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                    <text>LA PLUMA
Buenos Aires. Cooperativa Editorial Limitada, 1920.-R. Mesa Fuentes: Elogi1&gt;
de la Fiest• de ta Prima1Jera. Santiago de Chile, 1920.-Manud ugarte: Las esjOllláneas. Barcelona, Biblioteca Sopena.-José María Salaverría: Santa Teresa
de Yenh Enciclopedia, Madrid.-Pedro Prado: A/sino. Editorial •Minerva&gt;, Santiago de Chile.-Luis Araquistain: España en ,t crisol. :Editorial cMinerva&gt;,
Barcelona.
Revistas,-&amp;,aña, Madrid.-Belles-Lellres, París.-Cuba Contemporánea,
La Habana.-L:i Ronda, Roma.-La Gonnaissance, París.-EJ Espectador, Barcelona.-Letras, C6rdoba.-Yuoentud, Santiago de Chile.-Nos, Orense.-Arg-uitectura, Madrid.-Claridad, Santiago de Chile.- Vida /Vuestra, Buenos Aires.Reju·torio .Americano, San José de C. R.-Die A/ilion, Berlín.- Via Lióre, San
Jo~ de C. R.-Le Carnet-Crilig-ue, París.-España y América, Cádiz.-Mercure
de France, París.-Hermes, Bilbao.-Aclion, París.-Athenaeum, Zaragoza.-La
Lectura, Madrid-Le Progrt!s Cioig-ue, París.

AÑO 11.

.\IADRID, MARZO 1921

NúM. 10.

FEDRA

GACETILLA
Los chicos de la escuela... ultraísta.-Siguiendo la moda de Parísdel año pasado-unos cuantos jóvenes que pretenden ocupar las avanzadas
literarias, celebraron noches atrás la primera velada ultraísta. Pese a la excelente disposición de los espectadores, el espectáculo resultó sobremanera
lato. Sobr.S tiesura de ateneo provinciano y faltó, no digamos ya humour, sino
simple buen humor. Nosotros sólo sacamos en consecuencia que el señor Lasso
de la Vega no sabe francés, que el señor Paskiewiu-perfectamente caracterizado de polaco-no sabe español, y que ninguno de los demás lectort·s sabe

TRAGEDIA EN TRES ACTOS
ACTO TERCERO

dad4.
A la manera de... «Padre nuestro que estás en los cielos; santificado sea el
tu nombre, venga a nos el tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en
el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy, perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros perdonamos a nuestros deudores y no nos dejes caer en la
tentación, más líbranos de mal, amén.

1

1.ª

F1,;DR.,, muy débil, casi moribunda, apoyándose eo el brazo de E
FEDRA.

VSTAQUU.

Por fin va a acabarse esta tortura'
· Llega la hora del
d escanso!
EusTAQUIA. p
FEDRA.
/ro, q~é ~a~ hecho, hija mía?
No podia vivir más no d' . .
~re e hijo enemistados p~r ia ~1v1r en este infi~mo;_pahto, sin mi Hipólito' M p h m1 y sobre todo sm Hipódrá a verme morir ·a dasa a orlabvendrá, no? Ahora venrme e eso de viático
l , 1t·
•
mo ... no. el primero' Ah .
d
... e u 1' uia?
así, Eustaq
.
o1 a ven rá a perdonarme, no es
EusTAQUIA. s·i, se le ha llamado y Pedr
.
y en vista de tu estado d .º6 en su f?ndo ansiando verle
, 1 su vema ...

128

129

•

�LA PLUMA

'LA PLUMA

.
. to lo hecho; ahora quiero
.... Ahora s1eénl . él no! Me moría... no
Vendrá... vendrá
· · pero con , sm
de él
vivir vivir, v1v1r,
e iba a su cuarto, hoy ya ,
d'~ más' Cada vez qu
·unto a la que fue su
po 'lo a U~rar allí y desesperrme,~ luego ese Marcelo,
~:a• se me rompía el cora7:
penetrábame hasta lo
t~rrible Marcelo... su ~d 1 guarda mi acusador.
ese
ª que 'adivinar
· · lo .
más hondo; era ~1· demonio
l ée tenía
. . nado m1 secreto, o s '
d
Ha a 1v1
la
No es lo peor eso.
t
odré decir la verdad, toda
lEusrAQUIA. y ahora, ante la muer e, p dre e hijo, vivirán e~ paz_'!
FEDRA,
d d a Pedro. y ellos, pa
d án de este m1 sacuver a
.
erte Se acor ar
d ?
• mí sobre m1 mu
·
• me lo conce es
su1; u' , \timo favor, Eustaqu1a,
fic10? n u
d )
EuiTAQUIA- Habla.
No; me lo conce es.
FtoRAEusuQUIA - Habla!
Otóro-amelo!
. .
FEDRA,
~torgado...
.
.
lt1·ma
confesión,
la
de
m1
enor
P
EusTAQUIA.
mi Virgen.
Toma esta carta. Es m1 us·n ello la Virgen,
FEDRA,
meo- es la verdad entera. ~aria Cuando haya yo m':1e1 de l~s Dolores,no lll:e per~~ta bo~a que llevará su último
to, cerrados estos OJOS y a Pedro, a su padre. Se la enbeso, entrega esta carta
tregarás?
EusrAQUIA. Sí!
Me lo juras?
.
FEDRA,
Te
lo
juro,
pero...
.
.
en
su
memoria
...
EusTAQUIA,
no'· quiero vivir pura
Oh,
no,
·•
,
,
· lma
Fl;DRA,
.
No descansana m1 a
!
EusTAQUIA, Pues lo que es as1...
Así;
solo
la
verda~
H1pu~~~\uedase
bajo
el
pesot:eu:
FEDRA,
. ,ase al infierno s1
después de muer

FJDRA,

~d.~

~~e~~r~~~~:rQ;:~~r:~:=~~b:~~~~r~:

2~:n!~·/!1º0
h" sobre m1 recue .
dre e lJO
ómo murió?
a mi madre... e
~USTAQUIA. Deja eso!
130

•

EusTAQUIA.
FtDRA.

EusTAQUIA .
FEDRA.
EusTAQUIA.
FEDRA.
EUSTAQUIA.
FtoRA.
EUSTAQUIA.
FEDRA . •

Sí, murió pura, besándome. Y yo moriré pura también.
Solo la verdad purifica. Todo lo verdadero y lo verdadero solo es limpio. Si no me presento con la verdad,
cómo me admitirán en el cielo y me perdonarán lo mucho que he pecado en gracia a lo mucho que he amado? No es verdad, ama, que Nuestra Señora de los Dolores, que su divino hijo me perdonarán?
Si crees, confiesas y te arrepientes ...
Oh, sí, sí, ahora creo, ahora sí que creo y reconozco y
confieso mi crimen... el último sobre todo, el de mi
muerte. Perdón, Jesús mío, perdón! Jesús mío, maestro
del dolor, tú con el dolor me has dado la fé salvadora.
Nunca hubiese creído que en vaso tan frágil como
cuerpo de mujer cabría tanto dolor sin hacerlo pedazos.
Pero esto que has hecho, Fedra, esto es un pecado
muy grande!
Sí, lo sé, pero dí, no es un sacrificio?
El sacrificio habría sido decir la verdad, toda la verdad.
Sin la muerte? No, sin muerte no hay sacrificio.
Pero la muerte es Dios quien ...
Dios me la manda!
No blasfemes, Fedra!
Oh, Jesús mío, sigo loca, loca; cúrame con la muerte tú
que te dejaste matar en cruz para curamos ... Perdóname! Y ahora vamos, entremos, quiero acostarme; no
puedo ya tenerme en pié ... Vendrá, sí, vendrá! (Se retira apoyada en el brazo de Eustaquia.)

PxDRO

P!DRO.
lliRCELO.
PEDRO.

y

MA1tCIIL00

(entrando con Marce/o.) De modo que...
Esto es cosa grave, gravísima. Ya ayer me ternia... Y
esta mañana peor! Temo ...
Hasta...
131

�LA PLUMA
Sí, hasta eso. Ha sido terrible, fulminante ... no me lo
explico ... alguna traidora dolencia... pesares .. .
Y grandes ...
PEDRO.
El corazón está deshecho.
M.ARCELO,
Sí, deshecho el corazón, pero, dime, por lo que más
PEDRO.
quieras, Marcelo, dime, sabes algo?
De su enfermedad?
MA_RCELO.
De
la de su alma.
PEDRO.
El alma no entra en mi profesión. Y si he de decirte la
MARC"iLO.
verdad no creo en ella ni en sus enfermedades.
Pero...
PEDRO.
Dejemos ahora eso. Lo urgente es tratar de curarla si es
MARCELO.
posible y me temo que no; alargarle la vida cuanto se
pueda y será muy poco, y en todo caso y esto es lo
más seguro, que no sufra. (En este nzomento sale del
cuarto Eustaquia.)
Sí, sí, nada de sufrir! (a Eustaquia.) Cómo va?
PEDRO,
EusTAQUIA. Cada vez peor.
Entremos a verla. ( Entran.)
MA.RC"iLO.

LA PLUMA

MARCELO.

3.ª
EusuQUIA,

Esto se va... Pobre Fedra! a lo que llevan estas pasiones! Jamás la hubiese creído capaz de semejante cosa.
Y no puedo quitarme de la cabeza a su madre y aquella
muerte tremenda. Parece que con aquel beso, lo único
que de ella recuerda ésta, le transmitió su alma y su
sino. Y esa medalla, esa medalla, qué cosas secretas ha
oído! qué ardores la han calentado! Me pidió más agua
(llama) y salí a respirar. Parece morirse de sed ... está
que abrasa (a Rosa que aparece.) Trae más agua, Rosa!

ROSA.
EusTAQUIA.

RosA.
EUSTAQUIA.

RosA.
EusTAQUIA.

RosA.
EusTAQUIA,
132

ªª

t

EusTAQUIA .a: HIPouTo.

HIPóLITO.
EUSTAQUIA.
HIPóLITO.
EUSTAQUIA.

(desde_ la, puerta.) y o.
Oyh, Hipolito, adelante'
Fedra?
·
Mal,
muy
mal
se
llamado. ·
'
muere Y de prisa. Por eso se te ha

HIPóLITO.
EUSTAQUIA.
HIPóLITO.

Se muere? de qué?
De pasión!
Qué fatalidad' Jamás lo h .
la culpa (pasa Rosa h . ~b1ese creído. y yo, yo tengo
PEor qué?_ por no hab~e~i~~~rto llevando el agua) yo...
•ustaqma... !
Ah, vamos.
No, eso nunca nunca n
ner remedio a tiem o , C ~ca. .P~ro ac!15o pude yo poadiviné antes?
t. orno v1v1 tan ciego? cómo no lo
bres!
orpes, qué brutos somos los hom-

EUSTAQUIA .
HIPóLITO.
EUSTAQUIA.
HIPóLITO.

qul

4.ª
EusTAQUli

A y D.ios mío! morirse así ta .
sin sustancia ... y cuand '·b n Joven, t!ln de repente, tan
0 1
Quién? Fedra?
amadrmar mi boda...
Sí, me lo había prometido
ba excusarse diciéndome aunque ya al último buscaría la ~esgracia a mi matri~~::ala mano y que llevaEs posible. Pero ya l
· .
Esto, ésto sí que par~c;ef, no ~o qu1e~e él cielo...
pobre señorita Fedral V raer esgracia... mal agüero
al ir a salir.) Aquí e~tá oy por el agua ( desde la puert;
Quién? (Vase Rosa.) ···

y Ros.&amp;..

Y cómo sigue?
Mal, muy mal, cosa perdida, Rosa.

EUSTAQUIA.
HIPóLITO.

Algo ...
No vemos la sima hast
pude vivir junto a ella~ue .esta:nos a su borde. Cómo
besos?
n ciego. cómo no entendí sus

�LA PLUMA
EUST/..QUIA.

LA PLUMA
EusTAQUIA.

Es que hay cosas que vosotros los hombre!! creéis se
os deben de juro y por eso no reparais en ellas. Un
hombre rara vez entiende de diferencia de amores; sois
todos egoístas, libertinos por egoísmo y por egoísmo

Mira, tu padre está ahí dentro·
c~lo, y no conviene que te u ' en e~ cu;irto, con Mars1 ~ale, y sin aviso. Ve ahi :fa ver_ as1, tan de súbito)
gmen sale. (Vase Hipólito.)'
gabmete, y espera. Al-

virtuosos ...
Eusn.QUIA Y MA1tCELO.

Dxcaos y RosA.

(que sale lloranrfe.) Pobrecilla! da pena! Me llamó, me
dió excusas por no poder ya amadrinar mi boda; «aunque te lo prometí)) decía... como si fuese suya la culpa...
Y consejos! No tendré otra ama que más me quiera.

RosA.

(Vase.)
EusTAQUIA II

134

EusTAQUIA.

Disgustos...
L
d isg~stos
º; ha
que
sido? no matan así· Necesito saber la verdad·

MARCELO.

EUSTAQUlA.
EUSTAQUIA.
MARCELO.

HxrouTO.

Sí, mi virtud, una virtud ciega, era egoísmo. Sintiéndome firme no sentí que se caía ella... Y luego aquella
vida de campo en que busqué alimento a mi exceso de
vitalidad... aquello me hizo torpe. Y yo que recuerdo
habérsela recomendado a ella invitándole a ir. conmigo,
solos los dos, al campo! Acaso habría sido mejor, acaso
habría yo visto claro más a tiempo ... No, no me lo per-

dono ...
ya tarde...
EusrAQUIA. Es
Siempre es tarde. Pobre madre! Y quiere verme antes
HIPóLITO.
de morir? También yo. Para pedirle perdón de mi torpeza, de mi ceguera, de mi brutalidad de cazador que
no advertí cómo se caía y no la sostuve a tiempo, antes
que la cosa no tuviese ya remedio ...
Y ahora este terrible paso ... no ha sabido esperar... Ya
EusTAQUlA. le decía yo que esperase, que era aun joven, que erais
füpÓLITO.

(saliendo.) Bueno señora ah
cer, solos, usted tiene qu~ s ~ra !que estamos, al pareesto?
a er a verdad; qué ha sido

MARCELO.

7.ª

H1PÓL1TO.

MARCELO.

jóvenes...
Calla, calla! Un padre nunca muere!

EusTAQUlA.
MARcELO.

EusTAQillA.
MARCELO.

EuSTAQUIA.
MARCELO.
EUSTAQUIA.
MARCELO.

EUSTAQUIA.
MARcELO.

Pues ... lo que usted supone.
'
Se tomó unas pastillas ...
Tres o cuatro Pero o D"
No tenga ust~d cuid~d~·
n Marcelo .. J
caso. y no preo-unto
,'
cua es mi deber en cada.
Qué? qué es lo ºque ad1?~s, porque lo otro... lo adivino
Para qué soy medico,
, . ivmar
•
señora? Ad ,
,
dre, a la madre de Fed h
emas conoci a su ma
aig_o, po, rradición de
":inocido a su he,mana,
DeJemos viejas historia
, e su abuela...
Sí,
dejémoslas·
pero
st·
..
sangre...
,
, nora, hay cosas que van con la

:t• I?f

r:.;.;J.

si

Don Marcelo!
No, si no he dicho nada! Bien
,
.
b~e Pedro y eso que de
trate de disuadir al po11
S1, de ella qué tenía u ed ª ··:
, .
Nada; es ella misma q ~ ecrr? q~e tiene ahora?
No la juzoqmen se ha Juzgado!
Ved d· ºu~mo~, pue~, nosotros.
. r a , se Juzgo, se condenó ha
tidad de la cosa juzgada! p b ; que respetar la santanto a ver cerca otro enferi/e edro! E~ fin, voy en
falta. (Vase.)
' aunque aqm ya no hago
1 35

�LA PLUMA

LA PLUMA
I 1.ª
PEDRO
EusTAQUIA

PEDRO.

EusTAQUIA.
PEDRO.

y

PEDRO.

por usted y por...
. do del cuarto)
(sal zen
· Pregunta
,
Ahí, en el gabinete esta. 1 vea (va Eustaquia a busPues, sí! 9~e ven~a... 9ue :ame ·f~erzas para soporta~
car a H_ipolzt~) Dios mb10 't Estoy acorchado. No sé s1
esto! M1 debilidad me as a.
vivo ...

PEDRO.

EUSTAQUIA.
PEDRO.

EUSTAQUIA.
PEDRO.

EUSTAQUIA.
PEDRO.

10.ª

EUSTAQUIA.
EusTAQUIA, P11DRO e H1PÓUTO.

.
ueda cabizbajo frente a su padre que le
Entra Hip6lito coi:i Eustaqu1a ytsee~ silencio con la mirada.
mide un momen o
PEDRO.

H1PÓLITO.
PEDRO.

HlPÓLITO.
PEDRO.

HIPóLITO.
PEPRO.

HIPÓLITO.
PEDRO.

H1PÓLITO.
PEDRO.

136

Estás otra vez aquí ya?
Me mandaste llamar.... h matado' (se cubre la cara.)
Yo no! ella... ella a qmen as
.
Padre, padre, per~ónll
ll 1 y es ella ella la que dice
Perdón? Ve a pedd~rrtsel º. a e e~it"te ella p~rdón ... l ve si su
te llama para pe 1 e o... p
corazón es grande!
· · d tan ciego, por
Sí, necesito su perdón, por haber v1v1 o
no haber...
más tarde aún, entra!
Es ya tarde! Pero antes que sea
entra a que te perdone, entra!
Contigo, padre...
1 1 O has dejado acaso de ser
Eh? cómo? No! enltra so_ o~ cara de la muerte ... ve tu
mi hijo? Veos so os, ca1 a
obra en todo su horror!
1

Padre
Te he· dicho que entres! (entra H•"'
iroTt
i o.)

y

EusTAQUIA.

Yo también quiero morirme, ama, y que mw-amos todos! Para qué vivir? para qué haber nacido? Y luego ...
Luego ... qué?
Nada, cosas que oye uno por dentro, dichas por una
vocecilla de demonio cuchicheándonos en lo obscuro,
cuando se está a solas y no quiere uno oir, no debe oír...
No, no debe oírlas ...
No oye usted? esos sollozos dentro! qué se dirán?
Entre usted a oirlo!
No, eso es sagrado! Ahora llora... ahora silencio... qué
silencio!
( aparte.) El último beso... el primero!
12.ª
DICHOS e HIPÓLITO.

HIPóLlTO.
PEDRO.

HIPÓLITO.
PEDRO.

EUSTAQUIA .
HIPóLITO.

EusTAQUIA.
HIPÓLITO.
EusTAQUIA.
HrPÓLITo.

(saliendo descompuesto.) Se está acabando, padre, y
quiere despedirse de ti.
Qué, te perdonó?
Sí, y Dios nos perdonará a todos!
Terrible penitencia la que té aguarda, terrible! ( entra al
cuarto.)

Qué?
Esto es superior a mis fuerzas; vale más luchar a puñetazos con un oso enfurecido. Diga, ama, qué ha sido
esto?
Hijo mío!
Vamos, qué ha sido?
Pues, lo que te figuras ...
Qué ho1rnr! Sí yo, yo la he matado con mi ceguera, yo!
Pobre madre! pobre padre!
137

�LA PLUMA
LA PLUMA

HIPÓLITO.
DICHOS

PEDRO.

EusTAQUIA,
PEDRO.

HIPÓLITO,
PEDRO.

EusTAQUIA,
HIPÓLITO.
EusTAQUIA.
HIPÓLITO.
EUSTAQUIA.
HIPÓLITO.

HIPÓLITO.
PEDRO.

HIPóLITO.
PEDRO.

HIPÓLITO.

y

PEDRO.

(saliendo.) Descansó al fin. (Siéntase sollozanao.) Cuando
entré apenas si tenía fuerzas para mirarme ... ese perdón
acabó con las que le quedaban ... ni pqdo siquiera darme el beso de despedida... parecía no verme ... miraba
no sé a donde ... Sólo sacó un hilito de voz para hablarme de no sé qué última confesión escrita que usted,

ama ...
Eso para más adelante ...
No, ahora, ahora mísmo!
Pero padre ...
Padre? eh? qué es eso? a ver, qué es? aún hay más secreto? sabré al fin la verdad toda? (va hacia el hijo.)
(interponiéndose.) No, no! sea! ( entrégale la carta que Pedro se pone a leer.)
( a Eustaquia.) Y eso, qué es?
La verdad.
La verdad? toda la verdad?
Sí, la verdad toda!
Oh ... (intenta ir al padre, pero se detiene) pero sí, sí!
ahora hace falta la verdad, por él, por roí, por ella, por
su mejor memoria y por la verdad misma sobre todo!
(yendo a Hipólito con la carta en la mano.) Y esto que
dice aquí, hijo, qué es?
La verdad!
Toda la verdad?
Sí toda; la verdad desnuda, la verdad después de la.
muerte.
Y por qué no me la revelaste antes, hijo mío?
Quién? yo? contra ella? contra tí? contra tu paz, tu sosiego y tu honor? y para qué? solo para defenderme?
Sí, bien hecho! eres mi hijo, hijo mío, de mi sangre!

PEDRO.
138

•

PEDRO.

HIPóLITO.
EusTAQUIA.

Pero cómo has podido dejar así Oh
como loco, no sé lo que me d. ···
, n?, ~o, no, estoy
to o vivo... Hijo! hijo! hijo mí1;io ... no se s1 estoy muer-.
(yC:'-do a sus brazos.) Padre!
(mientras le tiene abrazado.) Después d
una santa mártir! ha sabido morir'
e todo ha sido,
Sepamos vivir, padre!
·
Tenía razón, es el sino!
FIN

MIGUBL DB UNAMUNO·

�HAIKAIS
DE LAS CUATRO , ESTACIONES
A Adolfo Salazar.

I
6n la capilla de la noche
velos de nieve
¡Primera comunión de invierno!

II
f]{oy le ponén a los aleros
las golondrinas
sombreros de paja.
· (Un baikai de entretiempo.)

'Godavía ... Pero no:
mira el campo, las nubes, tu alma:
¡ya!... Pero no: todavía...
III
.,Ca tierra llega hasta el mar
y llega el mar hasta el ~íelo
y el cielo llega hasta q)zos.

IV
fil[ escaparate todas
las riquezas del año: .
.liquidación por derribo.

BNRIQUB DffiZ CANBDO
"1 40

..

EL RETRATO DESCONOCIDO
una gran ansiedad y un temor inexplicable en conocer de cerca la vida de aquel viejecito de mirada abs-traída, que estaba retratado tan finamente, con tanta
pulcritud, en aquella fotografía del año 60. Este retrato .
conservaba aún aquella indefinible expresión, esa expresión que sale
muy de adentro, de un dibujo a la pluma, que encontré un día en el
archivo de mi casa y que representaba a un joven, a un adolescente,
con un libro abierto sobre la mesa y mirando, al través de la ventana, el campo. Era un dibujo de vagos contornos, con líneas apenas .
insinuadas, que me hizo pensar en algunos de los primeros retratos
de Rossetti y en la impresión que me producía el campo, cuando salía a verle, en una larga convalescencia. Aquel adolescente había vivido en medio de una gran paz. No tuvo sobresaltos su vida, ni brus-co~ cambios, ni un gran dolor, ni una gran alegría. Sin embargo,
cuando el adolescente es un viejecito, que viste de negro, asiste todas las mañanas a la iglesia, es hermano de muchas cofradías, tiene
en la mirada, en esta mirada de un retrato perfecto, algo que no se
puede uno explicar sin pensar en un dolor misterioso, en una callada ansiedad, en un presentimiento, en una resignada tristeza que estf..t

D

ENÍA

�LA PLUMA
iLA PLUMA

ue deja en el corazón la
lejos del vivir cotidiano y aparente, per_o q señora que tanto le coaso Hoy la anciana
'
S bé
.
'
h detalles de su vida. a r
.huella honda d e su p
.
va a contar mue os
nocio y le quiso, me
. t
te este retrato pulcro, fino, son.algo de lo que ahora pres1en o an
,riente.
. . . cu ·o retrato me enseñas, hijo mío,
Era muy bueno este v1eJecito, yd
meneé a preguntarle. Era
·
señora cuan o co
.,
.me ha dicho la anciana
t asados en la que él nac10 y
'
.
la ciudad de sus an ep
&lt;tan bueno que en
1 11
ban el buen señor. Nónca tuvo pnen la que tú naciste, todos e . ama
d mandó a nadie por deu'd'tos cuantiosos, nunca e
1
sa en cobrar sus re 1
,
1
·t d de sus rentas entre os
rtió mas de a m1 a
das muchas veces repa
or Ame'rica cuando era
'
y ··
r Europa Y P
pobres de su ciudad. iaJO pv . . d
via·¡es formó una bibliocuantos D1anos e sus
'
.
. "6
;joven; escnb1 no se
ba los días enteros. Fué siemsa en la que pasa
teca selecta y numero ,
. tt
pestre· nada me gusta com,
, ·t b ólico un espir u cam
•
,
,pre un espm u uc
,
.
has veces En ella se caso y en
,1,
• a Je oí decir mue
·
.mi ciudad camresin • . . d
t no suvo una paz inefable, 1a
.,
.
ya smtten o en or
J
f
ella muno, anciano '
·de la adolescencia, esa paz pro unpaz nunca olvidada de la nmez y d odía turbar.
.da, fuerte, venida de 1~ al_to, q:e natea :ensamiento doloroso, este re•
Pero este mirar ensimisma o, es
t
t ato tuvieron una raíz
El
.
t parece ver en es e re r '
.cóndilo sentir que e
.11 de aquel noble señor.
.
da
soc:egada
y
senci
a
muy honda en l a v1
.
.
. da iba siendo cada vez
.
.
que esta vida, que su vi
,1)ensaba de cor.t muo
.
.
f ·ón de otra vida antoda ella era inevitable repe ici
menos suya, que
.
.
. nte llena de aparente sileQcio,
. d
vida misteriosa, vac11a ,
tenor' e una , .
d ella conturbada, triste, fata l.
ero
allá,
en
lo
intimo
e
,
D ue's de un gran á\bun
·P
·
a pausa esp
,
Hizo la amable ancia~a un ·1 h bia unas cuartillas, amarillentas
.
retrato· Junto a e a
. .
d , aquel bello retrato y compren,dorado saco un
,
ran emoción cuan o v1
. .
1 d 1 ulcrv viejecito y a aquel d1buJo, que
ya. Senh una g,
.dí que se parecia tanto a e p

me hacía pensar en Rossetti. Luego leí las cuartillas, y después mi
ansiedad y temor por el vacilante viejecito se convirtieron en una
cálida simpatía humana .
Las cuartillas, con letra muy clara, decían así:
«¡Oh adolescente pálido, de frente limpia y de triste mirar!, ¿dónde te he visto una vez en la vida? ¿Qué misteriosa voz me dice junto
a mí, que también tengo tu misma mirada, más hacia aJentro que
sobre el vano espectáculo de afuera, y la tristeza de lo irremediable,
lo impreciso y lo fatal? Como esta voz me dice, ¡oh retrato amigo!,
que hay una línea tenue que nos une a tí y a mí, que hay en mi espíritu vacilante el mismo impulso, ·1a misma ansia que en el tuyo, que
tu vida va siendo mi vida también.
Nada sé de tí ni quiero saberlo. Viviste hace muchos años, pasaste sin que te conocieran; un silencio, una amable penumbra te
envolvió en la vida. Hoy he preguntado-¿quién observaría el temblar de mi voz?-¿de quién es este retrato? Y alguien ha comenzado
a recordar. «No, no es de Diego, el hijo menor de mi pobre hermano; no, no es de él, pero ¿cómo se le parece tanto?:. He querido ver
los retratos de Diego, y he sentido una gran alegría al comprender
que este adolelicente pálido, de mirada triste, con la fusta de juguete
enarbolada, como para dejarla caer suavemente, sin ruido y sin enojo, no era Diego, no se parecía en nada a Diego, un mozo altivo de
figura donjuanesca. Sigues siendo desconocido, y por eso tienes sobre mí, ¡oh figura ondulante y frágil!, aquel secreto influjo de Hylas,
el mancebo perdido, o alguno de los príncipes suaves que pintó
Van Dyck.
Algún día te buscarán en el álbun de los grandes escudos; verán
tu puesto vacío y nadie pensará-¿cómo se habría de pensar?-que
yo he sentido una rara alegría cuando he abierto las planchas doradas
del feo libro, he cortado las líneas de papel que te aprisionaban, te
143

�LA PLUMA

he colocado un buen rato sobre mí, he comenzado a hablarte y para
no apurar este difícil goce te he guardado cerca de mis cartas, y un
pensamiento amable y cándido se ha apoderado de mí. El pensamiento de un diálogo sin palabras, en la media noche cuando todos
los ruidos se hayan apagado y el cielo se haya cubierto de esplendo,
lunar. ¡Oh, adolescente, todo parecía feliz bajo la luna!»

EL VIAJE DE ESPAÑA

JOSB M.ª CHACON Y CALVO

ELCHE
(;/ cauce abrasado
de un río sin agua;
sobre la ladera
-rojiza, escarpadaun
pueblo mu11
blaneo que no es flrC
JC'I
.,
. •
vrán ni {}a/ata.
equmez,
ffosado en gentil

mariposa alba
5_:lbre
el rojo peta/o
de un clavel u,
Je cnc,urcza
C"JA
•
t , ch
.,
e es un 'lJZtano del jardín de 9lrabia. ,
6ste betunero

~tsenor
s~brá el fl&lt;orán palabra a palabra?
ventrudo que el an J,

uen pasea
con culmosa marcha
•
¿aguarda el expreso en que h J
el tMah
a ue venir
a
orna nuevo de la era cercana?
¿i7antasía todo?

'º
144

¿9l uno, aunque anda suelto, reclusión le cuadra?
1 45

�LA PLUMA

!B ·emos del tren. tJxigeno y sot
&lt;lJ rea1•J
creen
iaad · $,.yan los fantasmas.
s del tren y, la realidad,
.
.
!Ba1amo l
- 'JI ahora con substancia.
nos torna a ensueno.
.
,
(;stamos en (;[che, es decir, «aq::i:• b. I
en c/1,ra ia
l
¡y a la vez estamos, penos,
.Eas palmeras son...
¡una extravagancia/
-{;so desde .fuego- .
!Pero éstas, tan altas
son, y tan robustas,
y tantas ¡y tantas!
-!Baedeker nos dice
que de cien mil pasan'}/ hay en este bosque
de la flora rara,
un ímpetu tal,
una... yo diria seguridad clara,
; un hervor de vida que se siente plena
y no cede raya;
que uno, amedrentado, regresa a su tren,

al otente y la fuerte encina,
se mete en su jaudla.l
!Pájaro que sabe e nog P
del roble y del haya,
yo no se, q ue· hacer en medio de este bosque,
del trino y del ala.
.
.
(;n la paz del extraño silencio
y la luz extraña,

LA PLUMA
los mástiles fuertes de los fuertes troncos
¿aguardan la vela que les troque en nautas?
.Ca quietud inquietante g nooisima
del bosque asombroso, enfermo de afasia,
a los nervios lleva
a tensión tan alta, ·
que si el tren no parte...
/qué haré de la lira, del trino, del ala/
¡{;/ bosque de G/chel
¡/;xótico ingerlo en tierras de /;spañal
¡Claridad g silencio/
J'Y un bosque es umbria que cantal
Gn tierra de absurdos,
(;/che es el absurdo por antonomasia.
:M.ástiles que esperan
la vela pirata;
columnas de templo
que se hunde, o se alza
-entre nieblas se muere la tarde,
g en neblina nace la pura mañana-.
(;/che, en mi recuerdo,
es:la vieja estampa
del viejo libro de familia, que uno
de chiquito, a diario hojeaba.
Cosas que pasaron en los lueñes tiempos,
g en tierras lejanas,
donde uno no ha ido g no puede ir
porque, « la quimera, solo van las almas.
147

�LA PLUMA

(;l bosque de (;lche
es la plenitud del ;lslam de &amp;spa~a.
.Eos tJmeyas tienen el solar aqur,
en que hacer su casa.
#

tSi el pasado vue~ve,
los vientos clama,
como fNietzche, ,oco, a
cobijaréis un dia, palmeras,
la tienda blanca
de tJmar, el del verde estandarte
y la media luna dorada.
(;l templo de &amp;lche
la deidad agua~da. ¡, • este templo;
ffor eso nos de1a tan 1rro
con toda su traza,
no tiene sentido;
es... «la cosa rara&gt; .
. duda;
lo «raro&gt; es «curioso", sin 1m
y
.
mueve las a as.
pero lo curioso no
LUIS G. BILBAO•

COMIENDO PERDICES

.

felices?
Comiendo perdices-final dichoso de cuento de hadasestaban cuando nos volvimos a ver. Otro que yo hubiera
aceptado como auténtica aquella estampa de la felicidad,
cuyos colores tan bien mentían los que el amor enciende. A mí no
me era dificil penetrar la verdad, por mi intervención, no tan liviana y azarosa como ellos mismos quizás supusieran, en la extraña
aventura de su boda. Creo que, en todo caso, me bastara no más mirarlos para descubrir luego la superchería de su contento. Es menester
la ceguera profesional de un juez, la ingenuidad de una criada lugareña, la torpe envidia de las amigas casaderas, para confundir la engañosa apariencia de una luna de miel, harto ajustada a un modelo
clásico, con la felicidad natural e insospechada.
Para mí la actitud de ella fué una revelación. Despojada de todos
los atributos que mi imaginación había ido acumulando en adorno
de su figura en tantos años de amistad desinteresada, comprendí en
un punto mi derrota moral. ¿Era la misma mujerr
El vulgo de sus conocidos no experimentaba el menor desasosiego, la incertidumbre más pequeña en su identificación. Yo, por
mi parte, nunca hubiera arrostrado tampoco el escándalo de una declaración negativa de su personalidad. Mis ojos reconocían los su_

II

RAN

149

�LA PLUMA
yos; el rubio bermejo de su cabeza ensortijada, de ángel rebelde fogueado en el infierno, y cuya mirada celeste hubiérase contagiado
del verde pecado terrenal; la pálida tez picardeada graciosamente por
leve paño pecoso bajo los ojos; la boca, gordezuela y entreabierta;
los apretados dientes, cuya correcta hilera había conseguido descabalar, obligando caprichosa a un dentista a destacar ligeramente un
colmillo-lo que añadía cierta malignidad a su sonrisa, hasta entonces sobrado inocente-; el hoyuelo de la barbilla; el cuello de chico;
y las manos, aquellas manos inconfundibles, no tanto por delicadas
cuanto por expresivas-¡singular convergencia espiritual de todo su
ser en las uñas pulidas!-Era ella.
Pero la manera como insistió en hacerme ver su felicidad; el im¡:mdor con que una y otra vez repitió palabras capaces, por manidas, de
encanallar los sentimientos que encarnan, que sólo el silencio puede
salvar de una ruina definitiva ante la propia conciencia; la exacta
correspondencia de gestos e inflexiones de voz con la emoción que
pretendía representar, y que tan mal se compagina con la verdadera,
ridícula siempre por el desequilibrio expresivo que la sinceridad s.upone, me convencieron de mi derrota, repito. Toda mi labor educativa de tantos años mo5trábaseme cuán vana en la primera comprobación experimental.
De limitarse a ostentar su dicha con cuantos artificios sugiere la
astucia, sin pretender la aquiescencia de su marido, aún hubiera podido yo seguir creyendo en cierta complicidad conmigo, en cierto
disimulo que me asegurase la mutua inteligencia de antaño, en algo,
en fin, que permitiera atribuir su ventura, no al abandono de sí misma a una fatalidad placentera, mas a la voluntad triunfadora, al humorismo consciente con que yo había querido fortalecer su terquedad femenina. Aquel empeño en solicitar el asentimiento de su marido me descubrió la realidad terrible. Estaba vencida. ¿Y él?
150

LA PLUMA
· Él desafiaba impávido m·1 reproche y
~1s pal~bras la menor alusión alevos . no e~ que yo deslizara en
p10 sentir hasta el punto d
a. Pero, ¿como disimular el
l
e que no se d I t
proen e movimiento apenas perceptibl
e a e en el gesto contenido
en sus matices más recónditos al a e'. en el tono de voz, familiare~
·
t ud sm
• recelo ni recato?migo
· h emos comparti.do .la JUven
. con. q UJen
M1 propia naturalidad, la forzada
mdiferencia complaciente con q
·
ue me most b
ue,
sm
osar
confesárnoslo
cada
I
ra a en aquel momento
q
tn:s, eran indicio evidente de I
cua' tanto habíamos temido los
os callados c
m
º. a cuenta de su traición. Traición
. argos que nutrían mi ánimeJante a esa grosera catástrofe en ' entiéndase bien, en Rada seu~~ mujer, la dignidad de dos hom!ue_ su~I~ perecer, a manos de
pmtu que hasta entonces nos había . es, _tra1c1ón, quiero decir, al esmsp1rado, traición al desinterés
queE~uiaba nuestras acciones.

espectáculo de aquella felicidad
me ~rovocaba invencible naúsea. i:as cartas en que uno y otro
toda v~a daban pábu((; a la esperan:e lefineron su fatal encuentro,
guardia de su independencia Mº t . mbos me confiaban la salvaun refugio contra la vulgarid~d ,en ras_ se reservaran en mi ánimo
a~untaran, en holocausto a la ~ poco t~portaba que las gentes se
d1cación. Aún hoy, al cabo del /ral social, el tanto de aquella claumo en mi opinión de entonces ~:pohvuelvo a leerlas y me confirc~rreo, como escritas que esta~an
o ~e recibirlas¡ en el mismo
ntficar a mis ojos la confabulación
a misma fecha, no podía sigme mostró patente. Decía él:
en contra mía que al verlos se

e:~

«En la frontera, a tantos de ta t
&gt;H ' t
nos.
.
e eme de vuelta. ¡Y qué vuelta' Q .
.
rusmo de un telegrama p
: mzás sena preferible el lacoara anunciarte · • 1 ·
cumplo cuarenta años.
m1 u tima aventura. Hoy
» y mañana me caso.

I

�LA PLUMA

LA PLUMA
&gt;Lo que oyes. Sé que no te producirá tanta impresión la noticia
en sí, como el dártela con !;Olemnidad para nosotros improcedente.
Aunque nunca hemos descartado la posibilidad de ajustar nuestros
actos a la pauta normal de la vida exterior, desde luego estábamos
tácitamente conformes en rehuír toda complicación que menoscabase nue,tra integridad moral. Si hay en el mundo una fraternidad sin
,entimentalismo es la nuestra; fraternidad en que has conquistado la
primogenitura sin comercio de lentejas-por más que digas que soy
yo el inspirador de tu filosofía, sé muy bien hasta qué punto es tu
seguridad la que me alienta-. El suceso no merecería, pues, comentari• que subrayara la simple participación de boda, sin las circunstancias que lo han originado. La sorpresa no está en que m• case,
sino en quién es la novia.
&gt;Como en las novelas que no leo, volvía yo hace una semana de
la última ronda por mi mundo. De haber sido un romántico melenudo, tendría a estas horas la boca amarga con el gusto del hastío. De
haber corrido en pos de juveniles engaños, estaría desengañado.
Esto por lo que hace al viaje. No creas, sin embargo, que el aburrimiento ha entrado por mucho ni por poco en mi decisión.
&gt;Volvía, como te digo, perfectamente sereno, cuando he aquí
que, al llegar a la frontera, me encuentro, por azares del desbarajuste ferroviario, sin equipaje, y, lo que es peor, sin dinero, en absurda
obediencia a los últimos decretos fiscales del ministro de Finanzas
francé,. Total, que en protestas vanas se me fué el tiempo, y con el
tiempo el tren. No me quedaba más solución que aguardar el de la
noche. Y al hotel de la estación me dirigía ya, cuando, al cruzar la
sala de espera, me sentí asaltado por una mirada irresistible.
&gt;Es lástima que el abuso vulgar haya achabacanado la palabra,
porque no hay otra que mejor sirva para el caso. Restitúyela todo
su sentido. A ti no voy a disimularle la verdad, que nadie más sería
152

capaz de comprender, sin atribuir lo
.
s? ... y no temas que infli·a a
sucedido a un flechazo amor smceraclón innecesaria. J
nuestra harmandad la ofensa de u:a
&gt;Aquella mirada que fué .
mis OJOS
· en las pupilas
' de queprimero
· atrayente, concitó
surtí un e fl ~vio
ª.• y vencido ese pequeño sobresalto que produce siempre lo im
do ya n uestras atropelladas p previsto
Ib
, apen as me dt. cuenta cuana ras reconstituían con cie~ rotos
pormenores un pasado vivo
en recuerdos imprecisos
&gt;Ella y yo hemos
pensado un
·
en no solicitar antes, de uno y ot~omomento que habías hecho mal
en que ahora se juntan tus me· • , esta nuestra mutua comprensión
nos ha enturbiado el ánimo el JOres afanes. Pero ni en ese momento
defendernos contra nosotros mfs::ar q_ue nos juzgaras incapaces de
dado con que nos has tenido sin s, m mucho menos que en el cuibra de celos. Después hem
conocernos, hubiera la menor soro
. tu sabiduría en losmotivos d e esta ocasión noos acertado
a descu bnr
b ta
sus
contingencias
no de pen d an
de tus
hilos
'
o
s
nte
E
·

aú:

&gt; n _fin, que ella me da el descanso
la serenidad, las zapatillas de orillo
, la paz, el sosiego, el reposo,
, que ya voy necesitando ...
&gt;Porque son cuarenta 1
»Salud.&gt;
os que cumple este don Juan.

y la firma al pie.
La carta de ella prestáb
esperanza se apoyaba:
ase más todavía al equívoco en que mi

:AQuerido
ta~tos de tantos, en la frontera
maestrillo· No
.

primera quiebra de su ~onfi::ah: des~edido de usted por evitar la
q_ue _estoy curada de toda sensible~a~l Cre? tenerle bien probado
cmd1do de la menor consideración .
ego1smo con que he presa cubierto de sospecha I
de orden familiar y social me po
a guna en ese respecto · He d eJa
. do mi casa
ne
1 53

�LA PLUMA

LA PLUMA
sin duelo ni zozobra. Pero ya en el umbral de la suya para decirle
adiós, me he vuelto atrás poseída de no sé qué extraña cobardía
ante el presentimier.to de una escena excesiva. No hay por qué negar que el humano barro en que usted ha sabido encender la lamparilla ardiente en que me consumo, me liga esta vez a una preocupación indigna de discípula de tal maestro. Pero he preferido soslayar
la despedida, a arrostrar su desprecio de usted si mi flaqueza se derramaba en lágrimas importunas. Por lo demás, no se trataba de pedirle consejo. Demasiado sé que usted no puede por menos de aprobar mi empeño. Mi vocación de aventurera quizás sea innata; a usted cabe, sin embargo, por entero, la responsabilidad de mi decisión;
a usted debo el afáu de vivir los sueños, de convertir la novelería en
realidad.
&gt;Y ahora, una noticia sin importancia: Me caso mañana.
&gt;La gente a quien haya escandalizado mi fuga, no acertará jamás
a comprender la lógica de mi fantasía. Se les antojará que para este
viaje no hacía falta tan inusitado aparato. Cualquier otra solución
más inmoral hubiera parecido más adecuada a mi gusto por la libertad. A usted no necesito decirle cuánto más fiel a sus enseñanzas
soy casándome, que no alardeando de fáciles travesuras.
&gt;Una vez pasado el Bidasoa-mi Rubicón-, me senté en la primera sala de espera. Proponíame no más encontrar un compañero
de viaje. Cuando vi entrar al elegido de mi capricho voluntarioso, le
impuse nuestro común destino. El azar solo ha intervenido para reunir en el tiempo de un horario de ferrocarril y en el espacio de una
estación dos criaturas de un mismo pensamiento: el de usted.
&gt;Este don Juan ha de encontrar en mí, cada día, el renovado ardor, la complicada variedad de deseos, el eterno femenino que la limitación de las demás mujeres le ha obligado a buscar en una tras
otra. Por algo me dijo usted, no sé cuándo, que yo era una entele154

quia viva, una entdequilla de
ma 'd
carne y hueso. Quiero hacer de m1··
n o un sultán monógamo.
&gt;H&lt;ista la vista.&gt;
Y aquí su nombre.
Pese
a la intención de ambos, encaminada
.
J'b
ya . d
l rarse de mi tiranía, el texto de una
sm uda alguna a
y otra carta denota cuán arraigada estaba en su ánimo . tó .
habíanme servido para i m1 rle nea, arma la más eficaz de cuantas
nocu ar en aquellos d
.
mentación el humor inmunizad
. os SUJetos de experior contra Ja deg
.6
.
n moral de
1a H umamdad. No me inf1m1'dó ' pues gran co enerac1
1
..
que bastara tan poco tiempo
' .
sa a noticia, ni creí
, A
para arrumar en
,.
mio. I reunirnos de nuev f é
su espmtu la obra del
o u cuando eché d
1
proceder quirúrgicamente .
.
e ver a necesidad de
si no quena cont ·
cend encia con la realidad cot'd'
ag1arme de su condes1 1ana.
-Niña mía-le dije aprovechand
de él en busca de cioarrostá
o. una ausencia momentánea
No te rías; el caso e; grave É:t: ~ per~1~a. Tú verás lo que haces
que afrontes una prueba h; . s p1rrem1s1blemente perdida, a meno~
11
d
ro1ca. rueba hero.
ama o a sugerirte. Allá te las com
i~a que no soy yo el
No hubo más. ¿Para qué? N' h ~ongas contigo misma.
vé y . d
1 ac1a falta mas ta
.' s1 udara yo de mi fatal influ.
.
mpoco. Así la salmi confianza, la esquela rosa tan ~~• aqu1 tengo para robustecer
su I mente perfumada, que recibí
la misma mañana del e'-t - '
- rano suceso de l
1,
por los periódicos el nú
d
a ca ,e de...-Todos sabéis
mero e la casa -L
.
morandum descuidadamente I 'd d .
a esquela simula un mese
t
o v1 a o al revers d l
.
pre extaba su en-:ío El
t
.
o e aviso con que
.
·
pre exto decia·
Querido maestrillo Le es
.
vemr
·« sin
· empacho Hemos
·
peramos
maña
.
na a cenar. Puede usted
·
·
variado el me ·
szempre perdices, cansan.
nu, por aquello de que
&gt;Su fiel discípula.&gt;

�LA PLUMA

LA PLUMA
. e!lcrt·to con lápiz:
En el' reverso se !eta
«Lunes.-Ritz.
&gt;Martes.--Real.
.
:.Miércoles.-Estudio Zub1aurre.
&gt;Jueves.-Té Legación.
&gt;Viernes.-Filarmónica.
&gt;Sábado.-Prueba.
&gt;Domingo.-?&gt;
. 0 nada en esta clave!
. .
1Y el Juez Instructor no ha v1st
ya de mi reivind1cac1ón
Yo fuí a cenar aquella noche setguroveces a aliviar mi espera
d.6 dos o res
profesora!. La doncella acu t
l tardanza inusitada de sus seno•
con oficiosas suposiciones sobre a ·t ·ón que su demora apenas
. d de innegable ag1 ac1 '
res. É l llegó pose1 o . .
recobró al punto.
justificaba. Pero a mt vista_ se • -insinuó la doncella al ver que
-La señora no ha vemdo aun
.
ás al comedor.
o
nos encaminábamos sin m
. atención a sus menores m me apresuré a llenar el
Quizás fuera efecto de mi exces1vab
. ·entos· pero me parec1·6 que duda a, Y
v1m1
'
d" minuto:
gran silencio aquel de me io
Es que hov tenia prueba.
. n nutó Parecía como
•
l bra no se 1 ,
•
1
No obstante recalcar yo la pa a '
turas en qué templar e
. . le prestara nuevas apoya
. . intervenc10n
s1 m1
lta al maestro
ánimo.
. .
d.. flemático-no le ocu
Veo que la d1sc1pula- lJO
.
.
l marido ignora.
. . d
. aun las menudencias que e
\la me babia invita o a
n1
1
uela en que e
Yo entonces saqué a esq
.
.cenar y le mostré el reverso.
eda llenar todavía el hueco
~Se la traigl)-insistí-para que pu
una interrogación al
h
como ves, por
. .•
"ble que le haga tra1c1on
a ora, d el domingo , detentado
.
, a manana es post
destino inmediato. De aqut d l apuntación habitual.
. si. no se ayuda e a
la roemona,
156

-¿Vamos a buscarla-interrumpió él entonc.?s-, y cenamos en
cualquier parte?
La doncella se atrevió a proponer la posibilidad de que nos cruzáramos en el camino sin vernos.
Pero a esta objeción supo responder él con tan sosegado aplomor
que recobró del todo mi estima.
-No; sé muy bien dónde está la señorita.
A la criada, por otra parte, no podía extrañarle tal extravagancia,
hecha como estaba al caprichoso afán del matrimonio por trastrocar
las costumbres, no bien empezaban a serlo.
Echamos escalera abajo, y luego calle arriba, sin vacilar él en la
dirección, ni yo en seguirle. Entramos en Lhardy, pidió el reservado
a su nombre; nos sentamos a comer.
Cuando aparecieron las perdices me miró y se sonrió elegantemente.
Yo respeté su silencio acerca de ella. Ya en los postres, solicitó
de improviso mi opinión. Y se la dí sinceramente satisfecho de haber recobrado sobre él un ascendiente que me pertenecía de juro.
Ni que decir tiene que ni él al pedírmela, ni yo al dársela, hicimos
la menor alusión al suceso material que la ecasionaba.
-Te reconozco-Je dije-, y celebro ese auto-rescate en que te
complaces. Creo que de cuantas actitudes propones, la más difícil, y
por lo tanto la más digna de nuestra especulación, es la fuga. La
propia entrega a la justicia de los Tribunales, el arrostrar la cárcel e
incluso el patíbulo, el desafiar la audiencia pública, revelan una gran·
cobardía. La confesión, la aceptación de la defensa abogacil, las protestas de inocencia, no son, en fin de cuentas, sino procedimientos
acomodaticios para esquivar el miedo físico a la huida. En la huída,
por encima de toda otra consideración, hay que proveer materialmente, y no con argucias sentimentales ni moralejas a la propia sal157

�LA PLUMA

vación. Un verdadero hombre de acción, que aspire a perpetuar su
memoria en la pantalla cinematográfica, no en gestas literarias, no
debe aceptar otro punto de vista que el de la fuga.
Desde la frontera me puso un telegrama que interceptó la policía. Después no he vuelto a saber de él; espero, de un momento a
otro, carta suya, datada en algún país con el que no haya Tratado
de extradición.
El Juez instructor no ha conseguido hacer la menor luz en el sumario.
Y, sin embargo, o mucho me engaño-sólo la complicación innecesaria que en un ánimo policíaco susciten los folletines de ese
género, puede turbar la simple vista hasta el punto de hacer indesdfra ble la verdad en sus señales más claras.
El cadáver, en posición de decúbito supino, fué hallado entrada
ya la tarde del día siguiente. La dueña de la casa adujo en su descargo la frecuencia con que ocurría el que una pareja amorosa permaneciera silenciosamente recluíca horas y horas en aquel mismo
gabinete clandestino de cuarta plana, sin que a ella le fuera dado
permitirse curiosidad alguna que menoscabara la discreción en que
su clientela confiaba. Había oído, sí, a la hora del crimen sin duda,
cierto ruido como de persecución, rodar de sillas, y sofocados gritos
y risas. Pero lo estimó como amoroso Juego. El criminal, a quien no
había visto entrar, por voluntad de la asesinada que al contratar la
habitación exigió abrirle ella misma la puerta-cosa, en verdad, un
·tanto extraña, ya que suele ser la dama quien, en casos semejantes,
se recata, y el galán quien espera; pero, ¡son tan incongruentes las
exigencias ae los enamorados!-el criminal salió tan inopinadamente, que nadie en la casa-la dueña, una amiga corredora de alhajas
y la criada-se dieron cuenta de su huida.
Levantado el cadáver, y hecha la autopsia, los forenses dictamiC1.aron que babia muerto estrangulada.
58

LA PLUMA
La declaración de la duncella ent
.
e~ebrec16 más el misterio. Aseguraba la muchacha que ni 1 ,
1 d'
e menor disgusto pa ,
os ias anteriores al suceso l " 1· .
. recia empañar en
,
a 1e 1c1dad del m t ·
.
servia desde su instalación en M d ·ct
a nmomo, a quien
ª
ri • La noche ant
en la mesa para cenar el seño h b'
. .
es, sentados ya
•b
•
r a 1a rec1b1do u
t
o rec1 o no esperó siquiera el «boton
n~ car a, cuyo sobre
es&gt; del Continental que fué a
llevarla. El señor luego d 1 1
,
e eer a, había mirad
senora, que parecía muy risueña también
o muy sonriente a la
-Es un anónimo-había dicho el _·
.
cella entraba con la sopa.
senor, a tiempo que la don-

-¿Y no sabes de quién?-había c
go a reír los dos.
ontestado ella, rompiendo lueEn el registro judicial se encontró el a 6 .
tracto en mi primera declaració
fi
n nimo, que me fué mosLa esquela decía:
n, a n de que reconociera la letra.
«Tu mu·Jer te engaña. Soy yo quien te 1 •
de celos, porque te quiero s· .
o dice; yo, que estoy loca
¡
· 1 quieres detalle
os. Te espero en la calle de (
.1
s, manana puedo dárte'ód'
y aqu1 a calle y el ,
n icos han divulgado) L
numero que los pet
. a casa es de absolut
ti
roa e abriré la puerta. A las ocho.&gt;
a con anza. Yo misLos peritos calígrafos estuviero
.anónimo era de puño y letra d !In conformes conmigo en que el
e e a.

C. RIVAS CHBRIF

1 59

�LA PLUMA
sufre deseo de elevación y no aspiraciones mediocres, ni mucho menos
estériles compromisos.

LETRAS ITALIANAS
de nuestros escritores alguna
quisiera destacar ~e la ma;:s demás, y en cierto sentido
figura menos confundible qu~l var a cabo un esfuerzo nada
más expresiva, tendrla qu~enete -No existe hoy, como otra
común. y el por qué es ev1 ran ~rosista que domine sobre la
0
1
vez hemos ::t;::c::r :r~: :::::. s~:e!e ho[h:ntr:r::~::t:~s : ci::m~:
0
masa y dé
é de la desaparición de Goe
(p
a la influencia del
Ale_mania ~;~~:), que los escritores, a fin ~: ~:::~:e una concienc~a
temao un
uieren antes que na
consumen s10
gran poeta muerto, q
l t En tal rebusca se afanan y
to es
l
roblemas de ar e.
i las cosas, el momen
clara de os P
Claro que estando as
é
s de transide las poca
d
poco menos.
resulta o o
.
presenta los caracteres .
. en talentos criesencialmente tip1co y
mo hoy ha sido Italia tan nea fi bre de re.
N ca en efecto, co
.
s jóvenes tanta e
c1ón.- un ,
o se ha sentido en 1o.
el treintenio que
ticos: nunca comob~cZ: de investigación. M1entrasl e~gera navecilla de
·miento Y no
barcaban en ª
.
1 los escritores se em
nac1
d"do
~a o liviana ofrecida por
nos ha prece
'
n la fama pequen
ria1 . ·t· ción o se contentaban co
. rte de los jóvenes se asoma se
h la mayor p:i
l .ona· y el esa im1 a
un público amorfo, oy
d. lo desentraña, lo se ecc1
,
·t,limente al propio mundo, loe::~
abrasa en ellos todas_ las :::~:en
fuerzo es tan intens;e;:e~sta rebusca, este ansia, esta ~::s1::• quien las.
simpatia; como que reve
dades, y los cansa. . .
por lo demás asent1m1ento y
u1EN

;;da,

En los elementos supervivientes de la vieja generación (y digo vieja
por entendemos y distinguirla de la joven) la crítica nueva ha ido descubriendo en estos últimos tiempos valores auténticos que quedaban en
sombra; y esta tensión, esta afición a investigar son asimismo indicio de
seriedad: en cuanto se muestra evidente en los jóvenes el deseo, y aún
diríamos la necesidad de esclarecer a toda costa el pasado antes de buscar el porvenir, y de ver con lucidez el camino que los ingenios de ayer
han recorrido.
He aquí el caso de Albertazzi: Un escritor que produce desde hace
veinte años, solitario, encerrado, testarudo, en una forma de arte suya
que no halaga el gusto ajeno, antl!s bien lo irrita, humorista fino y comedido, clási!:o en las intenciones, seguro en la escritura, honrado. Renato
Serra, el joven crítico del grupo cvociano", fué el primero en darse cuenta; pero tal reconocimiento se ensancha ahora, y se ocupan de él otros
críticos de primer orden: Cecchi, Pancrazi, Tonelli, Spaini.-Hemos dicho
escritor clásico, y no retiramos el terrible y grande epíteto.-La palabra
tal vez responda imperfectamente al concepto que queremos expresar;
pero es, por otra parte, la más próxima, la más segura, la menos incierta.-El arte de Albertazzi, enteramente humano, compuesto, todo color,
es en efecto de los raros que obedecen a la tradición, en cuanto saben
mantenerse siempre en una linea de sobriedad, ya que no excelsa: con
caracteres netos y precisos en punto a la escritura, con toques leves y,
con todo, firmes, de!representación.-En suma, Albertazzi es, a diferencia
de otros muchos novelistas italianos de hoy, un verdadero escritor.-Las
novelas que Carducci no escribió, las ha escrito Panzini, ha dicho el propio Serra; pero nosotros diremos que las ha escrito Albertazzi. En efecto,
el arte de Panzini es harto nervioso, e incluso cuando grande, femenino de tono; de suerte que responde poco o nada al temperamento carducciano, firme, huesudo, rígido.
Albertazzi sí que se le parece; y no sólo en aquellas novelas que evocan mundos y lugares pasados y lejanos, sino también los modernos de la
1(

160
161

�LA PLUMA
LA PLUM A

. .
sin embargo nervio- sin nerviosidad Y
rente
·1· de Bolonia de Romana,
·onados· sin ímpetu apa
• .
todo, emoc1
•
E m1 1a,
sos· sin excesiva emoción y, con
; pesar de ello agilísimos.
·. es muy verdad que apenas_ eny De ahí nace la vena de Albertazzt, y . ro es sie,1,pre carducc1ana,
é abrevarse, pe
,cuentra luego otra agua en qu
.
de factura y de esqueleto: ,
l demás bien poco si en Albertazz; n~
Mas esta semejanza dma por. o
o humor que es comp eta
·
cunoso Y seren
s caracin"luso responde en su
existiera y personalis1mo, un
' yo de su temperamento; y q_ue - la que desde niño ha resmente su , .
l h dado vida, y en
tere!i fijos a la tierra que os a
d
buscan mepirado.
las cortas, cuan
nO
Sus novelas, y sobre todo sus nov:. os s"' desarrollan las más veces
dios históricos o resueltamen~e fantá:, 1c fi~l.-La lengua, aunque rot~, es
.
de Emilia labonosa, tenaz,
. ·embre ha recurndo a
en esa tierra
'
_ .d
Albertazz1 s1
.
,
ura,
de los escntore:;
·taliana·
y
por
anad1
la toscana, la 1
' '
italiana, amante como es .
las buenas fuentes del habla
.
los del diez y seis.
.
bre todo de los trecentlstas y
. l de la mayor parte de
antiguos, so
r desgracia, a
como, po d h"1spazos '{ muchas veces sorSu fantasía no es plana,
.
· a to a c
'
·
· a1os novelistas italianos, sino v1v ~ b. eran desechado, hieren la 1mag1~á
rendente.-Motivos que otros u 1 a de la nada aparentemente, P_ón de Albe,tazzi de tal suerte , que creé, nsele en complejas y azarosas.
&lt;:t
r ras trubraca(y es inútil investigar
•
l
zobulas deleitosísimas, y tramas ige
as ra
Pero lo que cuenta sobre todo en s~.º de conocer, de seccionar el hornnes de ello) es la necesidad d: estu iar,
d
no· y por eso,
. h la Humamdad.
bre, o mejor d ic o,
.ó está en segun o p1a . .
L
En su obra, toda otra preocupact n
estamos ante un clásico. . os
l éndo\o de que
,
rec1sadecía, nos convencemos ey .
\ hombre, porque \o ve1a~ ~
dásicos contemplaron esenc1al~~nte ~versal sin exciuir la esp1ntual. y
mente en el centro de toda la :1 a un and~ sonríe sobriamente ante sus
Albertazzi ama a los hombres, rncluso ~un sentimentalismos, sobrio y razocon un amor s1
defectos y manías; pero

°

1 .

nado.
t62

• *

*

El caso de Panzini es menos triste que el de Albertazzi. Es muy verdad que Panzini ha trabajado veinte años sin aceptación del público ni de
la critic:i-; pero desde el día en que Borgese, Cecchi, Serra, Prezzolini y
algún otro empezaron a estudiar su obra, Panzini ha avanzado mucho.
Discusiones críticas, concesiones periodísticas: y luego, la fama, un público que fué aumentando poco a poco, el acatamiento casi unánime de
la nación. Hoy Paozini es de los escritores más leídos y más gustados.
Hay ya quien habla de repeticiones, de cansancio y hasta de senilidad:
porque Panzini produce mucho, y los escaparates de las librerías tienen
siempre de muestra algún libro suyo. Pero Panzini no nos parece a nosotros en modo alguno cansado ni envejecido. Cierto que su arte no da
ya aquella clara y d iamantina poesía que admiramos en La lanterna dí
Diogene; pero por otra parte se ha reforzado y ensanchado; y mientras
en un tiempo se contentaba con coger apenas cierta tranquila poesía de
las cosas y de las vidas humildes, hoy, turgente, parece, por el contrario,
preocupado de los problemas esenciales de la vida, y trémulo se vierte
en dolientes elegías.- Sus últimos libros ll díavolo nella mza librería
(Moñdadori) y ll mondo erotando (Treves), no son novelas, sino páginas
líricas de sarcasmo y de pena, donde raramente el poeta se abandona a
las descripciones cristalinas de un tiempo, y solamente eleva su grito sobre las tristes consecuencias de la decadencia moral del siglo: por de contado, en páginas ligeras y perfectas como suyas.
Sea como quiera, este escritor está todavía vigoroso y con fuerzas, y
yerra quien lo cree al margen de su actividad. Yo &lt;liria más bien que,
prt:cisamente hoy, si logra la fuerza de síntesis que sólo los más grandes
tuvieron, su dolor, su ansia y su arte podrán confluir, límpidos, en una
obra orgánica y definitiva: en la verdadera obra maestra, en suma.

***
Pirandello no ha sufrido como Panzini una oscuridad de veinte años,
y mucho menos la durísima suerte de Albertazzi. No diremos que su fama
haya estado ha1&gt;ta ayer a la altura de sus méritos; pero es cierto que desde que se asomó al arte no le faltó la atención del público y de la critica;
r63

�•
LA PLUMA
y si en estos últimos tiempos su posición se ha reforzado y es considerado

como uno de los más grandes y nobles escritores italianos, débese sobre
todo a que ha dedicado últimamente su actividad al teatro, el cual, y no
sólo en Italia, tiene el mérito (o el inconveniente) de conducir a un escritor al contacto inmediato con la muchedumbre: contacto que lue~o se resuelve en ei aplauso y la fama.
Luigi Pirandello es un escritor casto. Y digo casto, no porque rehuya
las situaciones veristas ni haga ostentación de moralidad, sino porque yo
siento en él, como tal vez en ningún otro escritor moderno, una honradez
de intenciones muy rara hoy en dia. En efecto, aun cuando la poca fortutuna de sus primeros libros le sugerla que el camino para llegar al público
era muy otro, supo obstinarse en un tipo de arte escéptico, amargo, enervante, fiel a su temperamento, que le llevaba a verlo todo tras una lente
de desconfianza e incredulidad.
Cójanse sus primeros volúmenes y hojéense los últimos publicados por
los editores Battistelli y Treves, el Carnevau dei Morti y Tu Rldi. En
ellos está Pirandello con su sonrisa cortante, tras de sus personajes y sus
¡ áginas, con su obstinada y singular amargura que raramente encuentra
un filón de bondad, y a él se aferra.-Han tardado en llamarle maestro;
pero hoy dla, entre los novelistas italianos, él es ciertamente quien presenta sobre todos los demás una muchedumbre de figuras varia y numerosa; el que más se ha acercado, aunque sólo sea de pasada, a todos los
problemas del alma y del cerebro humano. Su arte no es llano, libre, fácil:
es triste y desconsolado: pero tanto más convence y llega a nuestro ánimo, cuanto más se abandona precisamente al espasmo de la negc1ción. Si,
alguna vez sentimos en sus novelas el sofisma; otra nos parece que sus
personajes han n~cido más del razonamiento que de la vida; pero hay
tanta originalidad, por lo demás, eu sus movimientos fantásticos y psicológicos y tanta coherencia, que el lector está dominado y vencido, incluso antes de que dude de la verosimilitud de lo que lee y oye.
Muchas discusiones ha suscitado también su teatro, por llevar a la escena personajes y acciones extrañamente, y aun dir!amos diabólicamente
trazados; pero pues que el arte es también malicia, además de instinto, su
164

LA PLUMA
teatro
.
. qu
. d responde a esa castidad d e conc1enc,a
'b
sm uda,• personal y nuevo • El est,·1o de Pira d 11e arn a declamos·, y es
.
n e o ¡cuán adherido está a
1a materia, a la sustancia de sus creac,onesl
D
d
llozante como es, puede sorprend
espe azado, roto, casi sobriedad clásicas· pe ·o •i bº
~r a un amante de la Unea y de la so'
" ien se mira nos da
ra podido expresarse de otro mod ,d
m~s cuenta de que no hubieº.' ~ que su construcción angustiosa
responde perfectamente a la
angustia V1sual y 5
• •
ta1, en una palabra, es su estilo.
ens1t1va del escritor: que

•••
y lleg~mos a los más jóvenes. Uno de 1
los más discutidos es Marino Mo tti E
os ~ás notados y también de
sorprendido nunca. Quien recuer;e ,"us ste_ escntor, en verdad, no nos ha
poesfas debió sentir en el Moretf d
primeras novelas y sus primera,
ser más tarde, lograda la madure l : ~nton~s lo que había de llegar a
ba los personajes delicados y s fz:d os veinte años Marino Moretti amaexc
ºó
u n os que a los tr · t
•
~pc1 n, sus personajes. y su arte
etn a y cinco son, sin
~ac10so, también hoy, aunque cada
ayer nos parecía delicado y
~steza, se nos muestra pequeño, humilde s veteado de melancolía y de
vierte en este escritor un sufi . .
. y' en el fondo, amargo. Se adno h bº
nm1ento continuo y pat t
. en e, como si la vida
u iese encontrado para él una hora b
¡°mo hombre, tiene el mismo carácter de uena, 01 hallado cario.o alguno.
s~ arte: tímido, bueno, incapaz
e hacer mal; una verdadera alma d
~arece nacido en época ajena a la su ea franciscano. Marino Moretti, que
tiempos vertiginosos que le ha
dy '. que no parece responder a los
re ·
n pro uc1do sufre
,.
b
,
, en e,ecto, como nadie·
P c1samente porque no tiene ti
y se ie ob ligado todos los d' uerza asta a.te fis ·tea 01· moral para luchar ,
retr~sado; como uno de esos1::;e:n; ntuevta renunci~. Yo le llamarla un'
· atrá s, a un paso más t(• .nd an o enfermizos Y cansados, que
la vida d eJa
pues que su arte es en cuanto hum~~ o _Y tardo que el de los más. Pero
un carácter, leemos a Moretti e
'. e srncero, y pues que tiene en fin
·
de niño, su casi calculada timºdon 5 impatia .y gusta
.
mos su tierna
dulzura
eoriqu
' ez, que lo distingue d 1 d
ece con contornos aunque i d .
e os emás, que lo
,
n ec1sos, personales. He aquí dos nue-

día~:

165

�•
LA PLUMA
LA PLUMA

,.

vos volúmenes suyos: La voce di Dio y Lestofanti (Treves), y he aqui
una vez más a sus personajes que parecen temblar de continuo con los
vendavales de fuera, como si estuvieran todos en un claustro o en una
estufa bien cerrada. l!Cuántos son ya los personajes de Marino Moretti?
Una muchedumbre: y si intentamos coordinarla, la vemos andar pesadfi.
y tarda, como una procesión religiosa, en una atmósfera indecisa, sin sol
y neblinosa: hombres, mujeres, niños, unidos todos por la cadena del dolor que por lo demás pesa sólo lo bastante para humedecer sus rostros
de lá~imas y dar a sus cuerpos un grave cansancio.

•••
Rosso di San Secondo no es todavia un escritor formado, pero no se
puede negar que es rico de posibilidades y susceptible de desarrollo.Yo prefiero este tipo de escritor, porque quien desde las primeras obras
se logra, ya se sabe la meta a que puede llegar; mientras que quien lucha, quien se afana, quien a cada paso se ve obligado a buscar el camino
que le parece haber perdido, ese, a mi t&gt;ntender, puede quizás no triunfar; pero si triunfa tiene ante si un espacio más vasto y horizontes menos
cerrados. Rosso di San Secondo es, por lo demás, uno de los escritores
bien dotados que no saben todavía su propio mundo. Ha dado ya a la
literatura narrativa y al teatro varios volúmenes y comedias, y ha conseguido un nombre envidiable. Pero por lo que hace al arte está todavia
por colocar. Ha dado, es verdad, en las Elel{ie a Marike, en Ponentino y
en otras páginas, discreta medida de su ingenio. Ha escrito una novela
sólida, La fuga, una comedia irónica,· Marlonette che pasione!; mas, en conjunto, es un escritor sin hacer todavia.-Del Occkio chi·uso (Bellini,
Roma) a lo commemoro Loletta y a la recentísima Festa delle Rose (Treves), ha progresado notablemente, pues en sus primeras síntesis dramá·
ticas se nadaba harto en la literatura; pero, sin embargo, no puede decirse en conciencia que tenga aún el dominio de S\J:S propios medios, que
sepa, en suma, lo que debe decir.
Es muy verdad que un escritor puede desperdiciar tres o cuatro años
o malgastar en experiencias cuatro o cinco volúmenes; pero me parece
166

que San Secondo
empieza a desperdiciar d emas1a
. d o. De la se "d d .
.
.
gun a , mcluso excesiva, de sus primeras páginas, a., 1a marcha mcoh
ña d e las últimas,
el
paso
es
ilógico
y
el
·
dº
.
erente
.
proce 1m1ento f tá · y extrapue
e
dec1r
en
sustancia
qué
se
pro
d
.
pone m. a d ónde va an st1co;
T' no se
aun en la rebusca, se afana todavía o
t bl
. a parar.- iembla
rituales con el mundo de fuera p p Ir es a _ecer ciertas relaciones espi. ero a relación no
¡
con claridad, y cuando cree habe r la a1canzado con i se e · revela. todavía
. .
un nada se la veda de nuevo co trº~é
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mprov1sada mtu1c1ón,
10
•
'
ns
n o o a desb d d · •
mverosímilmente extrañas· Con t od o, en estas pági a an a as !lógicas
o
.
das Y no satisfactorias se siente .
. .
n s, aunque equivoca'
viva Y casi simpática l fi
tor, y no se pierde la esperanza de ue a
ª. _gura del escridiapasón, cese en un momento d d q
p sada esta cns1s, ahora en su

a o.

••*
y detengámonos ahora un momento en otr .
. .
sa la crítica desde las columnas d
. º. Joven, que s1 bien profe.
e un gran d1ano roma
b
Y esencialmente
.
' poeta · Hablo d e E mi·uo Cecch1. En E no ~es, soá re todo
conocidos sus ensayos críticos· los ás b 11
..
spana ser n pronto
~anctis; pero, repito, Cecchi n~ est:todoeé~::m duda desp~és de los de
libro: La storla della leterattuY&lt; . le (T
sus ensayos m en su noble
tividad critica y de coment . -a ing. se reves), en las páginas de su acano, en suma La figura d
t .
muy otroa
. caracterese yesno
e Joven
. . relieve considerada en t o dos sus
¡
•¡ tiene
.
e 1 espmtual y el moral· En e~ect0 , 1os tiempos
.
,
os
u
timos
no le da
t 1
n, Y a vez no le
d arán nunca la razón precisam t
jano y anacrónico qu~ no pued;n e porque en su acción hay algo de letumbres de los hombres de h
~ngran:rse en modo alguno con las cosnas de un diario romano y oy. lomo , ~ dicho, habla desde las columºd
, , como os cnttcos de todo el
d
v1 ad periodlstica ha de versar
I
mun o, su acti ducción mediocre y a
d
' por o general, y perderse, sobre la propaga a que su país le da S ·
·
que ejercita esa profesión hu 'Id
.
. e1s o siete años hace ya
~
m1 e y tnste: y con todo
1
•
anos, nadie ha podido acus 1
d
,
' en se s o siete
dios, de concesiones p tiºóardo nunca e compromisos, de términos me• ar
e un punto el
·
¡
de tanto tiempo no se ha apart d
pnmer da y hoy, después
'
a o un centímetro de la línea que se im167

�LA PLUMA
puso. Tales firmeza y austeridad no han sido sin amarguras. Ahora bien,
como el lector comprenderá, si esa austeridad no tiene compensacion~s
inmediatas, es rica y densa de compensaciones intimas, y he aquí que un
día, en este joven contrito y severo que no ha pedido honores a la vida
ni a los hombres, que ha aguantado insultos y enemistades, he aquí, digo,
que despunta tlmida, pero segura, la obra poética, tl libro personal. Quien
comprenda cierta soledad augusta y cierta tenacidad, sabe ya lo que Emilio Cecchi puede haber dado en el libro susodicho, que se intitula Ptscí
Rossl (Vallecchi, Firenze). ~Qué ha dado? Una sensibilidad cargada y
constreñida, el dia que encuentra sú vena y trabajosamente descubre sus
raíces, ya se sabe cuán clara y segura puede ser, cuán rica de pensarnieato y densa de calorías, aunque Umida. Ptsci Rossi es un libro del
que no se puede hablar en una crónica breve, porque cada página, y aun
diremos cada palabra, es viva y justa. Además, no es libro de poeta,
libre y suelto, sino de un hombre que se afana dolorosamente en busca
de un mundo nuevo, y, lo que es más raro, habituado a las selecciones,
a las eliminaciones, a continuo y febril temor de lo supérfluo. Esta lucha
no persiste en todas las páginas; pero claro que en un nuevo libro ciertos
ataderos con la cultura, ciertos peligros de tropiezos y salidas falsas, que
todavía se transparentan, desaparecerán; y el poeta surgirá de su crisálida Hmpido y cristalino.-Pero, repito, más que en sus resultados inmediatos, hemos querido considerar hoy a Emilio Cecchi como problema
en desarrollo, y, as{ considerado, se puede declr en verdad que es de los
más interesantes y prometedores de nuestra generación.

MARIO PUCCINI
Memento.- Savi L"pes. Le orittini neo-latini (Hoepli-Milano). - Nicola
Moscardelli. L'ultima foglia (Vallecch1-Firenze).-V. Spinazula. L'artc di Dante
(Riccardo Ricciardi-Napoli).-G. D, Ruggiero. Storia della filosofía (LaterzaBari).-Edizioni Politúlu de •ll Soleo&gt; (Cittá di Castello).-G/i Scienziali ltaJiani (Nardeccbia-Roma).-f. Pastoru:lu. 11 Randagio (Mondadori-Roma).E. Bo11aiuti. Escursioni spirituali (G. Bardi-Roma).-A. Tilglur. Filosofi Antichi
(Athanor-Todi).-Ennini. Poeti epici latini (Istituto Calogerá-Roma).-Manzo,ú, Carteggic, (Hoepli-Milano).-Turri. Dante (Barbera-Firenze).-P. Barólra.
Quaderni di memorie (Barbéra-Firenze).-Corrado Ri&amp;ci, OrC::ed ombre dantesche (Lemonnier-Fireoze.-Lettere di S. Gerola1'W (Desclée-Roma).-E. Tret11s. Santo Frence1co (Battistelli-Firenze), etc.
168

ANDANDO
Dí lo mismo m la tOTTe

que en la choza del pobre:
la palabra que cueste,
nunca la que te sobre.

Paso de caracol,
lleva el sol,
Aprende:
marcha lenta y peremne.

Aquí, mata de trébol.
Allá, flor del espino.
Lefos,
un /ir,:o.

�LA PLUMA

LA PLUMA

A éste, la paz del día,

"Líbrete DZ:os...!" te dirá la gente.

y al ,tro el sombrerazo.

n,:os no te debe li"bra, de nada;

Al hada del sendero

ni del beso hedz·ondo, ni del filo del hacha.

todo, todo y aun algo.

Todo nos salva.

Cogerás de la nieve,

Un pantano podrúio,

porque tu corazón
se quen,a de otra suerte.

un bosque transparente,
lagos con barcarolas
mares con misereres

y cogerás la flama

atraviesa; de todo

de todos los saharas;

nos queda lo que debe.

porque los corazones

Porque al fin, el destino

se pasman
llegando a derta raya,

es llevar en elpecho,
acribillado el lirio
que brotó la mañana
de nuestro natalicio.

y hay que arrofarles
llamas.
No hay mayor alegría

La flor se desbarata

que cumplir lo temido:

lo mismo con el beso

posarás por la barra

que con la puñada.

del puente quebradizo.

170

17 0

•

�LA PLUMA

DE LAS MONTAÑAS
Así, como vosotras, en tl mitin
de ta naturaleza multifqrme;
junto al valle de almendros
y la fresca ladera
y ti río y los fardiºnes.
Así, como vosotras, en el mitin
de nubes y de soles,
siºn adornos, sin cambios,
en sobriedad eterna,
un tanto arisca. lefos
y por encima de nuestros te1ados.
J. MORBNO Vll.LA

... CASTILLO FAMOSO
embarullado y sin norte en lo material, a merced de
la improvisación en el ordenamiento exterior de su vida,
no está menos indeciso al borde de las rutas del espíritu.
Su cuerpo aumenta (leso es crecer?) con todo lo que, viniendo de otras partes, aquí se aglomera; pero aun no se le vé con
vigor propio sobrado para echar en el suelo raíces tan profundas
que no se puedan arrancar. ~o procede de dentro a fuera; toma lo
que le dan; engulle, pero no asimila ni depura. Toda novedad superficial es posible y se le abre un crédito proporcionado a su insolencia de advenediza. La mente de Madrid .se despierta ahora del sopor
infantil, y su curiosidad, que empieza a irritarse, se esparce en devaneos. Madrid recobra sangre, y goza sinti•ndose vivo, como el que
maltrecho y todo, se escapa de un trance de muerte. Si la villa se remoza, se alegrarán los nietos de mis amigos; de aquí a cincuenta
años, nacer o vivir en Madrid puede que sea nacer o vivir en alguna
parte. Sin coherencia ni densidad, al Madrid de hoy le falta el galardón de la madurez inteligente. Ni gusto, ni estilo.
A Madrid le cupo en suerte estilizar la decadencia de España; de
la gloria apenas si conoció más qu'! el orgullo, de la grandeza, el empaque, de la opulencia, el sinsabor de haberla disipado. La villa debía
de ser entonces horrenda, fosca a pesar de esta luz, pero destiló losresiduos de un espíritu ya amanerado y sutil, y ardió con una llama.
ADRID,

l7J

�LA PLUMA

.quizá venenosa, única: pocos espectáculos habrá visto el mundo
como el de aquella hoguera en que vino a suicidarse una civilización
peculiar, macerada por el fanatismo candente, por la guerra, y por el
aislamiento. Fué Madrid, sus ingenios, su gusto, su público, quien
redujo a líneas de arte ese mundo agonizante y su proyección profunda en el pasado. Quizá solo en aquel tiempo baya sido Madrid verdadera capital de España, y por ello una gran literatura nacional es,
de paso, por más "de un rasgo, madrileña. A través de esas obras
literaiias se vé muy bien al pueblo a que iban dirigidas, sobre todo
a través del teatro. Los mejores espíritus de la época arengaban
desde las tablas, y al avivar en el auditorio la memoria poetizada de
sentimientos y hechos colegidos en las gestas y en el ámbito nacionales, producíase la conmoción instantánea y contagiosa que solo la
palabra hablada suscita; el público no imponía su gusto en la mera
estructura formal, imponía su alma toda, quería contemplarse en
aquel espejo, y así, cada victoria del genio era el destello de una
conciencia despierta aún, que se acendraba, y que ansiaba perdurar
cuando ya apenas le restaba cuerpo donde albergarse. Por este hecho se mide el verdadero valor del advenimiento de la capital política a la primacía literaria; y como entonces no había un ágora, el
pueblo madrileño, apasionado por su teatro, entretuvo el hogar único
donde las esperanzas, los ensueños y los desvaríos del espíritu de la
gran familia ibérica hablaban en libertad. Prodújose el fenómeno
propio de las grandes épocas de unidad espiritual, que a veces sobrevive y a veces se adelanta a la dislocación o al agrupamiento territorial: hubo una materia poética común a todos los rangos de la
sensibilidad, y que, elaborada por los mejores con insuperable dignidad de estilo, era popular.
Madrid dimitió esa función presidencial en beneficiQ de nadie, o
.más bien se quedó sin asamblea en que presidir. Yo tengo escasa
174

LA PLUMA

afición a lo pintoresco, y al repasar la ten
.
dos siglos de estupor, muy cum lido
ue vida de Madrid en sus
leñas más preciadas lejos d
p
s, algunas de las flores madrila vida de España ,M d ºde envanec~rme, me humillan. Índice de
, a n se encogió s
hi 6
su propia salaa, y tuvo un or ullo de ' e ac c , recociéndose en
de hacer de la necesidad v!tud
pobre, ese orgullo que pretencomo para afrectar a quien n
y s~ revuelca en ella, y la exhibe
drid oficinesco y jacarandoso o ~e aviene ~ com~artirla. Fué el Masus fines, que decía· «De
~i~d cont~adictor interno, sin idea de
verlo.• El día en que .Mad ºd a n al cielo, y allí un agujerito para
n , encerrado en sus
t t .
.
que empezaban a disputarle la rim .
.
cua ro apias, vió
a un localismo rival n
d p acta, se d1ó tal vez cuenta de que
cendencia y que lo pl:bpue e op~n~rsele otro localismo sin trans.
'
eyo madnleno no debe
d
riosidad de barrio ja á
.
pasar e ser una cuE
, m s un valor de ctrculación nacional.
n las promesas actuales de re
. .
.
pruebas de nuestra buena vol t ~ac~m1e~to m~nle~o abundan las
acaso hagamos otra capital y ~~aª Es ~dn~ rev_1~e sm memoria, y
los valores esquilmado Co
pana sm visible soldadura con
s.
mo es hoy un islot
d
mundo en que apenas
f .
e a yacente a un
tor, quisiera empezar apart1c1pa, Madrid, para advenir a centro direc'"
en erarse y a no quedar •
. .
siempre mal. Pero le
ialta el archivo de la e
tumbos entre la ingen~~e~enci~, y anda sin tino ni contraste, dandG
llega, y le ocurre lo
a y e recelo. Tan pronto se pasa como no
do el hombre más p!uvee a_ldpaleto desconfiadillo y crédulo, que sienm o contra los timo
que se deje timar. Nótese el re
s'. apenas pasa día sin
oye el «argumento de cult
speto y veneración con que Madrid
·
ura•, aunque consista
¡
simple expresión verbal S 1 1
por o común en
. o o e argumento patriótico le aventaJ·a y
cuando luchan qu
t · t·ismo vence. Esa es la delan'
tera que les 11 , e no es raro' el pano
evamos a los pueblos se . bá b
cultura tiene tanta fu
.
m1- r aros, donde la idea de
erza que sirve para arrancarles en su nombre la

M

1 75

�LA PLUMA
independencia. La cultura en Madrid se emplea para todo: para rogar
que no se escupa, o lanzar una empresa industrial, o cohonestar la
pedantería, o defender un arte pedestre, o proscribir la jovialidad del
humor. Es broquel imperforable que sirve, cuando menos, para detener el primer golpe. Luego cada cual, puesta la ropa en salvo, nada
como puede. ¡Y qué de negocios hemos visto, que en otras partes se
contentarían con la etiqueta de su utilidad, autorizarse en Madrid
ante los pazguatos con las ínfulas de la cultura! Eso comprueba el
vigor del resorte, y le da a Madrid cierto viso de pueblo colonial.
Pero el simple respeto exterior y afectado es, si se compara tiempos
c◊n tiempos, una adquisición formidable, y lo mejor sería cultivarlo
hasta que cale y deje de ser el cobertor de un desdén profundo que
ya no se atreve a ser cínico. En rigor, la mente de Madrid no eo; aún
bastante.,,afilada para escindir y disecar las especies intelectuales, ni
las especies intelectuales mismas ~on aquí tan robustas y varias que
puedan ni necesiten combatir entre sí para que las mejores sobrevivan. Esto es lo que explica y disculpa la buena voluntad con que
Madrid se amolda a las con... 1usiones provisionales de los aprendices. En Madrid, el triunfo es de los que empiezan. Es que no hay
críti:::a, me dicen. Cierto; o más bien la crítica es proporcionada al
vigor de las obras que se producen. Un caletre bien formado y
amueblado, puesto a tasar Jo que hay aquí con un criterio valedero para más de seis meses, no tardaría en granjear fama de
caníbal. O por lo menos, tendría que degollar a muchos inocentes, cuando lo mejor es quizá dejar que sigan viviendo a
crédito hasta que sus esperanzas y las nuestras acaben por fructificar o se marchiten solas. Todo hombre que se parapeta detrás
de unas gafas y se recalza el sobaco con un cartapacio henchido de
papelotes, y calla, abrumado por la gravedad de sus descubrimientos
de principiante, me parece respetable, y estoy pronto a seguirle una

LA PLUMA
vez y otra hasta los bordes de los Mediter .
.
hace, por lo común Madrid
raneos que mvente. Así
.
'
' que no se acuerda de
d
sm cesar a la experiencia fatigosa de un
. ~ª- a, y retorna
aprend1zaJe mtt"rminable.
Madrid descubre cada lustro . 1
, mc uso cada año el
la santidad, el poderío, y se aco e
. • amor, 1a am bición,
nal obligatorio que el corazón _g gustoso sm otra espera al doctrivida le duele como un chasco Jovedn PS~omulga. Cada lección de la
.
pesa o. 1 sus guías no t d
n guar que no hay cerros en Úbeda· ue
ar an en aveque las nieblas llegan puntuales a'I q
las lechuza~ son blancas;
todo, este no es un país tan mal obe;mpezar Bru~ar~o (después de
marismo, se llama a enga ·o L g
nado), Madnd, mcapaz de hun • es vuelve la espald
abandonados gastan la ma t .
a, Y 1os maestros
.
es na en probar que s
ó ·¡
Jan en pureza a los a etitos de
us m v 1 es aventaMadrid no aprende lu ex . lo~ prede~esores que fracasaron. Pero
.
penenc1a es discontinua L
en el punto de partida. y habiendo oído
. o repone todo
voz trémt1Ja
,
preguntar tantas veces con
por q~é están las dos osas
de banarse en el mar siempre medrosas

no se le ha ocurrido, para poner a
_'
mandar a la escuela a los
prue'Ja la calidad del lirismo.
ignorancia de la astr )no ~re~ntantes, no sea que se trate de simple
sado que está por nacer~ 1a. ero ese sería el Madrid docto y avi-

BL PASBANTB BN CORTB

e

p

ti)

176
1 .1

1 77

�LA PLUMA

cSn el rincón mostraban sus perfiles austeros
'Gestigos del heroico simbolismo de ayer,
'Y entre una paralela de epígramas fumaban
C:uatro femmes savantes ajenas a EMoliére.

AL POETA ARGENTINO EVAR MENDEZ
..,.
te he evocado esta noche en París
-.:,var, •
· ya,
GJ
l f'1' ,t que te ad"zvzna

eon le pnnce
;,; ar,z c:r◄
l
t
b
confrére te saludan os va es

cSn la niebla fluyente de los vasos pletóricos
9Je ca/é, de cerveza, de ilusión o de geen
;i)ibujó la voluta los enérgicos rasgos
9Je una cara silueta: ¿9?.ictus era o ;Joaquín?

0

'Y
como a ueln.
la «Closerie de .lilas»
G.ue gestan g orza en

- sentimentales, de
.
cu bl, de tus vemte
anos
cfl,a
J
t u es,'
•'uerzo y tu gran
p le ios de 0nsueño, ue
&lt;Gas a ac
h or el arte que amabas
cSinceridad de luc a P_ d 9l uel Pauvre Lelian...
9l traves de la magza e q
• ·tas a la .luna
'° t , tus complicadas vzsz
,
\.;On e . , l reino de l a misan
· t ropza
'JI tu excurszon a
. dote una
, te salvaron las musas dan
,
'Y como
.
d . Primavera, Poesza ...
fllor en Ma1, que es eczr
· tas precoces
9lllí estaban algunos d adazs
a11
,
l . l ue les daba c1,wnon.,
Con sus ~ubes
s~ agitaron libérrimas,
.tas han e~asle '°h l O » fR.oberto y 9lbsalón.
flaltabas tu Y e « \.; u '

J;9/,~:

flverio trajo en sus ojos dormilones y lúcidos
.Ca seda incomparable de su bella amistad
'Y oyó en lenguaje eslavo reverencias la obra
;i)e ffngenieros, poeta de una nueva verdad.·
Cf;rajo el vizconde el dardo de su fina ironía
flJerard su fantasía, su pluma 9)'/;sparhés,
'Yo traje en mi recuerdo .Ca Pua y .Ca &lt;:Siringa
'Y fMonsegur y Crespo trajeron su ajedrez.
flrente al poeta jóven que cenó cien estrellas
flJebiendo luego el lírico licor en el caJé:J
'lin estudiante pálido nos recordó en su jerga·flue así inzció sus años el glorioso !l)onnay.~--

-·~

.Ca pléyade entusiasta puso en tensión ¡~;·;,das
!De oro de la lira... cSurgióJEMoreas, CVerlaine...
179

�LA PLUMA
LA PLUMA

!Paul flort melodizaba sus sencillas leyendas
Yo recité a .Cugones, a ff{errera y a 9?..ubén.
~obre la brisa eólica que aligeró la atmós(era
Cargada de quimeras, de humo azul, de pasión,
~intióse imponderable en sus alas inmensas
.Ca música del viento que desala ~anón.
Pues viejos cancioneros, bardos ilustres, críticos,.
flilóso/os que inquieren nuestra razón de ser,
{;uardan fresco el espíritu y el corazón alegre
Con la luz que proyecta sobre ellos la mujer.
:Dos hastiados misóginos en agudas saetas,
Concretaron la oculta potencia de su spleen,
Un futurista ameno negó a 93ergson, y un sabio
:Dijo que el infinito tendrá algún día fin.
fl&lt;.arys, hindú sereno, sostuvo ideas graves
t2ue ~are 'Galo!f, el vate ruso, oyó y aplaudió
Y ante madame Orlo/f que vivia cien éxtasis
fliloso/aba el verbo sutil de ~ercereau.

91,lguien lloró al poeta con t
tlue al punto su sollo
h. an honda emoción
P
a1
zo se zzo gr
ura -viher el ~uerte
l
ave,Y total:
a,
/4
esca tor que
l .
.¿ouscó y hall ' l
en e marmol
o as manos de la Marcha Nupcial.
Cuando cesa la orquesta d, l
'G'rás de la dicha al
e as almas los ióvenes
'Yo me d" . .
t' egres y ruidosos se van
zrz10 so o como anf .
,
fMe asiste en el cami l lana a mz casa,
no a uz de 9Udeharán.

'!f.

pues que tu recuerdo me ac
-•
!Poetzca que quiso regalarme !Pi ompano en la noche
'Y puesto que d, [/¡
.
aul flort,
fl.ue sabe del ;;ac: ~a;cza tu sensibilidad
r, e amor, del dolor...
'Y tienes una lira ar
!Para soñar y vives t p la ~antar y un alma
'be envío con la pros: g. .ºrz~ en un rincón,
P
•
szn rztmo de · • l
..La Joven /ortaleza de . . .
mz epzsto a
mz vze1a a/ección.
VICBNTB .MARTINBZ CUIT~O
París, Febrero

Ciencia y literatura, pintura y escultura,
'Godo el bagaie lírico de tu t2uartier .Catín
~e estremeció un instante cuando una voz adusta
!Pronunció en la velada el nombre· de fRubén.
180

1921.

�LA PLUMA
de los predominantes en la crítica de la sociedad española al comenzar el

LIBROS y REVISTAS

siglo.
Quien pretenda orientarse en lo que acerca de España y de sus destinos se
ha pensado y escrito por los españoles contemporáneamente al desastre, as(
como en los años que más de cerca le siguieron, advertirá que toda aquella
producción, en su fase puramente crítica, si tiene hoy un valor documental e
informativo, puesto que nos revela un estado de conciencia ya histórico, no
puede imponérsenos por el vigor de sus conclusiones ni, menos aún, por la
autoridad de sus métodos. Lo primero que hicieron «algunos» buenos españoles en aquel trance fué naturalmente chillar, enfurecerse, o plañir, y rasgarse las vestiduras. Pero fueron solo algunos. Si su escaso námero, y la sordera com6n, los inutilizaron como i.ombres de acci6n, la falta de reposo y la
turbación del alma (causada por \a noble angustia ante el presunto aniquilamiento inminente de Espada) no les preparaban mejor para una crítica s6lida,
que exige tiempo y postula la esperanza. Con un pie en la acción politica inmediata, y otro en la filosofía de la historia y en la crítica, se corre mucho peligro de no hacer en ninguno de los dos campos cosa de provecho. La perdición
del español moderno, que es no saber o no poder partir como se debe las vocaciones y no acertar a realizarse plenamente dentro de los limites escogidos,
no perdonó a los pioneers de la regeneración nacional. Sus escritos son en demasía turbulentos y están contaminados de arbitrismo; muchas de sus conclusiones las contaría maese Nicolás, el barbero, entre los «advertimientos impertinentes que se suelen dar a los príncipes». En rig•r, los inventores y propugnadores del europeísmo dejaron tras de sí una obra que, en conjunto, es lo
menos europea posible.
Refiriéndose a Costa, Araquistain echa de menos un serio estudio crítico
de la obra del cleón de Graus,. Estudio difícil, porque la producción de Costa
es múltiple y desigual; estudio que para ser completo y veraz, debería explicar
la obra por el hombre, puesto que lo descomunal en Costa fué el c:irácter.
Se ha hablado de levantar el mausoleo de Costa en la cima del Moncayo. Bien;
pero del .Moncayo mismo se sabe qué altitud tiene y de qué materiales está
hecho. Yo no quisiera escribir (porque no lo pienso) nada que parezca irrespetuoso para Costa. Vivió como un héroe. Fué el corazón español lacerado. .:Encarnó una España llena de honradez y de buena fe, que aspiraba fervorosamente a salvarse sin salir demasiado de sus antiguos quicios. Su formación
historicista y su temperamento excesivamente conservador prestan un alcance
insospechado a su idea de «reconstitución». Costa pasa por haber arrinconado
ciertos chirimbolos histórioos de que se había hecho un uso desmedido; quizá
sea así; pero otros le eran caros, y le emocionaban, sólo por su prestigio espaliol. Costa, como todos los espaiioles de s..1 tiempo (¿llegan a dos las excepciones?), fué también un sorprendido, un desengañado; en su inmenso coruón, el
fracaso despert6 ecos formidables; pero el atrezzo oratorio del siglo XIX ocupa
todavía harto sitio en su alma: se vé que hay demasiada batalla de Villalar, demasiadas Cortes de Castilla, demasiado Justicia de Aragón... Y acaso también
demasiada confianza en el leal entender y en la cordura de capa parda de los
honrados varones concejiles. En suma: la solidez de su punto de vista histórico
113

�LA PLUMA

,.

y la eficacia del resorte moral que pretendía disparar nos parecen muy discutibles. ,Costa-observa Araquistain-sintió profundamente la emoción de España y de lo español...; pero se le escapó lo genérico humano•. Me inclino a
darle la razón, a pesar de que Co11ta repite mucho: ,Antes libres que solventes, antes hombres que españoles•, porque probablemente solo quería expresar con eso la rebelión contra el Estado oligárquico y caciquil. Menos dudoso
es que el programa de Co3ta, despensa y escuela, no pasa de ser una fórmula
previa, preñada de cuestiones capitales, de los verdaderos problemas. Araquistain se pregunta: «¿Qué escuela quería Costa? ¿Y cómo yeía la distribución
de la riqueza?» Con la respuesta a tales preguntas se mide todo lo que hoy nos
separa de aquel hombre. En general, la violencia y la minuciosidad de la visión inmediata que Costa obtiene de las cosas, le achican el horizonte; ta1 es
la plasticidad de su imaginación, que todo se representa en ella con relieve doloroso; de ahí su estertor, sus urgentes clamores, y la asignación de plazos brevísimos para el hundimiento total de España; la futil superficialidad de ciertos
e remedios• quizá viene también de la ansiedad que no admite espera: resulta
que España ha de salvarse por obra del Estado (unas Cortes, unos jueces), el
c1;1al necesitará salvarse primero a sí propio mediante un esfuerzo cuyos mó•
viles y trámites no se veo muy claros. En lo alto, como garantía intangible,
está el «cirujano de hierro•; su función consiste, en último término, en ~uplir
la conciencia colectiva de sus compatriotas.
El criterio con que Araqui11tain. se aplica a j11zgar las cosas de España (criterio que no es solo personal, sino expresivo de lo que significa actualmente
el europefsmo) difiere del de Costa por más de una razón. Su preocupación
dominante es el hombre: el fin de toda acción pública, de toda política, C6 elevar ilimitadamente la dignidad de cada individuo. En el caso de España, son
aceptables los caminos que conduzcan a establecer la equivalencia entre lo
español y lo humano: que lo específico nacional no sea una minoración de valores universales o un estorbo para percibirlos. En el orden:político, ese liberalismo se realiza mejor que nada por la democracia. Araquistain, que en política es socialista militante, ve en el socialismo cun retorno a lo elemental por
entre la maraña de las desviaciones históricas•. cEl socialismo -aiiade-, como
todo grao movimiento espiritual, parte de la idea de humar.idad para coocluír
en el individuo concreto y físico, pasando por la nación étnica y geográfica•.
Ese modo de anteponer la categoría de humanidad a la categoría nacional, y
esa consideración superior del movimiento ascensional del proletariado (prescindiendo aquí de lo que sea meramente esp{ritu de partido o de clase), movimiento que Costa no ponderó como era debido, son, cuando se refieren a los
problemas de España, dos rectificaciones importantes al costismo. Pero hay
otra quizá más profunda; consiste en fiar menos en una revolución constitucional y política que en la transformación moral del individuo, en nuestro caso,
del español. Cuando se tiene del carácter nacional la idea que Araquistain expoae en los &lt;iltimos capítulos de su libro, no se puede poner mucha espcrania
en el milagro de una convulsión social, aunque de ella salga abolida la propiedad.
,Atonía del sentido moral para todo lo que cae fuera de la órbita doméstica•:
tal es la dolencia española. Y eso ¿cómo se cura? No será por la coerción extc184

LA PLUMA
rior. Araquistain
. se da así la mano con quie
~gra_ron h. ero1camente la vida (con h
, nes_. p_ensando en otra España conc1ón
mtenor del. hombre nuevo• y o no
ero1smo
d1st10to
ro'
A a · t ·
estoy Je·
d del de Costa) a la ,,
rma_r qu1s am; y s1 uno se pone a catalo
J OS
e com:;&gt;artir la opinión de
v;erte que todos los propósitos desiote gar Jªs observaciones personales, ada canee de nuestros ojos han e
. resa os que se han ido tronchand
comEo por ser frívolos, o' pueri)e;e~,~~ nf tanto por ser estúpidos los gesto~cª!
. sa preocupación moral do0::ina cr ener e~ ~1 corazón una cloaca.
viene que este su libro despierte en el etl cspmtu d_c Araquistain y de ella
ce or resonancias graves.
M. A.

