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                    <text>Bevl■ta de la Valvenldad de Naev• IM■

Pierre Sipriot, Una. charla. sobre la. querella del latín
• Gustavo Correa, lit-"'"'"""lismo Religioso en la.
Poesía. de Federico ~~· - L rea • Horacio Salazar
Ortiz, En el templo

Fernández, Periquillo

el de la.s GaJlinera.s • C rl Clerc, Las litera.turas
de Suaa. • Serge P. Dar

1 Humanismo de Oiro
esencia del dolor en
r

tar de Garcilaso de
netos de Otoño •

o V., El dulce lamen-

ga. • Lydia Nogales, Solawomi

Mrozek, El Proceso

Noticias • Libros

JULIO / SEPTIEMBRE DE 1959

A~O 2 / Segunda Epoca

��REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Revista de la Universidad de Nuevo León

Año 2, No. 3

Rector:

Julio/ Septiembre de 1959

Segunda Epoca

ARQ. JOAQUIN A. MORA

SUMARIO
Secretario General:

LlC. ROQUE GONZALEZ SALAZAR

Pierre Sipriot, Una charla sobre la querella del latín______ 5

Departamento de Extensión Universitaria:

Gustavo Correa, El Simbolismo Religioso en la Poesía de
Federico García Lorca_________________________________ 19

LIC. ROGELIO VILLARREAL

Horacio Salazar Ortiz, En el templo _______________________ 31
Sergio F ernández, Periquillo el de las Gallineras ___________ 33

Director de la Revista:

LIC. JUAN ANTONIO AYALA

Charly Cl erc, Las literaturas de Suiza.:. ____________________ 39
Serge P. Darmon, El Humanismo de Oiro Alegría________ __ 45
Juanita Soriano, Presencia del dolor en cuatro sonetos____ 51
Roberto Bravo V., El dulce lamentar de Garcilaso de la
Vega-------------------------------------------------- 55
Lydia Nogales, Sonetos de·Otoño___________________________ 65
Slawomir Mrozek, El Proceso ________________________ __ ____ 69

(Registro en trámite)

Libros _________________________________________________ 83

PRECIO DE SUSCRIPCION
UN Al\1O ( cuatro números)

Noticias ______________________________________________ 73

Dirección

En México: Yeinte pesos

Washington y Colegio Civil

Otros países : Dos dólares

Monterrey, N. L., México

�Pierre Sipriot /

UNA CHARLA SOBRE LA QUERELLA

DEL LATIN

N ADA

iguala en dignidad a la lengua latina. Fue hablaba por el pueblo-rey que le imprimió el carácter de grandeza única en la historia del lengua;e humano y que, incfuso las
lenguas más perfectos, no han podido imitar. La palabra majestad es
latina; Grecia desconoció esta palabra y fue precisamente por la
majestad por lo que Grecia se sometió a Romo en lo que respecta
o las letras y a la posesión de lo tierra. Nacida paro mandar, esta
lengua impera aún en los libros escritos por los que lo hablaron. Es la
lengua de los conquistadores romanos y de los misioneros de lo
Iglesia romana. Todos estos hombres sólo se diferenciaban en el fin
y en los resultados de sus acciones. Poro los vrimeros, se trataba
de avasallar, de humillar, de dominar al género humano; los segundos
venían o iluminarlo, equilibrarlo y salvarlo; pero siempre se trotaba
de vencer y conquistar y, por ambos lodos, siempre hoce su aparición
el poder
... Ultra Saromontos et Indos
Proferet lmperium . ..
Trajano, que fue lo última manifestación del poderío romano, no
pudo, sin embargo, llevar su lengua más allá del Eufrates. El Pontífice romano lo hizo extenderse hasta los Indios, Chino y Japón.
Esto es lo lengua de lo civilización. Mezclado con lo lengua de
nuestros podres, los bárbaros, supo refinar, suavizar ,y, por así decirlo,
espiritualizar esos idiomas informes que han llegado o ser lo que son.
Armados con esto lengua, los enviados del Pontífice romano fueron
en busco de los pueblos que no querían acercarse. Los que lo oyeron
hablar el día de su bautismo, después no lo olvidaron. Se puede
echar J)no mirado a un globo terráqueo y trazar uno líneo que pose
por donde esta lengua universal no se habló : ahí están los límites de la
civilización y de lo fraternidad europeo; más allá de eso línea sólo
se encuentra de común el parecido humano que, afortunadamente,

�Una Charla sobre la Querella del Latín

6

está en todas. partes. El distintivo de Europa es /a lengua latina. Las
medallas, /as monedas, los trofeos, /as tumbas, /os anales primitiv~s,
/as leyes, los cánones, todos /os monu'?entos nos hablan?en l~t,n,
¿es necesario hacerlos desaparecer o no intentar entenderlos. El s1~!º
pasado atacó todo lo más sagrado y digno de respeto y tamb,en
declaró la guerra al latín. Los franceses, que siempre dieron e/ tono,
se olvidaron de esta lengua casi por completo; se olvidaron de sí
mismos hasta e/ punto de hacerlo desaparecer de las monedas Y
daba Ía impresión de que no se daban cuenta de que era un delito
cometido, simultáneamente, contra e/ buen sentido europeo, contra el
gusto y contra la religión. Los mismos ingleses, tan sabiamente obstinados en sus tradiciones, comenzaron a imitar a Francia-lo que /es
ocurre más a menudo de lo que ellos mismos creen Y, si no me equivoco nunca lo creen; contemplad los pedestales de sus estatuas modern~s: ya no existe en e/las e/ gusto severo del que grabó /os epitafios de Newton y de Christopheweren! En lugar del noble leconismo
latino se pueden /eer /as historias narradas en una lengua ·vulgar.
El mármol condenado a charlar, llora por la lengua que antes lo
poseía con un bello estilo, que tenía e/ nombre más alto entre todos
los estilos y que desde la piedra se entregaba a la memoria de todos

los hombres.
En fin, una lengua mudable no conviene a una religión inmutable.
El movimiento natural de las cosas ataca constantemente a las lenguas
vivas; y sin hablar de los grandes cambios que las hace casi cambiar
de naturaleza, existen otros que no parecen importantes, pero que
sí /o son. La corrupción del siglo se apodera todos los días de ciertas
palabras y las gasta como para divertirse. Si la Iglesia hablara nuestra lengua, quizá, con cierto bello espíritu de descaro, daría a la
palabra más sagrada de toda la liturgia un sentido ridículo o indecente. Por encima de todas las conveniencias imaginables, la lengua
religiosa debe estar fuera del dominio del hombre.
Joseph de Maistre, Du Pape, liv. /, c. XX.

PIERRE SIPRIOT.- El humanismo, las humanidades,
estas palabras nos remiten a la herencia greco-lati1;1a, tal ?orno
lo acaba de recapitular el texto !le J oseph de l\Ia1stre, citado
más arriba. Estas líneas limitan la cuestión y nos ponen
ante la escuela y la universidad.
Se debe enseñar el latín. dice en resumen J osevh de
Maistre, porque es la lengua de la civilización cristiana, la
lengua universal de los sabios y la lengua del orden rol?ano,
de la patria universal que une a todos l_os hoJ.?br~s baJo un
oobierno intemporal, impersonal, un gobierno msp1rado por~ue se confunde con el movimiento de los mundos.

Pierre Sipriot

l

•

7

Aprender el latín, es aprender la esencia de las cosas, al
menos, la esencia de los cosas humanas; así como aprender
griego es un toque del milagro griego. He aquí la orientación del problema tal como ha estado sólidamente afirmada
hasta que las humanidades llamadas modernas han puesto
en duda esta forma especial de cultura. .. Esta ruptura se
produjo en el siglo XVIII, porque, repentinamente, se opuso
a la cultura mediterránea, tradicional, vuelta hacia el pasado,
hacia la herencia greco-latina, la cultura cosmopolita que
domina todas las lenguas vivas; los sabios escribieron en su
lengua patria y no en latín y la misma ciencia se democratizó
al interesarse en todas las invenciones técnicas; además la
Iglesia que condenó a Galileo e hizo de Descartes un hombre
prudente, es el adversario del desenvolvimiento de las ciencias y, al mismo tiempo, las lenguas vivas expresar toda esa
cultura que aunque se llame enciclopédica, no puede enseñarlo todo y debe escoger entre lo vivo y lo muerto.
A partir de aquel momento, en una civilización que quería
liberarse y partir de una base completamente nueva, la cultura antigua representó el peso· de la memoria, representada
por algunos literatos y universitarios que hacen alarde de
poseer una lengua muy hermosa. Cabezas demasiado llenas
contra las que sólo hay un remedio: el olvido que asegura la
libertad del espíritu para la nueva libertad que se crea esa
cultura que nace junto a nosotros, en lugar de ser algo' que
nos viniera del pasado.
No es difícil argumentar diciendo que el espíritu no es
un ser momentaneo, que vive al día. La cultura, como el arte,
está hecha de vueltas, de constantes reencuentros. El hombre que quiere ser moderno está presto a recibir toda clase
de influencias y, por lo tanto es un ser vulnerable; para
compensar esa fragilidad, debe volver hacia las fuentes estudiar los textos antiguos, estudiar todo en sus orígene~, si
es que quiere hallar un equilibrio mental, pues está demasiado aturdido por el relativismo intelectual.
Es evidente que el método que obliga al niño a recorrer
todas las etapas del aprendizaje se puede defender con suma
facilidad; se encuentra su fundamento en las leyes mismas
de la biología donde se sabe que la deformación del individuo sigue a las fases de la historia de la especie. Alain decía
que la física se aprende en los planos inclinados de Galileo
o en las esferas de Lagdebourg, más que en los experimentos
físicos resultantes de la física de Einstein o de Luis de Broglie. Se puede decir lo mismo de las lenguas, pero para que

�8

Una Charla sobre la Querella del Latín
Pierre Sipriot

este r etorno a las humanidades sea fecundo no debe consistir
en un ejercicio de la memoria, es una repetición sombría de
las reglas sintácticas.

'

He aquí en líneas generales los puntos de la polémica
que Jean Guehenno ha tenido el valor_ de provocar e~ u1;
libro reciente y en cuatro artículos publicados por Le F1garo
en 1953. EntÓnces, estos artículos provocaron vivas reacciones reacciones por otra parte injustas; la compresión de
sus' puntos de vista, las contradicciones de1~un~i~das en nuestros métodos de enseñar, demandan una Justicia mayor.
Quisiéramos abrir de nuevo esta po!émica concedit'ndo
]a palabra a Jean Guehenno y a F ernard Robert, profes~r de
la Sorbona, quien ha escrito una obra sobre el humamsmo.
No esperaremos que esta plática vaya a solucionar el problema· vivimos un nuevo Renacimiento y ya se sabe que los
"renadimien'tos" dan lugar a muchas contradicciones, porque en ellos aparecen nuevas síntesis culturales, cuya solución es difícil. ..
No pretendemos, pues, encontrar una solución, pero ~í
intentaremos buscar una solución intelectual. Es necesario
no olvidarse que en este momento muchos oyentes se estarán
preguntando interiormente: "Mi hijo, mi hija &amp;tendrán que
estudiar latín y griego? ¿No será un tiempo totalmente perdido ? ¿ O una cultura completamente desinteresada hará de
ellos unos seres aislados de los demás, capaces de sustraerse
al mundo del trabajo y de la técnica en que vivimos?"
He aquí algunas preguntas. Quisiera que nos diera su
opinión, en líneas generales, el mismo J ean Guehenno.
JEAN GUEHENNO.- Yo, por el momento, no respondería más que a la última pregunta: "¿ Tiene mi hijo que
estudiar griego y latín?". Habría que distinguir, se¡:rnramente, entre el griego y el latín. He aquí un problema que
por desgracia me ha sido planteado muchas veces y todos
esperan que yo r esponda: no, por los artículos que escribí
hace ya algunos años. En realidad, estoy confuso.
Lo primero que tengo que decir es que la enseñanza, en
Francia, está actualmente regulada de tal forma y que pesan
sobre ella tales prejuicios, que yo estimo necesario responder
a cualquier padre de familia que me pregunte: "Si su hijo
puede estudiar latín, que lo estudie, pero sólo desde el sexto
grado", porque nuestro sistema de enseñanza está organizado

9

de tal forma, nuestros prejuicios son de tal categoría que,
sistemáticamente, se relega a las clases de lenguas modernas
a los alumnos sospechosos de medianía.

.-

P.S.- Sí, los malos estudiantes van a la sección de lenguas modernas; por desgracia así se ha disfrazado aquella antigua práctica de prohibir a los hijos de los proletarios el
acceso a las clases de literatura. Por eso usted escribió y
con razón que "las humanidades no eran humanitarias".
J . G.- Exactamente. Y por eso creo que es muy peligroso decir o aconsejar a un padre de familia: "Ponga a su
hijo en la sección de lenguas modernas", pues se expone a
hacer vivir a su hijo en un medio escolar donde la emulación
no tiene lugar.
Ante esta situación, afirmo: "Si puede su hijo estudiar
latín, que lo estudie". Si, según mi opinión la universidad
fuera lo que debiera ser, entonces yo daría una respuesta
completamente distinta.
FERNAND ROBERT.- He notado que usted, a pesar
de todo, aconsejaría a cualquier padre de familia que envíe
a su hijo a la sección de letras clásicas; posiblemente será
porque según usted el medio intelectual que pueda encontrar en ella será mucho mejor para su desenvolvimiento intelectual que el de la sección de letras modernas.
J. G.- Precisamente es mucho más favorable por los prejuicios, puesto que hay una tradición que pesa mucho, sobre
todo en la universidad.
F. R.- iPero cree usted que actualmente esta diferencia tiene razones sociales o de fortuna?
J.G.- Es verdad. El estudio del latín es v lo ha sido
durante mucho tiempo una patente de burguesía.
0

J. G.- Sin embargo en estos dos años han cambiado
muchas cosas y me alegro de haber publicado mis artículos.
F. R.- Sería útil que M. Guehenno nos indicara su concepción de una enseñanza en la cual un muchacho bien dotado no tuviera necesidad de estudiar latín.
J. G.- Bien, yo le obligaría a que en todo el primer
ciclo sólo estudiara francés y matemáticas.
F.R- Dice usted francés y matemáticas, como Alain
dijo, imitando a Napoleón, latín y matemáticas.

�Pierre Sipriot

Una Charla sobre la Querella del Latín

P. S.- Pero, en cierta medida, siempre se piensa en otros
tiempos, en la enseñanza tradicional, cuando se decía ~u~ el
estudio del latín preparaba directamente para el conocimiento del francés, más puro, más estilizado y mejor construido.
J. G.- l\Ie obliga usted a confesar que no quiero que se
sospeche de mí. Se me atribuye, en este asunto, una posición
que no es exactamenta la mía. Yo he aprendido completamente solo el latín lo mismo que el griego. Esto, supone cierta pasión. Que después de esta declaración no se diga que
yo no estimo el latín ni el griego. Muchas veces lo leo hasta
en el tren, como decía Valery cuando afirmaba que el latín
estaba dos ,,eces muerto. Creo que comenzaría a creer en el
latín si me lo viera leer en el tren, aunque él creía que jamás
ocurriría.

F. R.- Usted dice que el latín esta muerto, dos veces
muerto. Xo, no está tan muerto porque usted. un humanista
como usted, se ha interesado por el latín y el griego. Y lo
ha hecho con pasión.

J.G.- Precisamente, lo que yo quiero salvar es esa pasión.
F. R.- Esto que usted quiere no se podría entender si
él estuviera totalmente muerto. Muchos de mis estudiantes
-lo he comprendido con mucha frecuencia- que han recibido una educación en letras modernas y que a continuación
se han decidida por los estudios literarios clásicos -por una
razón o por otra- han empr:endido -tarde el estudio del latín
o del griego, pero lo han hecho con éxito y, en muchas ocasiones, con rapidez y brillantemente. De este grupo es de
donde salen los futuros profesores. Una de las preguntas
que se hacen sobre mantener o suspender en nuestros estudios secundarios las humanidades clásicas, el latín y el griego
-les ruego me perdonen que haya mencionado el griego,
porque yo soy helenista y son las humanidades clásicas, Pn
su conjunto, lo que yo quiero defender esta tarde- una de
las preguntas que se hacen, repito, es ésta: si las humanidades sobreviven -y estoy persuadido de que sobreviviránno es necesario que así sea por el trabajo de los especialistas.
Suprimiríamos uno de los rasgos esenciales de la civilización
francesa, y aun de la civilización occidental, si el hecho de
estudiar el ·1atín y el griego entrañara e implicara inmediata
e irrevocablemente una especialización en los estudios superiores de letras y no presentara otra salida que la de perfeccionarse en letras y en gramática.

f

•

11

Si el latín y Pl griego llegan a sobrevivir dentro de la
civilización francesa, es preciso que sea en beneficio de los
futuros ingenieros, matemáticos, de los hombres que estudien
todas las demás carreras que no sean de letras y que recibirán de los estudios humanísticos todos los beneficios que todo
hombre puede sacar de estos estudios.

J. G.- Hay muchos puntos sobre los que estoy completamente de acuerdo con usted, como lo va a ver enseguida.
Yo creo que usted tiene estudiantes que comienzan a estudiar
griego y latín después de los dieciocho años y que lo aprenden mu:y bien. Esta es la orientación que yo propugno y
que defiendo. Compruebo que el latín está muerto; muerto
en sus mismos métodos de enseñanza. ¿Por qué? Pues porque se enseña con el espíritu del especialista. Y esto es lo que
me aterroriza, que las humanidades hayan llegado a ser como
una especie de técnica.
F. R.- Precisamente, ese carácter de especialización se
agrava cuando el latín y el griego cae en manos de gentes
que lo estudiaron tarde y que lo han de convertir en una
especie de oficio.

· J. G.- Por mi parte, compruebo que los que saben el
latín como lo sabían Diderot y Voltaire, recibirán su certificado de suficiencia de la Sorbona. Esto, señores, es muy grave. El latín es algo que pertenece a la cultura y nada tiene
que ver con la lingüística ni con la filología.
P. S.- Ésta es precisamente la síntesis de la enseñanza
que usted estudiaba; de una ~nseñanza que está integrada de
elementos completamente aleJados unos de otros, disociados.
J. G.- ¡ Qué razón tiene usted ! Pero lo incomprensible
es que sea precisamente la enseñanza misma de las humanidades, tal como se practica técnicamente en los liceos, la que
provoque esa tendencia hacia la ·especialización. No se estudia el latín para saberlo. Se dice claramente que no se trata
de aprender el latín para saberlo; se aprende el latín, dicen,
por su maravillosa disciplina intelectual; se sobreentiende, se
llega a admitir de antemano, que el latín no se aprendrrá,
que es imposible aprender!o y saberlo; pero añaden, ¡ qné
ocasión tan buena para estudiar la gramática! Esto es cierto
con toda certeza. El valor cultural de esta enseñanza se ha
p€rdido por completo. Por eso yo, personalmente, protesto;
amo demasiado todas estas cosas para aceptar que se envilezcan así. Y por esto me angustio cuando veo lo que se
hace y se está haciendo con el latín y, casi, con todas las len-

�12

Pierre Sipriot

l:na Charla sobre la Querella del Latín

guas antiguas: estudiarlas tarde. He comprendido, como lo
comprobaba Diderot en 1772, que la mayor parte de la gente
que estudia latín no llega ni llegará jamás a dominarlo.
P. S.- Si nos remontamos hacia los tiempos lejanos de
la Historia, a la época de las grandes invasiones, podremos
comprobar que cuando los bárbaros tuvieron su primer contacto con las humanidades, sabían muy poco latín, pero escribían un latín mucho más correcto que los pueblos de la Romania, que ya estaban hablando "patois".
J. G.- Diderot y Voltaire sabían latín.

..

13

F. R.- Pero, t no cree usted que ese proceso y ese método debe aplicarse también a otras materias Y ¿No es cierto
que existe una gran cantidad de materias en las cuales la
enseñanza no rinde lo que rendía hace algunos años ?
J. G.- Es posible que el rendimiento sea insuficiente
y muy bajo.
F. R.- Usted enjuicia exclusivamente el latín, pero hay
otras disciplinas en las cuales también se puede comprobar
una gran decadencia.

F. R.- Lo habían aprendido según un método que exigía determinados sacrificios que hoy no es posible exigir en
las clases y que si un profesor se decidiera a exigirlos, se le
impediría por todos los medios posible.

Los profes ores no pueden llevar a la práctica los ejercicios necesarios que son indispensables para el máximo rendimiento en la enseñanza porque quizá la enseñanza es el
oficio que hoy pide más sacrificios...

J. G.- La traducción es un ejercicio que ya no se practfoa. en las clases de latín. Unicamente se estudia gramática,
y se estudian penosamente algunas líneas de latín palabra por
palabra; los profesores gozan al encontrar dificultades gramaticales y gozan al explicarlas y las vuelven a explicar una
y otra vez. Se ha renunciado por completo a traducir que
era el trabajo más importante del latinista en el siglo XVIII.
Remito al libro Traité des Etudes de Rollin, que es un libro
que todos deberíamos leer. Yo hablo apasionadamente de estas cosas por el cariño que hacia ellas siento.

J. G.- No, no es el oficio que requiera más sacrificios.
Un profesor titular de liceo tiene todo orientado hacia el
latín; el latín continua siendo - y este es el erorr- el latín
continua siendo en los liceos la base de todo el horario· se
comprende que hay que asegurar la continuidad de la e~señanza del latín durante seis años; todo lo demás vegeta y
gira alrededor del latín.

¿ Cómo se enseñaba el latín en el siglo XVIIH Rollin

recomendaba, por ejempld, el siguiente ejercicio: encargaba
a sus alumnos una traducción de Plinio el Joven; les daba
una traducción elemental y les decía: "Ahora trabajad durante dos horas en este trozo de tal forma que encontréis en
francés las formas adecuadas de expresión y tan brillantes,
tan notables como son las formas latinas ante las cuales estáis
y buscad pacientemente el pensamiento y el contenido de la,s
mismas ... " Así es como se llegaba a ser Voltaire.
F. R.- Esos ejercicios no están hoy prohibidos en forma
alguna.
J. G.-Y o no digo que estén prohibidos, sino que ya no
se practican.

Además, mis opiniones sobre esto son opiniones extraídas
de la realidad, de los hechos que yo tengo constantemente
ante mi vista. Y o he sido profesor suplente de retórica toda
mi vida.

Es cierto que se han disminuido las horas de latín, pero
no en tales proporciones que explique la baja extraordinaria...
F. R.- Esto puede muy bien ser una explicaciói1.. .
Los horarios son los mismos que cuando yo hice mis estudios de secundaria, pero han sido sensiblemente disminuidos
en cuanto al contenido y además los alumnos tienen otras
materias.
J. G.- Ese es todo el problema.
F. R.- Hemos llegado al punto del problema que según
yo creo es el más imporºtante.
J. G.- He aquí lo que nos interesa : t, por qué han llegado
a ser tan flojos los estudios del latín ? Yo creo que por
razon técnicas. Creo que se ha cometido un error al enseñar
el latín más como una técnica que como humanidades: el
valor cultural está considerablemente disminuido. Pero no
creo que est~ sea la razón principal. Yo más bien afirmaría
que esta enseñanza técnica, esta especie de enseñanza técnica
gramatical y sólo gramatical, es uu resultado . .. Quizá no se
pueda hacer otra cosa y esto es lo grave; posiblemente, los

�14

Pierre Sipriot

l.:'na Charla sobre la Querella del Latín

profesores no pueden hacer otra cosa, no tienen tiempo. Los
alumnos son tan débiles -lo saben los maestros- y además
tienen otras ocupaciones.
Puedo resumir y con,cretar mi posición sencillamente : creo
que es inconcebible que actualmente, en 1958, el latín sea un
criterio de inteligencia. ¡ En ese punto estamos todavía! Se
sobreentiende que un alumno inteligente tiene que estudiar
latín y que otro que no es inteligente no debe estudíar latín.
Y o creo que el latín es un criterio de inteligencia como lo
puede ser cualquiera otra disciplina.
.Aquí es donde ya no estoy de acuerdo. Comprendo muy
bien que en el siglo XVII o XVIII, cuando el latín a la vez
era un medio de enseñanza y un instrumento del pensamiento
(puesto que se hablaba y se escribía en latín), comprendo
muy bien que en ese tiempo se le haya podido considerar
como un criterio de inteligencia; aun hombres como Ronsard,
como du Bellay no estaban completamente de acuerdo, porque entonces las cosas se decían con una elocuencia admirable, sobre todo desde 1550. Estas mismas cosas fueron repetidas por Diderot y Voltaire en el siglo XVIII y ahora lo
vuelvo a preguntar yo, porque compruebo que el latín no
puede ser un criterio de inteligencia. Y lo digo porque amo
el latín, lo he amado con tal pasión que lo estudie por cu~nta
propia y porque, además, no quiero que se pierda. Yo qmero
que el latín se enseñe para que los alumnos lo aprendan, para
que las gentes lo aprendan y lo sepan verdaderamente.
Y compruebo que ya no se sabe latín; oero quiero que
la cultura latina, que el estudio mismo del latín sea una cosa
tan seria que los que deseen aprenderlo, aunque sea tarde,
a partir del segundo ciclo de la secundaria, lo estudien de
veras y acaben por saberlo.
F. R.- Pero yo sigo pensando que el ensayo del latín
puede ser un buen medio -no digo el único, pero sí un buen
medio para saber si un niño es capaz de hacer estudios más
difíciles.
J. G.- Sobre ese punto, que sea un criterio, "uno" de
los criterios....
F. R.- Y puede ser uno de los buenos. Hay ciertos criterios que se han empleado y que se parecen un poco a la
brujería. Este, el del latín, es ya tradicional y experimentado.
J. G.- Pero y ¿ si ésta es una tradición muerta ?

15

F. R.- Una vez más, puesto que usted mismo es latinista: no es una tradición muerta.
f

.,

J.G.- Sí, pero corno usted comprende, aquí no estamos
tratando de los profesores.

.-

F. G.- Bien, de toda esta conversación lo que yo he sacado es que se está perdiendo el latín porque se ha vuelto
demasiado técnico y encuentro que esto está en contradicción con.. .
J. G.- Y o no he estudiado el latín ni el griego como
una técnica y además nunca me he puesto a enseñarlo .
F. R.- Pero no es necesarío que sea una técnica.

,J. G.- Yo jamás lo he enseñado como una técnica. Yo
no soy quien ha creado esa técnica y a esto se ha r educido
toda la enseñanza superior y toda la secundaria.
F. R.- ¡ Señor Inspector General!
J. G.- Cuando usted toca un cadáver comprueba, y todos lo podemos hacer, que está muerto; muerto por vez primera y última y además muerto definitivamente. Esto es un
hecho, nada más que un hecho. Pero hombres como Joachim
du Bellay, como Ronsard, como Voltaire, como Diderot resucitaron este muerto y sólo pensaban en resucitarlo. ¡ Ellos
no iban en busca de formas especialmente raras de la gramática o de la sintaxis! Estaban interesados en descubrir cuándo
el sentido expresaba precisamente la plenitud del sentido, si
es que me puedo expresar así. ¿Es que un hombre como du
Bellay iba a ir a buscar en el De Oratore lo que podía encontrar en todos los libros? ¿ Qué era lo que buscaba 1 ¿Las palabras latinas o griegas ? Deseaba con todo su corazón (lo
dice en el segundo capítulo del libro que he mencionado) que
no se fuera a buscar palabras sino que se pudiera traducir
de tal forma que en esos t~xtos se aprendiera la mejor forma
de pensar.
Y esto, no era darse de golpe contra este o aquel detalle
del texto.
F. R.- Pero precisamente para encontrar en los textos
la fuerza del sentido, es por lo que queremos que los estudios clásicos, los estudios humanísticos, sean un aprendizaje
del arte de leer; en esto consisten en definitiva nuestros estudios literarios. Y querernos que los estudiantes aprendan
a leer a través de los ejercicios fundamentales del latín y
del griego.

�Pierre Sipriot
16

Una Charla sobre la Que1·ella clel Latín

J. G.- Pero yo creo y esto . ..
F. R.- Y ese es el objetivo de muchos profesores. Y es
que, además, usted no cree que una de las grandes razones
por las cuales la enseñanza no puede producir el efecto que
producía antes, es que los profesores tienen que atender a
clases mucho más numerosas y que estos ejercicios son. ..
J. G.- ... para salvar a las humanidades, según decían
los hombres que cité hace poco y entre ellos a du Bellay:
no es preciso atenerse a la letra de las cosas; no es preciso
atenerse a la letra del griego, sino echar mano de las traducciones en todo lo posible. Y o no quiero que mueran las humanidades. Nadie como yo cree en que la humanidad, la cultura están hechas de grandes referencias, nadie conoce como
yo las constantes del pensamiento. Un hombre de cultura
tradicional como yo está constantemente preparado, muy preparado, para captar esas referencias.
1

•

F.R.- Pero ¿ está usted completamente preparado para
renunciar a las ventajas que tiene la traducción en la formación del espíritu ? Porque esto es importantísimo y de
esto, según creo, puede resultar que el espíritu se abra, que
es uno de los aspectos esenciales de la cultura.
J. G.- Nunca he pensado en eliminar tal medio de trabajo, tal instrumento de cultura. Y es tan cierto que yo mismo me he quejado de que ya no se traduce. Yo quisiera que
se tradujera, pero ya no se traduce. Pero añado que no creo
que sea el único medio de formar el espíritu. Es más, me atrevo
a decir que traducir del alemán, del ruso, del inglés, del español, traducir cualquier lengua moderna, es estar dentro del
campo de las humanidades que también tienen sus grandes
mitos y sus grandes fábulas. Es muy útil conocer el mito de
Edipo, pero afirmo que el mito de Fausto tiene tanta importancia, como la tiene el de Hamlet. Y, además, que es muy
útil haber leído Los hermanos Karamazov, Crimen y Castigo
y El Idiota, mucho más útil que haber leído las malas novelas
griegas que se han conservado.
F. R.- Es cierto (pero nadie ha hecho leer en clase de
secundaria las malas novelas griegas).
J. G.- En fin, con otras palabras, yo creo que usted se
propone, y esto a fines de 1958, ( como inducido por unos
hombres de los que los verdaderos griegos y latinos se reirían ) enseñar a un niño en 1958 muchas cosas para señalarle
su destino y prepararle para la libertad. Esto no lo tenían
que hacer en el siglo I antes de Cristo.

..

17

F. R.- Usted está tratando de oponer cosas que se complementan y cuyo efecto no es el mismo. El estudio de las
civilizaciones extranjeras destaca las diferencias humanas, lo
que cada civilización tiene de particular, lo que le es propio,
mientras que el estudio de las civilizaciones lejanas nos habitúa a la idea de la permanencia del espíritu humano, de lo
que éste tiene de universal. Yo creo que son dos cosas completamente indispensables, no opuestas.
J . G.- Pero, Sr. Robert, yo no he afirmado que se deba
renunciar a ambas cosas. Sólamente por la preocupación de
que se salven, es por lo que digo que se comienza muy tarde
a estudiar humanidades clásicas. Yo no quiero que estas cosas desaparezcan.
F. R.- Pero si usted sueña en salvarlas, es que no están
completamente muertas.
P. S.- Bueno, al comienzo de esta discusión habíamos
preguntado si un niño debe estudiar latín. Yo creo que ustedes dos están de acuerdo en responder afirmativamente, pero
siempre que se aconseje al niño y a los padre que tomen toda
clase de preocupaciones. Que tengan conciencia...
J. G.- ¡ Que no se encaprichen! ...
P. S.- Que tengan conciencia también de que la enseñanza del latín forma parte de un cuerpo general que son
las humanidades y que es además necesario integrar estas
disciplinas para sentar las bases generales que conciernen a
la cultura, las aventuras del espíritu humano, la historia
general de la política, la historia de los hombres y que para
esto la enseñanza del latín es muy valiosa. Evidentemente,
Pl proceso de Jean Guebenno rechaza ciertas formas del estudio del latín, pero no apunta más que al análisis gramatical,
al estudio de las palabras desprovistas de todo sentido. Yo
creo que todas las formas y métodos de enseñanza que están
ligadas al destino de la humanidad, están en oposición a la
esterilidad del espíritu, a la pereza, que nace en cuanto las
palabras ya no tienen sentido y que sólo son una carga que
nada tienen que ver con la cultura.

�Gustavo Correa / EL SIMBOLISMO RELIGIOSO EN LA
POESIA DE FEDERICO GARCJA LORCA

L.\.

poesía en general puede ser simbólica en su más amplio sentido, es decir, como expresión de
una realidad interior que cobra forma y logra adecuada estructuración en la totalidad de la obra de arte. En este plano,
el estudio de las formas simbólicas de una poesía coincidiría
con el examen específico de estructuras integrales acabadas.
En contraste con este concepto de simbología formal, se encuentra el de símbolo en su acepción semántica tradicional.
En este sentido cada poeta recurrirá en mayor o menor grado
a un sistema de símbolos como una manera de dar expresión
a sn mundo personal. Los símbolos incorporados por un poPta
a su propia poesía pueden ser los llamados símbolos naturales
como el fuego y la luz, símbolos culturales cargados de hondo
sentido en virtud de la tradición que hay detrás de ellos y
del contexto cultural a que pertenecen, o símbolos estrictamente personales dotados de una significación exclusiva y
a veces esotérica.
Los símbolos que denominamos culturales se han hallado
con frecuencia presentes en la poesía de todas las épocas.
Las dos grandes vertientes que han enriquecido constantemente la literatura de Occidente desde la Edad Media hasta el
día de hoy son, por una parte, la tradición mitológica pagana
y, por otra, la religiosa del Cri~tianismo. Cada período utiliza
estas dos tradiciones en diversidad de maneras y con mayor
o menor grado de intensidad, y los poetas las transforman
característicamente al incorporarlas dentro de su mundo personal. Pero aun dentro de esta específica desviación individual, el símbolo sigue contando con una base semántica de
universal significación, gracias al contexto cultural en que
se halla situado. Los símbolos religiosos, por ejemplo, pueden
ser asimilados en su significación primaria, como en la abundante poesía religiosa de todos los tiempos, o pueden sujetarse
-19-

�20

Gustavo Correa

El Simbolismo Religioso en la Poesía de Fedel'ico García Lorca

a la desviación impuesta por sistemas exclusivamente p ersonales, cada vez más distanciados de toda significación religiosa, como es el caso de un amplio sector de la poesía contemporánea. Por su larga y amplia tradición cultural, los
símbolos religiosos están cargados de una peculiar densidad
semántica que los hace especialmente aptos para definir estados d e conciencia particulares, o para traducir exp eriencias
líricas de matices múltiples y diversificados. Al seguir la
huella a los símbolos religiosos en la poesía de Lorca, nos
proponemos, pues, examinar los varios aspectos que toman
dentro de su mundo poético, la manera como sirven de cauce
a manifestaciones varias del sentimiento lírico, las modalidades estilísticas a que dan lugar, y por último su significado
dentro del mundo de las formas poéticas del autor.
En el Libro de poemas, primero de la producción poética
de Lorca, aparece toda una gama de matices vinculados al
simbolismo religioso tradicional. No hay duda de que el juego libre del espíritu en esa época de la adolescencia del poeta
y su primera juventud, se dispara en multitud de direcciones
que coinciden con el tumulto indeciso y apasíonado d e una
mente en busca de equilibrio y d e un mundo adecuado a
su específica personalidad. De ahí las actitudes varias que
advertimos desde la atormentada duda religiosa y la rebelión
contra los símbolos tradicionales, hasta el canto exnltante de
retorno a estos mismos símbolos. Veamos más en detalle sus
variadas proyecciones en este primer libro de poesía.
Y a desde el segundo poema de la colección "Los encuentros de un caracol aventur"ero" (101-106) (l ) aparece la nota
de escepticismo y d e duda metafísica en medio de la tierna y
humorística fábula del caracol, las ramas y las hormigas. El
diálogo de estos pequeños allimales tiene como función precisamente la de plantear el misterioso interrogante que llena
de confusión a esta reducída sociedad de seres minúsculos y
olvidados. El "/, Crees tú en la vida eterna?" de una de las
ranas y la contestación negativa de la otra, quejándose de
la indiferencia de Dios, que no ha_ oído sus cantos de súplica
durante su vida, da la nota de escepticismo religioso al poema. El caracol, aturdido por este encuentro inesperado, resuelve renunciar al afán de conocer el final de la senda. El
tono de interrogación obsesionante se continúa en "Canción
otoñal" (107-108) con una serie eslabonada de preguntas acerca del más allá, de la esencia del amor y del bien, y de la
existencia de una posible vida de ensoñación propicia para la
poesía. Tnterrogaba e1 poeta: "¿ Se deshelará la nieve/ cuando
la muerte nos lleva ?/ O ¿despu és habrá otra nieve/ Y otras

,,

21

rosas más perf~ctas ?" Del rscepticisrno y la duda el poeta
pasa a una a ctitud de franca rebelión contra la Divinidad
La jus_tificación de esa actitud se revela por la impasibilidad
q~e D10s muestra ante el dolor y el destino de los hombres.
D10s no solamente no qníer e el bi en de la humanidad, sino
que se complace en buscar su mal. En su mansión celeste
"Jehová_ acostumbra/ sembrar su finca/ con ojos muertosÍ
y _ca?ecitas/ de sus contrarias milicias" (141 ). La luna se
ah~ra e1~tonces 1~, Osa l\Iayor que a modo de un Lenín revoluc10nano vendra a dar su abrazo/ de despedida/ al viejo
enorme/ de los seis días" (142) . En "Elegía del sílencio" el
poeta conmina al silencio para que aceche el momento en que
Jehová se halle dormindo y le quiebre un "lncero" en su cabeza, ac_abando_ así con, _la música eterna, y pudiendo fl volwr
a _su ongen. pnmero: ·donde en la noche eterna,/ antes que
;;&gt;10~ y e,~ tie~11po,/ _ 1~1~nabas so~egado" (145 ) . En el poema
Prologo. la, 1mpasibihda~ de Dios que sigue dormido a pl'sa.r
de :as gntenas y blasfemias de los hombres, provoca las acusaciones, las protestas ardidas y las amenazas. Pregunta el
p~eta "¿!{as que~ido/ }ugar 1omo si fuéramos/ soldaditos?/
~une. senor,/ i D10s 11110 !/ ;, No Jlega el dolor nuestro/ a tus
01dos ?/ ¡,_No han hecho las blasfemias/ Babeles sin ladrillos/
para. henrte, o t e gustan/ los gritos ?" ( 168 ) El corazón va
pod~id~, c~m? _un "membrillo otoñal" no puede esperar r.i°ás
la suphca muhl, y se entrega a Satanás que ha estado acechando como fiel compañero ante la ruina se()'ura de la ino.
•
"
b
ce1l('Ja prnnera: ~en. Satanás erran te,/ sangriento peregrino/
ponme la Margarita/ morena en los olivos/ con las trenzas
~e noche/ de_ estío,/ que yo sabré encenderle sns ojos pensatJ_vos/ con mis besos manchados/ de lirios". El poeta consc1~nte de _e~ta actitud de rebelión y de entrega al enemigo de
D10s, anticipa su castigo y mísera rond ición en símbolo del
mar, el cual como un "Lucifer ele azul", se halla ahora "condenado/ a eterno movimiento" (202). La humillación de este
"form~dable Satá_n" encuentra 1 sin embargo, una fuerza que
lo red!~e en la d10sa del amor parida ele sus mismas entrañas.
Tamb1en el, hom br~ c~~ina por esta ti~rra como en un "probable / ~a~aiso perdido (203) . El satamsmo se apodera al1ora
del espiritu del poeta y surge el símbolo del "macho cabrío".
En el poema titulado "Sneño" (203-204) el poeta prosigue
su carrera, caballero en este animal, desatendieuclo las llamadas del cisne y la serpiente que salen a su paso. A la llegada
de la noche en medio de la oscuridad, "los ojos luminosos y
azu!ados" dr su "caballo fantástiro" le alumbran el camino.
El poema "Macho c~brío", último de la colección, es un himno
exultante a este ammal, que se presenta como persouific;ación

ª,

�22

Gustavo Correa

El Simbolismo Religioso en la Poesía de Federico García Lorca

de la lujuria. Su categoría de dios en la Grecia antigua y su
reafirmación diabólica en la época medieval se conjugan para
traducir el misticismo de la carne con total olvido de la voz
divina e inmersión completa en las fuerzas del mal: "¡ Salve,
demonio mudo!/ Eres el más/ intenso animal../ :Místico eterno/ del infierno/ carnal. . ."' (217) .
También la actitud contraria es evidente en el Libro de
poemas. El tema del retorno se perfila en "Balada de la placeta", cuando el poeta clama a Dios para que le devuelva su
"alma antigua de niño/ madura de leyendas,/ con el gorro de
plumas/ y el sable de madera" (178). El tono de arrobamiento poético en ''Los álamos de plata" (193-195) es una búsqueda de Dios a través de la inmersión en la naturaleza. Una
vez que logramos "arrancar las estrellas que nos puso Satán",
l1ay que adoptar una actitud de mística humildad y comprensión que nos permita compenetrarnos con lo eterno: "Hay que
ser como el árbol/ que siempre está rezando,/ como el agua
del cauce/ fija en la eternidad !" (194). En esta atmósfera
propicia de contemplación y de plena comunicación con la
naturaleza, aparecerá nuevamente la visión de la Divinidad:
"Desaparecerían ciudades en el viento./ Y a Dios en una nube/
veríamos pasar" (195). La llegada de Dios a través de la
naturaleza nos sumerge en una atmósfera de panteísmo que
se hace expreso de varias maneras, y en particular con la
identificación de fenómenos y realidades naturales con ciertos
atributos divinos. El canto al agua, por ejemplo, en el poema
'·l\1añana" (118-120), alcanza una exaltación mística, al ser
aquélla identificada con el propio Dios a través del sacramento del bautismo: "¿·Qué es el santo bautismo/ sino Dios
hecho agua/ que nos unge las frentes/ con su sangre de gracia?" El viento, por su parte, es la propia voz del infinito:
"-Yo soy todo de estrellas derretidas,/ sangre del infinito"
(2029). Su amplitud cósmica actúa a modo de "incensario"
de "cantos desprendidos", y en su esencia va la "carne y alma
de Cristo''. La fruta como la granada. es una cristalización
de ''sangre del cielo sagrado" (185), en oposición a las vides
que son lujuria "que se cuaja en el verano" (184). La espiga,
en anticipación a la "Oda del Santísimo Sacramento del Altar", "es el pan. Es Cristo/ en vida y muerte cuajado" (184).
El manantial con su voz perpetua es encarnación del propio
Verbo sobre la tierra y su aparición entre las breñas es similar al nacimiento inmaculado de Cristo: "Era un brotar de
estrellas invisibles/ sobre la hierba casta,/ nacimiento del
Verbo de la tierra/ por un sexo sin mancha" ( 198) . La voz
panteísta que obsesiona al poeta se deja también oír con misticismo religioso en "El canto de la miel" (125-126) . La es-

23

trofa inicial de este poema nos revela toda una d t .

f

,

!::r~}/;n~~f~i'.t~if;~it~f! ;: ~~/~t~¡

?!si~

ªJt:;ir~~:i:~f
paraíso". E
11
a ~ nectar, la momia de la luz del
. u e a se conJUO'an espíritu y mate . "
la hostia cuerpo y luz de Crist "
. ria como en
secreta voz del mundo de la o ; Pero la miel es también
funclidades líricas. "El q tpoesia Y lleva el sabor de pro.
ue e gusta no sabe que t a()'
¡
r~sumen dorado de lirismo" (126) T d
r, 0 ª un
riv~ en última instancia de una a~tit:d ºp:i~~J:nJ:i~m; ~ecamsmo ante el universo ent
r ncisla gama de seres sencillos {:~i que acog~ ~n su interior toda
es "franciscana" porqu u'
ldes Y mmusculos. La lluvia
e eva en sus gotas "almas de f
t
car~s Y humildes manantiales" (123) y h t 1
uen es
olvidados por el propio hermano Fra . .
~s.ª os, gusanos
quejumbrosa pero a la vez afir
. ncisco eJan 011' su voz
mo de otoño" (209-21 ).
mativa como en el poema "Rit3
en e?ll~~oaie~~:;~ ~a uiilizac~ón_ de los símbolos religiosos
lo vital y su incorporaci~~ a~\~~:ec:~::~sci~ la afirmación de
se halla el poema "Ele()'ía" (127_199 )
co. _En e_ste plano
espera el florecimientoº de su eu;r a una muJer ':'1rgen que
anticipación de la tragedia Yerm Pº. Y que co~stituye una
ver cumplida la urgencia vital d8;
~fotagomsta no logra
1
~~;;:~~ {:m;i/eli~i~~o del poema
~al~:seal~~d~i:: ~:rel~

~UJ;

