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                    <text>IRT

DI
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ÁNDEZ CHRI

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•

;I&gt;

FONDO

E DITORIA L

DIRECCIÓN GENERAL
ANA CARMEN MÁRQUEZ

UNIVERSITARIO

Hoy inicia un gran esfuerzo y una nueva esperanza: el y la de ponemos
los zapatos que nos con-esponden y caminar, hasta llegar a casa y abrir la
puerta de la investigación de nuestra ciencia, la de la comunicación, que tanto
nos da y que, cada vez, más nos exige.

anacarmen@logoscc.com.mx

Han sido largos meses de trabajo arduo; de búsquedas constantes;
DIRECCIÓN EDITORIAL
LUIS AGUILAR MARTÍNEZ

luisaguilar@logoscc.com.mx
CORDINACIÓN GENERAL
MARÍA CONCEPCIÓN MONTALVO
RIGOBERTO ROSALES REYES
CONSEJO EDITORIAL
ABELARDO DOMÍNGUEZ
ALEJANDRA RANGEL
ANA CARMEN MÁRQUEZ
ARÍSTIDES MEDINA
CARLOS MONSIVÁIS
CRISTINA PACHECO

de tocar a las ventanas de prestigiados estudiosos y empecinados personajes;
de pedir y recibir, -y agTadecemos la bondad; de insistir en las posibilidades
y el crecimiento; de posponer el sueño, por qué no decirlo, algunos meses.
Pero ahora estamos de fre nte a la realización y no soñamos:
hasta las manos de todos, amigos, estudiosos, lectores ansiosos y estudiantes
ávidos, llega ahora LOGOS CC: TRATADO CIENTÍ F ICO DE
COMUNICACIÓN.

No buscamos fuera en el marcaje del rumbo ni líneas preestablecidas
dentro de nuestra publicación, porque la diversidad de opinión, precisamente, será nuestra fortaleza. No buscamos competir con nadie porque nadie
tiene nuestra propuesta: abrir la hoja en blanco para profundizar, analizar,
discutir, proponer, debatir, disfiutar y, ¿por qué no? divertimos con ese mundo maravilloso y rico que es la comunicación.

DOLORES SÁNCHEZ SOLER
ELENA PONIATOWSKA
ERNESTO ROCHA
GEORGINA PAULÍN PÉREZ
HUMBERTO $Al.AZAR
JOSÉ DANIEL RUIZ
LUIS AGUILAR MARTÍNEZ

A nuestros Consejeros Editoriales, todos prestigiosas plumas del
mw1do de la comunicación y el análisis, les agi-adezco embarcarse con nosotros en esta exquisita aventma de la academia. A nuestros colaboradores,
vaya mi apoyo y mi confianza; a nuestros directivos y escritores de cabecera,
nuestro infinito agradecimiento por su disposición desinteresada.

LUIS GALÁN WONG
MARÍA E . HERNÁNDEZ
NICOLE DIESBACH ROCHEFORT
PATRICIA GOLA MARAGNO
RAÚLÁVILA
ROSA M. BERNAL
ROSA MONTERO

En nuestraS páginas encontrarán, todos, espacios para leer y ser leídos.
El mundo que nos ha tocado vivir reclama mejores y más comprometidos
comw1icadores y comunicólogos. Esa formación es nuestro anhelo y ha sido,
desde hace muchos años, nuestro afán. No vamos a claudicar justo a la orilla
del sueño. La mesa está servida. Esperamos, de todos, alimento.

ZOILA HERNÁNDEZ BLANCO
CONSEJERO LEGAL
LUIS MANUEL GARZA VILLARREAL
CREATIVOS DE IMAGEN
ANA CARMEN MÁRQUEZ
RICARDO RUlZ M.
RAÚL COMPEAN CANTÚ
LUIS FERNANDO ROMERO MURO
LUIS FELIPE RODRÍGUEZ SALAZAR

diseño@logoscc.com.mx

VERSIÓN ELECTRÓNICA
JOSÉ ANTONIO MELGAR FABIÁN

ANA CARMEN MÁRQUEZ
DIRECTORA GENERAL

�Buzón de los lectores

·,:'_\~

f •i ~- ;,_·i·tt . :1 ••

•.

SUMARIO

FONDO
UNIVERSITARIO

.___ __
,_

,&gt;

Perfil del comunicador: una revisión urgente
(Ma. Concepción Montalvo)

1Q

4

Big Brother: del fenómeno a la fenomenología
(Luis Aguilar Martínez)

16

Las falacias de la verdad. Medios, campañas políticas y equidad
(Francisco Javier Zambrano)

29

Carlos Alberto Suárez
Profesor Universitario.

46

La étic a del comunicador
Estimados amigos de Logos:

(Salvador Guajardo Salinas)

He recibido con beneplácito la noticia de la nueva

Nuevas realidades, viejos valores
(Jesús Morales León)

76

L

u

E.5timados amigos:
H a sido una grala sorpresa saber que, desde
ahora, los inleresados en la ciencia de la comunicación
contaremos con un nuevo espacio. Hace falta, sin duda.
E.5pero que el material enviado les sea de utilidad y les
envío toda suerte de parabienes en el proyecto que
emprenden.

(Fátima Fernández Christlieb)

(Ana Carmen Márquez Rodríguez)

89

- - - - - - - - - -~'t!!,-- ·

La responsabilidad de los medios:
Un caso de rutinas subvertidas en la televisión mexicana

Realidad sin realidad : el mundo virtual

58

.-. ,e_ .. ,._ -

- · ..-~

Tecnoloaldía
(Rigoberto Rosales Reyes)

Piedras de luz
~ - - - - - - -- -

91

publicación. Los medios, con frecuencia -qué buenoestablecen el debate tan necesaiio en la conformación de
posturas e ideas en nuestrn sociedad; pero poco se debate
sobre ellos.
Saber que desde ahora habrá un espacio para
ello nos llena no sólo de alegría, sino de una profunda
certeza: quienes vivimos, hacemos y amamos la
comunicación contamos con una n ueva palestra para
extemar, siempre con responsabilidad y madurez, nuestras
convicciones.
Larga vida y mucho éxito.
Santiago González Soto
Diputado Local del Congreso del E.5tado de Nuevo León
por el Partido del Trabajo.
Comunicólogo.

�LOGOS CC/TRATADO CIENTÍFICO DE COMUNICACIÓN

Perfil del comunicador: Una revisión urgente

4),

P rlil d I o
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1

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1

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u ~ . . . . ente
1

POR MA. CONCEPCIÓN MONTALVO
ROSA M. BERNAL ARRIETA
L

L

23 ~ 567891011121314 15161718 19 20 212223 24 25 26 27 28 29 30 313233 34 35 36 37 38 39

""º

Uruvecsidad A"t6nom, de N
León se prnp"'º
devenir, con tiempo, trabajo y recu rsos, en una universidad
de excelencia, ubicándose en un nivel competitivo y de alto
reconocimiento internacional. Para ello, trazó un rico y
complejo programa denominado Visión 2006, siendo los
principales objetivos de éste la defensa y desarrollo de valores
fundamentales como la verdad, la integridad, la honestidad
y el respeto a la vida; así como el logro y fortalecimiento de
atributos institucionales como el espíritu crítico, la pertinencia,
el liderazgo y la multidisciplinaridad.
Con estos recursos, se pretende que para el 2006 todo
trabajador docente muestre con indudable madurez un perfil
docente que integre la experiencia en s u materia; vocación
de servicio; competencia a nivel mundial; compromiso con
la Universidad y su en torno; la promotoría de valo res;
responsabilidad; capacidad de liderazgo; human ismo; y con
la s uficiente honradez, integridad y respeto por el alumno.
En justa concordancia, y en correlación con la formación de
docentes, la Universidad Autónoma de Nuevo León pugna
por un perfil definido del egresado que muestre competencia
a nivel mundial; alto sentido humanista; honestidad;
responsabilidad; espíritu crítico; compro miso con la
Universidad y su entorno; liderazgo emprendedor; capacidad
de convivencia intercultural; conocedor de la tecnología y
con una alta velocidad de respuesta.
Dentro de la Universidad, la esfera comunicacional
es una de las más relevantes. Para evidenciarlo basta con
pensar en el peso de las comunicaciones, desde las primarias
y orales, hasta las redes informáticas avanzadas, como ocurre
en la vida actual. Es evidente la importancia de las
comunicaciones para toda la sociedad: no hay sociedad ni
cultura alguna, ni siquiera ser humano sin comunicación, al
que le sea posible la sobrevivencia. No es una simple frase,
-expresión de una profunda sabiduría- la sentencia "in
principio erat verbum".
En consecuencia, la sociedad contempor ánea se ve urgida
de buenos comunicadores profesionales y comunicólogos a
la altura del nuevo milenio. Y en ello nuestra Facultad de
Ciencias de la Comunicación desempeña un papel medular.
Nuestra Facul tad de Cienc ias de la Comunicación
tiene como misión fundamental la formación integral de
profesionales, maestros e investigadores capaces de identificar,
analizar y resolver problemas de la comunicación dentro de
su ámbito histórico, social, político, económico y cultural;
egresados comprometidos con el desarrollo de su comunidad,
preparados para fomentar la cultu ra, s u difusión y ser
competitivos internacionalmente en e l área de su
conocimiento.
La visión de una Facultad de Ciencias de la
Comunicación debe establecer el marco de referencia para
precisar y formalizar su misión con un determinado número
de líneas a seguir que se convierten, posteriormente, en las
áreas de desarrollo, definiendo el criterio rector para

convertirse en realidad.
Al reflexionar sobre todo ello, es importante conocer
con precisión las características de nuestra sociedad, en
particular del estado en desarrollo, -Nuevo León, en nuestro
caso- desde el punto de vista co mun icacional y la
correspondencia de nuestra universidad y, en particular, de
nuestra Facultad con dichas características.
En nuestro estudio particular, había mucho que investigar,
analizar, conocer. Sin embargo, se seleccionaron prioridades
y posibilidades desde nuestra perspectiva académica a tenor
de la Reforma( 1) que debe ubicarnos en el lugar señalado en
el nuevo milenio.
Nuestra investigación, desde luego, no cuenta con
antecedentes específicos, por cuanto se refiere a un problema
actual de nuestra propia universidad: la Reforma Académica
y, más específicamente aún, la Reforma Académ ica en la
Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Un iversidad
Autónoma de Nuevo León en concordancia con la Visión
2006.

Contarnos, pues, con precedentes históricos y
universidades que han aportado una teoría general sobre el
papel de las universidades. Entre ellos, el Modelo del
Egresado, también llamado Profesiograma o Modelo del
Especialista, concepto o categoría que alude a las cualidades
que ha de tener un egresado universitario para solucionar
o responder convenie ntemente a las necesidades sociales en
su ramo profesional. Como es obvio, el profesiograma es la
categoría rectora de la formación académica. El proceso
SECfllllL\10A EGRf.S,\OOS

74%

80'!,
65%
70'¼
60%

50%

~4-0'1,

20%
10'/,

O¾

6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39

�Perfil del comunicador: Una revisión urgente

MontaJvo y Bernal

educativo se rige por él, por sus demandas. De no ser así, se
estarían graduando profesionales desajustados respecto a su
medio.
Nos movemos, pues, en un terreno ya sólido, dentro del cual
nos propusimos la solución de problemas específicos actuales
de determinadas áreas de la Facultad de Ciencias de la
Comunicación, a tenor de todo un movimiento de nuestra
universidad, decidida a realizar una Reforma Académica que
convierta a la Universidad Autónoma de Nuevo León en
una universidad óptima acorde con el nuevo milenio, con
los nuevos tiempos.

11

L

L

Definición de la problemática
La Reforma Académica de la Facultad de Ciencias
de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, es de gran relevancia porque responde a las exigencias
de la formación de comunicadores y comunicólogos calificados
en correspondencia con las demandas de la sociedad actual.
Nuestra investigación estuvo alentada por y encaminada en
busca de respuestas a una c uestión fundamental.
¿Cuáles son los perfiles óptimos de egresados de la Facultad
de Ciencias de la Comunicación requeridos por nuestra
sociedad, en correspondencia con el actual desarrollo
económico y sociocultural general, e incluso con los planes
perspectivos de desarrollo comunicacional de Nuevo León?.
Es imprescindible saber cuántas especialidades debe tener
nuestra -o cualquier otra- Facultad de Ciencias de la
Comunicación; si el actual nivel de Licenciatura es necesario
y suficiente, o conviene crear un nivel técnico superior,
anterior a la Licenciatura.
Nos planteamos tres preguntas más que
complementan y especifican la anterior: 1.- ¿Cuáles
características debe tener el egresado para ostentar un nivel
alto de competencia en el mercado laboral y satisfacer así
las necesidades de la sociedad?. 2.- ¿Qué perfiles y niveles
son necesarios, y cuáles serian los objetivos generales en
cada urio para lograr el egresado competente al que
aspiramos?. s.- ¿En qué medida debe ser modificada o
enriquecida nuestra infraestructura para lograr el buen
desempeño de las diferentes acentuaciones?.
El objetivo general de este estudio fue establecer los cambios
necesarios en el Perfil del Egresado, con el fin de implementar
nuevas líneas curriculares en la Facultad de Ciencias de la
Comunicación -específicamente de la Universidad Autónoma
de Nuevo León- acordes con las demandas de nuestra
sociedad.
Esos objetivos fueron: Definir los perfiles
convenientes para los egresados de nuestra facultad de
acuerdo con su óptima inserción en la sociedad actual,
considerando en especial la posibilidad de diferentes niveles
de carreras en la Facultad de Ciencias de la Comunicación;
elaborar un análisis de las características idóneas que deben
poseer los futuros egresados de los nuevos perfiles; realizar

9 ltil112

un análisis global de las reales condiciones infraestructurales
de nuestra Facultad para responder a las necesidades de la
implementación de los nuevos perfiles.
Justificación y relevancia de la in vestigación
La comunicación es una capacidad innata en el ser humano,
pero está vinculada a su desarrollo, a través de la continua
relación con los demás. Y si a esto le agregamos la complejidad
de las relaciones de nuestra actual sociedad, como el uso de
la tecnología cada vez más sofisticada, se vuelve indispensable
la formación de profesionales de la comunicación, mismos
que no sólo se comuniquen adecuadamente, sino que sean
personas capaces de investigar mejores formas de comunicar,
planear y organizar; e inclusive de enseñar a mejor
comunicarse a otros profesionales dentro de su área de
trabajo. En la actualidad debemos pensar en formar no sólo
comunicadores, sino comunicólogos comprometidos en
aportar nuevos conocimientos al área.
Una revisión a los planes de estudio de la mayoría
de las Licenciaturas en Comunicación y áreas afines que se
ofrecen en gran parte de las investigaciones del país nos
muestra el reflejo de las necesidades de nuestra sociedad
mexicana.
La mayoría busca formar profesionales que se desempeñen
en la publicidad y las relaciones públicas . Aún son pocos
los que incursionan en el campo organizacional y la
promoción; y sólo algunos cuantos los que se proponen
formar profesionales en el campo complementario de la
comunicación, tales como la creatividad, la mercadotecnia,
el diseño, la docencia y la investigación.

Las universidades públicas carecen de las estructuras
y las infraestructuras óptimas para esa tarea, así como sus
planes y programas necesitan ser actualizados en sus
contenidos y metodología, de manera general. Por otro lado,
ninguna universidad incursiona actualmente en el nivel
técnico superior como carrera profesional, de aquí la relevancia
de nuestra investigación, encaminada a responder muchas
de nuestras inquietudes fundamentales y sentar las bases,
abrir pautas para otras investigaciones, en función de una
óptima preparación de egresados acordes con la nueva
sociedad.
Por ello nuestra hipótesis principal fue la necesidad
de reajuste de los perfiles del comunicador actual y, posterior
y consecuentemente, sus acentuaciones, para poder satisfacer
así las necesidades y demandas del mercado actual y la
sociedad en general.
En este proceso se establecieron además dos tipos de variables:
dependientes e independientes. Entre las primeras nos
encontramos el perfil del egresado, en cuanto se parte de él
como fin a alcanzar, como modelo del especialista establecido
en virtud de la exploración inicial del mercado, las sucesivas
encuestas y talleres con estudiantes, egresados, maestros y
otros especialistas y las demandas sociales. Entre las segundas
variables, nos dimos cuenta que son las disímiles
características o rasgos señalados por las encuestas,
entrevistas, investigaciones bibliográficas, consultas y páneles,
como necesarios o convenientes para cumplir con el perfil

CARAClTRÍSllCAS l)[L [GRfSADOSEC1&gt;,\ ECRtlllDOS

78'/4
IIO%

(,(1%

Nuestra investigación responde a los objetivos
y condiciones antes mencionados.
Está referida, de modo general, al Estado
de Nuevo León y a su mayor Universidad,
la Universidad Autónoma de Nuevo León,
pero, también y particularmente, a su
Facultad de Ciencias de la Comunicación, y
fue realizada en su primer etapa en el año
de 1999 - 2000 a tenor de la Reforma
Académica que desarrolla la Máxima Casa
de Estudios del Estado

del especialista demandado por la sociedad.
Los sujetos de la investigación no estuvieron
sometidos a variaciones, puesto que fueron los empleadores
y el mercado general, así como los propios egresados en
determmado momento. La Investigación que desarrollamos
fue de carácter correlaciona} (causal), en la cual resaltaron,
además, característica multietápicas.
En la primera etapa se hizo una investigación
exploratoria para descubrir necesidades, capacidades y otras
características de los alumnos próximos a egresar, así como
del mercado empleador; y en la segunda fase se realizó un
~studio de carácter descriptivo para especificar propiedades
importantes del perfil del especialista y de los actuales
programas y planes de estudio, así como de programas y
planes de estudio de otras universidades.
El proyecto culminó con un estudio correlaciona!
-causal- puesto que se centró en el análisis de las relaciones
entre los planes de estudio, los programas y el óptimo perfil
del especiali~ta egresado. El diseño de nuestra investigación
no fue experimental, porque en ella observamos y medimos
variables para hallar relaciones. Nuestro proceder fue
des~ubrir, del\mitar, definir y ~orrelacionar variables para
analizar como mfluyen en la variable dependiente y establecer
conformaciones óptimas de variables para alcanzar los
objetivos fijados, es decir, los perfiles de especialista adecuados.
Nuestro ~niverso primordial fueron los egresados y los
futuros ingresados a la Facultad de Ciencias de la
Comu_nicación de la U~NL, así como los empleadores y
profesionales de los medios de la comunicación, y utilizamos
un muestreo de tipo no probabilístico por cuota y por juicio.
Para la realización del proyecto se tomaron en cuenta criterios
de inclusión y exclusión que nos permitieron definir las
características idóneas del entrevistado.
Nuestra investigación comenzó con una etapa especialmente
e-:'ploratoria, encaminada a hallar y definir características
diversas, problemas, necesidades y demandas de los
empleadores y los egresados de la Facultad de Ciencias de
la Comunicación de nuestra universidad, porque teníamos
que conocer las opciones de los empleadores sobre la
preparación y la capacidad de nuestros egresados; así mismo
teníamos que conocer la opinión de nuestros egresados sobre
su propia preparación, sus insuficiencias y logros; así como
debíamos saber qué _esperan d~ nuestra facu ltad y de su
futura esfera de trabajo los estudiantes próximos a ingresar.
Por otro lado, teníamos que definir cuáles eran los problemas
funda_~entales, y cuá~es otros que, aún con menor peso,
tamb1en fuesen acuciantes y su relativa importancia.
~ara _enco,ntrar lo~ datos necesarios para nuestra
111vest_1gac1on, procedimos a entrevistas con empleadores,
profesionales de los medios, consultores, egresados de nuestra
facultad que trabajan en los medios, maestros, coordinadores
de academias y jefes de áreas de nuestra facultad.
En el proceso se encuestó a alumnos que presentaron

891011121314 15 16 1718 J9 20-2122 25 2◄ 25:iG 2T'28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39

�Perfil del comunicador: Una revisión urgente

Montalvo y Berna!

su examen de ingreso en la Facultad de Ciencias de la
Comunicación en junio de 1999; a egresados de la Facultad
de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma
de Nuevo León; y a alumnos de preparatoria tanto oficiales
como ajenas a la Universidad Autónoma de Nuevo León con
la finalidad de conocer, sobre todo, el grado de interés en el
Profesional Asociado, nuestra propuesta de Técnico Superior
Universitario.
Elaboramos así un análisis del diagnóstico de la
In ves tigación educativa reali zada por el equipo de
investigación para detectar el índice de ingreso y egreso, así
como de la eficiencia terminal de la Facultad de Ciencias de
la Comunicación. Se realizó un taller con alumnos próximos
a egresar, para conocer sus necesidades o carencias y sus
adquis iciones académicas; y revisamos y acatamos las
observaciones del Consejo lnterinstitucional de Escuelas de
Educación Superior.

L

L

Primeros acercamientos
Algunos de los resultados fundamentales arrojados
por nues tro trabajo de investigación, fueron que de acuerdo
con los res ultados de las entrevistas a empleadores
encontramos que los egresados traen conocimientos
generalizadores, pero neces itan habilidades más detalladas.
Necesitan, concretamente, más dominio de las tecnologías
de punta; mayor capacidad de liderazgo; y muestran una
falta de motivación para la autosuperación.
De las entrevistas a profesionales y expertos, en
contraparte, encontramos que los egresados de las facultades
de ciencias de la comunicación deben tener las siguientes
características: ser capaces d e resolver problemas de
comunicación; darle mayor importancia a la veracidad y la
ética; una mayor dedicación hacia el análisis y la reflexión;
y ser emprendedor y vanguardista.
. Por el lado de los consultores, nuestra investigación
encontró que los egresados se muestran conformistas con
logros medianos; necesitan una mayor formación y desarrollo
de la p ersonalidad; y habilitar un mejor desa rrollo d e s u
capacidad de liderazgo y creatividad. En reconocimiento
pleno, los estudiantes reconocieron que se s ienten con
carencias en el manejo de grupos; necesitan aprender técnicas
de mercadeo; y desarrollar su creatividad.
A los maestros, coordinadores y jefes de área, por
su parte, les preocupa fundamentalme nte la falta de
actualización tanto del plan de estudios de licenciatura, así
como el de postgrado.
Por su parte, el CIEES recomendó una Reforma
Académica Integral, cons tructora de un a iden tidad propia
y que defina con precisión el perfil del egresado y la identidad
disciplinaria. Pidió también elaborar una auto evaluación
para d etectar los núcleos proble máticos y propo ne r
alternati vas; establecer salidas alternativas en la nueva
currícula y ofrecer cursos de educación contin ua; solicitó

L\11ll"\1STA CO\ MAISTROS, COOIIDIMDORES 01:ACADtlllA l JEF'F$ OCÁRfA

95%

100%
90%

11%

60¾
50%

10%
1
0%

~

además convenios de vinculación, colaboración, servicios e
intercambios con instituciones públicas y privadas; así como
con los sectores educativos y sociales; y contar con un sistema
de tutoría individualizada que oriente a los alumnos en
aspectos académicos.
La infraestructura como elemento central
D es pu és d e un análisis ex haustivo de la
implementación del nuevo plan de estudios de la Facultad
de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, se observó que los recursos con que cuenta
en la actualidad, tanto de espacio fisico, corno instalaciones
y equipo electrónico, son adecuados; sin dejar a un lado que
se requiere diseñar un programa de mejoramiento continuo
para estar a la vanguardia.
Se cuenta con personal docente capacitado en las
diferentes áreas, quienes necesitan permanecer en una
constante actualización. Una vez realizados los análisis de
los recursos humanos y mate riales determinamos que es
factible realizar la implementación del nuevo plan de estudios.

pondrá en ventaja respecto a otras instituciones. Dicho nivel
nos ayudará a evitar los altos índices de deserción a media
carrera de licenciatura, ya que el estudiante contará con una
salida alterna con nivel técnico superior. Para cumplir con
los dos aspectos anteriores, se impone establecer un Perfil
General del Egresado, acorde con los lineamientos de la
Visión 2006 de la UANL.
Una vez establecidos dichos Perfiles, es necesario
establecer las líneas curriculares de cada nivel. Así mismo,
para alcanzar los perfiles necesarios es preciso obtener una
mejor selección d el alumnado de nuevo ingreso.
En el perfil se propone que el egresado de ciencias
de la comunicación debe poseer los conocimientos necesarios
para resolver los problemas de su competencia, teniendo
como marco de referencia los modelos de Comunicación; así
como un alto sentido de responsabi lidad social con s u
comunidad, a través del desempeño profesional, destacando
los valores de honestidad y respeto en su entorno socioambiental, con un alto sentido humanista.
Deberá fortalecerse con una vis ión global para
desenvolverse como líder, emprendedor y agente de cambio
encaminado a la cultura de calidad y excelencia; y tener
habilidades de intercambio de signos interculturales, lo que
le permitirá desenvolverse en el ámbito internacional.
Debe ta mbién esta r a la vanguardia en el manejo
de las nuevas tecnologías, siendo capaz de analizar, diseñar,
planifica r y proponer alternativas para resolver necesidades

comunicacionales eficientemente; y poseer un preclaro espíritu
de servicio y compromiso.
En el caso concreto del Profesional Asociado, este
debe tener una vocación de servicio donde se manifiesten
sus habilidades para la solución de problemas en el campo
de la comunicación, así como capacidad creativa aplicada en
la elaboración de mensajes orales y escritos para su difusión
en el entorno laboral, avalada por los conocimientos teóricoprácticos de su especial idad.
En el caso de la Licenciatura, los egresados deben ser
vinculadores de las actividades académicas , investigación
de la comunicación y su entorno social, enfatizando en
el currículum los estudios teórico-prácticos de los procesos
comunicativos, tanto en las actividades educativas como
laborales.
Con una modificación en el perfil de los egresados, puede
alcanzarse la formación de egresados capaces de competi r
en el mercado laboral nacional e internacional; implementarse
la vinculación escuela-empresa; crear una currícula flexible
que reduzca al mínimo el inevita ble índice de deserción; y
proporcio narle al alumno la oportunidad de ingresar al
mercado laboral como Profesional Asociado. Para ello, entre
otras cosas, debe instrumentarse la aplicación de la prueba
"collage board", que mide las habilidades del prospecto a
ingresar; y continuar la in vestigación realizada con una
nueva etapa encaminada a definir planes y programas, con
sus correspondientes objetivos y contenidos, para desarrollar
óptimamente los niveles propuestos.

('AJlACTCRJsncAS ~t:ct':,r.srrrt.\LL',"-T,úl fXPéRTOS

118\

"·
/iO',
~

"°"

42'-

-I0'4

)(11,

Conclusiones
Los resultados arrojados, lo mismo paso a paso que de modo
global, por todo el proceso de nuestra investigación, nos
permitieron llega r a las conclusiones de que es primordial
modificar el perfil de comunicador y comunicólogo, de modo
que se halle acorde con las nuevas tendencias de la educación
superior. Es necesario crear un perfiJ de alto ni vel técnico
dentro de la carrera: un Profesional Asociado, el cual nos

1 2 3 4 5 6 7 ; 910 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39

lll\

10',

Nota: El presente texto es un extracto de la tesis para obtener el g rado
de Maestría en Planeación e Investigación de la Comunicación,
presentada por las autora,.
1.- La facu ltad de Ciencias de la Comunicación de la UA1 L
entró hace cuatro años en un proceso de reforma curricular.

11!,

2 3 4 5 6 7 8 • 10 1112 13 14 15 16 17 18 19 20 212223 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39

�Big brother: del fenómeno a la fenomenología
LOGOS CC / TRATADO CIENTÍFICO DE COMUNICAC IÓN

t),

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logía

EL GRAN ESPECTÁCULO DE LA
"NUEVA FORMA DE HACER
TELEVISIÓN" HA TERMINADO.
EN SU LU GAR NO NOS QU EDA
SINO LA CERTEZA
DE Q UE INFINIDAD DE TEMAS
SIGUEN PENDIENTES
EN LA AGENDA SOCIAL,
P OLÍTICA, MORAL Y ÉTICA
DE NUESTRO PAÍS; Y QUE LOS
1V1EXICANOS SEGU IMOS
PREFIRIENDO, ANTES
Q UE E NFRJ1JNTAR N U ESTRA
REALIDAD CAÓTICA, PERDER
EL TIElVIPO EN UN EJERCIC IO
V OYEU RISTA DONDE EL
APREN DIZAJE F U E U NO:
FINGIR HOl\TESTIDAD
P A RA GANAR_TIEMPO
A LA HORA DE LA TRAICIÓN

L

POR LUIS AGUILAR MARTÍNEZ
1

L

1 2345678910

12 34 56 7 8 g

t 11121314-t5161718192021:22 2324 25 2627 2829 30 3132 33 34 35 36 37 38 39

füg bcoth« ha t,=;n,do y no tuvo, nun~, una
pizca de realidad_ Lejanas las promesas de los reality show
-si con la televisión enfrente estos pueden existir-y criticables
por lo demás, los mexicanos hemos presenciado no sólo un
simulacro, sino un sim ulacro lamentable. Y es que a estas
alturas, term inado el nuevo "gran concepto de
entretenimien to" de la televisión, El Big brother no es la
realidad sino un s imulacro mal dirigido, porque si bien la
gente recl uida durante varias semanas en una casa cerrada
por completo al mundo exterior es real, las caracterizaciones
hechas en sus personajes forman par te de una ficción.
Y cuando me refiero a ello no hablo solamente de
la posibi lidad de q ue haya un g uión o determinadas
instrucciones de la producción para con los habitantes de la
casa, sino a la afección que en cualquier persona genera la
omnipresencia de miles de ojos observando la conducta y
los acontecimientos de que forman parte. Desde este momento
- la cámara en vigilia- nadie puede actuar de manera natural.
Nadie puede negar - ni quiero- que el programa ha
generado una expectación notoria en la sociedad mexicana,
pero tampoco podemos esconder -tampoco quiero- que ello
parte más de una estrategia de mercado, un producto del
frenesí de los medios o, en el mejor de los casos, de un afán
extravagante de estar al día en las cosas triviales, a falta de
aguante ante los también lamentables acontecimientos sociopolíticos del país.
Y aquí es donde entra ya no el fenómeno como tal,
sino la fenomenología, que el diccionario de la lengua española
de Espasa Calpe, en su versión 2000, define como "(el) Estudio
descriptivo de la sucesión de los fenómenos y de un conjunto
de fenómenos y su sintomatología".
Por si dudas quedan sobre la irrealidad del fenómeno
central, están los productores, esos totems televisivos que
determinaron lo que habríamos de ver durante los 106 días
que duró el programa; es deci r, el ojo de Big brother -el
público- nunca dominó absolutamente nada: fue siempre la
televisión -y los productores- quienes determinaron
conductas; exasperaron o tranquilizaron el entorno;
determinaron los segundos de fama que per tenecían a cada
uno de los personajes; y elaboraron, desde luego, la mejor
motivación para los concursantes: dinero, fama, notoriedad
gratuita; y para los espectadores: encontronazos verbales
violentos, intrigas, complots, semidesnudos y acercamientos
románticos o sexuales.
Lo que a mí me ha resultado más interesante de
Big Brother entonces -y por obvias razones- no es el programa
en sí -tuve que seguirlo haciendo un esfuerzo de disciplina
porque este artículo estaba planeado-, sino lo que nos puede
decir sobre los demás. El programa encierra para los mexicanos muchas lecciones más allá de lo obvio, que es el hartazgo ante el desgaste de los programas y esquemas televisivos
tradicionales; y la búsqueda de distractores ante una realidad
que por momentos -cada vez más frecuentes- parece ficticia.

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�Big brother: del fenómeno a la fenomenología

Aguilar Martínez

El fenómeno, en cualquiera
de sus acepciones, es intrascendente.
Lo trascendente es su fenomenología
y tantos porqués que encerramos
como sociedad

Más allá de la estrechez de miras de Televisa, Big
brother es entonces una suerte de parodia -voluntaria- de
la comunicación. Frente al desgaste de los estilos tradicionales,
establecidos sobre una ficción ya sin asombro ni conmoción,
la experiencia de personas hasta ese momento anónimas
ratifica cierto interés de la gente por la gente misma, la gente
cotidiana, ordinaria; y los prod uctores han aprovechado esta
cotidianeida&lt;l agregándole al platillo la presencia de las
cámaras.
Lamentablemente - más para los productores- el
desgaste de los estilos tradicionales de "hacer televisión"
tienen poco qué ver con el estilo mismo. Lo que lo mata es
la televisión propia. Si en un principio observar a los habitantes
de la casa pudo ser cuando menos morboso, la televisión
devora todo de manera tan implacable que ver a diario a las
mi~mas personas, sin más horizonte que el "ojo interventor",
deJ3 de ser interesante en pocas semanas.

Aunque fue público a medias, no por ello fue mentira:
ciertamente, Televisa tuvo que ofrecer garantías de una
preselección de las escenas que se llevaría al público, surgiendo
así el primer tamiz y la primera muestra clara de que nada
iba en serio con el programita. Y lo hizo, desde luego, no
por las preocupaciones del tele auditorio ni el respeto a las
leyes -sociales o morales-, sino para cont_ener la sang ría
publicitaria que amenazaba su gran negoc10. Desde luego
esta postura es opinativa, pero no de censura, con lo que
tampoco estaríamos de acuerdo, porque sería una forma más
de atentar contra los derechos de los ciudadanos mexicanos.

1

1 1

Li

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1

Libertad de televisión y conservadurismo
A] nacimiento de Big Brother, en México se levantó
una enorme polémica en torno a la inmoralidad, moralidad
o amoralidad de exacerbar el ánimo voyeurista de los
mexicanos; a la invitación, dijeron las voces críticas, de la
intromisión en las vidas privadas de los unos para con los
otros.
Hubo, con ánimos aparentes de exageración,
quienes evocaron los programas de gobierno propuestos
-y afortunadamente fracasados- por el gobernador de Nuevo
León, quien al principio del sexenio hablaba de la posibilidad
de "espiarnos" unos a otros, en aras de la seguridad de
todos, y luego hacer denuncias anónimas, lo que sin duda
habría creado una serie de rencores y sospechas que anularían
la buena vecindad y que, además, hubiera exacerbado el
ánimo voyeurista o espía en los nuevoleoneses. Igual se
comparó el afán espiatorio con el programa de gobierno de
Morelos -gobernado por el panista Sergio Estrada Cajigaldonde sí se realiza el espionaje anónimo bajo el lema "En
Morelos, todos cuidamos de todos". Quizá e ra una
exageración; quizá no tanto.
.
Pasado el ánimo de quienes buscaban ganancias
políticas, siguieron los intelectuales, los editorialistas, los
comunicadores de las secciones de espectáculos, los
periodistas culturales y, no podían faltar, la reacti vación
del pehgrosísirno activismo conservador de distintos grupos
sociales y empresariales. La reacción de Televisa fue,
simplemente, de autodefensa corporativa. Estaban seguros
que los gritos de las cúpulas de poder económico, como
Banamex, Pepsico y Kimberly Clark, acaudilladas por Bimbo,
de don Lorenzo Servitje, serían efimeras. Y así fue. Pero el
escándalo entre las compañías les sirvió a los empresarios
para una cosa: recordarle a T elevisa que su papel es ser
medio entre las firmas y la sociedad. Nada más. Y la
prepotencia de Emilio Azcárraga ha tenido, así sea
momentáneamente, un paréntesis de bochorno.

Pero tanto debate, lamentablemente,
se perdió en nada porque nadie tuvo el valor
-desde las esferas del poder- de ponerle
el cascabel al gato: abrir la discusión
en torno a nuestras obsoletas leyes
en materia de comunicación. El poder
político, en este tenor, le tiene miedo
al poder económico; y el poder económico
no puede hablar porque algunos empresarios
atrincherados en el grupo "A favor de lo
mejor" son beneficiarios o, al menos, socios
comerciales de un régi1nen de concesiones
fincado en la discrecionalidad
y los favoritismos

~3456789101112

14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39

�Aguilar Martínez

Parafraseo al gran filósofo español, Femando
Savater, quien cuestionado al respecto dijo,
palabras más, palabras menos,
que el problema no es el encierro
ni 1~ inmoralidad o amoralidad del proyecto,
smo el vacío impresionante de las vidas
escogidas. Otra cosa sería, dijo, un "Big
brot:her" donde estuvieran durante
ese tiempo, compartiendo los días, Platón,
Sócrates, Schopenahuer, Balzac

Bueno, algo bueno dejarían, sin duda. Y mucho más
de las presunciones moralistas de Rocío· los áni mos
caudillistas de Patricio Zambrano, el h;bitante más
sospechoso de la casa; o las pretensiones artísticas de Verónica.
Pero Big brother no busca -por lo menos no
claramente- ni la moral ni la inmoralidad. Buscó, fallidamente,
imponer como brillante un nuevo concepto de televisión que
naufraga en la antítesis de todo lo que propuso. No creo que
haya aportado nada nuevo, ni que revolucione absolutamente
~ada'. ni que_ sea inmoral - aun bajo la visión limitada de la
1gJes1a católica y la derecha mexicana-.

L

l

u

El esquema publicitario
Como comunicadores, el aspecto de la mercadotecnia
y la publicidad es un asunto que nos atañe. Nadie puede decir
que éstas haya~ sido áreas débiles del proyecto Big brother.
Por el contrano, creo que son las que Jo han mantenido
donde estuvo durante las semanas de transmisión.
_ _ Desde mucho antes que iniciara el programa, los
publ1c1stas de la campaña inicial lograron que casi todo el
mu~do habl~a d~ él. De estos cerebros -brillantes, hay que
decrrler- surgio la idea de convertir el programa en un atentado
a la moral, exacerbando a la derecha como promotores
caut_1vos desde la prohibición, preparando desd e luego
preVJamente la meJor defensa posible, porque era una defensa
desde un ataque que con scientemente propiciaron.
Y ante los intelectuales y la sociedad media pensante
la cosa no fue peor. El programa log ró penetrar desde antes

Big brother: del fenómeno a la fenomenología

_ _de estar al aire en grupos o segmentos de audiencia
que ~mgmalme~t~ no verían un programa como ese, porque
los líderes de opuuón de esos grupos o segmentos de audiencia
le ?icie~on _publi&lt;:id_ad gratis. Académicos, investigadores
umv~rs1_tanos, religiosos, políticos, periodistas y profesores
conv1rt1eron el_ tema ~n, señal de pertenencia de grupo,
pretexto de plática. Quiza la mayoría hablaba en contra del
proyecto de Televisa, pero lo importante es que estuviera
en todos los segmentos. Y ahí estaba: hasta en las
conversaciones diarias de nuestros intelectuales. Los
publicistas cumplieron.
_ Cumplieron, al grado de que participaron 152 mil
mexicanos en el concurso de selección, mismo que se hizo
vía te_lefónica con un costo de 20 pesos por minuto.
Supornendo que tal registro durara tres minutos por persona,
nos ofrecería este cálculo que cada individuo pagó alrededor
de 60 ~sos por s~ sola inscripción. Así, llegamos a la cifra
d~ trámites de registro, para dar un ejemplo: 9 millones 120
m~l pesos. Y !o que vino después. El premio final de 2.5
millones, por cierto, se recuperó tres veces sólo en los trámites
de registro.
La aniquilación de la diferencia
Pero nuestra acotación del subtítulo anterior renació
apenas u_na~ semanas de~pués de estar el programa al aire.
El aburrimiento y el desinterés de las personas lastimaron
el raiting, al grado de incrementar los premios por llamadas
p3:a expulsión de 40 a 100 mil pesos. Para colmo, con la
pnmera y la tercera expulsión, la visión de la sociedad
mexicana cambió radicalmente, porque descubrió en esos
fen~menos,la aniquilación de la diferencia y el aprecio por
la htpocrcsia.
_
Con la_salida de Den!sse, primero, quedó claro -y
quienes_ la nommaron para deJar la casa lo explicaron- que
en medw de un statu quo tan fuerte lo que no sobrevive es
la diferencia, y aunque nos duela ello explica teórica y
perfectamente el estado de nuestros indígenas o la matanza
de Aguas Blancas. Pues bien, esta chica tapatía era sin duda
la que m?straba signos mayores de una cultura personal que
no combmaba con la del resto de los habitantes. La chica es,
de?~ decirlo, morena, la _me~os guapa, con gustos por la
mus1ca grupera, s:cretana, s111 gran capacidad oratoria y
sumament: emotiva. En los conceptos sociológicos y
antropológicos de la auto engañada clase media mexicana
sería, con es~ leti_-as, u_na naquita. La mejor explicación que
sobre s u nommac1ón dieron los demás habitantes de la casa
fue que_nadie la respetaba y con ello le hacían daño; y entonces
prefirieron saca rla que aprender a respetarla.
.
El ter~er caso no fue menos notorio. Azalia, una
muJer construida por la televisión como villana tenía el
"gran d~f~to" de decir las cosas de frente. Quizá la ~ociedad,
c?mo d_ma T. S. Elliot, no está preparada para tanta -ésta
s1- realidad. Se le tachó entonces de conílictiva, de generar

a 23,24 25 2&amp; 212s2930 31 a2 33 34 35 36 31 a&amp; 3

tensiones y provocar molestias. Fue nominada. Con el paso
del tiempo y el avance de los capítulos, algunos se dieron
cuenta que Azalia era, pese a su estilo rudo, hones ta; y que
no acostumbraba callarse sus opiniones. Permanecieron en
la casa, sin embargo, personas como Patricio o Verónica, y
éstos sí, efectivamente -lo vimos en la televisión- eran capaces
de dar un beso y, a la media vuelta, hablar mal del depositario
de ese gesto afectivo.
El escándalo más reciente que vino a desbaratar
toda la credibilidad en Big brother -si tuvo alguna- fue un
certero golpe de Televisión Azteca, que en el ardor de la
pérdida del raiting se dio a la tarea de encontrar los prietitos
del arroz. El SO de mayo, en el programa Ventaneando, el
conductor Daniel Bisogno dio a conocer una carta, impresa
en hoja membretada de Big brother, y que supuestamente
llegó de for ma anónima a las oficinas del programa de la
televisora del Ajusco. En el documento, una persona de
nombre Alejandra Herrera, presuntamente del departamento
de relaciones públicas con los medios de comunicación, le
hacía detalles a otro funcionario de la producción. Ahí le
detallaba la estrategia para designar al habitante de la casa
que haría el intercambio con el programa Gran hermano,
de España. En la carta se citaba que se trataría de iníluir
para que Eduardo, el Doc, fuera el que hiciera el viaje. Decía
Herrera que la mejor forma de hacerlo era propiciando que
se le ~ominaría_fren_te a alguien débil, y sugería a Carla; y
que s1 las nommac1ones no lo beneficiaban, se tomaran
nominaciones pasadas, es decir, proponía una vil trampa; un
engaño al televidente. Finalmente ocurrió y Eduardo se fue
a España.

fácilmente, pues en principio había pedido a la producción
aclarar su orientación sexual a sus compañeros desde el
primer día. Lo más grave del documento, finalmente, fue la
designación anticipada del ganador, porque la carta sugería
que debería ser el mismo que realizara el viaje de intercambio
a España, lo que Herrera supuso fácil -en la carta- dada la
popularidad interna y externa de que gozaba el D oc.
Lo que volvió toda esta información en posiblemente
veraz no fue su aparición pública, como el silencio que guardó
Televisa al respecto, porque si bien sus programas de chismes
siempre responden a las acusaciones de la casa de enfrente,
esta vez no dijeron nada. Y no sólo eso: sino que empezaron
a obrar en contrario y, una semana después, Eduardo saldría
nom_inado por una razón en común, según quienes lo
nommaron: porque nunca había estado nominado. Pero lo
más evidente vino después, porque en el colmo de la
"volatilidad de las preferencias de la sociedad" que veía el
programa, Eduardo fue expulsado por las llamadas del
público, cuando apenas una semana antes encabezaba las
listas de popularidad para ganar el gran premio. Sospechoso
cambio, cuando menos.
Debate contra debate
_
~ig Bro~her trató infru~tuosamente -sigo espiando
a m1 vecino- saciar las perversiones de nuestra sociedad
mexicana, como el voyeurismo y el exhibicionismo, entendidos
como perversiones de ver con delectación las escenas
cotidianas o eróticas realizadas por otros; y como la tendencia
p~tológica de ~evelar o destacar rasgos peculiares de sí
mismo, respectivamente. No pasó de eso, ni de un intento.
No pretendí nunca participar en debates para salvaguardar
1~ moral de una ci udadanía que no es indefensa, porque no
pienso tratar a los adultos como niños. Estuvimos durante
este tiempo ante un simple fenómeno de entretenimiento
televisivo.
_E:so sí: si quisiéramos un verdadero reality show,
con anál1s1s del comportamiento humano, quizá podríamos
buscar una conexión satelital permanente con el Penal de
Almoloya de Juárez o el Tutelar para menores de Nuevo
León. ~ría interesante ver la cotidian_eidad del Mochaorejas,
la realidad de los narcos tras las reJas; o la vida diaria de
Julito Castrillón, enfrentando no sólo la cárcel sino sus
demo~ios y fantasmas. Lo que por ahora ha producido
Tel_ev1sa_ es u? espectác,ul? subdesarrollado, sin experimento
socio, ps1co rn antropolog1co. Es tan manipulada esa realidad,
que el show no pasa de ser un insulto a la inteligencia del
espectador.

Como estrategia de mercado, en esa misma carta,
se proponía ~ue la periodista Adela Micha preguntara al
Doc, ya designado como Big brother viajero, sob re s u
homosexualidad, algo que suponían Eduardo aceptaría

28-29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39

�Las falacias de la verdad. Medios, campañas politicas y equidad
- - -- -- -- - -- -

L OGOS CC / TRATADO CIENTÍFICO DE C O M U NIC A C IÓN

"'fines de febreco de

Las falacias
1

ea

campañas políticas

1

1

1999,

el g rnpo po!ftieo "Los

Amigos de Fox" difundió en internet el resultado de una
encues ta realizada por la empresa Alducín y Asociados,
hecha para el periódico El Universal, a escala nacional, sobre
las preferencias electorales de los ciudadanos en torno a los
precandidatos d e los distintos par t idos políticos a la
Presidencia de la República, entre los que estaban: Vicente
Fox Quesada, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Fra ncisco
Labas tida Ochoa, Miguel Alemán Yelasco, Carlos Medina
Plascencia, Manuel Bartlett Díaz, Roberto Madrazo Pintado,
Porfirio Muíioz Ledo, Manuel Camacho Solís, Andrés Manuel
López Obrador, Cecilia Soto, José Ángel G urría, Esteban
Moct ezuma Barr agá n y Jo r ge Go n zález T orr es.
Sin pretender un estudio para descubrir si los medios de
información influyeron en esas preferencias electorales, es
importante investigar cómo fue la info rmació n que
difundieron de cada uno de ellos los periód icos El o rte y
Diario de Monterrey, -hoy Milenio Diario de Monterreyque son los de mayor circulación en Nuevo León, durante
los meses previos a dichas encuestas. Es tos periódicos
sostienen, en sus respectivos Manuales de Estilo, que deben
difundir una información equilibrada, recurriendo a múltiples
puntos de vista.
En concordancia con el planteamiento del problema, se
elabo raron los siguientes objetivos de investigación:
· Conocer si ofrecieron equidad info rmativa los periódicos
El Norte y Diario de Monterrey de cada uno de los posibles
precandidatos a la Presidencia de la República para el año
2000.

Equidad
LI

POR FRANCISCO JAVIER ZAMBRANO
L
LI

· Disting ui r los temas q ue más destaca ro n los periódicos
sobre cada uno de los precandidatos.
· Identificar las fuentes informativas a las que recurrieron
los periodistas de los diarios analizados, para conformar la
información seleccionada que difu ndieron de los precandidatos
a la Presidencia de la Repúbl ica.
· Conocer si los pe riódicos a nalizados obtuv ieron la
información mediante la implementación de rutinas de trabaj o
o a través de otros sistemas de recolección de información.

La Sociología de la Producción de mensajes considera
qu e las info rmaciones q ue pro porcionan los med ios de
comunicación, no es o bjetiva "porque no hay nadie que sea
un observador objetivo de la realidad" (Shoemaker y Reese,
1995, p: 5), ni una ven tana al mundo, noción implícita en el
concepto de "periodismo objetivo" (Hernández, 1997, p: 2 17);
n! un espej o de la realidad (G omis, I 991, p: 17); sino como
dice Ag udelo ( 1996, p:83): "Lo q ue hacen las noticias no es
reflejar esa rea lidad social, sino una representación de la
misma, una forma de reconstruirla socialmente, de representar
el acontecer".
Entender así la noticia es concebirla como "producto

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J.3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16

social", es reconocer que los mensajes no son el resultado
de voluntades individuales, sino de procesos sociales., "aunque
a veces es difíci l porque los medios de comunicació n se
presentan como meros transmisores de noticias" (Rodrigo
Alsina, 1989, p. 37).
Entendida asf la información, como un "producto social",
la pregunta clave de esta perspectiva, dicen Shoemaker y
Reese ( 199 1, p. 1) es "¿Qué factores in ternos y ex ternos de
las organizaciones de medios afectan el con tenido de los
mensajes?".
Los seguidores de esta corriente teórica consideran
que en la preparación, elaboración y presentación de las
info rm acio nes confluyen un conj un to de facto res o
condicionantes q ue deben de estudiarse de maner a
concatenada, porque actúan y le son comunes a todas las
ins tituciones de medios. Estas determinaciones las clasifican
en tres niveles:
Las profesionales, donde se contempla la edad, el
sexo, la clase social, la ed ucación, la orientación religiosa, la
actit ud política per onal y los va lores profesionales de los
periodistas (repor teros, editores, coeditores y directivos).
Las organizacionales, que incluye las rutinas de trabajo y el
tamaño de las orga nizaciones. Y las institucionales, q ue
abarcan las fuentes de información, las campañas de relaciones
públicas, las organizaciones informativas, los anuncian tes,
los accionis tas, los g ru pos de presión, el gobierno, la
competencia y la tecnología.
Debido a que la presente investigación se enfoca a
los me nsaj es relacionados con la información q ue
proporciona ro n los per iódicos E l Nor te y Diario de
Monterrey, la técnica de investigación seleccionada para
r ealiza r e l es tu d io es la de l anál isis de contenido.
Según la t radicional definición de Berelson (1952),
el análisis de conten ido "es una técn ica para estudi ar y
analizar de manera objetiva, cuan titativa y sistemática, el
contenido de la co municación"; mientras que la definición
q ue lfrippendorff da ( 1997, p. 28) es la de que se t rata de
una "técnica de investigación para hacer infer encias válidas
y confiables con respecto a su contexto". Para realizarlo se
siguieron los pasos propuestos por Hernández, Fernández
y Bautista ( 1998, pp: 305-309).
Los periódicos seleccionados, del universo de d iarios
q ue se difunden en el área metropoli tana de la ciudad de
Monterrey, fueron El Norte y D iario de Monterrey, por ser
los de mayor tiraje en la localidad.
El período tempo ral qu e se d ecidió anal izar es tu vo
comprendido entre el primero de octubre de 1998 y el 31 de
d iciembre de ese mismo afio.
Esta selección obedece a q ue son los meses previos
a la encuesta de Alducín y Asociados; y cuando ar recian las
campafias de alg unos precandidatos o se seíialan a otros con
posibilidades de er candidatos por los diversos partidos.
El tipo de muestra fue de dos semanas compuestas

1819 20 2122232425 2627 28 29 30 313233 34 35 36 37 38 39

�Las falacias de la verdad. Medios, campañas olíticas

equidad

Zambrano

a leatorias.Los días seleccionados fueron los
domingos 18 de octubre y 8 de nov_iembre; los lun~~ 2 y 23
de noviembre; los martes 10 de noviembre y 1 de d1c1embre;
los miércoles 2 1 de octubre y 2 de diciembre; los jueves 19
y 26 de noviembre; los viernes 1 S y 27 de noviembre; y los
sábados 3 1 de octubre y 21 de noviembre, para ambos
periódicos.
La unidad de análisis fueron todas las informaciones,
de cualquier t ipo, que se referían a esos personajes políticos.
En esta codificación se previeron las siguientes eventualidades
para atenderlas con atingencia: Si la nota se publicó en la
primera página y continuó en otra, se le consideró como dos
notas, una de primera página y otra de interiores. Lo mismo
para cualquier otra información. Si en una información, ya
sea nota informativa, reportaje, articulo de opinión, etc., se
citó o enjuició a más de un candidato, se hizo una hoja de
codificación para cada uno de ellos. Si únicamente se les
mencionó solo o junto con otros, sin enjuiciarlos o hacer
una cita explícita de ellos, no se les consideró para hoja de
codificación. Si en la información se citan varias fuentes, se
consideró como fuente a la que se mencionó primero. Si hay
varios tópicos, también al que se citó primero. En cuanto a
la tendencia, si los comentarios son variados, se considerará
a la que haga mención el encabezamiento.
Las categorías con que se trabajó fueron: ubicación
de la información, página, tamaño, gé~ero perio?ístico,
ilustraciones, propaganda, fuente, personaJe, tendencia, tema
y procedimiento. La confiabilidad fue del .94 por ciento, con
el método de la reproducibilidad (Krippendorff, 1997, p: 194),
con codificador es estudiantes de nivel li cenciatura.

plantearon las siguientes hipótesis de trabajo:
H 1: Los periódicos El Norte y Diario de Monterrey
de la ciudad de Monterrey ofrecieron equidad informati va
a sus lectores con respecto a los posibles precandidatos a la
Presidencia de la República.
H2: Los temas que más destacaron estos periódicos
fueron: política y economía/comercio, más que otros ternas.
H 3: Los periódicos mencionados obtuvieron las
informaciones sobre los precandidatos más de fuentes oficiales
que de las no oficiales.
H4: Los periódicos El Norte y Diario de Monterrey
obtuvieron la mayoría de las informaciones a trav_és de
procedimientos rutinarios de trabajo y no mediante
procedimientos no rutinarios de trabajo.

Cantidad de notas •

Análisis y discusión de res ultados
Para comprobar la primera hipótesis se estudiaron
las categorías: número de informaciones, el espacio asignado,
la página, la ubicación, el género periodístico y la tendencia
de las mismas. Des pués, en cada una de las categorías, se le
asignó un valor a cada uno de los precandidatos que va del
uno hasta e l siete, de acuerdo a cómo se le destacó (el uno
se le asignó al que fue más destacado en esa categoría, el dos
al que le siguió y así sucesivamente).
Con los seis valores obtenidos de cada uno se aplicó
la prueba estadística Análisis de Varianza en una Dirección
por Rangos, de Kruskall-WaJJis, para determinar si hubo
diferencias en cuanto a las informaciones que cada periódico
difundió sobre ellos.

El Diario de Monterrey

Puntaje asignado •

Barra lzquiera

Barra Derecha

Cantidad de notas •
Puntaje asignado •

Barra lzquiera
Barra Derecha

L
Ll
Fox Cárdenas Labastida Barlen Madrazo

López O. Gurría

El Norte
Cen1íme1ros cuadrados •
Puntaje asignado •

orte y Diario de Monterrey

El Diario de Monterrey

Bana 1,.quiera

Centímetros cuadrados •
Puntaje asignado •

Bana Derecha

Barra !,quiera
Barro Derecha

., _, ~'11. J¡• ,JI,""11, ,. 1,~ 1, ,JI, "' 1, I,
rn

Tabla I Cantidad de notas para cada candidato en los periódicos El Norte y Diario de Monterrey

El Norte

Tabla 2 Espacio asignado a cada precandidato en los periódicos El

Pox Cárdenas Labastida Barlen Madrazo

López O. Gurría

Fox

Cárdenas

Labastida

Barlcn

Madrazo

Lópcz O. Gurria

En cuanto al número de informaciones, se encontró
que El orte, en la muest ra estudiada, difundió 16
informaciones de José Ángel Gurría; 12 de Vicente Fox
Quesada; nueve de Manuel Bartlett Díaz; siete de Cuauhtémoc
Cárdenas Solórzano y Andrés Manuel López Obrador,
respectivamente; y cuatro de Francisco Labastida Ochoa y
l~ob~rto Madrazo Pintado, respectivamente, por lo cual,
s~gu1endo ese orden, se les asignó un rango del uno al siete.
Esto es, a José Ángel Gurría se le asignó e l uno; a Vicente
Fox Quesada el dos; a Manuel Bartle tt Díaz el tres; a
C_uauhtérnoc Cárdenas Solórzano y a Roberto Madrazo
Pmtado el cuatro; y a Francisco Labastida Ochoa y Andrés
Manu e l López Obrador e l cinco ( Ver Tabla I ).
.
~or s u parte, El Diario de Monterrey le dedicó 15
111forrnac1ones a José Ángel Gurría; cinco a Andrés Manuel
López Obrador; cuatro a Francisco Labasticla Ochoa; tres a
Vicente Fox Quesada y a Manuel Bartlett Díaz; y dos a
C~1auhtémoc Cárdenas So,lórzano y a Roberto Madrazo
Pmtado. Por lo que a José Angel Gurría se le asignó el uno,
a Andrés Manuel Lópcz Obrador el dos, a Francisco Labastida
O~hoa el tres, a Vicente Fox Quesada y a Manuel Bartlett
D1az el cuatro; y a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y a
Roberto Madrazo Pintado, el cinco.
En cuanto a la categoría de Centímetros se encontró
que e~1 el periódico El orte, el primer lugar en cuanto a
espacio asignado lo ocupó Manuel Bartlett Díaz con cinco
~rnl 342 ~entímetros cuadrados, (lo que signiryca que hubo
111formac1ones amplias de él); seguido por José Angel Gurría,
con cuatro mil +55 cm2; Vicente Fox Quesada, con dos mil

Fox

Cárdenas Labastida

Barlett

Madrazo

J~
,
López O. Gurría

279 crn2; Andrés Manuel López Obrador, con mil
819 cm2; Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, con mil 258 cm2;
Roberto Madrazo Pintado, con 729 cm2; y en último lugar
Francisco Labast!da Ochoa, con 419 cm2 (Ver Tabla 2).
En ese 1rnsrno orden, corno en la categoría anterior,
se le otorgó el rango del uno al siete, por lo que el número
uno se le asi~nó a Manuel Bartlett Díaz; el dos a José Ángel
Gurría; a Vicente Fox Quesada e l tres; a Andrés Manuel
López Obrador el cuatro; a Cuauhtérnoc Cárdenas Solórzano
el cinco; a Roberto Madrazo Pintado el seis; y el siete a
Francisco Labastida Ochoa.
Por su parte, en El Diario de Monte rrey el espacio
dedicado a cada uno de ellos casi es tu vo en la misma
proporción a, la cantidad de notas, ya que el primer lugar lo
ocupó José Angel Gurría, con 3 mil 434 crn2; seguido por
Andrés Manuel López Obrador con mil 384 cm2; después
Francisco Labastida Ochoa, con mil 023 cm2; Manuel Bartlett
Díaz con 745 cm2; Roberto Madrazo Pintado con 720 cm2;
Cuauhtérnoc Cárdenas Solórzano con 4•63 cm2; y por último
Vicente ~o~ Quesada, co n 4 58 crn,2 ( Ver Tabla2).
S1gu1e ndo es tos datos, a José Angel Gurría se le
asignó el uno; a Andrés Manuel López Obrador el dos; a
Francisco Labastida Ochoa el tres; a Manuel Bartlett Díaz
el cuatro; a Roberto Madrazo Pintado el cinco; a Cuauhtémoc
~árdenas Solórzano e l seis; y a Vicente Fox Quesada el
siete.
Con respecto a la página, como se aprecia e n la
Tabla 3, la mayor parte de las informaciones que se
presentaron en El orte de cada uno de los precandidatos.

J

2 3 4 5 6.7 p tff:f112: ta.'Pt 16 i61l ; 19202122 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39

1 2'3 4 5 6 7 8 9 1O 11 12 13 14 15 16 17 18 • 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39

�Zambrano

11 ., 1 l
lo

1

1

Ochoa, el 25 por ciento en página non y 75 por
ciento en par. Para Manuel Bartlett Díaz, el SS por ciento
fue en página non y 67 por ciento en rágina par. Y, p~ra
Roberto Madrazo Pintado, el 100 por ciento fue en pagma
par (Ver T abla s).
Por tal motivo, a Andrés Manuel López Obrador
se Je asignó el uno; a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano el
dos; a Vicente Fox Quesada y a Manuel Bartlett Díaz el
tres; a José Ángel Gurría el cuatro; a Fran~isco Labasti?a
Ochoa el cinco, y a Ro berto Madrazo Pmtado el seis.
Para fortalecer esta parte del estudio, se consideró
analizar la ubicación de las informaciones. Como se aprecia
en Tabla 4, en el periódico El Norte se encontró que las
informaciones de los precandidatos publicadas en primera
página se difundieron de acuerdo al siguiente orden: el 14
por ciento para Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano; el 13 por
ciento a José Angel Gurría; el 11 por ciento a Manuel Bartlett
Diaz; el 8 por ciento a Vicente Fox Quesada; mientras que
Francisco Labastida Ochoa, Roberto Madrazo Pintado y
Andrés Manuel López Obrador obtuvieron el O por ciento
de información de primera plana.
Con base en los resultados anteriores, a Cuauhtémoc
Cárdenas Solórzano se le asignó el uno; a José Ángel Gurría
el dos; a Manuel Bartlett Oíaz el tres; a Vicente Fox Quesada
el cuatro y el cinco a Francisco Labastida Ochoa, a Roberto
Madrazo Pintado y a Andrés Manuel López Obrador.
En la misma tabla se ve que en El D iario de
Monterrey se encontró que los precandidatos que apar ecen
en la primera página son Vicente Fox Quesada, Cuauhtémoc
Cárdenas Solórzano, Andrés Manuel López Obrador y José
Ángel Gurría. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano con el 50

fueron ubicadas en páginas pares; sin embargo,
Vicente Fox Quesada ocupó un mayor número de ocasiones
las páginas nones. Así, se estableció que el 42 por ciento de
las informaciones referentes a Vicente F ox Quesada se
difundieron en páginas nones y el 58 por ciento en páginas
pares. Para Cuauhtémoc Cárden_as Solórzano: el 14 por ciento
en páginas nones y el 86 por ciento en pá~mas pares,- ~ara
Francisco Labas tida Ochoa, el 100 por ciento en paginas
pares. Para Manuel Bartlett Díaz, el SS por ciento en páginas
nones y el 67 por ciento en páginas pares. Para Roberto
Madrazo Pintado, todas las páginas pares. Para Andrés
Manuel López Obrador, el 29 por ciento en páginas nones
y el 7 1 por ciento en páginas pares. Y para José Ánge_lGurría,
el g I por ciento en páginas nones y el 69 por ciento en
páginas pares.
Por lo tanto, a Vicente F ox Quesada, se le asignó
el uno; a Manuel Bartlett Díaz el dos; a José Angel Gurría
el tres; a Andrés Manuel López Obrador el cuatro; a
Cuauhtémoc Cárdenas el cinco; y a Francisco Labas tida
Ochoa y Roberto Madrazo Pintado el seis, a cada uno de
ellos.
Por su parte, en El Diario de Monterrey se encontró
que, con excepción de Andrés Manuel López Obrador que
tuvo 60 por ciento de sus informaciones en páginas nones
y el 40 por ciento en pares, para el resto la mayoría de las
informaciones se difundió en página par.
Así, qu edó establecido que para Vicente F ox
Quesada, el SS por ciento de la información le fue colocada
en páginas nones y el 67 por ciento en páginas pares. Para
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el 50 por ciento se ubicó
en página non y 50 por ciento en par. P ara Francisco

Tabla g Página en que se difundieron las informaciones de los precandidatos en los periódicos
El Norte y Diario de Monterrey

,....
El Norte

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El Diario de Monterrey
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1 .• 1 .
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Fox

Cárdenas

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Madrazo

López O.

Gurría

T abla 4 Página o sección en que se difundieron las informaciones de los precandidatos en los periódicos
El Norte y Diario de Monterrey

-

El Norte
Primera págma
Oua págma •
Punoaje asignado •

Barra lzquiera

Barra Centro
Barra Derecha

1..r1
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1
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Fox

-

El Diario de Monterrey
Primera pág.1n.1

Otta página
Punoaje asig,uoo

•
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.6 7 8 9 10 11 '12 13 14 15 16 17 18 19 20

Barlelt

,..,..

'""'·

.1
•

Labastida

ciento, Vicente Fox Quesada con el SS por ciento,
Andrés Manuel López Obrador con el 20 por ciento y José
Ángel G urría con el 7 por ciento.
Por lo tanto, a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano se
le asignó el uno; a Vicente Fox Que~ada el dos; a Andrés
Manuel López Obrador el tres; a José Angel Gurría el cuatro
y el cinco a Francisco Labastida Ochoa, Manuel Bartlett
Díaz y Roberto Madrazo Pintado.
Referente al género informativo, como se ve en
~abla 5, en El Norte para Vicente Fox Quesada, el 67 por
~•ento de las informaciones se difundieron en géneros
informativos y el SS por ciento en opinión. Para Cuauhtémoc
Cárdenas Solórzano, el 28 por ciento en informativos y el
72 por ciento en páginas de opinión. Para Francisco Labastida
Ochoa, el 50 por ciento en informativos y el 50 por ciento
en textos de opinión. Para Manuel Bar tlett Díaz, el 66 por
ciento en informativos y el 34 por ciento en opinión. Para
Roberto Madrazo Pintado, el 50 por ciento en informativos
y el 50 por ciento en la zona de opinión. Para Andrés Manuel
l!&gt;pez Obrador, el 72 por ciento en informativos y el 28 por
c~ento en editoriales. Y Para José Ángel Gurría, el 82 por
ciento en informativos y el 18 por ciento en artículos de
opinión.
Por lo tanto, a José Ángel Gurría se le asignó el
u~o; a Andrés Manuel López Obrador se Je asignó el dos; a
Vicente Fox Quesada el tres; a Manuel Bartlett Díaz el
c~atro; a Francisco Labastida Ochoa y a Roberto Madrazo
P1_n tado el cinco; y a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano el
seis.

J

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.,.

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1

'•
Madrazo

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1

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0%

'•1. r
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LópezO.

Gurría

r1~r-l..1

- 1

J•

LópezO.

Gurría

En cuanto al género periodístico al que acudió El
Diario de Monterrey para difundir las informaciones de cada
precandidato, tenemos que para Vicente Fox Quesada el 67
por ciento fueron en informativos y SS por ciento en opinión.
Para Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el 100 por ciento
fueron en informativos. Para Francisco Labastida Ochoa el
75 por ciento fueron en informativos y 25 por ciento en
opinión. Para Manuel Bartlett Díaz, SS por ciento en
informativos y 67 por ciento en opinión. Para Roberto
Madrazo Pintado, el 50 por ciento en informativos y el 50
por ciento en opinión. Para Andrés Manuel López Obrador,
el 100 por ci~nto en informativos y o por ciento en opinión.
Y para José Angel Gurría, el 47 por ciento en informativos
y el 5S por ciento en opinión.
Así, a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Andrés
Manuel López Obrador se les asignó el uno; a Francisco
Labastida Ochoa el dos; a Vicente Fox Qu~sada el tres; a
Roberto Madrazo Pintado el cuatro; a José Angel Gurría el
cinco; y a Manuel Bartlett Díaz el seis.
Y por último, la categor ía Tendencia de la
información, en El Norte, se tiene que el 50 por ciento de
las informaciones que se refirieron a Vicente Foz Quesada
le fueron positivas, el 17 por ciento negativas y el SS por
ciento neutrales. A Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano un cero
por ciento le fueron positivas, 86 por ciento negativas y el
14 por ciento neutrales. Para Francisco Labastida Ochoa, el
25 por ciento le fueron positivas, el 50 por ciento negativas
y el 25 por ciento neutrales. Para Manuel Bartlett Díaz, el
4+ por ciento le fueron positivas, el 22 por ciento negativas

�____ _ _ __ __ _ __ ___L_a_s_f:_al_a_c_ia:_s:_d.:_e.:. . .:. :l.a:__
ve.:..:r:_d:..:a:..:d:. :. .-=Me~campañas políticas y equidad

y el S4 por ciento neutrales. Para Roberto Madrazo Pintado,
el 25 por ciento le fueron positivas, el 50 por ciento negativas
y el 25 por ciento neutrales. Para Andrés Manuel López
Obrador, el 29 por ciento fueron positivas, el 29 por siento
negativas y 4S por ciento neutrales. Y para José An gel
Gurría, el 18 por ciento le fueron positivas, el 50 por ciento
negativas y S2 por ciento neutrales.
Por lo tanto, a Vicente Fox Quesada se le asignó
el uno; a Manuel Bartlett el dos; a Andrés Manuel López
Obrador el tres; a Francisco Labastida Ochoa y a Roberto
Madrazo Pintado el cuatro; y a Cuauhtémoc Cárdenas
Solórzano el cinco.
Por su parte, en Diario de Monterrey la tendencia de la
información con respecto a cada precandidato fue: para
Vicente Fox Quesada, 67 por ciento positiva y SS por ciento
negativa; para Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el 50 por
ciento positiva, no tuvo información negativa y 50 por ciento
fue información neutral; para F ranci co Labastida Ochoa,
el 25 por ciento fue de información positiva y el 7 5 por
ciento considerada neutral; para Manuel Bartlett Díaz, el
67 por ciento positiva y el SS por ciento neutral; para Roberto
Madrazo Pintado, el 50 por ciento positiva y el 50 por ciento
negativa; para Andrés Manuel López Obrador, el 40 por
ciento de la información fue positiva,,40 por ciento negati va
y 20 por ciento neutral; y para José Angel Gurría, el IS por
ciento de la información fue positiva, el 5S por ciento negativa
y el S4• por ciento neutral.
De los datos presentados se desprende que en este
periódico la mayoría de los precandida~os fueron presentados
positivamente y que sólo a José Angel Gurría le fue

desfavorable la información. Por lo tanto, a Vicente
Fox Quesada y a Manuel Bartlett Díaz se les asignó el uno;
a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y a Roberto Madrazo
Pintado el do ; a Andrés Manuel López Obra9or el tres; a
Francisco Labastida Ochoa el cuatro; y a José Angel Gurría
el cinco.
Así, en El Norte los valores obtenidos por Vicente
Fox Quesada fueron: 2, s, 1, 4, S y l ; los de Cuauhtémoc
Cárdenas Solórzano: 4, 5, 5, 1, 6 y 6; los de Francisco
Labas tida Ochoa: 5, 7, 6, 5, 5 y 4; los de M an uel Bartlett
Díaz: s, 1, 2, s, 4 y 2; los de Roberto Madrazo Pintado: 4,
6, 6, 5, 5 y 4; los de Andrés Manuel López Obrador: 5, 4, 4 ,
5, 2 y S; y, los de José Angel Gurría: 1, 2, S, 2, 1 y 5.
Al aplicar la prueba estadística Análisis de Varianza
en una Dirección por Rangos de Kruskall-Wallis, se encontró
que sí hay diferencias en cómo difundió este periódico la
información de los precandidatos, dado que el valor de la H
es de 28.24 y el valor de la Tabla D en Levin ( 1979), de
12.59, para un margen de error del .05. Esto es, que el valor
de H es mayor que el valor de la tabla D, por lo cual se
rechaza la hipótesis 1 que sostiene que sí hay eq uidad
informativa en dichos pe riódi cos sobre los posibles
precandidatos.
Pero esta prueba estadística no tiene la suficiente
potencia para decirnos con precisión cuál de dichos
precandidatos fue el mejor representado y quién le sig ue en
ese orden, por lo cual posiblemente aq uel o aqu ellos
precandidatos cuya media de los rangos obtenidos es menor
fue el mejor representado, y así s ucesiva mente.
Por lo tanto, en El Norte posiblemente los

Tabla 5 Géneros informativos que utilizaron los periódicos
El Norte y Diario de Monterrey para difundir las informaciones de los precandidatos.