f

•••
Zonobia Camprabi de Jlménez J
Esjada, traducciones.-I. JinetesyLA~anl Ramón Jlménez: El Yirasol ., la
'
,._za e ma,· de Job.o B S
J
Nunca como ahora se han vi~to los e
'
. yngc.
ta;;t colmados_de traducciones. A juzgar sC:pF~es de las librerías españolas
e_ /r~s, pud1e~a creerse en una cxplos[ó r da c~an_da que de ellas hacen los
f~~a°E el afán 10tcrnacionalista caractcrí~ti~: c~n~s1dad en el_ púb!ico, contauropa. Mas son tales el desconcie
e ª producción literaria de
~e obras extr_anjcras y la falta de criteri~to en que se multiplican las ediciones
e a su elección, que luego se echa d
he, salvo raras excepciones presi
ra!1cia no se debe sino a la escasa r~ ver . asta qu~ punto semejantt- 'exube:
~1c~ que para el editor supone la idqi~~~~~n
y.ª la ventaja econó1 1 n desplanola
an¡eros.
e a propiedad de títulos ex
r De ahí q uc 1a ¡abor en c..c se r d
cothlabToración con su esposa ~~s ob.:~af.udan
IRamó'?' Jiménez, cuya de0
rana
agorc sigoifi
'
a versión modelo d R
~~~ctor quizás no'advier~u;,;J~~~/:¡~~rf;pccció; en_ cada caso, algo má~
er que de e llo depende en much
' ero_ ª~ importante a nuestro el!falta suele mostrarse la producción / parte la d1gn1dad litcrari;. de que tan
~f~ ~~: m~lgtastado muchas palabras ~~~~·c1!:!p~!~ idcl tordpchabuso pcriodístid
micn o a la atención del lector
ecua o a menester ahora
,:d. Córrese el riesgo si no, de que vo~=~r qu~ las ~es~ituya su prístina clari. reza, moral, cuando referidos al ar
. os 1nsushtu1blcs, como conciencia
b1~~ la moral arlistica de Juan Ram¿~ rcrgan toda eficacia expresiva. Ahor~
na ' ad en las letras españolas sus r
im ~ez_ d~fine de tal modc; su perso_dan tan singular relieve ¡ su ac~~~~~clnnc1p1os deri_vados de la Dclleza
vure~~os que mejor expliquen la serena ar!~~~ca de vc10te año~, qnc no hay
•
en que su obra se deseoni •No serán• pues, nunca sus traducciooc
mucho menos apartamiento del ca . s mer? ~escanso de la labor original
prolongación de aquella, y hasta~'~¡° pro¡1c!o a su inspiración, sino natu:
mana, como si quisiera ayuda 1
~ra ec1rsc que su explicación más
cruzada por el triunfo del esp(ri;ucsib:~P;f hcsfudcrlzo ~on el ajeno en la común
u e a berra.

~f:1ª
1

{;'ºª

;:1

q:~

�..
LA PLUMA

LA PLUMA
Inauguran con Jineles hacia el mar Zcnobia Ca~prubí y Juan Ra~ón Jimé•
nez una nueva serie de traducciones, cuyo solo utulo general El 'J,,-ast1l y la
Espada dice más oon s11gestiva concisión que cien páginas de advertencias y
progra:nas. El nombre de Synge, la boga de cuyos dramas ha trascendido a
Europa no ha mucho, es desconocido en España. Un grupo de a1!cionados y
actores incipientes :preparan para .muy en breve la reprcsentac1ó_n de este
cuadro trágico en que alienta el espíritu heroico_ de esa Irlanda, q~izás menos
enigmática para un público español que para el rn_glés. Teatro poético en toda
su excelsitud, no se diluyen los caracteres dramáucos en vaguedad de ensueño
sin evocación posible en la escena¡ antes bi_en, hieren dire~tament~ _nuestro
sentimiento con la representación escueta, simple, de la realidad estilizada en
los menudos pormenores cotidianos que llenan la secular gravedad del
tiempo.
.
.
Escrito Riders to tite sea en una a manera de deformación poética de un
dialecto gaélico, han procurado sobre todo los traductores_ la fidel!d~d literal,
sin adaptarla a ninguni, modalidad popular española que c1rcunscn~1era a ?e•
terminada región, en el ánimo del lector o del _espectad&lt;?r, el ª~J?ho sentido
humano de esta tragedia, en que la muerte gobierna la vida trad1c1onal de sus
personajes, no ya con la vaga fatalidad, un tanto literaria, de los dramas de
Maeterlinck, sino con esa su terrible pr&lt;'sencia de todos los días.
C.R. C.

***
Eduardo MarqaJna: E.I beso en la herida.-Novela.-Estrella, Madrid

}:i

•••
Aa«a.to Strlndbcrg: Da,ua Macabra
Publicaciones «España•, Madrid

19~0.

Escriia acaso con el pie forzado impuesto por el editor a la serie de •Novelas para mujeres• en que ésta se incluye, revélascnos una vez má~ patente el
esfuerzo de trabajador incansable con que Eduardo Marquina, líneo, drama•
turgo, novelista, multiplica su activida? literaria.
.
.
Adviértese en todas sus obras un smcero afán de comu01cac1ón con el púb!ico, empeño en que suelen fracasar la mayor parte de los e~crito~es, por
desestimiento voluntario y altivo unas veces de la menor trans1genc1a, de la
menor abdicación personal en aras de la mutua comprensión¡ por el deseo
exagerado las más de obtener el aplauso _aun ~ cost~ ?el propio sentir. Mar•
quina se propone honradamente la conv1venc1a esp1ntual con el lector, con el
espectador, concediéndoles sí, desde luego, el derecho a la amenidad de la novela o el drama que ofrece a su consideración, pero sin renegar del lirismo,
de la presencia del poeta que dignifica cuanto toca.
El beso en la herida es, pues, una novela eminentemente romántica, pese al
ambiente natural en que sus amorosas peripecias se desarrollan. Romántica,
en cuanto al autor, sin rebozo, exalta a conciencia la abnegación de una mujer
wwrena y slfJillana, destacandú la pasión en que se consume la protagonista
sobre el sencillo cuadro de la vida diaria. Romántica .además en cuanto al procedimiento del novelista, que parece haber querido imponer al lector un ritmo
acelerado a medida que la narración avanza, disimulando el drama que ha de
estallar luego, bajo los claros tonos, la limpidez del aire, el grato olor a Sevilla
186

J

de la primera parte cuya com
• •
cia de Valera, para preci itars~O 1C16 n nos recuerda a veces la alambicada gras11cesión de acontecimie!tos rá i~spufs conforme la a~ci6n transcurre en una·
mente acumulados, como en
amente expu_eSt os e mcluso melodramática1
Alarcón o de Fernán Caballero. l\~e~~~Jraasm~rtéticas de D._ Pedro Antonio de
parezcan falsos inventados si . .
. icamente, decimos, no porque nos
n_eos, e~to es, p¿r reducidos.' pa~ ~~s:~~ca~~ó¡° huma_na, sino por extemporáCJO de tiempo breve en realidad
gu ª emoción del lector, a un espalando en la lenta progresión de 1~:ra t~n gran des~arga como se ha ido acumu-·
el romanticismo de Et beso en la he,-~;rtulos anteriores. En resumidas cuentas,
sobrado de la que tan fielmente a areceno se nos m~estra_ falto de vida, i;ino,
rcl11s, bt'llos frescos, firmes 6leot ta en sus pá;1?as pmtada-lindas acuac~mo el de la gitanilla plañidera s~brel eta! belhs1mo apunte al agud fuerte,
misma, contada por la gente ue l .
e cadáve~ de_ Almudena-. La vida
el p_oetA dramático, cuya nob~ in:e~~:ó~T~l ei91a historia, espiritualizada por
capitulo, sacados del Shakespeare de Ot ¡, ~e ªJ;n los versos que glosa cada
La 1 empestad y, sobre todo de e,
e ~: e 0 ~ 0 Y ~u_lieta, de Ha,,,/et, de
'
omo gus1t:1s, espeJO de hnsmo dramático.
C. R. C.

192

;.-

T rad

.

uccióo de Manuel Pedroso. _

Coincidiendo con &lt;'1 anuncio de la í
~ el Teatro de la Princesa ha inau ur;acasada cor_npañía dramática alemana
rial, dando la primera versión caste,1 d~ sus pubhcac1ones esta nueva editoq~e demuestra la persistencia en sus ªºIt
e un/fª~ª de Strindberg. Elección
huo del semanario España el mirad e I ores e mismo propósito loable que
una curiosidad mal avenida con el aº: eu~opeo ~e cuantos españoles sienten
Es lástima que el buen aficion d
o ambiente nacional.
probar con la representación esc~nfc! ~ea;ro no haya tenido ocasión de coma buen seguro para el lector que b
e e ecto de la lectura, desconcertante
agrado de la facilidad.
usque ante todo en una obra iiteraria, el
No es, sin embargo, Danza .A:facabra un d
rama.oscuro. Por el contrario, los
1:3racteres muéstranse tao descarnados
t!camente, que nos sobreco en el án. por 1a p~s16n 9ue los gobierna dramáSino con la fatalidad implac:ble de 1~:o n~ c?n irrealidad de fantasmas vagos,
en toda su desnuda crueldad.
sentimientos humanos puestos en juego
El espectáculo de la vida exa b d
.
en.el que el Mal triunfa ioclus~ ~r 1 ~ en un confh_cto ~e terrible sencillez,
ahí toda la tragedia. Horrible e
upre~a purificac1ón de la muerte. He
espíritu como toda concep&lt;.iónpe:~oª? ldepres1va~ao!es bien, fortalecedora del
La composición del drama a ri~a _me?te pe mista. .
severa línea de los sentimientos pu
".1~ta desproporcionada, se ajusta a la
el desequilibrio aparente, efecto de~ ~6:_1g10ao ~on un rigor tal que justifica
a .,1ca estricta con que se desarrolJa la.

ºyª

!

tª

187

�LA PLUMA
acción lenta, saturada de reservas diná:nicas, que hacen inevitable la explosión
'final de cada acto y armónica la relación total de las escenas, desmedidas a
fuerza de agotar el dramaturgo toda la capacidad de pasión-de mala pasiónde sus personajes.
Creciente la boga de Strincfüerg en el Norte de Europa de la guerra a la
fecha, llenos los teatros de Alemania del gran público que acude a las representaciones de sus obras, cuya actualidad ha llegado este año incluso a París
-donde el teatro extranjero suele obtener pocos sufragios, quizás por la perfecta adecuación del propio al ambiente francés-, la publicación de Dansa
Macabra revela el prurito digno de encomio de continuar la obra de España,
al tanto siempre de las modalidades exóticas susceptibles de ejercer una influencia renovadora en nuestro público y en nuestros escritores.
c. R. c.

**•
Ja.an de la Bocina: Los Maestros del Arfe Moderno. l. De Incres a TouJou,eLautnc.-Madrid, Calleja.
Reunidos en volumen, que tendrá adccuaaa continuación en otro próximo,
cobran estos artículos periodísticos toda la significación que su autor se propuso al escribirlos. Leídos en serie se nos muestra mejor la intención del cr(tico, supeditada en cada caso a un concepto estético, en modo alguno abstracto
ni puramente especulativo, antes bien fundado en la interpretación lógica de
las obras que considera. Además, esta consideración y aquel concepto, enderezados no ya a construir ninguna teoría sistemática, sino simplemente a exponer ante el profano las causas y efectos inmediatos del arte contemporáneo,
pretenden ante todo dar a los hechos su plenitud, revelándolos no en su anatomía, minuciosamente desligados, vacíos de su propio aliento, mas coa la apariencia, el color, la animación de la vida misma.
Constituyen este primer volumen hasta veintidós semblanzas de los pintores y escultores cuya obra determina las corrientes artísticas más importantes
del pasado siglo: Oc lngrcs a Toulouse-Lautrec, los uombres de Corot, Dclacroix, Courbet, Puvis de Chav~nncs, Mcunicr, Manet, Rops. Degas, \Vhistlcr,
.Fantin-Latour, Rodin, Odilon Rcdon, Monct, Pisarro, Sisley, Renoir, Cézanne
Gauguin, Carriérc y Van Gogh son, cuándo jalones de etapas netamente definidas en la historia del arte, cuándo simples puntos de referencia en que apoy.a.r
la visión crítica del arte contemporáneo. No se propone Juan de la Encina
ningún empeño erudito, sí solo divulgar, interpretando a los ojos del público
su significación, las teorías en que los artistas encauzan el prurito de expansión espiritual. ¿Qué carácter, qué íntimo sentido tienen el academicismo de
lngres o la romántica exaltación de Dclacroix? ¿Cómo se explica la gran conq11ista de la luz por lo? pintores impresionistas y el audaz retorno al concepto
grávido de la representación plástica, que implican las tendencias ahora predominantes? ¿Hasta qué punto se funden y triunfan en superior armonía de
contrarios las dircccionc::s más opuestas en principio? ¿De qué suerte se influ:-yen mutuamente medios técnicos inventados con muy diferente propósito del
188

LA PLUMA
fin estético a que luego sirve ? ·Q
~as :e~c•b·ones ~~rendidas deci~e~ l~ép~~nud~J indcidencias, qué azares ajenos a
~n e a or cntica no es menester
ucc1 n e la obra maestrar ¿Qué consuda per la torpe repetición acadé:rra con~ervar una tradición pura, ervergentes a las nuevas auroras&gt; ·Qué ca,_abnendo todos los días los ojof de 1
de los artistas en lucha con ·el
d~nsenanzas se desprenden de la vida he o·ªs
l~s de l~s -~anifestaciones liter1:r~a~ºo ambi~n~c? ¿Qué transfusiones espir:t~~~
!~~~~t~:::tª11 en ocasiones pcrnicios:1:;~~~s~~:ce!u :ipoác~
predstan.
singular
mmo
e pmtores
y
Tales son algunas de las consider .
tura de los amenos artículos de J
ac1ones que al aficionado sugiere la 1
nas afean tal cual descuido en el
de la Encina, cuya limpidez literaria a e~=
voca-dt tan li~eral-al traducir los
alg~na que otra interpretación eciuíque errores fácilmente subsanables en do_s.
e alguno~ cuadros, erratas más
e 1c1ones sucesivas.
C. R. C.

~!~u

tgJ

c. R. c.

�LA PLUMA

LA PL UfMA
,

. o al texto impreso de una (a-

ción a Dario.-No a Dano, srn E el último número de
Una c&lt;;&gt;rrec . La haila,'ina de los ji~s &lt;fesnudos. Cdo provisional-nuestro

mosa poesia ~uya.
a la palabra último un sen I
vidcntemenEspaña-y quE1s1é_ramobt::.canedo señalaba el erro~ cor: ~~::ora de aquella
colaborador nnquc . . 6 en El canto errante la prunc
te a su juicio, se ,mpnm1
composición:
Iba en un ¡aso rttmico y felino
A auances dulces, áriles o ~u'!4s,
C•n airo de animal y de d1vmo
La bailarina de los jies desnudos.

. fi . y al hacer la indica1 t xto repite e1mo. •
d
1·m•
En vez dcbl a~jc~i;~:~:r~:fa~
coerrección que su_g~~~mo; :º:¡
de
0
ción, apunta a,e c
or la economí l de la compos1c1 ' al 0 uien por habérpucsta, más aun qu~ fa hemos visto así. Qu~siéramos 9-~e arime~tc o en ma•
·toda ella. Pero nunc
haberla visto unpresa ongm.
sela oído decir _al poetafio p~: o invalidara nuestra hipótesis¡- El primero es
nuscrito aut~ntic?, c~n :alidad han venido luego a confirmar ª~ticular a DíezDos testimo01osllo~quín D. Juan Alcover, que, en c~rt~oi de Miramar, la
,del noble p~eta ma
n el oeta una tarde en un _mira ue fué por cierto
Canedo le dice: «Pasé coen M~llorca· entrevista inolv1dab_le
d de un ocaso
segu~da v; que écs~~vfargo silcncio'impucsto porJa ~bhfo~ ~os recordamos
la últ1i:nª· cspu ~zo palidecer intcosam~ntc a
~~ilarina de los pies des•
rmarav11loso,. que .
Darío recitó preosamcnte a d ·t dice:
versos propios y a1cn1~·
verso de la estrofa que uste c1 a
.nudos, y, en efecto, e ercer
..
Con algo de animal y de dmno.•
.
.
a la memoria unos
l
rta de Alcovcr, se oos v,1cnenal
lur. son los
Al citar este trozf de
vierte o las anteriores l~ncas . g~or~os hoy en el
versos suy~s, sobre Ro~~~ Darío con el título de L liostt, m e
versos dedicados a u
libro Cap al tard:
41 ·¡
Ha arrib,zt un h•me intensament j ' '
gue la dolsa lira ¡unteja ¡er joch; .
~ ·ne-~aporta
un até /,cálit,
a terra mve,
,_
porta un até jove d1l pais del foc .

~::~f:

.°i_;

·J

L

:.i~:

.
mar ue en • Los Lunes de El¡,,..
El segundo testimonio e~ de Gabri~~rº rot~n~amentc e~ que siempre(~~

:?~a1E:~€! 1;::i~ty~;?~}~?}::7i;~:;:2~~:.

0

·{sfe,.a~~~:;i~:~~it
~te ~r:,masl
¡ d'go como es oa u •
b
d
leo esa bella poes a '1 b fi /'no es efectivamente, a sur a.•
J..a repetición de la pa a ra e '
'

Así, pues, las futuras ediciones de Rubéa Darío habrán de tener en cuenta
esa corrección, que ao es un descuido del poeta, como otros que Alomar y
Dícz-Caocdo han citado, sia.&gt; mero error de copia o de impresión, rutinariamente aceptado luego.

Bl semanario «España•: Esta revista, fundada por García Bilbao hace
seis años, dirigida eo sus comienzos por Ortega y Gasset, y ulteriormente por
Araquistaio, cesa de publicarse. El punto a que ha llegado la carestía de los
medios materiales de confección de un periódico, y la apática reserva de nuestro público, que cuando su devoción es mayor, suele no pasar de uoa actitud
expectante, fiando la defensa de aquello que le place más a la buena voluntad... ajena, han dado con ella en tierra. Volvemos a quedarnos sin periódico
libre. Ciertos tipos y clases de la sociedad española se alegrarán, porque el
semanario Espa,1a, que ha machacado sin tregua en la recia costra de la insensibilidad nacional, veía corroborada su autoridad por el rencor de los beocios
recalcitrantes. Si, eo contra de nuestro deseo, la desaparición del semanario
España es definitiva, y quienes lo han defendido hasta lo último dejan a otros
la dificultosa tarea de reemplazarlo, ni su fundador, ni quienes lo han dirigido
y orientado deberán pensar que su esfuerzo ha sido estéril. España no es un
propósito malogrado. Quien pretf'oda conocer las inquietudes, las esperanzas
que, en una fase crítica de la vida espiritual española, han agitado a lo más
selecto de la generación que ahora llega a la madurez, tendrá que buscarlo en
esas páginas. &amp;paña ha removido muchos falsos valores enquistados en el
aprecio público, ha puesto en circulación otros nuevos; las líneas generales de
,u acción suponen una idea de lu que debiera ser nuestro país, tao distinta de
la realidad presente, que los españoles de mañana, si valen más (esperámoslo)
que los de hoy, mirarán en el pensamiento director de Espa,1a un brote precoz
de su propio espíritu.

***

La invención del cine ¿pned• compararse a la de la imprenta?La excelente revista parisina Le Crapouillot, nacida en las trincheras, acaba
de publicar (16 de febrero) un número cspccialmcotc dedicado al cinematógrafo. «La invención de la imprenta-escribe M. Pcrrot-no fué sino un perfeccionamiento mecánico en el desenvolvimiento de la escritura manuscrita.
La invención del cinc es, por el contrario, uoa revolución; es una transformación completa en la manera de expresarse y de comprender, uoa especie de
esteoo-ideografía, legible por todos». Artículos sobre la estética del cine (Alcxandre Arnoux, Galticr-Boissiére, Delluc, Braga, Colio), al~uoas fotos, y muy
buenos dibujos de Oberlé, Jean Loup, Foy, Naza y otros, componen un número
que los españoles devotos de este nuevo arte leerán con provecho. Y al que
más le aprovechará será al autor de los insufribles e letreros chistosos» con
que empezaron a estropear las cintas en un cine de la calle de Génova, y que
ya ha hecbo escuela.

�LA PLUMA
a ,las
atencl.ón SO"tenida
.
írancesas que /lconsagran
~.
• cosu
·
Entre las revistas
Ad ás de las crónicas
po1ibcas,
inespañolas se cuenta L'Europe_ No~v\tros ~:n buenas recensiones de cuanto
serta periódicamente 1!nª. revista e l
aquí se publica de algun interés.

**•
. .
arís) re resenta, en lo político y social.
El semanario Le P1·ogrés Civu¡ue (P uí Esp'tiia. Se halla, no obst3:nte su gran
un papel análogo al que representaba aq 11 mamiento a la generosidad de sus
difusión, en un apuro grave, y _hac~e~en ~il francos. La suscripción se cu~re
lectores, pidiéndoles un donatlvpo
, Civique cuantos atienden a las senas
b
leer Le rogres
.
pront_amente. .D e eén úblico planteadas hoy en Francia.
cuestiones de mter s p
. . 1R
.
dí . Lusitania Madrid, Ed1tona e11:s,
Libros recibidos: Rogeho Bl~e: i \o.-Mario 'puccini: Viva l'anarckta,
1920.-Canci~nero de amor..:.._~ª~~iam'e/ Vida de los mártires, trad. de Rafael
Bemporad-F1renze, 192 1.
•
Calle·a Madrid, Calleja, 1921.
J •
• •
, -La Connaissance, París.-N?s, Oren~e.es, Pans.
B
Ai.r·es -Re,.u·tono Amencano,
Revistas•• Belles-Lett1
.
v,·d
Nuest1·a
uenos
·
-r
E,,,, Ar uitectura, Madnd.- 1
Vía LibYe San José de C. R.- 5rana
sa! José de C. _R.-Die Aktion, Ber~~-París.-Le' Carnet-Critique, París.-Le
y América, Cádiz.-~eYcur~ de Fra~o~velle París.-La Revue de l' Epoque, PaProgrés Civique,. Pans,-;L EPdo_fe Sevilla ...'.....Atkenaeum, Zaragoza.-L;i Ronda,
rís.-Le Crapouillot, Pans.- gina,
Roma.

ª

,'

GACETILLA
&lt;Si Churruca hubiese derrotado a Nellion en Tra-

PeqtJ.eñas causa■...
d
fectos: ...yo ganaría ah ora tanto dinero como BerProducen ¡ran es e
nard Shaw•.
R. de Maeztu (El Sol, 5 de marzo).

falgar ... •

*

**

E n Madrid, y en ...-arlas expesiciones:
-Aaah....
-¿Eh?

.

.

-¡Hil ¡Hi! ¡H1!
-Oooohl
-¡Uh!

192

Algunos críticos de arte.

A.&amp;O II.

1

MAD RID , A B RIL 1921

NÚM. 11.

~

LOS CVERNOS
DE DON FRIOLERA

ESPERPENTO

SV AVTOR

DON RAMÓN DEL VA LLE-INCLÁN
PRÓL O G O
AS FERIAS DE SANTIAGO EL VERDE, en la raya
de Portugal. El corral de una posada, con entrar y salir de
gentes, tratos, ofertas y picardeo. En el arambol del corredor, dos figuras asomadas: Boinas azules, vasto entrecejo,
gozo contemplativo casí infantil y casi austero, todo acude a decir que
aquellas cabezas son vascongadas. Y así es lo cierto. El viejo rasurado,
expresión mínima y dulce de lego franciscano, es Don Manolito el Pintor: Su compañero, un espectro de •ntiparras y barbas, es el clérigo he193

�</text>
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                  <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
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                <text>Azaña, Manuel, 1880-1940, Redactor</text>
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                <text>Rivas Cherif, Cipriano de, 1891-1967, Redactor</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>El paseante en corte</name>
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        <name>Enrique Diez Canedo</name>
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                    <text>LA PLUMA
apuro del hombre que ha perdido su yo. La gran víctima de la guerra eu A lemania es el individuo. Al volver de la guerra, perdido el hábito del silencio.
del coloquio íntimo y de una vida fundada en h duración individual, no sabían escuchar su alma, no podían reanudar una vida personal. El hombre queha perdido su yo, ¿es el prototipo de la generación presente? ¿O no es eso más.
que una apostasía pasajera, y el alma volverá de su destierro para ser 1Qás
humana que antes? Tal es el problema en que estriba el porvenir de la vida
del espíritu en Alemania.

Libros rccibldos--Juan de la Encina: Los maestros del arte moderno. Madrid, CaUeja.-G. IC Chesterton: Pequeña Historia de inglaterra, versión caste-

AÑ"O II.

llana de A. Reyes. Madrid, Calleja.-Calderón: Teat,·o. 1: Et Alcalde de Zaiamea.
La 'IJida es sueño. Et mágico prodigioso. El prínci¡e constante. Prólogo de J. Gómez Ocerín. Madrid, Calteja.-Lope de Vega: T,atro. 1: Peribáiie,: y el comendo:dorde Ocaña. Ltt est,·eila d, Se'IJilla. El castigo sin venran,:a. La dama boba. Prólo
go de A. Reyes. Madrid, Calleja.-Napoteón explicado ¡or si ,,,ismo. Memorial de
Santa Elena, por el ·Conde de las Cases. Tres volúmenes. Madrid, Calleja.Don Juan Manuel: El Conde Lucanor. Prólogo y notas de Sáochez Cantón. Madrid, Calleja.-Rubén J)ario en Costa Rica. Ediciones Sarmiento, cuadernos 1-¡
y 18; 1920. San José de Costa Rica.
Rev1stas.-España, Madrid. - Hermes, Bilbao, diciembre. - La R1mda,
Roma, agosto-septiembre.-Cuba Contemporánea, La Habana, noviembre y diciembre.-Pe~aso, l\1ontevideo, octubre.-Die Aktion, Berlín, núms. 49-50-51-52.
Esjaña y América, Cádiz, diciembre.-Re.flector, Madrid, dieiembre.-Escena,
Madrid.-Vida Nuettra, Buenos Aires.-Repertotio americano. Noviembre y
diciembre, 1930. San José de Costa Rica.

MADRID, PEDRERO 1921

NÚM. 9.

FEDRA
TRAGEDIA EN TRES ACTOS
ACT,O SEGUNDO

FIIJ)RA y EUSTAQUIA.

GACETILLA
¡Adiós, j11ventudl-Estos días anda retirándose de la escena (por lo menos de la escena peninsular) Rosario Pino. Mucho nos ha gustado siempre esta
actriz, representante-según hemos leído-de la feminidad en las tablas. (Por
lo visto, las demás actrices, o no son femeninas o representan la feminidad,
en otros sitios). Recordamos con fruición algunas muestras de su repertorio
que suenan, sobre poco más o menos, así:
-•~No hallais, querida mía, que la señora de Monsigny rebasa verdaderamente esta noche las conveniencias?
-¡Sí a fe! No sabría deciros en qué medid:1 me intriga su aparente enredo
con el señor de Trevoux.
-¿Quien es, después de todo, el señor de Trevoux con quien tanto se
mnestra?•
Y luego don José Laseroa escribía: «Es un plato de ternera sin ternera.
¡Excusez d" peuf• ¡Inolvidable tiempo!
64

EUSTAQUIA.
FEDRA.

EUSTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

5

Per~, hija mía, te veo enflaquecer, ir...
Muriendo, ama, muriendo. Esto no es vivir. No sé qué
hacer para defenderme.
Acude a la oración, hija, reza...
~o me brotan las oraciones libremente. Algunas vez he
mtentado rezar, pero se me resiste, pienso en otra cosa
en él, Y esto me parece sacrilegio ... No es posible no '
me faltan ganas de rezar...
' ···
Aunque sea sin ganas... Además, eso te distraerá...
~o, eso me enciende más ... Mira, ama, en estos últimos
tiempos, antes del día aquel, temiendo estallar al cabo
65

�LA PLUMA

EUSTAQUIA.
FEDRA.

EUSTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA .
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

· si con él me encontrase a solas, cada vez que a punto de
ello estaba santiguábame antes para que la santa señal
de la cruz me defendiese y apretaba contra mi pecho
esta santa medalla, la de mi madre, que me diste. Pero
un día, buscando ese estallido, deseando salir de una
vez de aquel infierno, dejé de santiguarme para tener
valor de declararme, pero aquel día estuve más encogida, más azarada; a cada momento sentía ganas de ir a
un rincón para santiguarme allí a hurtadillas ...
·
Por qué no lo hiciste ante él?
Habría sido tanto como declararme. Ko, no podía, y
echaba de menos la santa señal... ardíame la frente como
pidiéndomela ... me faltaba la cruz ...
Y era esa cruz que no tomaste sobre la frente la que te
protegía!
Más ahora? ahora nada sirve una vez roto el nudo de la
lengua ... Rezar... rezar... con estas cosas no sé ya si creo
o no ... Pero rezo, rezo a la Virgen Santísima de los Dolores ...
Reza a su hijo ...
A quién? al hijo? no! nol Desde que abrí mi pecho a él,
a Hipólito, quémanme sus miradas. Y él me las hurta y
me esquiva y ya no me besa. No le creí tan astuto como
para encubrir a su padre que no me besa ya como antes
me besaba.
Lo que yo me temo es que al cabo su padre se percate
de ello ...
Acaso sea lo mejor ...
Qué dices?
Que así no se puede vivir, ama. O se me rinde o se va
de casa; le echo de ella. Verás en cuanto le amenace.
Ahí val (a Hipólito, que pasa por elfondo.) Hipólitol (yendo hacia él.) Hipólito!

LA PLUMA

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

EUSTAQUIA .
FEDRA.

EUSTAQUIA .
FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

. HIPóLJTO.

EUSTAQUIA.
FEDRA.

EUSTAQUIA.
FEDRA.

HlPóLJTO.

Fmu
HIPóLJTO.
FEDRA.

HIPóLITO.

66

(entrando.) Qué me quieres? acaba!
Tengo que hablar contigo a solas.
Pues habla y acaba.
No, pero a solas contigo.
A solas ya te he dicho que nol
(cogiéndole.) Sí, vete, ama vete!
Pero, hija...
'
Vete, si no doy voces, llamo a Pedro y se lo digo todo
todo...
'
Serias capaz?
Ahora soy capaz de todo. O hablamos a solas una vez
o me confieso a tu padre, Hipólito.
Pero para acabar?
Para acabar, sí! Vete, ama.
Váyase!
Me quedaré aquí fuera ...
Cómo? qué? en mi casa? es que se me trata como a
una...
Fedra?
Vete, ama, vete o será peor!
Váyase, ama, s_í, v~yase. Me basto y me sobro yo solo.
y men~s _mal si as1 se acaba de nna vez esto, porque no
es ya VlVlr. (Vase Eustaquia.)

FEDRA.

1:

HIPOuTo.

Bien, acaba!
Hipólito!
Qué, volvemos a empezar?
Sí, vuelvo! Mira que no como , que no d uermo, que no
67

�LA PLUMA
LA PLUMA

vivo, que tus ojos me queman, que muero de la sed de
tus besos, que esto es el suplicio de Tántalo... Por qué
no me besas como antes, Hipólito?
Y me lo preguntas, madre?
HIPÓLITO.
Así no puedo vivir...
FEDRA.
Ni yo tampoco! .
HIPÓLITO,
Lo ves? Y tenemos que vivir, vivir ante todo! Para algo
FEDRA.
somos jóvenes...
Y él viejo, no es así?
HIPóLITO.
No
le nombres, Hipólito!
FEDRA,
Sí, le nombraré, pues que su nombre es todavía para tí,
HIPÓLITO,
pobre madre, un conjuro. Pedro, tu marido, mi padre ...
Calla, calla! No puedo vivir, no vivo así, viéndote a diario, sintiéndote cerca de mí, bajo el mismo techo, de día
y de noche, respirando el aire mismo que respiras, tu
aliento. Desde que...
Pero cómo empezó esto, madre?
HIPÓLITO.
No empezó! Te quise siempre, desde antes de conocerFEDRA.
te, y luego que una vez casada te ví por vez primera, estalló ...
Los amores sanos no nacen sino como en el campo el
HIPóLJTO.
amanecer, poco a poco ...
No, poco a poco ya no! de una vez!
FEDRA.
Pues mira, me iré, pretextaré algo para un largo viaje y
HIPÓLITO.
en tanto te curarás.
No, no te irás, no quiero que te vayas, y no me cw·aré,
FEDRA.
no quiero curarme! Pero ... resistamos, sí, resistamos ...
tienes razón! Mas tus besos, Hipólito, tus besos! siquiera los de antes...
Aquellos no pueden volver; les arrancaste su inocencia!
HIPÓLITO.
Con que no, eh? con que no? Pues bien, oye y fíjate, mis
Fi:DRAúltimas palabras, las definitivas; óyelas y piensa bien en
ello. Tu padre ha debido de notar ya que no me besas;
tu padre ve mi demacración y mi desasosiego; tu padre
aunque se calla ha de sospechar ya algo, lo sospecha, y
se lo he de decir yo ... yo ... yo!
Qué vas a decirle?
HIPÓLITO.
61

FEDRA.

HIPóLlTO.
FEDRA.

HIPóLITO.

Que eres tú quien me solicita!
Fedra! Fedral
(arr_ogante.) S~, le diré que eres tú y esta casa se os convertirá en un mfiemo ya que no quieres sacarme de él
se lo diré!
···
Maldita seas! (vase.)

Faou.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.

PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO .
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.

Y

Paoa.o,

( que ha oído las últimas palabras de su hijo entrando)
Qué es eso, F~~ra? qué ha dicho? qué es lo 'que ha dicho nuestro h1Jo? callas? he oído bien? no te maldecía?
Vamos, Fedra, habla!
Querellas domésticas ...
No, no, no, .i:sas palabras en mi hijo tan comedido siempre, tan cannoso, tan dueño de sí... Desde el día aquel
en que le abordaste por lo de su casamiento observo entre vosotros dos yo no sé qué... parece rehuirte... ué
etrs ello?ilva?mos, habla! qué ocurre en esta casa antes ian
anqu a
(Fedra apoya la cabeza en el pecho de su marido y romhe
a sollozar.)
-r
Vamos, cálmate, hija mía...
(estremeciéndose.) Hija?
podrías serlo ... Vamos, cálmate! Dime qué es ello}
c t?-º él te maldecía así, él, mi Hipólito? y a tí que le·
qmeres tanto ... ?
Le quería...
Le querías ... y ahora?
Ahora...
Vamos, qué hay?
L~ que hay es que tu hijo ...
Mío? y tuyo ...!
Ojalá lo fuese!

s¿,

69

�LA PLUMA
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
P EDRO.

F EDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO .
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.

7•

Pues ...
Que no se siente ya hijo mío ...
Qué? te ha faltado al respeto?
Al respeto...
Vamos qué? acaba... me tienes en ascuas ...
Que tu'hijo es casi de mi edad misma... podría ser mi
hermano ... mi marido.
Qué? Habla claro, Fedra!
Más claro aún?
No, más claro no, sobra! Ahora se me aclaran las nieblas de estos días. Hay cosas que no deben decirse.
Pero es posible? vamos, dí!
Déjame, déjame!
f
Y tú, Fedra, tú?
Yo? es que puedes creer...
No, no quiero creer. .. y tú?
Figúrate lo que habr~ lu~~ado ... lo que lu_c,ho...
Oh mi hijo, mi propio hiJo! pero él tamb1en ha luchado.'.. lucha... sí, sí, qué es si no esa manía de la caza?
busca en ella el olvido de su pasión... pobrecillo! pero
dime, qué te ha dicho?
Decirme ... poca cosa... casi nada...
Oh no, no, no; son recelos tuyos, figuraciones, suspicacias ... quién sabe? vanidades de mujer!
Pedro!
No, no puede ser! no es!
Desgraciadamente sin poder ser es.
Y tú, Fedra, tú?
No te dije que lucho...
Pero por qué?
Es al fin tu hijo, mi hijo ...
Voy a llamarle y que se explique aquí, los tres cara a
cara...
Oh, no hagas esol
Cómo?
No, déjale!
(llamando.) Eh, también tú?

LA PLUMA
FEDRA.
PEDRO.

Llámale, pues (aparte.) Dame fuerzas, Virgen de los Dolores!
( a la criada que aparece.) Que venga Hipólito! Ahora se
pondrá todo en claro. Esto es horrible... no puede ser!

DICHOS E Hu&gt;ÓLITO.

PEDRO.

HIPÓLITO.
PEDRO.

HIPóLITO.
PEDRO.

HIPóLITO.
PEDRO.

HrPÓLITO.
FEDRA.

HrPóLITo.
FEDRA.
PEDRO.

HIPóLITO.
PEDRO.

HIPóLITO.
PEDRO.

HIPóLITO.

( Entra Hipólíto cabizbajo; Fedra se cubre primero la vista
con las manos, pero luego apoya la cara en las palmas y
se le queda mirando fijamente.)
Por qué maldecías a tu madre, hijo! callas? vamos, habla, por qué la maldecías?
Ella te lo dirá, no yo, padre.
Me lo ha dicho ...
Entonces ...
Y qué, no te defiendes? no lo niegas? confiesas, pues, tu
infame pasión?
·
Yo, padre, ni niego nada ni nada confieso.
Ah, con que además hipócrita? te creía todo menos eso;
en mi familia no los ha habido nunca ...
Y ella, por qué no habla ella?
Yo, Hipólito, he hablado, he dicho cuanto tenía que decir, a tí primero, a tu padre después. No he hablado
claro?
Sí, muy claro!
No te propuse la paz? Y tú te has empeñado en traer la
guerra, tú. Es la fatalidad, bien lo sé, pero ...
Es_to es mon~truoso, lo que aquí pasa. Debiste, hijo, lo
primero confiarte a mí, abrirme tu pecho ...
Perdón, padre, perdón!
Perdón? ha:y ~osas imperdonables! Y el perdón presupone arrepent1m1ento y penitencia!
Sufriré la que me impongas!
No podemos ya vivir los tres bajo un mismo techo.
Me iré de casa.
71

�LA PLUMA

LA PLUMA
F:&amp;DRA,
PEDRO.

FBDRA.

HIPÓLITO.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.

7.ª

Y qué dirá la gente?

Diga lo que quiera! Aunque la gente no sabrá nada, no
debe saber nada; esto ha de quedarse aquí, enterrado,
entre los tres... si no haría algo que no puede decirse!
Oh no, todo se arreglará ... !
Cosas hay sin arreglo...
Cómo? luego insistes? Vete, Fedra, déjanos solos!
Pedro, Pedro!
D0janos, he dicho.
Por Dios!
Déjanos! (vase Fedra.)

PEDRO.

PBDRO E HIPÓLITO,

PEDRO.

HIPóLITO.

HIPóLITO.
PEDRO.

HIP ÓLITO.
P.&amp;DRO.

HIPóLITO.
PEDRO.

(tras un breve silencio.) Pero hijo, Hipólito, cómo te has
atrevido a poner ojos ... ojos? y labios en tu madre? cómo
has osado revelarle nada? era esa tu caza? callas? vamos,
habla, ven acá, confíate a mí! Sí, sí! es una desgracia, lo
sé ... Qué? callas? no lo niegas? Oh, esto es horrible! Qué
has hecho, hijo, qué has hecho de la tranquilidad de tu
padre? y yo que la traje a casa sobre todo por tí, por tí,
hijo, para que tuvieses madre ...
Ojalá no la hubieses traído! Pero te juro, padre, que soy
inocente!
Inocente? inocente de qué? Luego Fedra miente? habla!
miente? luego ... ah! eso es acusarla!
Nunca, padre, nunca, nunca!
Inocente? Ah, sí, comprendo ... inocente ... claro! pues no
faltaba más! pero la inocente es ella ... ella!
Padre!
Vete y no volvamos a vemos; será lo mejor!
Padre ... antes de irme ...
(se adelanta a él y luego arredrándose.) No, no, no, me
quemarían la cara! No, vete! (Cúbrese la cara con las manos y solloza. Hipólito se va lentamente.)

Imposible! él, él, mi hijo, mi hijo único! Costó la vida a
su madre, a su pobre y santa madre! Aquellos primeros
años, cuando volvía yo a casa sobresaltado, imaginándome que le hubiese ocurrido algo y al llegar y encontrarle durmiendo tranquilame·n te en su cuna me inclinaba a pegar casi mi oído a su boca para sentirle respirar. .. sí, estaba vivo! Mi hijo, mi hijo único! Será un castigo por haberle dado madrastra? por no haber respetado mejor la memoria de su santa madre ... Pero ... me
sentía tan solo! No me bastaba él! Y por qué no le casé
con ella? Oh egoísta, egoísta! No tuve paciencia a que
me diese nietos, quise tener más hijos ... y de Fedra! no
le quise solo! Fué la carne, la carne maldita! Será esto
un castigo? J\ili hijo, mi propio hijo, mi hijo único!

8,ª
FE.DRA

FEDRA.
PEDRO.

F1mRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.

y

PBDRO.

(entrando) Qué, se fué?
Sí, se fué. Y aún juraba su inocencia!
Cómo? Se atrevió ...
A neg~r su fa!ta~. a acusarte? no! aún no ha llegado a eso; aun es m1 h130! Pero ven, Fedra mírame a los ojos
así! Es verdad eso?
'
'
Sí, eso es verdad!
Y tú, Fedra, tú?
Te he dicho que lucho ...
Pero por qué?
Por domar mi corazón de madre!
Y tú antes ... vamos, antes de esa declaración no te habías percatado de nada?
Hace tiempo ...
Y cómo no me lo dijiste?
Esperaba que el tiempo ... la lucha...
73

�LA PL'GMA

LA PLUMA
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.

PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.

Y sabiendo eso consentías que te besase, le besabas? ...
No ves que era echar leña al fuego ... ?
Sí, pero otra cosa habría sido provocar antes de tiempo ...
Antes de tiempo? Estas cosas deben ahogarse antes de
tiempo. Mi hijo, mi propio hijo! mi hijo único! Esto, Fedra, debe ser un castigo ...
Un castigo?
Un castigo, sí, por haberte traído a mi casa, por haber
querido tener de tí otros hijos, por no haber guardado
mejor la memoria de su madre, de su santa madre ...
Sí, yo tengo la culpa, yo!
Cómo? tú? tú tienes la culpa?
Sí, yo, por haber cedido a venir a tu hogar a cubrir el
hueco que dejó otra mejor que yo; yo, por no haberos
dejado solos a padre e hijo.
Quién tiene la culpa, Fedra, quién? El? tú? yo? quién
sabe de culpas? qué quieré decir culpa? qué es culpa, dír
(mirando al suelo.) No sé...
·
No sabes lo que es culpa? Fué la mujer, la mujer la que
introdujo la culpa en el mundo!
Pedro!
Alguien llega...
Marcelo, de seguro. Este llega siempre a destiempo y no
quiero ·verle ahora...
Por qué, Fedra? sabe algo? sospecha algo?
Me voy. Volveré así que se vaya (vase.)

PEDRO.
MARCJtLO.

PEDRO.

MARcELO.
PEDRO.
MARCELO.

PEDRO.

MARCELO.
PEDRO.
AllAR.cELO.

PEDRO.
MARcELO.
PEDRO.
MARCELO .
PEDRO.

MARCELO.
PEDRO.
PEDRO

MARCELO.
PEDRO.
MARCELO.
PEDRO.
MARCELO.

74

y MAR.CELO.

Qué? _se ha salido Fedra?
Querías verla?
Como médico, a ver cómo sigue ...
Agitada ... ya ves ... disgustos ...
Sí, y en ella por constitución de herencia una neurocardíaca...

MARCELO.
PEDRO.
MARCELO.
PEDRO.
MARCELO.

Y qué, dí, qué? cuando te ha hablado de sus dolencias ...
Yo no soy confesor, soy médico, Pedro.
Pero dime, tú eres mi mejor amigo, tú ... no es verdad?
tú eres como mi hermano...
Conzo, otra vez como ... Repórtate, Pedro, que no estás,
bueno hoy...
No, no lo estoy!
Se te conoce y estando así no se debe querer hablar de·
ciertas cosas ...
De qué cosas?
Qué sé yo... de cosas de familia ... íntimas ...
Pero tú sabes, tú ...
Yo sólo sé que estás, contra tu costumbre, fuera de tí,
que tu mujer anda fuera de sí también hace algún tiem-•
po y que tu hijo vive más dentro de sí que nunca; te
parece saber poco?
Pero no sabes más?
Ni debo. Y basta de esto. A otra cosa. ·
A otra cosa... a otra ... y entras y sales aquí como en tu.
casa... Oh, esta intimidad a medias...
Entonces me retiro ...
Que se yo ... pero no, ven, ven, te necesito, necesito
dentro alguien de fuera, oye. No estoy bueno, no! no sé·
lo q~e pasa en mi derredor. Lo sabes tú? pero cállalo,
eh? s1 lo sabes, cállalol cállalol que no lo sepa nadie ni
tú mismo! No, no sé lo que me digo. Hablemos de ~tra
cosa.
Sí, es lo mejor. E Hipólito?
~ipólito, otra cosa! Qué? qué sabes de Hipólito? Vamos,.
d1 1 qué sabes de él?
De_ tu hijo? De tu hijo apenas puedo saber cosa. No necesita de mis servicios.
Lo crees?
Pues no he de creerlo? Tu hijo está sano, enteramente
sano; es el único sano de la casa. Gracias al campo.
Y de la cabeza?
Perfectamente bien. Tu hijo es uno de los hombres más.
75

�LA PLUMA

LA PLUMA

PEDRO.
MARCELO.
PEDRO.
MARCELO.
PEDRO.
MARCELO.

PEDRO.
MARCELO.
PEDRO.
MARCELO.
PEDRO.
MARCELO.
PEDRO.
MARcELO.
PEDRO.
MARCELO.

equilibrados, más dueños de sí, más serenos, más sanos
que conozco. Pocos padres más afortunados que tú ...
Pues mira, Marcelo, tengo motivos para sospechar que
no anda bien de la cabeza.
Quien no anda bien de ella eres tú, y esa tu sospecha
me lo confirma.
Es que no sabes ...
.
Acaso quien no sepa eres tú...
Habla más claro, Marcelo, sin enigmas!
Enigmas los tuyos, Pedro. Y te dejo. Donde hay enigmas sobro yo; soy incompatible con la Esfinge. Te dejo.
He llegado en mal hora. Adiós.
No, no, quédate!
No me quedo; estorbo. Hasta pronto.
Y de esto, Marcelo, sabes, de esto ...
De qué?
De lo que no sabes, ni palabra, eh? ni palabra!
Pedro!
Si no ... si no ... en fin, no sé, vete! (tomándole la mano.)
No sabes nada, nada, nada...
Demasiado sé con no saber nada ...
Del enigma... ni palabra! Si no ...
Adiós! (vase.)

FEDRA

ROSA.
FEDRA.

RosA.
FEDRA.

RosA.
FEDRA.

ROSA.
FEDRA.

ROSA.
FEDRA.

ROSA.
FEDRA.

ROSA.
FEDRA.

10.ª

.PEDRO.

Que infierno! Sabrá algo? Sospechará algo? Pero no soy
yo, yo quien me delato? Habrá que negar a todo el mun.do la entrada en esta casa. Una cárcel... un sepulcro...
Que nadie lo sepa, que nadie lo sospeche ni barrunte,
que nadie lo adivine. El honor ante todo! (vase.)

ROSA.
FEDRA.

RosA.
FJ:DRA.

RosA.
FEDRA.
,FEDRA.

(entrando.) Ah, se han ido los dos! Qué es lo que he
hecho? Estaba loca, loca, no sé lo que me hago...

ROSA.
FEDRA.

y RosA.

( desde la puerta.) Señorita...
Entra, Rosa, entra. (aparte) Así no estaré sola... conmigo.
Querría decirle ...
Habla sin miedo, qué?
Como no ha vuelto a decirme nada de aquello ...
De qué? de qué no te he dicho? Vamos, habla!
Pero no se acuerda, señorita?
De qué es lo que no me acuerdo? anda, dí!
Pues ... de lo de amadrinar mi boda...
Aaah! sí, sí, dispensa, Rosa, es verdad! no me acordaba
ya de ello! Ya ves, con tantas cosas y con esta pobre
cabeza... Y bien, qué? persistís en ello, en que sea yo•
vuestra madrina?
Nosotros? Eso queremos saber, si sigue usted en ello ...
Yo? Pues mira, Rosa, no es por volverme atrás, no! no!
no! yo no soy de las que se vuelven atrás, no! lo entiendes? yo cuando digo una cosa la sostengo, sabes? sí, la
sostengo ...
Pero es que lo he puesto yo acaso en duda?
No, no, tú no lo has puesto en duda, no, tú no! Pues
bien, sí, seré si queréis la mad1ina de vuestra boda, pero
me parece que no os conviene ...
A nosotros?
No, no os conviene. Yo llevaría la mala suerte a vuestro matrimonio; serias infelices; yo tengo mala mano,
muy mala mano...
Aprensiones, señorita...
Desgraciadamente no!
Como me lo prometió ...
Es verdad, te lo prometí, pero desde entonces 8.cá...
Sí, ya he notado que la señorita se está volviendo otra .. _
Cómo? qué? qué es lo que has notado? díl

�LA PLUMA
ROSA,
FEDRA.

RosA.
FEDRA.

RosA.

Nada... nada...
dílo!
Vamos , dí , qué has notado?
. d' t
Por Dios, que me da mie o ....
Miedo? Yo? de qué? vamos, habla!
No, no, no se puede seguir más en esta casa.1 (huye.)
13.ª

FEDRA.

( que lzace ademán de seguir a Rosa, pe:o se detie1;e.) Bah!

or una criada! Estoy loca, lo,ca perdida. Yo misma me_
~elato. No se puede seguir as1; hay que acabar y acabar
de una vez y del todo. Tengo que ~elarles en paz y 9-uedarme en paz también yo ... en la umca paz para mt ya
pos1'ble... en la última paz , en la que no acaba, en la paz
eterna!

FIN DEL ACTO SEGUNDO

MIGUBL DE UNAMUNO

JULES LAFORGUE
sería buscar su nombre en los manuales que con la pretensión de enseñar literatura se atienen de ordinario a normas
oficiales y a las recompensas académicas. No obstante, acaso
nadie, ni el propio Stephane Mallarmé, ha influido tan profundamente en la generación francesa joven. Hace algunos años, cierto
poeta nuevo, escribía de alguien: • Era un joven como los demás; pero había leído mucho a Laforgue, y de eso siempre queda algo.&gt; Nada más
cierto: fácil es descubrir en un momento, entre los franceses jóvenes cultivados, a los que han leido a Laforgue y a los que no lo han leido. Hay
otros maestros más grandes, se puede discernir influencias más visibles;
ninguno de nosotros en Francia puede olvidar lo que debe a Baudelaire,
o a Verlaine, como a Balzaco a Flaubert; pero el gusto por Laforgue es un
sentimiento tan especial, penetra tan hondo en nuestro corazón, que no
le tenemos sólo admiración, e incluso quizá no sea admiración tanto como
ternura, donde las exigencias del corazón y de la mente al propio tiempo
se satisfacen.
Murió a los veintisiete años, dejándonos só lo tres volúmenes: uno de
poemas; el segundo, de cuentos, titulado Moralités legendaires, y el ter&lt;:er0, colección póstuma, que contiene cartas y fragmentos; pero aunque
se hayan leido una vez sola, ya no se olvidan nunca; y si se leen, se vuelve a ellos en busca de su gracia, fresca al par que penetrante como ninguna, en busca de un alma fraternal que ha conocido nuestros deseos,
ANO

79

•

�LA PLUMA

LA PLUMA
nuestros ensueños todos, y nuestras melanc')llas también, que el poder de
su genio inimitable magnifica.
1t
No oiréis jamás a nadie, a menos que esté desprovisto por comp e_ o
de tacto, afirmar ruidosamente su admiración por_~for_gue: no se::o;ª;~
d"das pero su obra entera implica tal d1screc1ón, un p
re a escon i
'
do que lo natural es imitar su actitud al hablar de él.
alma tan conmove r,
· d
A é
Su vida cabe en muy pocas palabras: nació, por casuahd~ ' en m rica del Sur, de una familia bretona, que, poco de~~ués, ~olv'.ó parae:s~::
blecerse en el Mediodía de Francia, en Tarbes: v1v1ó algun tiempo
l
ris muy oscu_ramente y cai;i en la miseria, trabajando sin descéandso ~n
~
'
•
t f é elegido lector de franc s e a m
tivarse: después, repentmamen e, u
. d 188&gt;
eratriz Au usta: pasó asl cuatro años en la corte de Alemama. e
~ 1886, y v;lvió a Paris, donde murió de tisis el 20 de agosto de 1887'
casi el dla de cumplir los veintisiete años.
No puede decirse que Jules Laforgue haya sido nuestro cmaestr_od•, no
.
.
ioguno le hemos conoc1 o, Y
sólo porque murió tan Joven, smo porque n
es para nosotros, sobre todo,fraternal.
. tó a los diez años de su muerte: sus obras hablan
Laforgue nos cooquis
Al
·mer pronto
sido publicadas en folletos rarísimos, por lo general.
pnl .
. t
d B udelaire· y de Ver ame, c1er o
descubrfase en sus obras un poco e a
d
Theocvirtuosismo•, una holgura y un giro de la mente que recuer an a
dore de Bainville (en sus Odes. Ftmambuksques), pero con un acento y

t

una {ronia tierna, exclusivamente suyos. .
.
diera paMás tarde un critico le comparó a Henn Heme: al pronto pu
recer exager~da la comparación: es más exacta de_lo que p~ie; peroe!
.
i de Reine es más seca y rechina más: tras la rronla de
o_r~ue p
iron a
d b
grado se expandma, pero
clbese la ternura de un corazón que e uen
que conoce harto los peligros que presentan las frases huecas del romanticismo exasperado.
· f ,
en otros momentos, coTenfa corazón ardiente e inteligencia na, y,
.
.
.
. t d c nsiste en esa alianza
azón frío y ardiente intehgenc1a: su geruo o o o
r
tu . hasta en sus burlas hay una profundidad desconcertante, y sus
fil:sóficas se bañan siempre en el sentimiento de la vida. Con ser

f:::
80

más idealista que nadie, tampoco nadie ha tenido más cabal sentido de
la realidad: lo expresó en un grito ya clásico: c¡Ohl ¡Qué cotidiana es la
vidal&gt;; si con esto padece, si aspira a metas eternas, la vida le alcanza y
le conmueve precisamente por lo que tiene de cotidiano. Nadie quizá, eo
Francia, ha padecido con tanta grandeza esa aspiril ~ión a lo infinito, y
ese discreto y profundo enternecimiento ante la vic.Ja efímera. Como dijo
en una de sus ceñidas sentencias, que con tal facilidad toman forma y
color de adagios: cEI hombre se agita y Todo le arrastra,&gt; Sus poemas
están por entero impregnados del sentimiento de la inutilidad de todo
esfuerzo humano, y al propio tiempo sabe que toda nuestra dignidad
existe cabalmente en la medida que desafiamos esa inutilidad, y obramos
y pensamos como si fuésemos eternos.
Ni aun en las rebeliones de su orgullo contra lo transitorio le abandona la ternura, profunda, verdadera como ninguna, por ser tan directa
y tan verdaderamente humana. Rehunde su propio corazón a fuerza de
burlas; pero siempre está dispue!&gt;to a socorrer el corazón de quienes sabe
que padecen su mismo mal. Ni en sus poemas ni en sus cuentos se hallará la sensibiliddad lacrimosa y literaria que debilitó la expresión de un
Musset, pongo por caso; su alma, tierna y joven, posee una firmeza estoica, pero de un estoicismo sonriente. Sabe padecer, y sabe hasta dónde
se puede padecer, cuando a las exigencias de la emoción se añade la
fiebre de una mente que lo mide todo en su valor verdadero; y así dijo:
•Se necesita, de tiempo en tiempo, una separación, una tristeza de estas,
para mantener en el corazón la suavidad de la infancia&gt;.
En los poemas, nota la forma más directa de su emoción; en este respecto casi puede decirse que cuanto ha escrito en verso es el brote primero de los pensamientos cuya expresión completa se encuentra en las

Moralftls ligmdaires.
De sus poemas, el grupo que lleva por título Les Complaintes, es único
en nuestra literatura: cada Compiaínte se explica por las otras, forman un
todo, y bajo su apariencia negligente, sarcástica y desmadejada, son, con
toda seguridad, los testimonios más puntuales, más profundamente verdaderos de un alma de francés joven y cultivado, de fines del pasado siglo_
6

8r

�LA PLUMA

LA PLUMA
En los poemas exhibe a veces un virtuosismo que el propio Theodore de Banville no rebasó; pero incluso ese virtuosismo le cansa, y se esfuerza por despojar al verso de todo atractivo externo para no conservar
más que ;,u esencia conmovedora, y esto le llevó a escribir sus últimos
poemas ea una espe-::ie de verso libre que, en ciertos casos, como en el

Solo de Lune, aún no ha sido rebasado.
El volumen en que recogió sus poemas, bastada para asegurarle la
inmortalidad; pero aquel joven de veintisiete años dotó a la literatura
francesa de una colección de cuentos, que por la seguridad, la personalidad, la resonancia del estilo, puede rivalizar con las obras más líricas dt:
Flaubert, o los cuentos mas bellos de Villiers de l'lsle Adam.
En la colección de las Moralills légmdaires, Jules Laforgue intentó (y
consiguió) mezclar dos tendencias contradictorias: la de la introspección
filosófica y la de la ironla sonriente más moderna. Son seis cuentos en
prosa: Hamlet ou lts suites de la plélé .filíalt; Le Miracle dts roses; úlzengrln,.fils de Parsifal; Saloml; Pan et la Syrinx; Persle et And1omlde, y
en una lengua maravillosa por la agilidad, la riqueza, el ritmo, los saltos
imprevistos y las súbitas salidas, evocó a través de esos personajes legendarios las obsesiones de un alma moderna.
Se ha dicho en cierta ocasión que su Hamltt era más Hamlet que el
auténtico: el monólogo que pone en su boca es, en efecto, de una penetración psicológica que no hubiese rechazado Shakespeare, si hubiera vivido en nuestro tiempo. ,Morir, yo, vamos; hablaremos de eso más tarde; tiempo tenemos. Morir, ya se sabe; se muere uno sin darse cuenta,
como se cae todas las noches en el sueño. No tiene uno conciencia del
transito del último pensamiento lúcido al sueño, al sincope, a la muerte.
Ya se sabe; pero no ser más, no estar más, no participar. No poder siquiera oprimir contra su corazón humano, una tarde cualquiera, la tristeza secular que cabe en un simple acorde del piano•.
En cada una de las Moralitls ltgendaires las sonoridades cambian,
pero el timbre es siempre el mismo: a pesar de la iron1a presente, el corazón asoma siempre la punta de la oreja, si cabe decirlo as1. Nunca insiste, ni pesa, todo es discreto; cómo sabe poner su leve pincelada hasta
82

en una simple descripción de paisaje· por eiemplo
et la Syrlnx:
'
'
• en este trozo de Pan
,El álamo, árbol tan distinguido que er
.
llorón, llora por el obscurP.cimiento d l ige su hora, tembló. y el sauce
ensombrece las lejanías y las c r
Le as aguas. La soledad inquieta
mas. as ranas van , em
y 1as estrellas no tardarán las estrell
..
pezar a cantar,
La
'
as no pueden tard
lectura de las obras de Lafor e s
ar.•
fácil, en el sentido de esa facilidad fn1m~;:~ en prosa o en verso, no es
obras hueras; pero aplicándose a 11
de la mayor parte de las
de re~exión, se descubre uo aspec:oº;a:eae:cuentra tan copiosa materia
nla lfnca peculiar dtl g . 1:
• g do, tan moderno de esa iroe010 rancés que ilumina n 61
1
actual, su ardiente escepticismo
.
o s o a a generación
1 tr d' .
Y s11 entusiasmo tacitu
.
a a ic16 n de la s~nsibilidad fr
.
rno, pero mcluso
Yo sé que todos los d
. ancesa, ~• puede decirse asf.
cerca de veinte años segu~ m1 g_en~rac1ón que leímos a Laforgue hará
•
•mos smt1éndonos al
1
conmovidos: por mi parte ya no 1 1
'
vo ver a él, fascinados
0 eo nunca sin
•
'
'
mo amigo con quien lo lela antaño
.
pensar en aquel carfsiª:'.go muerto en la guerra, y que en
los días terribles de la batalla d
de Laforgue hallaba la fuerza baet er un, tan sólo en las tiernas ironías
d
s ante para sosegar
•
os y su esplritu casi abrumad
sus nervios extenua.
o, como en uno de
a quienes, en noche de trá .
esos seres de elección
fd b
g1cas aventuras pode
fi
i um re de verle apaciguado
l
'
mos con ar, con la cerdura intolcráble.
' e corazón, abrasado aún por una quema-

°

V

G. JBAN-AUBRY

�LA PLUMA

III
Arribo.
La estancia en silencio
Descanso.

IV
El Dolor
(Pensamiento importuno en mi paz: dril y blanco)
Es dura escuela
Pero
El Reloj.
doctora
en la vida.
Ris-Ras de
persianas.

CONC ÉNTRICA
I
Mediodía
Melodía de candente mediodía .
Saetas de ascua de trigo amarillo.

I

V

•

Trigales rojos...
Veo ...
Ensueiio unánime
Apenas
Veo.

II
La casa bermeja
(oli'· Su parra ...
su patio ...)
Lejana.

r.
, ·¡
1.nmovi

No viene
No llego .
-Agua en jarrodel patio!
¡ Tumbarse desnudo en las losas mojadas
Debajo
de
uH-

toldo
s&lt;Jf#brio...

Vl

I

'Negaciones interiores
Que piden disculpa
Y parten!
Párpados entornados
Y sorda atención de nadie

ss

�LA PLUMA
_ Saetas de ascua de trigo amarillo Milodía de candente mediodía.

VII
Medwdía.

SI
Aquello
Estuvo en nada.
Un momento quizás Y• •·
Pero
En mí vmcitron egoísmos de hombre
y·en tí prejuicios de moral sensata.
Igual
. .
.
Aconteció siempre en mi historia
Con cuanto quise conseguir
Igual
¡A punto kttyóse cuanto a punto estaba.1
Para mt
Aquello y lo otro y esto
Siempre, siempre
.
Desvanecióse cuando a punto estaba.
Para mí
(¡Nunca ...!) tofÍQ
0kt Todo
¡Siempre

Estuvo en nada!
ANTONIO BSPINA GARCIA
86

EN TORNO A GANIVET
este Madrid no sabe uno jamás a qué carta quedarse en
el juego de las valoraciones literarias. El silencio envuelve
por igual a muertos y a vivos, o, peor aún, los envuelve
la alabanza pegajosa de los estúpidos, especie de engrudo
que deja al artista y a cuanto representa, inabordable e intocable. Cualquier pretexto es bueno para eximir a la inteligencia de la penosa y comprometida función de juzgar; penosa porque es esfuerzo, y comprometida
porque la opinión propia, si es libre y expresa, puede ahuyentar a una
clientela, o enojar al patcón, o frustrar la esperanza de un destino de seis
mil reales. A los grandes se les deja dormir en sus hornacinas por puro
respeto. No se nos ha olvidado que al morir Galdós opinó D. Antonio
Zozaya que !a pretensión de criticar la obra de D. Benito era empresa
superior a la inteligencia humana. A los menores se les dispensa el
amistoso favor de desdeñarlos. Madrid, tan conservador en todo, lo es
más que nada en literatura, por falta de discernimiento. Ante valores
coetáneos de los toros de Guisando, tenidos por actuales, todavía es de
ritual quitarse el sombrero; subsisten, como el buen paño que no se
vende en el fondo del arca, a fuerza de no usarlos. Acuñada uea reputación, no corre peligro de desgastarse nunca, por la sencilla razón de que
no circula. Muere un escritor. Pasarán años, lustros, siglos acaso: no se
observará que sus obras se reimpriman, ni que se le dediquen artículos o
libros, ni que se hable de él entre gente de letras, ni quedará ya rastro de
N

87

�LA PLUMA

LA PLUMA

.su influjo en la literatura viviente. «Este es un escritor olvidado»-dirá
para si el discreto-. Error. Un accidente basta para demostrarlo: si el azar
de una lectura, de un viaje, o una fogarada de patriotismo local encienden
un pec,ho ingénuo en admiración súbita, se apresura1a comunicar al público
su descubrimiento: trátase de vindicar una gloria perdida. A esa voz responden las ranas desde sus charcos. Resulta que todas las ranas de la
península venían infundiendo eu sus renacuajos ese mismo culto. Muévese iran estruendo. Así el ladrido de un can suscita en el silencio de la
noche el ladrar de los demás canes de la aldea. Alborotan hasta reventar.
Luego se abate sobre el escritor otra montaña de silencio, que puede
tener la densidad y la duración de la gran pirámide de Egipto.
De tales explosiones suele quedar memoria: una estatua, el nombre
de una calle, una lápida en gerundio. Si el héroe o genio no tomó la precaución de marcharse a la tierra sin dejar huella, está además expuestísisimo a que le zarandeen el esqueleto. En España, lo primero que se hace
-con los hombres ilustres es desenterrarlos. Del cadáver con pretens;ones
de celebridad que no ha sido «reivindicado• alguna vez, bien se puede
creer que usurpa su faina. La manía de la exhumación sopla por ráfagas,
como la del suiddio o la del desafío. Hace años, el Parnaso español pudo
meter que era llegado el día del juicio final: .no dejábamos a nadie yacer
tranquilo. Hubo un ir y venir de ataádes y un trasiego de huesos que
apestaba. Los poetas, siempre desvalidos, no se defienden. No así un
santo que hay en mi pueblo, hecho carne momia, en una caja de sándalo
y plata que huele muy bien-a santidad. Un obispo quiso traérselo a
Madrid, y el santo no lo consintió en manera alguna. Apenas la procesión
que se lo llevaba salía por las puertas del pueblo, se nubló el sol, comenzó a llover, se desbordó el río, y los fieles, gritando ¡ Milagro! 1Milagro!
obligaron a devolver el santo a su iglesia. A!&gt;egundó
obispo con otra
tentativa, y el santo volvió a llover y a tronar y a sacar el río de ma~e,
con lo que para siempre le dejaron en su capilla y en su cofre. Las glonas
de tejas abajo, menos bien en cour, no pueden desencadenar los elementos naturales sobre esas comisiones gestoras y juntas de centenario que,
con estilo de sub-comité electoral suburbano, hablan de «timbres• Y de

71

88

•florones», y se arrojan sobre los restos gloriosos para llevarlos de una
parte a otra, reprentando al vivo la fábula del asno cargado de reliquias...
En estos dfas que corren, la gloria póstuma de Ganivet padece un
recrudecimiento eruptivo. Se habla de él en algunas casas doctas; algún
periódico vocifera su nombre, no sin erratas, confundiéndolo insistentemente con Gavinet, el pensador hurdano, cuyas obras habremos de editar
a bajo precio, andando el tiempo, para qué lleguen al gran público; responden a tales clamores ecos de provincias remotas. Ganivet reaparece
con igual reputación que tuvo en los comienzos del siglo, cuando un
golpe de mano de la critica lo impuso audazmente a la devoción del público: la de inventor de España: apóstol y fundador de la patria espiritual
venidera. La persistencia de los lugares comunes que con periodicidad
mensurable se condensan en torno de Ganivet revelan, o que no se le
lee, o el desuso del juicio. Si este escritor estuviera tan presente en nuestro ánimo como suele afirmarse, la mente, al surcarlo, no lo respetaría
como a un fetiche. Creo .más bien que a Ganivet se le lee de joven, y
no se le echa de menos en la edad madura. Los que leyeron a Ganivet
hace veinte años y conservan el recuerdo de una impresión considerable
vuelvan a leerlo y a leerlo despacio, confrontándolo con las cuestion~
-serias que atacó: hallarán un caso personal interesante, una tragedia intelectua~, pero de su ob_ra se encontrarán a una distancia igual al progreso
cu111phdo por el espfntu del lector en punto a reflexión y orden y en el
-dominio de sus medios y de los problemas.
Ganivet es el tipo acabado del autodidacto, de cultura desordenada y
retrasad~, mente_ sin disciplina. Grande es la actividad de su espíritu;
lee'. medita; escnbe alguna vez. Todo lo va a poner en tela de juicio.
Quiere llegar a la «fuerza madre•, aislar «el eje diamantino alrededor del
cual giran los hechos del diario vivir», esculpir con sus manos su propia
alma. Pero si~mpre se nos aparece como abrumado y aterrado por los
problemas mismos, y escapándose de ellos mediante una pirueta. En el
fo~do,. ~s que solo le interesa su propia persona. La fugacidad de la vida,
la mutihdad del esfuerzo, ensombrecen su ánimo; impropera al Destino
89

�LA PLUMA
que no le permite escribir su nombre en la esfera celeste. No conoce la
ternura ni el amor, ni la naturaleza apacible. Su desesperación es sombrfa
y seca. Se resiste a aceptar la vida; y puesto que el vivir carece de objeto, le dará de su persona lo menos que pueda, encastillándose en su
fiera soledad. Es un bilioso, huraño; vive «requemado física y moralmente•; es misántropo y misógimo; en rigor, poco sensible: eso es lo que
le faltó para ser un gran artista.
Tal es Ganivet en el Epfstolario, breve colección de cartas que despiertan la maligna curiosidad de conocer no tanto las ulteriores epísto~as
del autor como las de su amigo y corresponsal Navarro Ledesma. Un biógrafo con más inteligencia y mejor gusto que Navarro, menos ofuscado
por la amistad, no tan propenso al énfasis espafiolista, más delicado Y
sutil, en suma, habría escrito en torno a Ganivet un libro magnífico probablemente; el hombre mismo, su ambición intelectual; su locura y su
muerte y aquel su sentimiento trágico del vado y de la insipidez de la
existen~ia son por sf solos temas fecundos; pero, tratados históricamente.
haciendo ~urgir a Ganivet del medio en que se crió y no se educó, hubiesen sido el germen de un libro que aún no existe y que acaso ya nadie lo
escriba: tan difícil es restituir el ánimo al punto crítico de fines de siglo.
Está por hacer el drama del español que, en el umbral de !a madurez.
cuando ya ha conseguido despojarse de los harapos con que vistieron su
inteligencia juvenil, entrevé su fracaso y descubre que no le restan medios ni tiempo para advenir a los órdenes superiores de la cultura. Tal
fué fntimamente el conflicto en que sucumbió Ganivet, victima de esta
época que no entendia ni entiende la pasión intelectual;. conflicto q u~ a
pocos perdona, del que unos se evaden arrojándose a ciegas en el histrionismo, y que otros devoran p.ua sí, con la triste certidumbre de haber marrado el blanco. Sólo no arriesgan nada los que, mejor orientados,
empeñan desde luego su talento, grande o chico, en las batallas del arribismo, donde no se pierde más que la vergüenza. En Ganivet, sobre la
desproporción entre los fines y los medios, hállase además una prevención hostil contra el ambiente europeo en que espiritual y físicamente
tenía que vivir sumergido. Él no lo dice. Acaso no se da cuenta. Con
90

LA PL U ~1 A
todo, cree uno verlo a dos dedos de considerar la civilización entera,
como una engañifa, y la historia de los pueblos cultos como una inmensa
mistificación. En esto es muy de su raza, donde pululan los hombres (sobremanera odiosos) a quien «no se la da nadie&gt;. Ganivet es demasiad°'
propenso a explicar los hechos históricos (los verdaderos y los imagina-dos) por pequeñas causas. Esa hostilidad, estrecha el encierro en que ya
él de por sf estaba puesto. No acertó a librarse. Si hubiera amado más,.
habría coqueteado menos y la salvación hubiese sido posible. Se excedióen aplicar por medida su existencia personal. Y cuando cree haber llegado al «eje diamantino•, abandona cabalmente toda veleidad critica, y
apacienta, en ¡,áginas de noble contextura, los sentimientos nacionaleshereditarios y las esperanzas españolas marchitas.
Navarro Ledesma, que no escribió la biografía posible de Gani vet (y,
perdió el tiempo en escribir la de Cervantes, libro nulo), proclamó desde
la tribuna del Ateneo la misión del autor del Jdearium: « ••• si existe una
España joven, robusta, pensadora, valiente y capaz de redimirse por los.
hechos y por las obras del espíritu, el alma de es a España debe identificarse con el alma de aquel Ganivet, el filósofo, el poeta, el patriota: el in-mortal&gt;. Cierto: un hombre inteligente no se encuentra todos los días, ni,
aun entre literatos; pero Ganivet fué mucho más que eso. Ganivet fué el
primer superhombre, precursor de la humanidad futura, tipo moral y
físico perfecto, con su pequeña cabeza y su sotabarba: c ... era un hombreúnico y señero, distinto y desligado en todo y por todo de los demásseres humanos: un eslabón roto de esta servil cadena que humanidad se
llama: era más, mucho más que el vulgar homo sapiens, codeado y des-preciado aquí y allá diariamente ... No creo desvariar afirmando que era,
mi amigo un extraño ser, precursor de razas futuras, en las que, por virtud de no sé qué misteriosas selecciones, llegarán a condensarse calidades
y partes meramente humanas con otras de tipos zoológicos más antiguos,
y más fuertes ... • Bien. La arenga de Navarro fué aclamada en el Ateneo.
Pasó entonces por el cenit la estrella de Ganivet y lograron sus escritos
relativa difusión. Su figura de profeta y sus ideas llegaban a tiempo. Ha-blando de España, era el único que hablaba de ella con amor y dolor sin91

�LA PLUMA
perder el recato; no agredía, no injuriaba; no se le vió retorcersefen bas•cas de iracundia fluente; sus esperanzas, y los juicios históricos en que las
fundaba, caían sobre el lacerado corazón español como bálsamo lenitivo.
De entre las confusas memorias que nos restan de tales años, sobresale la
actitud general de criticismo acerbo, petulante, tan poco informado y tao
miope como la gárrula oquedad españolista tronchaga por la guerra. El
pesimismo era un refugio de la yaoidad; una tabla de salvación personal.
A los españoles de entonces, tanto como el hecho mismo de su reciente
derrota, les avergonzaba el sentimiento de haber hecho el ridlculo. Les
·.gustaba recibir badilazos en los nudillos: Costa les llamaba brutos, puercos, eunucos, y se hundía el firmamento con los aplausos. Tal estado de
espíritu no podía durar mucho, y, en efecto, no duró: fué mudándose en
,cuanto expiraron sin catástrofe los plazos señalados por Costa, y en cuanto
los españoles se dieron de bruces contra este hecho: que el seguir siendo
un pueblo es una carga que no se dimite sin más ni más y cuando se
,quiere. Ciertos escritos absolutorios de Ganivet-radicalmente opuestos
a ese estado de ánimo-fueron muy bien recibidos. Al fin se hacia justi.,cia pc1r un hombre moderno, librepensador, y que (¡cómo no había de estar enterado!) escribía desde el extranjero. Fué sobre todo bien recibido
por los jóvenes posteriores al ciconoclastismo&gt;. Había surgido un nom·&lt;bre que poder alabar, al menos en público, sin' ponerse en ridlculo. ¡Qué
descanso para las pobres almas, fatigadas de ser maldicientes! ¡Qué gozo
poder abandonar una postura incómoda y aflojar los músculos faciales
-c~ntraidos por una mueca de altivez, de hosquedad perenne; y poder
olvidar la propia y abrumadora importancia para dar vado a los instintos
de probidad y bondad que pocos pierden en absoluto! La causa profunda
,de la exaltación de Ganivet al rango de guia y maestro de una España
venidera consiste acaso, más que en la substancia ideal de sus escritos,
en una coincidencia de problemas de juventud. Todo Ganivet es un afa,noso tanteo de la vocación. La España de hace veinte años, ioorieotada,
-empezaba por preguntarse qué podría hacer, y los jóvenes, sobre todo
los jóvenes, los que aún no sabían a qui gene-ración iban a pertenecer, se reivolvíao, como Ganivet se revolvió, en un enredijo de cuestiones previas.

LA PLUMA
uanivet-dice en alguna parte Uoamuno-hubiera rechazado el calificativo de intelectual. Era ante todo un hombre; un creador... Cierto;
pero_ aspiró a crear por el pensamiento, y a la energía, persistencia y profun~dad de ~u pensar sacrificó no pocos ornamentos de la vida. Quería,
ser mdepend1ente, como en todo, en la función mental. Pretendía elaborar nuevas ideas, o ensayaba combinaciones nuevas de ideas recibidas
Este es un mérito que debe tenérsele muy en cuenta, porque estamos e~·
España, donde (y sobre todo en su tiempo) el oficio de escritor público
no supone siquiera la posesión de las primeras letras, y menos todavía
del ~ábito de discurrir. Escritores de fama hemos conocido que, tras de
publicar una veintena de volúmenes, han podido llevarse la mano al cráneo dicie~do: ~¿Pará qué servirá esto que bulle dentro?» Achaque viejo,.
como sena fácil demostrar buceando en esa formidable Biblioteca de Rivadeneyra, a donde a todos nos gusta decir que vamos a aprender el castellano· L o umco
' · que puede hacer creer en el reverdecimiento probable
del esplritu español es el hecho manifiesto de haberse enriquecido el
caudal_ de ideas circulantes, la apetencia más viva de adquirirlas y el
afáo-rncluso indiscreto, pueril-de lucirlas. Pero Ganivet ,fué tan inde
d"
,&lt;
-·
p~n •ente como él se propuso y se figuraba ser? Su noble esf11erzo ¿se ha
VlS to recompensado por algo verdaderamente nuevo ni sobre t~do de
~uficient~ solidez? No lo creo. Le faltaba quizás técnica; de fijo le falt~ba
•~formación; cuando rehace 1~ fisonomla de España está preso de sugestiones emocionantes, pero deleznables; pretende resolver ciertos problemas cuyos simples d:itos sólo una crítica severa podrá algún día fijar.
J?e todos los escritos de Ganivet, el ldeariitm Español es el que más .
~os '.mporta por el momento. El Jdearium es un libro •inspirado,. Le
mspira el amor a España, el sentimiimto patriótico. Su móvil profundo es
1~ necesidad de no verse-en cuanto español-solo, perdido en la historia, Y e_1 cons1gu1ente
· ·
deseo de poner a salvo los valores que naufragaban ..
El senti~o general del ldearium es de reacción anticrítica; su espíritu, de
conformidad con la tradición, que es especiosa, y como siempre, saca del
mero hecho de haberse ido formando la razón mayor para subsistir e imponerse. Tal género de escritos rara vez evitan el peligro de alterar fr[93

Q2

..

�LA PLUMA
•volamente las representaciones históricas. Pueden estar bien como efusión lírica, pero entremeter el sentimentalismo vago en tratados de filosofia de la historia, si es bueno para consolarse de añoranzas, lleva en de,rechura a éonfundir una emoción con un juicio, y al amparo de un goce
estético pasan de contrabando, como verdades probadas, las imaginaciones del autor. En el ]dearíum, libro atrayente, entre otros motivos, por
el calor y la honrada intención con que está escrito, ese defecto es obvio,
así como la flaqueza y confusión del discurso. No siempre se sabe cuándo
,el autor expone y cuándo aprueba. Pasa con excesiva sencillez de la críitica al donaire. Pretende explicar demasiadas cosas a fuerza de alegorías,
y en lugar de poner al descubierto la raíz de un hecho, lo envuelve en
una paráfrasis, en algo superpuesto que coincide con su forma, pero sin
--declararla más. Su propensión a pararse en simples diferencias verbales
entre las cosas, o, por el contrario, a establecer meras analogías verbales
entre las cosas, es funesta. Sea ejemplo su •explicación&gt; de política insular, peninsular y continental, que nada explica; o bien: la prueba de
•que los españoles nunca hemos servido para la gran organización militar,
es que a nuestro general más ilustre sólo se le llama Gran Capitán ... (Entonces, cuando nuestros abuelos le llamaban a Napoleón el Capt"tán del
.siglo, &lt;qué entendía Ganivet? ¿Que era inepto para ascender a comandante?) Una idea fundamental del libro es la supuesta e virginidad• del espíritu español; ocurrencia fútil y sin sentido, figurada en la primera página
del libro con una alegoría extravagante y equivocada, y desenvuelta lue·go en esta forma: ha habido una España romana, una España visigoda,
,una España árabe, una España europea; &lt;por qué no ha de haber una
España española?-En definitiva, esa España virgen, o esa España por
,nacer, postulan las normas tradicionales: e Continuemos-dice-con nues~tro sistema tradicional que, malo o bueno, es el fin nuestro.• El programa nacional del porvenir «debe estar sustentado en los sillares de la tradición..., porque habiéndonos arruinado en defensa del catolicismo, no
cabría mayor afrenta que ser traidores a nuestros padres y añadir a la
,tristeza de un vencimiento, acaso transitorio, la humillación de someter,nos a las ideas de nuestros vencedores.&gt; No es esto un arranque arbitra94

LA PLUMA
rio; de las corrientes de ideas que ha combatido España durante tres y
más siglos, dice: «La Reforma no fué más que la manifestación de la rebeldia latente en espiritus que acaso no fueron nunca cristianos&gt;; y la
filosofía moderna, «desde Bacon acá... es de un valor ideal nulo.&gt; Como
el personaje de cierta novela que eón un «SÍ&gt; y un •no&gt; iba al fin del
mundo, Ganivet, con esas ideas, va hasta los confines de la historia. &lt;Qué
flOS está reservado a los españoles? «España debe intervenir a titulo de
nación católica en la cuestión romana, y a título de nación cristiana en
'la cuestión turca.&gt; La cuestión romana que nosotros tenemos que arreglar es la del poder temporal de los Papas. No es para asustarse; Ganivet
,cree que el poder espiritual vencerá a la potencia política establecida en
Roma.
En general, puede decirse que Ganivet no era un crítico demasiado
sagaz~ Las filosofías de D. Pedro Antonio de Alarcón le parecen cosa
buena; del criterio de D. Marcelino Menéadez y Pelayo en los Heterodo~os españoles, dice que es amplio y generoso; de doña Emilia Pardo Bazán piensa que no debió salir nunca de Marineda; Taine le parece un espiritu poco o nada francés; Velázquez es un genio «aislado•; el propio
Velázquez, y Goya, son genios ignorantes, no porque desconozcan las reglas, sino por carencia de reflexión técnica. Hombre de prevenciones
indomables, que le hadan rebotar con asco ante el solo enunciado de algunos problemas de nuestro tiempo: «El pueblo como organismo social
me da cien patadas en el estómago, porque me parece que es hasta u~
crimen que la gentuza se meta en cosa que no sea trabajar y divertirse...
Mucho amor, y mucho palo para los pequeños.• &lt;y las pobres mujeres?
•~l p_orvenir próximo de la cuestión femenina parece ser la gradual emancrpacrón, y con ella el rebajamiento del hombre y de la sociedad. y si
llega un día en que la mujer de carrera, hoy tolerable por ser uJt bicho
raro, se encuentre en todas partes..., habrá que suplicar a la Providencia
que caiga sobre nosotros otra nueva invasión de bárbaros y de bárbaras,
porque puestos en los extremos es preferible la barbarie a la ridiculez...
La civilización trae el rebajamiento, y el caso particular este de las mujeres nos lo patentiza•.
95

�LA PLUMA
Ganivet se ha confesado y retratado en sus obras. El progama del estudio que eseá pidiendo consiste en mostrar el tránsito de su exaltación
romántica de la personalidad y del concepto que tuvo de la voluntad a
los resultados capitales de las ideas que barajó: el despotismo político
ilustrado (La conquista del reino de Maya), la restauración del ideal his•
tórico español (Idearium), y la insurrección antisocial del individuo (Lo~
trabajos de Pío Ud). No es ya prematuro afirmar, aun sin conocer las
conclusione!l de ese estudio, que Ganivet, sea cualquiera la estimación en
que definitivamente se le tenga, debe decaer de su rango de apóstol de
la España futura: ni las aspiraciones que agitan a nuestro pueblo, ni las
ideas profesadas por demagogos y pensadores de :algún fuste vienen
de él.

PIEDRA BLANCA

f

CARDBNIO

ºr este tiempo /ué cuando a la 'Vuelta
una torpe ilusión desvanecida,
a¡eno al escarmiento, le dí suelta
de nuevo al alma y la salvé con 'Vida.
~

'G'u corazón, huido a donde /ragua
la soledad su triste encantamiento,
yerto y mudo yacía, como un agua
. . to
que se estremece al blanaiJo m ov1m1en
de. sonámbulas
ondas• 'Y ,uzmago
1 ,
b
s~n. sa er mi virtud; niño inocente
tzre la P_iedra y al romperse el lago
descubnmos un mund&lt;&gt;' di/erente.
U~ mundo cuyos límites no abarca
quzen educa su vista en la costumbre;
7

96

91

�LA PLUMA
LA PLUMA

un mundo como aquel a donde el 9lrca
patriarcal arribó, cuando la lumbre
del renacido sol secó la fria
mar desbordada, fforeció el capullo
de la rosa otra vez, y la armonía
pacífica fluyó en el tierno arrullo
de una paloma mensajera.

;}/ada
de cuanto en la luz vibra y el sonido
difunde, se le oculta a tu mirada
ni deja de tener eco en mi oído.
;Jlacen nuestras dos almas una sombra
sola, fundidas desde entonces, una
sombra en pena vagando por la al/ombra
de quimérica plata, que la luna
extiende a nuestros piés en los caminos.
'Y a los dos, para siempre de la mano,
leyendo en las estrellas, los divinos
designios se nos muestran y el arcano
de nuestra vida.
!Desde entonces, sueños
y realidades truecan su figura

ante tus ojos y los míos, dueños
de la razón y esclavos de locura:
(!Dueños de una razón sin otra norma
que el propio corazón -única piedra
filoso/al- 6sclavos de la /orma
simbólica del árbol con la hiedra.)
!Después el tiempo inexorable arranca
la flor de cada día ...
6 inconsciente
ante el enigma de esta piedra blanca
que evoca una e/émerides, la gente
tal vez no alcance a comprender y sienta
m_~edo del monstruo que le sale al paso,
hz¡o _de nuestro espíritu en que alienta
lln centauro con alas de pegaso.

A UNA MUSA VIVA
cSi, ya lo sé. .Ca !Primavera
rosas enciende en las mejillas,
per~ el tiempo no tiene espera,
veras las hojas amarillas.
99

�LA PLUMA
LA PLUMA

'Verás el campo mudo y yerto
con una mortaja de nieve,
tu corazón será un desierto,
pesadumbre tu gracia leve.
0sa luz tan clara y tan pura
en que viertes el pensamiento,
se perderá en la nada oscura,
tu voz no volará en el viento.
:Por más que le aprietes la venda·
a la f é que hace andar la noria.
¿Cómo quieres que no comprenda.
que la existencia es transitoria?
~e tornará opaco el color,
y flácido tu cutis terso,
se apagará con el amor
la música del universo.
.llegará un triste amanecer
que no oirás el gallo cantar.
- !De vivir alegre al no ser
hay muy poco trecho que andar~

-musgo mísero, que no yedraborrará cuanto te recuerde.
'Ven aqui, gocemos ahora,
por que no nos castigue !Dios,
de este sol que los montes dora.
{;l mundo es de nosotros dos.
{;l aire las nubes se lleva,
los torvos pesares se van,
abandónate y sé como {;va,
_yo seré el inocente 91.d.án.
'Grasciende la divina pauta
.Y el cielo se copia en la finfa.
Slaré de cañas una f[aut~.
cloy el sátiro, tú la ninfa.
.9 (1 suave son de este concierto

el cuerpo del alma se ayuda,
cuando de la siesta despierto
estás a mi lado desnuda.
-$e desgarra el último tul
irrumpe el sol, la vida empieza
'
pintada de verde y azul
renace la naturaleza.
•

.luego después, sobre la piedra
de tu tumba, una yerba verde
100

J

-

�LA PLUMA

LA PLUMA

'JI en líquido cristal fluye la /uente

ENDECHA
'Gus pasos no delatan ya mi huella
ni me alivia el andar tu blando peso,
falta en l~ música del mundo un beso ...
!Pero aún lloramos con la misma estrella.

SERENIDAD
91,cordes la razón y el sentimiento
el ánimo viril van ya templando
y responden sumísos a su mando,
el gesto, la actitud, el movimiento.
'[J{i gira veleidosa a cualquier viento
la veleta del alma; porque el cuando
y el cómo de las cosas, según ando
por la vida me muestran su elemento.
!De suerte que me tomá ese reposo
en que la luz divina se reparte
por la naturaleza indiferente.
102

el perenne concepto con que el arte
pone paz en la lid en que ardió el coso.

SOLEDAD
'Gráeme la soledad en sus horas lentas
los mudos ecos de un a/án diario
que en cien rotas memorias, el horario
marcan del tiempo en huellas incruentas.

'JI así, vano ha de

ser que luego mientas
románticos tormentos en tu almario,
espíritu s1,1,ti/ que al incendiario
corazón soliviantas con tus cuentas.
!Porque me he visto ya en el claro espejo
de esa razón serena que en un punto
ilumina el camino de los hombres,
y no he menester más de tu consejo,
!Dolor, que con 9/,mor vas siempre junto.
cSé que uno y otro sois tan solo nombres.
C. RIVAS CHBRIT
103

�LA PLUMA

TEATROS
W AGNERISMO
recuerdo no alcanza al estreno de La Walkyria en Madrid, que tantas veces hemos o ido referir con escándalo:
¡Aquellas representaciones en que el dir~ctor llevaba la orquesta con la partitura de piano en el atnll ¡Aquella traducción castellana-¿de Luis París?-que equiparaba el drama lírico de
Wagner a la ópera española, culminante como tal género en esta frase de
la Raquel de D. Tomás Bretón:
c¡Judías para rato hay en Toledo!,
¡Aquella resistencia de los abonados, que sólo ante la «Cabalgata• se
rendian ...1 Pero aún guardamos memoria del primer Sigfríed, que e~tonces se llamaba Slgfrído, y era el magnífico tenor Giuseppe Borgatti, en
quien Naturaleza y Arte daban espléndido mentís a la teori~, después tan
en boga, de que las óperas de Wagner, mal cantadas al estilo ale~án, estaban mejor que cantadas bien al estilo italiano. La interpretación d~
Borgatti, no superada en el Real de entonces acá, unía a 1~ má~ pura emt ·
sión de voz, propia del bel canto, la fuerza, la gracia, la animación dramática, en fin, de la escuela de Bayreuth.
•
Y, sobre todo, recordamos la que pudiéramos llamar cons.zgrac{ón del
Real al culto wagneriano con lá primera serie de la tetralogía completa
y el estreno de Tn·stdn e [seo, bajo la dirección de Walter Rabi y con
UESTRO

104

varios cantantes alemanes, algunos tan excelentes como la señora Gusalewitz. Entonces fué cuando el wagnerismo, como tal profesión de fe,
alcanzó el punto máximo de su desarrollo entre nosotros. Se generalizó
en el paraíso el uso de las guías temáticas, cuando no de la partitura
completa¡ se consideró irreverente la repetición tradicional de los trozos
hasta entonces inveteradamente interrumpidos por los ap)ausos de una
claque mal educada en debuts y despedt"clas de «divos,; decreció por modo
considerable la venta del argumento de la ópera a la puerta del teatro; y
hasta se constituyó una Sociedad wagneriana, que tuvo cierta prosperi-dad y no poca influencia en los eclécticos programas de la Banda Municipal. Aprendimos los neófitos a preparar debidamente el ánimo con
ayunos y penitencias (a que obligaban las horas, mal acordadas con las de
comer, de los espectáculos wagnerianos, y la dureza y estrechez de los
asientos desti nados en las alturas a los elegidos), y aun a hacer antes de
cada representación severo examen de conciencia. Bien es verdad que,
recién salidos del colegio, no nos parecían tan rígidas semejantes prácticas de religiosa comunión, a que jesuitas, agustinos o laicos de la Institudón Libre de Enseñanza nos tenían acostumbrados a los jóvenes. Únicamente los alumnos de los Institutos del Estado pudieron librarse de tales
nor_mas y resistir con cierto ingénit0 nietzscheanismo a la tentación wagnenana, merced a la indisciplina en que se habían enseñado.
No lo decimos a humo de pajas; estos livianos apuntes para una historia del wagnerismo en España, que brindamos al erudito acaparador de
datos, son exacto trasunto de nuestra experiencia personal. Hemos cono&lt;:ido al ingénito nietzscheano suso aludido. Era compañer0 nuestro en la
clase de «Teoría de la Literatura y de las Bellas Artes,, de la Universidad
Central. Y fué el único que se negó ter uinantemente a asistir con los demás a las representaciones wagnerianas. La preparación, a cuanto decia,
le había aburrido. Nosotros, inflamados del entusiasmo que el catedrático de la asignatura acertó a comunicarnos, no comprendíamos tanta ini.ensibilidad. La preparación se nos antojaba perfecta: Nos eacaminábamos los alumnos departiendo amigablemente con el profesor hacia las
primerílS frondas de la Moncloa, presididos sin duda por el romántico es105

�LA PLUMA
piritu de Rousseau, y logrado que habíamos el primer banco libre, el más
despierto de la clase abría la traducción de la Tetralogía, de venta a la.
sazón en la Contaduría del Real, y en medio del grupo que en derredor
suyo formábamos los demás, hasta seis u ocho, empezaba a leer:
«Acto segundo, Lugar abrupto. Aparece Brunilda en lo alto ?e una roca.
WoTAN
(Al pie, con escudo y lanza.) ¡Apresta tu corcel, virgen guerrera.
apresta tu corcell
.
BRUNILDA.
¡H6 hetoh6! ¡Ho, hotoh6! ¡Hotoh6!» (el lector asp~ra~a 1~ hache
fuertemente, pero no elevaba la voz con alardes h1Stn6n.:cos. antes bien, Ida con sobriedad y mesura). •1Aaay, háya1. ¡Aaay,
háyai...l•
Luego, en el teatro, guía en mano, comprobábamos con regocijo que
la austeridad del director alemán no nos escamoteaba ninguno de los largos parlamentos señalados en el libro c~n un asterisco-:--para eterno op:obio de la tradición ¡taliana que se atrev1a a cortar el hilo de las Parcas.
las discusiones familiares de Wotan y Fricka, o la relación del Viajero-,
y la comprobación de nuestra resistencia nos servia de descanso y nuevo
aliento para los actos sucesivos.
La guerra, que tanto ha influido en los destinos del mundo neutral.
en el que va incluido el sereno limbo de las Artes, ha trast~ocado órdenes y jerarquias, derrumbado imperios kolosales y descubierto muchas
fuentes cegadas. ~Que se ha hecho de nuestro wagnerismo?
La facilidad que en el desequilibrio económico de Europa hallan las
Empresas para proporcionarnos espectáculos inasequibles antes al público madrileño, nos ha deparado el poder asistir, no ya a unas cuantas representaciones de Wagner-perfectas en punto al estilo ~onvenient~ a
tales óperas y sobresalientes en lo que hace a la acabada mterp ·etac1ón
de algunos papeles principales, como los encome~dados a l~ ~eñora
Dahmen, al señor Kirchof y al señor Lattermann-, smo a la rev1s1ón de
nuestro wagnerismo de un tiempo, y deducir una enseñanza decisiva, que
bien pudiéramos condensar en este grito: ¡El wagnerismo ha muerto!
¡Viva la música de Wagnerl
De todo el aparato retórico, de toda la balumba pseudofilosófica, del
106

LA PL U ~l A
concepto grandioso cuya realización corona en Bayreuth el imperio germánico del arte, quedan una ópera magnifica, Trlstdn e /seo, algunos ac-tos de otras, modelos de expresión dramática por medio de la música, tal
cual escena sublime, y un mundo de cartón-piedra y oropel escénicos envuelto en el vapor de agua y las fogatillas con que se figura en el Real
cel fuego encantado•.
Por lo que hace a los espectadores, se ha llegado a una transacción,.
que hubiera parecido antaño imposible, entre el patw y la cazuela. Se
consienten y disculpan las estridencias de algunos ejecutantes; se permite
la admiración calurosa al protagonista, con menoscabo de la adhesión a~
conjunto indisoluble; se agradecen los cortes en la partitura, y ya no se
hace demasiado hincapié en las diferencias, antes fundamentales, entre la
gran ópera y el drama lírico, diferencias que no están tanto en la pretendida superioridad del argumento wagneriano sobre el libreto de Meyerbeer, cuanto en la dignidad artistica de una y otra música.
La experiencia hubiera sido cumplida si la Carmen cantada después
de la Tetralogía, justificara con una interpretación menos desmayada el
entusiasmo de Nietzsche por la posibilidad de una música medite"ánea,,.
melódica, sana, natural; y más todavía si en el repertorio del grupo francés se hubiese incluido el Pelkas et Melisande. As{ como así, la batalla
está empeñada ahora en el Circo de Price, en torno a Debussy. El público de la Quinta y La Revoltosa, de la Overtura de Tanhauser y La boda
de Luis Alonso, ha protestado la /ben.a del autor de L'apres midi d'unfaune. La culpa es del Sr. Pérez Casas, que acata la dirección del Circulo
de Bellas Artes en la confección de sus programas. Bien está que se proteja y estimule la produccióu art{stica nacional; no es la mejor manera
pretender sacar al glnero chico de las casillas donde yace. El señer Arbós,
a quien vimos dirigir un Concierto de música española el año pasado,
en la Ópera de Paris, pudiera decirnos si aquel público tan comprensivo
supo o no discernir entre el fárrago de Pows gitanos y demás colorines.
locales, la música, española si, pero música sobre todo, de Manuel
de Falla.
Pero los bailes rusos anuncian su vuelta a Madrid para la próxima,.
107

�LA PLUMA

LA PLUMA
primavera. El estreno de El sombrero de tres picos será digna señal de la
.colaboración española en la Sociedad Artistica de las Naciones.

FLORENCIO SÁNCHEZ
No para estrechar lazos, que de tan apretados ahogan a veces, sino
para representar comedias, ha venido a Madrid la Compañía Argeatina
de la señora Camila Quiroga. El éxito no ha podido ser más halagüeño .
Desde el primer dla la prensa batió palmas en su honor, y el público, un
tanto remiso en acudir, llenó el teatro en las últimas representaciones.
Bien que no hayamos podido asistir a todas, faltos de tiempo, harto
aprovechado por la Compañía en dar variedad al cartel, y nada sobrados
de plata con que pagar los elevados precios señalados a las localidadespues la D irección artlstica, con exagerado respeto sin duda a nuestra independencia crítica, no nos ha favorecido con ningún billete de los prodigados a los periódicos-, hemos conseguido formar juicio acerca del
teatro sudamericano-ya que no sin cierta preferencia por:los autores ar,gentinos, se nos han dado obras de algún escritor chileno y, las mejores,
de un uruguayo.
No era desconocido en España el nombre de Florencia Sánchez, e incluso José Tallavi había representado con poco éxito en el Español un
drama suyo, Los muertos. Ha sido, con todo, para nosotros una revelación,
y es de esperar que, visto el triunfo de Ba"anca abajo, alguno de nues·tros primeros actores lo incluya en su repertorio.
A nuestro entende.r, Ba"anca abajó es la obra maestra de su autor,
,cuya temprana muerte añade tan romántica simpatía a su figura. Los mis,mos elementos que componen en términos generales el resto de su teatro-de que hay escogida muestra en una reciente edición d@ la cEditorial Cervantes•, de Valencia-, lucha entre padres e hijos, la fa,alidad
-del medio ambiente, la enemiga entre el campo y la ciudad, el anárquico
pesimismo que la realidad le inspira, se concretan con simplicisima y
,grande fuerza dramática en Barranca abajo, donde el color local, la re1,producción exacta de tif,OS y paisajes, la viveza del diálogo, sólo sirven
1o8

de marco a un conflicto sentimental que, si circunscrito en su apariencia.
exterior a caracteres argentinos, alienta con una pasión humana que lo
hace universal. Hasta Florencio Sánchez, el teatro rioplatense bárbaramente popular en las primitivas pantomimas de circo gaucho, mera adaptación de los géneros inferiores del europeo en las primeras comedias na-cionales, podrá ser de costumbrts más o menos argentinas, pero no es
teatro. Después ...
Después, y por lo que hemos visto, es demast'ado teatro, en la peor
acepción de la palabra. Se parece harto al mal teatro de todas partes, y
especialmente al italiano. Las comedias de salón se parecen al teatro italiano imitado del francés. Cierto que, dicho sea en honor de los dramaturgos sudamericanos y contra la mal enteadida protección que se dignan,
dispensarles algunos críticos de la madre España, no pretenden seguir
las huellas de Calderón, Lope, ni Tirso. Ventajas de no tener tradiciones
arraigadas... en las columnas de los periódicos.
La Compañía de la señora Quiroga es buena. El conjunto que ofrece·
es muy superior al de cualquiera de las españolas. Interpreta acabadamente las obras de carácter popular. Se ve que los actores argentinosimitan el ejemplo de los italianos, y aún mejor diríamos que lo son. La
señora Mancini, los señores Escarsela, Acchiardi, Olarra y Fregues, la señorita Arnoedo, son cómicos de primer orden. La señora Quiroga, muy·
bella, los preside dignamente y, lo que es más, nunca sacrifica a su lucimiento personal el reparto de una obra, ni condiciona su representación,
la circunstancia de tener ella o no el primer papel.
Los actores argentinos han ido de Madrid a París. ,Alli verán cómo,
todo el arte teatral no está en el Boulevard ni en el Francés. Ni se arredren melancólicos ante los esfuerzos de Gémier por bajar del escenario
a la pista, de que sus antecesores argentinos desertaron. Verán que el
teatro más moderno, de tan realista o de tan idealista, no tiene decoraciones. Lo cual evita, por lo menos, el ponerlas malas.

UN CR1TICO INCIPIBNTB

�LA PLUMA

APUNTES PARA UN A GEOGRAFÍA
MUSICAL DE E-UROPA. 1920
IV INGLATERRA
de las cosas que parecen haber sido carac~erísticas de
Inglaterra, fué la fidelidad guardada a l~s pas1~nes que la
conquistaron del modo más rápido e 1m1:rev1sto. ~o~ lo
menos en arte, o, más por lo menos todav1~, en, mus1ca.
En este aspecto, Inglaterra tiene con Esp·~na mas. de un
punto común; pero en el plano de su modernida~ musical, 1~ ?1f~rencia es completa, porque mientras lo que caracteriza a la nac1on msu:
lar es su firme voluntad de tener un estilo moderno, entre nosot:os, s1
existe éste es bien a pesar de la pluralidad de gentes de) ,ofic10. No
hay que c¿ntar, claro está, co~ los «s_eniors» de la ~rofes1on: En ln.glaterra, tanto como en Espana, se dieron una mana especial para
erigir una falsa tradición a la que rodearon de todos los resp,etos Y,
como era falsa, daban el grato espectáculo de q?e ~ua nto mas acatamiento guardaban a sus formas exteriores, ma~ hndam~nte se les
escapaba el espíritu de la cosa. Si hoy pretendiese algmen qu~ el
modernismo tan activo despertado en Inglaterra ?es?e fecha re~ien\te, no es más que una repetición del fenómeno md1cado, podna teNA

m

11er apariencias de razón si, por fortuna, aquel país no contase con
.algunos músicos que, esta vez, hagan creer que se trata de algo de
más hondo arraigo.
Amorcitos ligeros de solterones a los que se guardó luego fidelidad perdurable. La vieja gran Bretaña: comenzaba a aburrirse de
sus músicos isabelinos, cuando llegó como un cometa de radiante
cabellera el exuberante Haendel, todo sonoro del más espléndido
italianismo operístico. Un siglo después, todavía reinaba sin rival en
los corazones más embebidos por el sentimentalismo de las «ballads»
cuando otro hermoso invasor, galantería llena de encajes los emborrachó con su perfumado marrasquino; Mendelssohn tenctría todavía
en Inglaterra una adoración muy estilo Nuevo Testamento, tanto
com_o Haendel lo f~~ al estilo del_ Viejo, si otro músico de las postrimenas del Romanticismo no hubiese aparecido por el Oriente rena110 con todas las exigencias del perfecto músico protestante.
La impersonalidad brahmsiana era, en efecto, la más perfecta hechura en que acomodar el espíritu musical inglés de fines de siglo.
'Toda la música victoriana parece la creación irremisible de un pastor
evangelista. Tschaikousky fué después su último estremecimiento.
Luego, pasa de un salto a la época moderna, en donde las más diversas tendencias conviven con los residuos tradicionales en una
amable e indiferente cortesía.
La fragmentación c!el credo actual se apodera de Inglaterra sin
haberle dado lugar a gustar de las efímeras irisaciones del simbolismo y del impresionismo. En música, simbolismo quiere decir estéti-0a, e impresionismo, técnica. Cualesquiera que sean las tendencias
de los novísimos compositores ingleses, hay en ellos menos intención del inte.riorismo peculiar de aquella estética, y menos luminosid_ad '! frescu_ra externa pr~pia de los materiales que utilizaba el impre-s1omsmo. S1 se busca que es lo que constituye el esqueleto de un
arte, esto es, el sistema orgánico que le hará tenerse en pié, se en•contrará que, naturalmente, es un principio constructivo, y será él
1~ que ~segure su ~liación con mucha mayor veracidad que sus manifestaciones exteriores. La herencia artística, como la fisiol~gica,
n? se obtiene por procedimientos circunstanciales, sino por filiación
directa. De aquí la conveniencia de los cruzamientos que en arte son
tan eficaces cuanto combatidos.
11 I

u,10

�LA PLUMA

'

1

LA PLUMA

Fuera de Eugene Goossens, que siendo el mus1co más ~onsiderable de la joven escuela inglesa, no es un inglés de raza, los demás
muestran en su sistema óseo demasiado homologismo con lo escolástico de su país para hacer sosP,echar que lo joven en ellos no es
más que sus treinta años. Diversos «ismos&gt; los caracterizan; pero en
ellos-como también en Italia y en España-esos matices, ¿son algo
más que veleidades? Vemos unos orientalismos puramente superficiales, unos modernismos «fin de siecle&gt;, unos nacionalismos que
andan informándose, indagando razones que presentar, y hay 1 final
irremediable, unos tradicionalismos que se remontan, como en todas
partes, a los tiempos heroicos del clave y la espineta.
Pues, con todo eso, la música contemporánea de Inglaterra tiene
un color propio, y no la aqueja ya aquella impersonalidad de sus antecesores. ¿Y en qué consiste? Pues en el fenómeno general que se
observa en toda la geografía musical europea, y que consiste en que
la gente nueva descubre lo que, !:iiendo tradicional er.. su país, lleva
en su fisiología, ¡;erfectamente asimilados, gérmenes de un exotismo
renovador.
Clara y lisamente: que su organismo artístico está «mejor alimentado&gt;. (Academia=cristalizacióo. Conservatorio=clorosis. Aquéllo significa parálisis; éstos, degeneración.)
Pero véase que una cosa muy importante diferencia el poder de
asimilación de los jóvenes músicos ingleses, consecuencia de su
buen deportismo, de las ifl\Ítaciones pasivas, exteriores y sedentarias de las viejas épocas a la moda de Haendel, etc., etc.
Nosotros pondríamos un nombre a esa función del excelente organismo de los jóvenes ingleses: «facultad de occidentalizau. En
efecto, ahora que se habla de un occidentalismo musical de creación
reciente, se ve que es la nueva escuela inglesa quien ha sido la iniciadora. No tenemos mucha simpatía nosotros por esa facultad, cuyos ingredientes son ciudad
sociedad. Algo gris, gasolina, gran
hotel y smocking a sus horas. Entre la facultad de asiaticismo de
los rusos, de mediterranismo de los franceses o la del expresionismo
actual de los alemanes, que consiste en encontrar la tripa de carnero
a través de la cuerda de violín, desde luego preferimos las dos de
en medio.
Si se me pre¡untase por algún ejemplo de lo más típico de: ese

occidentalismo, contestaría sin re
Lord Berners, profundamente disti~~~o mostrand? ~ &lt;?oossens y a
les-por lo demás-, y tan gran hom~reen sus ?tstmhvos personateur e~te otro; Goossens con su creciente d~~~2c10
aqttél, como ama1
• ª " n por la dureza y la
enérgica expresión de ¡0 pétreo y 10
se en puntas d e .:nstal
·
estallido d mticizo
. .
, Berners con su romperzadas en todas direcci¿nes.
e ns,1s cortantes como aristas, lanEllos, tanto como los músicos de tend
.
~han-Williams, nacionalistas como lrela enc1as_poéticas, como Vaunl Scott, u ori~ntalistas como Bantock-~~• o P!ntorescos éomo Cynos vamos aleJando demasiado de
\J no c1!amos más, porque
parse por la riqueza del color y la 192~)~d c0m1enzan a despreocupe~~liare_s a las primeras músicas ~:~c'f~' ad _del material sonoro.
Mus1cos ingleses de menor nombradí: g o, mixtura r~so-francesa.
más fieles a esos principios en cuy d , ~ero . muy estimables, son
do Scriabin y Schoenberg es
~ eca enc1a tal vez hayan influíBerners parece enfrascado ~n d~~~:~~s e atent~mente ~n las Islas.
do fórmulas casi algebráicas
F. xpres1ón musical, buscanGoossens busca en algo que ta;;:;,.:us ragmmts pkysiologiques, y
gún informes reservadísimos en ~ n 1:reocupa en Alemania Y, seun sistema exclusivamente
á . spaSa: el fundar la música sobre
acaba de estrenar seria di ná ~tco. u poema Etern«l Rytkm que
I
A
d d S
n m1camente lo qu
Tr
• •
ccor: e choenberg es al arm . _
e e1 vcrscluedenu
Ahora toma
ontsmo puro.
trales.
mos el tren para buscar a éste en los países cen-

di

ADOLFO SALAZAR

+

112

8

113

�LA PLUMA

BUSCANDO SU HUELLA
C:omo arriba
no le encuentro,
la escalera
bajo presto:
quizá le halle
en el huerto.
CVoy al banco,
voq al seto,
voy al pozo, b4jO el tilo
predilecto;
llamo y busco,
voy y 'Uengo,
más... en vano,
que en el huerto,
cual arriba,
nada veo...
C:omo manos invisibles
van los vientos
a su paso
sacudiendo
con gran furia
,14

los abetos.
..Clueven hojas
llueven pétalos ...
&amp;n el pozo verdinegro,
sacan agua:
sube el cubo y va gimiendo.
C:on angustia
voy y vengo;
por la verja
salgo y entro.
CVuelvo arriba...
Qrave y lento
el reloj
mide el tiempo...
..Cos salones,
en silencio,
se recogen
tras la sombra y el misterio.
'llna 9,tusa
alza el dedo

señalando
hacia el cielo...
'Godo solo
todo escue;o
como páramo,
cual desierto
'
como triste
cementerio...
cSalgo al punto
Y el extenso
corredor
atravieso.
&lt;Subo al alto ' mas t,10 mzsmo·
•
nada encuentro
.
.Ca veleta,
···
en extraño voltejeo,
hace burla
de mi duelo.
fe_or el largo caracol
szlba el viento
.Ca redonda ci:raboya
es un ojo que da miedo...
.Coca, bajo
los estrechos
escalones;
huyo luego
por los grandes
aposentos
silenciosos,
Y de nuevo,

-

angustiada,
corro al huerto.
.l:os
rincones escudrzno,
.J
touo exploro, toJ
uo veo·
la avenida
·
de los fresnos
el ruinoso cobertizo
.
donde duermen los cone¡os
e l estanque,
'
los senderos
los recodos.:.
¡fN~da encuentro/...
¡fNz sus pasos
hallo impresos
en la tierra!
¡fNi los ecos
de su voz
guarda el viento!
fJdo es todo,
nada espero;
han volado
los
gorriones
de los suen-os,.
•1
J
soto queuan
los recuerdos
como buhos
agoreros...
'Una lágrima rebelde
una lágrima de fuego:
rueda y cae
por el suelo

'

�LA PLUMA

-gruesa gota
que, sediento,
traga ansioso
el sendero.'Goca y entra
el temido sufrimiento...
'JI a su yugo, resignada,
tiendo el cuello...
,..fJunto al tilo
predilecto,
-ya sin hojas,
cual fatídico esqueleto,sobre el banco de madera,
caer dejo
el gran fardo
de mi cuerpo...

';}legra nube
cruza el cielo
cual un torvo
pensamiento,
cual presagio
de un gran duelo,
9,(,uere el sol;
hunde el viento
sus rencores en las ramas;
tiembla el seto,
y en el pozo
verdinegro
que los musgos
han envuelto,
la mohosa carretilla
lanza un grito lastimero...

MARIA BNRIQUBTA

116

LIBROS Y REVISTAS
Jnllo Camba.-La rana r,iajera.-•Calpe•, Madrid-Barcelona,

1920.

Al pie de la cubierta y frente al título de la casa editorial, se lee: Los humoristas. Est~ rana viajera figura, pues, clasificada por el coleccionista en un rango literario que la define ante el lector, para quien "l libro ha de ser, por la
etiqueta, cosa densa. Al crítico le quedan dos caminos para juzgarlo: Limitarse a la autoridad de las retóricas y decidir si está bien o mal según se ajuste o
no a los preceptos doctrinales del humorismo como tal género clásico-aprendido en las clases-, o deducir lo que es el humorismo de lo que los humoristas-con voluntad de tales-escriben. Nosotros preferimos este segundo criterio. Y con arreglo a él se nos muestra el humorismo, por arte de Julio Camba,
como amenísima manera literaria de decir en broma las cosas de sentido
común.
Julio Camba confiesa lisa y llanamente en las dos primeras págiuas, la
intención del libro: Hace ya algunos años, el director del periódico doude a la
sazón escribía, le mandó al extranjero. •Mis artículos de entonces-dice-,
como los que más tarde escribí desde otras capitales, tenían la pretensión de
estudiar experimentalmente el carácter nacional, pero el único sujeto de experimentación que había en ellos era yo mismo. Yo estoy en mis colecciones
de crónicas extranjeras como una rana que estuviese en un frasco de alcohol...
Y si lo que quería mi director era observar el efecto directo de la civilu:ación
europea sobre un español de nuestros días, ahí tiene el resultado: una serie
constante de movimientos absurdos y de ,.ctitudes grotescas. Ahora el poeta
vuelve a su tierra, es decir, la rana torna a la charca... ¿Cómo encontrará su
charca la rana viajera, después de una ausencia de tantos años?
•Mientras he estado ea el extranjero, yo he tenido un punto de referen.cia
para juzgar los hombres y las cosas: España. Pero esto era únicamente porque
yo soy español y no porque España me parezca la medida ideal de todos l?s
valores. Ahora, y para hablar de España, me falta este punto de referencia.
Forzosamente haré comparaciones con otros países. Y no sólo resultará que
España no puede ser un modelo para las otras gentes, sino que no sirve ape117

�LA P L U l\J A
LA PLUMA
nas para los mismos españoles. La rana encontrará su charca muy poco confortable.•
Continúa por lo tanto Camba la dirección moralista del grupo de escritores
conocidos en bloque por la «generación del 98•. Sólo que al tono elegiaco ha
sucedido la alegre ironía, y al énfasis serio, la simplicidad ligera. En el fondo
la intención satírica es la misma, y el mismo también el lírico egotismo de entonces, si bien disimulado cuidadosamente, con cierto pudor, que evita toda
expansión propiamente poética ¿Esta limitación preconcebida, puede llegar a
constituir un defecto por encallecimiento de la sensibilidad? En todo caso preferímoslo cien veces al exceso contrario.
Fino costumbrista, agudo observador de la realidad diaria en su aspecto
cómico, ha sabido Camba en sus crónicas de El Sol-de que son excelente
muestra las reunidas en este volumen-conferir a su obra una dignidad rarísima en la nefanda literatura de los periódicos, dignidad no tanto literaria cuanto de intención, por el espíritu liberal quP. anima sus divertidas moralejas en
las que siempre se advierte un sincero propósito antifilisteo.
Si por acaso el lector echa de ver en las sátiras de La rana viajera cierta
falta de imaginación, es decir, de esa voluntad de interpretación cómica del
mundo por la reducción de la realidad al absurdo, con que suele por lo general mostrarse el humo,- de los humorislas extranjeros, ello demuestra hasta qué
punto el humor de Camba se alimenta en la observación directa de la vida española, de suyo tan absurda y disparatada que háse\e de buscar el contr~ste
grotesco inventando paraísos, perfectamente terrestres en cualquier otro clima
espiritual.
.
Ha conseguido Camba una popularidad merecida y, lo que es más, _la ¡usta
apreciación ele su esfuerzo artístico púr huir de los dos grandes enemigos d~l
espíritu del escritor: la vulgaridad, en que se pierden los afanosos de glona
callejera, y la pedantería, en que se malogran los sedientos de lisonjas de corrillo. Habrá quien quiera confinarle en el género chico, diciéndol~ ~ue el género chico es el grande, y quien pretenda incitarle a hacer oposiciones a la
cátedra de Salmerón&gt;, valga el tópico anacrónico. Camba, que merced •a la
vis cómica nativa ha sabido ascender del periodismo a la literatura-aún hay
ciases-, nos debe, con o sin etiqueta de humorista, un libro nacido para tal, no
sólo la selección anual de sus crónicas, cuyo mayor precio a nuestros ojos está
en el sentimiento de unidad que las preside.
C. R. C.

•••
Ra~ón Gómez de la Serna.-El drama del palacio deskabitado.-EditorialAmérica, Madrid.
Reúae este volumen cinco poemas dramáticos en prosa, escritos hace ya
tiempo por su autor, e incluso publicados separadamente en ediciones juveniles, según dice la advertencia inserta a la mitad del libro, donde se cuentan
ade:nás algunas curiosas vicisitudes de tal cual de estos ensayos teatrales en

J18

su n~nnata vida escénica. ~o se induye_ el más interesante acaso, si no nos
enga°:a nuestro buen recue_rdo de su pnmera lectura, el titulado Un cuento de
1
Calle1a, recientemente reimpreso por la Editorial de este nombre· e
•
Beatriz, ~fortunada réplica a ~a Salomé de Osear Wilde, que con el adtE
El lunát1C11, nos parece lo me1or del tomo.
'
No quiere Gómez de la Se_rna que sus dr~mas formen parte de ese «es antoso Teat,:o para leen. ¿Cons1gu_e su propósito? A nuestro juicio, no. Un &amp;-ítico ext_ran1ero, grandemente aficionado a la producción de Gómez de la Se
le estima como uno de los mejores poetas españoles contemporáneos ri:1•
duda alguna, el gran temp7ramento literario de Ramón, como él gusta ll~a~~
se. a. sec~s, propende al hnsmo, y a~aso uua de las razones a que se debe su
o~~g1nahdad está_ en _la desproporci6n, el desequilibrio entre los temas ue
ehJe Y su expres1óu madecuada, voluntaria, conscientemente arbitraria. q
Adolecen, pues, su~ dral!1as de falta de vigor dramático, y, no ob4stante !&gt;U
b~eved~d, de ~x_ceso hterano, ?e poca concisión. Más que tales dramas son
divagaciones lineas en prosa dialogada.
'
Es verdad que la ma~or parte, si n_o todos, son obra de juventud, primeros
tanteos en que lo_ más digno de aprecio, cuando se publicaron, era su rebeldía
a las normas cornentes entonces; y si hoy no seducen desde luego al sim le
lector, como alguno_s trozos escogidos de la literatura posterior de Ram~n
son suipamente curiosos para el crítico, que ve esbozuse en ellos ¡¡,_ maner~
Yª tan acu_sada y personal de este escritor, sin duda el más literato de los jóvenes nacidos al mundo de las letras después de los que en la actualidad ostentan y aun detentan el nombre de maestros.
•~nevas carpeta~ con dramas esperan la hora propicia de un teatro que
necesite el repertorio del que no quiere ir al teatro.• A buen seguro, que por
~';1Y apartado del nu~stro que pueda ser cuenca el criterio artístico de Ramón
?!lle~ de la ~erna, siempre nos sorprendei-á con nuevas muestras de ese esp1ntu mdefin1ble que alimenta la obca del verdadero artista.
C.R. C.
• **

~~a~

Romain Ro,lland.-Clerambault. Histoire á'une conscience libre pendant la guerre.-Pans, Ollendorff, 1920.
í «Pa~a mí-dice Cl_erambault-es libre el hombre que puede desprenderse de
~ frop10, de sus pasiones, d e sus instintos ciegos y de los del medio y de los
e momento, n~ para obedecer a su razón, como suele decirse-la ;azón tal
co:;io la entendéis, es un engaño, es una pasión más endurecida intelect~ali:;'" a, Y por tanto fanatizada-, sino para tratar de ve~ por encim~ de las nubes
he J?Olvo que levant:1n los rebaños en el camino del presente, para abarcar el
d onzo~te, a fin de situar lo que sucede en el conjunto de las cosas y en el or~n umversal.:. para op~n~rse con plena conciencia [a las leyes del universo)
siuson ~ontrana~ a la fehcida? y al bien. Porque la libertad consiste en esto
q e e 1 ombre libre es por s1 solo una ley del universo, ley consciente, únic~
que está encargada de hacer contrapeso a la aplastante máquina ... • Cleram119

•

1

�LA PLUMA
bault adquiere penosamente esta idea-idea capital del libro-y la formula,
poniéndola como base de su polémica contra todos los que. sea rutina o cálculo, se dejan engullir por el calma multitudinaria•. ~ntes de hacer ese d~scubrimiento, Clerambault-poeta famoso, burgués feliz, no muy sobrado de rnteligencia-no era libre: no era libre en la paz, pues no se hab1a preguntado cuál
podría ser el valor verdadero de sus ideas generosas y vagas, ni de su creencia
en el advenimiento próximo de la fraternidad universal, confrontándolas con el
«conjunto de las cosas•; no era libre en la guerra, al comienzo, cuando apenas
repuesto del estupor que le produjo el derrumbamiento de sus ensueños, se
puso a cantar, confundido con la turba, «despersonalizado•, la guerra y la patria. La furibunda acometida que da a la patria, a la nación, cuando están en
guerra, no la dió contra el ficticio r~~oso anterior, bajo_el qu~ ~e escondía un
orden podrido, En el fondo, tan prisionero de la multitud v1v1a Clerambault
antes de la guerra, como al arrojarse al arroyo del boulevard, 3:ullando su patriotismo; pero en esa segunda postura. hundido _m,oral y m~tenalmt;~te en las
turbas, víctima del contagio, está lamentable y ridículo, ébno. Un h1~0 de Clerambault, Máximo, se alista voluntario. «Una oleada de alegría heroica arrastraba a su generación. ¡Hacía tanto tiem~o que aguardaba (yaº? se atrevía ª. esperarla) una ocasión de obrar y de sacrificarse!» Cua?do las n~gr_atas r~ahd~des de la guerra. sin quebrantar el ánimo firme, enfrian el ard1m1e~to Juvenil
de los primeros tiempos, y se inicia la divergencia de los combatientes con
los civiles en la apreciación del giro de la campaña, Máximo perece. Golpe
terrible, que despierta la conciencia de Clerambault. En rigor, era hombre 9.ue
había reflexionado poco. El infortunio, que a muchos les hace con~~er a Dios,
a Clerambault le cura de frivolidad. Pensando en la muerte del h1Jo, se pregunta: «¿Para qué? ¿Por quién? Era men':ster. al m_enos ~ersuadirse que por algo
grande y necesario.• Pero: «aunque tuv1ese1s vemte mil veces más razón_ en la
lucha, la razón ¿vale los sacrificios con que hay que pagarla?• La conclusión_ es
negativa. En la guerra, quienquiera que sea el victorioso, siempre es vencida
la Humanided. Y entonces, sobre el pobre Clerambault, se desploma esta verdad: el culpable del estrago, el culpable de aquel derroche de las energías juveniles de Europa, es él, y con él su generación, la de los hombres maduros,
que han ofrendado la sangre de sus hijos al ídolo patriótico, en que no creían;
ante los muertos se acusa, y les pide perdón. Es el momento en que _la conciencia de ClerambauJt cobra libertad; es come si adviniese a la dignidad de
hombre: «Todo el que es hombre de verdad-dice M. Rolland en el prólogodebe aprender a estar solo en medio de todos y a pensar sólo por todos, Y
caso necesario contra todos.• Clerambault lleva valientemente el. fardo de su
su libertad. H;cen falta almas como la suya: «por la sumisión cadavérica de las
iglesias, la intolerancia sofocante de las patrias, y el unitarismo _entontecedor
de los socialismos, volvemos a la vida gregaria.• ¿Y cuándo más mtolerante la
patria que en el trance peligroso de una guerra? Clerambault emprende contra la aberración del instinto patriótico, contra la inútil matanza, contra el heroísmo infecundo, una aventura desigual. No le basta que la luz se baga en su
alma: quiere desligar su responsabilidad e impedir que se pierdan todos; la
alternativa es clara: o dejar que el daño SI! cumpla, dejar que los demás se
120

LA PLUMA
pier?an, o arriesgar.;e a hacP.rles daño, a lastimar su fe, a granjearse su odio
por mtentar salvarlos. Clerambault acomete la gran quijotada. Publica su e Demanda de perdón a los. I?uertos•, un adi_6s a la patria que amó. «¡Patria! ¿Po.t
qué nos has hecho tra1c1ón?... P~tna vendida a los ricos, a los traficantes con
el ~lm~ y los cuerpos de l~s naciones... que te gozas en encender el celo san1:umano de los pueblos, diosa de presa, falso Cristo que revoloteas sobre la
mata!lza, con tus alas en cr_uz y garras de halcón. ¿Quién te arrancará de nuestro cielo?• ~lerambault se p~e~a la vida. La familia y los amigos le abandonan;
una campa°:ª de rr~nsa, dmg1da por su camarada más antiguo, Je denuncia
com? enemigo pú_bhco; encartado en un proceso «contra el gran complot derrotista•. un patriota frenético lo asesina.
Monsieur Roltand advierte desde el principio que este su libro no es una
novela. En efecto, es un libro de historia y de moral. Describe la repercusión
de la guerra en un espíritu honrado, since1:o y generoso, pantalla puesta por
el autor para proyectar sob_re ella los conflictos que agitaron la vida intelectual
Y, moral en_ cuanto se. ro~f)IÓ la paz _de Eu_ropa. El propio Clerambault apenas
si es un ca1ácter, un 10d1v1duo, un tipo. Cierto que padece .-o sus sentimien!OS personales, en su afecto de marido y de padre; pero eso, en realidad, nos
interesa poco, nos conmueve poco; se ve de sobra que eso no tiene más que
un valor figurado. En Cl_erambault se agita y sufre una conciencia que no siempre p_are_ct; encerrada, s1 puede decirse así, en los límites extrictos de una pers~na 1nd!v1d~al; creemos ve1 un alma enorme, difusa, prendida aquí y allá,
P r los ambitos del mundo, a las vidas torturadas de que es vocero Clerambault. Lo q11e nos importa en este poeta es el conflicto mismo que define y representa, Y en la medid_a que el conflicto se ha insinuado en nuestro espíritu.
El autor h~ye de reducir el tema a un caso dramático particular, y desde un
punto de vista de filósofo de Ja historia y de moralista juzga a Jos hombres en
l.a guerra, Y_ sus móviles, y el valor de las ideas que soÍían defender: el fallo es
condenatono.
Aunque no sea «Clerambault» un libro autobiog1·áfico las observaciones
:\1. Rolland ha podido_hacer a su propia costa desde 19'1 4 se hallan de seg_ 0 aprovechadas en la pintura de los desengaños y malandanzas porque atrav;er5a el apóstol del humanitarismo. Y también se saborea esa experieneia en
~ ~rm~nto á~ido qu': destilan muchas páginas, por las que desfila usa galería
e tipos (sab10s, escritores, políticos militantes, y gente! sin notoriedad: burgueses, soldados), en algunos de los cuales se aglutinan rasgos tan peculiares
ue nos tienta el maligno gusto de ponerles un nombre conocido El curso de
1&lt;Ios
' ·
·
b'1 est ª d os d e _ammo
porque ,·a pasando Clerambault no es ciertamente
autod ~gráfico. ~a id~a ~eueral del libro ha obligado al autor a suscitar en el alma
e persona1e principal todas las reacciones imaginables que podía producir la
iUCrra. Cada una de ellas, aislada, es verdad históricamente· quien más quien
menos,_ei~ nuestra corta experiencia personal, todos hemos podido comprobar
que existieron. Verlas pasar por un mismo sujeto ya es muy raro; el arre!)ato
bon ~ue el gran corazón de Cleramhault se va aohiriendo a ellas hace de este
re un ser descomunal. Así, tras el primer desengaño de s~s esperanzas
,pac cas, Clerambault se abraza al embeleco de la «guerra contra la guerra».

r

qi:

ºm

12(

�LA PLU.MA

LA P L U 11 A
•Quería persuadirse que aún podía aceptar el hecho de 1~ g~erra y participar
en él, sin renegar de su pacifismo de ayer, de su humamtansmo. de anteayer,
ni de su optimismo de siemprt-... Clerambault ccmeozab~ a ~abncarse una tesis, un ideal-absurdos-donde se acordaban los contrad1ctonos: la guerra contra la guerra, la guerra por la paz, por la paz eterna.• Esa fu~, durante las hos- .
tilidades la tésis oficial, y sirvió para lo que los no conformistas _b~n lla!11ado .
después pintorescamente e/e bourrage du cr4ne•; en ella no participó, cierto,
M. Rollaod, que desde el primer día se colocó cau-dessus de la melée• y emprt-ndió su resonante campaña por la unidad moral ~e Europa y l?s derechos
primordiales de la humanidad. Cabalmente, en este libro, coronamiento de sus
polémicas de esos dños, M. Rollan~ _fustiga a lo_s pens.1;dores conterráneos suyos que pusieron la Razón al serv1c10 de los odios nacionales. cEn l~s guerras
de hoy día, que engloban a pue~los entero~, se hace lev~ del pensamiento; tanto como los cañones, el pensamiento mata, mata el alma, mala más allá de l~s.
mares, más allá de los siglos..• A las insa~as de los pensadores de Al~mama
respondieron sin tardanza las extravagancias de los h~bladores de Pans y ~e
otras partes.• Clerambault ap:e~dió que Kant _conduc1a a Krupp, tr~gaba. sin
chistar los singulares descu~nm1~ntos_ de los mtelectuales d~ su pa1s, •pisoteando el arte, la ciencia, la 10tehgenc1a, el alma del otro pa1s, en el _decurso
de los siglos, trabajo de delirante mala fe, que negaba al pu~blo enemigo to~o
genio, y encontraba en sas títulos de gloria más excelsos el signo de su 1Dfam1a
actual.,
Las figuras secumlarias que rodean a Clerambault representan sendas respuestas personales ~l confl.icto implicad? e~ el hecho de la guern. ¿Qué v":le
en si la idea de patna, y basta dónde se 1ust1fican por ella los estragos (materiales y morales) de una guerra como esta? Y después: ¿Cómo se acomoda la ~onduct&amp; a la respuesta dada en lo íntimo de la conciencia? Muchos de esos. tipos
quedan descalificados moralmente. Todos se somet~n ": la norma pat:1ótica,
aunque por muy varios modos. Por de pronto .. • •_el 10st10_to de la pat_:-1a es ~l
único, acaso, que en las condicione_s a~tuales se hbra de a1a~s~ en la vida cotidiana. Los demás in.1tintos, las asp1rac.1ones naturales, el legitimo ~fán de amar
y de obrar, se veo, en la sociedad, ahogados, mutilados, constreñidos a pa:sar
por las horcas de las apostasías y de los compromisos. Y cuando el hombre, al
llegar a la mitad de su vida, se vuelve para n:iirarlos, ve que todos llevan en la
frente el sello de su derrota y de sus cobard1as; entonces, amarga la boca, s_e
avergUenza de ellos y de sí propio. Sólo, el instinto de la patria ha p~r~anec1:
do aparte, sin empleo, pero sin mácula. Y c_u~ndo resurge, resurge 1DV1olado,
el alma que lo abraza traslad~ a él su~ aa:ib1c1one~, sus a~o:es, sus deseos a~dientes traidonados por la vida. Med1c. siglo de vida oprimida toma el desquite.• Así Camus, el o.;uperpatriota, un bruto, un filisteo: •La horda en armas c?ntra el extranjt-ro... eograndr.ce a la muchedumbre de los que vegetan en la impotencia de un egoísmo anárquico; los sube al pi~o ~uperior del egoísmo org":nizado. Camus se despertó de pronto con el sentimiento de que por vez pnmera no estaba solo en el mundo.• Y a su lado, el periodista patriotero que de
escalón en escalón había llegado a mirar como sagrada no ya la patria, s_in&lt;? la
guerra; y entre los perspicaces, un sabio cobarde, que no obstante su intlm~

infidelidad a la patria, oficia de pontifical eu las sesiones imprecatorias de la•
Academia, y otros intelectuales, que (dos veces heroicos) aceptan con frialdad
un sacrificio estéril. Con ser tan reales sus sentimientos, no vemos que esos
tipos se muevan en .in medio donde haya aire y sol; falta una onda vital que
los envuelva a todos y los haga vibrar. Forman galería, mas no sociedad. Son.
piezas de museo, descritas y catalogadas a maravilla, dispersas en un ambiente
enrarecido, yerto. Ya se dice que el libro no es una novela. Aun como historia,
erraría quien pretendiera tomarlo por un ccuadro• de la conmoción moral provocada en Francia por la guerra. Había todo lo que M. Rolland cuenta. rero se
echa de menos algo. ¿El qué? No sabría decirlo; aca90 el perfume de las virtudr.:5 humildes, simplemente humanas, de la generosidad, del dolor sin palabras;
en fin, aquella atmósfera que no podía respirarse sin enternecimiento, y que,
trasladada al libro, bañaría a las figuras que por él pasan, haciendo que fuesen
su~ perfiles menos escuetos, menos hirientes, y creando una gradación de térmmos.
La moral de este libro, ,cuál es? ¿Qué uos propone? Con el c?so de Francia
por tema, Clerambault predica una lección universal. Nos muestra al hombre
arrastrado por fuerzas ciegas, por obscuros instintos idealizados; al hombre
víctima del Pensamiento. ¿Va a fulminar Clerambault desde el ápice de su indignación una sentencia condenatoria sobre todos esus pobres pueblos cuyasumisión le irrita y que tienen por santa una causa en cuanto les exige sacrificios cruentos? Clerambault es compasivo; el amor a los hombres desborda de
su corazón. cSe preguntaba si la ley de amor que sentía dentro de sí no estaría
hecha para otros mundo~ y otra humanidad.• Es además optimista. Llegó un
día en que •apartó los ojos del hecho irreparable de la guerra y de los muertos, para volven,e hacia los vivos y hacia el porvenir que está en nuestras ma"?'·• Cleram_bault a_o~ocia .e~ ~vangelio de una sociedad en que los grandes
dioses: ~~tna, Justicia, Familia, Derecho, se vean por lo menos decapitados
de ~u ~niaal mayúscula. Y que esta guerra, lejos de sumir a los jóvenes en el
pes1m1smo. IP.s abra el camino del porvenir: •Hechad la cuenta de estos duros
años; h~béis sufrido por la patria. tQué habéis ganado? Habéis descubierto la
fraternidad de los pueblos que se bateo. ¿Es pagarlo demasiado caro? Que uno
de los frutos de esta guerra de naciones, sea al menos la fusión de la espuma
de las clases, la unión de las dos juventudes, el mundo del trabajo manual y el
del pensamiento, que deben, completándose el uno al otro, renovar el futuro.•
_¡Cuántos q~e han padecido la crueldad de la guerra se rebelarán ct&gt; ntra la
!és1s de este hbro, se negarán a admitir que han hecho un sacrificio por una
idea vana, aunque grandiosa! Pero este país es líbre-dice soberbiamente Clerambault refiriéndose al suyo-cpo1·que siempre ha tenido y tendrá almas
como la mía, que se niegan a sufrir un yu~o que su conciencia repele.•
M. A.

***

Teatro Anti~uo Bspañot.-Nuevas ediciones de Lope de Vega, Vélez de
Guevara y Calderón.

. Ha_st_a hace veinte años puede decirse que no le era dado a un español emi•
tir op101ón alguna acerca d e nuestro teatro del siglo de rro, que no implicase·
123

122

�LA PLUMA
\

'LA PLUMA
.acatamiento al intangible dogma:de f~ nacional. Por entonces empezaron algu•
nos de los más significados náufragos ideales a arrojar por la borda el lastre
-de aquella tradición literaria cuyo ca~dal pretendía_n salvaguardar las. Academias. Data de poco tiempo la tendencia a una reacción, menos apoteótica o ca,tastrófica, en punto a líteratura, de las que h_asta aquí nos han g~iado.
.
Cierto que por lo que hace al teatro clásico, nada se ha reahzado escénicamente desde la restauración antaño de unas cuantas corneciias de Lope; Calde:rón, Tirso o Moreto, por la comP_a~ía Guerrero-M_eod~za, _con u!1 gusto que hoy
nos parece de todo punto inadm1s1ble. No ha habido s1qwera d1rect~r capaz de
.afrontar la representación íntegra de las obras cuyos títulos aprendimos a venerar de memoria en las aulas del bachillerato. Pero el lector no 9C ve tan constreñido como antes a los ingratos volúmenes de los Autores Españoles de Rivadeneyra, o a los menos asequibles aún de las ediciones académicas; y. si no
.hay todavía colecciones completas qu&lt;: sustituyan a aquellas y la~ meJ~ren,
·váose ya publicando con cierta regulandad, acelerada en estos filtJmos tiempos, nuevas vulgarizaciones de este tesoro, mítico hasta ahora para los más de
los españoles.
Tres tomos de teatro clásico, ordenados con diferente criterio cada cual Y
con rarísimo acierto todos tres, ofrece a nuestra consideración el Sr. Gómez
Ocerio. Coostituven el primero, El remedio en la desdicha y El mejor alcalde el
Lectu_ra
,rey (Lope de Vega: Comedias, I. «Clásicos castellanos•, edición de
1920) por él anotadas y prologadas en cola?o:ación con Ra~ón M. Tenre1ro.
Ateniéndose los prologuistas a los descubnm1eotos más recientes acerca de la
vida de Lope, y especialmente a la biografía ~e _Rennei;..y_ Castro, refieren a
grandes rasgos las andanzas del Fenix !~nen mbm~ relación, ~on su obra, Y
-destacan luecro en ponderado apunte cnnco las cualidades poeticas que prestan a su teatt~o el secular verdor con que se nos muestra frondoso. No es 81 r~medio en la desdicha de las comedias más famosas de su autor. Pero no ha movido a los coleccionadores al elegirla el menor afán erudito, sino, sin &lt;luda, el
deseo de restaurar en un rango preeminente, dentro de la jerarquí~ de las
•obras de Lope, una de las más acabadas. Que bastara, aparte los méntos comunes a sus hermanas el haber ea ella un carácter como el del moro celoso,
tan raro en el mundo trágico español, poblado ~e fautasma_s y ~ntelequ)as, de
dogmas y conceptos, pero escaso en personas vivas, para 1ustificar el 10terés
-que suscita a nuestros ojos. Por lo demás, af?r.tunados comentadores, se han
ilimitado Gómez Ocerin y Tenreiro en esta ed1c1ón, a anotar al margen _de las
. pá¡!;inas, aquellos pas~jes o palabras cuyo sentids oscuro o desusado dific~lta
la simple lectura del profano, y a señalar afortunadament~ las fuentes de _rnspiracióo del poeta, tan empapado siempre en el ali~nto nacional de las crónicas.
En otra edición clásica (Calderón: Teatro. Calleja, 1920) nos muestra Gómez
"Ocerin la disc,eccióo suma que le distingue de tantos e~uditosa la yio_let~ como
suelen corromper el propósito de estos libros que, dedicados al publico mdocto, no tienen otro propósito que el de d_a~ limpios textos, con breves prólogos
,en que cabe siempre, al par que la noticia elemental acerca del autor, alguna
fina consideración crítica. Se insertan en ese tomo ;Et alcalde de Zalamta, La
wida es sueño. El mágico prodigi11so y El príncipe constante, selecta muestra del

fª

1

1 1'

1

124

género trágico de Calderón en sus modalidades características. Dada nuestra,
natural propensión a confundir términos y perspectivas, no estaría de más intentar algún día cierta gradación razonada en la admiración que del ejemplo de
n!1estros cl_ásicos se_ deduc~. En el magnífico c~mino de perfección de la poesia dramática espanola, qu1z~s el mod~lo máxim~ es ese Alcalde en que se cifran por modo caba_l tantas virtudes dIBpersas e 10cluso desperdiciadas en laexuberancia. de_ nue~tra mejor época litera.ria. El punto de honor español cobra
aquí plena s1gn1ficac1ón humana y un senhdo de augusta serenidad, hasta entonces nunca logrado con verdadera eficacia literaria, y degenerado después.
en el mismo teatro de Calderón.
El rey en su imaginación, de Véle2 de Guevara, publicada en las ediciones
del Teatro Antigu~ Español, del _Centro de Estudios Históricos, completa con
otro modelo la sene qui", con diverso método y adecuadísima intención en
cada case, nos propone Gómez Ocerin. Aquí el rigor erudito, la simple exposici.ón_ d~cu~enta~a de un texto inédito muéstranos hasta qué punto, una sana
d!sc1phna hteran~ nunca ~enoscaba, antes b!e!l· realza la labor de investigac1ó~. Et rey en su imagznaetón, cuya fábula deliciosa tantas afinidades tiene con
vanas obras de- otros coetáneos de Vélez, señaladas detalladamente en una-.
n_ota del e_i,rég~ta, _es, dentro de los cánones por que se rige con harta poca vanedad la msp1rac1ón de nuestros grandes dramáticos, de una perfección técnica c?mparable a las comedias mejor compuestas del autor de Reinar después de
morir.
Otro volumen de Lope, con que inicia la colección de su teatro la Eeitorial
Calleja, reune Pe1·ibáiiez 'V el comendador de Ocaña La estrella de Sevilla Et castigo_sin vengan~~ La
~oba, p~o!ogado por Alfonso Reyes. La sen~-illez, la.
clandad, la agihs1ma d1sttoc1ón espmtual, peculiares de la literatura de nues-•
tJ:o colaborador, se mu~stran por modo notable en las breves pero jugosas pá•
gmas en que evoca la v~da del monst,·uo de la naturaleza jalonada por las pasiones amorosas_cuya realidad supo mate,·ializar-Lope no era el Dante-artísticamente en heroínas cuyo pseudónimo poético mal encubre su condición ver- &lt;Nl.dera. Un juicio, no por sucinto menos justo, determina el valor positivo que·
hoy J:&gt;ªr~ !1osotro~ puede tener la lectura de las obras en que mejor se declara·
la ag1tac1on exterior, el leve reposo, el desorden lírico, el gusto por la intriga.
novelesca, de la fuerza natural que fué Lope de Vega.

r

1ª~ª

C. R. C.

***
Jo■é. María de Cossío.-Epfstolas para amigos.-Imprenta y Librería de la,
Viuda de Montero, Valladolid, 1920.
·

Dest~adas efectivamente a los amigos a quienes van dirigidas estas epístola~ p~é~1cas, D:º_ha querido el autor _que trasciendan 11. los lectores sino en lim1tad1s1ma ed1c1ón fuera de co'?erc10. El mismo tema general presídelas a todas, saber, la alabanza de la vida campestre, lejos del bullicio ciudadano, tan
rep~tida desde que el mundo es mundo, o cuando menos desd-! que los poetag;,

ª.

12s

�LA P L U il A

LA PLUMA
~estudian retórica. Limpios, claros, correctos, estos versos de José Mada Cossío,
no logran sin embargo transmitirnos la emoción virgiliana que el autor pretende· y ello quizá se debe a que por huir de las modas efímeras del momento, se
atiene con exceso a las normas de un clasicismo un tanto de segunda mano.
.Parece como si cantara el campo por haber leído sus excelencias en el propio Virgilio si se quiere, mas no por haberlas sentido.
Al final dullese el poeta, en una ~omposi~ión así titulada, de no p_odcr. expresar sus sentimientos con la eficacia patética que él descara. Su s1ncendad
"lllaoifiéstasc en noble lucha con el exceso lírico a que suelen entregarse los
románticos degenerados. Pero una cosa ~s la contenc~ón digna y otra la poesía
-preceptiva, que cela con normas aprendidas la emoción personal.
Más que cantar la serena soledad de un. dolor-que_ el poeta 1:1º s~ _atreve a
afrontar Jiricamcnte-diríase que quiere distraer el ámmo con c¡ercic1os P?é"ticos, si desprovistos de personalidad, nutridos e~ cambio de ~i~rta_pcrfccc16u
académka rara en estos tiempos en que los colonncs de la ongmahdad suelen
a duras p¡nas encubrir la desnudez de la ignorancia.
C. R. C.

***

Ventora García Calderón. - Cantilenas. - Ediciones «América Latina•.
París, , 920.

De la musique ar,anl toute cJUJse.
tout le reste est lit terati,re.
Si fuera posible resumir un juicio en un epigrama, ninguno c_u~pliría mejor al último libro del señor García ~alderóo, que el que tr~nscnb1mos refundido de la poética verlcoiaoa. Música ante todo, y ~uy b1e':1 acord~da por
cierto son estas Cantilenas si nacidas al azar de ocasiones diversas, 10spiradas to0das por un mismo se~timiento lírico, m~y cáracterístico del ambic_nte
literario anterior a la guerra que tiene en Pans su Meca. Lo demás es litei!,t

ratura.
Pero el desenfado genial de Verlaine y el entusiasmo con que le hacen coro
los filisteos, pueden atribuir a tni opinión un equívoco q_ue imp~rta salvar. E'nteodámooos: será despreciable la literatura como matena poética, c_uando pretenda aparentar una cualidad distinta de la propia, por_ ejemplo, la mgenu~dad
natural; pero si el poeta lo que se propone es cantar sinceramente la_ rcahdad
de su vida, ¿qué v.,rdad, ni mucho menos qué belleza menoscaba ~a literatt,ra,
que no es simple técnica artística, sino una atmósfera mor.al, a¡ena muchas
veces a la profesión de e!:'cribir, y que no t~do el mu_º?º resiste~
Ventura García Calderón, peruano de ongen, pans1én de afición, poeta por
·temperamento, hubiera exhal3:do románti~amente generosos_ exces~s, a no
disciplinar la expansión del ánimo con el ngor de una expresión cefilda. Sus
versos no nos sorprenden tanto por el aliento qu_e los inspira, común a to~a
una época estética, cuanto por su d&lt;"coro,. su sobriedad, S? rotundez, la gracia
de su movimiento. Los poemas en prosa msertos ~n Ca~ttlenas muestran hasta
.qué punto la elocuencia americana, la ex:u~eranci~ nativa del ~utor, cobran
,plena eficacia expresiva ajustadas a la música del ntmo Y de la nma.
C. R. C.
126

Toledo.-En Les Marges (enero 1921), M. CamiJle Pitollet habla de la imperial ciudad. M. PitoJlet viene publicando en esa revista unas notas de viaj~
por España. en las que a la emoción contemplativa se mezclan los recuerdos
literarios. «¡Oh ciudad relicario, que abres de par en par a los delirios de la
imagin:tción las p~ertas de la _Historia ..:! Decir Toledo es erigir sobre el azul
heráldico de un ciclo de Casti\la las piedras rubias que corona el campanile
gótico de una catedral legendaria; pero es también desencadenar las ondas rumorosas de ese río donde bebieron los poetas del idilio y de la égloga, de la
epopeya y del auto sacramental; y es, en fin, revivir la espléndida época de
esos varones castellanos firmes y elegantes como las torres de sus palacios,
ouros como el t~~ple de sus espada~. Luego todas esas fantasmagorías se esfuman en una v1s1ón de Thcotocópuh... Como en un batir de alas, paSd entonces el alma española, y las palpitaciones de esta Patria que sólo aguarda, para
vo)ve! a ser grande a vers~ li~re de la incuria de algur:os malos pastores madnlenos, le clavan a uno, sm piedad, un momento a la d11ra roca donde, anonad1do, está soñando. ¡Oh Toledo, sombra de Jo que fuiste, musco silencioso
fría necrópolis adormecida&lt;?º la gloriosa vega y acunada por el rumor del Tajo:
a través ~e tus blancos molinos y tus verdes cigarrales, no eres más que una
e~peratnz muerta, C';1Yª momia rígida, sin diadema ni manto, yace en sepulcro
abierto, para que curioseen los filisteos y se delecteo los artistas. Pero tu alma
sig~e viviendo. Y vivirá siempre, en Arte y en Historia, reliquia eterna, trofeo
racial.•
Xenh1s en el infterno.-El propio M. Pitollet, hablando de letras catalanas, _nos cuenta en La Co11naissance (diciembre 1920) la abjuración del germanofihsmo, hecha desde Berlín, por un escritor barcelonés. «A nosotros-comenta M. P.-tales confesiones nos colman de profunda alegría. Y al consig·
narlas en estas páginas efímeras no podemos por menos de anotar el caso de
ese alambicado sofista de X1nius, que, en plena gue rra, tomó sobre sí-verdad
que, acaso, contra sus propios sentimientos y a través de mil reservas prudentes-la defensa de Alemania y de sus métodos... Hoy, Xenius, tras de salir,
dando portazos, de la Veu del poeta Carocr-aspirante (!oh Cataluña, vela tu
faz) a un consulado de España-, continúa sus glosas en el Día Gráfico, enemigo de la Llip regionalista. Pero ocurra Jo que quiera, no debería olvidarse jamás por nosotros que en el momento más crítico fué traidor a la latinidad. Pecado contra el Espíritu, que no se le perdonará... •
¿Guitarra?-En Aclion, suntuosa revista de vanguardia, Jean Coctcau inserta un poema en prosa, Le mauvais ooyageur, donde se habla de España; ,España, tinta de china y corrida de tinta roja. España, jaula de loros. España,
que besa a la muerte por debajo de la pierna. España, guitarra que recibe telegramas. España, persiana del cielo. España, abanico del mar!•
Libros reclbidos.-León Tolstoi: Caudillo Tártaro; versión de R. Cansinos-Assens. Madrid, Editorial América.-Jacioto Grau: La ,·etiención de :Judas.
Madrid, Editorial América.-Pedro Miguel Obligado: El ala de sombra, poesías.
(27

�LA PLUMA
Buenos Aires. Cooperativa Editorial Limitada, 1920.-R. Mesa Fuentes: Elogi1&gt;
de la Fiest• de ta Prima1Jera. Santiago de Chile, 1920.-Manud ugarte: Las esjOllláneas. Barcelona, Biblioteca Sopena.-José María Salaverría: Santa Teresa
de Yenh Enciclopedia, Madrid.-Pedro Prado: A/sino. Editorial •Minerva&gt;, Santiago de Chile.-Luis Araquistain: España en ,t crisol. :Editorial cMinerva&gt;,
Barcelona.
Revistas,-&amp;,aña, Madrid.-Belles-Lellres, París.-Cuba Contemporánea,
La Habana.-L:i Ronda, Roma.-La Gonnaissance, París.-EJ Espectador, Barcelona.-Letras, C6rdoba.-Yuoentud, Santiago de Chile.-Nos, Orense.-Arg-uitectura, Madrid.-Claridad, Santiago de Chile.- Vida /Vuestra, Buenos Aires.Reju·torio .Americano, San José de C. R.-Die A/ilion, Berlín.- Via Lióre, San
Jo~ de C. R.-Le Carnet-Crilig-ue, París.-España y América, Cádiz.-Mercure
de France, París.-Hermes, Bilbao.-Aclion, París.-Athenaeum, Zaragoza.-La
Lectura, Madrid-Le Progrt!s Cioig-ue, París.

AÑO 11.

.\IADRID, MARZO 1921

NúM. 10.

FEDRA

GACETILLA
Los chicos de la escuela... ultraísta.-Siguiendo la moda de Parísdel año pasado-unos cuantos jóvenes que pretenden ocupar las avanzadas
literarias, celebraron noches atrás la primera velada ultraísta. Pese a la excelente disposición de los espectadores, el espectáculo resultó sobremanera
lato. Sobr.S tiesura de ateneo provinciano y faltó, no digamos ya humour, sino
simple buen humor. Nosotros sólo sacamos en consecuencia que el señor Lasso
de la Vega no sabe francés, que el señor Paskiewiu-perfectamente caracterizado de polaco-no sabe español, y que ninguno de los demás lectort·s sabe

TRAGEDIA EN TRES ACTOS
ACTO TERCERO

dad4.
A la manera de... «Padre nuestro que estás en los cielos; santificado sea el
tu nombre, venga a nos el tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en
el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy, perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros perdonamos a nuestros deudores y no nos dejes caer en la
tentación, más líbranos de mal, amén.

1

1.ª

F1,;DR.,, muy débil, casi moribunda, apoyándose eo el brazo de E
FEDRA.

VSTAQUU.

Por fin va a acabarse esta tortura'
· Llega la hora del
d escanso!
EusTAQUIA. p
FEDRA.
/ro, q~é ~a~ hecho, hija mía?
No podia vivir más no d' . .
~re e hijo enemistados p~r ia ~1v1r en este infi~mo;_pahto, sin mi Hipólito' M p h m1 y sobre todo sm Hipódrá a verme morir ·a dasa a orlabvendrá, no? Ahora venrme e eso de viático
l , 1t·
•
mo ... no. el primero' Ah .
d
... e u 1' uia?
así, Eustaq
.
o1 a ven rá a perdonarme, no es
EusTAQUIA. s·i, se le ha llamado y Pedr
.
y en vista de tu estado d .º6 en su f?ndo ansiando verle
, 1 su vema ...

128

129

•

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                  <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
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                <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
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                <text>Azaña, Manuel, 1880-1940, Redactor</text>
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                <text>Rivas Cherif, Cipriano de, 1891-1967, Redactor</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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8JB&amp;a,JOl'E"c4 CEIVTFfA L
. L. .

4
------. J.

~

VOLUMEN SEGUNDO

MADRID
I

9 2 t

•

l

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-

ÍNDICE DEL VOLUMEN II

19 21
«.la pluma es la que asegura castillos, coronas, reyes
y la que sustenta leyes.•

ENERO A JUNIO
NOMBRO 8.0 (BNERO)

lllPJ.\.&amp;NTA ARTÍSTICA, DE S.UZ HERMANOS
NORTl1 21. MADRID; TELiFONO

17-65 J.

Miguel de Unamuno: Fedra (acto 1.0 ) • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •
Luis Fernández Ardavín: Motivos lfricos..............•........
Cardenio: Fantasías. La muerte de Lepe................... ... .
Goethe: El Caminante. (Traducción de Ramón M.ª Tenreiro) .... .
Mario Puccini: Letras italianas .......•..... .. .... • ...........
Alonso Quesada: Teatro clarucho. Poesía ..................... .
Valentín Andrés Alvarez: Simetrias. Poesías................... .
El paseante en Corte: •..castillo famoso...................... . .
Federico Garcla Lorca: Poesías...•..•........................
Libros y Revistas: Ramón Pérez de Ayala: Belarmino y Apolonio.
Alberto lnsúa: Las fronteras de la pasión.-Manuel Ugarte:
Cuentos de la pampa.-John Brande Trend: :TluM§slery o/Ele/u
Tlu Dance o/tlu Selsu.-Van den Borren: Orlande de Lassus.Homeco Seris: Una nueva vanedad de la edicwn príncipe del
Quijote.-La crisis intelectual en Alemania!•...... . .........
Gacetilla .••....•..•.•.........•••••.•..................•..

1

16

19

25
31
39
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49

54
64

w

�LA PLUMA

LA PLUMA
Pqinu

NOMBRO 9.0 (FBBRBRO)
Miguel de Unamuno: Fedra (acto 2.0 ) . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • • • • • • •
G. Jean-Aubry: Jules Laforgue ... ...... . ...... . . - . . . . . . . . . . . .
Antonio Espina: Poesías.... . ........ . .... . ........... , . . . . . .
Cardenio: En torno a Ganivet. . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C. Rivas Cherif: Poesías .................. .. .. • .. .... , . . . . . . .
Un critico incipiente: Teatros.. . . . . . . . . . . . . . . . . ... • . . . . . . . .
Adolfo Salazar: Apuntes para una geografla musical de Europa. IV
Inglaterra .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
María Enriqueta: Buscando su huella, poesla.. . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Libros y Revistas: Julio Camba: La rana víajera.-Ramón Gómez
de la Serna: El drama del palacio deshabt'tado. -Romain Rolland: Clerambault,-Teatro antiguo Español. Nuevas ediciones
de Lope de Vega, Vélez de Guevara y Calderón.-José María
de Cossie: Epístolas para amigos.-Ventura García Calderón:
Cantilenas.-Revistas....................................
Gacetilla ............... . . .... .... .................... .. . : .

65
6g
84
87

"

181
192

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104
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1 28

NOMBRO 10 (MARZO)
Miguel de Unamuno: Fedra (acto 3.º).... ... ................ ..
Enrique Diez-Canedo: Haikais de las cuatro estaciones. . . . . . . . . .
Jesé Mª. Chacón y Calvo: El retrato desconocido.......... . . . . .
Luis García Bilbao: El viaje de España. Elche_ Poeslas...........
C. Rivas Cherif: Comiendo perdices, cuento........ . ...........
Mario Puccini: Letras italianas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
J. Moreno Villa: Poesías . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El paseante en Corte: ...castillo famoso .. .. . . .. .•. ... . . , . . . . . . . .
Vicente Martlnez Cuitiño: Al poeta argentino Evar Méndez. Poesia.
Libros y Revistas: Luis Araquistain: España m tl criso/.-Zenobia

Camprubl de Jiménez y Juan Ramó n Jiménez: :Jineus hacia tl
mar.-Eduardo Marquina: El beso en la luri.ia. -Augusto
Strindberg: Danza macabra.-Juan de la Encina: Los maestros
&lt;kl Arte Moderno.-José M.ª Chacón y Calvo: Hermanito Mmor
Una corrección a Darío.-Revistas........ . ... . ............
Gacetilla. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

129

140
141
145

149
16o
16g

17 3
178

NUMBRO 11 (ABRIi.)
Ramón del Valle Inclán: Los cuernos de don Friolera. . . . . . . . . . .
Juan Ramón Jiménez: La realidad invisible. Poesías...... . . . . . . . .
G. Jean-Aubry: Un poeta feliz ... . .. . .........................
J. Moreno Villa: Poesías.....................................
Adolfo Salazar: Un manifiesto y dos poemas....... .. . . ........
Fernando González: Emociones peregrinas. Poesías.... . . . . . . . . . .
C. Rivas Cherif: El Teatro de la Escuela Nueva.. . . . . . . . . . . . . . . .
Valentín A. Alvarez: Simetrías. Poeslas....................... .
José de Benito: Iris. Poesía.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Libros y Revistas: Mario Puccini; Vív.i l' anarchia!-Carlos Prreyra: La obra de España tn Amln"ca.-Sergio Yulyevich Witte:
Memorias.-Teatro selecto comtemporáneo.- Revistas. . . . . . .
Gacetilla. . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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255

NOMBRO 12 (MAYO)
Ramón del Valle lnclán: Los cuernos de don Friolera...........
Luis G. Bilbao: La voz de la sangre. Poesla....................
Adolfo Salazar: Apuntes para una geo~rafía musical de Europa. V.
Alemania... . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Pedro de Répide: Poemas extravagantes.......................
Mario Puccini: Letras italianas • • • . . . • . • . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . .

257
279
281

286
289

...

�LA PLUMA

Gustavo S. Galarraga: Horas. Pocsfa..........................
Rogelio Buendfa: Canciones para nadie,. . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . .
Paul Colin: Letras alemanas.. . . . . . . . . . . . . . . . • . . . • . . . . . . . . . . . .
Juan José Domenchina: La corporeidad de lo abstracto. Poesías...
Notas de un cicerone: Exposiciones de Primavera...............
Libros y Revistas: E. Marquina: Agua en clsterna.-G. de Nerval:
Sílvia.-Ramón Pérez de Ayala: El sendero andante.-Luis Araquistain: El pelz"¡¡ro ¡ianqui.-Alfonso Reyes: El cazador. Szm.
palías JI diferencías.-F. T. Marinetti: Le taclt'lísme...........

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298
299
304
3og

312

ERRATAS
Página 113, línea 18 dice:physiologiques. Debe decir: psychologiques.
Página 230, línea 9 dice: Mira al través. Debe decir: Mírame al
través.

NUMERO 13 (JUNIO)
RamGn del Valle lnclán: Los cuernos de don Friolera...........
321
Fernando González: Poesías..................................
345
Alfonso Reyes: Cartas de Jorge Isaacs a Justo Sierra............
347
Angel Espinosa: Poesías........... . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . .
356
G. Jean-Aubry: Henri de Toulouse Lautrec.....................
359
Luis B. Inglott: En la muerte de un amigo. Poesía.. . . . . . . . . . . . .
364
365
Paul Colín: Letras belgas ............. ... ...........•. •..... .
Adolfo Salazar: Apuntes para una geografía musical de Europa. VI, .
España.....••..•....................... • , ·. • • • •• • • - • .. •
371
Antonio Espina: Poesías .......................... •• .. • ..... •
375
Libros y Revistas: Ramón Gómez de la Serna: Libro nuevo-Et pasto del Prado.-Alberto Masferrer: Pensamientos§ formas.Dmitri Ivanovitch: La ventana y otros poemas.-Cesare Arroyo:

Retablo ... ................................ • . • .... • • • • . • .

377

Gacetilla ..............•...................... , •., •. , • • • • • •.

383

Página 371, línea 14 dice: uno de allí. Debe decir: uno allí.
Página 373, línea
cia rural.

1.ª

dice: constancia moral. Debe decir: constan-

Página 373, lineas 1 7 y
se parece mejor a esos.
·

18

dice: parece mejor que esos. Debe decir:

Página 373, línea 29 dice: mencionados, pero este tanto como. Debe
decir: mencionados; él tanto como.

�A~O 11.

MADRID, ENERO 1921

NúM. a.

PEORA
TRAGEDIA EN TR ES AC TO S
PERSONAJES
FBDRA.
PEDRO, su marido.
HIPóuTO, hijo de Pedro y al nado de Fedra.
EusTAQUIA, nodriza de Fedra,
MARCELO, médico, amigo de Pedro.
RosA, la criada.

11

argumento generador de esta tragedia es el mismo dtl H1de Eurípides y de la FEDRA de Racine. El desarrollo
es completamente distinto del de ambas tragedias.
De los personafes de aquéllas sólo he conservado con
sus p ropios nombres tradicionales a Fedra e Hipólito, la nodriza (-.poCfocr) de Euripides, Oenone en Racine, ha cambiado en mi EusTAQUIA. En Eurípidesjiguran además Venus, Diana, Teseo, dos nuncios,
criados y un coro de muferes trezenias, y en Racine, Teseo, Aricia, Teramenes, lsmena, Panopey guardias.
L

PÓLITO

�LA PLUMA

LA PLUMA

ACTO PRIMERO

Déjalo, Fedra!
Es decir que sí, que luchó. Y dime, venció acaso?
EusTAQUIA. Y qué es vencer?
P'EDRA.
Eso me digo también yo: qué es vencer? Acaso vencer
es lo que dicen ser vencida ...
EUSTAQUIA. Fedra!
En fin, murió. . Luego, aquella infancia que se me borra
FEDRA.
como un sueño de madrugada ... Después el convento
en que me educaron las madres ... Ojalá hubiese entrado para siempre en él! A punto de ello estuve; quería
tanto a la madre Visitación! Pero pudiste más tú ·Eus'
taquia, y no sé si te lo agradezco...
EusTAQUIA. Ni yo ...
FEDRA.
Y v~no _mi mat~imoni? con Pedro, tú sabes mejor que
nadie como. Fm vencida por su generosidad y entré en
esta casa, la de Hipólito ... Empezó llamándome «madre:t.
~adre! que nombr_e tan sabroso! cómo remeje las entranas! pero ... la fatalidad! la fatalidad!
EUSTAQUIA. Hablar de fatalidad es querer ser vencida, Fedra!
FEDRA.
Y era él, su padre, mi marido, el que al principio, viéndole tan encogido y tímido le decía para animarle: «anda
hijo, da un beso a tu nueva madre... a tu madre!:. Aque~
llos besos... ! No ves aquí, ama, la mano de la fatalidad
o de la Providencia?
EusTAQUIA. Te veo en mal camino.
FEDRA.
Eso es lo malo, ama, el camino, pero una vez que se
llega...
EusTAQUIA. Adónde?
Fl:DRA.
Adonde sea, que se yo... , al destino!
EUSTAQUIA.
No digas eso, por la Virgen Santísima!
FEDRA.
A ella pido ayuda y consuelo en mi aflicción... Pero no
puedo más, ama, no puedo. Cada vez que llamándome
madre me besa al despedirse, una ola de fuego me labra
la carne toda, se me aprieta el corazón y se me anuda
la garganta. Y debo de ponerme blanca, no? blanca
como una muerta...
EusTAQUIA. Te he dicho que le esquives. Esas cosas salen a la cara.

EusTAQUIA.
FEDRA.

FEDRA

y EusuQU.IA.

Pero qué, no se te quita eso de la cabeza, Fedra?
Ay, Eustaquia! si hubiese de ser de la cabeza solo, ya
se me habría quitado; pero ...
EusTAQUIA. El corazón es más rebelde, lo sé.
Y ahora es cuando más me acuerdo de mi madre ...
FEDRA.
EusTAQUIA. Acordarte? No puede ser...
Sí, aunque te parezca mentira me acuerdo de esa madre
FEDRA.
de la que perdí toda memoria... toda ... ? de esa madre
a la que apenas conocí. Paréceme sentir sobre mis labios su beso, un beso de fuego en lágrimas, cuando
tenía yo... no sé... dos años, uno y medio, uno, acaso
menos ... Como algo vislumbrado entre brumas . .
'
EusTAQUIA. Sueños.
Tal vez...! Y dime, ama, tú que tanto conociste a mi
FEDRA.
madre... !
(tristemente.) Siii ...
EusTAQUIA
Cómo era?
FEDRA.
EusTAQUIA . Te he dicho más de cien veces que dejemos eso.
No, no podemos dejarlo y menos ahora; necesito de
FEDRA.
estos recuerdos.
(aparte.) Si lo supiera todo...
EusTAQUIA
Nunca has querido hablarme de mi madre.
FEDRA.
EusTAQUIA. No lo he sido, no lo soy para tí yo?
Pero la otra, la que me llevó en sus entrañas ...! Qué
FEDRA.
fatídíca niebla vela su memoria? Por qué me lo callas,
Eustaquia! (abrazándola.) Vamos, háblame de ella ...
EusTAQUIA (acariciándola.) Ten juicio, hija, ten juicio. A qué viene
ahora estor
Y me lo preguntas tú, tú, Eustaquia, tú? Ahora, en
FEDRA.
estos días de lucha, es cuando más necesito de su memoria. Dime, luchó ella?

EusTAQUIA.
FEDRA.

2

3

�LA PLUMA
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAPUIA.
FEDM.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

4

Lo habrá echado de ver él, Hipólito, ama? Lo habrá
advertido su padre, mi marido?
No lo creo, pero más tarde o más temprano ... Hay que
acabar con eso!
Sí, tienes razón, voy a acabar con ello; pero sabes cómo,
ama?
No quiero saberlo!
Es que lo sabes ya.
Fedra, Fedra, este amor culpable ...
Culpable? qué es eso de amor culpable? si es amor no
es culpable, y si es culpable ...
Claro, no es amor!
Ojalá no lo fuese!
Ay, hija, la más grande de las culpas es el amor!
No puede ser, ama, no puede ser! He querido resistir... ,
imposible! Pido consuelo y luces a la Virgen de los Dolores, y parece me empuja...
Por Dios, no desbarres!
Es que no soy yo, ama, no soy yol
Pues quién?
No lo sé; alguna otra que llevo dentro y me domina y
arrastra...
(aparte.) Como su madre!
Y tú te empeñas en no darme el consuelo y sostén de
decirme c9mo luchó y venció mí madre ...
Hablemos de otra cosa!
Esto es providencial, Pedro...
Piensa en él, tan bueno, tan noble ...
Pensar... pensar ... de qué sirve pensar sólo? con pensar no se hace nada.. .! Muy bueno, muy noble, muy
amante, pero es el medio de que para traerme a su hijo,
a convivir con Hipólito, se ha valido la Providencia ...
Dí el Demonio más bien...
Qué más da... ! Pero no puedo más y voy a acabar. Viviendo con él, cada día a su lado en la mesa, viéndole
cuando acaba de levantarse de la cama, con el sueño
todavía en los ojos... es como una llovizna continua,

LA P LUMA

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
F1mRA.

EusTAQUIA
F EDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
Fi:oRA.

EUSTAQUIA .
F:EDRA.

EUSTAQUIA.
FEORA.

EUSTAQUJA

cala hasta el tuétano! Y luego a los besos de costumbre heme hecho ya, pero cuando al pasar me roza ...
qué cerco!
Resiste, hija, resiste.
No cabe resistencia. Esto así, contenido, me abrasa; revelado ~ curaría mejor. Está escrito, es fatal! Y si al
menos tuviese un hijo que me defendiera...
Haz cuenta ...
Oh no, no! él? no! Un hijo mío, de mis entrañas uno
a quien hubiese dado mi pecho (estremeciéndose/ pero
a Hipólito...!
(cubriéndose la cara.) Lo que se te ocurre! Estás poseída, embrujada; creería en un bebedizo ...
Y por qué no? Los que no sienten, los que no viven,
los que no aman ni sufren llaman superstición a eso del
bebedizo. Qué más bebedizo, dí, que su aliento esparcido por toda esta casa?
Piensa...
Otra vez piensa...
.
Piensa, sí, que es el hijo de tu marido, que es tu hijo...
Y como a tal le quiero ... no...! sí! Cómo pueden juntarse los dos amores, o salir el uno del otro? Y luego a
él, a Pedro, como a padre ...
Respétale, pues, como a tal!
Respeto ..., respeto ... , qué triste, qué frío es eso del respeto! Cuando tengo que abrazar a Pedro veo en él en
sus ojos sobre todo, los de mi Hipólito... , son los ~ismos, y me hago la ilusión ...
Calla!
Eso quisiera yo, que se me callase lo que llevo dentro...
(abrazándola.) Pobre hija mía! No sé qué decirte que
no te lo hayas dicho ya tú antes. No es esta dolencia de
las que_ se curan con palabras ajenas. Y luego se me
sub~ m1 mocedad al pecho ... , recuerdos ... , sí, sí, es una
fatalidad haber nacido mujer. Pero aquí viene tu marido y me retiro (vase.)

s

�LA PLUMA

LA PLUMA
FEDRA.
FxDRA

PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.

fEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FÉDRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.

6

y

P.11DRO,

su marido.

( entrando.) Buenos días, Fedra, qué tal hoy?
Mejor, Pedro, algo mejor.
Y esajaqueca?
Bah, quién hace caso de ella... ?
Cuídate; no te levantes tan temprano y sobre todo no
te preocupes demasiado por cosas no merecedoras de
ello. Eres en demasía cavilosa, Fedra, le das sobradas
vueltas. a las cos.as, y hay que tomarlas cop-io vienen ...
No siempre es posible.
Y vivir, vivir! E Hipólito?
Qué?
No ha vuelto aún Hipólito?
No, todavía no ha vuelto.
Dichosa caza! Así se le van los días; hace tres que falta, y así se le van los años. Es bueno, honrado, trabajador, pero fuera de su trabajo parece no vivir sino para
la caza. Corre el tiempo, nosotros solos con él, yo caminando a viejo y ... vamos, te lo diré de una vez, Fedra,
sin perspectiva de nietos!
·
Pedro!
He hablado de esto varias veces con Marcelo, que es
quien me aconsejó cuando andaba tan delicadillo el chi"
co lo de la caza, y Marcelo...
Dale con Marcelo ...!
Pero por qué esa mala voluntad a mi mejor amigo? dicen que es siempre así... celos acaso?
Celos? yo? de él? no ... pero...
Caprichos, pues! Bien; se va el tiempo que vuela! A
sus años debía Hipólito pensar ya en casarse.
Qué dices?
Y no le he observado en camino de ello. Tú que por la
edad tienes con él más confianza, tú que eres su confidente, su hermana más bien que su madre, no le has
oído nada de esto?

PEDRO.

FEoRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.

FEDRA.
PEDRO.

No, nada!
No habéis nunca hablado de ello?
Nunca!
Pues es preciso que le abordes, Fedra, que le sonsaques
su ánimo, que le hagas ver que hay una edad en que
~e debe pensar tomar estado y no vivir como un hongo, que yo pues no tengo hijos de ti, quiero tener níetos de él...
,
Pero, Pedro, cómo quieres que yo...?
Tú? pues claro! cosa más fácil... Si a ti no te atiende,
a quién atenderá? Porque él, tan seriote, tan esquivo,
ese oso cazador y cazador de osos, contigo se ablanda.
Te adora...
Lo crees, Pedro?
Que si lo creo? Te adora! Él lo tapa, como sus sentimientos todos, pero adora en ti, no lo dudes. Y tú, tú
le quieres como a hijo propio, no?
Le quiero, sí, le quiero con toda mi alma!
Ya sabía yo bien al tomarte por mujer que él recobraría madre! Es, pues, menester que abordes con él ese
punto, y creo que le persuadirás. Aquí viene!

D1cRos e H1PÓUTO, que entra en traje de caza, deja la escopeta a un lado,
abraza a su padre y luego a Fedra, que le retiene un momento.
PEDRO.

HIPÓLITO .
PEDRO.

HIPÓLITO.

FEDRA.

HIPóLITO.

\
(aparte, al ver cómo Fedra retiene a Hipólito.) La convencí; hoy le aborda.
Qué ataque de ternura es éste? qué tramabais?
Que no nos abandones tanto, hijo ...
Ya sabes, padre, que necesito de la caza. Debo al aire
del campo la vida y aborrezco la ciudad. O el hogar,
esta nuestra casita, o el monte!
Pues el hogar!
Hay que salir de él, para mejor quererle y a.preciarle.
Los hombres caseros, comineros, suelen serlo por egoís7

�LA PLUMA

F.!DRA.

HIPÓLITO.

FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.
PEDRO.

HIPÓLITO.

FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA

HIPóLITO.
PEDRO.

HIPóLITO.

FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

8

mo. El que se encierra en casa es para mejor molestar
a los suyos, por falta de valor para luchar con los de
fuera. Hay que salir de casa para gustar todo su encanto, y adónde mejor que al monte? hay sociedad como
la de los robles? La vida de campo, bajo el cielo libre, al
aire libre, sobre la santa y libre tierra, mejora al hombre. ALií no hay odios ni envidias; los robles, los arroyos, las rocas no envidian, no odian .. .
Ni aman!
Que no aman... ? No, como nosotros no! y por eso nos
purifican y elevan. La naturaleza no sufre fiebres ni necesita luchar para querer. Por eso t:S el verdadero templo de Dios. Cuánto mejor, madre, que fueses más a él
que no al otro ...
Contigo? cuando quieras!
Sí, tengo algún día que llevarte conmigo de caza...
Sí, síl
No me parece mal...
Conmigo de caza. Ya verás cuando te tumbes al pié de
un roble, cara al cielo, cómo se te curan esas aprensiones y se te acaban esas palpitaciones de corazón. No
hay como el campo; allí se ve todo claro!
Pues quiero ir contigo a él para que lo veamos todo
claro!
Y yo creo traeros del campo algo de su aliento, no es
así? No oléis a tomillo, a mejorana cuando entro?
(husmeando.) Sólo huelo a ti/
O queréis que sea como esos ...
No condeno tu afición, hijo. Es una de las más nobles
y te libra de vicios. Pero entre esos libertinos que ensucian su hogar y tu braveza y despego rústicos ...
Despego yo? yo braveza? por qué? porque no ando con
arrumacos y lagoterías? El cariño no es babosería ni
violencia...
Hombre, no cabe decir eso así, tan en redondo ...
Pues sí, en redondo, el amor no es violencia.
Es que hay amores que no se concibe sino violentos...

LA PLUMA
HIPóLITO.

FEDRA.

HIPóLITO.
PEDRO.

HIPÓLITO.
PEDRO.

HIPóLITO.
FEDRA.

HIPóLITO.
PEDRO.

HIPÓLlTO.
PEDRO.

HIPóLITO.

Te empeñas, madre, en no comprender la ternura, au~
sintiéndola. Eres demasiado exaltada en tus sentimientos ...
Demasiado? Cosas hay en que no cabe demasía, creo ...
Cuando vayas conmigo al campo, madre, verás si se te
curan las demasías ...
Bueno, basta de metafisicas! Yo, Hipólito, no dudo de
que nos quieres, pero obras son amores y no buenas razones ...!
Obras? qué quieres de mí, padre? qué queréis de mí?
qué tramábais?
Ya te lo dirá tu madre!
Madre, qué es esto? qué significan las palabras de
padre?
Ya te lo diré ...
Dímelo! ahora!
Bien, os dejo.
Para qué? no! quédate!
Os explicaréis mejor a solas.
Si es conjura... bueno! (vase Pedro.)

F EDRA x
HIPóLITO.

FEDRA.

HIPóLITO.

FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

HIPóLITO.

HrPOLITO .

Y bien, qué es ello, madre? callas? qué es? (poniindolt una mano sobre el hombro, a lo que tila se estremece.)
Vamos, habla! Tu beso me pareció antes más largo, más
apretado ...
Y acaso más caliente...
Tal vez. Me diste miedo con él. Hace algún tiempo que
me das miedo; noto en ti algo extraño que me sobresalta, y luego esas palabras de padre ... vamos, qué es ello?
Nada, un capricho ...
Caprichos padre? lo dudo ...
Dice que se siente solo ...
Ko estamos nosotros con él?
9

�LA PLUMA
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.

FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
Fi.DRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

H1PÓLITO.
FEDRA.

10

Sí, pero dice que a tu edad ...
No comprendo...
Desea que vayas pensando ya...
Ah, acabáramos, en casarme!
Eso! Y tú?
Yo?
Sí, tú, tú no piensas en casarte, no?
Por ahora, no! casarme? para qué? Y sobre todo no es
ésa resolución que deba tomarse así, en principio y por
principio; eso viene ello solo. Hay que dar al tiempo lo
suyo. No es cosa de una vez resuelto casarse, echarse
uno a buscar con quién. Y hoy por hoy, como no fuese
con Diana... Ahora si, lo que dudo, llegase a enamorarme...
Quién sabe...
Claro, nadie puede decir «de esta agua no beberé».
Quién sabe si no lo estás ya...
Quién? yo?
Esas cosas no se confiesan y menos a los padres ...
A los !?adres tal vez nol Pero tú, en rigor de verdad, no
eres m1 madre ...
No, no lo soy, no!
Aunque lo seas por ley y por cariño ...
Oh, por cariño! Pero de veras no estás enamorado?
acaso tengas ...
Te aseguro que no!
Bah, bah! Este despego, este salir tanto de casa, por
dos, por tres, por ochó y hasta por quince días con
achaque de la caza... Ah, Hipólito, Hipólito; a una... a
una mujer no se le engaña...
Engañarte? yo? a ti? Te juro que si llegase a enamorarme
serías tú quien primero lo supiese ...
Oh, gracias, gracias, Hipólito, pero enamorarte... de
quién?
De quién? Vaya una pregunta! No te entiendo, madre.
Ya me entenderás, Hipólito, ya me entenderás. Y si tú
te casaras, si te hicieses de otra...

LA PLUMA
HrPóLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
F:ED.RA.
HIPÓLITO.
F.tDRA
HIPÓLITO.
FEDRA.

HrPÓLITO.
FEDRA.

HrPóLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HrPóJ,ITO.
FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

HrPóLITO.
FEDRA.

HrPóLITO.

Si me casara ... qué? (silencio.) Vamos, dí, qué?
Que no podría yo vivir viéndote de otra!
(alarmado.) Cómo? qué? no te entiendo bien, madre!Tú de otra? imposible!
(arredrándose) Madre!
.
. ,
(yendo hacia il.) No me llames madre, por Dios, H1polito, llámame Fedra!
Fedra!
No, así nol nol no así, Hipólito! Me entiendes ahora?
No quisiera entenderle ...
Lo ves claro ahora sin salir al campo?
Ah! Y era esto, esto, el calor de tus besos?
Sí, esto era, Hipólito, esto; ven, mira...
No! no!
Es la fatalidad, Hipólito, a la que no se puede, a la que
no se debe resistir...
Piensa en mi padre, Fedral
Tu padre es quien me empuja a til
Y era para esto, para esto para lo que te dejó ahora sola.
conmigo? para esto?
Pues bien; sí, me he aprovechado, lo ves? él, él mismo
me ha hecho romper mi secreto para contigo, él ha provocado que me salga a la boca el secreto del corazón.
Y de la bocal
Sí, que brote en palabras el secreto de mis besos! Todo
era hasta romper el nµdo que ligaba mi lengua; ahora
todo está claro y me siento libre, libre de un tremendo
peso; ahora respiro ...
Ahora empiezas a ahogarte, madre, y a ahogarme...
De ti, sólo de ti depende, Hipólito. Quiero ser tuya,
toda tuya!
No, lo que tú quieres es que sea tuyo yo!
Si, mío, mío, mío y sólo míol
Tu hijo ...
Pues bien, hijo, ven a mis brazos!
No, ya no! _Me voy, y no volveremos a vernos a solas...
11

�LA PLUMA

LA PLUMA
FEDRA.

HIPóLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.
FEDRA.

HIPÓLITO.

Que no? Nos veremos, sí, y más que nos veremos! Hipólito, ven...
(arredrándose.) Antes querría verme con una jabalina
acorralada!
Tan mala... , tan fea te parezco?
Estás loca, madre, loca perdida, y tu locura es contagiosa...
Pues ven, ven que te la pegue, y locos los dos, Hipólito,
los dos locos...
Y él, mi padre, imbécil, no es eso? No, adiós! Y no volveremos a vernos ... , al menos a solas ... adiós!
Espera, Hipólito, siquiera el de siempre, el de despedida,
hijo...
Hijo? ya no! tuyo no, de él, de él siempre, de lmi padre,
de tu marido! Y... el de siempre? no, sino el de nunca ya.
adiós! pobre madre! (vase.)

RosA.
FEDRA.

ROSA.
FEDRA.

RosA.
FEDRA.

RosA.
FEDRA.

RosA.
FEDRA.

RosA.
FEDRA.

ROSA.
FEDRA.

RosA.
FEDRA.

RosA.

5.ª
FEDRA.

Oh, yo le rendiré, yo! No puedo más. Esto es más fuerte que yo. No sé quién me empuja desde muy dentro...
Aquel beso de fuego en lágrimas ... Y es el deber, es el
amor filial o me desprecia? Sí, sí, me desprecia... Una
jabalina acon-alada ... tan fea soy? Quiere a otra, no me
cabe duda, no es posible si no... Mas no, no, no, es leal,
generoso, veraz. Sí, sí, es su padre (cubriéndose la cara),
¡qué horror! Soy una miserable! loca, sí, loca perdida!
Virgen mía de los Dolores, alúmbrame, ampárame! No
puedo estar sola, llamaré con cualquier pretexto. La soledad me aterra (llama.)

FEDRA.

FKDIIA

M-ARCELO
FEDRA.

MARCELO.
FEDRA.

MARCELO.
FEDIU.
MARCELO.
FEDRA.

Fsou. y RosA, la criada.
FEDRA.

Anda, Rosa, recoge eso y llévalo. Espera, di, tienes
novio?

Sí, señorita.
Y te piensas casar con él?
Si nó para qué le tendría?
Es cl~o. Y dime, le quieres mucho?
Bastante...
Nada más que bastante?
Luego que nos casemos veremos...
Y va a ser pronto?
En cuanto él consiga una colocación que busca.
Eres demasiado joven todavía.
Pero si una no se casa joven, señorita ...
Qué?
Qué sé yo ...
Es verdad. Mira, te hago estas preguntas, Rosa, porquequiero ser la madrina de tu boda.
·señorita!
Sí sí eso me dará acaso buena suerte.
'
A ' nosotros
más!
No sé, acaso ... mas en fin yo os amadrinaré. Pero vete_
(aparte) siento pasos. (Vase Rosa.)

MARCELO.
FEDRA.

y

MAIICELO

(entrando.) Qué? cómo va la paciente?
Paciente? le he llamado yo acaso?
El buen médico no debe esperar a que se le llame...
Médico? y bueno?
A ver hoy el pulso.
No, es por tomarme la mano.
Bueno, ya sé bastante.
Qué es eso? qué dice usted? qué es lo que sabe? Y_ con·
qué derecho usted, el amigo íntimo y de la infancia de
mi Pedro, el que entra aquí como en su propia casa...
Y con qué derecho supone ústed, Fedra, lo que calla?-·
Oh, no se le escapan ciertas cosas a una mujer...!
13

�LA PLUMA

LA PLUMA
MARCELO.
FEDRA.
MAR.CELO.
FEDRA.

Enamorada, lo sé!
Cómo? ¿Qué es eso de enamorada?
De su marido, claro está!
Basta, basta! ( aparte.) Hay secretos que revientan por
los ojos.
8.ª

PEDRO.
.MAR.CELO.
PEDRO .

(entrando.) ¡Hola, Marcelo!
Bien y tú, Pedro?
Bien. Ví salir a Hipólito, Fedra, y me parece que iba preocupado, inquieto; no contestó acorde a lo que le hablé ...
Le abordaste?

f"EDRA.
PEDRO.
_MARCELO.
hDRO.

Sí...

Drc110s

.MARCELO.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
.MAR.CELO
FEDRA.
MA.RCELO.
PEDRO.
FEDRA
MARCELO.
PEDRO.
MA.RCELO.
FEDRA
MARcELO.

y PEDRO

Y nada, no quiere oír hablar de eso ...
Vaya, me voy, pues tenéis que hablar...
No, Marcelo, no es nada. Y a ti podemos decírtelo todo.
Es sólo que me parece es ya hora de que Hipólito vaya
pensando en casarse, en traernos primero nuera, después ... quién sabe ... nietos, y encargué a Fedra, que de
tanto ascendiente sobre él goza, le abordase ese punto ...
Muy delicado ...
Y qué dice?
No quiere oír hablar de ello...
En fin, ya me lo contarás, porque sacabl:!- una cara...
( aparte.) Pobre Pedro!
Sí, ya te lo contaré, pero ahora... (aparte) No me voy,
no le dejo con él.
Repito que me voy, pues tenéis que hablar ...
No, tú eres como de casa.
( aparte.) Qué ceguera!
Los que son como de casa sin ser de ella estorban más.
O se es o no se es; pero lo de como si se fuese ...
Pues bien, tú eres de casa!
Uno más?
(aparte.) Qué bruto! (alto.) Vaya, me voy!
No; yo. Adiós! (vase.)

FtDRA.

PEDRO.
FgDRA.
PEDRO.
FEDRA.
PEDRO.
Fl':DRA.
Pl':DRO.

F.EDRA.
PEDRO.

F1mRA.
hDRO.
FEDRA.
PJ:DRO.

F:tDRA
PEDRO.

F:tDIU
PEDRO.

y

PEDRO.

Y bien, qué dijo?
Dijo...
Qué?
Que no piensa en eso; no está enamorado ... para qué
casarse?, dijo ...
Luego no le convenciste?
No le convencí, no!
Para cuándo, pues, tu persuasión? tú, que siempre me
persuades de cuanto se te antoja? Ah, Fedra, es que no
pusiste ni empeño ni calor en tu demanda...!
.
Que no?
No no porque tú eres de las que consiguen cuanto se
' ' Si hubieras sabido hablarle al corazon
. ...
proponen.
Calla, Pedro! calla, calla!
Lo ves? tampoco tú quieres que se case, tampoco tú...
Yo?
Sí, tú; no quieres otra mujer en casa, no quieres
nuera...
Pedro, qué dices?
Sí, estoy harto de saber que las madres suelen tener celos de sus nueras, pero yo creía que tú, Fedra, tú, siquiera por mí...
(cubriéndose la cara.) Calla, calla, calla!
Bien, egoístas todos... egoísta él, egoísta tú ... al fin sois
jóvenes y en tanto el pobre viejo...
(yendo a él y abrazándole.) Pedro!
Convéncele, Fedra, convéncete!
ll!1" DEL ACTO PRIMERO

MIGUEL DE UNAMUNO

�LA PLUMA

¡.Cas lágrimas de mi llanto,
lentamente
las convierto en poesía
decadente...!
¡G.ué triste verdad es ésta:
debiendo de estar llorando
todos estamos de fiesta ...!
'Y al final
la pena de irse callando
es mortal...

MOTIVOS LÍRICOS
EL VINO TRISTE
;

I

'Y aunque pienso no adivino

'Ya vuelvo a estar triste, amigo;
ya sé que, aunque no lo quiera,
la tristeza va conmigo
escondida,
y estoy alegre por Juera
de mi vida ...

la causa de este misterio
de tener tan triste el vino
y de estar,
igual que en el cementerio,
tristes en el lupanar...

fNada me ha de libertar,
porque mi vida interior
es la que me hace llorar
y sentir
que sólo es consolador
el morir...

Il
ELLAS ME DICEN...

0llas me dicen:-Oye, ¿tú no quieres?
¿fNo te han querido nunca las mujeres...?'Y yo las digo: -cSí, pero ya no.
-¿Porqué?
"
-Porque no os tengo fe.

.los libros me dan espanto;
la mujer, melancolía.
2

17

�LA PLUMA

Porque no quiero yo.Y ellas exclaman: -¡{:}h, si lo supieran!
¿Gres un hombre que huye los cariños?
-clí. Yo tan sólo ya quiero que me quieran
los niños...
III

FANTASÍAS
PERO HAY AMOR

Yo llenaba mis versos de ideas tenebrosas,
y ella, en cambio, llenaba de brazados de rosas
los jarros de mi estancia...
¡tlué modo tan distinto de comprender las cosas!
Para mí era la vida petulancia,
y para ella, fragancia ...
¡(:)lor de Palmerones y capullos de flrancial
Sl,rrojé las cuartillas tediosas
y la cogí. del talle para aspirar las rosas!
¡Gl amor es la única comprensión de las cosas!
LUIS FBRNA.NDBZ ARDAVIN

11

LA MUERTE DE LEPE, O ERUDITOS AL
CIELO Y EL GARROTE MÁS BIEN DADO
en la Biblioteca. Arrastrar de sillas, tintineo de llaves,
crujir de vidrieras batidas contra los armarios, bisbiseo de
coloquios entrecortados, sobre un fragor continuo de pisadas, voces y derrumbamiento de pilas de libros; en fin, el _estruendo propio de una sala de estudio. Humaredas azules, escapadas
de los cerebros en ignición, se espesaban en el aire. Más de cinco minutos tardó en recobrarse del mareo repentino y del susto.
Repuesto un poco, esquivando con dificultad los empellones de los
viandantes (aquella tarde de lluvia, el torrente circulatorio de la capital
hacia en la Biblioteca un remanso\ recorría con los ojos las hileras de pupitres.
-Entre tantos imbéciles-decíase angustiado-,¿no estará mi hombre?
Estaba. Tras una cortina de libros se alzó su voz inconfundible, entre
saxofón y clarinete:
-¡Matías: las obras de lbsen, las obras de San Isidoro, las obras del
marqués de las Guadalerzas, el Derecho civil del señor Sánchez Román!
La Creación (al menos, el ámbito de la Biblioteca) enmudeció. Las miradas convergieron en el sitio donde sonó la voz; un halo blanquecino

II

NTRÓ

19

�LA PLUMA
LA PLUMA
circula un cráneo, del que se alcanzaba a ver la bóveda .calva, removida
por corrientes subcutáneas. Cuando la reflexión dió treguas al espanto, las.
lenguas se desataron:
-1Qué tiol
-¡Vaya un cliente!
-¡Se ve que es el cerebro de más circunvoluciones de España!
-¡Viva la raza!
Pero ya salía de la Biblioteca, acompañado por el visitante.
-Siento interrumpir su trabajo, señor de Lepe.
-En efecto, estaba en un momento de inspiración. Me he puesto a.
redactar una nota bibliográfica sobre la Descripción de la basllica de Sarz
Sekrln, y me va saliendo una monografía copiosa, como para renovar estos estudios. ¿Qué le voy a hacer? No es uno dueño de su vena, ~verdad?
Yo tengo sobre el románico ideas propias (véase mi programa inédito de·
Arqueología transcontinental comparada). ¿Qué mé quería usted?
-Maestro, como los ejercicios han concluido, y la votación es mañana ...
-Ni una palabra. Para mi, el catedrático es usted, sin discusión.
-¡Oh! Tantas gracias...
-Espero verme continuado por usted. La Historia literaria ya no me
interesa. Mi actividad es polimórfica, y, por decirlo asi, tentacular; nada
me impide dar cima a mi gran colección de Pensadores hebraizantes de
Bembibre (ya sabe usted, la escuela de que procede todo el racionalismo
moderno), y acabar el raspado y Jeterioro críticos, definitivos, de los códices de Silos; pero mi apetencia actual es otra: en cuanto dé la última
mano a la tragedia...
-¡Ahl ¿Una tragedia?
-Si, Los Ilergetes; obra de afirmación nacional: Indivil y Mandonio representan el espíritu vernáculo frente al extranjerismo invasor. En cuanto.
la deje a punto, voy a entregarme a mi gran proyecto: investigar las insti~
tuciones protectoras del trabajo en el primer Imperio asirio; el Instituto deReformas Sociales patrocina la obra. Hay que marchar con los tiempos.
En cuanto a ust~d, por mí váyase tranquilo; pero tiene un competidorte20

nible, y en el Tribunal hay tres señores de la cáscara amarga. Trabájelos,
muévase. ¿Quiere usted un consejo? Vea a la presidenta de la Junta de
Damas de Honor y Mérito y al Comisario regio del turismo. ¡Ya está usted en la pista!
Trabajó. Se movió hasta echar el bofe. No sentia la lluvia. Se cayó en
las zanjas, de cegato que era ¡y tan distraído! Y cada vez que le llevaron
a la Casa de Socorro le dieron friegas y coñac para reanimarle, pero no
ropa nueva, ni le quitaron el barro de las botas. Entraba hasta el despacho con el paraguas chorreando, y en el aire caldeado todo él empezaba
a vahar como puchero a la lumbre. (La policía, para encontrar l(?S hilos
de su conjura, no tuvo mas que seguir las huellas que fué dejando plan_
tadas en las alfombras.) Veianlo entre brumas. El veía tipos borrosos, que
no le hacían c;iso o le oían en silencio, mirándole con desdén. A las señoras les pareció pedante y tosco. Los varones graves le confirmaron de ingenuo y frlvolo. Sacaba fuerzas contra el miedo, y quería persuadir a todos de sus méritos. Le impon!a como nadie el hombre que se paseaba a
grandes trancos, por lo oscuro, las manos en los bolsillos, y que de vez en
cuando se paraba para atender a la conversación y le dirigía miradas
torvas.
-Vamos, vamos. No se ponga usted asi. ¿Es cuestión de vid- o
muerte? Si ahora no cohabita usted con el éxito, todo llegará.
-¿Y mi método? ¿Y mis ensayos?
-Acabará por hacérsele a usted una buena cabeza; pero aún cultiva
usted la arbitrariedad.
-¿Porque he dicho que Gonzalo de Berceo es una criatura ridícula?
Es mi sentir.
- ¡Qué pifia! Está usted falto de informaéión.
-Pero tengo los datos esenciales. Sé que Lope de Vega adivinó el telégrafo: por eso en mi programa ya no le llaa:.o el Fénix de los Ingenios,
sino el Marconi español. Si Fox .Morcillo no se llega a ahogar, hubiese
construido un sistema filosófico. Más: NUé hizo Descartes? Aprovecharse de las ideas de Francisco Sánchez. También sé que la Inquisición no
,quemó a don Ephraim de Santa Maria, el poeta, sino a su padre.
11

�LA PLUMA
-Muerto don Marcelino, eso no es cuestión.
-¡Europa nos envidia el rito mozárabe!-clamó desesperado.
-Est:i por ver.
-¿Y mis investigaciones? Probado ya que el Quijote es obra con clave, he hallai o en la aventura de los yangüeses una alegato por la Sociedad de Naciones.
-Eso ¡al señor Altamira, al señor Altamira, al señor Altamira...! ·
-¡He refutado la tesis de Rodríguez Marin sobre la cena de Don Quijote!
-Es interesante. Más objetivo...
-¡Y como soy amigo de Cejador, no les pondrá a ustedes en su Hütoria si me tratan sin piedad!
-Mejor, acaso. s~ aliviaría la crisis de los transportes.
En lo oscuro profirió una voz:
-¡¡Creí que se movía usted en otro plano!!
Se derrumbó el teatro. Vióse el opositor amarrado a un escaño de p,n&lt;&gt;
con entalladuras obscenas hechas a navaja. Los curiosos atendían ampliando con la mano el pabellón de la oreja. El autor de los Ilergetes emitia un ruido oficial melifluo.
-El tribunal deplora, por mi boca, no disponer de dos cátedras. Los
dos competidores son de mérito sobresaliente. Por mi parte me impond ría
cualquier sacrificio con tal de no verme en el caso de elegir ...
-¡A mí! ¡A mí! ¿Verdad?
_
Eligieron al otro. Revolcándose en el banco, escupía a los jueces.
-Le hemos preferido porque, al fin, es hijo de viuda pobre...
El público rompió a silbar.
-¡Canallas! ¡Farsantes! ¡A ellos! ¡Mueran!
Los estudiantes apedrearon los tranvías. Se interrumpió la circulación •
en la calle de San Bernardo. En el Ateneo empezaron a recoger firmas en
un pliego. La Policia hizo varios disparos al aire.
Se restableció la calma.
-Señores-exclamó uno del públi&lt;:o-. Es inútil matarlos a todos. Lo
22

LA PLUMA
mejor es producir ahora mismo una vacante para que el hombre insigne,
preterido por ese motivo tan fútil...
-¡Está en la ley de Reclutamiento... !
.
.
átedra
¡Propongo
que
el
presidente
del
tnbuC
- ... pued a ocupar una .
•
nal se suicide en el acto!
El tribunal, sobrecogido, se retiró a deliberar. Volvió a poco. Ríos de
lágrimas corrian por el rostro de los juec~.
. .
-Señores: rechazamos el suicidio por mmoral; pero no el martmo. Yo,
presidente, no me suicido; pero estoy pronto a dar mi cuello ~l verdugo,
si alguien del público se presta a serlo, para que el derecho tnunfe de la
legalidad.
Y el secretario, blandiendo un martillo, según el rito, voceó:
-¿Hay quien quiera dar garrote a nuestro Lepe, el divino? ¡A l~ ~na!
Instantes de congoja, en que el silencio pareció eterno. El publico,
rompiendo las compuertas del pavor,, prorrumpió en imprecaciones dolientes:
-¡Grande es el sacrificio, ¡oh Lepe!, y riguroso es el Destino que fulmina sobre ti sus rayos por tu misma excelsitud! ¿Qué Virginio, qué Scé\fola, qué Guzmán el Bueno igualó tu civismo? Trasp_a sado estoy de
horror.
El secretario: ¿Hay quien quiera dar garrote a nuestro Lepe, el divino?
¡A las dos!
El público: Vuelve a mi la esperanza. Nadie viene. Veo los redondos
ojos dorados del pájaro nocturno brillar sobre t'\ cabeza. La diosa le envía en tu amparo. Te cobija en la sombra de sus alas.
El secretario: ¿Hay quien quiera dar garrote a nuestro Lepe, el divino?
¡A las ...
-¡Yo quierol
Se adelanté un enmascarado con una guita liada al talle.
-¡A las tresl-gritó el secretario, dando un martillazo-. ¡Queda adjudicado el garrote!
El público: ¡Mas, ay, que ni el Padre de los Númenes puede esquivar
los decretos del Hado! Esfuérzate, pues es llegada tu hora. El arroyo de
23

�LA PLUMA
mis lágrimas te abre el camino de la Estigia. Ofrenda tus obras a Carón,
que las arrojará al profundo p1ra que no zozobre el barquichuelo. Consuélate, que vas a entablar coloquios perdurables con tus sombras dilec•
tas, y entre el Tudense y el Brocense sabrás por fin quién fué el Anónimo de Córdoba. Y tú, implacable, ¿quién eres? ¿Qué ánimo te mueve? ¡Oh,
cruell ¿Quién te envfa?
El enmascarado agarrotó con mucha sutileza a Lepe en su sillón. Apiló contra él sus obras completas y las prendió fuego. Arrojó sobre la mesa
una tarjeta, y dijo al marcharse:
-Soy el Análisis Objetivo, del Centro de Estudios Históricos.
Se encendió una discordia fratricida. U nos, pedían la cabeza del ejecutor. Otros, que le diesen una recompensa. La Policia le echó el guante;
pero él manifestó una cédula absolutoria s uscrita por su víctima: &lt;Ahorcado y conforme. Lepe.• Pusiéronle en libertad. Los bandos se acometieron con furia. El G-obierno declaró .que su deseo era que no hubiese vencedores ni vencidos, y nombró una Comisión de arbitraje. Los pliegos
puestos en el portal de la casa de Lepe se cubrie ron de firmas. Los que
u.o firmaban para protestar contra la ejecución, firmaban, a ruegos de los
árbitros, para solicitar del Gobierno el premio del ejecutor. Terminado el
entierro, el cortejo fúnebre fué a depositar los pliegos en la Presidencia
del Consejo. Así, el entierro fué cuna imponente manifestación de duelo•,
y se pudo conceder al ejecutor la Cruz del Salvamento de Náufragos.

EL CAMINANTE
CAMINANTE.

D ios te bendiga, mujer,

y al dulce niño

M UJER.

CA.RDBNIO

CAMINANTE.

que nutre tu pecho.
Deja que aquí, en esta roca,
a la sombra del olmo,
deposite mi carga
y a tu lado repose.
¿Qué oficio te lleva,
en el calor del día,
por el sendero polvoriento?
¿Traes mercadr,¿rías de la ciudad
por las aldeas?
¿Te sonríes, extrar~jero,
ante mi pregunta?
No traigo de la ciudad
mercaduría alguna.
Fresco viene el crepúsculo.
Muéstrame el hontanar
del que tú bebes,
amable mujer moza.

.........

�LA PLUMA

LA PLUMA
MUJER.

CAMJNANTE.

MUJER.
CAMINANTE.

MUJER.
CAMINANTE.

MUJER.

CAMINANTE.

MUJER.

CAMlNANTE.

MUJER.
26

Aquí arriba, por la senda rocosa.
¡ Ve delante! A través del bosquecillo
llega el senderq a la cabaña
donde yo habito,
junto a la fuente
de donde bebo.
¡Huella de la ordenadora mano del hombre
entre las malezas!
¡Tú no has dispuesto estas piedras,
profusa diseminadora, Naturaleza!
¡Aún más arriba!
¡Cubierto por el musgo un arquitravef
¡Te reconozco, espíritu formador!
¡Has impreso tu sello en la piedra!
¡Más allá, extranjero!
¡ Una inscripción sobre la que piso/
¡Nada puede leerse!
¡Idas sois, vosotras,
palabras hondamente grabadas,
que debierais mostrar La piedad de vuestro amo
a millares de nietos/
¿Te asombras, extranjero,
por estas piedras?
Arriba son muchas las piedras
alrededor de mi cabaña.
¿Arriba?
Ahora a la izquierda
subiendo por el bosquecillo.
Aquí.
¡ Oh, musas y grru:iasf
Esta es mi cabaña.

CAMINANTE.

MUJER,

CAMINANTE.

MUJER.
CAMINANTE.

MUJER.

¡Las ruinas de un templo!
Aquí al lado, abajo,
surte la fuente
de que yo bebo.
¡Ardiente te agitas
sobre tu tumba, gl!nio!
¡Se ha hundido sobre ti
tu obra maestra,
oh inmortal!
Espera, voy por el vaso
para qne bebas.
La yedra ha revestido
tu esbelta forma divina.
¡ Cómo os afanáis
por elevaros sobre los escombros,
par de columnas!
¡ Y tú, la hermana solitaria de allí al lado!
¡Cómo, desde lo alto,
11tajestuosamente enlutadas,
con lúgubre musgo en la sagrada cabeza,
miráis vuestras hermanas
rotas a vuestro piel
¡Del zarzal a la sombra,
cúbrenlas escombros y tierra
y la alta hierba ondula sobre ellas!
¿Así estimas tú, Naturaleza,
la obra maestra de tu obra maestra?
¿Insensible destrozas
tu santuarior
¿Siembras cardos en él?
¡Cómo duerme mi niño!
27

�LA PLUMA
LA PLUMA

.CAMINANTE.

MUJER.

"CAMINANTE.

MUJER.
28

¿Quieres desca1tsar en la cabaña,
extranjero? ¿O prefieres
quedar al aire libre?
¡Hace fresco! Toma al ni,io,
para que vaya a buscar agua.
¡Duerme, duerme, amor mío!
¡Dulce es tz, reposo!
¡Qu.i blandamente respira,
rebosando celestial salztd!
¡ Tú, nacido entre los restos
de un sagrado pretérito!
¡Pósese su espíritu sobre ti!
Aquellos sobre quienes flota
gozan de cada uno de sus dias
con dignidad de dioses.
¡Ábrete, colnzac/p germen,
magnífico ornamento
de la resplandeciente primavera,
y reluce entre tits compa1ieros!
¡ Y al caerse los pétalos marchitos
ascienda de tu seno
colmado fruto
que bajo el sol madure!
¡Alabado sea Dios... ! ¿Y duerme todavíar
Nada tengo que pueda ofrecerte
con el fresco trago,
sino un trozo de pan.
Te lo agradezco.
¡ Con q1té delicia florece todo en tomo
y verdea/
Pronto regresará mi marido

CAMINANTE.

MUJER.

MUJER.
CAMINANTE.

de las ltazas a casa.
¡Quédate, quédate, lzombrel
Y toma con nosotros la cena.
¿ Vi·¡;Ís aquí:
Allí entre aqitellos muros.
Ya mi padre lzizo la clzoza
con ladrillos y piedras
de los escombros.
Aquí vivimos.
Dióme como mujer a un labrador
y murió en nuestros brazos...
¿Has dormido bien, corazón 11iíor
¡Qui avispado está y q11,i juguetón
el bribonzuelol
¡Naturaleza, que en eterno germinas!
Creas a cada ettal para el goce de la vida;
a todos tus lzij'os, maternal, Izas dotado
de una heredad, de una cabaña.
Arriba, en la cornisa, edifica la golondrina,
ignorante de los ornatos que embadurna;
teje la oruga en torno a la amarilla rama
el albergue invernal de su nidada;
y tú, ¡olz, hombre!,
de las ruinas excelsas del pasado,
compones, como de remiendos, una choza
para tu abrigo,
y sobre tumbas gozas ...
¡Adiós, 11iujer feliz!
¿No quieres quedarte?
¡Dios os guarde
y bendiga a vuestro lzijol
2c,--.

�LA PLUMA

MUJER.
CAMINANTE.

MUJER.
CAMINANTE.

MUJER.
·CAMINANTE.

¡Buen viaje!
¿Adónde me llevará aquel smaero
que sube la montaña?
A Cttma.
¿A qué distancia está?
/
Tres leguas buenas.
¡ArEós...!
¡ Guía tú mis pasos, Naturaleza!
¡El caminar del extran:fero
que marcha sobre tumbas
de un sagrado pasado!
Condúceme a un asilo
resguardado del Norte,
(Í,()nde breve alameda
proteja de los rayos del mediodía.
Y cuando regrese
con la noche a mi cabafia,
dorada por los últimos rayos del sol,
haz que me reciba una mujer cual ésta
con el hy·o e,, los brazos.

J. W. GOBTHB
{Trae!ucc i611 de R. M. Tenrcico.)

LETRAS ITA LIANAS
1~ Italia inteligente espera su nuevo poeta y mira, sin
un amor excesivo, pero con simpatía, a los cinco o seis escritores que luchan con seriedad por hallarse a si propios y al
Arte, entreténgome yo a veces estudiando en los escaparates de las librerias los escondidos rostros de los libros de crítica y de
pe11samiento y las reimpresiones de los clásicos, y advierto que las novelas fáciles y mediocres con sus cubiertas triviales ocupan el primer lugar
de esos escaparates, mientras las obras de los críticos, de los filósofos, de
los hombres de estudio en general, se recatan tímidamente en segundo término. Echamos de ver que no son muchas; pero ya a primera vista descubrimos nombres de resonancia mundial a estas fechas; son obras de Croce,
de País, de Farinelli, de Anile; son reimpresiones de Tommaseo, de Dante,
de Manzoni, de Foscolo. Pero el público fija su mirada preferentemente
en la primera línea de los escaparates; y sólo algún joven curioso o tal
cual hombre de lentes, se esfuerza por llegar alU donde se han refugiado
los pensadores y los grandes escritores de ayer.
Ahora bien, si el Hbrero no los considera, si la muchacha vestida de
seda y calzada con chapines de raso no los busca, si al estudiante no le
preocupan, el jove'l curioso y el hombre de los lentes fijan la mirada lar1:º rato en aquellos frontispicios, y luego de reflexionarlo mucho, acaban
comprando el pensador y el clásico.
IENTRAS

31

..3•

...

�LA PLUMA

LA PLUMA

Y cuando veo al joven curioso y al hombre de los anteojos decididos
a tal adquisición, ya no temo por la literatura de mi país ni por Italia.
Pues ¿qué pueden contar las cinco mil muchachas vestidas de seda Y los
cinco mil estudiantes que compran la novela de moda, qué pueden contar,
mientras haya un solo joven que se fija en los libros serios, y ni por un
momento mira las cubiertas lujosas de las noveluchas?
Ya no temo, porque esos dos compradvres tímidos, pero reales Y tangibles, me dicen que la seriedad, la honestidad, la elención de los bu.enos
estudios no han muerto todavía en Italia; mientras que presto morirán,
no quiero decir dónde, los pobres alimentos de los novelistas de tres al
cuarto.

•••
En tanto, la Italia inteligente está toda alterada por la reciente co~vcrsión de Giovanni Papini. No es un rumor falso ni una actitud reclamtsta; Papini, el satánico Papini, entra en el seno de la Santa Madre Iglesia.
Los periódicos hablan de la con versión, en los círculos intelectuales se la
discute, un periodista se ha avistado con Papini y le ha interrogado para
saber la verdad. Y Papini ha dicho: «sí señores; yo ya no veo la verdad
sino en el Eva?gelio.• Y está esr,ribiendo-es más, se dice que terminando-una obra profunda y de gran volumen: la vida de Jesucristo.
Se puede discutir a Papini cuanto se quiera; y tanto más hoy que la
nueva generación se acerca a nuestro último clásico, aún vivo, Verga,
como buscando en la obra-toda l)umanidad-de este gran esc;ritor, un
nuevo punto de partida, después de veinte años de rebusca, de manías,
de cabriolas puramente verbales. Papini es ya un recuerdo de nuestra juventud y nada más. ¿Quién lo lec hoy en Italia? Tal vez algún joven de la
nueva generación, que oye pronunciar su nombre, y busca ansioso sus
obras; pero l0s hombres maduros y los jóvenes de treinta años están tao
lejos de Papinl, como si al siglo pasado y no al nuestro perteneciera. La
verdad es esta: Papini ha sido un constructor. Quien construye, y con material humano, quizá esté durante algún tiempo en un plano más modesto
que el dialéctico o el sofista; pero ya llegará el momento en que se le bus3i

cará con preferencia y se hará la luz eÓ torno SU) o. Papini es, ciertamente, uno de los más vigorosos, si no de los escritores más profundos de Ja
genLTació~ actual_; pero no _ha dejado, por desgracia, y tal vez no dejarámás que hbros ammados, violentos, libros de destrucción; allí donde otros
más mode~tos y encerrados dentro de sí, come, Panzini o Pascoli, fijaban
en verso o en prosa momentos y pausas de la vida. Si, hubo uu momento
en que todos hemos crefdo poeta a Papini; pero fué una ilusión suya y
nuestra; más nuestra, acaso, que suya, pues que intentó sus notas líricas
con poc.a convicción, con poca emoción, y aprovechándose admirablemente del eJemplo más modesto de Softici y de otros jóvenes menos conocidos
que él. Mas Papini renace, a cuanto dicen las crónicas, a nueva vida, con
la obra que está escribiendo, y nosotros, que le estimamos, esperaremos
esa obra con tuda la fe que él se me, ece ) nos inspira: porque su tormento_ por encontrarse a si mismo es, com,idérese como se quiera, de los más
tr~g•_cos y dc,lorosos; como el de un prisionero que busca por todos los
~ed10s, con manos, boca y dientes, el romper las cadenas que le suJetan.

•••
Otro di~léc~ico y crftico de mucha fama es Borgese; dudoso a su vez
duran.te algun tiempo entre la poesía y la critica, lejos de la propia comprensión, ¡,~r? obstinado en hallarse, Borgese, a quien los jóvenes estima~ Y los vteJOS respet~n, ha abandonado tiempo ha la poesía, y aun la
:rihca, como tal expresión cuotidiana, o al menos frecuente. Pero no ha
bandonado sus estudios predilectos; y aunque desde las columnas d
uno de _nne~tros grandes diarios, ll Corriere della Sera, escriba de polític:
i-tde ~•stona, corre la voz de sus estudios acerca de un gran problema
t erano ~oderno; es decir, de que prepara su obra máx1ºma Entretanto,
aparecen. en_ los escaparates sus libros agotados, que Treves. reim rime v

r;-

!uaen;)c:,~b~~c;u:\:P;~~ura ~trnprar.1:e aquí la Storia della cr~íca
. mer ' ro, y la primera muestra digna de su noble
p ersonal,.dad d e escritor.
Borgese posee como nadie en Italia la facultad de comprender desde
3

33

�LA PLUMA

LA PLUMA

blema y de resolverlo con claridad y
luego dónde e~tá el ~udo ~e un pr:eden echarse en olvido, ni aun hoy,
fuerza. Sus artículos hteranos no p
tan vivos como cuando
.d
olumen no parezcan
no obstante recoga os en v
d
charse en olvido, tan ta es la
. .
.ódicos· no pue en e
1
¡os leímos en os peri
' .
d. léctica formidable y su ong1c itor inspira con su 1ª
simpatla que este es r
h terminado porque Borgese es
·6
otra parte no a
'
nalidad. Su func1 n, per
' t·1 en estos años de guerra y de
.
y fecundo· y su es 1 o,
d
todavla muy Joven
'.
.
se ha reforzado y adens:.i o, y
.. d
61 ::io ha perdido, sino que
polltica, no s o
.
d
na obra nueva de singular mtt e1, y
es menester esperar de él, s10 du a, u
potencia.

•••
está también a su vez, de cuando en cuand~,
Croce, el célebre Croce,
h
"nistro de Instrucción Púbh,
obstante ser a ora mi
en los escaparates, y no
.
t b·en parece acelerarse, más por
ca su producción no se detiene, ~n esd_t1 'r..aterza que por su voluntad
•
.
d
fidells1mo e i or
'
'
obra de sus amigos y e su
. .
tá estudiando importantes re,or. E f to como m1nastro es
.
y su trabaJo. n e ec ,
.
otra parte reimpresiones o
l'
que p'll.bhca son, por
'
.
.
filosóficos, antaño aparecidos en rev1smas, y los vo umene_s .
colecciones de estudios hteranos y
. . s·endo la figura más
.
Pero Croce continua •
é
O
tas
campo del pensamiento Y
memorias acad micas.
.
.
. d
omento h1stónco, en e 1
, .
representativa e este m
. tiempo 00 "igue como cntic desde hace a1gun
.
.
de la alta cultura, pues qu
.
él y pudiéramos decir leJos
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con una producc1 n con mua,
Z . helll por Perrella, sucédensc
Sus libros, editados por Sandro n, p or ,ame
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34

violentos, polémicos, audaces. Combate el ide~lismo crociano con un fervor, una nitidez, una gallardía que, como decía, llenan de curiosidad a los
hombres de estudio. Partiendo de unas cuantas premisas negativas y de
lucha, se afana ahora en construir su sistema, basado y fundado en el es•
cepticismo. Pero la simpatfa que inspira en torno a sf no es pueril y menuda, pues que Rensi muestra, pese a sus intemperancias verbales, ser un
talento nuevo y moderno.

***
Otros pensadores, crlticos y filólogos siguen, por el contrario, su camiM tranquilamente. Ettore Romagnoli, uno de los más insignes grecistas
italianos, ha roto muchas lanzas contn la cultura y los métodos de estudio alemanes en sus libros Lo scimmione in ltalía y Mintroa e /.o scimmione (editados por Zanichelli), pero hoy, aquietado ya, trabaja en traducciones del griego, ensayos sobre poetas griegos y comedias. De estos dfas es
la p11blic.. dón de sus tres comedias: U triltico dell'amore e dell'ironia
(ed. Zanichelli), en la cual encontramos al perfecto traductor de las ironías
fen-ces del divino Aristófaoes. Cario Pascal, por el contrario, no abandona
sus trabajos filológicos. Nobles trabajos los de Cario Pascal. Quisiera -yo
que se conocieran en España los estudios realizados por el célebre latinista sobre Horacio, Catulo, Virgilio, Tacito (ed. Battiato), y, sobre todo, su
obra más vital, Scritti vari sulla letteralura latma (ed. Para vía), donde este
alto ingenio desentraña con singular agudeza el pensamiento y el arte de
los más preclaros escritores de la antigua Roma. Tiene el don de colorear
111cluso la materia más árida y puramente cieotffica, de darle vida, fuerza,
interés, y con una simplicidad de medios que pocos poseen.
Arturo Farioelli es, por el contrario, harto conocido en España, y no
tendré que esforzarme en recordar sus estudios acerca de ella. Hoy, en e1
quadrigésimo aniversario de su profesorado, Italia le festeja. Bien lo merece el maestro, el hombre de estudio, que ha dado a conocer en Italia, en un
admirable ensayo, a vuestro Calderón, y a muchos escritores alemanes
ayer desconocidos en Italia. Farinelli es catedrático de literaturas comparadas en la Universidad de Turfn, y, más que autor de ensayos, es un
35

�LA PLUMA
LA PLUMA
maestro admirable. Sus disclpulos reúnen hoy en volumen (ed. Bocea) tales lecciones, documeRtándolas históricamente y dándoles unidad y cuerpo, para que se acerquen a Farinelli los j?ven~, n~ ya c_on la simple curiosidad que inspiran las obras de pura mvest1gac1ón, sino aquellas que
tienen un punto de partida y una meta claros y definidos.
Otra obra critica muy leída y comentada en estos dias es el Balzac in
Jtalt"a, de Giuseppe Gigli (ed. Treves), estudio exacto e inteligente llevado a cabo sobre fuentes históricas del tiempo, del periodo en que Balzac
vivió en Italia, período nada extraordinario por lo demás, del cual sale
Balzac empequeñecido, y, como hombre, lleno de máculas y fla'luezas.
Dos buenos estudios acerca del Dante atraen también en estos dlas la
atención de los doctos sobre el gran poeta cuyo centenario se celebra
en 1921: uno de Cortese (editado por Angelo Signorelli), y otro de Falorsi (editado por Lemmonier), diversos en cuanto a método y ejecución,
pero útiles entrambos para el conocimiento de los problemas da_ntescos.
De Giuseppe de Lorenzo, cuya fama rebasa ya las fronteras, reedita Laterza un volumen de ensayos sobre el Bttdismo, a que dedica estudio y pasión De Lorenzo años hace; y Zanichelli La ltrra e fuomo, obra de poesla
y ciencia bien fundidas, y una de las más bellas de cuantas ha producido
este singular poeta y hombre de ciencia. El propio Zanichelli nos da los
Saggi di scimza e di vita, de Antonino Anile, médico napolitano, conocido
también en Italia como poeta, y que por la singularidad de su filosofía
tiene muchos lectores en todos los campos.
y he aqul después las reediciones de los clásicos, las más caras a
quienes gustan los libros, jóvenes y no jóvenes. Infatigable en este aspecto es La\erza, que con sus Scriltori d' Italia está levantando un monumento duradero en favor propio y el de Italia; libros que por su aspecto
exterior, el carácter de letra y el cuidado en las reprnducciones son verdaderamente perfectos. Otra colección de clásicos imprl.mese en Italia por
la Unione Tipografica Edilrice 1 ori1use, guiada, cuidada, dirigida por uno
de los más notables hombres de letras italianos, Gustavo Ba\samo Crive1\i; pero asi como la colección dt" Laterza, por su alto precio y su fiso no ·
mia aristocrática está destinada más bien al mundo de los filósofos y de
36

•

los hombres de estudio, ésta de Balsamo Crivelli tiene intenciones más
vastas; y en efecto, es la más buscada por los jóvenes, los estudiantes, los
padres de familia. Un nuevo editor de Florencia, Luigi L. Battistelli, inicia entre tanto una colección ibérica antigua, comenzando con los dramas
de Calderón, que serán muy buscados. La lista podia ser aún muy larga;
~ero creemos que es bastante por hoy, si bien es menester decir y repetir que, no obstante parezcan prevalecer en el movimiento editorial italiano las obras decadentes y amenas, muchos editores ofrecen obras puras
y nobles. ¡Acaso no es de hoy también la traducción de la Jú"ada, que
Nicolo Festa, grecista insigne, ha intentado nuevamente, e impreso Sandroo en belllsima edición? ¿No es de koy la reedición, en un solo volumen, de todas las obras del Dante, nobilísimamentelimpresas por Barbera?
~y no más de ayer el nacimíento de una colección extranjera de Bemporad, de otra, extranjera igualmente, de Quintieri, de una colección de
obras inmortales en las ediciones de la Risorgimento, dirigida por Caddeo?
As!, pues, no desesperemos.
Porque incluso en el género oarrati vo no nacen sólo obras antiguas·
'
y, aunque de raro en raro, alguna joya reluce.
Ved en las ediciones de Mondadori, de Roma, ll díavolo nella mla líb1 er~a, de Alfredo Paozini, obra maestra de prosa fina, humorística y humamsta, ! otra de Tommaso Monicelli, Crepuscolo, en que el ingenio de
este escritor recoge algunas de sus novelas, delicadas de tono y exquisitame~te humanas. Y de hoy, en las ediciones de Bemporad, de Florencia
(e~i~or que se lanza ahora con buen éxito a la literatura amena), son Verg,mtd, de Fausto Maria Martini, obra de prosa clara, en la que se narra sin
literatura, antes bien con mucha y verJadera poesia, el retorno de un
cuerpo Y de un alma de la muerte (Martini fue gravemente herido en la
guerr~, Y tuvo un brazo y una pierna atrofiados) a la vida; y l a pace túgli
angelz, d~ Francesco S~pori, novela honrada y, aunque no muy robusta,
noble Y smcera; Y Na7a 1ripudians, de Annie Vivanti, obra tal vez exageradamente dramática, pero expresiva y humana.
En Italia trabajan bien este campo, los jóvenes sobre todo. Giannino
Omero Gallo, por ejemplo, ha hecho en tres volúmenes Le oasi túl dolo31

�LA PLUMA
rt, que ahora reimprime Zanichelli, la prueba segura de una prosa sin retórica y altamente poética. Los oasis del dolor son las ciudades donde la
guerra recogió en hospitales famosos a los heridos y moribundos. Y es de
ver cómo este prosista poeta describe esas ciudades y el dolor que en
ellas reside, en una prosa cálida y densa, con un fervor poético que nunca
rompe los moldes clásicos, que no cae en fin en el énfasis. La obra lleva
un prólogo de G.briel D' Annunzio.
En suma, aun en el campo de la fantasla, si bien raramente y no siempre con éxito, hay quien trabaja con celo y ,eriedad, y se yen en los escaparates novelas y tomos de poesias de escritores conocidos o no, Ma rio
Borsa, periodista de renombre, lla publicado en la casa Edilrict Risorgimmt,, de Milán, una novela, La casdna sul Po, en que se refiere sin pedanterla la historia moral y espiritual de un joven italiano, al que la guerra ha aplacado ansias y dudas, conduciéndole de nuevo, luego de crisis
espirituales y rebuscamientos, a la casa rústica donde nació. Y han publicado buenas novelas Giuseppe Lipparini (Le /antas/e della r:ovant Aurora), Mario Sobrero (La vloktla di Parma), Enrico Franchi (Prlmavtrtlta, novelas cortas y cuentos, Marino Moretti (La voct di Dio), Ugo Malato
(Li·monella se dlverte), Paolo Arcari (La facda che non capisce), Pierangelo Baratono (Commmtl al libro delk Jale), Ferdinando Paolieri ( Novelle
{ncredibíll), Lina Poretto de Stctano ( Le notí della puríld).
Esta ennmeración es harto menuda y estéril para que valga ser co1:tinuada. Pero sirva de testimonio de que en la Península itálica hierve algo
que no es humo tan sólo, y de que, en fin de cuentas, con todo nuestro
pesimismo, no ha muerto nuestra esperanza.

MARIO PUCCINI

DE LOS POEMAS BURLESCOS

TEATRO CLARUCHO
(PROVINCIA)
'Gelón y una lira en el centro.
'Gimbre. !Desparece la lira sin ruido.
cSe oscurece la sala.
cSilencio y principio.
!Decoración dara,
"
de color de ojos de !Rosario !Pino.
;,Muebles lijeros, como !Rosario !Pino. CJJaporosas
cortinas, como !Rosario !Pino. ;No está derecho el /orillo.
6stá puesto de prisa, como !R.os'lrio ;lino y su arte,
que es imperceptible y rapidísimo.
!Palabras en la escena:
don ;,Manuel .linares !R.ivas, diluido ...
fR.osario !Pino y la segunda dama
también fR.osario !Pino.
!Parlan. fR.isas de acotaciones.

�..
LA PLUMA

LA PLUMA

(6goísmo
del don :Manuel .linares que pone su propia gracia
g luego la manda a reir con un paréntesis rigi.do.)
6moción encasillada de antemano.
:Molde de un puding lírico.
Un 'Vaciado dramático.
tJ una sordina literaria. tJ una sensación de oficio.
Pasa el amor, con un bienestar de magnesia
por un tubo digesti'Uo ...
Comedia de vals, de vals que no se oye
sino en el corazón que es donde tiene el nido .
.lágrimas de clase media. 6sparcidas, hacen una
enorme, que es cual un lienzo cristalino
que cubre el escenario.
6s como un telón de cristal sutilísimo .
.Ca emoción al través de esa lágrima...
¡'Gela de araña que teje el artesano espíritu!
'Godo es, como el agua olvidada
en un vaso aburrido;
como el día que cae en un parque
. que tiene una estatua g sabe a domingo;
como un hombre que guarda sus horas
en un armario y las saca g las usa con tino_...
C:omo un sueño entreabierto de siesta ...
C:omo un honesto baño tibio ...
40

'Geatro clarucho . .linares. !Rosario.

Pro'Vincia. ¡;Mongolia g datismol
!Datismo de cielo, datismo de alma.
Programas datistas. fH.astío pianísimo ...
!De nada me vale el silencio ...
rcSe llena el silencio, de voces sin grito .. I
ALONSO QUESADA

SIMETRIAS
I

Gl alma turbia y sombría.
fR.ocío, gotita limpia.
Cuando ella vuela al azul
baj as a la tierra tú.
6/la desciende del sueño
cuando tu v uelves al cielo.

�•

LA PLUMA

•

II

flué en un bello día de abril
cuando !Dios me dió aquel tesoro;
/ué una bella noche de .luna
cuando lo llevó el !Demonio.
III

6spacio g tiempo,
quimeras,
quimeras del Pensamiento.
¿Jy(is pasos en el 6spacio
y mis ritmos en el tiempo,
quimeras,
quimeras del Pensamiento.

Y tú que lo creas todo,
Pensamiento,
que te creas a ti mismo,
Pensamiento,
quimera de una quimera,
Pensamiento.
VALBNTIN ANDRBS ALVARBZ

. .. CASTILLO FAMOSO
AURID-lcntitud, desbarajuste, trabas inútiles-se compendia.
en el tranvía. El jaulón con ruedas que arranca a trom¡;¡icones, se enhebra por calles tortuosas y va de atasco en atasco,,
preñado de broncas, dejando a los clientes frustrados, boquiabiertos, al mari:en de la vla, es una pieza capital de la armazón
madrileña, y si todas las restantes se perdiesen, ella sola bastaría para
reconstruir nuestro sistema urbano. El tranvía es espejo de las costumbres-como el teatro- pero no las corrige, ni mucho menos deleita, misión que le achacábamos al teatro en clase de retórica; antes las
recoge, las encauza, propiamente las encarrila para sacarles friamente el
jugo. El tranvía zurce corruptelas dispersas; celestinea entre la tardanza y
el mal humor; acopla la suciedad con el despotismo. Todo ello es acarreode la villa, que, á lo mejor, se espanta viéndose así condensada en el tranvia. Madrid entonces pretende que el tranvía es una calumnia que le levantan; pero no: nada hay dentro del tranvía que no vaya suelto por esas calles. Hasta el hedor: si en el interior del tranvía hiede a cinematógrafo, eso
lo pone el público, el mismo público que en el cinematógrafo hiede a tranvía. Es más que un achaque de la capital. No le diré, pues, a Madrid: «Me
duelen nuestros tranvías• (como a algunos les ha dolido la Península ibérica) reeditando otra parodia del j' ai· mal d votre poüríne, que inventó una
preciosa memorable. Más propio es encaramarse a la torre de Santa Cru z;
43

�LA PLUMA
LA P L U i\I A
y gritar desde ali!, como almuédano delegado por la Academia de Ciencias Morales y Polfticas: • ¡Hermanos, las ciudades tienen los tranvías que
~e merecen I•
El tranvía es el vehiculo perteneciente al esbozo de progreso material que apuntó en Madrid hace veinte años; se entiende el tranvía con
trole. Cuando España acabó de perder las colonias, el tranvfa empezó a
perder las mulas; sucesos correlativos inaugurales de un período históri~o. No lo he mos olvidado: hubo renovación espiritual y apetencia súbita
de ventajas y adelantos prácticos; descrédito de oradores; auge de inventores, adornados con el prestigio que les usurparon después los pedagogos;
constitución oficial de la «generación del 98•, con escala cerrada y amortización de las vacantes; disquisiciones doctas acerca de la aptitud política
de la raza. Se comprendía que aoui iba a pasar algo. Madrid fué perdien,do la calidad de apacible lugarón manchego: llegaron unas cupletistas
francesas: los señoritos se vestían de frac para asistir al primer music-hall
de la Alhambra: de la Puerta del Sol salió una mañana el tr~nvía eléctrico del barrio de Salamanca: pareció máquina mortífera, innecesaria (¡en
Madrid no hay distancias!), y se la obligó a ir despacio (¡qué más quería
~llal) para que los peatones pudieran pasearse tranquilamente, sin mirar
atrás, por entre las vías. Desaparecieron los encuartes: golpe mortal para
lo pintoresco madrileño. Las mulas en reata, que bajaban al trote la cuesta de Atocha, rebotando los ganchos en los adoquines, con un bigardo
caballero en la grupa, ¿qué se hicieron? Y el desconcertado coro de blasfemias, trallazos, voces y patear de cascos herrados, áspera ofrenda de la
exasperación de Madrid, ¿no lo echan de menos las hostiles divinidades
carpetanas? Así como la introducción de la libertad ahuyentó a los frailes, y la del agua del Lozoya dispersó a los aguadores, el flúido eléctrico
acabó con las mulas del trnn via y sus encuartes. Pero, al fin, de la especie
fraile y de la especie aguador-ornamento del viejo Madrid, único en las
galas-se sabe lo que ha sido: el fraile ha vuelto, y los aguadores, solt:idas las cubas, se abatieron sobre los ministerios, embajadas, senadurías y
otras gangas; los más generosos se pusieron a capitanear movimientos de
-Opinión. En cambio, de las mulas nada se sabe. No es creíble que se ha44

yan extinguido; cierto que los híbridos... Pero también los frailes son hibridos, si n o de nacimiento, por vocaci0n y de resultas, y la especie sobrevive, pese a la esterilidad de sus individuos.
Error fué el de amputarle las mulas al tranvía, propio del aturdimiento en que nos sumió el desastre. La nación bebia los vientos por el europeísmo y aceptaba a tontas y a locas cuanto viniese de fuera, sin pararseª meditar si era conforme a nuestras tradiciones y al genio de la raza. El
tranvia eléctrico estará muy bien en el extranjero, pero lo que es aquí ha
sido un fracaso; la prueba es que no anda. Cada pueblo tiene sus móviles
peculiares; es inútil preteuder cambiárselos. La mula, animal español por
excelencia, más típicamente español que el Loro, es la bestia que mejor
cuadra a sus compatriotas racionales, mirados como carga transportableLa mula es áspera, brava, testaruda, personalista; pero esos defectillos no
son sino espinas de la bondad e ingenuidad radicales de su carácter. Es
sufrida, sobria, recia; levanta los cascos de buen grado, pero en varas o
en ganchos, en reata o en bolea, acaba siempre por tirar; sólo es variable
el número de palos que necesita. Las mulas se han asociado mil veces a
los destinos de la Patria; los sucesos capitales de nuestra historia han pa•
sado casi siempre en mula, o se acometieron en mula; desengancharlas.
del tranvía fué un atentado de leso espíritu nacional.
Entre los carros de la carne y los carros de los muertos (que son los.
otros medios de transporte más notables de Madrid) el tranvía sin mulas
está haciendo, en mi opinión, triste papel. tA qué se debe la grandiosaapariencia del carro de la carne sino a la bien entendida restauración de
la reata de mulas, tras un destrenamiento fugaz? Las cinco bestias, el
carro de gran porte que se bambolea y se derrumba de un adoquín a otro,.
Y los cuatro bipedos Vt!rdinegros, untados de grasa, con sus blusillas cortas y sus trallas, que con un estentóreo ¡¡Rrrr... oooühll gobiernan el
rumbo de las caballerías, forman un cortejo único, inolvidable, enviado
por los barrios bajos a las sumidades de la villa a boca de noche, y pasan
sonando, tronando, apestando, con bazuqueo y roce de carnes desolladas
Y batir de los tendales de cuero que sahuman al vecino con el vaho de la
sangre. ¡Pavorosa máquina! ¿Es la re~ogida de los muertos de una gran.

45

�LA PLUMA

LA PLUMA
tbatalla, o pasan los relieves del festín de Moloch, o es la comitiva triunfal
de una sub-raza de caníbales que lleva los cuerpos de sus víctimas a al,guna escondida caverna para devorarlos a placer! Junto a esa visión truculenta, el tranvía, muy fértil de por sí en vejaciones y percances, se nos
antoja un poco insulso, una especie de comedia casera para.familias bur,guesas Y gentes de buen conformar. Lo mismo si se le compara con el carro de lus muertos. Todos juntos, previenen las postrimerías del madri&lt;leño. El catecismo conoce cuatro postrimerías del hombre natural; las del
madrileño no pasan de tres, pero son horrendas, y no hay ninguna que
corresponda con la postrimería gloriosa de los justos. Ir en tranvía, o colgado de un gancho ea el carro de la carne, o abrigado en un coche estufa
-de las pompas fúnebres, son las tres últimas cosas que pueden sucederle
al habitante de Madrid, a poco que propenda a trasladarse. Incluyo lo del
carro, porque, sobre no estar muy cierto de la condición que sus clientes
,gozaban en vida, reliquias de espíritu franciscano me incitan a considerar
los cuadrúperlos como hermanos menores, y los saiudo, cuando los veo
pasar abiertos en canal, como a convecinos frustrados. De igual modo,
veo en los ocupantes temporales del coche fúnebre a nuestros convecinos
-más sensatos, que optan por ausentarse definitivament€, descontentos y
fallidos en su calidad de pasajeros. Se adivina que, resignándose a perder
de una vez todo el tiempo que tenían, se han tumbado para hartarse de
•dormir, diciéndole antes al cochero: «¡Por horas[ Un paseo hasta las afueras. Ve despacio. ¡Hace un sol tan hermoso!• Son los únicos viajeros que
-están seguros de llegar a su destino. Pero no se dan cuenta del ridículo
aparato con que los llevan; de no ser así, poco tardarían en rebela1se. Ni
perciben las palabras impías que se pronuncian a su paso. Siendo yo estudiante de leyes, volvía con unos compañeros de no sé que lección prác'1:ica, y como nos cruzásemos con un entierro, el docto catedrático que aos
acompañaba, dijo:
-¡Mirad, hijos; llevan a enterrar al de cujus!
Andados los años, me encontré aspirante a la Filarmónica; me recon,-comfa por la tardanza en el ingreso, y cada vez que topaba con un entie:aro, hacíarne esta pregunta, risueña como la esperanza:
46

-¿Sería socio de la Filarmónica?
Tampoco se dan cuenta de la loca alegria que respiran los acompahantes del duelo. Quien se para a mirar el desfile de los coches de un entierro sorprende, Tentanilla tras ventanilla, en los rostros que no se creen
observados, todos los matices de un regocijo animal estúpido; el regocijo
de quien acaba de salvarse de un gran peligro. ¡Imaginan que no se han
de morirl Y van dulcemente mecidos por el deleite de hacer coro en un
suceso aciago que, de momento, los deja indemnes. Pero lo que asombrarla verdaderamente a los muertos, si lo viesen, seria el barullo y la prisa
con que los enterradores regresan a Madrid, una Tez desembarazados de
-su carga; ponen los caballos al trote; se despojan, haciendo un montón
-con ellas, de las insignias funerarias (bastoncillo de zahorf, como para
alumbrar muertos ocultos; peluca de estopa rucia y sombrero bicorne): parecen mascaradas y cabalgatas del Carnaval, que al llegar la noche, rendidas de vocear y correr, abandonan el jolgorio.
Yo no creo que los muertos de Madrid viajen con tanta aflicción como
.aquel de la fábula:
Un mort s' en allait tristement
s' emparer de son dernier gtte;
un cure s'en allait gaiement
enterrer ce mort au plus vite.
¿Tristemente? En Madrid, morirse es cordura. Si el saltatumbas le despa-cha au plus vt'te, el muerto se ríe de él y de la vana agitación de los enterradores. Los madrileños conscientes se mueren por sustraerse al tiempo, por bogar en la eternidad, por dar a su vida el fondo perteneciente a
su ritmo lento. Corno viajeros, los muertos son los únicos madrileños que
or~anizan su experiencia personal y saben la inutilidad de tener prisa.
No así el madrileño que per~iste en viajar en tranvía. Es un tipo atolondrado; pueril, para quien llegar a la Glorieta de Bilbao o a la Puerta de
Atocha vale la pena de zambullirse en el remolino de groserías y de arbitrariedades vejatorias que asalta los coches. Aún no se ha abierto bastante
-camino la idea de que el tranvía es sólo u11 lugar de esparcimiento y re47

�LA PLUMA
creo para familias modestas, campo de operaciones de galanteadores furtivos, vehículo de enfermedades infecciosas, depósito ambulante de malos
humores; pero no carruaje que puedan utilizar las personas que se estimen. En tranvía viajan las gentes más feas de Madrid; sobre todo en verano; son los clientes de Bagaria. Viajan también los más pazguatos: los
que toman siempre la dirección contraria, los que nunca saben el precio
del billete, los que le cuentan al cobrador, al guardia, al viajero contiguo,
adónde van y con qué motivo. Viajan los más impertinentes; los que ocu pan el estribo o la portezuela como finca pro,Jia, las familias que discuten
sus asuntos íntimos en el instante de subir o apearse, concierta'\ bodas,
organizan excursiones, se recomiendan negocios y cambian prolongados
y tiernos adioses. Viajan las señoras gordas, los viejos perláticos, y esas.
hembras temibles rebujadas en un mantón de ocho puntas, con una cesta
en el brazo izquil'rdo y un chiquillo en el derecho. Viajan los peor educados, que compiten en aspereza de genio con el conductor {quien apuñala
con los ojos el espacio y da vueltas a fa manivela con igual furia que si le
retorciese el pescuezo a su mayor enemigo), y con el cobrador (que nos.
alarga, entre reniegos, el billete, bien untado de saliva, especie de cédula
de excomunión). Viajan los conquistadores castizos: uno muy moreno, cejijuni:o, de bigotes puntiagudos, de pavoroso mirar, que al mismo tiempo
subyuga, protege y perdona a una jovencita que va en el interior... Yo,
que siempre voy a pie, los desprecio. Pero a ninguno tanto como a .estos.
dos: al hombre servicial, que abre solícito las barandillas de la plataforma
para que salgan otros, o le avisa al conductor cuando han acabado de
subir los viajeros; y al señorito que desde la acera sale corriendo para dar
alcance al tranvía, y lo atrapa, y de un salto cae en la plataforma como
quien cae de la luna, y mira sonriente a los demás viajeros mendigando
un chispazo de simpatía, y no le hacen caso, y él se ve muy solo, muy
extraño, y se azora, y no sabiendo qué hacer rompe a silbar el andante
de Beethoven oído. la tarde anterior en el concierto de Price. Este es el
Gran Camarlengo del Augusto Colegio de Cretinos.

VELETA
Viento del Sur.
Moreno ardiente.
Llegas sobre mi carne
trayéndome semilla
de brillantes
miradas. Empapado
de azahares.
Pones roja la luna
y sollozantes
los álamos cautivos, pero vienes
¡demasiado tarde!
Ya lze enrollado la noche de mi cu,ento
en el estante.

Sin ningún viento
¡lzazme caso!
Gira corazón,
gira corazón.

BL PASBANTB BN CORTB
4

I

�LA PLUMA

LA PLUMA
Aire del Norte.
Oso blanco del viento.
Llegas sobre nti carne
tembloroso de auroras
boreales.
Con tu capa de espectros
capitanes
y riéndote a gritos
del Dante.
¡ Oh pulidor de estrellas!
Pero vienes
demasiado tarde.
Mi almario está musgoso
y he perdido la llave.

y está cautiva el ave
que dibuja con trinos
la tarde.
L as cosas qne se van no vuelven nunca,
¡todo el mundo lo sabe!,
y entre el claro gentío de los vientos
es inútil quejarse.
¿ Verdad chopo maestro de la brisar
¡Es inútil quejarse!
~

SÓLO TU CORAZÓN CALIENTE
Y nada más.
lvli paraíso, un campo

Sin ningún viento
¡hazme caso!
Gira corazón,
gira corazón.

Brisas gnomos y vientos,
de ninguna parte;
mosquitos de la rosa,
de pétalos pirámides.
Alisios destilados.
Entre los rudos árboles,
flautas m la tormenta.
¡Dejadme!
.
Tiene recias cadenas mi recuerao
50

.sin ruiseñor
ni liras.
Con un río discreto
y una fitentecilla.
Sin la espuela del viento
sobre la fronda
-vi la estrella que quiere
ser hoja.
Una enorme luz,
que fuera luciérnaga de otra,
En un campo de
miradas rotas.

�LA PLUMA
LA PLUMA

Mi corazón se vuelca sobre la fuente fría.

Un reposo claro
y allí nuestros besos
( Lunares sonoros
dtl eco)
Se abrirían muy ltJos
Y tu corazón caliente.
¡Nada más!

(¡Manos blancas lejanas,
detened a las aguas!)

Y el agua se lo lleva cantando de alegría.
(Manos blancas lejanas,
¡nada queda en el agua!)

FBDBRICO GARCIA LORCA

MI CORAZÓN REPOSA JUNTO
A LA FUENTE FRÍA + + + +
( Llénalo con tus hilos,
araña del olvido.)

El agua tU la fuente su canción le decía.
(Llénala con tus hilos,
araña del olvido.)

Mi corazón, despierto, sus amores decía.
( Araña del silencio
téjele tu misterio.)

El agua ele la fuente lo escuchaba sombría.
( Araiia del silencio
tijele tu misterio.)
53

52

�LA PLUMA

LIBROS Y REVISTAS
Ramón Péres de Ayala,-Belarmino y Ajolonio.-Novela. Madrid. Calleja, 1921.
• Saber poco o, mucho, ¿de qué sirve? ~3:da ciencia, d~ por sí, es ~na abdicación al conocer mtegro. En la edad teolog1ca, la humamdad ~e figuraba haber
penetrado el sentido de la vida y la mue~te; el ho~bre se hab1~ a~ostu~brado
a la presencia de lo absoluto en cada realidad relativa; el conocimiento mt~gro
se ofrecía al alcance de la mano. En la edad científica, cada sabio no y_e s1 no
lo que tiene delante de las narice_s. Para a~~ender al concepto y emocion de la
vida, 0 situarse en el punto de vista de Sin&lt;?, C?~º hace el filósofo, o zambullirse con todas las potencias en los dramas md1viduales. El drama y la filosofía son la única manera de conocimiento.&gt; Así dice, en la sobremesa de una
casa de huéspedes, Don Amarant0 de Fraile,_ •ostentando _didácticamente un
tenedor de peltre, al modo de férula_&gt;. Belarmmo_ y _Apol~mo son la representación viva de los dos modos de arnbar al conocim1ento mtegro que el Sr. de
Fraile, iróaico y pedante, propone en las primeras páginas de esta novela.
Belarmino como su antecesor el tudesco Jacobo Bohme, es zapatero y filósofo; Xuantip~. su mujer (Xuana, la Tipa): se pare~e a la mujer de Sócrates, no
sólo en el nombre, sino en el humor agno y dommante con que aten~za_ a su
marido. Belarmino, por seguir las solicitaciones del dnteleto», el geniecillo o
demonio que se rebulle en su alma, aban?ººª poc? a poco el ~~nester zap ateril, afronta serenamente (dos veces estoico), la m1sena,_p_ara v1:-ir, en la co~templación de la Idea: e Su deber era abandonarlo todo, vivir de limosna, sufr~r
penalidades dormir bajo los porches, alimentarse de hierbas, con tal de seguir
la voz del I~teleto.&gt; Se afana en buscar una explicación del Universo. No le
satisface repetir, como las gentes vulgares, palabras y pal:i-bras, sin pararse a
escudriñar en su significado. •El aquel de la filosoha-dice-no ~s más que
ensanchar las palabras, como si dijéramos, meterlas en la horma. Si encontr_ásemos una sola palabra en donde cupieran tedas las ~osas ... , eso es la filosofi~,
tal como lo apunta mi inteleto.&gt; Belarmino, desprovisto de cultura y de técmca, maneja un lenguaje en embrión, que desconcierta y suspende a sus colo-

54

cutores, y un tecnicismo de su inventiva. Pero la sorpresa y la risa que su modo
de hablar provoca, sólo son duraderas en Ios espíritus superficiales: «De las
palabras no cuenta la estructura, sino el timbre y la intención. La cuestión de
la filosofía está en buscar una palabra que Jo diga todo cuando nos da la gana.•
Así, Belarmino, leyendo y meditando el Diccionario (epítome del universo).
descubre que en el Diccionario están todas las cosas, porque la cosa y la p:1.la•
bra es uno mismo; nacen las cosas cuando nacen las palabras, cuando un clnteleto• las conoce y les da nombre. Belarmino, entonces, trueca l)iccionario
por Cosmos y Cosmos por Diccionario. Agudamente va cambiando la aplica- ·
ción de los nombres a las cosas, quitando a los vocablos la significación que
les ha dado la rutina, y pone en libertad los conceptos, los sf!res que en ellos
estaban sepultados. Son creación suya, invención de su inteleto. En suma, Belarmino acomete una reconstrucción idealista del universo. Pero no la articula
en teoría o sistema: cuando cda en el blanco•, como él dice; cuando descubre
la •luz increada., cae en definitivo ensimism,miento, corta la comunicación
verbal con los demás hombres, vive, apenas con apariencia carnal, en los prados elíseos de un asilo.
Por su la~o, ~~olonio penetra el sentido íntimo de la vida y del mundo.
merc~d a la _mtu1c1ón poética. Es un imaginativo, rebelde a la disciplinf y al
estud:10, sensible con exceso, propenso a enternecerse, exuberante, enfático.
Respiraba en verso. Suponía que cada persona es víctima de una pasión y los
hom?res mufi:e~os de una pieza con un solo resorte. Tiene de común con Belarm1?0 el 0~1c10 de zapatero, la ignorancia, la falta de medios de expresión,
la actitud res!gnada ante el infortunio: Apolonio va a dar también con sus hueso_s en un asllo. Pero en la novela, a Apolonio ese le ve• menos que a Belarmmo. Esto puede depender de dos causas: O porque la historia de Apolonio
está contada, en buena part'!, por un tercer personaje. y sus gestas, referidas
a la huella que han dejado_ en la vida personal del narrador, aparecen para el
que lee en un p_lano más distante que las de Belarmino, las cuales pasan todas
ante nuestros OJOS: o I?orque (Y_ esto es lo más probable), Belarmino se va formando por la ~ed~taci?n y el d1acurso, en un lapso de tiempo q ue nos permite
º?servar su ag1tac1ó n mterna, dejándonos así más fuer~e impresión de humanidad Y de vida, al paso que Apolonio, por el arrebato que naturalmente le
posee, se zambulle desde luego y para siempre en el piélago que Belarmino
descubre sólo tras un largo rodeo.
El autor, h~ce vivir en esos dos personajes una dialéctica. Encerrado cada
u:~ enslos lun'.~e~ de su vocación, Apolonio y Bel~rmino se niegan mútuamente;
P 0 e a opos1c16n se resuelve en una armoma superior que los abarca a
~ntam?c:is, En el fondo, Belarmino y Apolonio son dos apasionados de la vida
e esp,ntu. L?s ?ºS se esfuerzan por comprender y crear. ·B~larmino pretende
ril?e~sar_ el Dicc~onario, es ~ecir, el_ Cosmos; quiere profundizar las potencias
º . ¡etiv~,. de _la vida, convertir la existencia en formas de pensamiento. Apolo010 Sspira a IDCorporar en formas dramáticas las ideas que hierven en su caletre. ou do_s •rancheros de la cultura&gt;, dice de ellos el Aligator personalmente
'
,,
dmueven. ansa y compasi·ón,· son d os I·1ustres grotescos, maniaticos,
portadores
e una idea grande; la magnitud de esta fidea refrena las burlas en el ánimo

55

�LA PLUMA
del lector, solicitado al mismo tiempo por la admiración y la lástima. Son rivales, pero su rivalidad •no era zapateril, sino de otro orden más íntimo y personal&gt;. Los sucesos de la novela prestan la coyuntura para que la conciliación
necesaria se produzca. Como medios de abarcar el conjunto de la vida, la filosofía de Belarmino y la intuición artística de Apoloaio se completan. Apolonio
ve en la filosofía de Belarmino la expresión de la poesía que hay ca toda cosa;
Belarmino ve en la poesía de Apoloaio la expresión intuitiva de la verdad de
las cosas. En un campo neutral plantado de asfodelos, Apolonio y Belarmino
s~ encuentran por fin, exentos cuanto es posible de toda ligazón terrena y a
solas con sus ideas; allí, en el asilo, los dos zapateros, que creían odiarse, acaban dándose un abrazo: es la soluci6n armoniosa de la antinomia; el desenlace
del conflicto intelectual figurado en ellos.
El autor dice que no sabe qué pensar en la pugna de lo qu~ Belarmino y
Apolonio representan; pero la soluci6n apuntada nos permite creer que lo sabe
perfectamente, sobre todo si a esa solución se le da su valor verdadero recordando que los dos héroes se va1 por último a vivir con el cura don Guillen, el
hijo de Apolonio, súbitamente enriquecido. El tal don Guillén parece estar en
la novela para corregir, completándola, la doctrina de don Amaranto de Fraile
acerca de los modos de penetrar el sentido íntimo de la vida: junto a la filosofía
y la ibtuición poética, don Guillén es la intuición religiosa. Estando aún en el
seminario, la crítica bíblica le quitó la fe; percibió la nulidad de los testimonios
hist6ricos del cristianismo. Pero rehizo su creencia cristiana por un acto de
voluntad de creer, robusteciendo y exaltando el elemento espiritual de su ser.
Testimonios y dogmas son cosa secundaria. Lo importante en el cristianismo
es la creación del espíritu. Esa religión depurada no le impide a don Guillen
seguir siendo cun. Asciende a la virtud más áspera: la castidad, y se esparce
en proyectos de mejoramiento social, conducentes a satisfacer el común deseo
de felicidad que es lo primordial humano, y el consiguiente derecho a la felicidañ que todos tienen, «pero derecho aquí mismo, en la tierra•. Don Guill~n.
como Bclarmino y Apolonio, es un entusiasta, un hombre de arrebatada vida
interior, fortalecido por ella contra las borrascas y las pesadumbres, para quien
no existe al parecer más realidad que la del espíritu y sus obras; otros personajes de la novela viven también abrasados por una llama, tienen el mismo
empuje, pero los dos zapateros y el cura, dentro de ese violento gii:o, conservan un continente sereno, uua confianza en la vida, una sonrisa que les presan aureola de santidad. Y esto importa señalarlo, porque el demiurgo beaévo•
;o que los inventó, no podía, dentro de la 16gica de su invención, n'!garse a
colmar (figuradamente) sus esperanzas. Cuando don Guillén, contra liU deseo y
su consejo, se encuentra heredero de una beata millonaria, saca del asilo a los
dos zapateros, y llevando de la mano a An~uslias, la inocente pecadora, desaparecen los cuatro de nuestra vista, como si asccnd iesen al cm µíreo. • Viviremos juntos una vida venturosa•, dice don Guillén. «Seremos todos felices• ,
dice la infeliz Angustia~. •¡Qué dramas voy a escribió exclama A polonio.
•¡S6lo es verdad el amor, el bien, la amistad!,, concluye Belarmiao. Este desenlace, que en otra novela de distinta fórmula no tendría cabida, acaba de dar
a la historia de los do~ zapateros su significación profunda. En la escena, ente-

56

LA PLUMA
nebrccida de súbito, queda sólo el Aligator epilogando sobre los sucesos pasa&lt;los; sentirnos que Belarrnino y Apolonio han subido al limbo luminoso de los
hombres que injustamente se frustran.
¿Cómo se hace de dos personajes de ese porte materia novelesca? Mostrándonos su oposición con el ambiente (una ciudad asturiana) y el rechazo de sus
palai&gt;ras y actitudf's incomprensibles en el ánimo de una colección de tipos,
en su mayoría ridículos o poco inteligentes. Y tejiendo, en segundo término,
una sencilla historia de amores frustrados, en la que el influjo funesto de la
rivalidad de ambos zapateros interviene decisivamente en el momento oportuno. Este momento es aquel en que la novela hace crisis, el más feliz del libro;
hasta que llega, los pcrsoc,ajcs van poco a poco cobrando significaci6n a nuestros ojos, y se aumenta el caudal de alusiones y preocupaciones intelectuales
que Belarmino, a su modo, maneja o sugiere; pero está la acci6n como en suspenso; las fuerzas que van a jugar en la novela se acumulan y amr.na.zan.
Cuando el autor les da suelta, prodúccse en las posiciones relativas de los personajes la mudanza esencial, la cri.lis; nOll lo cuenta en un capítulo que es, no
s61o el mejor de esta novela, sino probablemente lo mejor que Ayala ha escrito hasta hoy como novelista: la fuga de los novios, la pérdida de Angustias, la
captura del St'minarista y, sobre todo, la muerte de Novillo, el vejestorio enamorado de la solterona, y la revelaci6n del dolor en el corazón de la ridícula
F~licita, están tratadas con una seguridad de mano, con tal tino, con tan sobrio
p10cel, y coa tan perfecta inteligencia de la gradación de los sentimientos, que
nos parecen en oxtremo bien. Esta es la t:úsp:de de la novela. Ea la arquitectura del libro, las líneas eeneralcs y los recursos técnicos empleados se corresponden con cierta simetría antes y después de ese momento, como en dos
vertientes.
Una palabra, para cerrar esta nota, ::-especto del estilo. Pérez de Ayala
es uno de los pocos (poquísimos) escritores contcmpo1·áacos que pueden dar
razón cabal de los vocablos y giros que empican.
Es todo lo contrario del alarido, de la arbitrariedad, de las piruetas, del
descoco, en suma, de la barbarie . Me parece que una cosa es renovar el idiom~, Y. o_tra cscri_bir mal, a secas; y está uno harto de ver que, no sólo j6vencs
prmc1piantes, smo gente madura, y hasta viejos maestros, rivalizan en humillar el ~astelbno a la llaj1:za de los medios de expresión de una mente cerril,
~acubncndo con pr~t7n~1das a_nsi11.s de remozamiento lo que no es sino brutalidad natur~l o do°:11~10 msufic1ente del habla. Pérez de Ayala apura la capacidad c~pres1va del 1d1oma al ~ervicio de una scnsibi!idad y una cultura modernas, 5111 romper su estructura clásica. Nadie le confunde con los autores d•
trasuntos y jasticlies. Su asimilación del genio del idioma es demasiado seria
para es~. A veces parece un arcaizante. tan s6lo porque restaura ea su sentid? prop_10 los vocablos que, ~al cmpleadc,s, iba? perdiendo todo valor y signifi~anc1a. Por la pausa del ntrno, y por la densidad v encadenamiento de Jos
pcnodo_s, su castell~no co_ntiaúa uua gran tradición én la novela literaria. En
'!,e~armmo y A1_olomo s':1bs1stca todas las cualidades de su estilo; gana en prec1;1ón, en sobriedad, virtudes que implican rigurosa disciplina en quien, como
Percz de Ayala, gusta finamente el &lt;sabor carnal&gt; de las palabras, y sabe oír'

57

�LA PLl'M .4.

LA PLUMA
la cadcnoia de frases amplísimas. Esta prosa de abundante caudal (pero sometida a una técnica siempre alerta), tersa y unida como el haz de un espejo,
se presta mejor que a nada a los discursos, disquisiciones y rcfcrcnr.ias p.iestos por el autor en boca de algunos de sus personajes, y a pasar insensible y
suavemente de una alusión en otra, a gusto de la fertilidad del ingenio. Pérc~
de .Ayala es parco en describir la naturaleza exterior; cuando posa en ella los
ojos, la interpreta en notaciones breves, agrupadas alrededor de una imagen
principal, en la que vienen a cobra1· trascendencia poética las Hncas escuetas
de la visión corpórea. Esta actitud oc Pércz de Ay ala, se opone (no es el único que la ha adoptado) a la tendencia que venía predominando en la novela~
explicarla seriamente por lo que de sus ideas generales pueda colegirse en su1escritos, requiere un repaso de todos sus libros.
Pérc:t. de Ayala escatima sas novelas. Hada ocho años que no publicaba
ninguna. ¡Ah! ¡Ese periodismo, ese periodismo literario, por qué ha de absorver a los que valen para cosas mejores!
M. A.

***

Alberto Insúa.-l,as fronteras de la pasión (Novela),-Rcnacimiento

1920.

El hablar de literatura de e:'Cportación y de importación no implica menoscabo ni reducción a términos exclusivamente comerciales del valor artístico de
obras y autores. En lo que va de siglo, la europeización literaria iniciada en las
postrimerías del pasado se diYersifica en dos tendencias definidas: de afirmación nacionalista la una, muestra de lo típico español con vistas a la exposición
unir,ersal; de adaptación española de los modelos extranjeros, la s•gunda. Los
nombres de Blasco Ibáñez y Jacinto Beoavente presiden, en cierto modo, una
y otra dirección. No se ba producido aún la corricntt&gt; en que se fundan ambas.
dando a lo característico español la significación humana por excelencia de las
grandes obras rusas y escandinavas, pongo por ejemplo de literaturas nacionales influyentes en el espíritu moderno.
Alberto lnsúa se esfuerza en aclimatar entre nosotros un género eminentemente francés. Hay un tipo de novela parisiense que subsiste en el favor del
gran público amorfo, pese a los vientos y mareas de las renovaciones literarias posteriores, derivado, sí, de la gran tradición novelística francesa, pero
bastardeado al someterse a la prueba dtl lector sabidillo, siempre más fácil de
hallar que el lector inteligente. En España la novela psico1ógico-amorosa,
pu!'de d!'cirse que no ha tenido hasta la fecha cultivadores capaces de darle
carta de naturaleza. El éxito de Ft-lipe Trigo amenazó con una ola de imitadores de mala condición, relegados luego de los escaparates de las librerías al
vendedor clandestino de libros pornográficos. El propósito de Insúa no~ parece muy loable, en cuanto intenta dignificar literariamente, según reglas establecidas en los modelos del género, la novela erótico sentimental, tan desprestigiada.
Las fronteras de J:z pasión es el caso triste de un buen burgué~ madrileño
con ínfulas de enamorado a la alta escuela. Casado por conveniencias ~aciales
58

con _,m je.Jaso tú ,·arne, halla rlesp11~s el amor en figura de mujer edueada en el
e%1' anJero. El deber _pone a la pasión una frontera infranqueable. Separados
m s que por la fatahda~ por la vida corrünte, cuando el ~namorado vuelve ;
~cr a la amada_ de un d1a, respeta la felicidad maternal de aquella mujer y
uyc a sum,erg1r su dolor en la vulgaridad diaria.
. Tal en lineas generales la trama de la novela, en que el autor se ha ateo¡do al n atural co~ fiel empeño, aun a ::osta de que pudiera disminuir el inter • nove1esco la pmtura real de un ambiente tan anodino.

c.

*

R.

c.

**

Manuel U1arte.-Cuentos de la Pampa.-Calpe.-Colección Universal.-Madrid,

1920.

Por pr~mcra vez se editan reunidos en castellano estos cuentos a bl"
?dos en erent~s periódicos y revistas, y antaño coleccionados en t~!diic~ió:
rancesa ontes_ e_ la Pampa.-Garnier Hermanos, París), e italiana (Racconti·
~el{ª A,mpa.-Bibhoteca Amena, Fratelli Treves Milan). éJaro es el propósito
e autor, re~ueltamentc dec!ai:ado ad,-más en el breve prólo O del volumen·
f,~:~r de r~he~c lo ca~actcristtco americano, denko de los 1rmites de la lite~
tant/ espanolla, efs dcc_1ór, rebuy_endo la imitación de temas netamente ibéricos
como a a ectact n exótica en pos del m del
t
·
'
que es también el nuestro, •debe existir una mo~ali~aex ran1~ro. A su juicio,
buscar lógicamente esa modalidad en América Los d americana, y h_ay
que
0

(t!

