gracia radica en la burla de dicha pretensión. Esta ambivalencia
se condensa en el siguiente meme que hace mofa de la vestimenta
de los asistentes de la Gala del Met (Museo Metropolitano de
Arte), cuyo tema en 2021 fue, precisamente, la estética camp.

Conclusión
Se observará que a lo largo de este trabajo se ha recurrido a ejemplos
muy diversos y conceptos provenientes de diversos campos, lo
cual podría hacernos dudar de la cohesión y pertinencia de los
mismos al discutir las expresiones contemporáneas del camp. Pero
hay una característica fundamental del camp que justifica nuestro
proceder: es una estética que funciona de forma rizomática y,
como tal, demanda asirse desde diversos flancos. Un rizoma es
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283

�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

algo ‘acentrado’ que crece en todas direcciones y sin jerarquías.
El rizoma, como el camp, genera formas muy diversas, ya que
obedece a una multiplicidad del pensamiento; es “un tubérculo
que aglutina actos muy diversos, lingüísticos, pero también
perceptivos, mímicos, gestuales, cogitativos: no hay lengua en sí,
ni universalidad del lenguaje, tan sólo hay un cúmulo de dialectos,
de patois, de argots, de lenguas especiales” (Deleuze y Guattari,
2004, p. 13). Es decir, no hay cortes abruptos, es un modo de tomar
las impresiones del mundo como una experiencia continua que
no crea distinciones entre fenómenos que normalmente se nos
obliga a parcelar en distintos campos de acción y conocimiento.
Así, un modo rizomático del pensamiento se opone a estructuras
cognoscitivas que no reflejan necesariamente la forma más natural
y adecuada de pensar, pero que se usan y predican por disciplinas
con el poder dictatorial de regir la sociedad y su pensamiento
bajo categorías jerárquicas y dicotómicas (Deleuze y Guattari,
2004). El camp es una creatividad que se nutre de impresiones
continuas y conecta significantes provenientes de diferentes
áreas, es una estética que juega con las referencias creando
conexiones impensables gracias a este principio de multiplicidad
en el eslabón semiótico que funciona igual que un rizoma.
El principio de multiplicidad en el pensamiento no tiene
un objetivo, pero insiste en aparecerse; estamos más capacitados
para percibir el mundo de otra manera además de aquella que se
nos ha inculcado, siempre destinada a fines utilitarios. Entonces,
cuando el pensamiento múltiple parece no tener una función, sus
expresiones quedarían relegadas al juego, y el juego se opone al
razonamiento ordenado y utilitario impuesto a una gran parte
del mundo en su vida diaria. Por lo mencionado anteriormente,
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

al discutir sobre el camp y su funcionamiento rizomático, más que
una corriente estética definida, tratamos con una sensibilidad que,
en su libre y espontáneo ejercicio, no se apega necesariamente a
un tema particular y tampoco pretende ser política. No obstante,
precisamente por dichas características, el camp se convierte en
una forma pre-política valiosa. Como asegura Rancière:
…la libertad del juego se opone a la servidumbre del trabajo. […]
Estas categorías

-apariencia, juego, trabajo- son, de hecho, categorías de división de lo sensible. Inscriben, en efecto, en el tejido mismo de la
experiencia sensible ordinaria las formas de la dominación o de
la igualdad (2011, p. 42).

