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                    <text>Domingo lo. de Noviembre de 1903.
-¿Lo imprevisto quieres?-contestó Fromont.-Búsca.lo desde a.hora.. Pero tú huyes de él. ¿Cómo es
posible que éntre en tu vida. m~c~nica.'! Te has impuesto una. disciplina de autómata.. Es preciso que
sepas vivir.
-Sí --afia.día. Acol,-nosotros tememos lo desconocido. Nuestra
casta., nuestro esta.do de fortuna,
nuestro estado de familia, la!! conveniencias, los hábitos, los prejuicios, todo nos ma.ntiene,de la. mañana hasta. la noche, en un círculo estrecho de ideas y de actos, de sentimientos y de sensaciones, del cual
no nos sabemos evadir. ¿,Por ventura. saldríamos á la. ca.lle sin sombrero? ¿Comeríamos tres horas antes ó después de lo acostumbrado?
¿Iríamos por curiosidad ó con intención caritativa á instalarnos en
un zaquizamí de un barrio de trabajadores? Por temor de caer en el
ridículo ó de que se nos tachase de
incorrección, no sabríamos arries•
ga.rnos á romper con nada de lo
que nos es ba.bitnal.
Fromont volvió á tomar la pe.labra. en estos términos:
-Ha.y personas á las cuales un
instinto particular pone sobre la
pista. de la a.ventura, y éstos son la
presa desesperada ó arrebatada de
los dramas más agitados, de las
desventuras más extravaga~tes. Estos hacen fortuna y se arruman sú·
bita.mente; boy sabemos qu_e _se casan y mañana tenemos noticia de
que han buido al fin del mundo; pasan por todas las metamorfosis,
caen en todas las zanjas, saltan en
todos los trampolines. Son las víctimas y los triunfadores de lo impensado.
Gervoise zampóse un bocado de
fresas y frambuesas y sólo se detuvo ante un pedazo de limón que fué
á atravesársela. Tras de lo cual
respiró.
-¡ Bah!-murmuraba. entonces. Si ha.y que darse tanta p~na para
procurarse algunas emomones ....
En verdad, Gervoise estaba. resuelto á no darse ninguna. Hallándose bien colocado en una grande
administración, se encarnaba en él
la. reaularidad llevada. hasta. lamanía. Calzar zapatos nuevos le hacía desgracia.do. Era preciso que
el pantalón formase determina.dos
pliegues. Iba por tal acer~ y no
por otra. Exigía pla~os guisados
en cierto número de mrnutos,contados reloj en mano. ¡ Y él,. él ei:a.
quien pretendía que la existencia
está falta de variedad!
-No-dijo Acol,-no es necesario ir muy lejos para encontrarse
cara á cara con el suceso que trabuca para siempre el destino de un
hombre. ¿No has resbala.do nunca.
en una corteza de naranja? Por
más que entonces ibas tieso y con
aire vencedor, ¡crac! te ves patas
arriba. Te levantas hecho una lástima, y los circunstan~es se ríen _á
tu costa. Ya traiga dicha ó desdicha, !o imprevisto no puede ser cosa larga. En cuanto á. mí, en vez
de llamarle, le consagraría cierta
desconfianza supersticiosa. ¿Has
pensado en lo que una mirada, un
amor súbito, pueden hacer que_si
pierda. del presente y del porvemr.
Lo imprevisto es el telegrama mortal, la enfermad y sus terrores; rara
vez trae buena cara. ni sonrisa de
buen augurio. Lo dicbo, yo le temo.
Acol había sido desgraciado casándose joven y sin reflexión. Aquella boda concluyó trágicamente, en
un duelo, en la muerte de un hombre y en la reclusión de una, mujer,
la cual se volvió loca. Por más que
hubiese transcurrido mucho tiempo desde entonces y todo se hubiera olvidado ya, quedaba de ello
una sombra de melancolía en el
flaco y altivo rostro de Acol.
Fromont continuó así:
-Lo mismo que el premio gordo
de la lotería, lo imprevisto se ofrece á ciertas personas sóla una vez,
y entonces es como un genio bienhechor que cuanto toca lo transforma y embellece. ¿Conocéis á Ménal
y á su linda esposa? Seres dichosos, si los hay, aquéllos.
Sacudió la ceniza del cigarrillo
y evocó en su mente el recuerdo de
la. jóven pe.reja.. Méne.l, médico de
una. población agrícola., era colega
1uyo¡ loa do■ habían ■ido ca.mara·

EL MUNDO ILUSTRAOO

das de colegio, y Ménal, pobre en
aquellos tiempos, era ya rico; Ménal, con no ser gallardo ni hermoso, era amado de una mujer encantadora, en tanto que él, el pobre
F1·omoot, luchaba trabajosa.mente
en París pa.ra hacerse una clientela. Este no sentía envidia alguna:
sin embargo, consideraba que el
azar había. hecho bien las cosas....
para. ot10.
-¿Y qué?-preguntó Gervoise.
-¿Sabes cómo, de la noche á la
mafia.na, encontró mujer, posición
y fortuna?-continuó Fromon~.
-No-respondió Acol.-Lo que
sí sé es que los esposos llevan un
buen tren, aun cuando vivan sencilla.mente. Tienen caballos y automóviles y su propiedad es muy hermosa.
-Pues nada - siguió diciendo
Fromont,- que Ménal, una vez,
viajando, equivocó el tren. Al notarlo, encontróse en una ciudad de
poca importancia y allí se detuvo.
No había medio práctico para volverse hasta cuatro hora.s más tarde. Ya está, pues, divagando por
el clásico paseo, y luego por la.s
calles medio desiertas; procura ver
cómo matará el tiempo. Ve la iglesia con su porta.da. El café del Comercio, donde hay muchas moscas en la cerveza.... . ... Periódicos ilustrados de en mes atrás ....
Se pasea por el espacio desierto
del juego del mallo, pasa frente al
cuartel de la gendarmería .... se
dirige otra vez á la estación. Aún
faltan tres horas. Entra en una peluquería. para que le corten el pelo;
ha ganado media hora. Busca.cambalacheros, pero allí no los hay.
Y el fastidio y el deseo del tren, que
no llega, y la consideración de un
día perdido, le hacen aquella población odiosa .... Silencio abrumador .... aceras sucias .... perros
llenos de lodo, tomando el sol. ...
escasos viandantes, 1 abra doras
fea.s, ciudadanos engreídos, todos
ellos con aire torpe . . . . ¡va.ya una
atmósfera de estupidez y esplín! . . .
Aquello era insoportable.

¡ Y falta.bao aún dos horas! Ména.l volvía por tercera vez á la. estación, cuando, a.traído por la. verdura de un hermoso y fresco jardín, entró maquinalm@nte en una
callejuela. Vió una verja., tras de
la cual había césped y grupos de
plantas; las calles enarenadas aparecían limpias; á travós de los árboles levantábase una casa de ladrillo rojo, con galería exterior y
escalinata, y a.domaban las ventanas cortinillas de seda obscura; todo aquello respira.ha una calma. dichosa. En una luciente plancha. de
cobre leyó Ménal un nombre que,
aun cua.ndo le era desconocido, causóle un pequefio sufrimiento, pues
á a.quel nombre precedía la palabra.
&lt;Doctor&gt;. No podía menos de confesarse que el colega no estaba mal
instala.do. Ménal leyó después:
&lt;Consulta de una á cuatro&gt;. De
pronto se oyó un piano á intervalos, cesó luego la. música, y surgiendo de entre las flores, una aparición radiante, una luz dorada,
una joven, subió á la galería.
Cogido en flagrante delito de espionaje, Ménal ruborizóse. ¿Le tomaría acaso por un mendigo ó un
soplón? La joven había mira.do algo sorprendida á aquel forastero
.... Este no vaciló ya, y con ademán espontáneo é irresistible, tiró
del cordón de la campafiilla, sin
darse cuenta. de la extravagancia
de aquel acto hasta que la aparición hubo salido de la galería y
llegó una criada.
-¿El doctor? . . . .
Si éste no se be.liaba. en casa,
aún podía Ménal escaparse del
lance.
-Allí esta el doctor-contestó la
sirvienta.
¿Qué hacer? ¿Qué decir? Pretextaría. una consulta·? Pero he ahí que
se le presenta sonriendo un caballero de rostro franco é inteligente
mirada. Un hombre excelente con
seguridad. Ménal no tuvo valor
para mentir: explicóle su visita, lo
del tren equivocado .... Le habló
como de colega á colega, conclu-

··•······......................... .
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,;l.ansas Cíty, St. Lonis, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles

yendo por revelarle lo que poco
~ntes _no osara, ~sto es, el súbito é
imperioso atractivo de la joven
El b?e.n doctor, que sería un h~tnbre origma.l, encontró naturalísima la ?Osa.. Hubo preguntas conversación y refrescos.
'
_-¡Teresa! ¡ reresa!-gritó el médico.
Y presentó al forastero su única
bija. El médico era viudo. Al pronto, Ménal no sabía qué hacerse ....
después fué tomando a.lientos. Conversaron á más y mejor .... y los
tres gustáronse uno á otro. Ménal
fu~ in vitado á vol verá la. casa. No
deJÓ de hacerlo. Por fin, casóse
Fromonte vació su vaso.
·
-S_í-dijo_ pensativo Acol,-eso
es lo imprevisto.
.-Y de lo _mejor en su clase--convmo G~rvo1s~;- pero sólo una vez
entre men mil, llega en semejante
forma.