~~~~t~~ 1:~e:ri.~~ ~:s~~~a:a::~~~!~ªt::~;;a:~ -~!u/;~r::;i~t:::~ªt~
P:1!1.
mien o, sm renunciar a la
1
1
~d~~:ªdes~~s~1i~~, ~!~:r~t;:::;::f~fi!.~~~~o~ l~e~~esl1:C:!;~ª~~:. ~~~~cd:}
0

renovación mundial

~~ntro de esa. modalida_d_ general, alienta en los catorce cuentos ue com00
~utor p~; ~~':~p~~;t~oe~fttj/:trosp~c~!v0 , que refleja la preferiÍlcia del
1
mento del cosmopolitismo ar cnt~noen e _iemp~ como parece, dado el increprovincianc, todavía de las cfudades de trernta a_no~ a la fecha. En el ambiente,
colonial, late el dra~a vi~leoto de I cu)'.~ esp~n?l!smo conservaba u.o aspecto
caballos salvajes-, tiñendo de un ro~o ~ ~I prt~iti(a-el gaucho, el malón. los.
Y lo que es m.is, la intención
J • e ama_ a u~ del alba nueva.
rada por el interés o I
d jropiamente hterana está sobre todo avaloatrae y distrae al le~to:e =seo e r_elato, que, aparte toda otra consideración
, poco cuno~o que sea.
~
C. R. C.

***

Jobo
E lche.-The Dance •f tite Seises.-Music Brande
&amp; LettersTrend
-L ·d-Tlu MY_Slery 0,.,
J
.
on res, abnl, 1920, enero, 1921.
El autor de estos dos ensayos b
ú .
Mr. J. B. Trend, es persona tan c:º r~ m s1ca y esce_nas religiosas en España,.
noci ª como apreciada en los círculos artís59

��LA PLUMA
LA PLUMA
• y por masas. Perdido el sentido de lo individual y particular, abarcan fácimen-

De sumo interés para el bibliófilo y el erudito, no lo es menos para la cul·tura española en Norteamérica h. nueva contribución del señor Seds a los estudios que tan dignamente preside la Hisjanie S,citty.
c. R. c.

***

La crlsia intelectual en Alemania .--Antes de la guerra, escribe monsieur
.Bernard Groethuysen en La Nouve/le lfevue Franfaise (noviembre), 1~ literatura y la filosofía constituían en Alemania un mundo apar'&lt;:. El pensamiento era
un refugio cerrado a las ideas del día, donde se veían las cosas sub ae1e,·nitatis
sje&lt;:ie, y no se quería saber nada de política. Las circunstancias han cambiado.
La et.!rnidad es poca cosa frente a las exigencias del presente. Por es~ e~ ahora tan difícil aislar la literatura y la filosofía del conjunto de los mov1m1entos
sociales y políticos.
La crisis intelectual de Alemania es uu hecho que todo el mundo conoce:
Jos espíritus fermentan, los viejos no saben qué ha cerse ~n un II?undo que ya
no es el suyo, los jóvenes, desesperados o exaltados, no tiene n p1~dad para los
viejos; antes de poseer una convicción hacen el gesto correspond1ent_e, y a ve-ces, a fuerza de repetir el gesto, se forma en ellos algo muy parecido a una
convicción; la cambian después por otra, variando de absoluto, f:X~re$án_dolo
siempre con palabras tajantes y sonoras, que ocultan mal el abat11mento mterior. Tales son los síntomas generales de la crisis.
Antes de la guerra, con saber en qué punto del espacio y del tiempo se e staba, parecía bastante. Ser alemán o ser de su siglo parecían co~as igualmente
naturales. Lo cual no significaba más que hallarse colocado en cierto~ cuadros,
en los que la vida evolucionaba, siguiendo el orden que le era particular. La
_¡ucrra trastornó en mucho las concepciones del tiempo y del espacio, y todo
el mundo se entregó a la historia universal. El orden de los tiempos es ahora
,un problema para los alemanes, y a fuerza de pensar en él, han perdido el reposo y la estabilidad.
El abandono a la vida y la confianza en el momento presente parecen hoy
perdidos. El hombre, en nuestros días, parece que no sabe obrar sino desp1;1és
de rehacer el plan de la historia. Pero los alemanes no sólo se han convertido
en historiadores; han pasado también a la cate6oría de personajes históricos.
Es un efecto de la gran guerra. A muchos les produjo gran alegría, al principio,
desempeñar un papel en la historia universal. Y aun después de pasar por la
experiencia de que la historia se hace a menudo a costa de los que creen hacerla, el prestigio de los historiadores no menguó; los hombres de la gene~ación presente parece que ponen toda su confianza en los constructores de historia, que pretenden interpretar el destino de cada uno sacándolo de los datos
de la historia univusal. No se oye hablar más que de siglos y épocas; todo es
mundial y universal. Todo se vuelve visiones apocalípticas. ¿Pero es cosa probada que por despreciar al individuo ha adquirido la nueva generaci6n gran-deza real? Más cierto es que la guerra continúa en los espíritus. En el fondo de
las concepciones históricas de sus sabios, hay un cierto afán de manejar pueblos,
.de no contar los individuos más que por unidades; se si¡ue pensando en masas
62

te tiempos y pueblos; pero es de temer que figurándose ver las cosas en grande,
no hagan más que perder la visi6n de los matices.
Hacía Dotar Goethe que las guerras estimulan la voluntad más que el entendimiento, el espíritu político m~s que e.l espíritu artístico,_ y se pierde toda
relación directa con el mundo sensible. As1 ahora, en el comienzo de toda pro&lt;lucción artística hay un yo quiero; una convicción muy terminante precede y
&lt;lirige Ja inspiración. El artista no _se abandona más que a lo que le parece l_egítimo, y convencido de haber edificado un mundo conforme a las reglas, disfrutará del placer de tener ruón, de haber cumplid• sus deberes de hombre
moderno.
Todo estriba en eso, en los actuales momentos: tener o no tener razón, ir o
no con su tiempo. La obra de arte presenta una intención, más que una reali-dad; una exhortación a una cosa, más que la visión de una cosa. En el fondo,
esos poetas y artistas son moralistas.
La crisis artística y literaria de hoy se parece to todas las crisis de ese género. Periódicamente, el arte se rebela contra el arte, la literat ura contra l a
literatura. El artista y el poeta, en esos momentos, parecen reprochar a su
arte no ser más que arte, y a las imágenes, no ser más que sombras. Es una
tensión entre el arte y la vida, pero tensión interior, porque se trata siempre
de difecencias entre Jo qne el artista siente y los medios de que el arte dispone
para expresado. La tendencia entonces es a suprimir cuanto se interpone entre el artista y la obra de sus visiones. Se busca un arle directo, que retorne al
alma, de la que se ha apartado, o por convenciones, o por bien parecer. o-y
-esta es la teoría actual-dejándose guiar por una realidad que no es la suya
propia, la realidad de las cosas exteriores. El arte parecerá más verdadero por
expresar sin rodeos Jo que pasa en el alma del artista.
La crisis del arte se complica con una crisis de sentimiento: esa alma que
busca la expresión inmediata es un alma en pena. Pero no pretende expresar
sus sufrimientos con gestos patéticos. Buscan lo grotesco con preferencia a lo
patético para expresar la dt:sesperanza.
La generación actual está poco preparada para la tragedia. Antes de la guerra, la vida y la literatura eliminaban de la conciencia los elementos trágicos.
El único gran poeta trágioo de entonces, el sueco Strindberg, compuso la tragedia del individuo GUC ha padecido en cuerpo y alma, y cuyos sufrimientos
t!enen un v~lor trfgicc:i humano. La tragedia que ahora se representa es histór~ca, demasiado histórica para poder ser humana, y como na venido del exterior más que de dentro, le falta el yo trágico. Si los sucesos son trágicos, los
personajes apenas lo son.
La juventud intelectual alemana. arrancada bruscamente del refugio que se
había labrado, se ha encontrado con las puertas cerradas cuando ha querido
volver a él. Se ha juntado en bandos y grupos errantes, lo único que se ve
donde antes se veía iD.dividuos. Pero el individuo no ha abdicado voluntaria~ente su personalidad. Busca en el grupo lo que en sí propio no halla, y poméndose de acuerdo con otros, se cree original. Grita y gesticula; pero no logra convencernos de su originali&lt;lnd: por dd&gt;ajo de sus gritos, se percibe e l
63

�LA PLUMA
apuro del hombre que ha perdido su yo. La gran víctima de la guerra eu A lemania es el individuo. Al volver de la guerra, perdido el hábito del silencio.
del coloquio íntimo y de una vida fundada en h duración individual, no sabían escuchar su alma, no podían reanudar una vida personal. El hombre queha perdido su yo, ¿es el prototipo de la generación presente? ¿O no es eso más.
que una apostasía pasajera, y el alma volverá de su destierro para ser 1Qás
humana que antes? Tal es el problema en que estriba el porvenir de la vida
del espíritu en Alemania.

Libros rccibldos--Juan de la Encina: Los maestros del arte moderno. Madrid, CaUeja.-G. IC Chesterton: Pequeña Historia de inglaterra, versión caste-

AÑ"O II.

llana de A. Reyes. Madrid, Calleja.-Calderón: Teat,·o. 1: Et Alcalde de Zaiamea.
La 'IJida es sueño. Et mágico prodigioso. El prínci¡e constante. Prólogo de J. Gómez Ocerín. Madrid, Calteja.-Lope de Vega: T,atro. 1: Peribáiie,: y el comendo:dorde Ocaña. Ltt est,·eila d, Se'IJilla. El castigo sin venran,:a. La dama boba. Prólo
go de A. Reyes. Madrid, Calleja.-Napoteón explicado ¡or si ,,,ismo. Memorial de
Santa Elena, por el ·Conde de las Cases. Tres volúmenes. Madrid, Calleja.Don Juan Manuel: El Conde Lucanor. Prólogo y notas de Sáochez Cantón. Madrid, Calleja.-Rubén J)ario en Costa Rica. Ediciones Sarmiento, cuadernos 1-¡
y 18; 1920. San José de Costa Rica.
Rev1stas.-España, Madrid. - Hermes, Bilbao, diciembre. - La R1mda,
Roma, agosto-septiembre.-Cuba Contemporánea, La Habana, noviembre y diciembre.-Pe~aso, l\1ontevideo, octubre.-Die Aktion, Berlín, núms. 49-50-51-52.
Esjaña y América, Cádiz, diciembre.-Re.flector, Madrid, dieiembre.-Escena,
Madrid.-Vida Nuettra, Buenos Aires.-Repertotio americano. Noviembre y
diciembre, 1930. San José de Costa Rica.

MADRID, PEDRERO 1921

NÚM. 9.

FEDRA
TRAGEDIA EN TRES ACTOS
ACT,O SEGUNDO

FIIJ)RA y EUSTAQUIA.

GACETILLA
¡Adiós, j11ventudl-Estos días anda retirándose de la escena (por lo menos de la escena peninsular) Rosario Pino. Mucho nos ha gustado siempre esta
actriz, representante-según hemos leído-de la feminidad en las tablas. (Por
lo visto, las demás actrices, o no son femeninas o representan la feminidad,
en otros sitios). Recordamos con fruición algunas muestras de su repertorio
que suenan, sobre poco más o menos, así:
-•~No hallais, querida mía, que la señora de Monsigny rebasa verdaderamente esta noche las conveniencias?
-¡Sí a fe! No sabría deciros en qué medid:1 me intriga su aparente enredo
con el señor de Trevoux.
-¿Quien es, después de todo, el señor de Trevoux con quien tanto se
mnestra?•
Y luego don José Laseroa escribía: «Es un plato de ternera sin ternera.
¡Excusez d" peuf• ¡Inolvidable tiempo!
64

EUSTAQUIA.
FEDRA.

EUSTAQUIA.
FEDRA.

EusTAQUIA.
FEDRA.

5

Per~, hija mía, te veo enflaquecer, ir...
Muriendo, ama, muriendo. Esto no es vivir. No sé qué
hacer para defenderme.
Acude a la oración, hija, reza...
~o me brotan las oraciones libremente. Algunas vez he
mtentado rezar, pero se me resiste, pienso en otra cosa
en él, Y esto me parece sacrilegio ... No es posible no '
me faltan ganas de rezar...
' ···
Aunque sea sin ganas... Además, eso te distraerá...
~o, eso me enciende más ... Mira, ama, en estos últimos
tiempos, antes del día aquel, temiendo estallar al cabo
65

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
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                <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>LA PLUMA
hay en sus filas proletarios subyugados y patronos abusivos. «Se comprende la
sindicación de aquéllos contra éstos; pero la de todos juntos, ¿contra quién?•
El libro es muy personal, escrito con brioso desenfado, a veces excesivo; no
h,.biera perdido nada con filtrar un poco más ciertas ideas, como en Jo relativo
a la especialización en las «profesiones científicas•; ¿y qué significa aquello del
«doctrinarismo que siembra la duda y el sensualismo que perturba nuestra
moral?•
M. A.

*

* *1920), Jules Romains inserta una nota
En la Nouvelle Revue Fran;aise (abril
acerca del «movimiento de los espíritus• en Cataluña. No pretende atraer las
reflexiones ni la simpatía del lector sobre la situación política del Principado,
ya que los franceses se han afanado durante un siglo en descubrir naciones
oprimidas y no es seguro que los resultados hayan sido buenos. El nacionalismo catalán, además, no es una doctrina de catástrofe; los catalanes no preparan metódicamente una guerra civil; piensan que una civilización elevada y armoniosa es un arma poco menos eficaz que la artillería. Veneran su poesía y su
lengua. Un pueblo ignorado, negado, se agrupa en torno de su centro espiritual
y comprueba su razón de existir ai contacto de su poesía. La nueva Cataluña
ha sido fundada por los libros. Una antología francesa de la poesía catalana
mostraría al lecter francés que la concepción corriente del carácter español,
aun despojada de ciertos rasgos de burda composicion, evidentemente falsos,
no puede aplicarse a los catalanes. La amistad intelectual de Francia y Cataluña se recomienda, además, porque en la obra de reconstrucción que ha de
hacerse en Europa para equilibrar u11a gran civilización intelectual, debe Francia buscar con cuidado a los que por sus dotes naturales y sus aspiraciones espontáneas son sus colaboradores inmediatos. Los catalanes poseen buen sentido, optimismo, gusto por la vida, sin el énfasis ni la ligereza meridionales,
justamente odiadas por los hombres del Norte. l'ero no es seguro que sean in vulnerables a las malas intluencia&amp; que puedan corromperlos.

Gacetilla.

1,

Gracias sean dadaa.-A todos los colegas que han acogido con palabras
corteses el nacimiento de LA PLUMA. Muy ruborizada, porque es jovencita, LA
Purra promete acentuar sus cualidades, y, ya que no pueda suprimirlos del
todo, promete al menos cambiar de defectos, que es también un modo de mejorar.
Nos place haber hallado en Castrovido, qur. nos dedicó en El Pafs un saludo tan inteligente y cordial. un coadyuvante para nuestra campaña de urbanismo madrileño. Llamado a colaborar en un diario más joven aún que LA
PLUMA, Castrovido abre una sección con el mismo título que la de nuestro Paseante en Corte. ¡Muy bienl Espernmos que dentro de poco todos los periódicos
reconoce~án a la estética de la villa la importancia que nosotros le hemos dado.
96

AÑO J.

1

MADRID, AGOSTO 1920.

NÚ.M. 3,

Fansa Y licencia de
(a

Reina Casti~a :: ~
APOSTILlÓN

~ovte tsabeUna. ~ Befa Setembvina. ~ i:;at?sa de
muneC05 •'--'J•i.a
M~rtctososecos~delossemanaeios
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~ con
e t?tngot?vango .._. titmico del tango ~ Y t?eeoge la
falda dettás. ~
PeRSOJ'iAJes
Re·la Reina. ~
· e{ Re"
.. eonso,t e. ~ lucel!o, JY[anolo, compadl!e de {a
ma.
~ JY[a11i=JY[o11ena, Aaafata. ~ e1 e,an Preboste -.. Un f
7
· -.IU U::
97

�LA PLtJMA

LA PLÜMA

11

diante sopiSta. e.-,c.... Don Gaogárabete, 1'ta,qu~ Lecbugutno, amante de (a
Reina. e.-,c.... Don t,inito, Genti(,,)1omb11e del Re1,1. ~ toln!o ba, fo11obado
guitan!sta, faoo11ite del Re1,1. ~ el estudiante eon düf•a~ de lego. ~
La lnfanta fiianc!sca. ~ El Ma11011 Gene,al Don 't11agatundas. ~ el ln,:;
tendente del Re1,1. ~ Dos camall!stas de la Reina. ~ Dos Damas de la
lnfanta. e-,.... Ronda de mafos calamucanos. ~

oeCOAACIÓ)'i

LucERO DEL ALBA.

Mil.1-MORBNA.
LucBRo DEL

ALu.

MARI-MORBXA.
LUCERO DEL ALBA.

n oet?de y eosa, una tfotesta ""?&gt; de fatdines u suetido:::
ie~. ~ los oioline, de la ovqucsta ""?&gt; ()acen papel de
,msenot?es. ""?&gt;
~ Cala la luna los follajes. ~ Y albea e( palacio eea( ~ que
act?obático en los mh!afes ""?&gt; del lago, da un salto moetal. ""?&gt;

e
,·

MARI-MORENA.
LUCERO DEL ALBA.
MARI-MORENA.
LUCERO DEL ALBA.

JORNADA PRIMERA,:,.- ESCENA PRIMERA

o::-

MARI-MORENA.
LUCERO DEL ALBA.

J l'N Manolo y

V

una azefata ..a- conversan bajo los negrillos.
Muere la tarde. Serenata~ de ranas y grillos. ,o.::,
MAiu-MORENA.

LUCERO DEL .ALBA.

MARI-MORl,NA.
LUCERO DEL ALBA.
MARI-MORENA,
LlJCERO DEL ALBA.
1

1

MARI-MORENA,
LUCERO DEL ALBA.
MARI-MORENA.

¡Con que está la señora soberana,
mi comadre, tan guapa y repolluda!
¿Y hay novedades?
Para la semana,
mediante Dios, saldremos de la duda.
Pues que nos traiga un príncipe.
¡Así sea!

LUCl!RO DEL ALBA.
MAII.I-MORENA.
LUCERO DEL ALBA.

Recibido el recado, acá roe vine.
¿Qué se ocurre?
Tuvimos una idea.
Puede que sin decirla la adivine.
¡Vaya que nol

MARI-MORENA.
LUCERO DEL ALBA.

r
98

Me llama la Señora
porque sabe que en mí tiene un te~plado,
que carga su trabuco en toda hora
para ~Ha. ¿Es verdad? ¿Fué bien hablado?
1Chap1ón, hablaste como un loro viejo!
No me hagas cambalaches con el nombre
El que llaman Chapión es un pendejo,
•
y Lucero del A!ba todo un hombre.
Perdona, Chapión.
. .
1No haya un disgusto!
AntoJa ir de mantón a la verbena
la Señora.
¡La Reina es de mi gusto!
¿Y cuál es mi incumbencia en la fae ?
L
d.
na
uego ispone ir de tapadillo
a un baile de candil.
, .
tViva la Pepa!
¿Tu tienes quien nos guarde?
El Tempranillo
el Zaino, el Mengue, el Toño Y Paco Che~a.
Los de siempre. ¡La flor!
¡Ténlo secreto!
Como el dar pasaporte a un cristiano
y para no olvidarte del respeto
.
hay _que ver de no estar calam:cano.
Mari-Morena deja que presuma
un poco, al escuchar tus dicharachos
El Lucero del Alba, si se ajuma
•
es más fino que el Rey de los g~bachos
¿Y cuál ~aile ha de ser el preferido?
.
El que vieras mejor.
¡Todos son buenos!
El del Rango, el Manolo, el Buen Cumplido...
99

�LA PLUM.A
MARI-MORENA.

·'

LUCERO DEL ALBA.

No faltan en ninguno calvatruenos..
Yo me najo. Pudiera el Gran Preboste,
si en conversa nos ve, ca~r de la luna.
Caso de preguntar, ni oste ni moste.
¡De mi nadie sacó verdad alguna!

E

L talle.ondulante con ondulaciones ,:,,e, de gata,y pimpante-=-=- rit11zo de tacones - .huye la azafata, y su risa fresca ,.. en la escalinata canta picaresca. ,:,,e,

'"'ESCENA II -

E

'L fraque azul abotonado, media guedeja, ,:,,e, y la gavina tkrribada
sobre ia oreja, -=-=- pintando chirlos en el aire con el bastón ,:,o

hace su entrada el Gran Preboste: un fantasmón. ~ Tose su excelencia, un ojo guiñado -=-=- bajo la humareda tk su
tagarnina. e,:, Con~toses, Lucero se marca,y alzado -=-=- el catite, a su
excelencia se avecina. EL GRAN PREBOSTE.
LUCERO DEL ALBA.

...
EL GRAN PREBOSTE.
LUCERO DEL ALBA.
EL GRAN PREBOSTE.
LUCERO DEL ALBA.
EL GRAN PltEBOSTE.
LUCERO DEL ALBA.

EL GuN PuaosTE.

LUCERO I,)EL ALBA.
EL GRAN I'ItEBOSTE.
LUCBRO DEL ALBA.

¡Me parece!

S ALUD~ y se a~eja Lucero

e,,,:, con marchoso compás de pies
apretandost pinturero -e,:. a la cintura el marsellés ,::-=,

~

¡Tú por acá!
Me tira aquella prenda;
la ando por camelar, y es piedra dura;
lleva sobre los ojos una venda,
y no sabe apreciar esta pintura.
¿Y aquellos barrios cómo están?
Lo mismo
que una balsa de aceite.
¿No hay barruntos
de jollfn?
Al que chiste lo descrismo,
y me engraso las botas con sus untos.
Si algo observas...
No tenga usía canguelo.

Allf nadie conspira. Por ahora
en su olivo se está cada mochuelo.
Saben que es mi comadre la Señora.
¿Quiere usía un cigarro? Es contrabando
de Gibraltar. ¡Tabaco peluquillal
Precisamente yo lo estoy buscando!
¡Procúrame una buena pacotilla!
No quiero despistarte de la caza
amorosa que sigues.
Se agradece.
Cuando observes jaleo por la Plaza
de Antón Martín, me avisas.

~

ESCENA III =

R EV?LANTE el suelto manteo ~ y al aire el tricornio, un So.. pon, salta en la arena del paseo -.:. con .flexible g-enu.fierzon.-=-.:Et SOPÓN.

EL GuN PREBosrn.
EL SoPóN.
EL GRAH PREBOSTE.
ELSoP6N.
EL CuN PREBOSTE.

Perdone su excelencia si interrumpo el discurso
genial de sus ideas, y en falta soy incurso.
Pero el ser pretendiente justifica mi falta
que la liebre se ha de matar en donde s;lta.
¿Tú me tomas por liebre?
Metafóricamente.
Prescinde de metáforas para ser pretendiente.
Al colgarme ese mote, también fuí metafórico.
¡Plaga de Salamanca es tu verbo retórico!

100
IOJ

�LA PLUMA
LA PLUMA
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE,

EL SOPÓN.
EL GRAN PllEBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE,
EL SOPÓN.

EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.

...

EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE,
EL SOPÓN.

¡No olvidemos Sevilla!
¿Eres tú sevillano?
Bautizado en la misma pila que Cayetano.
Bachiller in utroque.
¡Sopón! Y a lo que veo,
por alcanzar la sopa, arrastras el manteo;
despacha en tres palabras lo que quieres, taimado.
En tres palabras solas: ¡Quiero un arzobispado!
¡De oir tal insolencia, mi bastón se enarbola
para romperte el cráneo!
¡Es muy dura esta bola!
Sal de aqui, que pudiera costarte tu insolencia
tratos con el verdugo.
Espere su Excelencia
que exponga mis razones, y verá si hay pupila
al pretender el Arzobispado de Manila.
¡Sin duda que eres loco!
¡Loco! ¡Y la sinecura
pretendo de una mitra!
¡Ahf está tu locura!
Repasad este escrito.
¿Quién lo firma?
Paquita.
.
Da en la carta una cita.
¡Nunca tuvo estos rasgos la real escri~ural
¡A voces pide un trato de cuerda tu impostura!
Ese papel es copia.
¡Qué cosas la Señora
escribe! ¡Reconozco su pluma pecadora!
Pues la carta es trasunto de otra que está en recaudo;

EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL

GRAN

PREBOSTE.

EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.

EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.

EL

GRAN

PREBOSTE.

¡El nombre de la Reina!

si merezco la mitra declare V'Qestro laudo,

EL SOPÓN.
EL GRAN PRE:aOSTB.
EL SOPÓN.

EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN hEBOl!TE.

No te daré la mitra, pero haré tu fortuna,
si esas cartas me entregas.
¡Yo sueño con la luna!
¡Sólo os daré las cartas vestido de encárnadol
¡No admito condiciones, cuando estoy enfadado!
¡Entrégame esas cartas!
¡A cambio del anillo!
¿Pero estás ordenado?
¡He sido monaguillo!
Con el tricornio llevo oculta la tonsura.
Dame las cartas, deja dormir esa locura,
y no quieras que en una mazmorra te sepulte.
¿Dónde están esas cartas?
Permitid que lo oculte.
¡Despidete del dial
¡Le hago mi reverencial
Hablarán las gacetas de mi caso, Excelencia.
Les pondré una mordaza.
Jugando del vocablo,
puede el gacetillero asestar su venablo.
¡Meditad!
Si me pides la Insula Barataria,
te doy su virreinato. Pero a la estrafalaria
pretensión de una mitra, hazle cruz de renunoio.
Si te nombro arzobispo te pone veto el Nlmcio.
Señor, hay precedentes.
¡No seas embustero!
¡Mi palabra!
¡Es posible! ¡Los desconozco! Pero
si existen precedentes, ya no es un desatino.
Obispo de Pamplona ha sido el Valentino,
con sólo la tonsura, que luego fué casado.
¡Pues no tengo noticia yo de ese desahogado!
IOJ

�LA PLUMA

LA PLUMA
¿Quién hizo el n0mbramiento?
Su padre, que era Papa.
Tú llevas él Demonio debajo de la capa.
¿OíHeis de César Borgia, Duque del Valentino?
¿Ese que los poetas nuevos llaman Divino?
¡Con el hijo de un Papa te quieres igualar!
Atended que la mitra la pido en Ultramar.
¿Quieres ser Intendente?
Arzobispo es bastante.
Más gana un Intendente.
Pero queda cesante.
Pues te zumba esa mosca borriquera en el cráneo,
irás con ella a sepultarte en un subterráneo,
y educarás ratones, mientras te pudres vivo.
Permitid, Excelencia, que antes tome el olivo.

EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL S@PÓN.
EL GRAN PRJ,;BOSTE.
EL SúPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.

EL SOPÓN.

CE salva por pies = con el ¡fú! del gato = y

U

gro garabato.

EL GRAN PREBOSTE.

...,

=

el manteo es .., ne-

1

¡A ese tuno que escapa! ¡A ese del manteo!
¡A ese del tricornio! ¡A ese... 1 ¡No le veol
Haré que me lo arreste esta noche la poli
y recobre las prendas de una pluma panoli.

,e.e,

ESCENA IV=

'ACI ¡Tac! ¡T:Jc! Don Gargarabete ~ surge con fatuo taconeo .-c.
y el bastón con un moliuete
bajo las sombras del paseo.-.
¡ Tac!¡ Tac!¡ Tac! D~n Gargarabete.

T

EL GRAN PREBOSTE.

1'

DoN GARGARABETE.

=
=

¡Al veros, don Gargarabete,
sin querer se fruncen mis cejas!
¡Dejad, que me sigue el copete!

EL GRAN P1tRBOSTE.

Esperad que os diga mis quejas.
Ved esta copia. ¡Os han robado,
señor mfo, el originall
DON GARGARABETE.
¡Nunca a mi mano fué llegado
· este mensaje!
EL GRAN PREBOSTE.
¡Hay un rival!
DoN GARGARABETE.
¡Mañana le paso un florete!
¡No lo tolero!
EL GRAN PREBOSTE.
¡Calma!
DON GARGARABETE.
¡Por
mi gracia de Gargarabete
le llevo al campo del honor!
EL GRAN PREBOSTE.
Querido amigo, a lo hecho pecho.
¿Su merced en quién para mientes?
DON GARGARABETE.
En uno del Circo sospecho.
EL GRAN PREBOSTE.
¡Esas mallas concupiscentes!
DON GARGARABETE.
¡Los caprichos de la Señora!
EL GRAN PREBOSTE.
¡Y si la atajo en sus caprichos,
me lava la cara y me llora
con unos golpes y unos dichos!
¡Pero me extraño del secreto!
DON GAR.GARABETE.
¡Ha puesto los ojos tan bajo!
EL GRAN PREBOSTE. Convengamos que ese respeto
no hace honor a su genio majo.
Do;x GARGARABETE.
¡Y el Rey Consorte esto tolera!
EL GRAN PREBQSTE.
¡Para esto es el Rey Consorte!
DON GARGARABETE.
¡Y no le rompe la mollera!
EL GRAN PREBOSTE.
¡No son los usos de la Corte!
DON GARGARABET.E,
¡Aun ayer con sus embelecos
me retenía en los rincones!
¡Qué idilios en aquellos huecos!
EL GRAN PREBOSTE.
¡Qué ejemplos para los ratones!
DON GARGARABETE,
Vos pebiérais de poner coto

�LA PLUMA
a los idilios cortesanos.
Y promoviera un alboroto
inútil. ¿Quién ve tantas manos?
DoN GARGARABETE.
Pues el motln se viene encima;
todo el mundo protesta.
EL GRAN PREBOSTE.
¿Pero
porque la Reina se comprima
van a echar carne en el puchero?
Sin las intrigas de Inglaterra
no se moviera aquí una paja,
yo conozco mucho mi tierra,
pero el oro inglés Je trabaja.
Hoy tenemos ya puritanos
que hablan en contra de los toros,
de los garrotines gitanos
y nuestra indolencia de moros.
Puritanos que a toda hora
sacan a cuento la moral,
sin comprender que es la Señora
una Reina Meridional .
Esos tontos de mojigata
pretenden un grano de anís:
¡Que tenga la sangre de horchata
la Señora, como una mis!
DoN GAI!tGARABETE.
¡Pues está la gente que arde!
EL GRAN PREBOSTE.
Para acallar esos babeles
irá a les toros una tarde
con pañolón y con claveles.
No tratan con ningún doctrino;
he sido antes tabernero
y sé poner el agua al vino.
Este pueblo es muy novelero.
¡La señora tiene qna falta!

LA PLUMA
¡Una no más! La incontinencia
epistolar. ¡Su 'pluma exalta
el amor, con una inocencia!
Las palabras las lleva el viento,
pero las cartas son traidoras,
no dejan de hablar un momento,
son voces de todas las horas.

EL GRAN PREBOSTE.

IQ6

R

VMOR de risas. La fronda . . cruzan con paso sutil= dos tapadas,y la blonda -a,o, de sus mantillas enronda - con un misterio ti perfil.~
EL GRAN Pttl!BOSTE.

DoN GARGARABETE.
EL GRAN PREBOSTE,

DoN GARGARABETE.
EL GRAN PREBOSTE.

C

Allá van dos de zagalejo,
las caras con el rebocillo
muy cubiertas. Me llega el dejo
de un enredo de tapadillo.
¡Válgame Dios, una es la Reina!
No se irá sin darle un consejo.
Si acaso llora o se despeina,
vos tan terne.
¡Soy perro viejo!
¡Ingrata! ¡Perjura! ¡Traidora!
Es preciso llevarla el son.
Os ha tratado la Señora
igual que a la Constitución.

=

ON la ckiste,-a de soslayo - y un grito terrible m falsete
se
eclipsa Don Gargarabete o:. para no hacer un Dos de Mayo. -::;::.

�LA Pt tJ,MA

LA PLUMA
1, 1

~ESCENA

LA SEÑORA,
EL GRAN PREBOSTE.

LA SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.
!,.A SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE,
LA SEÑORA.

1111

1
1

' 1
1

EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑORA.

1

'",11

...

EL GRAN

'L palacio entre los ramajes o-&amp;o del jardín se muestra y recata; -.:.
tiembla invertida en los mirajes . . de las fuentes, su columna:a. ~

EL GRAN PREBOSTE.

,. ,

LA SEÑORA.

E

1

'

ti:t GRAN Pitnosn.

v ..

¿Adónde se encamina la Señora,
me pudiera decir?
No te lo digo
porque vas a reñirme.
¡A buena hora
os acuerdan mis rifíasl
Ven conmigo.
¿Pero adónde, Señora?
¡Ven y calla!
¡Sin saberlo no voyl
¡Qué terco eres!
A un baile de candil.
¿Y esa canalla?
¿Quieres que vayan solas dos mujeres?

=

E

PREBOSTE.

LA SKÑOR.A.

EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑORA.
EL GRAN PREJSOSTB.
LASEÑou.
EL GRAN P_REBOSTI.
LA SEÑORA.
EL GRAN PRnOSTE.
LA SEÑORA.

Et GRAN PREBOSTE.
fa. GRAN PREBOSTE.

EL GRAN PitEBOSTE.

LA SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.

LA SE~ORA.

A

MONADA la escolta cabecea .::-e- y bajo el cielo del jardín, levanta
una grotesca imagen de Y udea r.;:,. como aquel Paso de
Semana Santa~ que un indiano 1'8faló a mi aldea.~
108

=

¡No es sensato!
Mañana me presentas el decreto.
Hay Prensa, y puede darnos un mal rato.
Con la censura guardará el secreto.
¡Ya no hay nadie que crea sus embustes!
¡Ojalá fuera así!
¿Vienes conmigo?
Hay un asunto grave.
¡No me asustes!
Dos cartas que escribisteis a un amigo.
¿Y son, sin duda, comprometedoras?
¡Son cartas incendiarias!
¡No me cuentes!

¡Las cartas que escribimos las señoras

'N la sombra se inicia ia patrulla de jaques
que a Lucero del
Alba pidió Mari-Morena. ,.. Y en el claro de lun&lt;J los huecos meriñaques oo abren su rododendro sobre la blanca arena. ._
¿Pero sabéis, Señora, que en los bailes
de candil el Diablo hace las suyas?
¡No seas camastrón! ¡Harto los frailes
me cantan ese pliego de aleluyas!

¡lmagino que todo es una chanza!
¡Muy mal imaginado, señor mío!
Pues si alguno se entera de la danza
nos arman en las Cortes el gran lío.
Se disuelven las Cortes.

LA SEÑORA.

LA SEÑORA.

en cierto estado de delicuecentesl
¿Y qué piden por ellas los mambises?
¡La Mitra de Manila!
¿Dénde es eso?
Viene a caer allá por los palses
de Ultramar.
Les daremos ese hueso.
¡Y los vaticanistas son capaces
de arrancarnos los ojos!
rAy, qué empeño
por aguarme la noche! ¡Y qué incapaces
todos, para sacarme de un empeño!
Si no le das la Mitra, lo haces Duque,
Embajador, Ministro, General.

�LA PLUMA
EL GRAN PREB09I'E.
LA SEÑORA.

EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.

LA SEÑOR.A.
EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑOR.A.

EL GRANPuBOSTE.

L•- SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.

.

:Í...A SEÑORA.
EL GRA,, PREBOSTE.
LA SEÑORA.
EL GRAN PRBiOSTE.
LA SEÑORA
EL GRAN PREBOSTE.

LA SEÑORA
EL GRAN PREBOSTE.

LA SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑORA.
110

Mi amada Reina no se me en(urruque;
haremos a ese tuno concejal.
¡Dichosas cartas de un corazón tierno!
¿Y a quién van dirigidas?
Aún se ignora.
¡Yo escribo muy formal por el invierno!
¡Serán de este verano!
¡Son de ahora!
De ahora no son.
¡Se tratará de un timol
¡Y tú eres el gatera, el de pestaña,
el que las ve venir! ¡Valiente primo!
¡Mira que haberte dado esa castaila
No me enojara de que fuese engaño,
aun cuando la Señora me moteje.
Serán cartas antiguas.
Pero el dailo
lo hacen igual.
¿Y quién será ese peje?
De estudiante sopón lleva bayetas.
¡No pudiste buscarme amor más bajo!
Pensé fuera disfraz.
Las enjaretas
con un maravilloso desparpajo.
¡Es favor que me hacéis!
No seas irónico,
y dime alguna frase de esas cartas.
Vuestro verbo de amor es anacrónico
en la boca de un viejo.
¡Ya me hartas!
¡Quién puede retener en el meollo
aquel volcán de vuestro diccionario!
¡Dime, al menos, qué trazas tiene el po llol

LA PLUMA
EL GRAN 1&gt;.REBOSTE.
LA SESORA.

MARI-MORENA.
LA SEÑOR.A.

MARI-MORENA.
LA SEÑORA.
MARI-MORENA.
LA SEÑORA.
Mur MORENA.

EL GRAN PREBOSTE.

MARI-MORENA.
fu. GJtAN PREBOSTE.
MARI-MORENA.
EL GRAN PREBOSTE.

l&gt;ues las trazas de ser un perdulario.
Estoy por recordar, y cuando creo
que voy a conseguirlo, doy de bruces
y se_ me va la idea de paseo.
Man-Morena llega a darme luces.
¿Qué manda la Señora?
,
Llega, hija.
¿Tu recuerdas si tuve una novela
en un baile de Poi?
Un estudiante.

No estoy muy fija.

¡Ha sido en la Zarzuela!
¿Hubo algo, verdad?
Un ramalazo
sanguíneo, que os duró sólo tres días.
Ya me acuerdo, mujer, de aquel pelmazo
¡Qué memoria la tuya ea cosas mías!
.
¡Ramalazo ~e sangre! ¿Y no diquelas
lo l1_ue requiere el caso, Mariquilla?
¡Yo, no señor!
¡Un par de sanguijuelas!
¿Dónde, señor?
¡Sobre la rabadilla!

LA f

alrulla calamucana -=-:. ba:fo la luna hace .
,
JO de la fontana . . al zambullido de la
zzg-zas oc. y el esperana -=o hace ¡cltás! ~

VoCEs oa T.A PATRULLA. ¿Qué ocurre? Q
LUCERO.
A .
¿ ué sucede? ¡Preveaidosl
EL
¿ qu1é11 hay que diñár 1
GRAN PREB9STI!
¡Qué ab d
se a, Excelencia?
LA Sl!ÑO!lA.
"
sur o es éste!
Con tus alaridos
los despertaste, Y es la somnolencia.
111

�LA i&gt;L u1iA

l

t de rer
J. ,1,,ona -=-=- bermeja
'NFLA la luna los carrillos -:,c. y su caro~
de risa detona ,e-e- por encima de los negrillos. -

EL GRAN PREBOSTE.
LUCERO.

EL GRAN PREBOSTE.
MARI-MORENA.
EL GRAN PREBOSTE.

LUCERO.
EL GRAN PREBOSTE.
MARI-MORENA.
LA SENORA.

Guarde la buena gente cortesla.
Ha sido un sobresalto motivado
a tanto tener ojo en la vigia
de la Señora.
¡Ya me he penetrado!
¿No gasta usla reloj.&gt;
Lo gasto, pero
no lo saco de noche entre estos pillos.
1No hay uno que no sea un caballero!
l 1
¡un caballero de cortar bolsil os ?
¿Y por qué antojas tú saber la hora
Porque el baile ha de estar en su momento
y no debe perderlo la Señora.
.
¡Siempre tienes mi mismo pensam1entol

Divagación a (a (ua
de las candilejas. ==

.

L

,110 • ..,
VCERO se precia con toses de guar
=-c. Rie la comadre feltz Y
carnal - y un temblor cackondo le baja del papo a1 anca
fondona de yegug, 'real. Ven , Lucero, a mi lado, y dame rosca.
LA St!ÑORA.

EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.

L

¿Disolveré las Cortes?
1Ya lo creo!
¿No te di mi palabra?
¡Que otra mosca
no pique a la Señora en el paseo!

A luna desde su ventana -=-=- celeste, contempla _el ran~afe ...~ : .
salta bu1lona la rana-=-.:- en la lttz de un móvil enca¡e. .:-::
la
un volatin .,.. en
na l a arquesta _,_ los grillos o=- y kace la luna l'
cima de los negrillos, - que le sirven de trampa m. ,_

=

PIN DE LA JORNADA PRIMERA.

RAMON DBL VALLB-INCLAN
Il:Z

Espejo de costumbres llaman al teatro los retóricos. ¡Qué mucho si los
moralistas fruncen el entrecejo considerando los espectáculos al uso! Y no
es que yo quiera romper lanzas ni cañas en pro de ningún pudoroso bombero de servicio. La moralidad de mis reflexiones es muy otra.
Pornefandas que puedan parecer las costumbres reflejadas en la escena,
nunca lo serán tanto como la de llenar el público los teatros donde todo
mal gusto tiene hoy aberrado culto. Y si, por lo quf' de otras partes hemos visto o nos cuentan, la epidemia ha prendido en el mundo civilizado
en general, en España adquiere ya los mismos caracteres endémicos que la
grippe, pongo por universal azote.
Nunca como ahora ha habido tan poca afición al teatro. Basta considerar los innumerables que funcionan, incalificables todos, con pingües rendimientos, sin duda. Desde la altiva Princesa a la ruin pesquería de la
Chelito, por no citar sino los coliseos madrileños de que toman bárbaro
ejemplo los de provincias y América, no hay un solo lugar donde distraer el ánimo de las miserias cotidianas.
En España no hay teatro, con sobra de ellos. Faltan el autor dramático, el cómico y el público. Con el género chico ha desaparecido el último
vestigio de literatura teatral, siqaier fuera de baja estofa la de los saineteros que en estos tiempos de pan llevar acertaron todavía a crear una
generación de intérpretes y espectadores, en la fecha postrera de un teatro iniciado por el batihoja Lope de Rueda, y culminante en la producción dramática del XYlIJ.
8
lll

�LA PLUMA

ol
ITT''

La decadencia actual del espíritu público, el derrumbamiento de la
-sociedad española, el desolado ambiente en que se consume la burguesla
de la Restauración y la Regencia, adviértense sobre todo en los espectácu¡os. No soy de los que juzgan más triste que otro alguno el del Congreso
de los Diputados, ni más vergonzoso el de las corridas de toros. Peores
me parecen el oropel, la ñoñez, el caótico escándalo que infestan los escenarios; sobremanera abominables las infames mixtificaciones a que suele darse el nombre de uatr,s artistícos. Contra ese mercantilismo de
mala fe debemos esforzar la voz cuantos defendemos en el arte un patrimonio común del artista y el público.
Los llamados teatros de arte, de que no hemos tenido en España
sino tal cual parodia esporádica, nacieron varios lustros ha, en pleno éxito del realismo escénico francés, al triunfar en el Boulevard los autores y
actores educados en el Teatro Libre de Antoine. Surgieron entonces los
teatros de arte como protesta estética contra el verismo fin de siglo. Opusieron al naturalismo la estilización. Ello ha dado lugar al romanticismo

dec01 ativo de ahora.

..

Estos términos antagónicos no se:emplean aquí de una manera definitiva, ni se pretende con ellos clasificar estrictamente las últimas tendencias de las artes escénicas. Diferenciadas en esencia, aseméjanse muchas
veces en tantos detalles exteriores cuantas son las influencias recíprocas
entre las formas tradicionales y las modernísimas normas. Intento señalar tan sólo las manifestaciones que jalonan, en la época critica que vivimos, el camino del porvenir.
Wágner, con su concepto sinfónico de las bellas artes, puestas a contribución en el drama sin esa supeditación de valores, esa jerarqula que
presupone todo teatro cldsíco, inaugura en la segunda mitad del pasádo
siglo la confusión estética en que se afanan hoy vanamente_ los direc~o~es
de escenas &amp;rtísticas. Al querer fundir la plástica, la dramática y la mus1ca
en la suprema slntesis de Bayreuth, erige una nueva Babel. La pretendida
armonia degenera en tumulto. Perece la idea monstruosa y sólo el músico se salva.
De los despojos del wagnerismo, de la simiente esparcida aqul y allá
114

LA PLUMA

;J

por los vientos antiwagnerianos
.
Renace remozada la danza· Lo'1· geFrllllllnanl nuevos modos del arte teatral.
•
•
e u er sadora D
sentido musical a los antiguos cá
d'
uncan, prestan color y
ra Imperio y Antonia la Ar en:one~ e la estatuaria. En España, Pastoprodigiosa intuición a que s·g
oáa epuran el zapateado de tablao con
.
,
1rve m s que de
ñ
c1ón que les dispensan literatos
f
cose anza de acicate la atenbailes rusos.
y ar istas. Corren Europa en triunfo los
. ~l apogeo del ballet difunde la afición a 1
.
mfluJo en el arte dramát·
.
a pantomima decorativa cuyo
1co anuncia la bo
d
'
ahora relegado a unos cua t
.
ga e1 teatro artístico, hasta
. .
n os escenanos de Mos , d M .
el prestigio de los cuales debf
ás
cu, e umch, de Parls
•
ase m a su rareza q
fi
.
'
e d ucac16n estética del p 'bl"
L
ue a su e cac1a en la
u ico. os nombres d
R •
antagonista Gordon Craig i"lust
e un e1nhardt, o de su
•
ran una nueva mod p
, .
no, las vastas escenas y com licada m
. . a. ero en ultimo térmificticia sencillez del otro i
_aqumana teatral del uno, como la
la decoración sobre el te~t:~;:::t~cn:. inversión nefasta: el predominio de

¡.

. La restauración de la paz ofrece dil d
.
c1onado al teatro Por do .
l
ata o campo a la cunosidad del afi.
quier, sa vo en Espa~
d .
terés por ver de hallar el es ectá
na, ~e a vierte el mismo inpúblico removida por la gup
clulo corres~ond1ente a la sensibilidad del
erra Y a revoluc1ón E F
·
te, tenemos este año diversos
. n rancia, especialmendramaturgia de los ti"
ensayos teatrales, susceptibles de incubar la
.
empos nuevos. No suel
p
para tnvenciones arduas d
. ,
e ser arfs lugar adecuado
.
e mnguo orden en c
t
• .
na se eJercita. Fiel guardad
.
uan os 1a actividad humaora, en cambio de un t d" "6
ea grado sumo la facultad d d"
.
,
a ra 1c1 n crítica, posee
•¡
e 1scern1r y elabor
f.
•
m1 able, la primera materia a t' ti
.
ar, en orma fác1Imeote asifrancesas. Tal es su prioci
i~ c~ import~d~ de allende las fronteras
donde el ciudadano un·
pla v1prtu -tal as1m1smo su limitación-. Por
.
1versa , en arfs mejo
c1clopédico resumen de los I b t .
r que en otra parte, halla ena ora onos del mu 0 d 0 d
.
tura experimental.
Y e toda exótica aven-

t

. Asf, pues, vemos a Lugné-Poe reanud I
.
ve10te años con el c1·cto "b .
ar a labor emprendida hace
•
1 semano que ha co ft 'd
.
la temporada actual del teatro de 'z•o
ns i u1 o casi exclusivamente
euvre, amén de tal cual novedad de

�LA PLUMA

1

.1

'l

..

segundo orden. La representación de Casa de Muñeca, interpretada este
invierno por esa Nora, cuyo temperamento sólo admite parangón con el
patetismo de Eleonora Duse, por esa colaboradora póstuma del propio
Ibsen-he nombrado a Suzanne Despres-bastarfa para justificar la obra
de Lugué-Poe que persistente en una tradición propia, aunque un tanto
estricta, rehuye el gran público, limitando el número de espectadores de
su teatro, a semejanza de algunas sociedades inglesas importantísimas en
el movimiento dramático contemporáneo; práctica beneficiosa para suscitar
la comunicación entre el escenario y la sala, pero que puede degenerar en
una especie de pseudo aristocraciaartistica, perniciosa para el arte mismo.
Opuesto al pequeño teatro ideal de l'Oeuvre, Fermln Gemier, Shylock
imponderable en el Mercader de Venecia que poco antes de la guerra le
consagró entre los primeros directores de escena, propónese lograr esa
comunión de actores y público en la obra dramática que constituye la virtud esencial del teatro antiguo. \Jno de sus primeros empeños ha sido el
de romper el marco habitual de los escenarios, guiado de una opinión fecundísima en futuras posibilidades, ya que no cierta en su realización ac.
tual; la de que la escena imprime carácter y suscita un género obligado. Y
así, ensayando grandes representaciones con numerosas comparsas en que
figuran gimnastas y atletas, movidas con un criterio plástico y musical, con
amplia arquitectura por fondo, en el anfiteatro de un circo, pretende crear
un espectáculo que corresponda a la conciencia social contemporánea en
la misma medida que el teatro y los juegos de la antigüedad clásica resumían artísticamente el espíriru del pueblo congregado para presenciarlos.
Si el resultado no responde a la intención de Gémier, débese a un error
de concepto, hijo de la confusión wagneriana antes aludida. La decadencia del teatro no consiste tan sólo en el aislamiento material del escenario, en el alejamiento tradicional de la perspectiva, en el estrecho marco
de la embocadura usual. Prueba de ello es que Gémier, suprimiendo los
prejuicios exteriores de la ficción teatral, en las tres obras represeatadas
esta temporada bajo su dirección en el teatro Antoine y en el Circo de Invierno, ha roto la divisoria entre las tablas y la platea, ha hecho que en
diversos pasajes de la representación los personajes circulen por entre el
116

,

LA PLUMA
. público, e incluso reciten desde un palco·
tisfechos o no del espectáculo h
, y c?n todo, los espectadores, sa, an permanecido a1·eno I d
,
s a rama, sin abandonarse por un momento a la e mociº6 n comun
que Ge .
tar. Pero es que ni la Maria d. l C.
mier pretende suscide Murcie-, ni el Edi"o rl'11 'Ieabrmedn'.fide Feliú y Codina-A~jardlns
.
-r , -J
as, i uso que no ref d'd
ta Samt-Georges de Bouhélºier en un .,,also estil d
. un. i o por el poe•
la Gran Pastoral adaptada de 1
• o e misteno medioeval, ni
as representaciones
1
podían tener para el públi·co d p f
popu ares de Provenza
e ar s más que u · t é •
'
de teatro de la Naturaleza s·10 ., d
nin er s pintoresco. Mezcla
•
,on o natural de j
lí .
dio, de escena clásica sin tragedi 1
,
uegos o mpicos sin esta.
a, e ensayo de Gém ·
más, h fbndo producto de la confus'ó d l
ier es un monstruo,
El Vimx-Colombler-que d 1 i~l e as artes, no de su armonía.
inicia vict~riosamente una reac;ió: sal:d:~l~ue se alza toma su nombreponderancia de la obra dramát"
S d'
en los teatros de arte: la pre.
tea. u irector artísti J
presande de toda representac1'ó . t'ó .
co, acques Copeau,
n pie nea del lu
d 1
•
ma, Y encomienda a la luz y 1 .
gar e a acción del dra.esHlo del autor, el sugerimie:t~u~:~ad: los a~tores, fieles servidores del
absoluta, tal es el camino La b
ecoración. De no ser esa la verdad
·
o ra de arte no
l
.
cosmos, pero sf la sugestión qu 1 .
.
es a representación del
pectador para que éste co
e e .amsta eJerce sobre el ánimo del esta contemplación que aquélmlponfga ideCalmente los términos que faltan en
e O rece. uando el h b ·
nuevo el universo se pierde en l
. . . om re intenta crear de
bidurfa clásica.
e caos. La hm1tac1óo es fuente de toda sa .

;.e

. El teatro del Vieuz-Colombler quizá adol
.
literaria, capaz de reducir verbi
.
ezca de excesiva contención
ámbitos de la catedral gó't·
glrac1a, el a~to sacramental propio para los
ica a as comedidas
·
.
proporciones de una capiUa protestante. Acaso Shak
espeare necesite más lib
d
con el vulgo, que no el tono en d
¡
erta , más contacto
tores harto cultos; tal ve h
emas a erudito y meticuloso de unos acque el austero recogimie:toa~a ~eo~ster el tabladillo al aire libre, mejor
ción de su nombre s·
be a se ecta asamblea educada en la venera•
Colombier paréce~e 110 e; argo de lo cual, la orientación del Vieuxtioción de géneros y ta s aclerlt~da, en cuanto implica ante todo la disco a 1teratura dramática.

7e

117

�LA PLUMA

~,

.· li!

;,¡

Más audaz, aunque menos consistente, existe ya en germen un teatro
futurista, es decir, que mira al porvenir. Sólo un espectáculo-concert ha
dado hasta ahora bajo la dirección del esteta Jean Cocteau. Hace ya
unos años, Marinetti-que ensaya hoy en Italia un teatro sumamente sintético, de acción quintaesenciada-proclamó en delirante programa la
supremacia del music-hall, expresión purísima, a su entender, del arte teatral contemporáneo. El intento de Cocteau y sus amigos, influido de los
bailes rusos, de las teorías de Gordon Craig acerca de la inferioridad de
la mímica del actor respecto a la máscara, y del marinettismo susodicho,
ha tenido brillante [realización, merced al apoyo de los ricos de pronto
y a los intérpretes de la pantomima, escogidos entre los mejores acróbatas y payasos, finamente caracterizados con grotescas cabezas de cartón,
y adiestrados en una mecanización humorística de verdadera gracia decadente. Porque, en último término, semejantes modos de arte revelan un
espíritu aristócrata gastado en agudas elucubraciones escépticas. La época
critica que el mundo atraviesa exige la creación de ese teatro social,
que de antaño apunta en diferentes tentativas. Tal se proponen las Fiestas
del Pueblo, organizadas recientemente en París con progr~as musicales
propios para grandes multitudes. En el pasado abril, los coros_de obreros
y la orquesta formados por monsieur Doyen bajo su batuta, interpreta·
ban en la sala del Trocadero la Novena Sinfonía ante una muchedumbre
fervorosa.
En España, la Escuela Aueva de educación socialista ensaya un teatro
fundado en el mismo criterio por que se rigen actualmente las escenas
efidalu de la República rusa. Pues que todo nuevo teatr_o propónese. ~l
renacimiento del drama legendario, de los graµdes mitos, cifra de cada c1v1lización, en tanto no surge el poeta trágico capaz de plaamar la historia
de su tiempo, menester será levantar el ánimo público con las representaciones heroicas de los tiempos caducos. Y que los grandes griegos, el
inglés único, los monstruosos españoles, los claros franceses, los ro~ánticos alemanes, el noruego fuerte, los rusos delirantes, abran caIWno al
futuro.
La reciente representación de Un enemigo del pueblo, de Ibsen, interu8

LA PLUMA
pretado por actores bisoños, ante un público popular, en el Teatro Español, con motivo del último Congreso de la Unión General de Trabajadores, ha revelado hasta qué punto es fácil la regeneración de nuestra
escen.a a base de.actores y espectadores no contaminados por el ambiente.
.Mientras subsista la organización actual de la sociedad, corresponde al
artista ~antener el fuego sagrado del arte puro, es decir, trascendente. Ha
de suscit~r la creación del tipo cómico universal, en el espectáculo de
cuya pasión purgue la Humanidad su afán, el Arlequín, el don Juan, el
Char~ot. Para ello es preciso luchar sin tregua contra el rebajamiento in~uStnal del teatro. Hay que orear la escena, organizar espectáculos al aire libre, fundar cooperativas de cómicos y autores en sustitución de las empresas explotadoras del negocio teatral, reeducar al cómico y al espectador libertándolos de los hábitos adquiridos en una rutina ayuna de ideal.
~ordon C.raig pr?pone como remedio la sustitución del actor, que humaniza excesivamente las proporciones y el tono de la obra dramática por
I
.
•
'
.ª manoneta mgrávida. Entre nosotros, D. Ramón del Valle-Inclán cuya
Juvent ud mtenor
·
· reverdece a cada primavera, ensaya con mano maestra
'
e.n su teatro la farsa heroica fuera del tiempo y el espacio de los escenanos actuales. Se habla de la posibilidad de contratar por una temporada
el Teatro del Pic,o'·
.
.
~· ~z, d e R orna, cuyas r~presentac1ones
descubnrían
como
antaño, los b a1·1es rusos, nuevos horizontes
.
'
a nuestros ojos cansados
de
tanta pobretería y desamparo artísticos.
'
. Pero nunca se insistirá bastante sobre la necesidad de fijar bien los térmmos y señalar difierenc1as,
·
· ·
.
en ev1tac1ón
de las confus10nes
a que suele
dar lugar nuestra ignorancia de las cosas más elementales. Hay que tener
: cuenta que en Madrid, donde no halla empresario para sus obras don
iguel de Unamuno, se llama todavía teatro popular al ~·an &lt;ros!. de
J,.
J•
,
Joaquín fficenta (padre), que aún se forman Compañías capaces
de representar los dramas imberbes de Joaquín Dicenta (hijo) y que de cuando en
cuando se e tr
.
.
'
. '
,
s ena, con pretensiones de renovación artística, una tragedia
del Sr. Grau.

C. RIVAS CHBRIP.

�.~.....:••-,•Mltt•Ye7. . . . .~........ ~ ~ - - - - • • ._

Poloo de Otoñ
...,. . .

............................,...•• •.I.

.... -~·--•"-~

I
Alza el viento otoñal sobre la lierra
potvo que antaño palpz"tó de vida,
y la nube reseca nos convz'da
-memento-a meditar; pero se cierra
con los ofos la mente, que en la guerra
no hay que pensar en paz, y la partz'da
sz'endo a muerte, la muerte el alma olvida
y a luchar por luchar no más se aferra.
Diríase que el corazón del mundo
se paró de latir, y en un momento
bafo el pálz'do cielo moribundo
nos llama al polvo seco el bafo vúnto
con sz'lbo de agonía gemebundo
en ocaso de otoño amarillento.

II
Es ocaso de otoño; dulcemente
va el río-una ola sola, llana y lenta120

LA Pi.UMA
llevándose la manta amarz·llenta
de las hofas que el viento del poniente
arranca de los chopos; contra elpuente
presa el agua entre pt'edras se lamenta
y el sol al enterrarse la ensangrienta
de luz; el delo pésame en la frente.
Las horas todas son una sola hora,
hora amarilla y tierna, hora de ocaso,
tinta en sangre que presto se evapora;
abierto al delo el corazón es vaso
donde la noche su rocío llora
cuando nos abre, al fin, el postrer paso

III
Postrer paso que vienes de ta cuna,
vas cediendo ya al canto que te briza;
el viento del otoño al agua rzza
con rzzo en que se rompe de la luna,
.que nace llena-¡espefo de fortuna!-,
el retrato en el agua; se agudiza
el oído al silencio y se enhechiza
d alma, lz'bre de z'lusz'ón alguna.
En este atardecer del tardo octubre
terrz'ble paz espesa, zrrespz'rable,
121

�LA PLUMA

como polvo de plomo el cielo cubre;
el mundo calla para que nos hable
este viento otoñal que nos descubre
las heces del reposo inacabable.

1 11

•
IV
Del fondo del reposo que no acaba
brotaste, mi alma llena, a contemplarte
sola y desnuda de universo, aparte
de la vida de muerte que se traba
con el polvo otoñal; se coronaba
de almas el cielo-espefo-al asomarte
y era el espefo celes#al del arte
tu creación, de que te hiciste esclava.
Pronto otra vez desnuda, tse testigo
potvo i·nerte ha de hacérsete, y el poso
de ese polvo será tu último abrigo,
quieto, mudo, i·ntangi·ble y tenebroso,
y a él llevarás lo que nació contigo
y arma fué de tu lucha y blanco)! coso.

...

MIGUBL DB UNAMUNO
Salamanca 24-9-1919

quía musical de Amécica
o

indigenismo y eut?ope1~ac1on
.,

., JI

D

de una temporada de orientalismo agudo y de más largo·
tiempo aún de orientalismo más tranquilo-y más convencional-,
comienza a quererse en la música un color «occidental• que no sabemos
todavía con clarid~d qué es lo que sea, pero que no nos ilusiona demasiado si lo que se entiende por «occidental&gt; en música es poco más o
menos el «color europeo&gt; con que se distinguieron siempre las consecuencias del germanismo musical.
ESPUÉS

Precisamente este exceso de europeización fué lo que provocó la•
reacción orientalista. Los pueblos que tenían música de un color propio
se resistían bastante bien a la intrusión germánica. Ésta se verificaba en
los planos pretendidamente superiores de la actividad artística de cada·
País; es decir, que los músicos so{-disants sabios, debían serlo por hacer
música alemanizante. No así los compositores de menor cuantía, que se •
refugiaban en la música popular. Tenidos en menos, gozaban, en cambio,
de los beneficios de la inmunidad. Y, por eso, cuando los efectos de la
inoculación germana se dejaron sentir con violencia y cuando, para antL.

12.1
123

�LA PLUMA

..

doto de ella, se pregonó el «nacionalismo», fueron aquellos músicos
menospreciados quienes se convirtieron en modelos para la gente que
vino después.
Tal fué lo ocurrido en Rusia. Munich y Leipzig se habían colado en la
vida musical rusa con grandes aires de plancheta; pero la reacción fué
fuerte y aquellos músicos rusos que hadan «música para cocheros» limpiaron bien el ambiente viciado. Como abrieron las puertas de Oriente,
todo un mundo nuevo de color, de melodía, de ritmos se derramó por su
país como una avalancha, y tan grande, que no sólo los inundó a ellos
sino que se extendió por toda Europa, tan beneficiosamente como un
desbordamiento del Nilo.
Estas curas de exotismo son remedios admirables, pero son remedios
heroicos: a vida o a muerte. Hay que reaccionar pronto; si no, se sucumbe.
Y Europa, después de asimilarse todo ese orientalismo, se afirmó vigorosamente en un retoñar simultáneo del arte musical de cada una de esas
naciones.
Y por eso se habla ahora-como consecuencia de ese impulso- de
buscar algo que pueda considerarse como típicamente occidentalista.
No sin peligro, porque el exagerado creerá necesario para mostrarse
«occidentalista&gt; el abominar del orientalismo anterior y caerá en un cerebralismo seco y frio, casi peor que el germanismo aquel que aborreda. El
occidentalismo nuevo paréceme que lleva malas trazas. Ya lo examinaremos en otra ocasión. Pero por el momento pensamos: ¿y si este movimiento hacia Occidente fuese tan vivo que impulsase a los músicos más
allá del Atlántico? Pues he aquí una nueva cura de exotismo que podría
volver a atemperarnos.
.
-Siempre y cuando que América fuese considerada como cosa exótica y no como la sucursal de Europa. (Artísticamente, a lo menos.)
Ahora bien, habría que decir a los americanos: Si nosotros hemo~ de
ir a buscaros, haced el favor de no venir a nuestro encuentro. Amencanizaos bien vosotros mismos, evitad las inoculaciones europeas.
Yo creo que esto lo sienten ya algunos músicos del doble continente.
,Hay aún muchos que con la cara negra o los rasgos aztecas se ponen cuello
124

LA PLUMA
planchado y fabrican música europea. 1Qué error profundo! ¡Como si no
fuera mucho más interesante ser negro o ser azteca! Mientras que Darius
Milhaud hace un coktail de ritmos del •quartier chocolat• neoyorquino
y de machichas auténticamente negro-brasileñas, pues hay cada ColeridgeTaylor que sueña con los ciclismos franckistas y canta a Hyawatha con
un romanticismo alemán que da tristeza. ¡Si a lo menos nos hubieran
sabido hacer un romanticismo longfellowiano, menos mal! Para el norteamericano de los Estados interiores, una música basada en las costumbres
aviejadas de esos Estados podría ser un buen descubrimiento. Encontrar
hoy la sensibilidad de hace un siglo y sus modas, 1qué cosa interesante!
. Más aún los negros auténticos, cuya música es prodigiosamente sugestiva: (Desde Dvorak hasta nuestros días de cabaret, el negrismo nos ha
enviado buenas cantidades de •color&gt; a los europeos.) Mayor confianza tenemos en Henry T. Burleigh y en Will Marion Cook, con sus «espirituales»,
tan llen~s de carácter y de fuerza-alegría y nostalgia en rara y exquisita
proporción-que en compolsitores como Charles-Martín Loeffler, que
ponen en música a Maeterlink (La Morte de Tintangiles), siquiera Loeffler
sea,con Parker-Carpénter y alguno más,un compositor muy distinguido.
El peor de los males musicales de los Estados U nidos es su furiosa
importación. Sus revistas de comercio musical dan vértigos a fuerza de
retratos, reclamos, bombos zepelinescos y la más absoluta vaciedad en el
fondo. Aunque desfila por todos sus Estados una tropa de virtuosos de
toda calaña, la labor de un Kurt Schindler, por ejemplo, haciendo cantar
~úsica regional, música negra, música de todos los países de Europa que
tienen algún carácter-España, Escandinavia, Rusia, Irlanda...-es mucho
más sana y más fecunda. Si la iniciativa cundiese por el interior de la gran
república podríamos ver multiplicados ejemplos análogos a la colección
de • Viejas canciones inglesas en los Appallachias del Norte&gt; y a colecciones de música indígena.
***
Esa riqueza indígena parece ser extraordinariamente grande en Méjico~
Algunos escritores como Manuel M. Ponce han hecho estudios interesan125

�LA PLUMA

..

,tes que nos informan de los bailes y tonadas que llegados de Europa
hacia el siglo xvm se aclimataron allí, mientras que se perdieron o poco
menos en España. Tal el «jarabe• descendiente probable de nuestro «zapateado• 0 de las «seguidillas» manchegas, mientras que hacia la costa, los
«&lt;lanzones•, «tangos• y «guajiras•, parecen haberles llegado de Cuba. La
vida musical de Méjico es hoy bastante activa. Conocemos los nombres
de muchos compositores y críticos. Escriben música y escriben artículos
que parecen di-stinados a demostrar que alli no s~ les pasa ~ada_ de lo que
,corre por Europa. ¡Lástima que esta preocupación les d1stra1ga en su
interés de lo que queda quieto allá al fondo de su tierra! En los libritos
que escriben leemos mucho sobre Beethoven, sobre Chopín, sobre Mussorgsky inclusive, junto a una constante loa a la_ músic_a. universal. ~l d~a
que la señorita Alba Herrera Ogazón pueda añadir a su mteresante h1stona
del arte musical mejicano un capítulo dedicado a los «músicos autóctonos•
(passtz le mot...) nos alegraremos vivamente.
.
¡Y cómo debe sonar esa manigua antillana! Cuba y Santo Dommgo
tienen una riqueza espléndida en música indígena, de un carácter y de una
originalidad potentemente acentuada, algun?s ~e cuyos acen~os no n~s
son desconocidos a las gentes de Europa, s1 bien se hayan ido desvirtuando a lo largo de nuestras costumbres coloniales. Ni Persia ni Arabia
•tienen más vivos colores ni más deliciosas inflexiones, ni ritmos más insinuantes1 ni timbres instrumentales más llenos de sugestiones. Un músico
genial y sin educación sofística podría crear con ellos algo tan rico y tan
, espléndido como un Borodino o un Rímsky...
.
.
Las Repúblicas Centrales reconstruirián a buen seguro una preh1stona
musical si estudiasen los instrumentos indígenas encontrados, y aun hoy
si vigilasen las costumbres musicales de sus indiÓs. La músic~ i~cásica, de
la que algo se ha recogido, está llena de interés, y las descnpc1ones qu_e
.se nos hacen de sus danzas y de sus instrumentos populares. En el Peru,
algunas colecciones de • Yaravies• quiteños han servido a compositores
españoles, y creemos que a alguno de su país. En cambio :n Santo
Domingo, junto a la «media tuna• y al «punto y llanto•, acompanados por
«cuatro• (guitarras pequeñas), al aristocrático «galeron• y al «zapateo»,
120

LA PLUMA
-~~rente del'd: Cuba, se encuentran aú::i en vigor los «areitos» típicamente
indios... También la «danza» de Santo Domingo, aun semejante a la habanera, conserva su original irregularidad rítmica. Muchos músicos dominicanos-la educación musical en Santo Domingo fué con la universitaria la
más antigua de América-ensayaron a llevar la «danza• al terreno artístico, Y muchos nombres sobresalieron en ese empeño, llevando la • danza
tropical» a Méjico, a Cuba (donde cedió su puesto al «danzón» de ritmo
más monótono y elemental) y a Colombia, donde se mezcló con el «bambuco» (otro pariente cercano de la habanera), a las «cumbias• características de los negros de la costa, a los •pasillos» y demás típicas canciones
-de los llanos Y a los ligeros «torbellinos» netamente colombianos y uno
de los más claros ejemplos del primitivismo constructivo en la músita
popular.
Algunas muestras de la música cultista de Chile han figurado en programas dedicados exclusivamente a músicos argentinos. Hoy es probablement: la Argentina la República que más trabaja por asimilarse en sus producci~nes «de arte• el canto pampero; pero es, creemos, la más pobre en
melodta popular. •Gatos» y «vidalitas» animan la ya abundante cantidad
de ~úsica debida a artistas del país que alternan en los programas de la
Sociedad Nacional de Música de Buenos Aires, quienes siguen ávidamente el movimiento de renovación musical de Europa y vigilan el rumbo
de las nuevas tendencias. Y como éstas son francamente contrarias a los
viejos dogmatismos, a los anquilosados criterios y a los formalismos caducos es seguro que la mejor lección que sacarán de ello será la de comprobar que es dentro de la misma América donde sus musas tienen el refugio.
Para ellos Y para nosotros, entre la decrépita Euterpe de nuestras longitudes Y la virgen musa cobriza inca, azteca o araucana, la elección no
parece dudosa.

ADOLFO SALAZAR

127

�LA PLÚMÁ
las otras! Algún día hablaremos de ellas.) Tengo todo eso que he dicho,
y tengo más: tengo cuatro veraneos en el magín y todos tiran de mí con

furia.

Ct?ónieas

dé "la Dame de
,Cuándo se va usted2 o el
vet?aneo de Bucidán. ~
. tos de conversación, todavía los ojos
no llevamos tres mmhu
·do por entero en ese exa.
. n nos habla no nos an recorn
'
.
e qw: .d
hostil sobre todo de las mujeres, que le deJa a u~o,
men r p1 o y
'
. d
ced de la sonrisa de aprobación
a no ser que toro!! la misma acti~~ ': ~::tiva y ya salta la irritante prepasajera o del signo de compas1 n e
,
gunta:
-¿Cuándo se va USt ed?
lo diga desde el
0
Porque es necesario que uno se lmharche&lt;Íici:e ~:n veces a la misma
.
d calor y aunque se e aya
. .
pnmer asomo e
,
b
firme de las conv1cc10-·
persona la fecha fijada, como para compro ar 1o
nes, nunca deja de preguntar:
.

T

•

ODAVÍA

d

-¿Cuándo se va usted?
.
rta A cualquier parte fuera de
Cuándo y no adónde. Esto poco impo .
Madrid. Al cabo Norte o a Pozuelo:
' y o sé cuándo, porque no sé·
Yo yo no sé cuándo he de irme.
n
.
la
, ···.
un kilométrico intacto; unos ahorrillos, porque. soy
adonde ir. T:ngo . ,
. . libertad tan completa, que m se me
escritora me1or retnbu1?~ que e(Px1ste, las otras?, se me preguntará. ¡Ah,.
ocurre pensar en el femm1smo. ero, ¿y
128

Oeeaneo oasc.J
La babia es de juguete; la playa, también. Pero el puerto, ría adentro,
es una cosa seria. Negra, apestosa como todo lo serio. Sobre la bahía de
jyguete, unas montañas, las únicas salidas al mundo, por donde va la carretera. Aquel lado, a la estación. Por allí viene, bamboleándose, cargado
de gentes, de baúles y cajas y de más gentes encima de las cajas y de los
baúles, el automóvil grande, a dejar en la plaza unos veraneantes afanosos, En los días de fiesta hay música en la plaza y los bailarines van y viene]J sueltos, altas las manos, de un lado para otro, con una rapidez convulsiva; primero se agitan los más cercanos al quiosco de la música; luego
· los inmediatos; y así se van contagiando, de grupo en grupo, todos, hasta
los chiquillos en los alrededores, como una aureola de la danza. La noche
es tranquila. Una voz de barítono en la fonda. Quizá, por la otra carretera, los vivos focos de un automóvil rápido. En las bajas sidrerías un doble
coro marinero. Y las luces del muelle, trazando la limpia curva, todas
iguales, menos las dos de la boca, más altas y de más profundo reflejo,
una verde, otra roja.

'

Oeeaneo leoantino
Sin movimiento, se suda. La tierra un horno, el mar un ascua, el cielo
como la imagen de la impiedad. Hay que tener cerrados los postigos, vestir trajes leves, conservar el abanico en la mano, poner los ojos en el cantarillo rezumante. Se van muriendo las moscas sobre el papel vinoso; parece que todas las del mundo vienen a ver morir a las elegidas por el destino. A lo lejos, el cabo se mete en el mar, coronado de pinos de alta
copa; la mirada cala el pinar por entre los troncos. Al anochecer, bajo las
frondas negras hay un incendio que no las consume. Por la parte llana,
9

�LÁ PLUMA
LA PLUMA
una nube de polvo es la carretera; dos palmeras, un huerto, una palmera,
otro. Nada más se levanta del suelo. Todo el día es una larga espera de la
noche divina, sin rumor, con todas las estrellas arriba, o en el plenilunio,
con una lechosa claridad que penetra hasta los huesos y deja transparente el alma, perdida, con la luz, en el cielo, en la tierra y en el mar.

Oe eaneo bl!itánieo

~

,¡
·11!•

.1....,.,,,,
111

,:111 ~

1
..

Pero aquí ¿no hay tierra? Suave felpa verde es el suelo combo; verde
la luz de las enramadas espesas, verde el rfo cortés, casi artificial. No hay
más que dos colores, el verde y el blanco: son blancas las canoas, blancos
los trajes de sport, blancas las aves, que al posarse en el cesped parecen
más blancas todavía. Y un cielo que no se atreve a ser azul, que no logra
ser verde o blanco y se mantiene gris, neutral. Los amigos recién afeitados, al aire los antebrazos musculosos, hechos a la raqueta y al rem~, las
sonrosadas amigas de rubio pelo y boca chiquita, del tamaño de una pasta para el te, y capaz, sin embargo, de tragarse, entero, un ensangrentado
rosbif, me aguardan. Y va volando la canoa por el río tardo, impelida por
el rítmico esfuerzo unánime, y salta la pelota casi rasando la red, y ·,asa
la bandeja substanciosa, complemento del trabajo abrasador, y la carne
roja pasa en el plato. Deporte, alimento, salud. Todo lo demás es cortesía.

Oe.eaneo septcmtrional
Dejamos el fijord de Trondhjem a bordo de un recio bergantín-el

Bjornstjerne o el Kong Haakon-y vamos, como los. vikings, hacia el botín, en demanda del sol de media noche. La costa, como partida a golpes
de hacha. El mar, como un mediterráne0. El crepúsculo lento, lento, lento. Conversación erizada de nombres raros, que luego correspoden a lo
más sencillo, a lo más patriarcal. Y, compañeros inseparables, los prismáticos. Todo Julio Veme renace en nuestra memoria; ¿habrá pemmícan suficiente a bordo? ¿Nos veremos atacados por el escorbuto? Y este aire, que
130

ho podríamos soportar más que aquf y en 1
ta, duro, el verano... Un día se a b, 1 e ~ue, a pesar de todo, palpi.
ca a e contmente· 1
claro; a tierra; más más arriba El k d k
.
, e mar se abre, más
'
·
o a , el hbro de
ver lo que nunca hemos visto.
apuntes ... Vamos a

* **

Estos son los cuatro paisajes que tiran de mf
.
potros de fuego. No sé cuál preferir Al l d d , descuartizándome, como
Buridán, que se muere de hamb É.l
a o e los potros veo al asno de
re.
se muere de h b
ceur se queda en la corte.
am re y la Dame de

e

Pero no se lo digan a nadie, por n·10S•••

LA DAMB DB CCEUR

li.tS OtOlet~s
Cuando en los huertos paternos vivía yo au'n
.
u ·
b
,
Y mz seno

P ro ignora a el ajan y las venganzas de amor,

una mujer tras la cerca pasaba a menudo· vol ,
lueo-o , 'l',,
,
vza
º mas pa zua, y eran como violetas sus ojoJ.
Mazos de violetas eran ba7J·o las ce1·as s
.
D'.
J
us OJOS.
z;e: ¿Por qué has de volver todas las tardes asír
Dijo, riendo: Un día sabrás este dulce mi., .
Nada
s,erzo.
en eI mundo es tan dulce: Y esto te basta por hoy.
Luego se fué sonriente. Yo busco lafiuente Y m
.
todos l d'
,
e mzro
os zas, por ver las violetas brotar
.
.

GWSBPPB LIPPARINI
(Tr. de B. D-C.)
131

�LA PLUMA
As( tendrá una continuación la maravilla del Exodo.
Hasta pronto, pues, y ah( le envio eso para la revista.
Suylsimo siempre.-Rubén.

Número 3.

Pata los amigos de Rubén Dacio
el primer número de L., PLUMA dimos cuenta de ~na pequeña cole~ci6n
de cartas de Rubén Darío, publicada por V. Garc1a Calder6~ en P~ns.
A título de colaboración, para la nueva edición de ese ep1stolano, publicamos once cartas de Rubén Darío a Amado Nervo, encontradas entre los
papeles de éste.
A. R.
N

E

Carias de Rubén Oa1?1o

De París a México.-Par!s 28 junio 1904.
Querido Amado: Estas Hneas son un post-scriptum de mi carta de ayer.
El articulo enviado servirá de prólogo a un (tachado: «pequeño•)
volumen de versos de Blanco-Fombona, titulado Pequdia Opera Lírica.
Vale et me ama.-Rubln.

Número 4.
Parls II noviembre 1905.
Mi siempre querido y admirado Amado: Fué en verdad una mala ocurrencia de la suerte el que, estando en España juntos, no 001 hayamos visto.

Número 1.

Su carta me ha traído su recuerdo y una prueba más de una de las
pocas amistades, entre iguales, que yo haya encontrado.
Mentalmente, es inútil que le diga que le he seguido a través de tiempo
y espacio, y que veo en usted al más admirable, sin discusión, de nuestros
poetas.

De Madrid a México.-(Recibida en México _el 21 de febrero de 1904)
Al Sr. D. Amado Nervo.-México.-Mi quendo poe_ta: Le ~ando_ un
O Estoy aqui con Francisca. He tenido un chico que tiene siete
gran ab raz •
·
b ·¡ y le
meses.-Me Voy a Africa • y estaré en París de vuelta en a n . - a
escribiré largo y cosas.-Ri,bén.

Su coto no es pequeño como usted dice. Caben en él montes y lagos
de la más pura belleza, que yo me he complacido en visitar.
Ya nos veremos, porque estamos a un paso.
No me deje de escribir cuando pueda.
Le abraza, Rubén.-Francisca le envia sus buenos saludos.

Número 2.

Número 5.

De Paris a México.-30,.rue Feydeau.-Parls, Junio 27, 1904.
Querido Amado: ¡Un gran abrazo! ¡Me dice Quintanilla que usted ven·
drá pronto! ¡Soberano!

30, rue Feydeau.-Paris 16 abril 19()6.
Querido Amado: Siquiera un saludo, ya que me encuentro relativamente mejor de mi dolencia. Acabo de leer dos preciosas cosas suyas en
los dos últimos nümeros de la .Revista Moderna.

a Amado ~evo + + +
•

132

133

�LA PLUMA

LA PLUMA
¿Cómo sigue usted? Ye tengo grandes ganas de ir a Madrid para que
hablemos¡ largamente. ¿Cómo sigue eso? ¿Publicó Chocano su libro? ¿Qué
«potins&gt; nuevos hay? París, por su parte, goza de su primavera.
Le abraza su, R. Dario.-.-¿Sabe usted si V. Vila está en la corte?

Número 6.
7 octubre 1909.
Querido Amado: Recibí su «mot&gt; a mi vuelta de París, donde he
pasado cerca de un mes. ¡Viaje indispensable!
Cuando quiera echar un párrafo, venga a la calle Claudio Coello, 60
-señas sólo para usted-, de preferencia por la tarde, tempran_o. Y quiero
saber también cuál es su hora en su casa.-Muy suyo siempre, R. Darío.

Número 7.
Claudio Coello, 6o.
Querido amigo: Voy a partir definitivamente dentro de poco, y antes
de irme tendría gusto en verle y despedirme. Me encontrará usted a cualquier hora. Suyo afectísimo, R. Dan.o.

Número 8.

' .,

(En papel del Mundial Mag-azz·ne.)
París 3 julio xgn.-Sr. D. Amado Nervo, Madrid.
Mi &lt;:J.Uerido Amado: Vamos siguiendo con Mundtal. ¿Cuándo me envía un cuento o versos? Mándeme cosas. Cuentos ·sobre todo. Harl
pagar al recz'bír.
¿Cómo lo trata el «Nuevo&gt; México? Yo, de mí, no sé nada aún. Más
bien malos barruntos, según algo que hablamos con Gamboa. Ya veremos.
¿Conoce usted al npevo Ministro de Instrucción Pública?
No he recibido los ntmeros de Revista Moderna. De todos modos, que
no nos traten tan duro, que no hemos hecho ná.
«Au revoir&gt;. Suyo afectísimo, R. Darío,

Número 9.
(En papel del Mundial.)
4 rue Herschel.-Paris 8 septiembre 19n.
Querido Amado: Sus Filosofías me encantan, y es, sobre todo, porque las mias son muy semejantes. Nos encontramos ante las cosas, y cambiamos una mirada de vaga iniciación.
A lo práctico: ¿Querria usted escribir una de esas «cosas&gt;, pero con
destinación plutot femenina, para Elegancías? Además de esto, ¿cuánto
cobraría usted si fuese esa colaboración fija, una página para cada número?
Esto es, dos al mes. Si ello está dentro del presupuesto de la Administración, crea usted que el «affaire&gt; está hecho. Y comience a enviar.
¿Es cierto que Pichardo ha desaparecido? ¿Qué hay de eso?
Su afectísimo y viejo amigo, R. Darío.

Número 10.
(Papel de Mundial-Elegancias.)
133, rue Michel Ange.
Querido Amado: Recibí sus nuevos versos. Ya vería los otros publicados. «Ella&gt; le inspirará más, igualmente bellos.
Un ruego: hágame el favor de averiguar si el Gobierno de Nicaragua¡a quien envié una nota conminatorial-en vez de enviarme a mí mis cartas de retiro, las ha remitido al Gobierno español. Le digo esto, entre
otras cosas, para saber si no me registrarán mi equipaje aún ... Es decir: si
sigo siendo tenido como miembro del Cuerpo diplomático en España.
El 25 salgo para Barcelona; diez días después estaré en Madrid. ¡Ya
nos veremos! Muy suyo, R. Darlo.

Número 11.
(Papel de Mundíal-Eiegancz'as.)
133, rue Michel Ange.
Excmo. Sr. D. Amado Nervo, Encargado de Negocfos de México,
Madrid,

�4A PLUMA
Mi querido Amado: No he podido antes de ahora anunciarle mi venida. Espero que haya algo de más calma en su justa tristeza.
Estamos muy gozosos de su continua colaboracién en Mundial y
cElegancias•, y esperamos se sirva seguir favoreciéndonos.
Durante mi viaje, tuve el pesar de saber la muerte de D. Justo. Sentí
no estar en París para que Mundi'al hubiera hecho el homenaje que aquel
buen maestro se merecía.
Querido Amado, mándeme sus bellos versos y sus lindas prosas.
No se extrañe de que esta carta no vaya escrita por mí, pues me
encuentro en este momento en cama, sufriendo una de aquellas crisis que
usted conoce, desde nuestra antigua intimidad.
.
Soy, mi querido Amado, su amigo de siempre, Rubén Darío.
París 28 diciembre 1912.

llBROS y ReOtStAS
Ramón del Valle-Inclán.-Divinas palabras.~ragicomedia de aldea. Opera Omnia. Vol. XVII.

PO€MAS oe CtRCUJ'lSíAJ'{ClAS PR0SAlCAS
es

UttA fACtUAA

..

Sueño roto por el Extraño
-tan pertinaz ante la puerta,
inmóvil quizá todo un mio
en su tintineante alerta
si de un vuelo no despestaño
la pupila en el alba muerta-:
reverencia al sabio e.rmitañB,
durmiente en su cueva sin puerta,
sueño roto por el Extraño.

JORGB GUILLBN
136

Don Ram6n del Valle-lnclán ha avalorado la edición en curso de sus obras
completas con esta tragicomedia que s6lo conocíamos, ridículamente mutilada,
con un criterio de sábado blanco, al publicarse antaño en El Sol. La obra ahora
aparece restituida en las frases y pasajes que la irrespetuosa direcci6n del periódico consider6 necesario supri11J.ir entonce¡;_
Un primer impulso reflexivo muévenos, sobre todo, a comparar las nuevas
lecturas que Valle-lnclán nos ofrece con el resto de la producción española actual. Contingencias, sin duda, del mercado de libros, han decidido en estos últimos años a coleccionar en serie sus obras, a escritores en plena madurez,
cuyo propósito no puede ser en modo alguno el dar su labor por cumplida, con
proporcionar al lector una visi6n de conjunto, que induce, desde luego, a la
crítica definitiva. La circunstancia, sin embargo, de pertenecer esos escritores
la generacz"ón del 98, obligado jalón en la Historia de España, y en la litera.
na por ende, ayuda a considerar semejante empeño editorial, como ese a
modo de público examen de conciencia, que corona con la numeración de sus
obras la vida activa del literato.
. En efecto, las recopilaciones de Azorín, de Pío Baroja, sugieren cuándo la
idea de caducidad, de agostamiento progresivo y prematuro, cuándo la del voluntario retiro al remanso de la serena crítica, en el caso más favorable, o de
la perdici6n en políticos sofismas indefendibles. La emoción que volvemos a
sentir leyendo las felicísimas promesas de una juventud que parecía pletórica,
apasionada, llena de esperanza, se quiebra gustando los frutos de ahora, sin
virtud germinativa, tristes ecos de un grito moceril, perdido luego en el propio vacío interior.
Muy otro es d caso de D. Ramón del Valle-Inclán. Gusta él de ponderar risueño su lozanía, y a fe que no le engaña la confianza en sí mismo. No hay en

ª.

in

�LA PLUMA

...

LA PLUMA

en España escritor más joven; condición, ajena al correr del tiempo, cuyas excelencias estimamos en más que todas las sabidurías que los años enseñan.
Como todo aquel que en el propio ~sfuerzo se complace, Valle-Inclán experimenta de continuo la necesidad de proponerse una nueva dificultad que vencer. No se abandona jamás a la e.noción circunstancial, ni se rinde a la hacedera repetición de lo ya logrado. Una vez que trascienden a su mirada, cobran
las cosas un sentido taumatúrgico, se desdoblan, se nos revelan en cambiantes
insospechados, se trasmutan por arte y gracia del creador que nuevamente las
saca de la nada en que la ceguera espiritual de los hombres las tiene sumidas.
Pero no obedece simplemente al capricho de la fantasía descarriada. Incluso en
las extravagancias a que se entrega alegremente, un concepto puro preside la
divagación. He aquí por qué nos parece de los raros escritores de conciencia,
para quienes la literatura se confunde con la moral más alta.
El escenario de Divinas palabras es el mismo de las Comedias bárbaras, perfumado de los mismos A1·omas de leyenda que difunde la música d~ la Sonata
de Otoño. La clásica unidad de lugar tiene en la obra de Valle-Inclán una intención más comprensiva que la¡eñalada en las retóricas. La decoración no varía:
las tierras de Galicia. El tiempo permanece asimismo detenido en la perenne
continuidad del paisaje que encuadra los sentimientos primitivos del hombre.
La acción está regida por las leyes naturales. En cada escena se desarrolla un
drama, insertado a su vez en la general tragedia. Cambia, eso sí, la luz intelectual que el autor proyecta sobre los temas eternos de la historia del mundo.
Ha querido D. Ramón del Valle-Ioclán en Divinas palabras extender el dictado genérico de tragicomedia, dándole una acepción más en consonancia con
el espíritu moderno, que la de mera sucesión de acontecimientos fatales contrastados con otros livianos, llamados a cortar con la risa la tensión dolorosa
que aquéllos suscitan en el ánimo. Ha intentado depurar esa norma, deduciendo la emoción tragicómica, no de la parodia que sigue a la escena grave, sino
del monstruoso desacuerdo entre la acción dramática y la contemplación del
público. Es decir, que en tanto los actores se rinden al espanto con que la terrible fatalidad los domina, el espectador ideal se siente movido a risa. Mientras que cuando los personajes del drama se elevan con hiperbólica ironía sobre las circunstancias macabras de la intriga, el espectador se siente sobrecogido. Efecto que consigue con una contrapo~ición de perspectivas sentimentales.
·
Y aún resuelve en Divinas palabras otro problema que solicita la atención
del crítico: el del estilo, quintaesenciada armonía en que se funden con un vigor
representativo, sobriamente obtenido, los tonos peculiares de la paleta de Valle-Inclán. El trabajo de eliminación, de condensación, de simplificación, con
que ha castigado la pluma, en una labor cada vez más consciente, ha reducido
ya el concepto casi dialectal de su prosa a los límites de la expresión pura.
Las palabras, henchidas de un sentido popular sutilizado, adquieren esa virtud
universal capaz de imbuir en cualquier efímera fi~ura humana el alma bíblica
de un mujik.

C. R, C.

Ramiro de Maeztu.-La crisis del Humanismo

B"br t
derna y contemporánea.-Barcelona EditoriaÍ-M' I 10 eca de Cultura mo'
10erva, 1 92 0 .
La obra de Ramiro de Maeztu es •
't" d
tad como fundamentos del Estado :n ~na en ica . e la autoridad y de la liberdes en el principio de función&gt; Una ?d erno Y u~ intento de basar las sociedaa este libro, a saber: cla de u~ los h~;a centra -y nu_eva-;-sirve de armazón
unos con los otros, como crien las escu bres
1 !1° se asoc)an mmediatamente los
ser genérico transindividual como m t: ª5 h~erales, m están asociados en un
que están asociados y se as¿cian en
ienen as escuelas _conservadoras, sino
en bienes colectivos y últimamente e11 as lcomune:, materiales y espirituales,
duce el autor la doctri~a ue llama 'L va_ ore~ umversales•. De esta idea detenida por el Renacimienio en la fó • \Pn¡naci~ de las cosas•, frente a la sostítulo, algo equívoco, de la obra.
rmu a • a pnmacía del hombre•. De aquí el
Al descubrir el Renacimiento el gra
, • .
.
didad, por lo menos en el campo de la n pr1n_c1_p10 de relatividad, cuya fecuntrasladaron los humanistas al homb si c1e~c1as exactas, no_se ha agotado aún,
creerse en la existencia de una mo rf o~ e1es todos de la vida moral. Dejó de
en sí mismas y porque participó.hara dob¡et~va, en la que las cosas eran buenas
absolutos• de Ja física de
. n . e ª ondad suprema. Con los «lugares
Renacimiento fué la crisiss~~f~ec;tr?n los &lt;v~lores absolutos• de la ética. El
Tras el_ período orgánico que si:ai&amp;!faºE~e~u~r~! Y de la f: en lo absol_ut?.
tada, viene, como dirían los sansimon.
ª ~ ia coi;i _su vida alegre y hmina, que todavía no ha llegado a su fin'.anos, el periodo critico de la edad modei-Una moral subjetiva reemplazó a ¡
t·
se as:ntaron los principios autoritari: anl;gua ¡nora! p~atónica y sobre aquélla
dos diferentes organizaciones de la S .Y d der;._ que sirven de fundamento a
mente por haber olvidado que el ho oi1e a . mbas han fracasado definitivapasada guerra es un reciente test' m. re es, por naturaleza, un pecador; y la
¿Sobre qué bases sería u
i°:10010 que confirma una vez más esta teoría.
La respuesta a tan rav~ p es, posible e:tablecer una organización social firme?
Sr. Maeztu Como v~rsad¿reg~?-t~ c~nSht~ye la parte constructiva del libro del
contestación sin cimentadae~e;~1p mas losóficas, el autor no aventura una
los capítulos: •Rebasamiento de \aª~in~t)Son fundamei_itales, a este respecto,
las cosas• y •Funciones y valores •.) e1 a y de la autoridad•, «La primacía de
Sobre el fondo de una fil
f' . r
. .
lucha en las escuelas medioei:1~ ra rea ista, idénh~a a la que suscitara áspera
con valor intrínseco-el Poder 1 Je~~~~ ue se ~J_an en cuatro los universales
tu profesa una moral ob'eti ,
.
' a Justicia y el Amor-, el Sr. Maezbién. Según éste nirigfu{h/\qu~_su·vedde apoyo a un derecho objetivo tammismo le ocurre' a un Esta rn re iene erecho a nada, corno tal hombre, y lo
nacen de la función ue de~~- Los_ derechos del Estado, como los del hombre
mial destinada a sustltu·
mpenan. De aquí, una sociedad sindicalista O gre~
1
Roma, en los dos siJJare:Jei3.im~~~i~~!11aldmelnDte e:Ó_sten, fundadas, como la de
-r
Y e omzmum.
.,_ He
. intentad o t razar como un
esquema
·
,. t
1 libro del Sr. Maezt
• muy imper,ec o por su brevedad,.
u, esquema o resqmen que no deja traslucir el profundo

:::S

!•

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1

�LA PLUMA

LA PLUMA
interés y el singular valor de esta obra, que constituye, sin duda, el esfuerzo
más considerable realizado por un español en el extenso campo de las ideas
filosóficas desde hace mucho tiempo. De estricta justicia es reconocerlo, y si
las presentes líneas tienen algún propósito, aparte del de contribuir a la mera
propaganda de la obra, es el de estimular a su autor para que escriba otras,
animándole con el convencimiento de que sus palabras no son acogidas con
zafia indiferencia, sino con el respeto y la atención que merecen.
Libros análogos a La Crisis del Humanismo-que no es, por otra parte, cla
obra de un periodista atareado•, como modestamente dice su autor, sino labor
de largos años de incesantes estudios y de viva agitación espiritual-debieran
publicarse en nuestro país, al menos uno cada tres meses, y mientras así no
suceda, por lo que revela la falta, tanto como por la falta misma, España significará muy poco en el comercio intelectual del mundo, por mucha oceanogra•
fía o por mucha filología que se ha~a.
J. A. P.

***

J. Maynard Keynes.- Tite economic consequences of the peace.-London, Mac•

millan, 1920.
Este libro, de universal resonancia, se dirige a demostrar que las condicio•
nes de paz impuestas a los alemanes en Versailles son una violación de la p~labra dada y de la moral internacional comparable a la violación que c?metió
la propia Alemania al invadir Bélgica, y además, en el orden _económic~, de
imposible cumplimiento. Alemania rind~ó las armas en la creenci~ de que_ iban
a aplicarse los cCatorce Puntos» de Wdson; las notas y mensa¡es cambiados
entre los beligerantes para llegar al armisticio constituían un pacto obligatorio
para ambas partes. Pero la Conferencia de París, .Y e! Consejo de los Cu~tro,
en vez de limitarse a regular los •detalles de aplicación• del programa wilsoniano, cimentaron una •paz púnica», estran¡tulando a los vencidos, sin nin¡tuna
preocupación de humanidad ni de reciprocidad, y sin enterarse siquiera de lo
que pedhn el porvenir y la vida de Europa. Las causas de tamaño des~str~ son
principalmente de orden psicológico. ?.fr. Keynes_ muestra cói:n? han 1d~ influyendo en las resoluciones cde los Cuatro• la presión de la opim~n pó.bhca_ sobreexcitada, las combinaciones electorales de Lloyd George, las ideas arcaicas
de Clemenceau y la imprevista inferioridad de Wilson. Las P,áginas en que míster Keyoes describe los propósitos y el proceder de cada uno de los miembros
del Consejo de los Cuatro, sus métodos de discusión, y su manera de obtener
cfórmulas» que salvasen las apariencias, son fortísimas y de sabor muy amargo. El autor no habla de oídas: era representante oficial de Ja_Teso~e~í~ inglesa en la Conferencia, y dimitió el cargo al convencerse de la i!11pos1billdad de
obtener una modificación real de las proposiciones de paz. El libro es una acusación abrumadora: la incompetencia y la impostura se reu~iero~ para reorganizar el mundo, entre sorbos de te y las boutades de un a oaano violento y d_es·
ilusionado. Ya estamos viendo que el mundo no se somete; pero cla ~elegac16n
germánica-escribe Mr. Keynes-no acertó a exponer con palabras inJlamadas

y proféticas la cualidad que principalmente distingue a ese Tratado de c . t

· 1a ms~ncendad,.
· ·
•
uan las
os
1e han prece,d1_'do en 1a h'1st ona:
Mr. Keynes deja a 11n lado

cláusulas po!1t_1cas del Trata?o; estudia solo su parte económica.
~as cood1c1ones de paz henden ª. destru!r el sistema económico alemán,
arrumando ~us fundamentos: comercio exterior, explotaciones mineras, transpo~es y régimen aduanero. Per? después de arruinar a Alemania, el Tratado
le impone una cuenta de rep~rac1one~ que podrá llegar a doscientos mil millones. _Mr. Keynes, con estad1sticas cop!osas, p~u~ba que no se ha dejado a Alema~ua rec~so~ para pag~, y acaso m para v1v1r. Rectifica, además, la cuenta
de 10demmzac1óo por danos, y no es ésta la parte menos interesante de la ob
Por último, tras una _descripción del estado en que ha caído la Europa ceotr:t
y_que amenaza también~ ~os vencedores, Mr. Keyoes propone ciertos remedio~, que abarc~n: }a rev1s1?n del Tratado; el finiquito de las deudas interaliadas, el empréstito mter~ac1onal y reforma de la moneda, y las relaciones de
Europa central con Rusia.
El l!b_rp (Evangelio de_ l?s revisionistas) debe ser leído y difundido. Hay ya
~na ed1c1on francesa (Edzltons de ta Nouv. Rev. Fr.) y veo anunciada otra italiana. No será en Francia ~onde menos impresión cause el libro de Mr. Keynes,
que ~xpone en forma sencilla y con calma verdades que era imposible formular sin ser tachado de bochojite y defaitiste de la paix.
M.A.

León-Pelipe.-Versos y oraciones de caminante.-Madrid, , 9 20.
La apari?6n ~e un nue1:o poeta señálase siempre en los fastos del tiempo.
1:,os anales hterar!os del ano que corre datan ya con piedra blanca el primer
libro de León-Felipe. Se ha celebrado su advenimiento con inusitado aleluya
en este pozo del silencio que suele ser ttladrid. Bienvenido sea este poeta que
pretende permanecer «lejos de toda escuela y tao distante de los aotig11os ortodoxos ret~rico~ como de los modernos herejes•, porque e Mi voz-añadeC;l opaca y sin brillo y vale poca cosa para reforzar un coro. Sin embargo me
sirve muy bien para rezar yo solo bajo el cielo azul... ,
'
~on todo, pese a la soledad que desea para sus oracione31 como reza bajo
el cu:lo azul,__y; no en obscura capilla, le toma el alma cierto vago anhelo de comunión espmtual con sus hermanos los hombres:
•Poesía...
tristeza honda y ambición del alma..•
¡cuándo te darás a todos.. a todos...
al príncipe y al paria,
a todos...
sin ritmo y sin palabras!,
. No quiere •el verbo raro ni la palabra extraña,, sí que sus versos tengan el
mismo corte de recio paño que 1el manto de Manrique, coplero de su padre
141

140

�LA PLUMA
Chirrían los goznes rotos de una puerta;
el viento vellones de la nieve arranca,
y la vieja calle, dormida y desierta,
parece una cinta de seda muy blanca.

á dolo él coa un gesto propio, nuevo. Quiere que de su
muerto,una
auaqued
llehvecaho, so'lo queden, como de la rosa, el brillo y el aroma.
verso,
vez es
«Así es mi vida,
piedra,
como tú, piedra pequeña.

Una luz opaca de las sombras sube,
y el reloj-pupila de un monstruo de mitolas horas recita con voz destemplada.

.. . .. ... .. ········· ....... .

~¿~~

t~; 4~~ ~~- ii~; ·;~r~ict~-.

En el cielo negro se rasga una nube,
y por la ventana que da al infinito
se asoma la luna, curiosa y helada.•

para ser ni piedra
de una lonja,
.
.
ni piedra de una Aud1enc1a.

...........................

...........................

como tú,
que, tal vez, estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera.•
.
·
t
mo un balbuceo, silabeando casi las
Cortado el ntmo constantemea ~ co
t h mildad mal avenida sin
.
F ga de cierta compues a u
'
emociones, Le6 n- e 11pe se P~
. d
do Pero cuyos acentos nos ganan
duda con el clamor revoluc1oaano e 1 mua •
desd~ luego con su austero lirismo.
C. R. C.

* *
.
C
balán
"aminos
.Martinez or
.-..,,
•··-(Poemas.)-Editorial Levante.

...

é
r donde el poeta nos lleva, aliviándo•
No son ciertame_nte nuevo~ éstos po ellos las huellas de otros pasos, los
noslos con sus canciones. Adv1 r~enfes ~:ales vamos harto próximos. Pero se
ecos de otros can\ores, a la zag~ e ? ·tual para glosar temas marchitos ya_ en
da tan buena gracia nuestro gwa espvi
suave música a la letra conocida,
fuerza de repetidos, tan agudamde~te 1e p~:eescasa afición a descubrir nuevos
que no po_demos por menos de iscu par
.
sendei;os ideales..
.6
. ide los Poemas diversos, los Poemas s:n·
Una gran digmdad de exp~es1 n pres n Caminos ... A veces, el acierto p1ctimentalea, los Poemas ~eblil!Jdeddio fire~~~~s :a humorismo lírico de la mejor ley.
tórico revela una sens1 1 a
m:;i '
Tal el soneto Nieve:
«En las altas horas, el viento remueve
de los ventanales la cristal&lt;:ría. ,
La iglesia del pueblo es, baJO la, meve,
de una arquitectura de confitena.

C. R. C.
***
Luis Pemández Ardavín.-Láminas de folletín y de misal.-Editorial Pueyo.
Madrid,

1920.

