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                    <text>�LICAOO

..

,,...... .

Rector * doctor Luis E. Todd
Secretario general * ingeniero Orel Dario García

fOfr«X) UNIVH!lfliltl).

Facultad de Filosofía y Letras
Director • licenciado Tomás González de Luna
Subdirector * licenciado Juan Angel Sánchez
Secretario general • licenciado Herón Pérez Martínez
COORDINADORES:
Colegio de Filosofía •
Colegio de Letras •
Colegio de Sociología •
Colegio de Historia *
Colegio de Pedagogía *
Colegio de Traducción •
División de Estudios Superiores *
Instituto de Investigaciones· *
Departamento de Editorial *

licenciado Enrique Galván
doctor Jorge Rangel Guem
licenciado Ricardo C. Villarreal
licenciado Arturo Delgado Moya
licenciado J,- Antonio Mejfa Ayala
profesan Carmen Tijerina
licenciado Bernardo Flores Flores
doctor Juan José García Gómez
profesor David Martell

1

llismo en el

ión~c-

, en México
de produe.

CONSEJO EDITORIAL: * licenciado Mario Cerutti
* licenciado Santiago Alfredo Salas
• profesor Pedro Reyes Velázquez
* licenciado Ricardo C. Villarreal
* licenciado Juan Angel Sánchez
* maestro José Luis Balcárcel
• doctor Juan José García Gómez

* profesor David Martell (coordinador)

iarrollo -

11ísticu del

Letras/139

�•

OUPLICAOO

1

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
ENERO-MARZO DE 1978.

NUMERO 7

SUMARIO
Mario Cerutti □ Monterrey y el desarrollo del capltalimlo en el
noreste de México/ 3
Gerardo Otero □ Economía campesina y articulación-destrucción de modos de producción/31
Ricardo Villarreal □ Libre cambio y proteccionismo en México
y Argentina durante el siglo xix/47
Luis María Gatti □ Las representaciones y el modo de producción/67
Arturo Delgado Moya
cial/97

□

Las matemáticas y el deaurollo so-

Luna □

Naturaleza y sociedad/105
Guillermo Ceniceros D Siqueiros ante las tendencias plúticu del
siglo xx/121
Pedro Reyes Velázquez D Reseña de libros/137

Tomás González de

Publicaciones editadas por la Facultad de Filosofía y Letras/139
Colaboradores/143.

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Revista trimestral.
Aparece los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre.
Cada autor es responsable de su texto.
No se regresan originales.
Toda correspondencia debe dirigirse a: Departamento de Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad
Autónoma de Nuevo León, Ciudad Universitaria, Apartado postal 3024, Monterrey, Nuevo León, México.
• Impresa en: Técnica Gráfica de Monterrey, S. A., Abasolo 870
Oriente, teléfono 40-43-32, Monterrey, N. L., México.
Diseño y cuidado de la edición: David Martell / Dibujos de Guillermo Ceniceros.

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I

�Nlario Cerutti

Monterrey
y el desarrollo del capitalismo en el
noreste de México
(Aspectos del período 1860-1910)*

EL PERIODO cuyo análisis se procura realizar en esta ponencia puede caracterizarse por cuatro aspectos básicos: 1) entre 1860 y 1910 se
da en Monterrey un importante crecimiento económico, que la convierte en centro de una vasta región del norte del país y que representa el
origen de la actual significación que mantiene esta ciudad en México e
inclusive a nivel latinoamericano; 2) al elevarse como núcleo de una
extensa zona, y al orientar cuantiosos capitales a la producción, Monterrey emerge como una base desde la cual se irradian y multiplican los
métodos capitalistas de generación de riqueza, cumpliendo así un rol
modemizante en la estructura económica de la nación en su conjunto;
3) Monterrey y la región sobre la cual empieza a dominar evidencian
asimismo en este lapso la readecuación global que México está sufrien•

Ponencia pre,entada en el Octavo Concreto de Historia de la Revolución Mezicana, reali•
zado en la ciudad de Cbihuahun en julio de 1977.

CATHEDRA [ 3]

�1 '

do como consecuencia de los nuevos requerimientos de la economía
internacional, en la que Estados Unidos comienza ya -desde fines del
siglo x.ix- a figurar como potencia significativa frente al capitalismo
europeo; 4) en todo este proceso, en el que intervienen elementos internos y externos, surge y se consolida un grupo empresarial que constituye para los momentos previos a la Revolución un sólido núcleo dirigente en la sociedad regiomontana, inclusive a nivel de su clase dominante. Se articula una burguesía que aunque tal vez no ha dejado tras
suyo resabios precapitalistas que todavía se detectan en México, aparece como muy interesada en el desarrollo de rubros como la minería,
la semielaboración de metales, la producción fabril, la explotación agropecuaria y la modernización financiera. Esta burguesía está compuesta
por un conjunto de familias que deben haber jugado un papel determinado en los acontecimientos revolucionarios, sin que ello indique que
todas lo hayan efectuado en un mismo sentido. Un ejemplo nítido de
participación política de miembros de este sector dominante con base
en Monterrey en la Revolución es el de la familia Madero, de la que
emerge el jefe de la primera etapa del movimiento antiporfirista.
Las fases del período

LA SINTESIS EXPUESTA, empero, no define de manera homogénea todo el período. En el medio siglo que transcurre a partir de
1860 puede practicarse una subdivisión, que responde a una evidente
diferenciación en las formas· que asumió el surgimiento y fortalecimiento del capitalismo en Monterrey y su zona de influencia.
La subdivisión que se plantea se realiza sobre la base de los conceptos que algunos estudiosos de la historia regiomontana han difundido
(1), pero especialmente teniendo en cuenta los datos logrados en más
de un año de investigación en fuentes no exploradas todavía, que se encuentran en el Archivo General del Estado de Nuevo León. De estas
fuentes, las más utilizadas son los libros de notarios que legalizaron trámites familiares y profesionales de los empresarios regiomontanos entre
1850 y 1910.
Es indispensable precisar, pues, que el desarrollo de Monten:e.y presenta dos etapas en esta media centuria que se está estudiando: una ca.
rre desde fines de la década de los años 50 hasta alrededor de 1890; la
segunda va desde principios de esta década hasta los años de la Revolución.
[ 4) CATHEDRA

~ la primera puede denominarse fase de transición. La segunda, con
~!andad, sienta las bases del poderío que hoy ofrece Monterrey en el
amb1to nacional.
De Vidauni a Bernardo Reyes

,

DE LOS MILES de datos recogidos en los libros de escribanos de la

epoca pue~en extractarse con cierta certeza algunos matices que rigen
la eco~omia regiomontana en los treinta años anteriores a 1890. Los
sunphf1caremos así:
_1) Es un lapso que bien puede llamarse de acumulación primaria de

capitales, que en los decenios posteriores van a trasladarse masivamente
a la producción.
2) Esta acumulación no se logra a través de un sólo conducto como
.
'
parecen sugenr otros autores al referirse al comercio legal e ilegal. Se
da por medio de diversos canales, en los cuales hay que contar el intercambio_ ~glamentado y el contrabando, pero también la explotación y
extracc1on ~e excedentes de vastas zonas rurales, la utilización del préstamo a partir del mane¡o de la especulación financiera y -de una manera incipiente aún- el desarrollo de una cierta producción manufacturera
que todavía no encuentra condiciones propicias para un crecimiento
vigoroso.
, 3 )_ Esta etapa de primera apropiación y concentración de riqueza
esta signada por una serie de marchas y contramarchas, de momentos
de apogeo ~ de crisis, que a veces responden a problemas que soporta
toda la nac1on, pero que en otros casos están determinados por fuerzas
regionales, en las que es dable percibir influencias de carácter internacional.
. Al perder México en 1848 una vasta zona, Monterrey pasa a convert,~s(' Pn u~a- ciudad casi fro,nteriza con Estados Unidos, con una posic1on ¡¡eograf1ca que la llevara a ser un paso inevitable para la circulación
de mPn·ancías.
. Un fenómeno ligado a esto y sobre el cual han puesto notable énfasis l?s historiadores regionales es el que se registra con la guerra de
Seces1on norteamencana. Aislado de los mercados europeos por el

CATHEDRA

[5]

�bloqueo impuesto por los barcos del Norte industrial, el Sur estadounidense buscará una salida a su algodón y un puente de ingreso para las
manufacturas y armas que requiere de Inglaterra y Francia en el noreste
de México. Porción de territorio que en ese momento está bajo el control de Santiago Vidaurri, y que se verá netamente beneficiada por las
necesidades de los esclavistas del Viejo Sur. Monterrey, se ha mencionado, será de toda la región noreste quien más obtenga de esta situación,
lo que -obviamente- no puede trasladarse a otros puntos de México.
La finalización del conflicto norteamericano y la caída de Vidaurri
parecen traer cierto estancamiento, a lo que seguramente contribuye
los problemas derivados de la intervención francesa. El comercio, elemento importante para el pequeño Monterrey de entonces, con el cual
obtenía vinculaciones no sólo regionales sino también internacionales,
tiende a decrecer.
Desde 1865 en adelante, muchos de los capitales logrados en el intercambio legal e ilegal de mercancías deben derivar hacia otros rubros.
4) Al no existir aún condiciones propicias para encauzarlos hacia la
producción, algunos de los empresarios que resisten la crisis parecen dirigir sus riquezas hacia aquellos ámbitos que aseguran su preservación,
antes que su ampliación. Entre 1865 y fines de la década del 80 se percibe una creciente tendencia a adquirir tierras, una forma siempre eficiente de protección con riesgos escasos. Asimismo, algunos de los grandes comerciantes de los años previos a 1870 se convierten en fuertes
prestamistas, con posturas de netos especuladores.
Tierras y préstamos representan una salida coyuntural que ofrecen
una característica común: no contribuyen, o lo hacen muy relativamente, a ampliar las formas capitalistas de producción. La generación masiva de mercancías no emerge, aparentemente, como un negocio seguro.
Las condiciones económicas y políticas que se registran hasta mediados de los años 80 no conforman un marco en el cual el empresario se
anime a lanzarse a proyectos que no sean absolutamente prudentes. A
lo que debe contribuir que la economía regional y nacional en ~u conjunto no ha terminado de adecuarse a las nuevas tendencias de la economía internacional, y en tanto el mercado interno -por el bajo desarrollo del capitalismo en México- aparece como escasamente motivador para inversiones en rubros tales como la producción fabril.
[ 6] CATIIEDRA

5) No debe extrañar que en una etapa de semejante precariedad
sean escasos los empresarios que crezcan, se consoliden y perduren.
En efecto, entre 1850 y 1885 pueden contarse con los dedos de una
mano los hombres de negocios realmente importantes en Monterrey.
Ellos sobreviven la crisis y hasta parecen salir fortalecidos con ella,
debido a que una gran cantidad de quiebras dejan en el camino a pequeños y medianos comerciantes.
No puede hablarse para entonces de un amplio núcleo burgués,
sino de los gérmenes de una clase que se plasmará a finales de siglo,
cuando se sumen a estos precursores otras familias.
De las investigaciones realizadas en el Archivo del Estado de Nuevo
León pueden destacarse cuatro familias en este primer período, que
además jugarán un rol importante en la etapa siguiente: ellas son la
de los hermanos Hernández, Gregario Zambrano y sus sucesores, y las
que dirigen Valentín Rivera· (2) y Patricio Milmo (3). Otros casos,
como el de Evaristo Madero, pueden situarse en un plano algo secundario, pero sin que ello implique eliminarlos del núcleo de negociantes
destacados de entonces.
6) Es esta una época en que los proyectos e inversiones tendrán,
justamente, a una familia o a un empresario como centro de realización. No ha llegado aún el momento de las grandes sociedades anónimas. Los negocios no rebasan, en general, el ámbito familiar, agrupando en algunas oportunidades a dos o tres empresarios sin que la captación de capitales por medio de la colocación de acciones funcione.
Ello muestra el escaso grado de desarrollo del capitalismo en Monterrey y en la región que comienza a nutrirla.
7) Tampoco debe asombrar, así, que ese detalle tan significativo
del desarrollo del capitalismo que constituyen los bancos aún no se
materialice en Monterrey. Los movimientos financieros se concentran
como anexos de casas comerciales importantes, como las que dirigen
Valentín Rivera y Patricio Milmo. O sea, es una familia o un negociante el que realiza la tarea de prestar y recibir dinero, y no una institución especializada respaldada por capitales logrados en distintas fuentes.
8) A nivel de relaciones internacionales es perceptible que todavía
no es Estados Unidos el área de mayor importancia externa para la ecoCATIIEDRA [ 7]

�nomía regional. La futura potencia norteña recién se encuentra en proceso de consolidación de su capitalismo, del cual la guerra de Secesión
no fue sino un hecho. Europa, y especialmente Inglaterra, representan
todavía el contacto estable más sobresaliente en materia de relaciones
económicas internacionales. Circunstancia que se verifica por el valor
estratégico que mantiene en esta época (hasta principios de la década
de los años 80) el puerto de Matamoros. Habrá que aguardar el notable desarrollo del noreste estadounidense y la instalación de los ferrocarriles para que estas relaciones internacionales queden alteradas.
De Reyes a la Revolución

LOS MATICES VERTEBRALES del subperíodo que corre desde
mediados de la década de los años 80 hasta 1910 serán:

1) Es perceptible que la fase primaria de acumulación es comple-

mentada y poco a poco reemplazada por una fuerte inversión en rubros
antes no intentados, y que lleva al capital a reproducirse y ampliarse
vigorosamente. La producción, sobre todo la minera y la industrial,
tenderán a convertirse ahora en negocios firmes, lucrativos. Minería y
fábricas ubicarán al comercio, al agro y las finanzas en el lugar que Je
corresponden en una economía cuyo objetivo motriz es la generación
de mercancías y la obtención de ganancias por medio de su realización en el mercado. Antiguos empresarios que hasta los años 90 preferían defender su riqueza con la especulación o la posesión de tierras,
la derivan hacia la producción.
2) Es lógico que el dinamismo de este nuevo ciclo necesite y admita más capitales y más empresarios: algunos de éstos pueden ubicarse
entre los de posición mediana de la etapa anterior; otros, son recién
llegados, interesados en intervenir en un proceso que abre buenas persperctivas (éste parece ser el caso de algunos inmigrantes italianos y españoles, y -por l\Upuesto- de muchos inversores norteamericanos).
La cantidad de grupos familiares que constituyen núcleos empresarios
se amplía.
3) Este empuje económico se da en el marco de la estabilidad política de la nación durante el porfiriato. Es notorio que la consolidación
de la paz interior y la protección que reciben las clases dominantes favorece el lanzamiento de proyectos que ahora se presentan como menos

riesgosos que en las décadas pasadas, como es el caso concreto de las
~ufacturas. Lo nacional se ve reforzado por la política regional, que
tiene en el general Bernardo Reyes un sólido sustento: sus medidas de
respaldo a la producción en general y a la industria en particular contribuyen a crear un clima propicio para los empresarios regiomontanos o
asentados en Monterrey.
. 4) La p~ ~orfiriana está vinculada a la estabilidad económica que al
fm logra Mexico tras readecuarse a los requerimientos de la economía
mundial, proceso difícil que se venía dilatando desde antes de la Independencia. En el caso de Monterrey y su zona de influencia, el reacomodo se practica con respecto a Estados Unidos de una manera neta. Hacia
allí marchan productos agropecuarios y especialmente derivados de la
minería. El gran mercado que representa la industria del noreste de
Estados Unidos y ciertas medidas restrictivas que el gobierno de ese país
~pone a la importación de minerales en bruto, por ejemplo, favorece~ en Mo~~rrey el surgimiento de establecimientos de fundición y sem1elaborac10n de metales, que a su vez requieren su materia prima de
una vasta área aledaña.
5) El contacto con Estados Unidos se hará en gran medida a través
del ferrocarril. Laredo, pues, reemplazará a Matamoros, simbolizando
el desvío de Europa hacia la potencia norteamericana. Importantes firmas regiomontanas que tenían casas de intercambio en el citado puerto
tamaulipeco del Golfo, instalarán ahora sucursales o se ligarán con firmas que funcionan en Laredo.
6) De Estados Unidos comenzarán a arribar asimismo cuantiosos
.
'
'
capitales. Ellos marcharán especialmente hacia el sector minero, que
demanda gruesas inversiones por la tecnología y los instrumentos de
producción utilizados. También se observan inversiones norteamericanas en la industria, los transportes y en el ámbito agropecuario.
7) Pero es menester aclarar lo siguiente: de las investigaciones efectuadas puede inferirse que si bien la llegada del capital externo es importante en el período, una base indiscutible del crecimiento económico de Monterrey es el capital local, en especial el acumulado en los
años anteriores a 1890. Las escrituras revisadas comprueban que muchas compañías mineras, destacadas firmas fabriles, importantes empresas dedicadas al agro, la ganadería y las finanzas son impulsadas por la

[81 CATHEDRA
CAfflEDRA [ 9]

�burguesía local. Sector de la clase dominante que ve ampliada sus posibilidades de inversión porque el mismo desarrollo del capitalismo expande de manera marcada el mercado interior al instaurar nuevas relaciones de producción (con mano de obra asalariada) y al convertir en
consumidores obligados a quienes antes producían para el autoconsumo.
8) En el subperíodo 1890-1910 se destacan, pues, nuevas familias
en el sector social aludido. Junto a los Milmo, los Hernández-Mendirichaga, los Zambrano y los sucesores de Rivero se encuentran ahora
otros grupos. Nosotros hemos confeccionado una lista de diez familias,
que consideramos las más sobresalientes de esta etapa. A las cuatro
ya citadas hay que agregar los Sada-Muguerza, los Armendaiz, los Belden, los Ferrara, la encabezada por Isaac Garza y los Madero.
9) Este parece ser el tronco de la clase dominante regiomontana,
burguesía que será el cimiento del futuro Monterrey. Nacida bajo condiciones muy peculiares, es un sector social cuyas particularidades parecen rebasar las fronteras nacionales y muestra una significación que
inclusive habría que llevarla a planos comparativos latinoamericanos,
por razones que ahora no es posible exponer pero que tienen relación
con la forma en que América Latina -en su conjunto- se integra a la
economía mundial desde 1880, en el marco de la división internacional
del trabajo.

la de la sociedad anónima corresponde a una fase de amplia expansión
capitalista", el capitalismo como modo de producción se ha asentado
ya en Monterrey.
11) A este marco corresponderán instituciones bancarias que irán
reemplazando a los viejos comerciantes-prestamistas. El Banco de Nuev? León (1892) y el Banco Mercantil de Monterrey (1899) simbolizaran esta nueva etapa, sumando sus actividades a las sucursales del Banco
Nacional y del Banco de Londres y México.
12) Finalmente, hay que puntualizar que Monterrey efectúa en este
subperíodo una verdadera tarea de integración regional. Estudiar el desarrollo del capitalismo en Monterrey es analizar ese desarrollo en una
gran región, que poco a poco se va transformando en afluente de excedentes que se concentran en la capital neolonesa. Desde aquí estos capital~~ revierten sobre la re~ón, pero para abrir nuevos centros de producc1on, surcursales bancanas, o para controlar industrias o haciendas
est~blecid~ desde antiguo pero que deben someterse al vigor del capitalISmo reg¡omontano.
. Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila, Sonma, son estados que figuran en las escrituras como receptores
de la act1V1dad que se articula en Monterrey.

Un ejemplo de la etapa 1860-1890: Patricio Milmo
1O) Esta burguesía regiomontana -en la que se destacan las diez
familias apuntadas- ya no es un minúsculo grupo de empresarios
aislados, que se desenvuelven de manera individual en la mayoría de
sus intentos. La cuantía de las inversiones que requieren las nuevas
empresas, la necesidad de ampliar permanentemente la capacidad de
producción debido al mismo desarrollo del capitalismo, los ingentes
capitales que demandan ahora los transportes y la tecnología a emplear, harán que dP. la gestión familiar se pase a la sociedad anónima.
La captación de capitales por vía de accionés será una fórmula común.
Las escrituras revisadas entre 1890 y 1910 señalan numerosas asociaciones en las ·que cuatro, seis u ocho de las familias nombradas (por
medio de algunos de sus integrantes) participan.
Y no solamente se unirán empresarios, sino empresas para la formación de nuevas compañías. Si, como dice Jacques Droz, "la fórmu-

[ 10) CA1llEDRA

PROCURANDO SINTETIZAR, expondremos ahora lo investigado
en torno a dos familias cuyo desenvolvimiento ratificaría lo expuesto
con respecto a cada uno de los subperíodos indicados. Para el lapso
1860-90 tomamos como base a Patricio Milmo; y para las dos décadas
posteriores, a la familia Madero.
He. señalado en otro trabajo (4): "De las indagaciones efectuadas
puede _mfenrse que para 1880 hay ya en Monterrey unidades productivas dignas de tener en cuenta. Hombres como Valentín Rivero los
sucesores de Gregario ~ambrano o los hermanos Hernández están 'proyectando partes de la nqueza acumulada en el comercio hacia la industn~ o las explotaciones mineras, es decir, hacia la producción. Pero tamb1en es notorio que la situación es aún lo suficientemente inestable y
poco segura como para que figuras relevantes de los negocios regiomon-

CATHIDRA [ 11]

�tanos escapen a esta alternativa. Actúan de una manera que los sigue
manteniendo en las áreas de la especulación y la circulación, sin aproxi·
marse de manera decidida a la producción. Prosiguen, en suma, los esquemas de numerosos grupos burgueses latin~eric~os: l~ados a la
importación y a la exportación, a los movimlentos fmanc1eros, para
asegurar sus riquezas preferirán invertir en tierras antes que denvar
sus capitales hacia proyectos tan riesgosos como !as. manufact~. En
todo caso lo harán cuando las condiciones econom1cas y poht1cas le
aseguren un lucro interesante en el ámbito de la producción, aunque es
muy probable que para entonces deban competir (o asociarse) con los
inversores extranjeros".
En este último caso se encuentra Patricio Milmo, irlandés de origen
que llegó a Monterrey en 1849, o sea un año después que Estados Unidos despojó a México de vastos territorios.
Uno de los elementos que seguramente favoreció el crecimiento
económico de Milmo fue el hecho que en 1857 contrajo enlace con
Pudenciana Vidauni, hija del ya hombre fuerte de los estados de Nuevo León y Coahuila. Esta unión facilitará a Milmo el transformarse en
poco menos de un lustro en un empresario de gran alcance, conectado
con el comercio regional e internacional.
Su salto está ligado a fenómenos como la guerra de Secesión, coyuntura en la que se convirtió en uno de los pilares del intercam~io del
Sur con el exterior posibilidad facilitada abiertamente porque V1daum
controlaba las adu~ terrestres del Noreste y -por medio de su influencia en Tamaulipas- los puertos de Matamoros y Tampico. Ronnye
Tyler dirá en un trabajo efectuado sobre este negociante (5): "Para
1864, Patricio Milmo había acumulado un tremendo imperio financiero
y se decía que poseía 'la casa de negocios más grande' del noreste d~
México. Con la ayuda y cooperación del gobernador Santiago V1daum,
había establecido una red de sucursales en Matamoros, Piedras Negras Y
otras ciudades importantes, manteniendo su base en Monterrey".
Al llegar los tiempos de crisis, Milmo desviará de manera ostensible
sus riquezas hacia dos rubros fundamentales: el préstamo y las tierras.
Los préstamos de Milmo rebasan con amplitud la geografía de Monterrey. En las fuentes indagadas se encuentran lazos con la región algo-

(12] CATHEDRA

donera de Coahuila-Durango, por ejemplo, en los que se ven indicaciones que hacen deducir que gracias a su posición de proveedor de mercancías y dinero el irlandés lograba controlar parte del tráfico de algodón y hasta condicionar su producción a los agricultores (6). Por esta
vía, asimismo, Milmo irá incorporando a su haber tierras hipotecadas
por propietarios que no pudieron cumplir sus compromisos.
Hacia el final de su carrera (muere en 1899), Milmo era visualizado
como banquero. Es que la casa "Patricio Milmo e Hijos" cumplía funciones financieras. Por otro lado, desde fines de la década de los 80,
se detecta que funciona en Laredo-Texas el "Milmo National Bank"
que señala la trascendencia que está asumiendo este paso fronterizo (7).'
Pero lo realmente destacable es la gran cantidad de tierras que en
este subperíodo obtiene Milmo, labor que inclusive desenvolvió hasta
su muerte (ver cuadro 1). El norte de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila lo contaban entre sus más grandes terratenientes. En el momento
de fallecer, el inventario de bienes efectuado contabiliza dos ranchos y
una hacienda en Nuevo León, tres haciendas, dos estancias y tres ranchos en Coahuila y una hacienda y seis estancias en Tamaulipas (8).

No será sino hasta la última década de su prolongada carrera cuando se detecten algunas inversiones en los sectores fabril y minero. Y
será para entonces cuando más nítidamente se observe su entrelazamiento con otros miembros de la burguesía local e incluso con extranjeros.
Milmo intervendrá en la fundación de la fábrica de aceite "La Esperanza, S. A.", ubicada en Durango desde 1887 (9). Estará en la puesta
en marcha de la "Compañía Minera de Fierro Mexicana", ese mismo
año, que luego se llamará "The Mexican Coal and Iron Company Limited", al asociarse a capitales ingleses (10).
Su participación será clave en la creación de la "Compañía Minera,
Fundidora y Afinadora de Monterrey, S. A.", en junio de 1890, que es
una de las primeras en su tipo (11). En 1892 se lo verá integrando la
"Compañía Industrial de Monterrey" (12).
De todos modos, con la excepción de estos últimos años y en grado

CATHEDRA [ 13)

�se inicia desde principios de la década del 90. La puesta en marcha del
Banco de Nuevo León, que se da en 1892, parece indicar que los Madero entienden que Monterrey es demasiado importante en la región
como para no asentar buena parte de sus negocios en esta ciudad. Justamente a eso parece referirse José Vasconcelos, biógrafo de Evaristo
Madero, cuando apunta lo siguiente: "Con intereses un tanto dispersos,
en Parras y Torreón, en Monclova y en Monterrey, poco después de su
regreso de Europa don Evaristo comprendió la necesidad de establecer
un centro directivo general de sus crecientes negocios y fomento de
sus empresas, y al efecto creó el Banco de Nuevo León" (13). Y agrega:
"era indirectamente (este Banco) el eje de los negocios de la familia
Madero" (14).

relativo la característica de Milmo fue trasladar sólo una parte de su
riqueza' a la producción fabril y minera, y 1~ hará luego d~ t~einta años
de ser comerciante, prestamista y terrateniente. En su últJIDa_ ~po_ca
deja de ser un empresario aislado y se asocia en grandes compan1as ~dustriales y mineras con otros prominentes miembros de la burgues1a
regiomontana, entre los que figuran los Belden, los Ferrara, los Zambrano y el general Gerónimo Treviño.
Sus herederos actuarán ya en el nuevo ámbito que va surgiendo
desde 1890. Se los verá ---verbigracia- entre los principales asociados
para la puesta en marcha de la "Compañía Fundidora de Fierro y Acero
de Monterrey, s. A.", en 1900, junto a Francisco y Ernesto Made~o,
los Ferrara, los Zambrano, un hijo de Valentín Rivero, los Armendaiz,
Isaac Garza, Francisco Belden, Enrique Sada Muguerza Y otros.

Desde mediados de la década del 90 es perceptible como esta familia se articula con la burguesía regiomontana a través de negocios
en común y amplía sus operaciones desde Monterrey.

Los Madero y los años previos a 1910

COMO EJEMPLO de esta segunda etapa bien puede ubicarse a la

Entre 1894 y 1907 los Madero participan en la formación y desarrollo de más de veinte compañías mineras, según se ha podido verificar en las escrituras de un solo notario de la época: Francisco Pérez
(15). La extensa participación de los Madero en el rubro de la minería y las necesidades de inversión que exigía, señalan la importancia
de los capitales que concentraba la familia (véase el cuadro 2, referido a Francisco Madero y esta actividad).

familia Madero, entre otros motivos porque resulta una prueba de cómo
la centralización económica que se está operando en torno a Monterrey
obliga a importantes empresarios de otro~ estados a si~uarse -por lo
menos desde el punto de vista de sus negoc10s- en esta ciudad.
Si bien la familia Madero en su conjunto no residía en Monterrey,
es notorio observar cómo dos de sus principales miembros -Ernesto Y
Francisco, hijos del director del grupo, Evaristo, Madero- permanecían
estable o provisoriamente en Monterrey. Pero mas ~ue ello es destac:3;ble
la cantidad de compañías que se fundan en esta ciudad (aunque su ambito estricto de producción esté en otro punto geográfico), en las que
aparecen los Madero como accionistas o como conductores.
Por ello es que bien puede considerarse a algunos de los más relevantes integrantes de esta familia como conspicuos componentes de la
clase dominante regiomontana y del grupo empresarial al cual ya se ha
aludido. Ello sin tener en cuenta que, en gran medida, la fortuna que
construyó Evaristo Madero se debió a su ~ctuación co~o comerciante
y transportista, en Monterrey, durante la decada de los anos 60.
La incorporación de los Madero a la nueva burguesía regiomon~a,
a esa que surge y se consolida con claridad en este segundo supenodo,
(14] CATHFJlRA

:

Por supuesto, también se desenvuelven en otros ámbitos: firmas
financieras (Francisco Madero -padre del revolucionario- es accionista del Banco Mercantil de Monterrey, que se funda en 1899; ver
nota 16); en la industria se los observa en la gestación de la Compañía
Fundidora de Fierro y Acero Monterrey, S. A., en 1900, representados por Ernesto y Francisco Madero (17); y están en empresas carboníferas, del vidrio, del cartón, productoras de vinos, molinos y ladrilleras, textiles y editoriales.
En muchos casos se integran no como accionistas individuales, sino
en nombre de toda una empresa, como sucede con la Fábrica de Vidrios
Y Cristales de Monterrey, S. A., en la gue se detecta como accíonista
a Ernesto Madero y Hermanos (18).
Este caso, en esta firma de la que surgió la actual Vidriera de Mon-

CATHEDRA

115]

�terrey, es muy significativo, porque allí encontramos reunidos -en
1904- a miembros de las diez familias más poderosas del empresariado
regiomontano, evidenciando la nueva forma que asume el desarrollo
del capitalismo en Monterrey y su región. Ya no es factible llevar adelante el esfuerzo individual o familiar, sino que se requiere la unión de
éstos y hasta de distintas firmas (ver cuadros 3, 4, 5, 6 y 7).

La actividad de los Madero, pues, es múltiple. O sea: diversificación económica, ramificación regional, articulación con otros grupos
familiares y empresas, explotación del campo y la ciudad, ingentes inversiones. Todos, índices de la forma que va adoptando el capitalismo
en la región, con centro en Monterrey, en la etapa que va desde 1890
a las vísperas de la Revolución.

En el cuadro 4 se señala la composición de la Compañía Carbonífera de Monterrey, fundada en 1902, en la que se distingue el proceso
de vinculación empresarial. En el caso de los Madero se encuentra a
Ernesto, en nombre de Molinos de Cilindro (19).

La ubicación concreta de la familia Madero en un ámbito económico Y social determinado puede contribuir a explicar con mayor certeza los objetivos reales que condujeron a algunos de sus miembros al
movimiento de 1910. Francisco L Madero es hijo de Francisco, uno
de los más importantes empresarios de una familia poderosísima. Nieto
de Evaristo Madero, a quién Vasconcelos califica en su biografía como
uno de los hombres más ricos del país. Integra una familia que evidentemente juega un papel modernizante en la economía mexicana, pero
que probablemente no pretenda transformar radicalmente esa estructura económica y las relaciones sociales que sobre ella se asientan.