El Norte

1

Pnmcra página .. Rarra l7.quter3
Oua página
8am Cenuo
Puntn¡e asignado • Bami D&lt;nxhil

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Cárdenas

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El Diario de Monterrey
Primera página •

Otra página •
Punta¡e asignado •

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Cárdenas

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Barlcn

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LópezO.

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J

123 4 56789 101112 ~3 415 1617 181920 21

23 24 25 26 27 28 29 30 313233 34 35 3637 38 39

T abla 6 Tendencia de la información que sobre los precandidatos difundieron los periódicos
El Norte y Diario de Monterrey

Precandidatos

El Norte

"°'

Positivas
Negativas •
Neutras •
Puntajc asignado o

Bam, 1
11am, 2

Barra 3

50%

17%

33%

Cárdenas

0%

86%

14%

Labastida

25%

50%

Bartlett

44%

Madrazo

Fox

67%

33%

0%

6

50%

0%

50%

2

25%

4

25%

0%

75%

4

22%

34%

2

67%

0%

33%

25%

50%

25%

4

50%

50%

0%

2

LópezO

29%

29%

42%

3

40%

40%

20%

3

Gurría

18%

50%

32%

5

13%

53%

34%

5

11am, 4

El Diario de Monterrey
Positivas !111 Barra 1
Negativas • Bana 2
NeutraS • Bana 3
Puntaje asig¡¡ado
Bana 4

precandidatos más favorecidos fueron Vicente Fox
Quesada y José Ángel Gurría, al obtener esos valores una
media de 2.SS; después Manuel Bartlett Díaz con una media
de 2.5; y ya más retirados, Andrés Manuel López Obrador,
con una media de 4. 16; Cuauhtémoc Cárdenas con 4.5;
Roberto Madrazo Pintado con una media de 5; y Francisco
Labastida Ochoa con una media de 5.SS.
. En el caso de El Diario de Monterrey, los valores
obtemdos por los precandidatos fueron: Vicente Fox Quesada:
4 , 7, 3, 2, S y 1; Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano: 5, 6, 2, 1,
1 y 2; Francisco Labastida Ochoa: s, s, 5, 5, 2 y 4; Manuel
Bartlett Díaz: 4, 4, S, 5, 6 y l; Roberto Madrazo Pintado: 5,
5, 6, 5, 4 y 2; Andrés Manuel López Obrador: 2, 2, 1, S, 1 y
S; y, José Angel Gurría: 1, 1, 4, 4, 5 y 5.
.
Al aplicar la misma prueba estadística Análisis de
Varianza en una Dirección por Rangos de Kruskall-Wallis,
se encontró también que sí hay diferencias en cuanto a cómo
este periódico difundió la información de los precandidatos,
al encontrar un valor de H de IS.OS y un valor de la Tabla
D de 12.59, para un margen de error del .05, esto es, que el
valor_ ? e H es mayor que el valor de la Tabla D, por lo cual
tamb1~n se rechaza la hipótesis 1.
. , . Siguiendo el mismo ra zona mien to que para el
per ~od1co El Norte, en el sentido de que el precandidato
pos1?lemente mejor representado es el que haya obtenido la
media menor de los rangos asignados, en El Diario de
Mo~terrey, por lo tanto, es Andrés Manuel López Obrador
posiblemente el mejor representado, al obtener una media
de 2.00; seguido por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano con
una media de S.00; Vicente Fox Quesada y José Ángel Gurría

con una media de S.SS; y ya más retirados Francisco Labastida
Ochoa, con una media de S.67; Manuel Bartlett Díaz con
una media de S.SS; y el peor representado es Roberto Madrazo
Pintado, con una media de 4.5.
Hipó tesis 2
Para demostrar la hipótesis que sostiene que Los
temas que más destacaron estos periódicos fueron: política
y econom(a(c?,mercio, ,r~1ás que otros temas, la categoría
tema se d1v1d10 en polítI~a y economía/comercio y otros
temas. Con los porcentaJes y proporciones obtenidos, se
obtuvo el mterv alo de confianza para la proporción
poblacional del 95 por ciento, como lo que se trata de
demost1:3r es que los temas política y economía/comercio
predomman sobre el resto, entonces el valor máximo de la
proporción de otros temas debe ser menor a .50 por ciento.
Como se ve en la Tabla 7, en el caso de El Norte
e l porcentaj e para la s ub categoría política
economía/comercio es del 85 por ciento; y la subcategoría
Otro a lean za el 15 por cien to, por lo cual el intervalo de
confianza de la subcategoría Otros temas cae entre .06 y .24,
es decir, que el porcentaje mínimo alcanzable por esta
s~bca tegoría es del 6 por ciento y el máximo de 24 por
ciento, con lo cual la hipótesis mencionada se confirma, ya
que la proporción poblacional no alcanza el 0 .50
Aunque en el caso de El Diar io de Monterrey (ver
la Tabla 7), los porcentajes no se encuentran tan
desbalanceados, la hipótesis referida también se confirma
ya que el intervalo de confianza para el 95 por ciento de l;
proporción poblacional de la subcategoría Otros temas, se

y

�Las falacias de la verdad. M edios, campañas políticas y equidad

Zambrano

es decir, que el porcentaje mínimo alcanzable es_ 16
por ciento y el máximo d e 48, por lo que la proporción
poblacional no alcanza el .50.

lt,

Hipótesis S
.
A fin de comprobar la tercera _hipótesis_que men~1ona
que los periódicos mencionados obtuvieron 13:&gt; informaciones
sobre los precandidatos más de fuentes oficiales que de las
no oficiales, la categoría Fuentes se dividió en ofic1al~s y no
oficiales. Con los porcentajes y proporciones obtenidos de
cada subcategoría se determinó el intervalo de confianza_ del
95 por ciento para las proporcio~es, como lo _que se qmere
demostrar es que las fuentes oficiales predominan sobre las
otras fu entes el valor máx imo que puede alcanzar la
proporción (p~rcentaje) para Fuentes no oficiales debe ser
menor a .50 (50 por ciento).
Como se puede ver en la Tabla 8, en el caso de El
Norte el 12 por ciento de las notas fueron sobre fu~ntes
oficiales y el 88 por ciento sobre Fuentes no oficiales.
El intervalo de confianza, por tanto, para la
proporción población de Fuen_tes ~~ oficiales cae entre .80
y .96, es decir, que ~l porcentaje m~mmo alcanzable es el 80
por ciento y el máx imo de 96 por c1ent?, P?r lo cual nuestra
hipótesis no se confirma para este p~nód1co, porque to~as
las probabilidades rebasan el 50 por ciento, lo que contradice
el criterio de que no lo debe rebasar.
En el caso de El Diario de Monterrey sucede lo
mismo, ya que los resultados son visibles. En este peri~ico
el 27 por ciento de las notas se refieren a fuen_tes oficiales
y el 73 por ciento a no oficiales, por lo que el intervalo de

T abla

7

co nfia n za para la proporción poblacio na l ~e
encuentra entre .58 y .88, es decir, que el mínimo porcentaje
alcanzable es de 58 por ciento y el máximo de 88 por ciento,
lo que también contradice el criterio que señala que no debe
rebasar el 50 por ciento.
. .
Pero es importante señalar que en arn~s penód~cos
los precandidatos, las fuentes oficiales, los par~1dos políticos
y los empresarios representan más del 60 por ciento de todas
las fuentes, lo que puede ser resultado de una m_ayor plur3;1idad
de los medios y sería preocupación de futuras mvest1gac1ones
comprobar si en la actualidad la mayoría ?e las fue!1tes a las
que recurren los medios para re~bar las mformac1ones son
las grandes organizaciones mencionadas.
Hipótesis 4
.
.
.
Para confirmar o refutar la h1pótes1s que sostiene que: los
periódicos El N?rte y D~ario de Mo~ terrey obtu".'ie:on la
mayoría de las mformac1ones a tr~ves de pro~ed_1m1entos
rutinarios de trabajo y no por medio d e procednruentos_no
rutinarios de trabajo, la categoría Procedimiento de ob~enc~ón
de la información de dividió en Procedimientos rutmanos
de trabajo y Procedimie~ tos no ru_tinarios de tra_baj o.
Después, con los porcentajes convertidos ~n proporciones
se obtuvo el intervalo de confianza poblac1onal del 95 por
ciento para la proporción Procedimientos,n? rutinarios de
trabajo, porque se parte de que el valor max1mo alca_nzable
para esta proporción no puede rebasar el .5?, ya que siempre
Procedimientos no rutinarios de trabajo será menor a
procedimientos rutinarios de trabajo.

T emas de las informaciones que difundieron los periódicos
El Norte y Diario de M onterrey de los precandidatos.

-1

El Diario de Monterrey

El Norte
Porcentaje
Proporción
Número notas

Ll

85'1.

.85

1wl

L

Ll

Tema

Política y
Econonúa/com.

Barra lzquiera
Barra Centro
Barra Derecha

15%

1

15

Otros
temas

9.

Porcentaje •
Proporción •
Número notas •

68'¼

~

11

.68

1

Barra lzquiera
Barra Centro
Barra Derecha

32%

n

Otros
temas

.32

1

Política y
Econonúa/com.

Tema

Tabla 8 Fuente a la que acudieron los periódicos El Norte y Diario de Monterrey para cubrir las informaciones
de cada uno de los precandidatos.

El Norte
Porcentaje •
Proporción •
Cantidad notas •

El Diario de Monterrey

88~.

1

12%

Fuente

.12

Oficial

1.

Porcentaje •
Proporción •
Número notas •

Barra lzquiera
Barra Centro
Barra Derecha
.88

~

Barra lzquiera
Barra Centro
Barra Derecha

J

No oficial

Como se aprecia en la Tabla 9, en el caso de El
Norte la proporción para Procedimiento no rutinario de
trabajo alcanza el .SO y Procedimiento rutinario de trabajo
el .70, por lo cual al obtener el in tervalo de confianza del 95
por ciento. Para la proporción de Procedimiento no rutinario
de trabajo se encontró que el valor mínimo alcanzable es de
. 18 y el máximo de .42, por lo cual la mencionada hi pótesis
se confirma, ya que el porcentaje máxi mo alcanzable para
P:ocedimiento no rutinario de trabajo no alcanza el 50 por
ciento.
La diferencia es más contundente en el caso de El
Diario ~e ~onterrey porque el porcentaje para la subcategoría
Proced1m1ento rutinario de trabajo fue del 100 por ciento y
para Procedimiento no rutinario de trabajo del O por ciento,
por lo cua l al aplicar la prueba estadística anterior, el máximo
va lor para el intervalo del universo poblacional para
Procedimiento no rutinario fue de .00, por lo cual la hipótesis
referida se confirma en este matutino.
Conclusiones
Aun y cuando los periódicos El orte y El Diario
de Mon_terrey cuentan con políticas explícitas para evitar el
predom1mo de una versión parcializada de la realidad, -como
son que sus reporteros acudan a fuentes diversas para cubrir
cad_a _suceso, que no se conviertan en voceros de grupos
poht,cos o _ec?nómicos y que tienen que investigar a fondo
lo~ acontec11111entos, ya que sus intereses son los de informar
b,~n, como las plasman en sus respectivos manuale de
e tilo-, los resultados de esta inves tigación demuestran que

Oficial

No oficial

Fuente

los periodistas de ambos matutinos no cumplieron
en lo fundamental con esas indicaciones.
En relación con la primera hipótesis que se formuló
en el sentido de que los periódicos El Norte y El Diario de
Monterrey difundieron una información equilibrada de cada
uno de los posibles precandidatos a la Presidencia de la
República Mexicana, se encontró que ambos matutinos no
cumplieron con ese objetivo, por lo cual se concluye que esta
hipótesis no se comprobó afirmativamente.
En el capítulo anterior se vio como sí hubo
diferencias sig nificativas en la cobertura informativa que
realizaron ambos matutinos de los posibles precandidatos
y que posiblemente _Vicente Fox Quesada y José Angel
Gurría fueron los rneJor es representados en el periódico El
Norte, al obtener una media menor, seguidos en orden
descendente por Manuel Bartlett Díaz, Andrés Manuel López
Obrador, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Roberto Madraw
Pintado y Francisco Labastida Ochoa, porque en ese mismo
orden se encontró la media para cada u no ele ellos.
~n el caso de Diario de Monterrey al que mejor representó
posiblemente fue a Andrés Manuel López Obrador, seguido
por Cua uhtémoc Cárdenas Solórzano, después Vicente Fox
Quesada y José Angel Gurría, y en el cuarto, quinto y sexto
lugar a Francisco Labastida Ochoa, a Manuel Bartlett Díaz
y a Roberto Madrazo Pintado, respectivamente, porque
también en ese mismo orden se encontraron las medias
obtenidas para cada uno de ellos.
La explicación a la situación anterior de acuerdo con la
teoría de la sociología de la producción de mensajes, es que

J

'i 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24

26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39

�Las falacias de la verdad. Medios, campañas políticas y equidad

si no se debe a inclinaciones manifiestas de estas instituciones
de medios por taJ o cual precandidato o partido políti~o, se
encuentra en factores in ternos y externos de la mis ma
ins titución, en las cuales pueden estar involucrad~s las
inclinaciones políticas de los periodistas (reportero, editores,
redactores y directores); o bien a_ fa~tores ex terno_s a la
institución, como podrían ser los acc1omstas, los anunciantes
o las mismas fuentes a las que normalmente acuden para
obtener la información, que influyen en el contenido de los
mensajes y ocasionan que un periódico se incline por
determinad o(s) precandidato(s) y el otr~, por_ ot1:o(s).
La misma teoría sostiene sobre la base de mvest1gac1ones
realizadas en Estados Unidos hace ya varios años, que los
medios masivos d e com unicación acuden a lugares ya
preestablecidos, burocratizados, a '\edes"! como die~ Siga!
o "rondas", como las llama Fishman. Es decir, a determmadas
fuentes informativas para obtener las informaciones,
principalmente a las oficinas de gobierno. _Si1~ embarg?, en
esta investigación se encontró que ambos penód1cos acudieron
muy poco a la s cons iderada s _fu e ~t es
oficiales(gubernamentales), ya que El orte acudió a ~1chas
fuentes para cubrir las informaciones sobre los precandidatos
en un 5% y El Diario de Monterrey apenas en un 3%.
Por lo tanto, la segunda hipótesis de trabajo que se
formuló - los periódicos El Norte y El Diario de Monterrey
cubrieron en mayor medida fuentes oficiales para realizar la
cobertura informativa sobre los posibles precandidatos, no
resulto afirrrativa en esta investigación. Sin embargo, los
datos obtenidos contribuyen a generar conocimientos en

cómo se obtienen hoy día las informaciones por los medios,
al menos en el contexto locaJ.
Los periódicos mencionados no obtu vieron la
información a través de diversas fuentes y otros métodos de
investigación, sino que acudieron a lugares preestablecidos,
a redes para obtener sus informaciones, donde ahora se
incluyen oficinas de organizaciones sociales y políticas de
importancia, como los partidos políticos, las ofi~inas de los
precandidatos, organizaciones empresa~ia les, e_t_c.
Actualmente, no sólo las oficinas de gobierno smo tamb1en
las organizaciones sociales y políticas importantes en México,
cuentan con oficinas de comunicación social que se encargan
de mantener una buena imagen de ellas a través de múltiples
actividades comunicacionales.
T omando en cuenta a las fuentes gubernamentales
y a estas organizaciones, ambos periódicos sí obtuvieron de
ellas la mayor parte de la información: El Norte en un 54%
y Diario de Monterrey, en un 68%. Por ello hay que estar
atentos en futuras investigaciones de este tipo, para verificar
s i la tendencia de los resultados es desplazar las fuentes
oficiales como principales fuentes informativas de los medios,
a las grandes organizaciones sociales, económi~s y polí~cas.
Estrechamente relacionado con las fuentes mforrnat1vas
a las que acuden los periódicos para obtener las informaciones,
se encuentran los procedimientos que utilizan para recabarlas,
porque las redes informativas son parte de las rutinas de
trabajo de los medios de comunicación. Si ambos matutinos
fueron con ecuentes con ofrecernos una variedad de puntos
de vista, también lo hicieron con la manera de obtener la
información.

Tabla 9 Procedimiento de trabajo que utilizaron los periódicos El Norte y Diario de Monterrey para obtener
la información de los precandidatos .

El Norte
Porcentaje •
Barra lzquiera
Proporción 111111 Barra Centro
Número notas • Barra Derecha

LI

El Diario de Monterrey
Porcentaje •
Proporción •
Número notas •
100'/4

Barra lzquiera
Barra Centro
Barra Derecha

1.00

J

L

Ll

0%

Rutinario

No rutinario

Procedimiento

Rutinario

.00

o

No rutinario

Procedimiento

J

2 3456789"101t 121314 f$16t1l18"1920212223 24 25

• 27 28 29 30 313233 34 3536 37 38 39

Así que la tercera hipótesis de esta investigación, que
sostiene que los periódicos El Norte y El Diario de Monterrey,
obtuvieron la información a través de Rutinas de trabajo,
tampoco quedó comprobada afirmativamente en este trabajo,
s iendo más claro el resultado en el segundo matutino.
De acuerdo a la clasificación que se hizo para div;dir la
obtención de las informaciones en rutinaria y no rutinaria,
se encontró que matutino El Norte la obtuvo de manera
rutinaria en un 56 por ciento. Que de los siete precandidatos
estudiados, sólo en los casos de Cuauhtémoc Cárdenas y
Roberto Madrazo la obtuvo de manera No rutinaria.
Por su parte el periódico El Diario de Monterrey, obtuvo
las informaciones de los precandidatos de manera rutinaria
en un 67 por ciento. Posiblemente, la refutación de la tercera
hipótesis se deba a que, en la subcategoría rutinaria no
incluimos a los articulistas fijos que tienen ambos periódicos.
Llaman la atención algunos datos encontrados en este
trabajo, que aunque no fueron motivo de análisis para esta
investigación, va le la pena comentarlos. Por ejemplo, la
mayo ría de las informaciones obtenidas de manera No
rutinaria por ambos periódicos, fue considerada como
negativa; por lo que es muy posible que los med ios de
comun icación se man tengan dentro de las "redes" de
info rmación que tienen establecidas cuando apoyen a
determinado actor político; y se salgan de ellas cuando
necesitan encontrar versiones contrarias a otro actor político.
Y ambos métodos los utilicen los medios de comunicación
como parte de su labor informativa.
Por lo cual se sugiere realizar investigaciones cuya línea
sea comprobar que los medios informativos acuden a
métodos No rutinarios para recabar las informaciones cuando
la orientación de las mismas sea negativa para determinado
actor político..
Fuentes informativas a las que acuden los reporteros y
el contenido de las informaciones, están estrechamente
ligados en las labores periodísticas. Como dice Fishman
( 1983, p. 1-0), "existen ciertos lugares estables donde ciertos
temas tienen su sede estable".
Así, si los periodistas necesitan informaciones sobre
determinados temas, ya saben a qué lugares estables (fuentes
informativa ) acudir para obtenerlas.
En cuanto a los temas q ue trataron las informaciones
analizadas en esta investigación, todo parece indicar que
responden más a los condicionantes internos y externos de
los periódicos estudiados, que a su política informativa
manifiesta en sus respectivos manuales de estilo, al afirmarse
la ~ua~ta hipótesis de investigación que sostiene que los
penód1cos El orte y Diario de Monterrey, resaltaron más
~os temas Política y economía / comercio en la cobertura
informativa que realizaron de los diferente preca ndidatos,
fue comprobada en ambos periódicos, con la necesaria
aclaración de que el tema política des tacó mucho más que
el otro.

Así tenemos, que en el periódico El Norte, el tema Política
alcanzó el 6 1 por ciento de los casos, seguido muy lejos por
el tema Economía/comercio, con apenas un 22 por ciento;
y más abajo el tema de Administración pública, con un 8 por
ciento. Los temas Seguridad pública, Fraude/ Corrupción y
otros, apenas alcanzaron un 2 por ciento.
En el caso de El Diario de Monterrey los resultados son
muy similares. El tema Política obtuvo también el 61 por
ciento; Economía/comercio el 29; y los temas Administración
pública, Movimientos sociales, Seguridad pública, apenas un
S por ciento.
T odo parece indicar, que para estos diarios el problema
central que hay que resolver en el país, es el político. Que
mientras no se resuelvan problemas tan importantes como
el narcotráfico, la inseguridad pública y la impunidad, el
resto de la problemática no serán resueltos, estableciendo
con ello el tema central de las campafias de los candidatos
a la Presidencia de la República.
Los resultados encontrados ---&lt;¡ue establecen la probabilidad
de desequilibrio informativo sobre los posibles precandidatos
y que resalten unos temas más que otros- fundamentan la
teoría de la Sociología de la Producción de Mensajes. Es
decir, comprueban afirmativamente la quinta hipótesis, aun
y cuando no se haya encontrado que ambos matutinos no
acudieron preponderan temen te a las llamadas fuentes oficiales
y tampoco hayan obtenido la información a través de la
llamadas rutinas de trabajo.
El análisis de contenido por sí solo, como única técnica
de investigación, como dice Lozano( 1993), no puede
determinar si el conjunto de condi cionantes internos y
externos a ambos periódicos fueron los que originaron los
resultados obtenidos en esta investigación, para ello se
requerirían estudios basados en la observación participante
y en la entrevista con los periodistas invol ucrados en esas
informaciones, que dieron datos desde otra perspectiva, pero
sí permite detectar patrones consistentes en el tratamiento
de la información q ue nos permiten, a su vez, realizar
inferencias, aunque sean limitadas, sobre el proceso de
producción por los que atravesaron.

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1 2 3 4 5 6 7 8 910 11121314 15 1617 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27

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-r= '\

Un caso de rutinas subvertidas en la televisión mexicana

POR FÁTIMA FERNÁNDEZ CHRISTLIEB

; 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38

8 9 10 11 12 1314 1516 17 1819 20 21 22 23 24 25 26 27 28

• 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39

�La responsabilidad de los medios: un caso de rutinas subvertidas en la televisión mexican~

t.lt

L

Ll

J

apro,dm,c;ón al tema de !, ,cspons,b;\;dad desde
y hacia los medios requiere, necesariamente, un marco
analítico en el que las tensiones puedan ser atrapadas de
alguna manera. Sin una mínima dimensión histórica y sin
una concepción de la sociedad no tiene sentido hablar de
responsabilidad. Hacerlo sería emitir percepciones particulares
desde las filias y fobias de un a biografía cualquiera.
Del siglo XX heredamos un caudal de reflexiones
acerca de las sociedades humanas y cientos de métodos para
analizar discursos. En los últimos treinta años se han
acumulado las propuestas para desentrañar específicamente
los discursos de los medios informativos. Algunas de es tas
han desplazado de su esfera de interés al todo social, y
comienzan a perderse en detalles acerca de las imágenes o
en nimiedades lingüísticas que aparecen en textos, sobre los
cuales ya nadie pregunta para que fueron redactados. En
algunos lugares la semiología parece haberse convertido en
entretenimiento sofisticado de investigadores escasamente
conectados a la realidad social.
En algunos países de América Latina, como
México, la academia produce una enorme cantidad de
materiales que sólo leen unos cuantos profesores y que
esporádicamente algún periodista recupera para armar una
nota interesante que se difunde en alg una sección o espacio
cultural. En nuestros países, por lo general y salvo
excepciones, el mundo de la universidad y el mundo de los
medios viven divo rciados. Las cúpulas académicas
menosprecian a los medios porque dicen no encontrar calidad
en ellos y los trabajadores de la información huyen del
leng uaje críptico de los investigadores. Son los estudiantes,
una vez que comienzan a trabajar en los medios, quienes,
con enormes dificultades, tienden momentáneamente el
puente entre ambos mundos.
Este libro intenta contribuir a que ese puente entre la
academia y los medios no ea momentáneo ni casual. Está
escrito desde el convencimiento de que ambos trazan buena
parte de las lineas que sigue la cultura contemporánea. Aquí
se pretende colocar reflectores sobre alg un as fuentes de
conocimiento que esclarece n el problema de la
responsabilidad. También se quiere mostrar que algunas
técnicas de análisis ayudarían a cobrar conciencia de errores
y omisiones frecuentes en los medios. Ig ualmente sería
deseable contribuir a despertar inq uietudes acerca de un
posible encuentro entre humanismo y tecnología informativa.
La obra de Norbert Elias funciona aquí como piso,
como marco social, como referente teórico para plantear
cuestiones sobre medios y responsabilidad. Además ele esto
se requieren otros auxilios metodológicos si se quieren
analizar situaciones concretas, como es el caso de los dos
primeros capítulos de este libro. Esos otros auxilios pueden
provenir, por ejemplo, del análisis del discurso, y se
entreverarán con las reflexiones teóricas de Elias. Ambas
cuestiones resultan indispensables para reflexionar sobre

medios y responsabilidad en el largo plazo.
Muy cerca de sus 70 años de edad, Eco hace un
ajuste de cuentas con su Tratado de semiótica general, que
escribió cuando andaba alrededor de los 40. Este ajuste y
revisión lo hace en uno de sus últimos libros: Kant y el
ornitorrinco. Ahí afirma que la modernidad vetó el problema
de los orígenes del lenguaje; en otras palabras, dejó de lado
el a quo de lo que decimos, cuestión que había preocupado
desde Epicuro hasta el siglo XVI l. Eco reconoce que el único
semiólogo contemporáneo -que ha convertido el problema
en la base misma de su teoría, semiótica, cognitiva y metafisica
al mismo tiempo, ha sido sin duda Peirce- [Eco 1999:22].
La mayoría de los semiólogos y analistas del lenguaje se han
preocupado por ad quem, del contenido de lo que decimos,
aquello a lo que nos referimos cuando hablamos. En este
terreno, la segunda mitad del siglo XX acumuló miles de
estudios, perfeccionó decenas de técnicas, por lo que hoy se
cuenta con un legado descomunal para el análisis del discurso.
De una pequeña parte de este legado se echa mano aquí.
Este interés por la motivación última del lenguaje se halla
presente también en la obra inconclusa de Elias, La Teoría
del símbolo. Hay mundo Mier [2000] ve, en este último
trabajo del sociólogo alemán, una tentativa de aprehensión
del proceso humano surgida del lenguaje, de las categorías,
de las arquitecturas complejas del conocimiento, de la
transformación dinám ica de los modos de nombrar, del
carácter creador e instrumentaJ del lenguaje, de la posibilidad
de incidir en los propios actos a partir de la distancia que
los signos nos imponen respecto a la materia que designan.
El a quo está pues presente, pero par a captarlo conviene
comenzar a trabajar con las tensiones que genera el lenguaje
humano desde un nivel inferior de integración. Para poder
hablar del a quo que mueve a los medios informativos resulta
pertinente empezar antes con un ejemplo del ad quem referido
a la responsabilidad de un medio inform ativo.

El presente estudio sobre medios
y responsabilidad buscó, desde
el principio, conjugar casuística
y reflexión, caso práctico y marco teórico.
En ambas lineas de trabajo se invirtió tiempo
antes de dar con el material adecuado

1 2 3 4'56 7 8 910 111213141516171819 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29

1 31 32 33 34 35 36 37 38 3

Fernández Christlieb

Para que este conjunto de expresiones sea un material
p_ertinente ?e anális_is es preciso que haya sido emitido en
circunstancias semepntes y, salvo que se realice un estudio
comparativo entre difere ntes épocas, el corpus debe
corresponder a un espacio temporal.
¿Cómo elegir el material más adecuado?.
_ La res~uesta no era sencilla. Se buscaba un corpus
que tuv1er~ un r:1erto grado de espontaneidad, y no aparecía.
Los conces1onanos redactan cuartillas sumamente cuidadosas
cada vez que hacen una declaración en público, pese a
encontrarse en momentos de fuerte tensión política; lo mismo
hacen los políticos y, aunque en menor grado los académicos
y los periodistas.
'
Mientras más discursos se leían en esa bllsqueda
del corpus, más convencimiento había de la utilidad de
entrelazar los elementos conscientes e inconscientes como
lo entiende Giddens [1997:77] en su intento por co'nectar
la teoría de la estructuració n con una interpretación de la
naturaleza de 1~ inconscie~te. Est~ mismo sociólogo británico
se refiere a la 1mportancrn de evitar el carácter rutinizado
de la vida cotidiana para ciertos análisis.
. En ~leno momento de indecisión, y con pilas de
ponencias y discursos sobre el escritorio, la realidad ofreció
un cor~us_ disc~rsivo ad hoc. El 7 de junio de 1999 un
acontec1~1ento imprevisto generó un elevado número de
decla_r~c1ones y artículos sobre la responsabilidad de la
telev1s16_n. El hecho tomó por sorpr esa a las televisoras y,
par~ decirlo en palabras de Giddens, en aquel momento -las
rut111 as se subvier ten de una manera radical-. La
espontaneidad buscada se encontraba en esos días ante los
OJOS de cualquiera.
.
_ Pocos _minutos después del hecho la noticia fue
difundida en radio. A las 12:23 empezó a ser conocida también
por televis ión. El canal I s de Azteca interrumpi ó s u
pro,gra'!1ac1ón para_ un corte informativo con el periodista
Raul _Sanchez Carrillo, y a partir de ese momento, en esa
televisora, el tema no saldría de la pantalla prácticamente
en ~odo el día. _A las 18 horas se retomaron los programas
habitu,ales con -~usuale~ ~rtes informativos, para dar lugar
despues, al noticiero prmc1pal, que ese día terminó casi a las
l 2 de la noche. Televisa difundió también la información
que se gener~ba a través de avances, pero sin interrumpir
la programación. Ambas empresas dedicaron los noticiarios
nocturnos al hecho.
La intensidad de las transmisiones televisivas y lo
que en ell~s ocurría resultó hasta tal punto una subversión
de las rutmas que los periódicos de la ciudad de México
comentaron la cobertura televisiva durante ocho días
consecutivos.
!1-11:1bos tratamientos, el de la televisión y el de la
prensa diana, constituyen un corpus discursivo al cual se
~ntr~rá en bú~queda _d e referencias, representaciones y
ens1ones de diverso tipo respecto a la responsabilidad en

televisión. Se trata de un material que no fue construido
para reflexionar acerca del tema; simplemente fue vivido al
calo~ de los aconte_cimientos descritos y de la polémica que
suscitó la respectiva cobertura televisiva. En ello, en la
espo ntane idad y la precipitación, estriba su valor de
acercamiento a una realidad informativa
. Para detectar las tensiones que generan ciertos
c~:mfltcto~ en t~levisión, y _para analizar aspectos de la
s1m_bologia ~o_c1al en '?~tena de responsabilidad desde y
hacia la telev1s1ón, se eligió como corpus matriz el producido
para el canal I S de TV Aztec~. Ello por varias razones que
no se encontraron en Televisa al menos en ese grado :
l. La duración del discurso, que abarca de las 12:08 hasta
cerca de medianoche,_excepción hecha de un lapso de cuatro
horas en que se d1fund1ó la programación habitual.
2. Los pronunciamientos políticos a entrever en la narración
l~s hechos, entre ellos el del concesionario,cuestión
msóhta en la televisión mexicana.
s.El clima de emotividad que se vivió en la televisora, lugar
de trabajo del asesinado.
4. La reacc_ión que este corpus televisivo en particular, suscitó
entre anahst~s
prensa ~urante los sig uientes ocho días.
La ul~1ma r~acc1ón mencionada generó a su vez
otro corpus d1scurs!vo, aq uí llamado corpus derivado,
compuesto por 56 artículos de prensa. Este conjunto resultó
bastante_ h~mogén~o dadas las diferencias que existen en la
prensa d1ar1a de la ciudad de México. De ello nos ocuparemos
en el segundo ca~í~ulo, una vez que mostremos qué discurso
construyó Telev1s1ón Azteca en las horas que siguieron al
asesinato de Stanley.
. Desde las 12:08 del día 7 de junio de 1999, cuando
apareció en pantalla el conductor Raúl Sánchez Carrillo
me~~io~ando la noticia por primera vez, hasta el cierre del
not1c1ano _-Hechos- con Javier Ala torre, se presentan cuatro
bloques discursivos:

?e

?e

l. Discurso in formativo de apertura a cargo de los
conductores.
2. Discurso g uiado por la postura oficial de la televisora.
S. Cor~e~ informativos con material de recolección reciente.
4. N~t1c1ero con la presencia del accionista principal de la
telev1sora.
E~tos cuat~? bloques son, desde el punto de vista
de cualq_~1er _sem1_ologo o an~lista de lenguaje, una
construc_c1on d1scurs1va de la teleV1sora a partir de un suceso.
La termmología dependerá de la corriente teórica desde la
cual se haga _e l an álisis o de la técnica elegida.
El asesinato de Stanley sería para Eliseo Verón
[ 1983] un_ pretexto !nformativo, una materia prima, un
suceso particular que sirve para construir un acontecimiento.
P3:fa John R. Searle [1997] sería un hecho bruto que da
origen a un hecho institucional. Hecho bruto para este
filósofo del lenguaje y de la mente, es que! qu~ ocurre de

�Christlieb
-Fernández
----=====-=--=---=--=- ---_---- --- -- --- ---- -------- - ----------- --

1,,
1

LI

L
Ll

J

¡

una manera independiente de los deseos, creencias y
necesidades cognitivas de los individuos o grupos sociales,
mientras que hecho institucional es todo lo que depende del
acuerdo humano.
A partir del suceso, o una vez que la noticia salió
al aire, estamos hablando de una serie de resemantizaciones
del acontecimiento construido por la televisora o de una
serie de lecturas o interpretaciones que los televidentes le
dan a lo que ven y oyen, según s us biografías individuales
y colectivas.
.
.
El análisis del discurso, aplicado a los medios
electrónicos, se encuentra en una etapa prolífica de
experimentación que no ha arrojado todavía una teoría
s istemática que combine la construcción &lt;le los
acontecimientos con los procesos de producción y recepción.
Ésta es una afirmación formulada por Teun A. van Dijk
[ 1996:SSJ, Juego &lt;le analizar el intento _que hac~ Verón de
unir un análisis estructural del discurso informativo con un
estudio ele las limitaciones en la producción de no ticias y de
sus ideologías subyacentes.
La actualidad mediática suele ser un producto
construido, en este caso por la televisión y los periódicos, a
través de un discurso. Detrás de ese producto hubo en un
momento dado un hecho bruto que desató una dinámica de
construcción de una realidad. En el suceso del 7 de junio de
1999 esta construcción estuvo a cargo de diversos sujetos.
Analicemos el primer bloque difundido por el canal lS de
Televisión Azteca.
A las 12:08 acribillan al conductor. En un lapso de
quince minutos en la televisora del Ajusco ocurren los
siguientes mo,·imientos: se recibe la noticia, los empleados
de la televisora se alarman y se comunican entre sí, buscan
a los directivos, rompen las rutinas laborales en las que se
encuentran, deciden emitir el primer corte informativo, y a
las 12: 23 sale a cuadro el conductor Raúl Sánchez Carrillo,
con los datos de que se dis ponía en ese momento: Stanley
murió por ráfaga de metralleta frente al Charco de las Ranas;
iba con el reportero Jorge Gil, quien al parecer resultó
herido; se conodan las características del vehículo desde el
cual le dispararon, y con la sig uiente frase , comienza la
cons trucción del acontecimiento: -Tendre mos en unos
momentos la imagen de este suceso lamentable que ha
costado la vida dentro de la i11segu1·idad que se ,·i,·e en la
capital, ahora, a nuestro compañero-.
Al introducir un elemento de interpretación (-dentro
de la inseguridad que se vive ...-) en la narración descriptiva
se dispara la construcción de un discurso que abandona el
género informativo para dar luga r a una articulación
argumentativa. De acuerdo con Jea n-Blaise Grize, esto
s ignilica que tanto para e l emisor representado aquí por
Sánchez. Carrillo, como para cualquier tele\'idente, mencionar
la inseguridad en la ciudad de México es eq ui,·alente a
despertar un sig nificado preciso que se encuentra más allá

de una noción de diccionario. Inseguridad, en la capital de
la Hepública Mexicana se ha convertido en una palabra con
una carga emotiva provocada por _vivencias, relato~ ce~canos,
o discursos mediáticos. Independientemente del s1gmficado,
dice Gri ze [ 1990:S0], cada palabra -posee un núcleo
suficientemente común para permitir la comunicación-.
Precisamente en el tema de la inseguridad comenzó a anclarse
el discurso de la televisora.
A las J 2:27 Jorge Garralda, conductor de -A quien
corresponda- vuelve a su programa, el cual normalmente
consiste en la presentación de quejas o sugerencias que hacen
los ciudadanos acerca de cuestiones que les afectan. Si el
propio formato mantuvo durante casi nueve años una reducida
dosis de discurso informativo, en esta ocasión no hay
prácticamente ninguna nota que pertenezca a ese géner~, y
la emisión se construye con un discurso argumentati vo
escenificado, según el término de George Vignaux. Dada )a
emotividad del conductor quien incluso abandonó el estud10
por perder el autocontrol, resulta obligado, para efectos de
análisis entender también las circunstancias no verbales que
acompañan la transmisión. En un lapso de doce minutos
Garralda construyó cinco objetos de discurso principales:
! .consternación; 2.transgresión de las normas de la práctica
televisiva; 3.Cua uhtémoc Cárdenas; 1-.i ndignación;
S. reclamo político .
Esta construcción se realiza simultáneamente de
manera verbal y mediante una marcada activación del lenguaje
corporal, de tal suerte que su discurso resulta una
argumentación t eatra l. Como afirma Vignaux:
Es e\'idente, en particular, que el análisis únicamente
textual ignora un cierto número de pa rámetros tales como
los gestos, las actitudes, los tonos, los lugares,las presencias,
que un análisis circuns tancial permitiría englobar para
alcan zar una unidad de conj unto necesaria y a que la
argumentación es teatralidad =Vig naux 1986:ííJ.
Presentados cronológicamente, los objetos del discurso de
este conductor son:
1. Estoy consternado (-No se imaginan lo que me acaba de
consternar lo de Paco Stanley.-)
2. Tengo conciencia de que "ºY a transgredir las normas de
la práctica televisiva (-Tal vez esto me cues te el trabajo o
me manden quitar el programa-)
3. El ingeniero Cárdenas es el culpable (-Sefior Cuauhtémoc
Cárdenas: es la ciudad que usted nos está dejando. ¿Ahora
a quién le pedimos? ¿Al candidato de la República? ¡Nos está
matando a los mexicanos!.-)
.¡._ Estoy harto(-¡Basta ya de esto, hombre!)
5. Indignado hablo por muchos mex icanos(-Estoy muy
indignado y creo que tengo el sentir de muchos mexicanos.
Ésta es la ciudad que nos está brindando. El martes, la
camioneta me la quitaron, al chofer con pistola en mano.
lloy matan a un inocente, a Paco Stanley... Sss ... se están

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pasando. Basta, México, de esto-). Golpe en la mesa con la
mano derec ha. Aplausos de l público en el estudio.
6. De nuevo caigo en la cuenta de que lo que estoy diciendo
transgrede las normas habituales (-No sé, a lo mejor me
quitan la chamba hoy.)
·
(-A lo mejor pierdo el programa y me dan órdenes Jesde
mu~ arriba.-) Voces del público:-¡No! ¡No!- A cuadro, dos
muJeres Jóvenes indignadas, una de ellas ll ora.
7. Mayor indignación y vuelve a la acusación (-Pero esto ya
llegó a su límite. Otro más de los conocidos. Le deseo mucho
é~ito_en su candidatura [ a la presidencia de México]. Al
O1stnto Federal ya se lo cargó la fregada. ¡Gracias, Sefior!8. Estoy fuera de control y necesito relevo (-Que se lo lleven
los pro ...conductores del programa. Los ... los...conductores
qu~ tengo o haz una breve pausa.¿Saben qué?Me voy a
retirar un momento. Esto es el colmo M éxico bien vale la
pena tener los calzones bien puestos y México bien vale la
pena tomar decisiones definitivas, no electorales. Con pernúso.
t¿uy, b~enas tard~s.-) Se levanta de la silla y se retira.
El publico que esta en el estudio aplaude. Algunos lloran.
En la participación del conductor Garralda hubo un
corte y ent~a un bloque de spots comerciales y promocionales
de la telev1sora. Se da un notable cambio de tono al entrar
a cuadro el conductor del noticiero nocturno, Javier Alatorre.
D!sminuyc _el tono de esc~nificación y se agregan detalles:
numero de impactos rec1b1dos y marca del vehículo. F:nlace
con el i:eportero Mariano Riva Palacio, quien se encuentra
en el s1t10 del asesinato:-Muy malas noticias, pues muy
desagradables debido a que la inseo-uridad de la ci udad de
México, aquí la podemos ver y per~atar, la gente cada vez
es mayor. Aquí a la altura de Periféri co Sur 2270.-

~~te reportero recurre al ingrediente de inseguridad que al
m1c10 de la transmisión introd ujo Sánchez Carrillo. Regresa
la sefial al estudio de TV Azteca con Alatorre, quien a la vez
subraya el mismo elemen to del discurso:-Queremos saber
quiénes son los asesinos de Paco Stanley, quiénes son los
asesinos de mexicanos.
Quiénes son los delincuentes que han atrapado
nuestra ci udad, que nos mantienen como rehenes.- entran
a cuadro imágenes de Stanley grabadas esa misma mañana
del 7 de jun io, e n su programa-Una tras otr a-.
.
A las 12:39 se transmiten imágenes de Stanley
asesmado dentro de su camioneta Lincoln Navigator. Al
cuerpo del conductor no se le ha colocado la sábana que
tendr_á después. Ala torre j ustifica la crudeza de la toma y
menciona l~s palabr~s-rabia e ira-.Con ello entrevera algunos
elementos mformat1vos con otros de índole emocional.
A las 12: ~S Alatorre info rma que Jorge Gil,
acompañante de Stanley, también fue asesinado. Con las
rutinas subvertidas, TV Azteca no verifica el dato y difunde
una información falsa.
La señal se produce ahora en el estudio en el que
Gai:ralda conducía su programa. Enlace telefonico con
AleJ3!1d1:o Gertz Manero, secretario de Seguridad Pública
del D1sa_-1to Federal; An!bos conductores, qarralda y Alatorre,
lo cuestionan. Al tcrmmo de esta entrevista Garralda dice:
-s igo pens_a?do, aunq_ue me cueste la vida, que la
r es po nsabil idad la tiene Cuauhtémoc Cárdenas.Unos momentos después de esto Alatorre pronuncia una
frase que !1,abría de ac~uar como argumento principal en la
construcc1on ele este discurso televisivo:
-Esto, desde luego, no es delincuencia común éste es un
cri~en perfectamente planeado, organizado para matar,
asesrnar a nuestro compañero, nuestros compalieros Paco
Stanley y Jorge Gil.- Lo que hace Alatorre al pronunciar
estas palabras ~s emitir un argumento esencial para el
desarrollo del discurso: no se trata de delincuencia comúnel asunto es ajusticiamiento planeado, ante el cual las medida~
de seguridad de una ciudad tienen poco qué hacer. De haberse
seguido este arg umento pivote o esencial el discurso de la
televisora tendría que haber siclo otro. Habrían s uro-ido las
hipótesis sobre el ajusticiamiento, en vez de los .-: ciamos
po r el ~sesinato d e una ~íctima de la insegurid ad,
aca mpanados por acusaciones a actores políticos.
A las I S:20 el periodista Ramón Fregoso enmienda el error
de sus compañeros que dieron por muerto a Jorge Gil, con
u~rn entrevista a su esposa, quien confirma que se encuentra
VIVO.

Son las 13:3 ~ cuando Alatorre se monta en el discurso
construi~lo por Garral_da en el sentido de la culpabilidad de
l~s autond~des _de la c1Udad y va más allá: es el primero que
pide renun~1as sm dar nombres:- Si las autoridades no pueden,
nosotros _s1 podemos y eso es lo que hay que demostrar. Si
las autoridades no pueden, que nos dcüen solos y vamos a

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�La responsabilidad de los medios: un caso de rutinas subvertidas en ]a televisión mexican~
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decidir qué hacer-El-nosotros- de la frase no se h~ce explicito.
·Nosotros la televisora? ¿Nosotros los c1Udadanos?
que sí queda claro es que el anclaje de_l discur~o se halla
en la representación social que el televidente t iene de la
inseguridad en la ciudad.

Lo

11

Ll

L
Ll

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En esos momentos es evidente que dentro
de la televisora no se han reunido
los responsables de la infom1ación
y no se ha trazado una ruta crítica
para el tratamiento de la noticia.
Tres minutos después de esta frase clave
de Alatorre hay un enlace
con la conductora del noticiero
"Hechos de la tarde", Rosa.maría de Castro,
quien por medio de su nota afirma:
- Es delincuencia común, es un asalto y narra
lo que ve frente
al Charco de las Ranas.

A partir de ese tomar a la delincuencia qu~ una gran
cantidad de capitalinos ha experimentado, el discurso se
vuelve verosímil. Sobre esto, Jean-Blaise Grize afirma:
Lo verosímil, es decir, lo que parece verdadero al destinatario,
teniendo en cuenta quién es y cuál es la situación en que se
encuentra, es suficiente. Esto significa que el texto no se
limita a presentar y determinar los o~jetos, tiene que disponer
de operaciones específicas propias para asegurar __la
credibilidad de eso que presenta. Como una argumentac1on
es siempre para alg uien, es necesario q ue A (el emi~or) se
haga entre otras una representación de su auditorio. No
sola~1ente sobre 'tos conocimientos que tiene sino de los
valores a los cuales se adhiere. Pero además, para que una
esquematización sea verosímil para B (el receptor}, 1~0 es
suficiente que ésta sea congruente con ~quello que considera
como los hechos, sino que sea compatible con s us va_lores,
éticas, estéticas y con sus intereses [citado en Gut1érrez
Vidrio [ 1996:39].

El tema de la iriseguridad resulta compatible con
percepciones e intereses compartidos_por los habitantes de
la ciudad de México, y además se conV1erte en un argumento
principal en la construcción discursiva de Televisión _Azteca.
A las 13:36 otro conductor de noticias, Pablo Latapí, mforma
desde un helicóptero que el cuerpo de Stanley_ha sido llev~do
a las instalaciones del Ministerio Público en T1zapán, también
en el sur de la ciudad de México, y narra cómo se acercan
los primeros peritos a la camioneta. Doce minutos desp~~s
Alatorre se enlaza vfa telefónica con el procurador de Just1c1a
del Distrito Federal, Samuel del Villar, y le pregunta:-¿Q~é
está pasando con la ciudad?- Él r~spondt;:-Nuestro trabaJ_o
no consiste en hacer especulaciones sino en perseguir
delitos...,-y a partir de ahí se da _un inter?1ffibio ~e impre~io~es
sobre qué hacer para combatir la delincuencia. Contmuan
los enlaces con quienes se encuentran frente a El_ Charco de
la Ranas en cuyo interior es interrogado Mano Bezares,
colaborad~r de Stanley. En pantalla apar~cen teléfonos_ para
que se comuniquen los eventuales testigos que tuvieran
datos que aportar.
Explicitación de valores/ noticia
A las 14:08 Javier Alatorre anuncia la lectura de una
comunicación oficial con la posición de la televisora resrec~o
a los acontecimientos: México, Distrito Federal, 7 de JUl1IO
de 1999. Televisión Azteca deplora y condena la violencia
con la que esta mañana fue asesinado el señor Francisco
Stanley y hace un llamado a los ciudadanos para buscar
testigos que permitan encontrar a los culpables de e~te
abominable crimen. Asimismo TV Azteca hace un enérgico
llamado a las autoridades para que a la brevedad posible
esclarezcan este terrible hecho que muestra, nuevamente, la
inseguridad que vive la ciudad de México. Si no son capaces
de hacerlo, que renuncien. TV Azteca demanda la ayuda de
la población, porque hasta el momento las autoridades no
han hecho nada contra la inseguridad que vivimos en la
capital del país y ha llegado el momento de decir ¡Ya basta!
Nada menos, el pasado 15 de diciembre, momentos antes de
que el señor Paco Stanley presentara su progra~a-Un~ tras
otra-, fue víctima de un asalto con luJO de v1olenc1a en
compañía de su inseparable amigo Mario Bezares. Este lunes,
alrededor de mediodía, mientras transitaba por la lateral del
Periférico, al lado de su compañero Jorge Gil, quien se
encuentra hospitalizado, Paco Stanley fue arteramente
asesinado. Somos cuarenta millones de ojos en la ciudad de
México. No tenga miedo llame al teléfono 5 166-2324 y 5166-2323. ¡Todos unidos contra la delincuencia!
La relevancia de este comunicado estriba en que a
partir del mo mento en que fue leído terminó la fase de
construcción del discurso argumentativo a cargo de los
conductores. En ese momento dio inicio otro bloque
discursirn marcado por el anuncio de la postura oficial de
TV Azteca.

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Fernández Christlieb

=============================================================----=- -.:

En el primer bloque los conductores trabajaron
siguiendo su práctica productiva estable. Cabe señalar que
todo medio informativo posee rutinas establecidas para poder
enfrentar la materia prima variable e imprevisible que ofrece
la realidad.
En el segundo bloque hay ya un valor/noticia y una
línea/guía explícitos. Los valores/noticia son criterios de
importancia difundidos a lo largo de todo el proceso de
producción y las líneas/ guía sugieren -qué es lo que hay
que enfatizar, lo que hay que omitir, dónde dar prioridad en
la preparación de la noticias que se presentan al público[Wolf 1987:223].
Con el comunicado leído a nombre de TV Azteca quedó
completamente eliminada la línea informativa que pudo
abrirse por la afirmación hecha por Ala torre a las 12:52, en
cuanto al crimen perfectamente planeado y organizado para
11_1at~r a Stanley. De haberse continuado por esta vía el paso
s1gu1ente hubiese sido alimentar hipótesis acerca de las causas
del acribillamiento. En vez de ello, la televisora decidió
asumir como oficial la postura de culpar a las autoridades
de la insegur idad en la capital y pedir su renuncia si no
esclarecían el crimen.
En ese momento dio comienzo un bloque discursivo
con una duración de casi cuatro horas, en el cual se
construyeron argumentaciones que tenían en mente la
insegurid ad como valor/noticia. Grize llama a esto-la
construcción de prodiscursos-. La táctica tendría dos nuevas
vías: enlaces telefónicos y reuniones con conductores, actrices
Y actores que en esos momentos g rababan programas o
te le no ve las que se difundirían en TV Azteca.
El c~iterio de importancia era conseguir testimonios
de personaJes públicos que hubiesen conocido a Stanley y
que apoyasen el -¡Ya basta!- a la inseguridad que habían
repetido los conductores. Minutos después comenzaron a
esc~c(iarse las voces de los siguientes personajes del medio
art1st1co o deportivo: Anette Michel, Lucía Méndez, Paty
Chapoy (desde Rosarito, donde el equipq de-Ventaneandog rababa en el set de la película T itanic), Ursula Pratts (desde
Veracr~z), luego Javier Alatorre leyó un mensaje de Dieg
Schoenmg, del grupo musical Timbiriche, luego por teléfono:
Crystal, Armando Manzanero, Julio César Chávez, Janet
Are~, Jorge Muñiz, Laureano Brizuela (desde Venezuela),
Mana El ena Saldaña,La Güereja y María Victoria.
Todos ellos lamentaban la muerte de Stanley, algunos
recorda~an alg~n detalle de su vida y la mayoría pedía un
alto a la msegundad que existe en la capital de la república.
Las llamadas se interrumpieron para dar paso a un
acto que se realizó en el estudio número 6, desde donde se
transmitía diariamente el programa de Stanley. Ahí se
en~ont raban Garra Ida y la conductora Ana María Lomelí,
qu ienes guiarían la primera parte del acto luctuoso.
En dos ocasiones Garralda afirma que habla a nombre de
TV Azteca y remonta el discurso que había emitido antes

del comunicado oficial.
Sus palabras, en un principio pronunciadas a título
personal, están ahora en concordancia con el valor/ noticia
y la línea/guía de la televisora. De entre sus frases destaca
la siguiente:- Piensen ustedes a lo que puede llegar una
ciudad como ésta. ¿Para qué queremos autoridades? ¿Para
qué queremos autoridades? ¡Ya basta! Que nos dejen solos.
Que mejor renuncien ... Y estoy hablando a nombre de la
famil ia de TV Azteca y del sentir de muchísimos
mexicanos ... No querernos autoridades así, preferimos la
soledad.En este fragmento discursivo es preciso subrayar la
pregunta repetida:-¿Para qué queremos autoridades?-, ya
que con un contenido similar será pronunciada de nuevo,
en el noticiero de las 22:30 horas, por el concesionario de
TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego. Se trata de una operación
lógico-discurs_iva y de un refrendo de la línea-guía. Jorge
Garralda continuó la construcción del acontecimiento sobre
la misma línea discursiva con la que inició, pero ya sin el
temor de estar transgrediendo regla alguna de la línea
editorial. Aquel 7 de j unio, con ese hecho, TV Azteca
incorporó una práctica nunca antes vista en la televisión
mexicana: increpar a los gobernantes, en vivo y en proyección
nacional.
Desde el mismo estudio Garralda prosiguó:-Quiero
ver la contestación, los comunicados que mandará el gobierno
capitalino a todos los medios para que nos chupemos
nuevamente el dedo con que " Fue sin querer·•, "Se está
investigando" y '-Ya pronto caerán". Y quiero hacer una cita
más: ¿recuerdas el robo del automóvil de la mamá del señor
Cuauhtémoc Cárdenas? Se movieron helicópteros así [truena
los dedos], en friega, y localizaron a los criminales.- Ana
María Lomelí responde afirmativamente y añade comentarios
en el mismo sentido.
Se entreveran nombres de televidentes que hacen
llamadas. Una de éstas es de una mujer de Ecatepec que
dice:- Si agarran a los asesinos que los maten en público-.
Aplausos en el estudio y comentario de la conductora:-Mira,
Jorge, parece que en México no existe la pena de muerte,
pero la pena de muerte la agarran los delincuentes para
hacer su justicia.
Lo has ta aquí narrado ocurrió durante las primeras
tres horas de transmisión. Para entonces se tenían ya
perfilados los tipos de argumentación para la línea/ guía que
seguiría la constru cción del discurso televisivo.
Es preciso recordar que argumentar es algo muy distinto
de demostrar. Argumentar, en sentido estricto, es presentar
un conjunto de razonamientos con una fuerza persuasiva
que depende de premisas y valores sociocultura les
compartidos, tanto por el locutor como por los interlocutores,
en una situación de comunicación dada.
En sentido amplio -corresponde al nivel discursivo
que se ocupa de las estrategias de composición y elocución

�La responsabilidad de los medios: un caso de rutinas subvertidas en la televisión mexicana

-Cosas de la vida-, Rocío Sánchez Azuara, quien comienza
con calma y al subir el tono emocional pregunta:-¿Cuántas
vidas más se necesitan para despertar? ¡Caramba! Yo les
exijo la renuncia y les exijo, señores, porque pago mis
impuestos y porque no soy una mexicana con la venda en
los ojos-. Son las •k02 cuando toma la palabra la actriz
Claudia Islas, quien después de afirmar que la inseguridad
está ahuyentando al turismo dice:-Ayer veía un programa
del señor Javier Ala torre, en el cual se hablaba de la pena
de muerte. Toda esa bola de hipócritas que opinaron que no
debe de haber, lo hacen por sus votos, al rato no sé quién
va a votar por ellos porque a nosotros nos están aniquilando.Islas agrega un nuevo elemento al valor/ noticia de la
insegu ridad: la pena de muerte, que reaparecerá en otros
actuantes del corpus discursivo sin ser parte de la línea/ guía
de la televisora.
A continuación toma el micrófono Mauricio Achad e
insiste en que los testigos deben denunciar a los asesinos.
Sergio Kleinercierra la ronda con preguntas a las autoridades
y agradecimientos a Stanley. Entran enlaces telefónicos y
entrevistas en la calle, mientras se prepara el tercer bloque
de prodiscursos en el set presidido por una fotografía de
Stanley de tamaño natural. En este nuevo grupo participan
Mayra Rojas, quien pide que la muerte del conductor sirva
para se~sibilizar a la población sobre la inseguridad, Eduardo
Rowosmsky, Gabriel Galván y César Riveros, quienes hablan
sobre la situación delictiva en la ciudad y el dolor de la
pérdida. Juan Manuel Berna! manifiesta su rabia e impotencia,
dolor po!· vivir en 1111 lugar tan inseguro y dirigiéndose a
las au~ondades les pide que renuncien si no saben gobernar.
Be~trsz Monroe hace un llamado para combatir la
delmc~encia, esta vez no dirigido al jefe de gobierno sino
al presidente de la república.

en la esquematización para proponer una determinada
concepción del mundo- [González Reyna 1995:99]. En el
caso de TV Azteca se buscó proponer la interpretación de
un hecho desde una representación social de la inseguridad
en la ciudad de México.
En una esquematización argumentativa, dice Grize,
se trata de evitar, en lo posible, los contradiscursos o la no
aceptación de la esquematización propuesta, al tiempo que
se busca también provocar los prodiscursos. ¿Cómo se
provocan los prodiscursos?- El procedimiento consiste en
que los interlocutores no solamen~e reconstruya_n la
esquematización sino que la recreen e infieran de lo dicho,
lo no dicho, el discurso oculto. La forma más eficaz para
logra rlo es recu rriendo a los juicios de valor, que Grize
llama mecanismos de valoración- [González Reyna 1995:99].

LI

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Ll

J

La generación de prodiscursos
..
Para lograr el prodiscurso respecto a su valor/not1c1a
y a su línea/guía, Televisión Azteca utilizó_cinco mecanism?s:
1.enlaces telefónicos; 2.conductores y artistas en el estudio;
s .testimonios recogidos en la calle; 4.llamadas del público
televidente; 5.semblanzas de Paco Stanley.
A las llamadas telefónicas ya mencionadas se fueron sumando
varias más a lo largo de la transmisión, entre ellas las de
Héctor Lechuga, Benito Castro, Manoella Torres, Humberto
Zurita y Gualberto Castro.
.
Para provocar un prodiscur so en apoyo a sus tesis
TV Azteca organ izó, además, s iete bloques de
argumentaciones con alto tono emotivo, a cargo de figuras
conocidas pe r el público. El primero dio inicio a las 15: I 8.
Garralda lo anunció como un mensaje procedente de - la
familia de TV Azteca- presente en el estudio en un semicírculo
se encontraban reunidas las conductoras de - Con sello de
mujer-. Habla primero Tere Bermea, quien sugiere no caer
en la provocación y no permitir que el miedo paralice a los
ciudadanos. Le sigue Martha de la Lama con un -¡Basta ya!al miedo en la ciudad, después Ju an y Aarón Campa, Huarachín y Huarachón-, quienes afirman que merece mos
un mejor país. Continúa José Ángel Llamas y pide que los
testigos se comuniquen. Luego Marco Muñiz, que afirma
que la ciudad no puede ser un lugar de-sálvese quien pueday se une al-¡Ya basta!-Toma el mic~ófono Lore~a Tassinari,
quien le agradece a Paco haber sido s u padrino en dos
momentos artísticos; le sigue Adriana de Castro y pide a las
familias de los delincuentes que los denuncien; Sergio Besáñez
habla de la necesidad de que los impuestos tengan buen uso,
y que los ciudadanos comiencen a ayudar por sí mismos.
Silvia Navarro se refiere a los jóvenes de México y en medio
del llanto pide que los testigos denuncien. Ornar Fierro
cierra esa ronda de participaciones pidiendo un minuto de
aplausos para Stanley. En su inter~ención, precedida por
sus diez compañeros y en un ambiente de comprensible
emotividad, e mite una breve frase en contradiscurso:

Fernández Christlieb

-Tengo muchas cosas en la cabeza, me gustaría expresar
muchas cosas, creo que sí es un llamado a todo el mundo
para ya basta, ya estamos hartos de muchas cosas, yo no sé
si es por las autoridades, si no es por las autoridades, por
quien sea-. Si bien Fierro no abandon a el valor/ noticia del
-¡ Ya basta! a la delincuencia, sí expresa una duda sobre las
causas de la inseguridad.
Este primer conjunto de testimonios en el estudio
de -Una tras otra- se cierra con un paneo que muestra al
público en pleno aplauso.
Dado que esto ocurre entre las S y 4 de la tarde,
Rosamaría de Castro se encuentra conduciendo en el estudio
de - Hechos de la tarde-, el noticiero que normalmente le
corresponde. Enlace con reporteros que c ubren los
acontecimientos. Desde el Servicio Médico Forense reporta
Federico Anaya. La señal es emitida ahora desde el estudio
6, donde Garralda y Lomelí anuncia un segundo grupo de
personalidades de la pantalla. Lo inicia la conductora de

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La señal para el estudio I con Rosamaría de Castro
para enlazarse con Pablo Latapí, quien continúa aportando
datos desde el helicóptero. Albe rto García se encuentra
reporteando en el Hospital Xoco. Se transmite otra semblanza
de Stanley y los micrófonos vuelven con Garralda, quien
pre~enta al cuarto grupo de actores. Toma la palabra Atine
yy1de a los testigos que hablen; después Jesús Ochoa se
dmge a Paco Stanley y le dice q ue se alegra de que ya no
esté en este caos que vivimos. Al micrófono Mauricio García
para repetir el -¡Ya basta!-, al cual se suman María Rebeca
~lonso e I rma Infante, quien agrega que las autoridades se
tienen qu~ -poner las pilas-. Eugenia Leñero le pide a México
que 1esp1erte. Ana Claudia Talancón rompe la línea del
prod1sc~srso sin que ello signifique la construcción de un
contrad1scurso a la línea/ guía trazada por TV Azteca. En
todo c~so es_ un llamado a la no violencia (-No se debe
combatir la v1ole!1cia con violencia-) y un contradiscurso al
ag;regado que deJÓ C laudia Islas sobre la pena de muerte.
Dice Talancón: -Así que no creo que hay que colgar a estas

personas a media plaza como lo hacían anteriormente, en
otros tiempos. Quiero hacer un llamado a que cada uno de
nosotros empiece por uno mismo, que empiece por no o-enerar
violencia. Un llamado de paz al mundo ente;'o.- La
independencia de criterio y el control de las emociones por
parte de esta actriz joven resulta un contrapunto respecto
al grupo desde el cual habla.
Este cuarto bloque de prodiscurso lo cierrra Rogelio
Guerra, quien confiesa que lloró de indignación al saber la
noticia. Celebra que se haya organizado un movimiento
colectivo de protesta y ejemplifica diciendo que sobre un
puente del Anillo Periférico vio una manta que decía:- Una
tras otra ...¡Ya basta!-Entran llamadas del público. Enlace
con Jorge Carbajo desde la Procuraduría de Justicia del
Distrito Federal, con Pablo Latapí, quien sobrevuela al
Servicio Médico Forense, y con Federico Anaya desde el
mismo sitio, pero en tierra. El reportero Víctor Hugo Puente,
-desde algún lugar de la ciudad de México-, entrevista a una
mujer que se dice testigo del crimen. Rosamaría de Castro
presenta una sú1tesis de lo ocurrido a lo largo de cinco horas.
A las 17:37 Garralda y Lomelí son relevados por
Alan Tacher y Ana Winocur en la conducción del acto que
se lleva a cabo en el estudio donde se colocó la fotografia de
Stanley, al cual han llegado numerosos arreglos florales.
Después de leer llamadas del público los conductores
presentan a los ocho integrantes de un quinto grupo,
compuesto por gente del espectáculo. Todos ellos, de manera
consciente o inconsciente, colaboran con la televisara en la
construcción del prodiscurso argumentativo. En esta ocasión
toma primero la palabra Mauricio García y se pronuncia por
la pensa de muerte. Emilio Guerrero dice que las autoridades
deben cumplir con su deber, Geraldine Bazán pide un México
seguro, Vanessa Villela (según el super colocado en la pantalla,
Villal?a según Tacher) pide a los testigos que se comuniquen;
Claudia Ramírez em·ía su pésame a las familias de los fallecidos
(Stanley y .Juan Manuel, el valet parking) y en unos segundos
enuncia un contradiscurso sin desarrollarlo:- Me parece
indignante que también le estemos echando nomás la culpa
a quien nos gobierna por esto. Creo que la culpa la tenemo
más que nadie nosotros, que nos hemos dejado gobernar
durante mucho tiempo por una bola de rateros, de gente
nefasta-.La actriz externa una reacción personal contra la
línea/guía marcada por la televisara y quiebr a
momentáneamente la secuencia de prodiscursos emitidos en
estos bloques de actores. Le sigue Adriana Parra, quien
retoma el caso del vehículo de la madre de Cuauhtémoc
Cárdenas apuntado por Garralda, además repite el - ¡Ya
basta!- y pide la renuncia de todo el gabinete del presidente
Zedilla. Adriana Lazcano se dice asustada por los hechos.
Cierra Lily Blanco pidiendo que hablen los testigos.
Se envían la señal al set de -Hechos-. Comunicación
con el reportero Sergio Vicke desde la agencia funeraria
Gayosso de la calle Félix Cuevas, a donde llegará el cuerpo

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�La responsabilidad de los medios: un caso de rutinas subvertidas en la televisión mexicana

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de Stanley para ser velado. Reanudación de la transmisión
desde el estudio 6, sitio en el que se encuentra reunido otro
grupo de actores a los que ya no se les da la palabra. Está
también el staff de Stanley, incluidos los músicos. Se enlazan
con el foro Premier. Aparece a cuadro Alberto del Bosque,
quien recuerda anécdotas de cuando trabajó con Paco en
-siempre en domingo-. Hablan el microfonista, uno de los
músicos y el gerente de servicios de la producción. Se retorna
al estudio I con Rosamaría de Castro. Antes de continuar
con la programación habitual se transmite una semblanza
de Stanley, con fotografias de su infancia e imágenes grabadas
ese mismo día por la mañana.
Entre las J2:23 y las 6 de la tarde TV Azteca utiliza
diversos recursos en la construcción de su prodiscurso
argumentativo. Uno de éstos es la entrevista a -gente de la
calle- editada en bloques distribuidos a lo largo de estas casi
seis horas. El televidente desconoce las respuestas del público
que resultaron desfavorables a la línea/guía. Si los
entrevistados tocaron el punto de la inseguridad en la ciudad
o cuestionaron a las autoridades del Distrito Federal, esa
respuesta obtuvo un alto valor de noticiabilidad, pero si
alguna persona del público hipotéticamente respondió que
se trataba de un ajusticiamiento en el que no tenía nada que
ver el gobierno de la ciudad, esa respuesta tenía valor cero
para TV Azteca. En un caso informativo para valores/noticia
claramente establecidos la edición se rige por estos criterios
de noticiabilidad.
El hecho de que no fueran presentados en pantalla
testimonios adversos a la línea/ guía marcada por TV Azteca
suscitó molestia o tensión entre articulistas que encendieron
sus receptores en algún momento de aquel 7 de junio de
1999, como veremos en el capítulo siguiente. La tensión se
acumuló hasta llegar al noticiero principal de TV Azteca o
clímax de la construcción discursiva.
El primer bloque de entrevistas en la calle se emite
en la cuarta hora de transmisión, cuando la línea/ guía ha
quedado establecida entre los reporteros que trabajan en
exteriores y los responsables de la edición del material en
la televisora. Se trata de una selección de nueve entrevistas
breves que van de mayor a menor grado de noticiabilidad:
l. Varón, de entre 25 y 30 años, bigote ralo, camiseta blanca
cinta oscura al cuello: No merecía morir así-.
2. Mujer sexagenaria, pelo corto, aretes largos, vestido
floreado:-¿Cómo es posible que maten a una persona que
no le hace daño a nadie, a la sociedad, que al contrario de
hacerle un daño, les hace un bien[llora]?3. E n un taller de reparación de televisores, varón de
aproximadamente 35 años, lentes, camisa oscura: -Estamos
viviendo una inseguridad y debería hacerse algo. Debería
haber más seguridad realmente y lamento mucho que haya
pasado esto-.

En el interior de una tortillería, mujer de unos 40 a11os,
peinada de cola de caballo, blusa verde, delantal blanco: Creo que es una injusticia lo que hicieron porque era una
gran personalidad, ¿no? Entonces yo Jo único que digo es
que castiguen a los culpables con verdadera severidad.
5. En un camellón, mujer de 45 afios aproximadamente,
vestido rojo sin mangas: -Pues no sabemos... no sabemos a
quien echarle la culpa, de veras, estamos en un mundo que
ya no se puede con esta gente6. Close upa una joven de alrededor de 20 arios, con rostro
de rasgos orientales:-¿Por qué lo mataron? ¿Qué da110 les
hizo? El era bien buena gente con todos.7. De pie, en la calle, varón de unos 25 afios que viste traje
y corbata: -La gente tiene que hacer ya algo. Nosotros
hacemos algo votando, pero ellos no hacen nada ...8. Un señor como de 65 años, en la lateral de una vía rápida,
camiseta roja: -Ya basta de mantener a tanto... [palabra
censurada por la televisora] vago, si los meten a la cárcel
y queman las cárceles están pagando una culpa, no están
por buenas personas. [ El reportero pregunta:-¿ A quién
hay que culpar?-] Matar a esos hijos... [palabra censurada]
¡Ya! ¡Mátalos! ¡Ya basta!
9. En el interior de un automóvil, varón, no mayor de 35
años, con camisa a rayas en blanco y negro: -El gobierno...
pues me guardo mi comentario pero no es de fiar, ¿eh? .. .
menos el que está ahorita.En este bloque, sólo en una ocasión se escucha la
voz del reportero al interrumpir al entrevistado número
ocho para preguntarle a quién habría que culpar por la
inseguridad o valor/ noticia.
Doce rninutos antes de las 5 de la tarde se transmite
un segundo bloque de entrevistas realizadas en las calles
del Distrito Federal:
l. Voz de la reportera:-¿Qué opinas de la muerte de Paco
Stanley?-Responde un hombre de unos 20 años, con
chamarra, a la entrada de una tienda: -Pues no sé, creo que
es un dolor para todos los mexicanos, ¿no? Era una persona
que hacía su trabajo bien ¿no? Pero pues así es la vida,
cuando nos toca ...ni modo.2. No se presenta la pregunta previa; las palabras de otro
hombre joven de la misma edad que el anterior son:-Estamos
muy consternados.3. En el interior de un restaurante una mujer como de 40
años dice, sin que escuche la primera pregunta: -Hoy lo vi
y hasta me dije: hoy ~¡ cantó bien ...cuando oí la noticia me
regresé pero no sé... Ese no es el discurso que la reportera
busca e interrumpe:-Oiga, qué opina de que las autoridades
estén ...-AI escuchar la pregunta inducida, la persona
entrevistada no espera a que la reportera term ine: -Las
autoridades tienen que hacer algo porque de veras que esto
ya es algo imposible [con la interrupción de la reportera el
discurso crece en cuanto al grado de noticiabilidad deseada],
esta inseguridad que tenemos aquí, no sé qué se puede hacer...