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Pablo v Uictor margutrlttt.

LOS DOS EN UN ABANICO
EL

Cuando perfumado el viento
Carmen, tu abanico mueva '
no olvides que el pensa.mie~to
de tu fiel amante lleva
con su cora.zón y aliento.
ELLA

Como una alegre canción
tu aliento y tu corazón
Aureo, en mi abanico ;iento.
¿Cómo olvidarte un momento
si ellos mi esperanza. son? '
€1 eantor dt 6uadamiu.
Texcoco, México, Agosto 16.
Siendo universa.lmente reconocidos los benéficos efectos del aceite
de hígado de _bacalao y los hipofosfitos-escribe el Dr. Rodrigo
López Parra, de la. Facultad de
México, á los Sres. Scott &amp; Bowne, -ha cabido la satisfacción de
poder presentar á. la humanidad
doliente esos valiosos agentes en
feliz combinación, que ha salvado
la vida á gran número de enfermos.
Su grato sabor y excelentes propiedades reparadoras de las fuerzas
hacen de la Emulsión de Scott 1~
medicina predilecta para toda esa
seri~ de enfer~_edades en que el organismo debilitado necesita una
reparación rápida y segura.

_ _ _ _ _.,.,.-.:'.I'__

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft:,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San F,-anol•oo,, 1u,,.. 11,, ltll1b!Cloo,

o. F.

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN OO.
Tome _las _pastillas Luantea de Bromo-QIIÚÚIII,
81 boucutao le devolverá 1u dinero II ao se c11ra
La lirma E. W, Groye ao halla en cada -.illa,

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzobts,o Jttba
Los bienes fueron valuado■
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre 11
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó ta
llpertura del testamento del llustrlal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeball
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La tortuna del distinguido prelado ucendló a cerca de $125,000 oro americano; y segOn el Inventarlo que ae ba
publicado, los bienes que dejó tuel'OII
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $215",000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Entre las &lt;llsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él haata 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seg11ro :
a la sellora Ana A. Feehan, viuda del
se!!or doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $15,000 oro •
efectivo ; a la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
Sil hermana, Madre
María Cat&amp;llna.
$10,000 oro de la di tima pó!IZ&amp;; &amp; la
escuela • 'Santa Marta' • de enaellaDIII
prlctlca para varones, de Feehan-rllle.
llllnola, que era la 1D1t1tuclón por la
que mla ■e lntereaaba el Hllor .Ar■o­
bllll)O, ■e e11tresaroa loa
ill ele la dlil■I pOIIII,

,,,ooo ,_...

1.-Trajes de casa y visita.

La Contemplación del Cielo
(PARA LAS DAMAS)

El sol acaba de hundir en el océano su disco de púrpura,. El inmenso mar se adorna con los tonos ar·
d_ientes del astro, reflejados por el
cielo, y semeja un espejo de tur•

quesa. y esmeralda. L~s olas arrollan oro y plata, y vienen á romperse ruidosamente sobre la p~aya,
ya asombrada por la desaparición
de la celeste antorcha.
.
Se siente pesar por la ausencia
del astro del día, que con tanta generosidad derramaba sus gozosos
resplandores en tantos corazones
henchidos de dicha y de alegría._. ..
Se sueiia. contempla.odo el grandlo-

so espectáculo, y el ensueiio hace
olvidar que los minutos vuelan rápidamente. Pero poco á poco aumenta la obscuri!dad y el crepúsculo cede á la noche.
La mirada más indiferente que
asistiese á la puesta del sol que baja tras las ondas del distante ~or_i·
zonte del mar, no podría res1~tir
en aquella hora al espectáculo imponente de la naturaleza..

Ya la. claridad del creciente lunar, que parece una barquilla luminosa suspendida en los cielos, es
bastante viva para soltar en el mar
lentejuelas de plata, movibles y esciotilantes. Lentamei¡te, baja también el astro de la noche bacía el
horizonte occidental. Un mundo
resplandeciente, que domina el cielo del ocaso, atrae nuestras miradas: es la estrella del Pastor, es

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

llJL MUNDO ILUSTRADO
mL MUNDO ILUSTRADO

Venus, de brillantes fulgores. Poco á poco, una á una, aparecen lucientes estrellas; la blanca Vega de
la Lira, el ardiente Arcturus, las
siete estrellas de la Osa Mayor, Y
toda una población si~eral q~e radia como innúmeros OJOS abiert~s
sobre el infinito. Es una. nueva vida que se revela á nuestro pensamiento y que lo invita á viajar _por
aquellas misteriosas profundidades.
.
Oh! Noche matizada de fuegos mnúmerosl Has escrito en las constelaciones con letras resplandecientes, las palabras del grande eni~a
del Universo! Tu contemplación
nos admira y nos arroba. Con cuánta rapidez desvaneces los pesares
que nos deja la ausencia del S&lt;?l
amigo!. ... Qué bellezas y cuán ricas reservas á las almas! Espíritu
alguno podría ser indiferente á _tu
espectáculo y sordo á tu lengu!l'Je.
Hacia cualquier punto del _cielo
que dirijamos la.mirada, desphegan
sus maravillas los resplandores de
la noche .... Los ojos celestes parece que también nos miran y. nos
interrogan. Y, en efecto, han rnterrogado á todos los espíritus pensadores desde que existe la humanidad.
Homero ha. visto esas estrelli\s r
las ha cantado· han brilla.do sobre
la lenta sucesión de las civiliza.ciones hoy desaparecidas, desde el
E.,.ipto de la época de las Pirámid:s desde la Grecia de los tiempos
de ia. guerra de Troya, desde Roma
y Cartago, desde Consta.nti_no '!
Carlomagno hasta nuestro v1gé~imo siglo. Duermen las gene~ac10nes bajo el polvo de los antiguos
templos· brillan todavía las estrellas coO::.o símbolos de la Eternidad.
El silencio de los grandes cielos
estrellados nos sobrecoge, la inmensidad nos anona.di,,. Pero nuestro curioso pensamiento, arrebatado por el ensueño, vuela ávido haci:,. las más remotas regiones de lo
visible. Va posándose sobre una y
otra estrella, como unA. mariposa
sobre las flores. Busca la que mejor responda á sus aspiraciones, y
se establece, entre ellas y nosotros,
una especie de comunicación que la
naturaleza entera parece proteger
con la religiosidad de sus silencios.
Desaparece el sentimiento dela soledad, sentimos que, aunque átomos minúsculos, formamos parte
de este inmenso Universo, y el mudo lenguaje de la noche estrellada
es más elocuente que todos los discursos. Cada estrella se hace una
amiga, una discreta confidente, á
veces una preciosa consejera, porque todos los pensamientos que nos
sugiere son puros y elevados.
¿_Hay un poema más bello que el
libro escrito con letras de fuego en
el fondo de los cielos'? No, ni más
ideal. Sin embargo, el sentimiento
poético que la belleza de los cielos
despierta en nuestras almas, no debe impedirnos estudiar la realidad.
Esta no es menos maravillosa que
el misterio que aparenta.
¡Cuántos seres humanos, hombres
y mujeres, de los que levantan sus
ojos al cielo, no desean, con real
sinceridad, hacar más íntimo conocimiento con esos puntos fulguran tes, con esos astros inaccesibles!

