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                    <text>PUBLICACIÓN GRATUílA

ISSN: 2007-3119

SU I

GENE RI S

ENERO-fEBRERo-MARZO 2017,
ANO 9 NÚMERO 41

REvlSTA OFlCIAL DE LA UANL
A TRAVÉS DE LA FACULTAD DE PSICOLOGÍA

�UANL
UNI VERSU)AJ) AUTÓKOMA DE NUEVO l.EÓN

®

Una publicación de la
Universidad Autónoma de Nuevo León
fog. Rogdio Guillermo Garza Rivtra
Rector
M.A. Carmm dtl Rosario dt la Futntt Garda
Secretaria General

D r.Juan Manutl Alcocrr Gonzáltz
Secretario Académico

Dr. Ctlso Josi Garza Atuña
Secretario de Extensión y Cultura

Lit. Anto,1io Ramo! Rtvilla!
D irector de Publicaciones

D r. Alvaro Antonio A stary Aguillón
Director de la Facultad de Psicología

Mtra. Maga/y Cárdmas Rodrfgua
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D iseño
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D iseño Contra Portada
SUlGENERIS SUJ G ENERIS, A ño 9, N °41 , Enero-Febrero-Marzo 2017. Es una publicación trimestral, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a t ravés d e la Facultad de Psicología. D omicilio de la publicación: D r. Carlos Canseco y Mutualismo No. 110, Colon ia Mitras Centro, Monterrey, Nuevo
León, México, C.P.644 60. Teléfono: +52, 8183 33 7859 ext . 510. Fax. +52 81 83337859. Editor Responsables O mar M éndez Castillo. Reserva de d erechos al uso
exclusivo No. 04 -2-010-030514053000-102. ISSN 2007-3119 ambos otorgados por d Instituto Nacion al dd D erech o de Autor, Licitud d e Tirulo y Contenido
No. 14,927 otorgado por la C omisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secreta ría de Gob ernación. Registro de m arca ante el Instituto
Mexicano de la Propied ad Industrial: 1183057. Impresa por: EDIREY, N arciso Mend oza 4024, Col. N iño Artillero, Monterrey, Nuevo León, México. Fech a
d e terminación de impresión: 17 de Abril d e 2017, Tiraje: 1,000 ejemplares. D istribuido por: Universidad Autón om a de Nuevo León, a través de la Facultad
de Psicología, Carlos Canse.c o y M utualismo No. 110 Colonia M itras C entro, Monterrey, N uevo León, México, C.P.644 60.

Las opiniones y contenidos expresados son responsabilidad exclusiva d e los autores.
Prohibida su reproducción total o pa rcial, en cualquier forma o medio, dd contenido editorial de este número.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
© Copyright 2016
suigeneris.fapsi@uanl.m x

�EDITORIALES
FATIGA DE COMPASIÓN DEL PROPIO PROFESIONAL AL LLEVAR
CASOS DE DUELO Y LOS PROPIOS DUELOS QUE VIVE EL TERAPEUTA
Por Sandra Sánchez y Nuria Embid Marco

e

Introducción

omenzar a hablar de «Fatiga de compasión», «Duelo» y «Terapeuta», nos
lleva a hablar en primer lugar de Duelo.
Sólo de esta forma podremos comprender con
exactitud y claridad tal «Fatiga de compasión
vivida por Psicoterapeucas». Y hablar de duelo,
es hablar de muerte. Por lo que, al nombrar la
palabra «muerte» ya debemos hacer el esfuerzo
de colamos en la cuestión de la manera más
cuidadosa posible, despacito y con buena letra.
¿Por qué? Porque asusta y paraliza, y lo más
crudo y real del asunto es porque a todos nos
ha tocado perder a alguien que queremos y/o a
todos nos tocará morir. Nadie se libra.
Y es justo ahora, cuando aparece el miedo.
Al nombrar la palabra «muerte». El momento
exacto en el que los terapeutas, debemos hablar con simbolismos para poder acompañar y
ayudar a alcanzar la paz y calma precisa. Podríamos empezar con una metáfora preciosa,
que dice así: El capullo de seda y su larva puede
compararse con el cuerpo humano. Un cuerpo humano transitorio. De todos modos, no
son idénticos a nosotros. Son, como una casa
ocupada de modo provisional. Morir significa,
simplemente, mudarse a una casa más bella,
hablando simbólicamente. Desde el momento
en el que el capullo de seda se deteriora irreversiblemente, va a liberar a la mariposa, es decir,
nuestra alma. Tal y como continúa diciendo Elisabeth Kübler-Ross (2013): «Hemos sido creados para una vida sencilla, bella, maravillosa».
Si continuáramos con la terapia, deberíamos
componer una música acoplada al usuario/ a,
el ritmo, la letra, la tonalidad, intensidad...y
añadir una letra que hable de la historia de esa
mariposa y esa alma, de la forma más cuidada,
cariñosa y calmada posible. Ponemos música a
personas que la muerte les ha tambaleado, les

ha producido un trauma intenso, de naturaleza
física y emocional que daña (Block, S; Bryant
Block, C, 2003) .
Pero ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar
con qué facilidad sufrimos? ¿Hemos pensado
en nuestra muerte? o para decirlo de otra forma,
¿Cuánta vida se nos escapa sufriendo:, ¿Cuánta
energía desperdiciamos? ¿Cuántas ilusiones y
esperanzas tiramos?, ¿Cuántas ocasiones perdemos? ¿Cuántas alegrías perdemos? No es fácil
vivir el ahora con la conciencia plena de que
vamos a morir; tampoco es fácil acompañar a
que otros y otras lo hagan (Rarnser, K, 2ou).
Terapeutas que acompañan procesos de duelo
El término «duelo» es un vocablo polisémico
(una misma palabra que significa varias cosas
diferentes y además tiene distintos orígenes
etimológicos).
El origen etimológico del término duelo tiene su origen en el vocablo latín «duellum » que
estaba compuesto por «duo» (dos) y «bellum»
(guerra, combate), por lo que su significado era
«guerra/combate entre dos».
Pero también nos encontramos con que se le
llama duelo al momento de dolor que se siente tras
una pérdida. El origen etimológico del término
también proviene del latín, lo hace de la palabra
«dolus» que significaba literalmente «dolor».
Son dos definiciones que en el acompañamiento de usuarios en procesos de duelo puede ser muy interesante, al final, es un combate
«vida-muerte», una guerra entre uno mismo,
entre la razón y la emoción, donde el dolor
mueve todo.
La muerte es como el sol, si lo miras mucho
rato te quemas («le soleil ni la mort ne se peuvent
regarder en face» La Rochefoucauld). Pero es
inevitable no cruzarnos con los rayos del sol, o
con un sol pleno que casi ciega.

�EDITORIALES: FATIGA DE COMPASIÓN DEL PROPIO PROFESIONAL

El acompañamienro en procesos de duelo es
un reflejo de un propio miedo interno que todo
ser humano experimentamos. Nuestra profesión
como terapeutas nos hace sentir un reflejo de
nosotros en el otro y de absorber como esponjas
emociones, sentimientos, situación, conflictos.
La muerte es uno más. La muerte lo es todo.
Al final es lo antagónico a la vida. Y si la vida es
todo, la muerte no puede ser menos. Nuestro
presente es la vida. Nuestro destino es la muerte.
Enfrentarse a la muerte de forma constante
es cansado, es doloroso y es real. La muerte no es
un pensamiento irracional, no es un «puede ser
que no te pase». La muerte pasa. La muerte ES.
Mirar de frente el miedo de los inevitable
si somos acompañados por alguien que nos
guía hace más liviano el dolor del proceso. Se
vuelve el proceso de la vida más consciente. Y
entendemos que estamos aquí para procesar y
no por el fin último de progresar.
Procesos de duelo en el propio terapeuta.
Testimonios.

&lt;&lt;El

pesar entra en mi corazón.
Le temo a la muerte»
-Gilgamesh

SAN DRA.

Soy psicóloga de vocación. Me sentí interesada por el mundo de las emociones desde muy
pequeña, aunque he de confesar que también
tenía vocación de maestra, y cómo la psicología, en la actualidad ejerzo también ese placer,
impartiendo clases a alumnos universitarios
de Psicología.
Cuando comencé mi carrera profesional
abarcaba casos sobre todo de ansiedad, depresión y fobias tanto en adultos como infanrojuveniles.
Pero las casualidades -que en grandes ocasiones son causalidades- llegan, y las vivencias, si
las sientes te permiten embarcarte en el cambio
y la transformación gracias a ellas, sino opones
resistencia.

Así es como conocí a A.B, una chica jovial,
Uena de energía y vitalidad, con una sonrisa
excepcional. A.B padecía ansiedad, pero con el
añadido de una enfermedad degenerativa. Las
relaciones terapéuticas son, como su nombre
indica, relaciones, y estableces conexión con los
usuarios. Mi conexión con A.B era confortable,
avanzábamos, progresábamos y un día pudimos
tratar en una sesión el miedo a la muerte. Ella
me habló de vida. Ese fin de semana recibí una
Uamada de un familiar: A.B había muerto.
Mis esquemas de terapeuta consiguieron
racionalizar la situación, pero mi persona se
Uenó de emoción. Somos personas preparadas
y formadas, pero la palabra PERSONA va por
delante de la preparación.
Consideré la idea de NO dedicarme al duelo
profesionalmente, porque pensé que no quería ver
a personas partir_. una incoherencia por mi parre
ya que las despedidas son parre de la vida, como
los son los saludos; y no hay nada más natural
que la muerte, el fin de algo que ha existido... El
milagro es la vida y lo natural es la muerte.
Así estuve unos meses, alejada profesionalmente de los duelos hasta que tras un «trueque»
profesional, me comprometí a pagar un trabajo
con trabajo. Y así llegó a mi vida profesional un
niño con una enfermedad cardíaca y pensé en
la magia del efecto boomerang.
D ejé de negar lo evidente y empecé a fluir.
He vivido algunas pérdidas, como las de parre de mis abuelos, he vivido muchas pérdidas de
primos viendo «padres huérfanos», he vivido

�EDITORIALES: FATIGA DE COMPASIÓN DEL PROPIO PROFESIONAL

pérdidas de amigos, y sé que viviré muchas más.
Sé que vendrá el invierno a pesar de lo mucho
que me gusta el verano con su sonido de grillos.
Y no me opongo a ello, porque sé que no hay
nada que pueda frenar la llegada del invierno
o lo natural de la muerte.
Desde que acepté, y me permitÍ sentir, me
nutrí de bibliografía, de filmografía, de autores,
de vivencias, de música. Empecé a formarme
en duelo y aquí, en este punto me encuentro
dirigiendo ahora sesiones individuales, grupos
terapéuticos, proyectos y programas.
NURIA.

¿Yo? Trabajadora Social. Y encontré mi sitio
y mi vocación cuando estudié a «Familia» y
«Grupos» como el punto de partida de muchos
conflictos. Aquí empecé a interpretar e intuir
en qué consistía parte de la vida.
¡Mi ilusión? H acer ~&lt;Planes de Intervención
para familias multi-problemáticas, grupos en
riesgo, sensibilización... bla bla bla», diciéndolo
de carrerilla sin percatarme de mí; como si esto
fuese ligero y/ o no tuviera que ver conmigo y
pudiera «no sentir». Parecía que, de esta forma,
me aseguraba salir ilesa y cumpür con mi vocación. Separando, estrictamente, lo personal
de lo profesional.
Pero como bien dice Sandra, las relaciones
terapéuticas, son relaciones. No dejo de ser
«Nuria amiga/hermana/ hija... » cuando entro

por la puerta del trabajo, ni dejo de estar alegre/
triste/enfadada...» con lo que en ese momento
esté. Y por supuesto, no dejo de ser &lt;&lt;Nuria de
Espacio Ítaca» cuando entro en casa. En fin,
estaba claro, aunque no lo viese: No soy intacta
e inalterable. Soy entera (ilimitada) y completa (absoluta), const antemente (siempre); quizá
consista en modular y acoplar lo apropiado en
cada momento. Y así, «evitar lesionarme».
Mientras empezaba a descubrir todo esto,
tuve la oportunidad de conocer a A.B. ¡Zas!
¡Qué suerte la mía! ¡Y qué rabieta pillé! Lloré
y me negué casi sin darme cuenta a hablar de
muerte. Me enfadé con esa parte de la vida que
ni empezaba a mirar. Me seguía empeñando en
separar lo inevitablemente mezclado.
Sandra me propuso unirme al «Grupo de
Duelo», acompañarla y ser su co-terapeuca. Leía,
reflexionaba, observaba al grupo, a ella, me man-

tenía a un lado, tomaba notas {muy profesional)
y tenía miedo, dudas y mucha tristeza (muy
personal). Volvía a casa llorando y diciendo a
mi familia lo mucho que les quería. Seguía negándome, no fluía. Resistencia imagino: «¿No
puede ser otra su co-terapeuta?»
De un tiempo a esta parre, perdí a dos amigos
de un día para otro, no me avisaron ninguno de
ellos (Ignacio y Esther). Dolía mucho. Entendí
lo leído, lo reflexionado, mis dudas, mi miedo
y mi tristeza {lo profesional y lo personal al
mismo tiempo). Y entonces Sandra apareció
como suele hacerlo, con mimo, a mi ritmo y
dándome luz, y dijo así: «¿Casualidad o Causalidad?, ¿Estás preparada?»
Y ya. Por fin emulsioné. La aceptación llegó a
mí y yo a ella. ¡Qué descanso! Viví la posterior
muerte de mi amiga Pacita y mi yayo Arsenio
(también sin avisar) y terminé leyendo en sus
ceremonias como el mayor gesto de amor que
tenía para ellos. Me permití sentir y ser. Fue
precioso. No me había sentido tan conectada
con ellos como en ese momento. Fui tremendamente feliz. Después, le tocó a mí yaya Carmen.
Y por mucho que avisara, yo la sigo notando
aquí. Y eso sí que es hermoso. No oponerme a
lo que siento, me hace libre.

�EDITORIALES: FATIGA DE COMPASIÓN DEL PROPIO PROFESIONAL

Empecé a formarme en duelo y me incorporé al grupo. ¿Ahora ya sí que sí? Quién sabe.
En este punto me encuentro, acompañando a
familias y grupos e ilusionándome cuando hay
un proyecto en marcha sobre duelo. Permitiéndome ser y de la mano de Sandra mirando al
sol sin quemarnos.
«Buscaré un lugar para ti, donde el cielo se
une con el mar (.. .] De día viviré pensando en
tus sonrisas, de noche las estrellas me acompañaran». (Nino Bravo)
T écnicas de autocuidado
Los terapeutas pagamos un precio en nuestro
trabajo. El coste es ser conscientes.
Contemplación de la transitoriedad. Ser
conscientes de la fugacidad, permite apreciar
su leve paso con todo lo que conlleva. Con inspirar su aroma y saber que no lo vas a volver a
hacer jamás. Habrá otro aroma, pero no ése.
Conocimiento. Arroparse en bibliografía, documentales, grupos donde podamos compartir
estas y otras inquietudes, películas, otras culturas donde veamos otras formas de entender
el duelo...
Procesamiento. Tomarse tiempo para procesar. Pensar, sentir y hacer cosas que nos ofrezcan la posibilidad de vivenciar la muerte por
paradójico que nos resulte.
D istracción. Teatro, cine, una exposición,

viajar, disfrutar de la compañía de nuestros
seres queridos, música. Distraerse para volver
a traer la mente, la emoción y la acción al ahora,
al presente, a la vida.
Conclusiones
Hay una viñeta de Charlie y Snoopy, en La
que Charlie le dice a Snoopy: «Un día moriremos» y Snoopy le dice: «Sí, pero el resto de
días no».
La muerte no debe quedarse en algo sombrío, sino en la posibilidad de ser conscientes
de la autocompasión. Somos humanos, somos
transitorios.

Sobre las autoras:
Sandra Sánchez
Psicóloga y gerenre de Espacio fraca, cenero Sanicario
de Psicología ubicado en Zaragoza (España). Docence en academia privada Arke, imparriendo macerias
como psicofarmacologia o psicología del aprendizaje
a alumnos de psicología. Experta en aromacología y en
Intervenciones Asisridas con Animales.
Nuria Embid Marco
Trabajadora Social especializada en Intervención Familiar y Sistémica (pareja, grupos) y Experta en detección
de casos de violencia de género. Presidenra de Aragua
Asociación Deporciva para personas con y sin diversi,
dad funcional, como voluntaria 6 años en la gesrión de
proyectos sooales y de salud.
Re fcrencia.s de imágenes:

O. l"élev.tge au cocon [Gusano de ~d3J, Recuperado de: h ttp://www.
prin«s.sefoulard.com/blog/cissu/soie/v&lt;r-soie-elev.,ge-cocon/ {Imagen
de Charly y Snoopy ~ nrados en d muelle], Reeuperado de: https://
es.pintercu.eom/pin/J505o6783479456549/ (Savcd by Sebastian

Saneamarú)
Bibliografia:
Ábva R&lt;)'CS. M'jcsús (2003): «La inutilidad dd sufrimiento. C laves
para aprender a vivir dt manera p0$itiva., La esfera de: los libros.
Madrid. Bct:h Williarns, M Poijub. S (2015): «Mantul ele rraeamiento

ck T EPT, Ticnia.s stndlla.s y e.fia.ces pan superar lo.s síntomas d
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expandir la: condtncia», Edicione:s i,, Valt"nda.

EL DUELO EN LA
,

PERDIDA AMBIGUA
Por Cinthya marremendi H ernández
y María B elén Pérez Cequera

En la vida hay situaciones que estamos destinados a vivir, como es el dolor, las pérdidas

y los duelos, sin embargo, la forma en cómo
las enfrentemos es decisión de cada persona,
«el dolor es necesario y el sufrimiento es opcional». Las pérdidas están representadas por
personas que quisimos mucho u objetos muy
significativos que vienen acompañadas de un
gran dolor, otras emociones y sent imientos que
pueden encarnarse y vivir profundamente hasta

�EDITORIALES: EL DUELO EN LA PÉRDIDA AMB IGUA

experimentar cambios inesperados en
nuestra vida que
pueden tornarse
cómplices de un
cambio de sentido
existencial (García,
Mellado, Pozadas y
Oviedo, 2008).
Generalmente
cuando se pierde
algo propio (mi
madre, mi padre,
mi familiar, mi
mascota etc.) queda un vacío que nos
liga con esa persona ausente, y el que
sobrevive queda minimizado, en este sentido
se habla de tres entidades: &lt;&lt;la persona u objeto
perdido, el vacío y el que se queda» (p.19).
Estas entidades se presentan siempre en dos
situaciones que van de la mano: la pérdida y
el duelo, estos han de ser vividos de diferente
forma de acuerdo con cada sociedad, las cuales
desde tiempos prehispánicos han ido construyendo una historia, rituales, y cultura sobre
la muerte, y de cómo vivir los procesos de la
pérdida y el duelo. Esta cultura nos permite, de
manera «sana», entrar en un proceso de aceptación de la partida y despedida de nuestros
seres amados u objetos queridos. Sin embargo,
de no pasar por este proceso, se corre el riesgo de desarrollar una patología o enfermedad
ante la negación de la pérdida (García, Mellado,
Pozadas y O viedo, id.).
Boss (2001) expone que existen dos tipos de
pérdidas: la definida y la ambigua. En la definida, hay una certeza de que la persona amada u
objeto querido ha desaparecido, la muerte, perder una casa en algún desastre natural forman
parte de estas, ya que existen pruebas físicas,
una verificación directa de que la persona u
objeto ya no está, también hay eventos sociales,
como pueden ser los rituales religiosos y/o ceremonias para despedirse del cuerpo, con esta

confirmación se tiene la certeza de que los restos
habrán de descansar en algún lugar.
Sin embargo, no todas las pérdidas son de esa
naturaleza, ¿Qué sucede cuando nos toca alejarnos de un ser amado que aún no ha muerto?
¿Qué pasa con aquellas familias que se separan y
los padres dejan de ver a sus hijos? y/o ¿Aquellas
parejas que sufren la ruptura de una relación
amorosa? ¿Qué pasa con las familias que viven
la angustiante experiencia del secuestro o desaparición forzada de algún familiar?
Boss (id.) señala que hay dos tipos de pérdida
ambigua: A) la física, se caracteriza porque una
persona está ausente físicamente, pero presente
psicológicamente, al no saber si la persona está
viva o muerta. En nuestro país, a diario vemos
en los periódicos este tipo de pérdida ambigua física cuando sabemos de niños extraviados, personas que han sido secuestradas, de los
miembros de familia que migran o de aquellos
que están siendo deportados, las personas que
experimentan esta pérdida en ellos viven el recuerdo o la imagen, pero el cuerpo, ya no está
presente. B) la psicológica, las personas están
físicamente, pero ausentes psicológicamente,
ejemplos de ello son enfermos mentales crónicos como el Alzheimer o en coma, personas
que tienen una preocupación excesiva con el
trabajo u otro interés.
Ambas pérdidas ambíguas las caracteriza que:
• Son desconcertantes, además las personas se
quedan desorientadas y paralizadas, por lo
que suele ser complejo solucionar el problema
ya que quien las experimenta no sabe si la
pérdida será definitiva o temporal.
• La incertidumbre impide que las personas se
adapten a la ambigüedad de su pérdida reorganizando su vida, los papeles y las normas
de su relación con los seres queridos, por lo
que lo más común, es que las relaciones se
congelen. Se vive con la esperanza de que las
cosas vuelvan a ser como antes, es decir aún
no hay una separación física o psicológica.
• No hay una manera de comprobar la pérdida,
ni tampoco hay muchos rituales, por lo que la

�EDITORIALES: EL DUELO EN LA PÉRD IDA AMBIGUA

validación de lo que sienten y experimentan
las personas es escaso.
• Las personas recuerdan que la vida no es racional y justa, no se recibe la ayuda necesaria
para enfrentarla.
• La pérdida ambigua se prolonga mucho tiempo, esto genera incertidumbre que los deja
agotados física y emocionalmente.

Aunado al carácter ambiguo y a la confusión, las
personas viven queriendo saber cosas concretas,
en la pérdida ambigua física surgen diversas
preguntas como ¿Volveré a verlo? ¿Estará con
vida? ¿Mi cuerpo sanará? ¿Sin una parte de
mi cuerpo seré la misma? ¿Regresará mi papá?
¿Me volveré a mudar de casa?, además muchas
ocasiones se alimentará de «la esperanza de
que la persona sobrevive o esté bien». Por otra
parte, en la pérdida psicológica ambigua, muchas familias o seres queridos viven pensando
que su padre o madre quien tiene Alzheimer
los olvidará, quienes padecen este diagnóstico
sienten que están perdiendo su identidad y/o
que no se reconocen, quienes tienen familiares
en coma piensan si algún día despertará.
En este sentido, la pérdida ambigua es más
compleja de resolver, puesto que se debe a una
situación exterior y no a defectos internos de la
personalidad para resolverla. Además, la incertidumbre con la que se vive puede disminuir la
energía e interponerse en las acciones normales
de cualquier persona (Boss, id.).
Este tipo de pérdidas, a diferencia de la muerte, es complejo lograr el desapego necesario para
un cierre del duelo, incluso muchas veces no
se acepta por la situación tan indefinida y la

confusión. Se vive entre un vaivén de una gran
esperanza a una gran desesperación, regresan a
la esperanza y así sucesivamente. Este proceso
se acompaña de desesperación, ansiedad, estrés
y enfermedades somáticas, los cuales afectan
primero al individuo y poco a poco toda la
familia los puede ir experimentando, además
los miembros de la familia se van separando, y
ésta se convierte en un sistema en el cual, cada
uno vive su propia ambigüedad, aunado a la
confusión que no permite hablar del tema, esclarecer dudas o buscar una solución, por la
falta de claridad en cuanto a las normas y ritos
en la familia.
Se piensa que es común vivir esta situación, lo
normal es la ambigüedad, pero evidentemente
no es lo más sano vivir en confusión, o como
lo menciona Boss (ib.) «todos estresados y sin
tener a dónde ir» (p.31). La ambigüedad genera
que las personas queden paralizadas, se piensan
que son incapaces de seguir con sus vidas. Sin
embargo, con ayuda profesional la mayoría de
las familias aprenden que la situación vivida es
una pérdida, experimentan un proceso de duelo
y realizan un cierre simbólico que les permite
seguir adelante con su vida.
Cada una de estas pérdidas irá acompañada
del duelo, el cual se conceprualiza como el conjunto de procesos psicosociales que se produce
tras la muerte, o pérdida de personas con los
que se está vinculado desde el punto de vista
afectivo y que incluye cambios principalmente
emocionales con manifestaciones de frustración
y dolor por la pérdida afectiva, junto con tristeza, aflicción, angustia, desesperanza (Acosta
y Bembibre, 2016) . Desde el nacimiento y a lo
largo de la vida las personas viven la muerte
de algún ser amado y experimentan diversas
pérdidas ambiguas, en este sentido las variables
individuales y familiares como apoyo recibido,
resiliencia etc., mediarán los efectos a corto y
largo plazo de la pérdida. La terapia psicológica
es una opción para trabajar los diversos duelos,
derivadas de la perdida definida o ambigua, no
obstante, ésta última, deberá ser tratada de diferente forma al duelo considerando un análisis
profundo que nos conecte con los sentimientos

�EDITORIALES: EL DUELO EN LA PÉRDIDA AMB IGUA

de estrés e incertidumbre que vive la familia
(García y Suárez, 2007).
La Psicoterapia y el duelo.
Walsh y McGoldrick (1991) mencionan que
«la perdida es un modificador estructural que
requiere una reorganización sistémica&gt;&gt; (p.432),
una familia no puede modificar su pasado, pero
sí puede experimentar cambios actuales o futuros que guarden relación con ese pasado, y el
cambio sistémico implica una transformación
de esa relación, lo importante no es volver al
pasado sino resolver el presente, de tal forma
que la familia puede adaptarse a una perdida.
Desde el punto de vista sistémico, la perdida
es una transición importante que disloca las
pautas de interacción del ciclo vital, por lo que
se requiere la reorganización de la familia, lo
cual plantea desafíos adaptativos compartidos.
Los modelos terapéuticos de la terapia familiar sistémica y el modelo narrativo son una
forma de abordaje terapéutico algunas preguntas usadas dentro de las intervenciones para el
abordaje de las pérdidas ambiguas pueden ser:
¡Qué efectos ha tenido en ti esta pérdida?
¡Cómo has logrado salir adelante? ¡Si esta noche
alguna persona te concediera el deseo de que
la ambigüedad y la ansiedad salgan de tu vida,
cómo te darías cuenta de que se han ido, que
estarías haciendo?

¡En qué momentos la tristeza o la ambigüedad
no te mata?
¡De esas acciones que hiciste en el pasado qué fue
lo que te funcionó? (O'Hanlon y Weiner, 2014).
¡Cómo has logrado sortear otras pérdidas? ¡Qué te
dice esto de ti mismo, de quien eres y de rus valores?
¿Si él pudiera verte a través de tus ojos, qué vería?
¡Qué le gustaría que estuvieras haciendo, sintiendo, pensando?
¿Cómo crees que te verá tu familia después de
esta experiencia? (White, 1997).
En la mayoría de los casos los terapeutas y
pacientes pueden elaborar un ritual simbólico
que permita a la familia estar en paz consigo
mismo y aminorar el vaivén de emociones que
los han atormentado.
La intención es buscar y comprender los
efectos de rodas aquellas emociones y acciones
que están afectando a la vida de los pacientes y
descubrir otros caminos o reforzar aquellos que
les ayuden a sobrellevar la situación, así como
reconocer aquellos momentos excepcionales en
los que han podido seguir con sus vidas y explorar estos recursos que les permiten generar
una reflexión consciente del dolor que viven
y comprender que a pesar de que este no se

�EDITORIALES: EL DUELO EN LA PÉRDIDA AMBIGUA

ma.rche por completo, se den cuenta. que tienen
posibilidades y habilidades de seguir adelante.
El trabajo terapéutico fundamentalmente consiste en escuchar con el corazón y explorar el
significado de la pérdida por muy mínima que
pueda parecer ante los ojos de otras personas,
acompañar y comprender a los pacientes en los
momentos de dolor y fomentar la esperanza.

EL DUELO EN
"LA CARNE" DE
RosA MoNTERO
P or Lorenza Ruiz S.