Los Madero resultan arquetípicos en cuanto a la regionalización
que se efectúa en derredor de Monterrey. Al observar las veinticuatro
compañías mineras en que actúan entre 1894 y 1907 observamos que
sus intereses, desde la capital de Nuevo León, se extienden hacia Coahuila (Monclova, Romero Rubio, Ramos Arizpe y Villa de Hid!11go);
el mismo estado de Nuevo León (Colombia, Lampazos, Cerralvo y Monterrey); San Luis Potosí (Guadalcazar); Zacatecas (Veta Grande); Chihuahua (Hidalgo, Parral, Camargo y Benito Juárez); y Durango (Santiago Papasquiaro).
También conformarán, con centro en Monterrey, grandes empresas cuyo objeto es el área rural. En 1904 se funda la Compañía de Tierras de Sonora S. A., de la que es presidente Ernesto Madero y en la
que su hermanastro Francisco y su padre Evaristo son vocales. Esta
compañía tiene bajo su control 646,274 hectáreas ubicadas en los distritos de Ures, Altar y Hermosillo, en el estado de Sonora (20). Las tierrar fueron aportadas por Balbina Tapia de Olivares, viuda del general
Francisco Olivares, que recibió estos predios -más otros centenares de
miles de hectáreas- como pago del gobierno federal por tareas de deslinde realizada con terrenos baldíos en Sonora.
Otras dos distinguidas firmas agropecuarias en que figuran como
predominantes, miembros de la familia Madero -según lo detectado en
los notarios revisados- son la Compañía de Terrenos y Ganados de Coahuils, S. A., con asiento en Parras, y que en 1904 cuenta con 430,852
hectáreas en el distrito de Río Grande (21), y la Negociación Agrícola
y Ganadera de San Enrique, de la que es presidente Francisco Madero
y que usufructúa tierra en Coahuila y Nuevo León con un área total de
31,706 hectáreas (22).

[ 16) CATIIEDRA

Las limitaciones que Francisco L Madero presentó en cuestiones
como la reforma agraria probablemente puedan vincularse a un condicionamiento ideológico cuyo transfondo material es su pertenencia
a una familia que -entre otras cosas- era dueña de grandes extensiones de tierras.
En definitiva, la utilización de fuentes no trabajadas aún bien pueden iluminar aspectos fundamentales de períodos tan ricos como el
que nos preocupa.
Para concluir

W QUE SE HA SINTETIZADO en este trabajo no es sino un esbozo de un proceso que aún demanda más investigaciones. Tanto desde el
punto de vista de la documentación a revisar como desde el que incluye
los temas o subtemas a abordar.

En lo que a esto último atañt, es obvio que deben resolverse varios
interrogantes. Entre otros pueden citarse: a) cuál es la efectiva relación
entre lo invertido en las áreas urbanas y mineras y la extracción de excedentes de las zonas rurales; b) cuáles son las formas de producción
que prevalecen en las propiedades que esta burguesía tiene en el ámbito
CATHEDRA [ 17)

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CUADRO NUMERO 1

1

Tierras, usufructo y comercio (décadas de los años 60, 70, 80 y 90)
a) D,\cada de loa años 60

b) D,\cada de loo añoo 70

Nov. 67: compra solar

May. 72: venta de rancho "San Francisco" a
Juan P. de Alcalá, que
haata ese momento Jo
arrendaba.

en Matamoros, Tampa.

Dic. 67: ea desde tiempo atrás propietario de la
mitad de la hacienda ''Mesa de Ot.rtujanos", en Villa
de Candela, limítrofe entre
Coahuila y Nuevo León.
Ea arrendatario de la otra
mitad que pertenece al gobiemo de Coahuila. Subarrienda esta mitad.

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~

Sep. 69: recibe traspaso de rancho "San Francisco". en el pueblo San
Esteban de Saltillo, Coah.
Lo cede la firma "Martfnez Cárdenas Hnos. .,, por
deuda.

Ene. 76: Es propietario de hacienda USaD
Juan", en Villa de Padilla,
Tamps.

Nov. 78: adquiere nueve siti04 con 7 /8 en agoatadero Alamo de los Borregos, Villa de Juárez.
Coah.
Ene. 79: otorga poderes a vecino de Laredo
para que proteja las propiedades que le pertenecen en la frontera, en
Nuevo León, Coahuila y
Tamaulipas.

c) D,\cada de loo añoo 80

d) D6cada de loo años 90

adquiere la

1891: en Ju Memorias
del gobierno del Eatado de
Nuevo León figura como
propietario de los ranchos
"El Pescado", "El Jabalí",
"Santa María" y "Los Marranos", en juri&amp;dicci6n de
Lampazos, N. L.

Nov.

83:

cuarta parte de tierras e

instalaciones de los ranchoa "Agua Verde" y
''San Francisco"', distrito
de Río Grande, Coah.
Compra a JesCla Gonzá.lez
Treviño, por 16,000 pesos, a quien urienda esos
bienes hasta 1885. Incluyen cuatro mil cabezas de
ganado menor de lana.
Abr.
84:
compra
28,902 hectáreaa sobre la
margen izquierda del río
Sabinas, jurisdicción de los
distritos de Monclova y
Río Grande:
Abr. 84: ea propietario
de la finca uLa Calabaza",
al oriente de las tierras adquiridas en Monclova y
Río Grande, Coah.

5

Mar. 92: forma compañfa de ganado menor en
tierras de Coahuila y Nuevo León, con asiento en
Villa de Progreso, Coah.
Comienza con veinte a
veinticinco mil cabezas.
Jun..Jul 92: Pudenciana
Vidaurri de Milmo formaliza su propiedad sobre
13.410 hectáreas de la antigua merced de sucesores
de Alejandro Borrego. Son
tierras limítrofes entre estadoa de Coahuila y Ta-

-e

~

�""o

Abr. 87: su cuñado
lndalecio Vidaurri le cede,
por deudas, lo siguiente:
nueve días de agua con
su tierra en la hacienda
Labores Nuevas, Monterrey; seis horas de agua
con su tierra de labor en
el predio Tijerinas, Monterrey ; cien manzanas en
Tijerinas; terreno de la·
bor en el bosque de hacienda Santo Domingo, en

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•

1

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rnaulipas. Estas hectáreas
son cedidas en pago por
gestiones realizadas por
Pudenciana ante el gobier-

no federal, por otros reclamantes.
Jun. 95: Pudenciana
Vidaurri, al fallecer, deja
ºEl Nogalar", finca de

San Nicolás de loa Garza,
N. L., y propiedades r(laticas en Tamaulipas.

san Nícolás de los Garza,
N. L.

May 87: figura ya como
propietario de hacienda
"Loa Alamoa", sobre la
margen izquierda del río
Sabinas, cércan(as de Rosales, Coab.
Jun. 88: ídem hacienda
"Encinas", Villa de Juárez,
Coab.
la

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'

Jun. 88: convenio con
Compañía Minera de

Fierro Mexicana para ex-

'
1

tracción de carbón en '"El
Alama''.

Jul. 95: propietario o
copropietario de la hacienda ºSanta Mónica", Villa
de Guerrero, Coahuila.
1895: en las Memorias
del Gobierno del Estado
de Nuevo León aparece
como propietario de los
ranchos
''El Pescado'',
"San Patricio", "El Garceño", en Lampazos; y del
rancho ''Espaldillas'', Colombia.
Nov. 96: arrienda al
norteamericano Prisciliano
Floyd terrenos de la hacienda ''Encinas". Floyd

---

Jun. 88: donación, a la
citada compañía, de dos
mil acres. Para el establecimiento de fundiciones y
fábricas de hierro u otros
metales. Lo donado se encuentra en hacienda "El
Afamo".

-

1
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~

Jun. 88: arrienda a la
Compañía Minera de Fierro Mexicana depósitos de
carbón ubicados en las haciendas "El Alamo" y
"Encinas". Contrato por
treinta años, y la firma
minera pagará veintisiete
centavos en moneda de
oro por tonelada de dos
mil libras.

Jun. 88: reserva espacio en estas haciendas a la
Compañía del ferrocarril
Mexicano, para que extraiga carbón durante veinticinco años y hasta cincuenta mil toneladas anuales.
Oct. 88: cede gratuitamente derechos de servidumbre al Ferrocarril In-

explotará el maguey e instalará un establecimiento
productor de bebidas.
Jun. 97 ; contrato con
norteamericano Frank. James, por arrendamiento de
terrenOB de labor y corrales en hacienda "Encinas".
Ene. 98: es propietario
hacienda "El Chamal ",
Tamps.
Feb. 98: asociación con
Luis Vázquez, de Lampazos. para formar la "Compañía de Ganados de Sabinas". Facilita terrenos de
haciendas "El Alama" · y
"Encinas". Capital de la
compañía: veinte mil pe·
sos.
Jul. 98: asociación con
Francisco Garza Rivas, de
Chralloa, Coah. Compañ fa
dedicada a aparcería de ganado vacuno. En predios
de la hacienda "Encinas".
Capital de la compañía:
veinte mil pesos.
Jul. 98: a10ciaci6n simi·

�CUADRO NUMERO 2

Nómina de empresas mineras en las que tiene participación
Francisco Madero, entre 1894 y 1907:

•

"Minera San Pablo, S. A.", 1894.

•

"Las Higueras, S. A.", 1896 .

•
•
•
•

"Anillo de Hierro, S. A." (presidente), 1900 .

•

"Restauradora de Guadal.cazar, S. A.", 1901.

•

"Compañía Carbonífera Nuevo León y Coabuila, S. A." (presidente), 1905 .

•

"Compañía Carbonífera de La Merced, S. A.", (presidente), 1906 .

•

"El Roble y Aneus, S. A." (vicepresidente), 1905.

•

"Ram6n Corona de Naica, S. A." (presidente y tesorero), 1906 .

"Montaña de Hierro, S. A." (presidente), 1900 .
"Dolores de Guadalcazar, S. A." (presidente), 1900.
"Compañía Minera del Norte, S. A.", 1900 .

'

1

1

NOTA:

[ 22) CATIIIDRA

Datos extraídos de un 9610 notarlo. Francbco P6nz, entre 101 aA01 1894 y 1910
(Archivo Genenl del Estado de N'.tevo León).

CATHEDRA [ 23]

�CUADRO NUMERO 4

CUADRO NUMERO 3

Lista de los principales accionistas que constituyeron la
Compañía Carbonífera de Monterrey, S. A. , 1902.

Nómina de los principales accionistas de la "Fábrica de Vidrios y Cristales
de Monterrey, S. A.", en 1904.
ERNESTO MADERO Y HNOS.

Francisco G. Sada

Francisco Belden

José Calderón

Francisco Armendaiz y Sucesores

Francisca M. de Calderón

Valentín Rivero y Sucesores

.

•

•
•
•

Adolfo Zambrano

Miguel Ferrara

Juan W. Weber

Sucesores de Herniindez Hermanos

Patricio V. Milmo

Vicente Ferrara

Onofre Zambrano

Isaac Garza

Ildefonso Zarnbrano

José A. Muguerza

Guido Moebiua

José A. González Treviño

Sigue la lista ...

Alberto Sacia

•

•
•

•

¡

Los nombre. mbrayado1 couesponden a los ¡rupoa familiares indicados en el trabajo como los
tú.a importantes de Monteaey.
FUENTE:

Protocolo de Fnncileo Púez, aepüembre de 1904, fs. 296-297v (Al:cbtvo del
Estado de Nuevo León).

[24] CATHEDRA

•
•
•
•
•
•
•
•
•
•

•

Compañía Mexicana de Carbón de Piedra, S. A., 2500 acciones.

Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., 1890 (represen·
tada por Vicente Ferrara y Adolfo Zambrano ).
Compañía Minera, Fundidora y Afinadora de Monterrey, S. A., 890 (rep. por
V. Ferrara y A Zambrano).
Cervecería Cuauhtémoc, S. A., 1000 (rep. por Francisco G. Sada).
Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey, S. A., 230 (rep. Isaac Garza y
Guido Moebius).
Ladrillera Unión, S. A., 100 (rep. José A. Muguerza y José Calderón) .
Fábrica de Hilados "La Fama", 100 (rep. Pedro Seguí).
Molinos de Cilindro de Monterrey, S. A., 600 (rep. por ERNESTO MADERO) .
Fábrica de Mantas "La lndustrial", 230 (rep. Constantino de Tárnava) .
Vicente Ferrara, 650.
Valentfn Rivero y Gajá, 300 .
1

Adolfo Zambrano, 20.

Constantino de Tárnava, 20 .
Isaac Garza, 20 .
José Armendlliz, 200 .
Tomás Mendirichaga, 500 .
Manuel Cantú Treviño, 300 .
Francisco G. Sada, 100 .
Hay otros.

FUENTE,

Protocolo de Francitco Pérez, diciembre de 1902, fa. 191-213 (Archivo Gene•
ral del Esta.do de Nuevo León),

CATIIEDRA [25]

�CUADRO NUMERO 5

CUADRO NUMERO 6

Nómina de los principales accionistas que conformaron el
Banco Mercantil de Monterrey, en noviembre de 1899

Accionistas que pusieron en marcha la Compañía Ladrillera Uníón, S.A.,
con asiento en Monterrey, en junio de 1900

Sucesores de Hemández, Hnos., 6520 acciones

Eduardo Zambrano, 100 acciones

Evaristo Madero, 100 acciones

Vicente Fenara, 30 acciones

Enrique C. Creel, 2850

laaac Garza, 200

Francisco Madero, 50

Jo• Calderón, 100

Vicente Ferrara, 1000

Jooé A. Muguerza, 100

General Ger6nimo Treviño, 50

Vicente Garza y Hnoa, 20

Valentfn Rivero y Gajá, 1050

Manuel Cantú Treviño Hnoa, 600

Sucesores de Hemández Hnos. 60

Alberto Sada, 100

Antonio V. Hernández, 2160

Banco Central Mexicano, 250

Jo• González Treviño, 20

Guadalupe Z. de Treviño, 10

Tomás Mendirichaga, 600

Lorenzo González Treviño, 360

Valent!n Rivero Sucesores, 30

E. Sada Muguerza, 25

Carlos Brocho, 600

Jesús González Treviño, 300

MiaueJ Ferrara, 40

Mariano González Treviño, 15

General Jerónimo Treviño, 400

Roberto Law, 850

Jooé A. Muguerza, 100

Eduardo A. Zambrano, 140

Marcelino Garza, 840

Sigue la lista ...

Otto Degetan, 25

Patricio V. Milmo, 250

Francisco Belden, 1 O

Francisco G. Sada, 120

Luis Manero, 20

Francisco Madero 1 100

Andrés Martínez Cárdenas, 30

Los nombres aabrayados co:aespooden a 101 pupo, familiares indicados como 101 mú importante, de Monterrey.

FUENTE:

[ 26]

Protocolo de Franci1cO P,re&amp;, noviembre de 1899, fl. 206/214 (Archivo Geneal
del Estado de Nuevo León).

CA1llEDRA

Lo1 nombres a.ibnyadoa conespooden a 101 pupo, famWaru N6alado1 como 101 mú importantes de Monterrey.
FUENTE:

Protocolo de Fnndlco P6rez, junio de 1900, fL 2321242 (ArchiYo Genen.l
del Enado de Nuno León).

CA1llEDRA [ 27]

�NOTAS
CUADRO NUMERO 7
1) Entre otros, los siguientes: Mauro, Frederic, "El desarrollo industrial de Monterrey (1890-1960)", en Los beneficiarios del desarrollo regional, compilado

Parte de los accionistas que integraron la Compañía Fundidora de
Fierro y Acero de Monterrey, S. A., en mayo de 1900

Vicente Ferrara, 2,148 acciones

Antonio Ferrara, 1000 acciones

Antonio Basagoiti, 21,500

Miguel Ferrara, 1,500

por David Barkin, Sep Setentas, México 1972; Fuentes Marea, Jooé, Monterrey,
una ciudad creadora y sua capitanea, Edit. Jua, Mt!xico,1976; y sobre todo Vizcaya Canales, Isidro, Los orígenes de la industrialización de Monterrey (1867·
1920), Librería Tecnológico, S. A., Monterrey, 1971, autor en el que, en gran
medida, se basan los anteriores.
1

Francisco Armendáiz, 1000

Isaac Gana, 1200

León Signoret, 19,000

José Calderón, 400

Patricio Milmo e Hijos Suc., 10,0~0

Onofre Zambrano, 500

Eugenio Kelly, 13,344

Francisco G. Sada, 500

Tomás H. Kelly, 4,173

Alberto Sada, 100

Daniel Milmo, 1,000

Valentín Rivero, 1900

2) Sobre Rivero puede verae Hernández Elizondo, Roberto, "Comercio e industria textil en Nuevo León (1852-1890). Un empresario: Va!entín Rivero", po·
nencia presentada en el simposio sobre "Formación y desarrollo de la hurgue·
sía en Máxico en el siglo xix", organizado por el Instituto Nacional de Antro-

pología e Historia (INAH). Este trabajo ha sido publicado en la revista "Ca·
thedra", número 6, octubre de 1976, Facultad de Filosofía y Letras de la Uni·
versidad Autónoma de Nuevo León.
3) En lo que atañe a Milmo el autor elaboró el trabajo "Patricio Milmo, empresa·
rio regiomontano del siglo x.ix. En torno a la acumulación de capitales en Monterrey", ponencia presentada en el citado simposio del Instituto Nacional de
Antropología e Historia, realizado en noviembre de 1976.
4) Cerutti, Mario, trabajo citado.
5) Tyler, Ronnie C., "Las reclamaciones de Patricio Milmo", en Humanitu, n!l-

Patricio V. Milmo, 200

Francisco Belden, 1000

Eduardo Kelly, 673

Tomás Mendirichaga, 3,000

Ddefonso Zambrano, 500

Eduardo Zarnbrano e Hijo, 100

Eugenio Zambrano, 100

Enrique Sada Muguerza, 100

Enrique D. Sada, 100

Ernesto Madero y Hnos.,_7 00

Francisco Madero, 500

Adolfo Zambrano, 550

mero 10, Universidad de Nuevo León, Monterrey, 1969, pg. 561.
6) Hay un caso muy evidente con un productor de Durango llamado Eduardo
Avila, que debe a Milmo, en agosto de 1875, 35.968 pesos, de préstamos y
mercancías aportadas por el irlandés para el mejoramiento de la hacienda "El
Sacramento". Las sumas que adeuda Avila -que se acrecientan- deben ser
pagadas con algodón, el que no podrá ser vendido-'á. otros comerciantes, y mien·
tras tanto el agricultor deberá comprar mercancías únicamente a Milmo. Los

datos se localizan en protocolos de Pablo Borrego. de agosto de 1875 (fs. 183184), marzo de 1876 (fs. 132-133v) y julio de 1877 (fs. 95v·96v), del Archivo
General del Estado de Nuevo León (AGENL).
7) Protocolo de Anastasio Treviño, febrero de 1892, fs. 44-45 (AGENL).
8) Protocolo de Anastasio Treviño, mayo de 1900, fs. 484-611 (AGENL).

Los nombres tubnyados corresponden a ¡rupos familiares 1eialado1 como lofi mú importantes
de Monieney.

FUENTE:

Protocolo de Toná1 Crescencio Pacbeco. mayo de 1900, fL 392/414 (Archivo
Genen.l del Estado de Nuevo León).

(28) CAnlEDRA

9) Protocolo de Tomás C. Pacheco, junio de 1887, fs. 84v-86v (AGENL).
10) Protocolos de Tomás C. Pacheco, de julio de 1887 /fs. 92-94) y julio de 1888
(fs. 102-104v) (AGENL).

CAnlEDRA [

29]

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\

11) Protocolo de Tomás C. Pacbeco, junio de 1890, fa. 165v-168v (AGENL).

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\

13) Vuconceloa, José, Don Evaristo Madero. Biogzaf!a de un patricio, Impreaiones
Modemaa, S. A., México, 1958, pg. 211.

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15) Protocolos de Franciaco Pérez, años 1894-1910 (AGENL).
16) Protocolo de Francisco Pérez, noviembre de 1899, fa. 205-214 (AGENL).

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18) Protocolo de Francisco Pérez, septiembre de• 1904, fa. 296·297v (AGENL).

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17) Protocolo de Tomás C. Pacbeco, mayo de 1900, fa. 392-414 (AGENL).

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14) Ibídem. pg. 212.

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12) Anexo número 18, en Memoria del Gobierno de Nuevo León año 1895, pga.
1077-79 (AGENL).

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19) Protocolo de Franciaco Pérez, diciembre de 1902, fa. 191·213 (AGENL).

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20) Protocolo de Franciaco Pérez, septiembre de 1904, fa. 289-291 (AGENL).
21) Protocolo de Franciaco Pérez, diciembre de 1904, fa. 281·286 (AGENL).

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22) Protocolo de Franciaco Pérez, febrero de 1905, fs. 216-224 (AGENL).

'

[ 30] CA111EDRA

\

�Gerardo Otero

Economía
campesina y articulación-destrucción de
modos de producción1'
MIENTRAS QUE LA TEORIA de la dependencia puede sortear
muchos de los problemas involucrados en la comprensión de los países
dependientes dentro del sistema capitalista mundial, esta perspectiva no
tan útil al 'intentar una explicación de situaciones más concretas, al
nivel de formación social. Uno de los méritos que se debe reconocer al
enfoque dependentista, es el haber dejado claro que el fenómeno del
subdesarrollo no se puede comprender aisladamente, sino sólo como
parte del sistema capitalista mundial, cuyo desarrollo es la otra cara
de la moneda.

es

Autores marxistas han escrito sobre el imperialismo y han señalado
la unidad del capitalismo mundial. Sin embargo, ellos tienden a ser
eurocentristas, en el sentido de que se enfocan sobre los efectos del
desarrollo capitalista dentro del contexto europeo. Lo nuevo que
aporta la teoría de la dependencia es, como señala Philip O'brien, el
intento de partir de la estructura económica mundial para luego desarrollar las leyes del movimiento que afectan las econol)lÍas dependientes (1975:13).
CA'l11EDRA [31)

1

�Pero este punto de partida, que provee la teoría de la dependencia,
no es suficiente para analizar las especificidades de los países latinoamericanos. Las relaciones de dependencia respecto del imperialismo no
se materializan mecánicamente dentro de las relaciones de producción
de una formación social históricamente determinada. Al creer esto,
equivocadamente, se ha llegado a interpretaciones simplistas de las
clases sociales y del cambio social en América Latina. Esas tienden a
acentuar los factores externos como determinantes principales. Subestimar el papel que desempeñan los factores internos en la promoción
de cambios estructurales o en la contribución al mantenimiento de
las desigualdades y contradicciones entre las clases y se'ctores de la
economía o la sociedad 1'.
Se puede argumentar que los "dependentistas" no intentaron construir una teoría para analizar las estructuras internas de los países dependientes. Sólo trataron de proporcionar un marco general de análisis para poder ubicarlos dentro de la escena internacional. Pero al
llevar a cabo el estudio de formaciones sociales concretas con la teoría de la dependencia sola, llegaron inevitablemente a análisis inadecuados, puesto que no se puede pedir que una teoría resuelva problemas enmarcados en un nivel de abstracción distinto del que ésta pueda
manejar.
En este trabajo me propongo discutir el concepto de "modo de producción" y sus construcciones asociadas. Este tipo de análisis nos permite tratar las particularidades de una formación social, llenando el
vacío que deja la teoría de la dependencia ~'- Aquí se toma la perspectiva de analizar la estructura agraria mexicana como la articulación de
dos modos de producción, a saber: ·el modo de producción mercantil
simple y el modo de producción capitalista (en lo sucesivo MPMS Y
MPC, respectivamente). Así, el desarrollo capitalista se ve, entre otras
cosas, como un prc~eso de articulación-destrucción del MPMS. Es decir, que el mismo desarrollo capitalista global provoca la destrucción
del MPMS en unos lugares, mientras que en otros éste queda articulado
y subordinado al MPC ~'.

este concepto fue muy importante para Marx, él nunca lo definió explícitamente. Roger Bartra define el modo de producción como
la _unidad de lu f~erzas productivas y las relaciones de producción,
unidad que determina las características y la dinámica de la sociedad.
Un modo de producción no es simplemente un conjunto de fuerzas
produc!ivas y de r:Iaciones de producción concentradas; es un tipo

específico de relaciones de producci6n unidas y perfectamente con·
gruentes a ciertos niveles y peculiaridades de las fuerzas productivas
(1974:93).

D?s aspectos constituyen la unidad dialéctica de un modo de producc1on: 1) las fuerzas productivas, que incluyen la fuerza humana de
trabajo Y los ~edios de producción -objeto e instrumento de trabajo-,
Y 2) las relaciones de producción, él conjunto de relaciones que los
hombres contraen en el proceso de la producción social de su vida
que expresan la forma económica y social de las fuerzas productivas'.
Bartra continúa:
Estas relaciones ~. ~efieren_ fundamentalmente al conjunto complejo
de formas de la diV1s16n social del trabajo y a las condiciones y formas
de control Y apropiación de las nuevas fuerzas productivas y del pro-

ducto social (1973:123).

Bridget O'laughlin tiene una conceptualización similar a la de Bartra, en cuanto que no se basa sólo en la apropiación de los medios de
pro~u~?!ón p~a caracterizar las relaciones de producción; para ambos
la diV1s10n so~1al del trabajo y las formas de distribución de la riqueza
social producida son elementos igualmente importantes. O'laughlin
cita a Marx para apoyar su argumento:
La diferencia esencial entre las variadas formas económicas de la sociedad, entre, por ejemplo, una sociedad bassda en el trabajo esclavo, y
u~a _basada ~n el trabaJo asalariado, descansa sólo en el modo de aproPl8c1ón mecbante el cual se extrae el plustrabajo en cada caso del pro-

ductor real, del trabajador (1975:362).

MODO DE PRODUCCION Y FORMACION SOCIAL

. , Enton,ces, las contradicciones de clase están enraizadas en la producc1on y es este el contexto en que deben ser analizadas.

UN NUMERO CONSIDERABLE DE MARXISTAS ha tratado de
desarrollar el concepto de modo de producción, ya que a pesar de que

Louis Althusser enfatiza este punto cuando argumenta, parafraseando a Marx, qu~ no hay producción económica "pura", ni circulación

[ 32] CA111EDRA

CA111EDRA [ 33]

�"pura", ni distribución "pura". Todos estos fenómenos económicos se
dan dentro de relaciones sociales de producción, las cuales son en última instancia, es decir, bajo sus apariencias, relaciones de clase, relaciones antagónicas de clase, es decir, relaciones de lucha de clase (1974:
xüi).
El problema ahora es relacionar el concepto de modo de producción a la totalidad concreta de la formación social, concepto que generalmente se usa como sinónimo de sociedad concreta. La formación
social está constituída en parte por la estructura económica de la sociedad, "la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica
y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia
social" (Marx, 1971: 343). La base o estructura económica de la sociedad posee no sólo uno sino varios modos de producción: remanentes de
modos pasados, un modo fundamental y dominante y, tal vez, elementos del modo de producción futuro. Casi nunca se encuentra un modo
de producción puro en una sociedad concreta, con la posible excepción
de la comunidad primitiva. El modo de producción es una abstracción
necesaria para entender el desarrollo social (Bartra, 1973:106). Entonces, el "modo de producción" es tanto una abstracción como la síntesis concreta de determinaciones múltiples, la cual nos permite explicar a su vez las particularidades tanto como las generalidades de una
formación económica o estructura económica (Bartra, 197 5a: 7).

Virtualmente, éste no es el caso en el contexto latinoamericano actual. De ahí que la formulación de Bartra presente una conceptualización más adecuada del modo de producción, al concebir la estructura
económica de la formación social en México como la articulación de
un modo de producción dominante que impone también su propia superestructura, y un modo de producción subordinado ~1•
ARTICULACION-DESTRUCCION DE MODOS DE PRODUCCION

EN MEXICO, LA PRINCIPAL ARTICULACION existe entre el
MPC y el MPMS. Este último, un modo de producción no capitalista,
está representado por la economía campesina y por la producción artesanal; sus principales características son que el productor directo es
dueño de sus medios de producción, tiene control directo sobre su proceso de producción y vende una parte más o menos importante de su
producto.
Hay un doble carácter dentro de las economías campesina y artesanal que constituye su especificidad como modo de producción subordinando al capital;
este doble carácter se expresa en que el capitalista y el trabajador están fundidos en una persona: el productor directo. La dualidad viene
del hecho de que el campesino y el artesano son explotados por el capital ( a través del mercado), pero ellos mismos son loaagentea directos
de tal explotación en tanto que trabajan bajo condiciones no capita-

No existe un consenso general en la ,interpretación del modo de
producción. Seguidores de Althusser y Etienne Balibar, tales como
Marta Hamecker (1974) y Emmanuel Terrey (1971), ven tres instancias en el modo de producción: la estructura económica, la jurídicopolítica y la ideológica. Aunque la formación social también tiene estas
tres instancias, la diferencia para ellos está en el nivel de abstracción
de cada concepto. La formación se refiere a una totalidad social concreta históricamente determinada, compuesta de una combinación de fuerzas y relaciones de producción, mientras que el concepto_ de mo~o
de producción se refiere a un objeto abstracto, a una totalidad social
"ideal" o pura en la cual la instancia económica es determinante en
última instancia. Esta interpretación parece implicar que aún los modos
de producción subordinados, dentro de una formación social concreta,
tendrían sus propias instancias jurídico-políticas e ideológicas, diferentes a las del modo de producción dominante.
[ 34] CATIIEDRA

listas de producción (Bartra, 1975a: 15).

Bartra afirma que las relaciones de mercado articulan el MPMS al
MPC; este proceso se caracteriza por una relación de intercambio de no
equivalentes que transfiere al sector capitalista un plustrabajo generado
por el trabajo del campesino y del artesano. Al tratar de explicar la explotación del campesino, Bartra describe el doble carácter de su ingreso,
es aJ mismo tiempo "beneficio" y "salario autoatribuído". En la economía campesina no existe la separación entre capital variable y plusvalía; ambos toman la forma de ganancia o salario, sin que sea posible

separarlos como en el caso de una empresa capitalista (1975b:15).

Marx había mencionado las consecuencias para las economías campesinas de estar dominadas por el sistema capitalista; él decía que el
plusproducto de los campesinos vendido en un mercado dominado por

CA1llEDRA

(35]

�el capitalismo difícilmente ae podría realizar su valor, puesto que los
precios 10n fijados por los precios de costo y la cuota g~neral d~ g~cia que 10n determinados por las unidades de producción capitalistas.
Ea 'por este mecanismo de la formación de p~ios que "~- parte d~l
trabajo 10brante de los campesinos que traba,ian en condiciones m~
desfavorables ea regalado a la sociedad ... " (Marx, 1969, 1:746). Sm
embargo, lo que hay que hacer resaltar aquí ea ?~e la ~e~nc~ de
valor no va a parar a la sociedad como tal, o al sector ca1:'1taliata en
abstracto· esta transferencia ciertamente no va al proletariado rural o
al industrial. Bartra clarifica este punto dici~ndo que "es_ la ,?urgueaí~
rural y urbana la que ae apropia del pll18trab&amp;Jo d~ _cam~o (l 976~.
21 ). Esto puede suceder en tanto que la produccion de bienes salariales" de la economía campesina (v.g. aiµnentos) aea barata, de tal ~anera
que reduzca el tiempo de trabaj"o ?eceaario para _la re~robajd~cc1on del
proletariado, permitiendo al capitalista _pagar aalari~ mas
os Y, por
ende, extraer mayor cantidad de plusvaha de su trab&amp;Jador.