Preguntad, indaga.el, informaos
en las tertulias femeninas: vosotras las que leéis estas páginas,
que ya amáis el cielo, que ya lo
comprendéis, que ya deseáis daros
cuenta de nuestra existencia en este
mundo, que deseáis saber lo que es
la Tierra y lo que será el Cielo, veréis que el número de los que desean conocer la verdad, es mayor
de lo que se piensa.
La astronomía es la ciencia por
excelencia. Es la más bella y la más
antigua de todas, puesto que alca.nía hasta los días más retirados de
la antigüedad. Su misión no se reduce solamente á hacernos conocer
esos astros innumerables que alumbran las noches, sino que, gracias
á ella, sabemos en dónde estamos
y lo que somos. l:!in su auxilio viviríamos como a.mmales,comoplantas, ignorando las c_ondic~ones mismas de nuestra existencia terrestre· estaríamos todavía sepultados
en ~l cándido l)rror de reducir todo

lícense, pues, mis lectoras: no voy
á proponerles que descifren jerogl~ficos de álgebra: ni de geometría;
leJos de mí seme¡a.nte idea. Por
otra parte, los números son una
armazón_, métodos: en la naturaleza no existen.
.Deseo solamente que se abran los
OJOS, para mostrar el sitio en donde se está, á fin de que se conozca
el camino de la verdad, y por él la
dicha. Cuando se está en él, dingún esfuerzo es necesario para permanecer y se experimenta. la íntima
cornpla:cencia de saber que se está
en lo eterto y que es infinitamente
más !1-gradable ser instruído que
ser ignorante. La realidad está
muy por encima de todo lo que se
puede imaginar, aun en los sue-

ños máa fantásticos. Las decoraciones más feéricas de los mejores
teatros, el brillante or opel de las
revistas militares, las suntuosidades más extra.ordinar ias de que se
enorgullece la estirpe huma.na, todo lo que admiramos, todo cuanto
envidiamos sobre la Tierra, es nada ante las inauditas mara.vill a s
aglomeradas en el infinito. H a y en
él más de lo que se pieLsa.; l as mir adas asombradas no saben qué a dmi rar.
Si las lt,vantáis hacia las tinieblas de la noche, en verdad que no
os arrepentiréis de los rápidos i nst antes pasa.dos en la contempl ación
del cielo.
Los diamantes, las turquesas , los
r ubíes, las esmeraldas, todas las
Piedras precic-sas que a.man las mujeres, las encontramos más puras,
más bellas, más espléndidas , suspendidas en el fondo de los cielos.
Vemos venir hacia nosotros, en los
campos del telescopio, ejércitos de
soles majestuosos y potentes. cuya
ferocidad no tememos. Y los cometas vagabundos de ricas cabelleras,
y la~ estrellas errantes y las neb ulosas estelíferas .... No hay novela. comparable á la histori a de la
n aturaleza.
S ubir hacia lo infinito es purificar el alma de todas las bajezas del
mundo, es aspirar á ser mejor y
más inteligente.

gua.je celeste, porque no tienen sino
una r~lativa significación en la suderficie ter:estre. En realidad, para _los habitantes de la Tierra lo
baJo es el interior, el centro del
globo: y lo alto es lo que está so·bre nuestras cabezas, á nuestro rededor. El cielo es todo lo que nos
rodea, el infinito.....
La Tierra es como sus semejantes: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, uno
de los planetas de la gran familia
solar ....
. El sol, su padre, la protege, dirige_ todos sus actos. Ella le obedece ciegamente. Todos bogan en perf~cta armonía por el océano de los
cielos.
-Pero, ~e diréis, sobre qué reposa la Tierra en su navegación
aérea?
Sobre nada. La Tierra gira en
torno del sol; globillo relativamen•
te ligero, aislado por todas partes
en el espacio, tal como una burbuja de jabón aventa.da por un niño.
Por encima, por debajo, por todas partes, millones de globos sern~j_antes á ella, agrupados por famihas, forman otros sistemas de
mundos que evolucionan en torno
de numerosas y lejanas estrellas
poblando el infinito soles más 6
menos análogos al que nos alumbra y en general más voluminosos
que él, aunque sea millones de veces mayor que nuestro planeta.
En la antigüedad, antes de que se
conociese el aislamiento de nuestro
globo en el espacio y los movimientos que lo desalojan sin cesar,
se representaba. á la Tierra como
la mitad inferior inmóvil del Universo. El cielo se consideraba como la parte superior. Los antiguos habían dado á nuestro mundo
soportes fantásticos que se prolon-

gaban hasta los infiernos. No podían admitir el aislamiento de la
Tierra, porque tenían una idea falsa
de la pesantez. Pero hoy sabemos
de una manera incontestada que la
Tierra no reposa absolutamente sobre nada. Los innumerables viajes
realizados alrededor de ella en todas direcciones, son la mejor prueba de esta afirmación. Como lo
acabamos de decir, en el universo
no hay_alto ni bajo. Lo que llamamos baJo, es el centro de la Tierra.
Esta gira, además, sobre sí misma
en veinte y cuatro horas. La noch¿
no es sino un fenómeno parcial debido precisa.mente al movimient~ de
rotación del planeta, movimiento
que no puede existir sino á condición de que nuestro globo esté abssolutamente aisla.do en el espacio.
. Como el sol no puede alumbrar
srno un lado de nuestro globo esto es, un hemisferio, resulta q;e la
noche no es otra cosa sino el estado de la parte no alumbrada. Como
la Tierra gira sobre sí misma, todas las partes expuestas sucesivamente al sol tienen día, en tanto
que las que quedan opuestas al sol,
e~ el cono de sombra que la misma
Tierra por su interposición produce, se hallan en 1a noche. Pero sea
mediodía. ó medianoche, las e;trellas ocupan siempre sus puestos en
el c~elo, aunque, ofuscados por la
ardiente luz del astro del día dejamos de verlas. Cuando nos ~ncontramos sumergidos en la noche el
sol continúa derramando su luz 'sobre los países que están vueltos hacia él.
La sucesión de nuestros días y
nuestras noches es un fenómeno que
perte!lece exclusiva.mente á la Tierra y del cual no participa el resto
Jel universo. Igual cosa acontece
con cada globo ilumina.do por un

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

sol Y que tenga un movimiento de
rotación.
Sontenida en el espacio por fuer zas que m~s adelante explicaremos,
nuestl'a Tierra boga en pleno cielo
en torno del sol.
Imaginaos un magnífico aerostato que ligera y rápidamente hienda el espacio. Rodea.dio de och.o
globillos de diferentes mag~itudes;
representa.os ese grupo cerméndose
en los aires, y tendréis en miniatura nuestro sistemo de mundos.
En esto no debe verse sino una
imagen, una comparación. Los globos están sostenidos por la atmósfera, _en la cual flotan en equilibrio.
La Tierra no está sostenida por
nada material. Lo que la mantiene en el vacío etéreo es una fuerza
inmaterial, es la gravitación. El
sol la atrae, y si ella misma no girase, ca.ería sobre él; pero como al
dar vueltas sobre sí misma con una
velocidad de 107.000 kilómetros por

\1 1
r

, '¡} l t-

t

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.-:....~.
.

----

.

~;

*

2.-Elegante toilette para recepciones,
el universo á nuest,,:-o oiminuto glóbulo, haciendo de nuestra humanidad el objeto de la creación, y no
teadríamos idea de la inmensa realidad.
Hoy, gracias á la labor intelectual de tantos siglos, gracias al genio inmortal de los sabios que han

consagrado su vida á la investigación de la verdad, los Copérnicos,
los Galileos, los Kepleros, los Newton, ha caído el velo de la ignorancia, dejando ver, al pensador deslumbrado,las maravillas de lo creado en su espléndida verdad.
Estudiar astronomía no es como

generalmente se ha creído, entregarse á una tortura cerebr al qu~
suprimiría toda belleza, todo en
canto toda grandiosidad al espec·
tácul¿ de la naturaleza. Núroer 0
nada más que números, no s~r
nada seductor ni para los espírit~
más ávidos de instruirse. Ti•anqui-

1!,

En primer lugar, &lt;¿qué es el cielo'?&gt; Esta bóveda nos anonada; j amás osaremos emprender su estudio.
Comenzaré por deciros qneel cielo no es una bóveda; es una inmensidad sin límites, inimaginable, insondable, que nos rodea por todas
partes y en el seno de la cual flota
nuestro globo; &lt;el cielo es todo Jo
que existe&gt;, y aun lo que no vemos;
es la Tierra sobre la cual vivimos
y que nos lleva consigo en su rán icto vuelo; es la luna que la acompaila y derrama su luz sobre nuestras noches silenciosas; son las estrellas, soles del infinito; en una
palabra, es toda la creación.
Sí, nuestra Tierra es un astro del
cielo; el cielo es su dominio, y
nuestro sol, que brilla sobre nosotros y fecunda las estaciones, es
una estrella, tanto como los bellos
puntos brillantes quo cintilan á lo
lejos, muy arriba, y embellecen con
su fulgor la paz de la noche. Todos estamos en el cielo, puesto que
la Tierra, en su viaje por el espacio, nos transporta. al seno del infinito.
En el cielo no hay ni alto ni bajo.
Ta.les palabras no existen en el len-

l... -

3.- Vestidos de casa y calle y trajes de niños.