Pocos poetas han logrado, como Ardavín, tan halagüeña fama con el primer
libro de versos. Ved la lista de sus obras, que preside esta nueva edición de
sus poesías, publicadas en diversos periódicos de 1914 a la fecha, y comprobaréis que el r~ombre de que goza se cimenta en Medit.:zciones y otros poemas,
' volumen publicado seis años hace, y ea una pieza dramática, La campana, representada por Enrique Borrás con aplauso y editada en 1919.
La labor de Ardavín es harto más copiosa, sin embargo. En ese mismo
tiempo ha estrenado un drama en colaboraci6u con Federico García Sanchíz, y
dos comedias musicales con el maest,-o Vives. No sé si la exclusión de estas
producciones en el somero catálogo susodicho significa voluntaria desconsideración a modo de feliz expurgo, o se debe a circunstancias ajenas a la autocrítica. No podemos sustraernos a la inquietud de semejante duda. La estimación
que por Ardavín sentimos no es, en modo alguno, independiente de su virtud
poética. Vemos en él un compañero de fatigas. No queremos que se rinda a la
primera sonrisa fácil del éxito falaz, ni al blando calorcillo del sol que más
caliente. Nos causa ~rto espanto que pueda ser presa de las malas compañías. La de Catalint13árcena-tan mal acompañada a su vez-, la del autor de
Bohemios, temas de sus versos actuales, llevan, ¡ay!, quizá a continuar la historia de España ante el abono de Za Princesa. Una vez estropeado el paladar
¿cómo discernir el buen gusto? Pasan los figurines de las modas y sólo la belleza queda. Todo el resto es ¿lite1·aturar Protesto: también la hay buena. El
autor de Meditaciones y otros poemas, el autor de La campana, sabe dónde está
la verdad, cuya amistad no excluye la nuestra.
c. R. c.

* * •

En Les Marges (junio d·e 1920), M. Camille Pitollet cuenta sus impresiones
de Avila. ¡Qué de sensaciones re~erva a sus devotos la tierra de España! En
punto a notación de paisajes hay que volver siempre al Viaje de Gautier; pero
143

�LA _PLUMA
Gautier no vió Avila; algunos dioses menores se han aplicado a manifestar sil
reacción espiritual frente a la ciudad de la Santa: así Martinenche, en sus Propos d' i:!,spagne, y P. Suau en su Espagne, Te,·re d'epo/le, entre otros. M. Pitollet,
que fué profesor de lengua y literatura españolas en Hamburgo, trató hace
años de sintetizar los rasgos específicos de una ciudad de Castilla en una conferencia titulada: .Muy noble, leal y lteroica ciudad. Ahora quisiera hablar de Avila
en su realidad objetiva. Dejemos a un lado, por de pronto, a la Virgen de Avila. Santa Teresa es un hecho de historia que cada cual puede interpretar seg6n
sus propias teorías. Dejemos también la arquitectura. Las murallas se desmoronan, escandalosamente abandonadas, en torno de esta Siena en decadencia,
cdonde las calles son horribles, donde las viviendas, de granito grisáceo, hielan
el alma; donde la catedral es una fortaleza, donde nada es del presente, ni
siquiera las dos posadas con pretensiones de hotel, que uno se apresura a abandonar por el oasis de Madrid, donde, al menos, el Palace y el Ritz constituyen
dos islotes de vida europea en ese gran aduar de prostitución, de caciquismo,
de haraganería y de verbalismos.• En Avila florece la miseria castellana rural;
unos cuantos señoritos iletrados perpet6an, sobre la plebe harapienta y pueril,
el antiguo sistema de explotación de la ignorancia y de la superstición en provecho de una casta que ni siquiera tiene la excusa de monopolizar la elegancia
del espíritu. Quiere recordar tao sólo que en Avila, además de Torquemada,
inquisidor general, duerme su &lt;iltimo sul"ño El Tostado; con ellos se completa
el tríptico: Teolog{a, Inquisición, Misticismo, en que se resume la expresión espiritual de Avila.

• ••
Grecia.-Revista decena! de literatura.-Director: Isaac del Vando-Villar.Madrid.
Ha reaparecido en la corte esta revista literaria que antaño se publicaba en
Sevilla. Ultraístas, creacionistas, dadaístas colaboran en ella, más que con ardor
apostólico, con académica insistencia. Traducen al español el último grito europeo, del cual nos Jlega amortiguado el eco a través de los Pirineos-todavía
los hay-. Pero revelan, pese a todos los distingos que pretendamos oponerles,
y aun a su pesar a veces, un sincero afán revolucionario por trocar los medios
de expresión que la antigüedad clásica nos ha legado con el Renacimiei:to, del
que las artes viven.
·
No todos los humoristas líricos de Grecia solicitan por igual nuestra atención. Gerardo Diego, Adriano del Valle, la gnbadora en madera Norah Borges, y especialmente Jacques Edwards nos parecen dotados de cierta personalidad, difícil de destacar entre las estrechísimas reglas de la nueva estética.
Bien venida sea Grecia, juvenil vanguardia de la batalla que compartimos
contra las fósiles fortalezas en que adolece nuestra literatura contemporánea,

c. R. c.

ARO l.

1

HADRID, SBPTIÉMBRB 1920.

Nú.M.

4.

fat?sa Y licencia de

la Reina Castiu

==

JORNADA SEGUNDA
OeCORAClÓJ"l

N

ocf)e de oe1!ano. ~ luna en la t
Ho f1!agante de t?osa Y faam{n
4 ' Un pa::
ca la t,~mula tnaaa ~ con fuegos dsu encafe cal=
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e Cuna sobt!e
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mpa1!as quieb1!an
~. U en t1!t.S palpita el C1!istal ~

J l,

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144

1.45

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
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                    <text>��TA COMPAÑÍA

:ori~"1k.rteventura a París. Diario íntimo de
amiento y destierro vertido en sonetos
g

I de Un amuno

s

-...-ff
---e ,-::
~RTESÍA

O&lt;EX recuerdo de Fray Servando
,~ fRlfl9&gt; Reyes

818UOTtCA UtilVEftt:IT•IUA O UANL

8

FONDO

i1alGAJO DE CIELO

Le petit mal?
Francisco Hernández

Más sobrecogedor que la tierra

· Franciscq Hemández

UNIVERSITARIO

10
12

i1alAN CORAJES

Alicia ~eyes: Legado de amor rotundo.
F.ntrev1sfa
Minerva MargarHa Villarreal

15

La nieta perfecta
Adolfo Castañón

22

Marce/ Schwob. eficacia de la imaginación
Manuel García 'vérdecia

24

i1a1EL ORO DE LOS TIGRES

Cuatro poemas de Nuno Júdice

Versiones de Blanca Luz Pulido

El poeta
Nuno Júdice

Preparativos de viaje

30

31

Nuno Júdice

32

La presión de los mercados
Nuno Júdlce

33

La vida
Nuno Júdice

34

i1alCALENDAR10

Yourcenary el compromiso
de la aventura literaria
Minerva Mar~arita Villarreal y
José Javier Villarreal

36

;i.,BRJZNAS
Los miserables. a ciento cincuenta años
de su publicación

40

PAILA EXPERIENClA UTERARIA

Glorias de Querétaro y el criollismo
Carlos Lejaim Gómez

44

i1alRETRATOS REALES E IMAGINARLOS

Andrés Caicedo: la descomposición de la noche
Mario Eraso

50

i1a1MAL DE LIBROS

Cartografía del explorador americano
Roberto Kapur

58

i1alPR1MERAS LETRAS
Tomás Segovia o la pausada reinvención
del amor
Guillermo Lozano

64

i1a1ENTRE UBROS

Adquisiciones recientes de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

68

PAIÜJOS DE REYES

Cenizas (Parícucin en erugción. 1962)
Bernardo Hugo Vázquez Soto

Autorretrato en bastidor rojo]

Juan Manuel Zermeño

72
74

INTERFOLIA

�GRATA COMPAÑÍA

Miguel de Unamuno. De Fuerteventuro oParís. Díooo intimo de confmomientoydestierro veftido en
SO/lelos. París, Editorial Excelsior, 1925.

Dedicatoria:
AAlfonso Reyes
con un abrazo de
su amigo
Miguel de Unamuno
París BIV25

�en actitud de mojar el hisopo en aceite; pero quien servía la ánfora era el diablo, y

CORTESÍA

se leía en el vaso de óleo este letrero: Vinagre de los cuatro ladrones; mas nada de
esto bastó: él se hizo ungir.

EL RECUERDO DE FRAY SERVANDO*
ALFONSO REYES

Más tarde ( 11 de febrero de 1823): "El P. Mier charla en la Inquisición como
una cotorra. Cuando se le dijo que de orden de Su Majestad Imperial estaba
comunicable, respondió: Dígale usted que ya sé todo lo que ha pasado; que se

M

ás de setenta año~ ~ivió Mier. y la mita~ de su vida la pa~ó perseguido.
Para uno de los b,ografos. en bellas paginas que le dedica. la inadap-

tación del P Mier comienza con los votos. "Para él -dice otro biógrafo- los
votos eran impracticables. las tentaciones muchas... "
El Dr. Mora toca en lo vivo cuando dice que las persecuciones no sólo las
sufrió con resignación y constancia. sino también con alegría. Algo como
una alegría mística le acompaña en sus infortunios. y aprovecha todas las

vaya al cuerno, que eso se llama tener miedo. Otra vez el P. Mier se opone a que
llamen Regencia a cierta junta de gobierno, "porque ni había rey, ni permitiera
Dios que lo hubiese". El t º de abril de 1823 exclama Bustamante con satisfacción: "Ya tenemos Gobierno". Y continúa: "Yo vi correr dos hilos de los ojos
del P. Mier; tal escena me trastornó y me hizo recordar los torrentes que ha
derramado este anciano venerable, por la gloria y libertad de un pueblo que
tan justamente le adora".

ocasiones que encuentra para combatir Es ligero y frágil como un pájaro. y
ofrece esa fuerza de levitación que creen encontrar en el santo los historiadores de los m ilagros. Usa de la evasión. de la desaparición. con una maestría
de fantasma. y algo de magia parece flotar por toda su historia Más de una

Con esta naturaleza sensible y contradictoria y esa vivacidad excesiva, el
P. Mier habría sido un estrafalario, si las persecuciones no lo hubieran engrandecido, y la fe en la patria no lo hubiera orientado.

vez el lector teme ser víctima de una mistilkación. Y eso acontece con los
hombres de naturaleza elocuente: ¡se mueven con tanta agilidad. piensan

Fácilmente se le imagina, ya caduco, enjuto, apergaminado, animándose

tan de prisa, hablan y escriben tan fáci lmenteT Por eso el P. Mier descubría

todavía en las discusiones, con aquella su voz de plata de que nos hablan los

siempre la hora inaplazable de la fuga; por eso se asimila al instante lo que

contemporáneos; rodeado de la gratitud nacional, servido -en Palacio- por

lee y lo que oye. por eso se compromete tan sin reparo: ñnalmente, por eso

la tolerancia y el amor, padrino de la libertad y abuelo del pueblo. Acaso entre

es un escnror ameno ¡Qué inmenso caudal de alegría para conservar el

sus devaneos seniles se le ocurriría sentirse preso en la residencia presidencial

gusto de escribir. tras el aburrimiento de las prisiones y los sobresaltos de

y, llevado por su instinto de pájaro, se asomaría por las ventanas, midiendo la

la fuga 1 Pero es ley de nuestra lengua que la cárcel hace los buenos libros.

distancia que le separaba del suelo. Acaso amenizaría las fatigas del amable

Y para que se vea lo contradictorio del hombre. recuérdese que W.D Robín-

general Victoria con sus locuras teológicas. Y de cuando en cuando, al acordarse

son habla de "su natural timidez". ,él. que era capaz de revolver una sinagoga!

de sus pasadas luchas, que eran la imagen de la patria, temblarían en sus

Recuérdese que Bustamanre le pinta como hombre fácil de engañar· 1él. que era

mejillas dos hilos de lágrimas.

tan malicioso a veces! ··soy también sencillo -dice Mier-. me ha cabido esta
pens,on de los grandes ingenios, aunque yo no lo tenga"
Bustamame. historiador ligero. suele ser testigo diverttdo "El unico crimen
que había en l\1ier -d,ce- es fugarse. y éste lo era personalísimo e incomunicable a otros" Cuando lturbide quiere hacerse ungir
El P1dre \1Ier para qu ,arle de la cabeza can ridícula pretensIon. le dijo que los mgleses hab,an het tio ...na e anc atura en que pimaron a Pie,\ 11 ungiendo a Bonapane.

En Pr(Jlogode Fray Servando, del apartado "Págmasadicionales", en Obras comple10s, tomo 1v. Mexíco, Fondo de Cultura Económica,
19')5, pp. 55S--557

En la historia de nuestras letras es tan señalado como en nuestra historia
política. Su tierra natal no ha producido hombre más notable. En los buenos
tiempos del doctor González, el Estado de Nuevo León conservaba todavía la
imprenta de fray Servando.

�y yo no soy siquiera
una pérdida de tiempo.
¿Puede alguien citar sin indolencia
mi nombre de pila?
¿Cómo enunciar una palabra que tenga
mi estatura, mi perfil de península
o mi tendencia a escupir sangre?

LE PETIT MAL?*
FRANCISCO H ERNÁNDEZ

Mapa podría ser la palabra.
Mapa: inconfundible quitasol para extraviarse.
O escama de reptil amplificada
donde la equis nunca marca el sitio del tesoro.

Le petit mal?
El que se apoya en el relámpago
de la desconexión.
El que permite descender sin rumbo ni rocío
hacia la Isla de las Breves Ausencias.
El que nos provee, en cuanto lo pidamos,
de heridas en la frente, labios deformes
y un riachuelo de saliva
dominador del cuello.
Sí, quedarse balbuceante. como un idiota.
Como alguien inventado por alguien
que se opone a transitar por una Isla
donde predominan hileras de zumbidos.
Sin embargo, dentro del cerebro de ese idiota,
se produce un golpeteo de fragua.
Así ninguna idea puede desmembrarse,
ningún martillazo es capaz de endulzar tímpanos
y ninguna sombra practica reverencias
a los derrumbes monumentales.
El tiempo es sin ser medido ni registrado
Composi(ión a pamr del diseño ed1tondf del
libro Lo tilo de los b1evei ownuos, de Fran
lÍ5CO Hemández, realizado por Ale¡andro
Magallanes para la editOliaf Almad1J

�MÁS SOBRECOGEDOR Ql}E LA
TIERRA*
FRANCISCO H ERNÁNDEZ

M ás sobrecogedor que la tierra, el mar desde lo alto,
isla de salada substancia.
Algunas velas desenvueltas
se alían con la neblina.
Así son los vados de la desmemoria.
El desenvolvimiento o la pérdida son la única diferencia
entre el ser y el cero humano.
Basta salir con vida de un naufragio
para ser Robinson Defoe.
Basta no dejar huellas en el aire
para ser confundido con un brumoso
viernes sabatino.

Poemas 2y 33 !Ornados de Francisco Hernández. Lo isla de los breves ausencias, México, Almadía, 2009.

oro de os tigres

111

�ANCORAJES
ACTO DE AMOR ROTUNDO. ENTREVISTA1
MINERVA MARGARllA VILLARR EA L

s loable que el legado de Alfonso Reyes sea difundido gracias al apoyo

E

sustantivo. puntual . permanente de una vida entregada. de cuerpo entero.

a proteger el patrimonio intelectual de este escritor. uno de los más grandes
que ha dado nuestra ciudad. nuestro estado nuestro país. esta vida es la de la
maestra Alicia Reyes. Doctora en Letras. nieta de Alfonso Reyes y su heredera

MMV ¿Cómo surge en tu infancia este vinculo crucial. tan entrañable. que te hace

tener una disposición constante para que el legado de Alfonso Reyes permanezca
¡,ara cuidarlo. para que la Capilla Alfonsina siga viva? ¿Cómo es que decides hacer
esta entrega a la obra de tu abuelo?
AR: Más que nada. yo lo calificana como un acto de amor rotundo a m1 abuelo
Les cuento la h1scoria. La casa de mis abuelos y la casa de mis padres se comunicaban. entonces yo vivía prácticamente en la casa de los abuelos. sobre
todo con un abuelo muy consentidor. muy alegre. muy vital, y quien me fue
orientando también hacia el amor a la literatura Esto fue muy importante para
m1. porque. emre otras cosas. me acuerdo que uno de los primeros poemas que
me aprendí gracia a él fue "Margarita". de Rubén Darío. Un día ya me lo había
&lt;1prendido completo. y le d1 la sorpresa un t 7 de mayo. en su cumpleaños. Le
dije. "Abuelito. te tengo una sorpresa No ce compré un regalo porque no
1engo dinero. pero te traigo una sorpresa · Y le recne de corrido el
poema de Rubén Dano. Al terminar. voltee y él tenía lágnmas en
los OJOS.

l:I había conocido a Rubén

Darío porque el mecenas. el

protector de éste había sido su padre. el general Bernardo Reyes
Ah, fue. digamos. el entronque. cuando me dieron ganas de saber más - ¿me entiendes7- . sobre todo. desde el punto de vista
de lo poéuco. de ¿qué

es la llterawra? Por eso le hacia

mas preguntas a m1 abuelito.

'Entr('Vlsla realizada et martes 11 de febrrro de J:llt, despues del encúenlro del
Poeld íduardo L1Zalde '!'l.1piendar10 det Plem,o tnlenaoooal ·Alforr,o Reyes"
•', r n la rnmumdad estudiant•l del ln~111u10 TC010logKo y dP b1ud1os
\upe11orc&gt;s de Monterrey, en el n a1co de la en1rega de este premio.

muchísi-

�Recuerdo que cada vez que mis hermanos se peleaban y me hartaban, me escondía debaJO del escritorio de mi abuelito. Y entonces
llegaba mI abuela Manuela y le preguntaba: "'Oye. Alfons1to. ¿no has
visto a Tikis?" -así me dicen en la familia. Y él. can lindo. contestaba
"No. por aquí no ha venido para nada" Y yo estaba escondida ahí.
Así empezó la historia. en ese entorno donde hab1a cuarenta mil
libros -cantidad que tuvimos que dividir y mandar a Monterrey para
crear la Capilla Alfonsina de esca ciudad. porque ya no cabíamos. Fue
una entrega de emoción. como dije· de amor. porque él supo conocer
perfectamente mi sensibilidad Eso es defmic1vo
Hay otra anécdota. Yo estudié ballet desde los seis años. Y un día fui
a mí clase de ballet y cuando regresé él me dijo. "'No ce preocupes. yo
hago mejor el entrechat que cú" Y de veras que lo hacía. Él me ~xphcó
que había practicado esgrima. y la esgrima es para gente ágil El cerna

l1 lt'Qundo pldno- Celia !leyes, ~Amuela Reyes, Alicia Mota ~e I eyes, Alfonso Reyes h1¡c E11 pnmer pLlno: fdua1do R~.
~lfonso Reye-;, Manueld Mota de Reyes, Alioa Reyes y Ph1lippe Marollac

mucha agilidad. y eso que era panzoncico. bajito y rechonchito. pero
era un encanto. Hubo realmente una empatía total entre él Y yo.

y poco a poco me comenzaba a decir· "Ve y búscame el libro de
Valle-lnclan, la

Sonata de otoño". Yo aun estaba muy chiquita pero él

me explicó cómo había organizado su Capilla. dentro de los escanees,
por orden alfabético de nombres y apellidos. Por ejemplo, ese libro de
Valle-lnclán estaba dentro del escanee de España ··Mira. aquI están los
libros de Borges". me decía. refiriéndose a orro escanee que pertenecía
a Argentina A veces me leía las ded1cacorias de codos esos grandes
hombres y muJeres. Era como vivir en un lugar mágico. en una espe-

fue un portento de mujer. se sent,a tan a gusto con Alfonso?" Ruedas de la Serna
hizo una observac1on muy c,ena: canco Victoria como Juana de lbarbourou y
codas aquellas mujeres maravillosas. poetas y escritoras, sentían una especie de

entendirmento con Alfonso Reyes Juana de lbarbourou tuvo un problema muy
serio con su hijo, estuvo muy enfermo. hay unas carras entre el abuelo y ella en
que tratan este asunto, y es algo de lo más tierno. lo más hermoso. que transmilen que Juana de lbarbourou se sentía protegida por la sombra alfonsina Creo
que esto es muy cierto. porque yo. a cierra edad. sentIa también esa protección .
lPor qué no iba yo con mi mamá a decirle que me había surgido un galán por

cie de castillo En una ocasión me entrevistó un periodista -del que

ah1 y que me gustaba? No. vo se lo contaba a mi abuelo Recuerdo que anees

no recuerdo ahora el nombre-, y yo le conce cómo desde niña mi

de que yo cumpliera qumce años estaban mI papá y mi abuelito platicando, y

abuelo me relataba que la Capilla Alfonsina era un palacio, un cascillo.

este dtJO "Ay. Alfonsito. ay hijo. esca niña ya va a cumplir quince años, ya van

reyesiw Yo asI lo baucicé: "Tú eres mí reycsito". Y me

a empezar a venir los mequetrefes y. para colmo. se van a tomar mi whisky".

dec1a: "'Ven. ya está cayendo la noche. vamos a cambiar la guardia".

Cuando ya cumplí los qumce años tuve mi primer novio. y cuando lo mvilé a la

y yo. de verdad. se los aseguro, veía a los centinelas. porque él decia

Capilla sí se tomó su whisky Todo eso servía para el acercamiento. porque de

y que él era el

que los centinelas ya estaban fatigados y que había que cambiar la
guardia Yo veía codo aquello. no me costaba ningún trabaJo

veras era una ternura conmigo
Así nació ese gran amor. Luego. con el paso del tiempo se fue afianzando

Él terna tal encamo. que hasta uno de sus sellos paruculares, que

más. fui conociendo más a mI abuelo El me contaba mucho sobre su padre. el

muchas veces ha sido malinterpretado. fue el de haber sido muy co-

general Bernardo Reyes. de su carácter. de cómo fue un_mara"llloso fundador

queto. S1, sí era coqueto. le encamaba la belleza femenina. pero yo

de este hermosísimo Nuevo León El general Reyes había ordenado constrwr

creo lo mismo que me dijo una vez el doccor Jorge Ruedas de la Serna,

el Palacio de Gobierno. Cuando vme a Monterrey conocI este Palacio. con

-que tu conoces. - Estoy convencido de que si. de acuerdo, era coque-

Eduardo Elizondo. entonces gobernador de Nuevo Leon. quien me mosrro

to. pero hab1c1 algo más lPor que Vic1oria Ocampo. esca gran mujer ar-

hasta el último rincon del edificio. Fue una experiencia unica en la vida

gentina. millonam, que dedicó todo su dmcro para la revista Sur y que

También fui descubriendo mis gustos literarios El primer poema que escrib1
se lo dediqué a mi abuelo. para un cumpleaños.

~~,,..
-~~15

�Después él se enfermó del corazón y, desgraciadamente, tuvo como sabes- varios infartos. El doctor Chávez fue su cardiólogo de
cabecera y mi padrino; yo lo llamo mi padrino porque así lo fue: si
yo pude estudiar en París y tener una beca del gobierno francés fue
gracias al doctor Ignacio Chávez. También hay muchas anécdotas maravillosas de roda la familia con el doctor Chávez. En la última Navidad
de mi abuelo en la Capilla -un recuerdo entrañable y doloroso para
mí- cenamos ahí, en la casa de los abuelos. Mi abuela Manuela. que
era un encamo. preparaba unas navidades inolvidables: el pavo y pescado, el coñac, el bacalao. etcétera. Esa noche mi abuelo estaba muy
sensible. Acabamos de cenar y me dijo: "Ven. vamos a la terracita
cubierta" -que todavía existe en la Capilla. Allí, me agarró las dos
manos y me dijo: "¿Sabes qué? Me siento mal: creo que ya no me queda mucho tiempo". Yo le dije: "Ay, abuelito, no digas eso". "No -me

Arriba, de izquierda aderecha: Alfonso Reyes hijo, Alicia Mota de Reyes, Manuela Mota de Reyes, Alfonso Reyes yAlicia Reyes.
En primer plano: Manuela Reyes yCelia Reyes.

dijo-, te lo estoy diciendo en serio, y quiero dejarte una carea muy

presidente López Mareos". Ni me esperó. ni me dijo gracias, ni nada: salió vola-

importante: que me cuides mucho a mi Manuela y a mis libros. No

da a El Colegio Nacional. Ya no supimos mi primo y yo si Pita llegó allá hacien-

dejes que rodo lo que ha sido el esfuerzo de roda mi vida perezca en el

do otro show por el estilo. porque nosotros nos tardamos un poco en llegar.

polvo. la indiferencia y la incuria del tiempo ... ¿Me lo prometes?" "Sí,
sí te lo prometo". Y eso fue el 24 de diciembre en la noche, todavía nos

MMV: Mencionaste que Bernardo Reyesfue mecenas de Rubén Daría. ¿dónde apo-

duró el 25, el 26, y el 27 de diciembre a las seis y media de la mañana.

yaba el general a Dario. cuándo estaba en el extranjero? ¿Rubén Daría llegó alguna

más o menos. fueron la fecha y hora de su muerte. Fue dolorosísimo

vez a Nuevo León?

sobre todo para mi abuela... pobrecita: se adoraban. fueron una pareja

AR: No, no creo que haya llegado a Nuevo León. El apoyo fue. muchas veces.

realmente ejemplar.

económico. Darío estuvo en París y allí publicaba una revista que se llamaba

Después de eso yo ayudé a vestirlo. y hasta el nudo de la corbata le

Mundial. Ya existía esa amistad con el general Reyes, porque hay unas carcas

hice -yo no sabía hacerlo. pero sí se lo hice. Fue algo muy doloroso.

que lo testimonian; en una de ellas le pide a Alfonso Reyes un poema de Navi-

pero siempre en medio de una tragedia, digo yo, hay algo curioso,

dad. Él le manda un poema que se titula '"Lamentación de Navidad", que fue

chusco. En esa ocasión llegó a la Capilla Alfonsina Pita Amor, la poeti-

publicado en la gaceta Mundial.

sa. con un saco de pieles. Mi primo Carlos -que en paz descanse-,
quien estaba jovencito y era estudiante de Medicina. y yo estábamos

El general y Rubén Darío se quisieron mucho: creo que hasta estuvieron juntos en Cuba. aunque de eso no tengo muchos daros.

arreglando al abuelito. Entró Pica por la puerta de abajo y empezó:
··¡Alfonso! ¡Alfonso!" Y yo pensé: "¿A esta vieja loca qué le pasó?" No.

MMV: Hace poco leí que Bernardo Reyes era un gran seductor. ¿tu abuelo te contó

ni tan loca. entró y enseñó codo, un show; yo creo que pensando que

algo de eso?

la Capilla estaba llena de gente -¿me entiendes...?

AR: Definitivamente. De lo que me acuerdo es que mi abuela Manuela tenia
una amiga, la condesa de Regla. Lucecita Landeros se llamaba. una viejecita

MMV- ¿Y estaba desnuda debajo del abrigo?

muy linda. simpaciquísima. adorable. quien me comentó que cuando tenía ella

AR: Sí, pues era una de sus virtudes... Entonces yo le dije desde arri-

quince años iba a la ciudad. al Castillo de Chapultepec. ahí asistía a los bailes de

ba. desde donde está todavía la cama en la que murió mi abuelo:

don Porfirio. E[la me dijo. "Me ponía unos escores hasta el ombligo. pero estaba

"Pira: aquí no está mi abuelito. ya se lo llevó el doctor Ignacio Chávez

tan flaca y escuálida que pues daba igual". Creo que ella iba con el afán de que

a El Colegio Nacional. porque ahí le van a hacer un homenaje con el

la mirara el general Reyes. "Es que no te puedes imaginar. hija mía. pero qué

�guapura de hombre". me dijo Sí

Díez-Canedo vinieron a México. entonces.

era un muñeco. Hay unas fotos;

lógicamente, se afianzó aquello más coda•

una. sobre codo. que tengo en la

vía. Don Enrique fue quien bautizó la casa

Capilla. que. de veras. es impre-

de mi abuelo como Capilla Alfonsina Y

sionante: la m irada. los ojos del

decía él que era Capilla porque era un san-

general: era una hermosura.

tuario del saber, y Alfonsina por Alfonso
No nos hemos alejado ni yo ni sus nietos

MMV- Háblanos de la relación

Aurora. Joaquín. Aurora nos ha dado varias

de Alfonso Reyes y Enrique Díez-

conferencias en la Capilla. ha sacado unos

Ganedo.

hbros excelentes. En ftn. es gente que es

AR· A don Enrique D1ez-Canedo

cierna con la memoria del abuelo

lo conoció mi abuelo en Madrid.
Ya sabes que Alfonso Reyes llegó

MMV- ¿Qué recuerdos nenes de los escrito-

muy jovencico a Madrid. empezó

res quefrecuentaban mas a Reyes?¿ 7ambién
iban escritoras a verlo? ¿Alguna otra anécdo·

a trabajar en el Centro de Estudios Históricos de Madrid y ahí

Con su esposa yla familia Diez-Caneco, Río de Jane1ro, 1931

ta que recuerdes?

conoció a codos los grandes inte-

AR. Sí Había hombres que iban cada se-

lectuales. entre ellos. a Enrique Díez-Canedo. a Valle-lnclán. a Juan

mana. entre ellos un primo de mi abuelo que se llamaba Manuel Sandoval Va-

Ramón Jiménez y a muchos otros. Gracias a esas relaciones que él fue

llarta. que era matemático. una eminencia Al abuelo le encantaba platicar con

emprendiendo. con base en su trabajo. se fue haciendo un nombre.

él. porque todo le interesaba Una vez nos ayudó don Manuelito a mis hermanas

Lo invitaron a encargarse de ediciones de clásicos españoles. como

y a mi a hacer una carea de matemáticas. Pero me saqué cinco.

lo que hizo de Lope de Vega. Quevedo y otros. Hay un detalle muy

Tombién iba don Pepe Gaos. el filósofo. que después fue m1 maestro Al que

importante: Reyes fue el primero que se preocupó por darle un lugar

yo recuerdo con mucho cariño es a don Jaime Torres Bodet: fue secretario de

aceptable a Góngora. Y esto lo digo con mucha emoción porque están

Educación Pública. muy buen poeta, muy amigo del abuelo. No era un hombre

publicadas ya las carras con un señor francés que se llamaba Ray-

que se entregara. era muy serio, muy leJano: sin embargo. a mí me quiso mu-

mond Foulché-Delbosc. las cuales son una maravilla, en las que Reyes

chísimo. Don Jaime estuvo muy enfermo ya en los ultimos años de su vida, tuvo

está interviniendo como un erudito sobre Góngora. Digo. ¡caramba.

cáncer en los huesos

era un jovenrno!
MMV: ¿Por eso se suicidó?
MMV- Antes de irse a París. en 19 JJ. Reyes dio aviso a Foulché-Delbosc de

AR: Sí El día anterior a su muerte él me llamó por teléfono para decirme que él

su libro Cuestiones estéticas. enviándose/o por correo.

y Josefina. su esposa. se iban a China. Le dije· "Les deseo muy buen viaje". Pero

AR. Exacto. Además. he leído varias veces las cartas que se escri-

en cierto momento él me dijo: "Quiero decirte una cosa: que te sigo queriendo

bieron y digo: ~Qué calidad humana la de m1 abuelo". ¡Le tenía un

muchísimo, ce voy a seguir mandando mis libros. y_

respeto a Foulché-Delbosc. 1, y eso que a veces le encargaba tareas

suene tiene Alfonso de tenerte como nieta!". Le dije• "Don Jaime. pues ya sabe

sumamente difíciles -yo no hubiera tenido la paciencia de aguan-

usted que también soy su nieta". Se emocionó. Nos despedimos. Y al otro dia.

tarle ni un poco sus insolencias. Eso le abrió paso a mi abuelo en la

en la primera noticia en la televisión. informaron que se había dado un balazo.

intelectualidad española.

Don Jaime ya no soportaba los dolores. Fue una despedida de lo más trágica.

Don Enrique Díez-Canedo también fue diplomático y por esto. claro.
se afianzó más la amistad. Luego. a raíz de la Guerra Civil española. los

re lo voy a decir· ¡Qué

Luego. el escritor Fernando Curie! me pidió un epilogo contando esto para uno
de sus libros sobre Jaime Torres Bodet

~

19

�Hay muchas anécdotas trágicas. alegres, emotivas. de todo un poco.

MMV ¿Un consejo que quieras dar a los jóvenes?

En este momento sigue habiéndolas. por ejemplo. en La Habana hay

AR: Un consejo de Alfonso Reyes que yo hasta copié en un cuaderno ··No olvi-

vanos grupos llamados "Alfonso Reyes" estudiando su obra. en Argen-

déis ser inteligentes"

tina también. en Colombia, en todas panes. Algunos de esos investigadores llegan a la Capilla diciendo "Venimos a v1s1tar la casa de nuestro
Alfonso" Ellos lo consideran de ellos. de toda América Eso es muy
emocionante.

MMV. ¿Que siente Alicia Rtyes de haber visto crecer el nombre de su

abuelo con el suvo propw a lo largo de codo este llempo? ¿Que puedes
decir de esta experiencw. de esta mcenc10n de memoria de la grandew que

I

es tu abuelo. de la que lli también formas par1e 7
AR. Lo que acabas de decir es muy real· la grandeza de Alfonso Reyes.
Creo que no hemos acabado de conocerlo. ni de leerlo. ni de analizarlo. Y la prueba es que siguen saliendo tesis y tesis y tesis y libros
y libros y libros en el mundo entero. Las correspondencias se van publicando: por eJemplo, hace poco publicamos la correspondencia de
Mana Zambrano con Reyes. que es una hermosura Yo conoci a Maria Zambrano en Madrid. en una mesa redonda. estuvimos juntas en
el Ateneo de Madrid: ya estaba muy viejerna. pero su cabeza estaba
perfecta Alberto Ennquez Perea, investigador alfonsino. muy querido.
publicó las carcas y me pidió un prólogo. que hice con todo m1 amor
y cariño y creo que hasta con entusiasmo. porque declare que Maria
Zambrano había sobrepasado a su maestro José Ortega y Gasset Y lo
sigo sosteniendo: a José Ortega y Gasset lo que le faltaba era poesia. y
a Maria Zambrano le sobraba.

MMV Muchas gracias. Alicia. por darnos este momento y por hacer po-

sible que la memoria aljonsma siga creciendo y que la podamos difundir.
AR. Te agradezco a u también todo lo que has hecho por esa memoria.

Alforno Reyes en la terraza de la (aJ)l1la Alfonsm.i, Oudad de Mex1{c, 'l'í9 fotograflcl de RKa1do Salazdr

que hay que seguir difundiendo y hacer cada ella más nuestra. aunque, claro. la van a reclamar en todo el mundo Tenemos mucho que
agradecer a Alfonso Reyes. que 1mnarle. desde PI punio de vista de la
perfección literaria como poeta, e.orno narrador. como todo lo que él
tue. A propos1to de estudios. Alberto Enriquez Perca ac;iba de terrrnnar
su tesis de doctorado en la Universidad M,c hoacana sobre la Historia
en Alfonso Reyes. otro Joven esta trabajando la F1lo-.ofía en Alíonso
Reyes

No acabanamos nunca de mencionarlo!'&gt;

Fotografías extrakm de los l bros. AlfOll5iJ R~ konografio lnvestK¡doóo KOIIO(jldÍlfa, doc~me&lt;1tal yselernon de t"J:t0$ de
Xitv1er Guzmdn Urbiola. Hec1or Perea y Alba Cde Ro¡o. Fondo deCullura Económica/El Colegio Nacional/El Colegio de México,
1989; yArlGl Reyes GenKi y flqura rJe Al~ P.eyrs Yida yPemam1ento de Mexm México, fondo de Cultura lconom1Cd, 1001

�trascendencia que ha sabido asumir con gracia y buen humor. nobleza y amo•

LA NIETA PERFECTA*

roso desprendimiento de su propio tiempo vivido y por vivir, la carea titánica

ADOLFO CASTAÑÓN

de ser la albacea de la obra monumental de Alfonso Reyes, sin renunciar. por
tanto. a su propia vocación lneraria de mu1er que se expresa con la pluma y
sabe producir novelas policiacas. componer poemas traviesos y lüdicos. cal las

se habla de la importancia que cenia encre los griegos antiguos lo que ella

tikmj&lt;iforas:_y armar poemas dramáticos. como los dos que acaba de publicar
con el título Ante el destino que refrendan y confirman. en el sentido sacra-

llama el oficio de piedad. Este arce y tarea hacia los anrepasados muertos y vi-

mental de la palabra. ese oficio de piedad. que es saber tratar con la vida y la

vos. canco como hacia sus restos, vestigios y ruinas. trasciende también hacia

experiencia propias. en este caso prolongando en su propia obra entrañada

n uno de los capítulos centrales de El hombre y lo divino de María Zambrano,

E

la ciudad y se inscribe dentro de la naturaleza. En el oficio de piedad coinciden
inteligencia y responsabilidad -dos términos que no siempre aparecen juncos

la entraña trágica que anima específicamente a la ljigenia cruel de su abuelo
heredado y elegido. electivo.

pero que Alfonso Reyes -abuelo de Alicia- supo activar de forma cotidiana y

Coincide este homena3e a Alicia Reyes con la publicac1on reciente de los tres

constante en su vida y en su obra, y en ese intersticio o esa tilma de en medio

primeros tomos del Diario de Alfonso Reyes (preparados por Alfonso Rangel

que son las cartas. y el epistolario que se calza anee nosotros ahora como una

Guerra. Jorge Ruedas de la Serna y por mi). a los que seguirán los romos pre-

suerte de muralla chma o un sistema de amparos intelectuales y estéLicos con

parados por Alberto Enriquez Perea. Javier Garciadiego. Vicror D1az Arciniega,

sus más de cincuenta epistolarios publicados hasta la fecha. gracias en gran

Fernando Curie! y Belem Clark. en ediciones dedicadas póstumamence

medida precisamente a ese oficio de piedad desplegado a lo largo de los años.

a José Luis Maninez. y cuya referenoa ahora me permito craer a este

sin prisa pero sin pausa. por esca dama de las letras. que ha sabido hacer de

acto para saludar la vocación literaria y poética. y acaso hazañosa y

su condición de nieta un arte, y de su condición de albacea -no cabe otra

empresarial. polirica y ovil. en el sentido más noble de la palabra. de

expresión- un oficio de piedad.

esca maestra lúdica y a la par eficiente que es Alicia No quisiera dejar

Y dice Zambrano: el oficio de piedad por excelencia aparece en la tragedia.

de mencionar en escas lmeas la publicación del Bo/eun de la Capi-

Pero. ¿qué es la piedad? En el diálogo platónico Eutifrón o de la piedad. Sócrates.

lla Aifonsma, que a lo largo de décadas y en distintos formatos

citado por Zambrano, dice que la piedad tiene que ver. desde luego. con la vida.

Alicia. esa muJer-abanico. ha llevado adelante trillando y espi-

pero con la vida examinada. con la vida transfigurada por la experiencia. Y es

gando con manos inteligentes en los papeles alfonsinos a su

precisamente ésca la nota más distintiva del oficio de piedad. la conservación y

cargo. documentos inapreciables -como son los

rransmisión. intactas. de la vida y de la experiencia. Las razones de la piedad no

poemas y carras de Saint-John Perse y los de

son. no pueden ser. razones frias -por eso ella está en cierto modo al margen

Joaquin García Monge- para salvaguardar

de la filosofia.

as, la herencia alfonsina de la que ella es el

Sus razones son razones del corazón. motivos y movimientos de la simpatía y la concordia y sus armónicas esferas. Piedad. vida. cordialidad. simpatia.
he ahi algunos de los signos que nos pueden guiar hacia la comprensión y
celebración de ese milagro de la bondad y de la nobleza que se llama Alicia
Reyes. y que hoy venimos aqui a celebrar con sencillez. pero sobre todo con
emoción y gratitud.
lnteligenCta y responsabilidad. Alicia Reyes sabe que. como advierte Gabriel Zaid. la poesia está en la práctica. Y es con este sentido de realidad y de

Palab@s pronunciadas el 15 de agosto de 2011 en la Sala"Manuel M. Ponce"del Palado de Bellas Arte5, en honor a Alicia Reyes,
en compañía de Fffilando Corona, Alberto Enóquez Perea yJavier Garciacfiego.

más noble esrandane.

�permanente vigilancia ante los posibles deslices hacia lo bastardo y lo vernal.
Nos surte con un bagaje de estrategias y recursos como el que acumula el ju-

MARCEL SCHWOB,

gador de ajedrez que una y otra vez estudia las jugadas de grandes maestros.

EFlCAClA DE LA lMAGlNAClÓN

Por último, esa atracción hacia la obra de Robert Louis Stevenson no es

MANUEL GARCÍA VERDECIA

ociosa. No es poco indicio que al autor escocés lo denominaran los samoanos.
un pueblo adiestrado y habituado a la oralidad, como tusitala : el contador de
cuentos. Stevenson es un hábil urdidor de historias, sabe dibujar sus persona-

ay un libro breve, como la propia vida de su autor, que ha causado la

H

jes del modo más cercano, conoce cómo distribuir la motivación para mante-

fascinación de los más puntillosos escritores, como André Gide, Osear

nernos en vilo durante la lectura y apela a la invención para dar mayor viveza

Wilde o Jorge Luis Borges. Se trata de Vidas imaginarias, del francés Marce!

a sus argumentos.

Schwob. Esta obrita, magra en cuerpo pero inmensa en significaciones, sinte-

Evidentemente, todo este arsenal, en una mente fértil y dedicada. tiene

tiza en sus páginas muchas de las finezas del arte de escribir, así como varias

que surtir una productividad notable. Digamos que Schwob conocía las venas

de las tensiones que deben impulsar al creador verdadero.

que van y vienen entre la Historia y la historia. Si bien son ámbitos diferentes.

Publicada en t 895, cuando su autor apenas recorría los veintiocho años,

quizás básicamente por la dimensión de su impronta en mayores o meno-

es un racimo de cortas narraciones. veintidós en total, cuyo principal interés

res conjuntos humanos, guardan un estrecho nexo. Sin embargo, dentro del

radica en la simbiosis de historia y ficción, poesía y relato. Desde luego, com-

contexto de esos vastos movimientos epopéyicos que estructuran la historia

puestos con suma habilidad, buen gusto y alta eficacia significativa.

mayor, existe un tenue, a veces invisible, pero siempre significativo. impacto

Al resaltar las dotes de Schwob no es fortuito destacar su gusto por los idio-

de los pequeños hechos de la historia casera e individual. Alguien ha dicho

mas, su interés por las lecturas históricas, su inclinación por la critica literaria,

socarronamente que no se sabe cuántos grandes episodios se deben a las

así como su fervor por la narrativa del escocés Robert Louis Stevenson. El es-

indigestiones de personajes que tenían un peso en la toma de determinadas

tudio de idiomas foráneos nos instala en una dimensión de perspectiva, com-

decisiones. Así maneja esos vasos comunicantes Schwob en sus historias. Por

paración y lógica verbal que no es posible desde el solo e intuitivo dominio del

ejemplo, juega con el mundo impregnado de paganismo y devoción que en-

habla materna. Nos propicia la verdadera ingeniería del uso de las palabras

marcó la vida de Empédocles con su personal propensión al endiosamiento.

y sus potencialidades para sutilezas conceptuales. De otra parte, la historia

O el entorno enmarcado por cierta tradición del arre que ceñía la ejecutoria de

brinda el conocimiento de épocas, acciones humanas de valor trascendental

Paolo Uccello en oposición a su empecinada inclinación por la perspectiva que

y personajes que concentran los jugos de su momento. Así mismo, ofrece la

lo convertía en un raro.

posibilidad de conocer la dinámica humana y espulgar lo que va por encima

Además de esta concomitancia y promiscuidad entre Historia e historia.

de lo coyuntural para hallar aquello que constituye lo esencial humano.

hay un aspecto también medular a la hora de valorar las relaciones entre

Por su lado, un interés por la critica ejercitada en su mejor plenitud, como

éstas y la ficción. Toda historia, a la larga, es un texto construido por un

arce de entender, sopesar y apreciar las virtudes y torpezas de un texto, equi-

sujeto. Si bien éste parte de cierras bases externas y concretas, es siempre

pa al escritor de una tensión analítica, de un ojo que se entrena a estar en

el modo en que su subjetividad metaboliza esos datos y los refiere lo que

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�resulca en aquello que leemos como un texco histórico. De modo que resulta

fueron, sino como debieron ser, por la irreductible curiosidad y la pasión hacia

casi imposible una historia sin determinado gramaje de subjetividad, o sea,

el individuo que movía a su autor. No es casual que al título de cada relato lo

de imaginación.

presida un nombre, seguido de cierto sustantivo aclarador: "Lucrecio, Poeta",

Ésca constituye precisamente la principal fortaleza de Schwob, su espa-

·'Pecronio, Novelista", "Alain el Gentil, Soldado", "El capitán Kid, Pirata", "Cyril

ciosa y versátil imaginación. Es una facultad principal del hecho humaniza-

Tourneur, Poeta trágico". De este modo se nos advierte que cada hiscoria con-

dor. mediante ella el hombre no sólo reconstruye, preserva y transmite sus

densa los hitos de una vida particular. A través de ella, el narrador nos pasea

experiencias. sino que es capaz de desarrollar otras nuevas. Imaginar no es

por épocas, países, situaciones reales, contextos geográficos y naturales que

únicamente la facultad de recrear imágenes existentes sino de crear otras

nos dan el gusto de una inmersión en el trayecto de la humanidad. A la vez, al

como parce de su capacidad de transformación e invención de lo real. Es lo

contarnos los avatares de cada personaje, nos pone en contacco con los arduos

que nos permite acceder a lo desconocido, a lo por conocer, a lo olvidado, de

dilemas humanos.

modo que ella es complemenco que da integridad y nuevas potencialidades a

Sin embargo, es útil hacer una observación. Esos sustantivos o esas frases
que hacen de subtítulos -poeta, novelista, soldado ... -

la realidad.

no están para ha-

Esca facultad se hace visible, tocable, olfateable, paladeable, en los mil deta-

cernos un guiño de atracción: sirven para enfocar la historia hacia un cenero

lles con que el narrador suele contextualizar sus historias. Las lecturas históri-

de interés humano. Los títulos individualizan mientras los subtítulos enfocan

cas pueden proveer ciertos datos, determinados elementos generales acerca de

lo genérico. Cada cuento no traca únicamente de los enredos y dilemas con-

personajes reales. No obstante, las sutilezas del modo de comportarse, sentir,

cernientes a una vida reconocida o específica. En cada relato hay un eco de

pensar. hablar y actuar de los mismos que el viento del tiempo acarreó hacia

sugerencia vital acerca de los destinos y desatinos de todos los hombres. Así,

los páramos del olvido sólo pueden recomponerse mediante la imaginación.

Eróstrato es el que lucha contra los obstáculos que le impone la vida para ga-

Vemos así los modos en que Empédocles redirigía a las multitudes, cómo des-

nar un sueño. Clodia, la que contra viento y marea quiere cumplir los dictados

plegaba su sistema de argucias que lo endiosaban. o las maneras en que Crates

del cuerpo. Ceceo es el artista devorado por la envidia y el rencor. Paolo Ucce-

de Tebas fue simplificando su vida y dulcificando el cinismo de su maestro.

llo es la pasión del arte que domina cualquier otra. Lucrecio es el predominio

Pero igual. el aucor historia las vidas de seres que pudieron no existir como
emes paniculares. pero que. de uno u otro modo, vivieron como modelos de

de la poesía del eros sobre la de las palabras. Etcétera. No son sólo las cifras
de una vida particular, sino las claves de un motivo humano.

los anhelos y vicisitudes humanos. Ahí están Séptima. la encantadora, que

A la larga, cada ser humano es una historia. Nos asombraríamos si dedicára-

supo convocar la muerte para unirse al ser amado: Sufrah. el geomántico, que

mos unos instantes a escuchar lo que ha hecho con sus horas cualquier vecino:

descubrió los secretos del rey Salomón, lo cual lo integró al enigma: o
Catalina la encajera, que concluyó su vida desbordada por los
hombres a quienes se entregó por huir de la
miseria. Hay tal viveza de detalles, cal autenticidad de acentos vitales, así como un conocimiento de las ambiciones, las dudas,
los temores y los arrojos del alma humana, que es dificil no conferirles el
estatus de personas más que de

,

personajes ficticios.

esa mujer que todos los días barre la acera, ese hombre
insignificante que pasa sin rumbo y sin prisa, esa señora gruesa de pies hinchados y pasos cansinos que
va en la mañana y vuelve en la carde con el mismo
halo de abandono, ese viejo que espera su hora
bajo la sombra de un parque. En primer lugar,
no nos detenemos a escuchar. En segundo
lugar, pensamos que los grandes sucesos
están en un sitio y en otros seres distintos a los inm~diacos. Lo necesario para

No es fortuito que el au-

develar lo insólito bajo la pátina de lo ru-

tor titulara su obra Vidas

tinario es el ojo perspicaz y sensible que

imaginarias. pues éstas

no son quizá como

descubra, en la maraña de trivialidades y
rutinas. los actos y gestos que hablan de

�eternidad y médula vital, o sea, los momentos de grandeza o miseria, los picos

zón. Lucrecio se desesperó al no poder hacer el amor. La mujer se volvió altiva.

y simas que dan interés general a una existencia individual. Esto lo realiza con

sombría y silenciosa, parecida al atrio y a los esclavos. Lucrecio se paseaba por

maestría y extraño poder de síntesis y sugerencia Schwob.

la sala de los libros.

Vidas imaginarias ante todo muestra el buen gusto para contar una historia
de enjundioso trasfondo de valor humano con la debida pericia como para

Siempre expongo la salvedad de que leemos una traducción. No obscanre.

hacernos intuir otras ramificaciones de sentido subyacentes. Su lectura es un

el texto que soporta las contingencias de una versión con tal tersura y encanto

buen antídoto para este presente en que cuentos y relatos se han convertido en

no puede ser en su original más que verdadero arre. Al menos quien esto firma

un vertedero de minucias, cosas sabidas, trivialidades sin consecuencias, cróni-

sigue creyendo que literatura es arte por la palabra, no mera transcripción de
hechos y sucesos del mundo que nos rodea. Siempre debe haber un más allá

cas de rutinas sin utilidad, diálogos sin sabiduría y desenlaces sin trascenden-

tras las palabras.

cia, todo por el placer de ver quién logra ser más impúdico y preciso al describir

Lo poético en los cuentos de Schwob se cumple -algo que debe aprender

el sádico y triste espectáculo de lo cotidiano en un mundo que se va a bolina.
Marce! Schwob posee el extraño dominio de un amplio registro léxico que

todo el que intenta narrar con arte- no sólo por la tesitura de su expresión

le posíbilita la precisión en lo que cuenta y, a la vez, la latitud para incitar a

sino, principalmente, por las situaciones que se relatan. Esto es, por el entra-

potenciales sugestiones. Sus textos logran la tersura de poemas en prosa, no

mado de vicisitudes y dilemas por los que transcurre el personaje. por el modo

sólo por la capacidad sugerente de sus frases o por la belleza de su expresión.

en que éstos se cumplen en el fruto o la nada, pero siempre con el regusto de

Ofrezco un solo ejemplo de esta capacidad entre muchos, tomado del cuento

algo que nos seguirá hablando por mucho tiempo.
Schwob conforma con la vida de cada personaje un redondo mundo atrac-

sobre Lucrecio y su desvivido amor por una bella africana:

tivo Y sugerente. Sus breves historias son una suma de información. habilidad
La mujer africana apoyaba contra los tapices de las murallas las masas ondeantes

discursiva, imaginación y sensibilidad. Nos hablan de personalidades y perso-

de su cabellera. Su cuerpo cubría por completo la pequeña cama de la siesta.

nas, como fueron o no pero como definitivamente pueden ser para el hombre

Rodeaba con sus brazos cargados de esmeraldas traslúcidas las cráteras llenas

que quiere saber de su destino, de su pasajera gravitación sobre la tierra. Escas

de vino espumoso. Tenia una extraña manera de alzar un dedo y de menear la

Vidas imaginarias nos ayudan a saber con mayor lucidez y precisión de nues-

frente. Sus sonrisas venían de una fuente profunda y tenebrosa como los ríos de

tras propias vidas nada imaginadas.

África. En lugar de hilar la lana, pacientemente la cortaba en copos que volaban
en corno de ella.

Holguín. 29 de enero de 2012

Lucrecio deseaba ardientemente fundirse con ese hermoso cuerpo. Apresaba
sus metálicos pechos y pegaba su boca a esos labios de un sombrío violeta. Las
palabras de amor fueron y vinieron de uno a otro, primero suspiradas, después
haciéndolos reir, y terminaron por gastarse. Ambos cocaron el flexible, opaco velo
que separa a los amantes. Su voluptuosidad cobró aún más furor y deseó cambiar
de persona. Llegó hasta la aguda extremidad en que se esparce alrededor de la
carne sin penetrar hasta las entrañas. La africana se acurrucó en su extraño cora-

L•
,H

�EL ORO DE LOS TIGRES
CUATRO POEMAS DE NUNO JÚDICE

EL POETA
NUNO JÚDICE

VERSIONES DE BLANCA LUZ PULIDO

N

uno Júdice nació en 1949, en Mexilhoeira Grande (Algarve), Portugal.
Estudió Filología Románica en la Facultad de Letras de Lisboa. Es Profe-

sor Asociado en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad
Nueva de Lisboa. donde se doctoró en 1989 con una tesis sobre literatura medieval. su área de enseñanza se relaciona con el campo de la teoría literaria, y
la literatura portuguesa modernista y contemporánea.
Ha publicado diversos ensayos sobre poesía, ficción y teoría literaria: A

era do Orjeo (Teorema, 1986). O espa~o do canto no texto medieval (Vega, 1991 ),
o processo poético (lmprensa Nacional/Casa da Moeda, 1992), Viagem por un
século de literatura portuguesa (Relógio d'Água, 1997), As máscaras do poema
rAnon. 1998). A viagem das palavras (Colibrí, 2005), O fenómeno narrativo (Collbn. 2005). A certidáo das histórias (apenaslivros, 2006) y ABC da crítica, (Dom
Quixote. 2010).

T rabaja ahora en importaciones y exportaciones. Importa
metáforas, exporta alegorías. Podría ser un trabajador independiente,
uno de esos que llena cuadernos cuadriculados con números
de debe y haber. De hecho, lo que debe son palabras; y lo que tiene
es ese vacío de frases que le invade cuando se recarga
en el vidrio, en el invierno, y la lluvia cae del otro lado. Piensa entonces
que podría importar el sol y exportar las nubes. Podría ser
un trabajador del tiempo. Pero, en cierto modo, su
labor se confunde con la de un escultor del movimiento. Hiere,
con la piedra del instante, lo que va camino de la eternidad;
suspende el gesto que suena el cielo y fija, en la dureza de la noche,
el batir de alas, la sabia interrupción de la muerte.

Fue Consejero Cultural de la Embajada de Portugal y Director del Instituto
Camóes. en París. de noviembre de 1997 a febrero de 2004. Dirigió la revista

Tabacaria de la Casa Fernando Pessoa hasta el número 8, publicado en 1999, Y
desempeña. desde 2009, el puesto de director de la revista Colóquio-Letras, de
la Fundación Calouste Gulbenkian.
Como poeta y narrador, sus libros se encuentran en Publicac;:óes Dom
Qu1xore. Su primer libro de poemas se publicó en 1972. Ha sido incluido en
numerosas antologías y traducido a diversos idiomas, y varias tesis se han
escrito sobre su obra.
Ha ganado los premios de poesía y narrativa más importantes en Portugal.

~

31

�PREPARATIVOS DE VIAJE

LA PRESIÓN DE LOS MERCADOS

NUNO )ÚDICE

NUNO )ÚDICE

( uando hago la maleta, rengo que pensar en codo lo que en ella

P réstenme las palabras del poema: o denme

voy a meter para no olvidarme de nada. Me dirijo al

sílabas rebajadas. para que las invierta

diccionario, y como las palabras que me servirán

en el mercado. Pero suban la cotización de la metáfora.

de pasaporte: el ecuador. la línea

para que me limite a imágenes simples. las más

del horizonte. la altitud y latitud,

baratas, las que nadie quiere: ¿una flor? ¿Un perfume

un asiento de viajero recurrente. Me dicen

del campo? ¿Esas olas que revientan. unas

que no necesito nada más: pero sigo

tras otras. sin pedir intereses a quien las mira?

llenando la maleta. Una puesta de sol para que
la noche no caiga can deprisa, el tacto de tu

Porque las palabras están caras. Hojeo diccionarios

pelo para que mi mano lo recuerde,

en busca de palabras pequeñas, que cuesten

y ese pájaro en un jardín que nació

menos, para que no exijan reembolsos

en el patio de la casa, y canea sin saber

si las pusiera. como propina. al final del verso. El

por qué. Y otras cosas que podrían

problema es que las rimas me costarán el doble,

parecer inútiles. pero que voy a necesitar: una frase

y. por mucho que busque. lo que los mercados me

indecisa en medio de la noche, la constelación

proponen está más allá de mis posibilidades. sin reembolso.

de tus ojos cuando los abres, y algunas
hojas de papel donde escribiré lo que tu ausencia

Y cuando vengan a pedirme que pague,

viene a dictarme. Y si me dijeran que tengo

¿qué porcentaje me exigirán? Abro la cartera,

exceso de equipaje. dejaré codo esto en tierra.

vacío mis bolsillos. hago cuentas. y nada: símbolos.

y me quedaré sólo con tu imagen, la estrella

cero: alegorías, agotadas; metáforas. ni una.

de una sonrisa triste, y el eco melancólico

¿A quién recurrir? ¿Qué fondo de emergencia poética

de un adiós.

me podrá salvar? Entonces. al final, me queda una palabra -el aire-.
Al menos. con ella, nadie me impedirá respirar.

~

32

�1A VIDA
NUNO )ÚDICE
VERSIÓN DE BLANCA LUZ PULIDO

La vida, sus pérdidas y sus ganancias, su
más que perfecta imprecisión, los días que cuentan
cuando no se espera, el atraso en la preocupación
de tus ojos, y las nubes que cayeron
más aprisa. esa tarde, el círculo de las relaciones
que se abren hacia adentro y hacia afuera
de los sentidos que nada tienen que ver con círculos,
cuadrados. rectángulos, en las líneas
rectas y paralelas que se cruzan con las

A la venta en:

líneas de la mano;

Capilla Alfonsina

la vida que trae consigo las emociones y el azar,

Casa del Libro

la luz inexorable de las profecías que nunca se cumplieron
y de los encuentros que siempre supimos que

Librería Universitaria

se realizarían, aunque nunca supiéramos con
quién, ni dónde, ni cuándo; esa vida que lleva consigo
el rostro soñado en una indecisión de madrugada,
bajo la luz vacilante que sólo muestra
las paredes desnudas, con manchas húmedas
en el yeso de la memoria;

la vida hecha de sus
cuerpos desnudos y de sus palabras
próximas.

.UANL

lMVéR&gt;IDAO A=OMA Ol NU!;-VO Uó"-,

�vira!. es el punto de referencia. la óptica de Marguerire Yourcena~. Su obra,

CALENDARIO
YOURC ENAR Y EL COMPROMISO DE
LA AVENTURA LITERARIA
M INERVA MARGARITA \/ILLA.RREAL Y JO&lt;;É IAVIFR VII LAR.REAL

unas veces cobijada por el follaje de este mundo clásico y orr ds ale'ltada por
el fuego de su savia. es vasta. monumental. se yergue verncal y apunta hacia
todas las direcciones. Por un lado, la novela y el cuenco: por el orro, el ensa

vo y la autobiografía Pero también e' reatro. la traducción y la poesía ésta,
presente a lo largo de su obra
En l 936 aparece Fuegos (Feux). libro de poemas en prosa o de relatos con

argueme Yourcenar (Bruselas. Bélgica. 1903-Maine: Estados Unid~s.

intención hríca. Yourcenar tenia treinta y tres años y Fuegos es un libro des

1987) fue una de las escmoras de inreligencia mas clara y precisa

lumbrance, apabullante. personalis1mo ya La presencia de la Grecia clas1Lct

con que cuenca la licerarura Su obra se erige y crece sobre una plataforma

~s total, con excepción de un texto· ·'Mana Magdalena o la salvac1on La his

apoyada y conformada por la cultura clásica. por lo remoro y presente, por

t0na se reescribe desde lo emocional desde lo deliramcineme pas,onal. El

lo lejano y lo próximo. Su extenso quehacer literario Fuegos. Cuentos orien-

lenguaje es un cuerpo vivo formado por imagenes y símbolos. los pusonaJes

tales, Memorias de Adriano Las caridades de A/cipo y otros poemas. El tiro dr

aparecen con el resplandor de la parábola. de lo más allá, con la misrenosa

gracia. El alqwmista. Alex1s o El tratado del múlll combate. entre otros títulos.

fuerza de :o oculto y lo porvenir. Habitar:! un mundo Lle dtoses donde el tiem-

la ha snuado como una de las protagonisras clave del pensamiento y de la

po no fluye sino que se rehace permanentemente. st. 'emvema, el pasado

literatura de nuestro ttempo

es presente 1nrerrninable, y los personajes. dibujados por el amor y el odio.
lo habitan.

M

Pensar en Marguerite Yourcenar es pensar en un continente complejo de
efecros y referencias. de cuerpos y sombras. donde el más mínimo detalle tiene

Esre presente intermmable. este tiempo congelado sin dStros ni crepús

su historia y tradición. El universo de la aurora es bello v terrible Bello, por la

rnlos. es decir, sin futuro. es la condena. la moira. Toda posible elección. en

tremenda carga poética que encierra: y ternble por la fuerza. smceridad y des-

este mundo mmóvil de dioses. conduce a lo trágico, a lo hm1re. Las colum-

nudez con que son presentados sus personajes y los valores que los animan

nas, algunas veces. son la humillación, el orgul o, el amor. el odio y la reali-

El compromiso de un escnror. su compromiso fundamental, es la escrnura

dad r·e1 género humano f ~o puede soportar mucha realidad· escribe

rs

y, por ende, la literarura :V1arguerite Yourcenar se ciñó a este principio. Su

Ehot) Los hombres se mueven baJo esta arquitectura: y Leda, protagonista

vida fue una vocacion. una aventura que la llevó a reconstruir -construir -

de un texto. criada de Aristóg1ton y Harmod10. realiza un sacnftc10 guarda el

un mundo. una habitación propia. Desde esta intima y sólida geografía. la
del mundo clásico, puente entre Oriente y Occidente y fundamento de esre

sec rero de su condición de olvido. de nada En el s1lenc 10 y el dolor encuen'rd la razón de su existencid.

último, Yourcenar trabajó con los qjos abiertos. de cara al hombre Su com-

i\1arguerite Yourcenar fuf una viajera incansable. Su literatura refleJa el

promiso fue la vida. de edificación permanente

1ne de la confirmación Alguien que viaja con deseos Lle enmiuec,erse ne

Marguerite de Crayencour. Marguerite Yourcenar para la literatura a parc.r

cesariameme cambia. modifica su visión del mundo Lo mismo St..íede c.on

de su primera pubhcacion. quedó huérfana de madre -quien era de origen

respecto a ese viaje que es la gran hceratc1ra Marguer re Youccendr se 1r terna

belga- al poco tiempo de haber nacido. Su padre. francés du Nord, le enseñó

omo exploradora de la h1stor a portan fo la Lerza de la 1maginauon. Es a

griego y latín En 1921 . a los dieciocho años, su padre le publicó El Jardín de

través de la 1maginac1ón corno reconstruye mitos. vidas. leyendas. y es por

las quimeras (Le Jardm des Ch1meres). siendo éste su primer titulo. un libro de

el a que su obra leJos está de ser calificada como h1stcr.ca

aliento lírico y corte micológico. La aurora buscó la poesía. el canto. pero a la

En 1984 Ediciones Alfaguara publico. en traducción de Emma eatc&gt;lavud,

manera clásica. es decir. desde la perspectiva del asombro, del hallazgo. de la

Curncos orientales En realidad se trata de .a traduc.c,on de la pr_mera ect1c.ion

revelación'. por lo tanto. evocó y situó ese mundo primordial. aparentemente

de 1938, rev,sada por la autora En PI Post-scríptwn Yourcenar explica que

distante. que es la civilización grecolatina, nacimiento y sostén de nuesrra cultura

tia suprimido un cuento "los sepultados del ~re,nlm", v ha agregado 0 •ro

El pasado es el presente. y el presente. un fantasma. un hálito que se

l..cJ. muerte de Marho Kraliev1tc h" El hilo que agrupa PStos cut n-os es Id

materializa en el pasado. Esta fusión. esta alquimia cultural y, obviamente

grngrafia tamo cultural corno fis1ca cto11de se les ub1La. Los cuenco-, son diez.

�-cómo se salvó Wang-Fó". "La sonrisa de Marko", "La leche de la muerte",

artistas para su complacencia. pero el verdadero artista sólo puede com-

"El ulcimo amor del príncipe Genghi" "El hombre que amó a las Nereidas".

placerse a si mismo y sólo en esa medida. escuchando y alendiendo a sus

"f\/uescra Señora de las golondrinas". "La viuda Afrodis1a". "Kali decapitada".

propias voces imenores. podrá ofrecerse para los demás a través de su obra

"La muerte de Marko Kralievicch" y "La tristeza de Cornelius Berg" En escos

El poder castra. limita. y sI los artistas no se le someten. los ubica como Joco

cuenws se destacan ante todo dos aspectos de la culcura oriental que confor-

de sedición. aunque, como sucede en este cuenco, no hay nadie más alejado

man el refmam,ento de este universo la delicadeza y la crueldad.

de la provocac,on que el propio artista.

El pnmero de los cuentos. "Cómo se salvó Wang-Fó". es la historia de un

El final de este relaco es delin1tivo por la forma como la auwra manifiesta

pintor que aprecia la vida en cuanto imagen. aprehende aquello que despliega

su visión del ane: el arrisca se salva si es fiel a si mismo. y su puerta a la

la naturaleza por si misma. se maravilla anre los elementos y los captura
para s1 y para codo aquel que pueda ver sus cuadros. Se puede concluir que

rrascendencia se abre a traves del permanente ejercicio de añadir universos
a la realidad

este cuenro resume el ars poetíca de Marguerite Yourcenar. lo que para ella

En "Cómo se salvó Wan-Fó" es inevitable recordar a dos cuemIscas lati-

signílicó la creación. Ante todo. un creador es un ser apasionado, pero esa

noamericanos. al argentino Jorge Luis Borges y al mexicano Salvador Elizondo.

pasión es vampírica. es decir. vital para su trabajo. Lo único que interesa a

ya que en este relato la fantasía se confunde con la realidad y ésta con la

ese creador es su creación y todo corre en función de ésta. Por eso el arrisca

fantasía, se entrecruzan. se alimentan. conforman un solo universo. un solo

es un ser egoísta. vive únicamente por lo que cree y para lo que crea Pero

cuerpo de contrarios en perfecta armonía Sin embargo, en el desenlace la

termina siendo inmensamente generoso. pues al linal esta creación. en este

fantasía somete y domina al urnverso real

caso será su inmenso legado
S1 en el cuento alguien cercano a Wang-Fó. el pintor. muere. él no tiene
t1empo sino para extasiarse con aquellos colores con que se presenta la
muerte. y no descansa hasta haber plasmado ese instance en su pintura Su
arte. como buen ejercicio de sublimación. supera a la vida. sus cuadros son
tan bellos que el emperador lo manda llamar para extirparle los ojos y cortarle
las manos. Aquel. siendo niño. había vivido aislado. encerrado por su padre,
qwen le llevó muchos cuadros de Wang-Fó. frente a los cuales pasó años
mirándolos En el momento en que sale de su aislamiento se da cuenta de
que la realidad no es tan bella como en las pinturas. que no puede apreciarla
así. contemplativamente. ya que siempre está rodeada de detalles que obscaculizan su percepcion de la belleza. Esta desilusión lo enardece a tal grado.
que prefiere deJar inactivo al pincor. Ante tal situación. Ling. el compañero
inseparable de Wang-Fó. se rebela. pero de inmediato un guardia le cona la
cabeza, de donde fluye un líquido rojo que extraordinariamente contrasta.
a los ojos de Wang-Fó. con el piso de jade del palacio. Antes de que opere
la amenaza sobre Wang-Fó. el emperador le exige que cermine un cuadro
donde al mar le falta color y oleaje. Mientras Wang-Fó pinta. el piso empieza
a cubrirse de agua. se inunda el palacio. él construye un barco en la pintura
por donde sale con Ling. quien regresa con una bufanda roja. El resto de la
corte. mcluyendo al mismo emperador, perece
Aqui vernos. de nuevo. la mmanencIa del ane. No hay mayor enemigo
para el poder. en un momento dado. que los arriscas. El poder busca a los

�de que la literatura que salia de su pluma no era sólo una obra de arte. una
creación artística que enriquecería espiritualmente a sus lectores, dándoles
un baño de inefable belleza También que, leyéndolo. profundizarían en su

BRIZNAS

comprensión de la naturaleza y de la vida. mejorarían su conducta cívica y

LOS MISERABLES,
,
A CIENTO CINCUENTA AÑOS DE SU PUBLICACION

su adivinación del arcano infinito· el más allá. el alma trascendente, Dios.
Esas ideas pueden parecernos hoy ingenuas· ¿cuántos lectores creen todavía
que la literatura puede revolucionar la existencia. subvenir a la sociedad y
ganarnos la vida eterna? Pero leyendo Los miserables, sumidos en el vértigo
de ese remolino en el que parece atrapado todo un mundo en su infinita des-

s difícil imaginar hoy la extraordinaria popula~1dad que l~egó a tener

E

Víctor Hugo en su tiempo en todo el orbe occidental y aun mas alta

mesura y en su mínima pequeñez. es imposible no sentir el escalofrío que
produce la intuición del atributo divino. la omntscIeneta

Su talento precoz de poeta lo hizo conocido del medio literario e intelectual
cuando era todavía adolescente, y. luego, sus obras de teatro, sobre todo
a partir del estreno tumultuoso de Hernani. el 25 de febrero de 1830. que
marca de manera simbólica el nacimiento del movimiento romántico en
Francia, hicieron del joven dramaturgo una figura célebre, sólo comparable a
lo que son en nuestros días ciertos cantantes o artistas de cine. Sus novelas,
principalmente Nuestra Señora de París. y más tarde Los miserables. acrecentaron de manera geométrica el número de sus lectores y desbordaron el
marco francés e invadieron otras lenguas. en las que pronto Quasimodo

0

Jean Valjean se hicieron tan famosos como en Francia. A la vez que su prestigio literario. su activa participación política. como representante en el parlamento y como orador. comentarista y polemista de actualidad, fue consolidando su prestigio con una aureola de referente cívico, conciencia política

y moral de la sociedad En sus diecinueve años y pico ele exilio esta imagen
de gran patriarca de las letras, de la moral pública y de la vida cívica alcanzó
ribetes legendarios. Su retorno a Francia. el 5 de septiembre de I 870, con
la instauración de la República. fue un acontecimiento multitudinario. sin
precedentes. con participación de millares de parisinos que lo aclamaban.
muchos de ellos sin haber leido siquiera una línea de sus obras. Esta popularidad seguiría creciendo. sin tregua. hasta el dia de su muerte y po l'lso
roda Francia. toda Europa, lo lloraron P-1rís enterSJ) poco menos. se volcó
a seguir su cortejo fúnebre. en una demostracion de afecto y solidaridad que
desde entonces sólo ciertos estadistas o rl1rigentes políticos han conseguido
Cuando murió en 1885. Vicwr Hugo se hab1a convertido en algo más que un
gran escritor en un mito. en la person1ficac1ón de la República. en símbolo
de su sociedad y de su siglo
Lo que mas nos admira en él es la vertiginosa ambición que delatan algunas de sus realizaciones literarias y la absoluta convIccion que lo animaba

~

40

¿Nos hace meJores o peores incorporar

d

nuestra vida la ficción, tratar

de incrustarla en la historia? Es d1f1cll sabvr sI las menuras que urde la
imaginación ayudan al hombre a vivir o contribuyen a su infortunio al
revelarle ei abismo entre la realidad y el sueño, st adormecen su vuluntarl
o lo lnducen a acwar Hact' algunos siglos.

d

un manchego C:incuPntón. las

novelas a que era tan aficionado le enajenaron la percepcion de la realidad

y lo lanzaron al mundo qu-: él cre1a igual al de las ficc10nes-- en pos dé
honor. gloria y aventura. con el resultado que -,abemos. Sin embargo. las
burlas y desventuras que padecio Alfonso Qu!Jano por culpa de las novelas no lo han hecro un personaje digno de connnseranon Por el contrario. en su imposible designio de vIv1r· Id ficcion. de modelar la rc·aliuad t·n
conc:erro con su lantasia. el personaje .de Cervantes fí¡o un paradigma de
generosidad e iéleal1smo a la e'iperie humdnr1 Sin liegar a los exm'mos de
Alonso Qw¡ano. E.s posrble que las novelas mocultn ramb1en en nosotros
tina msausface1ón de Jo existente. un aperno de irrealidad que mfl11y,1 en
nuestras vidas de la maner:-i más diversa y ayude a moverse a la bumanH..lad

Si llevarnos tanto&lt;; siglos escribiendo y leye11do he cione'&gt;. por algo SPrá Yo se
:que aque im terno del año 50, con uniforme, garua y neblina, en lo alto del
acantilado rle LJ Per:a i;iracias a

L,,.., m1sPrables la vida

fue para m1 mue ho

No hay manera rle demo-;trar que los miserables haya hecho avanzar

a la

humanidat.l n1 &lt;;iqu·era unos m1l1metros haua ese- remo dt· la justtua.

la libertad y la paz a q,1P. ~egur ·a v1si◊r uttJpIca de Vil tor Hugo. se t'ncam,nd la humanidad Pero nu hc1y mPnor duda, tampc.,c,J. de que Los miseral){es es una de esds obr:i.5 que t'n ta ht&lt;.tona de Jd lttera¡urd l1an hecho
desear a mac; r1umbrfs v muJf'res de tod1s las ltng11a&lt;; v tult..iras un mundo
trtás Jlmo. mas r:ic 10nal y ff•d'&gt; btllo que aquel en e1 íJUe v1vfdn La min1md
-condu&lt;;ion que de t&gt;llo ~e pw•dt extrwr r&lt;; 4ue -,1 ia h1stona hurndnd ..ivan

~
1

Fragmento ex1Tc11do de Mario Vargas llosa, La tentaaón de lo imposible, Alfaguara, México, 2005, PP- 19 Y20.

41

�za.

y la palabra progreso tiene sentido. y la civilización no es un mero si-

mulacro retórico sino una realidad que va haciendo retroceder la barbarie.
algo del ímpetu que hizo aquello posible debió de venir -sigue viniendo
todavía- de la nostalgia y el entusiasmo que concagian a los lectores las gestas de Jean Valjean

y monseñor Bienvenu. de Fantine y Cosecte. de Marius y

Javerc y de quienes los secundan en su viaje en pos de lo imposible.'

,...
42

1

lbtdem, p.m.

�Calderón . Ahí se narra la historia de
la erección del templo dedicado a la
virgen de Guadalupe en la ciudad de

LA EXPERIENCIA LITERARIA

Queréraro, terminado en 1680 y con-

GLORIAS DE QJjERÉTARO Y EL CRIOLLISMO

sagrado en diciembre del mismo año .

r
~

i_~ ~

..... : : : : . ~

Aunque el libro pareciera ser motivo

CARLOS LE)AIM GÓMEZ

l

V:;...,-:

:::,-

de limitado interés en esca región, y y
se trate de una obra menor de Carlos
que supo dar todo un mundo

de Sigüenza y Góngora -autor que sin

al más católico César:

duda alcanzó mayor reconocimiento

donde tanto español Marte

con su Libra astronómica y filosófica- .

con la espada y la escopeta

resulta fundamental para la literatura

quitó más vida en indios

criolla y guadalupana.

que ellos dispararon flechas

Luis de Sandoval zapata

Antes de abordar el libro referido
resulta imprescindible citar un antecedente: Luis de Sandoval Zapata, quien

L

a poesía barroca novohispana ha resistido el asedio de una vorágine de

en "Relación fúnebre" 3 investiga sobre

interrogantes neoclásicas al culteranismo, calificado como enfermedad, y

la conspiración de los hermanos Alonso

de la denuncia de la imitación de modelos peninsulares. Sin embargo, la litera-

y Gil González de Ávila contra la coro-

tura del largo periodo de dominio español en territorio mexicano ha sido anali-

na española, y la injusta decapitación

zada por la critica descoloniwdora como un campo que exige nuevas lecturas,

de éstos ordenada por las autoridades

ya que. como afirma Mabel Moraña, "el barroco encierra para muchos los

novohispanas, siempre presididas por

orígenes de la identidad mestiza y la condición colonial de Hispanoamérica" 1•

españoles peninsulares, e inspirada por

Y es que el poema barroco con su enramada de oropel, exceso, proliferación

la envidia, "porque en sus grandes

y arrilicio desorienta al lector y produce una fácil disociación del fondo y de la

convites [de los hermanos Ávila] / y

forma. como señala Severo Sarduy:

en aparatosas mesas / miró coronas
floridas / de claveles y azucenas". Sus

1en su caída. en su lenguaje pinturero. a veces estridente, abigarrado y caótico.

reflexiones sobre lo guadalupano son

meraforiza la impugnación de la entidad logocéntrica que hasra entonces lo y nos

también primordiales, ya que en el so-

es1rucruraba desde su lejanía y su autoridad: barroco que recusa roda instauración.

neto "A la transubstanciación admira-

que meraforiza el orden discutido. el dios juzgado. la ley transgredida. Barroco de

ble de las rosas en la peregrina imagen

la Revolución

de N. Sra. de Guadalupe ... ", retoman-

&lt;

do el motivo quevediano casi optimista
El historiador Fernando Diaz Ramirez reunió una biblioteca con libros im-

del polvo enamorado, celebra la dicha

presos y manuscritos de gran importancia para el investigador histórico y el

de la rosa que muere en la tilma de

literario. entre los que destacan diversas obras novohispanas, una de ellas es

Juan Diego, cuyas cenizas sirven ya no

Clonas de Querétaro. publicada en 1680 por la tipografía de la Viuda de Bernardo

al Fénix sino a la impresión de la virgen en el lienzo:

~

44

En Mabel Moraña, •Para una relectura del barroco hispanoamericano: problemas críticos e historiográficos~ en Le&lt;turo
ait,ca de la literatura amertcana. Inventarios, invenciones y revisiones, Caracas, Biblioteca Ayacucho, p. 654.
En Severo Sarduy, ªEl barroco yel neobarroco: en América Latina en su literatura, México, SigloXXI, 1992, p. 184.

~
b~

el btulo José PasclYI &amp;mi m sa ecióón deObtos, Mé1icD, íonG,de ÚlltlR fmoómica, 19116.

45

�Después de exponer las vicisitudes de la construcción del templo y resaltar
la belleza y perfección de éste, a través de lo cual se intenta establecer una
relación de paridad con España: "Sin mendigarle a Europa perfecciones, /
Ni recelar del tiempo algún desaire"6 , narra las fiestas de la consagración
del edificio, en las que los indígenas tienen una importante participación
con danzas y desfiles. De este modo Sigüenza y Góngora los incluye en la
sociedad novohispana, gracias a

(...) que sin más práctica que el cuidado en que tal vez atendieron las españolas
marchas, o en conductas de gente, o en regocijos y fiestas. dispusieron la suya con
orden tan admirable, que ni en el compás de los movimientos, ni en la igualdad de
las filas, ni en la gala del disparar, ni en la presteza de las cargas, ni en el concierto
de escuadronarse y salir, les hicieran muy conocida ventaja los veteranos; de donde
Más dichosas que el Fénix morís, flores:

puede inferirse, no ser incapaces de disciplina7 .

que él, para nacer pluma, polvo muere;
pero vosotras para ser María.

Pero esta inserción de los indígenas en la sociedad novohispana no es gratuita, queda condicionada a la subordinación: porque cuando describe un des-

En Glori~s-·de Querétaro, en la prosa y en los dos poemas que se incluyen,

file en que un grupo indígena personilka a los gobernantes prehispánicos.

Carlos de Srguenza y Góngora utiliza elementos que, aunque definitivamente

desde Xólotl a Cuauhtémoc, destaca al final la presencia del emperador Carlos v.

todavía no correspondían a una intención nacionalista sino de casta, sirvieron

"en quien recayó la occidental monarquía con que extendió sus dominios des-

de base para la construcción posindependentista de la identidad nacional· el
paisaje autóctono, la recuperación de la historia prehispánica, la reivindicac;ón
de los pueblos indígenas -por lo menos en el discurso- y la virgen de Guadalupe como principio de cohesión no sólo entre los criollos sino también entre
los mestizos e indígenas: "único imán suave de los americanos afectos"4_Estos
eran medios o recursos de diferenciación frente a lo peninsular· que s
.
.
,
e aprecia, por e~emplo, cuando señala la abundancia de las tierras americanas que
. puede satisfacer las necesidades de criollos y españoles
1
. con o que establece
una radical diferencia entre ambos: vincula a los primeros co 1
.
n o autoctono y
a los segundos con lo importado:

No se necesita que de otras partes se le conduzcan frutas. porque en cualquiera huerta de la ciudad hallará el criollo chirimoyas aguacates zapotes blan
1.
·
·
cos, p atanos,
guayabas, garambullos, pitahayas, ciruelas. tunas diferentísimas· y no e h .
,
c ara menos
el gachupín sus celebrados y suspirados duraznos granadas memb ·11
b
·
,
n os. revas
alverchigos, chabacanos. manzanas. peras. naranjas y limones de varias especiess. .

~

46

•En Carlos de Sigüenza yGóngora, Glorias de Querétaro, México Viuda de Bernardo Cald •
slbid., p. 4_
'
e&lt;on, 1680, p. 10.
•lbiá., p. 61.

'/Na., pp. 47 y48.
/bid., p. 49.
'En lrvmg A. Leonard, •0n sabio banoco~ en úduro crltíco dt lo l1teroturo omer,cono. lrwentor,os, 1nvenclone5y rev/Slone&lt;.
CMaas. Sibrioteca Ayawcho. 1996, p. 633.

1

~

··-~,:,-·

47

�de la boreal Alemania, hasta el americano Occidente. Adornábase su persona
con rodas armas, grabadas de oro y pavonadas de negro"

Es el americano Guadalupe

8
•

Según lrving A. Leonard, uno de sus principales biógrafos, el poema "Prima-

antes fúnebre albergue de la noche.

vera indiana" lo escribió Sigüenza y Góngora entre los trece y los diecinueve

si no fue donde densas nieblas tupe

años de edad. y lo califica como "reflejo fiel del gongorismo trasnochado"Q.

el claro. del Arturo boreal coche:

Aunque. sin duda, la obra poética de Sigüenza y Góngora recibe una im-

Timbre es lustroso al orbe, ya le ocupe

portante influencia de la de su tío, el poeta español, también es cierro que

no de ese manto azul fogoso broche (. ..)

3

recorre caminos distintos por la incorporación de términos prehispánicos, el
interés por el paisaje mexicano y el uso de algunos tópicos desde una perspec-

La aparición de la virgen de Guadalupe en tierras mexicanas representa

tiva criolla. Además. en el estilo barroco, que es "confianza en una naturaleza

para el poeta la posibilidad de salvación para un pueblo que iba "sin freno a

de preferencia desordenada"'º, logra trasladarnos a las peñas mexicanas a

pálidas regiones"' 4 •
Para Raquel Chang-Rodríguez es en función del giro hacia el engrandeci-

través del recorrido de una serpiente -procedimiento nada sencillo para un
poeta. ni siguiendo moldes ni reflejando estilos-:

miento patrio, así como de la búsqueda del desplazamiento del poder religioso
de Madrid a México, que "el poema merece ocupar un puesto importante en la

(...)

lírica y en la historia cultural del siglo XVII novohispano"

5.

donde espumas dejó por piel vistosa:

En la preocupación criolla expresada en Glorías de Querétaro se configura-

en su seno no admite el monte duro

ron los fundamentos en los que más tarde se sustentaría la identidad nacional

al argencado monstruo. al fin quejosa

mexicana y se trazó, junto con la obra de otros poetas del Nuevo Mundo. lo

se desliza la sierpe por las breñas

que Severo Sarduy llama el barroco americano.

lamiendo rocas. y enroscando peñas.

O muestra. en una brillante prosopopeya el eco de una voz que Juan Diego
escucha en el Tepeyac:

(

)

ciene el alma suspensa al indio ateneo
extático el sentido. el deleicoso
métrico coro investigó al momento.
intento vano si del cielo nace.
que el eco sólo entre malezas yace. 12

Carlos de Sigüenza y Góngora retoma en el poema el tema guadalupano
que ya había tratado Luis de Sandoval zapata, e incluso cita, aunque no funda
su estructura sobre ello, el motivo del Fénix: sin embargo, Sigüenza y Góngora
le da al asumo un carácter nacional:

~

48

Pierre Charpentrat otado por Severo Sarduy en "El barroco y el neobarroco: p. 168.
En Carlos de Siguenza y Gongora. op. at. XIV.
lbtd,Xl.VIL
lbtd XVII

'/bid., XLII.
15

En Raquel Chang-Rodríguez,"Poesía lírica y patria mexicana: en Historio de lo /iteroturo mexicano. lo culturo letrado en

lo Nuevo España del siglo XVII, México, Universidad Nacional Autónomade Mexico/Siglo XXI, 2002.

~

49

�codos merecen equivocarse de la peor manera Lo que irrita de su actitud es que

RETRATOS REALES E IMAGINARIOS

ponga a Andrés Caicedo en un lugar que él despreciaba. Por una parce. a Andrés
Caicedo poco le importaba Gabriel Garoa Márquez. no escnb1ó

ANDRÉS CAICEDO:
LA DESCOMPOSICIÓN DE LA NOCHE

ni

a favor ni en

contra de su escritura. además. Andrés Ca1cedo sólo sencia afinidad con los fantasmas que colgaban de una pantalla de une. esas sombras del mal con quienes

MARIO ERASO

festejaba la sangre. la noche. la desolación. el ab.smo. la imempene:-. los L1gares
prohibidos. la desrruccion de los tabúes y de las buenas maneras. lCómo expli-

Lu q111

1,1w ahar,zi,

pc11cu/as

,1

a

•t

car esa necesidad de crearle una familia s1 no es por interés pubhrnanu7 ugJel

rr sus

mlJ ,,,·~

,ur'//c, q11e puree e can ¡,/an1J v

J¡/a11d1 n, es s1, pi( 1 ~,•w ~us entra,1&lt;1~.

la

comece una torpeza al presentar un esuicor edificante a la cabeza de algo o
de alguien Andrés Caicedo no es un precursor ni quiso tener descendencia
literaria. mucho menos lo imagino 31 frente de -algur movimte'lto Je la unicd

sonnsa de l\lm so 1"is •·ce ornctns

persona que si acaso se sentía pretendiente, hen'lano

0

amante mayor es de

Clarisol Lemus. su caperucica. su heroína. la rema de su oand1 la salvaje a q.uen
inded1co Que viva la mus1w.
\ Klllt:11

Con este preámbulo busco señalar dos cosas por und pane. el abuso de
conhanza de quienes han querido poner hmnes a a imagen 111amdnsable

E

sCLllhc al poC;c,1 JJtamaru¡ A lK aez dec r que Andres Caicedo pertenecio al

de Andrés Caicedo y. por otra. aclarar que pard pe.1sar a Andres

grupJ :-iada1s1a. come s1 fuerd t 1t•rt0 ll~te l'1va 1megracto alguna vez la ca-

Caicedo st- debe hacer s1lenno, cteJarse mvacl r por una

frad1a de escrnores I derados pcr (,onzalo Aran~o '' en¡

q,b) Los nadaís1as ag1

trisceza muy grande para luego. s1. poner el pecho

taron a, medio cu,cuial u, orrb,ano wn &lt;;us poer&gt;ns. novelas y ma'11nestos, sin

la angustia v cont1'1uar ante la pagma en blanco

e'11bargo. la alümac1on sor&gt;aba &lt; tr1osa µorque Andru; (.a1rndo en un párrafo

"con paso de aplas1ador de eucaraLhas ..

de

SLI

1ovela Que vn , fa n, 1s1ca O q¡-7¡ se dprPSL1r,· a decir que t:" no es '1ddaista
1

,'i tosa parecida. A1,dres Cci,cedo huia cte 'a c.0nsagracnn lttewna L:1s señas de

De como Andrés Ca1cedo ldc10 en la ciudad mas

su perturba.:ion. el sentido del dut•lo exllemo que anuda a Pp1tan1.1 de su vida,

rumbera de Colornb1d " fundó ,.m t tnedLb para

se deben buscar en otra pdm Lo suvv era no de¡arsc enuisi lar ni poner grilletes

que cuando la película se acabara. y Id ,uz oscun
de1auditorio d erd paso al sol \i.tJ. ellos. los ir

re L lo dt-&gt; ct-&gt;ri¿¿1 en st.. eontorno v a•dcr en el cencro tle

e&lt;;tet1cos sino tral&lt;1r U'l

('

le. llama

e, cur1osn

[Jt

c1n1 que no

s1110

h nentt:, que c,I ese r·tor chileno Albeno

adaptados. los he, mosnr, y mdldnos. pu:.l!f•a ,

·f-ugutc. au odeclarado Clt'thlo qut: hace porn pub ico una espe.:1e de biowar1a

sahr a las Cdlles de barrio San Ft -nJndo 11 1-

hlErctr a de 1\11dres Ca1cedo. dsegurc L'ntre Lhisre

blar de la pt&gt;hCL'a que hab1c1n 1,1sco v co1·n

1¡

d1ama qut ,\ndn·s Ca1cedo

fue "el lwrr1ano mavor de \lt Or.tlo ·

CorPo walqu,er nt1d.11sca amnt la lctrl'e, rugut t se hzo ,1as ') inenos 'lotable
er Lall'10dmenca pe rqut. pr,ipuso. a r'!le..11,wc,s de 1 'lecadd dE: los años nownc 1

nuJr s:.1 rumba té'rtre las ceibas. los a1hofe&lt;;
de mango o Jíílll'ddo--. J un mumt, ele l i
Avenida Sexrc1

del s1gle X)..., cunfron l · o real rndra\ tllosu ron .nc1 lttt rdlurd qui" lU\ era t&gt;'1Íds1s
en lo urb,H1c. rnrYlb,mr d Macondu wn llilt Ondo Has,a dhl no ha} problema\

C.ali. c..1pual Sdlsera de Colombia \
una de las Cllldade--; con mas fama

50

' La frase está tomada de la solapa de Andrés Caicedo, Ojo al eme, libro seleccionado y anotado por Sandro Romero Rey y Luis
Ospina. Bogotá, Nonna, 2009. Los compiladores lograron reunir más de cien reseñas cinematográficas que Andrés Caicedo esoib1ó
entre 1969 y 1977 -algunas médilas. Por lo demás, el libro de Fuguet se llama M, cuerpo es uno ífido (1008). suerte de cemón
hecho con textos de Andrés Llicedo.

La imagen es de Andrés Caicedo y aparece en sus noVl'las y
cuentos, yo la he tomado de una carta que dingió a Pamoa Restrepo
fechada en Cah el 10 de septiembre de 1974, en Nueve cartas nM1to1,
México, Nitrato de Plata, 1997, p. 20. En la escritura del texto he n
corporado, aquí, allá, salteados, títulos de diversas películas reseñadas
por Andrés Ca1cedo, que el lector aguzado puede revisar en O¡o alene

1

�de Sudaménca por la belleza de sus mujeres. sus equipos de fúcbol. su clima ca

Entre 1974 y 1977 se editaron cinco números de OJO al Cint En la dirección

heme pero aireado por la bnsa su fena de toros. el resplandor de su raza mezcla

de la revista. Andrés Caicedo se hacia acompaiiar de dos amigos caleños. casi

de rubios nacívos. poblac1on negra llegada de la cosca pacifica e indios ver1dos

pero no tan Jóvenes. aunque. si se quiere, menos desesperados. Carlos Mayolo

de la zona andina. fue donde nacio Andres Caicedo ( 19.':&gt;1- I q-¡1). escmor de culto

y Luis Ospina A Carlos Mayolo otro rumbero de marca mayo1: la vida le dio

para los Jóvenes lacino;imericanos Andrés Caicedo fue radical. se suicido a los

riempo para ñlmar una película memorable Carne de w carne 11983); por su

veincicnco años porque pensaba que v1vi~ más era deshonesto dejando obra y

parte. Ospina d1rig10 u11a-cte utulo no menos provocador Pura sangre (1982).

confidndo en unos pocos buenos amigos. !'J1 siqwera se dio ciempo para excla-

procagonizada por i\layolo y dedicada

mar: Dios mio. como he perdido m1 juventudI Sin torriar en c.uenta los relatos

ontas de vampiros, mas cercanas a las \'ISceras que al corazón. a la oscuridad

e tar sus obras eatrales n las addpta~10-

que a la cransparenc1a, al sortilegio que a la ceneza. es la imaginena cruel de

r.es que d1r g1O Pn sú adolescencia, va,e la pena señc1ldr que 1111enLras v1v1a dw 1

Andrés Ca1cedo. constiruyendo dos piezas 111elud1bles para evaluar la calidad

conocer dos novelas El atravesado (IQ7t) y Que viva la •núsica Lo médico. k• que

de la c1r1emacografia lac1r1oamericana de la segunda m11ad del siglo

dt',ü ordenado y e as11icado en un baul de su casd en Cah ha sido rescacad0 por

todo. Andres Ca1cedo era la persona que ve1a por OJO al Cine· se encargaba

sus amigos hasta conver.lílo sm duda. en escnwr prol110 aucenuco, y cuya dr7-

de su diseño. d1s1nbuc1ón y venta. él consegu,a los suscripcores:

bic 1On c1uwdeslruc.iva, a falta de mejor imagen debo calihcdr de e¡emplar Lsar

costeaba con su dinero cualquier concrauempo El quimo numero se ed11ó

casi todos los años de una vida ele pocos años a hacer literatura no es poca wsa.

unos meses anees de su muerte pero encre sus papeles esos que dejó en

si'l t&gt;mbargc. Andres Ca,cedo camb,ér 1•s reconocido por llevar a expenenc1a

un baúl de su casa en Cal1. se enconrraro11 amculos nocas. canas. apunces y

lim ce otra ele Sl,s onses,ones· el e.ne fn 1971 't...ndo el ci'1ec.:.11J de Cah: u, 19Ti

fowgraf1as que 110 cabe duda

v1a¡c, a Estad% Unidos. porque pensaba vender a Ruger Corman cuacro guione-,

que sucedió con la :ya legendaria revista colombiana MiLO, que no circularía

que publicó en penod1cos nacionales

t. se neo,:;

ni

e

por el. y Pn t 974 fundo 010 al me, Id pnP1era re\ 1sca colombiana, y una

r!c&gt; las pnmeras en Lat1noamPnca, dedicada a resei'ta'
pe KJlas No es fac,I ericender cérno hizo Andres

Ca1cedo p;:ira vt r todas as Cincas que comer eo

a Andrés Caicedo La fuente de escas

y

xx

Con

claro esra.

se :irarían en el sexw numero. De igual manera

más después de la desapanc1on en un acc1derne aéreo de Jorge Ga1tán Durán
(1

9

24 '%2J. O¡o u! Cine cerró sus parpados ,iberrinos con la muerte de su di-

rector Pero que la revista no lo de1aba vivir o, mejor que el estaba dispuesto

a aucoaní.quilarse .1 los pies de su dulce amiga, se deduce de estas palabras.

n, rtor dP wnsigwó la ·nformacion para ha

cv, rletalles de todas las escenas t.¡ue
adrri1ro o de codos lo'&gt; directores. aur ces.
.:Kt0" ·so persor.1¡es que ego a pamrl1 ir.
o oerto t , aue cad, uno de ,:;us crxtr,&lt;;

Ademas n1 q., ero •&lt;'\amarme mos. M1gut no qwero semrr ese terror de nufY&lt; Ya

sob e&lt; 1rie mue&lt;. 'd d un r .1 1co eru h10.

ec,raras P• ~ando Que 111( el(preso desde &lt;'I esPob1q10 c,;1c.•eric1cths1a de hace m,I

iugueton v deslumbrante c;ue cono

.ii10s. perc e., que va no pue&lt;io mas: rnn Id \-t,e:z ... m, a :1c, sct'n ·,a ya no puedo

v por f'&lt;;o

m¿, con, is ex1genc115 qut me hacen í,S ma l tos 1r t&lt;'lec-tu 1les 111 las qt..c' me hace

blar

lid 'llm, btf''.1

IC' que e caba

poct1d re1r-;e de ~1

y de los otros

la importancia de las caleñas en la 1magmeóa popular
de los colombianos es tema que solxq¡asa el objelÍVO
de este artírulo. fil su honor se h.in escrito muchas
canóones; quizá una de las más representativas es
'las caleñas son como las flores"· ·1..as caleñas son
como las flores / que vestidas van de mil colores
/ ellas nunca ennegan sus amores/ si no están
correspondidas. // C'.1minando van por las aceras
/ mntoneando 11€\'an su cintura/ ellas mUMn las
cade@s / como los cañaverales'

51 ulguna vez sale o¡o at C1,1e nurr ero í

sera un1

ed1c .on '"u&lt; hu más bar u1, porque

lo que' vamo~ hasld Jhor;¡ me tiene pí1Glll imen•e ar•u nado. es duro levantar,.,

y 1ent' que 1.1íreu,r IJ revIs1a por las .:a'lts :.1n1es de conseguir para el desayuno

rn, .alma educada segun e cumplir, { -ri1O del d1 ·be· y úel 1rrcpe11 umit'rnv

1

Ahora conviene 1mdginar que era t:-So dd cmecl1b e.le (ah Son la,;

&gt;

30

de la tarde de un &lt;idbado dt&gt; comienzos de&gt; ,a Jércd-1 de os años sHer.ta del
,:;iglo xx en la nudad de Cah. l'amacla e11 ( o:or,b1a "la sucursdl del e1elo" E.
clm~a dmb1elll('

es por lo menos ,Je trerrcd

E.:n el barno San Fernando

se v~

l,

qu1zd mas grddos c:ent1grados

una ldrga filr de ,OVE"1t'S e rtdtJra., rle aspe( w

•Carta a Miguel Marías, Bogota, 8de abnl de 1976, ibid., p. 34. Andrt\5 Caicedo tenia vemticualro años.

�ruinoso y descompasado. pero con un coque elegante y defin111vc1111enie &lt;;f'

En Hollywood trabajaba una de sus adm1rac1ones c,ncmdtogrc1fieas Roger

opc1 de humo en los OJO'&gt; y e&lt;; eamo

Corman. conocido por sus adapt,1C1onec; de los cuencos de E.dgc1r All..in Poe.

sI por c1lgunc1 razun todos hub1("an hecho un pacw siniestro con la belleza

interpretadas por Vincent Pnce Lo poco que se sabe de esl encut 111ro h1s10

dunor Todoc; 11enen digo ac:,I corno una

de

de Id noche S1 st&gt; los vf&gt; dé ,lfut'ra uno se pre~unu

donde

v e~e

Untd

neo para Andres Ca1cedo v la h1stor.a de Id hterc11ura colornb1an,1, 'o corno su

desazon. 1ant,1 dbuhJ, pno c;I uno es p,me de e1los uno no se p eguma r:ddd

protagonisra en una cc1na Corrnan venta por un pasillo rodeado de dos o 1rts

} s11nplemu1te cammc1 se dt&gt;J&lt;l :1rrc1&lt;:,tr,u por
c1

'a

fuerza c;::!lvaJe que conduce

un lugar él unel ub de l c1h \ uno, pocos pdsos de lc1 entrada o sentado

en el anden. hay un hombrtc110 dP pelo
mste lo rec ona

d

ndVdJdLos

t

&lt;;td \ie&lt;,mlo con una nmu :1 blancd .:le. sed.i

segurc1mente su hermdna le h
r:tc1nd &lt;.alt

ce lo qu1e

muv largo que cuando esta muy

1

q1

Pnv1,1do de E-.stados l nidos ec, Andrc, la

ws. &lt;;P c!proxImd

e 1dc1 uno de los qut van llegc1nd

pdra rPgalark., bo:Pt nec; 1rnmengrah,1dos t: ,,e rnos por el. all1 exphc..i
lenguaJe c,enc 1ll0 perc ;.JUC no de1a dt&gt; ten('r c,,.1&lt;; re.c.1e iones extrdñd5.

t:&gt;1

con
1erria

de la pehe u a que PS!d 1 punto cte proyenar [.sos bole11nt s se converman

i&gt;

•oven&lt; itas de veinte años. marchitas pero dUn ~nLar11adorc1s. que seguramentt
Pran sus fans. Andres Cmedo !o pudo d1s1111gu1r,

-;p

armo dr&gt; valc,r c,t&gt; acerco

y le rnos1ro suc; guiones. ya uadu dos 31 1r¡gle'&gt;. t c;per.ind0 algl.nd n·c1Cllllll
( orman hoieo la&lt;; pagmds on rc1p1dez. e dSJ c:,Ir rrnr Jr al ¡ov~·nntu r'ldSe ullo c1•~0
anodmo. una trc1se de ca¡on Andres Cc1ic edo t 'lt ego Sl. clHeLc ion ,1
por sI c1caso. rn f'ntras ec,tt' la c1no Jlia Pn lln P,lpt Ito

v st

perd·d s p dec r

''.:&gt;venntas que revolotec1ban nas

murrn 1rc1ndJ 1.,0-,t..S F-ue el ";n d E'St' duele,

de a norma.es. porque nunca se volv Ieron c1 ver El 1eore'llcl de la v1d.i Lle An

a'ª'' a(ahozo ._l1ra

drés Cc111edo se había resuelto CJ'l U'l frr1cc150 Reweso

su r &lt;;d de mil d1e'11e-; d" lo l 011.rano el hombree Jlo pref,erf' ocultars(' rnre

cuntIr,Ud' su urnba ele 1lus)()nt s d1r git ndo el CJnP( h,b di l ali

g1r,m los cdr ('tes dC'I f1 me d

1un'o Pero e5o de dmg,r un onecluh JU'&gt;lO

cuando t I d( rnorno del med1od1a rd} dba sm ley ni esperan la, la mente de
1an1as

Iº" en&lt; Uds \

dt&gt; iancos O\enc Hus deb1 c;e algo muv tt-naL 51 no que

lo d1gd An JrC'&lt;. ( dKec1o

n

mu. sin clecir e.1emamt tu vida o en~antado de e onocf&gt;rtt' seguido de las In .,

antecedentes de O¡o ,1/ Cin,, A \eces. el hombree Ito estd ront( lllo v rw 1.,0"

la cumbre v cl abisme. porque c;abe qut lo 1re1or es h,llCí5C ('I loco mIe"11rc1s

e &gt;rnnn

JosP Asunc on Silva I l 86f'i l 8%1. ~ilu C,omt z Jdttin ( 1c_,
tedo son los 1re&lt;; pistoleros SPxuc1lc e:,

rnc1s

.., 1 1CJ,)

y A'ldré5 (

11

mpon l'lles dt 1 hteraturd lülorn

t)Jana Silva. que desde m,Iv Joven
tuve Id 'lfiuo'l d( escntm pc•ernds
rot":tblP&lt;,, via,o 1 f..urop,1

1- rannc1 e

lnglatt rra- en : 886 te'l·a ve11111un

1S.lhc

;_,

pn-rr ra u

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tt- Hro

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ui 4ue I de

1b1 1

d gente has1c1 s

10 pero

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r se 11 11t&gt;nt: s Jt

~rn.&gt;c h1¡uepuuuu1 t tres v

las ot•ds n J

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las aguaniu nadie -,il final

stdb m buq ,mdolo ¡)drl ( -1 r irlo Tengc m1t·C1 l dt t, f

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l t nH uh 1enn111e on ~ nt(
1'1UC ha &lt;lit ~na

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J)()J

todos '&gt;aben

1 dio fumper JU '71,e ror otra p,u e me prod.irc

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1 Id OJ.)111I n d ~ Ull(

1n por"

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n e,, Ol/t

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nacenal t '&gt; J

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t&lt; n

n s ts la b.lrr 1quer.1

nos cuardo conol I0

tota . &lt;;Jho de- c:;u ( ah pa hangur l .p rci rt&gt;Jhlar unc1 co-;a excelé lllhJTTla eP

ue-

rrac:, t&gt;xtrañ,ic, pero que no Sf-'n 110 u•1 l v wn :1 d1gr i de memona porque Jc.on
te.. 10 que t n,, er \d•,allo de H 1\f\\O l1 sino pnnc:pe hendo de la rnuern Je;,

quP t r a me or regrec,ar riom&lt;1s
rJ

1{

de L.m,i v la n 1cl' s n

c1 (' ah

d unr fuerce salsc1. hasta que heg.iran

t-

Mallc1rme e

l'IC.USO J&lt;;JSIJO el alguna rfe

SUS ' t r

uhas pno. r c,mn el p..ic.; , de Ar

drc•s C:11cedo por l·stados l rnchs
e J ~ ldj•

r n,
De eon1 Amires Cc11tt&gt;do. em11f'ho tn w1tm1-os monstílHJSOS de dt'St'5per.1u0.,

c1

•

0r LUíOPd ÍUf de ,•pe 1

Por su f arte. 1., u (,or.wz

lltm I irnb1c n h zc, un " JJ(' ¡:i, ro
es11 \, ez

dt&gt; Bogt, d d su I rü\i 111( le

1nces1rdl, Cerete Para el

I

c;e tran

,Ico nnpllco corsurnirse. ()t&gt; cte,se
hundirse. todo para que brc,tar..1
el fruto :imargo &lt;it su poec. a Lc1s

nur:a

s, \ c1

sclhdds dC' Andrec; &lt; aKedo.

An I

P', (

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bc1n res anDs de vid 1 «un

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54

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d(·P1as1c1cto vIt 1

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t n lit n n dna 1rten

ole lo· 1 c;m Fnba1go

p&lt; r d lu ~ r de'&gt;!' 1 I\
lalld a(arios Mayolo. (ah, 13 de r..iyo de 1911. 1b1d p. 16

&lt;1ras1tos asec;I lOS. Jt

1

1

~Id

&lt;,t

1-;

ojoª' CiDI

�mas negras. de esca casca de malditos. la literatura colombiana ha podido llegar

no a

a ser una de las más imaginativas del 1d1oma Andrés Caicedo volvio a Estados

SE• uen(Fl de la oehcula

Unidos en 1974 al lado de Luis Ospma. su idea era dragarse el cerebro con una

mer•&gt;S años de m 1ertt dE' 81 ly

sobredosis de películas durante el Fescival de Cine de Nueva Yorl~ -se dice que

pen, :rae 10n a,1daz de las relauonE's q• 1e

en se•s días vieron seis al día Sobrevivir es una de esas palabras que extienden

de Jc1.-. fuente&lt;; tanto ese ritd::- &lt;e mo f1 rrnc as qw • x s1e1 sobre lii li., ie K1d

tras de si una melancolía peligrosa. Andrés Caícedo no quería sobrevivir ni (e-

trdl'

der ni vencer según se deduce de estas barrabasadas que consignó en su d1ar o,

ro pe",onal ScgJP A.ndre'&gt; Cdtt edo, 1:/ 1ememr,o e-, u º ¡w,rt ..ila ps1r ohigtc 1 en

r11entras pasaba una temporada al este del para1s0

qut. Pt&gt;nn mteni 1 des&lt; uhnr Id, agtd1a cte Id u-; e r

vP1nt

una personas El rornernru 1r1iu1

cuyo

G 1 ·a

dese npc1611 de la primera

c;1rgume ito. en 1'leas gt neraLs. relata · 1os pri

La ctescr1pc 1or mwuc 1osd út e.icla esct nd la

me

1

1 los \ ac..uer(I&lt;;

v el conoum1t--'lto
'Tlllt s-

qut&gt; r- std re.2x1on fue c:onceb· la ... 01110 Lit1&lt;1 pruebd dt.' de-st '1f11a'icaram enre 11 iP Bi11y th, ~id Su•xt&gt;

J

E",e ;1e~o de p1orncsa• incumphdc1s. üe c1m1s Jdes c1rs'lrhen,cs ele \eng,n ,c1s
Anbo de ver C",mdlle¡as E's an t•rs!e v •ne ha ira1ct0 ta•'tos recuerdos. De cuando, 1 v1
rnn R er s&gt;I eatro Arist . de como lloro r,e m1 obra de 1ec1cro, 10d,1 ,a aCliv1dad eP rP
bastidores Rerordabd perfectar1enre los pr,11eros P'inutos. Hc1c1a el final m mEmona se per&lt;:t a por completo. E'1 1o me ha dado. a 1 vez. una pauta de observac1on de

&lt;,,no ha sucedido m, vrdd Grandes impuls0s grandes empeños que se v1n alt::Jé'P :.lú.
1eblandec1endose Tal vez sta una ,...arurale-:a deb Tal vez sec1 m1 nquretud anormal
pnr es1ar Er. ,ero s1·10 mremras ne dl.'clrLCJ a la pr111era acción Con ex&lt;epnor de
...nas .:uanras obras dt teatro, no he rern11 1aJc "lada.

ni

•n plazdbl~'&gt;. de ¡,a1sa,t s lummc1dos r,or

un %1 erfer.-n1zo v donre ,,do pareu.

t''itar quieto pare' s1emprc&gt; Anclres (. c11cecl0 pareL e pone r •le

rt&gt; lf'Vf-' ::i

1er,dd d&lt;-

pon.. _1e t·s c-1 rnnc, p!J Je rup1ur d de ~ r sgres,or. In

&lt;.L, mesrnb i.Jdd ps1yU1&lt;'

,.a charla SUlt'Llitlc rtldr ele.,

&lt;iclE D llevo _a mcta~ar en su propio ruP1 po ,\s1. pu~·s

un ptlf'bl0 fro·1te1 izo ent•, fs;.c1d::is I n dos y \lex -&lt;&gt; v ,·s
•t l 1b1do por u1 1 parP 1 dt adJlto"- Sclhll y (, ls.1 . .-.e rt'sürne eon c-ste bosquf D
111\ liega

d

V :!ero.

ne hecho que n,ngunc, ".le

10s ernpenos pudure Ahord .Kc1b0 lt-&gt; 5a r del e 1 1e ~ ( omemplo con horror 1-1 r ,'.lC ne
que 1T1e habita Jentrc,

E &lt;kuog, qu
~

t&gt;&lt;-.

1mt 1 m, tl B1II 1x

mr,

ale 1• ,1 l:i po• 1
,. lf('g,

De ,:ómc, Andrés Ca1cedo h1zc mas de lo que pod1a

de b10" ni nr &amp;t,.)f 1\" Ir, po

t

,•1&lt;1 ..,

r e~

aT',P --l

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l ~s.. ,1 'dio prtr r · J id

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und1do ., •~gro resurr .~ '(JS mc1vo-

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11 su emb ":' J)rcC0{1dc1·i
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Jnza· '" rnuene porqu&lt;'

de 1, a

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r lliad "', 1 P'l.il IP 1'l1pt d1 d n,

J ar en ur n ,do l[llt dt r1 1s1ado pronte, &lt;;t&gt; "u lw
\ r que11,mdo1 , r1, , &lt;iut 11 pos1b1hd,;1J ti•' l,1 '1111dd op1a p, t.Sldr lur1endo

conv1rt1Pridose en und alrria violenta, un te&lt;;c, sol
ram, que logro ·mpo1er su fuerza. prendido oor la

t' h

, ¡.. \ r 11

mu.-. a (1e R,ch1e Ray. :.&gt;s Rolhng Swnes y Janis

t r \ J&lt;

¡n , ti&gt;~ dt. IIC'P'¡ ( '" rqu ~

J

nimv l'l't·rior r:J lt pt"l"1 !

11,unos h' ( 1 !d

Jop 1r1
t, 1el s '"llhmn Amir('&lt;; ( :uc L,C luP ::Jtr&lt;1 \1 l

ne, dt los Jlc m 1s eles

t.

os q.Je de¡ó Anct~es

e 11c f-'dO Je su ~eme, se v1&lt;,lumbra en Id t xtt n

"ª n. st•n« d propes t&lt;J de Ll temerario (

Q

,l-s)

u ArthLr Pen'l dondE' sP e&lt;;crn1ficJn
las aven •..1ras cie B1llv tre Kvl
t

l bc;11vhclo c1dolescentF&gt; ctP
vemc1~m años que ases.-

1,1 dorne&lt;;t ,1( (( 1

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pt&gt;rltt.:'lc.t C01"'10 1 ]'u'

(ª' ed ) ft.~ t &lt;;( r1rc1 p1

Vljl(

"Memorias de una cinesi-

filis~ Nueva York, 4 de
octubre de 1974, en
Ojo al cine, pp. 723
y 724.
' Andrés Caicedo,
"El temerario de Arthur
Peno; ibid, pp. 490 ss.

que

l E'P'pc, de

el

c1r (;
1\1

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d superriovelu ¡¡-n

r, ,;ol ) q lt' ,l ele \nr11 es

1

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(110 a •1 rrrpn nn &lt;;,.1110\PI,• tlld'ldo e1a u 1"
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we&lt;;• lll dr. •mp1do. sus lfclStorrios

] ¡ di'&gt; dí

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v1dct E:.n :\1l xrc L '1adw ,e I

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ro lt lc1 ,('lourJad que e(hJLO

o le 1,1

Pntd \

cuarr' clrJS

(

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-.,'(p',.-

~.~

57

�nados a enmendar la plana. aprendí
a respetar los horarios de la creación.

MAL DE LIBROS

a no fatigarla. a permitir que se recar-

CARTOGRAFÍA D EL EXPLORADORAMERLCANO

gara entre jornada y jornada El viejo

ROBERTO KAPUT

escritor. con su vocabulario habitual.
llamaba a esto "una disciplina buena
y severa".

¡Qué magnífica historia seria la verdadera historia

Sin embargo, no son las lecciones

de Hemmgwav. contada por él m1smo.1 Pero no.

de carácter práctico las que tengo más

nunca la escribirá Al fin y al cabo. tal como él

presentes. sino aquellas otras que se

mismo dyo. hay que hacer carrera

Gertrude Stein

asemejan a las manías del jugador de
ruleta -un lirón de lóbulo, soplarle
a los dados. putear al crupier. jugarse
el resLO-; pequeños gestos que en el

Los bachilleres

p

ara colmo. fue Hemmgway y no Joyce quien marcó mI vida de lector
adolescente. París era una fiesta y TampIco un puerto tristón con cuatro

o cinco bares habilUales en donde se nos conocía como los bachilleres. En las

.
de nombres disparatados. ibamos señalando con el
escolleras. con baI·1 armas

caso de Hemingway van de la mano
con el olfato y el tacto pelar lentamen-

Em~t Hemingway rn París, FraO(ia, e 1924.

te una mandarina cuando la escritura
no marcha: el olor de la madera en el proceso de afilar los lápices: el tacto de
una pata de conejo en el bolsillo del pantalon La intimidad de la escmura. no
sus reglas

dedo los lugares en que había transcurrido nuestra infancia. Las palapa~. los
. la bocana. y as·1 hasta que nos amanecIa
antiguos balnearios. la refinena.
. en

El memorialista

los hormigones con Forma de matatena escuchando el silbido de las toninas.
Habitábamos una ciudad fantasma desde aquel año 89 en que un ªJuste de
cuentas nos había enseñado lo que era un helicóptero Hércules. Entonces se
descolgaron retraeos. desapareció el fútbol. las clmJCas homeopáticas fueron
quedando como meros cascotes donde se oxidaban camas hospitalanas. Y en
aquel fin de fiesta yo cargaba con un solo libro y una libreta de apuntes.

Pero hace poco regresé a París era una fiesta y descubrí algo más. algo que a
los diecisiete años se me escapaba. Me interesaba entonces. digo, ese retrato
del escritor JOven que renuncia a la segundad de un trabaJo de reportero. encara los retos de una vida azarosa y se entrega al perfeccionamiento de su arte
de la mano de Gerrrude Stein. Ezra Pound y Sherwood Anderson Hay cierta

París como escritura

ambigüedad en este personaje: por un lado. nos presenta sus años de aprendizaje en el París de los años veinte; por otro. nos niega la experiencia de ese

· gway. su versión sobre el
Poco queda de aquel primer encuentro con Hemm
Pans de los años veinte está cruzada por una ética espanana que cada vez
me resulta más aJena. Pero todav1a me persiguen cienos rituales y manías.
Pienso. sobre todo. en el capiculo llamado "Miss Stein imparte cátedra". donde además de señalar la importancia de la primera oración recomienda parar
de escribir antes de que la historia quede en un punto muerto. de manera
que pueda retomarse con facilidad al día siguiente En ese libro aprendí 10
que era enfriar los 1extos. guardarlos en un cajón hasta que fuera posible
volver a ellos como si los hubiera escrito un extraño al que estamos conde·

proceso al presentarse como un artista maduro. Podría decirse que esta doble
mirada surge de la estructura de la memoria como género literario. El memonalista superpone la experiencia del que narra al material narrado. Otros han
sacado ventaja estética de este cruce de puntos de vista. Pienso. para echar
mano de otro exiliado en París durante los mismos años. en El buen soldado.
de Ford Madox Ford. una novela que juega con esa clase de registro A Hemingway no le interesa desautorizar a su narrador sino contribuir a su triunfo. En
este senrido. en el episodio donde Hadley pierde una maleta con los "trabajos
de aprendiz" de su marido es elocuente. Al retomar la escritura, Hemmgway

�no sólo logra remontar la contrariedad con el temple que caracteriza a sus

los primeros fuman en los alrededores de la choza esperando el desenlace de

mejores personajes. sino que asegura para el resto de su obra un rango de

la crisis, las primeras reconfortan a la parturienta. De hecho. el conflicto que

madurez retrospectiva. El genio nace de golpe y barbado.

plantea el texto gira en torno al marido de ésta, que al haberse accidentado tres

Lo que tram de decir es que. en mi caso. el carácter didáctico de la obra se

días antes, se ve imposibilitado para abandonar la habitación. El hombre yace

vio ensombrecido con la relectura. Pero lo que surgió en su lugar fue la figura

en la litera superior. fumando en pipa, visiblemente nervioso. Trastocar ese or-

de un joven explorador reconociendo un terreno que lo amedrentaba y fasci-

den espacial supone su condena: mientras la mujer da a luz en la litera inferior.

naba al mismo tiempo Una figura mucho más entrañable, fresca y vulnerable

él se degüella en silencio, incapaz de soportar los gritos de su esposa. A lo largo

que los personajes masculinos a los que el autor nos tiene acostumbrados.

del cuento. Hemingway ha trabajado con varias oposiciones espaciales que tienen como correlato actores sociales: orilla/orilla opuesta (médico/indios), afuera/
adentro (hombres/mujeres). arriba/abajo (marido/mujer). vida/muerte (femeni-

El cartógrafo

no/masculino). La misma clase de análisis podría aplicarse al segundo cuenco,

La obsesión de Hemingway con el espacio no es privativa de su libro de memo-

donde la oposición entre el universo masculino y el femenino se da en una

rias. La encontramos en muchos de sus cuentos. Pienso en ··campamento in-

estación de tren. La decisión que tome la pareja habrá de afectar el rumbo que

dio" y "Colinas como elefantes blancos" En el primero. un médico de provincia

LOmen sus vidas. ya sea en dirección a campos de grano y árboles (fertilidad) o

aborda una embarcación en compañía de dos indios. su hijo -Nick Adams- y

bien a una hilera de colinas pardas y secas (fin de la relación).

el tío George Se dirigen a la reserva que se encuentra en la orilla opuesta del río

El caso de París era una.fiesta es más interesante porque revela la manera

con el propósito de atender a una india que está en labor de parto. El médico

en que Hemingway experimentó el encuentro de dos culturas en los años en

quiere compartir con el hijo los hechos crudos del alumbramiento, presentarse

que Estados Unidos se abría al mundo. Dice Malcolm Cowley. protagonista de

ante él como el hombre a cargo de los asuntos primordiales de la aldea. Muchos

esa generación de estadounidenses que emigró a París durante la década de

críticos han señalado que el tema principal de la narración es la hombría y el

los veinte.

valor del estoicismo. Lo que no han dicho, al menos que yo sepa, es cómo se
logra. Me parece que la educación

We were not being prepared for cicizenship in a town. a state or a nation: [ ... ]

de Nick se desprende de la dispo-

inscead we were being exhorced to enter thac incernauonal republic of leaming

sición jerárquica del espacio hecha
por el narrador en tercera persona.
Me explico: mientras que el río se-

whose traditions are chose of Athens, Florence. Paris, Berlín and Oxford. The immigram inco that high disembodied realm is supposed to come with empty hands
and naked mind. like a recruit into che army. [ .] The ideal university is regarded as
having no regional or economic ties.

para el territorio del padre del atraso social del campamento indio, la
choza separa el mundo femenino
del masculino. La presencia del
chico tiene como marco. como cobijo. el discurso del padre. traductor del sinsentido que impera en la
reserva. Esta presencia es la que
establece una frontera entre los indios y el hijo del médico. Dentro
únest Hemingwayy JackBumbyHemin&lt;¡way en Palis, íranrn, e 1914.

de esta primera división externa se
monta una división interna entre
hombres y mujeres: mientras que

Este ideal universitario de manos vacías, lo sabemos. nunca se cumple. Siempre hay un cartabón que traza el territorio con antelación y que moldea muchas de nuestras impresiones. El mapeo que Hemingway hace de París tiene
mucho de esa labor cartográfica a la que se aferra todo inmigrante. El centro
de ese territorio personal son los varios departamentos que ocupó con Hadley
y su hijo Bumby. Todas las mañanas lo vemos salir de casa. hacer un breve
comentario acerca del clima e internarse en las calles parisinas. El explorador
americano lleva siempre una brújula y un código de conducta en el bolsillo.
Podemos o no coincidir con él. lo que no podemos es dejar de agradecer ese
recorrido por un bosque lleno de excentricidades y peligros. Sucede entonces
algo francamente extraño· París se convierte en un objeto de deseo precisamente porque hay un dormitorio americano como centro de partida y de

~~,;:;-

~-

61

�llegada O como él mismo escribe: "París era una ciudad muy vieja y nosotros
muy jóvenes; allí nada era sencillo, ni la pobreza ni el dinero ganado repenttnamence; ni la luz de la luna ni lo bueno y lo malo, tampoco la respiración de
una persona rendida a tu lado baJo la luz de la luna".

Coda

Guardo algunas libretas de aquellos años y me doy cuenta de la enorme influencia que tuvo Hemingway en la elaboración de esos apuntes. Tampico me
fascinaba. pero al mismo tiempo guardaba una distancia prudente frente al desmantelamiento de todo un estilo de vida. Estilo de vida que nunca fue el mio.
hay que aclararlo. Mi padre era un maestro de secundaria y mi madre una telefonista que se habían mantenido al margen del sindicato petrolero Recuerdo
muchos partidos de fútbol que se desarrollaron contra las bardas de las colonias
privadas de los ingenieros. Balón que cruzaba al otro lado. balón que se perdía;
no había manera de traspasar aquella frontera Pero lo que vino después, lo que
se impuso lentamente a parcir de aquellos años de modernización contribuyó
en mucho a la situación actual del puerto. Nada era sencillo entonces ni ahora
Tompico era una ciudad muy vieJa y nosocros muy jóvenes. A la distancia. me
reconforta pensar que en mis recorridos por aquellas calles fantasmas siempre
me hice acompañar de un libro de Hemingway y una libreta de apuntes.

�flores que habitan el recuerdo amoroso de "aquellas horas / hechas de luz y

PRIMERAS LETRAS
TOMÁS SEGOVIA O LA PAUSADA REINVENCIÓN
DEL AMOR

de aire" 7 . Recordar es siempre una desmesura necesaria para volver a amar a
través de la imaginación, y en la poesía de Tomás Segovia ese retorno
permanente evoca por momentos las formas antiguas de la canción
castellana que perduran hasta nuestros días: el sonetillo y el estri-

GU ILLERMO LOZANO

billo; que se encuentran en algunos fragmentos de ese cuerpo
vivo de estrofas llamado "De bulto", conformado por sucin-

n la poesía de Tomás Segovia el amor es luz corpórea, es sinestesia en

E

tos tributos de piel y memoria al erotismo: "La memoria
olvida,/ pero la carne se acuerda"8 • El poeta

un juego fugaz con las sombras:

redescubre el amor y la forma de vivirlo.

(Queda la sombra del aire.

La poesía es otra vida y es la morada

para que el ojo la beba

del silencio; de aquí que en la poesía

y la ame.)•

erotizada de Segovia la carnalidad parezca trascender el cuerpo y alcanzar lo

A través de la sinestesia y la prosopopeya descubrimos que la poesía
de Tomás Segovía tiene "la forma de un cuerpo" 2 y ama hasta a la sombra.
Brillan en sus versos el mar, el día, el cielo, dentro de un microcosmos paronímico por la relación sonora de las sílabas en las palabras; como sucede en
el poema "El amor prisionero", en el cual la prisión se desvanece al unir el
mar como sujeto y el amor como acto:

sublime en un estado de arrobamiento al
que sólo se tiene acceso a través de algunas catarsis o rituales místicos. No
manifiestan un idiolecto sacro
pero deifican la piel, es decir.
lo humano:

Llevo un amor como un mar
Lo mejor de mí mismo

en el pecho prisionero.'

es esto que comprende la elocuen-

En el amor juvenil -y en la creación poética- se adolece, pero. sobre todo,
se imagina. se sueña. En la poesía de Segovia hay una luz que suave y pausa-

cia tan pura
de tu cuerpo. tu peso, tu calor, tu dulzura. (...)

damente se reinventa desde las sombras "como una rama / que cae sin ruido
en el agua"4 • y evidencia, como en la anterior cita, los desplazamientos semánticos por la contigüidad de sensaciones y sonidos. Además, las imágenes de lo
sensorial extienden su intertextualidad y permiten un diálogo con poemas de
otros autores: como ocurre. por ejemplo. entre su poema " Sentimentalismo"
&lt;1947)

y "Los amorosos" de Jaime Sabines. publicado en 1950. En el amor de

de Segovia "era hermoso llorar junto a las cosas"s. mientras que en el poema
de Jaime Sabines los amorosos "se van llorando, llorando/ la hermosa vida"6 •
La poesía de Segovia posee un tono reflexivo pero ligero provocado por el

llanto sin lágrimas de la melancolía. así como una sinestesia de la que emanan

' r ir.
~

64

1

(

'ª

&lt;l./

MelcH o F ndr I'~ (uh

J lrc

ooun

lo mejor que hay en mi,
mi supremo silencio 9

Todo está desnudo -y es amado- en el
poema. Pero el éxtasis no viene de lo que provoca el otro sino de la ausencia revelada por el
amor; como en el fragmento siguiente del poema
"Feliz sumergido":
La noche vive como un cuerpo

y el soplo de su pecho sofocado

[r. Tomás SegOV1a, op. at., p. 69.
fbíd, p. 86

p

p.
Ja1' bn~

p2

Eres mi fuerza sin destino,

(}

l,A ltr
0

p r'd

lff

lbid,p. ~

�viste y corona suficientemente

disuelve su fatiga, sus sombras, sus ropajes.

al feliz sumergido(. ..)'º

Con los ojos desnudos me muevo entre lo claro.
Oh carne de la luz, lumbre nutricia. 13

El amor funde la diversidad sensorial de manera abarcadora. La invención del amor es también reinvención de la imagen poética, siempre viva y
cambiante en un juego de luces y sombras que dibujan un cuerpo:

Para concluir, aun con ese leve fulgor que augura felicidad, el amor. al
manifestar lo presente, atestigua lo ausente; implícita condición del blanco
fantasma del exilio. Quizá sea por ello que el poeta evoca.

Yace el hombro desnudo,
empapado de sombra,

(... ) nosotros. que éramos hijos de combacientes y militares. derrotados además.

afinada su línea por el frío.

fuimos alentados a escribir poesía sobre el amor. la naturaleza; creo que nuestros

Los miembros en desorden

padres entendían que la lucha que hicieron no tendría sentido sino hubiera sido pre-

pesan como la muerte. 11

cisamente para que nosotros. los jóvenes. pudiéramos enamorarnos y ser felices. 14

La luz. en este juego con las sombras, da

Puedo afirmar que el amor en la poesía inicial de Tomás Segovia alcanza

fulgor al cuerpo e incrementa el amor: antídoto

una totalidad al fundir elementos como la luz, la noche, la lluvia, y transfigura

contra la frialdad y el abandono, como si la poe-

en melancolía o deseo reflexivo el sentimiento humano. En la percepción

sía fuese luminaria primigenia para un mundo

figurativa de las emociones impera el fuego, la luz y el aire como formas del

renaciente, y que erotiza por vez primera; así,

amor mediante el uso constante de la sinestesia, estrategia que reinventa

en el poema "Final amor" el mundo, aunque

la forma de canear, y de imaginar, el amor, ya que éste es también una viva

"desolado feo"' 2, el amor lo nombra e inven-

figura de pensamiento.

ta al mismo tiempo. Poco a poco, y sin dejar
de ser caligrafía del deseo, las fases del erotismo mutan en una abstracción simbólica. en una metáfora, de la luz que reinventa el amor. En este sentido, ir hacia lo
elemental tiene carácter psicoemocional y creativo ya que se traca de una vivencia descrita en lenguaje figurativo.
En el caso de la poesía de Tomás
Segovia parece que tal vivencia
está relacionada con el fuego; un
ejemplo es el poema "Blancura",
en que la luz presagia la gracia de
un desnudo:
Una cierna blancura inunda la mirada.
la empapa hasta su fondo, impalpable
rocío.

/bid., p. 139

'En José Garz.i, Entievisras odlOSfS y dernomos. Perh':'I y f/XIVf'(S4,l ,ne«on{!Plsono¡es de lo /tterotura y el arte, MPxlCO, Casullo,
1002, p. 191

~

67

�ENTRE LIBROS
ADQJISlCIONES RECIENTES DE LA
CAPILLA ALFONSINA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
~Adorno. Theodor W. Dialéctica negativa. La jerga de la autenticidad. Obra
completa, 6. Edición de Rolf Tiedeman, con la colaboración de Gretel
Adorno, Susan Bech-Morss y Klaus Schultz. Traducción de Alfredo
Brotons Muñoz. Madrid, Akal, 2011.
P61Bartolomé. Efrain. El son y el viento. Tabasco, Monte Carmelo, 2011.
~Beltrán Almeria. Luis. Anatomía de la risa. México, Ediciones Sin Nombre/
Universidad de Sonora. 2011.
~Bolívar Zapata. Francisco Gonzalo (Coordinador). Por un uso responsable de los
organismos genéticamente modificados. México, Academia Mexicana de
Ciencias A. C.. 2011.
~ Brambila Paz. José de Jesús. Bioeconomía: instrumentos para su análisis
económico. Texcoco. Estado de México, Secretaria de Agricultura,
Ganadería. Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Colegio de
Postgraduados, 2011.
P6'Castañeda. Lobsang. Los habitantes del libro. México, Libros Magenta, 2011.
P6'(haumet. Stéphane. La travesía de la errancia. La traversée de /'errance.
Tr~d~cción de Myriam Montoya. Prólogo de Eduardo García Aguilar.
Mex,co. La Cabra Ediciones/Universidad Autónoma de Sinaloa, 2010.
P6'0orion. Héléne. Los pasadizos del tiempo. Les corridors du temps. Traducción
de Silvia Pratc. Tlaquepaque,Jalisco, Mantis Editores/ Culiacán, Sinaloa,
Universidad Autónoma de Sinaloa / Trois-Riviéres, Quebec, Écrits des
Forges. 2010.

P61Elegía por la sangre derramada. Homenaje al poeta Javier Sicilia. Poesía de
Miguel Ag~ilar Carrillo. Obra plástica de Francisco Magaña. Editado
por Federrco de la Vega. Santiago, Querétaro. Separata. Revista de
Pensamiento y Ejercicio Artístico!Calygramma / Tabasco, Monte
Carmelo. 2011.
i'a;Garcia Delg_ado. Agustín. Dandismo y asesinato estético en la novela. Ensayo de
un cnmen. de Roda/fo Usigli. México, Ficticia/Instituto Chihuahuense de
la Cultura. 2011.

P61Genovese. Alicia. Leer poesía. Lo leve, lo grave, lo opaco. Buenos Aires. Fondo
de Cultura Económica, 2011.

~Hahn, óscar. La primera oscuridad. Chile, Fondo de Cultura Económica, 2011.
~Herrera, Leticia. Celebración del vértigo. Aforismos. México, Universidad
Autónoma de Nuevo León/Fósforo, 2011.
~López Villafañe, Víctor. La modernidad de China. Fin del socialismo y desafíos de
la sociedad de mercado. México, Siglo XXI, 2012.
~Magee, Bryan, et al. Los hombres detrás de las ideas. Algunos cre~dores_ d~ la
filosofía contemporánea. Traducción de José A. Robles Careta. Mex1co,
Fondo de Cultura Económica, 2011.
~McCormack Thomas. La novela. el novelista y su editor. Traducción de Juana
Inés Dehesa. México, Libraría/Fondo de Cultura Económica, 2010.
~Meza Jara, Leonardo. Los irifiernos de Lázaro. Chi_h~ahua, Instituto
Chihuahuense de la Cultura / México, Tintanueva Ed1c1ones, 2011 .
~ Mujica, Hugo. Fragmentos de la creación. Tabasco, Monte Carmelo, 2010.
~ Nieto Puente, Jessica. Metal de la voz. Ensayos en torno a la escritura literaria.
Monterrey, Ediciones Intempestivas, 2011.
~Ortiz Guerrero, Armando Hugo. Las innombrables. Monterrey, Universidad
Autónoma de Nuevo León, 2011.

~5?-

~Pasión por los libros. Reyes y Stols, correspondencia, 1_932-1
Compilació~,
presentación y notas de Gabriel Rosenzwe1g. Mex,co, El Colegio
Nacional, 2011.
~Pavié. Milorad. Segundo cuerpo. Una novela piadosa. Traducción de Dubravka
Suznjevié. México, Sexto Piso, 2011.
~Pérez Tamayo, Ruy. De muchos libros. México, Fondo de Cultura Económica/
El Colegio Nacional, 2012.
~Pozas Horcasitas, Ricardo. Los signos de la memoria. México, Fondo de Cultura
Económica, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011.
~Richardson Robert D. Primero leemos, después escribimos. El proceso creativo
segú,; Emerson. Traducción de Mirta Rosenberg. Buenos Aires, Fondo de
Cultura Económica, 2011.
~Rico Bovio, Arturo. La hora del desierto. México, Ficticia/ Chihuahua, Instituto
Chihuahuense de la Cultura, 2011.
~Rojo, Vicente. Puntos suspensivos. Escenas de un autorretrato. México, El
Colegio Nacional/Era, 2010.

��CENIZAS
(PARÍCUTIN EN ERUPCIÓN, 1962)*
BERNARDO HUGO VÁZQ!JEZ SOTO

Y

o sé plenamente que tú, tu casa, tu vida, las faldas, el trabajo, el estrés, la

gata, el tiempo que no pasa y que aquí vuelve a pasar, sé bien que todo está

allá. en las nubes rosas, detrás de las montañas celestes, en el prado de la alegría
esquina con la rutina. Pero yo, aquí, río, río de lava y lloro cuando el humo me
cercena el oxígeno. Aquí es donde recuerdo que hay vida.
¿Por qué? Por todo: la lumbre líquida deslumbra más de lo que pudiera
hacerlo la luz mercurial de afuera del supermercado, aquél donde me robaron
la vez pasada; donde perdiste la inocencia con ese beso en el que nuestras
lenguas se fundieron y el humo no fue necesario para completar la escena
volcánica: nos encendimos.
Por más que vaya a casa siempre acabo volviendo aquí, a la tierra infértil,
al lugar donde el verde dejó de existir y la vida silencia ante la muerte brillante,
el gris café, el naranja negro, el baile en el volcán , donde la lava es la amante
que te arranca los pies lamiéndolos. Tú expulsaste rojo, yo toso negro, tú la
vida, yo cenizas.

Agosto 22, 2012.

Del 14 de mayo al 20 de agosto de 1011 se pudo apreciar en el Museo de Arte Contemporaneo de Monterrey la exposición Dr. Atl
rJbroi maestra,. a propósito de la cual dos alumnos de la carrera de letras Mexicanas de la Farultad de filosofía y Letras de laUANL
esc1b1eron as wlaboraciones que aqu1 se incluyen.

�[AUTORRETRATO EN BASTIDOR ROJO]
JUAN MANUEL ZERMEÑO

(...) tú solo conoces

un montón de imágenes rotas. donde el Sol bate
T.S. Eliot

Frente a usted
el pincel la música paisaje de un joven tez blanca corazón oscuro
se vuelve sombra en acuarela Mientras
su voz se esculpe en bastidor de fuego

Qué se ve cuando me ves con tus ojos de viejo
(espero un poema bajo la lengua del Doctor Atl)

las yemas del lápiz se han varado
y no hay paisaje ni lindas letras
Sólo
mi imagen en el espejo
y tu mirada un pétalo que no logro arrancar al paso de los soles sobre
la madrugada

Tras la ventana se desmantela el cielo
No
No es lluvia
es tintasangre que se diluye al suelo como llanto de Madre que rompe el verso
en silencio

Así están las cosas de un tiempo acá en la ciudad
Bienvenido Doctor Atl
al rincón del mundo donde Dios incinera sus labios al desierto

���</text>
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                  <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>Interfolia, 2012, Año 4,  No 13, Septiembre-Diciembre</text>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

Año X

No. 10

Octubre de 1953

Scienliarum Studium (}eneraÍe NOTAS

Sobre la Universidad Mexicana,
Reflejo de la Salmantina
F. M. Z.

Sabido se tiene en demasía que la actual Universidad Nacional de México, arranca de los reiterados empeños que las Auto•
ridades civiles y eclesiásticas de la Colonia, desde los primeros
años de su gubernatura y hasta los años anteriores a la fundación de esta Casa de Estudios pusieron cerca de la Corona espa•
ñola para establecer en Nueva España un Estudio de todas las
ciencias.

,

, ¡,,_ 1937 ;·· ex.. R ector de la prócer y secular
Don Miguel de U11am11110, ( 1~6
. _, Univer$idad de Salamanca

Por espacio de décadas fué Toledo, la ciudad i~perial de la
monarquía visigoda, el meridiano de la culturá occ1d.ental.
Bajo el rein~do del sapiente Y batallador hijo de San ~e~nan.
do , e l t ey Don Alfonsp X, apodado
. . el
, Sabio, l elf..conoc1m1ento
.
'"'od, '
¡ ' b ·t de· su. Cctncilleria, con ef e d'd
1cat concierto
,,, 7 ero., en. e am I o. •
P
,
·
·
•
,
, , . ,· . • ·
· r
'
un I os en rosde Pensadores cristianos, arabes Y 1udws, con h b
·
·
· · ' d e los om res ·
Peras academias dignas
dé lá ·memordcwn
.

(Pasa a la .Pág:;'. SJ

~~

·

Con efecto, desde 1526 el Oidor Gil
de Albornoz expresaba al Emperador
Carlos V: "Para que los hijos de los
caciques y señores, muy poderoso señor, se instruyan en la fe hay necesidad nos mande V. M. se haga un colegio donde les muestren a leer Gramática y Filosofía." Simultáneamente
el mitrado y fraile francisco Don Juan
de Zumárraga instruía a sus procuradores ante el Concilio provincial para
que se solicitara del Monarca "mande
en todo caso establecer y fundar en esta
gran ciudad de México, una Universidad en que se lean todas las faculfades que se suelen leer y en~eñar en
las otras Universidades, y sobre .todo
Artes y Teología pues de ello hay m&amp;s
necesidad."
De igual manera, Como consta en ]a
Crónica de la Real y Pontificia Universidad de México escrita en el siglo
Xl'lll por el bachiller Cristóbal de la
Plaza y Jaén, el primer virrey de Nueva España Don Antonio de Mendoza
proponía "que se funde Universidad
en donde los naturales y Iqs iiijos Q~
españoles fueren industriados en las
cosas de nuestra santa fe católica y en
las demás facultades .... , y que entE;!ndiendo lo que importaba . había señalado personas en íodas las facultades
para que, desde lueg9 leyesen lecciones con esperanza que les puso que se
había de fundar y criar eµ ésta UniYersidad con sus cátedras -y que para
principio de ellas había dolado señálado por propios unas estancias suyas
con propios ganados."
En obsequio de estos ocur;sos de
Don Antonio de Mendoza y del religioso franciscano el Rey Prudente expíclió Cédula Real, datada en la dudad de Toro el 2f de septiemJ¡r~ de
1551, por la que mandaba quedase
fundada en la sede de Virreinato "un
-estudio y Ünivélsidad de todas cien-

cias donde los naturales y los hijos de
los españoles fuesen industriados en
las cosas de nuestra santa fe católíca
y en las demás facultades y les concecediésemos los privilegios y franquicias y libertades que así tiene el estu
dio y Universidad de la ciudad de Salamanca con las lilllitaciones que fué
semos servidos", ordenando que, de
las cajas de la Ral Audiencia se le diesen dos mil pesos de oro de minas
anuales para su sustentación.
Las franquicias que la equiparaban
al Estudio salmantino, según dicen las
Actas del Cabildo de la Ciudad de México, correspondientes a las sesiones
del 29 de abril de 1562 y 1563, fueron
publicadas a pregón por Joan Ortiz el
martes 13 de abril del año últimamente mencionado. La Cédula respectiva
concedía "que ahora y de aqui en ade
lante, todas las..pei-sonas que en la dicha Universidad se graduaren gocen
en las nuestras Indias, islas y tierra
firme del mar océano, de las Jiberta
des y franquezas de que gozan éll estos reinos los que se graduaren en el
estudio y Universidad de Salamanca,
asi en lo de no pechar coco en todo
lo demás."
A la asignación que para su mantenimiento había concedido el Monarca
para su fundación ha de agregarse en
1570 un nuevo subsidio de quinientos
pesos de oro de minas; además, se le
concedió a la neonata Casa de Estudios el uso de las armas de Castilla y
León, para su escudo.
Más adelante, hacia 1597 el Ponlifice Clemente VII la declaró pontifi~ia
teniendo así reconocimiento canónico
los grados que se otorgaran por sus
autoridades. El Maestrescuela osten·larfa la representación papal y conferiri°a' los grados en la Santa Iglesia
4

4

4

4

(Pasa a la Pág. 2)

....

1

1

�cia del Rector y Maestrescuela. Vi. Que
el Rector y ~laestrescuela se conviden.
VII. De la elección de Diputados. VIII.
De la elección de primicerio. IX. De
los claustros. X. Que no se congregue
Claustro sino en Juputado. XL De las
lecturas de Cánones y Leyes. XII. De
las lecturas de Teología. XIII. De los
lectores de Medicina. XIV. De los lectores de las dos Cátedras propiamente de Gramática. XV. De las que ha
ele leer el catedrático de Retórica.
XVI. De las que ha de leer el catedrático de Lengua. XVII. De la cátedra de
Canto. XVIII. De las que de leer el caÍedrático de Matemáticas y Astrología.
XIX. De los catedráticos de propiedad
y regentes de Artes. XX. De las cátedras de griego y sus lecturas. XXI.
Cómo han de leer los lectores y en
qué días y cómo han de oir los oyentes. XXII. De las visitas que ha de
hacer el Rector y los lectores. XXIII.
De las disputas en común y en particular de las de Cánones y Leyes.
XXIV. De los bedeles ele las disputas.
XXV. De las disputas en Teología.
XXVI. De las disputas en Medicina.
XXVII. De los exámenes que se han de
hacer ele los que pasan de Gramática
a otra Facultad. XXVIII. De los cursos, probanzas y exámenes que se han
ele hacer pata los grados de bachilleres en todas las Facultades. XXIX. Que
los grados de esta Universidad se prefieran a otras. XXX. De la manera de
dar el grado del bachilleramiento.
XXXI. De las repeticiones. XXXII. De
]os grados de licenciamientos. XXXIII.
De la provición de las cátedras.
XXXIV. Del valor de los votos. XXXV.
Del modo d'e regular de los. rntos
XXXVI. Por qué tiempo deben ser proveidas las cátedras. XXXVII. Que los

.VT.OSH ·
HOSPORL
!\iÍV.tRS ~. ." ·

¡

rr_

que llevaren cátedras no las pueden
regocijar de noche ni dar colaciones.
XXXVIII. De los derechos del Rector,
consiliarios y el bedel y escribano en
la provisión de cátedras. XXXIX. De
los dineros que han de pagar al arca
los que llevan cátedras proveyéndose
por votos. XL. De lo que han de pagar no tomando votos. XLI. De los salarios que han de haber los catedráticos de las cátedras que no son de
propiedad. XLII. Del residuo que han
de haber los catedritlicos muriendo.
XLIII. De las repeticiones que han de
hacer los doctores y catedráticos de
propiedad. XLIV. De la matricula y
desde cuando se han de contar los cursos a los estudiantes. XLV. De los dineros que han de pagar los que se matriculan. XLVI. De la opción que tienen los catedráticos en los generales
y en las cátedras que vacan. XLYII .. De
la ausencia de los catedráticos. XL VIII.
Del Hacedor y Administrador y Arca
de la Universidad. XLIX. Del Síndico.
L. De las cuentas y hacienda de la
Universidad y personas que s~ han de
hallar en ellas. LI. Del prestar de los
dineros del Arca de la Universidad y
cómo se entregan las prendas a su dueño. LII. De la capilla del estudio y misas y fiestas qeu se han de cefebrar
en ella y de las honras de los difuntos y de los ornamentos de Ja capilla.
LIII. Del hospital del estudio y de los
pobres que han de haber en él. LIV.
Del Visitador de las obras y de los
materiales que para ellas hubiere. LV.
De los bedeles y librería. LVI. Del escribano del Claustro y ele lo que ha
de hacer y los derechos que ha de llevar y de la guarda de registros. LVII.
Del ~laestro de Ceremonias y de Jo

El Espíritu del Adolescente en
Relación con la Realidad Ambiente ·
Salvador M. LIMA,
Profesor extraordinario de la Escuela
de Verano de la Universidad de
Nuevo León.

El espíritu en la adolescencia y en los años inmediatamente
subsecuentes a ella, es revolucionario, porque resulta de que los
adolescentes atraviesan la edad en la que hacen --espiritualmente, y cada uno a su modo- suyo el mundo, con lo cual, en pen•
samiento lo rehacen según los modelos que ellos mismos se forjan; comparan su propia familia con las otras familias que van
conociendo; sus maestros con otros maestros; con instituciones
. extranjeras y con otros países, las suyas y su país; confrontan los
criterios y las normas que les han enseñado o que han visto prac•
ticar en su casa, con los que nuevamente conocen y que ven en la
calle, en el teatro, los periódicos, las pinturas y los libros, y razo•
nan más o me_nos atinadamente sobre todo ello. Por _eso, y por•
que comúnmente no la entienden son, en general, enemigos de
la tradición y amigos de las novedades ( a menudo con pasión
violenta) que los hace rudamente injustos. Ser conservadores les
parece, en consecuencia, ( salvo en rarísimos casos) absurdo.

(Pasa a la Pág. 8)

¡.