1

1

El capital comercial también ae 1&gt;1:neficia de la _existencia: de f~nnas
de producción no capit.aliataa; en real1d9:d, la contmu_ada existe?c~ Independiente del capital comercial perpetúa la prod~~•ón p~cap1talista.
"Loa comerciantes", como observa Geoffrey Kay, no obtienen sus ganancias revolucionando la producción sino controlando los mercados, Y
mientras mayor sea el control que puedan ejercer, mayor se~ su cuo~
de ganancia" (1976:96). Además, Kay afirma que la_diferencl8 específica del subdesarrollo está constituida por una paradoJa aparente que surge cuando el capital industrial ya es dominante en los países desarroll_ados: El capital comercial, en el mundo subdesarrollado, retu~o Y ~erdió
su independencia en el siglo xi.x. Es decir, mientras que continuó siendo
la única forma de capital presente en los países subdesarrollados, también se convirtió en un aspecto del capital industrial dentro de la economía mundial como un todo (Kay, 1976: 100).
Así la persistencia del capital comercial como forma independiente
evita el' desquebrajamiento de los modos de producción no capitalistas,
lo contrario de lo que parecería ser el resultado lógico de la penetración
de las relaciones capit.aliataa a través de la estructura económica. Precisamente por la presencia vigorosa del capital comercial, com? fo?113 in~ependiente en una formación social subdesarrollada, el capital mdustrial
ea incapaz de desarrollarse plenamente.
La paradoja aparent.e del desarrollo capitalista en México es que el

[ 36)

CA111EDILA

proceBO de articulación ,del MPMS al MPC sucede junto con la destrucción de remanentes precapitaliataa, cuando el capital trata de imponer
IU8 propias formas de explotación en toda la estructura económica. La
penetración de relaciones capitaliataa en la estructura agraria crea una
diferenciación interna profunda en la economía CBD1peaina. Los estratos
más bajos del campesinado tienden a la proletarización completa y a la
pauperización, mientras que los estratos altos toman tendencias burgue188 (Bartra, 1976b; Gutehnan, 1974).
Charles Bettelheim concibe esta tendencia a la disolución (o destrucción) de otros modos de producción y a la subsunción de sus agentes a la producción capitalista como la tendencia predominante; sin
embargo, dice,
... tendencia predominante oe combina con otra tendencia IOCWI•
daria, la de "co.......,lón-di.soluci6n". Eato 1ierufica que dentro de una
formación 10ciaJ capilalilta lu formu de producción DO capilaliltu,
utee de d-parecer, 10n "r..tructuradu" (parcialmente dioueliu) y
uí 111bordinadu a Ju relacionu capitaliatu predominantee (y de manera coDMrVadu) (citado por Woipe, 1976:248).

Esta declaración claramente se asemeja a la noción de articulacióndestrucción de modos no capitalistas con la penetración de relaciones
capitalistas de producción. Sin embargo, la "tendencia predominante"
de Bettelheim no puede generalizarse mecánicamente a todas las formaciones sociales en que predomina el MPC y donde persisten formas no
capitalistas. En Sudáfrica lo contrario está sucediendo.
Ea decir, la tendencia de la acumulación de capital a diaolver Ju relacionea milmu (con lu economíu DO capitallliu) Ju cualea hacen po·
aible - acumulación ... ·ea14 bloqueada por la tendencia contradictoria del capital a coDIOrVar la relación y con 6ota Ju econom!u no capi·
taliataa, aunque en forma reatringida ... (Wolpe, 1976:249).

Una de las tareas de la investigación sobre el México rural es analizar
cómo se dan estas diferentes tendencias en las distintas regiones del
país.
Hay un aspecto importante que Bartra no analiza suficientemente
en sus trabajos. Aunque él ofrece una discusión completa del intercambio desigual de mercancías (en sentido estricto) producidas en la economía campesina, él descuida el análisis más profundo de la produc-

•

CADIEDILA [ 37)

�ción campesina de fuerza humana de trabajo. El _MP~~ produce Y reproduce una fuerza de trabajo que cada vez es mas utilizada por el capital productivo ~'. una vez que aquella hace su aparición en el ?1ercado
capitalista de trabajo 21• Al tratar del ciclo del cap1tal:mercanc1as M~
considera que tanto la fuerza de trabajo como los medios de producción
constituyen el capital-mercancías:
En el acto de circulación

o-t.1(:i,,

li el aialema capilali,ta no proporciona adecuadamente pensiones por
ffjez, incapacidad por enfermedad y compenaacionea por d-mpléo,
Nle tiene que depender de otra organización IOcio-económica compren·
liva para llenar eataa necesidades vitales.

Esta organización socioeconómica está constituida en México por el
MPMS.

T y MP ae comportan id6ntica-

mente mientras son mercancfu en manos de 1ua vendedore1, en ma~
del obrero que ffnde 111 fuerza de trabajo y del poNedor de loa medioa
de producción, que vende HIOI medioa (Man, 1969, II:79),

Este acto inicial del ciclo del capital industrial involucra la co~pra
de fuerza de trabajo (T) y de medios de producción (W,.P) por el ca~1~.
Ambos elementos pueden ser producidos bajo co~dic~ones n~ cap1:311Stas sin cambiar en nada la cuestión, ya que el capital mdustríal esta ~ISpuesto a usarlos en su circulación en tanto que ellos sean mercanc1as:
No importa que la mercancía sea producto de un tipo de producción
baaado en la esclavitud o del trabajo de campesinos ... de un ~gun~n
comunal ..• o de la producción del Estado ... de pu~bloa aemiulv-ies
dedicados a la casa, elc6tera; cualquiera que sea 111 origen,• enfrentan
como mercancíu y dinero al dinero y a laa mercancíu que repreanlan
el capital indumial y entran ... en el ciclo ~e ~e . • , El caricler ~
roceao de producción de que procedan es indiferente ... Queda
sin embargo, la necesidad de la reproducción (d~ laa mercancfu
que entran al ciclo def capital induatrial como lt ~nciona arriba) para
poder reponerlaa, y, en este eentido, podemos decir ~ue el modo ca·
pitalilla de producción ee baila condicionado por loa tipos de producción que quedan al margen de 111 fue de 111 desarrollo (Man, 1969,
II:98·99;cilado por Wolpe, 1976:246).

:ie,

A pesar del hecho de que Marx sólo se refiere aquí a mercancías en
sentido estricto, sus observaciones se aplican, indu_~ablemen~, ~ ~ fuerza de trabajo producida en los modos de producc1on no c~p1talis.as. La
existencia de esta situación puede beneficiar al capital de d1v~~ maneras. En ese proceso de articulación-destrucción, la con~rvac1on
sector no capitalista permite a los capitalistas "~elegar" c1e~ funciones
que de otra manera ellos tendrían que cumplir, v.g. funciones en ~ reproducción de la fuerza de trabajo de asalaria~os, como las de segundad
social. Así, Claude Meillassoux (1972: 103) afirma que

de!

Por otro lado, cuando la economía campesina entra al proceso de
destrucción, varias cosas suceden. Se crea un ejército de reserva de fuerza de trabajo que reduce el salario social y, así, incrementa la tasa general de ganancia. Pero más importante aún, desde el punto de vista del
campesinado, el MPMS, al ser articulado al MPC, contribuye a la reproducción de los asalariados más directamente -además de asumir las
funciones de "seguridad social".
Cuando comienza la destrucción de la economía campesina en el
México rural los campesinos deben complementar su ingreso con trabajos temporales percibiendo un salario. Cuando el proceso se profundiza, el efecto que surge es que ahora el trabajador asalariado debe complementar su subsistencia mediante el cultivo de algunos alimentos en
su pequeña parcela. En el caso de trabajadores migratorios que toman
trabajos temporales, el MPMS también es muy "funcional" al capitalismo en cuanto que mantiene viva a la familia del trabajador, y, de esta
manera, el salario sólo tiene que reproducir al trabajador mismo y no a
toda au familia.

METODOLOGIA •

SIGUIENDO A BARTRA, hay tres pasos metodológicos que se deben tomar en un análisis de las clases y la lucha de clases en una formación social !' . En un primer nivel de análisis aparecen las características
de la dependencia, entre otras, en las condiciones típicas de la estructura económica de un país como un todo (concentración monopólica, capital extranjero, etcétera); sin embargo, este primer paso analítico, al nivel de la formación económica, aún no nos da las bases para
entender la estructura de clases, ya que el fenómeno de la dependencia
explica esencialmente las características de la acumulación de capital,
de crecimiento imbalanceado de las fuerzas productivas, los términos
de intercambio entre las naciones, etcétera. Pero la peculiar subordinación de una nación periférica al sistema capitalista mundial no se internaliza mecánicamente en las relaciones de producción.

13.8] CA111IDRA
CA111IDRA

139]

�Se necesita un aegundo paso metodológico: el estudio de las contradicciones que resultan de las relaciones entre modos de producción
distintos dentro de la estructura económica. En este nivel de análisis,
las dife~ncias cualitativas de las relaciones de producción tienen un
papel muy importante, y su estudio permite entender el carácter de las
diferentes formas de explotación, las trabas al desarrollo, etcétera. Aquí
se deben analizar las distintas tendencias que· se dan en la formación social en cuanto a la articulación del MPMS en unos lugares y a la destrucción en otros, ambas como parte del mismo proceso global de desarrollo
capitalista.

de una empresa capitalista o del Estado, tienen una posición objetiva
de trabajadores asalariados y, sin embargo, siguen haciendo demandas
propiamente campesinas. Este es el caso de muchos ejidos que producen cultivos comerciales y cuyas organizaciones son simples apéndices
de una empresa capitalista que industrializa sus productos; o el caso
de ejidos colectivos en que sus miembros son asalariados del Estado
con la mediación del banco oficial !'. Sería interesante comparar la
conciencia de clase que surge de este tipo de situaciones y la que está
surgiendo en el noroeste de México, donde prevalecen relaciones de
producción abiertamente capitalistas en la agricultura.

El tercer paso metodológico es necesario para descubrir las contradicciones dentro de cada modo de producción, para ubicar las contradicciones de clase en su receptáculo esencial. A este nivel se deben usar
los conceptos de la teoría del valor, la unidad de fuer..as y relaciones de
producción, etcétera. El estudio de las contradicciones dentro de un
modo de producción debe reffejar su articulación con otros modos de
producción y las características de la estructura económica como un
todo; pero, al mismo tiempo, este enfoque permite ubicar concretamente la lucha de clases en el contexto concreto de la producción.
Otros aspectos que habría que analizar de la estructura agraria me:ricana son, por ejemplo: a) las formas específicas en que el MPMS asume funciones de "seguridad social" para trabajadores asalariados
mantienen vínculos con este modo de producción, y b) los mecanismos de reproducción social tales como el parentesco, el compadrazgo,
el patronazgo, etcétera. Estos mecanillnos no pueden collliderarBI; si.n,plemente como factores superestructuraJes, sino que deben anal1Z8?8e
en términos de sus funciones en la reproducción de la estructura económica. Un aspecto también importante es el proceso de "movilidad"
ascendente dentro del campesinado. ¿En qué medida pueden algunos
estratos campeainos tomar tendencias burguesas, es decir, acumular capital? Lo que implica investigar cómo se da este proceso y si éste es P':
sible con base en la economía campesina misma, o a través de otras actividades económicas tales como el comercio o el transporte.

que

Otra dimensión de gran importancia es hasta qué punto el diafraz
(legal) de campesino impide que ºmuchos ejidatarios, obreros asalariados en realidad, tomen una conciencia de clase proletaria. Me refiero
a esos ejidatarios (campesinos por ley) que, al depender or¡¡ánicamente
[ 40) CA111EDIA

CA111IDRA [ 41)

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CATHEDRA

1441

CATHIDRA

1451

�1976, '"lbe Tbeory of Intemal Colonlaliml: The South Afrlean .,_.., en lvu
Onal, Tony Bamett y David Boot (eda), op. cit. pp. 229-262.
NOTA: Todu Ju - u - 1 de oltu - d u d e en IDll'8 10D mlu, G,0, La 6nlca
a:cepe:16n II la cita lup de Maa en la p6pDa 10, pan la eaa1 me bll6 a la ecUd6a del J'oado
deCodálnli-micL

(46] CAnlIDRA

�Ricardo Villarreal

Libre cambio
y proteccionismo en México y
Argentina durante el siglo x1x
l. LIBRE CAMBIO Y PROTECCIONISMO:

EL LIBERALISMO ECONOMICO, como ideología del naciente orden capitalista, surgió antes de la revolución industrial configurado en
un ataque a las restricciones que conformaban el sistema mercantilista
comercial y colonial. Como tal, contribuyó a la destrucción de los obstáculos que se oponían a la libertad económica que la ascendente burguesía europea cada vez con más insistencia demandaba.
Los iniciadores del liberalismo económico fueron un grupo de
escritores franceses de mediados del siglo xviii: los fisiócratas: sin
embargo, no fue sino un economista escocés, Adam Smith, quien en
su libro An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, publicado en 1776, incorporó y desarrolló en forma sistemática
esta doctrina, que se convirtió en una apología del capitalismo a través
de los conceptos del laissez-faire, y de una firme defensa del librecambio fundada en la división internacional del trabajo, basada a su vez en
la ley de los costos comparativos.
CATHEDRA

(47]

�La tesis del Jaissez-faire supone que los fenómenos sociales, políticos y económicos están regulados por las mismas leyes que n_gen el umverso material; por lo tanto, las instituciones humanas debenan funcionar mejor si se las deja adaptar libreme~te al orden natural. Cualquier
ingerencia O intervención sólo acarreara consecuencias funestas en la
vida de los hombres y las naciones (1).
Los defensores del Jaissez.faire abogaban por la minim~_ación de la
ingerencia estatal en los asuntos económicos y por la abohc10n absoluta
de todas las medidas restrictivas ,que, según ellos, eran causantes de la
miseria humana.
'"

En cuanto al librecambio, David Ricardo señala que "en sus observaciones sobre el comercio colonial, Adam Smith había demostrado a
satisfacción las ventajas del libre comercio, y la injusticia que sufren las
colonias al impedirles los países metropolitanos que vendan s~ _producción en el mejor mercado, y compren sus manuf~cturas Y ~rov1S1ones en
el más barato. Que permitiéndose a todos los pa1ses cambiar hbreme?te
la producción de sus industrias cuando y donde les plazca, s~ lograra la
mejor distribución del trabajo en el mund? y se asegurara la mayor
abundancia de los artículos de primera necesidad y de los disfrutes de la
vida humana" (2).
Históricamente, la lucha contra el proteccionismo -que ha sido
práctica común desde la época grecorromana- a favor de~ hbre comercio fue realizada en Inglaterra en relación con la campana contra. las
leyes de granos y dentro del contexto de la lucha de la clase cap1tal1sta
contra la aristocracia terrateniente ( 3).
Los argumentos mercantilistas en tomo a las medidas prote~cionistas se basaban en la preocupación de los ideólogos de esa doctrina por
la integridad de la riqueza y poder nacionales.
En términos generales, la defensa del proteccionism_o contiene dos
aspectos fundamentales: por un lado, el interés de los pa1ses en_ prote~e_r
su industria nacional y, por el otro, tener una bal~nza c~merc1al P?s1tJva ( 4). A los cuales habría que agregar _un mteres prop1a~ente fiscal,
esto es, medidas proteccionistas con el fm de aumentar los ingresos del
gobierno.
(481 CATHIDRA

Las ventajas y desventajas de ambas ideologías y políticas económicas fueron debatidas por sus respectivos defensores a todo lo largo del
siglo xix, tanto en Europa como en América, y conformaron una temática que aún perdura en nuestros días.

2. EL CASO ARGENTINO
DURANTE LOS AÑOS que van de la invasión napoleónica a España (1808) al levantamiento indepentista hispanoamericano (1810) la situación del imperio español ofrece a Inglaterra la oportunidad de intervenir en el comercio colonial -en el cual había participado, en considerable medida, por medio del contrabando- en una proporción mayor y,
lo que es más importante, en una forma aceptada y legalizada.
En enero de 1809, los británicos logran concertar con España un
convenio, según el cual una de sus cláusulas permitía franquicias comerciales recíprocas y temporales para ambos países. Con esta perspectiva
y con el nombramiento de Cisneros como virrey de Buenos Aires que,
bajo su responsabilidad y con el apoyo de los hacendados, deroga las
leyes que cerraban el puerto a las mercancías extranjeras ( 5), Inglaterra
empieza a consolidar su influencia económica sobre el Río de la Plata,
influencia que no se vería minada sino hasta la segunda década del siglo
xx, después de la primera guerra mundial.
La discusión sobre la apertura del puerto de Buenos Aires ejemplifica con claridad el debate entre proteccionistas y librecambistas: por un
lado, los intereses de la burocracia colonial y de los comerciantes monopolistas y, por el otro, los de las clases ricas de la ciudad y la campiña
de Buenos Aires (comerciantes criollos y aristocracia terrateniente) y
de Inglaterra. Los intereses de estos últimos convergían en un punto: la
liberalización del comercio (6). En cuanto a los primeros, sus argumentos en contra de la libertad de comercio se basaban en el supuesto de
una desventajosa competencia por parte de los extranjeros que, según
ellos, arruinaría las industrias y la agricultura del país, además de perjudicar las provincias interiores y minar la existencia de los metales preciosos de la región. No obstante señaladas estas consecuencias negativas
como posible corolario de una política de libre cambio, triunfaron los
argumentos -y los intereses- de "la representación de los hacendados"
y la libertad de comercio fue establecida.

CATHEDRA (491

�Un año más tarde , en junio de 1810, tal como lo anunciaron
los
,
.
impugnadores de tal medida, las barracas llenas de cuero segu1an sm
evacuarse. Como dice Irazusta, la contradicción entre la doctrina libre
cambista y la realidad inmediata posterior se hizo sentir: "no sólo se
arruinaron las provincias interiores y las industrias del país, sino que la
agricultura desapareció, obligándonos a importar la harina para elaborar el pan, situación que duró hasta 1836 en que el proteccionismo restauró la agricultura y nos permitió ser exportadores de cereal" (7).
En ese mismo mes, por un decreto de la junta, el 5 de junio de
1810, son rebajados los impuestos establecidos por Cisneros sobre la
extracción de los frutos del país. Esto, aunado a la libertad de exportar el oro y la plata en una plaza comercial dominada por una nación,
cuyo poderío naval en el comercio internacional no tenía parangón;
minó el metálico del país y arruinó el comercio local.
Diversas medidas son llevadas a cabo, todas de corte liberal. En
1812 es suprimido el monopolio oficial del tabaco y, en 1813, es
desechada la solicitud de imponer a los extranjeros la obligación de consignar las importaciones y exportaciones a comerciantes nacionales.
Sin embargo, en 1814 la discusión vuelve a surgir: un síndico del ~onsulado presentó un escrito firmado por medio centenar de comerciantes, que corroboraban las consecuencias negativas señaladas inicialmente
sobre la ruina de los artesanos, el paro de los nativos, la evasión. clandestina del metálico y el fraude fiscal realizado por los extran¡eros.
Para 1815 parecía conformarse algúri atisbo de conciencia nacional.
Las opiniones de algunos provincianos, del gremio d: los ~astres, de _la
Gazeta de Buenos Aires y de El censor, que propoma la IIllplantac10n
del sistema proteccionista, provocaron que el Consulado convocara una
junta general. El proyecto de la comisión redactora, que mtentaba articular jurídicamente las aspiraciones populares de mdependenc1a económica del país, proponía restringir la importación de artículos suntuarios, ropa hecha y de todo lo que se producía en el país; la protecc1on
de las industrias de Córdoba, Tucumán y Cochabamba; perm1t1r la
importación libre de derechos de maquinaria para la agricultura Y~ en
general, el restablecimiento del viejo sistema protecc10msta espanol,
sólo que ahora al servicio de la patria naciente (8). Sm embargo, _el administrador de la aduana consideró el proyecto inoportuno Y los mtentos por neutralizar la influencia extranjera quedaron frustrados; los
[50] CATHEDRA

intereses de la zona pampeana -y de Inglaterra- prevalecieron sobre
los de las provincias interiores; Buenos Aires triunfó sobre Tucumán
(9).

Entre 1810 y 1818, Inglaterra sacó de Argentina alrededor de diez
millones de dólares en metálico. En 1822 se creó el Banco de Buenos
Aires y, para los seis meses de fundado, los ingleses ya poseían treinta
y ocho de los setecientos dos votos de la institución; pero hacia las
vísperas de su refundición en lo que fue el Banco Nacional, los británicos controlaban quinientos ochenta y nueve del total de ochocientos
treinta y ocho votos. En pocas palabras, durante el período que va de
1810 a 1828, Inglaterra logró sustraer a la Argentina el dominio del
Río de La Plata: separada de Uruguay, Bolivia y Paraguay, la nación
argentina quedó con la mitad de su población inicial -que era de tres
millones aproximadamente- y con una gran parte de sus recursos saqueados; el proyecto nacional vislumbrado en 1810 -al parecer- se
había malogrado.
En 1816, a pesar de que las Provincias Unidas del Río de la Plata
declararon su independencia de España, la Argentina no poseía un gobierno nacional. Existía un determinado número de provincias que se
manejaban como estados independientes. Esta situación perduró en
la Argentina alrededor de cuarenta años después de declarada la independencia (10).
Los conflictos durante estos años se suscitaron, por un lado, entre
los centralistas que controlaban las Juntas de Buenos Aires y, por el
otro, los confederacionistas comandados por Artigas, de la Banda Oriental. Este, después de 1813, trató de organizar un conjunto de provincias que hubieran podido transformarse en confederación; pero, para
1820, después de haber perdido su propia provincia, fue desalojado de
la escena política.
El partido contralista, identificado con la provincia de Buenos
Aires, ejerció el poder la mayor parte del tiempo entre 1810 y 1827.
En este año, al fracasar el proyecto de Rivadavia de imponer una constitución unitaria, se vió que la influencia de estos gobiernos iba disminuyendo sobre las provincias del interior. La caída de Rivadavia hizo
pensar que acaso el federalismo triunfaría; pero la aparición de Juan
Manuel de Rosas, que tomó el poder en la provincia de Buenos Aires,
significó el fin de las esperanzas. Rosas, que fué el terrateniente y sala-

CATHEDRA [ 51]

�derista más poderoso de la época (11), realizó una alianza con los terratenientes de Buenos Aires y acuerdos más bien formales con los
caudillos de las provincias del interior, que, en el fondo, sólo pretendían detener el movimiento federal: no fueron los gauchos, sino más
bien la misma ciudad de Buenos Aires, quien sostuvo a Rosas, por
más que éste dijo que gobernaba para los gauchos. Rosas llegó al poder sostenido por las clases ricas de la ciudad y de la campiña de Bue•
nos Aires, herederos directos de la estructura económico-social de la
colonia. Comerciantes, hacendados y terratenientes vieron en Rosas
la mejor garantía para sus intereses. La aristocracia porteña deseaba
mantener el status colonial que, en efecto, significaba el cierre económico del interior del país, en el uso y goce exclusivos del puerto y
aduana de Buenos Aires y, como consecuencia lógica, en el aislamiento
paulatino de las provincias del interior (12).

~eterizar esta época y las ideologías políticas y económicas que habnan de prevalecer en la Argentina, es ilustrativo referirnos a los intentos de definición de un orden económico realizados por Sarmiento y
Alberdi, ambos exilados durante el gobierno de Rosas. Más este último
que aquél, en sus Bases y puntos de partida para la organización políti•
ca de la República Argentina, es inspirado por autores franceses como
Comte y Montesq~ey y considera como modelos de progreso a Inglate~ y Estados Umdos. Preconiza la inmigración europea y todas las
medidas de sus Bases están vinculadas con este propósito: tolerancia
religio~, educación práctica, libre navegación, ferrocarriles y libertad
comercial (16). En los debates sobre el desarrollo económico, la deuda
externa, etcétera, el criterio sustentado por Alberdi en sus Bases es el
de financiar el crecimiento del país con el endeudamiento naci~nal y
el capital extranjero, criterio que finalmente prevaleció.

Sin embargo, la dictadura de Rosas, en relación a los asuntos económicos, no siguió las políticas de sus antecesores. Durante sus años
de gobierno no solicitó ningún préstamo del exterior. Poco después de
iniciado su segundo período, dicta una ley de aduana proteccionista
y echa las bases para una política económica restrictiva para el extranjero. Disolvió el Banco Nacional, dominado por los ingleses, y realizó
un librecambismo mitigado que permitió proteger la agricultura y la
industria nacionales (13). A pesar de que las exportaciones de Inglaterra a La Plata pasaron de 340 mil libras en 1829 a 910 mil en 1856,
para 1846 las ventas de manufactura inglesa cayeron de 600 mil a 100
mil libras (14).

Sin embargo,_ el desarrollo posterior a Caseros se hizo, al parecer,
con recursos nacionales y no con capital extranjero. No fué sino hasta
1862 que el capital extranjero comenzó a afluír, en cantidades considerables, a la economía argentina.

La dictadura de Rosas, contra lo que se dice, contribuyó a la unidad nacional argentina y, de alguna manera, desarrolló la industria y
la agricultura de la nación. Como dice José María Rosa (antecedentes
de Caseros): "Hacia 1850, la protección a la industria y agricultura
criollas comenzaba a dar sus frutos; Tucumán contaba con trece ingenios azucareros, el vino del Cuyo abastecía casi la totalidad del mercado interno; el trigo del litoral acababa de exportarse por primera vez
a Inglaterra; en 1845 se había inaugurado el primer establecimiento de
vapor sudamericano y, la riqueza ganadera, que seguía siendo la base de
nuestra economía, adelantaba en forma considerable" (15).
En 1852, con la batalla de Monte Caseros y la caída repentina de
Rosas, se abren nuevas perspectivas a la dominación extranjera. Para

[52] CATHEDRA

. ~os gobiernos de Urquiza (1853), Mitre (1862) y Sarmiento (1868)
s¡gweron, en general, una política económica liberal que ayudó a consolidar la influencia extranjera. Con una disposición de esta índole, y
en ~ase a los principios que desde entonces sustentó la organización
n~c,onal, en 18'77 se inició un proceso de traspaso de compañías na~1~males a emp~esas extranjeras; tal fue el caso de la venta de la Compama de Consumidores de Gas de Buenos Aires a una empresa británica.
Entre el último cuarto de siglo del siglo xix y el primero del xx la
Argentina traspasó en forma similar el Ferrocarril Oeste el de E~tre
Ríos y el Andino a compañías inglesas. Paulatinamente, 1~ tendencia a
favorecer el interés extranjero se fue acentuando en la legislación.
Sin embargo, a pesar de lo señalado más arriba, la expansión de los
ferrocarriles a partir de 1870 fomentó la industria azucarera y, para
1883, durante la presidencia de Avellaneda, se protegía a esta industria:
los impuestos a la importación ascendían al 25.5 &lt;J&gt; ad valorem sobre la
azúcar refinada y al 43.5"' sobre la azúcar popular (17). Esto contribuyó, en cierta medida, a la conciliación de intereses, entre el capital
industrial azucarero y la economía pampeana.
CAfflEDRA (53] .

�Hacia 1890 la crisis impulsa el desarrollo industrial, Y las medidas
restrictivas a la 'importación aunadas a la devaluación del p~so _-que actúa de hecho como mecanismo protector- ayudaron a sustitwr algunas
importaciones. Sin embargo, en 1907, ~a ley :-fitre, q~e da derecho a
las compañías ferroviarias de importar bienes libres de un~uestos, tuvo
una repercusión negativa sobre la balanza de _pagos arge?tma (1~)- Entre 1900 y 1913, el volumen de las importaciones se qumtuplico. _Esto
se debió a que la política aduanera era con~olad~ por los _grupo~ ~culados a la producción agropecuaria y a un mteres puramen~ f1SCal1sta
-los derechos de importación conformaban el 50 &lt;J&gt; de los mgresos de
ta burocracia-, lo cual produjo una contracción del desarrollo.

ma relación con el desarrollo de la industria textil, que fue provocado

A pesar de las medidas tomadas por el gobierno de Alv~ar, que en

por el aislamiento a que fue sometida la Nueva España durante las guerras napoleónicas (22).

1923 aumentó los derechos de importación para muchos ~1cul~ de la
tarifa arancelaria, no se estimuló el desarrollo de algu~s mdus:nas_ que
quizá pudieron desarrollarse, tales com~ petróleo, ai;wulos electnco~,
vehículos etcétera. El capital internacional monopohco no lo permitió: aho~ le resultaba más rentable la inversión directa que la unportación de productos terminados (19).
En términos generales, las políticas económicas ensayadas_ durR?te
este lapso no estimularon el desarrollo de la ind~~tria argentma, smo
que afianzaron la penetración del capital mo~opolico. A _la conserv~ción del mercado tradicional para las exportaciones argentmas se sac~ficó el desarrollo nativo que, más tarde, con el tratado ?e Roca-R_u~c1man (20), vio restringidas sus posibilidades de_ autonom1~, al pr~h1birse
al capital argentino perseguir fines de lucro pnvado en la_ mdustna ~e la
ganadería y al prometer mayores facilidades para el capital extran¡ero.

3. EL CASO DE MEXICO
LA REAL CEDULA del 16 de octubre de 1765, que reglamentaba
el comercio libre para algunas de las colonias españolas entre sí, excluía
dos regiones de los beneficios del libre comercio: Caracas y la Nueva
España. Sólo hasta febrero de 1789 a ambas se les permitió tfa!icar legalmente, de acuerdo con las reglamentaciones que operaban para las
demás colonias españolas americanas.

Para principios del siglo xix, España apenas podía contener la participación de Francia, Inglaterra y Estados Unidos en el comercio de la
(54) CATHEDRA

Nueu España. En 1805, la participación de los extranjeros en el comercio de la Nueva España alcanzó un 14.4 &lt;J,; para 1807, éste había alcanzado un 60.5 &lt;J&gt; (21).

Por esos años, en general, existían partidarios del proteccionismo y
partidarios del libre comercio, siempre que se prohibiera o se reglamentara la entrada de artículos extranjeros que compitieran con aquellos
que eran producidos en la Nueva España.
El surgimiento de una ideología proteccionista en México tiene ínti-

Después de las luchas de independencia -que causaron prácticamente la ruina económica del país- el gobierno se abocó a la solución de los
innumerables problemas que se le presentaban. Implantada la vigencia
del comercio libre por el imperio de Iturbide, la Junta aprobó en diciembre de 1821 un impuesto de 25 &lt;J&gt; ad valorem sobre los productos
importados que entraran a México. Asimismo, dentro de la reglamentación aprobada por la Junta, se señalaban los artículos que estaban sujetos a prohibición (en general, productos de algodón) y aquellos artículos libres de importación, por su posible contribución al desarrollo minero, agrícola o industrial del país.

El arancel de 1821 intentaba proteger al gremio de artesanos de la
industria textil; sin embargo, a pesar de él, las telas importadas eran más
baratas y de mejor calidad que las producidas en el país. En realidad, el
establecimiento del arancel tenía fines fiscalistas dadas las necesidades
del erario público (23). Esto es muy probable, ya que en enero de 1822
se prohibió la importación de harinas y la extracción de oro y plata en
pasta y, unos días más tarde, se aumentaron en un 20 &lt;J&gt; los impuestos
sobre la importación de vinos extranjeros.
El 20 de mayo de 1824 se aprobó una ley que aumentaba el número
de prohibiciones a las importaciones. En diciembre del mismo año se
decretó la desaparición de los consulados y también se aprobó otro impuesto que imponía un 3 &lt;J&gt; sobre el consumo de artículos extranjeros
(24).