Fernández Christlieb

4.

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porque.ª esa hora, fijese, y ¿cómo así nomás?, asesinar a la
gente sm que nadie haga nada. Ya tenemos que hacer algo,
yo creo que nosostros mismos porque las autoridades creo
que no, no hacen lo suficiente, ¿verdad?.
.¡._ En la sección de frutas de mercado un niño como de 14
años dice: -~stamos consternadament~...este... apenados por
su muerte pido que se haga justicia.5. Hombre de unos 40 años también en ese mercado es
locatario en un puesto de frutas:-Es muy lamentable ~sta
cosa q~e pasó. Ojalá y agarren a esos criminales.6. De pie, en una cafetería un varón que no rebasa los 30
años afirma:
'
-Las autoridades están haciendo su trabajo ¿no?, pero sin
embargo pienso que tienen una deuda con todos nosotros.Dada la respuesta, es probable que la reportera haya
preguntado algo sobre las autoridades [por la edición no
se sabe]. Al término de esta primera frase, micrófono en
mano, v~elve a preguntar:-¿Qué debemos hacer nosotros
como sociedad? El entrevistado responde:- Nosotros estamos
desarmados prácticamente ante todo esto.7 .. Un hombre ma_¡'or, cercano a los 70 atios, locatario del
mismo mercado, dice: -En mi opinión no está bien eso que
~ndan haciendo.-La reportera pregunta: -¿Qué debemos
ª&lt;;er nosotros?-. Respuesta: -pues es lo que queremos saber,
que es lo que vamos a hacer de nosotros, esa corrupción no

10 11 12

debe de andar así porque ésa es política y la política no debe
matar a gente.8. Otro vendedor, con cajas de refresco a la espalda, 60 años:
-No pus, ellos son los mismos, ¿la delincuencia de dónde
viene?9. También en ese mercado, otra vendedora que no debe
haber cumplido los .W:-Cualquier persona estamos expuestos
a esto y yo creo que ya hay que poner un alto. Mientras no
se ha,ga nada va a seguir sucediendo las cosas así.- Pregunta:¿Que debemos hacer nosotros, señora, como sociedad ante
las autoridades?10. Respuesta: -Unirnos, lo que pasa es que todo México no
no~ u~i1:1os, pero si nos unimos salimos adelante porque con
la JUst1c1a no se cuenta para nada.- Las interrupciones de la
reportera generan el valor/noticia deseado.
11. Mujer que tiene poco de haber rebasado los 1-0 en una
tie!1da departamental:-Es una situación ya ... no s~ puede
cal1~car de una manera normal ... creo que en esta ciudad ya
nadie está a salvo de crímenes tan terribles, por no sé qué
causas una persona tan amable, tan agradable, tan bienvenida
en el medio artístico... no puede ser que sucedan esas cosas
en este pais. _Es terrible. No hay palabras para calificar eso.12. En el mismo lugar un señor de chamarra, que porta
lentes y d_ebe an_dar alrededor de los 50, dice:-Yo estoy
altamente 1mpres1onado por esto porque pues...estimábamos
a Paco como, pus, personas que lo veíamos por televisión.
13. Dentro de un local que vende pollos rostizados un varón
de veintitantos años responde a una pregunta que no se
es~ucha:- Es que es una cosa muy dificil de comentar y muy
triste, la verdad ... yo la acabo de ver en la mañana y me llevé
una mala sorpresa.14. _lJn~ mujer mayor de J-0 y menor de 50, vendedora de
periódicos, responde a la pregunta: ¿Usted veía a Paco
Stanley?-:Sí, sí lo veía ...los programas...-¿Y qué opina usted
de que lo_mata;on?- Pues feo! sentí 1:1uy feo y estoy triste
porque, digo, como hay gente mconsc1ente de que no piensa
de que puede ser un hermano y lo pueden matar también a
ellos... pero la verdad yo estoy muy sentimental porque era
un hombre muy agradable y muy querido por todos nosotro
e~tonces y_o... ~s~e... a mi modo de ver que se haga justicia:
s1 no hace JUSt1c1a la ley, no habrá más remedio que hacerla
uno, _tanto que se reúna el pueblo y yo estoy con ellos
también, yo voy con ellos también, porque esto no se va a
quedar así; su muerte de Paco, no se va a quedar así.A las 5 de la tarde se transmite un resumen de Mariano
Riva Palacio, quien hace un recuento de lo ocurrido hasta
ese momento y agrega información de última hora. Se
incluyen también vari~s entrevistas: una a un joven que
trabaJa como valet par-kmg en El Charco de las Ranas otra
a un testigo que pasaba por el lugar y dos más a automovilista
que circulan por la lateral del Periférico. El primero de ellos
es un señor de aproximadamente 50 afios que dice:- Esto es
terrible, es inaguantable, ya de veras, yo no sé nuestro

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�La responsabilidad de los medios: un caso de rutinas subvertidas en la televisión mexicana

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gobierno qué ...qué hace, la verdad, es algo _que no se
puede tolerar.- lnmediatarr~ente ~e_spués fue ed itada o,:ra
entrevista generada en el 1rnsmo s1t10. Se tra~a- de u~ senor
que tiene alrededor de 40 ai'íos. Es transm1t11a solo una
parte de la respuesta, probablemente la que tiene _mayor
vehemencia. Se inicia con una frase que presupone un discurso
previo que no es presentado:-¡ P&lt;;ro a ple~a luz del día, en
una avenida tan grande, tan trans1tada ...!D1go... de plano no,
no, ya no. ¡Ya no!.- Esta opinió1_1, junto c_on la antcr_1or, se1:án
transmitidas dentro de la nota mformat1va de Mariano Riva
Palacio en el noticiero de Alatorre.
En este par de entrevistas, al igual que en los dos bloques
anteriores presentados, la edición desempei'ía un papel
relevante en la construcción del discurso; se convierte, según
Mauro Wolf, en una representación sintética, nec&lt;;sa~iame~te
breve, visualmente coherente y posiblen~ente s1g111ficat!~'ª
del objeto de la noticia. Mediante las técmc~s ?e producc1on
la edición puede transformar el acontecnrnento en algo
distinto [Wolf J 987:281 J. Continuamos.
Son las J8 horas del 7 de junio. Entre este momento y
el inicio del noticiero principal de TV Azteca, que en esa
época se transmitía por el ca nal IS a las 22:S0, se real1~an
tres cortes informativos. El primero a las 18:42, conducido
por Rosamaría de Castro, se dedica, por una parte, a prese~~r
una síntesis de la entrevista que el Procurador de Justicia
del Dis trito Federal le concede a Sánchez Carrillo, y por
otra ofrece lo más relevante de la conferencia de prensa que
el mismo procurador Del Villar tuvo a las 6 de la tarde con
los medios de difusión.
En lo que toca a la conductora, no hay, en este-~ ~cho~
del momento-, ninguna referencia a valores/ not1cra, 111
tampoco se enmarca en la línea/ guía que había seg~ido el
discurso argumentativo anterior. Estamos frente a un discurso
meramente informativo.
A las 20:55 se da un segundo corte para noticias, también
encabezado por Rosamaría de Castro. L a conductora se
enlaza en vivo con Federico Anaya, quien está en el Servicio
Médico Forense. A la salida de dicha instalación se encuentran
numerosas personas, 400 según el reporte:º• espera~do que
salga la carroza fúnebre rumbo a la agencia funeraria. O~ra
cámara está en la capilla funeraria Gayosso de la avenida
Félix Cuevas, donde una multitud espera la llegada del
cuerpo de Stanley. Minutos después transmiten las imáge~cs
producidas en el servicio forense; ahí se encuentran los htJOS
de Francisco Stanley. Sale una camioneta blanca con las
luces de la torreta encendidas y un par de vehículos en los
que viajan los familiares de la vícti~a. Corte. Los micr~f&lt;?nos
pasan de nuevo a Sergio Vicke, quien luego de describir lo
que ocurre en el velatorio pronuncia frases rela~ivas al
valor/ noticia:-Es mucha la gente que se ha dado cita ante
un hec ho que nos compete a todos los me,¡i,anos
definitivamente, que es la seguridad y sobre todo la
inseguridad pública de la que estamos siendo , íctimas.

-La señal regresa otra vez al servicio forense, donde
Feder ico Anaya anuncia que es tá por salir una segunda
carroza, la cual sí lleva el cuerpo de Stanley. Con la ayuda
de Rosamaría de Castro explica que la camioneta blanca
salió para que la gente no estorbara el traslado: La conductora
cierra este corte de-Hechos del momento-, mientras afirma:Hoy es, o puede ser, un parteaguas en la historia de nuestro
país..
. . .
El tercer corte informativo previo al not1c1ano central
de TV Azteca se produce minutos antes de las 2 1:00 horas.
Este corte se limita a hacer una invitación para conocer los
detalles del caso Stanley a las diez y media de la noche. Se
informa que la procuraduría del Distrito Federal ya presentó
el retrato hablado del asesino.

El clímax de la construcción discursiva
A las 22:S0 de ese mismo 7 de junio aparece en el
canal IS una serie de imágenes de Stanley; una proviene de
la fotografía tomada de lo que parece ser su certificado d e
la escuela primaria, y las demás de grabaciones diversas. En
el audio sólo se escucha música de piano. Disolvencia a un
monitor del estudio desde donde se inicia la transmisión del
noticiero-Hechos, con Javier Alatorre. Fotografias con Listones
negros y a cuadro un s uper que dice - D escanse en pazEl conductor presenta un paquete de boletas en las que
se han registrndo cientos de llamadas del público. Anuncia
que se retomará la campai'ía contra la violencia iniciada en

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Fernández Christlieb

T elevisa por la sei'íora Ricai'ío de Nava (madre de un
secuestrado a quien se dio muerte). Alatorre se coloca un
moño blanco en la solapa.
Resumen informativo, presentado en cuatro
segmentos, con notas de los reporteros Mariano Riva Palacio,
Armando Contreras, Alberto García y Enrique Sánchez.
El conductor se queja de los servicios del Hospital Xoco,
donde ha habido dificultad para retirar el cuerpo de Juan
Manuel Núriez, el vendedor de seguros que pasaba frente al
res taurante. Hace un comentario sobre la violencia en la
ci udad y dice:-Esto nos pone a reflexionar hasta dónde ha
llega?º nuestra ciudad y qué están haciendo aquellos que
nos henen que garantizar que la podemos vivir sin miedo
y en paz. Escuchemos el comen tario de Ricardo Salinas
Pliego, el presidente de TV Azteca.A~tes ~e entrar al anál isis de lo leído, en vivo, por el
conces1onano de los canales 7 y 13, es necesario ubicar este
hecho institucional. Si bien se trata del momen to climático
de un discurso argumentativo en relación con un asesinato,
las palabras pronunciadas se inscriben en una práctica de
construcción cotidiana de lo real, responden a lo que los
semi?logos contemporáneos de avanzada llaman el a quo
del discurso: -Toda ftlosofia del lenguaje se encuentra no
sólo ante un terminus ad quem, sino también ante un terminus
a quo. No sólo debe preguntarse:"¿A qué nos referimos
c~ando hablamos, y con qué credibilidad?" (pro blema
ciertamente digno de mención), sino también: "¿Qué es lo
que ~os hac~ hablar?"[ECO 1999:21 ].¿ Qué es lo que lleva
a Salm_as ~hego a pronunciar palabras que tanto irritan a
los articulistas? ¿Por qué realiza una acción tan inusitada?
¿Qué_lo impulsa a hablar así en el mejor horario de su canal
prmc1pal? ¿Qué tensiones deja planteadas dicha intervención?
Dado que ese corpus-matriz ha sido desagregado para
con~prender el marco en el que surgió el corpus periodístico
den va?o (o COnJunto de artículos que manifiestan tensiones
Y con_h ~nen representaciones sobre la responsabilidad de la
telev1s1ón), resulta oportuno precisar algo acerca de los
co~textos_social y de mercado que enmarcan las palabras de
Salmas Pliego.~] texto que leyó y el discurso televisivo que
durant~ el 7 de Junio alentó no pueden ser desvinculados de
u!1 antiguo proceso, gestado a lo largo de varias décadas.
l ampoco pued en separarse de la percepción que generó la
forma e~ que TV Azteca construyó el acontecimiento. No
es grat~•t? que un gran número de articulistas, de periódicos
muy 11~!mtos, relacionaran lo d icho por el presidente de
T elev1s1on Azteca con los riesgos implícitos para el proceso
de construcción de la democracia.
. No se !rata aquí de buscar qué intenciones precisas
abngab,a _Salmas Pliego al decidir la lectura de ese texto. No
hay anahs1s del discurso que logre una radiografía de la
mente o de las emociones. El objetivo de este análisis es dar
cuer~ta de las tensiones que desató un determinado uso del
medio televisión. Para ello es preciso mencionar por qué la
~ 45

aparición pública del concesionario de unas frecuencias
resultó insólita en la trayectoria de la televisión mexicana.
También resulta relevante comprender por qué fue calificada
de irres¡~ons_a?le y descrita como un antecedente peligroso
para el eJerc1c10 del poder público.
Aquí el contexto histórico arroja claves para la
interpretación que publicó la prensa ace r ca del
comportamiento de la televisión en la jornada informativa
del 7 de junio de 1999. El asesinato que desencadenó lo que
nos ocupa ocurrió casi 49 arios después de la aparición de la
televisión en México, tiempo durante el cual en la percepción
de los públicos informados se han gestado numerosas
representaciones sociales, en tre las cuales destacan tres:
1. La tel~visión comercial mexicana persigue, sobre cualquier
otro obJ_eto, el del lucro, la rentabilidad, la ganancia y el
~onco1rn~ante poder que viene con el manejo del medio
mformativo de mayor penetración.
2. Quienes han reci bido frecuencias para televisión de manera
c&lt;:mcesi~nada no hacen política en público ni esgrimen sus
d1ferenc1as en las pantallas. Ellos negocian en privado con
las cúpulas de los gobiernos.
S. Desde 1977, año en que dio inicio la primera reforma
política de la seg unda mitad del siglo XX, se han
~es~ncadenado una. serie_ de intentos infructuosos por sei'íalar
hm1tes a los conces1onanos en cuanto a sus responsabilidades
para con la sociedad.
~n _esto e_n men!e, ciertos receptores de los mensajes
del 7 de Jumo, quienes simultáneamente eran articulistas en
la prensa diaria, pusieron en acción sus propios sistemas de
significación, basados en alguna de estas cuestiones o en
otras que, en cualquier caso, resultaron discordantes con la
actitud de Salinas Pliego. En palabras de Grize, todos ellos
manejaban implícitamente un contexto ( o lo que antecede
al discurso) y una situación (o el conjunto de nociones no
discursiva que van de todo aquello que es percibido por los
interlocutores del discurso a las condiciones del discurso a
las condiciones económicas sociales en las q ue se sitúan)
~Griz_e, citado en Gutiérrez V!d rio 1996:42]. Contexto y
s1tuac1ón son, para Charles S. P1erce, el obJeto dinámico que
da origen al discur o u objeto inmediato. De aquí que resulte
importante dedicar unos renglones al objeto dinámico.
Televisión Azteca surgió como resultado de la privatización
de la televisión estatal, iniciada el 7 de diciembre de 1990
con la publicación, en el Diario Oficial de la Federación, del
acuerdo que declaró susceptible de explotación comercial la
red 7 del Instituto Mexicano de televisión (a la que en marzo
de 1992 se agregó la red nacional IS).
El 18 de julio de 1993, al ganar la licitación, el grupo
Radiotelevisora del Centro, con Salinas Pliego a la cabeza,
dio inicio a su proyecto de competencia a Televisa. Seis años
después,_ este proyecto ha hecho suyas las reglas del juego
establecidas por los Azcárraga (duei'íos de la televisión
privada desde los afios cincuenta) para la producción, compra

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�La res onsabilidad de los medios: un caso de rutinas subvertidas en la televisión mexicana

11

1

u

l
L1

y comercialización de imágenes. En este marco Televisión
Azteca, en un momento de subversión de s us rutinas,
construyó un discurso a partir de su a quo más íntimo, el
mercado y la posición de poder que trae consigo el hecho de
poseer una cadena de televisión. El discurso de los articulistas
forma parte de este co ntexto y de esta situación.
La motivación íntima del habla era, de Epicuro en adelante
-como dice Eco-,el problema de los o rígenes del lenguaje
planteado filogenéticamente. Pero es te problema ha sido
vetado por la modernidad, según palabras del semiólogo
italiano, quien agrega: - Pero s i es posible evitarlo
filogenéticamente (aduciendo la falta de restos arqueológ:icos)
no es psible ignorarlo ontogenéticamente. Nuestra misma
experiencia cotidiana nos puede ofrecer elementos, quizás
imprescisos pero de alguna forma tangibles, para responder
a la pregunta: ¿Por qué me habré visto inducido a decir
algo?- [ Eco 1999:2 1].
¿Qué indujo al presidente ele TV Azteca a salir a
cuadro la noche del 7 de junio? Dacio que los resortes íntimos
de su biografía y el contexto cultural que lo formó no son
objeto de este estudio, y si lo es el discurso en su contexto
y situación, pasemos a trabajar con su ad quem, con los
referentes explícitos de su habla o, como diría Eco, citando
a Peirce, con el objeto inmediato de su discurso enmarcado
en un objeto dinámico.
Volvamos al noticiero nocturno del canal IS. Aparece
Ricardo Salinas Pliego, de pie, mirando hacia el frente con
traje y corbata negros y el logotipo del noticiero - Hechosal fondo. La cámara lo toma en middle-shot. Dedica los
primeros cuatro párrafos de su discurso a lamentar la muerte
de Stanley y del agente de seguros que fortuitamente pasaba
por el lugar del crimen. Habla del luto que g uarda su
T elevisora y añade:- muchos compañeros de TV Azteca y
de otros medios de comunicación han ex ternado su
preocupación, indignación, repulsión y hartazgo por la
impunidad que surca el alma de nues tro querido México.Les da las g r ac ias explícitamente a algunos medios
electrónicos:-&lt;le manera muy especial agradecemos el apoyo
de nuestros compañeros de los distintos medios de
comunicación. En especial el apoyo de T elevisa, de
Multi visión, de Radio Centro, de Radio Acir, de Radi o
Fórmula y muchos más que han asumido un papel de justa
indignación frente a tal impunidad.- A continuación, el tono
de voz y el abandono de middle shot por un close up anuncian
otra frase del discurso:
Yo quisiera compartir con ustedes, hoy,una reflexión:
hoy le tocó a Paco, mañana le puede tocar a usted a a mí o
a cualquiera. La impunidad nos aplasta, y ¿dónde está la
autoridad? Pregunto yo, preguntamos todos:¿Dónde está la
autoridad? ¿Para qué pagamos impuestos? ¿Para qué tenemos
ek'Criones? ¿Para qué tenemos tres poderes:&gt; ¿Para qué tanto
gobierno cuando no hay autoridad? En esta ciudad, ,omo
en muchas otras ciudades ele México, la impunidad, la

40 41 '

ineptitud de la autoridad, también la indiferencia de los
óudadanos ya llegó al límite [ fin de close up, regreso a
middle shot]. Hoy lloramos por Paco, ¿y mañana?, ¿por
quién lloraremos? Está claro que las autoridades han fallado,
pero también los mexicanos estamos fallando. No podemos
permitir que nuestros valores se nos vayan de las manos.
Debemos volver a apreciar el valor del esfuerzo y el gozo
de los frutos obtenidos mediante el trabajo. Debemos tener
el valor civil ele exigir nuestros derechos [sic] frente a la
autoridad inepta y también de defendernos frente a los
cobardes criminales [ de nuevo la cámara de un close up]
pero también requerimos el valor de cumplir con nuestras
responsabilidades [sic], como son denunciar y atestiguar
en los casos criminales como éstos. Sefiores, sefioras: sí se
puede. Hagamos todos juntos un esfuerzo extra para salir
de este temor y volver al México pacífico y de progreso para
todos. Muchas gracias. Corte. A cuadro, Javier Alatorre
invita a reflexionar sobre este mensaje de Salinas Pliego.
Estas palabras son corolario ele un texto cuyo
valor/noticia se mantuvo incólume: la inseguridad es un
objeto discursivo y argumento principal en la construcción
de este fragmento climático. El discurso no rompe con su
línea/guía: se omite cualquier hipótesis que se aparte del
valo r/ noticia. Las prioridades son las mismas que han
manejado conductores y reporteros durante el día. El dueño
ele la empresa no da g ritos ni manotazos, no suelta lágrimas
ni culpa al jefe de gobierno, tampoco suelta el -¡Ya basta!que se escuchó tantas veces durante la jornada. Simplemente
rubrica todo ello y, si acaso, utiliza algún elemento retórico
en forma de preglll1ta que ya había sido incluido en el formato
matutino del mismo discurso.