&lt;&lt;La

vida es un pequeño espacio de

luz entre dos nostalgias: la de lo que

aún no has vivido, y la de lo que ya
no vas a poder vivir. Y el momento
justo de la acción es tan confuso, tan
resbaladizo y tan efímero•.. »»
- Montero, 2016

l presente escrito procede de las interrogantes que me surgieron en relación con el
duelo a propósito del personaje de Soledad,
en la novela «La Carne», de Rosa Montero. La vida.
de la protagonista remite a cuestionamientos en
relación con el dudo, no vinculado con la muerte
de alguien, sino con la pérdida del amado, por
abandono, desamor, o locura.
Soledad se encuentra en la indecisión de
contratar a un gigolo para que la acompañe a
presenciar la ópera Tristán e Isolda de Wagner. Ésta es particularmente significativa en
relación con su examante, Mario. Después de
enterarse de que aquel asistirá con su actual
pareja, ha decidido aparecer ante él acompañada
y (aparentemente) amada por otro. Al inicio
todo transcurre como si Mario fuese el gran
amor de Soledad, y que ella, aún enamorada
está haciendo un intento de engrandecerse ante
él tratando de hacerle creer que ya no le importa, a pesar de que se encuentra muy dolida
por su rechazo. Llama la atención que no está
intentando recuperarlo, lo cual indica que, a
pesar del dolor, está aceptando la ruptura, lo
cual recuerda a Freud cuando menciona que el
Yo del enamorado inicia un trabajo de retiro de
la libido, pieza por pieza, con un gran gasto de
energía y de tiempo, aunado a un dolor extremo
hasta que se consuma el desasimiento de libido
sobre el objeto. Freud precisa que durante el

E

Sobre las au tor as:
Cinch ya Illarremendi H er nán dez
Egresada de la Maestría en Terapia Familiar y Licenciada
en Psicología por La UNAM. Ha trabajado en proyecros
de violencia de género para la CONAVIM y en el sector privado, acendiendo a usuarios con enfermedades
crónicas degenerativas y sus familias. Realizó trabajo
psicoterapéutico en casos de suicidio para la UNAM y
psicosocial para la SEP. Cuenca con anículos publicados
sobre cáncer y riesgo suicida.
María Belén P ére:i; Ceqoera
Licenciada en Psicología y cuenca con la Maestría en
Terapia Familiar. por la UNAJ'v1. Tiene 6 años de experiencia en el área clínica, ha realizado investigación
cienálica en el área de Violencia de Género y Resiliencia
Familiar para la UNAM, ha participado en congresos
nacionales e internacionales.
Ha publicado artículos references al tema de Cáncer
Infantil y Psicoterapia. Accualmence crabaja como
psícocerapeuta familiar en consulcoría privada.
Ref~rencias de-. imáge.n.c&amp;:

http://www.t2ringa.n«/posrs/ imagencs/541065S/Remedios-Varopintora--surre:alitta.. La--&lt;oltccion. . mas..grandc.html (Imagen señor con
A lzh&lt;imer).
Recupcndo de: http://www.lavanguudia.com/ciencia/ruerpohumano {Imagen los desaparecidos]. R&lt;rupcr.tdo de:
http://www..magis.ÍtdO.mx/red.ac::cion/los.-dt"S:a:paruidos.-en ..
m%C3"A9xico-"C2"8Fd%CJ"B3nde-t%C3" Arn [Imagen de
ptrs.ona en coma]. Rt:CU¡,t'radodt::

brtp://www.elunitario.com/2016/05/ una-prueba-p ued&lt;-calcular-la.
hrml

�EDITORIALES: EL DUELO EN "LA CARNE " DE ROSA MONTERO

«Trabajo de Duelo» el sujeto pierde interés por
todo lo que no concierne al muerto, a través de
este sufrimiento, llegará un momento en que
retirará la libido del amado y la retraerá al Yo
en espera de un nuevo objeto.
En términos de Freud, es claro que Soledad
está viviendo un duelo, sin embargo, la reflexión
tan profunda que realiza en torno a su vida, sus
amores, lo que ha hecho, lo que ya no podrá
hacer y, sobre todo, sobre su cuerpo en este
momento en que además está por cumplir sesenta años, lleva a interrogar si el duelo que vive
Soledad se puede explicar desde esta concepción
freudiana, o si la complejidad de su vida invita
a una lectura más allá de esta relación dual del
sujeto con el ser amado perdido.
A pesar de que Adam, el gigolo, era un hombre sumamente atractivo a los ojos de Soledad,
su interés por él se limitaba a tener su compañía
durante la ópera y pagar por ello. Sin embargo,
al salir del teatro, un incidente fortuito la obliga
a invitarlo a su casa, iniciando así una relación

entre ellos. Se involucra con este joven de 32
años cuya sensualidad incita su deseo, la perturba y, aunque no estaba interesada en él, poco
a poco le dedica cada uno de sus pensamientos,
dejando a Mario y el dolor por su rechazo en
el olvido. Pero Soledad ya había tenido varios
amantes durante su vida, ¿qué la había seducido
de Adam? Es una pregunta que ella se plantea,
a lo que se responde que fue la emocionante
sensación de su entrega, el sentir que de verdad
la necesita. «La necesita», es decir, le es muy
atractivo, pero afectivamente sólo la convoca en
el terreno de la necesidad, de lo útil, no del amor.
Soledad se dedica al arte, en este momento
prepara una exposición que titula Escritores
malditos, dos años antes, había tenido éxito
en otra en la que tema fue Arte y locura. En su
trabajo, le gusta incursionar en la intimidad de
los personajes, indaga sobre su vida y su obra,
transita por las profundidades de su ser; busca,
sobre todo, el instante que marca su existencia:
«... esos momentos que son el carácter de una
existencia, el agujero mismo en el que hierve
la lava, el instante en el que tus días se definen,
porque hagas lo que hagas, siempre vas a llevar
eso contigo.» (Montero, 2016). Mientras indaga
en la vida de los escritores, establece un dialogo
consigo misma en torno a su vida: nos habla de
su infancia, del día en que su padre las abandonó
en un Carrusel a ella y a Dolores, su hermana
gemela. De los días y las noches que pasaban
encerradas en el armario en que su madre las
dejaba para que «no les pasara nada», mientras
ella se ausentaba. De su adolescencia: a los
dieciséis, cuando su hermana enloquece y es
internada en un hospital. De su primer amor a
los dieciocho, Pablo, quien después de vivir con
ella un hermoso y breve romance, la ignora, la
evade y finalmente la rechaza abiertamente, a lo
que ella responde buscándolo insistentemente,
acosándolo, tratando de lograr una explicación,
hasta terminar al borde de la locura, detenida
y con orden de alejamiento. Soledad, que en la
vida de sus escritores malditos pretende ubicar
ese momento fundacional, esa escena sobre la
cual se articula su existencia, piensa que, en su
caso, este efímero romance sería el hecho que

�EDITORIALES: EL DUELO EN

"LA

CARNE" DE ROSA MONTERO

resalr.a ría Cótttó la definición de su destino. Amó
locamente a Pablo, con
todo el desenfreno que
su juventud y su necesidad de afecto la llevaron,
al perderlo, con él se fue
la posibilidad de amar
nuevamente, se fue una
parte de sí misma:
«... a ella la acompañó
para siempre el pavor a la
furia desenfrenada de su
pasión. Sabía que su necesidad de amor no tenía
fin, que su capacidad de
afecto era insondable y
que esa carencia le producía un dolor tan agudo
que podía llegar a perder
la razón. Como la perdió
cuando Pablo la rechazó.» (Montero, 2016).
Este desolador pasaje remite a Allouch, cuando menciona que quien está en duelo se halla
«brutal, salvaje y públicamente ubicado en posición de erastés, de deseante.» (Allouch, 2011).
Qué forma tan clara de decirlo, y qué paradójico
que al mismo tiempo que Soledad se descubre
descante, se encuentra con en el imperativo de
renunciar porque su pasión la rebasa. En relación con el duelo Allouch refiere que:
El deudo efectúa su pérdida suplemencándola con lo que llamaremos «un pequeño trozo de
sí»; este es el objeto propiamente dicho de ese
sacrificio de duelo, ese pequeño trozo ni de ti
n i de mí, de sí, de sí; y, por consiguiente, de ti y
de mí, pero en tanto que tú y yo siguen siendo,
en sí distintos. (Allouch, 2011) .
Soledad dice que a ella la acompañó para
siempre el pavor a la furia desenfrenada de su
pasión, descubierto a través de su amor por
Pablo. De acuerdo con lo que busca en la vida
de sus escritores malditos, entonces, ¿este pavor a su propia pasión es sobre lo que gira su
existencia? ¿Ese pavor es el que no le permite
dejarse llevar en el amor y ser amada? ¿Será ese
pavor con lo que Soledad efectúa su pérdida a

la manera que Allouch
refiere y como dije antes,
Soledad está en duelo? Si
es así ¿Qué papel juega
en este duelo el abandono del padre en su niñez,
el desamor de la madre
y la perdida de la amada
hermana que la locura le
arrebató durante la adolescencia?
Son preguntas que
quedan planteadas, no
solamente en relación
con Soledad, sino con
el lugar de ese «trozo
de sí» en relación con la
pérdida por abandono
o desamor en diferentes
momentos de la vida. O,
en la locura, como ocurrió con D olores, que cuando enloqueció en
cierta medida dejó de ser para Soledad la hermana que había amado; sigue viva, pero algo
de ella se perdió.
Sobre la autora:
Lorenza Ruiz
Ejerce el psicoanálisis en la ciudad de Monterrey, ?-;.L.
Tiene una Maestría en Psicología Clínica con Especialización en Psicoterapia Psicoanalítica, U.A.N.L.

y Doctorado en Filosofía en la Facultad de Filosofía
y Letras, U.A.N.L.
Biblíograf"ta:
Allouch, J. (2011). Erótica cid d udo en tiempos de la muert««a.
Buenos Aires: El ru~nco ck plata.
F«ud. S. (2003). Duelo y Mdancolla. En Contr inuci6n a la hisrorú
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Amorrorru..
Montero. R. (2or6). La carne. A lfaguara, 2or6-17,u.iBooks.
R~fe.rencia.s de imágenes:
Autor. (Año de creación). Título de t rabajo [T í¡,o de trabajo],
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Bolivar, M (S F) Dis.solution r [Foromonraje), Recuperado de hrtp://
www.marc:cl.aholiva.r.~om/Por-tfolio/dis.solution,.1

�EDITORIALES : EL JUEGO COMO EXPERIENCIA DE INTERVENCIÓN GRUPAL PARA PERSONAS EN DUELO

EL JUEGO COMO
EXPERIENCIA DE
INTERVENCIÓN GRUPAL
PARA PERSONAS
EN DUELO
Por Mtro. Cristian Camilo Arbeláez Álvarez
1arbelaezcris@gmaiLcom

xperiencia clínica con grupos de apoyo
para personas en duelo. .. rompiendo
el hielo.
Independientemente de la postura psicológica
desde donde se intervenga el duelo, la experiencia
clínica enseña que no se puede acelerar su culminación, por lo que se hace complejo determinar
un rango de tiempo preciso para señalar cuánto
tarda una persona en recuperarse, sobre todo si se
considera que este proceso varía de acuerdo con las
características de la pérdida, la edad del doliente y
los recursos internos y externos que posea.
Sin embargo, en el acompañamiento del duelo
se cuenta con estrategias que pueden favorecer
su elaboración, siendo la participación en grupos de apoyo uno de los más efectivos, en cuanto
que se valida la expresión de las emociones y se
comparte con otras personas aprendizajes orientados a prevenir el posible desencadenamiento de
duelos complicados, como el que ocurre cuando
las personas que no tienen las herramientas para
acompañar el duelo le sugieren al doliente que
no lloren, argumentando que el ser querido: «no
va a poder descansar o llegar al cielo, p orque las
lágrimas mojan sus alas o apagan la luz de la vela
que les sirve de guía».

E

Es por esre motivo que los grupos de apoyo,
como espacios destinados para la elaboración
del duelo, orientados por un profesional de las
ciencias sociales y humanas, se centra en el no
juzgamiento de las manifestaciones del duelo
que cada persona tiene, el respeto p or las distintas creencias e ideologías religiosas, la escucha
activa y la resignificación del dolor, con el fin
de que éste, poco a poco, sea menor.
Así que, para cumplir con los objetivos del
grupo de apoyo para personas en duelo, el
coordinador puede incluir en algunas de las
sesiones, entre otras est rategias, la posibilidad
de experimentar la terapia de juego.
E t j UEGO CON NIÑOS - EL JU EGO CON ADULTOS.

La aplicación del juego en la clínica psicológica varía de niños a adultos, principalmente
por la relación que unos y otros tienen con la

realidad que los circunda. Así, los niños al jugar
experimentan la vivencia como un hecho real;
es decir, ellos son los soldados que toman a espadazos un sofá que hace de fuerte, o luchan a
muerte con una silla que para ellos es un dragón, indiferentes más tarde a que la misma sea
usada para sentarse a tomar la cena; en cambio,
para los adultos es un poco más complejo, ya
que toman literalmente la función del objeto y
les cuesta darle sentidos distintos al de su uso,
por lo que deben apelar a toda su imaginación
y recuerdos de la infancia para que el mismo
sofá sea algo más que un mueble para sentarse
a ver la televisión o descansar.
Es por ello que jugar con adultos es un reto, y
lo es aún más cuando se encuentran en duelo. Si
pensamos en el contexto de un grupo de duelo,
se puede imaginar a estas personas imbuidas
en una profunda aflicción, donde lo último que
se supondría es que quieran jugar; incluso podría pensarse que la sola insinuación de esta
actividad ya es absurda e incluso irresp etuosa
frente a su dolor. Sin embargo, la experiencia
ha demostrado que, con el debido encuadre, las
personas no solo la aceptan, sino que se sumergen en ella al punto de desinhibirse y sonreír, no
solo conectándose con su propia infancia sino

�EDITORIALES: EL JUEGO COMO EXPERIENCIA DE INTERVENCIÓN GRUPAL PARA PERSONAS EN DUELO

permitiéndose orras emociones que dan cuenta
de los altibajos que se presentan durante el duelo.
,JUGAR O NO JUGAR~ PARA QUÉ SIRVE.

El acto de jugar en un grupo de apoyo para
personas en duelo no responde únicamente a la
intención de divertir, si bien es un efecto deljuego
mismo, su fin responde a generar insights, confrontaciones y reflexiones, sobre el propio comportamiento y su relación con la forma en que se
maneja el duelo. Por ejemplo, aljugar se ponen en
práctica conceptos como la [sobre] - aceptación,
lo que significa asumir que en el juego no hay
error y que los compañeros se deben adaptar a
las equivocaciones de los participantes, así como
superar la propia frustración de no hacerlo muy
bien. Otras habilidades que se trabajan son la
atención y la consciencia, ya que es importante
estar atento para no perder o ser eliminado del
juego. También cuando se juega se reconoce el
cuerpo, se libera tensión, se fortalece la cohesión
grupal y la confianza, al tiempo que se pierde el
miedo al ridículo y al «qué dirán».
;CóMo JUGAR~ CoN ELEMENTOS Y JUEGOS
T RADICIONALES

Para la terapia de juego con grupos de apoyo
de personas en duelo es importante, primero
que todo, que el coordinador esté cómodo con
la actividad que va a sugerir, a la vez que confía
de su utilidad. Como se dijo anteriormente, no
se trata de jugar por jugar (a diferencia de los
niños) o divertir, sino de proponer al final una
reflexión sobre las conductas expresadas, los
sentimientos y sensaciones experimentadas y
los aprendizajes adquiridos, con la intención de
lograr mayor flexibilidad ante el duelo, teniendo
en cuenta que no hay recetas infalibles para su
elaboración y que lo que puede ser útil para una
persona, puede no serlo para otra.
En segundo lugar, el coordinador debe conocer
las técnicas y sus efectos, confiar en su saber y
experiencia y atreverse a conducir el grupo a
experimentar vivencias que en otras circunstancias no estarían dispuestos a aceptar. Entre
su derrotero de técnicas puede recurrir al uso

de elementos como pelotas, juegos diseñados
para el abordaje del duelo en niños (escalera,
bolos, concéntrese) o juegos tradicionales que
se practicaron en la infancia (la lleva, veo-veo,
piedra-papel y tijera, etc.).
JUEGOS PARA GRUPOS DE APOYO DE PERSONAS
EN DUELO

Algunos de los juegos que se pueden imple-

mentar en una sesión de grupo son:
• Presentarse con la m isma vocal: (Por ejemplo: «Mi nombre es Fernando» usando la letra
E, cambiaría por «Me nembre es Fernende». Se
usa para romper el hielo en un grupo donde
las personas no se conocen todavía. Se trabaja
la concentración y la desinhibición por lo que
produce risa.
• H olocausto Z om bi: un participante hace
de zombi y debe atrapar a un compañero que

a su vez también deberá arrapar a otro, al final
todos se convierten en zombis, la idea es no dejarse arrapar. Se desarrolla el trabajo en equipo
y el instinto de supervivencia.
• Animación de objetos: juego utilizado en
el teatro que consiste en darle a un objeto un
uso diferente al original, por ejemplo, la caja
de pañuelos desechables puede ser un coche
de juguete, una cámara fotográfica o algún
alimento. Se busca que la mente se desinhiba,
bajen las defensas racionales que muchas veces
protegen del dolor.
• Improvisar historias a partir de elementos
dados al azar (personaj e-objeto-una intención-un lugar): se trabaja la creatividad y la
confianza en sí mismo.
CONCLUSIONES

La terapia de juego es tan válida como otras
técnicas utilizadas en la arte-terapia y el psicodrama. Cabe resaltar que es necesario que el facilitador del grupo conozca las técnicas y se sienta
cómodo con ellas, además de haberlas aplicado
en otros contextos, no necesariamente grupos de
duelo. Se requiere igualmente flexibilidad para
aceptar las resistencias que se puedan presentar

�EDITORIALES : EL JUEGO COMO EXPERIENCIA DE INTERVENCIÓN GRUPAL PARA PERSONAS EN DUELO

en fa re.ilización del juego y capacidad de rebcionar sus resultados con el proceso del duelo.
En caso de que existan dudas o dificultades
para establecer cohesión y vínculos de confianza
al interior de un grupo de personas en duelo,
siempre se puede recurrir a las técnicas de intervención con niños como una fuente invaluable
de estrategias para la intervención con adultos.
Finalmente, la terapia de juego con grupos
de apoyo para personas en duelo sigue siendo
un campo poco estudiado, que a la brga podría
ofrecer mayor conocimiento sobre la manera
como nos relacionamos con el mundo y entre
nosotros mismos.
Sobre el autor:
Mtro. Cristian Camilo Arbeláez Álvarez
Cristian Camilo Arbeláez Álvarez. Magíster en
literatura y psicólogo de la Universidad de Ancioquia, Colombia; con experiencia de ocho años en la
incervención clínica del duelo, la coordinación de
grupos de apoyo y el diseño y desarrollo de conferencias, tal le res y corsos de capacitación sobre duelo;
así como propuestas creativas desde la licerarura y la
lúdica. Accualmence se desempeña como psicólogo
clinico en la Unidad de
Duelo de la Funeraria San Vicence S.A., en Medellín.
Bibliografia:
Pangrazzi, Arnaldo. (2006). Los gruPoS de mutua ayuda en el d udo.
Bogotá. San pablo.
Reyes-Navía. Rosa Mercedes. (1993). El juego. Pr~eso de desarrollo y
socializaci6n. Contribuci6n de la psicología. Univemdad pedag6gica
nacional, Cokiencias. Bogot:i. lmpttnta Nacional
Winnicon. Donald Woods. (1971). Realidad y juego. Barcdona. G edisa.
Refertnc:ias de imágtnt-S:

(r]Arbeláez. Cristian (2016). Juego de escalera para re8&lt;'xionar sobre d
duelo. (Fotogralh] cortesía Unidad de D uelo, Funeraria San Vicente
S.A. Meddlln, Colombia
(2]Arbd áez, Cristian (2016). Playground para trabajar duelo con niños
y adultos. (Fotografla]. Cortesla Unidad de Dudo Funeraria San
Vicent&lt; S.A. Meddlin, Colombia

EL DUELO Y SU

,

MARAVILLOSA FUNCION
Por Dra. Nadia Márquez Córdova

L

a palabra duelo proviene del btín y significa dolor. El dolor es un lamento, un
lamento en forma de plegaria, una plegaria que hermana; las lágrimas por su parte
son oración, súplica, un bálsamo para el dolor,
una expresión sublime de cariño. El duelo y las
lágrimas nos vuelven solidarios.
La Finalidad del duelo, además de ser el enfrentamiento con la situación que causa dolor,
es una lucha por una situación digna de vivir,
un retiro a la calma, y una intensificación de
la espiritualidad. Hace tanto daño, exclama el
doliente, dame tu dolor, responde la calma, y lo
absorberé...La calma y la soledad son una ayuda,
pero no hay que alojarlos continuamente en casa.
El duelo es un enfrentamiento con la situación de pérdida, hay que vivirlo, transitarlo y
cerrarlo para poder sanar y seguir con nuestra
vida, ya que no autoriza a eludir responsabilidades, también tenemos que enfrentarlas, solos
o apoyándonos en alguien más, en esa situación
nos ayuda recordar que en algún momento anterior se han tenido que asimilar otras pérdidas
que nos han ido preparando para este momento,
pero sobre todo que la vida nos tiene preparadas
nuevas rareas llenas de sentido.
El duelo nos lleva a luchar por una posición
digna de vivir cuando en lugar de preguntar:
¿por qué a mí? ¿Por qué este castigo? ¿Por qué
no me ayuda nadie? ¿Quién es el culpable de
mi dilema? Nos atrevemos a preguntar ¿de qué
me puede servir haber pasado por esto? ¿Qué
lección puedo extraer? ¿Cómo puedo llevarlo
de la mejor manera posible? ¿Puede la tragedia
transformarse en triunfo inremo?
El duelo intensifica la espiritualidad porque
las experiencias límites o adversas disipan el
orgullo intelectual, y el retorno a aquello en
lo que profundamente creemos es consolador
y saludable.
¿Cuál es la base para un buen duelo? El aceptar que todo en la vida es un bien prestado y para

�EDITORIALES: EL DUELO Y SU MARAVILLOSA FUNCIÓN

establecer esa base se requiere desprenderse de
la angustia y librarse de la ira, cuando resultan
de una sobrecarga emocional, reparar la culpa,
y aceptar la impotencia.
La angustia y la ira cuando son el resultado
de una sobrecarga emocional actúan de forma
negativa sobre la interpretación de los acontecimientos, estableciendo un círculo vicioso, que
nos lleva a un duelo incompleto, trabajarlos es
un don que nos lleva a la aceptación, cuando
se presentan en forma positiva nos ayudan a
identificar el daño y sanarlo, nos avisan que
estamos berida(o)s y en peligro de cerrarnos
a los demás, lo que nos llevará a cerrarnos a
nosotros mismos, si mantenemos ese enojo o
ira con nosotros mismos nos espejeamos atacando a los otros.
Cuando surge el sentimiento de culpa, nos
avisa que hubo un error, y el perdón es el ve-

hículo de la reparación, las disculpas sinceras
a los vivos o a los muertos es la clave para mejorar, quienes no se han despedido de alguien,
tienen que recuperar a toda costa ese momento,
al menos en su imaginación, y ya entonces el
duelo nos puede servir para agradecer el regalo
obtenido a pesar de su temporalidad y finitud.
Por eso a l aceptar nuestra impotencia reconociendo que somos temporales y susceptible
de cometer errores, aceptamos que vivimos para
decir adiós.
El duelo nos sirve para transformar una
experiencia paralizante en un crecimiento
espiritual, para eso fueron creados todos los
ritos, religiosos o no, que junto con la calma
nos ayudan a atravesar por momentos tan sensibles como es la pérdida de alguien o algo. La
importancia de haber vivido una experiencia de
pérdida está en reconocer que en nuestra vida
hemos tenido alguien o algo valioso, pobre del
que nunca ha llevado un luto por nada, porque
no ha habido nada en su corazón que palpite
con tal intensidad que le cause dolor perderlo.
Por su parte el doliente debe entender que
habrá situaciones en las que las personas no
saben cómo tratarlos y hasta los lleguen a evitar
generándoles un sentimiento de soledad, o hacer
preguntas que los incomoden y a la vez ellos mis-

mos sentirse incomodados, por eso es prudente
dentro de su capacidad y el momento que estén
viviendo, entender a los otros. Algunas veces
puede resultar difícil expresar solidaridad en
el luto, confortar con éxito a otra persona y es
ahí donde nuestra callada presencia se vuelve
elocuente, con solo ofrecer tu hombro para llorar, hablar o tomar decisiones difíciles.
Cuando los otros nos ofrecemos a escuchar
es conveniente iniciar por tener la propia casa
en orden para no temer oír el dolor de alguien
más y permitirle experimentar sus sentimientos
en un ambiente seguro.
El tiempo pasa, los sentimientos se d ifuminan, la muerte deshace compromisos, solo el
amor permanece, nuestros seres queridos nos
dejan solo cuando los olvidamos, su presencia
sigue siendo real pero de otro orden, los encontramos en metáforas como mensajes, o en
la naturaleza como el canto de un pájaro o el
vuelo de una mariposa, o recordando codo lo
que nos dieron mientras estuvieron con noso-

�EDITORIALES : EL DUELO Y SU MARAVILLOSA FUNCIÓN

rros, convirtiéndose así en la gran presencia en
la ausencia.
El duelo es el puente que nos permite pasar
de un capítulo a otro en nuestras vidas.
Cerrar un capítulo, para nada significa olvidarlo, es dejarlo reposar para poder llevarlo por
siempre en nuest ra mente y en nuestro corazón
con amor, tal vez con nostalgia, pero sobre todo
permitirle que nos haga sentir acompañados,
positivamente acompañados y agradecidos por
su presencia en nuestra vida independientemente de lo que haya durado porque lo que marcará
la huella no es el tiempo compartido sino la
intensidad con que lo hicimos, su efecto en nuestras vidas, y sobre todo que gracias a ese algo o
alguien que tuvimos nos hemos convertido en
mejores personas.
Para relajar la tensión por la que atravesamos
en todo proceso de duelo puede complementarse buscando antecedentes que expliquen rus
sentimientos y te ayuden a superarlos, con una
tranquila caminata, un baño tibio en el momento preciso, escribir tus sentimientos, plat icar
en tu intimidad o en la de un templo con un
ser superior, o pedirle consejo a ese ser, real o
traído a tu imaginación, pero que sabes que
desea lo mejor para ti.
S obre la autora:
Dra. Nadia Márquez Córdova
Es miembro fundador de La Asociación de Hipnocerapia de Nuevo León. Tiene una especialidad en
Psicocerapia Breve Siscérnica. Además cuenta con
maestría en Psicoterapia Breve Sistémica.
Cuenta con un curso de Tanarología abalado por el
Th1SS y UA1'.'L 2004
Es praccicanre de P?s.'1. 2005
Certificada por John G rinder, Carmen Bosric Sr.
Clair y Edmundo Velasco
Tiene un diplomado en Hipnosis
Oínica Ericksoniana, un diplomado en diplomado
Internacional Avanzado en Terapia y orro diploma•
doen
Logorerapia. 2006 Sociedad Mexicana.
Rdt.renda.s de imágene.s :

(P intura de dos p&lt;csonas abrazadas) R« upendo d.: hrrp://
wwwespirirualidadprogr&lt;sisu.blogspor.mx/2011/0 2/humaniz.ar•
d -acompanami&lt;ntO-&lt;n•d-dud o.html (Tomado d&lt; http://www.
sanitariosaistianos..:om(ung/pastoral/dudo.pdl)

Lo IMPOSIBLE Y
SUS POSIBILIDADES

&lt;&lt;

Por Esteban Espejo I estebanespejo@hotmaíl.com

Estoy postergando mi silencio.
¿Toda la vida postergué el
silencio? Pero ahora, por desprecio a
la palabra, tal vez finalmente pueda
comenzar a hablar.»
- Oarice Llspector, La pasi6n según G.H.

partir de un paciente con el que trabajé
durante un año en el Centro de Salud
Mental N° 1 (Bs.As.), me interesa plantear la relación entre el trauma propiamente
dicho y sus posibilidades e imposibilidades de
elaboración.
La tyché según H
H., de 45 años, Llega a la consulta porque le
dicen que le hará bien contarle a un psicólogo
lo que le pasó. En las primeras sesiones hace
referencia a la situación familiar con sus dos
hijas y con su ex mujer, quien lo acusó de maltrato y está en posesión de la propiedad donde
está la casa que era de ambos y la peluquería
donde los dos trabajaban. Menciona que ellos
se separaron hace 4 años y que él empezó una
relación amorosa con la hermana de su ex mujer.
Además, sitúa que está en una grave situación
económica y que vive en lo del hermano o en lo
de sus padres, siendo un empleado del hermano,
ya que fue despojado de su fuente de trabajo
que era la peluquería. En la tercera sesión me
anticipa que va a hablar del accidente que tuvo
con la hermana de su ex mujer y refiere el hecho traumático: un año y medio antes de las
entrevistas él había salido de vacaciones con la
hermana de su ex mujer, las dos hijas de él y la
hija de ella, que tenían entre II y 13 años. Ya era
de noche cuando estaban en la ruta pasando
Dolores que iba hacia una ciudad de la costa
atlántica; para ir a esta ciudad tenían dos posibilidades, o iban por la ruta a Pinamar o por la
ruta de la costa. Como ya era la hora de la cena
dudan sobre qué hacer y aunque H. prefería
continuar por esa ruta consulta la decisión a

A

�EDITORIALES: LO IMPOSIBL E Y SUS POSIBILIDADES

las menores; finalmente, por «decisión de las
chicas», terminan retomando y hace una maniobra indebida, gira en U en la ruta, el auto se
traba con una lomada del piso y otro auto que
venía a 180 km/ h los impacta. La pareja de él
muere en sus manos con mucha sangre por todo
el cuerpo; a él se le quiebran muchos huesos y
debe pasar meses en rehabilitación, mientras
que las menores sufren lesiones leves.

Según H., el otro conductor estaba alcoho~
lizado, testigos lo vieron sin luces a 180 km/h
y como era un profesional muy adinerado con
muchos contactos políticos fue trasladado en
helicóptero y la policía bonaerense borró gran
parte de las pruebas. H. pasa meses en una
clínica de rehabilitación para volver a caminar
(al parecer, muchos médicos dudaban que pudiese lograrlo por las fracturas de columna que
tenía). En ese momento la ex mujer lo denuncia
por «malos tratos» y termina por una medida
preventiva de lajusticia con medidas de restricción para que no se acerque a las hijas y que no
pueda ir a la propiedad donde estaba la casa y
la peluquería.
La pasión según H.:
¿qué hacer con lo imposible?
«Fue la pasión de mi vida, nunca había sentido algo así», decía H. cuando se refería a su
amante. La pasión por todas partes, como un
afecto tierno y sexual imposible de describir, y
su otra cara, el sujeto que queda pasivo frente
a esos afectos que lo sacuden.