~:~~~iªg:I~:u'

~~~e;r:f

~~

tr~~1¡;1:~:~~.:~tato~:!eI::1 ?st~~tl:~t~:i

~iir ª1:di~~!:: ~~~~ac:~afnJe°1:nh;g~~s es~;ri::::'~ 1!!t~b':J;;
cósmicas· '\, como la Vir()':~s¡iiesue m~~ico de repercusiones
senos otr·a vía láctea" p º
aria pu ieras/ brotar de tus
incensario lleno de d~seo!~º•p!r!esar de_ pfasearse com? "un
La Y' L' t
anece m ecunda y Vll'O'en
ia . ac ea se halla vinculada también al s' b l
r '? .
de Santiago, de particular im ortanci
im ? o re ig1oso
El poema "Santia()'o" 030 13~ )
!1- en la poes1a de Lorca.
del Santo forjada ~ara niñ~s v rtºs rntroduce en la leyenda
noche estrellada. El caballero ctsª ~n lo~. esplendores de una
astral v d " . .· ,,
mico, ~mete en un caballo
, • a e peiegrmo por el sendero infinito d 1 . 1
aparece como "una c· t / d
.
e C'Ie o que
1 1
d 1
m a e po1v1llo harinoso Y espeso" A
a wra e a madrugada camina en la r
d
.
cósmico que SP confunde con la b, d
Y upa " e un 1caballo
4ue_b~rilla en el fond?/ en cat:~10ª a~i~t; :co~~ ~ 1\fet~:?,·
posi e que sea este eJemplo u110 d 1
. . . ·
en la &lt;'onstitución del símb l
't' e ods arranques m1c1ales
f
.
o o m1 ico el caballo que c
recuencia adquiere presencia cósmi&lt;'a en 1a poes1a
, d e L orca.
on

i~

~f

�24

E! Simbolismo Relig ioso e n la Poesía de Federico Garcin Lorca
Gustavo Correa

En su libro siguiente, Poema del cante jondo, las ~voc~ci~nes relirriosas adquieren nn matiz unitario de especial s1gmficación0 alrededor del símbolo de la c~. El poeta que ya
ha superado los estadios prime~o~ del Libro de poe~ comienza a rncontrar formas orgamcas de mayor amphtu~ Y
relieve con una tonalidad definida. Tal es este segundo hbro
que nos introduce ya en el mu_~do lorquiano de ~us produ.~ciones principales. Esta colecc1011 d~ poemas est_a caracteu zada por el grito líric-o que da expresión a las var.:ada_s coplas
gitanas qne surgen de la voz humana al aco~panam1rnt? _de
la guitarra. El ritmo como tema, ~orma, estilo y p~opos1to
es la esencia ele esta poesía. El ¡:mto lleva la tonalidad de
la angustia provocada por el permanente acecho ~e la m_nerte sobre la vida del hombre. Es así corno la c~uz '_'IPI~e. a 1~·~acliar un simbolismo preñado de honda y prrc1sa s1g~1f1cac1on.
En primer término aparece la visión de las procesiones con
sus pasos de semana sa!1ta y el _fervor de ~as ~ae!as que salen
lisparadas de la multitud l1aeia las v~i:ias 1magenes de ~a
lnorión. "Gna de éstas es la del Crurif1cado que en medio
le su tortura lleYa los rasgos de una figura andaluza vinculada a la "tierra tostada" por donde pasa: "Cristo moreno,/
c·on las auedejas qnrmadas,/ los pómulos sal ientes/ y l~s
pupilas blancas'' (236). La visión metafórica del ~ementeno
c·uajado de cruces aparece en una de estas procesiones a la
hora de la madrugada, cuando la marea humana avanza con
sus cirios y crnees: "Ventanitas de oro/ tiemblan,/ y e~ 1~
aurora se mecen/ cruces superpuestas" (234). En su sigmficación real de ce1mnterio la cruz aparece eonstantemente
recordando el final que espera a la pasión del amor. Las "C"~en
c-rnces'' del poema "De profundis" corresponden ~ los '_'cien
enamorados" que ahora "duermen para !&lt;iempre/ baJo la tierra
seca" (242), y a los "cien jinetes enlutados" del poema '_'Camino" que antes iban "al laberinto de las cruces/ donde tiembla el cantar" (239). El laberinto encnentra, pues, s_n eorrespondencia en el cementerio y sirve de tumba al ritmo que
llega hasta él. La encrucijada también
ser cruce de caminos es repre,;entativa de la cn~z y laberm_to donde cae seaada la vida humana. En tal virtud la gmtarra, de donde
;urge el ritmo, es p_ortadora_ de la idea de ~em~ntE&gt;~io: "En
la redonda/ encruci.1ada,/ sr1s doncrllas/ bailan (201). La
flC'equia sugiere la Yisión d_e un camino . inaca?,ado (_el de 1~
,·ida): "La cruz./ (Punto final/ del camino)/ Se nma en la.
acequia./ (Puntos suspensivos) " (254). En el_mismo ~zar de
las figuras de naipes, al mismo tiempo que senala el final c~e
~angre, sugiere el instrumento qur ha de efectuar la ~ra¡?ed1a
(tijeras): "As de bastos./ 'l'ijeras en eruz" (248 ). Fmalmen-

Pº:

23

te, en la tortura de la pasión amorosa el símbolo de la cruz
sugiere la idea de crucifixión con las heridas en las manos
que indican al mismo tiempo el desangre que lleva hacia la
tumba: ''En las manos,/ tengo los agujeros/ de los clavos./
(Xo ves cómo me estoy/ desang1·ando ?'' (232).
1!1n el Roma.nc~ro gi_tano est_a1;11os situados frente a aspectos duerentes del simbolismo religioso. Uno de ellos está constituido por el plano de la fábula en que quedan insertas todas
las imágenes de santos y arcángeles que pueblan el mundo
de la religiosidad gitana. Las figuras sobrenaturales están
allí muy cerca de lo humano dando expresión a los sentimientos Y emociones más íntimos, procedentes de un elementari_smo psicológico, en una atmósfera de ensoñación y de cándida fe. Tales son los tres romances de "San :\Iiauel" "San
R.afael" y "S an Ga brie
. l", y en particular
·
º eclesiás'
las figuras
ticas representadas por los mismos gitanos en el "Romance
de la Guardia Civil española". En este último el reino de la
fábula religiosa adquiere sus perfiles más co1{cretos v destacados. Los rasgos humanísimos se revelan en el moniento en
que el desfile es asaltado por los guardias civiles, culminando
la alegda de la fiesta en tristeza inesperada. Es entonces
cuando "San José, lleno de heridas,/ amortaja a una doncella", y cuando "La Virgen cura a los niños/ con salivilla
de estrella'' (382). El "San l\Iiguel" de la ciudad de Granada
aparece también como imagen de procesión con su Yestido
"lleno de encajes" y "con las enaguas cuajadas/ de espejitos
Y entredoses" (362-366). El "San Rafael" de la Córdoba romana engastado en líneas de dureza arquitectónica se baja
de su torre para buscar en las ondas del Guadalquivir un
mundo d_e ternura y de humanidad: "El Arcángel aljamiado/
de lenteJuelas oscuras,/ en el mitin de las ondas/ buscaba
rumor y cuna" (367). "San Gabriel" (368-370) deriva hacia
una nueya concepción del simbolismo relirrioso de Lorca en
l~ cu~l la Yida diaria gitana, la fábula reli¡¡osa y el acont~cer
c·osm1co se funden en un plano único de realidad. La anécdota narratirn que informa el romance reconstruve la escena
bíblica de la Ammciación con la intervención del Arcángel
que se halla en la torre de la catedral de Sevilla. Anunciae:1011 (la Yirgen ) es una gitana que espera ansiosa la llamada
del !mor. En n_oche de (l~minació_n lunar, oye los pasos del
A_rcangel, que viene de VlSlta y qmen no es otro que un gitamllo C'On '·st!s zapatos de ch~rol", _Y su figura "de junco".
En su a11unc10 de la llegada 111terv1ene el cosmos mismo con
música procedente de las estrellas: "Las estrellas de la noche/
se Yolvieron campanillas". El diálorro del arcá1wel aitano v
AnuuciaC'ÍÓn transcurre dentro de m:a atmósfera de ~ilagroso

�26

El Simbolismo Religioso en la Poesía de Federico García Lo1·ca

acontecer. A la despedida, Anunciación ya sabe que en su
vientre ha cuajado la maravilla del mensaje. El milagro ha
ocurrido y el universo cósmico nuevamente señala. su colaboración en un fenómeno de exultante metamorfosis: "Las estrellas de la noche/ se volvieron siemprevivas". La presencia de los símbolos religiosos en este nuevo plano de realidad
creada en que lo humano y lo cósmico se funden en un mismo
nivel ~iene a constituir una de las características más important:,5 del Romancero gitano. El simbolismo religioso queda
incorporado así dentro del mundo mítico del poeta, y :pasa
a formar parte consustancial con él. Esta nueva modalidad
del simbolismo religioso se halla patente en otro de los romances de este libro. Los ángeles del romance "Reyerta" entran en verdadera colaboración con la anécdota de los gitanos. En una serie de metáforas eslabonadas, las alas de estos
ángeles que no son otra cosa que las nubes anunciadoras de
tempestad, se identifican, unas veces con las navajas de Albacete, que han consumado la tragedia y, otras, constituy_en el
instrumento de curación de los heridos con su mensaJe de
agua y vendajes: "Angeles negros traían/ pañuelos y agua
de nieve". Al final los ángeles se escapan con su anuncio de
tormenta: "Y ángeles negros volaban/ -por el aire del poniente./ Angeles de largas trenzas/ y corazones de aceite". En
Muerte de Antoñito el Camborio" (373-374) son ángeles también (nubes) los que reciben el cuerpo de la víctima en un
gesto de solidaridad cósmica a la hora de la madrugada. "Un
ángel marchoso pone/ su cabeza en un cojín./ Otros de rubor
cansado/ encendieron un candil". El símbolo de Santiag-o
aparece en fusión cósmica· con el "Romance del emplazado".
(377-379). La Vía Láctea es ahora un "Espadón" presente
en el cielo que le recuerda al Amargo la suerte que le espera :
"Espadón de nebulosa/ mueve en el aire de Santiago". El
mito del sátiro que persigue a la gitana Preciosa se halla también encarnado en la figura de un santo. El viento de tempestad con relámpagos y ruidos que asusta a_ la muchacha es
el San Cristóbal popularísimo en las devoc10nes andaluzas.
Su fio-ura sobrenatural se halla identificada aquí con los feº
.
nómenos del cosmos y con las ansias y pasiones de la vida
diaria gitana. Una identificación entre símbolos religiosos y
cósmicos se halla también en "Martiro de Santa Olalla" (384386), particularmente en la última parte del romance. La
Santa que ha sufrido el martirio y se halla pendiente de un
árbol con su cuerpo carbonizado va a asistir al acto de su
gloriosa beatificación. Los símbolos religiosos intervienen en
este momento en perfecta identificación con los fenómenos del
cosmos. El espectáculo de celebración ~olemne en una iglesia

Gustavo Correa

27

cno la custodia luminosa en el altar, el predominio del color
blanco para ensalzar a una virgen, el humo de los incensarios
y el ruido de las campanillas alborozadas, es trasladado de
lleno al ámbito celeste. Allí Olalla, cubierta por la nieve que
cae es iluminada por los rayos del sol naciente, que irradia
colores irisados, al mismo tiempo que los ruidos de la naturaleza celebran el despertar del nuevo día. Es el momento
de exaltación de Olalla a su nueva categoría de bienaveturada: "Una custodia reluce/ sobre los cielos quemados/ entre
gargantas de arroyo/ y ruiseñores en ramos. / Saltan vidrios
de colores!/ Olalla blanca en lo blanco./ Angeles y serafines/
dicen; Santo, Santo, Santo".
·
El simbolismo religioso se aparta cada vez más de sus
fuentes cristianas tradicionales en algunas otras de las producciones míticas de Lorca como Bodas de sangre, Yerma y
el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, y se acerca por el contrario a un mundo de religiosidad primitiva y arquetípica.
B}n Bodas de Sangre encontramos en alguna ocasión el símbolo de la custodia, uno de los preferidos del poeta, en lab1os
de la Madre, para exaltar la vida de su hijo que se halla en
peligro. A.tormentada ésta por la obsesión de que la nueva
pareja tenga hijos inmediatamente, antes de que le maten
al único que le queda, dice al recordar la sangr e derramada
de su otro hijo: "Cuando yo llegué a ver a mi hijo, estaba
tumbado en mitad de la calle. l\f e mojé las manos de. sangre
y me las lamí eon la lengua. Porque era mía. Tú no sabes
lo que es eso. En una custodia de cristal y topacios pondría
yo la tierra empapada por ella" (1136) . La angustia ele la
discontinuidad de la espeeie se convierte en un resorte trágico de gran importancia. De ahí que la sangre se eleve a
la categoría de lo divino como perpetuadora de la vida. Asistimos aquí a la divinización ele lo vital, frente a las misteriosas fuerzas cósmicas que amenazan destruirlo. La luna
por su parte, que acecha con impaciencia la presencia de lo~
amantes,
se revela romo una divinidad de sio-no
adverso an.
o
s10sa de sangre, e interviene directamente en el desarrollo
de los acontecimientos. La noche de la tragedia dice dirigiéndose a las ramas: "No quiero sombras. Mis rayos/ han de
entrar en todas partes,/ y haya en los troncos oscuros/ un
rumor de claridades/ pa~a que esta noche tengan/ mis mejiUas dulce sangre,/ y los Juncos agrupados/ en los anchos pies
:iel air~" (1158). Y más adelante : "Pero que tarden mucho
en monr. Que la sangre/ me ponga entre los dedos su delicado s~lbo./ ¡ Mira que ya mis valles de ceniza despiertan/
en ansia de esta fuente de chorro estremecido!" (1159).

�28

El Simbolismo Religioso en 111 Poesill de Federico Garcin Lorca

En Yerma. el impu~so religioso primitiYo deriYa hacia la
cliYin ización de la eriatura esperada. El símbolo del cáliz
aparece &lt;·orno í111ico sostfn en la simbología tradicional para
exaltar la nueva Yida que se ostenta en el Yientre redondeado
de la madre expectante: "LA \TAXDERA 5a. Alegría, alegría
alegría/ del vientre redondo bajo la camisa. LAVANDERA
2a. Al;gría, alegría alegría, ¡ ombligo cáliz tierno de maravilla!" (1~17). Por otra parte, todo el simbolismo de la flor
Yincula&lt;lo al acto &lt;le la coneepción, culmina también en la
diYiniz~wión de la rosa de maraYilla, identificada con fenólll('llOS del cosmos, y anunciada por un ángel de contornos
l'ÓSmicos: YERMA. El ci('lo tiene jardines/ con rosales de
alegría/ entre rosal y rosal/ la rosa de maravilla./ Rayo de
tlllrora parece,/ y un árrangel la vigila,/ las alas como tormentas,/ los ojos como agonías./ ¿\ !rededor de su hojas/ arrovos de leche tibia/ juegan y mojan la car a/ de las estrellas
tranquilas./ Seiior, abre tu rosal/ sobre mi carn~ m~rchita''
(1246). La súplfra al Señor saturada de denso rituahsmo se
diluye, pues, en un ansia cól-lmica de maternidad. L~ canción
ele Yerma al niiio qne ha de llegar·, en el acto primero, el
t·anto alternado de las lava11deras, c¡ue insinúa el proceso de
la concepción y nacimie11to de la criatura, en el acto segundo,
r la súplica de las romeras al Señor y la danza del )lacho y
la Hembra, en el acto tercero, crean toda una atmósfera de
ritualismo primario directamente vinculado a la diYinización
de la sangre que ha de correr por las venas de la nueva
t·riatura.
El Llanto por Ignacio Sánchez Mejías se mantiene dentro
de la misma actitud básica· de las dos tragedias mencionadas.
El símbolo del Cáliz sirve aquí para indicar la nota de lo
in&lt;·onmesurable de la sangre wrtida, al mismo tiempo que
nos sitúa frente a la enormidad de lo sucedido. La exclamación: "Que no hay cáliz qtw la contenga'' hace alusión al ritual sagrado de la consagración. La consumación de la tragedia y muerte del torero se traduce, por otra parte, en ~:ma
&lt;'eremonia ritual de cósmicas proporciones que da forma fmal
a la elegía. La primera parte "La cogida y la muerte", con
m monótona reiteración del estribillo "A las cinco de la tarle ", es la convocación ritual para el espectáculo a que hemos
rlr asistir en la segunda parte ''La sangre derramada". En
'•sta, las gentes agrupadas en las gradas de un grandioso templo ( el circo), van a prese1H'iar el sacrificio inmolatorio .del
torero ante la figura soberbia del toro. La lucha se reviste
ele todo el sentido religioso de los sacrificios rituales, pues la
diYinidad del toro confundido con la luna exige el derramamiento de la sangre. La terrera y ruarta partes de la elegía

Gusta,·o Corren

29

~ontempla~, la figura vencida de la víctima y su posterior
111corporac1on dentr o de los ámbitos del mito. El Llanto presenta, pues en su totalidad una dimensión ritual de intensa
atmósfera religiosa realzada por el derramamiento de san.,.re
ya en sí divinizada como fuente perpetuadora de la vida~
En un plano distinto de lo r eligioso encontramos la "Oda
al Santísimo Sacramento del altar " v Poeta en Nueva York
escritos entre 1927 .Y 1930,. después ·del Romancero gitano ;
antes de las tragedias aludidas y el Llanto. La primera representa un retorno de tipo afmuativo hacia la simbolo.,.ía
tradicional católica. E l aprisionado "pauderito de harú~a"
en la Custodia nos hace recordar "el alma de la harina" (196)
que se halla en "espigas" del Libro de poemas. La ternura
que nos inspira este "Dios en mantillas'', este "Cristo diminuto y eterno" hace que la Dfrinidad esté más al alcance de
una humanidad herida por ''la augu tia del amor desli.,.ado"
(556) . Poeta en Nueva York con toda su significación ~egativa r.epresenta tambifo un retorno a varios de los aspectos
del Libro de Poemas. En la "Iglesia abandonada" asistimos
a la angustiosa pérdida de la fe y al naufra.,.io de los símbol?s religiosos tradi~i?1~ales. El símbolo del ~áliz, representativo esta vez del ed1fic10 de las conYicciones reli.,.iosas se halla
rodeado de signos ominosos cuando el sacerdot; lo le~·auta en
la misa a la hora de la consagración: "En las anémonas del
ofertorio te encontraré, ¡ corazón mío !/ cuando el sacerdotr
leYante la mula y el buey con sus fuertes brazos/ para espantar los sapos nocturnos que rondan los helados paisajes del
cáliz" (409). Dentro del panorama total de símbolos ne"'a0
ti,:os? toda ~a afirmativa tra~ici?n cristiana ha perdido su
pnstmo sentido, a pesar de la ms1stencia en la celebración de
actos religiosos. El canto de "aleluya" en "X a vi dad en el
Rudson" (418) se deja oir en nn cielo completamente desierto. Y el '·Xacimiento de Cristo'' en el poema de este nombre
no se halla acompañado de músicas celestiales, sino de "cítaras sin cuerdas y degolladas voces" ( 422) . Lo diminuto del
"Cristito de barro" que "se ha partido los dedos" sólo sirw
para mostrar esta vez la fragilidad de un símbolo que se debate en una atmósfera de contornos negativos v hostiles. Tambifo las diYinidad.es mitológicas de la Yaca y· el toro que en
la~ otr~s producc10nes del poeta representaban la presenria
afirmativa de la naturaleza cósmiC'a sucumben ahora asesinadas por la mano decidida del hombre mismo. En el poema
"Aurora'' las gentes deamb ulan "por los barrios" al amanecer
"como recién salidas de un naufragio de san.,.re" (423) . En
el poema "Vaca" , 1a vaca 11eri·aa sangra por ºel cielo cuando
las gentes se disponen a hacer un banquete con la propia

�SO

El Simbolismo Religioso en la Poesía de Federico García Lorca

carne de la divinidad. A la hora de la madrugada, sólo quedan algunos restos de ésta, dispersos en el cielo : "Arriba palidecen/ luces y yugulares./ Cuatro pezuñas tiemblan en el
aire" ( 430). Sólo hay un momento de positiva afirmación
cuando el poeta clama en "Oda hacia Roma" por el restablecimiento de los símbolos de antaño: "Pero el hombre vestido
de blanco/ ignora el misterio de la espiga,/ ignora el gemido
de la parturienta,/ ignora que Cristo puede dar agua todavía,/ ignora que la moneda quema el beso de prodigio/ y da
la sangre del cordero al pico idiota del faisán" (447) .
En nuestra visión panorámica sobre el simbolismo religioso de la poesía de Federico García Lorca, hemos podido
seguir el radio y extensión de su presencia, su incorporación
plena dentro de una visión específica del universo, y su manera de utilización, unas veces como definidora de estados de
conciencia y actitudes espirituales, y otras, como modalidades funcionales de las formas poéticas integradas. Los tradicionales símbolos católicos pueblan su primer libro de poesía
en diversidad de aspectos. Una posterior selección de los
mismos va derivando hacia modalidades religiosas de índole
primaria y arquetípica. En este último plano el simbolismo
religioso se distancia cada vez más de su carácter de signo
indi'Vidual con apoyo en una tradición cultural, para convertirse en un simbolismo formal que coincide con la estructuramisma de la obra de arte. En tal función el simbolismo religioso comporta, por un lado, la divinización de la vida humana, y por otro, la de las figuras míticas adversas al hombre
que continuamente exige:µ el deramamiento de sangre.

Horacio Salazar Ortiz /

EN EL TEMPLO

' f•

Al compás armonioso de tus manos de cera
-agonía de p'alomas sobre un lecho encantado-vuela el alma del piano; ruiseñor despertado
por la mano del viento que rozó la pradera.

La maldad se recoge como un ala en espera,
y aun parece mentira la verdad del pecado

mientras muere el silencio del recinto sagrado
bajo el trémulo ritmo de tus manos de cera!

Cuando, presa de extraña devoción, te contemplo
Y en tus ojos azules miro el cielo del templo,

NOTAS

me parece que piensas un pensar sobrehumano....

1.- Citamos por las Obras Completas publicadas por la editorial Agullar,

con Prólogo de Jorge Gulllén y Epilogo de Vicente Aleixandre (Madrid, 1954) .
Copyright por HISPANIA, publicación de The American Associatlon
of Teacher of Spanish and Portuguese.

Languidecen tus manos sobre el fino teclado
. ... y al vivir el silencio del recinto sagrado,

de su heráldica fuga torna el alma del piano!
-81-

�..

Sergio Fernández /

PERIQUILLO EL DE LAS

GALLINERAS

F RANCISCO Santos, autor moralizant e en casi todas sus obras, nos presenta su Periquillo el
de las Gallineras (hacia 1678), escrito curiosísimo, evidentemente -también él- i □ flurnciado por Quevedo; según ValbuPUa Prat es una "picaresca al revés" ya que en El Arca de
Noé, dice un intelocutor dirigiéndose al auto r mismo que Bien
puede tu Periauillo el de las Gallineras sentenciarlos a fuego
( a los libros picarescos) que con esos títulos presenta un alma
desengañada, vestida de sentencias y moralidades. Ai;r rga
Valbuena que "con Francisco Santos llegamos a lmo de los
aspectos más curiosos de la disolución de la novela picaresca,
sin pícaros. Ya por ser los cuadros costumbristas l o rsencial,
como en Día y Noche en Madrid, ya por ser los personajes,
como en esta obr a y en Periquillo el de las Gallineras, verdaderos modelos de virtud" ( Opus cit.)

...

En efecto, Periquillo no sólo es modelo de virtud, sino
que al terminar la obra casi muere en olor de santidad. La
justificación que se nos da por el hecho de que se le haya
catalogado dentro de la picaresca, responde pues a una causa
meramente formal. Lo de la "picaresca al revés" creemos que
no es sino una manera de decir las cosas que nos conduce a
ver que en verdad la obra todo puede ser menos una novela
de pícaros. Y a desde las primeras fortunas de Periquillo se
relata su nacimiento y su origen. Abandonado a la puerta
de un convento, Perico, recién nacido, es recogido en tiempo
de Navidad por un matrimonio de gente humilde y buena
que desde ese momento se constituirá en benefactor del niño.
La obra, nada barroca en el estilo, es en cambio muy del gn~to
de la época, pues pocos escritores escribieron en tonos más
negros y desesperanzados que Francisco Santos .

�34

Sergio Fernández

Pel'iquillo el de las Gallineras

Faustino, el padre adoptivo, dice a Pedrito al recogerlo:
Sólo lloraré el que hayas venido a un mundo tan desdichado,
tan triste y avariento, donde todo es guerra perpetua : el hijo
más deseado desea la muerte a sus padres para quedar a su
libre albedrío, dueño de la hacienda; la hija, apenas muere el
padre, cuando pide a la madre que la parió y crió a sus pechos, la hacienda que le viene paternal y aun para ello se
vale de amenazas y justicia -¡ notable ingratitud!-; el pariente está conta.ndo las horas y minutos de la vida de su
deudo, porque le deja un poco de hacienda. El que aspira
al puesto que tiene otro, sabiendo o creyendo que le viene de
derecho, le desea la muerte para verse en la profesión a que
aspira. El pobre envidia al rico, el rico al señor, el señor al
grande, el grande al príncipe, todos con ansia de ambición.
¡ Oh miserable mundo!, pues ninguno de tus inquilinos cree
que tu posada perece, aun en el mismo embrión del cogollo,
antes de abrir la boca, para el aliento que creyó suyo, sin
acordarse que se nace desnudo y así se vuelve a la tierra y
aun esta guerra está dentro de cada hombre, pues en su terrena casa está muy encendida la discordia. (Pág. 1782) .
Perico por su parte al crecer, no sólo no imita a Guzmán
de Alfarache, sino que sirve a la humanidad -él mismo, como persona- de ejemplo desde sus primeros años: en Pedro era tal el extremo de saber, que muchas veces sin almorzar se iba a la escuela, adelantándose notablemente, descubriendo con estas dos partes profundidad e ingenio, sutileza en apercibir y en responder notable prontitud. Por lo
demás es natural que Periquillo sólo encuentre a su paso envidias por su misericordia, su calidad humana y su gran corazón, sólo que Santos llega a dulcificar tanto a su personaje,
que nos resulta ñoño y algo ridículo.
En una ocasión, el ama donde el muchacho trabaja le
ofrece matrimonio, a lo cual él responde, según su condición
y sin contrariar sus instintos que -Nuevas cadenas echas a
este tu esclavo en cuanto viva, con calidad de no pasar los
límites de criado, porque sabrás, piadosa Catalina y dueño
mío, que tengo ofrecido a Dios· y hecho voto de castidad; y
así no permitas que sea traidor e ingrato a un Padre que me
dió el alma y el entendimiento, la memoria y la voluntad;
sólo te ofrezco en pago de tantas honras el perpetuo silencio
de mis labios y la humildad de mis ojos (Pág. 1788). Casto,
virtuoso, noble, tiene además una sensiblería que raya en lo
cursi. A los pícaros, por lo demás, los aparta de su camino,
ya que se opone a ellos en todas formas: -Vaya con Dios
-dijo Pedro- ¿Qué más perdidos nos podemos ver? Ya el

,

35

mundo no tiene que perder, porque todo el mundo es un
perdido; y como oyó decir que era gran vida la del pícaro
h~ dado en serlo y no hay quien le acuerde que hay muerte:
m hace caso de penas, como ahora no las pasa (Pág. 1795).
Pero no sólo es eso, sino que Perico, a más de todo, es predicador y profesta, por lo cual la gente acaba por considerarlo
loco.
La cr~tica social en Santos es levemente parecida a la
de los Suenos en Quevedo. El mismo desenc,año la misma desilusión, sólo que mientras Quevedo es el g~an 'estilista de su
época, Santos nunca alcanza la categoría ·indiscutible de su
maestro, ni mucho menos. La desilusión sigue por lo demás
apareciendo a cada paso, en forma de lamento: ¡ Oh mund~
miserable! tú y cuanto hay en ti se burla del hombre. Tú, vil
mundo, le engañas y le sacas al valle de lágrimas desnudo
P3:fª que todos hagan burla de él. Tú, perecedera vida, le
~entes a lo mejor su mene~ter; Tú! vil fortuna, le burlas y
vituperas, ya con poder, ya sm el. Tu, caduca salud, tan débil
como la flor de la enredadera le faltas a lo mejor. Tú edad
más ligera que el viento, pasas y le dejas cuando q~ieres.
~ú, dolor, a~gustia! ~:i,l, pena, desasosiego, inquietud, penalidad, congoJa, aflicc1on, susto y desdicha, le dais prisa a
todo correr. (1803. La Verdad la Mentira la Fortuna el
'rierupo, intervienen como perso~ajes de pri~era línea. Y en
el mismo tono : ¡ Oh mundo, fu ente de los engaños y maestro
de la perdición! ¿Quién te ha trastornado lo bueno por lo
malo y vuelto lo de abajo arriba, tanto que los sabios lo lloran
y los filósofos lo sienten? A ti, ¡ oh atrevida Fortuna!, daré
a culp~, co~o a cie~~- Pero no,. que la caída de aquel lucero
soberb10, fue tal y ~10 tal barqumazo que desquicio al mundo
y. le saco de sus a~1entos. ( 1797 ) . A veces, por lo demás, nos
dice cosas muy bien estructuradas, con un gran sentido de
su posición filosófica y de su categoría de escritor, ya que,
corno sabemos, tuvo mucha fama durante su tiempo• siempre
~odelándose en Quevedo nos dice: Viejo de malici~ envejecida y maestro de las zá~cadillas llaman al Tiempo, burlador
~e todos los hombres. As1 es, y yo le hago jugador de trope~1~. Planta su ~eta en la gran plaza del Mundo; lléganse a
el todos los nacidos; saca una bolsa en la que dice que trae
to~os los bie~es del siglo ; los más simples y golosos se le llegan, los demas miran desde afuera; hace abrir la boca a unos
y dice: "Que traguen aquel dulce dorado"· hácele el simple
y háll~e burlado, pues lo amargo le hace 'arrojar las entra~
ñas. A otro le hace mascar las riquez~ y que las guarde a
boca ~rrada, y a breve tiempo arroja espeso humo por boca
y nances. A otro le da colgaduras ricas, tan sutiles, que ca-

�'
P eriquillo el de las Ga llineras

36

ben en un puño, y cuando desdobla para ver lo que la han
dado, halla una mortaja que huele a tierra corrompida. A
otro le pone una corona y, al tentársela, sólo encuentra una
calavera rasa y sin pelos ; pero le manda que calle, porque
así caerán otros en la burla. A otro le enseña un libro, y en
H, pintados, palacios y casas de campo; dale a escoger una,
y apenas la elige, cuando se halla metido en un ataud y, a
pocos pasos, la sepultura. (1804) Y de la Mentira nos hace
saber por un diálogo que :
-¿Quién será esta buena mujer?Pedro.

preguntó el amo a

Y respondióle :
- Ya tú le das el nombre que todos ; llámasla buena; y
es la más mala del mundo. Esa que ves, es la Mentira_.
- Pues ¿cómo es tan vieja?
-Porque ha infinitos años que nació - respondió.
-¿Cómo es coja?
- Porque la pueden alcanzar todos-

dijo (1807).

Como se ve, poco o ca&lt;;i nulo es e1 argumento, pues las
disgresiones estoico-cristianas so mnuchísimas y constantes.
Cuentos de animales que simbolizan pasiones humanas, mitología clásica, novelas cortas intercaladas en la narr ación, todo
va en ayuda de la mora1. de Santos. En una ocasión va a dar
con un amo que resulta ladrón y es claro que Prriquillo se va
de su lado. Pronto la idea del bien lo obsesiona cada Yez
más hasta que llega un momento en que en efecto pierde el
juicio. Por la forma en que el tema está tratado. nos recuerda, también de lejos y ~uardando distancias, al Licenciado
Vidriera, de Cervantes. Tanto uno como el otro, locos rematados, dicen constantemente la verdad y son portadorrs de la
sabiduría y la conciencia humanas. Por eso Perico se iba dando a querer de los buenos, y al contrario, aborreciendo a l os

malos.
Xo es necesario insistir mucho más en esta obra de Santos,
que marca una ruta tan distinta de la picaresca. En definitiva. la posición del buen escudero :Marcos de Obregón queda
en Perico extremada, pues siendo ambas, en cierto sentido,
obras ascéticas, Obregón no pasa de ser un buen hombre, mientras que PeTiquillo, como ya se dijo, muere hecho casi un santo:
Confiern que le conozco, adoro y reverencio como a un solo
Dios ; su perfectísimo· Entendimiento echó en esta maravilla

Sergio Fernández

37

~ rest?. de su sab~r, ~ qui~n digo,, hiriendo este mísero pecho :
1Peque, habe_d ID1Sen~ord1a de mi ! ( 1845). Y diciendo estas
palabras exp~a, termmando con esto la narración que, por
~ uc~as conexiones que tenga con nuestro tema no debe, por
nmgun concepto, aceptarse como cortada por el mismo molde
ya que son ambas - la picaresca y Periquillo- diametral~
m~nte opuestas. Todo lo cual confirma nuestra tesis cuando
afirmamos qu~ 11;1 novela picaresca española, con el contenido
h~mano Y artistlco que posee, termina con Estebanillo Gonzál~z, Yª. Ql~e, como ,h emo~, visto, los problemas en obras poster10: es md1can la d1soluc10n de lo picar esco como posibilidad
genuma de realización.

�f

I

Char/y C/erc /

LAS LITERATURAS DE SUIZA

país muy pequeño que produce
obras en tres lenguas, y aun en cuatro (si tenemos en cuenta
la minúscula minoría retorromana), constituye un fenómeno
bastante curioso. Si consideramos que ese país se expresa
en alemán, francés e italiano, tal vez nos imaginaremos encontrar la prolongación de las literaturas alemana, francesa
e italiana en una tierra extranjera. Sin embargo, eso es cierto
sólo en determinada medida, pues hay muchas obras, talentos,
tendencias que son propiamente de Suiza. Sólo hablaremos
aquí de los siglos XIX y XX, pues nuestros siglos XVII y
XVIII -si prescindimos de Rousseau, cuyo genio pertenece
más a Francia que a Suiza, y de Pestalozzi, que es más bien
un apóstol y un pedagogo inspirado que un escritor- son
dos siglos de cultura, de teología, de ciencias. Vemos en
ellos, sobre todo, eclesiásticos que empuñan la pluma, dirigen
revistas, disertan sobre moral, religión, letras. En suma, sólo
en el siglo XIX se expresa Suiza a través de la novela, del
cuento largo, a veces de la poesía ( que no vuela muy alto),
pero aún no a través del teatro.

***

Consideremos los tres grandes cuentistas de la Suiza alemana en el siglo XIX y .el mundo que cada uno de ellos nos
revela. Jeremías Gotthelf es un pastor de campaña a quien
los feligreses de su parroquia escuchan con dificultad. Para
hacerse comprender mejor, escribe relatos para los almanaques, después novelas, grandes novelas. Pinta en ellas el medio ambientr campesino de su región en el momento en que
el espíritu patriarcal se encuentra amenazado por el espíritu
de los nueYos tiempos: el amor al dinero, el radicalismo igualitario, etc. Gotthelf reacciona, y escribe relatos de tesis y
hasta llega a introducir sermones en sus narraciones. Pero
-

30 -

�40

Charly Clerc

Las Literaturas en Suiza

conoce de manera tan perfecta los hombres del valle, jóvenes
y viejos, patrones y criados, el corazón de las madres, las

querellas, las reconciliaciones, y también las estaciones de la
tierra, bajo un cielo en el cual reina el Dios de la Santa Escritura, y ello con tal vigor, que nos olvidamos a veces de que
está a cien leguas de la estética del arte por el arte, de que
predica el retorno a la tradición familiar y cristiana.

Gottfried Keller no predica. Es un pequeño burgués cuyos admirables relatos revelan un alma burguesa y cívica.
Keller es el maestro de la novela corta, del cuento largo en
los cuales el héroe, a través de sus errores, sus amores, sus
ambiciones engañosas, vuelve a la cordura y al hogar. Nos
pinta hijbs pródigos, pero sin· hacerlos pasar por el arrepentimiento, como ocurre en el Evangelio. Le debemos una extensa y admirable novela de aprendizaje de la vida: .Enrique
el verde. Keller hubiera querido ser pintor. Fue, como
Rousseau, un paseante solitario; por eso la naturaleza es en
él tan viva como los personajes.
C. F. Meyer creó en Suiza el relato histórico noble. Este
patricio de Zurich es, sobre todo, un apasionado del Renacimiento italiano, de su prestigioso decorado; pero se siente
obsesionado sin cesar por el protestantismo severo en el cual
se formó. Sus novelas cortas son de una imponente perfección de estilo, pero nos interesan también, y sobre todo -lo
mismo que sus poesías-, por el conflicto íntimo, la trag-edia
oculta que se entreve en el autor a través de toda su vida.
Podríamos añadir a estos tres nombres el del poeta Carl
Spitteler, uno de los pocos genios épicos de su siglo, p~ro que
no ejerció 1a influencia de los otros tres: pues cada uno de
estos tres tiene hoy su descendencia. ¡ Cuántos autores, a continuación de Gotthelf, no han aescrito la crisis de una familia,
la historia de una propiedad, de un domicilio, y cuántos no
se han complacido, en alemán o en su dialecto natal, en poner
en escena a los hombres de las tierras de labranza, de la pequeña ciudad, y eso bajo un eielo no muy oscuro, o que, al
menos, tiende a tornarse claro hacia el fin! Uno de ellos ha
escrito una verdadera gesta bernesa cuyos personajes y su
ascendencia nos hacc&gt;n remontar a la Edad Media y descender
de aquí hasta 1830 y más lejos (R. von Tavel). Tal otro coloca sus personajes al pie del Jura, alrededor de Solothurn
(J. Reinhart). Un tercero ha consagrado su vida a hacernos
conocer los hombres de Turgovia (Huggenberger). Literatura local, como se ve, pero a menudo excelente literatura,
aunque de difícil acceso a los de afuera.

'

,

'

.

41

La descendencia de Gottfried Keller, que florece aún, la
encontramos en la novela de aprendizaje, el "Bildungsroman".
La obra más conocida de este género es el Johannes, de J.
Schaffner, que nos presenta la vida novelada del autor el
cual pasa por todos los oficios antes de ser escritor. Una
parte de la obra del excelente autor católico Federer representa también este género literario. Y podríamos citar muchos nombres, hasta llegar al año actual, para demostrar que
esta forma germana de novela no está próxima a extinguirse.
A la descendencia de Keller pertenece igualmente el Zeitr~man, es decir, el relato de una crisis política y social, en la
Ciudad o en el campo, como el "Schweizerspiegel" (Espejo
suizo) de Meinrad Inglin.
De ~as hermosas y sólidas novelas cortas de C. F. Meyer
han nacido esas extensas novelas históricas que aparecen cada
uno o dos años(Faesi, Stickelberger, Ma.ry Lavater, G. H. Heer).
Tal es, en pocas palabras, la herencia del siglo XIX.
Pero hay fenómenos nuevos. En primer término el teatro
que, tcon !ºn Arx, Frisch, Dürrenmatt, ocupa un 'gran luga1'.
en es e pais en el cual el teatro era no hace mucho inexistente.
Y desp~~s hay e~e género curioso, seductor que es la' novela
de evas10~, o meJor, de elevación espiritual, y que representa
el antroposofo Steffen. Quisiéramos poder insistir más en
esta literatura actual, en la cual lo extraño tiene su sitio
como ~i una vari~a mágica hubiese tocado a los seres, los lugares:
los obJetos (Cecile Lauber, C. I. Loos, Regina Ullman). Estos
fenó~enos nue".os, que mencionamos aquí en pocas líneas,
adquieren una importancia cada vez mayor.

***
En la Suiza francesa el siglo XIX se encarna también en
tres autores, pero de un.a especie por completo diferente de los
que hemos presentado poco antes. ¿ Quien es A. Vinet y Es el
autor de ensayos de filosofía moral, de discursos cristianos
de tratados sobre la libertad en materia de creencia: protes:
tante d: _espí~itu ~mplio, y más cristiano que protestante, y
cuya critica hterana es, sobre todo, admirable. Crítica según
el concepto de Pascal, en el sentido de •que para Vinet las
obras del e~p~~itu existen para testimoniar ?uestra miseria y
nuestra pos1b1hda~ de grandea (por la gracia de Dios) , y eso
por lo_ que ellas d1c_en y por lo que callan. Así, para quien
reflex10na, el estudio de la literatura sirve para demostrar
la necesidad, la verdad de la Revelación cristiana.

�Charly Clerc

Las Literaturas en Suiza

42

H. F. Amiel es también un autor que no escribe para un
público extenso, sino para sí mismo y par~ l?s que se pr~oc1;1pan de la vida profunda. De las 17,900 pagmas de su ~1ano
íntimo se extrajeron dos volúmenes, después la substancia de
tres, más tarde fragmentos inéditos. Y encontramos en esas
páginas el espectáculo de un espíritu múltiple, d_e un alma
revelada bajo diversas luces. Encontramos sus amistades, sus
paisajes amados, sus veleidades sentimentales, sus reflexiones
sobre una multitud de autores contemporáneos, filósofos Y
poetas. Amiel es un punto de acogida y de cambios, una hospitalidad indefinida del pensamiento, un viajero que hace pequeñas jornadas entre Leibniz y Spinoza, entre el Dios de la
Biblia y el llamamiento de la Nada, entre la libertad y la
santidad ... , y quien representa mejor que nadie lo que hay
de europeo, hasta de internacional en el fenómeno suizo.

R. Topffer dejó también páginas de crítica literaria, pero,
asimismo, una o dos novelas. cuentos largos y, sobre todo,
esos maravillosos álbums que han hecho las delicias de cuatro
generaciones. He aquí, por fin, en medio de una literatura
de intelectuales, un fantaseador, un humorista, cristiano como
Vinet, buen ciudadano de una modesta república -Ginebra-,
que medita sobre la felicidad. que es siempre cosa relativa,
como dice él, y que nos enseña la más risueña sabiduría.
Estos representantes de nuestra Suiza francesa en el siglo
XIX no han dejado una descendencia, como Gotthelf, G. Keller
y C. F. Meyer. Son respetados, cuidadosamente reeditados,
pero apenas seguidos.
El paisaje literario de la Suiza francesa se ha modificado
murho desde 1900. Es que un gran poeta ha pasado por ahí:
C. F. Ramuz ; es que la parte católica del país suizo-francés.
que durante mucho tiempo había permanecido callada, ha encontrado un intérprete de gran talento, poeta e historiador, épico y lírico: G. de Reynold, y hábiles narradores de Friburgo y
del Valais. Es que, además a una generación en la cual dominan
los pensadores y críticos, sucede una generación prP,ocupada
en crear, en foventar. Es que, en fin, la Suiza francesa, más
conscientemente suiza que nunca, se halla, desde el punto de
vista literario, más cerca de Francia que ~ntes.

•

C. F. Ramuz es la figura más importante de nuestro siglo
XX. Al leerlo, rreeríamos que las aguas y los montes, las
estaciones, el andar de los hombres, las inflexiones de sus
voces se sienten y reproducen por primera vez. Ramuz representa, al margen de la tradición propiamente francesa, el

'

,

43

n:iá_s, serio y noble esfuerzo ~e expres~ón verbal, de transpos1c10n en palabras de la realidad sensible que se haya manifestado en la Suiza francesa.
La geografía literaria de la región se ha complicado.
'J'.ene~10s la novela de análisis, que no es una planta indígena,
smo importada de Francia, y que ha dado excelentes frutos
(de Traz, Oheneviere, etc.) Tenemos la novela de anticipación
(Noell~. Roger), la novela fantástica (Pierre Girard, Monique
St. He1ier) ; el relato pintoresco decididamente moral con
Benjamín Vallontton. Pero los 'escritores más orio-inaies y
cr~adores son actualmente de la tendencia de Ran'.i'uz, pero
mas humanos y de un talento tan personal, como e·. F. Landry ;
Y en ~l plano del análisis del yo y del amor, J. Mercanton.
Del mismo modo que en la Suiza alemana, el teatro se ha desarrollado mucho en estos últimos decenios (René Morax y su
Teatro del J orat, etc.), así como la poesía lírica ha encontrado
su lenguaje desde principios del siglo con Henri Spiess.

***
La Suiza italiana llegó más tarde a la creación literaria.
Su tradición er~ de arquitectura, de pintura, de decoración.
Po; ella el Tesmo se hizo conocer en toda Italia y en otros
pa1ses de Europa. Y alrededor de 1848 tal o cual editorial
tesinense publicaba a la vez Mazzini y Manzoni la Italia de
la rev:olución y !ª Italia c~tólica. Pero desde principios de
este .sigo,. el Tesmo ha temdo su gran poeta, que se ha convertido en el curso de los años en el maestro del relato corto
hecho a la vez de invención encantadora y de recuerdos;
Frances~o Ohiesa, a quien Italia ha rendido homenaje desde
sus comienzos. No vemos quién podría disputarle la palma
del ,"racconto", la novela breve, fina y perfecta. 'Penemos
aqm uno de los maestros de la prosa italiana : ingenio, rigor
v_erbal, te1:nura que se disimula. Y después, ese apego a la
berra nativa, a todos los aspectos de ese rincón del mundo
en_ el cual se ha n~cido, y que se manifiesta en tantos autores
smzos, de toda Smza, lo encontramos en esos hijos de la montaña que son Giuseppe Zoppi y Guido Oa.lgari. La poesía se
ha desarrollado también en el curso de los últimos años y
le debemos i~~ch~s obras ~elic~das. El autor mejor dot~do
de la generacion Joven es, sin disputa alguna Felice Filippini
autor de 11 signore dei poveri morti. Gon l; mención de est~
tesinense, novelista, pintor, escultor, músico hombre del Re. .
'
nacimiento, terminamos gustosamente este panorama de las
literaturas de Suiza.

�Serge P Darmon ¡ EL HUMANISMO DE CJRO ALEGRIA
EN "EL MUNDO ES ANCHO Y AJENO"

NO

es el humanismo, como muchos lo
creen, un mero vocablo literario o histórico. Entre las muchas
definiciones que se dan de la palabra, tendremos que escoger
una, ni mejor ni peor que las otras. Creemos que el humanismo es, antes de todo, una revendicación por el hombre, de
su derecho a vivir; el hombre considerado como un fin y no
como un medio. Considerando el humanismo de tal forma,
podemos ver que tuvo, a lo largo de los tiempos, aspectos
muy distintos. Aristocrático desde la Edad Media hasta el
siglo XVII, con su concepción particular del discreto, del cortesano, del hidalgo, del "honnete homme" (Rabelais, Montaigne, Cervantes, ... ) ; burgués en el siglo XVIII, 6cuáles
son ahora sus características T Lo vemos realista, discutiendo
los grandes problemas humanos y la libertad de pensamiento
y de vida (sería absurdo considerar el realismo como una limitación: no limita de nada la parte "humana" del humanismo) ; lo vemos también activo y combatiente, la emancipación humana habiendo siempre afrontado costumbres y prejuicios establecidos de manera más o menos evidente; lo vemos además optimista: ninguna doctrina de desesperación,
ningún escepticismo puede llamarse HOMAl'\lSMO. Este es
una doctrina de esperanza.
Es ahora a la luz de estas precisiones que quisiéramos
examinar el humanismo de Ciro Alegría, en "El ~Iundo es
ancho y ajeno", novela que obtuvo el Primer Premio en el
Concurso de Novelas Latinoamericanas de 1941. El personaje
del protagonista principal, Rosendo Maqui, nos servirá de guía.
Antes de todo hay, en esa obra, bañándola toda, un amor
al Hombre, que es su mayor mérito. Sentimiento que hace
desear al autor lo que llama en su prólogo, "la liberación
integral del hombre antes que con ningún ISMO circunstan-

45 -

�46

El Humanismo de Ciro Alegría

cial". Se trata de un amor universal opuesto al dominio de
cualquier clase de hombres: "El renovado intento de imponer
cualquier raza o cultura por métodos _de ,~ubyugación . pu_ede
llevar . .. a empobrecer y degradar la vida (p. 13). S1gmendo el propósito de luchar contra la injusticia denunciándola
(procedimiento muy discutible)_, ~iro Alegría 1;1os relata las
viscisitudes de una comunidad mdrn, frente a ciertos elementos malos de la sociedad. Pero es muy difícil, para nuestro
propósito, separar esta comunidad de la persona de su alc.alde, Rosendo Maqui.
Rosendo es un viejo, "un venerable patriarca", ~e cuerpo
nudoso, de gruesos labios, ojos oscuros, espesas ceJas, y las
canas nevadas de un anciano, un "hombre con rasgos de montañas". Las cualidades que hicieron de él un buen alcalde
("avisado y tranquilo, justiciero y prudente") aparecen a lo
largo de la obra. Pero vemos que se trata de un sentimiento
de la justicia que pudiéramos calificar de "natural" en OJ?OSición con el de los hombres contra los cuales la comumdad
tendrá que luchar, y que Rosendo desprecia porque es una
justicia muy particular, corrompida e ilegal. Otro sentimiento que también caracteriza al personaje es su bondad, su generosidad. Pero podemos decir que en estas anotaciones no
aparece el verdadero personaje. Este no. puede vivir plenamente sin la presencia de un conjunto de hombres en el cual
su ser se dilata: la comunidad. Vive en su comunidad, pero
también con ella, por y para ella. Y cuando, al principio de
la obra, mira su caserío con un sentimiento de hermosura
alegre, de contento, "sentía y no pensaba", es una emoción
"animal". Siente su comunidad con toda su alma y su cuerpo,
y eso no sólo porque es alcalde desde hace mucho tiempo, Y
permanece como la autoridad cuyo parecer se sigue en todas
ocasiones. Porque su vida se integra a la de la comunidad,
sentirá todo el vacío de la cárcel: "La soledad no provenía
solamente de la ausencia de la palabra. Reposaba también
en el cuerpo. Aun sin hablar nada, se habría sentido bien
teniendo a su lado .. . a cualquiera de los comuneros". Padece
y morirá por la eomunidad, y sus últimos pensamientos irán
a los comuneros.
Pero si hay una influencia de la comunidad sobre los
pensamientos del anciano, éste vive también en el corazón de
los hombres y el recuerdo del alcalde aparece en la vida
mala de fos ~omuneros que se fueron a lo lejos (Agusto Maqui,
Benito Castro, Juan Medrano, etc.). La influencia del personaje sobre la comunidad se extiende más allá de 1~ muert~,
y podemos decir que el asesinato de Rosendo :Maqm anuncia

Serge P. Darmou

,

\

,

.

47

el de la comunidad. Se convierte el hombre en un símbolo
del pueblo ("El viejo arrodillado y sangrante le parece un
símbolo del pueblo"), y hasta llega a un carácter cósmico:
"El espíritu de Rosendo animaba todavía ese mundo y sin
duda se erguía hasta la cumbre del Rumi".
Esta reintegracin simbólica del hombre dentro de la naturaleza tiene, en la novela, otras manifestaciones más precisas, y se manifiesta sobre todo en un poderoso amor a la
tierra que anima a Rosendo Maqui, pero también al autor y
a todos los comuneros. Y hay más: una comunión entre el
h~mbre y la natu~aleza. La vida de la comunidad sigue el
ritmo de las estaciones y los trabaJ·os de la tierra: sie()'a coº 'anisech a, . . "As1, se suce d'ian los acontecimientos ve()'eta1es
0
n:iales y humanos que f?rmaban 1a vida de esos hijos 'ae la
tierra. De no ser el pehgro de Umay ... el amor confiado a
la _tierra_ ~' sus dones. daría, como siempre, cabal, sentido a su
exist~ncia . La confianza en la tierra es la que sostiene a los
comuneros que han de abandonar su caserío. Esta confianza
se trans~orma rápidamente en una personificación de la tierra:
mia muJer vieja y que llora: "¡ Tierra, madre tierra, dulce
madre abatida!". Y el hombre acaba por mezclar en un inmenso panteísmo, las manifestaciones más humilde~ de la naturaleza, y su propia vida. Basta leer este magnífico himno
~l maguey=, "Sólo tú conoces nuestra confianza y su sabor
aspero ... tu, maguey, desde las lomas nos saludas y nos dices
que bueno con tu penacho nimbado de sol y de luna ... t~
levantas como un brazo implorante y en tu gesto r·econocemos
nu~&lt;;tro afán_ que no alcanza al cielo . . . afán angustioso de
e~hrarse, estirarse y querer llegar mientras la vida sigue al
pie, muda,. y las estrellas se cierran como ojos tristes en la
noche ... tienes el corazn sin miel y triste, con la misma tristeza de nosotros los hombres del P erú ... hijo callado de la
tierra, ~tisbas que la vida pasa en el viento, como las nubes,
Y se pierde tras los picachos y sigue ... sin embargo, eres
d~lce, _maguey; tus penas se parecen a nuestras hembras indias, hsas, así sencillas, con un aire de nada pero ale()'rando
el pecho sin decir ni pal8:bra ... , maguey per~ano, regado por
los ~ampos como un cent~nela para dar aviso ... vigilando los
cammos, los largos cammos que hasta ahora son i()'uales a
nuestra vida ... un día te levantará más alto mague; ... estamos esperando y esperando y esperardo hasta sin causa . ..
mientras tú te yergues junto a la angustia prendida al infinito de los caminos ... "
0

En el seno de la naturaleza el hombre ya no es un rey
poderoso y aislado. Hombres y animales son iguales: "Maqui

�48

El Humanismo ele Ciro Alegria

lo quería ( al toro ~fosco) y a la vez lo respe~aba, considerándolo en sus recuerdos como a un buen ~iembro de la
comunidad". Otros animales comparten tambien los goces Y
las desgracias de la comunidad (perros, caballos, etc.). Pero
todas éstas no vienen de la naturaleza; y podemos ver que
el enemiao
del hombre es el hombre, y no los elementos. En
O
su lucha por la vida, el hombre ~e Ciro Alegría vuelve a sus
fuerzas esenciales, porque constituyen el fundamento de la
vida moral del hombre prjmitivo.
El hombre vive en sociedad; es un hecho. bCuál es la forma de la sociedad perfecta, Eso es un problema q?e nos llevaría muy lejos (sin dar resultado). Lo que _nos ,~nteres~ es
ver cómo el autor de "El mundo es ancho Y aJeno nos pmta
la vida colectiva de los indios de la comunidad de Rumí.. ~a
hemos visto el reflejo de ésta en los sent~miento~ del vieJo
Rosendo. Domina la idea de una masa umda y diversa_ a la
vez en sus tipos perfectamente perfilados. El trabaJo es
para el bien de to~os: "Los bie~es comunes son los que_ produce la tierra mediante el trabaJo de todos ... El trabaJo no
debe ser para que nadie muera ni padezca, sino para d~r el
bienestar y la alegría". Por otra parte, vemos que, segun la
ley de la comunidad, el que no trabaja ~u~iéndolo hacer, no
puede comer sobre los bienes de la colec_tiv~d~d. ¿No es precisamente la mejor garantía para cada mdividuo tant~ como
para la colectividad Y El autor nos. pres,enta aquell_a vid~ de
espíritu democrático, :-P?r no decir m_as-, con simp~ha, Y
le opone la vida de miseria y de esclavitud de las haciendas,
las caucherías y las· minas. Oposición a la cual no son extrañas las ideas personales del autor.
La seaunda
fuerza esencial del hombre le viene del más
0
allá. Las creencias supersticiosas del indio son muy numerosas en este libro: el agüero de la culebra, la cólera de los
cerros la leyenda del arco iris, las ofrendas a los muertos, el
temor' a la laguna, la creencia en el poder de la ?~~ja Nas~a
Suro etc. Y en el temor a la laguna, la superstic1on es mas
fuerte que el deseo de cultivar la ~i~~ra y aumentar el ,ca~dal
de la comunidad. Aquella supersbc1on se mezcla ~ll:~ mtimamente con la religión. De tal mezc~a. n_ace una rehgion popular sencilla sin !!ran amor a la D1vmidad, pero mucha confia~za en u~ santo como San ·rsid:~ Labrado~ el santo que
cultiva la tierra y sale de proces1on cada ano. Y _cu~udo
muere la mujer de Rosendo, vemos a éste con u~ ~entimiento
"cargado de una pe_s8:da tristeza, en e~ _que pa:hc1paba~ u~~
vaga conciencia rehg1osa y una emocion de berra Y cielo ,

Serge P. Darmon

49

mezcla de catolicismo, de superstición, de panteísmo y de idolatría.

'

.

El tesoro popular de los indios peruanos es, en la novela
de Ciro Alegría, muy rico y tiene una variedad que muestra
el amor del autor a esta manifestación de las actividades humanas. El folklore superficial ( vestidos, colores, costumbres, ... ) no es aquí el más importante. El verdadero folklore es más hondo y más dinámico. Son folklóricas las danzas
de carnavales, la danza del silulo, el rodeo, el círculoiris, y
también las numerosas canciones populares que se esparcen
en el libro: canción de los niños a la luna, canción de San
Isidro, canción de la paloma, canción del silulo:
Me gustan os hombres bravos,
guayay silulito ...

Y cuando el indio Demetrio fabrica su flauta rústica oímos
la música eterna de estas canciones: "Crecía la voz, se levantaba clara y alta, poderosa y triste a un tiempo, envolviendo
en sus notas algo como un himno a la tierra fecunda ? un
lamento por las aves vencidas; ... sobre el mundo cayó un
hermoso silencio lleno de música". Esos recuerdos del pasado vital, estas creaciones artísticas espontáneas, vienen de
lo más hondo del hombre. Y ¿no es humanismo esta búsqueda de todo lo que, en el hombre, es más puro y más espiritual? Sin embargo el humanismo de Ciro Alegría no considera
solamente al hombre en su pasado, sus orígenes, sino también
como a un ser vivo, una criatura que se debe respetar y amar.
El respeto que se debe al hombre ( que es también amor),
se manifiesta en "El mundo es ancho y ajeno", df' una manera fuerte, casi patética: la rebelión que anima toda la obra.
Rebelión del autor y de sus personajes. Rebelión contra la
falta de respeto de los poderosos hacendados que consideran
a sus trabajadores como animales, hasta como cosas. Asesinatos, impuestos, golpes, robos, violaciones, todo les parere natural y casi necesario, Es el reino de la injusticia contra el cual
el autor libra "el buen combate". Frente a la miseria de la
vida del indio, la rebelión del autor se hace vehemente, dramática, y da al libro un terrible acento doloroso. Ciro Alegría
rree en el hombre como realidad vital v creadora• cree iaualmente en la posibilidad de rehabilitacfón de los ~alos · tiene
c?nfianza en el hombre y se subleva contra todos los que no
tienen tal confianza. Es también respeto al hombre esta afirmación de la necesidad, por todos, de aprender, de "saber",
apartándose así del animal víctima de los que "saben". "Bueno es saber", dice Rosendo Maqui, y la edificación de la escuela por toda la comunidad da a aquel deseo de cultura una

�50

El Humanismo de Ciro Alegría

realidad concreta. Para hacer resaltar más su amor al hombre miserable, el autor le opone la actitud de los "civilizados"
y particularmente de los caporales: " ( el nuevo caporal) estimulado por la presencia de su benefactor, que miraba por
la puerta del escritorio, quiso dar prueba de su gratitud y
cogió el látigo... " En manos de tales verdugos, se llega muy
rápidamente a la negación del hombre, del valor de su vida,
al asesinato puro (muerte de Rosendo Maqui).
El hombre que Ciro Alegría mira fraternalmente es el
desgraciado, pero es un creador. Considera al hombre en
la vida, la acción. Sus personajes son vivos, y cuando quedan inactivos (p.e. en la cárcel) se lamentan: "Rosendo miraba
su vida de prisionero encontrándola completamente estéril,
negada a toda creación". Los comuneros se divierten, sí, pero
después del trabajo, lo que da a sus diversiones su valor
verdadero.
RESPETO AL HOMBRE. RESPETO AL HOl\IBRE.-'-Al
hombre reintegrado en la naturaleza; en la acción creadora;
armado de las fuerzas esenciales de su vida. Eso tal vez no
basta para hacer un verdadero humanismo, nos dirán unos
pesimistas. Sí, y de k, mejor. El amor al hombre hace del
libro de Ciro Alegría, no sólo una defensa del indio peruano,
sino también una defensa del Hombre. Nos aparece en la
novela una terrible lucha, un trágico combate para liberar al
hombre de la injusticia de una sociedad determinada. No
es el humanismo una negación de la civilización (ya no sería
humanismo, y ella puede dar a los hombres muchas felicidades), sino ana rebelión contra los abusos de cierta organización social. Pero, me dirán, el libro acaba con un clamor de
angustia, una derrota. No hay que olvidar lo que el autor
tuvo la precaución de éxpresar en su prólogo: "Entre la actitud resignadamente estoica y de alianza mística con la tierra
de Rosendo Maqui y la decididamente moderna y revolucionaria de Benito Castro, parece quebrarse toda esperanza ...
Pero ... a pesar de la aparente derrota, queda en estas páginas, inconmoviblemente en pie, el hombre indio. Lo mismo
sucede en la realidad también". Diremos más; se queda en
pie EL HOMBRE. Se trata de una expresión personal de un
ejemp!o vivo y directo (el de una comunidad india peruana),
una pintura detallada de la vida y de sus luchas, pero el
humanismo hace de la novela de Ciro Alegría un libro universal, y el autor puede decir, con uno de sus personajes:
"Yo no soy o no quiero ser un peruanista, indigenista, ... el
arte debe tener un sentido universal".

Juanita Soriano / PRESENCIA DEL DOLOR EN CUATRO
SONETOS

Dolor, no te soñé, pero tu luna
me iluminó como al Adán y Eva.
¿La misma luz de Lucifer? Laguna
de lágrimas caídas en la prueba.
Dolor, no te soñé, pero en la duna
preparabas en mí tu estrella nueva.
Dragón que en el sepulcro y en la cuna
eres la llama que mi luz renueva.
Simiente de la pena en la alegría
acecha el cambio tras la lejanía
y es el Dolor el despertar primero.

La noche antigua que contiene al Día,
luz que de las tinieblas brota y guía
mi pie de angustia hasta el postrer lucero.
-51-

�2

3

¡Este dolor de la sonrisa muda!

Pasó el azul por el sendero un día,

¡Este arrastrar la Cruz hasta el Calvario!,

¿También mi corazón en el sendero?

iy este soñar de alondra y de canario

Fue como árbol turbado de jilguero

hasta en la muerte de mi fe desnuda!

y agua de sol, su clara melodía.

Agua encendida que mi sed escuda

¡Iba asombrada en mí tanta alegría!,

derrumba los cimientos del santuario.

disuelta al paso del alud ligero,

Noches sin día, sin igual rosario,

llegó el Dolor, purísimo lucero,

horas de piedra en brazos de la Duda.

Cuerpo de cal, nostálgico de lumbre,
un día se lanzó sobre la cumbre
tras pájaros de oro y de esmeralda.

Sus manos yertas y sus pies de fuego
en la Cruz rotos por el clavo ciego
han dejado la aurora hacia la espalda.

y abrasó en su llamear mi fantasía.

Pasó el azul por frutecida vía ...
Hoy esta flor de llanto y luna fría
da cosecha de cardos en mi alero.

Raíz alucinada su ardentía.
Su devenir eterno, se diría
el eterno minuto pasajero.

�,,

4
,

Así te alejarás, así tu drama,

I

Roberto Bravo Villarroel ¡ EL DULCE LAMENTAR
DE GARCILASO DE LA VEGA

Amor-dolor, anillo de serpiente,
odio y olvido, río que reclama
toda ceniza que pobló su fuente.

Así te alejarás, mató tu llama
el despertar de rosas en mi frente.
Para la eterna destrucción se inflama
tu luz, que nace y muere en la corriente.

Aquí me quedaré, aquí extraviada:
igual tiniebla al fin de la jornada,
con tu nombre que cambia y que perdura.

Dolor que en el azul apareciste:
por todo lo que diste y que no diste
surgió la aurora .de mi pena oscura.

I.-BIOGRAFIA.

CABALLERO y pastor, épico y bucólico, Garcilaso es el paradigma del hombre renacentista. En
este suave poeta, de manos hábiles tanto para blandir el acero
cuanto para empuñar la vihuela y cantár sus amores doloridos,
las armas y las letras se complementan y se conjugan.
.l Toledo, "la ciudad más española de España", ilustre por
mil títulos, Garcilaso, con su nacimiento -1501 ?- añade otra
corona. Acero toledano y aires ribereños del Tajo informan
el espíritu épico y bucólico del poeta y le cincelan un perfil
que llegará a ser definitivo en su obra.

Toda una rica veta biológica y artística se precipita en
el poeta. El marqués de Santillana, el de las serranillas cortesanas y exquisitas, es su antepasado paterno, y _F ernán Pérez
de Guzmán, el de "Generaciones y Semblanzas", acaudilla a
sus antepasados maternos. No es mero azar que un lírico y
lm historiador de caballeros hayan sido sus antepasados. En
Garcilaso se afinan y se agudizan esas virtudes y calidades de
su genealogía y rinden frutos más preciosos que en cualquiera
de sus antepasados.
Grecia y Roma no fueron ajenas a la formación de Garcilaso. Doña Sancha, su madre, ya viuda, se preocupa por la
educación de su familia, y Garcilaso, adolescente, enriquece
su espíritu en las letras griegas y latinas, de boca de sus
maestros toledanos, uno de los cuales, Juan Ruiz, ocupó la
cátedra de Retórica en Alcalá a la muerte del famoso Nebrija.
Gar~ilaso, con este inicial contacto con el mundo de la poesía,
perfila uno de los ángulos de su personalidad, el lirismo.
El otro ángulo, el guerrero, empieza cuando Garcilaso entra al servicio del Emperador Carlos V. Es contino, defiende
con los caballeros de San Juan la isla de Rodas, combate a

�56

'

El Dulce Lamentar de Garcilaso de la Yega

los franceses en la campaña de Navarra. No se piense, sin
embargo, que son dos épocas distintas en la vida del poet~,
la guerrera y la poética. Estas a veces se alternan, pero mas
frecuentemente se compenetran. Acompañando a la Corte en
Valladolid, Burgos, Toledano, pluma y espada no reyo_san en
su mano. Si la suma de sus triunfos guerreros y artisticos da
un saldo exiguo, fue porque en su actuación se cumplió el
apotegma latino de que la vida es breve comparada con el
arte, que es labor ardua y prolongada. Empieza. entonces la
fama a sonar su clarín, y el nombre del poeta brmca de ?~ca
en boca. Perfecto cortesano, de linaje preclaro, de exqms1to
tacto poético, de presencia física bella y yaronil, Garcilaso es
"del vano dedo señalado" en todos los rincones de la Corte.
En 1525, el poeta contrae matrimonio _co~ Doña El~na ?,e
Zúñiga, personaje palatino que nunca sat1sf1zo las asp1~a~10nes de Garcilaso. Casi es lugar común en los grandes lmcos
profanos prescindir del tema del amor matrimonial dentro de
su poesía y dedicar sus más inspirados momentos a un amor
platónico o extraconyugal, que pervade todas sus obras. G~rcilaso, en esto, no fue una excepción. Los amores con Dona
Isabel de Frevre dama de la Infanta Doña Isabel de Portugal,
polarizan casi to·aa la obra poética garcilasista. Su amor
hacia la dama portuguesa fue encendido y secreto. Y llevado por la influencia de varias lecturas, especialmente de
Petrarca, fue glosando su propia vida y sus sentimientos en
sus versos. Estos sentimientos fueron atemperados por el matrimonio de doña Isabel en 1529, con "un hombre fuera de su
condición". Es patente el desencanto que sufre Garcilaso con
ello. Poco después marcha a Italia en el séquito de Carlos V
v quizá ese Yiaje le dió algo de serenidad a su espíritu. Aquel
''deseo loco, imposible, vano, temeroso" le. avergonzab~, pero
no obstante habiendo regresado a su patria, la sola vista de
,
su dama le ' desazonó y le arrastró de nuevo el corazon:
"No vine por mis pies a tanto daño;
fuerzas de mi destino me trajeron".

A mediados de 1530 · Garcilaso peregrina a Francia en
una misión delicada, pru'eba indudable de su privanza ante
el Emperador. Pero un suceso inesperado, la boda de su
sobrino homónimo Garcilaso de la Vega, marca el descenso
de la estrella política del gran lírico. Asiste éste a ~a bod_a,
concertada con la oposición de la misma Emperatriz Dona
Isabel. El Emperador, en castigo, confina al po~t!l en una isla
del Danubio durante 5 meses. Allí la musa lmca se torna,
inexplicablemente al parecer, amorosa de la Naturaleza y a

Roberto Bravo Villarroel

37

la vez traduce todo el amargor y el abatimiento del poeta
ante los reveses de la fortuna y el fracaso de su vida sentimental. El Duque de Alba consigue que se traslade a Garcilaso a Nápoles a las órdenes del Visorrey Don Pedro de Toledo. En esa ciudad alcanza consideración y simpatía entre
los humanistas napolitanos que lo llaman "ilustre y doctísimo" y "estudiosísimo de Horacio". Estos fueron los años más
fecundos del poeta. Traba además relación con muchos de
los humanistas españoles, especialmente con Juan de Valdés
y Juan Ginés de Sepúlveda. A este último, historiador de
Carlos Y, dedica Garcilaso una de sus odas latinas.
En 1533, va el poeta a Barcelona y a Toledo, y regresa
a ~ápoles. En 1535 acompaña a Carlos V a Túnez, donde es
herido por los moros. Pasando las tropas imperiales el día
19 de septiembre de 1536, junto a la fortaleza de M~y, son
agredidos por los soldados franceses. Garcilaso se lanza al
ataque, y al tiempo que escalaba, dejan caer los soldados
enemigos una gran piedra que le hiere mortalmente en la
cabeza. Trasladado a Niza, muere el 14 de octubre de dicho
año.
11.-0BRA.
1.-"Il dolce stil nuovo".

Dante Alighieri llamó "Commedia" a su inmortal poema
por haberlo escrito en lenguaje humilde, es decir, en toscano
desdeñando el latín, lengua vehicular de la cultura medieval'.
En su libro, el inmortal florentino canonizó su dialecto lo
'
elevó al rango de lengua nacional, y dió un ejemplo ilustre
que marcó el paso decisivo hacia la implantación del nacionalismo lingüístico.
El genio de Dante comprendió que una nueva métrica la
de la rima y del número de sílabas, más sonora y formal, te~ía
que desplazar a la métrica clásica, la de la cuantidad de las
vocales, la de las innumerables combinaciones y pies.
Con Dante, inician los corceles del endecasílabo y del
heptasílabo una carrera que aún no suspenden. Especialmente el primero es, a nuestro modo de ver, el verso dotado
de aquella dorada medianía horaciana: ni muy largo ni muy
corto; admite el tono festivo y el grave; puede caminar con
un hermano gemelo para hacer la estrofa pareada, apta para
la poesía gnóinica; marcha también triunfal con otros siete
caballos para construir la octava real, cauce de la canción

�58

El Dulce Lamentar de Garcilaso de la Yega

Roberto Bravo Villarroel

de Italia informaron el alma del mundo renacentista que es
el origen del de nuestros días.

auerrera. El endecasílabo de tal manera cautivó el oído d~l
;oeta toscano, que lo consideró el más apto para expresar "11
dolce stil nuovo" de su poesía. Este nuevo y a la par dulce
verso de tal manera inundó la poesía prerrenacentista y re!1acentista de Europa, que podríamos llamarlo el verso esencialmente renacentista.

3.-Armas y Letras.

2.-Andrea NavagPro, embajador del endecasílabo y de las
formas poéticas ita) ianas.
La política mediterránea de los Reyes Católicos y la europea de Carlos V, .fneron parte -permítasenos glosar a Cervantes-, para que las musas se mosti:asen fecunda~ y ofrecieran partos al mm1do que lo colmarrnn de maravilla y de
contento. El rontacto político de España con Italia es la
ocasión rE&gt;mota dE' ese alumbramiento. Sin embargo, un hecho
que podríamos llamar fortuito es la causa definitiva del trasplante de las flores poéticas italianas al jardín de España.
Venecia nombra a Andrea Navagero, espíritu renacentista
de aran sensibilidad. embajador ante la corte de Carlos V.
En Granada conoce 'aquél a Boscán, espíritu afín al suyo, Y
amigo entrañable de Garcilaso. Tratan, claro está, "en casos
de ingenio y de letras, y especialmente en las variedades de
muchas lenguas", como asienta Boscán en la famosa carta a
la duquesa de Soma. "Me dixo, prosigue la carta, porqué
no probaba en lengua castellana sonetos y otras artes de
trovas usadas por los buenos autorres de Italia; y no solamente me 1o dixo así livianamente, más aún, me rogo que lo
hiciese ... Y así comencé a tentar este género de verso. En
el qual al principio hallé alguna dificultad, por ser muy
artificioso y tener muchas particularidades diferentes del
nuestro. Pero después, pareciéndome, quizá con el a:11or d~
las cosas propias, que esto comenzaba a sucederme bien, fm
paso a paso metiéndome con calor en ello.. Mas esto n? ~~stara a hacerme pasar muy adelante, si Garcilaso con su Jmc10,
el qual no solamente en mi opinión, mas en la d_e todo el
mundo, ha sido tenida por regla cierta, no me confir~ara ~n
esta mi demanda. Y así alabándome muchas veces m1 pro~osito, y acabándome de aprobar con su ex~mplo, porqu~ qmso
él también llevar este camino, al cabo me hizo ocupar mis ratos
de ocio en esto más particularmente".
Quiso Garcilaso llevar también este camino. Y fue tan
trascendental esta decisión que toda la lírica española,. en su
doble aspecto, formal y t~mático, tomó u~ viraje de~initivo
hacia una zona poética de gracia, de sonoridad, ~e arist_o~racia, que aún perdura y perdurará, porque las brisas poetlcas

50

•

Casi llega uno a pensar que cuando Castiglione describió
las cualidades del cortesano, lo hizo pensando en Garcilaso.
Castiglione exigía "buen linage, claro ingenio, gentil hombre
de rostro y buena disposición de cuerpo, diestro en manejar
las armas y en no alabarse en ello, buen juicio y buena gracia
y aire que a todos agrade". Tamayo de Vargas, en la "Vida
de Garcilaso de la Vega" casi es un eco de la voz de Castiglione: "la trabazón de los miembros igual, el rostro apacible
con gravedad, la frente dilatada con majestad, los ojos vivísimos ·con sosiego ... de una hermosura verdaderamente viril .. .
con no sé que majestad envuelta en el agrado del rostro . . .
diestro en la música y en la. vihuela y arpa": Si Garcilaso
gozó de tamaña fama en su época, fue porqu'e respondía exactamente al ideal y al símbolo de su tiempo. Armas y letras
exigíanse al cortesano ejemplar, y el poeta toledano, cómo se
advierte en su vida y en su obra, fue cabal cumplimiento de
este ideal. La muerte es como es la vida. Garcilaso muere
físicamente en una acción guerrera, y su muerte espiritual,
-vivió murie;1do de pena amorosa-, se hizo égloga, canción,
soneto y elegia.
En estos tipos de poemas vació Garcilaso su corazón.
Admira en verdad la exigiiedad de su obra. Apenas si -llegan
sus versos a 4500. Pudo haber dicho el poeta lo que Fray
Luis de sus versos : "casi en mi niñez, se me cayeron como
de entre las manos estas obrecillas, a las cuales me apliqué
más por mi inclinación de mi estrella que por juicio o voluntad". Estas obrecillas de Garcilaso, caídas al mundo poético
por inclinación de una estrella amorosa son, sin embargo, juntamente con las del fraile agustino, la prueba y el fruto del
más depurado lirismo español en la Edad Aurea.
4.-Los temas garcilasistas.
El mundo poético del Renacimiento se ciñó a unos cuantos temas esenciales : bucolismo, mitología, amistad, amor y
melancolía. Garcilaso adopta también estos temas, pero los
trasmuta y les da un acento completamente vital. Los dos
últimos principalmente son en Garcilaso carne de su caq1e y
huesos de sus huesos. Bien sabemos que el pivote en torno
al cual gira toda su poesía es el amor no correspondido, cuando menos abiertamente, hacia y por Doña Isabel de Freyre.
Hay casi una insistencia morbosa en el dolor, una desesperación por la ausencia o la muerte de la amada llevada a lími-

�00

El Dulce Lamentar de Garcilaso de la Vega

tes casi anormales. Muy pocas Yeces, en efecto, el poeta se
olvida de la íntima tragedia de su vida. El estribillo de la
égloga primera no es mero recurso literario. Salían en realidad las lágrimas corriendo por las mejillas del poeta porque su amada era
" . . . más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo,
más helada que nieve, Galatea.
Estoy muriendo, y aún la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas;
que no hay, sh:1, ti, el vivir para qué sea".
5.-La escenografía poética y el drama de Garcilaso.
En toda obra poética podemos descubrir un elemento epidérmico y otro medular. El primero, para Garcilaso, es sobre
el bucolismo. Sacado éste de los latinos, especialmente de
Virgilio, tiene todo el convencionalismo del género. Este respira artificio, y no deja de chocar a nuestra estética moderna
esa concesión a temas tan huecos. Tengamos en cuenta, sin
embargo, el peso del ambiente sobre todo individuo. La naturaleza, en este tipo de poesía, es perfecta. Pastores que
son cortesanos disfrazados, ríos cristalinos y mansos, laboriosas abejas sin aguijón, ninfas de tapiz flamenco, colores inocente y neutros. La naturaleza es un telón de fondo irreprochable, óptimo, y por ende, utópico. El paisaje es además
para Garcilaso, objetivo; la circunstancia, neutral. No se da
en este poeta la cotnpenetración del dolor propio con el paisaje, postura romántica que anticiparon algunos escritores del
Renacimiento. Valgan como ejemplo de aquello estos versos
de la III égloga:
El dulce murmurar de este ruido,
el mover de los árboles al viento,
el suave olor del prado florecido,
podrían tornar de enfermo y descontento,
cualquier pastor 'del mundo, alegre y sano;
yo solo entanto bien morir me siento.
Pero lo que salva a Garcilaso de ser un poeta bucólico
mediocre es el mundo real, auténtico, latente en su poesía.
Garcilaso amó, y amó hondamente. Nadie puede atreverse a
afirmar que los amores del poeta son mero ejercicio retórico,
gimnasia literaria. Ellos tienen expresión insuperable. De
los versos más conmovedores de la poesía española son éstos :

Roberto Bravo Villarroel

.,

'

61

Las lágrimas que esta sepultura
se vierten hoy en día y se vertieron
recibe, aunque sin fruto allá te sean,
hasta que aquella eterna noche escura
me cierre aquestos ojos que te vieron,
dejándome con otros que te vean .
El amor de Garcilaso, pues, es hondamente doloroso y
trágico. No es una pasión mansa, resignada, cuyos efectos
se vierten en lágrimas silenciosas. En la segunda égloga
aparece el carácter del amor de Garcilaso: "terrible y fiero
desear", "congoja", "cruda muerte", "fuego eterno". Es además algo fatal, impuesto por el destino:
En este amor no entré por desvarío,
ni lo traté, como otros, con engaños,
ni fue por elección de mi albedrío.
Desde mis tiernos y primeros años
a aquella parte me inclinó mi estrella,
y aquel fiero destino de mis daños.
Como consecuencia de este amor dolorido, el enamorado
se evade a la soledad:
" ... ir do nunca pie humano
estampó su pisada en el arena".
U, oídas las penas, su amigo le permita:
"llorar mi desventura
entre pinos solos y estas hayas".
A veces este amor llega, por la intensidad del dolor, a
desear la muerte:
, No puedo yo morir Y ¿No puedo irme
por aquí, por allí, por do quisiere,
desnudo espíritu o carne y hueso firme T
La esperanza es siempre alivio del alma dolorida, pero
aun ésta le falta al poeta:

Y, sobre todo, fáltame la lumbre
de la esperanza, con que andar solía
por la escura región de vuestro olvido.

�62

E1 Dulce Lamentar de Garcilaso de

fa,

Yega

Y finalmente el dolor del amor no correspondido es tan
fuerte' que el alm~ del poeta ya ni lo siente:
Siento el dolor menguarme poco a poco,
no porque ser le sienta más sencillo,
mas fallece el sentir para sentillo,
después que de sentillo estoy tan loco.
Y así fue "las horas engañando" hasta que la muerte se
las segó. "En el monte espeso de las diver~idades". no tuvo
Garcilaso nunca la paz hogareña que le hubiera aqmetado el
corazón. X o fue tan sólo la disparidad afectiva con su esposa la que lo obligó a centrar ~l alJ?a e1:1 otra dulce pren~a.
Estaba en el ambiente r enacentista 1deahzar a la muJer aJe•
na, o cuando menos, a la no propia. Desde Dante se inicia
este culto a la mujer semidivina, sin máculas de las cosas terrenales colocada en un escaño sostenido con alas de ángeles
y quen{bines. Petrarca sigue el mismo camino de Dante:
Laura es también la personificación de un sentimiento puramente estético. Este tema se lanza a la poesía de la época
con 0erran éxito y doqui~ra surgen los imitadores petrarquistas. Garcilaso fue también de éstos y no lo fue. En él no hay
abstracciones ni platonismos. El ama a una mujer portuguesa
a la que frecuentemente ve en la Corte, a la que saluda, a la
que le manda su alma en cada mirada de sus ojos enamorados,
a la que le declara su amor en vers?s. que chorrean pas~ón.
Y aunque aprovechó ~odo el ~ndamiaJe :erbal p~trarqm~ta
para dar a conocer su mcontemble afe.cto, este es smcer~, s~ncerísimo, con toda la verdad que puede, tener un autentico
amante:
Y o no nací sino para quereros ;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero.
Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir y por vos muero.

III.-IXFLUEXCIAS EX GARCIL1\SO.
Tenemos que asentar desde un principio que_ toda. obra
poética, puesto que es humana, tiene como manantial prnnero
el sentimiento personal de su autor. La médula de toda poesía está constituída por las experiencias, esto es, las Yivencias del poeta.

Roberto Bravo Yillarroel

63

Pero todos los hombres somos herederos de moldes artísticos que nos sirven de cauces para la expresión. Pretendemos ahora rastrear, someramente, cuáles fueron esas rutas por
las que Garcilaso caminó.
Ya hemos señalado la influencia de P etrarca. De ella
hemos dicho que se _apropió nuestro poeta los metros y muchos elementos. esenciales.- ~fas también debemos señalar que
frente ~ l~ vaciedad del 1tahano, el español consigue plenitud
de sentimiento.
Virgilio, al que conoció Garcilaso desde su juventud, le
d_a otro elemento, el bucolismo, telón de fondo de sus ensoñac10nes. Toma también del mantuano el gusto por la forma
el eI:&gt;íteto seguro y apropiado, el fondo emocional la contem~
plac1ón serena y objetiva de la naturaleza.
'
Ansias ~Iarch, el valenciano de los Cants es el que más
definidamente influye en el toledano. El gu~to por lo som~río Y lo violento que Don Rafael Lapesa acertadamente senala en la poesía de Garcilaso, es fruto de la imitación de
l\~ar&lt;:h: Xo tuvo, ~in embargo, el gusto por la teorización
filosofica, tan peculiar de este último, "encaminada, dice Lapesa, a de~virtuar con imposibles quintaesenciamientos la humana r ealidad de la pasión; y de otra parte, aun en los momentos de . mayor whemencia, cerró la puerta a los salvajes
- y grandiosos- relámpagos imaginativos del poeta valenciano".
Sannazaro, ~l _poeta de la pastoral napol~tana, es otro de
los ancestros poehcos de &lt;:1-arcilaso. De aquel recoge fSte el
gusto por el color y el somdo, aunque, sigue diciendo Lapesa
"Garcilaso evitó la prodigalidad sensorial del napolitano 1 mos:
frándose más comedido en la descripción de impresiones Yisuales y auditivas.
Terminemos diciendo que todos estos autores influveron
en Garcilaso, pero de una manera circunstancial. Elios le
fueron revelando la manera y el andamiaje con que debería
v~rter su alma enamorada. Hay veces en que la palabra no
v1e~e a la mente para dar a conocer el sentimiento. Entonces
pedimos a los demás ese vehículo. Así obró Garcilaso. Ellos
~ueron dando a conocer. al poeta el mundo interior y le empuJaro1; para que lo mamfestara. Y así produjo Garcilaso s u
poe~i,a enamorada, dolorida y sincerísima. Y nos dió una
leccion de verdadero amor, porque como dice el arcrentino
Francisco Luis Bernárdez,
"

�El Dulce Lamentar de Garcilaso de la Vega

64

Estar enamorado, amigos, es adueñarse de las noches y los
(días.
Es comprender perfectamente que

110

hay fronteras entre el
(sueño y la vigilia.

Lydia Nogales /

SONETOS DE OTOÑO

E s recordar a Garcilaso cuando se siente la canción de una
(herrería

•

Es divisar en las tinieblas del corazón una pequeña lucecita.

EL HUESPED
El pan servido. ¿Y para quién adorno
la mesa dulce en el convite huraño?
Porfía de aguardar, año tras año,
el pan servido y la ceniza en torno.
Quemáronse las brasas en el horno
y el huésped sin venir; huésped extraño

•

presente y sin presencia. Como antaño
mi mesa está esperando su retorno.
Acaso, sin saberlo, en el postigo
arde la vela que encendí. Quién sabe
si el pan, que no comf, coma conmigo
en esta noche. Y su silencio grave
sea el convite que esperando sigo
en esta noche. Y el portón con llave ...
- 65 -

�'
PEÑAS ARRIBA

NIEBLA

Peñas arriba, el eco se distrae
jugando con mi voz. ¿Quién me conduce
peñas arriba? La señal que luce
es mi señal, y la ascensión me atrae.

Cada cual con su lámpara se aferra
a su puesto en la nave; mas ninguno
conoce adónde va. Y un importuno
golpe sin golpe los espacios cierra.

Sin saber cómo, me quedé en el cruce
de una canción. Cuando la noche cae,
no sé si la distancia se contrae
o si es el eco el que mi voz reduce.

¿Vuelven los que se van? Mi paso yerra
en la nave sin fin. Uno por uno
los voy nombrando a todos. Falta alguno:
el capitán que se ha quedado en tierra ...

Nunca podré saber en cuál sendero
comencé mi ascensión. La voz cautiva
sigue jugando con el_ eco. Pero ...

Cada cual con su lámpara. -¡Yo iba
con un jirón del alba en otra nave!¿A dónde va este barco a la deriva?

¿Y el rumbo fiel? ¿y la señal furtiva?
... En esta noche, apagaré un lucero
porque otro rodará pehas arriba.

¡Toda la niebla en mis pupilas cabe!
Cuando pregunto al timonel de arriba
no me responde. El Capitán lo sabe ...

�Slawomir Mrozek ¡ EL PROCESO

..

G RACIAS a obstinados esfuerzos,
gracias al trabajo, a las medidas tomadas y al fuerte deseo
de concluir, el fin fue alcanzado. Todos los escritores fueron
uniformados y se les atribuyeron grados y distinciones. Esto
fue hecho para evitar de una vez por todas el caos, la ausencia de criterios y las inconsecuen&lt;'ias en el arte. El proyecto
de uniforme fue estudiado por el centro, y la repartición de
regiones y grados fue el fruto de largos trabajos preparatorios del Comité DirectiYo. A partir de ese momento, cada
miembro de la Unión de Escritores fue obligado a llrvar el
uniforme: largos pantalones color violeta, una chaqueta Yc1·de, un cinturón y un casco. Sin embargo, esta obligaéión, a
pesar de su simplicidad, aparente, estaba muy diversificada.
Los miembros del C'omitP Directivo llevaban charreteras de
oro trenzadas, los miembros ele los comités regionales, charreteras con trenzas de plata. Los presidentes, espadas; los YÍ&lt;'epresidentes, puñales. Todos fueron colocados en formac·iones,
según el género a! cual pertenecían. Al'ií, fueron constituidos
dos batallones de poetas, tres divisionC's de prosistas y 1111 P&lt;'lotón de ejecución, compuesto de elementos diYersos. Entre
los críticos, en rfecto, se procedió a arreglos muy enfrgicos .
rnos fueron e1wiados a galeras, otros a la gendarmería.
El conjunto fue repartido según loe; grados, desde srgunda clase al de Mariscal. Se tomaba en consideración &lt;'l ní1mero de palabras que el escritor consideraba haber publi&lt;"ado
en el curso de su vida, el ángulo d(• inclinación de su columna
vertebral ideológica con relación al suelo, su edad, sus funciones en la Municipalidad y el Estado. Para diferenciar los
grados, sr adoptó la distinción dr colores.
Las venta,jas del nuevo orden eran evidE'utes. Ante todo,
cada uno sabía ahora lo que se debía pensar de tal o &lt;:ual
-

00 -

�70

El Proceso

escritor. Estaba claro, de ahora en adelante, que un esc~itorgeneral no sabría escribir una mala ?ºvela, que \ªs meJ_ores
del género eran de la pluma del escr1tor-ma:1scal. l n escr1tor&lt;·oronel podía cometer ciertas faltas, pero sm embargo est~ba
más dotado que un escritor-comandante. A las casas editoras, igualmente, se les facilitó la tare~. Podían calcular e:'actamente el porcentaje en el que, por eJemplo, una obra ennada
por un escritor-general de brigad~ era más. propia para la
impresión que la obra de un escntor-subtem~nte. 1:iª ~uestión de los honorarios fue arreglada con el nusmo criterio.

r

Evidentemente el escritor-crítico-capitán no podía, actualmente hacer ~na crítica negativa sobre el libro de un
escritor q~1e tenía el rango de comandante ya mencio1;1-a~,o.
Sólo un escritor-crítico-general podía ~xpresar una opuuon
desfavorable sobre la obra de un escritor-coronel.
Las ventajas exteriores del nuevo ord~n eran igualI?ente
considerables. Durante los grandes desfiles, los escritores
(que antes daban una impresión gris comparados ~on los deportistas, por ejemplo), se hacían notar por el b_r1llo de sus
charreteras. Todo relucía, las espadas y los punales de los
presidentes y los vicepresidentes brilla~an, así como _l,os morriones de todo el destacamento. Gracias a esto crec10 enormemente la popularidad de los escritores en la sociedad.
Fn disgusto surgió cuando se necesitó situar a un cierto
escritor-lunático que escribía en prosa, pero cuyas obras, demasiado cortas para ser novelas, eran demasiado largas para
i:er cuentos. Se cuchicheaba, además, que eso era prosa poética con matices satíricos· otros decían que ese lunático escribía también artículos que verdaderamente eran pequeños
cuentos no desprovistos de ciertos rasgos propios del ensayo
crítico. ' I\o se le podía situar ni en la prosa ni en la poesía,
y no valía la pena organizar una nueva subdivisión para un
solo hombre. Algunos se pronunciaron por su. exclusión: f l
fin de cuentas se le dieron pantalones naranJa para d1stmauirlo se for~ó una segunda clase y se le dejó tranquilo.
Todo ~l país veía en él un oprobio.. Por lo demás, s~ hubiei:a
sido excluido no habría sido el primer caso. Un cierto numero de escritores que, por deformación física, tenían un pésimo aspecto bajo el uniforme, habían sido excluídos desde un
principio.
Sin embargo, la opinión tuvo necesidad de convencerse,
un poco después, que había sido un gran _error haber mantenido en la asociación a ese loco y lunático. En efecto, su
persona fue el origen de un escandaloso asunto que afectó
el claro y magnífico prinl'ipio de autoridad.

Slawomir ~Irozek

71

Un día, un escritor-subteniente-general, muy conocido y
bastante serio, se paseaba por una de las calles de la capital.
Venía a su encuentro este escritor-2a. clase de pantalones
color naranja. El escritor-subteniente-general le arrojó una
mirada despreciable, esperando ser saludado por el 2a. clase.
De pronto, distinguió sobre el casco del escritor 2a. clase la
más alta distinción, que sólo un escritor-mariscal tenía el derecho de poseer: una pequeña roseta roja. El principio de
respeto a la jerarquía estaba en tal forma arraigado en el
escritor-subteniente-general, que sin detenerse ante la extrañeza de lo que acababa de ver, tomó inmediatamente una actitud del más profundo respeto y saludó al escritor 2a. clase;
en este momento, una pequeña bestia del buen dios, que se
había posado sobre el casco de este escritor, y que el escritorsubteniente-general había tomado por la insignia del más alto
grado, desplegó sus alas y voló. Preso de cólera, y sintiéndose humillado, el escritor-subteniente llamó inmediatamente
al crítico de servicio que condujera al escritor 2a. clase al
puesto instalado en la Casa de los Escritores, no sin antes
haberle quitado su pluma.
El proceso tuvo lugar en la capital, en el Palacio de las
Artes. En la larga sala de mármol brillaban las charreteras
de los jueces. El cuerpo de oficiales tomó lugar detrás de
la mesa de caoba y oro; sus decoraciones y sus estrellas se
reflejaban sobre la pulida superficie, como en un oscuro espejo. El escritor 2a. clase con pantalones color naranja fue
acusado de portación ilegal de insignias que no pertenecían
a su rango.
Sin embargo, el acuso tuvo suerte. La víspera del proceso se había tenido una sesión del Consejo de la Cultura,
durante la cual había sido violentamente criticada la insensibilidad con respecto a los artistas y los métodos administrativos en la dirección de actividades artísticas. Desde el día
siguiente los ecos de esta reunión se hicieron sentir en la sala
del tribunal. Fue el escritor-crítico-mariscal en persona quien
tomó la palabra.
.
-Xo tenemos el derecho de abordar de manera burocrática esta acusación, tenemos el deber de investigar el asunto hasta el fondo. Sin duda alguna, el negocio que examinamos es el de una infracción a los principios gracias a los
cuales hemos alcanzado, a pesar de algunos errores, una magnífica. e~pansión_ de nuestra literatura. Pero el acusado ¿es
un cr1mmal activo y plenamente consciente de sus actos?
Deberíamos ir más lejos, ver las causas y no solamente las
consecuencias. i Preguntamos qué ha llevado al acusado a

�72

El Proceso

un tal comportamiento? ¿ Quién lo ha depravado, quifo se ha
aprovechado de su inconsciencia principiante? ¿ Qué atmó~fera ha precipitado la crisis? ¡, Qué debemos hacer, para evitar que sem('jantes cosas se produzcan en el futuro?
"No, mis queridos colegas, no es el acusado el principal
culpable. El no ha sido sino un instrument~ entre las ma~os
de la bestia del Buen Dios. Es ella, la bestrn del buen Dws,
guiada por su odio hacia nuestra ~rneYa jerarquía, irri~ada
ante las realizaciones que debemos Justamente a la exactitud
absoluta de nuestros criterios, a la excelent(' organización de
nuestra Yida profesional; es ella, repito, la que se ha posado
sobre el casco imitando así la insignia del mariscalato. Es
por ella que nuestra jerarquía i&gt;s una bi&gt;stia negra. Así, es
la mano la que debemos castigar, y no la cii&gt;ga espada".

Noticias

LA FACULTAD DE MEDICINA EN SU
CENTENARIO
Por Israel Cavazos Garza
Leido en el Homenaje a la Facultad de Medicina, ofrecido por
el Colegio Nacional de Médicos
Cirujanos "Eduardo Liceaga",
Sección Nuevo León. Aula Magna de la Universidad de Nuevo
León, 14 de septiembre de 1959.

El discurso fui&gt; saludado como si hubiera arrancado las
raíces mi5mas del mal. El escritor 2a. clase fue rehabilitado
y el acto de acusación principal dirigido contra la bestia.
El batallón el(' críticos la di&gt;scubrió en c&gt;l jardín, donde&gt;
se&gt; pavonc&gt;aba sobre&gt; una hoja de lilas, urdiendo sus miserablc&gt;s
planes. No se defendió, sabiendo que había sido desenmasearada. El proceso tuvo lugar en la misma sala de mármol.
Se colocó a la bestia del buen Dios sobre la tabla de caoba y
se la cubrió con un plato di&gt; vidrio, para que no pndi('ra
eseapar. Todos extendieron el cuello, queriendo V('r ese pequeño punto rojo sobre la superficiP negra. Inflexible en sn
abyeceión, guardó hasta el fin un silencio despreciable.
Se&gt; le fusiló al alba drl día siguiente, con la ayuda de
euatro tomos de la última nowla del escritor-mariscal de la
literatura. Eran volúmenes impresos sobre papel holanda y
"'rabados. Sr le dejó caer uno después de otro, d('sde una
;!tura de cincuenta centímetros. Parece que&gt; no sufrió mucho tic&gt;mpo.
El escritor-2a. r lase co11 pantalones color naranja fue ronsiderado, a pesar de todo, como sospechoso de&gt; haber actuado
en complicidad con la criminal. Xo Se&gt; excluye, por otra parte,
que algo más lo haya unido a e_lla, .ya q_u~ _rompió en soll?zos
cuando le anunciaron el Yeredicto y p1d10 qne se )(' deJara
en libc&gt;rtad, c&gt;n el jardín.

(Versión de A. R.)

E

S'l'ABLECIDA en la Constitución
Política local de 1825 la obligación del Estado de impulsar y
proteger la instrucción pública, el gobierno de don José María
Parás promulga el Decreto :t-ío. 73, de 27 de febrero de 1826,
con el Plan relatiYo.
El artículo 35 y siguientes, del capítulo referente a la
enseñanza srcundaria, autoriza c&gt;l establecimiento en el hospital de esta ciudad, de "un profesor médico cirujano, virtuoso, de talento, aplicación, práctica y erudito·,, dotado de 800
pesos anuales. El citado médico estará obligado a enseñar,
diariamente, media hora de medicina y media hora de cirugía.
Los jueves disertará sobre anatomía, química o botánica, y
los domingos habrá de impartir a un grupo de ''matronas de
conducta y aptitud" algunos conocimientos de partos ~, enfermedades de mujeres y niños. La licencia para ejercer, será
otorgada a juicio del profesor.
La erección del plantel no es realizable por entonces. El
sucesor del Sr. Parás en el gobierno, don Joaquín García,
acoge la idea con verdadero interés. Libra para ello instrucciones a los representantes federales de Xuevo León, y éstos
firman en la ciudad de :\léxico un convenio con el médico
üaliano Pascual Constanza, el 5 de agosto de 1828, para que
wuga a l\Ionterrey a hacerse cargo de su erección.
-

73-

�74

La Facultad de Medicina en su Centenario

Aprobadas por el H. Congreso, en fe~rero del ~ño . ~ic,uiente las medidas del Sr. García, se legaliza su reahzac10n
sancionar con fuerza de ley, en la misma Legislatura, el
decreto 73. Esta sanción se verifica el 7 de abril de 1829,
con el No. 215, insertándose literalmente la parte relatiYa a
la enseñanza médica, establecida por el Sr. Parás.

:1

Llega el Dr. Constanza a Monterrey. El gobierno le ha
facultado para hacer traer de Nueva Orleans lo necesario
para la instalación de un anfiteatro anatómico. Y a están
dispuestos a matricularse Francisco Gutiérrez, Carlos A?ala,
Pedro González Amaya, Antonio Cuéllar y José María Carrillo.
Fray Antonio Manuel 1\Iaría del Alamo, m1s1onero del
pueblo de Guadalupe, proporciona unas cuantas calaveras; se
desentierra un esqueleto en la Cuesta Blanca, y ábrense desde
luego las clases, que son impartidas inicialmente en la casa
del gobernador.
El mismo médico da los pasos necesarios para el esta.blecimiento de una huerta botánica, anfiteatro y sala clínica.
Pero ... pronto decae su entusiasmo, y convierte en inconstancia su apellido. Renuncia a su cátedra en abril de 1831,
arguyendo quebranto en su salud. Pero lo cierto es que ha
decidido establecerse en la villa de García, donde se le ve
muchos años más tarde. En el archivo de la catedral de 1Ionterrey encontramos la partida de su entierro, verificado el 3
de febrero de 1859, en el panteón de la Purísima.
Otra verdad latente es la que existe. :Nadie respalda moralmente las ideas progresistas del gobernador García. Hay
en el ambiente de la época cierta predisposición a los estudios de las ciencias naturales, que conducen a la incredulidad y al materialismo. La escuela desaparece. Se ha preYisto, por fortuna, la situación de los alum_nos, y se sabe que
Francisco Gutiérrez y Carlos Ayala, protegidos por el Estado,
concluyen sus estudios el primero en París y el segundo en
Guadalajara.

LA ESCUELA LATENTE
Mejores días esperan a Nuevo· León en este sentido.
Procedente de la capital tapatía, su lugar de ?rigen. y
después de algunos meses de permanencia en San Luis Potosí,
donde hace patente su filantropía durante la epidemia del
cólera morbo llega, el 13 de noviembre de 1833, a Monterrey,
el joven pasante de medicina José Eleuterio González, acompañado de su protector fray Gabriel Jiménez. ~o ha cum-

Noticias

plido veintiún años y ya, consagrado al estudio, hace vida
monástica en una celda del convento de San :B.,rancisco. El
Illmo; Sr. Belaunzarán, 60. obispo de Linares, aprecia su capacidad y le nombra director del Hospital de Ntra. Sra. del
Rosario, en sustitución de Ignacio Zendejas.
{

No limita el joven médico sus actividades al alivio del
dolor ajeno. Palpa la necesidad de farmacéuticos, más grave
aún que la de médicos, que ya los empieza a haber en la región. Abre, en 1835, una cátedra de farmacia, y al cabo de
cuatro años, logra recibir a sus únicos cuatro discípulos.
El gobernador José María Ortega establece la primera
Junta de Sanidad. Ante este organismo es examinado Gonzalitos el 8 de marzo de 1842. Ifan pasado apenas 24 días de
obtenido su título y ya decide impartir un curso completo de
medicina. Cinco alumnos acuden a recibir sus enseñanzas.
Seis años después -29 de agosto de 1848- recibe su único
fruto: Blas 1\Iaría Díaz. Otro de sus discípulos, Ignacio García García, desde el tercer año había pasado a :México, donde
concluyó también su carrera.
Establecido el Consejo de Salubridad el 19 de septiembre
de 1851, del que el doctor González fue designado vicepresidente, y disponiendo ya del auxilio de nuevos médicos y farmacéuticos, intenta un nuevo curso de medicina. No realiza
esta vez su noble propósito, que limita a sólo una cátedra de
obstetricia, debido a la clausura del hospital en 1853.

FUNDACION DE LA ESCUELA
Vive entonces ~léxico sus más duras horas de prueba.
Nuevo León se alista en los días de la Revolución de Ayutla,
que culmina con la promulgación de nuestra Carta Magna,
en febrero de 57. Obedeciendo a uno de sus preceptos, el gobernador Vidaurri decreta, el 4 de noviembre del mismo año,
la fundación del Colegio Civil Su apertura es imposible
por entonces. Ha surgido la Guerra de Reforma. Y los hombres del norte, acaudillados por Vidaurri, tienen participación
muy directa en las luchas ciue han de decidir los destinos de
la Patria.
Ocupa Aramberri la primera magistratura del Estado, y,
no obstante la situación caótica que impera, promulga, el 30
de octubre de 1859, un nuevo decreto, dispon.iendo la apertura del Colegio Civil.
El nuevo instituto tiene proporciones de pequeña universidad. Ha sido incorporada en él la Escuela de Jurispruden-

�7(1

La Facultad de :'\ l&lt;'&lt;licina en su Centenario

c•ia que fundara en 1824: don José_ Ale~ndro de_ Tre_Yiño y Gutifrrez en el seno del Real y 'fridentrno Semrnario de l\Ionterrrv.' Ahora se ha dispuesto también la fundación de la
Escu~la de Medicina, dentro del Colegio CiYil. Las cát~d~as
en éste se ini&lt;:iau rl ;j de diciembre. El programa de ~1edicma
sr ajusta en todo a los estudios que se llevan en la Escuela
Xa&lt;:ional.

EL HOSPITAL
Se t ropieza con un grav1s1mo probl&lt;:'ma. Xo hay h?spital. El viejo centro de 'ialud de Xtra. Sra. del Ro ano_;
aquél que albergara a los &lt;:entenares de aprstados d_e la epidemia de viruela de 1798, y que supo del celo admirable de
Fr. Antonio de la Y&lt;:'ra y Gálvez; el viejo hospital que oyó el
clamor de los heridos insurgentes y realistas en las ~ruentas
luchas de la Indep&lt;•ndencia; el que albergó a los reg1on~~nhnos víctimas drl cólera morbo del año 33; el c¡ue restano las
heridas de los soldados mexicanos y extranjeros en el sitio
de ~Ionterrer del 46, había cerrado sus puertas.
Xo hav a,;ilo ahora para la clase menesterosa. Acostumbrados los ·pobres a acudir a Gonzalitos, continúan hacirndolo.
El no ve otro arbitrio que la construcción de un nuevo hospital. La idea es trnida como nn delirio por . muchos e~cépti&lt;·os. Gonzalitos encuentra d apoyo de su amigo y confidentr el padre ,Jo,;{, .Antonio ele la Garza Cantú, chantre de la
catedral y ex-&lt;:apellán del Hospital del Rosario.
La obra sr inicia rn 18,J8, al cuidado del Consejo de
f-lalubridad v tras de numerosos esfurrzos, logra abrir su cnÍH1rn•1-ía rl ·2' de mayo del año (iü.
El Yiejo Hospital clc-l Rosario sostenido por el gobierno
r&lt;.:lesiústit'o por más de sesenta años. dir&lt;·inueve de los cuales
fue dirigido por Gonzalitos, ha sido l'lammrado por falta de
fondos. El &lt;¡ur ahora se ha erigido, Yiene a srr, en rigor de
justicia históriea, otra fundación eclrsiásti&lt;:a, rral_iza~a en plena Rrforma. El Estado está impedido de contrtbmr por las
atrnciones de la guerra. La obra es . emprendida con la aporta&lt;·ión de 4,000 hec·ha por r l chantre, y ele igual s~ma aportada por rl Pbro. ,José l\Iaría de la Garza. Gonz~htos ha de
hacer más tarde sn generoso legado testamentario de 8,000
])&lt;&gt;SOS.

El nuevo c•&lt;:'ntro dr salud viene a constituir una esperan'
, .
7.a de alivio del dolo1· humano,•y, más que todo, el aula max1ma
dP la narientc Escuela de l\ledirina.

Xoticias

77

LA ESCUELA INDEPENDIENTE
Incorporada durante veinte años al Colegio Civil, pasa
la Escuela de Medicina las mismas vicisitudes y las mismas
penurias que éste. Clausuras forzosas durante la intervención francesa; reaperturas e impulso decidido del general Escobedo al 'l'riunfo de la República. Xuevas clausuras en las
revoluciones de la X oria y Tuxtepec, para convertir en cuartel el viejo caserón de la calle de San Francisco (hoy de
Ocampo) . Las privaciones económicas no son menores. Largos meses transcurren y aun años enteros, sin que los catedráticos perciban remuneración alguna.
El funcionamiento de la E-scuela, incorporada al Colegio,
llega a tener serios escollos. llay deficiencia en la atención
simultánea de un solo director para especialidades tan diYersas. El 12 de octubre de 1877, el gobernador Genaro Garza
García decreta la separación de las escuelas de Jurispruden&lt;:ia
y de ~fedicina. Esta última es puesta al cuidado del Consejo
de Salubridad.
Al iniciar sus cursos en 59, lo había hecho con quince
matriculados. Esta cifra había ascendido a 21 en el año 65.
El impulso que recibe en el gobierno de Garza García, da una
estadística de 63 alumnos. El plantel cobra prestigio. En
los primeros dieciocho años han egresado de sus aulas 46 médicos y 22 farmacéuticos. Muchos de estos profesionales forjados en l\Ionterrey, van a ejercer su noble misión a los Estados de Coahuila y 'famaulipas. Otros dejan sentir su influencia benéfica en los Estados del interiot· o en el extranjero.

.A partir del año 77, disfruta la Escuela de un presupuesto
de 330 pesos mensuales, distribuidos en la forma siguiente:
40 para su director; 30 para cada uno de sus catedráticos; 15
para el secretario y tesorero, y 10 para cada uno de los preparadores.
La muerte del doctor González, acaecida el 4 de abril de
1 88, constituye una pérdida 'irreparable para la Escuela. Uno
de sus más destacados discípulos, el Dr. Juan de Dios Treviño, es designado director. El gobierno del Estado cede en
1890 un predio anexo al hospital. Con el legado del Dr. González es edificada allí la Ecuela, que ha de albergar a muchas
generaciones.

1891-1959
Consigue asumsmo mantenerla en los días intranquilos
de la ReYolnción.

�78

La Faculta11 de :Uedicina en su Centenario

Xoticlas

El sabio discípulo de Gonzalitos; alumno fundador de la
E scuela recibido en 1865, y secretario, después, del plantel;
catedrático de obstetricia durante largos años, y director del
hospital, tiene a su cargo la dirección de la Escuela, hasta su
muerte, acaecida el 16 de julio de 1918.

Analizar pormenorizadamente la historia de esta escuela
centenaria; seguir paso a paso su trayectoria educativa y material; relatar sus fracasos y sus glorias; referir la vida de
quienes la consagraron a ella; hacer un balance del fruto obtenido; son capítulos que sería temerario r educir en esta imEtrf.ecta_ exposición. Baste decir que, en el decurso de cien
años, ha llenado con creces la función social y profundamente
humana a que está destinada.

A un médico inteliaente v activo, y que ya para esos años
disfruta de bien ganad~ prestigio: don Eusebio Guajardo, le
es encomendada la dirección. Esta llega a estar en sus manos en cuatro ocasiones diversas. En estos lapsos, revela su
gran cariño por la ü1stitució11 y logra ponerla a la altura ele
las mejores en su género.

GONZALITOS
La ,,ida de la Escuela rstá íntimamente ligada a la del
benemérito Dr. González. Empresa difícil la ele exaltar su
figura mag-nífica. Con todo, cumple a nuestro deber significar su obra. La del impulsor de los estudios médicos en
~fonterrey; fundador de la Escuela de l\fedicina; catedrático
en ella hasta su muerte, y fundador del Hospital que llevara
más tarde su nombre. La del filántropo que consagra &lt;;u vida
entera a mitigar el dolor ajeno, "fuera la esposa del Presidente
.Juárez, a quien asiste en esta capital, o fuera la del más infeliz
presidiar!?" -como lo asienta Hermenegildo Dávila, el mejor
ele sus bwgrafos. Padre de los pobres, en cincuenta y cinco
años de ejercicio de la medicina jamás percibe remuneración
alguna por sus curaciones. Completamente ciego, acude a
resolver un caso difícil de obstetricia, en una infeliz mujer que
sólo tiene por lecho una estera miserable sobre el duro suelo.

Al primer período del Dr. Guajardo, suceden los 11ombres de los doctores Francisco Garza Cantú, Anastasio Carrillo, .José Barragán, David Peña y Jesús M. Saldaña.
El gobierno del Estado, a cuyo frente se encuentra don
Francisco A. Cárdenas, crea la rniversidad de Xuevo León,
por decreto de 31 de mayo dC' 1933. C'on esta fecha, la antigua
Escuela pasa a convertirse en una de sus facultades. Durante
casi ocho años viene luego a deoe11der del Consejo dC' Cultura
Superior, y, al restaurarse la l'niYersidad, el 13 de septiembre de 1943, vuelve a formar parte de ésta.
Los nombres de los doctores Procopio González Garza,
Jesús García Segura, "Nicanor Chapa, Angel Martínez Yillarreal, Dante Decanini, Eduardo Aguirre Pequeño, Roberto
Treviño :'.\Iartínez, Serapio l\furaira y Méntor Tijerina de la
Garza, han venido sucediéndose, a partir de entonces, como
directores del plantel. Cada uno de tllos en menor o mayor
grado, ha contribuido a la superación y al prestigio de esta
escuela centenaria.
La vieja casona de la plazuela de Cnauhtémoc es insnficiente para dar cabida al cada wz mayor número de alumnos.
En febrero de 1948 se inicia la construcción de un nuevo y
grandioso edificio, al oriente del Hospital Civil. Provisoriamente funciona la Escuela en el edificio '"rirso Garza", de la
e&lt;;quina de Dr. Coss y 15 de l\Iayo. El 9 de noviembre de
1952, el Presidente de la República, Lic. ~1iguel Alemán, foaugma el nuevo local. En 13 de enero de ,j5 se promulga la
Lev Orgánica del Hospital Civil. A partir de esta fecha es
co1;stituido en hospital de enseñanza, y su dirección es conjunta a la ele la Escuela. La construcción se ha continuado
O'radualmente y pronto quedará del todo concluida. En los
11timos años ha sido verdaderamente prodigioso el adelanto
observado en todos los órdenes.

79

Cumple a nuestro deber significar asimismo la obra del
maestro. A nadie más que a él debe atribuirse la existencia
del Colegio Civil en sus etapas más difíciles. E s director del
plantel y figura como catedrático de humanidades hasta su
muerte. Nuevo Platón, sus discípulos de literatura o medicina
le rodean constantemente, ávidos de escuchar sus enseñanzas.
La obra del orador tiene mucho de docente. En las distribuciones de premios del Colegio, produce piezas magistrales. En su verbo se advierte el erudito del clasicismo griego
y latino. Su palabra está saturada de sentencias de un profundo sentido moral. Sus discursos de carácter cívico, son
documentos de amplísima información histórica.

• 1

El Gonzalitos estadista, personifica el modelo del gobernante patriarcal. Cubre tres interinatos al frente del Ejecutivo del Estado en diversas ocasiones. Al suplir, en 1870, una
ausencia temporal de Jerónimo Treviño, deja establecida la
Escuela Xormal para Maestros. Es electo después gobernador
constitucional en 72. La política le distrae sin embargo de

�80

La Facultad de Medicina en su Centenario

su tarea esencialmente humana. Las adversidades que en ella
padece, son consignadas por él entre las que le ocasiona la
ceguera sufrida en las postrimerías de su vida.
La obra del Dr. González escritor, es admirable. P ara sus
labores didácticas elabora un Tratado de Anatomía y sus Lecciones de Moral Médica. Escribe, además, un Tratado de
Partos ; otro de Patología General y unas Lecciones de Terapéutica. Prepara un manual de Raíces Griegas ; nos lega un
estudio sobre Higiene de Sepulturas ; imprime un tratado de
Cronología, y se da tiempo para escribir un estudio sobre La
Mosca Hominívora, y otro sobre la Estadística del Estado.
Se ha distinguido también como poeta, y su inspiración
borda generalmente sobre la ciencia y la enseñanza.

Xoticias

..
. ''
1

Israel Cavazos Garza

BIBLIOGRAFIA
AGUIRRE PEQUEÑO, Eduardo. Datos para la Historia de
la Escuela de Medicina. Monterrey, 1944.
ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO. Sección "Archivo Escuela de Medicina".

GONZALEZ, José Eleuterio.
t errey, 1885.

Colección de Discursos. Mon-

REYES AURRECOECHEA, Vicente. Historia de la Facultad
de Medicina. En "Vida Universitaria", ~º- 53. Monterrey, 26 ele l\Iarzo 1952.
ROEL, Santiago. Dr. José Eleuterio González. Apuntes Biográficos. l\1onterr ey, 1938.
ROEL, Santiago. Nuevo León. Apuntes Históricos. 7a. Ed.,
l\Ionterrey, 1957.
TORRES H. Martín. La Facultad de Medícina. En "El Porvenir". l\fonterrey, 16 de agosto de 1959, pág. 7.

Identificado plenamente con la vida de Nuevo León, consagra también gran parte de su precioso tiempo a las investigaciones históricas. Su : Colección de Documentos para la
Historia de Nuevo León ; sus: Lecciones Orales de Nuevo León,
y sus Apuntes para la Historia Eclesiástica del Obispado de
Linares, son libros de gran mérito y constituyen las primicias
de la historiografía local ; ya que ha de pasar tiempo para
que la obr a de nuestr os cronistas del siglo XVII sea conocida.
Y :N"uevo León sabe apreciar en todo lo que vale la vida
y la obra del sabio filántropo. Un decreto del Ejecutivo le
declara Benemérito en 1867, y otro del Congreso ratifica en
73 esta justísima designación. l\Ionterrey siente veneración
profunda por el hombre que tantos beneficios le ha prodigado.
Este cariño tiene su apoteosis en el júbilo popular sin precedente por su retorno de Nueva York, aliviado de la vista; o
en el dolor que el 4 ele abril de 88 experimenta con su pérdida eterna.
·

DAVILA, Hermenegildo. Biografía del Dr. José Eleuterio
González. Monterrey, 1888.

81

, l

�Libros

René Marqués, La. víspera. del hombre, Puerto Rico, 1959.
(Selección del Club del Libro de Puerto Rico).
René l\Iarqués, después de triunfar en el drama y en el
cuento, se estrena en la novela con La víspera del hombre,
(1959) primera selección del Club del Libro de Puerto Rico.
una clase de "Book of t he l\Ionth Club" organizada por el
mismo Marqués para fomentar la producción y la divulgación
de la literatura puertorriqueña.

La. víspera del hombre sigue la pauta ya tradicional de
la novela criolla de Hispanoamérica: la presentación de un
protagonista simbólico que se identifica con el escenar io y los
problemas de su país. En cuanto al elemento personal. el
autor penetr a en el mundo interior de Pirulo y lo sigue a
través de su transformación de niño en hombre. El proceso
evolutivo va acompañado de cambios de escenario significativo .

...

1

1

La primera etapa de la vida de Pirulo se desenvueln en
el interior de la isla, rerca de Lares. Hijo ilegítimo de la
campesina Juana y el finquero don Rafa, Pirulo vive con sn
madre y un padrastro egoísta, borracho y violento. Para consolarse, Pirulo se refugia tanto en ·1a naturaleza como en la
finca de San Isidro. Cuando don Rafa vende la finca, Pirulo
sabe que " la seguridad y la paz ya no estaban en la casa grande". (p. 28) E l temporal de San Felipe (1928) termina la obra
de don Rafa destruyendo la finca y poniendo fin a la niñez
de Pirulo. Ya acercándose a la pubertad, Pirulo no puede
aguantar más los golpes del padrastro. Se escapa de la casa
y se encamina hacia el mundo más amplio de la costa.
En Carrizal, la otra finca de don Rafa cerea de Arecibo,
Pirulo vive con su tío Payo. Bajo la protección de don Rafa,

�Libros

84

trabaja, estudia y juega. Poco a po~o se le des1¡&gt;i~rta el s::º
v ~e enamora de Lita, hija de su anngo y co~se_Jero, el ~1e.,ro
FT La evolución hacia la madurez contmua su ma_rcha
v:r~fginosa.
11 día en la playa Lita se deja poseer por Pirul~
v éste se i-iente bastante grande para poseer la he~-ra , Y :
iuar. Lo único que falta ya para que sea hombre es expeumentar el dolor y veneerlo.

r

Raúl nieto de don Rafa se pone tan celoso 9l~e por poco
mata a n'aúl en un peñón de la playa. Cuando ~ehx se desespera al saber que su hija está de~h~nrada, Pirulo sufre de
remordimiento. Luego ese remordimiento s~ trueca en ◄ ~e_specho cuando Lita, pensando en la gran amistad entre Fehx
v Pirulo miente que Raúl fue el culpabl~.. Los dolores de
I'irulo si'guen intensificándos(': Féli~ se smcida; la madi; ~e
Lita se vuelve loca y mata.ª ~u l!1~a a machetazos; Y, a~ o
le revela a Pirulo que es hiJo ilegitimo de don Rafa. r?t_almente aturdido, Pirulo corre a lanzarse al mar pero el esp1r:~u
ele Félix )(' ayuda a reaccionar. Lleg~ a compre1~der &lt;!ue ,~l
problema no era, pues, busear el sentido de la '?da, smo 'ivirla sin esperanza alguna de encontrar su sentido . . . Hoy
sólo era la víspera. El día sería mañana". (p. 26~) Al terminarse el dolor de crecer, Pirulo e~ltra en, la plen~tud d(' .la
vida, dejando a Ca~rizal por el ambiente mas a~1pho d~ . .._\reeibo donde va a vivir en casa de don Rafa y segmr estudiando.
Por sensible que sea la interpretación. de los pensami~ntos v las emociones de Pirulo, éste nunca pierde su valor &lt;;i_mbóli~o. · Su niñez refleja la existencia idílica_ de P~erto Rico
antes d(' la &lt;'onquista española. Pirulo se deJa fascmar tanto
por el ausubo, el coquí y
pi_tirre corno p~r la leyend_~ de
la princesa india. Las alusiones a las dos epocas co_lomales,
aunque coinciden más con los años pasados por Pirulo en
Carrizal, comienzan durante su niñez. A~ude ~ Lares p~ra
escuchar embelesado 1111 discurso revoluc1on~r10 de Alb1zu
Campos, quien ti('ne que recordar a los campesmos ,que el enemiao ya no es España corno en 1868 cuando sr echo el famoso
G ~t · 0 los Estadoh -Unidos. La lucha a muerte entre los
n o sml;nidos
· y Puerto
" Rico se presenta snn
· b oT1cament e ante
Estados
.
los ojos azorados de Pirulo en el ataque del guaraguao contra
el pitirre.

e!

Pna vez en Carrizal, Pirulo resiente_ más las manifestaciones del colonialismo de los Estados Umdos. En la ~scu_ela,
la directora norteamericana le pega porque no, sabe¡;n~1u;_re
decir la jura a la bandera. Pregunta por que la • , • 1stilling Co. produce alcoholado en wz de ron, Y por que el
está prohibido. Lamenta la desaparición de las calesas frente

ron

Libros

a la invasión de automóviles norteamericanos. Cuando Raúl
regresa de los Estados Unidos convencido de la superioridad
de ese país, Pirulo le recuerda que Puerto Rico tiene que ser
libre. En su afán de criticar todo lo norteamericano, René
1\Iarqués muestra una predilección anómala por todo lo español. La india Marcela, qne durante la nifiez de Pirulo se identifica con la princesa legendaria, se pasea por el bosque cantando ¡ letanías en latín! Unos cuantos capítulos se dedican a1
retrato del inmigrante español Francisco Domingo Abreu.
Justo, honrado y trabajador, se le perdonan las aventuras
amorosas como parte de su carácter pintoresco. En la finca,
el español Abren y después su yerno don Rafa dan buenas
condiciones de trabajo a sus peones, los invitan a tertulias
en la casa grande y se preocupan por sus problemas p ersonales. ¡ Qué distintos de los hacendados pintados por el muralista Diego Rivera y por tantos novelistas hispanoamericanos
del siglo veinte!
Siguiendo la comparación entre el desarrollo de Pirulo
y de Puerto Rico, ~e insinúa que el próximo paso será la independencia. Pirulo, ya vencidos los dolores de crecer, empezará a vivir más como fodividuo. El autor espera que Puerto
Rico, inspirándose en la tradición autóctono-española, también
llegará a ser independiente. La mezcla de incertidumbre y de
optimismo con que Pirulo se dirige a A.recibo refleja la actitud
del autor respecto al futuro de su país.
Si se trata de evaluar La víspera del hombre dentro del
marco de la novela hispanoamericana, hay que señalarle algnnos defectos. Su rriollismo no concuerda eon el afán actual
de tantos escritores de huir de los temas telúricos para hilvanar sus argumentos alrededor de temas sicológicos, fantásticos
y filosóficos. En el plan general de la novela, se nota la influencia de Don Segundo Sombra (1926) aunque no se puede
colocar en el mismo nivel artístico con la novela de Guiraldes.
En las dos obras, un niño crece creyéndose pobre. Los dos
~on hijos ilegítimos que acaban por ser rrconocidos por el
padre finquero. Los dos son figuras simbólicas que anuncian
una nueva época para su país: el joven argentino :va no puede
ser gaucho mientras que Pirulo ya no puede ser jíbaro porque
los tipos pintorescos tienen que ceder ante el empuje de la
&lt;'ivilización del siglo veinte. En cuanto a esa trama esquelética, La víspera del hombre se distingue de Don Segundo
Sombra en que las insinuaciones acerca de la paternidad del
protagonista son demasiado obvias y no permiten que el leetor
comparta la inquietud y la desorientación que siente Pirulo
al saber su origen verdadero. El exceso de elementos criollos,
tan variados que a veces parecen traídos por el pelo, dan a la

�8(1

Libros

novela cierto aspecto ar tificial que _-_debi~it~ ~l mensaje d;l
autor Debido a su gran preocupacion d1dachca, a 11arques
,;e le ·han escapado algunos detalles de su mundo noveles~?:
aunque Raúl llega a ser el contrincante ~e ~irulo, no es h1J~
de don Rafa como éste sino nieto, pero Jamas se ah:de a su!
padres. en el capítulo del desgrane de gandules, dona !sabe
p~rece 'ser un personaje importante (:págs. 218_-219) pero nur
ca se revela quién es; y la madre de Lita no e:x1ste en la nove a
hasta el penúltimo capítulo cuando, enloquecida por la muerte
de Félix, mata a su hija.
La. víspera. del hombre, a pesar de sus defe~!os, .es u~a
novela importante para Puerto Rico. Da expres1on ~tera_ria
al punto de vista de los que no quieren que Puerto Ric_o s~ga
bajo la tutela de los Estados Unidos. La novela esta bien
l'Onstruída en general. Es. decir que. el autor repasa de
en cuando episodios anteriores; s~ su:ve de 1~ retrospecc10n
en dos ocasiones distintas y maneJa bien el dialogo. y el monólogo interior, aunque a veces Pirulo se intelectualiza ~emasiado al hablar por el autor. Ya consagrada la fama !iteraría de René Marqués en el cuento y en ~l dra~a, La. VISpera
del hombre inau(Yura una nueva época literaria para Puerto
Rico. Teniendo ~n cuenta la alta calidad de las otras obras
de l\larqnés, no sería de más esperar que se super~ra en s~s
próximas novelas. Con La. víspera d; l hom~re, Rene.Jfarques
, ha lanzado no -sólo a un nuevo genero smo tambien a una
; 1~eva empresa que no puede menos de ~ontrjbuir en alto grado al de:,arrollo de las letras puertorriquenas.

~';Z

Seymour Menton
University of !Cansas

Manuel GálYPz, Perdido en su noche. Buenos Aires: Editorial
8udamerieana, 1958, 250 pp.
De la pluma del insi1?ne y fecund_o novelista ~rgentino
)[anuel Gá!vez ha ,;alido otra novela, titulada Per~do en su
noche. Parece que su edad bastante avanzada (nacio e_n 188?)
no le ha quitado su capacidad vital, para _la la~or liter~r1a,
pne~ t'n los últimos c•inco años logro pnbhc_ar cm~i no\elas
de diversos temas. .Aunque la estrel~a de Galve~ s1.,ue ª.umhranclo el campo de la ficción argentma, ya no tiene el mismo

Libros

81

resplandor que antes. H an aparecido otros autores valiosos
-::.\Iallea, Borges, Castro, Mujica Láinez, Bioy Casares- y a
ellos les cede paso Gálvez. De las nuevas tendencias en la
ficción de un país, Gálvez casi hace caso omiso, manteniéndose
firme en su molde tradicional que proviene en gran parte de
los preceptos novelescos franceses del siglo pasado.

P~dido en su noche trata de un joven argentino que se
ve obligado por su madre arrogante y dominadora a ingresar
en la Compañía de Jesús, faltando toda voeación para la vida
religi?sa. Las dudas e inquietudes que experimenta el protagomsta (Teodoro Troncoso) durante el Noviciado y aun
después de ordenarse constituyen un tremendo conflicto moral que plantea Gálvez con mucho tino. Le atormenta y a&lt;Yobia su vida de jesuita y por fin hace una decisión tan difícil
como aterradora, cuelga los hábitos. Así, jesuita apóstata, es
aborrecido de toda su familia y de muchas personas del barrio•
sólo una mucamita simpática lo acepta, y con ella se casa po;
p_uro amor. Pero a poco tiempo él siente la necesidad ünper1osa de entrar en la Casa de Dios, de arrepentirse, de salvarse. En un arranque de fervor religioso se arrodilla ante
el alta y dice: "¿Por qué, Dios mío, te dejé? ... Te amo, Dios
mío. No permitas que me condene". (pp. 238; 240) Sale de
la iglesia atolondrado, confuso, tambaleante, y al cruzar la
calle en este estado de perturbación emocional un automóvil
lo atropella. Muere pocos días después.
En el tema y el argumento de Perdido en la noche se nota
cierta correspondencia con la vida y unas obras anteriorf'S de
Gálwz. En primer lugar, recordamos que en su juventud renunció su creencia religiosa para recobrarla después y hacerse
defensor ar~i~nte de la f~ católica. Y notamos también que
un tema rehg1oso, en particular el conflicto entre la vida clerical y las pasiones humanas, forma el telón de fondo de otra
noYela suya, Miércoles Santo. Asimismo, a travfs de otras
obras, como La sombra. del convento y una novela reciente
~~ nsito Guzmán, _se percibe un profundo sentido moral y re~
hg1oso. En Perdido en su noche el significado- reli&lt;Yioso es
bastante evidente: la regeneración espiritual de Te~doro y
más aún su negativa de rechazar a Dios cuando abandona la
Compañía de Jesús, dan prueba de uua fe inquebrantable, de
un l1ondo sentimiento religioso que va más allá de lo puramente doctrinal y formalista de la religión. Parece que la
sewridad inexorable y la disciplina inflexible de los Jesuitas,
contra las cuales se rebela Tcodoro, se oponen ideológicamente
a la pura y sencilla devoción religiosa que profesa al final de
la obra.

�Libros

88

Libros
89

La narración procede directament_e, _con la ~isma sencillez de forma y expresión tan caracteristlca de. Galvez. Aunque de ao-uda captación psicológica e introspectiva, sobre todo
en cuant~ al retrato del jesuita y de su madre, _el relat? nunc~
incurre en complejidades abstrusas de pensamiento e idea, ni
en estructuras intrincadas de léxico y de sintaxis. El arte de
Gálvez se esconde bajo su ap~rente facilidad de, n_arrar. ~sta
simplicidad y claridad no deJa de asombrar, maxi~e en _vista
del tema un poco difícil y enredado. La_ fama ht~r~;ia de
Gálvez ya está hecha, desde hace muchos anos; adqumo gran
prestigio v popularidad con obras maestras como El mal metafísico1 Ñacha Regules y La maestra normal. Gálvez tendrá
c11-1e escribir una novela extraordinaria, p~ra super.ar o al m~no&amp; igualar a estas obras en valor artistico y en import~D:cia
literaria. Perdido en su noche no alcanza este gran merito,
aunqne está bien escrita y desarrollada y tiene to~_ues novelísticos bien logrados. Y agregamos est&lt;&gt;--9.ue los Jove11;es _escritores argentinos, sobre todo los que aspiran a una tecmca
segura y una prosa clara y directa, pueden aprender mucho
del arte de Gálvez.

Myron I. Lichtblau
University of Siracuse, N". Y.

ESTUDIOS. Volumen I, Número 1, Fragmentos de Literatura Hebreo-Española, publi5!ación del Instituto Central de
Relaciones Culturales Israel-Iberoamérica, España y Portugal,
)farzo de 1959, 16 East 66th Street, New York, N. Y., Estados
Unidos de América.
El Instituto Central de Relaciones Culturales Israel-Iberoamérica, España y Portugal está tra~aja~do intensame~ite en
una serie de publicaciones de gran mteres para estudiar lo~
aportes de la cultura hebr~a. al mundo_ occidental durante ~as1
veinte sio-los de contacto mmterrump1do. ~fochas comumdades judaicas se focorporaron definitivan:ente a la vida del Occidente después de la diáspora, se enraizaron h~n~amente en
la vida de los pueblos escogidos por ellos para nvir, pero salvaron la esencia misma de su ser hebreo Y, en estas nu~vas
condiciones, desarrollaron, con una intensidad q~1e no, tiene
paralelo en la historia d~ 1~ ~ultura, toda ~na !iloso!1a que
siempre fue fiel a los prmc1p1os de su propia f1Iosofia. Un
caso que merece toda nuestra atención es el de los hebr eos

que encontraron en_el sue!o. español una nueYa patria y donde
desarrollaron amphas actividades culturales. Tanto en la España ~rabe como en la España cristiana, los judíos juegan un
papel importante en el campo intelectual. Recuérdese la importancia -señalada en muchas ocasiones por .Américo Castro
y otros inYestigadores- de los hebreos que forman parte en
el equipo de sabios de la E scuela de Traductores de Toledo
fundada por Alfon~o X ~l Sabio; as~mismo, en la España ára~
be, los h ebreos supieron mtegrarse, sin perder su personal4dad
a las formas sociales imperantes y llegaron a ocupar cargo~
~olíticos de importancia, principalmente, en la época del Califato. Los 11ebreos españoles, aun después de su bárbara expulsió~ del territorio español, en la nueva diáspora fueron
excepcionales aun entre sus mismos hermanos de raza. su
permanencia en España, el contacto íntimo con dos cult~ras
distintas, les dió una flexibilidad y unos hábitos intelectuales
inconfundibles.
El presente número de ESTUDIOS, primero de la serie
presenta una antología de cuatro escritores hebreo-españole~
de la llamada época clásica de la literatura judaica española:
Shlomo Ben Yehuda Ibu Gabirol, Bahya Ben Josef Ibn Pakuda
-r:ehuda Ben Samuel Halevy y :M:oshe Ben l\faimon (Maimó~
mdes). I;a presentación de esto~ cuatro autores está precedida
de un prologo -~o sabemos qlllen es su autor ni el r ecopilador de la antologia- en el cual se hace una exposición de los
momentos culminantes del pensamiento hebreo español v de
su _influenci_a en la vida intelectual del país. El Dr. León
DuJovne, ~membro de la Sección de Filosofía del Consejo de
Intercamb10 Cultural Argentino-Israelí ha colaborado en la
preparación del libro y creemos -esto es sólo una conjeturaque a él se debe el prólogo.
Shlomo Ben Yehuda Ibn Gabirol nació en Málao-a en
el año 1021! cuan?o ape~as comenzaba~ a aparecer las primemeras mam!estac1~n~s literarias en el Reino de Castilla y en
todos los remos cristianos de la España no musulmana. Para
esta.fecha la poesía hebrea tenía ya detrás de sí una tradición
glo:iosa. Ibn Gabirol es quizá el poeta más personal de toda
la epoca : poeta de la soledad, busca en Dios aquello que no
puede encontrar entre los hombres. Poeta eminentemente religio~o, los_ acentos místicos suenan en él con un dejo de verdad imposible de hallar en los demás. Su influencia dentro
de la literatura hebrea y aun dentro de la filosofía cristiana
es grande. Alguien ha apuntado que muy bien pudiera ser
un precedente español de Baltasar Gracián, el escritor de la
soledad y de la amargura. Se han seleccionado fragmentos

•

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00

de La Corona Real y también una composición poética que
fiaura en la liturgia del rito español para el día de las expiaci~nes. Bahya Ben Josef Ibn Pakuda, español zaragozano, de
cuva vida se conocen muchos detalles, es otro de los escritores
in;luídos en esta antología. Es un filósofo que enfoca sus actividades principalmente hacia conclusiones éticas, con el objeto de fortificar la re-ligación del hombre con Dios. Se han
incluido selecciones de su obra Doctrina de los Deberes de los
Corazones el sexto pórtico donde hace una exposición teológico-filosófica de la virtud de la humildad, y otra del déeimo
pórtico en la que habla del amor de Dios y de la senda del
amor. Yehuda Ben Samuel Halevy nació en la gótica Toledo
&lt;'11 el año 1085 • poeta precoz creó alrededor de sí un ambiente
de amabilidad,' de cortesía, de elevación poética y de sinceridad; polifacético en sus actividades, es por encima de t?do
un poeta de gran inspit'ación. Transcribo unos versos dedicados a él por otro poeta hebt·eo:

Libros

01

dos" es quizá la obra más estudiada de la filosofía hebrea
sobre todo en lo que se relaciona con los principios funda~
~entales del ser y de la ontología en general. Se han selecc10nado para este volumen los párrafos dedicados a la profecía.
. Creemos que _es!a publicació~1 es de excepcional importan&lt;'ia para_ el conocimiento de la literatura hebrea y felicitamos
a sus editores, esperando que en sucesivas entreaas se nos den
otros valiosos testimonios del pensamiento heb;eo.

Juan Antonio Ayala
Universidad de Nuevo León.

¡, Cómo un tierno joven, corto de años

carga ya sobre sus hombros con altas moles del espíritu?
O ¿ cómo un adolescente domeña a los bravos,
estando a1ín en su mocedad, como eapullo en flor?
He aquí que de Sefr alboreó, para iluminar
por toda la longitud del orbe y por toda su amplitud.
y con mano poderosa, desde lo alto de las P léyades
se ha mostrado, no a través de una simple ventana ...
No solamente es poeta, sino que sus escritos S&lt;' extienden
y con gran éxito hacia el campo de la filosofía, que entonce~
&lt;,;e desenvolvía dentro de un riuevo renacimiento nroplatóni&lt;'o
Y arif,totélico. Su obra máxima en este aspecto es El Cuzari,
cliálogo entre un rabino y el Rey de los Cuzares. Re han
incluido en esta antología fragmentos del diálogo y además el
0

Himno de la Creación para la mañana del Día del Gran Ayuno,
la excelente traducción de Don ~Iarcelino Menénclez y
Pe1ayo.

fü

E l último autor seleccionado es Moshe Ben Maimon. &lt;'onoeido mejor por su nombre latinizado · Maimónides. Cordobés.
de estirpe senequista, conoce las amarguras del destinro y
vivP principalmente en el ~Iedio Oriente, donde escribe sus
obras mác; importantes. La presencia de l\faimónidcs en la
Filosofía Occidental es decisiva. Emile Saisset dijo: "l\Iaimónides es el precursor de Santo Tomás de Aquino y la "Guía
de los Perplejos" anuncia y prepara la "Summa Theológ-ic~"Esta obra de l\faimónides "Guía de los perplejos o descarrta-

)Iari_? Pei, La ~ avillosa Historia del Lengua.je. (Traducción
espan?la p_or David Romano, Doctor en Filología Semítica de
la Umvers1dad de Barcelona) Espasa-Calpe, S.A. Madrid, ]955.
. Aunque ~d~tado en_el año de 19.,5, nos llega ahora este
libro de_l r,ublic1sta i\Iano .A. Pei, "La Maravillosa Historia del
Lengua~e . He usado intencionalmente la palabra 'publicista'
referirme. a ~~~ a_utor, pues aunque Pst(&gt; en posesión de una
catPdra de hngmstica en la l'niversidad de Columbia v lleve
la voz cantante _en muchos Congresos de Lingüística que sé
lleva!1 a cabo mas allá del Bravo, la actividad de Mario Pei
l1a sido Y ec; f~n?amen~almente la de. u_n publicista que ha
en_contrado e_l facII_ cammo de dar sem1d1geridos al gran plÍ~hco una serie de libros sobre materia tan difícil con la frivoh_~ad propia de un publicista. Está todavía re~iente la edicwn ,-;--o~tubr_e de 1958- de su libro "Language for everybody , m1sc&lt;'lanpa confusa de todas las teorías lingüística&lt;; que
hasta el presente se conocen. DPspm~s de len· este su libro
"La Maravillosa Historia del Lenguaje" hemos llegado hasta
a dudar de la bondad y de la legitimidad del doctoral título
que ostenta el traductor; es imposible que un lingüista europeo pued~ estar de _acuerdo y sPrvir de instrumento para la
pr_opa~_ac1on de las ideas y doctrinas de Pei. Ha sido la pubhcac1011 d(' esta obra un error fundamental de una Editorial
tan ~creditad,a, como lo es Espasa-Calp&lt;' y no concebimos &lt;·óm~
el mismo catalogo que anuncie "Los Orígenes del Español" de
Don Ramón l\fenfodez Pinal y muchas ele las obras fundamentales de Karl Vossler, pueda también anunciar esta obra.

ª!

0

�02

Libros

Es evident!', ann para nn alumno apenas iniciado en los secretos de la metodología lingüística, que hasta el presente los
Estados Unidos no nos han dado nada de importancia en este
terreno. Los lingüistas norteamericanos, salvo raras y honrosas excepciones, permanecen ~ún en el campo ,d~l compar!tismo cuando no en las aberraciones de una fonetlca pragmatica, ~xcelente para la enseñanza de :un !dio,IIl:a -el iélioma
in"'lés- pero que no tiene trascendencia cientifica alguna. El
intelectualismo o antimentalismo de L. Bloomfield es aun hoy
la teoría que informa todas las actividades de los lingüistas
norteamericanos y que postula el principio de que "el sistema
nervioso es el punto del que debe partir el lingüista par'.1 su
estudio, y no de un elemento presupuesto por los mentahstas
y tan problemático como el espíritu, la mente o la voh~_ntad.
El lenguaje es una reacción, un "b~havior' ~nte un estn~ulo
estrictamentP físico". Aunque :Mario A. Pe1 no es estrictamente un antimentalista1 sin embargo sus actitudes pragmáticas y sus consecuencias en el plano ill:1güístic? se derivan -~irectamente de las doctrinas de Bloomfield. Cierto es tamb1en
que esta clase de libros, como los escritos po~ Pe~, suelen ser
un gran éxito de librería por su concepción s1mphsta y su superficialidad amena la mayor parte de las veces. Pero no
eonfundamos éxito con seriedad, no confundamos los resultados económicos con el rigor científico y, sobre todo, con la
verdad.

La. Maravillosa Historia del Lenguaje es un "totum revo1utum" de teorías tendencias y escuelas, imposibles de conciliar desde un pu~to de vista estrictamente _científico. ~ay
capítulos dominados por el pensamiento estrictamente positivista otros de carácter com-paratista, otros meramente descriptivos y otros finalmente, que yo llamaría de carácter ilusorio y, para emplear un término mexicano, de "movida"; me
refiero a la parte final de la obra dedicada a la Lengua Internacional como posibilidad lingüística, divagación que puede
ser mu/ útil para los ratos de ocio, pero que no en~ra _den~ro
de los intereses inmediatos y académicos de un autentico_ lino-üista. Posiblemente la única parte de valor en todo el hbro,
~or su carácter descriptiv?, es la . dedi~a~a a Las Lenguas del
Mundo una vista de conJunto sistemahca que puede ser de
utilidad para un estudio de lingüística genética. Todo lo demás, como hemos señalado, está girando alrededor de un falso
&lt;:entro. Señalaremos brevemente alguno de los errores de bulto
que se le escaparon al autor y al traductor.
El primero de ellos es el falso empleo_de una terminología
sistemátiea que no ha sabido ser traducida exactamente por

Libros

93

el _traductor: los términos lenguaje, lengua y habla, son ya
~iversales después de la discriminación que hizo de ellos Ferdinand de Saussure en su Curso de Lingüística General. Es
verdad que en inglés esta terminología no ha sido aún adoptad~ ~n su generalida~, pe~·o el traductor, Doctor en Filología
sem1tica por ~na Umversidad española tenía obligación de
aclarar su sentido a los lectores de habla española, puesto que
estos tres términos, bien diferenciados, son usados universalmente por todos los lingüistas españoles, seguidores de la Escuela ginebrina, o de la Escuela de Munich. Léanse para
comprobarlo las obras ele .Amado .Alonso Dámaso Alonso Pedro Salinas, Carlos Bousoño, Samuel GiÍi Gaya, Alarcos 'Llorach, Salvador Fernández, etc. Habla el Dr. Peí (pág. 19)
de una superestructura románica en el in"'lés • desde luego el
término es nuevo en lingüística y evidente~ent~ trasladado del
lenguaje político o económico; esta palabra está actualmente
de moda y se empl_ea, en la mayoría de los casos, para designar
todo aquello que ignoramos o suponemos; pero en la ciencia
n? se trata ni se manejan suposiciones; posiblemente ha querido el autor hablar de superestrato o quizá de adstrato de
préstamos llegados al inglés por distintas vías. En la mi~ma
pá~ina ~e da com~ fecha de la conquista de Tracia, por los
legionarios de TraJano, el año 100 antes de Cristo.
Ot~o de lo~ errores -error de orden pragmático heredado
del anhmentahsmoes la concepción de la len"'ua
como un
•
•
t:,
?.rgamsi:no Yn-o y la fácil comparación de entrambos (pág. 23)
Del rrusmo modo que ocurre con los seres vivos, también las
~eng\1as muere,~, etc." Podríamos remitir a nuestro autor el enJund10so estudio del lingüista italiano Benvenuto Terracini
"Cómo ~~ere una }engua" ( en Conflictos de Lenguas y de Oul~
tura, ediciones Iman, Buenos Aires, 1951). Al hablar de los dialec~os Y de la evolución de los mismos, autor y traductor, se han
olY1~ado dl' aclarar al Ieetor dos conceptos fundamentales que
e_xphcarían la d~rivación de cier_tos dialectos o aspectos peculiares de determrnadas formas dialectales en lenguas miportadas : la_ len~a centr~l y la lengua marginal, son dos conc&gt;eptos
de capJtal 1mportanc&gt;ia para estudios evolutivos de lingüística.
Al estudiar los Componentes del Lenguaje (Parte II Los
Elementos Constitutivos del Lenguaje, pág. 65 y s.s.), se' confunden, como en todo el libro, los conceptos de lengua y habla,
se da una explicación falsa del signo lingüístico de la composición de signos o integración de conjuntos de ~ignos a base
de morfemas y de semantemas. En griego, al menos en el
que nos enseñaron a nosotros, el verbo semainein (no semaino)

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significa, propiamente, señalar y no significar, de aquí parte
precisamente uno de los errores fundamentales de sus concepciones, -tácitas siempre- del signo lingüístico.
Podríamos señalar aún cientos de falsas concepciones lingüísticas de todo el libro. El espacio limitado de este comentario no nos permite extendernos en más consideraciones.
Para finalizar señalaremos una falsa idea que el Dr. Pei tiene
de la Filosofía del Lenguaje. En la página 69 afirma lo siguiente: "Y en especial, ¿ existe una "filosofía" del lenguaje,
un sistema que nos permita reducir Ja totalidad de las lenguas
a común denominador, brindándonos la posibilidad de generalizar y de llegar a conclusiones de validez universal"! Evidentemente su idea de la Filosofía del Lenguaje es totalmente
falsa y ningún filósofo del Lenguaje, desde Dante hasta Vosslrr, ha propugnado tal idea.
1\li interés hacia los libros de lingüística se centra especialmente en sus repertorios bibliográficos. ¿Es posible que
sea de fiar un estudio lingüístico serio, cuyas fuentes ignoran
toda la evolución científica que se ha producido desde Ferdi111md de SaussureY AES posible que al abordar La. Maravillosa
Historia del Lenguaje, se ignore a Bally, Sechehaye, Vossler,
Spitzer, el Círculo de Praga, Ja Escuela de Copenhague~ ...
DC'sgraciadamente, el libro de Mario A. Pei, ignorando todo
esto, pretende saberlo todo.

Juan Antonio Ayala
Universidad de ~ueYo León

1

'

�En el próximo número de ARMAS Y LETRAS se publicarán los siguientes estudios:

LA EDUCACION HUMANISTICA
EN EL SIGLO XX
por Juan Antonio Ayala
EL HOMBRE EN LA NOVELA
DEL SIGLO XX
por Alfonso Rangel Guerra
EL PENSAMIENTO ECONOMICO
Y LAS CIENCIAS SOCIALES
EN EL SIGLO XX
por Calvin P. Blair
EL DERECHO INTERNACIONAL
Y EL MOMENTO SOCIAL Y
POLITICO ACTUAL
por Alberto García Gómez
EL ESTUDIO DE LA HISTORIA
EN EL SIGLO XX
por Arthur Smith
PRINCIPALES CORRIENTES
FILOSOFICAS EN EL SIGLO XX
por Agustín Basave Fernández del Valle

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>■eTl1ta

tle la IJ■lvenldad de Naevo IM■

Alfonso Reyes, Silueta del Indio Jesús • Serge P. ·
Darmon, Voltaire, Historiador Moderno • Luis Horacio Durán, Ca.nció

a el Regreso • Sergio
G egorio Guadaña • Myron

I. Lichtblau,. El tema d L cía Miranda en la. novela

argentina. • Juanita S ri' no, Romance al Río del
Tiempo • J ean Siro1,
1958 • Christian B

putnik y sentido del

Humor

sobre Robert Musil
Noticias • Libros.

ENERO/MARZO DE 1959

A~O 2 / Segunda Epoca

��MY~
REVISTA DE LA rXIYERSlDAD DE xeEVO LEO~
ReYista de la Universidad de Xuevo León
Rector
ARQ. JOAQ"GIX A. MOR.\

Secretario General :
LIC. ROQUE GOXZALEZ SALAZAR

Año 2, No. 1

Ener o/ Marzo de 1959

Segunda Epoca

SUMARIO

Departamento de Extensión Universitaria:

Alfonso Reyes, Silueta del Indio Jesús_____________________ 5

LIC. ROGELIO VILLARREAL

Serge P . Darmon, Voltaire, Historiador Moderno__________ 9
Sergio F ernández, Vida de Don Gregorio Guadaña ________ 18

Director de la Revista :
LIC. JUAX AXTOXIO AYALA

Myron L. Lichtblau, El Tema de Lucía Miranda en la No-

vela Argentina_________________________________________ 23
Jean Sirol, La Constitución Francesa de 1958 ______________ 37
Christian Brunet, Sputnik y Sentido del Humor ___________ 51

Dos Estudios sobre Robert MusiL _________________________ 65
Noticias --------------------------------------------------- 77
PRECIO DE SUSCRIPCION
UN AtilO ( cuatro números)

Dirección:

En México: Yeinte pesos

Washington y Colegio Civil

Otros países: Dos dólares

Monterrey, N. L., México

�Aifonso Reyes /

SILUETA DEL INDIO JESUS

VINO

el día en que el indio Jesús, a
quien yo encontré en no sé qué pueblo, se me presentara en
México muy bien peinado, con camisa nueva y con µn sombrero
de lucientes galones, a la puerta de mi casa. Sólo el pantalón,
habido a última hora en sustitución del característico calzón
blanco, para que lo dejaran circular por la ciudad los gendarmes, dE)sdecía un poco de su indumento. Había resuelto venir
a servir a la capital -me dijo- y dejar la vida de holganza.
:N"o contaba el tiempo para Jesús. Recomenzaba su existencia
después de medio siglo con la misma agilidad y flexibilidad
de un muchacho.
-¿Pero tú qué sabes hacer, Jesús ?
Jesús no quiso contestarme. Presentía vagamente que lo
podía hacer todo. Y yo, por instinto, lo declaré jardinero, y
como tal le busqué acomodo en casa de mi hermano.
Aquel vagabundo mostró, para el. cuidado de las plantas,
un acierto casi increíble. Era capaz de hacer brotar flores
bajo su mirada, como un fakir. Desterró las plagas que habían
caído sobre los tiestos de mi cuñada. Todo lo escarbó, arrancó
y volvió a plantar. Las enredaderas subieron con ímpetu hasta
las últimas ventanas. En la fuente hizo flotar unas misteriosas
flores acuáticas. De vez en vez salía al campo y volvía cargado
de semillas. Cuando él trabajaba en el jardín, había que emboscarse para verlo; de otro modo, suspendía la obra, y decía:
"que ansina no podía trabajar", y se ponía a rascarse la greña
con nn mohín verdaderamente infantil.
Y las bugambilias extendían por los muros sus mantos
morados, las magnolias exhalaban su inesperado olor de limón;
-5-

�Silueta del Indio Jesús

6

las drlicadas begonias rosas y azules prosperaban entre la
sombra, desplegando sus alas; los rosales balanceaban sus
coronas; las mosquetas derramaban aroma de sus copitas
blan&lt;:as; las amapolas, los heliotropos, los pensamientos y nomeolvides reventaban por todas partes. Y la cabeza del viejo
aparecía a veces, plácida, coronada de guías vegetales como
en las fiestas del Viernes de Dolores que celebran los indios
en las canoas y chalupas del Canal de la Viga.
¡ Qué bien armonizan con la flor la sonrisa y el sollozo
del indio! ¡ Qué hechas, sus manos, para cultivar y acariciar
flores! De una vez Jesús, como su remoto abuelo Juan Diego,
dejaba caer de la tilma -cualquier día del año- un paraíso
de corolas y hojas. Parecían creadas a su deseo : un deseo
emancipado ya de la carne transitoria, y vuelto a la sustancia
fundamental, que es la tierra.

* * *
Jesús sabía deletrear y, con sorprendente facilidad, arabó
por aprender a leer. El esfuerzo lo encaneció poco a poco.
Comenzó a &lt;:ontaminarse con el aire de la ciudad. La inquietud
reinante se fue apoderando de su alma. El, que conocía de
cerca los errores del régimen, no tuvo que esforzarse mucho
para comprendrr las doctrinas revolucionarias, elementalmente interpretadas según su hambre y su frío. A veces llegaba
tarde al jardín, con su elástico paso de danzante, sobre aqtH•llas piernas de resorte hechas para d combate y el salto, aunque algo secas ya por la edad.
Es que Jesús se había afiliado en el partido de la rCYolución y asistía a no sé qué sesiones. Y o vi brillar en su cara
un fuego extraño. Comenzó a usar dr reti&lt;:encias. X o nos wía
con bnenos ojos. Eramos para él familia de privilegiados,
contaminada de los pecados del poder. A rl no se le embaucaba, no. Harto sabía él que no estábamos de acuerdo con los
otros poderosos, con los malos; pero, como fuere, él sólo creía
en los nuevos, en los que habían de venir. A mí, sin embargo,
"me tenía ley", como él decía, y estoy seguro de que se hubiera
dejado matar por mí. Esto no tenía que Yer con la idea política.
Una tarde, J esús depuso la azada, se quitó el sombrero,
me pidió permiso para sentarse en el suelo, diciendo que estaba
muy cansado, y luego dejó escapar unas lágrimas furtivas.
Comprendí que) quería hablarme. Siempre. en él, las lágrimas
anunciaban las palabras. Había una deliciosa dulzura en sus
discursos, una quejumbre incierta, un ansia casi amorosa de

7

Alfonso Reyes

llanto. Era como si. pidiera a la vida -más blanduras. Hubiera
sido capaz de reñir y matar sin odio: por obediencia, o por
azar. Porque el indio mexicano se roza mucho con la muerte.
Caricia, ternura había en sus ojos cierto día que tuvo un encuentro con un carretero. Este acarreaba .p iedras para embaldosar el corral del fondo. Yo los sorprendí en el momento en
que Jesús asió el sombrero como una rodela, dio hacia atrás
un salto de gallo, y al mismo tiempo sacó de la cintura el
cuchillo -el inseparable "belduque"- con una elegancia de
saltarín de t~atro. Yo lo oí decir, con una voz fruiciosa y
cálida:
-¡ Hora sí, vainos a morirnos los dos!

Costó algún trabajo reconciliarlos. Pero hubo que alejar
de allí al carretero. Todos adivinamos que aquellos dos hombres, cada vez que se encontraran de nuevo. caerían en la
tentación de hacerse el mutuo servicio de matarse.
Aquella melosidad lacrimosa que hacía de Jesús uno como
bufón errabundo, frecuentemente lo traicionaba. Iba más lejos
que él en sus intentos; disgustaba a la gente con sus apariencias de cortesía serYil; daba a sus frases más palabras de las
que harían falta, cargándolas de expresiones ociosas, como de
colorines y adornos. Indio retórico, casta. de los qne encontró
en la Nueva España el médico andaluz Juan Cárdenas, mediado.
el siglo XVI. Indi.o almibarado y, a la vez, temible.
Pf'ro no era esto lo que yo quería contar, sino que Jesús
sr puso de pronto un tanto solemne y me pidió un obsequio:
-Quiero -me dijo- que, si no le hace malobra, me regal e el niño una Carta Magna.
-¿,l'na Carta Magna, Jesús? ¿Un ejemplar de la Constitución? &amp;Y tú para qué lo quieres?
-Pa conocer los Derechos del Hombre. Y o creo en la
libertad, no agraYiando lo presente, niño.
Entretanto, comenzaba a desctúdar el jardín y algunos
rosales se habían secado.

*

*

*

Jesús vol vió al campo un día, donde no permaneció más
dP nn me-5. ¿ Qué pasó por Jesús 1 AQué sombra fue ésa que el
campo nos devoh·ió al poco tiempo, qué débil trasunto de
Jesús! Todo el vigor de Jesús parecía haberse sumido , como

�8

Silueta del Indio Jesús

agua en suelo árido. Ya casi no hablaba, no se movía. El
viejo no hacía caso ya de las flores ni de la política. Dijo
que quería irse al cerro. Le pregunté si ya no quería luchar
por la libertad. No: me dijo que sólo había venido a regalarme
unos pollos; que ahora iba a vender pollos. Inútilmente quise
irritar su curiosidad con algunas noticias alarmantes: la revolución había comenzado; ya se iban a cumplir, fielmente,
los preceptos de la Carta Magna. No me hizo caso.

Serge P Darmon / VOLTAIRE,

HISTORIADOR MODERNO

"Es demasiado fácil hacer el retro/o de VOLTAIRE eliminando lo
que estorba."

-Hora voy a vender pollos.

e

-Pero ¿no te cansas de ir y venir por esos caminos, trotando con el huacal a la espalda 1

R. POMEAU

ON sólo ver escrito el nombre de
VOLTATRE, ciertas personas se creen perdidas y piensan que
la maldición del cielo está sobre ellas. El juicio estrecho
es un producto de todos los tiempos y de todos los climas: no
hay que asombrarse. No queremos plantear, hoy, a propósito
de VOLTAIRE, ningún problema moral o ireligioso. Solamente
hablar de uno de los numerosos aspectos de su obra genial, de
una de esas cosas a las cuales hubiera podido aplicar su palabra: "Hice un poco de bien; es mi mejor obra."

-¡ Ah, qué niño ! ¡ Si estoy retejuerte !

Y cuando salió a la calle lo ví sentarse en la acera, junto
a su huacal, y me pareció que movía los labios. ¿Estará rezando? pensé. No; Jesús hablaba, y no a solas: hablaba con
una india, también vendedora de pollos, que estaba sentada
frente a él, en la acera opuesta. Los indios tienen un oído finísimo. Charlan en voz baja y dialogan así, en su lengua,
largamente, por sobre el bullicio de la ciudad. La india, flaca
y mezquina, tenía la misma cara atónita de Jesús.

* * *

Estos indios venían a la ciudad -estoy convencido- más
que a vender pollos, a sentirse sumergidos en el misterio de
una civilización que no alcanzan; a anonadarse, a aturdirse,
a buscar un éxtasis de exotismo y pasmo.

Se considera generalmente que la Historia en lengua francesa empieza con el "Discurso sobre la Historia Universal" de
Bossuet, en 1679. En efecto, esta obra marca el principio de
una corrirnte importante y rica, pero que no debía alcanzar
su verdadero valor hasta de un escritor prestigioso dedique
al problema parte de su genio: VOLTAIRE. (1)

Nunca entenderé cómo fue que Jesús, a punto ya de convertirse en animal consciente y político, se derrumbó otra vez
por la escala antropológica, y prefirió sentarse en la calle de
la vida, a verla pasar sin entenderla.

1910
(Inédito)

•.
r

Cuando éste se dedica a la Historia, ha tenido ya predecesores ilustres y sería un error considerarle como el creador
de un género nuevo. La verdadera importancia de VOI,TAIRE
está en la orientación que iba a dar a la materia histórica,
haciendo de ella no el tema de un mero arte literario, sino
una ciencia auténtica, estableciendo principios que prevalen
todavía en los estudios de'los historiadores de nuestro tiempo.
Y sin embargo cuando VOLTAIRE escribe, la mayoría de
los documentos están escondidos, en poder de tres potencias
celosas de su autoridad y cuidadosas de esconder los acontecimientos poco favorables a su prestigio: el Rey, la Aristocracia
y la Iglesia. Las famosas "Memorias" de Saint-Simon apenas
-9-

�10

,·oltaire, Historiador Moderno

publicadas en su totalidad ahora, no empezaron a parecer más
que un siglo después. Además de una real falta de documentación, -poco admir-ible por espíritu~ modernos acostumbrados
a la imparcialidad histórica, los predecesores de VOLTAIRE
tenían con la Historia libertades por lo menos curiosas. Fieles
en eso a una concepción general de la cultura característica
del siglo clásico francés, su principio fundamental residía en
nna imitación casi l'&lt;iempre torpe, de los autores antiguos. El
único modelo, muy gustado del público, era Tito Livio. Sus
amplios períodos, su frase oratoria, y sobre todo la idea de