4344 45464748 49 5051 525354555657585960616263646566676869707172 737

Fernández Christlieb

Esto, por lo que toca al texto que fue preparado
para ser leído en vivo al inicio del noticiero. Más tarde ese
mismo 7 de junio, Salinas Pliego es entrevistado e'n la
funeraria dond~ se vela el ~uerpo de Stanley; rodeado de
reporte~os de diversos medios da ~ifras s_obre inseguridad
y despues pr~gunta:-¿~or qué hay 1mpumdad? ¿Por q ué la
toleramos? S1 las autoridades no pueden, que renuncien, si
sí pu:den, que c umplan pero qu e ya no hablen.Ahí reitera, con su propia voz el elemento de la renuncia
mencionado por conducto res y ar tistas durante el día.
El noticiario de las 22:SO prosigue. Continúan los
e~laces con reporteros que dan cuenta de lo que sucede en
v~vo; Pablo Lat~pí todavía se :ncu~ntra en el ~elicóptero y
L1lly ! éllez esta en la funeraria ubicada en Felix Cuevas y
Gabriel Mancera, donde se celebrará una misa de cuerpo
pr~sente en cuanto llegue el cuerpo de Stanley.
Es unportante recordar que no fue el día del asesinato cuando
la Procuraduría ele Justicia del Distrito Federal informó que
se encontraron resto~ de cocaína en el cuerpo y en la ropa
de Stanley. Ello ocurriría 24 ~oras después, al ser entregados
los resultados de la necropsia. De aquí que en el noticiero
nocturno no esté presente ese elemento y sea comprensible
que alg unos comentaristas no vinculados a la televisora se
haya_n sumado al valor / noticia. Tal es el caso de Carlos
Castillo Pera.za, postulado por el Partido Acción Nacional
pa~a contender, en 1997, contra Cuauhtémoc Cárdenas por
la Jefatura del gobierno del Distrito Federal. En conversación
con Alatorre este político e intelectual presente en el estudio
afirma:-Me _parece que hay una gran ineptitud en la autoridad
para cum~ltr lo que prometió.-Esto es el inicio de una larga
con~ersac1ón entre él y Alatorre en torno a la seguridad en
la c_mdad, la cual de vez en cuando será interrumpida para
~ec1b1r 1~ señal que se genera en Gayosso. La primera
interrupción se lleva a cabo para narrar la llegada de Mario
Bezares, la segunda para dar cuenta de la llegada del cuerpo
de Stanley, la tercera para recibir la crónica de lo que ocurre
durante la misa. También hay enlaces con Latapí, quien aún
no ha abandonado el helicóptero, y se realizan diversos cortes
en la conversación con Carlos Castillo para transmitir parte
de la conferencia de prensa que ofreció Cuauhtémoc Cárdenas.
, . Al concluir la plática con Castillo Peraza se transmite
~a um~a nota ajena al asesinato: la producida en la comida
e la ~1b: r tad de expresión que anualmente se celebraba el
7 d~ JUmo. Después entra al aire una entrevista con una
teStJgo de los sucesos frente a El Charco de las Ranas y una
nof de Nancy Ayón con opin iones sobre Stanley. Un último
en a.ce con LiUy T éllez, al término de la misa de cuerpo
k esente, Y Alatorre, cierra el noticiero con estas palabras:fue asesinado Paco Stanley, lo Uevaremos con nosotros,
o levaremos en el corazón y tendremos esa herida abierta
l1asta el día en que 1ogremos recuperar nuestra ciudad,
.
en
~~~ogr_e'!los, como él_cotidianame_nte lo decía, vivir sin
º• vivir nuestro pa1s y nuestra cmdad.

)º?'

Soy Javier Alatorre, lo esperamos mañana.Esta construcción discursiva aunada a las noticias
del día si~uiente en torno ~I análisis del cuerpo, de la ropa
y_del v_eh1culo de S~l~y, dio l~g~ al corpus derivado, éste
difu_nd1do en los penod1cos capitalinos y objeto del siguiente
capitulo.

. . El presente texto forma parte del libro
r~sponsab,hdad de los medios", de Fátima Fernández
Chnstheb, y es reproducido con la autorización de Edito rial
Paidós.
~

�LOGOS CC / TRAT ADO CIE NTÍFICO DE C O MUNIC A C IÓN

L O GOS CC / T R ATADO C IENTÍFICO DE COMUNICACIÓ N

LA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN

BASES

DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
4.-

CONVOCA
A estudiantes, investigadores y docentes
de ciencias de la comunicación a partic ipar en el

BASES
l.- Podrán participar todos los

investigadores,

estudiantes, docentes y estudiosos de la

L

Lt

PRJMElt
PltEMIO
NACIONAL DE,
INVESTIGACION
EN CIENCIAS DE LA
COMUNICACIÓN

ciencia de la comunicación de nacionalidad
mexicana, sin importar el lugar actual de
residencia.
2.- Los

Los trabajos deberán ser presentados bajo

o investigación, concluida e inédita, por
triplicado, escrita en Word a doble espacio,
en tipografia Times New Roman, a

12 puntos,

y deberán enviarla impresa y en diskette. Se
aceptarán tesis parcialmente publicadas en
artículos o publicaciones periódicas, pero no
las que hayan sido editadas formalmente

julio del 2003; y la entrega del premio se realizará

con el mismo seudónimo, deberán incluirse todos los

en una ceremonia de gala, a efectuarse el

da tos para la localizació n del participante.

noviembre del mismo año, en el marco del XXV

5.- T odos los trabajos deben cuidar de no incluir

Aniversar io de la Facultad de Ciencias de la

ning una referencia personal o social, que posibilite la

Comunicación de la U.A.N.L.

inducción de su identidad.

1O.- La presente convocatoria queda abierta

6.- Todos los sobres que contienen la identidad de los

desde la fecha de su pubHcación y hasta el so

participantes serán depositados por la Facultad ante

de marzo del 2003, a las 14:00 horas. Para los

el Notario Público No. 70, C. Lic. César Lucio

trabajos enviados por correo, se tomará en

Coronado Hinojosa, y sólo se le solicitará abrir el

cuenta la fecha del matasellos.

sobre del trabajo ganador, elaborando el acta notarial

1 1.- El premio, único e ind ivisible, será de

correspondiente q ue de fe de este hecho, ante la

diploma, cincuenta mil pesos en efectivo al autor

presencia del jurado calificador en el domicilio de la

ganador y la publicación del trabajo. El premio

notaria.

económico se entrega como pago de los derechos

7.- Quedan impedidos de participar en este concurso,

de edición de la obra duran te dos aflos.

Comité Organizador del Primer P remio

8.- El jurado estará compuesto por destacadas

Nacional de Investigación en Ciencias de la

personal idades de la academia, el periodismo, la

Comunicación, encabezado por las direcciones

docencia y la investigació n de las ciencias de la

general y ed itorial de Logos CC: Tratado

comunicación; su fallo será inapelable y sus nombres

Cicnífico de Comunicación

dados a conocer durante el anuncio del dictamen final.
Por d Comité Organizador

M.C. Ana Carmen Márqucz
Dir~ctora P'CC/UANL

Nacional de Investi~ación en Ciencias de la
Comunicación Facultad de Ciencias de la
Comunicación Acueducto y Eucalipto, s/n
Difusió n

y

Para mayores informes comunicate a :
di reccioneed i torial@logoscc.co m . mx

• • 45 46 47 48 49 so 51 52 s3 54 ss ss s7

Todas las cuestiones no previstas en la

Logos CC: Tratado Científico de Comunicación.

3.- El envío deberá hacerse a:Primer Premio

de

63 64 65 66 67 68 69 70 7172 7

de

presente convocatoria serán resueltas por el

CulturaMonterrey, Nuevo León, C.P.- 64920.

40 41 42 .is

J2.-

8

Ciencias de la Comunicación; así como directivos de

como libros.

Departamento

so de

seudónimo. En un sobre por separado, e identificado

Jos funcionarios de pr imer nivel de la Facultad de

interesados deben presentar una tesis

9.- El dictamen será dado a conocer el

. 47 4849 50 51525354

�Realidad sin realidad: el mundo virtual

LOGOS CC/TRATADO CIENTÍFICO DE COMUNICACIÓN

•

realidad

Sin

BI

rnun
virtuai

L.A R J1jALIDAD YIPTl_TAL
IIA DESBORDADO l\ll CIIAS
INTEHRO(},.\NTJiJS
Y J1jSPJ1j( 'ULA( 'IONJ~S
SOBRE JiJL PRJiJSE:~'rE
Y EL l{,l JTUHO
DJiJ ~ -eJ~STRA SO('IED.AD.
AVANZADA 'rECNOLOGÍA Ql 1 J~
NOS PERl\IITE 'r'RASLADAR
A U1- A PERS01- A IIACIA
UN l\1 UNDO FIC'rICIO,
LA HEALIDAD \ 'IR'I1l TAL SJ1J
CONVIJDRTE E EL l\IEDIO
POR ~JXCELEXCL\
PARA PRODU CIR
L~\S EXPl~RlliJXCL\8
l\li\.S DIYl~RSA8

_
a mayoría de lo que 110 tenemos o no podemos
conseguir está ahora a nuestro alcance gracias a la realidad
virtual, (Jo Yanes, 1997). Las técnicas virtuales son modelos
tridimensio nales generados en la computac.Jora para crear
un espacio o dominio te mporal -diferente al tradicional
espacio ITsico- que son aprovechados en la actualidad en g ran
&lt;liversidad e.Je ámbitos. Su uso más común es la aplicación
e n la arquitectura, donde se puede entrar a un edilicio y
ca mbiar la s latitud es cuándo y có mo se quiera.
La comun idad euro pea ha dejado claro que las
telecomunicaciones se están aplicando ex itosamente en tres
vías: tele-información, tele-medicina y tele-trabajo, (Shomaly,
1~197) hasta el grado de irse haciendo impredecibles. Las
imágenes planas en tercera dimensión , especialmen te los
electos de este tipo de estimu1ación c:n la conducta del hombre,
buscan establecer las diferencias de respuesta entre un su,1eto
que logra esta r inmerso en los "111undos virtuales"' y otro
que no alcanza a penet rar en la imagen.
La realidad , irtual faci li ta cumplir con ciertos
propósitos y maneJOS de disciplma, porquc e un recurso
ncativo de comunicación que nos posibilita sentirnos dentro
de un ámbito dado, ron el convenci m iento de que lo que
ocurre está sucediendo realmentt•.
El pensamiento, las fantasías, la nnaginarión y la
percepció n influyen e n el r cgistro de csti mulac1o n es
sc•nsorialcs, donde e l individuo percibe claramente lo que
lo s proyectos de simulación c.lesean: no solamente que el
sujeto registre, sino c¡ue perciba lo que e,iste y lo que no
ex iste.
¿ A dó nde nos conducirá este avance tecnológico?
Se discute que el poder &lt;lel capital ya no resic.Je en la li1erza
trabajadora, sino en el conocimiento de las mie,as tecnologías,
ro mo redes de te leromuni cac1ones, tcleronfere ncias,
videoconferencias, la comunicación c.Jigital o la romunirnc1ón
alternativa. Se ,a confirmando así que no es el conocimiento,
smo la canuc.Jad y la rápida obtermón de éste, lo que determina
la modalidad labora l, situación que gerwra expectativas
sobre empico y competitividad. Y a todo este avance se le
podría llamar ..sociedad de la información··.
Estos hechos, que han abierto nuestra prnnera
aproximación a la investigación, nos lleva a la necesic.Jad de
analizar y erwontrar soluciones a 1111 cuestionamiento central:
¿Cuáles son los efectos &lt;le la realidad virtual -&lt;.·n s u modalidad
de· imágenes planas en tercera dimensión- en la comunicarión
perceptiva de los alumnos que estudian las ciencias de la
comu nicació11?.

11.- Emociones y realidad , irtual
El género humano se encuentra inmerso en una cultura
que se desborda en acontecimientos. Es en este sentido que
el hombre ne(:esita estar dentro de esta dinámic·a; delx• han:'r
ra mluos en su conduna, pensamiento y a&lt;titudes para
adaptarse a s u nue,o ambiente. Según nuc•stras pnnwras

POR ANA CARMEN MÁRQUEZ RODRÍGUEZ
41 42 43 44 45 46 •

48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74

�Realidad sin realidad: el mundo virtual

información siguen tres direcciones precisas: Servir
como extensiones del ser humano; construir una nueva
cultura de trabajo y desarrollar las potencialidades del
hombre.
El motivo para realizar esta investigación fue analizar
la capacidad que e l s uj eto manifiesta para cambiar
potencialmente su percepción, considerando la codependencia
de los elementos figura-fondo, ante estimulaciones sensoriales
de tercera dimensión; indagar su concepto de esta realidad
y qué razones considera importantes para involucrarse con
dichos fenómenos virtuales. Con ello, intuimos, podríamos
tener una percepción clara de sus búsquedas, encontrando
una serie de objetivos enmarcados en uno general, que es la
descripción de la conducta de sujetos que han tenido o no,
experiencia previa con la estimulación virtual y la medición
del tiempo de reacción ante la presentación de tarjetas con
imágenes planas en tercera dimensión.
En nuestra investigación buscamos establecer si los
alumnos sujetos de estudio han tenido contacto alguno con
estimulaciones de imágenes planas en tercera dimensión;
señalar qué tipo de contacto han tenido; describir la conducta
y clasificar los diferentes tipos de emociones que
experimentaron al involucrarse con imágenes planas en
tercera dimensión.
Buscamos, así mismo, establecer si hay una correlación
entre el tiempo que se tarda en registrar la estimulación y
su experiencia anterior; presentar los conceptos que tienen
los sujetos de estudio sobre la realidad virtual en su modalidad

demostrar que quienes han tenido experiencias previas
con estímulos visuales en tercera dimensión, tendrán mayor
rapidez en las habilidades perceptivas en la relación figuramundo. Todo el trabajo de campo, desde luego, estuvo regido
por una hipótesis: e l individuo que ha tenido experiencias
previas con estimulaciones virtuales de tercera dimensión,
logra con mayor facilidad registrar estímulos virtuales
diferentes a los ya experimentados. Pero no es nada fácil.
Tan complicado es definir los asuntos de las imágenes de la
realidad virtual, que la mayoría de los investigadores o bien
renuncian a ello, al menos en estudios anteriores dedicados
a comprenderla antes de definirla, (Villafañe, 1998) o bien
se acercan a ellas desde perspectivas múltiples, explicativas
o aba rcadoras. (Aumont, 1992).
III.- Realidad virtual en todo
La realidad virtual es un entorno en tres dimensiones
sintetizado por computadora, en el que varios participantes
acoplados de forma adecuada puedan atraer o manipular
e lementos fTsicos s imulados en el entorno y, de alguna
manera, relacionarse con las representaciones de otras
personas pasadas, presentes o ficticias; o bien con criaturas
inventadas. La realidad virtua l es un medio creativo de
comunicación donde se mezcla lo lógico y lo ilógico, que
ofrece además la oportunidad de resolver problemas, porque
facilita igualmente la producción de experiencias directas en
masa.
Los componentes básicos de un equipo de realidad

TarJt:ta de imagen plana en tercera dimensión,
utili,.ada durante la in\'estigación
de la que surge el presente trabajo.

40 4'1 42 43 44 4546 47 • ;

49 50 ~1 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 7

¿Ha tenido experiencias personales con
la Realidad Virtual?

% 60% 70% 80% 90% 100%
O% 10% 20% 30% 40% 50

Porcentaje

Total ■

SI ■

no

NO ■

Gráfica

1.-

La mayoría de los sujetos de la muestra han tenido relaciones anteriores con la realidad virtual

lo que indica el grado de importancia que esta tecnología tiene en la sociedad actual.

en la computadora, o en tarjetas de circuitos que se conectan
a la placa base o sistema operativo, y al que llamamos también
software de simulación. El segundo componente es el
Hardware, que va desde los periféricos básicos para una
computadora personal hasta sistemas muy conocidos; y
finalmente la electrónica, que es el suministro de potencia,
accesorios, ajustes y conversión de sei'iales.
A ello se suma un visor tridimensional, sustituto
de la _pantalla convencional del ordenador, que es un pequeño
teleVJsor que presenta imágenes brillantes y de alta resolución.
Las presentaciones montadas sobre la cabeza son utilizadas
en la producción de imágenes de toda clase, incluyendo
algunos videojuegos.
El propósito de los sonidos es elevar la ilusión de
la realidad o aumentar la información que se proporciona al
usu~rio a través de otros canales. El guante instrumentado
registra cambios de sentido en la posición y el movimiento
de _la mano, gracias a sus conexiones a la computadora. El
traJe es un guante de datos para todo el cuerpo, instrumentado
con el mismo cable de fibra óptica.
.
Por otr o lado, los arquitectos están usando las
•m_áge ncs virtuales para recorrer un edificio antes de que
exista. Por ejemplo, pueden iluminar un edificio para verlo
como si fuera de noche, visualizar cómo entran los rayos
solares y cómo se sitúan. Los cambios y modificaciones
pue~e~1 ser corregidos poniendo o quitando ventanas. En la
med1cma, la comunidad médica se ha aferrado con fuerza al
nuevo cambio, el paciente virtual básico es una imagen

'

multidimensional generada por computadora,
compuesta por tiras o rebanadas dibujadas desde diferentes
ángulos del cuerpo de una persona real. En la educación
los escenarios virtuales son una herramienta de enfoque el~
programas para traducir frases a otros idiomas o comprender
conceptos abstractos.
Por medio de la realidad virtual, en concl usión los
ho rizontes del campo de aprendizaje van más allá el; las
aulas, dando herramjentas mentales y aulas electrónicas de
alcance exterior y creando sistemas de enseñan1.,a en diferentes
ramos de la ciencia.
IV.- Imagen, imagen vi rtual y realidad
Sabernos cuán difTc~ es definir la imagen, por eso
~tes que adentrarnos en la imagen que genera la realidad
virtual, debemos compre nde r el concepto ti·adicional de
imagen o, para decirlo de otro modo, debemos buscar una
definición precisa de la imagen tal y como ahora la conocemos.
Se di~ _que toda imagen es resultado de un proceso
en el que part1c1pru1 los sentidos y existe una culminación
a escala cerebral. Para que exista una imagen cualquiera son
entonces necesarios, al menos, tres factores: una fuente
luminosa, e~ decir, rayos ~e luz el_ectromagnéticos con un
rango especifico de ~ecue1~c1as; un sistema óptico, que pueden
ser los OJOS, el nerv10 óptico, el cerebro, que reciban dichos
ray_o~ para que_s~a posible la ti:ansmisión de los rayos; y la
act1v1dad fis1ologica de percepción, que a menudo comporta

7

�Márquez Rodríguez

1
0.9

Realidad sin realidad: el mundo virtual

Si su respuesta es SI, explique brevemente qué son para usted
las imágenes planas en 3D

0.9

0.8

0.8

0.7

0.7

0.6

0.6

o

0.5
0.4

0.3
0.2
0. 1

Porcentajes

O
O
O

Total
Imágenes planas que
encierran formas ocultas
Realidades productos
dela mente
Imágenes manejadas
en 3 planos

O Otras Respuestas

o

Grálica 2.- Las personas que dijeron haber tenido ron taco con las imágenes !?lanas en tercera dim~nsión,
.
.
asocian ésta cmayoritariamcnte con formas ocultas. lo que no~ da una idea de la aproximación que tienen para con la realidad de e~te upo de imágenes.

una serie incalculable de determinaciones culturales
para la formación de la imagen definitiva.
Con todo lo anterior se encadena el fenómeno de
la virtualidad entendida como lo no concreto, lo no actualizado
y por lo tanto susceptible de realizarse d~ 1iferentes n~odos
y en diferentes ocasiones, según los diferentes sujetos.
V.- Realidad virtual, México y el mundo
En México la realidad virtual ha podido ingresar
lenta pero progresivamente en distintos campos de ~cc!ó11
y para muy variados usos. Así podemos hoy en día as1~t_ir a
centros de entretenimiento virtuales lo mismo que v1s1tar
un museo. Pero aunque en otros países dicha tecnología está
ya al alcance de todos, en América Latina la realidad virtual
s igue lejos de ser una tecnología ~e _todos los _días,
permaneciendo fuera del alcance y conoc1m1ento de casi toda
los habitantes de nuestra nación.
Las imágenes planas en tercera dimensión son una
modalidad de la realidad virtual y el inicio de la realidad
virtual que hoy en día conocemos. Su cualidad es la
tridimensionalidad perceptual o vivencia! que poseen, y es
ésta la modalidad de la realidad virtual que básicamente se
conoce y opera en México, con notable éxito. Los mundos
virtuales son nuevos laberintos que nos obligan a un esfuerzo
de inteligibilidad, a una mejor comprensión de lazos y nudos
que enlacen las realidades y las apariencias, las ilusiones y
los síntomas, las imágenes y los modelos. (P. Queau, 1995).
En 1965 surge el concepto de realidad virtual,

40 41 42 43 44 45 46 47 48 49

cuando Ivan Sutherland publica un artículo titulado"
The Ultimate Display". En 1966, Sutherland y David Evans
crean el premier generador de escenarios con imágenes
tridimensionales, datos almacenados y aceleradores. En 1971
Redifon Ldt comienza a fabricar simuladores de vuelo con
displays gráficos; y en 1972 la General Electric d~sa_rrolla
el primer simulador de vuelo. Otros de los acontec1m1entos
relevantes a principios de esa década fueron qu~ Andy
Lippman crea un vidcodisco interactivo para conducir en las
afueras de Aspen. Luego, en 1984, William Gibson publica
su novela "Neuroamanecer", donde se utiliza por primera
vez el término "ciberespacio".
La NASA, en 1987, perfecciona la primera realidad
sintetizada por computadora mediante la combinación de
imágenes 3D, sonido estéreo, guantes, etc. Y aunque mucho
antes se hablaba de, y Jaron Lanier creó el término "Realidad
Virtual", hasta 1993 se anunció, finalmente, un motor de
realidad virtual.
VI.- El individuo y la realidad virtual
Al ponernos en contacto con las imágenes plan_as
en 3D, ocurre un complejo fenómeno perceptual y sensorial
que acarreará graneles innovaciones en muchos campos de
acción. Mediante las imágenes tridimensionales, el hombre
ha sido capaz de crear un nuevo modo de mirar las cosas, ~e
adentrarse en un mundo lleno de posibilidades. Es un medio
creativo de com unicació n al alcance de todos.

t 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 7 1 72 73

Se le mostrara una tarjeta con una imagen plana
en 3a. Dimensión, observe detenidamente la imagen
y si logra ver la figura, por favor escriba qué tipo de
figura observa y en qué tiempo la observó.

1

0.5
0.4

0.3
0.2
0.1

Porcentajes

o

o Total
o Correcto
o Incorrecto
o No Vieron

Gráfica s.- Pese a sus experiencias anteriores con realidad virtual, sólo el 62% de los sujetos pudo apreciar correctamente
la figura encerrada en la imagen SO que se le entregó; mientras que un 18 no vieron las imágenes y un 20% vio una figura incorrecta.

A partir de este momento es necesario subrayar:
"La consideración de la imagen retínica no corno
una réplica, sino corno una proyección del mundo, lo que
aproxima más a una representación cartográfica
que a
un reflejo especular (Gibson, 1974, 80 y ss). Sólo por tanto,
a partir de esos dos -mapas planos, uno en cada ojo, la
percepción producirá una representación tridimensional
única del mundo (Imbert, 1983). Será, pues, partiendo de la
imagen como se desencadenará la actividad cerebral que
conocemos como visión". (Zunzunegui, 1995, 28)
Mediante las irnpágenes tridimensionales, el hombre
ha sido capaz de crear un nuevo modo de mirar las cosas, de
adentrarse en un mundo lleno de posibilidades, el cual no es
intimidatorio ni del dominio exclusivo de adictos a los
videojuegos y la tecnología.
Pero ¿cuál es el proceso que transcurre en nosotros
al estar frente a una imagen plana de tercera dimensión?_ Lo
que vemos es recibido como una imagen en nuestra retma,
trad ucido a símbolos y enviado a nuestra mente. Es ahí
donde nosotros reconstruimos y sintetizamos la información
que hemos recibido en algo que ya conocemos. Las imágenes
planas en 30 requieren de nuestra disponibilidad, de nuestro
?eseo de querer ver algo más allá de la imagen real : una
imagen vi rtual; lo mismo que estar dispuestos a
desconectarnos de nuestro propio entorno, pues una
inmersión en las imágenes planas en 30 precisa un estado
psicológico de concentración que nos permita adentrarnos
en estas imágenes y desconectarnos del mundo real todo el

tiempo que la inmersión requiera. Finalmente, es
necesario que el sujeto crea y esté dispuesto a sentir y percibir
experiencias nuevas. Las imágenes planas en 3 0 son
experimentales.
Las imágenes en 3D tienen muchos niveles y grados
de inmersión sensorial, lo cual es preciso aclarar ya que en
el estudio e dan ernnciones sobre el término inmersión.
"Cada apliacción puede ser diseñada para acomodar
diveros rados de creencia suspendida o de manipulación
telepresente. En los espacios de 3D, una persona está expuesta
a un nivel elementalde inmersión virtual. Si, considerando
el espacio, los objetos son definidos para la precepción del
usuario y la manipulación de las imágenes es posible, el
usuario queda expuesto a otro nivel de inmer sión.
La inmersión total, en cualquier caso, requiere que toda
referencia a l mundo real bloqueada de forma efectiva,
proporcionar estímulos sustitutivos y que el usuario esté
convencido de qu e es real". (Larinjani, 1994, 29)
Esto es una inmersión a nive l del entorno.
Es muy importante en este punto el saber y en tender
que lo que wnstituye una inmersión para una persona, puede
no serlo para otra. La ciencia tampoco puede proporcionar
una fórmula sencilla para calcular el grado de inmersión que
uno experimente. De entre la gran cantidad de personas que
han experimentado la sensación de adentrarse en mundo
virtual y las que no, existe un asunto de grados de inmersión.
Para ser más precisos, la diferencia entre la inmersión y la
no inmersión debe verse en función del conocimiento práctico

7 P7

�Realidad sin realidad: el mundo virtual

Márquez Rodríguez

- - -- - -- -- - -- -- -- - - -- - -- - - -- - -- - - --

o 0 .1 0.2 0.3 0.4

Intervalo de Tiempo de Reacción

0.5 0 .6 0.7 0.8 0 .9 1

Considera que esta tecnología puede cambiar su
cultura

60
Porcentaje

50

40

Total

Q

O- :30 M,n

o

:31 - : 35 Mio

30

:36- 1:05 M1n,

20

1:06- 1:40 M,n
1:41- 2:10 M,n

10

2:11- 2:40 Mm.

o

2A1- 3:10 Mio.
3:11- 5:00 MIO

o

o
o
o
0
0
0

Grálica •~.- El 7 1% de los sujetos de la prueba reaccionaron a la imagen expuesta a su visión. Un i 2% reaccionó en los primeros SO segundos;
mientras que un elevado i 6% necesitó entre :16 segundos y un minuto con 5 segundos; el resto reaccionó entre J .05 a 5.00 minutos.

del usuario, a í como la motivación y el ambiente al cual se
aplica. Lo importante aquí es que aún las técni cas no
inmersivas de realidad virtual agilizan la visualización de
objetos complejos y aceleran la conceptualización de ideas
abstractas me dian te gráficas computarizad as.
'1,os métodos inmersivos de la realidad virtual
con frecuencia se ligan a un ambiente tridimensional creado
por una computadora, en el cual se manipula a través de
cascos, guantes u otros dipositivos que capturan la posición
y rotación de diferentes partes del cuerpo humano. La realidad
virtual no inmersiva, utiliza medios como el que actualmente
ofrece internet, en el cual podemos interactuar a tiempo real,
con diferentes persona en espacios y ambientes que en
realidad no existen, sin la necesidad de dispositivos adicionales
a la computadora". (Internet: www.geocities.com/cope)
La inmersión total requiere que toda referencia al
mundo real sea bloqueada de forma efectiva. La diferencia
entre la inmersión y la no inmersión debe verse en función
del conocimiento práctico del usuario. Lo importante es que
aun las técnicas no inmersivas de realidad virtual agilizan
la visualización de objetos compl ejos y aceleran la
conceptualización de ideas abstractas mediante g ráficas
computarizadas.
Los alcances de esta realidad son a la vez fascinantes
y aterradoras: desde las nuevas y revolucionarias formas de
enseñanza o rehabilitación de minusválidos, hasta modalidades
de drogadicción electrónica; desde el sexo a distancia, hasta
la g uerra teledirigida. (L.C. Larijani, 1994; I S )
Pero la integración del hombre y la máquina se ha

7 484950 51

Total

vuelto tan cerrada, que las decisiones en el diseño
de sistemas deben tomar en cuenta las actividades sensoriales
humanas, para poder aumentar la efectividad. En las imágenes
planas en sD , el objetivo primordial en el diseño radica en
qué deseamos que la gente vea, en términos perceptuales y
cognoscitivos; y necesi tamos saber cómo mostrarle las cosas
a través de un medio tan directo como la realidad virtual.
VIL- Modelos de visión computacional
David Marr, durante los años setenta, desarrolló
importantes trabajos sobre el sistema de visión humano.
Realizó investigaciones sobre la construcción del modelo
que representa a los objetos en el espacio y permita
catalogarlos y compararlos a niveles tridimensionales, entre
otros. Hasta nuestros días, ninguna otra teoría computacional
sobre la visión humana, ha funcionado tan decisivamente en
el desarrollo de las técnicas de análisis digital como la dada
por Marr.
Como co nsecuen cia de los muchos trabajos
desarrollados a partir de las teorías de Marr y s us
colaboradores, se ha iniciado un nuevo campo de especialidad
denominado "Visión computacional", que trata de explicar
los mecanismos de cálculo de la visión humana, usando para
ello procedimientos y modelos de las teorías matemáticas
de procesamiento de información.
El término "Visión artificial" dentro del campo de
la inteligencia artificial es el conj unto de todas aq uellas
técnicas y modelos que nos permitan el procesamiento,
análisis y explicación de cualquier tipo de información especial

■

SI ■
NO ■

G ráfica 5.- La investigación, una de las ~rimeras en el país en to~no a la realidad \'irtual, demostró las amplias posibilidades de inlluencia,
pues un 60% de los SUJetos de la muestra consideraron que esta tecnología puede cambiar su cultura.

obtenida a través d e im ágen es digital es
tridimensionales.
Desde la aparición de los primeros ordenadores
digitales, se puso de manifiesto la gran potencialidad de los
enfoques de la "Visión artificial" para el tratamiento de
información espacial en campos de aplicación relacionados
con el estudio de propiedades del sistema de visión humana.
El procesamiento y análisis de imágenes digitales
nacen cuando se dispone de recursos tecnológicos para captar
Y manipular grandes cantidades de información espacial en
forma de matices de valores.
.
La primera vez que se hizo uso de las técnicas de
imágenes digitales fue en los años vein te, pero no es has ta
l~s ~ños 50 ó 60 cuando aparecen las primeras computadoras
digitales y la necesidad de disponer de técnicas para la
transmisión y procesamiento de imágenes.
El Massachussetts Institute Tecnological, junto
con la Universidad de Stanford, trabajaron durante los
setenta en temas de "Visión Aplicada'' a robó tica bajo el
proyecto Hand-eye.
Es a partir de es te momento cuando se puede
observar el comienzo de cierta especialización y catalogación
de las técnicas existentes.
"La percepción se propone responder a cómo es
~ue, al mirar al mundo, una fotogratTa o una pintura, la
imagen recibida por el ojo se convierte en esa imagen que
caracteriza nuestra percepción espontánea" (Rock, 1965).
Pero todo lo que el acto de ver hace, es inferir el

. proporcionados: es d~ci r, produce alimento para el
pensarmento, para conceptualizar y clasificar, para asignar
pertenencia a una clase de equivalencia basada en formas o
f~nciones~ adscribiendo propiedades que no son percibidas,
smo tan solo postuladas. Bueno, pues los sistemas de realidad
virtual y ter&lt;:&lt;:ra dimensión _no necesariamente nos permiten
ver más o meJOr: nos permiten ver de manera diferente. Al
adentrarnos en una imagen plana en sD ocurren tres eventos
que deben suceder al mismo tiempo: la vis uali zación
tridimensional; una respuesta en tiempo real; y una interacción
tridimensional.
La estimulación apropiada de los sentidos humanos
es fundamental para la creación de un ambiente 'Simulado
realista para ofrecer las sensaciones apropiadas a los usuarios
de dichos sistemas. La actividad computacional distingue
tres f~ses, según M_a r_r _( l985,S22): L a aparición d el
denommado esbozo prnrnt1vo, basado exclusivamente en los
cambios de la inte nsidad luminosa; é lesbozo 2 • D
tridimensional, pero basado de manera exclusiva en 1~
perspe~t~va del sujet? _receptor; y la fase final del proceso
consi~t~na en la ªP?T•ción del •~1odclo s D, que proporciona
una visión generalizada del obJeto en el espacio y permite
al cerebro confrontarlo con el conocimiento almacenado y
catalogado. (Zunzunegui, 1995; .37, .38)
VIII.- Resultad ~s de la investigación y conclusiones
_ . Y_a hace tJemJX? que nos emocionaba la idea de poder
asistir al eme y ser testigos de las escenas más increíbles en

7

�Realidad sin realidad: el mundo virtual

Márquez Rodrígue_z_ _ _ _ _ _ __

0.4
1

Si su respuesta es sí,
¿piensa que este cambio se daría en?:

0.9

¿Qué sintió cuando logró observar la tarjeta?

0.35

0.8

0.3

0.7

0..25

0.6

02

0.5
0.4
Porcentaje

0.3

0.2
0.1

o

0 Total
O Educación
O Ciencia
0 Social
O Familia
O No Contesto

Gráfica 6.- El emblema protector del crecimiento de una socit-dad es la t'Clucaci6n, y a ello puede contribuir la realidad ,~rtual.
pues la muestra determinó que la mayoría de los sujetos de la muestra piensa que aquélla puede provocar cambios en su educación.

t e r ce ra dim e n s ió n. Pos t e riormente nos
sorprendíamos al ver cómo los personajes animados entraban
a nuestro mundo a través de avanzadas tecnologías de
animación y filmografía, recordemos, sólo por hacer mención,
el caso de "Roger Rabif ' o el de los temibles dinosaurios de
las películas de Steven Spilberg: ··Jurasic Park" y 'The lost
wo rd". Así, seres animados tridimensionales tenía n la
posibilidad de entrar en nuestro mundo, al menos en el cine,
apoyándose en las tecnologías de la realidad Virtual. Ahora
eso es algo de todos los días, no carente de emoción para los
espectadores, pero si de novedad o sorpresa. Lo que hoy nos
emociona es el sabernos con la posibilidad de ser nosotros
quienes ing resemos a mundos y s ituaciones ajenas a la
realidad. Ya no son las imágenes animadas quienes entran
a nuestro mundo, ahora nosotros entramos a un mundo de
im áge n es pl et ó ri co de i nfinitas posi bil id ad es.
El solo hecho de pensar que podemos ser nosotros
quienes estemos en un parque prehistórico repleto de reptiles
voladores y enormes depredadores o en cualquier sitio, que
nuestra imaginación nos permita crear, supone desde luego
g randes cambios y enormes repercusiones en el modo en
que vamos a concebir la realidad de hoy en adelante. De
igual manera como en nuestro tiempo en el que a través de
los lentes para obser\'ar podemos bajar al fondo del mar y
por la tecnología recibimos estimulaciones multisensoriales
como, por e.1ernplo, hacernos sentir agua salpicada en nuestro
cuer po para hacer más real esa sensación de in mersión
mari na. Al igual que la inmersión de nuestro cuerpo en el

40414243 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53

equilibrio o desequilibrio según lo que el autor de
cualquier tecnología que hacemos uso produce en nuestra
personalidad.
Subrayamos que existen dos clases de factores incluyen tes
en este ':iuego" de la atención virtual:
Los determinantes ex ternos, procedentes del
ambiente.
Los factores psíquico , procedentes de la experiencia
interna (personalidad).
Sin embargo, la percepción de una imagen según
castañedo ( 1988) debe variar por la atención prestada del
sujeto y las exigencias y reacciones del público ante una
imagen como también la in tuición de sus autores o sujetos.
T odas estas reacciones son determinan tes por la
estimulaciones virtuales sujetando la disponibilidad,
los centros de interés y condiciones afectivas del individuo
produciendo en los impactos mu l t isensori ales an tes
mencionados.
De modo q ue cuand o nos enfrentamos con es ta
sujeción de las sensaciones se crea una sociedad "soledad
electrónica" como la define Giovanni Sartori, y cuando esto
sucede se desarrolla en su máx ima expresión la fan tasía q ue
a través del pensamiento y necesidades sociales de relacionarse
comienza a satisfacer en su lugar las "ciberi nter acciones",
dándose aquí, en muchas ocasiones, las interacciones lejanas
propias del internet, en las cuales la máquina es la portadora
de ideas q ue asumimos como realidades simples q ue nos

• 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 717273

0.15
0.1
0.05

o

Porcentajes

O Emociones positivas
O Malestares fisicos
O Sensación movimiento
O No sintio nada
O
de

No vio la figura

Gráfica 7.- El tipo de infl uencia de la realidad , irtual puede ,er generahnentcpositiva, según las emociones sentidas por los indi, iduos sujeto, 3 la
Un 89% de ellos tuvo ernocionei. positivas y sólo un 8% no simi6 nada.

ayudan a ubicar nuestras personalidades, y de las
cuales somos presas. Así, cuando una realidad se nos complica
Y no tenemos los recu rsos per sonales adecuados para
resolver las nos volcamos a las realidades simples que nos
prop~nen_o es tán a la mano a través de la tecnología o de la
RV, s1mphficando nuestras mentes y la resolución de nuestros
problemas.
Podría as umir, e ntonces, que lo anterior implica
más riesgos que ventaj as, pues probablemente no estemos
aún preparados para tan impresionante g iro en la forma de
concebir la realidad.
_
Es aquí donde toma importancia el leng uaj e de la
~magen, su cabal conocimiento o dominio y la relación entre
esta y sus espectadores.
_ La fan ta ía es una imagen mental irreal, una ilusión
a una imagen mental, generalmente agradable, como la que
se da al soñar despier to. En el sen tido más estricto del
térmi no; puede decirse que la fantasía es una fotografía
mental. El término proviene del griego phantasies, la
apariencia de algo. Su traducción significa "visualización".
La palabra "imagen" evoca var ios significados
contradictorios. Éstos oscilan entre dos polos, uno positivo
Y el otro negati vo, aparecer y aparentar. La imagen puede
ser representación, síntoma o símbolo. Entonces se hace
mani fi esta, muestra. Apa rece para anunciar el modelo
subyacente; ta mbién puede ser señuelo, engaño. Oculta,
esconde o enmascara. Entonces sólo aparenta, para engai'iar
o diverti r. ( Quéau, 1995, 170).

01

Podremos do tar de tridimensionalidad nues tros
s uefíos, nuestras fa ntasías. Antes hacía falta soñar. Ahora
podemos conver tir nuestros sueños en realidad. Lo anterior
convi~rte a las fantasías en un pun to muy interesa nte de
estudio en el campo de la Realidad Virtual.
, T odo~ disfru ta_mos l?s múltiples placeres que la
fantas1a nos brrnda para mtens1ficar nuestras vidas. Sof'\amos
despiertos con deseos q ue consideramos nos harán felices
mi~ntras nos lanzamos a un mundo en el que nadie pued~
decll"nos que no.
_
Nos apas!on_a la soledad del creaqor, antes que las
imágenes y mov1m1entos qu e revela. E ste no concibe
directamente los múltiples modelos que revela. Suelia con
la obra_antes_ de p ensar en ella. (Quéau, 1995, 135)
La Reali~ad Virtual nos otorgará la capacidad de da rle a
nuestras ideas, sueños y fantasías, darle tridimensionalidad.
Ing resaremos a nuestra imag inación. De hoy en
adelante no sólo _pensaremos en algo sino que lo viviremos
lo sentiremos, lo experimentaremos.
'
El ~echo de qu e el negocio del entreten imien to
adoptara pr_nnero la SD y luego les hizo no sólo poder
prometer , srno ofrec~r mu,ndo vi rtuales gener ados por
computadora que fuoc1onanan como alternativas a] mundo
real. Si, como alternativ~s, son impresionantes, no hay duda,
pues, que se atrevan a situar en un mismo nivel lo real y lo
virtual, m~s si_ lo a~ali~amos es en verdad aterrador, pues
ta~ afirm~c16n 1mphca situar también lo real y lo irreal a un
mismo mvel.

1
ues ra.

�Realidad sin realidad: el mundo virtual

Márquez Rodríguez

¿Qué es lo que realmente nos están _pareci~ndo _las
imágenes planas en sD y la RV? : ~n _mundo v1rtual d1vert1do
como una opción para el entrete111m1ent? y pro~etedor para
la ciencia , o un mundo de imágenes mteractJvas que se
sumergen en un mundo simulado haciéndonos f?rmar parte
de su dinámica y desconectándonos d~ la reah?ad._ Temo
suponer que el camino de la Realidad Vrrtual se mclme por
la segunda opción.
. .
¿Hasta qué punto permitiremos el av~n_ce de la RV
en este campo? ¿Hasta qué grado será penms1ble que un
niño o un joven se desconecte de la realidad por mero placer?
·Qué tan aceptable será fantasear en la RV con sueños como
~obar un banco, golpear a alguien q~e no sea de n_uestro
agrado o aún más grav~, com? por eJemplo el ase~mar al
vecino, violar a una muJer, smc1darnos? ¿Hasta d?nde la
tridimensionalidad de las imágenes mentales serv1rán de
alimento a mentalidades enfermas?
Una teoría de la percepción deberá apo~tar
respuestas adecuadas a cuestiones como: có~o el ob~eto
fenoménico reproduce en mayor o menor med~da el obJ~to
fisico que lo motiva, el fenómeno de la constancia pe~ceptlva
y de la tridimensionalidad del_mundo, la captació~ del
movimiento la atribución de cualidades de valor a los obJetos
o la influen~ia de la personalidad en la percepción (Kanizsa,
1980} (Zunzunegui, 1995,32). .
Todas las implicaciones anteriores son g raves pues una
persona que crezca en un am~iente. virtual y pue~a. en
cualquier momento salir de la realidad e mgresar al amphs1mo
mundo virtual de posibilidades podrá fácilmente confundir
realidad y fantasía.
El doctor Martín Grotjahn psicoanalista, ha escrito
elocuentemente sobre la naturaleza de la fantasía en la
infancia. Grotjahn explica que la capacidad _del niño_ pa~a
discernir la realidad es limitada, pues no tiene 111 la experiencia
ni la madurez emocional necesarias. Para él fantasía y realidad
son lo mismo; lo que cree es real para él. El niño cree que
sus deseos siempre se cumplen, vive bajo la fér~la de la
omnipotencia mágica. El deseo, la fantasía es lo mismo que
el acto: 'Tengo que matar a mi madre, por lo tanto, la mente".
La ambiciosa fantasía de ganarnos la lotería y ser
ricos, la romántica fantasía del "príncipe azul", las excitantes
fantasías sexuales, la dulce fa ntasía de la venganza, la
egocéntrica y narcisista fantasía del yo todopoderoso Y, la
fantasía de la madre cruel, son sólo algunas de las fantas1as
que acompañan al individuo a lo largo de su vida.
Afortunadamente no todo es tan sombrío. Ya
empezamos a tomar conciencia _de cómo la~ amplias
posibilidades de la RV y las inmersiones sensoriales como
las que proporciona la Realidad Virtual están en~pez_ando a
ser una opción para el estudio de las person_as ~~JO d1vers_as
condiciones, del mismo modo que lo fue la pnvac1on sensorial
en los años cincuenta.

No podemos evitar la fantasía, de la misma _manera
en que no podemos dejar de respirar. Cada emoción q ue
sentimos va acompañada de una fantasía.
Al ofrecernos los medios para ver algo oculto en el
mundo real las técnicas de la RV pueden agudizar nuestro
conocimie~to de dicho mundo. Se pueden inve_ntar
experiencias virtuales que son imposibles en la re~hdad,
como lo he venido explicando, y se pueden ampliar las
fronteras de nuestros sentidos más allá de las que ahora
conocemos.
Nuestra investigación ha ido encaminada por es_tos
ámbitos, y los resultados a que arribamos, e~ corro_h?rac1ón
de su hipótesis, nos muestran que es posible utilizar las
experiencias de realidad virtual, incluso en su modalidad
plana, para entrenar nuestra percepción con ampl_io~ fines,
desde el desarrollo perceptivo y de las potenc1al1dades
humanas, hasta la educación propiamente dicha! pa~ando
por los más diversos procesos comun1cat1vos.

0.4

¿Qué sintió cuando logró observar la tarjeta?

0.35
0.3
Porcentajes

0..25

02

O
O
O
O No
O No

0.15

Emociones positivas
Malestares fisicos

0.1

Sensación de movimiento

0.05

o

sintio nada

vio la figura

Gráfica i.- El tipo de influencia de la realidad virtual puede ser gcneralmentcpositi,·a, según las emociones sentidas por los indhiduo;, sujetos a la muestra
Un 39% de ellos tm·o emociones po,ith·as y sólo un 8% no sintió nada.

Notas: El artículo es parte de una investigación ubicada en la modalidad de
análisis cxperimenlal..&lt;fescriptiva, con atención en _el área de procesos
cognoscitivos. Se realizó utilizando una sel~1ón de SO imágenes pl~nas en
Tercera Dimensión, entregadas a cada sujeto ~e 1~ !nuestra seleccionada.
En el campo de trabajo se aplicaron encuestas md1':'1duales y de ~~po; se
entregaron tarjetas de imágenes planas en tercera d~mens1ón_; s~ 111d1cru:on
las técnicas para percibir la figura oculta de la tarjeta; se dio mslrucc1ón
para que en el momento que apareciera, se informara, tomando con ello el
tiempo de percepción. Con el presente trabajo, la ~u tora obtuvo•~• gr:i~o
de Maestría en Planeación e Investigación de Ciencias de la Comun1cac1on.
Bibliografías:
Videoculturas de fin de siglo. Madrid: Cátl'&lt;Íra
Aronoxitz, Stanley ( 1998).
Tecnoconciencia y cibercultura. Barcelona: Paidós Multim«:&lt;lia.
Aumont, Jaques ( 1992). La imagen. Barcelona: P~1dós
Aumont, Jaques ( 1996). El ojo inte!'lllin~ble. Barcel?na: P~1dós.
Arnheim, Rudolf( 1985). Arte y percepción visual. Madnd: All1~~Arnhcim, Rudolf ( 1986). El pensamiento vis~al. B~celona: Pat_dos.
Barthes, Roland ( 1973). Elementos de la Sem1ologia. Buenos Aires:
Tiempo contemporáneo.
Bateson, May y otros (1981). La nueva comunicación. Barcel?na:
Kairós.
Berger, John y Otros ( 1980). Modos de Ver. Barcelona: Gustavo Gili

66~7686970117273

ayudan a ubicar nuestras personalidades, y de las
cuales somos presas. Asf, cuando una realidad se nos complica
y no tenemos los recursos personales adecuados para
resolverlas nos volcamos a las realidades simples que nos
proponen o están a la mano a través de la tecnología o de la
RV, simplificando nuestras mentes y la resolución de nuestros
problemas.
Podría asumir, entonces, que lo anterior implica
más riesgos que ventajas, pues probablemente no estemos
aún preparados para tan impresionante giro en la forma de
concebir la realidad.
Es aquí donde toma importancia el lenguaje de la
imagen, su cabal conocimiento o dominio y la relación entre
ésta y sus espectadores.
La fantasía es una imagen mental irreal, una ilusión
a una imagen mental, generalmente agradable, como la que
se da al soñar despierto. En el sentido más estricto del
término, puede decirse que la fantasía es una fotografTa
mental. El término proviene del griego phantasies, la
apariencia de algo. Su traducción significa "visualización".
La palabra "imagen" evoca varios s ignifica~os
contradictorios. Éstos oscilan entre dos polos, uno pos1t1vo
Y el otro negativo, aparecer y aparentar. La imagen puede
ser representación, síntoma o símbolo. Entonces se hace
manifiesta, muestra. Aparece para anunciar el modelo
subyacente; también puede ser señuelo, engaño. Oculta,
esconde o enmascara. Entonces sólo aparenta, para engañar
o divertir. ( Quéau, 1995, 170).

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Podremos do ta r de tridimensionalidad nuestros
sueños, nuestras fantasías. Antes hacía falta soñar. Ahora
podemos convertir nuestros sueños en realidad. Lo anterior
convierte a las fantasías en un punto muy interesante de
estudio en el campo de la Realidad Virtual.
Todos disfrutamos los múltiples placeres que la
fantasía nos brinda para intensificar nuestras vidas. Soñamos
despiertos con deseos que consideramos nos harán felices,
mientras nos lanzan10s a un mundo en el que nadie puede
decirnos que no.
Nos apasiona la soledad del creador, antes que las
imágenes y movimientos que revela. Éste no concibe
directamente los múltiples modelos que revela. Sueña con
la obra antes de pensar en ella. (Quéau, 1995, 135)
La Realidad Virtual nos otorgará la capacidad de darle a
nuestras ideas, sueños y fantasfas, darle triclimensionalidad.
Ingresaremos a nuestra imaginación. De hoy en
adelante no sólo pensaremos en algo sino que lo viviremos,
lo sentiremos, lo experimentaremos.
El hecho de que el negocio del entretenimiento
adoptara primero la sD y luego les hizo no sólo poder
prometer, sino ofrecer mundos virtuales generados por
computadora que funcionarían como alternativas al mundo
real. Si, como alternativas, son impresionantes, no hay duda,
pues, que se atrevan a situar en un mismo nivel lo real y lo
vi rtual, mas si lo analizamos es en verdad aterrador, pues
tal afirmación implica situar también lo real y lo irreal a un
mismo nivel.

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�Realidad sin realidad: el mundo virtual

Márquez Rodríguez

¿Qué es lo que realmente nos están pareciendo las
imágenes planas en 3D y la RV? : un mundo virtual divertido
como una opción para el entretenimiento y prometedor para
la ciencia , o un mundo de imágenes interactivas que se
sumergen en un mundo simulado haciéndonos formar parte
de s u dinámica y desconectándonos de la realidad. T e mo
suponer que el camino de la Realidad Virtual se incline por
la segunda opción.
¿Hasta qué punto permitiremos el avance de la RV
en este campo? ¿Hasta qué grado será permisible que un
nii'lo o un joven se desconecte de la realidad por mero placer?
¿Qué tan aceptable será fantasear en la RV con sueños como
robar un banco, golpear a alguien que no sea de nuestro
agrado o aún más gra ve, como por ejemplo el asesinar al
vecino, violar a una mujer, suicidarnos? ¿Hasta dónde la
tridimensionalidad de las imágenes mentales servirán de
alimento a mentalidades enfermas?
Una teo ría d e la pe rcepción deberá aporta r
respuestas adecuadas a cuestiones como: cómo el objeto
fenoménico reproduce en mayor o menor medida el objeto
físico que lo motiva, el fenómeno de la constancia perceptiva
y de la tridimensionalidad del mundo, la captación del
movimiento, la atribución de cualidades de valor a los objetos
o la influencia de la personalidad en la percepción (Kanizsa,
1980) (Zunzunegui, 1995,32).
Todas las implicaciones anteriores son g raves pues una
p ersona que c rezca en un ambiente virtual y pueda en
cualquier momento salir de la realidad e ingresar al amplísimo
mundo virtual de posibilidades podrá fácilmente confu ndir
realidad y fantasía.
El doctor Martín Grotjahn psicoanalista, ha escrito
elocuentemente sobre la naturaleza de la fantasía en la
infa ncia. Grotjahn explica que la capacidad del niño para
discernir la realidad es limitada, pues no tiene ni la experiencia
ni la madurez emocional necesarias. Para él fantasía y realidad
son lo mismo; lo que cree es real para él. El niño cree que
sus deseos siempre se cumplen, vive bajo la férula de la
omnipotencia mágica. El deseo, la fantasía es lo mismo que
el acto: "T engo que matar a mi madre, por lo tanto, la mente".
La ambiciosa fantasía de ganarnos la lotería y ser
ricos, la romántica fantasía del "príncipe azul", las excitantes
fantasías sex uales, la dulce fantasía de la venganza, la
egocéntrica y narcisista fantasía del yo todopoderoso y la
fantasía de la madre cruel, son sólo algunas de las fantasías
que acompa ñan al individuo a lo largo de su vida.
Afortunadamente no todo es tan sombrío. Ya
empezamos a tomar co nciencia de cómo las amplias
posibilidades de la RV y las inmersiones sensoriales como
las que proporciona la Realidad Virtual están empezando a
ser una opción para el estudio de las personas bajo diversas
condiciones, del mismo modo que lo fue la privación sensorial
en los años cincuenta.

No podemos evitar la fantasía, de la misma manera
en que no podemos dejar de respirar. Cada emoció n q ue
sentimos va acompañada de una fantasía.
Al ofrecernos los medios para ver algo oculto en el
mundo real, las técnicas de la RV pueden agudizar nuestro
conocimiento de dicho mundo. Se pueden inventa r
experiencias virtuales que son imposibles en la realidad,
como lo he ven ido explicando, y se pueden ampliar las
fronteras de nuestros sentidos más allá de las que ahora
conocemos.
Nuestra investigación ha ido encaminada por estos
ámbitos, y los resultados a que arribamos, en corroboración
de su hipótesis, nos muestran que es posible utilizar las
experiencias de realidad virtual, incluso en su modalidad
plana, para entrenar nuestra percepción con amplios fmes,
desde el desarrollo perceptivo y de las potencialidades
humanas, hasta la ed ucación propiamente dicha, pasando
por l os más di ve r sos procesos comunicativos.

Notas: El artículo es parte de una investigación ubicada en la modalidad de
análisis experimental-descriptiva, con atención en el área de procesos
cognoscitivos. Se realizó utilizando una selección de 30 imágenes planas en
Tercera Dimensión, entregadas a cada sujeto de la muestra seleccionada.
En el campo de trabajo se aplicaron encuestas individuales y de grupo; se
entregaron tarjetas de imágenes planas en tercera dimensión; se indicaron
las técnicas para percibir la figura oculta de la tarjeta; se dio instrucción
para que en el momento que apareciera, se informara, tomando con ello el
tiempo ele percepción. Con el presente trabajo, la autora obtuvo su grado
ele Maestría en Planeación e Investigación de Ciencias de la Comunicación.
Bibliografias:
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�La ética del comunicador

LOGOS CC/T RATADO CIENTÍFICO DE COMUNICACIÓN

LA

(lomo

DEL

POR SALVADOR

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estud;,,n,e, oomo pcofe,o, en c;encias de 1,
Comu nicación y corno miem bro de la socied ad; de esta
sociedad actua l vertiginosa y cambiante que nos ha tocado
vivir, en la que tanto el materialismo como el relativismo y
el permisivo han provocado la duda y la confusión de los
valores humanos; no en pocas ocasiones me he pregun tado:
¿cuáles son las cualidades más importantes q ue un "buen
comunicador" debe poseer para desempeñar su fu nción de
servir y unir -como intermediario que es- a la sociedad a la
que pertenece?
A priori parece "fácil" y hasta "obvia" la respuesta.
Sin duda alguna la mayoría coincidiríamos en mencionar
cualidades como honestidad, imparcialidad,justicia, humildad,
principios ét icos, etc., etc. Y todo esto es verdad, pero a
medias. Porque generalmente olvidamos darle a la Etica la
verdade ra dimensión que le corresponde, ya que ésta no es
sólo una cualidad más de un buen comunicador, sino la base
de todas sus actividades profesionales. Otras veces, aunque
se considere la gran importancia de los principios éticos, no
se les da su verdadero sentido, el de la realización de todos
los valores humanos.
Al hecho de q ue hoy en día se extiende cada vez
más la opinión de que la Etica - como ciencia y como
conducta - atraviesa por una crisis moral, e l profesor L.
Brajnovic, en su man ual sobre Deontología Periodística,
responde:
"Es verdad que existe la crisis ética; pero esta crisis
es más que nada una advertencia de que, sin normas morales
objetivas y básicas, las actividades humanas desembocan en
un an árquico mar d e v iolencia, frau des, mentiras y
usurpaciones. Precisamente el periodismo puede revalorizar
estos principios éticos en beneficio de toda la sociedad
observando fielmente sus deberes profesionales. Porque la
información veraz y honesta es ante todo, un servicio
beneficioso al hombre y a la sociedad, al crecimiento cultural
y al saber" ( 1).
En el desempeño de su labor informativa el
periodista se encuentra diariamente frente a dos distintos
aspectos: por un lado la capacidad intelectual propia del
periodista, los medios tecnológicos empleados en la difusión
de noticias y la libertad de prensa; por el otro lado los límites
y deberes determinados por reglamentos y las norm_as son
impuestas y sancionadas por la autoridad o el Estado, rmentras
q~e los códigos deontológicos son adoptados por 1~ profesión
misma y su incumplimiento no tiene otra sanción que el
repud io de la sociedad o la que dicta la propia conciencia.
En teoría, los códigos deontológicos de la profesión
periodística corno la de todas las demás profesiones, deben
de tener una orientación basada en los principios éticos; pero
en la práctica, nada más lejos de la realidad. Basta echar
una mirada a los códigos deontológicos de las diferentes
naciones para darnos cuenta de que, en muchos casos, no
sólo están distantes del carácter científico de la mora l

general, sino que se contraponen a ella y, su
cumplimiento, no significa que se está actuando en sentido
ético.
El trabajo informativo abarca, en su perspectiva
actual e histórica, toda la dinámica y actividad de la vida
social en sus innumerables aspectos. Por tanto, nunca puede
ser una actividad egoísta, obscura y dañosa, sino por el
contrario un noble servicio a la sociedad, al público, a la
cul tura y, por tanto a la verdad sin sombras, falsificaciones
ni máscaras que tiendan a encubrir aquellas inter acciones
contrarias a la limpieza de la información como tal y a la
honradez del pensamie nto y de la libertad (2).
La misma pluma que puede ayudar a revalo rizar
los principios éticos en beneficio de toda la sociedad, puede
también desorientar y avasallar las conciencias
aprovechándose de su fuerza persuasiva. Recordemos el
mensaje de Santiago Apóstol que dijo: "La lengua con ser
un miembro pequeño, se gloría de grandes cosas. Ved que
un poco de fuego basta para quemar todo un bosque. También
la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad ."
Con base en las consideraciones anter io rmente
ci ta das, el presen te trabajo busca tres propósitos
fundamentales:
1° I nvitar a los estudiantes y profesionales de los
medios infor mativos a la reflexión sobre la misión auténtica
del quehacer periodístico.
2° Revalorizar la importancia de los principios éticos
en las actividades relacionadas con la comunicación social.
sº Establecer que la ética especial y la Deontología
Periodística deben estar fundamentadas en la Ética General
y nunca en contraposición de ella. Deseo con estos propósitos
servir también a los alumnos del centro docente de Ciencias
de la Información, proporcionándoles algunas consideraciones
que les puedan ayudar, una luz que los guíe a través del
mare mágnum de opiniones sobre los valores .éticos o sobre
la Ética como tal.
P ara elaborar la presente investigación, además de
la bibliograffa citada al fi nal del capítulo y,aJ final del trabajo,
se han incluido los mensajes que el Papa Juan Pablo II ha
dirigido en diversos lugares y ocasiones, a los periodistas y
también se ha manejado una serie de casos prácticos, en los
que se ha anal izado frente a la libertad de prensa y la llamada
"garra periodística" lo deberes éticos.
Nociones previas de ética
La ética es literal mente la ciencia del Ethos (carácter,
costumbre, conducta). El término "moral" se deriva del
vocablo latino moralis, el cual a su vez proviene del sustantivo
mos, moris. Moralis fue la traducción del adjetivo griego
Ethicos.
No es dificil percibir con entera claridad, que la
actividad moral del hombre se distingue de sus otras
re laciones sociales. Cada individuo en la sociedad se considera

�Guajar do Salinas _ _ __ _ _

obligado a obrar en determinado sentido ya sea porque e
lo exijan, ya sea porque lo considera digno para sí m!smo,
o porque tiene conciencia de lo que debe hacer. Esta conc1enc1a
es darse cuenta de la norma, regla o deber a la que se somete,
y se denomina conciencia de lo que de~ hacer o conc(enc_ia
normativa, ahora bien, como la morahdad es un territorio
de la cul tura constituido por normas, la Ética que es la ciencia
que lo estudia, es considerada como una ciencia normativa.
o en el sentido de que se proponga descubrir o inventar
nuevos imperativos o normas para la sociedad, sino porq ue
su propósito se contrae a describir, valorar y explicar la
conciencia normativa.
Sabemos que toda proposición normativa supone
cierta clase de valoración, por medio de la cual, surge el
concepto de lo bueno y de _lo malo. Dice A._ Rodríguc~ L.:
" La Etica es la parte de la filosofía que estudia la moralidad
del obrar humano; es decir, considera los actos humanos en
cuan to son buenos o malos" ( 1).
La esencia del acto moral, se puede circunscribir
en las siguientes preguntas:
¿Qué es acto ético?
¿Cuándo puede decirse que el sujeto rea liza un acto
moral?
¿Qué es el fáctum de la moralidad?
_
A estas preguntas, se les pueden encontrar mil
respuestas, pero sabemos que la única condición que hace
posible el acto moral, es la capacidad del hombre para tomar
por sí mismo una decisión en su conducta.
El problema de la valoración moral, sugiere muchas
controversias, puesto que es difíci l identificar, con plena
claridad, un principio estimativo que permita distinguir el
acto ético digno y valioso, del indigno y reprobable. Sin
embargo, hay principios normativos que tratan de conducir
la actividad humana; pero el hecho de que existan estos
principios, no significa que sean obligatorios o inviolables
y éste es el punto que justifica el tratamiento del presente
tema. El problema es bastante complejo, sobre todo difícil
en su aplicación práctica. Previamente se hace necesaria una
consideración sobre los principios básicos que determinan
en cierto sentido el grado del valor humano, de la étira de
la vida y de la profesión; en nuestro caso, de la profesión
periodística.
_
Existen autores que consideran la Ética como una
ciencia de criptiva que únicamente expresa por medio del
lenguaje la actitud moral (Bruyére). Esta descripción unas
veces es caprichosa, y otras está sometida a diferentes aspectos
fenomenológicos, s9&lt;=iológicos, caracterológicos, etc. Otros
presuponen que la Etica y la Moral natural son dos materias
de estudio distinta~. Así por ejemplo. B. Russel afirma: "No
corresponde a la Etica establecer las reglas efectivas de
conducta, como 1&gt;9r ejemplo: "No hurtarás". Esto es asunto
de la moral. A la Etica le incumbe proporcionar una base de
la que puedan deducirse estas reglas". A su vez , algunos

La ética del comunicador

escritores y articulistas consideran lo que ellos llaman '1a
Ética tradicional" como una ciencia pu ramente teórica y
normativa que -por medio del hecho moral- crea s us
imperativos diciendo "esto te está permitido y aquello
prohibido". Para evitar tal concepto, estos autores, como
por ejemplo Levy Bruhl, estudian el hecho moral (fáctum
morale) como algo que puede ser tratado de d iferentes
maneras en las diversas realidades sociales, teniendo en
cuenta distintos efectos, emociones y leyes.
Muchos analistas lingüísticos s uelen afi rma r q ue
la Ética es una ciencia cuyo fin es definir los términos morales:
el bien, el mal, la justicia, el derecho, la libertad, la verdad,
la responsabilidad, etc. Según ellos, estas definiciones nunca
tienen carácter absoluto, ya q ue varían según el concepto
que puede tener una comunidad determinad a.
Todo este cúmulo de opiniones y definicione , sólo
demuestra que la Ética es algo más que una vertiente de
Sociología y Etnografía. Es una ciencia_práctica, pero ta~bién
teórica, normativa, que descubre y fiJa normas, consejos y
advertencias para que el hombre viva bien.
Todo esto se puede entender de una manera ambigua: como
una habi lidad y capacitación para que las personas y
comunidades alcancen la felicidad, y como una ciencia que
conviene al hombre porque le enseña cómo debe actuar de
un modo honesto y qué actitudes suyas merecen una
satisfacción o un reproche. En realidad, como dice L.
Brajnovic: "La Ética o Moral natural es la ciencia filosófica
teórica y práctica que investiga la moralidad de los actos
humanos y estudia los valores, la vida y la conducta moral
de la persona y de la comunidad humana, teniendo siempre
como fin la honestidad" (2).
,
_
Toda vez comprendido que la Etica es ciencia,
puesto que supone todas las características necesarias para
serlo, y aceptado que como la ciencia es una parte de la
Filosofia que trata de los actos humanos teniendo en cuenta
la capacidad responsable del hombre; podemos hablar de su
objeto material y formal. Dice A. Rodríguez: "'El obje~o
material de la Ética son los actos humanos, que es necesario
distinguir de los actos del hombre. Aunque el lengu~j e
corriente no suele diferenciar estos dos conceptos, la ética
reserva el nombre de actos humanos para las acciones libres,
que el hombre es libre de hacer u omitir, de hacerlas de uno
u otro modo. Estos actos proceden de la voluntad libre y
deliberada, ya sea inmediatamente (amor, deseo, etc.) o a
través de otras potencias (hablar, trabajar, etc.)".
"Se llaman actos del hombre, en cambio, a las
acciones que no son libres, por la falta de conocimiento o
voluntariedad (los actos de un demente, por ejemplo), o bien
porque provienen de una potencia no sometida al dominio
directo de la voluntad (crecimiento, circulación, etc.)_".
"El objeto formal de la Ética -o punto de vista baJO
el que se estudia los actos humanos- es el de su rectitud
moral o moralidad. Aunque tenemos una idea espontánea

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de la existencia y naturaleza de la moralidad, no es fácil
defi nir su esencia de un modo exacto."
"Este es precisamente uno de los primeros problemas
que debe resolver la Ética; más adelante nos ocuparemos de
él. De momento, basta considerar que la bondad o rectitud
moral del acto humano se distingue a) ele la "bondad
ontológica" que tiene todo acto en cuanto a que es; b) de la
"bondad técnica o útil", es decir, la utilidad para un fin
restringido y particular, según las reglas de un arte o técnica
determinados; y c) del agrado o placer que puede producirnos
esta actuación" (s).
Conviene subrayar que no hay una "Ética" particular
que norrne cada uno de los distintos aspecto de la vida
humana, sino que la Ética es una sola ciencia, porque estudia
todos los aspectos donde interviene la libertad humana ba10
unos mismos principios fundamentales. Por tanto, P. Barroso
establece: ''Los criterios morales generales son válidos para
los diferentes ámbitos de la vida humana: profesional, familiar,
social, etc." (4).

Los principios fundamentales
Todas nuestras acciones persiguen algún bien:
hacemos ejercicio porque sabemos que es bueno para nuestro
c~erpo; compramos una determinada marca, porque nos han
dicho que es buena; incluso un niño de corta edad sabe que
comer es bueno; ''El bien es la primera realidad advertida
por la razón práctica, por la razón que plantea y dirige la
conducta". De ahí que todo hombre posea un conocimiento
espontáneo de lo que es el bien, ya que en torno a él gira
todo el obrar.
Pero sucede con el bien lo que las demás nociones
primarias (ente, verdad, etc): Que todos tienen una idea de
su significado, pero es difíci l definirlo con precisión, porque
fal tan unos concepto más fündamentales en los que basarse.
Afirma A. Rodríguez que: "El bien es la perfección
correspondiente a una naturaleza. Por eso, hay que contar
con la idea de naturaleza para saber concretamente qué es
bueno y qué es malo: cada naturaleza específica tiene su
propia perfección, le pertenecen como propias diversas cosas.
A naturalezas diversas corresponden también diversos bienes.
De ahí que sea necesario conocer la naturaleza humana para
precisa r lo que es bueno o malo para el hombre.'"
"La naturaleza humana conforma al hombre como
un ser corporal y espiritual a la vez. En primer lugar, es una
constitución entitiva -es decir, un modo de ser determinadoque comporta una perfección y bondad muy superiores a
las que tienen los entes puramente materiales."
"'Dios es el creador de la naturaleza. En la filosofía
cristiana, el concepto de orden natural se ve notablemente
enr iquecido por ser entendido como un orden divino."
'" Dios es el creador de la naturaleza y de sui,

inclinaciones, por lo que las exigencias éticas de la
naturaleza tienen en él su último fundamento."
"Además, el orden de la naturaleza humana es divino
porque tiene a Dios por fin último. El destino definitivo qu~
rorresponde al individuo de naturaleza racional es la unión
con Dios mediante el conocimiento del amor.La razón que
conoce sin error los fines que el hombre debe buscar con sus
actos, se denomina recta razón."
"El bien moral es el bien conveniente a la naturaleza
humana según el juicio de la recta razón, y la moralidad
consiste en la relación de las acciones libres al orden natural
y teológico (orden de la naturaleza al fin último) conocido
por la misma razón recta."
"Dios fundamenta también el orden moral en cuanto
a su fin" (S).
Por lo anterior podernos sostener que Dios es el
fundamen to último del orden y del deber moral; la naturaleza
humana es el fundamento próximo. Y como el orden natural
y divino se nos manifiesta a través de la recta razón, esta es
la regla formalmente moral que guía de modo inmediato a
la voluntad.
El mal es la privación de un bien debido. El mal
real pero no es nada positivo.
_ _ El mal_ está s~1stentado por el bien, porque la
privación del bien debido se apoya en un s ujeto que es
humano.
El mal absoluto no exi te ni puede existir, porque el mal no
se sustenta por sí solo. El hombre obra siempre por un fin.
La intención de un fin es el elemento que confiere una
inteligibi l idad unitaria a la conducta humana.
Fin LJltimo es el que se quiere de modo absoluto, y en razón
del cual se quieren las demás cosas.
El fin último es el único.
El fin último es la causa final primera de todo obrar
humano.
Dice A. Rodríguez: "La naturaleza humana tiene
unos fin~~ esenciales, y un fin o perfección última propia".
Para saber cuál es nuestro fin natural existen dos
vías. Una descendente, que se fija en la finalidad de la acción
creadora de Dios, para conocer sobre esta base la finalidad
de los seres creados. La segunda podría denominarse vía
a~cer~dente; par~e ~e la natura!eza humana para llegar al
ternuno del movnrnento y del dmamismo que lleva impreso
en s us entrañas. Los dos métodos conducen a la misma
conclusión."
"Nos permite precisar el fin último del hombre. Y
amfx:&gt;s métodos ~o~ducen a la misma conclusión. os permite
precisar el fin ult1m9 del hombre. Y ambos métodos son
importantes para la Etica. El fin de la acción creadora es el
mismo Dios, pues Dios no puede buscar nada que esté fuera
de él mismo."
_ "Se dice po~ eso q~e el fin de la creación y de todas
la criaturas es la gloria de D10s, en manto a que hace partícipes

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�La ética del comunicador

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a las criaturas de la gloria que Él posee en g rado
perfecto e infini to."
"Como sólo Dios es creador y dueño absoluto de
las cosas, asimismo sólo Él es gobernador de los hombres
y del universo entero, entregando a cada ente su ~aturaleza
y fin propio, y conduciéndole eficazmente hacia El. Dios es
por eso e l autor s upremo de la ley moral" (6).
Puede resumirse que todo el orden moral natural
se basa en un primer principio universal: hay que hacer el
bie n y evitar el mal. Este primer princi pio contiene
implícitamente todos los deberes éticos. Los restantes
principios morales su rgen de la conjugación de este primer
principio con el conoci miento de las inclinaciones de la
naturaleza y de sus exigencias y relaciones esenciales.
Dice K. Haselden: ·1,a genuina moralidad con siste
en dos aspectos: Amar a Dios sobre todas las cosas y amar
al pr~jimo como a uno mismo. En estos dos mandamientos,
inscritos en las sagradas escrituras, se basan todas las demás
leyes y principios morales" (7).
La ley moral puede ser conocida naturalmente por
todos los hombres. El conocimiento moral natural se adecua
al modo gene ral de proceder de nuestro conocimien to: a
partir de la experiencia ordinaria se llega a unos primeros
principios, y después a sus aplicaciones concretas. Así como
el ente es lo primero que aprende la inteligencia en su
vertiente especulativa, el bien - la bo ndad real de las cosases lo que primeramente conoce el entendimiento en su función
práctica.
La experiencia corrobora que ninguna persona con
sus concretas di.;posiciones, car ece del conocimiento moral
necesario para su buena conducta.
El oscurecimiento de la ley moral no es algo natural,
sino que es debido a l desorden de la volu n tad.
La conciencia moral puede definirse como el juicio
del intelecto práctico que se produce a partir de la ley moral
de nuestros actos, y de ellos depende nuestra felicidad eterna,
es de máxima importacia poseer una conciencia verdadera.
T odo hombre, pues, debe tener una solícita preocupación
por adquirirla.
Esta solicitud se traduce. en la práctica, en 1111 afán
por forma r la conciencia de acuerdo con la ley natural (8).
Al hablar sobre el significado de la verdad en la comunicación
colectiva, opina J. M. Desantes: "La verdad adecua la realidad
e intelecto. Une, sin·e de puente entre el sujeto y el objeto.
La verdad, por otra parte. es el componente nuclear de la
información" (9).
En Dublín, el 29 de septiembre de 1979, ante los
representantes de los medios de comunicación social, el Papa
Juan Pablo II dijo:'\ uestra profesión, por su naturaleza, os
hace servidores, servidores voluntarios de la comunidad.
Muchos miembros de esta comunidad podrán diferir de
vosotros en opiniones de orden político o económico, en
con, icciones de orden religioso o moral. Como buenos

comunicadores, vosotros les debéis servir lo mismo, con
amor y de acuerdo a la verdad; más todavía, con amor por
la verdad. Como buenos comunicadores, debéis construi r
puentes q ue unan y no muros que dividan" ( 10).
El acto humano se caracteriza fundamentalmente
por ser libre. La libertad es la capacidad de la voluntad de
moverse por sí misma al bien que la razón le presenta.
La libertad supone el conocimiento intelectual del
bien.
El conocimiento del bien permite el dominio sobre
los actos. La libertad, en esta vida, va acompafiada de
indeterminación. La esencia de la libertad consiste en la
autodeterminación al bien. La li bertad humana tiene su
último sentido en la vida mora l. Los actos humanos nacen,
pues, de la voluntad ilustrada por la inte ligencia.
La acción que tiene un objeto moral bueno necesita
además, para ser realmente buena, de una recta intención,
esto es, de un 'finis operantis' bueno.
Las circunstancias pueden aumentar o disminuir la
bondad o malicia de un acto, pueden hacer malo un acto que
de suyo era bueno, pero nunca pueden hacer bueno un acto
que por su objeto es malo ( l I ).
Puede decirse, por lo anteriormente expuesto, que
para que la acción sea buena han de serlo todos los elemen tos
que la integran (objeto, fin y circunstancia).
El método de la ética
Dice L. Brajnovic: "D~jando a un lado el método
deductivo, que se inicia en base a los resultados de otras
ciencias (por ejemplo, la Teodicea o la Teología), para tratar
cuestiones éticas, hace falta, filosófica y prácticamente, partir
del hecho moral, y desde él ir con truyendo las conclusiones.
En otras palabras: considerar an te todo e l valor, el sentido
y la responsabilidad de los actos huma nos (actitud humana)
teniendo e n cuenta, naturalmente, las ci rcunstancias
personales, ambientales, culturales, sociales, etc., en su
sentido general." ( 12).
En lo personal estoy convencido, de que si en el
presente no aprendemos a edificar nuestras vidas, teniendo
presente los valores éticos, mañana no será posible resistir
el "'cao "resultado de esa anarquía moral.
Dice P. Barroso, en su tesis doctoral: "no creemos
que sea pesimista, ni tan siquiera pecar de ala rmista, el
presagiar un futuro sombrío para la humanidad si la fal sa
neutralidad axiológica del cientificismo o el orden político
o e l desarrollo econó mico, no camina n parejos con el
desarrollo del or9en moral y si no comportan un neto
predominio de la Etica "(13).
El sentido y el criterio ético del hombre
La persona humana --cualquiera que sea su grado
de cultura y civilización- posee un sentido ético o moral
Esta facultad nata de la persona humana forma y petfecciona

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poco a poco, a lo largo de su ejercicio práctico, lo que podemos
llamar criterio moral del hombre.
Como dice L. Brajnovic: "El hombre tiene sentido
de lo bello y de lo feo, de la verdad y la mentira. Pero en
muchos casos no sabe a ciencia cierta por qué una cosa pata
él es bella o por qué es verdadera o falsa. No sabe decir qué
es la belleza y qué es la verdad, pero tiene el sentido sobre
ello y por eso formula a veces sus propias teorías, que no
son resultados de su saber, sino únicamente de este sentido."
'Del _m_ismo m~o que existe la belleza independiente
de nuestra opm1ón y existe la verdad aunque nosotros no la
conozcamos, así también existe la diferencia entre el bien y
el mal reconociéndola nosotros o no. Por lo tanto esta
?iferencia entre el bien y e l mal existe antes de que podamos
Juzgar e n qué co ns is te y e n qué se fundamenta."
"El hombre, pues, siente el bien y el mal o mejor
dicho, lo que es moralmente bueno o malo."
'
. . "D ecimos que nos repug nan los actos de un
hom1c1&lt;la, atracador, sexómano o mentiroso. No vemos sólo
~n estos actos la maldad y el vicio, sino que contra este mal
se rebela nuestra naturaleza": reaccionamos emocionalmente
Yadoptamos una postura de defensa en contra de tales actos."
"Este estado e mocional es todavía el sentido ético·
para que sea cri terio ético necesitamos también saber qu~
algo es bueno o malo."
"Por lo tanto, el criterio ético pertenece a la voluntad
Y a la in teligencia; como estas facultades no afectan a los
sentidos físicos (sobre el calor, frío, el color, etc.), es de
naturaleza purame nte espiritual" ( 14).
Dijo Juan Pablo II, en el discurso que dirigió a los
representantes de los medio de comunicación social en
Madrid: "La información y la cultura han creado la necesidad
de potenciarlas, y vosotros os dedicáis a esa hermosa tarea."
"Un servicio de incalculable trascendencia: Por las
cualidades enormes que encierra y la necesidad de no limitarse
a Informar, sino de promover los bienes &lt;le la in teligencia,
de la cultura y de la convivencia, creando a la vez una recta
de opinión pública, tal como solicita e l Concilio Vaticano 11"
(Cf. l nter. Mirifica, 8).
"He pronunciado una palabra bien pensada: servicio.
Porque, en efecto, con vuestro trabajo servís y debéis servir
la c?~sa del hombre en su integridad: en su cuerpo, en su
es_pmtu, en su necesidad de honesto esparcim iento, de
alim~nt? c~lt~ral y religioso, de correcto criterio moral para
su vida md1v1dual y social" ( 15).

La capacidad de decisión
E l crite rio ético sano, el examen de la conciencia
recta y el sentido del deber, inducen a realizar los actos
éticamente buenos y evitar los actos éticamente malos. Con
esto se plantea el problema psicológico de nuestra capacidad
de decisión.
La decisión se puede tomar si se comprende lo que

decide. Luego la decisión es la autodeterminación: una
actividad propia Qa decisión es de cada uno) y es responsable
(po~q~e comprendemos lo que decidimos). Para tomar una
dec1s10n responsable es necesario:
a) compr ender,
b) reflexionar (analizar), y
c) decidir libremente.
Si el hombre tiene el deber y la obligación de realizar
unos a_ctos volitivos íntimos o públicos ejerciendo su profesión
(por eJemplo), el_problema se centra en la siguiente cuestión:
¿~I hombre es libre o n_o para decidir y obrar como quiera?
S1 ~I hon~bre no fue:ª libre de pensar, elegir o hacer lo que
quiera, s1 no fuera libre &lt;le decidir sobre s us actos el deber
~~ tendría ningún sentido. Obrar como debe y decidir lo que
e t1camente es bueno, es el deber fundamental del hombre.
Este de~r no ~ismin_uye su libertad, sino que la hace ejercer.
~ero ¿como sena pos1b!e actuar confonn e a la bondad, ejercer
l1brem~nte el deber, s1 el hombre estuviera predestinado a
ello? Sm l_a_ actuación libre, la persona humana no tendría
responsabilidad alguna, y sus actos carecer ían de valor ético
o moral. Est~ quiere decir que debe tener, y de hecho tiene,
la vol~ntad libre, para sie mpre que se trate de una actitud
c0t~sc~en_te, en contraste con los movimientos psíquicos 0
fis1olog1cos automáticos de reflejo, o instinto ( 16).
La obligación ética
H e mos visto que el bien ético determin a la
calificaci~n racional de la bondad o de la honestidad y
deshonest1d:d. Por eso,_ya los antiguos decían (Sócrates): el
~o!11bre sera bueno y vir tuoso y cuando reconozca aunque
umcame?te _con los actos honestos y buenos puede conseguir
lo que s1g mfica su verdadero beneficio. Es competente la
razón e? cu~nto es recta y sana, en cuanto es capaz de
descubrir cual es ~l verd~dero beneficio del hombre por el
que debe hacer el ~1en y evitar ~l mal. Porque sin el imperativo
debes-no debes existe la moralidad. La relación de la voluntad
con_respe_cto a_l bien se hace moral, porque el hombre está