Se refirió al accidente en 2 o 3 oportunidades
en un año. Se angustiaba, lloraba y expresaba
un dolor imposible. Durante el análisis se acompañó este trabajo de duelo que el paciente ya
venía haciendo desde el silencio, como si hubiera
una complicidad entre paciente y analista de
que sobre eso se puede hablar, pero siempre
de costado. Lo que para Samuel Beckett era el
arte, muy bien podría ser para H. el accidente:
«La expresión de que no hay nada que expresar, nada con que expresarlo, nada desde lo que
expresarlo, no poder expresarlo, no querer expresarlo, junto con la obligación de expresarlo».
Sin embargo, pese a ese dolor imposible que le
quedaba a H. cuando recordaba a su amada,
él mismo decía que ya no se angustiaba como
antes y que podía recordarla con mucho cariño
y que su imagen le daba fuerzas para seguir
peleando por reestablecer su situación laboral
y el vínculo con las hijas.
La hermana de la ex mujer trabajaba en la
misma peluquería de ellos y H. refiere que ya
tenían muy buena relación mientras él convivía
con su ex mujer y que él estuvo viviendo demasiado tiempo con ésta sin amor y sin mantener
relaciones sexuales, por «el bien de la familia
y de [sus] hijas». Refiere que al poco tiempo
que él se separó se volvieron amantes con la
hermana de su ex mujer y que nunca había sentido tanto deseo y amor como con ella. Sobre
esto, H. asocia que tal vez tenga que ver con
que era una mujer prohibida, pero no parecen
importarle demasiado los motivos por los que
se enamora de ella - como si eso fuera sólo la
ideología o la teoría del analista. Refiere que
fueron amantes por dos años y que todos los
días mantenían relaciones sexuales; tenían proyectado vivirjuntos cuando ella deje al marido y
esas vacaciones era la primera vez que estarían
juntos por varios días.
Era extraña en su relato la ambigüedad constante donde él afumaba que nadie sabía de su
relación y por otra parte un sinfín de situaciones
donde parecía evidente que la familia (ex mujer,
hermanas, padres, etc.) sabían de esto. Según
H., a nadie parecía llamarle la atención que se
fuera de vacaciones con la hermana de su ex mu-

�EDITORIALES:

LO

IMPOS IBLE Y SUS POSIBILIDADES

jer; además, H. No habla.ha con na.die sobre esta.

culo con sus hijas, H. pudo rodear la pregunta

relación, pero en una sesión confirma que sus
hermanos y padres parecían sobreentendedo.
Por otra parte, él también era amigo del marido
de su amante y éste a su vez era amigo de sus
hermanos; de hecho, H. sigue manteniendo una
relación de amistad con el ex marido de su pareja
y por momentos un vínculo paternal con la hija
de estos. Había una situación confusa que fue
remarcada desde un primer momento y que le
permitió a H. orientarse sobre quiénes eran sus
hijas y en qué actos residía su posición paterna.
Habría un modo de funcionamiento familiar en
que todas las relaciones sociales podían darse
dentro de la familia y no aparecía una salida
exogámica, desde el trabajo, la amistad hasta las
relaciones sexuales. De hecho, su hermana se
había casado con su primo y a nadie le resultaba
extraño. Su madre toleraba las infidelidades
del padre desde que H. era pequeño sin que
ninguno de los dos se molestara en poner velos
a esa situación. En una sesión, H. llega a decir:
«En mi familia estaba todo permitido».

por su paternidad y qué implicaba la posición
masculina como portador del falo. Luego de
meses de tratamiento H. pudo ubicar dónde
estaba su síntoma en relación a sus hijas y familiares: acatando obedientemente el lugar al
que el Otro lo demanda, manteniendo una posición pasiva con mucha actividad (siempre hacía
numerosos trabajos en casas ajenas, trámites,
traslados, favores, etc.). En este punto se trabajó
en las sesiones cómo él se hacía demandar para
tapar las faltas del Otro, sin preguntarse sobre
su deseo. H. respondía a la demanda del Otro,
es más, se ofrecía cuando nadie se lo pedía a
ayudar en diversas cosas, aunque no le trajera
placer alguno. Esta disposición de él a ayudar
a los demás, le retornó del peor modo cuando
quedó sin casa ni trabajo y H . refiere que muy
pocos lo ayudaron. En este punto, H. refiere que
él prefirió que muchos años atrás la propiedad
de la casa y la peluquería quedase a título de su
ex mujer cuando fue él quien más dinero había
invertido, y luego ésta no sólo lo privó mediante
instancias legales de hacer usufructo de la peluquería y de su fuente de trabajo, sino que lo
denunció por no aportar viáticos para sus hijas.
El otro punto crucial relacionado con el anterior fue la asunción de su paternidad en este
contexto, no sólo el jurídico sino la dimensión
subjetiva de sus hijas (que empezaban la adolescencia), la venganza de su ex mujer y su propia
posición subjetiva de acomodarse a donde lo
pusiera el otro, pero sin saber qué hacer cuando
debe tomar la iniciativa y ejercer de algún modo
sus títulos filiales.
La culpa según H.
Las leyes colectivas o la justicia pueden favorecer o truncar aún más las posibilidades de
elaboración. Es decir, no todo puede simbolizarse, pero el contexto puede provocar nuevos
agujeros en esa ya de por sí fallida simbolización.
El que provocó el accidente no fue juzgado penalmente, sólo pagó una parte del tratamiento
de H. La falta de responsabilidad del conductor
que iba a 180 km/h, alcoholizado y sin luces
produce que H. vuelva a ser tragado a la historia familiar, donde parece que es la única ley

En la mayoría de las entrevistas estaba presente la situación judicial que impactaba en su
situación laboral y familiar, que a H. lo preocupaba mucho y estaba atento permanentemente
a eso. Por otra parte, se empezó a abrir una vía
de trabajo interrogando su posición en todo
lo que le fue pasando, desde la relación con la
hermana de la mujer, así como su posición de
padre y de hijo. Además de las estrategias en
concreto que podía hacer para restablecer el vín-

�EDITORIALES: LO IMPOSIBL E Y SUS POSIBILIDADES

imperante. Para la familia de su ex mujer él
fue culpable del accidente. Por la ausencia de
la intervención estatal el sujeto queda librado
a su superyó y a las dimensiones imaginarias
y narcisistas de su contexto. Hay una relación
estructural fallida entre palabra, ley, justicia y
trauma, pero de acuerdo a cómo operan en la
contingencia estos elementos pueden ubicar al
sujeto en un lugar o en otro.
En el relato sobre el accidente queda claro
que eso fue traumático, pero ¿qué es eso? Podríamos ubicar que el choque fue un encuentro
con lo real, pero también que la amada se muera
entre sus brazos. La culpa sobrevolaba en las
sesiones y H. no terminaba de ubicarla, como si
decir la culpa también fuera traumático. ¿Acaso
la culpa no tiene también una dimensión real
por el goce que produce y, en H., por haber
provocado la muerte de su amada? H nunca
se victimizó, como si arrastrara una culpa más
allá de la palabra. Tampoco se escucha en sus
dichos odio hacia el que ocasionó el accidente.
H. ubicó vagamente su culpa en distintas vías:
- Él no pudo salvarla (imposible estructural,
nadie puede contra la muerte);
- Él hizo una mala maniobra con el auto;

- Él dejó que las niñas decidieran (él prefería
seguir la ruta que venían haciendo);
- Pagar el precio de acceder al deseo prohibido.
En el Seminario n Lacan se refiere a «la insistencia del trauma en no dejarse olvidar por
nosotros» (2007, p. 63) . Por un lado, la frase
es llamativa porque el trauma aparece ajeno
al «nosotros», como si el trauma estuviera en
una costa y nosotros en otra, viendo cómo eso
can extraño a la subjetividad constituye nuestra
singularidad. Por otra parte, el trauma insiste a
través de los medios del «nosotros», es decir, se
sirve de las formas de los signos para repetirse,
aunque lo que se repita esté más allá del significante. Didácticamente, podemos decir que la
tyché es la repetición y el encuentro con lo real
mientras que el automaton es el retorno de los
signos en el registro simbólico e imaginario; sin
embargo, la ryché se sirve de los signos: si pensamos en las neurosis de guerra, la repetición del
trauma necesita de la formación inconsciente
del sueño para manifestarse.
Pensar lo traumático y sus elaboraciones nos
exige plantear que no todo puede ser elaborado
y que hay algo del trauma inasimilable por la
palabra. El trauma podría ser el paradigma de
lo real por encarnar aquello que no cesa de no
inscribirse, y, sin embargo, por eso es traumá-

�EDITORIALES: LO IMPOSIBLE Y SUS POSIBILIDADES

rico, porque no deja de intentarlo. ;Qué es lo
traumático para H.? ¿El choque, la muerte?, o
¿la posición de él, su propia culpa y su error de la
maniobra que lo toca en su errar en la demanda
del Otro? Aún no sabemos qué fue arrasado de
H. en el accidente, qué era el sujeto como objeto
de deseo para esa mujer que muere.
El trauma está en relación con lo familiar,
pero ¿de qué manera? Posible hipótesis del analista (no del paciente): si él hubiera decidido no
habría hecho una mala maniobra y no hubieran
chocado; de hecho, hay una regla cultural que
quien decide es quien maneja. En cambio, él
deja que los otros decidan, ése es su fantasma:
no confrontar, satisfacer al otro. Y la primera
vez en su vida que sigue su deseo - H. le insistía
a la amante que dejara al marido y sejuntaran- ,
encuentra la muerte de su amada, la muerte
de su deseo.
Encontramos una relación de conjunción y
disyunción entre lo imposible de ligar del accidente y las posibilidades de elaboración que
más o menos fracasan y más o menos aciertan:
el paciente soñó varios meses con el accidente y
con ella; cada fin de semana va al cementerio a
dejarle flores, habla de ella con amor, con pasión.
¿Puede devolverla a la vida? No. ¿Puede terminar de elaborar su muerte? No, y sin embargo,
ese real que chocó por todas partes contra su
historia ya no lo aterroriza tanto. H. no termina
de saber qué hacer con ese agujero que dejó la
muerte de su amada, lo único que tiene claro es
que nunca más volverá a ser el mismo.
S obre el autor:
M tro. Esteban Espejo
Esteban Espejo tiene 32 años y es Lic. en Psicología (UBA). Se desempeña como psicoanalista en
Hospicales de salud mencal de la Ciudad de Buenos
Aires. Coordina un raller de escritura ensayísrica y es
docente de la Universidad Nacional General
Sarmiento. Además de formarse en psicoanálisis,
realiza estudios en ltrerarura y filosofía en la UBA.
Bibliografla:
Laca.o, J: El Seminario, Libro 11: Los cuatro ronctpr:os fund.amtntales
del psicoanilisis. Bs. As.: Paidós, 2 007.

SOBRE LA VIDA,
EL DUELO Y SU
COEXISTENCIA
Por Jesús Alberto Fraire García

&lt;&lt;. .
&lt;&lt;

Apuntes sobre la elaboración del duelo

un sabor olvidado, oculto en

lo más profundo de mí mismo y

que se revela••. »
-Munel Bacbery, Rapsodu Gourmet

Mis ojos se llenaron de
lágrimas ante la idea de haberle
perdido de nuevo... parecerá
extraño, pero a veces me miro como

si viera por otros ojos••• »
- Ana Frank, D iano

&lt;&lt;

Todas las familias dichosas se
parecen, y las desgraciadas lo son

cada una a su manera»
-Leon Tolsro,, Ana Karenma

E

l duelo según la RAE se define como:
«Dolor, lástima aflicción o sentimiento».
Todas las personas conocemos el duelo, es parce de la vida misma, se podría decir
que sin duelo no hay vida, siempre hay una

�EDITORIALES: SOBRE LA VIDA, EL DUELO Y SU COEXISTENCIA

pérdida, algo que cambia. Existen distintos
tipos de duelo uno llamado «normal» y otro
«psicopatológico», a lo largo de este texto tratare de enfocarme en el denominado «normal»,
es por demás curioso que en el diccionario de
Laplanche y Pontiallis no tenga un apartado
propio sobre el concepto de duelo, aunque si
viene mencionado.
Freud en su texto «Duelo y Melancolía», de
1917, menciona que «En el duelo, el mundo se ha
hecho pobre y vacío» y que «El duelo normal
vence sin duda la pérdida del objeto» diferencia
melancolía del duelo psicopatológico (aunque

son muy cercanos), y bien se sabe que en muchos
otros textos (no psicoanalíticos, si no literarios)
se sirve de la melancolía como un estado ya sea
de sin sazón o de intriga según sea el caso.
En ocasiones pretendemos olvidar eso que
se ha perdido, pero sabemos que eso no funciona, solo lo perpetua y hacemos que sea peor,
vivimos con ese monstruo oculto a plena vista,

acechándonos constantemente, desgastándonos... suponemos que
es más fácil es olvidar y
no afrontar esa perdida,
porque nos duele y con
razón, es una batalla, un
duelo constante para negar ese cambio.
El duelo en si pareciera realmente eso, un
duelo, una pelea sobre
un objeto amado y perdido y el que hacer de
esa energía invertida,
para así, poder pasar a
otra instancia, a otro
momento, el reconocimiento de esta falta
y su elaboración es lo
que nos permite continuar, trascender y seguir viviendo en otras
esferas de la vida, para
crear otros proyectos,
concebir un nuevo amor, indagar que es lo que
pasa en nuestro interior. Sin la muerte; (aunque
metafórica) no existe la vida.
Sobre el autor:
Jesús Alber to Fraire
Psicólogo y feminisca en formación, lecror crónico,
autodidacra en diversas cemáácas
BibliograFta:
Barb&lt;ry, M. (2010) cR&gt;p&lt;Odia gourmet•. España: Editorial Stix
Ban-al,S.A.
Tolstoi, L. (1977) cAru Kattnina.. México: &amp;litorial Brugu«a
Frank, A. (2012) «Di.ario». México: Porrúa
Laplanche, J. y Pontiallis, J. (2004) cDicciorurio d, Psico:uúlisis.
Argtndna.: Paidó.s..
F~ud, S. (1997) «Dudo y md&gt;ncoliu Arg&lt;nrina: Amorrorru.
Ru l Academi• Española. (2014). Dicciorurio d, la lengua ,spañob (23.
ud.). Consultado &lt;o http://dl&lt;.rac.&lt;SNid= EEhSuSIEEmPUc7

�TEMÁTICA CENTRAL:

RELIGIÓN, ESPIRITUALIDAD Y APOYO
SOCIAL EN EL DUELO, DESDE LA VISIÓN DE
LA PSICOLOGÍA SOCIAL
Por Laura Yoffe

l duelo es un proceso «normal» y activo de adaptación a la pérdida de un
ser amado, de un objeto o de un hecho
significativo. Desde el punto de vista dinámico,
implica un tránsito doloroso que podrá tener
una salida saludable o dar como resultado
un duelo «complicado» o «patológico». Para
Bowlby (1998), un duelo «normal» consiste en
que el deudo pueda aceptar la pérdida del ser
amado, atravesando la crisis vital en la que la
situación de pérdida lo situó, saliendo revitalizado de la situación, asumiendo una nueva iden-

E

tidad personal en la que se incluyan aspectos
nuevos o renovados de sí mismo. Una pérdida
reciente podría activar o reactivar la aflicción
por una pérdida sufrida previamente, ya que el
dolor por la pérdida anterior podría sentirse de
nuevo, o - posiblemente- por primera vez, sobreviniendo el dolor por la pérdida previa.
Desde la perspectiva de la psicología social
transcultural, Parkes (2001), afirma que quienes han sufrido la pérdida de un ser querido
tienen algo en común, por lo que el duelo tiene
un sentido universal que trasciende la cultura.

Quienes están en una situación de migración
de una cultura a otra, podrán encontrarse sin
un espacio social para expresar su dolor y al
hacerlo (según el modo de la cultura de la cual
provengan), podrían sentir que no encajan con
el grupo social del país o la región a la cual se ha
trasladado. Es posible que sientan inadecuación
frente a los demás, los que- al no ser del mismo
contexto sociocultural que los deudos- podrían
confundirse y/o inhibirse de brindar apoyo so~
cial al no comprender sus costumbres ni sus
prácticas religiosas espirituales diferentes. Algunas familias podrán aceptar los sentimientos
de los deudos y darles sostén para que puedan
expresar sus emociones. Otros, en cambio, les
requerirán que «estén a la altura de los acontecimientos» y se muestren fuertes. En algunas
familias se discutirá lo que está bien sentir y lo
que no es apropiado expresar en el duelo. Estas
actitudes podrían invalidar a quienes sufrieron
pérdidas al dejarlos con la sensación de «estar en
falta» por lo que sienten o por cómo lo sienten.
Mientras algunos miembros de la familia recibirán apoyo para la expresión de sus emociones,
otros podrán sentir todo lo contrario.
Según Jaramillo (2001), la muerte de un «ser
querido» suele involucrar fuertes reacciones
de tipo emocional, físico, familiar, conducrual,

�TEMA CENTRAL: RELIGIÓN , ESPIRITUALIDAD Y APOYO SOCIAL EN EL DUELO

social y espiritual cott10 respuesta a la pérdida. Diversidad de estudios dan cuenta de los
efectos negativos que las pérdidas pueden tener
sobre la salud, sobre el aumento de las rasas
de mortalidad, morbilidad, suicidio y trastornos emocionales, psicosomáricos y mentales
de los deudos (Stroebe, Stroebe, et al., 2007).
La obligación de sufrir a solas y a escondidas
produce efectos negativos que pueden llevar al
aumento de las rasas de mortalidad de viudos
y viudas al año de la muerte de su cónyuge. La
tasa de mortalidad presente en pérdidas por
viudez es mucho más alta que la de la fracción
representativa de la misma edad (Parkes, 1998).
Duberstein (2000), enfatiza la conexión entre
el desarrollo de enfermedades y el aumento de
las tasas de mortalidad presentes en los deudos,
y refiere como necesario considerar la relación
entre el duelo, la depresión y las funciones inmunológica y neuroendocrina, ya que durante
el duelo suele darse un debilitamiento de las
habilidades de los deudos para responder o
afrontar las enfermedades. Para Parkes (1998),
el suicidio, la cirrosis y los ataques cardíacos
son las tres causas principales de muerte conectadas al duelo.
Las investigaciones de Parkes (1998), dan
cuenta de diferencias de género en el duelo.
Stroebe y Stroebe (1994), refieren que en los
países occidentales los hombres suelen necesitar más ayuda para expresar sus sentimientos
cuando están en duelo; mientras que las mujeres
suelen tener mayor contacto con sus emociones
y con la expresión de las mismas. Los hombres
suelen ser más proclives a inhibir o a evitar la
aflicción en el duelo; lo que aumenta los riesgos
de enfermedad cardíaca. Las mujeres, al sentir
la necesidad de ayuda, suelen buscar apoyo y/o
asistencia psicológica o psiquiátrica para sus
desórdenes afectivos, o cuando sienten que están atravesando un duelo crónico; y lo hacen
mucho más que los hombres. En los estudios de
Parkes (1998), los hombres eran más proclives
a sufrir y morir de un ataque cardíaco al año
de la muerte de su esposa.
Jaramillo (2001), se refiere al duelo anticipado
como un proceso que se inicia, no con la muerte

del ser querido, sino a partir del diagnóstico de
enfermedad fatal de éste; lo que permite a familiares y amigos prepararse y anticipar la pérdida,
viviendo en forma cotidiana múltiples situaciones negativas que la enfermedad los obliga a
afrontar. La anticipación de la muerte posibilita
prepararse para ella y para la despedida del ser
querido. El ser testigo de la enfermedad de un
ser amado, del debilitamiento y del progresivo deterioro de las funciones mentales, físicas

y psíquicas de éste podrá hacer surgir en sus
familiares sentimientos de impotencia ante la
imposibilidad de detener el proceso de enfermedad terminal; de angustia, dolor, sensación
de pérdida y vacío ante las pequeñas muertes
que irán presenciando día a día. Se deberá ir
haciendo varios duelos para aceptar las pequeñas muertes cotidianas que culminarán con la
muerte biológica total.
En los duelos anticipados suele haber presencia de altos niveles de malestar y estrés por
tener que afrontar situaciones negativas como
la hospitalización, los cuidados intensivos o terminales del ser querido enfermo, la internación
de éste en un instituto geriátrico, el ser testigo
del deterioro y/o de la enfermedad del familiar,
entre otros Qaramillo, 2001; Yoffe, 2012a).
El Informe del Ferzer lnstitute (2003), refiere
la existencia de una vasta literatura que destaca
los efectos salugénicos de la religión y la espiritualidad. Sin embargo, cierto tipo de creencias
y/o experiencias religiosas o espirituales pueden
actuar produciendo efectos negativos en la salud

�TEMA CENTRAL : RELIGIÓN , ESPIRITUALIDAD Y APOYO SOC IAL EN EL DUELO

y en el bienestar en general. Una enfermedad
y/o la muerte de un ser querido pueden precipitar una crisis de sentido cuando los familiares se ven enfrentados a preguntas tales como:
el propósito de la vida, el sentido del dolor, la
enfermedad y la muerte, la naturaleza del sufrimiento, la justica en el mundo, entre otros.
En momentos de gran estrés, los procesos de
búsqueda de sentido a partir de la religión y la
espiritualidad pueden adquirir predominancia,
debido a que ya formaban parte de la vida de las
personas, y/o porque la mayoría de las religiones
proveen modos de comprender, interpretar y
otorgar valores a las dificultades, al dolor y al
sufrimiento. Los diversos credos proveen de
creencias religiosas sobre distintos modos en
los que puede actuar Dios o una divinidad de
naturaleza amorosa o benevolente (Yoffe, 2012a).
Pargament (1997) destaca el poder de la religión
y la espiritualidad para transformar y atribuir
sentidos a los acontecimientos de la vida de
las personas.
A través de sus investigaciones, Koenig y
Pargament (1997), constataron la existencia
de diversos estilos de afrontamiento religioso
espiritual a través del uso de recursos como
creencias, prácticas, rituales religiosos y/o espirituales, del apoyo espiritual de pares y clérigos
que colaboran en la disminución del estrés y
malestar y promueven efectos positÍvos en la
salud mental de las personas religiosas. Para
Wortmann y Silver (2007), la presencia de un
sistema específico de creencias permite predecir

la salida de un duelo, ya que las personas cuyo
sistema de creencias incluye la posibilidad de
muerte del ser querido podrán sufrir un menor impacto negativo de la pérdida. Esto marca
gran diferencia con las personas cuyos sistemas
de creencias no les permiten acomodarse a la
situación de pérdida al percibirla como una
«calamidad». Folkman (2007), afirma que los
modos personales de afrontamiento posibilitan a los deudos encontrar nuevos sentidos a
la vida y a la propia vida, luego de la pérdida
del ser amado.
En mi investigación de Tesis Doctoral «La
influencia de las creencias y las prácticas religiosas espirituales en el afrontamiento de la
pérdida - por muerte- de un ser querido» (Yoffe,
2012), los sujetos religiosos reportaron el uso de
distintas creencias, prácticas y rituales en su
duelo. Los participantes pertenecientes a credos
monoteístas (católico, protestante metodista
y judío), los practicantes de budismo tibetano
y los participantes no religiosos informaron
sobre su adhesión a diversidad de creencias
sobre temas como la vida, la muerte, el más
allá, el alma, la conciencia, el sufrimiento, el
dolor, la reencarnación; y sobre su participación
en actividades religiosas, en rituales funerarios
y de duelo como modos de afrontamiento de
la pérdida.
Las creencias en la esperanza, la fe religiosa y
el optimismo permitieron a los sujetos religiosos
superar el dolor y el sufrimiento que sentían al
ser testigos y acompañantes de las enfermedades, la vejez y las múltiples situaciones negativas
surgidas en el duelo anticipado. Las creencias
y valores religiosos fueron orientadores de las
prácticas religiosas y espirituales que realizaron
quienes- siendo religiosos- buscaron aliviar el
dolor físico, psíquico y espiritual de sus familiares ancianos y/o enfermos, desde la intención
de ayudarlos a morir en paz. Asimismo, como
recursos de afrontamiento generaron una visión
más optimista del mundo y de la vida, una sensación de control sobre los hechos negativos relacionados con los cuidados del familiar anciano
y/o enfermo en el duelo anticipado, o antes de
la pérdida repentina o inesperada sufrida por

�TEMA CENTRAL : RELIGIÓN , ESPIRITUALIDAD Y APOYO SOCIAL EN EL DUELO

algunos sujetos religiosos {Yoffe,2012a). Lo ha-

Worttnan (2007), algunas personas tienen algo

llado coincide con investigaciones que refieren
que el tener creencias religiosas fuertes puede
ser relacionado con un mayor sentimiento de
malestar al comienzo del duelo; pero que - a medida que las personas religiosas logran atribuir
sentido desde sus creencias religiosas- pueden
desarrollar una mejor adaptación a la pérdida
(Pargament, 1997).
Los participantes religiosos del estudio
(Yoffe,2012a), que enfrentaron procesos de duelo
anticipado informaron sobre la participación
en prácticas religiosas y rituales funerarios y de
duelo realizados en forma colectiva, individual
y privada, en instituciones religiosas formales
como en grupos de pares informales que los
ayudó a disminuir el malestar y el estrés presente en el duelo, colaborando positivamente
en el fortalecimiento de su fe.
Asimismo, Parkes {1998) remarca la importancia del apoyo social brindado por familiares,
amigos, compañeros de trabajo o estudio a través de pequeñas tareas solidarias y de acompañamiento en la vida cotidiana ya que aporta
distracción a los deudos, los ayuda a salir de
su depresión y colabora en la reducción de sus
sentimientos de inseguridad al hacerlos sentir
estados positivos.
Relacionado con lo antedicho, los sujetos religiosos del estudio (Yoffe, 2012a) destacaron el
apoyo religioso de clérigos y pares de su credo
brindado tanto a sus seres queridos enfermos
como a ellos mismo a través de visitas, consuelo
y acompañamiento espiritual. Coincide con lo
que Rosemblatt (2007), señala acerca del apoyo
religioso que brinda la congregación de pares
religiosos o espirituales a sus miembros en momentos de crisis vitales y en los duelos como
fuente de alivio, confort y consuelo que permite
a los deudos sentirse apreciados y valorados a
través de manifestaciones de cariño y respeto
hacia el difunto, y de expresión de condolencias a sus deudos. También Pargament (1997),
destaca el apoyo de clérigos y pares espirituales
que colabora reforzando la visión del mundo
y las creencias de los deudos en momentos en
que éstos son puestos a prueba. Para Silver y

de antemano - la religión, la orientación filosófica o su visión sobre la vida- que les posibilita
afrontar las pérdidas por muerte de seres queridos en forma casi inmediata, y los protege de
los efectos negativos de éstas.
Jaramillo (2001), se refiere a los espacios sociales que brindan las instituciones religiosas
que ayudan a quienes atraviesan situaciones
negativas a salir del aislamiento a partir del
consuelo, del acompañamiento y la comprensión que brindan clérigos y pares espirituales
a quienes atraviesan una enfermedad propia o
de un familiar, y/o el duelo por la muerte de
un ser querido.

Coincidimos con Barrientos (2005), en cuanto a la importancia de la red de vínculos que
proveen las religiones en general, más allá de
las diferencias presentes entre cada credo. La
presencia de la red en sí misma y la participación
del sujeto religioso en ella es fundamental en el
duelo. La red de contención y el apoyo de pares
y/o clérigos o maestros espirituales se une al
abanico de prácticas y rituales que brindan las
religiones y la espiritualidad en general, que
producen mayor apoyo, más compartir social de
las emociones y mayor bienestar en los deudos

(Yoffe,2012 a).
Los participantes religiosos del estudio (Yoffe, 2012 a) informaron que junto a los recursos
religiosos también utilizaron otras alternativas de afrontamiento no religioso a través de la
psicoterapia, de actividades sociales, culturales,
físicas y/o cognitivas que les permitieron afrontar la enfermedad y/o pérdida del ser querido.