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.
hora., produce una. fuerza. centrífuga.
-tal como una. piedra. en una. honda.
-precisamente igual y de signo contrario á su tendencia. hacia. el a.stto
central, ésta. la mantiene á la. misma. distancia media. del sol.
Este grupo solar y planetario no
existe sólo en el vacío inmenso que
nos rodea indefinidamente. Como
lo hemos dicho ya., todas las estrellas que a.dmframos en el fondo de
los cielos, hacia. las cuales dirigimos nuestras mira.das y nuestros
pens&amp;.mientos durante las horas
apacibles de la noche, son otros
tantos soles que brillan con su luz
propia., jefes de familias más ó menos numerosas que se renuevan á
todas las distancias por el infinito.
A pesar de todas estas inmensas
distancias entre los soles-estrellas,
el espacio es tan vasto y el número
de aquéllas es tan grande, que por
un efecto de perspectiva, debido
precisamente al alejamiento, las
apariencias nos hacen creer que las
estrellas se tocan. Aun en ciertas
visiones telescópicas y en ciertas
fotografías parecen realmente tocarse.
El universo es infinito. El espacio
no tiene limites. Si llevados por
nuestro amor al cielo, nos ocurriese y tuviésemos los medios de emprender un viaje hasta donde él termina.se, nos sorprendería que, al
llegar á los confines de la Vía. Láctea., viéramos renovarse ante nuestros ojos deslumbra.dos el espectáculo grandioso y fenomenal de un
universo nuevo; y si pasásemos ese
nuevo archipiélago de mundos y
nos lanzásemos en persecución de
la. barrera. de los cielos, encontraríamos siempre, eternamente, ante
nosotros, universos sucediéndose á
universos. Millones de soles ruedan en el inmenso espacio. Poi·
dondequiera, á los lados, la creación se renueva. en variedades infinitas.
Según todas las probabilidades,
la. vida universal existe allá corno
aquí y ha sernbrado el germen de la
inteligencia por todos esos mundos
lejanos que adivinamos en las cercanías de los soles innumerables
que surcan el éter, puesto que todo
prueba sobre la. Tierra que la vida,
es el objeto de la. na.tura.lez~. Focos a.rdrentes, fuentes ina~ota.bles
de calor y de vida., esos varios soles, múltiples, colorados, vierten
sus rayos sobre las tierras que les
pertenecen y las fecundan.
Nuestro globo no es una. excepción en el universo. Es un astro
del cielo, nutrido, calentado, ilumina.do, vivificado por el sol, que no
es sino una estrella.
¿,Quién nos dice que los habitantes de esos mundos desconocidos no
piensan en nosotros y que el espa·
cio no esté atravesado por vuelos
de pensamientos, corno lo está por
los efluvios de la. gravitación universal y de la. luz'? ¿No existirá entre 1as humanidades celestes, de que
la. Tierra. no es sino una alquería.,
una. inmensa solidi,,ridad, a.penas
presentida por nuestros sentidos
imperfectos?
Levantemos nuestras meditaciones hacia el infinito! No dejemos

EL MUNIDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

1

Explicad6n dt

nuestros grabados.
Núm. l. Representa nuestro grabado tres elegantes trajes: dos de
casa y uno de visita.,confeccionados
de acuerdo con los últimos patrones y usando telas de lana, de colores medios tonos, que son los que
hoy más se estilan. Los dos trajes de
casa, a.unq ue distintos en su hechura
tienen marcados puntos de semejan'.
za. Ambos son de estilo sastre. En
uno de ellos la falda es entera.mente lisa, y en el otro lleva por únicas
aplicaciones cuatro franjas delanteras de cinta. maravillosa, que se
prolongan en la. parte posterior
basta llegar á la terminación de la
enagua.. Los corpiños, si algo tienen de nota.ble, es sólo su sencillez
y elegancia. Se adorna.o con pasamanerías de cinta. Uno de los corpiños lleva. cuellobornbreras, y el

esca.par la oportunidad de emplear
las mejores de nuestras horas, las
del silencio y la paz de nuestras
noches, permitiéndole al espíritu
que contemple, que admire, que ba.1buta.la.s pa.la.bra.sescrita.s en el gran
libro de los cielos! Dejemos al al
ma, libre en su vuelo, gue vaya. rá·
pida y feliz hacia esas regiones maravillosas que le reservan inena·
rra.bles venturas,y rindamos home·
na.je á la más bella de las ciencias,
á. la. Astronomía, que derrama sobre nosotros la luz de la verdad.
Para. los espíritus poéticos, la
contemplación del cielo transporta.
el pensamiento á regiones superiores, á. las que no llegaría ninguna.
meditación. ¿Quién no recuerda. los
bellos versos de Víctor Hugo en
sus &lt;Orientales&gt;? El inmortal poeta era. astróoomo. Más de una vez
tuve el honor de entretenerme á su
la.do sobre los problemas del cielo
estrella.do. Y yo me decía que los
astrónomos, á. veces, ' pueden ser
poetas.
Es difícil, en efecto, librarse de
un sentimiento éle profunda emoción ante los abismos del espacio
infinito, a.n te el es pectácu Io de 1a
innumerable multitud de mundós
suspendidos sobre nosotros. Sentimos, en esa contemplación solitaria. del cielo, que en el universo b ay
otr!I' cosa. que la materia tangible y
visible: fuerzas, leyes, destinos.
Nuestros cerebros de hormigas se
reconocen sin duda minúsculos, pero sentimos que hay algo más grande que la Tierra: el cielo; más absoluto que lo visible, lo invisible;
algo superior á los intereses más 6
menos vulgares de la. vida: el sentimiento de lo bello, de lo verdadero y del bien. En esto también la.
Astronomíasobrepa.samucbas cien .

cías y se hace directriz soberana,
faro de la. moderna filosofía.
Noche misteriosa., noche sublime,
infinita noche! Tú ha.ces dese.pare·
cer de nuestros ojos el velo que la
luz del día. corre sobre nuestras cabezas, devuelves a.l cielo su transparencia. y nos muestras la. realidad prodigiosa., el estuche cintilan·
te de los diamantes celestes, las in·
núrneras estrellas sucediéndose sin
fin en el incomensurable espacio!
Sin ti no sabríamos nada.. Sin ti,
nuestros ojos no habrían adivinado
jamás la población sideral, nuestro
espíritu no se habría da.do cuenta
de la armonía de los cielos y sería.·
mos aún los ciegos y sordos parásitos de un mundo aislado del resto del universo. Oh noche sagra.·
da.! Si te ciernes, superior al día,
desde la aftura. de la Verdad, por

otro, á guisa de este adminículo
una. angosta. aplicación de pa.ñ~
obscuro,quetermina. sobre los hombros y nace del cuello.
El traje de visita de falda plegada. y corpii'lo sastre, se lleva., como
lo representa. nuestro grabado, con
un hermoso saco abrigo de invierno, rico en sus atavíos, de fino punto de Inglaterra, y elegante en su
corte. Consta este abrigo de una
graciosa. esclavina, enteramente lisa, y sólo rematada en su parte inferior por fleco de rejilla. de seda.
Las mangas, de estilo japonés, se
rematan en los puños por aplicaciones de encaje inglés, igual al
que se emplea en el delantero del
saco abrigo. Corno pueden ver
nuestras lectoras,estaelegante prenda es muy sencilla. en su confección
y, sin embargo, resulta de magnífico
aspeeto y aun con la apariencia de
riquísimo abrigo.
ESPERANZA.

sobre toda ilusión, también viertes,
desde lo alto de tus urnas invisi·
bles, la. paz silenciosa. y tranquila.,
la calma. penetrante, en nuestr~s
almas, fatigadas á veces de las agitaciones de la vida., y nos haces olvidar las luchas, las intrigas, l&lt;J.s
mentiras, las perfidias, las miserias
de las horas de afán, de a::tivida.d
y de bullicio. El reposo y los en·
suel!.os son tu imperio. Te a.ml).mos
por esa. paz, por esa.calma, por esa.
tranquilidad. Te amamos porque
eres verdad. Te amamos porque
nos pones en comunicación con
otros mundos, porque nos haces
presentir la vida universal y eter·
na., porque nos das la espera.nis.,
porque nos proclamas ciudadanos
del cielo.
CAMILLE FLAMMARION,

5.-Trajes de visita y paseo.