una Historia basada esencialmente en la grandeza de los guerreros y de sus hazañas, daban, introducidos en los volúmenes
de sus imitadores, una literatura, solemne, artificial y sobre
todo reducida a un solo aspecto, parcial. de la pintura del
pasado. Y las críticas que estos historiadores hicieron a las
obras de VOLTAIRE atestiguan esta nostalgia de los escritores antiguos. De la misma manera, un siglo más tarde,
otro historiador rom,iclerado también como revolucionario,
Agustín Thierry, tendrá que librar los mismos combates que
YOLTAIRE para salvar la literatura europea del mal gusto
histórico y de la imitación de la Antigüedad.
Pero además dc-- esa imitación servil y mal entendida,
VOLT AIRE reprocha a sus predecesores, sobre todo a Bossuet,
el más importante, su concepción demasiado estrecha y sumamente teológica de la historia universal: "Parece haber escrito
únicamente para insinuar que todo fue hecho en el mundo
para la nación judía; que si Dios hizo reinar ~ Ciro, fue para
vengarles; si Dios mandó a los Romanos, fué también para
castigar a los judíos. .. " (Introducción al Ensayo sobre las
costumbres) (2). Algunos críticos modernos son más favorables a Bossuet, el cual, a pesar de una concepción errónea de
la Historia basada en la Biblia, supo, en un estilo admirable,
respetar la verdad histórica del detalle.
Pero si la acción de VOLT.AIRE hubiera sido únicamente
crítica y negativa, no merecería nuestros elogios. Lo que hace
el valor de nuestro filósofo, es el establecimiento de principios
que son los de la cien~ia histórica moderna.
Cosa nueva en esta materia y en estos tiempos, la preocupación de la verda&lt;l domina sus obras históricas: "La verdad
es tan preciosa que es respetable hasta cuando parece inútil".
Esta le obliga a la constante búsqueda de una documentación
abundante y precisa: testimonios de sobrevivientes memorias,
archivos ( que pudo consultar durante su cargo de historiógrafo del R('y), etc. (3). Sin embargo el deseo de numernsas

Serge P. Darmon

11

fuentes no debe hacer aceptar cualquier documento, Y la
Correspondencia, la cua~ nos p~rmit,~ seguir, . paso a paso su
encuesta es en eso muy mstructiva: Los testigos de los aoontecimientos se pueden equivocar. Sentí cuánto difícil era escribir la historia contemporánea... Principalmente, dudar de
las anécdotas·'. Y la misma regla aparece a lo largo de su
obra: "Admitimos como verdades históricas únicamente las
que son garantizadas. Cu~ndo contemporáneos, com~ el cardenal de Retz y el duque de la Rochefoucauld, ~nem1gos uno
de otro confirman el mismo hecho en sus memorias, tal hecho
es indl;dable • cuando se contradicen, hay que dudar;_ lo que
no es verosí~1il no debe ser creído, a menos que vanos ~ontemporáneos dignos de fe atestigüen unánimemente". (Siglo
de Luis XIV - Cap. 25). Discusiones o preguntas so?;e la autenticidad de los documentos, examen y confrontac10n de l?s
testic,os citatorios de testigos nuevos, encuesta suplementaria
en r.:so' de duda, método, fineza del juicio y seguridad de la
rrítica VOL'l'AIRE no descuidó nada de lo que puede conducir ~l historiador "hasta la extrema probabilidad. la única
posible en esta ciencia que no espera la certidumbre matemática". Pero no nos equivoquemos, este apego a la verdad
no debe estorbar la Historia con detalles superfluos: "¡ Malditos sean los detalles! Es una plaga que mata a las grandes
obras".
Se ha dicho de VOL'rAIRE que era "el primer h_istoriad?r
de la civilización". Pnes hasta ahora no hemos exammaclo mas
que las cualidades de un buen obrero concienz~1do. Pero ~~
verdadero c,enio se revela sobr e todo en la materia que escog10
labrar. Su; ideas sobre la materia de la Historia son nunwrosas; examinaremos las principales. Leemos en la "Introducción al Siofo de Luis XIV": "Intentamos retratar para la
posteridad~no las acciones de un solo hombre, sino el espíritu
de los hombres en el siglo más ilustrado que fué ~nmca"; _pero
si no escribe la historia de un rey, hace notar la mfluenc1a de
éste, que hizo nacer a su alrededor_ tant_a p:rosperida~, tanta
beldad, tanta gloria. No es la Providencia la que gobierna ~l
mundo, como lo pretendía Bossuet; los hechos son determinados por una serie de otros hecho~ que pueden pa~ecer casualidades, pero cuando la aut?ridad . de un rey ex~ien?e s,?
influencia benefactora, la casualidad pierde su potencia ciega .
'fo&lt;los los tiempos produjeron héroes y pol~tico~; todos lo~
pueblos sufrieron revoluciones; todas las histori~s so!1 casi
iguales para quien no quiere p_oner en su mem~ma mas que
hechos. Pero cualquiera que piense, y, cosa mas rara, et1alquiera que tenga gusto, no cuenbi. más que cuat:o siglos en
la historia del mundo. Estas cuatro edades felices son en

�12

13

Serge P. Darmon
Voltaire, Historiador Moderno

vez la verdadera ocasión del "Siglo de Luis XIV", un deseo
de rebajar el siglo XVIII y.ª Luis XV, ~l. c_ual
anima a los
artistas y a los sabios. Su 1dea de la C1v1hzac10n es, por eso,
un poco estrecha; su división en cuatro siglos, cada uno presidido por un gran hombre, no corresponde a la verdad exact~.
Según VOLTAIRE, la civilización francesa empieza con Lms
XIV; y para establecer eso, no hesita él a _co1!-siderar la_Eda?
Media y el Renacimiento como épocas sm importancia (siguiendo en eso las ignorancias de sus contemporáneos) . De
la misma manera, en el "Ensayo sobre las costumbres" se
abandona a su pasión (justa, pero aquí exagerada) contra la
intolerancia. La idea que apareció en el "Siglo de Luis XIV",
se()'ún la cual es mutilar la Historia el reducirla a la civiliza~ión occidental y a sus orígenes greco-judíos como lo hace
la IO'lesia µasa a aquí al primer plano. VOLTAIRE fué demasiado lejos; "no vió que la Iglesia, entonces fuerza de reacción y de opresión, fué algún tiempo, fuerza de _progreso y
de liberación". ( G. Lanson). Para él la era medieval no ~s
más que un período de obscurantismo bajo la omnipotencia
de la Iglesia.

-~º

las cuales las artes se perfeccionaron y que, sirviendo de época
a la grandeza del espíritu humano, son ejemplo para la posteridad ... " (ídem) (4). En una carta a d'Argenson, del 26
de Enero de 1740: "No se ha hecho más que la historia de los
reyes; pero no se ha hecho la de la nación. Parece que, durante
· catorce siglos, no hubo en las Galias más que reyes, ministros
y generales ; pero nuestras costumbres, nuestras leyes, nuestro
espíritu ¡,no es nada?". En una carta al abate Dubos, del 30
de Octubre de 1738: "No es solamente la vida de este príncipe
(Luis XIV) la que escribo, no son los anales de su reino, es
más la. historia del espíritu humano, sacada del siglo más
glorioso para el espíritu humano". También en una carta a
Thierot del 15 de Julio de 1735 ( 5). Tomando como tema de
sus estadios, la civilización, VOLT.AIRE fué tan original en
su tíempo como Spengler en el nuestro. Introdujo, en su "Ensayo", la historia de pueblos de los cuales los historiadores
no hablaban. "Hubiera sido bueno que (Bossuet) no haya
olvidado completamente a los antiguos pueblos del Oriente,
como los Indios y los Chinos que fueron tan considerables
antes de que las otras naciones fuesen formadas". Nuestro
filósofo se interesa también en todos los hechos que puedan
hacer entender "las costumbres y el espíritu de las naciones",
como la invención de los molinos de viento, de los espejos de
cristal, del papel, etc. En fin, VOLT.AIRE actúa como un
historiador moderno; si la Historia, tal y como la concebimos
hizo en dos siglos inmensos progresos, podemos decir sin embargo, que es!amos mucho más cerca de VOLTAIRE que él
lo estaba de sus predecesores.
Oponiéndose a las de Bossuet, sus ideas directoras y su
concepción dd historiador, son revolucionarias. Sobre todo,
con el "Siglo de Luis XIV", VOLTA.IRE inauguraba una filosofía verdaderamente laica de la historia. Esta no es una mera
acumulación de hechos; de todos los acontecimientos se debe
poder sacar una enseñanza : "No nos determinemos a escribir
esta vida (la de Carlos XII) solamente por la pequeña satisfacción de escribir hechos extraordinarios; hemos pensado que
esta lectura pudiera ser útil para algunos príncipes... La vida
de Carlos XII debe enseñar a los reyes cómo un gobierno
pacífico y feliz está por encima de tanta gloria". El plan
original del "Siglo de Luis XIV" se explica así por la pasión
sincera de VOLTAIRE para las letras, las ciencias, las artes,
la obra intelectual de la Civilización. Desgraciadamente debernos confesar que la enseñanza filosófica vence algunas veces
la imparcialidad necesaria. Con querer demostrar Bemasiado,
VOLTAIRE¡ cae de vez en cuando, en errores, tan graves como
los que fustigaba en los otros. El pensamiento satírico fué tal

r

"'

Pero fuera de estos errores de detalle, la obra histórica
es un monumento sin par. Hasta si no hubiera escrito más
que estos libros, merecería nuestra admiración y nuestro reconocimiento. A propósito del "Siglo de Luis XIV", Lord
Chesterfield escribía: "Es la historia del espíritu humano escrita por un hombre de genio, para el uso de la gente de espíritu". Efectivamente, VOLTAIRE supo no solamente dar a
la Historia sus métodos, sino que además le ofreció el apoyo
de su estilo prestigioso. Cree que la Historia pide el mismo
arte que Ja tragedia, es decir un estilo claro, sobrio y preciso.
Se defendió de querer escribir por escribir; al contrario quiso
libertarse de "la costumbre absurda de los retratos, de las
arengas de las leyendas inventadas". "Es una gran charlatanería q{1erer retratar a un personaje con quien no hemos vivido". El defecto de este estilo es, naturalmente cierta ausencia de vida y de color. Si se compara con el de Saint-Simon,
parece seco y abstrae_to. Le falta esa impresión de realidad
cercana, viva, que, por la sensación y el color, es una reconstitución del pasado. En desquite, es el estilo que conviene a
una verdadera Historia, a una obra de análisis y d~ síntesis.
"Buscamos sensaciones cuando VOLTAIRE no nos da más que
nociones".
Se equivocó algunas veces. Se permitió juzgar la Historia,
y SllS juicios tienen un valor muy .desigu/l.l. Hasta no sabe
ahand-0nar siempre ciertos prejuicios incompatibles con la im-

�14

Voltaire, Historiador Moderno

parcialidad histórica. Todo eso es verdad. Pero no impide
a VOLTAIRE ser el primer historiador moderno. Dio ejemplos
basados en un buen método, escribió obras cuya utilidad permanece, y alargó eJ marco de la Historia. No son estos méritos
menores. El público ignorante, o voluntariamente mal instruido, tiene la tendencia de negar sistemáticamente lo bueno
de VOLTAIRE, en nombre de principios absurdos. Devolvamos a 1~ menos a éste, uno de sus mayores méritos, sin por
eso admirar todo y sin discusión. El voltairianismo no debe
escondernos las cualidades de un escritor del cual Goethe
decía: "Es el más gran hombre en literatura de todos los
tiempos; es la creación más asombrosa del Autor de la naturaleza".

NOTA

s·

(1)-Obras históricas de VOLTAIRE:
-Historia de Carlos XII (1731)
-El Siglo de Luis XIV (1751)
-Ensayo sobre las costumbres (1756)
(2)--En estas líneas, VOLTAIRE hace alusión a estas frases de BOSSUET·
"Cuando los Reyes, hijos de David, siguen el buen ejemplo de su pa~
dre, Dios hace milagros sorprendentes en favor de ellos; pero sienten,
cuando degeneran, la fuerza Invencible de su mano que cae sobre
ellos .. Los rnyes de Egipto, los reyes de Siria, y sobre todo los reyes
de Asma y dr Bablloma, sirven de instrumentos a su venganza. La
Impiedad aumenta y suscita en el Oriente un rey más soberbio y más
temible que tocios los que habían aparecido hasta entonces. . . Sin
em~argo el momento se aproximaba en el cual la venganza divina
deb1a caer sobre los Judíos Impenitentes: el desorden se hizo en
ellos: un falso celo les ciega... Dios les entrega al sentido reprobado
Se rebelan contra los Romanos que les oprimen ... " (Discurso sobre
la Historia Universal)
(3)-Carta al Abate Dubos (30 de octubre de 1738)
"N~ tengo otras memorias, para la historia general, que unos 200
volumen~s de memorias Impresos que todo el mundo conoce; no se
trata mas que de formar un cuerpo proporcionado con todos estos
~iembros esparcidos, y de pintar con colores verdaderos, pero de un
. ro, lo que. Larrey, Llmlers, Lamberty, Russel etc. falsifican y desllen, en volumenes.
'
'
é Para la vida .~&gt;rivada de Luis XIV tengo las "Memorias del Marqu s de Dangeau en cuarenta volúmenes, de los cuales saqué cuarenta pág~as; tengo lo que he oído decir a viejos cortesanos, criados,
grahdes senores, Y otros, y guardo los hechos en los cuales concuerdaJ?-, Abandono lo demás a los hacedores de conversaciones y de
anecdotas. Tengo un extracto de la famosa carta del Rey a propósito
del seftor Barbezleux, del cual indica todos los defectos que perdona
en. favoxr de los servicios del padre: lo que caracteriza mucho mejor
a ....u 18 IV que las alabanzas de Pelllsson.
Estoy bastante instruido de la aventura del hombre de la máscara de fierro, muerto en la Bastilla. Hablé con gentes que le sirvieron ...
Sobre los asuntos de la Iglesia., tengo todo el fárrago de las Injurias del partido, e intentaré sacar una onza de miel del ajenjo de
los Jurien, Quesnel, Dou¡:in, etc.
•

Serge P. Darmon

15

Para el interior del reino, examino las memorias de los intendentes, y los buenos libros que tenemos en esta materia .. .
Con respecto a las artes y a las ciencias, no se trata más, creo,
que de trazar el camino del espíritu humano en filosofía, en elocuencia, en poesía, en crítica; demarca los progresos de la pintura,
de la escultura, de la música, de la Joyería, de las manufacturas de
tapicería, de espejos, de tela de oro, de la relojería. No quiero más
que pintar, caminando, a los genios que se distinguieron en estas
materias. ¡ Dios me preserve de utilizar trescientas páginas en la
histeria de Gassendi! La vida es demasiado corta, el tiempo demasiado precioso, para rlec!r cosas inútiles".
(4)-Estos cuatro siglos son: el de Alejandro, el de César y Augusto, el
de los Médic!s, y el de Luis XIV.
(5)-Carta a Thiérot (15 de Julio de 1735)
"Cuando le pedí anécdotas sobre el siglo de Luis XIV, es menos
sobre su persona que sobre las artes que florecieron en su tiempo.
Me gustarían más detalles sobre Racine y Boileau, sobre Qu!na.ult,
Lulli, Mollére, Lebrun, Bossuet, Poussln, Descartes, etc., que sobre
la batalla de Stelnkerque. No queda más que el nombre de los que
condujeron batallones y escuadrones; cien batallas no dan nada al
género humano; pero los grandes hombres de los cuales le hablo
prepararon placeres puros y durables para los hombres que todavía
no han nacido. Una exclusa del canal que reune los dos mares, un
cuadro de Poussln, una hermosa tragedia, una verdad descubierta,
son cosas mil veces más preciosas que todos los anales de la cortte,
que todos los relatos de campaftas. Sabe que para mí los grandes
hombres van primero y los héroes.al último. Llamo grandes hombres
a todos los que se distinguieron en lo útil o en lo agradable. Los
saquea.dores de provincias no son más que héroes ... "

�Luis Horacio Dur4n

..
Luis Horacio Durán / CANCJON PARA EL REGRESO

Pájaro que en la tarde se despliega
-arco oscuro en el rayo que le ciegay af árbol mismo de su huída llega.
Ultima luz que viaja inútilmente
desprendida del sol por accidente
y le vuelve a encontrar en el oriente.

Heme, otra vez, igual que en la partida
-círculo al fin, en línea definida
que no puede escapar de su medida-.
Heme otra vez, n~stalgia en el acento,
-idéntica la voz, el mismo viento
que regresa en su propio movimiento.
Vuelvo otra vez, en vuelo de gaviota
que vuelve al mar llevando su derrota
inmóvif en su cruz, triste y devota.
Vuelvo otra vez al borde del sendero
con la misma esperanza de viajero,
en la misma esperanza prisionero.
Agua en rayo de sol que le provoca
y emprende el viaje y luego lo equivoca
y en su misma partida desemboca.
Circunloquio en la voz que se regresa
a sus mismas palabras de promesa
y se encuentra a sí misma por sorpresa.
-16-

Sombra olvidada que al azar se deja
y en otra sombra luego se refleja
y S!;l vuelve a encontrar, muda y perpleja.
Surco que al agua sigue como arcilla
y se queda esperando entre la orifla
para volver, buscando su semilla.
Nube que entre sí misma se encarruja
y al viento entre sus márgenes estruja
y más tarde -otra vez- se desdibuja.
Tierra que en una sombra se convierte
y luego emprende el viaje, de tal suerte
que vuelve a ser fa misma con la muerte.
Caminante al camino encadenado
-círculo al fin-, he vuelto a la partida
con la misma figura oscurecida
e idéntica la voz en el llamado.

17

�Sergio F ernández

Sergio Fernández/

VIDA DE DON GREGORIO GUADAÑA

LAS

fuentes de información que poseemos de la Vida de Don Gregorio Guadaña, son las que nos
ha dado Angel Valbuena Prat , p ero para nuestro propósito
nos bastan ya que es otra obra que, a nuestro parecer, no puede ser considerada genuinamente como picar esca. Val buena
nos dice que dicha novela forma parte de una obra llamada
El siglo pitagórico y vida de Don Gregorio Guadaña de Antonio Enríquez Gómez, y agrega que dentro de ella ofrece un
carácter aislado y autóctono, aunqu e está engarzada _ en el
marco de ficción de la transmigración de un alma en diversos
tipos sociales de la época. La Vida de Guadaña corresponde
a la Transmigración V ; la IV ha sido
de un valido Y la
siguiente ser á la de un hipócrita. Publicado en 1644, ofrece
pues una gran novedad par a las letras españolas. ~l aut ?r,
por su p ar te, p ar ece ser hij o de u n converso portugues, van as
veces perseguido por la Inquisición como judaizante. Fué quemado en efigie en Sevilla, pero protegido por el grupo hebreo
de Amsterdam se salvó del auto de fe. Pese a esto la obra no
par ece marcada con un sello fuertemente judío. El t ema de
la transmigración del alma, que da coherencia al con junto,
está aludido dentro de la novela misma de Guadaña cuando en
el capít ulo V se afirma que la opinión de Pitágoras, que dice
se pasean las almas de cuerpo en cuerpo como de flor en flo:·
No hay, por lo demás, en toda la obra, una verdader a oposición en contra del dogma católico ; por el cont rario, se ven
muchas afinidades con la ortodoxia española.

!ª

Enríquez Gómez es un magnífico escritor barroco, a más
de notable poeta, también a la manera gongorina. Su obra es,
sobre todo en un principio, de gran ingenio y sutileza; en el
-18-

19

estilo fluido y ágil, se nota de inmediato la influencia de su
maestr o, Francisco de Quevedo. Enormemente gracioso, al
final cae empero dentro de una r elativa sosez que hace que la
obra venga a menos. Sin embar go, como ya dijimos, es ingeniosa y entretenida y se comprueba en ella una vez más la
per fección que los escritor es bar r ocos alcanzar on en el manejo
de la lengua. Quevedo está presente desde el principio, cuando
Guadaña dice Y o, señores míosl nací en Tria.na, un tiro de vista
de Sevilla, por no tropezar en piedra. Mi padre fué doctor
en Medicina, y mi madre comadre; ella servía de sacar gente
al mundo, y él de sacarlos del mundo, uno les daba. cuna., y
el otro sepultura ( Cap. 1; pág. 1595). Cuenta pues Don Gregorio su patria y genealogía en forma picante, aunque no es
sólo lo satírico lo que constituye su personalidad literaria,
pues, buen hijo de su siglo, está saturado de pesimismo y
desengaño. Constantemente habla de la muerte y se r ecr ea en
afirmar que no es otra cosa que l a propia vida, ya que la
existencia verdader a está en el más allá. Al principio de la
obra, por sus descripciones y diálogo, parece en efecto que
nos vamos a ene&lt;mtrar con algo picaresco : Mi abuelo por parte
de mi padre era sacamuelas; llamábase Toribio Quijada, Y
desempedraba una y otra. a. las mil maravillas. Solía ponerse
en la plaza con un rosario de huesos al cuello, y hacía una
oración ta.n piadosa, que la. mayor parte de la gente estaba
la boca bierta escuchándole. Limpiaba. dientes y muelas con
tal gracia, que nunca más se hallaba, en la. boca (1596) . Y
también : En esto de poner dientes era único, tan bien los ponía
como los quitaba; pero en lo que ninguno le llevó ventaja fué
en hacer ojos; podía uno quitarse los suyos por ponerse los
que le hacía, y era tan letrado en esta materia, que con haber
hecho dos mil tuertos derechos, ninguno veía la claridad de su
justicia (Ibidem) . Y en seguida: Una prima .hermana mía, hija
de mi tío el cirujano Ambrosio Jeringa, era maestra de niñas;
lla.máibase Belona Lagartija, y era ta.n extremada en todo género de costura, que labraba. un enredo de noche sobre la almohada, ta.n bien como de día le zurcía. Tenía a car~o algunas
niñas, no ta.n niñas g_ue no tuviesen niños que las llevasen y
trajesen de la escuela (I bídem). Después cuenta Gregorio su
nacimiento prodigioso. Su filosofía, evidentemente, es la de
un pícar o pues a mi flaco juicio, el más bien nacido fué siempre el que vive mejor. Es también entremetido desde que está
en el vientr e de su madre, ya que no la dejaba dormir de noche,
a puras coces. Solía meterme entre las dos caderas y ella daba
una voces tan fuertes, que las ponía en la vecindad, por no
enfadar al cielo. Cuando ella estaba descuidada, solía yo darle
una vuelta al aposento de su vientre y revolverla hasta las

�20

Vida de don Gregorio Guadaña

entrañas. "Doctor -decía rabiando-. ¿qué Roberto el Diablo
me habéis metido en el cuerpo? "Jesús mil veces, decía él,
estáis endemoniada" ( 1599). Y al fin nace, comenzando a sa,..
cudir las tónicas de la vida para vestir las de la muerte . ..
A visó la comadre discípula de mi madre, a mi padre este trabajo, profetizando un parto peligroso, como si no lo fueran
todos, pues salen a morir. Y después el mismo lamento de
siempre, angustioso y fatal: ¡ Quién dijera que despu~ de nueve meses de cárcel me diesen libertad en otra más oscura . . .
metiéronme en la cuna, primera sepultura del hombre, y con
toda la música de Ga.licia no me harían dormir si yo daba
en llorar.
Don Gregorio viaja de Sevilla a Madrid, y cuenta lo que
le acontece en el camino. Pero cosa rara, leemos el libro y
resulta que no sucede nada. La novela se deja arrastrar por
una serie de consideraciones de filosofía cristiana de la vida,
naturalmente todo ello salpicado con chistes conceptuosos muy
bien logrados a lo largo de todas sus páginas. Retratos finos
y sarcásticos no faltan, como cuando describe a la huéspeda:
Era tan calurosa, que siempre se estaba bañando en el sudor
de sí misma, pero el agua salía de una fuente tan sucia, que
sólo la podía oler el pesonero; a su lado venía la criada, no
tan criada, que no tuviese criados, si bien con el mucho ·~rabajo estaba tan flaca, que parecía bujía en la mano de su
ama, no vi moza más descarada en mi vida, porque no la ·tenía.
Y como ésta hay muchas otras pinturas de gente de baja ralea.
El diálogo es fuerte pero gracioso, obsceno las más veces y
siempre divertido, mezclado con él la filosofía quevediana que
asoma a cada paso : No se tiene lo que no se posee; no en vivir
consiste la felicidad del hombre, sino en saber como se vive.
Nuestra vida es un día de veinte y cuatro horas ; en una salimos del mundo, y en otra le habremos de dejar. No por tener
menos años se aumenta la vida, los dolores sí; pues siendo los
días mares de nuestra vanidad y corriendo tormenta en ellos,
el que estuviere más cerca de la muerte, estará más pronto de
llegar al puerto. No caducan los ancianos, los mancebos sí;
pues los unos saben que han de morir, y los otros aspiran a
vivir, y más juicio tiene el que se pone con experiencia que el
que sale sin ella. No por quitarse los años se vive más, antes
menos, pues pensando engañar al tiempo, nos engañamos a
nosotros mismos. El principio del nacer es geroglífico del
morir; todos nos vamos, y la tierra permanece; salimos como
flor, y luego somos cortados del campo de la vida. Los que
se quitan los años se quitan las armas de la sabiduría. Más
v~e contar más que menos, pues no hurta quien gasta de sí
mISmo los días de su vanidad. Los filósofos antiguos trabaja,..

Sergio Fernández

21

ron por llegar a la edad perfecta, pero nosotros trabajamos
por llegar a la edad de la ignorancia. Los cuatro humores
llevan la carroza de, nuestra vida sobre las alas del tiempo;
pretender echar a.tras las ruedas de este triunfal edificio es
q~erer retroce~er el. curso y velocidad de los planetas. No es
bien que ~os 3:11os vivan con cuenta y la virtud sin ella. El
caballo mas diestro cae en el principio de su carrera. Tan
presto se ~treve la muerte a derribar un mancebo de veinte
Y cuatro anos como un viejo de ciento. Ninguno se agrave de
serlo pues no hay mayor afrenta que infamar el tiempo y la
naturaleza (1612) .
Sin embargo Y a pesar de esta añoranza por el más allá
sabe qu~, lo que salv~ a~ ~ombre es la acción, que no la contempla~10.n, en ello si distmto al sentir español de la época:
sa~er vivir
saber o_brar; retirarse. del mundo por buscar la
qme~~d sera pr_u~enc~a, pero no , sabiduría, porque la contemplac~on del ~spmtu sm obras mas viene a ser vicio de la po~nCia que ~ud del, acto. Y es que la heterogénea personahda~ ~e Enn~uez Gomez le da ese carácte:; medio español,
medio mte1;nacional,. q~e raras veces se presenta en la literat ura_de ,1~ epoca. Asnmsmo, hemos visto que sus discursos son
m~di? eticos, medio cínicos y burlescos, jugando con todo
existiendo ~n el !ondo sólo la gran amargura del ser incon~
fo~me consi~o mismo. Los lances de Guadaña no son ni siquiera p~opiame~t~ aventuras, pues es lo común y corriente
lo que a el le esta impuesto : enamora en Madrid a una dama.
otra vez toma venganza de un alguacil que le quita la guitarr~
en nna serenata Y cosas más por el estilo. Como consecuencia
lo met~n a la cárcel, pero sale a la postre bien librado. Por
lo, d~mas no parece que Don Gregorio tenga dificultades economica_s, pues nunca lo menciona. Sin embargo, parece que
~uada?a ~e _desenvolverá y caerá en la acción que preludia su
filosofia ~mica y desvergonzada ("el mejor nacido fué siempre
el q~e vive ~ejor"), y en p~rte estoico cristiana, como el
prop10 Guz~an. Pero contrariamente. a esa suposición como
ya hemos di~ho, no actúa. Su mente ociosa hilvana u~o tras
otro ~ensa,mie~tos descar~dos y p~careiscos, pero sin que por
el_lo viv,a el n~smo, reacc10ne segun sus propias enseñanzas
Si ~n picaro tiene una se~ incontenible de libertad, él si pose~
a!gun deseo, e~ el d~ morir, ya que en ello encuentra el sentido
fi~al_ de la ex1stencia humana. Si un pícaro es cobarde e hipocrit~, .º pobre, Guadaña no presenta en r ealidad como caract~n shca_s ese~ciales tales afinidades. Es en cambio, como
el picaro, mgemoso, malévolo, cínico, pero todo en potencia
no en ~cto, pues si Guadaña critica y muerde a la sociedad y
a la vida toda con el pensamiento audaz de un Don Pablos

;S

'

�Vida de don Gregorio Gu~aña

no actúa como él, ni como nadie, en último término, pues lo
que hace es pasarse la vida discurriendo, como cínico o como
pesimista: es una novela paralítica· la suya. Si se llegara a
considerar a Guadaña un pícaro, sería, en todo caso, un pícaro
"in mente", nunca en acto, lo cual ya implica una disparidad
para poderlo catalogar en definitiva como producto genuino
de la picaresca. ¿Por qué no acaba de decidirse a actuar como
un pícaro, a hacer las cosas que realizan Pablos y Trapaza,
ton o sin r emordimientos de conciencia, pareciéndose en esto
último a Est2banillo ? En realidad a nosotros nos parece el
libro muy hispánico en cuanto que está saturado de ese pesimismo que da forma a casi toda la novela del 2i.7VII, pero no
es una novela picaresca porque simplemente Enríquez Gómez
no tenía ganas de hacer un pícaro de Guadaña. Su pensamiento picaresco no es sino el toque íntimo con el cual Gómez se
estuda para criticar a la sociedad y dar un matiz inteligente
a su personaje. Es una obra que aparentemente trata de diwrtir pero que lleYa implícita la gran lección de que esta
vida sólo es un tránsito al más allá, la verdadera y eterna
morada de las almas. Gregorio es triste y amargo, con contrastes fuerte'&gt; y bien marcados. Todo en H es malo, como en
~!ateo Alemán, triste y desventurado. Sólo que mientras Alemán nos pone un ejemplo negativo con la vida del pícaro Guzmán, Enríquez Gómez se conforma con moralizar en primer
plano sin nec~sidad de que la vida de Guadaña sea mala y de
ella hayamos de derivar el ejemplo.
Del amor nos dice que El amor del padre para con el hijo
lo busca. en engendrarle, y el amor del hijo para con el padre
en heredarle. La mujer que más ama y quiere a su marido
mira. primero su comodidad en la dote, por ser los bienes de
fortuna en la. mujer más amparo que en el hombre. El sabio

la busca en la adulación; el mercader, en la usura; el escribano,
en la pluma; el labrador, en la nube; el tahur, en la flor; el
cortesano, en la lisonja.; el malsín, en la traición; el ladrón,
en la noche; el homicida, en la sangre; la doncella, en la esperanza; la viuda en el monjil; y todos, antes de ejercer lo
útil de su estado, le tienen librado en la comodidad y conservación del individuo (1631). Todo es pues, en este mundo,
adulación, mentira e hipocresía. La obra es, por otra parte,
un tanto incompleta, pero esto se entiende al saber que es sólo
parte de otra mayor. Al final se relatan una serie de aconte(•imientos que decaen, si los comparamos con el principio &lt;le la
obra, tan sugestiva y llena de un grotesco sentido del humor
que ridiculiza la vida.

Myron 1

EL TEMA DE LUCIA MIRANDA
Lichtbfau / EN LA NOVELA ARGENTINA

LAS

novelas sacadas directamente de
la historia quedan generalmente al marO'en de la médula de
la ficción argenti_na! ~astante apartadas" de lo que se puede
llamar el sello d1stmtlvo de este O'énero. Tales obras como
Myriam la conspiradora (1926), Tie~a de jaguares (1927) de
IIugo as~, El capitán Vergara (1925), de Roberto J. Payró,
o la tr1lo~ia sobre la 9uer~a. del Paraguay (1928-1929), de
)Iauuel GalYez,. 1 no , se 1dent1fican de lleno' ínteO'ramente
con
b
&gt;
e1 tl esarro11o m caracter de la novela nacional, sino que forman un grupo de obras anómalas, misceláneas mucho más el
fruto de _la inspiración propia del autor que ~l producto repre~entat1vo de escuelas y tendencias literarias. Si pasamos
revista, a la extensa pro_~ucción novelesca de la Argentina, lo
que ,m_as l~ama
aten~10n por su originalidad, significación,
.v mento literario son ciertas obras gauchescas obras r ealistas
Y naturalistas de ambiente porteño o de pro~incia y las de
profund? contenido psicológico y social dentro de
modalidad nacional. Hay excepciones, claro está, siendo el caso más
11otable el de Amalia, que por su designio polítio y ataque
whemente en contra de una tiranía opresiva estimuló tanto
la formación de l a noYela argentina a mediados del siglo pasado. Pe!'º _;1?n esta obra no cabe por completo dentro de la
novela l11stonca, ya que su punto de enfoque no es una reeonstruc~ión de una época pasada, ~ino una interpretación de
la actualidad.

'Y

-

Ja

ia

.. Sin ala rga: _esta i~tr_oducción, por necesaria que sea, pas~mos al propos1to prmc1pal de este artículo-un estudio de
ci~co novelas argentinas que versan sobre el tema de Lucía
)I1randa. .A_l tratar estas obras de fondo histórico no deseo
darles, por rnfcrencia, mayor importancia literaria ' de la que
en efeeto poseen. ?\o son obras de primer r an go, y como tan-23-

�Myron l. Lichtblau
24

tas otras de su índole, no ocupan más que un lugar _secundario
en la ficción argentina. No obstante, forman ~onJuntam~i;te
una entidad novelesca digna de estudio y de mterpretacion.

obra de Alejandro R. Cánepa, 5 ~scritor de poca fama que
ensayó varios tipos literarios sin gran éxito en ninguno. El
célebre y fecundo novelista Rugo W ast 6 es el último que se
ha valido del tema, publicando su obra en 1929.

Bien conocido es el asunto en que_ se_ ~asa el r_elato _de
Lucía :Miranda. Los españoles, ya a prmcip10s del siglo diez
y seis, fundaron su primer es~ablecimiento
el fue~te d~l
Espíritu Santo, en la confluencia del Carca~·ana y del Parana.
Lucía Miranda acompañó a estas nuevas tierras a s?- . esposo,
el valiente militar Sebastián Hurtado, y el amor fren~tico Y la
pasión ardiente que esta mujer inspiró en Mangora, Jefe de_ la
tribu indígena llamada los Timbúes, acarrearon consecuencias
fatales. Valientemente se comportó Lucía Miranda arrostrando las exigencias de este hombre primitivo, pero resulta_do _de
su resistencia fué la destrucción total del fuerte por los mdios
y la muerte de Lucía y de su marido. Respecto de muchos
detalles existe cierta vaguedad y un velo de duda. No _deseo
entrar aquí, por estar fuera de los límiü'.s. de este trab_aJo, en
la controversia acalorada sobre la autenticidad _Y exactitud ~e
gran parte de la materia relacio~ada con la figura de ~uci~
Miranda y con el grupo de esp~noles al 1!1ª1~do de la expedición. La suerte trágica de Lucia y la perdida del fuerte se
prestan a una variedad de interpretaciones novelescas, aunque
en todas las obras es casi idéntica la armazón fundamental que
rodea los distintos episodios.

De más significación para nosotros que las fechas exactas
de estas obras es el período literario en que se escribieron. .A
la etapa incipiente del desarrollo de la novela argentina corresponden las primeras dos obras. Allá por el año de 1860
apenas comenzó la novela, siendo Amalia una de las pocas
obras notables y bien conocidas entre una veintena de obras
ya olvidadas por _completo. La corriente romántica, llevada
de Francia principalmente, llegó a formar la marca característica de esta ficción en sus años de novicio. Así en este medio literario, en que se notan,la exaltación inmoderada de los
sentimientos y la exageración desenfrenada de las pasiones
conforme al gusto romántico, se concibieron y se ejecutaron
las novelas de Mansilla de García y de Guerra. Aparece en
ellas, en una de sus primeras manifestaciones, el elemento
autóctono con las figuras de l\fangora y Siripo y los demás
miembros de la tribu timbúe. Tema propio para la escena
romántica es el del indio con sus costumbres extrañas v modos
de vivir primitivos y pintorescos, lo cual vieen a ree.mplazar
hasta cierto punto el tema de la E&lt;lad Media o de un pasaqo
histórico, en que frecuentemente se inspiraron los románticos
alemanes y franceses.

Es bien evidente la adaptabilidad del cuento de Lu~ía
Miranda a una versión novelada. En primer l_ugar, las circunstancias y los acontecimientos de la tragedia se enredan
en un argumento interesante y conmovedor de grandes toqu~s
romancescos. Por lo que se refiere a la escena, nada !nas
atrayente que las tierras desconocidas y salvajes de las tribus
autóctonas sobre todo cuando ésas se hallan en contacto con
-otra raza, 'con el otro mundo de los. españoles., Y todo :ste
conflicto de culturas opuestas se despliega en l~ epoca glo~ios~
del Imperio Español, cuyo poder se hace senti;, aunque mdirectamente en todas las novelas. En este medio se mueve un
grupo de p'ersonajes decididos, fuertes, apasionados, cada uno
luchando por lo que más valúa o codicia.

El período en que se publicó (1879 ) la tercera novela de
Lucía Miranda era poco definido y amorfo, una época en que
se ensanchó el alcance de la novela con el aporte de nuevos
temas diversos. 7 Ya se consumió el ímuetu de la corriente
romántica y no empezó todavía el gran oleaje de novelas realistas de los años 1880-1900. La novela de Méndez pasó casi
inadvertida entre el público que en este mismo año de 1879
leía absorto los capítulos folletinescos de Juan Moreira, 8 célebre obra gauchesca que inició la carrera novelística de
Eduardo Gutiérrez.

:~1

,,

25

El Tema de Lucía. Miranda en la Novela Argentina

Las primeras dos obras que tratan el tema de L~cí~ Miranda aparecieron el mismo año, 1860, en verdad cas1 simultáneamente. Son obras de dos mujeres, Eduarda Mansilla de
García 2 y Rosa Guerra, 3 quienes en su tiempo disfrutaron
de bastante fama en los círeulos literarios de Buenos Aires.
De la plum;i de un autor obscuro, l\Ialaquías Méndez, 4 v~no
en 1879 la tercera novela sobre el tema. Pasaron muchos anos
hasta que vió la luz otra novela; ésta, aparecida en 1918, fué

Cuando salió a luz la Lucía Miranda de Cánepa, en 1918,
ya había evolucionado bastante la novela argentina con
las dos corrientes de realismo y de naturalismo en el siglo
diez y nueve, y con la aparición posteriormente de novelistas
de primera categoría . .A.sí durante la misma década en que
apareció la obra de Cánepa, la ficción argentina llegó a muy
altas cumbres con tales novelas como La maestra. normal
(1914), El mal meta.físico (1916), La casa de los cuervos
(1916), y Los ca.ranchos de la. Florida (1916). Lucía Miranda.
se publicó modestamente, sin grandes pretensiones literarias,

�Myron . l. Lichtblau
26

'I.

27

El Tema de Lucia Miranda en la Novela Argentina

rodeada de muchas novelas que representaba1;1- J:!~r con~raste
escalones importantes en el desarrollo de la ficc10n nac10nal.
Nunca salió de su obscuridad literaria, a pesar de haber resucitado con bastante acierto el tema de Lucía Miranda, muerto
desde hace cuarenta años.
Al lado de la figura tenue de Cánepa reluce la d~ Rugo
W ast, novelista de gran popularidad cuyas obra~ se difunden
por toda Aroé!'ica. Escritor agradable ~ue no tiene otro motivo literario que el de entretener y deleitar a sus lectores, ~a
cultivado muchos tipos de novelas, pero entre las ~u~ _mas
fama y prestigio le han dado no figuran sus novelas historicas.
No se exceptúa Lucía Miranda ; en verdad, queda entre ~as
menos leídas de sus novelas, a pesar de ser una obra bien
lograda.
Ya que se han colocado en su sitio lit~r~r.io l~s cinco novelas de este estudio, procedamos con un analisis mas detallado
de cada una señalando los puntos de contacto y los elementos
divergentes.' La primera novela, la de Mansilla de Gar~ía, ~s
la menos valiosa como reconstrucción literaria de un episodio
histórico y si no fuera por su significación cronológica dentro
del tem¡ no valdría la pena considerarla aquí. La novela carece de acierto artístico en su concepción básica, en el desarrollo de los episodios y en el lenguaje empleado. El argumento queda despojado de toda -yital~dad y de. in_terés
sostenido en virtud de mucha materia aJena, descnpci?nes
largas y pormenorizadas de cosas triviales, y una superfluidad
de episodios menores y sin substancia 1'.ovelesca. Pesado_, Y
monótono es el lenguaja, confusa y desorientada la narrac1?n
misma, que está demasiado cargada de los antecedentes históricos del asunto principal, en daño de los elementos puramente ficticio,;.
Una creación mucho más artística y distinguida que la
de Mansilla de García es la novela de Rosa Guerra, publicada
el mismo año de 1860. Por sus buenas cualidades merece un
destino mejor del que le ha deparado el público. Dada ~ luz
en una época en que la gente leía más a novelistas extranJeros
que a sus propios autores nacionales, la obra de Rosa Guerra
no alcanzó sino una modesta tirada entre un grupo selecto de
lectores, y esto merced en parte a la public~~ad ofreci~a en
los periódicos de Buenos Aires. 9 Algunos criticos. ~el d1a reconocieron el mérito literario de la obra y le confmeron a la¡
autora O'randes
alabanzas. Afirmó un escritor que la obra
b
•
había de ser elogiada tanto más, puesto que el autor era muJer
"que no ha tenido los medios de que por lo común disponen
los hombres dedicados a la carrera de las letras". io· No se ha

vuelto a publicar la novela y por desO'racia queda casi completamente olvidada.
'
º
Rosa Guerra escri?ió L~cía Miranda en 1858 para participar en un certamen literar10 patrocinado por el Ateneo del
Plata., Para obten_er el j~icio de un escritor de distinción, le
mand~ el manuscrito a Miguel Cané (padre), que afirmó poco
despues. en una carta a la autora que la obra "era una de las
producc10nes de nuestra literatura que más gusto me haya
causado". 11 No obstante, nunca se llevó a cabo el certamen y
la novela quedó sin publicarse hasta 1860.
.
Como obra, de arte no hay novela del grupo que se le ,
iguale. La Lucm Miranda de Rosa Guerra es una obra bella
tanto e1;1, la f_o rma y en el empleo de palabras como en l;
conc~pcion misma del tema y en el tratamiento de ]os perso~iaJ_es. La obra está bien escrita dentro de su textura romantica, y la$ escenas, breves y precisas, están cuidadosame_nte el~boradas. Hasta llega a una simplicidad de narración
e mgenmd,ad de expresión qu~ ]?~recen cuadrar muy bien
con el carac~er can~or_oso y primitivo de muchos personajes
Y co~ el amb~e1;1te pnstmo del cuento. En esto estriba en gran
medida el mento de la obra y es lo que la diferencia principal!11ente de ~as ot_ras novelas. Estas han conceptuado la historia de Lucia lVhranda en una forma un poco ,prosaica y
pes~~~' tal vez _con excesiva modernidad en cuanto a la expos1c10n de motivos y causas de conducta. En ellas el relato
es_ muchas veces lánguido, demasiado prolonO'ado y difuso•
mientras que el de R?sa Guerra tiene gran fu~rza emotiva
poder sugerente precisamente por su sencillez y concisión.

y

. ,,Bastante breve, en efecto la autora la llama "una no;ehta ? la _obra d~ ~u~rra está desprovista de largas y tediosas
exp~i~aciones h1stor1cas y de toda otra materia que pueda
debilitar la fue:za del asunto principal. De modo que la trama
se expone sencilla y claramente, con una sencillez eleO'ante v
decorosa. No hay :amificaciones accesorias que enmar~ñan ~l
argumento; mas bien la narración se concentra casi exclusivamen!e en los sucesos que tienen relación directa con la
tragedia. La novela es sucintá, quizás un tanto reducida en
su al~ance, pe:o no por ~so_ deja de ser de una gran intensidad
emo:iona~ Y vigor descnptivo. Como protagonista malhadada
Lucia Tu~iranda est~ retratada con mucha sensibilidad. L;
ve11:os bien_ caractenzada en diversas disposiciones de ánimo
seg~n l~s ~1rcunstancias que se le presentan. En su trato co~
~l Jefe mdio _Mangor_a, a quien contempla como una persona
mg~nu~, med~o salvaJe, casi pueril ya hay dignidad imperiosa
ya i:ndiferencia fría, ya misericordia y comprensión; para co~

�28

El Tema de Lucía Miranda en la Novela Argentina

Siripo, vil y lascivo, se muestra indignada y atrevida; y por
su marido, a quien ama entrañablemente, sacrifica su propia
vida para juntarse con él en la muerte.
La obra de Méndez, aparecida en 1879, asimismo está libre
de casi todo detalle sobrado del argumento, pero la impresión
estética que le deja al lector es poco profunda si la comparamos con la de la novela de Rosa Guerra. La trama se entreteje
bien, pero el lector no se siente conmovido por los sucesos
relatados ni por la catástrofe final. Escritor de limitada habilidad literaria, no podía más que narrar fría y vulgarmente
la tragedia de Lucía Miranda; no logró una interpretación
sensible y artística del tremendo drama. Es interesante notar
que la figura cruel de Siripo no desempeña ningún papel en
la obra de Méndez, de modo que Mangora mismo mata a Sebastián Hurtado y a Lucía. Vemos otra variación en esta novela en el personaje de Lola, esposa de un soldado español y
compañera fiel de Lucía en sus horas de aflicción, que también
es víctima de la perfidia y la venganza de Mangora.
En las dos novelas de este siglo notamos una t écnica más
segura, un manejo más hábil de los elementos ficticios, seña
de cierta madurez y facilidad en el arte de novelar. Aunque
son obras bien construídas y desarrolladas, carecen de distin- ·
ción y novedad para llamar la atención del público o de los
críticos. Precede a la obra de Cánepa un prólogo interesante e
informativo, en que el autor sostiene la autenticidad de muchos episodios narrados en la novela. Cánepa explica que para
escribir Lucía Miranda consultó de primera mano muchos documentos valiosos, inclusive algunos del célebre Archivo de
Simancas, así como las crónicas de los historiadores españoles
Luis de Avila y Pedro Mejía. Pero lo que más le servía, nos
dice Gánepa, eran algunas monografías del siglo diez y seis,
mas sobre este punto no indica más a modo de clarificación.
Principia la acción en la obra de Cánepa en la España del
principio del siglo diez y seis, que el autor elogia debidamente
en toda su gloria. Al tratar la figura de Sebastián Gaboto,
piloto mayor de Sevilla y encargado de la empresa, Cánepa
habla de los diversos motivos que indujeron a los marineros
para incorporarse a las expediciones al Nuevo Mundo. Cuando
aparecen en la novela los protagonistas Lucía Miranda y Sebastián Hurtado ya entra un conflicto novelesco, pues el padre
de aquélla, hombre egoísta e inflexible, se opone rotundamente
al casamiento de su hija con el joven militar. Pero el gran
amor entre los dos lo vence todo y por fin se hace la boda.
Pronto la pareja se embarca con Gaboto con rumbo a América,
y a poco de estar en al_ta mar el barco comienza a lade,arse

Myron J. Lichtblau

29

bajo la fuerza del viento y las olas de una tempestad aterradora. Ni siquiera una queja de Lucía Miranda en esta prueba
de su carácter fuerte y noble, mucho menos el deseo de regresar a tierra _firme y de separarse de su marido. Después de
un viaje borrascoso la expedición llega a orillas del Río de
la Plata y dentro de poco, al enfrentarse la tribu indígena Y
los sold;dos españoles, empieza el conflicto principal. Aquí
presenta Cánepa otro enredo del argumento, que es motivo. de
algunas escenas dramáticas y bien reveladas. E_l aut,or. hace
figurar en el relato a la esposa de Mangora, ;11uJ~r perf1~a y
celosa que pronto percibe el amor que por Lucia M1rand~ ~iene
su marido. Thabor -así se llama ella- le hace una vIS1ta a
Lucía y le pide que se aleje del fuerte para que Mangora la
olvide. Cuando se niega Lucía a acceder a esta súplica, Thabor
intenta estrangularla, pero Mangora, en acecho, mata a su esposa a flechazos. No es preciso seguir la trama hasta la conclusión; basta advertir que los varios episodios están hábilmente trazados y encadenados y apuntan la destreza del autor
en crear situaciones novelescas de interés, si bien un poco exageradas.
El arte de Rugo W ast se basa en gran parte en su habilidad de tejer un cuento interesante, que abunda en sucesos
animados y de episodios dramáticos. Sabe narrar bien, contar
un relato de un modo sencillo, pero sobremanera eficaz y conmovedor. Notamos claramente esta habilidad en Lucía ~iranda, en que el lector se deja llevar agradablemente por el puro
deleite del relato. Lo más fundamental de la obra es la narración del cuento propio, y con este fin Wast ha fraguado con
mucho cuidado un argumento amplio y atractivo, lleno de
inttiga y de luchas de amor. Como en la obra de Cánepa se
notan aquí también ciertos enredos del argumento que hinchan
la substancia del relato, que agregan al drama principal otros
puntos de enfoque secundarios. Se plantea, por ejemplo, un
interesante conflicto de amor al principio de la obra, que en
varias manifestaciones sigue desarrollándose hasta el fin de
la novela. Urraca Moreno, prima de Lucía, se enrola en la
expedición para seguir a su novio, el alférez Bermudo Crespo.
Durante el viaje el piloto de la nave capitana, Ruy Orgaz, se
prenda de Urra-ca y trata de conquistarla. En ~lta mar se urde
una conspiración para derrocar a Gaboto, pero queda frustrada debido a la delación de Orgaz. Este acusa falsamente a
Crespo de ser uno de los conspiradores, ya que una vez ejecutado su rival por su complicidad en el atentado, le quedará
paso abierto para hacerle el amor a Urraca. Por fortuna,
Gaboto decide no imponerles la pena de muerte a los r eos,

�30

El Tema de Lucía Miranda en la Novela Argentina

31

pero algunos, como Crespo, sufren destierro al llegar a la costa
americana. Ya en el Nuevo Mundo, Urraca rechaza con indignación los requirimientos amorosos de Orgaz, que acaba por
ser víctima de un enemigo suyo, soldado también de la expedición. En cuanto a Urraca, prefiere casarse con un guerrero
indio que sufrir la muerte a manos de la tribu vencedora.

4. Malaquías Méndez, Lucia (Santa Fe: Imprenta de El Santafesino, 1879).

Aunque la parte novelesca predomina sobre los otros elementos de la obra, Wast sabe mezclar en buenas proporciones
la materia histórica y cultural para hacer un conjunto armonioso y agradable. Y esta materia, ya sea un retrato de España
en aquellos días o una descripción de la vida sencilla de los
timbúes, no es una exposición fría e inconexa, sino un elemento
necesario y apropiado dentro del relato para reconstruir una
época pasada.

. 6. Hugo wast (seudónimo de Gustavo Martinez Zuviría), Lucía Miranda,

Desde la publicación de la Lucía Miranda de Wast en
1929 el tema no ha vuelto a aparecer en la ficción argentina. En su conjunto, las cinco obras han captado bien un
momento importante sacado de los primeros capítulos de la
historia nacional y a la vez han retratado a la mujer que se
puede considerar como la primera heroína en tierra argentina.
Todas las novelas han sufrido los embates del tiempo; de algunas ni queda el recuerdo siquiera. Pero es de esperarse que
al menos una sola -la de Rosa Guerra- quede viva para representar en su forma más artística el tema de Lucía Miranda.

NOTAS
l. Las obras históricas de Manuel Gálvez sirven bien para demostrar este

punto. La serle Escenas ele la Guerra del Paraguay figura entre las
obras más logradas de Gálvez; y las siete obras que comprenden la
serie La época de Rosas, aunque no alcanzan el mismo nivel artistlco.
representan una ambiciosa tarea literaria realizada con acierto y digna
de aprecio. No obstante estos méritos, estas obras de Gálvez quedan en
un lugar secundarlo. Se le reconoce a Gálvez principalmente como autor de novelas realistas y naturalistas La maestra normal, El mal
metafísico, Nacha Regules, Historia de arrabal.

•

l\lyron l. Lichtblau

2. "Daniel," Lucia-novela sacada de la historia argentina (Folletín de
La Tribuna de Buenos Aires, el 10 de mayo hasta el 4 de julio de 1860) .
Nótese el seudónimo de "Daniel." En 1882 la novela se publicó con el
nombre verdadero de la autora (Buenos Aires: Imprenta de Juan A.
Alsina). Volvió a aparecer en 1933, en la serie Bibllotca La Tradición
Argentina, Vol. XXXV. Bajo el mismo seudónimo, Mansllla de García
publicó también en 1860 una novela romántica llamada El médico ele
San Luis.
3. Rosa Guerra, Lucía Miranda (Buenos Aires: Imprenta Americana, 1860).
Se puso de venta esta novela el 9 de junio; de manera que dentro del
período de un mes aparecieron las dos obras, la de Mans1lla de García
y la de Rosa Guerra.

5. Alejandro R. Cánepa, Lucía Miranda, o La conquista trágica, novela

histórica americana (Barcelona: Casa Editorial Maucci, 1918). Entre
las otras obras de Cánepa, que no he visto y que conozco sólo por las
referencias dadas en la portada de Lucía Miranda, son las siguientes:
El arte de la vida, notas de un viaje a Europa; Almas náufragas, recuerdos de la montafia y Canción clel olvido, libro de reflexiones rellglosas.
novela de la conquista espafiola (Buenos Aires: Editores de Hugo
Wast, 1929).
7. Algunas novelas publicadas en esta década (1870-1879) tratan temas
científicos o seudo-científicos (Eduardo L. Holmberg, Viaje maravllloso
del Sr. Nic-:'i'ac al planet.&lt;i i\·I arte, 1875); otras versan sobre un crimen
y la aprehensión del _culpable (Luis L. Varela, La huella clel crlmen,
1877); otra es una satira de condiciones sociales y morales en SudAmérica (Juan Bautista Alberdi, Peregrinación ele Luz clel Día, 1871).
8. Juan Morelra apareció como folletín de La Patria Argentina de Buenos
Aires desde el 28 de noviembre de 1879 hasta el 8 de enero de 1880.
Entre las otras novelas que se publicaron en 1879 podemos citar las
sigul!,ntes: Eduardo Gutiérrez, Un capitán ele ladrones en Buenos Aires;
y Aquiles Sioen, Buenos Aires en el alío 2080, obra que intenta pronosticar condiciones sociales y económicas en la Argentina.
9. Al hablar de la
Aires, el 12 de
basada sobre el
Lucía i\flrancla.
esta sefiorlta su

obra de Mansllla de García, La Tribuna de Buenoi;:
mayo de 1860, notó lo siguiente: "Hay otra novela
mismo argumento y que lleva el mismo titulo de
Su autor es la sefiorlta Rosa Guerra. ¿No publicará
obra, para que la Juzgue el público?"

10. El artículo breve de donde se saca esta cita apareció el 12 de agosto
de 1860 en La Tribuna de Buenos Aires. Titulado simplemente "Lucia
Miranda," lo firmó un tal Juan F. Segul.
11. Esta carta se halla reproducida en la página IV de la novela de Rosa
Guerra.

�Juanita Soriano

Juanita Soriano / ROMANCE AL RIO DEL TIEMPO

El tiempo, río sin cauce,
levanta velas de olvido,
se aleja sobre la ausencia
con sus mástiles en vilo.
El tiempo no tiene margen
no tiene orillas ni ruido,
se desliza sin riberas
hacia un mañana furtivo.
Transcurre y siempre se queda
sin puerto fina! ni arribo,
su permanencia fugaz
llena de lirios y niños.

1

Se agobia de mariposas
y levanta con sigilo
escamas, alas y rostros
bajo la aurora de un siglo.
Guarda sus niños futuros
en nebuloso dominio,
hoy invisibles o ausentes
por las nieblas del vacío;
hoy invisibles... , mañana
sólidos con sol y trigo,
el yo de nosotros ¿dónde?:
invisible o fugitivo.
-32-

El tiempo de pies veloces,
tiene un oasis de armiño,
abre con rápidos pasos
suaves espacios de olvido.
En círculos encerrados
finge eterno domicilio,
pero fluye ocultamente
desde la playa hasta el nido.
En sus remansos de espera
espera el alma su sino;
confiado, casi inmortal,
el Hombre está distraído.
El tiempo mar sin riberas,
fuga;: anfitrión y amigo,
abrió a mi imagen sus puertas
y soy huésped detenido;
el tiempo me dió su mano
para danzar en un hilo,
hoy por su corriente paso
y é! pasa en mí sus anillos.
Crucial, en fugaz recodo
dió a mis orígenes nido,
dibujó mi juventud
y la borró repentino.
Bajo el secreto del tiempo
a la fuente me deslizo;
por mi comarca de Ayer
evoco un azul benigno.
Las rosas de la distancia
mueven recuerdo de abismo;
nostalgia de juventud
tu luz es pena y alivio.
Hoy, mecida en suaves ondas
del Río-Tiempo y Camino,
veo en memoria de espejos
el litoral recorrido.

33

�34

Juanita Soriano

Romance al Rio del Tiempo

El tiempo, ¿a dónde me lleva?,
me trajo aquí su delirio,
entre la niebla futura
alas oscuras percibo.
El tiempo, río espectral,
va con sus luces perdido,
vela su frágil mañana
con ángeles de martirio.
El tiempo me dice: soy
lo atemporal y divino,
soy el espacio sin muros
poblado por un descuido.

Mi voz tu peso combate
buscando en el espejismo
algún escape olvidado
por tu confín infinito.
Tiempo, yo escucho tus olas,
pasando van por mi oído,
me levantas y me lanzas
sobre pétalo y espino.
Los que caminan y viajan
en este viajar rendido,
poco antes, poco después,
llegamos al fin del río.

Paso en mi barca sin remos
diligente y compasivo,
de un lado a otro mil rostros...
Soy el que da y niega asilo.
Por él, rodando impotente,
rueda sin eco mi grito,
¡Tiempo, río inexorab1el,
me arrastras terco y sencillo.
Lanzada fuí hasta tu playa
donde tu aliento recibo,
obligada a retirarme
cuando tú me hagas un signo.

Tiempo, yo siempre lo supe,
tus estaciones reviso,
vas con tu carga de llanto
hacia tu antiguo camino.

¡No quiero ser una brizna
que rueda en tu precipicio!,
reflejo, sombra fugaz,
obediente a tu designio.
Dame la luz imposible
de ser yo misma, destino
que no me sea trazado
por tu si 1encio enemigo.
Mi dócil cuerpo obediente
se doblega a tu capricho,
se dormirá y será polvo
en cuanto tú des aviso.

Tiempo, reloj sin agujas,
avanzas como al descuido,
no te adelantas ni atrasas
y estás eterno en ti mismo.
Pero pasas, y tu paso
fuente de cambio temido,
simiente de mutaciones
y perenne paso fijo
borra del rostro confiado
el esplendor primitivo,
y tras máscaras cambiantes
el Hombre ve!a escondido.

..

¿Quién te habitará mañana
borrado ya mi retiro?.
Hoy yo estoy sobre tu espalda,
dentro de tu luz habito.
Otros vendrán, otros nuevos,
a descubrir nube y trino,

�36

Romance al Río del Tiempo

crecerán con las espigas,
junto al mar tendrán arribo.
Otros mirarán la luna
con nuevo amor sorprendido,
como la miraron siempre
antes de mí y mi suspiro.

f ean Siro/ / LA

CONSTITUCION FRANCESA DE 1958 *

1•

Todo en tu tránsito pasa
y repite eterno cic!o,
llevas mi sombra entre tumbos
hasta un mar desconocido.
¡Tiempo, yo sabré fugarme ... !
desde mi cárcel vigilo,
He de fundirme en mi voz
saltando sobre el peligro.
He de encontrar una c1ave
junto a tu mapa de frío,
mi voz volverá a forjarme
cuando tú me hayas vencido.

UN

..

militar que también fué un gran
estadista, Napoleón, dijo un día: "La mejor Constitución es
la más corta". Diría yo con gusto al interpretarlo : "la mejor
conferencia es la más corta". Razón por la cual abordaré inmediatamente mi tema: la Nueva Constitución Francesa de
1958.
El 28 de Septiembre pasado, el pueblo francés y aquellos
que viven en los territorios de Ultramar, fueron llamados a
contestar mediante un referendum, sobre un proyecto de nueva Constitución que les presentaba el Gobierno. ¿Cuáles eran
las circunstancias que habían obligado a emplear este procedimiento, absolutamente excepcional? Es indispensable conocerlas para comprender el texto del cual trataremos hoy.
Desde antes de la guerra de 1939, pero sobre todo después
de 1946, Francia había pasado por una serie de graves crisis,
resultado de una lenta degeneración de su sistema político que
constituía una democracia parlamentaria. Lentamente se formó un abceso que, súbitamente, la crisis del 13 de Mayo hizo
reventar. Los orígenes y el carácter de esta última crisisparticularmente el hecho de que los militares hayan tenido un
papel principal en ello-no tienen más que un interés histórico.
Desde Oondorcet, St. Simon, Augusto Comte, sabemos que
la Historia se desarrolla siguiendo un proceso fatal, determinante y que cuando las instituciones han envejecido deben
necesariamente desaparecer puesto que ya no armonizan con
las condiciones del medio ambiente. Así como ciertos animales,
la serpiente, por ejemplo, deben cambiar de piel en ciertas
épocas, frotándose contra una piedra, un árbol o la tierra.
Estas circunstancias casuales, accidentales, no tienen impor* Conferencia pronunciada por el Sr. Jean Siro!, Consejero Cultural de la
Embajada de Francia en México, el dia 19 de noviembre de 1958 en
Monterrey, N. L.

-

37-

�88

La Constitución Francesa de 1958

tancia. Lo que creemos ser causas, no son más que circunstancias secundarias. En este caso, lo importante fué el nacimiento
de una nueva organización del Estado, absolutamente necesaria, provocada por la inadaptación de la antigua a las circunstancias actuales de la vida política nacional e internacional.
En el discurso que pronunció sobre la Plaza de la Bastilla
el 4 de Septiembre último, el General De Gaulle decía, con
razón: "El régimen padecía vicios de funcionamiento llevaderos en una época estática, pero incompatibles con los cambios económicos y los peligros exteriores que han precedido
a la segunda guerra mundial. La necesidad de un cambio era,
pues, evidente". La mejor prueba reside en que los ocho tfüimos presidentes del Consejo lo habían inscrito en sus programas. Pero precisamente, el vicio mayor del parlamentarismo
francés· era la inestabilidad de los gobiernos que alcanzaban
a sobrevivir unos pocos meses y no tenían tiempo para resolver
los problemas más importantes y por eso, los más difíciles,
como, por ejemplo, la Reforma de la Constitución.
Efectivamente, junto al régimen de derecho establecido
por la Constitución de 1875, votada por una Asamblea con
mayoría monárquica, quien esperando el regreso del pretendiente al trono, el Conde de Cahmbord, había establecido un
sistema en el cual el Ejecutivo disponía de poderes extensos,
se había formado un régimen de hecho muy diferente, cuyos
defectos el General De Gaulle ha caracterizado en esta forma:
1) Impotencia del Estado, cuyo primer magistrado, el Presidente de la República, no tiene prácticamente ningún poder.
Este último, estando enteramente en manos de las Asambleas
parlamentarias, todopoderosas, y en particular, de las Comisiones, que ejercían una verdadera dictadura. 2) Impotencia
del Gobierno, emanado del Parlamento e investido por él, no
teniendo más que un aparente poder, en razón de los numerosos partidos. Su vida estaba en constante peligro, puesto que,
no existiendo ninguna mayoría real, bastaba el desplazamiento
de 30 ó 40 diputados para hacerlo caer. Era la diversión de
''jeu Massacre" que hacía la felicidad de los extranjeros.
"Nada nuevo esta mañana Y" preguntaba un humorista inglés
en un periódico de Londres. No, contestaba su compadre, absolutamente nada. El Gobierno Francés investido anteaver
"
.. '
cayo, en l a tard e ....
Sin duda, la Administración permanecía, a pesar de la
crisis ministerial, pero graves inconvenientes resultaban. La
cruel derrota de 1940 los hizo ver. Por esta razón cuando
asumió el poder el General De Gaulle, después de la'victoria
su primer acto fué preguntar al pueblo francés: "¿ Quiere~

lean Slrol

39

ustedes una nueva Constitución Y". El 21 de Octubre de 1945,
el 96% de los franceses contestaban: Sí. Desgraciadamente,
por las razones antes expuestas y, en particular, debido al
poder omnipotente del Parlamento, el proyecto fué modificado
de tal modo por las Asambleas que permitía los mismos errores que se habían producido en el pasado.
En esas condiciones, el General De Gaulle abandonó el
poder declarando: "O cambian ustedes la Constitución o Francia atravesará por dificultades cada vez más graves e irá a la
catástrofe. Si esto es evitado, tendrá que cambiar su Constitución". Fué una verdadera profecía. Después de numerosas
crisis ministeriales, cada vez más frecuentes, cuyos efectos
eran amortiguados por un extraordinario r enacimiento económico y demográfico, el país se encontró súbitamente frente
al golpe de fuerza del 13 de Mayo, orillado a la guerra civil.
París conoció momentos de angustia. En el mundo entero, los
grandes diarios publicaban en primera plana las noticias más
alarmantes. Los turistas abandonaban Francia, el franco alcanzaba un curso elevadísimo en el mercado negro. A los ojos
de los corresponsales extranjeros, Francia atravesaba por una
de las más graves crisis de su historia. Otros, la veían perdida
y, sobre todo, algunos de sus amigos.. . Pero los pueblos, así
como los indiYiduos, tienen las cualidades de sus defectos.
Abandonándose fácilmente durante las épocas dichosas, el latino reacciona rápidamente en período de crisis. Al igual que
ciertos automovilistas, el francés parece gozar acercándose lo
más que puede al precipicio, para después evitarlo mejor.
Pasadas algunas semanas de duda, diputados y senadores,
unos por razoaamiento, otros por temor, hicieron un llamado
al General De Gaulle, pidiéndole asumir la Presidencia del
Gobierno. Este último aceptó a condición expresa de ser legalmente investido por el Parlamento. Lo que fué hecho.
El 3 de ,Junio, una ley confiaba a su Gobierno la tarea de
preparar una nueva Constitución que el General, para evitar
los escollos del procedimiento parlamentario, tenía derecho a
someter directamente al pueblo por medio de un Referendum.
Procedimiento excepcional sin duda, pero que tiene la ventaja
de conocer la opinión del pueblo sin pasar por la pantalla
parlamentaria. El 28 de Septiembre último, con una mayoría
arrolladora del 80% en la metrópoli y del 93% en los Territorios de Ultramar, los franceses aceptaron la nueva Constitución.
&amp;Cuál es su estructura y sus líneas generales, ¿Qué se
puede pensar de ello? Son estas dos partes las que nos proponemos desarrollar ante ustedes.

�40

La Constitución Francesa de 1958

Jean Slrol

arbitraje asegura el funcionamiento de los poderes públicos Y
la continuidad del Estado.
-Nombra al Primer Ministro y a proposición suya, los
demás ministros. El Gobierno así constituido tiene una existencia legal, sin tener necesidad, como antes, de la investidura
del Parlamento.
-Preside los Consejos del Gobierno; firma las ordenanzas
y los decretos; promulga leyes, de la~ cuales puede pedir una
segunda lectura; puede enviar mensaJes al Pa~lan:i-ento; puede
someter al Referendum popular las leyes mas un portantes;
puede disolver al Parlamento.

I. ESTRUCTURA DE LA NUEVA CONSTITUCION.
Metrópoli: Es instituido un régimen parlamentario con
predominio del Ejecutivo.
'

Régimen parlame~tario.-Es decir, que el Parlamento puede
hacer caer al Gobierno, lo que no existe ni en México ni en
los Estados Unidos. Este último punto había provocad~ grandes abusos, los cuales ahora se trata de remediar dando más
poder al Ejecutivo.
'
Predominio del Ejecutivo.-El Ejecutivo, que ahora predomina, _es la gran novedad, y lo vamos a ver inmediatamente estudiando sus dos articulaciones: el Presidente de la República
y el Gobierno.

2.-En tanto que Jefe supremo de la Nación. Es Jefe del
Ejército y de la Armada; dispone de poderes excepcionales
cuando las Instituciones de la República y la Independencia
de la Nación están amenazadas. Pero son tomadas garantías
para que no abuse de ello. En particular, puede ser llevado
ante una Alta Corte de Justicia.

A.-El Presidente de la República
a) Elección :
-En teoría, un Presidente puede ser elegido por sufragio
directo como en México.

Al lado del Presidente de la República, el Gobierno, segundo elemento del Ejecutivo:

-Por el Parlamento, como en Francia bajo el réo,imen
de la Constitución de 1875 o de 1946.
'
"'

B.-El Gobierno
Como ya hemos dicho, hasta 1958 era el Parlamento quien
gobernaba. En adelante, será el Gobierno, lo cual es lógico y
necesario. Dos Asambleas, actuando separadamente, que agrupan cerca de 1,200 personas y organizadas en 18 diferentes
partidos, no son aptas para gobernar.
·

-:-Por un Co~egio Electoral más amplio, que emplea los
dos sistemas ya citados. Es la solución adoptada.
. De hoy en adela11te, el Presidente de la República es elegido por el:
-Parlamento.

1.-0omposición del Gobierno

-Los Consejos Generales y las Asambleas de los Territorios de ffitramar.

Nuevas disposiC'iones fundamentales y muy populares.
Las funciones de un lfinistro son ahora incompatibles con las
de diputado y de senador así como de representante profesional, particularmente, miembro de un Consejo de Administración.

-Los Consejos Municipales.
~Un delegado por cada 1,000 habitantes para las ciudades
de mas de 30,000 pobladores.
b) Pa~l- Sin ser tan, poderoso como en México o en los
Est!do~ Urudos, su papel es mucho más importante que lo que
habia sido desde 1946.

..

Es un árbitro y el Jefe supremo de la Nación.

1.-En tanto que árbitro. No tiene ningún poder gubernamental y normalmente, no interviene en la gestión de los
asuntos. Vela por el respeto de la Constitución y mediante el

.

.

Se quiere evitar así la avalancha de aspirantes a carteras
ministeriales y la desviación de la función pública en beneficio
de intereses privados. El ser Ministro durante la IV República era la secreta esperanza de todos los diputados y presentaba muchísimas ventajas. Ahora sucederá a la inversa. Ser
~Unistro representará, sobre todo, sacrificios, puesto que se
habrá de renunciar a todas las funciones lucrativas para consagrarse únicamente a las funciones gubernamentales. Estando las cosas así, el Consejo de Ministros formará un grupo

�Jean Si.rol

La Constitución Francesa de 1958

42

bierno ser derrocado, la confianza está considerada como tácitamente otorgada hasta que el voto con mayoría absoluta de
la Asamblea, dé una moción de censura. Esta última está prevista en condiciones muy rigurosas que refuerzan la estabilidad
del Gobierno. Anteriormente, lo hemos visto en cada sesión,
el Gobierno estaba amenazado y podía ser derrocado por grupos minoritarios reunidos en coaliéiones heterogéneas. En
adelante, derrocar al Gobierno no puede ser sino el resultado
de una oposición completa, madurada, y seriamente expresada
por la mayoría absoluta de la Asamblea.

unido, puesto que ninguno dependerá ya de su partido político, ni de sus electores, ni de negocios privados.

2.-Papel
El papel está bien definido. El Gobierno ha sido constituido para gobernar y se le dejará para eso tiempo y posibilidad puesto que no se ocupará de otra cosa. Tendrá poderes
reglamentarios muy amplios y podrá, además, pedir poderes
extraordinarios para legislar, aunque normalmente la ley es
de la competencia del Parlamento. Precisamente el Gobierno
es responsable ante el Parlamento, he ahí la diferencia fundamental con México y con los Estados Unidos.

En efecto, la moción de censura debe ser:
-Firmada por el 10%, cuando menos, de los 'miembros
de la Asamblea; votada con mayoría absoluta; no son contadas las abstenciones; en caso de ser rechazada, los signatarios
no podrán presentar otra moción en la misma sesión.

C.-El Parlamento
Francia había hecho· suya la fórmula británica "El Parlamento lo puede todo, salvo cambiar en hombre a una mujer ... " Tenía, desde 1875, poderes ilimitados. De él emanaban
los Ministros y el Gobierno que no se sostenían sino con una
mayoría muy temporal ( en razón de la multiplicidad de los-partidos, que no logrando un acuerdo sobre puntos a menudo
muy insignificantes, provocaban la caída del Gobierno).
Además, ocupado sobre todo en legislar, el Parlamento no
tenía ya tiempo de preparar seriamente las leyes más importantes, o las votaba con tal retraso que hacían imposible bt
buen marcha de la Administración. Por ejemplo, la ley sobre
el Presupuesto no era nunca votada antes de Junio o Julio.
De allí, durante 6 meses, imposibilidad para las adminü,traciones de funcionar normalmente. Por otra parte, las discuciones demasiado extensas y penosas hacían que, a menudo
al día siguiente de un debate importante, la Sala del Parla'.
mento se encontrara casi desierta y que los diputados votaran
por delegación.

Otras medidas están previstas para limitar los enredos
parlamentarios:
a-Las comisiones permanentes, verdadero Parlamento dentro del Parlamento, no tienen ya que examinar todos los
proyectos de ley. Antes había 20, ahora no son más que
6, y su intervención es excepcional.
b-El Gobierno puede oponerse a las enmiendas.
e-Prioridad es concedida a los proyectos presentados por
el Gobierno.
d-En fin, el Parlamento, convocado por el Presidente de la
República, no se reúne más que dos veces por año y con
un máximo de 5 meses.
3) Determinada y limitada, la acción del
gobierno será más eficaz

En adelante el terreno de acción del Parlamento es bien
determinado. Su acción limitada será más eficaz. Tres puntos
que vamos a analizar rápidamente.

-El presupuesto deberá ser votado antes del lo. de enero;

1) Acción determinada

-Ya no inviste al Gobierno; hace leyes que interesan al
conjunto de los ciudadanos, dando reglas gen;rales que el
Gobierno se encarga de ejecutar; controla la política del Gobierno responsable ante él.
2) Acción limitada

Si el Gobierno no compromete él mismo su responsabilidad
ant~, el Parl~m~nto, en cuyo caso, como en la antigua Constituc1on, este ultimo puede expresar su desaprobación y el Go-

43

..

-Es indispensable la presencia para tomar parte en la
votación. No se podrán delegar en otra persona los propios
poderes y practicar el "ausentismo". Pero el Parlamento es
un organismo político de competencia política. En el mundo
moderno los problemas económicos revisten una importancia
particular. St. Simon lo había previsto al querer reemplazar
el Parlamento político por un Parlamento económico. La nueva Constitución no va hasta ese punto, pero establece un Consejo Económico (existía ya) que el Gobierno consulta sobre
los proyectos de ley de carácter económico y social.

�44

La Constitución Francesa de 1958

Jean Sirol

45

.A.-Es creada. una Comunidad compuesta de:

D.-Organismos reguladores

En fin, por encima del Presidente del Gobierno y del Parlamento han sido previstos organismos reguladores.
1) Un Consejo Constitucional ha sido creado, compuesto
por 9 miembros y con validez de 9 años. Tres son nombrados
por el Presidente de la República, tres por el Presidente de
la Cámara de Diputados, tres por el Presidente del Senado.
Por derecho, todos los antiguos Presidentes de la República
forman parte de él, también. Ese Consejo Constitucional es
el árbitro de la democracia electiva.

•

a-Juzga sobre la regularidad de: las elecciones, del Presidente de la República, de los Diputados y Senadores, de
los Referendums populares.
b-Es, con el Presidente de la República, guardián ·de la
Constitución. Puede declarar inconstitucional una ley.
Recordemos que la Suprema Corte, tal como existe en
México, se encarga solamente de casos especiales. Pero
no de la inconstitucionalidad de una ley en general.
e-Es consultado en caso de peligro nacional.
2) Una Alta Corte de Justicia, que puede poner en causa
la res~ol:18abilidad penal del Presidente de la República y de
sus Mm1stros, por un voto de mayoría absoluta de las dos
.Asambleas. .Además, está compuesta por miembros del Parlamento.
3) Una autoridad judicial, independiente teniendo a la
cabe~a un Cons~jo. S:uperior ~e 1~ ~agistratura'. que resguarda
las libertades md1v1duales, impidiendo toda detención arbitraria.
II. L.A COMUNIDAD.
Cuando en la jira que hizo en .Africa Francesa el General
D~ Gau_lle anunció a todos los .territorios miembros que podnan, s1 lo deseaban, tomar su libertad diciendo "no" al Referendum, muchas personas se interrogaban sobre los resultados
de esta medida atrevida. El 93% de los "sí" de los Territorios
de Ultramar y la única petición de independencia formulada
por la Guinea, fueron la prueba de que existe una Comunidad
Francesa de los pueblos de Ultramar.
Cómo reglamenta esta Comunidad la nueva Constitución
es lo que vamos a ver ahora.
'

a) de la Metrópoli y de sus departamentos de· Ultramar.
b) de los territorios de Ultramar que escogieron mediante el referendum quedarse dentro de la República.
c) de los territorios de Ultramar que, saliendo de la
República han decidido asociarse exteriormente, libremente.
¿Cuáles son los principios básicos?

a) La Comunidad es libre. Todos los territorios son
consultados. Pueden decidirse por permanecer en el seno de
la Re-pública, o bien por separarse y asociarse desde el extranjero. O bien pedir la independencia total, ( el caso de Guinea).
b) Igualdad para los individuos. No existe más que
una ciudadanía.
c) Igualdad para todos los Estados miembros de la
Comunidad que son verdaderos Estados, que se administran
ellos mismos y que rigen libremente sus propios negocios. La
República Francesa entra en dicha Comunidad como cualquier
otro Estado.
B.-Estructura de la Comunidad

Existen asuntos comunes que serán regidos por organismos especiales, lo que no existe en el sistema británico del
"Commonwealth".
- Un Presidente que es el Presidente de la República, en
cuya elección participan todos los Estados miembros y que es
representado en cada Estado.
-Un Consejo Ejecutivo que comprende los Primeros Ministros de los Estádos Miembros y de los Ministros encargados
de los asuntos comunes que son:
Diplomacia, Defensa Nacional, Moneda, Política Económica y Financiera