�TEMA CENTRAL : RELIGIÓN , ESPIRITUALIDAD Y APOYO SOC IAL EN EL DUELO

Conjuntatnente, los expertos religiosos consultados se refirieron a la religión como fuente
proveedora de consuelo, sentidos y alivio para
j óvenes y adultos que sufren la pérdida de un
ser querido. Reconocieron que su tarea no es la
misma que la de un psicólogo o un psiquiatra
que trabaja con deudos; ya que éstos últimos
se forman y entrenan para manejar situaciones
relacionadas con la salud física y/o psicológica,
con distintos tipos de patología mental y/o física,
social, familiar y/ o comunitaria (Yoffe, 2012a).
Pargament (1997), señala que los clérigos y
maestros o guías espirituales se entrenan para
funcionar como fuente de consuelo de enfermos
terminales, moribundos y deudos. Oden (1983),
remarca que no se debe confundir el rol del
clérigo con el profesional de la salud mental ya
que, aunque los clérigos cuentan con formación
pastoral adecuada a partir de su formación y
entrenamiento para enfrentar distintos tipos de
situaciones de vida negativas, no es lo mismo su
tarea que la labor que desarrollan los psicólogos
y los psiquiatras con las personas en duelo. Estos
últimos se han formado y han sido entrenados
para poder manejar situaciones relacionadas
con la salud física y/o psicológica, para enfrentar
distintos tipos de patología mental y/o física de
sus pacientes, como también patologías sociales,
familiares y/o comunitarias.
A partir de los hallazgos del estudio
(Yoffe,2012a), se considera necesario explorar
y estudiar con mayor profundidad cómo las
redes de apoyo social y religioso espiritual influencian el afrontamiento de los duelos por
pérdida de seres queridos, para poder proveer
futuros espacios de contención, psicoterapia y/o
apoyo social adecuados para deudos religiosos
que así lo requieran.
S ob re la autora:
Laura Yoffe
PhD en Psicología (UP), Lle. en Psicología (UBA). Es
Psicóloga social, Psicorerapeura corporal en Biosínresis (Diploma)Además es Psicóloga cünica especializada en la atención de adulros en duelo con asistencia
de perros de terapia. También es docente invitada en
la Diplomatura de Psicología Trauspersonal (UAI)
en el Seminario de Psicooncología (USAL) en Buenos
Aires, Argenona. Y es núembro de la Inrernarional
Posirive Psychology Associarion

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EL

DUELO:

FREUD y

LACAN

Por Dra. María Elena Elmiger
CONSIDERACIONES GENERALES

H

ablar de la muerte -o mejor, de la respuesta que se intenta a su irrupción,
eso que se llama duelo- confronta
a los sujetos con que los significantes no son
suficientes. Lo que allí sucede aún hoy enfrenta
a los psicoanalistas en una polisemia de voces
y disputatios.
Analistas y psicólogos recitan «Duelo y melancolía». Otros discuten con Freud como si su
único aporte hubiera sido este escrito. Es que
seguramente para trabajar el duelo sea preciso
soportar ambigüedades. Éste traspasa la vida
personal, profesional y ciudadana de muchos,
sobre todo en Argentina donde han desaparecido treinta mil contemporáneos. Imposible soslayarlo, como fue imposible para Freud sustraerse

�TEMA CENTRAL : EL DUELO

de dos guerras mundiales que devastaban la

Lacan sobre el sujeto del inconsciente y lo rrau-

vida de los pueblos y la suya propia.
Pero, ¿qué es el duelo? ¿El duelo es un trabajo?
¿Hay duelo normal y duelo patológico? ¿No sería
mejor pensar en una operación inexacta, desde
la lógica matemática, cuyo resultado conlleva
siempre un resto?
Proponemos los significantes subjetivaciónde subjetivación como el modo - - más propicio de tratar el duelo
ya que su significación es más
móvil, más amplia que la de los
opuestos normalidad-anormali
dad. ¡Es tan difícil encontrar un
duelo «normal»!
Invariablemente consultan
sujetos modificados para siem
pre por una muerte que a veces
pueden registrar, aunque deje un

mático las que nos orientan a recorrer otros
caminos y hablar de función subjetivante en
el duelo. Esta amplía el horizonte teórico más
allá de la palabra «trabajo» (que en Freud refiere
a trabajo del inconsciente), pues toma en sus
redes también lo que circula allende esa lógica:
articula discursos sociales, políticos, religiosos
lo público-, pero también a los
modos, las costumbres, los es-

resto de padecimiento con el que
se tropieza. En otros pacientes
la pérdida no es reconocida sino
más bien ajena y lo propio es el
padecimiento, las enfermedades,
la locura, pero no el muerto. Lo cierto es que el
encuentro con la muerte es una constante en
la clínica psicoanaürica. Es frecuente recibir en
los consultorios personas invadidas por fenómenos que dificultan los diagnósticos diferenciales
neurosis-psicosis: graves inhibiciones, pérdida
de capacidad de amar, anorexias, adicciones,
actuaciones suicidas y/u homicidas, que veces
entorpecen el camino del tratamiento porque
es difícil diferenciar si se trata de un «fuera de
la estructura» -por la forclusión del significante fundamental del Nombre del Padre-, o un
,,fuera de la estructura» por un duelo impedido.
Ideas delirantes, alucinaciones, sometimientos
y sacrificios extremos, violencia contra sí mismo,
conducen a las preguntas sobre la causalidad
de estos fenómenos, su diagnóstico, su posible
cura y su relación con el duelo.
Se habla de trabajo de duelo siguiendo los
lineamientos freudianos; de tramitación, de
estado o de proceso, continuando con lecturas posfreudianas (Melanie Klein, Abraham,
por ejemplo). Son las conceptualizaciones de

-=---....

tilos de duelo en la vida privada
de cada época -lo privado- y a su
inscripción inconsciente - lo íntimo-. Permite asimismo pensar
los procesos de desubjetivación
en el duelo como los que parece
producir, por ejemplo, la vida
contemporánea: una suerte de
banalización que deja al sujeto

esca.so de recursos simbólicoimaginarios para enmascarar
lo real del trauma que produce
la muerte. Esta precariedad de
recursos - que fue instalándose
luego de las guerras mundiales y del triunfo
de la pareja discursiva ciencia-capitalismo neoliberal- modificó no solo el mapa del mundo
geográfico sino también el del mundo subjetivo
y colectivo. El pasaje al acto suicida u homicida,
el silencioso duelo impedido en deudos y sus
caídas, surgen en el lugar de la respuesta que
podría ser la función del duelo.
Pero hay quienes buscan, en momentos de
máxima fragilidad, poner a funcionar el Otro
Social. Un ejemplo tal vez paradigmático - por
lo perverso de la época, por tratarse de asesinatos y de muertes sin entierros- fue el de las
Madres de Plaza de Mayo en Argentina. Los actos de estas mujeres produjeron subjetividades
y admitieron un duelo donde parecía imposible:
sin tumbas, sin cuerpos, hubo una articulación
- producida desde las «madres» mismas- entre lo
público, lo privado y lo íntimo, que fue permitiendo alguna recomposición subjetiva y social.
Y esto a pesar del abandono del Otro político,
jurídico y social, autor responsable, además, de
la desaparición de sus hijos.

�TEMA CENTRAL: EL DUELO

CUEST IONES PARA PENSAR EL DUELO:
FREUD y L ACAN

Se dice que Freud descuidó la función pública del duelo. Sin embargo, la escritura de
Freud está atravesada por la intersección de lo
público y lo político cuando aborda la cuestión.
Aunque cierto que Freud no habla de sujeto del
inconsciente pues no contaba con ese concepto.
Sin embargo, desde sus topos teóricos permite
pensar la fecundidad del duelo y su incurabilidad. Recurrir solo a «Duelo y melancolía» es
tan pobre como un flirt americano, para citar al
maestro. Hoy diríamos es tan pobre como una
seducción por Whatsapp. Aun así, en «D uelo
y melancolía» no solo diferencia duelo (para la
neurosis) de melancolía (para la psicosis) sino
que menciona que puede haber duelo normal,
duelo patológico, duelo obsesivo y duelo pesaroso. ¡No hay clasificación binaria del duelo
en Freud!
También es verdad que Lacan no dedicó
trabajo alguno estrictamente al duelo. Ningún
seminario o escrito lleva como nombre D uelo
y... Pero dedicó siete clases del seminario VI
-El deseo y su interpretación- (1959) al duelo en
Hamlet y otras tantas en el X -La Angustia(1962-63), además de los aportes que podemos
tomar de todos sus seminarios y sus escritos.
Se ve, entonces, la dificultad para pensar la
clínica del duelo en la simple división de duelo normal y duelo patológico, pero tal vez sea

viable hacer orro camino vinculando el duelo
en general con el padecimiento, sin ponerle a
eso el rótulo de normal o anormal. En ambos
circula el inevitable pachos (las palabras padecimiento, pasividad, pasión, patológico, derivan
del vocablo griego pathos. Lacan lo utiliza como
contracara del logos, la palabra). ¿Habría algún
duelo sin pathos? ¿Cómo no pensar los padecimientos, los sometimientos y las pasiones como
restos -en el sentido matemático del término- de
la operación del duelo?
Es cierto: no todo puede entrar en las redes
del significante, quedará un resto que no se dejará absorber por la lengua. Pero un resto no es
todo y la posibilidad de subjetivar es fecunda, ya
que pacífica y reenvía al trabajo del inconsciente.
Freud y Lacan afirman que la muerte confronta al deudo con un agujero que puede perder su
borde, su circunferencia, sus barreras protectoras
y «chupar», cual agujero negro, al deudo. De las
posibles maneras de contornear tan inevitable
fractura y su concomitante angustia devendrá
lo que proponemos como función del duelo.
Basándose en ese encuentro con la angustia, Lacan plantea el acting out como una de
las respuestas más frecuentes a las pérdidas y
también la necesidad de los rituales -lo que se
propone como lo público- y del tiempo del duelo - que trabajamos en lo privado-. La angustia
deberá transmudar en dolor y eso hará posible
algún camino para el duelo. Transformando la
angustia en dolor (que ya es un borde), el duelo
permitirá al sujeto encontrar una significación
sobre su lugar en la relación con el objeto perdido, anudando lo público, lo privado y lo íntimo.
SUJETO Y DUELO EN PSICOANÁLISIS

Freud hablará primero de lo regulado por
el principio del placer y, en su segunda tópica,
del resto desregulante, no regido por el principio del placer, donde ubica al superyó como
heredero del ello.
Lacan, en cambio, formula el sujeto del
inconsciente, y lo formula como dividido
por el lenguaje, también llamado Otro. En el
momento y en el acto en que este humaniza
la biología (es decir, cuando los deseos y las

�TEMA CENTRAL: EL DUELO

palabras «esculpen» la carne del cachorro humano), queda un resto que se llamará en Freud
pulsión -ligada al ello- y en Lacan, desde el
Seminario X, objeto a. Ese resto, lo real, tejido
en la malla de las palabras, enmarcado en el
fantasma, opera como objeto causa en el lazo
social mismo, pero queda al desnudo, vacío de
las mallas simbólicas, ante lo traumático de la
muerte de un ser querido. Esta opacidad del
sujeto y del Otro, esta no complementariedad,
hace que, ante el encuentro con lo real de la
muerte, el sujeto pueda perderse si no cuenta
con un nuevo amarre a la cadena discursiva.
Pero también permite la función subjetivante
en el duelo: que el sujeto que sea atravesado por
él, confrontado con el requerimiento pulsional
(Freud) al que lo enfrenta la muerte, puesto a
prueba con la insuficiencia estructural de elementos significantes para hacer frente al agujero
creado en la existencia (Lacan), pueda por las
vías de la subjetivación recubrir el agujero en
lo real (lo traumático, la coacción a la repetición y la tentación a la satisfacción pulsional,
a caer con el objeto) con la falta simbólica y
re-encadenarse a la cadena significante, o sea,
a su condición humana.
Sobre la autora:
Dra. María E lena E lmiger
Es Psicoanalista, Dra. en Psicología, Profesora Asociada de Semiosis Social y Contribuciones del Psicoanálisis Escuela Francesa. Profesora Titular de Semiosis
Social en la Faculrad de Psicología de la Universidad
Nacional de T ucumán
Secrttaria Académica del DcKtorado en Psicología,
Facultad de Psicología Universidad Nacional de
Tucum.in. Argentina. Aurora del libro: Duelo. Íntimo.
Privado. Público (Ed.Argus-a. 2016) y de numerosos
artículos muchos de ellos publicados en los libros: Culpa, Responsabilidad y Cascigo en los discursos Juridico
y Psicoanalícico vol I, II, III y IV. Presidenta de la
Fundación Psicoanalítica Sigmund Freud. T ucumán.

;UN PSICOANÁLISIS
NORMAL:
Por M ónica Santos Muñoz

arece irónico, pero así es, que la invención del psicoanálisis por parte de Freud
sea fruto de la fragilidad de su saber,
parece irónico que esa fragilidad sea la potencia
de su creación. En un momento histórico en el
que los médicos no sabían qué hacer por sus
pacientes histéricos, en un momento en el que
dicha manifestación humana ponía en jaque el
saber sobre esa «enfermedad»; Freud colocado
allí, completamente solo, sin ningún saber de referencia, se produce un hallazgo. Ante su saber
cuestionado surge la posibilidad de otra cosa.
Freud permite que un saber otro se manifieste:
el inconsciente, su descubrimiento. Y esa será
la piedra angular de su método, que nada interfiera para que eso suceda, de allí la asociación
libre, regla fundamental del psicoanálisis, tanto
para el analizante como para el analista. De allí
que una de las pocas prescripciones para quién
pretenda colocarse en el lugar del analista sea:
escucha a cada sujeto como si fuera el primero,
sin ningún saber que anteceda tu escucha.
En cada acto analítico experimentar esa fragilidad del saber, esa pérdida, esa desaparición
no es nada cómico .. .pero tampoco trágico, simplemente así es, es lo único que da acceso a la
posibilidad de colocarse ante un analizante y
permitir que ese saber otro se exprese. Lacan,
en su seminario El yo en la teoría de Freud y
en la técnica psicoanalítica, en la sesión del 9
de marzo de 1955, lo indicaba así: «Hay que
part ir del texto, y partir de él como de un texto sagrado. El autor, el escriba, no es más que
un chupatintas y está en segundo término» (p.

P

233). Están entonces por un lado el analizante,
Rt:ft:rendas de imáge.ne&amp;:

Van, V.(1882). Dolor (Inugen]. Recupérado de: http://arthistoryprojut.
com/arris.ts/YiMcnr-vu,-gogh/scrrow/ Van, V.(139&lt;&gt;).
Ar Eremiry's Gare. {Imagen]. Reeuperado d&lt;: httpJ/www.vangogh.net/

&gt;r•eternirys-gare.jsp

el escriba, el sujeto sufriente, por otro lado, la
escucha del analista, su deseo de saber, su tomar
nota, lo que coloca en segundo término al yo
del analizante y por úlrimo el tercer elemento:
la letra del texto. Para poder llegar a ocupar un
lugar que permita que se produzca un acto así,
para poder ocupar el lugar del analista se re-

�TEMA CENTRAL: ¿UN PS IC OANÁLISIS NORMAL?

quiere haber experimentado un aconrecimiento

consriruye como tal la relación de objeto. No hay

singular: un psicoanálisis llevado a su fin.
Fragilidad, pérdida y desaparición me conducen al duelo para poder realizar una precisión
sobre lo que implicaría un fin de análisis. Fin
que Jean Allouch (2004) llegará a equiparar
con el fin de un duelo al afirmar en su artículo
Actualidad en el 2001 de Erótica del duelo: «El
análisis es la efectuación de un duelo» (p. 13).

sujeto deseante fuera de la vía de esta parapsicosis» (p.307). Podríamos entonces considerar
al duelo como la experiencia subjerivante por
excelencia. Es la vía para que ocurra el surgimiento, en un mismo momento, de un sujeto
del deseo y del objeto en cuanto tal. Continúo
citando a Allouch (1998):
El duelo no es solamente perder a alguien
(agujero en el real) sino también convocar en
ese lugar algún ser fálico para poder sacrificarlo.
Hay duelo efectuado si y sólo si ha sido efectivo
ese sacrificio. El sujeto habrá perdido entonces
no solamente a alguien sino, además, sino, aparte, sino, como suplemento, un pequeño trozo
de sí (p. 307).
Pongo en cursivas el significante ser para
enfatizar la magnitud de una experiencia así,
que se tiende a reducir, a banalizar con términos
que extraídos de su riqueza original ya se han
gastado, como castración o afrenta narcisista.
La experiencia del que está de duelo es una en
la que todo su ser, como lo conocía hasta ese
momento, como se concebía a sí mismo hasta
el evento de esa pérdida, está en juego. eCómo
calificar de patológica una experiencia así? Si
hay una experiencia humana en la que esta dicotomía de lo normal y lo patológico revela ser
absolutamente insuficiente es el duelo. En este
punto Allouch (1998) es radicalmente crítico. De
hecho, fue este punto, este descubrimiento lo
que detonó su estudio sobre el duelo, además
de su propia experiencia. Lo cito:
Por haber decidido admitir que un hijo
muerto constituía lo medular de la locura entre
varios, en la que se incluía Marguerite Anzieu,
la Aimée de la tesis de Jaques Lacan, por haber
tenido de ese modo frente a las narices, el hecho
de que esa locura había sido, de parte a parte un
duelo, la intempestiva declaración según la cual
ella no había hecho su duelo se me presentó en
toda su obscenidad. ¡Justamente, ese duelo ella
lo hacía en su locura! Manifiestamente había
un error. El psicoanálisis, con respecto al duelo,
en contra de su método, había girado hacia lo
médico, en el sentido estrecho de: lo que dice
la norma (p. 18).

Pero antes de la publicación de este artículo,
Allouch (1998) dedicó un libro al estudio del
duelo titulado Erótica del duelo en el tiempo
de la muerte seca en el cual despliega su versión
del duelo a la que fue llevado por la vía de tres
experiencias diferentes: la suya propia, la lectura
lacaniana de Hamlet y la lección recibida de
Kenzaburo Oé. La articulación de dicha versión
«[...] sitúa al duelo como un acto sacrificial gracioso, que consagra la pérdida al suplementaria
con un pequeño trozo de sí» (p.23). Además, en
él realiza un cuestionamiento sobre lo aportado por Freud (1915) con respecto al duelo, en
particular en el texto metapsicológico D uelo
y melancolía; y podría decir que más que un
cuestionamiento se trata también de ubicar este
texto determinante en la historia y en el singular
pensamiento de Freud.
Allouch (1998) señala la radicalidad que le
otorga Lacan a la función del duelo. Él escribe:
«Hay, según Lacan, un duelo parapsicótico y que

�TEMA CENTRAL : ¿UN PSICOANÁLISIS NORMAL?

Es esro lo que lo impulsa a asesrar su fórmu-

del duelo, en el cual no hay nada inconsciente

la: «La clínica analícica es el duelo» (Allouch,
2004, p.13) y rechazar la opinión imperante de
que la clínica es la ausencia de duelo. Y es que
subsiste una clínica psicoanalítica que, bien anclada en el modelo médico, insiste en calificar
de patológico un duelo salvo cuando... no se
trata de duelo. Incluso seguir denominando
al acto psicoanalítico como clínico indica una
genealogía médica que un psicoanálisis no se
atreve a soltar, quizás porque el poder del modelo médico y de su discurso normalizante es
tal que, suelto y solo el discurso psicoanalítico
sienta que puede desaparecer, salvo que de algo
del orden de la desaparición deviene su potencia.
«La esencia del discurso del psicoanálisis es un
discurso sin palabras» (p. 11), decía Lacan en
su seminario De un Otro al otro en la sesión
del 13 de noviembre de 1968; en ese sin reside
su fuerza puesto que es lo que permite que de
ese lugar surja ese saber otro.
Cuando Allouch aborda el estudio de «Duelo y melancolía&gt;&gt;también señala de qué forma
Freud en este texto hace uso de un método que
no es el suyo al buscar apoyo en «un pequeño
número de casos». Se remite más bien a una
clínica del cuadro clínico más que al método que
él inauguró: el estudio sostenido del caso en su
singularidad. El autor entonces se pregunta: «La
versión misma del duelo, vehicuÜzada por Duelo y melancolía (y no solamente la clínica que la
sostiene), ;no será acaso igualmente «médica»
en el sentido en que lo médico se hace, en su
modernidad, discurso de la norma?» (Allouch,
1998, p. 70).
Lo que va a quedar claro después de la lectura
del texto de Allouch es que esta diferenciación,
esta separación entre lo patológico y lo normal
no se sostiene. Señalo tan sólo un punto para
precisar esto a partir de una cita de Freud en
Duelo y melancolía:
[...) Este caso podría presentarse aun siendo
notoria para el enfermo la pérdida ocasionadora
de la melancolía: cuando él sabe a quién perdió,
pero no lo que perdió en éL Esto nos lleva a referir de algún modo la melancolía a una pérdida
de objeto sustraída de la conciencia, a diferencia

en lo que arañe a la pérdida (p. 243).
¡En el duelo no hay nada inconsciente en
lo que arañe a la pérdida! ;Acaso alguien que
pierde un hijo sabe qué de él se fue con ese hijo?
Claro, es por esto que si un sujeto permanece
en un estado de profundo dolor después de
un evento así por un período de tiempo más
allá que el prescrito, será diagnosticado como
padeciendo un duelo patológico. Una absurda
consecuencia de la insistencia de permanecer
en el discurso de la normaüdad. Pero está claro
que para quién está de duelo lo que se fue de él
con aquel que ha muerto, no puede saberse. Es
casi como si el duelo normal de Freud remitiera
a la muerte de un ser querido pero que no me
lleva necesariamente a un estado de pérdida de
sí y lo digo así para insistir en que sin ese trozo
de sí (no más de mí y no de ti, sino de sí), trozo
de carne, ya no sé quién soy. Es una pérdida
que no me enfrenta a ninguna pérdida. .. No,
esta dualidad normal-anormal en el duelo no se
sostiene y tampoco en un análisis si se considera
esta experiencia como absolutamente singular.
En el aráculo antes mencionado Acmaüdad
en el 2001 de Erótica del duelo, Allouch (2004)
habla sobre una novela de Yoko Ogawa (2004)
El anular debido a que encuentra en ella una

�TEMA CENTRAL: ¿UN PS IC OANÁLISIS NORMAL?

,

prolongación de su libro Erótica del duelo. Ya
que la novela de Ogawa es reveladora al respecto
de la efectuación de un duelo, Allouch realiza
una analogía entre la novela y lo que sería la
operación de un análisis llevado a su fin. Tomo
un pequeño punto de la novela y de la analogía
para terminar este artículo
La narradora es una mujer joven que trabaja
en un laboratorio de especímenes. Antes de ello
había trabajado en una fábrica de bebidas refrescantes en la que le ocurrió un evento: su dedo
quedó atrapado en una máquina de fabricación
de refrescos. Fue como si «el tiempo se hubiera
detenido», dice ella. La herida no fue grave, sólo
se había arrancado un pedazo de carne de la
extremidad del anular de la mano izquierda.
Sin embargo, el evento sí lo fue, «después de
todo, había perdido una parte de mi cuerpo»,
dice. El pedazo de carne arrancado de su dedo
se fue en el torrente de desinfectante, después
de ello quedó lo que Allouch califica de síntoma:
Fue incapaz de beber el más mínimo trago de
bebida gasesosa.
Y después del evento también un acto: Por
primera vez deja el pueblo en el que vivía para
irse lejos, a vivir a la ciudad. Allí consigue un
trabajo en el laboratorio del Sr. Deshimaru
como oficinista. Éste le explica su trabajo y cómo
operaba el laboratorio:
«Un visitante llega con el
objeto que quiere que le
disequen. Después de los
trámites usuales, usted lo
toma y yo lo transformo
en un espécimen. Luego
recibimos una suma de
dinero que corresponde al trabajo efectuado.
De hecho, eso es todo.»
Además, le explica: «Las
razones que llevan a desear un espécimen son
distintas para cada quien.
Se trata de un problema
personal. No tiene nada
que ver con la poütica, la
ciencia, la economía o el

arte. Al preparar los especímenes, aportamos
una respuesta a esos problemas personales». Comienza a articularse la razón de porqué Allouch
encuentra una analogía entre el trabajo del Sr.
Deshimaru y el analista como aquél que acoge
en sí mismo el objeto causa del deseo del analizante cuando la transferencia se ha establecido.
Además, le aclara: «Nosotros guardamos y conservamos cuidadosamente todos los especímenes. Es la regla. Desde luego, nuestros clientes
pueden visitarlos cuando así lo deseen. Pero la
mayor parte nunca regresa. Porque el sentido de
estos especímenes es encerrar, separar y acabar.
Nadie t rae objetos para recordarlos una y otra
vez con nostalgia».
Ella le solicita ver algún espécimen y él le
muestra uno que había llevado una joven de 16
años: Tres hongos. Esos hongos habían crecido
en las ruinas de su casa incendiada. Sus padres
y su hermano murieron en ese incendio, ella fue
la única que sobrevivió. En su mejilla izquierda
tenía la marca de una quemadura, una marca
muy ligera, que estaba relacionada con el incendio de su casa. La chica le dice al Sr. Deshimaru:
«Quisiera encerrar con estos hongos todo lo que
desapareció en el fuego, ¿Acepta usted?» Ella
había entendido perfectamente el significado
del laboratorio señala el Sr. Deshimaru.
Un día la chica que había llevado los tres
hongos a disecar regresa al laboratorio. Quiere
solicitar otro espécimen: la quemadura de su
rostro, la marca de su cicatriz. El Sr. Deshimaru le aclara: «Hacer un espécimen y curar una
quemadura son dos cosas totalmente distintas».
Ella le responde: «Claro. No creo que el hecho
de pedirle que convierta en un espécimen mi
cicatriz hará que ésta desaparezca». Después de
esto el Sr. Deshimaru pasó su brazo alrededor
de sus hombros como si fuera una cosa valiosa
y frágil, obligándola a levantarse. Ella se dejó
dócilmente. La llevó al laboratorio de dónde
nunca volvió.
Sólo quiero indicar brevemente que la narradora efectuará un acto equivalente al final,
pero la novela es rica en detalles que se pueden
asociar a la función del analista, pues se despliega una relación intensamente amorosa entre la

�TEMA CENTRAL: ¿UN PSICOANÁLISIS NORMAL?

nart'.ldora y el Sr. Deshitna.ru. Pero por la vfa de
este pequeño segmento de la novela pretendo
señalar la magnitud de una experiencia de duelo
y por tanto de análisis, circunscribiendo de qué
se trataría en esa pérdida de sí imposible de
ser reducida a una clasificación psicopatológica.
Hablando de ese acto de la joven de los hongos
de soücitar el espécimen de la cicatriz de la que
no se puede separar, Allouch (2009) precisa:
Esto aclara el mal llamado suicidio de quién
está de duelo. El enlutado que se suicida no
quiere necesariamente atentar contra su vida;
es alguien que no puede, como la muchacha de
los champiñones,[. ..] suplementar su duelo con
el sacrificio de un trozo de sí sino perdiéndose
también en ello, alguien que no puede (dicho en
términos de la topología lacaniana) recortar un
petit a hasta ese punto de cierre del corte donde
petit a (primera figura de sí mismo) se separa
de sí, adviene como un sí mismo ya perdido - lo
que corresponde exactamente a la operación
psicoanalítica según Lacan, más precisamente
a su cierre, que tiene lugar cuando el psicoanaÜsta se ha vuelto el espécimen naturalizado del
anaüzante (p. 27).
Cuando la narradora le habla al Dr. Deshimaru sobre «su recuerdo más doloroso», «una
verdadera desgracia», «una situación en que
se sintió miserable», "realmente avergonzada",
cuando perdió la punta de su anular izquierdo él le dice: «Entonces tu anular nunca más
será como antes, ¿es eso?»...y yo corto la frase:
Entonces, tú, anular, nunca más será(s). ..como
antes ...eso es.
Sobre la autora:
Mtra. Mónica Santos Muñoz
Psicoanalisca en consulra privada. Maestría en psicología clínica con orientación psicoanalíáca, UANL, 2006.
Especialidad en psicoterapia psicoanalíóca, UANL,
2001. Primer publicacíón en d 2014 con el aróculo
Decirse lesbíana, revista Me cayó el veinte No. 30 de la
École lacanienne de psychanalyse, en México.
Rc.fcrencias de imágenes:

brtp://crole,lacanienne.n&lt;t/cs/ev&lt;nt/dcsp:ttologizacion-dd-duelo-3/
( William Bougucreau: EJ d,spa,ar d, la tristeu (Pwnier deuil] / 1988.)

http://istopiahistoria.blogspounx/201s/n/el,~torio-dd,angdito-una•
cosrumbre.btrnl (Vel310rio del angdito y Madre con su lújo amortajado
como pid• la tradkión )

DIFERENCIACIÓN
ENTRE DUELO,
SENTIMIENTO DE DUELO
Y TRABAJO DE DUELO
Por Carlos Llanes

M

ucha agua ha pasado por debajo del
puente desde el texto de Sigmund

Freud «Duelo y Melancolía» de 1917,

un texto que se puede ubicar dentro de los llamados textos metapsicológicos y con un valor
fundamental para la teoría psicoanalítica, ya que
en este complejo artículo el profesor Freud nos
muestra su concepción acerca de los destinos
que puede experimentar un sujeto que pierde al
objeto amado; descripción para muchos corta y
con puntos hasta la fecha criticables y debatibles,
sin embargo para quienes nos confrontamos
día a día con la muerte, el dolor y la pérdida en
nuestros consultorios es de suma importancia
su relectura y su re-trabajo.
Debido a la temática central que eligió el
comité editorial de la presente revista, al cual
agradezco la invitación a escribir de tan importante tema, voy a desarrollar a lo largo del
artículo ciertas ideas que busquen colaborar en
la difícil tarea de la compresión del duelo desde
el punto de vista psicoanalítico.
Duelo es un concepto tan sumamente difícil de rastrear en la Üterarura psicoanalítica
que ni siquiera aparece en el Vocabulario de
Psicoanálisis de Laplanche y Pontalis, y en el
Diccionario de Psicoanálisis de Roudinesco y
Plon la palabra Duelo remite a buscar Melancolía, del duelo en sí no se dice nada. Esto es otro
agregado para tomar a «Duelo y Melancolía»
como la principal referencia para el psicoanálisis

de abordar esta temática, ya que son pocos los
autores tanto contemporáneos como clásicos los
que problematizan este concepto al que malamente se tiende a obviar y banalizar.
Hablar de duelo entonces impüca delimitar
varias cosas, como el mismo título del artículo
lo dice, una cosa es hablar de duelo, otra de
sentimiento y otra de trabajo, los tres están ín-

�TEMA CENTRAL : DIFERENCIACIÓN ENTRE DUELO, SENTIMIENTO DE DUELO Y TRABAJO DE DUELO

rimamenre vinculados, pero no necesariamente
articulados. El duelo para el profesor Freud es
«la reacción frente a la pérdida de una persona
amada o de una abstracción que haga sus veces,
como la patria, la libertad, un ideal, etc.» (Freud,
1917 p. 241).
El duelo es un proceso que podríamos denominarlo como normal, una reacción la cual, y
muy a pesar del poco tiempo y tolerancia que
hay en la vida actual para darle lugar, deviene
posterior a algo sentido como pérdida para los
sujetos. Un proceso que anees que otra cosa
implica tiempo, tiempo para vivirlo a pesar de
lo doloroso que pueda llegar a ser.
El duelo como proceso subjetivo que implica
tiempo y un gran esfuerzo para vivirse, no tiene
un margen estandarizado para decidir cuándo ha
finalizado, las prisas de la vida actual imponen
que después de una pérdida sólo se le permite
al que está de luto un leve lapsus de tiempo para
llorarle al otro que se fue, porque hay que seguir,
hay que salir a trabajar al día siguiente para ser
productivos porque la vida sigue.

El enlutado y el sentimiento de duelo
A partir de la pérdida del objeto, el mundo
comienza a imponerle al sujeto que el objeto ya
no está en la realidad fáctica, en la realidad de lo
«real verdadero», se ha ido, y a parcir de ahí el
sujeto que siente y resiente la pérdida comienza
a lidiar con el llamado «examen de realidad»
como nos la menciona Freud, «El examen de
realidad ha mostrado que el objeto amado ya
no existe más» (Freud, 1917 p. 242) .