4.-Vestidos de calle y cojln de seda.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 18 de Octubre de 1903-

Leyenda escoces a

:-Y:ff.?;io.C::. ,,--;·c~, ~C\ _;' ::-

En otro tiempo, cuando los alegres trovadores iban de castillo en
castillo, lejos, muy lejos, en unas
islas cubiertas de peffascos vivía
un señor cuyo nombre era Mac
Dónald. Tenía gran número de servidores, sus arqueros eran temibles
y los terrazgueros que cultivaban
sus tierras ha.cíanles producir cosechas abundantes.
De entre ellos había uno conocido por Jan Du Mac Gillaspick. L argo parecerá, sin duda, el nombre,
pero nada. es, comparado con el de
su granja, llama.da Ca.rnemor e--NaTubberbrandon .

-·. .,,.,,

., .

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_..,_,.'-

..,1 _;

.. ' .,,.•,.

.. .., .. ... .................. ....

Un día., mientr as Jan bajaba. hacia el mar disponiéndose á meterse
en su barca, se llegó á él un hombre de luengos ca.bellos y noble fisonomía..
-¿Serías tú, por ventura., Jan?le preguntó el extr anjer o.
-Efectivamente, magnífico señor,
soy Jan, colono de est a isl a..
-Y yo-su interlocutor dijo-soy
San Bra.ndón, patrón de los desdichados. Sé que tu puerta se halla
abierta de continuo par a los desgraciados; así, en r ecompensa de
tu caridad, voy á concederte un favor.
y sacando de su bolsillo una hermosa tabaquera de encina, ofreciéndola á Jan, añadió:
-Tómala; pero recuerda siempre
estas palabras: Por mucho tiempo
que transcurra, mientras l a tapa se
conserve generosamente abierta para todo el mundo, la caja estará
siempre llena; pero se vaciará muy
de prisa si la cierras á un extranjero.
Dichas estas palabras, desapareció el Santo.
Jan. lleno de alegría, corrió á l a
playa para ofrecer tab aco á todos
los mariner os y pescadores que encontrase. La maravillosa t a.baquera no menguó en lo más mínimo.
Al propio tiempo vino la felicidad
a l due!l.o de ella; á partir de aquel
día., tuvo Gillaspick tan buenas cosechas, que en dondequiera le miraban como el más rico colono de
las Hébridas.
Entre tanto, murió el viejo señor,
y, según costumbre de aquel tiempo, su hijo recorrió el señorío para
conocer sus ter razgueros. Preparó•
se Jan lo mejor que pudo para recibir á su nuevo amo. Presentóse
con todos los de su casa á Mac Dónald, se inclinó tres veces y, temblando, le ofreció la. preciosa. ta.baquera completa.mente abierta.. Al
obrar así, anda.ba. equivocado , pues
en Francia., donde se educara. el
nuevo seffor, al ofrecer tabaco á los
superiores, es costumbre presentar
la ta.baquera. cerrada; hacerlo de
otro modo, se considera como injuria.
-¿Qué significa semejante insulto?-exclamó el caballero, rojo de
ira.- ¡Mísero villa.no! ¿Te burl as
de míi' En el pecado llevarás la. penitencia.. ¡Arqueros: atad á ese
hombre de pies y manos, y sujetadle a.sí á la puerta. de su casa!
Ejecutóse la orden en seguida., á
pesar de l os lamentos del pobre colono, el cual juzgaba la. penitencia
harto dura para. ofensa. tan leve.
Sor otra parte, ¿cómo hubiera podido ofrecer la taba.quera cerrada,
habiéndole recomendado el santo
que la presentara siempre abierta?
Bien habría.querido, en descargo
suyo, conta.r la historia; sin embargo, impidióselo el temor, y las pocas palabras que balbuceara. sólo
consiguieron exasperará Mac Dónald.
E n cuanto estuvo sólo llorando
s u cuita, el desventurado vió llegar
á San Brandón.
- ¡Qué desdicha la. mía!. ... ¡Vos,
que sois tan poderoso, socorredrue!
- excl amó Jan en tono desesperado.
- Nada temas, Jan- le decía el
bienaventurado sonriendo.- Tú no
eres responsa.ble de la falta de que
se te acusa.
Y hablando así, con la punta de
los dedos el celeste persona.je tocó
las cuerdas, dejándolas rotas. Al
quedar libre, Jan frotó vigorosa-

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA:DO

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t:raltt 4t niños y niñas

~]¡ ,•• r ::f J,

..

8.-Sombrero y gorritas para niños.
mente sus piernas doloridas y dió
gracias á su libertador, quien pronunció estas últimas pa labras:
- Oye, J A.n: tu seffor se encuentra
ahora en la granja vecina; ve á encontrarle, cuéntale la. h istoria. de la.
ta.baquer a. y haz lo que él te diga.
Aun cuando altivo, Mac Dóna.ld
era. justo. Así que oyó el extra!l.o
relato del colono, comprendió el
yerro que había padecido con respecto al pobre hombre. Hizo más
aún. &lt;Quiero- dijo á éste-reparar
mi falta. por completo; dame, pues,
la. tabaquera., y, en cambio de este
pre~ioso talis!Jl~n, te hago propietar io del dom1mo que cultivas&gt;Jan Du Ma.c Gillaspick fué manumitido, y desde entonces él y sus

No se sabetodoloquepuedecontener el baúl, modesto en apariencia, de una mujer elegante, por
ejemplo, que va de veraneo.
Sólo tiene una vaga é hipotética
rercepción el mozo de cordel que
con gemidos de angustia. lo toma.
de la cubierta del coche,_el ~mpl~ado que lo pesa con sonrisa 1rómca
y una ojeada burlona, declarando
en alta é ininteligible voz su peso
formidable, y el marido que, con la
nariz a lgo larga, va á pagar, con
un suspiro, el exorbitante exceso
de equipaje.
Lo preveía, pero no tanto. No se
prevé nunca el exceso á que llega.
una mujer elegante.
Lo preveía, porque alrededor de
ese baúl-ó de esos baúles, mejor
dicho-ha. asistido á escenas tragi·
cómicas.
Ha visto, hasta el último minuto,
á l a mucama. Pnloquecida, galopar
de una. pieza á otra, excitada por
las interrog-aciones desesperadas,
las interjecciones apremiantes y urgentes y las reprimendas de su se-ñora.
Lo preveía, porque, al sentarse
sobre la tapa, él mismo ha debido
concentrar todas sus fuerzas p&lt;1ra.
cerrarla, dispuesto á abrirlo ot ra
vez inmediatamente para que se pueda meter aún algún objeto de pri·
mera. ó de última necesidad.
Por último, todo está preparado,
como se dice en lenguaje mar ítimo.
La composición difiere naturalmente, según se trate de una excursión
de algunos días, ó de una de esas
largas ausencias que mis queridas
lrntoras conocen bien.
Combinaciones múltiples de arquitectura., han conseguido dispo ner sobre las divisiones paralelas

El tquipajt dt una tltgantt

descendientes vivieron libres en la
tierra que todavía se llama.en gaélico Carnemore - Na- Tubberbrandon.
JAIME D'ALÉS.

¡. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA

Toluca, México, agosto 30.El Redactor en Jefe del .-Boletín
de la H igiene», órgano oficial del
Consejo Superior de Salubridad
del Estado de México, Dr. Ricardo Marín, dijo de la Emulai6n
de Scott:
.,«Dondeq~era que la medicacion reconstituyente está indicada, hago uso preferente de la
Emulsión de Scott. Sus resultados han sido siempre inmediatos
y completos, sobre todo en las
enfermedades diatésicas y constitucionales. Cumplo gustoso con
un deber humanitario al recomendarla como la primera en su
clase, y con un deber de justicia
al felicitar á los sefiores Scott &amp;
Bowne por su valiosa preparación».