Desde una perspectiva semiológica, “toda actividad
tiende a devenir juego en la medida en que pierde su función
inmediata” (Guiraud, 2017, p.124). Pero la actividad del camp,
con sus expresiones, en apariencia, absurdas y frívolas, viene
a construir una nueva forma de resistencia, pues esta “nueva y
extraña práctica [...] se afirma contra una práctica mayoritaria
(la de la significación)” (Barthes, 1986, p. 63). Por lo tanto, estas
prácticas lúdicas Barthes las describía como un lujo y resistencia
que, si bien aún eran difíciles de explicar inteligiblemente en su
época, encontrarían su lugar en la política del futuro. Y ese futuro
ha llegado con la ‘creatividad idiota’ que se encuentra en redes
sociales, desestabilizando las fronteras y significados de cada
esfera social que se empeña en jerarquizar y legitimar sus formas
por encima de otras.
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Poco importa si el camp no es solemne o incluso lógico,
esta sensibilidad estética da pie a la expresión y goce de
subjetividades. Las expresiones de estas visiones particulares son
sumamente importantes en los procesos de cambio social, pues
las subjetividades tienen el poder de deshistorizar, abriendo la
puerta hacia la reflexión e ideación de formas más satisfactorias.
Y si en un inicio diversos productos del camp parecerían una
respuesta sin sentido, pesimista y cínica respecto al presente
y futuro, recordemos que, como se mencionaba en párrafos
anteriores, detrás del camp está la expectativa de que una vez que
se reconoce adecuadamente lo absurdo, le seguirá un sentido de
seriedad (Long, 1993). Ésta es la mejor apuesta de una sensibilidad
estética cuyo principal objetivo es el juego y el goce.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Ludivina Cantú; Óscar Tamez; José Luis Cavazos;
Celso José Garza (coordinadores). Historia y literatura.
Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución.
Revolución Monterrey:
Centro de Estudios Humanísticos, Universidad
Autónoma de Nuevo León, 2021, 240 pp. ISBN: 978607-27-1614-8
En el último siglo, la relación entre la historia y la literatura se
ha vuelto un tema de profundos análisis, tanto para quienes se
dedican al estudio metodológico de ambas disciplinas como
para los interesados en cuestiones prácticas de su investigación.
En este sentido, el debate, desde el estudio de la historia, versa
sobre el papel que la literatura tiene como fuente histórica y,
por otro lado, hasta qué punto la escritura de la historia es
una creación narrativa con elementos propios de la literatura.
La obra Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución, creada a partir de las ponencias presentadas entre
el 6 y 7 de mayo del 2021 en el coloquio nacional del mismo
nombre, es un primer paso en la historiografía local para abrir
esta discusión.
Este libro es un esfuerzo conjunto por parte de la Sociedad
Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística; la Facultad de
294

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL) –así como de diversos cuerpos académicos–; y el Centro
de Estudios Humanísticos (CEH) para generar un espacio en
el cual la relación entre la historia y la literatura sea discutida y
revisada a través de tres momentos en la historia de México: la
conquista, la reforma y la revolución. Así, algunos de los trabajos
que lo conforman tratan cuestiones referentes al análisis del
discurso de obras biográficas y literarias de gran reputación y
el papel que las instituciones –tanto políticas y religiosas como
educativas– han tenido en la conformación de una narrativa
discursiva durante los contextos mencionados.
El comité editorial, en este sentido, se preocupó por el
carácter transdisciplinar de la obra en la medida en que cada
ponencia aporta elementos significativos para entablar una discusión no solo sobre la relación historia-literatura, sino también
sobre sus aportes, características y puntos en común a lo largo
de diversos momentos de la historiografía nacional. La coordinación de la obra, en todo caso, estuvo a cargo de académicos
de renombre: Ludivina Cantú, maestra en Letras Españolas
por la Facultad de Filosofía de la UANL1; Óscar Tamez, maestro en Ciencias Políticas por la Facultad de Ciencias Políticas
y Relaciones Internacionales de la UANL; José Luis Cavazos,
doctor en Filosofía con acentuación en Ciencias Políticas por la
Facultad de Ciencias Políticas y Administración de la UANL2;
1 “Ludivina Cantú Ortiz: Currículum Vítae”, Universidad Autónoma
de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, https://www.uanl.mx/funcionarios/ludivina-cantu-ortiz/
2 “Currículum vitae único”, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, http://fiDOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

295

�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

y Celso José Garza, doctor en Periodismo por la Universidad
Complutense de Madrid3.
Como coordinadores de la obra, el interés por incluir
ponencias que pudieran establecer un dialogo entre ambas
disciplinas desde diferentes puntos de vista académicos es
bastante marcado. Dado que el coloquio, en sí mismo, tenía como
propósito ofrecer un espacio donde la comunidad científica
pudiera exponer sus investigaciones y análisis para repensar los
procesos históricos desde las perspectivas interdisciplinarias
actuales, resulta atractivo para los lectores la multiplicidad
de voces con las que la obra permite abrir un debate entre
investigadores y académicos de la historia y la literatura, así como
de estudiosos del ámbito de las ciencias humanas4.
Los ejes sobre los que centra la obra, por tanto, refieren a
los sitios en los cuáles la historia y la literatura se han encontrado
–y en diferentes momentos distanciado– desde su tránsito a
disciplinas científicas hasta revisiones más actuales a partir de los
enfoques metodológicos posmodernistas. ¿Qué tipo de relación
mantienen, en la actualidad, la historia y la literatura?; ¿cuáles son
sus puntos en común?; ¿se han beneficiado la una a la otra?; y ¿en
qué contextos se puede señalar una mutua ayuda? son preguntas
losofia.uanl.mx/wp-content/uploads/2020/08/CVU-Cavazos-Zarazua-Jos%C3%A9-Luis.pdf
3 “Celso José Garza Acuña: Currículum Vítae”, Universidad Autónoma
de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, https://www.uanl.mx/funcionarios/celso-jose-garza-acuna/
4 Comité Editorial, introducción a Historia y literatura. Tres contextos:
Conquista, Reforma y Revolución, coord. por Ludivina Cantú; Óscar Tamez; José
Luis Cavazos; y Celso José Garza (Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021), 9.