Aquí el sujeto que perdió a su objeto se vuelve
enlutado y «El enlutado está en dificultades,
tironeado entre el deseo y la realidad, entre
sostener con su vida su objeto de amor, o renunciar a él y buscar una sustitución posible»
(Bemasconi y Smud, 2003 p. 52). Estamos en
el punto más fecundo del sentimiento de duelo,
esa lucha interna ente la aceptación de la pérdida en la realidad fáctica y del sostenimiento
del objeto en la realidad psíquica.
Entonces a mi parecer, el sentimiento de
duelo es ese punto crucial donde el enlutado
empieza a cuestionarse con el dolor y el extrañamiento por un lado y el examen de realidad
por el otro qué hacer con esa pérdida del objeto,
si soltarlo o mantenerlo; «La realidad es puesta
a prueba, el examen de realidad da su veredicto,
que no convence al enlutado a quien se le aparece su ser querido y que lo sigue manteniendo
con vida en su realidad psíquica&gt;&gt; (Bernasconi
y Smud, 2003 p. 56).
No todo el que sufre una pérdida o está de
duelo pasa ser enlutado, pareciera ser éste último el destino más esperado o de mejor cauce
para la elaboración del duelo, al llegar a ser enlutado y permitirse vivir el sentimiento de duelo
se puede llegar acatar el examen de realidad,
por más cruel y doloroso que sea. Asumir ese
«ya no esrá conmigo» que el mundo impone
abre la pauta para comenzar con otro momento
no menos doloroso y ni de menos esfuerzo, lo
llamaremos trabajo de duelo.
El duelista y el trabajo de duelo
Si prevalece el acatamiento de la realidad
ante la pérdida del objeto de amor «emana
ahora la exhortación de quitar toda libido de
sus enlaces con ese objeto. A ello se opone una
comprensible renuencia; universalmente se observa que el hombre no abandona de buen grado
una posición libidinal, ni cuando su sustiruto
ya asoma» (Freud, 1917 p. 242). Al contrario
de lo que ocurre en la melancolía (la cual no
abordaré en este escrito) el trabajo de duelo
se echa a andar paso a paso, pieza por pieza,
duela lo que duela.
Aunque el rrabajo de duelo propiamente
dicho ya había comenzado con el examen de

�TEMA CENTRAL : DIFERENCIACIÓN ENTRE DUELO, SENTIMIENTO DE DUELO Y TRABAJO DE DUELO

realidad, podríamos hacer un esfuerzo por encontrar su punto más fecundo de despliegue,
y este sería precisamente el de la retiro de la
vestimenta libidinal que empañaba a la representación del objeto de amor y sus recuerdos,
pero no es tan fácil como se lee, aquí entra el
verdadero trabajo, el de lidiar con la permanencia del objeto en el psiquismo, esto provoca
que «Cada uno de los recuerdos y cada una de
las expectativas en que la libido se anudaba al
objeto son clausurados, sobre-investidos y en
ellos se consuma el desasimiento de la libido»
(Freud, 1917 p. 243).
El trabajo que consta de un proceso considerable de tiempo, dolor y esfuerzo, que se ejecuta
pieza por pieza y pedazo por pedazo como lo
describíamos anteriormente es necesario en
primer lugar, para que le yo recupere fuerzas,
recupere el interés por el mundo que se perdió
con el objeto, ya que como diría Freud (1917)
«En el duelo, el mundo se ha hecho pobre y
vacío» (p. 243).
Aunque no podemos, como lo mencionamos
al principio, proporcionar un tiempo determinado para la elaboración del duelo, ya que eso
depende de cada sujeto y de cada relación con el
objeto perdido, tampoco podemos descartar la
idea de que quizás existan sujetos que después
de un tiempo bastante prolongado, en donde
el trabajo de duelo no ha podido avanzar y eso
los ha también atorado en su circulación por la
vida, aquí estaríamos en el terreno de los llamados «duelos patológicos», que a diferencia de la
melancolía, tendrían todas las características
aparentes de iniciar con un trabajo de duelo pero
algo les impide comenzarlo, o si se comienza
éste se prolonga provocando un gasto mayor de
tiempo, esfuerzo y dolor para el sujeto.
Para Freud (1917) «El duelo normal vence sin
duda la pérdida del objeto y mientras persiste
absorbe de igual modo todas energías del yo»
(p. 252), por ello aunque el trabajo de duelo vaya
por buen cauce, por decirlo así, eso implica para
el yo un esfuerzo energético muy importante,
él no quiere perder nada, pero debe lidiar con
el examen de realidad que le impone otra cosa,
trata de retener al objeto, y para poder salir del

conflicto que se le presenta «el yo, preguntado,
por así decir, si quiere compartir ese destino, se
deja llevar por la suma de satisfacciones narcisistas que le da el estar con vida y desata su ligazón
con el objeto aniquilado» (Freud, 1917 p. 252).

Quizás el punto más debatible en cuanto al
trabajo del duelo o al duelo de forma general, es
la cuestión de que, en el duelo, a diferencia de
la melancolía, «no hay nada inconsciente en lo
que atañe a la pérdida» (Freud, 1917 p. 243), es
decir que para Freud en el duelo si se sabe lo que
se pierde, por lo menos en el plano consciente.
Esto hasta la fecha es muy cuestionable, ya que
si de algo podemos estar de acuerdo los analistas
que defendemos más la postura freudiana, como
los que son más severamente críticos (caso de
Jean Allouch por ejemplo), es que en realidad
nunca se sabe (consciente o inconsciente) lo se
pierde, o más bien, lo que se pierde con quien
perdemos.
La respuesta más concreta, por decirlo de
cierta manera, y un tanto ambigua ante la magnitud de la incógnita, es que lo que se pierde
corresponde a cada relación singular del sujeto
que enlutado con lo perdido, ya que se conjuga
con lo irrepresentable de la propia muerte para
el psiquismo, porque vivir la muerte del otro es
recordarme que yo también puedo ser finiquitado, ante tal conjugación, Freud (1915) nos responde sobre la pérdida del otro que «Entonces
debía hacer en su dolor (el hombre primordial

�TEMA CENTRAL : DIFERENCIACIÓN ENTRE DUELO, SENTIMIENTO DE DUELO Y TRABAJO DE DUELO

y nosotros mismos) la experiencia de que uno
mismo puede fenecer, y todo su ser se sublevaba contra la admisión de ello; es que cada uno
de esos seres queridos era un fragmento de su
propio yo, de su amado yo» (p. 294).
Una vez que el trabajo de duelo ha contribuido a que el yo pueda recobrar su interés por el
mundo y con ello consiga enlazarse con otros
objetos, Chamizo (2012) nos aclara que «más
que re-investir el mundo por medio de un objeto de la realidad, éste se inventa, se produce
a raíz del trabajo del duelo ahí donde el sttjeto
ha podido tomar distancia de los recuerdos, es
decir, se ha movido de lugar y creado por lo
tanto una nueva subjetivación» (p. 186-7).
Se ha producido entonces hacia el final del
trabajo de duelo (si tuviéramos que pensar que
algún día termina) una segunda pérdida, es decir la del objeto también para el psiquismo, no
en un sentido de borrarlo como cuando se borra
algo de la papelera en una computadora, sino
de concebir su muerte psíquicamente h ablando,
así el sujeto se atreve a matar al muerto, pasa
a la posición de duelista, «el enlutado en una
primera etapa, mantiene con vida al muerto en
una suerte de existencia psíquica; en cambio,
en una etapa posterior, el duelista se arriesga a
dejarlo caer, y a esa muerte agrega una segunda
muerte» (Bernasconi y Smud, 2003 p. 32).
A manera de conclusión
Entonces pudiéramos hablar del duelo desde
un punto de vista psicoanaütico como un proceso donde ya implica una elaboración, pero
que tal elaboración se dé requiere del pasaje
subjetivo del sujeto que sufre la pérdida del
objeto amoroso por el sentimiento de duelo
(la posición de enlutado) y el trabajo de duelo
(la posición de duelista), si estos puntos logran
vivirse y articularse, el duelo tiene vías de elaboración, que no es lo mismo que olvido o negación
de la pérdida, el trabajo psíquico que implica el
trabajo de duelo se trata de hacer de la pérdida
una inscripción.
Cuando hablamos de inscripción hablamos
de algo que queda registrado en el psiquismo, el
cómo queda registrado marca una pauta, una
forma de buscar qué hacer con eso que se ins-

cribe; en el trabajo de duelo se realizan dos ntovimienros simultáneos, se reafirma la pérdida
del objeto amoroso en la realidad material, y se
resigna la libido que investía a la representación
o representaciones de dicho objeto en la realidad psíquica, para así, ya con la recuperación
del yo del interés por el mundo, investir a otro
objeto que se reinventa en el psiquismo, ya que
como dice Freud (1917) : «Una vez cumplido el
trabajo de duelo el yo se vuelve otra vez libre y
desinhibido» (p. 243).
Miguelez (2010) nos ayuda a comprender la
inscripción del objeto perdido con su metáfora
acerca del caminar sobre arena y buscar a toda
costa el mismo pie que dejó huella sobre la arena y hacer que quepa sobre la misma, nos dice
que «Si uno borra la huella y deja una marca,
ya no necesita comparar con el objeto pie para
ver a qué pie corresponde esa huella. Al hacer
la marca inscribe la pérdida del pie y le da una
significación nueva, que puede ser múltiple pero
que va a ser propia. En ese sentido, el acto de
borrar la huella y dejar una marca vuelve irremediablemente perdido el objeto y también lo
hace insustituible» (p. 604).
El duelo posibilita entonces no solo la reafirmación de la pérdida del objeto amoroso
por más costoso que esto sea, sino también la
permanencia del mismo como insustituible en
el psiquismo, solo que esta permanencia en
lugar de obturar la circulación del sujeto en la
vida, esta le sirva para dotar de nuevas significaciones el lugar que deja el objeto que ya no
está y provoque movimientos de subjetivos en
el sujeto para que regrese al mundo.
Muchas son las aristas que se desprenden de
esta temática, advertido que se dejan muchas
cosas pendientes por trabajar invito al lector a la
reflexión del proceso del duelo desde la mirada
del psicoanálisis como una temática que nos
toca y que la escuchamos día a día en nuestros
consultorios, porque todo el tiempo estamos
en duelo, todo el tiempo tenemos pérdidas y
renuncias para acceder a otras cosas, siempre
convivimos de una u otra forma a diario con
la muerte y aunque la idea de nuestra propia
muerte nos sea irrepresentable para todos los

�TEMA CENTRAL : DIFERENCIACIÓN ENTRE DUELO, SENTIMIENTO DE DUELO Y TRABAJO DE DUELO

hombres, hay que darle su lugar, ni renegarla
ni silenciarla, sino más bien como bien diría
el Herr Professor «Si quieres soportar la vida,
prepárate para la muerte» (Freud, 1915 p. 301).
Sobre el autor:

D r. Carlos Llanes
Psicoanalista.
Es miembro fundador cirular de Vía Regia al Psicoanálisis. También es candiclaro a Docror en lnvesrigación
Psicoanalicica por el Colegio Internacional de Educación Supenor.
Además es miembro del comiré ediroríal de la revista
electrónica Letra en Psicoanálisis
Es profesor en la carrera de Psicología en la Universidad
Valle de México Campus Cumbres. Consulta Privada.
SibHografla:

S.,rnasconi, E. y S mud. M. (2003) Sobr&lt; Duelos. Enlutados y Duclisr.as.
Argentina: Lumt-n.
O,amú:o, O. (2012) Dolor y mclancoli3, destinos dd narcisismo. En
Revista Espectros del Psicoon.álisis. Mclancolla. Número 9. Mb:ciro:

Esptttt0s del Psicoanilisis.
Freud. S. (1915) O, guerra y mu&lt;:rte. Temas acrual&lt;s. En O. C. Volumen
XI V. Argentina: Amocrortu. (200,)
Frcud. S. (1917) Dudo y mclanrolia. En O. C. Volume.n XIV. Argentina:
Amorrortu. (2003)

Migudez. L. {:&gt;&lt;)Jo) Duelo y creación. En Revista de Psic0&gt;n.llisis.
Nosotros y la ml.l(:.rtt. Tomo LXVIJ Número 4. Buenos
Aires: Asociación Psiroan3.lítia. dt Argentina.
Rcf~rendas de imágenes:

Ban.slcy. (1999). 'Niña ca,, el globo" [Gr.úiti), Recuperado de http://siag.
org.mx/siagllas-desapariciones-fonadas-dejan-otra•hcrida-,,1-&lt;iudoambiguo/

AntonioGuiUcm (2017}. "Single or divoreed woman alone missing
a boyfriend while swinging on the bcach ar s unsct" [FomgraflaJ,
Recupuado de https://www.bigstodcphoro.com/cs/imag,-84218o35/
srodc-photo-single-or•.-

ATENDER A LOS
PROCESOS DE DUELO
O MEDICALIZAR LA
VIDA: UN DILEMA DE
,

NUESTROS DIAS
PorJorge L. T izón

arece que los duelos por muertes y las
reacciones ante las pérdidas afectivas
de otro tipo poseen fases, bases biopsicológicas y desarrollos similares. Por eso se
utiliza el caso de los procesos de duelo por la
muerte de un ser querido como paradigma de

P

los procesos de duelo. Pero rambién ese parecido
está facilitando el que nuestras costumbres y
hábitos con respecto a las pérdidas, las fruscraciones y los dolores estén llevando derroteros
similares a los que la sociedad está adoptan·
do con respecto a las costumbres mortuorias.
Nuescras costumbres y hábitos con respecto a
las reacciones afectivas ante las pérdidas están
derivando «tras el rumbo de la muerte».
Cada vez se ve peor eso de entristecerse
durante días o meses porque hemos perdido
a una pareja, un amigo, una amiga, un amante,
un ideal, un trabajo... Hay que olvidar, olvidar
y «tirar para adelante sin mirar atrás». Ahora
que ya «los hombres lloran», ahora tal vez no
llora casi nadie. Ni hombres ni mujeres. Porque
si lloras, si lloras varias veces al día durante
meses, no es que estés triste, tal vez profunda y
justificadamente triste. Aunque haya muerto tu
amada o amado, lo que más querías en la vida, lo
que era tu aliciente para vivir, para organizarte,
para salir cada día al asfalto, para afrontar cada
día problemas laborales, de tráfico, ecológicos,
sociales, de guerras y masacres genocidas...
Aunque haya muerto o hayas perdido a quien
te consolaba, que te ayudaba ante esos conflictos y problemas, a quien te alegraba, solazaba,
distraía, acompañaba, compartía el frío
y el calor viscerales
contigo, no debes
manifestarlo mucho
porque entonces, no
es que estés triste...
Es que estás deprimido. Es uno de los
logros del biologismo, hoy expresado y practicado altaneramente
por la psiquiatría biocomercial dominante.
Así, miles y miles de conciudadanos están
viendo empeorada su vida y sus capacidades más
humanas, están cronificándose en supuestos
trastornos psicopatológicos antes inexistentes,
están cronificándose en el uso de psicofármacos
de utilidad dudosa. En parte, porque no se les
deja la oportunidad de estar tristes, de sufrir
la turbulencia afectiva de todo duelo impor-

�TEMA CENTRAL: ATENDER A LOS PROCESOS DE DUELO O MEDICALIZAR LA VIDA

Momentos de los
Tarea fundamental
Procesos de Duelo del momento
r. Impacto y "shock"

ACEPTAR la
REALIDAD DE LA
PÉRDIDA.

2.

Aflicción y turbulencia afectiva

TRABAJAR las
EMOCIONES y
el DOLOR DE LA
PÉRDIDA

3. Pena y desespe-

READAPTACIÓN
AL MEDIO comando
con la AUSENCIA
del Objeto.

ranza reversibles

tante y de recrear y re-crearse, re-vitalizarse
a partir de ellos. En parte, porque ya no nos
con-dolemos suficientemente los unos con los
otros. Inmediatamente se niega el derecho a la
pena, a la tristeza expresada públicamente. No
es que estén tristes, sino que están «deprimidos».
Algunos llevamos decenios tratando de aclarar

Así, España, un país «alegre y latino», ha
llegado a ser el mayor consumidor del mundo
(en dosis por habitante y día) de hipnosedantes.
el segundo de antidepresivos, sin que a los que

tan sutil y escurridiza diferencia, pero miles de

los recetan, administran, aconsejan, venden,

profesionales en la otrora opulenta Europa, así
como millones de conciudadanos, parece que
han resuelto el dilema. Y, al parecer, de la mejor
forma posible: sin pensar en él.
Sin embargo, hoy estamos en posición de
poder afirmar que buena parte de los fármacos
«antidepresivos» que se administran en nuestra sociedad no mejoran significativamente la
salud social, aunque puedan ser muy útiles en
algunos casos de depresiones graves o severas.
Además, nuestro trabajo cünico de cada día
nos enfrenta a la realidad de que una parte
cada vez mayor de nuestros conciudadanos en
proceso de duelo, afectados por la turbulencia
afectiva de haber perdido algo querido u odiado (o querido y odiado al tiempo), no pueden
soportar ese segundo momento del desarrollo
de los procesos de duelo según mi perspectiva
(Tablar). La consecuencia es que su sufrimiento
puede cronificarse durante años y la forma más
frecuente y extendida de cronificarlo es el uso
aventurero de codo tipo de psicofármacos, cuya
utilidad no está probada en estas situaciones.

fabrican y propagan les importe, al parecer,
ayudar a formarse en la diferenciación entre
lo que es un duelo «normal», un duelo compli-

Tablar. Momentos de los procesos de duelo

y Tareas fundamentales a realzar en cada uno
(derivada de Tizón, 2007, 2013).

4. Recuperación o

desapego

REUBICACIÓN
del Objeto (Inrerno):
"Olvidar recordando".

cado o un duelo patológico, algo fundamental
desde mi punto de vista. Sin que se sepa o se
paren mientes en cuáles son las tareas propias
de cada momento de los procesos de duelo y
ante las pérdidas: cómo debemos ayudar en
cada caso y momento; cuándo debemos acompañar y tan sólo acompañar (en la mayoría de
los casos); cuándo, alternativamente, los profesionales deben asesorar, facilitar cambios, y
cuándo intervenir, es decir, introducir acciones
técnicas especializadas.
Vivimos de forma tan disociada de las emociones y los procesos de duelo ante las pérdidas
porque tal vez soportar la frustración cuando
ésta es inevitable, soportar la pena y la tristeza
que tarde o temprano nos abaten (pero no necesariamente deprimen), soportar y sentir las
pérdidas, ha llegado a ser algo cada vez más
ocasional, escondido, intimidizado (que no intimista), marginalizado, estigmatizado... Pero,
como individuos y como pueblos, &lt;podemos vivir de espaldas a la muerte, al dolor colectivo,
las frustraciones, las minusvalías? &lt;De espaldas
a los duelos y los procesos de duelo?

�TEMA CENTRAL: ATENDER A LOS PROCESOS DE DUELO O MEDICALIZAR LA VIDA

Por supuesto que no. Hoy sabemos que, si
no se perciben, sienten, toleran y elaboran las
pérdidas y frustraciones, van a darse una serie
de consecuencias biopsicosociales que hemos
explorado y sistematizado en varios de los libros
citados y en numerosos trabajos de investigación
(cfr. un resumen en la tabla 2). Los gr iegos clásicos ya conocían ampliamente el tema, al menos
desde el siglo V I antes de nuestra era. Por eso
el pueblo griego estaba obligado a presenciar
anualmente las tragedias.
Tabla 2. Repercusiones de los procesos de
duelo graves estudiadas en humanos

Ps1cológ1cas Biológicas
Momentos
clave de las
reorganizaciones
vitales y, por
lo tanto, de
cambios
psicológicos
(positivos
y/o negativos)
Elemento indispensable
en todas las
transiciones
psicosociales y en las
transiciones
propias del
desarrollo.

Repercusiones biopsicosociales
sobre el
embarazo y
el feto.

Síndrome
General
deAdapcación(SGA)
cronificado o
prolongado
M omentos
clave en la reorganización
neurológica e
inmunitaria.
Reorg~
zaciónde
los hábitos
cotidianos.
Repercusiones endocrinas.
Repercusiones endocrinas.
Repercusionesdescollames en
la patología
cardiovascular.

Sociales
y a ntropológicas
Reorganizaciónde
los hábitos
sociales.
Múltiple valor
antropológico
y cultural de
los procesos
deduelo.
Elementos
clave para
la cohesión
y cambios
sociales
Repercusiones sociales
sobre la embarazadayd
futuro ser.

Repercusiones duraderas sobre el
desarrollo
psicológico
de la infancía.

Repercusiones biológicas sobre la
embarazada
y el feto.
Aumento de
las adicciones (sobre
todo a psicofármacos y
alcohol).

Cambios de
personalidad: mayor
tendencia a
somatizacio. .
nes, pas1v1Aumento de
la morbidad, rasgos
paranoides,
üdad y la
rasgos demortalidad.
presivos .. .
RepercusioComplicanes claras
ciones psico- sobre los
patológicas:
hábitos
depresión,
sanitarios:
somatizaAumento en
ción, rasgos
el uso de medicamentos,
de personalidad
hospitalizapatológicos, ciones, frecuentación,
trastornos
adictivos ...
abandono de
tratamienConsecuentos. ..
cias graves a
largo plazo
Aumento del
de los duelos suicidio y las
durante el
conductas
embarazo.
impulsivas.
Ídem de
los duelos
graves o de
los duelos
acumulados

Discapacidades y
pensiones de
enfermedad
einvaüdez

Momento
clave en la
medicalización de la
vida

Momento
clave en la
medicalización de la
vida

�TEMA CENTRAL: ATENDER A LOS PROCESOS DE DUELO O MEDI CALIZAR LA VIDA

Vivir de espaldas a nuestros errores, de
espaldas al dolor que producen nuestros propios errores y los dolores y muertes producidos
directa o indirectamente por nosotros, eso es
el hybris. Es el resultado del predominio de
las «defensas psicóticas frente al duelo»: denegación, negación, escisión e identificación
proyectiva. La tragedia griega clásica muestra
una y otra vez cómo la arrogancia, la obstinación,
el narcisismo, son uno de los fundamentos de
los pecados de hybris. Pero toda hybris tiene
su némesis, su castigo. Y en el campo de la negación de los duelos y los procesos de duelo
ante la muerte y las pérdidas, creo que la némesis ha alcanzado una relevancia suficiente
como para que la tengamos muy en cuenta en
nuestra política cotidiana y de lo cotidiano. La
psiquiatrización creciente de la vida en los países «desarrollados» es una buena muestra de

esa némesis: tras la invasión de nuestra vida y
nuestra intimidad por los psicofármacos y la
demanda de que psicólogos y psiquiatras nos
hagamos cargo de más y más aspectos de la vida
cotidiana, se oculta la creencia, omnipotente y
mágica donde las haya, de que las pastillas y la
cirugía lo solucionarán todo, al menos hasta
que lleguen las milagrosas y super-tecnológicas
«terapias génicas» o «genéticamente dirigidas».
En parre por eso, gobiernos y administradores polfricos y sanitarios han visto fracasar año
tras año sus políticas para conseguir el control
del gasto farmacéutico en un mundo dominado
por esas tendencias ideológicas y relacionales.
Según lo que venimos diciendo, el control del
gaseo farmacéutico no es sólo un problema presupuestario: es un problema fundamentalmente
ideológico y social. Está claro que, por un lado,
las propias industrias fabricantes favorecen el
gasto social en fármacos: es la base de la expansión de sus negocios
en nuestras «economías
de mercado», y más con
el neo-liberalismo rampante. Pero, además, el
aumento del consumo
de fármacos, y en espe-

cial de psicofármacos, lo favorece sobre todo
una ideología social, una cultura que, cada vez
más, resulta intolerante e incapaz de tolerar las
pérdidas y las frustraciones afectivas y vitales;
lo favorece nuestra baja tolerancia, tal vez al sufrimiento, pero, sobre codo, a la «ansiedad», una
forma profesionalizada y tal vez profesionalisra
para hablar de las emociones que desbordan.
Así, hoy parece que los consultantes de los
servicios sanitarios públicos (y privados) no
toleran consultar a un médico sin que éste les
dedique varias recetas o, como poco, una petición de «pruebas complementarias». &lt;Sólo
hablar, sólo palabras, sólo esperar y observar?
&lt;Sólo eso, doctor? Y, desde el otro lado de la
mesa, a menudo, muy a menudo, el profesional
tolera aún menos eso de sostener una entrevista profesional, una consulta, y no dar algún
medicamento ni indicar alguna prueba com-

plementaria. ;Sólo hablar, sólo palabras, sólo
esperar y observar? &lt;Sólo eso? Me protestarán,
me pondrán reclamaciones.
A la omnipotencia y los poderes casi mágicos
atribuidos a la biotecnología, hay que añadir
otros elementos profundamente enraizados en
nuestra cultura y que parece que están aumentando en los últimos decenios, por ejemplo, el
inmediatismo y pragmatismo: hay que resolver
las cosas ya, pronto, inmediatamente, sin preocuparse demasiado por los medios y largos
plazos.... ,:Representaban los YIOXX tan gran
mejora como para haber corrido los riesgos que
todos hemos corrido porque se hayan comercializado y utilizado precipitadamente?
Investigaciones británicas muestran que
de los pacientes apuntados en un médico de
cabecera, el 5 por ciento sufren pérdidas de
personas significativas cada año, con los procesos de duelo consiguientes. Nuestras propias
investigaciones en España apuntan a que más
del 6,52 de cada cien personas está padeciendo
cada año procesos de duelo significativos y que
la mayoría acuden o son asistidos médicamente
en las semanas o meses subsiguientes. Pero si
cenemos en cuenta las ideologías y las prácticas
anees citadas, ¿cuántos se están cronificando en

�TEMA CENTRAL : ATENDER A LOS PROCESOS DE DUELO O MEDICALIZAR LA V IDA

nuestras sociedades mediante lo que he llamado

asistenciales. Como hemos dicho, en toda profe-

la cronificación medicalizada?

sión asistencial se trabaja cotidianamente sobre
y con duelos y procesos de duelo. Al menos,
deberíamos tener claras una serie de premisas
asistenciales básicas sobre el tema, tal vez como
las que recordamos en la tabla 3.
Tabla 3. Actitud asistencial ante los procesos
de duelo.

1) Como seres humanos, todos tenemos el

Otro ejemplo dramático lo proporciona el
disparatado uso de fármacos (legales) para
controlar a los niños «hiperactivos» en algunas
sociedades «avanzadas~~. Al parecer, hay ciudades en los Estados Unidos de América en las
cuales se hallan en supuesto «tratamiento» con
dichos fármacos hasta 25 de cada cien niños de
8 a 12 años. Aún no sabemos casi nada de los
efectos de la mayoría de los fármacos sobre el
cerebro de los niños, todavía biológicamente
inmaduro y en trasformación continua, ¿y se
les administran durante años fármacos que
afectan su fisiología de forma declarada? En el
mismo sentido, ¿cuántas personas están tomando antidepresivos, incluso el famoso Prozac y
sus equivalentes, porque los proporcionan las
clínicas de estética, ya que ayudan a adelgazar
sin esfuerzos y frustraciones? O, simplemente,
para «seguir a cien, a tope», «para no ponerme
triste», «porque estar triste no es guay, porque
no es chévere».
Pues bien, muchos profesionales y muchos
ciudadanos pensamos hoy día que esas situaciones tienen que ver con las dificultades individuales y sociales para afrontar los procesos de
duelo y pérdida --además de con el uso perverso
de ciertos mecanismos comerciales, claro está.
Es un tema sobre el que deberíamos reflexionar;
y reflexionar en tanto que ciudadanos, miembros de la polis; y con mayor urgencia si somos
terapeutas, médicos o, en general, profesionales

deber de ayudar en los duelos de los demás (y el
derecho de que nos ayuden en los nuestros) en
la medida de nuestras fuerzas (biopsicosociales).
2) Como profesionales, nuestra primera tarea
es hacer el pronóstico del duelo, que nos llevará a
discernir los duelos (previsiblemente) normales,
los duelos (previsiblemente) complicados y los
duelos (previsiblemente) patológicos.
3) Si lo previsible es un duelo «normal»,
nuestra tarea como profesionales de APS ha
de limitarse a facilitar los cuidados «profanos»
(familiares y/o no profesionalizados) del duelo.
4) Si a los profesionales nos solicitan intervenir en estos casos, deberíamos adoptar una
actitud que definirnos como «acompañamiento», más que una intervención en el duelo o un
«tratamiento» del duelo. Ese tipo de acompañamientos, si se realizan adecuadamente, pueden
suponer una importante prevención en salud
(mental) e incluso su promoción.
s) Si el duelo se prevé complicado, debería
estar siempre disponible una posibilidad de
«acompañamiento» o incluso de «asesoría»
por parte de asesores, de personas de la comunidad, especialmente capaces o formadas de
profesionales...
6) Los equipos de atención primaria (pedagógica, social o sanitaria), deberían hallarse
formados y preparados para realizar dicho
asesoramiento, a ser posible, con la intermediación y ayuda de los miembros «expertos»
de la comunidad.
7) Y deberían contar, y estar formados e
informados, sobre los servicios o dispositivos
comunitarios o sociales en los cuales apoyarse
o a los que se puede pedir ayuda.

�TEMA CENTRAL: ATENDER A LOS PROCESOS DE DUELO O MEDI CALIZAR LA VIDA

8) Si es previsible o probable que el duelo evo-

creadores! Van Gogh, Beethoven, Goya, Sara-

lucione hacia el duelo patológico, entonces pueden ser necesarias desde el principio las ayudas
a la elaboración del duelo realizadas desde los
servicios profesionalizados, intentando siempre
ponerlas en marcha desde el nivel profesionalizado menos institucionalizado, menos alejado
de lo comunitario que sea posible.
9) En algunos duelos gravemente patológicos
y en los duelos en personas con psicopatología
declarada previa, es conveniente realizar la interconsulta con los servicios de salud mental
psicológicamente orientados y, en su caso, la
ayuda psicológica y/o psiquiátrica a los deudos,
a las personas en duelo.

mago, gran parte del arte religioso y funerario...
¡Cuántas trasformaciones creativas o desarrollos
personales tienen que ver con la posibilidad de
soportar la «turbulencia afectiva del duelo», con
los cambios psico-neuro-endocrino-inmunitarios
(PNEI) que lleva aparejados... ! Es decir que,
como coreaban los manifestantes indignados de
la revuelta española y mundial de la «Democracia
real, YA», y hoy vuelven a corear los manifestantes contra el nuevo presidente de los EEUU,
«un mundo diferente es posible». Un mundo diferente en el que se pueda atender mucho más
adecuadamente a las necesidades interhumanas
y, por tanto, a los procesos de duelo, tanto en la
asistencia como en la vida cotidiana.