ADenver, ;lansas City, St. Loais, Chlcago, Kew York,

San Francisco J Los Angeles

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo JttlNL
L os bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor p arte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25.IXIO
c ada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
v ida, de Nueva York.
Hace pocos u las que se practlc6 la
apertura del testamento d el Ilaltrfll•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. J.l'eellU
en la ciudad de Chlca~o, Illlaoll.
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y seg1ln el invent arlo que ee 11&amp;
publicado, los bienes que dejó tueNJII
como sigue:
Dos pólizas de " La Mu.
tua,' ' Compafffa de Se•
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 aean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . .

Se reservan Cl!-mas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
la. San F,-anoleoo, #ib•• B, llll1hc/oo, a. F.

································~

}',7-,.tzl
ff. ,
y;_,'.

.l &gt;-

/' A:/
A

S,
,&gt;,

,/ z~f[:f(j?J:}·;:
, . 0{·'

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.

37,000 oro.

Entre las &lt;tlaposlciones del sel!or Ar·
zobispo, en su teetamento, se hicieron
éstas :
A su hermana, eefforl ta Kate Feell&amp;D,
que estuvo siempre con él huta 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de aeraro:
l la seí'iora Ana A. Feehan, viada del
seí'ior doct or Eduardo L. Feehan, hermano del seffor Arzobispo, $25,000 oro
de ot ra de las pólizas, y $5,000 oro •
efectivo ; l la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marta Catallll&amp;,
$10,000 oro de la 111tlma p611sa ; f. la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellaJIA
prActlca para varones, de Feehanvlllt,
Illlnole, que era la lnstltncl6D por la
que m!l.s se interesaba el 1el!or Anoblspo, se en trecaron loe
reataa·
tee de la dltlma p61111&amp;.

Actualmente en París, todo el
mundo se prepara á salir, unos par a. los balnearios, otros á orillas
del mar, ó para viajar por Suiza,
Noruega, etc.
El asunto del equipaje es siempr e muy importante para la mujer
cuidadosa de sus trajes y de las
chucherías que lleva consigo.
Algunas personas se aficionan á
sus baúles, los cuidan, los siguen
con ojos enternecidos mientras los
peones de las estaciones los zarandean á cual má.s, y ellas no se instalan tr anquilamente en su compar timiento sino cuando han ido á
asegurarse por sí mismas de que
los queridos bultos están cuidadosamente alineados en el vagón de
equipajes.
Es, por lo demás, una precaución
muy útil, digna de recomendarse á
todas las personas que ponen el pie
en un ferrocarril.
¡Cuántas veces los empleados dejan un baúl en el andén de la estación, ó lo colocan en una línea que
no es la ver dadera!
¿Y conocéis algo más desagr adable que llegar fatigada al término
de vuestro viaje, deseosa. de repar ar el desorden que producen siem·
pr e algunas horas pasadas en ferrocarril, y oír al hombre encar ga.do de los equipajes deciros con ese
ai re estúpido y burlón, patrimonio
de todas esas gentes, en todos los
países del mundo:
-Señora, es imposible encontrar
el equipaje de usted. Se ha extraviado y no lo tendrá hasta maffana.
Eso me ha sucedido varias veces:
hablo, pues, con conocimiento de
ca.usa; estad alerta con vuestros
equipajes cuando lleguéis al andén.
No es exageración.
El cariño al aquipaje está extend ido entre las mujeres de tal modo,
que ahora es uno de los regalos que
más se ofrecen para las bodas.
Voy á daros otro consejo: ~o escojáis vosotras mismas el baul 9ue
queráis ofrecer, porque los bau!es
son objetos muy personales. Os
aseguro q ue son algo como perso-

,,,ooo

nas. Tienen su carácter, su edad,
su fisonomía. y su histori a..
Ante todo, ,:,no est á escrita su his•
toria en sus flancos en innumerables y multicolores r ótulos que los
dueffos de hoteles, ávidos de «recia.·
me,&gt; y los empleados de ferrocai:-l'il
les pegan en todas partes?
Señalan sus campañas y sus hojas de servicio.
Su fisonomía, los viajes- forman
la. juventud, pero deforman los baúles viejos- se l a. dan.
Por último, su carácter es a lgo
de particular, una. disposición, un
don na.tura! é innato que sólo conocen sus propietarios.
Los ha.y grull.ones, suáceptlbles,

insoportables, que, con un cofre
enorme .V un aire de querer tra.gar
todo, no ilig ieren casi nada. Los
ha.y dóciles, maleables, elásticos
podría decirse, que se prestan á todo, hasta. á las invas iones más exageradas, premeditadas por incons·
cientes personas que no dudan de
nada. y no conocen, en las relaciones inmutables del continente con
el contenido, límites á sus caprichos más desordenados.
Lo mismo que la naturaleza., tie·
nen honor al vacío. Con desprecio
de su salud y de su vida misma,
ciertos baúles de buena. composi·
ción hacen prodigios para. satisfa.·
cerlos.