y, salvo acuerdo particular, dejando a los Estados Miembros
competencia exclusiva: Justicia, Enseñanza Superior, Transportes.
-Un Senado compuesto de los delegados de los parlamentos de los miembros, que delibera sobre los grandes problemas antes del voto de una ley por el Parlamento.

�4(J

La Constitución Francesa de 1958
Jean Sirol

-Una corte arbitral encargada de vigilar el buen funcionamiento de los negocios comunes y de decidir los litigios
surgidos entre los países miembros.
El porvenir de los Estados no está absolutamente comprometido por esta organización, puesto que la Comunidad está
siempre abierta.
1.-Los Estados miembros pueden salir cuando lo deseen
(Art. 86).
2.-Los Estados asociados únicamente territorios de Ultramar, pueden pedir participar en la Comunidad.
Esta estructura, que es bastante original, puede ser ciertamente discutida.
¿ Qué se puede opinar de la nueva Constitución? ¡, Cuáles
son las críticas que se pueden formularY Es lo que vamos a
ver en esta última parte.

Una constitución es una especie de reglamento que se dan
los pueblos para organizar su modo de vida pública. Resulta
pues siempre sujeta a modificaciones, como todo lo relacionado con la vida. Por esta razón, la constitución prevée un
procedimiento de revisión, también imperfecta, como todo lo
humano.
Veamos primero las críticas dirigidas a la nueva organización política de la Metrópoli. Para los unos, no modificará
en nada las costumbres políticas francesas. Después de luchar
entre el Ejecutivo y el Parlamento habrá que volver al antiguo
sistema. Para los otros, la nueva Constitución será de tipo
fascista y un atentado a las libertades democráticas. Veámoslo sucesivamente.
En la medida en que refuerza el poder ejecutivo -Presidente y Gobierno- y limita el poder de las Asambleas, tratando de crear una estabilidad ministerial, responde sin lugar
a dudas al deseo de la mayoría de los franceses, hartos ya de
estos cambios permanentes y de un parlamento transformado
en "Folies Bourbon". Pero, la pregunta que muchos hacen es
la siguiente: ¿se lograrán los resultados deseados Y Se puede
contestar sin la menor duda que, sola, no bastará. Un crítico
mexicano muy enterado escribía: "los males de una sociedad
no se curan con documentos". Se puede añadir de la misma
manera, que no se endereza una espina dorsal cambiando de

47

ropa o de saco. ¡, Pero sería acaso lo _mismo con ciertos corsés
ortopédicos, rígidos, hechos a la medida 1 En este caso, la respuesta deberá ser aquí más matizada y habrá que tomar en
cuenta la mentalidad de cada pueblo. Así, en Inglaterra, en
donde prácticamente no existe Constitución escrita, la responsabilidad del Gobierno ante el Parlame~to es un hecho,
sin nin"Ún límite y puede caer en cualqmer momento; el
b
'
d
,
juego de sólo dos Partidos, el Laborista y el Conserva or, a~1
como el respeto a la tradición aseguran una perfecta estab7lidad. Pero es en Inglaterra, en donde Lord Baldford, el celebre ministro podía deC'ir: "Vale más hacer una cosa absurda
que siempre se ha hecho, que algo raz.~nable que nu_nca se ~a
hecho". En el país de Descartes, ¿ qmen se atrevena a decir
algo semejante?
En Bélgica, la existencia de muy pocos partidos asegura
también al Gobierno -sin embargo responsable ante el Parlamento- una gran estabilidad. En Alemania la existencia de
pocos partidos y el reglamento que impone para derrocar a
un Gobierno, la presentación de otro Gobierno, así como el
apoyo de la Asamblea, aseguran la estabilidad.
Pero en Francia, la mentalidad es diferente. Las prácticas parlamentarias habían deformado la democracia y ~esulta
legítimo intentar reformarla, aunque todos sabemos que reformar a una sociedad no es cosa fácil. Las costumbres tomadas por los grupos, del mismo modo que aquellas adquiridas
por los individuos, no cambian en un día y son más fuertes
que las leyes y los reglamentos pero nos parece que el sistema
de la moción de censura, deberá facilitar el establecimiento de
un régimen de estabilidad, puesto que de aquí en adelante,
el Gobierno siempre responsable ante el Parlamento, no será
el blanco de innumerables ataques y maniobras de diputados
mal intencionados. Sin duda alguna, una oposición firme y
acertada de la mayoría del Parlamento, logrará al fin, derrumbarlo.
Además, ciertos conflictos quedan posibles: Si el Parlamento vota por mayoría absoluta contra el Gobierno, este último está obligado a dimitir. Sí mantiene el Parlamento su
opisición contra el nuevo Gobierno formado por el Presidente,
y otro nuevo, y otro más.
El Presidente tendrá que disolver al Parlamento para
consultar al pueblo. Ahora bien, si este último da la razón
al Parlamento enviando los mismos diputados, el Presidente
se verá obligado a dimitir o a aceptar los deseos del Parlamento. Si el pueblo da la razón al Presidente, se apunta llli
régimen de tipo personal y resulta peligroso.

�48

La Constitución Francesa de 1958

Queda entonces demostrado que ningún texto creará automáticamente la estabilidad total del poder, a menos de suprimir el sistema parlamentario. De lo cual no se trata puesto
que todo el país es partidario de ello.
Las nuevas disposiciones tienen por motivo, el frenar los
impulsos irrácionales de los elegidos del pueblo y así se espera
cambiar, progresivamente, las costumbres desgraciadamente
muy ancladas en los medios parlamentarios. La aplicación de
la Constitución y sus resultados dependerán pues del esfuerzo
libremente consentido por todos los ciudadanos, electores y
elegidos. La Constitución no pretende imponer nada por la
fuerza sino que propone medidas nuevas y adecuadas por ser
esencialmente liberal y democrática.
Veamos ahora las críticas del segundo tipo: la Constitución es de tipo fascista.
El periódico oficial de un país en el cual la libertad no
es la característica fundamental escribía: "La nueva Constitución Francesa significa la pérdida de las libertades del
pueblo francés". Esta afirmación no se justifica absolutamente.
El Preámbulo de la nueva Constitución está efectivamente así
redactado : "El pueblo francés proclama solemnemente su adhesión a los Derechos del Hombre y a los principios definidos
por la Declaración de 1789, confirmada y completada por el
preámbulo de la Constitución de 1946. Y el artículo II dice
así: "Francia es una República indivisible, laica, democrática y social".
El Artículo III precisa: "La .soberanía nacional pertenece
al pueblo". Se puede demostrar fácilmente que la nueva Constitución es liberal y democrática, que se trate de su origen
o de su funcionamiento.
Su Origen. Es una ley votada el 3 de Junio de 1958, por
el Antiguo Parlamento, quien confió al gobierno del General
De Gaulle la tarea de preparatla. Este último encomendó a un
grupo de trabajo compuesto de miembros del Consejo de Estado, la preparación de un proyecto cuyo texto fué sometido
al Consejo de Ministros y después a un Comité Consultativo,
así como al Consejo de Estado. En fin, el pueblo fué llamado
a votar por Referendum, el 28 de Septiembre de 1958. Algunos han criticado este procedimiento, el Referendum, olvidando que fué creado en Francia por la Revolución de 1789.
Así pues, parece que se han dado las garantías democráticas
más amplias por lo que respecta al origen mismo de la Constitución.

Jean Sirol

49

En lo que se refiere a su funcionamiento, limita sin d?da,
los poderes del Parlamento pero mucho menos que, por eJemplo, en los Estados Unidos, sin que nunca nadie haya pensado
decir que este país tiene régimen dictatorial. Parece entonces
que se ha cometido una confusión entre democracia y parlamentarismo de Asamblea. Es esto último que se pretende suprimir precisamente. La realidad demostró que cierta podredumbr'e en las Asambleas Parlamentarias se había producido
y que dentro de estas última~ se habían est~blecido ,v~rdader?s
pequeños dictadores. Esto s1 resultaba antidemocratico, razon
por la cual se quiso poner fin a ello.
En fin con el pretexto de defender la democracia, se ha
visto lo qu~ era normal, levantarse contra la nueva Constitución a todos aquellos quienes se aprovechaban del antiguo.
desorden, por la sencilla razón de que temen a un Estado
fuerte y ministros íntegros, los cuales los colocarían en la
imposibilidad de hacer daño.
Bien se comprende efectivamente, que las grandes potencias financieras, los trusts, los monopolios, encuentran más
fácilmente apoyos para defender sus intereses en un sistema
parlamentario decadente, en el cual existen dieciocho o veinte
partidos, veinticuatro comisiones, que en un sistema de poder
ejecutivo fuerte. En su discurso sobre Tito Livio, dijo Machiavelo "En un Estado resulta peligroso hacer grandes cambios, porque se atrae la enemistad de los perjudicados y los
beneficios no aparecen enseguida a los favorecidos". Pero De
Gaulle dió su preferencia a l\Iontesquieu, gran especialista de
asuntos constitucionales, el cual escribía "Cuando el Estado
se encuentra en una situación difícil, lo peor es cruzarse de
brazos ... " En realidad, nadie puede seriaµiente dudar del
carácter democrático de la nueva Constitución.
Si antes de criticar, se hubieran molestado en leer los
textos, aquéllos que lo hicieron hubieran visto que la Constitución de 1958 resulta más democrática que la de 1946, puesto
que todos los poderes que establece están basados en el sufragio universal. Las garantías individuales están perfectamente
aseguradas, del mismo modo que la separación de los poderes,
(base de una democracia moderna desde Montesquieu).
En el marco de la Comunidad, nadie puede negar las dificultades de la construcción c¡ue se propone ni tampoco su
liberalismo.
La Comunidad era muy difícil de establecer debido a la
desigualdad social, económica, política y familiar de los ciu-

�:so

La Constitnción Francesa de 1958

dadanos componentes de los varios estados miembros. Este
aspecto será muy fácilmente comprendido en México, en donde,
como lo indica el último informe del Instituto Indigenista,
numerosos territorios poblados por indígenas, no participan en
la vida de la nación por la misma razón.
Este problema se ha planteado igualmente en otros países,
por ejemplo en la U.R.S.S. en donde conviven al lado de rusos,
musulmanes, quienes siguen conser-vando su religión y su idioma. Pero las democracias no disponen para unificarse de esa
terrible arma que representa la fuerza. Rusos y musulmanes
se encuentran unidos bajo el látigo de una dictadura. El problema se presentaba en Francia bajo un aspecto radicalmente
diferente. Se trataba de crear una auténtica comunidad de
seres humanos diferentes, dentro de la libertad. Este segundo
rasgo de la Constitución, su liberalismo, es real. La independencia que ha adquirido Guinea, al día siguiente del Referendum, después de votar "no" por gran mayoría constituye una
prueba. Por otra parte, prevee la Constitución una evolución
de todos los territorios de ultra.mar y su demanda de libertad
total, la cual se concederá inmediatamente. ¿ Qué más se puede pedir?
De esta nueva constitución, será el porvenir quien dirá
lo que tiene o no de valedero. Mas, al presente, se puede
afirmar que al igual de un individuo, un pueblo puede reformarse libremente sin recurrir a la violencia. La experiencia
francesa de 1958 contiene pues una enseñanza que no carece
de valor, en un mundo en el cual la fuerza parece a muchos,
ser el único medio para que surjan nuevas sociedades.

Christian Brunet SPUTNIK Y SENTIDO DEL HUMOR /

E

NTRE todos los sentidos que ha revestido desde milenios el vocablo de "filósofo", el de "testigo"
parece agradar particularmente a nuestros contemporáneos.
La sabiduría de la antigüedad y la explicación sistemática del
sér y de los seres, ya no son pretensiones del filósofo actual.
Se contenta la mayoría del tiempo con registrar modestamente
las pulsaciones de un mundo, sin pretender crear, organizar,
ni siquiera clasificar. Hegel se llevó con él la última ilusión
prometea de la filosofía. El filósofo renuncia a establecer su
morada ep las nubes de la generalidad y se resigna a no ser
sino la conciencia de su tiempo. Como tal ningún acontecimiento de cierto alcance se escurre en la primera plana de su
periódico, sin que él trate de incorporárselo, con la esperanza
de descubrir en él algún ángulo bajo el cual su condición de
hombre pueda revelar nuevos aspectos.
Es también muy notable el que la conciencia filosófica
coincida cada vez más eon la del hombre medio. En una era
en la que la complejidad de los conocimientos ha acarreado
una especialización extrema, el filósofo se encontró poco a
poco relegado entre la muchedumbre anónima de aquellos que
no tienen accilso a los cenáculos donde los ritos se llevan a
cabo en bata blanca, con un lenguaje en el cual la cifra ha
substituído el verbo,. de manera de sociedades secretas, en que
las conquistas últimas de lo más diáfano del espíritu, se expresan en símbolos tan misteriosos como lo de los iniciados a
Eleusis o a Mitra. El filósofo no es un aristos de esta nueva
aristocracia. No preside, no asiste siquiera, la mayoría del
tiempo, a las deliberaciones de estas Cámaras .Altas. No se
entera de sus decisiones sino, como todos, a través de su periódico matutino. Este solo hecho bastaría tal vez para explicar
un cierto pesimismo de las filosofías del penúltimo decenio.
-

51-

�52

Sputnik y Sentido de Humor

Un acontecimiento, en efecto, no puede aspirar a grandes encabezados en un periódico, sino a condición de ser una
catástrofe. Sólo se nos informa de la salud de un magnate
cuando peligra, de la moralidad si se pervierte, de los tratados
de paz cuando se les desgarra, de las alianzas cuando amenazan, de la ciencia si destruye. Y nuestras actualidades fílmicas nos han mostrado con mayor insistencia el venenoso hongo
de Bikini que el bello rostro de Schweitzer.
Un solo punto es tranquilizador en nuestros periódicos:
nuestra expectación nunca está decepcionada: una cierta organización admirable nos garantiza la alimentación cotidiana
de nuestra morbosidad y la distracción a nuestro fastidio. Hay
siempre una guerra fría de entremeses, una guerra caliente
como platillo principal, una revolución como postre, y un sinnúmero de crímenes como botana. Todo esto con la impresionante infalibilidad de una de las grandes invenciones de
nuestro tiempo: la estadística. El reportero policíaco espera
su materia con la misma tranquilidad con la cual el jefe de
estación aguarda a los 27 pasajeros, quienes, según las tablas,
tomaron hoy el tren. Si el día es hermoso, el tiempo despejado,
los criminales de vacaciones, en prisión o en pleno idilio, si,
en una palabra, todo está desesperadamente quieto y los habitantes de la población propensos a la paz, el plácido abarrotero de la esquina asesinará a su mujer a hachazos, justo para
preservar la integridad de las estadísticas y justificar la seguridad tranquila del reportero criminal.
Este orden, esta uniformidad en el horror mismo llegan
a engendrar el fastidio. En su intoxicación cotidiana, en su
afán de diversión, en el sentido pascaliano de la palabra, el
hombre necesita una dosis siempre en aumento, so pena de
salir de su euforia, de volverse furioso y de sacudir, como
Sansón, las columnas del templo donde los filisteos arreglan
el mundo.
Ahora bien, los robos se repiten, los asesinatos no ofrecen
en fin sino mutilaciones que no se pueden aumentar hasta el
infinito, y el charco de sangre qÚe deja un herido al morir no
puede ahogar la tierra. La vida se vuelve cada vez más difícil
para los criminales, si quieren desempeñar correctamente su
papel, después de artistas geniales como los torturadores de
la Gestapo. Los incendios ya no son sino luces de Bengala
para martes de carnaval, en los que perece a lo más un velador dormido.
'
'
La violación y el estupro no han mejorado últimamente
sus técnicas. Y en cuanto a los sátiros, hasta tienen un vago

Christian Brunet

53

parecido con un viejo tío que uno visita para el Año Kuevo.
De los políticos, no digamos nada. Cuando son grandes, los
matan-Los que quedan nos aburren.
En el momento en que todo parecía desesperado, y la sola
dosis de droga periodística reducida a un aumento mensual
de algunos cientos de toneladas de T.N.T. en la potencia de
las bombas atómicas, la Revolución Rusa nos ha salvado del
fastidio al lanzar sus Sputniks y al abrir a la imaginación
espacios insondables. Y he aquí que alrededor de la bolita
han empezado a girar una constelación de chistes-Todo ha
sido comparado, opuesto, asemejado al Sputnik-La sátira y
el humor se apoderaron de él. Se tiene un poco de miedo, pero
un poco solamente. Apenas ese pequeño escalofrío que da sabor
picante a una aventura de la que presentimos que no saldremos ni mejor ni peor que de aquéllas que hemos atravesado.
Y es de esto, de esta perrita que arrastra, a 40,000 Km. por
hora, las risas de nuestros semejantes de lo que el filósofo
trata de ser el testigo, la conciencia, y eso sin que le sea dado
abrir los mecanismos que propulsaron el Sputnik, el Explorer,
el Lunik.
Una de las primeras representaciones que llegan a la
mente del filósofo es un recuerdo. En un salón parisino, hacia
fines del siglo pasado, la crema y nata de la . sociedad, los
sábelotodo de la época están reunidos y el anfitrión trae de
repente una caja extraña sobre la cual descansa un disco de
cera, y encima de ello, una muñeca que representa una corista
del Folies. Le da cuerda a una manivela; el disco se pone a
girar, la muñca se agita, levanta la pierna, alza sus faldas al
ritmo de una música de Offenbach que llega, reconocible, a
través de una especie de cuerno metálico. Nada más hizo falta
para desencadenar la admiración sin límites, el entusiasmo
lleno de ilusiones de la asistencia. Un hombre tomó la palabra
Y. profetizó: "Una nueva era se abre para la humanidad. . . la
ciencia salvadora, victoriosa de las ignorancias y de las cadenas ... el bienestar de los hombres reconciliados por la ciencia,
vueltos a ser hermanos". El profeta se llamaba Jean Jaurés.
¿Qué ha acontecido de todo esto? Jaurés fué asesinado antes
de la guerra de 1914 porque, pacifista, soñaba con üna Internacional de la que el Sovietismo actual ha perdido hasta la
menor idea.
Pero ¿ qué ha acontecido con la profecía? Pues t, cómo no
nos llamaría poderosamente la atención, la oposición entre
estos dos cuadros y por el poco tiempo (medio siglo) que los
separa? De un lado, una invención relativamente fútil: un apara to que reproduce sonidos y una muñeca que se menea, snfi-

�Sputnik y Sentido de Humor

54

ciente sin embargo para que se desencadene una tempestad de
romanticismo filosófico y social. Del otro, perspectivas inconmensurables sobre el espacio sideral que no logran inspirar al
gran público sino un pequeño escalofrío y un sinfín de bromas.
¿No es acaso esa desproporción bastante llamativa como para
exigir de nosotros el tomar conciencia de la aventura humana
en lo que va del siglo tal y como la ilustra este pequeño drama
en dos cuadros 7

* * *
:Más de veinte siglos de especulación filosófica en el transcurso de los cuales se sucedieron los más brillantes espíritus,
sin que hayan podido quedar establecidas cuántas certidumbres el hombre necesita para vivir, he aquí lo que podía hacer
dudar del Pensamiento. Y de pronto el hombre vislumbra
que, combinando la experiencia con el razonamiento, puede
doblegar el mundo a su voluntad, poner a su servicio fuerzas que no eran adversas sino por desconocidas. Al mismo
tiempo que el poder, es su dignidad la que el hombre vuelve
al descubrir. "Pensar es la grandeza del hombre" había dicho
Pascal. Y si es verdad que se juzga el árbol por sus frutos,
esta grandeza se volvía más y más teórica. El Señor de la
tierra no conocía ni siquiera las leyes que regían su domio.
Estaba servilmente sometido a ellas como cualquier otro organismo. Hasta otros seres ofrecían una síntesis más armoniosa,
se adaptaban a las necesidades con una soltura y una aparente
facilidad que el hombre no poseía. 0ualquier pollito al abandonar el huevo puede salir de apuros mejor que el cachorro
del hombre después de años de penoso aprendizaje. Y el gato
que se sienta en el rincón de la mesa, se acerca más a la aristocracia que lVIonsieur J ourdain, El Burgués Gentilhombre de
l\loliére, pese a sus esfuerzos, su maestro de danza y s~ maestro
de música. Se concibe que el amo y señor haya podido experimentar algunos celos de sus esclavos. Ni en fuerza, ni en
elasticidad, ni en astucia, ni en elegancia, el hombre puede
competir con un felino. Y si se ha podido comparar la mujer
al gato, no fué nunca para rendir homenaje al grácil cuadrúpedo. ¡Oh! ya sé que el hombre que se reconocía carrizo se
volvía a erguir, pasada la brisa, pues el carrizo pensaba, ? que
se consolaba de sus reumatismos y de su pesadez, proclamando
que la elegante pantera no tenía conciencia de su gracia. Pero
¿es aún un envidiable atributo una conciencia que revela tamañas inferioridades 1
Hasta el brotar bastante reciente de la ciencia y el desarrollo relámpago de las técnicas, la soberanía del hombre sobre
la tierra permanecía teórica. ¡ Tánto más que esta conciencia

Christ!an Brnnet

55

que le era sobrepuesta como · una corona real demasiado prsada para su cabecita, cuán opaca era para ella misma! Y
las ideas claras y distintas de Descartes no han transcendido
más allá del dominio abstracto de la matemática pura.
Y he aquí que las matemáticas, la única disciplina en la
que el hombre podía jactarse de comprender lo que él decía,
rebasaron sus límites como río saliéndose de su cauce y llenaron el mundo de sus cálculos, de sus teoremas y de sus previsiones e hicieron de la diversidad cualitativa y de su misterio,
un "epifenómeno", como decía Ribaud, que podría ser conocido, explicado, deducido a partir de algunos axiomas inteligentemente combinados. El señorío' humano estaba a punto de
hacerse realidad. Bastaba --era sencillo como eJ. huevo de
Colón- con tomar las cosas a la inversa de como se las había
tomado hasta entonces. En lugar de partir de los d~tos que
nos proporcionnn los sentidos para buscarles una justificación
intelectual, había que encontrar tm principio, a la vez de explicación y de creación (Princip y Grunsatze, diría Kant),
establecer su validez y deducir de él las realidades concretas.
Hypolite Taine, cuya gran sagacidad admirada por Nietzch
no supo poner3e al abrigo de las puerilidades del cienticismo,
anunciaba "este axioma eterno surgido de una retorta, del
cual se podría luego deducir el Universo entero". Y dentro
de este univer.so, había el hombre y los eternos problemos de
su origen, de su alma y de su destino. La ciencia, además de
hacer pasar al hombre de un señorío teórico de la tierra a
una dominación efectiva, llevaría también su conciencia, que
no pasaba de plantear problemas, a ser el aparato registrador
de las soluciones de éstos. Gonsciente de lo que él no es, el
hombre se volvería consciente de lo que es y de su conciencia
misma. Se llenaría de conocimientos y de definiciones esta
facultad de vacío y de ausencia. Y para eso bastaba con esperar de los hombres en bata blanca la panacea universal.
El filósofo les daba confianza: ellos encontrarían lo que él
tanto había buscado en vano; bastaría con pasearnos una
pequeña aguja sobre el alma para que é~ta se revelara a través
de. un magnavoz como un disco de fonógrafo. Había llegado
el momento de la transmisión de los poderes.
Auguste Comte fungió como maestro de ceremonias. El
declamó que lo mismo que los teólogos habían renunciado a
su imposible misión de hacer creer y habían encargado a los
filósofos de concebir, éstos a su vez abdicaban ante los sabios
que se encargarían de dar a conocer. El discurso del maestro
ele ceremonia fué brillante y, eso sí, muy aplaudido. El filósofo
estaba vencido, aceptaba la derrota, hasta se regocijaba de

�56

Christian Brunet

Sputnik y Sentido de Humor

57

ella. Se jubilaba a sí mismo, renunciaba a comprender. Esta
actitud ha parecido tan grandiosa que erigieron a A. Comte
una estatua, en el pórtico de la Facultad de Filosofía y Letras
de la Sorbona. Admiremos el magnífico símbolo. No se erigen
estatuas a los intelectuales que buscan sino a los que renuncian.
Sospecho que este símbolo nunca ha sido bien comprendido,
pues habría decidido a los estudiantes que se encaminaban
hacia las aulas de filosofía a no pasar el umbral. Es cierto
que en un discurso de ábdicación, Comte había dejado escapar
ciertas frases que la euforia del público dejó caer sin inquietarse sobremanera. Menos entusiasta que Taine, Comte no
creía verdaderamente que la ciencia contestaría a las preguntas que se hacía el metafísico. Concluía simplemente que no
había contestaciones para ellas y que más valía echarlas al
olvido y dedicarse a otra cosa. Nadie entonces percibió el
sabor a cansancio, a vejez, a decadencia y a cobardía intelectual que impregnaba estas últimas palabras. Había demasiada
felicidad, demasiado entusiasmo.

Después de Bergson poco importa al hombre un señorío de
máquina; ya no es un señor; está arrojado en el mun~o que
sigue haciéndole una seña, que, así como el protagomsta de
la Nausée de Sartre, él sigue ,sin entender. Pero él sabe que
su ser mismo es un estar frente a signos, y su vida un tratar
de descifrarlos. ¡ Y no son signos algebraicos!
Esa es la razón por la cual los mensajes de los Sputnik~
que captan nuestros radios no nos colman de esperanzas m
nos petrifican de horror. Los hombres han crecido, han terminado con su crisis de romanticismo y descubierto el sentido
del humor. Saben ahora no tomarse en serio, ni siquiera cuando los hombres de bata blanca juegan a la pelota con la luna.
Saben sobre todo que si hay una salvación, si hay una razón,
si hay un sentido, en el caso en que todo no fuese definitivamente absurdo, a ellos les toca hallarlo en sí mismos, cada
quien a su medida y con sus posibilidades y si la luna de
Alfred de Musset no resucita los amores muertos, las lunas
metálicas no nos devolverán las ilusiones perdidas.

Pero la euforia duró poco, los fonógrafos y los primeros
automóviles no impidieron a los hombres morir y soñar. La
muerte y el ensueño, un momento separados, no tardaron en
reconstituir su indisoluble pareja. En su libro "Las Grandes
Amistades", Raissa l\Iaritain cuenta que Jacques su novio y
ella misma, decidieron suicidarse, si al cabo de un año no
habían descubierto el uno y el otro un camino fuera del callejón sin salida del positivismo. Pues el origen, el destino, el
alma del hombre, su vida y sus amores, su muerte y sus odios,
no constituyen los problemas de una era pretérita. Todo eso
es el aire que respiro; es mi sed y mi sueño, es el sol que se
pone sobre mis posibilidades muertas; son las arrugas en mi
frente. Todo eso es el hombre, positivamente el hombre.

Los sabios además nos están agradecidos por haberles
vuelto a quitar lo que Taine había abandonado en sus manos.
Dar un sentido a nuestras vidas y una razón de nuestras almas
era wia tarea que se l es había encomendado sin que hayan
aspirado a ello. ¿No son acaso ellos ahora quienes se dirigen
a nosotros, los no-iniciados, los filósofos, los hombres de la
calle para pedir que les ayudemos a juntar de nuevo este mundo que partieron por la mitad? Por un lado un macrocosmo
regido por el determinismo más implacable; por el otro, lo
inframicroscópico llevado por el azar y un cálculo de las probabilidades según el cual el mundo nuestro, con su buena y
tranquilizadora regularidad es lo más improbable que haya.
De Broglie se inquieta; Le Comte du Nouy se sorprende y se
voltean hacia nosotros, el común de los mortales, para preguntarnos si no tenemos una leve idea al respecto; pues ¡vaya!
cabe aquí hacerse la pregunta: esos mundos antagónicos de
la mecánica y acústica y biología por una parte, y de la química y físico nucleares, por otra, finalmente no constituyen
más que un solo mundo, y ese mundo, ¿qué es 1

Y entonces llegó Bergson. "La Pensée et le Mouvant" principia con una petición del filósofo. Exige más precisión en la
concepción y la expresión de lo que somos. Ahora bien ¡ qué
lenguaje puede pretender a más precisión que el de las matemáticas? Pero la precisión no debe ser una cualidad formal
de la expresión considerada en sí misma, sino su adecuación
con su objeto. Expresar claramente lo confuso, con rigidez lo
que es flexible, con rigor lo que es libre con solidez lo fluido
es la imprecisión misma, hasta si nuest;o espíritu se satisfac~
con el rigor y la solidez. "Les Données Immédiates de la Conscience", "Energie Spirituelle", "Matiére et Mémorie", "Les
deux Sources de la Morale et de la Religion" reivindicaron y
volvieron a posesionarse de lo que Comte había abandonado
imprudentemente y reinstauraron los tres órdenes de Pascal.

Pues ahí es donde reside el la.do hwnorístico del Sputnik.
Esta bolita habrá dado una vuelta a la tierra en esta hora que
pasé_ entre. ustedes. Voló por encima de desiertos, ciudades,
contrnentes, gente blanca, negra y amarilla. Han oído en el
radio latir su pequeño corazón de metal. La tierra sobre la
cual nos arrastramos, se ha encogido como una vieja prenda.
1\os hemos vuelto microscópicos. Un paso dado por un hombre,
ya no es sino una grotesta manifestación de inmovilismo. Estamos más cerca de Shanghai que del autobús que nos llevará
\

�ó8

Sputnik y Sentido de Humor

a nuestras casas y somos sin embargo, nosotros, los eternos
prisioneros de la cueva de Platón, quienes, al ver pasar la sombra redonda de este juguete, debemos decidir el sentido que
tiene todo eso. Hay que descender más, más y más profundo
aún, para encontrar una idea, un principio, un valor que salve
del absurdo esta pelota y a stis lanzadores. Pues, como lo decía
Cristo en el Calvario, "No saben lo que hacen".
No sólo el Sputnik no nos acerca a la era anunciada por
Hypolite Taine proporcionándonos principios de solución a
nuestras interrogaciones acerca de nuestro destino, de nuestra
situación metafísica, sino que hace más apremiante, más angustiosa, la pregunta con respecto a nuestro sér. Ahí reside
su única fecundidad metafísica: subraya, profundiza, agiganta
nuestra problemática, lejos de sugerir la menor pizca de solución. Pero no experimentamos por ello decepción alguna.
Hace tiempo que el romanticismo de . Taine nos hacía sonreír.
Nosotros quienes captamos nuestro ser como subjetividad,
como lo que se rehusa a toda identificación; como una presencia y una ausencia; nosotros quienes somos extraños a nuestra propia lógica y a nuestros sistemas, quienes no hablamos
de nuestro cuerpo sino como una pertenencia: "Mis manos,
mis ojos; tengo el estómago delicado; nosotros que podemos
interesarnos en nuestra propia corriente de conciencia o desinteresarnos de ella, nosotros, en una palabra, quienes somos
libres, no esperábamos ni deseábamos que un sabio cálculo nos
descargase de nuestra libertad y de lo que hay en nosotros
de desconocido e imprevisible; pues sería descargarnos de
nuestra existencia misma".
Pero lo que no nos esperábamos era el ver esta existe11cia
intra-mundana volverse más amenazada mientras se abrían los
espacios. Ciertamente estos espacios infinitos que acongojaban
a Pascal se dejan conquistar muy paulatinamente, pero no es
más que para hacernos aparecer nuestra tierra grotescamente
pequeña y nuestra corporeidad más insignificante. El pájaro
vive feliz en su jaula mientras ignora los espacios que; se
ofrecen a sus alas fuera de ella. Sabemos ahor·a que, en cada
movimiento, nos vamos a herir contra las paredes de nuestra
celda, la cual, suplicio dantesco, se encoje en nuestro derredor
y pesa sobre nuestro pecho. Ya la invitación a los viajes ha
perdido sus encantos. En vez del mosaico de las costumbres y
de las cosas que prometían al viajero de antaño apasionantes
descubrimientos, la distancia suprimida ha traído consigo la
monotonía y este fastidio gris que nació de la uniformidad.
Lo pintoresco ya no es sino un truco comercial para turistas.
En París, en Mérida o en Hong-Kong, hombres Yestidos del

Christian Brunet

59

mismo pantalón hablan de la misma política, al beber la misma
Coca-Cola. El espacio no nos seduce sino porque ya no tenemos nada que aprender de los otros hombres que no nos ofrecen
más que una exasperante imagen de nosotros mismos. Después
de la dialéctica del amo y del esclavo ha comenzado la de la
huída y de la helada soledad.
Pero nada anuncia la reconciliación de la conciencia consigo misma. Hegel se equivocó. Salta uno en el vacío como un
desesperado que se suicida. Nuestra tierra se vuelve más pequeña, a medida que nuestras conquistas espaciales se hacen
más grandes porque nuestro misterio íntimo, por contraste con
la creciente claridad de nuestra lógica, de nuestra matemática
y de nuestra física, se torna cada vez más profundo, oscuro e
impenetrable. Sólo conocemos lo que no somos y no podemos
desinteresarnos de lo que somos. El salto en el vacío no es
después de todo más que la última droga, después del opio,
del alcohol o del diario de la mañana. No se logrará aquello
sino a condición de que no haya despertar, es decir, a condición de que uno se mate en este salto .. Pues de la maravilla
fabricada por la mano del hombre, la conciencia de esta mano
que toca, hacia esta mano que estoy mirando, y este mirar
mismo de mi mano, siempre regresará a sí misma, a este punto
puro, más allá de todo lo que es, a este rehusar indefinido de
ser lo que sea, del que hablaba Valery.
Aquí en la tierra, en casa, dentro de sus pantuflas, la
costumbre había hecho olvidar al hombre que era un extraño.
"Horno Viator" como diría Gabriel Marce!. Pero en este gran
espacio, nuevecito y aun no domesticado ¿ cómo no tomar conciencia de que nada es verdaderamente nuestro, sino ese dolor
de ser y de no ser (to be and not to be) que separa dos latidos
de nuestro corazón 9
Si bien el Sputnik no ha colmado la espera filosófica de
Taine y de Jaurés, tampoco ha justificado sus predicciones
humanitarias. La ciencia debía, según esos nuevos Sócrates,
afianzar la virtud, hacer triunfar la comprensión mutua por
encima del odio. No es muy necesario lanzarse en grandes
tergiversaciones para hacer evidente el que los hechos desmintieron estas pretensiones. Estamos todavía aguardando los
beneficios de la energía atómica, catorce años después de que,
en Hiroshima, millares de hombres conocieron un fin atroz.
El _Sput1;1ik acerca a los hombres en el tiempo y en el espacio,
umform1za sus lenguas y sus costumbres tal vez uniformice
también sus razas; no acercará sus cor~zones. El otro, en
cuanto otro, sigue siendo mi límite, la negación de mi soberanía, por consiguiente, el enemigo; pero un enellligo indis-

�60

Sputnik y Sentido de Hwnor

pensable que no puedo destruir sin negarme a mí mismo, pues
sólo gracias a ese odioso límite, a este otro que detesto, tengo
una cara un contorno, una forma, un sér prefabricado, claro,
pero sér ~ pesar de todo. El otro es la última barrera que me
resguarda de la caída en la nada.
La Ciencia, según Jaurés, debía transformar a los hombres
en hermanos, y lo ha hecho, si entendemos por hermano al
enemigo más cercano. En este sentido, el Sputnik nos YuelYe
a todos hermanos, simplemente por qué aproxima a cada uno
de nosotros sus enemigos. Ya no hay distancia. Ellos están
cerca de nosotros, sobre nosotros; nos pisan, respiran nuestro
aire. ¡ Cómo se han precisado nuestros contornos t Y a no hay
alrededor de nosotros esta tranquilizadora zona de imprecisión
que los alemanes llamaban el espacio vital. Nos tocan por
todas partes como un hombre encima de una mujer en el acoplamiento. ¡ Qué bien nos vamos a odiar ahora, con un odio
familiar a la escala cósmica!
Oh, claro está, habrá 1\Iesías, salvadores, predicadores de
la reconciliación, hipnotizadores de conciencia. Habrá siempre
una cierta tensión casí armoniosa de los antagonismos que
seguirán llamando amor. Pero habrá también tantos indiscretos alrededor de nosotros que no se podrá disfrutar más de
ello. Nos entregaremos a Eros furtivamente, acechados por
mil aparatos que registrarán todas nuestras pulsaciones para
transformarlas en estadísticas. En cuanto a los mesías ya logradn polarizar todo este odio concentrado. Una idea, un
ideal, una mística, y en vez de que cada uno sea el enemigo
de todos, este odio se organizará, como siempre, en grupos
dentro de los cuales se hará tregua de odio, para orientarlo
hacia un mismo rumbo y duplicar así su fuerza de impacto
contra otro grupo. Las federaciones de naciones ya nos anuncian que en lugar de las guerras fratricidas, tendremos ahora
conflictos intercontiuentales.
¿No es acaso significativo notar que cuando se vislumbra
la posibilidad de relaciones con habitantes de otros planetas,
los imaginamos tan humanos que no concebimos que puedan
venir hacia nosotros con otras intenciones que la hostilidad y
la destrucción? Si el Sputnik debe anunciar finalmente la era
de la reconciliación de los hombres, será porque nuestro odio
habrá vencido la ley de la gravedad y se habrá lanzado, con
una fuerza de propulsión superior a la de cualquier cohete,
hacia Júpiter o Marte.
No hay que asombrarse pues, si el Sputnik no ha arrastrado consigo el lirismo de los utopistas, si el público no ha

Christian Brunet

61

saludado en él al precursor, al ángel, al heraldo de su redención
filosófica y social. Pero es de nqtarse, sin embargo, el que tampoco haya suscitado angustias ni pavores exagerados, ni esa
especie de histeria colectiva que ocasionaron las apariciones
de los hipotéticos platillos voladores. El común de los mortales ha manifestado en esta circunstancia una sorprendente
indiferencia hacia su propio destino. Poco se emocionaron
nuestros semejantes por las perspect ivas futuristas que hacen
de los Sputniks unos prismas diabólicos que pudieran concentrar sobre ellos el asalto mortal de los rayos cósmicos. El
miedo a las catátrofes ha alcanzado con la bomba atómica su
punto de saturación.
Si lo que caracteriza el romanticismo es una cierta coincidencia del hombre con sus circunstancias, el tomarse en serio
del hombre incapaz de escepticismo, de ironía y de sentido
del humor, ninguna época parece más ajena al romanticismo
como la nuestra. Es que nos hicieron desempeñar demasiados
papeles en demasiados dramas para que uno pueda encajar
en su personaje. Es menester que un actor pase cierto tiempo
desempeñando el mismo papel para lograr identificarse con
él. Si debe cambiar de papel con demasiada frecuencia no
tiene tiempo de olvidar que se trata de un juego. La sinceridad
no es, después de todo sino el fruto de la costumbre. Cu¡i,ndo
se ha caracterizado un personaje durante bastante tiempo para
convencer a los demás, se convence uno a sí mismo. Entonces
el personaje se vuelve personalidad y el juego, sinceridad.
La conciencia se adormece, pierde esta distancia que desvirtúa
y desengaña. Se olvida uno de quitarse el maquillaje y se cree
natural. Se aprende a reir y a llorar, y luego se ríe y llora
tan espontáneamente que se acaba por creer que verdaderamente se sufre o se es feliz.
Para llegar a esta seriedad, a esta "sinceridad" a esta
p_érdi_d a ~e la distancia para consigo mismo, que es' la conc1enc1a misma, no se necesita más que el tiempo de aco~-tumb_rarse. Ahora bien, desde hace veinte años, no nos han dejado
ti_emp? para nada. Los vencidos de la guerra se han vuelto
v_1ctonosos antes de haberse acostumbrarse a su papel de víctimas Y a secretar todos los reflejos "espontáneos" de esta
condición. En cuanto a los vencedores se han visto forzados
a bajar de sus pedestales antes de saber cómo tomar una actitud triunfal y erguirse sin sufrir calambres. Los libertadores
empezaban apenas a creer en la libertad cuando se tornaron
imperialistas y las personas bien se preparaban a disfrutar de
su buena conciencia cuando los tomaron por imbéciles Los
juegos dialécticos muy de moda desde Hegel se han aceierado
en tal forma que la síntesis ya no tiene el tiempo de instalarse.

�62

Sputnik y Sentido de Humor

¡ Hasta se llegaría a creer qu.i Dios mismo no está ya del todo
se()'uro de no ser el diablo y que al hacer al hombre a su semeja~za, no se hizo a sí mismo una mala jugada ! Además los
dramas han sido mal montados -se ha exagerado-. Las
catástrofes han tomado proporciones indiscretas. Ya no era
verosímil. Debía de haber algún truco. A tal grado que los
americanos, gentes ponderadas y sensatas, estimaron que eso
de los campos de concentración nazis no era posible y que los
cadáveres los mutilados v los desechos humanos que les enseñab1m ~n Buchenwald ~ Dai:l1au habían sido reunidos ahí
únicamente con el fin de impresionarlos. Era de mal gusto
como una novela de Zola. Los actores del drama forzaban
la nota, desentonaban y su celo de histriones principiant~s los
llevaba a aquellos extremos que transforma una tragedia en
un melodrama de mal gusto. Un rostro un tanto dema ;rado
con O'randes y hermosos ojos febriles, eso sí impresiona. Pero
un e~queleto ambulante carece por completo de gracia. Silencio reprobador en la sala. En el anfiteatro una risa estalló,
otra en un palco ahogada tras un guante de encaje, le contestó.
Discretamente, al principio, la risa se propagó. Pe:o pro~to
sacude toda la sala, abre los rostros como una henda, agita
los hombros, mueve las panzas, ¡ hace bailotear los pechos!
¡ Qué risa, amigos! Ha~e diez ~~os que reím?s así. El e~quele~o
ambulante se puso a reir tambien. Pues al fm ¿ para que segmr
llorando? No es ni más vivo ni_ más muerto 9-ue est&lt;: señor
O'Ordo que se acomoda en su asiento en la prnuera fila y a
quien un ataque de diabetis matará esta noche.

y ahora alrededor de nuestro teatrito un Sputnik se puso
crirar
y lueO'O otro y un Explorer. ¡ Como si eso pudiera
a
"'
'algo trágico
"'
añadir
a un drama ya tan sobresaturad o! ¡, .p·1en;
san verdaderamente impresionarnos 1 l Asustarnos con eso .
De todos modos la muerte es para mañana. Es el único desenlace posible y lo sabemos desde que se levanta el telón.
Ademán aun nosotros los profanos sabemos demasiado
cómo está fabricado este "Deux ex machina". Es un cocktail
de física y de química. Si fue hecho por hombres, no debe
ser algo de otro mundo. Cualquiera lo haría ~on t~l de ser
"especialista". Todavía si fuera algo desconocido,. mcognoseible misterioso tal vez se asustaría uno. Los platillos voladore~ por ejemplo, eso sí que es impresionante. No se sabe
ni lo que son, ni de dónde vienen ni a dónde van. Eso ya no
es matemática es brujería, metafísica. o tal vez Teo1o~ía. Se
comprende qu'e hayan sectas apocalípticas de los platillos,
como hubo adoradores del sol mientras no se sabía lo que
era. Pero los Sputnik, sabemos lo que son. Pues finalmente

Christian Br1met

63

t qué es él miedo sino la transposición afectiva de nuestra ignorancia? Pero no de cualquier ignorancia. Ignoramos las
nueve décimas partes del Cosmos y eso no nos espanta. Lo
que nos atemoriza es la ignorancia de nosotros mismos y de
todo aquello que se nos parece, de todo lo que surge sin saber
a dónde va ni de dónde viene. El miedo está todo entre dos
latidos de nuestro corazón. El miedo es la línea horizontal
del cardiograma y la espera angustiada del estremecimiento
de la aguja registradora. Y todo lo demás es el paliativo la
diversión, el juego, el deporte y el teatro donde deambu'lan
esqueletos que ni siquiera anima bastante vida para que nos
puedan hablar de nuestra muerte.
¿Cómo no evocar, ante lois espacios y los vacíos que nos
abre;1 l_os Sputniks, este vacío, el Vacío, el único que nos da
el vertigo, del que habla Valery en el "Cementerio l\Iarino"T

"Amarga, sombría y sonora cisterna
Cavando en el alma un hueco siempre futuro".
El gusano, "roedor irrefutable" de la angustia no habita
los espacios interplanetarios, "vive de vida, no se' desprende
de mí".
. Nada asombro~o entonces el que el Sputnik haya aguijoneado nuestro sentido del humor. No es, después de todo nada
más que un accesorio. Me divirte porque atrae mi at;nción
fuera, de. este corazón do~de palpita mi angustia. Me despega
de m~ mismo; me hace girar alrededor del mundo alrededor
de m1, en un car~usel vertiginos? de carnaval. El' Sputnik y
las nuevas conqmstas que ammc1a, subrayan para nosotrosY he_ ?hí tal nz su única aportación a la filosofía-la desproporc10n entre nuestro conocimiento objetivo de la exterioridad
y _nuest:a ignor~ncia , del mundo interior. Fueron precisos
vemte s~glos de filosofia para que el hombre se atreva a decir
con Descaytes. "yo soy" y la p_regunta hecha por Sócrates permanece aun sm respuesta. Si conocemos tan bien lo que no
somos y tan mal lo que somos i no· es acaso porque es una de
las_ c~r:1-cterísticas de nuestra conciencia el arrancarse a la
obJetJv1dad para darse a sí misma un espectáculo al que no
pertenece?
. Es, pues, en último análisis, de esta subjetividad desconoCida de donde pende el Spntnik que sólo soporta relaciones
que él no establece. No me puede decir este objeto juO'uetón
quién soy; sino por el contrario, debe recibir de mí Ío que es'.
De ~í de las relacio1;1es que esta3lece mi conciencia como pres~nc1a al mm~do, recibe s~ tamano, _su velocidad, su importancia y su sentido. No es smo un obJeto más alrededor de este

�64,

Sputnik y Sentido de Humor

punto puro, trascendente a toda realidad, rechazo de ser "lo
que sea", centro sin extensión de todo lo que se extiende, duranción pura de todo lo que se fragmenta y que no tiene otro
nombre que éste que le dio Descartes: Cogito.

DOS ESTUDIOS SOBRE ROBERT MUSIL

Phifippe faccottet / ROBERT MUSIL

SE

plantea un problema cuando se cita el nombre de Robert Musil, escritor austriaco nacido en 1880
y muerto en un OSCUI'O exilio el año de 1942 en Ginebra, dejando dos piezas de teatro, algunos cuentos, ensayos y sobre
todo una vasta novela inacabada de 1,600 páginas, Der Mann
ohne Eigenschaften (El hombre sin cualidades). Algunas personas, en efecto, y no de las menores ( Thomas Mann y Hermann Broch en Alemania, André Gide y J ean Paulhan en
Francia), parecen tener a Musil por uno de los más grandes,
si no el más grande, de los escritores modernos de lengua
alemana Sin embargo, su obra, su nombre mismo, eran hasta
hace poco tiempo totalmente desconocidos, •no solamente del
gran público, sino de la gran mayoría de los críticos y escritores, tanto en Alemania como en otras partes. ¿ Cómo explicar
este fenómeno? Se pueden dar diversas razones, pero contingentes.
Robert 1\Iusil, que había alcanzado una brillante carrera
de ingeniero y matemático, después de no menos brillantes
estudios filosóficos y psicológicos en Austria y Alemania, publicó al principio del siglo, demasiado joven todavía (1906),
una novela breve: Die Verwirrungen des Zoglings Torless (Los
conflictos del alumno Torless), que atrajo pronto la atención
de los críticos y le valió una reputación internacional. Después
algunas obras menos importantes, o más difíciles de interpretar
(piezas y colecciones de cuentos), obtuvieron sólo una importancia muy limitada. Entonces, renunciando también a las
carreras oficiales y al éxito literario inmediato, Musil se comprometió en lo que debía ser la aventura de su vida: la creación de una vasta novela, El hombre sin cualidades, que sería,
en la idea de su autor, la búsqueda escrupulosa, fríamente ardiente, de la salvación del espíritu en el hombre moderno.
-65-

�Robert l\lusil

66

Esta obra iba pronto a acaparar enter~me~te a su autor Y
transformarse en la suma de una expenenma a la vez vasta,
precisa y profunda, el trabajo de una inteligenc~a. muy excepcional, la operación de un espíritu creador ~ critico a la vez,
tan independiente -hasta donde esto es posible- de la n:ioda
y de toda teoría estética, cualquiera que fuera. ~l . p_rnner
volumen apareció en 1931; en 1933, ya se s~be en que tpneblas
iba a entrar Alemania; en cuanto a Francia, que hub1e_ra podido guiada por la clarividencia de algunos, dar a los primeros
elem'entos de esta obra el recibimiento que merecían, es necesario pensar que se oponían algunas dificultades, para un traductor y sobre todo para un editor, para la publica ción de m;a
obra tan densa, tan vasta, y en la que sobre todo no se veia
bien todaYía dónde podría terminar.
Pero estas son las razones exteriores; otras más profundas
rruardaron a Musil en una oscuridad por la que sufriría mud10,
tan despreciativo como haya podido ser a la mirada_ de las
facilidades de los acontecimientos, de los malentendidos de
la gloria.
Robert M:usil fue, en efecto, uno de los espíritus más exigentes de nuestra época. Se estaría tentado de ver en t l una
especie de santo de la inteligencia. Jamás creyó que los problemas opresivos, sangrientos de nuestro tiempo, pudieran ser
resuello.;, o solamente analizados, renunciando a los derechos
de una razón lúcida, de un pensamiento agudo, de un alma
soberbia. El no pensaba tampoco que hubiera sido n ecesario
"comprometerse·· en los combates del siglo para comprenderlos
o purificarlos; al contrario, comprendía qt'.e no_ resistjría al
impulso de las fuerzas oscuras sino por un af111am1ento sirmpre
más grande de su pensamiento, una profundización gradual
de su reflexión, un retesamiento de su exigencia de la exactitud. Con esto se oponía resueltamente (y su obra con él ),
a todas las formas del espíritu del tiempo, aun a las menos
bajas. Exigía del lector una paciencia, una curiosidad, una
severidad tal que uno se pregunta si éstas existen todavía;
? aunque su' obra, con todo el sentido de que está carg-ada,
guarda los prestigios del arte, los acentos mordaces de la
sátira y la~ sombras de la poesía,. es natural y aun fatal que
se llegue a imponer con una lentitud extrema.

* * *
A propósito de Robert Mnsil, se ha citado algunas verrs
el nombre de Proust y el de ,Joyce; sí, cuando se quiere caracterizar en pocas palabras su importancia en la literatura contemporánea; no, si se quiere definir con precisión su obra,

Phili1&gt;1&gt;e Jaccottet

67

extremadamente alejada, tanto de En busca del tiempo perdido
como del Ulises.
Esta obra comenzó con una novela, Los conflictos del
alumno Torless, que pinta con una smgular fuerza objetiva
el nacimiento de una conciencia a través de los desórdenes de
la adolescencia; ¡, estaremos en la psicología ? Si se quiere, pero
también más allá: en esta novela, publicada en 1906, es posible
ver la descripción del poder y de los abusos del poder, la prefiguración del nazismo. La minucia, la pro \mdidad del análisis psicológico, a menuo han engañado a los lectores de M:u~il:
se juzgaba que sus diversas obras no hacían sino exager n· las
finezas de la novela psicológica, que consideraban pasadas de
moda. No se veía sino uno de sus aspectos.

*

*

*

Otra es la precisión de su pensamiento: "Este libro, escribía
Musil en
hombre sin cualidades ,
.
. , 1932, a propósito de El
,..
tiene una pasion que parece desplazada hoy de las letras. la
de la exactitud". La formación científica de Musil nutrió toda
su obra de una preocupación por la precisión ( t:lnto en la
construcción de la obra como en la r eflexión del detalle), que
rs, en efecto, excepcional en la literatura. Pero a esta fineza
de análisis, a este rigor del p ensamiento, se combina eso que
es necesario_ llamar una sensibilidad poética, si se entiende por
esto el sentido de lo que, precisamente, escapa a la psicología
y a las matemáticas.

* * *
No hay un libro de M:usil que no sea
es verdad que esta gran obra es la novela
mái, de veinte años sin poderla acabar: El
dades. ¿ Cómo situaremos, en pocas líneas,

interesante; pero
en la que trabajó

hombre sin cualieste monumento!

En agosto de 1913, en Viena, un joven sabio de treinta y
dos años, Ulrich, eu el que se encuentran muchos rasgos del
autor, p ero de sus p ensamientos más que de su persona o, sobre
todo, de su vida, decide renunciar a toda carrera oficial y ''despedirse de su vida" durante un año para encontrar una justa
aplicación, un buen uso de sus dones. El es "el hombre sin
cualidades", el hombre a quien sus cualidades (buen as o m :l las)
son extrañas, el hombre que no puede calificar, el hombre privado de centro, el h éroe del espíritu E'llropeo moderno. Durante los seis primeros meses de su renun ria. Ulrich se mezcla
en una vasta campaña pacifista que ocupa los medios aristocráticos e intelectuales de Viena; después, a la muerte de su
padre, en cuentra a su h ermana Agatha y se enamora ele ella.

�Robert l\:lusil

68

Al fin del año de renuncia, ya previsible desde el principio de
la obra, estalla la guerra, y es el momento de la movilización
cuando la novela se habría terminado.
Se trata, si se quiere, de una pintura de la sociedad austriaca de antes del 14 ( en la primera parte) ; de la historia de
un amor extraño ( en la segunda). Se trata de la búsqueda de
una vía justa, y al mismo tiempo, de la crítica de todas las
falsas vías en las cuales el espíritu moderno se ha Gomprometido en nuestro siglo. Se trata de una de las descripciones
más profundas que hayan sido dadas de las raíces de la guerra ;
se trata también de un ensayo de "mística diurna". 1\Iusil se
ha ensañado en esta obra mientras el mundo se desplomaba:
no es que él se haya desviado del mundo, de este derrumbamiento que al contrario era su sola preocupación; pero pensaba que un hombre como él no podía responder mejor a la
ruina que escribiendo este libro, que es en efecto uno de los
más admirables antídotos que se han podido escribir contra
la grosería, la imprecisión y la facilidad contemporáneas.

Martin F/inker / ENCUENTROS CON ROBERT MUSIL

EL

15 de abril de 1942 murió Robert
}\fusil a los 61 años de edad. :(Ja muerte lo sorprendió súbitament;, al mediodía, en su pequeño jardín genovés, d~1rante una
breve interrupción de trabajo. Solamente ocho amigos se encontraron en el cementerio para dar la despedida al desaparecido. Robert Musil, fielmente guardado por su mujer l\Iartha,
había pasado los últimos años de su exilio en Suiza, en la
más grande soledad. Fue sobre un hombre casi desconocido,
casi olvidado, que se cerró la tumba.
Hoy en cambio, años más tarde, la atención se levanta al
solo enunciado de su nombre. Hemos leído a este respecto en
un periódico inglés: "es el novelista más considerable del medio siglo", y toda la crítica ratifica desde entonces este juicio.
Conocí a Musil personalmente, y a menudo hablamos juntos de El hombre sin cualidades, novela de la que acababa de
aparecer entonces la primera parte del segundo volumen. Si
Musil hubiera vivido diez años más habría continuado trabajando en este libro. Y la obra no habría sido terminada jamá~,

Jlartin Flinker

69

al menos en la manera en que se considera de ordinario terminada una obra. Porque una obra como ésta no pudo tener
fin, ya que el problema que trata, la situación del hombre contemporáneo en el mundo, no ha encontrado solución. Y Mnsil
no era hombre de buscar soluciones artificiales, aunque fueran
propuestas por las leyes de la obra de arte.
En una carta que me dirigió en otoño de 1934, escribía
Musil:

No trabajo en un libro nuevo, sino en el mismo, en El hombre sin cualidades, cuya terminación me obliga a salvar grandes dificultades exteriores. Preferiría no hablar ahora de lo
que preparo, pero probablemente algunas palabras sobre el
volumen final de libro le serán útiles. .
No es superfluo notar que éste no será un tercer volumen,
sino la segunda parte del segundo: para mi asombro, es un
hecho que ha escapado a mucha gente cuando ha aparecido el
pretendido segundo volumen. El segundo, completo, será un
poco má.s grueso que el primero, y él solo permitirá ver la
construcción y orientación del conjunto. Desgraciadamente
no puedo tratar en pocas palabras los problemas de mi trabajo.
Por otra parte ¿hay realmente problemas hoy? Se tiene algunas veces la impresión de lo contrario. La úniqa cosa que me
asegura que no me desvío completamente es la larga duración
de mi trabajo: como, por sus comienzos, se remonta a 1914
mis :problemas han sido sobrepasados tan a menudo que ha~
termmado por adquirir una cierta permanencia.
~ecuer?o tod~vía la primera visita que me hizo Musil, y
la primera impresión que recibí. Esto ocurrió el otoño de 1933.
El entró, una mañana, en una librería que yo tenía en Viena.
Bastante fuerte, muy reservado y muy calmado de un exterior
muy bien cuidado, pero un poco a la moda ~ntigua. En su
chaleco llevaba colgada -me acuerdo- una cadena de reloj
que formaba, del bo~sillo ~ un botón má.s alto, una J mayúscula,
como la llevan los mgemeros. · Comenzó por mirarme atentamente y con calma, y yo me preguntaba qué tendría en la cara.
¿Tenía el aire de un médico, de un comerciante, de un pintor o
de un diplomático, o quizá de un industrial Y Le devolví la
mirada con aire interrogativo, y dijo brevemente: Musil. Tenía conciencia de lo que era y sabía lo que su nombre debía
representar para mí.
Después volvió con frecuencia; él habitaba la calle Rasumofsky, en el barrio vecino, y podía arreglárselas para pasar
delante de mi casa. Otras veces lo acompañaba un buen trecho

..

�70

Encuentros con Robert Mnsil

de camino. Y más de una vez, en la noche, me acompañaba
sobre el Rin hasta mi apartamento.
Hablábamos de libros que se leían entonces. Era una crítica severa, no siempre imparcial. No era muy blando con
Stefan Zweig. Con Thomas Mann, del que sabía que tenía
amistad conmigo, y que lo admiraba mucho, demostraba (me
parece) una valoración mezclada con cierta envidia, que no
quería confesarse a sí mismo. Envidia de escritor, se pregunta
él mismo una vez en su Diario. Madame Curie, de Eve Curie,
acababa de aparecer en traducción alemana: él no estaba muy
entusiasmado: María y Pierre Curie eran seres excepcionales,
de una inteligencia y de una moral superiores.
Hablamos también de su gran obra, ya que ésta lo mantenía siempre ocupado.
El hombre sin cualidades es usted, querido señor Musil,
l e dije un día, hará pronto veinticinco años. en un tiempo en
que e~1 o no era tan evidente como ahora. Pero sería más justo
llamarlo también Hombre de innumerables cualidades, agregué.
~fusil sonrió, no respondió nada.
D0scendiendo de una vieja familia austriaca de funcionarios (su padre era :profesor en la Universidad, cons0jero áulico
e ingeniero, y había sido ennoblecido y condecorado con diversas órdenes imperiales), Robert Musil fue destinado al principio a la carrera militar. Si se le puso muy joven en una
escuela de cadetes, fue porque era un joven hipersensible difícil. La violencia a título de reacción contra la violencia de mi
madre. (Diario).
En efecto, l\Iusil no guardaba un buen recuerdo de su madre, de la que tenía la impresión que lo había amado poco y
tratado mal. Justo antes de alcanzar el grado de oficial, abandona la Escuela .Militar, llegando a ser matemático e ingeniero.
Las matemá1icas constituyen una de las aventuras más rigurosas de la existencia humana, escribió en su Diario. Pronto,
sin embargo, esta nueva profesión no le interesó más, y se puso
a estudiar filosofía, particularmente la lógica y la psicología.
Todo esto, aspirante a oficial, ingeniero, filósofo, no lo
hizo como simple dilettante. Uno de los mejores jinetes de la
Escuela Militar ( oficial durante la guerra, obtuvo altas distinciones), constructor de un nuevo disco coloreado que actualmente se llama el disco de Musil, autor de escritos filosóficos
estimados, entre otros una tesis sobre Ernet Mach. Una Universidad le habría ofrecido una cátedra de psicología. Sin em-

Martín Fllnker

71

bargo, que él fuera filósofo, ingeniero u oficial, nada de ~sto
le satisfacía. La no decisión fue la gran decisión qe sy vida.
Ensayó nuevas actividades, nuevas posibilidades.
Llegó a ser escritor.
Con este título finalmente, escribió una gran obra: El
hombre sin cualid~des. Su novela. Esta quedó inacabada,
abierta a todas las posibilidades. Pero él entró en la literatura
universal.
Como Ulrich, el hombre sin cualidades, Musil era originario de una provincia de la antigua Austria, de esta monarquía de los Habsburgo, tan compleja, deshecha ~n 1918 y ya
casi olvidada, de ese país real e imperial que Musil ha llam~d?
irónicamente la Cacania. Toda la mordaz agudeza de sus JUlcios sobre este país y sus instituciones, no pueden impedirnos
sentir el profundo amor que le tenía. A través de la descripción de la Gacania, el lector ve aparecer un país pleno de encanto y belleza. Había glaciares y el mar, el Karst y los campos bohemios de trigo, las noches al borde del Adriático y ~l
cri-cri de los grillos, y las aldeas eslovacas donde el humo salia
de sus chimeneas como de una nariz chata, donde las casas
estaban tapiadas entre dos colinas como si la t.ierra hubiera
entreabierto sus labios para recalentar su niño. . . Naturalmente, había también automóviles sobre sus carreteras, pero
no muchos. Aquí también se preparaba la conquista del aire;
pero no en forma m~y intens~va. El prin,cipe ~obernante .~ra
"tan bien que", o meJor todav1a, con la mas sabia moderac10n,
"ni. . . ni". Al fin de rsta descripción escribe 1\1usil: Y además, al menos, en Cacania se limitaba a tener a los genios como
mequetrefes: jamás se ha tenido, como en otras partes, al mequetrefe por genio.
Musil era un Cacaniano auténtico: nada más cacaniano,
precisamente, que esta tendencia a rebajar, a burlar su propia
naturaleza.
Cacanianos también, estos otros grandes contemporáneos:
Hofmannsthal y Rilke, Freud y W erfel, Zweig y Roth, Husserl,
Broch y Schnitzler, Kraus y Kassner, Schonberg, Kokoschka
y Reinhardt. Y ante todo: Franz Kafka.
¿ Qué decir de un país que, en tan poco tiempo, en el espacio de una generación, prodigó una tal abundancia de grandes espíritus ?

* **

�72

Encuentros con Robert Musil

El paralelismo con Kafka es sorprendente.
Casi al mismo tiempo que Musil, cuyos parientes, tanto de
la línea paterna como de la materna pertenecían al mundo lingüístico y cultural de la Bohemia alemana, Kafka exponía y
trataba, en libros esparcidos después en el mundo entero, el
problema del hombre privado de libertad, su abandono, su
gran soledad. Kafka, como Musil, conoció la ausencia de caminos. Los personajes de Kafka, como los de Musil, no son
libres, porque ellos también buscan orientarse con las opiniones de los otros o en aquellas que han encontrado hechas en
ellos mismos. No hace mucha falta hacer caso de las opiniones,
dice a Kafka, de pie en la catedral e incapaz de encontrarse
solo en la oscuridad, el eclesiástico que se presenta como el
limosnero de la prisión. Los personajes de Kafka también
quieren ser sin cualidades; quier en salir de ellos mismos y
encontrar un punto donde puedan por fin descubrirse y, al
mismo tiempo, la verdad y la libertad que persiguen. Ultich
también camina por las calles, y de pronto, tiene el doloroso
presentimiento de una cautividad; el sentimiento inquietante
de que todo eso que se cree alcanzar os alcanza. . . Y la verdad
que se me muestra, ¿es mi verdad? Los fines, las voces, la
realidad, todas esas cosas seductoras que os solicitan y os
guían, que se siguen y sobre las que uno se lanza, ¿son pues
la realidad real? Wilhelm Enrich escribe (Deutsche Literatur,
20 de enero de 1956) : Kafka, conservando hasta el fin la visión
de la libertad, la imagen del hombre verdadero, llega a ser en
la literatura moderna el más severo crítico de los avasallamientos y los ataques humanos. E sto es también verdadero
para Musil. Ulrich también quería llegar a ser un salvador.
Como J oseph K., Ulrich vive sin la menor relación con
mundo que lo rodea.
·
Como los pensamientos de Ulrich el matemático, los de
J oseph K. son de una lógica aguda: y sin embargo, terminan
por conducir al absurdo. Y el mundo de K., aunque sea real,
también llega a ser irreal.
Los físicos matemáticos, escribe. l\Iusil en su Diario, tuvieron de pronto el dolor de negar la presencia del espacio y el
tiempo, y Kafka ; en El proceso: La lógica es inquebrantalbe
sin duda; pero para un hombre que quiere vivir, no resiste.

Y los personajes de Kafka fracasan, como Ulrich fracasa.
l\íusil y Kafka desembocan en la insuficiencia del lenguaje para la expresión del pensamiento y del sentimiento.
Uno y otro, tan poco musicales, buscan la música, en los tonos,

~Iurtin Flinker

73

los sonidos y las voces, la última posibilidad de comunicación y de expresión.
Ulrich busca encontrar una fórmula de conjurac,i~u, una
empuñadura que se pueda tomar, el verdadero espmtu del
espíritu, el trozo ausente. . . no hab~a palabras a su . disposición. . . ya que en el oscuro domimo donde se arraiga, se
está privado de su amable conducto.
Como el hombre solitario de Kafka, buscando un abogado errando por interminables y estrechos corredores, tropezá~dose por t odas partes co_n rostros cerra~os, o~endo_ de
pronto incesantes voces, vemdas de muy leJos, as1 Ulr1ch :
En su vida, él aún no había "escuchado voces". . . Pero cuando se las oye, esto desciende sobre vosotros un poco como el
dulzor de una caída de nieve. . . todas las voces que saltan
, de un lugar a otro en la jaula de aire se van ahora libremente.
Clarisa, la mujer de Walter, un amigo de infan~ia de
Ulrich toca el piano: Los muros del cuarto desaparec1an, y
las p~edes de oro de la música se elevaban en su lugar, ~!e
misterioso espacio en el cual el Yo y el mundo, la percepc1on
y el sentimiento el dentro y el afuera se entremezclan de la
manera más ind~finida posible .. . Jamás se debería dejar de
tocar.
El Castillo allá arriba, ya extrañamente sombrío, que K.
había esperado alcanzar en la jornada, se alejaba ~e nu~vo.
Pero de pronto el sonido de una campana retumbo a.qui . ..
una campana que, por un instante, hizo temblar el corazón,
como si lo amenazara la realización a la que tendía oscuramente. (El castillo) .

Dispuesta a suicidarse, entre los prados de l?s bos~ues,
.A.Ú'atha escuchó un repique de campanas, su corazon batio de
alborozo cuando pudo asegurarse que las campanas continuaban acompañándola. Y de la ~isma man~ra que el p_erro de
Kafka en el que el solo y úmco pensamiento es la libertad,
prueb~ el poder de la música : ella os agarraba literalmente;
arrastraba lejos de esos pequeños perros tan reales y no obstante cualquier defensa que se hiciera, no obstante verdaderos aullidos de dolor, se sentía víctima de esa música. Descendiendo de todas partes, de lo alto, de abajo, sobre el espectador ella lo inundaba, lo anonadaba, lo aniquilaba con sus
fanfa~rias tan próximas y que estaban tan lejanas. Y de
nuevo se encontraba libre porque estaba demasiado agotado,
demasiado aniquilado. . . Kafka escribe que la música puede
poner a un ser fuera de sí (Investigaciones de un ·perro) .

�74

Encuentros con R-Obert Musil

Ulrich, a quien había faltado inteligencia para la música, y
que no podía comprender que la música fuera una fusión del
alma y de la forma, no conocía sino una música: la música
más rara, la obsolutamente pura.
La más rara, la pura: es aquélla que os hace adivinar,
al menos durante unos minutos, la felicidad de escapar al
calabozo. Aquello que puede, al menos durante algunos minutos, librarnos de la miseria del Y o.
Así, lo que Emrich dice de Kafka es igualmente cierto
de Musil :
L'.1 palabra verdadera aparecía siempre bajo forma de
música, no de discurso articulado.
El proceso de Kafka es también m1a obra "inacabada".
Numerosos capítulos no fueron terminados, como en el caso
de Musil. Para Musil .hizo falta también el trabajo extremadamente pesado, y que sólo el entusiasmo por esta obra maestra puede explicar, de Adolf Frisé para drscubrir en la abundancia de proyectos y notas póstumas los fragmentos que
entraban en el cuadro de la tercera y cuarta partes que
quedaron inéditas. Lo que Brod dijo de El proceso, conviene
perfectamente a El hombre sin cualidades : era un libro "int erminable", es decir, que se podía continuar hasta el infinito ...

En una breve nota, como accesorio, del diario dr Kafka,
el 13 de septiembre de 1912, se lee : Esponsales de mi hermana
Valli. Después : Amor entre hermano y hermana, repetición
del amor entre padre y matlre . . .

* * *
Si Musil se pinta fielmente en Ulrich, el hombre sin cualidades, se le puede encontrar también en Walter, la única
contraparte de Ulrich, su amigo, y por consecuencia su enemigo de infancia. En cierta medida, W alter es el otro Musil,
el hombre de cualidades. Naturalmente éste no es un matemático, sino un artista, absolutamente cerrado a los experimentos matemáticos de Ulrich. El es pintor, músico y poeta,
ya lo uno ya lo otro, flotaba en su cabeza cualquier cosa, no
se sabía qué, al parecer con más importancia que una realización bien definida. Los dos amigos son opuestos desde el
comienzo de la novela : para Ulrich no hay diferencia entre
el sol y un cerillo, no más que la que hay entre la boca, considerada como una extremidad del tubo digestivo, y su otra
extremidad. Cuando se analiza nuestro cuerpo, no se encuen-

Martin Flinker

75

tra sino agua y algunas docenas de pequeñas acumulaciones
de materia flotante arriba. . . Para Walter, en revancha, el
hombre de hoy tiene necesidad ante todo de simplicidad, de
salud de contacto con la tierra. Ouando entro en la_ casa,
verd¡deramente tengo, "poseo" el coraje de tomar simplemente el café contigo, de escuchar los pájaros, de hace~ un
pequeño paseo, de cambiar algunas palabras con los vecmos,
y dejar tranquilamente apag~rse el día: ¡he ~q~ ~o que es
la vida humana!, dice a Clarisa. El hombre cient1f1co es, en
nuestros días1 del todo inevitable, dice Ulrich a W alter en
el curso de 0 tra discusión, no se puede evitar saberlo. Y la
diferencia entre la experiencia de un especialista y la de un
profano, jamás ha sido tan grande como ho~: Todo el mun~o
puede verlo en las capacidades de un masaJISta o de un pianista· actualmente no se haría correr un caballo sin una prepara~ión especial. No hay más que ~os proble~~ hu~ª??S
donde cada uno se cree llamado a zanJar, y un VIeJo preJu1c10
pretende que se nace y se muere hombre. Pero si sé que las
mujeres de hace cinco mil años escribían a sus enamorados
textualmente las mismas cartas que hoy, no podría leer una
sola de esas cartas sin preguntarme si esto no debería cambiar de una buena vez. Y W alter replica : Dicho de otra manera tú te rehusas a ser un hombre hasta nueva orden. Si
tu quieres, responde Ulrich. Y o reconocía que hay allá un
desagradable matiz de diletantismo.
En un capítulo fragmentario titulado Reglamento de
cuentas entre Walter y Ulrich, se tiene la impresión de ver
a l\'.Iusil dialogar con él mismo, con Sll segundo Yo encarnado
en Walter . El hombre sin cualidades afronta al hombre de
cualidades y busca al lado de él una justificación, una confirmación de su propia existeneia. Es como si la idea le hubiera
venido tan súbitamente que se hubiera caído; extraviado.
Como que tuvo miedo y necesidad de asistencia.
Tu eres profundamente infecundo, se dice, por lo que
aparentas audacia. En otras palabras, esto significa: re~uncias a la realización de tus ideas . . . Restas valor a la realidad
para darte la impresión de ser un gran hombre . . . U~a ~e
tus justificaciones es: la raza de genio. Pero un gemo sm
obra es problemático y arriesga no ser sino imaginación pura.
Entonces, matarse o escribir. Así es como Musil se acusa y
condena. Después viene un nuevo ensayo de justificación :
Un hombre sin cualidades es un teórico. Hacen falta teóricos,
investigadores, experimentadores, hombres sin compromisos.
Este capítulo encontrado en los papeles de l\Iusil después
de su muerte y que no había sido publicado todavía, prueba

�Encuentros con Robert l\lusil

76

de una manera sorprendente hasta qué punto Musil, creando
el personaje de Ulrich, buscaba liberarse de sí mismo, encontrar un camino que lo alejara de sus propias angustias y de
su propia miseria, y cómo estaba lejos de haberlo conseguido.
j Escribir

NOTICIAS

o matarse ... !

El pastor suizo Robert Lejeune, un amigo de Musil, que
le prestó una ayuda singularmente preciosa durante los años
de la emigración y de la soledad, uno de los ocho que acompañaron al escritor en su última morada, escribió en un bello
elogio fúnebre que Musil, en los últimos años de su vida, se
había preocupado por el problema religioso. Ciertos pasajes
de sus cartas lo testifican. Y los fragmentos de novela redactados durante los últimos años hablan también en favor de
esta hipótesis. El pensamiento de Ulrich no había estado privado de Dios sino independiente de El: como en las ciencias,
se necesitaba abandonar al sentimiento todas las posibilidades
de retornar a Dios. . . Y: Nuestro destino, el destino de una
é:poca de experiencia inteligente y emprendedora, ¿no sería
desde entonces negar los sueños, las leyendas y las nociones
demasiado sutiles para la simple razón, y que llegados a la
cima de la exploración y del descubrimiento del mundo, nos
dirigimos de nuevo hacia El e inauguraremos con El nuevas
relaciones experimentales? La fe considerada como una reducción del saber era contrario a su naturaleza, pero reconocía en el "presentimiento" de un saber supremo un estado
particular.
Robert Lejeune cuenta que Musil, poco antes de su muerte, afirmaba reunir notas -para una obra que habría querido
llamar Teología laica. Si se termina un día, habría agregado.
Una cosa es segura: el entusiasmo unánime y sin reservas
con el que los críticos del mundo entero han recibido la reaparición de El hombre sin cualidades; el vuelo casi fabuloso
de este libro casi desconocido hace veinticinco años, habría
procurado a Musil una alegría profunda. Una alegría infinita. A pesar de su extrema reserva, de su gran discreción,
amó mucho el suceso exterior. Jamás entendió la jubilación
y los cantos que escoltan el cortejo triunfal de los favorecidos
de la fortuna. Sólo un pequeño círculo de apasionados por
las letras lo conoció y apreció. Para el resto, era casi totalmente desconocido. Y cuando murió, triste y amargado, era
casi desconocido.
Como Kafka.
(Traducción de Alfonso Rangel Guerra)

Reunión de Rectores de las Universidades del Norte del
Pais.-El lunes 16 de enero se inauguró la I reunión de Rectores de las Universidades del Norte del País. El acto inaugural de estas actividades consistió en una ceremonia en el
Aula Magna de la Universidad de Nuevo León, bajo cuyos
auspicios y los del Gobernador del Estado se realizó dicha
reunión. Presidieron este acto el Gobernador interino, Lic.
Genaro Salinas Quiroga, quien dió la bienvenida a los distinguidos huéspedes; el Ing. Víctor Bravo Ahuja, Subsecretario
de Educación Técnica y representante del Secretario de Educación, Lic. Jaime Torres Bodet; el Lic. Alfonso Ortega Martínez, Secretario de la Asociación de Universidades e Institutos de Enseñanza Superior de la República Mexicana; el Lic.
Rubén Vasconcelos, representante personal del Rector de la
Universidad Nacional Autónoma de México, doctor Nabor Carrillo Flores; los Rectores Huéspedes, Lic. José G. González
de Baja California; Lic. Luis Alfonso Gastelum de Sinaloa '.
Lic. Luis Fuentes Mares, de Chihuahua; Lic. S~lvador Gon~
zález Lobo, de Coahuila; Lic. Angel Rodríguez Solórzano de