Para terminar, recordemos de nuevo a los
griegos clásicos, uno de los antecedentes de
nuestra cultura. Recordemos, por ejemplo,

cómo acaba la tragedia de Las Troyanas de
Eurípides: en el nihilismo total, en la destrucción y autodestrucción que suponen el duelo
patológico, cuando las culpas son ya insoportables e inelaborables. A la desesperación final de
Hécuba, la reina, a la locura autodestructiva de
Casandra, al resentimiento sin tregua ni piedad
de Andrómaca, a la derrota y muerte de los troyanos, a la muerte de la mayor parte del ejército
griego a manos del mar, de Poseidón, responde
la frase final de éste, terrible y destructiva como
sólo puede serlo un melancólico irritado:

Sobre el autor:
D r. J o rge L. Tizón
Es psiquiatra y neurólogo, psicólogo y psicoanalisca
(SEP-IPA). Ex -Direcror de las Unidades de Salud
Mental de adultos, niños, adicciones y TMG de
Sane Mará-La !viina(Barcelona) y del Equipo de
Prevención en Salud Mental y Atención Precoz a
los Pacientes en Riesgo de Psicosis. (EAPPP, de la
Atención Primaria de Salud de Barcelona).
Además, ha trabajado como Médico de Cabecera
del Insrirur Caralá de la Salur y como miembro del
Consell Assesor de Salur Mental y del Plan Direcror
de Salur. Mental i Adiccions de la Generalirar de
Caralunya. Actualmente es profesor de la Uoiversfrat
Ramon Llull (Barcelona).
Bibliografla:
T izón JL. Pl rdida. ~n~ duelo: Vivencias, in~scigación y asistencia..
Barcelona: Prim&lt;ra &lt;dición: Paidós 2004. S&lt;gunda &lt;dición, Barcdona:
H t:rdt:r; 2013.

Ahora vais a pagar.
Haced la guerra, mortales imbéciles.
Destrozad los campos y las ciudades.
Violad los templos, los sepulcros,
y torturad a los vencidos.
Haciéndolo así, reventaréis.
Todos.
Es el final trágico, pero no el único posible.
¡Cuántas obras científicas, artÍsticas, sociales
tienen que ver con una forma sublimada de
elaborar los duelos por parte de los grandes

T izón J L. El humor &lt;n b rdaci6n asist&lt;neial. Barcdona: H&lt;rd&lt;r 200,.
T izón JL. Psiro=álisis. pro«.sos d&lt; dudo y psicosis. Barcdona: H &lt;rder;
2 007.

T izón JL, Sfor.2 M . Dias de dudo: Encontrando salidas. Barcdona: Ed.
Alba;2oo8.
Sforu M G, Tízón JL: Giom i di dolor&lt;: Como si guarisdi&lt; dalla
solf&lt;rmza p&lt;r b perdía di una persona &lt;ara. Milano: Mondadon; 2009.
T izón JL, Ciurana R, Fttnindn M C (compilador«). Libro d e Gsos:
Promoción dt b Salud Mental deroe b Artnción Primaru. Barttloru;
H t:rde:r; 20n .

T izón JL. El pod&lt;r del mi&lt;do: ¿Dónd&lt; guardamos n uestros temores
cotidianos~ Barcelona: Milenio; 2011.
T iz6n.Jl. Cltries, X., Daurella, N . (compiladores) ¿Bioin~nierla o
Medicina,: El fururo d&lt; la m&lt;dicina y la formación de los mMicos.
Barcelona: R&lt;d Ediciones; 2012. {&lt;n rústia y &lt;--book).
T izón,JL. Familia y Psicosis: C6mo ayudar &lt;n el cracamicnro. Barcelona:
Herder•3P;2014-{&lt;n rústia y &lt;--book}.
T izón,JL. Psic0parologi2 d d poder: Uo &lt;nsayo sobre la perv&lt;rsión y la
corrupción. B2rcdona: H &lt;rdtt; 201, (en rústica y &lt;·book}•

�TEMA CENTRAL : ATENDER A LOS PROCESOS DE DUELO O MEDICALIZAR LA V IDA

Re.ftrenda de Imáge.nes.:

h ttp://rusramova.devunrart.com/arr/Crying-&lt;y&lt;-Pencils-onpaper-408394189 (Cryiog eye! Pcndls on paper by f,a,d-i-1) Sippk D.
(S.F) RM # 217653959(Jmag&lt;n),
(htrps://yooniqimagcs.blob.core.windows.ner/yooniqinuges-dara,
srorage-resiz«limagelikrepository/ List/21765/ 9,t,ddabo-894&lt;,4840,
S,73-6728odbof987/Yooniqlnuges_ 217653959jpg)
http://lyesandjones.com/exhibitions/bttjoir/ fA Pilla Day' .. Beejoir)
hrrps://booksontrial.wordp«ss.com/2011/07/30/the-trojan•w~n-byeuripides/ ("The Troja,, Women" by Euripides)

Los PROCESOS
DEL DUELO EN
LOS CONTEXTOS
EDUCATIVOS

rente dependiendo de su capacidad de control y
gestión ante la pérdida sufrida, ya que no todos
reaccionamos y actuamos igual en los distintos niveles y d imensiones personales donde el
duelo puede dañarnos. Y es que como sostienen
Echeburúa y Herrán (2007), la pérdida de un
ser querido puede ser el factor más estresante
en la vida de una persona. Además, es un proceso dinámico, con cambios continuos, múltiples
posibiüdades de expresión y sin límites rígidos,
ya que no es factible homogenizar los estados
emocionales de las personas ante los diferentes
grados de dolor que puede provocar la pérdida
de una vida humana.

Por Dr. Ernesto Colomo Magaña
ernesto.c.magana@hotmail.com
Twitter @ErnestoColomo

Los procesos de duelo y su acompañamiento

L

a muerte, ese hado funesto que alcanza
a todos los seres vivos y que tendemos
a apartar de nuestra cotidianeidad, está
presente en todo lo que nos rodea; es una constante que se reproduce con asiduidad; es parte
de la vida. De esta manera, y aunque no estemos
preparados para ello, todos viviremos el fallecimiento de alguna persona de nuestro entorno
cercano y las consecuencias derivadas de dicha
pérdida. No podemos obviar que cuando perdemos a una persona cercana a nosotros est amos ante un acontecimiento que nos marcará a
nivel personal, teniendo no solo que superar su
marcha sino también aprender a vivir el resto
de nuestra vida sin su presencia (Colomo, 2016).
Todos estos aspectos forman parte del proceso
de duelo, el cual pasamos a explicar.
Se trata de una respuesta o reacción natural
(determinada tanto por la edad y el nivel de
razonamiento como por las experiencias personales, las creencias o no creencias religiosas,
la cultura o el contexto socio-famiüar) ante el
fallecimiento de un ser querido o conocido, que
afecta a nivel emocional, cognitivo, biológico,
psicológico, social, físico, espiritual e incluso
identitario. Se caracteriza por ser personal y
único, expresándolo cada persona de forma dife-

D ebido a ello, cobra especial relevancia los
procesos de acompañamiento en los duelos, ya
que la superación positiva de los mismos favorece un desarrollo del estado de la madurez de
la persona, beneficioso para su reconstrucción
identitaria. Sin embargo, un duelo frustrado o
no superado tiene componentes negativos que
afectan a los doüentes en diferentes esferas de
sus vidas. Como recoge Cid (2011), las personas
que viven su duelo presionadas, no reconocidas,
no apoyadas o no respetadas por su entorno, tienen más dificultades en el proceso de aceptación
de la pérdida y de elaborar su nueva situación.
Por esta razón, trataremos sobre el acompañamiento desde el ámbito educativo, dirigiendo
nuestros esfuerzos a que la persona en duelo
entienda el proceso de pérdida como algo natural, a la vez que alejado de toda visión trágica

�TEMA CENTRAL:

Los

PROCESOS DEL DUELO EN LOS CONTEXTOS EDUCATIVOS

y sensación de miedo. Para ello, rrahajaremos

les o imaginadas) a la existencia ranro

a continuación sobre diferentes aspectos que
favorezcan la superación positiva del mismo y
también sobre el papel que los acompañantes
juegan en estos procesos.

propia como ajena. Se trata de un factor que podemos reducir si trabajamos
con diferentes recursos y metodologías
sobre nuestra finitud como seres vivos
y la concepción de la muerte como un
hecho inevitable. El enfoque debe centrarse en valorar cada momento como
un regalo único, por lo que dar sentido
a nuestra vida favorecerá la reducción
de dicha ansiedad.
♦

¡Cómo trabajar el duelo? Premisas de carácter preventivo y paliativo.
La intervención de los p rofesionales del
contexto educativo es determinante, ya que
tras los procesos de duelo es necesaria una readaptación a la realidad y una elaboración y
comprensión positiva del suceso. Para lograrlo,
abordaremos una serie de premisas y tareas propuestas por Worden (1997) y Cid (2011) que nos
permitirán apoyar, asesorar, orientar y acompañar a las personas en duelo.
•

Reconocer la realidad de la pérdida,
entendiendo que la persona no volverá.
Puede llevar tiempo porque implica una
aceptación tanto intelectual como emocional. Suele caracterizarse por estados
como la negación, cólera o desesperación.
En esta fase es necesario no retener los
sentimientos, sino favorecer la expresión
libre de las emociones, ya que es sano y
necesario para el duelo.

•

Dar seguridad y protección ante el miedo que puede suscitar el fallecimiento
de otros allegados o el suyo propio. La
ansiedad ante la muerte es una reacción
emocional producida por la percepción
de señales de peligro o amenaza (rea-

♦

♦

Trabajar las emociones y el dolor de la
pérdida, centrándonos en interrumpir
las conductas que mantienen un vínculo
negativo con el pasado y las situaciones
que ya son irreversibles. Se trata de que
la añoranza y los pensamientos recurrentes sobre el fallecido no provoquen un
estado de inquietud permanente, donde
la apatía, la indiferencia o la pérdida de
sentido de la vida sean unas constantes
en el doliente. Además, hay que evitar
los sentimientos de culpa por lo que hicieron o dejaron de hacer con la persona
fallecida, siendo necesario trabajar en
que el educando no se responsabilice del
fallecimiento.
Adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente, lo que conlleva asumir
roles distintos en un nuevo medio sin esa
persona. En esta tarea, hay que tener en
cuenta que los lazos emocionales que
guarda cada persona con el difunto son
únicos, haciendo así que cada proceso
de duelo sea diferente. Aquí es importante concienciarles de que la muerte no
destruye los recuerdos, sino que los que
se fueron siguen en nuestro corazón y
memoria. Esto les beneficiará en el proceso de elaboración del duelo.
Recolocar emocionalmente al fallecido
y seguir viviendo, ya que para muchas
personas su vida se detiene cuando se
produce la pérdida. Los recuerdos sobre
el difunto pasan a ser una mezcla de

�TEMA CENTRAL :

Los

PROCESOS DEL DUELO EN LOS CONTEXTOS EDUCATIVOS

alegría-tristeza que no deben impedir
la reincorporación al ritmo habitual
de la vida del doliente. Como afirmaba
Mirch Albom (2000, pg. 12) : "perder a
un ser querido nunca es realmente volver a empezar. Se parece más a seguir
sin." Para ello es clave una escucha activa
que favorezca los canales de expresión y
comunicación, ya que al hablar de sentimientos podemos contribuir a avanzar
en el proceso.

Por codo ello, en nuestro papel como profesionales en el ámbito educativo, debemos tener conocimientos y herramientas para poder
abordar las situaciones de duelo, ofreciendo el
apoyo necesario para solventar las necesidades
que manifiesten los dolientes y manteniéndonos
a su disposición. Para ello, precisamos de una
formación al respecto, la cual abordaremos a
continuación.
La necesidad de una formación específica:
la pedagogía de la muerte
Los individuos, como seres vivos, son finitos. Es una realidad que nos acompaña desde
el momento en que nacemos y a la cual nos dirigimos. Sin embargo, vivimos en una sociedad
que da la espalda a esta realidad, una sociedad
desnaturalizada de su esencia humana. En la
época actual, donde valores como el materialismo, consumismo, hedonismo y narcisismo
mueven los principales intereses ególatras de
las personas, la idea de envejecer o de que somos
mortales choca directamente con el contexto en
el que se desea vivir. La muerte es tabú porque

deseamos pensar que es ajena a nosotros o que
ocurrirá dentro de mucho tiempo, cuando por
el contrario, cada momento puede ser el último
que disfrutemos de nuestra vida. Por estas razones, cobra especial relevancia la inclusión de
una formación específica como es el caso de la
pedagogía de la muerte, que aquí exponemos.
Introducir este contenido en los currículos
de todas las profesiones relacionadas con el
ámbito educativo debe ser un proceso de naturalización. El problema es que todos los procesos formativos se centran en la vida, sin tener
en cuenta que también debemos prepararnos
para abandonar la realidad, debemos aprender también todo lo concerniente a la muerte.
Como afirman Colomo y Oña (2014, pg. no):
"solemos educar pensando solo en la vida, sin
considerar que morir es nuestro fin inevitable."
Por ello, trabajar la mortalidad y la finitud desde
la pedagogía nos puede facilitar el dotar a los
alumnos de herramientas y mecanismos con los
que puedan afrontar las diferentes situaciones
de pérdidas que ocurran en sus vidas. Nuestra
labor debe consistir en ayudarles a asumir la
muerte como algo natural, favoreciendo así un
mayor control y gestión emocional y una valoración y mayor aprovechamiento de las cuestiones
que realmente influyen al ser humano respecto
a su bienestar y felicidad: el amor, la familia,
su evolución y desarrollo, etc. Nuestra preparación ante esta realidad y nuestra capacidad
de acompañamiento durante los procesos de
duelo se convienen en destrezas y habilidades claves de nuestra identidad profesional al
permitirnos abordarla en cualquier contexto
educativo, enseñando que la muerte es parte
de la vida {trabajo preventivo) y acompañando
a nuestros alumnado en sus procesos de duelo
{trabajo paliativo), evitando así cometer errores
que puedan dificultar dicho proceso.
Esca propuesta pedagógica tiene como ejes
dos evidencias comprobadas que acompañan
al momento de la muerte. Por un lado, la finitud del ser humano, pues vivimos en ciclos
constantes de nacimientos y muertes que nos
permite una evolución y transformación como
especie. Por otro lado, la circunstancia de que

�TEMA CENTRAL:

Los

PROCESOS DEL DUELO EN LOS CONTEXTOS EDUCATIVOS

la muerte sea un hecho inevitable, personal e
intransferible, cuya certeza reside en nuestro
interior. Asimilar que somos mortales es un
proceso de enseñanza-aprendizaje continuo
que se desarrollará durante toda nuestra vida,
cuyos resultados irán vinculados a la madurez
personal de cada uno. No obstante, alejarnos
de visiones trágicas y del miedo a perder la vida
nos naturalizará este momento y nos permitirá
disfrutar más de nuestro tiempo y del sentido que demos a nuestra existencia. Dentro de
nuestras acciones e intervenciones, podemos
destacar el prepararnos para la despedida, dar
la noticia del fallecimiento, fortalecer el control
y gestión de las emociones, desarrollar la resiliencia ante esos duros momentos, conocer las
fases del duelo y la necesidad de superar cada
una de ellas, entender la partida como un hecho
"natural", recolocar emocionalmente al fallecido
y favorecer la creación de recuerdos positivos
que conlleven no olvidar y a la vez poder vivir
sin el mismo.
Todos estos aspectos los podemos trabajar
de manera preventiva, lo cual será enriquecedor
y positivo para los dolientes.
Además de los recursos comentados, un buen
medio para trabajar los procesos de duelo es
mediante la puesta en común de experiencias
y testimonios. Entre las diferentes opciones,
podemos recurrir a personas que han sufrido
alguna pérdida (así podremos entender las distintas etapas del proceso de duelo) o que hayan
sufrido algún tipo de enfermedad o accidente
que los acercara a la muerte (así podremos valo-

rar la vida y nuestras posibilidades de aurorrealización). Esta opción pone en liza uno de los
componentes claves que todo proceso de duelo
debería incluir: la escucha activa y el diálogo
empático, donde el cariño y afecto sean los pilares del vínculo que crearemos con la persona
que ha perdido a un ser querido.
Respecto a su implantación, exponemos
el caso de España, donde esta propuesta va
alcanzando cotas y efemérides cada vez más
significativas. En los últimos tiempos ha tenido lugar, por ejemplo, la inclusión de una
asignatura a nivel universitario centrada en
la pedagogía de la muerte. El Departamento
de Didáctica y Teoría de la Educación de la
Facultad de Formación de Profesorado de la
Universidad Autónoma de Madrid impanió la
materia «La muerte y su didáctica en Educación
Infantil, Primaria y Secundaria», durante los
cursos 2005-06 hasta el 2009-10, como asignatura de libre configuración, en la formación
de alumnos de Magisterio y Psicopedagogía.
Además, es el único departamento universitario
de educación en España que desarrolla la línea
de investigación de «Pedagogía de la muerte»,
logrando así una normalización de este ámbito
y generando espacios educativos donde pueda
crecer y desarrollarse en pos de una formación
más holística e integral.
Además, es cada vez mayor el número de cursos, seminarios, talleres, reuniones y formación
continua centrada en el duelo, lo que denota la
relevancia e importancia de un proceso determinante en nuestra construcción identitaria cuya

�TEMA CENTRAL :

Los

PROCESOS DEL DUELO EN LOS CONTEXTOS EDUCATIVOS

resolución puede reportar aspectos negativos
sino lo afrontamos correctamente.
Conclusiones
Ante un hecho inevitable como es la muerte y el sufrimiento que conlleva la pérdida de
nuestros seres queridos, los profesionales de
la educación tenemos un rol importante en
el acompañamiento de los alumnos que se
encuentren en situación de duelo. El vínculo
entre profesor y alumno, el número de horas
que convivimos, el ejemplo en que nos convertimos para ellos a nivel personal y las actitudes
y aptitudes pedagógicas que poseemos, son razones clave para que no obviemos la muerte
a nivel educativo. Solo preparando el camino
para el final podremos gestionar y controlar
mejor nuestras andanzas a lo largo de la vida
y disfrutar de ellas. El reto está lanzado, solo
toca involucrarnos y enseñar el arte de vivir

(Esteve, zo10).
Sobre el autor:
Dr. Ernesto Colomo Magaña
Doccor en Educación. Máster en Cambio Social y
Profesiones Educativas. Licenciado en Pedagogía y
Diplomado en Magisterio. Profesor en Universidad
Inremacional de Valencia.
Autor de diversas publicaciones (aróculos, libros,
capítulos de libros y comunicaciones) en remas como
la educación en valores y la pedagogía de la muerte.
Bibliografla:

Albom. M. (1000). Martes c::on mi viejo profe.sor. Un tt$timonio sobre la
vida, b amiscid y el amor. M adrid; Ma..a.
C id, L. (2011). Explic.am, qué ha p&gt;Sado. Guia pan ayudar a los adultos a
b.ablard, la mu&lt;rt&lt; y dduelo con los niños. Madrid; FMLC (Fundación
Ma, io Lountos del Campo).
Colomo, E. (1016). P&lt;dagogía ck la Mu=&lt; y Pro&lt;cso ck Dudo. Cu,nros
como Ruu.so Didáctico. REICE. R&lt;visa lb&lt;roam&lt;ricuu sobtt
Calidad, E6cacu y Cambio &lt;n Educación. 14(2), 63•77, doi: 10.15366/
rdct:2016.14.2,.004

Colomo, E. yOiu,J .M. (2014). P&lt;dagogíadela mu&lt;rt&lt;, u.canciones
como rtturso didáctico.. REICE. Rt:vi.su lbtroame.rican.a sobre. Calidad.
E6cacu y Cambio &lt;o Educación, 12(J), 109,121.
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Octa«lro.
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hrtps://pixabay..com /
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commons.wikirn«lia.&lt;&gt;&lt;g/wiki/Main_ Pag&lt;/us,bng=&lt;&amp;
Wo.ckn, W. (1997). El trarami&lt;nro del dudo aseso.ami&lt;nro psicológico y
terapia. Barcelona..: Paidós.

EL PROCESO DE

,

DUELO: UNA REVISION
DESDE LA PSICOLOGÍA
HUMANISTA
Por Lic. Alejandra M altos-Martínez

El proceso de duelo.

L

as pérdidas que los seres humanos pre•

senciamos se reconocen como pequeños
duelos, desde las cosas más concretas
como personas, lugares u objetos, hasra las inmateriales, pero no por ello menos significativas,
como la juventud o los sueños e ideales que se
desvanecen cuando nos enfrentamos a las duras
«realidades» de la vida; sin embargo, cada una
de ellas, concretas o no, conllevan un proceso de
dolor significativo para el individuo. Harvey y
Weber (1992) definen la pérdida como cualquier
daño en los recursos personales, materiales o
simbólicos con los que hemos establecido un
vínculo emocional.
Payás (1998) define duelo como la
respuesta natural a
la pérdida de cualquier persona, cosa
o valor con la que
se ha construido
un vínculo afectivo
y, como tal, se trata
de un proceso natural y humano y no
de una enfermedad
que haya que evitar
o de la que haya que curarse. La expresión del
duelo incluye reacciones que muy a menudo se

parecen a aquellas que acompañan a trastornos
físicos, mentales o emocionales. Es importante
ser muy cauteloso en la interpretación de ciertas
expresiones de duelo que pueden aparecer como
patológicas y ser, en realidad, manifestaciones
totalmente naturales y apropiadas, dadas las
circunstancias particulares de la pérdida.

�TEMA CENTRAL: EL PROCESO DE DUELO

Durante los últimos años, el interés por parte del psicólogo en temas relacionados con la
muerte y el proceso de morir ha ido aumentando
y con ello el interés en todo lo relacionado con
el proceso de duelo (Worden, 1997), como las
características en cada situación, los efectos en
los tipos de paciente y de duelo, las diferentes
formas de intervención y el mantenimiento de
los resultados a largo plazo. De acuerdo con
Bayés (2006), las esferas generales que abarca
el proceso del duelo son tres: (a) una reacción
universal ante la pérdida, en el sentido de que
constituye una faceta que aparece en todas las
culturas, aun cuando sus manifestaciones puedan ser muy diferentes; (b) produce sufrimiento, el cual puede encontrarse asociado, tanto
a comportamientos activos de malestar como
a comportamientos pasivos de tipo depresivo;
(c) puede afectar negativamente a la salud de
la persona que lo experimenta.
Como el duelo se ha vuelto un tema significativo de investigación existen numerosas
definiciones y etapas. Las principales y más
reconocidas etapas fueron las descritas por
Kübler-Ross (1969) las cuales distinguió de la
siguiente manera:
1. N egació n: Dentro de esta etapa, la persona se hace preguntas como &lt;&lt;ces posible que
haya sucedido», «ccómo ha podido pasar esto?»,

«cpor qué?», entre otras. Existe también una
sensación de incredulidad con respecto a la situación por la que se está pasando, la persona
no cree que esté pasando o que sucederá en un
futuro cercano.
2. Ira: Es una reacción natural ante el cambio. Se manifiesta de distintas maneras, ya sea
contra personas cercanas al origen del cambio
como jefes, familiares, amigos, entre otros;
contra terceros no definidos claramente como
el gobierno o funcionarios públicos o contra
entes como D ios, la tecnología o los médicos.
3. Negociación: Se identifica a través del
discurso o los pensamientos de la persona que
está relacionado con frases como «lo haremos
mejor», «seremos más eficientes». Algo muy
frecuente que sucede dentro de esta etapa es
la sensación de querer volver atrás, la persona
puede decir cosas como «ojalá lo hubiéramos
hecho mejor», «si pudiera repetirlo lo haría de
otra manera», entre otras.
4. Depresión: Es la primera etapa que alude
al presente. Es una sensación de vacío y tristeza
que se desencadenan cuando el cambio profundo causado por la pérdida se hace evidente y no
hay manera de negarlo o evitarlo.
5. Aceptación: La persona acepta el cambio
con sus consecuencias o lo rechaza de manera
directa o indirecta. En el caso de las personas

�TEMA CENTRAL : EL PROCESO DE DUELO

ocasiones van más allá de lo material y se
rigen por valores como justicia, libertad o
dignidad como un intento de trascender la
propia existencia.

que aceptan el cambio, asumen que existe una
nueva realidad y que pueden aprender a vivir
con ella, no significa que deben sentirse bien o
estar de acuerdo con lo que ha sucedido.
La Psicología Ht4manista.

La Psicología Humanista nace a principios de
la década de los sesenta a partir de dos acontecimientos importantes, la creación de la American
Association ofHumanistic Psychology y la publicación delJournal ofHumanistic Psychology
(Tobías y García-Valdecasas, 2009) .
Este modelo surge como una reacción ante
los enfoques tradicionales de la psicología, principalmente el psicoanálisis y el conductismo, ya
que se consideraba que era necesario un nuevo
enfoque que se centrara en la importancia del
espíritu humano y no solamente en la mente
o el cuerpo. Añadido a lo anterior, también se
buscaba una nueva visión que investigara los
fenómenos positivos y sanos del ser humano
como el amor, la creatividad, la comunicación, la
libertad, la capacidad de decidir, la autenticidad,
entre otros, con el fin de ayudar a las personas
a alcanzar su mayor potencial (Riveras, 2014;
Tobías y García-Valdecasas, 2009).
El surgimiento de la tercera fuerza de la
psicología tuvo como principales exponentes
a Kurt Goldstein, Erich Fromm, Carl Rogers,
Abraham Maslow, Fritz Perls, Rollo May,
Karen Horney, Aldous Huxley, Herbert
Marcuse, entre otros (Riveras, 2014).
Bados (2008) cita algunos de los aspectos
que son la base de la Psicología Humanista:
• Autonomía personal y responsabilidad
social: Las personas tienen la capacidad de
dirigir su propio desarrollo, tomar decisiones y ser responsables de sus actos ante las

demás personas.
• Autorrealización: Los seres humanos poseen un potencial innato de crecimiento
personal o aurorrealización.
• Orientación hacia m etas y búsqueda de
sentido: Las personas dirigen sus acciones
hacia alguna meta y sus motivaciones en

•

Concepción global de la persona: Se considera que los sentimientos, pensamientos y
acciones forman un rodo y donde la persona
es vista como un conjunto integrado.

• Énfasis en el aquí y el ahora: Se le da menor importancia a la historia de la persona,
otorgándole mayor relevancia a la experiencia
inmediata y las emociones.
•

Mayor importancia a las actitudes del terapeuta que a las técnicas: Se promueve una
actitud del terapeuta basada en la aceptación
incondicional, la empatía y la autenticidad,
ya que a través de dichos elementos se genera
un ambiente propicio para el crecimiento y
la autorrealización.

Aplicaciones de la Psicología Humanista en
los procesos de Duelo.
Una investigación publicada por Valencia
(2008) muestra los resultados de un programa
de intervención basado en la Psicología Humanista.

�TEMA CENTRAL: EL PROCESO DE DUELO

ror importante para el acompañamiento en los

Dicha intervención tuvo como premisas los
siguientes elementos:
a. Realización del contacto psicológico: Con
el fin de propiciar el desahogo emocional se
ayudó a que la persona hablara de su situación y se escucharon los hechos y sentimientos expresados.
b. Actitud del terapeuta: Tuvo como base La
aceptación, respeto y la tolerancia. Hubo
contacto verbal, contacto físico, así como

expresiones faciales como gestos de comprensión y aceptación. Se utilizaron los principios
de la intervención humanista: aceptación,
autenticidad y creación de clima empático.
c. Valoración: Se puntualizó lo que se encontraba funcionando bien en las personas, se
definieron los aspectos que mantenían el sufrimiento de la persona y se evaluaron los
factores que podían servir como apoyo para
el cambio.
d. Clarificación verbal: Se trataron de hacer
intervenciones a través del discurso con el
objetivo de dar sentido a las expresiones de
la persona.
e. Análisis de posibles soluciones: Se preguntó
sobre los intentos de solución anteriores y
se buscó lo que la persona podría hacer en
el «aquí y el ahora» para crear alternativas
de solución.

procesos de duelo. Asimismo, las entrevistas
basadas en elementos como aceptación positiva,
libertad del terapeuta y empatía facilitaron la
resignación de la situación por parte del cliente.
La Psicología Humanista, al ser un enfoque
no directivo y con un especial interés en crear
un ambiente que propicie el crecimiento de la
persona o su autorrealización personal, puede
ser muy funcional en intervenciones de procesos de duelo. La flexibilidad de esta disciplina
de la psicología permite que pueda utilizarse
como base principal para una intervención o
bien como una serie de herramientas que complementen algún otro enfoque.
Sobre el autor:
Mtra. Alejandra Maltos
Egresada de la Facultad de Psicología de la UANL,
actualmente estudiante de la
Maestría en Desarrollo Humano en la Universidad
Iberoamericana Monterrey y terapeuta.
lnreresada principalmente en remas relacionados a la
Psicología Humanísta y la Psicología Positiva.
Bibliografla:
Bados. A. (2008). La inttrvt.n ci6n psicológica: caratterísticas y moddos.
Barcdona: Urúvttsidad de Barcelona.
Bayés. R. (2oo6). Afrontando la vida, espe,ando la muerte. Madrid:
Alianza Editocial.
Harvcy, J. y Weber, A. (1992). Casa de dolor y .speranza: CuentaS dc
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Bolsillo.
Payis. A .. Grifii. N., Pbilips,J. y Camino, L. Sociedaddc Cuidados
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Ref~rencia de Imágenes:
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ds/2.013'0¡/11176$(i--97;46982,ipg
https://ammiraradanida.files.wordpress.rom/2009/03/aurdecer,jpg
http://pbotos.&lt;kmandsrudios.com/gecty/ arti&lt;k/ 142/86/ 86so9716Jpg

Dentro de los resultados y las conclusiones
de este estudio se encontró que la calidad de
la relación entre terapeuta y cliente es un fac-

http:// www.uuicparnau.com/wp-&lt;ontcnr/uplo,ds/201s/07/8.1o•yudar,773731,ipg

�DOSSIER
EL PSICÓLOGO, LAS LEYES Y EL CLUB DEL DESENGAÑO
Por Jaime A. R eyes

&lt;&lt;

El club del desengaño de madrugada
está súper poblado.
Prefiero la guerra contigo al infierno sin ti»

tribunales, después con los conyugues separados se referían a grupos de psicoterapia de
frecuencia semanal durante dos meses. Por
un lado el planteamiento sería: ¿qué se espera

I cruce y la creciente demanda de psicólogos para incursionar en otros campos
profesionales es un hecho cada vez más
frecuente. Se solicitan psicólogos para trabajar en juzgados con abogados, en planteles
educativos con maestros, en la empresa con
supervisores y hasta para trabajar con perros
y caballos junto a terapistas físicos. Personal-

del psicólogo?, ¿para qué se le solicita? y ¿en qué
consiste lo que realmente puede aporrar? Y el
segundo planteamiento sería el trabajo de duelo,
es decir, en esas condiciones legales y muchas
veces judiciales, ¿cómo poder crear un espacio
de beneficio al trabajo de duelo? ¿Cómo pensar
psicológicamente la separación y no pensarla
legal ni judicialmente, ni tampoco moralmente?
Y por último, poder ubicar cómo se juegan los
movimientos transferenciales y contratransfe-

mente, el último año de ejercicio profesional
lo he desempeñado precisamente en apoyo a
tribunales de justicia familiar, es esta solicitud
lo que me interesa desdoblar. La panicipación
del psicólogo consistía en audiencias de divorcio voluntario (común acuerdo) o necesario
(no hay acuerdo), se invitaba al psicólogo a dar
su punto de vista y a contestar dudas de los

renciales, tanto en los profesionistas encargados
del caso como en los amantes que se separan,
el papel de los afectos tanto en unos como en
otros no está ausente y es importante señalarlo
para poder hacer un trabajo serio. El hecho de
estar cada vez más presente en varios espacios
va haciendo que el psicólogo pierda especificidad
en su identidad o en su materia. Pasar por alto

- J.S.