CATHEDRA (55)

�Para 1825, mientras el comercio de México con España estuvo interrumpido, aquél se surtía de mercancías de Inglaterra, Francia y Estados Unidos. En general, la riqueza minera que México ofrecía a cambio
de los productos importados era muy codiciada por aquéllos (26).
En 1826 fueron abiertos todos los puertos disponibles del Golfo y
del Pacífico, y fue permitida -con excepción del oro y la plata- la libre
exportación de todos los frutos y productos nacionales.
En noviembre de 1827 se aprueba un arancel que modificaba el de
1824, según el cual se aumentaba la lista de artículos prohibidos, pero
se rebajaba sobre todos aquellos artículos que sobrepasaban un 48 &lt;J:&gt; a
un 40 &lt;J:&gt; ad valorem sus derechos de importación. La idea del gobierno
con esta ley era implantar impuestos lo suficientemente altos para aumentar los fondos del erario y lo suficientemente bajos para evitar el
contrabando (26).
De acuerdo con Miguel Lerdo de Tejada, para 1828 México seguía
importando productos manufacturados y exportando ' oro y plata; sin
embargo, entre 1827 y 1828 las exportaciones en est.e rubro declinaron
de 3.4 a 1.4 millones de pesos.
En abril de 1829, Vicente Guerrero sube a la presidencia de la república respaldado por los artesanos, quienes se oponían a una excesiva libertad de comercio. Y esto con toda razón, ya que para 1829 la industria textil mexicana estaba casi en ruinas. Con tal situación se aprobó
una nueva ley arancelaria que tenía por objeto restringir aún más la importación, pues no sólo se prohibió la entrada del hilo, ya estipulada
anteriormente, sino la importación de tejidos de algodón, que seguían
siendo más baratos que los nacionales (27).
En general, el gobierno de Guerrero estaba preocupado por promover el desarrollo industrial del país, el cual se había especializado hasta
esa fecha en la exportación de metales preciosos. Pero para que se fortaleciera la industria nacional, para que se pudiera abastecer las necesidades del mercado interno y para competir con los productos extranjeros eran necesarias medidas protectoras. El proteccionismo ensayado
por Guerrero, aunque fundamentado en las necesidades del erario público-para 1830, la principal fuente de ingreso para el gobierno eran las
aduanas marítimas, en especial Veracruz y Tampico-, benefició a la industria nativa. Las medidas proteccionistas eran una parte de las prác-

[ 56] CA.THFJJRA

ticas ~e una administración progresista que pretendía intervenir y ayudar directamente en el desarrollo industrial de la nación.
En 1830, durante el gobierno de Bustamante, la fundación del Banco de_ Avío ~n México representó un alejamiento más de los principios
del Iaisaez.faire, que de alguna manera habían tratado de imponerse en
1825. con la administración de Guadalupe Victoria (28).
Durante este período, la lucha ideológica entre liberales y conservadores se fue exacerbando: por un lado, los liberales, en boca de Lorenzo de Zavala, acusaban al gobierno de que el Banco era un instrumento
~ para a~entar el poder del gobierno y distraer al pueblo de la pérdida de su libertad. Por el otro, los centros tradicionales de artesanía
acusaban al gobierno de subordinar la industria nacional al comercio exterior. Estos pedían la anulación de la ley del 16 de octubre de 1830
que fundaba el Banco y estipulaba ciertas medidas arancelarias, dentro
de las cuales la prohibición de importar tejidos quedaba abolida. En el
congreso que se reunió en 1831 los artesanos intentaron restaurar la vigencia de la prohibición de la importación de tejidos, pero todo fue en
vano Y tuvieron que resignarse. El conflicto entre los artesanos y el gobierno se debió, fundamentalmente, a que aquéllos pretendían continuar con su antiguo sistema de producción, y el propósito de la fundación del Banco de Avío, según don Lucas Alamán era desarrollar una
industria moderna, con técnicas y maquinaria adec~adas· de ahí las facilidades de crédito que se otorgaron para importar máqlrinas modernas.
La falta de inversionistas arriesgados fue un motivo importante de la
fundación del Banco de Avío. En general, las atractivas posibilidades de
inversión en bienes raíces y las lucrativas oportunidades de especular
con los fondos gubernamentales hacían fuerte competencia a las inversiones industriales ( 29).

La guerra civil iniciada en Veracruz a principios de 1832 tuvo efectos negativos sobre el programa de fomento industrial, lo mismo que sobre la obtención de ingresos provenientes de los derechos aduanales.
Sin embargo, el Banco prosiguió en su funcionamiento y para enerÓ de
1835 ya habían rendido sus frutos al inaugurarse en Puebla la fábrica
textil de Antuñano y Compañía, la primera industria textil moderna
movida por agua que había utilizado, además del capital de los propietarios, ciento sesenta y cuatro mil pesos provenientes de los fondos del
Banco.
CATHIDRA (57)

�En ese mismo año, los artesanos y agricultores, que ahora contaban
con el apoyo de los dueños de las fábricas de tejidos de algod6n a quienes había ayudado el Banco, insistieron nuevamente sobre la implantación de la prohibición de importar tejidos de algodón. El aceptar a esta
petición significaba para el gobierno una disminución considerable de
sus ingresos; sin embargo, en mayo de 1836, la cámara de diputados
votó en favor de la prohibición, la cual, para desgracia de los proteccionistas, al pasar a la cámara de senadores fue soslayada y dejada sin efecto.
La importancia política y económica de los industriales de textiles
de algodón es evidente si PYBminamos la política del Banco de Avío: entre 1830 y 1842 fueron fomentadas por medio de préstamos a las empresas de tejidos de algodón, a algunas fundiciones y talleres mecánicos,
a empresas agrícolas y a textiles de lana, principalmente. Del total de
préstamos concedidos, el 66.8 &lt;J:&gt; correspondía a las primeras, Y el
14.3 &lt;J:&gt;, el 9.6 &lt;J:&gt; y el 6.3 &lt;J:&gt; correspondía sucesivamente a los tres tipos
de empresas restantes (30).
Por otro lado, entre 1837 y 1846 se intensificaron las medidas proteccionistas; quedó prohibida la importación de todo tipo de hilados extranjeros y la de tejidos ordinarios de algodón. Tal medida, que al ser
aceptada por el gobierno, a pesar de la disminución que en sus ingresos
su aplicación traería, revela la creciente influencia de los industriales en
la dirección de los asuntos públicos.

malas cosechas Y el incremento del contrabando- toma el poder en septiembre del mismo año. Con este. gobierno, los. industriales lograron
una medida por la que clamaban hacía mucho tiempo: el 21 de octubre
de 1841, Santa Anna ordena que todos los artículos de algodón requisados por contrabando sean quemados en el momento de su confiscación.
Disuelto el Banco por Santa Anna, en septiembre de 1842 la protección de que disfrutaron los productores y transformadores de materias primas del algodón en este régimen quedó evidenciada cuando e~
diciembre de 1842 el presidente interino, Nicolás Bravo, decretó la creación de un gremio industrial que incorporó ambos grupos, cuyo órgano
ejecutivo fue la Dirección General de la Industria Nacional comandada
por don Lucas Alamán.
'
En septiembre de 1843 diversos grupos de industriales presionaron
para obtener la misma protección concedida a la industria textil; por'
ello, el 26 de septiembre se agregaron ciento ochenta artículos, principalmente de metal, a la lista ya existente de artículos prohibidos.
En general, a pesar de las diferencias políticas, los conservadores,
moderados y los federalistas estuvieron de acuerdo en el mantenimiento de las leyes prohibitorias y, por esa época, la ideología proteccionista había alcanzado su punto más alto desde la independencia (31).

No obstante, a pesar de estas medidas, pe111istió el contrabando de
aquellos artículos en perjuicio de los industriales y de la tesorería de la
nación: la ineficiencia y corrupción del servicio de aduanas no pudo
hacer cumplir efectivamente con dichas medidas.

Para 1846, la industria textil mexicana se encontraba distribuida de
la siguiente manera: del total de usos existenteS', el 86 &lt;J:&gt; se concentraba en cuatro ciudades: en Puebla, el 38 &lt;J:&gt;; en México, el 20 &lt;J:&gt;; en Veracruz, el 17 &lt;J:&gt; y el 10 &lt;J:&gt;, en Jalisco (32).

Otras medidas que durante este mismo período fueron dispuestáS
para proteger a los industriales fue la supresión de las alcabalas y algunas otras excensiones de impuestos sobre algunos productos de industrias del país, tales como textiles, papel, hierro, etcétera.

La política proteccionista prosiguió hasta 1846 cuando, durante el
gobierno de Paredes, se expidió un decreto permitiendo la entrada de algodón extranjero por las aduanas de México y San Bias, pagando un impuesto específico de diez pesos el quintal. A mi juicio, esta política
proteccionista que pretendía proteger a la industria algodonera también
tenía que tener efectos negativos, ya que para 1846 México sólo proporcionaba el 26 &lt;J:&gt; del algodón que necesitaban sus industrias ( 33). Esta realidad no fue aceptada por los industriales sino hasta después de
terminada la guerra con los Estados Unidos, cuando se hizo general la
idea de que el sistema proteccionista había durado más de la cuenta.

En 1841, Santa Anna aprovecha la violación de la ley aduana! cometida por Arista (ministro de guerra), al concertar contratos con comerciantes ingleses, mediante los cuales se permitía la importación de más
de dos millones de libras de hilados de algodón, Y con el apoyo de los
ind~triales -que habían pasado por un peóodo.de dificultades por las
(58] CA111EDRA

CATIIEDRA (59]

�LDII I
..

11 f$P;J i

Jt

lfll'1Li17 Y

IP\I iz&amp;

�Hasta mediados del siglo xix, mientras Argentina se caracterizó
-salvo algunas medidas de Rosar- por una apertura casi total, a partir
de 1809, México siguió el rumbo del proteccionismo.

NOTAS Y REFERENCIAS
BIBLIOGRAFICAS

Entre 1850 y 1880, los dos países siguieron políticas liberales, aunque más moderadas en el caso de México.

(1) Bornes, Harry, Historia de la economía del mundo occidental, Ed. Hilpanoamericana, México, 1955, p. 482,488.

Una gran coincidencia se dio en relación a la inversión extranjera directa, durante el período comprendido de 1880 a 1910, y casi en los
mismos rubros: ferrocarriles, petróleo, bancos y electricidad, minería
(en el caso de México), frigoríficos (en el argentino), ambas actividades
de exportación.

(2) Ricardo, David, Principioe de econonomía política y tributaci6n, Ed. F. C. E.,
Vol. I, México, 1959, p. 252.

En general, entre 1810 y 1930, no se desarrollaron grandemente las
industrias de los dos países. No fue sino hasta después de 1930-y en
el caso de México, más bien a partir de 1940--," que una política sistemática de sustitución de importaciones comenzó a configurar un desarrollo industrial más o menos sostenido.

(3) Emmanuel A., El intercambio deaipal, Ed. Siclo XXI, México, 1972, p. 13.
(4) Un intereante ""'1iaia técnico-econ6mico eobre eate punto ea realizado por:
Kindelberger Charlea, en Economía internacional, Ed. A¡ullar, Madrid, 1962,
p. 189-210.
(5) Street, John, Gran Bretaña y la independencia del Rfo de la Plata, Ed. Paid61,
Buenoe Airea, 1967, p. 155.
(6) Allub, Leopoldo, "Lu claae1 altu terrateniente■ y el deurrollo de la qricultu·
ra comercial en Argentina", Reví.ata Latinoamericana de Ciencia Política, Acoe·
to de 1972, III, p. 284.
(7) Irazuate, Julio, lntluencia económica britúica en el Rfo de la Plata, EUDEBA,
Buenoa Airea, 1963, p. 22.
(8) lbid., p. 31.

(9) Aquí me parece interesante aeiialar una diferencia entre el comportamiento de
loe terrateniente■ argentinoe y ■u1 contrapartes ingleeea: mientraa aqu&amp;oe fueron decidido■ apologi,tu de la libertad de comercio, ésto■ ■e oplllieron al libre
cambio, tenazmente. Esto ea explicable, puesto que loa arl■t6cratu incleeea
producían a precioa altoa y no para la e,cportaci6n; la liberalizaci6n del comer·
cio lignificaba para elloa una competencia perjudicial, pue■to que lngleterra podría importar alimentoe y materias prima■ m.ú baratos. Para loa terrateniente■
argentino■, el libre comercio lignificaba ingre101 altoa por la■ exportaciones e
importación de bienes ■untuarioa para ■u particular diafrute.
(10) Kroeber, Clifton, La nawgaci6n de 101 ríoe en la hiatoria argentina, Ed. Pai·
d6a, B. Aires, 1967. p.177.
(11) Allub, Leopoldo, ob. cit., p. 296.
(12) Martfnez Estrada, Ezequiel, "Sentido y miai6n del penaamiento en Hilpanoamérica", Cuadernos Americanoa, ene-feb., 1958, p. 153-154.
(13) Irazusta, Julio, ob. cit., p. 59-60.

{62] CATHFDRA

CADIEDRA (63)

�•
(14) En realidad, Inglaterra oiempre ae caracterizó por aer un país importador de
mercancías mú que u:portador: entre 1800 y 1900, el valor de las 8"portacio·
nea inglesas ae multiplic6 por ocho, mientras que 1111 importaciones Jo hicieron
por diez. En la d6cada anterior a 1914, loa ingleses tuvieron un exceao de im·
portaciones de 760 millones de dólares al año. Desde Juego, esto era comperua·
do por 1u 11emedu exportaciones "invisibles". Esto es, los servicios de navegación y de seguros y loa intereses de loa priotamoa.

(33) El apro~onamiento de al¡od6n aufieiente 1 buato no exilti6 en Mftico lino
huta el lliglo :u:.
(34) ~!o V-illegu, Daniel, "La cueati6n anacelarla • lll!xico" Hilloda de la JI
lítica Aduanal, México, 1932. p. 30.
'
o-

(36) Keremitaia, Dawn, La indUltrta t8"til mexleua en al
México, 1971, p. 30.

olclo lis

Se Setentu,
'

P

(16) Citado por Iraausta, Julio, op. cit., p. 67.
(16) Tomado de "S-a y puntoa de partida para la organización pol(tica de la Re·
p6bllca Araentina", Extracto, en, Evolución de la Civilización Contempormea,
vol XX, Monterrey, 1966, p. 192·214.

..

(17) Allub, Leopoldo, lnduatriallzación, burguesía dependiente y democracia en
Araentina", 1890-1930, (mimeo), El Colegio de México, 1973. p. 32.

(36) ~ n , Ro¡er D., La pol!tiea del cleouroDo mexicano Ed "''"'
· M
:uco, 1971, p. 30.
•
· ~,..o :u:,, 6-

ele,_.,

(37) Ceceña, lOÑ Luia, "La penetnei6n u:tnnJen, y 1• p,upoa
an Mft1.
co", en Revi.sta Latinoamericana de Economía No. 1 Maico 1 - pp ••
55.
'
'
' 1'Vll', • ~ ,

(18) lbid., p. 22.
(19) lbid., p. 58.
( 20) Panaia, M., Lesser, R., y Skupcb, P., Estudio sobre loa orígenes del peronismo
/2, Ed. Siglo XXI, B. Aires, 1973, p. 36.
(21) Florea, Romeo, "Del libre cambio al proteccionismo", en Historia Mexicana,
El Colegio de México, No. 76. p. 496.
(22) lbid., p. 494.
(23) Potaab, Robert A. El Banco de Avío en México, El fomento de la industria,
(1821-1846), Ed. F. C. E., México, 1969, p. 32, 33.
(24) Florea, Romeo, op. cit., p. 601.
(26) lbid., p. 602.
(26) lbid., p. 506.
(27) Potaah, Robert A, op. cit., p. 56.
(28) lbid., p. 83.
(29) lbid., P. 94.
(30) lbid., p. 182.
1
1

(31) lbid., p. 211.

1

(32) lbid., p. 222.

[ 64) CAffllllRA

CATIIEDRA [ 65)

��Luis María Gatti

Las
representaciones y el modo de
producción
(Notas para el marco t.eórico de una investigación de
campo sobre la escuela rural)

ADVERTENCIA
A PESAR DE haberme propuesto hacer un trabajo exclusivamente
teórico, no he podido evitar referencias a mis trabajos empíricos. Creo
que ello se debe a dos motivos, principalmente.
a) especialmente en la segunda parte del trabajo, sobre el
modo de producción, la teoría marxista "pura" (es decir. puramente teórica como es el Libro Primero de El capital) tiene escasas referencias teóricas a los problemas del campo y está centrado en las transformaciones industriales que jalonan
el nacimiento del modo de producción capitalista. Por ello
resulta difícil compatibilizar esa teoría "pura" con las formas
concretas en que el capitalismo (y sus formas transicionales)
se manifiesta en el campo.
CATHEDRA [67]

�••~••••.. ..-••n

---

(1

�siones· de Vessuri (1975), en Tucumán; de Gatti (1975), en Salta, Y todos ellos conducen a la necesidad de distinguir cuidadosamente entre
proletarios rurales, campesinos (peasants), colonos, chacareros (farm·
ers), empresarios capitalistas, etcétera.

y se deberá discriminar también respecto de las diferentes matrices
culturales que existen entre regiones "tradicio~ales" (NOA_J Y "modernas" (NEA, Patagonia)*, entre poblaci~nes autócton~ o cn~llas (NOA,
parte del NEA) y las de migración mas o menos rec~e_nte, mc\uyendo
los asentamientos nuevos de migrantes internos (Mmones, Formosa,
Chaco, Patagonia).
Aunque mi perspectiva es esencialmente _antrop~~óg!cª! ~ !~~ ejemplos que utilizaré se refieren sobre todo a sociedades prmut1vas , no_ se
descarta de ninguna manera (por el contrario, se integra)_ 1~ _perspecti~a
histórica: no podrían ignorarse en este campo de los análisis de los sistemas de representaciones los trabajos de Febvre sobre "el probl~ma ~e
la incredulidad en el siglo xvi" y de Fuste! de Coulanges sobre la cmdad antigua", etcétera.

1

1

El usar ejemplos de sociedades "primitivas" no implica que no haya
experiencia acumulada por la antropología social en el campo de las sociedades complejas. Los trabajos de Elizabeth Bott (1968) sobre la familia en las sociedades complejas y los de Richard Hoggart sobre los
"usos del alfabetismo" (literacy) en la clase obrera inglesa marcan sendas que inevitablemente habrá que transitar en investigaciones de este
tipo.

NO sólo interesará estudiar las categorías en sí mismas Y en su relación con las diversas prácticas sociales con que se vinculan: también
habrá que descubrir los contextos en que se ju~gan las formas en que
se utilizan. El contenido, los referentes y las s1tuac10nes en que se emplean las categorías de "nosotros" y "ellos" son esenciales para de~cubrir los valores en juego, especialmente en lo que hace a la educa~10n Y
no solamente en cuanto distinción de clase, identidad de clase o etruca,
sentido de pertenencia al grupo, etcétera. Por ejemplo, un tema_ recurrente en el folklore del NOA sostiene que "la ignorancia es prefenble al
saber". La función compensadora de este tema es inmediatemente en

r

• NOA

=Noroeste araentino; NEA= Noreste araentino.

[70] CATHEDRA

dente: las clases subalternas abandonadas a las condiciones de analfabetismo total, parcial o "funcional" consideran la cultura intelectual como algo hostil y ajeno (y así es en efecto, siendo cultura de las clases en
el poder y siendo disfrutada principalmente por esas clases) por lo cual
contraponen polémicamente a la "cultura" de los "otros" propia "ig-

norancia".

J;

Todos estos elementos deberán ser tenidos en cuenta en lo que hace
a la exploración de los aspectos no-sistemáticos de la educación y donde
el papel de la familia como institución generadora y conservadora de
s~m~olos y hábitos es fundamental: por ejemplo, en la enseñanza de las
técrucas corporales, manuales, "etnocientíficas", estéticas, etcétera
(Cfr. Mauss, 1972).
Pero tampoco deberá descuidarse el estudio de las categorías en la
educación sistemática, y en este sentido son fundamentales los aportes
de Bourdieu y su noción de capital cultural.
"Esta investigación nació de la intención de tratar la relación pedagógica como una simple relación de comunicación y de medir loa rendimientos; más precisamente, de determinar loa factorea aociales y eacolarea
del bito de la comunicación pedagógica por el 8Mliaia de laa variaciones del rendimiento de la comunicación en función de laa caracterfaticaa sociales Y eacolares de loa receptorea" (Bourdieu y Puaeron, 1970).

E~ efecto, se~ útil trabajar con la hipótesis de que el grado de product1V1dad espec1f1co de todo trabajo pedagógico (excepto el realizado
por la familia) es función de la distaµcia que separa el hábito que se pretende inculcar del hábito que fue inculcado por todas las formas anteriores de trabajo pedagógico (y en el extremo inicial se encuentra la familia). Por supuesto, en este punto aparecerán las contradicciones más
claras entre el sistema de representaciones "propio" del grupo analizado
Y el sistema de representaciones macrosocial que impone la matriz socio-cultural dominante (la de la clase dominante). Estudios complementarios deberán revelar la "distancia social" que aparece en los contenidos de los planes de estudio por el hecho de tratarse de planes "urbanos", "industriales" (porteños ?), aplicados sin mediaciones en receptores rurales que pueden estar en las antípodas de semejante universo.
El objeto de este trabajo, en resumen, es poner en claro el marco
teórico de una investigación empírica sobre el contexto de la escuela ru-

CA111EDRA [ 71]

�ral y de loa valorea que aobre la educación tienen los distintos sectores Y

clues en el campo.
Una aclaración fmal: aunque deslizaré sugerencias a lo largo del trabajo, el análiais de los sistemas de representaciones y ~e los modos. de
producción no están aquí relacionados. Apenas analizo el contemdo
teórico y las implicancias de cada concep~, tratando de mostrar el ~alor que tienen en una investigación de este tipo. Por o~ parte, ademas,
pienso que la relaci6n entre un sistema de represen~ci~nes Y un modo
de producción determinados no puede postularse a pnon, salvo en generalidades de poco valor instrumental como la que señala, correctame~te
y de acuerdo con Durkheim y Granet, que los sistemas de representaciones están determinados "en última instancia" por el modo de producción en sentido estricto (la base económica). Tal relación, por el contrario debe descubrirse en cada caso, tal como hizo Evans-Pritchard
(1968) al mostrar cómo las categorías de tiempo Y espa~o,_ claves d~ 1~
sociedad nuer del Sudán, se vinculaban con las caractensticas ecolog¡•
cas y económicas de dicha sociedad; o como hizo Leach (1964) al m~strar que gumaa y gumlao eran categorías centrales d~ la socied~d ~achin
en las mesetas birmanas y que se relacionaban con ciclos econom1cos alternados.

LAS REPRESENTACIONES Y EL MODO DE PRODUCCION

COMO MI OBJETIVO en este trabajo es discutir los presupuestos
teóricos de una investigación, trataré en primer Jugar de las representaciones -es decir, de un abordaje claramente antropológico-, y, en segundo lugar, intentare mostrar cómo el concepto de modo de producción permite articular el estudio de las representaciones para el conocimiento de un determinado sistema económico que fundamenta dichas
representaciones. En el análisis de los diversos autores no pretendo hacer un estudio exhaustivo de los mismos, dejando de lado muchos as•
pectos de sus teorías por ser ajenas a mi interés actual.
El método utilizado seguirá un procedimiento teórico que presupone los trabajos de Durkheim y Mauss, así como los de Lévi-Strauss. Paralelamente también será utilizado el concepto de modo de producción,
con el que procuraré rendir cuentas de las relaciones entre las representaciones y la práctica económica. El concepto de modo de producción,
además de suministrar esa posibilidad, nos da las condiciones de caracterizar una práctica económica ( modo de producción en sentido estricto).
Considero que puede aceptarse que la base económica es siempre explicitante de las condiciones que determinan, "en última instancia", el
contenido de esas representaciones. Para esto debe tenerse en cuenta
que la infraestructura económica no puede ser vista como un área de la
sociedad donde las relaciones sociales estén excluidas: por el contrario,
es a través de ella,.a través de las divenas prácticas económicas que la
forman, como las relaciones sociales más amplias se constituyen y se
explican.
La aproximación de dos visiones teóricas que generalmente (y a veces ingenuamente) son tenidas como excluyentes, podría parecer albergar cierto eclecticismo, pero pienso que no hay mayores problemas en
hacerlo en la medida en que:
a) la utilizaci6n de los abordajes teóricos de Durkheim,
Mauss y Lévi-Strauss no presupone un compromiso con la
teoría total de los autores;

NOTA· 11 ooacapio d• 1 t,temo de repraentociona • pddicamea&amp;e 146nüco al de c6di•
al de ldcolo1fa. aallqlle cada uno de ello• pertene&amp;ca • u.n.t,,en:,1
del diNunD ....__, Como no N&amp;oy ....._.,,o aq_u.t' •• nestl:
....antloudll poca moa•
_, 80 _ . de__...o dlarom y loa a&amp;Wsan como t6rmJD011 altemaU.Oa de lcm1 nlor.
ro ,.bnból~ 1 muy

[ 72]

CAnlF.DllA

•••at.

b) comparto con Bourdieu (1968) la idea de que, tanto
Marx como Durkheim, Mauss y'' Weber sostienen la misma

CA111EDRA (73]

�teoría del conocimiento sociológico, lo que hace a sus teorías
parciales mutuamente traducibles. La teoría del conocimiento sociológico, como sistema de reglas que rigen la producción de todos los discursos sociológicos posibles, es el principio generador de las diferentes teorías parciales del sistema
social (v.g. teoría de los intercambios matrimoniales, de la difusión y evolución cultural, de los sistemas de representaciones, del valor-trabajo, de la producción capitalista, etcétera, y
por ello es el principio unificador del discurso propiamente
sociológico, que no hay que confundir con una inexistente
teoría unitaria de lo social.
Mi objetivo es partir del nivel de las representaciones para llegar a
las relaciones entre ellas. Tales relaciones son detectadas a partir de las
representaciones sobre la práctica económica en la que se insertan los
agentes sociales que formulan esas representaciones; en realidad, se trataría de aprehender los lazos del nivel ideológico con el nivel económico
para desentrañar de allí la lógica de las representaciones atinentes a la
educación, la "cultura", la instrucción, etcétera.
Habría entonces que hacer una etnografía de las prácticas económicas específicas (según clases, regiones, variaciones culturales), a través
de las representaciones (o ideologías) de los agentes que en ellas se msertan para lograr develar:
a) de dónde parten las categorías que forman el sistema
de representaciones;
b) cuál es el determinante social que las explica.
Para esto los estudios realizados por la antropología en sociedades
"primitivas" son fundamentales; sin prejuicios etnocéntricos de profesión, la antropología fue obligada a buscar en el seno mismo de la sociedad que estudia las explicaciones para esa sociedad: esa meta sólo puede ser alcanzada a través de los datos formulados por los agentes sociales del contexto social estudiado.
En la medida en que utilice directamente la teoría marxista, me detendré en defmir los conceptos empleados en la segunda parte de este
trabajo.
[74) CATIIIDRA

LAS REPRESENTACIONES
DURKHEIM Y MAUSS, en el famoso trabajo De ciertas formas primitivas de clasificación, postulan, entre otras cosas, que en las "clasificaciones primitivas" las ideas están organizadas de acuerdo con un modelo proporcionado por la sociedad. Pero, dado que esta organización
de la mentalidad colectiva existe, ella es susceptible de reaccionar sobre su causa y contribuir a modificarla.
"Hemos visto cómo lu especies de cosas, claaificadaa en un clan le sir•
ven de tótems secundarios o de sub-tótems; es decir que, denÍro del
clan, este o aquel grupo particular de individuos -influidos por causss que ignoramos-- llegan a sentirse de manera más eapecial en relaciones con estas o aquellas cosas que son atribuidas dt! un modo general
Si ahora el clan, ya demasiado voluminoao,

al clan en su conjunto.

tiende a segmentarse, lo hará siguiendo las líneas marcadas por la clasificación .. Hay que tener mucho cuidado y no creer que, en efecto,

estas secesiones pueden ser el producto de movimientos revolucionarios Y tumultuosos. Parece que lo más corriente es que se produzcan
siguiendo un proceso perfectamente lógico. En numerosos casos, ya
las fratrfas se han constituido y distribuido en clanes, de acuerdo con
ese proceso. En diversas sociedades australianas, las fratrías se oponen
la una a la otra como dos términos de una antítesis, como el blanco sobre el negro, y, en las tribus del estrecho de Torres, como la tierra y el
agua; es más, los clanes que se han formado en el interior de cada una
de ellas soetienen los unos con los otros relaciones de parentesco lógico.
Por consiguiente, en Australia, es raro que el clan del cuervo pertenezca
a una fratría distinta que el del trueno, el de las nubes y el del agua. De
igual modo, en un clan, cuando se impone una segmentación, los indiviguos agrupados en torno a una de las cosas clasificadas dentro del clan
se separan del conjunto para formar un clan independiente, y el sub-tótem se transforma en un tótem. Una vez empezado, el movimiento
puede proseguirse y siempre según el mismo procedimiento. El subclan que se ha emancipado de esta manera, lleva consigo, efectivamente
en su dominio ideal, además de las cosas que le sirven de tótem, algu~
otras que se consideran como solidarias de la primera. En el clan nuevo,
esas cosas cumplen el papel de sub-tótems, y si es oportuno, pueden llegar a ser otros tantos centros alred.edor de los cuales habrán de producirse más tarde nuevas segmentaciones" (Durkheim y Mauss, 1971 ).

Lo que Durkheim y Mauss tratan de demostrar en este trabajo es
que existe un tipo de clasificación, la clasificación primitiva, que tiene
una !ógica diferente de la lógica de la ciencia y que su modelo es proP_oi:c1onado por la sociedad. Pero no por eso dejan de seguir una cierta
log¡ca:

CATHEDRA [75)

�"Por lo tanto, las cluificacionea primitivas no constituyen singularidades excepcionales, sin analogía con las que están en uso en los pueblos
mú cultivados; por el contrario, parecen remitirse sin solución de continuidad a las primeras clasificaciones científicas. Y es que, por muy
profundaa que sean las diferencias entre las primeras y eatas altimaa, en
ciertas relaciones, sin embargo, no dejan de tener todos los caracteres
esenciales. Ante todo, son sistemas de nociones jerarquizadaa, al ~
que las clasificaciones de los científicos. Aquí, las cosas no están d1&amp;puestaa, sin más, bajo la forma de grupos aiBlados unoa de otros'. sino
que estos grupos sostienen entre sf relaciones definidaa y III con¡un~
forma un todo unido e indisoluble. A mayor abundamiento, eatoa SIS·
temas, a la manera de la ciencia, tienen una finalidad totalmente especulativa. Su objeto no es facilitar la acción, sino hacer comprender, desentrañar las relaciones que existen entre loa serea. Teniendo en cuenta
ciertos conceptos considerados como fundamentales, la inteligencia ex·
perimenta la necesidad de ligar con ellos las nociones que se hace de ~
otras coaas. Ante todo, tales clasificaciones eatén destinadaa a relacionar las idees entre sf y a unificar el conocimiento; en este sentido, puede afirmarse sin peligro de error que son obra de la ciencia y constituyen una primera füosoffa de la natunleza" (Durkheim y Mauss, ibid).