I,

Estatutos de la U11iuersidad de Salama11ca

Notas Sobre • • •
(Viene de la Pág. 1)

Cancelario el Doctor Gómez de Santillana. Figuraron como :Maestros en Ja
Ciencia teológica el docto Fray Alonso de la Veracruz y Don Juan Negrete, Maestro en Artes de Ja Universidad
ele Paris y Arcediano de la Catedral
:\fetropolitana; Fray Pedro Peña, de
Prima de Teología; el licenciado Pedro de :Morones, de Prima de Cánones; el doctor Bartolomé Melgarejo, íle
Cánones; el canónigo Juan García, de
Artes; el Jicenciado Bartolomé Frias
de Albornoz, de Instituta; el doctor
Bias de Bustamante, ele Prima de Gramática; el licenciado· Francisco Cervantes de Salaz ar, de Retórica y Diegú Martínez, de Gramática.
De acuerdo con las leyes y reglamentaciones de la Universidad mater
- la salmantina -, por lo que se refiere a los privilegios, el fuero universitario concedía al Rector la autorización para conocer y juzgar todos los
delitos o asuntos criminales que se
perpetraran dentro del ámbito de la
Casa de Estudios en tanto no ameritaran "penas de efusión de sangre o mutilaciones de miembros u otra corporal". De esta suerte, la Universidad
mantenía sus propios calabozos.
Las Constituciones o Estatutos que
gobernaron a la Universidad desd"e su
fundación fueron formados por el Virrey y la Real Audiencia, modificando
un tanto las prescripciones salmanti11as.
Los Estatutos de Salamanca constaban, por entonces, de los siguientes títulos: I. De la elección del Rector. JI.
De la elección de Consiliarios. III. Del
juramento que Rector y consiliarios y
escribanos han de hacer. IV. Por qué
orden se han de asentar los consiliarios en el Claustro. V. De la Audien-

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Catedral, teniendo a ]a vez el carácter · de Canciller o Conciliario.
El 25 de enero de 1553 fueron inauguradas con toda la pompa tradicional
de las Universidades españolas las
lecciones universitarias poniéndose a
la nueva Casa de Estudios bajo el patronato de San Pedro, por recordarse
en es·e día su conversión.
En la Crónica de la Orden de Sa11
Agustín en las Provincias de la Nueva
España, publicada en 1624 por Juan
de Grijalva, se asienta que "en esa fecha don Luis de Velasco convocó a
los Oidores y a todos los hombres que
había en ese reino en la Iglesia de
San Pedro en donde se cantó misa del
Espíritu Santo" y de allí partió la procesión para las escuelas. Las lecturas
se hafían en el solar que había sido
de Doña Catalina de Montejo.
. Los cursos se iniciaron, ciertamente, el 3 de junio del propio año del
53, con la presencia del Virrey Don
Luis de Velasco, de los señores Oidores, de la membrecía de los Cabildos
civil y ec1csiástico y de las personas
más acreditadas de la capital del Virreinato. El Maestro Cervantes de Salazar, autor de los célebres Diálogos
sobre la Universidad y la ciudad de
México, pronunció una oración latina
de a,dmirable grandilocuencia.
El primer _Claustro se celebró el 21
de julio del mencionado año del 53,
en la Real Audiencia. El primer Rector de la flamante Universidad fué
el Doctor Don Antonio Rodríguez
de Quesada y primer Maestrecuela o

l

Una pági11a de los Estatutos salmantinos

Armas y Letras + Pág. 2

La adolescencia es la edad en la que
nadie quiere quedarse atrás o inmóvil;
en la que todos pretenden ir adelante.
Es la edad del progreso en la que cada
cual ansía reformarse a sí mismo para
progresar, y reformar el mundo para
que el mundo progrese.
En gran parte, tal actitud es buena;
porque esa actitud existe, el progreso
se ha iniciado; toda fuerza histórica
de grande eficacia tiene que ser, a un
tiempo, conservadora y revolucionaria; cuando en efecto sólo es revolucionaria, no crea, destruye, cortando
y despedazando las raíces del árbol de
la historia, lo hecha abajo, cortando
el rio de la vida de los pueblos, lo
ar ranca .a sus fuentes, lo empobrece y
lü mata; cuando sólo es conservadora,
lo inmoviliza y la inmovilidad es tam•
bién la muerte. Aun en un simple organismo molecular necesitase el armo•
nioso concurso del núcleo, que pre•
serve la identidad de la célula, y del
citoplasma que extiende en todas las
direcciones sus actividades. Precisa
juntar los dos factores de la vida en
marcha: el conservador y el modifica•
dor, y esto no puede hacerse sino entregando a los jóvenes la antorcha que
los siglos han encendido, y que toca
a los jóvenes llevar adelante, avivando, (sin apagarla) su llama. Fuerza es
que para eso los educadores todos,
maestros y pdarcs de familia, se empeñen en mantener su permeabilidad
psíquica que les permita conserYar la
juventud espiritual; y que así renue•
ven y rejuvenezcan perennemente su
alma, para que puedan entender a los
adolescentes, y siendo entendidos a su
vez y amados por éstos, que los unos
con los otros, cooperen. Sólo asi puede lograrse formar aquella "conciencia histórica" que necesita conquistar
el hombre para salir de la angustia de
su individualidad, y respirar el aire
libre ele la solidaridad humana.
La cooperación espiritual íntima
que el perfecto desarrollo de la humanidad requiere, y que es la base de la
verdadera libertad y la condición del
progreso moral, tiene que afrontar, no
obstante, dificultades de diversos órdenes, para que se realice en los adolescentes; unas se vencen al cabo, Y
Por lo común pronto; de ellas, la mayor es el aturdimiento natural de los
adolescentes en que para ellos hay aún
dos mundos: el mundo superficial Y
de plena libertad de al imaginación
-que es como libre mundo del juego
de los niños, para vivir en el cual llegan a veces los adolescentes a la faJ.

sedad, a la hipocresía y aun al crimen- y el serio mundo de los adultos
en el que todo se somete al áspero rigor de las realidades ambientes; pero
el pensar lógico, a cada instante más
fuerte, hace distinguir cada vez mejor
ambos mundos, y lleva a los adolescentes a jerarquizarlos, poniendo al
fin en primer término el mundo de las
realida,des, aunque siempre, y por for•
tuna para ellos mismos y para el progreso, con la propensión a supeditar
todo a algún ideal.
A la hora de la adolescencia, el instinto autoasertivo crece dominándolo,
haciéndolo suyo, sintiéndolo suyo, sintiéndolo como cosa de la conciencia
misma y entra entonces a ella, todo
despedazado y produce en ella la impresión de que la inunda una infinita
riqueza, cegadora y deslumbrante. El
estado del alma es entonces sobremanera paradógico, egoísta, egocéntrico
y a la vez juntamente altruista -excentrico-y.
Cuan grandes son para la mirada
del adolescente el aire, la montaña, el
bosque, el cielo, ¡ cómo brilla la luz!,
¡cómo rutilan los astros en la senda
profunda de los espacios infinitos!, ¡y
cómo la naturaleza toda está a la vez
allá, afuera, en el tumbo de la catarata, en el rodar del trueno, en la larga
y solemne salmodia del mar, y se
'adentra en el alma que se siente, a si
propfa, en comunión con todo!
Juntos el instinto inquisitiYo y los
dt autoaserción en forma de ensanchamiento y exteriorizamiento psíquico y de adentramiento y esjmismamiento en la conciencia, con un descubrir y un adueñar espiritual constante, de todo Jo que entra en el horizonte del alma, impulsar al ansia de
]a aventura; no sólo a caminar y a
viajar, sino ir a reuniones, saraos a
otros círculos, "a escaparse de la monotonía de la vida diaria" a leer noYelas y - con secreta fruición y temor, o altanera suficiencia- libros
vedados; a buscar cosas de cuento,
color y belleza; o cosas reales -agregaríamos nosotros- crudas y positivas; pero cómo las busca quien se
siente señor de ellas, y va a dominarlas y verlas de arriba a abajo, hechas
suyas. Cosas de cuento, color y belfeza, los adolescentes tienen hambre de
todo eso; "dadles viejos cacharros, esmaltes de colores y pinceles, y veréis
cómo se absorben encantadas en el
placer de dar a esos cacharros, nueva
y luminosa vida. Enseñadles a dibujar
· Ya bordar con sedas de colores, y os

Armas

y

sorprenderá el interés con que cubren
de bordados sus vestidos y sus muebles, símbolo a menudo, de su espirito. Tienen en cambio repulsión por Jo
gris, por lo neutro, por lo pardo, por
lo monótono que, lo mismo que a los
adolescentes, las hace huir y les pro- .
voca tedio. Por eso no gustan de las
calles angostas y obscuras, Y en cambio las atraen los espacios abiertos; no
sólo por otras razones, sino también
por éstas: los escaparates, las tiendas,
los cines".
En su propio cuerpo, ellos y ellas
avivan el sentimiento de su yo que se
exalta; si hoy muchas mujeres se pintan y si tantas se han enjoyado siempr;, cs, en gran parte, por la razón
anterior; análogo origen tienen en muchos casos el tatuaje, porque en verse
y adornarse se recrean.
Manifiéstase también éste durante la
adolescencia, en la propensión a hablar solo, a cantar, tararear, silbar y
bailar, o hacer expansivos movimientos de bienestar, cuando bajo ]as miradas de otro no se siente el que hace
todo esto.
El propio instinto esplende en el
placer de bailar con otras personas,
en la marcha rápida, en los veloces y
bruscos movimientos, y en las actividades todas, como se expresa también
en ]a música y las bellas artes. Vastísimo campo que observar pueden tener en los adolescentes, los educadores para contribuir a afinarlo, ensancharlo, hacerle perder su pristina rudeza y ennoblecerlo.
Hay en el adolescente, pero más ,•isible a menudo que en las edades posteriores, "una expresión simultánea
del cuerpo y del ab)la" y que es característica de la adolescencia; una
avidez por ensanchar y profundizar la
vida, que se traiciona aun en la propensión a bautizar las cosas más comunes, dándoles nombres pomposos o
extraños; y en el placer de encontrar
inagotable el mundo, como se siente a
si propio el adolescente.
El instinto autoasertivo se manifiesta enérgicamente en la forma franca
de instinto de imposición, sobre todo
en· los adolescentes, extravertidos, respecto de los cuales son por completo
exactas, las palabras siguientes: "En
primer lugar señalado cómo una propensión general de la humanidad toda, una especie de perpetuo y desasosegado deseo de poder, por poder, que
no acaba sino con la muerte". Este
instinto, en su aspecto más radical y
resucito, explica que Maquiavelo haya
dicho que "es de afirmarse en general
de todos los hombres que son desagradecidos, mudables, falsos, cobardes, codiciosos, y, tan largo tiempo
como otro tiene éxito, enteramente de
ese otro"; pero la verdad es que convirtieron verdades ciertas, en gran número de casos, en generalizacío'nes excesivas, y, sobre todo que hicieron,
de una posibilidad latente en todos los
hombres, una incesante realidad que,
por fortuna, no existe en el grado en
que ellos la describieron.
La atracción a la aventura, parece
ser aún más fuerte en la adolescencia.
Muchos adolescentes jóvenes sienten
que su vida en el hogar es estrecha y
que la existencia diaria es demasiado monótona. Ansían cambiar de ambiente, para ser más desarrollados,
mas independientes y más autoasertivos, y más maduros que antes; muchos de ellos abandonan sus hogares
y se unen, por lazos más o menos prolongados, al ejército de. los trotamundos, poseídos del impulso hacia la vida errante. Es probable que la mayo.
ria de los ,•arones y una incierta cantidad de las adolescentes sienta, en algun.as épocas, un deseo vehemente de
errar, de ver y conocer otros lugares,
de ponerse en marcha. La pasión de
0

Letras + Pág. 3

viaJar no está, sin embargo, limitada
a los adolescentes, domina también a
los mayores y aun aquellos que no
han entrado todavía en la adolescencia. El desarrollo encierra un conflic•
to de intereses y deseos. Hay otros inttrcseS que chocan con el espíritu de
aventura; la sociedad ejerce presión
sobre el individlio, por medio de sus
usos y sus costumbres, de sus normas
y de su modo de ver las cosas, en suma, por su organización de las con•
diciones de la vida, de modo que, normalmente, el espíritu de ave~tura se
limita a llenar su función aprobada
por la sociedad én la existencia de los
individuos. En algunas personas, estas tendencias son tan potentes que
nunca llegan a ser dominadas por las
convenciones y otros intereses, y como resultado t~nemos los adultos vagabundos, los trotamundos y los erráticos de todas clases.
Los campamentos, las caminatas y
otras actividades similares cuentan
con el entusiasmo de ]a mayoría de los
adolescentes hasta la edad adulta. Los
intereses más importantes derivan, en
parte, el amor a la naturaleza, en parte del gregorismo y de otras tendencias sociales y en parte del amor a la
aventura. Además proporciona a los
adolescentes que vi ven en las ciudades, una oportunidad para escapar áel
confinamiento de la artificia1idad, de
]a monotonía, sordidez y fastidio, y de
la acción coercitiva de la vida urbana.
La pa'r ticipación en estas actividades
ha aumentado enormemente en la década pasada, con un ritmo mucho más
rápido que el del desarrollo de nuestras ciudades y ele nuestros pueblos.
Indudablemente, esto se debe en parte
al carácter monótono, poco interesante del trabajo en la industria muy especiaJizada, asi como a las comodida•
des y al mayor número de horas libres que el aumento de la producción
ha dejado como saldo favorable.
Los incesantes desequilibrios de la
adolescencia, los fuertes choques emotivos y las readaptaciones que son
consecuencia de los mismos y de la
tendencia constructiva, sintética y armonizante que en cada individuo existe, originan bruscas oscilaciones de
agrado y de desagrado. Ni aquél ni
éste experimentamos marcadamente,
si nuestras inclinaciones e instintos se
satisfacen de una manera automática;
y si las tendencias, las necesidades, los
instintos de un modo perfecto y sin dificultad terminan en actos, son para
nosotros casi inconscientes, apenas los
percibimos; pero si se encuentran "li•
geramente contrariados", logran, sin
obstáculos demasiado temibles, su satisfacción, provocan una impresión de
placer en tanto que "contrariados
fuertemente, y tendiendo hacia un
funcionamiento menos armonioso, es
dolor lo que ocasionan".
Por otra parte, la oposición que se
encuentra en el desarrollo de un impulso, engendra la cólera que acompafia, a la lucha para vencer la resistencia o bien el miedo, si presintiendo la
derrota, se huye y este cuadrilátero
fundamental de emociones, de agrado
y desagrado, cólera y miedo, reacciona sin cesar sobre si mismo, a la vez
que se producen agitaciones de actividades de los sistemas viscerales,
cambios vaso-motores y modificaciones ·de metabolismo de las glándulas
de secreción intet'na que, por su parte
también, determinan en al conciencia
un profundo razonamiento.
Natura) pues, que en la adolescencia se pase a menudo del dolor al placer y viceversa, y de la cólera al miedo o de éste a aquella, y que, después
de cada choque emocional y de cada
nueva adaptación, se llegue a tener
(Pasa a la Pág. 6)

j

1

�DEL

,Fachada de la Universidad de Salamanca

Lá ilustre y tradicional Universidad de Salamanca, fundada
en el Medioevo español por el Poder Real y acrecida en los siglos
de Oro por los más esclarecidos maestros del saber hispánico,
que irradiaron sus experiencias enriqueciendo al Humanismo re•
nacentista, llega en estos precisos días otoñales a la celebración
de su séptimo cumplesiglos, aureolada de leyenda, henchida de
gloria secular, rodeada de la múltiple consideración que las Universidades del mundo le consagran, como a la más célebre, aca•
so, del Renacimiento, rectora, en mucho, de la política imperial
española, baluarte de la Contrarreforma, hóntanar y seminario
de historiadores, teólogos tridentinos, poetas líricos e ingenios
laicos.
En este venerable Centro Docente
todo es acreedor de meditación y estudio; todo avasalla y atrae las ajenas
miradas, transportando la mente a
épocas pretéritas.... Sus bellísimas y
elegantes vestiduras, su fachada plateresca, rica en su género y en toda
clase de detalles, las antiguas aulas
con sus altos púlpitos y sus bancos
carcomidos, el primitivo claustro lleno de inscripciones latinas, la capilla,
lo librería, los artesonados, las ver]as,
los escudos, las bajorelieves: todo evoca un pasado que ciega con su esplendor al hombre moderno de las
Universidades, que ha recogido, en
parte, dorados frutos de aquellas edades,
Es incuestionable que la Universidad de Salamanca tuvo su nacimiento
en la Edad Media española, mas no
pude fijarse con certeza la fecha de su
fundación, por no haber documento
alguno que lo atestigue.
En las postrimerías del siglo XII Alfonso IX de León estableció en Salamanca un centro de enseñanza sobre
la base de los estudios eclesiásticos
que se prodigaban en la Catedral, y

acaso fué creado este estudio en emulación a la Universidad de Palencia,
que ya decaía por falta de sustentación económica.
Una inscripción redactada por Fernán Pérez de Oliva, a la que al parecer, no se concede mucho crédito, por
la posterioridad de su redacción dice
así:
ANNO DOMINI M, C. C.
Alphonsus VIII Castellae Rex Palentiae Universitatem erexit cujus aemulatione Alphonsus IX Legionis Rex
Salmanticae itidem Academiam constituit: illa defecit, deficientibus stipendiis: haec vero in dies flourit,
!avente prccipue Alphonso Rege X a
quo accitis hujus Academiae viris, et
patriae leges et astronomias fabulae
demum conditae.
EN EL AÑO DEL SE:-íOR 1,200.
"Alfonso VIII Rey de Castilla erigió
a la Universidad de Palencia y su
émuio Alfonso IX Rey de León fundó
al mismo tiempo la Academia de Salamanca: aquélla vino a faltar por esca-

Armas

y

sez de recursos, ésta floreció cada vez
más, ~specialmente bajo la protección
de Alfonso X, el cual auxiliado por los
varones de esta Academia dió leyes
para su patria y formó las Tablas Astronómicas."
La Universidad de Salamanca no
fué, en manera alguna, una continua~
ción del Estudio palentino, sino una
creación, a·nterior, particularmente in~
dependiente, como consta del discurso
histórico de Don Pedro Chacón, cuando expresa: Hy porque los que hasta
aquí han escrito lás cosas de España,
por no haber visto las cosas de esta
Universidad, tienen creído que fué
transladada aquí de Palencia, será
bien desengañar de ello al principio,
y mostrar cómo entrambas se hicieron
juntas, una en el reino de León y otra
en Castilla, aunque algunos tiempos
después la Universidad de Salamanca,
como la vaca gorda del sueño de Faraón , se tragó al flaco estudio de Palencia."
El fundador y los reales y sucesivos
favorecedores del Estudio salmantino,
hicieron cuanto les fué posible por
-acrecentar los fueron y privilegios que
le habian otorgado, mas ninguno entre
ellos como el sapiente Rey Don Alfonso el Décimo, que puso especial empeño en honrtula con los catedráticos
mas sabios y disertos de su reino, instituyendo1 enseñanzas en los diversos
aspectos del saber medie-.,a1, sin cuidars e de gastos y diligencias. Sentó,
asimismo, la teoría de que los haberes
cie los profesores habían de ser fijados
por el Rey y que el estipendio de cada
maestro debía estar en relación con la
cultura del mismo y con la labor que
realizase dentro de las aulas; expidió
privilegios; acreció con estímulos y
señalado celo la fama que iban adquiri endo mentores y alumnos y estableció el cargo y la dignidad del Rectorado, con la misión de imponer paz y
velar por la integridad del estatuto
universitario.
La creación de esta jerarquía, según
Enrique Esperabé Arteaga, puede desprenderse del texto de la ley sexta, titulo XXXI, de la Partida segunda, que
dice: "Otrosí pueden establecer de si
mesmos un ma:roral sobre todos a que
llaman en latín rector, que quier tanto decir como regidor del estudio, a
que obedescan (sic) en las cosas que
fueren convenibles, et guisadas et derechas. Et el rector debe castigar et
apremiar a los escolares que non levanten bandos nin peleas con los ornes
de los logares que ficieren los estudios
ni entre si miemos, et que se guarden
en todas guisas que non fag~n deshonra nin tuerto a ninguno, et defenderles que non anden de noche, mas que
finquen asosegados en sus posadas, et
puñen de estudiar et de facer vida honesta et buena: ca los estudios para
eso fueron establecidos, en non para
andar de noche nin de da armados 1
trabajándose de pelear o de facer
otras locuras o maldades adaño de si
e! a estorbo de los logares do viven:
·et si contra esto viniesen entonce el
nuestro juez los debe castigar et endercszar de manera que se quiten de
mal et fagan bien."
"Armas y Letras", con el propósito
de poner al paciente lector en el conocimiento de los instrqmentos legales
primitivos de la multisecular Universidad de Salamanca, publica en esta su
décima entrega las Cartas de Don Fernando 111, el Santo y de su hijo Don
Alfonso X, el Sabio, documentos am-

Letras + Pág. 4

bos de una alta y venerable antiguedad, conservados en pergamino.
CARTA DE DON FERNANDO III,
EL SAl\TO
Connoscida cosa sea a todos quantos
esta carta uieren como jo don Fernando por la gracia de Dios Rey de Castiella e de Toledo de León e de Gallizia e de Cordoua Porque entiendo que
es pro de myo regno e de mi tierra
otorgo e mando que aya escuelas en
Salamanca e mando que todos aque- .
}los que hy quisieren uenir a leer que
uengan segura mientre e jo recibo en
mi comienda e en myo defendimiento
a los maestros e a los escolares que hy
uini"eren e a sos ornes e a sus cosas
quantas que hy troxieren e quiero
e mando que aquellas costumbres e
aquellos fueros que ouieron los escolares en Salamanca en tiempo de royo
padre quando establecio hy las escuelas tan bien en casas como en las otras
cosas que essas costumbres e essos
fueron ayan e ninguno que les fiziesse
tuerto nin fuerca nin &lt;lemas a ellos
nin a sus cosas aurie mi ira e pechar
mye en coto mili morabetis e a ellos
el danno duplano. Otro si mando que
los escolares biuan en paz e cuerda
mientre de guisa que non fagan tuerto nin &lt;lemas a los de la villa e toda
cosa que acaezca de contienda e de
pelea entre los escolares o entre los
de la villa a los escolares que estos
que son nombrados en esta mi carta
lo hayan de veer e de enderecar: El
Obispo de Salamanca, e el Dean, e el
Prior de los Predicadores, e el Guardiana de los descalcas, e don. Rodrigo
e Pedro Guigelmo, e Garci Gomez e
' Pedro Uellido, e Ferrand Johhannes
de Porto Carrero e Pedro Munniz calonigo ele León, e Miguel Perez calonigo de Lamego, e a los escollares e
a los de la villa mando que esten por
los que estos mandaren. Facta carta
apud valletum rege exprimente sextO
clic .Aprilis. Era milesirna dusentesima
c.ctagesima prima.

-IICOmnoscida cosa sea a quantos esta
carta uieren como yo don Ferrando
por la gracia de Dios, Rey de Castiella, de Toledo, de León, de Gallizia,
de Seuilia, de Cardona, de Murcia, f!
de Jahen, otorgo que los escolares que
estudieran en Salamanca que non den
portazgo por quantas casas anduxieren par ;i mismos ellos o sos ornes
por ellos sin de ida nin de uenida,
1E airoso otorgo e mando que tengan
e uayan seguros por todas las partes
de myo regno con todas sus cosas e
que rron sacando cosas uedadas de
myo regno que ninguno non sea osado
de ehmargar los nin de facer les mal
ninguno nin de pendrar los sinon
fuere por su debda propea o por ' fiadura que elos mismos 'f echa ca qui
quier qye lo fiziesse aurie mi ira a pe·
char mis e coto cient maravedis e a
ellos o a qui su uoz touiesse todo el
danno duplado, Data Sibilla rege exprimente duodecimo die MartiL Johannes petri scripsit. Eramilesima dusentesima nonagesima.
CARTAS DE DON ALFONSO X.
EL SABIO

-1 Don Alfonso por la gracia de Dios

Escaleta claustral de la Universidad
( detalle)
Rey de Castiella, de Toledo, de León;
de Gallizia, de Suilla, de Cordoua, de
Murcia, e de J aben. Al concejo de Salamanca, salut e gracia: Mando uos
que guardedes e que defendades a los
Maestros e a los escolares de Salamanca en so derecho e que non consistades que reciban feuca nin tuerto
de ninguna parte, que les tengades e
les guardedes son privilegios que han
del Rey don Ferrando myo padre e de
mio auuelo que confirme, yo e ninguno non les fasse a ellos e ninguna cosa, ca el que lo fizziesse, a el me tornaría por ello, Dada en Badaioz por
mandato del Rey nueve días de nouiembre. John Perez de Segobia la
escriuio en era de mil dosienlos e
Nouaenta Annos.

- 11 /

Don Alfonso, por la gracia de Dios,
Rey de Castiella, de Toledo, de León,
de Gallizia, de Seuilla, de Cordoua, de
Murcia et de Jahen. Al conceio de Salamanca dalut et gracia: Bien sabedes
como mio padre dio so priuilegio a los
escolares de Salamanca. Et agora enbiaron me dezir que gello non gueredes tener en algunas cosas. Otrosi me
enbiaron dezir que ha by algunos de
nos que fazedes ayuda et que prestades armas a los escolares peleadores
que son hy en uestra villa por que se
destorua el estudio e au a mal, et esto
tengo yo por fuerte cosa et por mal
fecha. Onde nos mando que les tengades so priuilegio en todas cosas assi
como mando ·el Rey don Ferrando mio
padre et que gello guardedes et non
les passedes a mas, Et mando et defiendo firme mient que ninguno non
sea osado de prestar armas nin de fazer ayuda ninguna de ornes nin de
otra cosa a los escolares peleadores,
ca el que lo fiziesse aurie mi ira et
pechas mie en coto cient maravidis et
a el me tornaria por ello, et mando
a los alcaldes de Salamanca que recabden estos cient maravidis del coto
Para mi. Dada en Badaioz por mandado del Rey diez dias de Nouiembre,
Johan Perez de Segouia la escruio en
era de mil et dosientos et nouaenta
annos.

manca pedieron merced a mi don Alfonso por la gracia de Dios Rey de
Castilla, de Lcon, de Toledo, de Gallisia, de Scuilla, de Cordoua, de 1lurcia, de Jaen, que yo que les otorgase
estas cosas que son escriptas en esta
carta que me enbiaron pedir con su
procurador porque desian que fasian
mucho menester aprouecho del estudio e yo con grand sabor que he
quelestudio sea mas auancado e mas
aprovechado cate aquellas cosas que
me ellos pedieron e oue mi conseio e
mi acuerdo con los obispos e con arcidianos e con otros clerigos buenos que
conmigo eran sobre ellas e anido el
consejo aquello quelos entendieron
que era pro e onrra de mi e de mios
regnos e delos escolares e de toda la
tierra aquello fis yo e mande a toue
por bien que mandase faser ende carta
abierta e sellada demi sello colgado
cnque fuesen escriptas elas pusturas
que yo puse e mande sobre este fecho
e que supiesen como las deuen guardar e tenier e enbio hi alos conseruadores que yo fise que guardasen el
estudio e las cosas que pertenescen al
estudio. E las pusturas son estas:
mando e tengo por bien que los escolares del estudio de Salamanca non .
alluguen las cosas que los otros escolares touieren allugadas por poco nin
por mucho nin anden sobre ellas por
gelas sobremontar que los conseruadores del estudio que estimen las cosas de la villa por derecho aluguero
así aquellas que son delos ciudadanos
como aquellas que son delos canongos
e de los clerigos. E que la mayor estimacion sea fasta dies a siete maravidis e non mas. Otrosi mando quela
sentencia de descomunion del obispo
dela villa que sea guardada e tenida
entre los escolares. Otrosi mando
aquelos escolares dela vniversidat non
ayan sello comunal de la vniuersidat
sinon por mandado e por complaser
del obispo de Salamanca. Otrosí mando que todo ome que traxiere a Sa12manca pan o vino o..... otra manera
para , 1 ender onde quier quela traya
que non sea cnargado de ninguno nin
contrallado mas ttaya la e venda la •
como mejor pudiere. Otro si mando
que los alcalles dela villa guarden e
fagan guardar los preuillejos dela
vniucrsidat quanto pertenesce alos derechos del Rey, Otrosí mando quesi

algunos escolares fueron en la villa
de Salamanca peleadores o boluedores
o que cnbarguen el estudio por alguna manera que el obispo e el maestro
e escuela de Salamanca qu elos fagan
prender e echaren carcer oquelos
echen de la villa e !oque ellos por
mejor touvieren. Otrosi mando que si
los legos de la vilJa fesieren mal nin~
guno alos escolares que los alcalles de
la villa quelos castiguen e que fagan
todo aquello que entendieren de dere- •
cho. De los maestros mando e tengo
por bien que ayan vn maestro en leys
e yo quel de quinientos maravedis de
salario por el anno e el que aya vn
bachiller canonigo, Otrosí mando que
ayan vn maestro en decretos e yo
quele de tresientos maravedís cada
anno. Otrosi mando que ayan dos
maestros en decretales e yo queies de
quinientos maravedis cada anno. Otrosi tengo por bien que ayan dos maestros en logica e yo queles de dosientos maravedis cadaa nno. Otrosí
mando e tengo por bien que ayan dos
maestros en lo gramatica e yo queles
de dosientos maravedis cada anno.
Otrosí mando e tengo por bien que
ayan dos maestros en fisica e yo queles de dosientos maravedis cada anno.
Otrosí mando e tengo por bien que
ayan un estacionario e yo qucle de
cient maravedis cada anno e el que
tengo todos los exenprarios buenos e
correchos. Otrosí mando e· tengo por
bien que ayan vn maestro en organo
e yo que le (de) cinquenta maravedís
cadaanno. Otrosi mando e tengo por
bien que ayan vn apo(te)cario e yo
quele de cincuenta maravedís cada
anno, Otrosí tengo . por bien el &lt;lean
de Salamanca e Arna! de Sencaque
que yo fago conseruadores del estudio
ayan cada anno dosientos maravedis
por su tr(a)baio e pongo otros dosientos varavedis que tenga el dean sobredicho para faser despesar en las cosas
que fesieren menester al estudio. E estos maravedís e mando que los sobredichos conseruadores rreciban e tengan estos maravedis sobredichos e que
los despiendan en prouecho del estudio asi como yo mande e sobredicho
es e que den c(uen)to e rason dellos
cada anno a mio a quien yo mandere.
E mando e digo a los sobredichos escolares que ..... en ..... bien su fecho e
sus...... su onrra e &lt;Jue binan en pas

- III Conocida cosa sea a todos quantos
esta carta vieren como elos escolares
de la vni uersidat del estudio de Sala-

Un aspecto del Aula de Fray Luis de León

Armas y Letras + Pág. 5

Cátedra de Fray L11is de León

(sin) vuelta e sin pelea ninguna e que
guarden e tengan todas las mías pusturas asi como las yo puse e mande
de guisa que yo aya voluntad deles
faser bien e Illerced e deles adelantar
su (on)rra e su prouecho. E si alguno fuere quelas m (i) as posturas non
quiera guardar nin tener sepa queme
pesara mucho e &lt;lemas non gelo sofrire. Dada en Toledo por mandado del
Rey ocho dia(s de) Mayo en era de
mill e dosientos e nouenta edos annos.
Domingo Yuannes la físo demandado
de don Martín Ferrandes, electo de
Leon e Notario del Rey,
- IV Don Alfonso por la gracia de Dios,
Rey de Castilla, de Toledo, de León,
de Gallísia, de Seuilla, de Cordoua, de
Murcia, de Jahen, del Algarhe á los
conceios e a los alcalles e a los jucses
de Astorga, de Villa Franca, de Val
Caree!, de Pon! Ferrada, de Porteba,
de Aseua e de Venencias e atados los
otros conceios e jueses e alcalles del
reyno de Leon que esta mi carta vieren, salut e gracia: Sepades que yo
dy mio preuillegio alos escolares del
mio estudio de Salamanca que non
diesen portadgo de aquellas cosas que
traxiesen para gouernio desu estudio
epara mantenimiento de sus cosas, e
enbiaron seme querellar que ay algunos en vuestros •lugares queles pasan
contra el e queles toman portadgo ,delo
que ellos osus ornes traen, e pidieron me mercet quelo non consintiese,
equegelo fisiese guardar. Ende mando
e defiendo firmemente que ninguno
non sea osado de tomar portadgo ninguno alos escolares que vienen al estudio de Salamanca sin asusomes delo
,q ue traxieren para su gouernio e para
mantenimiento de sus cosas nin de los
enmargar nin de los contrallar por
ello, ca qual quier que lo fisiese pechariela pena que dis en el "inio preuillegio e &lt;lemas ai cuerpo e a quanto
que ouiese me tornaria por ello. Otrosi
en el lugar de gelo fisiessen e el conceio e los alcalles e el jues gelo consintiesen faserles ya pechar en pena
tresientos maravedis e aquel a quien
lo tomasen el danno doblado, Dada en
Seuilla el Rey la mando domingo catarse dias de agosto era de mili e tresientos e cinco annos. Martin Peres la
liso por mandado de maestre Ferrando García arcediano de Niebla,
(Pasa a la Pág. 7)

�lió un sayal teñido con el color de las
alondras.
En los adolescentes predomina, mejor que en otras edades, el fenómeno
(Viene de la Pág. 3)
capital de proyección del alma hacia
el futuro que es característico de la
buen o mal carácter. Como sin embar- imaginación; que se realiza aún al forgo. en el adolescente sano predomi- jar los más humildes razonamientos sinan, a pesar de retrocesos y caidas, logísticos, en los que, desde las precrisis y vacilaciones, las fuerzas vita- misas, se va hacia lo que ellas habrán
les y con ellas los instintos, las ten- ' de contener o de justificar, y es natudencias que terminen en actos que ar- ral que tal necesidad de proyección
moniosa y facilmente, aunque de ven- del alma, esplenda en la edad en que
cer obstáculos, dan paso a fuerzas vi- todas las energías físicas y morales de
tales triunfadoras y como por otra • la vida van adelante.
parte, no obstante su gran important;n grave peligro hay que apuntar
cia, la cólera y el miedo no pueden aquí; peligro que acrecienta el carácser m:is que episodios en la existen- ter mismo esencia] de la adolescencia,
cia; salvo en condiciones anormales: la figura ideal se empeña, en partes se
placer, el buen humor, naturalmente horra, pues la naturaleza excesiva de
predominan.
los adolescentes, su frecuente inestabiAsí ocurre, no sólo en la adolescen- lidad emocional, sus bruscas alternaticia sino en las demás edades, sobre to- vas de irresolución, de resoluciones
do cuando se pone la mirada más allá no pocas veces irreparables, fácilmendel momento presente, y se atiende a te los llevan al desvío, a la indiferene11a sin desmayo, con tenacidad y en- cia; más lejos quizás, si han reverentereza, transportando al plano ideal la ciado, acaso escarllezcan y se mofen;
vida psíquica; los que asi llevan sus tal vez cometan crímenes, y en el iraojos mas allá de lo presente, aun cuan- cundo desconsuelo de lo que crean
do padezcan graves sufrimientos, pue- que es su desconsuelo, de lo que crean
den tener profundas satisfacciones y que es su decepción, se entreguen luegoces, salvando su propósito a pesar go, con sombría rabia o con altanero
de las contrariedades que les imponen desdén a la vida disoluta e impura,
los instintos y alcanzan satisfacciones al desenfreno. "Cualquier desvanecique, justamente por ser ideales, pue- miento del ideal", sea que se encarne
den tener la mayor fuerza.
y se personifique en seres determinados, sea que se vincule en abstraccioLOS IDEALES DEL ADOLESCENTE nes, "entraña rendirse a las potentes
y desgobernadas fuerzas hereditarias".
La importancia de la adolescencia Las vidas legendarias no son más que
para el desarrollo de la conducta pos- una oscilación constante y tempestuoterior y aún de la vida entera, puede sa de arrebatos, de impulsos hacia la
ser, en este aspecto, máxima: su prin- realización de ideales, y bruscas y
cipal función es que ciertamente en hÓndas decepciones que los Hevan, por
ella se forjan los ideales y se desdeña reacción al predominio de obstáculos
la estructura esencial del carácter. El y vivaces instintos.
adolescente debe saber forjarse aqueEl resultado lamentable suele ser
llos y lograr empezar a dar consisten- que, adolescentes de singular valor
cia a su carácter. Si en quien tiene ~oral, se pierden enfangán?ose en viideales, la vida toda, proyectada lue- c10s.
go hacia la realización de los mismos
La mayor parte de los casos de criy viviéndose para rea1izarlos, es la vi- minalidad provienen de parada psida digna de vivirse, ya que,· "el arte quica y de reversión a la vida amoral
de la vida es hacer de la ;vida una en la que aún no se modela al conobra de arte"; en quien no tiene idea- ducta por superiores influencias psíles, la vida es una simple sucesión quicas y sociales, y suyo gobierno no
inacorde de fortuitos accidentes, feli- puede ejercerse ya por uno mismo, sices o desventurados; conexos, sin va- no que "tiene que imponerse desde
lor moral sintético ninguno; sin pilo- afuera".
to que lo dirija, porque, sentado al tiCitase a menudo el ideal, en la somón no dicta su rumbo un carácter.
ciedad de la que se forma parte, en
La formación de los ideales, no la patria, en 1ás instituciones que se
siempre es consciente. Se produce, consideran venerables.
en parte, pm: ..admiraciones irreflexiLos fenómenos de disolución, provas. Un adolescente puede encontrar ducidos por la pérdida o el relajaun ideal fragmentario en otro adoles- mi~nto del ideal, se acentúan a causa
cente, por su inteligencia, su bizarría, de la natural tendencia del adolescensu elegancia, su verba; acaso por su te a rebelarse, 11cualquier hombre que
actitud melancólica; por el halo de normalmente sea respetuoso de la ley
prestigio y de añoranza en sus pala- y que recuerde su adolescencia, puebras.
de acordarse, sin duda, de numerosos
Verá otras veces el adolescente su casos en los que se sintió peligrosaideal, en personas más grandes y a mente acerca de los límites de la ley
quienes apenas conozca; o como Cé- misma y pronto a violarla".
sar, en héroes, en Alejandros. AlejanLa retrogradación moral en tales
dro lo personificaría también breve casos ocurre. No es raro que se vueltiempo, en Filipo, quizás a ratos; en van los adolescentes insinuantes y pérAlcibiades, en Sócrates. Todo puede fidos, solapados, o, por lo contrario,
ser episódico, trasc'endental siempre. cínicos y brutales; los defectos y los
Así se explica la enorme influencia vicios, la propensión por ejemplo, a
que en los adolescentes, y luego en mentir, conviértese fácilmente en hilos hombres, tuvieron durante acaso pocresía; la de escaparse a la coacmillares de años, las figuras legenda- ción social y ,•uélvese, cuando ésta se
rias de Aquiles y de Patroclo, de Héc- relaja, morboso placer de quebrantar,
tor y Ulises; más tarde las de las vi- con violencia y desprecio, los vínculos
das paralelas de Pltuarco y la que sociales; la de encolerizarse, arrastra
ejerce el ejemplo de los héroes, los a los actos más brutales, por poco que
grandes exploradores y los santos, No se ceda a la tentación de reaccionar
sólo el prodigioso poeta de Asís, sino rudamente a las provocaciones o ante
la humanidad, pero más él que casi to~ los obstáculos. Y aqui conviene recorda la humanidad, han sido la fascina- dar la verdad espantosa que en los
ción del divino amante de los hom- grandes trágicos griego~ encontró su
bres, cuyo rostro le sonríe en el Mar mejor revelación: que el mal enconde Galilea, mientras que hombres y trado engendra el mal y el crimen es
mujeres en todo el mundo, oyen la voz hijo del crimen, que la crueldad, tan
y siguen las huellas de aquél que vis~ extraña a la adolescencia, ya qile la

El Espíritu del . .

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adolescencia es por su propia índole nos grande, de las impulsos que a la
la edad generosa, puede llegar a ser pasión lo llevan, y el temperamento,
la sardónica compañera de la adoles- conjunto de efectos que sobre la vida
ct'ncia, en un país en que los ideales mental determinan los cambios quicolectiYOS se derriben y en el que las micos o metabólicos del organismo, el
carácter, como resultante, meor o peor
almas encallezcan.
organizado,
de la disposición innata,
Explicanse la lúgubre y rápida deel
genio
y
el
temperamento, guiados
generación que en tales casos se prolos
tres
y
unificados
por un sistema
ducen, al derrumbarse los ideales, por
el mismo carácter excesivo de las re- más o menos coherente de juicio y
acciones de los adolescentes Y de los de sentimientos -diséñase progresivahombres que, mentalmente, no llegan mente en la adolescencia, sobre todo
más allá de la adolescencia. Derroca- porque en ella, al través de las crisis,
da la deidad del pedestal en el que se se imponen los rasgos principales de
le habia adorado; desconócense en la fisonomía moral, y porque éstos son
ella, todas las cualidades que le fue- los que el respectivo sistema de juicios
ron atribuidas y basta para que esto, y sentimientos organiza Y, más o meque se haya creído ver que uno solo nos progresivamente dirige.
Nada definitivo; sin embargo, la
le faltaba. Arráncase, entonces, del
jardin del alma la flor que en él cre- cristalización vendrá después, hasta
cía y sustitúyenla rastreros y punzan- donde pueda llegar en la edad adulta,
tes abrojos. De la religiosidad más pero en la adolescencia cabe forjar algrande puede pasarse no sólo al ex- gunos, al menos, de los sentimientos
cepticismo más grosero sino a la más ... que en sólidos juicios se incorporen,
sangrienta burla; de la mayor delica- y que con otros se organicen, constituyendo asi las piedras angulares del
deza a la grosería, a la brutalidad.
LAS UTOPIAS.-Si un ideal -refe- edificio del espiritu, a las que se refierente no a un individuo solo sino a ran hábitos que les den mayor coheun grupo de individuos, a una ciudad, rencia.
Cuando se tiene la buena fortuna de
a un pueblo o a la humanidad entera- se ve, o siquiera se entrevé inac- que ]os juicios que se forjen en la adocesible acaso, pero capaz de realizar- lescencia sean justos; generosos y perse, a lo menos en parte, mediante las severantes los sentimientos que a taactividades concordes de muchos in- les juicios se vinculen, fáciles y fuerdividuos; tal idea constituye una uto- tes los hábitos de buen servicio, verpía, entendiendo este vocablo en el daderas virtudes que se les refieran;
sentido de un pueblo completamente rápida, eficaz y perseverante 1a resodichoso, gracias a las instituciones lución y la acción que de esos juicios,
sentimientos y hábitos se derivan, y
ideales.
Las utopías nact'n en el pensamien- que los organice cada vez mejor, y en
to de un individuo, a causa de un -aes- armónico conjunto; el carácter moral.
acuerdo entre la realidad social que Quien logra tenerlo, no se deja arraslo circunda y que le parece imperfec- trar por los impulsos que en él pugta, fea, odiosa o aborrecible; y su nan por imponerse, ni por los agitadoideal de una sociedad distinta, un sue- res que quieren arrebatarlo a acciones
ño que juzga realizable, tan pronto co- desatentadas o vituperables y a la reamo otros lo compartan y hagan con- lización de funestas utopías, que no
currir sus actividades unánimes, para merezcan dedicarles Jo mejor de la
existencia.
conquistarlo.
·
Sea cual fuere el tipo de adolescenNo siempre son, sin embargo, las
utopías factores de progreso: la con- tes, no se consolida en ellos, sino en
dición que se pretende alcanzar por contadas excepciones, el hábito de raellas es, a veces, totalmente inaccesi- zonar, cuando sea oportuno, la conble e ilusoria; los medios que las mis- ducta, fundándola en juicios de cuya
mas preconizan son en ocasiones, des- exactitud se tenga normalmente comquiciantes de ,to.da coordinación supe- probación adecuada. Porque no razonan su conducta, ésta, o es, por lo corior y de toda vida más alta.
mún,
automática repetición de comAun los ideales generosos que como
nobles utopías se persiguen, llevan portamiento que especialmente se proentre · sí riesgos de otra naturaleza. duce en grupos sociales, sobre los que
Cuando son vencidos q~ienes por .ellos pesan coacciones que la tradición ha
combaten, apoderérase de su alma, al impuesto durante siglos, y que la deperder la fe, el desencanto, y con él sigualdad económica mantiene, o desse producen las más mortales caídas files de actos fortuitos que las pasioen el plano moral. Asi, sobre todo, nes enardecen e impulsos instintivos
ocurre en los grupos militantes que, determinan, sin que apenas fenómenos
olvidando la gran verdad salvadora de superiores los modifiquen.
Por lo que a los juicios se refiere,
que el buen fin no justifica los medios, se lanzan por medios violentos, no teniendo aún los adolescentes el
a la conquista de buenos fines. Cuan- hábito de fundarlos debidamente, los
do encuentran la derrota, no les queda forman, sea como resultado de simples
ya más que las armas despedazas con percepciones, sea bajo la fe del testilas que lucharon, y muerto su ideal, monio ajeno, o mediante ese implícito
que con sus cadavéricas emanaciones reconocimiento de semejanzas y difeenvenena el aire. Transfórmanse fá- rencias, entre lo que se sabe qué es Y
cilmente en bandas de foragidos o des- lo que de nuevo nos sorprende, que es
cienden a categorías amorfas en el lo que constituye la intuición; procefondo de las ciudades donde, perver- dimientos -los tres valiosos, y los tres
tidos, viven una vida subterránea, en legítimos- de formación de juicios,la que se revuelvan, degenerándose pero exclusivos de aquel otro que los
con todos ]os vicios. Nada es tan te- funda en la recta inferencia lógica,
rrible para un grupo malo, como su- que el razonamiento se deriva. Y aquí
frir estas reacciones colectivas de de- es donde está la diferencia; mientras
cepción que conducen al crimen, a la que el joven excepcionalmente reflexidisolución de todos los vínculos y a vo Y el adulto, ceden el paso a este
la muerte obscura, afrentosa y deses- ltimo modo de juzgar, en todos los caperada.
sos en que no parece que basten los
El carácter, o lo que es lo mismo
tres primeros, tiende el inexperto adola combinación cada vez más estable' lescente a no poner en ejercicio el
peculiar para cada uno de estos tre~ procedimiento de más riguroso y sisfactores; ]a disposición innata, las ten- temático carácter, o a aplicarlo soladencias instintivas y el genio o índo- mente a medias.
le, modo suigéneris que caracteriza a
La acción suele ser, por lo mismo,
un individuo en la expresión con más menos rápida en los adultos, sobre too menos fuerza, con mayor o menor
rapidez, con persistencia, más o me• (Pasa a la P ág. 7)

Armas. y · Letras + Pág. 6

El Cumplesiglos ...
(Viene de la Pág. 5)

-V -

·,

Don Alffonso, por la gracia de Dios.
Rey de Castilla, de. Toledo, de Leon,
de Gallizia, de Seuilla, de Cordoua, de
Murcia, de Jahen, et del Algarue. Al
conceio et al juyz o a los juyzes de·
Salamanca et a todos los otros ames
de mios regnos que esta mi carta uiercn, salut et gracia : Sepades que los
maestros et la vniuersidat delos escolares de Salamanca me e~uiaron dezir
que auia grand carestia en Salamanca
de todas las cosas por que se auian
de mantener d guisa que lo non podían soffrer sen muy grand danno
dessi, et enuiaron me ·pedir por merced que yo mandasse que todos aquellos qeu y quesieessen traer pan et vino et otras uiaudas de fuera parte a-ssi
de Salamanca et de su termino como
de otros logares, que lo podiessen fazer, et yo touc Jo por bien. Onde mando que todos aquellos que quesieren
traer pan t vino et otras viandas auender a Salamanca assi los de Salamanca
-codc su termino como los otros, que
lo tragan et Jo uendan y, et delfiendo
que ninguno non sea osado de gelo
embargar nen de gelo contrallar por
estatuto nen por p1eytesia ninguna que
el conceio sobredicho ayan con los
maestros et con la uniuersidat de los
escolares sobredichos nen por carta
que yo aya dada en esta razon, Et esto
mando que sea agora mientre durar
la carestia en Salamanca o ata que yo
touiere por bien, et mandoauos el conceio et al juyz o a los juyzes de Salamanca que non embarguedes en ninguna manera esto que sobre dicho es
et non fagades end al se non anos me
tornaría por ello. Dada en Cuenca
postremero dia de Enero.- maestre
Pedro arcidiano de Reyna et tenie"nte
las uezes de maestre Jo han Affonso,
notario del Rey et arcediano de Sanctiago la mando fazer por mandado del
Rey,- Pedro Perez de Leon la fizo.Era de mil et tresientos et nueue
annos.
- VIDon Alfonso, por la gracia de Dios,
Rey de Castilla, de Leon, de Toledo,
de Callisia, de Seuilla, de Cordoua, de
Musia, de J aneo, e del Al garue, a los
conseruadores del mio studio de Salamanca, Salud e gracia: La uniuersidad de los Maestros e de los Scolares
del studio me enbiaron pedir mersed que yo que uos mandasse que les
aguardassedes e que les fessiessedes
aguardar los privilegios que les yo die
e que les otorgue y. Et yo por les fazer
bien et mersed toue por bien de lo
faser ende uos manc;lo que uos que los
agardedes estos priuilegios et que gelos fagades agardar, et se para esto
ouierdes menester aiuda mando a los
alcaldes dy de Salamanca que uos
auiden a cumplir esto que yo mando
et non fagan end al. Sinon a e11os me
tornaría por ello. Dada en Alcalla primero dia &lt;le Enero era de mil et tresientos et catorse annos yo Johan i\ligaeliz la escreui por ma_ndado del Rey.

R. A. L.

El Espíritu del . .
(Viene de la Pág. 6)
do en los c¡ue mejor adquieren el hábito de la deliberación, cuando la conducta, por la gravedad que entraña y
la novedad que exige, lo requiere. Entonces adoptan el sistema de razonamiento intermedio. Los adolescentes,

SEGUNDO CONGRESO UNIVERSITARIO Y PRIMERA
ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DE LA UNION
DE UNIVERSIDADES LATINOAMERICANAS

P?r lo _com_n, no tiene tiempo, método,
m paciencia, y suelen, aun en los casos graves, juzgar de golpe, sólo por
los medios iniciales; pero no se sirven, sino muy imperfectamente, del
razonamiento completo que tenga en
cuenta todos los datos y las posibilidades todas.
La generosa actitud del adolescente,
que vaya al fin sin que le importen la
fuerza de los inconvenientes con los
que personalmente pueda tropezar,
porque el fin sea lo único que Jo preocupe, es muy superior a la calculadoLa Universidad de Chile invita a las Universidades de la
ra actitud del adulto, que podrá opoAmérica
Latina al Segundo Congreso Universitario y Primera
ner excepciones dilatorias al acto, que
acaso lleguen a impedirlo, aun cuan- Asamblea General Ordinaria de la Unión de Universidades La,
do esté convencido de que el acto sea tinoamericanas, que desarrollará sus labores en la ciudad de San•
buena y deba hacerse, porque no aca- tiago de Chile, entre el 23 de noviembre y el 4 de diciembre del
be jamás de resolver sin decir, a este presente año. La Universidad de Chile ha tomado a su cargo la
respecto, la última palabra, o llegar a
responsabilidad de realizar esta obra de vinculación de las Urii,
la decisión de si podrá resultarle ventajoso para su personal copveniencia. versidades Latinoamericanas, en cumplimiento de la misión que
El sentimiento de la propia respon- le encomendó el Primer Congreso de Universidades, celebrado
sabilidad trae consigo que, quien lo en Guatemala, en el mes de septiembre de 1949, y de acuerdo
experimenta, se juzga, en muchos as- con la Convocatoria hecha por el Consejo Directiv_
o de la Unión
pectos, hijo de si mismo, artifice de
de
Universidades.
Dentro
de
las
condiciones
extraordinarias
del
sus progresos y de sus desfallecimientos, autor de sus triunfos y de sus de- momento histórico, en que desemeña papel importante nuestro
rrotas. Es en este tiempo, cuando la Continente, corresponde a las Universidades Latinoamericanas
autoridad personal de los padres y de un lugar señalado en la dirección del espíritu y de al cultura.
los maestros, para quienes asi lo expe- Estas circunstancias asignan a la reunión de Santiago trascenden•
rimentan, cuenta menos y más el catal significación. El Segundo Congreso y Primera Asamblea de
rácter personal. D_e aquí, en las conla
Unión de Universidades reafirmará los ideales de contrater•
diciones normales, todo gobierno autocrático sea recibido, por los adoles- nidad espiritual de las delegaciones, portavoces de los anhelos
centes, con resentimiento y con des- morales, intelectuales y sociales de nuestros pueblos. Serán con•
precio y que, si pueden lo desobedez- siderados los asuntos esenciales para la existencia misma de las
can.
Corporaciones Universitarias: sus objetivos y finalidades, la or,
Para que los adolescentes lleguen a
tener genuino interés moral, conviene, ganización de la enseñanza y de la investigación, el Estatuto del
en efecto, de una parte, que lo sienten Profesor y del Estudiante, la administración de las Universida,
como siendo un poco obra suya, de la des y su autonomía, son algunos de los aspectos que se estu¡fia,
otra, que por ser l1amados a colabo- rán en este Congreso y Asamblea. Al mismo tiempo que el Se,
rar, depongan la actitud de descon- gundo Congreso celebre sus sesiones, se efectuará la Primera
fianza que por lo común tienen contra éstas y en fin, que las reglas y le- Conferencia de las Facultades de Ciencias Económicas. Esta tie,
yes que los rijan no sean muchas, ni ne por fin coordinar las investigaciones para el perfeccionamien,
demasiado pormenorizadas, sino po- to de la técnica y de la ciencia en,el campo de las disciplinas eco,
cas y basadas en amplios principios nómicas. En el Temario respectivo se destaca el plan de crea,
generales, que dejen margen a los múl- ción de la Escuela Universitaria Latinoamericana de Ciencias
tiples modo de acción de todos. Son
estos también los conceptos que ]os Económicas para la formació~ superior de expertos. La Univer•
gobiernos de los pueblos necesitan te- sidad de Chile, formada en la tradición de Andrés Bello, hace
ner presente, cada individuo de un un llamado a sus hermanas para que concurran a este Congreso
pais, experimenta igualmente la nece- y Asamblea del cual espera los mejores frutos en la realización
sidad de sentirse como contribuyendo de las aspiraciones comunes. En Santiago de Chile, en el mes
por sus acciones, al progreso, buen
nombre, y prestigio de su pais; verse de julio de 1953.
honrado por las autoridades que le pidan - en lo que convenga- que asi
lo haga, y no vivir en medio de leyes
y reglamentos, de tal modo intrinca- completándolo y rectificándolo con el
ARMAS Y LETRAS
dos, enredados y ajenos a sn propia de cada uno.
De esta suerte, el sentimiento de la
iniciativa y a su parecer, que no Jos
entienda, y que aun le parezca que no personal responsabilidad, fuente y ori- Organo Mensual de la Universison más que las mallas de una red gen del sentimiento moral, se ensandad de Nuevo León
inextrincable, dentro de la que toda cha hasta compenetrarse con el sentilibertad de acción se pierde. Si así miento de la responsabilidad colectiINDICADOR:
no lo siente, ni tiene sangre cívica en va. Entiéndese, entonces, que el ideal
]as venas, ni contribuye a formar su no podrá consistir nunca en gobernar
Redactores
país, y si en este gran número de hom- sobre esclavos de hecho o de derecho,
sea
en
un
pais,
en
una
institución
púbres y de mujeres se ignoran unos a
Raúl Rangel Frías
otros y su gobierno los ignora, no blica o privada ó en el hogar mismo,
sino en gobernar con seres libres, por
constituyen ya un país.
Fidencio de la Fuente
Un déspota cualquiera, o una banda el libre acuerdo armónico de todos,
ele déspotas, podrá manejar a su anto- c¡ue no puede tener otra autoridad que
Francisco M. Zertuche
jo a quienes así vivan. No son ya ma- la razón.
' . s1qmera
. '
Genaro Salinas Quiroga
Y esto mismo Heva a preocuparse
)·oría, no son m
una masa,
conviértense en unidades sueltas e in- por el bien de los demás, y también a
Alfonso Reyes Aurrecoechea
coherentes. Olvidan, en fin, que los sustituir a la actitud de perenne comEnrique Martinez Torres
adolescentes sólo pueden crecer mo- bate, y a los impulsos vengativos de
desquite
y
represalia,
o
a
la
opaca
e
ralmente, en una atmósfera de liberGuillermo Cerda G;
ti!d, y que ésta nace de reciproca inte- inerte inconexión, la &lt;1clitud cooperaAdrián Yá!\ez Martinez
ligencia, porque la libertad, ya lo he- tiva universal; la única que puede venmos dicho, es el crecimiento natural cer el principio de la lucha por la ,,¡_
del espíritu, en relación con los otros da, que reina ciertamente, en gran
Director
espíritus, mediante la razón de que to- parte del mundo; ]a única, asimisom,
Lic. Fidencio de la Fuente
c¡ue puede triunfar de la incoherencia
cios los espíritus armonicen.
El aprendizaje de la libertad no es, de los unos para con los otros, caracpor lo mismo, otra cosa que el de la terística del caos mismo que precedió
Oficinas
,,ida en armonía con los componentes _a la creación del cosmos; ]a única, en
Wáshington y Colegio Civil
todos de la sociedad, y para que esa fin ; que entre hombres y pueblos crea
armonía se alcance, se necesita que to- la vida cívica, a medida que prevaleMonterrey, Nuevo León,
dos espiritualmente se relacionen; que ce en ella el principiG de la cooperacada uno enriquezca su pensamiento, ción para la vida y por Ja vida.
MEXICO

INVITACION

Armas y Letras + Pág. 7

�El documento dice: "Se me ha he- rar los Estatutos que ha de guardar,
cho relación esta hermandad de la suplicome fuese servido de mandar
Universidad de esa ciudad con la de ciar mi Real Cádulapara que dos o
Salamanca siguiendo sus leyes y esta- tres doctores de la dicha Universidad
tutos que por no poderse acomodar •vean asi los de Saamanca como los
sr hicieron otros por el Arzobispo nuevamente hechos y recopilen los
Moya y Contreras y el Oidor Farfán más necesarios y convenientes para el
de cuyas variaciones se siguen muchos buefl gobierno Y que éstos sean sola- ·
inconvenientes y que conviene decla- mente los que se guarden."

Scienfiarunt StuJium (}enerafe
(Viene de la Pág. 1)

El seminario no había sido estéril, pues que de esos focos de
afanoso laboreo intelectual y búsqueda constante de la verdad,
los saberes medioevales sendereaban los caminos universitarios
de Francia y España.
La circulación que Toledo dió a-tantas nuevas obras del pen•
samiento coincidió con los inicios de la prócer Universidad de
París. París fué el modelo para las Universidades del norte de
Europa, y Bolonia, preeminentemente una escuela de derecho
civil, el paradigma de organización universitaria para Italia, el
sur de Francia y España.
Así, de Francia e Italia concurrieron _mentores para la pri•
mera Universidad española, la de Palencia, docta en el conocimiento eclesiástico y la ciencia, por lo que se formó aquel adagio
popular: "En Palencia, armas y ciencia".
Fué efímera la vida de la Universidad palentina. Ya en 1228
un Concilio de Valladolid trató de levantar sus estudios, muy
postergados acaso, pues a corta distancia de este hontanar de
saber, otra sede del conocimiento humanístico, la hoy heptase•
cular Universidad de Salamanca, anunciaba la alborada de su
gloria ecuménica.
Creación del poder real fué este célebre Estudio ~ Ignórase la
fecha de su establecimiento, pero puede colocarse hacia el año
de 1215. Los Estudios salmanticenses fueron mejorados por nue•
vas normas por el rey Don Alfonso IX de León, primo y yerno
de Don Alfonso VIII de Castilla.
Estatutos y Constítuciones Reales de la Real y Pontificia
Universidad de México

Notas Sobre • • •
(Viene de la Pág. 2)
que ha de hacer y guardar. LVIII. Del
alguacil de las escuelas y de lo que ha
de haber de salario. LIX. Del barrendero de las escuelas. LX. Que ninguno tenga dos oficios ni dos salarios en
la Universidad. LXI. De los tasadores
de las casas. LXII. De los libelos infamatorios. LXII l. De los colegios ele
Gramática. LXIV. Del Colegio Trilingiie. LXV. De los trajes y honestidad
de las personas de esta Universidad.
LXVI. De los bachilleres de pupilos
LXVH. De las penas en que incurrieren los transgresores de estos Estatutos. LXVIII. De la .Audiencia y oficiales del Maestrescuela.
De acuerdo con la legislación uni,,.ersítaria salmantina, y por lo que
hace al rector, éste deberá ser del gremio de la Universidad, y su matrícula
deberá figurar antes o al propio tiempo de ·la elección; de igual manera,
se le exigia una residencia de un año
antes del acto eleccionario y no pertenecer al Cabildo de la iglesia Mayor
y no ser religioso o miembro del clero, canónigo o persona que tenga cátedra o colegial.
Asimismo, jurará. que no es opositor
a ningún _qolegio y no será reelecto en
los dos años siguientes.
Por lo que loca a los consiliarios
deberéln estar 1uatriculados, ser estudiantes y tener un año de residencia
en la tnivetsíéfad ántes de la función
electoral, No po&lt;jrán, tampoco, ser
criados o familiares de los que desempeñan el mismo ph~tO, y están exclui-

dos de presentat oposición a los Colegios :Mayores los que pertenezcan a
los Menores. Se ~stipula un término
de tres años para ,1..olvcr a srr electo.
El Rector y consiliarios jurarún ante esribano y testigos, sobre una mesa
y ante el Crucifijo Jo que ordena la
Constitución uni\'ersitaria. No favorcccrún a los opositores a las cútcdras
y tendrán voto secreto.
Rector y consiliarios dcherún proveer con justicia y , equidad las ciitedras, so pena de perjurio y de una
veintena de ducados por cada violación que resultare a los Estatutos. Los
consiliarios sóh.J podrún ausentarse
por tres meses.
Las Constituciones de la de Salamanca contenían algunas disposiciones referentes .a la responsabilidad
rectoral, de los Diputados r otros funcionarios.
Ert realidad, ·la· legislación contenida en los titulos X a L'(I!l ronstitnyc
el verdadero plan de estudios de la
Cniversidad de Sal-amanea; que sirvió
de base 1 substancüllmente, a la fundación y primeras ',:ép0cas de nuestra
L ni versidad mexic:ana.
Los Estatutos formulados por el
doctor e Inqúi&amp;iclor Don Pedro ~loya
de Contreras, se.gundoS de nuestra Casa de Estudios •después de los del
Oidor Farfán estuvieron vigentes hasta el 23 de octubre de 1626, año en
que entraron -·en · vigor los llamados
"Estatutos Nue-vos'\ hechos ante el bachiller Don Cristóbal ·Bernardo de la
Plaza y Jaén, Secretario de la Universidad, en acatamiento de la Real Cédula de 12 de sépHembre de 1625, remitida al VirreJ~ Don Rodrigo Pacheco
Osario, marqués tle: Cerralvo.•

Armas•:

Existe un privilegio concedido a los Estudios de Salamanca
en 1242 por el monarca Don Fernando III, referente al fuero y
costumbres de los estudiantes, "en tiempo de mi padre, cuando
estableció allí las Escuelas". Este privilegio, otorgado en Valladolid, es.el primer estátuto de la hoy laureada Universidad española, y el primer documento universitario de España.
Una década más tarde, el Rey Santo otorgóle un nuevo pri•
vilegio, eximiendo al estudiantado del pago de portazgos, con lo
cual queda como evidente que las Universidades peninsulares
nacen como de Real Patronato y que sus privilegios les fueron
también concedidos por el poder real.
A los dos años de la ascensión al poder del sabio rey Don
Alfonso, en 1254, le fué señalada a la Universidad salmantina
la primera dotación que tuvo. A partir de esta fecha, con las or•
denanzas que la Corona promulgó en Toledo el 8 de mayo de
ese año, queda, por decirlo así estatuida la Carta Magna de la
más ilustre de las Universidades españolas.

Por esta codificación conocemos la organización de esta Casa de Estudios y el número de sus cátedras, de las cuales las me•
jores remuneradas eran las de Leyes y Cánones, a las que seguían
las de Física - Medicina y Ciencias Naturales - , Lógica, Gra•
mática y, por último, un profesor de Música. Entre el personal
de administración se encuentran un "estacionario", llamado hoy
bibliotecario e yo que le de ciento maravedis cada anno e el ql/,e
tenga todos· los exenprarios buenos e correchos.

En el siglo XVI, mayor floración de ingenios e ilustres pro•
fesores tuvo la tradicional Universidad de Salamanca que en cen•
turias pasadas y posteriores.
Hija de aquel centro doñde la ciencia, las letras y ki teología
magnificaron la vida española, aparece nuestra Real y Pontifi•
cía Universidad de México, concebida acaso en la mente corte•
siana, y fundada por los empeños evangélicos de Don Fray Juan
de Zumárraga, Don Antonio de Mendoza y el Ayuntamiento de
la Capital del Virreinato, por. Carlos V y el Rey Prudente, en
1551 e iniciados sus cursos en 1553. . .
. ,

y • Leuas + Pág.

F.N. Z.

8

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>tA U.A.N.l. APRUEBA EL ,
SISTEMA DE PROGRAMA
PARA SU PRESUPUESTO
a Universidad Autónoma de Nuevo León, considera que en tan sólo dos allos podrá µnpl~
mentar el Sistema de tener un Presupuesto ptlr Programas y as! superar el pronóstico de los peritos oficiales _que calculan conservadoramente un
pll'lodo de tres a cuatro &amp;!k&gt;s para lograrlo.
Esta fue una de las allnnaclones optimistas que sur•
&amp;llrGD al concluir el Primer Seminario de Información
'"8Ul&gt;uestal que se desarrolló en la Universidad del tal 11
dll preaente mes en esta ciudad; bajo los auspicios de la
llNed6n de Contralorla de la UANL, la Sub-Dirección de
PNaupuestos del Gobierno Federal y la Coordinación de
ldacacidn Superior, Ciencia y Tecnologla de la Secretarla
de EdDcación l'iíbllca Autónoma de: Dr. LuiB E. Todd,
Jledal' de la Universidad Autónoma de Nuevo León, C.P.
lriq1le Mújlca Miranda, Sub-Director de Presupuello por
de la Coordinación Educativa dt la Secretarla
• Educación Pública, Uc. Jorge Martlnez Velázquez,
'.u,a de la milma Secretarla, Ing. Nemeslo i. Pérez
Jlllllllldo, Dr. José Mario Gutlérrez Zambrano y Uc. Rlcar•
a'l'revlllo Garcla, Mlembroa de Je,H., Cmtlli6ri &lt;le Hadlndlde la Universidad Autónoma de Nuevo León y Ór. Luis

wamas

l'nando Barroso.
La Idea de adoptar este sistema que evita gastos s'.iper•
1111111 y permite utilizar al máximo los recursos con que se
Clllllln, 81D'gi6 como sugerencia del Gobierno Federal y se
111 aplicado en Ílependenclas oficiales, pero al parecer la
1IANL es la primera Universidad regional que adopta el
ilúma y espera implementarlo en un tiempo récord.

El doctor José Mario GaUérm de la H. Comllltill de 111cleada ~r la UANL, da la bienvenida I loa ulllentel al
seminario de planeaélóa por programa, presentes ademú
el C.P. Alfonso Qulroc• Dfu, tesorero geaeral ele la UANL, ·
el Rector Dr. ToddyeJC.P,lijm¡qaeMajleaM.:.-- ·..• .
:_

GRUPO

EM
ING, fü::R'NAUOO Q111 :sTi\ NA A.

México, D. F, a 8 de noviembre de 1977.

PRE.51Df.NTE

PALABRAS DE BIENVENIDA
IIINlra Ulllvenldad tiene gravet y lerlu carmclu, pero
• - Ullivenldad de vupardla y por lo mimo, MU
• eolllWlle y pennuente reaevacl411,

lr.Dr. Liia E. Todd Pérel, redor de ll1lelltra Ulllvenldad.
Ir. C. P. Ellrlque Mújlea Mlruda y Lle. Jorge Mar1me1
Vdb1&amp;t1, Dlllblgaldol Fallclollarlol de la Seerelaria de
Na: uW. Pábllea, que - boaru eo11 ID prete11cla:

.

N::nfr Dlredores y Aalorldade&lt; de aaetlra M6mna
c.. de F.nldlol.
Alllpalldol.

1 ~ H. •Comilllón

de Hacienda de la Universidad
~ de Nuevo León, por mi conducto, da a u&amp;lldei la más cordial bienvenida; les desea una feliz estan·
de• nuestra ciudad, y hace votos porque los trabajos que

'• Inician hoy, rindan 6ptimoa frutoa para nuestra Unlver•
lldld, que deade ahora dl!IIWIIOII consideren como su casa.
Conaclentea de In complejidad y lo elevado del p~.
IIIIUello de nuestra MUlma Cua de Eatudiol, por 1111 '
Jllrte y lo limitado de nuestros recuraoa por la otra, tenelllOI que luchar todos los que en alguna forma estamos

·····--------------.---~(~asa a la Pá1i1a_12) .

SR. GREGORIO SALAZAR LEYVA
Director
"Vida Universitaria"
Apartado 4072 -B
Monterrey, N. L.

Estimado seflor Salazar:
En relación con su atenta carta en la que me informa
sobre la intención de Dn. Manuel L. Barragán,
Presidente y Fundador del Patronato Universitario,
de reproducir en alguna de las próximas ediciones
de esa revista o bien del Almanaque P y S la entrevista que me hizo el Sr. James R. Fortson, aparecida en Excelsior recientemente, manifiesto a usted
que no tengo ningún inconveniente en que ustedes reproduzcan dicha entrevista y antes. bien, mucho me
complace su interés por las diversas opiniones que en
ella expuse.
He hablado con el Sr. Fortson sobre el particular y él
también se mostró conforme, lo que les hará saber
directamente por escrito.

~--

h"icacl61 Oecéul llfor■ativa y C1ltaral. AIS,iciaa
,,r et Patronato ·universitario de Nievo leó1

Le ruego transmitir al Sr. BarragáJl mi agradecimiento I
por haber patrocinado la idea de difundir esta entrevista
y aprovecho la oportunidad para enviar a ustedes un
cordial saludo,

Autorizada como correspondencia de.%da. Clase en la
Administración de Correos de Monterrey, N.L.
·
ell6 de abril de 1951
1

1-a Z1 de Noviembre de 1177
llenterrey, N.L., Málco, Allo XXVI Epoca n
llareloe 852 Ole., Apdo. 4872 "B"

1351

s...------------------------

�2

VIDA UNIVERSITARIA

, _ U de Nmemln de lffl

MIGUEL DE UNAMUNO EN EL

"KING'S COLLEGE"
(GENERACION DEL 98-PALABRAS")
Por JOSE QUINTANA

~,,.,.r:=;

-· "'·

__,,,_

~

.""-

'El doctor Humberlo Rulz Sbubert, padrino de la Generación 51-57, en compafüa del Rector
Lula E. ToddJ hizo la entrega de aolllos conmemoraUvos a los miembros de la generación.

Les acompaaaron en el presldlum, los doctores Rogello SallDBs, Allredo Piñeyro, Mmter
Tljerlna, y otros distinguidos galenos.

La Generación 51-57 de Medicina, un Ejemplo
L

a Generación
1951-1957 es ejemplo y
prototipo de lo que deben ser
las generaciones de Médicos
que egresan de la Facultad
de Medicina de la Univer-

sidad Autónoma de Nuevo
León, porque con el correr
del tiempo han logrado
cambiar en lo intrascendente y permanecer en lo importante.

Esta fue la ejemplificación
con la que el Rector de la
Universidad Autónoma de
Nuevo León, doctor Luis E.
Todd, dio' una salutación de
felicitación a los 90 miem-

1

11
----..1

bros de la generación antes
mencionada que se congregó
en el aula 18 de la mencionada Facultad, para celebrar el XX Aniversario de
haber concluido su carrera
profesional.
La ceremonia estuvo
presidida por el propio Rector de la UANL, doctor Luis
E. Todd; el doctor Rogelio
Salinas Dominguez, en representación del doctor Fernando Ovalle Berumen,
Director de la Facultad de
Medicina y del Hospital
Universitario.
Asimismo el doctor Alfredo Pineyro Subdirector de
la Facultad; el doctor Mentor Tijerina de la Garza, exDirector de la Facultad de
Medirina, y los doctores
flumberlo Tijerina, José
Morio Gutiérrez, Sergio de la
Garza, Juan de Dios Leal
Rodríguez, y el doctor Humberto Ruiz Shubert, padrino de la generación 51&lt;i7.

P

es 111 cigarru·
..,l=iii'

Reg. s.u. 1o.
AMI- 10929

mm

'&amp;CIGARRERA
IAMOOEJUU I IRw-,1 í' Llafad M1,dt rn1

or otra parte, en
su breve intervención
el doctor Todd seftaló que el
companerismo y la amistad,
el afecto que se dan unos a
otros y el afecto que los
maestros dieron en la época
de estudiantes, son los valores fundamentales que
conservan el humanismo que
la Universidad tiene como
receptáculo profundo y que
permanece a través del
tiempo.
Los otros valores de la tecnología médica, de la razón,
son profundos e importantes
en cuanto a que nos toca responder con salud al reto que
el destino nos ha implicado,
de ser cada día mejores
como personas, como universitarios y como mexicanos.
Y concluyó con una invitación a mantenerse en la
permanente que es el afecto,
el espíritu, y a que ustedes
conserven lo que todos deseamos conservar.

1L ACTO DE ¡HERMANDAD ENTRE LINARES,
111c,o, YLINARES, ESPAÑA

n la fecha citada era Dírector.Jefe del De,
parlamento de Espaftol del "King's Collage" de Londres Antonio Pastor. Admírador de
Miguel de Unamuno, organiza unas confe,
reacias en las que intervendría el autor de "Agolla
del Cristianismo"; los títulos, o la versión de las mismas,
debían versar sobre "La Generación del 98 y s111 1uceso,
res". La fecha, se supone, no gustaría mucho al Rector. y
la hora, menos, pues aquella misma tarde, en la Facultad
de Teología, tenla lugar otra conferencia, la segunda en
memoria del teólogo y erudito inglés del siglo XIX, Fre,
derick Denison M&amp;urice. Había separación colorista y todo:
a izquierda y derecha del halla de entrada, un encerado et11
carácteres rojos resaltados, indicaba el lugar de cele,
bración de los dos actos. En uno se leia; "Grand hall:', üi
gracetbe arcboblacbep of York oa penoaallty ID lbeolGIJ
aad etblcJ" ... En otro: "Large tbeatre spaalsh-leclure by
Profe11or Uaamuao". ·
•
Pero a pesar de que el Arzobispo de York hablaba
aquella misma hora, Unamuno tenia un auditorio de 111tologia: el Lord Mayor y el Mayor de Westminter, un mlnlll,
tro del gobierno de su Graciosa Majestad, tres embajadcll'l!I
de habla castellana, entre ellos Ramón de Pérez de Ayala.,.
Gala en el Klng'1 College: levitas, calzones cortos, y m.
dias negras. Pero era evidente el nerviosismo de los organizadores. El Arzobispo de York tenia que hablar de
Teología; Unamuno era un desaforado detractor de aspeo,
tos de la misma. El primero hablaría en el Grand Hall, el
segundo en el Large Thealre. La hora, el momento inldal
de cada una de las conferencias, filas vacías en el lado del
arzobispo, agolpado el público en los pasillos y escalera,,
apretujados en las entradas laterales y detrás de la última
fila de asientos en el Large Theatre. Apoteosis de Unamuno. Triunfo del "alzacuelloa azul" del espaftol sobre 1GB
"alzacuellos aegroa y morados" anglicanos. Expectacléa
nerviosismo por )as "salidas" de Unamuno. ¿Habllrfa
del tema propuesto? ... De pie, el Rector, parece de mal
hwnor. Empieza: ¿Qué es lo que voy a decír aqui de esa
mal llamada generación del 98 y de la cual, al parecer, me
quieren hacer responsable? ¿Qué es lo que hemos hecho? ...
Unamuno era "alusivo" por naturaleza. Cuando no empleaba la interrogativa retórica contradictoria, utilizaba la
alusión de modo maestro. En esta ocasión está ante un
público universitario inglés. Hamlet, Hamlet es la múlJpl
"teología intelectual inglesa"; alude a él "¿Qué es lo que
hemos hecho?" "Palabras, nada más que palabras". Ar,
tonio Pastor, que babia sugerido el tema de las dos CGllferencias del "King's, está inquieto, a pesar del lleno.
Unamuno prosigue, "Palabras, sí, porque en el mundo del
pensamiento la palabra, es la única creación posible".
Hablaba sin notas, las manos cruzadas en la espalda, UDd
veces, otras se las introducía en los bolsillos de la chaqueta,
abierta, o se las llevaba a las solapas, con una voz cansina Y
envejecida" ... Todos esperan lápiz en mano. Unamuno cita
nombres: "Claro, dice, que otros intentaron despertar CGllciencias antes del 98. Alú está Rubén Dario sobre todo el
Rubén de Cantos, el inolvidable Ganivet, y tres o cualrOB de
los llamados krausistas, aunque por el n&lt;mbre y cap!Dlla
tenga yo mis reservas. Si, continúa, antes del 98 éramos 111
unos cuantos los que sollábamos con ''un nuevo florecer de
España" ...

'111 duda cabe, que de

esta

mlslm mejicana que

llegó de IJnarea, nos quedará en el recuerdo, su carUlo, su entrega y sobre todo su poesla,
Los dl8cursoe estuvieron enweltos en un ha-

. lo poético de recuerdo Imborrable. También se dio

lidura a diversos poemu, que sirvieron de eslaboo de la
e,dma que debe unir a los dos pueblos. Por eso, hoy junto al
nparlaje gráfico de Espejo, queremos recoger en nuestras
_ . , dos de los poemaa que se recitaron. Uno, pertenece
ami Unarense de Nuevo Leila, dedicado a Linares de Es... Pablo Salce Arredondo. El otro es de WI llnarense:
Jal6 Jurado Morales, que escribió al Linares de Méjico.
1)111 muestras del amor que amboe sienten por estas ciudades en el nuevo y viejo continentes.
A LINARESDE F.SP~A

A LINARF..'1 DE MEXICO
I

De la otra orilla de la mar, cruzados,
de la amistad, llegáis a nuestra tierra,
·1ue lo es vuestra también, pues con vosotros
·,iene la sangre nueva
fluyente de una entrafla v.lva
donde ya remostada, está la sangre vieja
de quienes fueron a fundirse
en el crisol de Hispanoamérica
Fueron nuestros abuelos
navegantes a la aventura, de almaa recias;
fueron a westro encuentro
sobre tres gloriosas carabelas.
Esperanzadas solladores,
mlsücos, tahures y poetas,
hombres de 8l'lll88 y de pluma
Ycon ellos S111 almaa malas y sus almas buenas.

Unares, de Jaén, la prlmltlva
Llalrlna ciudad del Viejo Mundo.
• un respeto y un amor profundo
le envio, con mi carillo, esta misiva
levo en mi ser una lluslcln prendida
la de admirar tu cielo sin segundo
1 el metal que produces, cual jocundo

Y pese a todo,

aili dejaron de sus ples las huellas
¿para bien, para mal?
esa son cosas de una historia vieja ...

llllloal Creador. al arte y. la vida,
Soy neolonés, del suelo mexicano
mi apellido es neolonés y castellano
mi ealtura y mi fe son espallolas
1, ■ ti, Linares, como a mi Linares,
le mvlo, con mi saludo, mla cantares
alrane del Atlántico y sus olas.
PABLO SALCE ARREDONDO

Declaración de hermandad, aprobada Por unanlmldao

J aclamaclón por el Excmo. Ayuntamiento Pleno, de L1nar11

dt h""'a en 11116n Htraordlnarla, celebrada el dla •-X-1,877.

•Con gran alegría e Intima satisfacción propongo cor, enlo-::ión
;ontenida estrechar y hermaneir a nuestras dos pobh1iciones que ostentan
con orgullo el mismo nombre de Linares.-Linares de Méidco y Linares
de EsR,ana siempre estu"Jieron unidas en la historia y en el recuerdo,
~ea al calor y el amor de sus pueblos han permanecido a través de~
tiempo. El mexicano y et espenot mantienen un mutuo afecto cordial
Yfraterno q.ueiune espiritualmente. las dos Naciones con lazos indisolubles de $,;.ngre, lengua y cultura.-En esta efemérides feliz, que en
ffl!II fechas, linares de MéKico celebra un doble acontecimiento hislóriCjr -los doscientos años de la concesión del titulo de Ciudad por
Rea1 Decreto de S.M. Carlos 111, Reu de Esparla u de las Indias, otorgado en Aran juez el 19 de Meuo de 1777; u también el· de su erección
como Obispado de linares de allé-; rehermanemos nuestras raíces
hiapánices que en le distancia sembreiron de suenos u Naciones al
Nuevo Mundo, haciendo río caudaloso la mar océana, y elevemos al cielo
loa más nobles ideales u esperanzas de prosperidad, felicidad, pat ~
venturas para todos los hijos de las dos ciudades meKicane u espai'iola,
que se unen, fundiéndose en fuerte abrezo con su historie u su glorie
•n hermandad perpetua,.

Hoy vosotros, hermanos
de nuestra entraflable hlspanoamérlca,
venfs a nuestro lado,
a ésta, la Madre Patria -tan westra como nuestra-,
trayéndonos la renovada, vigorosa sangre
en nuestras venas:
buena Unta
para llenar las páginas de una historia nueva.
11
Este viejo Llnares, campesino y minero
ofrece a ese Llnares, el westro, la ensenada
del corazón abierto de sus gentes, que encendido
os entrega esta maftana.
No es algo material, ni es nada frégll
pues tiene la contextura de las almaa,
que van en busca de la westras
para permanecer por siempre ya enlazadu.
Hoy ponemos cimientos
clmlentos puros, áhnlcos, y todo se engalana
esta tierra, que siendo de vosotros
lo es vuestra, porque somos un árbol, cuyas ramaa frondosas alcanzan dos riberas.
-cabe la mar atlánticaYel cogollo es el tronco de una raza siempre en welo
sobre las cimas más altas.
Bienvenidos seáis,
bienvenidos seáis a este solar, segunda patria
para vosotros llnarenses
linarense)I de México -f'ecla u¡diadadonde se fundió nuestra sangre con la westra
-sangre y almaque serán perdurables, pues en ellas amigOtl, se agiganta el
ilispánico aliento
que anecibir se engarza
anillando esta vieja tierra,
con vuestra noble tierra mexicana.
JOSE JURADO MORALES
Del "DIARIO DE JAEN" F..'IP~A

·- La 1eiora Ma. de ~ Luz Salce de Meitades, dio a

coaoeer la blalorla de Llnares, Mélico y declamó el
meuaje ea poema de 10 padre don Pablo Salce
Arredoado, dedlcade a Llnares, Espúa, Al centro,
un 1lllcln de bronce, coa alegorlu grabada• regalo del
pueblo de Llnares, Médco a ID ciudad hel'IIIID8,

MA. DE LA LUZ SALCE DE MELENDEZ.
1 sur de la Penlnsula Ibérica, sobre las Uerras
del _Santo Reino y emplazado en el corudn de la
Ar¡dalucia, se levanta la antigua Unares, en ·1a
· hermosa y próspera Provincia de Ja6n. Es la pe&gt;. blacicln de más Importancia y de habitantes, de&amp;pués de la Capital.
Sus múlüples com1D1icaclones ferroviarias son de gran
importancia, así como su acceso por carreteras que la IDI~
de inmediato con Valencia, Córdoba, Madrid y Cádlz.
La mlnerla, que le ha dado fama y riqueza desde épocas
remotas, en la actualidad ocupa prlmerísimo lugar en
minas 'de plomo y f1D1dlclones.
Su desenvolvlmlento industrial y comercial avanza a
pasos agigantados; cuenta ahora con ab1D1dantes factorlas
de mucha Importancia, entre ellas, lá Metalúrgica Santa
Ana, que fabrica en gran escala, el popular coche Land
Rover, además de maquinaria agrícola; existen en Linares, fábricas de envases metálicos, de papel de aluminio,
empacadoras de carnes y alimentos, además de un gran Ingenio Azucarero; es la reglón agrícola de más lmportancil

- - - - - - - - - - P a s a ala Página 5,

H

abla q_ue resumir,. si se 9ueria ír al paso del
Rector. Nadie sabia qué anotar aunque mucbal
habían hecho anotaciones y luego las suprimirían. Uno de
los asistentes habla escrito; "GENERACION DEL 11PALABRAS" .. , Unamuno seguía con subjetlvidadel;
"Sollábamos pero era un suefto vela, porque ahl estaba el
asesinato de Rizal, la guerra de Cuba y la semana trágica
de Barcelona". Unamuno toma rumbos propios. DlsCUff'
sobre la historia politlca y literaria de Espafta del siglo XX;
alude a sus artlculos, enjuicia nombres y sucesos acremeDtes; dibujando su pensamiento -u orientándolo- hacia lo que
se proponia decir aquella tarde. Estaba sobre la historia 1
trágica para el Unamuno del 20 de Febrero de 1,936, Espalit ·
estaba en permanente estado de guerra civil, porque el espaftol elude y rehuye la que lleva creada dentro de si; esa
guerra con su otro yo. Don Miguel se agigantaba sobre el
silencio y el despiste de sus oyentes: "Yo me levanté eJI
aquel marasmo espíritual. Y levanté mi voz sobre la ga- - - - - - - - - - Pasa a la Págfnll JJ)

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MONTERREY, N. L., MEXICO

A
""!"'

LAS MUERTAS
JORGE IBARGUENGOITIA
ED. JOAQUIN MORTIZ

En LA HORA DE LOS UNICORNIOS, la frustración, el
miedo, el deseo de transformar el mundo que se percibe bien sea por amor o desamor, por enganos que implican un
doble juego de posibilidades-, son las causas que rigen el
dificil equilibrio que cada personaje intenta. Los planos de
la realidad y de la fantasía, en su enfrentamiento, generan
una atmósfera densa en la que a cada instante se advierte
la presencia, aún en en medio de conflagraciones, megasismos, invasiones, sordideces. Por encima de toda esta ruina,
reflejando su valor exacto, el signo poético le da a este libro
de narraciones una frescura inusitada.
Antonio Delgado nació en Xicoténcatl, Tamaulipas en
Julio de 1941. Aunque ha obtenido importantes premios y
menciones en concursos nacionales de cuento y poesía, es
éste su primer libro publicado.

Los verdes de mayo hasta el mar se sitúa fundamentalmente en Rosas, escenario del desenlace de Recuento. Pero
la conexión entre una y otra obra se establece de modo tangencial, oblicuo, por medio de los sucesivos desdoblamientos y proyecciones que va generando el propio relato. Los
elementos descriptivos externamente realistas se unen
irogresivamente a otros de signo orgiástico y onírico,
creación cosmogónica a la vez que literaria. Los personajes
son figuraciones emblemáticas que sirven de vehículo a
una crítica de la escritura y que desembocan en lo mítico.
Gracias a una serie de datos que adquieren cada vez
mayor relevancia -introducidos primero como alusiones.
aparentemente ocasionales y elevados luego al nivel de

EL AGUACERO
LUISR.MOYA

ED. JOAQUIN MORTIZ

rw=-.1

-----F.-,L-R_E_H_E_N::•L-O-IA_B..,LO...._..._.___

MALACHI MARTIN ED. DIANA

El famoso libro EL EXORCISTA, de Blatty, y otras
obras que han tratado el tema de la posesión diabólica en
una u otra forma, han concentrado su atención en la persona poseída, en los poderes de Satán o en los fenómenos
de la posesión misma.
Malachi Martín vuelve la mirada en estas páginas
hacía otro personaje de importancia decisiva en estos
casos: el exorcista, el que tiene que hacer frente a la
situación, luchar a brazo partido y de poder a poder con
el maligno. Lo que la obra el EXORCISTA dejó entrever
es lo que constituye el tema de el REHEN DEL DIABLO.
Algo que hace de este libro un relato mucho más escalofriante que todos los anteriores y un estudio mucho
más profundo es el hecho de que aquí no hay ficción. Se
trata de hechos concretos, casos reales con todas sus círcunstancías. La riqueza de este libro la constituye la
profundidad del análisis sicológico y la solidez filosófica
y teológica del examen de los hechos.
Quienes hablan en estas páginas son los protagonistas mismos de los acontecimientos, a través de un'a
pluma seria y sobria, cuya descripción impresiona,
sobre todo cuando se piensa que se trata de hechos
acaecidos entre 1965 y 1974.
Los detalles de cada exorcismo, minuto a minuto,
han sido tomados de grabaciones efectuadas durante el
acto. De esta manera, la eterna lucha del bien contra el
mal es un drama viviente de fuerza aterradora e
imP.,Onente majestad. Se explican los "síntomas" de la
· posesión y la _delicada tarea de verificar su autenticidad.
En una luz sobrecogedora aparece la función generosa
del exorcista, que con gran peligro se ofrece como rehén
al demonio, para libertar al poseso en el momento supremo de la elección entre la esclavitud y la salvación.
El libro concluye con un manual de posesión, una
breve pero brillante exposición teológica de las realidades del bien y el mal enel mundo actual.

1

1

EL AGUACERO es una entidad que existe dentro del
espacio y el tiempo de una tarde. Los personajes que viven
en ella se desenvuelven por separado aunque en un mismo
elemento, girando en torno al hombre que relata y permanece tras el vidrio de una ventana. Desde el comienzo
del libro, el lector se sentirá inmerso en un mundo que tiene
todas las características de lo fantástico pero que no se
aparta en ápice de lo real. Novela que puede corresponder
al recuerdo, la imaginación o la realidad, su estructura y
temática responde a un rigor estilístico y una fuerza de lengua je poco comunes en nuestras letras.
·
Luis R. Moya nació en la ciudad de México en diciembn• de 1928. Ha sido periodista y ha escrito adaptaciones
para el teatro además de algunos textos para el cine. Esta
es su primer novela.
EL BESO DE LA MUJER ARAÑA
MANUELPUIG
ED. SEIX BARRAL

1
1

Dr. Thomas Gordon

uniLi3:tO

ANTONIO DELEGADO
ED. JOAQUIN MORTIZ

LOS VERDES DE MAYO
HASTA EL MAR
LUIS GOYTISOLO
ED. SEIS BARRAL

5

...._v,____...

LA HORA DE LOS UNICORNIOS

Si esta historia la hubiese sonado alguno de los grandes
maestros de la literatura macabra, el lector tendría ahora
en sus manos un libro espeluznante. LAS MUERTAS, sin
embargo, está construido de tal manera que nunca se cae
en el reino del terror sino en el de la sonrisa plena o la carcajada abierta. Los seres que pueblan estas páginas encajas en las grandes corrientes de la picaresca y de la
comedia de errores, dibujados siempre con gran sutileza y
dominio de un lenguaje cada vez más preciso, más directo,
más elaborado en su aparente simplicidad. De un hecho
real, con repercusiones inmediatas en las crónicas rojas de
todo el mundo, lbargüengoitia ha creado un libro que deja a
un lado todo sensacionalismo para llegar al escueto, e hilarante, desarrollo de los hechos.

'

1

alegoría visionaria- la materia narrativa se transfigura en
un universo neptuniano, que transforma finalmente a los
personajes, cuya promiscuidad erótica se convierte en
periplo homérico, en elementos del mundo geológico y
marítimo .
. De este modo, al explicitar de forma todavía más patente el pensamiento mítico que ensambla la arquitectura
general de la obra, Los Verdes de Mayo hasta el Mar -cuyo
has de significaciones por lo menos es tan amplio como el
de RECUENTO desarrolla y ahonda las dimensiones del
ciclo general de ANTAGONIA.

ULTIMAS NOVEDADES

~ ' ., 1 '

VIDA UNIVERSITARIA

,-. n de Nnlemllre de 1177

Li3:tic:tiA uniVc:t)ii:A=tiA

~ •••
1 •
•

El esquema de EL BESO DE LA MUJER ARA~A es,
en S)l apariencia superficial, de una extremada simplicidad. Sin intervención externa del autor el libro se configura
como una sucesión de escenas dialogadas entre dos interlocutores -un homosexual y un activista politico- recluidos en una misma celda de una prisión bonaerense. Sólo
avanzada ya la obra, la impersonalidad fantasmal de los
documentos burocráticos se contrapondrá a este largo
diálogo. En la conversación de los dos presos, Puig lleva a
sus últimas consecuencias uno de sus más originales
procedimientos narrativos: el empleo de elementos de la
cultura pop como correlato objetivo de las vivencias de los
protagonistas y como metáfora susceptible de hacer progresar la acción, supliendo, por elipsis, lo no dicho directamente. Pese a la sexual al preso politico, la confrontación
entre los dos hombres, el desvelamiento de regiones latertles de la personalidad de cada uno de ellos, se resolverá
en una profunda transformación interior, para cerrarse en
un sacrificio estéril sólo en apariencia : inmolándose han
visto al fin su verdadero rostro, han llegado a ser ello; mismos.

PET

Padres
Eficaz y
'fécnicamente
preparados

.
.
.
,
~
. ...
,...,..

El Dr. Tomú Reyes Godoy, alcalde de Llurel, Elplia,
mtrega ua repndllcclóa del madre "la Minero," pira
corresponder a los obeeqlll01 de loa llureues de Nuevo

LN lluremes de Naevo León, Mézko, COIIOclenm los lrllbajol pua darle uombres de poétu a varias calles de Llaara Jaen España, moetradol por JOlé Jarado MOl'llel. &amp; may pe1lble qae ana de
1u ea11et de esta poblaclclll hermana, lleve el aombre de Pabhl Sanee Arredondo,

Leóa. Don Clemente Serna recibe la pintura.

DEL ACTO DE HERMANDAD ....
EDITORIAL DIANA
MEXICO

que cultiva y produce en escala internacional, la aceitin1a y
aceite de olivo, de primerísima calidad.
• En el aspecto educativo y cultural, destacan las imporlllltes Escuelas de Ingenierla Técnlca-Indus\r181 y la de
Minas, asl como la de Maestrla IndUBtrlal, además de es,.
de ensellanza media, Superior y Profesional. Emte
111 M118eO Arqueológico de relevante importancia y gran Interés blat6rlco, y recientemente, gracias a la iniciativa del
poeta de l~ga y sellalada trayectoria, Don José JID'ado
Morales, lnauglD'¡¡ron la casa de la Cultura, que es el hogar
de la poeslá hispano-americana.
• Sus construcciones y edificios modernos son numerosos; en 1D1a sección industrial existe IDI gran bloque de 100
edificios de 11 plantas de altura, además sé construyen a
gran rlbno, viviendas de Interés social. Su hermoso y antiguo edificio del Palacio del Ayuntamiento, situado en la
Plua de Quelpo de Llano, y su belllsimo y amplio Hospital
yCasa de Asilo, destacan por su original y airoso estilo, asl
COl¡lb los edificios del Monte de Piedad y Cija de Ahorro, de
construcción sólida y gran belleza arquitectónica.
Sus paseos obligados son la Plaza de Colón, el Parque
de la Virgen de Llnarejos y la Glorieta de Santa Margarita,
cerca de la que se encuentra su amplia y bien acondicionada Plaza de Toros, por la que han desfilado las figuras
taurinas más famosas de todos los tiempos.
Existen en nuestra ciudad hermana, hermosos templos, el de Santa Maria la Mayor, el de San Francisco, y el
dedicado a la Santislma Virgen de Llnarejos, su bendita y
ezcelaa patrona y protectora; profesan también 1D1a devoción muy especial al Santo Cristo de la Penitencia.

cuelaa

P.E.T. (Padrea Eficaz y Técnicamente preparada)

Dr. Tbomu Gordon
¿Cuántu personas se han preguntado alguna ves 11
tienen vocación de padrea de familia? ¿E:llate realmellll
esa vocación?
SI la hay. Y es la más dificil de todas. En efecto, ¿olmO
hacer para que 101 nl1101 no sean tan caprlch01101, dlpll
men01 mentiras y hagan menos rabietas? ¿Cómo enea•
a 1&lt;11 hij&lt;11 por lineamientos concreloll? ¿De qué ann
hacerl&lt;11 más reaponaables? Ciertamente que el cutllo
desaparezca, que 1&lt;11 padres ni obedezcan ni BUbyugum •
101 hij01, sino que ambos sean auténttcoe amig&lt;11.
Nadie n&lt;11 ha educado para ser padrea de familia. P« 1,
eso, el doctor Thomu Gordon, licenciado en
nlca y miembro de la Aaoclaclón Sicológica N
cana, creó este método "revolucionarlo" con el propólltode
dar una respuesta a lu preguntu anteriores y evitar 1111
rlesg&lt;11 de ser autoritarl01 o Indulgentes con 108 nl1101.
Dicho método se basa en verdades fundamentales qlll
en la vida cotidiana hacen que lu personas convivan armoniosamente. Puede 1188l'le con nillos o adoleacenllil que .
se rebelan o no aceptan la Influencia familiar. ~ 1
clones religiosas, juveniles y culturales rec(llllendan ....
libro como un método técnicamente eficaz para prevenir 11
desintegración de la familia. ·

al~,,,!

1

BALSA DE SERPIENTES
LIZANDRO CHAVEZ ALFARO
ED. JOAQUIN MORTIZ
Irrealidad parecería ser la única consecución posible
de los personajes de esta novela: erráticos danzantes en un
tiempo y un espacio poblados de senales extraviadoras, el
extravío sistematizado impone la constante fabulación del
presente, de un quehacer, una vocación, un destino; pro,
pone el recurso de la autohipnosis que hace movimiento de
la parálisis desarrollo de la deformación, risa del castigo.
En los niveles de existencia que intenta recorrer BALSA
DE SERPIENTES, son tan numerosas las fuentes de lo
corrosivo, que resultaría inútil querer precisar dónde principia y dónde termina la desintegración interior de ~
protagonistas, tan inútil como intentar detener la invasiál
de lo desintegrado en el cuerpo mismo de la novela.

LIBROS DE ARTE, CIENCIA, TECNICA, HUMANIDADES, LITERATURA,
OBRAS GENERALES, TEXTOS PARA FACULTAD YPREPARATORIA

O

ebo hacer mención especlal d~ alglmos de los Unarenses gue destacaron y destacan por dlstlntoll
motivos en el ámbito n•ctonal e Internacional.
-Don José de MID'ga Reolold y Dolla RalmlDlda Ossorto y Ortega, quienes al recibir el honroso Titulo de Marqueses de Linares, fueron sus más fervientes y málbnos
protectores y benefactores; entre sus numerosas obras
realizadas en bien de la población, destacan el Hospital y
Casa de Allllo, asl como el Monte de Piedad y la casa de

Ahorro.
-El Padre Pedro Poveda Castroverde, el glorioso e
Dustre llnarense, fundador de las famosas Instituciones
Teresianas, que se encuentran esparcidas por todo el mun&amp;, siendo 1D1a obra tan grandiosa que demuestra con tangible elocuencia la simiente esparcida y que hlm germinar
este Insigne pedagogo y católico, y al que ellos, con toda
ru6n llaman: "héroe, sabio y emprendedor, benefactor incomparable y justo, fundador y apóstol, sembrador febril
de la semilla de Dios". Este insigne sacerdote, fue martirizado y fusilado durante la revolución espallola, el rt de·
julio de 1938.
-Don José Yanguas Messla, catedrático de Dercho Internacional y ex-Ministro de la Monarqula.
-Andrés Segovla, el genial concertista de fama 1D1lversal.
- Manuel Lozano Garrido, notable escritor de proyección nacional.
- Francisco Ballos, notable pintor y murallsta, autor de
Varias obras premiadas, entre 1as que sobresale: "Los

(Viene de la Pógina 3)

Mineros", importante óleo galardonado con un Primer
Premio, y que acredita la destacada personalidad de este
artista. Actualmente está pintando, en forma destacadislma, los murales del Templo de la Virgen de Llnarejos.
-Rafael Montes Sánchez, RAPHAEL, el famoso cantante de Linares, que entre sus numerosos trl1D1fos obtenidos, destacan sus primeros éxitos en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.
-José Fuentes, el torero de Linares, de quien dijo el
pintor Francisco Balloa: "es un toero majestuoso, es el pintor del toreo, el estilista al que he visto rlbno y belleza que
Impresionan".
-Marissa Montlel, joven concertista de plano, de prestigio europeo.
-Sebastlán Palomo Martlnez, conocido como "PAU)MO LINARES", destacada figura juvenil e importante
de la actual torena.
· -Adolfo Corbella Torres, notable escritor y literato,
quien en su obra biográfica "Linares y sus Famosos",
detalla magistralmente las personalidades linarenses antes
mencionadas, y a través de sus resellas, se palpa el entraftable amor y devoción a su terrufto.
-Don José Jurado Morales, Hijo Predilecto de Linares,
lall'eado _poeta y novelista llnarenBe, aW&gt;r de varlu obru
literarias que son la constanté'. y leal expresión de BUS aentímlentos de amor y evocación a los hombrea y a los aconteceres de su querida ciudad.
-Don Juan Sánchez caballero, Cronista Oficial de la
Ciudad, historiador y biógrafo de reconocido prestigio, que
con amor, no menos elevado, salvaguarda la gloriosa
tradición y el honor histórico de su .pueblo.

N

o puedo finalizar, sin hacer

1111

men~ muy

I grupo de llnarenses que asl!tló a Espafta
para estar presentes en el acto de hermandad de
Unares, Jaén y Linares, N.L, llevado a cabo el dla siete de
l&gt;Ctubre y que formó parte de las fiestas del bicentenario de
su clu~d natal, regresó g,ratamente emocionado.
Esta comisión de embajadores mexlcanos, la formaron
los sellores Clemente Serna Martlnez, Jaime Rodríguez,
Ma. de la Luz Salce de Meléndez, Genaro Meléndez de la
Pella, Enrique Ellrondo Flores, Gustavo Martlnez Lacarra
oon sus esposas, as! como Ricardo Benedl José Gutiérrez'
Navas y Raúl Esperón.
'
Recibidos con todos· los honores de huéspedes distinguidos, tuvieron oportlDlldad de estrechar los !aros de
amistad que los han unido a distancia y de participar de los
actos, solemnlsimos, que se les brindó.
Fueron recibidos en el palacio m1D1lclpal, habiendo
comenzado el acto con la lectura de don Pedro Caro Bravo,
secretarlo de la mÍlllclpalldad visitada, del acta aprobada,
en pleno extraordinario, en que se declaraba la hermandad
de las dos ciudades.
Acto seguido haN6 el aellor Clemente Serna Martines
que agradeció la acogida que hablan tenido en esa bella
cluclad, libo 1111 blot¡rafla breve de don Pablo Salce
Arredondo, poeta e hiltorlaijor, que siempre quiso villtar
Lina'es, JMn, privilegio qae Dlllc&amp; Je fue CGnCedido por lo
cual lo repreaentó su bija la ee6ora Maria de la Lm Salce de
Meléndez, ql!len a su vez hl7.0 1D1a historia de Linares, N.L,
dando lectura a III sentido poema escrito por su padre y
otros venos, haciendo III par•p entre 1a1 dlidadel
homónimas que se IIÚan Cllll lallJI de frllemldÍd.

CALLE A DON PABLO SALCE ARREDONDO
es,.

pecla) del Eicmo. Sr. Don Tomás Reyes Godoy, el
caballeroso Alcalde de Linares, de emlnenté calidad humana, que atlnadamente rige los destinos de esa Comunidad, ul como de los prominentes y distinguidos IÍliembros de la Honorable Corporación Municipal, a todos ellos,
,gueremosJlllentír.ar nuestro reconocimiento y gr!llltud por
el entusiasmo e Interés con que aco«leron nuestra•mlslón de
,hermandad, brindándonos su fraternal y cordial afecto_en
la ceremonia más emotiva y solemne que se pue-le brindar
a una ciudad hermana.
Con toda razón escribe el abogado de allá, Don Fausto
Fernández de Moya y Slcilla: "Este Linares nuestro se
mete en el coraz6n de cuantos lo conocen"; ciertamente, su
Unares qued6 muy dentro de nuestro coru.ón,' y a6lo deseamos pos den la oport111ldad de que COIIOIC&amp;II nuestro
peguello terrullo, porque estamos aepros gue nuestro
pueblo, nuestras gentes, les brlndar'8 au carillo sincero, su
gan calor de bogm-, su afecto fraternal, afecto de bérmanos, bermanoa en la 1111gre, berm- en la cidtura,
hermanos en la religión, y entonces, con toda certeza repetiremos juntos: " FSl'OS IJNARES NUESTROO, SE
METEN EN EL C:ORAWN DE CUANTOS LOS CONOCEN".
Linares, Nuevo León, Méxlco, noviembre 8 de 1977.

E

Durante el banquete ofrecido a la embajada llnarense,
el alcalde de Linares, Espalla, don Tomás Reyes Godoy,
emocionado con las poeslas de don Pablo Salce Arredondo,
ofreció turnar 111a lnlclatlva al cabildo par9 que 1111 pina J
111a calle de esa ciudad hermana lleven, la primera el IICIDbre de don Pablo Salce Amdondo y la oira el nombre de
linares, N.L México.
Para terminar, el sellor Reyes Godoy, aseguró que
hará todo lo posible por estar en Linares, N.L, cuando la
virgen de los Llnarejos sea entronizada en la catedral de
San Felipe de Linares.

P~SmERIAS MONTERREY
Hial1a -Pta. l1Z2
Pi11 Sáez 111. 418
JárezSir 17

1

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CORREIO DAS ARTES

VIDA UNIVERSITARIA

E

s un suplemento literario publicado en
Joao Pessoa, en Brasil y editado por Jurandy Moura.
lo que hay de original en esta.nuéva publicación literaria brasllella es que el editor hace una presentación de la
materia y de sus colaboradores, y con eso lo hace todo más
atractivo. Hay también una página de noticiarlo cultural,
otra de resellas de libros y critica de teatro. En el número 44
que tenemos en manos se destaca un articulo sobre el poeta
alemán Trahl, escrito por Joao da Penha.

toria es también muy Interesante por. la dedicación patriótica y erudita del guatemalteco Ignacio Solls, uno de los
más famosos ex-alumnos de la Universidad de San Carlos.

es el lenguaje literario. Esta obra puede ser conseguida en
la Editora Qulron: Rua Carlos Stelnen, 40, Sao Paulo, SP,
Brasil.
'

ALERO

LITERATURA AND LINGUAGEM

CHASQUI

E

s una revista literaria publicada por la
Universidad de San Carlos de Guatemala y dirigida
por los escrltores'Roberto Dlaz Castillo y Carlos Enrique
Centeno, presenta en el n.22 de 1977, entre otros artículos
muy interesantes, uno que se destaca por su excelencia. Se
trata del estudio de Bernardo Subercaseau:i:, escritor
chileno, profesor de la Universidad de Harvard, sobre la
elaboración arüstica de la novéla "El siglo de las luces" de
Alejo Carpentier. Este articulo, de seis páginas, en tres
partes, presenta una de las mejores investigaciones sobre
111a obra de Carpentier, y aclara varios de los problemas
ligados a la novela cubana contemporánea. Uno de ellos es:
·serla acertada la critica que afirma que "El siglo de las
lucés" es una critica velada de la revolución cubana? Bernardo Subercaseau:i: ~finna que no y presenta sus comprobaciones.
Otro articulo de mucha Importancia también, por tratarse de un trabajo de excelente investigación 4!S "Ignacio
Solis" por Roberto Dfaz Castillo. Este articulo sobre bis-

T

elly Novaes Coelho, conocida estudiosa de la
literatura y ensayista siempre ocupada con las Investigaciones en el campo de la teorla y técnica literarias,
acaba de publicar un libro esencial: "literatura and Un-'
guagem". Después de casi veinte libros de ensayos publicados en Brasil y de varios allos en la cátedra de literatura Portuguesa en la Facultad de Filosofla, Letras y
Ciencias Humanas de la Universidad de Sao Paulo, Nelly
Novaes Coelho nos presenta ahora esta obra tan completa,
tan bien organizada y estructurada: cinco capltulos con sus
varias divisiones: l. El lenguaje humano, 11. El arte y la
literatura, m. los géneros literarios, IV. El fenómeno
poético, V. La poesla a través de los tiempos, y una amplia
bibliograffa que abarca desde los libros de Historia del
Brasil hasta libros de linguistica franceses y libros de estética literaria en Inglés como "The Nature of literature" de
T. C. Pollock.
La presente obra logra los mejores objetivos de la autora, es decir, ofrecer al lector una comprensión de lo que

L

a revista CHASQUI n. 2 de este allo es III número especial dedicado a Guiraldes y Don Segundo
Sombra. Empieza con los versos del poeta argentino RodoJ.
fo Alonso:
"Unas palabras, rasguldos, ciertas mentas. Y el paso fir.
me de tu parajero sobre la sorda literatura. Eso queda".
Después se presentan arüculos de Alberto Bias! "La ruta de
Don Segundo", de Hugo Rodrfguez-Alcalá "Don Segundo
Sombra: los parentescos de la novela", de Raúl H. Castagnlno: "Guiraldes y El cincuentenario de Don Segundo Somlra" y muchos otros.
Esta es una edición valurosa para los que estudian o ensellan literatura hispanoamericana.
En la segunda parte de la revista encontramos una excelente resella de David Wllliam Foster, d"1!bro "Ola tras
dia", escrito por Miguel Donoso Pareja, e'f escritor ecuatoriano, también autor de Henry Black.
El editor de CHASQUI es John J. Hassett, de Swarlhmore College, Dept. of Modero Languages, Swarthmore,
Pensylvania, USA.

LA DIMENSION JURIDICA DEL HOMBRE.

LOS MUÑECOS DE PROMETEO

L

a mejor parte de esta colección de poe,
mas de Manuel Fernández Mota son los versos que
vienen bajo el título "Anuncios" y que componen cuatro
poemas. El primero tráta del tema poiJtíco, representa la
llamda o la búsqueda de un iJder poiJtico, que pueda ensellar al pueblo sus derechos y a que "reclame su destino":
"se buscan
por todas partes
hombres que sean libres".
El segundo trata de la limpieza de la ciudad de los tipos inútiles o corruptos. El tercert que es el más fuerte y herm080
trata de la irresponsabilidad de los hombres frente a sus
hijos:
"se recuerda
a los honrados padres y dignos ciudadanos
que no deben tirar
fetos a la basura".
~n el cuarto el poeta Intenta recrear el hombre y el pa,
rafso.
Manuel Femández Mota es espaftol, de Málaga y vive
en Algecires donde es profesor, dirige la revista de poesls
"Babia" y es padre de siete hijos. Tiene varios libros pu,
bllcados y entre ellos nos gusta citar "Destellos del barro"
(1964), "Las horas maduras" (1975) y "La voz estreme
cida". El presente volumen "los muftecos de Prometeo'
hsce parte de la colección "Babia": Calle Fray Bartoiomé
Bloque 1, &amp;o. A. Alceciras, Cadlz, Espalla.

70 Al'10S DE FIRME Y SEGURA
COLABORACION EN LA
TRANSFORMACION
AROUITECTONICA DE MEXICO

CEMENTOS MEXICANOS, S. A
MONTERREY • VALLES •

TORREON

GRITO DEL SOL

D

irecclón: 2150 Shattuck Ave. Berkeley, C&amp;·
llfomla, USA. Editor Octavlo l. Romano -V.
Es una revista de literatura chicana que sale cuatro
veces al allo. En el allo 2, libro 2, se publica, entre mucho
material Interesante un cuento de Sabine Ullbarrl. El estilo
de Ullbarrl es muy Interesante y de su lenguaje podemos
decir que representa 1111 mezcla del caatellano clásico CGD
k&gt; hispano norteamericano. Tiene enorme fuerza de e:i:·
presión y presenta maravillosamente este personaje de su
cuento "Mi abuela fumaba puros", dejándonos a todos sus
lectores con viva Impresión de lo que esta mujer, la abuels,
representó para toda la familia.

Partiéipe en el Próximo Gran Sorte~
de Navidad de la Siembra Cultural

.,

. '..

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•

La Filosofía del
Derecho de Hegel
Agutin Basave Fernlindez del Valle,
Doctor en Derecho y Doctor en Filosoffa, b.c.
CAPITULO LX
a "Filosofla del Derecho" de Guillermo Fede
rico Hegel consta de un "Prefacio", una "Iittroducclón" y tres partes: "El Derecho Abstracto", "La Moralidad", "La Etica". En su Prefacio
nos dice Hegel que "este tratado es un desarrollo ulterior y
illrtlcularmente más sistemático, de los núsmos conceptos
fundament¡iles que sobre esta.parte de la Fllosoffa están ya
CIJlltenido,,e, la "Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas"
("~ffa del Derecho", Prólogo de Carlos Marx, pág. 23,
Blbli(teca Filosófica, Editorial Claridad). En la "Introducclúi" define: ''La ciencia ffloe6flca del Derecho tiene por
objeto la Idea del Derecho, o sea el concepto del Derecho y
111 realización". (lbid, pág. 37). Y nos advierte que "la
&lt;lencia del Derecho es parte de la Filosoffa". Desenvuelve
la Idea del Derecho "abstracto" al estado "concreto". El ·
lllpiritu nacional se manifiesta en el desarrollo histórico e:i:Pl't8ado en el Derecho, el Estado y la Etlca. Y los esplritus
llldonaies son la manifestación del esplritu mundial. El
Estado hegeliano es la comunidad ética realizándose. La
6lica -mundo concreto de la norma de la vida social- es
111'8 importante que la vida abstracta de la moral, puesto
que es el sistema de valores de las comunidades. La moral
!'~ sólo el campo de realización de la voluntad lndepen-,te, del puro sujeto. Aunque es máa concreta, sólo puede
Clllocerse por el Estado y en el Estado. La Etica es idea de
lihelfad "bien viviente". La frase hegeliana de que "el Estado es la efectiva realización de la Idea ética" se ha prestado -por culpa del mismo Hl!gel- a Interpretaciones
totalttarias del poder. Sin embargo, no fue ésta la Intención
de Hegel. En una nota a ple de página de su "Fllosoffa del
Derecho" condena enérgicamente este punto de vista e:i:Pllesto por un contemporáneo, calificándolo de herejfa
lleligrosa, A la Idea de que el más poderoso gobierno debe
&amp;obernar -y siempre gobernará- , opone la doctrina de la
lusticis y de la ética.

como conjunto de derechos
EI Derecho enNatural
la persona autónoma, es llamado por

.

enraizados

Hegel Derecho abstracto. De ahl que en el Derecho abstracto se ocupe de la propiedad, del contrato y de los agravios
(fraude, crimen). "La personalidad encierra, en general, la
capacidad jurldlca y constituye el concepto y la base tam•
bién abstracta del derecho abstracto y por ello, formal. La
norma Jurldlca es, por lo tanto: "se personifica _y respeta a
los demás como personas" (!bid., 38, pág. 88 J. La propiedad '
es el ámbito de libertad externa que la persona se concede a
si núsma. Entre las necesidades y el trabajo que las satisface se dé una relación reciproca. La Ley se desea por ser
racional y se convierte en positiva por medio del estatuto.
Aunque las leyes estén escritas y compiladas no dejan de
ser costumbres. Codificar es racionalizar el contenido de
las leyes existentes. Hay constantes aproximaciones al estado deseable. Los tribunales aunque no haya que conce1erles la función legislativa, tienen la Importante tm:ea de
reconocer como Justo el Derecho que se expresa en las
leyes. Públicamente ponen en práctica el Derecho. Todo el
Derecho, en el concepto hegeliano, lleva al Estado como "la
realización de la idea ética". La constitución o ley interna
del Estado, la ley externa --0&gt;nformadora de las relaciones
interestatales y la Idea general -espiritu que se realiza en
el proceso histórico mundanal- son tres aspectos que
Hegel distingue en la interpretación jurldlca del concepto
del Estado. No se trata, tan sólo, de una escueta confor•
mación del Estado por el Derecho, sino de un contexto cósnúco que desemboca en la Filosoffa de la Historia. Porque
cada Estado puede ser comprendido únicamente a la luz del
desenvolvimiento histórico del espiritu. Un orden superior
del ser legitima el concepto Jurldlco del Estado. Este orden
es el único Juez absoluto que prevalece contra toda partl•
cularldad. Pero si el esplritu -que es en sí y por si- es el
actor general y efectivo en la historia, caen por su base
todas las normas obligatorias y permanentes. lo que pa•
i:ecfa más sólido y ordenado se evapora. Todo es Juzgado
por el éxito que obtenga. Hegel deshace lo que parecfa
haber edificado. El Estado ~rden jurldico del pueblo está
sacudido por el esplritu del mundo. Y el esplritu del mundo
hsce y deshace soberanamente. La Filosoffa del Derecho
hegeliana parece culminar en una Teodicea.

E

·1 hombre debe ser libre, pero el Estado resulta

deificado. La libertad hegeliana -si es que existeresulta ser parte de la dialéctica de la historia. El Derecho
es "algo sagrado" en cuanto es "existencia del concepto
absoluto de la liber\ad consciente". Hegel reprocha a Kant
y a Fichte el haber elevado, en sus sistemas modernos de
moral, a principio un ser -para- si y la singularidad",
desconociendo que "es de naturaleza de la moralidad absoluta el ser una generalidad o etboe" (Uber die wissenschaftlichen Behandlungsarte n des Naturrechts", en
"Schriften Zur Politlk und Rechtsphllosophie", pág. 388).
No hay Derecho ideal ni Estado ideal. Lo único que existe es
un Estado real como algo racional en si, porque todo lo real
es racional y todo lo racional es real. En el proceso histórico ·
de desarrollo de la idea, sólo tiene cabida lo real. lo demás
es fenómeno, existencia corr,upta. No queda resquicio alguno para la conciencia individual, para la subjetividad
real que reivindlch apulonadamente Klerkegaard. El sujeto desap&amp;i'~ce en lo general, que es el Estado. Y el Estado '
-Dios terreno- se reduce a !a' pura facticidad de la cosmovisión dominante en ·un momento histórico.

Trebajo y Producción
Unica Solución

7
Temas Sociológicos

LA TECNICA Y L\
GUERRA
Uc. Genaro SaUau Qulroga

L

a palabra "cultura" tiene dOIJ sentidOIJ: a)
formación ideal de la personalidad (educación) y
b) creación de un saber u1illtarlo o lécalco. En esta
última connotación, es el conjunto de Instrumentos, objetos e instituciones que requiere el hunbre para dominar a la naturaleza y transformar el ambiente.
El animal, aunque tema y rehuya al mundo material, acaba por adaptarse a él. En cambio el ser humano
es un eterno Inconforme, un severo protestante contra
toda mera realidad. El ser irracional, es alécaico y el
racional es técnico por su propia esencia. Contemplad a
los animales, aconsejaba Mu Scheler, el gra filósofo de
la Etica del siglo XX, y 01J daréis cuenta de lo dificil que
es ser hombre.
El "homo" está sometido a la tecnologfa, desde que
inicia el dla hssta que lo termina, desde que nace hasta
que muere. Para todo.hay técnicas: agrlcola, biológica,
psicológica, económica, para evitarnOIJ esfuerzos flslcOIJ
y mentales, para ahorrar Uempo, para ejercer influeDclasobrelesdemás,paraoblenery conaervareíl&gt;Odé!', ele.
La técnica tiene por óbJelo reaólver. carendu o •
cesldades: la necesidad de guarecene del frlo lo hace
edificar cÚ e Inventar el veslldo; la necesidad de
nutrirse, crea la agrtcallara y la lndllllrla, la de tra;
•ladarse rápidamente, el lnwport,; la de Iluminarse la
1m eléctrica; para la seguridad de las personas y bienes,
forja el derecho y para la défensa de la comunidad, la
poUcla, el ejército y loe aparalol béUCOI ( tanques, bcmbas, avionllf. militares, etc.)
La guerra crea muchOIJ Inventos que luego se
aplican en tiempo de paz, de lo que ya hemos hsblado en
sus efectos pa,ltivOIJ, sin dejar de recooocer 108 fDCl'lllel
perjuicios a costa de vidas de millones de jóvenes I to■
que les robó lo mejor de su existencia: su porvenir y sus
ilusiones.
Bertrand Russell, filósofo, lógico y matemático IDglés (1872-1970) Prenúo Nóbel 1950, de su libro "Anto,
logia~, desprendemOIJ este visionarlo concepto sobre el
futuro de las contiendas armadas que puede resumirse
en esta frase:
"iRecuerden au humanidad y olviden el resto!
¿Cuál es el objeto de pelear por credos y razas al al fin de
cuenlu lo que está en Juego ea la supervivencia del bom-bre? SI hay una tercera guerra mundial no habrá veacedo~ y la cuarta volverá a ser de arco y flecha".
Este gran sabio de nuestro tiempo mue~ v~
abandonó las severas aulas de Cambridge, por la protesta activa contra la guerra en las ruldoeas calles de Le&amp;
dres, asl como pronunció efervescentes dlacursoe ~ ·
1
ciflstas que le c01Jtaron muchas visitas a la cárcti. ·
El llorado maestro y sociólogo, recientemente desaparecido, Dr. Luis Recaséns Slchet", en su "Soclologia", tiene estos dos brillantes párrplos:
"No es neceBU'lo lralar en delalle la lnflDenela enorme qae loe adelanlol'd5 L, lécnl.ca han ejerelco ea la
guem, pae1 IOD bien aotorloe y coaocldotl de todoe, Bule recordar loe 11gaientel upeclee: la deatraeelóa ea
mua; la pem total qae aaprlme la dl111aclón eldrt
comballeates y 1111 comballeatel, y, por lo luto, envuelve a lu poblacloaes clvlln; el becbo de qne loa ial•,
Dleros, lo1 lécDICOI en la telquardfa adqaleren mú baportancfa qae loa ml1llarea comballentel ea el frente,
pues la eficacia yel éxito de Ñlo4 depende de la labor de
aquéllos.
Debemos señalar llmiblén la movfllzaclén tola! de la
Industria y de la ecooomla al servicio de la guerra; el
costo fabaloso de la guem (el coito promedio de malar
a un hombre en la época de Julio Cét'.'1' era, calculado en
dólares oorteamer\canoa, de 75 centavoe; en la Primera
Guerra Mundial (1914-1918) fue de 21,000 délarea; y en la
Segunda Guerra MUDdlal de 75,000 délam), la m9'1llzaclé11 de las mujeres para el 'trabajo en lu lndutrlu
béUc11, el aumento pavoroao de la dellDcuencla en los
¡lerlodoe de po1lguem, sobre lodo de la dellDcaeaela
Juvenil; el crecimiento de la desmoraillaeléa social en
'lodoe loa érdenes; el alu del costo de la•~vlda".

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Per Getrle G. w,(11 Ir. w,- et director de eaaleaeWII

M e-Jo para Ealace Urllue
ilalL)

Jateru.

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llgunOI aftOI que, , WII W•
de de 1111 ella biela flnel del V&amp;rano, en Katowlce, Polonia,
1111 p,¡po de arqultectOI y p]a.
nlflcadore ■ norteamerlc1no1,
- -hablan realllado 1111 rec«rldo p(I' la
parte bllt4rlca de aquella ciudad, departlan
r1mac11m~nte, entre copu de vodka, con
polaCOI que lea hablan lel'•
!Ido de clceronet. Haciendo WII ccmparlddn de IOI Cl110I re,pectlvOI que deaempelllban, 11110 de IOI "conaervadorea de
lllllllldplo" lea hizo a !OI norteamerlcanOI,
- - p(I' cierto jamú hablan oldo hablar
de semejante oftclo y se IIIOltraron lntenadol en conocer detalles acerca del mlllllt, • dellcrlpcldn aaaétrila en 'la eul lo
l'llltlc6 ccmo la tarea de "linpedlr que lOII
qdtectol y planlftcadores echen a perder
-ira ciudad". A aquella converaacl6n se
delll6 el que, tres allOI detpu'8, fuese creado
pa' primera vez en IOI Eatadoe UnldOI el
1W10 de Conle"ador Urbano Municipal. El
qdtecto Art stolnlk, de la ciudad de Sea~
lle m el Estado de Wublngton, logro conal Alcalde Wea Ublman, de que
departamento ollclal, que procura
llllilr nuevu maneru de aprovechar
edllldol antlguoe, veta el que se bagan
obru p6bllcaa lnnecealrlamente, y
ll'GIIIDl\'9 que ae conaerve lo ya emtente,
• ns de efectuarse traba)OI de desarrollo.
La Idea eat6 hondamente arraigada en
llrGpa, donde 11a ciudades llempre hall
lllcilD pla de 1U1 vlncuiOI con el paudo.
La Idea de tener 1111 conservador urbano
IRlelpeJ, •• cual se eat6 eatudlando pcr
alru Jarildlcclooea en IOI Eatadoe Unldoe,
IIO . .11 6nlca en lo que respecta al reaurataento, que baya lldo tomada de Europa.
Olro CGDCepto proveniente de aquel contl
amte IOO lu liamedu para peatones, qu.,.
lila sido creadla en mú de WII docena de
dadadea en este pala, con el fin de ICJll'ar
• • gente vuelva I dllfrutar de la parte
atral de cada poblac16n. Ademú, el ejemplo de Europa ba lnaplrado en ll'III parte el
• lu vlvtenclu subllelladaa con foodOI
p6bllcOI NIII babltadaa pcr penoou de
4nnoa nlvelet de hlgrftOI, ul ccmo el
dedicar • nuevOI flnet antlguoe edlflclOI de
-.nent.oa y tambl6n el adaptar para
•ta.oentOI conatrucclonea eacolarei que
IIO • hayan venido utlllllndo. De va ei,
lllllldo ocurre que alg6n viajero, al eul k.
llaya lmprealonado algo que ba vllto en el
lllrenjero, lo traduce en WII realidad en IU
PNllllo medio. No ea precllC&gt; que sea 1111
PW!lflrador urbano. Tal ba alelo, pcr ejemplo, el cu, del doctor Wllllam Creuon, 1111
denllata, quien Imprimió nueva vida a la
• del centro de Gran Raven, Mlchlgan,
•• pobiacl6n que cuenta 12,000 babltantea,
eul IIGIII Iba en decadencia. Para ello se
~ • ella la fuente mullcal mú lrlllde
,.. lllllldo, emulando W11 que el doctor
~ vio en Berlln hice allol.
1Ct

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• coac-ea

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realidad no tiene nada de
naevo el que IOI norlelmer!CIDOI
~ ldeu de otras naclone1. Mucboll de
... Primeros prócerea de este pala -entre
ellaa Franklln, Jeffenon y Adaml- vlajaroo
---•utnte por Europa, cc:m menoa co~lldea que 11a que gozan IUI deseenllempre con el 6nlmo de lllml
IIOla de todo cuanto vieran que pudiera tener
IIIHeact6n pr6ctlca en el Nuevo Mundo para
~ • mejorarlo. A medida que
·--.-. alcanz6 1111 mayor gndo de proeY de álto, IOI papelea fueron tronel
en aenUdo lnverao gradualmente y
~ fue recurriendo cada vez lllá I laa
-aa lltuadu en la Am6rica del Norte
CIIIIO fuente, de artlcu101 con qu6 mejorar
D

"'pero

:::!

el modo de vida. En el aector urbano, no obe.tante haber 11m1entado mucho lol viaje, y,
lol med!OI de comunlcacl6n entre laa clu.
.dades, huta hace poco DO abundaba el
6nlmo de Ir
al1' de lo que fuesen meru
formalidades y buena voluntad y de adentrar efectivamente en !OI proble18'1 que le
eran ccmune1. Ea cierto que ma\eri pro.
gramu copatroclnadOI por cludadea her~
m1111daa, pero en ellOI la 1tenc16n se concentra mayormente sobre IOI contact.ol perlODl!es, el hacerse favores y la lllllltad
reciproca entre ellu.
En un eatudlo acerca de lOII De101 lnternaclooalea entre IOI admlDlatrmea urbanOI que fue realllado en la Unlventdad de
Stanford en 1974 pcr Edward K. Hamlltoo,
euubalcalde de Nueva Yort, ae llegó a la
conclull6n de que "la canUdad de contact.ol
lllbltanclalet entre IOI 1dmlnlatr1dorea de
cludldea en EatadOI' Unldoe y en el eman·Jero, quienes ejercen 1111 cargOI en virtud de
elecclonea, de nombramlent.ol por autoridad lllll)el'lor o de 11111 carrera, parece aer
pat6tlcamente mglla e Intermitente y ellatribuida en forma dellgual". Hamlltoo
eopea6 el Impacto surtido en el abito Internacional por 311 publlcaclooea, que ver11ban sobre 11110 o mú upectOI de admJnla.
lracl6n urbana. Ralló que "la actual ~
rrlente de drglDOI de tipo general o eape,
clallzadoe y de otru publlcaclonea perle&gt;
dlcaa, 11 bien au cantidad flalca ea lmpre1lon1nte, no parece que lntenalflque
apreciablemente el Intercambio acerca de
IOll uunt.ol urbanOI". El eatudlo hecho por
Hamlltoo fue lllfr111do pcr el Foodo Marllball A!ellWI, WII fundaclclo estadounidense creada hace cinco lllol, con l'IClll'IOI del
Gobierno de Alemania Occidental, pcr valor
de eo mlllonea de d6larea, 1 fin de conmemorar el papel deaempellado pcr el Plan
Marllball en el resurgimiento de Alemania
durante la PCJIIUerrl. El Foodo eat6 empellado en ayudar • que IOI eatudlOIOI y IOI
practlcantea eumlnen bajo 1111 nuevo enfoque, IOI problemu que lea aon comunet a
lu colectlvldadet lnduatrlalllldu. Una de
1u tareas 1 11a cualea el Fondo atribuye
mayor prioridad es la del Intercambio d~
ezperlenclu emplrlcaa, en materia de
reaolver problemu urbanOI entre loa palaea
dearrolladoe, tanto de 1111 lado ccmo del
otro del Allmltlco y del Pacifico, y IU prelldente, Ben kead, fue la pr'.mera persona
que ae ocupara en l)Clllel' atencl6n a 11a conclullonee contenldaa en el Informe preaentado p(I' Ramlltoo.

.mu

Lo

primero que se hizo rue •
tablecer en La Raya con la Uni6n Internacional de Autorldadel Localea (UIAL),
11111 Oficina de Enlace Urbano con Am6rica
del Norte, a fin de que llpleae de cerca,
para beneficio de 11a uoclaclonea estadounldenaea y canadlemea de funclonarl01
munlclpalea, lo que aconteciese en Europa
en cuanto a uuntOI urbanOI, Hoy ella dicha
oftclna, la cual ea atendida pcr 11111 aola perlOOI, eat6 a cargo de Jlm Capllger, eudmlnlltrador municipal de Kalam1100,
Mlchlgan, el primer l111ar de Eatadoll
Unldoa dotado de WII alameda romerclal
para peatonel. Luego, hace menoa de un
afto, 11a prlnclpalea uoclaclonea de goblerD01 localea I nivel nacional se unierffl para
crear el Consejo de Enlace Internacional
Urbano (CEIU), con objeto de ailtemltlzar
el procurar en el emanj~ ldeu allnentea
e lnnovaclone1, que pudieran producir en
Norteamáica reaultadoe que contribuyan r
metorar la calldad1le la vida urbana. Dlclk
elfuerzo eat6 flnanélado ~lamente pcr
la Fundaclclo Ford, el Foodo Mmball
A!ellWI, y la Secretarla de Eatado de IOI Eltadoe Unldoe, uplr6ndON I que participen
en au flnanclainlento futuro 11a uoclaclone1
naclonalet de urban!ltu pn,fealonalea a la•
cualea el Consejo proporcl- aervlcloa. '
centro en La Raya actlla como oftclna e..ropea del Consejo, y • Intercambian kleu

mediante reunlonea y ccneapoodencla con
Ugu municipales naclonalea y con goblerDOI !~ea en todaa partea del mundo. Quien
cllrlle la orlentacl6n del Consejo y establece
el orden de prioridad que baya de seguirle,
ea 11111 Junta Integrada pcr dlrectlll'ea ej&amp;cuUVOI de 11a prlnclpalea llll'UPlclooél de
gobierno local de Eatadoe Unldoa y del
Cana4', ea decir, IOI alcaldes, admlnil,,
tradorea municipales, regldorea de condado, !OI jefea de obru p6bllcaa y del ramo
de la vivienda, etc. La junta la prealde Jobn
Guntber, quien eat6 1 cargo de la Conferencia Eatadounldenae de Alcaldea. El mlmero
local, para quienes el nuevo crpnilmo
procura facilitar que puedan mantenerse al
tanto de lo que acontezca en el mundo lnterlllclonal, uclende a varlu decena■ de
mlllaret. LOI tres profeatonalea que deaempellan funciones en el C-Jo, timen el
cometido mllltlple de atender a elOI Intereses tan dlver■OI, y al propio tiempo mantenerse alerta, para deacubrlr tendenclu e
Jnnovaclonea en materia de cooae"aclón
urbana, tran,porte en gran eacala, admlnlltracl6n municipal, captacl6n de recurlOI, y
la concertacl6n de modalldadea para la
preatacl6n de servlclOI al póbllco en lu
zonu metropolltan11. Constituyen un
prototipo de funclonarlOI de aervlclo ·.B•
terlor a nivel gubernamental aubnaclonal.
John G'"ey, Jr., el dlrectlll' de este novedolo y compacto p,¡po para la tranaf&amp;rencla de ldeu nuevu, ba lldo desde hice
mucho tiempo un eJecuUvo de agrupaclonea. Ha ejercido el cargo de dlrectlll' ejecutivo de la American Soclety for Publlc AdmlnlatraUon -8ocledad Americana de Admlniltraclón Pllbllca- ( ASPA), y ba ocu.
pado puett.ol clave en la Liga Nacional de
Cludadea y en el Centro de ServlclOI Eltatalet, de Condado, y Munlclpalet. Dice
que "como dlrectcr de comunlcaclooea,
1pcrt6 la dlmen116n Internacional, en lo cual
me valgo de haber deaempellado funclooea
:omo miembro del Servicio Exterior de IOI
Eatadoe Unldoe en cuatro contlnentea".
Jean Meltrel, peraona eapeclallraill en
planlftcaclón urbana, ea la que el Consejo
tiene encargada de loa programu y IOI ..
pect.ol admlnlltr1UV01.

E

Conaejo viene
percató•
dOle de lnnovaclooea y aumlnlatrado
datll acerca de loa aconteclmlent.ol en
maleria urbana ocurrldoe en numerOIOI
palaea del mundo lnduatrlallzado, desde
Julio de lrlS, que es cuando Inició 1111 laborea. Lu lnformaclone1 que rtC01e lu
1

dllllllde pcr medio'de 1U llenldt de NtCldal
Uñuu, que provee a 11a agrupaclonea en
Eltadoe UnldOI y Cana4' que forman parte
:le 61, y alCIIIII I un p6bllco todavla mayor
mediante 1111 publlcaclonea y 11a partea de
pre1111 que envla directamente. En abril
(1977) fue publicado au primer eatudlo en
forma de libro, el cual conatltuye 1111 aamen
detenido de 1111 tema mu, eapeclalludo, '11lltalado "RIIÍlt Control In Nor111 Amerkl and•
FOID' ~ Coantrlel" '(''Control de
alqullerea en Am6rica del Norte y en cuatro
palaea de Europa"). El referido tomo, que
b1 resultado de 1111 viaje df eatudtoa "9111•
sacio p(I' Joel Brenner y Berbert Franklin,
dol abopdoe de Wublngton, aplica lu ez.
perlenclaa y 11a conclullonea que llevlrin
funclonarlOI de vivienda en Inglaterra,
Francia, lOII PllNa Bajos y Alemania Occidental, 1 ciudades de N ~ que
controlan el problema de propordonar
vlvtenclu adecuadu para grupos de baJOI
lngreeOI y 11a cuales cludldea hin eatado
-:,ando programu !ocalea de control de
alquileres.
En lo que se refiere al 6mblto lllá esta.
de 11a reallllclonel de tipo pragmitlco que
qulzé puedan Imitarse en otrOI centroa urban01, huta el presente, ya se hin publicado aproximadamente 200 notlclaa y artlculOI, principalmente sobre palaea deaarrolladoe que aoo mlembrOI de la OCDE.
Debido I la clrcunatancla de que al Banco
Mundial le produjo honda lmprellclo dicho
mecanllmo para el Intercambio de Información urbana entre funclonarlOI munlclpalea de palaea lnduatrlallzadoe, esa tmtltucl6n le ba pedido al Consejo que eiplore
la manera de aplicar eae mecanlamn a loa
uurit.ol de úrbanlllcl6n que Interesan • io.
pllael que ae bailan en Ylu de delarrollo.
Se tiene proyectado crear 1111 lilteml para
aevar • cabo 1111 canje de datOI acerca de
tecnologfu búlcaa en materia de mejorar
la altuac16n de IOI precarlltu, el mejor•
miento de IOI IURarea en al y de lOII aervlcloa,
y tambl6n la conatruccl6n de obru de infraettructura que reapondan a necealdadel
1!11 o:uanto a asentamiento de la poblacl6n.
~ Consejo entiende que el pr{mmo puo
que debe dane ea 11110 que rara vez •
acometido por penonu encargadaa de la
elaboracl6n de datÍNI, cual ea ICJll'lr que lu
cludadel enaayen algunu de lu t6cnlcu y
procelOI urbanos que hayan alelo ldentlftcadoe en pallet extranjero■, 11111 llata con
anotaclonea en la cual figuran 33 ldeu y que
medió en 11a audlenclu que la SUbcomlllón
sobre Cludadel de la C6mar1 de Representantea estadounidense celebró en.mayo de
1977, Incluye lnnovaclooet que el Consejo
b'1ló en WII menu gama de palaet. Al
10D1eter 11a lnnovlclone1 a la conllderlcl6n
del Congrellata Henry S. Rellla, quien
presidió laa audlenclu de la Snbcomlllclll,
John Guntber aclaró que el hecho de que 11111
COII sea novedOII o DO depende del coqcepto

··--------------(Pasa a la Págiaa 14)

Instituto Universitl'io ' Anáhuac''
Incorporado a la U.A.N.l.

PREPARATORIA
CURSOS DIURNOS Y NOCTURNOS
Clases Especiales de Física y Matemáticas

MATRICULA ABIERTA
CONSEJO DIRECTIVO

lng. Rafael Serna lng. Domingo Treviño
lng. Gonzalo Ocañas
Alvarez Sur 230

Tel. 44-04-77

MQnterrey, M.L.,

�. ., .
VIDA UNIVERSITARIA

MARCO HISTORICO

LuDet Zl de NovleJüre .. .,,

DISTINGUEN A LA FACULTAD
DE ECONOMIA DE LA U.A.N.L
\

L

a Facultad4 de Economla de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, que dirige el licenciado Arturo García Espinoza, ha sido distinguida
nuevamente por la Organización "Fullbright", con
sede en Washington, D.C. en
los Estados Unidos, para
concertar un intercambio
docente y a nivel de investigación.
Dicha organización es
conocida internacionalmente, ya que promueve intercambios culturales, a través
de la educación en las
Universidades y en particular, con la Facultad de
Economía de la UANL, ha
·fomentado dicha actividad
desde hace aproximadamente 14 aflos, siendo nuestra
Universidad la única localmente que lleva a cabo el
citado intercambio.
Para el efecto, ahora con
ambiciosos planes a nivel de
intercambio de investigadores, visitó la Facultad de
Economía de la UANL la
seflorita representante de
"Fullbright", Ella Dramvosky, quien fue acompallada en su visita a dicho
plantel por el seflor Víctor
Niemeyer, Agregado Cu!:
I

1
1

Importante Intercambio a nivel docente y de Investigación planteó la organización "Full·
brlghl" , a la Facultad de Economla de la UANL. En la gréflca: el licenciado Leonclo Duraodeau, la señorita Ella Dramvosty representante de esta organización y el licenciado Ar•
:oro Garcla, director del plantel.

Más vale saber cosas inútiles que no saber nada.-Séneca.
La naturaleza ·nos ha dado las semillas del conocimiento, pero
no el conocimiento mismo.-Séneca.

manualpa,a

A

f:DICION 1977 /1978

,-:

1.¡,
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t

' r,.

citó, a nivel local sólo lo hace
"Fullbright" con la Facultad
de Economía de la UANL.
En la ciudad de Mélico
manifestó la destaca~
visitante, se realiza con la
Universidad Iberoamericana, Colegio de México y
por supuesto con la Unmr.
sidad Nacional Autónoma de
México.
ELOGIAN

S

in embargo, se quiere extender este intercambio en el campo de la investigación. Se habló en esta
ocasión con el licenciado
Leoncio Durandeu, Director
del Instituto de Investigaciones Económicas de la
UANL, quien vió muy positivo este hecho.
La seflorita Dramvosky,
manifestó que incluso "FulJ.
bright", cuenta con un
presupuesto en este aspecto,
es decir, no sólo envio de
profesoref de los Estados
Unidos a nuestro pais, sino
que se proyecta, previa
selección a través de la
Embajada de ·este pais en
México, que también profesores de las Universidades
Nacionales expongan sus experiencias allá.
El intercambio, como SE

INSTALACI().

NES

D

úrante la vlalta qae
hicieron la
seflorita Ella Dramovllty
representante de esta flÍ.
ganización cultural Dfr·
teamericana y el sellor Vlctor Niemeyer, a la 'Facullad
de Economía de la UANL,
elogiaron ampliamente •
modernas instalaciones.
El licenciado Garcla r..
pinoza, director del plaotel,
mostró las aulas, laboratorios, la biblioteca y •
general todo el edificio 41111
hace poco fue inaugurado.
Asimismo, se dlerGD a
conocer planes de estudio y
básicamente se trató el ¡a
to del intercambio de iofw,
tigadores, . que vendrian 1
reforzar en alto grado b
contenidos académicoa.

DR. FRANCISCO VELA GONZALEZ

.
V

Por: José P. Saldaña
Cronista de Monterrey

al vez la amistad estrecha que
me une al Dr. Francisco Vela González sea un obstáculo de orden ético para prodigarle los
elogios que merece. Estamos
ambos más allá del limite de los Intereses
creados, cerca de salvar la corla distancia
pDOllsepara del más allá, por consiguiente
flllof en condiciones de _decir cuánto _pienso
de este seflor, procurando guardar los ditirambos para otra ocasión.
Pienso que todos los que pasamos por
los caminos o veredas de la vida, algo hemos
de hacer por los demás, cada quien dentro
de sus posibilidades y limitaciones.
Este pensamiento, que encuadra en el
concepto de la generosidad, cuando se

aplica el principio de que no sepa la mano iz.
quierda lo que ha dado la derecha, encaja
admirablemente en la forma de ser y actuar
del Dr. Vela González.
Siendo estudiante de medicina en la Escuela Nacional, de la ciudad de México, dio
la primera prueba de su tendencia al servicio de los demás al presentarse de motu
propio a las fuerzas militares q_ue defendían
al Palacio Nacional, en los preélsos momentos en que una columna, comandada por el
General Bernardo Reyes, trataba de apoderarse del Palacio.
Se iniciaba la llamada decena trágica,
el 9 de febrero de 1913, que culminó con la
caida del Poder Ejecutivo de la Nación, y
del asesinato del Presidente don Francisco
J. Madero.
Aquel 9 de febrero que amplió los
ámbitos de conocimiento del estudiante

[Sl A edic 1on. tota lmente , etormada y pui:sta al d i .i
por cuanto conc ierne a tas especificaciones gene ra les. incl uyendo un cap i tulo espec i al para diseño
plástico . comenlarios a las especiticaclones . cód i go
de práctica s generales y un apendi ce con los es
luerzos de trabajo permitidos para et Acero Estruc
1ural A-36 . producido por Acero Mon1errey

;

Obra de consulta indispensable pare ingenieros, arquitectos. constructores y estudiantes ;
edición limitada . Además de 101 perfiles y
secciones. dadas a conocer en impresiones
anteriores, se incluyen ahora nuevas secciones compuestas para ampliar el campo de
trabajo de quienes consultan este Manual .
FUNDIDORA MONTERREY . S A ced ió genlll
mente sus derechos eQitoriales sobre este
;mportantisimo manual en tavor del PATRO ·
NATO UNIVERSITARIQ DE NUEVO LEON y el
MOVIMIENTO DE PROMOCION RURAL. A
C. , por lo que al adquirir usted esta obra
automáti camente estaril cooperando .. al tti
me nto de la Educac ió n Superior y al desa-

rroll o Rural,..

DIRIJA SUS PEDIDOS A:

PATRONATO UNIVERSITARIO
DE NUE~O LEON l
Apdo . Post. 4072-B
MONTERREY . N. L.. MEX .

VALOR DEL EJEMPLAR:
S 350.00

un afio de su primera presentación, la Banda de la Escuela de
Música de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, continúa siendo un gran atractivo para los alumnos que ingresan a esa es,.
cuela, pues se considera un gran honor pertenecer a este conjunto y solamente los es,.
tudiantes más destacados o los que demues,.
tran un interés muy especial, son aceptados
en ella.
Según indicó el profesor José Angel Rey.
na, Director de la mencionada escuela, esta
Banda Sinfónica tuvo su primera presentación hace un afio en el Institu\l) MexicanoNorteamericano de Relaciones Culturales y
desde entonces ha tenido destacadas participaciones en Saftlllo, Montemorelos,
C&amp;dereyta, asl como en diferentes facultades universitarias.
Afladló el profesor Reyna que el principal
motivo de la existencia de una Banda Sinfónica dentro de la escuela, ea que los alumnos
dispongan de un campo práctico para que
ejerciten en él los conocimlenlos que aprenden en teorla en las aulas.
Agregó que además la banda viene a ser
la crlst.iizaclón de un suello que él mlamo se
habla forjado desde hace variOB aflos.
El profesor José Angel Reyna fue alumno
fundador de esta escuela, la cual Inició sus
actividades el 15 de mayo de 1939, lo que
viene a significar 38 aflos de docencia.
Recientemente el profesor Reyna swnó la
cantidad de 20 aflos como miembro del plantel de maestros de esta Institución.
Al continuar expresando los motivos de
la Integración de esta Banda Sinfónica, el
Director de la escuela seflaló que en un conjunto con las caracterlsticas propias de es,.

los grupos, los alumnos pueden desamllar
con más agilidad el estudio de sus lmlramenlos.

T

amblén explicó que aste coajunto está constituido como BaDda
Sinfónica para cambiar la imsgen que 11
tiene de estos grupos, la cual es generalmente equivocada.
Agrega el profesor que en el repertcrio,
de la banda de la Escuela de Música 11
tienen incluidas obras de los grandes IDUI'
Iros, entre ellas "El barbero de Sevilla" 1
"Guillermo Tell" de Rossini; la "Oberlllrl
1812" de Tchalkovsky y selecciones de la
ópera "La Bohemia" Pucclnl.
Entre IÓS lnstrumentosgue delllellll•
esta banda, se encuentran los oboel, el c«no francés, el corno inglés y el fagot; IGdll
ellos son Instrumentos de aliento. El c«IIII
francés ''especlalmente, presenta UDI dlllcullad mayor para su ejecución p« 111
caracterlstlcas propias de su boquilla 1 P"
las notas que produce, lo cual requiere de•
oldo musical muy educado por parte de•
ejecutante.
Actualmente la banda de la EscUIII dt
Música está Integrada por 40 l o s ~
Recientemente el patronato univenlconcedió un subsidio para satisfacer 111
necesidades que en este renglón se ~
tan.
Seflala el profesor Jos* Angel Re1D1P
la mayoría de los alwnnos desea perleJIIC!I'
a este conjunto porque han visto l a ~
con que ahl se trabaja. Agrega que lGI
tudiantea q_ue )'&amp; ae encuentran dentro
grupo, sacrifican SW1 horas Ubrel plll
dftdlcarle tiemPO a loa en,ayoa de l e ~

Yo sé lo que puedo saber y no me preocupo por aquello
no puedo saber.-Fichte.

J

que

A

1-º

AUMENTA INTERES POR LA MUSICA FUNDIDORA

Con,t,uclo,c,

A

tura! de Estados Unidos en
México.
En este renglón, se expresó que a la fecha, más
que todo "Fullbright" ha enviado profesores a impartir
cátedras y cursos completos
a destacados profesores. Actualmente da un curso en la
Facultad de Economía el
doctor Arthur Man, en
"Desarrollo Económico"

Smelting and Refining Company. Después
de varias décadas de prestar sus servicios
nédico-humanitarios con interés y positivo
Jxito alcanzó la justa jubilación.
En el Registro Civil de Agualeguas,
N.L., existe un acta que en lo subatancial
dice, que el dia 28 de noviembre de 1892,
Vela González, haciéndole ver que más allá
nació el nillo Francisco Vela González, siende las limitaciones personales e:i:isten
do sus padres el senor Lázaro Vela Hinojosa
molivos que obligan a desprenderse del iny la seflora Dominga González de Vela.
terés particular para adentrarse en los inLas cuentas de su edad son tan fáciles
tereses de los demás.
de hacer que no se necesita de lápiz. Está
rasguflando los 85 allos. Brincó la juventud
qúel 9 de febrero que hizo exclamar a AUonso Reyes, el regiomon- con enteraza, actividad, estudios y servicios
por un México mejor, pasó la madurez en
tano universal, en su opúsculo "Oración del
9 de febrero": "Lloró por la injusticia con franco desafio al dolor ajeno, en menesteres
que se anuló asi propia aquella noble vida, de servicio social, en lli formación de una
sufro porque presiento al considerar la his- familia en compaflia de su esposa dolla Eva
toria de mi · padre, una oscura equivoca- Ruvalcaba de Vela, con el producto de cinco
cación en la relojería moral de nuestro mun- hijos: Oiga, Yolanda Atala, Eva y Adriana.
do; me desespera, ante el hecho consumado Bien puede decir quien en tal forma ha vique es toda tumba, el pensar que el saldo vido; misión cumplida.
Merece mención especial lo que congeneroso de una existencia rica y plena no
basta a compensar y a llenar el vacío de un cierne a la parte espiritual del Dr. Vela González, a lo que constituye lo más valioso del
solo segundo".
Vino la revancha en forma de arro- ser humano, su comportamiento con los
lladora Revolución _q~e con el titulo de Cons- demás. Además de pertenecer a numerosas
titucionalista, _encabezara don Venustiano instit•!ciones científicas de los Estados
Carranza. En esa convulsión iracunda se in- Unidos y de México, que se dedican al escorporó el estudiante de medicina Vela Gon- tudio de la Medicina en todas sus dimenzález. No pensó en el perjuicio que sufría al siones,
la de Médicos de la Industria
truncar los estudios, ni se detuvo a consi- Metalúrg· a, de México, desde tiempos
l~janos iene colaborando en asociacones
derar los riesgos que correría.
Principió por ayudar en la atención de c1v1cas.
Falta decir que el Dr. Vela González es
los heridos, para pasar en breve -plazo a
realizar operaciones de importancia, socio activo de la Sociedad Nuevoleonesa de
propias de Médicos experimentados, pero la Historia, Geografía y Estadistica, en la que
ha presentado interesantes estudios hisnecesidad lo obligaba a ello.
Las necesidades de la campalla convir- tóricos, y entre las producciones de este ortieron al aspirante a Médico en militar de den ocupa primerísimo lugar el primer
manera que sin descuidar su función prin- tomo de su obra "Diario de la Revolución"
cipal desempellaba comisiones de carácter de contenido magnifico, veraz, fonnal, que
eminentemente militares, que con el grado constituye una relación cronológica de las
acciones revolucionarias de incalculable
de Teniente Coronel le viene la medida.
Como babia en él clara vocación a la valor.
medicina, después de participar con enA gregaremqs como confirmatusiasmo en la Revolución y haber perdido a
ción a lo dicho sobre sus actividades
su padre Lázaro Vela Hinojosa, que murió
.combatiendo en el ataque a Monterrey en cívicas que pertenece a Rotarismo, en cuyas
octubre de 1913; tuvo la oportunidad de filas se ha distinguido por su labor efectiva.
No puede quedar sin mención las tareas
hablar con don Venustiano, quien enterado
de los valiosos servicios presentados a la dentro del Mutualismo, en donde, como
causa le concedió una beca para que con- demostración de sus actividades cabe mentinuara sus estudios en ameritadas Es- cionar que ocupó la Presidencia del Circulo
Mercantil Mutualista de Monterrey en 193&amp;cuelas de Medicina de los Estados Unidos,
de manera que para 1921 babia logrado ob- 36. Su labor dejó la marca de dinamismo,
tener el titulo de Médico Cirujano, que con- progreso y hermandad. Referencia también
firmó después en México. Tuvo la satisfac- merece su actividad en la Unión de Veteción de estudiar y ya Médico de trabajar en ranos de la Revolución, en compania de oc1~ Universidad de Harvard de C&amp;mbridge. togenarios llenos de recuerdos, de satisfacciones y de marguras. Ha visto el desfile
e vuelta a México se entrega de impresionante a la eternidad de la mayoría,
lleno al ejercicio de su profesión, pues de 250 ·apenas si quedan 25, en plan
desempeflando diversos puestos dentro del todavía de ser útil que complace dedicarle
ambiente del Gobierno, de instituciones par• este esbozo.
NC.- El Dr. Vela González es miembro
ticulares hasta ocupar el puesto de Jefe de
de
la
H. Comisión Ejecutiva del Patronato
los Servicios' Médicos de la importante
Universitario
de N. León.
empresa minera ~etalúrgica American

MONTERREY
ZARAGOZA SUR No. 1000
MONTERREY, N. L.
TEL. 42-98-10

fl

D

LEONAKUUCONTRERASREELECTO
DIRECTOR EN PREPA DE CERRAL VO

I doctor Leonardo Contreras López, a,recwr de la Preparatoria No. 11
de la Universidad Autónoma de Nuevo León, fue reelecto para un nuevo
periodn como director de est,e plantel (1977-.1979) y por tal'motivu la Junta de
Gobierno le hiz/1 en trega oficiál de su n&lt; 1mbramien10. Lo anterior, se llevó a cabo
el viernes 11 de noviembre a las 10:00 horas en el local de la propia escuela. Al infnrmar lo anterior, el doctor Contreras señaló que la Preparatoria No. 11, de
Cerralvo, Nuevo León, se fundó hace sólo cinco añus y sin embargu ha tenido un
marcado desarrollo y tendencia de superación.
Actualmen te, cuenta con 90 alumnos quienes pueden estudiar en un ambiente
inmejorable, ya que esta Preparatoria cuenta con su edificio propiu, un local que
costó 6millones de pesos, que fueron aportados por el gobierno Federal, a través
de Capfce. Las instalaciones, de lo más moderno y funci onal, cuentan con,a.
boratorios múltiples, para la práctica y fomento de la investigación. Al respecto,
señaló el doctor Contreras, que la Biblioteca de la escuela (que costó aproximadamente 80,000 pesos) fue donada por cerralvenses espontáneos.

E

•

�'
LIIMI 11 de

dibuja detalladamente la desembocadura y barra del Rlo
Soto la Marina, adjuntando ademú un eacrlto con la descripción del plan a seguir y la explicación de cada uno de loa
puntos del mapa.
Este último es verdaderamente estupendo en loa detalles, hecho sobre grueeo y realatente papel mide T8 cms.
por 38 cmsm_; la llinuosa costa esté recortada por una fina
linea de tinta china, la margen acuétlca de toda la babia está difuminada en grta-verde-azulado, la tierra flnne y loa
Islotes en ocres y tostados. Llaman la atención los muelles,
caserlos, capillas y la rosa de los vientos, sabrosamente
pintados en rojos, naranjas, y amarillos.

S

Elaborado ea llZl, anea fue aprebado
Ricardo Ellsoado Ellloado

E

n la ~a colonlal México -La Nueva Eapallacontaba solamente con dos puertos, habilitados y
condicionados por la Corona Espallola para que a través de
ellos ae realizara el comercio -Importación y exportación
y todo lo que respecto a mares y barco8 tuviera de movimiento el virreinato. Estos puertos eran el de Veracruz en
el Golfo de México y el de Acapulco en el Océano Paclflco.
La causa por la que Espalla no pennltla la apertura de
nuevos lugares de desembarco, era que por medio de esta
sencDla'medlda ejercla un estricto control sobre el sistema
mercantil de su colonia, evitando de este modo desarrollos
económicos no deaeados o Interferencias de potencias extranjeras.
Por aupueato, la medida anterior fue causa durante
todo el tiempo que estuvo vigente, de co1181an!M quejas por
parte de los comercian!• y pobladores del virreinato, no
obatante que algunas ciudades obtuvieran gran desarrollo
· gracias a la dlaposlclón, ya que llltuadas en lugar de paso
entre el puerto y la capital hicieron de esta cll'cunstancla el
motivo de su crecimiento y riqueza, pero en general fue
mucho ma)'Or el dallo prov~do por esta politlca errónea,
que los beneficios obtenidos, aún para Espalla. Con excepción de los puertos mencionados y de las ciudades por las
que el camino puaba para llegar a la capital, -Jalapa,
Puebla, Chllpanclngo, etc.- todo el resto de la Nueva E&amp;palla sufrió con esta estúpida medida. Laa mercanclaa que
llegaban a la capital eran vendidas al doble o triple de su
valor en el puerto, cuando estas mismas mercanclas alcanzaban alguna provincia Interna como la Nueva Galleta, el
Nuevo Reino de León o Texas, era tan alto el precio que
tenla que pagarse por ellu-ocho o nueve veces su valorque muy poco podlan darae el lujo de adquirirlas. Al hablu
de mercanclas no sólo nos referimos a artlculos suntuarios,
sino a cosas que calll eran de primera necealdad, como au&amp;tanclaa medicinales, colorantes, herramlentu, armas y
materias o elementos que haclan pollible la utWzaclón de
loa recursos naturales,-llin las cuales era muy dificil lino
lmpollible aprovechar estos últlmoa.

ada la llituaclón anterior, uno de loa primeros
._tos que empezaron a ventilarse tan pronto ae
sintieron los _aires de Independencia, fue la creación o apertura de nuevos puertos. En el Golfo de México aparte de estudiar las pollibWdades que tenlan la Villa del Refugio en la
desembocadura del Rlo Grande y Pueblo Viejo en la del Rlo, Panuco, ae pensó y elaboró un plan para convertir en puerto
ma)'Or la barra y desembocadura del Rlo Soto la Marina.
Loa mú Interesados en el plan eran los habitantes de nuestra reglón.
Era entonces Comandante Generai de las Provincias
Internas de Oriente el Brigadier Joaquln de Arredondo, tal
parece que fue él quien comlllionó a un Individuo de apellido
Echegaray para que ae traaladaae a Soto la Marina e hiciese una evaluación del lugar. Delconocemos completamente la personalidad de Echegaray, lo que III podemos
decir y que es notorio para cualquiera que lea el report1,
pmentado por 11, es que ademú de aer un estupendo Jn..
genlero, tenla facilidad para el análisis. Del estudio qui
pmenta ae desprende también que era un Individuo cor,
viajes en su haber, conocla varios puertos europeos y algunos americanos, tomando esta aperlencla para elaborar

O

111

esbozo.

El proyecto presentado conlllstló en un plano hecho con
tinta china yaqulllitamente iluminado con acuarela, donde

In menoscabo a la belleza y realismo del plano,
el proyecto en III es presentado por eacrlto. En él
mencionan las lligulent~ cualidades que tiene el lugar escogido para el puerto, "la embocadura, la cala y temperatura del clima, una mayor comodidad en los caminos,
cercanla a La Habana y por consiguiente a CiKllz, menor
dlatancla de esta ciudad capital (Monterrey) y por lo tanto
de lo més Intimo de las cuatro provincias (Texas, Coahulla,
Nuevo León y Tamaullpu), loa caminos que llegan 111n oi.
táculos de rlos y compuesto (El camino) de la Sierra
Madre a través de Agua)'O (Cd. Victoria) y Tula líasta las
provincias de occidente llegará el beneficio". NI entonces
ni ahora lo anterior puede negarse, muy cierto tamblát.
resulta que "loa trabajos que necellita la barra aon para su
mejorla, no para su aptitud", y que el foodeadero en esta
reglón es mucho mejor que en Pueblo Viejo y Veracruz,
· "por no tener arrecifes y aer el fondo de arena, y loa buques
ae aostlenen con ancla en loa nortea". Sin embargo y aún
con el proyecto tan bien elaborado, la Idea nunca prospero.
Los trabajos materiales que el puerto necellitaba eran
una barra que cerrase la entrada a la Laguna de Morales,
· de eate modo aumenta la profundidad de la babia. Construcción de dos muelles, uno en el fondeadero con alma·
cenes a doscientas varas y otro cerca a la Vlllimueva de
Marina, el primero eatarla junto al mar en la barra y el
segundo en lo mú profundo de la desembocadura, a catorce leguas de mar abierto. Ambos se construlrlan con pilotes de madera de árboles de la reglón, forrados de cobre.
Mencionan que cerca de San Carlos hay unas minas de este
metal y hombrea que saben trajabarlo. Loa vecinos pagarlan un camino entre las bodegas y la Villa nueva de

Nmemllre te .,,,

---------·-------~----(Viene de_ la Primera Pá1l11)
conectados con eate centro de estudios, por encontrar fw.
mulas y técnicas que nos lleven a conaegulr resultados que
alivien en buena parte nuestras anguatlaa Pre8UJIUe9tadu.
Dentro de esas técnicas ae jlncuentra el presupuesto lllr
programas, del que nos lnatrulrán ustedes, con toda pro.
piedad y con conocimiento de cauaa en aegulda, ,
Sabemos de la nobleza del llistema, pues con la implan.
taclón de éste se establecen alllgnaclones para fines espee¡.
ficos; ae le da una gran Importancia a los costos; se genera
ma)'Or Información, la cual hay que estar alimentando; •
establecen bues para una correcta y confiable MladlltlQ;
se obtiene eficiencia tanto en loa recursos flnanclen,s como
"humanos; ae puede prever a mediano y largo pluo; •
corrigen las deficiencias del llistema tradicional; • blee
1111 evaluación, a fin de verificar si ae alC8Dlll'CIII 111
metas, para asl poder corregir anomallu, ventajas que
• serán aellaladas con mú predllión por nueatroa dilllnguldos conferenciantes.