obligado mtenorm_ente ~ elegir el bie n. Esto significa que
en_tal~s c~~os la exis,tenc1a d~ la prohibición no depende de
1~ mclinacwn_ espontanea ~ac1~ un aparente beneficio propio,
smo el consejo de la conc1encrn. Por lo tanto, la calificación
del grado de bondad con respecto al bien supremo del hombre
(1~ finaljdad del hombre) es el fundamento real de la obligación
et1ca. Para ello hace falta reconocer estos tres elementos:
a) la rel~ci6? e~tre ~a decisión y la finalidad del hombre,
b) la obhg~c16 n mtenor de realizar un acto honesto aunque
no beneficie egoístamente al autor,
c) y la tranqu ilidad de la conciencia, una vez realizado e l
acto ( 17).
.
Cabe pr~guntar: ¿est~ el hombre obligado por sí
m1sm~, a la moralidad, o la obligación ética le viene "desde
afuera ?

�La ética del comunicador

Guajardo Salinas

La heteronomía ética -en su fundamento- nos dice
que la obligación ética proviene de la ley natural, cuyo au~or
no puede ser el hombre, puesto que el hombre está sometido
a ella. El hombre no la puede cambiar, porque si pudiera se
convertiría en algo distinto del ser humano.
.
"El Concilio Vaticano 11 -cita Juan Pablo 11- dice:
Creado el hombre a imagen de Dios, recibió el mandato de
gobernar el mundo en justicia y s_antidad, so'!1etiendo ~ sí
a la tierra y cuanto en ella se contiene y de o ri~ntar a D~os
la propia persona y el universo entero, reconoc1e~d? a Dios
como Creador de todo, de modo que con el sometrnuento_de
todas las cosas al hombre sea admirable el nombre de Dios
en el mundo" ( 18).
. .
Todo lo ante rior nos lleva al reconoc1m1ento de
que la ética es fundame ntalmente teísta en sus últimas
consecuencias.
El hombre siempre de bería tomar decisiones con
base en el conocimiento de las normas éticas, sobre todo
como comunicador, pues éste, por su profesión, debe ser el
portavoz de la verdad.

Verdad y libertad de expresión
El derecho humano a la información pres upone
también o tro derecho, un objeto q ue es la información mis~a
en toda s u auténtica manifestació n. P ero, ¿se puede decir
que una información es tal si no es verdadera? Las_ respuestas
a esta pregunta, foco de un haz de consecuencias, no son
acordes. Mientras algu nas naciones cuen tan con una Ley de
Prensa, en donde se considera la verdad --o al "respeto a la
verdad"- como la primera de las limitaciones a la libert?d de
expresión, en otras naciones la Ley de Pre nsa cons idera
punible '1a publicación de noticias falsas". El panorama que
se presenta no resulta muy alentador.
.
Como dice Desantes: ··entre las fatalistas palabras
de Mauriac: la información es falsa por esencia y la afirmación
de Voyenne: la búsqueda de la verdad cotidiana, si no la hace
la prensa, ninguna otra institución la podría ha~r, se deb?~en
los limites extremos de las soluciones a una cuestión dramatJca
a la que las Ciencias de la Información no pueden sustraerse,
ni el jurista dejar de plantearse."
.
"En abundante número de autores puede advertirse
un verdadero esceptic is mo en c uanto a que sea posible
encontrar algo a lo que llamar verdad informativa._~tras
veces los teóricos de la información inciden en un relativismo
más o menos irreductible. En el mejor de los casos las ideas
acerca de la verdad informativa están teñidas de lo que se
h a llamado "li gero pesimis mo··, en_ relación con. los
condicionamientos de la verdad que se mtenta comu111car.
D esde la perspectiva del público se destaca predominante la
falta de confi anza que la infor mació n le me rece·· {I ).
Hoy seguimos estando lejos de la época en que una

deontología del periodismo pueda resumirse en la victo ria
sobre el soborno y el respeto a la verdad de los hechos y a
la buena fama de los hombres. Uno de los primeros manuales
sobre el periodismo sintetizaba al repo_rtero de los años
treinta como una víctima de grandes tentaciones... Empezando
por el mismo salario, que, p~r _ser esc~so, s_e suele dar, como
ya hemos indicado, en cond1c1ones, si no inmorales, por lo
menos expuestas a prevaricación, no olvidemos que ~n el
periodismo la murmuración pública, el es~ándalo y el ~nmen
s uelen ser cada día las primeras materias; la delación, la
mentira, el dis imulo, la liso nj a, el bombo mutuo o el
personalismo, con vistas a la pr?pia enc umbración _y con
injusto desprecio de los valores aJenos o del adversano, son
procedimientos, si no obligados, por lo menos bast ante
frecuentes y no tan fáciles de evit_a r c~mo ~arece_; en el
periódico puede venderse a_gra~ precio y sm peligro nm~no
tanto la denuncia como el silencio, y éste, a veces, más danmo
y más impune que aquélla (2).
. , .
.. .
La obtención de la materia bas1ca, la not1c1a, sigue
constituyendo la ocupación principal del periodista. Al
respecto dice J. l ribarren: "A la antig~a ~uestión sobre la
moralidad de la tortura como procedimiento de obtener
confesiones han venido a añadirse graves pregu ntas sobre
la técnica del chantaje, el narcoanálisis, e l control oficial o
privado de la red de teléfonos públicos, el e mp~eo de
micrófonos y cintas magnéticas ocultas, la fotocopia_ o e,(
barrido de papeleras y la compraventa de s u con~emdo.
"Frente a la infmita curiosidad del público, que
desearía invadir igual la esfera de todas las dec_isiones p&lt;&gt;líti&lt;?3s
que las de las vidas privada_s, se hace n~e~ai:10 defimr meJor
los límites del secreto legítimo y de la mtJm1dad que merece
respeto, sea la del hoga r, la del amor o la de la muerte. D e
nuevo nos encontramos con la imprecisión en el concepto
de la privacidad y de lo desdibujado de los límites entre la
inmoralidad y el mal g usto."
.
·'No contribuyen a la nitidez en la separación de lo
público y lo privado los ex~ibicionismos de quienes _llevan
lo íntimo a la calle para quejarse luego de que se les invade
s u intimidad" (3).
.
..
Todavía sin salir del plano de la obtención de notJ.c1as
tenemos el problema de los monopolios de las fue~tes
informativas, sean e llos discretamente estatales, prot egidos
por concesión de la administración pública o surgidos por
conspiración y a rtificio técnico. .
. .
.
En la moral del contemdo de la noticia, también
son clásicos los capítulos sobre la mentira, la s ugerencia
difamatoria aunque no sea calumniosa, la pornografía, que
constituyen respectivamente ataques contra la verdad, el
honor personal y la moral pública.
.
.
Pero la mentira tiene hoy más hábiles y científicos
disfraces que en la tosca desnudez del iglo X IX. En un
instrumento cuyo deber y esencia es la información, consti~ye
ya mentira el intencionado silencio, tanto más grave si se

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vende por dinero. Pueden construirse mentiras con medias
verdades -por ejemplo, estadísticas-, y ninguna hay tan
eficaz como la de las fotografías sin retoque en lo que
conti~nen, pero seleccionadas o engañosas en lo que dejan
suge1_-1do. Igual e~tresaca puede practicarse en los reportajes
televisados o ,_-adiados, ta nto mas mentirosos cuanto mayor
es la proporción o la gravedad de lo que ocu ltan bajo la
verdad indudable de lo que dan.
Características de la noticia radiofónica y televisiva,
~s la posibilidad de falsificar su esencia o su ambien te por la
mtroducción o supresión de conversaciones, palabras y
sonidos, aliadiendo o quitando silbidos y aplausos, creando
marginalmente el silencio y produciendo con artificio la
sensación de ent usiasmo o frialdad.
Otro factor de distorsión, consciente o no, está en
el paso de los hechos por la pluma y en lo que podría llamarse
"intencionalidad de la noticia" implícita en la selección de
los mismos vocablos usados: apenas habrá una frase, tan
desnuda como se quiera, que no refleje de algún modo la
tendencia del órgano que la transmite.
Por otra parte, ya en el seno de la propia empresa,
se siembra la antinomia entre balances económicos y servicio
a la opinión publica o, de otro modo, entre libertad económica
y libertad intelectual; surge la problemática moral del ector
económico como grupo de presión del sector profesional y,
en defin itiva, la posibilidad de traic ión del per iódico a su
vocación y esencia (4).
Hasta hace pocos decenios la comunicación oral y
gráfica ocurría con extrema sin1plicidad: la idea se expresaba,
Yel lector u oyente la aceptaba o no, según el encanto de su
contenido o de su presentación.
.
Un estudio sistemático de los elementos lógicos y
afectivos que actúan en la comunicación social, realizado por
psicólogos y psiquiatras desde hace muy pocos años con
mexorable eficacia, ha convertido los artificios clásicos en
rigurosa técnica de la propaganda moderna.
.
De ella se benefician igual las ideologías que las
mdustrias.
Ha su rgido asimismo una grave preocupación para
los moralistas, ocupados en señalar los límites de lo lícito y
lo ilícito en esta sección de la deontología de los medios de
masas.
En pocas palabras, los problemas que se producen
en torno a la verdad y a la mora) en el can1po informativo
son múltiples y s u solución no se presenta nada fácil.
Hasta ahora parece que hemos descrito tan sólo lo
oscuro del periodismo, e l lado lleno de escollos morales, por
donde resulta difícil navegar sin mancharse de lodo. Sin
embargo, afortunadamente, también tenemos cielo limpio y
claro.
Aún hay hombres que prefieren el camino libre y
ancho de la verdad; y mientras estos continúen son su
nobilísimo afán de perfeccionarse, con su deber de perfeccionar

.
a los demás, mediante el camino del bien, nos quedan
futuras esperanzas.
El conocimiento de la verdad
Para aclarar la confusión, y establecer qué es lo
lícito o no ético, en los medios de comunicación social como
en cualquier otro aspecto de la vida humana, requerimos del
conocimiento de '1a Verdad", es decir, de la realidad de las
cosas. Afirma Desantes: La información es, en efecto, un
puente entre la realidad y el conocimiento del sujeto universal
o públi&lt;-:º· Es )a conve~sión de la realidad en mensaje. Esta
conve_rs1ón_ la m!~rmed1an hom?res que establecen dos tipos
de fl uJOS anstotelicos: de la realidad a la mente del mediador
informador y de la mente del informador a las de los
compone ntes de la comunidad a la que informa. La
in'.ormació~ parte, por tanto de la realidad y pasa por un
SUJeto que tiene que respetarla y esforzarse por captarla. Tal
~sfuerzo_ es l a objetividad, son, pues, términos
mterrelac1onados que no debemos separar para poder hablar
de verdad informativa.
.
Para J&gt;?&lt;ler comprender mejor el concepto "Verdad"
inte resa definir previamente e l concepto "Realidad".
.
Para muc hos autores realidad y verdad son
equivalentes. Tomando en cuenta el concepto realidad en
una ~e sus acepciones puede decirse que así es; pero conviene
d1luc1dar cuáles son los criterios diferenciales entre ambos
términos.
..
. " El término realida~ proviene del adjetivo latino
reahs , real, que a su vez denva de la palabra también latina
"res" q~1e significa cosa en sentido muy amplio. En torno a
esto opma J. M. Desantes: "Siguiendo una idea comúnmente
aceptada, filosóficamente realidad significa la esencia de la
cosa, aquello por lo que la cosa es tal. Pero, como otros
vocablos abstractos, el de la realidad ha s ufrid o una
colcc_ti_vización se~ántica por l? que, en el lenguaje ordinario,
se utiliza para des1gi1ar el conJunto de las cosas. Realidad se
ecuacion_a así con lo "rea_!", con la totalidad de lo que es. En
este senado lato, por realidad entendemos no sólo la totalidad
los sei:es espir!tt_i~les... La realidad es, en una aceptación
111termed1a, la pos1bi11dad de ser y, en una aceptación estricta,
el acto de ser. Tende r a realizarse en acto es tender a la
perfección."
.
"La_afinnaci?n de la existencia de una realidad que
ex iste en sí, 111depend1entemente de la proyección del sujeto
coinos~ente, subraya el ~alor de las cosas por sí mismas, la
primac1a de lo_real. Realidad que se proyectará a diversos
campos de landa humana"(6). Este tratamiento nos lle\'a a
la consideración, tan im~rtante, de que la Verdad procede
de las cosas reales, es decir, la verdad es algo subordinado
que n? existe por sí sola, sino como un reflejo. Lo primero
que siempre le precede son las cosas que son, lo real. En
otras palabras, la valoración de la verdad en la información
solamente puede hacerse en función de la realidad en cuanto

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�La ética del comunicador

Gua·ardo Salinas

conocida. Sabido y comprendido lo anterior, nos in~er esa
ahora encontrar el criterio para reconocer, en la medida de
lo posible, la verdad de la verdad.
Tal como lo establece L. Brajnovic: "La verdad es
lo que es porque existe o ha existido en realidad como un
hecho o un acontecimiento, de manera experimental o
se ncillamente demostrable."
"E s tar convencido de que algo es verdad no significa
que este algo sea realmente la verdad. Alg uien puede estar
convencido de que juega rectamente y bien, y sin embargo
pued e no tener conocimie nto cie rto y exac to ."
"E s to significa que el ho mbre únicamente puede
tener ese conocimiento cierto y exacto sobre la verdad,
cuando posee el "criterio" la "norma" por la cual reconoce
y juzga la realidad, diferenciándola de la falsedad o el error."
"De modo que para el conocimiento de la verdad
se hace necesario:
a) Una firme, consciente y argumentada aceptación.
b) El juicio verídico e imparcial.
c) Saber que el j uicio es verídico."
"Entonces, pues, el conocimiento de la verdad consiste
en la evidencia explicada por la seguridad del juicio y del
saber."
"Cuando el hombre observa una realidad objeti va
tiene la evidencia subjetiva. Pero a la propia realidad objetiva,
en cuanto se manifiesta, la llamamos evidencia objetiva. La
evidencia puede ser interior o exterior. La evidencia interior
se encuentra en la misma realidad que juzgamos, mientras
que la evidencia exterior de la verdad es independiente de
nuestro juicóo o de esa realidad juzgada. La primera es la
evidencia del saber; la segunda d el cree r" (7). Para poder
disting uir el saber verdadero del falso, el hombre se sir_ve
de la evidencia objetiva, que es el regulador que le permite
dis ting uir si en un juicio está la verdad y no la falsedad.
Precisamente esta evidencia objetiva es el crite rio verdadero.
O sea que, dada la diferencia que exis te entre el
juicio y e l objeto enJuiciado, ~e pueden _di_stingui~ ?&lt;:&gt;S
realidades: la intencional (subjetiva) y la 0~1et1va. Un JUICIO
más recto corresponde a la verdad, cuando concuerdan las
dos realidades. Es decir, el hombre dice o posee la verdad al
estar seguro que la realidad intencional exis te en el o~je to
que ha juzgado.
Puesto que el hombre es capaz de enjuiciar y de
juzgar, la verdad se encuentra en la razón.
En el terreno de la comunicación social, el periodista
d ebe y tiene la responsabilidad de ser vir al público con la
verdad, de manera fidedig na, transparente y comprensible.
unca puede da r vueltas alrededor de la verdad objetiva
presentá ndo la a medias, tendenciosa o falsead a; sino que
tiene que exponerla tal como es.
En la sede de la O. N.U. Juan Pablo Ir dijo a los

periodistas: "Vosotros sois auténticos servidores de la ve rdad;
vosotros sois incansables transmisores, difusores, defensores.
Sois transmisores entregados, que promovéis la unidad entre
todas las naciones al hacer que todos los pueblos compartan
la verdad .., y yo os dig o (tom adlo como mi pala bra de
despedida) que el servicio a la humanidad medi~te la verdad
es una de las cosas más valiosas de vuestro meJores afios, de
vuestros sutiles talentos y de vuestra más esforzada entrega.
Como transmisores de la verdad, sois ins trumentos de la
comprens ión entre la gente y de la paz en tre las naciones"

(8).
Libertad de expresión
Cuando se habla de los medios d e comunicación
social una de las frases más frecuentemente empleadas en la
actualidad es la de "libertad de expresión". Aunque todo el
mundo t iene la noció n sobre lo que es la libe rtad, no todo
el mundo le da el mismo sentido y significado. Hay quienes
la consideran como un derecho individual a una serie de
atributos personales, otros como una concesión restringida
de leyes positivas y otros como un derecho sin leyes. Pe ro
en sí misma la libertad, como expresa A. Rodríguez, "es la
capacidad de la voluntad de moverse por sí misma al bien
que la razón le presenta... La libertad supone el conocimiento
intelectual del bien... La esencia de la libertad consiste en la
autodeterminación hacia el bien"(9). Por tanto, la libertad
humana debe estar basada en los principios éticos, los actos
humanos nacen , entonces, de la voluntad ilustrada por la
inteligencia.
Este fundame nto se completa mejor con la idea
presentada por L. Braj novic: "La libertad va unida con la
responsabilidad moral, que es como decir, con la libertad
limitada por razones é ticas. Se llama responsable a una
persona cuando desea destacar su sentido moralmente recto
y su crite rio de ir pensando en los posibles efectos ele su
comporta miento corrig iéndolo o reforzándolo confo rme a
la previsión de tales efectos. Según esto, la responsabilidad
incluye: a) garantía moral; b) previsión de efectos que u_n
comportamiento puede producir; y c) la honradez ele corregir
o mantener el criterio sobre su propio comportamiento" ( JO).
Por tanto, el hombre responsable para hacer el bien y excluir
e l mal de sus acciones, renuncia a una parte de su libertad.
En términos semej antes se expresa S. Ibáñe-l: "Toda
libertad necesita una regulación, ya que la libertad sin
restricciones conduce a la anarquía. Como advierte Herrera,
una libertad no puede ser a bsoluta sin que atente contra
o tras libertades" ( 1 1).
Una idea análoga encontramos e n A. Rod r íguez:
"La libertad personal necesariamente tiene límites, que vienen
dados por las obligaciones personales y por el respeto de los
derechos ajenos, así como po r las leyes que regulan la
conducta del hombre" ( 12).
En este sentido los lím ites de la li bertad,

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considerándolos en aspecto positivo, -el periodista profesional
que util iza los medios de comunicació n social- los encuentra
en la verdad, en la j usticia, en la responsabilidad, en resumen
en el conocimiento claro y seguro de los principio éticos.
Afirmar que el fenómeno periodístico, en su esencia,
es un fenómeno de opinión, no quiere decir, naturalmen te,
que todas las opiniones equivalgan a un pensamiento recto,
y que puedan ser puestas en el mismo plano ... En este terreno
la responsabilidad es el deber por excelencia. Esto se refiere
también a la libe rtad de expresió n que, sin poder ser
coaccionada o mut ilada por leyes positivas o po r la fuerza
bruta (porque es un derecho humano), deber ser controlado
en relación con la resp onsabilidad ( 13).
S in duda alg una q ue el periodismo no se puede
concebir s in e l respeto a la l ibertad de ex presión y al
pluralismo infor mativo; pero esta libertad debe ir unida con
el respeto a los derechos ajenos de todos los hombres (sin
distinción de raza, sexo, leng ua, religión, opinión, origen ,
posición, estado, etc.) y la responsabilidad moral, o sea por
la li bertad r eg ul ada po r l os p ri nc ipios éticos.
El periodista, por respeto a su propia dignidad, a
la dign idad ele s u profesión y a la dignidad de los demás
hombres, en el desempefio de su labor debe expresar su
opinión ele manera objetiva e imparcial, desprend iéndose ele
sus propias inclinaciones, preferencias y pasiones. Consciente
de que con la verdad j usta y prudente (que no dañ a),
contribuye a defe n de r la l ibertad q u e pro p aga.
La prudencia y la j usticia son dos vi rtud es
fund amentales q ue tod o buen periodista debe desarrollar
por respeto a la dig nidad huma na. M ás ade la nte nos
ocuparemos de e llas.

la in tención determinando las potencias apetitivas hacia los
fi nes de las vi rtudes" ( 1).
El capít ulo presen te lo dedicaremos a explorar dos
de las virtudes más indispensables para un profesional de la
información, justicia y prudencia.
Justicia
Entre las muchas cosas que hoy nos ocupan, pocas
son, al parecer, las que no están relacionadas con la j usticia.
Bas ta q ue eche mos u na sola mirada al derredor para
comprobarlo. La cuestión de la "guerra j usta" y '1os crímenes
de guerra"; el problema de la responsabilidad en el caso ele
una o rden inj usta; el derecho de oponer resistencia a la
auto ridad ilegítima; la pena de muerte; la huelga política,
etc. constit uyen, como es sabido, tema de enconada
~on~r~)Versia y de inmediata relación con el concepto de
JUStlCl3.
Cualquiera que se detenga a reflexionar sobre la
realidad que a diario nos circunda, por mayor o menor grado
que tenga de aproximación al ideal de la 'Justicia", observará
que la miseria a que están expuestos los seres humanos de
este mundo consiste en la injusticia, más bien que en la
desgracia. La tarea q ue primero se nos manifiesta es la más

Justicia, prudencia y conciencia
Ya en el capítulo an terior habíamos establecido que
el pe r iodista t ie ne la obligación, más q ue cualq uier otro
hombre, de desa rrollar sus capacidades espi r ituales,
principalme nte por medio de las virtudes intelectuales y
morales.
Como dice A. Rodríguez: '1a virtud puede definirse
como el hábito operativo bueno. Puede decirse también q ue
la virtud es lo q ue hace bueno al que la tiene y hace buena
su obra (Aristóteles), o que es una buena cualidad del alma
por la que se vive rectamente y que no puede usarse para el
maJ (San Agustín)."
"Las virtudes intelectuales comp lemen t an y
perfeccionan a la inteligencia especulativa o práctica. Los
hábitos intelectuales dan la capacidad de obrar bien. pero no
aseguran el recto uso de esa facultad. Santo Tomás de Aquino
afirm a que las virtudes morales también hacen recta la

1

7

�La ética del comunicador

urgente de todas; saber cómo puede ser posible implantar
justicia en el mundo.
.
.
Aristóteles tomó como punto de partida del estudio
de las principales formas de justicia, previa exposición de
los modos de lo injusto. Platón transmití~ la idea d_e que
justicia era dar a cada uno lo suyo. En térmmos semeJantes
expresa J. Pieper: "Que el hombre dé al hombre lo que a
éste le corresponde: he aquí el fundamento en el que se basa
toda justa ordenación sobre la tierra. Toda injusticia significa,
en cambio, que le es retenido o quitado al hombre lo que es
suyo, y que le es quitado no por la desgracia. La mala cosecha,
el juego o el terreno, sin? por el ho~br~."- ..
Por tanto '1a virtud de la Just1c1a es el modo de
conducta (habitus) según el cual un hombre, movido por una
voluntad constante e inalterable, da a cada cual su derecho"

(2).

.

1

.

.

De la definición anterior surgen as s1gu1entes
preguntas: ¿Qué es para cada uno lo s uyo?, ¿cómo se_explica
que le corresponda a cada uno algo, y de que cualquier otro
esté obligado a dárselo?,¿ cuál es la razón de que haya en
general un derecho?
A estas preguntas responde J. Pieper: ·'Si el acto de
injusticia en dar a cada uno _lo suyo, es porque dicho _acto
supone otro precedente, por vu-tud del cua_l ~lgo se con~t1tuye
en propiedad de alguien. Esta propos1c1ón enuncia con
soberana sencillez una realidad fundamental. La justicia es
algo segundo. La justicia presupone el derecho".
"Si no se da por supuesta existencia anterior de un
algo que le sea debido a alguien, de un suu~1, no pu~e 1arse
deber de JUSlicia alguno. Tal es el sent~do del s1_gu1_ent.~
aserto: es manifiesto que el derecho es el 0~1eto de la JUSt1c1a .
"Que el hombre posee irrevocablemente un suum,
un derecho que pueda defender contra cualquiera y que a
todos obliga al menos a no lcsionarlo, ello es porque el
hombre es persona, vale decir, un ser espiritual".
"Por otra parte, no será posible mostrar el
fundamento del derecho ni por tanto de la obligación de
justicia, mientras no se tenga una concepción del hombre y
de su naturaleza."
··concretamente, s i el hombre tiene derechos
irrevocables, esto es porque ha sido creado como persona
por una disposición divina, esto es, por una disposición que
se encuentra fuera del alcance de toda discusión humana"(s).
Por consiguiente cuando algo recibe el nombre de
justo, no lo es sólo porque Dios así lo quiera, sino también
·por ser algo que se debe a un ser creado mediante la relación
de criatura a criatura.
Dicho de otra forma: el acto de justicia supone no
sólo al acto ya mencionado, por el que algo pasa a ser debido,
sino que supone además el acto de la prudencia, que se
endereza a plasmar en conducta la verdad de lo real.
La , irtud de la justicia es la capacidad de vivir en
la verdad con el próJimo. La ju~ticia por tanto pertenece al

recto ser del hombre.
Este fundamento se completa con la afirmación de
J. Pieper: "la corrupción de la justicia tiene dos causas: la
falta de prudencia del sabio y la violencia del poderoso" (4).
Prudencia
La primera entre las virtude cardinales es la
prudencia. Y en realidad se podría decir que no sólo es la
primera entre la demás, iguales en categoría, sino que, en
general "domina" a toda virtual moral.
_
La afirmación de la supremacía de la prudencia
encierra algo más que un orden más o menos casual entre
las virtudes cardin ales. Expone J. Pieper: "Expresa, en
términos generales, la concepción bá, ica de la realidad,
referida a la esfera de la moral: el bien presupone la verdad
y la verdad el ser. ¿Qué significa, pues, la supre?1ac(a de la
prudencia? Quiere decir solamente que la realización del
bien exige un conocimiento de la verd,?cl._"Lo primero q~e
se exige de quien obra, es que conozca . dice Santo Tomas.
Quien ignora cómo son están verdaderamente las cosas no
puede obrar bien, pues el bien es lo que está conforme con
la realidad."
"También pertenece a la prudencia la "docilidad",
es decir, la unión sumisa con el verdadero conocimiento de
la realidad de un espíritu superior" (5).
El conocimiento objetivo de la realidad es, por lo
tanto, decisivo para obrar con prudencia. El prudente
contempla, por una parte, la realidad o~jetiva de las cosas,
y por otra, el "querer" y el "hacer", pero, en pr(m~r lugar, la
realidad, en virtud , y a causa de este conoc1m1ento de la
realidad determina lo que debe y no debe hacer. En este
sentido toda virtud depende, en realidad de la prudencia y
todo obrar mal es, en cierta manera, una contradicción de
la prudencia.
Mateo Apóstol dijo. "Si tu mirada es pura tu cuerpo
entero se inundará ele luz·· (6).
J. Pieper nos recuerda que: "El fondo de equidad y
de objetividad de la doctrina clásica de la prudencia encontró
su expresión en la frase magníficamente sencilla de la Edad
Media: Sabio es el hombre a quien las cosas le parecen tal
y como realmente son" (7). En síntesis, la vi rtu? de la
prudencia supone siempre y esencialmente el ser Justo y
\'eraz.
Como se puede observar, prudencia y justicia están
más íntimamente ligadas de lo que pueda parecer a primera
vista.
En el terreno de la profesión periodística, todo buen
periodista debe tener una sólida preocupación por adquirir
y consenar la virtud de la '1usticia" y la "prudencia". Sólo
con e tas virtudes podrá combatir la injusticia, la mentira,
la guerra. la desgracia, la miseria y el mal.

40 41 42 43.44 i4546 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 • • 69 70 71 72 73

La conciencia
El sentido ético o moral, crea en nosotros una
capacidad por la cual diferenciamo la bondad de la maldad,
lo honesto de lo deshonesto. A este dictamen le llamamos
conciencia. La conciencia hace que nuestro criterio ético y
moral se perfeccione, proporcionándose los juicios del
entendimiento práctico sobre el grado de la bondad o maldad
de los actos propios. Al juicio con el cual juzgamos la bondad
de un acto le llamamos regla o máxima de la conciencia. Y,
a los juicios generales, como por ejemplo: "se debe hacer el
bien y evitar el mal", les llamamos ley o normas éticas. Dado
que la característica del sentido ético o moral se encuentra
en los imperativos o en el deber de la conciencia de hacer
unos actos y otros no, por tanto, es evidente que el
conocimiento ético del hombre, en líneas generales, no está
condicionado a los actos humanos evidentes únicamente
por su movimiento o por una manifestación exterior, sino
más bien por su proyección interior.
Opina L. Br~jnovic: "a mi entender, el criterio ético
no es lo mismo que la conciencia, aunque de vez en cuando
se emplean estos términos como una misma cosa. El criterio
ético pasa a ser el atributo de la conciencia cuando vivimos
el bien o el mal íntimamente en conexión con nuestra propia
voluntad; es decir; cuando estamo diciendo que vamos a
hacer algo. Así, por ejemplo, una decisión propia de mentir
es problema de nuestra conciencia. Pero un juicio sobre la
mentira en general o en concreto, calificándola como un mal,
es el resultado de nuestro criterio ético."
"Con otras palabras, el reconocimiento concreto
con el cual la persona humana juzga el acto peculiar suyo
pertenece a su conciencia. Ella es la nom1a subjetiva (medida,
orientación, consejo, regla) o el dictamen del entendimiento
práctico del hombre acerca de la moralidad del acto planeado
o realizado, moralmente hablando. No obstante, para un
comportamiento ético, para una conducta moral , es necesario
buscar la diferenciación o~jetiva entre la bondad y la maldad,
que sería independiente de un sujeto y de un acto concretos"

(8).

Por otra parte, es innegable que el hombre moderno
es siempre consciente de que sus decisiones repercuten en
el futuro histórico, y de que por tanto es responsable de
cómo decide. Este hecho plantea de modo vivo el tema de
la relación entre conciencia y libertad. Este interés por el
fiituro histórico y la reflexión sobre su dinámica, son síntomas
de una preocupación ética, más que ex ponente de una actitud
puramente intelectual.
Dice R. García: "El hombre moderno se siente
responsable, comprometido ante el futuro histórico."
"Este eompromiso, sin embargo, entraña muy
diverso sentido según el modo en que las nociones mismas
de la libertad y conciencias sean entendidas. Y es cierto que
lo son en muy distintas formas, incluso contradictorias: al
punto, de que puede estar acostumbrada la afirmación de

que tenemos una libertad y una conciencia "dadas" por Dios,
independientemente del modo en que las pensamos. Pero no
cabe perderse a menos si se quiere mantener el único empefio
que se ofrece siempre y, a pesar de todo, con indeclinable
atractivo: clesenmarafiarnos de cuanto estorba al encuentro
con la verdad de nuestro ser. Es esto lo que hace apasionante
el análisis de las relaciones entre conciencia y libertad en su
perspectiva propiamente teológica: en su relación con Dios,
a la luz de la fe. El cristianismo está siempre en condiciones
de volver a esa fuerte luz originaria, que evita perderse en
la dinámica de concepciones que, en el fondo, alejan al hombre
de su auténtico compro1;1iso, que es un compromiso con
Dios, y sólo por Él, con El y en Él, se extiende a tocios los
hombres" (9).
Por tanto, la conciencia moral constituye un obligar
al acto humano libre por la fuerza del conocimiento del orden
divino (orden querido por Dios). O sea que la libertad humana
no es en absoluto: ninguno de los bienes que el hombre posee
(su inteligencia, su naturaleza espiritual, su libre voluntad)
lo es, ya que él depende de Dios.
Deontología Periodística
Pese a que con mucha frecuencia "Ética" y
"Deontología" son usados como sinónimos, parece necesario
hacer aquí unas precisiones que dejen bien sentado la
diferencia entre ambas acep~iones.
,
La Deontología o Etica Especial es una parcela de
la Etica general. Por tanto los códigos cleontológicos siempre
deberían estar fundamentados en los principios éticos y
nunca en contraposición a ellos.
La Dcontolo~ía en una parte de la Teología Moral
que hace referencia a los deberes profesionales.
.
Opina S. I báfíez: "Deontología periodística es el
conJunto de reglas profesionales que el personal de la
información -o los organismos por él creados- se han dado,
y que están obligados a respetar siempre que por medio no
esté otra orden basada en el derecho público.
Por supuesto la obligatoriedad referida es susceptible de
matices."
"Por otro lado, la adhesión a las normas reviste los
caracteres de voluntariedad y responsabilidad personal" ( 1).
Generalmente los códigos de ética profesional no
formulan sanciones para los que infringen sus normas. Pero
es práctica habitual en caso de conflicto en todos los países
de ci~rto nivel de civilización y espíritu democrático, formar
un tn?tmal de hon~r que determine la gravedad de la falta
cometida y-en ocasiones- dictamine las sanciones desde una
multa ~con_ómica hasta_ la expulsión del culpable de la
organ1zac1ón profesional
a la que pertenece.
~uchos 1e estos tr!buna_les son imparciales y crean
una especie de .1unsprudenc1a aplicable a los casos similares
produ~idos posteriormente. Pero como la mayoría de las
acusaciones no provienen de periodistas sino de terceros,

14243 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 616263 64 65 66 67 68 • • 70 71 72 73 74

�La ética del comunicador

Guajardo
Salinas
-_:--_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_:--_-_-_:--_-_:--_-_-_:--_-_-_:--_-_-_:--_-_-_:--______________

estos tribunales tienden a buscar soluciones con la visión de
los profesionales del mismo gremio que quieren defender la
profesión.
Parte de las normas deontológicas coinciden con
las normas jurídicas, aunque sus formulaciones son diferentes.
A s u vez, algunas normativas de la ética profesional del
periodista suelen citar las leyes positivas en general, con lo
que se ponen en relación directa con ellas.
Moralmente esta coincidencia se da en los casos de
protección de los derechos de terceros (perjudicados por una
mala acción o un error del periodista) y no de los derechos
del profesional de la información en cuanto correspondencia
con sus deberes éticos.
En la realid ad y en la práctica los códigos
deontológicos de la profesión periodística comportan una
amplia gama de enfoques en cuanto a su fundamento ético
y moral. Afirma L. Brajnovic: "El hombre puede cambiar la
práctica, los principios no" (2).
D entro del periodismo se puede encontrar un
sinnúmero de casos en donde el periodista, pese a cumplir
con las normas jurídicas y deontológicas (vigentes en su
país), se contrapone con los principios éticos (que son
universales). Hemos seleccionado, para su estudio y reflexión,
cuatro de estos casos, los cuales nos fueron facilitados por
el "'Departamento de Ética y Derecho de la Información" de
la Universidad de NAVARRA (España).
Caso 1
Unas adolescentes violaron a una nifia tras ver el hecho en
la televisión.
(La familia de la nifia denuncia a la cadena no rteamericana
BC)
El problema de la violencia en la televisión, y su
impacto entre los jóvenes telespectadores, vuelve a esta r
presente en un tribunal norteamericano. Una mujer de San
Francisco alega que su hija, de nueve afios, fue asaltada
sex ualmente por otras muchachas, quienes imitaban una
escena de un a película emitida días antes por la cadena
nacional (NBC), y pide una indemnización de once millones
de dólares.
En septiembre de 1974 la cadena NBC emitió una
película de dos horas de duración titulada "Nacida inocente",
y protagonizada por la joven actriz Linda Blair que se hizo
famosa por su trabajo en "El Exorcista". La acción del filme
realizado expresamente para la televis ión, transcurre en un
reformatorio femenino donde es internada la protagonista.
La escena, que ha pro\'ocado la querella judicial
contra la NBC, tiene lugar en las duchas del reformatorio,
donde cuatro internas, muy jóvenes todas ellas, asaltan a la
protagonista y la violan con e l man go de goma de
desentrancar cafierías.
Cuatro días después de haberse programado esta
película, la nifia de nueve afios Olivia Niemi s ufría un asalto

similar por parte de cuatro chicas, la mayor tenía quince
afios d e edad, y era violada con una botella de cerveza.
La madre de Olivia Niemi y su abogado Marvin
Lewis, presentaron una demanda contra la cadena de
televisión, acusándola de haber incitado a las asaltantes de
la niña. Tras muchos retrasos legales, un juez de San
Franc isco sentenció recientemente que había mo tivos
bastantes para dar curso a la demanda y que ésta sea dirimida
por un tribunal con jurado.
Los abogados de la NBC basan s u defensa en la
primera enmienda de la Constitución de los Estado Unidos,
donde se garantiza el derecho a la libertad de expresión. Si
la cadena de televisión fuera condenada, argumentan, podrían
producirse miles de querellas similares por parte de personas
que podrían relacionar cualquier delito con alg ún programa
de televisión.
Postura del .Juez
Por su parte, el abogado Lewis defiende la tesis de
que la escena de violación fue filmada con excesivo realismo
y crudeza, y que la NBC actuó de forma negligente al
programar "Nacida Inocenté' a una hora de máxima audiencia,
cuando millares de adolescentes ven la televisión en todo el
país.
La cadena de televisión obtuvo una importante
victoria cuando el Juez Robert Dossee decidió que el (mico
asunto que debe estudiarse en el próximo juicio, es si la NBC
incitó deliberadamente a alguien a violar a la nifia de nueve
ari os. Esto significa que el Juez está de acuerdo con el
argumento de los abogados de la televisión de que el caso
se analice desde la perspectiva de la primera enmienda de la
Constitución.
El abogado de la sefiora Niemi dijo estar asombrado
po r la decisión del Juez Dossee, y añadió que era ridículo
pretender que el jurado considere culpable a la NBC de
incitar deliberadamente a una violación. Para el abogado
Lewis el caso debe abordarse desde el punto de vista de si
hubo o no negligencia y temeridad por parte de la cadena
televisiva cuando programó" acida Inocente" a esa hora y
con esa escena de violencia sex ual.
El Juez concedió un aplazamiento del inicio del
proceso, para que la parte demandante reorganice sus
argumentos, y adm itió la posibilidad de estudi ar las
alegaciones de negligencia contra la BC a lo largo del
j uicio.
En cualquier caso, los defensores de la cadena
hicieron público su entusiasmo y creen tener ganado el caso,
porque la primera enmienda protege el material transmitido
al público por los medios de comunicación, incluidos los
materiales &lt;le ficción, como es el caso de la película de
televisión.
Mientras se procede en estos días a la selección de
&lt;loce miembros del jurado que decidirá el caso, elegidos entre

40 41 4243.~ 45 46 4 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69

120 personas, otro argumento parece favorecer a la NBC.
De hecho, no existe evidencia de que las muchachas que
asaltaron y violaron a Olivia Niemi, hubieran visto la peücula
en cuestión.
Ese será uno de los primeros asuntos que dilucidar
en el proceso.
En octubre del año pasado, el tribunal de Florida
condenó a Ronny Zamora, un joven de quince años, por
asesinato y robo a mano armada. Los defensores del muchacho
alegaron que había actuado ig ual que los personajes de una
serie de televis ión y que, de hecho, el cerebro de Ronny
Zamora estaba intoxicado por la televisión, que veía muchas
horas d iarias. Los argumentos de intoxicación subliminal
tel~visiva presentados por el abogado defensor, no fueron
temdos en cuenta por el Juez, ni por el jurado, que condenaron
y sentenciaron a vein te años de prisió n al joven.

Caso 2
EL "REWRITING"
Como ustedes saben to rewrite significa escribir de
nuevo. El término está de moda como muchos términos
ingleses que en cierto sentido colonizan las lenguas y las
ment~idades (la cultura) extra-anglosajonas, aun entre los
que dicen luchar contra el llamado neocolonialismo.
.
-~n la práctica periodística este Rew riting quiere
decir estilizar un texto, un producto de un periodista o un
colaborador. Es decir, significa dar la forma sin cambiar el
sentido del con tenido. Esta labor la suelen hacer los llamados
correctores de estilo o los Editors (por emplear o tra palabra
de m?da) que en el idioma inglés reciben el nombre de
~ewn ters. Se dice que el Rewri ting s uel e ampliar la
mformación y hacerla má comunicable a lo lectores. A
veces es así, pero en muchas veces no.
Aquí veremos una misma noticia "elaborada" en
diversos periódicos (en este caso franceses). Las publicaciones
comparadas son: Telé 7 Jours, lci Paris y France Dimanche.
La noticia original (de la agencia) que fue reestilizada
decía:
Hoy po r la tarde un pequeño grupo que pertenece
-según pancarta qu e llevaba- a la organización
"Revolucionarios de izquierda" entró en el vestíbulo de la
~ESCO gritando sus lemas. Algunos minutos más ta rde
sal~eron todos los componentes del grupo y la policía detuvo
a cmco de ellos.
Primero versión:
Hoy por la tarde se produjeron unos cuantos incidentes en
el edificio de la UNESCO durante el solemne acto del "'Día
del Nirio".
Un centenar de personas irrumpió en el vestfüulo del edificio
Y echó miles de volantes e n los que se acusa a los
organizadores del acto, de hipocresía, ya que una buena parte
del dinero reunido para la supues ta ayuda a los nifios

hambrientos se emplea -se dice en los volantes- para una
vida frívola y hasta suntuosa de un millar de dirigentes y
fur:icionarios de la UNESCO. Este centenar de personas
gntaron contra el imperialismo norteamericano, contra la
burguesía dominante y contra el gobierno de Mitterrand.
~s marufestantes fueron rápidamente expulsados del edificio.
Cmco de ellos fueron detenidos por la policía y llevados a
la comisaría de Saint-Philippe.
Segunda versión:
Hoy por la tarde se reunieron en el salón de actos de la
UN_ESCO los delegados de la organización de diversas
naciones y un numeroso público para asistir a la celebración
del '.'Día del Nifio". La sala fue engalanada con las banderas
nacionales de todos los países miembros de la ONU. La
sesi_ón _no había empezado cuando en el vestíbulo se produjo
un 111c1d~~te. Una decena de personas intentó impedir la
~el~brac10n del acto, pero fue expulsada por los propios
m v1tados que aún no habían en trado en el salón de
conferencias. A la salida alg unos de estos revoltosos, que
s upues tamente pertenecen a un grupo autodenominado
"Revolucionarios de izquierda", fueron detenidos por la
policía.
Tercera versión:
El gran vest:ibulo del edificio de la UNESCO oyó hoy exb·afias
prote~tas de unos cuantos alborotadores que gritaban
conocidos lemas contra '1a clase dominante, incapaz de
descender alü donde sufren injusticias los explotados". Pero
este t!uracá~ d~ poca monta fue rápidamente acallado por
los rmsmos 111V1tados a la fiesta. Cinco de los organizadores
de es~e al~r? to fueron detenidos y llevados a la comisaría
de Samt-Ph1ltppe para confirmar su identidad. La ceremonia
en el salón de actos se desarrolló con completa normalidad.
En los tres casos la noticia fue escrita de nuevo
(rewriting) con la justificación -ésta se conoció días más
tar~e ~as la aparición de unas críticas aparecidas en diversos
pen~drco~- de que hace falta que cada publicación tenga su
pror10 estilo más o menos "igualado", pue~to que los lectores
estan acostumb rados a un determm ado modo de
comunicabilidad. De esta forma -decía en otra ocasión
refiriéndose a los trabajos científicos, el "Journal des Savants"~
se satisface al lector y se mejora el texto.
Caso S
CRITERIOS Y CONCEPTOS SOBRE EL GUSTO
Bajo título la revista 'Time" del 15 de febrero de 1973 ha
publicado el siguiente artículo:
H ay un hecho común e inevitable: cuando se
conversa en una ~afeter!ª. o en una. sala de estar, la BBC y
sus pr?gramas mas televr 1vos son siempre uno de los temas
preferidos. Este hecho y algunas críticas que han llegado a

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�Guajardo Salinas

La ética del comunicador

las manos de a lgunos directivos de la BBC o que se han
publicado en algunos periódicos hizo necesario confeccionar
una especie de Código sobre el gusto, válido -más o menospara las emisiones radiotelevisivas de la BBC. Se editó un
folleto de S2 páginas, especial mente preparado para los
miembros del Consejo de la Emisora. (Para saber el destino
exacto de este folleto hay que decir que al mencionado
Consejo pertenecen unas 60 personas de distintos sectores
sociales y otras tantas al Comité administrativo, mientras
que toda la plantilla de la BBC c uenta con unas 2,750
personas).
Este Consejo (de la Emi ora) se reúne una vez al
trimestre para considerar los problemas actuales de la
"política" de este organismo de los mass-media británicos.
Se consideró que este Código podría interesar a un
círculo más amplio de personas, el folleto fue reeditado hace
unos días y fue repartido a todos los periódicos del país. Esto
quiere decir que su contenido se sometió a la opinión pública.
¿Cómo definir el gusto? Este es el tema principal
del folleto. Lo que hoy nos agrada -se dice en las páginas
del librito- en el modo de vestirse, en el estilo de amueblar
la casa, en lo humorístico, etc., es bien diferente del gusto
de los años so, s ino también de los años 50.
Respecto de la moral -no hay duda alguna- están
ya superados los convencionalismos anteriores. H&lt;?Y día
contemplamos con ironía muchas cosas que hace vemte o
cuarenta años fueron establecidas como inmovibles. La
diferencia entre el bien y el mal es cada vez más corta y más
confusa en una sociedad como lo es la nuestra, totalmente
permisiva. S. la BBC tiene que refl~jar el modo actual de
pensar -así como lo realizan los jóvenes creadores y
escritores- la Emisora y sus productores deben tener en
cuenta el gusto que domina en este momento sin hacer caso
a las convicciones anteriores. ¿Es así en realidad, es así como
debe de ser? Es verdad: hay algunas normas que de alguna
manera determinan el gusto, porque las normas tienen un
carácter más duradero en cuanto determinan que algo es
bueno (por {'.Jemplo, la honestidad en las actitudes humanas,
la comprensión de Los problemas comunes, etc.). Pero -en
muchos casos- estas normas han perdido su correspondencia
de sanción en la sociedad en la que vivimos.
En la publicación comentada de la BBC se destaca
que la sociedad actual está sometida a extremismos y que
se aleja de la "línea media" sobre la cual descansaba antes la
Tierra y sobre la cual se había creado la BBC. Esto crea
dificultades. La presencia de los televisores en las salas de
estar en los hogares provoca discusiones entre las distintas
generaciones de un mismo clan. Algunas palabras groseras
o expresiones "fuertes" frecuentemente las generaciones
mayores las consideran como insultos, mientras que los
jóvenes ni se dan cuenta de ello. La BBC considera que hace
falta adoptar una línea media entre la inflexibilidad y la
libertad exagerada. Es imposible en todo tiempo contentar

40 41424344 45 46

a todos los telespectadores, pero estima que se puede evitar
lo que algunos califican de mal gusto. En este sentido el
folleto explica únicamente si lo exige el programa mismo.
La desnudez y la problemática sexual son también
temas delicados con los que la BBC -así dice en el folletotendrá que comportarse con cierta prudencia. Es verdad que
muchos escritores "de actualidad" no aceptan la concepción
cristiana de la moral y por eso el tratamiento de los problemas
sex uales es mucho más libre en sus escritos y en sus guiones.
La BBC, como tal, no tiene nada en contra de que
estos problemas se traten de la manera que sea en los libros,
en las películas o en el teatro. Pero la pequeña pantalla no
es ni libro, ni pantalla de cine público ni un escenario de
teatro. La pequeña pantalla no reúne un gran número de
público. Una sala de estar es algo completamente diferente
que una sala de cine o de teatro. Esta es la razón por la cual
la BBC se esfuerza en introducir unas limitaciones en sus
programas, que los demás medios, quizás, no tienen por qué
tenerlas.
La BBC comprende que es necesario un equilibrio
entre la libertad, la expresión artística y las consecuencias
que esta libertad y esta expresión pueden provocar en el
telespectador. Este equilibrio del gusto es lo que la BBC
acentúa en su Código de reciente publicación. Pero ¿e posible
crear un equilibrio sin tener claros los principios morales?
Esta es la cuestión que tanto la BBC, como los demás medios
de información y los centros educativos deberían considerar
con más profundidad y tender a encontrar una solución.
Algunas consideraciones que no quedan bien claras
en esta investigación son:
1.-¿Se está tratando correctamente la noción misma de la
moral?
2.-¿Es correcto que una emisora -cuyo cometido es servir
a toda una sociedad- debe tener en cuenta "el gusto
dominante"?
s.-¿Se puede decir que la diferencia entre el bien y el mal es
ahora "más corta que antes"?
k-¿Un lenguaje grosero pertenece a las categoría éticas o
del puro gusto?
5.-¿Existe una diferencia entre la pequeña pantalla y el cine
o el teatro?
Caso4
LA REVISTA L' EXPRESS (PAR IS) PUBLICO EL
S IGU I ENTE ARTICULO: EL ''POST" Y JUECES
En el "Washington Post", un reportaje sobre ur~drogadicto
de ocho años relanza dramáticamente el problema del secreto
de los periodistas, en el pais donde se goza de la mayor
libertad de la prensa.
UCualquiera, sea periodista o un simple ciudadano,

48 49 50 S152~545556 57 58 59 60 616263 64 65 66 67 68 69 70 71

tiene la obligación da dar informac ión acerca de
todos los crímenes de que haya sido testigo. No hacerlo va
en contra de la ley, significa colocarse por encima de la ley":
el portavoz del alcalde de Washington, Jim Craig, no
encuentra invectivas lo s uficientemente duras para calificar
la actitud del "Washington Post" con respecto al último
escándalo de drogas que ha divulgado el periódico de la
capital norteamericana.
El 28 de septiembre, en s u edición dominical, el
célebre diario americano cuenta la historia de un niño de
color de ocho años que lleva ya tres años tomando heroína.
Janet Cooke, la periodista del 'Washington Post" responsable
por el artículo, le llama "Jimmy". Criado en un ambiente de
pequeños traficantes e l chavalín, ya a los cinco alios, quería
probar los placeres de los mayores. Hartos de su insistencia,
su madre y un amigo, uno de los traficantes del barrio,
cedieron a sus súplicas. Hoy, Jimmy es drogadicto de la
tercera generación, necesitado de una inyección diaria. "Me
siento como si fuera realmente parte de lo que tiene lugar
a mi alrededor" dice el niño según Cooke. "Es dificil contarte
lo que realmente se siente. ¿No lo has probado nunca? Es
como los tiovivos en King's Dominión ... como estar en todos
ellos a la vez, el mismo día".
La historia de Jimmy ha provocado un revuelo en
Washington. A las malas con la proliferación de drogas
duras desde hace tiempo, sobre todo en los barrios negros,
el ayuntamiento y la policía han reaccionado violentamente.
El artículo de Janet Cooke ha puesto el dedo en la llaga
acerca de la impotencia de las autoridades a la hora de detener
la lacra social número una de la capital federal. Castigado
por un presupue to ya en gran medida deficitario, el alcalde,
Marion Barry, que quiere asegurar una reelección el afio
que viene, no tiene apenas la posibilidad de aumentar -como
lo exigiría la situación- los medios del cuerpo de policía. La
rabia de las autoridades, acechadas por las llamadas telefónicas
de una población indignada, se ha trasladado -¡como de
costumbre!- para venir a caer sobre e l periodista.
La primera reacción del alcalde ha sido ordenar que
se utilicen todos los medios disponibles para "arreglar el
asunto en el más breve plazo posible". Al desencadenar toda
una basta operación e n el intento de localizar a Jimmy y
a su madre, la policía ha requerido al "Washington Post" y
a su periodista, a comunicar sus informaciones a las
autoridades competentes. Los demás responsables municipales
secundaron esta moción. "Ese artículo del periódico puede
ser el epitafio del pequeño chico...", ha afirmado el responsable
de los servicios para la Protección de M_enores. ·:P_ara mí'
ha declarado Whilelmine Rolark, conceJal municipal del
Partido Demócrata, "representa lo peor como negación del
periodismo: quedarse allí, sin decir nada, a mirar a un crío
inyectarse veneno... y además hacer de ello toda una historia
sin intervenir. Me disgusta ese modo de proceder. Además

es rebajar a la familia de color, al niño de color".
El o-ran público está dividido acerca de las
responsabilidades. La mitad de la opinión pública reprocha
al 'Washington Post" por negarse a divulgar sus fuentes de
información. La otra mitad se ensaña con la ineficacia de la
policía. Pero al mismo tiempo muchos han llegado a
comprender por primera vez, la importancia del problema
de la droga en esa ciudad. Esto es lo que teme el alcalde, que
ha preferido ir con prudencia, por miedo a "crear olas" si
procediera judicialmente contra el 'Washington Post". Este
asunto ha llegado a ser un caso ejemplar en la larga lista de
escaramuzas entre la prensa y el poder sobre la cuestión de
la libertad de la información.
Según el portavoz de Marion Barry, el 'Washington
Post" ha preferido sucumbir al "sensacionalismo" en vez de
respetar la ley o la simple responsabilidad moral. Jim Craig
afirma que la publicación del caso de Jimmy no ha aportado
ninguna información nueva. "Ya sabemos que hay niños
que se drogan. Somos de sobra conscientes de no tener
suficientes programas ni suficientes fondos. En cambio,
existen leyes acerca de los malos tratos de los niños. Si el
periodista es testigo de un crimen, tiene la obligación de
comunicar sus informaciones, aunque ello signifique que no
pueda luego publicar su reportaje".
"Se trata de un problema difícil", contesta John
Kuhns, abogado del 'Washington Post". "Pero cuando se
empieza a hacer excepciones a la independencia de la prensa,
abrimos las puertas a otras, y se pierde toda confianza. Si
el reportero quiere salvaguardar su credibilidad, no tiene ya
opción. Nadie se hubiera enterado del trágico caso de este
niño, si el 'Washington Post" no estuviera dispuesto a
proteger sus fuentes de información".
El caso del "Washington Post" es significativo
porque contrapone un derecho fundamental, el de la libertad
de prensa tomada en su acepción más estricta, a una
obligación absoluta, la de prestar ayuda a toda persona en
peligro. Por razones esencialmente políticas, este asunto se
escapa de la Justicia que es la única entidad capacitada para
dictaminar sobre el caso. Pero la justicia está cada vez más
propensa a pronunciarse en este tipo de materias. La
publicación bimensual del Comité de Reporteros para la
Libertad de Prensa- abunda acerca de los litigios entre los
tribunales y la prensa con relación a la interpretación de la
Constitución.
No hace falta insistir, si se tiene un concepto claro
sobre la moral natural, que en cualquiera de los casos
anteriormente presentados, los profesionales de los medios
informativos, pese a no haber violado las normas jurídicas
y profesionales de sus países, si tomaron una postura contraria
a la que nos enseña la Ética General. Este fundamento se
completa con la idea de L. Brajnovic: '1as fuentes de honradez
profesional no pued~n ser las_reglas de un estatuto, una Ley
de Prensa o un Código de Ética Profesional . Todo ello, en

�La ética del comunicador

Gua· ardo Salinas

el mejor de los caso., puede aglutinar una normativa sobre
los abusos, o un conjunto de reglas que reflejan- más o
menos- los principios éticos. La verdadera fuente es la Ley
atura! de la aturale1..a creada del hombre y de la conciencia
profesional" (s).
Por tanto ningún código abarca- ni puede abarcartodo el comportamiento ético del profesional. Siempre habrá
algo imprevisto o algo formulado generalmente que dejará
de ciertas amplias zonas de situaciones, circunstancias y
disposiciones morales. No obstante, un Código de Ética
Profesional redactado con un buen criterio puede considerarse
hasta cierto punto como un conjunto de normas objetivas,
válidas para todos los que ejercen una profesión.
Evidentemente, los periodistas deben conocer las
disposiciones legales, tanto las directas (Ley de Prensa) como
las indirectas (Constitución o Código Penal). Generalmente
la misma aceptación de una actividad de carácter profesional
periodístico, incluye también la aceptación de estas
prescripciones legales que determinan las relaciones entre
los medios de comunicación social y del Estado. Pero nunca
olvidemos que la Ética General debe siempre conformar a
la Deon tología Política Profesional, así como a toda acción
humana. En pocas palabras : los principios éticos generales
siempre son más importantes que cualquier norma jurídica
o profesional, ya que las segundas siempre deben estar
fundamentadas en los primeros. Una idea análoga la
encontramos en L. Brajnovic:
«Deontología no es ni más ni menos que un
conocimiento moral que induce a la autorrealización del
hombre mediante el ejercicio honesto de s us actividades
profesionales · (-¡.).

Conclusiones
De] estudio de la Ética como fundamento de la
Deontología Periodística, es posible obtener una serie de
conclusiones que nos permiten lograr una visión más exacta
de la labor que debe desempeñar el profesional de la
información de nuestra sociedad actual.
Lo primero que hay que poner de manifiesto, como
bien queda establecido en el capítulo I, es que los principios
éticos y morales son el elemento esencial en la vida y en las
actividades del periodista. Más aún, un buen periodista debe
poseer incluso una dosis mayor de ética que el resto de los
hombres de la sociedad, ya que en el desarrollo de su trabajo,
el periodista encontrará en cada paso, la tentación de la
corrupción con que la "fuente informativa" intentará en
muchos casos (como queda subrayado en el capítulo IV),
comprarlo y/o manipularlo en beneficio propio y en
detrimento de la com unidad. Los códigos deontológicos
(redactados con buen criterio), en el mejor de los casos,
pueden reflejar hasta cierto punto los principios éticos, pero
en modo alguno logran agotar la totalidad de los deberes
éticos. Ello qui.ere decir que con sólo tener como guía la
Deontología Periodística, el hombre no es por ello mismo
ético. Sino que debe tener además un auténtico conocimiento
sobre la Ética General. Es decir, sólo cuando el profesional
adopta ante la vida el espíritu de los valores morales y logra
plasmarlos en el ejercicio de su noble misión se conduce
éticamente.
Por otra parte, mediante la conducta ética buena,
el periodista debe buscar también dignificar su profesión,
dándole al periodismo su valor intrínseco, y lograr así, su
perfección, perfeccionando a los demás; ya que la moral es
en sí la ciencia del perfeccionamiento propio y de la sociedad.
Del estudio del presente trabajo se desprende con
bastante claridad otra idea: La función del periodista es unir
por medio de la verdad, y no desunir con la mentira, pues
ésta, por más que se enmascare y se transforme no dejará
de ser mentira.
El profesional de la información nunca debe
olvida~se que es un intermediario entre la realidad (la verdad
conocida) o el hecho informativo y público. Por tanto, el
periodista no puede falsear, torcer, manipular u ocultar la
verdad sin destruir también, en muy buena parte, a la sociedad.
Otra realidad que se desprende de este estudio, es
que el periodista responsable bu cará adquirir y cultivar la
virtud de la justicia y de la prudencia, así como una conciencia
sana.
Como queda establecido en el capítulo I 11, por
medio de la justicia y de la prudencia, virtudes que están
n!ás íntima~1ente ligadas de lo que pueda parecer a primera
vista, el periodista podrá ser siempre y esencialmente j usto
y ve raz, dando a cada hombre lo que le perlenece.
Por otro lado, sólo contando con una conciencia
sana, que es la que nos proporciona los juicios d el

4041424344 45 4647 4849 50 515253 54 55 56 57 58 59 60 616263 64 6566 67 68 69 70 717273

entendimiento práctico sobre el grado de la bondad o maldad
de los actos propios, podremos perfeccionar nuestro criterio
ético y moral.
Una idea más que nos deJa este estudio, es que la
muy aclamada "Libertad de expresión'' no es un derecho del
informador para, irresponsablemente, publicar cuanto le
venga en gana, sino que es un derecho del público para
conocer la verdad de la noticia.
.
En sí?tes!~, po?emos decir que la moral general
tiene una apli~ac_10n directa en la vida del periodista.
El periodista debe preocuparse, primero que nada,
J&gt;?r_observar los niveles éticos generales y después los demás
cochgos, reglamentos o leyes esp&lt;.--ciales.
.
La D eon!ol_ogía Periodística o, ~tica Especial no
es 111_ puede ser '.na~ importante que la Enea General, pues
la primera debena siempre estar fundamentada en la segunda.
At'.nque, como se p~~e observar en el capítulo IV, en algunos
paises la Deontolog1a mcluso se contrapone a la Ética General.
Co~-responde, pues, al periodista responsable revalorizar a
la Etica y a una profesión tan noble como es la periodística.
Termino esta investigación diciendo que, en
resumen, un buen periodista debe ser primero que nada un
buen hombre, interesado en vivir éticamente sirviendo a la
sociedad y no si rviéndose de ella.

Notas:
nota, &lt;le introdul-ción
(1) Bra,1110,·ic, Luka. Deontología Perioclfstica, EUNSA, Pamplona Hl78,
pág. 12.
(2) 13rajnovíc, op. Cit., pág. 1S.
(.~)Santiago !1, 1.

( t:.) Mensa¡c• &lt;le Juan Pahlo 11 a Espafüt, Biblioteca dc· Autores Cristianos.
Madrid 1!JXI!, pág. f9.
( 16) BraJno,ic,op. Cit., pág. 2,.
( 17) Brajno, ic·, op. Cit., pág. S H&lt;).
( lli) Juan Pahlo 11, Laborem Exerccn, (tcnwa Encídiea), Mundo Cmtiano,
p{tg. 76

nota~ al n1pítulo 2
,
,
_
1) Dcsantcs, op. Cit. l'ág. 209.
(2) Gonzalc1., \lanuel G .. La esmela cid ¡x·noclismo. Programa, y métodos,
.
C.I.A.P., Ma&lt;lrid 19:10, Prólogo ele· D. José i•' ranrns H
(S) lnbarrcn,Jcsús, El &lt;lerc-cho a la \l:r&lt;lad, BAC, Madrid MC'MLXVIII.
Cfr. Cap. l.
( f) 1ribarren, op. Cit. Cfr Cap. l.
(5) De,antcs, op. Cit. Pág. 210.
(6) Desant&lt;:s, op. Ci1 l'ág. 21:¡,
.
(7) Desantcs, op. Cit. Pág. ICl'l-10+.
(8) Discursos de Juan P.iblo II en U.S.A., BAC, Madrid :'v1Cl\1LXXXII,

pág. 20'.!.
(9) Hocl_rígiw1., op. Cit. Pág. 109.
(to) Bra,1novi1·, op. Cit., Pág. 125.
(11) lhá11ez. op. Cit.. pág. 6
( t 2) Roclríguc1., op, Cit., Pág. 2::n.
( 1S) Bra,111ovic, op. Cit., l'ág. 120.
notas del l apit11l0 :i
.
.
( 1) Rodríguez, op.cit., pág. 2S7.
(2) P1ept,r, Josef, JuMic,a y fortaleza, Ed. Rialp Ma&lt;lrid t 968, pág. 1 1.
(S) Piepcr, op. cit. pág. t\!-S5.
,.
(·~) Pit·per, op. cit., pág.,.
(5) 11eper ,.loscf. Prudencia y Templanza, E&lt;l. Rialp, Maclnd 1969. pág. 15.
.
.
.
(6) Mateo, 6, 22.
( 7 ) P 1eper, Joscf, Prudencia y Tcmplan,,a, Ed. Rialp, Madrid t9(m. pág. t,.
, ,
(8) Brajnovic,op. cit.. p.ig.S t.
(9) Gama dl· Haro, Ramón, La Conciencia Cristiana. Ecl. Rialp, Ma&lt;lrid
1971, pág. 8
0

notas del capítulo f
(t) lbáiiez S.
(2) BraJnO\ i, L.
(s) Braj1101 ic L.
( f) 13n\jno,ic L.

,
,
.
notas al capítulo 1
( 1) Roclnguez, Angel L.. Ética, EUNSi\, Pamplona 1982, pág. 17,
:.!) Brajno, ic, op. Cit., pág. 19.
(3) Hodrígue1, op. Cit., pág. 18.
(4) Barroso, Porlino A., Código, éticos de la profesión periodística: análisis
rnmparativo (Tesis Doctor11I), Editorial Uni,·ersi&lt;lad Complutense de
.\'1adrid 19XO, Cfr. Cap. 1ntroducción.
(.',) Rodrígue1~ op. Cit.. pág. 2 l.
_
(6 Hodríguez.op. Cit., pág. 21-1-'.!.
( •) Haselden.Kyk Morality ami tlw mas., mC'dia, Broadman Press, Na,ll\ 1lle
1968, pág -~ t.
(x) Hodrígucz.op. Cil, pág. !lll-lM.
(9) Oe,artes, José \1., Significado Jurídico d,• la , crda&lt;l en la rnmumcauón
rnk-ctiva. El'DV. Valem·ia 1~1,,, pá¡1;. 225.
(10) O1snm,os &lt;le Juan Pablo II l•n Irlanda, Bibhot&lt;'Ca de ,\utorcs Cristianos,
\iladrid W,9, pág. tH.
( 1 1) Ro&lt;lríguez, op. (.'11 , pág. 109-1 \!!!.
( 1.!) Br-Jjnm i,.op. Cit., pág. 20.
1 l.i) Harroso, l'orlino A, op. Cit.
( 1 f) Br:iJnO\ il·, op. Cit., pág :!\!.

76 77 78 79 80 818283 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 9 5 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106

�Nuevas realidades, viejos valores

LOGOS CC/TRATADO CIENTÍFICO DE COMUNICACIÓN

-------------------------------

"""'°'

Il~~ALll)AI

VI

POR JESÚS MORALES LEÓ

85 86 87 88 89 90 919293 94 9 5 96 979899100101102103104105

. .n la aotn,lidad, los
de la étira e,tán viviendo
una etapa de resurgimiento en nuestro pais. Hay un reclamo
social generalizado que discute y propone en diferentes foros
la necesidad de frenar el comportamiento irresponsable de
personas s in escrúpulos, de políticos, médicos, dirigentes
relig iosos, empresarios, líderes sindicales, maestros y otros
de tan diferentes profesiones y oficios, que dar'lan con sus
actividades los intereses legítimos de sus semejantes.
Entre ellos están los comunicadores, quienes debido
a conductas negligentes de alg unos periodistas, publicistas,
relacionistas püblicos, comunicadores organizacionales, por
información si n fundamento o por errores que han dafiado
la imagen y reputación de personas inocentes e instituciones
o porque han utilizado medios desho nestos e ilegales para
obtener dicha información.
Ante estos hecho cada vez menos aislados y que
ya son parte de la forma de trabajar de muchos comunicadores
en organizaciones públicas y privadas, hay esfuerzos de
legisladores, de administraciones federales pasadas y actuales
por reform ar leyes par a regul ar la acti vidad de lo
profesionales de la comunicación. Por diferen tes razones se
ha relegado su análisis y formalización legal, pero el asunto
sigue presente en la agenda legislativa.
T enemos como ejemplo las con ve rsaciones
telefónicas entre Raúl Sal inas de Gortari, preso en la cárcel
de Almodoya de Juárez y su hermana Adriana, hermanos
a su vez del ex presidente de Méx ico, Carlos Salinas de
Gortari, obtenidas mediante la intervención de sus teléfonos
y dándolos a conocer en los medios de comunicación. Otro
de los hechos recientes fueron las imágenes de la misma
cárcel en donde e presentaban diferentes si tuaciones del
reclusorio, entre ellas, escenas de la vida íntima de los
reclusos al recibir sus visitas conyugales, difundidas a nivel
nacional e in ternacional.
En ambo casos los medios de comunicación se
justificaban con el argumento de que ellos no hacen la
realidad, solamente la presentan, sin importarles que violaran
con esto un derecho elemental como es el respeto a la vida
privada, tanto en las conversaciones telefónicas como en las
relaciones Últimas. El trabajo periodístico se hubiera enfocado
~ investigar y denunciar a los responsables de obtener
información personal de manera ilegal, más que exhibir a
los afectados.
En un ensayo de Patricia Cruz sobre "La práctica de la
ética en los medios de comunicación",( 1) señala que se falta
a la ética por omitir información; presentar la información
acompañada de adjetivos calificativos; hacer énfasis sólo en
un aspecto de la información; diferencias en los tiempos
asignados para dar información sobre los diferentes actor es;
en el uso de los planos televisivos para ensalzar o desmeritar
la imagen de algunos al atender a los actores sociales; por
no dar los antecedentes suficientes para entender la noticia;
por utilizar el medio de comunicación como tribuna pa ra

defensa o autopromoción; y por inducir a los
en trevis tados durante las entrevistas.
Estas son algunas de los fallas más frecuentes cometidas
algunas veces por descuido, ciertamente; pero en otras, con
intención. Sin embargo, es importante asentar que no todos
los comunicadores son irresponsables en s u trabajo
profesional. Siempre hay excelentes ejemplos de personas
rectas, honestas e íntegras que con su profesionalismo no
sólo dignifican su persona, sino a la profesión comunicativa.
Ciertamente, la irresponsabilidad es más evidente en el
campo de la comunicación social por difundirse a través de
los medios, aunque también se presenta en o tras áreas.
Ante nuevos actos negligentes, algunos sectores sociales
y políticos han man ifestado el interés de retomar el asunto
ante los legisladores federales. Pero el control que pudiera
darse mediante la legislación ser ía de carácter externo y
pa ra cualquier forma lización ju ríd ica se requiere una
participació n abierta, madura y honesta de todos los
involucrados, para evitar que ello atentara contra la legítima
libertad de expresión, y a la vez se respetara la actividad
profesional y los derechos de terceros.
La sociedad también ha exigido mayor ética en el trabajo
de los comunicadores, ya que en los diferentes medios se
difunden programas, notas que atentan a la verdad, a la
dig nidad, a la justicia, al lenguaje y al sano desarrollo de las
personas, como algunos programas de videos, telenovelas
y programas de chis mes.

La problemática del comport.an1iento
ético de los comunicadores no es tan fácil.
En ella intervienen múltiples factores
que son importantes de consider,:U":
la fonnación académica y profesional,
el conocimiento de valores éticos,
la situación económica de muchos
comunicadores y la diferencia en los criterios
éticos entre los propietarios y los empleados
de los medios de comunicación

7 98 99 100 101 02 103 104 10 106

�Morales León

Nuev~s realidades, v~s valores

Estos frecuentemente reciben presiones para lograr
notas periodísticas, afectando los derechos de las personas
como pasa en las secciones de seguridad pública, en donde
aparecen imágenes dramática de las víctimas y n~ siempre
de los causantes; o cuando aparecen menores; lo rmsmo que
en actividades publicitarias donde los c lientes piden
promocionar s us productos fa ltando a la verdad.
Ante este panorama que ha afectado el desarrollo social,
no han faltado quienes justifiquen que los comunicadores
no son los únicos que faltan a la ética. Y es cierto: también
lo hacen los de otros oficios y profesiones y en todos los
estratos de la comunidad; sin embargo, esto no justifica la
irresponsabilidad en una de las profesiones fundamentales
en la humanidad.
Hace algunos aiios, las institucione~ educativas priva~as
iniciaron diferentes proyectos educativo, que promov1an
académicamente los valores éticos universales, y aunque
inicialmente no se haya considerado a nivel oficial, ya está
dentro de los programas escolares del s istema educativo
nacional.
Inicialmente el proyecto de la Secretaría de Educación
Pública, que promovía la "Cartilla Moral de Alfonso Reyes",
fue rechazado por algunos grupos de maestros; pero arios
después fue aceptado tanto a nivel federal como estatal, y
ya se han estado realizando programas, materiales, y cursos
para maestros y padres de familia a fin ?e promover estos
valores. Asimismo se hru1 desarrollado diferentes proyectos
en las actividades comerciales e industriales de uevo León
y otros estados, para dar a conocer mediante cursos y
seminarios los valores éticos en los empleados y trab3:Jadores.
Este interés por los valores éticos tambié1_1 se ha manifestado
en las universidades, y vemos como eJemplo la reforma
académica propuesta en el Proyecto Visión 2006 de la
Universidad Autónoma de uevo León, donde se han
reforzado los cursos de Ética Profesional para todas las
carreras universitarias.

---

----------

Todos los actos humanos -racionales,
voluntarios, libres, conscientes- son hechos
morales, por lo que la ética ha sido un asw1to
recurrente cuando los hombres
reflexionaron sobre las diferencias entre
las acciones de los hombres

Por otra parte, la información es la base para la toma de
decisiones en todo tipo de actividades. Si ésta no reúne las
características arriba serialadas, las consecuencias serán
negativas para la sociedad, quien deposita su confianza en_ el
trabajo de los comunicadores. Q~izá, parte de la pr_oblemátrca
sefialada se deba a que en M éx ico no se ha considerado la
formalización de los códigos deontológ icos, de h~nor o de
ética en las asociaciones profe ionale de comurncadores.
Estos ayudarían g randemente a formar conciencia en las
actividade. profesionales.
La ética es un asunto muy complejo, desde luego, pero
propongo para este e tudio un enfoque que abarque el análisi
y la definición de los conceptos _de éti~, m_oral y cleo_ntol_ogía;
el conocimiento de la evolución lustónca del cnteno de
va loración de la ética; y un apartado reflexivo, a manera de
conclusiones.
Ética y pasado
.
La ética en los comunicadores, como la de cualqmer
otra actividad, inicia con el problema de definir su verdadero
sentido, lo cual se ha ido conformando con el tiempo. Para
es to es importante conocer el origen etimológico de ética
para entender su significado.
_
_
Muchos autores han analizado esta importa nte
disciplina de la filosofia tomando como base l_a palab:a griega
que significa costumbre. Se usa en este sentido debido a que
los pueblos primitivos regían s u comportamiento con este
criterio. En este estudio no tomamos el concepto de ética en
este sentido debido a que lasco. tumbres, también, son propias
del comportamiento de los animales; esto implicar(a_ reclucjr
al hombre a un ser de actividades meramente repet1t1vas, s111
considerar lo más va lioso que tiene: su capacidad racional,
lo que lo lleva a deliberar s us actos personales.
Consideramos que el verdadero significado de ética
proviene de la palabra (con eta inicial) como lo han sefialado
importantes estudiosos de la filosofia como Raúl Gutiérrez
Sáenz, Luka Brajnovic, Porfirio Barroso Asenjo, José Rubén
Sanabria y otros. Esta palabra tiene un doble significado: el
primero como residencia o morada; y el segundo como modo
de ser o carácter. A las dos palabras se les agrega el sufijo
que significa ciencia.
Tomamos la palabras "ethos", con el sentido de
carácter o modo de ser. Sanabria ( 1989) define el carácter
como: "cualidades y disposiciones que definen a una persona
y la distinguen de los demás"(2). Es decir, la ética tiene un
sentido integral porque es el resultado de una forma de ser
o una disposición que se toma en y ante la vida y que se va
adquiriendo poco a poco ante la vivencia y la reflexión madura
de los hechos cotidianos.
El carácter está determinado por el conjun to de
actos repetitivos o de hábitos, y éstos van determinando la
, ida de una persona. Así, podemos afirmar que una persona
es buena s i la mayoría de sus actos son de acuerdo con su

naturaleza racional, lo que la conduce a su realización
humana; o mala si gran parte de su conducta no concuerda
con la misma.
Después de analizar diferentes autores, he llep:ado
a la conclusión de que la ética es: Una ciencia filosófica
teórico-práctica que analiza y determina racionalmente la
moralidad de los actos humanos orientados al fin último del
hombre, teniendo como base la honestidad de la persona.
La ética es, entonces, una ciencia, porque es la
explicación de los fenómenos por sus causas, obteniendo con
ello un sistema de conocimientos ciertos y sistematizados.
Como ciencia, la ética no puede basarse en opiniones o
creencias sociales o religiosas que tenga la persona por mera
apreciación subjetiva, sino que es necesario un estudio
sistemático, racional y objetivo sobre el bien y el mal.
Generalmente las personas sí distinguen la bondad
o maldad de los actos; sin embar go, es diferente el concepto
que tiene el común de las personas sobre la moralidad de un
acto de la explicación que tiene un filósofo; porque tratándose
de una ciencia, es necesario que haya un fundamento racional
sólido, con metodología bien definida y principios claros
obtenidos de su estudio científico.
El método científico más utilizado para el estudio
de la ética ha sido el racional. Entre sus formas están el
inductivo, porque parte de la observación de hechos morales
concretos y particulares para formular principios y leyes
uni versales; y el deductivo, cuando toma las leyes morales
universales para explicar o concluir situaciones concretas.
La ética, trunbién llamada filosofia de la moral, es
una rama de la filosofia y por lo tanto, utiliza los c011ceptos,
principios y verdades ya fundamentadas por e ta ciencia. La
filosofia busca una explicación por sus causas primeras o
últimas de lo que existe, mientras que las demás ciencias
buscan las causas inmediatas y parciales.
La ética es teórica porque de la reflexión de los
hechos morales surge la generali zación o teoría de la ética.
Como ciencia, define, explica y fundamenta los criterios de
moralidad, así como también formula principios unjversales
de comportamiento moral.
Este fundainento conceptual de la moralidad de los
actos da un marco de orientación para que cada persona la
aplique a cada situación concreta.
Además es práctica, puesto que busca no sólo la
explicación de la moralidad de los actos humanos, sino que
intenta genera r estas conductas en los seres humanos; es
decir, le proporciona normas para obrar bien de acuerdo a
la ley moral.
Ya lo afirmaba Aristóteles en el siglo III a. C., al
referir que el estudio de la ética: "no es para saber qué es la
virtud, sino para ser virtuosos".(:-i) Este es el verdadero
sentido de la ética: hacer vida estos principios en las
situaciones cotidianas a fin de que las personas logren su
plena realización.

Como ciencia que es, la ética debe conocer y juzgar,
mediante la razón, no mediante emociones, sentimientos,
instintos, estados de ánimo o gustos personales la moralidad
de los actos. La capacidad racional del hombre permite
percibir la importancia de la justicia, el equilibrio, la armonía,
la verdad, la responsabilidad, la honestidad y tantos valores
necesarios para el adecuado entendimiento entre los seres
humanos. (Párrafo del principio de página y texto).
La frase del ex presidente de México don Benito
Juárez: "Entre los pueblos como entre las naciones, el respeto
al derecho aJeno es la paz", quizá es una forma de resumir
la importancia de entender la necesidad de equidad que debe
haber entre nuestros derechos y los de los demás o, como
se dice actualmente en los negocios, "ganar-ganar". La
facultad racional del ser humano es capaz de comprender
esto, aunque muchas veces en su conducta personal actúe
de otra manera. Ya desde hace mucho tiempo se han acuriado
frases con este mismo sentido que expresan la similitud en
la naturaleza humana: "No hagas a otro lo que no quieras
que te hagan a ti" o "Trata a los demás como quieras que te
traten".
Las pasiones, los sentimientos, las emociones, los
gustos, la necesidades son aspectos muy importantes del
ser humano, pero éstos deben estar controlados por la razón
a fin de conseguir sus objetivos. Por eso, la racionalidad en
los actos humanos es la que va a determinar su moralidad
al considerar los elementos fundamentales de una valoración
moral: el objeto, las circunstancias y la finalidad de los actos
que el hombre realiza de manera consciente, libre, voluntaria
y racional.
La moralidad de los actos humanos son las cualidades
o características que tienen los actos que determinan que un
acto sea bueno, malo o indiferente. Los actos humanos son
característicos de su naturaleza racional. Hay un p1·incipio
en filosofia que dice que todo ser actúa por un fin. Las plantas,
los animales y el mismo hombre siempre actúan por un fin.
El fin último del hombre es su realización, es decir, el hacer
realidad o desarrollar integralmente tocias sus capacidades
fisicas, intelectuales, emocionales y sensitivas. Sin embargo,
mientras las plantas y los animales llegan al fin por el . imple
hecho de existir, los hombres lo obtienen mediante una
decisión racional, voluntaria, libre y consciente que lo
orienta al perfeccionamiento y realización de su persona
en cuanto tal.
La ética implica una conciencia personal para juzgar
los actos personales de manera honesta y objetiva. adíe
más que la persona quien realiza una acción es la que conoce