Durango; Dr. Jesús N. Noyola, de San Luis Potosí· Lic. 'Roberto Elizondo Villarreal, de Tamaulipas; Ing. Fern~ndo García Roel, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
de Monterrey y el Arq. Joaquín A. Mora, Rector de la Universidad de Nuevo León. Sólo se lamentó la ausencia del
Rector de la Universidad de Sonora, Lic. Luis Encinas, quien
por razones de fuerza mayor no pudo asistir.
En la sesión de apertura pronunciaron sendos discursos
el S:. Lic. Alfonso Ortega Martínez, el Sr. Rector de la Univers1?ad de, Nuevo León y el Sr. Ing. Víctor Bravo Ahuja.
El Lic. Ruben Vasconcelos tomó la palabra en nombre del Sr.
Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.
~espués_ de la ceremonia oficial con que se inauguró esta
reumon Reg10nal de Rectores de las Universidades e Institutos
de Enseñanza Superior del Norte de la República los distinguidos huéspedes fueron obsequiados con un banquete regio-

77-

�78

Noticias

nal que ofreció la Universidad de Nuevo León en los salones
del centro social "Vasco de Quiroga".
La estancia de los Sres. Rectores en Monterrey comprendió también visitas a la Ciudad Universitaria, al Instituto
Tecnológico, al Museo Regional y un recital de danza moderna
y mexicana, que se ofreció en el Aula Magna.
Los rectores se reunieron en sus sesiones de trabajo en
una de las Salas de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad de Nuevo León, en largas jornadas de trabajo.
Los cambios de impresiones, intercambio de ideas, discusiones
de los problemas que confronta la educación superior y en
particular las instituciones universitarias, se realizaron en
privado. Las conclusiones de dicha reunión serán dadas a
conocer oportunamente.

INFORME DE LAS ACTIVIDADES DESARROLLADAS
POR EL PATRONATO UNIVERSITARIO DE NUEVO
LEON, DESDE EL lo. DE ENERO HASTA EL
31 DE DICIEMBRE DE 1958.
Con el propósito de cumplir, como se acostumbra cada
año, con las disposiciones que norman la vida del Patronato
Universitario, esta Comisión Ejecutiva se permite presentar
ante su Consejo General una relación de las actividades desarrolladas desde el lo. de enero al 31 de diciembre de 1958.

Ingresos:
En el curso del período mencionado, el Patronato recibió
la cantidad de $ 3.074,320.64 (TRES MILLONES, SETENTA
Y CUATRO MIL TRESCIENTOS VEINTE PESOS Y SESENTA Y CUATRO CENTAVOS). Esta suma fué obtenida en
la forma siguiente: por cuotas y donativos esporádicos,
$ 6,312.47; por aportaciones de personas físicas y morales con
destino a la Ciudad Universitaria; $ 2.640,410.00; por utilidades de los Sorteos, $ 190,598.28; intereses por depósitos a
plazo en instituciones de crédito, $ 237,315.34. Cabe señalar
que los ingresos procedentes de sorteos, en el presente año se
vieron lamentablemente afectados por la desconfianza y el
escándalo nacionales provocados por el sorteo de Toluca; afortunadamente estas circunstancias negativas han desaparecido,
a juzgar por los ingresos que se han registrado últimamente.

~oticias

79

Inversiones:
Muebles y equipos .
En cooperación con el Gobierno del Estado, el Patronato
Universitario terminó el acondicionamiento del Aula Magna
"Fray Servando Teresa de Mier", que consistió en proveerla
de aire acondicionado, reparación de butaquería en el piso
bajo y adquisición de butacas nuevas para la galería, ampliación del foro y colocación de tela para bambalinas ; construcción de camerinos y paredes adicionales a los costados para
proteger los vitrales y dotación nueva de alumbrado. Durante
el presente lapso, el Patronato cubrió por este concepto la
cantidad de $138,895.67.
El Patronato recibió como obsequio del señor don Gastón
Azcárraga, Presidente de la firma Fábricas Auto-Mex, S. A.,
de la ciudad de México, y con destino a la Escuela Industrial
y Preparatoria Técnica "Alvaro Obregón", un motor cortado
para escuela, marca De Soto V8, modelo 1955, mismo que ha
quedado debidamente instalado en el plantel citado, a fin
de que sirva en la labor de enseñanza técnica que allí se
imparte. Por concepto de flete_, fue cubierta la cantidad de
$ 221.20.

Bibliotecas.
En el presente año fué considerada una solicitud de la
Escuela Industrial "Alvaro Obregón" para adquisición de libros de carácter técnico, destinados a su Biblioteca. Los libros
pedidos importaron la cantidad de $ 3,200.00.
Gomo en años anteriores, el Patronato entregó a la Biblioteca Universitaria "Alfonso Reyes" las subscripciones completas de los diarios lo~ales y tres más_ de la_ ciuda~ d~ ~éxico,
así como diversas revistas de valor hterano o c1ent1fico. La
suma dedicada a este asunto fué de $ 1,085.50.

Edificios.
Durante el presente año el señor Rector de la Universidad
de Nuevo León arquitecto Joaquín A. Mora, solicitó y obtuvo
del Patronato 1~ cantidad de $ 25,000.00 para ser invertida en
el acondicionamiento del antiguo local de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, para destinarlo a la Facultad de
Arquitectura. Dichos trabajos. de construcci?n han sido , ya
terminados y la Facultad mencionada ha contmuado las catedras con absoluta normalidad en su nuevo local.

�80

Noticias

Publicaciones.
Como en los años anteriores, se continuó con la publicación del Semanario "Vida Universitaria", órgano informativo
y cultural del Patronato. Aparecieron 52 ediciones con un
tiraje mínimo de diez mil ejemplares cada una, y un costo
total de $ 316,871.55. Al deducir de esta cantidad la suma de
$127,029.01, que representa los ingresos por anuncios y subscripciones, el costo neto cubierto por el Patronato fué de sólo
$189,842.54.
En igual forma se ha procedido en cuanto se refiere a la
publicación de "Inter-Folia", órgano de la Biblioteca Universitaria "Alfonso Reyes", bajo los auspicios del Patronato. Por
este año fueron publicados cuatro números dobles, de enero
a agosto, con un tiraje de 2,000 ejemplares por edición. El
costo fué $ 3,020.00.
Con el propósito de cooperar en la publicación de la Revista del Hospital Universitario, en la que aparecen artículos
y estudios de carácter científico y cultural muy de tomarse
en cuenta, el Patronato cooperó con la cantidad de $4,600.00.
Esta revista se distribuye entre instituciones hospitalarias y
centros científicos del país y del extranjero,

Servicios Universitarios:
Escuela de Bachilleres.
Por considerarle de v.ital interés para el mejor funcionamiento de las escuelas preparatorias de la Universidad, el
Patronato ha continuado entregándole por mes la cantidad
de $ 15,000.00, como cooperación para el pago de sueldos de
maestros de media planta, lo cual arroja un total de .....
$ 180,000.00. Además fueron entregadas diversas canti_dades
a la Escuela Preparatoria Núm. 1, en calidad de sueldos de
oficina, papelería, útiles y mejoras y adaptaciones al campo
de ese plantel, todo por valor de $ 46,000.00.
El Patronato tuvo en cuenta numerosas peticiones de estudiantes de diversas dependencias universitarias, consistentes
en viajes de estudio, competencias deportivas, actos culturales
y otros conceptos que forman parte de lo que se denomina
Campaña Cultural Universitaria. Esta erogación fue, durante
el año que se reseña, de $ 43,107.82.
Como cooperación con el Superior Gobierno del Estado
y la Unión Ganadera Regional de Nuevo León, el Patronato

Noticias

81

siguió en el presente año aporta_ndo diversas cantid~d~s a fin
de que dicha Unión pueda segmr su labor ,en ben.ef~c10 de la
industria pecuaria en el Estado con el establecmnento del
Laboratorio de Inseminación Artificial y la publicación del
periódico "Vida Rural", que se distribuye, entre gan~deros y
agricultores del Estado y del resto del pais. La cantidad entregada por este concepto llegó a $7,999.98.
En el presente lapso el Patronato siguió colaborando con
la Universidad otorgando becas a aquellos al~os que h~n
demostrado amor al estudio y deseos de seguir una especialización en México o en el extranjero, a fin de regresar a su
Universidad de origen para trabajar en función de enseñanza.
En París fué becado el licenciado Artemio Benavides Hinojosa; en Rochester, Minn.,. E. U. de A;, _el docto: Bonif~cio
Aguilar Grimaldo; en la ciudad de Mex1co, Ofeha ~onzalez
Treviño doctor Francisco García Barella, Rugo Padilla, Alfonso C~rrea Villalobos Arturo Cantú Sánchez, doctora Ana
María Rivera Villarreai, doctor Carlos M. del Pino y doctor
Ramiro Leal Cantú. La cantidad a que ascendió el gasto por
estos servicios fue de $ 23,971.00.
Con el deseo de colaborar en la edición de la obr~ "Literatura Mexicana de los Siglos XVI, XVII y XVIII" escrita
por el extinto maestro Francisco M. Zertuche, el Patronato
entregó a la Universidad la tercera parte del costo total_. De
esta obra se imprimieron 1,000 ejemplares, en papel b1blos,
y la suma llegó a $2,966.67.

Ciudad Universitaria:
En el presente año el Superior Gobier~o del Est_ado ~nic~ó
en firme las obras de construcción de la Ciudad Umvers1tana
de Nuevo León. Estas consistieron en los siguientes trabajos:
construcción de los edificios para las Facultades de Derecho
y Ciencia Sociales e Ingeniería Mecánica y Eléctrica, Monumento a la Bandera, Laboratorios Centrales, Alberca Olímpica
con sus baños y vestidores para hombres y mujeres, pavimentación alumbrado redes de agua y drenaje, arborización, vías
de ac~eso y distribución dentro de los terrenos. La cantidad
total que ha entregado el Patronato Universitario a la Oficina Técnica de Ciudad Universitaria por estas obras ascendió a $ 4.690,000.00. Esta suma puede desglosarse así: para
el fondo revolvente destinado al manejo de la oficina, al iniciarse las obras, $100,000.00; para el edificio de la Facultad
de Derecho y Ciencias Sociales, $ 1.100,000.00; para la Alberca

�Noticias

82

Olímpica, $193,914.87; para la Facultad de Ingeniería Mecánica y 'Eléctrica, $ 3.196,085.13, de los cuales dos millones
fueron donativo de don Luis Elizondo; para servicios públicos, $ 100,000.00.
El Patronato Universitario sigue empeñado en la procuración de nuevas fuentes de ingreso, aparte de la que obtiene por los acostumbrados sorteos, con el objeto de continuar
cooperando hasta la realización de la Ciudad Universitaria
de Nuevo León. Para el efecto prepara un estudio, en colaboración con el Gobierno del Estado, tratando de que todas
las fuerzas vivas de la región, dentro de sus posibilidades
económicas, cooperen ampliamente para dar término a la realización de este magno proyecto.

Monterrey, N. L., enero de 1959.
PATRONATO UNIVERSITARIO DE NUEVO LEON.
Comisión Ejecutiva
Joel Rocha
PRESIDENTE

Manuel L. Barragán VICEPRESIDENTE

Tomás A. Zertuche
TESORERO

Noticias

83

Se celebra la publicación del primer número de la ltevista
del Instituto de Cultura Puertorriqueña. El Instituto· dirigido
por Ricardo E. Alegría, desempeña actualmente un papel muy
importante en el aspecto cultural del programa regenerador
del gobernador lVIuñoz Marín. Junto con las reformas de índole política y socio-económica, se está fomentando el desarrollo de una conciencia tanto nacional como internacional
entre los puertorriqueños. La nueva Revista cuenta con la
colaboración de los valores más altos para realizar su propósito de estimular y divulgar la cultura borinquep.a. : Tanto
como los mexicanos buscan sus raíces en la época precortesiana, los puertorriqueños tienden a realzar la importancia del
papel de su isla en los primeros años de la Conquista. , El primer número de la Revista contiene no menos de tres artículos
sobre esa época, dos históricos y uno literario. Ta.mbién se
1
recalca lo netamente puertorriqueño en los varios gél).~r()S, literarios. La poesía viene representada con una carta del :r.omántico José Gautier Benítez (1851-1880), un comentario -sobre
dos grupos de poemas amorosos del pre-modernista José de
Diego (1866-1918 ) y un juicio sobre las Poesías nativistas de
Luis Palés Matos (1898). 'fambién se reproduce u'n a plena de éste. La prosa narrativa es el tema de un artículo panorámico del novelista Enrique Laguerre. René Marqués2 uno
de los más destacados de los cuentistas y dramaturgos ·actuales, ofrece para este número un cuento original, "Puririciwión
en la Calle del Cristo". El teatro en Puerto Rico a partir de
1938 es evaluado por el dramaturgo y crítico Francisco Arriví,
cuyo artículo va acompañado de buenas fotografías de varias
escenas teatrales. Además de la literatura, se presentan otros
aspectos de la cultura, pero siempre con el mismo énfasis en
lo nacional: el arte, el folklore, la música, el ballet, la arquitectura y hasta la sociología. Al ver el sumario, llama la atención el hecho de que los primeros tres estudios son firmados
por mujeres, las muy conocidas y respetadas catedráticas Margot Arce de Vázquez, Concha Meléndez y María Teresa Babín.
Entre los colaboradores todavía no mencionados, sobresalen
Tomás Blanco, José A. Balseiro-y el cubano Fernando Ortiz.
Con un estreno tan propicio, es de esperar que la Revista del

�Noticias

84

Instituto de Cultura Puertorriqueña contribuirá a hacer_ conocer esa cultura tanto entre los catedráticos norteamericanos
como entre sus colegas por el mundo hispánico.

LIBROS

Seymour Menton
University of Kansas

Conferencias.-La Institución ART~, A. C_., prosiguió en
su tarea de difusión cultural por med10 de ciclos de c_onfe.
rencias
que tanto e'xi"to tuvieron en temporadas
d anter10res.
n
Durante el mes de febrero del presente ano s~ esarro aron
en la siguiente forma: día 4, "El hombre comun ~"f1 el tea~ro
norteamericano" Sr. Manuel Jzaguirre; día 11, El sentido
de la muerte y
problema del más allá", Dr. Agustín Basave
y Fernández del Valle; día 18, "Versal~;s",. Sr. Pr?f· Serge
Darmon ; día 25, "Federico G:arcía Lorca , LI~. S~ntiago Roel
H. En el mes de marzo tuvieron lugar las. sigme~tes. conferencias. día 4 "Santo Tomás en Nuestros Tiempos , Lrn. Manuel Mendoz~. día 11 "Arte Religioso en Monterrey", ~r.
Aureliano Tapi~ M.; día 18, "Estética Tomista", Dr. Federico
Uribe.

:1

0

Exposiciones.-Galería de Arte A: C., Exposición de pinturas de la pintora Gene Byron, dommgo 15 de febrero.
Galería del INBA y del Gobierno del Estado de Nuevo
León, Exposición de trabajo_s de_ los alumnos de 1~ Escuela
de Artes Plásticas de la Umversidad de Nuevo Leon (19581959), 13 de febrero.
Sala de Exposiciones del ITESM, _Pintura mo~erna Norteamericana, exposición de ;eproducciones patrocmada por
la Sociedad Artística Tecnolog1co.

Th.Ruyssen - Les Sources doctrinales de l'internationalisme - Tome II: De la Paix de Westphalie a la Revolution Francaise - P. U. F. París 1958 - 646 pp.-En el segundo tomo de su
gran obra político-social el historiador Th.Ruyssen aborda un
importante período de la historia de Europa que va de 1648
a 1789. En su Introducción presenta a esta Europa occidental
tal como aparece a mediados del siglo XVII, analizando sucesivamente los efectos religiosos y políticos de los tratados de
W esfalia, la indiferencia del público y la preponderancia de
la cultura francesa en aque1los tiempos: "P arís, luego Versa~
lles, constituyen el centro hacia el cual convergen el asombro,
la admiración, la envidia del extranjero". (p. 19).
La primera gran parte de la obra va de la Paz de W esfalia (1648) hasta el fin del reino de Luis XIV. El autor la
examina a través de las literaturas, en España con Cervantes,
en Francia con Pascal, Boileau, Bossuet, La Bruyére, en Inglaterra con Sir Thomas Browne y en Alemania con Grimmelshausen. En aquella época florecen las sociedades. secretas :
Rosacruz y Masonería ; los Quakers desarrollan su influencia
pacifista en Inglaterra y en América, mientras los utopistas
construyen la Ciudad Ideal. La tranquilidad internacional no
es muy favorable al nacimiento de doctrinas políticas, y sin
embargo, esta época es la del maquiavelismo, del cartesianismo, y de las ideas de Locke y de Spinoza.
Las teorías jurídicas evolucionan en general con extrema
lentitud, y esta estabilidad es particularmente sensible durante el período que nos · interesa. Asistimos a una laicización
gradual del derecho natural, y a una división en la concepción
del derecho internacional: partidarios del derecho natural puro
(Pufendorf) o partidarios de un positivismo más acentuado
(Zouch, Rachel).
Al mismo tiempo, a pesar de un desinterés casi total de
parte del pueblo, los economistas construyen, en Inglaterra
y en Francia, sistemas y teorías.
-

85-

�Libros
Libros

Pero una gran figura domina todo el período: la del filósofo alemán Leibniz a quien el autor dedica un largo capítulo.
Al fin de la primera parte de la obra, sentimos que un espíritu
nuevo se ha despertado, nuevas tendencias intelectuales han
aparecido, con Bayle, Saint-Evremond, Fontenelle, etc.
La segunda parte, -Del fin del reino de Luis XIV hasta
la Revolución Francesa-, sigue el mismo paso que la otra,
abordando sucesivamente los ·mismos ca,pítulos. En el siglo
XVIII los relaciones internacionales se caracterizan por una
política de equilibrio y la aparición de un elemento nuevo. El
cosmopolitismo, el cual, a veces, sobrepasa al patriotismo del
individuo. Las literaturas nos ofrecen un reflejo particular
de los hechos, en Francia con Voltaire, Rousseau; en Inglaterra con Defoe, Steele, Goldsmith, Blake, etc. La masonería
se desarrolla de una manera extraordinaria en el siglo. XVIII
y pasa a América. Los utopistas siguen construyendo sus
quimeras, pero ahora éstas sirven más de disfraz a una crítica amarga de los vicios del gobinno y de la sociedad. En filosofía, es la gran época de la "Enciclopedia", y de los filósofos Voltaire, Rousseau, Diderot, H elvetius, d'Holbach, ....
El conflicto del Empirismo y de los principios domina el pensamiento jurídico, mientras el económico se caracteriza por
,ei nacimiento en Inglaterra, Francia, Italia y España del liberalismo.
·
La aparición y, después, la expansión y la difusión de
la literatura pacifista, atestiguan la existencia de un espíritu
nuevo, "abierto a todas las curiosidades e impaciente de contribuir al bien público". ·
Th. Ruyssen acaba con el despertar del pensamiento alemán (Lessing) y un examen de los tres factores nuevos de la
vida internacional, traídos por la Revolución Americana:
1.-El derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos;
2.-El federalismo; 3.-El derecho de intervención.
El autor examina, en un tercero y último volumen, el período del internacionalismo, que va de la Revolución Francesa hasta nuestros días.

Serge Darmon
1

•

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Enrique Anderson Imbert, Qué es la Prosa. Editorial Columba, Colección Esquemas, No. 37 -Buenos Aires, 1958-64 páginas.
El Prof. Enrique Anderson Imbert, ampliamente cono-0ido en México por su Historia de la Literatura Hispanoamericana (Fondo de Cultura E conómica, Colección Breviarios),
publica ahora este breve folleto acerca de una cuestión fundamental en el campo de los estudios literarios: Qué es la
Prosa. Tradicionalmente y de una manera casi automática se
ha estado asignando el verso a la poesía, como forma exclusivamente destinada a servir de vehículo a ésta. Sin embargo,
los decubrimientos de la Nueva Estilística y la penetración,
insospechada en épocas anteriores, que se ha logrado, ha hecho
cambiar muchos conceptos tradicionales que ya no se adaptan
a las necesidades act uales. El concepto de figuras, la clasificación de los géneros, una nueva interpretación de las llamadas unidades aristotélicas, la diferencian entre literatura por
,
'
una parte, y poesia,
por otra, han hecho necesaria la reestructuración de los conceptos de prosa y verso.
Naturalmente, la primera definición de lo que es la prosa
debe ser hecha a base de una negación, "lo que no es verso".
Pero esto nos llevaría a un punto muerto. Con el objeto de
llegar a una definición positiva de la prosa, Anderson Imbert
r etoma los conceptos lingüísticos fundamentales de la Escuela
-de Ginebra, con sus distinciones entre 'lenguaje', · 'lengua' y
'habla' ... Para llega~ a una definición de la prosa es preciso
.antes fiJar el mecamsmo del lenguaje, sus funciones y su valor
-dentro de un conglomerado social. El circuito del habla descrito por de Sa1;1ssure y, ta~ dur~mente combatido por algunos
de su.s adversar10s academicos, tiene en este estudio de Anderson Imbert una relevancia especial, dado que toda su discusión está bas~da -calcada! di:íamos- en el concepto del sintagma, como entidad· comumcativa dentro del sistema general de
la lengua y que rebasa toda concepción gramatical anterior
Evidentemente, la lengua, cuando se desenvuelve dentro deÍ
campo del habla ( esto es, en el uso personal e intransferible
d~ aquélla), es el . reflejo inmediato de las actitudes psicológ~cas, _que se refleJan en actitudes lingüísticas, según la intenc10nahdad del hablante. ~ stas actitudes son: la práctica, en
la cual se trata de comumcar a los demás una vivencia con
el simple objeto_ de imponérsela; la intelectual en la que se
u-at~ d~, comumc~r "nuest:o conocim~ento conceptual de la
r ealidad y, por frn, la actit ud expresiva en la cual intentamos "franquear nuestra intimidad y nos revelamos tal como

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Libros

Libros

somos". Estas tres actitudes lingüísticas se manifiestan en
estos tres géneros: oratoria, ciencia y poesía. Anderson Imbert
toma aquí la palabra poesía en un sentido genérico, sin hacer
distinción entre lo propiamente literario y lo poético; en la
página 41 afirma, sin dejar lugar a dudas: ªLa poesía es un
grado de excelencia en la expresión literaria, no es un género
separable de la literatura"; según lo cual, la literatura y la
poesía en lo único que difieren es en el modo de expresión,
esto es en los sistemas de ritmo y de melodía en que se apoyan. Sin embargo, todos los tratadistas actuales están de
acuerdo en afirmar que hay una diferencia esencial entre literatura y poesía. "La lírica carecería de asuntos. Aunque a
veces se habla de tema lírico porque se entiende así con sentido amplio lo que en particular se denomina asunto para la narrativa y la dramática, si bien con más propiedad cabría
aplicar para la lírica la acepción estética de la palabra motivo.
'Motivo', en el vocabulario técnico de la ciencia literaria, alude
a una pequeña unidad temática que aparece y reaparece en
diversas combinaciones de manera semejante a lo que en tecnicismo musical se denomina leitmotiv, es decir secuencia característica de sonidos que dibuja una melodía fundamental
la cual se combina y reaparece periódicamente a lo largo de
una composición". (Raúl, H. Castagnino, El Análisis Litera,.
río, Editorial Nova, Buenos Aires, 1957, págs. 37 y 38).
Anderson Imbert toma para su estudio solamente aquel
aspecto del lenguaje en que se trata de expresar poesía, esto
es, el reflejo de la actitud psicológica expresiva de que hablábamos más arriba. Con esto todavía no se ha definido lo
que es la prosa. Solamente tenemos una definición negativa,
"lo que no es verso". La diferencia fundamental entre el verso y la prosa está, así lo señala el autor, en el ritmo. Unas
reflexiones para aclarar el empleo de los términos 'ritmo' y
'melodía' cuando se trata de manejar el material lingüístico.
Evidentemente no se les da el mismo sentido que en la música.
Johannes Pfeiffer en su obra Umgang mit Dichtung, eine
Einführung in das Verstandnis des Dichterischen (Felix Meiner, Leipzig), (1936), distingue, en el verso dos elementos fundamentales que integran la expresión poética: 'ritmo' y 'melodía' y llega a las siguientes conclusiones: "el metro es lo
-exterior, el ritmo lo interior; el metro es la regla abstracta,
-el ritmo la vibración que confiere vida; el metro es el Siempre, el ritmo el Aquí y el Hoy; el metro es la medida transferible, el ritmo la animación intransferible e inconmensurable. El ritmo podría desplegarse en una masa acústica, por
decirlo así, incolora; la melodía, en cambio, se apoya en s&lt;mi-

'

89

dos de una determinada coloración, de cierta altura y _profundidad; cada palabra posee, en virtud de ser altura y color
acústicos, un determinado halo efectivo". Toda la masa lingüística que manejamos, está ordenada interiormente -en unidades rítmicas que responden a profundos estados anímicos y
que apuntan a un fin comunicativo, participacional ( el pars
capere, explicado por Pfeiffer). Anderson Imbert hace un
profundo estudio de estas capacidades melódicas de la lengua
como vehículo expresivo. "Los sonidos -dice- en sí no tienen
ritmo: se lo adscribimos. No es necesario que esta definición
de ritmo incluya los conceptos de perioricidad, de medida o
de repetición. Basta, para que haya ritmo, que las líneas de
nuestros sentimientos y pensamientos formen un dibujo melódico intencional. .. Las curvas de entonación, pr.opias ,d e cualquier frase coloquial, se conciertan artísticamente en el verso
y en la prosa. Sólo que la organización de los elemen~ sensibles de la lengua -acentos de intensidad, duración. de las
sílabas, grupos fónicos repetidos, etc.- es diferente en el'verso
que en la prosa". Precisamente el ritmo -y más aún la melodía,
puesto que A. I. no distingue entre estos dos matices~ es diferente en, el verso y en la prosa. Ritmo que está íntimamente
ligado, en la prosa, con la estructura y unidad sintáctica de la
frase, y en el verso, con la pura unidad melódicá org~nizada
como masa acústica audible que busca un efecto esp'ecial.
Estas son las diferencias fundamentales, tal como las expresó
Amado Alonso y que el autor acepta como defir¡.itivas.
De acuerdo con las tres actitudes lingüísticas apuntadas
y los tres tipos de prosa o de expresión, A. I. establece tres
tipos de prosa: Prosa elocuente, prosa discursiva y prosa literaria. Esta última y sus posibilidades ocupan el resto del estudio. La prosa literaria se manifiesta principalmente en la novela, secuencia que ya no interesa tanto para determinar qué
es la prosa. Apuntamos sólamente unas reflexiones sobre la
metáfora que pueden ser interesantes para un estudio estilísticos y que, indudablemente, están influidas por J. Middleton
Murry.

Juan Antonio Ayala.

,

.

Raúl H. Castagnino, El Análisis Literario (Introducción
metodológica a un estilística integral), Editorial Nova, Buenos Aires, 1957. (2a edición), 263 páginas.
En fecha muy reciente se ha comenzado a sistematizar,
en lengua española, el método y los sistemas de esta ciencia

�Libros
90

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Libros

nueva que se llama Estilística. Aparte de los excelentes estudios parciales de Amado Alonso, Dámaso Alonso, Carlos Bousoño, Pedro Salinas, Guillermo Díaz Plaja y la traducción de
obras producidas en lenguas extranjeras, nos faltaba la sistematización y el ordenamiento de los materiales, amén de obras
originales y propias. Raúl H. Castagnino, profesor argentino,
nos presenta uno de los manuales "NOVA" de Iniciación Cultural la Estilística del profesor francés Pierre Guiraud con
una bibliografía somera pero muy útil, complemento de la
Bibliografía Comentada de la Nueva Estilística del Dr. Helmut
Hatzfeld, el mejor estudio que se ha hecho hasta el presente
acerca de la estilística romance. Este libro que hoy presentamos, El A~á.lisis Literario es una integración de todos los
materiales que existen para el trabajo estilístico.
La obra está dividida en las siguientes partes: I......,..Planteos Introductorios, donde se estudia la posibilidad de una
estilística, su campo de estudio y los puntos de partida de
una esti_lística integral; esta parte sigue, en general, a la
primera parte del libro de P. Guiraud, aunque mucho más
estractada dado el carácter general de la obra• II.-Aná.lisis
de los contenidos de la Obra Literaria, a travé~ del texto de
El escritor, ensayo de novela, de Azorín · se estudian los si.
'
gmentes puntos: a) Aporte previo de la historia literaria
punto sobre el cual remitimos al lector al c. IV de la obr~
Teoría Literaria de los Profs. Rene Wellek y Austin Warren
(Biblioteca Románica Hispánica -Editorial, Gredos, Madrid,
1953)- b) El_tema,_ donde está e~ ~ingular acierto de distinguir
entre obra literaria y obra poetica. c) Presencia del medio
geográfico. d) Gravitación temporal, como preocupación en
1~ _literatura moderna. e) Personajes y caracteres. f) La accion, y un resumen general de todo lo expuesto. III.-AnáJ.isis
de WI formas_ literarias1 a través del texto de Don Segundo
Sombra de Ricardo GUiraldes. En esta parte reside propiamen~e la estructuració~ ,de una estilística integral, ya que es
precisamente la expres10n, eso que antiguamente se llamaba
forma, lo que nos ha de llevar a la comprensión exacta de los
contenidos o vi,vencias de la obra literaria. Se estudian en
esta parte los siguientes aspectos de la expresión literaria:
~) El vocabular~o. b) Estilo y estilística, donde son puntos
importante ló~ t;tulados 'Los ª~!es de escribir' y 'Conceptos
acerca del estilo . ,e) La expres10n, con la teoría de los indicios y de los campos expuestos por Bhüler en su Teoría de la
expresión. d) La expresión y los estímulos sensoriales• llamamos la atención del lector, en este punto hacia el deli~ioso
estudio de Don Alfonso Reyes, Los estímulos Literarios, pu{.

blicado en. la colección Jornadas del Colegio de México. e) La
expresión y los acentos de la intención, renovación de muchos
conceptos y definiciones he.i;edados de la preceptiva, clásica y
que aún s1guen vigentes, con seutido nuevo, en, la estilística
actual. f) Los ,matices de la afectividad, con especial referencia a la estilística de Bally y, particularmente, a su obra El
Lenguaje y la Vida. gJ Morfología y estilo y h) ·Sintaxis y
estilo.
Consideramos que esta obra, s~n muchas pretensiones científicas, puede ser un magnífico instrumento de trabajo para
los profesores que se están inciando en la exposición de la
materia estilística; materia que aún no ha recibido la importancia necesaria en los estudios universitarios de nuestros
países y que cuenta ya con una abundante bibliografía, magnüicas obras en las cuales se ha llegado, como nunca se había
hecho, hasta la explicación del hecho literario y poético como
un conjunto, como una expresión y como manifestación de
una personalidad.
Juan Antonio Ayala.
LA NOVELA DE LA REVOLUCION MEXICANA (Selección, introducción general,· cronología histórica, prólogos,
censo de personajes, índice de lugares, vocabulario y bibliografía por Antonio Castro Leal), Edición de Aguilar, .S. A.,
Colección "Obras Eternas". Madrid, México, Buenos Aires,
1958.
La Editorial Aguilar ha incluido en su selecto catálogo
este nuevo volumen de gran trascendencia para la historia de
la literatura hispanoamericana y, en especial, de la mexicana.
Aunque la fecha de edición es del año pasado, -constituye este
volumen la novedad bibliográfica y las primicias de 1959, por
la importancia de su contenido, la selección de las obras y
las guías bibliográficas y documentales debidas a la pluma de
Antonio Castro Leal, quien ha realizado una magnífica selección representativa de lo que se ha llamado el género novelesco de la Revolución y que, por sí mismo, constituye, frente
a las falsas apreciaciones del crítico Luis Alberto Sánchez,
una afirmación de que sí existe la novela en América. Y México ocupa un puesto de gran importancia en esta gran verdad de la novelística hispanoamericana. Su novela de la Revolución es más que suficiente para justificar la presencia de
México en la literatura universal.
Se han seleccionado para este v-0lumen de Aguilar nueve

�92

Ll,bros

novelas de los autores más representativos .del ciclo re;7?lucionario. Son ellos: Mariano Azuela, el patriarca y el clas1co,
con Los de abajo (1916), Los caciques (1~18) y Las m?Scas
(191ª) .. Martín Luis Guzmán con El Aguila y la Serpiente
(1928) 'y La sombre del caudillo (1929); José Vasconcelos con
su ya famoso Ulises crio~o (1935); ~gust~n Vera, uno de_los
autores mexicanos del ciclo revoluc10nar10 menos conoCidos
tanto en su país como en el extra~jero, fi~ra ,con La. revancha (1930) y, finalmente, una muJer, Nellie Campob;llo con
dos narraciones Cartucho (1931) y Las manos de mama (193~)
como ha dicho 'ia revista TIEMPO, "es el ?nico, el de_ Nelhe
Campobello, en el género. No hay otra muJer que escriba novelas de la Revolución"; conocida, sobre todo por su ob~a
poética y por sus realizaciones e~· 1a escuela de danza, ~ ~lhe
Campobello presenció la Revolución e_n el Nort_e de Mexico;
historiadora cuenta con una obra de importancia. por los documentos d; primera mano que en ella maneja, Apuntes sobre la vida militar de Francisco Villa (1940)". Hemos de advertir que el volu~en antológico lublicado por ~guilar, e~ el
primero de una sene en elaboracion que recogera ~~tologicamente las principales novelas de la época y tematica revo,
lucionarias.
Cuando el año pasado apareció la nov~:ª de Carlos F~entes La · región más transparente (Colecc10n Letras Mexi~ana~ Fondo de Cultura Económica, México, 1958), algmen
afi;mó que con esta novela se abría un nu~vo_ciclo de~tro de
la novelística mexicana; que se cerraba, as1m1smo, el ciclo de
la novela de la Revolución y que se abría el de los efectos, logros y consecuencias de la misma. Sea esto verdad o no, el
caso es que sí se puede afirmar que ya se dió la etal!a de_ los
clásicos en la novela de la Revolución. Los autores mclmdos
en esta .antología reúnen dos cualidad~s que nos obliga~ a
calificarlos como clásicos dentro del genero: una expenencia literaria consumada y su calidad de testigos participantes, 1a mayoría de la~ ,veces, e1: 1~ Revolució~., ~ariano A_zuela ejeréió su profes10n de medico en el eJercito de Villa;
Martín Luis Guzmán, fue . coronel y secretario del Caudillo
del Norte; Vasqoncelos, interviene decididamente en_ la_ política de la Revolución, aunque después guarde resentimientos
contra esa misma revolución a la que él contribuyó y a la que
entregó lo m.ejor de s_í; Agustín Ve!-'a y Nellie Ca~pobello fueron testigos presenciales. Es posible que todavia el futuro
nos depare algunas sorpresas en este terreno y que puedan
aparecer nuevos autores, ya que la Revolución, en su etapa
militar,, no es un hecho tan remoto. Sin embargo, el interés

Libros

93

inmediato por los hechos bélicos y por los problemas humanos derivados de los mismos ha decrecido para dejar lugar a
nuevos problemas, temáticas y tratamientos. La Revolución
hoy tiene una gran importancia como historia, historia auténtica y real que, así como encontró buenos novelistas, está
ahora encontrando buenos y excelentes historiadores.
Castro Leal en el Prólogo de esta Antología intenta una
definición de la novela de la Revolución, como reflejo de la
etapa militar de la misma, a propósito de lo cual afirma y
define: "por novela de la Revolución Mexicana hay que entender el , conjunto de obras narrativas de una extensión mayor que el simple cuento largo, inspirada en las acciones militares y populares así como en los cambios políticos y sociales que trajeron consigo los diversos movimientos (pacíficos
y violentos) de la Revolución que principia con la rebelión
maderista, el 20 de Noviembre de 1910, y cuya etapa militar
puede considerarse que termina con la caída y muerte de Venustiano Carranza, el 21 de Mayo de 1920". Este carácter y
limitación de la novela de la Revolución es lo que le da autonomía y personalidad dentro de la novela de todo el continente y lo que la hace irrepetible en cualquier otro ambiente,
geográfico y temporal. Es de notar, también, que en esta novelística existen rasgos autobiográficos y personales de los
autores que la convierte en una especie de memorias, ya que,
como hemos visto, casi todos los autores fueron participantes directos en los hechos de la Revolución. A esto, como es
natural, hay que añadir una nota distintiva más ; son, es cierto, novelas que exaltan una Revolución única en su género,
pero, al mismo tiempo, de ellas fluye una especie de desilusión y a veces de amargura. Principalmente en Vasconcelos,
el más amargo y amargados de todos los revolucionarios. Su
última novela, que está actualmente publicándose en una revista semanaria, titulada La Flama (Los de arriba) también
sobre la Revolución, es amarga y malintencionada desde su
mismo título.
Juan Antonio Ayala.
Dr. E. Romero, Tiranía y Teocracia en el Siglo XX, (Libro Mex., Editores, México, 1958), 230 páginas.
Entre los estudios que se han publicado últimamente
acerca de las alianzas entre las tiranías y las teocracias que
han parado, en cierto sentido, la marcha del hombre hacia la
conquista de la libertad, merece destacarse este modesto apor-

�94

Libros

te del Dr. E. Romero con su obra Tiranía y Teocracia en el
siglo XX, aparecido en los últimos meses de 1958 en las pre11r
sas de Costa Amic, en México. La obra se divide en dos partes: I.- España y II.- El mundo. En la primera parte se estudia, con abundante documentación, el proceso seguido por
el régimen actual para aliarse con los poderes espirituales
y capitalizar para sí todos los beneficios que pueden deriYarse
del ejercicio del poder. En una rápida ojeada histórica se
estudian los antecedentes históricos de la actual teocracia española, para exponer después las características de ésta y todas las consecuenias que ha tenido y sigue teniendo en el
campo económico, humano, cultural y científico. En la segunda parte, y con el ejemplo concreto del caso de España,
se estudian las formas que ha tomado actualmente en el mundo
la tiranía y la teocracia, coujugadas ambas para eliminar totalmente la libertad del individuo.
Esta segunda parte, por su contenido doctrinal y filosófico, tiene más importancia que la primera, dado que el caso
de España es ya suficientemente conocido en el mundo para
que se siga insistiendo en todo lo que allí ocurrió, lo que ocurre actualmente y lo que, por desgracia, ocurrirá en un futuro, que parece muy próximo. El caso de España es muy
especial y no es esta la ocasión de volverlo a analizar y desmenuzar en sus causas remotas e inmediatas. Bástenos decir
que España padece el mal endémico de la tiranía operando
a través de las clases privilegiadas que desde hace siglos han
capitalizado para sí el sér y el existir dentro de los límites geográficos. La segunda parte del libro, como ya lo hemos notado tiene una mavor trascendencia puesto que en ella, a
partir de la base ec·onómica, se analizan los resultados y los
efectos del caos económico que lleva al individuo a echarse
en manos del Estado y éste en manos de las teocracias. Aliados representan un peligro para el bienestar y para la libertad del individuo que es tomado como un instrumento o como
una pieza dentro de la maquinaria oficial, protegida y ~e~decida por ideas religiosas que deberían de estar al serv1c10
-del individuo, nunca a las .órdenes del Estado totalitario.
Creemos que esta obra del Dr. E. Romero es un documento y un testimonio angustioso de los momentos en que vivimos, en que todas las formas sociales, en un campo o en otro,
van derivando hacia la tiranía, en la cual se acoplan y subvierten los valores más sagrados, al ser éstos utilizados como
fostrumentos de dominio y de opresión.

Juan Antonío Ayala.

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Agustín Basave Fernández del Valle, Filosofía del Quijote (Un estudio de Antropolgía Axiológica), Espasa-Calpe
Mexicana, S. A., l a. edición (Colección Austral, No. 1289)
(México, 1959), 279 páginas.
La ya acreditada Colección Austral de la casa editora
Espasa-Calpe Mexicana, S. A., incluye en su catálogo una
nueva obra de n uestro compañero y amigo el Dr. Agustín
Basave Fernández del Valle, titulada "Filosofía del Quijote
(Un estudio de Antropología Axiológica)", que viene a aumentar la creciente bibliografía del autor de "La Filosofía de José
Vasconcelos", Existencialistas y Existencialismo" y "Filosofía
del Hombre", sus más recientes obras y en las que se nota la
marca de un pensar independiente, sincero y original. Es evidente que para una persona que ha hecho r epetidas confesiones de una apasionada profesión filosófica, El Quijote es uu
magnífico acopio de datos para estructurar con ellos una filosofía y llegar a conclusiones axiológicas que tienen mucho ver
con los problemas estilísticos y actitudes literarias de Cervantes. No es pues tan descaminada la empresa de intentar,
a estas alturas, el ordenamiento de los contenidos y categorías
filosóficas del Quijote y es ridículo, por otra parte, creer que
ya se ha dicho todo lo que se tenía que decir sobre Cervantes
y sus obras. Toda obra clásica tiene esta especie de, prolongación y re-creación a través de los tiempos : por eso, precisamente, es clásica; no nos olvidemos de aquella definición
de lo clásico que un día diera Juan Ramón Jiménez: "Clásico
es aquello que por haber sido exacto a su tiempo trasciende
y perdura". Y su trascendencia y perduración se da en la
re-creac-ión constante y amorosa en- los altos espíritus que se
identiiiean con los valores eternos de lo clásico. Y no nos
olvidc?1os tampoco de que hoy, con todo nuestro progreso
material, estamos muy atrás de los clásicos en lo que se refiere
a Yalores humanos. "Juzgamos ser mejores que los griegos
porque, aunque uo somos capaces de escribir esa soberbia trilogía clásica que es· la Orestía, sí podemos transinitirla por
radio" decía Sir Richard Livingstone. Creo yo, y también lo
cree Basave, que nos acercamos un poco al valor de los clásicos cuando intentamos re-crearlos y comprenderlos humana y
vitalmente.
Consideramos este libro de Agustín Basave como una recreación novedosa del espíritu de Cervantes y de su filosofía
de la vida, tomada directamente del ambiente español que le
tocó vivir. No hay autor que se pueda escapar de la red de
las circunstancias que lo ciñen a un horinte a una tierra a

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profesión filosófica, hace la siguiente afirmación en' la Introducción que puede y debe ser puesta en tela de juicio, afirmación que como veremos él mismo destruye y en la que no
cree definitivamente. Dice Basave que: "Hasta ahora, El Quijote se ha estudiado en su aspecto escuetamente liter~rio y
filológico, que no es, precisamente, en el que más resplandece
el genio de Cervantes". En primer lugar, el Quijote y la obra
toda de Gervantes no ha sido estudiada únicamente en el
aspecto literario y filológico, tal como afirma Basave, sino
que abundan y aún son mayores en número otros estudios
sobre Cervantes en los que se precinde de lo literario. Es
más, diría yo, que todavía no ha sido estudiado El Quijote
en lo referente a lo literario, entrando hasta las mismas raíces
de la concepción y de los motivos estilísticos de su,. autor.
Sin embargo, siendo en Cervantes lo más importante el aspecto literario, ha sido descuidado, hasta el punto de que Basave
llega a afirmar que "no es, precisamente, en el que más resplandece el genio de Cervantes". Lo cual no es ningún impedimento para que líneas más adelante él mismo estampe
las siguientes palabras que destruyen su anterior afirmación:
"La sustancia poética encerrada en el libro -actitud del héroe
y de los principales personajes, visiones de la vida humana
y del destino del hombre- se presta para la meditación filosófica". Ergo, es la poesía o la literatura (no vamos ahora
a desentrañar estos dos conceptos) la que presta materia para
la meditación del filósofo. Materia literaria o poética previa
al pensar del filósofo, por más que éste la quiera o pretenda
ignorar.

un ambiente espiritual y a las miserias y grandezas de su
raza. Sin quererlo, todos estos datos pasan a la obra literaria
y se organizan solos en el mismo cuerpo de la obra. Con método riguroso y exacta comprobación de detalles, Basave ha
organizado los materiales axiológicos del Quijote en los siguientes capítulos: I. Filosofía sobre el Quijote y actitud vital
hispánica; II. Talante, tiempo y situación humana. en Don
Quijote. III. El sentido de la. muerte de Alonso Quijano; IV.
Cervantes, España. y la. génesis del Quijote; V. Estructura y
composición del Quijote; VI. Realidad aparente y sub-realidad en el mundo quijotesco; VII. La. cosmovisión del caballero
andante; VIII. Vocación y trayectoria de Sancho; IX. El problema de Dulcinea; X. La. Filosofía de los valores y El Quijote; XI. El eticismo de Don Quijote; XII. Derecho y política
en El Quijote; XIII. Apreciación estética del Quijote; XIV.
.Cervantes y la poesía; XV. Vocación y destino final de Don
Quijote. ·
La introducción de esta obra es fundamental para su
comprensión total, ya que en ella están perfilados los fundamentos, propósitos e intenciones de su autor al fijarse en el
Quijote con una intención filosófica. "Me intereso en el Quijote -afirma-, fundamentalmente, porque en él encuentro un
valioso instrumento para el estudio del hombre. Tengo la certeza de que en esta obra inmortal de Cervantes está entrañada
toda una Antropología .Axiológica. Se me ha ocurrido proyectar mi "Filosofía del Hombre" en el Quijote. . . .Aunque
Cervantes no sea filósofo, es lo cierto que expresa artísticamente una profund¡¡, y peculiar visión del hombre. No tan
sólo se. trata del "horno hispanicus" -esfuerzo, coraje, ímpetu,
fe apasionada y enérgica, intensidad imaginativa, ideas que
se tornan ideales- sino del hombre en lo que tiene de más humano". Y más delante afirma de nuevo; "Mi estudio es primordialmente axiológico. Resulta bastante extraño el hecho
de que se haya intentado aún una comprensión de El Quijote
a la luz de la teoría de los valores".
Entre los capítulos mejor construidos señalamos especialmente los que se refierén a Talante, tiempo y situación
humana en Don Quijote', 'Realidad aparente y sub-realidad
en el mundo quijotesco', 'La cosmovisión del caballero andante', 'La Filosofía de los valores y El Quijote, núcleo de la
obra' y 'Derecho y política en El Quijote'.
Como no hay obra perfecta en este mundo, queremos también señalar en esta breve nota dos puntos en los cuales no estamos de acuerdo con su autor. Basave, en el entusiasmo de su

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..

Otro punto en el que ya no están de acuerdo los actuales
comentaristas del Quijote es en afirmar, sin discusión alguna,
la religiosidad de Cerv..antes y su apego a los dogmas cristianos. El mote del escudo del impresor de Cervantes ha
dado lugar a muchas dudas y conjeturas, lo mismo que• todas
sus expresiones cuando se trata de cosas espirituales. Pero
esto no es todo. -Un investigador de la talla del Dr. Helmut
Hatzlfeld, profesor de la Catholic University of .América, en
Washington, afirma lo siguiente: "Las cualidades de Velázquez y de Cervantes aparecen, primero, con cierta luz negativa, particularmente donde habían continuado a pesar de su
interés por lo meramente humano, los motiyos religiosos de
su época. Si dan demasiado énfasis a los elementos piadosos
parecen mojigatos ... Si tratan de mostrar temas dogmáticos
con sinceridad, lo hacen de una manera caf"i indiferente, meramente técnica y su lenguaje, objetivo y frío, apenas despierta la adoración... La frialdad y el alejamiento de lo Divi-

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no de Velázquez nos hace pensar también en la objetividad
chocante de Cervantes, su falta de distinción, su indiferencia
y casi cínico positivismo in sacris . . . Los viajes de Cervantes
y Velázquez por Italia, el interés por el Ticiano y Rubens
de éste, y por Ariosto y Tasso de aquél, ciertamente oscurecen
su instinto español de religiosidad". Finalmente, creo que los
dos capítulos que se refieren a los valores estéticos y poéticos
de Cervantes, XIII y XIV, están un poco forzados dentro de
la estructura general de la obra, además de que operan con
conceptos anticuados y heredados de la antigua retórica.
En definitiva, Agustín Basave ha escrito un buen libro,
con auténtico rigor científico y con un orden que no es frecuente en esta clase de obras. Creemos que en la bibliografía
cervantina ha de tener un puesto honroso y que ha de ser
consultado con provecho por los amantes del Quijote y de la
Filosofía.

Juan Antonio Ayala.
Raúl Leiva, Imagen de la poesía mexicana contemporánea, Universidad Nacional Autónoma de México. Centro de
E studios Literarios (Imprenta Universitaria, México, D. F.,
1959), 364 páginas - 30 ilustraciones f. t.
Las infatigables prensas de la Imprenta Universitaria de
la Universidad Autónoma de ::\léxico nos ofrecen como primicia de sus trabajos en el año de 1959 un voluminoso libro del
escritor guatemalteco Raúl Leiva sobre la Poesía mexicana
contemporánea. Se compone esta obra de siete capítulos en
los que se estudian a los principales poetas mexicanos a partir
de Enrique González Martínez hasta Jaime Sabines. La materia de estudio ha sido agrupada en la siguiente forma: l.Los posmodernistas; II.- El estridentismo; III.-Los contemporáneos; TV.-Una mística solitaria; V.- Taller; VI.-Tierra
Nueva y VIL-La generación última. Sigue un epílogo, dos
bibliografías y una iconografía de los autores estudiados en
la obra. Nada decimos de la presentación del volumen ya que
sigue las normas de buen gusto, magnífica impresión y papel
de alta calidad, ya características de las obras publicadas por
la Imprenta Universitaria de México.
Debemos confesar, al comienzo de este comentario, que
nos habíamos entusiasmado con la idea de un libro que estudiara metódica y coordinadamente la poesía mexicana de los

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últimos tiempos, ya que, por una parte, el material que existe
es riquísimo y excepcional dentro de la poesía escrita en lengua española; por otra, hay una total carencia de buenos
estudios críticos, científicos y hechos con independencia. Crítica, la hay, pero es de aquella que Unamuno calificaba de
"visceral". Salvo raras y honrosas excepciones, son pocos los
estudios llevados a cabo en un material tan rico y de facetas
tan variables. Sin embargo, nuestro cutusiasuo inicial amengüó
bastante en cuanto nos sumergimos en la lectura -lápiz en
mano y con el ojo alerta- ya que, si no es un estudio superficial y falto de interés, carece de un tratamiento estrictamente estilístico y de un método rigurosamente científico,
impuesto en los estudios estilísticos y literarios por la llamada
Nueva Estilística, que ya comienza a tener peso en la investigación en los países hispanoahablantes. Falta un rigor en el
empleo de términos que ya tienen .su significado preciso, así
como en el abordaje estilístico y en estudio inmediato de los
hechos del 'habla' en cada uno de los autores. Impresiones
personales, crítica estimativa y subjetiva, preferencias por esto o aquello, no constituyen en el presente la esencia de la
apreciación estilística. Así, por ejemplo, encontramos los siguientes conceptos en la página 44: "El minutero incluye 28
breves trabajos en prosa, en los cuales López Velarde nos
dejó ávidos y poéticos trazos sobre sucesos y personas que
conmovieron su sensibilidad. Difícil es llegar a delimitar la
frontera que separa la prosa de la poesía en estós textos: muchos de ellos son viva poesía, arrobo candente que el lírico
sabía insuflar en las palabras..." Opera aquí todavía el viejo
concepto retórico del fondo y de la forma, por una parte ; y
por otra, el de oposición entre poesía. y prosa, como si ésta
excluyera radicalmente a aquélla. La prosa -es ya suficientemente sabido- es indifereute a la poesía o a la literatura -ojo
con esta oposición, poesía-literatura, que sí es cierta-, de la
misma manera que. lo es el verso. Son categorías totalmente
distintas que se ordenan en dos series: serie a) verso-prosa,
serie b) prosa-literatura o lo que es lo mismo, el hito para
catalogar o caracterizar la primera serie es el ritmo y la ordenación sintagmática, y para la segunda motivos y temas. Y
para que no haya duda alguna en lo referente a este punto,
me limito a las siguientes claves bibliográficas: Amado Alonso: 'El ritmo de la prosa' ( en Materia y forma en poesía, Madrid, 1955); Marjorie Boulton: 'The Anatomy of Prose' (Londres, 1954); Dámaso Alonso y Carlos Bousoño: 'Sintagmas no
progresivos y pluralidades: tres calillas en la prosa castellana'
(Seis calas en la expresión literaria castellana, Madrid, 1951)

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y, finalmente, Guillermo Díaz-Plaja: 'El poema en prosa en

España' (Barcelona, 1956). He insistido quizá un poco extensamente en este punto, pues el autor, en distintos lugares de
su obra, recalca esta falsa separación entre poesía y prosa
(Cfr. páginas 49, 60, 69, etc.).
A pesar de estos detalles, hay en este libro buenos estudios que pueden servir para la comprensión de la tónica poética de determinados autores. Creemos que el mejor de todos
es el dedicado a José Gorostiza y a su poema 'Muerte sin fin',
a juicio nuestro, una de las cumbres poéticas de la lengua
castellana que por sí solo justifica el predicamente de alto
poeta que es José Gorostiza. El estudio que le dedica Raúl
Leiva en las páginas de la obra que comentamos puede ser
una magnífica introducción para comprender el esquema total
y el desarrollo de este poema; como introducción temática
puede ser un magnífico instrumento para un estudio posterior
de todos los rasgos estilísticos que concurren a crear el tono
vital tan pujante en Gorostiza que -irremediable páradoja- se,
va trenzando en torno a la muerte. Destacamos también el
estudio de Octavio Paz, apuntes más bien de la personalid~d
del poeta que de su obra misma, dato importante si es que
se quiere tener una visión completa de ésta.
El tono general de todos estos estudios reunidos en la
obra de Raúl Leiva es demasiado retórico, vago a veces, lírico,
si con esta palabra queremos expresar 'imprecisión'. Hubierá
sido preferible una concisión mayor orientada hacia lo esencial. Son útiles los repertorios bibliográficos como guía para
futuros trabajos de· investigación.

Juan Antonio Ayala.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Revista de la Universidad de Nuevo León

Alfonso Reyes, La /ongr:·vidad de Coetlre; Pedro
Ramíre!, La génesis drl

·¡narroel, f.:otas me:rica. Serge P . Darmon, Lite,,

ratura de a11ticipació1 ·

uanita Soriano, Rosas;

Seymour Menton, Ma io Mo11teforte Toledo y la

evolución de la novel h pa11oamerica11a; Agustín
Basave Fernández d

posición y crítica; Alfonso Rangel Guerra, Para ima
bibliografía de Fra11:; Kafka; .1\' oficias; Libros.

ENERp / MARZO DE 1958

O 1 / Segunda Epoca

�..

A partir de este número
Armas y Letras, Revista de

la Universidad de Nuevo
León, se publicará en f or-

mato menor y aparecerá
los meses de marta, junio,
septiembre y diciembre.
Sus páginas serán para trabajos de creación (poema,
cuento, novela corta) y trabajos de investigación de
escritores nacionales y ex•
tranjeros, noticias culturales y reseñas·bibliográficas.
Al iniciar su segunda época como revista literaria
desaparece el Boletín Men•
sual que se publicó durante catorce años a partir de
1944, fecha de su fundación.

�ReYista de la Cni,·ersidad de X uern León
Año 1, ?\o.

Enero ' Marzo de 1958

Segunda Epoca

S C ~1 .\ R I O

.\lfonso Reyes. La lo11_q&lt;!1. idad dl' Goethi• .

5

Pedro Garfias. F..rodo .

8

1

l ' "\ I V E R S I O A D

DE

:'\ l' E V O

l. E O "J

Rc-rtor

S&lt;,uc-tario

In(!. Rol)('rlo Trr, iilo Gonzáln

1.ir. Roqur Gonzálrz Salazar

~ri,\n Editoriill

1.ic. Alfonso Ran(!&lt;'I Gurrra

' .
. \lejanclro Ramírez, La gr11esis del Quijote .

11

César.\. Portala. Porma para l11a11 Ra111ó11 Jiménc:;.

15

Roberto BraYo Y .. X olas Jfc.rica11as .

16

Serge P. Darmon, Literatura de a11ticipació11 .

27

Juanita Soriano, Rosas .

39

, Seymour :Menton, .11ario Jfo11teforte Toledo y la
c,•ol11ció11 de la 110,•c/a hispa11oa111rrica11a .

. \gustín Basave Fernández del \' alle, El rxistencialismo . 53

ARMASYLETRAS
l ~ AÑO (cuatro númrros)

En :'\léxico: \'rinlr pesos
Otro• paísr~: Dos clólnrrs

'

.

•.

.\lfonso Rangel Guerra, Para
Fra11:; f.:afka.

•

PRECIO DE SUSCRIPCIO7'

l

Dirección
\ Vashington y Colrgio Civil
\Ionlrrrry. :'\. 1 .. \léxico

-U

.\"oficias.
Libros.

11110

bibliografía de

73
81

�..
Alfonso Reyes /

La

longevidad de Goethe

A

,/

o

LOS cuarenta años aún se busca.
Su cañón lleva una parábola de ochenta. La curva balística de
su vida asciende cuando ya la de sus coetáneos declina. Conserva
plasticidades cuando éstos ya cristalizaron. El desliz del pie de
un gigante -decían los griegos- ·es carrera para un enano. La
unidad de percepción del tiempo -teoría de Baer- cambia con
la dimensión de cada vida, de modo que para todas las vidas
el total de los instantes percibidos sea el mismo. El hombre
medio percibe, como unidad de tiempo, 1/ 16 de segundo.' La
efímera, que vive un día, percibe unidades mucho más pequeñas
y en el término de breves horas realiza una evolución completa.
Lo que para nosotros es fugaz, es lentísimo para la efímera, y
ve· la bala del revólver parada en su trayectoria, como vemos
nosotros el inmenso proyectil del sol. El Matusalén ideal que
viviera mil años hallaría que el sol cruza como un rasgo de fuego.
No vería los días y las noches, sino un temblor de luz y sombra.
Longevidad significa lentitud biológica. Lentitud biológica significa trabajo intenso de Lis hormon{s retardatarias, juego poderoso de frenos, mayor humanización del hombre, dignidad
zoológica de la especie cuyos ejemplares tardan más en andar,
en alimentarse por sí solos, detención de las mandíbulas en la
forma redondeada del feto sin llegar a desarrollarse en el hocico
animal (Bolk). Goethe, humano demasiado humano, va despacio. Lavater le reprochó un día : " Te conduces en todo como
si debiéramos vivir trescientos años' ·.
- 5-

..

,

�6

Alfonso Reyes

Todo en Goethe viene a decirnos: v1v1rás no menos de
ochenta años. En la célebre conversación narrada por Falk,
aquélla del 25 de enero de 1813, cuando los funerales de
Wieland, donde vemos a la mónada Goethe increpar y amenazar
a la mónada del perro, Goethe elogia francamente a Wíeland
por haber vivdo muchos años, al contrario de Rafael o de Kepler,
que se dejaron morir aquél a los treinta y éste a los cuarenta
más o menos.
-¡Cómo ! - interrumpe Falk--¿Habla usted de la muerte cual si dependiese de nuestra voluntad ?
-Así suelo consentírmelo --contesta Goethe. Y explica
sus razones.
Remóntase aquí en una teoría leibniziana que le lleva a
hablar de las almas imperiales, las que atraen y absorben cuanto
las rodea, convirtiéndolo en cosa propia ; y a divagar sobre las
almas de los mundos y las estrellas, en términos que hacen recordar aquellas fantasías de Kepler respecto a la " fuerza animal"
que mantiene en sus órbitas a la tierra y a la luna, y algunas
otras extravagancias pitagóricas que hay en el Epítome a Copérnico. Estas mónadas, dice Goethe, estas almas son indestructibles, y cuando parecen deshacerse es porque modifican su
relación con las fuerzas ambientes. En esta modificación interviene siempre ---en diverso grado según la escala o jerarquía,
resabio de Swedenborg -la intención de la mónada. La muerte, . con razón llamada disolución, es aquel acto de la mónada
imperial que resuelve dejar en libertad a las mónadas sometidas
a su servidumbre. Y este acto, que significa una desaparición
del conjunto llamado persona -término opuesto al acto de la
aparición o _nacimiento--, son decisiones libres de la mónada
imperial. cuya esencia ignoramos de modo absoluto. No le
asombraría a Goethe, después de millares de años, el que la mónada Wieland, desprendida de sus antiguos elementos accesorios y en una nueva combinación, se incorporase en estrella de
primera magnitud y reconfortase con su dulce luz a las cosas que
la rodean.

La longevidad de Goethe

los setenta y cinco. ¡Pobre gente, sin valor para conservarse más
tiempo en la vida! En cambio. para mi amigo Bentham, ese loco
tan radical. sea el elogio, sea la alabanza: me lleva unas semanas
y se mantiene admirablemente ... Pero hay una diferencia: ¡yo
soy una raíz y él es un " radical" ! ( I)
A la desaparición de la Duquesa Amalia, hablaba con
Soret de la célebre Ninon, joven a los noventa años porque
poseía el arte de conservar su equilibrio y de no atormentarse
por las cosas terrestres más allá de lo que merecen. Ni siquiera
le atemorizaba la muerte. D.e todo gustó con placer, pero sin
pasión. No exageraba los dolores que nos es imposible evitar.
ni rechazaba los goces que le ofrecía la suerte ¡Cuán pocos saben hacerlo ! (2)
Goethe pasaba a la sazón de los ochenta, y todavía viviría
unos dos años. ¿El regreso voluntario a Matusalén, de que habla Shaw, otro longevo ? El argentino· Mitre, muy a lo criollo,
había dicho ya antes: " No hay que morir joven. El que sobrevive a sus coetáneos siempre acaba por tener razón" .
Pero la voluntad de vivir no debe· ir más allá de la propia
misión . " El hombre debe ser aniquilado. Cuando ha cumplido
su misión, ya no hace falta en el mundo: ¡ que la Providencia
lo emplee en otra cosa !" Según esto ¿Goethe se dejó motlr voluntariamente, cuando lo consideró oportuno ? El 28 de mayo
de 18 I 9 sorprende a Müller y a Julia de Egloffstein por la certeza y serenidad con que habla de su muerte, como sí le fuera
asunto conocido. Por febrero de 1823, la muerte se le andaba
ofreciendo. Los médicos se mostraban algo indecisos. El decide
manejar la muerte napoleónicamente, y ordena un vaso de agua
de Kreuzbrunnen: "Si be de morir, que sea a mi manera". Y la
muerte, por lo pronto, pide' disculpas y se aleja (3). En los últimos
meses de 18 31, casi acabado el segundo Fausto, dispuso así de
su existencia: - " Lo que aún me queda de vida: ·será un regalo :
me es indiferente lo que pueda hacer en adelante" . - Es la sentencia de muerte que la mónada se dicta a sí misma. Por impulso
adquirido, vivió todavía hasta el 22 de marzo del siguiente año.

Conversando años más tarde con' Eckermann y Soret les
dice:
-Nuestro Sommering, el cuitado, se ha dejado morir a

7

(1) Eck., 3u. ple., li-111-1830 ; Borct, 19-III y 23-IV-1830.
(2) Sorct, 14-ll-1830.
(3) ::\lüller y Soret, 24-II-1823.

�9

Exodo

Pedro Garfias /

Exodo

'

'

.

.

¿Por qué te vas, negro de Arkansas, negro,
de la vida sumisa y sometida?
¿Por qué te vas clamando, llorando, de tu tierra ?
-Porque no quieren a mi niña.
Marzo de 1958.

¿Por qué te vas, negro de Arkansas, negro,
de tu tierra querida?
-Yo no me voy, yo sí me voy, yo no me voy.
¿Por qué te vas de tu tierra nativa ?

I

-Yo sí me voy, yo no me voy, yo sí me voy.
Si no te fuiste el día
que te injuriaron y te apalearon ;
si n&lt;1 te fuiste el día,
-¿ o fué de noche cuando lincharon a tu padre?
si no te fuiste el día
que te llevaron a la mala guerra
y te trajeron roto, triste carne maldita,
¿por qué te vas ahora?

.\

-Yo sí me voy, yo sí me voy, yo sí me voy.
-¿Vas a Rusia o a China,
o a la India entrañable,
o al corazón de Africa, tu tierra primitiva?
-Soy norteamericano y voy a Washington
a hablar con voz entera ; voy a pedir justicia.
- 8 -

I

�La

Alejandro Ramírez /

Génesis del Quijote

Es

DE todos sabido que Cervantes trata, en el prólogo al primer Quijote ( 1605 ) , de justificar
los supuestos defectos de sil libro diciéndonos que 1o concibió
en circunstancias muy adversas. Don Quijote resultó seco, avellanado y antojadizo porque se engendró en una cárcel donde
toda incomodidad tiene su asiento. El poeta no disfrutó de la
quietud necesaria al ingenio que medita y crea:
" El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes,
la quietud del espíritu, son grande parte para que las musas
más estériles se muestren fecundas y _ofrezcan partos al
mundo que le colmen de maravilla y de contento."
Como se ve, aquí se nos habla simplemente de las condiciones ideales en que la obra del ~reador madura y fructifica.
El escritor debe separarse del resto de los humanos para dedicarse con tranquilidad a su trabajo. Esta idea es frecuente bajo
la pluma de los clásicos del siglo de oro porque se trata de un
recuerdo horaciano. Las palabras de Cervantes no son, en efecto, sino mera paráfrasis de un pasaje de la Epístola a Febo, amigo de Nerón, en que el poeta venusino aconseja a los autores
que huyan del tumulto de las ciudades, y busquen, para crear
sin molestias, los lugares agrestes. En su mencionada epístola.
Horacio escribe lo siguiente:
- 11 -

•

�12

Alejandra Ramírei:

La génesis del Quijote

Scriptorum chorus omnis amat nemus et fugit urbem,
rite cliens Bacchi somno gaudentis et umbra;
tu me ínter strepitus nocturnos atque diurnos
uis canere et contracta sequi uestigia uatum?
En su Arte poética ( verso 2 9 8) , el poeta viene a decirnos
lo mismo cuando afirma que el ingenio: "secreta petit loca,
balnea uitat." Lupercio L. de Argensola vertió así la idea a
nuestro castellano en su carta a don Juan de Albión (Rimas, ed.
Blecua, Zaragoza, 1950, p. 84):
·
" Lugares de quietud i despoblados,
i no tumulto i gritos, dize Horacio
que son para las musas delicados. "
Cervantes nos recuerda, pues, un precepto muy trillado en
su tiempo, pero no es aquí precisamente la reminescencia horaciana lo que más nos interesa. El autor del Quijote la trae a
cuento para que resalten más los momentos difíciles en que ha
engendrado su obra. Por lo demás, sabemos que no siguió, en
la carrera de su larga y penosa existencia, el consejo de
Horacio, por muy compenetrado que estuviera con el vate latino.
Y tenemos que congratularnos mucho de ello. Si Cervantes hubiera podido disfrutar lo más mínimo de la quietud horaciana
(la vida se encargó de impedirselo) , acaso no tendríamos más
que su novela pastoral. Fuera del tumulto ciudadano, hubiera
vivido, como nos dice Azorín (Con permiso de los cervantistas,
Madrid, 1948, p. 71 ) :
" en un campo hasta cierto punto; en un campo
convencional;
en un campo de teatro; en el campo, en fin, de la
Galatea."
Por fortuna, Cervantes nunca se alejó de sus semejantes
aunque tuviera a menudo hartos motivos para hacerlo. Si algo
le aparta radicalmente del venusino es, a no dudarlo, el decantado Odi profanum vulgus. Prefirió el estrépito diurno y nocturno ( que tanto hubo de molestarle ~n su cárcel ideal o ver- ·
dadera) a la ficticia bucólica horaciana. Por otra parte, de haber tomado algún guía en esta compleja cuestión de la creación

.

•

..

l3

poética, y pese a la influencia del Pinciano, nos inclinaríamos
a pensar que, puesto a teorizar, el autor del Quijote tenía siempre muy presente al doctor Juan Huarte de San Juan. Este último nos dice, en efecto, en su famoso Examen de ingenios (BAE,
LXV, 409a), repitiendo probablemente un lugar común de la
vieja escolástica, que "el entendimiento es potenci'a generativa,
y que se empreña y pare; y que tiene hijos y nietos, y aun también partera." De aquí que Cervantes hable de " ofrecer P,artos
al mundo," concepto, aunque no del todo ajeno, muy distante
del texto de Horacio, y llame a su libro "hijo del entendimiento," a la vez que se considera a sí . mismo " padrastro de don
Quijote. " Sean cuales fueren estas influencias, Cervantes parece
estar persuadido de que no hay creación auténtica sin haber pasado antes por la amarga prueba. Después de todo, no hay
alumbramiento sin dolor, y en su Quijote (I, 34) hace decir a
uno de los personajes que " lo que cuesta poco, se estima en
menos."
Buscar el sosiego en la tremenda circunstancia de un siglo
en que la valentía y el esfuerzo son virtudes cardinales que
preceden siempre a la fama no puede caber en la mente cervantina. Cervantes comprende pronto que la adversidad es la verdadera razón histórica de su época, y que a ella le deberá lo
mejor de su vida y de su obra. España entera, en el ocaso de
su poderío, empieza a considerar la adversidad como fuente de
posibilidades y deja de dar coces contra el aguijón. Es la hora
crepuscular en que el estoicismo se po~e de moda. Cervantes se
casa, pues, con la adversidad, como San Francisco con la pobreza.
Bien dice Fr. Luis de León, de quien nuestro autor se considera
discípulo (BAE. XXXVII, 301a). que "lo alto, lo ilustre, lo
rico, lo glorioso, lo admirable y lo divino siempre se forjó en
esta fragua ." Y aquí no cabe objetar que el animoso agustino
hable de oídas, o que sea ( como de hecho es) el más horaciano
de los poetas de su tiempo. Sus Nombres de Cristo se han engendrado en un calabozo. Es la época en que Rivadeneira escribe su precioso Tratado de la tribulación ( 1589), y nos habla
de los bienes que de ella se siguen. San Juan de la Cruz ha
concebido su Cántico espiritual en una cárcel. y uno de sus modernos editores, el P. Martínez Burgos, no puede menos de pa-

�14

La génesis del Quijote

rangonar esta creación con la del propio Cervantes (Madrid,
1944, p. XI) :
"Aunque fué engendrado en la oscuridad de un calabozo, no salió enteco y avellanado, cqmo temió Cervantes
de aquel su famoso hijo intelectual. por haberle concebido
en semejantes condiciones."

César Abdallah Portala / Poet

•

Pensemos, por último, aunque diste mucho de serlo, en don
Francisco de Quevedo, encerrado en la Torre de Juan Abad, y
engendrando allí. entre otras criaturas de su ingenio, la maravillosa Política de Dios, y gobierno de Cristo (1626). ¿Qué ha
sido, en todo esto, del precepto de Horacio? Lo que de tantos
otros avisos y consejos de los clásicos antiguos. Se siguen recordando para adorno de las letras pulidas, pero no son más _que
lastre del humanismo paganizante. Van quedando más fuera
que dentro de la entraña de aquellos hombres. La cita clásica
está perdiendo su valor normativo.

ma para Juan Ramón Jiménez

(Adaptación de In Time of Gold, de H. D. )

'

Ha y ahora en el agua un resplandor dorado.
¿Cuál es mi edad y cómo los años han pasado?
No sé tu edad tampoco, ni el día en qll:e te fuiste:
sólo se que tu tierna mirada ya no existe

Esta creación in carcere de muchos de los libros egregios
de la época nos revela, cuando menos, dos cosas dignas de meditación. La primera es que el verdadero ingenio, esa potencia
generativa de que habla el doctor Huarte, tiene tal pujanza
cuando se empreña, que ofrece sus frutos, no ya sólo en los verdes prados, sino en los más lóbregos y hediondos calabozos.
Y la segunda es que la adversidad misma constituye, las más de •
las veces, la mejor piedra de toque para apreciar la calidad y
autenticidad de toda creación. Fr. Hernando de Zárate en sus
Discursos de la paciencia cristiana (BAE, XVII, 4 31-4 32), lo
dice mucho mejor:

y es de austeras pupilas el ext,ra~o refleJo
que penetra en mis ojos el mag1co espeJ?·
¡Oh, soy viejo, muy viejol Mí entumecida mano
al calor del abrigo busca calor en vano.
No puedo protegerme de f~ÍQ tan int~nso:
estoy cansado y débil y vacilante, y pienso:
¿Quién soy; por qué aquí espero, y ~ué se me_ ha perdido?
Acaso nada ... o todo ... ; pero agraciado he sido

"Así se prueba la espada, cuando la doblan juntando
la punta con la guarnición, si lu~go torna a la primera
derechura; si no, no vale nada."

con la imagen que habita la laguna dorada,
y mi mano se abstiene de cortar la sagrada

I

flor de loto, temiendo deshacer la v}sión
de un apergaminado rostro de Faraon.
Ciudad de Nueva York.
A 31 de diciembre de 19 57.

Washington University
Saín t Louis, Missouri.

l

- 15 -

�\

17

Roberto Bravo V.

la agudeza y el recuerdo el afecto, pará insertar, ~unqu~ fuese
incidentalmente, algunas notas evocadoras de la tierra distante
"por miles de leguas" .

Roberto Bravo Villarroel / Notas
.
Mexicanas en un Poema Teológico

i -

Ahí está el poema del P . Diego José Abad, al que ya aludíamos, que no obstante ser un tratado poético de l~s más pura
teología, deja abiertas algunas rendijas por donde se cuela el
fervor patrio. Hemos escogido, de dicho poema, cuatro notas
de mexicanismo, de las que daremos su traducción y haremos
un breve comentario.

11.-" EL MONTE ORIZABEO" .
I.-"PATRIA MUY FLORECIENTE".

LA

CONDICION de desterrados
hizo que los jesuítas mexicanos del _siglo XVIII, expulsados a
Italia por la Pragmática de Carlos 111, frecuentemente emplearan la pluma para rememorar nostálgicamente la patria distante.
La pluma anónima que compuso el prólogo a la edición póstuma
del poema de Diego José Abad, " De Deo Deoque Homine Heroica", fechada en Cesena en 1780, escribe sobre "la condición
muy inicua" en el destierro de los ilustres emigrados: " Ad eius
denique tumulum, tot a Patria leucarum millibus dissitum, cum
lacrimis consistentes, caros no bis cineres . em~culamur, illiusque
sortero invidemus, q\locl ex hac iniquis~ima conditione ereptus,
atque aeternae (ut spes est) Ele.ctorum societati adscriptus, exilium suum cum beatissíma Patria commutavit". " Finalmente
ante su tumba (la del P . Abad), distante de la Patria por tantos mil-es
de:leguás,
aquí Uorosos;-.,,.bes;imos
sus cenizas,
.
. ·reunidos
.
~·
tan queridas a nosotros, y envidiamos su suerte, porque arrancado de esta muy inicua condición y asociado ahora a la eterna
compañía de los elegidos, ( como lo esperamos) , trocó su destierro con la dichosísima patria celestial".
~

Ni fue necesario que el asunto de los escritos de los jesuitas
humanistas fuese mexicano. Aún en aquellas páginas sin puntos
de contacto con " la floreciente patria", la nostalgia les avivó
- 16 -

'

.En 4 3 caatos- que son los que aparecen en la edición de
Cesena, dividió el P. Abad, el Agiólogo, su gran poema teológico. Canta la existencia de Dios y sus atributos en los primeros
21, y trata luego, en los 22 siguientes, de Cristo Dios-Hombre.
La preocupación del jesuita michoacano fue hacer dos tratados
dogmáticos, "De Deo Trino et U no" y "De Verbo Incarnat_o
et de Gratia Christi" , denominación que corresponde a la terminología de la teología.
En el canto tercero, titulado " Incomprehensibilis cogitatu",
" Dios, incomprensible al entendimiento humano", en los vers~s
15 al 23 y en una nota al pie de la página, encontramo~ primera evocación a la patria, evocación de carácter orografico, al
hablar del Pico de Orizaba:

!ª

" Quantus Athos, et quantus Eryx, quantusque nivali
Vertice se attollens pater Apenninus ad auras :
Quantus qui caelos dictus Maurusius Atlas
Sustentare humeris, quantusque fragosus Olympus
Thessalus: et quantus, qui multo est celsior istis,
(a) Orizabaeus frontero mons tollit ad astra,
Ostentans fere in immensum fastigia Nautis
Cana nive ; hi montes, inquam, sunt instar arenae
Exiguae: pedibus quae insensilis haeret."
"(a) Orizaba pagus est opulentissimus Novae Hispaniae,
nomenque dat vicino Monti. Qui mediterraneus cum s1t, et a

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Notas mexicanas en un poema teológico

Portu Verae Crucis distet milliaria nonaginta ; adeo est excelsus,
ut a Nautis totidem nonaginta aliae milliaria a Portu remotis
conspiciendum se det. Quae uidi, narro."

III.-"TIERRA FELICISIMA".
En el Canto XV, " Caelí Dominus", " Señor del Cielo",
versos 12 al 25, el Agíólogo encuentra otra oportunidad para
hacer una remembranza de su " patria feliz". Este recuerdo es
de carácter climatológico:

" Cuanto el Atos, cuanto el Erice, cuanto el padre Apenino,
de nevado capuz, que se levanta entre los vientos. cuanto el
Atlas Mauritano del que se dice que en su cerviz sustenta los
cielos, cuanto el fragoso Olimpo de Tesalia, cuanto el · monte
de Orizaba (a), mucho más alto que todos éstos, que levanta