"SOL DE TIERRA
camino trille de arena en tumbas
tumbas qae se vuelven ea 11 mil1D88
ardlentea, opacu, 1ln forma".
(p. 38)

DOS LIBROS DE
POESIA
Por Olear Woag
1n el prólogo que antecede a los Poe1D88 de

e

Macllu IJ'lciu.

Joaqaln Xlraa lcaza (1), Octavlo Paz reflexiona sobre la muerte en cuanto a su trascendencia y significado. En una u otra forma, seftala Paz, la muerte atemoriza a los hom·
lns, quienes se duelen ante ella. Pero si el muerto es joven
-egrega el poeta y ensayista- y principalmente poeta, el
dolor es intenso. En efecto, la muerte de Xirau !caza,
ocarrlda a mediados de 1976, fue trágica. Los detalles
queden para loa que se ocupan de estas cosas. Para nosotros, cuenta únicamente la desaparición flsica del poeta.
Joaquín Xirau !caza, en este único libro de poemas recopilado por su padre, el eminente escritor Ramón Xirau• se perfila brevemente en toda su profunda, arraigada,
penooalldad. Ciertamente, su poesla aún no reflejaba del
lodo su expresión'. Esbozos, apuntes, esquemas de una
!aura madurez, emergen virtualmente de las páginas del
libro:

DR. JOSE MARIO GUTIERREZ ZAMBRANO
MIEMBRO DE LA B. COMISION DE HACIENDA DILA

''CAMINANDO por el Uempo
recuerdo sin embagea tu memoria".

U.A.NJ.

(p. 23)

Lo anterior era suficiente para poner el puerto en marPALABRAS DEL UC.RICARDO TREVI~ GAIICIA
cha. Necellitábaae además para que fuera puerto maYor
AL CLAUSURAR FSl'E PRIMER SEMINARIO
que hubiera un puesto de aduana, cónsul mexicano y 'fortificaciones en la playa, con una tropa fuerte en la Villa.
Quizás el momento por el que México pasaba no pennltló
ulero, en primer término, agradecer a Uds. su pretomar una decisión, o Jnteresea en Matamoros y Tamplco
sencia y su participación en este 1ér. Seminario de
loa que Intervinieron, o alguna otra causa que a nosotros se . Información Presupuesta!, organizado por la Dlreccldo de
nos escapa, lo cierto ea que lo que parecla una estupenda y
viable Idea, nunca paa6 de aer eeo.
· --------------------------(Pasa a la Pági11 161

Formalmente, Xirau !caza retrataba los paisajes, sus
percepciones, en unas cuantas lineas, a la manera de los hai
bl japoneses:

Marina.

Q

60 AÑOS AL SERVICIO DEL -PUBLICO

FARMACIAS BENAVIOES

"Se earbonlzaa loa rayo■
11 cuerpo de sol
1 • atardecer alglloao

•

lrlleloaen,

• nfagla coa la muerte
ea II mlamo color",

S

I ae observan con detenimiento las imágenes, captarnos al felino en actitud de acecho, emboscado. En pocas oalabras -y esa es la virtud del verso- el
de■aparecido,qeta nos expresa la esencia del animal.
Alo largo del libro, de este pullado de poemas, escritos
tal vea df,prisa, se perfilan diversas voces. Y es que, no hay
que olvldarlo, Xirau !caza estaba en loa inicios liricos.
Pound, EWot, Octavlo Paz, Gorostlza, asi como el espirito
'de las coplas andaluzas, emergen nltidamente. El casi
retruécano flnál, pinta la candidez, la inocencia, el esplen-

dor hiapano:
''Caando la muerte aaocliece
eaa maato de tlem blaaca

SURTIDO

J lrt¡o de l11D1 llena

SERVICIO
EXPERIENCIA

la alia la Juega y rle,
la alia la rle y aueña".

(p. 28)

Conocedor de la técnica, el poeta malogrado utiliza a la
!lel'fección las ánforas, mismas que dan fuerza a la temátlea, como un lejano tam-tarn que se prolonga a través del
boaque, l,fés que canto, es un responso, un salmo sobreCOledor, acaso premonitorio:
•~erra muerta
llerra espejo

tierra vlrgea
tierra entraña
laa muerta y ardiente de pájaro&amp;
deja q11e aea parte de tu polvo•.• "
(p. 29)

Símbolo de Confidnza Desde 1917

r18

clón del mun&lt;lo marcha de la subjetividad llrlca a ía objetividad condicionante, germlnadora del esplritu genérico
del hombre. La pesadumbre, los presagios; meditación y
emotividad llevados de la mano en este pequefto poemario.
De cuando en cuando subyacen ecos blblicos, Imágenes
pesarosas, dramáticas:

L~ U.A.M.L:... . _

!!ll■lderamos nosotros, sin falsa■ modeltlU, que nos encontramos en pollibWdad de bUlr
el cambio del sistema tradicional al sistema de ~lllo'
por programu. Sabemos que el camino ea largo broao; estamos seguros de que ea trabajo de un~ deon
dla y un dla mú, pero contamos con la buen., ,uhntld 7
dlaposlclón lmpreaclndlble de toda la comunidad 1lliftr.
llltarla.
Esperamos, y eate ea nuestro mú ferviente deseo, . .
las P!At!cas que hoy se Inician, aean como la simiente . .
cae~ el surco fértil a fin de lograr una abundante COl8dll.
Estarnos &amp;egll'OS de que la premetedora esperanza ■ caavertlrá, en plalO perentorio, en una tangible realidad.
Bienvenidos aeftores funclonarloa de la Secretarla de
Educación Pública, lea agradecemos, en todo lo que vale,
su dellinteresada y alentadora participación.

.• YID4f.•.UNIYER$1,TARIA
•f

P

roducto de la reflexión y la experiencia
vital, Poemas es un libro incierto, sereno, donde el Yo
del i&gt;Oeta da paso al Nosotros. En otras palabras, la concep-

A lo largo del libro, Xirau !caza repite sin cesar el
vocablo tumba, el concepto tiempo ("tiempo paralitico");
imágenes y metáforas estáticas, que dan virtual idea de sus
inquietudes, de sus preocupaciones. La vida, para este
poeta, es un glorioso resucitar "ea la Imagen de ta vida- de
an lllltaate".
Sus cuatro prosas poéticas -que complementan la
edición- también se circunscriben a reflejar la soledad, el
desánimo, la melancolia. Por su actitud, por su continuo
rebelarse, Joaquín Xirau !caza podrla ser considerado en
tanto romántico. Byron y Bécquer fusionados en su espirito, en su búsqueda, asi de sencillo es todo.
Quede constancia -en esta simple nota- de la fina,
delicada sensibilidad de este autor; inmadura, inconstante,
pero plena de rigor formal, de conocimiento... y de amor,

efinitivamente El qalnlaple balar de mli seaUdoe (2), que obtuvo el Premio Villaurrutia correspondiente a 1976, es un poemario caracterizado por la hibridez en el tono, el contenido •.. y las influencias; por eae
afán de epatar a loa lectores y, primordialmente, por el em•
pleo de una versificación en desuso: versos de once y siete
silabas alternados, conformando una estructura rllmica como la lira o la silva- propia para elaborar, y desarrollar,
una determinada temática.
Enrique González Rojo, autor del libro que nos ocupa,
recurre a un lenguaje, un tono ya empleado por José Gorostlza. Mientras que en aquél la conciencia, la soledad en
llamas, funciona de manera admirable para ftlosofar poéticamente sobre la esencia de Dios y la muerte, a partir del
vaso y el agua, González Rojo determina sus parámetros
partiendo del papel y la pluma. La memoria es un péndulo
enmarcado por las percepciones del autor. El tono, monocorde, coincide en més de un sentido con Muerte sin fin;
metáforas cargadas de epltetos esdrújulos, donde "escon•
diten asombros y sorpresas" "o "asedio sensitivo", por
ejemplo, evidencian la profunda asimilación de la obra
gorostiziana. Virtualmente, el poema de González Rojo es
el eco de otras voces: por aqul y por allá emergen ineluctablemente la de Montes de Oca enlazando imágenes tras
imágenes y la de Huidobro el creacionista:

O

"EL MONSTRUO ea 11D bestiario, 11D ponzonarlo.
A vece• llega a mi como pantelJ'I,
coloca peicorploaes ea mlu aguas
y se lanza hacia mi, cueraoceroate
que desea embe1tlrme...."

MIGUEL DE ...
(Viene de la Página 21
rrulerla politlca y teológica para avivar la conciencia de la
personalidad de cada espaftol.... Y aunque yo he explicado
eso que parecen paradojas mlas, por ejemplo, lo de "Pu ea
la Guem" y "Guerra ea la Pa1", todavla no lo han entendido". Cita a Jacob, a Sócraies, a Prometeo, al "buitre del
peasamleato". Silencio, casi una hora de "discurso", Antonio Pastor, sentado junto a Unamuno, hacia jugar sus
dedos sobre ocon su cadena de oro. Ramón Pérez de Ayala,
Embajador de Espalla en la corte de San Jaime, se cruzaba
constantemente las piernas, nervioso, aunque lo tratara de
disimular con una semisonrlsa. Los Lores no avizoraban
por dónde iban los tiros de Unamuno: "·A veces me pregunto si, a pesar de todo, apunta Don Migue~ no habrá sido de
1815 a 1923 cuando Espafta -ha vivido un penoilo ae relativa
"pu ea la guem" porque lo qae ba venido deapaéa ea el
preludio de la guerra calDlta"...
"Después" (Dictadura de Primo de Rivera) "alll empezamos los espafloles a no olmos a nosotrQs mismos, seftal
de que se va a sacar afuera la guerra que se debe guardar
dentro" (se referla a la calda de la Monarqula, presagiaba
la de la República) y preconiza: " ... otro sueno de una Espafia mejor que nos va a despertar en el último acto de la
tragedia".
Unamuno se eleva, pero se hunde en el desánimo, pesimismo y amargo: · "No hemos podido asomamos al alma
de la mocedad espaJlola y esa juventud es hoy una masa que
sigue a los energúmenos de ambos lados que predican y encienden la guerra civil. Yo me he negado a hablar en
público en Espalla porque ahora nadie oye alll a nadie. El
espaftol ha confundido el gesto con el esfuerzo. Unos saludan asi (levanta el pullo cerrado, en alto). Yotros saludan
así (y extiende al brazo con el saludo fascista). Ypspafta se
hunde ... ".
Inclina la cabeza, nadie sabe sJ Unamuno solloza, pero
se dan cuenta que hace un esfuerzo tremendo por proseguir.
Medita un momento, levanta la cabeza, y la fija unos instantes en la entrada del Hall. Luego dejó caer, muy cansado, estas palabras:- "De otros suelos y deapertarea de la
generación del_~ hablaré la próxima semaaa" ...

E

1 King's College" guarda fiel memoria del acto. Jamás orador alguno hallla escuchado una ova-

ción más entusiasta y sostenida que la que tributaban a
Miguel de Unamuno. La Universidad de Londres aclamaba
asl la disertación del Rector. Aplaudlan al hombre y a su
obra. Pero en el aire _quedaba la duda; ¿Le hablan entendido realmente?; nadie se atrevió, en la espera, a temar
notas de las palabras de Unamuno. Sólo un estudiante inglés logró dejar para la posteridad: "GENERACION DEL
~PALABRAS", que el "King's Collage" guarda celosa·mente...
CAMBRIDGE

(p. 44)

'técnica
fusionar los vocablos, González Rolo acepta la
de Altazor. "Dulcélula",
y mibuE
ronea y migrañas" 10a la Justa correspondencia

"I.B.C. The Royal Jubilee Conference", Londres, July
1.977.

1

"migres

de la

"goloacbllla" y el "goadoleo" que en su momento uUlizara
Buldobro. La laflueaclas, son determlnaates, dec18Jv11. La
Úllica 0-0vedad de eite poemarlo comiste ea sus lnteacloaes.
Ea otras palabras, El qalntaple balar de mil sentidos
pretende retomar la madeja de Ariadna -en materia
poética, por supuesto- para salir del Laberinto, lo cual en
ningún momento ocurre por cuanto que jamés aporta hallazgos, deslumbramientos. Las vivencias -eróticas, sociales, sesentatiochescn- tampoco resultan trascendentales. La amalgama de hechos y sucedid(lS resulta monótona:
''Y eatoncea se me viene
todo el aesenta y ocho a la cabeza.
La manlfeatacl6a hecha en sUenclo,
ea que sólo podlaa deacubrlne
los puños ea voz alta".

CEMENTOS DEL NORTE
s. A.
Fabricante de los Acreditados
Cementos

(p. 60)

En este mismo orden de ideas, El qulntuple balar de
mil sentidos constituye un verdadero muestrario, una
catálogo admirable que funciona, en primera instancia,
para detectar los diversos aportes a la llrica que han realizado en su momento auténticos poetas. No més.
(1) XIRAU !CAZA, Joaquln, Poema1, Edil. Mortiz, Colee.
"Las dos orillas", México, 1976, 57 pp.
(2) GONZALEZ ROJO, Enrique, El qulntuple balar de mil
aentldos, Edil. Joaquln Morllz, Colee. "Laa dos orillas",
México, 1976, 69 pp.
,

SIDERURCJCO
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MONTERREY, N l.
MEXICO

�VIDA UNIVERSITARIA

r,.

VIDA UNIVERSITARIA
abuelllll" lnkillrneaht crtld0I por la
C'«Dllkln de Planlflcacl6n de Vlctma, loa
•••
cual• permiten c¡ue lol - - de edad
avlllllda tencan III rtlldencla conllcill a la
(Viene de la Página 9)
de 1111 bljol de edad adulta, utJHúncbe
'
para ello hOllll'tl m6vll• eapeda]mente
de cada cual. "Mucbaa ucelentea ldw dlaelladol y c¡ue 1011 arrendadoa por la
europea datan de mucblllmo l!empo atrú Comlal&amp;l. Parece c¡ue de - manera • ha
1 C01111Jtuyen lnnovadonee tan 1610 para logrado reaolver problemu en punto a la
IIOIOlrOI. En materia de vivienda, hay lo de i:onlflcaclón, por lo men01 en Allllralla.
-Lu "'4¡nacl6n de solara en lOI cualea
mezclar a diven01 eatraloll de la sodedad:
la gente rica y la gente pobre, 1u penonu realdénlel de Ottawa c¡ulenea 1e encuentren
jóvenea y 1u de edad avanzada que rellden lnválldOI pueden hacer culUv01 deade 1111
en Wll mllml calle; y 1e hace WII combi- a1J1u de ruedu.
-LOI Port-a-Paru (Parc¡uea PorUtllea),
nación en la utlll1.acl&amp;l pera !!nea realdenclalea y comerclalea, con lo cual 1e conaerva tambl6n del Canad6, c¡ue tornan en atrae- ·
la vltalldad, mediante el hecho de que 1e en- 1Jv01 101 solarel yacl01 c¡ue antea no eran
cuentran en un mllmo edlftdo eatabled- nada graloll a la vi.Ita, utlllzando para parmlentOI comerclalea, hOII- y a vece,
también oflclnu, en vez de dividir la dudad
en estaCOI enteramente deftnidOI y alaladoi
1110 de otro". La provillón de calefaccloo a
cada barrio 1e preata a lo mllmo, al Igual
c¡ue 101 mediOI munldpalea para avlloe
comerc1alea como lol que • ven en 1u
colUIIIIIU c¡ue vienen uándoae en Parla d-.
de el llglo puado. Con todo, ea III hecho c¡ue
1u !deu
concrelll y menOI COltOlu
c¡ue 11tllfacen necealdadea_l!lpedflcaa 1C11
1u
f6cllea de adaptar a otroa hagara.

mu

mu

L

o mu adelantado en materia de N111ejante lrllllferencla de
ldeu lo conal!tuyen 1u aelll1el audlUvu
empleada en el Jap&amp;l para ayudar a 1u
peraonu que carecen de vilta. Una grabación del canto de III ave cuyo IIOllido ea
emlUdo al lnatante de aparecer en l011em6for01 de tránalto la luz verde c¡ue concede el
puo, ea modulada 1eg6n la lntelllldad del
ruido del trffico circundante. Dicho aparato
aer, l•atalado en dOI crucea para peatona
en la Avenida ConnecUcut de la dudad de
Wublngton, a manera de enayo. Ya 1011
mu de diez 1u cludadea de eate pala c¡ue
han manifestado Interés en 61. Entre olrOI
de l01 proyeclOI que figuran en "la llata de
31" y c¡ue actualmente 1011 eatudladOI por el
Conaejo, estin 101 llgulenlel:

-Lo•

llamado• "apartamento, par~

c¡uea y jardlnea de r ~ cmnponenlel
modularea c¡ue luego pueden ser truladadol
a otro sll!o • WII vez c¡ue 1e comience-la
edlftcar en dichOI solara,
~telDII glganteicol de tulmelrOI c¡ue
son utlll1.adol tanto en pailel dearrolladOI.
-&lt;:OJDO por ejemplo en el .rap&amp;i y en Alemanla- como en pailel en vfu de d-,.__ .....
•-,
rrollo,v.gr. FUIplnu, Turqula ,y...,..,.
un completo de 101 medi01 de tranaporte
para el pllbllco en mua. De acu~ con la
demanda, dichOI veblcul01 recoeen y d•
cargan a 1111 puajerOI I pel!doo.
Tambl6n 1e eatudlan lécnicu c¡ue reaul•
tan nuevu para la América del Norte, con
mlru a la pollbllldad de lmplantarlu:'
lnldaUvu c¡ue han sido llevada ya a la pr6ctlca en Viena con el fin de Impedir c¡ue
d-parelCID 1u farmaclu de vecindario;
préslamOI a blqalllDN para c¡ue puedan
renovar 1111 morada y cuyo valor pueden
recobrar a la hora de cambiar de caa; el
reunir en WII- sola varlu pec¡ue11u emlmonea de bonOI munldpalea, aegún be hecho
en Suiza la Federación de Comunldadea de
aquel pala, para mejoru de lnfraeatructura; e Incluso la utlll1.aclón de lnllrumentOI como la cmw-a automál!ca bolan~
c¡ue, aln c¡ue l01 lnfractorea 1e den cuenta de
eUo, retrata a c¡ulen baga caao omilo de 1u
lucea roju de 101 1emMoroe de tránalto
colocadol en loe crucea de calle.

El conocimiento es como el fuego, que primero debe ser encendido por algún agente externo, 'pero que después se propa·
ga por sí solo.-Samuel Johnson. -

Llmea Z1 de Novlemlln lle lffl

Estudiante de la U.A.N.L. Entre
los. M~jores de la República
E' I joven

Ruy Mire•
les Quiptanilla, .
egresado de la Ji'acultad de
Medicina de la UANL, fue
seleccionado por el Diario
capitalino "El Universal",
como "el mejor estudiante
de México, en esa área", por
lo cual viajará a la ciudad de
México, en donde en relevante ceremonia, que se
desarrollará en Bellas Artes,
recibirá de manos del
Presidente de la República,
licefciado José López Por•
· tillo, una medalla y un diploma.
Con una chaqueta blanca,
con el emblema de la Facultad de Medicina de la
Máxima Casa de Estudios,
que le obsequió la Sociedad
de Alwnnos de ese plantel, el
brillante estudiante dijo que
es originario de Cerralvo,
Nuevo León, y su promedio
en la carrera de médico
cirujano partero, que cursó
en la Generación 1971-1977,
fue de 94.S.
Con ojos café obscuro, y en
forma modesta, manifestó
Ruy que su mayor satisfac•
ción, es considerar haber
cumplido con sus padres,
quienes lo alentaron en sus
estudios.
En la UANL, por sus altas
calificaciones fue becado
desde la Preparatoria hasta
concluir su carrera profesional. Hoy, como pasante,
su mayor ambición es lograr
su especialización en el
campo de la Neurologia.

Alwnnos de la Facultad de
Medicina y Presidente de su
generación, en la Facultad
de Medicina de la UNAL.
El dia 29 del actual, se
desarrollará la ceremonia en
la cual Ruy, conjuntamente
con otros estudiantes de la
UANL de otras áreas asi
como de otras instituciones
educativas del país, reci•
birán el homenaje, que allo
tras allo promueve en un
concurso nacional el mencionado diario de la ciudad
de México.
En lo que respecta a sus
estudios, Ruy -a los cinco
anos- ingresó a la Escuela
Primaria "Benito Juárez",
de Cerralvo. Luego la Secundaria -el primer allo-, lo
cursó en ese municipio en la
Escuela "Licenciado Eu•
sebio de la Cueva", y los
otros dos anos los cursó en la
Secundaria Número 4
"Licenciado Miguel Alemán 1
V." de Mont.!rrey, en donde
fue un alumno sobresaliente¡
al ocupar el primer lugar de
su grupo, por lo que obtuvo la
simpatia de sus compafteros
y de los maestros de ese
plantel.
En la Preparatoria
Número Uno de la UANL,
continuó sus estudios para
luego ingresar a la Facultad
de Medicina, en donde prestó
su servicio social en el Departamento de Fisiología.

las Casas,

el Pintor
Por Juan CERVERA

RUY MIRELES Qulntullla,
·egresado de Medicina de li
UANL, seleccloaado por el
dlarle "El Unlvenal", ceme
el mejor estudiante de
Ménco, en esa área.
Quintanilla y las profesoras
Maria del Rosario y Emma
Míreles Quintanilla. También obtuvo el· premio "Robbins".

Recientemente el j9ven
Ruy Míreles QuintaniHa obtuvo el premio "Robbins",
instituido por una cadena de
laboratorios farmacéuticos,
consistente en una placa y
cinco mil pesos en efectivo,
por haber sido el más bri·
uy, es hijo del li- liante estudiante de medicencia do Gustavo cina de su generación. •
Al respecto, dijo que no le
Míreles González y de la
1 brlllante estu- sellora dofla Maria del han informado ~uándo se
diante nuevoleonés Rosario Quintanilla de · celebrará la ceremonia en la
ocupó los puestos de Pre- Míreles. Sus hermanos son el que le entregarán el mensidente de la Sociedad de licenciado Gustavo Míreles cionado premio "Robblns".

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1874, pero aún no creaban la Asociación que gobierna ese
deporte.
En 1877 ni siquiera se pensaba en el renacimiento de lm
Juegos Ollrnplcoa. NI quién sollara que noventa y un afloa
más tarde, México serla la sede de unas de las Olimpiadas
modernas más brillantes c¡ue se han celebrado.
La Unión AUélJca Amateur de loa Estados Unldm cuyo
¡programa ha influido en el deporte mexicano, todavia no
habla sido creada. No nació sino hasta 1888.
Los primeros gimnasios de la YMCA acaban de aer
lnauguradoe en San Francisco, Nueva York y WashlngtAJn.
Eso fue en el decenio que el general Dlaz asumió el poder.
Bueno es seftalar que en 1872 empezaban a Jugar futbol
soccer en Inglaterra y Escocia y que habla unos pocm futbolistas en Gales, Irlanda, Dinamarca y Holanda. Precisamente el afio que se promulgó el Plan de Tuxtepec fue
cuando los equipos estudiantiles de Oxford y Cambridge
celebraron su primer parl!do,
Fácil es, pues, comprender c¡ue al comenzar el régimen
del general Porflrlo Díaz, no habla en Méxlco, ninguna actividad deporl!va organizada; lo que indica que el movimiento deportivo mexicano que ahora tenemos, empezó a
desarrollarse durante loe primeros velntitres aftoa del
gobierno porflrlata. Interesa, por lo tanto, recordar cómo
era el panorama de México en loa afloa que.precedieron a la
Iniciación del porflrlato.

Manuel de

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"En la evolución de su pintura, Manuel De las Casas ha
encontrado ya esa "dificil facilidad" con que se identifica el
rugo personal de un artista", escribe Manuel González
Galván.
De las Casas, nació en Madrid en 1924. Y alll vive aclualmente. Aunque de 1952 a 1975 vivió en la ciudad de
Mélico donde recientemente montó su última exposición. A
m paso por esta ciudad, "tan suya" como la "villa"
matritense, platicamos con él para los lectores de OVACIONES.
-¿Por qué pinta Manolo De las Casas?
-Porque no me imagino haciendo otra cosa. No puedo
recordar cuándo me encontré con un lápiz en la mano, creo
que ya lo traia desde más allá. Durante mi infancia y juventud no pensé pudiera ser más que el escape de unos estudios
c¡ue no me gustaban y de un ambiente que, en cierto modo,
no era el que me 11Btisfacia, pero el tiempo y la ocaalón me
fueron dando la oportunidad de poder vivir, además, de
aquello que era básico, necesario para mi. Y creo que en
eae sentido he llegado al ideal: necesitar hacer lo que uno
necesita para vivir.
-¿Cómo piensas que ha evolucionado tu pintura?
7"Hacia una simplificación de medios y recursos. La
linea, el dibujo ha sido siempre mi obsesión, y el equlllbrio.
Entonces, a través de los aftos, va uno haciendo más senlllble ,aquello _que más le preocupa. SI yo pintara abstracto
c¡uedarian aun más claros mla esc¡uem&amp;1 básicos, pura
geometría, pero como el lirismo y la literatura pesan tanto
. en mi pensamiento, esos volúmenes y esos equilibrios
quedan semiocultos bajo las figuras o el tema del cuadro.
Be pintado en caai todaa las técnicas, del pasté! al ·óleo, la
acuarela y la témpora, pero en ese momento el 1'plz ·y el
acrilico me bastan para decir lo que quiero decir. De todaa
maneras, la evolución de mi pintura, de mi, como pintor,
creo que no es voluntaria: se cambia como se cambia de
cara y de estado de ánimo, hay unas bases y una estética
J)ermanentes, a veces varias, pero según la época, se sim•
pllftca o se abarroca lo que uno hace. Puede haber tarnblm lnftuéncias externas qu__e aunque uno no crea, ni
quiera, deben influir e intervenir en esa evolución natural
de la obra de un pintor. En resumen: creo que mi pintura ha
evolucionado involuntaria pero positivamente.
-¿Cómo has logrado esa dificil facilidad que los ojos
del espectador descubren en tu pintura?
-Creo que lo de "dificil facilidad" debe querer decir
aparente simplicidad. Bueno, la simplicidad, o "facilidad",
CU&amp;ndo tiene el peso y el conocimiento c¡ue debe tener, se
consigue &lt;;911. el oficio. El nillo que empieza a dibujar quiere
meter el ffl'ilximo de detalles que le sirven para la ldentillcatjón de lo imitado. El oficio, el tiempo, el esfuerzo,
IICOIILunbra al ojo a ver aquello que es lo importante, lo
básico, Se necesita que el pintor vea Justo lo que debe ver en
cada cosa y pueda prescindir, si quiere, de lo anecdótico.
-¿No piensa De las Casas c¡ue hoy hay demasiada gente que cree que pintar es manchar lienzos?
-Pienso que pintar es manchar un lienzo, lo que ya
varia es si la mancha se hace voluntaria o Involuntariamente, con premeditación y alevosía, Y es bueno que haya
Dlucba gente que crea que eso es pintar, porque se pueden
poner ellos· mismos a hacerlo y, a lo mejor, se encuentran
con su propia personalidad. Hay tanloll frenos, tantas
Obligaciones y tantas trabas en la vida, c¡ue unas buenas
CUalldades de pintor pueden estar aplastadu por sltuaclonea adversas. No siempre la gente IJene la suerte de
nacer en un medio propicio. Lo c¡ue ya si está mal es que
lodo el que mancha un lienzo, lndlserimlnadamente, pretenda e:rponer, cobrar y vivir de sus manchas.
-De acuerdo. Finalmente: ¿Qué diferencias hay entre
Matrid y México en el medio pictórico, si es que las hay?
-No creo que haya muchas diferencias, elisten loa
clanes, loa grupos, los buenóe, los maloe, porque es ley de
vida. En Madrid ha habido una explosión de pintura Jn.
«:reible .en aftos pasados. La gente se encontró con dinero
c¡ue no había tenido antes y se preocupó mucho por el arte,
la ~ración, etc. Las galerlas florecieron.Los precloe
11Ub1eron de manera inusitada. Muchos pintores se dispararon internacionabnente y el turismo buscaba larnbi6n
Pintura. Aqui ha sido todo más parejo y de momento cuesta
más que la mayoria, aún pudiendo, se interese por una pintura. Tal parece que prefieren gastar en un montón de
1driPBratos estorbosos. Y, claro, se conforman con un cuato de propaganda.
·

... ..

15

DESPUES DE LA MUERTE DE BENITOJUAREZ
El deceso de don Benito Juárez el 18 de Junio de 1872,
marcó el fin de una época que habla estado llena de sufrl.
mlentoa. Gracias al tesón y patriotismo de don Benito en la
lucha de la Reforma y contra el Imperio de Mamnlllano, 1e
habla salvado la Independencia de México.

SOBRE LA MARCHA

CIEN AÑOS DE
DEPORTE EN MEXICO
(Este es el prólogo de un libro que publicaré en cuanto lo
termine y que estoy escribiendo actuabnente).
Por OSCAR F. CASTILLON
Profesor de Ed11cacl611 Flalca

J

uárez murió cuando se reallzaba la restauración de la República, tarea que rubo de continuar
don Sebastlin Lerdo de Tejada, quien al dla siguiente del
deceso de don Benito, tomó posesión de la Prealdencla,
Hasta entonces habla sido presidente de la Suprema Corte
de Justicia.
•
En ese momento, la población de México llegaba a sólo
9 mlllones, 097 mll, 056 habitantes.
El 17 de noviembre de 1872, el Congreso declaró que
Lerdo de Tejada era el Presidente Constitucional. Cuatro
días después, el general Porflrlo Diaz vlaltó en su ca11 al
Presidente Lerdo. Nadie supo de qué hablaron.
Después todo siguió en paz. El primero de enero de
1873, el Presidente Lerdo de Tejada inauguró el ferrocarril
de México a Veracruz.
El 2S de diciembre del mismo afio, las Leyes de Reforma fueron declaradas constltuclonsles.
Pero, como luego se acordó reelegir al Presidente Lerdo, en enero de 1874 se dio'a conocer el Plan de Tuxtepec
como protesta por tal decisión.
El 21 de marzo del allo siguiente, el general Porflrlo
Diaz enmendó el mismo Plan.
De todos modos, el Congreso declaró Presidente electo
a don Sebastián Lerdo de Tejada y eso causó disgusto a loa
porfiristas. Comenzó entonces una fuerte agitación pollÍlca
en todo el país. El 30 de octubre don José Maria Iglesias,
presidente de la Corte de Justicia, declaró c¡ue se habla fa).
seado la elección del Presidente de la República.
Potm dias después, las tropas rebeldes al mando del
general Porflrlo Diaz, derrotaron a las lerdlstas en el
pueblo de Tecoec, Estado de México.
Cundió el pánico en las esferas del Gobierno y el 20 de
noviembre de 1878, el Presidente Lerdo de Tejada ccmprendló que su régimen se bamboleaba, abandonó la ciudad
de México y fue a vivir a Nueva York donde murió en 1889.

1 contenido de este libro se refiere a muchm
de loa sucesos deporl!voa ocurridos en México a partir de 1877 cuando el general Porflrlo Diaz tomó pmesión de la Presiden,cia de la República. P.or tal motivo es imperatívot
1recordar, cómo era la situación politica en 1876 al ser·
proclamado el Plan de Tuxtepec contra la reelección de don
Sebaslián Lerdo de Tejada para l'resldenle constitucional.
En el decenio c¡ue comemó en 1870 aún no hablan
ocurrido en el mundo algunm sucesos báslcm para el
movimiento deporl!vo. Cierto es que loe tarahumaras y
mayas hablan praclJcado un Juego en el c¡ue pateaban uila
a salida de don Sebastlin seftaló de hecbo el
bola de hule, pero todavla no se conoda el futbol soccer en
principio del Porflrlato, pues el 26 de noviembre de
su forma actual.
1878 el general Dial se apoderó de la Presidencia de la
Cabe recordar que en 1870 en LondM sólo babia cien . República.
equipos afllladoe a la Asociación fundada en 1863 y que en
Razonable es pensar c¡ue si hasta entonces no habla ea
1871 se disputó la primera Copa de Inglaterra. Fue en ese
el pala ningún movimiento deportivo organizado, lógico ea
afio cuando algunos Inmigrantes Ingleses principiaron a ortambién admitir que el desarrollo del deporte mexicano 1e ganizar equlpoe de futbol soccer en ArgenUna y Uruguay, lo
lnlcló durante loa treinta y cinco af101 en que de hecho da1
mismo que el Estado de New Jeraéy de loe Estadm Unidos.
Porfirio Influyó en la vida naclona~ pues aunque en loa af101
Cuando don Porfirio Díaz Inició su mandato C0118titu- de 1880 a 1884 ocupó la Presidencia don Manuel González,
donal el Sde mayo de 1877, no habla en Méxlco lo que ahora
tácitamente el general Diaz era quien tenía el mando.
1e denomina "deporte organizado". LOI mexlcanm estaban
demasiado ocupad01 y preocupadOI afrontando una critica
situación pollUca nacional y el bandolertamo en loa puebloe,
rancberlaa y camlnm.
En 1877 no se conocla en Méxlco el belabol, deporte c¡ue
aún en 101 Estadm Unidos apenaa _empezaba a crganlzarse.
Tampoco 1e hablan Inventado ni el basc¡uetbol, ni el vellbol
que ahora son tan popularea en nuestro pala y el resto del

L

•

nmndo.

E

n loa Estadoe Unidos, c¡ue tanto han Influido
en el deporte mexicano, apenas estaban reorganizando su vida nacional que tanto babia sufrido con motivo de la
Guerra Civil. Renacia el deporte en sus universidades y
acababan de organizarse lm Medías RoJas de Clnclnnatl
que ha sido su primer club profesional de beiabol.
El tenis se había Introducido en lmj:stadoa Unidm en

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M

i - n • Nmem!lft • lffl

-

•

Ingeniero Nemeslo J. Pérez, C.P. Roberto Chapa Martinez, Contralor de la UANL, liceo- cierre de estos trabajos, tenemos al licenciado Jorge Marllne1 Velázqaez, al C.P:
ciado Ricardo Treviño Garcia de la H. Comisión de Hacienda, que tuvo a 10 cargo la Earlque Mujlca. Todo Indica que la UANL, tomar, el sistema de presupuesto por .,,._
clausura 4e este Seminario, y el C.P. L nis Fernando Barroso en!~ ,eslón general del gramas para agilizar los procedimientos y mejorar en todo lo posible n manejo ecoa6mlcb y fllluelero de la CIII de Eltadlol,
I an0B

LA U.A.N.L.....
-------------------------(Yieae de la Página 12)
Contralorla de nuestra Universidad, el cual se desarrolló
los ellas 9, 10 y 11 de loa corrientes
Nos presentamos no a clausurar un Seminario del que
atoy seguro se obtuvieron múltiples frutos, sino, por lo
contrario a dar testimonio del Inicio de una etapa de renovación, que traerá para nuestra Institución un cambio de
lo tradicional, a fin de conseguir un mejor aprovechamiento
de nuestros modestos y siempre Insuficientes recursos.
La Implantación del SistemB de Presupuesto por
Programas . entrallara graves y delicadas responsabfil.
dades que estamos todoa dlJpuestOII a asumir, ya que
queremos a nuestra Alma Mater I y DOII Importa sobrelÍlllnera su buena lllll'Chl, su prestigio, as como encauzamos
por el camino que nos condU1.Ca a la obtención de metas,
para el logro de nuestros fines; la educación, la Investigación y la difusión de la cultura.

A

elCl80II

dlu de completar cuatro lftos de

estar actuando como ntlembros de· la IL Comisión de

Hacienda, se pueden apreciar los logros y metas alcanzados:
J).:Una correcta y una admlnlatración de los fondos de
nuestra Universidad;
b¡.-Fonnularión, en cuatro ocasiones consecutivas, de
manera cuidadosa y ordenada del :,resup·11esto anual de
nuestra Mámna Casa de Estudios, previa audiencia a
loa Directores de Eacuelas, Facultades Y Dependencias Universitarias, habiéndose 11001eüdo dichos
presupuestos a la aprobación del IL Consejo Universitario, máxima autoridad de nuestra Institución;

11

V

a balee' lmpianlll" el 81111111'1 " ~

c).-Publlcación mensual, en loa diaünlos diarios de la lopuesto por programas, coruiclentes de que ~mere
calidad, de los Estados de Or!Ben y Aplicación de Rema
minuciosa
planeación, y de que exige, además, 1111
cursos, los cua)es se encuentran auditados, deade el mes sana admlnlstrac!Ón
y ma buena organización; a sabiende Junio del presente allo, por el C.P. Don Ramón Cárdas de que reclama mayor reaponsabllldad, pues impaDe
denas Coronado, Auditor E:iterno de nuestro Centro de 1111 evaluación gue noa Indica _
q,ii fue lo_que logramoa del
Estudios;
propuesto y en qué parte fallamos, porque podremos pi.
d).- Promulgación de Reglamentos, los cuales Uenden a la near a mediano y largo pluo; porque tendremos que hacer
optimización de riuestros recursos, asl como a ejercer
acopio de una gran Información, la cual deberemos estar
un mayor control sobre éstos;
alimentando a cada momento; porque estamos seg1r011 de
e).- Permanentemente se realizan auditorias, revisiones
que obtendreÍnos ma o_ptlmlzactoo de nuestros recwllll
académico-administrativas, en las que se sellalan dehumanos y financieros; porque nos daremos cuenta ae Lu
ficiencias y se establecen sistemas para corregir cualdeficiencias del sistema tradicional, que pronto vamoe a
quier anomalia;
abandonar. No hacemos el cambio por el cambio, lo cual no
f).- Se ha mantenido estáüco el costo por alumno, pues los
serla ni lógico ni racional, nos interesa el cambio, porqae
aumentos habidos corresponden a la pérdida del valor
estamos convencidos de su bondad y de mejores resultadlll
adquisitivo de nuestra moneda;
con su implantación.
g).- Debido a una sana y honesta administración, así ccmo
LDs miembros de la IL Comisión, por nuestro conducto,
las gestiones de la comunidad universitaria, se han obexhortamos a Uds. a cumplir con las in_dicaciones que ailel
tenido conM.derables subsidios estatales y federales exhan dado, alin de facilitar la tarea. Noa faltarán recura,
traordinarios, loa cuales se Invirtieron en construcción y
pero no Ingenio ni disciplina para hacer las cosas lo mejar
en el pago de deudas contraldas, producto estas últimas
que se pueda; lo exigen las circunstancias que nos toca
de la critica situación económica originada por la flovivir; nos lo demanda y noa lo pide nuestra Universidad. No
tación de nuestra moneda.
podemos darnos el lujo de fallar, pues toda ligereza, teda
h).-Se levantó un Inventario general de bienes muebles e inlrresponSlbllldad y todo error, traerá graves 'I muy Nrlll
muebles, procesado en computadora, el cual está en
consecuencias.
constante revisión y actualización.
1) .- Se dan pasos firmes para que la contabilidad de nuestr1
o podemos evadir ni aplazar responsabl·
Institución sea procesada, en el próximo allo, por melldades. Nuestra participación honesta es !mdamelldios computacionales.
tal y necesaria en el buen funcionamiento del sisteml, No
J).- Hemos Incrementado considerablemente nuestros inbagamos algo de lo que nos tengamos que arrepentir,
gresos propll¡s, de m 8 por ciento am H por ciento.
Nosotros apelamos a su buena voluntad y a su sentido di
Nuestro IIQ'adeclmlento y público reconocimiento, y 111
responsabilidad. Nlll'stro pago será la satisfacción que 111111
sincero homenaje a todas aquellas personas que en forma
nos produce el deber cumplido. Busquemos todos cumpllr
directa o Indirecta han contribuido al logro de las metas alcon nuestra esfera de responsabilidad, i,ara que sea iml
canzadas.
realidad el lema de nuestra Máxima Casa de EstudlDI
No obstante los anteriores logros, estamos conscientes
"Alere Flammam Veritatis" muchas gracias, y enborl'
de que todavia nos queda mucho camino por recorrer.
buena.
Estimados Universitarios:

Director: GREGORIO ~ALAZAR LEYVA: Administrador: ROBERTO GARCIA GARZA; Redacción: SAUL BALDERAS-PEÑA:
Fotogralia : ALVARO RIOS LEOS Y ROBF.RTO QUIROGA.Publicación Deceaal Jnlormaliva y Cultural auspiciada por el
Patroaato Uaiversltario de Nuevo León. Autori1ada como correspondencia de Segunda Clase en la Administración de Correos de la
ciudad ck Monterrey, N.L., con fecha 16 de abril de 1951. Oficinas
Generales: Moreios 652 Ote. Teléfono 4~9 en Monterrey, N.L.,
México. Los artículos firmados son de exclusiva responsabilidad de
los autores.- Toda correspondencia y remisión de londÓs deberán
hacerse precisamente a VIDA UNIVERSITARIA.- Impresa en los
talleres de Offset de Edllora Cronos, S.A., Avenlda Colón 101 Pte.,
en Monterrey, N.L., México. ~

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                  <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1751717&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>Vida Universitaria, 1977, Época Segunda, Año 26, No 1351, Noviembre 21</text>
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                <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Designan al Dr. Efraín Gardo
Coordinador en Investigaciones
Científicas de la Universidad
L Dr. Efrain G. Gardo,
que reside en la ciudad de
México, acaba de ser designado para ocupar el cargo de
Coordinador de Investigaciones
Farmacológicas y Terapéuticas del

E

Instituto de Investigaciones Cien-

tíficas de la Universidad de Nuevo León,
El citado profesional ocupa actualmente el cargo de Director del
Instituto Miles de Terapéutica Experimental de la ciudad de Mé-

!ASOCIEDAD DE ALUMNOS de la Facultad de Derech_o y _Cienc(as Sociale~ de la Universidad de

¡¡evo León, renovó la semana pasada su Mesa Directiva, siendo el director de dicha facul.i, licenciado Alfredo de _la Torre, el encargado_ d_e tomar la ~rotesta a los nuevos dirigentes

---..

-,dian~les. Durante el ciclo escolar 64-65, fungira como Presidente Helio E. Ayala, Secretario José Luis Martinez, Tesorero Efrén Zen ón y como representante ante el H. Consejo
Universitario Héctor Garza Reyna.

Alumnos de la
UNL Editan un

xico.
La presencia del Dr. Gardo en
el Instituto de Investigaciones
Científicas, servirá para acelerar
la marcha de las investigaciones
en la Máxima Casa de Estudios,
programar nuevas actividades experimentales y coordinar los trabajos que en esta materia se desarrollan en algunas dependencias
universitarias como Escuela de
Ciencias Biológicas, Laboratoristas, Ciencias Químicas y demás.

Don José Alvarado Dicta una
Conferencia en la Escuela Normal
L ex-Rector de la Universidad de Nuevo León,
y escritor, José Alvarado
dictó el pasado diez del actual
una conferencia intitulada ' Problemas de México" ante alumnos y maestros de la Escuela
Normal Superior del Estado.
El periodista José Alvarado
fue invitado por la Sociedad de
alumnos y maestros de ese plan-

E

tel.
Gran cantidad de personas
concurrieron a la conferencia
que se desarrolló en el salón de
actos de la dependencia cultural.
Alvarado destacó los problemas básicos de nuestro tiempo,
su influencia en México y algunos que corresponden exclusivamente a nuestro pais.

Periódico
CABA de aparecer el primer ejemplar el periódico informativo y cultural "El Universitario", órgano
mensual independiente editado
por varios estudiantes de distintas dependencias de la Máxima Casa de Estudios.

A

I05 DOCTORES Juan Garza Hernández, Miguel Angel de la
César León Flores, lrma Aguirre Rodriguez, Osear Tre6 Valdés y Alberto Siller Guerra, tomarán próximamente pollli6n de la mesa directiva de la Sociedad de Pediatria de Nuevo
León, durante una sesión a la que asistirán todos los
profesionales de esa rama en el estado.

lllla,

unlde

-

Este periódico es dirigido por
el alumno Roberto Trevifio
Labastida y con él colaboran
numerosas plumas estudiantiles.
Se incluyen en sus páginas
noticias diversas de la Máxima
Casa de Estudios, sección literaria, editoriales y amenidades.
PRESIDIENDO LA SESION Clínica en el Hospital Infantil de Monterrey, fueron captados por la gráfica los doctores Roberto Sepúlveda Flores, director de esta institución, y José de la Gar2a
García. Ante el micrófono aparece el doctor Rocha Alurcín, a
cuyo cargo estuvo la conferencia de la sesión.

), .

Exámenes Trimestrales
N todas las escuelas preparatorias de la Universidad se están desarrollando el primer examen trimestral
correspondiente al presente año
escolar, en tanto que los alumnos de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica son

E

,••

examinados en su segundo reconocimiento bimestral.
En las dependencias universitarias en que se desarrollan estas pruebas se han suspendido
las labores ordinarias, para que
alumnos y maestros se dediquen
a sus exámenes.

SEMANARIO INFORMATIVO Y CULTURAL AUSPICIADO
POR EL PATRONATO UNIVERSITARIO DE NUEVO Ll!ON
ltsi'fcc¡oNANDO LA NUEVA maquinaria de la cual fue dotada la Escuela Industrial Alvaro
~n, dependiente de la Universidad, aparece el señor Gobernador del Estado, Lic. Eduardo

li.a. Yillarreal,

-...

Don Abiel Treviño Martinez Presidente Municipal de Monterrey, y un grupo de

'

n0s que escuchan las indicaciones del lng. Santiago Tamez Anguiano, director de esa
Casa de Estudios.

Autorizado como correspondencia de 2da. Clase en la Administroci6n de
Correos de Monterrey, N. L. 1 el 16 de abril de J951.

DICIEMBRE 13 DE 1964
MONTERREY, NUEVO LEON, MEXICO • Al'ÍO XIV
PADRE MIER Y GALEANA.

716

�2

VIDA UNIVERSITARIA

13 de diciernbtfl!i

~

3

VIDA UNIVERSITARIA

-DIAZ ORDAZ YLA UNIVERSIDAD

dez del paisaje
ce contemplar el ~ ~tar en la inmorta~ !:~
se en la soledad dd
los es_cntos, los ~.,.,-\
ca~p1fia y la vida ~. ,
Por el Lic. José Núñez Castañeda
Asiste a tertulias d ~
solamente_ él toma la ~
JGUEL de Unamuno es angustia de quien tiene necesi tarea con originalidades que re- no es pos,blc discutir Qlii lL :
Lic. Genaro Salinas Quiroga
aún, como lo fue en vida, dad de creer en la inmortalidad salta expresamente.
muno.
&lt;&gt;lfl.
Gregorio
!\!arañón
llegó
a
un personaje de contra- del alma y en Dios. Esa cont_raHOY MAS QUE NUNCA, otro interés, tal como lo hizo
fl()POSITO DE IMPULOrgulloso, se niega a
dicción y de polémica; un yo dicción interna lo smgulanza afirmar que era un resentido, lo
las
disposiciones
LA OBRA DE LA POLI- Zarco, pues en su curiosidad
que
provocó
la
violenta
afirma5,IR
LA
EDUCACION
que se afirma enérgicamente toda su vida escéptica, rodeada
TICA
Y LA ADMINIS- intensa y vasta, antes y desSUPERIOR.
ción
de
Unamuno,
al
expresar
que
considera
la
de
la
tremenda
inquietud
de
contra todo f contra todos; desTRATIVA,
DEPENDE
que
el
resentimiento
es
"masu
vida,
de
su
yo
de~~
pués de la adquisición del
querer
creer,
lo
que
se
refleja
critos por Jacinto Benavente,
so.
CON
MAS
FRECUENCIA,
Guadalajara,
Jalisco,
lunes
nantial
inagotable
de
rebeldía
\'
conocimiento y en el mom:-n
en
el
mundo
de
sus
persona1es,
cuando afirma : "!\ le entusiasDE LA OBRA DE LOS to de utilizarlo, siempre tuvo
!de Diciembre de 1963.
man esas personas que, sea cual- que son su autobiografía hecha la rebelaía manantial inagotJPolítico inestable.~EXPERTOS Y DE LOS presente el amor a México.
quiera el asunto el e que se tra- novela. l\lístico para los socia- ble de la más alta conciencia es- do a Cortes de Ji
INTELECTUALES.
piritual",
AMBIEN deseo hacer
Pocos como él para constita, son siempre rlc la opinión listas y hereje para los creyenmonárquico y enemigo de
mención
de
la
labor
tuirse en un modelo de lo
tes
fue
Unamuno
un
hombre
Incomprendido, a p 1a udido, república. Muere CQl)fiq¡q¡ b
contraria. No hay que decir si
Durango, Durango, domin- que es el compromiso del inque le toca cumplir a
.
.
censurado y admirado, es el más su hogar, después de lllÚae"'
admiraré a don Miguel de Una- de' religión.
go
15 de Diciembre de 1963. telectual con la Patria. Tuvo
Nacido en Bilbao hace c1e11 discutido de la Generación del
~ Universidad de Guadala
muno".
movimiento conaario a la 1 ¡ra. Debido al nivel técnico
el privilegio de ser eficiente
Era todo un personaje : ex- años, siempre se consideró in - '.\'oventa y Ocho.
pública y arrepentirse de ~
"Hijo tan ilustre como en diversos órdenes de la accientífico
que
ha
alcanzadividualista,
terco
y
desvergonRector de la Universidad de presin'.iendo el horror de la~
céntrico, de elevada estatura,
~ al hecho de_ , que en su~ Francisco Zarco, bastaría pa- tividad culta; como político,
vestido de oscuro, con suéter zado, características que atribuía Salamanca, es dos veces desti- l'Oluc10n Española.
alas estudien ¡ovenes de _d,- ra considerar a Durango una como literato, como periodisque le cubría hasta el cuello, pa- a los vascos, fonnados por el tuido homenajeado como rector
paisaje
de
la
tierra,
pelotaris
que
Patriota 9uc univemliia ~ fl!SIS entidades como bien gran tribuna de la cultura ta, como auscultador de reavitalicio y lanzado al destierro
ra no usar corbata, que rechamexicana. Permítanme ustelo
debían
ser
de
las
ideas.
Pero
forzoso, que al transformarse en español. Jesus Guisa y ~ ~ anotaba el señor rector de des que yo la aproveche para Ldades. Que su egregia figu zaba por considerarla un símboidia Universidad, se ha
ra estimule a quienes de albo de esclavitud. Siempre afir- también se sentía castellano, al voluntario lo lleva a Hendaya, lo describe como: "lngen..,,¡, ,_¡vertido en un centro de dirigirme desde esta tribuna
gún modo desempeñan una
creer
que
las
Provincias
Vasconfantil,
pesimista,
~
f
frontera con Espafia, para ver
mó ser un hombre de voluntad,
mllura regional. Dentro del a todos los intelectuales del función dentro de la comuninegaba ser pensador y preten- gadas constituyen la región má, salir el sol todos los días por las sesperado, pedante, 'M,
pupclsito de impulsar la edu- país, a todos los mexicanos dad por medio de tareas intedía ser poeta. Pero, a pesar dr castellana, la que no debe pre- montafias de su Patria y pensar in~ento, de _doctrinas y.~ i,eión superior, se habrá de que por cultivar alguna cien- lectuales.
sus esfuerzos, era un racionalis- tender un gobierno propio, sine en su nifiez, en aquel nifio que rei1as, pero smcero,
¡nstar ayuda importante a cia o arte, cualquier discipliNos referimos aquí al inta : su racionalismo le impidió gobernar a España.
asesinó el adulto \' que perdura cordial, nos abre,
na del pensamiento, por mo- telectual, no como al homfa
de
que
esta
Universidad
Era
soberbio,
singular
y
ególaporque tenía fe y el Unamuno propia alma, y a paar tle • amnúe superándose conti- desta o elevada, tienen un
adaptarse al mundo que le tobre que se consagra a labocó vivir y lo apartó de su fe; al tra, en su continua afirn1ación adulto siente necesidad de ella : ~b~iraciones, el ~hna de&amp;,. 11111DCnte, consolidando y ex- puesto desde donde influir res exquisitas, cultivando un
del
yo,
hasta
el
grado
de
exclana.
tiempo que su sentimiento y su
lllldiendo así la centenaria en la conciencia nacional.
petulante egoísmo frente a la
voluntad lo empujaban hacia la mar: "Si hay un Dios que ha
"Agranda la puerta, Padre,
Más
que
su
obra,
etiafllf
Jnllición
cultural
de
GuadaEs
un
llamado
a
todos
los
masa oscura que nada o poco
hecho y conserva el mundo, l?
porque 110 puedo pasar;
nalidad hecha obra lo~ lajara. F&amp;toy seguro de que que investigan, hablan o es- sabe; estimamos el valor de
ha hecho y conserva para 1111 .
Ja hiciste para los niños,
dura. No es filósofo CODlB,1111, Iie F.ruido seguirá adelante cr:ben para dilucidar temas. los hombres de rara selección
¡No hay otro yo!"
yo l1e crecido a mi pesar".
es ensayista que se ~ msu vigorosa marcha hacia para difundir datos y para si son generosos, y abarcamos
Inestable en sus ideas, pero
poeta, dramaturgo y DOlllili dprogreso. y a ello no será transmitir ideas, a fin de quP dentro del concepto del intePadre de ocho hijos, casado
sincero. Maestro de griego y de
criticado ... , pero es Migad 1k rjeoo el esfuerzo del Gob:er- pongan su esfuerzo mental, lectual a una extensa diversilos clásicos, pero nada clásico con la mujer que conoció cuan- Unamuno: un hombreemps
• Federal como tampoco ha- sin reservas, al servicio dP dad de tipos humanos que de
al actuar y al escribir, es ante to- do era niño, hace vida de hogar,
do en querer ser inquidD, 1111 Irá de permanecer al mar- México, anteponiendo siem alguna manera han tenido el
J. G. Guadiana
do un ser de paradoja, apasio- interrumpida tan sólo por el una sinceridad pleoa de aoga
fil ningún buen jalisciense." pre el patriotismo a cualquier
(SIGUE EN LA PAGINA 10)
nado y agresivo, que vive retan- destierro y la muerte de su es- tia y de contradicciones; es d
do a sus críticos y fa cilitando su posa. Su vida es solitaria; la ari- hombre que se rebela ala ia- 1 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - lidad, porque quiere vivil!a, q1I
se rebela a la fe, pero lj1DIK ~
1
nerla; un eterno inconlónneqoe
1
conquista la inmortalidad en b
Pruebe
1
1
historia.
las exquisitas

Miguel de Unamuno el Hombre

S.-

tainas Sociológicos

M

oon._._
oon~•

T

LA ULTIMA promoci6n de la Facultad de Comercio y Administra•
ción tuvo por padrino en el acto de

entnto de documentos de poson•
tll, al aeiior don Rom6n C6rdenos
Coronado, C.P., director emérito
del plantel y maestro univenitario
distinguido. En lo ceremonia dirigió
un mensaje a los posantes -foto •
grafía superior- el director de la
Facultad, señor Víctor G6mez Garza, C.P., como también lo hizo don
Ramón Cárdenas.

voz•

al•••

Itinerarios Espirituales

r--------------------------

CON O SIN FILTRO

Galletas

PERO QUE SEA

HQJARASCAS

•

Baabora.da.e con crema de cacahuate.

"lA ANTROPOLOGIA CONCRETA'' DE FRANCISCO LARROYO

F

:

L, - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ____ ,

G_rupo Químico CYDSA

CELULOSA Y
DERIVADOS, S. A.

.'
Pero ... ¡_gmcn
es U:...lile
,.._
Unamuno? J&lt;;l mismo se~
ta y se responde: " ~ ~
yo mismo? ¿Quién es el que~
firma Miguel de Unamtlli
RANCISCO La rr o yo
Pues .... uno de mis~
empieza por reconocer
una de mis criatums, ~
el predominio del temis agonistas. Y ese yo tlll
•
antropológico
en el ámbie íntimo y supremo, ese"1
11 de la filosofía contemporácendentc -o in maneptt-,
111. Y no es cuestión de mo·quién es? Dios lo 53l;e.•• rt
i. Todo filosofar es, en cier(.
.
"
so Dios rn,smo.
- sentido, antropocéntrico y
~!rico (no egoísta).
llrque el hombre es el cen1\1 Y el objeto último de la
lbó!ía. Larroyo no lo dice
tlp!ícitamente, pero lo deja
lllrever en su depuración,
licación y jerarquía de los
de la antropología

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usos

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todo, el Dr. Larroyo
La antropo
¡:" filosófica no es un sa1...._acerca de la evolución
"""'1Da (antropogenia), ni
: adoración o divinización
~ hombre (antropolatría),
ie
radical dependenc·a
vida humana y de la
~ de !_os puebl~s respec~- medio geografico (an ~eografía), ni un antroindividual o subje'i , 0 extremo . . . No niega
teCllno podría negar!o?~om~~e posea una na.,_1,_: fis1ca, psicológica,
11~'- etc., que es precibir Y explicar. Pero
i..~~

¡:moa campos.

Teléfono 6-IJ)-'fJ

~º

Por el Dr. Agustín Basave Fernández del Valle
advierte que ninguna ciencia
particular puede, legítimamente, constituirse en disciplina exhaustiva, "con pretendida y supuesta capacidad
para resolver, si no todos, los
fundamentales temas de antropología. La antropogenia
de Haeckel es un grueso intento, bien que ilustrativo, de
esta transgresión de fronteras" ("La antropología concreta", pág. 23, Editorial Pol'l'Úa, S. A., México 1963).
Aunque el autor considera
justificada la investigación
del nexo intrínseco de los hechos orgánicos, con la vida
psíquica, no estudia la relación ontológica entre cuerpo
y espíritu. Se limita a plantear preguntas que deja sin
respuesta.
"La Antropología concreta" de Francisco Larroyo está estructurada, dentro de
un plan histórico-sistemático,
en catorce capítulos: I.-El
nombre del hombre. II.-Bio!ogía y psicología del hombre.
III.-Paleontropología y antropología física . IV.-Culturolo
gía y antropología cultural
V.-Las formas culturales. VI.La antroposociología. VIL-El
hombre en la historia de la

filosofía. VIII.Concepto y te
mas de la antropología filosó
fica. II.-El método. X.-El ser
del hombre. XL-Hombre y
hombres. XII.-Los tipos concretos. Xlll.-El puesto del
hombre en el cosmos. XIV.El destino humano. El libro
está escrito en estilo claro,
preciso, didáctico. El autor
muestra, a lo largo de su
obra, una sorprendente capacidad de síntesis. Acaso ha
bría que intentar, en una pró-

xima edición, una ordenación
más rigurosa de los capítulos.
Por ejemplo, "Concepto y temas de la antropología filosó
fica", "El método'', y "El se1
del hombre" debieran anteceder al capítulo "El hombre
en la historia de la filosofía".
Porque para emprender un
examen histórico de la idea
del hombre, es preciso saber
en algún modo, de antemano.
que es el hombre. De otra
manera, ¿cómo historiar lo
historiado?
Tras el estudio del hombre
en sus manifestaciones, más
externas que internas, incluyendo su existencia social.
Larroyo presenta las llamadas disciplinas antropológicas
de vocación científica y la fi.

losofía del hombre en los
grandes momentos de su historia. Pasa, después, a ocuparse de la temática distintiva de la antropología filosófica: to t a I i d a d estructural
' (comprensión cabal, completa, íntegra de la estructura
hu m a na ) , culturalización
(lenguaje, religión, arte, cos-

tumbres,

ciencia,

derecho 1

economía, política como substancia vital del hombre, como expresión humana), situación cósmica (la relación
entre el yo y el no yo) , personalidad (opción por cierta
manera de ser) , sentido y valoración (construcción de la
vida en actos de preferencia
en torno a fines concretos),
destino (conclusión y finali dad del itinerario vital), tipos
humanos (grupos de individuos con caracteres comunes). Entre lo general y lo
individual, el Dr. Larroyo
encuentra el tipo. Sabe que
el hombre en general no existe. No quiere permanécer en
una mera abstracción, en un
hombre despersonalizado. Por
eso propone una antropología
concreta que descubra "al
hombre en su real existencia,
en su status in statu" (Opus

cit., pág. 151). Trátase de una
antropología tipológica como
vía de acc,eso al reino de lo
concreto. Piensa que "el tipo
humano es el gozne entre lo
abstracto y lo individual".
Pero en rigor, el tipo representativo es también, inevitablemente, -me parece- una
abstracción. Es claro que en
el caso de esta abstracción,
como en el de muchas otras,
se puede apelar a lo concreto.
una y otra vez, aunque ten
gamos la certeza de que este
mos manejando abstracciones. Por lo demás, no debe
asustarnos esta manipulación
-ineludible-- de conceptos.
La filosofía es un saber rigurosamente conceptual. Y las
abstracciones legítimas no
son una mutilación de la rea
lidad, sino un momento superior de ella y un instrumento indispensable del raciocinio. El problema estriba
en delinear ese "sistema de
categorías axiológicas, flexibles, históricas, ceñida, al ser
y posibilidades de lo humano". Como definición de la
antropología filosófica , propone la siguiente: "es una teo(SIGUE EN LA PAGINA 6)

�4

VIDA UNIVERSITARIA

-""' r~ , ' .

Sobre la Marcha

EDUCACION FISICA EN DINAMARCA
Franz Nachtegall • Sociedades Gimnásticas • Controversia en
•
Acción Deportiva
•
los Sistemas • Militares y Civiles
Niels Bukh y su Obra.

•

N

movimiento mundial de la educación física.
El interés de los daneses en la práctica de
la gimnasia principió durante el período napoleónico, cuando el país sufrió pobrezas, atropellos y humillaciones. La urgencia de crear
meiores soldados motivó el interés en la educación física como medio para fortalecer la
defensa nacional.
Franz Nachtegall (1777-1847) es considerado el más destacado paladín en la historia
de la educación física danesa.
Siendo muy joven, gracias a su destreza
gimnástica, se convirtió en maestro y en 1799
dirigió un gimnasio particular en Copenhague.
En l 804 concentró su interés en la necesidad de formar una armada y un e¡ército me¡or y consiguió que las autoridades lo nombraran director del Instituto Militar de Gimnasia, considerado como la primera escuela
normal de educación física en los tiempos mo-

dernos.
Diez años después el Gobierno decretó
que todas !as escuelas contasen con instructores de gimnasia y se proveyesen de gimnasios,
campos deportivos y aparatos gimnásticos. Esta ordenanza tiene el honor de haber sido la
primera en Europa.

Finalmente fue designada uno CGllllii,
que se encargó de tomar lo me¡o, de cai1i11,.
tema y eso fue el principio de lo que
11111
tiempo se conocería como gimnasia clo-. ~

A partir de entonces se crearon cursos especiales para la preparación de maestros de
educación física en los colegios, universidad e
Instituto de Gimnasia y Nachtegall fue designado Director Nacional de Gimnasia.
Ya para mediados del siglo pasado la
práctica de la gimnasia era asunto de rutina
tanto para los hombres como para las mu¡eres.

MILITARES Y CIVILES

SOCIEDADES GIMNASTICAS
A partir de 1864, en los sectores urbanos
y rurales de Dinamarca empezaron a fundarse sociedades de gimnasia y el programa de
educación física incluyó la enseñanza y práctica de otros deportes, pero principalmente el
atletismo.
Esas sociedades se preocuparon por dar
mayor impulso a la educación física en las
escuelas.

CONTROVERSIA
Durante la mayor parte del siglo pasado,
el sistema gimnástico de los "turners" alemanes fue el que se empleó tanto en el e¡ército
como en las escuelas danesas.
Mas como ~n 1880 los partidarios de la
gimnasia sueca trataron de implantarla, en
toda la nación se inició uno controversia entre
los partidarios de ambos sistemas, el del sueco
Pedro Enrique Ling y el alemán de Guts Muths
y Jahn.

unos meses y de muchos de los
cuales ya se hizo el comenta•
rio respectivo.

:❖: : : : : : ·::,::·: ..........J:.;j:(k¿:¿~~::;·::.,. . .❖,_t,.•.~.....~.
....

Por Raúl Villaseñor

Por Oscor F. CASTILLON
O OBSTANTE el modesto tamaño de su
superficie, 42 mil 930 kilómetros cuadrados y contar con solo 4 millones
617 mil habitantes, Dinamarca es uno de !os
países europeos que más han influido en el

Durante casi un siglo, todos los ffialtllls
de gimnasia en Dinamarca eran ml&amp;larll, Como los métodos de éstos no se adaptabaobii,,
a la enseñanza escolar, en 1904 el ~
acordó que la gimnasia en los plantelesdt11señanza la impartiesen maestros civiles,
Para preparar esos maestros, los ailagb
y las universidades establecieron Clll'IOI 8"ciales y se fundó en Copenhague un lnitiluio
Central de Gimnasia.
Cientos de maestros de educación 1fiai
formados de esa manera no s6ro se empleo.
ron en Dinamarca, sino también en Ofrospaises de Europa y América.
Para ayudar a la construcción de ginna.
sios y campos deportivos, el Parlamento aar.
dó pagar la mitad del costo implfclto • w
construcción.

ACCION DEPORTIVA

ao, Libros
==teca
li' N 'español,

la palabra
quiere decir . . .
1111uchas cosas! y no es
momento de hacer galo variedad significante
pta de acuerdo con el
en que se encuentre,
.obvia decirlo, cuando
• conversa acerca de
"hace en sentido extricblbliológico o sea: de
!mpreso conste en ho¡as
o algo similar1 cuyos
• encuentran cosidas y
adas para integrar
n, aunque, en rigor,
· amente un libro lo

fj 111,ro

FINANCIERA DE NUEVO LEON,

S. A.

Como consecuencia del inter6s que despertó por el deporte la celebración de la pimera Olimpíada moderna en 1896, las saie(SIGUF EN LA PAGINA Q

de

es cuando tiene de doscientas
páginas para arriba . , . y ¡es
frecuente hablar de tomos mucho menores!. Se ha hecho la
derivación que dicha queda al
recordar que no faltan quienes suponen, a ojo de buen cu ..
bero, que todos los libros son
iguales y aunque, stricta .. sensu,
no les folta razón, la verdad
del caso es que si ciertamente
lo fuesen, bastaría nada más
con conocer o describir a uno
solo para saber como eran todos los demás.
Claro que no hay tal, De ser
así no habría ni quien hiciese
constantemente nuevos libros y
muchísimo menos quien lo leyese. Otro si, no hay tampoco
nadie capaz de enterarse de
todos y cada uno de los volúmenes impresos 1 ni... ¡pero

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no puede seguir por esos de rroteros.. Sucede, nada más,
que de pronto no se sabe por
donde tomar el hilo de un laberinto y colocados en el trance de escribir acerca de los libros que se han confiado al
que esto dice, ¡pues se da
rienda suelta a los dedos para
que ellos auxilien a salir del
poso, en el entendido que es
un paso que se hace entre
constantes valladares! ...
Son dos lecturas de las que
debe darse cuenta: una a la
novela Detrás de la bañera,
por Colette Audry; otra a los
relatos de Camino de colonos,
por Kay Cicellis, integrantes
del amplísimo lote que la editorial Seix Barral, de Barcelona, España, hizo llegar hace

"Detrás de la bañera", es la
conmovedora y humanísima
historia de una perra, Douchka, contada no por ella misma
sino por su propietaria, la cual
se hizo dueña de todos los secretos de su perruna existencia ... La lectura es agradable
y fácil, sobre todo para quien
conoce de canes. Camino de
colonos es muy otra cosa: el
relato de ese hombre y los
otros dos, El regreso y El Desterrado, que forman el fantástico tomo o que aquí se alude, son tres deliberadas entradas a los temas de otras tantas tragedias de Sófocles Edipo en Colanas, Electro y f).
loctetes-, en donde la autora
viste con ropajes modernos a
los persona¡es del autor cl6sico
y, al apagarse al rasgo distintivo de que cada uno estaba
investido, hace la proyección
arquetípica a un mundo que
ha variado y enfrenta circunstancias diferentes. He aquí
una inteligente muestra de lo
que puede hacerse con aquello
que se consideraba acabado
pero que sigue teniendo vigencia.

• COLETIE AUDRY: "Dctras de la
Bañera", noYela¡ KAY GIGELUS:

''Camino de Colonos", relatos, vol.
188 y 189 de Biblioteca Breve, Sdx
Baral, Editores, Barcelona, España,
impresos en los tallcrts de la empre•
sa, (Diciembre 1%3) (Febrero 1964).
(270 pp.) (220 pp.) (Ene. canonci-

llo) .

Mundo de
Extraños
AL vez la realidad -no
obstante sus características de ser en si lo incontrastable y que por lo mismo nu
factible de abstraer-, a pesa,
de ser una e incontrovertible.
adopte, en cada uno de sus circunstantes una cara o presen•
cia diametralmente opuesta
Véase, si no, hechos cotidianos
" simplesísimos como esos de
servir o ser servido, ser ofensor
o agraviado, poseer más ele lo
que se requiere o carecer hast:1
ele lo indispensable, para verificar cómo es que varía tan hondamente una misma realidad en
cada uno de quienes se encuentran sujetos a ella, aunque, claro,
resulte muy difícil colocarse en
la condición diferente a los qne

T

(SIGUE EN L.~ PAGINA 9)

�6

VIDA UNIVERSITARIA

7

VIDA UNIVERSITARIA

Itinerarios Espirituales ...
(VIENE DE LA PAGINA ))

ría de la totalidad del hombre en sus vínculos estructurales consigo mismo, con la
historia, con la sociedad y
con el universo, encaminada
a descubrir a la luz del sentido y valor de la existencia
cómo y para qué aquél hace
su vida" (Opus cit., pág.
152) .
En cuanto a método, Larroyo q u i e r e permanecer
equidistante de la antropolo
gía desde arriba -deriva,:--la
naturaleza humana de un
principio superiol"- y de la
antropología desde abajo aplicar los métodos propios
de las ciencias naturales-,
partiendo del hombre mismo
y de sus obras. El análisis de
los productos culturales no,
muestra, en gran medida, lo
que es el hombre. Pero es
prec:so ensimismarse para tP
ner la experiencia viva, inte
rior, de los actos a través de
DON RAMON CARDENAS CORONADO, C. P., director emérito de la Facultad de Comercio y
los cuales el hombre produc&amp;
Administración de la U. N. L., apadrinó a la última generación de egresados de esa escuela.
o reproduce sus obra~. Ha
Aquí lo vemos haciendo entrega a una de las señoritas graduadas, de su diploma y carta de
brá que tomar en cuenta.
pasante. Representando al rector estuvo en la ceremonia el Lic. Eduardo Segovia, oficial maademás, el reino de la rela
yor de nuestra Casa de Estudios.
ción personal de tú y yo. Hay
que elaborar -para servirnos
de sus propias palabrasuna antropología en primera.
segunda y tercera personas.
Tratando de penetrar en el
ser del hombre, Larroyo uti
liza cuatro exclusivas ónticas
ENTRO del ciclo de Arq. Luis Ortiz Macedo dic- sores de la Facultad llenaron del hombre: 1). AutoconcienConferencias de Otoño, tó una charla el jueves an- el aula de conferencias del cia; 2). Intencionalidad, abs
que está ofreciendo la ter,or sobre El arte colonial p I a n t e I para escuchar al tracción y objetivación; 3)
Libertad circunscrita; 4) . FuFacultad de Arquitectura, el en México. Alumnos y profe- maestro huésped.

SOBRE EL ARTE COLONIAL EN MEXICO, DISERTO
EL ARQ. ORTIZ MACEDO EN LA UNIVERSIDAD

D

turización; y cinco exclusivas
ontoaxiológicas: A). Tempo

ralidad; B). Finitud; C). Con
ciencia de la muerte; D).
Preféribilidad; E). Sóciabilidad y comunicación. Habla
del hombre trivial: el que

elude su responsa1,;1:,.,
huye de su propio~ ¡
ser; y del hOlllbre v..,.
el "Poseur" que finge
otro de quien en ~
"_En el fondo, cada ~
tiene un órgano
al través del cu
asimila los con
rales, y el cual
peculiar actitud
ferencias" (Opus
184) . Pero no
igual poder y ej
El jefe, que c
opinión de los
~ctúa sobre el
setitos con volun
do.
Entre l9s tipos
el profesot Larroyo
el intelecthal; el ·
político, ej 4!ducadar.
ta, el utiftario y
Próximo ,-a Spr
Scheler, ,introduce
vista personales en
contemporáneamente
tos y estudiados. Y
hay conciencia
la vida es inte
el autor se plantea
blema del puesto del
en el cosmos. R
fórmulas fijistas que ;J¡;;
ben al hombre una . .
za invariable, permQlllle,
exenta de todo cambio". ll
hombre -alvéolo del 1Illffel.
so- "tiene su peculiar sitio
en el mundo, sitio camb:ante, dramático, como su in
pia esencia". (Opus cit., piJ
243). Somos iguales y ~
rentes a la vez. En cada•
de nosotros están dadas ciertas posibilidades. Exista o no
la eternidad -Larroyo p!I·
manece agnóstico, en este
punto- hay algQ que mli
(SIGUE EN LA PAGINA 11)

ARTE UNIVERSAL, ~,A

GRADUACION EN ENFERMERIA

•

LA SEÑORITA María Lerma Jasso, egresada de la Escuela de Enfermería del Instituto Mexicano del Seguro Social en Monterrey, en el momento de recibir su toca símbólica durante
el acto de graduación. El Dr. Apolonio Vallejo Suárez, director del plantel, presidió la ceremonia que tuvo verificativo en el Au'a Magna "Servando Teresa de Mier".

Celebra el Aniversario de su Fundación la
Facultad de Agronomía de la Universidad

IL CONOCIDO PINTOR regiomontano José Guadalupe Guama, exhibirá sus mejores obras durante una exposición
l(le efectuará en breve en la capital de la República. Guaililna, a quien esta revista universitaria desea el más grande
A facultad de Agronoie los éxitos durante su estancia en la Metrópoli, es ampliamía festejó el pasado
Ble conocido en los medios culturales de nuestra ciudad,
martes el décimo ani
• donde todas sus obras han sido recibidas con beneplácito versario de que fueran instipor el público.
tuidos dichos estudios en el
seno de la Universidad de
Nuevo León, y el octavo de
vida de esa dependencia escolar.
Una serie de programas
culturales se desarrollaron
con este motivo, además de

L

~Por qué Será ... ,

haberse ofrecido un banquete
a las autoridades universitarias por parte del alumnado.
Durante dicha celebración,
el director de esa Casa de
Estudios, Ing. César Tjierina
González, hizo mención en
breve discurso de la historia
de la facultad de Agronomía.
Una semblanza de la Facultad de Agronomía desde
sus inicios, fue hecha por el

Ing. Federico Garza Flores,
catedrático de la Facultad.
Como invitado de honor asistió el Dr. Eduardo Aguirre
Pequeño, fundador de los estudios de agronomía.
Uno de los alumnos hizo
uso de la palabra durante el
banquete, para expresar a
nombre de sus compañeros
su agradecimiento a las au
toridades universitarias.

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será que esta pareja de nativos de la isla
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Obras en
el l. N. B. A.

NUEVAS OBRAS ESCOLARES

mar el partido que la inteligen. '
te autora sustenta, en el enten•
dido de que, ni por asomo, la
novela pretende ser otra cosa
diferente a lo que verdadera.
mente es: Una novela.

CEREMONIA DE GRADUACION

L

LOS SEflORES Lic. Eduardo Livas Villarreal, gobernador del Estado; Abiel Treviño Martínez, presidente municipal de Monterrey; Luis Elizondo, del Patronato Universitario de Nuevo León
e lng. Nicolás Treviño Navarro, director de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, recorriendo los talleres de la
escuela después de haber inaugurado una nueva ala de aulas
para clase en la misma.

EN EL ACTO de graduación de la Generación 1961-1964

dades y colegios daneses comenzaron a poner
mayor énfasis en la práctica de los diversos
deportes.
A principios del presente siglo se creó la
Asociación de Campos Deportivos en Copen•
hague y el Gobierno designó un presupuesto
mayor para el fomento deportivo.
los maestros de educación física done•
ses reciben ahora una preparación más exten-

sa para que puedan enseñar futbol, cricket,
hockey, atletismo, pelota danesa, natación y
juegos de grupo para las escuelas primarias.
NIELS BUKH Y SU OBRA

En 1921, Niels Bukh, director de gimna•
sia en la Escuela del Pueblo, en Ollerup, ideó
y desarrolló una nueva interpretación de la
gimnasia sueca.

Niels había analizado los defectos del sis•

•1a

Escuela de Trabajo Social, la madrina de esa pr-,oila, lha.
Cándida Pérez Cortés de Alvarado, presencia la .....
acompañada por los señores Lic. Eduardo Segavia, aflcW-,or

capaz de producir desarrollo físico armón!Co,
◄)

ubicación que se guar•
de los he.
·ones como estas v
más en las cuales
'de pugnan por expre•
¡&gt;!Clender la adecuada
)a novela "Mundo de
de la cual es auto•
S:uv buen novelista SU·
: Nadine Gordiner.
• o mundo a que ella
e no está situado en
a que no sea? los
mismos de la cmdad
habita, Johannesburgo,
• del Sur. Allí los com
ªp,i.,.-enut•es-humanos de la pobla•
iión se encuentran constreñidos
ubicados por otros factores
-:tes a los de naturaleza
~ t e económica, rorque
111 Ja.estmtificación socia cuen.
11macho el ser colono europeo
de ll(mdencia i n111 e di a t ~.
•afiikander" ( des ce ndientei
Waotios de los antiguos boers ) ,
lindú, negro o una de las mu•
dlal mezclas que a pesar de to.
ila se han operado, pues cada
a11de los núcleos de población
1f1111 de acuerdo con el grupo
"iacial" en que le tocó nacer o

la constancia

tema de ling y se propuso idear un método

Sobre la Marcha ...
(VIENE DE LA PAGINA

OS jóvenes pintores re.
giomontanos A g u e da
Lozano y Amado Gar•
cía están exponiendo en las
galerías del Instituto Nacio.
na! de las Bellas Artes y del
Gobierno del Estado. Ofrecen
el público regiomontano la
exhibición de sus últimos
óleos, después de haber triun.
fado en Chihuahua con una
exposición similar hace poco
más de un mes.
Agueda y Amado se han
f o r m a do artísticamente en
Monterrey. Ambos hicieron
sus estudios en el Taller de
Artes Plásticas de la UNL y
luegd han trabajado en forma
independiente. Tanto ellos co•
mo su obra son bien conoci•
dos en la ciudad y es de es.
perarse que su exposición sea
muy visitada por los aman•
tes de esta manifestación ar.
tística.

mediante el cual todo el cuerpo adquiere fuerza, elasticidad y coordinación.
Bukh designó su sistema con el nombre
de 11 Primitif Gymnastike" que realmente no es
"primitiva", sino 11 fundamental o básica". Este método ha tenido gran influencia no sólo
en las nociones de Europa, sino también en

los Estados Unidos.
El valor principal de la gimnasia danesa
radica en una inteligente combinación de ejercicios para dar soltura a los músculos tensos
y producir con ello flexibilidad. Ademós, in•
cluye ejercicios que aumentan el vigor de los
músculos débiles o flojos.
En 1923, Niels Bukh y un grupo de gimnastas daneses, viajaron por los Estados Unidos y demostraron su método de ejercicios físicos. A partir de entonces, periódicamente
cada dos o tres años, los me¡ores gimnastas de
Dinamarca, hombres y mujeres, viajan por todo el mundo.

de la Universidad y el director de la Escuela;
En el Círculo Mercantil MutualilllildtMIII,.
terrey, varios miles de personas han 'lblttn
tres ocasiones durante los últimos diez m
el famoso equipo nacional de Dinalllanla •·
rígido por Erik Flensted Jansen, compuestopor
16 hombres y 16 mujeres entre los 17 y los
25 ~ños que han demostrado las txcelendas
indiscutibles del sistema gimnóstico de "'
país.

la labor en favor de la educocicln ffticl
realizada en Dinamarca, como fácilmente•
advierte, puede servir de orientación a lo que
debe hacerse en México, no sólo como,..
paración para la Olimpíada de 1968, sino lo
que es más importante para mejorar y COl'IIW·
var la salud y vigor orgánicos del ~

formarse, en la inteligencia de
que también existen aquellos
que han hecho de su vida per
sonal una puerta abierta a IJ
comprensión de todos los seres:
Son los pocos a quienes de re.
pente míran con desconfianza
y repudian hasta sus familiares .
Para la mentalidad de un me•
xicano común y corriente -el
que finca su orgullo en saberse
un mestizo en el que todas las
sangres del orbe se mezclaron-,
la situación conflictiva que teje
y entreteje la novela se encucn.
tra en una marginación de su
conducta diaria, porque le es
ajeno todo género de discriminación, pero le sirve para cnten.
der los motores de la conducta
tanto de quienes niegan condi.
ción humana de las gentes de
color, como de aquellos que li.
berados del prejmcio no paran
mientes en el tinte de la piel
para establecer sus nexos afee·
tivos y de convivencia. La 03.
rración posee todas las caracle·
risticas exigibles a una muy bue.
na obra de ficción: No se fin.
ca en el machacamiento de su.
puestos para integrar su teorb,
sino que induce al lector a to·

obviamente, se recarga a las tenido de la obra de Cervancontrarias de muy precarias ar- tes de Solazar,
En el año de 1875 y con el
gumentaciones cuya pobreza
intelectiva no da lugar a otro título de "México en 1554, tres
di6Iogos Latinas que Francisco
destino.
No viene al caso dar cuen• de Solazar escribió e imprimió
ta cabal de la nómina de cé- en México en dicho aña", el
* NADIE GORDIMEER: "Mundo de lebres autores que cultivaron cautísimo creyente que en forextrañm", Biblioteca Formcntor, Seix
mQ reservada emitió su pareBarral, editores, talleres de la em- el género, porque ahora se
cer apegado al verismo respecpresa, Barcdona, ESPA~A, 1964. trae a colación nada m6s co(276 más 6 f. pp.) (Emp. cartoné) mo una entrada a la obliga - to a las apariciones de la Vir(Distribución: Avándaro-México).
da reseña a que estas pláticas ' gen del Tepeyac, reeditó la
se contraen siempre, la cual se obrita en forma bilingüe con
dedica a los "Diálogos latinos" una impecable versión españode Francisco Cervantes de Sa. la suya, a más de tres enjun•
OR diálogo se entiende lá'zar quien los escribió, a diosas y pertinentes notas (Souna conversación en la buen seguro, para utilizarlos bre: "los emolumentos de los
cual participan dos o en su cátedra de Retórica que profesores de la Real y Ponti1
';
más personas y en la que cada le fue adjudicada en la recién 11ficia Universidad de México
11
establecida
Real
y
Pontificia
La
vieja
ciudad
de
México
y
uno expresa sus particulares
puntos de vista. Con esta Universidad de México, pues "El paseo del Pendón"), en las
misma palabra se designa estos fueron impresos en 1554 que aclara y puntualiza varios
una forma literaria usual en cuando, de hecho, funcionó de los asertos del dialoguista
los viejos tiempos y en que normalmente el prócer esta- a fin de ubicarlos en el sitio
sus autores sobrecargaban una blecimiento novohispano. la preciso que les correspondía,
intención de orden didáctico, intención de Cervantes de So- pues de otra suerte habrían
pues sus personajes o interlo- lazar, la inmediata, fue la de carecido de la importancia de
cutores platican en una espe- tener a mano un complemento que les dotó su muy sabia y
cie de controversia, en cuya de los escritos de Luis Vives, el respetable consideración.
oposición se recargan inten- egregio humanista valenciano,
cionalmente las apreciones ya para uso de los estudiosos de • FRANCISCO CERVANTES DE SA.
que se pretende que el lector, esa época. Un ejemplar de
LAZAR: "México en 1554", traducla edición original fue obse•
ción y notas de Joaquín García lcaz•
a partir de su propio juicio,
balceta, prólogo de Julio Jiménez Ruearribe a la conclusión personal quiado por su poseedor, el ilusda vol. .3 de la Bibliottca del Estu tre
bibliófilo
don
José
María
que más se acomode a sus indiante Universitario, tercera edición
tereses, pero, cual sucede con Andrade, al gran hombre de
enriquecida con una sinopsis sobre el
tiempo vital del autor; dición de la
buena cuenta de las obras hu- letras don Joaquín García lcaz.
Coordinación de Humanidades, Uni manas, de hecho no existe otra balceta.
\lersidad Nacional Autónoma de Mr.
Fue el celo de este beneméalternativa que la de hacerse
,deo, talleres de Imprenta Universita partícipe de la opinión que rito de la cultura patria quien
rfa, MEXICO, 1964. (Vlll + 154
habrá de prevalecer, porque, rescató a la posteridad el con.
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valor de la educación física como base de 111
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la práctica del deporte y la gimnasia espedll,
mente, sean una actividad popular a la qlll
la mayoría de los hombres y mujeres ,W.
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valorizados los saldos en Monedo Extran1era al tipo de, c_ot1zoc1on de_l d1a .
S h ce constar que de las inversiones en valores y cred1tos, lo cantidad d¿ $ 72.285,293 .84 representa activos cedidos en garantía de créditos y
a~ti v~s específi~ame~te afectos en garontio de bonos financ ieros emitidos por lo Institución.

LIC. ANGEL SANTOS CERVANTES

ABEL CORTES

RAMON B. llODRIGUEZ

Director

Gerente

Contador

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VIDA UNIVERSITARIA

13 de diciemb

diciembre de 1964

Temas Socioló . ...
( VIE~r DE LA PAGINA l)

LA DOCTORA Cándida Pérez Cortés de Alvarado fue madrina
de la promoción 1961-1964 de la Escuela de Trabajo Social y
como tal entregó sus documentos de pasantes a cada uno de
los egresados. En le, gráfica superior la vemos, al centro, con
el grupo de graduados.

Itinerarios Espirituales
(VIENF. DE LA PAGINA 6)

zar: un quehacer vocacional,
una m is i ó n personalísima.
Cabe preguntar, no obstante,
si tiene sentido un quehacer
vocacional, una misión persa•
nalísima, si nuestro destino
va a parar a la nada.
La "Antropología concreta"
de Francisco Larroyo constituye una valiosa aportación a
la filosofía de lengua españo-

la en el siglo XX. Equilibrio,
claridad y precisión -cualidades eminentemente latina
- se conjugan, felizmente,
con el rigor, la penetración y
la responsabilidad intelectual
-tan propios del espíritu germano- que el Dr. Larroyo
tuvo oportunidad de asimilar
durante sus años de perma
nencia en Alemania.

l=tF=lr=tl 11 11=11 ;¡ =il=U=I

privilegio de adiestrar más su
mente que los demás en el
manejo de ideas y en el arte
de expresarlas.
Como una consecuencia de
su actitud, tienen el deber de
contribuir en gran medida a
erradicar la ignorancia de las
mayorías, a coadyuvar en lo
posible a fin de que se gen~
ralice en el país un nivel me
dio de cultura.
Hoy más que nunca, la
obra de la política y la administrativa tocan cuestiones de
técnica, de información y de
educación, y depende, y con
más frecuencia, de la obra
de los expertos y de los intelectuales.
Los mexicanos que han rP
cibido la generosa dádiva de
la educación superior, somos
los más obligados a contribuir
con nuestro esfuerzo al beneficio de las clases popula
res''.
EL QUE LOGRA OBTENER
EL GRAN DON DE LA
EDUCACION SUPERIOR,
DE LA EDUCACION UNl
VERSITARIA, TIENE MAYORES OBLIGACIONES
PARA CON LA SOCIE
DAD, PARA CON LA
PATRIA

Durango, Durango, lunes
16 de Diciembre de 1963.
"Para ustedes, jóvenes estudiantes, no olviden jamás
lo que ha sido una obsesión
en mi vida. Los profesionales, los que recibimos la educación superior universitaria,
somos verdaderos privilegiados, sobre todo en un país
miserable como ha sido México; en este país de pobres
el que logra obtener el gran
don de la educación superior,
de la educación universitaria,
tiene todavía mayores obligaciones para con la sociedad,
para con la Patria que ha
hecho grandes sacrificios para formarlo. Debemos corresponder con nuestro esfuerzo,
con nuestro servicio a la colectividad, ese privilegio muchas veces inmerecido que
hemos recibido."

i

,/

JL

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na educación que los prepare para el
futuro. Forme para ellos un pahimonio

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momento de develar la placa alusiva a la inauguracifrl
obras que se hicieron en el edificio de la Escuela 1
Preparatoria Técnica "Alvaro Obregón", para modemizar •
talleres mediante la instalación de equipo y
reparación del inmueble.

mo orgullo de ustedes, tuvo
en su seno, además, grandes
figuras como José Fuentes,
Manuel y Juan Mateas, Joaquín Alcalde y Gumersindo
Mendoza.
Entre los maestros más
distinguidos que modelaron
el espíritu de la juventud y
lo encauzaron por los rectos
caminos del pensamiento Ji
beral, sin el que jamás ha
bría surgido el pensamiento
revolucionario de nuestros
días, debemos rendir home
naje a Felipe N. Villarello,

Anselmo Camacho, JU8D B
Garza, Agustín Gon2áiez y
Carlos A. Vélez, y, apena
ayer, a Horacio Zúñiga, a
Enrique Carniado, _Heriberto
Enríquez, al insigne patriota
e internacionalista Isidro Fa
bela, ya quien fue alumno.
catedrático y rector de este
Instituto, al hoy ejemplar
Presidente de la República,
Adolfo López Mateos."
NOTA BIBLIOGRARCA.
1.-Díaz Ordoz, Gustavo. "Ideario''. Primer Tomo. Pógino de lo
489 a la 492. ) 964. México.

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en las ciudades de Tuxtla
Gutiérrez y Tapachula. Y
para la educación superior de
la juventud chiapaneca, es de
urgente necesidad la creación
de la Universidad de Chiapas
y de un Instituto Tecnológi.
co".

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ESTA CASA DE ESTUDIOS
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Toluca, México, domingo
26 de Enero de 1964.
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José Creborecer.
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fueron huéspedes del jefe de
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Abate don José María González de Mendoza, Secretario de
la Academia Mexicana; el historiador D. Arturo Arnáiz y
Freg, el escritor D. Salvador
Novo, el filólogo don Demetrio
Sodi y el teniente coronel don

Ala hora de los postres hizo
• de la palabra el Emba-

[

••••••

.,_

E

L Excelentísimo señor
Embojador de ArgentillCI, Dr. don Silvano
llllancler ofreció un bc,nquelt • IU residencia de las ca.
i. del Castillo de Versalles,
• las Lomas de Chapultepec,
■ honor ele los académicos
aulcanos que partirán en fe• muy próxima hacia la ciuiid de Buenos Aires para inl!Nlnlr en el Congreso de
Aiat.nias ele la Lengua Es,aiola que tuvo lugar en el
• de noviembre.
B señor Embajador hizo los
...,_ a sus invitados, conllldo con la cooperación del
llly activo Agregado Cultural
411111 gran nación Sudameri~ Dr. don Mario Luis Pa-

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Jueves 9 de Enero de 1964.

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~u.tt•Aa•

• 11 -ida que ofreció el Excelentísimo Señor Embajador de la República Argentina D._Sil- Santander, con motivo de la salida de los delegados mexicanos que concurrirán al Con,_ ele Academias de la Lengua Española que, en los días finales de este mes tendrá lugar
■ la dudad de Buenos Aires, se tomó esta foto grafía en la que aparecen, de izquierda a deNdla, D. Alfonso Junco, el historiador D. Arturo Arnáiz y Freg, el Dr. Manuel Alcalá, Director
••Biblioteca Nacional; el Dr. D. Francisco Monterde, Director de la Academia Mexicana de la
i.,,a¡ el Embajador de Argentina D. Silvano Santander, el Dr. Mario de la Cueva, Coordina• ele -Humanidades de la Universidad Nocional; el teniente coronel José Creborecer, D. S111•
Novo, el general A. Huergo, el Dr. D. Miguel León Portilla, Director del Instituto Indigenista Interamericano y el Abate don José María González de Mendoza.

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el Dr. D. Francisco
", Director de la Acala Mexicana de la Lengua.
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• los diDlomáticos argentinos
,.'1.pltfl, su convicción de que
~ ~ COnlJreso de academias
.. ¡:•stad ent~e los e~critores
lteittebla espanola v s,ngularliiQ entre nraentinos y me... nos, se verá muy fortaleci-

MAS

t:::i•

rdeci6

~rte ele las personas ya
..._ionadas estuvieron pre~ el Dr. D. Mario de la

~Coordinc,dor de Humade la Universidnd Na' ti general A. Huergo,

DE

'-5,t.ÑOS
EN
0
MEXICO
EL ESCRITOR José Alvarado dictó una conferencia a los alumnos de la Escuela Preparatoria Número Uno del Colegio Civil,
en el Aula Magna Servando Teresa de Mier, invitado por los
dirigentes estudiantiles del plantel. El tema abordado por el
conferenciante fue el de "La Revolución Mexicana" y lo escucharon con atención, a lo largo de una hora,
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CIVIL EL DR. EMILIO ROSENBLUEfi
L Dr. Emilio Rosenblueth dictará una serie
de lecciones en la Ciudad Universitaria, uel 11 al 15
de enero. Auspiciado este curso
por el lustituto de Investigaciones Cientificas y la dirección de
la Facultad de Ingeniería Civil,
se imr,artirá en el auditorio de
esta ultima.
Diseño Estructural de Cimen-

E

taciones es el titulo geneia)
las charlas que ofrecer,¡ d ~
Rosenblueth. El d~
profesional _es poseedor 4é ,;;;
gran presl!g10 nacional y 111
mente desempeña los
de presidente de la
de Investigación Cien
rector del Instituto de
ría de la Universidad
Autónoma de México.

EL DIRECTOR DE LA Facultad de Ingen iería Mecánica y Eléctrica, lng . Nicolás Treviño Navarro, .......
las personas, e instituciones que colaboraron para amp'.iar e l edificio de esa dependencia univ....... ..:.

ron ellas el Gobierno del Estado, el Patronato Universi ~ario de Nuevo León y don Luis Elizondo, .....
bierno el costo total de lo ob ra que llego o un millón de pesos . Esto fotografía fue tomada en ti tell
inauguración de esos mejoras.

IL.

t

GERARDO CllELLAR ; )EFE DE RrnAcc16N: ELIUD
MARTINEZ OZEGUERA ; ADMINISTRADOR: ROBERTO GARCIA GARZA; GERENTE DE PusucrnAo: MATIAS GARZA SAN
MIGUEL. Departamento de Fotografía: ALVARO RIOS LEOS.
-Semanario Informativo y Cultural auspiciado por el Patronato
DIRECTOR:

Universitario de Nuevo León. -

Autorizado como corresponden-

cia de Segunda Clase en la Administraci6n de Correos de la ciudad de Monterrey, N. L, con fecha 16 de abril de 1951. Oficinas
Generales: Padre Mier y Galeana; Teléfono 2-35-68 en Monterrey,
N. L., México. Los artículos firmados son de la exclusiva res~
ponsabilidad de sus autores. - Toda correspondencia y remisión
de fondos deberá hacerse precisamente a VIDA UNIVERSITARIA. - Es impreso en los Talleres Linotipográficos de Sistemas
y Servicios Técnicos, S. A .., en la calle de Matamoros 311 Oriente,
en Monterrey, N. L., México.

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ALUMNOS Y CATEDRATICOS de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Nuevo Le6n,
celebraron el pasado martes el décimo aniversario de su fundación, y con este motivo
rrollc ron varios programas culturales. Dentro de los festejos, se ofreció un banquete o las
autoridades universitarias, gráfica a la que pertenece la superior, cuando departen COft •
diantes de dicha facultad .

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Participan en esas sesiones
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Universitario y Catedráticos de
la Facultad de Medicina. Concurren a las mismas gran cantidad de alumnos.

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                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
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      <elementSetContainer>
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                  <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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                <text>Vida Universitaria, 1964, Año 14, No 716, Diciembre 13</text>
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                <text>Inicialmente llamada Vida universitaria: semanario informativo y cultural auspiciado por el patronato universitario de Nuevo León, su periodicidad al inicio fue semanal, hasta el 1 de junio de 1975, con el No 1262 cambia a docenal y es hasta el 1 de febrero de 1982 con el No 1501 que cambia a quincenal. Periódico de tradición, información y difusión cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fundado en marzo de 1951, bajo el rectorado del maestro Raúl Rangel Frías. Fue registrado como artículo de segunda clase el 16 de abril de 1951.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>1 Eminente Penalista,
Dr. Luis Jiménez de Asúa,
Ocupa la Cátedra en la UNL
Dictan Lecciones, Además, los Doctores Arturo Arnaiz y Freg, José Luis Mateos
y Samuel Gorbán, y los Ingenieros Gilberto Ramí re z y Go nz a Io Güé me z
A semana que acaba de terminar fue de gran actividad
en la Universidad, en ma.teria de cursos extraordinarios
y conferencias. Actuaron como maestros huéspedes en
nuestra Casa de Estudios, los profesores Luis Jiménez de
Astía, notable penalista español de fama internacional, presidente de la República Española en el exilio; Dr. Arturo Artaiz y Freg, historiador, charlista y catedrático muy distingui.do de la Universidad Nacional; Dr. José Luis Mateos, investi¡¡aclor y maestro de la UNAM; los ingenieros Gilberto Ra
•ez Torres y Gonzalo Güemez, y el economista argenti• Dr. Samuel Gorbán.

L

115 charlas fueron lm(llllrlidas por • 1 Dr.
L11is Jiménez de Asúa
facultad de Derecho y
Secial• y a ellas asisestros, alumnos y
El tema desarrollargo de - interesanfue el de "OrientaÍlllllema en la reforma
Códigos Penales", ex•11 las tres lecciones de
Martes y miércoles.
ca Instrumental" fue
las charlas del Dr.
Mateas, director del

Departamento de lnvestigaci6n
Físico Química de la UNAM,
quien M ocup6 tambi6n de
explicar el uso de los rayos
ultravioleta, infrarrojos, resonancia magn6tica y mecanismos de reacci6n. Sus conferencias fueron dichas en el local del Instituto de lnvestigacion• Científicas, en la Torre
de la Rectoría, y a ellas asistieron ma11tros y alumnos de
la Facultad de Ciencias Químicas, ademós de investigadores de Medicina, Biología y

otras dependencias universlkt•
rias.
los ingenieras Gilberto Ramírez Torr• y Gonzalo Gü6mez, directar de Construcci6n
de Edificios de la Secretaria
de Obras Públicas el primera
y funcionario de la misma el
segundo, participaran en un
curso de su especialidad que
ofreci6 la Facultad de Ingenieria Civil y que tuvo por escenario el auditorio del plantel
en la Ciudad Universitaria.
(SIGUE EN LA PAGINA 10)

DR. LUIS JIMENEZ DE ASUA, ieminente penalista español radleado

en Argentina, que dictó tres lecciones sobre la. materia de su espe.

$

1
!!

1

J

cialidad en iel auditorio de ha. Facultad de Derecho y Ciencias Sooi&amp;.
les de UNL Lo acompaña en la tribuna el Dr. Arturo Salinas Mar.
tínez, director de la Facultad. El Dr. Jiménez de Asúa, al comentar
el Código Penal del Distrito y Territorios Federales, de México, aflr.
mó que, aunque sus redactores estaban. influidos por la doctrina. po.
sltivista, produjeron en realidad un código basado en las postulaciones del pragmatismo, doctrina hoy casi arrumbada. Respecto al po.
sitivismo, agregó que aquí en México tuvo un carácter conservador,
a diferencia del carácter revolucionario que tuvo en otros países, co.
mo la Argentina y otros de América del Sur. La docta palabra del
maestro ·a rrancó, con frecuencia, los aplausos de la concurrencia.

SEMANARIO INFORMATIVO Y CULTURAL AUSPICIADO
POR EL PATRONATO UNIVERSITARIO DE NUEVO LEON
Autorizado como correspondencia de 2da. Clase en la Administraci6n de Corrcot
d, Monterrey, N. L., el 16 de abril de 1951.

1!'ª·

CO QUE asistió a una de las charlas que fueron dadas en el auditorio de la
de Derecho y Ciencias Sociales, por el notable penalista español de fama mundial,
Jiménez de Asúa, vicepresidente de la Asociación Intemaciona}. de Derecho Penal Ypresidente de la República Española e n e I exilio.

ENERO 27 DE 1963
MONTERREY, NUEVO LEON, MEXICO • AAO XII
MORELOS ORIENTE 462-ALTOS

618

�2

VIDA UNIVERSITARIA

VIDA UNIVF.RSITARIA

Sociedad
Regiomontana
de Cardiología

3

Trayectoria
de Miguel
de Unamuno

IZQUIERDA: Los doctores Enrique C.
Livas César Granados Ballesteros Y
Mari; Alanís Guajardo, respectivan1•nte presidente entrante, presidente •aliente y secretario de la Sociedad Regiomontana de Cardiología.
DERECHA La Sociedad Reg iomontc.no
de Cardiología celebró una reunión durante la cual fue captado esta erótica, donde aparecen los doctores E11rique C. Livos, César Granados Balle1teros y Mario Alanís Guojardo, acompañados por los doctores Juan M, Henares, Raúl Herrera Martfnez, Roberto
A. Ouirogo y Oliverio Serna Chapa.

•

·················••---------------------Preparatoria 3
D
250.
A
N
I
V
E
R
S
A
R
I
O
HOJALATA
y
LAMINA

Por el Dr. Agustín BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE
11

E familia burguesa y .católica, nació en Bilbao el 29 de septiembre de 1864, Miguel

de Unamuno. Infancia q~e transcurre entre reglas de urbanidad y religión; lecturas de

novelas aventureras y de libros morales y educativos. Adolescencia en Madrid. Profelllffl krausistas ramplones, textos vacuos, estudiaittes que no estudian. "Llega a Madrid
• muchacho llevando en su alma una honda educación religiosa -recuerda el propio don
' 1- y sentimientos de delicada religiosidad; bajo esa capa protectora que le aísla de
ambiente se robustecen sus sentimientos morales de profunda seriedad de la vida, y lleg3
en que, no necesitando de la cubierta y resultando pequeña ésta, la rompe. En puro
racionalizar su fe, la pierde; como lleva a Dios en la médula del alma, no necesita
m El, es acto reflejo; todo ello ha sido labor interna; hondamente religioso, no necesita
yente. Pero va al mundo, choca con uno y con otro, tiene que luchar y lucha, y sus
y sentimientos morales van desfalleciendo, y siente cansancio y que el mundo le deel alma". Su antigua fe católica --en apariencia incuestionable aunque en el fondo
1 y "carbonera"- cede su puesto a la sed de gloria, al ansia de sobrevivirse en la His, . Aunque le aterra la boda, se casa con Concepción Lizárraga -su Concha, su
bre"- curado de toda ilusión romántica. Monógamo a carta cabal, que se siente un
padre y un poco hijo de su esposa. "Tengo el matrimonio por cosa seria y mi esde cuáquero lo acepta como el mal menor del mundo, dispuesto a toda su prosa. Ella
flauta casera y yo un oso casero; resultará todo bien". Y en esto no se equivocó.

Lámina de todos los calibres,
medidas y especificaciones
para cualquier uso.

U vida de "calientalibros" entra en plenitud desde 1892, año en que gana por oposición
la cátedra de griego en la Universidad de Salamanca. Este inquieto e inquietante profesor empieza más que a enseñar a enseñarse con sus dicípulos, a excitarlos, a despe-

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sociológicos

P6'fir.:

LOS EXDIRECTORES de la Preparatoria Nocturna del Colegio Civil recibieron un
al celebrarse el XXV aniversario de la fundación del plantel. De manos del Lic.
111Rangel Guerra secretario general de la Universidad que asistió a uno de los actos
11
vos representa~do al rector, recibe el Lic. Gen:iro Salinas Quiroga uno de esos
la gráfica aparece el profesor Humberto Ramos Lozano, secretario general de .~bienio~
presentante personal del gobernador del Estado y el Lic. Francisco Valdés Trevmo, que
en representación del Alcalde de Monterrey.

--&lt;omo expresa S. Serrano Poncela-• a tirones de paradojas. Más tarde imparte la
comparada de latín y castellano. La docta y plateresca ciudad de Salamanca -llena
cio y de hsitoria- sirve a Unamuno de encuentro con el espíritu castellano. Por sus
callejuelas, y en las afueras, dialoga y pasea. En 1914 le destituyeron de su cargo de
por razones políticas. "Un~muno -advierte Ferrater Mora- no ha. perteneci~b a ;°Ínido, porque, en sus propias palabras, es un entero y no un partido; ha sido siemmo era inevitable, el heterodoxo de todos los partidos y de todos los regímenes, heo no tanto por la vanidad y el prurito de discrepar como por la visión del papel que
mpondia en España y en Europa; el papel ~e ex~itador, de "alcaloide". Emp.rende camantimonárquicas contra Alfonso XIII y .emite airadas protestas contra .la dictadura.. de
de Rivera que habían de costarle el destierro y Fuerteventura. El director de Le
' ien", le avudó a huir a Francia, pero París le disgustaba, y más aún los franceses. El
-.U francés 1~ parece claro por superficial. "Y de aquí que sólo el racionalismo -dice
Miguel en su epistolario a Pedro Jiménez llundain-, sobre todo el racionalismo ale._, baya comprendido y sentido el cristianismo, que no ~e.s entra a esos monos _de Europa,
_, a los franceses llamó Schopenhauer, a e;e pueblo damno al que debe Espana cien ma~ cada bien, a ese pueblo pagano y vividor qu~ alienta la m~s estúpida vanidad, la ,1e la
ncia; pues, por ignorancia de lo que los demas son, s: cree el superior mentali:i1ente . El
febrero de 1930 Unamuno pisó de nuevo tierra espanola. Se hacen homenaies y actos
daagravio al ilustre desterrado; los periódicos llenan páginas enteras . sobre _Unamuno.
él empieza a sentir una terrible amargura., Cree que_ no le escucha~ m _le_ entienden., ~e
que se defina políticamente cuando él esta convencido de que es mdef1mble. -~os ult1JII años de su vida los dedica, este abuelo y rector perpetuo de Salamanca,_ a los hiJ?s de la
~ y del espíritu. El 31 de diciembre de 1936, frente a su mesa de trabaio, el agomsta vas• tendía su espíritu al Creador.

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NAMUNO se llamó a sí mismo "cartujo _laico, ermitaño civil ! agonístico,. aca!o des-·
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de esta vieja España"·. Pero lo mrto es que_ de Es~ana no defemo;10 nunca, ni tampoco de su lucha por descubrir las profundidades vitales de ese extra~o y pro-

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tico ente; el hombre. Quería con todas sus fuerzas salvarle_ y salvarse de los !imites de
~poralidad. "Yo tengo mi lucha y cada uno de vosotros tiene la suya ---escribe e~ sus
. liloquios y Conversaciones"-. Y mi lucha, no puedo asegurar que s~a ~r el m~Jorato de la humanidad. ¡La humanidad? Y si lueg.o res.ulta ~ue de aqu1 a diez, a ete~, a
. • a un millón de siglos la humanidad ha desaparectdo sm de1ar rastr':' _alguno de .sus eten. sus artes, sus industrias, ¡qué me importa eso? ... Yo no soy un f1_lantr~P':'- . Siento de!lllliado el hambre y la sed de Dios para amar a los h~mbres al ~od~ ftlantrop190. Hay que
"1nb~r en los hombres gérmenes de duda, ~e ~esconf1~n.za, de mq~1etud y hasta de deses1113cion . . . Yo, lo confieso, tengo un sent1m1ento tragteo de la vida ... soy la espada y
J¡lllU(
'
".
e a y aguzo la espada en m1• mismo
.,
1 Don Miguel de Unamuno pertenece a una generaeton: la del
Con )o~ representanIta de esta generación tiene en común una serie de formas de ser, _v1v1r y conv1v1r;, ~nas com, determinadas de problemática; pero tiene. a la vez una d1v_e~sa Y. person~hs~a _expeEs el r.aso de excepción, junto con Gamvet, . d e ese espmt.~ mternacional,1stteo Y
tesado y de ese antihispanismo morboso que preside a la generaeton del 98, segun se ha.

?8.

(SIGUE EN LA PAGINA 8)

Por el Lic. Genaro SALINAS QUIROGA

L

A protección al trabajo femenino es más justa y humana qU'e
la establecida para la clase laborante en lo general. Igual
que la protección a los menores es de preferente atención le~
gislativa. El Artículo 123 ~ la Constitución General de la. República
y la Ley Federal del Traba.jo consagran ese régimen jurídico. En
relación a este último Ordenamiento, hemos tomado en cuenta 1aa
-últimas reformas de 29 diciembre de 1962:
CONSTITUCION GENERAL DE LA REPUBLICA

ARTICULO 123.-El Congreso de la Unión, sin contravenir a laa
bases siguentes, deberá expedir leyes sobtle el trabajo, las cuales re~
girán entre los obreros, jorna&gt;eros, empleados domésticos y artesa.
nos, y de una manera general, sobre todo contrato de trabajo:
II.-L&amp; Jornada máxima de trabajo nocturno será de siete horas.
Quedan prohibidas las labores inWubres o peligrosas para las muJe.
-res en general y para los jównes menores de dieciseis años. Queda
también prohibido 'B unas y otros el traba.jo nocturno industrial; y
ien los establecimientos comerciales no podrán trabajar después de
las di&lt;1' de l&amp; noche.
V.-Las mujeres, duran ta los tres meses anteriores al parto, no
rdesempeñarán trabajos físicos que exijan esfuerzo material considc •
rabie. En el mes siguiente al parto disfrutarán forzosamente de des.
canso debiendo percibir su salario íntegro y conservar su empleo y
los dereehos que hubieren adquiirdo por su contrato. En el periodo
,de la laetancia. tendrán dos descansos extraordinarios por día, de
media hora cada uno para amamantar a sus hijos.
Vll.-Para trabajo Igual debe corresponder salario igual, sin te
ner en cuenta sexo, ni nacion'.&amp;lidad.
XI.-Cuando por circunstancias ~xtra.ordinaria.s deban aumentar.
•se las horas de joma.da, se abon'ará como salario por el tiempo ex.
cedente un ciento por ciento más de lo fijado para las horas norma.les. En ningún caso el trabajo extraordinario podrá exceder de
tres botas diarias, nl de tres veces consecutivas. Los hombres meno.
res de dieciseis años y las mujeres de cualquier edad, no aerán ad.
mitldos en esta clase de trabajo.
(SIGUE EN LA PAGINA 8)

�4

VIDA UNIVERSITARIA

VIDA UNIVERSITARIA

5

Uóvenes y Maestros Esforzados fundaron,
Hace 25 Años, la Preparatoria Nocturna

RDlD

o

El Plantel ha Cumplido su Misión, de Abrir las Puertas
de la Educación Superior a la Juventud Trabajadora

toK UKI fUfNTA DE

e

ON un homenaje a
los maestros y alumnos fundadores y una
!liada en el Aula Magna, fue
ot,ndo j u b ilosamente el
251 aniversario de la Escuela

AHORRO EN SU

N o e t u r n a de Bachilleres
(Preparatoria Número 3), el
pasado viernes 18 del actual.
En la sencilla pero significativa ceremonia se dieron cita
los maestros y alumnos de la

BANCO DE COMERCIO
DE LA CIUDAD DE MONTERREY S . A
/ NSrlT/Jt/ON OE l)EPOSITO )' AN~I/RO

escuela, los ex-alumnos, autoridades civiles y universitarias,
y sobre todo un buen número
de los maestros y alumnos
que con su esfuerzo hicieron
posible, hace 25 años, la creación de la Preparatoria Nocturna, que muchos beneficios
ha otorgado a la juventud
trabajadora con deseos de superarse por la vía del estudio.

M OVíEÁ'R[Y. N. L.

En la ceremonia, se entregaron pergaminos a los maestros fundadores presentes y se
dio testimonio de gratitud y
respeto, a ellos y a los alumnos fundadores, así como a las
autoridades univers;tarias que
contribuyeron con su gran0
de arena para hacer posible !a
c~eación de dicha preparatona.

.. ,.,, . c.11 . 1 • .., .... . .....,., ...,

••••••••••••••••••••••••••••
A LAS PUERTAS del Hospital Universitario vemos al Dr. Marco
Antonio Ugartechea, director de esa Casa de Salud y de la f~cultad de Medicina de la Universidad de Nuevo Leó~, Y con el
al padre Jorge Rady, quien a nombre de la comun,da~ órabe
regiomontana entregó equipo e inst,rumental d~ terapia pro•
funda para la Sección de Cancerolog,a del Hosp,t~I. Aparecen
también algunos médicos empleados del nos~com,o y maestros
de la facultad de Medicina, ademós de los senores representan•
tes de la sociedad que hizo el valioso donativo.

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Lic. Francisco Va1dez, representando al alcalde; el Lic.
Alfonso Rangel Guerra, por
el Rector José Alvarado; el
Ing. Domingo Treviño, así
como los Líes. Alfonso Cavazas Castaño, Genaro Salinas

Quiroga y profesor Julio C.
Treviño; los tres últimos fundadores de la escuela. También
los alumnos fundadores, Lic.
Vicente Reyes Aurrecoechea, y
los Ingenieros Leopoldo Valdez y Eligio Quiroga.

LO MEJOR de las

UVAS
\
en ••.

El Dr. Mateo A. Sáenz, director del plantel, dirigió un
mensaje a los presentes, recal1a Mateo A. Sáenz, director de la Escuela Preparatoria No. 3 cado la importancia que ha teJlldurna) de la UNL, da lectura al discurso en que recordó la nido entre la juventud obrera
llllilnte labor de tres grandes educadores en ese plantel: el lng. el establecimiento de esta del'llldNco Beltrán, el Dr. Angel Martínez Villarreal y el Prof. pendencia universitaria ; recoÍIIICilco M. Zertuche. El programa se llevó a cabo en conme• noció y alabó el esfuerzo de
..-Ión del XXV aniversario de la fundación de la Preparato- los alumnos y maestros fundario Nocturna, el día 18 del actual.
dores y rindió cálido homenaje de reconocimiento a la obra
de tres hombres distinguidos
en la vida de la Universidad
d e Nuevo León: Ingeniero
Francisco Beltrán, Doctor Angel Martínez Villarreal y el
Profesor Francisco M. Zertuche.
Hizo uso de la palabra el
Presidente de la Sociedad de
alumnos, Francisco P 1 ata,
que expresó el agradecimiento
de los preparatorianos que representa, por el esfuerzo de
los fundadores, y por los beneficios que han recibido de
su obra.

JUNTO de Cámara de lo Universidad, durante su actuatn el programa conmemorativo de la Preparatoria Nocturna.

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E 1825 que se promulgó
la Constitución de Nuevo león a la fecha, la
vida de nuestro Estado ha te•
nido un cambio que sin duda
jamós soñaron nuestros bisabuelos, Sin embargo, es evidente que el progreso que se
advierte en la actualidad es
una consecuencia de las basas
y esfuerzo que ellos realiza•
ron entonces.
Hay en Monterrey cuatro
periódicos diarios y un consi•
derable número de revistas,
algunas de ellas dedicadas a
especialidades y todo mueve
a pensar que el periodismo
nuevoleonés estó sólo comenzando a desarrollarse, pues
día llegar6 en que haya diarios de primerísima calidad
en las poblaciones importantes como l inares y Montemorelos, debido a su fuerte evolución en lo económico.
Pero los cimientos del periodismo nuevoleonés evidentemente que fueron construidos cuando conforme al régimen federal de 1825 el Gobierno quiso ejercer su influencia entre el pueblo mediante el periódico LA GACETA CONSTITUCIONAL DE
NUEVO LEON que fue sobre
todo un reflejo de la cultura,
los rumbos y teorías que en

D

infalibles del bien•
-- y de la feli cidad social.
• la esencia, la perfección
ilt lo felicidad soc!al, no coniillt, realmente, sino en que
il llidlvlduo esté o se halle lo
..¡., que sea posible: en que
11 • le mol~ste, ni se cono permita que sea mollll!i4o; en que se le deje ir el
,,,,,,. racional, honesto de su
liflllllár, sin detenerle, ni dei., 11'1' nadie le detenga en su
,,

,..

Director de "EL TIEMPO"

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1111 riqueza, la población,
,-.,ación, a su vez efectos

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Derecho Público adoptaron los
hombres mós distinguidos del
Estado en aquel entonces.

**
"El Gobierno del
*

más pequeño y pobre de los Estados
Mexicanos, donde se halla to•
do aún por crear, debió estar
siempre muy distante de aquella jactancia, no rara en Gobiernos nuevos, que aparece
desde luego prometiendo a boca llena maravillas.''
Así con un acto de admirable modestia se expresa el
primer periódico d e N u e v o
León. Modesto era todo en
nuestro Estado hace ciento
treinta y ocho años. Aquella
institución imponía a los nuevoleoneses la sencilla pero
muy v a I i os a obligación de
"amar a la Patria, ser veraz,
justo, benéfico y virtuoso.''
Imagen del Nuevo León en
1825 nos la da don Santiago
Roel ,(Sr.) en sus acuciosos
Apuntes Históricos sobre Nuevo León, cuando dice: "Era la
Capital del Estada (Monterrey)
entonces, todavía una humilde
población. Sus calles no tenían
nombres oficiales, ni números
las casas. Pocas de éstas tenian banquetas, aunque de lajas, y aun en ellas, por faltar
algunas, se formaban charcos
que las hacían intransitables

en las épocas de lluvias, los
perros callejeros abundaban,
Por todas partes habla llllares, montones de mezcla, de
piedra o de escombras, que
habían quedado desde afias
atrás, como restos ele olaras
concluidas o abandonadas.•
Así pinto el ilustre don Santiago que tanto amó a Nuevo
León, la infancia humilde y
pobretona de lo que • ahoro
la opulenta ciudad ele Manlarrey, orgullo de México,
Y pensamos que en .r.cto,
como decían nuestros bltaliu.,
los, "todo se hallaba aun por
crear'' enton-.

hablaba con voz leal
f f11Ma LA GACETA que se;,. f111 legisladores del mo-"' "servia de comunica.. y vehículo a la expresión
. . . lo que tienda al bien-

,;¡¡, sodal".

* * *

':'lfiilando en los papeles

•

ele aquellos años, leyen-

f'IA GACETA

CONSTITUCIO• advierte que "lo de
no es efecto del esfuer•
visado, sino de la diy talenta que pusieron
n los hombres de la
Legislatura·- de Nuevo
• la que hubo personacultos en Filosofía del
y de las ciencias poy morales según se adclaramente por los esele ellos.
a modesta GACETA
pobre de los Estados
' según pensaban
en ella escribían consus páginas, dice don
Gar:za Cantú (Algunos
acerca de las Letras
ltura de Nuevo Leónl:
nes sobre higiene y
d pública, comenta•
explicaciones de la
n, y las leyes y los
noticias nacionales y
s importantes".
GACETA se publicalos principios y las
ele agricultura, cría de
y las principales in•

* **

En ese ambiente drcul6 lA
GACETA CONSTITUCIONAL Dl
NUEVO LEON o - , como ya
se di jo, el primer perl6dico
que hubo en nuestro Estado en
donde se preconizó el Ideario
y anhelo de la justicia social
que ahora con palabras vas no viene a ser m6s que el
objeto único esbozado por los
hombres del primer Congtelt:
'No hacer a nadie 111111, ni
consentir que se le hldele,"
Aquella modesta GACETA
sirvió para informar al ~
de las corrientes políllcas de
la época que eran bien cidas por 1,os. conllitvyenllS Y
hombres pubhcos de . . i - .

•••••••••••••••••
••••••••••
CUMBRES HEROICAS:

HABLA LUIS ALBERTO
SANCHEZ, RECTOR
DE LA UNIVERSIDAD
DE SAN MARCOS
la idea y llega hasta nosotros
furibundo, el traqueteo del tran:
vla que va al Callao.
Hablamos de paisaje.
"Tanto influye el paisaje en
nuestros escritores que la nove.
la latinoamericana no ha podido
sacudirse de la férula del panora.
ma".
·
Eso explica HDoña Bárbara"
"La Vorágine", "Facundo", "Do~
Segundo Sombra".
Y explica a Santos Chocano y
López Velarde. A Rubén Romero
y a Ciro Alegria. A Uribe Piedra.
hita, y entre los nuevos -habla
el rector-, al mexicano Juan
Rulfo. Pero escuchemos cómo
describe la geografia de América,
el rector de San Mareos:
HNuestra América existe, ya no
por la presencia de los Andes o
de la Sierra Madre; la pampa
múltiple, la altimeseta solemne,
la selva tutelar, el Amazonas, el
Orinoco, el Plata, el Guayas, el
Magdalena, el Biobío, el Papa.
loapan, sino por la viviente con.
jugación de la diversidad con Ja
unidad en el panorama; por el
influjo definitorio del ambiente
sobre el individuo; por los frutos
de la tierra, los celajes del cielo,
la flor de las laderas,-la feracidad uniforme de sus valles y la
insolente soledad de sus pica.
chas".
Escuchándolo hablar, se apren.
de a · escribir. Y lo que para mi
resulta aún más importante, se
llega de nuevo a la unidad telú.
rica de América.

***

Los días de la, policia, de las
conjuras, de los atentados, de las
pistolas, son tan largos, ¡tan tris.
tes!! ... ¡tan lejanos!! ... Dirían.
se envueltos en neblinas. Son
Qpacos, estériles, silenciosos. Son
de luto. Pero de luto sin resurrección. ¡ Nada tienen que ver
con América!
Pienso en Alfonso Reyes que.
en alguna parte, creo, si no me
equivoco, que ello ocurre en "Su .
ma y Relación" de Dorantes, cita
lo siguiente de un cronista del si.
glo XVIII:
"¡Oh!, Indias, madre de extra.
ñas, abrigo de forajidos y delin.
cuentes. ¡Oh! Indias, madrastra
de vuestros hijos y destierro de
vuestros naturales ... "
Siglo XVIII, siglo XX, ¡ lo
mismo da! Cuando se quiere ver

mostrado cada vez más estrecha
y pragmatista. Pero la Universi.
dad arrastra y proyecta, respec.
tivamente, dos grandes cuestio.
nes".
a) la incompletación educati.
va, la frustración formativa que
se produce en la secundaria;
b) la vertebración del ciudadano, para que, a la vez que tal,
sea apto y se especialice en otra
cosa más. Eso significa que la
Universidad no puede renunciar
a sus bases humanísticas .
Planteado el problema, el rec.
tor concluye así sus derivados:
11
La Universidad, ineludible.
mente, debe considerar un aspecto humanístico y otro técnico o
especializado".
( ... "¿Quiere usted que cierre
la ventana?", me pregunta el
rector, de pelo entrecano, de es.
pejuelos sabios, de mirada alerta,
de voz segura, de manos tranqui.
las. Cerramos la ventana. Como
para que nadie nos oiga).
"La educación 'de masas' trata
plausiblemente de vencer al anal.
fabetismo, pero, al mismo tiem.
po, está comprometiendo a 1 a
educación superior. La 1mediocratización' inherente a la educa.
ción 'de masas' puede ser reme.
diada mediante una tremenda inversión fina nciera escolar q u e
nuestros paises no se encuentran
habitados para encarar".
(Explico al rector lo que hace.
mas en México. El gigantesco
plan de inversiones educativas&gt;...
"Bueno, México. México desde
1920 nos viene enseñando cosas ...
Volvamos al tema. Consiguiente
a lo que decía, el único refugio
para una educación humanística,
plena o semiplena, es la Universidad. Si el profesionalismo se apo.
&lt;lera de ésta, no quedaría ningún
lugar para las humanidades".
Por otra parte el concepto de
"profesión" se ha minimizado,
confundiéndolo con el de técni.
ca.
HSi no cabe una profesión sin
humanismo, ya que la primera
de todas las profesiones es la
del hombre, mucho menos podríA
admitirse una técnica sin humanismos, ya que la técnica se re.
fiere concretamente a la aplica.
ción manual, en tanto que la pro .
fesión mira hacia la aplicación
intelectual. El tecnicismo reduce
mlls aún que el profesionalismo

LA UNIVERSIDAD O ES UNA ISLA
Por CARLOS DENEGRI

_,_

IMA Perú 19 de enero. (Por Cable)-Un país que vive,
ha ~ivido ~ pretenda vivir a espaldas de su Universidad,
no puede ni podrá realizar sus destinos, ni pro~resar d_e
veras. Además, carecería de derecho para ello. 51 la U?1•
versidad es por excelencia el vivero de especialistas, profesio•
nales investigadores y lideres; si no hay actividad creadora,
siste,,'..ática, que pueda desarrollarse sin la interv~nción rectora
de los entendidos, técnicos y profesionales, a quienes prepara
y orienta la Universidad, fluye de suyo que ~o hay Esta~o en el
que sea posible desenvolver plan alguno SI no se atiende a
aquélla, a fin de que encuentre las vías y medios de realizarlos,
realizándose.
de
Luis Alberto Sánchez, rector de la Universidad Mayor
,,•. 6n"
San Marcos, me recibe en su despacho de abogado. En I"
Moquegua 157. Tercer piso.
¿Despacho de abogado? Bueno, dos modestos cuartos,
con dos escritorios más modestos todavía. Un sofá verde que
en algún tiempo fue de cuera. Eso si, muchos libros. Sobre la
mesa de trabajo de trabaja profesional, facturas: el teléfono,
la luz, la renta; Ío diario de un rector de Universidad en el sur
de América .

L

7

VIDA UNIVERSITARIA

lle' llabla, primero, de escrito.
IIL fa, Luis Alberto Sánchez, es
=.~nos. Y de los grandes de

~

ca- no sólo América

si n o América

toda-

~ eomo usted debe saberlo,

11 6Ílld6n de su geografia. \::1

~ la nivela, le da digni .
~ l .1/0rSOneria" . . . (Ha die~•
~ no personalidad).

~Importa que el paisaje,
-... n de la geografía no
~ directa y concretamen~-!l!Do objetivo inmediato a los
americanos. Mu eh o
illlPortante
y decisivo es que
111
le ~
. o, mejor, la fuerza
_. ~ aturaleza, imprima su
: - IObre los individuos, selle
~ aello a la literatura ame.
~ ftplicable sólo a través
11/',,,,, dave de su ambiente fisi -

::'6-

~ ltntana

de madera y pa.

te Principios de siglo, ábre.
en par y permite que
entre a sus anchas, cofn a sus anchas fluye

a nuestra América de rodillas, no
hay más que bajar los ojos. Para
verla como la ve Luis Alberto
Sánchez (como la miraba Alfan.
so Reyes, por cierto), se necesita
soñarla con los ojos abiertos,
pisarla con los pies desnudos.
¿Tocarla? ;Si; tocarla!!
... Me disculpo con el rector
de San Marcos. Para escucharlo
mejor, cierro mi libreta de apun.
tes. La grabadora -mi secretaria
del aire- trabajará por mi.
Se trata de saber si la Univer.
sidad debe permanecer encerra.
da dentro de los limites de la tradición secular, o si debe de re.
nunciar a esta tradición en aras
de servicio utilitarios inmediatos.
"Si se tratara sólo de la Universidad, como ente aislado, qui.
zás podría optarse por la segun.
da proposición, en vista de que,
en los últimos treinta años, la
Universidad se ha venido reduciendo a un conjunto de escuelas
profesionales, y la mente de go.
bernantes y educadores se ha

el radio de la libre acción del
hombre. Lo convierte en herra.
JTlienta. Por lo tanto, es urgen.
te un mayor fortalecimiento de
los cimientos humanisticos en que
se basa toda formación de ese
ciudadano del mundo llamado
hombre".
Pero existe la tendencia de exi mir a la enseñanza técnica de
todo humanismo. Le dicen a uno:
"A mi no me importa lo que ha.
go, sino lo que se me paga por
mi trabajo: soy técnico''.
Luis Alberto Sánchez:
"No se piensa asi en los Esta.
dos Unidos, ni en Rusia, ni en
Alemania, ni en Francia, ni en
Libano, ni en Israel, ni en Nige~
ria, ni en Túnez, ni en Liberia.
No obstante, por inercia o encan.
dilamiento, suele aceptarse esa
mutilación en muchos países de
América Latina".
. . . Por fin mueve las manos,
para abrirlas en el tiempo de
sus ideas : :
Las consecuencias no pueden
ser más lamentables".
11

,, ----, .....,

(,U,,.,¡
'

/

----i~...., ---- A

FINANCIERA GENERAL DE
MONTERREY, S. A.
Institución Financiera y Fiduciaria
Monterrey, N. L.

fon cel'co como su
te9érono
Uu

1i• pl• 11••••• h 1tu, pe, •

... u• d•

111n t ros f111clu orl01

npul• lh , dos p,u • • .,,. • I • t

l•r n •uit paro , , , • ., • , ... ,,..,
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IIANIIOI ... I
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comPAnrn srnrnRl Of RCf PTRCIOílfS. S. A.

...

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_'!llll,OPOC- ...,,.....

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IIQ.\OIUC0'1Wi'f ~

�8

VIDA UNIVERSITARIA

VIDA UNIVERSITARIA

---------------

Régimen Ju,rídico de la:Mujer...

trO

Trayectoria de Miguel de Unamuno

(VIENE DE LA PAGINA 3)

ilberto ·Cantón obtiene el Premio 'Ruiz de Alarcón'

LEY FEDERAL DEL TRABAJO
( VIENE DE LA PAGINA TRES)

~-!!·

. casada no neoositará consentimiento
1
AR~aICrUdoL
ce1:br'::ru¡:r contrato de trabajo, ni para ejercitar
de su m
·
•
los derechos que de é~ dentn~ujeres Y los mayores de catorce a.ños,
rd
pero~!!~~~Z6.i...,1::, :~ ningÍln caso ~abrá jornada extrao l.
naria de traba.¡o. 7 Las
·eres Y los mayores de catorce a.ños, pero
ARTICIJl.:O : ·:m':frá desempeñar trabajo nocturno indus.
:'~º:\!i:,1;:c;:.::1u~:e~: _pe~ig~:'~tarán de ocho días de desean.
ARTICULO 79.-Las mu¡ere~ Mamente se f'¡je para e~ parto, y
so antes de la fecha qu,:, apr_ox~ mismo ~ercibiendo el salario co.
de un mes de descanso espues
'
1
rrespoodíente.
F
d
raJ del Trabajo consagra el Capitulo vm ª
La
propia
Ley
e
e
.
"
Los
Artículos
106,
107,
108,
109,
rubro ~'Trabajo de las MlluOJ~re:eg.lamentan la protección legal a las
no, llOA, noB, noc Y

~

mujeres
mex!canas.te se establece en dicho
Capítulo,
que las.
mu¡e.
SubstanCtalmen
tienen
las mismas
obligacio.
res disfrutan de 1.. mismos d':i':c;::Jbida la utiliZB&lt;lión del trabajo
nes que los hombres; que que
de las
en: de bebidas
.
embriagantesralidad
de consumo
Inmediato.
L mujeres
Expendios
o sus buenas
cos.
Il.-Trabajos susceptibles
af¡ctar su .:;';marinos. IV.-Labores pe.
tumbres. ~.-Trabajo~ su:r~:-:aj~=º~~tumos industriales. VI.-Estaligrosas o msslubre~ · d
, de las diez de 1a noche.
bleclmientos comerciales espues ¡ boN, peligrosas e insalubres para

d:

K h . Reding en su disertación doctoral en la Universidad de Ma.
encargado de demostrar at enne_
' Pascal Kant, William James, lbsen y Kierb.
98
drid ( " The Generation of 1~
m p~m en~amient~ de Unamuno. Con este último le her.
gaard ejercen honda influencia s_o~re
PCo~o el filósofo danés, don Miguel pro~esa
inmana un estrecho pa;e~tesco espmtua
rracional" . Pero el rector de la Universidad de
dividualismo ético-rehgwso. s?br; una t asen~velista dramaturgo, ensayista y una verdadeia
Salamanca era, a más d~ filoso 0 •
a, He aquí una lista de sus principales obras: "De]
enciclopedia cultural antigua Yd ~o .~[°ªAgonía del Cristianismo", "Vida de Don Quijote y
Sentimiento Trágico de (~ ':'.~/ bl ., ~'La Tía Tula ", "Paz en la Guerra", "Nada menos
1e .~ :,S Manuel Bueno, mártir", Amor y Pedagogía", "En
Sancho" , "Abe] Sánchez •
que todo un Hombre" , "El, 0
de Sonetos Líricos", "El Cristo de Velázquez",
torno
al
Casticismo",
"Poesi:s
•
.,
,?Rsa_n
"Andanzas y Visiones Esp_ ano,l,as •
imas •,\e Dentro" • "Teresa", " De Fuerteventura a París"' "Romancero del Destierro

s . ")
¡'
b ,

:•un

¡oe

(;º "R.

ª\

H

relgiosa,
y
.
f' man que Unamuno ·•ra
• un glacial indiferente¡ en matería
bl
I' • un
A quienes a ir
d
hombre que se interesaba en os pro emas re 1g1osoa,
astuto actor Y, ~obr~ _to 0 • un ,
stéticamente. Hay en sus obras demasiado calor,
1ºte ta tan sólo de posturas estetizantes. Cualesquieexistenciales
Y
fi]osoficos
tan
so
f
h
o para creer que se ra
1
.. d
I
1
y hasta uego uman ' .
d
bro nunca se le calmó en os entres1Jos e su J ma e
ra que fuera? la~ vacilaci?nes e s~ \:e ha 'visto estupendamente Hernán Bení(ez- é?~n
dolor del m1steno. Tenia --&lt;
, scara de viejo agresivo y cascarrabias pervma su
1a mlas
católico y mente
protestante
. . , ªJdoe que
cosas sean concienzudas y buenas, sus sangran,
.
upac1on
a
deseo de just1c1a, su preoc
d
.d d
tes anhelos de sentido, su hambre e etern1 a • , •

1t,

Igualmente se establece las a
. es presten servicios extra..
las mujeres, prohibiéndose qu:x~~u~':: la jornada normal die tr~
1 6
bajo,
y en caso
vio . !º:e
extraordinario
una elcantidad
en i?• - - ~ - . . . ; - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - : - - : - ,
ordinarios
o sea.deaq~e
esta prohibición,
patrón equ1va
qu~a J°b1:¿
gado R. scientos
pagar por
!el
~empo
á de.'l salario que corresponda a las ho.
por
ciento
m
s
do

1:

derechos de las madres t•-•
r-...ao..1aSe expresan concretame~~e o~ período prenatal, a.l parto Y los
doras, tanto por lo que se ~e
mismo teniendo el derecho de r~. d de descanso despu s e
. '
li no haya transcurr1.
puesto_que deserp:a:::i,p!~t:pr;eq c:nsigml¡ también, que
do más de un ano de la ee
.en mu. erles el patrón debe man.
n los establecimientos en que tra~aJ t o ~lla,; a disposición de las
:ener el número suficiente de ~•en os

ann
ras de la, jornada.

1

:r;e

::~:r°:1

~~s

adres trabajadoras.

b)ece el Articulo

241

9

Nota de LUIS MARTIN

.l ,uoolación de Críticos

f ·: Teatrales de la Ciudad de
lf .Jlhlco, eligió a los ele.
.DIÚ

destaca.dos en esta

durante el año de 1962,
trfwafa,dores, anotamos a
Upez Tarso, como el Me.
r por 8 u labor en "Cyra.
'
Bercerac".
La obra "Una
,. Miel" constituyó uno lle
otos más irnpor.
triz Bertha Moss fue
........ por su actuación en es.
iJ _.. uf como Luis Bayar&lt;lo
llffrlrelln"" Andere, que o?tu.
~ IOI premios de Revelación.

Lea:
;

nógrafo

Antonio Lópcz

recibió trofeo por su
el mejor director del añ?
, - Solé, por Juego da Re,.
'Ílli II Premio "Juan Ruiz de
IIÍ,,l,i' Instituido para premiar
mexicanos más des-

I

r•..t'ores

tacados, lo ganó el conocido Wil.
berto Cantón, con su obra "Noso.
tros somos Dios". Apart;e de iesta
obra de Cantón, concursaron Lui .
sa Josefina Hernánd~, con "Es.
cándalo en Puerto Santo" e "His.
tori'a de un Anillo"; Luis G. Ba.
surto, con "Intimas Enemigas";
Miko Viya, con "Pabellón de las
Reinas", y otros más.

***

La activirlad teatral en Monte.
rrey se reduce a ensayos de las
obras "Calígula", de Albert Ca.
mus; "Los Justos'\ del mismo autor; ºLa Cantante Calva'', de
Ionesco, y "Enterrad a los Muer.
tos", de Irving Show. La obra
11
Enterrad a los Muertos" la en.
sava. el recién formado grupo tle
A;quitectura, que dirig1a Sergio
G'arcía y se presentarán el día

Sl de Enero en el Aula Magna
de la Universidad.

***

Los actortes "profesionales" de
la compañía que nos visita., die-

ron muestras de no . conocer el
significado de la ''ética profesio.
nal", al presentar la obra "Jue~ga. para Dos" sin teD'er memor1.
za.do ningún acto de dicha obra.
La poca responsabilidad de estos
señores llega a su clímax, cuan.
do uno se da cuenta de que usa.
ron apuntador de concha (como
en el siglo pasado) disfrazado con
una jardinera.. La Asociación Na.
cional de · Actores debía tomar
medidas a este respecto, pues ieste
tipo de compañías llegan a Ja
provincia con muy poca prepara..
ción de sus obras de repertorio,
y en provincia también se cono.
ce de teatro.

SURGE NUEVO GRUPO DE TEATRO
EN LA FAC. DE ARQUITECTURA
DIRIGIDO POR SERGIO GARCIA

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l

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:
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Pruebe
las exquisitas
Galletas

: HQJARASCAS

i •

de la Ley

m En materia sindical, se~n lo
que ejerzan una profesión
Federal del Trabajo, las ".11lJe_r,es de su marido, ingresar a un slndiu oficio, pU_~en, sin autor=:t~ión y dirección de éste.
cato Y participar en la ad ,
(Art 676) se Impone al patrón una
En el Capítulo _d~ S&amp;llc10n:s cu~ndo exija de las mujeres, du.
multa. hasta de qwruento~ pe 'parto el desempeño de labores que
rantie los tres meses an~r~:':o~derable o le., niegue los desc~os
requieran
esfue1'Z,olasma
a desempeñar labores insalubres o ra. .
de
Ley y cuando
ob1~gue
t
bajos nocturnos industriales.

11

Elaboradas
oon orexna. de oaoahua.te.
1
. ..

L-~------------------------------••

(!Por

'
1

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qué Será • • -~

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de LOS
la Universidad
GRAFICA vemos al grupo de teatro de la Facu 11~ d dbe Arquitectura
"ENTERRAD A
MUERTOS",

Cementos del Norte, S. A.

vo León, que presentaró el día 31 ?~I _pdresent\ a.º ~arda primero de derecha a iz1 de lrving Show. El grupo estó dmg, 0 por ergio
'
quierda.

Fabricantes de los Acreditados
Cementos

NO: 31 DE ENERO

,, ATLANTE" y "FALCON"

entan la obra 'Enterrad alos Muertos'

FERRO PORTLAND
y

C\QTA BLANM.

''SIDERURGICO''

Apartado N9 14

D!ayando ien el Aula
la Universidad¡ la
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. . . . . . . . . . . . . . . . . • ·• . . . . . . . 1 •••

•

.................... ,~ ..........:........... ·······

LOS

de Irving Show,
de alumnos de
e Arquitectura.

La Unica Cerveza Mexicana de

Tel. 2-87-45

A

.....

tiene como mar.
guerra mundial,
r el estudiante

y en ella parti-

tos comptetamen.

• La escenografía estará a cargo

del pasante de Arquitectura
Pedro Martínez, qfilen realizó

también la de "ESPERANDO A
GODOT", de Samuel Becke~t.
El estreno será en la propia
Aula Magna de la Univtersidad,
el dia 31 del presente.
• "H.ay mucho entusiasmo por la
formación del grupo de, teatro,
Y es verdader'amente importan.

te para nosotros el éxito ~.n

esta incursión teatral", se d:.
jo, y "considerando que la ma.
yoría de los elementos nunca
ha pisado un escenario, es~ramos 1a comprensión del pu.
blico".
• Deseamos que estas activida.
di
ulturales sigan surgiendo
c:,.°vez en más nÍlmero, Y_ que
se
les sin
dejerungún
_desenvolvte:_
mente
obs -.u~bre.
o.

Odfla

to1111dl 11r1 '"Ceal.COII" Oter..

e .

1d

Por qué seró que también en Río de Janeiro, apita e
Bras1.1, en las hermosas playas def' Copacabana,
estas
.
d Sinstructoras de natación y cultura ISlca, toman un e
canso para deleitarse con su bebida favorita,_ la pausa
refrescante como en Monterrey y como en México entero,
,
d
rt t an "Coca
todo mundo a toda hora y en to as pa es om
·
Cola", ¿Por qué seró • . '?

�10

VIDA UNIVERSITARIA

VIDA UNIVERSITARIA

El Eminente Penalista, Dr. Luis Jiménez de Asúa. • •

NUEVOS EDIFICIOS PARA LA U.N.L.

-

(VIBNE DI! LA nlMllA PAGINA)

Finalmente e I Dr. Arturo
Arnaiz y Freg expuso una interpretación de la "Teoría del
buen Salvaje", de Rousseau;
otro tema también roussoniano
posteriormente y por último
dos charlas dedicadas, una, a
hablar sobre el "Museo Audiovisual de Chapultepec" y la de
ayer sobre la personalidad de
"Francisco l. Madero".

11

., ------t

.j 1

CA FE

•¡.I
·rr

100 o/o puro
CAFETERA DEL NORTE, S. de R.L

Nunca, que recordemos, se
había visto tal actividad de
esta naturaleza en la Universidad, desde que dejó de fun.
cionar la Escuela de Verano.

Guerrero Norte 271 O
PUBLICO ASISTENTE a las conferencias que die~ el Dr. :José Luis
Mateos, catedrático e investigador de la Uruversulad Nac10nal q~e
explicó un curso sobre Quírni.~ lnstrume1!-tal por encargo del Instituto die Investigaciones Cienhfrnas y l a dire001ón de la Facultad de
Ciencias Químicas de la Universidad de Nuevo León.
1

Teléfonos 2-27-08

y

2-50-62

Monterrey, N. l.

1S1f ES EL PATIO del ala sur del Colegio Civil, a donde han
lfgado las tareas de reparación del antiguo edificio. Conser-

..io su antigua

fisonomía, la casona está siendo modernizada

LA FACULTAD DE Odontología tendrá uno de los más modernos locales de su clase en América y será de los mejor equipados. Cien sillones tendrán los estudiantes y maestros para
realizar sus prácticas y dar un servicio público eficiente. La construcción del edificio se hace a espaldas del Hospital Universitario y ya se encuentra muy avanzada. La obra tendrá un
costo superior a siete millones de pesos .

I la una parte de la mismo permite a maestros y alumnos
trabajar normalmente en sus aulas.

Economía:

•••••••••••••••••••
del

O DE CONFERENCIAS EN
FAC. DE INGENIERIA CIVIL

Muy Concurrida la Conferencia
Doctor Samuel Gorbán
OS graves problemas económicos que af'ectan a los
países latinoamericanos -a
la. Argentina. en lo pa.rticularsus- causas y consecuencias; la. urgencia de una reestructu~ió?
económica integral, que multiph.
que la capacidad prpductiva, fue
el tema expuesto por el destecado
economista argentino, doctor Sa..
muel Gorbán, en las con,erencias
que dictó el 21 y 22 del actual,
ante los alumnos y m'aestros de
Ja Facultad de Economía de la

L

DR. JOSE Luis Moteos, que dictó cuatro lecciones sobre

"Química

lnstru•

mental" en el Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de
Nuevo León.

UNL.
El economista enfocó Clartera.
mente los problemas econ6micos,
sus raíces y la urgencia de la
reestructuración, dentro del ciclo
de conferencias titulado "Integración Económica de la Améri.
ca Latina".

ETODO del Camino
Crítico para la Pro gramación y Control
jecución de Obras", es
de las conferencias que
días 23 y 24 del pre la sala de conferen la Facultad de Ingenie., el lng. Gilberto Ra Torres, Director GeneConstrucción de Edit'i -

En forma detallada analizó la
estructura económica de su país
y las ~tapas y fases por las que
ha pasado en los últimos años;
señaló los errores y la forma de
enfocar y reestructurarla para
bien del propio país y de los ha.
bitantes.
El doctor Gorbán ga refirió en
su segundo día a los prometedores proyectos de reestructuración
económica, de la ALALC, que
puede ser un vehículo eficaz pa.
ra que cada país se procure la
reestructuración económica y so.
bre nuevas bases y mejores técnicas ataqlie sus problemas, bus.
cando resolver sus elementales
necesidades.
Gran cantidad de maestros y
alumnos estuvieron presentes en
estas conferencias.

cios de la Secretaría de Obns
Públicas.
Estas conferencias fueron
auspiciadas por la directiva de
la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción )'
la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad de Nuevo León, y asistieron gran
cantidad de alumnos, maes tros. constructores, pasantes e
ingenieros.

Correo
vo Baz, gobernador del Eslado de México, ofreció un
en Toluca en honor de don Jesús Silva Herzog, gana-

CONDUCTORES MONTERREY, S. A.

~

año del Premio Nacional de Ciencias. Al acto asistieotras personas, las siguientes: Dr. Jaime Torres Bodet,
Amóiz y Freg, Lic. Raúl Salinas Lozano y Lic. Agustín
liv•ra . .. Más de cien delegados asisten al Tercer Con. nal del Colegio de Ingenieros Agrónomos que se

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APARTADO No. 2039
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OFICINAS EN

•
•
•

MEXICO, D. F.

r°"

GUADALAJARA JAL.

TORREON COAH.

ualmente en Torreón. El Secretario de Agricultura y
, lng. Julión Rodríguez Adame, inauguró ei miércoles
importante junta, , . Se iniciaron los cursos en la Fa• Altos Estudios "Melchor Ocampo", de la Universidad
da Morelia, donde se prepararán los que en el futuro
lt -.dráticos en distintos planteles de la prestigiada casa
. . . . . mlchoacana. , . Mil 442 estudiantes mexicanos de la
k ,- ldaJ Nacional Autónoma de México se convirtieran en
fllltile.11.,,. en 1959. Y el mismo año se graduaran también
•1'1 UNAM, 36 estadounidenses, 64 centroamericanos, 13 sud12 europeos y 2 israelíes. . . La Unión Nacional de
de Marruecos protestó por el atentado que sufrió la
que edita el árgano periodístico de esa organización.
•bas fueron hechas estallar por los terroristas en ese
~ llltlsando daños muy serios a las máquinas_ .. Cuatro
que participaron en las manifestaciones de Barcelona
n presos y sin ser sometidos a juicio. los tribunales
~:
les impondrán penas de diez a 20 años de prisión: . .
Dfaz es el se~~ónimo q~e tiene que utiliz~r un e~~ud,anpara escribir un articulo en el que afirman: Pese a
"J:ilillllradicciones existentes es indudable que los estudiantes
!l &amp;.. la tan anhelada ,;.eta: una España democrática". , .
~ vez en su historia, la llamada Union Society de la
el de Cambridge, Inglaterra, eligió como presiden!~ a
. Se trata de Brian Pollitt, hijo de Harry Polhtt,
a vez fue presidente del Partido Comunista de la

CENTRIFUGADO EN MOlDE DE AREIA
'

TALLERES INDUSTRIALES. S.A.
~IJII.
fEUl l. IOIU NTl. 2120 APOO. 31 TEi. 2·12-95 MONTEIIEl, l. l.

•""'6ol

ña.

EL ,NUEVO EDIFICIO d~ la Escuela Industrial Femenil "Pablo livas", está a punto de ser concluido en la parte poniente del campo deportivo del Colegio Civil. las autoridades universitarias y la Dirección del plantel preparan ya el acto de inauguración del inm~eble, construído
con lo aportación hecha para tal objeto por don Jesús M. Montemayor,

• ••••••••• •••••••••••••••••

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�12

VIDA UNIVERSITARIA

LIBROS:

60 Años en la Vida de México
INTERESANTE SINTESIS HISTORICA, DE LA PLUMA
DEL GENERAL D. IGNACIO A. RICHKARDAY

•

ON la tinta no completamente seca todavía,
pues se acabó de imprimir el 2 de enero del presente
año, ha llegado a nuestras manos el libro que contiene la
Tercera Parte de la obra 60
Años en la Vida de México,
de la cual es autor el general
don Ignacio A. Richkarda y.
Y la presente no pretende ser
otra cosa que una nota bibliográfica con la que damos noticia de la aparición de ese volumen.
óO Años en la Vida de México es una síntesis histórica
de la Revolución Mexicana y
su autor tiene el mérito de haber sido actor en ese movimiento. Los editores consideran que la obra del general
Richkarday es, entre las de su
clase, la más amena, mejor
coordinada, más veraz e imparcial que se haya publicado.
El autor vivió plenamente
la época que reseña en esta
Tercera Parte de su libro y
trató personalmente a los caudillos más destacados del movimiento reivindicador que se
inició en 191 O. Las figuns
más prominentes de todos
esos años, jefes militares y dirigentes civiles, son retratados
por la fácil prosa del general
Richkarday, que recogió de
sus propios labios las opiniones e interesantes conceptos
que nos entrega en 60 Años
en la Vida de México.
Faltos como estamos de libros que reseñen verazmente y
con imparcialidad los contradictorios hechos ocurridos en
el período que examina el general Ignacio A. Richkarday,
consideramos que la obra de
c u y a aparición informamos
habrá de ser de gran utilidad
para los jóvenes estudiosos de
México, que por no haber
asistido a los acontecimientos
más relevantes de los últimos
3 O años, carecen de una ima-

C

ata

DIRECTOR: GE RARO O CUELLAR; )EP• DE RwAcc1ÓN:
HORACIO SALAZAR ORTIZ; AoMINISTllADOR: ROBERTO
GARCIA GARZA; GERENTE DE PUBLICIDAD: MATIAS GARZA SANMIGUEL. Departamento de Fotografía: ALVARO
RIOS LEOS.-Semanario Informativo y Cultura/ auspiciado por
d Patronato Univ,rsitario d, Nu,vo ú6n. - Autorizado como
correspondencia de Segunda Clase en la Administración de Correos de la ciudad de Monterrey, N. L., con fecha 16 de abril de
1951. Oficinas Generales: Morelos Ote, 462, Altos; Teléfono
2-35-68 en Monterrey, N. L., México. Los artículos firmados son
de la exclusiva responsabilidad de sus autores. - Toda correspondencia y remisión de fondos deberá hacerse precisamente a VIDA
UNIVERSITARIA. - Es impreso en lo, Talleres Li1iotipográficos de Sist&lt;mas y S,rvicios Técnicos, S. A., en la calle de Matamoros 311 Oriente, en Monterrey, N. L., México.

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y abutece mejo&lt;
la aociente domenda
do plancha y 1'mina .
... Mlllico.

- .

EXPOSICION
DE DIBUJO
STA abierta al público
una interesante exposición de dibujos y grabados de alumnos y maestros
del Taller de Artes Plósticas
de la Universidad de Nuevo
León, en el pasillo del Aula
Magna.
Esta exposición fue organizada por la mesa directiva de
la Sociedad de Alumno sde la
escuela Preparatoria Número
Uno, de la Universidad, y est6 siendo muy visitada por
universitarios, como por público en general.

E

gen que les permita justipreciar esos hechos. Y aún a los
que habiendo estado frente a
la escena quedaron sin enterarse de lo que acontecía realmente en ella, la obra del general Richkarday servirá para
dar una idea clara del proceso
de toda una serie de situaciones que acabaron transformando al país.

General Ignacio A.

■oblluda¡,

auto!' de la. obra que se comenb
en esta página.

-,.."'.

la 1

lllc
dil
ial

El trabajo cultural:

do

1k

••

•
··El Grillo Verde''

R
1111

"'riod

l

111n

•NIII

•

P

ARA todos los que, viviendo en Monterrey, no sean indiferentes o los múltiples aspectos en que se desenvuelve la dlll
vida citodino, es evidente el fenómeno, presente desde 11
hace algunos meses, tal vez años, de una como reanimación !MI
que se palpo en el medio cultural. Pintores y escritores, jóvenes en su mayor porte, han sido los actores principales en este
hecho, al amparo de instituciones como la Universidad ele Nuevo León, Arte, A. C., los autoridades municipales y estalllles,
así como otros grupos particulares organizados ad hoc. Es •I tlllc
como en los últimos meses lo ciudad ha visto erigirse monumentos o Ignacio Zaragoza, Simón Bolívar, el Joven Abuelo.
Y levantarse obras materiales para servir a los fines de la cul•
tura como lo restauración de la viejo fortaleza de La Ciudadela,
Ec
teslimonio del patriotismo norteño puesto o prueba duranle los
días aciagos de lo invasión norteamericana. Y la realización
de murales como la "Alegorlo de la Educación Popular", hecho
por Guillermo Ceniceros en los muros de la misma fortaleza. Y
el teatro, que, con altos y bajos, ha continuado en el esfuerzo
de los jóvenes que se han dedicado a esa actividad.

:·

.......'.
•r.

2
En este orden de cosos, el diario regiomontano ''El ""'8nir'' ha acogido en sus páginas, los domingos, a un gl'Uf!II de
jóvenes que han venido publicando, semana a semana, tfClllalos
de diversa lndole (creación, crílica, información) en la firma
de un Suplemento Cultural con el nombre que hoy lleva esta
columna. Dos notas presiden el carácter de los trabajot pllbli·
codos, hasta hoy, por "El Grillo Verde": un sentido de pioftalo·
nolismo puesto de manifiesto en la pulcritud de la forma, y, la
otra, más típica aún, aunque no siempre presente, en ti_-,J·
ritu juvenil: las críticas, asl las literarias como las hechal en
torno a sucesos sociales relacionados con la actividad cullul'II,
son claras y directas. Señalan lo que les parece falso, o 11n
rilo, sin dar rodeos; sin cuidarse, como lo hacen los bllf«l'II'
tas y los oportunistas de toda laya, de las consecuencias de #J
0
actitud. Sus juicios no han sido lanzados en forma a~
veces han usado de un lenguaje propio para satirizar, ¡l!IO
sólo los ignorantes pueden pensar que la sátira y la lronll'"'
lo mismo que la perfidia. Esta segunda nola de "El Grtllo V~
de", más que en el campo de lo estélica, se circunscribe en
de la élieo, ton desatendido en estos dios. La primera,::::
lativo o lo calidad de los trabajos, si obedece, como es
I·
a las exigencias formoles de lo creación y de la invend6n
!erario. Y no es, no ha sido por lo menos hasta ahora, mllY
511
común en los jóvenes que con la euforia de su rebeldla Y de
desorbitado optimismo, descuidan las más de las veees la,;
lidod de lo obro hecha; se conforman con la condició~ ~ las
sionado". Ojalá que "El Grillo Verde" pueda supervovir:
das las dificultades que, sin duda alguna, han de salir
paso.