296

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

que sirven para comprender la naturaleza transdisciplinar de la
obra en su conjunto. La conquista española, la guerra de reforma
y la revolución mexicana son, entonces, momentos de la historia
mexicana en los cuales la historia y la literatura se han cruzado
debido al carácter de las fuentes documentales y al establecimiento
de narrativas discursivas desde distintos ámbitos institucionales.
El libro se encuentra divido en cuatro secciones: Historia
y Literatura; La Conquista; La Reforma; y La Revolución. En la
primera, los autores discuten la utilidad que tiene la literatura
como fuente para la historia y, posteriormente, las áreas de
oportunidad entre ambas disciplinas en ciertos contextos
históricos y hechos literarios. Aquí se encuentran las ponencias
“Hechos, estructuras y ficciones en la Historia” de José Luis
Cavazos Zarazúa; “La Literatura como fuente para la Historia” de
Óscar Tamez; “Historia y Literatura: una relación de copresencia
en un cuento de Juan Rulfo” de Ludivina Cantú Ortiz; “Historia y
Literatura. La imagen de Santiago Vidaurri en la novela Los confines
del fuego de Hugo Valdés” de César Morado Macías; y “Literatura
distópica de la posguerra en tres obras: 1984, Fahrenheit 451 y La
naranja mecánica (1948-1962)” de José Aldahir Castillo Rodríguez.
En la segunda sección, los trabajos realizados cuestionan
la influencia que tuvo la iglesia católica, como institución, en la
cosmovisión de los pueblos conquistados y la formación de un
pensamiento filosófico con bases en la religión cristiana. En este
sentido, los autores se preocuparon por mostrar el papel que la
religión tuvo en la creación de un sistema que permitiera, por
un lado, evangelizar a los indígenas y, por el otro, transmitir
sus conocimientos hacia los frailes recién llegados. “La Iglesia
durante y después de la conquista española” de Juan Carlos
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

297

�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

Tolentino Flores; “Filosofía de dependencia, una escolástica
medieval en la Nueva España en los siglos XVI-XVIII” de Mayra
Janeth Flores Ramírez; y “El nacimiento del purgatorio: Una
historia estructuralista de larga duración en la obra de Jacques
Le Goff” de Javier Rodríguez Cárdenas son los apartados que la
conforman.
Las ponencias que constituyen la tercera sección versan
sobre el impacto que tuvieron, en su momento, los proyectos de
nación: conservador y liberal en la implementación de un sistema
educativo nacional y los acercamientos que tuvo el gobierno
de Benito Juárez con Estados Unidos recuperados a través
de fuentes biográficas y hemerográficas. Los trabajos de esta
sección son “El proyecto educativo liberal durante la Reforma”
de Érika Armas Madrigal; y “La búsqueda del reconocimiento y
las amenazas europeas: Las bases sobre las cuales se negoció el
Tratado McLane-Ocampo” de Saúl López Bautista.
En la última sección de la obra, las investigaciones
realizadas se enfocan hacia la situación que transitaban diferentes
grupos y clases sociales que, aún en la actualidad, permanecen
como agentes marginados por los discursos historiográficos de
la Revolución Mexicana. A través de diferentes enfoques, como
el análisis del discurso y la hermenéutica, los autores muestran
una variedad de temáticas relacionadas con el ámbito educativo,
literario y político en un periodo de gran conflicto y trascendencia
para la sociedad mexicana moderna. Así, “La situación del ‘no-yo’
en autobiografías escritas por mujeres del noreste que abordan el
tema de la Revolución Mexicana” de Nora Elvia Cruz Camacho
y Rosa María Gutiérrez; “Las escuelas regiomontanas durante
las luchas revolucionarias” de Juana Idalia Garza Cavazos; “Las
298