su frente hasta los astros, y cubierto de cana nieve muestra casi
en el infinito su pico a los navegantes, cuanto todos estos montes, digo, representan en magnitud, son (ante Dios) como las
minúsculas arenas que insensiblemente se adhieren a los píes. "
(a ) Orizaba es una villa opulentísima de la Nueva España,
y da su nombre a un monte vecino que, enclavado tierra adentro y distante 90 millas del P,Uerto de Veracruz, es tan alto,
que puede ser visto por los navegantes desde otras noventa millas
mar adentro. Narro lo que ví.
La alusión a México es fugaz pero precisa. Queda esto
confirmado por la nota referente al pico de Orizaba, que el P .
Abad finaliza con un rotundo y conciso "quae vidi, narro" . No
escribe por datos recibidos de oídas. Recuerda el día en que,
desterrado, zarpó el barco que le condujo a Italia, y pudo ver
la lejana playa y más adentro, " la cana nieve del monte Orizabeo" .

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Raberta Bravo V.

J

'

1

•

"Sed memini degisse ubi nubila numquam
· Obducunt tenebris hiberno tempore caelum !
Nix ubi siquando cecidit, videre cadentem
Attonitis símiles pueri, juvenesque: ubi vixdum
In tertam incubuit, su bito tepefacta liquescit:
Nec niget in glaciem, neque sursum tollere cristas
Audet, et in magnos concreta assurgere montes.
Et tamen illa quídem longe est felicior ista
Tellus. Nec solum quae fert haec omnia condit
Uberiore sínu, ac reddit meliora ; sed ultra,
Plus viginti hic nec solo dum nomine nota
Nectareo poma, ac vario condita sapore,
Aspectuque etiam jucunda, et grandia mole
Fertque, refertque sinu nutrix opulenta suorum.
"Pero recuerdo haber vivido donde las nubes nunca obscurecen el cielo con tinieblas durante el tiempo de invierno ; donde, si alguna vez cae la nieve, los niños y los jóvenes
ven
caer con rosti;os atónitos ; donde, apenas la nieve reposa en la
tierra, súbit~mente deshecha, se licúa, no se convierte en hielo
ni se atreve a levantar sus penachos para que, endurecida, forme
montes. Y sin embargo, aquella tierra (México) es más feliz
que ésta (Italia). Porque no sólamente engendra aquélla en su
ubérrimo seno y produce en mejor calidad lo que ésta cultiva;
más aún, esta opulenta madre nutricia de sus habitantes produce
sin fatiga en su seno más de veinte variedades en sus frutas,
aquí ignoradas y ni siquiera conocidas por el nombre, sazonadas con sabor variado y exquisito, agradables a la vista y de
gran tamaño."

!ª

Ni es tampoco hiperbólico llamar "mucho más alto" que
los otros montes citados, al pico de Orizaba: el sacro monte de
Athos, ciudad monástica ortodoxa, tiene una altura de 1935 m.;
el monte Erice, ahora de San Giuliano, apenas 850 m.; el padre
Apenino, 2914 ; la cordillera del Atlas, espinazo africano, 4 225 ;
el Olimpo, sede magnífica del Panteón griego, 2985 . Apela el
P. Abad, ya que el círculo de sus lectores humanistas es principalmente europeo, a la altura de varios montes europeos o extraeuropeos pero muy conocidos, para poner de relieve la altura
del monte mexicano, 5442 m., conocido como el Pico de Orizaba o Citlaltépetl -"Cerro de la Estrella" -que cierra la cadena volcánica de la Meseta Central Mexicana.

•l

¡:

"Tierra más feliz" . Lo es por ser la tierra del poeta
desterrado, porque no puede haber en el mundo lugar más feliz
que el de la propia patria, " opulenta madre nutricia de sus habitantes" , que, aunque no escogida y muchas veces por fortuito

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Hotos mexiconos en un poemo teológico

Roberto Brovo V.

destino, es sin embargo el punto geográfico donde el hombre
asoma al aire del planeta y empieza a poblar el alma de afectos,
imágenes, semillas de ideas que le darán un perfil psicológico
no fácilmente deleble. Recuerda el P. Abad, y lo hace con suspiros, haber vivido donde la nieve, tan esporádica y tibiamente
cae al suelo, que es un espectáculo verla descender para los jóvenes y los niños. No es por eso más feliz Italia. Esta no debe
enorgullecerse porque sus campiñas y sus montes no sorprendan
a sus habitantes si las encuentran con mantos de nieve. En contraste, ~n versos no citados aquí, el P. Abad declara que se
rieron de él por quejarse de los rigores invernaleS- la feracidad
del campo mexicano, tibiamente arropado por los rayos del sol.
es superior a la del italiano porque el seno de la patria mexicana
no se cansa -fertque refertque- en prodigar frutos-abundantes, "de sabor nectáreo", "jubilosos a la vista", que ni siquiera
" de nombre son en Italia conocidos".

"El buey, y aun el asno tardo, conocieron a su Dios, y,
comedidos, se echaron en tierra y reanimaron, calentándolo con
el hálito de su hocico, con su respiración, al Niño aterido. ¡ Ea,
pastores! ¡Acudid presurosos, prestamente traed flores en colmados canastillos! ( La tierra ríe y os ofrece ahora todos sus
dones) . Derramad en torno del niño la Flor Mexicana, reina
y esplendor sin igual de todas las flores, pues lleva consigo las
señales de nuestra salvación: tres clavos con erguida piramidal
cabeza rematados en acerada punta y tintos en triste color ferruginoso; una marmórea y erecta columna en medio de la flor;
un flagelo nudoso y en actitud de ser vibrado, una corona espesamente entretejida y enredada, y cinco llagas con grandes gotas
de sangre. Esta flor es ciertamente muy grata al Niño."
He aquí un recuerdo botánico: "la flor de la Pasión", "pasionaria" o "granadilla", llamada por los Botánicos "passiflora
coerulea" :

IV.-" LA FLOR MEXICANA" .

Es la rosa de pasión
( que unos llaman mexicana
y que acredita de indiana
la más común opinión) :
en donde la redención
formó con raros cinceles
los instrumentos más fieles
de las finezas divinas,
coluna, azotes, espinas,
clavos, llagas, y cordeles.

En la IIa. parte de su libro, que se ocupa de Cristo DiosHombre, en el canto XXIII, "Prínceps Pacis", "Príncipe de la
Paz", versos 96 al 110, escribe el jesuita mexicano, a propósito
del nacimiento de Cristo, lo siguiente:
'·Agnovit bos, et rudis ipse agnovit asellus
Numen: et officiosi procubuere, et anhelo
Ore, anima, algentem Puerum recreantque foventque.
Pastores huc, o celeres, plenisque canistris
(Quandoquidem ridet, fert et nunc omnia tellus)
Ferte citi flores, et circumfundite florem
Mexiceum, florum regem, florum decus ingens:
Nam gestat secum Mostrae argumenta salutis,
Tergeminos alto capitatos vertice c·lavos,
Cuspide obarmatos imo, et ferrugine tinctos
Tristi: surgentem in medio arrectamque columnam
Marmoream: et quasi vibratum, intertumque flagellum,
Et spisse circumtextam, implexamque coronam,
Quinaque sanguineis magnis exstantia guttis
Vulnera. Flos equidem Puero gratissimus hic est."

21

¡

dice la d écima de Francisco Xavier Lozano, traductor del
poema de nuestro humanista, escrita en 1788. También el P.
Abad llama, impropiamiente, por darle categoría de antonomasia, "mexicana" a esta flor. Dice C. Conzatti en su libro "Los
Géneros Vegetales Mexicanos" que de los I 6 géneros que comprende esta familia (la de las Pasifloráceas), en México no hay
más que uno. Es éste el género Passiflora que se compone de
plantas herbáceas o arbustos trepadores, pocas veces erguidos,
con hojas alternas, en raro caso opuestas ... tienen zarcillos laterales que raras veces faltan ... Esta familia se caracteriza sobre
todo por la presencia de su corona sencilla o doble, caraácter
que la distingue fácilmente de las demás con las cuales ofrece

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Notos mel(iconos en un poema teológico

Roberto Bravo V.

semejanza o afinidades. El arilo pulposo de éstas plantas sirve
para hacer bebidas refrescantes, siendo comestible el fruto de
algunas de ellas como sucede con la "Granadilla de China" ...
Esparcidas por todo México, de este género hay 37 especies y
5 variedades, de algunas de las cuales damos en seguida los nombres vulgares: "Granadita de China", "Jujito peludo", "Díctamo real", "Amapola" y "Jujito amarillo", "Granadita fétida"
y "Sandía de la Pasión".

Qua neque amabilius quidquam est, neque pulchrius Orbe.
Ut memini ! Ut videor, te nunc quoque, Virgo, videre!
Quod fas, hoc facio . .Memor bine, et cernuus ore,
Quae sola ire queunt, ad te, pulcherrima virgo,
Creba, et itura quidem citi us suspiria mitto. "
(a) Imaginero hanc miraculorum frequentia celeberrimam Mexicani vocant de Guadalupe. Colitur prope Urbem magnificentissimo Templo, et regio, ac prae clarissimo Sacerdotum Collegio, cuí et templi, et cultus procuratio mandata est. Rite, atque
ordine Patronam Regnorum illorum principem proclamatam esse
Benedictus XIV A uctoritate Apostolica declaravit; et Officio,
ut aiunt, proprio illam decoravit die 24 Aprilis 1754''.

Se equivoca pues el P. Abad al llamar a la Passiflora flor
mexicana por excelencia. Pero no obsta al propósito del jesuita,
que no quiso componer un tratado de Botánica sino un poema
teológico. La misma creación poética le legitima el epíteto aplicado a la flor de la Pasión: "Mexicana", así, en letra mayúscula,
para enfatizar só acendrado patriotismo.
V.- "BROTARON LAS ROSAS".
En el Canto XLVIL "Religio Victrix", "La religión victoriosa", en los versos 61 O al 630, el humanista mexicano aduce
la mejor nota de mexicanidad, la más eficaz, la que sacude más
entrañablémente el alma piadosa del ilustre desterrado:
"Cum Fide adorandum, et magnum tibi, Mexice, signum
Exhibitum, lapsa et meliora ancilia caelo:
Praesidium aeternum tibi tutamenque futura.
Namque Dei coram adstante, et sic Matre iubente,
Saxoso, sterilique solo, medioque Decembri
Erupere rosae. Quas asperiore, rudique
Palliolo implícitas, simul atque Antistite coram
(Infula cuí sacros umbrabat pendula crines)
Indígena explicuit (mirum !) esse impressa repente
Palliolo est quam pulchra Dei Genitricis imago,
ligero innixa, et sinuosa cornua Lunae
(a) Calca ns: caeruleo fert dedita plurima peplo
Sidera; propendens capiti radiata coron1
Eminet, a tergo circumdatur indique sole:
Illius omnino ad normam, speciemque, sereno
Caelo tranquillus quam Pathmo viderat exul:

23

t

•

"Con fe debes adorar, oh México, una excelsa prenda, a
ti mostrada, égida mejor del cielo descendida para ser tu eterna
defensa y fortaleza. Porque ante la presencia misma de la Madre
de Dios e imperándolo ésta, en medio de los rigores de Diciembre,
en rocoso y estéril suelo, brotaron rosas que, recogidas en áspera
y grosera tilma, apenas a la vista del Obispo, cuyos cabellos consagrados cubría la mitra, desplegó el indígena, ( ¡cosa admirable~) súbitamente estampóse la hermosa Imagen de la Madre
de Dios, sostenido en un ángel, hollando los torcidos cuernos
de la luna; lleva en su azul manto prendidas muchas estrellas,
colocada sobre su cabeza se destaca espléndida corona, y está
rodeada por el sol que la ilumina. Del todo parecida en ejemplo
y hermosura a aquella aparición que en su quietud de Patmos
el desterrado (San Juan ) vió en el sereno cielo. ¡nada, nada más
amable ni más hermoso hay en la extensión del Orbe! ; Ah,
cómo te recuerdo! ¡Cómo me parece verte ahora, oh Virgen!
Lo que ahora sólo me es dable, eso hago: al acordarme de ti,
con el rostro abatido, te envío encendidos y frecuentes suspiros
que, solitarios, van hacia ti".
" (a) Los mexicanos llaman de Guadalupe a esta imagen, celebérrima por la multitud de sus milagros. Es honrada cerca
de la ciudad de México, en un templo suntuosísimo, por un famosísimo y regio Colegio de sacerdotes, al cual el cuidado y el
culto del templo están encomendados. Benedicto XIV, por
Autoridad Apostólica declaró esta imagen como Patrona prin-

�24

Notas mexicanas en un paema teológico

cipal de aquellos Reinos y le concedió Oficio propio el 24 de
abril de 1754."
Casi al terminar su libro, el autor lanza su último suspiro
nostálgico por la patria distante. Evoca, corno buen religioso.
una de las prendas más queridas del corazón de los mexicanos
devotos: la imagen de la Virgen en Guadalupe. Aquí se sublima
la pluma del jesuíta y sale del cauce severo de la Teología para
abrir las fuentes del afecto. Empiezan sus versos describiéndonos el ambiente de la aparición: "en terreno rocoso, estéril, en
medio de los rigores de diciembre, brotaron rosas." Recuerda
el poeta sus peregrinaciones al magnificentísimo templo, ubicado
fuera de la "ciudad", esto es, de México. Después de que la
Guadalupana ha aparecido impresa en la tilma "áspera y ruda
del indígena" pone los versos descriptivos de la imagen, aquí
traducidos en popular perífrasis por Lozano:
"El ángel le da oportuna
repisa en la luna, en que
pisa su triunfante pie
manchas y eclipses de luna.
El sol logra la fortuna
de bordarle su ropage,
y en su prodigioso traje
de luceros esmaltados,
la majestad, y el agrado
hacen bello maridaje"

\

Y unos versos al estilo de Góngora nos describen que:
"sin discernir de color
allí la nieve, y carmín,
dudan si rosa, y jazmín
son nieve, carmín o flor".
''¡Ah, cómo te recuerdo! ¡Cómo me parece verte ahora,
oh Virgen!" Quizá los ojos del P. Abad, al componer estos
últimos versos, notables por su fluidez y su espontaneidad exclamativas, ante el peso del afecto y del recuerdo, abrieron las
fuentes de las lágrimas. "Envíote suspiros solitarios, porque no
puedo irme yo con ellos". [a imagen de la colina del Tepeyac
está presente en la fantasía del jesuita, recuerda los momentos
gozosos de contemplación ante la sagrada imagen guadalupana,

25

Roberto Brava V.

allá, en su querido México, a muchos miles de leguas distante.
en su patria feliz, patria de montes altos de cana nieve, opulenta
madre nutricia, de campos manchados con pasionarias, tierra escogida, en medio de los rigores de diciembre, para pintar con
nieve y carmín la imagen de la Madre de Dios.
BIBLIOGRAFIA:
Didaci Josephi Abadii Mexicani... De Deo, Deoque Homlne Heroica.
Ed. 3a. posthurna. Caesenae, MDCCLXXX, apud Gregorium Blasinium.
De Dios y sus atributos. Poema puesto en verso espaflol por el Abate
Dn. Francisco Xavier Lozano. Barcelona, Afio MDCCXXXVIII. Por
Francisco Surifl y Burgada.
La versión de los párrafos. latinos a cargo del autor.

�Serge P. Darmon / Lite-

ratura de anticipación
I

¿Estará la Civilización del Porvenir universal,
feliz ... y amenazada por la destrucción? ·

,

EN

•

' 1

I

'

una época en la cual el ·mundo evoluciona, gracias a la Ciencia, a vertiginosa velocidad, el
público se interesa cada día más en. una literatura científica,
o seudo-científica, y particularmente , en lo que se llama Literatura de Anticipación, o como la llaman los Estados Unidos 1
la " SCIENCE FICTION" o "S.F". Se trata esencialmente de
obras en las cuales la imaginación del autor, y la nuestra, sobrepasan o prolongan las realizaciones más adelantadas del espíritu
humano. La evolución rápida del mundo no es más, sin embargo, que una explicación superficial del actual · capricho para
tal literatura. Las causas (y los efectos) son mucho más importantes.
Si el género no es nuevo, conoce desde el fin de la Segunda
Guerra Mundial un inmenso éxito en todos los país~s. y sobre
todo en los .E. U. Como la moda parece consistir en seguir ahora,
algunas veces a tontas y locas, el ejemplo americano, dicho género es uno de los mayores éxitos de la literatura de imaginación,
sin sobrepasar sin embargo la novela policíaca. Se escribieron
novelas de anticipación, hasta antes de Julio Verne y Edgard
Allan Poe; pero se han multiplicado ahora de una manera in creíble, e interesan al obrero tanto como al estudiante, al chofer
de camión, como al profesor. Uno cree o no, en esas utopías
- 27 -

1

�28

Serge P. Darmon

Literatura de anticipación
1

más o menos fantásticas ; dice : " ;ah! estos autores ...", pero
se queda interesado. ¿Por qué ? Pues, primero, porque vivimos
en una época en la que el hombre ya no tiene derecho a asombrarse de nada. Dominando la técnica la mayoría de las actividades humanas, debemos interesarnos en los diversos progresos
de la ciencia. Los periódicos, las revistas hablan cada día de pruebas atómicas, de cohetes-laboratorios lanzados -bajo el mero
empuje de un botón- a distancias infinitas ... Grandes diarios
internacionales consagraron parte de sus hojas al problema de
los satélites artificiales, los cuales, a ejemplo de la Luna, girarían sin cesar alrededor de nuestro planeta. Y Nueva Yor~ tiene
ya (según se dice) sus agencias de viajes en las cuales Ud. puede
separar su boleto para los primeros viajes interplanetarios...
Todos hemos oído hablar, en serio o en broma, de aquellos misteriosos platillos voladores... En un dominio más serio, varios
directores de compañías aéreas se reunieron, en 19 54, para discutir el problema de los aviones supersónicos y estratosféricos.
Así. que, en todos los dominios, reina el Progreso. Y todas estas
técnicas nuevas acostumbran al lector, o al espectador de cine
{o de televisión) a cierto vocabulario científico, a ciertas formas de la Ciencia; se habla todavía de "máquina~ que piensan",
pero ya no se ignora la "Cybernética" que es el nombre dado a
esta técnica. Y si Ud. da una mirada a las historietas que interesan a sus niños, encontrará aerolitos, aviones-cohetes, viajes
a la Luna, etc., etc... Autore~ y lectores se disfrazan de científicos, cada uno deseando hablar del último progreso ... con la
pal~bra un poco bárbara que asombrará al interlocutor.
Notemos que desde entonces que casi siempre los novelistas
científicos parecen interesarse sobre todo en las invenciones de
carácter espectacular, o en las repercusiones morales y sentimentales, psicológicas y sociológicas de un descubrimiento. de una
invención, de una hipótesis maravillosa. Los progresos mecánicos visibles e inmediatamente utilizables hacen olvidar los
grandes descubrimientos humanos (salvo en los autores de tendencia filosófica ) . Muchas veces el autor no se preocupa del valor científico de la invención en la cual basa su historia ; busca
sobre todo lo extraño, lo maravilloso, y es normal. lo fantástico.
Debe buscar también una irrealidad muy " adelantada", " es una
necesidad pues los progresos de la Ciencia ( y de la Historia)

..

29

•

van a tal velocidad que uno no supiera tomar interés en anticipaciones que riesgan realizarse dentro de diez años, cinco años,
o menos" (Raymond Queneau) .
Pero si el número cada día más importante de invenciones
permite que se crea en todo lo que se nos está presentado como
debiendo ser el mundo de mañana, son otras razones, creo yo,
las que hacen que nos interesamos en los tiempos futuros y en
lo fantástico. Hay sobre todo, indirectamente, una consecuencia
de la guerra. Está inestable el mundo actual. Vivimos en la
ANGUSTIA. El hombre común tiene naturalmente la tendencia de querer evadirse por la imaginación hacia una problemática
Edad de Oro ; y ¿cuál medio mejor que esta literatura ficticia,
la cual, tomando su apoyo en un presente conocido, se lanza
hacia las tierras invioladas e in verificables, del Futuro? - ¿Por
qué no tener confianza en tales obras, puesto que en la realidad, ciertos resultados de las ciencias actuales parecen alcanzar
lo maravilloso y lo imposible ?- Cuando Julio Verne escribía
" 20.000 leguas bajo el mar" , sus lectores podían ver en él nada
más que un autor lleno de fantasía . Y sin embargo tenemos
el subma.rino, el teléfono, la televisión de los cuales nos hablaba
ya el autor de "La Vuelta al Mundo en 80 Días" . Así que el
espíritu está listo para todas las extravagancias, como para todas
las posibilidades.
Otra razón, lo debemos reconocer, explica la afición del
público para la Science Fiction. Es que la vida actual no deja
mucho lugar a la fantasía como antaño : fantasmas, demonios,
magia, etc .... Pues estudios recientes demuestran que el individuo
está siempre dispuesto a admitir en su vida una parte de fantástico ; hasta la pide. Cambiaron los temas, el deseo por satisfacer permanece el mismo: la Science Fiction no es más,
en cierto sentido, que un aspecto de la literatura fantástica .
[" Science Fiction is distinguished from both weird fiction and
light fantasy by its selection of more nearly possible subject
matter ; its strees is not on " cannot", but on "has not yet".
(The Cheklist of Fantastic Literature.) ]
El entusiasmo del público y el aumento de la producción
de Science Fiction siendo a la vez causa y efecto, hay ahora la
más importante cantidad de novelas y de películas que jamás

�'

30

Serge P. Darmon

Literatura de anticipación

se han visto. El cinema, por ejemplo, que siempre presentó
películas de anticipación [ (Vea "Cincuenta años de Cinema de
Anticipación" en complemento de este estudio) ], aull}entó considerablemente su producción en este dominio; aparecieron tantas películas desde 1949 que entre 1905 y 1948, una gran empresa norteamericana mandó a los gerentes de sus cines este
folleto: " El público vend~á, semana t~as semana, a su cine, para
conocer los secretos de la radio astronómica, del rayo hipnótico,
del "cosmojet", del platillo volador, del desintegrador térmico,
del cañón cósmico, etc ... ". La novela sigue el movimiento ; se
hacen nuevas edicioñes de obras ya antiguas, o se escriben ( e·n
inglés, en francés, sobre todo) nuevos libros; hay también numerosas traducciones. Varios países tienen revistas especializadas (E. U., Francia, Suiza, Bélgica, Alemania, Italia, China,... ) ,
y la literatura infantil es ya, lo hemos dicho, invadida por aquel
tema. Cuanto a la radio, hace tiempo que lo está, y se queda
todavía en todas las memorias la emisión que, en 1948, hizo
Orson Welles sobre la invasión de la Tierra por hombres venidos de Marte, emisión que impresionó tanto a los oyentes, que
ciertos creyeron en un cataclismo verdadero, hubo •inclusive,
algunos muertos .. . y Orson Welles se hizo muy célebre...
Tal entusiasmo ( confesado o no) no es, como se pudiera
creer, una generación de estos últimos años. Esta literatura no
es una literatura nueva sino una "diferente" y un crítico pudo
escribir: "La Science Fiction no es más que un sector estrecho,
el menos interesante tal vez, de un muy amplio movimiento de
ideas, el cual es el reflejo en la literatura de la nueva imagen
del mundo" . Hemos hablado de Julio Veme quien, creador de
la novela científica moderna se interesó en todos los géneros de
anticipación (profetizando casi siempre con notable lucidez).
Pero muy antes - desde la Edad Media- , los autores dejaron
aparecer en sus obras cierto gusto (muy modesto) por las i~venciones dichas "diabólicas". El "caballo volador" nos es muchas veces pintado. Y ¿quién pudiera olvidar la aventura de
Don Quijote montado en Clavileño, el caballo de madera, tal
como nos lo cuenta Cervantes al capítulo XLVI de la segunda
parte de su inolvidable libro?-El inglés Godwyn da, en 1648,
el título de: "The Main in the Moon" a una de sus obras, y el

31

francés Cyrano de Bergerac anuncia, por sus fantasías científicas
y sus cien medios de ir a la Luna, la literatura de imaginación
de hoy. Estos diversos autores son ya unos precursores. El sigio
XIX, golpeado por ruidosas invenciones y por el progreso mecánico, debía establecer las primeras bases fuertes de la anticipación tal como hoy se concibe. Si Edgard Allan Poe se considera
con razón, como uno de los precursores de la novela policíaca,
se le pudiera también atribuir el mismo mérito para la Science
Fiction, pensando por ejemplo en la " Aventura sin igual de
ciuto Hans Pfaal" .

' .

.

.

•

•

Pero " un libro sobre el porvenir no puede interesarnos más
que si sus profecías tienen la aparencia de las cosas cuya reaii7.lción puede concebirse" (prefacio del "Mejor de los Mundos''
de H. G. Wells). Los temas que interesan en esta literatura se
conforman con esta nota y reflejan una manera de pensar característica de la civilización actual, cualquier tipo de anticipación
que se considere: anticipación intemporal, la narración situándose más o menos en la época actual, pero suponiendo una evolución de la Ciencia en una dirección bien determinada y al servicio, lo más a menudo, de una potencia bélica; anticipación
en el espacio, en la cual la aventura se sitúa en otro universo,
en otro planeta, sin que nos sean explicados los medios de alcan zarlo ; anticipación sencilla, en la cual la acción se desarrolla en
tiempos bastante lejanos. Para el lector angustiado · de la postguerra el peligro humano ya no parece bastante grande. Se le
propone el relato de invasiones venidas de otros planetas ("The
War of the Worlds" de H. -~- Wells) . Otros autores se adelantan más: los habitantes de otros planetas ya están entre nosotros,
invisibles o " disfrazados de humanos" . En estas guerras implacables, todos los medios se utilizan, pero una dt las principales
armas es el " Rayo de la Muerte" (del cual los autores olvidan
de darnos una explicación, pero cuyos efectos son generalmente
fulminantes e imprevistos). Monstruos de acero, de vidrio o de
alguna materia actualmente desconocida, libran terribles combates en los cuales este famoso Rayo, utilizado a propósito, evapora al adversario o lo paraliza. El hombre, simple mortal sin
mucha defensa, está casi siempre vencido. Es siempre la víctima.
hasta cuando se trata de luchas entre planetas bastante alejados

�32

Literatura de anticipación

de él. Aquí los autores se desencadenan. Lo fantástico es rey.
¡Nos sentimos muy chicos con nuestra bomba atómica y nuestros platillos voladores ! Los autores llegan a retratarnos la destrucción de la Humanidad, sea por otros planetas, sea por nuestro propio progreso--¿por qué no ?- (vea la película " El Mundo sin Fin") . Se plantea entonces un problema: cuando haya
desaparecido el hombre actual ¿quién le reemplazará? - ¿Otros
hombres más evolucionados, más resistentes? - Tal vez ; pero
la mayoría de los autores parecen dar la preferencia a los animales, y, entre ellos a los insectos ; imaginan arañas gigantes,
abejas, hormigas, moscas (vea "The Fly" de Arthur Porges)
dotadas de una inteligencia y de unos medios técnicos superiores
a los nuestros, y que doll)inarían al mundo como dictado~es...
Sin embargo no se trata siempre de guerra o de muerte en
las novelas de anticipación (No ¡ no siempre!... ). Hablan por
ejemplo de viajes interplanetarios. Pero no a la escala "humana" . La Lpna parece entonces demasiada cerca. La Galaxia
aparece un poco como un lugar de descanso al alcance de la mano. Los autores americanos parecen interesarse particularmente,
desde algún tiempo, en la cybernética. Imaginan máquinas cada
día más complejas, más perfeccionadas, más perfectas. Y naturalmente sobrepasan la frontera que separa la mecánica de la vida : las máquinas se echan a pensar solas, a raciocinar (Vea
"John the Revelator" de Oliver La Farge) . En el dominio de
la biología, los lectores parecen apreciar la partenogénesis o las
creaciones de seres fantásticos e imaginarios.

***

Ahora si intentamos representarnos el mundo de mañana,
a través de las diversas manifestaciones de la Science Fiction.
resulta bastante curioso y, muchas veces, poco tranquilizador.
¿Será la Ciudad Futura subterránea y conquista sobre el
desierto con fábricas silenciosas y sin humo? O, al contrario
; constituirá algún "satélite artificial de nuestro planeta? De todos modos, se diferenciará totalmente de nuestro mundo actual.
y eso de una manera poca animadora. Ante todo -y eso no nos
debe extrañar- , la Civilización futura estará A V ASALLADA
A LA CIENCIA. Se supone que el Hombre, cumplidos unos
progresos inmensos en todos los dominios técnicos, tendrá entre

Serge P. Darmon

'

33

sus manos potencias infinitas. Dar un paseo a Saturno parecerá
tan fácil como jugar a la canasta. El mero movimiento de un
volante hará del hombre el maestro de las fuerzas universales.
Ningún fenómeno, cualquiera que sea, podrá pretender a una
explicación sobrenatural. Todos los elementos serán domados.
y se hablará, por ejemplo de " acumuladores de vientos"
de
"sol"... Pero naturalmente al jugar con fuerzas desconocidas,
.. 1 y enconse acaba por hacer estallar todo, ¡ y nosotros tam b1en.
tramos por ejemplo en " El Gran Cataclismo" de H. Allorge,
una visión de esta destrucción casi total de la especie humana
llegada a la cumbre de la civilización mecanizada, por un abuso
del progreso científico y técnico no seguido de un progreso moral
similar.

?

La Civilización del Porvenir será, según muchos autores,
UNIVERSAL, y totalmente opuesta a toda clase de individualismo. Los escritores consideran fácilmente el mundo como una
sola comunidad internacional. Las relaciones humanas están en
la escala del universo, y eso es una consecuencia de la abolición
del Tiempo por la Velocidad. Se fechan los acontecimientos
del "Primer Siglo de la Era UNIVERSAL". La comunidad
mundial no es más, algunas veces, que provisional, uniéndose
las naciones nada más que para resistir a las manifestaciones
belicosas de otros planetas. Naturalmente en este gigantesco estado mundial reina teórica fraternidad. Pero como podemos ser
hermanos sin ser libres e iguales, los autores de Science Fiction
han resuelto, a su manera, el problema del gobierno. Será TOTALITARIO y CENTRALIZADO: una dictadura más o
menos disfrazada. Según los autores, el poder pertenece, sea a
seres científicamente seleccionados y superiores (Vea "El Mejor
de los Mundos" de Aldous Huxley, por ejemplo) , sea a los
habitantes de otros planetas, sea - la idea es ingeniosa- , a
"Dictadores de la Opinión", entre ellos los propietarios de periódicos (Vea " Dos fragmentos de una Historia Universal 1992"
de André Maurois).

***
Siendo mundial y científica esta civilización ¿cuáles serán
sus caracteres más destacados. Ante todo, un carácter negati-

�34

Literatura de anticipación

vo que se imagina facilmente : será non- igualitaria. Las novelas conservan la estructura social actual pero aumentan, exage-•
rándolas, las divisiones en clases sociales. Y hasta en autores serios, no encontramos el cuadro de una humanidad a base de
igualdad. "El Mejor de los Mundos", cuyo tema es el progreso
de la Ciencia en tanto que afecta a los individuos humanos, nos
presenta un mundo en el cual las investigaciones en biología,
fisiología y psicología permiten un sistema científico muy evolucionado de las clases sociales. Por otra parte, en la Ciudad
Futura, al interior de cada categoría humana, todos participan
de la organización de una vida perfectamente estable. Tal estabilidad está lograda por una estandarización, una racionalización y una finalidad hasta el extremo. El más pequeño objeto
inútil desaparece. Sólo permanecen los que contribuyen al fin
supremo: LA FELICIDAD. No, la palabra no habrá desaparecido con nuestra civilización. Mañana existirá ·todavía, más
hermosa, más potente, inmensa. Será ,un fin , un mito, una antorcha que el Hombre alzará. Esa felicidad de los seres, todos
los autores nos la presentan como esencialmente fisiológica y
materialista. Ante todo, se buscarán los medios para hacer que
los hombres quieran su esclavitud. Entre estos medios, el que
propone Aldous Huxley es muy sencillo: la sugestión desde la
niñez, a todas las horas del día o de la noche, esa frase leída,
oída, pensada: "Soy un hombre feliz ". Además, la ciencia perfeccionada de las diferencias humanas permitirá una jerarquía
natural y consentida: se orientará el progreso hacia los medios
dando al hombre condiciones de vida que le eviten el cansancio,
el esfuerzo y hasta el pensamiento. La máquina hará, con inteligencia, el trabajo de millares de hombres. Los instintos se dilatarán. Y la felicidad del Porvenir aparece como la abolición
del trabajo y el adormecimiento en un bienestar engañoso. El
primer defecto del mundo futuro, pues, es la pereza. El segundo, la soberbia que da al hombre la posibilidad· de realizar todo.
El Hombre, soberano del Universo : la imagen es frecuentísima.
A pesar de este poder ilimitado, a pesar de esta felicidad,
los seres de mañana se aburrirán. Ante todo porque ya no tendrán nada que hacer. Y estando considerado el aburrimiento
como promotor de desórdenes, la Ciudad Futura organizará pa-

Serge P. Darmon

35

ra sus ciudadanos numerosas diversiones, naturalmente colectivas y obligatorias (el hombre habrá perdido desde largo tiempo
el sentido de la palabra escoger). Cada hombre tendrá, en el horario asignado, unas horas consagradas a ciertas ocupaciones reglamentadas sin hablar de las partidas de "balón aéreo" de
André Maurois, las dos principales diversiones serán la Televisión y el Cinema. "Cine Total" de René Barjavel, nos revela
las futuras características de éste' sin-alambre, a colores, en relieve (con los personajes fuera de la pantalla) • oloroso, etc. Las
funciones se darán en inmensas salas climatizadas donde, hundido en un adormecimiento propicio, el espectador asistirá a las
películas proyectadas en veinte lugares distintos desde un puesto
central situado en el corazón de la Ciudad.
Otra diversión: los viajes. Se pasea mucho en el mundo
futuro. Pasa de París a Nueva York, en unas horas. No: de Londres a Vladivostock en unos minutos. O mejor, de la Tierra
a Venus. Cuando no se pelea con un planeta, se establece con
él servicios regulares. La Osa Mayor parece "chic" como ahora
la Costa Azul, Miami o Acapulco. Pero casi siempre la guerra
impide estos viajes ... La vida en masa necesita todos los medios
de acercar a los hombres, hasta el combate... No se trata de una
manifestación cualquiera del sentimiento de solidaridad ; los sentimientos del individuo habrán casi totalmente desaparecido.
Perdido en una Comunidad que le ahoga, el hombre seguirá la
multitud, dirigida por una autoridad suprema. Pero los grandes
sentimientos colectivos, como el miedo o la risa, estarán fuertemente desarrollados, y utilizados con fines universales. Los
hombres habrán perdido la costumbre de pensar solos.
La misma noción de Belleza habrá desaparecido; o a lo
menos su noción individual. En la Ciudad Futura, no hay sitio
para los monumentos o las artes de hoy. Pero las calles se adornarán de curiosas figuras simbólicas, de vidrio, de plástico o de
acero. Lo útil remplazará a lo bello. A los vestidos agradablemente coloreados de nuestras mujeres, sucederá el uniforme de
amianto con cierre magnético. El hermoso desorden artístico de
nuestras grandes capitales se transformará en un urbanismo de

�36

Literatura de anticipación
Serge P. Darmon

líneas rectas, puras y de colores claros y metálicos. Y si nos
prometen parques y jardines, son de verdura sintética ...

***
Ustedes se preguntan tal vez lo que hace el hombre en
medio de esta civilización que le quita todo trabajo, todo pensamiento, y que le busca las diversiones. Sencilla unidad en un
conjunto " universal", avasallado y dirigido, el Hombre de Mañana tiene una ocupación que supera a todas las otras: LA
GUERRA. Sea a la parte del mundo atrasada, sea a otros planetas, pero de todas maneras en una lucha mortal y terrible.
Todo eso no es muy animador... Es sin embargo la imagen del
porvenir que nos proponen 90 7o de los autores de anticipación.
El hombre cumplió un ciclo perfecto: salida optimista hacia lo
desconocido! y vuelta con un terrible castigo. El precio del Progreso parece ser la perversión y el horror.

***
Antes de concluir, y para no dejarnos con una visión pesimista, hay que notar que algunos autores de películas o de libros de Science Fiction intentaron imaginar un porvenir más
risueño. Siguiendo en eso a Camille Flammarion, creen en el pro'
greso intelectual y moral. Algunos por ejemplo creen en una
posible victoria sobre la Ciencia. Otros, más recientes, condenan
severamente un mundo obstinado en perderse; denuncian lo nocivo de los progresos de la Civilización y guardan una pequeña
esperanza en la Razón.
Al fin de este pequeño estudio quedaría un problema que
plantear: ¿qué crédito dar a todas estas manifestaciones de 1a
imaginación humana ? El ejemplo de Julio Verne, profeta in. teligente, no debe engañarnos. El mundo de Mañana será tal
como lo haremos. El gran interés de las obras de Science Fiction
es, con el de divertirnos, el de hacrrnos pensar. Hay una tendencia demasiado grande a menospreciar las advertencias del artista o del escritor, sobre todo cuando parece inventar. La Ciencia
está al alcance de nuestras manos; intentemos hacer de ella algo
más que un medio para avasallar al hombre. Imaginen ahora

37

los tiempos futuros. Tal vez en el mundo que Uds ..construirán, el Hombre, como individuo, no habrá desaparecido Y no
será aplastado por todas las fuerzas que ya desencadenó.

CINCUENTA AÑOS DE CINEMA DE ANTICIPACION
1902:
1905·:
1915:
1918:
1919:
19 20:
1922:
1923:
I 924:

J 925:
1930:
1931:
19 3 2:
1938:
1941 :

1949:
19 50:

19 51 :

1952:

19 5 2:
1953:

"Le Voyage dans la Lune" de Méliés.
" 20.000 lieues sous les mers" de Cutchéon.
" La Folie du Docteur Tube" de Abe! Gance.
"Himmelskibet" de H . Madsen.
"The First Men in the Moon" de Cecil Hepworth.
"Rejaen til Mars" de Ole Olsen.
" Dr. Mabuse" de Fritz Lang.
" París qui dort" de René Clair.
" Aelita" de Protozanov.
"La Cité Foudroyée" de Luitz Morat.
"Le Rayon de la Mort' ' de Koulechov.
"Die Frau im Mond" de Fritz Lang.
"Dr. Jekyll and Mr. Hyde" de Rouben Mamoulian.
"Frankenstein" de James Whale.
" Mars attacks the World" de Beck.
" Les Passagers de la Grande Ourse" ( dibujo animado)
de Grimault.
"Croisiéres sidérales" de André Zwoboda.
"The Monster Maker" de Sam Newfield.
"The Thing" de Christian Niby.
" Destination Moon" de Irving Pichel!.
" Flying discman from Mars" de Brannon.
" Son of Dr. Jekyll" de Seymour Friedman.
"Five" de A. Oboler.
" When worlds collide" de Rudolph Maté.
"The Day the earth stood still" de Robert Wise .
"The Mad Monster" de Sam Newfield.
"Flight to Mars" de L. Selander.
" Lost Continent" de Sam Newfield.
"Red Planet Mars' ' de Harry Horner.
" The War of the Worlds" de Byron Haskin.
"The Four sided Triangle" de Terence Fisher.

�38

Literatura de anticipación

"The Magnetic Monster" de Curt Siodwak.
"The Lost Planet" de Bennet.
"Phantom from space" de W. Lee Wilder.
"The Beast from 20.000 fathoms" de Eugene Lourie.
"lnvaders from Mars" de Menzies.
"Captive Women" de Stuart Gilmore.
"La Bergére et le Ramoneur" ( dibujo animado) de
Grimault f1 J. Prévert.
Desde el cincuentenario del cinema de anticipación, los Estados U nidos sobre todo, han producido numerosas películas de
este tipo que hemos podido ver. Los temas de tales películas
siguen iguales, pero se nota cierta preferencia ahora para los viajes interplanetarios y la creación de monstruos espantables.

Juanita Soriano / Rosas

I
Oscilación de aromá, luz de seda,
cisterna de la abeja, geometría
del pétalo desnudo que se enreda
en papeles de canto y poesía.
Rosa de ayer, de ahora, rosaleda
de mañana y de siempre, fantasía
para el ángel del verso donde queda
completa su nevada melodía.
Tras la rosa de ayer, la rosa vierre
tomando la experiencia que contiene
el existir de la pasada rosa.
Traza su sombra igual que la primera,
danza su danza de confianza entera
con nueva brisa y nueva mariposa_.

11
Bajo el azul azul que el Angel sueña
vela mi rosa, ¿vela?, también llora,
ríe y medita, duerme, se enamora
mientras la rosa oculta se diseña.
- 39 -

�40

Rosas

Espectro de la rosa que se empeña
en llegar a ser rosa, y avizora
el clima del rosal, donde la aurora
traza la forma de su luz pequeña.

Seymour Menton / Mario

Monteforte To ledo y la
Evolución de la Novela

El arquetipo de la rosa abstracta
será la rosa terrenal, exacta.
Flor diseñada en lumbre que resbala.

Hispanoamericana

Amor o rosa. El Angel desde afuera:
¿Rosa ... ? ¿Duermes... ? ¿Vigilas? rosa espera,
y guarda en ella un corazón y un ala:

'

III

LA

publicación de U na manera
de morir representa un paso más en la evolución de la novela
hispanoamericana, una evolución cuyos últimos treinta años se
ven reflejados en las cuatro novelas del insigne autor guatemalteco Mario Monteforte Toledo (191 l ~ ) . Anaité (1948 ), Entre la piedra y la cruz ( 1948) , Donde acaban los caminos
( 1953 ) y Una manera de morir ( 1957) marcan cuatro fases
básicas en el desarrollo de la novela hispanoamericana: el criollísmo; el nacionalismo; el estudio psicológico revestido de experimentación estilística ; y el estudio filosófico de tendencias
universales.

Cuando los ojos dicen "rosa", "amor"
es la palabra que la rosa calla
bajo el signo de rosa hay un ~olor
que extiende libertad y que avasalla.
Al tiempo del botón que en rosa estalla
estalla entero un ámbito de olor
'
y el ángel que presiente la hatall;
en rosal de sonidos ve la flor.

-

"! la !osa, rosada ... , pensativa,

en extas1s de luz está cautiva
en la contemplación de su existencia.
Y no sabe que existe, que perfuma
con su estela de luz entre la bruma :
Es, nada más. Y amamos su presencia.

.

.

Anaité, escrita en 1938, es la historia de la civiliación de
la ciudad de Guatemala en pugna con la barbarie del Petén.
Lleva varias reminiscencias de Doña Bárbara y de Canaima de
Rómulo Gallegos, pero en realidad se parece m~s a La vorágine
de José Eustasio Rivera. A pesar de todo su realismo, Anaité,
como sus precursores sudamericanos, está impregnado de resabios
románticos y modernistas. Jorge, el protagonista, decide ir a la
región más exótica de su país para ganarse una fortuna. Esto
ofrece al escritor la ocasión de servirse de su herencia modernista
para captar las luces y sobre todo, los ruidos de la selva exuberante.
- 41 -

�42

Mario Monteforte Toledo

"Era la primera mañana en tierra habitada por los
hombres, después de un eterno ambular por orillas desiertas.
Ahí todo cambiaba en una noche. Hasta el cielo parecía una hechura nueva tras los dementes rayos del sol que
se filtraban por la palma de los techos; hasta el río llevaba
yerbajos de tonos chillones. Las garzas bajaban precavidas
Y se fugaban en parábolas abiertas." (p.27)
" Nuevo espectáculo el de aquel día. Las gotas enor~1~s caían _una detrás de la otra, formando sobre la superf1c1e del no pequeñas eminencias espumosas. Tronaba la
selva como si se estuviera viniendo abajo. Arrancadas de
las copas de los árboles, las hojas volaban en los remolinos
del viento. Entre las ramas, las garzas hinchaban tristemente su plumaje esperando que pasara el chaparrón."
(p.57)
"Son las cinco de la tarde. Las guacamayas pasan en
ba~dadas; sigue el reguero hervores~ de los loros y las
penca~; con su croar batracio, los cucharones atalayan a los
peces mcaut?S; de vez en cuando, la miopía de una garza
confunde la verdura de la grama con las aguas eternas y se
atreve a merodear sobre el pueblecillo. En lo más hondo
de los bosques los saraguates rugen incansables. Ha quedado en el poniente el último rojo del sol." (p77)
Hacía el final del libro Jorge se encuentra con que su novia
se ha casado con otro hombre y en típica actitud romántica,
huye de la vida capitalina para reunirse en la selva con los indios
lacandones. Pero lo más importante del libro es la lucha del
hombre civilizado para sobrevivir en el ambiente violento de
la selva tropical. Tiene que luchar contra la ferocidad de la
selv~ lo mismo que contra la ferocidad humana engendrada por
a_quella. Los personajes viajan en canoas por el río Usumacinta
s~n amedrentarse ante los raudales. Las víboras y los tigres no
solo amen~zan continuamente a los hombres sino que también
los co_ntag1an. Éstos. llegan a herirse y a matarse impune¡pente.
Las fiestas son pretextos para emborracharse pero ni pretextos
les hacen falta . La soledad y el calor de la selva suscitan los
deseos lujuriosos de los hombres y de las mujeres. El doctor

Seymour Mentan

43

Wood se envilece a tal grado que hasta vende a su propia hija
a un hombre malo. La violencia proviene de afuera también.
Unos revolucionarios mexicanos tratan de alborotar a los trabajadores pero éstos le quedan fieles a Jorge porque él los trata
bien. En el mismo capítulo llegan los soldados del "señor presidente" y añaden su propia brutalidad a la que ya se ha cont~do.
Al final del libro, Monteforte sigue el artificio de Rivera al internar en la selva a su protagonista. Pero hay una diferencia
importante: Arturo Cova y sus amigos fueron devorados por la
selva; Jorge se interna en la selva, como el protagonista de
Canaima, para vivir con los indios, cuya vida pura y tranquila,
insinúa el autor, es superior a la barbarie refinada de la sociedad cursi de la capital. Este final representa una vuelta a la
actitud de los autores realistas ·del siglo diez y nueve quienes
ensalzaban el campo como el baluarte de la bondad y la virtud
frente a la ciudad pecaminosa. Al mismo tiempo representa una
reacción contra los modernistas cosmopolitas quienes no podían
vivir sino en las grandes capitales.
Después de extasiarse por más o menos ,veinte años frente
a las regiones bárbaras de su país, 1 el novelista hispanoamericano, influido en parte por Dos Passos, se dedicó a retratar en
un solo libro la totalidad de su país. Por todas partes de His ·
panoamérica se ·escribieron novelas para captar una vista panorámica del país. 2 Uno de los mejor logrados es Entre la piedra y
la cruz de Monteforte Toledo. El cuadro nacional se forma por
una vista comprensiva de la geografía, el pueblo y la historia
de Guatemala. La acción comienza en el pueblecito de San Pedro
la Laguna, a orillas del Lago Atitlán. Pasa a una finca cafeta•
lera en la faja costanera del Pacífico. Pedro Matzar, el protagonista indio, visita el puerto de San José. Después de pasar
por Escuintla, va a la capital para estudiar y luego enseña en la
sierra cerca de Sololá. Además del protagonista indio, otros tipos raciales que aparecen en la novela son el ladino, el alemán.
el negro, el chino, el jenízaro y el libanés. Montefotte remonta
hasta los tiempos precolombinos para darnos una visión amplía
de los motivos históricos de su país, la cual incluye: leyendas
indias, el baile de la Conquista, la casa colonial de Teófílo Castellanos, el terremoto de Antigua, la Revolución unionista de

.,.

�\

44

Mario Monteforte Toledo

1920, la crisis económica de 1929, la Guerra Mundial de 1939
y la Revolución de 1944.

/

Entre la piedra y la cruz, por ser una novela nacional. tiene
que preocuparse por la situación del indio. Desde este punto de
vista, la novela puede incluirse en el grupo de novelas indigenistas que tanta fama han cobrado por toda Hispanoamérica 3• Se
presenta un cuadro del indio que a pesar de sus variaciones guatemaltecas ya ha llegado a ser tradicional. Los indios, que constituyen más del sesenta y cinco por ciento de la población total
de Guatemala, no tienen más que pedacitos de tierra mientras
que los dueños de las grandes fincas son ladinos que por ·10 general viven en la ciudad. Muchas veces los mercaderes compran
el maíz a los indios, lo acaparan todo y luego, los mismos indios
no tienen bastante maíz para comer.
Las compras se hacen a la sombra de la iglesia, en el sentido
literal y figurado y el hambre de los indios no se aplaca con las
misas del cura.
"Bajó el cura de Sololá y dijo muchas misas, unas en
la iglesia, otras a campo abierto, cerca de las cuevas donde
a media noche hervía el pom levantando su ofrenda a los
rajau de todo lo que hacía falta en el pueblo.
- Los santos no escuchan cuando se les pide de comer- dijo un hombre con la frente cruzada de arrugas.
Los vecinos pensaron que aquello era terrible, pero
verdadero." (p. 3 7)
Sí los indios protestan a los jueces, éstos se hacen sordos y
permiten que los abogados enganchen a los indios mientras que
se prolongan los pleitos. Si se presenta alguna queja en contra
de un indio, éste se ve sentenciado a trabajar de peón en la carretera. De vez en cuando llegan los soldados al. pueblo para
reclutar trabajadores para las fincas tropicales. Ahí aumentan
los sufrimientos del indio. El calor tropical, los mosquitos pestíferos y las víboras contribuyen a poner en peligro la vida del
indio. Vive en la finca cafetalera como siervo. No le pagan
sino en fichas que se aceptan sólo en la tienda de raya. Naturalmente las deudas se le van amontonando. Si huye de la finca,

Seymour Menton

45

los soldados lo alcanzan y lo llevan de vuelta donde le esperan
las bofetadas y las patadas del dueño. Indefenso, el indio tiene
que contemplar la violación de las mujeres de sú familia. Su
único alivio es .el guaro que le proporciona benévolamente el
patrón. Claro, le da al indio una sensación ilusoria _de felicidad
y le debilita la voluntad. Al mismo tiempo q~e l_os que mandan
utilizan el guaro, persiguen cruelmente a los md1os que lo producen clandestinamente. Uno de los aspectos más trágicos de
todo esto es que el mismo ejército, que es el instrumento de
opresión contra los indios, se compone de indios. Paradójicamente los indios, reclutados por la fuerza y maltrados constantemente, tienen que obedecer a sus oficiales para maltratar a sus
propios hermanos. '
Para mejorar la situación del indio hace falta la educación.
Pero cuando Pedro Matzar asiste a la escuela en la ciudad, se
siente despreciado tanto por los alumnos como por los profesores. Cuando él mismo llega a ser maestro rural, sus esfuerzos
de redentor fracasan ante la falta de cooperación de parte del
gobierno. Los maestros son obligados a usar los textos escritos
por el ministro de educación, por malos que sean. Hacen mucha falta materiales pedagógicos. Como respuesta a sus cartas
en que pedía material didáctico, Pedro Matzar recibe por correo
utla caja de tiza. Es el colmo. Olvida todo su idealismo, abandona la escuela y les da la espalda a los indios e~ cuya cultura
se crió.
Al describir el pueblo de San Pedro la Laguna, Monteforte
Toledo no puede menos que incluir muchas leyendas, supersticiones y costumbres de los indios. La importancia de las cofradías es primordial. Varias leyendas sobre los dioses indios
son narradas con un deseo de captar el ambiente del Popo[ V uh.
Al nacer el protagonista, un hechicero le vaticina una lucha victoriosa contra 1·os fuertes y se alude a la creencia en el náhual, o
sea la doble existencia del alma en el indio y en un animal, con
el cual siempre está asociado. Las costumbres matrimoniales de
los indios también aparecen en la primera parte de la novela.
Lo que distingue Entre la piedra y la cruz como una gran novela
es que todos los elementos nacionales y las not~s de pro~esta
social están fuertemente ligados por el protagonista margmal.

�46

Mario Monteforte Toledo

Como tantos otros protagonistas de novelas hispanoamericanas
de los últimos dos decenios 4 • Pedro Matzar es un hombre marginal. Se encuentra " entre la piedra y la cruz," o sea entre la
cultura de los indios y la de los ladinos. Antes de llegar a una
decisión definitiva, vaga por todo el país. Los pies del indio
llegan a personificarse para representar los dolores de todos los
indios. El autor hace entronque entre el vagar eterno de los indios y la suerte del judío errante. 5 Si el fin optimista de Entre
la piedra y la cruz no concuerda con el desarrollo lógico del protagonista, se explica por el entusiasmo rebosante de los jóvenes
intelectuales por la Revolución de 1944. Después de muchos
sufrimientos y dudas, Pedro Matzar decide por fin incorporarse
en la nueva nación casándose con una ladina . . Al cabo de tanta
cavilación, esa decisión lo llena de una tremanda fuerza tranquila.
" Pedro Matzar comprendió que él. para redimir a los
suyos, abandonaba el dios de su padre y la casa de su padre.
Y se sintió dueño de una fuerza fabulosa y de una
gran paz que dolía en silencio." (p 3 02)
La caída de ese espíritu optimista hasta la desesperación
total es la historia de las otras dos novelas de Mario Monteforte
Toledo. Donde acaban los caminos trata el mismo problema
que Entre la piedra y la cruz: la fusión de los indios y los ladinos para formar la nación guatemalteca, pero el enfoque es totalmente distinto. Pedro Matzar, protagonista indio de Entre
la piedra y la cruz. acaba por adoptar la cultura de-los ladinos.
Raúl Zamora, protagonista ladino de Donde acaban los caminos,
fracasa en su intento de asociarse con la cultura indíg'ena. Pero
esta novela es más que una novela indigenista con elementos de
protesta social. Por toda Hispanoamérica se han escrito centenares de novelas sobre la lucha entre la civilización y la barbarie ; los abusos de los dictadores, los hacendados ·y las compañías
extranjeras ; el destino del indio y los pr~blemas del hombre
marginal. Estos temas criollos se han agotado. El novelista
hispanoamericano, desde el fin de la segunda Guerra Mundial, tiende a buscar una nueva orientación.
En Donde acaban los caminos se nota el afán del autor de
librarse de la forma ya tradicional de la novela telúrica y de aso-

Seymour Menton

47

marse a las corrientes de la novela mundial. En esta novela,
inspirada técnicamente en patte por Joyce y Faulkner, Monte- ·
forte introduce el monólogo interno, los recuerdos, la preocupación individual por el sexo, unas escenas surrealistas Y el cambio
de narradores de la acción novelística. Esencialmente Donde
acaban los caminos es la historia de un hombre que es obligado
a transigir con sus sentimientos e ideales para conformarse a la
presión social. Raúl Zamora, m_édico de un pueblo, se enamora
de María Xahil, una india tzutuhil_y vive con ella. Verdaderamente enamorado, ofrece casarse con ella conform~ con su moralidad ladina aunque en el fondo espera que no acepte. Tanto
María como su padre rechazan el matrimonio porque saben que
aparte son los naturales y aparte los ladinos. Impotente frente
a la lógica indiscutible de los indios, pero en realidad aliviado
por la oposición de los indios que le permite vivir en paz con su
propia conciencia, Raúl Zamora pierde su identidad individual
al casarse con una joven rica de la misma sociedad provinciana
que él desl?reciaba tanto.
La última novela de Monteforte, U na manera de morir,
ofrece otro caso de un hombre que trata en vano de luchar contra la sociedad. Sólo que Una manera de morir es una novela
mucho más trascendental. Al tratar el tema del comunismo,
Monteforte no solamente logra presentar la realidad de. Guatemala, sino que también pl'antea un problema universal. El título
-una ",nanera de morir- se refiere a los indivÍduos que en estos
años de la posguera no tieneñ más remedio que sacrificar sus
ideales para someterse a un pensamiento ortodoxo. La ortodaxia
principal de la novela, pero no la única ortodoxia, es el comunismo. El protagonista Peralta es un comunista que se da cuen~a· de la hipocresía del Partido. . Después de permitirse el lujo
de pensar por su propia cuenta, Peralta se siente tan atormentado que acaba de salir del Partido. Al principio, se encuentra
solo en el mundo. Hasta su propio hermanito, que antes
lo idolatraba, lo desprecia por haber abandonado la lucha en
la cual había creído tan fervorosamente. No obstante, no le
cuesta ~ucho trabajo adaptarse externamente a la nueva vida.
El novio de su hermana le consigue un empleo irónicamente en
un ba~co donde, valiéndose de su inteligencia y de su aplica-

�•

48

Seymour Menton

Mario Monteforte Toledo

ció~, c~~ienza a subir rápidamente. Conoce a una joven rica
Y s1mpat1ca que pronto llega a ser su novia. Parece que todo le
está saliendo a pedir de boca. Sin embargo, en el fondo, Péralta
sabe que t~m~o~o per:enece a esta nueva sociedad. Ni él puede
aceptar su ins1p1dez m su afectación, ni ellos pueden perdonarle
sus ideas radicales. A pesar de eso, llega hasta el punto de querer
casarse con su novia, pero se interpone la Iglesia. Peralta no
puede transigir con sus ideales que lo ayudaron a librarse de la
ortodoxia del Partido y el cura no puede librarse de la ortodoxia
de_ su dogma que justifica su propia existencia. El diálogo termin_a_ cuando el padre afirma que sí le niega su Dios a Peralta.
Casi inconsciente y completamente deshumanizado, Peralta vuelve a entrar en el Partido. Ya no se atreverá a pensar. Es " una
manera de morir. "
.

desviado. Su desviación consiste en haber transigido con la finquera para que los campesinos no murieran de sed. Los diálogos
están llenos de una angustia desesperada. Peralta está convencido de que Rueda ha obrado bien pero como miembro del Partido tiene que cumplir su misión de destituirlo. Rueda, también
convencido de que ha obrado bien, trata de hacerse creer a sí
mismo que ha traicionado a los suyos. Hasta ofrece que lo maten para satisfacer al Partido pero esto no basta. Se ha resuelto
que Rueda tiene que salir del pueblo desacreditado. Peralta,
avergonzado por su papel hipócrita en la destitución de Rueda,
se tortura frente a la inocencia candorosa de su víctima. "Peralta
sintió que le ardía una sola mejilla; una sola, cual si le hubiesen
dado una bofetada a mano abierta. " (p. 57)
Por medio de un salto para atrás, presenciamos la escena
igualmente dramática entre Rueda y la dueña de la finca. A
pesar de su altanería, se siente cierta compasión por esa vieja
señora feudal que ha visto la destrucción de su familia y de su
tierra. El mismo Rueda le habla .con cierta humildad y aguanta
su desprecio para poder transigir con ella. En cambio por el permiso que otorga la señora de que los campesinos puedan usar
" su" agua, ellos tienen que devolverle algo de la tierra expropiada. Se destaca la tragedia de esta mujer cuya impotencia de
obrar como acostumbraba obrar antes es lo que más la irrita.
La transacción de Rueda en este diálogo muy humano es· lo que
causa su caída frente a la dialéctica inexorable del Partido.

A primera vista, U na manera de morir puede considerarse
una novela anticomunista pero en realidad no Jo es. Con una
angustia que aún excede la de las obras existencialistas de Eduardo Mallea, Monteforte expone la ciega hipocresía de .los dogmas
ortodox~s ~ualesquiera que sean- y su efecto aniquilador
sobre el md1V1duo capaz de pensar por sí mismo. Los mismos
banqueros d_e la novela no se atreven a pensar por su propia
cuenta. Se intuye que aunque ellos reconocieran cierta verdad
en lo q_ue les dice Peralta, nunca podrían admitírselo a sí mismos.
Los únicos personajes felices son los que no tienen la manía
de ~ensar: la hermana y la novia de Peralta, las dos frívolas, y
al
su hermanito Luis quien -vuelve a la casa decidido a trabaJar Y a desentenderse por completo de cuestiones políticas.

!in,

. Quizás. indicando una nueva orientación para la novela
hispanoamericana, U na manera de morir está totalmente desarraigada de Guatemala. Su conflicto ideológico podría entablarse en cualquier parté del mundo. El autor, en busca de una
nueva técnica, nos dice muy poco sobre. los antecedentes de sus
personajes. Lo que importa es el momento actual. El libro se
compone de una serie de diálogos largos, cada uno de los cuales
es sumamente doloroso. Se inicia la novela cuando Peralta, todavía dentro del régimen del Partido, llega a un pueblo para
enfrentarse con Rueda, el líder local. Peralta lleva la comisión
de eliminar a éste como jefe de los campesinos porque se ha

49

Cuando Peralta vuelve a la ciudad, se desahoga ante su
madre quien aumenta la angustia de su hijo al no comprenderlo.
La madre es una persona sencilla cuya preocupación principal
es el bienestar de su hijo. Es incapaz de comprender su inquietud. No puede concebir que haya cambiado de opinión respecto
al Partido después de haberlo servido por tantos años. Lo aconseja descansar porque el Partido lo necesita y ,cree darle la clave
de su inquietud diciéndole "-Tú nunca fuiste niño." (p. 79 )

..

La falta de comprensión persigue a Peralta y su tormento
llega a su colmo en otro diálogo penoso con su amante Laura.
Ella representa la fe y su amor está íntimamente ligado con el
Partido. Parece querer a Peralta pero los fieles tienen qtfe subor-

�50

con Antonio bajan en la próxima estación.

dinarse a la disciplina del Partido hasta el punto de renegar de
sus propias emociones.
La angustia del libro se trueca en heroísmo cuando Peralta
.hace la decisión de romper con el Partido. Con una gran tranquilidad de espíritu se enfrenta con Urrutia y le cqntesta firmemente a toda su dialéctica. La victoria de Peralta contra su ambiente y contra sí mismo ocurre en medio del libro. Aunque
al parecer el tono angustioso se alivia, en realidad sólo se disfraza. Durante todo el noviazgo de Peralta y Silvia se sospecha
que Peralta nunca podrá seguir disimulando. La vuelta a la
angustia existencialista marca toda la escena con el cura, la cual
presenta a Peralta con toda dureza la barda infranqueable entre
él y el mundo burgués. Sintiéndose en un vacío y espiritualmente muerto, se reintegra en el Partido. Pero ahí no termina
la historia. Todavía falta algo para completar el armazón de
la novela. En el último capítulo, Peralta vuelve a bajar del tren
en el mismo pueblo del primer capítulo. Este artificio, categorizado por la frase inmortal de Doña Bárbara, " las cosas vuelven
al lugar de donde salieron," parece a primera vista restarle fuerza
a la novela. El entusiasmo de los campesinos se ha disipado.
Rueda ha vuelto. Los ídolos capitalinos se han convertido en
los derrotados. Peralta, acompañado de dos compañeros, Antonio y Lamberto, sale en el tren rumbo al próximo pueblo. Este
final algo forzado y demasiado obvio se salva, sin embargo,
con un diálogo angustioso más. En la plataforma del tren, sacudidos por las vibraciones y ensordecidos por el viento y los
ruidos metálicos, discute Lamberto con Peralta. Le pide una
explicación de su reingreso al Partido. Cuando Peralta, completamente disciplinado, léase "muerto," le repite la cantaleta de
que se había desviado y que ya reconoció su error, Lamberto se
exaspera porque él y otros, lo mismo que Peralta, ya no estaban
conformes con la política comunista y estaban esperando a que
él les enseñara cómo era posible vivir fuera del Partido. Sintiéndose defraudado por su amigo deshumanizado, Lamberto se
vuelve ciego de ira y por poco mata a Peralta empujándolo fuera
del barandal. La última página del libro tiene una angustia insuperable. El tren se detiene y Peralta se escapa de la muerte.
Lamberto y Peralta vuelven a entrar en el carro del tren y juntos

51

Seymour Mentan

Mario Monteforte Toiedo

Una manera de morir representa la última etapa en .el de-

•

sarrollo de la novelística tanto de Mario Montefoite Toledo
como de toda Hispanoamérica. Los elemento criollos han desaparecido; la preocupación nacional no está en consonancia con
el cinismo de la posguerra; y las especulaciones freudianas ya
pasaron de moda. Una manera de morir, como l~s novelas anteriores de Monteforte, refleja el ambiente del momento. Sus
novelas evolucionan con el ambiente. No obstante, revelan ciertos valores del autor que son constantes en cada una de las cuatro; su gran talento para penetrar en el cerebro de sus personajes,
su verdadero don de narrador y sus grandes cono~imientos en
el arte de novelar. Un buen adelanto en. su arte gu·e ~e p.ota en
Una manera de morir es que ya no está presente el autor. Todo
se expone en los mismos diálogos o en los monólogos introspectivos. Al eliminar las descripciones del mundo exterior,
Monteforte ha logrado una novela más escueta cuya falta de
, elementos poéticos ayuda a crear un dramatismo tremendo.' La
evolución continua de la obra de Mario Monteforte Toledo presagia otros libros de alta calidad que no pueden menos que seguir
reflejando y enriqueciendo el desarrollo de la novela hispanoamericana .
NOTAS
1. Carlos Reyles, Terruño (1916) ; Mariano Latorre, Zurzulila (1920); José
Eustaslo Rivera, La vorágine (1924) ; Rómulo Gallegos, Doña Bárbara
(1929) ; Flavio Herrera, El tigre (1932) ; Clro Alegría, L a serpiente de oro
(1935).
2. Rómulo Gallegos, Canaima (1935); Jorge !caza, Cholos (1938); Ciro Alegria,
El mundo es ancho y ajeno (1941 ) ; Enrique Amorim, El caballo y su sombr a (1941); José Revueltas, El luto humano (1943).
3. Alcides Arguedas, Raza de bronce (1919); Jorge Icaza, Huasipungo (1934);
Gregorio López y Fuentes, El indio (1935) ; Mauricio Magdaleno, Resplanr
dor (1937) ; Relnaldo Lomboy, Ránquil (1941); Miguel Angel Asturias, Hombres de maíz (1949) .
4. Enrique López Albújar, Matalaché (1928) ; Rómulo Gallegos, Pobre negro
(1937), Sobre la misma tierra (1944); Jorge !caza, Cholos (1938), H11airapamushcas (1948); Adalberto Ortiz, Juyungo (1942); Ramón Rubin, La
bruma lo vuelve azul (1954).

�Mario Monteforte Toledo

52

5. Ese tema del Indio errante también está presente en El luto humano (1943)
y Los paregrinos inmóviles (1944) de los mexicanos José Revueltas y Gregorio López y Fuentes y en El mundo es ancho y ajeno (1941) del peruano
Ciro Alegria.

Agustín Basave Fernández
, del Valle/ El Existencialis-

BIBLIOGRAFÍA

mo / Exposición y Crítica

1. ;\fario Monteforte Toledo, Anailé (puatemala: Editorial "El libro de Guatemala," 1948)
2. ).fario Monteforte Toledo, Entre
"El libro de Guatemala," 1948)

!ª

piedra y la cruz (Guatemala: Editorial

3. )fario )fonteforte Toledo, Donde acaban los caminos (Guatemala: Tipografía nacional, 1953)
4. Mario :\lonteforte Toledo, t'na manera de morir ()léxico: Fondo de Cultura
Económica, 195í)

PROLOGO

DESPUÉS de la primera guerra
mundial se ha intensificado l&lt;} actitud antiintelectualista, reivindicándose, a la vez, la realidad de lo concreto. Se ha pensado
que el sistema es impotente para apresar la realidad integrada
por seres únicos, intransferibles, singulares. Se ha preferido buscar un contacto, un vibrar al unísono con la plasticidad de la
vida y con la fluctuosídad de la emoción humana. Un sondear
la profundidad de la existencia y un advertir la problematicidad
de una realidad inmediatamente vivída y refractaria a objetivizarse en conceptos, caracteriza la actitud de los existencialistas.
El existencialismo pretende descubrir o develar -aletheíael sentido y el valor del hombre concreto. No son las esencias
desexistencializadas lo que importan, .,sino las existencias como
posibilidad de adquirir, determinándose, una esencia.
Describir y valorar estos esfuerzos de conquista filosófica,
ha sido la tarea fundamental que me he propuesto. Pero no se
trata de una simple descripción material o exterior, de una pura
descripción fenomenológica, sino de una exposición -por dentroy de una crítica. Al enfrentarme en carne viva con la problemática filosófica de los existencialistas, no he querido redu- 53 -

\

�54

Agustín Basáve

El existencialismo

el tejido hasta donde es posible-- se toma como reflejo del
alma existencialista. En París, el "Café Flore" y el "Café Pont
Royal", son el cuartel general de grupos existencialistas que aparecen -ante el atónito turista medio-- como misteriosos, como
exóticos. Las famosas "soirées existentialistes" han constiuido
un espectáculo con indudable éxito de concurrencia. Dejemos a
un lado estas manifestaciones extra-filosóficas que expresan artística o extra-artísticamente la situación espiritual de nuestros
días.

cirme a la miserable situación de un puro historicismo o de una
pura reseña de nombres, obras y doctrinas, sin el -hilo conductor
de una sana 'toma de posición personal. Otra cosa me parecería
indigno.
, Al estudiar a los existencialistas espero poner de manifiesto
su íntima y profunda humanidad, pero también su demoledor
trabajo en contra de la razón que, al fin y al cabo, es el fundamento del hombre y la necesaria base de toda auténtica filosofía. Se ha confundido la razón -la sana razón-, con la
razón abstracta del racionalismo y se ha decretado, erróneamente,
el divorcio entre existencia y razón.
¿Qué es el existencialismo? ¿Cuál es su temática? ¿Se
tratará fundamentalmente de una Filosofía del Hombre? ¿Qué
relaciones guarda el existencíalismo con el cristianismo? ¿ Cuáles son sus principales direcciones? ¿Qué tienen en común los
diversos existencia listas? ¿Podemos hablar de _un existencialismo
religioso de lengua española? ¿En qué divergen esencialismo y
existencialismo? ¿Cuáles son las preocupaciones fundamentales
del existencialismo? ¿C_uáles sus límites y peligros? ¿Será preciso asumir una posición p_ersonal frente al existencialismo? He
aquí las principales interrogantes que nos formulamos al iniciar
nuestro estudio. Pero la problemática -ineludible y provechosa- no adquiere su sentido por la problemática misma. Esto
sería -permítasenos la palabra- mera morbosidad intelectual.
Después de haberse planteado rigurosamente los problemas, es
menester intentar la búsqueda de una cabal solución. Otra cosa
sería indigna del hombre y de su apetito de verdad.
Tal vez podamos obtener del estudio¡ de los existencialistas, un fruto precioso: la incitación al cumplimiento de nuestra
vocación personalísima y el estímulo para decir nuestra palabra
leal. _

¿QUÉ ES EL EXISTENCIALISMO?
El existencialísmo es, a más de una filosofía, un fenómeno
cultural de nuestro tiempo. Hay pintura, hay teatro, hay novela
y hay poesía existencialistas. Y hasta el traje corto --que ahorra

55

.\

Como fenómeno histórico, el existencialismo es algo privativo del hombre europeo del período de la postguerra y de la
entreguerra. Los iberoamericanos lo podemos comprender, lo
podemos explicar, lo podemos criticar, pero no lo hemos podido
vivir en su génesis. Y no lo hemos podido vivir porque nos ha
faltado ese pasado de fracasos, de desilusiones, de frustraciones
en la función de dirigir al mundo, de desesperación ante las continuas luchas y atropellos, de expectación de lo imprevisto.
Los europeos no han podido disimular su psicosis de "fracaso",
de "desastre". Viven una vida eufórica, aunque ficticia, que
en vano pretende encubrir una honda crisis. Se sienten arrastrados por un torbellino de masas humanas en que su personalidad
se anonada. La cantidad aplasta a la calidad; el irracionalismo
preside la vida urbana. Se deciden las cosas sin saber por qué.
Y un ambiente de misterio y de absurdidad envuelve a la desangrada Europa ...
En esa atmósfera ha nacido una filosofía desvigorizada y
desvirtuada, es verdad, pero también auténticamente preocupada
de la libertad, de la responsabilidad, de la existencia cotidiana
y del hombre concreto. El existencialismo se ha encarnizado
despiadadamente en la finitud del hombre. Pretende tener como
punto de partida la experiencia concreta de la vida de cada cual
para descubrir y tocar el ser mismo. Por vía de conciencia se
quiere .desembocar en la PATENCIA del ser. Pero no se acaba
de precisar las palabras, de definir, de concluir. La desconfianza, la ambigüedad, la indecisión y la ausencia de un claro sistema
doctrinario han presidido, hasta ahora, la marcha del existencialismo. Su estilo y su tendencia, en cambio, presentan nítidos
contornos. Y aunque "no sea capaz de darnos la etiología y la

�..
56

El existenciplismo

terapéutica de las afecciones antropológicas actuales --como lo
apunta J. lturrioz- al menos vale la pena de conocerlo para
conocer a un hombre. Conocerlo y salvarlo".
San Agustín y Soren Kierkegaard son los dos principales
precursores del existencialismo. El "horno interior", la introspección, la experiencia de la finitud y los análisis de la angustia
y de la muerte entroncan a San Agustín con el árbol existencíalista, aunque el pensamiento agustiniano desborde los estrechos .cauces del existencialismo contemporáneo. Kíerkegaard tiene una percepción directa vivísíma de la subjetividad angustiada, de los estadios y paradojas de la vida humana. Como
precursores pueden tomarse, también, a Pascal, Maine de -Biran,
Nietzsche, Bergson y Unamuno.
Se ha hablado de existencialismo abierto y de existencialismo cerrado, de existencialismo espúreo y de existencialismo
auténtico, de existencialismo cristiano y de existencialismo ateo.
El existencialismo abierto y auténtico o cristiano -llamésele
como se quiera- Pilrte del hombre integral con su espíritu y sus
ligas con la trascendencia, usa del método fenomenológico pero
deja abierta la puerta a la trascendencia metafísica. Marcel,
Zubiri y Jaspers -aunque este último imperfectamente- son
representantes de esta actitud. Sartre, Camus -y algunos señalan a Heidegger aunque nosotros tenemos serías dudas sobre
el particular- son los jefes del existencialismo ateo.
Reservamos, para próximo comentario, la temática del
existencialismo. lmpórtanos, por ahora, hacer una caracterización general de esta filosofía. ·Es denominador común de todos
los existencialistas la afirmación de que la existencia precede a
la esencia. "Esto significa sencillamente --dice Sartre-, que el
hombre primero existe y luego consiste, es decir, ES, y luego
ES ESTO O LO OTRO ( 1). Mientras que cosas, plantas y
animales PER-SISTEN y SUB-SJSTEN por que les sostiene
un ser, el hombre no puede abandonarse inercialmente al ser.
tiene que luchar --de ahí la raíz dramática de la vida humanacontra el ser, constituirse su existencia. Lo verdaderamente humano es la actividad: PRE-OCUPACION y OCUPACION.
La MISMIDAD del hombre -intimidad intransferible- se
conjuga con la relación constituitiva y ontológica, con las cosas

57

Agustín Bosave

y con las personas; entonces emerge la CIRCUNSTANCIA.
Los existencialistas usan la DESCRIPCION FENOMENOLOGICA como interpretación. La "Sorge" o cura (cuidado) aparece definiendo la existencia. Pero el sentido de ese cuidado es
la temporalidad. Es así como el TIEMPO CONCRETO se
instala en el centro mismo de la analítica existencial. El existencialismo se ha empeñado en presentarse como un humanismo.
¿Un humanismo? Para nosotros no puede haber verdadero humanismo si no se reconoce --con todas sus consecuencias- a la
persona humana en cuanto portadora de espíritu, en cuanto objeto supremo de la Creación que está en el mundo pero que a la
vez está contra el mundo y sobre el mundo.
Del encuentro de la filosofía con la existencia ha brotado
el existencialismo: punto capital para el análisis. Los que nos
empeñamos en filosofar hoy, no podemos eludirlo.
EL EXISTENCIALISMO COMO
FILOSOFIA DEL HOMBRE

•

Pese a la absoluta falta de propósito sistemático en los más
de los existencíalístas, se descubre en su dispersión una profunda
unidad lograda a base de constante reiteración. El tema central
del existencialismo es el hombre en su integridad; "el hombre
de carne y hueso -del que hablara Unamuno-, el que nace,
sufre y duerme y piensa y quiere, el hombre que se ve y a quien
se oye, el hermano, el verdadero hermano". " Y este hombre
concreto, de carne y hueso, es el sujeto y el supremo objeto a la
vez de toda filosofía, quiéranlo o no, ciertos sedicentes filósofos" .
Para los existencialistas, filosofar ha sido, hasta ahora,
preocuparse de los problemas humanos. En este sentido puede
decirse que el existencialismo se ha reducido de hecho, a una
antropología filosófica. Huyendo de todo doctrinarismo que
sirva sólo de juego o distracción artificiosa de la inteligencia, el
existencialismo se muestra como una filosofía comprometedora.
Si la filosofía no logra explicarme estos problemas, que son los
más vitales de mi ser, fracasa. ·
El punto de partida es egocéntrico. Lo más inmediato de lo

�f

58

El existencialismo

experimentable es la realidad humana. No puedo conocer la
realidad del mundo exterior o la realidad en general sin partir