Los autores están interesados en aprehender los orígenes de la actividad clasificatoria y por eso analizan los sistemas clasificatorios que
dan cuenta y explican la división de la sociedad en clanes, fratrías, Y la
segmentación que puede ocurrir a partir de la división original. Por otra
parte, estas divisiones están relacionadas con otras divisiones que algunos pueblos hacen del universo. Existe pues una totalización en estas
clasificaciones que no se restringen a una necesidad pragmática de explicar la práctica material de los individuos; por eso puede decirse que ellas
forman una especie de primera filosofía de la naturaleza.
Los autores precisan más su pensamiento acerca de las clasificaciones primitivas:
"Por este medio, se distinguen muy claramente de lo que podría llamar·
se las cluificacionea tecnológicas. Es probable que, siempre, haya clasificado con mayor o menor claridad las cosas con las que se alimenta siguiendo los procedimientos que empleaba para aprehenderlas: por
ejemplo, en animales que ffien en el agua, o en el aire, o bien sobre la
tierra. Pero, ante todo, los grupos as! constituidos no ,están ligados los
unoa con los otros ni tampoco sistematizados. Se trata de divisiones, de
distinciones de nociones, y no de cuadros de clasificación. Además, es
evidente que estas distinciones están estrechamente vinculadas con la
práctica de la que no son sino expresión en algunos de sua aspectos"
(Durkheim y Mauss, ibid).

[76] CA1llEDRA

Me parece que esta observación de Durkheim y Mauss no se integra
con lo que pretenden mostrar en su trabajo, esto es, que las clasificaciones primitivas se modelaron sobre la organización social más próxima y
más fundamental. La sociedad no fue un mero modelo de acuerdo con
el cual el pensamiento clasificatorio habría trabajado; fueron los propios marcos de la sociedad los que sirvieron de marcos al sistema. Las
primeras categorías lógicas fueron categorías sociales, las primeras clases de cosas fueron clases de hombres en las cuales las cosas fueron integradas.
"Fue porque los hombres estaban agrupados y se concebían a sf mismos bajo la forma de grupos que agruparon idealmente loa otroa seres,
Y las dos modalidades de agrupamiento comenzaron a confundirse al
punto de ser indistintas. Las fratrfas fueron los primeros géneroa; loa
cianea las primeras especies. Las cosas e~an vistas como haciendo parte
integrante de la sociedad y era su lugar en la sociedad lo que determinaba III lugar en la natunleza" (!bid.).

Existe en el trabajo una preocupación por mostrar que en las clasificaciones primitivas está presente una actitud científica, especulativa; es
preciso que las cosas que rodean al hombre sean explicadas en los moldes sociales en que vive. Sin embargo, también ahí existe un carácter
práctico, material: los hombres viven de determinada forma, se organizan dentro de un contexto histórico específico y todo el proceso científico estará orientado hacia sus necesidades concretas y materiales. Los
dos aspectos, práctico y teórico, no están desarticulados. Si los hombres clasifican también sus actividades tecnológicas, esas clasificaciones
estarán, a su vez, de alguna forma, articuladas con la clasificación mayor
de la sociedad, con las llamadas representaciones colectivas.
El carácter afectivo presente en las clasificaciones primitivas sería lo
que diferenciaría estos sistemas de representaciones de las clasificaciones científicas. La afectividad sería consecuencia del área sagrada de la
que forman parte las representaciones colectivas. Los lazos lógicos presentes:
11

• • • están representados bajo la forma de vínculos fa.miliares, como relaciones de subordinación ecOnómica o política; quiere decirse, pues,
que los mismos sentimientos que se hallan en la base de la organización
doméstica, social, etc., también han presidido esta repartición lógica de
las cosas. Estas se atraen o se oponen de la misma manera que los hombres están ligadoa por el parentesco u opuestos por la venganza. Las co-

CATHEDRA [77]

�saa ae confunden del miamu modo que los miembros de una familia se
confunden en un pensamiento com6.n. Lo que determina que loa unos

se subordinen a los otros es algo enteramente similar a lo que hace que
el objeto poaeído aparezca como inferior a. 111 propietario y el siervo a
111 dueño. Así, pues, loa estados de ánimo colectivo han dado vida a•·
tos agrupamientos y, además, tales estados de ánimo son claramente
afectivos. Existen afinidade1 sentimentales entre las cosaa, ilfUal que en·
tre los individuos, y las coaas se clasifican precisamente a travéa de ea·
tas afinidades" (ibid).

Se admite, pues, que se puede clasificar sin utilizar conceptos.
"Ya que para que determinadas nociones puedan disponerse sistemáticamente de esa manera por razones de sentimiento, es preciso que no se
trate de ideas puras, sino que ellas miamaa sean producto del sentimien·
to. Y, realmente, para los que llamamos primitivos, una especie de co888 no ea simplemente un objeto de conocimiento, sino que ante todo

corresponde a cierta actitud sentimental. ( ... ) Y precisamente este
valor emocional de las nociones representa el papel preponderante en la
manera de aproximarse o separarse las ideaá. Y este valor es el que sirve
de carácter dominante en la clasificación" (ibid).

El valor emocional a que se refieren Durkheim y Mauss como estando presente en las nociones que operan en las clasificaciones primitivas,
permite una analogía con los fenómenos de ideología. Lo que los dos
autores están considerando del dominio de las representaciones colectivas es lo que se puede llamar ideología. Ellos mismos dicen al final del
trabajo:
" ... la emoción a naturalmente rehactaria al análiaia o, al men01, ae

presta a él con dificultad, dado que es demasiado compleja. Sobre todo
cuando es de origen colectivo, desafía al examen crítico y razonado. La
presión que ejerce el grupo social sobre cada uno de 1111 miembros impide a loa individuos juzgat con libertad las nociones que la aociedad ha
elaborado y en los que ha impreso algo de su personalidad. Colllltruc·
cionea parecidaa son aagradaa para loa particulares. Por collligu.iente, la
historia de la clasificación científica es, en definitiva, la historia misma
de las etapaa en el curso de las cuales ha ido debilitándose progresivamente este elemento de afectividad social, dejando cada vez máa el cam·
po libre al penaamiento reflexivo de los individuos" ( ibid ).

El trabajo consigue demostrar, y ese es su mayor mérito, la existencia de una lógica social que está presente en los sistemas de clasificación
primitivos y muestra la importancia que las representaciones colectivas
presentes en esas clasificaciones dan a los agentes sociales, de manera
[ 781 CA111IDRA

que la actividad crítica de los que viven bajo el dominio de esas representaciones queda, por lo menos, enmarcada y determinada.
Lévi-Strauss critica a Durkheim a propósito de la "afectividad". Según él, Durkheim llega a un impasse en su explicación del totemismo en

la medida en que en ella los fenómenos sociales están derivados del sentimiento.
"Su teoría del totemismo parte de la necellidad y acaba en un recurso al
aentimiento. Como ya llamáramoo la atención,"la e,ciatencia de tótema
para 61 remita del reconocimiento de esf"m¡ea animales o vegetales, que
eran al principio sólo signos no figurativo• y arbitrarios. Pero, ¿por qu6
loa hombrea llegaron a simbolizar por signos 1111 af"lllacione1 clánicaa?
En Yirtud, dice Durkheim, de la "tendencia instintiva" que Una a "loa
hombres de cultura inferior ( . .. ) uociadoa en una vida coman ( ... )
a tomar o a grabar sobre su cuerpo las imágenes que recuerdan esta comunidad de existencia". Este "instinto" gráf"ico está en la base de un

mtema que encuentra au coronación en una teoría afectiva de lo agrado Y reposa, por lo tanto, sobre una petición de principio: no son las
emociones actuales, sentidas en lu ocuiooea de reuniones y de ceremoniu, las que crean o perpet&lt;ian loa ritos, sino la actividad ritual la que
IUlcita las emociones.
En ~ d , lu pulsionea y las emocione1 no explican nada; ellaa resultan 11ernpre, ya de la potencia del cuerpo, ya de la impotencia del espíritu. Conaecuencias en IOB dos C8108, ellas nunca son e&amp;U188" (Lévi-Stra·
uaa, 1968~

Para Lévi-Strauss, lo que en antropología se llamó "totemismo" forma parte de la razón y
"Lu exigenciu a lu cuales responde, la manera por la cual procura sa·
tiafacer, son principalmente de orden intelectual. En este aentido, no
hay nada de arcaico ni de lejano. Su imagen es proyectada y no recibida; ella no aca au substancia de afuera. Porque, si la ilusión recubre
una parte de verdad, ella no eat! fuera de noaotroa, sino en noaotroa"
(Lévi-Strauaa, ibid.)

Si en un sistema clasificatorio, como podemos considerar los diversos ejemplos de totemismo, tenemos por un lado una lógica que se desprende del contexto específico que produjo el mismo sistema tenemos
también, por otro lado, una forma de combinación que organlza las categorías que forman parte del corJunto. Esta manera de organizar las
categorías son formas presentes en toda actividad clasificatoria, es decir,

CATHIDRA [791

�se clasifica a través de definiciones y tales definiciones presuponen una
delimitación del objeto que está siendo clasificado. Cuando clasificamos, jerarquizamos y establecemos relaciones entre las cosas; cuando
una cosa es definida lo es en oposición a otra. Y las cosas que se asemejan a ella, a su vez, se oponen a las cosas que no son ella. En este sentido, toda actividad de conocimiento presupone una démarche semejante.
Sin embargo, insisto, el principio que explicaría cada clasificación existente depende del conocimiento del contexto específico que la produ-

matizadas. Puede decirse que las representaciones son los elementos
constituyentes de la "teoría social" que los agentes involucrados formulan.
En la medida en que las representaciones pueden presentarse como
formas de pensar determinada realidad social, la aproximación de las
mismas con la ideología es evidente:

ce.

"Basta aaber muy esquemáticamente que una ideología es un sistema
(q~e ~ 111 lógica y III rigor propios) de representaciones (imágenes,

Puede decirse que el "pensamiento salvaje", característico de los mitos, las creencias populares y de todo el campo de valores sociales, se
asemeja a la noción de clasificación primitiva de Durkheim y Mauss. Pero, en la medida en que Lévi-Strauss no limita tal pensamiento a las sociedades primitivas y lo extiende a toda y cualquier sociedad (considerando sólo el diverso grado de operacionalización que se presenta en
esas sociedades y en las llamadas "civilizadas"), evita un problema de
discontinuidad entre el pensamiento del civilizado y el del primitivo.

IDltos, ideas o conceptos según los casos), dotados de una ~:,:iatencis y

La forma encontrada por Lévi-Strauss para mostrar lo que exist.e de
común entre el pensamiento salvaje y el llamado pensamiento científico, es la de considerarlos como formando parte de la actividad pensant.e
de la humanidad, y como tal siguiendo las leyes del propio pensamiento. Se puede decir que los dos tipos de lógica existentes responden a
objetivos diversos:
"Esta exigencia de orden está en la b8Be del pensamiento que llamamos
primitivo, pero sólo a causa de que está en la base de todo pensamiento:
pues sólo bajo el ángulo de las propiedades comunes ea como accede·
moa más fácilmente a las formas de pensamiento que nos parecen muy
extrañas. ( ... ) Por lo tanto, en lugar de oponer magia y ciencia, será
mejor colocarlas en paralelo, como doa modos de conocimiento, desiguales en cuanto a 8118 resultados teóricos y prácticos (porque de este
punto de vista es verdad que la ciencia tiene más éxito que la magia, así
como la magia se anticipa a la ciencia en el sentido de que ella también
tiene éxito a veces), pero no por el gfnero de operaciones mentalea que
ambas suponen y que difieren menos en naturaleza que en función de
los tipos de fenómenos a los cuales se aplican" (Lévi-Strauas, 1962).

Por consiguiente, las representaciones que los agentes sociales formulan acerca de una det.erminada realidad, de una práctica social en la
que se encuentran envueltos, se presenta en formas orientadas y sist.e(80) CAfflEDRA

de un papel históricos en el seno de una 110Ciedad dada. Sin entrar en
el problema de las relaciones de una ciencia con III pasado (ideológico)
podemos decir que la ideología como sistema de representaciones se
distingue de la ciencia en que la función práctico-social es más importante que la función teórica (o de conocimiento)" (Althuaser, 1967).

En la ideología los hombres no representan de manera real sus relaciones con sus condiciones de existencia sino la manera como las viven:
"La ideologfs concierne entonces a la relación vivida de 101 hombres
con su mundo. ( ... ) En la ideología la relación reel está inevitable·
mente investida en la relación imaginaria: relación que •"Pre• más una
voluntad (conaervadora, conformista, reformista o revolucionaria), una
esperanza o una nostalgia, que la descripción de una realidad" (Althus·
ser, 1967).
"En eata medida, las ideologías fijan en un univerao relativamente coherente no _sólo una relación real sino tambiéfl una relación ima¡inaria,
una relación real de los hombres y sus condiciones de e:,:istencia investi·
da de una relación imaginaria. ( ... ) Su función social no es ofrecer a
los agentes un conocimiento verdadero de la estructura social sino sbnplemente inaertarloa de alguna forma dentro de 1111 actividades que soportan esta estructura" (Poulantzas, 1969).

A pesar de contener elementos de conocimiento, la ideología hace
que los agent.es t.engan una visión parcial de la realidad social porque su
función, como se mostró arriba, no es suministrar una visión "verdadera" de la realidad donde se ·mueven los agentes, sino proporcionar a los
mismos una "teoría" que justifique la posición que ocupan en la estructura social. De esta forma, la ideología procuraría escamotear las condiciones reales, haciéndolas aparecer en un plano imaginario como representaciones sistematizadas, de manera que las contradicciones no aparezcan como tales. Tal manera de proceder está presente en la estructuCATHEDRA [ 81]

�ra de los mitos, donde la realidad social aparece en un plano consciente
sin contradicciones, aunque tales contradicciones puedan ser aprehendidas a través de la estructura subyacente a los mismos. La ideología tendría, entonces, una función de cohesión social, y como tal estaría diluida en toda la estructura social, siendo una especie de cemento del edificio social.
"La ideología también comprende, como bien lo viera Gramaci, no solamente elementos dispersos de conocimiento, nociones, etc., sino tambien loa 11 guato1" 1 el "estiloº. la 11 moda" y el "modo de vida" en general" (Poulantzas, 1969 ).
·

Siguiendo a Poulantzas, se puede ver la articulación que el autor sugiere de la ideología con el modo de producción (en sentido amplio):
"En consecuencia, la ideología, en tanto instancia específica de un modo de producción y de una formación social, está conatituida en los límites ftjados por ese modo y por esa formación, por ello ofrece una coherencia imaginaria a la unidad que rige las contradiccionea realea del
conjunto de una formación. La estructura de lo ideológico depende de
lo que refleja la unidad de una formación oocial. De este punto de vista,
su papel eapecffico y real de unidad no es conltituir la unidad de una
formación, sino de refieju eats unidad reconatltuyéndola sobre un plano imaginario" (Poulantzas, 1969).

A partir de lo dicho, en este trabajo se considera a las representaciones (contenidas en los discursos de los agentes sociales que se constituyan en objeto de estudio), como parte de la visión ideológica que los
mismos agentes tienen de sus diversas prácticas. En la medida en que
estas prácticas están organizadas de man~ra de distribuir individuos en
posiciones diferenciales, los mismos individuos representarán tales prácticas condicionados por las posiciones que ocupan. La visión que presenten estará siempre condicionada por esas prácticas; ellas son el límite
de todo el marco de las representaciones.
A través de los discursos de esos agentes (proletarios rurales, campesinos, colonos, empresarios rurales) será aprehendida la estructura de
sus prácticas, especialmente de su práctica económica, en la medida en
que se admita que en el discurso ideológico la estructura real est.á oculta, falseada, pero nunca ausente. La manera por la cual el sistema de representaciones suministra las oposiciones y las relaciones entre los agentes que participan de determinadas prácticas, ayudará a detectar las contradicciones existentes en la estructura real.
[82) CATIIIDRA

EL MODO DE PRODUCCION
LA IMPORTANCIA que estoy dando en este trabajo al concepto de
modo de producción deriva del hecho de que habrá qué analizar indefectiblemente los distintos tipos de actividades económicas en el campo
para entender la viabilidad de proyectos alternativos de escuela rural,
especialmente si se tratara de una escuela "productiva".

Estas actividades económicas implican necesariamente una "manera
de producir" en un "proceso de trabajo" donde varios hombres (fuerza
de trabajo) están envueltos en una "forma de producción". La manera
por la cual están organizados en el proceso de trabajo y por cuáles
tipos de relación se encuentran socialmente organizados, son elementos importantes para llegar a tener una visión de la realidad en la que
los agentes sociales, insertos en ese modo de producción, formulan
sus expectativas en relación con su condición de vendedores de fuerza
de trabajo y /o de agentes sociales que tienen un papel específico en
el proceso de trabajo.
El procedimiento a ser utilizado en esta investigación será realizado a través de formas de trabajo antropológicas, es decir, a través de
la investigación de las representaciones de los propios agentes sociales
que pertenecen a cada tipo de práctica económica (proletario, campesino, colono, etcétera).
A través de monografías construídas por las representaciones de
los agentes sociales de la actividad económica se podrá alcanzar el conocimiento de las relaciones entre el modo de producción de esa actividad y las representaciones que de allí se desprenden. En la medida
en que se considera la infraestructura económica como parte de la estructura social (modo de producción en sentido amplio) y se refuerza
su determinación y/o dominación en esa estructura, no se puede dejar
de verla como fundamental para la explicación de los valores de los
agentes sociales que en ella se encuentran involucrados.
Hay que destacar inicialmente los dos sentidos ligados al concepto
de modo de producción. El concepto se duplica en dos acepciones, una
amplia y que equivaldría al concepto de estructura social, y otra restringida (estricta), que se sitúa en el nivel de la producción económica.
CATHEDRA [83)

�Se puede así hablar del "modo de producción material" (sentido estricto), y del "modo de producción" que es el formado por el modo de
producción material o infraestructura económica (base económica),
por las formas jurídicas y políticas, y por las formas de consciencia
social ( o ideología). El análisis del modo de producción (sentido amplio) puede realizarse a través del principio de articulación de las prácticas o instancias (Cfr. Balibar, 1969).
Como la base económica es vista como determinante, en última
instancia, de los otros niveles o instancias que forman el modo de producción en sentido amplio, ella será estudiada a través del principio de
periodización que trata de caracterizar las distintas fases históricas según el modo de producción de la vida material.
El modo de producción (sentido estricto) se relaciona con una forma de trabajo, es decir, una forma de apropiación de la naturaleza por
el hombre; existe allí como presupuesto una noción de proceso donde
entran en combinación los llamados invariantes de todo modo de pro•
ducción. De esa forma se puede decir que cualquier tipo de producción
dependerá siempre, en cada período histórico, de la relación entre los
instrumentos de trabajo (medios de trabajo) y las formas en que seorganizan los hombres en relación a la producción.
Los elementos de todo modo de producción serían, entonces, el
trabajador, los medios de producción ( medio y objeto de trabajo) y el
no-trabajador. La variación de combinación de los elementos depende
de conceptos tales como fuerza de trabajo (trabajador), medios de producción (objeto y medio de trabajo) y propiedad (trabajador/no-trabajador).
Para especificar el modo de producción material es necesario que
los invariantes se combinen según dos relaciones: de propiedad y de
apropiación real. La relación de propiedad se da a nivel del sistema de
las relaciones de producción, lo que correspondería, en el caso de considerarse el modo de producción en sentido amplio, a la división social
del trabajo, donde el mismo se divide entre las clases. Pero, enfocando
tal relación en el nivel del modo de producción en sentido estricto, aparecen las relaciones entre el trabajador y el no-trabajador. Las relaciones de apropiación real pertenecen al sistema de las fuerzas productivas,
relaciones del trabajador con el objeto y el medio de trabajo ( división

técni~ del trabajo). Es importante destacar el significado del término
propiedad, que no ~ define solamente por su denotación jurídica:
"Estas formas no entran en la combinación, ellas forman parte de la
~~ctura Y no_ de la bue de la que lioc OCUp&amp;IIIOI aquí. FAta diatmci6n es eoencial e mdispemable li queremoc poder pemar el desfasaje
event~ de la base y la 111perestructura, de la propiedad (refiriéndonos
exchwvamente a los medi01 de producción) y de las formas jurídicas
de la propiedad" (Marx, 1976).
'
"En el capítulo citado aobre la génelis de la renta Marx nota que ciertos historiador.. oe eopantan al constatar un d.,.;fo, una diacrepancia
1
entre et derecho y una 'tradici6n" que les parece como un aub~ereeho
o un derecho degradado. De hecho, era el desvío entre el derecho y una
relación económica lo que 101 eopantaba" (Balibar, 1969).

. Y,olviendo a considerar las dos relaciones, de propiedad y de aprop1ac1on real, se puede caracterizar a ambas por una separación dentro
del modo de producción (en sentido estricto) capitalista. El trabajador
es ~p~o de todos los medios de producción, que son propiedad del
c~p1~1sta, Y posee solamente su fuerza de trabajo; el capitalista es prop~etario de los medios de producción cubriendo así la relación de propieda~. ~n el caso de
apropiación real, ella también es ejercida por
el capitalista en la medida en que el trabajador es privado de su capacidad ~e poner en acto los instrumentos de trabajo por sí mismo en tanto
trabaJador. Y ello ocurre en la medida en que la habilidad existente en
el ~é~er artesanal no es más la característica del modo de producción
capitalista; c~mo lo era en el artesanado medieval, en la manufactura,
en el campesmado, en ciertos tipos de explotaciones agrícolas familia~ en transición, etcétera: el control del proceso de trabajo no está
mas ~ alcance del trabajador. En consecuencia, se puede decir que el
traba,Jador, en el modo de producción capitalista no es propietario de
los medios de producción y por lo tanto está sometido al capital, en la
medida en q~e es forzado a vender "libremente" su fuerza de trabajo;
Y está sometido realmente al no-trabajador al desarrollar con el mismo
en el nivel de las fuerzas productivas, una relación de apropiación real'.

!ª

Hemos visto un ejemplo de un modo de producción que caracteriza
un período histórico real. Es decir, el modo de producción capitalista
~ _un
de producción que puede ser visto dentro de la periodizac1on. histónca en la medida en que la historia está formada por períodos determinados por un modo de ºproducción de la vida material determinante en última instancia del período o períodos históricos.

~°?º

(84) CA111EDRA
CAfflEDRA (85)

�Sin embargo, a través del concepto de modo ~e producción, manera

de producir (sentido estricto), se pueden ~ctenzar modos de p~oducción que no existieron en forma indepen~te, que est.án dom~dos
por otros modos de producción (sentido amplio), ~ que no caractenzan
ni caract.erizaron ningún período histórico por si m1S1Dos.

11

Por Jo tanto, a través de la combinación de los elementos in_vari'.1_11tes de todo modo de producción, se puede realizar una caracterizac10n
del modo de producción en sentido estricto y con ello ve~1car las relaciones que se desarrollan en el nivel de las fuerzas prod~ctivas (trabajador, objeto y medio de trabajo), la relación de apro~1.ac1on real; como
así también verificar las relaciones que se dan en el mvel de las relaciones de propiedad (trabajador/no trabajador). Esos dos aspedos de m_odo de producción son vistos como dos sistemas ~u~ pueden ser estu~iados separadamente, pero que forman un todo umco en la caractenzación del modo de producción.

u • ••

Del punto de vista teórico, 1u "fuerzas productivas" 10~ tam?ién

una relación de cierto tipo en el interior del modo de produce1ón, dicho
de otra manera, ellas son también una relación de producción¡ pr~isamente esto es lo que intenté indicar al introducir entre las relaciones
constitutivas de la estructura de la 11 combinación", otra relación de
propiedad una relación segunda, de "apropiación real" entre 11los mis'
moa elementoa:
medioa de producción, productores d'irect01, no tra·
bajadorea", o aea, en el cuadro del modo de producción capitalista,

"no ualariadoa" (Balibar, 1969).

AJ analizar las formas de cooperación, de la organización del trabajo en los capítulos referentes al paso de la manufactura a la gran industria, Marx muestra como en ese paso ocurrió la subsunción real ~el
trabajo al capital (siendo la subsunción la forma tomada por la relac1on
de apropiación real). Esa transformación se da en la medida en que, 9.
través de la cooperación simple, es creada una fuerza de trabll)O colectiva que se vende al capital ( ocurre en esa primera etapa de la transformación Ja subsunción formal del trabajo al capital, que corresponde a
la relación de apropiación formal). En ese principio de la transformación, la utilización de la fuerza colectiva de trabajo en modelos de cooperación simple por las manufacturas primitivas, el proceso de trab1110
[86] CATIIFDRA

casi no se diferencia del proceso de trabajo del artesanado. En ese caso
el trabajador posee una habilidad obtenida a través de un largo aprendizaje, teniendo por esto un papel fundamental en el proceso de trabajo
en relación al objeto de trabajo que él transforma. Las manufacturas
primitivas no alteran ese carácter del proceso de trabajo del artesanado,
donde el trabajador forma una unidad con el medio de trabajo que a su
vez es secundario en relación al trabajador en ese proceso: la habilidad
obtenida a través de un largo período de aprendizaje y formación coloca a los medios de trabajo en entera dependencia de la capacidad especializada del trabajador, que sólo podrá movilizarlos por haber pasado por esa formación.
"El capital se apropia primero de las condiciones técnicas dadu por el
desarrollo histórico. El no modifica inmediatamente el modo de pro·
ducción. La producci6n de plusvalía, bajo la forma conaiderada anteriormente, por simple prolongación de la jornada, se presentó por lo

tanto independientemente de todo cambio en el modo de producir.
La producción de plusvalía relativa revoluciona poco a poco loa pro·
cedimientoa técnicoa del trabajo y lu formaa de agrupamiento social.
Ella supone, por lo tanto, un modo de producción específicamente
capitalista, con sus m~todos, sus medios y sus condiciones propias.
Este modo de producción no se forma naturalmente y no se perfecciona sino sobn, la bese de la subsunción formal del trabajo al capital.
La subsunci6n real del trabajo al capital sustituye, entonces, a la sub-

sunción formal" (Marx, 1975).

El capital originariamente reune varios trabajadores en un único
local de trabajo, donde éstos venden su fuerza de trabajo. En la medida
en que se desarrolla esa nueva relación de producción -compra y venta
de fuerza de trabajo- como forma social dominante de la utilización
de la fuerza de trabajo, se da una prolongación de la jornada de trabajo
como un mecanismo de extracción de plusvalía, como una forma de
crear valor y reproducir el capital. Esa misma modificación en el trabajo determina la introducción de una nueva forma de extracción de
plusvalía: es el de la plusvalía relativa que no prolonga la jornada de
trabajo (para crear más valor a través de la utilización de la fuerza de
trabajo del productor directo), sino que introduce nuevos medios de
trabajo que poco a poco se van haciendo prioritarios en el proceso de
trabajo en relación al trabajador.
Con la introducción de máquinas se forma entonces una nueva unidad típica: la gran industria, que es la unidad del medio y el objeto
CATIIEDRA (87]

�de trabajo, diferent.e de la anterior unidad entre trabajador y medio de
trabajo, típicas de la manufactura y el art.esanado. En la gran industria el trabajador pasa a tener un papel secundario en el proceso de trabajo; en ese sentido es que hay una subsunción real del trabajo al capital (el trabajador no controla los medios de trabajo a la vez que también vende su fuerza de trabajo). • ·
Esta diferenciación es important.e para situar a los distintos agent.es
sociales del campo argentino dentro de la práctica económica que ejercen. Se los puede pensar dentro de los dos sist.emas que forman el modo
de producción: el sist.ema de fuerzas productivas, lo que significa int.errogarse sobre la importancia del productor directo en el proceso de
trabajo, y el sist.ema de relaciones de producción, que consiste en la
caracterización de las relaciones entre el productor directo, el trabajador, y el no-trabajador.
Reconsiderando los elementos invariantes presentes en todo modo
de producción y sus relaciones tenemos:
A) trabajador
B) medios de producción (objeto y medio de trabajo)
C) no-trabajador
1) Relación de propiedad
2) Relación de apropiación real
Vimos que en la gran industria ocurre la subsunción real del trabajo
al capital. Lo que significa decir que las relaciones entre trabajador y
no-trabajador implican, además de las relaciones de compra y venta de
fuerza de trabajo en el nivel del sistema de producción, que el trabajador no ejerce más una relación de apropiación con respecto al objeto
de trabajo, ya que los medios de producción pert.enecen al capitalista
y el capital ejerce, en relación al trabajador, una relación de apropiación
formal. Con la introducción de la máquina, la unidad del trabajador con
el medio de trabajo queda transformada. Hay un cambio en la estructura del sistema de las fuerzas productivas y el capital pasa a dominar el
trabajo en forma de sub sunción real.
Pensando el cambio de estructura a partir del análisis que realiza
Balibar, tenemos que hay :
[88] CATHEDRA

·· Unidad del medio de trabajo y la fuerza de trabajo. Es el caso
de la manufa~tura y el art.esanado, del campesinado "típico", de ciertas "explotactones agrícolas familiares" (y lo que Chayanov llamó
"modo de producción campesino" y Sahlins "modo de producción
doméstico").

· · Unidad del medio de trabajo y el objeto de trabajo. Es el caso
de la gran industria, del empresario rural capitalista (no-trabajador)
Y el proletariado rural, de ciertas "explotaciones agrícolas familiares".
A partir de este esquema se puede pensar la estructura del modo
de producción existente, por ejemplo, en las haciendas del NOA (Cfr.
Gatti, 1975). Ese modo de producción se caracteriza en términos del
sist.ema de fuerzas productivas por la unidad del mediQ de trabajo y
de la fuerza de trabajo, que es la unidad tanto del art.esanado como de
la manufactura. Si uno se interroga, a partir de esto, sobre las diferencias entre manufactura y art.esanado (que existió en cuanto modo de
producción dependiente en el modo de producción feudal en Europa),
se puede decir que, en relación al sist.ema de fuerzas productivas:
"La manufactura sólo radicalizó al extremo el carácter distintivo del
mftier artesanal, que ea la unidad de trabajo (fuerza de trabajo) y del
medio de trabajo. Por un lado, el medio de trabajo (in.strwnento) debe
estar adaptado al organiamo humano; por otro lado un inatrumento
deja de aer tal en manos de quien no aabe utilizarlo: au uao efectivo
requiere del trabajador un conjunto de cualidades fíaicaa e intelectua·
lea, una suma de luibitoa culturales (el conocimiento empírico de loa
materiales, la habilidad manual que llega huta el secreto del mftl•"
(Balibar, 1969) (el subrayado me pertenece, LMG ).