1.-Traje de paseo y abrigo Inf antil,

�FlL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO lLUSTR.ADO

caje ó de guipur de I r landa, puest
sobre un transpareo r.e del mis a
color y guarnecida de abullonafº
de cometa.
os
Si e~ tiempo es bueno y cálido
esa misma blusa de muselina blan~
ca, bordada y forrada de tafeLán
rosa ó celeste, es verdaderamente
encantadora.
De~de los tres ó cuatro años hasta
los siete ú . ocho, se reemplaza la
~lusa america~a. coo un traje que
tiene uo corp1ilo muy p arecido á
blusa, cerrado eo la espalda y una
fal~a cuy11. forma tieoe alg~na semeJanza con las nuestras.
. Sin _embargo, esa falda se adapta
rnvariablemente al corpiño que
plegado ó fruncido, está gu~rn6Ci'.
do geoeralmente por uoa gran «collerette&gt; adornada de eocajes ó bordados.
El cioturón también es el principal oroame~to d~ este traje, sea
que no requiera sino una sencilla
banda pespuoteada. de l a misma tela que el traje, ó una c:écharpe&gt; de
seda blanda cuyo lazo cae en tiras.
Desde los doce ó trect:1 años el
traje de las niñas se inspira g;ne•
ralmente en el nuestro,con la. condición expresa de suprimir todo lo
que po&lt;.lría acentuar las proporcioues, más bien sin gracia, de esa
edad iograta.
Para todo servicio, el c:mohair&gt;
gris azul a.do ó &lt;beige&gt; es la tela
prefedda para ouestras hijitas, lo
mismo que los tejidos escoceses á
cua.dritos, la serga. azul marino, la
&lt;bure&gt;, el &lt;cheviot&gt; y el terciopelo
inglés para los trajes de ve&amp;tir de
iovieroo.
El velo plegado sol, se usa mu•
pilas de sábanas llenarán el fondo
los innumerables trajes de mañana,
del baúl.
de tarde, de noche, que forman el
El saco de piel de gama guarneguardarro~a de una elegante y lincerá la c:couchete del sleeping-car&gt;.
da señora ¡oven que hace un corto
Y ahí está la lámpara de alcohol,
viaje. La ropa blanca fina encuendispuesta para todas las necesidatra su puesto y no hablemos de ella.
des, si no se ha reemplazado por
Tampoco de los sombreros que se
muchos aparatos eléctricos, calen·
bao colocado en la caja destinada
tadora.s, tenacillas de rizari etc. ,
para ellos, de las botinas dispues·
que son la última palabra de c:contas confortablemente en el baúl del
fort&gt;
calzado,y delas sombrillas que bai;i
La electricidad también está en
ocupado su lugar en su estuche.
la lampa.rita portátil que se ha enLa valija de mimbre es siempre
cendido en el vagón para leer en el
muy cómoda y muy buscada por su
camino, con la cabeza apoyada soligereza.
bre ese cojín neumático cubierto
!"'iPero la última novedad en este
de raso c:líberty&gt;, en que el marido
género, es la &lt;americana&gt;, que se
ha empleado hace poco su último
abre á un lado como un armario,
aliento para hincharlo.
en que los trajes están colgados cóSacos di versos, destinados á múlmodamente ca.da uno de su gancho,
tiples usos, cobijas ligeras, many que frustran absolutamente, por
tas, velos y capelinas para el c:ausu estructura, los cálculos malicioto&gt;, la higiene, la elegancia, llenan
sos de los empleados, que no llegabasta el borde ese lindo baúl que
rán, según su deseo secreto, á poveis timbrado con iniciales, en esé
nerlos boca aba.jo, á zarandearlos
andén de estación, y que no pesa
en todos sentidos para producir
otra parte más de 154 kilos.
una confusión premeditada en el
arreglo.
Pero poner lo necesario eo un
***
baúl, es un juego de niños y nada
De vez en cuando creo que no ha·
interesante. Lo divertido y d ifícil
go mal en ocuparme de nuestras
comienza en lo superfluo.
hijitas, porque para ellas también
¿Qué es para. una. mujer lo super·
la moda e3 oaprichosa y cambiante.
fluo? Voy á intentar hacéroslo com· Espero, pues, que las mamás jóprender, por más que vosotras, que
ven.,s me ~gradecerán que las ponsois mujeres también, queridas lec•
ga al corrieote de lo que se hace
toras, lo habéis y a adivinado.
para las niñas.
Lo que ella quiere llevar consigo,
A pesar de la faotasía del mosi se aleja por algún tiempo, es su
mento actual que, de pies áca.beza,
preciosa atmósfera que vive á su
viste de enea.roa.do á nuestras nialrededor y la.hace vivir, que hace
ñas, ct·eo que los tejidos de colores
en cierto modo parte de sí misma,
claros son todavía los que, para la
chucherías familiares é indispensaprimera edad, debeo de preferencia.
bles, libros favoritos ó reservados,
servirnos para coofeccionar la blucojines, esos cojines que han tomasa a.merica.oa, siempre muy en bodo poco á poco la forma de su cuerga.
po y le son amigos, g1·abados preFlotaote y recta, moota.da. eo un
&lt;empiecement&gt;, en cuya parte infeferidos, etc.
Para que la pieza que la cobije alrior se eocuentra. sea un vola.ote,
gunvs días tenga un aire de habisea un encaje, se ha.ce de batista,
tación, unas sedas, unas telas, tiras
de percal, de piqué, de lanilla lige·
de encajes sacadas del baúl, vestira, de popelioa, de jacooá ó de naorán la chimenea, las mesas.
sú, segúo las oecesida.des ó las
Se encontrará el espejo en que
prefereocias.
ella acostumbra contemplarse, que
Muy seocilla eo su
es algún tanto su consejero y confiforma, puedeconverdente.
tirse eo uoa &lt;toiletLas grandes fotografías Je traete&gt; que vista mucho,
rán el recuerdo de alguien á quien
ó ser el traje de mano olvida, ni aun en viaje, y á quien
ñaoa. por excelencia,
ama bien; otras fotografías evocasegún los bordados,
rán el recuerdo de queridos ausen ·
los en e aj es ó las
tes, en los cuales piensa con freguarniciooes coo que
cuencia..
se juzgue á propósiLa guarnición de &lt;toilette&gt; salto eoriquecerla.
drá por sí sola, si se la. olvidara,
Para los juegos en
de su c:necessa.ire&gt;, y también el c:té
la c:nursery&gt;, ó fueinglés, práctico y ligero, de su cesra, en el jardío, será
ta. Las sábanas, son algo tan íntitanto más apropiada.
mo, que las _del hotel. no tocarán
cuanto menos comuna epidermis su,;ceptible.
plicada, y dejará toPor eso, con frecuencia, algunas
l

cho, lo mismo que para las perso nas mayores.
L as capelinas á lo vieja, de terciopelo con abullonados de cometa
y grupo de flores, las tocas contorneadas de forma extraña, con &lt;ruches&gt; y «pompons&gt; de muselioa. de
seda, son los toca.dos de las muy
niñ as.
Desde los tres años, el sombrero
Directorio, el &lt;caootier&gt;, soo los
sombreros que se deben preferir.
Este vera.oo se veo grandes capelinas de paja ligera guarnecidas de
&lt;muguet&gt;, de cerezas, de marga.ritas, de abullonados y de lazos de
cinta y de terciopelo, y estas capeJinas son ciertamente los tocados '
que sieota.o mejor á las niñas. Se
van á hacer de fieltro y de terciope- ;.
...◄
.
.
lo para este invieroo,
'
En cuaoto al calzado, el botín coo
·,· ~ -.,-.-.. ·
,
cordones ó el zapa.to de cuero ama~
t . ;¡: ~ -;~-:'.;:· ~:: ~
rillo, pertenecen á casi todas las
~- !"
c:toilettes&gt;, sobre todo en veraoo.
: -~
De siete ú ocho años aba.jo , el za.patito coo bridas, de vaca, cha.rol ado, parece muy indicado con el
:;.::;;~ ..
calcetín de seda oegra..
.
Para los niños de hasta siete á
ocho años, el paotalóo corto de serga azul marino, coo la camiseta de
franela blanca, guarnecida de cuello y puños de hilo blaoco, es el tr aje más práctico.
Acompailados de botines rojizos
y calcetines del mismo color, este
.f:,.?~
✓_ _~V
traje se completa coo el gran som.:.;;· .
l.
brero marioo.
-~
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Domingo 25 de Octubre de 1903.

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l.': ,-

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BARONESA LIVET.

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da la. libertad á los movimientos de
los oiños.
Para la salid a, en que los niños
estáo obligados á usar un traje elegante, iodicaré la blusa americana ne raso c:líberty&gt;, calada de bordado inglés ó de entredoses de eo·

Sor Marcela.
Al salir de la iglesia, antes de regresar á casa, almorzar y cambiarse de traje para emprender el camino de Lisboa, donde pasarían la
primer quincena de luna de miel,
los novios se dirigieron, en coche,
al Asilo-Escuela de párvulos. Querían despedirse de Sor Ma.rcela,
hermana de la novia .... . .. y de la
Caridad.
Cua.odu Sor Marcela entró eo el

locutorio y se abrazó á su herma•
na, el contraste fué vivo y curioso.
Cootra el burel y el algodón de ropaje y delantal, el raso blanco de
la nupcial toilette; contra la toca
almidonada y tiesa, el delicado tul
del velo y los nítidos azahares de
la corona. Las figuras contrastaban no menos que los trajes. Clara, la novi a, uoa mujerona basta,
y a algo aj amonada á los veintiséis, de protuberantes curvas y cutis encendido; Marcela, la Sor, una
criaturita delgada y menuda, uo
delicioso semblante iofantil, que
alumbraban ojos oegros de ricas
pestañas y dientes cristalinos en
una boca inocente y fresca, como
vaso lleoo de agua pura.
Excla.maciooes de asombro y alegría salían de los labios de Sor
Ma.rcela, que ala.baba y admiraba.
todo: el vestido de boda, las joyas,
la corona de azahar, el devociona-

rio de marfil, los zapatos de seda ....
-¡Jesús mío, Dios! ¡Si pareces
una imagen! ¡Ay, qué cosr.s tan
hermosas traes encima! iY tu esposo .... qué guapo está! tLa. Virgen
vaya con vosotros!
Trataba el novio de sonreír, de
chaocearse con la monjita, pero una
emocióo profuoda y mal disimulada le quitó el aplomo: sufría cruelmente. Enamorado de Marcela desde que la conoció, desde que puso
los pies en casa de los señores de
Ramos, creía.se curado de la pasión.
Habían corrido tres años ó más
desde entonces; el ingreso de Marcela en el ooviciado de las Hermanas, equivalía á la. muerte; Cla.-a
se presentaba. insinuante, coqueta,
&lt;buen partido,&gt; y Antonio se dejaba arrastrar á cortejarla, á pedir1 a, á casarse. Y ahora, vol viendo á

3.-Trajes de casa y paseo.
2,-Elejantes trages de reunión.

ver á Marcela, encootrándola tan
niffa, tao cándida, tan ideal, el corazóo le advertía: &lt;No la has olvidado, la quieres. Mentiste a l tomar
otra esposa. Esta era la destioa.da
para ti.&gt;
Mientras las dos hermanas charlaban, sentadas en el duro sofá del
locutorio, el recién casado evocaba
recuerdos. El nunca le había dicho
claro á Marcela, allá eo el siglo,
que se moría por ella, que la adoraba.
Un respeto, un recogimiento extraño, la veneración que infunde la
inocencia., le cooteníao. Soñaba
mucho, la traía flores, la.embromaba dulcemente ...... y esperaba la
ocasióo, la hora, el eotreabrirse
del capullo .... Más vigilaote y re-