en su fuero interno lo que está considerando para Justificar
su conducta consigo mismo, la cual debería ser siempre
conforme al respeto de sus derechos y a los de los demás.
En gran parte de las actividades personales o
profosionales el comumcador tornará decisiones que no serán
juzgadas por los demás y por lo tanto quedará en su conciencia

• 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 9 5 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106

�Nuevas realidades, viejos valores

Morales León

periodis tas y publicistas son los que más están
sujetos al escrutinio público, dado que su trabajo es difundido
a la sociedad.Además , frecuentemente quedan g rabadas o
impresas. Otras actividades desarrolladas por comunicadores
en organizaciones privadas o públicas no siempre están tan
expuestas a los juicios sociales
Ricardo Sada ( 1997) cuando habla de la recta razón
afirma que: "Es el medio a través del cual se descubre la
moralidad" y explica más adelante: "En este punto podríamos
preguntarnos: ¿a través de qué medio conocemos si una
acción es o no conforme al verdadero bien de la naturaleza
humana? La respuesta es: a través de la inteligencia, en
cuanto advierte lo adecuado o inadecuado de una acción en
orden al verdadero bien de la naturaleza humana. Si la
inteligencia alcanza esta comprensión sin error se le denomina
recta razón"(4)
En este sentido podemos afirmar que todos los seres
humanos, s in excepción de raza o color, tenemos la misma
naturaleza y por lo tanto los mismos derechos y obligaciones.
Cada persona tiene la capacidad para captar el sentido de
equilibrio y de justicia que debe haber en las relaciones de
los seres humanos.
Ética, objeto, división y moral
Co mo toda ciencia, la é tica se especifica po r su
objeto material y formal. El objeto mat~rial (lo que estudia)
de la ética son los actos humanos, es decir, aquellos en donde
el hombre puede tornar la decisión de actuar o no, de hacerlos
de una manera o de o tra, en donde hay la posibilidad de
elegir una entre diferentes alternativas. (?orno votar en u_na
elección, respetar o apropiarnos de un bien aJeno, estudiar
o perder el tiempo, hablar con la verdad o mentir. El objetivo
formal (aspecto bajo el cual se estudia) es la bondad o maldad
de los actos humanos, en cuanto que éstos son confo rme a
la recta razón y ayudan a su realización humana o la alejan
de ella. La ética dirige su estudio a los actos netamente
humanos, actos realizados por decisiones libres, racionales,
voluntarias en las que el hombre actúa en la búsqueda de su
realización.
La ética puede ser dividida en General o E special.
La Ética General estudia los principios básicos que detenninan
la moralidad de los actos humanos. La Ética Especial aplica
estos principios a la v ida del ho mbre en socied ad o en el
ámbito profesional, como sería la Ética Médica, la Ética del
Comunicador, etc.
Y como es necesario en tender las divisiones de la
ética, su objeto de estudio y demás, es necesario diferenciar
la ética de la moral. Es bastante frecuente encontrarnos en
el común de las personas una confus ión en tre lo que es la
ética y la moral. Aun los mismos autores de estudios sobre
ética las confunden, debido a q ue tienen el mismo significado
etimológico: "Ciencia de las costumbres", aunque la primera
viene del griego y la otra del latín. Sin embargo, estrictamente

tienen diferente significado.
La palabra moral -del latín mos, moris-, ha sido
empleada con muy diferentes sig nificados debido a sus
diferentes funciones g ramaticales: como adjetivo y como
sustantivo. Como adjetivo se le emplea como oposición a lo
ffsico o material. Así, hablamos de un ente moral, refiriéndonos
a una organización, diferente a un ser individual; o de pena
moral, para significar no un castigo físico, sino psicológico;
o bien hablamos de satisfacción moral como una gratificación
no monetaria o material, sino espiritual.
Como sinónimo de bueno o de ético, se usa por
ejemplo para hablar de una acción moral cuando ha sido
realizada en función del bien de una persona; o cuando nos
referimos a ley moral, o bligación moral, conciencia moral
en el sentido de ética.
Como sustantivo la palabra se empica como
sinónimo de entusiasmo, alegr ía, es deci r, como estado de
ánimo. Así se habla que un equipo deportivo terminó con la
moral muy baja o muy alta; se usa también como sinónimo
de humano, es decir bueno; lo mismo que como normas de
comportamiento social.
Como sustantivo defi nimos la mo ral co mo un
conj unto de normas, reglas o formas de vida que expresan
derechos y obligaciones, y que tienen como finalidad regular
la con vivencia entre las personas, dent ro de un marco de
valores aceptados po r la mayoría de sus miem bros.
La moral es un conjunto de normas, reglas o formas
de vida, esto es, una serie de dis posiciones que su rgen
espontáneamente de las personas que comparten una sociedad
para regular sus relaciones entre sí, a fin de que ellas. logren
s us o bj e ti vos r espetando los d e s us sem eJa ntes.
Estas normas no se ori g inan formalmente en
asambleas o reuniones oficiales, sino que surgen poco a poco,
en el trato diario entre las personas y de acue rdo a las
circunstancias que se dan en la comunidad.
Bajo ciertos acontecimientos que impactan al grup&lt;&gt;
social, las personas puede n mani festa r s u opi nión
públicamente para juzgar un determinado comportamiento.
Por ejemplo, cuando muestran su desaprobación por alguna
obra de tea tro, película, programa de radio o televisión; o
por conductas de algunas personas que no van de acuerdo
con los valores de su comunidad.
La moral surge entonces en una comunidad y sólo
es válida pa ra regi r a las personas que compa rten este
determinado grupo social; por lo tanto las normas morales
únicamen te tienen sentido para esas personas y no para
miembros de otra socied ad.
Por esta razón, en la medida q ue cambian las
personas de ese grupo concreto, cambian también las reglas
que los rigen. Las normas morales regulan aspectos como
el comportamiento social de las personas, formas de hablar
y de vestir, debido a que estos elementos afectan las relaciones
entre las personas.

Qui_enes conviven en una comunidad es porq ue
buscan un bien común y éste no se puede lograr si no se
establecen parámetros de comportamiento en donde es tén
claras sus responsabilidades y sus derechos, como el respeto
a las personas y a sus bienes particulares y públicos. Pero,
así como se respeta a los demás, también se tiene el mismo
derecho de ser respetado por todos los miembros de esa
comunidad.
.
. Las norma_s morales se basan en experiencias y
vivencias de los miembros de esas entidades sociales y
proyectan va lores, creencias o con vicciones económicas
sociales, filosóficas y religiosas de esas personas. Ciertamente:
esos valores que se comparten en una sociedad no siempre
son aceptados por todos. Sin embargo, el bien común necesita
velar por los derechos de las mayorías, aunque alg unas
personas necesiten poner más de su parte pa ra lograr esa
armonía que se requiere en la convivencia entre personas.
Por eJemplo, hay personas que tienen el "gus to" de escuchar
música en su casa a volumen alto, lo que molesta a los
vecinos;
el bien de la comunidad es necesario que esa
persona baje ese volume n, porque s u derecho a escuchar
música no puede afectar los derechos de los demás a vivir
con ~ranquilidad. Partiendo de es ta definició n, podemos
c?n~1derar que la_ n:ioral tiene alg unas características que la
d1st1~g uen de la et1ca, como que es un conjunto de normas
particulares de una determinada comunidad, no leyes o
princi_pios universales: Las normas morales de Monterrey
son diferentes a las de una comunidad del mismo estado o
P,aís o de otros como E stados Unidos de Norteamérica de
África o China.
'
Además, las normas morales cambian en el tiempo
Y en el espacio según evolucionan las mismas per so nas.
A_ntes era inmoral que las mujeres mostrar an el tobillo o la
pierna y ahora no lo es. Ex isten además tantas normas
morales como comunidades hay en la tierra, incluso muchas
ve~es antagónicas, mientras q ue los principios éticos son
umversales; y aunque la mor al y la ética se refieren a la
cond ucta del hombre, la primera establece criterios
normativos acerca del bien y del mal; mientras la segunda,
la ética, reflexiona sobre dichos cr iterios.
Cuando se busca racionalmen te el fundamento o
validez de la moral surge la ética. La ética parte de la moral,
no la crea. Como vimos anteriormente, la ética bu ca
racionalmente la esencia, el origen, la objetividad, la validez
de los cri terios morales.

Pº:

Ética y deontología
Hay alguna confusión de la ética con la deontología,
por_ lo que en este trabajo la definimos como los derechos y
obhgac1ones, basados en la ética, y expresados mediante un
~on~unt_o de no rmas o códigos de conducta, su rgidos en
lllst1tuc1ones, g rupos o asociaciones, con el fin de regir su
ejercicio profesional en sociedad.

La deontología son derechos y oblig aciones. Una
cara~terística fundamental de todos los g rupos es que
requieren de reglas o normas para regir la conducta de las
persoi:1as ~ fi n de l_og_rar el objetivo que los une. Ni ng una
orgamzac1ón, asoc1ac1ón o grupo lograría sus fü1es si no se
respetan las disposiciones mínimas o no se actúa conforme
a los de_rechos que garanticen la obtención del objetivo que
los unifi~~- La d eo ntología compre nde tambié n las
responsabilidades de los comunicadores con la sociedad. Las
normas o códigos de conducta surgen de per sonas que
com~arten una misma acti vidad profesional para facilitar su
relación como personas comprometidas con una profesión
y con la sociedad a quien sirven.

Mientras que en la moral estas reglas surgen
espo~~earnente, los códigos deontológicos
se ongman de una manera formal, consciente
deliberada, en donde los miembros '
de esa asociación manifiestan, mediante
consenso, lo que aceptan o rechazan
en su práctica profesional. Los criterios éticos
y 1~orales son el fundamento axiológico
-sistema de valores- de la deontología

La regulación de la actividad profesional tiene s u
bas; en el f~ero i~tern~ de las mis mas ag rupaciones y su
caracter o bhgatono esta en función de la conciencia moral
y lealtad de los miembros que aceptan libremen te pertenecer
a ellas.
.
Los profesionales de la comunicación se reúnen
hbren:iente a fin de obtener más eficazmen te s us objetivos,
consc1_en~es d e que en la_ me~ida en que cada uno aporte sus
conoc1m1entos y expen _encias personales y profesionales
todos resultarán beneficiados.
. Las per~onas que se integran para fortalecer s u
formac1ó~ profesional, están conscientes de que tienen un
comp~oIDJso moral muy g rande con la sociedad y aceptan
cumplirlo de la manera más digna posible.

�Morales León_ __ __

:_::..::__:_--==__::_:___:__

__ -

-

-::~~
-- -__ _ __ __

A través del desarrollo de las diferentes profesiones,
cada una se ha formado una idea de lo que se debe hacer o
evitar en la actividad profesional.
D e es ta manera se protegen los intereses de la
profesión, de quienes la,de_sempeñ~n, d_e las empresas para
)as que trabajan y del publico a quien sir~en,_buscand? con
eso un equilibrio entre derechos y obligaciones baJO un
esquema de beneficio para todos. _ _
_
Si hay una verdadera conc1enc1a deonto!óg1ca en
los comunicadores profesionales, no es n~ces~no que el
E s tado, la s ociedad o alguna ins tan~•~ aJ ena a s u
responsabilidad controle o vig_ile ~as act~v1dades que se
realizan en el proceso de comumcac1ón social como lo han
propuesto alg unos gobiernos.
.
Los comunicadores debernos proteger a la sociedad
de la irrespon abilidad de los mismos compañero~, como d~
los abusos que se den en la socied ad o en el gob1er~O- As,
mismo, estamos obligados a ser agentes c~e cambio para
o btener una sociedad sana y digna, que perrrnta el desarrollo
de todos sus miembros.
El cumplimie nto d e los códi gos d e ho nor ,
d eontológ icos, de ética profesional, juramentos _o c~edos se
logra cuando se eligen o aceptan estos cnte_n os voluntariamen te al formar parte de las ag rupacwnes de
profesionales de la comunicació n (a_so~iaciones de relacionis tas públicas, publicistas, periodis tas, locutores).
Cuando son impuestos ex ternamente y no_ hay
conciencia de la impo rtancia que tienen para el mis mo
comunicador y para la sociedad a que sirve, seguramente no
sentirá la responsabilidad de cumplirlos y no tendrá empacho
en violarlos.
Los comunicadores responsables de sus obligaciones
éticas contribuyen al prestig io profesi~nal, lo cual re?_unda
en una mejor posición social y económica, pero tamb1e1~ ,en
el bienestar de la sociedad y la buena fama de la pro fes1on.
Evolución de la ética
L a ética ha buscado respo nder a una ser ie de
in terrogantes que, seguramen te, en ~l~ú ~ m~mento de
nuestra vida nos hemos hecho: ¿Por que d1stmgmmos entre
actos buenos y malos? ¿Cuál es la diferencia entr~ ~llos?
¿El criterio para disting uir un acto d e otr~ es obJet1vo o
s ubj etivo? ¿Qué d ite rencia hay en t re ética y mor al?.
¿Por qué hay actos que debemos hacer y otros,
evitar? ¿Debo decir siempre la verdad? ¿Me puedo hacer
justicia por mí mismo? ¿Si al hacer un bien a alg una persona,
me resulta un mal? ¿Por qué hay actos que no son buenos
111 malos? ¿El fin j ustifica los medios? ¿Por qué hay norr~as
que cambian y otras no?. Estas son preguntas que parecer!an
si mples, pero no lo so~ ta n to c ua n~o los p ro pios
comunicadores nos vemos dispuestos a abri r el debate sobre
el asun to.

- -- - - - - -

_ __ __ __

Al terminar un milenio e iniciar otro, parece
que los valores éticos han entrado
nuevamente al terreno de la discusión.
Desde luego que los problemas morales
han sido una realidad que ha acompañado
al hombre desde su aparición en la TieITa.
Bástenos repasar los aconlecirnientos
históricos de la evolución de la hw11anidad,
hasta las últimas noticias de los medios
de comunicación para constalar la urgente
necesidad de reflexionar sobre ellos,
pero sobre todo de hacerlos realidad
en todos nuestros actos cotidianos

Ante estos hechos que influyen la vida humana, ha
habido intentos para explica r es tos _aconte~imiento~ _con
diferentes enfoques meran1ente económicos, sociales, pohticos,
religiosos, psicológicos, ~ro ~inguno h~ logrado una p_lena
satisfacción por ser explicaciones pa rciales de la realidad
humana; y el hombre es algo más q ue la su ma_ de esa_s partes.
A lo !aro-o de la historia de la humamdad, diferentes
pensadores hanbexternado su opinión sobre la f~rm_a de
concebir la ética, pero sobre todo de establecer el cr_1 ter1O de
valoración de la ética; sin embargo se han tomado ?1fe~entes
posturas para determinar la na turaleza de ese cri terio que
nos va a permitir disting uirlos.
Los sofistas, que vivieron en el siglo V a. C., fue~on
los primeros filósofos que dejaro~ _la post~11·a cosm?cén?·tca,
por considerarlo un esfuerzo es tenl y pusieron su mteres en
algo práctico y que influyera en la vida pública, como es el
conocimiento del hombre, las costumbres, la cultura y _las
leyes morales adoptando con ello una postura an tropocént1·1ca.
Esta eta pa es represen tada principalmen te por
Protágoras de Abdera {480-4 10) quien decía "el hombre es
la medida de las cosas: de las q ue son, en tan to que son, Y
de las que no son, en tanto que no son" (.5). D e_ acuerdo a
la explicación que daba el mismo Platón, el sentido de esta
sentencia era que "cada persona e j uez absoluto de la verdad
y de la moral" (6) es decir que si alguien j uzga que actúa

-919293 94 9 5 96 97 9 09 100 101 102 103104 1

bien, es bueno lo que hace, pero si o tro lo juzga
como mala, también está mal.
Con este cri terio de moralidad, se da pie a pensar
que ta nto la verdad o la bondad de las realidad no son
absolutas, sino todo depende de cómo cada quien lo desea
ver. La verdad sobre las cosas cambia de acuerdo a cada
persona y a cada época, por lo que no hay actos éticamente
buenos o malos. Era el nacimiento del relativismo moral.
Vino luego el intelectu alismo socrático. Sócrates
vivió del 4•70 al 400 a. C. Se le considera el fundador de la
ética y aunque no escribió alg ún libro, su pensamiento fue
recogido por sus discípulos, pr incipalmente Platón. Sócrates
con si d e rab a qu e nin g un a pe r s ona hace e l ma l
intencionalmente sino por ignorancia, pues los seres humanos
siempre tienden al bien. C uando alguien actúa mal, decía, es
porque lo hizo pensando que era bueno lo que hacía. De esta
manera identificaba a las personas sabias como buenas y
virt uosas y a los ig norantes como malos y v iciosos.
La ética socrática es racionalista e intelectualista.
Es decir, que el conocimiento verdadero de las cosa lleva
a una persona a vivir mo ralmente bien. Para el filósofo
ateniense, la filosofía tenía como fmalidad la educación moral
del hombre y s u principal preocupación fue conocer la
naturaleza del hombre, sobre todo su interio ridad, de allí su
famosa máxima: "conócete a ti mismo".
Sócrates rechaza el relativismo y subjetivismo moral
y hace énfasis en la necesidad de es tablecer las categorías
de un conocimiento universal orientado principalmente hacia
el aspecto moral y práctico; de allí su interés por el estudio
de la virtud. El fundamento de su ética es el concepto de
areté, o la virtud. La virtud, concebida por Sócrates, según
Julián Marías, ( 1973) es "la disposición última y radical del
hom bre, aquello para lo cual ha nacido propiamente" (7).
Para él la virtud es la felicidad, por lo que el que conoce el
bien y lo practica lo lleva a la felicidad.
Tras esta corriente vino la ética de Platón, con el
idealismo platónico, cuya ética se deri va de su concepción
dualista: un mundo sensible, material e imperfecto que es
una imitación de la realidad; y un mundo de las ideas que
son permanentes, eternas, perfectas e inmutables y que
constituyen la verd ader a realidad. En ellas destaca la
importancia de la Idea del Bien, como cumbre de todas las
ideas. En palabras de Gu tiérrez Sáenz ( l 999): "Ella d_cbe
ser el centr o de nuestra actitud p ráctica. Debemos aspirar
hacia ella y purificarnos de todo lo material. Ascender a ese
mundo ideal, espiritual y perfecto y desprende rse de este
mun do materi al, sensible e impe rfecto, e la norma
fund am en t a l d e l pensamiento pl ató ni co"
(8).
Para alcanzar la Idea del Bien es necesario practicar
las virtudes, las que explica en su obra el Fed_ro, donde l~abla
sobre la teoría del alma. Platón destaca la 1mportanc1a de
las virtudes: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
Compa ra al al ma humana como un carro con sus caballos y

76

n 1s 79 ao 81 a2 ;

84 85 86 87

ea 89 90 91 02

Nuevas realidades, vie·os valores

el auriga. El conductor del vehículo es la razón, por
lo que debe poseer la virtud de la prudencia para poder
dominar con sabiduría a las otras facultades del alma. La
parte afecti va destaca por su apetito irascible, por lo que
requiere de la fortaleza para vencer las dificultades de la
vida. La sensibilidad requiere de la templanza para controlar
el apetito desordenado de los placeres y, finalmente, la j usticia
es la virtud que provee del equil ibrio y armonía que debe
haber entre las diversas partes del alma.
El eudemon ismo aristotélico (Aristóteles, 384- 322)
centra su ética en el concepto de felicidad (eudaimonía) como
fin del hombre y explica que ésta es la perfección y realización
de las po tencialidades de su naturaleza. El bien de cada ser
se logra haciendo plenamente realidad su esencia por lo que
la ética debe estudiar el bien, la perfección y la felicidad del
hombre.
Cada persona debe esforzarse principalmente en el
desa rrollo de s u capacidad racional por ser el elemen to
fundamental del ser hu mano, lo cual se logra mediante la
práctica de las virtudes. Aris tóteles, en su libro Ética a
Nicómaco, amplia el concepto de virtud desa rroll ado por
Plató n, y la define como un "hábito bueno", es deci r, una
incl inación constante hacia el bien. Este esfuerzo moral es
lo que perfeccio na las facultades humanas. Considera que
las virtudes tienen la caracter ística de ser un j usto medio
entre dos ex tremos viciosos. Por ejemplo: la valen tía es un
jus to medi o e n t re la coba rdía y la te me r ida d.
El filósofo estagirita menciona dos tipos de virtudes:
las virtudes morales y las i11telectuaJes. Las primeras, a su
vez, se dividen en la prudencia, la j usticia, la for taleza y la
templanza; su finalidad es la perfección del hombre como
tal. Las intelectuales o dianoéticas, como les llamaba, son
las que perfeccionan el entendimiento: la ciencia, la intuición
y la sabiduría, en sus dos funciones: especulativa y práctica.
Aristóteles también consideraba importan tes los
bienes materiales, la salud, el afecto y las riquezas y el placer
en la felicidad humana porqu e son necesar ios para las
manifestaciones externas y una recompensa para la práctica
de una vida virtuosa.
El esto icismo, fu ndado por Zenón de Citio (342270 a. C.) considera que el sabio es el qu e gobiern a su
comportamiento únicamente por la razón, ya que las pasiones
son j uzgadas como ma las. La razón es la que le permi te
actuar confo rme a s u propia naturaleza y de acue rdo al
Cosmos, lo cual lo lleva a la adquisición de las virtude. y a
la felicidad. El es toicis mo da mucha importancia a la
impasibilidad, al equili brio y a la serenidad para enfrentar
las pasiones y las dificul tades de la vida.
Como reacción a esta corriente surg ió el hedonismo
(hedoné) en la que destaca el placer como valor sup remo, al
cual se deben subordinar todos los demás valores. De esta
manera se opone radicalmente a la corriente estoica_ Aunque
Epicuro (.'H 1-270 a. C. ), su fu ndador, nunca proclamó el

99 100 101 02 103 104 105 106

�Morales León
- - - -- -

libertinaje, en la práctica es una forma de vicia de
muchas personas q ue pretenden gozar de los placeres a
cualquier precio.
Santo Tomás de Aquino ( 1225-1274) es para
muchos el filósofo que representa la cumbre del pensamiento
medieval y su pensamiento ha t rascendido no sólo dentro
del cristianismo, sino hasta muchos autores profanos. La
ética tomista, desarrollada en la segunda parte de la Suma
T eológica en la que trata sobre el hombre, menciona las
características del acto humano: volu ntario, libre y en ambos
supone la racionalidad y la conciencia. Cualquier acto humano
al que faltara esto no estaría sujeto a la ética. Por ejemplo:
si una persona es obligada por la fuerza (fisica o psicológica)
a realizar algo en contra de su voluntad, no es responsable
de ese acto.
También analiza las tres fuentes de la moralidad:
el o~jeto, el fin y las circunstancias. El objeto es el contenido
mismo del acto; el fü1 es la intención del que realiza el acto
y las circunstancias son los accidentes al acto como quién,
cómo, cuándo, dónde, etc., se real iza ese acto.
Su tesis fundamental es que para que un acto sea
éticamente bueno tanto el objeto como el fin deben ser
buenos. No es suficiente la mera intención para determinar
la moralidad de los actos, como lo han señalado algunas
doctrinas religiosas, sino que es necesario que el objeto del
acto también lo sea.
Para Santo Tomás de Aquino la norma o criterio
de la moralidad es la recta razón, es decir, la que
conciemementc analiza tanto el objeto como el fin de un
acto conforme a la naturaleza de los mismos actos. Él mismo
lo explica diciendo: 'La recta razón es la razón fiel a su
propia esencia, la razón que funciona según sus propias leyes,
6U finalidad propia, en lugar de plegarse a leyes y fines
extraños, como los del apetito sensible" (9).
En su obra también insiste en la importancia de la
conciencia como norma subjetiva de la moralidad. Es decir,
que cada persona se debe regir por su propia ronciencia, de
acuerdo con el juicio práctico de valor que él sinceramente
ha formulado. Un análisis honesto antes de la realización de
cualquier acto humano lo llevará a actuar libre y
responsablemente. Pero también agrega que cada persona
debe formar su conciencia para actuar o~jetivamente y no
dañar les derechos de los demás.
De ahí se pasa a Kant (17\N-1804), uno de los
filósofos modernos más influyentes del pensamiento actual.
Este parte de que la mora lidad es un hecho indiscutible en
la ,ida humana, ya que el hombre tiene conciencia de sus
actos y de su deber. Considera que el problema fundan1ental
de la ética es cómo establecer una norma universal de los
actos para hacer verdaderamente una ciencia de ella. Para
Kant, la ética es ,·álida para todos los hombres y el criterio
fundamental de la moralidad que debe regirla es la razón,
ya que esta rapacidad está en todos los hombres. La ratón

1s 76 n

es la única capaz de superar los intereses y las
tendencias más bajas de las personas.
Kant condena en su filosofía a las corrientes éticas
anteriores por considerarlas que están fundamentadas en la
felicidad, el placer, la utilidad, el interés, el amor al prójimo
o a D ios. Insiste en que el hombre se rige por la razón, por
lo que se debe actuar por el deber. El formalismo de Kan t,
llamado así porque prescinde de elementos empíricos y se
basa exclusivamente en la razón, cubre dos aspectos
fundamentales: por un a par te lo que hace la persona y la
intención con que lo hace. En este sentido un acto es bueno
o malo cuando hay buena o mala voluntad al realizar el acto.
Una voluntad es buena cuando cumple el deber por el deber
mism o, por lo que no cuentan los contenidos ni las
consecuencias de nuestros actos, sino sólo la intención de
cumplir con el deber.
Por otra parte, decía que todo deber debe regirse
por los principios racionales universales y absolutos: principios
válidos para todas los seres humanos y que no varían con
las circunstancias. Por ello afirmaba: "Obra de tal manera
que la máxima de tu conducta pueda valer siempre como ley
universal" y "Procede de modo que trates a la humanidad,
tanto en tu persona como en la de los demás, siempre como
un fin en s í mismo y nunca como un medio". ( 10)
Para Kant es fundamental actuar siempre de buena
voluntad o intención, sin importar las consecuencias de los
actos. Por lo que cada uno debe actuar conforme le dicta su
conciencia analizando racionalmente lo que hacemos por Jo
que no se debe someter a otro tipo de ley, ya que cada persona
es su propio fin. El tomar a otro ser humano como medio es
inmoral.
El marxismo tiene sus fundamentos en Karl Marx
( 18 18-1 883) y F edenco Engels ( 1820-1895). Aunque ellos
no escribieron sistemáticamente sobre este asunto, sino más
bien criticaron a la ética tradicional, su doctrina y sus
seguidores, podemos tomar las bases teóricas y prácticas
para una nueva moral.
Federico Engels consideraba que el fundamento de
la realidad es la materia o se reduce a materia. Esta es algo
objetivo que exis te independientemente de la conciencia y
que produce nuestros conocimientos y es captada por los
sentidos. Este materialismo es dialéctico porque la realidad
está en continuo cambio, pues no hay cosas fijas o estables
y van de acuerdo con las leyes de Hegel sobre tesis , antítesis
y síntesis.
El hombre real para Marx, según lo expresa Sánchez
Vázquez ( 1969) es, "en unidad indisoluble, un ser espiritual
y sensible, natural y propiamente humano, teórico y práctico,
o~jetivo y subjetivo. El hombre es, ante todo, productor,
transformador, creador; mediante su traba.JO transforma la
naturaleza exterior, se plasma en ella y, a la vez, crea un
mundo a su medida, es decir, a la medida de su naturaleza
humana" ( 1 1).

78 79 80 81 82 83 ; ~ 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 g s 96 97 98 99 100 101102 103 104 10s 106

-

- - - - -- -

- - -

Esta es la razón por la que uno de los propósitos
fundamentales del marxismo es liberar al hombre de cualquier
forma de alineación religiosa o económica, para hacer que
el hombre viva conforme su naturaleza. En este sentido
podemos hablar de que hay una ética marxis ta. Esta es una
forma de conciencia social que lucha por evitar la explotación
de los pobres, como lo menciona Sanabria citando a
T ugarinov: "es el conocimiento de la responsabilidad moral
del hom bre (o bien de una colectividad determinada) por la
propia conducta frente a la sociedad y a los demás hombres"
(12). Todos los hombres son responsables de la sociedad
por lo que es fundamental el respeto de esas normas morales.
La ética marxista considera que es bueno todo lo
que favorece al comunismo y malo lo que se le opone, como
lo afirma Len in: "La moralidad es aquella que s irve para la
destrucción de la antigua sociedad explotado ra y para la
unión de todos los trabajadores en torno al proletariado que
construye la nueva sociedad comunista"( 13). Sin embargo,
las normas morales que rigen estas sociedades se encuentran
sujetas a condiciones históricas, por lo que no hay normas
éticas absolutas.
En el XXII Cong reso de l Partido Comunista,
celebrado en Moscú en 1961, se estableció un nuevo código
moral en el que e recalcaban algunos conceptos éticos de
gran importancia, como el "trabajo concienzudo al servicio
de la sociedad", la "viva conciencia del deber social", la
"honradez y sinceridad", la .. pureza moral.., la "simplicidad,
modestia y ausencia de egoísmo en la vida social y privada"
y la "solidaridad fraterna de los trabajadores de todos los
países y con todos los pueblos ... Estos eran valores
fundamentales de su visión ético-filosófica.
Vino luego uno de los autores más influyentes en
el devenir histó rico de la intelectualidad: Jean Paul Sartre,
aunque hay autores que consideran que el existencialismo
no es una escuela filosófica, sino más bien un método o una
tendencia del pensaniiento, porque los filósofos existencialistas
son asistemáticos.
Este movimiento nació con la obra del danés Soren
Kierkegaard ( 1813-1855), quien mostró una orientación
marcadamen te religiosa. Otros grandes representantes son
Sartre ( 1905- 1980) sin duela, quien tomó una postura atea;
Martín Heidegger ( 1889- t 976) con una posición agnóstica
y, aunque negaba ser existencialista, está G. Marce] ( 18891973), quien tomó una posición cristiana.
Se llama existencialismo porque parte de la
existencia concreta y personal como una reacción al idealismo
Y al racionalismo en las que se habla de una existencia
conceptual. El existencialismo de acuerdo a Sanabria (1989),
"consisten en volver a lo real; en describir las propias
vivencias, antes de que intervenga la razón que introduce
en ellas una lógica que no había. Por eso los existencialistas
expresan sus doctrinas en no,·elas y obras de teatro más
bien que en obras s istemáticas" ( 1 ~) .

7 76 77 78 79 80 81 82 83 84 ;

Nuevas
realidades, vi~jos valores
--- --- - -

El movimiento existencialista considera fundamental
la libertad, ya que es una ca racterística esencial del ser
humano. Al ser libre, el hombre es único y diferente a todos
los demás, por lo que no puede haber normas morales o
valores universales válidos para todos los hombres. La
libertad es el supremo va lor de la vida humana, de tal manera
que nadie debe indicar lo que debemos hacer, pues cada uno
debe ser autor d e s us propias r eglas mo rales.
Ante ellos se estableció luego el pragmatismo. De
praxis (práctica) es una reacción a formas de pensar muy
apreciadas dentro de la filosofía como el razonamiento, la
abstracción, los principios inmutables o absolutos. Su enfoque
va sobre hechos concretos, hacia la acción y el poder; y sus
principales represen tantes son William James ( 1842-19 I0)y
John Dewey ( 1859-1952).
Esta corriente considera que la filosofia debe tener
un sentido práctico, por lo que lo único verdadero y bueno
es lo que da satisfacción, provecho, utilidad o éxito. El único
valor del pensamiento es ser instrumento para los fines de
utilidad práctica. La utilidad es la norma ele la moralidad.
Por lo que esta forma de pensamiento cae en un relativismo
ético.
A diferencia, el sociologismo proporciona una
tendencia a reducir o explicar todos los fenómenos moraJes
o religiosos a hechos sociales. Otros consideran al
sociologismo como una exageración del papel que tiene la
sociología sobre otras ciencias. Su principal representante
es Emilio Durkheim. Los sociologistas consideran que la
sociedad es la que determina las reglas morales de lo que es
bueno o malo; y la comunidad va a presionar para que las
personas actúen conforma a esas normas. Las normas morales
son convencionalismos sociales fr uto de la expresión de un
g rupos social de una determinada época y s u único
fundamento es la costumbre que se ha impuesto sobre esas
personas.
Entre todas estas posturas, no podía permanecer al
margen Sigmund Freud ( 1856- !939), uno de los estudiosos
más importantes de la personalidad y el g ran descubridor
del psicoanálisis; además hizo la distinción ele tres estadios
en la personalidad humana: el ello, el yo y el s uper-yo.
El ello está formado por la energía que de forma
ins tintiva y reprimid a actúa de maner a inconsciente,
impulsiva, irracional. Todas las personas tienen estas fuerzas
impulsivas e infl uyen en los sujetos inofensivamente, pero
en algunos casos no controlados llegan a desquiciar al su1eto
a manera de fobias, pasiones u obsesiones.
·
El yo es la parte &lt;le la personalidad que está en
contacto _con ~a realidad exterior,_recibe las nnpresiones y
las orgarnza. El yo es la parte conc1ente y es el que establcre
un equilibrio entre el ello y el super-yo. De esta manera se
canalizan los impulsos del ello y da satisfacción a sus
necesidades buscando una armonía y organización de acuerdo
a las posibilidades reales.

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�Morales León

El supe r o-yo es conjunto de órdenes,
mandatos,normas de comportamiento que una persona va
adquiriendo principalmente de los padres o de los adultos;
que van quedando en el inconsciente y que al paso de los
años van influyendo en la conducta de las personas. Estas
fuerzas inconscientes no necesariamente son dañinas para
la persona, solamente cuando hay un conflicto con el conciente
es cuando pudiera afectar a la persona de manera negativa.
Freud afirma que la ética infantil está basada en el super-yo
por lo que es falsa y neurótica; en cambio la ética madura
y consciente es verdadera y es la propia del yo.
Max Scheler (1874-1928) introdujo luego la
axiología o teoría de los valores. Mientras que para Kant el
deber fundamenta el valor, Scheler afirma lo contrario; es
decir, que el valor fundamenta el deber. Para él, los valores
son a priori, es decir, independientes de la experiencia.
Agrega también que los valores se conocen por medio de la
intuición y no son accesibles para la razón, ya que ésta es
ciega para los valores. Scheler presenta estas características
de los valores:
·Ideales, porque no existen en el espacio y en el tiempo.
·Alógicos, porque no se pueden captar por la razón.
·A priori en sus contenidos, porque no dependen de la
experiencia.
·Objetivos, porque su valor es independiente de que sean
conocidos o no.
·Materiales, por tener un contenido concreto y positivo.
Como podemos ver en este repaso histórico, el reto que
tienen las diferentes posturas filosóficas ha sido el distinguir
los actos buenos de los malos y, sobre todo, el criterio que
va a ayudar a distinguir la diferencia entre ellos, es decir,
determinar la naturaleza del valor ético de los actos humanos.
El análisis histórico nos presenta dos grandes posturas:
la primera es la de los que consideran la norma moral de
carácter externo al individuo.
La base es que hay diferentes costumbres y juicios
éticos que indica que no hay una moralidad interna. Ejemplo
de esta postura son los sofistas, quienes afirmaban que los
actos son buenos o malos de acuerdo al juicio de la costumbre.
Para lo sociologistas, los juicios y sentimientos morales se
deben a la presión social.
En época más reciente también el marxismo afuma que
es bueno lo que ayuda al triunfo del comunismo y malo lo
que se le opone.
Estos criterios de moralidad expresados tienen valor
en el sentido de que, ciertamente, muchos actos humanos
tienen valor por la conformidad o disconformidad a una
norma externa, por ejemplo una autoridad legítima. Sin
embargo, no todas las actividades on así.
Hay actos humanos que tienen un valor moral

_ _Nuevas realidades, viejos valores

- -- ~- -- - - - -

independientemente de un mandato o prohibición. Por
ejemplo, ninguna autoridad me obliga a salvar a una persona
que se ahoga o el ayudar a un indigente que se muere de
hambre. Las leyes son buenas en la medida que vayan de
acuerdo a la recta razón, es decir, en la medida que busquen
el respeto a los derechos y que establezcan un equilibrio en
la relación entre las personas.
La segunda postura es la tomada por quienes consideran
que el criterio de moralidad debe ser interno. Para Platón,
Aristóteles, los estoicos y posteriormente Tomás de Aquino,
un acto es bueno si está en conformidad con la razón.
De acuerdo a esta postura el hombre es capaz de percibir
los principios universales y actúa de acuerdo a sus normas.
Sanabria ( 1971) explica que: "la norma de la moralidad es
el juicio de la razón, que expresa las exigencias ontológicas.
La conformidad con la razón no es algo puramente subjetivo
sino objetivo-subjetivo, en cuanto que la razón está orientada
y sostenida por el ser"( 15).
La razón es la norma de moralidad porque establece el
orden entre la acción y la esencia del hombre. El mismo
Sanabria agrega más adelante que:" Si la esencia del hombre
es su racionalidad, su actividad será moral cuando esté
conforme con la razón: el hombre se realizará como persona,
realizándose como razón, con todo lo que ella implica."
"Y e que la función de la razón es llevar al hombre a
su plena realización como hombre" ( I 6).
Después de haber analizado las diferentes concepciones
sobre ética, y aunque todas han hecho valiosas aportaciones,
considero que la filosofía realista o aristotélico-tomista es
la que nos da una explicación más completa sobre las
interrogantes planteadas.
La filosofía aristotélico-tomista parte de la realidad
compleja de la naturaleza humana de manera integral, ya
que contempla a la persona en su aspecto tanto individual
como social.
La doctrina de Aristóteles complementada por Tomás
de Aquino, consideraban que el objetivo de la ética es orientar
al hombre a alcanzar la felicidad mediante el desarrollo de
todas sus capacidades viviendo conforme a la razón y la
virtud.
La ética en la actualidad pasa por momentos difíciles
porque la vida humana está llena de situaciones de toda
índole debido a la problemática que presenta su naturaleza
material y espiritual; y que proyecta en todas sus actividades.
Por esta razón, los criterios de moralidad pasan
desapercibidos para la mayoría de las personas en sus
quehaceres cotidianos, aunque cuando se ve afectada en sus
intereses apela a ellos para que se respeten "sus derechos".
Cuando una persona roba, defrauda, es negligente en
sus responsabilidades profesionales, falta a la verdad, a la
.1us_ticia o abusa de los derechos de los demás, y justifica
fácilmente su proceder para tranquilizar la conciencia con
criterios de valoración muy subjetivos como el placer, la

utilidad, la buena intención o voluntad. En algunos
casos ni siquiera se detiene a pensar en ello.
Sin embargo, cuando son otros los que actúan
inmoralmente y es afectado negativamente, el mismo sujeto
otrora violador de las normas, protesta, se queja y solicita
se apliquen los principios éticos para que se haga lo correcto
y justo en sus derechos personales. El hombre no podría
sustraerse a estos hechos morales que le han acompañado
desde su aparición en la Tierra desde su nacimiento hasta
su muerte.
Los criterios de moralidad en la conducta personal son
de tal manera trascendentes que miles de hombres dirigen
su vida de acuerdo con sus respuestas. La solución de estos
problemas no sólo afecta a la persona que se los plantea,
s in o también a quien sufre sus consecuencias.
Todos lo individuo., queran10s o no, tenemos criterios
de moralidad que nos conducen a actuar en un sentido o en
otro. Estas pautas de comportamiento moral han sido
aceptadas, poco a poco, de acuerdo a la formación recibida
y a las experiencias vividas por cada uno de nosotros.
La ética partió de este hecho: el hombre tiene un sentido
natural que le permite distinguir un acto bueno de uno malo,
aunque no sepa con certeza en qué consiste o cuáles son sus
fundamentos.
Este sentido ético lleva al hombre a percibir la diferencia
entre el bien y el mal, entre un acto honesto y uno deshonesto;
entre una justicia y una injusticia; entre la verdad y la mentira.
Así como los hombres de toda la Tierra han repudiado
los asesinatos, las violaciones, el robo, la mentira; también
han visto con muy buenos ojos los actos de generosidad, de
patriotismo, de bondad, de veracidad, de justicia. Hay algo
en nuestra naturaleza que hace que reaccionemos
positivamente ante el bien y repudiemos el mal.
Desde luego sabemos que ha habido culturas que han
tomados criterios diferentes a esto y que han justificado la
muerte de las personas, corno los sacrificios humanos o las
guerras santas; sin embargo, lo han justificado mediante
argumentos o justificaciones de carácter divino o de otra
índole.
Con el tiempo, este sentido ético se perfecciona mediante
el conocimiento de saber por qué algo es bueno o malo. Aquí
surge la necesidad de tener criterios o pautas de
comportamiento que sean la base para Juzgar nuestra
conducta y la de los demás. De este hecho de la experiencia
parte la ética como ciencia.
Actualmente, la humanidad vive etapas ditlciles por la
falta de moralidad en los seres humanos. Estamos rodeados
de este ambiente que nos afecta directa o indirectamente en
todas las actividades que realizamos.
De hecho los problemas morales se han multiplicado
con el crecimiento de la población y con el desarrollo de la
ciencia, la cultura y la tecnología, que nos plantea nuevas
realidades que requieren revisar el impacto moral: la pena

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realidades que requieren revisar el impacto moral: la
pena de muerte, la eutanasia, la pobreza, las pruebas nucleares,
la clonación, el uso de Internet, la realidad virtual, etc.
Si las personas no fueran entes sociales, la ética no
tendría sentido. El individuo aislado del resto de la humanidad
no requeriría de normas de conducta.
Un sujeto así no tiene ni derechos ni obligaciones; todas
sus acciones serían de acuerdo a sus criterios personales. Sin
embargo, son casos muy remotos, porque todos necesitamos
de los demás.
Como parte de una comunidad, seguramente nosotros
mi mos nos hemos cuestionado muchas veces si lo que
hacemos está bien o no.
¿Por qué debo ser honrado o justo? ¿Por qué debo
cumplir mi compromiso de lealtad con mi socio o compañero
de trabajo? ¿Y si aprovecho esta información o estos recursos
de la Empresa para mi uso personal? ¿Por qué es ilícito
cometer un fraude? ¿Por qué tengo que respetar los acuerdos
con un cliente si puedo obtener mayores ganancias si no lo
hago?.
Conclusiones
La ética, como ciencia normativa, tiene como
objetivo el desarrollo pleno de todos los aspectos de la vida
familiar, social, polftica, económica y laboral de las personas.
Cuando nos referimos a la Ética del Comunicador, o
estrictamente a la Deontología del Comunicador, vemos
que su finalidad es fomentar el sano equilibrio, la armonía,
la justicia entre los miembros de una asociación a fin de
lograr el progreso y desarrollo de todos los que la componen,
buscar una relación justa tanto con los empresarios de la
comunicación, como con los empleados, los clientes y
establecer las responsabilidades con la sociedad.
Para esto es necesario que todos los seres humanos,
principalmente los profesionales en la comunicación, seamos
portadores de altos valores humanos como la responsabilidad,
la honestidad, la verdad, la justicia y la libertad en todos los
aspectos de nuestra vida.
La comunicación social es un instrumento
fundamental en las relaciones interpersonales y en la sana
convivencia entre los diferentes grupos sociales. Nació con
el mismo hombre y ha sido un factor esencial en la evolución
y desarrollo de la sociedad.
Es cierto que en todas las actividades y profesiones
se cometen grandes errores, pero los comunicadores, en
cualquiera de sus actividades, tenemos que redoblar esfuerzos
para colaborar en la promoción de una sociedad que permita
la armonía humana y, sobre todo, en la que se respeten y
brinden las oportunidades para el pleno desarrollo de los
individuos.
Como agente de cambio, el comunicador profesional

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�Morales León

Tecnoloa ldía

debe ser consciente de su responsabilidad no sólo
ante sus jefes o clientes di rectos, sino ante la comunidad
enter a, pues es parte de ella. Para eso, es necesario una
adecuada formación de valores éticos, que le den el marco
para una lucha firme que fomente un mundo más justo y
humano.

omo cada bimestre a partir de ahora, es taré
compartiendo con ustedes este espacio, donde la tecnología
y la comunicación se j untan, aunque suene a pleonasmo. Por
aquí pasardll todas las novedades tecnológica. , desde software,
hardware y equipos que se usa n para la producción de
mensajes audiovisuales o relacionado con el apasionante
mundo de la comunicación. En la actualidad vivimos una
época en que las computadoras forman parte importante de
nuestras vidas , las utilizamos para trabajar, investigar o,
simp le me nte, co munic arn os con nues tros a migos.
De ahí surge la necesidad de desarrollar equipos
que faciliten la vida del usuario y no por romodidad, si no
porque cada día es más importante optimizar tiempo y
espacio, y por ello, para entrar en materia, han surgido en
Estados Unidos las Computadoras Wearables
Este es un concepto que se refiere al desarrollo de
máquinas que por su tamaño podamos llevar pegadas al
cuerpo, y como éstas ven y escuchan lo mismo que el usuario,
ello nos pe rmitirá desarrollar mejores interfases. En la
actualidad, Thad Starner, profesor del Instituto T ecnológico
de Georgia, está desarrollando una aplicación a la que le han
llamado "Asistente inteligente", el cual cumpliría la función
de una secretaria, pero c-on la ventaja de la interacción entre
el usuario y el mundo exterior. El equipo tendrá las mismas
funciones de una PC de escritorio, ciertamente, pero con
dimensiones bastantes reducidas.

Citas bibliográficas
1) Cruz, Patricia. "La práctica de la é1ica en los medio, de comunicación".
Texto que forma parte de la l'Olección de derechos políticos, publicada por
la Academia Mexicana de Derechos l lumanos. luternet, Sala de Prensa.
2) Sanabria, José Rubén, Ética, Ed. Porríia, S. A. México, 1989, Pág. 19
s) Aristóteles, t1ica a Nicórnaco, 11, 2 1 10b '.!7-29.
•) Sacia. Ricardo, Curw de Ética General y Aplicada, Ed. i\1i os, S.A. de
C. V México, 1997. Pág. s,
5) Marías, Julián, 1listoria de la Filosofia, Manuales de la He, iMa de
Occidente, Espatia, 197.S. Pág. 56
6) Gutiérrez Sáenz, Raúl, Introducción a la Ética, ül. Esfinge, S. A de C.
V. Mé-\ico, 1999. Pág. 229
7) María,, Julián, Op. Cit. Pág. 59
S) Gutiérrez Sáenz, Op. Cit. Pág. 2.SS
9) Aquino, Tomás de, Surna Teológica, 1, q. 29
10) Kant citado por Sanabria; Op. Cit. l'ág. 159
11) Sánchct. Vá1.que1., Adolfo, Ética, Ed. Grijalbo, México, Bart·clona,
Buenos Aires, 1969, Pág. 257
12) Sanabria, op. cit. Pág. 165
IS) Vago, 1c, E. Ética Comuni ta, DC8clée, Bilbao, 1964, pp.65 1-652
1 •) Sanabria, op. cit. Pág. 169
15) Sanabria op.cit Pág. 88
16)Sanabria op.cit. Pág. 88

P OR RIGOBERTO ROSALES REYES

7576771879808182

'84 85,B6 lff ; ;

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�Piedras de luz

Rosales Reyes
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piedras
POR LUIS AGUILAR MARTÍNEZ

EOS-ID: e l s ueño de los fotógrafos profes io nales.
Otra novedad es el lanzamjento de la nueva cámara
digital Reflex Canon de lentes intercambiables, la más rápida
del mundo, como la llaman los voceros de la empresa. Este
equipo está dirigido a fotógrafos profesionales de deportes
y fotoperiodistas. Entre sus características encontré q ue
dis para en una forma continua 8 cuadros por segundo hasta
21 cuadros, además de que combina las funciones de la Canon
EOS-1 v de 35mm, y es completa compatibilidad con lentes
Canon.
_
Para el almacenamiento tie ne una ranura para
tarJe tas de memoria CompactFlash (CF) tipo I o II, y es
compatible tanto con los actuales Mic rodrives de lBM así
como con las tarjetas CF convencionales.
Sus fotos se g uardan como archivos RA W en tres
formatos (Grande/fino, g rande/normal, y pequeño/ fino).
Para tener una opinión de experto, usuario de este equipo,
me comuniqué con Claudia Susana F lores, quien trabaja en
el periódico El Norte, de la ciudad de Monterrey, ella comenta
que es una excelente cámara, rápida, que maneja una asa de
200 a I 600. La cámara tiene valor de unos 70 mil pesos,
pero según palabras de ella, los vale por la calidad de trabajo
que se logra. H ay además dos modelos intermedios que son
la Dso y la D60, ambas semiprofesionales.

La naturaleza de los mitos g riegos
Las teorías sobre los mitos son abundantes. Se han
abo rdad~ como ecos de sucesos me t eor ológicos y
cosmológ1cos, corno propuestas de explicación de algunos
de los s ucesos más extraños sucedidos en el mundo como
una especie de ciencia primitiva, como historias i1we~tadas
para legitimar costumbres o instituciones ya existentes,
corno relatos que evocan un pasado esplendoroso o como
j ustificació n de rituales primitivos. Psicólogos, antropólogos
c ut turales y o tros muchos profesionales han vertido
innumerables
opi ni o n es
al
r especto.
El profesor Kirk ha exa m inado es tas teo rías
universales detenidamente y ha considerado, en La naturaleza
d~ los mitos griegos, que todas ellas son revelado ras, pero
ning una resulta adecuada por sí misma para explicar la
asombrosa variedad de estos "relatos tradicionales" incapaces
de enmarcarse en una única teoría. A s us consideraciones
gen~r'.1-les sobre _la nat~raleza del mito sigue un espléndido
análisis de los m1~os_ g riegos -acerca de dioses, de héroes y,
con mayor detemm1ento, del único dios-héroe: H eracles-y,
ya en el capítulo final, una rigurosa reflexión sobre la manera
en que una época domi nada por el mito acabó cediendo el
paso a otra do minada por la filosofía.
G. S. Kirk es profesor de Griego en la Universidad
de Cambridge. También ha ejercido sus labores de enseñante
en Yale y Bris tol. ació en otting ham en 1921 y fue
educado e~ la ~ossall_School y el Ciare College (Cambridge).
S us publ1cac1ones incluyen: Heraclitus, Los fil ósofos
prc~ocráticos (con J. E. Raven), Los poemas de H o mero
(Pa1dós), El mito: su sig nificado y funciones en la antigüedad
y o tras culturas (P aidós), Eurípides, Bacchae, H omer and
the Oral Tradition y un comentario de La flíada en dos
volúmenes.

Y para las personas que necesitan optimizar espacio
y peso en cuanto a s us equipos de cómputo personales, la
IBM lanza al mercado la nueva LAPTOP ThinkPad TSO
de IBM, que tiene un peso de 2.22 Ki logramos, lo cual la
hace más fácil de llevar sin tanto esfuerzo, y tiene además
256 MB de memoria DOR (doble velocidad de datos) con
un máximo de J GB. Pantalla TFT de alta resolución de
35.8 1 cm; hasta tres horas de bate ría y amortiguador de
disco duro.

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�Piedras de luz

Historia social del conocimiento
Este libro comienza con una valoración de diferentes
sociolo&lt;rías del conocimiento, de Mannheim a Foucault e
incluso ~utores posteriores, y pasa después a debatir el tema
de los intelectuales como grupo social y de las ins~tuciones
sociales -especialmente universidades y academias- que
impulsaron o entorpecieron la innovación intelectual. A lo
largo de varios capítulos, Burke investiga aspectos como la
geografía, la antropología, la política y la economía del
conocimiento, poniendo de relieve el papel de algunas
ciudades, academias, Estados y mercados en el proceso de
recopilación, clasificación, difusión y a veces eliminaci~n de
la información. Los capítulos finales tratan del conocmuento
desde el punto de vista del lector, del oyente, del contemplador
o del consumidor individuales. En estos capítulos se aborda
también la fiabilidad del conocimiento, tema objeto de intensos
debates
durante
el
s i glo
XVII.
Uno de los rasgos más originales de este libro, que
puede interesar tanto a historiadores y sociólogos como al
público en general interesado en estos tema~, _es la
consideración de la pluralidad de aspectos del conoc1m1ento.
Se centra en el conocimiento impreso, especialmente el
académico, pero estudia la historia de la "explosión" del
conocimiento posterior a la invención de la imprenta y al
descubrimiento del mundo transeuropeo como un proceso
de intercambio o negociación entre diferentes tipos de
conocimiento, a saber, masculino y femenino, teórico y
práctico, de rango superior y de rango inferior, europeo y
no europeo. Escrito básicamente como contribución a nuestra
historia social o sociocultural, el texto puede interesar
también a historiadores de la ciencia, a sociólogos,
antropólogos y geógrafos.

El canto a sí mismo
Ésta es_ la primera.biografia crítica de envergadura
sobre Walt _Wh1tman publicada desde hace mucho tiempo.
Jerome Lovmg recurre a documentos y textos periodísticos
recientemente descubiertos para trazar el retrato más fiel,
completo y complejo del poeta editado hasta el momento.
Esta biografia aporta una visión fresca, y a menudo
:eveladora, de muchos aspectos de la vida de Whitman,
mcluyendo sus actitudes respecto a la primitiva vida urbana
de Estados Unidos, las relaciones con los miembros de su
familia, el desarrollo de sus concepciones del amor, su postura
en la controvertida cuestión de la raza y su insistencia en la
unión de los estados americanos. Casi todos los capítulos
presentan materiales hasta ahora inéditos que muestran a
Whitman en toda su complejidad fisica, mental y espiritual:
un poeta de la democracia, uno de los escritores más
importantes de su ti empo y del nuestro.
Loving rastrea las fuentes del anecdo tario
whitmaniano, el modo en que ha pasado de un biógrafo a
otro'. cómo se ha embellecido y recontextualizado según las
ocasiones, y acaba elaborando una biografia en la que nada
se ,afirma ~111 ~I apoyo de datos objetivos. Walt Whitman,
as1, con_st1tu1rá una valiosísima herramienta para las
generacwnes futuras: una fuente esencial para entender a
un homb_re que des~ó el decoro literario, soportó las condenas
con est01c1smo y siempre prosiguió su camino con entereza
y tenacidad.
Jerome Loving es autor de: Lost in the Customhouse:
A~t~orship in the American Renaissance ( 1993), Emily
D1c~mson: The Poet on the Second Story ( J986), Emerson,
Wh1tm~n, and_ tl~e American Muse ( 1982) y Walt Whitman's
Champ10n: ~•lham Douglas O'Connor ( 1978). Es editor de
: Frank Norns' McTeague (1995), Walt Whitman's Leaves
ofGrass ( 1990) y Civil War Letters ofGeorge Washington
Whitman (1975).

Peter Burke es profesor de Historia Cultural en la
Universidad de Cambridge y miembro del Emmanuel College.
Burke adopta en este libro un enfoque sociocultural para
analizar los cambios producidos en la organización del
conocimiento en Europa desde la invención de la imprenta
hasta la publicación de la Encyclopédie franc esa.

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A la búsqueda de sí mismo

1

i

Las cuestiones políticas o morales no exigen
necesariamente escribir tratados sistemáticos. De hecho,
Alain Touraine y Farhad Khosrokhavar optan en este texto
por el camino contrario, el del diálogo, lo cual permite al
primero de ellos avanzar en su reflexión sobre el sujet~ y_a
iniciada en Crítica de la modernidad y ¿Podremos vivir
juntos?. Farhad Khosrokhavar le acompaña en su camino,
sin dudar jamás a la hora de expresar sus reservas e
i
n
q
u
i
e
t
u
d
e
s
.
Uno y otro constatan que, frente a las filosofías de
la historia en ruinas, frente a la presión del interés personal
y a la autosatisfacción de los defensores del nuevo ?rden
económico, el individuo de hoy, para recuperar el sentido de
su vida, se repliega deliberadamente sobre sí mismo, y ya
no se vuelve hacia el pasado, el futuro o el presente, tal como
ocurrió durante mucho tiempo. Y es ahí donde descubre el
deseo de construirse a sí mismo como s ujeto de su propia
existencia.
Desde ese momento, la acción colectiva empieza a
encarnarse antes en movimientos culturales qu e en
p r o y e e t o s
s o e i a 1 e s .
Efectivamente, los sociólogos ya hablan más del
individuo que de la sociedad, una cuestión que en el fondo
es la base de este libro: ¿puede la búsqueda de sí mismo
enseñarnos a vivir?
Alain Touraine y Farhad Khosrokhavar son
directores de estudios de la École des Hautes Études en
Sciences Sociales e investigadores del Centre d'Analyse et
d'lntervention Sociolog iques (CADIS), fundado por el
primero. Además de los mencionados, Touraine e también
autor de libros como: Movimientos sociales hoy, Carta a
Lionel Jospin, Los mass-media, ¿nuevo foro político o
destrucción de la opinión pública?, ¿Qué es la democracia?,
¿Qué empleo para los jóvenes? o ¿Cómo salir del liberalismo?,
este último igualmente publicado por Paidós.

751&amp;n 1a-19ao s1-s283&amp;4 8586 fff88 890091 9293 • ~ 9 s 96 97 98 99100 101102 1031041051

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Piedras de luz

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Conversaciones con Woody Allen
Woody Allen acostumbra estrenar una película
cada año y pasar las navidades en París. Ambos hábitos han
propiciado que esa ciudad haya sido desde hace más de diez
años el marco habitual de las entrevistas que el periodista
de Le Monde, Jean-Michel Frodon, ha venido realizando al
director neoyorquino. Sus encuentros constituyen el origen
y la materia del presente libro.
. En Conversaciones con Woody Allen, el cineasta
reflexiona sobre su forma de trabajar, su relación con los
actores, sus gustos musicales, el lugar que ocupa Nueva
Yor~ en su obra o la relación con su país y con la historia
del eme. En el fondo, ~llen desvela, con la modestia y la
agude~a que le caracterizan, de qué modo ha podido construir
tan exitosamente su libertad, al tiempo que va desgranando
las ~la_v~s de una trayectoria artística prolífica que, desde
sus m1c1os como humorista de distintas publicaciones y
córm~ en salas de esp~ctáculos, se prolonga ya por más de
tres clecadas y nos ha dejado memorables muestras de genuino
talento.
En el epílogo, el autor expone las claves de la
evolución cinematográfica de Woody Allen en la década de
los noventa, período que dio comienzo con un nuevo giro
en la carrera de un hombre cuya capacidad para regenerar
su arte y, no obstante, ma_ntenerse fiel a sí mismo, sigue
cosechan~o adep~os_y haciendo las delicias de un público
que no d~¡a ele as1st1r a sus estrenos en las dos orillas del
Atlántico.
,
Woody All~n ha sido director, guionista y actor de
pehculas como: ~nme Ha\~, Manhattan, Hannah y sus
hermanas o Mandos y muJeres. El carácter independiente
de sus obras, fruto de una trayectoria en la que ha sabido
sortear los obstáculos económicos, lo convierte en un cineasta
exc_ep_cional que no ha renunciado a sus propias exigencias
art1stJcas.

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�Piedras de luz

La cultura como praxis
En este libro, uno de los principales tE:?ri~os sociales
de la actualidad acomete el tema que más ha fascmado a los
científicos sociales durante los últimos ai'ios: la cultura.
Bauman pretende clasificar los significados de la cultura
distinguiendo entre la cultura como con_cepto, 1~ cultura
como estructura y la cultura como praxis. Ana (1~a, por
consiguiente, las diferente, formas en que se utiliza _e~ cada
uno de dichos ámbitos. Enfrentado al enfoque relat1v1sta,
Bauman recela de aquellos tratamientos que abordan la
cultura en forma de reportajes. Para Bauman, se trata de un
aspecto \ ivo y cambiante de las _interacciones h~m1~1~as, por
lo que se debe entender y estudiar como parte integral &lt;le
la vida.
En el fondo de esta aproxi mación subyace una
propuesta según la cual la ct~ltura es intrínsec~mente ,
ambivalente. En consecuencia, para Bauman,_la cultura es
tanto un agente de desorden como una herra~1~~nta de orden,
tanto un factor que envejece como una cond1c1on atempor~l.
Es a la vez un espacio de creati\idad y un marco_de regulac1on
normativa. Bauman ilustra cómo aquellos entoques que
priorizan una faceta de la cu_ltura en detrime~to de las otras
corren el peligro de producir una c&lt;?mprens1ón sesg~da de
la cuestió11. Esta nue\·a edición &lt;le! hbro de Bauman 1~cluye
una acertada introducción que demuestra la relevancia de
La cultura como praxis en la obra má_s recient: ~el a~to'.· en
torno a la modernidad, la posmodermdad y la ct1ca. El libro
se convierte así en un eslabón crucial en el de a1:rollo del
pensamiento de Bauman. Tal c&lt;?mo él mismo admite, s~ trata
de la primera de su~ obras que mtenta tantear un nue\ o tipo
de teoría social, en contraste con las falsas certezas l los
burdos teoremas que &lt;lomi11aron buena parte del r:nodo &lt;le
posguerra. En él hallamo_s al m('.jor Bauman: el más msolcn te
pero también el más sutil.
.
. . ,
.
La cultura como praxis const1tuira una lectura
fündamental para todos aquellos que se interesen por la
teoría social y los estudios culturales.

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Libertad Fatal
Una de las cuestiones más problemáticas a las que
nos enfrentamos hoy en día es quién debe determinar cuándo
y cómo morimos. Libertad fatal es una elocuente defensa del
derecho de cada individuo a elegir una muerte voluntaria.
Thomas Szasz, un célebre psiquiatra, piensa que podemos
hablar acerca del suicidio tranquila y racionalmente, tal como
él hace en este libro, y que, en última instancia, podemos
aceptarlo como un aspecto más de la condición humana.
Mediante el mantenimiento de normas que
determinan que la muerte voluntaria no es legal, nuestra
sociedad está enaj enando una de sus libertades básicas y
permitiendo que el sistema médico-psiquiátrico trate a los
individuos de manera inhumana. La obra se pregunta acerca
de algunas de las cuestiones éticas más significativas de
nuestro tiempo, avanzando respuestas claras e inteligentes
a cuestiones como el suicidio entendido como un acto
voluntario o como consecuencia de una enfermedad mental,
la actitud de los médicos a la hora de evitarlo, la polémica
sobre la autorización de ayuda al suicida para que lo cometa...
El concienzudo análisis consecuencia de estas reflexiones
considera primordial la autononúa del paciente: por tanto,
ni a los pacientes se les debe privar de ~jercer su libre
voluntad, ni a los méclicos se les debe permitir formar parte
del p roceso proporcionando los medios para la muerte
voluntaria.
Nuestra tendencia a considerar los comportamientos
que desaprobamos como enfermedades, ha creado todo un
sistema médico que ejerce una influencia desmesurada sobre
la manera y el momento que elegimos para morir. Al igual
que hemos acabado por aceptar el derecho de los individuos
al control de natalidad, debemos aceptar el control de la
propia muerte antes de poder considerar nuestra sociedad
verdaderamente humana o libre.
Thomas Szasz es catedrático emérito de Psiquiatría
en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Estatal
de Nueva York en Siracusa. Ha escrito veinticuatro libros,
entre ellos: El mito de la enfem1edad mental, Nuestro derecho
a las drogas y The Meaning ofMind: Language, Morality
and Neuroscience.

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�Piedras de luz

Red ucción del infinito

El diagnóstico
Los que quedaron prendados de Sueños de Ei nstei~ ya
saben que Alan Lightman es ut~a rara mezcla de humarnsta
y talento científico. Todos s~s libros ª?º;dm:1 la~ re~ac1ones
entre las más atractivas realidades e h1potes1s c1ent1ficas y
la vida misma. En El diag nóstico, su cuarta y más reciente
novela se embarca en una fábula lúcida y aterradora de lo
que, el,día menos pensado, podría sucederle a cualquiera.
Una calurosa mañana de verano, en el instante en que se
dispone a subir al metro para dirigirse a su trabajo, el
ejecutivo Bill ChaJmers se da cu~!1ta d: qu~ no pu:&lt;le recordar
adónde va; peor aún, no sabe quien es el rrnsmo. Sólo recu~rda
el lema de la empresa bosto1úana para la que trabaJa: «Máxima
información en el mínimo tiempo», y que ese día tenía vanas
reuniones muy importantes. Bill se recupera de esa crisis,
pero en los meses siguientes, mientras los expert&lt;?s tratan
de establecer un diagnóstico de lo que le ha ocurrido, un
extraño entumecimiento empieza a paralizarle el cuerpo.
Melissa, su insatisfecha esposa, y su hijo Alex
--quien convencido de que su padre está sentenciado, lo
«estudia» comparándolo con Sócrates en el momento de
beber la cicuta- no podrán impedir que Bill, mientras ve
des moronarse su vida, se interne en una pesadilla digna de
Kalka.
Unas veces sa tírica y cómica, otras veces trágica, El
diagnóstico ofrece un brillante y t urbador anális(s de la
obsesión, tan común en nuestros días, por la velocidad, la
información y el dinero, y de los efectos que tiene esa obsesión
en la mente humana.

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e,

Id \'i1:1k

Ida Vitale es una extraordinaria poeta uruguaya, de
poesía, deslumbrante y ya clásica. Y tal vez no existe mejor
ca rta de presentación que los poemas intensos y exactos de
esta Reducción del infinito, su libro más reciente, al que
acompaña una antología personal de su obra que refuerza
su escritura unitaria.
Para quienes aún no la conocen, los versos de Ida Vitale,
ajenos a cualquier sen timentalismo o esteticismo retórico,
están presididos por la inteligencia y la metáfora iluminadora,
por la precisión y la esencialidad. Precisamente su conciencia
del poder sugeridor de las palabras y su lucidez crítica la
inscriben en la tradición de Mallarmé, de cier tos autores
españoles como s u admirado Juan Ramón Jiménez, o de la
línea que arranca co n Montale, poetas, como e lla,
transparentes y profundos, conceptuales y ca uti vantes.
Reducción del infi nito se orga niza en cinco partes
no arbitrarias, determinadas por motivos queridos a la autora
y por el prodigioso alarde verbal de su poesía. Si la primera
entreteje vida, ética y poesía, la segunda reúne ciertas
admiraciones, a modo de fe «en este mundo que aún se
imagina libre de la Bestia y el Límite». «Breve mesta», la
tercera, ofrece variaciones sobre el sinsonte, pájaro de ca nto
singular, posible símbolo. «Solo lunático, desolación legítima»
rinde ho menaje a Góngora, mientras que la última, « Fieles»,
recoge en orden cronológico inverso una personal antología
de sus últimos libros. En todas ellas p revalece la intensidad
diamantina de su es tilo, q ue confie re a los poemas su
peculiarísima personalidad.
[da Vi tale nació en Montevideo en 1923. Allí estudió
Humanidades y tuvo como maestro a José Bergamín. Juan
Ramón Jiménez la incluyó en una presentación de jóvenes
poetas en Buenos Aires. Profesora de literatura hasta 1973, la
dictadura la forzó, como a otros intelectuales, al exilio. Vivió
en México de 197+ a 1984 y, desde 1989, en Austin (Texas),
desde donde viaja regularmente a su país. Vitale publicó su
primer libro, La luz de esta memoria, en 19+9. Le siguieron:
Palabra dada ( t 953), Cada uno en su noche ( t 960), Oidor
andante ( 1972), Jardín de sílice ( 1980), Parvo reino (1984),
Sueños de la constancia ( 1988) y Procura de lo imposible ( 1998),
publicados en Montevideo, Caracas y México. Además de JX&gt;eta,
es crítica literaria y prestigiosa traductora. De sus obras en
prosa, publicaremos en breve Léxico de afinidades ( t 994), del
que Alvaro Mutis ha destacado su «prosa inteligente», «su
dec~ntada sabid uría».

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�Piedras de luz

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La estancia azul
En Silicon Valley, la tierra prometida del punto-com, la
gen te es~á mur!endo a manos de un hacker. Un genio
m'.~rmát1~0 se mfiltra en los ordenadores de sus víctimas y
utiliza la mformac1ón que extrae para invadir s us vidas y
llevarlos a la muerte. El autor de El coleccionista de huesos
nos trae otra obra de aterrador suspenso que será llevada aj
~ine por el prestigioso productor Joel Silver (Arma letal, La
Jtmgla de cristal).

La mujer en la Muralla
A Alberto Laiseca aJgunos le conocen como «el único maldito
de la literatura argentina actual». No obstante, su obra ya
es abundante, por lo que, tras publicar en Tusquets Argentina
La mujer en la Muralla, su novela más fabuladora, más
elaborada y más leída, nos ha parecido casi necesario darla
a conocer también a este lado del Atlántico.

¿Cómo escribir un thr iller fascinante de verdad sobre gente
que está mirando pantallas de ordenador? Muchos lo han
intentado, ninguno había tenido éxito, hasta hoy. Deaver, el
a~gumentista má _hábil del planeta lo hace, aplicando
s11nplemente las mismas reglas del suspense tanto a la acción
en pantalla como a la acción fuera de ella.

Celebrada unánimemente desde su primera edición en 1990,
La mujer en la Muralla es la parábola de un emperador feroz
y genial, Chi'n Hsih I Iwang Ti, y de la construcción de su
obra ciclópea, la Gran Muralla China. Pero es también la
aventura múl tiple y fascinante del pueblo que admiró y
padeció al déspota. Por las páginas de este libro desfilan en
sordina el cauteloso sabio Lai Chú, los letrados caídos en
desgracia, la ascendiente secta de los eunucos, y también
esposas, concubinas y prostitutas ideaJizadas. Y, en el corazón
de la historia, la abnegada Men Chiang Nü, que sigue hasta
los confines del imperio a su marido letrado, porque éste ha
sido reclutado para trabajar en la inhumana construcción de
la Muralla. Con el absurdo como uno de los elementos más
verosímiles de la realidad, y mediante un rigor documental
digno de toda confianza, Alberto Laiseca actualiza un mundo
diverso y extraordinario, animándolo ante el lector no sólo
con detalles cotidianos, si no con la visión más meditada y
más profunda de los propios protagonistas.

En el nombre de Salomé
Es 1960 y el furor por el triunfo de la revolución cubana
todaví~ no se exti ngue. Camita Henríquez Ureña - hija de
la poetisa Salomé Urefia y del presidente dominicano
Francisco Henríquez-viaja hacia la isla de Fidel; mientras
l? hace, cuenta la historia de su fami lia, que es al mismo
t1emp&lt;&gt;_un repaso por e] devenir d_!! s u patria: la República
Domm1cana. Con este libro, Julia Alvarez responde a ciertas
preguntas -¿quiénes somos como pueblo?, ¿qué es la patria?,
¿el am~r es lo m~s fuerte en el mundo?- con el perfil de
dos muJeres admirables. Más que un retrato histórico, En
~1 no!nbr~ de Salomé es un portentoso ejercicio de la
1mag111arión donde el lector desea que la historia no cese.

Alberto Laiseca nació en Rosario en 1941 y, desde hace
algunos años, es asesor de la editorial Letra Buena. Es autor
de las novelas: Su turno para morir ( 1976), Aventuras de un
novelista atonal ( 1982), La hija de Kheops ( 1989), El jardín
de las máquinas parlantes ( 1993) y de la monumental saga
Los Sorias (Simurg, 1998, Premio Boris Vian), libro mítico
que permaneció inédito durante dieciséis años. 1la publicado
además un libro de relatos, Matando enanos a garrotazos
( 1982), el volumen de poesía Poemas chinos ( 1987) y el
ensayo Por favor, ¡plágienme! ( 1991). Sus ficciones, que
inventan mundos completos y apelan a la imaginación y a
la de mesura, suponen siempre una búsqueda de la sabiduría,
el amor y la justicia, y han suscitado la admiración
incondicional de numerosos escritores, críticos y lectores.

1s 1 n 1a 19 ao a1 s2

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En ausencia de Blanca
Los protagonistas, Mar!o y Blanca, forman una pareja de
feroces contrastes. Mano procede de una familia modesta
Blanca es de origen burgués. Cuando Blanca conoció a Mari~
cargaba con una gran tristeza por una pena de amor. Acabab~
de romper u~a nociva relación amorosa con un pintor. Por
su parte, Mano había roto con Juli, su novia de la adolescencia,
cuando ya no pudo con el aburrimiento y la rutina de sus
días iguales. En ausencia de Blanca de Antonio Muñoz
Molin_a es l_a historia de una obsesión, o de muchas obsesione ,
una h1stona contundente de amores quebrados, adictivos y
ausentes.

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LOGOS CC/TRATADO CIENTÍF ICO DE COMUNICACIÓN

REGLAMENTO DE COLABORACIONES
En LOGOS CC: TRATADO C IENTÍFICO DE
COMUNICACIÓN, de la Facultad de Ciencias de la

La zona del silencio
La Zona del Silencio es una e nigmática región a) norte d:
México, inserta en una vasta extensión del _des1_erto. Ah1
caen continuamente meteoritos y polvo cósrrnco; mclus~ se
dice que la visitan extraterrestres y que ahí ha desaparecido
gente sin dejar huella. _Pre;rsamente una de e_sas
desapariciones, la de un c1ent1fico, es uno ~e- los hilos
a rgumentales de la novel_a: su búsqueda, rev1s1ón de sus
extraordinarios manuscritos, la explorac1on _de los_ paraJeS
de la misteriosa zona. Juan y Juana, la parep 111vest1ga?ora,
vivirán extraordinarias experiencias y un amor ca?t,co Y
pleno de erotismo entre misterio~ i_~solubles, gracias a la
peripecia narrativa de Homero AndJtS.

!~

Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
se publican resúmenes de tesis, ensayos y artículos inéditos
sobre temas cuyo &lt;:;je central sea la ciencia de la comunicación,
abordada directamente o en s u relación con cualquier otra
ciencia o con la vida cotidiana; lo mismo que reseñas de
libros y actualidades tecnológicas, todos los cuales pueden
ser resu ltados o avances de in vestigación, es tudios de caso
u otros. El sometimiento de los artículos al Consejo Editorial
se regirá por las siguientes
NORMAS ED I TOR I ALES:
1.-El autor se co mpro m ete a no so meter
simultáneamente, en otras revistas o medios impresos, los
documentos enviados para s u posible publicación en "Logos
CC", hasta en tanto no reciba una respuesta a su intención,
por parte del equipo ed itorial de la revista.
2. Los documentos podrán estar escri tos en español,
catalán, inglés, francés, portugués o alemán. La traducción
correrá por cuenta del equipo ed itorial de la revista, asesorado
por especialistas en idiomas.

El vuelo de la reina

?e

G. M. Camargo, el todopoderoso director
un diar!o ~e
Buenos Aires, se obsesiona po,- Rema Rem1s'. una_pcr_1od1sta
de talento a la que dobla en edad. Su soberbia le 1!np1de Yer
que los sentimientos ajen?s n~ están baJo su dommro, Y_~sa
ceo-uera lo sume en una historia de amor de la q ue sald r a
tr:nsfigurado. A partir de esa intrig~ cl_ásica, Tomás Eloy
Martínez construye una novela irres1st1ble sobre el deseo,
el poder y la identidad. Casi todo lo que sucede, sucede dos
veces, de un modo siempre más oscuro y desconcertante.

s. La extensión de artículos no especializados será
- incluyendo texto, gráficas y cuadros- de entre 10 y 15
páginas; las de reseñas de libros -especializados o no en el
área- no deberán exceder las S cuartillas; mien tras que los
resúmenes de ensayos y avances de investigación dispondrán
de un espacio de entre 30 y 60 cuartillas. El texto debe ser
realizado en Word Microsoft, formato tamaño carta, por
una sola cara, a doble espacio y en tipografía New Times
Roman de 12 puntos_

La corrupción política y la impu~i?ad e!1 _un país q~,e ~e va

+. Los trabajos incluirán en la portada los siguientes
datos: título, nombre del autor o auto res, s u adscripción
laboral y una síntesis de su currículum profesional. Además,
debe proporcionar su d irección, número telefónico y un
correo electrónico con el propósito de agilizar la comunicación
con él durante e l proceso de eval uación y edición de los
artículos.

Yiniendo abajo, y el creciente dehno erotrco, van d1buJando
un friso cuyo final, imprevisible, arrastra a los lector:es o~ra
vez a la primera línea del libro, atrapados por una hrstona
que se parece tanto a la vid a.
Tomás Martínez es el autor de dos libros ya clásicos de la
literatura argentina, La novel_a de Per_ón ( 1985) y Santa .
Evita ( 1995), traducidos a tremta y seis lenguas. Ha escrito
también las novelas: Sagrado ( 1968) y La mano del amo
( 1991), los relatos de Lugar comú n la muerte (1,979) ~ La
pasión según Trele,~ ( 1974), y los en~ayos de El sue~?
argentino ( J 999). Es colaborador habitual_de La ~~c1on de
Buenos Aires, El País y The ew York Times. D1rrge el
Programa de Estudios Latinoamericanos de la R~t~ers .
University, en ueva Jersey, donde es profesor d1st111gu1do
y escritor residente.

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7. Se supli ca envia r copia electrónica del artículo
e n Microsoft Word, preferentemente como documento
adjunto,
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co rr eo
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direccioneditorial@logoscc.com.mx. Por mensajería o cor reo
postal, se s ugie re, además de la copia impresa, enviar el
documento en disco S.5 o disco compacto a la siguien te
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Revista Logos CC
Jefatu.-a de Difusión y Cultura
Facultad de Ciencias de la Comunicación / UANL
Acueducto y Eucalipto s / n
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Monterrey, Nuevo León, México.
8.- Una vez recibidos los artícu los, la dirección
general o la dirección editorial de la revista notificará al
a utor en un plazo no mayor de 5 días sobre la recepción de
su texto; y e n no más de 40 días naturales a partir de la
confi rmación de recibido, el Consejo Editorial informará al
autor sobre la resolución sobre el mismo, pudiendo ésta ser
de:
A).- Aprobación absoluta, e n cuyo caso el artículo
será publicado.
8).- Reprobación.- en cuyo caso se explicarán
brevemente al autor los motivos del Consejo Editorial para
la no publicación del texto.
C).- Aprobación parcial, que sugerirá de parte del
Consejo modificaciones de fondo y/ o forma, mismas que no
podrán ser realizadas sino por el autor.
9.- Los artículos serán evaluados por miembros del
Consejo Editorial de LOGOS CC: TRATADO C IENTÍFICO
DE COMUNICACIÓN, y si en algún caso la temática del
documento lo requiere, se recurrirá a revisores externos_
10.- El autor queda en li bertad de usar la forma de
citación de autores, teorías o bibliografia que mejor le parezca,
según su formación académica y profesional.
11.- TRANSITORIA.- Los casos no previstos en
la presente R eglamentación de colaboraciones de
''Logos CC", serán resueltos por el cuerpo directivo de la
revista y/ o el Consejo Editorial.

5. Al realizar la evaluación, la identidad del autor
o autores se mantendrá en el anonimato para los Consejeros
editoriales, por ello se pide no incluir información en e l
artículo que lleve a s u identificación o a la aprox imación de
la misma.
6. Los artícu los se acompañarán con un párrafo de
introducción -abstract- de no más de 15 lineas, donde se
describa el tema, el propósito y las conclusiones del trabajo.

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�UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN
DR. LUIS J . GALÁN WONG
RECTOR
ING. JOSÉ A. GONZÁLEZ
SECRETARIO GENERAL
M .C . ANA CARMEN MÁRQUEZ
D IRECTORA F.C.C .

LOGOS

ce: TRATADO CIENTÍFICO

DE COMUNICACIÓN ES UNA PUBLICACIÓN
BIMESTRAL DE LA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA
COMUNICACIÓN DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE NUEVO LEÓN. TODOS LOS PERMISOS EN
TRÁMITE. L os TEXTOS AQUÍ PUBLICADOS SON
RESPONSABILIDAD ABSOLUTA DE LOS AUTORES Y
NO REPRESENTAN NECESARIAMENTE
POSICIONES O POSTURAS DE LA INSTITUCIÓN
EDITORA RESPECTO AL CONTENIDO.

ducación

.. ~a LO VOO

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                  <text>Tratado científico de comunicación dirigida por Luis Aguilar Martínez. Contiene investigación sobre la ciencia de la comunicación, así como difusión cultural sobre contenidos en medios.</text>
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                <text>Tratado científico de comunicación dirigida por Luis Aguilar Martínez. Contiene investigación sobre la ciencia de la comunicación, así como difusión cultural sobre contenidos en medios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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ECCIONES ORAL S
A ilvia y migue/

"~•femiimo (del lat. eupbemismu,, Y ~te, del gr.
euphemum6s) . m. Rét . . Modo de decir para expre,ar
esa suav,dad, ..decor~ e m~feosa ,deas cu;,• recta Y

~•na dura O . malsonante · ,, .
-~
'
,· ,-;..,_·;.;, ,,.
Toda ¡ma tarde _palpitó la sil~ncios~ repetici6lr't1&amp;'°
esa pa1abra entre mi\ sienes. No sé cuantas veces ljle
obligó a . dejar cualquier otro pensamiento el tratar
de definirla, o para no faltar a la verdad, el tratar de
cordarla; porque en¡ eso: solamente un módico olvid~: -qada total ni absoluto; un escudriñar. ~ntre los
millones de sílabas que ~a se han pronunciado, que
se han i:s(ructumdo en el arduo discurso de los cafés
o las atilas; quizás, incluso, aquella palabra que se
ha esgrimido como punto final de algún cóloquío di;
juventild; rotunda, ganadora, enjuíciadora de rostros
adol~scen!es ~ue dudan pr~~tar. J?espué~ ~e, qu~,
no sm. cierto auto-desprec10, consulte el dicc10nano
que me ofendía sin querer &lt;!esde su grave estructura
del qué ~ do Jo _sabe, _m~ s~rprend~ la so_s~caa, de
haber pasado a n o s mcumcndo mconsc1en.emente
en esa peculiar forma de mentir diciendo la verdad
o ele ser veraz mintiendo. Temo que toda idea o_ explicación del 111:u.ndo lf~ pasado _por las manos sutiles de.
algún e~penmentade eufemista.
o obstant'C, est
heclio -no impide que tenga en la cabeza al~?s ·pensamient~s. tan ~partado~, tan secretos _que d,ficilmente
se de1anan puhr por mi o por cual¡;¡mer otro.
franca expreswn

Ep 1525, el Inca Hµy~a Cápac recién había muer- ,
to éon la grave solemnidad corr que ~expiran sólo los
grandes · reyes: sentado s,&lt;¡bre el dorado trono del Sol,
de Inti. A nadie extraño, por lo d~¡nás; el hecho de ·
que tres días pasara el nea sufriendo aquella incómoda posicipn.en un sueño putrefacto que, abundanl e
de imperiales pe,stilencias, .,¡¡derezó los cristaliQoS aires
, - de la región.
.
,
Los magnífiCQs luneral,es no tuvieron ·gual e~ la
historia de Tuantinsuyu, las d~ los cuatro cammos
~ue as' 11.amó a estas tierras Manco Cápac, el primer Incll, Se quemaron toneladas de lioias de copa!
cuya fragancia acompáñarí'a al Hiío del Sol, ~rotegiéndolo con venturoeos áugurios; ~ encendieron múl 0
t\¡?les lamparillas de aceite erf las que los sacerdotes
leían el destino del sucesor, y se predijo que el Inca
fallecido volvería ao· reinar ·en agué ; lo~ allegados a
la familia real, tomaron el ~uel')/!l i~c\ensado_ y lo
embalsamaron· con tal fortuna que, dmase milagro,

quedó el Inca f&lt;t an a01Jgado .y viejo como tres días\
antes cuando se -echara a dormir. Todo ¡:sto se vi , •
tocó y creyó al tiempo que el rígido cuerpo del anciano e,, paseaba por entre 1as calzadas del Cuzco.
Por otra parte, la singular costumbre que prac!i
cabJ,!1 lo~ Descendientes del Sol i:I p{ocrear priD10gériito y sucesor en los consanguíneos vientres de sus
propias hermanas, le hijbía regalado al Inca Hufa~
Cápac dos robustos varones entre · os que dividió el
-,
p&lt;?!l_er. Es .de _ensalzl!f el )¡echo de que con tal·caos
-~é&lt; ~ e s_i_
~énticos fendo _y_ viniend? por· aquéllas ~al!ludes a lo largo de ocftoc1entos ·anos, apenas pq.die,an articular palabra t os _mencionados robustos varones· pero en fin, así dispuso que se· hiciera Huyana
Cá ac, y así obedecieron sus gobernados. .
" Huáscar, el hijo ayor, · e inclinó desde el. destete ·
--que ocurría muy temprano, 'y razón pot la cual se
murmuraba .,gue los Incas usaban unos disces harto
curioso n los labios al abandonar la adolescenciapor la R&lt;Jesia y. el pensamiento.,,roJundo (?). Fiel
estudioso de los designios del So1, de genio calla&lt;lo
y eqóitativo, habJaba Huáscar sin incurrir en ligereZa$, y qué decir de su conducta intachable dentro ,
fuera de las recámaras de las coñcubinas y de ésa su
manera· para juzgar las faltas' co~ inigual s_u~vidad.
En cambio, Alahualpa pose1a la tragié10nal sed
de. conquista que.Qistin¡rue a fos reales varones. Sobre, por o contra las vidas de les súliditos, era célebre. por no de(ar que escapase opqrtunidad alguna
de blandir la rodela y ajustarse el penacho de general.
• Jmpulsiyo (al revés de su padre, q{!e predicaba la
li,aciencia), no medíta9a las consecuencias dt; sus actos. y cuando lo hacia los resultados pare:cian multipl'earse fuera de toda meditación. ·
. CQmo puede echarse de ver, el gran Huyana Cá.pac, Jnca · del Rerú, se encontró. en la difícil coyuntura de elegir a cuál de los dos carismát'cos príncipes
heredaría el trono . del refulgente Sol, y luego de
extenua es averiguaciones en el flgora de la capital
se decidió po~ Huáscar, ~prestado de que el vulgo
prefería un soberán qúe leyera versos desde la recámara X no uno que los expusiera día con ·¡¡fa. a
largar la vida que e¡¡ tanto vator estimaban. Y así,
arregla o ya que '4os desagradables efluv10s. que emanaban de. las reales menudencias ·se mitigaran, fue
conducido 1 cadáver · hacia el templo del Sol para
que hiciera compañía a sus ancestros. Como era
costumbre, el pueblo se descalzó como medida de
.respeto a su memQria, y los 'desve11turados bomb;e
que fueran a sel'Vid~mbre del \ Rey se sacrificaron
muy a su pesar u~o a uno, nte la gozosa fruición
~e los sacerdotes que no descw saron él pedernal pqr

,.

Public_ci6n del Taller- de Creaci6n Literari~
pe la Facultad de Filosof!a
y Letras / UANL
.

.

�variaS jornadas. Asimi.smo se aprestó la flamante
servidwnbre -~unque wt año lar&amp;0 faltaba para
ello- a preparar las fiestas de c;pronación del nuevo
Inca.
.
Ahora bieri, decepcionado de la vida, Atahualpa
se re¡;,6 a contemplar los cóndores. Nq era para
menos. Por siglos se había dado el mandato supremo a los In!as que demostraran su valentía en la
batalla o en Ju duras conquistas, se ganaba a ley la
p:esión aquel osado varón que despenachaba sin
tregua ni remordimiento• el mayor número de adversarios aunque no fuese el primogénito. A Huáscar
correspondían ¡¡hora la · batalla y el desosiego ·como
virtual emperador, y al sin par Atahualpa la poesía
y el d~so. en ra7.6n de que, Huyana Cápac -quien
tomó con reservir lo de qu hallarla me.iores tierras
en la Qtra vid&amp;- legó a su hijo menor un pedacito
de tiem que aban:aba dos valles, una llanura y alguna cumbre de los Andes para que conformara su
fastidio y n-ncor.
En esta situación -Huáscar soñando tocar los
·cucabeles para acompaffar algún toneto mientras
dictaba sentencias y leyes, y Atahualpa tirando los
hígados al· tiempo que aprendía un~cúmulo de maldicion~ sin estrenar- llegóse el día de bfrendar los
repletos incentarios a Inti, de ,uaer el beneficio del
Sol con la húmeda sangre de los corderos ge once
· ellas, de ofrendar los pétalos de la flor Yuxti para
que Huáscar tuviera un reinado largo y pacífico. El
Inca Huáscar lució sus más ricos atuendos y deslWDbró al pueblo que lo adoraba ya omo su Dios
tutefiir, no asf Atahualpa qLJien,
ando todo K'i,.
c:oraje, asistió a la ceremonia, aunque armado d"1
filoso puñal: jugaba con el metálico influjo del arma,
con su perfecta simetría; sentf4 su frfo cuerpo imaginándolo al traspasar la usur¡,adora ~ t a de su
hermano.
C..on la simpática costumbre ,--(X)IDO se &lt;di jo en su
lugar- de ser a la vez padres y tíos ae sus hijos,
C8l6 el Inca Huáscar con su hermana Talara, la de
Alado Cabello, descendiente de Huyana "Cápac, y
és1_e descendit.nte del mismísimo Sol.
.
Luego del ,nlace, la pareja imperial descansó (?)
completo el mes de las estrellas en la fonaleza de
OUantaytampu, preciso marco que habla de placeres
divinos. Incorporado en ·lo más profundo de la selv¡¡, brotaba el manantial nombrado TQtly, de claras
atp1 pero funestos recuerdos: madres panurientas o
críos indefensos ofrendados a Ja veleidosa corriente
por bárbaras tribus, que castigaban así la ligereza"
sexual de sus muieres: sacerdolis!, condenadas a castidad que rompían el voto; concubinas lujuriosas que
servían a varios dueños; rameras y plguna que otra

FRUTA VERDE

virgen por lamentable · equivocación. Poco después
etc ta real boda, sería el manatial rebautizado con el
nombre de "El baño de ta Princesa" en honor de los
famosos chapuzones qne la reina se daba para júbilo
y contento de incas, mayas y quechúas -los cuales,
hay que decir! , no pocos peligros salvaban para
agarrar ~ a prudente distancia del in~itado espectáculo.
Al conocer la morada en que su hermano pasaría un mes de total esparciflliento, Ataj¡ualpa maquiló
en su abyecto cerebro la venganza. No deseaba una
venganza física (demasiado suave y pasajera, por tan- '
to inútil), quería herirlo interiormente co_e dolor pereMe e imborra6le; abrirle el coraz.ón sin que manara
una gota de sangre, quitárselo de súbito y dejarla sin
rentimientos. Por lo anterior, el cruel rufián comprendió que el único modo de castigar a Huáscar era
privándolo de Talara. El oscuro desigtlio escogió una
fecha. Atahualpa se Introdujo al bosque de la fortaleza, y slguió a Talara cuando se dirigía a tomar
su baño matutino. Cuando la princesa desnudó su
cuerpo, el miserable flaqueó y los mirones agacharon
las cabezas maldiciendo la intromisión. Su intención
.6oor cegar la vida de una criatura tan perfecta ya no
~ra tari imperioso.
ía la piel de aurora, senos
infinitos (?), el cuerpo amasado con coneza de Huiracocha, el ·ros
deslumbraba cual estrella Norte;
y la siguió, la sigllió sin pensar ya en su muene, al •
mi!mo tiemJX1 que él también ·se desnudaba -&lt;0n la
cual acción los observadores, desilusionados, regresaron con suma agitación y qcándalo a sus lugares de
origen-. Ahora, cuando las palabras sobraban y el
amor se reflejaba sobre el rostro desenea jado de A~a~
hualpa, ambos desearon -desde antes del beso promiscuo que los .uniría- la muerte de otra persona.
princesa Talara, descendiente de Huxana Cápac y éste a su vez descendiente del Sol, vivió dento
trece años; procreó dQS robustos varones los
que. según las babladtirias, no se tuvo que aplastar
la cabeza ni rasgpr los ojos, por ya venir preparados
desde su alumbramiento-, el mayor Huáscar, el menor Atahualpa. El padre de ellos (¿Huáscar o Atahualpa?, dejo tal encrucijada) que no deseaba tener
preocupaciones, dejó un soneto a modo de testamento
denominando desde aquel momento el nombre de su
eredero . Por lo demás. dilató este Inca sus restantes años de vida en, guerrear y hacer carnicerías ..
No yo, sino ustedes, dirán si este eufemismo ha
mdo estéril o feliz.

héctor alvarado díaz

iTafltr de Cracidn Literaria• Facukad de Filosol/a y Lttm I Universidad Autdnoma de Nuevo L16n • Ciudad Univlni•

taria, Monterrey, México • éoordinador del taller y 11111on11blt de este publicación: Licenciadol!igÚel Covarrubiu • Viñetas: Lucí, M1luy
Mijarls NGmero 11, Slptltmbrt • 1982.

•

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                    <text>Monterrey, Ma¡o 10 de 1891.
OondleloDM de ■u.k!ioa.
•

-- •

et:ta Ciudad .•••...••••••...•. 1 o.

so

- mes raera de ella. • • • . . . • • . • • • . • . • • ... o. 6o
. . . . . . sueltos nlea dos centaYm r lol atrasados daco.
ianrlablemen1e todos loa d(u coa ezcepd.611 de
lb losri-.
·
Ab,....tc1,elesahouráaa10 P8°

Coadleloae■

.

de

Anaaelo■•

-8]
¡ rr..... porpulpda..lo. so¡ De, u-····•·.···•,S •ü Poruu .......... 1.00 De5f.6111CNS ..••.•••• l.
~- e Por dot ......,.. • • • ,. 76 Pona allo..... . .. . . . t..
·il' ft ,¡ Loo aTlooo
Gacetilla popriu el doble de lo ........aií •

ji■:

I

o:

.s¡--

ft

Loa remiddoa • lD9et'taliu i precios c:onw d

tM'L

DIRECTOR PROPIETARIO, ABRAHAM P. DE LA GARZA,

Jl,1yo

1 O de 1891.

Santoral.

..,.._
"""""°ºhi•,-, c..1.. Sic&amp;.
lpl._ lUrtim.

A..-!laa llblao II r. Sao Fna•
Coú.- , Sao )hyolo

•
llo acrach ,

del Domingo.
San Frandoco de Sa-

. . u4ie hable de al mi■mo, ni
mal, porq•ie dice que hablar
aioa.o " mAs dificil que andar
• al1111bre, y que oe neceaita
muy bien el equilibrio y te•
..._ t'Onltante circunspección palla 11., un paso en r.110. Alabar
q,a• para eHo haya grav("-imas
n muy ridkulo a11lt! todo el
n una prueba de que nu~tra

ta

• asemf'ja al nin.o que necesi

an tambor para hacer ruido.
iarte con sinceridad y con el
c1i1tiano, es tan rar"o, tan raro.
Yale ma.s conservar el tesoro de
•ad en el fondo del corazón
lo en las obra oolamente;
,.,.,,, y hacer mucho deberluer
a de toque de la Yerdadera
; no hacer alarde de la mo•
IÍDo es pretar con ella la eten ·
de 1u hamildad y derra
conttante-nea,te en los actos
, esta ·es la mejor de toda• las
1&amp;11eioco de Salet ~i.:
eus p1labr11 C9II ~ ·

sion,11 de humildad, qHe salen de lo!it
láhio1 y nó del corazón. son r,orpo la
pucrla falsa de la ca,a. y que l,,s per·
so,.a• que las 1costumhran le daban
id~• ele esas otras genltt qu.: tienden
la ma.no para recibir lo que se les dá,
bac-ieado 1nil prote ..t11 de qu, no ne~

110RéJscoros.
MA\'0•

El niño que naz ·a ba10 ata
telación será de una via:or
plexic:n, pero tendrá la cabeza un
to vacia de sentido común; ai.D e
bargo, tendt á un corazón exceleate,,
cesi1en de aquello para nada.'º
le agradará prcslar un servicio;
pneroso y benlfico Kn su IDll
VARIEDADES. parte tendrán un r;usto especial
lu 6estu caropestres, y eltgí"a
LA VERDAD Y LAS MENTIRAS. prefencia las profe. iones de titiri
escamoteadore•, trag_a4ores de •
r de e■ topas infl,madu y de at
cosa■ aná!ogas.
Cu•ndo por todo consuelo.
Dichosos los pad,es curo■ hi
Un sacerdote. al nacer,
Not dice en nombre del del&lt;,:
nazcan en m 1yo: tienen asegurada
fortuna.
--Polvo""• y polvo ha de ser. Dicen un roro armonioso,
La■ nitbs que nazcan ea este
El pecho de gozo lleno,
stráo ahll y vlgoros..1 y ye
UI nodriza:-¡Ser, hermoso!
admirablemenre. En estas priri ·
Y la madre:-¡Ser, bueno!
das naturalezas se buscar,n la• mu
re:1 colosales. lu 1,igantu y loe
Y luegll, allá en lontan:1nu,
menos que pesen 200 kilógramoa (
Gritan en acorde son:
edad de diez y ocho alioo.
--¡Seri feliz! la F.speranza:
En razón á que en este •llles
--¡Y sert Reyl la Ambición.
brota y florece, muc1'as de ntu
V yendo el tiempo v viniendo,
turas se vedn adornadas de
Aq "1, lo mi,mo q uc alié,
cos y soberbios bigotes, que serú
La Religión n dil:iendo:
adro ;ración rle las colegialas.,-{~
-¡ Polvo et, y polvn será!
Con vanidad y codicia,
Dice ■in reir jamás:
IIERNAN CORT&amp;s.
-¡Ser, un Creso! la Avaricia;
Y el orgullo:- ¡Serll mis!
Y exclaman con fiero acento,
De todo ••ber en pos:
-¡Ser, Humero! el Sentimiento;
Y la Razón :-j Ser, Dios!
Y en tanto la Religión,
Al morir como al nacer.
Repite:-No ha:, remisión:
¡Poho et,:, polYo ha de 1e1!

R. ti, Calll/'41111'•

�La Defensa del Pueblo.

2
Respóndele Cortés con risa amar~:
1•Q11i~u oR ha oonquiatn.do más naciones
Que ciudades OH dan yaestros abuelos.''

Josl M. Roa Bdrc,na.
U na senorita y:a entnda en af!.os y
fea por anadidura, dice á. Ernesto:
-Esta noche he soiNdo que está·
bamos casados, y que pasábamos
nuestra Juna de miel en M1cuto, ¿Ha·
brá. vd. sofiado lo mismo por casuali·
dad?
--No, sei\ora: yo no tengo nunca
pesadillas.

."
"

ROBO SACRILEGO.-EI Viér·
nes último, de do1 á tres de la tude,
hora en que la Iglesia de San Francisco
encuentra de ordinario má~
solitaria, se introdujo un i1 fame la
drón, y ya habia hecho un paquete
de cuanto encontró sobre uno deJos
altares, cuando fué apercibido por
una piadosa Srita y, llamada la poli
da. Jo condujo á la cárcel inmediata.
Esperamns se aplique un severo
castigo á este infame, que tal vez no
sea ageno á varios rcbo:;; que se han
efectuado óltimamente en nuestros
templos,

se

~

.

•

"

**
Un músico ambulante
va por las
calles tocando él harpa.
Un guardia municipal le inturum
pe:
--Tiene vd. permisü?
-No, señor.
--~:ntónces, acompáñeme vd.
-Con mucho gu-,to. e.Que quiere
vd. canta,?

TELEGRAMAS.
• Mayo s .- Los msurgentes
•
han
\ ' a1parats(l,
qnerido entrar en arreglos con Balmaceda,
pero éste se niega á ello.
Parls, Mayo 8.-El Ayuntamiento protest6
contra los actos del Gobiemo en lasmanifestacione~ del I O de Mayo.
Guatemala, Mayo 8.-Aquí y en San Salva
dor está haciendo estragos la viruela.
e
J • [C
R" l M
S d
.ian ose
osta 1ca ayo 8.----.. e esrubrló un complot para derrocar al presidente
Rodríguez. El Gobierno consigui6 permiso
del Consejo l'ªra suspender la Constituci6n,
y los culpables fueron arrestados.

Gacetilla.
MA~ANA principiaremos á publiCar en nuestro folletin la preciosa no
vel:-t de D rd María del Pilar Sinués,
titulada ''Martirio sin Gloria".
A los nuevos abonados se les remitirá GRATTS la novela qne araba de
pnblicarse: ''Cruz de Paia y Cruz de
Plomo"',

EFECTOS DEL B!Lt
KI
LEY -En Europa tráta,e
umón aduanera cuyo obje:to th
frente á la política de ~
Unidos.

EL SR. PBRO. D. A~H
C.\NTU -Este estimable~,.
nuest~o amigo y paiuno, ea~~Iº 1
nos d1a&lt;.: en ~;,ta ciudaJ doddft · •
ma ..,ife:.taciones de sus muchas ani,
~u~s rela~ione~, pa~ndi) dcspuéi
~_almas V1ctor.11, su tt.~rf,\ natal, A9f
s1tar á sus pariente•:,
Ayer emprendió su.vi;1j.: d~ l ' ~
no á San Luis Pvto .í, dood~
peña importantc:1 cari ,s en t:eiwria
t!c!esiástica .
lugar varias conferencias entre nuesQ.1e la vi , it:1 á 1. us p:ttrios laretL!
lro entusiasta y activo Gobernador, y haya sido gr,1tJ.
algunos de los contratistas del Pa·
ESTRAGOS DE LA SEeAl/al.
rián.
Oj--llá y pronto se ef~cn\.m los arre Ptrsona b~en infvrrnada nos dicél ut
glas necesarios para que se lleve á en las .r.Iunicipalid des de China, U.
e~ecto una mejora de tanta iinport3T1 Ald..1mas, I-forrcra!&lt;, y ( tras d~l ~
te y Noroeste dd Estado, á éaUS'í~
cta para nuestra ciudad.
la foita &lt;le llllvias los interesei;4j
POR ROBO de ~o, barra, en uoJ campo h1n sufrido grandes pérciiw
Se calcula 4.ue de los semoVJent,
cantera situada á inruediacionei; de la
ciudad, fué conducido á. li cárcel un ha muerto un oc.:hentl por cientd
in~ividuo el Juéves dltimo.
LA FIESTA DE LOIJ
Duro con él.
M. ñ tna se cdebra la fon
FUNCIONA NTRA. SRA DE en ti Santuario d, Lourdcs
LA J_UZ.-Muy solemne tendrá tu rrio de San Luisi~o.
gar en nuestra Santa Iglesia ·c .. tedral
La mi:&gt;a solemue sed. l l
el r-.i:iércolec; próximo. Predieará el la mañ 1na1 y el Ro:w io á I·
Sr. Pbro. D. Juan Fcrnández,
tard~.
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EL DR. A1,F. GRAND. - E, te
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en todas ocasione!&amp;, p!Sr'l&gt;
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�</text>
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                  <text>Periódico católico regiomontano publicado por Abraham P. de la Garza. Contiene un santoral, noticias sobre religión, y el estado del catolicismo en el estado, México y el mundo. Además, publica discursos y noticias papales como encíclicas. Asimismo, incluye noticias locales sobre política y sociedad.</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>Periódico católico regiomontano publicado por Abraham P. de la Garza. Contiene un santoral, noticias sobre religión, y el estado del catolicismo en el estado, México y el mundo. Además, publica discursos y noticias papales como encíclicas. Asimismo, incluye noticias locales sobre política y sociedad.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Fiesta de Lourdes</name>
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ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS

r . ,., ,,
llibl :

4

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
19 63

���HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

4

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN

1963

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AausTfN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
LIC. JUAN ANTONIO AYALA
Jefe de la Sección de Historia:
PRoF. IsRAEL CAvAZos GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lrc.

ALBERTO

GARCÍA GóMEz

Jefe de la Sección Editorial:
Lle.

ALFONSO RANGEL

4

1963

GuERRA

�HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Direcci6n: Facultad
de Filosofia y Letras de la Univenidad
de Nuevo Lc6n, Ciudad UniverSitarla. - Monterrey, N. L. - Mhico.

INDICE
SECCIÓN

PRIMERA

FILOSOFIA

{A)
PRIMERA EDICIÓN
Abril de 1963. -

1,000 ejemplares

INVESTIGADORES LOCALES

Estructura y Sentido
del Cono-cimiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Prof. GONZALO HERNÁNDEZ DE ALBA: En Torna a Sartre y el Problema
de la Historia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. I-1.ANs-GÜNTER POTT: Imagen y Verdad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr.

AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE:

(B)

13
29
45

COLABORADORES FORÁNEOS

Interpretación Crítica del Existen. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67
Dr. AnoLFO MuÑoz ALONSO: La Cuestión del Principio y Fundamento
en la Filosofía de Balmes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81
Dr. Av.IN GUY: La Fenomenología de la Caricia y de la Muerte en
José Caos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
Dr. JUAN DAVID GARCÍA BAccA: La Negación .................... 115
PEDRO CABA: Metafísica del Fundamento y Fundamento de la Metafísica
Presencial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123
Dr. ISMAEL Dmoo PÉREZ: Ideas Síntesis de Algunos Problemas Generales de Etica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 179

Dr.

MlCHELE FEDERICO ScrACCA:

cialismo

Derechos Reservados @
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.

La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

7

�SECCIÓN

SEGUNDA

JosÉ

P.

SALDAÑA: Memorias del Gral. Jacinto B. Treviño . . . . . . . . . . . .

391✓

Prof. EUGENIO DEL Hovo: Don Martín de Zavala y La Minería en el

LETRAS

Nuevo Reino de León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

411

ToMÁs MENDIRICHAGA CUEVA: Breve Reseña del Archivo Parroquial
(A)

de la Catedral de Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

INVESTIGADORES LOCALES

427

Teniente Coronel TRANQUILINO CoRTÉs: Diario de Operaciones del Sitio
Lic. JUAN ANTONIO AvALA: Alfonso Reyes, teórico del lenguaje . . . . . .

de Puebla, Teniente Coronel Tranquilino Cortés (1827-1869) . .

201

445

Lic. ALFONSO RANGEL GUERRA: La Construcción Novelística en DANs
LE LABYRINTHE, de Alain Robbe-Grillet . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. Luis

2-15

(B)

COLABORADORES FoRÁNEOS

AsTEv V.: Algunos T-extos Sumeroacadios Acerca de la Crea-

ción · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·. ·......................

(B)

237

MARÍA CARREÑo: Nuestra Primera Pérdida Territorial . . . . . . 463
Dr. Sn.VIo ZAvALA: La Cultura en el Nuevo Mundo . . . . . . . . . . . . . . 475
ALBERTO

Lic. JosÉ IGNACIO GALLEGOS: La Fundaci6n de la Ciudad de Durango 495

COLABORADORES FORÁNEOS

JoRGE FERNANDO lTURRIBARRÍA: lnevitabilidad de la Dictadura del Gral.
RAÚL A.RREoLA CoRTÉs: Notas Sobre la Obra Poética de Miguel N. Lira
Dr.

JAIME ÜSPINA ÜRTIZ: El Mito de Hércules . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Dr.

MYR.ON

I.

Dr.

Díaz después de la caída de L erdo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

269

Lic. ERNESTO DE LA ToRRE Vn.LAR: La Visión de México y los Mexicanos en algunos intervencionistas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 521

L1cHTBLAU: Forma y Estructura en Algunas Novelas

Argentinas Contemporáneas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

285

Oca · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · .... . ......... . 299
Dr. SEYMOUR MENTON: Federico Gamboa: UN ANÁLISIS EsTILÍsnco 311
PoRFIRio

MAAriNEZ

343

PEÑALOZA: Ideas Estéticas y Lingüísticas de Ignacio

Ramírez, El Nigromante . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

''

ANTONIO NAKAYAMA A.: Urdiñola en Sinaloa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

la División efectuada en 1617 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 555
loNACIO RuBIO MAÑÉ: Los Primeros Discursos del General Guadalupe
Victoria, Primer Presidente Constitucional de los Estados Unidos
Mexicanos, Ante el Congreso Nacional, 1824-1826 . . . . . . . . . . . . 569

357
SECCIÓN

SECCIÓN

543

JosÉ ToRRE REVELLO: La Primitiva Gobernación del Río de la Plata y

JoAQUÍN ANTONIO PEÑALosA: La Poesía Original de Montes de

Prof. ERNEsTo MEJÍA SÁNCHEZ: Los mtimos Días de José Martí . . . .

505

257

TERCERA

CIENCIAS

CU.ARTA
SOCIALES

HISTORIA
(A)

(A)

INVESTIGADORES LOCALES

Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEz: La Afian.za para el Progreso y el Dere.
cho Internacional Americano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 623

lsRAEL CAVAZOS GARZA: El Licenciado Francisco de Barbadillo Vitoria

-Pacificador y fundador de pueblos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

8

INVESTIGADORES LOCALES

375

9

�(B)

COLABORADORES FORÁNEOS

Dr. RoBERT S. SMITH: Una Revisi6n sobre la Uni6n Centro-Amencana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. Lms RECASÉNS.SICHES: Ambito, Sentido y Limitaciones de la Libertad Política por su Intrínseca Lógica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. DESIDERIO GRAUE: La Historia y el Concepto Moderno de Historiador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. Lucro MENPIETA y NúÑEz: Los Problemas de la Universidad de
Masas en la América Latina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. Luis M. FAIÚAs: El Derecho y el Sentido Común . . . . . . . . . . . . . .

641
653
659

677
685

Sección Primera
SECCIÓN

QUINTA

NOTICIAS Y RESENAS BIBLIOGRAFICAS
UNEsco: Seminario Regional sobre el desarrollo de las Bibliotecas Universi-

tarias de América Latina, 701.-Décimo Tercer Congreso Nacional de
Sociología, por Alberto García Gómez, 705.-F. STOLZ: Historia de la
Lengua Latina, por Juan Antonio Ayala, 707.-MARTÍN A.LoNso: Evoluci6n si.ntáctica del Español, por Juan Antonio Ayala, 708.-ALVARO
FERNÁNDEZ SuÁREz: España, Arbol vivo, por Agustín Basave Femández
del Valle, 709.-ALBERTO ÜATUR.ELLI: América Bifronte, por Agustín
Basave Femández del Valle, 715.-ADOLFO MuÑoz ALoNso: Presencia
intelectual de San Agustín, por Agustín Basave Femández del Valle,
717.-loNACIO ZARAGOZA: por Israel Cavazos Garza, 720.-RonoLFO
ARRoYo LLANO: Ygnacio Zaragoza. Defensor de la Libertad y la Justicia,
por Israel Cavazos Garza, 721.-Ivo HoLLRUBER: Michele Federico
Sciacca, por Hans-Günter Pott, 721.-A. E. TAYLOR: El Pensamiento de
Sócrates, por Alfonso Rangel Guerra, 724.-FRANCO FoRTINr: El movi•
miento surrealista, por Alfonso Rangel Guerra, 727.

•

10

FILOSOFIA

�ESTRUCTURA Y SENTIDO DEL CONOCIMIE TO

Da. AGUSTÍN

BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Universidad de Nuevo León

Sumario: l. Descripción y análisis del conocimiento.-2. Posibilidad del conocimiento verdadero -3. Idealismo o rcaljsmo (El punto de parúda de la ttoría del
conocimiento) .-4. Origen y esencia del conocimicnto.-5. Criteriología.-6. Sentido y fin del conocimiento.

l.

DESCRIPCIÓN Y ANÁL1SIS DEL CONOCIMIENTO

UNA FILOSOFÍA SISTEMÁTICA debe empezar por el examen del problema epistemológico. La importancia capital que reviste la teoría del conocimiento estriba, ante todo, en que condiciona todos los otros problemas filosóficos. Primero hay que realizar un análisis y una crítica de los datos inmediatos de
1a conciencia, Después vendrán todas las otras cuestiones filosóficas -muy
importantes, desde luego, pero ulteriores-- que resuelven, o tratan de resolver, la lógica, la metafísica, la teodicea, la antroposofía, la moral, la filosofía
de la religión, la cosmología, la estética. ..
¿ Cuál es la esencia del conocimiento? ¿Hay un conocimiento verdadero? En caso de que lo haya, ¿ cómo llegó a ese conocimiento? ¿ Hay objetos
trascendentes, independientemente de todo pensamiento? La epistemología
o teoría del conocimiento es un estudio primordial del conocimiento en torno a estas interrogantes. Ant~ de conocer esta cosa o la otra, es preciso dilucidar una cuestión básica: ¿ Qué es conocer? Necesitamos organizar y criticar los datos del conocimiento; necesitamos comprender la naturaleza del
conocimiento humano, su valor general y sus posibilidades. Sin esta tarea
preliminar no habría vida científica de ninguna especie.
Antes de interpretar o explicar el conocimiento, intentemos describirlo y
analizarlo. En el fenómeno concreto podemos aprehender la esencia gene-

13

�ral. Una fenomenología del conocuruento me puede llevar a la estructura
óntica del conocimiento. ¿Qué sucede cuando conozco? Mi conciencia se
baila frente a un objeto. Yo, sujeto cognoscente, aprehendo un objeto conocido. Tengo al objeto, no simplemente como el cajón contiene los papeles, sino sabiendo que es objeto, tomando posición frente a él. La correlación entre sujeto y objeto es esencial. Soy sujeto para un objeto y el objeto
es sólo objeto para un sujeto. Mientras la función del sujeto cognoscente
estriba en aprehender el objeto, la función del objeto consiste en ser captable y captado por el sujeto. La correlación no es, por tanto, reversible.
Capto las propiedades del objeto sin subsumirlo dentro de mi ser. La "imagen" que en mí surge del objeto no es, propiamente, el objeto. Este permanece trascendente frente a mí. Me conduzco receptivamente, en el sentido de que el objeto determina mi conocimiento. Mi conocimiento alude
("intende") un objeto que está más allá de mi consciencia. Los objetos
reales o ideales me hacen frente, se me presentan como algo en sí. Algo en
sí que me determina y que es independiente. Es claro que yo no soy un puro sujeto cognoscente sino también un sujeto sentiente y volente. Pero el
objeto no puede tampoco ser reducido al carácter de objeto conocido, precisamente porque existe en sí~ independientemente de que lo desconozca o de que
lo conozca perfecta o imperfectamente. Mi conocimiento será verdadero si mi
"imagen" coincide con el objeto. Si el contenido de mi conocimiento no concuerda con el objeto mentado, mi conocimiento será falso. La verdad se da, consecuentemente, en una relaci6n. Los objetos se encuentran, en cierto modo, antes y después, de la verdad y de la falsedad.
El fenómeno del conocimiento, anteriormente descrito, presenta cuatro
elementos esenciales: 1) el sujeto; 2) el objeto; 3) la toma de posición; 4)
la "imagen". Por imagen no debe entenderse la simple representación imaginativa o la percepción, sino el ente lógico. Hay conocimiento de objetos
-por ejemplo: siete, justicia, polígono--- cuya representación imaginativa
resulta imposible. Y sin embargo, también estos entes se nos presentan como
hechos objetivos. Juzgamos, aunque no imaginemos, "que algo es tal". Aprehendemos pensamientos y en los pensamientos objetos. Verdadera actividad del
yo que le hace entrar en relación con un objeto para afirmar o negar algo de
él. Esta relación de pertenencia -una determinación corresponde a un objeto-- no es simplemente reproducida por el sujeto, a] modo como un espejo reproduce una cosa, sino coordinada en la complejidad de sus significaciones. La estructura de los pensamientos, su ser-verdaderos y ser-falsos, suscitan una toma de posición y exigen -"sit venia verbo"- que sean expresados. Valen -ha dicho algún autor- para todo intelecto y valdrian aun
cuando no hubiese ningún intelecto. La frase es, evidentemente, exagerada.
14

De no haber un intelecto, por lo menos el Intelecto absoluto de Dios, no
habrla pensamientos porque no habría nada. Esto se comprenderá mejor
cuando estudiemos la metafísica general y especial. Por ahora nos interesa
destacar que el fenómeno del conocimiento, que hemos descrito y analizado,
linda por el sujeto, con la esfera psicológica; por el objeto, con la ontol6gica;
por la toma de posición, con la axiológica; por la imagen, con la lógica. Pero ni la psicología, ni la ontología, ni la axiología, ni la lógica pueden resolver el problema gnoseológico. Corresponde a la Teoría del conocimiento, como disciplina filosófica peculiar, la investigación de la posibilidad, del origen, de la esencia, de las formas y del criterio del conocimiento humano.
Mi consciencia actual es el punto de partida de la descripción de mi conocimiento. Yo soy una consciencia, es decir, una realidad que se transparenta
a sí misma. y como consciencia constato, afirmo, evidencio. La experiencia
de la consciencia equivale a la consciencia del ser. El ser es principio de conocimiento, el dato más primitivo. Pero el ser lo encuentro en la realidad, en
los entes. La realidad consciente es devenir y duración, con la presencia de
dos polos: objetivo y subjetivo. Mi yo se me revela como tendencia real hacia el objeto. El apetito real de conocer me revela una modalidad del ser.
Soy cognoscente, en cuanto conozco objetos, y soy también algo conocido,
en cuanto me conozco a mí mismo. Entre la consciencia y lo real, advierto
una disposición. Lo real se me impone y me determina. ¿No significa acaso,
esta imposición y determinación, un primado del ser sobre el conocer?
Para danne cuenta de que conozco debo conocer objetos. Objetos que
orientan y especifican mi atención. No depende de mí la existencia de los
objetos que me constriñen y me dominan con su presencia. Yo no pongo los
objetos, sino que son los objetos quienes se imponen a mi consciencia. Esta subordinaci6n del ser, esta sumisión a la realidad, define al sujeto como "función" o "capacidad" de objetos y como autoconocimiento. Tiendo a los objetos porque ignoro y porque deseo poseerlos en cierto modo. El término de
mi conocimiento me evidencia, pues, mi ignorancia y mi sed de saber. No puedo conocer y conocerme sin saber que conozco. Trátase de dos aspectos del
mismo acto inmanente. Al conocer abrazo misteriosamente al objeto, lo vivo
íntimamente.
¿Hay alguna posibilidad de llegar a un conocimiento verdadero? ¿Es posible tener certeza? ¿De dónde derivaría esa certeza?

15

�2.

PosmILIDAD DEL CONOCIMIENTO VERDADERO

Los polos objetivo y subjetivo estructuran mi conciencia. El objeto aclara y
especifica al sujeto. El sujeto no constituye al objeto, que existe antes de toda
elaboración consciente, pero desarrolla un esfuerzo conceptualizante y percibe multitud de relaciones. El dato objetivo que me está presente es un dato
corporal. Y como dato corporal es extenso o espacial, temporal, diferencial y
estructurado. E] objeto, en otras palabras, está situado dentro de un contorno,
sucede en el tiempo, su aspecto peculiar es diverso y presenta relaciones de
semejanza, de grandor, de cohesión, de secuencia, de distancia, etc. Mi cuerpo acompaña siempre, como instrumento, a mi conciencia cognoscente. Mis órganos sensoriales perciben luces y colores, música y sonidos, sabores y olores.
¿Acaso estos órganos sensoriales son meras prolongaciones vivas de mi conciencia? En todo caso se da una indisoluble unión vital de los órganos
sensoriales con la consciencia. Hasta el propio cuerpo se percibe por la vista
y el tacto. Gracias a mis sen6dos se me revelan los cuerpos distintos de)
mío, como exteriores o independientes.
En toda percepción se distingue el dato objetivo, es decir, la experiencia
de un objeto, de la aprehensión, esto es, la consciencia de un acto del su jeto
que asimila. Con el auxilio de las representaciones imaginativas adquiridas,
construyo, por asociación, nuevos objetos: v. gr. un centauro, una luna de
plata, una novela. La representación imaginativa substituye al objeto ausente. Los conceptos empíricos se forman a partir de la experiencia objetiva o
sensible (por ejemplo, los conceptos de "organismo", de "cuadrado", de
"verde"} y a partir de la experiencia vivida (por ejemplo, los conceptos
de "yo", de "instinto"; de "miedo", de "angustia", de "esperanza"). Entre
estos conceptos empíricos percibimos una multitud de realizaciones. De la
combinación de conceptos surgen construcciones conceptuales más o menos
complejas y extensas. Ciertos aspectos "aislables" de lo individual, lo concreto, lo particular, se presentan en mi conciencia como elementos irreductibles a los datos corporales y a las representaciones imaginativas en que se
apoyan. Son las ideas o conceptos universales y participables, abstractos y,
sin embargo, de origen empírico. No hay conceptos "innatos". uestra conciencia toma pie en el ámbito de la e.xperiencia sensible. De ahí el conocido
principio de la filosofía tradicional: "nihil est in intcllectu quod non prius
fuerit in sensu". La experiencia concreta es madre de todas las representaciones abstractas. La conciencia de sí -experiencia vivida- se realiza en ocasión del conocimiento objetivo.
En el plano de la experiencia se halla bosquejado el conocimiento inicial
de lo real. La intelección, actividad genuinamente conceptual, explicita y sin-

16

tetiza el conocimiento de lo real. Con el juicio llega al má.ximo de intensidad.
La síntesis judicativa restituye al objeto lo que la abstracción le había suprimido. El acto cognoscitivo completo lo describe Femand van Steenberghen
en estos términos: ''en el plano del organismo sensorial el su jeto cognoscente
está dominado por el 'dato', es decir, por los objetos que se le imponen: los
'recíbe' pasivamente en su inmanencia, pero ya esto mismo implica que reaccione inmediatamente al contacto de los objetos por un acto cognoscitivo
complejo: se origina éste en el plano del organismo sensorial (percepción e
imaginación) y se desarrolla en la inmanencia perfecta ( concepción y juicio) . El progreso que se realiza en la evolución de este acto cognoscitivo aparece como un proceso de asimilación creciente, de interiorización creciente del
dato· inversamente la 'objetividad' es decreciente del dato a la imagen y
de la imagen a la idea, es decir, oposición decreciente del dato al sujeto que
se lo asimila para poseerlo mejor".1 En esta síntesis de experiencia y de pensamiento, cuya fisonomía ha sido descrita, mi interioridad objetiva -conciencia abierta a 1,m mundo corporal- opera inmanentemente, contribuyendo, no
obstante, a mi expansi6n o perfección. En mi actividad de sujeto cognoscente
empiezo por atender al objeto; mi memoria sen~ible conserva y vuelve a la
conciencia las representaciones imaginativas percibidas; con la ayuda de otras
representaciones imaginativas elementales construyo nuevas representaciones
imaginativas; mi memoria intelectual Buarda las ideas en la conciencia y las
suscita una vez más; mi inteligencia agrupa, clasifica y organiza los conceptos
empíricos y elabora conceptos construídos y definiciones; mi raciocinio asocia
diversos juicios y los ordena científicamente. Toda esta complejidad del acto
de conocer en nada mengua su unidad. Hasta aquí el acto de conocer como
se presenta en la estructura de la conciencia personal. Exrurunemos ahora la
posibilidad del conocimiento.
¿ Podemos tener certeza de algo? El dogmatismo da por supuesta la posibilidad de llegar al conocimiento cierto de la realidad. El escepticismo radical, en cambio, afirma que el conocimiento es imposible. El subjetivismo
y el relativismo, sin decir que no hay ninguna verdad. limitan la validez de
la verdad al sujeto que conoce y juzga o a un circulo cultural en un momento histórico. Para el pragmatismo lo verdadero es lo útil, lo que fomenta
la vida. Subjetivismo, relativismo y pragmatismo son, en el fondo, como algún epistemólogo lo ha advertido, escepticismo. Entre escepticismo y dogmatismo, posiciones extremas, cabe un justo medio: el realismo crítico. Hay
que pedir cuentas a la razón humana. Hay que desconfiar de todo conocimiento detenninado y no aceptar nada sin examen. Asentiremos a un ob1 FERNAND vA.N Snum&amp;ROBBN. Epistemologla, Bibliotera Hispánica de Filosofla.
.Editorial Gredos, p. 167.

17
B2

�jeto o enunciado sólo cuando se nos presente con una absoluta claridad. La
evidencia es el último criterio supremo y unive~al de certeza. Cuando nuestro entendimiento procede de acuerdo con los primeros principios, reduciendo
un enunciado a un principio fundamental, podemos tener la evidencia como
criterio de certeza. "Toda la certeza de la ciencia -observa Santo Tomásderiva de la certeza de los principios. Sólo cuando podemos reducir las conclusiones a los primeros principios, podemos tener certeza de ellas". 2 No se
pregunte ahora por la prueba de estos primeros principios -el de identidad,
el de contradicción, el de tercero excluído y el de razón suficiente, cuyo estudio corresponde a la ontología y a la lógica- porque su propia evidencia
y su carácter de principios inderivables los dispensan de toda prueba. Fuera
de estos primeros principios, necesitamos justificarlo todo. Antes de que la
reflexión justifique plenamente las certezas naturales, no pueden admitirse
como filosóficas.
Mientras que el dogmatismo ignora el problema del conocimiento, al dar
por supuesta la posibilidad de conocer, el escepticismo cae en la contradicción
y en el absurdo. La existencia de la duda evidencia, por lo menos, que no
hay duda sobre la e.xistencia del sujeto dubitativo. ''Si dubitas, existís". Al
aceptar la duda, el escéptico admite, implícitamente, el principio de con~
dicción y la veracidad de us facultades. Por lo demás, es imposible, al teorizarJ eludir la afirmación o la negación. El escéptico vive en una pennanente
contradicción práctica entre sus principios y todos los actos de su vida de
relación.
Una vez establecida la posibilidad del conocimiento verdadero, conviene
dilucidar cuál es el punto de partida de la teoría del conocimiento. ¿ Idealismo o realismo? Es preciso decidir.

3.

¿loEALISMO O REALISMO?

- El punto de partida de. la teorfa del conocimientoEl punto de partida de la epistemoiogía no puede ser un pensamiento que
se piensa a sí mismo, en radical soledad, como el "Cógito" cartesiano. EL
pensamiento real conoce objetos y se conoce conociendo. Midiéndose sobre
el sr.r y conociéndose conforme a lo que es, el pensamiento reflexiona crític.amente. Hay que partir del pensamiento que piensa las cosas y se piensa a sí
mismo al pensar las cosas, y no de un "C6gito" de tipo idealista. Me conozco
como cognoscente, como cognoscente de objetos. La teoría del conocimien• SANTO

18

ToMÁs. Da Veritate , Q. 11 , a l , ad 13.

to, al tomar como punto de partida la reflexión sobre el conocimiento real
-"acto de conocer que conocemos"-, está en posibilidad de fundar su legitimidad y de examinar el origen, el alcance, los modos y el valor del conocimiento.

¿ Existen las cosas que me rodean? ¿ Existe el mundo exterior? ¿ No podría
ser el conjunto de mi experiencia un error y una ilusión de mis sentidos? ¿Estaremos soñando un sueño coherente?
Si el objeto primero y directo del pensamiento no es la idea o la imagen,
sino una cosa real independiente del sujeto cognoscente, el llamado problema
del mundo exterior es un pseudo-problema. La hipótesis de un mundo exterior ilusorio, efecto de una "verdadera alucinación" se destruye fácilmente
al considerar que en un mundo en el cual la alucinación o el sueño coherente fuesen el estado normal, no se podría hablar ni de alucinación ni de
sueño coherente. La alucinación y el sueño tienen sentido s6lo en función de
la realidad y de la vigilia. Las representaciones en los sueños y en la locura
s61o se explican por la reproducción de antiguas percepciones de objetos exteriores reales. No hay que confundir, desde luego, una conciencia imaginante con una conciencia perceptiva; pero no hay que desconocer, tampoco,
que la primera no se daría sin la segunda.
Mi ser -esto lo ha visto muy bien Heidegger- se da en el mundo. Resulta imposible separar mi existencia de la existencia del mundo. La experiencia, cualquiera que sea, no puede reducirse a la pura subjetividad. Hasta los
sueños dependen de experiencias anteriores. Si en los sueños pudiésemos reflexionar sobre los sueños suprimiríamos los mismos sueños. En cambio, la
conciencia refleja -observa Régis Jolivet- confirma la percepción. Conciencia perceptiva y conciencia onfrica son, pues, radicalmente diferentes.
Síguese de todo esto, que si el universo no fuera más que un sueño coherente, este sueño vendría a ser tan "real" que la idea misma de sueño nos
sería totalmente extraña. La Jiip6tcs:is de una experiencia que se redujera

toda ella a un sueño coherente suprimiría hasta la posibilidad del idealismo.ª
¿ Cómo concebir la propia idea de sueño -se le podría haber preguntado a
Descartes- en un universo de sueño? Partiendo del hecho de mi ser-en-e/mundo no puedo dudar de la existencia del mundo sin dudar de mi propia
existencia. Pero, ¿ acaso es po ible, sensatamente, dudar de la propia existencia? El ego puro de Husserl es una simple abstracción que no se hubiera
dado, en la cabeza de Husserl, de no implicar, su conciencia, la realidad existencial de las cosas y del mundo. Un pensamiento sin mundo, sin cosas, sería
un pensamiento vacío incapaz de idear un ego puro.
' llio1s Jouvu. Metafísica, Ediciones Carlos Lohlé, p. 67.

19

�¿ C6mo fingir que el mundo exterior no existe si antes no se conoce de
'
'
algún modo, la oposición entre lo ilusorio y lo real? En la misma duda del
idealista está dada la existencia. Su duda se revela como una determinación
del ser. De lo contrario, siendo el mismo ser duda, no habría ya ser de la
duda, es decir, que no habría ya duda. El ser, anterior a la duda, es Jo
primero.
Partiendo de la evidencia -primera y absoluta- del ser, podemos pregtmtamos, eso sí, en qué medida nuestro pensamiento concuerda con el ser
y cuáles son los fundamentos de la certeza. ¿ Qué relación tienen nuestros
conceptos y nuestros juicios con nuestra inteligencia y con las cosas mismas
que expresan? Si vamos a juzgar nuestra facultad de conocer, es preciso,
ante todo, suponer el previo ejercicio del conocer. ¿Cómo realizar, de otra
manera, una reflexión crítica? La inteligencia puede volver sobre su acto,
sobre sus operaciones. Consecuencia de este retomo de la inteligencia, es
un nuevo concepto. El acto segundo de la reflexión crítica supone el conocimiento de que la inteligencia tiene como natural finalidad, la de conformarse
con lo que es. Y supone, también, el acto de juzgar y la existencia de los
objetos.
La duda crítica no puede ser universal. De serlo, no sería una duda real.
Ya hemos visto que la duda opera sobre la base de las evidencias inmediatas
y apodícticas. Tratar de someter estas evidencias a la duda real es imposible
por contradictorio. Se les ha preguntado a los idealistas que "si la evidencia
no sirve antes de la duda, ¿ cómo servirá durante ella o después?"
Desde luego, la inteligencia comete muchos errores. De ahí la necesidad
de verificar una critica de los procedimientos del conocer humano. Se puede
o no se puede ser fiel a las exigencias objetivas del ser. Pero en todo caso
es evidente la presencia del ser en la reflexión intelectiva. Si el ser mide
a la inteligencia, la inteligencia tiene un valor ontológico.
La insoslayable opción del realismo contra el idealismo, se impone a cualquiera que se haya planteado el problema del conocimiento. Gilson lo ha
~resado con toda energía: "O bien se toma como punto de partida el ser,
incluyendo en él el pensamiento: ab csse ad nosse valet consequentiaJ o bien
se toma como base el pensamiento, incluyendo en él al ser: ab nosse ad esse
valet consequentia".' Nosotros hemos optado, como ya se habrá advertido,
por el primer camino. Al partir del pensamiento real que conoce objetos y
se conoce conociendo, hemos partido, en realidad, del ser que mide a la inteligencia. El conocer, hemos dicho, es una modalidad del ser. Modalidad que
consiste en la aprehensión por parte de nuestro entendimiento, de algo real.
4 GlLSON. El Realismo M tt&amp;dico, Edicione$ Rialp, S. A.,
srgunda. cdici6n, Madrid 1952, p. 138.

20

Lo real se da también en el entendimiento, pero oo se da por el entendimiento. Dependemos de lo real. Tenemos la certeza de que antes de la verdad sobre los objetos existen los verdaderos objetos; antes de la adecuación
del juicio y de la realidad, se da la adecuación vivida del entendimiento con
la realidad. A cada esfera de lo real le debe corresponder un especial conocimiento de lo real. El método se deduce del tipo de realidad que se examine,
y no la realidad del método, puesto que el ser es la condición del conocer.

4.

ÜRTCEN Y ESENCIA DEL CONOCJ UENTO

¿ De cuáles fuentes proviene el conocimiento? ¿ Se apoya en la experiencia?
¿Es acaso la raz6n la fuente principal del conocimiento humano? ¿O tal vez
ambos factores tienen parte en la producci6n del conocimiento?
El racionalismo ve en la razón la fuente principal del conocimiento, la
causa de que sea lógicamente necesario y universalmente válido. Los juicios
empíricos carecen de necesidad lógica y de validez universal. De principios
formales, al margen de la experiencia, se intenta deducir proposiciones ya no
simplemente formales, sino materiales.
EJ empirismo afirma que la experiencia constituye la única fuente del conocimiento. No hay ningún "a priori" de la raz6n; el entendimiento es una
"tabula rasa", un papel en blanco. Todo se origina en la e:-.-periencia externa (sensación) y en la experiencia interna (reflexión). Nada agrega el
pensamiento. Su labor se limita a unir unos con otros los datos empíricos.
Estamos encerrados dentro de la cárcel de la experiencia sin poder llegar al
mundo de lo suprasensible.
Cualquier intento de reducir el conocimiento humano a la experiencia o
a la razón imposibilita la aprehensión del ser. El empirismo nos priva de la
penetración de la realidad en su esencia y nos convierte eo cuasi-animales.
El racionalismo nos priva del único contacto intuitivo con las cosas y nos
deja sumergidos en el dogmatismo. ¿Por qué no integrar, entonces, la experiencia y el entendimiento, para aprehender el ser real existente? La unidad compuesta del conocimiento humano se funda, en último término en la
dui-unidad del hombre: espíritu y materia. Ni angelismo ni empirism; infrahumano. El intelectualismo apoya en la realidad extra-mental toda la acúvidad cognoscitiva. Por otra parte, sabe que nuestra inteligencia es capaz
de. captar la realidad. Lo que primero aprehende nuestra inteligencia -el
primum cognitum- es la esencia de las cosas que nos rodean, el ser del
mund~, extra-mental. El progreso intelectivo es paulatino. Se comienza por
la noeton de ser o cosa y poco a poco se va enriqueciendo, en coroprehensi6n,

21

�la primigenia noción. La experiencia sensitiva e.xterior e interior constituye
el punto de partida de todo auténtico conocimiento humano. Sin esta experiencia, sin este contacto inmediato con la realidad, quedaríamos encerrados
en la inmanencia del yo. Pero la e,.-periencia aprehende las cosas circundantes y la propia intimidad, de un modo concreto, intuitivo, ciego. No se
descubre ni la substancia ni los accidentes como tales. La experiencia resulta
insuficiente para penetrar y descifrar la realidad en su esencia oculta. El
ser, formalmente, es siempre inmaterial e imperceptible. ¿ Cómo podrían los
sentidos captar lo inmaterial y lo imperceptible? Es necesario, en consecuencia, el concurso de una facultad espiritual para aprehender el ser. Esta exigencia está confirmada por la presencia, en nosotros, de la actividad intelectual. Por la inteligencia y sólo por ella, enriquecemos las notas más genéricas de la aprehensión inicial. El ser real, visto desde la esencia, se de materializa y se toma universal, a costa, es cierto, de perder sus notas individuantes existenciales. La inmaterialidad constituye, pues, el conocimiento. Conocemos, es decir, captamos una realidad distinta de la propia y la captamos
en cuanto otra, porque nuestra eminencia sobre la materia es patente.
Del factor empírico se deriva el factor racional. Los conceptos se derivan
de la experiencia; no la e."&lt;Periencia de los conceptos. Y esto sucede así
-hipótesis metafísica- porque la realidad presenta una estructura racional. La realidad, al ser conocida, no sufre modificación alguna. El sujeto que
conoce, en cambio, produce una nueva realidad: el objeto formal o inteligible. Gracias a este objeto formal o inteligible la cosa se hace presente al
sujeto cognoscente. Los diversos grados del conocimiento dependen de los
diversos grados de la perfección del ser. Un ser es tanto más perfecto cuanto
más acto y menos potencia (no-ser todavía) sea. A mayor liberación de Ja
materia, mayor cognoscibilidad. Esta ley se desprende de la esencia misma
del conocimiento. Si conocer es captar inmaterialmente la forma de un objeto, resulta claro que aumente la cognoscibilidad a medida que disminuya la
materialidad, esto es, a medida que se perleccione el ser liberándose del noser o potencia.
Si atendemos a los datos que nos suministra el análisis de nuestra conciencia. constataremos el afán de poseer por el conocimiento toda la rea~
lidad. Y poseerla tal como es en sí misma, objetivamente, ilimitadamente...
Para lograr este ideal, en la medida de lo pooble, afirmamos el ser desde
los wnbrales de la propia conciencia. Esta afirmación se presenta como
absolutamente verdadera y evidente. Pero la explicación del conocimiento inmediato tiene que efectuarse mediante los procesos -que la lógica estudiade la razón discursiva. Por lo pronto nos interesa destacar esa actividad inmanente, por la que nos perleccionamos a nosotros mismos, en virtud de la

consciente posesión de la realidad interior y exterior. Lo real t,iene, sobre el
pensamiento mi~mo, una indiscutible primacía. Partimos del ~echo de que
alguna cosa existe, que este hecho significativo me es conocido des?e que
consentí al ser. En consecuencia, ''lo mal es la norma suprema de m1 conocimiento y el último fundamento de su \·alor" (van Steenbergh':11). ~i conocimiento no se nutre de sí mismo, sino de lo real. Somos tnbutanos de
hechos, de datos, de experiencias; aunque nuestro pensamiento trascien~a
la sensación al intuir el ser y los primeros principios y al juzgar y al rac10cinar. La experiencia del mundo y la exp ricncia de mis propias vivencias
se dan en mi conciencia como dos elementos característicos. No soy, como
sujeto cognosccnte1 ni experiencia pura ni pensamiento pw-o; soy una síntesis de experiencia y de pensamiento a partir de lo real.
No basta apuntar el origen y detenn.inar la esencia del conocimiento. Es
menester buscar las bases de una sólida criteriología. Tan importante resulta
esta parte de lo teoría del conocimiento, que al~os aut,ores han ~re~endi?o
reducir --erróneamente por cierto- toda la ep1stemologia a la cntenologta.
Considero que el presente capítulo basta para mostrar, claramente, cómo la
teoría del conocimiento excede, en su temática y en su problemática, a la
cri teriología.

5.

CRITERIOLOOÍA

Cuando sin vacilación prestamos nuestro asentimiento a una verdad, fundándonos en una evidencia objetiva, estamos en el caso de la certeza.. No se
trata de una simple opinión que presta su asentimiento, con cierto temor de
errar, a uno de los extremos en pugna. En la opinión, la mente duda, no
sabe a qué atenerse, pero se decide por lo que estima como más probable.
El problema reside en descubrir una norma mental que nos shva de base
para juzgar.
¿ Existe algún criterio universal y (ti timo de verdad? ¿ Cuál podría ser la
garant'ta indubitable y fundamental de toda verdad y toda certeza? Adviértase
que nuestras preguntas están formuladas desde el ámbito filos6fico 1 exclusivamente, sin aludir al criterio basado en la Revelación divina, que se manifiesta en la fe sobrenatural. Por de pronto, habrá que distinguir el criterio
"extrínseco" a la verdad del criterio "intrínseco" a la misma. Hay quienes
ven en la "autoridad" o en la "utilidad" el fundamento definitivo de la
verdad. No parecen advertir, los partidarios de la "autoridad" como criterio
extrínseco a la verdad, que están suponiendo, inevitablemente, otras certezas.
Si Dios o el hombre sirven de apoyo al criterio de autoridad, es menester

�demostrar, previamente, que esos seres existen, que son capaces de revelar
algo apreciable, que son veraces y que realmente han testimoniado la verdad.
Para elucidar todas estas cuestiones previas, no podemos recurrir, evidentemente, a la Autoridad. En consecuencia, la autoridad tiene que ser apoyada
en un criterio de certeza último y definitivo. Por su parte, los pragmatistas,
o partidarios de la utilidad como criterio de verdad y de certeza, confunden
el criterio último de todas las verdad~.s con "un medio manifestativo de una
conveniencia medida por la circunstancia y la ocasión". ¿ Cómo podemos
saber con certeza cuándo algo es útil o nocivo para la vida? "Si un partidario del pragmatismo es calumniado de haber dicho que la verdad no es la
utilidad, no podrá limitarse a responder -apunta, en tono polémico, Antonio
Millán Puelles-- que no es útil que él haya dicho eso; tendrá que asegurar
que no es verdad que lo haya dicho; porque, de lo contrario, no habrá mani~
festado claramente si de hecho lo dijo o no lo dijo". 5 Los pragmatistas están
suponiendo, sin decirlo, una concepción del hombre -naturaleza, exigencias
y fines--, de la vida humana y de los valores absolutos. Usan el éxito de
la acción como criterio de verdad, sin advertir que un criterio empírico, parcial y frecuentemente ilusorio, no puede erigirse en criterio universal y último
de certeza. No advierten, tampoco, que la utilidad descansa en la realidad.
Dicho de otro modo: una cosa no es verdadera porque es útil, sino que es
útil porque es verdadera.
En la patencia misma del objeto conocido, reside la e.videncia del conocimiento. Evidencia objetiva que constituye el último fundamento de toda
verdad cierta. Abiertos ante la presencia del ser, recibimos intencional"Dente
los objetos conocidos. Y los recibimos con perfecta visibilidad intelectual.
Entre el juicio que formamos y la cosa que juzgamos se da una indubitable
adecuación. Indubitable no por el estado de tranquilidad psíquica o simple
ausencia del temor de errar, sino porque la verdad del juicio contradictorio
es metafísicamente imposible. Cuando el motivo metafísico fundante no puede compaginarse, en ninguna hipótesis, con el error, surge en nosotros la
certeza metafísica. La certeza física, basada en la constancia de las leyes
naturales, y la certeza moral, basada en las leyes que rigen los actos humanos, en la experiencia o en la historia, no son absolutas pero están muy
lejos de ser absurdas. La firme adhesión de nuestra mente al enunciado puede
ser inmediata, si proviene de la simple inspección de los términos del enunciado (por ejemplo, el todo es mayor que la parte); o mediata, si requiere
de la observación (por ejemplo, los animales necesitan del oxígeno para
vivir) o del raciocinio (por ejemplo, Australia está en Oceanía, Melbourne
' ANTONIO Mn.LÁN PtraLLES.

t. 11, p. 197.

24

está en Australia, luego Melborune está en Oceanía). Aunque la claridad y
la fuerza de convicción, que integran la noción de evidencia, sean diversas
en el conocimiento intuitivo -aprehensión inmediata- y en el conocimiento discursivo -aprehensión mediata- no podemos restringir dicha n~
ción a cualquiera de sus tipos. Y la evidencia engendra la certeza, es decir, la decidida y firme adhesión de nuestra mente, sin temor de errar,
al juicio lógico. Esta plenitud de asentimiento psicológico al juicio lógico,
es "certeza de la verdad", pero certeza que implica la respectiva presencia
del objeto. "Así como es comprensible de suyo que donde no haya nada,
no hay nada que ver -expresa Edmundo Husserl-, no menos comprensible
es que donde no hay ninguna verdad, tampoco puede hal:&gt;er ninguna intelección de la verdad o, con otras palabras, ninguna evidencia". 6 Es imposible
apoyar un conocimiento de objetos extra-mentales sobre la base de una garantía inmanente, subjetiva. El mismo Husserl, por más que se aproxime al
criterio intrínseco objetivo del realismo, no distingue claramente la propiedad
por la cual lo verdadero determina en el sujeto cognoscente esa vivencia de
la verdad.
Los primeros principios constituyen, en el orden lógico, el fundamento racional en que descansan las verdades. Precisamente por ser auténticos primeros principios, no es posible reducirlos a dos fundamentales -el de identidad y el de razón suficiente, como lo quiso Leibnitz- o a uno solo -el de
contradicción- como lo pretenden otros autores. Leyes a un tiempo del
pensamiento y del ser, los primeros principios son necesarios, universales,
evidentes. Bastaría el examen de nuestro propio yo para reconocer la realidad
de las primeras nociones (sustancia, causa, finalidad) y de los primeros principios (identidad, contradicción, tercero excluído, razón suficiente). Por razones metódicas, reservamos para el estudio de la estructura y sentido de la
lógica, el examen de los primeros principios.
El error es un desacuerdo mental con la realidad. No se trata de ignorancia, ni de verdad incompleta, sino de disconformidad entre el entendimiento y la cosa. Disconformidad que puede provenir: a) De la dificultad de
muchos objetos para ser comprendidos; b) De la falta de una atención sostenida y de un estudio concienzudo; e) De la voluntad, estimulada por sentimientos o conveniencias, que mueve al entendimiento a dar su asentimiento a un juicio, sin suficientes motivos racionales; d) De las pasiones -orgullo, sensualidad, pereza, ambición, avaricia- que obnubilan la inteligencia y nos conducen a una adhesión precipitada en función de ellas; e) De
los prejuicios -comunes a la especie, individuales, sociales, sectarios- que
aceptamos sin discernimiento y que falsean nuestro criterio de apreciación.

Fundamentos de Filosoffo, Ediciones Rialp, S. A.,
• EoM UNI&gt;O

H us sERL. lnvestigaciqnes 16gicas, t. I, p. 197.

25

�Aunque por causas accidentales caigamos en el error, nuestras facultades
cognoscitivas están avocadas a la verdad. ¿ Resulta acaso comprensible que
nuestras facultades nos desvíen del objeto al cual por naturaleza deben tender? ¿No impera en el universo la finalidad, el orden, la armonia? ¿Por qué
nuestras facultades cognoscitivas habrían de ser la excepción? El entendimiento está ordenado, constitutivamente, a la conformidad con el ser que
le mide. Trátase de un hecho, antes que de una teoria. De un hecho que
no necesita demostraci6n porque descansa en certezas primarias absolutamente irreductibles. La duda misma, postulada por el criticismo, supone estas certezas: c.,;stencía del sujeto, primeros principios, posibilidad del conocimiento. Hasta aquí las principales directrices de la critcriología. Conviene
ahora, para terminar el estudio epistemológico, destacar el sentido y la finalidad del conocimiento.

con la vida humana. Nuestro conocer está al servicio de nuestra existencia
personal. Más allá del dominio de lo meramente animal -sensaciones e instintos- buscamos la felicidad en un estadio espiritual superior. Y la buscamos conscientemente, con la mayor plenitud posible. o podemos ni queremos limitamos a vivir en este universo, sin meditar, al mismo tiempo sobre él y sobre nuestro puesto y de tino en el cosmos. El conocimiento, que
descubre cosas y valores, es una necesidad íntima para toda pcr.;ona humana.
El hecho de que nos encontremos en el mundo no significa que nuestro
e.xislir funde al mundo. Porque existimos mundanalmente, comprendemos
nuestras posibilidades de ser-en-el-mundo. Estar-ya-en-el-mundo quiere decir
encontrar el ser del mundo, no forjarlo. Y significa, también , la e,..;stencia
del yo y del no-yo. El ser tiene mayor extensión que el conocer. Tomamos,
en cierto modo, el ser de las cosas, respetando su entidad. La posesión inicial del conocer una cosa nos conduce a las relaciones que guarda con las
restantes y al sentido de la totalidad. Sin el sentido de esa totalidad seríamos meros náufragos en el océano de las cosas.

miento de los entes no sea cabal y exhaustivo. Basta, para la vida, un conocimiento inadecuado y abstractivo de la totalidad. Nuestras decisiones reposarán siempre sobre un conocimiento adquirido, mu table, temporal. Pero
un conocimiento que no es mero fenómeno de la conciencia, sino una relación trascendente entre un sujeto y un objeto. Un sujeto que se representa
al objeto y un objeto que existe independientemente, echado ante, dado,
ofrecido a un su jeto cognoscente. Más allá de lo comprendido en el conocimiento, de lo "obyectado'\ queda un residuo incognoscible, transobjetivo
como Je llama Hartmann. El límite de cognoscibilidad no desaparecerá nunca, aunque se pueda alejar indefinidamente. Ya Goethe había advertido con
precisión y agudeza, que "Todo lo que está en el sujeto, está en el objeto,
pero éste es algo más. Todo lo que está en el objeto, está en el sujeto, que
también es algo más". 7 La descripción fenomenol6gica del conocimiento nos
mostró que el sujeto, al captar un objeto, rebasa los límites de su interioridad subjetiva. ¿ Cuál es el fin que perseguimos al conocer? La meta última
está puesta en nuestra salvaci6n y en nuestra plenitud. En nuestro deseo
de saber andamos en pos de un ideal de unidad y de permanencia que nos
salve de la disprrsión y de la fugacidad. A partir de los conocimientos fundamentales, nos enriquecemos progre$.ivamente con una sucesión de 11dcscubrimientos''. Y cstr enriquecimiento satisface, al menos en parte, nuestro
afán de plenitud subsistencia!. Sabemos que para llegar a la plenitud anhelada necesitamos poseer el ser, lo má~ adecuadamente posible. Posesión del
ser, no tanto para satisfacer nuestra curiosidad, cuanto para decidir nuestro comportamiento ante los objetos conocidos. Discernir las cosas, reconocerlas, gozarlas, rechazarlas y valorarlas es finalidad práctica o vital del conocimiento corpóreo. Reducir la dispersi6n de la e.,rperiencia al orden universal es finalidad propia de la inteligencia. Nuestro anhelo de unidad del
ser se cumple por vía cognoscitiva. Pero esta finalidad "teórica" o "especulativa", mera contemplación desinteresada de lo real, se inserta en el dinamismo integral de] sujeto que se afana por realizarse en plenitud. Cabe decir, en este sentido, que e1 conocimiento es un instrumento de salvación y
de perfección integral del sujeto cognoscente.
Vasconcelos subrayó, con toda energía, que "conocemos con todo el ser,
coordinadamente, orgánicamente".8 Se percató, claramente, de que el conocimiento no es completo si no toma en cuenta: la verdad, el fin de la
verdad y la ventura del fin. Aunque no resulte convincente su "a priori or-

El conocer no es tan sólo una dilatación del sujeto -el cognoscente convertido, por modo intencional, en lo conocido- sino una toma de posición
que supera la incertidumbre primigenia. La inter-relación de los seres nos
lleva a un conocimiento de los entes todos. No importa que nuestro conocí-

' GonHE. Maximen und Refluionem, No. 1084, en Goethcs Werkc, hcrausg. voa
Karl Keinemann, Bibliographischen Institut in Leipzig, t. 24, p. 286.
• VASCONCELOS. Lógica Orgánica, Edición de El Colegio Nacional, México 1945,
p. 4.

6.

SENTIDO Y FJN DF.L CONOCIMTENTO

-¿ Qué es el conoGimientq?-

El conocimiento no es una actividad superflua, ajena al mundo, inconexa

26

27

�gánico" como instrumento del conocer y su rechazo de la abstracción, es
preciso admitir su certera teoría del conocimiento como coordinación de
conjuntos. El conjunto de lo físico, el conjunto d-! lo orgánico y el conjunto de lo espiritual son indispensables a la integración de mi personalidad. La
escala de los conjuntos l'_,istenciales la reconstruye mi conciencia que se dirige hacia su fin. Los elementos heterogéneos que nos llegan por los sentidos
y por la inteligencia tienen que ser coordinados. "El pensamiento coordina,
emparentando los movimientos, buscando en ellos la armonía y la meta de la
acción combinada que persigue el conjunto. Y en cada conjunto se revela
un existir renovado, que deja intacta la individualidad de cada una de las
partes y éstas, por concurrencia, engendran todos parciales que las superan
y les dan finalidad''. 8 Por otros caminos, también nosotros aspiramos a la
armonía de un saber total. Como Vasconcelos, también nosotros desearíamos descubrir la colocación y la función de las partes dentro del uni-uerso.
Pero mientras nuestro querido e inolvidable maestro profesó un decidido
anti-intelectualismo, que le impidió llevar a un cabal desarrollo sus valiosas
intuiciones, nosotros hrmos forjado nuestra filosofía como propedéutica de
sa/uaci6n, y nuestro intcgralismo metafísico antroposófico, dentro de un in.
telectualisrno realista metódico. Acaso sea éste el mejor testimonio de discípulos que le podemos ofrecer al maestro. "Cuando yo escribo un libro -decía Gentilc-- y mis alumnos lo aprenden de memoria y Jo repiten, esos no
son discípulos míos; pero cuando uno lee un libro mío y porque lo lee piensa con su cabeza, ése sí es un cliscípulo mío y yo soy su maestro, porque he
hecho nacer un nuevo filósofo". Mi obra es un ensayo de "pensar con mi
cabeza", en diálogo con mis maestros. De pensar la realidad con su concreta y verdadera integridad.

• VASCONO!LO$,

28

Todolog/a, Ediciones Botas, México 1952, p.

◄H

EN TORNO A SARTRE Y EL PROBLEMA DE LA HISTORIA
Prof.

GoNZALO liERNÁNOEZ DE

ALBA

Univcnidad de Nuevo Le6n

UNo DE LOS PUNTOS CLAVE de la crítica que se ha dirigido a la obra filos6fica de Jean-Paul Sartre y que ha producido enconadas polémicas, es aquel
que tacha al pensamiento de este autor de_ s~: franca y decididamente ahistórico. Se ve en él la negación de toda poS1b1lidad de romper los marcos del
presente y, por ende, de enfrentarse al pasado como tal. Cá~ca que no. deja de tener importancia, puesto que nos presenta ª. la f~osofta que sosl.!~n;
como fundamental postulado "la primacía de la existencia sobre la esencia
dejando de lado, por voluntad personal ya que n~ ~r necesidad metódica
o de coherencia lógica, toda una amplia gama de posib1bdades para obtener un
más completo acercamiento, una mayor comprensión, para llega~ a u~a mejor realización y visión de la existencia como ta] y de nu~~a ex1stenc1a personal y concreta, para facilitar el cumplimiento de los ,lúmtes que des?e la
publicación de su primera obra, Bosquejo de una Tcona de las Emociones,
se trazara este fccundo y discutido pensador francés. No es nucs~~ des~o ~]
adentramos en los atractivos pero peligrosos vericuetos de la cnuca filo~fica, ni el s"gufr o compendiar las discu iones q~e. ~orno sc~uela . h~ surgido en torno de ella sino el tratar de ver La pos1b1lidad o 1D1posibil1dad de
una fundamentació; tratando de quedamos en lo posible dentro de los límites del pcnsamien~ de Sartre, de algo así como una ''historia existenci~l"
o de una comprensión de la trayectoria y proyección en el pasado del sujeto por excelencia de esta posición ideológica: el hombre. En _mor de b~evedad nos contentaremos con esbozar lo más rápidamente posible las pnncipales características y notas de algunas de sus tesis, especialm~nte de aquellas que consideramos como más adecuadas para el acercanuento y comprensión del tema que nos hemos propuesto.
.
"Estoy condenado, escribe Sartre en su primera obra fundamental,
existir para siempre más allá de mi esencia, más allá de las causas y mol.Jvos de

.ª

29

�mis actos: estoy condenado a ser libre. Esto significa que no se pueden encontrar otros límites de mi libertad que la libertad misma·J oJ si se prefiereJ
que no somos libres de dejar de ser libres".i Según esto la libertad se nos
aparece como una constante y permanente posibilidad de ruptura, de anonadamiento y no de suspensión o "epogé", del mundo Mostrándosenos como la estructura misma de la existencia. No es, no implica, ni tiene en cuenta algo asi como un capricho momentáneo o un deseo inmediato que se
pierde en y por su inmediatez. Muy por el contrario sus raíces se hunden en
Jo más íntimo de la existencia. "Un &lt;'-xistentc que como conciencia, está necesariamente separado de todos los demás, ya que están en rclaci6n con él
sólo en la medida que son para él, un existente que decide de su pasado, bajo forma de tradición y de futuro a la vez, en lugar de dejarle pura y simplemente determinar su presente, un existente que se hace anunciar por algo que le es ajeno, o sea, por un fin que él no es y que proyecta al otro
lado del mundo, he aquí lo que llamamos un existente libre".' Esta libertad
tif'ne que ver, se refiere y está en consonancia con el proyecto fundamental;
que comprende y encierra los actos y los deseos particulares. Y que constituye la última posibilidad de la existencia humana: la elección originaria. A
la elección del proyecto le es inherente la libertad originaria, la libertad incondicionada. No se implica en ningún momento e] dejar de lado, el no tener en cuenta, un margen de imprevisibilidad y contingencia que representa y en cierta manera constitu)·e el núcleo de las acciones particulares. Con
ellas y su contingencia, su estado de desaz6n, se introduce en el campo de
acción de los hombres la posibilidad de modificar, reestructurar y recrear,
ese proyecto inicial. "La angustia que cuando es revelada, manifiesta a nuestra conciencia nuestra libertad, testifica la modificabilidad perpetua de nuestro proyecto inicial". El hombre existente pues, se encuentra perpetuamente
posibilitado, mejor aún, amenazado, por la posibilidad esencial del rechazo o
anulación de su proyecto: por la posibilidad de dejar de ser y convertirse en
otro. "Por el solo hecho de que nuestra elección absoluta es frágil, escribe
Sartre, apoyando en ella nuestra libertad, ponemos a la vez su perpetua posibilidad de convertirse en un más acá atravesado por el más allá que yo
sería". 8
La libertad de que habla Sartre es la que permanece dentro de los límites
de la acción y facticidad del mundo, no la que pueda provenir de un quietismo absurdo o de un inhumano deseo de escape. Facticidad que, tal como
la acci6n, es indeterminada y surge de la libertad que la "pone" y entrega
: SARTR~. JEAN-PAUL,

Op. dt., p. 530.
' Op. cit., p. 543.

30

L'Etr~ et l~ Nlant, ed. Gallimard, 50 ed., Paris, 1957, p. 515.

al ser con la elección. Así el hombre se hace responsable no sólo de sí mismo
y de cuanto haga y decida hacer sino del mundo y de cuanto acontece en él.
Hechos y acontecimientos que dependen, toman su realidad, en última y primigenia instancia, de la libertad y consecuente elección originaria. Para
Sartre todo lo que le acontece al hombre es humano .. Lo inhumano no tiene lugar ni cabida en su pensamiento: ''Las más atroces situacione.c; de la
guerra, las peores torturas, no crean un estado de cosas inhumano: No e.~
te una situación inhumana; s6lo por miedo, por huida y recurso a situaciones mágicas, decidiré sobre lo que e.s inhumano, pero esta decisión es humana y cargaré con su total responsabilidad".• Tampoco existen para Sartre hechos accidentales, un acontecimiento social que en alguna manera logre afectar a un individuo, y no importa en qué o de qué manera, no le es
extraño, le pertenece y si quiere ser sincero debe hacerlo suyo. Como inclividuo concreto esta guerra me pertenece y "la merezco, en primer lugar,
porque podría sustraerme a ella con el suicidio y la deserción: estas posibilidades últimas son las que siempre deben estar ante nosotros cuando se
trata de afrontar una situación. Si no me he sustraído a ella, La he elegido...
m todo caso se trata de una• elección". 1
La estrnctura ontológica del proyecto puede y debe ser descubierta por
medio de y en el psicoanálisis existencial. El único instrumento útil según
nuestro autor para mostrarnos y demostrarnos cómo en el fin de todo acto
humano se encuentra una determinada elección libre y un determinado y
concreto deseo de un ser en-sí fáctico y objetivo. Tendiéndose hacia la meta
ideal de ser una conciencia que funde y fundamente su propio ser en-sí:
"Es este el ideal que se puede llamar Dios. Asi se puede decir que 1o que
más hace concebible al proyecto fundamental de la realidad humana, es el
hecho de que el hombre es el ser que proyecta ser Dios ... es lo que le anuncia y le define en su proyecto último y fundamental".ª Así el hombre se nos
presenta como poseyendo una ambición trascendental, es cierto, pero como
un deseo fallido. La síntesis del en-sí de las cosas del mundo con el para-sí
de la conciencia es la gran teleología l,acia la que tendemos los hombres sin
nunca poderla alcanzar. Este imposible tránsito del en-sí y el para-sí es al
que continua e incesantemente tiende la acción humana. Como claramente
se ve se hace indispensable en este nivel del pensamiento de Sartre el enfrentarse al análisis de una ética que complemente y dé fin a sus análisis ontológicos. 7 El Ser y la Nada apunta hacia una moralidad que debe total• Op. cit., p. 639.
1 Op. cit., pp. 639-640.
• Op. cit., p. 653.
' En lugar de esa rrflexión sobre la moral que anunciara en las últimas líneas del

31

�mente prescindir del llamado "espíritu de seriedad". De la tendencia a considerar a las cosas como ya provistas de un valor trascendente a la subjetividad humana. No es posible enfrentarse al hombre como al ser "para el
cual existen los valores" sin darse cuenta de que "todas las actividades humanas son equivalentes, puesto que todas tienden a sacrificar al hombre para hacer surgir la causa de sí -y todas por principio están destinadas a fracasar. Siendo así lo mismo emborracharse en soledad que guiar a los pueblos. Si una actividad es superior a la otra no es por causa de su motivo real,
sino por causa de la conciencia que posee su objetivo final; y, en este sentido, sucedería que el quietismo del borracho será superior a la vana agitación del conductor de los pueblos". 8
Como veíamos, el hombre posee un recurso altamente valioso en su vida:
el modificar, dirigir, su futuro, su porvenir. Introduciéndose en la vida de
los hombres y, en cierta manera, en la de las colectividades, Jo que se ha
venido llamando una "eterna moratoria". Puesto que la muerte, esa absoluta detención de la libertad, es el único camino que lleva al desprendimiento y posterior comprensión de la esencia humana, de la esencia de este hombre determinado y concreto, de la esenáa de uiia colectividad social con características semejantes. Y todo ello porque sólo, claramente nos dice Sartre, es posible juzgar a los muertos. Sólo frente a ellos podemos obtener una
especie de objetividad. Podríamos decir, en términos generales, que la historia es para Sartre, a lo menos a la altura del Ser y la Nada, una cirugía
mcrtuoria. Una actividad e.xperimental que debe estudiar al ser en-sí detenido y que enfáticamente se niega a hablar [de) lo que se encuentra abierto ante
un futuro, que estudia lo concreto y lo determinado. Interpreta al en-sí es
cierto, pero no lo hace de una manera definitiva, no pretende determinar su
sentido de una vez por todas, no quiere ni puede ser eternamente valedera.
Por tener como campo de acción lo social, y con él lo humano y su pasado,
se encuentra afectada por esa perpetua moratoria que la hace inminentemente imprevisible y, por tanto, .indeductible. El único momento que cobra