""°

Horacio SALAZAR ORTIZ

�</text>
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                <text>Vida Universitaria, 1963, Año 12, No 618, Enero 27</text>
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                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�•

LA EVOLUCIÓN CONSONANTICA COMPARADA EN LAS
LENGUAS ROMANICAS, CON ESPECIAL ATENCIÓN A
LOS DIALECTOS IBERO-ROMANCES
( CONSONANTES INICIALES SIMPLES)

Lic.

EouARDo GuERRA CASTELLANOS

Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
de Nuevo León. Escuela de Letras del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey

1.1. Es ley de Fonética Histórica que la evolución de las consonantes de la
lengua latina a las lenguas romances, está condicibnada fundamentalmente
por la posición que éstas ocupan en el seno de la palabra. Los Romanistas
coinciden en fijar tres sitios condicionantes de la evolución: posición inicial,
posición medial y posición final.1
Por otra parte, es necesario pensar que las consonantes latinas pueden presentarse en la palabra bajo tres aspectos: simples, geminadas y trabadas. Cada
uno de estos tres aspectos a su vez influye, junto con la posición, para darnos las resultantes de la evolución.2
Nuestro propósito en este trabajo es estudiar exclusivamente la evolución
de las consonantes iniciales simples.
1.2. Las lenguas y dialectos documentados en nuestro estudio son: Francés,
Provenzal, Rumano, Italiano, Sardo, Castellano, Portugués, Catalán, Aragonés,
Aranés, Pirenaico Vascuence o Euskero, Leonés, Gallego y Mozárabe.
1.3. Por motivos de orden hemos dejado para las notas al pie de página
los problemas particulares en la historia de ciertas consonantes. En dicho
1
Véase: Meyer-Lübke, W., Grammarie des Langues Romanes. Lausberg, H. Lingülstica Románica. Vol. l. Menéndez Pida!, R., Manual de Gramática Hist6rica Española. Moll, F. de B., Gramática Hist6rica Catalana. García de Diego, V., Gramática
Hist6rica Española. Nunnes, J. J., Compendio de Gramática Hist6rica Portuguesa. et. al.
• !bid.

217

�lugar entraremos en el análisis de dichos problemas y abundaremos en noticias bibliográficas.
1.4. Para una bibliografía mínima de consulta se apuntan los siguientes

Gallego: Se Conserva. Pedica &gt; Pega.
Mozárabe : Se Conserva, mas ofrece casos de sonorización en "B".
Palma &gt; Pauma o Pastinaca &gt;Bistinaca.3

textos:

"B" 4

2.2.
Galmés de Fuentes, Alvaro, Las Sibilantes en la Romania. Gredos. Madrid.
Galmés de Fuentes, A. y Diego Catalán Menéndez Pida!, Trabajos sobre el
dominio Románico Leonés. Gredos. Madrid.
García de Diego, Vicente, Manual de Dialectología Española. Madrid.
- Elementos de Gramática Histórica Gallega. Burgos.
Jungemann, Frederick, H., La Teoría del Sustrato y los Dialectos Hispanoromances y gascones. Gredos. Madrid.
.
Lausberg Heinrich, Lingüística Románica. Vol. I (Fonética). Gredos. Madnd.
Menéndez Pidal, Ramón, Orígenes del Español. Madrid.
- Manual de Gramática Histórica Española. Madrid.
Meyer-Lübke, W., Grammarie des langues romanes. Paris.
.
Moll Francisco de B., Gramática Histórica Catalana. Gredas. Madnd.
Tov;r Antonio Estudios sobre las primitivas Lenguas Hispánicas. Bs. As.
,
,
. G d
Wartburg, W. von, La Fragmentación Lingüística en la Romania. re os.
Madrid.

et al.

CONSONANTES INICIALES SIMPLES

2.1.

"P"

Francés: Se Conserva. Petra &gt; Pierre.
Provenzal: Se Conserva. Petra &gt; Peira.
Rumano: Se Conserva. Petra &gt; Piatrii.
Italiano: Se Conserva. Petra &gt; Pietra.
Sardo: Se Conserva. Petra &gt; Petra.
Castellano: Se Conserva. Petra &gt; Piedra.
Portugués: Se Conserva. Petra &gt; Petra.
Catalán: Se Conserva. Pélle &gt; Pell.
Aragonés: Se Conserva. Pactare &gt; Peitar.
Aranés: Se Conserva. Piper &gt; Pebe.
Pirenaico: Se Conserva. Peduculu &gt; Pedull.
Vascuence: Se Pierde. Pillu &gt; !lle.
Leonés: Se Conserva. Pignorare &gt; Penorar.

Francés: Se Conserva. Bove &gt; Boeuf.
Provenzal: Se Conserva. Bove &gt; Buou.
Rumano: Se Conserva. Bove &gt; Bou.
Italiano: Se Conserva. Bove &gt; Bue.
Sardo: Se Conserva. Bove &gt; Boe.
Castellano: Bove &gt; Buey.
Portugués: Se Conserva. Bestius &gt; Bicho.
Catalán: Se Conserva. Bove &gt; Bou.
Aragonés: Se Conserva. Bulicare &gt; Bolligar
Aranés: Se Conserva. Butyru &gt; Budé.

&gt;

Be/lugar.

• Esta sonorización en "B" parece influir sobre el castellano y así lo confirman
Corominas y García de Diego. Como ejemplos de esta sonorización se pueden citar:
Pastinaca
Biznaga, Pandura
Bandurria, Poculu
Búcaro, Persicu
Alberchigo
(con prótesis de "Al"), Porcile
Borcil, Papavera
Ababola (con prótesis de "A"),
etc. Véase también: Menéndez Pidal, R., Orígenes del Español. Madrid. 1964, pp.
322-326, donde se abunda en ejemplificación no sólo de sonorización en "B", sino en
otras oclusivas.
' Dada la coincidencia fonológica de dos fonemas /b/ y /v/ en la lengua latina,
se nota, durante la época del latín vulgar una tendencia betacista. Dicha coincidencia
se puede ver ya dada en el cambio de b en v en el interior de la palabra. Desde el
punto de vista fonológico no hay distinción entre B y V al principio de palabra en
español, catalán, gascón, suditaliano, y sardo (excepción hecha del dialecto de Bitti
que es arcaizante). Con respecto al Castellano hay que hacer notar que generalmente
se atiene a la raíz etimológica. Sin embargo, cuando la etimología no es clara, generalmente se cae en confusión. P. ej.: Vota &gt; Boda, Verrere &gt; Barrer, etc.

&gt;

&gt;
&gt;

&gt;
&gt;

&gt;

Dice Lausberg en su Lingüística Románica, Vol. I, p. 310): "La coincidencia fonológica del latín b- y v- presupone para latín v- el grado fonético / {JI. Las regiones
que dan a latín v- una articulación labiodental /V/, evitaron la confusión de ambos
sonidos en principio de dicción. Son éstas: centro y norte de Italia, retorromano, francoprovenzal, francés, provenzal, portugués y rumano. Pero aun en estos idiomas se
pueden descubrir vestigios de anteriores vacilaciones . .. "
Son interesantes las consideraciones que se hacen en: Jungemann, F. H. La Teorla
del Sustrato y los Dialectos Hispano-Romances y Gascones. Gredos. Madrid. 1955,
pp. 336 y ss., Alonso, A., De la Pronunciaci6n Medieval a la Moderna en Español.
Gredos. Madrid. 1955, pp. 23-71, Alarcos Llorach, E., Fonología Española. Gredos.
Madrid. 1965, pp. 231-232, Mariner, S., "Caracterización funcional de los fonemas
del Latín" Emerita, 26, pp. 227-233.

219
218

�Pirenaico: Se Conserva. Battaculu &gt; Batallo.
Vascuence: Se Pierde. Bonu &gt; Ou.
Leonés: Se Conserva. Bibitu &gt; Beldo.
Gallego: Se Conserva. Basiare &gt; Beisar.
Mozárabe: Se Conserva, mas con casos de conversión a "M". Batillu

Gallego: Se Conserva. Traiectu &gt; Treito.
Mozárabe: Se Conserva. Triticu &gt; Tridcaira.
Asturiano: Se Conserva. Taliare &gt; Tayar.

&gt;

2.5.

"D"

Matnell.

"M"

2.3.

Francés: Se Conserva. Matre(m) &gt; Maire.
Rumano: Se Conserva. Multu &gt; Mult.
Jtaliano: Se Conserva, mas con casos de conversión en "N". M at (u) tina
M attina, M espilus &gt; N espola.
Castellano: Se Conserva. Multu &gt; Mucho.
Catalán: Se Conserva. Manu &gt; Ma.
Aragonés: Se Conserva. Medulla &gt; Megollo.
Aranés: Se Conserva. Multone &gt; Mutún.
Pirenaico: Se Conserva. Maculata &gt; Mallata.
Vascuence: Se Conserva. Mataxa &gt; Mataza.
Leonés: Se Conserva. Metu &gt; Mieu.
Gallego: Se Conserva. Mataxa &gt; Madeija.
Mozárabe: Se Conserva, mas con algunos casos de conversión a "B". Miliu

&gt;

&gt;

Milyo, Masticare &gt; Maskaraina &gt; Baskaraina.
Asturiano: Se Conserva. Mugile &gt; Muil.

"T"

2.4.

Francés: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Provenzal: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Rumano: Se Conserva. Tempus &gt; Timp.
Italiano: Se Conserva. Tribula &gt; Trebbia.
Sardo: Se Conserva. Tempus &gt; Tempus.
Castellano: Se Conserva. Tempus &gt; Tiempo.
Portugués: Se Conserva. Tempus &gt; Tempo.
Catalán: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Aragonés: Se Conserva. Tectu &gt; Teito.
Aranés: Se Conserva. Teneru &gt; Tendre &gt; Trende.
O
Vascuence: Puede dar tres resultados: T &gt; D, T &gt; P Y T &gt; Ch
TI.
Tenda &gt; Denda, Trebinthina &gt; Permentina, Trabella &gt; Charamela.
Leonés: Se Conserva. T axu

&gt;

T eijo.

Francés: Se Conserva. Dente &gt; Dent.
Provenzal: Se Conserva. Dente &gt; Dent.
Rumano: Se Conserva. Dente &gt; Dinte.5
Italiano: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Sardo: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Castellano: Se Conserva. Dente &gt; Diente.
Portugués: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Catalán: Se Conserva. Damnu &gt; Dany.
Aragonés: Se Conserva. Despectu &gt; Despeito.
Pirenaico: Se Conserva. Dente &gt; Diande.
Vascuence: Por lo general ofrece el resultado de "L", pero hay casos de conservación. Disciplina &gt; Liziprina, Damnu &gt; Damu.
Leonés: Se Conserva. Debita &gt; Delda.
Gallego: Dicere &gt; Dir.
Mozárabe: Se Conserva. Digitu &gt; Dicdo.
Asturiano: Se Conserva. Directu &gt; Dreito.

"N"

2.6.

Francés: Se Conserva. Novem &gt; Neuf.
Italiano: Se Conserva. Novem &gt; Nove.
Castellano: Se Conserva. Novem &gt; Nueve.
Catalán: Se Conserva. Nidu &gt; Niu.
Aragonés: Se Conserva. Novacula &gt; Navalla.
Pirenaico: Se Conserva. Natu &gt; Nat.
Vascuence: Se conserva, mas en ocasiones de "L". N ovacula
cula &gt; Labaiña.
Leonés: Palataliza en "~". Nidu &gt; Nido.

&gt;

N aala, Nova-

• Dice Lausberg (Cfr. Lingü!stica Románica. Vol. 1, p. 314) que en Rumano la
"I" proveniente de la "1" latina y el diptongo proveniente de "E" breve latina (ie),
palatalizan las consonantes apicales precedentes convirtiéndolas en predorsales. De esta
manera, D
Z. P. ej. Dece
Zece, Dicere
Zice. Esta palatalizaci6n ocurre bajo las
mismas circunstancias o parecidas en Provenzal ( Auvergne).

&gt;

&gt;

&gt;

221
220

�Gallego: Se C onserva, pero en ocasiones da "L". N atale
nare &gt; Lomear.
Mozárabe: Se Conserva. Nocte &gt; Nojte.
Asturiano: Tiene tendencia a palatalizar. Nidariu &gt; !Jeru.

2.7.

&gt;

N adal, N omi-

"S"

Francés: Se Conserva. Sitis &gt; Soif.
Provenzal: Se Conserva. Sitis &gt; Set.
Rumano: Se Conserva. Sitis &gt; Sete.
Italiano: Se Conserva. Sitis &gt; Sete .
Castellano: Se Conserva. Sitis &gt; Sed.
Portugués: Se Conserva. Sitis &gt; Sede.
Catalán: Se Conserva. 'Sedere &gt; Seure.
. .,
Aragonés: Se Conserva, mas con frecuentes casos de palatahzac1on. Surdu

&gt;

sordo.
Aranés: Palatalización frecuente. Sudare &gt; suda.
.
"""
.
d l "S" convertirse en "Z" o palatalizar en s o bien perP
V ascuence: ue e ª
v b
S l &gt;
&gt; Oru .
derse. Sagmariu &gt; Zamaria, Saburra &gt; sa -~rra, o u
oro
Leonés: Se Conserva. Submerguliu &gt; Samargu¡o.
Gallego: Se Conserva. Sensu &gt; Siso.
v
Mozárabe: Palatalización frecuente. Sole &gt; sol. v ,
Asturiano: Palatalización en "Ts". Sapone &gt; Tsapon.
V

,

s

2.8.

"R"

Francés: Se Conserva. Rumpere &gt; Rompre.
Rumano: Se Conserva. Rumpere &gt; Rupe.
Italiano: Se Conserva. Rumpere &gt; Rompere.
Castellano: Se Conserva. Rumpere &gt; Romper.
Portugués: Se Conserva. Rumpere &gt; Romper.
Rebre.
C atalán: Se Conserva. Recipere &gt; "A"
ro da casos de conservación. RasAranés: Por lo general antepone
' pe
tellu &gt; Arrastets, Rota &gt; Roda.
.
Vascuence: Desarrolla "A" O "E" an tenor· Raphanu &gt; Erre/au, Remu &gt;
Arraum.
Leonés: Se Conserva. Relevare &gt; Ralvar.
Gallego: Se Conserva. Reboretu &gt; Reboredo.
Mozárabe: Se Conserva. Remulius &gt; Remullena.
Asturiano: Se Conserva. Re-vellicare &gt; Rebelgar.

2.9.

"L"

Francés: Se Conserva. Lana &gt; Laine.
Rumano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Italiano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Castellano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Portugués: Se Conserva. Lana &gt; Lá.
Catalán: Palataliza siempre. Lupu &gt; Llop.
Aragonés: Se Conserva, mas da casos de palatalización. Lana &gt; Lana, Lumbu &gt; Llomo.
'
Pirenaico: Se Conserva. Lumbricu &gt; Leremico.
Vascuence: Palatalización frecuente. Lepore &gt; Lleproi.
Leonés: En la zona cercana a Galicia hay conservación. En el resto de la
región palataliza. Lapide &gt; Lábana, Luna &gt; Lluna, Lato &gt; Tsao.
Gallego: Se Conserva. Levare &gt; Levar.
Mozárabe: Se Conserva. Lactuca &gt; Laituca.
Asturiano: En la zona de CastroP.ol se conserva, en el resto de la región
palataliza en "Ll", "Y" o "Ts". Lupu &gt; Llobo, Lana &gt; Yaa, Levitu &gt;
Tsieldo.

2.10.

"F" s

Castellano: La "F" latina pasa a ser aspirada "H", para luego desaparecer
en la pronunciación, aunque no en la ortografía. Se conserva exclusivamente
ante diptongo "ue" y en ocasiones ante "ie". Filiu &gt; Hijo, Fonte &gt; Fuente.
Catalán: Se Conserva. Fumu &gt; Fum.

&gt;

• Parece ser que el fenómeno de F
H, con excepción de Gascuña y por influjo
cierto del Euskero, es fenómeno exclusivo del vasco, castellano, aranés, mozárabe (influjo de Castilla), y Asturiano. La mayor parte de los Romanistas coinciden de algún
modo en que este fenómeno es influjo directo del vascuence sobre los otros dialectos.
(Véase: Jungemann, F.H., La Teoría del Sustrato y los Dialectos Hispano-Romances
y Gascones. Gredos. Madrid. 1955, pp. 362-416, donde analiza en un gran despliegue
de investigación todas las hipótesis que se han sustentado sobre este punto. Interesan
sobremanera las conclusiones. Dice "A.-El cambio cast. F
H, que no afectó a
la F latina en todas las posiciones, ni en todo el léxico, no puede explicarse sólo como
consecuencia de factores internos estructurales. Hay testimonios de que se propagó
hacia el sur desde Castilla la Vieja. B.-( . .. ) el cast. F
H puede explicarse como
originado por un prolongado bilingüismo eusquera-castellano ... ", etc.
Véanse así mismo: Navarro T. T. "The Old Aspirated H in Spain and in the
Spanish of America" Word. V, ( 1949), pp. 166-69. Menéndcz Pida), R., Manual de
Gramática Histórica Española. Madrid. 1952, pp. 121-24. Menéndez Pidal, R., Orígenes del Español. Madrid. 1964, pp. 198-233.

&gt;

&gt;

223
222

�Aragonés: Se Conserva. Ficu &gt; Figo.
Aranés: Hace aspiración que a veces se pierde. Fel

&gt;

&gt;

Heu, Falce

Aus.

Pirenaico: Se Conserva. Formica &gt; Furnica.
Vascuence: Hace la aspiración que más tarde se pierde. En ocasiones se hizo
"B" la que continúa la evolución hasta "P". Femina &gt; Emea, Forma &gt;
Borma, Foru &gt; Poru.
Leonés: Se Conserva. Forare &gt; Furar.
Gallego: Se Conserva. Famelicu &gt; Famelgo.
Mozárabe: Se Conserva. Sin embargo hay documentación para pensar que
en ocasiones se hizo aspirada, para luego perderse. Ficu &gt; Pico, Februariu &gt; lbrair.
Asturiano:
Una zona lo conserva, otra lo hace aspirado. Filiu

&gt;

Fijo, Filiu

&gt;

Jiu.

"C

+ a"

7

2.11.
Francés: Palataliza. Capra &gt; Chevre. Caldu &gt; Chaud.
Provenzal: Se Conserva, con excepción de algunas zonas de palatalización.
Caput &gt; Cap.
Rumano: Se Conserva. Caput &gt; Cap.
Italiano: Se Conserva, con algunas excepciones. Caput

8

&gt;

Capo.

Sardo: Se Conserva. Caput &gt; Cábude.
Castellano: Se Conserva par lo general. Carru &gt; Carro, Castellu
Catalán: Se Conserva con sonido velar. Canna &gt; Canya.
Aranés: Se Conserva. Carne &gt; Car, Calceata &gt; Causada.
Pirenaico: Se Conserva. Caput &gt; Cap, Canthale &gt; Canda!.
' Es interesante notar la franca conservación
esta consonante, en contraposición con el francés
donde se tiende a la palatalización. Lausberg en
la palatalización de K• fue posible gracias a la
Rom.
I, p. al
319).
ConVol.
respecto
caso del Asturiano (C

&gt;

Castillo.

en los dialectos iberorromances de
y algunos dialectos del provenzal en
su Lingüística Románica afirma que
palatalización de K•• i. (Cfr. Ling.

&gt; G), es importante ver a Lausberg en Ling.

Rom.
Vol.Meyer-Lübke
1, p. 321. en su Grammatica Storica della Lingua Italiana e dei Dialetti
• Dice
Toscani. (Loescher Ed. Torino. 1967) "Le voci d'origine latina, che cambiano CA CO

in GA Go, son difficili a spiegarsi. Diffusissima nella Romanita e la base gavia (da
Cavea), onde L'Ital. gabbia; qui la C- si sera fatta sonora per l'iníluenza (assimilatrice)
della
sonora
"Allo
stesso
modo-V-.
si potranno spiegare Critare ( da qu(i)ritare) gridare, Castigare
gastigare,
Caligariu
galigaio
... además:
(p. 89). Tobler, Zeits. für roroan. Philol. IV, 182.
Para este
problema,
véase
Hirsch. Zeits. für roman. Philol. IX, 562 y Ascoli. Arch. glott., XIII, 454.

Vascuence : Se Conserva norma
Leonés: Se Conserva. Carbuncu¡1°e&gt;nteC. Catena &gt; Catea, Cattu &gt; Katu.
Gallego : Se Cons
C .
u
aruncho.
erva. apitale &gt; C d l
Mozárabe·. Se Conserva Carice &gt; Ca a.. ¡
A
sturiano: Sonoriza en ;,G,, C
. arric ie, Capra &gt; Cabra.
. aryliu &gt; Garulla, C alamu &gt; Gárabu.

2.12.

"C

+ e' .'

1"

Francés: Se Conserva C
Provenzal: Se Cons . eCr~u. &gt; Cerf, Cinque &gt; Cinq.
erva. ivitate &gt; c· t C
umano: Se Conserva C
zu at, ernere &gt; Cenre
R
Italiano: Se Conser ·c· e'.vu &gt; Cerb, Cinere &gt; Cenusií
.
va. ivitate &gt; c·u, C z
·
t a, ae u &gt; Cielo.
Portugués: Se Conserva c·
Castellano. Se Co
. znque &gt; Cinco, Caelu &gt; Céu
C.
.
conCh.
algunos casos de palatalización.
.
ippu &gt;
Cepo,nserva,
Cista &gt;
Cena &gt; Cena
Catalán. Des ,
istera.
'
.
pues de pasar la etaP.a "T "
servándose "C" ortogra'fº
C .
s se convierte en "S" alveolar, conA
,
ica. aelu &gt; Gel 9
ranes: En ocasiones pal taliz c·
.
Vascuence: Conserva
a . a. ib_ata &gt; siwada.
f . .
su antiguo somdo oclu .
.
G ncahva prepalatal. Cerasea &gt; K . s1vo y en ocasiones aparece como
allego: Se Conserva e· .
ereiza, Cirru &gt; Tserra
· ivitate &gt; c·d d
·
Mozárabe: Palataliza en "Ch" C t a e, Cerasea &gt; Cereisa.
. epulla &gt; Chebolla' Cicer &gt; Ch'ichere.

2.13.

"C

+ o, u."

Francés: Se Conserva por lo general
Provenzal: Se Conserva. Collu &gt; CoÍ. Collu

10

&gt;

Cou.

Rumano: Se Conserva C
Italiano· Se C
. oxa &gt; Coapsa.
Collu . &gt; Callo,
onserva,
t endientes a sonorización en "G".
Cubitucon
&gt; excepciones
Go 't
Sardo: Se Conserva. Culu &gt; C 7i o.
Portugues:
' se Conserva. C ollu u&gt;u.C l
Castellano: Se Conserva con al
o o.
Cuervo, Collu &gt; Cu t'1· C lgunos casos de sonorización en "G" C
C t l'
e o, o aphu &gt; Golp C
. orvu
a a an: Se Conserva con som·¿o velar. Cuppae, &gt;ossus
&gt;
Gusano
Copa.
.

&gt;

. , Cons á .
lb• Véase: .Guerra C, E . "La Evo1uc1on
"' S
, ·on ntica Comparada en D os Dialectos
erorromámcos:
Catalán Y Caste1!ano" H
.
e observa en el Castellano 1
. umamtas, 9, 1968, p.- 208.
rizar C &gt; G. s·irva 1a exphcac·,
.
, od IlllSIDO
que en Italiano, una tenden .
M
Y Lausberg (L ing.
·
R om. Vol. I,ion
e eyer-Lübke (G ramm. S tor. della cia
p. 321).
Ling.a Isonotal.)

225
Hl5

224

�Aragonés: Se Conserva. Cucullu &gt; Cuc~llo.
C l
A ranés: Se Conserva. Cornariu &gt; Curne.
algunos casos de pérdida. o u
Vascuences: Se conserva normalmente. H ay

&gt; Kulu, Cupa &gt; Upa.
. .
Leonés: Se Conserva. Cupiditia &gt; Coldtcia.
.
S Conserva Collecta &gt; Collecha, Collacteu
·
.
A sturiano: e
Gallego: Se Conserva. Collecta &gt; Colleita.
Mozárabe: Se Conserva. Columba &gt; Colomba.
"G

2.14.

+ e, i"

&gt;

Collazo.

11

Gel Germanu &gt; Germain.
Francés: Se Conserva. Gelu &gt;
,
&gt; , Gema' Germanu &gt; Germa.
Provenzal: Se Conserva. Gemma
.
1
Rumano . Se C onserva. G elu &gt; Ger, Genunculu &gt; Genunc iiu.
.
.· Se Conserva. Gelu &gt; Celo, Generu &gt; Gen_ero.
I taliano.
.
vierte en "B". Generu
Sardo: Se Conserva oclusiva y en cierta zona se con
Gheneru, Celare

PRINCIPALES ESTRUCTURAS NARRATIVAS EN
FUNCIÓN TIEMPO Y ESPACIO

DR. JuAN JosÉ GARcIAGÓMEz
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

&gt;

&gt; Belare.

G
G l &gt; Gélo Germanu &gt; ermao.
Portugués: Se Conserva. e u
. ,
.d
re alatal Generu &gt; yerno,
Castellano: Se Conserva con el rmsmo som o p p
.
G ypsu &gt;
•· ta.
. Yeso , Gelu &gt; Yelo. .
,..,, G psu &gt; sis Genesta &gt; sies
s . y
,
Gallego: Se Conserva con la vanante
.
"T"" 0 "s" Celare &gt; selar, Generu
Asturiano: Se Conserva con las vanantes
s
.

&gt; senro.
1 ún caso con el sonido velar clásico, mas_ lo geVascuence: Se Conserva en a g 1
. t "Ts" Gypsu &gt; Kisu Genista &gt;
neral es con sonido palatal en a vanan e
.
,
Tsemizta.
.
""" Genuculu &gt; sull, Generu &gt; sendre.
Aranés: Se Conserva con la vanante s
.
"s" "Ts" y "Ch".
Aragonés: Se Conserva con sonido palatal e~ las vanantes
'
•
Cheso Genuculu &gt; Tsinullo.
.
Gypsu &gt; T-seso o.
,
, dose "G" ortog., pero pronunciándose fnCatalán: Se palataliza, consefr:an.
da en los dialectos "apitxats". Gelu
cativa sonora rehilante o ncauva sor .
&gt;
Gibbu &gt; Gep, Gingiua &gt; Genwa.

c:z,

.
lb rorromances la documentación presentada en
u Es importante,_ para los dia~ect: ée d 1 Pida!. ,( vid., pp. 234-235. § 42, inc. 1, 1
Orlgenes del Espano! por Ramon
en n e
2, 3, 4 y 5).
,
D'
V G mática Histórica Española. Madrid, pp. 89-90.
Asimismo, GarCJa de iego, ., ra
.
t nte ver a Meyer-Lübke. ( Gramm.
Para el Italiano y el dialecto Toscano es !Illpor a
Stor. della Ling. !tal. Torino, p. 85).

AL TERMINAR EL SIGLO XIX -ése al que los críticos calificaron exhaustivamente como 'el siglo de la novela' basándose en el número de narradores que
cultivaron por entonces el género-, el concepto del epos todavía era regido
por cánones realistas. El autor actuaba, las más de las veces, como un simple
reflector colocado entre el suceso real que daba origen a la narración y la
obra literaria. El epos se inspiraba en la realidad objetiva aunque el realismo
comenzara a desaparecer en las avanzadas europeas de vanguardia.
Pero lo que casi ninguno de esos críticos advirtió, fue que el auge habría
de llevar al núcleo autor-lector hacia una exigencia de renovación en las
técnicas literarias. Estas, poco a poco, caminaron a un rompimiento con la
tradicionalidad formal.
Carlos Héctor de la Peña, en su estudio sobre "La novela moderna. Su
sentido y su mensaje. Ensayo de interpretación literario filosófica" ,1 advierte que la causa de la eclosión se debe a que "la novela no es sólo vehículo
de sentimientos, ideas y costumbres, sino que, con sorprendente poliformismo, se constituye en el género literario por excelencia, abarcando los restantes géneros y congregándolos en armonioso conjunto, dándole viveza y
originalidad: las Ciencias Naturales, la Sociología, la Psicología y otras muchas disciplinas científicas y filosóficas han invadido el campo natural de la
novela, de suerte que es difícil discernir si es que las más variadas ramas del
saber pretenden ataviarse con el ropaje de la novela, o si es ésta la que ha
entrado violentamente en ajeno barbecho a cultivar materias que le son impropias."
1
De la Peña, Carlos Héctor, La Novela Moderna. Su sentido y su mensaje. Ensayo
de interpretación literario-filosófica. Editorial Jus. México, 1944.

227

226

�Independientemente de la hoy insostenible teoría expresada por de la Peña
en la última parte de su juicio (la de la propiedad o impropiedad de las
"materias" que se adentran o son adentradas por la novela), sí es interesante desde el punto de vista de anotar un cambio importante en el concepto novela.
En la actualidad, contemplando su esencia a manera de panorámica, podría
inicialmente dividirse la narración en dos grandes grupos atendiendo al manejo espacial y temporal de la realidad. Esta división -como por otro lado
cualquiera que en el terreno de las bellas artes pudiera hacerse-, no es tajante. Entre ambos se extiende un tercer apartado correspondiente a producciones-puente que, sin abandonar del todo las características de cualquiera
de los grupos, invaden el otro sin que sea posible el situarlas definitivamente
en ninguno de los dos. Incluso hay autores que, adelantándose a las técnicas
usuales en su época, entregan producciones que anticipan -a veces siglos-,
las venideras. Pero en general, cronológicamente el siglo XIX marca el final
del primer grupo. Y el XX el principio del segundo.
Siguiendo a Wellek y Warren,2 el primero de esos grupos fundamentales
recibirá la denominación de narraci6n antigua; mientras que el segundo será
el calificado por Clara Reeve como romance. De este último arrancan las
modalidades que han sido catalogadas (en esta nuestra época Neomodernista
que por su insistencia definitoria deja presentir un asomo de Neoclasicismo),
como "nouveau roman", "antinovela", "narración concéntrica", "literatura
vertical", "estructura autorreflexiva" ... , etc.
"La narraci6n antigua ( ... ) ocurría en el tiempo. ( ... ) En muchas grandes novelas, los hombres nacen, crecen y mueren; los personajes se desenvuelven, cambian y hasta se puede ver cambiar a toda una sociedad ( ... )
o asistir al desenvolvimiento cíclico y a la decadencia de una familia. ( .... )3
Tradicionalmente, la novela ha de tomar en serio la dimensión del tiempo" .
Ese tiempo al que se hace mención, debe ser considerado corno meramente
objetivo.
Sin que lo siguiente signifique un estudio minucioso y completo sino básico, para trazar las gráficas de la estructura narrativa en función tiempo
y espacio se atenderá, fundamentalmente, al argumento. Sólo se expondrán
aquellas que se consideren pilotes, entendiendo que de hecho son combinadas
por los autores en variantes prácticamente ilimitadas durante el ejercicio de

La estructura de la narraci6n anti ua se . . .
.
un punto inicial fiJ. o A a otro f" lg b ilmcia por un cammo que va desde
' '
ma y a so uto, B:
Estructura Lineal Matriz.

T. O

A---------E.

B

o

El argumento comienza en un momento dado L
.
fecta secuencia temporal lleg
.
. · uego, mediante una per.
,
a a su cu1mmación y d nl
E .
expositivo. Relata hechos confo
.
ese ace. s sunplemente
rme van sucediendo El t
•d
.
mente de su posición de 'testi , d ,
·
au or -m epend1entereal de un suceso visto o prot~~o~~oa~~rJersonaje'-, nos da la imagen
es objetivo. y el espacio también.
.
empo en el cual se desarrolla,
.
.Esta
. . estructura matriz -correspondiente a narraciones
iniciales de ,
pnm1t1vas-, es el punto de artida d 1
,
epocas
actualidad, el epos.
p
e as que habran de sostener, hasta la
Pronto comienza a desdoblarse. El autor no
. .
el lector en pose cien por ciento ob.etiva
s~ hmita Y_ª a colocarse ante
aspectos subjetivos. Sucede el t
J
. Comienza a mterpolar, en ella,
,.
re roceso temporal a ma e d
b"
.,
no ÍIS!ca sino temática (raíz de los act r d "
, n ~a e am ientacion
te de conciencia"). El mundo d 1 ua iza dos m~nolo?o mterno" y "corriención básica. Entonces ocurre et d::c:::ie:st;e;tt1ca_con el d~ 1~ narrarante el retroceso:
racCiones subjetivas duEstructura Lineal, variante ¡

T. O

A--_.

B

su "profesión de escritor".
• Wellek, René y Austin Warren, Teorla Literaria (Col. Tratados y Monografías,
No. 2) Bib. Románica Hispánica. Ed. Gredos. Madrid, 1962. Cap. XVI (Passim) .
• Ibid.

(. o
229

228

�El Tiempo y Espacio objetivos abarcan la totalidad de la obra. Cubren incluso a los subjetivos porque éstos se realizan dentro de aquéllos. Pero aun
entonces, a pesar del subjetivismo, existe una poderosa referencia objetiva
basada en la realidad motivadora del recuerdo. Habrá dentro de la estructura una coexistencia de tiempos y espacios. Unos, meramente objetivos, correspondientes a la narración que va sucediéndose básicamente. Y otros, objetivo-subjetivos, a la que va retardando y entremezclándose con aquélla.
El retroceso ambiental se multiplica. Ya no funciona necesariamente de
la manera anterior. Con frecuencia trae consigo sub-argumentos que desembocan en el Erincipal. Algunos retrocesos pueden sucederse dentro de una
~sma secuencia temporal. Otros, no. La coexistencia de tiempos y espacios
dentro de la obra literaria no es doble, sino múltiple. Incluso de una regresión a menudo el autor -por asociaciones lógicas o arbitrarias-, pasa a
otra sin que le sea necesario volver antes a la narración básica:

Estructura Lineal, variante 3

T. j O
.....__T. 0-1
E. 0-1---

A

E. O~T. 0-5

•••••••••••••••••••••••••••••••••'::••• ~ B

E.

o•-6_..---r. o•-6

E. 0'-4 __.....-:

_..,-,. o•-4

E.

o • - ~ 0'-2

Estructura Lineal, variante 2

T. O
vrr4

r
T.

i

0-1

E. O
Jugando más con los planos temporales y espaciales, algunos narradores
logran resultados sorprendentes. Un "paralelismo" de historias puede llevarles a crear otra no lograda sino hasta la consumación de la obra. Los materiales empleados son simples y, aparentemente, desconectados. Pero realmente
no son sino elementos constructivos para lograr el argumento básico:

E. $ o
Las _historias iniciales se fragmentan y suceden. Simuladamente hay un
Pª:alehsmo entre ellas, cuando no una desconexión. Pero en realidad lo que
exiS te es la formació~ d~ una real estructura angular en cuyo cerramiento
se marca la tercera historia, no obviamente contada sino hecha por el entrelazamiento ~e las realidades de las otras. Para su formación, el lector colabora. en cahd~d de. co-autor. , Si ~ormalmente la obra literaria, en su logro,
~e~mere del smfro~smo, ~q~i mas que nunca. Posee tiempo y espacio subJetivos de profundidad obJetlva. Subjetivo-objetivos.
La verdadera estructura de paralelos opera de manera similar a la anterior.
Como ella, expresa una realidad con visiones fragmentadas de otras realidades. El argumento básico no está directamente narrado por el autor. Pero
los sub~rgumentos se relacionan directamente con él conformándolo con sus
proyeccio~;s. El. suceso central motiva y es motivado por los secundarios en
~a relaCion de -~ terdepen?e~cia que no puede romperse sin romper la esencia ~e la narrac1on. Es, practlcamente, la culminación de la estructura lineal
matriz:
·

231
230

�Estructura Lineal1 variante 4

T. JO

T. 0-1
E. 0-1

T. 0'-2
E. 0'-2

T. 0"-3
E. 0"-3
T.
E.

o.4

T. 0'-5
E. 0'-5

T. 0"-6
E. 0"-6

peranza juegan como máximos factores, hace desaparecer el pasado y el
futuro amalgamándolos en un presente distinto del real pero no por ello
menos existente, plenamente subjetivo. Su principio y su final no son absolutos sino relativos (lector conociente de la narración), fosos en un punto
de continuidad:
Estructura Circular Matriz:

T. S

ó-4

(

A.

·················~······························
E. - O
En cualquiera de las estructuras básicas enunciadas de la narración antigua, el tiempo y el espacio son manejados con una marcada tendencia al
objetivismo, a la realidad. El autor los advierte y los entrega con una técnica constructiva que, a pesar de las variantes, cae en la tradicionalidad.
En el romance la estructura narrativa opera diferentemente. "El romance
es poético o épico: hoy habríamos de llamarlo 'mítico'. ( . ,.. ) Acaso desatienda la verosimilitud del detalle ( ... ) para dirigirse a una realidad superior, a una psicología más profunda. 'Cuando un escritor llama a su obra
romance, dice Hawthome, huelga observar que pretende una cierta libertad,
tanto en la forma como en el fondo'." Incluso puede llegar a crear "una especie de recinto poético en (el) que no se insiste en el dato real". 4
El argumento tradicional, el que va de un principio a un final absolutos,
es descartado. El tiempo y el espacio objetivos desaparecen en un círculo
que gira alrededor de un tiempo y espacio eternos para captarlos en toda su
magnitud atemporal y aespacial de presente constante. Lo realista entrega
la esencia de la narración a lo metafísico o "a las perplejidades que no sin
alguna soberbia se llaman metafísica".5
La estructura matriz del romance es la circular. Utópicamente (lector en
proceso de conocimiento de la narración) , es una lineal. Como aquélla tiene
un principio que se antoja absoluto. El argumento sigue por cauces pretendidamente objetivos. Pero, al llegar al final, el elemento sorpresa hace su
aparición. Y la obra termina no de una manera absoluta, sino uniéndose a
su momento inicial en una rotación continuativa que la lleva al infinito. Estructura ésta angustia! por antonomasia en donde la esperanza y la deses-

A

\

'f

1

E. S
Variante de la anterior, es la estructura cíclica. Basada en el concepto histórico sociopsicológico (la historia se repite independientemente del tiempo y
del espacio e incluso del personaje; iguales motivaciones dan como resultado
la reiteración del suceso), obedece a la siguiente gráfica (véase pág. 234).
Se trata de una serie de argumentos que se suceden tomando como modelo al primero de ellos. La historia se repite en cada uno, pero independientemente del tiempo y del espacio. Distint~s personajes ejecutan, en sus
tiempos y espacios objetivos, los mismos actos. Ello motiva que, dentro de la
obra, el primero de los personajes se convierta en arquetipo durante el transcurso de los acontecimientos repetitivos, mientras que los siguientes caigan
en la categoría de tipos. El último de los círculos de acción nunca se cierra.
Deja el autor abierta la posibilidad, la seguridad, de una continuación humanamente infinita. Y los distintos tiempos y espacios objetivos, se convierten,
al finalizar, en un gran tiempo y espacio subjetivos.

• lbid.
• Borges, Jorge Luis, Elogio de la Sombra. Emecé Editores. Buenos Aires, 1969.

232

233

�Pero hay ocasiones en las que el narrador mezcla, primariamente, las técnicas características de las dos épocas. La siguiente estructura es ilustrativa
de lo dicho:
Estructura Circular, Variante 1

Estructura Circular, Variante 2

T. O

T. S

T. S

,,----.A'------.,,------"·----,
To 0'"

r-----~-----.

,

T • 0"
A

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T. O'
)

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T. O

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A
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\.,._____ _____J\.,-------~j
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E.

O
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____ ----~'

Eº 0"

...

~

,

'v

E. 0'"

y

y

E. O

E. S

Formada por la unión de las dos matrices, para su estudio debe considerarse, primero, en forma independiente (proceso en formación), para luego
apreciar el conjunto ( obra literaria) . Comienza por una lineal simple: un
principio absoluto, A, y un final también absoluto, B. Dentro de ella, un
primer argumento. Sólo que cuando se llega a B, aparece la segunda fase de
la estructura. En el punto en el cual ha sido dejada la historia, principia una
nueva que es continuación de la primera pero cuyo argumento comenzará a
actuar eor separado. Su principio, C, y su final, D, operan igual a los de la
estructura circular matriz. El punto de continuidad, E, marca el principio
de la rotación inicial confundiéndose, luego, en un presente constante. Tiempos y espacios verticales que, en su conjunto, no pueden ser medidos más
que subjetivamente.
Por el contrario, el procedimiento inverso al descrito no logra la misma
meta:

E. S

234

235

�Tº S

Estructura Circular, Variante 3

T. O

,,,.
/

-- - - - .......

/

/

'

''

I

A
B

e- - - - - - - -- - . 1 - - - - - - - - -

I

D

\

\

I

\

I

\

'

1

\
E. O
Se inicia por una pretendida circular: A - B. Así, la obra llega a un final
coincidente con su principio. Pero entonces, C, interviene el autor. Adoptando
una posición de omnisciencia, explica el misterio que implica el círculo. Y lo
rompe. Lo convierte en una estructura lineal meramente objetiva: A - D. No
más relativos, sino absolutos: inicio, desarrollo, final. Todo seguido por un
neoclásico y destructor epifonema.
El clímax de estas variantes lo dan las nuevas narraciones de los herederos
joyceanos. El argumento tradicional a contar deja de tener importancia. Las
historias objetivas se anulan en surrealistas círculos concéntricos que enmarcan un instante motivador de tiempos y espacios cuya verticalidad anonada.
Se parte de un punto-instante, A. Sobre él, se describen orientalmente otros
momentos. Cada uno de ellos está relacionado con el central. Cada uno de
ellos da su versión de ese instante en la parte que le corresponde. Pero el
límite de posibilidades, de variaciones, no se cierra. El punto es también un
lugar histórico. Como tal, tiene repercusiones infinitas. Y siempre habrá un
círculo posible (un suceso conformador no tomado en cuenta. . . un tercer
personaje macedoniano. . . un Augusto unamunista ... ) de trazar alrededor
de ese punto imperecedero:

J

\

'

I

I

\
/

'

/
.....

'

- -- -

,,

,,,&gt;

E. S
Con lo ya apuntado se demuestra, aunque sea someramente, la diferencia
esencial entre la narración antigua y el romance. Este pertenece a una nueva
etapa de creación artística cuyo símbolo es una a- privativa. La literatura
actual, la narración en el presente caso, hace gala de gran rompimiento
en cánones tradicionales. Brinda una tendencia a la exposición más que a
la docencia o moralización, a la existencia que -como tal-, no necesita ser
explicada, a la metafísica más que a la realidad académica objetiva. Es amoral,
arreligiosa, atemporal, aespacial. . . Es producto de generaciones rebeldes a
lo anquilosado. Y si en ella se observa un desconcierto aparente, se debe a
una búsqueda incesante de la problemática esencial de sus autores. Pero, al
igual que la otra, se rige por un cierto número de estructuras -hasta cierto
punto maquinales-- que, a descuidarse los escritores, pueden mecanizar la
obra literaria.

237
236

�EL AGUA Y EL VASO EN LA

MUERTE SIN FIN
PROFA. MARGARITA DEL VALLE DE MoNTEJ ANO
Facultad de Filosofía y Letras. U.N.L.

EN ESTAS NOTAS PRETENDO EXPONER a través del símbolo que entrañan el
agua y el vaso, empleados por Gorostiza como centro de su creación poética
Muerte sin fin, el sentido que tienen estas imágenes y el modo como las desarrolla. En ciertos momentos será necesario ir más allá de la referencia explícita y adentrarse en la implicada a través de la metáfora o el símbolo mismos.
En los diecinueve apartados que constituyen el poema, Gorostiza va a desarrollar los símbolos aludidos, desde su gestación y las acepciones que les
otorga, hasta el modo como opera el sentido simbólico que les ha atribuido;
por lo tanto, para mayor claridad, a la par que cumplo mi propósito, comentaré la obra.
El poema comienza con una reflexión en el sentido literal de reflejarse a
sí mismo, de verse tal cual es, lleno de peso existencial "mi torpe andar a
tientas por el lodo"; consciente de sus afanes frustrados "mis alas rotas en
esquirlas de aire", demasiado consciente de sí mismo "lleno de mí -ahíto-me descubro". Todo el símbolo de este descubrirse a sí mismo, quedándose
perplejo de su imposibilidad de llevar a plena conciencia lo que de suyo se
resiste a ser determinado por la razón, es el agua, en forma de "imagen atónita". Es el instante en que su sentimiento de finitud se inserta en el atisbo
de una infinitud: "que tan sólo es un tumbo inmarcesible", pero que no puede expresarse racionalmente " que nada tiene sino la cara en blanco". Este
vislumbre de lo infinito y casi etéreo se expresa a medias en las sensaciones
del mundo como algo que se escapa: "las tenues holandas de la nube" ...
"más resabio de sal o albor de cúmulo que sola prisa de acosada espuma".
Siente que él como hombre y como poeta participa de algo que no puede
determinar, algo que se escapa por su fluidez; sin embargo, esta agua "constreñida por el rigor del vaso que la aclara", toma forma, se hace sujeto del

239

�tiempo "cumple una edad amarga de silencios", pero es un tiempo que a la
vez que ha realizado el milagro de aflorar está penetrado de angustia, "amarga". Por ser el primer momento en que el agua se ha concretado ante la reflexión del poeta la ve, asentada, como "un reposo gentil de muerte niña",
tal vez un poco inconsciente, sin saber todavía cuál es su finalidad pero llevando ya en el seno el signo de la futura destrucción.
Esta agua constreñida "desflora un más allá de pájaros en desbandada",
se deja ir hacia todas las direcciones; no encuentra exactamente el punto de
su atención.
La conciencia del poeta ha logrado encontrar una imagen para su sustancia
y su forma a pesar de que había dudado de su propia existencia al sentir que
el dios es inasible y él un ser "mentido acaso por su radiante atmósfera de
luces". Comienza a tratar de profundizar aunque su reconocimiento le va a
sacudir tan intensamente que va a quedar "marchito el tropo de espuma
en la garganta" pues
En la red de cristal que la estrangula,
allí, como en el agua de un espejo,
se reconoce;
atada allí, gota con gota ( ... ) (1-29-32)

Su alma, "que agua tan agua", se ha dado cuenta por fin de que participa
de lo divino que es esta agua y quiere decirlo a gritos "cantando ya una
sed de hielo justo"; la labor de la poesía es este soñar y cantar, y a la vez
percibe que no sólo tiene un alma henchida de sensaciones sino que el vaso,
la forma que adopta la divinidad "se hinche como una estrella en grano"
y rinde
una rotunda flor
de transparencia al agua,
un ojo proyectil que cobra alturas
y una ventana a gritos luminosos
sobre esa libertad enardecida
que se agobia de cálidas prisiones! ( I, 44-49)

El vaso es él, el poeta con el cuerpo henchido de agua (sustancia divina) ; es el logro literario que se enciende habitado por la dicha. Hay paralelismo entre ojo proyectil y ventana a gritos luminosos; es la poesía que "se
agobia de cándidas prisiones". La tensión entre lo fugaz y lo imperecedero
vuelve a reiterarse.
La idea de la vida como un vaso en donde la infinitud puede reflejarse

240

como agua atónita "en la red de cristal que lo estrangula" es la antigua idea
de Platón "se reconoce", de el hombre aprisionado frente a lo que aspira.
El vaso es a la vez el poeta y Dios; cada uno realiza su creación al encenderse "como un seno habitado por la dicha". Sin embargo, además de poeta
es hombre, y hombre solitario porque la vida, el vaso "tal vez esta oquedad
que nos estrecha" carece de comunicación; somos "islas de monólogos sin
eco" es que el vaso es Dios mismo, también, que asiste al hombre: "vaso
que nos amolda el alma perdidiza". El hombre no acaba de percatarse realmente de su naturaleza aunque la presiente "pero que acaso el alma sólo
advierte / en una transparencia acumulada". Dios es azul porque el agua al
acumularse se ve azul, hay inocencia en el color, Dios es tímido, está lejano,
sólo lo podemos presentir: "oculta al ojo, pero fresca al tacto" ( tal como es
el cielo "mar fantasma en que respiran / -peces del aire altísimo- / los
hombres") .
Sin embargo Dios sufre al crear, ama a la criatura (el vaso) pero su
agua, su sustancia divina surge sin voluntad de creación:
Un coagulado azul de lontananza,
un circundante amor de la criatura,
en donde el ojo de agua de su cuerpo
que mana en lentas ondas de estatura
entre fiebres y llagas;
en donde el río hostil de su conciencia
¡ agua fofa, mordiente, que se tira,
ay, incapaz de cohesi6n al suelo!
en donde el brusco andar de la criatura
amortigua su enojo,
se redondea
como una cifra generosa,
se pone en pie, veraz, como una estatua.
¿Qué puede ser -si no- si un vaso no? (II, 19-32)

así vemos que sólo gracias a la compasión enternecida de la conciencia divina (el vaso) que ve los balbuceos de su creación involuntaria, el hombre
va a participar de su sustancia. Hay en esta imagen un doble significado
para el vaso, por un lado será la criatura, el hombre, el poeta, pero por
otra es Dios mismo como continente del agua que escapa.
El vaso va a tomar otras formas, "Un minuto quizá que se enardece hasta
la incandescencia" es la vivencia de la oquedad de infinitud del hombre
que con profundo sentido subjetivo lo hace patente en "tanto más hacia lo
eterno mínimo / cuanto es más hondo el tiempo que lo colma".

241
H16

�La inconsciencia de la creac1on vuelve a manifestarse por su ocurrir en
cualquier circunstancia, impensadamente. En fragmentos de estrofa paralelos reitera esta naturalidad e inevitabilidad del acto creador, tal como acontece al poeta que no crea voluntariamente sino por algo que se le impone al
madurar; el poeta fija la idea de la creación paralela al decir:

sin verlo a El, a Dios,
lo que detrás de El anda escondido:
el tintero, la silla, el calendario
- ¡ todo a veces azules el secreto
de su infantil mecánica! (II, 74-79)

como el de esas eléctricas palabras
-nunca aprehendidas,
siempre nuestrasque eluden el amor de la memoria,
pero que a cada instante nos sonríen
desde sus claros huecos
en nuestras propias frases despobladas. (II, 55-61)

es decir que somos creación de Dios, participamos de su naturaleza divina,
pero no somos los únicos, todas las cosas creadas transparentan lo azul (el
agua) de su esencia, y sólo podemos presentir, nunca saber.
Las imágenes del vaso: "una edad amarga del silencio", "un minuto quizá que se enardece", "el minuto incandescente de su maduración", "el tiempo de Dios que aflora un día", "Un vaso de tiempo que nos iza" están hablando de la temporalidad del hombre; aunque está hecho de lo eterno, él
está condenado a repetirse; la naturaleza del hombre es morir: cae, madura,
ocurre. Es ya un concepto en que está encerrada la muerte sin fin que antes
sólo se había atisbado como muerte niña.
El hombre, la creación de Dios, no puede penetrar los secretos y se conforma con la apariencia de penetración que es la iluminación de la inocencia
aludida a través de la invocación a San Francisco; por otra parte, esta misma
alusión recuerda Ja comunión de tipo naturalista del Santo con toda la creación. Nos invita el poeta a contemplar con ánimo limpio lo que nos rodea:

el vaso, Dios, se derrama en sus criaturas, como la naturaleza que sigue su
ciclo, como el hombre que es sujeto del tiempo, como el poeta que puede a
veces dudar de la eficacia de su comunicación pero que sin embargo tiene
que manifestarse:
¿También -mejor que un lecho- para el agua
no es un vaso el minuto incandescente
de su maduración?
Es el tiempo de Dios que aflora un día,
que cae, nada más madura, ocurre,
para tornar mañana por sorpresa
en un estéril repetirse inédito. (II, 48-54)

Otro intento de desentrañar la creación humana de la solución de la máscara, hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios:
Es un vaso de tiempo que nos iza
en sus azules botareles del aire
y nos pone su máscara grandiosa,
ay, tan perfecta,
que no difiere un rasgo de nosotros (II, 62-66)

Recogiendo la imagen del ojo proyectil que es el poeta, reitera la impotencia para una penetración de lo infinitamente inasequible en la pluralidad de
finitudes del mundo; sólo podemos mirar
242

Un disfrutar en corro de presencias,
de todos los pronombres- antes turbios
por la gruesa efusión de su egoísmode mí y de El y de nosotros tres
¡ siempre tres!

es que el hombre no puede siquiera intuir la creación si no se deja llevar
por una identificación amorosa, tal como en el poema intuimos antes de
penetrar en él intelectualmente. Nosotros tres incluye a Dios que ha creado
sin desearlo, al pºoeta que pretende la razón, el intelecto antes que el amor,
y nosotros, los hombres que estamos encerrados en nuestras islas y por ello
sólo contemplamos con mirada turbia lo que el Santo ve como comunión.
El dios que crea el mundo es un poco pueril, "su infantil mecánica" nos
reitera el poeta y explícitamente nos hace partícipes "Mirad" de cómo la
creación tiene un sentido de juego, como un niño mago que se entretuviera
en crear formas con el agua "mil y un encantadores gorgoritos" hasta que
en un gesto de audacia crea la vida animal.
243

�Después, en un crescendo insostenible,
mirad cómo dispara cielo arriba,
desde el mar ( el agua, la sustancia divina)
el tiro prodigioso de la carne
que aun a la alta nube menoscaba
con el vuelo del pájaro,
estalla con él como un cohete herido
y en sonoras estrellas precipita
su desbandada pólvora de plumas. (III, 37-45)

El creador sigue su labor y revisa todos sus vasos, los perfecciona y los sigue
en todos sus momentos:
solo un cándido sueño que recorre
las estaciones todas de su ruta
tan amorosamente
que no elude seguirla a sus infiernos,
ay, y con qué miradas de atropina,
tumefactas e inmóviles, escruta
el curso de la luz, su instante fúlgido,
en la piel de una gota de rocío;
concibe el ojo
y el intangible aceite
que nutre la esbeltez de la mirada;
gobierna el crecimiento de las uñas
y en la raíz de la palabra esconde
el frondoso discurso de ancha copa
y el poema de diáfanas espigas. (IV, 2-17)

todo es de él, la creación entera depende de su voluntad y los dones más
preciados, la mirada, el verbo, son tan criaturas suyas como las uñas o la
gota de rocío. Hay en este dios creador una dualidad con el hombre poeta
que también se adueña de las cosas con sólo nombrarlas; ambos tienen algo
de asceta y sufren y someten sus imágenes al sufrimiento; los vasos son torturados y arrastrados por la inconciencia de ese puro goce que da los males
metafísicos y los físicos:
somete sus imágenes al fuego
de especiosas torturas que imagina
-las infla de pasión,
en el prisma del llanto las deshace,

244

las ciega con el lustre de un barni.z,
las satura de odios purulentos (. .. ) (IV, 20-25)

En la pasión de las criaturas, su goce ante la creación, su inocencia se han
perdido, han sido cegadas y ya no podrán penetrar más el secreto. Es un dios
si no perverso puesto que también las ama, inconsciente, tanto que, como un
niño otra vez, con esa crueldad refinada del que tortura para consolar,
en un ilustre hallazgo de ironía
la estrecha enternecido
con los brazos glaciales de la fiebre. (IV, 38-40)

Ha habido una escisión, en blanco y negro por así decirlo, de lo bueno y
lo malo. La distinción racional entre la vivencia instantánea de lo más espiritual y todas las cosas del mundo en las cuales se somete a prueba este "puro
goce". Hay en esos versos la transparencia de una incertidumbre de tipo
religioso de por qué al hombre le es dado un camino para poner a prueba
su naturaleza espiritual con su condición humana de ser existente. Se ha
enfrentado al hombre no a su finitud pero sí a su sufrimiento.
Al poeta le ha conmovido el destino de las criaturas, vaso también él, y
después de lo entrevisto se pone a revisar las teorías acerca de la divinidad,
las máscaras de dios. Para expresar con más claridad la inseguridad de la
existencia humana, esta muerte sin fin a que estamos sometidos, presenta la
metáfora de que somos un sueño de Dios, los vasos no somos más que imágenes soñadas:
¡ Qué trebolar mullido, qué parasol de niebla,
se regala en el ánimo
para gustar la miel de sus vigilias! ( los vasos)
Pero el ritmo es su norma, el solo paso,
la sola marcha en círculo, sin ojos;
así, aun de su cansancio extrae
¡hop!
largas citas de cintas de sorpresas
que en un constante perecer enérgico,
en un morir absorto,
arrasan sin cesar su bella fábrica. (V, 10-20)

este dios fatigado saca de su sueño la creación y la destrucción, a un tiempo
hace y deshace, en un acontecer cíclico y eterno la vida se va a enfrentar a
la muerte y de ésta surgirá tal vez la nueva creación, pero como todo es un

245

�sueño en realidad el agua nunca ha sido constreñida ni imaginada, todo es potencia, nada llegó a ser acto: el dios queda "gestado en la aridez de sus escombros", su substancia se ha agotado sin haberse vertido, hasta que

siente que su fatiga se fatiga,
se erige a descansar de su descanso
y sueña que su sueño se repite,
irresponsable, eterno,
muerte sin fin de una obstinada muerte,
sueño de garza anochecido a plomo
que cambia sí de pie, mas no de sueño,
que cambia sí la imagen,
mas no la doncellez de su osadía (V, 23-31)

•
'•

es el mismo dios inasible que imaginó el poeta al empezar su búsqueda, el
soñador.
El poeta, avisando su cambio de imagen presentará ahora a Dios como
"Inteligencia, soledad en llamas", se identificará con este dios estéril y qu~dará tan solo como El ya que tiene miedo de crear por "amoroso temor de
la materia"; si la máscara anterior fue la de un Dios que sueña y nada
llega a realizarse porque se queda en sueño, esta otra no creará para poder
triunfar sobre la muerte; es como si el poeta no escribiera a pesar de las
instancias del lenguaje que lo urgen por miedo a no ser comprendido. Este
dios todo lo concibe mentalmente, pero a nada le da vida: "permanece re-

y no lo emite,·

,

que nada más absorbe las esencias
y se mantiene así, rencor sañudo,

una, exquisita, con su dios estéril
sin alzar entre ambos
'
la sorda pesadumbre de la carne,
sin admitir en su unidad perfecta
el escarnio brutal de esa discordia
que nutren vida y muerte inconciliables
siguiéndose una a otra
como el día y la noche", (VI, 24-38)
La muerte e_s~ prese~te en cu~,to la creación tiene lugar, agua-vaso y muerte son tamb1en otra mterpretac1on de "El, conmigo, con nosotros tres"; aflora en el segundo que la materia se concreta:

"una Y otra acampadas en la célula (vida y muerte)
como un tardo tiempo de crepúsculo,
ay, una nada más, estéril, agria,
con El, conmigo, con nosotros tres;
como el vaso y el agua, sólo una
que reconcentra su silencio blanco
en la orilla letal de la palabra
y en la inminencia misma de la sangre
Aleluya, Aleluya! (VI, 39-47)

creándose en sí misma,

única en El, inmaculada, sola en El,
reticencia indecible,
amoroso temor de la materia,
angélico egoísmo que se escapa
como un grito de júbilo sobre la muerte". (VI, 10-15)

•

es una tensión dramática entre el ser y el no ser, la nada; para no dejar que
la muerte se presente sólo queda el no ser, la inteligencia se mantiene aparte,
es un "páramo de espejos" y la imagen tanto se refiere a la divinidad como
al poeta; el egoísmo ("con El, conmigo, con nosotros tres") vuelve a aparecer,

abstinencia angustiosa
que presume el dolor y no lo crea,
que escucha ya en la estepa de sus tímpanos
retumbar el gemido del lenguaje

La idea de una pasividad o una impotencia del espíritu frente a la misma
condición del morir eterno del hombre para que así Dios se haga a sí mismo
aparece en la siguiente estrofa:
'

sabe la muerte a tierra,
La angustia a hiel.
Este morir a gotas
me sabe a miel (VII, 36-40)
pero se encuentra a la vez con la frustración del creador porque cnmedio
de un cántico de alegría de todos los seres creados, su esencia, su sustancia
no huele, no luce, no sabe a nada, tal como lo resume en el ''baile"

Pobrecilla del agua,
ay, que no tiene nada,

247

246

•

�ay, amor, que se ahoga,
ay, en un vaso de agua (VII, 43-46)

'' I•

es la misma problemática presentada anteriormente, si las cosas son un sueño
o sólo son concebidas por el creador mentalmente, el agua no puede concretarse, y el dios no puede hacerse ni reflejarse en sus criaturas porque éstas
no existirán; quedará aislado.
Este cántico, al que la musicalidad y el ritmo le proporcionan una ligereza
notable, es a la vez el más desolador del poema, el grito del poeta ante su
problemática está plasmado en el ahogarse en un vaso de agua que a través
del juego de palabras deja traslucir la angustia de tipo metafísico que le
ha asaltado. Por otra parte la falta de sabor del agua puede sugerir también
la no existencia de dios, el agua en sí ser tan sólo una sustancia que participa
de las cosas pero ya no como creaciones suyas, sino como elemento integrante
sin mayor trascendencia.
El poeta interrumpe su reflexión sobre el dios creador para aceptar el sentido de lo espiritual que adquiere su significación a través del hombre: "en
el rigor del vaso que la aclara / el agua toma forma ciertamente"; ahora el
ser creado va a reflexionar sobre su creador; tal parece que la última instancia a que llega aquí el poeta es que mejor que el hombre creación de dios, nos
enfrentarnos a dios, - creación del hombre. Recoge la imagen del primer
percatarse de la existencia ''una sed de hielo justo", que es la imagen del
poeta-hombre, y la hace presente con mayor fuerza:
Trae una sed de siglos en los belfos,
una sed fría, en punta, que era cauces
en el sueño moroso de la tierra,
que perfora sus miembros florecidos,
como una sangre cáustica,
incendiándolos, ay, abriendo en ellos
desapacibles úlceras de insomnio. (VIII, 4-10)

Es la inquietud del conocimiento, querer saber y desvelarse tratando de penetrar el misterio porque es más angustioso, quema más la duda que la verdad por tremenda que ésta sea; resulta sin embargo que lo suyo es
más amor que sed; más que amor, idolatría,
dispersión de criatura estupefacta
ante el fulgor que blande
-germen del trueno olímpico-- la forma
en sus netos contornos fascinados. ( VIII, 11-15)

248

•

Quiere penetrar, desea saber, los atisbos que ha logrado "sólo reflejos - briznas de espuma" no satisfacen su sed, desea "un ojo para mirar el ojo que
la mira". El hombre ha traspasado los límites de sus posibilidades; en todos
los vasos "en el lago, en la charca, en el estanque, / en la entumida cuenca
de la mano", percibe la noción que se le escapa. Hay un juego de doble
significación: por un lado el hombre que en su función de poeta intuye el
ser creador o lo presenta, y por otra el creador que ha hecho al hombre para
que éste lo contemple:
En el nítido rostro sin facciones
el agua, poseída,
siente cuajar la máscara de espejos
que el dibujo del vaso le procura (VIII, 31-34)

Encuentra así que en el rigor poético o mejor aún, sólo a través de la forma
poética el espíritu se crea y se recrea, haciéndose:

Ha encontrado, por fin,
en su quehacer sonámbulo,
una bella puntual fisonomía.
Y a puede estar de pie frente a las cosas.
Y a es, ella también, aunque por arte
de estas limpias metáforas cruzadas,
un encendido vaso de figuras (VIII, 35-41)
El hombre ha descubierto, o creído descubrir su origen divino y le ha dado
corporeidad a través de lo poético, pero esta intuición que lo lleva a hacer
de todas las cosas vasos igual que él, es a la vez la angustia del conocimiento
imperfecto, "el suplicio de la imagen propia", la "descarnada lección de
poesía" que le proporciona un "infierno alucinante".
"Pero el vaso en sí mismo no se cumple"; el poeta se encuentra en plena
soledad, no hay un camino de penetración; la incertidumbre de la angustia
humana se halla plasmada en esta metáfora que se enriquece al aludir a la
opacidad intelectual del hombre que vislumbra la verdad sin alcanzarla:
¿ qué esconde en su rigor inhabitado,
sino esta triste claridad a ciegas,
sino esta tantaleante lucidez?
Tenedlo ahí, sobre la mesa, inútil.
Epigrama de espuma que se espiga
ante un auditorio anestesiado (IX, 3-8)

�inclusive si llega a lograr una penetración personal, como poeta se siente frustrado porque no se le escucha, el auditorio está anestesiado; se toma entonces a sí mismo, queda otra vez en amarga soledad:

flor mineral que se abre para adentro
hacia su propia luz,
espejo ególatra
que se absorbe a sí mismo contemplándose ( IX, 11-14)
Intuye que tiene materia divina "una llaga tal vez que debe al fuego" y
busca en todas las cosas dándose cuenta que entre más cree penetrar menos
contempla pero en cambio se identifica y se pierde:

Desde este erial aspira a ser colmado.
En el agua, en el vino, en el aceite,
articula el guión de su deseo;
se ablanda, se adelgaza;
ya su sobrio dibujo se le nubla,
ya embozado en el giro de un re/lejo,
en un llanto de luces se liquida ( IX, 19-25)
estamos frente a la eterna contradicción entre la plenitud de integración a
que aspira el hombre y su aniquilamiento cada vez que se acerca a esa plenitud: una condición de perfección inalcanzable.
"Mas la forma en sí misma no se cumple", el dios creado por el hombre,
esta vez el hombre-dios de los egipcios, sabe que es una creación inventada "el
encendido aroma con que arde a sus pies la poesía". Como hombre desde
su origen está condenado a morir "presume la materia ( el agua) / que apenas cuaja su dibujo estricto (el vaso) / y ya es un jardín de huellas fósiles".
La materia se cambiará en otras cosas "rojo timbre de alarma en los cruceros / que gobierna la ruta hacia otras formas" es una "senil recién nacida"
porque desde su primer momento de existir ya está condenada a la extinción. La muerte penetra la vida:

los crudos garfios de la muerte suben,
como musgo, por grietas inasibles,
ay, la hostigan con tenues mordeduras
y abren hueco por fin a aquel minuto (XI, 30-33)
paradójicamente la misma intensidad del asalto, la conciencia de esta finitud
o muerte es la que abre al hombre el extremo límite, descubre la esencia de
250

su padecer "abren hueco por fin a aquel minuto" pues en último extremo lo
que queda es la aceptación de que "la egregia masa de ademán ilustre" ( el
agua) "podrá caer de golpe hecha cenizas".
El hombre trata de escapar a la angustia de esta condición:

El vaso de agua es el momento justo.
En su audaz evasión se transfigura,
tuerce la órbita de su destino
y se arrastra en secreto hacia lo informe (XI, 7-10)
en el escape hacia el exceso y a través de éste, se va a dejar arrastrar por
todos los males sin oposición "la forma da en el gozo de la llaga / y el oscuro
deleite del colapso", el olvidarse de sí mismo, o mejor aún, el gozar el sufrimiento pueden ser una forma de purificación que libere al hombre del temor
a la muerte.
Cuando el agua se amolda al vaso, y éste cede a la condición del agua,
ambos se cumplen porque ya no están en oposición dialéctica, sino en una
mutua comprensión unitaria; pero se cumplen tan sólo en el sentido de que
hay mayor identidad entre ellos y se liberan de su mutua dependencia:

En la red de cristal que la estrangula,
el agua toma forma,
la bebe, sí en el módulo del vaso,
para que peste también se transfigure
con el temblor del agua estrangulada
que sigue allí, sin voz, marcando el pulso
glacial de la corriente.
Pero el vaso
-a su vezcede a la in/orme condición del agua
a fin de que -a su vez- la forma misma,
la forma en sí, que está en el duro vaso
sosteniendo el rencor de su dureza
y está en el agua de aguijada espuma
como presagio cierto de reposo,
se pueda sustraer el vaso de agua; (XII, 1-11)
Hay una aceptación de la muerte, un retorno a su no existencia, pero todo
se torna en el momento antes de la creación "la noche perfecta de su aljaba".
Sólo esta aceptación sin rebeldía de la muerte puede traer el evadir su
temor. Todo padece una regresión; hay un despliegue de formas vitales en
251

�trance de reconocerse en la dohle instancia de conformar al espíritu y de ser
la vida misma conformada por éste. Comienza a percatarse el hombre de
que todo se va agostando y se consume hasta llegar a un clímax de panteísmo
donde
la arena de arrugados pechos
y el humus material de entraña tibia,
ay, todo se consume
con un mohino crepitar de gozo,
cuando la forma en sí, la forma pura,
se entrega a la delicia de su muerte (XVIII, 5-10)

El lenguaje mismo se ha destruido, el hombre ahoga su expresión poética:
el hombre ahoga con sus manos mismas,
en un negro sabor de tierra amarga,
los himnos claros y los roncos trenos
con que cantaba la belleza (XIII, 8-11)
cuando el hombre descubre en sus silencios
que su hermoso lenguaje se le agosta,
se le quema -confuso- en la garganta,
exhausto de sentido;
ay, su aéreo lenguaje de colores (XIV, 5-9)
sí, todo él, lenguaje audaz del hombre
se le ahoga -confuso- en la garganta
y de su gracia original no queda
sino el horror de un pozo desecado
que sostiene su mueca de agonía (XIV, 26-30)

tal vez esta muerte del lenguaje es la más tremenda, porque la palabra es
creadora, y al agotarse llega "el minuto mismo del quebranto", todos estamos implicados en la destrucción, se va a ella al aceptar la muerte:
Todos se dan a un frenesí de la muerte,
ay, cuando el sauce
acumula su llanto
para urdir la substancia de un delirio
en que -¡tú! ¡yo! ¡nosotros! -de repente,
a fuerza de atar nombres destemplados,
ay, no le queda sino el tronco prieto,
desnudo de oración ante su estrella; (XVI, 5-12)

252

Es una identidad de forma-naturaleza, y más completamente, forma-universo que nos vuelve a conectar cíclicamente con el momento en que esta
forma se integró. Todo lo divino, el agua, se recoge a sus orígenes
hasta que todo este fe cundo río
de enamorado semen que conjuga,
inaccesible al tedio,
el suntuoso caudal de su apetito,
no desemboca en sus entrañas mismas,
en el acre silencio de sus fuentes,
entre un fulgor de soles emboscados,
en donde nada es ni nada está,
donde el sueño no duele,
donde nada ni nadie nunca, está muriendo
y solo ya, sobre las grandes aguas,
flota el Espíritu de Dios que gime
con un llanto más llanto aún que el llanto, (XVIII, 24-36)

Frente a toda la concepción del vaso y el agua que son creación, surge la
imagen del diablo, la tentación que devora al ser: "¡Tan-tan! ¿Quién es?
Es el Diablo,
es una muerte de hormigas
incansables que pululan
¡Oh Dios! sobre tus astillas;
que acaso te han muerto allá;
siglos de edades arriba,
sin advertirlo nosotros,
migajas, borra, cenizas
de ti, que sigues presente
como una estrella mentida
por su sola luz, por una
luz sin estrella, vacía,
que llega al mundo escondiendo
su catástrofe infinita (XIX, 29-42)

La presentación de las máscaras de Dios en un sentido de gradación descendente, cada vez una máscara menos aprehensible, se transforma al final
en una sola luz condenada a su extinción puesto que su fuente hace mucho
que desapareció. El poeta, o la poesía que lo ha invitado a reflexionar sobre aquello que es inasible de suyo.

253

�Como se ha podido apreciar a través del desarrollo que da Gorostiza a
sus imágenes Agua y Vaso, encontramos una primera instancia en que ambas
son lo divino, Dios o mejor todavía, las máscaras de Dios. El agua será así
toda la materia creadora, la fuente de vida, el espíritu de Dios que al ser
aprisionado por el vaso dejará de estar difuso para dar lugar a las criaturas.
No es rara la elección de esta imagen como símbolo, ya que tradicionalmente se considera al agua fuente de vida no sólo en la filosofía de Tales, o
la concepción de los nahoas, sino en la naturaleza misma es fácil comprobar
que el agua es el elemento vital.
El vaso serán las concreciones de Dios pero a la vez será Dios mismo que
se aproxima a sus criaturas y se deja adivinar en ciertos momentos. El cuerpo es un receptáculo para el espíritu, el vaso por su misma transparencia
es lo que deja adivinar mejor su contenido.
Del mismo modo que el vaso-agua es Dios, es el vaso-agua hombre con
sus distintas posibilidades. No s6lo en el sentido de que el hombre sea un
reflejo de Dios, que ha recibido su máscara, sino porque el hombre es también creador con la limitación de una de las concepciones: puede representarnos todo, imaginar o soñar pero no hacer. El instrumento del hombre es
la palabra, así sólo mediante el verbo podrá crear el hombre y vaso y agua
serán símbolos de la obra, del poema, al mismo tiempo que representan la
totalidad de la obra hecha por el hombre. Agua y vaso trabajan como componentes del poema del mismo modo como se integraron en componentes
de Dios y del hombre.
Las máscaras que nos presenta el poeta en su inquirir por la naturaleza
de Dios van variando en una gradación descendente en cuanto a la voluntad
de creación, y ascendente en cuanto a la soledad del creador que puede inclusive no existir o haber sido y dejado de ser.
En el contenido del poema se conjugan lo épico, lo lírico y lo dramático:
narra una aventura del espíritu en su afán de conocer aquello que no puede
penetrar; su angustia ante la limitación de sus propias capacidades para
comprenderlo y el desconcierto y la tensión que sobrevienen al no poder encontrar una sola explicación, sino múltiples, para lo que lo inquieta y esto
mismo lo pone en necesidad de elección que no realiza.
El poema es plurivalente, como hemos apuntado, pues van surgiendo a través de una misma metáfora tres posibles acepciones, o dos de ellas: las máscaras de Dios, las máscaras del hombre y la problemática de la creación del
poema mismo.
Aunque no fue el objeto de este estudio, cabe también agregar que es una
de las concepciones poéticas más profundas y bellas de las letras contemporáneas.

•

RAICES PLATÓNICAS EN ADÁN BUENOSAYRES
DE MARECHAL
LETICIA PÉREZ GUTIF.RREZ M. LE.
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

DESDE LA ANTIGÜEDAD HASTA NUESTROS DÍAS no hay filósofo que, al discurrir
s~bre el tema del amor, no reconozca a Platón como una de sus fuentes principales. Antes, el concepto del amor no había sido tan ampliamente explicado. Aunque después el amor platónico haya sido casi siempre mal interpretado. Se le ha dado la definición de que es un sentimiento que no aspira
a la_ posesión d_el ser amado, sino que se contenta sólo con ponderarlo y
admirarlo de le~os. Na?a tan absurdo al verdadero sentido del concepto. En
el _amor platóm:o lo 1D1portante no es la renuncia a la posesión real del
objeto_ amado, smo la aprehensión de lo bueno, lo verdadero, lo hermoso
del nusmo. Por eso el amor platónico trasciende dcl plano sensorial al de
las Ideas:, El amor, visto en esta forma, es búsqueda y realización. Es camino.
Y, tamb1en, podríamos decir que es motivación.
En la historia de la Filosofía muchos estudiosos han tomado como base las
doctrinas platónicas y han escrito admirables exégesis sobre el tema. Recordemos sólo unos cuantos: San Agustín, Plotino, Ben Gabirol, León Hebreo ...
E~ la Literatura,_ ,muchos también han glosado el tema. Entre los que han
sentido una atraccion por el tema amoroso-estético se encuentra Leopoldo
Marechal. En toda su obra, ya poética ya novelística, sobresale la influencia
de Platón. En este ensayo examinaremos dos aspectos de la influencia platónica en la novela Adán Buenosayres: por una parte, la utilización por Marechal de ideas tom~das directamente de Platón; por otra, la comprobación
de cómo el personaje central de la novela Marechaliana se conforma con todo
al modelo del amante platónico.
En d?s diálogos. resume Platón toda su filosofía amorosa: el Fedro y el
Symposium. El primero de ellos tiene una gran riqueza temática, cuya di-

255
254

�versidad impide encuadrarlo dentro de un determinado asunto. Pero el tema
del amor es el que le da unidad al conjunto. Sin embargo, se pueden reducir
en grandes rasgos a tres los temas generales tratados en él: amor, alma y
ret6rica. Los dos primeros son los más íntimamente vinculados con lo erótico.
El tema de la inmortalidad del alma que se inserta en el Fedro, está tratado en forma breve pero con gran belleza literaria. Después de analizar el
problema, Sócrates se cree obligado a ejemplificarlo. Y para ello toma la
alegoría conocida con el nombre del "mito del carro alado". A éste alude
Marechal en su novela cuando nos presenta al héroe central de la misma
realizando "ese balance de vida que según dicen precede a la defunción o
a la metamorfosis" (A.B., p. 33). En aquella memorable mañana del 28
de Abril de 1922, Adán reflexiona sobre su naturaleza de monstruo dual,
materia-espíritu. Es entonces cuando le sale al encuentro el mito del carro
alado:

Su alma era semejante a un carro alado del cual tiraban dos potros
diferentes: uno, color de cielo, crines abrojadas de estrellas y finos cascos voladores, tendía siempre hacia lo alto, hacia las praderas celestes
que lo vieron nacer; el otro, color de tierra, sancochado de boca, empacador, lunanco, barrig6n, orejudo, vencido de manos, jeta caída y
rodador tiraba siempre hacia lo bajo, ansioso de empantanarse hasta
la verija. Y Adán ¡ pobre carrero! tenía las riendas de uno y otro caballo y forcejeaba por mantenerlos en la ruta ( . .. ). Así, entre uno y
otro caballo, entre el cielo y el suelo, tirando aquí una rienda y aflojando allá otra, el alma de Adán subía o se derrumbaba. Y al .fin de
cada viaje Adán enjugaba en su frente un agrio sudor de carrero"
(A.B., pp. 36-37).
Este es el primer contacto platónico marechaliano de la novela.
Sócrates, al explicar la naturaleza del hombre mediante el mito del tronco
de caballos y el cochero, alude también a otra particularidad del alma. Hace
una distinción entre los seres mortales y los inmortales. Explica que el alma
inmortal es perfecta y alada y se encuentra en lo más alto de los ciclos y
gobierna así el orden universal. Pero cuando un alma inmortal, "ha perdido
sus alas, rueda en los espacios infinitos, hasta que se adhiere a alguna cosa
sólida, y fija allí su estancia; y cuando ha revestido un cuerpo terrestre ( ... )
movido por la fuerza que le comunica, parece moverse por sí mismo, esta
reunión de alma y cuerpo se llama un ser vivo, con el aditamento de ser mortal" (D.P., pp. 520-521). El alma es alada y con sus alas se transporta a
donde quiere; pero esas ·alas que tiene puede perderlas. Para evitarlo es ne-

cesario que el alma se nutra. Y este alimento, según Platón, es todo lo bello,
bueno y verdadero: "lo divino".
Este conocimiento de que el alma posee alas, es una revelación para Adán.
Un día hermoso y extraño comprueba que le nace una ala de paloma

porque así estaba en aquel día hermoso y terrible de su primavera
cuando al mirarse vio que le nacía un ala de paloma. Digo que un
ala de paloma le nacía en el hombro, y que ante la novedad de sus
plumas el alma comenz6 por maravillarse y acab6 por ejercitar un entendimiento, refle.,ionando, )'ª en el signo del ala ya en el número de
la paloma (A.B., p. 437).
Para Platón las almas, por virtud de sus alas, vuelan guiadas por Zcus y
su carro alado. Las de los inmortales suben fácilmente a lo más alto del Uranos, arrastradas por un movimiento circular; y las de los que no son tan
perfectos caminan con dificultad. En lo más alto del Uranos, el alma inmortal
"gusta de la esencia divina de que hacía tiempo estaba separada, y se entrega
con placer a la contemplación de la verdad, hasta el instante en que el movimiento circular la lleve al punto de su partida" (D.P., p. 521). En las almas
imperfectas este movimiento es difícil : pueden subir, descender, y, en algunos casos, hasta ver "caer una a una las plumas de sus alas". Este movimiento del alma también lo percibe Adán cuando, al influjo de su amor por
Solveig, observa tanto en ella como en sí mismo esta rotación:

Dos movimientos observaba yo en ella: uno de traslaci6n en torno de
la mujer suavísima, por el cual mi alma la cercaba en lentos giros, la
medía y estudiaba con amoroso cuidado; y otro de rotaci6n sobre su
eje, gracias al cual mi alma iba estudiándose a sí misma en el modo y
efectos de su contemplaci6n (A.B., p. 450).
Consigna también Platón que "cuando un hombre percibe las bellezas de
este mundo y recuerda la belleza verdadera, su alma toma alas y desea volar;
pero sintiendo su impotencia, levanta, como el pájaro, su mirada al ciclo,
desprecia las ocupaciones de este mundo, y se ve tratado como insensato"
(D.P., p. 523) . A esto lo llama la cuarta especie de locura. Y cuando esta
alma "ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir
un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al
amor" (D.P., p. 522).
Tal es el caso de Adán, cuya vocación a la estética y al amor tuvo tempranas manifestaciones en su vida. Es un descubrimiento notable para él, aquél
cuando se le revela al fin la índole de su movimiento. Lo que le arrastra y
257

256

1117

�le eleva es sólo amor. Pero el amor, en su traslación amorosa, requiere no
sólo que el Amante se mueva, sino también que el Amado permanezca inmóvil.

Si su entendimiento había dado luz a su voluntad, señalándole, no
sólo una manera de traslación sino también la existencia necesaria de
un amado hacia el cual debería moverse, la voluntad, con todo, no lograba salir de su quietud; porque, si bien tenia ya el saber, le faltaba
el sabor del Amado; y faltándole el sabor su apetito estaba como desierto; y desierto el apetito, no hay voluntad que se mueva, sobre todo
cuando la suya es un ala de paloma (A.B., p. 438).
Así es como poco a poco va atisbando el secreto de su vocación y de su
movimiento.

Pero no tardó en advertir que la amorosa traslación requiere no sólo
un amante movible, sino también un Amado inmóvil, ni tardó en observar que, si la virtud del Amante se daba en ella con toda certidumbre, la figura del Amado se le escondía siempre, como si el instante
del ala estuviera lejos aún (A.B., p. 438).
Explica también Sócrates en este mismo diálogo que el alma que ha sido
cautivada por la beHeza y se entusiasma al verla o bien se apasiona por
ella, es llamada "amante". Y el alma amante "antes bien, llevada por la
pasión, se lanza a todas partes donde cree encontrar su querida beHeza" (D.P.,
p. 524). Esta actitud la haHamos en el joven Adán cuando busca la ocasión
de ver al objeto de su amor. En su "Cuaderno de Tapas Azules" escribe:

Madurando planes que no tardaba en desechar, y sintiendo en m! cada
vez más honda el ansia de su visión, resolví finalmente provocar un
encuentro en las barracas de Belgrano, donde yo sabía que Aquéllo se
paseaba todas las tardes entre sus compañeras al regresar de sus estudios

.,

( A.B., p. 455) .
y más adelante agrega:

El azar de una marcha sin rumbo premeditado solía llevarme algunas
noches, como entre sueños, hasta la casa de Saavedra, en cuyo umbral
despertaba yo bruscamente a cierto preludio de la emoción (A.B., p. 457).
También Platón analiza la pasión amorosa y sus efectos en relación con

el hombre "amante". Entre los defectos que se pueden encontrar en la persona que ama está la pasión de los celos. "Pero sobre todo será celoso; prohibirá al que ama todas las relaciones que puedan hacerle más perfecto, más
hombre; le causará un gran perjuicio, y en fin, le hará un mal irreparable,
alejándole de lo que podría ilustrar su alma, quiero decir de la divina filosofía" (D.P., p. 516).
Adán Buenosayres no ha sido inmune a esta pasión, si bien es cierto que
nunca podría comparársele a un Otelo shakesperiano. Tesler alude a estos
celos cuando dice :

¿No he visto )'º el otélico sudor que baña tu frente cuando alguien
pronuncia el nombre de la mocosa? (A.B., p. 62).
Otro de los pasajes de la novela, nos habla de un Adán convertido en
Orlando furioso al ver su "Cuaderno de Tapas Azules" arrumbado en el diván celeste:

de pronto su alma comenzó a desmayar y su razón a extraviarse en peligrosos laberintos de cólera. ¡ Orlando! Adán huye también en alas de
una suave demencia; está en calzoncillos, como Lanzarote del Lago, y
recorre las calles de Villa Crespo bajo una rechifla universal. Dos ríos
de lágrimas ruedan sin término desde sus ojos a su boca, dos ríos amargos en los que Adán se abreva día y noche" (A.B., p. 177).
Así dice Fedro en el Symposium: "porque no hay hombre tan cobarde a
quien Eros no inspire el mayor valor y no le haga semejante a un héroe"
(D.P., p. 318}. Pero esta pasión de los celos en el poeta es sólo producto
de la imaginación de ese Adán creador de mil y un "Adanes fantasmagóricos"
en sus diversos destinos posibles.
Dice Platón que al amante se le puede reconocer fácilmente al observar
su conducta. Y añade que todo el mundo conoce un amante, viéndole seguir
los pasos de la persona que ama. En la novela marechaliana, dos veces encontramos alusiones a estas actitudes. Cuando Tesler y Adán comentan sus
respectivos amores y el último pregunta al primero:
"-¿Nadie sospecha tu aventura? le preguntó Adán entonces". Ante pregunta tan sorpresiva Tesler replica al momento:
-¿ Nadie? -rezongó Samuel-. ¡ El barrio entero! Los chiquilines de
Saavedra me hacen blanco de sus hondas, me señalan con el dedo las
comadres, los perros me siguen con el hocico pegado a mis talones. Y
como si todo eso no bastara, el vigilante de la esquina se ha constituido

259
258

�en mi sombra: lo siento detrás de mí cuando por la noche doy vueltas
a la manzana o me detengo en el umbral de los Amundsen (A.B., p. 66);

y, recordando la pose de Adán cuando se encuentra ante Solveig:
-¡ A vos! -dijo Samuel con energía-. ¿Crees que nadie observa tu
pose de Hamlet acatarrado cada vez que la mocosa te habla o te mira?
(A.B., p. 62).

Entre las varias formas de posesión o de locura de que habla Platón en
este diálogo, está la que procede de las Musas. Estas, al ocupar un alma
tierna y pura, la despiertan, "la transporta ( n) y le inspira ( n) odas y otros
poemas que sirven para la enseñanza de las generaciones nuevas" (D.P.,
p. 520).
Este es el caso de Adán Buenosayres. Desde pequeño accedió al reclamo
de las Musas y fue en sus manos cual cera virgen. Su poesía, muchas veces
incomprensible para sus amigos, era "Una poética virgen, sin número ni medida, como los grandes ríos de la Eatria, como sus llanos y sus montes" (A.B.,
p. 376). En un párrafo de su diario íntimo expresa este temprano despertar
de su vocación poética:
al mismo tiempo aquellas emociones iban despertando en mi ser un
ansia viva de expresión, un deseo incontenible de hablar el mismo lenguaje con que me enamoraban las criaturas. Y a en el jardín y huerta
de Maipú había comenzado a observar los dos tiempos de la inspiración
que se daban en mí ante la hermosura de las cosas: una embriaguez
fundida en lágrimas, y el nacimiento de una idea musical que se debatía en mi ser y buscaba su manifestación (A.B., p. 435) .

El Symposium de Platón es también un diálogo complejo. En él, mediante
la intervención de varios interlocutores, se dan a conocer diversos puntos de
vista con respecto al amor.
Eros es el camino para llegar a crear y captar la belleza. La estética y el
amor laboran juntos en la búsqueda de una Idea de la belleza universal.
Esta trasciende a los hombres por las cosas sensibles y el hombre, por una
intelección amorosa de éstas, puede llegar a su vez a la Idea Universal.
Por boca de Pausanias, se hace una distinción entre dos Afroditas. Se establece así una diferencia entre ellas. Se habla de una Afrodita popular o pandernia, cuyo amor sólo inspira acciones bajas y es la que da preferencia al
cuerpo sobre el alma; y una Afrodita celeste, hija de U ranos, cuyo amor
es de carácter espiritualista.
260

En la novela de Marechal, estas dos clases de amor están encarnadas en
Adán y Tesler. Este último es el contrapunto indispensable que nos hace entender y comprender mejor al primero. El filósofo escéptico es quien, ante
la pregunta que pide una definición del amor, dice:
Resumiendo las ideas platónicas, aunque sólo en el plano de la Venus
terrestre o macanuda, te diré que el amor tiene dos fases : un deslumbramiento del sujeto (yo) ante la forma bella (Haydée Amundsen},
y enseguida un ansia del sujeto (yo) por adueñarse de la forma bella
( H aydée Amundsen) a fin de procrear en su hermosura. ¿Digo bien?
(A.B., p. 64).

Entre las definiciones que de Eros se dan en el diálogo de Platón, está la
de Agatón el artista, el maestro del lenguaje. Adorna su discurso con toda
la poesía posible. Al definir el amor llega a decir que Eros "es un poeta tan
entendido, que convierte en poeta al que quiere: y esto sucede aun cuando
sea uno extraño a las Musas, y en el momento que uno se siente inspirado
por Eros; lo cual prueba que Eros es notable en esto de llevar a cabo las
obras que son de la competencia de las Musas, porque no se enseña lo que
se ignora, como no se da lo que no se tiene" (D.P., p. 327). El hombre, poseído así por las Musas, escribirá versos como un colegial. Esto es lo que le
causa asombro al mismo Tesler cuando
-Figúrate -dijo- que llegué a escribirle un soneto.
-¡No puede ser! -exclamó Adán escandalizado.
-¡ Un soneto, yo! ¿Te das cuenta del ridícxlo? Desde luego no te lo
voy a leer (A.B., p. 66).

Para Tesler, que no ha sido señalado con el don de la poética, es irresistible
este desgranar versos y por eso dice:
Hay días en que llego a casa hecho un Trovattore, con la boca llena
de frases que harían enternecer a una estatua ( A.B., p. 65).

Según Samuel, el amor, su amor, es una inclinación normal del sexo por el
sexo opuesto. Este amor es un tormento para el filósofo viJlacreprense. Es,
como dice Platón en el Fedro, lo que le sucede al que se ha corrompido ya:
"tiene dificultad en elevarse de las cosas de este mundo hasta la perfecta
belleza por la contemplación de los objetos terrestres, que llevan su nombre;
antes bien, en vez de sentirse movida por el respeto hacia ella, se deja dominar por el atractivo del placer, y, como una bestia salvaje, violando el
261

�orden eterno, se abandona a un deseo brutal, y en su comercio grosero no
teme, no se avergüenza de consumar un placer contra la naturaleza" (D.P.,
p. 523). Por esto ante este amor pasional Tesler no se explica lo que le pasa.
De día su imagen (Haydée) se apodera de mí, arma un lío en mi pensamiento y me hace descender a las más vergonzosas acciones (A.B.,
p. 66).

E~te amor de Tesler por Haydée se podría catalogar como el amor de un
"amante Eopular que ama el cuerpo más bien que el alma; porque su amor
no puede tener duración puesto que ama una cosa que no dura. Tan pronto
como la flor de la belleza de lo que amaba ha pasado, vuelca a otra parte,
sin acordarse ni de sus palabras, ni de sus promesas" (D.P., p. 320). Totalmente opuesto a éste es el amor que Adán siente por Solveig. A él nos referiremos más adelante.
Dice Platón que "el amor no reside sólo en el alma de los hombres, donde
tiene por objeto la belleza, sino que hay otros objetos y otras mil cosas en
que se encuentra ( ... ) Sin necesidad de fijar mucho la atención se advierte
su presencia en la música'' (D.P., p. 322). La armonía en la música no es
una oposición entre lo grave y lo agudo, sino una consonancia, un acuerdo.
Entre notas opuestas no puede haber armonía. Música es el amor que hace
concertar dos notas contrarias o las miríadas de notas que brotan cuando
una cuerda en tensión es rozada levemente con amor. Así lo entendió Adán
Buenosayres cuando contemplaba la naturaleza allá en Maipú:

.

Y me pareció que la esfera no giraba esta vez en silencio, sino que
producía un sonido grave como de arco al rozar una cuerda; y oí que
desde la inmensidad de la noche cien músicas bajaban o subían, respondiendo al sonido de la esfera, como si a él se ordenasen todas en la
gracia unitiva del acorde ( A.B., p. 445) .

En la célebre excursión por los bajos de Saavedra, es Adán el que percibe
la música que se encuentra escondida en las cosas:
- ¡ Oigan! ¡ Es el canto del Río!
( . . .)
- ¡ El Plata! -declamó Adán exaltado-. ¡ El río epónimo, como diría Ricardo Rojas! ¡ Ha erguido su torso venerable, sobre las aguas lleva
la frente ceñida de camalotes, y entona una canción de barro, con la
boca llena de barro, con las barbas chorreantes de barro (A.B., p. 188).

262

Afirma Platón, por boca de Pausanias, que el amor también se encuentra
en las estaciones que constituyen el año. Si los elementos presentan unos por
otros un amor ordenado y se mezclan en armonía, entonces el año es fértil
y favorable a los hombres, a las plantas y a los animales.
Para Adán esta armonía se traduce "según el ritmo de las estaciones exactas". Contempla con ojos asombrados cómo aquellas espigas y flores que
"desertaban en cada poniente de la materia" volvían a "encarnarse con igual
hermosura" cada año. Su alma fue así poco a poco disponiéndose a comprender el lenguaje de la belleza.
Platón llega a establecer también la música de las palabras. "De esta manera también las sílabas largas y las breves, que son opuestas entre sí, componen el ritmo, cuando se las ha puesto de acuerdo" (D.P., p. 322). En la
novela de Marechal es Ruth la de la "Hormiga de Oro", la que se pone a
estetizar con Adán y, así inspirada cual una nueva Melpómene, espeta aquel
"-¿ Y la música de las palabras?" (A.B., p. 96) que deja a Adán claramente sorprendido. El tema aflora de nuevo cuando Adán con gran sentido
poético escribe al influjo de su amor por Solveig:

Y era como aprenderlo todo nuevamente, pero sin esfuerzo alguno
y con la viva certidumbre de la música. Porque la Mujer que nos guiaba
en el jardín tenía un modo suyo de nombrar las cosas: (A.B., p. 460) .
y Adán llama al reinado de Solveig "un mundo de perdurable armonía"
( A.B., p. 460) ; y el tema musical culmina cuando escribe en su diario:
alabaré, en cambio, a la Gran Armonía que sabe juntar en un acorde
la gracia de la mujer y la hermosura de la tierra, en el día que los
hombres llaman su primero según los números del amor (A.B., p. 446).

Dice Diótima en el 'Symposium que el amor "consiste en querer poseer siempre lo bueno" (D.P., p. 333). El amor es la posesión de un bien. Esta enseñanza la cree vivamente / ,dán. Muchas veces se había preguntado
cuál sería el bien que se me anunciaba en aquella misteriosa figura de
niña (A.B., p. 449).

Percibe que en el amor que siente por Solveig se esconde algo más que
una simple inclinación amorosa.
El tema amoroso en el Symposium llega a su clímax cuando Diótima enseña a Sócrates los grados de la escala del amor para llegar a la Causa última
de todas las cosas. En este célebre discurso están las raíces de la doctrina

263

�amorosa de ese ensayo de Marechal intitulado Descenso )1 Ascenso del Alma
por la Belleza. Aun cuando presenta también influencias dantescas y del "dolce
stil nuovo" amén de la Plotiniana y 6,gustina, creemos que la base primaria
es sin lugar a dudas Platón. Las constantes nos hablan de una decisiva influencia platónica.
Diótima enseña a Sócrates que el alma debe ir gradualmente subiendo por
una escala de amor. Cada peldaño es un grado de esta escala y cada paso
supone una intelección distinta. El alma va pues de estadio en estadio ascendiendo y de su correspondencia al amor depende el grado que alcance
en la escala. Podríamos también comparar esta escala de amor a un viaje, realizado por un alma a la que Marechal da el título de "héroe", ya que esta
palabra se deriva de Eros (Cfr. D.A.A.B., p. 75) .
El héroe de este viaje en pos del amor será Adán Buenosayres, el personaje central de la novela porteña.
El primer grado de la escala es aquel en el cual el que quiere aspirar al
amor "debe desde su juventud comenzar a buscar los cuerpos bellos" (D.P.,
p. 335) . Adán muestra esa predilección por lo bello prefigurada en el libro
esplendente de la naturaleza, capaz de arrebatar los más sentidos conceptos
y de inspirar los más delicados sentimientos. Como un nuevo Virgilio, sentimental y apasionado, desde su niñez ha escuchado el idioma de la estética.
Ama a la tierra que lo vio nacer. En el "Cuaderno de Tapas Azules" escribe:
Sólo más tarde comprendí aquel arrebatado idioma de la belleza, y supe
que mi destino era el de perseguir la hermosura según el movimiento
del amor (A.B., p. 433).

Pero Diótima agrega que no sólo se deben buscar los cuerpos bellos sino,
además, si el amor está bien dirigido, se debe "amar uno solo, y en él engendrar y producir bellos discursos" (D.P., p. 335). Este cuerpo bello fue
para Adán: Solveig. El llamado de la hermosura fue obsesivo en el esteta.
La belleza, asegura Platón en el Fedro, brilla "entre todas las demás esencias,
y en nuestra estancia terrestre donde lo eclipsa todo con su brillantez, la reconocemos por el más luminoso de nuestros sentidos. La vista es, en efecto,
el más sutil de todos los órganos del cuerpo" (D.P., p. 523).
Gran impacto sufre Adán cuando conoce a Solveig. Ella sintetizaba toda
la hermosura que podía concebir en la tierra. En su "Cuaderno de Tapas
Azules" escribe sus impresiones cuando "por el sendero de los aromos" apareció ella:
No es asombroso que yo la tuviera por una visión y me preguntara

264

si la tarde no se habría personific~do en aquella suavísima figura de
mujer (A.B., p. 446).

y más adelante vuelve a consignar:
En primer lugar advertí (recordando el episodio de la tarde) que la
visión de aquella mujer en Saavedra me había causado un súbito deslumbramiento, como el que produce la hermos~ra (A.B., p. 449).

Para Adán ese encuentro con Solveig será el eje de toda su vida amorosa,
y los bellos discursos que escribirá son aquellos poemas cuyas frases le persiguen "como un tábano imbécil, en toda la extensión de su sueño" (A.B.,
p. 369).
De este primer grado pasa el alma al segundo. El que arna "debe llegar
a comprender que la belleza que se encuentra en un cuerpo cualquiera, es
hermana de la belleza que se encuentra en todos los demás" (D.P., p. 335).
En su diario, Adán escribe que después de su encuentro con Solveig aquella
intelección de amor fue tan grande
que miles de llamados resonaban ahora en sus oídos, como si la tierra
se pusiese a cantar por las mil bocas de sus criaturas! Recién, no más,
el alma sola pedía un Amigo que destruyera su soledad, ¡y ahora reconocía en los llamados la voz de cien amigos que la invitaban desde
afuera! (A.B., p. 441).

Todo fue maravilloso desde ese primer instante:
la risa caliente de los chicos, una voz de mujer a lo lejos, la oscilación
de un pájaro en una rama, el color de una piedra. No sé yo qué linaje
de simpatía desbordaba en mi pecho ante lo más humilde lo más callado: era una sabrosa inteligencia de amor y un deseo de apretar contra mi alma el haz viviente de las criaturas (A.B., p. 451).

Había llegado, corno dice Diótima, a esa hermandad en la belleza que se
encuentra en todos los demás. El hombre "debe mostrarse amante de todos
los cuerpos bellos, y despojarse, corno de una despreciable pequeñez, de toda
pasión que se reconcentre sobre uno solo" (D.P., p. 335) . Ese era el deseo
explicito de Adán, el de apretar contra su alma "el haz viviente de las criaturas" y así escribe en su diario, que su alma se encontró "maravillosamente
perdida entre sus amores" (A.B., p. 441) .
El siguiente paso de esta escala es aquel en el cual el amante "debe con265

�siderar la belleza del alma como más preciosa que la del cuerpo" (D.P.,
p. 335). Adán mismo asevera esto cuando sale con Tesler del prostíbulo y
van por la calle platicando acerca de sus mutuos amores. Forman un contraste con sus ideas. Por un lado Tesler, asegurando que la parte física es
lo más importante en el amor; y Adán asegurando que "la belleza física no
lo es todo'' (A.B., p. 355).
Diótima señala otro estadio en la escala amorosa. El alma que haya llegado
a este punto en su peregrinaje de amor "siguiendo así se verá neces~riamente conducida a contemplar la belleza que se encuentra en las acciones
de los hombres y en las leyes" (D.P., p. 355).
En Adán también encontramos esta admiración ante la belleza moral que
se esconde bajo las acciones de los hombres. Ha leído con atención l_a vida
de Santa Rosa de Lima y ésta ha dejado en su alma hondas congojas. La
vida de la mística flor limeña ha insinuado en su ánimo un anhelo de purificación y también de emulación. Se sentía pequeñito para imitar a esa
Rosa sublime.

Suspenso y aterrado, Adán había leído la historia de su b~tal~ c_on
el mundo y aquel proceso de autodestrucción que la rosa limena iba
imponiendo a su envoltura ( . .. ) se destruía en sí para reconstruirse
en el Otro, y tal era su labor de aguja, su bordado de sangre (NB.•
pp. 25-26).
El alma "amante" al ver esta belleza moral, continúa diciendo Diótima,
hará poco caso de la belleza corporal, y "de las acciones de los hombres deberá pasar a las ciencias para contemplar, en ella la ~elleza (.; . ) y producirá con inagotable fecundidad los discursos y pensamientos mas grandes_ de
la filosofía, hasta que, asegurado y engrandecido su espíritu por esta sublime
contemplación sólo perciba una ciencia, la de lo bello", ('~).P., pp. _335-336) •
Ya hemos llegado así en esta ascensión hasta el penúltlIDO estadio de esta
escala de amor. De aquí al siguiente deberá exigir del amante un amor tan
grande que le hará dar un gran salto hacia lo metafísico. Pa~a Adán Buenosayres este momento es de indecisión y de lucha, no sabe que hacer, en su
diario escribe:

sin embargo un clamor de la prudencia se levantaba todavía en mi ser,
diciéndome que una hermosura igual y de parecidos efectos. me ~abía
inclinado muchas veces al engañoso amor. Pero al evocar .";is ~ntiguos
amores recordaba yo que se habían resuelto en una mocion directa Y
brutal 'hacia las criaturas, mientras que ahora mi alma parecía moverse
con otro ritmo (A.B., p. 450).

Ahora, el último grado de esta escala. "El que en los misterios del amor
se haya elevado hasta el punto en que estamos, después de haber recorrido
en orden conveniente todos los grados de lo bello, y llegando por último, al
término de la iniciación, percibirá como un relámpago una belleza maravillosa ( ... ) belleza eterna, increada e imperecible, exenta de aumento y de
disminución ( ... ) sino que existe eterna y absolutamente por sí misma y
en sí misma ( ... ) se llega casi al término; porque el camino recto del amor,
ya se guíe por sí mismo, ya sea guiado por otro, es comenzar por las bellezas
inferiores y elevarse hasta la belleza suprema, pasando por decirlo así, por
todos los grados de la escala" (D.P., p. 336) . Para el héroe marechaliano,
el amor de Solveig es el motor interno de su peregrinaje amoroso en la búsqueda de la Causa primera. Ha de comprender, al llegar a este grado de
la escala, que la mujer no es el fin de su amor sino el camino hacia la contemplación de la Belleza Suma. Y tras un duro bregar y sufrir, Adán llega
a esta conclusión :

Y cuando, al pensar en Aquélla, tocaba o creía tocar yo el fondo último de su ser, ¡ he ahí que dejaba de pensar en ella para pensar en
Otro, como si la mujer de Saavedra no fuese más que un puente de
plata ofrecido a no sabía yo qué nuevo peregrinaje de mi entendimiento
y continúa

Pero advertí muy luego que la noción del Otro sugerida por la mujer
de Saavedra no se daba ya en mí como un penoso trabajo del razonamiento, sino con la facilidad de una imagen que se refleja en el agua,
y enamora los ojos de quien la mira, y le hace conocer el deseo de levantarlos para buscar en tomo el original de la copia (A.B., pp. 453-454) .
Es, como dice Diótima, .la "belleza eterna, increada e imperecible, exenta
de aumento y de disminución ( ... ) belleza que no tiene nada de sensible
como el semblante o las manos, y nada corporal ( . .. ) que existe eterna y
absolutamente por sí misma y en sí misma" (D.P., p. 336) . Lo que busca el
alma, en otras palabras, es al Creador, supremo fin, causa última, fin de la
escala, alfa y omega. Y termina Diótima con una aspiración: "¡ Oh mi querido Sócrates ( ... ) si por algo tiene mérito esta vida, es por la contemplación
de la belleza absoluta" (D.P., p. 336).
Ultimo grado al que también llega Adán Buenosayres cuando escribe en
su Diario:

Me levanté del umbral, con el alma llena de una indecible turba267

266

�ci6n; y empecé a caminar lentamente po~ la calle solitaria, entre el rumor de frondas que se movían bajo el aliento de la noche. Remontados
mis ojos a las alturas, contemplaba el inmenso r~baño de las_ estrellas
moviéndose arriba con lentitud sagrada; y por primera vez mi ter~ura
se volvía no a la majada visible, sino al escondido pastor que la guiaba
desde lo, alto. Había en la noche una correspondencia de signos, o un
concierto de voces que se llamaban y se reconocían, dichosas de ser y
de flotar un instante sobre la nada. Pero mi coraz~n, que tant~s. veces
había saboreado aquella música por el solo deleite de la ~usic~, le
cerraba sus oídos ahora y parecía levantarse más alto, como si, haciendo
abstracci6n de la música, buscara el rostro del invisible Tañedor. ~ al
entender que sólo a la virtud de Aquélla debía ese rapto desconocido,
ardió mi alma como una hoja fragante, y convertida en humo ascendió
sobre su propio incendio (A.B., p. 454).
En otros aspectos aparte de la filosofía amorosa es Leopoldo Marechal ~n
deudor de Platón. Abrevó tempranamente en sus fuent~s. De ellas extraJO
la savia que impregna su novela. Es el héroe, Adán, rmagen perfecta del
amante. Con todo se conforma al ideal platónico.
.
Marechal, en una prosa impecable de gran sentido poétic~ logra co~J~tar
las fuentes griegas de la filosofía amorosa con las renacentistas y cnsb~nas
legándonos esta magistral novela, que le coloca como uno de los me1ores
escritores de Hispanoamérica.

•

ALGUNAS ANOTACIONES SOBRE EL ASPECTO
PSICOLóGICO EN LA TIA TULA DE
MIGUEL DE UNAMUNO
FIDEL CHÁVEZ P.
I.T.E.S.M.

MUCHO SE HA ESCRITO SO.dRE Don Miguel de Unamuno. Y su veta sigue
inagotable. Dentro de la amplísima bibliografía dedicada al pensador del
noventa y ocho, es de bastante notoriedad la ausencia del aspecto psicológico
en su novelística; generalmente tenemos estudios enfocados siempre hacia
lo mismo: religión, filosofía, inmortalidad. Pero en el aspecto psicológico,
hay una especie de veda; casi todos los unamunistas lo tocan muy someramente o no lo tocan. Sin embargo, éste es preponderante en sus novelas. Es
el punto culminante en La Tía Tula.
Unamuno, además de dar a conocer su problema de personalidad, está
haciendo algo más: está jugando con la personalidad de sus creaturas; que
si bien tienen mucho de él, también presentan rasgos propios que las definen como tales, que las hacen ser autónomas. Tula denota características
psicológicas tan particulares que es imposible pasarlas inadvertidas. El solo
hecho de que tenga mucho de su autor, es ya motivo de estudio en el campo
psicológico. Lo que hay detrás de este personaje aparte de esto, es su realidad como ente de ficción, como creatura literaria; dicho de otro modo: el
mundo del creador en la creatura y el mundo de la creatura en la creaci6n.
Estamos ante dos actitudes que es necesario explicar. La primera y más
sencilla, nos remite al tan mencionado problema de personalidad unamuniano.
Es la actitud de dar a conocer a través de sus personajes su personalidad; la
novela es un medio más para externar sus ideas.
La otra, la situamos al lado de ésta. Podemos decir que funciona ambivalentemente. El personaje, como producto creado que es, lógicamente presenta
características que develan a su creador. Pero aparte, el personaje tiene un
mundo que se hace más real y palpable cuando este ser llega a la autonomía.

269
268

�Al llegar a ser autónomo, vive su problema. Aquí aplicamos esa ambivalencia
de que hablamos anteriormente. Persisten a la vez el problema del autor y
el problema propio del personaje: son dos mundos que se fusionan en un
ser creado; el personaje.
Con estas anotaciones sólo queremos aclarar de nueva cuenta la importancia que merece este aspecto que ha sido olvidado por la mayoría de los
unamunistas, como en el caso de Julián Marías, que, en su libro Miguel de
Unamuno, enfoca el aspecto pero no decisivamente; sus juicios al respecto
son contradictorios la mayoría de las veces. No es que le queramos restar importancia al libro de Marías; la tiene, pero bajo otro punto de vista.
Si bosquejamos a Tía Tula como personaje psicológico, tenemos a la vista
ciertos elementos claves que son los que dan forma a este bosquejo y lo convierten en un verdadero y complejo ser literario: la varonía, el erotismo, el
ansia de maternidad y la castidad. Elementos preponderantes que lo constituyen en personaje psicológico.
En gran parte de los personajes femeninos unamunianos, se puede hablar
1
de varonía. Sus heroínas "son, por lo general, un poco 'varonas' ." Tula
muestra características que la definen como una varona. Quede claro que el
término "varona" no es sinónimo de "hombruna" sino por el contrario, es
un personaje que posee mucha feminidad. Lo que hace llamarla así, es la
fuerza, el poder, el dominio que tiene sobre los demás.
En el caso de La Tía Tula -y también en otras novelas de U namuno-,
vemos que la mujer se vale de la debilidad del hombre. La aprovecha para
hacer de él un instrumento que mueve a su antojo. Es muy frecuente encontrar en la sociedad española este tipo de personajes femeninos con ansia
tutelar, que se constituyen en el ser fuerte de una familia, en la cabeza, es
decir, que ejercen el matriarcado. Unamuno penetró profundamente en este
problema. "Tía Tula nace del enfrentamiento de lo más profundo del subconsciente unamuniano con algo que quizá hasta ese momento no había sido
tratado en la literatura española: los poderes matriarcales que desde tiempo
2
inmemorial vienen modelando el alma hispánica".
La manera de actuar de Tula, ante diferentes situaciones, nos puede revelar más explícitamente esta varonía: al casar a Ramiro con Rosa, Tula
implanta su voluntad, se impone. "Si la quieres, a casarte con ella, y si no
la quieres, estás de más en esta casa ( ... ) ... al día siguiente se fijaba el
día de la boda".3 Ramiro no puede hablar abiertamente, porque la sola pre1

Rof Carballo, Juan, El Erotismo en Unamuno, Revista de Occidente, No. 19,

Madrid, octubre, 1964, p. 75.
• Ibid., p. 74.
• Unamuno, Miguel de, La Tía Tu/a (Col. Austral No. 122), Ed. Espasa-Calpe,

S. A., Madrid, 1965, p. 29.

270

sencia de Gertrudis lo turba; siem re será un
.
.
lo que la grave mujer decida.
p
personaje surruso que acepte
El primer parto de Rosa ofrece much
. .
die estuvo más serena y I
as complicaciones; sin embargo "nava erosa que Gertrudis C
,
'
terana en asistir a tales trances" .4 La ue
. . reenase que era una vees ella. Decreta cuánto y cómo debe d; ha man~Ja realmeDLe el ma~rimonio
de que sus opiniones sus deseos son , d cersEe' , lo hace porque está segura
'
or enes stá se
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capaz de contradecirla.
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gura e que nmguno es
Llega a cobrar tanta importancia en el h
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que tan fac1lmente ejerce sobre la famili
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, r, esa 1mpos1c1on
Desde el punto de vista de "lo , fa, ,~onstituyendo5: as1, en centro de ésta.
el erotismo. una el erot·s
ero ico ' podemos senalar dos vertientes en
'
'
1 mo en cuanto fluir impetu
d 1. .
creación. La otra vertiente es la diatrófica o
. oso e mstmto de promaternaJ.7 De esta manera va a f
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' 1 sea _el lffipulso tutelar, protector,
unc1onar e erotismo en U
1
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sexual por una parte y el anhelo I
namuno; e apetito
erótica también nos encontramos
~n::::ura po~ ~a otra. En esta actitud
en su artículo El erotismo en U
uno agomco. Juan Rof Carballo,
namuno nos prese ta 1 · •
.
sobre el problema que nos ocupa:
,
n e s1gu1ente diagrama

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Impulso diatrófico maternal
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Desigualdad

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l,

Apetito sexual

Amor Propio. Altanería

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Muerte

social

- - - - - - - - - - - - - Hambre.

Pobreza

"En e1 erotismo
·
unamuniano están sicm re imb .
.
por una parte el apetito genési
1. p I
ncadas estas seis constantes;
y la muerte. Por el otro siempc1~e ~ et i~pu so maternal; la conjunción erótica
m erv1ene en Unam
1·
roso, un factor muy destacado: el orgullo
altane , un]o, en e Ju~go a~o'
na, e amor propio. MeJor

I;

•
'
'
'

lbid., p. 35.
Ibid., p. 43.
lbid., p. 39.
Cfr. Rof Carballo, Op •

CI·1.,

p. 73.

271

�dicho, algo muy especial que está entre todas estas tres cosas sin ser ninguna
de ellas y que sólo entenderemos bien si las relaciones con los otros dos elementos la determinan profundamente: la desigualdad social de los partícipes en el encuentro erótico y la pobreza o el hambre que, desde luengos
tiempos, van vinculados al status social de uno de ellos.
"Estas seis realidades se ponen entre sí en contacto a través de la chispa que
salta entre el apetito sexual y la altanería. Este chispazo tiene que salvar una
separación a fuerza de haberse cargado mucho las tensiones. Mas, para entender esto bien, es preciso que analicemos someramente cómo circulan las energías anímicas entre estas situaciones psicológicas: el apetito sexual sentido
como fuerza de la vida y como muerte; el instinto maternal; el amor propio;
la pabreza o desigualdad social. Subrayemos antes, una vez más, el carácter
agónico del erotismo en Unamuno ( ... ) Hemos de ver que las interpretaciones eróticas unamunescas son siempre en lucha a veces contra la vida mis8
ma. Es de temer que también en lucha contra el amor".
Tula encarna estas dos manifestaciones. La más palpable, la que aflora, es
la diatrófica. Al impulso sexual siempre rehuye. Cuando reprocha a Rosa el
tener un perro en la casa, de su subconsciente está brotando el impulso diatrófico; piensa que puede retardar o perjudicar en su hermana la procreación
de hijos. "Y cuando al fin fue un día a decirle que había regalado el perrito,
Gertrudis, sonriendo gravemente y acariciándola como a una niña, le preguntó al oído: 'Por miedo a los antojos, eh?' Y al oír en respuesta un susurrado '¡ sí!', abrazó a su hermana con una efusión de que ésta no la creía

q~e me reproches y estés llenando la casa con tu person
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d
OJOS, con el son d tu
. ,
a, con e uego e tus
u
1m
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voz, con el rman de tu cuerpo lleno de alma ero de

~!:ha,ª.!:~!'1:'~'.;,'.':. ';.':,:, ,\º:,:~e:::da, bajaba

rab!. y se

El deseo
oculto empie
capar
de Ramiro
d
~a a man_ifestarse en ella· y, con el propósito de es' a a este un ano de plazo para med"t
1 l
asegurarle si pasando el plazo se casa ,
,
ar a propuesta, sin
l 1m
d
ra con e1 O no. "Y era lo cierto que en
;u ªcabeª cerr:, a de Gertrudis se estaba desencadenando una brava galerna
za rema con su corazón y
bo
,
.
con algo más ah' d
' am s, corazon y cabeza, reñían con ella
el tuétano de los1:ca o, mdás entra,ñ~do, más íntimo, con algo que era como
uesos e su espintu" .12
Tula ~o puede a_ceptar a Ramiro, porque jamás olvidará que fue de otra,
aunque_ esta haya sido su hermana y esté muerta. ". De otra? . ' . D
no! i N1 después de mi muerte! i Ni de rni hermana~
. D . t no. t e otra,
puede ser más ue de
(
.. · · 1 e otra, no! No se
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q
una ... ) Porque cuando él estuviese a rni lado arr'1ma
o
a
m1
carne
a
carne
., me dice que no estuviese pensando en' ella?
d
y
,' .
' é.•qwen
o no sena smo el recuerdo"_13
•
Es por esto que Tía Tula quiere tanto a Ramirín
,
cuando f~e engendrado, Ramiro pensaba más en el\; :::q~: ;:: se1u:a. que
a ~anohta, la segunda hija de la hospiciana, la siente como hij:· dt:1smo
ca O ; su pecado es no habérsele entregado a Ramiro
peEl problema ~rótico va inquietando el alma de ~sta muJ·er hasta el
mento
· ·
,
. ' en que
. nene que d"mgirse
a su confesor; el padre Alvarez
Ella moor
nmgun motivo acepta casarse con Ramiro no
.
.
p
razones que el sacerdote le hace ver:
'
qmere aceptarlo, pese a las

capaz".º
Ligado al impulso diatrófico, está el genésico, el sexual. Este, en Gertrudis, es motivo de su constante lucha interior. No acepta por ningún motivo
el erotismo que pueda llevarla a lo sexual. Al morir Rosa, ella es una tentación para Ramiro; constantemente él le hace insinuaciones:

.
o la
"-¿ Que' es el remedio contra la sensual1"dª d?• ¿ El matnmonio
mujer?
-Los dos ... la mujer. . . y ... el hombre.
-¡ Pues, no, padre, no, no y no! .t Yo no puedo ser remedio contra
nada!

"-Pero es que siento un vacío.
-¿ Vacío teniendo hijos?
-Pero ella es insustituible ...
(el subrayado es nuestro)
-Así lo creo ... Aunque vosotros los hombres ... "

la

¿ Qué es eso de considerarme remedio?

i y remedio. . . contra eso! No, me estimo en más ...
-Pero si es que ...
ya dno sirve., Yo, si él no tuviera hiJ'os de mi hermana, acaso me
h -No,
b '
a na casa o con el para tenerlos . . . pero remedio? . y a eso? . y 0
remedio? ¡ No!
(.
· é.

10

Ramiro siempre trataba de estar cerca de su cuñada; ésta era ya una obsesión: "¿ Tienes derecho, Gertrudis, a perseguirme con tu presencia? ¿ Es justo
11

Rof Carballo, op. cit., p. 78.
• Unamuno, Miguel de, op. cit., p. 34.
10 !bid., p. 58.

8

272

!bid., pp. 64-65.
" !bid., p. 69.
" !bid., pp. 69-70.

273
HIB

�-Y si antes de haber solicitado a su hermana la hubiera solicitado . ..
(el subrayado es nuestro) .
-¿A mí? ¿Antes? ¿Cuando nos conoció? No hablemos ya más, padre,
que no podemos entendernos".14

El punto obscuro en Tula se esclarece, el confesor ha dado en el blanco;
pero, aún así, sigue demostrando su orgullo, su entereza. No está dispuesta
a entregarse a un hombre que ya fue de otra. Pero, más que esto, es miedo,
miedo tremendo al sexo opuesto. En este miedo quizá esté ocultando su fascinación por Ramiro. Esta es la medida para ocultárselo a sí misma, y seguir
siendo el modelo de virginidad.
Cuando nuestro personaje se abre y devela todo su secreto amor, es justo
cuando Ramiro está en el lecho de muerte:
"-¡ Tula! -gimió el enfermo abriendo los brazos.
-¡ Sí; Ramiro, sí! -exclamó ella cayendo en ellos y abrazándolo.

Juntaron las bocas y así estuvieron, sollozando.
-¿Me perdonas todo, Tula?
-No, Ramiro, no; eres tú quien tiene que perdonarme.
-¿Yo?
-¡ Tú! Una vez hablabas de santos que hacen pecadores. Acaso he
tenido una idea inhumana de la virtud. (El subrayado es nuestro).
Pero cuando lo primero, cuando te dirigiste a mi hermana, yo hice
lo que debí hacer. Además, te lo confieso, el hombre, todo hombre, hasta tú, Ramiro, hasta tú, me ha dado miedo siempre".15

El hombre físico es el temor más grande de Tula. Esto podemos verlo
claro cuando después de haber confesado a su cuñado el amor y la pasión
que calló durante tantos años, pasa por su mente lo siguiente: "¿Y si se repone y cura? ¿Si no muere? ¿Ahora que ha acabado de romperse el secreto
entre nosotros?" 16 De nueva cuenta el temor, porque si Ramiro se cura no
tiene ya escapatoria. Al declarar su pasión al moribundo, más que arrebatada
por el momento lo hace porque está segura de que va a morir, de que ya
no puede temer a la Eresencia de éste.
Tula más que erótica es antierótica; antisexual. Es un fenómeno que psicológicamente tiene su explicación: hay tres tipos de fantasías que determinan
este trastorno:
" /bid., pp. 83-84.
,. /bid., pp. 98-99.
11
/bid., p. 99.

274

a) La fantasía de la Bella Durmicn te; la satisfacción sexual se relaciona
con la muerte; la mujer piensa que si la suprime se sustrae a su tiranía.
b) La fantasía de Brunilda: es la que presenta un conflicto entre el amor
y la agresividad femenina.
c) La fantasía de la abeja reina; es decir, la que brota del choque entre
el papel maternal y el erotismo.17
En Tula se manifiestan estas dos últimas fantasías, pero más preponderantemente, la última:
"-¿Por qué? ¿Por la miel? -preguntó Ramiro.
-No las toca nadie, he dicho.
-Pero si no son madres, Gertrudis.
-Lo sé, lo sé bien. He leído en uno de esos libros tuyos lo que son las
abejas estas, las que pican y hacen la miel; sé lo que es la reina y sé
también lo que son los zánganos".18 (El subrayado es nuestro).
Hay una identificación plena con la abeja-reina; porque es igual que ella,
no es madre pero es el centro de la familia. Es "en apariencia ( ... ) un carácter de mujer que, frustrada en su deseo amoroso, concentra ahora todo
su libido, todo su impulso erótico, no en lo sexual, sino en lo diatrófico, no
en el amor del varón, sino en el amor a los hijos de su hermana".19
El erotismo lo considera Unamuno como un peldaño en el proceso de inmortalidad; lo que nos interesa aclarar ahora es que de él nace el ansia de
maternidad. Tía Tula ansía ser madre, pero rechaza todo procedimiento
normal para tener hijos. Vierte todo su amor maternal en los hijos de su
hermana. Desde que nace el primer niño -Ramirín-, es ella quien se encarga de su cuidado, cosa que hará también con los demás. Los hijos que
no ha tenido, los siente completamente suyos; más que la verdadera madre
es ella quien les dedica su vida.
Al morir Rosa no quiere ser la esposa de Ramiro, pero sí la madre de sus
sobrinos. El amor sexual de Tula está sublimado por el amor maternal que
siente por los hijos de su hermana. Los siente tan propios, porque en realidad Rosa no ha sido más que el instrumento usado por Gertrudis para poder
tener hijos sin sacrificio físico alguno. La madre de espíritu es ella, la Tía.
Hasta la propia Rosa sentía que era Tula más madre que ella: "¿ Quién,
si no, es la verdadera madre de mis hijos?" 20 Ramiro, por su parte, sostenía
" Cfr. Rof Carballo, op. cit., pp. 87-88.
18
Unamuno, op. cit., p. 67.
" Rof Carballo, op. cit., p. 87.
"' Unamuno, op. cit., p. 40.

275

�una íntima lucha interior. Esa actitud maternal de Tula lo desconcer~ba.
"La casa le daba vueltas en derredor ( ... ) Y del fondo de su alma salíale
una voz diciendo: '¿ Cuál es la madre?' " 21 A Tía Tula no se le difi~ulta en
lo más mínimo desempeñar el papel de madre; porque, como ella nusma lo
dice: "Toda mujer nace madre".22 Llega incluso a pedir un milagro para así
poder amamantar al último hijo de su hermana, quien es~ba ya más en la
otra vida: "-· DéJ'ame! ¡ Déjame! ¡ Vete al lado de tu muJer, que se muere
·- t
de un momentoi a otro; vete, que allí es tu puesto, y d''
eJame con e1 runo.
-Pero, Tula ...
-Déjame, te he dicho. Vete a verla morir; a que entre en la otra
vida en tus brazos! ¡ Vete! ¡ Déjame!
Ramiro se fue. Gertrudis tomó a su sobrinillo, que no hacía sino gemir,
encerróse con él en un cuarto y sacando uno de sus pechos secos, un~ de sus
pechos de doncella, que arrebolado todo él le retemblaba por los laudos del
corazón -era el derecho--, puso el botón de ese pecho en la_ flor sonrosada,
pálida de la boca del pequeñuelo. Y éste gemía más estruJando entre sus
pálidos labios el conrnoyido pezón seco.
"-· Un milagro Virgen Santísima - gemía Gertrudis con los ojos ve'
• 1
' nad'1e.1
lados 1por las lágrimas-;
un milagro y nadie
o sabra,
y apretaba como una loca al niño a su seno. Oyó ~~os Y lu~go, que
intentaban abrir la puerta. Metióse el pecho, lo cubno, se enJugo los
ojos y salió a abrir. Era Ramiro que le dijo:
-¡ Ya acabó!
.
.
,
-Dios la tenga en su gloria. Y ahora, Ramiro, a cuidar a estos.
-¿A cuidar? Tú ... , tú ... , porque sin ti ...
-Bueno· ahora a criarlos, te digo". 23

'

Muerta Rosa, Tula está más que nunca en su papel. No ~cepta casa:se
con su cuñado y mucho menos con Ricardo, primo_, de Ram~ro con qm~n
sostuvo un pequeño epistolario amoroso; porque, haciendolo as1, se_ converüa
madrastra de los que ya son sus hijos. "Casándome con Ramiro, entree~ dole mi cuerpo y no sólo mi alma, no lo impediría. . . Porque entonce~
~~ue sería madra:tra. y más si llegaba a darme hijos de mi carne y de m1
sangre ... Y esto de los hiJ' os de la carne hacía palpitar de sagrado terror el
"' lbid., p. 36.
" Jbid., p. 37.
" Jbid., pp. 4 7-48.

276

tuétano de los huesos del alma de Gertrudis, que era toda maternidad, pero
maternidad de espíritu".24 El amor maternal cobra tal vida en Tula que
llega a sentir que esos hijos son de su vientre. Gertrudis no quiere ser madrastra porque ya es madre. Tras ese amor maternal, se oculta el terror al
sexo. No quiere aceptar a su cuñado por esposo, pero sí que los hijos de
éste sean inmensamente suyos.
La realidad es que Tula no quiere ser madre como la naturaleza lo exige.
Por eso los interminables pretextos y las evasivas a su cuñado. Su formación
no le permite más que enmascararse dentro de sus falsos instintos. Todo lo
que pudo haber sido en ella una placentera realidad, lo encubre en su frustrada y obscura personalidad de tía ejemplar, pura y casta.
Son dos los hijos por los que Tula siente marcada preferencia; Ramirín,
el primero, porque en ese entonces Ramiro aún tenía muy fresco su recuerdo
y pensaba más en ella que en Rosa; y Manolita, porque es la hija de su pecado. Pero también hay que recordar que Ramiro cae con la hospiciana porque Tula no lo acepta; es cuando más viva estaba la pasión de Ramiro, el
deseo, por su cuñada. Queremos decir que también en esta ocasión pensaba
más en Tula que en la pobre Manuela, por quien nunca sintió más que
lástima.
Gertrudis tendrá que criar a la última hija de Ramiro y la Hospiciana,
porque ésta muere en el parto. A los hijos de alla los recibe también como
si fueran suyos. Al criar a Manolita, Tula manifiesta rasgos en que el instinto
maternal se ha apoderado por completo de su persona. "Cuando ponía el
pisgo de caucho en la boquita de la pobre criatura, sentía que le palpitaba y
se le encendía la propia mama (subrayado nuestro) ( ... ) Y al darle de
mamar, en aquel artilugio, por la noche, a oscuras, y a solas las dos, poníale
a la criaturita uno de sus pechos estériles, pero henchidos de sangre, al alcance de las manecitas para que siquiera las posase sobre él mientras chupaba
el jugo de vida".25
Tula se dedica, se consagra a una labor educadora, toma el puesto de madre no sólo de los hijos de su hermana, sino también de las hijas de la hospiciana y Ramiro. En último término, esto puede verse como una autodefensa, por miedo a la maternidad física. Ella considera que formar a los hijos
es más importante que tenerlos, actitud que pasa a segundo término después
de la muerte de Ramiro. Pensemos que fue así, porque se vio a salvo de la
presencia de su cuñado.
Esta "hambre de maternidad" está ligada estrechamente con lo erótico,
•• lbid., p. 70.
,. lbid., pp. 113-114.

277

�con el amor sexual, punto de partida a donde vuelve este instinto maternal
de Tula.
Hemos observado ya que en Gertrudis existe un inmenso temor al hombre.
Este temor es, más que nada, por castidad. Tiene sus raíces en su formación.
Lo que más le preocupa es ser una mujer ejemplar, modelo de virginidad.
Tula, en efecto, será una mujer casta y pura, pero no porque así lo sintiese,
sino porque tenía muchos prejuicios, procedentes de su apetito sexual, de su
frustrada idea del amor.
Cuando empieza a hacerse cargo de los hijos de Ramiro, la pureza es lo
que xr{ás le importa. Sustrae al primer hijo, a Ramirín, para que no fuera
desde pequeño a percatarse de los "ardores de sus padres". Detrás de esta
pureza, hay erotismo: "Y por las mañanas, luego de haberse levantado Ramiro, iba ( ... ) y abría de par en par las hojas del balcón, diciéndose: 'Para
que se vaya el olor a hombre'." 26 Quiere un hogar limpio, donde no tengan
que cerrarse las puertas a los pequeños. Hasta las miradas de su cuñado
afectan la limpieza del hogar: "-Lo dicho; no quiero que ensucies así, ni
con miradas, esta casa tan pura y donde mejor pueden criarse ]as almas de
tus hijos. Acuérdate de Rosa" .27 Al médico de la familia, que insinúa a Tula
matrimonio, lo rechaza: -¡ Por puerco! -No puede ver en el hombre más
que el instinto sexual y eso es podredumbre. Cuando educa a Ramirín, le
enseña geometría, porque en ella encuentra pureza, pero no le enseñará anatomía ni fisiología. "Esas son porquerías -decía- y en que nada se sabe
28

de cierto ni de claro" .
La limpieza era ya en Tula patología; al criar a Manolita, tuvo que hacerlo con lactancia artificial; el lavar los frascos y preparar el alimento era
para ella un ritual.
Detrás de esta mujer casta, modelo de virginidad, hay un mundo oscuro
y ambiguo donde se mantiene una fuerte y constante lucha entre el amor y
la castidad. Al final de sus días, de lo que se arrepiente Tula es de no haber
dado su amor a Ramiro, de haber sido tan casta. "Y si veis que el que queréis
se ha caído en una laguna de fango ( ... ) echaos a salvarle, aun a riesgo
29

de ahogaros, echaos a salvarle ... "
Cierto es que el arrepentimiento en Tula es un tanto ambiguo, debido a
que las últimas palabras de la tía pueden tomarse como producto del delirio
motivado por su estado de salud. Sin embargo, al aceptar que Tula está delirando, hay que aceptar también que su delirio es muy especial, tan especial
:• !bid., p. 58.
:rr Ibid., p. 64.
:s !bid., p. 117.
'" Ibid., pp. 136-137.

278

y coordinado que esas palabras finales encierran
advertencia para los sobrm'os que empiezan
.
a v· una
· Rensenanza. O quizá una
puede arrepentirse por complet
. ivir. ecordemos que Tula no
O porque su obJet'
·
ad. Por esto advertíamos qu
, .
ivo, su mira, es la inmortalid
e su umco ar
· ·
pondido a Ramiro. El arrepentum'. t
repenbrmento es no haber corresd
,
en o aparece ya c
d
.
na a, es mas que otra cosa un modo d . if
uan o no es posible hacer
ante ésta limpia de toda culpa.
e JUSt icarse ante la familia y, así, morir
A) Conducta.
Tula nos va a mostrar externamente u
.
Puede decirse que es un mod I d
. n comportamiento irreprochable
e o e rectitud Su m
d
·
e una mujer dedicad
·
anera e comportarse es
la d.
a y consagrada a su d b
S if'
edicarla a los hijos de su hermana
e er. acr ica su vida, para
d
En apariencia todo resulta normal.
fecta revelará el interior de T I .
per; es~a conducta tan medida y perpsicológicos, tan profundos y c;: a ,t day, etras de ella, un mar de traumas
'-'"en a os que no I d .
Estos traumas la acorazan e , .
'
a e1an ver el mundo real
n si misma actuando
.
perfecta; sin embargo su cond t
aparentemente como muy
. .
,
uc a va mostrando poc
. .
e ommio, la posesividad, el q uerer ser madre y la od at poco., sus mstlntos:
1d
o o esto da forma a una mu1er
. que es normal
, exte es ruccion..
.
T d
te, nunca podrá vencer la luch
rnamente, mtenormena con sus traumas rel . d
con a castidad o más bien co 1 "d
aciona os en principio
1
'
n a i ea que de la sexual' d d t'
,
pues su excesiva preocupación por I I' .
i a iene; asi vemos
hijos de Ramiro
a impieza, o su extremo amor hacia los

h

El personaje presenta, a
su interior; su conducta y
t bm' •
es orno para probar su
pero no falso.

cada aso un
.
I
p . 1' p tos, reacc10nes, que nos revelan
a especia manera de reaccio
I
íntimo instinto de
nar, son e mejor
destrucción, muy profundo

B) · El instinto destructor.
Más que instinto de destrucción es un . .
. .
motivado por deseos de venganz '1
:sonto crlIIllilal subconsciente
hace pensar esto su manera de a, o que
y en el fondo de Tula. No~
.
.
comportarse y de
·
.
situaciones. Gertrudis casa a R
reaccionar ante diferentes
osa con Ramiro
·
ella a quien ama Trata d
blim
' consciente de que es a
..
.
e su
ar esto y todo su
l nf
os hiJOS de su hermana Po
. . .
amor o e oca hacia
1
los maneja. Le interesa p.rim:d~rlmmcipio, en los casados, ejerce dominio
r ia ente que Rosa 1 d, b .
'
tes del casamiento hay en T 1
.
e e so nnos. Ya an.,
,
u a ese ansiado papel de T'
. ,
tencion
subconsciente de poder asi, robar1e el canno
·- de ia,l quiza
,
hi. con la inpo ian haber sido suyos.
os JOS que bien
d

279

�Cuando nace el primer niño, se presentan algunas dificultades en el parto,
a tal grado, que "el médico llegó a hablar de sacársela viva o muerta".
-¿Muerta? -exclamó Gertrudis-; ¡ eso sí que no!
-¿ Pero no ve usted -exclamó el médico- que aunque se muera
el crío queda la madre para hacer otros, mientras que si se muere ella
no es lo mismo?
Pasó rápidamente por el magín de Gertrudis replicarle que quedaban otras
madres, pero se contuvo e insistió:

-"Muerta ... , ¡No! ¡Nunca! Y hay, además, que salvar un alma".ªº
En este momento no le interesa su hermana, y quizá cuando pensó que 'quedaban otras madres' era más concretamente que quedaba ella. Este es el
primer inicio en firme donde se siente ese instinto destructor, anormal en
Tula.
Rosa queda débil del parto; aún no se repone y la tía ya está pensando
en un hijo más:
"-Creí morirme, Tula. Aún ahora me parece que sueño muerta. ( ... )
-Cállate. El médico ha dicho que no hables mucho. El pobre de Ramiro
estaba más muerto que tú. ¡ Ahora ánimo, y a otra!" 31
Es tanta la insistencia de Tula en que la misión del casado es tener hijos,
que pronto viene el segundo. Se apropia de la voluntad de Rosa, quien desde
entonces cada vez está más débil pero a Tula no le importa; le insiste nuevamente en lo de los hijos. Viene el tercero, y Rosa está al borde de la muerte.
Tula lo siente tan natural que, cµando Ramiro le pide infunda ánimos de
vida en la moribunda, lo que le contesta es que la obligación es de él y no
de ella. Muere Rosa, y Tula se muestra tranquila, como si ya lo esperase.
Pasado el tiempo, se niega a casarse con Ramiro arguyendo que no puede
ser madrastra de sus hijos. Ramiro cae en la débil tentación de la carne, con
Manuela.. Esto es un golpe fuerte para Tula, quien cree que la manera de
responde1 a este acto de Ramiro es obligarlo a casarse con Manuela. Es una
manera de vengar la ofensa que éste le había hecho y estar a salvo. Viene
otro hijo más para la tía; ésta sigue el mismo procedimiento utilizado con
Rosa. Ahora es a Manuela a quien tiene que decir que su labor es tener
hijos, o indirectamente: atender al marido. La pobre hospiciana, que de por
sí era debilucha y además anémica, apenas soporta el primer parto. Nuevamente, con los 'intencionales' consejos de Tula, no tarda en estar otra vez
"' Ibid., p. 35.
" ]bid., p. 36.

280

embarazada. Ramiro cae enfermo y muere. Al poco tiempo Manuela da a
luz una niña, lo cual le causa la muerte.
Ahora sí Tía Tula está sola. No tiene más a quién dedicarse que a sus
hijos. ¿ Cómo ha llegado esta mujer hasta aquí? Si reflexionamos sobre este
aspecto, es fácil plantearnos lo siguiente: quizá Gertrudis actuaba inconscientemente; pero es ella quien lleva a su propia hermana a la muerte. Al nacer
Ramirín, Tula sabe que el estado de la madre es delicado pero no hace nada
por cuidarla. Al contrario, la anima a tener más hijos. Sustrae al niño, se
encarga de él, para que así Rosa no tenga más que entretenerse con Ramiro.
Al fin, al dar a luz el tercer fruto, muere; muere por su debilidad, sí, pero
no llega sola hasta este punto: Tula la arrastra. El deseo de venganza subconsciente se está cumpliendo. Se ha posesionado de sus sobrinos y, además,
ha quitado a Rosa de su camino, la ha destruido. Más tarde, con Manuela
la hospiciana sucede exactamente lo mismo. Sólo que aquí, ya llega Gertrudis a la reflexión: "los otros se murieron; a ésta la han matado ... ! ¡ La
han matado .. . !, ¡ la hemos matado! ¿No la he matado yo más que nadie?
¿No la he traído yo a este trance?" 32 Ella la ha conducido de la mano
hasta la muerte. Si con su propia hermasia lo hizo, con ésta no repara en
hacer lo mismo. Sin embargo sus delatoras reflexiones cambian de rumbo y
todo lo acepta como cosa del destino. Claro está que no por esto deja de
ser la autora, la homicida. En el caso de Rosa, su instinto estaba en el subconsciente, operaba desde allí. Si ponemos atención a sus reflexiones, vemos
que ese instinto está ya no en la subconsciencia sino en la conciencia, aunque sea por un momento y retroceda nuevamente al subconsciente. Estamos,
pues, ante el punto culminante, es decir, el principal punto de apoyo en la
tesis que queremos asentar. El instinto de destrucción en Tula es más bien,
como ya lo mencionábamos en principio, un instinto criminal (homicida),
provocado por un interior deseo de venganza. Una desviación erótica: tener
hijos del hombre que ama sin dejar por ello de ser virgen.
Hay algo más, y quizá pueda parecer un poco descabelJada la idea. Sin
embargo la mencionaremos: también a Ramiro se puede aplicar este instinto
de Tula. Al igual que a los anteriores, a Ramiro también lo llevará a la
muerte. Cierto es que s~ enfermedad era una pulmonía, pero esto se le
complica con el corazón. Pensemos detenidamente, en que es Tula quien
ha traído estas complicaciones con su presencia, con sus evasivas, con su dominio. Si Ramiro llega a esto, es más que nada por la vida tormentosa a que
lo sometió su cuñada. En el exterior, se ve sólo como el rechazo; pero, interiormente, es una ruda y angustiante lucha que muy bien pudo afectar de
esta manera a Ramiro.
" Ibid., p. 102.

281

�Tula es de ese tipo de mujeres que pueden compararse con unas plantas
carnívoras llamadas "droseras", "hembras que acogen en su regazo al atraído
38
y despreocupado fecundador, le utilizan y le devoran a continuación". Es
lo que hizo T ula con Ramiro, lo ató a sí, y lo utilizó como un simple instrumento. Y además lo llevó a la muerte.
Hemos hecho ya alusión a otros aspectos no normales en tía Tula. Este
instinto que observamos es algo más de lo que hay en e.,;te ser tan particular
que no acepta la realidad. De lo único que llega a arrepentirse al final de
sus días Tía Tula, es de no haber hecho feliz a Ramiro. Pero no de haber
destruido a Rosa y a Manuela e incluso al propio Ramiro. A la última hija
de Manuela, Manolita, la llama "la hija de mi pecado", porque ella había
obligado a Ramiro a casar~c con la hospiciana. Sin embargo, en el subconsciente ese pecado es más por el crimen que cometió con Manuela.
En La Tía Tula, Unamuno sigue su particular forma de escribir novelas.
Expone nuevamente las ideas que lo acompañaron siempre -muerte e inmortalidad-, a través de personajes, en un relato más de acción y sentimiento. Porque Miguel de Unamuno es un amplio y complicado pensamiento
formado de teología y filosofía, C!!Yº anhelo más grande es comunicarse a
través de la literatura. Consideremos, finalmente, que La Tía Tula es una
de las novdas más profundas del pensador noventaiochista donde se llega a encontrar no sólo una novela psicológica o filosófica sino, además, una auténtica obra de creación literaria.

11 Serrano Ponccla, Segundo, El Pensamierito de Unamuno (Col. breviarios No. 76),
Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1964, p. 196.

EL CAMBIO EN LOS LENGUAJES
EVOLUCIÓN DEL INGLÉS
ELISABETH K. DE HINOJOSA, M.L.
Escuela de Letras, ITESM.

Los LENGUAJES NO SON ESTÁTICOS, están en constante evolución desde los
más remotos orígenes hasta la actualidad, y los cambios ocurren sin excepción en cualquiera de ellos. Los cambios se dan en la fonética, la sintaxis, la
acentuación, la semántica y la morfología. Son más notables cuando se comparan dos idiomas que han surgido de la misma fuente, por ejemplo el alemán
y el inglés; el español y el italiano. Será naturalmente más difícil reconocer
el parentesco en un grupo que en otro, hasta llegar a ser imposible establecer
relación o similitud alguna entre dos idiomas de un mismo grupo.
Los cambios no se deben a alguna persona o a un grupo de personas, sino
a toda la comunidad que habla un lenguaje particular. Son imperceptibles y
lentos, hasta que llegan a establecerse completamente; pero no ocurren al
azar, parece que siempre hay un patrón reconocible y se efectúan en forma
colectiva, ya que se requiere la aprobación del resto de los miembros de la
comunidad para aceptar una nueva modalidad.
En los cambios lingüísticos hay dos fuerzas que actúan en sentidos opuestos. Bram menciona las fuerzas centrífugas y las centrípetas. La fuerza centrífuga sólo se refiere a los cambios que ocurren dentro de un lenguaje pero
sólo en una región, sin cubrir todo el territorio donde se habla, y si se llega
a alargar por bastante tiempo, se convierte en dialecto. En realidad es como
han surgido los diversos idiomas; de un dialecto que ha tenido preponderancia sobre otro, debido a la importancia política y económica de una determinada región. Las fuerzas centrípetas son las que sostienen la norma establecida.
En muchos idiomas, por no decir que en todos, ocurren peri6dicamente
cambios fonéticos. En la lengua inglesa se puede apreciar uno muy intere283

282

�sante que se denomina Great vowel Shift y que ocurrió a partir de 1400 y
se efectuó en el transcurso de aproximadamente 200 años. Las vocales cambiaron de pronunciación siguiendo un patrón determinado. Antes del cambio,
las vocales tenían una pronunciación semejante a la de nuestro idioma, pero
debido a ese cambio se tiene hoy la pronunciación que tanta dificultad causa
a los extranjeros que aprenden el inglés y aun causa dificultades a los mismos niños ingleses y norteamericanos en cuanto a la ortografía, ya que la
forma escrita permaneció igual pero la pronunciación cambió. Durante esa
época también cambió la acentuación de varios vocablos, por ejemplo en las
palabras vertú hoy vírtue y licoúr, hoy líquor, acentuándose la penúltima en
lugar de la última sílaba. En el idioma alemán también se observan varios
cambios (Alemania Central y del Sur) sobre todo en las consonantes b, g, d,
que dieron origen en parte al alto alemán que se habla en la actualidad.
También en el lenguaje español se han dado varios cambios. Los préstamos de
palabras extranjeras siempre llevan consigo una modificación fonética ya que
no todos los sonidos de un lenguaje se pueden adaptar a la lengua que los
toma. Esta es una de las causas de ese tipo de cambios.
Los vocablos de todo lenguaje están sometidos a cambios semánticos, es
decir, que cambian de significado, mejorándose (elevándose) ; deteriorándose; generalizándose o especializándose.
A continuación algunos ejemplos de estos fenómenos semánticos de la lengua inglesa:
"marshall", que hoy significa un alto cargo militar,
antes se refería simplemente al encargado del cuidado
de los caballos.
"Lady", "mistress", "wench".
Deterioración :
Generalización: "Nice" - antes ignorante.
Especialización : "Sterve" - significaba simplemente morir, hoy, morir de hambre.

Elevación:

Otro aspecto interesante que incluye las ciencias, los inventos, la industria,
es el de la acuñación de términos para aparatos y artículos inventados: kodak,
sputnik, Apolo, etc. En la ciencia médica hay innumerables ejemplos, tanto
de enfermedades, como de drogas descubiertas: penicilina, poliomielitis, estreptomicina, estreptococo; la lista es larga.
Los puristas del lenguaje, los gramáticos y maestros, se escandalizan en
cuanto se trata inconscientemente de hacer un cambio, por ejemplo gramatical, lexical o morfológico. Por un lado tienen razón, ya que se debe procurar la corrección en el habla hasta donde sea posible, pero tampoco es recomendable cerrarse ante un cambio que a la larga será válido.
284

Una de las razones sociales que Bram da al referirse a los cambios y resistencias al cambio es la siguiente:

Finalmente, las desviaciones respecto de normas rigurosas pueden ser
consideradas por mentes conservadoras como incluidas entre otros síntomas de un creciente desenfreno moral y desorganización social.1
Este punto de vista es interesante y lo han tomado algunos escritores (Mann,
C.S. Lewis) para simbolizar el acontecimiento bíblico de la Torre de Babel,
que no es más que un caos en la lengua, debido a un desenfreno social, político y económico.
En los cambios que incluyen préstamos, accidentes o derivaciones del dialecto original, influyen todos los aspectos de la vida social: la religión, el
arte, el comercio, la industria y las ciencias. Por ejemplo el aspecto religioso
influirá en ciertos cambios al hacer de un término dado, un tabú (verbal).
Ocurre esto también a consecuencia de rígidas costumbres sociales, por ejemplo en la época victoriana en Inglaterra y posteriormente en los Estados
Unidos, donde el mencionar los miembros inferiores del cuerpo humano por
su nombre, se consideraba de mal gusto y se usaba un término menos "atrevido" ( limb por leg) llegando hasta a aplicarse ese término a las patas del
piano o de una mesa.
Otras causas sociales que afectan a los lenguajes son: el desplazamiento de
los habitantes de zonas rurales a la ciudad y viceversa; la inmigración, la
conquista de un país por otro, la población flotante sobre todo en las grandes
ciudades, la comunicación, que juega un papel muy importante en nuestro
siglo (el teléfono, la televisión, la prensa y la radio) .
Los escritores contribuyen tanto a los cambios como a la pureza del lenguaje. Dante contribuyó a establecer el Toscano como lengua nacional,
Chaucer el inglés hablado en Londres y sus alrededores; Cervantes el castellano, Lutero el alemán y Pushkin el ruso. En la actualidad los escritores tratan de experimentar con la lengua, sin importarles sintaxis o estilística, llegando en ocasiones a extravagancias que tienen corta duración.
Las nuevas "modas" de lenguaje de los adolescentes, sobre todo en las comunidades estudiantiles, aumentan el vocabulario de un lenguaje; también
los vocablos introducidos por nuevas tendencias religiosas y psicológicas; la
música, los deportes y otros aspectos culturales de importancia de la época.
Un nuevo modo de vida requiere forzosamente de vocablos nuevos; aunque las Academias de la Lengua y Sociedades gramaticales pugnen por conservar "puro" el lenguaje no se puede ir contra la corriente y el progreso.
1

J. Bram, Lenguaje

y Sociedad. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1961 , p. 59.

285

�Los cambios se deben por lo tanto a influencias externas, como los préstamos, y a causas internas; éstas generalmente por analogías, o sea que los vocablos o la sintaxis cambian por comparación con otros semejantes.
Ya se señaló al principio, que los cambios comienzan por ser variantes individuales y se establecen por una selección inconsciente de parte de los hablantes y se pueden apreciar al estudiar la historia de cualquier lenguaje.
Durante el transcurso de nuestra vida, es posible apreciar ya algunos leves
matices que en el futuro significarán cambios mayores, aunque de momento
no estemos dispuestos a aceptarlos. Los consideramos "equivocaciones" o errores al hablar y tratamos de corregirlos.
Es necesario adaptarse a los cambios que sufre nuestro lenguaje, aunque
no sea de nuestro agrado, pues la evolución no se puede evitar. "Leave Your
Language Alone" dice Hall y sugiere que aceptemos los cambios lingüísticos
como algo normal y natural. Son fuerzas orgánicas internas como las que se
mencionaron al principio, cambios sintácticos, etc. Compara Hall estas fuerzas a las geológicas de la erosión: primero se eleva el terreno en cierto lugar
y aunque tratemos de detener el rompimiento de la estructura, no será posible:

All these kinds of change are going on all the time. Their work is
like that of geological forces, in erosion and building up: at one place,
the structure of the language may be wearing away through phonemic
and morphological reduction, while at another place it may be building up through phonemic splitting, analogical newformation, change
of meaning, and borrowing. And, like the work of geological forces,
linguistic change is, in the present state of human technology, irresistible.2
Tomemos como ejemplo la evolución de la lengua inglesa, señalando las
principales influencias y los cambios más importantes hasta la fecha:
La base del inglés actual es el Anglo Sajón, una de las ramas del germano
o teutón. Se denomina Inglés Antiguo (Old English) y corresponde a la época
entre 450-1150. Es un lenguaje lleno de inflexiones y diferente, en cuanto a
la pronunciación, del inglés de hoy. Su rasgo más fundamental es su carácter
sintético, precisamente por las inflexiones de que hace uso para indicar la
relación de las palabras en una oración. Es de una gran flexibilidad, forma
nuevas palabras con prefijos y sufijos y modela palabras ya existentes en tal
forma, que constituye nuevas. Tiene también un número considerable de
palabras compuestas, lo que ocurre también en el inglés actual, señalándose
esta característica como herencia del Antiguo Inglés.
• Robert A. Hall, Jr., Leave your language alone! Linguistica, New York, 1950,
p. 183.

286

La primera influencia, fácilmente explicable, es el celta, ya que los celtas
fueron los primitivos moradores de Inglaterra y el inglés se constituye sobre
su lenguaje. En seguida tenemos la influencia del latín, debida a la conquista
de Bretaña por los romanos en los siglos I a.C. y d.C., en su primer período
y una segunda influencia durante la cristianización del país a partir de 597.
Los aspectos en que es más marcada esta influencia son el religioso, el educativo y el militar. Se observa más en los términos tomados en préstamo.
Según estadísticas entran del latín al inglés en esa época, alrededor de 450
palabras.
La influencia escandinava comienza durante el siglo VIII d.C. cuando
los Vikingos invaden y conquistan parte de Bretaña. Debido a la amalgama
de las dos razas y la relación de las dos lenguas, surgen nuevas formas, pero
sobre todo un gran número de vocablos que se relacionan ante todo, con los
aspectos de la vida diaria.
En el año de 1066 los normandos conquistan la Gran Bretaña y permanecen
como señores de la tierra hasta 1200. Durante esta época el francés fue el
idioma oficial y de sociedad, considerándose el inglés como lengua inferior,
aunque poco a poco y por la fusión también aquí de las razas, el inglés vuelve a ocupar el lugar que le corresponde. Entre tanto es obvio que la influencia
ha sido enorme, sobre todo en el vocabulario. Los préstamos predominan
en el campo cultural, social, político, legal, culinario, la medicina y la moda.
La literatura francesa también ejerce gran influencia en esta época.
De 1150 a 1500, el Inglés Medio ( Middle English) continúa enriqueciéndose con influencias y préstamos de diversos géneros. Las inflexiones se van
perdiendo, vienen más cambios fonéticos, se pierde el género gramatical con
las inflexiones y el idioma tiende a volverse analítico. FJ Renacimiento, 15001650, marca el comienzo de lo que llamamos Early Modern English. Un factor muy importante en el desarrollo de la lengua inglesa en esta época, es la
imprenta; también la educación popular, la comunicación y lo que se puede
llamar una "conciencia social". Gracias a la imprenta el lenguaje se hace
más conservador, se estabiliza y surge el deseo de que el inglés sea un lenguaje reconocido. Debido al desarrollo intelectual en el Continente, el inglés
resiente la falta de un vocabulario adecuado para expresar las nuevas actitudes y se hace necesario tomar vocablos de otros idiomas, sobre todo del
latín, griego, francés, italiano y español, aunque ya entonces los puristas de
la lengua comienzan a oponerse a estos préstamos. Muchos de los vocablos
retuvieron su forma original, otros sufrieron cambios al ser adaptados al
inglés.
La pronunciación del inglés de Shakespeare, aunque no igual, es ya mucho más semejante a la del idioma actual. Para entonces ya se había comple-

287

�tado cl Great vowel shift (cambio de la pronunciación de las vocales) ; aunque no s6lo sufrieron cambios las vocales sino también algunas consonantes.
La gramática de los siglos XVI y XVII no cambió mucho con respecto a
ciertas formas y usos que hoy han desaparecido. No hay entonces cambios
fundamentales.
El inglés de 1650 a 1800 pasa por w1 período de refinamiento y no cabe
duda que esto se debe a la influencia del neo-clasicismo francés con sus academias y enciclopedismo. Se funda en Inglaterra la Royal Society que aunque al principio tenía fines científicos, más tarde se le considera capaz de
contribuir al mejoramiento de la lengua. Esta actitud de depurar y mejorar
el idioma es característica del siglo XVIII y Swift es uno de los más interesados en ello. También aparece en esta época el famoso diccionario de Johnson
y predomina el interés por la gramática y la retórica.
Una de las objeciones de los puristas del inglés era la de la invasión de
vocablos extranjeros que según ellos "arruinaban" el lenguaje. Pero ya a fines
del siglo XVIII se extiende la doctrina moderna que expone que el criterio
más importante de la lengua, es su uso.
Con la expansión del Imperio Británico, aparecen en la lengua nuevas
variantes y como es de esperarse, especialmente en el vocabulario. Este aumenta considerablemente con vocablos de países y continentes conquistados y
colonizados: Norte América: las Indias Occidentales, el Oriente, Australia. A
este contacto con tan diversas lenguas se debe el cosmopolitismo actual del
inglés.