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

suelto que él, Cristo se había adelantado. ¡La niña era monja .... I
No se podía escalar el Noviciado, ni romper rejas ni saltar tapias.
La prosa de la vida, dominante
hasta entre la poesía del misticismo y del amor, se interponía; Antonio se resignaba ó creía resignarse; si se tratase de un cariño
humano, de una boda para Marcela, se hubiese sublevado, furiOSOj
pero ¡monja! Ante eso, ¿qué haceri'
Con secreta satisfacción pensaba:
&lt;Y a no se casará.&gt; Y, estúpidamente, por rutina, se hab(a casado él,
sujeto quizás á la casa de los señores de Ramos por lo que en ella
1,.uedaba de la atmósfera y del perfume de Marcela ...... Sólo ahora,
llegado el momento, cumplida la
suerte, Antonio se daba cuenta de
su verdadero estado moral. No quería á su mujer ni podría quererla
nunca, y su corazón se quedaba
allí, entre I as paredes del locutorio, al lado de la monjita encantadora, su único, su verdadero anhelo en la tierra.
Cabizbajo, lleno de tristeza y áe
abatimiento in vencible, el novio
permanecía allí, inmóvil, sin tomar
parte en la plática de las dos het··
tnanas.
Marcela, que en la vida monástica había adquirido ya la costumbre de la curiosidad pueril, se deshacía en preguntas: ¿A dónde iban
los recién casados? ¿Dónde se detendrían primero? ¿Llevaban mucho equipa.je'? ¿Tenía.o propósito de
visitar el santuario del «Bom Jesus,&gt; una cosa tan bonita?
Por fin, Clara, en un girar de pupilas, observó la actitud de su esposo. Era inequívoca.. Aquellos
ojos ardientemente clavados en Sor
Marcela, aquella. fisonomía entristecida y ansiosa, aquella. palidez,
no engallaban. Clara, asociando

Domingo 25 de Octubre de 1903.

AMOR QUE MATA

ideas, con su suspicacia de mujer,
de celosa instintiva, recordó.... . . .
Ha.y detalles que, insignificantes en
apariencia, de repente, por su en1a.ce con otras circunstancias mínimas, adquieren terrible rea.lee.. . ..
Este trabajo mental, de concordancia y conexión, se verificaba en
el cerebro de la novia, que veía lúcidamente lo pasado y lo actual.
Y mientras en su alma se producía
el desgarra.miento de la ilusión, sus
labios profirieron atropelladamente, sarcásticamente, estas palabras:
-Adiód, Marcela .. . ... Tenewos
prisa, ¿ verdad, Antonio? Hoy nos
hace mal tercio cualquiera ....... .
Adiós ....
Y como la Sor, cariñosamente,
formulase una pregunta, la desposada respondió con risa amarga y
dura:
-¿Volver por aquí? ¡Hija, muy
tarde!. .... . .. Nosotros somos del
mundo y tú eres de Dios ....

I
A las cinco de la malla.na, el trasatlántico inglés que hace la travesía entre Glasgow y Nueva York
comenzó á estremecerse bajo la tre~
pidación de sus calderas; el monómetro marcó una presión de cuatro atmósferas; el vapor empezó á
silbar por las válvulas: estaba la
marea tendida; el día permitía reconocer ya los pasos de la Clyde
entre las palizas y los montecillos
de arena que marca el canal, cuyos
faros iban poco á poco cediendo su
luz al alba naciente. Era el momento de partir.
Todos los pasajeros estábamos
sobre cubierta.
El «Celtie&gt; lanzó vigorosos silbidos, largó sus amarras, separóse
de los demás buques, púsose la hélice en movimiento y empujó al barco por el canal. Pronto se ofreció
á nuestra vista un nuevo paisaje,
sienao reemplazadas las últimas
fábricas de la costa por lindas casas de recreo que coronan las alturas de Glasgow, y poco á poco se
desvanecieron los últimos rumores
de la ciudad.
Una hora después, el «Celtie&gt; pasó cerca de las rocas de Dúmbarton, y pasadas otras dos horas, se
hallaba en el golfo de Clyde.
A la nueve de la mañana dobló
el cabo de Canty, resalió del canal
del Norte y navegó en pleno océano.

Aunque las piedras den gritos,
Y el sol deje de correr
Y el agua del mar se acabe,
Yo te tengo que querer.

II

.á.J~¡i
(tr;~;; ·,

..... ,

Debo confesar que no es muy
agradable-aun en los confortables
camarotes de primera-una travesía tan larga no disfrutando de más
paisaje que el inmenso océano,
siempre igual, y el azulado cielo
del Atlántico.
En aquella larga travesía adquirí un buen amigo, un nillo de ocho
á nueve años, rubio como el oro y
más alegre que un pajarillo en libertad. Era un francesito de Dunquerque que, acompañado de sumadre, iba á Nueva York á reunirse

1 '
1

'§,

~:

•

con su padre, rico comerciante, establecido á la sazón en la ciudad
de Hudson.
La mayor parte de la travesía la
pasamos mi amiguito Carlos y yo
sentados en la popa del buque,
charlando sobre infinidad de cosas
que me preguntaba, y en particular
sobre náutica y geografía, que eran
sus pasiones favoritas.
Pero nuestra alegría vino pronto
á turbarse, cuando ya casi tocábamos al final del viaje, con un triste
suceso que nunca podré desechar
de mi mente.
Hacía dos días que mi amiguito
no parecía por cubierta; pregunté y
me dijeron que Garlitos estaba en
cama, preso de grave dolencia.
Adquirir esta nueva y presentarme en el camarote del francesito,
fué todo uno .

secos y sin color,que marcaban huellas de una vida que se extinguía
por momentos. Sus salientes pómulos más parecían de cera que de
carne.
La respiración salía entrecortada
y con mil fatigas de sus labios, en
forma de ronquido que desgarraba
el oído de la angustiada madre.

-Hijo mío, no; te morirías y no
podrías ver América, ni abrazar á
tu padre, que nos espera.
-Una poca, nada más .. . .
-No puedo dártela, el médico me
lo ha prohibido.
-¡Que me 10uero, por Dios!
-¡Virgen Santísima!
-Que me ahogo!

III
¡Pobre madre! Estaba sentada
junto al Jecho donde el úiño enfer·
mo ya.cía expirante, sin expresión
en sus lindísimos ojos, los labios

EMILIA PARDO BAZÁN.

Página de !lbum
Al calor de la mirada
de tus ojos soñadores,
en el alma enamorada
brotan .llores, muchás .llores 1
Bastará, pues, que la oscura
magia de tus ojos bellos
vierta sobre la blancura
de este libro, sus destellos,
Para que al punto la rosa
y el jacinto y el laurel
'
surjan, como una olorosa
trinidad sobre un vergel.
Porque este libro que arriba
como un beso á. tu alba mano
tiene una alma sensitiva
'
cual un corazón humano:
Alma que es la conjunción
de todas las que han impreso
en él una vibración,
al dejar en él un beso
cual si fuese una canción.
EMILIO FRUOONI.

Esta an vano trataba de ocultar
un torrente de lágrimas que de su
lindo corazón arrancaba el fantasma de un triste desenlace.
El médico de á bordo había dicho
en tono bajo que no sabía .... y estas palabras constituían para aq uell a desgraciada madre todo un poema de dolor.

rv·

,,
4.-Elegantes vestidos de reunión y 1spectAculo.
5,-Bordados para corta y cojines.

Garlitos pedía agua, y el médico
había ordenado que no se le diera...
Pero ¿qué madre no pospone su
amor maternal á la ciencia, dando
un poco de agua para calmar las
ansias del ser que es vida de su
vida? .
-¡Agua.l-decía Garlitos.

-Voy á escape-añadió con angustiado acento aquella madre; y
alcanzando un vaso lleno del precioso líquido, se lo dió diciendo:
-Garlitos ... hijo mío, bebe un poco nada más, lo bastante para que
apegues el ardorquetedevora. Trae
el vaso, que vas á morir.
Era ya tarde.
Sus labios, secos por la ardiente
fiebre, guedat·on materialmente ligados al vidrio refrescante y de un
sorbo bebió hasta el fondo.
Al poco rato, un sudor frío inundó su pálida frente.
Después, nada .... sus ojos se cerraron y el niño se tornó en cadáver.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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