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

profesoras en las escuelas secundarias de Monterrey: Entre el
reconocimiento y el olvido” de Gabriela Guerrero Hernández;
“Discursos historiográficos sobre la violencia en la Revolución
Mexicana” de Enrique Pérez Castro; y “Lo que se dice y no se
dice del señor Reyes. Análisis del discurso de los periódicos
antirreyistas de 1903” de Juan Jacobo Castillo Olivares son los
trabajos presentados.
Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución, como he mencionado, presenta una multitud de
trabajos que, gracias al carácter transdisciplinar de la obra,
permite obtener diferentes perspectivas sobre las áreas de
trabajo en que la historia y literatura han convergido durante los
últimos años. Estos contextos históricos son, pues, ventanas de
oportunidad para ambas disciplinas en la medida en que se nutren
la una a la otra de enfoques metodológicos, fuentes y recursos
para ampliar nuestros conocimientos sobre estos periodos de la
historia de México. Con un potencial interés para quienes estén
investigando o realizando proyectos sobre cualquiera de los tres
contextos presentados, cada ponencia aporta un grano de arena
a la discusión con la que abre el libro: ¿Cuál es la naturaleza de
la relación entre la historia y la literatura? Aunque es posible
que el debate nunca termine, el décimo número de la colección
Cuadernos del Centro de Estudios Humanísticos aporta los
suficientes elementos temáticos para proseguir, al menos durante
un tiempo, con este debate en la historiografía regional actual.
Alan Arturo Hernández García
Número ORCID: 0000-0001-7181-0383

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

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�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

Fuentes utilizadas
Comité Editorial. Introducción a Historia y literatura. Tres contextos:
Conquista, Reforma y Revolución, coord. por Ludivina Cantú;
Óscar Tamez; José Luis Cavazos; y Celso José Garza,
9-11. Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021.
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. “Currículum vitae único”. Acceso el 20
de abril de 2022. http://filosofia.uanl.mx/wp-content/
uploads/2020/08/CVU-Cavazos-Zarazua-Jos%C3%A9Luis.pdf
Universidad Autónoma de Nuevo León. “Celso José Garza Acuña:
Currículum Vítae”. Acceso el 20 de abril de 2022. https://
www.uanl.mx/funcionarios/celso-jose-garza-acuna/
Universidad Autónoma de Nuevo León. “Ludivina Cantú Ortiz:
Currículum Vítae”. Acceso el 20 de abril de 2022. https://
www.uanl.mx/funcionarios/ludivina-cantu-ortiz/

300

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

“Wirikuta: un acuerdo de vida” El Aleph Festival
de Arte y Ciencia.
Ciencia Casa Universitaria del Libro
Universidad Nacional Autónoma de México.
Ciudad de México

De izquierda a derecha: Regina Lira, Alfonso Valiente, Eduardo Guzmán,
Óscar Carrillo. Fotografía: Juan José Muñoz Mendoza

El pasado 29 de abril se llevó a cabo el conversatorio titulado
“Wirikuta: un acuerdo de vida”, dentro del marco de “Las
Fronteras del Medio Ambiente”, emisión 2022, actividad del
Festival de Arte y Ciencia El Aleph y la Revista de la Universidad de
México, en la Casa Universitaria del Libro de la Universidad
302

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Nacional Autónoma de México con sede en la capital de nuestro
país. Con la moderación de la Dra. Regina Lira, investigadora del
Instituto de Investigaciones Históricas de esa misma institución,
los participantes: Óscar Carrillo en representación de El Consejo
Regional Wixárika A.C., Eduardo Guzmán del Comité por el
Cuidado y Defensa del Agua y la Tierra de Real de Catorce y
el Dr. Alfonso Valiente, especialista en ecología del desierto,
invitaron con su díalogo a que los asistentes cuestionásemos
nuestra posición, más allá de nuestras identidad de mexicanos,
como seres humanos, acerca de las problemáticas que presenta
este territorio del altiplano potosino considerado como sagrado
por el pueblo wixárika1.
Este evento fue organizado como respuesta de la academia
universitaria para dar voz a los distintos actores participantes
en la lucha por la preservación del territorio de “Wirikuta”,
vocablo destinado por el pueblo wixárika para nombrar a la gran
extensión de desierto ubicada en Real de Catorce, municipio del
Estado de San Luis Potosí, que desde hace un poco más de 10 años
se ha visto amenazada por la actividad de consorcios mineros,
mayormente canadienses, como la empresa First Majestic, que
buscan explotar la región con la extracción de metales como el
oro y la plata. Basta echar un vistazo a la historia del municipio
catorceño para conocer que su nacimiento y auge giró en torno
a la actividad minera; sin embargo, concordaron los ponentes
que, el impacto ambiental que causaría tal invasión sería de gran
devastación.
1 Nombre correcto del pueblo originario, comúnmente llamado huichol, que habita en los estados de Nayarit, Jalisco, Zacatecas, mayoritariamente, y que conservan gran parte de sus tradiciones.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