E

�DOSSIER:

El PSICÓLOGO,

estas preguntas, ignorarlas u obviarlas ocasiona
que el psicólogo se vuelve un trabajador en todo
menos en psicología.

Por ejemplo, es bien sabida la idea que muchos abogados (y no nada más ellos) tienen del
psicólogo alguien que puede &lt;&lt;sacarle sopa» a
las personas, en esos casos el psicólogo es consultado, por ejemplo, para saber si determinada
persona consume drogas (¿no sería más lógico
un anti doping?) o para saber quién miente y
quien dice la verdad (como si no supiéramos
- supongo- que las mentiras de uno son las verdades de otro) o cuando hay menores involucrados
el psicólogo se ocupará de «indagar» (ahora el
psicólogo como detective) si efectivamente existen agresiones o abuso sexual, empalmando su
función con la de un peritaje médico, también
empalmando su rol.
Pero detengámonos en las audiencias de divorcio para también ir ubicando qué pasa respecto al duelo y al empalme de lugares. Imaginemos
lo siguiente: una pareja en audiencia, en proceso
de separación que se dedica a calumniarse y
destruirse entre ellos, en una escenario que pasó
de convertirse de un espacio de mediación a un
auténtico ring y en el que esta pareja solicita
testigos que observen su contienda, clamando
por un juez o referí que de su veredicto proclamando un ganador y un perdedor «yo estoy
bien y el otro está mal, mire déjeme le enseño
los mensajes de Whatsapp y el Facebook, mis
pruebas inequívocas» o al revés, que para el caso
es lo mismo. Es decir, solo puedo posicionarme

LAS LEYES Y EL CLUB DEL DESENGAÑO

frente al duelo viviéndome ganador o perdedor,
es aquí donde intercalo un comentario que anticipa el desarrollo de este ensayo. ¿Qué no es la
incapacidad de asumir una posición depresiva la
que insistentemente se repite a lo largo del trabajo de duelo? ¿No es la incapacidad de integrar
al ser lo perdido y lo ganado lo que nos ocupa
en la elaboración del duelo? Es decir, para qué
me hago víctima o victimario, si gané y perdí.
Pero continuemos la narración de la audiencia para situar algunos elementos del trabajo
del psicólogo en el duelo y su cruce con otras
profesiones. Este proceso que se desarrolla en
la audiencia y del que no se tiene conciencia ni
la pareja ni los profesionistas se expresa, por
ejemplo, en reacciones contrarransferenciales,
en reacciones de enojo por parte de los encargados del caso o en juicios morales de los que no
tienen derecho a hacer y que además no ayudan
en nada para esclarecer la situación. Por ejemplo,
muchas veces esta pareja, que son al mismo
tiempo padres de familia frente a sus dificultades matrimoniales y de crianza, las viven como
un fracaso y con la convicción de merecer un
castigo por ser "malos padres": «que ejemplo
estoy dando a mis hijos»; castigo que efectivamente encuentran en los profesionales cuando
realizan esta clase de juicios «¿qué clase de madre es usted?, ¿qué no sabe que una madre de
verdad es aquella abnegada y sacrificada:', ¿y su
instinto maternal dónde está?» (por cierro ¿alguien ha escuchado alguna vez sobre el instinto
paterno? yo no). D e ese modo, los profesionales,
hablando psicoterapéuticamente, satisfacen la
demanda de castigo, reaccionan contratransferencialmente con un sadismo que tiene que ver
intrapsiquicamente entre la instancia del yo y
el ideal del yo, el papel que juega el superyó y
la culpa en las afecciones "depresivas" es importante, el sadismo de la conciencia moral hacia
el yo lo vemos en este ejemplo: Freud escribía
en el tercer epígrafe del yo y el ello «la tensión
entre las exigencias de la conciencia moral y las
operaciones del yo es sentida como sentimientos
de culpa». Ya decía una maestra supervisora de
la facultad en la que estudié: este trabajo es de
mucha abstinencia. Freud se cansó de repetir la

�DOSSIER: EL PSICÓLOGO, LAS LEYES Y EL CLUB DEL DESENGAÑO

importancia de la neutralidad y que la demanda
que un paciente realiza a su psicoanalista debe
de analiz.arse, no satisfacerse. En este ejemplo
que narro, las reacciones que experimenta el
profesional pueden ir del enojo a la indignación
o la incredulidad y desaprobación. Recuerdo el
caso de una abogada a quien se le dificultaba
creerle a un adolescente su deseo de vivir con
su padre y salir de casa de su madre, era como
si ella considerara que el adolescente estaba influenciado por su padre, que él no podía haber
llegado a esa decisión o que algo malo ocurría
con él, esto puede llegar al extremo de darle a
entender al adolescente ¿serás capaz de dejar
a tu madre?
Siguiendo con la audiencia, ambos yoes alegan como
muestra de su inocencia y
como muestra de la culpa•
bilidad del otro, que tienen
La razón por que su hija está
• dañada psicológicamente'
(ojo, esta es una expresión
que también muchos pro,
fesionales utilizan y que
personalmente considero es
inservible); en ese contexto
el psicólogo es llamado a que
•evalúe" al menor y dictamine
cuál de los dos padres es "apto" para la crianza y
por ende cuál de los dos padres está mintiendo o
"influenciando al menor". Tristemente la mayoría
de Las veces los psicólogos aceptan estas preguntas y Las contestan como propias de su disciplina.
Los hombres y mujeres de leyes atorados ante
las dificultades de su oficio recurren al psicólogo
buscando respuestas para deliberar responsabilidades y derechos; se forma así un círculo vicioso.
Evidentemente esta es una pregunta necesaria
de contestar (La de los derechos y obligaciones)
pero no puede ser abordada por el psicólogo, en
el mejor de los casos el psicólogo como conocedor
de los estados afectivos y los mecanismos psicológicos debería poder ayudar a la elaboración del
duelo, no al deslinde de derechos y obligaciones
a los que un padre debería responder. Aquí coloquialmente se dice: se cruzaron los cables.

Deseo dejar en claro este punto, las diferencias entre el sujeto jurídico con el que trabajan
Los abogados y el sujeto psicológico con el que
trabaja el psicólogo. Esto requiere de un trabajo
epistémico. Esta materia, la de epistemología,
curiosamente estuvo ausente en mi formación
como psicólogo. Me alegro cuando la veo incluida en otros programas de estudio. La diferencia
entre estas dos formas de concebir el objeto de
cada disciplina puede expresarse también en
La siguiente formula: para el abogado, el sujeto es un ente con Libertad de elección, para el
psicólogo no, o por lo menos para mí, que me
identifico con la línea psicoanalítica; el sujeto
es inconsciente y está SUJETO a mecanismos
que sobrepasan su voluntad,
fuerzas y motivaciones de las
que no conoce su existencia;
sabe pero no sabe que sabe.
Dicho de otro modo: No sabe
lo que dice. Los yoes hacen
elecciones que creen imaginariamente haber hecho a voluntad y en libertad. Aquí se
expresa la principal diferencia entre ambas disciplinas,
ruego esto no pase desapercibido ni para el abogado ni
para el psicólogo, para que de
ese modo se pueda pensar en una posible interdisciplina, sin empalmes ni atropellos, pero en
La realidad lo que pasa entre los profesionistas
es que generalmente uno Le dice al otro: «oiga
su reporte no me dice nada».
Es en esa circunstancia que los pacientes Llegan
a los espacios psicoterapéuticos con abierta desconfianza y hostilidad, totalmente comprensible,
ya sea porque no se respetó la confidencialidad de
Los menores y de ellos, o porque los profesionales se
contraidentificaron con los conflictos de la pareja
y confirmaron y satisficieron los sentimientos de
culpa de estos, aunque siendojustos no necesariamente la desconfianza y hostilidad tiene que ver
con los errores de los licenciados, ahí también hay
que ser cuidadosos. Curiosamente, recuerdo un
grupo psicoterapéutico que bajo este contexto no
podía aún salir del juzgado, es decir, las sesiones

�DOSSIER:

El PSICÓLOGO,

giraban en tomo a retomar compulsivamente al
momento de la audiencia, a lo que les dijo o no
les dijo su ex pareja; los abogados y los jueces, el
seguir fijado a esa experiencia, evitaba precisamente emprender la elaboración de la pérdida; el
grupo clamabajusticia, "exigimos nos revindiquen
el porcentaje de la pensión, ¿hay algún modo de
sancionar a él/ella? ¿Qué pasa si no cumple el
convenio? ¿Se le puede quitar la patria potestad
o mínimo limitársela? ¿Puede usted castigarlo/a?"
Pegan a un amante, ¡sí, que le peguen!

LAS LEYES Y EL CLUB DEL DESENGAÑO

Insisto, es la integración de los aspectos buenos y malos. También Freud (si, otra vez él)
en 1915, cuando escribió Duelo y Melancolía,
comentó la relación entre las tendencias sádicas
y el trabajo de duelo:
«El tormento indudablemente placentero que
el melancólico se inflige a si mismo significa,
análogamente a los fenómenos correlativos de la
neurosis obsesiva, la satisfacción de tendencias
sádicas y de odio, orientadas hacia un objeto
pero retrotraídas al yo del propio sujeto en la
forma como hemos venido tratando».
Ya para terminar, escribo esto con la esperanza que sirva este ensayo a todos los que
diariamente trabajan con historias de amor,
educadores, abogados, psicólogos, taxistas, tarotistas, estudiantes, sacerdotes y un largo etcétera (tantos psicólogos sin cédula, escribía un
gran maestro). Y me gustaría finalizar citando
a Julia Kristeva «ser psicoanalista es saber que
rodas las historias terminan hablando de amor
(...) Estar psíquicamente en vida significa estar
enamorado, en análisis o presa de la literatura»..
Sobre el autor:
Lic. Jaime A. Reyes Egresado
FaPsi área clínica (2007-2012)
Experiencia en crabajo grupal e individual en inscicuciones gnbernamencales y privadas. Docence en
hiscoria de la psicología, epistemología y psicoanálisis.
Interés en sociología, liceracura, historia y psicoanálisis. FaPsi irea clínica (2007,2012).

La pregunta es: ¿Qué puede hacer el psicólogo con los resentimientos y el odio? ¿Sancionarlos? ¿Decirles que es incorrecto lo que sienten?
D e entrada, a mi parecer, lo que sí puede hacer
el psicólogo es proteger y construir un espacio
psicoterapéutico de verdad, sostener un encuadre que incluya la confidencialidad y la neutralidad. Aquí la señora Klein también nos puede
ubicar bastante. Ya nos decía sabiamente que
el pecho bueno y el pecho malo es el mismo, es
bueno cuando me gratifica, es malo cuando se va.
La separación implicará una desidenti6cación
mortífera y agresiva, pero no necesariamente
una caída del Ideal, que habrá que rescatar para
que el yo pueda vivirse como sujeto histórico,
producto de una experiencia.

Bibliog,-af!a:
Freud, S (191S) Duelo y mdanrolia Obrasrompktu Tomo XIV, Amor-rortu

Freud, S (1923) El yo ydello Obras completas Tomo XIX. AmO&lt;TOrru
Krisr..._ J(1987) Historias de amor, México Siglo XXI

Refuencias de imágenes:

[Focografu de martillo de lajusticia], Reruperado de: http:1/socialbc.,s/
1t~l,sf.ahoga~as-m-divorcio-cxpress
[Focognfla de dos pe"""-3Ssent:adas, Reeuperadode: http:l/psicobsm.
rom/2014/09/ 10/divocóo-r-sep=acion-.la-panj,-i&lt;uando-lleg:,-dmomenro/
[lm:,g,n de sep=,ri6n], Recuper.,do de: bttps://www.elsiglodetortt0n.com.
mx/noocia/437513.d-di,.ucio-cs-una-opóon-de-;,-.....es-partjas.html

[Imagen de divorcio 1 Recuperado de: https://mttico.feebbo.com/blog/
botj:t-la-casa-de-m3trÍmoruos-y-sube-la-tJS&gt;-de,divocóos/

�DOSSIER: HERMANN GORING Y GUSTAVE GILBERT

HERMANN GoRING y
GusTAVE GILBERT:
PSICOLOGÍA EN EL
Juicio DE NúREMBERG
Por Santiago A. Lazo Freymann

E

s poco lo que se cuenta hoy en día en
México acerca del cómo la psicología y

la psiquiatría tomaron partido al fina•

lizar la Segunda Guerra Mundial en Europa.
Tras la derrota del régimen Nacional Socialista,
muchos de sus mayores líderes se suicidaron
evitando los cargos de la penosa derrota ante
el enemigo, los Aliados. Sin embargo, no es
el caso de Hermann Goring, considerado el
preso con mayor rango de entre los nazis capturados en 1945. Según Bruner (2001) fue un
líder famoso por ser cabeza de la Luftwaffe,
fundador de la Sturmabteilung (SA), creador
del primer campo de concentración, etc. Él
como otros, incluyendo Joachim von R ibbentropp, Ernst Kalternbrunner, Alfred Rosenberg,
Albert Speer y Julius Streicher, fueron puestos
a disposición de los Aliados tras la rendición
de Alemania, primeramente se les apresó para
posteriormente ser sometidos a juicio en los
Procesos de Núremberg.
Acusados de cometer crímenes contra la humanidad entre otros cargos, los líderes nazis,
fueron sometidos a procesos jurídicos precedidos por un Tribunal Militar Internacional
(Francia, Inglaterra, URSS y EUA), pero sobre
todo por el Tribunal Militar de los Estados
Unidos. En dichos procesos, se destaca la participación del psicólogo Gustave Mark Gilbert
(Teniente) y del psiquiatra Douglas McGlashan
Kelley (Mayor) en el entendimiento de la per-

sonalidad de dichos líderes, debido a que eran
sólo ellos y algunos interpretes quienes tenían
permitido socializar con los prisioneros abiertamente en sus celdas, comidas y demás situaciones en prisión durante períodos importantes
concernientes al juicio. Ambos buscaban ver
qué había detrás de aquellos personajes otrora
en gloria y ya derrotados, intentaban descubrir

si existÍa algún indicio de trastorno o algo que
los inclinó a actuar de la forma en la que el
nacional socialismo hizo, o si en sí eran personas dentro de los márgenes de la normalidad
(Zillmer, Harrower, R itzler &amp; Archer, 1995).
En el caso de Hermann Goring, la labor del
psiquiatra Kelley comenzó con un tratamiento
contra la adicción a la dihidrocodeína (narcótico opioide similar a la morfina), disminuyendo
sus dosis, esto debido a una herida de hace ya
varios años. Posteriormente usó estrategias terapéuticas de Semántica General para ayudarle
a bajar de peso, se tiene de manifiesto que llegó
con obesidad y una condición física fuera de
forma (El-Hai, 2013).
Tras haber vivido en la opulencia y de tener
a deseo cumplido todo, dio termino a su estilo
de vida tras la derrota. Sus días en prisión los
pasó aislado, fueron pocas ocasiones en que su
segunda esposa y su hija lo visitaron, por ello

�DOSSIER: HERMANN GORING Y GUSTAVE G ILBERT

creó un vínculo con sus cuidadores (Kelley y
Gilbert), hasta existe un retrato suyo vestido de
gala que él mismo dedicó a Kelley. Por lo que
Goring, quien ames había desarrollado políticas
de protección animal y tan ambivalentemente
también contribuciones muy significativas al
Holocausto, muerte y tortura de millones de
personas, ahora le era de consuelo que fuesen
Kelley y/o Gilbert con él a pasar horas de sus
días para la aplicación de las pruebas y exploraciones de su personalidad, con preguntas claves como sus puntos y opiniones acerca de las
políticas ames en boga del nacional socialismo,
los crímenes cometidos y su postura hacia el
antisemitismo (El-Hai, 2013) .
Colotla (2015), habla de una contribución que
realizó Gustave Gilbert, el haber administrado
pruebas psicológicas y entrevistas a 22 de los
prisioneros nazis en Núremberg (incluyendo a
Goring y a los líderes anteriormente menciona-

dos), en dónde combinó ev;1luaciones clínicas
individuales y observaciones diarias en situaciones de grupo. Con base a esta información
recabada, Gilbert intentaba encender los rasgos
de personalidad característicos de los líderes del
Nacionalsocialismo, así como resultado pudo
publicar después El diario de Núremberg y La
psicología de las dictaduras, obras que hoy en
día nos pueden servir para entender la mentalidad criminal.
Una de las cualidades que le benefició en su
desempeño de psicólogo, fue su facilidad para
hablar alemán, esto proporcionó distintas competencias para poder vigilar actitudes, estados
de ánimo y demás información de utilidad ante
los tribunales militares, asimismo, su experiencia previa en labores de inteligencia en el ejército,
en donde pudo interrogar prisioneros alemanes
de la batalla de las Ardenas {Nicholson, 2016).
La importancia en la que radicó el trato de
Gilbert con los prisioneros en el futuro, es en
haber llevado una bitácora diaria de las conversaciones que mantenía con los prisioneros,
tanto en sus celdas personales, como en las comidas que compartía con cada uno de ellos, es
aquí donde menciona sobre sus pensamientos
y motivaciones (Gilbert, 1947).
Durante décadas ha existido el debate de dos
posturas, las políticas de aniquilación de los
nazis fueron causa de las órdenes de psicópatas
{posición de Gilbert) como la investigación de
Miale y Seizer {1975) que apoya ello, sin embargo,
también existe la postura de que era gente completamente normal salvo con rasgos de neurosis,
que actuó con base a la adaptación de distintas
variables sociales, económicas, culturales, etc.,
propias del momento y de ciertas situaciones
{posición de Kelley), secundada por Zillmer
{et al., 1995).
Para concluir esto, a los líderes nazis en la prisión de Núremberg se les aplicó el Test de Rorschach, el Test de Apercepción Temática y una
adaptación al alemán del Wechsler-Bellevue
para prueba de inteligencia. Actualmente los
registros de estas pruebas son poco confiables,
ya que no fueron con los métodos éticos y de
consentimiento, aunado a que los prisioneros

�DOSSIER: HERMANN GORING Y GUSTAVE GILBERT

se encontraban en una situación emocional no
favorable por la derrota de la guerra, pero ya han
sido analizados con métodos más modernos por
distintos investigadores (Bruner, 2001).
De las evaluaciones de Rorschach de los 22
prisioneros, 16 se pusieron a disposición de análisis de otros investigadores años después. Para
lo cual Miale et al. (1975), nos dicen que como
conclusión estos nazis no estaban dentro de
los márgenes de normalidad, sino más bien se
encontraban en términos de ser psicópatas, esto
debido a falta de empatía y capacidad de sentir
dolor por el sufrimiento perpetrado a otros, así
concordando con la postura de Gilbert.
Aunque los Procesos de Núremberg hayan
sido efectuados con la finalidad de enjuiciar a
los líderes nazis por cargos de crímenes contra
la humanidad, entre otros, según Nicholson
(2016), los oficiales americanos tomaron partido
cual si fuese un laboratorio psicológico, puesto que era una oportunidad clínica. Incluso
la prensa estadounidense hacía mención de
que en Núremberg no sólo se llevaba a cabo
un procedimiento jurídico sino también una
examinación mental.
Las aplicaciones de pruebas Rorschach a
los prisioneros alemanes en Núremberg, han
sido de gran controversia, hecho que no sólo
ha servido como manifiesto para estandarizar
mejor la prueba, y llegar al punto de verse como
una aplicación sesgada la de Kelley y Gilbert.
Hoy en día, a décadas posteriores, el método
es distinto, sin embargo, podemos señalar que
la aportación de Gilbert no sólo radica en la
aplicación de las pruebas, sino también en la
pericia clínica con la que pudo determinar el
estado sano u enfermo de los prisioneros, así
como su labor para mantenerlos estables durante los meses en que se efectuaron distintos
procedimientos para después cerrar con el juicio.
El entendimiento de las personalidades como
las que se gestaron durante el régimen del Nacionalsocialismo, nos presentan las bases para
concebir lo que otros regímenes autoritarios
implican, quizá hoy en día no sea tan flagrante
como fue en los 4o's, sin embargo, existe una posición conciliadora al debate de ambas posturas

(Kelley y Gilbert) como la de Bruner (2001), en
la que se manifiesta que bien políticos, artistas
y demás, pueden tener rasgos similares a los de
los nazis en cuanto a personalidad, con o sin
contemplar el rótulo de psicoparía, pero sí el
de sentimientos anti minorías.
Ante una gran ola de críticas, la segunda obra
más conocida de Gilbert llamada La psicología
de las dictaduras (1950), intenta principalmente argumentar que el Nacionalsocialismo, se
manifiesta por causa de distintas ansiedades,
tanto sociales como económicas de un pueblo
que solía estar inmerso a órdenes y propaganda.
Dicha explicación con tintes de Erich Fromm
y de psicología social no terminó de convencer
a más de uno (Nicholson, 2016). Por lo que
el entendimiento de este tipo de políticos con
posible trastorno antisocial de la personalidad o
psicopatía, hoy en día apunta a métodos mucho
más actuales y estandarizados sin dejar de contemplar lo anterior para poder hacer inferencias.
El trabajo de Bruner (2001), intenta mediante un estudio de caso dar a relucir que toda
psicología es siempre política. Ésto con base a
que el ser humano es un ser social y por ende
político por naturaleza. Por ello, es importante
dar cuenta de que cada aprobación y legislación
que tiene impacto en las sociedades, viene cargada de emociones, dignas de estudiarse en los
marcos de personalidad de quien las promulga.
Es aquí donde la prevención e información de
aquello que es sano y enfermo, nos puede marcar
la pauta para generar sociedades en las que no
se repitan estos atentados contra la humanidad.
Terminado el juicio de Núremberg, se
condenaron a muerte algunos líderes nazis,
Goring al ser uno de ellos, se suicidó con una
cápsula de cianuro. Gilbert continuó su carrera
siendo investigador y académico en distintas
universidades, incluso participó en el juicio de
Adolph Eichman, oficial de las SS apresado en
Argentina y condenado en Israel, y fue el sexto
presidente de La Sociedad Interamericana de
Psicología (Colarla, 2015).
Goring, piloto y as durante la Primera Guerra Mundial del escuadrón Richrhofen, condecorado con la medalla Pour le Mérite y mano

�DOSSIER: HERMANN GORING Y GUSTAVE G ILBERT

derecha del Führer, entre otros muchos cargos

A pesar de que las notas de Kelley sobre

y condecoraciones, fue juzgado e intervenido

Goring no hablasen de psicopatía, y en cam-

psicológicamente. Hasta parece irónico, Gilbert
siendo judío, se encargó de determinar si Goring
y otros 21 alemanes tenían conciencia de sus actos para en el juicio hacérseles responsables, así
como de mantenerles estables en salud mental,
siendo que estos conspiraron hacia la Solución
Final a la cuestión de los judíos.

bio se negase ello {Kelley, 1947), la información
recabada era tan acertada a la primera definición moderna del mismo concepto, en el que
se destaca cierta máscara de la cordura para
hablar de aquellos que al parecer son sanos
siendo psicópatas exitosos, cuenta con 16 características: encanto superficial e inteligencia,

�DOSSIER: HERMANN GORING Y GUSTAVE GILBERT

egocenrristno patológico e incapacidad para
amar, ausencia de delirios y otros signos de
pensamiento irracional, pobreza generalizada
en las reacciones emocionales, ausencia de nerviosismo o de otras manifestaciones neuróticas,
pérdida del insight, indigno de confianza por
parte de los demás, irresponsabilidad en las
relaciones interpersonales, continuas mentiras y
falta de sinceridad, conducta fantástica con o sin
consumo de alcohol, ausencia de culpabilidad
y vergüenza, amenazas en relación al suicidio
sin llegar a intentarlo, conducta antisocial, vida
sexual impersonal, trivial y pobremente integrada, juicio pobre y dificultad para aprender
de la experiencia e incapaz de seguir cualquier
plan vital (Cleckley, 1941).
La importancia de Gilbert en el juicio de
Núremberg, podemos aterrizada al hecho de
haber tomado partido en un desempeño inter-

disciplinar. La psicología ayudó a la función de
leyes internacionales y la política. Es importante
mencionar que es éste un ejemplo de cómo la
psicología hoy en día, a pesar de todos los avances tecnológicos, es siempre relevante, ya que
trata con seres humanos en distintos entornos.
T aneo en la salud como en distintos escenarios
sociales, personajes como Gustave Mark Gilbert serán un parteaguas en el desempeño del
rol social de los psicólogos y su función para
con otras profesiones.
No nos dejemos extrañar con que la historia
se repite, y aquellos que no la entendamos estemos condenados a repetirla, por ello, estudios
como los de Gilbert, a pesar de no contar con los
estándares actuales para llegar a considerarlos
de suma relevancia, nos dan pistas del cómo
las mentes criminales pueden llegar a grandes
esferas de autoritarismo político.
Sobre el autor:
Est. Santiago A. Lazo F reymann
Esrudiance de Facultad de Psicología, UANL

Bibliografla:
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Refuencias de imágenes:

Goring en un.a de las romicw ddjuicio [Fotognfü] s.f. recuperado de:
httyJ/wwwj nfobauom/amttiCl/focos/2016/ 10/01/38-i~s-dd-

juicio-de-nuttmberg-a-70&lt;1DOS-dd-vettdiao-fual/

(2] Goring en plenopi&lt;io [Focogralla] s.( rttuperado de hrc¡,-J /www.infub:.c.rom/:unerica/fotos/2016/10/01/38-i ~ uremberga-70-anos-dd....ttdiao-fmal/

(3) Retraro de Goring decüado al P,iquiátra Kdky (Focografb) sí recupe·
radode:httpJ/www.infobauom/america/fotos/2016/10/01/38-imagmcs•
dd-juicio-d.,-nuremherg-a-70-anos-dd" "reclicro-final/

LA RESILIENCIA EN UN
MARCO DE DIVERSIDAD
Y EJERCICIO
INTERGENERACIONAL,
,

EN RELACION A LA OBRA
MANIFESTACIÓN 1934
DEL PINTOR ARGENTINO
ANTONIO BERNI
Por Carmen de Grado. Jacinta Keisman

l término resiliencia, designa la capacidad que riene el sujero pata superar las
situaciones hostiles. La resiliencia es de
gran utilidad para la promoción y el mantenimiento de la salud mental y emocional, ya que
enfatiza el potencial subjetivo que todo individuo posee. Tener resiliencia supone la capacidad
de identificarse con otros a pesar y gracias a las
diferencias, entre otras, generacionales. Supone

E

�DOSSIER: LA RESILIENCIA EN UN MARCO DE DIVERSIDAD Y EJERCICIO INTERGENERACIONAL

también la construcción de ideales comunes a
partir de situaciones de adversidad.

La maestría de este artista ororga a la escena
de encuadre fotográfico, una unidad indiscutible. En la parte superior, un conjunto de casas de
volúmenes sólidos enmarca al grupo. Los manifestantes, hombres, mujeres y un niño avanzan a
la defensiva hacia el espectador, reclaman pan y
trabajo, como reza la inscripción de la pancarta
que aparece en un plano lejano, en donde las
cabezas de las personas disminuyen su tamaño
hasta desaparecer en la lejanía.
Berni utiliza en esta obra una perspectiva
acelerada y la superposición de personajes en
posición frontal. Algunos dirigen su mirada
hacia lo alto, otros hacia el espectador. Muestran en sus semblantes surcados de arrugas, la
crisis económica de 1929. Está latente en la obra
la situación política económica que atraviesa la
Nación: el golpe militar que se produce en la
Argentina en 1930, cuando es derrocado el presi-

dente Hipólito Yrigoyen y asume la presidencia

La diversidad, lo heterogéneo de los rostros
ancianos que observamos en Manifestación 1934,
habla de los recursos de estos hombres sencillos
del pueblo, de su conducta resiliente para afrontar la adversidad. Fue pintada al temple sobre

tela de bolsas de atpillera, que fueron cosidas
por la madre de Lilly Berni, hija del pintor. El
monumental cuadro fue adquirido por Eduardo
Constantini en 1991 a José Antonio Bemi, hijo
del destacado artista plástico argentino. En
la actualidad se lo puede ver en las salas del
MALBA, Museo de Arte Latinoamericano de
Buenos Aires, Fundación Constantini.

el general José Evaristo Uriburu.
Cada cara tratada en forma individual a la
manera de un collage, acentúa el dramatismo
de la escena y nos trasmite la inquietud por descubrir la estrucrura psicológica que se esconde
detrás de cada uno de los manifestantes. En el
centro del cuadro, uno de ellos con una boina
se adelanta, tiene el rostro recortado apoyado
sobre el marco inferior.
Más atrás el niño, sostiene en su mano un
trozo de pan, que se relaciona simbólicamente
con la pancarta que portan los participantes
reclamando pan y trabajo.
Si observamos los rostros vemos la gran diferencia étnica, de expresión y de edad que hay
entre los presentes, ello nos permite ilustrar el
rema de la diversidad en nuestro tiempo, en
las sociedades latinoamericanas y en el mundo.
La diversidad de los manifestantes nos invita también a pensar un tema de interés para
la Psicogerontología: La vejez como el punto
de máxima diferenciación, donde se pone en
evidencia cuán diferentes son los recorridos del
curso de la vida. La imagen muestra el cuerpo,
este requiere nuestra atención no sólo cuando
está enfermo, sino por el valor que adquiere
al transformarse con los años. El cuerpo pone

�DOSSIER:

LA RES ILIENCIA EN

UN MARCO DE DIVERSIDAD Y EJERC I CIO INTERGENERACIONAL

al descubierto nuestro ser sensible, eniocional.