Tanto la manufactura como el artesanado permit.en que el trabajador sea un elemento de importancia fundamental en el proceso de
trabajo. La manufactura establece, en el nivel del sist.ema de las relaciones de producción, una relación de propiedad diferente de la relación de propiedad del art.esanado. Tal relación se sitúa en el nivel de
las relaciones de producción y es la relación de propiedad de los medios de producción por el no-trabajador, condicionado de esa forma la
relación de producción existente entre el trabajador y el no-trabajador
en términos de compra y venta de fuerza de trabajo. Hay en la manufactura, por lo tanto, una no correspondencia entre el sist.ema de fuerzas productivas y el sist.ema de relaciones de producción. En la manuCATHEDRA [ 89]

�factura la fuerza de trabajo posee el métier y el control de los medios
de trabajo, en la medida en que éstos dependen fundamentalmente de
ella para ser accionados; pero al mismo tiempo el trabajador (fuerza de
trabajo) no es propietario de los medios de producción, no es propietario del producto de su trabajo, como sería en el caso del artesanado
donde habría una correspondencia entre los dos sistemas, ya que el
trabajador es al mismo tiempo propietario de los medios de producción y posee el control de dichos medios por su habilidad para utilizarlos.
Es necesario considerar las nociones de cooperación simple Y cooperación compleja, que me parecen fundamentales para pensar las relaciones entre la manufactura y el artesanado, entre el campesinado y los
distintos tipos de "explotaciones agrícolas familiares" y empresas capitalistas en el campo.
Las manufacturas inicialmente combinaron el trabajo asalariado
con el mismo procedimiento técnico del artesanado pre-existente, es
decir, a través de la reunión de varios trabajadores en un único lugar
de trabajo.
Se tuvo entonces, desde el punto de vista del procedimiento técnico, una reunión de varios artesanos produciendo separadamente, individualmente, realizando el proceso completo del producto auque estuviesen juntos en el mismo local, utilizacen medios de producción comunes y vendiesen su fuerza de trabajo. En el proceso histórico fue introducida la cooperación compleja y en esa forma de organización del
trabajo las tareas de los diversos trabajadores fueron parcelándose,
siendo necesarios varios trabajadores que se complementasen mutuamente para la obtención del producto. Es en este sentido que se dice
que la manufactura radicaliza la especialización del métier artesanal.
Cabe notar, sin embargo, que la cooperación compleja es ya una necesidad del propio modo de producción capitalista que se implantaba
poco a poco. En relación a las formas de organización del trabajo, cooperación simple y cooperación compleja, la manufactura presenta un
carácter de cooperación entre los trabajadores que sólo es posible por
la subsunción del trabajo al capital, como es también el caso de la
gran industria, constituyendo ambas al trabajador "colectivo". En
ese sentido, tanto la manufactura como la gran industria se oponen al
métier individual. Si desde el punto de vista de la unidad fuerza de tra-

190]

CATHEDRA

bajo y medios de trabajo la manufactura se aproxima al artesanado y
es sobre todo un desarrollo de este último más que una transformación, por otro lado la manufactura -con la introducción de la cooperación entre los trabajadores que trabajan colectivamente para obtener
los medios necesarios para su subsistencia y la de su familia-, se aproxima al modo de producción de la gran industria, ya que en ambos
casos las relaciones de producción se caracterizan por la no propiedad
de los medios de producción y del producto por parte del productor
directo, y por la compra y venta de fuer,:a de trabajo.
En relación al sistema de fuerzas productivas se puede ver la manufactura como un desdoblamiento dei artesanado, y en relación al
sistema de relaciones de producción como un modo de producción
ya marcado por las relaciones de producción capitalistas. Solamente
con la quiebra de la no correspondencia entre los dos sistemas (fuerzas
productivas y relaciones de producción), con la subsunción real del
trabajo al capital, es que aparece la gran industria, que es el modo de
producción típico del capitalismo. Se puede entonces ver a la manufactura como un modo de producción en transición: en ella no hay relaciones de producción que correspondan a las relaciones del trabajador
con los medios de trabajo, hay una relación de propiedad que no se
apropió totalmente del trabajo, que aún es dependiente del trabajador;
en resumen, existe compra de fuerza de trabajo pero los medios de trabajo están dependiendo de los conocimientos y habilidades de la fuerza
de trabajo, pudiendo decirse en este sentido que los controla y los
"posee".
"El nuevo sistema de fuerzas productivas, del cual la gran industria
mecánica capitalista es el primer ejemplo, ... supone una reorganiza·
ción del sistema entero de las fuer7J1S productivas, de la relación de
apropiación real de la naturaleza" (Balibar, 1969).

Volviendo al caso de las haciendas del NOA, vimos que en ese modo
de producción se encuentra la unidad entre la fuerza de trabajo y el
medio de trabajo, lo que l'quivale a decir que el trabajador tiene una importancia crucial en el proceso de trabajo. En el nivel de las fuerzas productiva.~ tendríamos una unidad semPjante a la del artesanado. Sin embargo, si se consideran las relaciones de producción, aparecen las relaciones de• rnmpra y venta de la fuena de trabajo en la medida en que
el trabajo es organizado colPctivamente en función de la propiedad de
CATHEDRA

191]

�los medios de producción por parte del no-trabajador. Tendríamos
entonces un caso de modo de producción que corresponde al modelo
del "modo de producción manufacturero" y, en ese sentido, se podría
hablar de un modo de producción en transición.

1:

No se trata de ver la transición en términos de evolución: el modo
de producción de las "artesanías" textiles en las haciendas del NO¡\ podrá continuar por mucho tiempo reproduciéndose dentro de la no correspondencia entre el sistema de fuerzas productivas y el sistema de
relaciones de producción, y un cálculo sobre el tiempo para una transformación del modo significa un riesgo, en el sentido de crear un falso
problema.
Varios aspectos dan especificidad al modo de producción considerado:
1) el ciclo de actividades económicas regulado por las estaciones, por las épocas de siembra y cosecha, por las relaciones con el entorno regional (la plantación azucarera) que
domina en parte la fuerza de trabajo, por las vinculaciones
con tradiciones y festividades religiosas;
2) una tradición local en relación a las artesanías textiles
que, combinada a la imposibilidad de la autosuficiencia total,
favorece la reproducción de la fuerza de trabajo con todas las
características necesarias a la especialización en el métier, sumándose a los bajos salarios percibidos en actividades alternativas, rurales o urbanas.
Esos aspectos determinan que el tipo de modo de producción se
mantenga y se reproduzca dentro de un tipo análogo al de las primeras
manufacturas, vale decir, con un trabajador ligado al aprendizaje, con
la "posesión" de los medios de trabajo obtenida a través de dicho aprendizaje, y con la división del trabajo realizada en modelos de cooperación
simple.
El problema que debe ser abordado es ver cómo el trabajador, a
través de su inserción en ese modo de producción, siente la contradicciones de esa no correspondencia, es decir, cómo se representa en tanto
poseedor del control de los medios de trabajo (Cfr. Gatti, 1975). El po-

192] CATIIIDRA

seer el control de los medios de trabajo lo coloca en una situación de no
correspondencia en la medida en que no es poseedor del producto que
fabrica aunque sea poseedor del control de los medios de trabajo; en la
medida en que, para poner en acto sus habilidades necesita vender su
fuerza de trabajo, que supone ese métier.
Las representaciones que formule acerca de la importancia (generalmente de gran autoestima) de sus habilidades nos lleva necesariamente a
los procesos de adquisición de las técnicas, donde la familia juega un papel fundamental y la escuela tradicional poco o nada tiene que ver.
Si bien el ejemplo que he explorado resulta clarificador acerca de las
representaciones y de la importancia de la educación no sistemática, no
cabe duda que en todo modo de producción existente en el campo argentino un modelo teórico que tome en cuenta estas dimensiones deberá dar cuenta de la lógica que articula estas prácticas y de los valores en
juego acerca de la educación.
•

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Posadas, enero-febrero de 1976.

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r.

CATHIDRA 193]

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194)

CATHF.DRA

CATHEDRA

195)

��Arturo Delgado Moya

Las
matemáticas y el desarrollo
social&lt;•&gt;
LA WSTORIA DEL HOMBRE est.á unida a la historia del trabajo.
La exist.encia del hombre est.á íntimament.e ligada a la exist.encia del

trabajo productivo y, en consecuencia, al mejoramiento constant.e
de los instrumentos que han permitido al hombre producir; este mejoramiento constant.e de los instrumentos de trabajo que el hombre
ha utilizado a través de su vida ha ido formando los elementos técnicos rudimentarios para la producción y la subsist.encia humana.
La transformación orgánica del hombre, los cambios habidos en
sus manos, el desarrollo de su int.eligencia, el uso de herramientas
cada vez más perfeccionadas, etcét.era, trajo consigo una transformación social que obligó al hombre a ir mejorando lentament.e las condiciones de su exist.encia.

(•) TnblJo PftlNntado por m autor en el Primer Coacnao lntemaelonal r Quinto Haeional
de la hoeied:6-. Nadoaal de Profe.... de llatemüeu, eeltbndo en Tola•, Kl&amp;ado de
Múico, del IO al 24 de febrero del Pft81D,te do.

CATIIEDRA [97)

�Junto a este desarrollo de la vida humana, el lenguaje jugó un papel importante como medio de comunicación de sus ideas, de las experiencias y de los requerimientos que cada vez se complicaban Y que
el hombre lograba transmitir a otros hombres, a otras generaciones Y,
posteriormente, a la humanidad.
La técnica, cuyo perfeccionamiento se da en el mejoramiento de los
instrumentos de producción, es decir, la evolución de las fuerzas productivas, todo esto es consecuencia del desarrollo social. Los avances
técnicos no podemos concebirlos independientes del progreso y la transformación sociales, en la medida que el hombre adapta a sus necesidades e intereses a la naturaleza.
En ese proceso de avances, la ciencia se contempla como una información, cuya acumulación de conocimientos son el factor decisivo para
el mantenimiento y desarrollo de la producción y como factor en la modelación de las creencias y actitudes hacia el universo y hacia el hombre.
La ciencia como institución es un cuerpo organizado y colectivo relativamente nuevo, cuyo factor de desarrollo ha sido el de la producción, en períodos donde el avance ha dependido de grandes esfuerzos
individuales.
Los científicos han creado su propio lenguaje, su propia estructura
de conocimientos, y han logrado formar todo un sistema de expresiones
y relaciones, que han ido quedando como un nuevo legado cultural a las
nuevas generaciones.
Para John D. Berna!, el gran científico inglés, la ciencia y su desarrollo están vinculados al progreso social, siendo la observación y la experimentación los métodos usados con mayor preeminencia, en la fase relativa a su período inicial.
Además de los métodos de observación y experimentación que el
científico ha puesto en práctica desde que se ha adentrado al estudio
de la naturaleza, ha creado los símbolos, fórmulas, leyes, principios,
hipótesis y teoría científica que le han motivado toda una actividad
para la investigación y el conocimiento de los procesos del universo.
La ciencia y la técnica deben estudiarse conjuntamente a través

[981 CATHEDRA

de la historia, para poder comprender los efectos, las implicaciones, las
interrelaciones en su progreso, dentro del contexto social e histórico y
dentro también de las formas del pensamiento que se dan y la influencia que han jugado para transformar el pensamiento humano.
El conocimiento científico es acumulativo. La ciencia como cuerpo de conocimientos en desarrollo se integra por las reflexiones y las
ideas; asimismo, por la experiencia y aportaciones de otros investigadores. El conocimiento científico es la síntesis, en un momento determinado, de un cúmulo de conocimientos anteriores.
La ciencia es como un edificio que nunca se deja de reparar.
La investigación científica constituye una cadena ininterrumpida.
Los grandes descubrimientos permiten el progreso de la ciencia, mientras que los científicos hacen el aporte de las condiciones de su existencia y la sociedad le permiten para lograr avances expectantes, en ocasiones con el apoyo predominante de sectores económicos y sociales que
comprenden la necesidad de progreso técnico y científico, y en ocasiones con la oposición de los núcleos que se resisten a todo cambio de
concepción científica y a todo aquel rasgo de progreso que tenga implicaciones en cambios futuros en el pensamiento del hombre.
La historia de los instrumentos de la producción está íntimamente
ligada a la historia de la técnica y la ciencia.
La historia del hombre se identifica con la historia de la ciencia y
la producción. En Grecia, el pensamiento. matemático constituyó una
síntesis de los conocimientos que los hindúes, árabes y otros pueblos
del Medio Oriente tenían acerca de las matemáticas. La sociedad esclavista en Grecia estimuló la actividad intelectual de su aristocracia hacia
la investigación científica y aplicaciones prácticas de los conocimientos,
cada vez mayores, del universo. El desarrollo del pensamiento abstracto
de los griegos, tanto para resolver problemas filosóficos como científicos, sentó las bases para una revolución científica, donde las matemáticas jugaron un papel importante en la aplicación de la capacidad cognoscitiva del hombre hacia los fenómenos de la naturaleza, con las implicaciones técnicas y productivas correspondientes. Esa capacidad de
abstracción desarrollada entre los griegos también sirvió para la elaboración de teorías que los alejó de la realidad, llegando al conocimiento
"de esencias internas e inmutables".
CATHEDRA [991

�Las ciencias naturales, por su parte, han adquirido un desarrollo
superior al de las ciencias de otro orden, justamente porque las capacidades del hombre, a través de su historia, se han centrado para mejorar la producción y los productos que la naturaleza les proporciona para
su alimentación, y para su existencia en general. En con~cuencia, las
ciencias naturales han ejercido una gran presión sobre las concepciones
del mundo y de la vida, han influído en el pensamiento filosófico que el
hombre ha tenido en épocas determinadas, situación que es diferente
en las ciencias de la sociedad, por ejemplo.
La segunda revolución de la ciencia y la técnica tiene su origen en
un conjunto de cambios profundos que se dan en la sociedad medieval
durante el período de máxima expresión de su crisis, que van desde el
siglo xii al siglo xv, período conocido como el Renacimiento de Europa
occidental.
Los problemas técnicos, relacionados con el mejoramiento de las
rutas comerciales, marítimas y terrestres, motivaron al surgimiento de
investigadores científicos, tanto para la navegación como para el mejoramiento de las formas de producción que la naciente burguesía demandaba. La presión de las necesidades sociales (históricamente) ha impulsado el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, cuyas imp!lcaciones en su propia transformación lo demuestran las revoluciones
burguesas posteriores al Renacimiento de Europa.
El progreso de la ciencia y su aplicación técnica trajo consigo un
perfeccionamiento en el modo de producción. En relación al proceso
antes mencionado, la tendencia hacia una estructuración matemática
de los conocimientos ha rebasado los simples procesos de la producción, llegando su aplicación a procesos sociales.
Los grandes descubrimientos e inventos del siglo xvi fueron decisivos para transformar los conceptos que sobre el universo se tenían,
acontecimientos como el descubrimiento de la inercia, la velocidad,
formas elípticas, etcétera. La observación y la experimentación constantes por parte de los científicos y el empeño por matematizar los
fenómenos de la naturaleza trajeron consigo toda una revolución en
la ciencia y en la técnica para dar origen a la fase final de la transición del feudalismo al capitalismo.
[l()()] CATHEDllA

El avance de la ciencia en los siglos xv, xvi y xvü radica en el impulso extraordi~ario dado por los grupos económicos, así como por
las nuevas necesidades de la sociedad.
La _e~perimentación en las ciencias naturales y la revolución en las
matemat1cas y
la física con Galileo, y posteriormente con Newton
v~ ~ ser_ la medula _de ~a revolu_ción científica. Junto al avance de
c1enc1a VIene su aphcac16n técmca la industria textil la p d · •
de hie
I d "dri
,
'
,
ro UCCIOn
rro, a e VI o, etcétera, que van a ser los factores productivos
que sufren avanc~s ex!raordinarios y que son inherentes al grado de
desarrollo Y de aphcac1on de la ciencia en la producción.

;º

1;

J?entro_ ~el proceso de formación de intelectuales, Copémico es una
m~ifestac1on de este avance cuando señala una nueva concepción del
universo, tanto para explicar el movimiento de los planetas como para
establecer una jerarquía y un orden de los planetas incl~yendo a la
Luna.
'
Copémico aporta las leyes del universo para el conocimiento de
nuestro planeta y su aplicación a otros orbes.
Tycho Brahe, junto a Galileo, Kepler y otros renacentistas conf?rman toda una concepción del mundo, donde los elementos ;ientíf1cos de f~e~a, aceleración, inercia, etcétera, constituyen un sistema
del conoc~1ento humano que conduce a una doctrina moderna, a
una filosof1a avanzada de la
. naturaleza .
Junto a todos ell?s, Galile? viene a proporcionar una concepción
~e la n~turaleza sencilla, accesible y digna de interpretación matemá·
t1ca, segun Arturo Azuela.
Duran~ _el siglo xvi se d~ procesos de integración de las ciencias,
las ma~~aticas, la astronom1a, la geometría, la medicina, la física,
la mecamc~ ~ _otras. Se van fundiendo para dar un resultado común:
ro~per def1mtivamente el monopolio del pensamiento de la iglesia y
abnrse p~o para dar cabida a las nuevas ideas planteadas por Francisco
Baco~, q?1en, con su método inductivo, va a dar un impulso importante
a la c1enc1a.
. , La i:evolución científica y técnica operada en los siglos xvi y xvii
dio cabida a los avances extraordinarios del desarrollo capitalista en
CATHEDllA [ 101]

�Europa, cuyo mayor impulso fué recibido en los Países Bajos como
Holanda y Bélgica, así como en Inglaterra y en algunas ciudades mediterráneas, países todos donde mayor desarrollo tuvo el capitalismo
durante los siglos xvi y xvü.
Los avances del desarrollo capitalista en Francia permitieron una
consolidación de los avances científicos y técnicos, dando cabida a toda
una estructura política en el orden socioeconómico, mientras que el
avance de la ciencia y la técnica se consolidaban para dar una nueva
concepción filosófica del mundo. Tales son las manifestaciones del naturalismo, del racionalismo, del empirismo y del materialismo.
Durante el siglo xix el avance extraordinario de la física trajo consigo nuevas concepciones del mundo, sentándose las bases para la física
moderna y el desarrollo de la revolución científica-técnica ciel siglo xx.
Descartes, Kant, Hegel, Marx, Engels, Comte y otros van a construir el marco del pensamiento europeo con las más variadas tendencias y contradicciones, obedeciendo a los diversos intereses económicos y políticos que las clases sociales existentes demandan.
La tercera y última revolución científico-técnica se ha registrado
en el siglo xx, juntamente con grandes revoluciones sociales que han
originado formaciones económico-sociales cuya predicción fue hecha
a mediados del siglo pasado. La ciencia y la técnica de nuestro siglo
son fuertemente impulsadas por el capitalismo y el socialismo, como
formaciones económico-sociales determinantes de nuestra época. En
el régimen de sociedad capitalista y en su fase superior, imperialista,
la ciencia y la técnica juegan un papel importante en la vida mercantil,
productiva, financiera, militar, etcétera.
La industria militar se ha destacado en la economía de las grandes
potencias imperialistas, y los científicos venden sus conocimientos para
que los políticos y los militares elaboren las estrategias más tenebrosas
encaminadas a la destrucción del hombre. En esta situación resulta ser
el científico un intelectual dentro de la sociedad, cuyos conocimientos
y aportaciones están encaminados a la destrucción del hombre. Tanto
la energía atómica como los elementos técnicos más extraordinarios de
precisión para la guerra nuclear se encuentran en los países donde el
científico vende sus conocimientos y sus aportaciones independiente-

[ 102]

CATHEDRA

mente del uso militar que el Estado dete .
.
coser apolítico y que debe estar fu
drml me. Le 1~clulcan al científiera e as luchas ideológicas Es
eso que, para la burguesía, el intelectual debe esta ·
· por
mas social d I
d
r a¡eno a 1os problees e . mun o, ya que su campo de investigación es la materia
sus transformac1ones etcétera R ltad d
,
fico de laboratorio h~ce grand~s d::~ubri:ie~~sd; ~llo q~e el cientíres y políticos le dan el uso más atroz e inhuman os e\ra gas mihtase puede imaginar. La ciencia está al
. .
o que ombre alguno
1
los P,ueblos ~, de ser necesario, destruir:7,
:::~~~~:t~p~ota .ª

e:

;~\1!

::c~:~~~o::::a!:_explotación de los recursos naturales en f:vo:~~
En sociedades como la nuestra se
· d
. ,.
tido social. En los propios Estad ' U r~qwere e un c1ent1f1co con senlia, Alemania etcétera hay un : dm ?s, Y en Iglaterra, Francia, Itacularmente 1ds físicos, 'químico~ y ~i~~;;~;i:e los científicos -partial conocimiento de la estructura at' .
ara que_sus aportac10nes
energía atómica solar etcéte
. om1ca, las pos1bihdades de crear
y de la naturale '
'
ra, no mva para la destrucción del hombre
za.
En los p~íses socialistas, el científico se considera parte activad 1
causa mundial de la paz el d
. . . .
e a
solidaridad d 1
'
esar~e_, 1a conv1venc1a mternacional y la
hombre conc:n: ~ue_blos. El c1entif1co, en un país socialista, no es el
o de in_~estigació:. ;:::~ªE~t=:~l~~~:~:~:~s ::~:n:~:\:es técnicas
obhglac1on del c_ientífico de conocer el contexto internacionJ~:;anqu~:
dan os acontec!Illientos las
ca al tad
'
nuevas aportaciones a la ciencia a la técni
.' ales
?que guardan los problemas sociales y los conflictos intemaC10n es mas destacados de 1 ,
L
.
·
científic,J en
. a epoca. a conciencia que se le forma al
servir ·
e~ Estado soc1al1sta es el de considerar que la ciencia debe
vida d~l:::ci:e~ o controlar las enfermedades que tienden a reducir la
El invest(gador toma conciencia del uso que el Estado socialista d
a sus aportac10nes científicas.
a
. , E~cie?tffico Pllf1:ic(pa d~ la_ lucha ideológica, participa de la concepc1on osof1c~ mate?31~~-d1alectica, se considera parte de una corriente _del pensarmento filosof1co, político y social, cuyo fin es una sociedad
mcoasnd~~anzadda qu~ ofre_zca al hombre más riqueza material y meJ· ores
1c10nes e existencia.

CAfflEDRA [ 103]

�El científico en el Estado socialista es un hombre ligado a los problemas mundiales, con clara conciencia del papel que juega la ciencia en
favor de la humanidad y no permite ni justifica que los avances de la
ciencia y la técnica sirvan para ejercer dominio o destrucción sobre los
pueblos. Se forma al científico con la convicción de que la técnica y la
ciencia, además de mejorar las condiciones de dominación del hombre
sobre la naturaleza, de prolongar su existencia, de resolver sus problemas alimenticios y de la producción, debe servir para impulsar el proceso de liberación de los pueblos y acabar con el dominio y explotación
del sistema capitalista y el colonialismo.
Por último, la actividad científica no se limita solamente a la obtención de nuevos conocimientos acerca de la naturaleza y de la sociedad,
sino que resulta de trascendencia histórica y social la divulgación de los
avances científicos y técnicos. Es aquí donde el maestro juega un papel
importante en la transmisión del conocimiento científico y las implicaciones sociales a que nos hemos referido.

[ 104]

CATHEDRA

-~-·

....

~

�Tomás González de Luna

Naturaleza
y sociedad&lt;*&gt;
LA INQUIETUD POR EL ESTUDIO de este tema nos surgió del
artículo de Lombardo Radice: "Sí, para suerte nuestra" ... , comentario a una carta de Louis Althusser y publicado por Rinascita, con el
título de "La filosofía, la política y la ciencia".
Radice divide su respuesta en dos afirmaciones fundamentales:
1) La distinción entre ciencia marxista de la historia y filosofía marxista; y 2) La relación entre materialismo dialéctico y ciencia marxista
de la historia.
Estas, considera Radice, surgieron de la orientación dada por
Gramsci al marxismo: como filosofía de la praxis y como ciencia de la
historia y de la revolución; es decir, de su explicación de la relación
entre filosofía y política.
La distinción entre ciencia marxista de la historia y filosofía marxista, dice Radice, permitió al marxismo italiano dar solución a la rela(*)

Ponencia pre,entada en el Secundo Coloquio Nacional de Filoaofía, celebrado ea Moa•
teirey, N. L., del 3 al 7 de octubre de 19'1'7, con la participaci6n muy activa de nueatra
Facultad de Filomfía y Lettu.

CATHEDRA [ 105)

�ción teoría revolucionaria y partido revolucionario. Reúne, por consiguiente, en torno suyo, a todos los revolucionarios guiados por la concepción de la historia como lucha de clases y a todos los defensores del
socialismo científico.
Una segunda aseveración, distinción entre materialismo dialéctico
y ciencia marxista de la historia, afirma el autor de Gli accusati ... ,
"posibilita una vinculación entre la filosofía, concebida como hipótesis general de trabajo, y las teorías científicas en el momento de su
fundación. Esto es, la laicidad de toda ciencia, la compatibilidad de la
ciencia con filosofías distintas de aquella que es determinante para su
formación".
Y vuelve Radice: "Esta distinción permite los grandes desarrollos
positivos de la filosofía política marxista en Italia: la libre confrontación de ideas, la posibilidad de valores fuera del marxismo, el pluralismo y la articulación del Estado socialista, no como concesiones al adversario de clase, sino como necesidades vitales de la propia batalla y
estrategia revolucionaria" (1).

MATERIALISMO DIALECTICO Y MATERIALISMO HISTORICO
A NOSOTROS, estas tesis de Radice nos llevan a hacer varias consideraciones.
Si bien es cierto que a Gramsci le interesó, sobre todo, el aspecto
humano (y, por lo tanto, también el ideológico, superestructura! e histórico), sus reflexiones a la difícil cohesión entre naturaleza e historicidad lo llevaban a suscribir la tesis engelsiana de la unidad real del mundo, demostrada por el largo y laborioso desarrollo de la filosofía y las
ciencias de la naturaleza.
Luporini, citando a Gramsci, dice: "Esta formulación contiene realmente el germen de la concepción justa, porque se recurre a la historia
y al hombre para demostrar la realidad objetiva" (2). Lo anterior es una
anotación historicista esencialmente gramsciana. Con todo eso, sólo
quien tuviera los ojos vendados por el dogmatismo y el escolasticismo
podría encontrar en ella cierto alejamiento de la posición de los clásicos.

[ 106] CATHEDRA

Cen:~ni, en términos parecidos, expresa: "En la base unitaria de la
obra
· . es d ec1r,
·
¡ · critica
ta • de Marx se halla una constante instancia un·t
1 aria,
a ms nc1_a ~ue tiende a aprehender en su plena totalidad la unidad del
mundo ob¡etivo (naturaleza y sociedad)" ( . . . ). "Esta·mstanc1a
· um·ta na
·
--~agr:ga- , a _la vez hipótesis y experimentación, o sea, construcción
c1ent1f1ca racional, se halla también en la base de la obra programática
de Marx, fundada en la necesidad histórica de unificar el conocimiento
humano en una ú_nica ciencia positiva, capaz de excluir todo apriorismo
Y toda deontolog1a para aferrarse a los criterios unívocos de la ciencia
ya no solamente en relación con la naturaleza, sino también en relació~
con la historia y con la sociedad humana" ( 3).
Pres!ipino'. textualmente afirma: "En su primer ensayo sobre Ja
econom1a poht1ca, Engels expresó que esa gran alteración de las cosas
a_cuyo encuentro se encamina el siglo, es la reconciliación de )a huma'.
mdad con la naturaleza y consigo misma. En este enunciado está contemdo, en germe~, una temática constante del materialismo histórico, que
en Marx tendr~ una formulación distinta y más rigurosa, significando
que
resoluc10n de las contradicciones que surgen en la esfera de las
rela?i?nes de producción (... ) es la resultante previsible, en el tiempo
h1stónco1 de un proceso que, por su génesis, tiende a conservar y desarrollar las 'fuerzas productivas' " (4).

!ª

E. Fiorani, en su estudio: F, Engels el materialismo dialéctico
~a1
sen a que el marxismo occidental, en aras' de un materialismo históri-'
co con un contenido sociológico contrapuesto a las ciencias naturales
esquema extraño al marxismo, tomado del historicismo alemán indu~
a atribuir una validez "transitoria" al mismo materialismo hlstórico
pues lo_ pr?pone como una simple expresión crítica y, a la vez, negativ~
del cap1.ahsmo. Luego, si el materialismo histórico, disociado y "liberado del materialismo dialéctico", se caracteriza por un contenido genéricamente "humanista", orientado hacia una naturaleza humana metafísica,
.
. una problemática de la "alienación humana" ' entonces las influenc1as idealistas se hacen totalmente patentes (5 ).
Luporini, refiriéndose al marxismo soviético sin mencionarlo, afirma que es una de aquellas formas de exposición del maz;i¡ismo ( . .. ) en
las cuale_s el materialismo histórico se presenta según una implícita lógica_ clasif1cado_ra y no dialéctica; o sea, como caso particular de aplicac1on a la sociedad de un más vasto " materialismo dialéctico"; y cuya
CATHEDRA [ 107]

�descripción de contenido parece no necesitar de la presencia del hombre en el mundo (6).
El mismo Prestipino, en comentario a la opinión de E. Fiorani, q~e
juzga un grueso error típico del 'diamat' soviético la ~plicación extn_nseca de la dialéctica a contenidos ya dados o ya formalizados por las dISciplinas científicas singulares, especialmente aquellas que tienen po_r objeto los fenómenos de la naturaleza, indica: "Si bien la observa~10n _es
fundada, resuelve el problema de un modo engañoso y contrad1ctono,
porque, por un lado, se exagera la conocida fórmula de Engels de la
total compenetración entre el método dialéctico y los contemdos de
las ciencias particulares, y, por el otro, se insiste en la ambigua expresión de 'concepción del mundo', o Weltans-chauung, para definir el materialismo dialéctico como tal, o como conocimiento general distinto
de los conocimientos científicos particulares" (7).
"El materialismo dialéctico -establece Lenin-, por oposición al
materialismo mecanicista ' tampoco depende de enunciaciones de. con.
tenido ligadas a un estudio históricamente determinado de la conc1enc1a
científica-natural, sino que sostiene, como Marx, que los hombres, cualquiera que sean las condiciones históricas en que vivan, se ven frente a
un mundo de cosas imposibles de suprimir, del cual deben apropiarse
para vivir" (8).
Marx, en La sagrada familia, comenta categórico: "El ser humano
crea, pone objetos, sólo porque es puesto por objetos, porque es, desde
su origen, naturaleza. En el· acto de poner no pasa, por lo tanto, d~ s~
'actividad pura' a una creación del objeto, sino que su producto ob¡etivo sólo confirma su actividad objetiva, su actividad como acción de un
ser natural objetivo" (9).
En El capital se expresa en los mismos términos: "El hombre mismo considerado como mera existencia y fuerza laboral, es un objeto de
la ~aturaleza, una cosa, aunque sea una cosa viva y autoconsciente, y el
trabajo mismo es expresión en las cosas de aquella fuerza" (10).
Badoloni, al respecto, concluye: "El efecto, en el concepto de dialéctica, se resumía, por un lado, en un proceso biológico e histórico
desarrollado hasta entonces en gran l&gt;arte en el nivel espontáneo Y, por
otra parte, se formulaba su solución racional y libre, bajo la forma de
una necesidad" ( 11).
1

1
1

11

[ 108)

CATHEDRA

Para Lukács -dice Prestipino-, ontología significa referencia al
estrato más elemental de la realidad material. Una "dialéctica de la naturaleza" no metafísica. Ahí donde Marx y Engels proclaman como
única ciencia a la historia, sostiene la hipótesis de que, si en el futuro
se llegara a descubrir la historia de la composición de la materia, habría
terminado entonces la forma eterna de la materia; o sea, su cognoscibilidad sólo en el cuadrado del postulado físico-matemático galileanonewtoniano, comenzando su cognoscibilidad también en el marco de
la dialéctica-histórico-materialista marxiana y engelsiana. Pareciera perfilarse, en esa sencilla previsión, una sustancial modificación en el significado de las fórmulas "materialismo dialéctico" y "materialismo
histórico", respecto a la versión estaliniana. El materialismo histórico
ya no sería más la extensión y la aplicación de los principios generales
del materialismo dialéctico (válido para cualquier tipo de realidad), al
terreno específico de los fenómenos sociales y a la historia del hombre (12).
Schmidt, en referencia a Lukács, señala: "Para Marx, la naturaleza
no es sólo una categoría social. De ninguna manera se puede disolver
sin residuo, según la forma, el contenido, el alcance y la objetividad,
en los procesos históricos de su apropiación. Si la naturaleza es una categoría social, también vale la proposición inversa de que la sociedad
representa una categoría natural" (13).
Engels -dice Schmidt- adopta una teoría de la naturaleza, desde
fines de la década de 1850, opuesta a Marx. Mientras Marx concretiza,
en el análisis histórico-económico de El capital, el programa de las
Tesis y, con ello también, el problema esencial para la Ideología alemana de la relación existente entre naturaleza y praxis social, Engels,
en cambio, con ayuda de categorías dialécticas, interpreta resultados
ya disponibles de la ciencia natural.
Para probar su aserto, Schmidt recurre a textos de Engels, extraídos
del AntiDühring y de su Dialéctica de la naturaleza, como el siguiente:
"La dialéctica es ( ... ) la ciencia de las leyes generales del movimiento
y desarrollo de la naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento" (14).
Schmidt observa que Engels ve la naturaleza y la historia como dos
dominios de aplicación distintos del método materialista-dialéctico.
Para Marx, son dos elementos inescindiblemente entretejidos.
CATIIEDRA [ 109]

�O bien este otro texto: "La unidad del mundo consiste en su materialidad".
De la misma manera, Schmidt señala: Es el real dominio, y no sólo
un "largo y complejo desarrollo de la filosofía y la ciencia natural",
como piensa Engels, por más que éste forme parte del proceso, lo que
lleva a su plena realización el concepto de unidad del mundo.
Por consiguiente, el discurso sobre la materialidad del mundo no
significa en absoluto nada de positivo. Sólo expresa ingenuamente el
carácter material total de lo naturalmente dado ( 15).
"El intento de Engels, de interpretar el dominio de la naturaleza
prehumana y extrahumana, en el sentido de una dialéctica puramente
objetiva, debe llevar de hecho a la incompatibilidad de la dialéctica y
materialismo ( ... ). Si la materia se concibe como dialécticamente estructurada en sí, deja de ser materia en el sentido de la ciencia exacta
natural, sobre la cual Engels y sus seguidores creen poder basar su posición" (16).
Así Jo ha dicho Marx en La sagrada familia: "La materia no la ha
creado el hombre. Lo que llega a crear es la capacidad total productiva
de la materia sólo bajo el presupuesto de ésta" (17).
En los Manuscritos parisinos escribe: "El hombre es un ser corpóreo todo hecho de fuerzas naturales, viviente, real, sensible, objetivo.
'
Significa
que tiene como objeto de su existencia, de su manifestación
vital, objetos reales, sensibles, o que sólo puede expresar su vida en objetos reales, sensibles.
"Un ser que no tiene su naturaleza fuera de sí no es un ser natural,
no forma parte del ser de la naturaleza".
Y en El capital: "No es la fertilidad absoluta del suelo, sino su diferenciación, es decir, la multiplicidad de sus productos naturales, lo
que constituye la base natural de la división social del trabajo y acicateó al hombre para la multiplicación de sus propias necesidades, capacidades, medios y modos de trabajo, a través del cambio de las circunstancias naturales, dentro de las cuales éste habita" (18).