303

�Juan José Muñoz / “Wirikuta: un acuerdo de vida”

En el año de 2012, por diversos medios manifiestos,
la Nación Wixárika, hizo un llamado, no solo local, sino que
también a la opinión internacional que fijó su mirada sobre este
pueblo originario de nuestro país, al externar su preocupación por
el peligro inminente dada la invasión, depredación y destrucción
de Wirituka, cuando el gobierno federal encabezado por el
presidente Felipe Calderón autorizó más de 80 concesiones a las
empresas mineras. Es entonces, que los wixáritari unificaron a la
sociedad civil para sumarse a su legítimo reclamo. Este territorio
representa un pilar para la cultura y cosmovisión de dicho
pueblo, mencionó Eduardo Guzmán, quien afirma que se han
encontrado vestigios ofrendarios en este altar natural datados
con un antigüedad de más de 2,500 años atrás, esto nos habla de la
permanencia y arraigo de estos indígenas a pesar de la conquista,
que sabemos dio lugar al exterminio y casi anulación total de las
tradiciones de las culturas precolombinas.
Además, no sólo se habla de la riqueza cultural que
representa este territorio, sino además es momento de destacar
la importancia biológica ya que ahí conviven gran variedad de
especies animales y vegetales endémicas, tales como la cactácea
lophophora wiilamsi, comúnmente conocida como “peyote”, o
“hikuri” como es llamado por la comunidad wixárika.
Aunque esta lucha ha dejado frutos, tales como la
obtención de amparos contra las mineras que ordenan la
cancelación de algunas concesiones, sin embargo hoy este lugar
nuevamente se encuentra amenazado, dado que a lo largo de
estos 10 años proyectos de agricultura industrial invadieron este
desierto, despojando miles de hectáreas de uno de los ecosistemas
con mayor biodiversidad del mundo y cubriendo la tierra con
304

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

granjas porcinas, productoras de huevo, grandes operaciones de
tomate y chile principalmente, junto a un enorme megaproyecto
de turbinas eólicas. Aunado a que los suministros de agua se han
secado y las lluvias han sido cada vez más escasas, esto propiciado
por la intervención de tales productores con bombardeos a las
nubes para disiparlas.
Ante lo anterior expuesto se presentan varios acuerdos,
entre los que se destaca, principalmente la exigencia a los
gobiernos estatales y federales para que a Wirikuta le sea otorgada
la mayor protección jurídica, la intervención de la comunidad
científica mexicana para diseñar proyectos sustentables, viables
y amigables con el entorno ambiental, de tal manera que se pueda
propiciar el progreso económico de los habitantes de la región.
“A diez años del peritaje tradicional, Wirikuta es la flor
de la conciencia universal de la vida, es el epicentro donde nacen
los acuerdos que renuevan el espíritu de todo lo creado, Wirikuta
es un espacio profundo repleta de libros que contienen de como
se origino el mundo, los libros medicinales que sanan el corazón
y fortalecen el lazo que nos aborda como flores en una gran
serpiente, río de luz que no tiene ni principio ni final”2. En estas
palabras se resume la importancia para este gran pueblo, mismas
que nos exhortan a reconocerles en la riqueza cultural que nos
configura como mexicanos.
Juan José Muñoz Mendoza
2 Pronunciamiento en voz de Citlali Carrillo Chino, presidenta de concertación agraria de Waut+a - San Sebastián Teponahuaxtlán, presidenta de
mujeres de Tutsipa (Tuxpan de Bolaños) y de la Comisión Estatal de Derechos
Humanos Jalisco, emitido el 19 de marzo de 2022 en la cima del Cerro del Quemado, Paritek+a, municipio de Catorce.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

305

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