de la realidad del propio yo. "No solamente es un deber moral
este egocentrismo del filosofar -advierte Ismael Quiles S. J.sino también es UNA NECESIDAD Y UN DEBER ONTOLOGICO, es decir, radicado en la misma esencia de mi realidad,
y de la cual no puedo prescindir" (2). Heidegger ha pretendido llegar a una verdadera metafísica por el sentido de la realidad íntima del hombre y de su vida. De esta manera, el hombre
ha sido el punto de partida de la filosofía existencialista y el
término final donde ella se tortura constantemente.
No se satisface el existencialismo con un frío conocer las
esencias, con una asimilación intencional o representativa de los
objetos. Su ambición es el "conocer que lleva al ser", el conocimiento comunicativo. Para ello se vale del análisis de las vivencias más arraigadas en el hombre, de las experiencias humanas más persistentes, de las espontaneidades de la vida más manifiestas.
Cosmología, Metafísica y Antropología han sido las tres
grandes fases de la filosofía en su historia. Lo que preocupó a
lo$ grandes metafísicos o a los grandes filósofos del idealismo,
apenas si preocupa a los existencialistas. ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? He aquí las grandes cue~tiones
vitales que inquietan al existencialismo. A este respecto es bastante ilustrativa la frase de Jaspers: "la Filosofía es el atrevimiento de penetrar en el fondo insondable de la auto-conciencia humana. Este buscar camino hacia sí mismo no termina
sino con la muerte".
Planteado el problema, el existencialismo adopta una actitud: el ser de la realidad humana es puro existir, surgir y aparecer en el mundo, auto-encuentro. No hay naturaleza humana.
El hombre no es nada al inicio. · El hombre será ante todo lo
que él haya proyectado ser. Sin apoyo ni socorro alguno, cada
ser humano está condenado a inventarse.
Lo que de posibilidades hay en lo humano, lo pone de
manifiesto la historia. De ahí que los historicistas hayan dicho que la historia hace al hombre. "Para el Existencialismo

Agustín Basave

59

--observa J. Iturioz S. J.- el hombre todavía es un poder ser;
para el Historicismo, un haber sido ... Pero, aun en estas diferencias de expresión y puntos de mira hay un presupuesto inicial,
básico y fundamental. en que ambas filosofías coinciden del todo: el hombre no aparece en el mundo hecho ya, terminado, es
decir, la negación de la objetividad. Por otra parte, el hombre
tiene que darse a sí mismo su ser, que antes de llegar a ser es
libertad, después de haber sido es historia; libertad e historia
son así una misma realidad, pero vista desde extremos opuestos" (3).
Circunstancias intrínsecas y circunstancias extrínsecas, limitan el exagerado horizonte de absoluta libertad que nos describen los existencialistas. Aunque se obstinen en negar la esencia humana, la naturaleza humana, no hacen otra cosa que afirmarla cuando hablan de la "situación humana" y de "las situaciones límites".

LA TEMA TICA EXISTENCIALISTA
La terminología existencialista está salpicada de palabras
como estas: "libertad", "tiempo íntimo", "angustia", "caída",
"apertura", "clausura", "nada", 'nihilidad ontológica", "finitud" ... Los problemas filosóficos arrancan del hombre mismo.
Pero en la mayoría de los existencialistas la cosmovisión tiene
sus raíces en una situación peculiar, privativa, intransferible, de
manera que más que de interpretación objetiva debe hablarse de
testimonio personal.
La subjetividad es -desde Kierkegaard- un tema capital
del existencialismo. Si el hombre no es cosa ni objeto, su realidad existencial y libre es la de ser sujeto. El ser humano, carente de esencia previa, es pura existencia. Y su existencia es
libertad. Lo que equivale a decir que el hombre no tiene libertad, si:no que es libertad. La libertad ontológica, radical, absoluta es lo que hace al hombre existencialista. El manojo de posibilidades que es el ser humano, no tiene nexo con una esencia
humana o naturaleza, ni con el pasado ni con el futuro. Al
existente no le importan las verdades, sino SU verdad.

�60

El existencialismo

El irracionalismo, el absurdo, el pesimismo, es otro de los
temas del existencialismo. Las cosas y los sucesos son así, porque sí, gratuitamente. El mundo carece de sentido. Ni la causa
eficiente ni la causa final son motivo de consideración para el
existencialista. El hombre está arrojado a la existencia (¿por
quién?) y destfoado a la muerte. La nada le circunda cuando
no se le adentra. La vida humana . es gris, dura, impenetrable.
Los personajes de Camus y de Sartre son hastiados, decepcionados, fracasados. El futuro incierto y vacío hacen a la existencia
pesada, angustiosa. El hombre carga -mediante la "Sorge"con su existencia sobre un abismo de niebla impenetrable para
caer, al final. en el fracaso. En medio de situaciones azarosas
e irracionales, los seres humanos tienen que tener una austera
autovigilancia para ser fieles a sí mismos, para ser auténticos.
Y este programa viviente que es el hombr~. tiene que aferrarse
a su programa maleable, en ebullición, sin designio previo y
sin modelo en el cual inspirarse. No hay posiciones adquiridas,
ni fidelidades inmóviles.
La existencia. -se nos dice- es un drama. Un drama en
que el hombre "está ahí" sin haberlo pedido. En el "horno
viator" Marc~l llega a decir: "estamos embarcados". Y Sartre
llega hasta el extremo de afirmar que el ser está de MAS. Su
estupidez injustificable estorba como la bestialidad. El ser humano es contingente, frágil, impotente racionalmente, inconsecuente, expuesto ante lo VISCOSO -"el otro'', el mundo-que le desposee de sí mismo, que le enajena. No hay acabamiento, no hay totalidad de la existencia. Se vive en espera constante de la muerte. Para Sartre "es absurdo que hayamos nacido
y es absurdo que muramos" ( 4).
Las voces de Nietzsche resuenan en el existencialismo: "Es
en el desierto - decía Zaratustra- donde han vivido siempre
los verídicos". Heidegger y Sartre ~nsisten en la soledad absoluta.
Marce} siente que estamos· solos frente a una inmensidad y en
la entraña de un todo. Sólo que como bien replica Emmanuel
Mounier: "La soledad absoluta, ¿no es un seudoconcepto, un
concepto insostenible, que se nutre clandestinamente del otro que
él niega, como el concepto de la nada absoluta? ¿Es que es pensable sin referencia a una presencia envolvente, de otra manera

Agustín Basave

61

que transformándose en su contrario, la idea de plenitud absoluta?" (5).
El tema del personalismo es presentado por el existencialismo un poco crispadamente. El individuo es lo extraordinario,
lo único, lo "encapsulado". Cada persona debe emprender su
conquista. Cada individuo describe un modo peculiar de vida.
Pero cabe siempre decidirse por un modo de vida auténtica o
por un modo de vida inauténtica. Si el ser humano se subsume
en el mundo, se trivializa y cae en lo impersonal, estamos frente
a la existencia inauténtica. En cambio si se elige a -sí mismo en
presencia de la muerte y de la nada, se recupera y vive una vida
auténtica.
El mundo adquiere su significación por el hombre. Hombre y mundo están soldados indisolublemente. De esta manera
el mundo se humaniza y el hombre se mundaniza (ser-en-elmundo) .
El "otro" es aquel que yo veo, pero es, también, aquel
que me ve. Y al verme, me mira como objeto dependiente .
Aprehendido por el otro, caigo en su poder, descubro el secreto
de mi corazón y me constituyo en su esclavo. Sólo me queda
un remedio: recuperarme como sujeto, responder como libertad
y convertir al otro en objeto. Hasta el amor es una lucha -reversible- en que los amantes buscan adueñarse no tan sólo del
cuerpo sino de la libertad del "otro'.'.
El riesgo es una nota típica de la vida existencialista. En
cualquiera de mis actos me comprometo y comprometo a toda
la humanidad. Vivir, es definirse actuando constantemente. "El
hombre -dice Nietzsche- está hecho para ser superado". Antes
que nada las obras. Pero las obras no describen al hombre.
La existencia -piensa Marce!- es lo no-inventariable.
Las agudas descripciones que los existencialistas han elaborado en torno a la condición humana, demuestran que no han
podido escapar -pese a sus desesperados esfuerzos- a una filosofía de la esencia.

�62

Agustín Basave

El existencialismo

res objetivos. Tampoco cabría hablar de lógica, de ética, de
religión, de estética o de ciencia. Todo se diluiría e.n una serie
de duraciones existenciales. El devenir tragaría al ser y a la
metafísica, para quedar al final perdida la existencia misma. De
t"into demudar a la existencia, ésta se ha revelado como evaporación frente a la nada.

CRITICA GENERAL AL EXISTENCIALISMO
Una atmósfera de cansancio, de desconfianza y de pesimismo no es, precisamente, la atmósfera adecuada para hacer
filosofía. Resulta explicable la angustia de un hombre concreto
de la post-guerra, pero no resulta justificable que contamine la
filosofía con su personal nihilismo. El desahogo de los instintos
vitales, en nombre de una espontaneidad gratuita, no es, en rigor, una actitud propiamente filosófica. Con UN drama de la
existencia se puede confeccionar una pieza de teatro pero no se
puede tejer EL drama de la existencia. Casi todos los existencialistas contemporáneos pretenden universalizar sus vivencias
personales. El resultado, más que una filosofía, es un testimonio
singtilar.
Negar los méritos del existencialismo es una torpeza inexcusable. En el haber del existencialismo estará siempre el haber
llevado al primer plano al hombre concreto, con la intimidad
de su conciencia, con su finitud, con su temporalidad, con su
angustia. El Hegelianismo que lo resolvía todo pero que se olvidaba de la persona humana, los ejercicios escolares en torno a
bizantinismos han sido justamente relegados ante el hondo problema del hombre de carne y hueso y ante la acuciante crisis
que vive el mundo contemporáneo. Como reacción en contra de
estas posiciones agotadas, el existencialismo ha sido mucho más
afortunado que como doctrina.
El existencialismo ha declarado una guerra a muerte a todo
sistema, olvidando que una filosofía no TIENE un sistema, sino
que ES sistema. Pese a su denodada crítica, el existencialismo
ha terminado, a la postre, por constituirse en sistema.
Una fenomenología puramente descriptiva de la realidad
humana no es, ni mucho menos una ontología. En este sentido,
Michele Federico Sciacca ha podido decir que el existencialismo,
más que una filosofía es una filosofía fallida. Y es que su problemática, y su conjunto de agudas observaciones psicológicas.
han quedado propiamente sin ulterior elaboración filosófica.
No todo es reducible a momentos existenciales. Si así fuera
ya no podría hablarse de esencias, de objetos ideales y de valo-

63

Salvo el caso de los existencialistas católicos, los demás se
cierran a la trascendencia encerrándose en un inmanentismo sin
soportes y sin atmósfera respirable.

'

Quitando todo lo que pueda haber de sarcasmos en la crítica que del existencialismo hace Guido de Ruggiero, quedan
varias observaciones aprovechables: a) .-la irracionalidad no es
tan radical e irreductible como pretende afirmar el existencialismo. Se halla sujeta, y puede ser sometida a una racionalización,
que en alguna medida la redime. Leibniz ha mostrado que, en
virtud del principio de razón suficiente, las verdades de hecho,
sin perder su contingencia, son susceptibles de una explicación
causal que, extendiéndose progresivamente en el tiempo y el espacio, las acerca indefinidamente a las verdades de razón. Todo
el desarrollo de las ciencias se halla confiado a la posiblidad de
reunir los DATOS empíricos en una red cada vez más tupida
y sólida que neutraliza en parte su contingencia individual.
b) .-La existencia es explicada por los existencialistas como
emergencia, un surgir el ser del ser, por lo tanto como un trascender el dato originario, de modo que la misma comprendía
el SI MISMO y lo OTRO, el tiempo y lo eterno, lo finito y
lo infinito... : La. existencia despunta como un hongo en el terreno llano del DASEIN, o mejor, para redargüir con un parangón usado equivocadamente por los existencialistas contra
el idealismo, emerge como el barón de Münchausen que, con la
fuerza de su brazo, se saca por los cabellos del pantano en el
que se había h_u ndido. c) .-Hacer de la existencia la protagonista del devenir, significa trocar el efecto con la causa, el camino con la etapa; significa, en última instancia, concebir un devenir acéfalo, sin sujeto. Y esta es la enorme ilusión del existencialismo, que ha creído poder prescindir de los AGENTES
de la filosofía tradicional, y en cambio los ha presupuesto implícitamente o, queriendo permanecer fiel a su propósito, ha

�64

El existencialismo

Jesucristo obró y enseñó. Su predicación no está basada
en ningún mecanismo de inferencias sistemáticas. Para comprender plenamente la verdad, Jesús proclamó la necesidad de
vivirla. Sus parábolas -tan sencillas, tan concretas- no han
podido ser agotadas en siglos enteros de meditación. "Jesús, que
vive la verdad, cuando la enseña no emplea proposiciones universales -dice Roger Troisfontaines-, sino sugerencias concretas, como jamás hombre alguno las hizo. No fue :Él, fue
San Juan quien formuló el "Dios es caridad", Dios es amor:
fórmula preciosa, como todas las que definirá en seguida la
Iglesia, pero que resultaría muy vacía si Jesús, por la manifestación, alterna de su poder y de su humildad, de su valor y de
sus padecimientos, de sus milagros y bondad, no nos hubiera
revelado con su vida, qué es el amor divino" (7). En la caridad reside el elemento esencial de la Buena Nueva. El amor
--comunión interpersonal- es el centro del mensaje evangélico.
" El núcleo viviente de la religión es la persona adorable d~
Cristo, cuya plenitud nunca podrá ser contenida en una fórmula" . Mientras los existencialistas ateos se encierran en la orgullosa soledad del egoísmo, pretendiendo bastarse a sí mismos y
centrando todas las cosas en torno a su persona, los cristianos
caminamos hacia la unión, aspiramos a la caridad sencilla y nos
abrimos a Dios y al prójimo, tanto para dar como para recibir.

hecho del devenir una escena de apariencias fugitivas, privadas
de consistencia. d ) .-La carencia de un protagonista, de un artífice del devenir, nos ayuda también a explicarnos toda una
serie de deficiencias especulativas del existencialismo: su falsa
interpretación de toda expansión existencial como una trascendencia, de todo paso como un salto, de todo problema como un
misterio ( 6) .
No es posible quedarnos con las solas existencias sin remontarnos al sentido o razón de ellas mismas, a lo que las
constituye en determinado tipo de ser: las esencias. La mera
existencia -asegura y con razón el pr. Sabino Alonso-Fueyo-no puede filosofar. Si el existencialismo puro se atuviera a la
pura facticidad ¿qué nos podría decir ? Filosofía es reflexión
humana, búsqueda de razones y principios supremos. La existencia pura de los -existencialistas, en cambio, es... ausencia de
razón. ¿Cómo poder hablar, entonces, de una filosofía existencial?
EXISTENCIALISMO Y CRISTIANISMO
El existencialismo ya no es pura especulación, teoría y razón, sin'b cosmovisión y actitud vital: "Lo que yo necesito
-decía Kierkegaard- es ponerme en claro conmigo mismo, saber qué debo hacer. La cuestión no es para mí lo que debo
conocer: más bien se trata de comprender mi destino: que yo
vea lo que la Divinidad quiere realmente de mí: se trata de encontrar una verdad, y para mí la verdad es la idea por la cual
quiero vivir y morir" . Surgió el existencialismo como formu lación filosófica de la desgarradora experiencia de esta crisis sin
paralelo. El hombre que ha vivido entre dos guerras; comienza
a sentir íntimamente los términos de la antinomia: finitud e
infinitud, caducidad y eternidad_. .. Perdida su fe en Dios y en
· la Razón, el hombre angustiado ansía liberarse de su propia
congoja. ¿Pero qué apoyo podrá dar una filosofía que no se
basa ella misma en un Dios personal, principio y fin de todas
las cosas ? Si el exist~ncialismo no halla sus soluciones en Dios,
en la eternidad y en la inmortalidad personal, no le queda otro
camino como no sea el del fracaso y el _de la desesperación.

65

Agustín Basave

"Para el espíritu humano -ha dicho Albert Camus- no
hay sino dos mundos posibles, el sagrado ( o hablando en lenguaje cristiano ~ xpresa Camus- el de la gracia) o el de la rebelión (8 ). Camus -Y con él todos los existencialistas ateosescogió la rebelión.
I

Toda nuestra vida está resumida en una elección básica:
con Cristo, o sin Cristo. El existencialismo ha sido un buen
activador de est.t opción. Y cuando en su dirección atea se ha
decidido por la segunda proposición, "el sin Cristo avanza cada
día más hacia el contra Cristo" .
Troisfontaines ha intentado encerrar el existencialismo en
la siguiente definición: " es un retorno apasionado del individuo
sobre su libertad para sorprender en el despliegue de sus marchas
y co~tramarchas el sentido de su ser". Como emotivos, los

•

�66

El existencicalismo

existencialistas reaccionan contra las abstracciones o generalidades que amenazan disolver la originalidad personal. En la libertad creen encontrar la fuente de los valores. Por medio de
la descripción fenomenológica pretenden buscar y encontrar el
mundo del ser y por la iniciativa personal, el mundo del deber
ser. Rechazan la objetividad porque piensan que "la verdad es
el regusto mismo de mi experiencia ontológica (llámese angustia, desesperación, fe o esperanza, etc... ) . Les in_teresa, sobre
todo, el surgir de la libertad, su ejercicio y modalidades. Niegan
lo suprasensible y se afanan por dilucidar el sentido del ser ert
concreto, del ser de cada cual. Hay que experimentar aquello de
que se habla y darle luego una expresión concreta. Esos serían
los dos postulados básicos del método existencialista.
Los existencialistas se han encarnizado con los elementos
de la contingencia humana: la nada, la muerte, la finitud, la
angustia. Contra este vacío final se yergue la plenitud cristiana.
Los cristianos podemos oponer a la nada, el ser -y sobre todo
el Ser supremo--: a la muerte, la vida eterna; a la finitud, la
infinitud de Dios; a la angustia, la esperanza ...
Aunque seamos seres caídos -arrojados como dicen los
existencialistas y deficientes, podemos orientarnos hacía el bien.
si sabemos hacer buen· uso de la libertad y con la ayuda de la
gracia. La angustia no es, para una concepción cristiana de la
existencia, más que una nostalgia de un mundo superior a aquel
en que se vive y en el que la muerte ya no es amenaza. Hay
en la existencia humana --observa el Padre Quiles, S. J.-, ,algo
que determina su dirección hacia lo absoluto, y que es más interior a la misma existencia humana ella misma: su fundamento;
este fundamento no se encuentra saliendo ( ec-stasis hacia el vacío, hacia fuera), sino entrando en sí mismo . .Estar-en-El, insis-tere, es la plenitud del hombre; cuanto más insiste tanto más
está en el ser, tanta más plenitúd tiene de ser. Como ya los
grandes místicos, desde San Agustín, experimentaron, Dios es
más íntimo al alma que el alma misma; a Dios se le encuentra
en lo más profundo, in summítate animae.
La voz del Papa Pío XII se ha dejado oír, desde su alto sitial.
tachando de falso el existencialismo, si profesa el ateísmo, o.

Agustín Basave

67

por lo menos, si rechaza el valor del razonamiento metafísico.
No creemos, en consecuencia, que la condenación alcance a los
existencia listas cristianos ( 9). Es nota común, entre los existencia listas, afirmar que la existenéia precede a la esencia. Esto
puede tener sentido tan sólo si se considera a la esencia como
una resultante de las determinaciones que la existencia se da libremente en el curso de la vida. Pero, en rigor, la esencia del
hombre -mínimo requerido para participar en las prerrogativas
humanas- es contemporánea de la existencia y dependen del
Creador. Es claro que la esencia humana, en cuanto implica
contingencia y libertad, es ampliamente determinable.
Frente al absurdo de un mundo existencialista el cristianismo descubre que toda creación es triunfo y alegría donde cada
criatura encuentra su sitio y misión.
EXISTENCIALISMO Y ESENCIALISMO
La existencia, la intuición del ser existencial tiene la primacía sobre la esencia, como el acto precede a la potencia. Pero
eso no significa que se destruya o supriman las esencias. To~o
lo contrario, la existencia implica las esencias o naturalezas y
con ello salva la inteligibilidad. Porque existencias sin esencias
es algo impensable y por ende imposible. Como Santo Tomás
de Aquino, nosotros vamos por la inteligencia a la existencia.
El existencialismo espurio pretende entronizar la primacía
de la existencia bruta sobre los despojos de las esencias · (posibilidades, proyectos). Pero la filosofía había sido hasta ahora
-y tendrá que seguir siendo-- captura e inquisición de esencias. En y por las esencias, el hombre -ser inteligente- puede
aproximarse al ser de la vida. Si las cosas son lo que son, es
porque tienen una peculiar consistencia. La inteligibilidad es
inseparable del ser y si de algún existencialismo auténtico cabe
hablar, éste tendrá que ser de tipo racional...
La existencia como tal es una realidad primaria que no
se deja encajonar en conceptos. La esencia en cambio (aquello
por lo que una cosa es lo que ' es y se distingue de las demás)
refleja lo que en un ser hay de inteligible. La existencia -aun

�68

El existencialismo

Agustín Bosave

particular, diversa de todas las demás, irrepetible. Así considerado, el existencialismo es la última reoelión contra el pensamiento especulativo. En este sentido puede llegar únicamente
a una descripción fenomenológica del existir pero nunca a una
filosofía que es discurso sobre el set. Está muy bien encauzar
la filosofía por el plano de lo concreto e individual, recurrir al
hombre de carne y hueso para no quedarse con un esquema
abstracto; pero desembocar en la disolución o negación de la
esencia es un contrasentido. Reducir la existencia a "posibilidad", a indi:terminación absoluta, es disolverla en la nada, es
proclamar el naufragio de la razón y el fracaso de la metafísica.
Pero la existencia, concebida sin la esencia, es inexistente. Esencia y existencia son ontológicamente inescindibles. El ser es una
síntesis de esencia y existencia. Usar el nombre de "existencialismo" para negar las esencias es fraude y es usurpación.

la misma de los existencialistas- se muestra incorporada o realizada en las cosas existentes: este hombre, esta ciudad, aquella
colina... Pero aunque la filosofía enfoque y dilucide más la
esencia que la existencia, de 'aquí no· cabe concluir -como lo
hace Sabino Alonso-Fueyo-- que "importa, sobre todo, más
que el hecho de ser, lo que se es; una existencia que corresponda
a nuestra naturaleza"; y mucho menos afirmar "la primacía de
la esencia sobre la existencia". U na aseveración como ésta no
puede admitirse a menos que se niegue la primacía ontológica
del acto sobre la potencia. No hay que olvidar que lá verdad
es posterior al ser de las cosas (veritas sequitur esse rerum) :
que lo primero que nos dan los sentidos son las existencias y
que el juicio tiene una última función existencial.
Se nos ha dicho que el hombre no tiene esencia sino historia. Pero la historia sólo podrá decirnos lo que le acaece al
hombr"e pero nunca lo que el hombre es. Porque una cosa es
descubrir lo que hace un ser y otra cosa es aprehender y expresar
su esencia. En todo caso -como ha observado agudamente
Eduardo Nícol- "hay algo que no es histórico, y es la estructura del ser histórico, por la cual se explica Ja historia misma.
Este absoluto es el principio de todas las relatividades". (10).
Lo que hace el hombre no lo hace porque sí -la gratuidad perfecta de Sartre es imposible- sino que tiene una específica intencionalidad. Toda existencia tiene sentido, mejor dicho es
creadora de sentido. Y si alguna vez falta este sentido se produce la angustia que es siempre tardía, derivada, momentánea,
provisional. " Claro está que, cuando la existencia toda se proyecta sobre el fon'do de la nada --expresa el mismo Nícolqueda ella misma nulificada. La nada es la gran anuladora, el
gran principio de indiferencia. Ante este absoluto, todos los
proyectos de existencia son relativos, y el armazón entero del
ser del hombre parece derrumbarse. Ninguna posibilidad de ser
tiene sentido; sólo parece que pueda alcanzarlo, por contrasentido, la imposibildad de toda posibilidad, en que la muerte consiste, según dice Heidegger" ( 1) .
Sirviéndose de una imagen, Miguel Federico Sciacca ha llamado al esencialismo la filosofía del molde universal, o de la
forma eterna; y al existencialismo, la filosofía de la impresión

69

1,

1

1

LIMITES Y PELIGROS DEL EXISTENCIALISMO
Hasta ahora el ~xistencialismo ha sido, más que una metafísica, una metodología. Lo que tiene de doctrina se ha quedado en un neoempirismo nominalista. Los acuciantes problemas
antropológicos que maneja -con ademán romántico y terminología sibilina- los podemos reconocer, casi todos, en la temática religiosa del cristianismo. Ló malo del caso es que el
existencialismo se ha quedado, la mayoría de las veces, en puras
descripciones fenomenológicas sin "transponer sistemáticamente
en el plano nocional -afirma el catedrático de Filosofía Ramón
Roquer- los resultados de sus exploraciones". Es tiempo ya
de decirlo, el antiintelectualismo radical de que ha hecho gala
el existencialism:o, ha sido causa de su último fracaso.
El existencialismo se encarniza con la finitud humana y se
complace, hasta la exasperación, con el lado sombrío de la existencia. Falta - y no me refiero aquí a los existencialistas cristianos- el lado luminoso de la existencia, la forma estructural
de la esperanza.
Tal vez nadie haya visto con mayor profundidad los lí,, mites del existencia'Iismo que Otto F. Bollnow. De su libro

�70

El existencialismo

"Filosofía de la Existencia", dedica el último capítulo (XIV.
Los límites de la Filosofía de la existencia) a señalar las limitaciones del existencialismo contemporáneo. En gracia a la brevedad, nos permitimos resumirlas en la siguiente forma:
1) .-Como filosofía total es la expresión de una situación de crisis histórica pasajera.
2) .-Todo verdadero valor y verdadero sentido se pierden
necesariamente en un mundo reducido a la existencia como la
formal relación de liberarse, lo manejable ("Zuhandenen") y
lo que está a los ojos ("Vorhandenen"), es decir, lo determinado deficientemente.
3) .-Falta el punto de arranque para una filosofía de la
naturaleza orgánica, puesto que ésta se distingue, porque sólo
puede ser comprendida desde un apropiado centro.
4) .-Falta también todo el mundo espiritual del hombre
en la cultura y la historia, con sus diferentes articulaciones.
5) .-No se ofrece el punto de partida para comprender
adecuadamente toda la múltiple esfera de los contenidos de la
vida psíquica, que Hegel designaba como "espíritu subjetivo".
6) .-Del lado ético, el " engagement" incondicionado de la
actitud existencialista degenera en un vacuo aventurerismo que
busca el peligro y lucha sólo por el goce de jugar a la sensación,
y aún en ella se queda indiferente.
7) .-El hombre desilusionado y sacudido en todas las relaciones objetivas que le soportan es rechazado a la soledad de
su existencia individual. Desde este punto de vista se pierde toda la realidad del mundo circundante.
El existencialismo reduce las diversas categorías tradicionales -acto y potencia, causa ~ficiente y final. causa formal y
material. etcétera- a una sola categoría; lo continuo, lo uniforme. En el eterno fluir de las cosas, forma y materia se funden
en tensión continua; esencia y existencia se diluyen en la confusión del "existencial" puro. ¿No será preciso que el existencialismo adopte un sentido concreto sustancial y abandone esa
filosofía de la existencia puramente formal para que cese el peligro de caer en un aventurerismo irresponsable?

Agustín Bosove

71

EL ASPECTO POSITIVO DEL EXISTENCIALISMO
No se puede negar el mérito de los existencialistas, consistente en ese esfuerzo por encontrar en la existencia valores
que reintegren al hombre a su libertad más auténtica. Nicolás
Abbagnano, por ejemplo, ha visto certeramente que " los problemas de la filosofía conciernen verdaderamente al ser del hombre, y no del hombre en general, sino de cada hombre, en la
concreción de su existir, y son apelaciones o llamamientos que
se le dirigen para que se ponga en claro consigo mismo, asuma
sus responsabilidades y tome sus decisiones" . (Pág. 7, "Introducción al Existencialismo" , Fondo de Cultura Económica) .
Son aspectos positivos del existencialismo: 1) .-La autentificación de los problemas filosóficos, es decir, " el esfuerzo de recogerse y poseerse en aquel aspecto fundamental de su ser al
que se refiere el problema" (Abbagnano) ; 2) .-El sentido de
la filosofía como compromiso estrictamente personal; 3) .-El
reconocimiento del ligamen que nos ata a los otros, con los
cuales coexistimos; 4) .-El reconocimiento de la muerte como
riesgo ineliminable que me incita a la fidelidad conmigo mismo;
5) .-La búsqueda de un completamiento, de una estabilidad
que le falta al hombre.
Se ha dicho que la posibilidad es la categoría fundamental
de lo humano. Es cierto que la vida del hombre no viene hecha, sino que se va haciendo. Pero no es menos cierto que la
vida humana no puede reducirse a mero proyecto, porque los
proyectos se hacen sobre la base de ser ya algo quien los formule.
Y un proyecto no merecerá nuestra adhesión si no concuerda
con nuestro peculiar modo de ser. La posibilidad es posibilidad
de un ser actual.
Reconozcamos que los existencialistas han llevado la atención a muchos problemas humanos que no se habían estudiado
debidamente. Pero rechacemos un concepto del hombre que se
reduce a movilidad pura, porque esta movilidad se sostiene y
transporta en una sui-ipsidad; en el ser persona del hombre
que permanece, desde la infancia hasta la muerte, uno mismo
a través de las mil vicisitudes.

�El existencialismo

72

NOTAS BIBLIOGRAFICAS

Alfonso Rangel Guerra / Para
1 Sartre.-" Action", 27 Diciembre 1944.
2

Ismael Quiles, S.J.-Pág. 44. " Filosofar y Vivir", Espasa
Calpe Mexicana, S. A. 1948.

3

J. Iturrioz S. J .-Pág. 113, " Existencialismo", Zaragoza 1951.

4

Sartre.-" L' etre et le néant", 631.

5 Emmanuel Mouníer.-" lntroducción a los Existencialismos" , Pág. 5 5, Ed. Revista de Occidente, segunda edición
Madrid.

6

Guido de Ruggiero.- "Fílosofías del Siglo XX", Cap.
XVI; Editorial Abril. Buenos Aíres, 1947.

7

Roger Troisfontaines.-" El Existencialismo y El Pensamiento Cristiano" , Ediciones Descleé 'de Brouwer, Bilbao.

8

Albert Camus.-"Remarque sur la Révolte", eti el volumen en colaboración, L'Exístence, París, Gallímard, 1945.

9

P. Pío XIl.-"Encíclica " Humani Generis" , de Agosto
12 de 1950.

1O Eduardo Nícol. "Historicismo y Existencialismo", El Colegio de México, Pág. 3 O7.

11

Eduardo Nícol: Opus cit., ·Pág. 3'4-7.

una Bibliografía de Franz Ka/ka

F

RANZ Kaf ka es sin lugar a dudas uno de los escritores más importantes
del s,iglo XX. La obra de este singular y atormentado
hombre lleva el signo de la época, y aun cuando fue
escrita lejos de los principales centros de la Europa pensamente se ha colocado junto a otras producciones de
carácter similar, en las que también palpitan las angustias y los 'interrogantes de la obra kaf kiana.
Murió Kafka el 3 de junio de 1924. Toda su
gran producción se encontraba inédita, aunque ya había revisado pruebas de El artista del hambre. Sin embargo pidió a Max Brod, su amigo, 4estruyera todos
sus escritos para que no !fueran entregados a los editores.
Brod hizo justamente lo contrario. Los recogió, ordenó
y entregó a la imprenta, seguro de que la obra de Franz
Kafka debía publicarse y ser conocida por sus contemporáneos. La inf luenciia de Kafka ha sido enorme. Sus
libros se han traducido a varios idiomas y más de un
autor es su heredero directo. No se puede prescindir de
Kafka en la literatura del presente siglo. La literatura
fantástica adquiere, con el autor checoeslovaco, un per- 73 -

�Fran:r Kafka

74

•

fil más humano y más trascendental, por cuanto los
temas que maneja importan directamente al hombre,
emparentado con la angustia, la esperanza, la incógnita
de lo que lo rodea.
Como una pequeña aportación para el estudio de
su obra se ofrece en seguida un breve número de fichas
bibliográficas (en español) sobre la vida y la obra de
Kafka. Sabemos perfectamente que no agotan la bibliografía existente, pero quizá sean de alguna utilidad
para un trabajo posterior en el que se pretendan reunir
todas las referencias :publicadas sobre este importante
autor de nuestr9 tiempo. Se incluye al \final una relación de las obras de Franz Kafka traducidas al español.

***
AGUILAR, Hernando : "Kafka, Faulkner, Joyce". Revista
Letras Universitarias de la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia, No. 38, página 27.
AMARILLA, Lidia N. G. de: "Introducción al estudio de
Franz Kafka". Revista Humanidades del Departamento de
Letras de la Facultad de Humanidades de la Universidad
de Eva Perón, Argentina. No. XXXIV, 1954, pág. 37.

Alfonso Rangel Guerra

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FRANULIC, Lenca: "Franz Kafka". Cien autores contemporáneos. Ed. Ercilla, Santiago de Chile. 3a. edición, 1952,
pág. 443.
FROMM, Erich: "El Proceso de Kafka". El lenguaje olvidado.
Librería Hachette, S. A., Buenos, 1957, pág. 202.
FUCHS, Rudolf: "Recuerdos de Franz Kafka". Apéndice al
libro Kafka, de Max Brod. Emecé Editores, Buenos Aires.
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Grandes novelistas. Buenos Aires. Primera edición, 1952.

úz muralla china. Cuentos, relatos y otros escritos. Traduccio-

UNTERMEYER, Louis: "Franz Kafka". Forjadores del mundo moderno, Tomo III. Biografías Gandesa. Ed. Grijalvo,
México, 1957.

nes de Alfredo Pipping y Alejandro Ruiz Guiñazú. Emecé
editores, Col. Grandes novelistas. Buenos Aires. Primera
edición, 19 5 3.

X: "Para una genealogía de Franz Kafka" . Revista Criterio,
Buenos Aires, Año XXVII, No. 204, pág. 65.

Diarios. · ( 1910-1923). Traducción de J. R. Wikock. Emecé
editores, Selección de Obras Contemporáneas. Buenos
Aires. Primera edición, 19 5 2.

OBRAS DE FRANZ KAFKA TRADUCIDAS
AL ESPA1'!OL

La carta al padre. Traducción directa y acotaciórt de D. G. V ogelmann. Buenos Aires. Primera edición, 19 55.

El proceso. Traducción de Vicente Mendivil. Ed. Losada, Col.

Carta a mi padre y otros escritos. Traducción de Carlos Félix

Las gtandes novelas de nuestra época. Buenos Aires. Primera edición, 19 3 9.

Haeberle. Emecé editores, -Selección de Obras Contemporáneas. Buenos Aires. Primera edición 19 5 5.

América. Traducción de D. G. Vogelmann, revisión de Alberto

Cartas a Milena. Traducción de J. R. Wikock. Emecé editores,

Bixió. Emecé editores, Col. Los grandes novelistas. Buenos
Aires. Primera edición, 1943.

Selección de Obras Contemporáneas. Buenos Aires. Primera edición, 19 5 5.

La metamorfosis. Traducción de Jorge Luis Borges. Ed. Lo-

El guardián del sepulcro. Colección Teatral de Ediciones Lo-

sada, Biblioteca Contemporánea. Buenos Aires. Primera
edición, 194 3.

La Metamorfosis (Sin el nombre del traductor) . Ed. Revistas
de Occidente, Col. Novelas extrañas. Madrid, 1945.

Informe para una academia. Traducción de María Rosa Oliver.
Emecé editores, Cuadernos de la Quimera. Buenos Aires.
Primera edición, 1945.

79

sange, No. 31. Buenos Aires. (En catálogo) .
1-

�Noticias

"

• Visionario del mundo contemporáneo, Georges Rouault, ha
muerto el 13 de febrero en su casa de París, después de una larga
enfermedad. Recibió los últimos sacramentos. El hombre, su
leyenda y su obra están ahora eternamente confundidos. El pintor muere a los 87 años, dejando una de las obras más significativas de nuestros tiempos.

\

Había nacido en un barrio popular de París en 18 71, en
medio de los combates de la revolución. Hijo de artesanos, fue
durante toda su vida un artista "popular", con esa nobleza
de lo popular que un poeta como Charles Peguy debía expresar
también en su obra con tanto sentimiento. Poeta, lo fué también Georges Rouault que nos ha dejado unos " Divertimientos"
irónicos y burlones. Y sería dejar escapar lo esencial de la obra
de Rouault olvidar sus orígenes y la orientación primordial
de su carácter. De eso vienen a la vez sus violencias, su fiebre y
sus aspiraciones, sus exigencias y su humildad para con su arte,
esta probidad artística que es la marca más original y más simpática, tal vez, de Rouault. Y cuando hayamos añadido que, a
los catorce años, trabajó como aprendiz en el taller de un vidriero que se dedicaba al delicado trabajo de reparación de vitrales,
habremos dado las raíces más primitivas de su inspiración.
A esto hay que añadir dos circunstancias que debían dar
al pintor su verdadero modo de expresión. La primera es su
~stancia en Bellas Artes en 18 91, donde concurrió al premio de
- 81 -

�82

Noticias

Roma con composiciones donde los recuerdos de Rembrandt se
mezclan con los de ,Leonardo de Vinci; pero donde, sobre todo,
encontró un maestro extraordinario en la persona del pintor
simbolista Gustave Moreau que tuvo el raro privilegio de revelar a ellos mismos dos seres tan espiritualmente opuestos, como
Matisse, el futuro autor de la "ALEGRIA DE VIVIR" y el
grabador del ." MISERERE". Y si vemos a Rouault interesarse
sucesivamente en la cerámica (1907), en la tapicería (1937) y
en el vitral (Iglesia de Assy, 1948), su inspiración seguirá siempre
el pensamiento del viejo maestro que supo confirmar en él, el
amor a la materia coloreada, espera y viva.
La segunda circunstancia de la vida de Rouault, es su encuentro y su amistad con el escritor religioso Lean Bloy, que
despertó en él sus preocupaciones místicas y una concepción de
la vida que traduce, no una predilección hacia el pesimismo y
el amor a lo feo, sino la desesperación de un corazón purísimo.
Y un amigo (André Suarés) podía escribirle, ya en 1923:
"Lo que de Ud. se conoce menos, es sin duda este deseo de
realizar un sentimiento religioso en una belleza durable...
"A mi parecer, Ud. puede lograr lo que no ha sido hecho
desde hace tiempo: el paisaje religioso. El paisaje místico, ningún pintor lo alcanzó desde hace siglos, desde Rembrandt"Esta es la parte de su obra más famosa y sin embargo, no podernos olvidar sus composiciones en las cuales pinta hombres
horribles, prostitutas, gente de circo, o jueces, en colores llamativos bordados de una espesa línea negra que acusa los rasgos.
Obsesionado por el sentimiento de su culpabilidad y por el miedo a las tentaciones, el amigo de Bloy y de Tailhade no ve a
su alrededor sino decadencias. Sus modelos serán títeres embrutecidos, sujetos a una inmovilidad casi hierática, formas calentadas al rojo blanco, alumbradas menos por las luces caídas
de soles pálidos o de lunas sanguinolentas, que por su infierno
interior. Esos réprobos, esos condenados son sus hermanos. "Somos todos unos payasos, más o menos; llevamos todos un traje
de lentejuelas. Cuanto más grande parece un hombre, más temo
por su alma". (Claude RogerMarx). Ya no es la fría ironía de
Toulouse-Lautrec; cuadros como "La Terraza", o "La Viuda",
hacen pensar en Gaya.

Noticias

83

Entre las dos guerras, Rouault emprenderá series considerables de aguas-fuertes para ilustrar, sobre todo la vida del Circo, y hasta "Las Flores del Mal" de Baudelaire, acompañando
cada ilustración de una leyenda, de un título, de unos comentarios personales.
En 1930, empieza una nueva era más esencialmente religiosa. Sus Cristos crucificados, sus Santas Faces, flotan en una
luz de crepúsculos hech; de amarillos y verdes. Parecía haber
encontrado aquí no la paz, pero al menos cierta serenidad.
Pintor solitario, "pintor maldito", pintor místico «había
entrado en la pintura como hubiera entrado en religión. Era su
Orden. Le sirvió con pasión y le dió lo mejor de sí. Fuera de
eso, nada más que un hombre, este hombre que conocía bien
sus defectos y sus "ridículos", que acentuaba con gusto, como
para darse una comedia irrisoria) (M. Arland). Con él se va
uno de los artistas más sinceros, y más probos, aislado, sin discípulos, admirado como el gran "profeta" del arte moderno.
Desde unos diez años, sus retrospectivas abundaban en el mundo, pero su obra más significativa queda sin duda este extraordinario "MISERERE" grabado hace 40 aos, y que constituye el gran testamento de este visionario y de este cristiano.
• La Comedia Francesa, el tan famoso teatro nacional francés,
estará entre nosotros este año. Su último viaje, en 19 56, fué un
verdadero éxito; debido a eso, una nueva gira está planeada para
este verano. Pero si la primera gira no les había llevado más
que a Estados Unidos y Canadá, ésta les conducirá a las tres
Américas; del Norte, Central y del Sur. Las representaciones
tendrán lugar entre el 16 de Junio y el 21 de Agosto.
La gran compañía francesa visitará sucesivamente Estado~
Unidos, México, Bolivia, Perú, Brasil, Argentina y Uruguay.
Ya sabemos que la Comedia Francesa representará dos
obras: una moderna, el ''Port-Royal" de Henri de Montherlant,
y una clásica, seguramente una comedia de Moliére, cuyo título
no se ha fijado todavía.

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Noticias

• La obra póstuma del filósofo español José Ortega y Gasset
se publicará próximamente por la Deutsche Verlaggsanstalt, bajo la dirección de sus discípulos. La edición contendrá los capítulos que se interrumpieron con la muerte de Ortega, en los
que toca los problemas de la vida social. Según la publicación
alemana de la que se toma esta noticia, para Ortega "la vida
social es una " quasi-naturaleza, " lo humano convertido en naturaleza, en mecanismo, en mineral. por así decirlo. Por eso se
está en lo cierto cuando se designa a la sociedad como un "mundo
social", pues la persona vive no tanto en el interior de la "humanidad como dentro de un " elemento no humano" . Porque
la sociedad es, precisamente por ser un mecanismo, una máquina, integrada por hombres, de capital importancia." Aunque
la validez de los axiomas sociológicos expuestos deba relegarse
a una detallada investigación científica, sin embargo ya desde
ahora se puede aconsejar esta edición póstuma para su lectura y
estudio al sociólogo y economista, al filósofo y antropólogo,
etc., como resumen de los resultados de una vida de investigador. "
• "Anacleto Morones", el magnífico cuento de Juan Rulfo que
forma parte del libro El llano en llamas, se publicará próximamente -si es que no se publica todavía- en la Nouvelle Revue
Fran~aise, según se anuncia en uno de sus últimos boletines. No
hace mucho tiempo se publicó traduciao al francés el libro de
Octavio Paz titulado Aguila o sol, y la antología que este autor
preparó sobre la poesía mexicana también pasó por las prensas
francesas. L' Esprit de Lettres, magnífica revista ya desaparecida, dió cabida a poemas de Torres Bodet y a un ensayo de Leopoldo Zea, traducidos al francés. Es satisfactorio observar que
nuestras letras no se detienen en las fronteras, y que por el contrarío llegan a otros países con la traducción correspondiente.
Es bueno recordar también aquellos poemas traducidos del náhuatl por el P. Angel María Garibay, que vertidos al inglés
sorprendieron a los radioescuchas de la B.B.C. de Londres.
• El cine alemán recupera poco a poco el terreno perdido, y
pasa a ocupar el lugar que le corresponde en la cinematografía
mundial. El propio gobierno demuestra su interés por el desa-

Noticias

85

rrollo de la industria cinematográfica, ya que para el presente
año el Ministerio del Interior ha destinado 1,84 millones de
marcos como premio para la mejor producción cinematográfica
y fomento del film. Con estos incentivos, no es de dudarse qu_e
la calidad del cine alemán, bastante digna en la actualidad, se
supere todavía más.
• Experiencies Anonumes, casa grabadora de discos de la ciudad de Nueva York, sacó a la venta en su colección de discos
de larga duración Las Cántigas de Alfonso el Sabio, tercer volumen de "Music of the Middle Ages", Joseph Iadone toca el
laúd y canta el tenor Russel Oberlin. Ya debe estar también
al alcance del público, el disco de música española de los siglos
XVI y XVII, con el clavecinista Paul Wolfe.
• Acaba de aparecer, en la Colección Lengua y Estudios Literarios del Fondo de cultura Econó•míca, el libro Letras Hispánicas, del filólogo argentino Raimundo Lida. Además de referirse a la tarea del poeta, Lida _estudia la obra realizada en América por los principales representantes de su literatura. Con este
libro se enriquece la Colección de Lengua y Estudios Literarios,
donde se han publicado ya trabajos de indiscutible valor, necesarios para el estudio y conocimiento del fenómeno líterario.
La misma editorial anuncia, en su Colección Letras Mexicanas,
la próxima aparici6n de las obras completas del novelista Mariano Azuela.

�Libros

JORGE LUIS BORGES, Historia de la Eternidad (Volumen I de las Obras Completas de) , Emecé Editores, S. A .
Buenos Aires, 19 5 3.

,I

Emecé Editores, S. A ., de Buenos Aires, ha emprendido la
tarea de la publicación de las Obras Completas de Jorge I,,uis
Borges; en vez de agrupar varias obras en un solo tomo, siguiendo un orden cronológico, se ha preferido la edición en tomos separados, manuables y de excelente presentación tipográfica. El primer volumen corresponde a la Historia de la Eternidad, una de las obras más significativas en la producción total
de Borges; el tiempo ha sido una presencia constante, casi angustiosa y temática, en la obra del argentino; es raro no encontrar esta coordinada temporal en la trama complicada de todo
su proceso creador. "El tiempo--afirma- es un problema para
nosotros, un tembloroso y exigente problema, acaso el más vital
de la metafísica ; la eternidad, un juego o una fatigada esperanza" . Esta Historia de la Eternidad presenta el problema del
tiempo analizado con auténtico rigot filosófico y raras veces
encontramos en sus páginas el elemento ficticio que con tanta
facilidad y brillantez maneja Borges. Sin caer en el estilo descarnado e impersonal de un tratado filosófico o de una obra de
especialización, sin tomar una actitud docente, analiza en el primer capítulo --que es el que da nombre a todo el libro-- el
problema de las distintas concepciones de la eternidad a partir
de las Enéadas, las Confesiones y otros textos filosóficos y teo- 87 -

�88

Libros

lógicos, para concluir en su teoría personal de la eternidad, " una
pobre eternidad ya sin Dios, y aun sin otro poseedor y sin arquetipos" . Las Kenningar, es un estudio estilístico de "una de
las más frías aberraciones que las historias literarias registran,
las menciones enigmáticas o kenningar de la poesía de Islandia" ,
exhaustivo en completo análisis e interpretación de un juego
verbo-mental literario. La Metáfora puede muy bien ser considerada como un escolio del anterior capítulo, con la particularidad que estudia el absurdo o la ventaja de las metáforas ya hechas y que van evolucionando insensiblemente, distanciándose y
volviéndose a mezclar en nuevas interpretaciones. La Doctrina
de los Ciclos, retoma de nuevo la eternidad y el tiempo que habían sido estudiados en el capítulo primero ; consiste en una
crítica --demoledora y evidente- de la doctrina del Eterno
Retorno de F. Nietbsche ; este capítulo se completa en el siguiente
-El Tiempo Circular-, idéntico en el tratamiento y con el
mismo objeto. Los Traductores de las l 001 Noches, no tiene
vinculación con el tema general tratado en esta obra. Es un estudio de los distintos traductores occidentales que han puesto
sus pecatrices manos en una obra de ambiente oriental, muy
distante del nuestro; Borges da muestra en este estudio de su
conocimiento de la literatura univer~al; no en vano muchos de
los cuentos que integran Ficciones son de ambiente oriental. Este
Volumen de Historia de la Eternidad se completa con dos notas:
El acercamiento a Almotásim, estudio fantástico sobre una novela apócrifa. No sabemos por qué razón este mismo estudio
ha sido incluído en el volumen V , Ficciones, pp. 35 a 43. La
segunda nota, Arte de, injuriar, es un breve ensayo sobre el arte
y la agudeza de la ofensa y su contenido humano-diabólico.

J. A. A.
JORGE LUIS BORGES, Historia Universal de la Infamia
(Voldmen III de las Obras Completas de) , Emecé Editores.
S. A. - Buenos Aires, 1954.
Jorge Luis Borges recrea en este volumen la historia de
ajenas infamias, introduciendo en ellas ese elemento fantástico
y alegórico tan característico de toda su producción. Al prólogo

Libros

..

89

escrito .e~, 193 5 añade un segundo, escrito especialmente para
esta ed1c1on. De él tomamos las siguientes palabras: " Y o diría
que barroco es aquel estilo que deliberadamente agota ( o quiere
agotar) sus posibilidades y que linda con su propia caricatura ...
Ya el excesivo título de estas páginas proclama su naturaleza
barrocá. ·Atenuarlas hubiera equivalido a destruirlas ... Son el
irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir
cuentos Y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética) , alguna vez ajenas historias" .
Estas " ajenas historias" son las siguientes: "El Espantoso
Redentor Lazarus M orell" de un falso redentor de negros en
tierras sudistas de los Estados Unidos; " El Impostor Inverosímil
Tom Castro", pupilo del negro Bogle, impostor de un caballero
inglés, abogado, reo y acusador, al mismo tiempo, de una causa
perdida, que era y no era la suya ; La Viuda Ching, Pirata; infamia china, de juncos, fumaderos de opio, posadas de té, asaltos
nocturnos y periódicas avenidas de un río vertebral ; una viuda
china- que tanto nos recuerda a la viuda, arquetipo en una novela de Ling Yu Tang-, pirata en los litorales del Dragón, que
acaba rindiéndose a las tropas del Emperador para acabar, de capitán de una escuadra pirata, en contrabandistas de opio; El
Proveedor de Iniquidades Monk Eastman, preludio de los cacicazgos parroquiales del barrio, del sindicato, de la industr!a; un
gangsterismo en ciernes, eón toda la grandeza de una época en
que los bandidos no estaban sindicalizados y conservaban sus
rasgos épicos; El Asesino Desinteresado Bill Harrigan, "La imagen de las tierras de Arizona, antes que ninguna otra imagen" ;
" el casi niño que al morir a los veintiún años, debía a la justicia de los hombres, veintiuna muertes"sin contar mejicanos"; el hombre muerto por un sheriff amigo y burla y ludi-·
brío, ya muerto, en la vidria del mejor almacén de Nuevo México; El Incivil Maestro de Ceremonias Kotsuké No Suké, aciago
funcionario que motivó la degradación y la muerte del señor de
la Torre de Ako; aquí ya no hay infamia, hay un impulso épico
y heroico, donde Cuarenta y Siete Capitanes se ofrendan en el
Altar de la venganza, precisamente para borrar un capítulo en
la historia universal de la infamia; El Tintorero Enmascarado
Hákim de Merv, es ya la fantástica historia de ambiente árabe,

�i .

Libros

90

en la que la infamia moral va mezclada con la infamia física
de la lepra.
La segunda parte de esta obra titulada E/ Hombre de /a
esquina rosada aunque se desenvuelve siempre dentro de la infamia, como tema central, toma el carácter de un libro de apólogos al estilo de los que se escribían durante la Edad Media Española. La técnica literaria, la descripción de ambientes, las leves y completas sugerencias, las atrevidas elipsis, hacen de la
Historia Universa/ de /a Infamia, una de las obras más destacadas de la producción de Borges.

J. A. A.
JORGE LUIS BORGES, Ficciones, (Volumen V de las
Obras Completas de) , Emecé Editores, S. A. - B_uenos Aires,

1956.
Ficciones bien puede señalarse como la obra cumbre de
Jorge Luis Borges y como una obra maestra dentro de la literatura moderna; de toda su producción ha sido esta colección
de cuentos ficticios la que ha tenido mayor difusión)nternacional, pues ha sido traducido al francés y al italiano. Ficciones
está dividido en dos partes: I - "El jardín de senderos que se
bifurfan" y II - "Artificios". Todo el libro, a pesar de sus
notas y referencias eruditas, de sus citas de la realidad, está apoyado precisamente en la palabra que le sirve de título, en verdaderas ficciones.
"Tlon, Uqbar, Orbis Tertius" es la búsqueda, por senderos bibliográficos adulterados y ediciones pirateadas, de una famosa nación cuyos valores filosóficos, lingüísticos y · literarios
nos pueden parecer anárquicos. Todo se resuelve en el hallazgo
milagroso de una sociedad secreta nacida para "demostrar al Dios
no existente que los hombres mortales son capaces de concebir
un mundo". No es éste sólo un cuento, una manera más de
ficción o de invención; es un auténtico tratado de filosofía misteriosa, en la cual todos los problemas se planten y resuelven
por el absurdo, sin llegar a constituir un modelo más de Utopía
a lo Moro o Campanella, sino que en palabras de Borges es una
realidad porque "el mundo será Tlon".

·,

Libros

91

"El acercamiento a Almotásim" es ficción literaria llevada
a un punto y a una técnica peligrosa: la de narrar haciendo crítica de una obra imaginaria, ya que la elaboración es doble, no
debe fallar la primera ficción en ningún detalle para que sea
posible urdir la segunda. Es un cuento de ambiente oriental
que presenta la búsqueda de "Alguien y ese Alguien de Alguien
superior ( o simplemente imprescindible e igual) y así hasta el
Fin --o mejor, el Sinfín- del Tiempo". Este cuento se repite
como una nota al fin de tomo I de las Obras Completas de
Borges, titulado "Historia de la Eternidad" (pp. 135 a 144).
Creemos que es este un error en la edición que parece ser definitiva.
"Pierre Menard, autor del Quijote" consiste en la exposic1on de una fórmula estilística mágica sobre el arte de recrear
o volver a crear las obras literarias ya escritas, sin cambiarles
una coma ni un punto, pero insuflándoles el espíritu nuevo de
la creación personal e indivisible. Tiene este breve cuento el doble poder de asombrar y al mismo tiempo de hacernos reflexionar acerca de lo que pudiera interpretarse como un plagio,
"Las ruinas circulares" es, a juicio nuestro, uno de los mejores cuentos de ficción filosófica que se han escrito en toda la
literatura universal; bastaría ser su autor para consagrarse definitivamente. "Las ruinas circulares" plantea el eterno problema
de lo que somos, deJ· fin del camino que recorremos y de quién
somos hechura. Un viajero se .retira a las ruinas de un templo
con el firme propósito de soñar un hombre, de crear con su
mente un auténtico hijo de su espíritu. Después de innumerables noches, años, logra conformarlo según su deseo y lo lanza
a la vida. Un día se entera que el hijo de sus sueños se ha lanzado al fuego y no se ha quemado; esto Je humilla pues su hijo
puede averiguar de dónde procede; entonces, , para no sufrir esta
humillación, este defecto, él mismo se lanza al fuego y experimenta, con sorpresa que no se quema y deduce que él es el sueño
de otro ser desconocido. Tanto la estructura como la ordenación de los elementos literarios y filosóficos, están perfectamente
conjugados en equilibrio de interés, profundidad de conceptos
y sorpresa en la solución.

�.,

Libros

92

Los restantes cuentos de esta obra son los siguientes: La

Lotería en Babilonia, Examen de la obra de Herbert Quain, La
' Biblioteca de Babel, El Jardín de senderos que se bifurcan, Punes el memorioso, La forma de la espada, Tema del traidor Y
del héroe, La muerte y la brújula, El milagro secreto; Tres versiones de Judas, El fin , La secta del Fénix y El Sur.

J. A. A.
ALFONSO REYES, Obras Completas de, Tomo VI.
Fondo de Cultura Económica, Colección Letras Mexicanas.
México, 19 57.
El tomo VI de las obras Completas de Alfonso Reyes
comprende tres partes principales: Capítulos de Literatura Española (Primera y segunda series); De un autor censurado en el
"Quijote" y Páginas Adicionales. dentro de las cuales se incluyen: Cuatro prólogos (a Tertulia de Madrid, Cuatro Ingenios,
Trazos de Historia Literaria y Medallones), Ruíz de Alarcón y
el Teatro Francés y un Apéndice Alarconíano. Alfonso Reyes
es uno de los autores de lengua española que con más suerte ha
hecho incursiones en todos los campos de la literatura: ha cultivado la investigación rigurosa de serios problemas literarios:
ha creado literatura de ficción: ha escrito historia, una historia
maravillosa de Europa que casi ni parece periodismo; ha escrito
poesía, aunque muchos se empeñan en ignorar esta primordial
calidad de Don Alfonso: ha traducido a Chesterton, Homero y
Mallarmé, entre muchos. El volumen que hoy nos ocupa está
consagrado p~eferentemente a obras de investigación literaria,
españolas y americanas.

'

.

93

Libros

Reyes se sale del método corriente empleado, por desgracia, con
demasiada frecuencia en la docencia literaria.
Otro de los capítulos más importantes y llamativos de este
tomo es el VI de la segunda parte, 'titulado: "Un precursor de
la aviación en el siglo XVII (pp. 283-317, incluida la transcripción de un texto) . Alfonso Reyes da a conocer el estudio
que hizo sobre la obra Ente Dilucidado, 1676, del filósofo escolástico español Antonio de Fuente La Peña, profesor en Valladolid y autor de diversas obras teológicas. Digo que es de importanci~, pues A. R. ha desenterrado viejo~ documentos para
añadirlos a la historia de los precursores de la aviación, que tuvo
grandes partidarios e inquietos investigadores entre los poetas y
filósofos del Renacimiento. Junto a su comentario se nos ofrece
el texto íntegro -scholastica' ratio-, en el cual se discute la posibilidad y la imposibilidad del vuelo humano.
Son de excepcional importancia los textos dedicados a Ruiz
de Alarcón, como Tres siluetas de Ruiz de Alarcón, Ruiz de
Alarcón y las Fiestas de Baltasar Carlos, Tercer Centenario de" Alarcón, Urna de Alarcón, Ruiz de Alarcón y el Teatro Francés,
y, finalmente, Apéndice Alarconiano, textos que, en estos últimos días, han sido completados con el prólogo del mismo A.R.
al tomo I de las Obras Completas de Ruiz de Alarcón, publicado por el Fondo de Cultura Económica.

J. A. A.
VYVYAN HOLLAND: El hijo de Osear Wilde. Ediciones La Isla, Buenos Aires, 19 5 6.

En este volumen se incluye un trabajo de tipo didácticopráctico, reco~ndable para todos los maestros de literatura. Er,
la Segunda Serie de los Capítulos de Literatura Española, c.IIL
AÍfonso Reyes habla sobre "Ejercicios de historia [iteraría española" (pp. 25 7 y ss.). Son páginas escritas entre 1918 y 1931,
como "resultado de un curso práctico para la preparación de pro
fesores de lengua y literaturas españolas en el extranjero". La
metodología y el tratamiento de los temas expuestos por Alfonso

.

\

.

Las páginas de este libro son de carácter autobiográfico
y se escribieron para borrar todos los errores acumulados por
tantos biógrafos de Osear Wilde que voluntaria o involuntariamente han mentido sobre un personaje tan importante de f_in
de siglo. Su autor, segundo hijo de Wilde, saca a la luz sus
más viejos recuerdos y narra todos los sufrimientos que pasó en
compañía de su hermano y su madre después de la sentencia
pronunciada en Old Bailey. Es un libro de capital interés porque ofrece una información qu~ hasta ahora no había llegado al

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que se ocupó de escribir su vida. De Franz Harris, autor de
Vida y confesiones de Osear Wilde, quizá el libro más leído sobre el escritor irlandés, dice: " Y o lo conocí en mi juventud, y
me pareció el personaje más siniestro y repulsivo que hubiera
conocido nunca. Su libro sobre mi padre ha sido denunciado
ya como una concatenación de mentiras, y merecería ir a reunirse en el tacho de la basura con sus otros libros de reminiscencias."
Hay un personaje en .el libro de Holland, Robert Ross, a quien
debió Osear Wilde la mejor ayuda en sus momentos difíciles.
Más tarde lo conoció Holland y trabaron una buena amistad.

público, y el Osear Wilde que queda aquí retratado tiene aspectos insospechados sobre todo en lo concerniente a su vida
familiar.
Tiempo atrás tuve un sueño --dice el autor- en el que
se me aparecía mi madre y me decía: "Quiero que cuentes la
historia de tu infancia, y del aislamiento que .significó ser hijo
de Osear WÜde en aquellos días lejanos en los que él vivía aún,
o sólo hacía poco tiempo que había muerto. Quizá algunas personas te condenen, pero muchas más aprobarán lo que hagas.
Por otra parte, tú también tienes un hijo joven, y le debes esto."
Sin duda alguna las mejores páginas del libro son hts que se
refieren directamente al escritor irlandés, pues otras muchas relatan solamente la vida del autor en los colegios de Italia, Alemánia y más tarde Inglaterra. Sin embargo, la sombra del padre surge· a cada momento porque todos los actos de sus hijos
llevaron siempre el sello ineludible de aquella situación que modificó para siempre sus vidas. El apellido Wilde fue borrado
de sus nombres con autorización de Cédula Real, adoptándose
d de Holland, de la rama materna; se prohibió hablar del padre
y de lo oc~rrido; dejaron de usar las ropas que pudieran recordar la época que había quedado atrás, como los uniformes escolares que llevaban escrito el apellido de los niños. Todo fue ·
preparado minuciosamente por los parientes de la madre, que
nunca habían visto con buenos ojos su matrimonio y que ahora,
después del escándalo, pudieron argumentar con más fuerza contra el escritor sentenciado a dos años de cárcel. En esta forma
los hijos de Osear Wilde vivieron bajo la voluntad ferrea de
estos parientes duros y estrictos que prohibieron toda relación
con el padre, el cual nunca más volvió a verlos. El mayor de
los dos hermanos, Cyril, murió en la primera guerra mundial.
El segundo, autor de estas interesantes páginas, siguió sus estudios clásicos y pasó por Cambridge. La publicaGión del libro
que se comenta, aparecido en lengua inglesa al cumplirse el primer centenario del nacimiento de Osear Wilde, permite asegurar
que este descendiente superó las condiciones desfavorables y toda
esa serie de circunstancias negativas por las que tuvo que pasar.
Sobre los biógrafos de Wilde, Holland afirma que todos
han seguido la obra de Rober( .Harborough Sherad, primero

95

Libros

Libros

El libro se enriquece al final con cinco apéndices: se publican treinta y tres cartas desconocidas de Wilde, poemas inéditos en prosa, una reminiscencia de W . W . Ward, compafrero
de Wilde en Oxford, dos cartas de Lord Alfred Douglas que
facilitó la marquesa de Queensberry y por último una relación
general de las etapas de la opinión pública sobre las obras de
Osear Wilde.

A. R. G.
VARIOS: Literatura contemporánea. Ed. Sur, Buenos
Aires, 1957.

•

En traducción de Héctor Vaccaro se publica en español
este libro que apareció originalmente editado por Mentor Boock.
Contiene una selección de los más importantes ensayos que se
han publicado en The New York Times Boock Review, en
compilación de Francis Brown. Son 31 los autores incluídos y
aunque predominan los de lengua inglesa puede contarse a
Thomas Mann y André Mourois entre los que escriben en otro
idioma.
El libro se divide en seis secciones: De los libros; De los
escritores y el arte de escribir; Valuaciones y revaluaciones; De
la poesía; De historia y biografía y Recordando algunos nombres. De esta manera se ha querido ofrecer un panorama general de las letras y el resultado no defrauda al lector, que encuentra en estas páginas estudios y ensayos de positivo interés, firmados por Elisabeth Bowen, Joyce Cary, Katherine Anne Porter,
Atan Pryce-Jones, Thomas Mann, André Maurois y muchos

.

'

•

�Libros

96

Libros

más cuya indiscutible calidad pone fuera de duda· el valor de
sus estudios y ensayos que versan sobre distintos aspectos y
problemas de la literatura.

I

La novelista inglesa Elisabeth Bowen escribe sobre el
asunto en las novelas, sobre el mundo del escritor y por último
sobre Virginia Woolf. Los dos primeros son ensayos que gu~rdan íntima relación. El último es un lúcido e inteligente trabajo de interpretación de la obra que dejó la autora de Al faro.
Joyce Cary, el discutido novelista irlandés autor de la trilogía
Sorprendida, La boc~ del caballo y El peregrino, se ocupa de la
función del novelista, delicado problema que tratado por él lleva
indiscutiblemente su propio sello. 'Thomas Mann se ocupa de
André Gide. Sería muy largo enumerar todos y cada uno de
estos ensayos, pero los ya citados dan una idea de su importancia porque se refieren a temas fundamentales en los estudios literarios, y aunque son breves porque su destino era publicarse
en una edición periódica no por eso carecen de valor e importanci~ en la actualidad. Por el contrario, esta clase de escritos, publicados en suplementos literarios o revistas, suelen llevar el sello
del momento, lo que palpita al momento de aparecer, a diferencia de los libros cuyo contenido a veces no corresponde con la
fecha de su edición, porque son el producto de algunos meses o
años de trabajo. Estos ensayos, por el contrario, suelen tener
además del valor intrínseco el que les corresponde por la época
en que fueron publicados, y por eso es de alabarse el trabajo
realizado por Francis Brown y por la Editorial Sur de Buenos
Aires, que hizo la edición española, ;a que en esta forma dichos ensayos no se perderán en hemerotecas pocas veces consultadas. La recopilación de estos ensayos publicados por The New
York Times Boock Reuiew puede servir de ejemplo para muchos
suplementos literarios de Hispanoamérica que tienen colaboradores de reconocido prestigio pero cuyos trabajos no llegan más
que a un reducido número de lectores.
·

la División de Filosofía, Letras y Ciencias de la Unión Panamericana, firma la Introducción, en la que se nos explican el plan
y los fines de la obra. El · propósito fundamental de este diccionario es el acercamiento de las cuatro culturas que existen en el
Continente Abericano: la anglo-americana, la hispanoamericana, la lusoamericana y la francoamericana. Cuatro culturas que
se desconocen entre sí y que ignoran lo que se produce a su alre.,
dedor. Entre otros proyectos literarios, surgió el de elaborar
esta obra, en la que se encontrarán datos esenciales sobre los
principales autores del continente americano, exceptuando a los
de Estados Unidos.

¡

1

t

A. R. G.
. , Diccionario_ de la literatura hispanoamericana. (Boliuia ) .
Union Panamericana. Washington, D. C. (Sin fecha ) .

1,

• f '

Armando Correia Pacheco, Jefe de la Sección de Letras de

•

97

Para la realización de este trabajo la Sección de Letras antes mencionada distribuyó más de 2,000 circulares con cuestionario entre los escritores americanos, pero desgraciadamente muy
pocos tuvieron la delicadeza de contestar, por lo que el trabajo
se ha complicado enormemente para los organizadores, que como
es fácil comprender no pueden emprender solos una tarea de tal
magnitud. No obstante la falta de colaboración se pusieron a
trabajar, y el resultado es esta primera edición, ( provisional
mientras se puede hacer la definitiva) en· la que también intervino el señor Augusto Guzmán, de Bolivia. De cada autor s_e
ofrece su biografía, valoración de la obra y bibliografía ( del
autor y sobre el autor) . Una publicación de tal naturaleza es
de valor incalculable para los estudiosos de las letras americanas, que no cuentan con guía·, diccionario o bibliografía que les
permita acercarse rápidamente a fa literatura de una época y
lugar determinados. Es incomprensible que esas circul_ares que
nos menciona el señor Correia Pacheco hayan quedado sin respuesta. Dice en la Introducción: "El facsículo sobre Bolivia,
que ahora se publica, es el primero de esta serie. En ese sentido,
nos permitimos advertir, por lo que se refiere al número de autores incluídos, que se trata de un diccionario de literatura latinoamericana y no boliviana. El enfoque tiene que ser continental
y no nacional. Aun así, conviene recordar que varios otros
autores, entre los vivos, podrían figurar si hubiesen contestado
a nuestra ~ncuesta. Esperamos sinceramente que todavía lo hagan para que entren a formar parte de la edición definitiva de
la obra."

�98

99

Libros

Libros

atención se dirigió a la literatura castellana, a la inglesa. a la
americana. Sus numerosos ensayos, publicados en Europa Y
América, se refieren a historia literaria, autores, libros, corrientes culturales. Esto no es todo. También se dedicó a las investigaciones lingüísticas, labor que desaqolló en Buenos Aires, a

Como es edición provisional, no incluye el panorama de
la literatura boliviana. No obstante lo anterior, el valor bibliográfico de este diccionario, ' que esperamos llegue a ser una
realidad, se pone de inmediato al alcance de los interesados mediante estas ediciones, ya que la obra total tardará algún tiempo
en publicarse. Nuestra felicitación más sincera para los organizadores y ejecutores de este Diccionario de la literatura hispanoamericana.
A.R.G.

donde llegó en 1924.

LUIS LEAL: Pedro Henríquez Ureña en México. Sobretiro de la Revista Iberoamericana. Vol. XXI, Núms. 41-4 2.
El autor de este ensayo se ha dedicado desde hace tiempo
al estudio de las letras mexicanas. No hace mucho publicó un
trabajo sobre la generación del Centenario y ahora nos ofrece
éste sobre Henríquez Ureña en México, íntimamente relacionado con aquel.

'

La figura de Pedro Henríquez Ureña pertenece a la historia
l~teraria de más de un país hispanoamericano. Surge en el preciso momento en que se realizará una transformación importante Y trascendental en las letras nacionales. Así lo vemos llegar a México el año de 1906, poco antes de que se desencadenara el movimiento revolucionario de 191 O, y justamente cuando se forma esa generación de jóvenes que vino a modificar la
historia cultural de México al descartar el sistema positivista del
siglo XIX como valedero para las nuevas estructuras del siglo.

.
t.

1

~

El estudio de Luís Leal se suma a la bibliografía existente
sobre Pedro Henríquez Ureña. Toca únicamente el período que
corresponde a México, y por esta circunstancia tiene valor especial para los lectores mexicanos. Como éste, otros trabajos de
autores distintos han estudiado al maestro desde diversos ángulos, pero hay que afirmar que todavía• no se escribe el estudio
· general de la vida y la obra de este distinguido dominicano al
que tanto deben las letras hispanoamericanas. No se le ha estudiado íntegramente, y su obra se encuentra dispersa en libros
agotados, revistas especializadas o ensayos sueltos. El Fondo
de Cultura Económica inició hace años su Biblioteca Americana
en Honor de Pedro Henríquez Ureña. También podría honrársele publicando su obra completa, edición digna para quien
dedicó sus horas de estudio al mejor conocimiento de nuestra
literatura.
A.R.G.
FRANCOIS MAURIAC: El novelista y sus personajes.
Cuadernos de Ensayos de Emecé Editores. Buenos Aires, 19 55.

En este trabajo de Luis Leal se sigue la huella de Henríquez
U reña, que dejó su señal en Alfonso Reyes, en Caso, en Vasconcelos Y en todos los integrantes del Atsneo de la Juventud.
Su innata condición de maestro lo llevó hacia esos espíritus don~e alentaba ya la llama de la inquietud intelectual, y que gracias a él se desenvolvieron bajo el signo de una· generación. "Sin
su esfuerzo -dice Luis Leal- el grupo de jóvenes entusiastas
que se re~nía en los salones de la Preparatoria para dictar y oír
conferencias nunca se hubiera organizado en "Ateneo de la Juventud".

.. ..

En 57 páginas nos entrega el conocido novelista francés
sus observaciones sobre los problemas, de la creación novelesca,
en especial lo relacionado con el ele.mento vivo de la obra: los
personajes. Doble valor tiene este ensayo, pues además de provenir de un escritor como Mauriac, adquiere importancia porque su autor es también novelista, lográndose así una explicación o exposición de la novela ' '"desde dentro", y no a la distancia en que necesariamente se encuentran los críticos.
Alrededor del personaje surgen aspectos que no pueden
pasar desapercibidos, y Mauriac no los rehuye. Su estudio se
inicia con el problema de la creación, es decir, con el viejo problema de saber qué es lo que el novelista hace cuando toma la

!:fenríquez ?~eña merece el calificativo de maestro, pero
tambien el de cntico y estudioso de las letras. Infatigable, su

\

�100

Libros

pluma y con ella forma hombres, ambientes, circunstancias. Su
posición nos parece algo exagerada, pero la conclusión final despeja en buena parte la incógnita fijando en su justo lugar la
naturaleza de "eso" que hace el novelista. Los héroes de novela
-dice- nacen de las nupcias que el novelista contrae con la
realidad. No se trata pues de una creación pura, de la nada, ni
tampoco de una copia o imitación de la vida. Es una conjunción de verdad y mentira en tanto que el autor inventa sus personajes y sus mundos sin poder desligarse de la realidad que lo
rodea. Y quizá pudiera afirmarse que de la naturaleza de esas
·nupcias dependerá la calidad del novelista, cronista inutil o forjador de mundos nuevos.
No puede Francois Mauriac hacer a un lado su producción
literaria y continuamente echa mano de ella para ejemplificar o
apoyar sus afirmaciones, sobre todo en lo referente a los personajes. Thérese besqueyroux se nos atraviesa a cada momento,
porque este personaje es un claro ejemplo de lo que expone el
novelista, que•afirma en la vida un punto de partida necesario,
pero que sin embargo es abandonado después por el escritor para
aventurarse por caminos distintos. Thérese tiene su origen en
una vieja visión que recuerda Mauriac, de un tribunal en el que
se juzgaba a una mujer envenenadora, pero su desarrollo en las
páginas de la novela quizá nada tenga que ver con el destino
que tuvo esta mujer.
No deja de sorprender la actitud pesimista de Mauriac, pues
siendo novelista niega a _la novela toda posibilidad de alcanzar
su objetivo, ya que cuando pretende pintar la vida social alcanza
sólo al individuo, y cuando quiere acercarse a éste lo único que
logra es aislar una pasión. El arte del novelista --dice- es una
quiebra.
No todo lo que escribe Mauriac en este breve ensayo puede
ser considerado con el carácter de observación· general y válido
como tal para el conocimiento de la novda. Muchos de sus
puntos de vista son estrictamente personales y valen sólo para
él, pero no obstante sbn de un valor indiscutible por su aportación al estudio siempre escaso de la novela como obra literaria,
sobre todo en esta época que ha visto desarrollarse el género en
forma tan arrolladora.
A. R. G.

1

1
~

�</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Agustín Basave</name>
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        <name>Alejandro Ramírez</name>
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