[ llOJ

CATHEDRA

Schmidt observa: Para Marx, el intercambio orgánico entre el hombre y la naturaleza es un caso especial de la transformación de las cosas
naturales y se ubica bajo la categoría de intercambio, e inversamente.
Para caracterizar el proceso del intercambio, Marx recurre al concepto
de intercambio orgánico. En el proceso inmediato del trabajo, es decir,
en el intercambio orgánico entre hombre y naturaleza -reafirma--,
que el aspecto material se impone a sus determinaciones formales históricas.
Alfred Schmidt, reseña Prestipino, se esfuerza .en subrayar una incompatibilidad entre el pensamiento de Marx y Engels, en relación al
concepto de naturaleza. Esto es, al significado de las fórmulas materialismo dialéctico y materialismo histórico. Pero concluye con una
rígida fórmula de tipo kantiano, cuando hace decir a Marx que existe
una naturaleza independiente (... ). Pero nosotros conocemos que sólo
hay ciencia de la naturaleza socialmente mediada.
Polemizando con el Feuerbach de Engels, Schmidt escribe: "La
cuestión de la relación del ser con el pensamiento, del espíritu con la
naturaleza, pierde absolutamente importancia, ya que hoy es evidente
que conceptos como 'pensamiento' y 'ser', 'espíritu' y 'naturaleza',
Juntamente con los principios de explicación de las ciencias naturales,
son productos que surgen de la praxis, instrumentos con los cuales
los hopibres buscan resolver no problemas eternos, sino problemas
más históricamente condicionados" (19). "Tal afirmación es indiscutible cuando se refiere a los 'problemas', y a las exigencias de la praxis
humana, pero no lo es tanto cuando se refiere a los 'principios' de explicación de los fenómenos naturales. Puesto que, si incluso los principios de la ciencia sólo se reconocieran verdaderos en el ámbito de
determinadas condiciones históricas, Schmidt no podría enunciar como
'eterno' su principio mencionado de la universal instrumentalidad, determinación y relatividad histórica de los teoremas científicos. Debería
al mismo tiempo postular igual legitimidad de principio contrario, en
una determinación histórica diferente. Permanecemos, recalca Prestipino, todavía en el dualismo entre un 'saber' (el 'postulado' kantiano) y
'un conocer' (la 'determinación' kantiana)" (20).
Continuemos, dice Prestipino, con la tesis de Schmidt, según la
cual: "los enunciados relativos a la naturaleza pueden formularse y
aplicarse sólo con la ayuda de categorías sociales. Llevada a sus límiCATHEDRA [ 111)

11'

�tes, esta tesis significa identificar la ciencia con la actividad social en
cuanto tal. Si luego se borra o atenúa la dialéctica discriminatoria entre
fuerzas productivas y relaciones sociales de producción, entonces la
ciencia podría identificarse con el trabajo productivo, como lo hace
Schmidt, en el cual, según una irónica frase de Marx, retomada por
Schmidt, los hombres se comportan al mismo tiempo como materialistas sensualistas y como idealistas subjetivos" (21).

'.'Es e~dente q~~ la preocupación de circunscribir drásticamente
la nguros1dad _c1ent1f1ca del materialismo histórico al estudio del resente, ~e relaciona c~n la teoría l?gica_ Dellavolpiana de la abstrac!ón
determmada, Y constituye, por as1 deculo, su corolario más consecuen1';· .Pero q~eda abierto el problema de saber si esa teoría lógico-filosof1ca no tiene también ella sus remotos supuestos en algunos · ·
píos ontológico-filosóficos" (25).
pnnci-

"¿Pero es verdad que los enunciados relativos a la naturaleza pueden formularse y aplicarse sólo con la ayuda de categorías sociales?
Schmidt debe admitir, siguiendo a Marx: Mientras las categorías económicas pierden validez con la desaparición de las relaciones históricas que ellas expresan, las categorías lógicas, en cambio, aún estando
condicionadas por supuestos históricos humanos, gozan de ámbito
de validez más amplio y general. Son sedimentos históricos de la especie" (22). Agrega Prestipino: "Cuando se subraya el carácter históricamente determinado de algunos conceptos de la economía política se debe distinguir entre el ámbito limitado al cual pueden aplicarse y su validez epistemológica (que evidentemente no desaparece
ipso facto con la terminación de ese ciclo histórico determinado, aún
cuando no pueda aplicarse sino a él). Además, si la economía política
( o la 'crítica de la economía política') quiere constituirse como ciencia
debe someterse a la condición epistemológica propia de todas las ciencias, en virtud de la cual se puede discutir en torno a un ámbito dado
de objetos, solo mediante conceptos que, por definición, no trascienden. Y, por otra parte, ¿cuál es la fuerza de la moderna ciencia de la
naturaleza, sino la capacidad de universalizarse progresivamente, mediante teorías que incluyan otras anteriores unificándolas?" (23).

~a ~is~oria, para Gramsci -acota Roberto Cessi, en su estudio
El histo~~wno Y los problemas de la historia en la obra de Gramscise 1de~tif1ca con la vida del mundo, en la cual el actor no es la natura'.
leza, ~mo el hombre! pero n~ reducido a una simple expresión ideológica, m a una expres10n economica -el horno economicu- tam
t'
bt
·
,Y
poco
a u_n 1po a s racto, smo al hombre considerado como su¡·eto de 1
.
lac1ones.
as re

"Así -dice Prestipino-, el materialismo de Marx sería el conocimiento científico de las modernas relaciones sociales, en su génesis,
en su estructura y en sus leyes internas de movimiento. Korsch, en su
interpretación de Marx, lejos de buscar una serie de principios generales
siempre válidos de la ciencia social, circunscribe drásticamente la rigurosidad científica del materialismo histórico, como modelo de análisis
social, afirmado en la crítica de la economía política de la sociedad
burguesa moderna (... ). De aquí el mérito atribuído a Korsh por la
emancipación -dice Prestipino-, por la emancipación del marxismo
teórico de las aporías que todavía lo atenazan, y por la revalorización
de la instancia antifilosófica que en Marx precedería de consuno con
la otra, análoga, de la superación del Estado" (24).
[ 112) CATHEDRA

0

"La vida es el conjunto de las relaciones de las energías que actúan
e~ el _mundo, e~ el -~asado, en el presente, en el futuro, por lo cual la
histona es venf1cac1on del pasado, actuación del presente y previsión
del futuro, Y se realiza, no de acuerdo a una ley de regularidad conforme ,ª la ley de los hechos naturales, sino siguiendo un proceso de tesis y
anti tesis, de ~ternas contradicciones, de las cuales todas las filosofías
han sido manifestaciones y que cada uno supone reducido en un substrato sobre un esqueleto constituído por factores fundamentales
--estructuras-:-, Y por factores derivados, -superestructuras de elementos domman~s de hegemonías- y de elementos subyacentes
-.ubalternos-, suJetos a constante evolución por un proceso de perpetuo devenir" (26).
·
"La base de _la dinámica histórica está en dos movimientos y presuP_~ne dos cond1c1ones -agrega Cessi-: 1) Para el nacimiento y la realizacion _de las tareas que la humanidad se propone resolver, se presupone
la ex1~tenc1a real y efectiva en el proceso del devenir, de las condiciones
matenales aptas para su solución; 2) Una estructura social no desaparece antes de haber agotado las fuerzas productivas que es capaz de produci~, Y tampoco antes de que se construyan las nuevas y más activas
relaciones de producción, maduradas en el seno mismo de la vieja sociedad" (27).
Ahora bien, la filosofía, en su máxima síntesis, como ciencia de la
CATHEDRA [ 113)

�dialéctica gnoseológica, reduce a unidad orgánica los conceptos generales de la historia, la política y la economía, en las que se origina la teoría de la historia, y en las que se identifica la filosofía de la praxis.

de captarlo ( objetivo, científico), sino muy especialmente por el modo
de ejercerse esta filosofía: como teoría que se inserta en la praxis misma" (30).

"Filosofía de la praxis -como indica Adolfo Sánchez Vázquezconsiderada en una unidad indisoluble del proyecto de emancipación,
la crítica de Jo existente y el conocimiento de la realidad a transformar.
El gozne en que se articulan estos tres momentos es la praxis como actividad real orientada a un fin. Se trata de transformar el mundo (proyecto fin) con base en una crítica y en un conocimiento de la existencia. El problema teórico (filosófico) fundamental es, por tanto, el problema práctico de la transformación del mundo humano, social; o sea:
el de la autoproducción o cumplimiento del hombre, en un contexto
histórico-social dado, en y por la praxis" (28).

Como conclusión, por nuestra parte, sin tomar en cuenta las manifestaciones extremas, en la consideración de la relación existente entre
el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, creemos que la
afirmación de Marx, en carta a Kugelman, resume nuestra posición:
"Las leyes naturales no se pueden suprimir. Lo que se puede cambiar
en condiciones históricamente diversas es sólo la forma en que aquellas
leyes se imponen" (31).

"Así, pues, la 'filosofía de la praxis' supone una opción ideológica,
un punto de vista de clase. Y, de acuerdo con esta opción, tiene que dejar de limitarse a contemplar o interpretar el mundo y contribuir a su
transformación. La teoría (la filosofía) arranca de esta opción, de la
praxis misma y cumple una función práctica, y por esta inserción consciente, buscada, su práctica como filosofía cambia radicalmente" (29).

'1

"La transformación del mundo -continúa Sánchez Vázquez-,
de la realidad humana y social, se presenta, pues, como un fin u objetivo último al que han dejado de ajustarse tanto el pensamiento como
la acción. Este fin es, en definitiva, la expresión del interés de una
clase social -el proletariado- que sólo puede emanciparse -y con ella
toda la humanidad · transformando consecuentemente la realidad. Se
trata de un fin que nace de la praxis histórica misma y que sólo puede
realizarse con una acción práctica que requiere cierta teoría. La racionalidad de esta praxis no radica sólo en el conocimiento del objeto,
sino también en su ajuste a ese fin último, a través de su inserción en
la praxis que lo realiza. No cualquiera acción real (cualquier movimiento obrero) resulta racional; se requiere que se ajuste al interés de clase
fundamental que se expresa en ese fin último. Y para ello la praxis nenecesita de la teoría.
"Pero no de cualquier teoría, sino de aquella que implica una
transformación radical en la filosofía misma: no sólo por el objeto que
capta (la praxis, o el ser que se constituye en la praxis), o por el modo

[ 114]

CATHEDRA

LA LAICIDAD DE LA CIENCIA
VOLVIENDO A RADICE, cuando éste le reconoce a Althusser
la afirmación de que "Gramsci vió y pensó con fuerza una de las dos
determinaciones de toda filosofía: la relación entre filosofía y política, pero no vió con igual vigor ni aisló la otra determinación: la relación
entre filosofía y ciencia" ( 32), creemos que se separa de la noción
gramsciana.
El materialismo histórico sería el correcto conocimiento lústoriográfico de cualquier región de lo real (incluído, por Jo tanto, el virtual
conocimiento historiográfico de la naturaleza inorgánica), mientras que
se sustenta en un empleo apropiado de ciertas categorías analítico-&lt;iialécticas en su forma abstracta, pero siempre referidas a los momentos
centrales del desarrollo histórico concreto. Constituirían, entonces, el
materialismo dialéctico, o bien la filosofía marxista.
Esta posición de Radice permite aceptar el aserto de Berlinguer
reconociendo que algunos caracteres de una parte del marxismo italiano moderno deben atribuírse a las acentuaciones voluntaristas presentes en el historicismo gramsciano. Luporini, por su parte, escribe: "Puede ser que haya en Gramsci, de hecho, sobre todo por razones de polémica interna (contra las penetraciones de materialismo metafísico en
..el marxismo), cierto debilitamiento de la instancia, o componente naturalista, respecto a la instancia humanista" (33).
Estimamos, por nuestra parte, que Radice, al enfatizar la distinción
entre filosofía marxista y ciencia marxista de la historia, se adhiere a la
CAfflEDRA [ 115]

�tendencia de la desfilosofización del saber. Explicable su propósito
por reivindicar la herencia gramsciana, que ha llevado "al Partido Comunista Italiano a una concepción justa y correcta de la unidad ideal de sus
miembros".
Engels, al respecto, afirma: "De toda la anterior filosofía no subsiste al final con independencia más que la doctrina del pensamiento y de
sus leyes, la lógica formal y la dialéctica. Todo lo demás queda absorbido por la ciencia positiva de la naturaleza y de la historia" (34).
Este mismo autor, en su obra: "Feuerbach ... , admite el carácter
de la filosofía por el contenido, pero no puede evitar contraponerla a
las ciencias particulares más rigurosas, porque su método: que es analítico e hipotético-deductivo ( ... ) en las ciencias, en la filosofía es sintético o inductivo ( . .. ). Similar contraposición ( ... ) probaría ( .. . )
el carácter no científico de la filosofía, y, en consecuencia, la ilegitimidad de su pretendida función unificadora de las ciencias" (35).
Sería interesante -observa Prestipino- ver cuanto existe aún de
esta visión dualista (relativismo e irrespetibilidad de la historicidad) del
historicismo, en la fórmula gramsciana del "pesimismo de la inteligencia-optimismo de la voluntad". En tal caso, se reabriría el discurso sobre
los orígenes, conquista y límites del historicismo marxista en nuestro
país y sobre sus verdaderos pecados relativistas, iguales y contrarios a
los científico-absolutistas de las corrientes de los países socialistas. Un
intento de evitar los escollos del historicismo es la propuesta "sociológica" que no significa uria exclusión de la historia, sino que, sencillamente, .señala el hecho de que esto que es histórico no puede ser problematizado sino a partir del sistema de lo presente. La ciencia de la historia (y la teoría de esta ciencia) depende por tanto de la ciencia de la so·
ciedad (y de su teoría) (36).
En cuanto a la tesis de Radice, sobre la laicidad de toda ciencia,
Prestipino, coincidiendo, afirma: "La filosofía no sería la síntesis que
sobreviene después que cada una de las ciencias ha alcanzado ciertos resultados, sino la actividad misma constituyente de un marco científico,,
en general, en tanto preceda y funde idealmente la metodología de laf.
ciencias. La filosofía precedería de las ciencias históricamente, como
pensamiento que anticipa, preanuncia y prepara cada una de las disciplinas. Estas, si bien se desprenden de ella, provocarían la desfilosofiza[ 116] CA THEDRA

ción ~e otros tant_os sectores del saber, aunque sin ahogar del todo la
necesidad Y la exigencia del filósofo, como exigencia imperecedera.
, "Las de~cias fundadas por Galileo -dice Radice- tienen como hi-

i;te~~ filosof1ca general la del racionalismo matemático. Tal hipótesis

oso 1~a se ha ~emostrado unilateral e incompleta. Esto no quita que
la c1enc1a de Galileo sea hoy aceptada, en su ámbito específico de validez, por hombres que tienen distintas filosofías ( ... ). La misma relación -concluye Radice-;--_ e_~iste entre el materialismo dialéctico, la hipótesIS general que perm1tio a Marx altanzar su gran descubrimiento
científico y la ley del movimiento de la historia" (32).

Estimo que la noción de_Radice, de laicidad de la ciencia, no es
a~ertada. P?rqu_e precisamente los grandes desarrollos de la filosofía poI~t1ca ~arx1sta 1tal1ana son producto del conocimiento del "punto teónco mas delicado de toda la filosofía marxista": la cohesión indisoluble entre naturaleza e historicidad.
" .E! mismo sentir nuestro lo corrobora Prestipino cuando acota:
DIStmto es el problema de la relación entre las ciencias de lo diacrónico (historia Y filosofía globalmente consideradas) y las ciencias de lo
sincró?ic?, e~ las que, global~ente se incluyen las experimentalestaxonom~cas ( naturales ) y las log¡co-matemáticas ('exactas'). Se trata
de dos ruveles epistemológicos entre los cuales no subsiste coincidencia
m mterpenetración, ni inversión de acento, sino una relación analó'.
gica, debido al hecho de que las ciencias de lo diacrónico (por lo demás
mduso en el aspe~to ontológico, en la realidad objetiva, lo sincrónic~
repite, como ya senalamos, lo que por su origen y naturaleza es diacrónico). Por supuesto, sólo desde el punto de vista del filósofo de la ciencia se puede afirmar que las ciencias de lo sincrónico no coinciden ni se
interpenetran con las de lo diacrónico. En la práctica científica de una
personalidad individual y en la historia efectiva de una obra particular,
ciertamente los dos agrupamientos pueden coexistir de una manera
profi?ua y entrelazarse, como lo atestiguan El capital, en muchas de
sus paginas, y los Manuscritos matemáticos de Marx (38).
"Si se acepta considerar como una correspondencia analógica la
que_ media entre las ciencias de lo diacrónico y las de lo sincrónico, es
decrr, entre las categorías de la 'lógica histórica' y las de la lógica formal (que abarca a la lógica simbólica), se evita con más facilidad la
CATHEDRA [ 117]

1

1
1
1

1

�aporía a que suelen dar lugar las disputas sobre el concepto de necesidad histórica, cuando éste es aceptado, no ya como análogo, sino como homólogo de las leyes generales (o de las uniformidades funcionales) propuestas en el nivel de la lógica formal (o de la lógica simbólica).
¿Cómo se puede pensar en una ley si su verificación está confiada a un
solo acontecimiento histórico, 'singular' en tanto irrepetible? ¿Cómo
puede pensarse en términos de semejante 'necesidad' histórica, por
ejemplo, la revolución francesa, si la única verificación de tal necesidad
('general', por presunción) es el mismo acontecimiento histórico ('específico') denominado revolución francesa?" (39)_.

NOTAS
1) Lombardo Radice, "Sí, para suerte nuestra", en Materialismo histórico y materialismo dialéctico, pp 87·92.

2) Cesare Luporini, La metodología del marxismo en Gramaci y el marxismo
p.51.
'
3) Umberto Cerroni, "Gramaci y la auperación de la aeparación entre aocied8 d
Estado", en Gramsci y el marxismo, p. 97.
Y
4) G. Preatipino, El penaarniento filooófico de En=la,
• la , p. 156.
.- trad. espano

Estas últimas observaciones implican, sin embargo, una sustancial
rectificación del concepto que atribuye al materialismo dialéctico el
objetivo de 'universalizar' o generalizar los resultados de cada una de
las ciencias físicas y naturales ( o mejor dicho, ciencias de lo sincrónicos) y de las generalizaciones propuestas por las mismas ciencias. Muy
distinta es la relación que se establece entre la filosofía dialéctico-materialista (como componente de un conocimiento histórico más vasto y
articulado) y las llamadas ciencias 'naturales' que no tienen más que
una clara delimitación de competencia epistemológica histórica, consistente en abstraer el modo de funcionar propio de aquellas ciencias,
tal como resulta del análisis histórico sistemático de su desarrollo y de
la comparación con el desarrollo de las mismas ciencias históricas o de
otras funciones cognoscitivas ( 40).

5) Citada por Preatipino, op. cit., p. 167.
6) Cesare Luporini, op. cit., p. 50.
7) G. Preatipino, op. cit., p. 224.
8) A. Schmidt, El concepto de naturaleza en Marx, trad. eapañola, p. 71.
9) Op. cit., p. 73.
10) Ibidem.
11) G. Preatipino, op. cit., p. 188.
12) Op. cit., p. 197.
13) A. Schmidt, op. cit., p. 78.
14) A. Schmidt, op. cit., p. 49.
15) A. Schmidt, op. cit., p. 54.
16) Ibidetn.
17) Op. cit., p. 72.
18) Op. cit., p. 98.
19) G. Prestipino, op. cit., p. 210.
20) Op. cit., pp. 219 y 220.
21) Ibidem.
22) Ibidem.

[ 118]

CATHEORA

CAfflEORA [ 119]

�23) Op. cit., p. 221.
24) lbidem.
25) lbidem.
26) Roberto Cessi, "El historicismo y los problemas de la historia en la obra de
Gramsci", en Gramsci y el marxismo, p. 77.
27) Op. cit., pp. Sí y 82.
28) Adolfo Sánchez Vázquez, La r,Josoffa de la praxis como nueva práctica de la
filoeofía, p. 2.
29) Op. cit., p. 9.
30) Op. cit., pp. 13 y 14.
31) A. Schmidt, op. cit., p. 112.
32) A. Lombardo, op. cit., p. 87.
33) C. Luporini, op. cit., p. 50.
34) G. Preotipino, op. cit., p. 243.
35) G. Prestipino, op. cit., p. 244.
36) Op. cit., p. 248.
37) L. Radice, op. cit., p. 43.

38) G. Prestipino, op. cit., p. 298.
39) Op. cit., p. 299.
40) Op. cit., pp. 300 y 301.

[ 120]

CATHEDRA

�Guillermo Ceniceros

Siqueiros
ante las tendencias plásticas
del siglo xx &lt;•&gt;

•

LA IUSTORIA DE LA PINTURA es la historia del desarrollo del
lenguaje plástico, de la gradual captación de sus recursos y posibilidades. El lenguaje plástico, t.estimonio de las luchas cotidianas del hombre y expresión de sus inquietudes y anhelos, fue en un principio un
medio para subyugar a la naturaleza; de ahí su carácter mágico y su sentido religioso. La pintura como rito fue un lenguaje •más expresivo y directo que la palabra. Los pintores de aquellos tiempos, los precursores
de Altamira, utilizaban la línea como lenguaje. El diseño gráfico fue su
punto de partida, diseño que después y de un modo muy rudimentario
era llenado con los colores que extraían de vegetales, minerales y de al·
gunos animales. Para esos hombres pintar era una necesidad vital .
Necesidad vital, puesto que, como el lenguaje hablado o la necesidad de emitir sonidos y palabras, la necesidad de dibujar símbolos, signos o esquemas, permitía expresar voces diversas. Es decir, esos signos
(•) VDSION SINTETIZADA d~ 1111a conferencia que ~ 1 6 m. autor en el entoacu
Taller de Artes P1úticu de la UANL, U. el Verano de 1974.

CATHEDRA

1121)

�podían ser sumamente expresivos, extraordinariamente poéticos, simplemente decorativos o puramente descriptivos: literarios, constatadores de hechos.
Lo verdaderamente interesante de todo esto es que entre esas voces
se encuentra, como en la poesía o la música, toda la escala de sonidos,
toda la diversidad de tonos. Diversidad que va desde los "primitivos"
poéticos, como los pintores de las cavernas, hasta los expresionistas del
siglo xx, pasando por los cerebrales perfeccionistas, maestros que nos
dejaron un arte lleno de misterio y que nos asombra por su enfoque tan
amplio, El Bosco, Brueghel ...
En el curso de la historia humana se han sucedido infinidad de movimientos plásticos, algunos de una tan gran trascendencia que determinaron el rumbo actual de la pintura. Analizar cada uno de esos movimientos sería imposible, por eso mencionaremos sólo aquellos que fueron un eslabón en la cadena que condujo a la pintura actual en general,
a la obra de Siqueiros, en particular.
Dos aspectos ha tenido como constante el lenguaje de la pintura.
Por una parte, la imitación o representación de la naturaleza, ya sea en
el campo de la magia, de la cacería o en el religioso. Este enfoque ha
cubierto gran parte de la historia del arte y es representado por extraordinarios pintores de la talla de Rembrandt o Velázquez o el expresionista Grunewal. Es, pues, el lenguaje para la representación de la realidad.
Por otra parte, encontramos valor expresivo de la propia pintura en forma de línea, símbolo, señal, textura o en forma de forma.
En ambos casos, el pintor pone en práctica constantemente su capacidad de selección.
Nunca un artista o una escuela contribuyeron simultáneamente en
todos los aspectos de la expresión pictórica. Así, los impresionistas, limitados a dar un nuevo tratamiento a la luz, menospreciaron los aportes
de otros pintores en diferentes campos como los que hemos mencionado. Ese largo camino preparó la aparición de Cézanne, el primer pintor
que se planteó el problema de la estructura del cuadro a partir de la estructura de los objetos dentro de él. El análisis geométrico y la preocupación por los espacios le permitió a Cézanne crear las premisas de la
pintura constructivista que surge después con el nombre de cubismo.

[ 122]

CATHEDRA

. A diferenc!a de Cézanne, Seurat y S~ac, cuya obra es más superfic~ Y se a~r?xnna mucho a la escenograf1a, manifestaron una preocupac10n cromat1ca por el espacio, que los llevó a un procedimiento casi artesanal. Al reducir la expresión original de la pintura, tanto la gráfica
como la composición marcharon hacia un puntillismo alejado de los
problemas característicos de la pintura: gráfica, composición, espacios,
etcétera.
Si Seurat y Signac buscaban la vibración, la intensidad expresiva, los
efectos ópticos interesantes y los contrastes cromáticos, Cézanne se empeñaba en estructurar sus obras a partir de la creación de un lenguaje;
no se detenía en aspectos de la realidad, sino que la escudriñaba para
derivar de ella el lenguaje específico de la pintura.
En cuanto a Van Gogh, el más intuitivo, el más impulsivo y quien
no buscaba adherirse a ninguna corriente ni crearla, es el pintor más turbulento y ·agudo de ese período, el que mejor logró imprimir ala pintura los rasgos de su personalidad, el que logró transmitir, por medio del
lenguaje plástico, la angustia, la desesperación y la muerte. Fue, sin duda, el que tuvo más seguidores. Su esfuerzo por desarrollar el lenguaje,
que fue más allá de los logros de los impresionistas, proporcionó un medio fácil de imitar.
Lamentablemente sus epígonos tomaron, más que su feroz y audaz
actitud hacia la vida, el mero impulso. Por ese camino se transformó la
p~tura en el campo más extraordinario de la libertad y del caos, ofreciendo este segundo con el pretexto del ejercicio de la primera.

I'
I'
1,

1

Quisiera imaginar un fantástico artefacto cuya función fuera la misma g_ue la_ de una criba, en el que se pudieran cernir todos los pintores
-me¡or dicho, su lengua¡e-. Esta máquina hipotética no haría, desde
luego, el papel de un simple seleccionador. Más bien dejaría pasar, si
t?mamos en cuenta el lenguaje de cada pintor, aquellos que por el caracter de la pincelada, por su tamaño y por su intención no lograron
permanecer en la rejilla del tamiz. Los primeros en salir serían los puntillistas. Otros, de pincelada más grande, quedarían atrapados en la trama de la cuadrícula.
A pesar de todo, la constante de todos estos maestros es la lucha
CATIIIDRA [ 123]

�por renovar el lenguaje plástico, renovación que manifiesta sus variantes
en el campo de la expresividad, entendiendo por esta última, en el campo de la pintura, 1~ utilización de un lenguaje que no permite la indiferencia del espectador ante la obra.
Aunque Van Gogh es el más expresivo, dada la propia naturaleza de
su lenguaje, Cézanne postuló la utilización de la pintura como lenguaje,
en oposición a la representación fiel, a la mera imitación de la realidad y
defendió el carácter autónomo de las artes plásticas. Por este camino levantó la preeminencia del lenguaje sobre la anécdota, rasgo qu" marcó
todo el arte del siglo xx.

'

Sin menoscabo del valor de Cézanne en cuanto a su aporte y sin menospreciar su carácter de visionario de la pintura, hay que mencionar
que su lado negativo más pobre y modesto fue su enfoque precario de
la temática. Porque debemos subrayar, sobre todo en nuestro tiempo,
que el carácter autónomo del lenguaje plástico, su autosuficiencia artística, no se contrapone, sino más bien se complementa con una gran temática. Temática que puede ir desde el erotismo y los problemas íntimos o subjetivos hasta los grandes conflictos sociales. Sólo así se puede
llegar a ese descubrimiento que nos revela cómo el gran tema de la pintura es la pintura misma, es decir, el agotamiento de sus posibilidades en
todos los niveles de la realidad. Me parece que esa enseñanza está ya
presente en Picasso.
Así como el científico, el artista está empeñado en penetrar hasta la
realidad última. No la realidad que capta pasivamente, sino aquella
oculta e invisible y que el lenguaje artístico revela. Penetrar, transformar, palpar, crear el mundo como expresión, es la misión del arte.
¿Acaso una ecuación algebraica, la fórmula de una reacción química, no
es parte del lenguaje del científico? ¿ Y acaso la movilidad del lenguaje
científico no es, en cierta medida, semejante a la movilidad del lenguaje
plástico? ¿Acaso en el aprendizaje de un artista no se repite en cierta
forma la movilidad propia de toda la historia de la pintura?
Es sabido que en la actualidad muchos de los cambios que generan
la movilidad del lenguaje plástico encuentran su razón de ser en el mercado, es decir, en la comercialización del arte y en la justificación de su
necesidad por medio de la publicidad. El estudio del mercado cobra vital importancia, ya que constituye en algunos casos casi el único proce-

[ 124] CATHEDRA

dimiento para determinar la autenticidad o .a inautenticidad de algunas
tendencias artísticas.
Estamos muy lejos de la época en que vivieron los pintores malditos, cuando Sou1 · ,,, :, Modigliani llevaron su existencia entre la miseria
y la carne putrefacta, cuando despreciaban cualquier reconocimiento y
masticaban el tiempo para entregar, el primero, las primicias del expresionismo abstracto, y, el segundo, un arte sin paralelo, lleno de drama,
de amargura, de poesía. La pintura solitaria de estos artistas conturbados contrasta bruscamente con la producción que vendría después.
Estamos muy lejos de la etapa de búsqueda de los impresionistas,
dispersos en el campo. Estamos muy lejos del tiempo de Van Gogh,
empeñado en comunicar su ansiedad, su drama y su alucinada alegría
demente, en pos de una extraña belleza.