Este niño que aparece en el centro de la es-

Es la cercana comunicación con los otros, la
pulsión de trasmisión lo que contribuye a la
resiliencia. La cohesión grupal está claramente
expresada por el artista. Si miramos al pequeño
que está justamente en el centro del cuadro nos
preguntamos, ¿cómo están enlazados los cuerpos allí?, ¿quién lo sostiene? Podríamos pensar
que es la mujer que está muy cerca de él, pero
no. Observando la postura de esa mujer vemos
sus dos manos juntas adelante. Lo sostiene la
cohesión de este grupo, su decisión de lucha y
compromiso solidario

cena, puede ser un enorme aliciente para que
el mayor salga a reclamar pan y trabajo, pero
también es su niño interno, siempre necesitado
de futuro. En la dialéctica de la intersubjetividad se da la resiliencia. Hay otro, o varios
otros, que realizan una ligadura y transformación: «Quien quiera que sea portavoz habla en
el lugar de otro, para otro y para el otro que hay
en él» (Kaes, 1995) Manifestación 1934, plantea
una cuestión vigente hoy en Argentina y en
el mundo. Gran número de personas unidas
por la necesidad de pan y trabajo en un medio
en el que unos pocos acaparan la riqueza. La
escena mueve a una reflexión sobre el futuro
del pequeño que está en el centro de la obra y
sobre la necesidad de construir espacios más
solidarios y conductas resilientes en un mundo
superpoblado, de desigual distribución y en el
que vamos a vivir más años.

Afirmamos entonces que el futuro de este
grupo humano está representado por ese niño
que lleva un pan en su mano pero que tiene
también, justamente a su lado, un puño cerrado
en posición de lucha y amenaza. El puño está
también en el centro de la obra. Los rostros
muy cercanos de varios de los personajes buscan llegar al sentir del espectador pidiéndole
también su compromiso.
En la dialéctica de intercambio entre estos
ancianos que aparecen en la escena, otras personas de mediana edad y este niño que ocupa
un lugar central se abren nuevas posibilidades
de sentido. Y tenemos aquí otro gran tema de
la Psicogerontología: «toda formación y representación del cuerpo solo puede producirse y
descifrarse dentro de la matriz intersubjetiva
grupal que la ordena, le da su consistencia y
su sentido» (Kaes, 1995). Los viejos que vemos
en esta obra, están ligados a los otros, viejos o
jóvenes formando una red, una malla de contención en el mundo externo, pero también interna,
alojada en su sentir más personal e íntimo que
le permite la vivencia de ser con los otros.

Sobr e la a utora:
Mtra. Jacinta Keisman
Licenciada en Artes, Posgrado de Especialista en Arte-terapia, Profesora Nacional y Superior de Pintura.
Publicaciones: Buenos Aires, ARTES PLÁSTICAS,
ARTISTAS Y ESPACIO PÚBUCO.1900-1930,
Vestales, Buenos Aires, ISBN 978-987-1405-14-5, 2008
(coautora) APASIONADOS POR EL ARTE.
La galería Plástica de Osear e Irene Pecora. 1950- 1967,
Lázara, Buenos Aires, ISBN 978-987-9339-89-3, 2014
(coautora)
Bibliogralia:
Kaes, R., El grupo y d n-3b.j&gt; dd inronscient&lt; en un mundo m crisis.
Congr,so lntcnuóonal de Psicocer:apadt Grupo, BUClO&lt; Aires. 29 de
agosto 1995. Ficha.

Referencias d~ imágene.s;
Aruonio B. (S.F) La pu&lt;rtt abi&lt;rta (Pintura) Rccuperado de: htty.//www.
ocio.ner/estilo-de....;da/antorúo-bemi-d-pinror-argtntino-qu,-rurato-....

tittra/

�LA DESPEDIDA DEL PAPÁ
Por D r. Ernesto Colomo Magaña
ernesto.c.magana@hotmaiLcom
Twitter: @ErnestoColomo

S

abía que el tiempo, ese compañero impasible en la vida, no jugaba a su favor.
Pronto debería partir, dejar atrás esta
vida y lo que más quería en ella, su pequeña
Alma. No siempre hay explicación para todo.
A veces la rueda de la fortuna decide escogerte
sin más. Ni un mal hábito, ni un riesgo concreto. Simplemente estar vivo es suficiente motivo
para poder contraer un cáncer.
Los médicos le confirmaron que la metástasis
se había propagado por los principales órganos.
Ya no había más que hacer. Decidió agradecer
el esfuerzo y abandonar el t ratamiento. Quería
marcharse entre los suyos, cerca de los que le
seguían dando motivos para sonreír.
Cercana ya su partida, decidió emplear las
pocas fuerzas que le restaban en pasar unas
horas con Alma. La pequeña decidió escoger
la playa como destino. Pocas cosas se pueden
comparar a la paz que produce ver y oír las
olas del mar. Padre e hija tenían ante sí la inmensidad del cielo y del mar, tocándose en un
horizonte infinito de tonalidades azules. La
libertad embriagaba con aroma a sal el lugar.
Allí, la eternidad se antojaba un deseo ferviente
por alcanzar.
Alma se agarró a la mano de su padre. Clavó
sus ojos en su progenitor mientras dibujaba una
tímida media luna en su rostro. Pocas cosas hay
más valiosas que la alegría de una sonrisa, la
ilusión de una mirada o el amor de un abrazo.
Alma hablaba sobre nubes con forma de escalera
que se perdían en el cielo. Él no apartaba la
mirada de aquella bella criatura. Hacía tanto
que no se senda tan vivo.

J usto antes de marcharse, Alma tiró con
fuerza de su padre y le condujo tras de sí. Algo
había llamado su atención en la orilla. Se agachó
con cautela y observó la arena con detenimiento. Una caracola yacía a sus pies. La cogió con
delicadeza y recuperó la verticalidad. Sus ojos,
brillantes como esrrellas, no paraban de recorrer
el laberinto en espiral de aquella concha.
La pequeña no preguntó qué era, sólo quería
saber para qué servía. Para Alma no era importante el origen, si no lo que podía llegar a ser.
Sabedor de su curiosidad, su padre intentó impresionarla. Se sumergió en las profundidades
de sus conocimientos, buscando recuerdos sobre
las caracolas. Conocedor de su desmesurado
interés, le dijo que estas son las guardianas del
sonido del mar.
Su asombro no se hizo esperar. El padre cogió su mano, donde reposaba la concha marina,
y la acercó a su oído. Una sonrisa brotó en su
pequeño rostro. Llevó su dedo índice a los labios
y cerró los ojos. El tiempo pareció detenerse
mientras la pequeña permanecía embelesada a
pocos metros del mar. Alma le tendió la caracola
y le animó a que probara.

�MAKTUB :

LA

DESPEDIDA DEL PAPÁ

Una sensación de paz invadió sus sentidos.
Se colocó de rodillas y permaneció con los ojos
cerrados. Aun con miedo a perder la magia del
momento, decidió dirigirse a su hija con todo
el cariño del mundo.
- Debes aprender a creer en ti misma Alma.
Al igual que la caracola, puedes saber tus limitaciones, pero también conoces tu potencial. Si
a pesar de ser tan diminuta es capaz de guardar el sonido del mar, imagínate todo lo que tú
puedes llegar a hacer. Todo depende del deseo
y esfuerzo que pongas en ser tu mejor versión.
Debes hacer como ella y nunca olvidarte de lo
que eres capaz.
Acarició la mejilla de la pequeña y suspiró.
El dolor y el aliento de la muerte flanqueaban
su horizonte, por lo que decidieron marcharse.
Dejaron allí la caracola. Alma pensaba que
ese tesoro debía ser compartido. El regalo de oír
el mar no puede ser propiedad solo de algunos.
La posibilidad de ser mejores tampoco.
Apenas unos días después, su luz se apagó. La
muerte le sorprendió soñando con su pequeña
jugando en la playa. Falleció dulcemente abrazado por el calor de ese recuerdo.
Pese a que el dolor por la pérdida de su padre quemaba en el corazón de la pequeña, su
recuerdo inundaba de cariño cada despertar.

Una breve carta, escrita justo antes de partir,
se convirtió en la lectura diaria que Alma hacía
cada mañana al despertar. Era la mejor forma
de seguir junto a su padre y poder cumplir con
cada uno de los consejos que le dejó. Un nuevo
amanecer la traía del mundo de los sueños al
de los vivos. Cogió la cuartilla, amarillenta y
arrugada por el tiempo, y empezó a leer.
«Tengo que marcharme pequeña, pero nunca dejaré de estar a tu lado. Recuerda siempre
estas palabras. Busca el equilibrio en todo lo
que hagas porque los extremos nunca son buenos y te llevarán a fracasar. Cuida y da cariño
a tu alma, es el mayor tesoro que tienes y se
merece el mejor de los tratos. Nunca dejes
de ser tú misma siempre que sea algo bueno
para el mundo, ya que no puedes ser feliz si
actúas y vives como otra persona. Realmente
hay personas que merecen la pena en la vida,
no permitas que se marchen. No dejes de luchar por lo que sueñas. Aunque rendirse sea la
opción fácil, la vida es para los valientes, sólo
así podrás cambiarte a ti misma para después
transformar el mundo. Valora el brillo en los
ojos de las personas porque no siempre hay que
convertir en palabras lo que se siente. Aprecia
los pequeños detalles que son los que guardan
la magia de la vida. Aprende también a leer los

�MAKTUB : LA DESPED IDA DEL PAPÁ

LACÁPSULA
Por Saúl Maldonado Mar

silencios, porque suelen atesorar las verdades
más profundas. No dejes de contemplar el cielo,
el mar y las estrellas, es un regalo que merece
ser disfrutado a diario. Llora siempre que lo
necesites, pero intenta que sea de alegría. No
hay lágrimas más dulces que las que se mez-

ue la ocasión en que me quedé dormido
en una banca. Era jueves por la tarde. La
banca estaba debajo de un árbol ya casi
colapsado totalmente. Los tiempos de sombra
muerta, de sesiones arduas de baile con el déja
vu estaban en vísperas de ser la tendencia para
el vestuario de la soledad intransigente.
Antes de llegar a ese lugar, había estado pensando largamente en la posibilidad de ser tan
indispensable, y a la vez tan irrelevante como
un abre sodas. Me crecía la idea por todo el
cuerpo; llegó a tal grado que no conforme con
propagarse más allá de mi margen, comenzó a
crecer en las siluetas de los demás, que machacaban con sus pies las banqueras. Esa era mi
actividad principal, crear y ver largometrajes a

clan con una sonrisa. Recuerda que nunca sabes

diestra y siniestra; atiborrarme de ideas curiosas

cuándo llegará el final, así que aprovecha cada
segundo para vivir con amor. Disfruta cada día
como si fuese el último y haz felices a los que
te rodean. Vive como si no hubiera mañana y
sueña como si fueses eterna. Y nunca dejes de
tener la gratitud de sonreír. ¡Brilla con toda tu
luz! Siempre estaré contigo, en tu corazón. Te
quiero cariño.»
Dejó el papel en la mesita de noche y saltó
con energía de la cama. Tocaba vivir un nuevo
día, tocaba brillar de felicidad.

que pudieran hacerme el favor de extender mi
hilo hasta donde ya no llegara la tijera unánime,
la que corra los lazos con tanto afán que hasta
da la impresión de prolongar más los tiempos
perdidos en la inmensidad, disfrazándolos de
momentos inolvidables.
Dormí más de lo que pude haber merecido
y soñé como siempre algo inusual. -Yo estaba
paseando solo, por la orilla de un lago. El viento
silbaba una melodía que me era familiar, pero
que no podía encontrar su nombre en mi repertorio de sonidos que me había aprendido
durante varios días. D e pronto miré el agua,
era color espejo; supe que la oportunidad de
gozar de lucidez se había marchado cuando una
gota cayó bruscamente en mi párpado izquierdo. Me apresuré a lanzar una piedra al lago, y
cuando se produjo el contacto se escuchó como
si una moneda de cobre cayera en una lata; sin
embargo, al momento del impacto, el agua se
estrelló. La piedra no se hundió, si no que se
quedó bailando al compás de la melodía que
silbaba el viento, y el agua jamás se terminó
de estrellar.
Sin otra forma de explicar la escena, busqué
a alguien que estuviera alrededor para averiguar
si la canción tenia nombre, si era la que yo reco-

F

Sobre el autor:
Dr. Ernesto Colomo Magaña
Doctor en Educación. Máscer en Cambio Social y
Profesiones Educativas. Licenciado en Pedagogía y
Diplomado en Magisterio. Profesor en Universidad
Imernacional de Valencia.
Autor de diversas publicaciones (artículos, libros,
capítulos de libros y comunicaciones) en renta.s como
la educación en valores y la pedagogía de la muerte.
Ref~rene:i.a de imagen:

Pi.ub3y (2017)~ La inmensi&lt;bd dd mar y dd cido, toclndose en un homon" infuúto &lt;k tonalidades azules) Rerupaado de: https;//pix&gt;bay.a,m/cs/
califomia-puesra-&lt;k-sol-anoditter•l751455/

(Imagen Guardian.u dd sonido dd ma,j Rerupttado de: httpsJ/www.
rfflSO.com/cs/blog/~t&lt;nr/uplood.s/cambia-por-l&lt;ncitud-4P!l
(Imagen Carta anres &lt;k partir. Pixabay) Recuperado de http://www.nest1.
org.ulc/sitcs/&lt;kfault/lilcs/pencilmdpaptt,jpg

�MAKTUB :

LA

CÁPSULA

nocía de verdad. No había nadie; ni los pájaros
tuvieron el valor de sobrevolar alrededor de lo
sucedido, ni el agua estrellada dejó de seguir
su curso, ni siquiera ella misma se dio cuenta
de que ya no era lo que siempre le dijeron que
fue. Me tardé más de la mitad del sueño en
darme cuenta que en ese instante era de noche;
por eso la ausencia de los pájaros, por eso el
agua estaba tan rara; por eso estaba yo solo en
aquel lugar. Era mi noche, mi lago, mi siesta; mi
ausencia para todo lo que existe cuando estoy
atado justificando sus latidos.Desperté de pronto, volví a saber que estaba en la banca con su viejo y disecado amigo.
La banqueta estaba suspirando y sobándose
las huellas de los pies que le habían quedado
encima. Era el tiempo de vals con los déja vu;
era una buena ocasión para saber que mis espacios en blanco me estaban dejando en plena
libertad para recordar lo que un día viví; para
alterarlo de tal forma que ni yo supiera si habían
sido aquellas cosas verdad, o puerta fácil para
poder salir de algo que jamás había ocurrido y
que me limitaba a añorar con que sí. Supe un
poco de todo en ese entonces; la gota brusca
que cayó en mi párpado izquierdo cuando paseaba por el lago, en realidad fue una hoja seca
del árbol que se cansó de esa quietud vacía y
se le desprendió en su áspera cara. El lago no
era otra cosa que el agua salada guardada en
algún claro de mis ojos; por eso cuando lancé
la piedra se estrelló. Tenía tiempo siendo agua
catatónica, tenía meses conteniéndola para que
no inundara la superficie; he ahí mi explicación
flaca de porqué el agua era color espejo. Si era
de noche allá, fue porque la sombra muerta ya
se había asentado acá en ese jueves por la tarde
en la que me quedé dormido sin importar que el
parque estuviera en una zona más caótica que
las demás. Lo único que no pude descifrar fue
la melodía que silbaba el viento; faltaban años
todavía para que se me ocurriera crearla.

EL AFÁN DE MARCIIlTARSE
Por Saúl M aldonado Mar

E

l mundo fue hecho a base de rumores,

los días son los vagones de un tren sin
rumbo aparente. Me fui en uno de ellos
a conocer tanta inmensidad que se me había
olvidado, y a deshacerme una vez más.
Diste vuelta en una calle equivocada, pisaste
otra vez la misma goma de mascar; mientras

que yo he resbalado otra vez a la entrada de tu
casa. Iba de paso, pero no de casualidad; me he
resbalado una vez más, y he llegado a pensar
en que es mi destino quedarme ahí, al menos
tirado; al menos un momento más mientras me
asumo roto. Mientras vuelvo a rearmarme sin
importar que por fin quede en una sola pieza, o
siga siendo deforme otra temporada más.
La luna está a la mitad esta madrugada, se
ha partido de rama risa a causa de mi suerte;
se ha rehusado a aclararme las dudas que me
estorban porque ella también anda ocupada
explorando su propio lado oscuro. Hoy no me
has hablado, y eso que estoy resbalándome
constantemente frente a ti; y eso que no lo he
querido así como así. Hoy no supe mucho de
ti más que estás otra vez sufriendo por cosas
que aún no te han hecho, por cosas que esperas
que te hagan. Pero, mira bien, yo ya no estoy
por tiempo indefinido ante rus ojos, n i anee los
de nadie. Yo no vengo a estacionarme, aunque

*

�MAKTUB :

EL

AFÁN DE MARCHITARSE

me la viva de resbalón en resbalón. Yo ahora,

porta es tener la sensación de que estoy yendo,

más bien, cada que caigo aparento que bailaba,
hago creer a cuantas miradas morbosas se encuentren en esos instantes que estoy como los
perros dando vueltas en mi propio eje hasta
encontrar una posición cómoda para dormir la
siesta; pero no para morirme soñando.
Me he equivocado de colores, me he distraído
de mi dirección; y en parte es bueno, y en parte
es otro dilema que se suma a la colección de
memorias que inevitablemente contaré cuando
ya no exista en esta forma. A pesar de que las
vivencias sean presenciales, a pesar de que hace
unos segundos estaba haciendo algo, ahorita ya
es digno de voltear la vista hacia atrás y reconocerlo como un apellido más del pasado; un
sobrenombre, más bien. Te he querido mucho
últimamente, te he buscado en los vagones del
tren en el que viajo, en el que viajan todos los
demás, pero casi no te veo viajando ahí; y es
ahora cuando detengo la maquinaria y pido que
me bajen de aquí, pido que me dejen seguir mi
rumbo a pie.
No importa si nunca llego a donde iba, no
importa si no recuerdo cómo llegar; lo que im-

tener ese minúsculo valor; por mi cuenta, por
mi gusto, por mi vicio, por mi sanidad mental.
No importa si cuando camine lo haga yo solo,
y el resto lo hagan en ese escandaloso tren; no
sería la primera vez. Sólo pido que haga menos
calor, que el infierno realmente sea éste, y que no
haya otro peor; es aquí donde de verdad deseo
que la ficción no supere a la realidad, que no
te vayas pensando que más que alguien en tu
vida, era yo para ti un reductor de velocidad.
Tanto rumor que armó al mundo lo hace que
se quiebre a sí mismo, tanto miedo en el aire
contamina más que el combustible que estamos
usando para seguir vivos y no congelarnos en
medio de la nada.Tanto rumor que ha sido piedra angular de esta infamia a veces la sobrecarga
de soledad. A veces se te olvida que no estás
sola, a veces se me olvida ser feliz escando conmigo a cuestas, estando abajo, estando arriba,
o estando ausente. Y no es tu culpa, y aunque
no lo parezca, en ocasiones, tampoco es mía.
Es simplemente que no se puede saber todo de
golpe, podría ser peligroso; podríamos quedar
con los ojos en blanco, pero no por placer, no por
paz, no por poco, más bien para siempre. Y nos
perderíamos de las otras sorpresas que forjan
toda esa cadena de rumores, de construcciones
que hacemos nada más ni menos que por mera
vanidad, usualmente.
Se me están terminando las palabras en este
momento, tengo sed; y como suele pasar, me
da pereza ir hasta el manantial. Ojalá tuviera
piernas y viniera él hacia mí; ojalá fuera tan
fácil sacudirse el polvo que deja tanta aventura
mal vivida, y cuando lleguen aventuras nuevas,
tuviera uno la bondad de vivirlas sin espejear
las anteriores; sin nombrarlas igual que a las de
ayer, sin ponerles un nombre peor; o todavía
más triste, sin siquiera darles una identidad.
Sobre el autor.
Lic. Saúl Maldonado Mar
Licenciado en Psicología clínica, docenre en licenciarura.
Rt.fe:rent:ia de image.n:

Maldorudo, S. s.f. [ímagrn sin tirulo) lm.agrn origuul del autO&lt;

�EN CONSTRUCCIÓN
EL CUERPO! NECESIDAD PARA LA VIDA EN LAS
EXHUMACIONES DE FOSAS CLANDESTINAS
Por Baruch M artínez Treviño
EL CUERPO Y EL VÍNCULO

I cuerpo es indispensable en la vida. No
hay cuerpo sin categoría, incluso la categoría de Sin Nombre los incluye en una
exclusión, por lo tanto, el cuerpo no está sólo, el
cuerpo no está sin significantes, mucha de las
veces constituye el significante de la vida. Ahora
bien, la vida es relación. Desde el nacimiento,
desde la alimentación, desde las caricias de los
padres a sus hijos, desde las palabras y las escuchas, desde el crecimiento, las fotografías, los
cumpleaños, los sueños, las ilusiones. Bien, todo
esto se piensa con estas dos líneas: cuerpo y vida.
El cuerpo está vinculado hacia y en la vida. El
vínculo es lo que permite que mi nombre tenga
una resonancia más allá de la pronunciación,
que sé que cuando me digo estoy enunciando
a toda mi familia y mi familia me enuncia. Ya
sea que sólo mi madre o mi abuela o mi tío o
mi padre me hayan dado lugar en el mundo del
lenguaje, ellas o ellos son con los que tramité
los vínculos para ser lo que desearía ser.
La vida del cuerpo está entonces en toda la
poética del vínculo que da lugar a su nacimiento.
La vida del cuerpo es entonces no sólo el latir
del corazón, sino el latir de nuestras palabras
que andan en su búsqueda, porque con nuestra
palabra plena, con nuestra palabra verdadera,
con la que se siente desde lo desconocido de
nuestra existencia, que al pronunciarla damos
lugar a nuestro paso en el mundo; esta palabra
plena que llama a los desaparecidos es el vínculo
hacia la vida en y con el cuerpo.

E

La palabra plena que enunciamos con la exigencia, interpelando a los otros, interpelando
al Estado, interpelando al crimen organizado
y a la par, proyectando nuestro horizonte como
el paso indomable a la recuperación de la vida
en el vínculo con el cuerpo.
Entonces la vida del vínculo con el cuerpo
tiene sus procesos para la continuación de la
vida. Hay quienes hablan de duelo alterado, hay
quienes dicen que se debe «dar por muerto»
al desaparecido y «resignarse en su búsqueda».
Hay quienes frente a la búsqueda de los familiares quieren encerrarla con sus prejuicios y
estereotipias, dicen que es un acto irracional,
dicen que están locas, dicen que son criminales.
Con esto buscan doblegar la verdad del amor
bajo la égida del saber institucional: no saben
que la verdad de la vida en el vínculo es poética
de proyección al encuentro con los familiares;
las instituciones no entienden de poesía.
Por lo tanto, la poesía arropa el camino, proyecta la voz al horizonte hacia la continuación
del proceso del vínculo en la vida. El vínculo
en la vida necesita la materialidad del cuerpo para continuar con su propio proceso. La
materialidad del cuerpo es la verdad buscada
desde el amor y la fe en el horizonte propio del
vínculo. Por lo tanto, la verdad del cuerpo es
una necesidad de vida que se abre a la disputa:
los familiares exigen la verdad del cuerpo y su
cuerpo les exige enunciarse en verdad. Esto
es: porque sentimos es que decimos, porque

�EN CONSTRUCCIÓN: EL CUERPO

decimos es que damos sentido. Así, entonces,
la verdad del cuerpo es la verdad del vínculo.
En este sentido, la verdad del cuerpo es
la necesidad para continuar con los procesos
del vínculo. Dice en un comunicado Fuerzas
Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo
León «Si encontramos a los familiares con vida
nuestra felicidad será total, si los encontramos
sin vida, nosotros habremos recuperado la vida.»
BúSQUEDA Y EXHUMACIÓN

El vínculo como proceso epistemológico,
como construcción de conocimiento desde la
verdad del sentido, abre las vías hacia la comprensión del contexto sociopolítico donde está
anudado, esto es, por la necesidad del vínculo
de encontrar la verdad del cuerpo es que necesitamos conocer todas las texturas y los alambres
de púas por donde fue llevado a su desaparición.
Aquí es donde encontramos que en México, las
instituciones tienen una constitutiva ambivalencia en su quehacer de justicia y verdad.
Las formas de gobernabilidad de las emociones en México han tensionado tanto la ética y la
dignidad que no podemos hablar de un objetivo

de reconocimiento al otro su quehacer. En este
sentido, la violencia ha continuado tanto en las
oficinas de gobierno como en las calles. Una violencia que tiene décadas en su dejar hacer, una
violencia que se dejó hacer por la complicidad
de oficinas de procuración de justicia.
La violencia ha dejado un campo de exterminio en cada espacio de excepción de justicia
y ley; espacios de excepción logrados a partir
de años de enfrentamiento entre el Estado y el
crimen organizado, con funcionarios que por
acción u omisión dejaron libre juego al mercado de las drogas, un mercado que no tiene
ninguna apuesta ética ni de reconocimiento y
no lo tiene, además por su mismo surgimiento,
también porque sólo aprendió a usar las armas
para hacerse de esos espacios de libre tránsito
de las mercancías: todo lo demás es, para ellos,
menos que excremento.
Lleno de fosas clandestinas, con los cuerpos
disueltos en ácido, con los espacios fulminados
en esperanza, con la fuerza de hacer que todo
lo demás sirva al mercado de las drogas, para
hacer que todo lo humano pierda el ropaje de

�EN CONSTRUCCIÓN: EL CUERPO

cualquier filosofía política que considere que
una vida vale la pena de ser vivida: ahí, en el
crimen organiza.do consolidado por el dejar hacer del Estado, la vida ni siquiera es una palabra
que signifique algo.
Dejados ahí, los restos de personas, la vida
llama a su nombramiento; pero la vida del vínculo, la vida de los familiares, la vida del cuerpo
sintiente. Dejados ahí, el aprendizaje desde el
vínculo no es omiso al contexto sociopoütico
de México, sino que, a pesar de él, recupera la
fuerza del vínculo como proyección de vida en
el encuentro del cuerpo.

La búsqueda de vida es la búsqueda del cuerpo, es el encuentro con los cuerpos. Y en este
contexto de guerra contra el crimen organizado,
los cuerpos emergen desde hace años en fosas
clandestinas. Los cuerpos están ahí esperando el
encuentro del amor por el vínculo que enuncia
la palabra plena del cuerpo simiente. Así, vamos
dando paso a la importancia de los procesos del
vínculo desde la verdad del cuerpo.
El duelo tiene sentido porque los cuerpos se
encuentran en su verdad. Por eso el acompañamiento psicosocial en fosas comunes y fosas
clandestinas permite abrir hacia la textura de

�EN CONSTRUCCIÓN: EL CUERPO

la palabra plena que de sentido nuevamente al
proceso del vínculo. Por eso la búsqueda es tan
insistente y fuerte, porque está anudada desde
la vida misma y la vida como tal es indomable,
es potencia pura. La búsqueda seguirá en cada
rincón del país, en cada cuadrante, en cada campo, en cada brecha, en cada suspiro, en cada
descanso, en cada momento reflexivo, en cada
palabra que llama a su encuentro.
Por eso el duelo con la verdad del cuerpo
es necesario para continuar con los procesos.
Que no se olvide, que la justicia y la verdad
son parte de los procesos, paralelos, entrecruzados, retroalimentados, trenzados. La verdad
y la justicia se dan desde la verdad del cuerpo.
¿Quién lo puso ahí? ¿Por qué se lo llevaron?
¿Quién permitió esto? Y demás preguntas que
reconocen que el duelo tiene también líneas
sociopoüricas que llaman a la justicia.
El duelo es tanto un proceso íntimo como,
en estos casos, un llamamiento a la memoria,
a la verdad y a la justicia, porque se los llevaron en contra de su voluntad, porque negaron
información sobre su paradero, porque criminalizaron y revicrimizaron el dolor y el amor,
porque querían lavarse las manos diciendo que
estaban trabajando en la búsqueda y sólo se
convertían en un expediente más.
Por eso seguiremos buscando a los desaparecidos, porque lajusticia no entiende del vínculo,
de la poética del amor por la verdad de los cuerpos. Por eso es importante seguir proyectando
nuestra palabra plena hacia la verdad del amor.
Por eso el acompañamiento en la exhumación
de restos es indispensable empujar para el encuentro con la verdad.
R«-futncia.s de imágenes:

(Fotogn lla de penona escn1'ie.n do en un cuaderno) Recup&lt;cndo de:
https://alcyoneguill&lt;Vic.worclpress.com/
(Forografl.a de mujc, ,•iendo una pinrura] Rttuperado de: http://french.
~ingre,ñew.com.cn/magazine/2012-05/2J!./content_ 455874.html
(Focog.alh de nina pintando en el suelo) (2015) R&lt;cup&lt;cndo de: http://

ww-a..Jucl-ysophi&lt;.com/2015/07/1-apprentwage-&lt;ie-l-,aicu.c.hcml

�FEDERACIÓN NACIONAL DE COLEGIOS, SOCIEDADES Y
• ASOCIACIONES DE PSICÓLOGOS DE MÉXICO A.C., Y EL COLEGIO
DE PSICÓLOGOS DEL ESTADO DE NUEVO LEÓN A.C.

"LA PROFESIONAUZACIÓN E INVESTIGACIÓN DE LA
PSICOLOGÍA PARA LA COMUNIDAD"

Sede: Facultad de PsicoloQía,Unfversk:Jad Autónoma de
Nuevo león

12

17

OBJETIVO DEL EVENTO:
Promove, ef papet del psic_ólogo y la Investigación
para generar programas para la comunidad

"1!____
~mnnocte • s:n:cr •e

Contacto:
fenapslme2017:ci colepsi.nl

www.colepsl.nl

®

................,
.,_.,..,.......,
FENfWSIKE

�</text>
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