El inglés del siglo XIX hasta la fecha. Aparte de la expansión del Imperio,
las guerras Napoleónicas y otros sucesos parecidos, son más importantes como
influencia en el inglés, los avances hechos en esta época tanto en la ciencia
como en otros campas de nivel intelectual. Se nota un gran aumento de vocablos en el campo de la medicina, la electricidad, la química, la psicología.
Los descubrimientos e inventos como el automóvil, el cine, la radio, el telégrafo y el teléfono, contribuyen al enriquecimiento de la lengua.
Posteriormente, a raiz de las dos guerras mundiales, se incorporan a la
lengua numerosos términos militares y muchos vocablos ya existentes asumen
nuevos significados. Tras la última guerra se han incluido expresiones tales
como sputnik, guerra fría, cortina de hierro, contador geiger y muchas otras.
Las fuentes de los vocablos incorporados son la lengua francesa, el italiano,
el español, alemán, ruso, checo, húngaro y los idiomas orientales, de los indios
americanos y del español de Hispanoamérica.
Para términos científicos se toman raíces latinas o griegas como en televisión, fluoroscope, esthetoscope, telephone, orthodontics. Se recurre nuevamente al método de aumentar el vocabulario agregando prefijos y sufijos a

288

términos ya existentes: transoceanic, transf ormer, superma11, profiteer, racke-

teer, stardom, etc.
La ~cuñación juega un papel muy importante: kodak, Frigidaire, Nabisco.
También las palabras que se forman por la combinación de letras iniciales
como en UNESCO, radar, laser; términos combinados como dictáfono d~
dicta~ Y teléfono y muchísimos otros más. A éstos se agregan términos que
han si~o ~alabras comu~es. y nombres propios como tabasco (salsa) y quisling.
El pcriod1Smo ha contribuido a introducir y popularizar una serie de términos nuevos en deportes, política, el arte, cine y otros aspectos.
En 1_913 surgi~ e~ Inglaterra otra sociedad que pugnaba por la pureza del
lenguaJe, lo que mdica que no se pierde la esperanza de controlar de alguna
manera el desarrollo del mismo.
Debido a la imprenta, la educación del pueblo, la comunicación y otros
facto~es ya me~cionados, la gramática ha sufrido pocos cambios; pero el vocabulario se ha ido enriqueciendo constantemente. Una importante caracterís~~ del inglés moderno, es el gran número de combinaciones de verbos-prepos1C1ones ( two word verbs), que en muchos casos han adquirido un nuevo sentido figurativo y sustituyen muchas veces, a verbos simples de carácter más
formal. Esta tendencia se ha venido desarrollando a través del tiempo y no
parece disminuir, lo que indica que el hecho tiene sus raíces en la fuente más
permanente de la lingüística, que es el pueblo.
En esta breve síntesis de la evolución de la lengua inglesa, se pueden apreciar los cambios que sufre un lenguaje, sobre todo en el vocabulario, que
forzosamente aumenta debido a las influencias a las que constantemente está
expuesto.

BIBLIOGRAFÍA

Baugh, Albert C., A history of the engfüh language. Appleton•Century C rofts, I ne.,
New York, 1957.
Bram, J., Lenguaje y sociedad. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1961.
Hall, Jr. Robert A., Leave your language alone! Linguistica, New York, 1950.
Marckwardt, Albert H., American 1nglish. Oxforcl University Press, 1958.
Sapir, Edward, Language. llarcourt, Brace and Co., New York, 1921.

289
H19

�LA IMPORTANCIA DE LA LITERATURA ESPANOLA
EN MÉXICO
DRA. MARÍA GUADALUPE MARTÍNEZ B.
Catedrática de la Universidad de
Nuevo León.' Fac. de F. y Letras

LA IMPORTANCIA

DE LA LITERATURA ESPAÑOLA en el mundo y en México es
indudable, ya que tiene sus raíces en la cultura de España.
Constituyen las letras el conjunto de obras literarias que han sido escritas
a través del tiempo y que nos aportan el pensamiento del hombre en todas
sus vicisitudes.
Toda la cultura posterior a la conquista de México nos fue dable por el
hecho mismo de la conquista, al transmitirnos España su idioma, su religión,
sus costumbres, y, a través de este cúmulo de horizontes se abrieron los ojos
maravillados del azteca primero, y del mestizo después.
Ello no es que querramos decir que en los siglos anteriores a 1492 no hubiese una cultura en América. Sí la hubo, y todo el mundo sabe que, en el
año 800 a.C. ya existía la cultura olmeca; y que hoy los arqueólogos quedan
admirados ante sus templos, sus pirámides, sus diosas de maternidad y los
objetos que contemplan. Es, pues, nuestra Literatura una conjunción maravillosa de la mitología azteca y la religión católica, y esta gran unidad de
esos dos grandes ríos culmina dentro del Arte en la magia de un Rivera, un
Orozco y un Siqueiros, primeros muralistas del mundo. Estos tres genios de
la pintura han mirado al mundo con un ojo a las pirámides de Tajín y con
el otro al genio de Cervantes, ya que la influencia francesa o norteamericana no es más que un vestido superficial que no rompe para nada la médula de la unidad a que antes nos referíamos.
En nuestro mundo actual es de una importancia capital la Literatura en
general, y la Española principalmente, ya que a través de la misma nos
1
Conferencia dictada por la autora en el Instituto de Cultura Hisp~ nica de Madrid,
España, en el Aula: Cátedra Ramiro de Maeztu, el 11 de marzo de 1966.

291

�damos cuenta, como decíamos, del pensamiento del hombre de ayer y de
hoy, de sus anhelos, sentimientos y ambiciones.
En la Literatura Contemporánea se capta la angustia del hombre frente al
panorama inquietante que se presenta ante sus ojos, amenazando la paz
mundial.
Por otra parte, a través de la Literatura Española conocemos los problemas
por los que ha pasado España y tenemos una visión general de la situación
tanto política como social, espiritual y económico-jurídica de este pueblo.
Con base en la Literatura Española, surgen los genios de la Literatura
Mexicana.
Asimismo, la Literatura nos da a conocer la manera de ser y de sentir del
hombre a través de la lírica.
Como sabemos, las principales manifestaciones literarias del hombre las
tenemos dentro de la Epica, la Lírica y la Dramática.
La Literatura Española tiene su origen en las primeras gestas castellanas
que fueron recogidas en el Romancero Español.
Una obra valiosísima y un pilar fundamental del Medioevo es El Cantar
del Mio Cid. Esta obra, escrita hacia 1114, nos ha llegado hasta nosotros
como una joya literaria, ya que nos muestra el tipo netamente español del
principal personaje: El Cid.
a). Es una obra épica, puesto que nos narra el conjunto de hazañas guerreras de Rodrigo Díaz de Vivar, personaje histórico que luchó en España contra
los moros:
Embrazados los escudos ante los corazones
Inclinados los rostros ante los arzones,
Empuñando la lanza y envuelta en los pendones
Arremeten contra los moros con valientes ardores.

b) . Es realista:
Si con moros no lidiamos
no ganaremos pan.

O aquellos otros versos:
Tanta
Tanta
Tanta
Tanta

292

ganado de oveja
ganado de vaca
ropa de valor
riqueza sin tacha

c) . Es tradicionalista:
Con el Rey Alfonso no quería lidiar.

d). Es costumbrista:
Cuando salió el Cid de Vivar
La corneja estaba a la diestra
Y cuando entró en Burgos
Estaba a la siniestra.

e) . Es pictórica:
Cuando salió el Cid de Vivar
vio su casa deshabitada,
las puertas abiertas sin mantos, sin adornos.
El Cid cerró los ojos y exclamó:
Guarda Señor a los buenos
que tus hijos son.

El poema del "Mio Cid" nos narra la vida de ese personaje histórico. "El
Cid Campeador" es el símbolo de España. Es un caballero con un sinnúmero
de cualidades humanas, tales como la gallardía, el sentimiento del honor, la
generosidad, el amor y el orgullo nacional.
Se narran también las afrentas que sufrieron Doña Elvira y Doña Sol en
Carpes, por sus maridos, los Infantes de Carrión.
"El Cid", con el sello de caballerosidad que le distingue, venga esas afrentas y restituye el honor de sus hijas, casándolas con los príncipes de Navarra
y Aragón. En él se da el sentido práctico ya que recobra la Tizona y la Colada, haciendo ver que con ellas estará liquidada la ofensa y cuando los Condes le entregan al Cid las espadas los desafía y por considerar él que dicha
lid es extremadamente fácil para él incita a su lugarteniente más joven. Pero
Núñez, para que entre en lucha con ellos y éste, claro está, los derrota. Su
generosidad se manifiesta en los regalos continuos que le hace a Alfonso VI,
y, al mismo tiempo, a sus compañeros de armas, a pesar de ser el primero en
entrar al combate. Esta generosidad se extiende con sus enemigos como Don
Ramón Berenguer, Conde de Barcelona, al cual, después de vencerlo le perdona la vida y su hacienda.
Su amor hacia su Jimena se manifiesta en aquellas palabras escuetas y
llenas, a lo castellano:

293

�Tú, Doña Jimena,
mujer honrada.

No emplea para ella ni una sola palabra que pudiera denotar halagos o
requiebros sino escuetamente lo dicho. El Cid no solamente tuvo la admiración de sus vasallos sino hasta la de sus propios enemigos, los árabes, ya que
así lo narran las crónicas que han pasado a la posteridad, colocándolo siempre como el arquetipo de hispanas costumbres.
Al final de la obra, el Cid Vuelve a Castilla, triunfante y victorioso. Presenta a Su Majestad Alfonso VI nuevas ofrendas y el Rey le levanta el destierro,
guardando siempre el resentimiento del juramento de Gadea, en donde a la
edad de 19 años, Don Rodrigo, después de haber ganado el puesto de abanderado de las huestes de Sancho, a la muerte de éste por el traidor Vellido
Dolfos, exige al nuevo Rey Alfonso, en la Capilla de Santa Gadea, "que no ha
tomado arte ni parte en la muerte de su hermano". En el Cantar del "Mio
Cid" copiado por Pero Abat se repite la frase: "Dios, qué buen vasallo si tuviera buen Señor".
Como esta epopeya guerrera, en la Literatura Universal tenemos otras obras
literarias, mediante las cuales nos damos idea de las costumbres; de los ideales, de las creencias, de los anhelos, de las esperanzas, de las fantasías y de la
formación sociológico-gubernamental de un determinado pueblo, pero difícilmente como en "El Mio Cid".
La Lírica, género literario cultivado también desde los primeros tiempos
cristianos, nos da a conocer los diversos matices de los sentimientos del hombre que giran en torno del amor humano o divino, y que nos muestran al
hombre mismo.
En la Lírica del Siglo de Oro tenemos un gran número de poetas que cantan al amor, por ejemplo Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Fray
Luis de León, Santa Teresa de Jesús, Gutierre de Cetina, etc.
Y dentro de la Literatura Mexicana podemos señalar a Sor Juana Inés de
la Cruz, la monja jerónima que asombró a sus contemporáneos y que nos ha
legado los más bellos poemas espirituales; y, después, Manuel Gutiérrez Nájera, Amado Nervo, Enrique González Martínez, Xavier Villaurrutia, Carlos

Estoy muriendo, y aun la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas;
que no hay sin ti el vivir para qué sea . .. ~

_De San Juan de la Cruz, sus "Cánticos Espirituales" que se supone fueron escritos en el lugar conocido hoy como las Hurdes, provincia de Salamanca, lindando con Portugal, dicen así:

ESPOSA:

A dónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido
como ciervo huiste
habiéndome herido;
salí tras de ti clamando, y eras ido.
Pastores, los que fuereis
allá por la cañada del otero,
si por ventura viereis
Aquel que yo más quiero,
Decidle que adolezco, peno y muero.3
Buscando mis amores
iré por montes y riberas,
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
¡ Oh bosques y espesuras
plantados por la mano del Amado!
¡Oh prado verduras,
de flores esmaltado,
Decid si por vosotros ha pasado! 4
Y aquellos otros versos del supremo Amor que dicen así:

Pellicer, entre otros.
De Garcilaso de la Vega tenemos en su Egloga Primera las quejas amorosas de Salicio a su amada:
¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!

• Garcilaso y Boscán, Obras Completas. Ed. Aguilar, 2a. ed. Madrid, 1954, p. 27.
3 M!sticos Españoles. Biblioteca Literaria del Estudiante. Tomo XVIII. Madrid,
1934, p. 202.
• Místicos Españoles, opus cit., p. 202.

295
294

�ESPOSA:

En la interior bodega
de mi Amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía,
y el ganado perdí que antes seguía.
Allí me dio su pecho;
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su Esposa.
Mi alma se ha empleado
y todo mi caudal, en su servicio,
ya no guardo ganado
ya no tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.~

De Gutierre de Cetina, es conocido su famoso Madrigal:
Ojos claros, serenos,
si de dulce mirar sois alabados,
¿Por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuando más piadosos
Más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡ Ay tormentos rabiosos!
¡Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos! 8

Ahora bien, dentro de la literatura mexicana, tenemos estos versos de Sor
Juana Inés de la Cruz, para su Amado: Cristo.
Soneto VII
Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo? . .. 0

De Fray Luis de León, tenemos estos versos ascéticos y de despego a la
vida terrena:
¡ Qué descansada vida
la del que huye del mundanal rüido
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.6

en donde se ve claramente la influencia de la mística española, ya que estos
versos no son de amor profano sino divino.
De Manuel Gutiérrez Nájera, poeta romántico, tenemos la siguiente poesía:

De Santa Teresa de Jesús, la monja de Avila, de carácter franco, abierto,
comunicativo, simpática y graciosa, tenemos la conocida glosa:
Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero . .. 7
• Místicos Españoles. Biblioteca Literaria del Estudiante, opus cit., p. 206.
• Místicos Españoles, opus cit., p. 145.
' Místicos Españoles, opus cit., p. 121.

296

NoN OMNIS MORIAR

¡ No moriré del todo, amiga mía!
De mi ondulante espíritu disperso,
• Las Cien Mejores poesías de la lengua castellana. Ed. Espasa Calpe. Sa. ed., México, 1959, p. 43.
• Sor Juana Inés de la Cruz, O. Escogidas. Ed. Espasa Calpe. 7a. cd. B. Aires,

1946, p. 50.

297

�algo en la urna diáfana del verso,
piadosa guardará la poesía.
¡No moriré del todo! Cuando herido
caiga a los golpes del dolor humano,
ligera tú, del campo entenebrido
levantarás al moribundo hermano . .. 10

Ahora, de Amado Nervo, poeta modernista, este

Todo callaba en torno. Solamente
en alas del ambiente
un concierto de aromas ascendía
alrededor de tu alma y de la mía . . .
Callaban brisas, pájaros y fuente . .. 12

De Xavier Villaurrutia, el poeta contemporáneo, cuyos temas principales
son: la muerte, el amor, la noche, tenemos este

VIEJO ESTRIBILLO
NocTURNO DE LA ESTATUA

¿Quién es esa sirena de la voz tan doliente,
de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna?
-Es un rayo de luna que se baña en la fuente,
es un rayo de luna . ..
¿Quién gritando mi nombre la morada recorre?
¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento?
-Es un soplo de viento que solloza en la torre,
es un soplo de viento . ..
¿ Di, quién eres, arcángel cuyas alas se abrasan
en el fuego divino de la tarde y que subes
por la gloria del éter?
-Son las nubes que pasan;
mira bien; son las nubes . .. 11

De Enrique González Martínez, el llamado "poeta-filósofo", veamos:

EL

ÉXTASIS DEL SILENCIO

Del viejo parque en el rincón lejano
hecho para el amor, tibio y discreto,
aspiraba el secreto
de la muda caricia de tu mano.
10 Aguayo Spencer, Rafael, Flor de moderna poesla mexicana. Ediciones Libro-Mex,
México, D. F., 1955, p. 11.
n Nervo, Amado, Poeslas. Editorial Pax-México. Librería Carlos Cesarman, S. A.,
la. ed., 1962, p. 63.

298

Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera
y el grito de la estatua desdoblando la esquina.
Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito,
querer tocar el grito y sólo hallar el eco,
querer asir el eco y encontrar sólo el muro,
y correr hacia el muro y tocar un espejo.
H aliar en el espejo la estatua asesinada,
sacarla de la sangre de su sombra,
vestirla en un cerrar de ojos,
acariciarla como a una hermana imprevista
y jugar con las fichas de sus dedos,
y contar a su oreja, cien veces cien cien veces
hasta oírla decir: "estoy muerta de sueño".13

Entre los dramaturgos del Siglo de Oro Español y Neo-clásicos españoles
que repercuten en la literatura mexicana, tenemos a Lope de Vega, con su
Fuente Ovejuna; a Calderón de la Barca, con su Vida es sueño; a Tirso de
Molina, con su Convidado de piedra; a Guillén de Castro, con Las Mocedades del Cid; a Vélez de Guevara con Reinar después de morir; a Leandro
Fernández de Moratín, con El sí de las niñas; y, entre los mexicanos, a Juan
Ruiz de Alarcón con Las paredes oyen; a Manuel Eduardo de Gorostiza que
sigue la línea del "teatro de caracteres" de Alarcón y la influencia moratiniana
con Indulgencia para todos; Contigo, pan y cebolla; D. Bonifacio; etc.; a
" González Martínez, Enrique, Poesías Completas. Asociación de Libreros y Editores Mexicanos. México, 1944, p. 82.
» Villaurrutia, Xavier, Poesia y Teatro completos. Letras Mexicanas. F.C.E., la. ed.,
México, 1953, p. 34.

299

�Federico Gamboa, con La Venganza de la gleba; a Rodolfo Usigli con El
Gesticulador; a Celestino Gorostiza, Salvador Novo, etc.
De los novelistas de la literatura española, D. Miguel de Cervantes Saavedra, el gran genio de la Humanidad, nos legó su obra cumbre: El Quijote
de la Mancha, que compendia todos los géneros literarios. Y, como hijos
suyos, tenemos a los mexicanos: Fernández de Lizardi, con El Periquillo Sarniento, novela que marca un pilar fundamental en las Letras de México;
Ignacio Manuel Altamirano, con su novela Clemencia; Manuel Payno, con
Los bandidos de Río Frío; Mariano Azuela, con Los de Abajo, Los Caciques, Sendas Perdidas, etc.
Como decíamos, El Quijote de la Mancha, de Cervantes, tiene una influencia decisiva en México.
Inspirada por la grandeza de la obra, después de su lectura, he pensado
que, muy bien pudiera el espíritu de Don Alonso Quijano, nombre verdadero
de Don Quijote, haberse trasladado a México y que en él vive y reina por
los siglos de los siglos.
Todos sabemos el nacimiento, infancia y juventud de nuestra tierra y
cómo, poco a poco, se fue fraguando su ánimo y cómo se fue asentando el
espíritu de sus sueños. Este espíritu de ensueños puede llegar a nosotros por
estar en el espacio, o por la mirada de un niño que se nos acerca, o por la
rápida visión de una nube fugaz, o por inspiración, como aquella Nefelé,
esposa de Atamante que da origen a la genealogía de Medea, de Eurípides.
Pues bien, al igual que Cervantes vio el horizonte tras los barrotes de la
cárcel de Sevilla, o de Alcalá de Henares, así, supongo que vibra el ensueño
de todos los mexicanos. En mi cabeza de mujer ha entrado el ensueño, y se
ha arrullado, hasta que un día en velo nupcial se descubra con algo ajeno o no
ajeno a mi persona y se fundirá en apretado abrazo; pasado el tiempo y gestado ya en mi mente, surgirá a la luz un nuevo ser y paseará por las calles, hablará con los demás hombres y mandado por la idea y alimentado por la fe, este
ser de raíz azteca y del espíritu de Cervantes, en el devenir histórico, se expandirá a golpe de lanza y de palabras, acompañado del Rocinante hispanoamericano, cuyo pesebre y alimento será México con sus dos bridas del Atlántico y el Pacífico.
En la historia menuda de los hombres se nos dice que los primeros pobladores españoles eran hijosdalgo de posesión y propiedad y que si no la tenían en México, allí la hacían o al menos lo intentaban; aunque también era
v;rdad que eran hijos de sus obras ya que tuvieron que luchar con el ancho
mar y con el misterio de lo desconocido. Con la diferencia notable que algunos de aquellos ascendientes nuestros fueron a la conquis~ del oro ~ ~ora
los buenos mexicanos luchamos por el amor de nuestra tierra. Qmzas no
300

descendamos de reyes aunque de hecho y bien mirado es raro que, escarbando, no encontremos en los nombres de todos, un rey aunque sea destronado.
Casi cuatro siglos llevamos en nuestras espaldas, como aquel Bueno de Don
Alonso de Quijano, el salitre y el sol de los aztecas. Casi cuatro siglos que
Cervantes, después de escribir El Quijote nos lo dejó como herencia y durante todo este tiempo se alimentó al igual que aquel Bueno de Don Alonso
con "una olla con más vaca que cordero, salpicón las más de las noches,
duelos y quebrantos y algún palomino de añadidura los domingos". Y como
el Bueno de Don Alonso, parco en comer hasta aquel día en que el nativo
se volvió colérico de tanto ensoñar y se lanzó "lanza en ristre" a lancear todo
aquello que supusiera estorbo a su fantasía y a sus gritos de liberación.
Año tras año ve el buen mexicano a los malos que huyen de su tierra en
busca de un hogar asentado y aun éstos que no llevan alforjas, ni ungüentos,
ni lanza, ni adarga, ni rocín, ni tan siquiera a Dulcinea, salen a enderezar
entuertos por no decir desnudos y como aquel Ingenioso Hidalgo son de
"complexión robusta", secos de carnes y enjutos de rostro; lo cual quiere
decir que no aceptan nada de nadie en defensa de su única idea: México,
como fue la única idea de Don Alonso: Dulcinea. En la savia y en el misterio de esta tierra mexicana se inocula al nativo y al mestizo por la sola
presencia del espíritu de Cervantes, la lucha que entra en los linderos de la
tragedia porque es desespero por estar en su centro de amor: México; y ser
tragedia incomprendida cuando el mexicano sale de su centro. Si este dolor
fuera desfogado sería el mexicano el mejor guerrero del mundo, pues sabe
como nadie, aquello de Don Alonso: "mis arreos son las armas y el descanso
es el pelear''. Y hace como aquel Pablo, mandón de milicias romanas que se
trasladó a mandón de prédicas de muerte; pues sabe igual que San Ignacio
de Loyola que la vida es milicia. Junto a la cólera azteca vive la ociosidad;
lujo de sabiduría y que aprende y repite en cada ocaso; pues éste le enseña
que la vida se acaba con la muerte; más aún, con la muerte de cada día.
Si la pobreza le endurece, la ociosidad le sirve de alimento a su pensamiento, aprendiendo el significado de la lección diaria que conlleva la procesión de nubes que cada día andan orgullosas por el cielo para languidecer
y luego morir en la hora de la tarde. ¿ Acaso no sonríe el nativo cuando le
hacen muchas promesas por saber que mueren como en las ardientes arenas
las requete-blancas olas del Golfo de México y que en el fondo azul del
océano parecen racimos de nardos? Sólo una vez trabaja el azteca y este
trabajo lo repite el infante al nacer en medio de la callada noche, mirando
a las estrellas; o a la luna, ramillete de flores de la tierra; o cuando se enrosca
con los montes como si fuera el capotillo de un torero; por eso sonríe el
mexicano, por llevar en sus raíces el secreto de aquel Don Alonso de Quijano, que según nos dice Cervantes, solamente enderezó sus miembros para
301

�trabajar en aquello que era su ilusión y para eso pasados los cincuenta años;
sí lo pensó Don Alonso el Bueno.
Los montes de México, como cl Popo y el Iztla, únicos y verdaderos gigantes que constantes miran por encima de sus puros hombros a toda la nación mexicana, son testigos de esa evolución del pueblo mexicano. Observan
cómo este pueblo trabajó una vez a su antojo y con sólo sus fuerzas a pesar
de su niñez y cuando lo vieron adornado de nubes, solio de los dioses, descansaron, para que los hombres sepan cuál es el misterio que guardan en
sus entrañas, secreto que hace dos milenios lo recogieron los aztecas. Este
misterio de los mexicanos que al oído del extraño parece un ronquido de
puma con mezcla de rezos de mar y susurros de flores, mas el acompasado
ritmo de los cantos y guitarras que en la infra-conciencia todos llevamos, en
alegre algazara y lo manifestamos en la eléctrica zona de nuestras manos
como una comunión; como una comunión de misterio. Por eso el indio sonríe
cuando está entre la oscura enramada, y es sonrisa de alas de mariposa o la
de pájaro-mosca, reina de las aves en inquietudes; reina del saber entre las
aves, pues coloca su nido nupcial invertido para demostrar al mundo una
vez más que ella es diferente a las demás no sólo en tamaño sino también en
rebeldía; hasta el chirrido de su canto es semejante al ruido de una puerta
cuando hace tiempo que no ha sido abierta, como indicando que la puerta
dcl misterio será abierta y dada a la luz del mundo. Y cuando los hombres
del momento pretendan trasponer los horizontes en vuelos espaciales y se
cansen de interrogar al Infinito y el Infinito les responda con un no, los
indígenas, los mexicanos, ya lo habían visto en la cima de sus montes.
He aquí, por qué interpretamos que el azteca espera con fe, en cuclillas, a
la orilla de la carretera o en el calor doble de su hogar a que llegue el deseado
día que le lleve al "más allá", pues así como Don Alonso respondió con un
no al práctico de Sancho a emprender nuevas correrías por los campos y
prefirió regresar a su casa, donde esperó resignado su muerte, así el azteca
sabe que está próximo el secreto de la Revelación. Y en este convencimiento
de fuerzas tiene puesta la fe y la esperanza en el futuro; y el futuro es el sepulcro de Don Quijote.

3. ~ervantes, El Quijote de la Mancha. Espasa Calpe. 12a. ed. Buenos Aires-México, 1950.
4. Garci!aso y Bo~cán, Obras Completas. Ed. Aguilar. 12a. ed. Madrid, 1954.
5. Gonzalez_ Martmez, Enrique, Poesías Completas. Asociación de Libreros y Editores Mexicanos. México, 1944.
6. Las cien mejores poesías de la lengua castellana. Ed. Espasa Calpe, 5a. ed. México, 1959.
7. Místicos Españoles. Biblioteca Literaria del Estudiante, t. XVIII. Madrid, 1934.
8. Nervo, Amado, Poesías. Editorial Fax-México. Librería Carlos Cesarman s A
la. ed., 1962.
' · ·•
9. Valbuena Prat, Historia de la Literatura Española, t. I y II. Ed. Gustavo Gilí
S. A. Barcelona, 1960.
'
10. Villaurrutia, Xavier, Poesía y teatro completos. Letras Mexicanas pe E 1
d
México, 1953.
' · · ·, ª· e ·
11. Sor Juana Inés de la Cruz, Obras Escogidas. Ed. Espasa-Calpe 7a ed B Aºre
1946.
'
. ., . 1 s,

Monterrey, N. L., agosto de 1968.

BIBLIOGRAFÍA

l. Anónimo, El Poema del Cid. Ed. Espasa Calpe. No. 5. B. Aires. México.
2. Aguayo Spencer, Rafael, Flor de moderna poesfa mexicana. Ediciones Libto-Mex,
México, D. F., 1955.

302

303

�LA CARACTER1STICA DE LOS TECNICISMOS ESP~OLES
PRoFR. y DR. JozEF SKuLTÉTY
Universidad Comenio
Bratislava, Checoslovaquia

I
EN Los ÚLTIMOS AÑos se presta relativamente bastante atención a las cues-

tiones referentes a las palabras empleadas en las ciencias, en las artes y en los
oficios. Por una parte lo atestiguan las comunicaciones en los congresos de
lingüística,1 por otra el auge de los estudios de este terreno en varios países.2
Además se editan los diccionarios especiales, por ejemplo, los de términos de
lingüística y filología.3
La situación en España y los países latinoamericanos nos parece un poco
paradojal en el sentido de que a pesar de muchos diccionarios especiales 4
1
Por ejemplo en el X Congreso Internacional de Lingüística/ Bucarest, 28-VIII
1967 - 2-IX-1967/ pronunciaron sus comunicaciones El Lang, Terminologie der generativen Grammatik; Maria Langleben, The Linguistic Description o/ Chemical Nomenclature, etc.
• Compárense los artículos en las revistas Slovenské odborné názvoslovie o Ceskoslovensky terminologicky casopis; N. A. Ursu, Formarea terminologie stiintifice rom8nesti,
Bucuresti, 1961; D. Macrea, Terminologia stiintifica si technica tn limba romtna contemporana, Cercetari de lingvistica, anul XI, nr. 1, pp. 17-23, Cluj; J. H orecky, Základy slovenskej terminol6gie, Bratislava 1956, etc.
• El mundo hispanohablante conoce muy bien el Diccionario de Términos Filol6gicos/ Gredos, Madrid 1962, segunda edición aumentada/, compuesto por Fernando
Lázaro Carreter. Un resumen de los diccionarios de este tipo que han salido hasta
1964 nos presenta A. A. Reformatskij en el prólogo de la traducción rusa del Dictionnaire de Linguistique de l'Ecole de Prague, cuyo autor es Josef Vachek, Moscú, 1964,
pp. 5-14.
• Véase Martín, Alonso, Ciencia del Lenguaje y Arte del Estilo, Aguilar, Madrid
1960, pp. 642-643.

305
1120

�no existen estudios teóricos que traten satisfactoriamente este problema.*
Una de las causas de esta situación lamentable es el hecho de que la zona
hispanófona no tiene la comisión unificadora que se encargue de vigilar la
formación de los tecnicismos en todas las ramas científicas. Es verdad que
en alguna parte hay comisiones para ciertas ciencias u oficios, p.ej., "La
Comisión de Terminología de los Congresos Panamericanos de Carreteras"
/en Panamá/, pero es poquísimo. De ello resulta que unos términos en una
zona se estiman como "barbarismos" y en otra zona están en voga, v.gr.,
aparcamiento - estacionamiento. 5 No sorprende que la Real Academia Española debe revisar sus criterios en varios casos.6
El objetivo de este estudio es echar una ojeada a los términos científicos
desde el punto de vista lingüístico. Veremos cuál es su estructura y su motivación, es decir, cómo se forman. Creemos que este procedimiento nos ayudará a comprender mejor el mecanismo de la lengua y de su autonomía hasta
en un grupo de idiomas emparentados. Por ejemplo, para la lingüística comparativa basta con comparar algunos términ~s culinarios en francés, y en e~pañol: pommes de terre - patatas/ papas/; dmde - pava; moelle - tuetano, pie
de boeuf - corvejón, lait battu / lait de beurre/ - suero de m_anteca, etc. Debemos advertir que en lo siguiente prescindiremos de los casos monstruosos,
7
de los "polínomos" a que alude J. Casares que constan ~e ~nas. 24 sílabas
y de la problemática de los sinónimos.8 Tenemos que anadir, sm embargo,
9
que pertenecemos a los que niegan "los sinónimos absolutos" . Si en la ter-

*

Lamento mucho de no haber podido consultar el estudio del Sr: S. _Gilí Gay~,

El lenguaje de la ciencia y de la técnica, Actas ~e la ~~amblca de Filolog1a del Primer Congreso de Instituciones Hispánicas. Madrid, Ed1c1ones Culturales, 1964.
• Compárese Josef Krautman, Synonymie ve spanelské silniéní a mestské dopravní
terminologii, CSTC, IV, 1965, pp. 335-341.

• "La Academia ha admitido, para la próxima edición de su Diccionario, 'aparcamiento' sustantivo que significa acción de aparcar un coche y lugar donde se apa.:can
los coches". Manuel Seco, Diccionario de Dudas y Dificultades de la Lengua Espanola,
Aguilar, Madrid, 1964, p. 39.
..
. .
, Introducción a la lexicografía moderna, Madrid, 1950, utilizamos la ed1c1ón rusa,
Moscú 1958, p. 299.
• Véase el artículo de

J.

Krautman, nota 5; y sobre todo el de Rostislav Kocourek'.
Synonyma v terminologii, CSTC, IV, 1965, 201-218; también en Tri príspevky z oblastl
odborné lingvistiky, KrMF, Praha 1966, pp. 15-34.
• Comp. L. Bloomfield, Language, traducción rusa, Moscú 1?6~, p._ 148. Co~ m~cha
ncia dice al respecto también Samuel Gili y Gaya, Diccionario de Sm6nimos,
prud e
,
b la
V Compárese igualmente: "Y tarob'é
1 n aqu1 se comprue a
, . •
•
d 1 ·
Barcelona, 1958, P • ·
·c·o'n
en
la
norma
de
variantes
que
corresponden
a
una
umca
mvanante
e
SIS·
opos11,
,
.,.
tema. El ejemplo más claro, en este sentido, nos parece el de_ los smommos, cuyo empleo no es casi nunca indiferente en la norma/ por ello se dice que en la lengua no

minología científica existen "gamas sinonírnicas", es, según nuestra opinión,
por la necesidad de expresar la realidad de varios puntos de vista / compárense en la fonética: fricativas - espirantes - constrictivas - continuas/ . Existen además variedades "dialectales" de la norma común a todo el castellano.10

II
A veces se discute qué términos prevalecen: si los que se componen de uno
o de más componentes. En efecto, se observa cierta tendencia a emplear con
mayor frecuencia quitanieves, glorieta, adelanto, etc. en lugar de máquina
quitanieves, cruce giratorio, maniobra de paso, respectivamente.11 Esto correspondería a la tendencia a la "univerbización".12 Pero existe otra tendencia, totalmente opuesta a la precedente, es decir, la que requiere que la
expresión resulte clara, sin ambigüedades, más plena, p.ej., franja lateral,
distancia entre ejes, etc. en vez de arcén, batalla respectivamente. Tal vez
influya la popularidad del término en una zona hispanohablante.13

III
Observando la estructura del tecnicismo desde el punto de vista sincrónico,
a veces es muy difícil averiguar su grado de la motivación, sobre todo si se
trata de palabras primitivas que se emplean como tecnicismos: fiebre, ojo,
piel, riñón, etc. Sólo la investigación etimológica nos ayuda a revelar la relación que existe entre la voz y la realidad denominada: hígado &lt;lat. v.g.,
ficatum &lt;el. iecur ficatum; angina &lt;angina &lt;engo-ere, etc.
El enfoque diacrónico nos demuestra también que a lo largo de la historia
de la lengua pueden coexistir dos términos: cabefa- tiesta, pierna- cam/ b/a,
/h/inojo - rodilla y finalmente uno de ellos vence.14
Se nota también que entre muchos tecnicismos figuran tanto los de procehay sinónimos". Eugenio Coseriu, Sistema, norma y habla en "Teoría del lenguaje
y lingüística general", Editorial Gredos, Madrid 1967', p. 87.
10
Véase José Pedro Rona, Aspectos metodol6gicos de la dialectología hispanoamericana, Montevideo, 1958, p. 11.
11 Véase R. Kocourek, artículo citado, nota 5.
12 Compárese "K historicko-srovnávadmu studiu slovanskych jazyku", SPN, Praha
1958.
1
• Comp. R. Kocourek, nota 5.
14 Rafael Lapesa, Historia de la Lengua Española, Escelicer, Madrid 1959', p. 157.

307

306

�dencia popular /palabras populares o tradicionales/ como los de origen culto o semiculto /los cultismos, cultismos puros, voces eruditas; los semicultismos/: tobillo &lt;lat. pop. tubellum &lt;el. tuber; c6lico &lt;lat. colicus morbus;
fiebre &lt;febris, etc.
Las palabras primitivas usadas como tecnicismos tienen en la lengua diferentes fechas de aparición, así como diferentes fuentes de procedencia. Por
ejemplo, cabeza, rodilla, etc. remontan al siglo XIII; arsénico, arteria. . . al
s. XIV-XV; abdomen, amígdala ... /XVI-XVII/; bacteria, hormona ...
/XIX-XX/, etc.
De los 160 términos de medicina examinados 74,37% son de procedencia
latina/ incluso las que provienen del griego/, 19.37% de la griega, 1,25%
de la francesa, 0,62% de la germánica y 4,37% de la incierta.

IV
Los tecnicismos formados por medio de sufijos nos ofrecen varias observaciones.15
Unos se derivan de palabras prmutivas de procedencia latina o sea de
primitivos populares: calentura &lt;calentar &lt;caliente &lt;lat. calente o sea de
los cultos: aborto &lt;abortar &lt;lat. abortare &lt;aboriri.
La productividad de algunos sufijos es potente: -itis: amigdalitis, apendicitis, otitis, etc.
Los prefijos se pueden clasificar también según el origen: hemi - / del
griego/: hemiplejia, co- /del latín/: colateral, etc.
Aparte señalemos los casos, como: autoclave, telescopio, microscopio, etc.
donde tele- puede ser considerado como prefijo, -scopio como sufijo. Son
morfemas que algunos lingüistas llaman "semisufijos/ semiprefijos, sufijoides,
prefijoides/", etc.16

V
Algunos tecnicismos están creados mediante la "prefijo-sufijación".17 Evitamos el término "parasíntesis" ya que, a nuestro juicio, la prefijación pertenece a la derivación y no a la composición: 18 reques6n/fr. fromage blanc/.

VI
En cuanto a la composición, cabe decir que puede haber umon de dos/
o más/ raíces del origen latino: febrífugo &lt; lat. febris+fugare/ o del griego: xeroftalmía/ &lt;xerós+oftalmía/ o se trata de compuestos híbridos: autoclave/ &lt;gr. autós+lat. clave/.
Existen tecnicismos cuyo componente es un adjetivo compuesto: broncoesofágico, cefalolaríngeo, esternoclavicular, etc.
Un compuesto puede poseer varios componentes/raíces/: electro-cardiografía, electroencefaloscopía, etc.
Raramente tropezamos con los términos compuestos del tipo híbrido cuyo
componente es un elemento no latino o no griego, respectivamente: electroshock.

VII
Los tecnicismos que constan de vanas palabras se subdividen en varios
grupos según la naturaleza del determinante y la relación entre los componentes del tecnicismo.
Comp. Ján Horecky, Slovotvorná sústava slovenliny, SAV, Bratislava, 1959, p. 40.
Compárense Milos Dokulil, K základním otázkám tvorení slov, en "O vedeckem
poznáni soudobych jazyku", CSAV, Praha 1958, p. 155; Id. Tvorení slov v lestine 1/
Theorie odvozovánl slov/, CSAV, Praha 1962, p. 23. Ferdinand Brunot y Charles
Bru1teau, Précis de Grammaire Historique de la Langue Franfaise, Masson éd., Paris
1956, pp. 141 y sigs. excluyen igualmente prefijación de la composición. Finalmente
en la obra citada de l. ]ordan, nota 16, se dice textualmente: "Cei mai multi lingvisti
considera "derivare" si formarea cuvintelor cu ajutorul prefixelor, alti vorbesc de
"compunere" numai atunci cind cuvintul este format cun un prefix si un sufix in
acelasi timp. In Gramatica limbii romine a Acadcmiei R.P.R., formatiile prefixate
sint puse tot la "derivare" desi se arata deosebirea de functiune dintre prefixe si sufixe",
o.e, p. 261, nota 4.
u

11

•• Empleamos sobre todo los términos de medicina.
Véase K. Bare!, Sporné otázky mo,jematické stavby slov v angliltine, en "Tri
prispevky ... ", nota 8, p. 3-13. Comp. también Iorgu lordan, Limba romina contemporana, Bucuresti 1965, p. 261.
11

308

309

�Algunas veces dos sustantivos van unidos asindéticamente: camión cuba/
camión cisterna, carro cuba/, hongo champiñón, arteria aorta.
Varias veces el determinante es un adjetivo calificativo: gangrena seca.
Este adjetivo puede ser primitivo: pulmón derecho/izquierdo/ o derivado:
vértebras verdaderas. Como determinante figuran los adjetivos numerales:
útero/visión/doble, fractura múltiple. Se supone que tal adjetivo puede ser
semiculto /vértebras libres/ o cultos /vena cava/.
Otra subclasificación demuestra que un adjetivo es "desustantival" /aparato lagrimal/ o deverbativo / aparato respiratorio/, del origen español/
aparato digestivo/, del latino/ arteria cubital/&lt; lat. cubitus/ o del griego :
arteria gástrica/ &lt;gr. gastér, gastrós/.
Los adjetivos en esta "denominación compleja" se combinan de una manera interesante: arteria colateral/ co+lateralis/, arteria epigástrica/ epi+
gastrós/, articulación escápulo-humeral, articulación esterno-clavicular, sis-

tema cardiovasculorrenal, etc.
Es interesante observar cuál es el determinado a que tiende el determinante. Por ejemplo, "hepático" forma parte de muchos términos en medicina: arteria hepática, cólico/ligamento, nervio, plexo, tejido/ hepático. Lo
mismo vale para el "uterino" /arteria, glándula, músculo, orificio, plexo, tubo,
ven?./. No tiene esta capacidad el adjetivo "uteral"/cresta, supositorio/.
A la "denominación compleja" hemos incluido los que constan de sustantivo + preposición + sustantivo. El nexo más frecuente es la preposición
de: A veces el determinante puede ser sustituido pór un adjetivo: lugar de
articulación /lugar articulatorio/, impersonalizació11 de verbos, etc.
Como enlace entre el determinado y el determinante figuran también
otras preposiciones: azúcar en terrones, azúcar con vainilla, sabor a frambuesa,
carne sin huesos, distancia entre ejes, polvo para budín, dermatitis por contacto, construcción ad scnsum, etc.

VIII
Otro capítulo se ofrece en lo que respecta a la terminología lingüísticofilológica. Nos limitaremos a algunas notas.
Primeramente debemos señalar el caos que reina en la nomenclatura de
los tiempos y modos españoles.

19

,. Véase J. Cerny, K problematice lerminologie Jpanelskych slovesenych lasu a
modu, CJ, 1967/68, pp. 153-161.

310

Muchos términos nacieron bajo el influjo de la lingüística extranjera:
alófono/ alófona/ "variante combinatoria" .2º
~arias palabras del léxico común tienen en lingüística una acepción especial: aspecto, nuez, ataque duro/suave/, voz, oposición, etc.
_un término puede designar dos/ o más/ realidades. Algunos lingüistas
afirman que no se trata de polisemia sino que de dos o más términos 21
v.gr., formante. 22
'
Dos /o más/ lingüistas interpretan de una manera distinta un término
Según el Sr. F. Lázaro Carreter/Diccionario, 415/ el "yeímo" es "Fenóme~
no que consiste en pronunciar la ll como y, por tendencia a hacer central una
articulación lateral", mientras el Sr. José Pedro Rona dice: "Debemos aclar~~ ante todo que entendemos por yeísmo la desfonologización de la oposic1on entre los fonemas españoles /y/ y /ll/, no importa cuál puede ser su
realización material. Es, en otros términos, lo que generalmente se llama
igualación: un fenómeno fonológico''.23

IX
~eferente a la motivación de los tecnicismos, existe ya cierta bibliografía.
Pnmero se puede partir de los principios generales relativos a las "palabras
arbitrarias" y a "las motivadas" expuestos en el libro de Ullmann, W. von
W artburg, u etc.

. '° Comp. F. Lázaro_ Carrcter, o.e., p. 37; A Quilis-J. A. Fernándcz, Curso de fonética Y f onolog!a espanolas para estudiantes angloamericanos, C.S.I.C., Madrid 1966, §
1.4, 7.7., etc.
n Comp. V. Budoviéová, Sémanlické princlpy odbornej terminológie, CSTC, II,
1963, p. 199.
"'"En g1osemantlca,
' .
cad a una de las formas que adopta un mismo morfema. Así -s
Y -es son formanles • de un mismo morfema de plural; no son dos morfemas diferentes,
ya que la proporción entre carro/carros es la misma que existe entre montón/montones". F. Lázaro Carrcter, o.e., p. 196. / "Se designa con el nombre de formantes
unas zonas de resonancia en las que se pone de relieve un conjunto determinado de
armónicos". A. Quilis-J.A. Fernández, o.e., véase nota 20, p. 38, § 4.7.
sa El problema de la división del español americano en zonas dialectales en "Presente
y Futuro de la Lengua Española", I, OFINES, Madrid 1964, p. 221.
•• Comp." S. l,llmann, Introducción a la &lt;emántica francesa, C.S.I.C., Madrid, 1965,
pp. !34 s1gs.; F. _Saussure, Curso_ de. L_ingülstica General, Ed. Losada, Buenos Aires,
1961, pp. 219 Y s1gs.; C. Bally, Linguist1que générale et linguistique franfaiu, Librairie
Emcst Leroux, París, 1932, pp. 65, 108, 450 y sigs.; Walter von Wartburg, Problemes
et Méthodes de la Linguistique, Presses Universitaires de France, Paris 1963, pp. 136
y sigs., etc.
• El cursivo es nuestro.
311

�•

De los estudios que versan sobre nuestra problemática cabe señalar sobre
25
todo los de lsacenko y de H orecky y de R. Oroz.
26
Los "signos motivadores" se dividen, según Ho~ecky ~n dos grupos: los
"inherentes" residen en las cualidades de la realidad designada: el blanco/
el individuo perteneciente a la raza blanca/, el _l~tón rojo, el corredor, el
los "signos relativos" que se subdividen, a su vez en grupos
d d r etc Y
naao,.
•·
tá
d
según el carácter del signo motivador. Por e~emplo un ~ecmc'.smo e~ crea o
según el lugar donde fue descubierto el obJet~ denommad~. ypenta/Ypres/
donde vive un animal, ave, etc./ ciervo andino, co";adre¡a europea/ o se
0
encuentra una planta, etc./ jazmín del Paragua~/, _se?un el no~bre del d~scubridor/inventor/: el triángulo de H ellwag, principio de Arqui7:1edes; segun
, · ¡ t 21 • la dieta para los
la finalidad a que sirve algo/aparato, maquma , e c. •
diabéticos la máquina de escribir, etc.
.
d
Se puede mencionar aparte la "animalización de objetos"' como 1o e· ºtado estud'10 del Sr Oroz 28 tan frecuente en las lenguas:
muestra el prec1pi
•
burrito /una clase de porotos en Chile/, gatillo/en una escopeta/, gato/para

NUEVOS RELATOS DE EDUARDO MALLEA:
LA BARCA DE HIELO
MYRON LICHTBLAU
Universidad de Syracuse

levantar las máquinas/, etc.

X
En conclusión puede decirse que, como se deriva de lo ante?icho,, la formación de los tecnicismos ofrece muchas posibilidades de estudios mas deta:
Hados desde varios puntos de vista. Es una tarea urg:nte ya que hay mu
chas Íagunas en este terreno y el lenguaje ci:~tífico no tiene solamente la función comunicativa, sino también la cognosc1t1va.

.. A V Isacenko K otázke motivácie termlnov, CSTC, III, 1964, pp. 25L7-264_; J.
• •
,
~
· XI 1960· R Oroz a animaHorecky Vztah pojmu a term!nu, Jazykovedny s0?1s,
' . ' .BIFUCh XVIII
lizaci6n' de objetos en las metáforas del habla hispanoamericana,

'

'

1966, pp. 213-214.
,. Vztah pojmu. • •, nota 25,

.
t'
né úcelom en "K historicko., Véase también J. Horecky, Pomenovama mo 111011a
'
,
ta 12 pp. 173-176.
.
srovnávacunu. · ·, no
, '
. d
ta 25 . 0 DuJ'cíková Vyuzitie zvieraclch m1en 11
1
• Comp. R. Oroz, articu o cita o, no
, ·
'
terminol6gii, SON, I, 1953, PP· 257 · 26

º·

312

LA FECUNDA PLUMA de Eduardo Mallea (N. 1903) no quiere descansar, no
obstante la posición ya definitivamente establecida del novelista y su edad
ya bastante avanzada. Pero el lector ya no espera más que la prolongación
de su conocida temática y su manera de narrar. En la actualidad Mallea
escribe, no para abrir nuevos caminos, sino para ensanchar el alcance de
su indagación psíquica. La aparición de un volumen de narraciones merece
más que la acostumbrada reseña; de ahí el presente artículo que procura estudiar los cuentos de La barca de hielo 1 a la luz del perfil general de su ficción. Como en las colecciones anteriores, hay en ésta un enlace narrativo que
ata todos los cuentos. Mas lo que distingue La barca de hielo es que este
vínculo es una persona o más bien una familia, y no un concepto temático
como en Posesión o un concepto temporal como en La sala de espera. El
sutil manejo de este lazo en La barca de hielo constituye uno de los mayores
aportes de la colección. Y es interesante notar que el narrador mismo desempeña el papel principal sólo en uno de los cuentos; en los demás su papel
está en la periferia de la acción central, aunque su presencia se hace sentir
con inequívoca claridad. La función del narrador, amén de la obvia de referir las historias en primera o tercera persona, es la de reaccionar emocionalmente ante todo lo ocurrido en los relatos. El lector, pues, se halla envuelto no sólo en la historia de cada narración, sino también en la emoción
experimentada por el narrador ante los sucesos que él mismo cuenta.
El eje central de La barca de hielo es la familia Ribas, oriunda de una
región .rural del Sur, gente corriente de la clase media. Las peripecias de la
1 Eduardo Mallea, La barca de hielo (Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1967).
Todas las citas en este trabajo se refieren a esta edición.

313

�•
familia, presentes y pasadas, se ven exclusivamente por los ojos del hijo mayor
Adhemar, el narrador. Cada cuento, con la excepción de La noche sobre
H écuba, que· no tiene más que un tenue parentesco con los demás, contribuye a formar el cuadro de los Ribas -el respetado pero débil padre, la
querida madre difunta, el callado hermano Nicanor, y el propio narrador.
El lector los va conociendo íntimamente a medida que Adhemar narra los
cuentos. Se repiten los mismos temas malleanos de antes- el mutismo interior, la soledad, la angustia desesperada, la frialdad emocional y la falta
de verdadera comunicación entre los hombres. Pero la técnica es más sencilla,
más directa, menos fatigosa que en las demás colecciones de cuentos. Casi se
puede decir que Mallea ha llegado a la depuración de su arte narrativo, en
el sentido de que ha quitado mucho del excesivo bagaje que estorba la fluidez de muchos relatos. En La barca de hielo Mallea es más cuentista, más
fabricador de historias, y menos narrador ensayístico. De ahí que la lectura
resulta mucho más amena y rápida. Y aunque el estilo no sufre un cambio
radical, parece que hay menos rebuscamiento, menos involucración, menos
esa densidad verbal que atasca al lector en un mar de lujo elocutivo. La
prosa no es tan intelectual, tan pendiente de la expresión académica o puramente literaria para acarrear el pensamiento y la emoción deseados. En
fin, estilísticamente Mallea ha soltado un tanto la rienda, se ha dejado llevar por una corriente más natural y directa. Todo esto, en cuanto a la
técnica y al estilo. Pero lo esencial de Mallea tiene que estribar en el contenido, en la transformación del mundo imaginado por él en el mundo percibido por los lectores. En esto, Mallea ha acertado muy bien, proporcionándonos vívidas muestras de los llamados "estados de alma" que son la clave
de su narrativa.
Apropiadamente, el primer relato, "Violencia", entra plenamente en el
seno de la familia Ribas, con sus conflictos, sus angustias, sus rarezas. Como
narrador, Adhemar es omnipresente, sagaz conocedor e intérprete de las emociones sentidas por los personajes. Pero no narra objetivamente, sino de Ja
manera más personal posible, como si tuviera tanto interés en la materia
narrada como los propios participantes de la acción. Adhemar es un joven
de veinticinco años, sensible, trabajador, buen hijo y generoso hermano, sin
otra pretensión que vivir honradamente su vida de escritor. La primera parte
del primer relato, en que Adhemar discurre casi en forma de monólogo sobre
el carácter y las peculiaridades de su familia, es digna de antología humana
y perspicaz. La narración un tanto desorientada de las primeras páginas de
repente toma una dirección muy precisa, aJ tratarse del hermano Nicanor,
por quien siente Adhemar una especial simpatía y amor. Creación nada novedosa en el repertorio malleano, Nicanor muestra el mismo mutismo, aspereza, retraimiento e incapacidad de darse que tantos otros personajes, como
314

Solves de La ciudad junto al río inmóvil o Chaves de la novela que lleva su
nombre. Lo distinto en el caso de Nicanor es que percibimos su carácter a
través de la angustia que le causa a Adhemar. La conducta del taciturno Je
preocupa tanto a su hermano que las ocasiones en que Nicanor juega al ajedrez con su padre le ofrecen gran consuelo a Adhemar, pues por Jo menos se
evidencia alguna forma de comunicación. Para Adhemar, el extremado ensimismamiento de Nicanor disimula una tirantez emocional que puede reventar en cualquier momento, en cualquier forma. Sus recelos no carecen de
fundamento, pues un buen día Nicanor intenta violar a la hija de los Rinaldi, una de las más ricas familias en Palo Alto, adonde los hermanos Ribas
van de tiempo en tiempo. Lo inevitable ocurrió, no precisamente en la forma
presagiada por Adhernar, sino en su violencia incontrolada. Y dado su gran
afecto por su hermano, Adhemar hace todo lo posible por proteger a Nicanor de la furiosa muchedumbre y hasta justifica su terrible atentado. Dice
Adhemar: "Recuerdo que yo trataba de aquietarlo, de despreocuparlo. En
la siguiente fonda le decía que yo me lo imaginaba todo: que había sido
provocado por la señorita de Rinaldi -tan camal y lascivamente lánguida
en su escotada blusa de encaje- y que él, excitado, se había dejado llevar
por sus instintos en la tarde de sofoco e infierno, después de la larga incubación secreta de su pasión triste y ardiente".2 Lo triste y penoso para Adhemar es que Nicanor, reconcentrado hostilmente en su duro mutismo, ni siquiera se digna ofrecerle una explicación, tratar de redimirse, contestar a las
exhortaciones de su hermano para que se desahogue. Y precisamente esta
desconfianza y distanciamiento emocional de Nicanor es lo que más le aflige
a Adhemar. El hecho de que Nicanor, en momentos de mayor trance, rechace la comunicación fraternal, representa para Adhemar la más personal derrota.
La primera narración menciona de paso a un tal Capitán Vargas, cuyo
retrato cuelga ufano sobre el escritorio del padre de Adhemar. Tío abuelo
de la madre de Adhemar, el Capitán es el centro de interés del segundo
cuento, "La derrota sobre Vargas", más bien una anécdota sobre un combate que sostuvo contra unos secuaces del General Facundo Quiroga en la
época de Rosas a mediados del siglo pasado. Esta hazaña militar se la relató
a Adhemar una de sus parientes, Misia Remedios, la que a su vez se la
había oído a otro pariente, pues pasó de generación a generación a modo
de leyenda. El Capitán, durante una pausa en su lucha contra los montoneros, vivía en una destartalada cabaña con su mujer y su hijito de dos años.
Raras veces Mallea se remonta al pasado histórico en busca de materiales
para su ficción; lo hace aquí con buen efecto, ensanchando el mundo des• lbid., pág. 53.

315

�crito por Adhemar y subrayando ciertos estados emocionales de la venerada
figura del Capitán Vargas. Sucedió que el caudillo federalista Quiroga le
infirió al General Lamadrid lo que aparentemente fue una herida mortal.
Estando cerca, Vargas divisó que una familia recogía a Lamadrid. El Capitán esperó a que Lamadrid recuperara su salud para llevar "la noticia de
que el General vivía aún y sólo había dejado en el tala su espectro y su
derrota".ª Pero luego Vargas tuvo que afrontar la venganza de los hombres
de Quiroga, sobre todo de un tal Verdaguer, el más sanguinario y cruel. El
Capitán aguardaba la vuelta de los montoneros, y es esta espera, esta angustia de espera, la que forma el principal elemento emotivo del resto del
relato. La penosa espera agobiaba al Capitán, pero bien sabía que no se le
presentaba otro recurso. El dolor de esperar, de esperar algo temido, algo
fuera de nuestro poder, está presentado aquí con mucha sensibilidad y fuerza
verbal. Llegaron los montoneros, empezaba la lucha, cuatro hombres contra
un solo Capitán. La relación pormenorizada de la escaramuza es un tipo de
narración no intentado muchas veces antes por Mallea; y sale triunfante,
con unas páginas llenas de viveza e interés que mantienen en vilo al más
inatento lector.
La victoria fue de Vargas, pero en la terrible lucha murieron su esposa y
su hijo. La victoria militar, pues, se convirtió en derrota personal, y Vargas
no podía menos de sentirse culpable de la muerte de sus seres queridos por
haberles dejado solos mientras iba a la batalla. En otro relato llamado "Agrio,
el remordimiento", se vuelve a percibir la angustia del Capitán, esta vez la
angustia hecha pesadilla por el pasar de cuarenta años. Vargas se ha vuelto
un viejo resentido y solitario, deprimido su espíritu, su visión del mundo
sólo una mirada a un pasado lleno de tristes recuerdos. Lo que le atormenta
es la polaridad de su propia conciencia: se siente valiente guerrero y al
mismo tiempo le remuerde el no haber salvado a su familia. Mucho del relato es efectivamente la transcripción verbal de los sentimientos de Vargas a
medida que pasa revista a su vida; una forma de monólogo interior de un
enloquecido, de un hombre "a solas consigo mismo y con su suerte".4 En su
desvarío el Capitán se dirige a su difunta esposa, como para captar de nuevo
aquellos días en el rancho, y le dice con voz protectora: "Nadie te tocará",
o "Nadie te llevará". Y estas palabras se quedan como un eco profético en
los labios del desdichado militar.
El padre de Adhemar, que sutilmente se impone a toda la familia, llega
a ser un importante centro de interés en tres relatos de la colección. Al señor Ribas se le reconoce como generoso y atento jefe de familia, infatigable
• lbid., pág. 56.
' lbid., pág. 120.

316

trabajador en la "Administración", y sobre todq como marido dedicado en
extremo a su esposa Luisa. Al fallecer ella, parece que el marido perdió su
razón de vivir, quedando espiritualmente destruido. En uno de los relatos,
"Corto es febrero", aparece el padre en sus años mozos, en la época en que
fue enviado a la bulliciosa capital para conocer el mundo. Huraño, callado,
ingenuo, se sentía disminuido en Buenos Aires, se hallaba desorientado y
pronto anheló regresar a la seguridad de su propia comarca. Comenta Mallea:
"Extrañaba la inmensidad y el aire libre, la costumbre de errar por la orilla
del arroyo, la posibilidad de ver el horizonte y de poseer un cielo vasto, alto
e ininterrumpido".5 Personaje muy malleano, Ribas trabajaba mejor a solas, sin contacto personal, dentro de su propio silencio y reserva. En una
serie de rápidos episodios, Mallea presenta el inocente despertar amoroso del
joven Ribas, que terminará en su idílico matrimonio con Luisa. Temáticamente, eJ relato recuerda mucho las primeras narraciones de Mallea en Cuentos para una inglesa desesperada (1926), en el sentido de que la vida se
revela a la juventud como algo ignota, misteriosa, como escuela de aprendizaje.
En "El olvido sobre Padre" se percibe lúcidamente la íntima relación entre el padre y el hijo Adhemar. La madre murió cuando Adhemar tenía
diez años; y eJ relato es un recuento de cómo el padre trasmitió su enorme
sufrimiento a toda la familia a Jo largo de los años. La felicidad y la comprehensión entre los padres de Adhemar eran insuperables, y el hijo se deleitaba en este lazo espiritual. Por mucho tiempo después de la desaparición
de su esposa, el padre hablaba poco de ella. Luego, empañada la imagen de
ella por los años, empezó a rememorar para captarla viva otra vez. En efecto, la reminiscencia es el elemento principal de la narración; es una emoción y un estado de alma que Mallea logra hacernos sentir profundamente.
"Yo conocía cuando (Padre) se estaba acordaqdo", dice Adhemar, para
sugerir la comunión entre padre e hijo. Con una memoria prodigiosa, el
padre relataba a sus hijos mil cosas íntimas de su matrimonio, haciendo viva
a la madre aun en la muerte. Con las reminiscencias y la evocación de su
vida pasada, Ribas se sentía curiosamente reposado, tranquilo. Pero el contento se tornaba frustración a medida que recordaba cada día menos de su
esposa en lo que se refería a lo material y lo concreto. Se entremezclan las
emociones del padre y el hijo al narrar éste lo siguiente:
Refuté esa idea. Afirmé que no podía ser así, pues cada noche nos contaba algo de ella como siempre, algo nuevo, distinto. 'No -dijo-. Es
como si día a día se me fuera desvaneciendo el pasado, como si el pa• lbid., pág. 76.

317

�sado existiera cada vez. menos, en sus formas humanas y en sus formas
episódicas'. Pensó y agregó: 'Ya casi no puedo llegar a acordarme de
lo que hemos vivido con Luisa. Cada día desaparece un pedazo más de
todo aquello. A solas, me esfuerzo aquí por recordarlo, y no encuentro
más que más borra, más niebla, más vacía".6

Al padre le falta un sentido de identidad con un pasado que pueda serle
significativo. Su poder de recordación degenera hasta caer en un estado de
olvido que le deprime más. Mallea exagera el caso, pero el lector lo acepta
como tal. Para renovar Ja memoria de su esposa, Ribas se marcha a Buenos
Aires, donde había pasado mucho tiempo años atrás. Busca el rejuvenecimiento para recordar, procura el silencio y el aislamiento; trata de "retroceder en su vida". De manera que vuelve a vivir su vida de hace treinta años,
caminando, pensando, meditando, tratando de recoger la quintaesencia de
su ser. Pero en balde, pues su mente no logra captar más que "lo puramente
exterior o accidental de la vida y no lo substancial e interior de la memoria".7
Fracasada su permanencia en Ja capital, Ribas vuelve a su pueblo y se retira
cada vez más en sí mismo, como un característico tipo malleano. Queda
destrozado emocionalmente, sin ninguna vinculación con la vida exterior.
Efectivamente, y esto es el mensaje de Mallea, a Ribas se le apagó la vida
precisamente porque se le fue la memoria, que representaba el elemento más
importante de su existencia.
Otro relato en que el estado emocional del padre se entrevera con el del
hijo Adhemar se titula "Gloria". Versa sobre los últimos años de la vida del
padre, a partir del día en que anuncia que se dirige, por última vez, a su
trabajo. Cuando Adhemar lo lleva a su despacho, recuerda cómo su padre
solía llevar a Nicanor como un pájaro indefenso y dócil. Luego, Adhemar
nota una extraña similitud entre el silencio habitual de Nicanor y el silencio
impuesto sobre su padre como consecuencia de su viudez. En este cuento,
también, la reminiscencia figura como eficaz técnica artística: en casa, aquel
mismo día, cuando Adhemar acompaña a su padre a su escritorio, le viene
a la memoria una lúcida impresión del cuarto colonial, "con el retrato del
tío abuelo Vargas, la gran mesa, la bola de cristal, los secantes, la prensa
para copiar, las lapiceras manchadas de tinta que nosotros habíamos usado
para dibujar cuando aún no sabíamos escribir. Y sobre esa alfombra tan
vieja había jugado yo a los soldados, con palitos, cuando mamá vivía y yo
sentía su querido paso andar al lado mío".R En "Gloria" se renueva el mismo
• lbid., págs. 157-158.
• lbid., pág. 163.
' 1 bid., pág. 207.

318

• tem~- ya explorado en "Agrio, el remordimiento", de que al padre se le
debilita el poder de recordar. Se encuentra enfermo, pero no orgánicamente.
Para manifestar su extrañeza, Mallea crea una situación casi macabra. El
padre hace un viaje especial a Palo Alto para comprarse un nuevo traje, aparentemente en espera de una visita de despedida de su jefe. Es un traje elegante, mucho más elegante de lo que suele llevar. El director nunca acude
a la cita, ni lo aguarda el padre, pues ha comprado el traje para esperar
la visita de su difunta mujer Luisa, para recibirla en su ropa de ceremonia.
Anda por la casa en este costoso traje como un demente. Ante esta revelación de su padre, Adhemar queda paralizado, amedrentado, en la misma
actitud que tenía cuando, de niño, le sobrecogía el temor de ser reprendido.
El reverso de la moneda ya se muestra, pues ahora es el hijo Adhemar quien
quiere entretener al trastornado padre con cuentos y anécdotas. Pero el padre
rehusa escuchar y su desatención le recuerda a Adhemar su propia falta de
interés en los relatos que su padre le solía contar, sentado entre sus piernas.
Adhemar advierte cada vez más que el único deseo de su padre es juntarse
en la tumba con su esposa, a tal extremo que ya no se comunica con nadie.
La muerte viene como consuelo y, a petición suya, le entierran con el mismo
traje elegante. A pocas horas de fallecer, la cara triste y dura del padre se
vuelve feliz y blanda, ya que la muerte le reúne con su mujer. Y Mallea
concluye este cuento de alto vuelo imaginativo con estas palabras: "Ahora
{el padre) lo recordaba todo. Ahora él era la Memoria". 9

•

Cuento débil, si no insípido, es el titulado "El santo engañado", que trata
del tío abuelo de Adhemar y varios sucesos en su vida relacionados con unas
promesas hechas a un santo. Es tal vez el relato menos significativo de la
colección, no por apartarse de la acostumbrada temática malleana, sino porque el asunto mismo no llega a penetrar en la mente del lector como cosa
cómica, seria, ni mezcla de Jas dos; ni siquiera como agradable narración
anecdótica sobre este pariente llamado Lorenzo Smith. Éste, que tiene veinte
años al empezar la historia, vive en una ciudad de la provincia de Cuyo,
donde tiene un lucrativo negocio de paños. Es emprendedor, generoso, de
buenas maneras, un buen partido para cualquier muchacha. Va a misa, reza,
pero carece de verdadera fe religiosa. Luego, ocurre el momento decisivo de
su vida: a poco de enterarse de que padece una grave enfermedad, entra en
una iglesia y hace la promesa al santo de su devoción de que construirá una
capilla en su honor si recupera la salud. Se cura, pero sigue aplazando día
tras día el cumplimiento de su palabra, pretextando falta de fondos. En
este punto Mallea cambia el rumbo del cuento para adentrarse en la vida
amorosa de Lorenzo. Susana Oropéndolas, orgullosa, caprichosa y dominante,
' lbid., pág. 223.

319

�atrae la atenci6n de Lorenzo. Pero el padre de ella, snob y mal educado, pone
metas más altas para su hija que el matrimonio con un tendero, por próspero que sea. Cuanto más desdeñosa se muestra la arrogante muchacha,
tanto más se enamora Lorenzo, hasta que por fin éste recurre otra vez a su
santo para que le saque del apuro. A trueque de la intercesi6n del santo en
favor del matrimonio, Lorenzo se compromete a hacer "un viaje a La Rioja",
arduo y singular sacrificio pese a su apariencia de nada.
Lorenzo llevaba en la mente la idea de atender uh poco a esa comarca
sobre la cual, en Cuyo, corría el sugestivo dicho popular: "Los enemigos del
alma son tres: riojano, puntano y cordovés".10 Sin entrar más en detalles
argumentales, basta con decir que se efectúa la boda, vive feliz el matrimonio, e, igual que antes, Lorenzo encuentra diversas razones para no cumplir
las promesas hechas a su santo. El desenlace del cuento reviste características del más arraigado romanticismo, pero al mismo tiempo muestra la mayor fuerza descriptiva que pueda poseer la prosa malleana, aparte de la
penetraci6n puramente psíquica. Un terremoto sacude el pueblo en momentos en que Lorenzo está fuera de su casa. Magnífica, emotiva descripci6n
de la agitaci6n, el pavor y el frenesí que sobrecogen al pueblo. Se le ocurre
a Lorenzo volver a solicitar la ayuda de su santo para que salve su vida y
la de su esposa. La iglesia resulta dañada, pero Lorenzo entra y busca en
vano su adorado santo, que fue trasladado a otro templo. Como un energúmeno, corre a donde espera encontrarlo, y parece divisar una imagen que
supone sea la de su santo cuando de repente le cae encima una viga de la
iglesia y queda exánime. Punto ir6nico del cuento: parece que al caerse la
viga, dio en la mano de un santo, lo cual la desvi6 e impidi6 que viniera
directamente sobre la cabeza de Lorenzo.
El único relato en que Adhemar figura directamente como principal personaje es "La envidia sobre la acera". Si en los otros cuentos llegamos a
comprenderle por medio de la acci6n mutua entre él y sus parientes, en éste
su propio conflicto interior suministra la materia narrativa. El mérito del
relato se debe al profundo análisis del íntimo dolor de Adhemar. A la saz6n, éste se encuentra en Buenos Aires para rendir un examen en un curso
que tomó por correspondencia. Sale aprobado y se queda unos días más en
una casa de pensi6n antes de regresar. Con su nuevo diploma, Adhemar se
siente menos atado al restringido ambiente rural de su familia; se le ha ensanchado el mundo. Ingenuamente, se cree buen escritor por haber ganado
excelentes calificaciones en todos los informes. Es tímido, reservado, sin experiencia, pasando revista a la agitada Buenos Aires con un complejo de inferioridad. ''Se me ocurría", dice Adhemar, "que yo era como un aspirante;
10

320

lbid., págs. 179-180.

•

y que los demás eran veteranos en las ciencias de la vida o en las manifestaciones del espíritu".11 Este sentido de humildad, de auto-desvaloraci6n, se
debe en parte al ambiente restrictivo en que se ha criado. No estando dotado
de fa_cilidad verbal y sintiendo la necesidad de expresar sus pensamientos y
emOC1ones en alguna forma, se pone a escribir. Por las tardes Adhemar se
dirige al bar del señor Praxíteles, y allí empieza a palpar 1~ espinas del
mundo real. Adhemar tiene ansiedad por participar activamente en las charlas y discusiones, pero su hurañez y falta de confianza en sí mismo se lo impiden. Aunque teme ponerse en ridículo o ser considerado un necio una vez
~e le ocurre ~ontar a sus contertulianos c6mo sus profesores le elo~iaron sus
m~ormes escritos, sobre todo por el muy logrado estilo. Cosa un poco juvenil
e mmodesta, pero lo más espontáneo que pueda salir de su boca en aquel
momento. Sus palabras las reciben mal, con desaire y aún con desprecio, y
tres del grupo profieren un sarcástico "¡ Ajá!" Jamás ha sentido tanta humillaci6n, ni puede creer que sus inocentes palabras hayan dado motivo a
tan negativa reacci6n. Pero este rechazo no apaga su entusiasmo de hablar
Y sigue contando al grupo infinidad de cosas. Y, en efecto, todo el resto del
cuento contiene sus frustrados esfuerzos por superar el antagonismo del grupo. De sus historias de caballos, todos se ríen· de su vida en el Sur se mofan•
'
episodios relacionados con su padre reciben' acogida poco favorable;
y el'
recuento de las aventuras del Capitán Vargas poco les interesa. Tras estas
ofensas no puede más Adhemar y se calla, no deseando descubrirse, desnudarse ante un grupo tan hostil. Adhemar sigue visitando el bar y charlando
con las mismas personas, pero nunca más se refiere a sí mismo· antes bien
'
habla de mil cosas insignificantes e impersonales, o simplemente aprueba
mecánicamente todo cuanto le dicen. En otras palabras, Adhemar, ahora resentido y más cohibido que antes, empieza a sufrir el mismo mutismo emocional que su hermano Nicanor. Lo que quiere mostrar Mallea es que el
retraimiento y la taciturnidad obedecen a bien definidos antecedentes. Deprimido, desalentado, Adhemar sale de Buenos Aires impaciente por regresar
a su propio ambiente provinciano del Sur.
Por el tema y la ejecución narrativa, La noche sobre Hécuba se asemeja
mucho a los cuentos de La ciudad junto al río inmóvil o La sala de espera.
Figura entre los mejores de La barca de hielo, debido en gran medida a la
acertada penetración en la psique de la protagonista, que puede ser el prototipo de la mujer fría, dura y encerrada que Mallea retrata con tanta frecuencia. La historia de Misia Hécuba se narra en varias etapas bien definidas.
Primero, Mallea define el carácter adusto y hostil de Hécuba, haciendo hincapié en el respeto y la autoridad que les impone a todos. Aún niña, era
" !bid., pág. 197.

321
H21

�rígida en sus acciones, disciplinada en exceso. Se cree superior a los demás
y desdeña lo vulgar y lo mediocre. Hace huír a todo pretendiente atraído
por cierto donaire físico y majestuosidad del gesto. Mas un tal Elíseo Nara,
hombre generoso y aparentemente dócil, se resigna a tolerar la agrura de
Hécuba y se casa con ella. Por su parte, ésta entra en la uni6n conyugal sin
asomo de amor, ni siquiera afecto, sólo "por resoluci6n y deber". El casamiento conviene a los dos, dominadora ella en cada situaci6n y dispuesto él
a aceptar la respetuosa pero poco natural relaci6n con su esposa. Lo que
Hécuba admira más en Elíseo es "su correcci6n, su estrictez hacia sí mismo
y dulzura y respeto hacia ella".12 Ponen su nido en los suburbios, pero marido y mujer duermen en distintas partes de la casa, en dos alas separadas,
un arreglo muy de acuerdo con la falta de verdadera comunicaci6n entre
ellos. Pero la tranquilidad interior de Hécuba, después de muchos años de
estéril matrimonio, de repente entra en aguas borrascosas, pues ella se enamora de otro hombre y por poco sucumbe a la tentación. Por vez primera,
Hécuba siente el calor y el consuelo del amor, pero su orgullo y un irónico
sentido de dedicación marital le impide entregarse físicamente a Reipur. Pero
más que nada, Hécuba resiste por querer mostrarse dueña de sí misma, cualidad que sintetiza la esencia de su carácter. Con la muerte de Elíseo, la historia de Hécuba entra en otro período, el más significativo tal vez para entenderla en lo más íntimo. Hécuba halla, entre los papeles de Elíseo, un
paquete de cartas de amor escritas por una tal Marcela, quien parece haber
tenido relaciones ilícitas con él. La viuda no puede sofocar la tentaci6n de
leerlas; revelan a una mujer ardiente, altruista, afable, de carácter diametralmente opuesto al de Hécuba. Estas cartas representan a Elíseo como una
persona del todo distinta de la que Hécuba cree haber conocido. El que fue
para Hécuba hombre más bien manso y sereno, aparece pintado en las cartas
como "ferviente y apasionado, celoso y colérico, exigente y arbitrario, despótico de pasión viva, capaz de entusiasmos frenéticos y caricias sabias y
susurradas. Aquel hombre que Hécuba había conocido modesto y mesurado
aparecía como un arrebatado sin límites".13 A Hécuba le enfurece el hecho
de que su marido le presentara, durante largos años de matrimonio, una
naturaleza poco genuina. Lo que le trastorna más a Hécuba es el presentimiento de que su propio pudor, su alejamiento emocional, y sobre todo su
tenaz altanería fueran los factores determinantes en el rígido comportamiento
de Elíseo. Colérica, deseando enterrar la memoria de su esposo, manda levantar una pared "desde el vestíbulo hasta el último cuarto del ala derecha
de la casa".u Cuando los obreros no siguen exactamente sus instrucciones

y Hécuba tiene que hacer tapiar una puerta, se pone hecha una furia. Y
el cuento termina con una nota de fina ironía, pues al gritar a los obreros
ella muestra la misma ira y el fuego interior que exhibía el día en que rehus6
darse físicamente a Reipur. Tal vez las únicas ocasiones en que Hécuba se
dej6 salir de su propio encierro emocional.
Para concluir: Por Jo expuesto en las páginas anteriores, se ve que Mallea
busca fortalecer su imagen literaria con una serie de relatos parecidos a los
que le han dado gran renombre. No busca la novedad del fondo narrativo,
pero sí otros ángulos de perspectiva para calar en el espíritu humano. A
Mallea no le hace falta hacer acto de presencia literaria cada año; su reputación ha superado esta formalidad. El que haya buscado otra salida más
para su rica invención novelesca, sin desviarse mucho de su camino ya muchas veces pisado, indica su intensa vocación literaria y su incontenible sed
de comprender al complejo y contradictorio hombre del siglo veinte.

,.. !bid., pág. 128.
!bid., pág. 144.
,. !bid., pág. 146.
11

322

323

,

�DOBLE RETRATO VIVO DE DON ALFONSO EL BUENO
(Excursión en el Arte de la Memoria
en Alfonso Reyes)
JAMES Wn.us RoBB
The George Washington University
Washington, D. C., USA

I
BAJO ESTE SUGERENTE TÍTULO como punto de partida y probable punto de
llegada, pensamos acercarnos al retrato íntimo de Don Alfonso Reyes a través del -y en función del- retrato vivo de su padre el General Bernardo
Reyes, trazado por el hijo. Al mismo tiempo tenemos en mente reexplorar
un tema de estilística literaria que nos viene atrayendo desde lejos: la cuestión del secreto de la magia de Alfonso Reyes como artista del relato autobiográfico, o sea como memorialista literario.
Bajo el concepto de "Alfonso Reyes, narrador de lo vivido", hemos creído
en una ocasión anterior 1 vislumbrar tres o cuatro factores que parecen confluir en los relatos autobiográficos alfonsinos para producir una impresión
de casi insólita "intensidad de la experiencia directamente vivida y transmitida artísticamente" a su lector: " ( 1) Lo vivido, evocado a través de (2)
la lejanía (en el tiempo y/o espacio) por (3) la nostalgia (emoción lírica)".
Y hemos observado que con cierta frecuencia "tiende a intensificar el proceso", como un agente catalítico en una reacción química, "la actuación
de (4) un estímulo mnemónico específico", de cierta intensidad sensorial
o emocional: como el recibo de una carta de Julio Torri que pone en marcha la recreación mental por Reyes de los sucesos del relato El testimonio
1
V. "Alfonso Reyes, narrador de lo vivido (en torno a un juicio de Amado Alonso) ", La Palabra y el Hombre, Xalapa, Veracruz, No. 42 (abril-junio 1967), pp. 319337, de donde se citan las palabras entrecomilladas t¡ue aquí siguen.

325

�de Juan Peña; o el estímulo artístico-sensorial del marfil labrado en el ensayo La caída, o de una máscara indígena en su Metafísica de la máscara,

que ponen en marcha series de meditaciones, de evocaciones y de reminiscencias o asociaciones mentales, así como la galletica mojada en la taza de
te perfumado por Marce! Proust.
Ahora bien, deseamos recoger los hilos correspondientes a estos elementos
en la evocación del General Bernardo Reyes realizada por su hijo Alfonso
en su Oración del 9 de febrero, luego tratar de ver qué otros elementos complementarios entran a formar parte de la intensidad de ésta su más intensa
reminiscencia autobiográfica.
La Oración del 9 de febrero reúne las cuatro características enumeradas
como propicias para la máxima intensidad de la evocación del recuerdo:
( 1) Lo vivido directamente por el autor, Don Alfonso: la vida y presencia
de su padre Bernardo Reyes, la convivencia desde cerca y desde lejos del
hijo con el padre, y el golpe traumático de la trágica muerte del General
Bernardo Reyes ocurrida en la capital mexicana delante del Palacio Nacional en la fatídica fecha del 9 de febrero de 1913, presenciada desde cerca
por su hijo. (2) Esta experiencia vivida está evocada a través de la lejanía
(tanto en el tiempo como en el espacio), pues el hijo Don Alfonso cristaliza esta recordación desde Buenos Aires en el otro hemisferio, y a una distancia en el tiempo de 17 años justos de la trágica muerte, a partir del
aniversario exacto de ese suceso, 9 de febrero de 1930, prolongando su elaboración hasta el 20 de agosto de 1930, "el día en que había /el Gral. Reyes/
de cumplir sus ochenta años", como nos avisa Don Alfonso al final de su
manuscrito. Para el lector de esta memoria finalmente publicada en volumen, se hubo de prolongar aún más el distanciamiento en el tiempo hasta su
recepción definitiva a partir de 1963, cuando póstumamente salió publicada
por la iniciativa de Doña Manuela la viuda de Don Alfonso Reyes, más de
tres años después del deceso de éste (suceso cuyo décimo aniversario conmemoramos en este año de 1969)- o sea a una distancia temporal de 33 años
más, y un lapso de tiempo total de 50 año~ de los s~cesos origin~mente ~vidas. De modo que cuando aparece publicada, abierta a los OJOS del publico lector, la Oración del 9 de febrero, aparece como publicación doblemente póstuma que ha atravesado dos vidas y dos muertes para llegar a
nosotros en calidad de doble vivencia íntima, milagrosamente recreada para
la eternidad por la pluma de Don Alfonso Reyes.
(3) Esta vivencia es evocada a cierta distancia en el tiempo y en el espacio por la emoción lírica de la nostalgia. No sólo esta emoción íntima de
nostalgia por la presencia de su padre ha prestado una fuerza especialmente
intensa a este recuerdo, sino que se ha reforzado aún más su intensidad en
la lucha interior, subconsciente: la lucha entre la necesidad íntima de dar

expresión, dar salida, dar catarsis a esta nostalgia y a este recuerdo íntimo,
y la reticencia o sentido de recato o pudor connatural en Don Alfonso Reyes
que parecía decirle que más bien debía guardar para sí y no gritar al mundo
la emoción íntima de la identidad espiritual que sentía con la persona de
su padre, quien, habiendo muerto en quijotesco gesto de golpe de estado,
había quedado para la historia de México como figura controvertible y controvertida envuelta en las ambiguas gasas de los rencores políticos de una
nación. Ésta lucha oculta con la nostalgia, entre recato y necesidad de catarsis por el recuerdo de su padre, parece que siguió obsesionando a Don
Alfonso a través de su vida. Así la vemos tomar la forma de una serie de
salidas ora potencialmente explosivas, ora más bien veladas y contenidas,
por e~resarse en forma literaria; pues para Do~ Alfonso la e~res~~n li~eraria mediante el uso de la pluma era consustancial como su resp1racion diaria como a menudo él mismo nos lo ha dicho: "Escribo conforme voy vi'
.
viendo.
Escribo como parte de mi economía natural. . . ¿ Qué estoy escribiendo? He aquí lo que estoy escribiendo: mis ojos y mis manos, mi conciencia y mis sentidos, mi voluntad y mi representación; y estoy procurando
traducir todo mi ser inconsciente en esa sustancia dura y ajena que es el
lenguaje ... " 2
Así la expresión literaria en Alfonso Reyes resulta como transferencia directa de una vivencia profunda. Y así esta vivencia del recuerdo de su padre tenía que encontrar su salida por la pluma, pero al mismo tiempo sin
traicionar el recato innato en Don Alfonso: su deseo de guardar para sí la
emoción más íntima y de distanciarse de los odios, resentimientos y rencores
políticos dirigidos hacia su padre. La primera salida viene en forma totalmente disfrazada, disfrazada en el mito helénico de lfigenia cruel, y aún
así elaborado a diez años de distancia en el tiempo ( 1923) del suceso traumático de la muerte de su padre ( y publicado en Madrid en 1924) . Aquí
alcanza a través del mito, a través del símbolo - sin mencionar siquiera el
nombre de su padre, sin aludir a él ni a su patria mexicana- la catarsis literaria del trauma de la pérdida de su padre, la tragedia de su padre como
héroe incomprendido y su propio alejamiento de la querida patria relacionado íntimamente con este trauma producido por la tragedia de su padre.
Seis años después, desde Buenos Aires, Don Alfonso en otro 9 de febr~ro recuerda el 9 de febrero del suceso trágico de 1913, toma pluma en ristre Y
consagra al papel en forma más directa su emocion_ante ~ecorda~ión más íntima: pero se lo guarda para sí, se guard: sus cuart~llas sm pu~licarlas, ~asta
que después de su propia muerte, 33 anos despues, las publica por el su
querida viuda Doña Manuela. Luego, en Río de Janeiro, en 1932, elabora
•- A. R eyes, "Fragmentos del arte poética", Ancorajes, México: Tezontle, 1951, pp.
19-20.

327

326

�un poemita de recordación del día fatídico, 9 de febrero de 1913 titula el
poema, y sólo lo publica en libro 14 años después, en La vega y el soto, México, 1946. En este poema revela algo de esta íntima interiorización de la
presencia de su padre, "Y si seguí viviendo desde entonces /es porque en mí
te llevo, en mí te salvo". (OC X, p. 147) -percepción que encontraremos
ampliada en la Oración del 9 de febrero póstumamente publicada-. Siguen
tres poemas sucesivamente distanciados en el tiempo que evocan la presencia
de su padre Bernardo Reyes: Los caballos, escrito en Río de Janeiro en 1934,
sólo publicado en las Obras completas, Tomo X, de 1959, alude a Don Bernardo entre sus recuerdos de niñez. Villa de Unión, publicado en México
en 1940, recuerda la gallarda presencia de su padre en un temprano triunfo militar. Finalmente, De mi padre, soneto de la primera y segunda versiones de Homero en Cuernavaca, publicado en México en 1948 y 1951 respectivamente, en donde surge la visión del prócer Bernardo Reyes entre las
lecturas homéricas del hijo. Aquí, Don Alfonso en su epistolario con María
Rosa Lida (hablando de este mismo soneto en su primera y segunda versiones) hace la siguiente observación que precisamente expresa su sentido
de recato frente a las emociones personales, específicamente las que se refieren al cariño familiar y al amor patriótico:
Notaría usted que en general paso una esponja dondequiera que el
tono se me había vuelto algo declamatorio. Observe usted la transformación del soneto a mi padre. Pues a los padres y a la patria hay que
amarlos, pero no hay que contarlo a todas horas como lo hacemos los
patriotas mexicanos, que abusamos del sentimiento nacional hasta para
anunciar una purga por la radio.ª

Y al ponerse Don Alfonso a elaborar en prosa sus memorias formales, los
dos únicos tomos que logran publicarse: Parentalia de 1954 y 1959, y Albores
(terminado en 1959, publicado póstumamente en 1960), respiran con la
presencia de Bernardo Reyes que domina en la evocación de sus orígenes
familiares y su infancia. Pero sólo en el poemita 9 de febrero de 1913 (publicado en 1946) y sobre todo en la emocionante memoria en prosa Oración
del 9 de febrero ( que Don Alfonso guardó escondido hasta después de su
propio deceso) se enfoca en la llaga sensible del trágico fin de Don Bernardo.
(4) Ahora, volviendo a nuestro esquema literario original, en la Oración
i V. "Grata compañía: una sabrosa charla erudita de María Rosa con Don Alfonso", Humánitas, Monterrey, IX (1968) , pp. 237-238.
La edición citada de la Oraci6n del 9 de febrero de Allonso Reyes de México: Ediciones Era, 1963.

328

del 9 de febrero también desempeña su papel de agente catalítico para desencadenar en forma aún intensificada la reacción química casi explosiva, el
factor del estímulo mnemónico específico, de cierto carácter sensorial o emocional. Sólo que aquí es una especie de estímulo o forma de obsesión casi
constante, pero que se renueva y es soltado definitivamente por el estímulo
mnemónico visual y cronoconceptual del calendario, o de la fecha que marca el aniversario del día fatídico del 9 de febrero de 1913, prolongado hasta
la fecha del 80 aniversario del nacimiento de Bernardo Reyes. (Incidentalmente, observamos en 1969 el 80 aniversario del nacimiento de Don Alfonso).
En el caso del soneto De mi padre, sirve de tal estímulo mnemónico la
relectura de Homero, donde encuentra el recuerdo de su padre en los héroes Aquiles y Odiseo:
Navegando la Jlíada, hoy otra vez lo veo:
de cóleras y audacias -Aquiles y Odiseoimperativamente su forma se apodera (OC X, p. 418).

Y, en el mismo poema, vemos cómo la frecuentación intelectual por Don
Alfonso de los espíritus de otros héroes del pasado histórico y legendario a
menudo le sirve así de estímulo asociativo para que reviva en su memona
la presencia de Don Bernardo; pues, así dice:
De Alejandro y de César y de otros capitanes ilustres por las armas y,
a veces, la prudencia, yo encontraba en mi padre como una vaga herencia, aliento desprendido de aquellos huracanes.
Un tiempo al Mío Cid consagré mis afanes para volcar en prosa sus
versos y su esencia: la sombra de mi padre, rondadora presencia, era
Rodrigo en bulto, palabras y ademanes (loe. cit.).

11

Así la configuración típica de elementos
encadenar en Don Alfonso la recreación de
Pero también en su Parentalia: primer libro
claves adicionales a la intensidad con que

que suelen confluir para desuna vivencia por la memoria.
de recuerdos descubrimos unas
funciona la memoria en esta

mente lúcida:
Los antiguos hablan mucho del Leteo, río infernal del olvido. Pero

329

�¿y el ~~rrente de la memoria? Quien se deja impregnar por sus aguas
parad~iacas f~rece bañarse en sí mismo y sale siempre recuperado. Esta

a~l~cton /urificadora debie:a practicarse metódicamente como un ejercicio espmt~al. Acaso la vida tenga por fi"¼ inmediato el crear un pozo
de recordaciones (Parentalia, México: Tezontle, 1959, p. 66) .
Es decir, ~ue la memoria, como el impulso lírico en el poeta Alfonso Reyes, es también un fluencia continua que fluye como un río caudaloso un
chorro ~~roo de ~as medicinales, bálsamo purificador y terapéutico, en' que
e~ cuestion de banar el espíritu para refrescarlo y renovarlo. La memoria
srrv~. a la vez para recrear realidades subjetivas y para curar, restaurar,
purificar, acercar el alma al paraíso que es vida nueva. y la vida nueva se
nutre . de record~~iones de la vida pasada, que son verdaderas recreaciones.
Esta mterpretacion nos parece también afín a la doctrina expresada por
Don Alfonso ~n su Visión de Anáhuac, cuando evoca el escenario geográfico
del valle mexicano en su dimensión histórica, comentando:

Convéngase en que la emoción histórica es parte de la vida actual
Y sin su fulgor, nuestros valles y nuestras montañas serían como un tea~
tro sin luz (OC II, p. 34) .
O sea, ~ue _la vida presente vive, se enriquece y se nutre de la vida pasada;
la memoria sirve para tender el puente, abrir los vasos comunicantes entre
pasado y presente: sirve para ir viviendo y reviviendo, renovando.
También en las ya citadas páginas de Parentalia, Don Alfonso opina:
"A veces recordar es amargo, pero nunca inútil, salvo en los trances enfermizos de la idea fija". Llama la atención a las terapéuticas oníricas inclusive
la técnica freudiana, y pasa a darnos estas indicaciones de cómo funcionaba
la palab~a en el ~ato ,entre el padre Don Bernardo Reyes y su hijo Alfonso
pa_ra ab~ir con nul estimulas las puertas de la memoria, creando y recreando
existencialmente la presencia humana viva:

sitorio de recuerdos para el futuro, que la memoria futura resucitaría para
recrear de nuevo y eternamente la presencia del padre. También nos muestra cómo funcionaba en el padre el proceso del recordar a través del platicar, y cómo visualiza el •hijo Don Alfonso la memoria en términos de
imaginería fotográfica:

Mi padre charlaba, a la siesta . . . Poco a poco, la mente parece adoptar otro clima, la sensibilidad se aguza o embota .. . ; un tenue sonambulismo ilumina nuevas avenidas del paisaje interior: la fotografía al
infrarrojo deja ver otros relieves ocultos que el rayo solar no nos entrega.
Mi padre empezó a recordar ... (Ibid., p. 71) .
Y un poco más adelante, al evocar una nueva escena Don Alfonso, se
sirve de otra imagen fotográfica que nos invita a acompañarlo en sus memorias con cierta visión entre calidoscópica y cinemática: "El cuadro disolvente se esfuma y deja lugar a otra imagen . .. " (]bid., p. 72).
¿Diremos simplemente que Don Alfonso tiene una memoria fotográfica?
Sí, pero eso y mucho más. Su siempre aguda perceptividad visual se complementa, ya lo hemos visto, con otros modos de percepción sensorial y otros
modos en que funciona en él la magia de la recordación.
Adentrándonos en el texto de la Oración del 9 de febrero, descubrimos
que el dinamismo de la evocación y recreación de la vivencia "Bernardo
Reyes" por su hijo Don Alfonso proviene y depende de los cuatro elementos
catalizadores antes enumerados, y, además, de un quinto elemento estilístico que es el de una serie de polaridades vitales que entran en juego
de contraste y vaivén y fusión paradójica, en tensión y resolución final una
con otra para en cierto modo explicar intuitivamente la personalidad de Don
Bernardo, comunicando la magia de su vivencia dentro del alma de Don

Hablando, hablando, mi padre vivía a ser quien era. Brotaba de él
aquel magnetismo que todos sintieron en su presencia . .. Y así, las sencillas charlas de la siesta cumplían el doble prodigio de devolverme ileso
a mi padre, y de poblar mi imaginación con perdurables estímulos. Todavía recurro a ellos, y cada vez me aficiono más a abrir el viejo arcón
prestigioso, aromatizado de años. Allí, si vale decirlo, siento que me
embriago de lucidez (ibid., pp. 67-68).

Alfonso.
En la Primera de las seis Secciones numeradas, ocupando 9 páginas de
las 22 totales del texto, aparece un racimo de estas polaridades, dominadas
por la polaridad capital de presencia y ausencia, acompañada de sus conceptos polares laterales íntimamente relacionados: cercanía y lejanía, presente
y pasado, vida y muerte, familia y nación, flaqueza y fuerzas (o sacrificio y
superación). La polaridad central de presencia y ausencia, con sus concomitantes de cercanía y lejanía y pasado y presente, es la que precisamente
más nos ayuda a intuir el secreto de la revitalización de la realidad por la
memoria o por la imaginación :

Así Don Alfonso nos cuenta cómo por la palabra su padre renovaba y
recreaba su presencia viva ante él y creaba para el hijo una fuente o repo-

Hace 17 años murió mi padre /-empieza Don Alfonso-./ Su presencia real no es lo que más echo de menos: a fuerza de vivir lejos de
331

330

�Monterrey, estudiando en México, yo me había ya acostumbrado a verlo muy poco y a imaginármelo fácilmente . ..
Hacía varios años que sólo veía yo a mi padre de vacaciones o en
cortas temporadas. Bien es cierto que esos•pocos días me compensaban
de largas ausencias porque era la suya una de esas naturalezas cuya
vecindad lo penetra y lo invade y lo sacia todo. Junto a él no se deseaba
más que estar a su lado. Lejos de él, casi bastaba recordar para sentir
el calor de su presencia . . . Por cierto que hasta mi curiosidad literaria
encontraba pasto en la compañía de mi padre. El vivía en Monterrey,
ciudad de provincia. Yo vivía en México, la capital. El me llevaba
más de cuarenta años, y se había formado en el romanticismo tardío de
nuestra América. El era soldado y gobernante. Y o iba para literato.
Nada de eso obstaba. Mientras en México mis hermanos mayores . ..
sentían venir con recelo las novedades de la poesía, yo, de vacaciones,
en Monterrey, me encontrabd a mi padre leyendo con entusiasmo los
Cantos de vida y esperanza, de Rubén Darío, que acababan de aparecer.
Con todo, yo me había hecho ya a la ausencia de mi padre, y hasta
había aprendido a recorrerlo de lejos como se hojea con la mente un
libro que se conoce de memoria. Me bastaba saber que en alguna parte
de la tierra latía aquel corazón en que mi pobreza mental -mejor dicho, mi melancolía- se respaldaba y se con/ortaba. Siempre el evocarlo había sido para mí un alivio. A la hora de las mayores desesperaciones, en lo más combatido y arduo de las primeras pasiones, que me
han tocado, mi instinto acudía de tiempo en tiempo al recuerdo de mi
padre, y aquel recuerdo tenía la virtud de vivificarme y consolarme.
Después -desde que mi padre muri6-, me he dado cuenta cabal de
esta economía inconsciente de mi alma. En vida de mi padre no sé si
llegué a percatarme nunca . ..
-Pero ahora se me ocurre que sí, en cierto modo al menos. . . (pp.

1-3.
La polaridad presencia-ausencia sirve de marco global que abarca toda
esta primera sección, planteándose desde la primera y segunda frases del
párrafo inicial: "Su presencia real no es lo que más echo de menos ... ",
cuya reiteración inicia el vuelo final de la misma sección: "No: no es su
presencia real lo que más me falta, con ser tan cálida, tan magnética, tan
dulce y tan tierna para mí. .. ", con varios vaivenes intermedios de las dos
caras de la polaridad, y de su variante de cercanía y lejanía.
Ya en el primer pasaje extenso que acabamos de citar, se presentan dos
alternancias de la oposición fundamental: "su presencia real" j"largas au-

332

sencias", "el calor de su presencia"/ "la ausencia de mi padre". Pero no
sólo eso, sino que también desde el primer planteamiento:
Su presencia real no es lo que más echo de menos: a fuerza de vivir
lejos de Monterrey, estudiando en México, yo me había ya acostumbrado a verlo muy poco y a imaginármelo fácilmente . ..

nos damos cuenta de una paradoja fundamental dentro de la misma idea de
presencia, o sea de una oposición polar secundaria entre presencia real y una
implícita presencia imaginaria o imaginada, es decir presencia física versus
presencia subjetiva. ¿ Cuál, a la larga, es la presencia más verdadera?: ¿Cuál
es más verdadero, el cuerpo o el espíritu? Así como el cuerpo parece necesario al individuo para la existencia de su espíritu, al menos en el plano
de esta vida terrestre que mejor conocemos; así la llamada presencia real
o presencia física ha sido necesaria como punto de partida para que exista
la presencia interiorizada por el espíritu o la imaginación : el espíritu ha
creado esta presencia subjetiva y la podrá recrear, resucitar, conservar y prolongar a través del tiempo y hasta más allá de la muerte física. Entre las
dos presencias, ¿ cuál es más verdadera? ¿ cuál es más duradera?
La paradoja de la presencia en la ausencia, o sea de la presencia inmediata
y aparente que resulta efímera, versus la "presencia ausente" que será más
duradera, la encontramos y volvemos a encontrar como imagen en la estética de Alfonso Reyes, quien ahí reconoce una afinidad con su predilecto
poeta simbolista francés, cuando dice en su elogio ensayístico a la flor, titulado Por mayo era, por mayo . .. :
Y a sabe la flor lo que la espera. Los poetas se lo han revelado mil veces. Pero hay una flor perdurable, y es la de las artes o las letras, la
que se nombra o la que se figura, la ausente de todo ramillete, que decía
el maestro Mallarmé. Cuando todas estas maravillas naturales se hayan
marchitado, todavía seguirán luciendo, con intacta virtud, esos cuadros
y aquellos poemas en que el hombre se ha apoderado de las primaveras
del mundo. (Ancorajes, México: Tezontle, 1951).

Volviendo a nuestro pasaje inicial, vemos cómo se afirma ya la paradoja
de presencia y ausencia unidas, y va inclinándose el péndulo sucesivamente
entre los dos polos de la paradoja en sus diferentes facetas : presencia y ausencia, lejanía y cercanía geográficas (Monterrey y México), presencia real
y presencia imaginada o recreada. Luego, lejanía y cercanía en el tiempo:
Hacía varios años que sólo veía yo a mi padre de vacaciones o en cortas

333

�temporadas. Bien es cierto que esos pocos días me compensaban de largas ausencias porque era la suya una de esas naturalezas cuya vecindad
lo penetra y lo invade y lo sacia todo. Junto a él no se deseaba más que
estar a su lado. Lejos de él, casi bastaba recordar para sentir el calor
de su presencia.

Es decir, de lejanía a cercanía en el tiempo; luego, a cercanía y lejanía
en el espacio; de ausencia a presencia y de privación a plenitud, por la
fuerza magnética de una personalidad humana cuya breve presencia o vecindad física es suficiente para irradiarse de la cercanía a la lejanía, proyectándose por el recuerdo desde la presencia a la futura ausencia, en donde
la memoria creará una nueva intensa presencia perdurable. Sigue Don Alfonso:
Por cierto que hasta mi curiosidad literaria encontraba pasto en la compañía de mi padre. El vivía en Monterrey, ciudad de provincia. Yo
vivía en México, la capital. El me llevaba más de cuarenta años, y se
había formado en el romanticismo tardío de nuestra América. El era
soldado y gobernante. Yo iba para literato. Nada de eso obstaba. Mientras en México mis hermanos mayores . .. sentían venir con recelo las
novedades de la poesía, yo, de vacaciones, en Monterrey, me encontraba
a mi padre leyendo con entusiasmo los Cantos de vida y esperanza de
Rubén Darío, que acababan de aparecer.

-Aquí, dentro del vaivén entre lejanía y cercanía geográficas ("Monterrey,
ciudad de provincia" /"México, la capital"),/ se encadena y se entrelaza
una serie de otras polaridades y oposiciones interesantes: Monterrey y México, provincia y capital; "El y yo": el viejo y el joven, el padre y el hijo,
el soldado gobernador frente al joven literato incipiente. -Todo eso constituye
una misma polaridad entre las dos presencias del padre y del hijo, que podríamos titular Simpatías y Diferencias de padre e hijo, o más bien, invirtiendo el título alfonsino Simpatías y diferencias, lo diremos "diferencias y
simpatías", pues vemos escalonarse una serie de diferencias, a pesar de las
cuales existe la fundamental simpatía e identidad entre padre e hijo que
trasciende, supera y disuelve todas las diferencias:
Padre e hijo estaban separados por la distancia geográfica: "El. .. en
Monterrey,. . . Yo. . . en México". Luego, la diferencia de edad: "El me
llevaba más de cuarenta años", y pertenecía a otra generación cultural. Luego, diferencia de vocación primaria: "El era soldado y gobernante. Yo iba
para literato". -Pero ya viene una sugerencia de la casi doble vocación del
padre Bernardo Reyes, la cervantina o quijotesca dualidad de Armas y Le-

334

tras que va a constituir otra polaridad clave para entender la personalidad
de Don Bernardo y la honda identidad entre padre e hijo. Pues, a pesar
de todas esas diferencias, "Nada de eso obstaba", dice Don Alfonso. Una
nueva serie de oposiciones paradójicas lleva simplemente a la médula de
esta armonía: los hermanos de Alfonso en México, mayores que él pero jóvenes frente al padre, eran menos receptivos a las novedades literarias que él,
el viejo; los hijos, jóvenes, radicados en la capital, más cosmopolita, versus
el padre más viejo, radicado en la provincia alejada de las corrientes cosmopolitas. En contraste con el hijo menor, Alfonso, que siente mayor empatía con el padre viejo, el padre que pertenecía a la rezagada generación
romántica pero se sentía atraído con el hijo Alfonso a la poesía renovadora
de Rubén Darío el modernista. En torno a Rubén Darío, entonces; en torno a este común entusiasmo literario, gravita esta identidad de espíritu entre
el hombre de armas aficionado a las letras (Don Bernardo) y el hijo hombre
de letras total que un día será diplomático.
En el párrafo final del extenso pasaje antes citado, se reafirma y se redondea la paradoja de la presencia a través de la ausencia:
Con todo, yo me había hecho ya a la ausencia de mi padre . .. y aquel
recuerdo tenía la virtud de vivificarme y consolarme.

-una presencia confortante y consoladora, creada en el recuerdo y por el
recuerdo, independiente ya de la presencia física y capaz de trascender las
barreras de la muerte:
Después -desde que mi padre murió- me he dado cuenta cabal de
esta economía inconsciente de mi alma. En vida de mi padre no sé si
llegué a percatarme nunca.

Y así venimos a dar en la paradoja de la vida y la muerte, es decir que la
muerte añade una dimensión a la vida completándola, a la vez que el calor
de una presencia humana radiante en vida, en cierto modo, por la acción
catalizadora del recuerdo, ha podido vencer la muerte.
Pasa Don Alfonso a contar una anécdota íntima, de cómo una vez, llegando a Monterrey a estar con sus familiares se dio cuenta de que esa recreación de la presencia confortante de su padre por el recuerdo desde lejos se había convertido en mecanismo, en un mecanismo tan eficaz, que aún
estando de nuevo cerca de él en un momento de indefinible tristeza, dice Don
Alfonso, "Entonces el mecanismo ya montado funcionó solo, en busca de mi
equilibrio". Y, por un momento, esto le produce desconcierto:

335

�me produjo tal desconcierto, /dice/ tan paradójica emoción de desamparo que tuve que contenerme para no llorar. Este accidente de mi corazón me hizo comprender la ventaja de no abusar de mi tesoro, y la
conveniencia -dados los hábitos ya adquiridos por mí- de tener a mi
padre lejos, como un supremo recurso, como esa arma vigilante que el
hombre de campo cuelga a su cabecera aunque prefiera no usarla
nunca ...
-Hemos llegado con Don Alfonso a una nueva paradoja relacionada con
el concepto de distancia física y psicológica. Por la acción de la memoria
y la imaginación, la lejanía geográfica se ha convertido en cercanía psicológica que ha desplazado la cercanía física.
Ahora viene Alfonso a poner el dedo en la llaga viva, comunicándonos la
sensación exacta que le causó la muerte física de su padre Don Bernardo:

De repente sobrevino la tremenda sacudida nerviosa, tanto mayor cuanto que la muerte de mi padre fue un accidente, un choque contra un
obstáculo físico, una violenta intromisión de la metralla en la vida y no
el término previsible y paulatinamente aceptado de un acabamiento biológico. Esto dio a su muerte no sé qué aire de grosería cosmogónica, de
afrenta material contra las intenciones de la creación . ..
A pesar de haber aceptado Alfonso la idea de la lejanía y hasta la ausencia física de su padre, superada por su presencia espiritualizada, la muerte
física de Don Bernardo, por su carácter explosivo de violencia -de violencia a la carne y de ofensa o ultraje al espíritu, reto a las leyes naturales
e interferencia, como dice, con las intenciones de la creación-: por todo
esto, esta muerte le hubo de caer como el choque más doliente, más atroz de
su vida. Y al mismo tiempo vemos en la muerte de su padre una dimensión
de universalidad cosmogónica.
Y surge la polaridad entre familia y nación, o padre y patria:

Mi natural dolor se hizo todavía más horrible por haber sobrevenido
aquella muerte en medio de circunstancias singularmente patéticas y sangrientas, que no sólo interesaban a una familia, sino a todo un pueblo.
Su muerte era la culminación del cuadro de horror que ofrecía entonces
toda la ciudad. Con la desaparición de mi padre, muchos, entre amigos y adversarios, sintieron que desaparecía una de las pocas voluntades
capaces, en aquel instante, de conjurar los destinos. Por las heridas de
su cuerpo, parece que empezó a desangrarse para muchos años, toda la
patria.

336

De modo que el choque de la tragedia personal fue doblemente intenso
por la confluencia de la tragedia personal con la de una nación en crisis
que había de entregarse a una década de luchas sangrientas por falta tal vez
de aquel héroe que estuviera en condiciones de dar unidad a un pueblo fragmentado. Don Bernardo resulta ser una de esas figuras trágicas de la historia que tal vez hubiera podido ser el salvador de su patria. Y aquí sentimos
cómo Don Alfonso sintió con el dolor por la pérdida de su padre el dolor
por los sufrimientos de su patria. Don Bernardo así se revela como un símbolo visual de la patria que se desangra.
Y pasamos a ver cómo Don Alfonso por identidad con las heridas de su
padre casi llega a sentirse físicamente mutilado, y cómo esa mutilación y privación se expresa con una serie de cuatro símiles visuales intensamente vivaces:

Después me fui rehaciendo como pude, como se rehacen para andar
y correr esos pobres perros de la calle a los que un vehículo destroza una
pata; como aprenden los monjes a vivir sin el mundo, a comer sin sal los
enfermos.
Sobreponiéndose poco a poco, Don Alfonso atraviesa la dualidad de la flaqueza que cede a la fuerza, del sacrificio que se vuelve superación y llega
a cfectualizarse el llamado "mecanismo" paradójico, casi milagroso, de la
ausencia que se vuelve presencia y la lejanía que será cercanía:

Y entonces, de mi mutilación saqué fuerzas. Mis hábitos de imaginación vinieron en mi auxilio. Discurrí que estaba ausente mi padre -situac;ión ya tan familiar para mí- y de lejos, me puse a hojearlo como
solía. Más aún: con más claridad y con más éxito que nunca. Logré
traerlo junto a mí a modo de atmósfera, de aura. Aprendí a preguntarle
y a recibir sus respuestas. A consultarle todo.

Y, en esta nueva presencia recreada después de la muerte, se plantea
la polaridad de simpatía y di/erencias entre padre e hijo, desde el ángulo
más negativo, para resolverse paradójicamente en una armonía e identificación superadora:

Poco a poco, tímidamente, lo enseñé a acepta, mis objeciones -aquellas que nunca han salido de mis labios pero que algunos de mis amigos
han descubierto por el conocimiento que tienen de mí mismo. Entre
mi padre y yo, ciertas di/erencias nunca formuladas, pero adivinadas por
ambos como una temerosa y tierna inquietud, fueron derivando hacia

337
H22

�el acuerdo más liso y llano. El proceso duró varios años, y me acompañó por viajes y climas extranjeros. Al fin llegamos los dos a una compenetración suficiente. Yo no me arriesgo a creer que esta compenetración sea ya perfecta porque sé que tanto gozo me mataría, y presiento que de esta comunión absoluta sólo he de alcanzar el sabor a
la hora de mi muerte. Pero ... Yo siento que, desde el día de su partida, mi padre ha empezado a entrar en mi alma y a hospedarse en
ella a sus anchas. . . Y. . . mi experiencia personal me conduce a la noción de la supervivencia del alma y aun a la noción del sufragio de
las almas -puente único por donde se puede ir y venir entre los vivos
y los muertos, sin más aduana ni peaje que el adoptar esa actitud del
ánimo que, para abreviar, llamamos plegaria.
Habiendo llegado a la resolución de la paradójica "temerosa y tierna inquietud", Don Alfonso insiste en que el impacto del gran golpe y su superación es tan persistente y permanente en él, que Je lleva a una nueva visión
de la historia en que el pasado existe siempre como presente y el hecho astronómico apunta a un nuevo concepto de eternidad:

Pero el golpe contra la realidad brutal de haberlo perdido fue algo
tan intenso que puedo asegurar que persiste; no sólo porque persistan
en mí los e/ectos de esa inmensa herida, sino porque el golpe está aquí
-íntegro, vivo-- en algún repliegue de mi alma, y sé que lo puedo
resucitar y repetir cada vez que quiera. El suceso viaja por el tiempo,
parece alejarse y ser pasado, pero hay algún sitio del ánimo donde sigue
siendo presente. No de otro modo el que, desde cierta estrella, contemplara 11uestro mundo con un anteojo poderoso, vería, a estas horas
-porque el hecho anda todavía vivo, revoloteando como fantasma de
la luz entre las distancias siderales- a Hernán Cortés y a sus soldados
asomándose por primera vez al valle de Anáhuac.
Entrando así en esta polaridad de pasado y presente que se resuelve en
eternidad, y que es una variante de la dualidad ausencia-presencia, Alfonso
Reyes con otra de sus imágenes ópticas de poeta nos sitúa a su padre Bernardo Reyes en la historia de México y en la eternidad del universo cosmogónico.
Sigue un pequeño interludio: Don Alfonso extiende la cadena generacional a la relación entre él y su propio hijo; y muestra cómo sublimó la
herida de la pérdida de Don Bernardo dando la espalda a todo espíritu de
rencor o venganza hacia los enemigos de su padre. Viene ahora la reiteración y variación final del motivo de las dos presencias, para cerrar y redon-

338

dear esta Primera Sección de la Oración del 9 de febrero con la síntesis definitiva del sentido de la muerte de Don Bernardo para su hijo Alfonso:

No: no es su presencia real lo que más me falta, con ser tan cálida,
tan magnética, tan dulce y tan tierna para mí, tan rica en estímulos
para mi admiración y mi fantasía, tan satisfactoria para mi sentido de
los estilos humanos, tan halagadora para mi orgullo de hijo, tan provechosa para mi sincero a/án de aprendiz de hombre y de aprendiz de
mexicano (¡porque he conocido tan pocos hombres y entre éstos, tan
poco mexicanos!) No lloro por la falta de su compañía terrestre, porque yo me la he sustituido con un sortilegio o si pre/erís, con un milagro. Lloro por la injusticia con que se anuló a sí propia aquella noble vida; sufro porque presiento al considerar la historia de mi padre,
una oscura equivocación en la relojería moral de nuestro mundo . . .
Mis lágrimas son para la torre del hombre que se vino abajo; para
la preciosa arquitectura .. . que una sola sacudida del azar pudo deshacer; para el vino de siete cónsules que tanto tiempo concentró sus
azúcares y sus espíritus, y que una mano aventurera llegó de repente
a volcar.
Y ya que el vino había de volcarse, sea un sacrificio, acepto: sea una
libación eficaz para la tierra que lo ha recibido.
Después de estas nueve páginas de la Primera Sección tan bien redondeadas y rebosantes de ricas intuiciones y percepciones, se nos queda corto el
aliento para comentar pormenorizadamente las trece páginas restantes, las
cuales resumiremos más someramente para formular unas breves conclusiones
generales.
En la Segunda y Tercera Secciones, Don Alfonso ahonda en la polaridad de Armas y Letras en la vida y obras de Bernardo Reyes, interrelacionada con la alternancia en su vida entre guerra y paz, entre el militar y
el gobernador, y entrelazada con el concepto de su padre como un gran
espíritu romántico. Y desde esta perspectiva, en la Sección Cuarta, precisa
el perfil de su padre en aquel momento decisivo durante su medio destierro
en París cuando al brotar la Revolución de 1910, como genuino héroe romántico se juzga el hombre de la hora y desde entonces se pone en marcha
en tomo suyo "una maraña de fatalidades" que culminará en aquel último
gesto dramático de autoinmolación.
La Sección Quinta nos traslada calidoscópica, cinemáticamente a la escena de Don Bernardo en la prisión, penúltimo momento de su vida trágica,
en la cárcel militar de Santiago Tlatelolco, cuyo ambiente sugiere el del
acto final de una ópera o drama romántico, específicamente el del Diablo

339

�Mundo de Espronceda, predilecto poeta romántico de Don Bernardo por
quien su hijo Alfonso aprendió a apreciarlo. Aquí también se ponen en
juego ciertas ambivalencias polarizadas: La vida de los prisioneros "como
una llaga por donde se pudre el organismo militar". Las ansias de Don Bernardo entre delirio y juicio, entre lealtades y traiciones, entre prisión y libertad, Don Bernardo como el Cid Campeador obligado a sufrir por una
afrenta a su yerno y su hija. Encuentro imaginario y posible entre Bernardo
Reyes y Pancho Villa: el caballero y el cabecilla, o Don Quijote y Roque
Guinart el simpático bandido.
En la Sexta y última Sección, toma un giro nuevo la polaridad Armas y
Letras, convirtiéndose en palabra y acción, poesía y vida. Don Bernardo,
impulsado por una recitación pedida a su hijo, hace una identificación quijotesca con el sentido literal de las palabras recitadas, y observa Don Alfonso:
Entonces entendí que él había vivido las palabras, que había ejercido su poesía con la vida, que era todo él como un poema en movimiento, un poema romántico de que hubiera sido a la vez autor y actor. Nunca vi otro caso de mayor frecuentación, de mayor penetración
entre la poesía y la vida. Naturalmente, él se tenía por hombre de
acción, . .. Pero no veía diferencia entre la imaginación y el acto: tan
plástico era para el sueño . . . Y el poeta a caballo entraba por la humanidad repartiendo actos que no eran más que otros tantos sueños. Y
aún tienen del sueño y del acto puro, el haber sido desinteresados: actos
ofrecidos a los demás, actos propiciatorios, actos para el bien de todos,
en que se quemaba el combustible de aquella vitalidad desbordada.

De poesía y vida hemos pasado a sueño y realidad, que se identifican como claves a la persona del generoso idealista romántico. Al mismo tiempo,
se vislumbra la sobrevivencia de esta característica en el hijo escritor Don
Alfonso Reyes: ¿ no habrá aquí alguna implícita explicación del estrecho
enlace que existe entre poesía y vida en los ensayos y memorias de Alfonso
Reyes?
Finalmente Don Alfonso precisa el enfoque de su retrato de Bernardo Reyes fundiendo estereoscópicamente la visión de Apolo y Júpiter, poesía y
acción, para encontrar la figura de Don Bernardo, Caballero Andante:
Aire entre apolíneo y jupiterino . .. Allí, entre los dos ojos; allí, donde botó la lanza enemiga; allí se encuentran la poesía y la acción, en
dosis explosivas. Desde allí dispara sus flechas una voluntad que tiene
sustancia de canción. Todo eso lo hemos hallado seguramente en la
idea: en la Idea del héroe, del Guerrero, del Romántico, del Caballero
Andante, del Poeta de Caballería ...

340

Y al enfocar su cámara en el último instante del drama de la vida de
Don Bernardo, Don Alfonso exclama:
¿Qué haría el Romántico? ¿Qué haría, oh cielos, pase lo que pase
y caiga quien caiga (¡y qué mexicano verdadero dejaría de entenderlo!) sino saltar sobre el caballo otra vez y ponerse al frente de la
aventura, único sitio del Poeta? Aquí morí yo y volví a nacer, y el
que quiera saber quién soy que lo pregunte a los hados de Febrero.
Todo lo que salga de mí, en bien o en mal, será imputable a ese
amargo día ...

-y concluye:
En una mañana de domingo, el mayor romántico mexicano había
muerto.

Así, al puntualizar este último instante de la imagen viva de su padre,
Don Alfonso Reyes nos ofrece una clave esencial para entender el drai;na
de su propia vida y persona. A través del retrato de Bernardo Reyes, hemos
llegado a ahondar como nunca antes en la imagen y autorretrato vivo de su
hijo Alfonso. Es en esta memoria, que Don Alfonso se guardó para sí por
unos treinta años, en que alcanzó la más plena catarsis del trauma que le
causó la muerte de su padre, y aquí vemos cómo aquella fatídica fecha de
9 de febrero de 1913 dio su sentido hondo a la vida de Alfonso Reyes: "Aquí
morí yo y volví a nacer, y el que quiera saber quién soy que lo pregunte a
los hados de Febrero".
Ahora, a resumir nuestras conclusiones respecto al secreto del arte de Alfonso Reyes como memorialista literario: Nuestra exploración de la Oración
del 9 de febrero nos lleva a reafirmar ciertos principios, ampliando y reenfocándolos:
Sobre todo, vemos el secreto cardinal del Alfonso Reyes memorialista en
su propia intuición del sentido de la memoria y cómo funciona para tender puentes entre realidades e imaginación, haciendo revivir el pasado en
el presente. Ciertos factores esenciales en la máxima comunicación de la memoria los vemos reorganizarse en términos de polaridades vitales: Lo vivido
intensamente por Alfonso Reyes se filtra por las polaridades de vida y poesía,
lejanía y cercanía ( ausencia-presencia, pasado-presente), catalizadas por la
nostalgia y el estímulo sensorial de la memoria que lo preyecta prismáticamente para recrear la vida por la palabra.

341

�DOS NOTAS SOBRE BORGES
Da. JuAN ANTONIO

AVALA

The Colorado College

I
Sobre un paralelismo Quevedo-Borges

Poa CONFESIÓN DEL PROPIO BoRGES sabemos que, en cierto momento de su
vida, fue un admirador de la poesía de Quevedo. En su libro Evaristo Cariego, en una nota al pie de página, nos dice: "Conservo estas impertinencias para castigarme por haberlas escrito. En aquel tiempo creía que los
poemas de Lugones eran superiores a los de Darío. Es verdad que también
creía que los de Quevedo eran superiores a los de Góngora (nota de 1954)".
Queremos señalar en esta nota un paralelismo, coincidencia o quizás influjo
subconsciente que se operó en Borges en "aquel tiempo" en que él creía que
"los poemas de Quevedo eran superiores a los de Góngora". Aparte de otras
influencias de Quevedo, temáticas y formales, en ciertos segmentos de la obra
narrativa de Borges, vamos a ocuparnos de señalar el paralelismo que hemos creído encontrar entre el soneto de Quevedo titulado Enseña cómo todas
las cosas avisan de la muerte y el poema de Borges La guitarra, incluído en
Fervor de Buenos Aires. He aquí ambos textos:
Quevedo:
ENSEÑA CÓMO TODAS LAS COSA AVISAN

DE

LA MUERTE

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

343

�5 Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos de hielo desatados;
y del monte, quejosos, los ganados,
que con sombras hurtó de su luz al día.
Entré en mi casa, vi que amancillada
10 de anciana habitación era despojos,
un báculo más corvo y menos fuerte,
vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en qué poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
Borges:
LA

GUITARRA

He mirado la Pampa
desde el traspatio de una casa de Buenos Aires.
Cuando entré no la vi.
Estaba acurrucada
5 en lo profundo de una brusca guitarra.
Sólo se reveló
al entreverar la diestra las cuerdas.
No sé lo que azuzaban;
a lo mejor fue un aire del Norte,
10 pero yo vi la Pampa.
Vi muchas brazadas de cielo
sobre un manojito de pasto.
Vi una loma que arrinconan
quietas distancias
15 mientras leguas y leguas
caen desde lo alto.
Vi el campo donde cabe
Dios sin haber de inclinarse,
vi el único lugar de la tierra
20 donde puede caminar Dios a sus anchas.
Vi la Pampa cansada
que antes horrorizaron los malones
y hoy apaciguan en quietud maciza las parvas.
De un tirón vi todo eso
25 mientras se desperezaban las cuerdas
en un compás tan zarandeado como éste.

(La vi también a ella,
cuyo recuerdo af!uarda en toda música).
Hasta que en brusco cataclismo
30 se apagó la guitarra apasionada
y me cercó el silencio
y hurañamente tornó el vivir a estancarse.

J. L. Borges, Fervor de Buenos Aires,
en Obras Completas, Obra poética,
1923-1964, Emecé Editores, Buenos
Aires, 1964, (pp. 44-45).
Aparentemente y, en una lectura superficial, el paralelismo aparece remoto y débil; sin embargo, en una lectura reflexiva y repetida, se van revelando las bases de la coincidencia, sobre todo en la organizaci6n interna
de ambos poemas y en ciertas estructuras verbales y formales que integran
la armaz6n poética de ambos. Queremos afirmar, en este momento, que el
tono de ambos poemas no es coincidente en un ningún punto. Quevedo escribe desde la atalaya del Barroco y sumido en desesperación abismal ante
la decadencia progresiva de España y, también, ante la decadencia física de
sí mismo. Típicamente barroco, este soneto resuda desengaño y soledad: es
el Quevedo único e impar ante la desolaci6n y el presentimiento de la muerte propia evocada ante la decadencia de su patria. La relaci6n entre decadencia física y decadencia de España es una constante apasionada en la
obra de Quevedo, que no podemos detenemos a señalar ampliamente en el
breve espacio de esta nota; sin embargo, una vez más, llamamos la atenci6n
del lector hacia ella ya que constituye una parte importante en la obra de
nuestro poeta. Borges, por el contrario, situado en otra perspectiva y en otra
ambientaci6n muy diferente de la de Quevedo, contempla estéticamente a la
Pampa con un sentimiento de añoranza y melancolía; admirativo y sereno,
su actitud es calmada y casi alegre, donde Quevedo es apasionado y patético. Dos actitudes que, sin embargo, se plasman en estructuras verbales casi
idénticas, según vamos a ver.
~ El dinamismo y apasionamiento de Quevedo está centrado y organizado
claramente alrededor de tres expresiones verbales en gradación, que expresan simultáneamente el movimiento físico exterior y el movimiento emocional
interior: miré (1), salí (4) y entré (8); tres núcleos básicos alrededor de
los cuales se elabora simétrica y progresivamente un concepto existencial de
Jo transitorio y declinante en seres y objetos. Estos tres núcleos están organizados en parataxis o coordinaci6n, y cada uno de ellos, a su vez, domina
hipotácticamente a cada uno de sus elementos secundarios; un cuarto ele345

�mento, también en parataxis, resume y descarga en el último verso todo el
vibrar emocional que se ha ido acumulando en el proceso descriptivo anterior: "que no fuese recuerdo de la muerte" ( 14). No hay en Borges esos
tres puntos de referencia tan claramente definidos como en Quevedo, posiblemente debido a que Borges no emplea un esquema métrico tan definido
como el de Quevedo y, como consecuencia, los conjuntos paralelísticos de
este último son más visibles. También Borges construye su poema alrededor de
dos núcleos principales: He mirado ( 1) y vi en enumeración reiterativa ( 3, 10,
11, 13, 17, 19, 21, 24 y 27), este segundo en coordinación paratáctica sin enlace
conjuntivo. Veamos ahora cómo cada uno de los poetas organiza sus elementos poéticos alrededor de los dichos núcleos.
Señalemos primero que los tres núcleos básicos del poema de Quevedo,
miré, salí(me) y entré están en un pasado absoluto que se presta excelentemente para la expresión de la ruina total y también para expresar la visión
instantánea, relampagueante y acabada de la decadencia; Borges, por el contrario, usa el pasado no-absoluto en el primer núcleo He mirado, mientras
que los otros núcleos están en el absoluto que llamaremos aquí consecutivo,
sin pagar mucha atención al término en su acepción puramente gramatical.
Borges logra así causar la impresión de la Pampa como algo agradable que
aún persiste en su espíritu. No hay en Quevedo, en todo el soneto, otra
forma verbal que el pasado absoluto, si exceptuamos el verbo final fuese
en subordinación. La variedad temporal de los verbos en Borges es extensiva. El movimiento es mayor y refleja, en esta forma, una actitud vital distinta de la de Quevedo, pero usando medios expresivos bastante parecidos.
Veamos ahora el tratamiento particular que cada uno de los autores da a
estos núcleos sobre los que centran su emoción y expresividad.
El primer núcleo del poema de Quevedo miré expresa claramente una
visión interior y general de la decadencia nacional y, por paralelismo, una
visión también de la decadencia física corporal; el símbolo son los muros,
el sostén, la fortaleza y el vigor de la patria, pero los muros, un tiempo fuertes,
señalan evidentemente hacia la decadencia total por medio de dos adjetivos
no puros desmoronados y cansados; el cansancio es obra natural del tiempo
y es a través de este adjetivo donde se superponen ambas decadencias, señaladas más arriba; la decadencia es decadencia no solamente física, sino
de calidad, interior, vital; no es en las apariencias, es en el nervio de lo que
hasta entonces había sido el poder de España: la valentía. El segundo núcleo, salíme, pasa de la actitud meramente pasiva a la activa; hay un traslado de lugar y, paralelamente, un traslado de las impresiones y del sentimiento; ya no es la patria, defendida, mal defendida por muros desmoronados, y su paralelo en cuerpo en la decadencia de la edad, es el campo,
es la vida es el horizonte sin límites (éste será también un tema recurrente

346

en el poema de Borges, aunque maneje otros elementos); también a~uí están las señales de la decadencia y de la muerte; el sol, fuente de la Yida, es
aquí origen y principio de la muerte. Quevedo ha cambiado la simbología
tradicional del sol (fuente de la vida, inspiración, Dios) para transformarla
en fuerza irremisiblemente destructora, agostadora, 'que el sol bebía los arroyos de hielo desatados' (vv. 5-6). Los arroyos,. las fue~~es en la poesía ~ística tradicional habían sido el símbolo de la vida espmtual y de la gracia;
aquí se transforman en la decadencia, en la muerte y en la desolación. Lo
mismo puede decirse del monte y los ganados en contraste con la sombra,
imagen y símbolo de la noche-muerte.
El tercer núcleo entré señala otro movimiento y un desplazamiento hacia
zonas más interiores y personales. En el simbolismo del entré en mi casa
hay una doble intención significativa; la más evidente es la que se refiere
a la patria en su estado dilapidado, destruído y de ruina; pero hay algo más:
amancillada, violada en la edad caduca y despojada del vigor antiguo. También Quevedo nos está hablando aquí de sí mismo, de su cuerpo, del le~to
camino emprendido por la edad hasta la deteriorizaci6n física de la veJez,
"Amancillada de anciana habitación era despojos/ un báculo más corvo Y
menos fuerte" (vv. 9, 10 y 11) .
Finaliza Quevedo, después de los tres movimientos que hemos señala~o,
en una proyección total de desengaño y tristeza sobre su vida y su p~~1a,
en cierre perfecto estilístico del soneto, con visión total de la descompos1c1ón
y de la ruina, en un momento supremo de quietud en q_~e
es re~uerdo
de la muerte". Se funden supremamente en su expresion v1S1ones umversales de la patria y de la experiencia personal, apasionamiento barroco y resignación cristiana ésta última sin mención expresa, que nos atreveríamos a
'
.
calificar de existencialista
y vitalmente cristiana en que se funden 1a resignación y una especie de aceptación resignada ante lo irremediable.
La Guitarra de Borges nos lleva también a ciertos planos interiores de desolación y resignación parecidos a los de Quevedo, aunque el tono personal
no es tan intenso y violento como en el poeta español. El dinamismo de
Quevedo está sustituido aquí por una visión parcialmente pasiva del pai~aje
argentino en todo aquello que tiene de evocador, de remembranza Y de ilusión perdida. Hay, en Borges, una especie de añoranza de ese estado de
inocencia natural que se trasparenta, como nota básica, en muchos de nuestros autores sudamericanos. La Pampa resume a la vida y expresa toda
una serie de elementos psicovitales sentidos por Borges en ese estado de inocencia primitiva de que hablábamos. En contraste con Quevedo, la actitud
de Borges es estática, contemplativa y de aquí el uso reiterado del verbo ver
que domina todo el poema. En el simbolismo de Borges domina la vi~ión
evocativa, no directa, a través de la guitarra, de sus cuerdas y del somdo.

":º~º

347

�Así como en Quevedo existen los tres movimientos que hemos señalado,
Borges emplea el procedimiento de la coordinación para combinar todos los
elementos naturales que evocan, en perfiles rápidos, el ambiente de la Pampa; el mismo procedimiento de la repetición del vi produce el efecto de la
monotonía ilimitada de la Pampa; todos los elementos enumerados producen
la impresión de la grandeza, así como los enumerados por Quevedo producen la de la decadencia; estos elementos son puramente naturales y objetivos: el aire, el pasto, las lomas, las leguas, la extensión pura en la que
Dios se inclina, Jas parvas y la quietud; el compás zarandeado de la guitarra
y, por fin, el silencio. Un elemento totalmente ausente de la poesía de
Quevedo es Dios; y por eso hemos señalado su carácter existencial, seco y
desolado; Borges, por su parte, no resiste la mención de este elemento intemporal y al mismo tiempo pleno en una naturaleza virgen y elemental:
el campo, donde "cabe Dios sin haber de incJinarse". También, así como
en Quevedo, lo único presente en toda la enumeración de la decadencia,
es la muerte en su desnudez rígida, en Borges, es el vivir, el eterno vivir sin
límites en cada uno de los elementos de la naturaleza. Más objetivo e impresionista, Borges no interpreta, no trasciende el símbolo sino que lo contempla en su pleno significado, a través de la música que está presente en
el ritmo inmutable de la naturaleza elemental de la Pampa.
Dos actitudes, dos filosofías y dos contemplaciones, que usando casi los
mismos elementos estilísticos y un tipo de expresividad muy cercana, revelan dos actitudes vitales muy diferentes. Quevedo, hispánico y barroco, en
plena agonía de la decadencia, reflexiona moralmente sobre el pensamiento
de la muerte al pasar revista a los elementos naturales que lo rodean; Borges, latinoamericano, cósmico y contemplativo, vive el asombro virgen de la
naturaleza que le revela el ser de la Pampa, el fenómeno ilimitado del horizonte en que la vida bulle sin fin.

II
Ireneo Funes en el laberinto
Funes el memorioso representa, a mi modo de ver, uno de los cuentos más
logrados y completos dentro de la narrativa de Borges. Posiblemente sea su
aparente sencillez lo que más atraiga al lector aficionado a Borges, o, quizá
también, su aspecto autobiográfico claro y explícito, donde la correlación
parálisis-ceguera es demasiado evidente. Borges define este cuento como "una
larga metáfora del insomnio", quizá proyección cabal de horas propias de
vigilia y meditación. Lo que ahora me interesa en este relato es una pro348

blemática del lenguaje -sobre todo del lenguaje creador y expresiv&lt;&gt;- planteada en términos cabalísticos, quizá hasta socráticos, en los que Borges plantea en última palabra los misterios del significado, y también la lucha por la
expresión exacta y unívoca de la realidad.
Ireneo Funes es un ser elemental y virgen; antes y después de la tragedia
que lo inmoviliza su contemplación del mundo es directa, concreta y sin
intermediarios; vive, como buen campesino, en un mundo de realidades inmediatas que no dan lugar a la abstracción. Es el hombre que, incluso durante su estado de integridad física, sólo vive en el detalle y no es capaz de
trascenderlo, de generalizarlo: "Faltan cuatro minutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco". El cambio ineseerado -inesperado, por supuesto, para quien ve las cosas desde la barrera- ocurre cuando Ireneo se enfrenta, en la terrible soledad de su catre y de su pequeña habitación relegada
a los trasfondos de la pobre casa de arrabal, con su mundo múltiple, heraclitiano, en el que no logra descubrir una unidad fundamental y donde la
orientación es totalmente imposible, donde es imposible dar cohesión a las
múltiples experiencias de su soledad o de su recuerdo.
Porque Funes es recuerdo vivo, integral, pero sin cohesión, sin orden de
precedencias, puro recuerdo renovado, analizado, experimentado sin descanso en sus insomnios sin fin. El problema, pues, de Funes es el de la expresión, el de la lucha cotidiana por dar cuerpo y sentido a un torrente de
experiencias mentales y de la memoria que está en incesante flujo y actividad. El auténtico problema de Ireneo es el eterno problema de la comunicación humana, el del uso de la lengua y el aún más profundo del significado del significado; Funes es un crítico sofista de la validez del lenguaje
y en su rancho dilapidado, en su catre de inválido lucha por encontrar sentido a un lenguaje demasiado generalizado e inexpresivo, que no puede ajustarse a la exuberancia incontenible de sus experiencias y de su mundo anímico. El doble simbolismo de Borges -como ya lo he señalado más arriba-,
impedimento físico y lucha inútil por la conquista de la expresión, con todo
lo que tiene de autobiográfico y de tragedia personal, está dirigido precisamente a presentar esa impotencia expresiva del ser humano al tener que
echar mano del lenguaje -medio limitado y limitador- para expresar las
múltiples y diferenciadas experiencias del cotidiano vivir y sentir. Experiencias todas irrepetibles, diferenciadas en cantidad y cualidad, y profundamente individualizadas en todas sus fases, en todas sus repeticiones, nunca
idénticas a sí mismas. El lenguaje inventado por Funes, en su grandiosa
incoherencia, es ilógico y asistemático como lo es también el mundo de la
experiencia que él trata de expresar. Quienes han dicho, jugando a la lingüística del aficionado como el personaje de Moliere, que la lengua es la
'liberación' del espíritu humano, no han podido captar la tragedia del pro349

�ceso expresivo, ni el encadenamiento que supone la lengua para esa entidad
llamada el 'espíritu humano'; presos en los esquemas de un sistema de signos y de estructuras no podemos nunca, como Ireneo Funes, trasladar al
sistema el variante y múltiple mundo de nuestra experiencia y siempre nos
quedarnos cortos y no llegarnos nunca, bajo ninguna circunstancia, a transmitir a los demás el exacto contenido emocional, lógico y, sobre todo, vital,
de nuestro mundo interior; la captura de la realidad exterior es siempre
un doloroso proceso en el que dejarnos piel, sangre y huesos; pero la transmisióp de este trauma heroico es un restañar de la herida provocada en
el proceso anterior. Funes, en su rudeza y en su ingenuidad suprahumana,
está muy cerca de la teoría crociana de la comunicación poética y muy cerca también de los grandes teóricos contemporáneos de las doctrinas de la
significación. Este es, pues, el laberinto de Funes; este es nuestro laberinto.
Como el mismo Borges señala con cierta emoción contenida: "Los dos
proyectos que he indicado (un vocabulario infinito para la serie natural de
los números, un inútil catálogo mental de todas las imágenes del recuerdo)
son insensatos, pero revelan cierta balbuciente grandeza. Nos dejan vislumbrar o inferir el vertiginoso mundo de Funes". La admiración de Borges
y el extraordinario afecto que ha puesto en la recreación de este eminente
personaje, nos hacen creer cada vez con más convencimiento que nos encontramos ante una de las páginas de más alto contenido autobiográfico en
toda la obra del ilustre escritor argentino; Borges ha cread_o, en su obra
de ficción, una nueva forma de expresión dentro de la tradición narrativa
en lengua española; la búsqueda de la palabra exacta, unívoca, definida
en todos sus contornos, es algo que se transparenta en cada una de sus líneas, en cada una de sus palabras, de sus definiciones, de sus adjetivaciones
y de todas las consecuencias que puede tener un término puesto en un lugar
determinado. El mundo de Borges, tanto el formal corno el de contenido,
es de una precisión casi matemática. Ireneo Funes es el Borges auténtico,
el Borges de los infinitos recuerdos, de los paradigmas matemáticos, el de
la palabra intransferible, el del gesto decisivo; es el Ireneo del laberinto, de
este laberinto de múltiples espejos que repiten el eco visual, ya deformado,
de la imagen primigenia.

BORGES Y DONNE
RonERT G. CoLLMER

EL POETA INGLÉS metafísico del siglo XVII, John Donne, ha sido identificado por un estudio reciente de poseer una "inglesadez esencial".1 Esto se
refiere evidentemente a algún aspecto del carácter inglés o al modo de expresar, que se refleja en este autor, quien, a pesar de haber muerto en 1631,
es probablemente el antecesor de más influjo en la poesía norteamericana
e inglesa moderna. No obstante este rasgo de nacionalidad y prominencia
literaria singular ( y para los propósitos de este discurso no es necesario elaborar sobre Donne como un típico autor inglés), se descubre un extenso
reconocimiento internacional.
Empezó esta fama internacional con los comienzos del siglo XVII, cuando el poeta y diplomático holandés, Constantijn Huygens, conocido personal de Donne, tradujo diecinueve de sus poemas y los desparció entre el
círculo literario más destacado en Holanda. Al estudiar una lista de idiomas europeos de hoy, se encuentran nombres prominentes de intérpretes de
Donne. En francés notarnos, por ejemplo, Augusto Morel, Pierre Legouis y
Robert Ellrodt. En italiano se distingue Mario Praz, cuyas investigaciones
han modificado muchas ideas de los críticos literarios norteamericanos e ingleses. Los holandeses contemporáneos han resurgido con estudios por J.
van Do~sten y A. G. H. Bachrach. El interés alemán se representa por Philip
Aronstem, J. Kortemma y Amo Esch, entre otros. También se han hecho
traducciones al checo y estudios en danés y sueco. Más allá de Europa
Donne es reconocido en distantes lugares como la India y el Japón.
'
Una lengua significante carece de reacciones hacia Donne. La española
es esa lengua, y es irónico que Donne mismo se familiarizó con este idioma
más que ningún otro autor de la Gran Bretaña desde su época hasta el siglo
presente. Pero aún existe en este idioma una pequeña cantidad de materia
1
Odette de Mourgues, "Toe European Background oí Baroque Scnsibility", From
Donn, to Mar11ell, ed. Boris Ford (Baltimore, 19561. pág. 97.

351

350

�•

sobre Donne. En 1953 apareció en Buenos Aires una antología bilingüe de
• trece poemas de Donne.2 Además el poeta Jaime García Terrés publicó
traducciones de dos canciones de amor en una revista de la Universidad
Nacional Autónoma de México.3 Se han escrito artículos por José García
Lora,' José A. Muñoz Rojas,5 por mí mismo,t1 y también el poeta chileno
Nicanor Parra indica haber recibido influjo, según el profesor Jaime Valdivieso.7
Dentro de la sombra de la oscuridad que rodea a Donne en la lengua
española, se enciende una luz brillante. Este nace del pensamiento del argentino Jorge Luis Borges. No es de gran sorpresa que Borges conozca la
poesía y prosa de Donne, después de todo él ha sido un gran aficionado de
la literatura inglesa y norteamericana, a tal punto de publicar dos poemas
originales en el idioma inglés. Su familia usaba la lengua inglesa en inglés.
Para la edad de nueve años dominaba la lengua suficientemente para hacer su primera traducción del inglés, el cuento corto de Osear Wilde, "El
príncipe feliz". Ha leído extensivamente a Shakespeare, Sir Thomas Browne, De Quincey, Whitman, Emerson, Poe, Chesterton, C. S. Lewis y otros.
Le fascinan el antiguo anglosajón y el noruego, recita largos trozos de poemas militares anglosajones. Ha dictado cursos en Inglaterra y los Estados
Unidos; últimamente en 1967-68, presentó las conferencias sobre poesía de
la serie Charles Eliot Norton en la Universidad de Harvard. En mis charlas con él, en la Argentina y en los Estados Unidos, he notado que en
ciertos casos se expresa con más facilidad en inglés que en español. Claro
que algunos críticos le alaban como el más diestro autor de la lengua española de hoy.
Un encuentro con las obras de Borges nos trae el presentimiento de enfrentamos a un hombre dedicado casi totalmente al intelecto y a los libros.
Para él sólo la palabra vive, hasta en su vida demuestra poco interés en
el arte visual o la música. Según James E. lrby, que ha escrito el mejor
estudio sobre Borges en inglés, el punto de partida para interpretar las
creaciones ficcionales de Borges es "su profunda y extensa inclinación hacia

la abstracción".ª Evidentemente Borges descubrió en la literatura inglesa,
más que en ninguna otra, esta abstracción. Irby cita a Borges: "Yo pienso
en Inglaterra como se piensa en una persona querida" .9 Alicia Jurado, una
amiga personal, describe el entusiasmo niñezco con que Borges expresa su
placer al escuchar trozos de Shakespcare, Donne, Chesterton, Stevenson Rossetti.10 Esta obsesión con la literatura de abstracción parece haberl: dirigido a Donne.
El lector moderno, por lo general, se confronta con Donne por los ojos de
T. S. Eliot. En cambio, Borges, quien cita a Eliot pero no simpatiza con
él, se halla con Donne por medio de la prosa romántica de Thomas De Quincey. Con la perspectiva de ojos antiguos, Borges analiza a Donne como
manipulador de ideas y no como poeta. Claro que él reconoce la habilidad
de Donne como poeta; por ejemplo, los siguientes versos del "Elegy XIX"
le dan satisfacción :
Licence my roving hands and let them go
Before, behind, between, above, below.
O my America! my new-found-land.11

En otra instancia liga a Donne y Shakespeare como escritores que utilizan
imágenes concretas en su expresión poética, contrastándoles con personas
como Bertrand Russell, que dependen de abstracciones totales.12 Lo que él
llama la "dura obscenidad" de Donne, según Borges, reside en la naturaleza
de la lengua inglesa.13
Pero no es la poesía sino su escepticismo en la veracidad última lo que inclina a Borges a jugar con ideas tal como Jo hace un jugador de ajedrez.
Alicia Jurado observa que su "inteligencia siempre alerta está puesta al servicio del juego y no de la convicción".14 Consecuentemente, como otro crítico indica, la obra de Borges "abunda de estudios sobre heresiarcas históricos", con los cuales Borges ajunta a Donne.15 Recordemos que De Quincey
incluye a Donne en una discusión de teología casuística.18 Para Borges la
"The Structure of the Stories of Jorge Luis Borges", tesis doctoral no publicada
(Univenity of Michigan, 1962), pág. 40.
• Irby, pág. 96.
11 "Borges professeur de littérature", L'Herne, IV (1964), 46.
u "El 'Biathanatos' ", Otras inquisiciones (Buenos Aires, 1960), pág. 129.
u "Nathaniel Hawthome", Otras inquisiciones, pág. 75.
11 "Los traductores de las 1001 noches", Historia de la eternidad (Buenos Aires,
1953), pág. 131.
14 G,nio y figura d, Jorge Luis Borg,s (Buenos Aires, 1964), pág. 60.
11 Emir Rodríguez Monegal, "Borgcs essayiste", L'Herne, IV (1964), 345.
•• Th, Collected Writings of Thomas De Quincey, ed. David Masson (Londres,
1897), VIII, 335-338.
1

Traductores son William Shand y Alberto Girri.
• Universidad de México, X (Junio 1956), 5,
• "Un aspecto de John Donne: su originalidad", lnsula, LXXXVI (1953), su-

1

plemento, 3-4.
• "Encuentro con Donne", Papeles d, Son Ármadans, XXVII (1962), 23-48.
• "John Donne, la llave de la poesía inglesa moderna", Humanitas (Nuevo Le6n,
México), V (1964), 297-307.
' "Nicanor Parra, A New Adventure in Poetry", discurso presentado el 7 de mano
1969 en la Centennial Confercnce on Latin American Studies en Trinity University,
San Antonio, Texas.

352

353
H23

�creación y el proceso intelectual que conduce a la creación justifican el trabajo del escritor sin la necesidad de dar importancia a ninguna verdad presupuesta.
Otros aspectos del pensamiento Borgesiano utilizan a Donne. El énfasis
sobre la vinculación de todos los acontecimientos para producir un patrón
cíclico del tiempo provee a Borges con una de sus imágenes básicas, el laberinto. Según esta teoría, el hombre está enjaulado dentro de este laberinto; solamente el arte, el producto de la contemplación intelectual de este
laberinto, ofrece una solución al tedio y al aparente vacío de sentido. Como resultado, expresiones en las obras de Donne que dibujan la coordinación del pasado con el presente atraen a Borges. El cita los versos de "Hymn
to God, My God, in My Sichness", donde Donne reza:
W e think that Paradise and Calvary,
Christ's Cross, and Adam's tree,
stood in one place, Look Lord, and
find both Adams met in me;
As the first Adam's sweat surrounds
my face,
May the last Adam's blood my soul embrace.11

Borges nota que en la poesía devota esta conjunción de fenómenos cronológicamente separados es común, proponiendo este trozo de Donne como el
"ejemplo más intenso" de la técnica. A Borges le gusta también el retrato
de la trinidad como Donne lo imagina en un enlace de víboras, y además
el lamento por Donne sobre la brevedad de la vida actual en contraste con
la larga vida en los tiempos antiguos.18
Con algo más que una casual alusión autobiográfica, en un ensayo Borges anuncia: "El ejercicio de las letras puede promover la ambición de construir un libro absoluto, un libro de los libros que incluya a todos como un
arquetipo platónico, un objeto cuya virtud no aminoren los años".19 Entre
los escritores que han deseado construir tal mito, se incluye Donne, por la
razón que él intentó describir el ciclo de la transmigración de un alma
según la hipótesis pitagórica.20
Borges encontró a Donne, como ya noté, por el comento de De Quincey
sobre Biathanatos. Biathanatos es un libro curioso y del tipo de obra que
"La creación y P. H. Gosse", Otras inquisiciones, pág. 37.
Historia de la eternidad, pág. 25; "La esfera de Pascal", Otras inquisiciones,
pág. 16.
11
"Nota sobre Walt Whitman", Otras inquisiciones, pág. 97.
• Loe. cit.
17

18

354

fascinara al hacedor argentino. Este libro, no publicado durante la vida del
autor pero circulado en manuscrito cerca de 1608, ha sido llamado la primera defensa del suicidio en los tiempos modernos. Con vasta documentación, citando a casi 175 autoridades, Donne en más de doscientas páginas
procura insistir en que ninguna ley, ni la de Dios, de la naturaleza o de
la razón, se viola si la persona, bajo ciertas condiciones, se suicidara. Esta
a~ología del suicidio queda como la llave de la interpretación para el escntor moderno sobre el escritor inglés del siglo XVII. Una de las ficciones
mejor conocidas, "Tres versiones de Judas", por ejemplo, según un crítico,
toma su punto de partida de Biathanatos.21 El ensayo por Borges sobre Biathanatos, incluído en Otras inquisiciones, no solamente contiene su análisis
pero también ilustra el método de Borges para describir la experiencia. Este
ensayo, titulado "El 'Biathanatos' ", merece atención.
Como la ma~oría de las obras de Borges, el ensayo es breve, con unas 1200
palabras. Empieza con un reconocimiento de que por medio de De Quincey
Borges descubrió Biathanatos, y el argentino confiesa que con De Quincey
"es tan vasta mi deuda que especificar una parte parece repudiar o callar
las otras".22 Luego da una síntesis del contenido de Biathanatos y se refiere específicamente al catálogo de suicidios nombrados por Donne. Aquí
Borges propone que existe "un argumento implícito o esotérico bajo el argumento notorio".23 El duda el valor para el propósito anunciado de Donne
en citar los nombres de tantas personas que por razones válidas se suicidaran. Además, rechaza la teoría de que Donne proyectó su propio suicidio como
prueba de la verdad de su defensa. Postula que Donne diseñó un "argumento oculto" y lo introdujo a la secuencia de la lógica. Borges se deleita
en el arte de construir "la hipótesis de un libro que para decir A dice B,
a la manera de un criptograma".24 Esta oblicuidad se halla en Biathanatos
según Borges.
'
Para sostener esta opinión Borges comenta los detalles prolongados que
Donne incluye en vindicar a Sansón en su hecho de matarse a sí mismo
con los pilares del templo filistino. La interpretación tradicional de Sansón
como "emblema" de Cristo impulsa a Borges a ofrecer la sugestión que Donne
en realidad decía "A" (Cristo se suicidó) por insistir en "B" ( la muerte de
Sansón no se puede condenar como pecado) :
No le importaba el caso de Sans6n -¿y por qué había de importarle?solamente le importaba, diremos, como "emblema de Cristo". En el

º

Rodríguez Monegal, op. cit., pág. 345.
"Biathanatos'" pág. 129.
21
Pág. 130.
'
" Loe. cit.
21

u "El

355

�Antiguo Testamento no hay héroe que no haya sido promovido a esa
autoridad: para San Pablo, Adán es figura del que había de venir;
para San Agustín, Abel representa la muerte del Salvador, y su hermano
Seth, la resurrección; para Quevedo "prodigioso diseño fue Job de Cristo". Donne incurrió en esa analogía trivial para que su lector comprendiera: Lo anterior, dicho de Sansón, bien puede ser falso; no lo es,
dicho de Cristo.25

Entonces, según Borges, "El declarado fin del Biathanatos es paliar el suicidio; el fundamental, indicar que Cristo se suicidó".28 Elabora en el pensamiento de Donne: "Quizá el hierro fue creado para los clavos y las espinas para la corona de escarnio y la sangre y el agua para la herida. Esa
idea barroca se entrevé detrás del Biathanatos. La de un dios que fabrica
el universo para fabricar su patíbulo" .27
Borges rompe su pensamiento y añade un párrafo final:
Al releer esta nota, pienso en aquel trágico Philipp Batz, que se llama en la historia de la filosofía Philipp Mainlander. Fue, como yo,
lector apasionado de Schopenhauer. Bajo su influjo (y quizá bajo el
de los gnósticos) imaginó que somos fragmentos de un Dios, que en
el principio de los tiempos se destruyó, ávido de no ser. La historia
universal es la oscura agonía de esos fragmentos, Mainlander nació en
1841 ; en 1876 publicó su libro, Filosofía de la redención. Este mismo
año se dio muerte.18

Algunas conclusiones proceden de este trabajo. Lo más obvio es que Borges tiene un conocimiento mucho más que superficial con la lengua inglesa,
la literatura, la filosofía y la teología. El libro de Donne no es muy leído
y es bastante difícil de comprenderse. Borges no depende de los comentarios
de De Quincey, sino analiza la obra original con una interpretación independiente. La mención de Quevedo, si la pudiéramos reforzar con las muchas instancias donde Borges se refiere a este autor español del siglo XX.20
La citación de autores esotéricos y de detalles eruditos contribuye al efecto
pasticcio del ensayo.
El párrafo final demuestra el modo de pensar y la manera de expresar
,.
'"
"
'"
"

356

Págs. 131-132.
Pág. 132.
Pág. 133.
Loe. cit.
Irby, op. cit., pág. 96.

que se identifican con Borges. Se observa la referencia a un filósofo alemán oscuro, Philipp Mainlander, la mezcla del siglo XVII (Donne) con el
siglo XIX (Mainlander y Schopenhauer), y además una mención del gnosticismo, con el siglo XX (Borges mismo, vinculado con Mainlander por su
interés mutuo en Schopenhauer). La conjunción del juego de Donne en
substituir (según la interpretación de Borges) una herejía mayor por una
menor con la vida de un teólogo casi desconocido, que propuso su herejía
sobre la muerte de Dios y que se suicidó en el mismo año que publicó un
libro sobre la filosofía de la redención -esta pirámide de coincidencias encanta a Borges. El lector sospecha que si Borges no hubiera encontrado
este detalle de Mainlander, él lo habría inventado. (El teólogo recibe nada
más dieciocho líneas en la decimaquinta edición de Der Grosse Brockhaus
y no entra en la siguiente edición) .
El descuido intencional de la secuencia cronológica, la substitución del
efecto por la causa, la violación de la tradicional división de existencia y
no existencia, la introducción de Borges mismo en el contexto del ensayo
en una confesión personal: todos son factores que forman la "noche cíclica".
La contemporaneidad de todos los acontecimientos es posiblemente el aspecto más prominente del estilo de Borges, como se indica por este ensayo. Lo
que el crítico francés Gerard Genette ha denominado "el sentido 'ecuménico' que hace una vasta creación de la literatura universal" so caracteriza
este ensayo -y muchas de sus otras obras.
Es sumamente interesante, en conclusión, notar que Borges, casi solo entre
los autores de habla española, descubrió a Donne. Las razones por este encuentro y la manera de interpretar a Donne por Borges tal vez nos den
una llave para comprender a los dos escritores. Borges y Donne -apartados
por siglos y tierras- se vinculan por el hecho de la creación literaria.

" "La littérature selon Borges", L'Heme, IV (1964), 324.

357

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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