.

Genio fecundo e inagotable, Picasso arrasó con todo. Picasso, más
que un artista creador, concentró su esfuerzo y su genio productor en
la exploración. Aparentemente, Picasso carecía de la capacidad de selección. Como todo genio pueril y regocijante se dedicó a probar todas
las golosinas. Nadie como él dedicó tanto tiempo a la pintura; nadie como él pintó en tan breve tiempo obras maestras.
En alguna ocasión, Picasso llegó a pintar un cuadro cada tres horas.
Es curioso cómo puede uno observar incansablemente la pintura de Picasso y cómo no se advierte ni avance, ni retroceso, ni grandes errores,
ni grandes aciertos. ¡Picasso, siempre genial! Es la actitud que casi religiosamente se asume ante la obra de Picasso, lo mismo ante los cirqueros de la etapa azul y rosa, que ante las mujeres de Avignón, lo mismo
ante sus obras cubistas que ante los retratos de sus mujeres, esposas,
amantes, siervas, modelos.
Picasso es el pintor que más caracteriza a los últimos setenta años.
Picasso significa pintura, genialidad, creación, individualidad poderosa,
comunicación, humanismo, comunión, paloma de la paz, movilidad
plástica ...
El arte de la pintura tiene pues, una constante de movilidad, de suma, de mu.Itiplicación infinita, de continuidad, de constante logarítmica
sin fin. Vistas las cosas desde otro lado, asombra también en la pintura
CA TIIEDRA [ 125]

�contemporánea la rápida acumulación de tendencias, la vertiginosa aceleración de los cambios que cada vez se producen en mayor cantidad y
en un tiempo menor. Para mencionar sólo algunas de estas tendencias
recuerdo aquí a la abstracción geométrica como designación del arte
concreto, seguida por la abstracción intuitiva con diferentes nombres y
con diferentes formas de iµanifestación exterior: abstracción lírica, informalismo, abstraccionismo abstracto. Viene luego el pop compartiendo terreno con la nueva abstracción; más recientemente aparece el op
art, que junto con el cinetismo, revela una tendencia abierta a dominarlo todo, incluyendo el diseño de estampados para telas, publicidad, accesorios de decoración y otros aspectos de la gráfica aplicada.
Es natural que nos preocupe esta sucesión acelerada, puesto que alguna o varias de las tendencias en cierta manera han repercutido en
nuestro medio como las ondas de una piedra arrojada en el agua. Estos
impactos plásticos originados en París o en Nueva York, naturalmente
han llegado a nosotros con menor inU!nsidad, retrasados en el tiempo,
sin autenticidad y las más de las veces como un eco mecánico. En la
conciencia del público -y lo que es peor todavía a veces también en la
conciencia del pintor- esa movilidad se presenta como un espectáculo
surrealista, como algo surgido de un sueño o de una pesadilla.
Este fenómeno de la movilidad plástica encuentra su más alta figura
en Estados Unidos, concretamente en Nueva York, donde la substitución de tendencias tiene casi el ritmo propio de la moda.
En el siglo xx, el lenguaje de la pintura tiene, pues, como rasgo distintivo, la movilidad, el cambio, independientemente de que su resultado no corresponda siempre a Jo que deseamos o a lo que esperamos.
El saldo positivo de la prolongada marcha emprendida por genios
anónimos, cavernícolas de trazo elemental en Altamira, "primitivos"
africanos, poéticos huicholes, constructivistas navajos, "primitivos"
australianos, místicos religiosos precortesianos . . . El saldo positivo
de esta marcha emprendida por los anónimos hacedores de signos, creadores verdaderos del lenguaje, sólo puede ser estudiada en función de
toda la evolución posterior de la pintura.
Paradójicamente, entre más anónimos son estos hacedores de lenguaje gráfico y plástico más auténticas son sus grandes creaciones pictóricas.

[ 126) CATHEDRA

Al mismo tiempo, la historia de esta larga ruta nos muestra el esf~_erzo del hombre por ~prender y ca~turar diferentes modos de expres10n. Es una ruta amplia, pero con diferentes caminos que condujeron
siempre a buscar los nexos profundos que unen al hombre con el hombre y a éste con la sociedad.

11

A PRINCIPIOS DE SIGLO, mientras en Europa los pintores que
buscaban renovar la expresión plástica se agrupaban en diferentes comentes que llenarían las primeras décadas de muy diversos "ismos"
en México se desarrollaba una escuela que intentaba tender un puen~
entre el mural1smo del Renacimiento y las posibilidades modernas de
la expresión pictórica.
Co~ocida más tarde como "muralismo", fue impulsada por fuerzas
muy ~-1stmtas_ a las que movían al arte auropeo. Es innegable que Ja revo)uc10n mexicana sacudió las concepciones de los artistas y puso en un
pnmer plan~ el c~cter público y social como exigencia de una pintura
de ~anguard1a. ~si,_ el mural de Siqueiros "Retrato de la burguesía",
realizado en el Sm~1cato de Electricistas, fue promovido, discutido y
a~robado por los miembros de esa organización. Esto sucedía en 1939,
anos ~e gran efervescencia política y social y de vertiginosos avances industriales. De esa manera, tanto la situación del país como los avances
tecnológicos contribuían a desarrollar un lenguaje radical caracterizado
por el anticolonialismo, la independencia de estilo, la inv~nción creadora Y 1~ tem~tica r~voluéionaria. La utilización audaz de herramientas y
mateniJes mdustnales, como la piroxilina aplicada con pistola de aire,
daban un aspecto singular a los hallazgos plásticos de este movimiento.
Al dotar los pintores mexicanos a su pintura de una temática revolucionaria, se creó la necesidad de crear un lenguaje revolucionario de
cambio radical. Un lenguaje orientado más que a transmitir un men~je,
a busc:ir la coi:n:spondencia íntima entre temática y lenguaje y entre
le~gu~Je Y temat1ca. En este sentido el principal teórico, el primordial
practico Y el cardinal irmovador que exploró en todas las direcciones
co!1 ~n entusiasmo inagotable fue Siqueiros. Dotado de un lenguaje
plastico Y de una gráfica que no tiene precedentes en toda la historia de
CATHEDRA [ 127)

�Ja pintura, Siqueiros quería, al mismo tiempo, inscribir s~ estil? dentro
de una forma superior de expresión. Era un poco como s1 considerara a
su lenguaje sólo como el engrane o como una pequeña pieza de un en•
granaje superior. Este engranaje superior naturalmente que es el.mura•
lismo buscado por Siqueiros unas veces entre las paredes de la caree! Y
otras' en los talleres creados por él, tanto en Estados Unidos como en
México, en Chile, Argentina, etcétera. Encarnación plástica de esta búsqueda son la mayoría de los murales de Siqueiros, muy p~cularmente
el del Hospital de la Raza, ejemplo portentoso de una pintura Y de un
lenguaje realizados en equipo y dirigidos a toda la sociedad.
Una ideología humanista, una temática revolucionaria Y en renovación y- un respeto continuo a la autosuficiencia de la pintura distin~e a
Siqueiros como pintor abierto, combativo y comprometido con su epoca.
En Siqueiros la dinámica con tiene a la gráfica como sistem~ es~ctural nervioso; a la composición, como distribución de los espacios Vita•
les, y al color, como piel. Es la suma de estos elementos la que pu~~
crear una unidad superior, el mural como síntesis total de la exp~1on
plástica. De ahí por qué la obra de Siqueiros no podía ser un veh1culo
pam los problemas personales, íntim~s, propi?5 _de los ilus~ado~s que
hacen de la pintura una autobiograf1a, un dla?lo de conf1denc1as. El
arte de Siqueiros, monumental y público, realizado para quienes no
asisten a galerías, se desarrolló como un arte sugestivo, multiplicador de
las posibilidades visuales.
La concepción mural de Siqueiros tiene como piedra an~ar a la
pollangularidad. Este fenómeno óptico establece una rela~1ón entre
el movimiento del espectador, sus distancias y sus ángulos _v1Suales Y l_a
composición del mural. El movimiento de las_formas ~ p ~ de lo e~~tico la multiplicación de posibilidades, es decu, el est1?aID1ento, tens1on
y ~ducción de espacios en la composición, inclusive, la movilidad de
expresión de una misma forma vista de diferente ~gulo, son algun_os
aspectos de la poliangularidad. Con mucha frecuencta, al pen~ en p~tura mural pensamos en las paredes que generalmente se destinan a p~tores que se vuelven muralistas por el solo hecho de trasladar a otras di·
mensiones un cuadro de caballete. Siqueiros no alcanzó a poner un
nombre adecuado a esta tarea difícil y atractiva que es pintar en el pla·
fón. ¿También es muralismo? Las posibilidades plásticas, ópticas, en
(128] CATHF.DRA

un plafón, se multiplican a un grado tal que las formas, siendo estáticas
adquieran más movimiento que en la pared o muro.
'
Sin embargo, no se puede hablar aisladamente de los problemas que
plantea un mural, ya que se busca alcanzar la unidad de ese cuerpo que
nos cobija o nos amenaza y que constituye la obra en su conjunto. y 0
destaco aquí problemas aislados sólo para subrayar la magnitud de las
dificultades a las que se enfrentó Siqueiros y que, de ninguna mauera, se
encuentran en la obra de caballete, independientemente de la magnitud
de su formato. Así, otra parte del mural, generalmente ignorada o destinada a las cosas secundarias, o simplemente no utilizada por los muralistas que trasladan sus cuadros a las paredes, es la esquina. El encuentro de los muros sirvió a Siqueiros para dar soluciones audaces y sin precedentes. Aquí, como en el plafón, interviene también la movilidad del
espectador. En sus soluciones, Siqueiros eliminaba los contrastes del
encuentro entre los muros y ofrecía una continuidad puramente visual,
resultado de la audaz composición. La fusión arquitectura/pintura mural conduce a una integración plástica en la que se borran los límites entre la arquitectura y la pintura.
Recuerdo ahora aquellas discusiones que se suscitaban en esta Escuela-Taller de Artes Plásticas en años pasados, con relación a Diego,
Orozco y Siqueiros. Se decía entonces que Diego era el maestro, Orozco, el pintor, y Siqueiros,el político. Sigo pensando igual, pero yo agregaría que Siqueiros es, además del político intransigente con sus principios, el visionario y precursor de la verdadera pintura mural. Diego y
Orozco agotaron en su obra las posibilidades de su lenguaje. Siqueiros
apenas alcanzó las primicias de su con~¡ición del mural. Claro que
Orozco y Siqueiros, como expresionistas que fueron, tienen rasgos en
común y su enfoque es opuesto al de Diego Rivera, quien con un canto
poético nos entregó fragmentos de la historia de México sugestivamente relatados. Y si Orozco, con un acento desgarrador e inconforme, nos
estruja y maldice, Siqueiros, que es también un grito fuerte, agitado, solidario y heroico, es, al mismo tiempo, un canto a la vida por la protesta
y la denuncia.
A pesar de lo que se diga y en contra de todas las opiniones manipuladas por las galerías, el muralismo mexicano no sólo no fue un arte colonizado, sino que, al mismo tiempo, representa el único aporte concreto y poderoso de una expresión plástica latinoamericana con valor uniCATHEDRA [ 129]

�versal. Poco más o menos lo que es hoy García Márquez en el campo de
la literatura, cuyo lenguaje literario tiene una verdadera concepción mural.
Es interesante advertir cómo en un taller de investigación plástica,
en un laboratorio de lenguaje plástico, como lo fue siempre un mural
de Siqueiros, no siempre se valora en toda su magnitud el papel como
formador de pintores (no me agrada la palabra "artistas"). Para el público de la calle es natural que sólo vea el resultado final. Pero, para
quien trabajó con Siqueiros en un mural, el resultado final es la culminación de un proceso, una verdadera historia y un verdadero desfile de
posibilidades plásticas. En efecto, una sucesión de geometrizaciones,
texturas, abstracciones, concreciones y fusiones, preceden la aparición
del esbozo del mural. Constantemente pienso en lo extraordinario que
pudo haber sido filmar todo el proceso de creación del Poliforum. Ese
conjunto se podría antojar más interesante que el propio mural. Revelaría el proceso de suma y resta tan característico de Siqueiros, el desprecio o rechazo de aspectos o fragmentos que fueron demasiado formalistas. En muchas ocasiones se llegó a sacrificar a todo un panel en
aras de lograr la unidad y la coherencia del lenguaje.

término, si~ndo que es la principal, para no decir la primera instancia
de la creación. Es por lo ~terior que la gran pintura mural arranca de
la ~ometrí~ real del espacio arquitectónico y a partir de una geometrizac1on_ creativa establece la estructura básica de la obra para emprender
despues_ lo _que -~uede ser la acumulación óe datos, las líneas direccionales, la distn_bu?1on de los espacios, la combinación y permutación de rit~?s Y moVIm1entos, las geometrizaciones cuya lógica nos dan una reacc1on en cadena: un lenguaje de propuestas gráficas.

.

.

)

Final

CORRESPONDE A NOSOTROS hacer un examen, revisar panorámica y exahustivamente en el ámbito nacional e internacional, en el enfoque con los pintores viejos y jóvenes, los pintores en proceso de formación o de deformación. Corresponde a nosotros hacer la crítica de las
enseñanzas de nuestros maestros del pasado inmediato y de los maestros
contemporáneos que hoy se encuentran en plena producción. Yo creo
que el pintor de hoy puede elegir tanto su camino como su conducta y
un lenguaje en relación con su carácter, a la medida de sus posibilidades
o de sus limitaciones. La necesidad de un lenguaje abierto y rico es hoy
más grande que antes. No cabe duda que el investigador de la plástica
es quien va a sustituir al pintor individualista con patente en el estilo o
con estilo patentado, y que la mente creativa abierta sustituirá a la
mente herméticamente cerrada.

Por otra parte, la relación de trabajo en equipo constantemente crea
problemas que generalmente desagradan al pintor ya hecho y formado.
Es decir, aquí las enseñanzas sólo tienen valor para quien está más despojado de las "genialidades" propias del pintor individualista. Y es que
la pintura mural requiere un gran equipo; no puede realizarse por una
sola persona. Basta pensar que lo primero y lo más importante es el trabajo geométrico, el trazo de la estructura, la delimitación de los espacios Y los ritmos de composición, cosa imposible para un solo pintor a
menos de que disponga un proyector y esté dispuesto a sacrificar una
enorme energía física. El trabajo en equipo es para la pintura mural totalmente indispensable, como lo es indispensable al cineasta o al arquitecto. El trabajo en equipo se basa, desde luego, en una correcta coordinación de la actividad y en una dirección que debe poner siempre en
primer plano la utilización adecuada del espacio arquitectónico. La correcta comprensión de este problema es el fundamento para la distribución de los espacios.

El pintor actual sabrá valorar debidamente las aportaciones verdaderas en el campo de la plástica.
·

Con mucha frecuencia, no sólo en la pintura mural, sino en la de caballete, la composición como lenguaje es delegada a un tercero o cuarto

Podrá, por medio de las práctica que da el trabajo, saber aquilatar
cu'ál de todos los caminos puede ofrecer una problemática más atracti-

[ 130]

CATHEDRA

CAfflEDRA [ 131]

�va, difícil, no repetitiva, diferente, no académica, renovadora. Problemática que englobe todos los aspectos del lenguaje y la temática y también la superficie en que va a pintar y que no es, necesariamente, una
tela.
Para todos hay, para el artista solitario o de la soledad, incomprendido, conforme en muchas ocasiones, amargado y con un lenguaje de
amargura, degradante, humillante, creador de criaturas deformadas, mutiladas, inofensivas. El artista solitario, símbolo de la conformidad, prefiere no identificarse con los demás hombres -que es una de las tareas
del arte plástico-. Con un lenguaje cerrado, limita la participación del
espectador por dos razones: primera, al reducir el lenguaje plástico a receptáculo de problemas íntimos. Segunda, al escoger un formato más
propio de historietas aue de los problemas dignos de la plástica.
Los pintores de las nuevas generaciones entenderán, sin duda, que la
meta a seguir no está ni en el artista solitario o de la soledad, ni en el individualista con estilo de patente, ni en el folclorista retratador de nuestras variadas frutas, ni tampoco en las efímeras modas de Nueva York o
París.
El pintor del futuro empleará un lenguaje múltiple y multiplicador,
un lenguaje eminentemente social, con participación entre espectador y
artista, un lenguaje que aunque no diga mensajes históricos, ni anécdotas políticas, ni narraciones literarias, exprese con sus propios recursos
-la gráfica, los eRpacios, el color, la composición, la línea- su adhesión
al hombre y su identificación con él, su capacidad de encontrar un lenguaje con significación propia en el combinatorio de trescientos sesenta
grados que es la plástica. Un arte con correspondencia e integración entre artista y sociedad. Un arte de provocación, enemigo del estancamiento y seguidismo, inconforme y anticolonialista, un arte que agregue y ~orte el arte latinoamericano con voces propias.
Vamos, pues, para decirlo con las palabras que en alguna ocasión me
dijera Pedro Garfias, a seguir afinando la puntería, vamos a seguir tirando flechas y flechas; algunas tendrán que dar en el blanco ...

[ 132) CA111EDRA

�reseña de libros

,

· Estados Unidos, una
excepción en América y probablemente
en todo el mundo colonial
• La etapa colonial en Eotadoo Unidoe: Su influencia decilift en un
cuo de deaarrollo capitaliata autónomo, por Mario Cerutti, Edicio1181
de la Facultad de Filoaofía y Letras de la UANL, Monterrey, 1977.

EL ESTUDIO TITULADO: La etapa colonial en Estados Unidos,
del investigador argentino Mario Cerutti, aparece bajo el signo de la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, en la serie Cuadernos de historia.
Procura describir las condiciones económicas y sociales -sin dejar
aparte significativos aspectos ideológicos- que se fueron generando
durante la etapa colonial en los actuales Estados Unidos de Norteamerica. Es un trabajo que puede ser útil como peldaño de una futura investigación para profundizar en el contraste de lo que acaeció en los países
que hoy integran la América Latina.
Ambas regiones fueron producto de la expansión europea. Ambas
nacieron bajo el signo colonial. Pero los resultados fueron diametralCATIIIDRA [ 133)

�mente distintos: mientras Estados Unidos se convertiría con el correr
de los años en potencia hegemónica, las naciones de Latinoamérica irán
pasando de una a otra forma de dependencia y terminarán justamente
por insertarse en la órbita de quien, en un momento, fue su hermana
colonial.
(Nacido en Córdoba, Argentina, Mario Cerutti es licenciado en
Ciencias Históricas y licenciado en Periodismo por la Universidad de
Córdoba. Desde 1964 pertenece al Colegio de Historia de la Facultad
de Filosofía y Letras de la UANL. Tiene en preparación una serie de
estudios sobre el desarrollo del capitalismo en Monterrey. El estudio
ahora reseñado lleva el siguiente subtítulo: "Su influencia decisiva en
un caso de desarrollo capitalista autónomo").
Una conclusión derivada del estudio que Mario Cerutti realiza sobre
la etapa colonial de los Estados Unidos estriba en que una región de su
territorio no interesó demasiado a la metrópoli. En consecuencia, no
se vió sometida a las presiones y medidas mercantilistas típicas de la
época. Esta circunstancia permitió el crecimiento de una sociedad y
una economía marginadas de Inglaterra, y por ello se consolidaron
intereses lo suficientemente fuertes como para enfrentar en un momento determinado las intenciones absorbentes de la metrópoli.
Esta situación -observa Cerutti- no se agotará en la etapa colonial
sino que persistirá en épocas posteriores y se verá favorecida por situa•
ciones emergentes en el conYU!sionado mundo de la primera mitad del
siglo xix. Esos intereses autónomos, o sea volcados sobre la propia sociedad en gestación, con escasa ligazón hacia el exterior, serán los que
propugnarán medidas concretas para la defensa de una economía nacional -burguesa- industrial. Criterios tales como el proteccionismo industrial, la defensa de la navegación nacional, el sostenimiento de la importancia de un mercado interno, no serán frutos de simples leyes o
ideas, sino que leyes e ideas serán consecuencia de la acción de grupos
sociales determinados, con el suficiente poder para imponerlas con encacia.
Otra conclusión de Cerutti es que Estados Unidos fue una excepción en América y probablemente en· todo el mundo colonial. Y la excepción anidaba en su seno la confirmación de la regla. Una de sus regiones -el sur- conformará a una sociedad, una economía y una eon,

[ 134)

CATIIEDRA

ce_pción del '.°undo muy parecida a la que asumirán dltlchos grupos dommantes latmoamericanos. Y esto coincidirá, precisamente, con el hecho de que el sur fue la única área que interesó a la metrópoli desde el
punto de vista económico.

(Una Bibliografía fundamental, con un medio centenar de fichas
sirve de apoyo al estudio del investigador argentino/PEDRO REYES
VELAZQUEZ.

De la Escuela
de Mileto a los atomistas, con
Demócrito
• Fragmentos filoaóficos, compilación de textos y notas de Juan Angel
Sánchez, Ediciones de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL,
Monterrey, 1966.

CON EL TITULO de Fragmentos filosóficos, compilación de textos y notas del catedrático Juan Angel Sánchez, aparece un volumen
dedicado a los pensadores presocráticos bajo el signo de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL, Monterrey, 1976.
Divide su contenido en cinco partes. Dedica la pnmera a la Escuela
de Mileto: Tales, Anaximandro, Anaxímenes. La segunda corresponde
a Heráclito de Efeso. En la tercera figuran cuatro pensadores de la Escuela eleática: Jenófanes, Parménides, Zenón y Melisso. Los Pluralistas
quedan representados por Anaxágoras y Empédocles, en la cuarta; para
finalizar, en la quinta parte, con Demócrito como representante de los
Atomistas. En cada texto se indica el origen de la versión castellana
CATHEDRA

[135)

�(el maestro español Juan David García Bacca, el italiano atgentinizado
Rodolfo Mondolfo, el francés Abe! Rey, etcétera).
Sobre el filósofo Jenófanes de Colofón (que vivió en el siglo vi ant.es
de Cristo y probablemente rebasó los cien años), se incluye en la compilación el llamado Poema de Jenófanes, donde claramente afirma el monoteísmo. Dice un fragmento:

Anaxágoras y Empédocles (los Pluralistas), y de una manera relativamente perfecta con Demócrito de Abdera (discípulo de Leucipo ).
"Los hombres --dijo- se han forjado un fantasma con el Azar, para
embellecer su propia ignorancia". Pero ig11álmente advirtió: "Quien
obra injustamente es más desdichado que quien padece injustamente".
"No es varonil solamente el que vence a sus enemigos, sino también
el que es señor de sus placeres"/PEDRO REYES VELAZQUEZ.

"Entre los Dioses -hay un Dios máximo; -y es máximo también
entre los hombres. -No es por su traza ni su pensamiento -a los mortales semejante. Todo El ve; todo El piensa; todo El oye. -Con su mente, -del pensamiento sin trabajo alguno, -todas las cosas mueve. -En
lo mismo permanece siempre -sin en nada moverse, -sin trasladarse
nunca -En los diversos tiempos a las diversas partes" (V~rsión de
García Bacca).
La crítica, libre y amplia -explica el alemán Augusto Messer, segeún la traducción de Javier Zubiri-, que hizo Jonófanes de las concepciones religiosas y morales del pueblo contribuyó a que, a causa de
la conquista de Jonia por los persas ( 545), abandonase su patria, recorriendo hasta su vejez toda la Grecia como poeta ambulante. Le llenaba
de mal humor ver que gentes de espíritu tosco, vencedores en los torneos, en las carreras pedestres y en las de carros, fuesen objeto de la
más alta estimación. "Es injusto preferir la fuerza del cuerpo a la de la
buena sabiduría", decía.
Lo cierto es que el concepto del ser, uno e invariable, será el concepto fundamental de los filósofos eleáticos. El concepto del eterno
devenir, por el contrario, dominará en la filosofía de Heráclito. Supersonalidad es de una magnitud impresionante. No es un investigador frío
e intelectual, sino una naturaleza apasionada, artística y moral; con
genial mirada sabe captar Jo esencial, lo igual en la cambiante turbamulta de los fenómenos, y con fina perspicacia anticipa conceptos fundamentales de la moderna ciencia de la naturaleza. "Probablemente
-afirmó Nietszche-, jamás ha escrito un hombre más clara y transparentemente. Sin duda es breve, y solamente en este sentido es oscuro
para un lector ligero".
La reconciliación entre las concepciones fundamentales de los eleáticos y el gran Heráclito de Efeso se realizó incompletamente con

[ 136) CATIIEDRA

CATIIEDRA [ 137)

��Departamento de Editorial

Publicaciones
editadas por la Facultad de Filosofía y
Letras de la U ANL
* Revista Cathedra (trimestral). Coordinadores anteriores: Miguel
Covarrubias, Alfonso Reyes Martínez y Juan José García Gómez. Actual Coordinador: David Martell.

CUADERNOS DE FILOSOFIA
* La pintura como lenguaje/Adolfo Sánchez Vázquez, segunda
edición.
* Tecnología y filosofía/Mario Bunge.

* La filosofía de Vasconcelos como filosofía latinoamericana/
Silvia Mijares.

* Filosofía del derecho/María Guadalupe Martínez de Rodríguez.
CAnlEDRA [

139)

�EDICIONES ESPECIALES

* La metodología: una discusión/EH de Gortari.

CUADERNOS DE HISTORIA
* Aspectos metodológicos básicos del estudio de la historia medieval/Henning Graf.

CUADERNOS DE LETRAS
* Olavide o Sade/Miguel Covarrubias.
COLECCION: MATERIALES DE TRABAJO DE LA DIVISION DE
ESTUDIOS SUPERIORES

* Fragmentos filosóficos de los presocráticos. Antología/Compilación de textos y notas de Juan Angel Sánchez.

* TNs artículos sobre historia y sociedades/Guillermo Beato.
* Sobre la historia latinoamericana/Guillermo Beato.
* Desarrollo demográfico, económico e industrial de Monterrey
(1860-1920)/Domenico Sindico, Roberto Hernández, Víctor Hernán-

COLECCION DE POESIA

* Litoral de sombra/Alfonso Reyes Martínez.
* Matar el tiempo/Xavier Rodríguez Araiza.

dez y Mario Pérez Delgado.

* La etapa colonial en Estados Unidos. Su influencia decisiva en
un caso de desarrollo capitalista autónomo/Mario Cerutti.

CUADERNOS DE SOCIOLOGIA
* .IJesal'lailo urbano en Amilrica Latina/Domenico Sindico.

CUADERNOSDEMETODOLOGIA
* Cuaderno No. 1: "Acerca de la noción de analogía"/Tomás
González de Luna; "Las revoluciones científicas y el método" /Juan
Angel Sánchez; "Las inferencias deductivas aplicadas a la física"/
Laura E. Quiroga.

CUADERNOSDEPEDAGOGIA
* Cuaderno No. 1: "Antecedentes técnicos de la programación
por objetivos" /María Socorro Berra Santana; "El establecimiento de
)os objetivos de aprendizaje" /Clara l. Carpy Navarro y Libertad Menéndez Menéndez.
[140) CATIIEDRA

CATHEDRA [ 141)

��Colaboradores

MARIO CERUTl'I/Argentino. Licenciado en historia por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Licenciado en periodismo. Maestro de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL, tiene a su cargo las cátedras de Historia de América en los Colegios de Historia y de Sociología. Ha publicado La etapa colonial en
los Estados Unidos. Su influencia decisiva en un caso de desarrollo
capitalista autónomo, editado por la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL.

GERARDO OTERO/Mexicano. Licenciado en administración pública por el Instituto Tecnológico de Monterrey. Estudios de maestría
en economía y ciencia política en la Universidad de Texas. Actualmente cursa· el doctorado en sociología en la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos.

RICARDO VILLARREAL/Mexicano. Licenciado en psicología por
la Universidad Autónoma de Nuevo León. Estudios de maestría en sociología en el Colegio de México. Coordinador y docente investigador
del Colegio de Sociología de la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL.

CATHIDRA [ 143]

�CUADERNILLOS sooc~;?it~~T~~~ ~~L~igA~~ SOCIOLOGIA DE LA
FACULTAD DE FIL
LUIS MARIA GAm/Argentino. Maestro de antropología social
por la Universidad Federal de Río de Janeiro. Candidato a doctor en la
CISINAH. Profesor en la Universidad Nacional de Córdoba, Salta y Posadas, en Argentina, y de tiempo completo en la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

ARTURO DELGADO MOYA/Mexicano. Licenciado en filosofía
por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Egresado de la Escuela
Normal Superior de Nuevo León. Maestría de metodología de la ciencia
en la División de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL. Subdirector de la Escuela de Graduados de la Escuela Normal Superior. Coordinador académico del Colegio de Historia
de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Docente investigador
en la propia Facultad.

Coordinador: David Martell

Apartado postal, 30~4,
Facultad de Filosof1a y Letras,
Ciudad Universitaria,
, .
Monterrey, Nuevo León, Mex1co

NUMEROS PUBLICADOS:

TOMAS GONZALEZ DE LUNA/Mexicano. Licenciado en filosofía
y en derecho por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Maestrías
de filosofía y de metodología de las ciencias. Ha dado cursos en universidades nacionales y europeas. Exsecretario general de la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

GUILLERMO CENICEROS/ Mexicano. Nauirniento en Durango y
formación profesional plástica en Monterrey (Universidad Autónoma de
Nuevo León), México y en breves viajes de estudio a diversas partes del
orbe. Exposiciones pictóricas en Monterrey, ciudad de México, GuadaIajara, Mineápolis, La Habana, Santiago de Chile, Cracovia, Rotherdam,
etcétera. Colaborador con David Alfaro Siqueiros, fue jefe de taller del
Poliforum y de otras obras siqueirianas.

.

. l) Definiciones sociológicas_ b~rgue-

,

* Número 1/ Soc1olog1a, II.

sas. Su en t1ca.

.

* Numero

2) C tegorías y leyes soc10logicas

ª

marxistas (agota_d?)- Laf
(del mercantilismo a la
21 ff15 toria de Amenca ma 1

cesión norteamericana).
, .
guerra de se , .
ial I · Aspectos econom1cos,
* Número 3/ His~oria econo~1ca¡;:udalismo.
1
poh tic os econom1ca
Y s°: ~s y soc1.al II.. Iniciación al curso.
* Número 4/ Historia
EN PREPARACION:
* Epistemología de las ciencias.
iales contemporáneos, por
* La universidad y los problemas soc
Emest Mande!.

.,

I

II

* Matemáticas para soc10log~s Y Y

*

Estadística I Y II.

Teoría sociológica I (Manrnm_o ). W be

* Teoría sociológica II (Durkheun, . ~

* Teoría sociológica III (Introducc1on

j· funcional-estructuralis-

* :::~~logía del desarrollo latinoamericano.

*
Sociología
* Histona
de rural_-.
Amenca Latina 11 (dos volúmenes).
* Sociología urbana.

[ 144] CATHEDRA

* Ciencia política.

D

r·lnlCIO
. . nes y teorías sociológicas
.

· 1 'a• e
* Segundo curso de socio
ogi · ,

ociológicas marxistas
burguesas. Su crítica.- Categonas y 1eyes s
(segunda edición corregida y aumentada) .

�REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LECN
NUMERO 7

ENERO-MARZO DE 1978,

DIBUJOS DE GUILLERMO CENICEROS

�</text>
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                  <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
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                <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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