una real y definitiva importancia, tanto en la trayectoria común de los hombres como en la historia particular de cada uno de ellos, es el último. Es el
que decide por todos los demás. Con anterioridad a su cumplimiento es
completamente imposible el establecer un juicio completo y con pretensiones de validez. Ya que en este momento y por él se puede cambiar toda una
actitud, toda una concepción, toda una manera de ser y de obrar. "ContaSer :V la Nada Sartre nos ha dado en su Crítica de la Ro.z6n Diallctica un análisis de la
actividad concreta, de la praxis de los hombres.
1

32

Op. cit., pp. 721-722.

minándose" todo el conjunto de las acciones, de hechos y deseos que hicieron parte y constituyeron una vida.
Elegir vivir de una determinada manera, tener el valor de morir de acuerdo con la elección libre y personal es el gran dilema del hombre y de los
hombres. Del hombre con nombre y del hombre como colectividad. La muerte personal o la muerte social 9 entrega, por así decirlo, a ese hombre O sociedad a los demás. Los hace entrar en la historia, los entrega y enfrenta a
los otros, a los jueces. "¡ Fue sólo im desfallecimiento corporal!, dice uno ,
de los personajes de Huis-Clos explicando su muerte. Sólo que todo ha quedado para siempre en suspenso ... ¡ Garcln es un cobarde. He aquí lo que
han decidido mis compinches. De aquí a seis meses dirán "cobarde como
Gardn" ... éstos morirán pero detrás vendrán otros que volverán a tomar
la consigna: les he dejado mi vida entre sus manos ... Hacen r.l balance sin
ocuparse de mí y tienen raz6n, puesto que he muerto... He caído en el do-

minio público".1º
Los hombres, podemos concluir con Sartre, poseen frente a la historia, un
doble p~pel que corresponde a la doble actividad que deben desempeñar
en sus _vidas: son actores y jueces. Autor y actor de ]a historia, ya que son
sus acaones, deseos, elecciones libres y actuaciones de mala fe algunos de los
elementos más importantes y constitutivos de la evolución histórica. Juez cle
los demás y de la historia somos los hombres por ser los únicos que podemos sopesar, comprender, valorar y justipreciar la vida y las acciones hum3:°"as Y, con ellas y por ellas, desentrañar o adjudicar un sentido a la histona, S61o el hombre, considerado como elemento constitutivo de una socieda? Y como . individualidad, puede explicarse y explicamos el recóndito y
cambian~e _senado de la historia. E,.-pJicación que tiene como medio y fin
el somctumento a las perspectivas, actitudes y, por qué no valores humanos
d e una d. etermmada
·
época y sociedad. Sometimiento que 'produce y explica'
]a necesidad de una constante revisión calificativa y revalorativa del pasado humano en función de un presente concreto y determinado. Haciéndose~os patente,, d~ comp~ es~ tesis, la razón última de la existencia y necesidad de múltiples y vanadas 1.0terpretaciones del devenir histórico: nos hace comprender el porqué de una historia del Imperio Romano interpretad~ a la manera y según la época de un 'rtto Livio, o dentro de los lineamientos de una "Scienza Nuova", o de acuerdo con un Mornmsen o un
León Romo.
Las historias cambian porque el hombre que se enfrenta al análisis del
suceder histórico no es nunca el mismo. El hombre dota a la historia y a su
: ~ e~ posible hablar_ de la mu~rtc de una sociedad o de una cultura.
uu-Clos, ed. Galhrnard, Pam, 1947, p. 105. El .subrayado el nuestro.

33
H3

�visi6n de ella de un doble cambio, de una doble manifestación deJ acontecer:
el devenir propio ele la historia de las acciones libres que la constituyen, y
esas transformaciones producto del constante trastocar de valores y perspectivas que frente a los hechos históricos pueden tener _'f hacer suyas ho~hres de diferentes épocas y de diferentes culturas, o miembros de una DllSma sociedad pero en dh·ersos momentos de su evoluci6n º. &lt;'.Stand.o col~dos en diversas y opuestas clases sociales o manteniendo diferentes po!!.C10n vitales. 11 La historia se nos presenta, pues, como dotada de una doble
p rspcctiva:
el resultado de las acciones y ~ecisioncs de los hombres que
han pa! ado pero tal como la quieren o necesitan ver los hombres del presente, de no importa qué presente. Esta hi toria, producto del hom~re que
ha sido y del que es habla nos babia, de un hombre re~ q~e ha sido, de
alguien concreto, que e.xiste ' 1pero un existente no puede Justificar nunca la
xistencia de otro existcnte•·. 12 El tratar de justificar las acciones qu~ puedo cometer en mi presente por medio de las pasiones y acciones ufndas y
cometidas por otro hombres en otros presentes implica el caer, el cometer
una acció,i dr. mala /e. 11 i el hombre presente ni el pasado tienen o .pueden pedir una justificación. El hombre histórico es lo qu~ es. Es el conJ~~to
de su. obra.,, es el conjunto de sus accion , es la totahdad de sus _dcc1510nes efectivamente cumplidas. El hombre presente es un proyecto libre. ~l
hombre hist6rico
el rr.sultado del cumplimiento de sus proyectos de~dos. La historia es el análisis de los proyectos de los hombres que han sido
por los que son.

Si la historia es el descamado análisis de los pro ectos humanos, se nos
pre nta como no iendo otra cosa sino el resultad.o de las acciones de sus
miembros constitutivo . La historia 5"rÍa. lo que ciertos hombres han querido, con y en su vida, que íuera. Sería el conjunto, p ro no la suma, de
u Vale Ja pena citar un texto que aclara y ejemplifica esta atrevida _tesis: '.'~ada
uno juzga la historia según la profesión que ejerce. Formado por su acción cotidiana
sobre ta materia, el obrero ve c-n la sociedad el producto de. fue.rus reales _obrando
según leyes rigurosas... el burgu~s, por el contrario, ~ e! _antisemita en part1~ular. • •
se comportan frente a los hechos sociales como los pnnntlvos que do~ al ,1ento o
al sol de una almita. Intrigas, cábalas, trampas de uno, el valor y la virtud del otro:
eso es lo que determina el valor de ,u comercio, es
que dete_nni.na el desarrollo de
su mundo". Rt/luions Sur la Question Juivt, ed. Gallimard, Pans, 1954, p. 43.

l?

" La Nausl,, ed Gallimard Paris, 1938, p. 250.

.

u El sostener un punto de vista como &amp;te hace compr~ible el que _se ~esprcc1en Y
"rccunos de ma1A fe" a todas aquellas interpretaciones de la histona que prt•
U
amc:n alabar O denigrar alguna determinada actitud sociaJ o pohüca
••
tcndcn
en f uneº6n d e
un "espíritu nacional eterno" o de la pertenencia a un "grupo superior", para no citar
sino dos ejemplos bien conocidos.

las acciones )' pasiones de ciertas individualidades que, para Sartre son, por
sus conflictos internos, lo motores de 1a historia.u Los conflictos internos
adquieren l"ie poder de fungir como motores del desarrollo hist6rico y del
desenvolvimiento colectivo no s61o cuando se dan dentro de una detenninada personalidad, sino cuando se encuentran en el seno de un detenninado y
concreto grupo de individuos, de una familia, de una clase social. El que se
den en uno u otros no altera ni su labor efectiva, ni su constituci6n, ni,
mucho menos, la posibilidad de su desentrañamiento y estudio. El conocerlos y compr nderlos es uno de los m •s importantes factores para el conocimiento de la realidad hist6rica y, por tanto de la realidad del hombre. En
nuestra 'poca, se queja Sartre en su Cuestión de Método, la historia se hace sin conocerse, se la considera, por incomprensi6n o desconocimiento de
sus motores, como el resultado de una cadena de actos fortuitos sin Jey
' como'
como un ciego encadenarse de hechos.causa y acontecimientos-efecto,
el conglomerado y la suma de una serie de contingencias innumerables. Pero en nuestra época e.xiste una imperiosa necesidad de transformar ese fatalista punto de vista ya que el hombre más auténticamente actual, "el rev0lucionario, si quier obrar, no puede ni debe considerar a los hechos históricos como el resultado de contingencias sin ley... unas constantes, unas
series parciales, leyes de estructura dentro de formas sociales determinadas
be ahí Jo que necesita para poder prever. Si se le da más, todo se desvan~
en idea, ya que no preci a !tace, historia, sino leerla día a día· lo real se
'
convierte en sueño''. 111 -Pero si se le da menos, nos sentimos tentados de
agregar, lo real se convierte en pesadilla-. Se nos hace, pues, necesario el
conocimiento de unas leyes estructurales de la historia dentro de formas sociales detenninadas. Y e1Io s61o puede producirse por medio de un análisis
que parta de la explicitaci6n de los diversos motores que puedan darse y
encontrarse en la historia.

.

Dentro de esas ncc idades el conocimiento de las p rsonalidades, individuales o colectivas, 18 es de singular importancia ya que el análisis de sus
''conf!ictos internos" puede aclarar y hacer coO:prender en sus propios Jj_
neam1entos los motivos últimos de la historia, su porqué y su cómo. Además
". Cf. Q1mlion d, Mlthod,, en Critiqu, d1 14 Raison Dial1etiqu1, ed. Gallimard,
Pam, 1960. · pecialmentc p. 115.
11

Materialismo y Revoluci6n, trad. Bernardo Guill~n ed. Deucali6n Bueno, Aires

1954, p. 92.
11

'

'

'

Si es P_Osible hablar de una "personalidad colectiva". A pesar de la cxtrañe1.a
exprcn6n Y dr: su aparente contrasentido creemos que bien se puede empicar el

~

:~~in~..
de

·a que modernos estudios de la IL'lmada psicologfa de grupos muestran la
phcabihdad del concepto y 1u existencfa real. Por personalidad colectiva entendemos
la foeru de un determinado grupo social que produce en 1u seno lo conflict01 que

34

35

�es indispensable, al menos para artre, aunque no sea claramente explícito
en ello, el conocer a quienes hacen la historia para saber a qué atenerse en
el momento de actuar, de producirla y en los momentos sucesivos. Ideas
que nos parecen un tanto discutibles, ya que nos inclinamos a pensar que
para el conocimiento y develación del sentido de la historia es menester una
visión de conjunto y una perspectiva lo más amplia posible. La cercanía e
inmediatez a los sucesos humanos y sociales que se pretenden historiar impide tener esa perspectiva deseada; además la posible existencia de intereses
extrahist6ricos puede llegar, y con frecuencia lo hace, a deformar el panorama total de los acontecimientos. Además, como el mismo Sartre lo quiere, la historia es imprevisible e indeductible. Para poderla estudiar, para
poderla comprender y poder comprender a los hombres que la vivieron tiene
que semos dada de antemano. Podemos estudiar lo más ampliamente posible, desentrañar su porqué y su c6mo, de los acontecimientos acaecidos en
la Revolución Francesa, pero no así .. los de la Soviética. Podemos enfrentamos al estudio de la figura de Lenin, pero no a la de Castro Ruz. La Revolución Soviética continúa evolucionando y desarrollándose. La Francesa
está detenida, ya dio lo que podía y tenía que dar. Lenin ha muerto y lo
poseemos plenamente. Castro vive y desconocemos su desarrollo y futura
evolución. El enfrentarse a los hechos del presente inmediato con un método y una finalidad histórica, implicaría una tan gran fle.~bilidad de conceptos, una tan fuerte dosis de ixnprevisibilidad que se nos antoja incompatible
con el concepto de historia y que la convertirla, si se puede hablar en este
caso de historia en una mera "adivinanza", agradable y divertida sí, pero
que no es historia, ni ciencia ni nada semejante.
En la Crítica de la Razón Dialéctica insiste una vez más Sartre sobre la
importancia fundamental que tiene el desentrañar y comprender el "proyecto fundamental", pero dando ahora principal énfasis a su incorporaci6n y
estudio dentro de una historia, pero no sólo en la que pudiéramos llamar individual sino en la social; no en una historia ideal sino en la historia concreta de una determinada sociedad en permanente construcci6n, en una sociedad en la que impera el trabajo individual y las relaciones de producci6n
de todos sus miembros. S6lo en una. sociedad que posea estas notas pueden
claramente aparecer y ser comprendidas las determinaciones individuales,
las determinaciones reales de los hombres. Ya que el hombre con nombre,
este hombre singular de esta sociedad concreta, se define antes que nada
como un ser en situación. Es decir, que forma un tocio sintético con su situa-

ción biológica, económica, polítir~
cultural • S't
. , que no p ed
1 uac1on
-,
·l
se, separarse del hombre ya que ella lo i
l
u e alS arlidades. y a la que I hombre .
onna, o nutre y le da sus posibimversamente da un sentido al
ella y por ella. No queremos ,decir
es ob . ,
escogerse en
hombres no difieren entre sí q
' .
; 10' que Sartre pretenda que los
.
, ue su situación los henn
· 1
.
.
f1ca. Los hombres difieren
d'fi
ana, igua a e 1denuescogencia
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d
como . i iercn sus situaciones y en razón de la
que agan e su propia persona "Lo
ha
el~os no es una naturaleza, sino una condici6n
~ue. y de c?mún entre
m1tes y restricciones: la necesidad d
. d' es ~1r un ronJunto de li.
e monr e trabaJar pa
. . d
tir en un mundo habitado d
t
'
ra vivir, e exi.shacen que el mundo que cn::tramn
emano por otros hombres".11 Hechos que
.
os como dado que
nuestros pnmeros días de vida S&lt;'a un
d h" , .
nos entregan desde
sea cierto, y lo es a todas lu ,
mun . o istónco. Aunque este hecho
histo "d d .
, . ces, no nos obliga a definir al hombre
. . . ,
por su
1 1 ad de v1v1r
· · nc1 a , sino por su mtuna pos,'b"J"d
h1storicarn t 1
siciones y rupturas de su sociedad Así
. ..
en e as tranción a posteriori del hombre mo ~á d tl"J{e Ja posi_bilidad de una definisociedad hist, .
1
'
s . n o o como surgido en el seno de una
onca en a que ha nacido
formaciones sociales dete . da
y, a su vez, como n-sultado de transrmma
y concretas. R tri •
nes que sólo pueden ser vividas
P
es ccioncs y detenninacioen los casos anteriores no puedeen y
,un proyecto humano, que, tal como
•
en nmgun caso
d fi 'd
te y que, m tanto que pro ·ect
.
ser e m1 o conceptualmenlo menos de derecho Hac
o,
iempre compren ible, si no de hecho por
Sartre "a encontrar
e~ exp Clbta esta comprensión no conduce. nos dice
.
noc1oncs a stractas cu a
b'
'6
tu1rlo en el saber conceptu 1 .
'.
y com mac1 n pttdiera restiléc .
a . smo a producir en s' .
l
. .
neo que parte de los hechos dad
. .
t mismo e movun1ento dianificante. Esta comprensi6n
os recd_1b~dos y se eleva a la actividad sig.
.
que no se istmrue de l "
.
existencia inmediata
l f d
a ,.raxrs es a la vez la
• ,,
• · · Y e un amento del c
· ·
c1a _is Ese conocimiento . d"
d
.
onoc1m1cnto dr. la exi tenm m~cto e la existen e· a
su ' tado de una rf'flrxi6n sobre ella
f rl
I no es otra C05a que el reel darse de una ideo}na{
. · Q~tc- un amenta posihilita al o a~í como
rf
_,.,,a y una c1enc1a sociales dentro d 1
a, y en Jugar de primer orden I h' . .
e as que se encontra, a tstona. Pero una h' ~ •
.
ahora como el resultado la acción
d
is.or1a rnt"nrhda
mana total.
y
el proyecto personal Y de la praxis hu-

.º'

ias

Dentro de una filosofía-ideologia
• .
.
manera anterior J.. ~ •
• •
y una etenc1a sociales entendidas de la
....., mvesttgaCJones que se pued an ef ectuar en tomo .al proh

van a fungir como moto~s de la historia o de alguna manifestación social determinada.
Tal sería el caso de los Jacobinos en la Revoluci6n Francc,a, o de la burguesta nacionalista. en las guerras Latinoameñcanu de Independencia

36

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37

�ecto humano deben destacar por su importancia y principalisimo lugar; ya
~ue como veíamos el hombre es para Sartre, y siempre_ lo
sido, fund~~talmcnte un pro}ecto, su proyecto. El obrar y actuar md1v1dual _5?n los_ uruedios que poseemos para comprender "el secreto del acondic1onam1ento
cos m
, l
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¡
del individuo como tal y como miembro de una sociedad'. E scnt1 o Y va or
que pueda mostrar una conducta humana se logra co1:1~~ndcr, en su perspectiva general~ mediante las realizaciones de las pos1b~1dades o p~yecto,
que aclaran y hacen comprensible lo dado ~r c..xcelcncsa: la totalidad de
las acciones y actuaciones humanas en su conJunto y dentro de su panorama
social. El proyecto nos reenvía, pues, a la comprensión fundamental, fundaentadora y fundamentant de la realidad humana. Para ·nuestro autor, es: comprensión es iempre actual y nunca potencial, se _encuentra e.:'Presada
y dada en toda acción, en toda pra'&lt;is y, lo que es más rmportante, sm ten_er
en cuenta que sea individual o colectiva, que surja y apare-.tca en fonna sistemática O manüestándose en forma de encadenamientos d causa a efecto o

.rn:

n~

p

el.

Sartre sólo existe una entidad real y sólo existen unas r ac1onc-.s reales: ::io existen hombres y sus relaciones sociocconómicas. Así pues, el objeto central de la ideología existencial, y para decirlo con las palabras de Sar•
tre ''es el hombr singular en el campo social, en su clase o en medio de ~
jet~ colectivos y de otros hombres si~l~, es la indi~dualidad aliena~ mistificada, tal como lo han hecho la diV1S16n del trabaJo y la explotac16n, pe1 chanclo contra la alienaci6n por medio de instrumentos falseados Y, a
ro u
d d .,
pesar de todo, ganando pacientemente t~eno": 1' Im~licándos. y e u~1endo e que el soporte de los objetos colrctivos -1deolog1~, relaciones SOC1ale!,
instrumentos de trabajo, etc.-, debe buscarse en la acbvidad concreta de los
individuos: "no nt[!amos la realidad de estos objetos. pero pretendemos que
es parasitaria".!O Dejando a un lado ese carácter paras~tario, estos objetos deben formar parte del estudio del hombre por humanizarse y de.ben hacerse
artícipes de lo humano por intermedio de una multitud de relaciones ~uma!as. La historia real, la historia concreta, la historia q~e logra sistematlzar la
· humana sólo puede ser comprendida en la medida en que pueda reílepraxis
'
'd h' 6
jar la mediaci6n de unos hombres concretos, de unos hombres con VI a 1St •
rica real y asequible. 'o sólo la historia comprendida co~o el campo ~e. acción y de desarrollo de la lucha de clases, o como el estudio de los mov1mtentos e interrelaciones que puedan sucederse entre una base y una superesti:uctura social puede y debe ser entendida por la mediación de la acción de c1ertos homb~s, sino que para comprender lo más rectamente posible el desarroQuertion . .. , p. 105.
• Question . .. , p. 86.
11

38

llo, acción y efectividad de ciertos "instrumcnt0s ideológicos'' se presenta como indispensable el analizarlos en función d una mcdiaci6n real y concreta,
es decir, humana. 21

En esta. desafortunadamente demasiado br ·ve,

rposici6n d alguna de
las ideas de artre se nos ha hecho patente con alrruna claridad, puesto que
ha sido necesario leer entre renglones, la importancia y destacado lugar que
ocupa en su pensamiento la necesidad de fundamentar un enfoque existencial de la historia que proyecte, complemente y ejemplüique su posición filosófica. En esta que podemos llamar su concepción de la historia es de excepcional importancia centrar la atención en la acción de unos individuos concretos. En individuos que pueden ser vistos como los mediadores y catalizadores de la historia. Mediador sería el hombre capaz de modelar y señalar las
guías de acción que n un momento determinado y concreto debe o puede seguir su sociedad. Y puede hacerlo sin nec idad de recurrir a actitudes mágicas
o interpretaciones metafísicas puesto que, como todo hombre, puede modificar, dirigir su porvenir y con él el futuro de la sociedad en la que está obrando. Así la pcrsonnJidad no es para Sartre ni la encamación de un "Espíritu
Absoluto", ni la personificación de una ahistórica "tabla de valoración", ni
el hombre que por un impulso divino o casi, es capaz de convertir una 'soci .
dad cerrad a" en una " a b'ierta,, , ni,. mueh o menos, un " superhombre étruco".
·
Es la e:\'Presi6n de su tiempo, la síntesis de sus problemas y el anhelo de resolverlos tran fonnando su soci dad. Modificación y transformación que sólo
aparl.'cc para -nosotros y que sólo son según nosotros. Puesto que somos los
únicos que tenemos la posibilidad de damo cuenta de las consecuencias que
1a acción Jibre de una d terminada personalidad ha podido d ncadenar. 0mos los únicos que tenemos una perspectiva y una objetividad adecuada para comprender a los hombres que han sido y con ellos a su historia, a nuestra
historia.

En párrafos anteriores señalábamos cómo para artre sólo existen hombres
Y las relaciones reales que se puedan dar entre ellos. Podemos agregar que,
de ser sto verdadero y así lo creemos sólo hay una historia: la historia humana y que "los hombres hacen su historia sobre la base de las condiciones
reales anterior ( entre las cuales se deben contar los caracteres adquiridos,
las deformaciones impuestas por el modo de trabajo, la vida, la alienación,
etc.) pero son ellos los que la hacen y no las condiciones anteriores: de otra
manera sólo serían simples vehículos de fuerzas inhumanas que regirían a
través de ellos al mundo social. Ciertamente esas condiciones exislen ... pero
Qumion . •. , pp. 55-56.
" Cf. Question ... , pp. 136-137.
11

39

�el movimiento de la praxis humana lo sobrepasa conservándolas". 23 La historia que nos está esbozando Sartre debe juzgar hombres y no fuerzas físicas.
Los acontecimientos y procesos natw·ales en sí mismos pueden ser descritos
como secuencias de "hechos" que a lo sumo guardan entre sí una relación
formal del tipo de la de causa-efecto; salvo que intervenga en y sobre ellos
un nuevo factor que, por así decirlo, les dé vida, que de abistóricas las transforme en históricas; nuevo factor que no es otra cosa que la intervención humana. Se podría argüir que el mundo natural es en-sí y para-sí mismo histórico. Que, por ejemplo, las ciencias geológicas son las encargadas de hacer
patente ese carácter propio del devenir de las capas terrestres. Que la química
nos puede mostrar el desarrollo histórico que se produce en la combinación
de los diferentes elementos del mundo natural. Esto es cierto. Pero no debemos olvidar o dejar de lado un hecho tan valedero o más que el anterior:
cuando la geología nos quiere mostrar esa peculiaridad histórica, lo que está
haciendo es relatamos o bien cómo el hombre se ha introducido en ella, qué
relaciones ha mantenido con el mundo natural, o bien cuál es el desarrollo
que como unidad, como ciencia, han tenido los estudios hechos por los hombres del medio físico. Lo físico pues, sólo es histórico en la medida en que se
relaciona o es relacionado con el elemento apartador de historicidad por excelencia: el hombre y la praxis humana. 24 Ocupando por ello dentro del
universo viviente un sitio y Jugar privilegiados y únicos; es el único ser que
tiene la posibilidad, mejor la necesidad, de definirse continuamente y sin cesar "por su propia práxis a través de los cambios sufridos y provocados, por
su interiorización y luego por el sobrepasar mismo de las relaciones interiorizadas".25 Es decir, por el ser creación, negación y superación de la historia
individual y, con ella, de la colectiva, de la sociedad. El hombre histórico es
un "ser sintético" y como tal debe ser tenido en cuenta y analizado por la historia. Así en la base de todo estudio que quiera mostrar el influjo o la obra
de un hombre en el pasado, debe encontrarse una exigencia totalizadora que
obliga a que se muestre al individuo t"ll todas y cada una de sus manifestaciones. Que pretende mostramos al hombre entero, completo, pero lo debe
hacer dentro de lo que pudiéramos llamar "el cuadro de la rareza., y no como una pieza más en la gran totalidad de una sociedad cumplida y llena, si-

no dentro de una colectividad que difícilmente puede cumplir con sus necesidades, dentro de una colectividad que sólo puede ser definida por sus técnicas de trabajo y por los medios en que éste se lleve a cabo. "La ruptura de
una. sociedad llena de necesidades y dominada por un modo de producción,
escnbe Sartre, produce antagonismos entre sus miembros; lo económico detennina lo socio-económico. Sin estor principios no hay realidad histórica.
Pero sin hombres vivientes, no hay historia". 26 Ni sucesos históricos específicos; no hay una ciencia que verse sobre la fusión del pasado con el presente en
sus múltiples dimensiones.
De existir una historia en los términos en que la postula y la desea Sartre
¿ cuá~ sería la fo~a de enfrentarse a esas relaciones humanas y a esas per~
sonalidades detemdas que se nos muestran como siendo el objeto central de
su estudio?
Ya notábamos cómo para Sartre se debe dejar de lado todo apriorismo en

el estudio de la historia, cómo se debe hacer un examen sin prejuicios del
suceso histórico para poder "reflejar'' los móviles más o menos ocultos que se
encuentran en ella y se desean y deben conocer. También apuntábamos cómo
para la ideología de la existencia de la que es vocero Sartre una de las metas
a cumplir es el desciframiento dialéctico de la historia, de ese negar superando
Y conservando ;3 1 que puede y debe se1 entendido pasando por la mediación
o mediatización, para emplear la terminolog'ia. hegeliana, de unos hombres
concret~s,_ a quienes hemos llamado unas personalidades, del carácter que
el condicionante de base les ha dado, de los instrumentos ideológicos que
emplean Y del "medium" real de su momento histórico. Estas dos consideraciones nos permiten esbozar lo más brevemente posible el método de conocimiento histórico. q~e postula Sartre en su Crítica de la raz6n dialéctica y
que ya ~n antenondad a su publicación había exitosamente empleado en
los traba3os de exégesis histórico-biográfica de las personalidades de Baudelaire Y de Saint Gene t. 28 ¿ Cuál es, pues, esa vía de conocimiento que se nos
P~senta? Antes que nada es un método totalizador, que enfáticamente se
mega a considerar un aspecto aislado de la vida de los hombres o a ver esa
vida.como separada de su medio. Ya en las primeras páginas de la Introducc16n del Ser ,i la Nada leemos lo siguiente: "Todo es un acto. Detrás
del acto no hay ni esencia, ni eje, ni centro. Rechazamos, por ejemplo, en-

.. Question ... , p. 61.

" Lo que hemos ejemplificado con la geología y la química bien puede hacerse
extensivo a esa consideración simplista de la economía y sus leyes, que pretende hacerla
ver y obrar en la historia con la inexorabilidad que se otorga a las leye! naturales.
No querrmos ni podemos negar la importancia de la economla en los rsl1ldios históricos
pero creemos, y para emplear la expresi6n de Sartre, que "es parasitaria".
u ar. Question ... , pp. 103-104.

40

,. Q

"

.
utstion, . . , pp. 85-86. El subrayado es nuestro

.

u A_qu~llo qu~ Hegel expresa con "Aufheben", ese término de tan düícil traducción.

. S'. bien es Clerto se acostumbra clasificar estas dos obras dentro de la llamada crítica
literana de ~artre,_ pero consideramos que con igual razón se las puede considerar
com~ dos eXJtosos intentos de reconstrucción histórica de toda una época efectuada a
traves de la mediación de estos hombres.

41

�tender por 'genio' -en el sentido que se dice que Proust 'tenía genio' o que
era un 'genio'- un poder singular de producir ciertas obras1 que no se agotarían, justamente, en la producción de ellas. El genio de Proust no es ni la
obra considerada aisladamente, ni el poder subjetivo de producirlas: es la
obra considerada como el conjunto de manifestaciones de la persona. . . la
esencia de un existente no es una virtud sumergida en la nada de este existente, es la ley manifiesta que precede la sucesión de sus apariciones, es la
razón de la serie". 29 Esta totalización que, por tener las notas de negar, conservar y superar es dialéctica, debe pues tener en cuenta y hacer uno, envolver dice Sartre, los actos, Las pasiones, eJ trabajo, los influjos e influencias,
etc., que se dan en el conjunto de Ja vida de una personalidad encuadrada
y sumergida en su momento histórico y, finalmente, definirla con orientación
a su relación con el devenir. Momento del método que debe ser entendido como una pura exposición y practicado sin conceptos preconcebidos, sin metas
a priori o finalidades extrañas al objeto en cuestión.
El método de conocimiento de lo histórico que nos presenta Sartre es a la
vez que totalizador eurístico. Muestra algo nuevo y desconocido por ser regresivo y progresivo. Su principal cuidado es el colocar aJ hombre en su lugar, en su cuadro de acción, en las estructuras de la sociedad que le es contemporánea. Obteniéndose desde un primer momento W1 conocimiento totalizante del momento y aspecto social considerado; pero permaneciendo aún
el hombre-objeto, el mediador de la historia, dentro de los limites de la abstracción. El conocimiento comienza, pues, con la producción material de la
vida concreta y, pasando por el hombre, debe concluir en la Sociedad Civil,
el Estado y la Ideología. En el interior de ese movimiento metódico y real
la persona se encuentra condicionada por esos factores, es cierto, pero en Ja
medida en que ella los condiciona y media. Su acción permanece dc-ntro de
la totalidad pero, sin embargo, mostrándose implícita y abstracta. Sartre se
da clara cuenta de la limitación que implica el que se mantenga su objeto
principal de estudio dentro de los límites vacíos de una abstracción. Quiere
salvar este irnpase formulando un tercer y último paso metódico, que trata
de vivificar y romper los límites del estudio de las personalidades, que muy
esquemáticamente podemos presentar de la manera siguiente:
:. L'Etre ... , Iotroducci6n, p. 12. En la Cuestión de Método, (ed. cit., p. 44),
Sartre se expresa sobre el mismo tema de la siguiente manera: ''Tenemos la ideología
de Valéry como el producto concreto y singular de un existente que se caracteriza en
parte por sus relaciones con el idealismo, pero que se debe considerar en su particularidad y luego a partir del grupo concreto del que ha surgido. Esto no implica que
sus relaciones no cobijen las de su medio, las de su clase, etc.; sino solamente que las
aprehendemos a posteriori. Por medio de la observación y en nuestro esfuerzo por totalizar el conjunto de saber posfüle sobre c1 problema".

42

a) Conocimiento de la biografía de la personalidad a estudiar, estableciéndola como una determinación de la temporalidad: sucesión de hechos
bien establecidos. Es necesario que la determinación biográfica sea a la vez
progresiva y que profundice en la época y viceversa, hasta llegar a una integración de los dos momentos, que debe surgir por sí misma.
b) Intento de determinar, en la época misma, el campo de posibilidades,
instrumentos, etc.; es decir, las principales lineas de fuerza que surgen en las
relaciones que puedan darse entre hombres contemporáneos. En este momento puede aparecer "lo colectivo". El medio común de acción de toda
una sociedad en un momento determinado y que la personalidad particulariza, individualiza y subjetiva aJ proyectar por él su propia objetivación.
e) Momento "diferencial" es aquel en que se estudia la actividad concreta
de la personalidad en cuestión y las diferencias que presenta frente a la llamada actitud común. La diferencia que resulte de este cotejo puede ser considerada como el aporte de la singularidad que es y representa la personalidad.
Al abordar el estudio del diferencial no debe olvidarse el cumplimiento de la
exigencia totalizadora, ya que las variaciones del individuo no son ni representan meras casualidades, ni pueden ser vistas como aspectos insignificantes:
son y forman parte de la totalización vivida que representa el personaje en su
proceso de objetivación. Este momento del método es el que llama Sartre
"analítico y regresivo". En él nada se puede descubrir sin haber investigado
la singularidad histórica del hombre objeto de la historia. Ese vaivén y esa
constante regresión constituyen y representan "la profundidad de lo vivido".
d) La b6squeda del movimiento de enriquecimiento totalizador que, a partir de cada momento anterior se engendra en el nuevo, es llamada por Sartre
estadio "progresivo" y no es otra cosa que el impulso que parte de aspectos
obscuros de la vida de la personalidad para llegar a la comprensión de la
objetivación final: el proyecto. Se trata de inventar, de recrear repensando,
un movimiento: "En verdad se trata de inventar un movimiento, de recrearlo: pero la hipótesis es inmediatamente verificable: sólo puede ser valedera
la que realiza en un movimiento creador la unidad de todas las estructuras
heterogéneas". so
Podemos considerar el método que nos ofrece Sartre para la consideración
Y estudios de la actividad real y concreta de las personalidades en la historia
Y para el conocimiento total de ella, como una descripción fenomenológica
aunada a un doble movimiento dialéctico, de regresión y progreso. Recordemos la definición que de este método nos da su autor: "Definiremos el

'°

CI. Question . .. , pp. 86-95.

43

�método de acercamiento e.-.cistencialista como un método regresivo-progresivo
y analítico-sintético; es al mismo tiempo un vaivén enriquecedor entre el ob.
jeto (que contiene toda la época como significaciones jerarquizadas) y la
época (que contien al objeto en su totali7.ación). En efecto, cuando el objeto se reencuentra en su profundidad y en su ingularidad, en lugar de quedar en el interior de la totalización ... entra inmediatamente en contradicción
con ella: en una palabra, la simple yuxtaposición inerte de la época da
lugar a w1 conflicto vivicnte".11 Y la historia, repitámoslo una vez más, no
es otra cosa que un conflicto \'Íviente en el seno e interioridad de unos individuos representativos o mediadores de su colectividad y conflictos.
Para Sartre la historia sería la narración de la vida de ciertos hombres, de
ciertas personalidades completas, sin libertad, sin posibilidad de elección:
muertas. De personalidade que, como lo quiere el historiador Lucien Febvre,31
entregan su obra a sus continuadores sin saber si ha de ser modificada, desvirtuada o anulada, es é ta la trag-edia de las personalidades y de la hi toria:
"han caído en el dominio público". Entender la historia de la manera como
nos la presenta Sartre es comprenderla sin un afán moralizante. Es comprender y sistemati.7.ar la praxi de los hombres como tal, como acción, lucha
y trabajo humano en Wl mundo social de relaciones e interrelaciones c~nstitutivas del conjunto de lo humano. De las que ciertos individuos, las personalidades o, para emplear el ténnino ya tradicional pero equívoco, los héroes, son sus máximas expresiones, sus más plenos voceros. Figuras que en
esta concepción no serían ni los paradigmas a seguir, ni los ardides de un
espíritu, ni las encamaciones de la historia. Sólo serían, y no es poco. un
cierto tipo, el mejor y más claro, de expresión de lo común que presentan los
hombres de cada época y lugar, sufriendo las particularidades de su vida y
momento. Sólo serían la mediación necesaria para el reconocimiento, comprensión y análisis en el pasado de lo más propio del hombre en cualquiera
de sus proyecciones temporales: la libertad, la escogencia y el compromiso.

IMAGE

Y VERDAD

ÜBSERVACIONES AL MARCEN DE UN PROBLEMA
ESTRUCTURAL DE LA OBRA DE FRANZ KAFKA

DR. HANs-GÜNTER PoIT
Instituto Tccnol6gico y de
Estudios Superiores de Monterrey

Muv Pocos AUTORES alemanes de este siglo (y no sólo de éste) han obtenido
un eco tan persistente en el mundo literario como Franz Kafka. Podría ser
difícil, o hasta imposible, que se definan detalladamente, en la actualidad,
las causas de tal resultado. Mas se puede suponer que la obra de Kafka esté
relacionada profundamente con la situación espiritual de nuestra época. La
cantidad avasalladora de interpretaciones de dicha obra que, en su mayor parte, comenzaron en Alcmania, hace alrededor de quince años y que todavía
no parecen terminar, señala de manera cneral e inequívoca la importancia
de esta obra para nuestro tiempo, aunque es su principal característica que
deje al intérprete, así como al lector. ante una tarea difícil y pesada. La
totalidad ya inapreciable de la literatura acerca de Kafka contiene en su
heterogeneidad un comentario no intentado y concreto podria casi decirse
citacionc traducidas por el autor
abrcvia1uras añadidas entre padntcs.i .

c-fertúan según las c-dicionc, alemanas y con

B1s,lireib1mg eints Kamp/ts, 195·1 (Bc-.).
Eriáhlungen, 1946 (Erz).
Ilochz1i"tsuorbertitunge11 auf dtm Lande, 1953 (Ho.).
Dtr ProztP, 1953 (Pr.).
Das SchloP, 1951 (Sch.).
Tagebilcher, 1951 (Ta.).

FRA:,;;i; KAPKA

-

11

Qu,stion .•• , p. 94.

°

Cf. FEllVU, Lucam, Un destin: Martín Luther, cd. Rieder, Paris, 1928.

44

GusTAV jA oucu, Gesptach, mil K,i/ka, 1951 (Jan.).
FRTEDRICB N1.1?.TZ CH.I!., Dtr Will, .z ur Macht, 1952 ( ie.).

45

�una secreta "continuación" de la obra misma, la cual ya en sí abunda en
"interpretaciones" diferentes y hasta contradictorias.
El hecho de que existen interpretaciones divergentes acerca de una determinada obra literaria, no constituye ningwia extrañeza en la ciencia de la
literatura, que está históricamente orientada y, por tanto, a la vez sujeta a
condiciones lústóricas. La comprensi6n de dicho fenómeno puede sencillamente apoyarse en la variedad de factores personales, psicológicos y condicionados a la época, los cuales fueron decisivos en una interpretación. Tal
vez pudiera lograrse comprender el sentido de la obra en cuestión, a pesar
de las diferentes explicaciones. Sin damos continuamente cuenta, sabemos
que esto, o sea la adecuada comprensión del sentido de una obra, forma, en
cualquier caso, la primera meta de toda consideración literaria.
Por lo pronto no es de decidir si se puede llegar a una sinopsis satisfactoria
de la hermética obra kafkiana. Más que en otros autores cuyas obras han
sufrido diferentes interpretaciones, parece, en el caso de Kafka, fundarse la
causa principal de la contrariedad de los comentarios en sus textos mismos.
La alta categoría literaria de estos textos no ha sido puesta en duda hasta
la fecha. Sin embargo, queda todav'ia en discusión su significado. Una interpretación metódica, que aquí no es sugerida, podría empezar con la pregunta de cuáles son sus características que dificultan el acceso al entendimiento
directo de la obra, y, si estas características, las que deberían ser comprendidas en el concepto de "estilo", pudieran proporcionar indicaciones importantes sobre el sentido oculto. En esto se trata de una premisa, que hoy generalmente en Alemania llega a ser cada vez más decisiva en análisis literarios. Ella, ahora en aplicación especial a Kafka, quiere decir, que el sentido
de la obra no se deja verificar simplemente en un plan ideológico, ya que
-y esto está siendo demostrado por la cantidad de interpretaciones divergentes-- el sentido no se presenta aparentemente en conocida y acostumbrada
forma de una correlación de ideas que el intérprete pueda emplear a su gusto. Para que una interpretación, o una indicación -como en el caso presente- hacia cierta posibilidad de interpretar lleguen a ser fecundas, se
tienen que apoyar en la realidad literaria del texto, y por lo menos en su
parte preparativa, siempre habrán de proceder estrictamente bajo un aspecto
filológioo.
Fácilmente se puede averiguar que los textos de Kafka se caracterizan de
manera que sus manifestaciones se llevan a cabo en forma indirecta y no
inmediatamente comprensible. El mundo representado en ellos, difiere en
importantes puntos de vista, al mundo en que vivimos. Constantemeñte uno
tropieza con situaciones y acontecimientos, los cuales no se dejan armonizar
con el orden de nuestro mundo que está constituído experimental y lógica46

mente. En el fragmento de la novela El Proceso, el personaje principal, Josef
K., es detenido, ''sin que hubiera hecho algo malo" .1'1· Está detenido, y no
obstante queda en libertad pudiendo seguir trabajando por de pronto. La
corte que lo hizo arrestar y que lo continúa citando a interrogatorios, aparentemente no es una corte común y corriente, se junta en obscuros desvanes,
y su incalculable cuerpo de funcionarios, cuya jefatura nunca es conocida,
parece ser corrupto. El proceso que poco a poco absorbe todas las fuerzas de
Josef K., jamás se lleva realmente a cabo. Al fin Josef K. es ejecutado en
las afueras de la ciudad, y por cierto sin haber sido condenado legalmente.
Se puede imaginar que tal historia provoque interpretaciones o más bien
dicho: "traducciones". Pues, al parecer queda indudable que el proceso de
Josef K., su culpa no aclarada y su ejecución súbita quieren decir algo determinado, o sea algo "traducible". En esta reflexión, justificada, se basan las
interpretaciones, obteniéndose resultados distintos. Se supone que el autor
debiera de haber tenido ideas concretas acerca del significado de su historia
y de los acontecimientos particulares de ella. Si fuera correcta esta opinión,
la que fue decisiva en la mayor parte de las interpretaciones, entonces la
obra de Kafka sería una incesante y simple yuxtaposición de alegorías sin
mayor valor artístico. Pero la estructura estilística de esta obra pone de relieve una singular importancia, la que, al parecer, ya no se deja resumir en
conceptos acostumbrados.
En primer lugar, y desde el punto de vista estilístico, hay que hacer algunas
aclaraciones generales. La forma básica literaria de Kafka la constituye la
imagen compleja, la metáfora absoluta. Como tal se distingue de importantes
rasgos del mundo real: le faltan la descripción causal y psicológica, los acontecimientos nacen inmotivados en 1a dimensión de la poesía. No hay pasado,
ni futuro, o solamente restos de estas categorías. Los sucesos, a decir así, se
realizan en un presente absoluto, cuyas partes individuales pueden ser equivalentes, y hasta en ciertas circunstancias, mutuamente substituibles. Predomina en los acontecimientos poéticos el "So-Sein" ( ser así) sin la posibilidad
de una interpretación apropiada, o sea de un análisis ideológico. No hay,
dentro de los textos, ningún pasaje en el que el autor proporcionara un
comentario acerca de la extrañeza del mundo diseñado por él. Llama constantemente la atención el movimiento antitético de los pensamientos. Ningún
pensamiento posee definida validez, siempre se ha de contar con la posibilidad
de que sea movido otra vez y comprendido desde su contrario.
Se hace necesario preguntar, cómo el autor llegó a esta manera excepcional
de escribir, y más, que si él mismo la entendía como un principio metódico.
'' Pr. 9.

47

�Ya en los primeros textos publicados por el autor en 1908 1 se da a conocer
su método literario altamente personal, a pesar de claras influencias del impresionismo. Este método queda característico para toda la obra, salvo ciertas
modificaciones en los trabajos posteriores. Poseemos solamente unas pocas
observaciones de Kafka en cuanto a su método. No se puede derivar de ellas
que su trabajo literario se base simplemente en una perfecta teoría precedente.
Su procedimiento literario es sobre todo expresión artística y espontánea de
su personalidad. Por tanto, el mundo creado por él se presenta primordialmente como su propio mundo.
Después de lo dicho no hace falta comprobar la hipótesis de que el método
literario del autor, ya por sí, posee un alto valor de manifestación, o basta
se concentra u oculta en él, el significado mismo del texto. Se puede ver
claramente, en cuán estrecha relación se encuentra el método con la dificultad del entendimiento que presenta al lector. Aceptando la hipótesis, la
cual tendría que apoyarse en un conocimiento exacto de los textos ( y no en
primer lugar en las interpretaciones ya presentes) , se podría llegar a la
siguiente conclusión: el estilo de Kafka, es decir su metafórica absoluta, la
falta de categorlas normales, así como la constante figura del movimiento
antitético de los pensamientos, se pueden usar por lo menos como primeras
indicaciones, mediante las cuales se obtendría el primer paso hacia el entendimiento, o, hablando en otras palabras: las dificultades y falta de claridad
de la poesía kafkiana no deben ser borradas prematuramente mediante las
mencionadas "traducciones" sino que han de integrarse como factores constituyentes en el análisis.
En un pasaje del fragmento de 1~ novela El Castillo es descrito el funcionario Klamm. "Dicen que tiene otro aspecto cuando llega a la aldea, otro
cuando la deja, otro antes de tomar cerveza y otro después, otro cuando está
despierto, otro cuando está dormido, otro cuando está solo, otro en la conversación y, lo que después de esto queda indudable, casi fundamentalmente
otro arriba en el castillo. Y son, aún dentro de la aldea, muy grandes las
diferencias que se relatan, diferencias de la altura, del porte, de la gordura,
de la barba; sólo en cuanto al vestido concuerdan los relatos, afortunadamente: siempre lleva puesto el mismo traje, un traje negro de chaqueta con
faldones largos". Sigue inmediatamente la explicación: "Ahora bien, que
todas estas difercncias no se deben a ninguna magia, sino son bastante concebibles, ya que se forman a través de la disposición anímica momentánea,
de la magnitud de excitación y a través de los innumerables grados de esperanza o desesperanza en que se encuentre el observador, a quien además le

está permitido ver a Klamm generalmente sólo por momentos" .2 Hay que
tomar en cuenta dos cosas de este ejemplo (el cual aquí no interesa en cuanto
a su posición en la novela) : primero, con referencia a un solo objeto son
posibles distintas manifestaciones equivalentes. Segundo, la causa de este hecho está fundada en diferentes condiciones de la percepción humana. De
ningún modo parece existir la posibilidad de llegar a un resultado seguro.
Una simple descripción, formada por observaciones de varias personas y bajo
distintas condiciones, ya puede conducir a una realidad equívoca. El verdadero objeto -en el caso presente, el verdadero aspecto del funcionario
Klamm- no es visible en la variedad de observaciones particulares; sin
embargo, este verdadero objeto que no aparece, casi es requerido e imaginado
a causa de su propia deficiencia.
Añádase a este ejemplo otro, que forma parte del "Proceso". Se trata
de la leyenda del portero y del hombre del campo que intenta entrar a
la ley. Es generalmente reconocido que esa leyenda constituye un pasaje
central dentro del "Proceso". Josef K. la escucha de parte de un sacerdote en
una catedral. La leyenda empieza sencillamente: "Delante de la ley hay un
portero. A este portero viene un hombre del campo pidiendo la entrada a la
ley". 3 Ya aquí, al principio de la leyenda se plantea la cuestión por el significado de la ''ley''; pues, es poco usual que la ley tenga un portero y que,
incluso se pueda entrar a ella. Sin embargo, pronto se verá que se puede
prescindir de formular el significado de la ley por medio de una "traducción". (Consta, por ejemplo, lo mismo del "Proceso", o para referirse a la
imagen más discutida, del Castillo). Simplemente hay que leer y observar
lo que dice el texto. Y dice todo lo que se puede decir acerca de la ley, del
portero y de] hombre del campo. El hombre quiere entrar. Esto es su única
meta. Toda su vida la pasa esperando delante de la ley, y no deja ni una
oportunidad para conse~r del portero el permiso para entrar. Finalmente
muere, sin haber alcanzado su meta. Por de pronto estos hechos serán suficientes para el análisis. En la novela sigue un grandioso comentario de ~ta
leyenda (son unas de las páginas más brillantes del autor, sólo comparables
a algunos capítulos del Castillo). Resulta muy significativo que el comentario,
la "exégesis" se basa en la realidad poética de la leyenda misma, y que la
toma como un hecho indiscutible, mientras no deja de discutir los detalles,
con el objeto de averiguar su rectitud. Pero de ninguna manera se está discutiendo el significado de la ley. La existencia de la ley así como la inevitable
relación del hombre con la ley, forman el esqueleto indudable de la historia.
Las aclaraciones contradictorias de la exégesis hacen aparecer cada vez con
2

• Hyperion, 1908.

48

1

Sch. 234-235.
Pr. 255.

49
H4

�más seguridad, este hecho fundamental. El destino del hombre del campo
es la ley. Verdad es que para él existe la posibilidad de entrar, pero lo
decisivo es que no es capaz de realizarlo.
La leyenda de la ley no sólo posee un alto valor funcional en el transcurso
de la novela, es decir, no sólo refleja un escalón transcedente de la experiencia espiritual el que alcanza Josef K., quien está acusado por una corte secreta, sino que esta leyenda posee una trascendencia ejemplar para la totalidad de la obra kafkiana. Cuán importante ella debe haber s.ido para el
autor, es fácil de concebir ya que la publicó como texto independiente {sin
la exégesis) junto con los cuentos que reunió bajo el título Un médico de
aldea en 1919. Aproximadamente dos años antes escribió una serie de textos
aforísticos, de los cuales algunos pueden interesar bajo el aspecto del presente análisis.
Principalmente hay que advertir que la mayor parte de dichos textos tiene
una gran semejanza estructural con los cuentos, cosa que se debe esperar en
Kafka. El conjunto de los te&gt;..-tos requiere una interpretación detallada, al
igual que la citación e interpretación de un solo texto siempre se ha de efectuar confonne al nexo general de todos, al menos ql1e uno quiera evitar
juicios exageradamente parciales. Consta que en esos textos se halla más
claramente lo que bien podría ser llamado la "teoría" de Kafka. Mas se ha
de limitar este concepto en igual sentido que le fue dado por el autor en
varias sentencias. Lo teórico, lo que como tal siempre tiende a lo unívoco,
le debía parecer dudoso a Kafka, quien en sus trabajos literarios reiteradamente perfiló lo equívoco. "Desde afuera siempre se va a hundir victoriosamente al mundo mediante teorías, y al mismo tiempo se va a caer con
él en la fosa, pero sólo desde el inte1ior se va a mantener a sí mismo y a él
tranquilos y verdaderos".• También en la exégesis de la leyenda se lleva "ad
absurdum" la teorí~ puesto que ella únicamente proporciona aspectos aislados y comentarios finalmente inútiles. Recuérdense las distintas observaciones sobre el aspecto de Klamm, entre las cuales su figura real, tal como
debe ser en verdad, no es distinguida. La última parte de la sentencia merece
especial atención. En ella se le opone a la teoría su contrario: lo contrate6rico de la existencia que está en relación con la verdad, o basta en sí es
verdad. "No cada uno puede ver la ,·erdad, pero la puede ser". 5 "Ten.emos
cognición. El que se empeña especialmente por ella, se hace sospechoso de
empeñarse en contra de ella,,. 6 EJ empeño por la cognición, o sea el establecimiento te6rico e ideológico de la verdad tienen forzosamente que conver• Ro. 74.
'Ho. 94.
• Ho. 104.

50

tirse en su contrario. El juicio teórico, según la opIIUon de Kafka, nunca
puede concordar con la verdad del hombre y de su mundo. Si quisiera el
hombre decir lo que es, debería mentir l.! no es capaz de reconocer lo que es
en verdad -"pues esto precisamente es lo que es uno"-. "Confesión y mentira son lo mismo. Para poder confesar, se miente. No se puede expresar
lo que uno es, pues esto precisamente lo es uno, solamente se puede comunicar lo que no se es, es decir la mentira. S6lo en el coro puede haber alguna
~ad".1 La última frase contiene una cierta restricción de la negación
radical en lo que se refiere a la posibilidad de cognición. Esta restricción es
importante porque dice, que no obstante la negación en vigor, puede ser
percibida la verdad de algún modo, y ciertamente desde su contrario, desde
la intensificación de lo negativo. "Sólo en el coro'' -esto quiere decir una
intensificación y repetición de la ''mentira", de "lo que no se es"-. El "no"
multiplicado -así parece creer el autor- finalmente señalaría a la verdad
como tal, y sin representarla directamente, la evocaría como el contrario
indispensable.
A propósito de estos pensamientos, deben mencionarse dos sentencias equivalentes sobre el arte. Ellas demuestran que el autor, formulando su escepticismo aludía enteramente a la creación artística, incluyendo también la literaria y sobre todo la suya. "El arte vuela alrededor de la verdad, sin embargo
con la decidida intención de no quemarse. Su habilidad radica en encontrar
en el obscuro vacío un lugar, donde el rayo de la luz pueda ser captado fuertemente, sin que ella hubiera sido pezceptible antes''. 8 "Nuestro arte es un
estar-cegado por Ja verdad : La luz sobre el rostro caricaturesco que se retira,
es verdad, nada más". 9 Las dos sentencias se explican a sí mismas. Queda dicho
con toda claridad de qué se trata. El tema es la percepción de la verdad en
el medio del arte, que por tanto parece presentarse a Kafka como medio
en el cual se realiza el empeño por la cognición. Un reflejo de la verdad
lo puede dar el arte, "nada más". Aunque el arte no alcance su meta se
•
l
caractenza por tenerla como tema indirecto. Sólo indirectamente estaría la
ve~ad presente en la expresión artística. La aplicaci6n de los pensamientos
~enalados a la estructura literaria de Kafka podría ser útil sin duda para la
interpretación. Es posible de describir la estructura metafórica absoluta de
esta obra como expresión poética de un profundo escepticismo. Pero este
procedimiento únicamente podría utilizarse si fuera confirmado mediante la
interpretación minuciosa de los texto,¡ mismos, es decir, que este procedimiento debería ser capaz de comprobar la igualdad de la "teoría" con las
' Ho. 343.
' Ho. 104.
' Ho. 46.

51

�manifestaciones poéticas. La consecuencia de la actitud escéptica seria la resignaci6n, la detención fatigada ante la infructuosidad reconocida. in embargo, no se verifica este resultado lógico en la obra de Kafka, ya que ella
no se basa en la teoría, y por eso nunca posee solamente una estructura
racional, sino se desprende de un acto espontáneo de la personalidad. La teoría que debería desembocar en un silencio completo, queda al lado de la
obra, pudiendo servirse de ella para enfocar con mayor seguridad lo que adquirió forma poética en la obra.
Ahora bien, las breves indicaciones permiten con tatar dos puntos sobresalientes: primero, el prop6sito declarado de la manifestación poética es la
esencia constitutiva del hombre, la verdad de su ser· segundo, est propósito
no puede aparecer :-..i&gt;resamente en el cuadro diseñado por el idioma. La
cognición que se origina en el idioma, forzosamente dtbe tener carácter negativo. El primer punto se refiere a la estructura temática de la obra la cual,
sobre todo, no se deja sino describir por característica~ negativas. Es sabido
que llama la atención la falta evidente de cualquier motivo corrientemente
literario. Con esto tiene que ver el hecho de que es difícil precisar concretamente el tema de una novela o de un cuento. Para explicarlo más detalladamente, e puede d cir: en una cierta obra de Kafka, no se trata, por ejemplo, de un cierto tema de carácter sociológico, psicoanalítico, etc.; y aun
cuando al parecer se presenten temas más definibles, ellos pertenecen a la
dimensión de la compleja forma metaf6rica. Sirvan de ejemplo las frecuentes descripciones de la burocracia. Kafka conocía la burocracia debido
a su propia experiencia profesional, teniendo además suficiente imaginación
para caracterizarla incomparablemente. Es muy probable que en ninguna
otra obra literaria se pueda comprender y estudiar la esencia d la burocracia tan profundamente. Y no obstante ella nunca llega a ser tema directo,
sino conserva su valor de metMora funcional. La falta de lementos expresamente ideológicos, es decir, de asp ctos sociológicos. políticos, científicos y
religiosos, demuestra claramente la específica forma poética de Kafka. Su
trabajo literario no podía servir para discutir y confirmar ciertas ideas. Se
comprende en esto la carencia menoonada de métodos cau$ales. Los personajes de la poesía de Kafka se distin~en obviamente por la falta de determinadas propiedades de carácter. e están convirtiendo en puros sirnos de
un análisis exi tencial el cual
abstiene ampliamente de esquemas de pensamientos disponibles.
En tal ausencia de punto de vista generalmente esp rados, .e señala indirectamente, que éstos ya no tienen importancia referente a la meta de la
creación literaria. El segundo punto amoa mencionado, según el cual no
puede ser alcanzado el fin de la manifestación literaria. podría provocar una

52

seria objeción con~. el procedimiento del autor, quien constantemente p~
rece negar la pos1b1lidad de una cognición definitiva. Consta que en un
mundo altamente organizado y que, por motivos pragmáticos, debe insistir
en resultados positi\'OS, sobre todo en tales de índole e piritual, parece ser
absurdo tal escepticismo. o pued negarse que en los textos de Kafka están
puestas en duda cosas que, por motivos evidentes, constituyen nuestro imP":s~i~dible sistema de valores. in embargo, la objeción que debe quedar
al JU1c10 de cada lector, no puede dispensar de continuar interpretando. Pues,
~n rc~i~a~ hace pasa,r por ~to u olvidar demasiado pronto lo que significa
cog01c16n , y en que r la 1ón se encuentra la n gación d ella en cuanto
a su meta.
El hombre de la obra kafkiana se halla delante de la ley. Esta situación
no se debe a una casualidad (aunque no pu da motivarse), le est.-í esencialmente d~a a ~lucionar al hombre, y es tan c.xclu iva y fundamental,
que no n~ta, n_1 puede tener motivación racional. Una vez llegado ante
la ley, le es lDlpoSible al hombre que la deje. Es su tarea esperar en frente
de 1~ ley y esforzarse por entrar. El hecho de que no entra a la ley, la infruc~?s1dad de su _esfuerzo, no lo dispensan en ningún momento de la obligac1on de persegmr su propósito. Esta situación básica (que ahora puede com~r~derse sin "~du~i6n") fue perfilada por 1 autor en muchas imágenes
sunilares. La re1terac1ón frecuente de imágenes structuralmcnte equivalentes
puede ~-rcibirsc a primera vista como monotonía. Pero es lla la que
la atenc1on a la constante presencia y trascendencia de lo fundamental. En
un aforismo paradójico el autor aludi6 a la tarea imprescindible del hombre:
"Atlas pudo tener la opini6n de que, ti lo de aba, podía dejar caer la tierra
Y alejarse furtivamente; pero más que esta opinión no le estaba pcrmitido".10
La tarea dada al hombre no debe ser abandonada de ninguna manera, puesto
que le fue otorgada con su existencia misma. "Tú eres la tarea. i ringún
alumno en ningun~ parte".11 Con esto se ve muy claramente, que la tarea
no es nada que caiga fuera del ser humano, sino que es meramente idéntica
con él. La cognición. así se puede ahora resumir -se dirige hacia u propio
ser-. El hombre mismo, como ser existente y obligado a la cognición, se
~cucntra fre~te a su propia verdad. tI se está confrontando con ella, principal y exclusivamente para que la verifique. "Verdad" no corresponde al
conc pto que se utiliza para referirse a la rectitud de opiniones y juicios.
Ta1es "verdades", según Kafka, no podrían sino perturbar la vista hacia la
verdad ~ncial. Por con~iguiente, Kafka demuestra i mpre de nuevo la inf ructuos,dad de puras opiniones, hasta llegar a aquel punto, donde la per-

11am;

• Ho. 107.
Ho. 41.

u

53

�turbación completa y la desesperanza comiencen a postular una percepción
positiva del ser.
Después de lo dicho, consta que en la obra de Kafka se trata de la verdad
que es el hombre.
Si bien se ha de decir lo mismo de toda gran poesía y también de la filosofía, es de suma importancia afirmar, que en esta obra ello se hace exclusivo y que la verdad está siendo buscada mediante imágenes absolutas, en
las cuales la verdad se oculta continuamente, y que no son suficientes las
definiciones conocidas para hacerla visible. Por tanto, imagen y verdad se
presentan en una relación casi antitética. Las imágenes creadas por el idioma
de esta poesía, paradójicamente ya no pueden revelar su significado, y hasta
se le oponen a éste e impiden su presencia. La esencia de lo que se ha de
reconocer, no aparece a través de revelaciones y nombramientos exactos, sino
únicamente a través de la señal negativa de la imagen poética. Oskar Janouch,
en sus apuntes de las pláticas con el autor, relata una sentencia de él, la cual
formula simplemente el pensamiento básico: "El hombre no es capaz de
reconocerse a sí mismo. Está en la obscuridad".u En otra ocasión Kafka
interpretó la verdad que le es accesible al hombre ("el rayo de la luz que
intenta captar el arte") con las facultades visuales de hombres que se accidentaron en un túnel ferroviario, y ciertamente a medio camino, de donde
principio y final apenas pueden percibirse. Allí "tenemos nosotros en la confusión de los sentidos o en la más alta sensibilidad de los sentidos meros
monstruos y un juego calidoscópico encantador o fatigoso, según el humor
y la lesión de cada uno en particular".13 S61o señales inseguras, sujetas a
una constante oscilación calidoscópica, entran a la obscuridad del túnel. La
realidad no puede sino ser percibid::i. mediante esas señales, las cuales no
proporcionan ningunas imágenes exactas del mundo real y verdadero. En
el juego calidoscópico con que se halla confrontada la cognición humana,
permanecen en la obscuridad el significado, la verdad del mundo y de la
situación humana.
En cuanto a los conceptos "imagen'' y "verdad" aquí usados para analizar
un problema estructural de la obra de Kafka, únicamente se le puede atribuir una determinación más concreta al primero. Generalmente uno puede
partir del supuesto de que la poesía de K.afka está caracterizada por la
imagen. Esto no quiere decir que consista de una cantidad de metáforas aisladas que tengan significado propio. Esa poesía, más bien, procede desde su
principio hasta su final de manera metafórica. Ya a su principio, se presenta
transformada fundamentalmente con respecto a la realidad, estableciéndose
11

u

54

Jan. 101.
Ho. 73.

en ella una propia dimensión de realidad. A las partes de la estructura ampliamente metafórica ]es corresponde por eso un signüicado funcional, o
sea: ellas tienen valor funciona] dentro de la realidad metafórica. En tanto
se semejan a los elementos particulares de una realidad literaria ''normal"
los que tampoco contienen significado, a menos que estén integrados en el'
orden de la realidad compleja. Esta equivalencia del procedimiento convertidor de Kafka a métodos realistas se expresa directamente, y es decisiva
para la impresión que le causa al lector. Es precisamente aquella semejanza
formal con procedimientos normales, la que puede aclarar el fenómeno de
que en el estilo kafkiano se realizan situaciones irreales como si fueran verdaderamente reales. De allí el carácter específico de los textos de Kafka:
la irrealidad fingida nunca tiene los dudosos aspectos de puras imaginaciones
fantásticas, sino se mantiene y avanza de una manera ''natural" y veraz.
Quizá se comprenda ahora, por qué una vez se defendió el autor contra
la critica de que él metía "milagros" en sus textos. En la misma ocasión,
que está relatada por O$kar Janouch, insistió en que trataba siempre de
retratar la "realidad" (hay que añadir: una "realidad" como él la veía) _u
Para aclarar esta actitud, sea considerado un breve texto, que bien podría
ser meramente realista. Es una situación corriente que alguien en una ciudad desconocida se entere por el camino. Kafka la formula de manera siguiente: "Era muy de mañana, las calles estaban limpias y vacías, yo iba
a la estación. Al comparar la hora de un reloj de torre, con mi reloj, vi que
ya era más tardo de lo que había creído, tenía que apresurarme mucho, el
susto
. al notar esto, me hizo inseguro en cuanto al camino, todavía no sabía
onentarme bien en esta ciudad, afortunadamente había un policía cerca yo
corrí hacia él, y, sin aliento, le pregunté por el camino. Él sonrió y d'ijo:
'¿De mí quieres saber el camino?' 'Sí', dije, 'ya que yo mismo no lo puedo
encontrar'. ci Déjalo, déjalo!' dijo volviéndose bruscamente, como lo hacen
personas que quieren estar solas con su risa".15 Se ve que la misma situación
si fuera descrita de manera realista, no debería divergir mucho de la ma~
nera en que la escribió el autor. El texto, por lo menos bajo el aspecto estilístico, no contiene ningunos elementos irracionales, y no obstante, al leerlo
no deja la impresión de una realidad acostumbrada. Esto sólo puede ocurrir,
porque, ya desde el principio, la idea primitiva está orientada metafóricamente. Se aclara que tal descripción literaria, aunque sea realista en sus detalles, ya no tiende a 1a integración de elementos particulares en una realidad compleja, sino se convierte en la señal de una realidad distinta la cual
está relacionada con la dimensión esencial humana.
'

,. Tan. 38.
11

Be. 115.

55

�Ahora bien, siempre la poesía de Kafka comprende a la vez una cierta
deformación de Ja realidad empírica aunque, como consta por el texto anterior, basta es capaz de adoptarla. Esta relación especifica de la imagen con
lo empírico, o sea la virtual diferencia creada por el idioma, constituye un
factor básico de la imagen literaria del autor. El fenómeno que es en esa realidad literaria el mundo ordenado según aspectos empíricos y lógicos, se revela, y simultáneamente es revocado o incluso suspendido, este fenómeno
no puede interpretarse sino de manera que la realidad empírica perdió su
valor en la poesia de Kafka. Es bien sabido que él no es el único artista
moderno en cuya obra la dimensión artistica y real demuestran una diferencia determinante. La "verdadera realidad siempre es irreal",18 le dijo el autor
a Oskar Janouch, quien en otra ocasión llamó a Picasso "deformador petulante". "Esto no lo creo", le respondió Kafka. "El anota solamente las
.
,
• ' to" 17
deformaciones
que aun
no entraron a nuestro conocmuen
.
La pérdida de la importancia del mundo empírico en la obra artística,
que se presenta como pérdida de principios fundamentales, tiene en Kafka,
como base, un pensamiento crítico y escéptico. La duda en la prioridad de
la así llamada "realidad" se hace aparentemente general. Tal vez el lector
se acuerde de un corto pasaje del cuento "Descripción de una lucha", obra
juvenil del autor. "Por qué actuáis como si fuerais reales. Queréis hacerme
creer, que yo estando de pie en el empedrado verde como caricatura, sea
irreal. Pero en verdad ya hace mucho que tú, cielo, fuiste real; y tú, plaza,
nunca has sido real'' .18 Lo que en aquella obra juvenil todavía se pronuncia
con vocablos directos, se hizo cada vez más persuasivo en el transcurso de
las creaciones literarias de Kafka. La renuncia a importantes categorías de
la realidad, se constituyó artísticamente más terminante en las fases posteriores de la obra. Como documento quizá de más trascendencia se presenta
el fragmento de la novela El Castillo.
En él se describe la tentativa del personaje principal K. de obtener residencia en una aldea, la cual, como poco a poco es revelado, está gobernada por funcionarios de un Castillo cercano. Dentro de este margen temático, que en sí no contiene nada extraño, y bien ~dría ser ~1 _argum~to para una novela realista, se destacan con frecuencia acontecmuentos ":·
comprensibles e ilógicos. Ya la motivación de K. en cuanto a su estane1a
en la aldea, es muy dudosa. No lo emplean como agrimensor que él pretende ser. El Castillo, cuya máquina burócrata influye de manera exclusiva sobre la vida de la aldea, no se le manifiesta directamente a K. Todo lo que

.. Jan. 91.
11 Jan. 88.
11

56

fü. 51-52.

él logra saber acerca de la realidad oculta del Castillo se caracteriza por
una profunda .inseguridad. Falla reiteradamente su intento de alcanzar el
Castillo y de ponerse en contacto directo con las autoridades. Se empeña
exclusivamente en averiguar el significado de la máquina burócrata en cuanto a su propia si.tuación. Está luchando por motivar y asegurar su existencia.
A esta meta se subordinan sus múltiples informaciones y pláticas, hasta su
relación amorosa con la camarera Frieda. La aventura de K. que dura muy
pocos días, en verdad es la aventura de toda una vida. El corto lapso de
tiempo -casi sólo un "momento"- se llena con una red perturbante e inestimable de descripciones, pláticas y comentarios, ante los cuales se parece suspender la categoría real de tiempo. Similar cosa puede decirse del lugar. Nunca se recibe una idea concreta de la aldea y del Castillo. Cuando
K. se propone caminar hacia el castillo, éste se aleja cada vez más, de manera que, por fin, K. tiene que regresar. Lo equívoco y la inseguridad general forman las características más palpables de un mundo con el cual se
enfrenta el personaje principal K.
Precisamente por su ambiente secreto y equívoco, el castillo ha inducido a muchos autores a una sencilla "traducción": el castillo fue interpretado como el cielo, y por consiguiente, el esfuerzo de K. se presentó como anhelo hacia la gracia divina. (Quedándose estrictamente en la realidad literaria del texto, ya no debe discutirse esta interpretación establecida originalmente por Brod, quien de este modo simplificativo creyó prestarle un
servicio a la obra de su amigo. Su interpretación, la cual además debería
ofender verdaderos sentimientos religiosos, no toma en cuenta los fundamentos espirituales de la obra). Bajo el aspecto presente, sin embargo, la
cuestión de las "traducciones" es de poco interés. Pero sí interesa la estructura de la imagen creada por el autor, y su trascendencia en cuanto a una
seria discusión de la obra en general.
El castillo existe. Su relación con la aldea misma es tan estrecha que parecen casi idénticos los dos. A pesar de esta identidad y la virtualidad de
las relaciones, el Castillo (y en cierto sentido también la aldea) queda inaccesible e imperceptible para K. Ni siquiera llega a reconocer la realidad
de la aldea, en la cual se realiza su existencia. Aldea y Castillo, que al cabo son idénticos, representan el ambiente existencial en el cual está metido
K. por razones no aclaradas. En este ambiente, K. tiene que confirmarse
como ser existente, esforzándose por averiguar su situación. En la novela
"El Castillo" se trata, para decirlo en pocas palabras, de una imagen absoluta, cuya estructura refleja la realidad existencial del hombre. Sólo en la estructura que bien puede describirse, está contenido el significado de la novela. K. lucha por aclarar, asegurar y justificar su existencia. Su lucha se

57

�caracteriza por continuas decepciones. La búsqueda de la verdad del ser
conduce a una inseguridad completa, que al parecer nunca es superada. En
este hecho habría de fundarse una interpretación, aceptando las deformaciones de la realidad como significativas, en cuanto a la manifestación general de la novela.
Queda indudable que el autor estaba convencido de que sus diseños poéticos del hombre y de su mundo, ya no podían corresponder a los conceptos normales de la realidad (que comprende sobre todo importantes aspectos ideológicos). Es de suponer que el autor se dio cuenta de la causa de
este hecho. Al final de una reflexión autobiográfica, escribió: "Yo soy fin
o principio". 19 Esta sentencia constituye el resultado de una comparación
entre doctrinas tradicionales y su propia situación espiritual. Sabía con toda certeza que re había salido decisivamente de la tradición, y que en ella
ya no podía encontrar los recursos para describir adecuadamente su situación )' la de su época. Poseemos otro apunte valioso que es una de las muy
pocas observaciones acerca de su método literario, datado probablemente
del año 1922, tiempo en que tenía ya escritos algunos capítulos del "Cartillo".
Habla en ese texto de un día de su juventud. Analizando sus deseos, que
terua en cuanto a su futuro, se le presentó "como más importante y más
atractivo el deseo de obtener un aspecto de la vida ... , en que ciertamente
la vida conservaría sus altas y bajas naturales y pesadas, pero en que simultáneamente, con no menor claridad sería reconocida como una nada, como un sueño, como un flotar... '' Sigue una explicación concreta de la ~
radoja anhelada, mientras que en un segundo párrafo viene formulándose
una serie crítica de su deseo. "Pero él no lo podía desear así su deseo no era
ningún deseo, sino una defensa de la nada, un intento de convertir en burgués la nada ... en la cual entonces apenas hacia los primeros pasos conscientes, la cual, sin embargo, ya sentía como su elemento..." 20
No se deberá clasificar a Kafka como "nihiHsta" por motivo de este texto. El texto demuestra que aquella nada, que deseaba crear el autor poéticamente, se caracteriza por tener una función casi dialéctica. El deseo se
determina como una contradicción; es realmente una paradoja. La vida
como una "nada"' significaría su negación y suspensión. ¿ Cómo podría corresponder su representación artística a su nulidad? El carácter relativo y
experimental de esta nada resulta de que la vida no es simplemente negada, sino de que en su representación real se debería dar a conocer su simultánea irrealidad, su vanidad. La crítica del segundo párrafo no se dirige
contra la posibilidad de hacer manifiesta la paradoja en la obra literaria,

'" Ho. 121.
• B6. 293-29•k

58

sino contra su defensa. La realizaci6n literaria del deseo de Kafka -esto
es el sentido de la crítica- generalizaría la "nada", la haría ''burguesa", le
daría proporciones concretas1 las que no posee en realidad. Por tanto se
convertiría en un vocablo trivial y doctrinario. La nada de Kafka continúa
siendo una paradoja: comprende el ser y el no-ser al mismo tiempo, pretende evocar una más clara perfilación de la realidad y, simultáneamente,
la anulación de ella. No en el pensamiento lógico, pero sí en la manifestación artística podría alcanzar esta paradoja cierta importancia. Las indicaciones sobre la obra de Kafka dadas hasta ahora, parecen afinnar esta suposición.
Persiguiendo el pensamiento expuesto por el autor, en primer lugar se
hace aparente la diferencia con el nihilismo de Nietzsche. La nada se le
presentó a Nietzsche como una consecuencia histórica, perteneciendo a la
dimensión filosófica. El nihilismo que Nietzsche vio manifestarse en el siglo
pasado, se anunció a través de la pérdida de los valores predominantes en la
filosofía occidental. Dijo además del nihilismo, que, una vez reconocido
como un hecho, requeriría inmediatamente un nuevo sistema de valores.
En este concepto del nihilismo, se planteó para Nietzsche un problema urgente de la metafísica, y por tanto, forma un factor importante dentro del
pensamiento metaflsico de Nietzsche. En cambio Kafka experimentó dentro de la realidad de la vida su secreta y simultánea irrealidad, y describir
este fen6meno, era su .deseo especial en aquella su época juvenil. "Fue entonces una especie de despedida, que tomó del pseudo-mundo de la juventud". 21 La formación del deseo y la despedida coincidieron. Habla Kafka,
al final del texto de las "autoridades" las que aparentemente forman
una estrecha relación con el "pseudo-mundo"1 y ciertamente le sugerian
este mundo como el mundo verdadero. En primer lugar, se Yeconoce en
el apunte tardío del autor el ambiente del cuento "Descri.pci6n de una
lucha", que más arriba ya fue mencionado. Lo que en aquella época
para él fue principalmente un sentimiento, esto lo podía formular clara y
críticamente al cabo de aproximadamente veinte años. Resumió en el texto
su sentimiento específico de la vida, y no obstante, más que un solo sentir,
más que una melancolía juvenil que pasaba. La formación del deseo resultó de una determinante comprensión, indicando un momento crítico en la
actitud intelectual del autor. Esta comprensión se revela al final del texto
como el decidido propósito de no dejar engañarse por parte de las "autoridades". Esto constituye una fuerte crítica frente a las "autoridades", correspondiendo a la despedida de un "pseudo-mundo". Podría ser difícil que se
n 811.

294.

59

�definiera cxactamen te el concepto de "autoridades", ya que éste se presenta
bastante general y vagamente. Sin embargo, ampliamente puede ser considerado como un término para personas, grupos sociales y representantes de
ideologías tradicionales, que pretendían defender la realidad de la \Ída (inclusive sus interpretaciones de ella) en un sentido pragmático-positivo. Los
valores de las "autoridades" tradicionales ya no podían tener importancia
en el momento critico al que había llegado el autor. El mundo de los valores de eUos fue claramente presenciado como un "pseudo-mundo" en aquel
momento. A este mundo se le tenía que enfrentar un mundo verdadero,
quedando eso inevitable {como la inmediata exigencia de nuevos valores rn
el nihilismo de Nietz.scbe). He aquí una semejanza estructural de los pensamientos de Nietzsche y de Kafka. En el "nihilismo" de Kafka también se
constituye una pérdida de valores autoritativos. Contiene una desvalorización de lo tradicional (compárese: "Antes era parte de un grupo monumental ..") 12 Se deja determinar esta desvalorización en la ausencia de tradicionales principios de orden, así como en la renuncia a valores ideológicos. La siempre relativa aparición de la "nada" en la obra artística, se haría
en primer término comprensible como la pérdida de valores tradicionales.
La crítica con la que empieza el seo-undo párrafo del texto, se opone consecuentemente a una concreción ideológica y generalmente disponible de la
''nada". Este intento de abrigarse contra la posfüilidad de que llegue a ser
disponible la nada, se efectúa porque ella podría ocultar su función dialéctica. Si se toma en serio el pensamiento expuesto en el texto, se aclara por
qué la obra de Kafka no podía asimilarse a la representación de correlaciones "reales" y tradicionales. Ha desaparecido la confianza en poder percibir el ser adecuadamente mediante reconocidas normas de valores. Por tanto, se presenta la imagen literaria conteniendo elementos negativos y deformativos. Las así llamadas "novelas" de Kafka, al igual que sus cuentos, no
son literatura para un amplio público, puesto que no pueden de ninguna
manera satisfacer sus esperanzas acostumbradas. Es preciso que, por ejemplo, un lector quien a pesar de esto intente leerlos, debe confesar que no
sabe qué hacer con ellos. Cierto es que con tal observación ya se encuentra
a medio paso del problema mismo, qne se plantea en esta literatura. Kafka
ha creado la defonnación de la realidad, la prueba poética de su vanidad
desde una profunda comprensión ontológica. tl no podía dudar de que
debiera tomar un camino poco común y, a la vez, peligrosísimo, para salvar
y empujar el sentido de su obra artística. Varias observaciones, en las cuales
se refiere al fracaso de su "escribir", indican que este sentido no siempre
,. Be. 295

60

se mostraba claro a él. Su deseo testamentario a su amigo Brod de que fueran quemados todos sus escritos no publicados, ha de entenderse como consecuencia de tal inseguridad temporal.
La estnictura de la realidad poética no hace sino relativizar, deformar y
negar totalmente la realidad. La estructura demuestra que la realidad retratada en ella es falsa en cuanto pretende decir lo que verdaderamente es.
Esta diferencia es determinante para ella. El aspecto puramente formal de la
diferencia es la aparente incongruencia (la "nada" relativa) con la realidad.
Pero no se consuma en este aspecto formal de desvalorizar la realidad. La
imagen de Kafka niega en la manera de su estructura literaria especial, la
creencia en la posibilidad de una manifestación directa de la verdad. Se
entiende que de ningún modo puede ser la imagen de algo definible en
ella misma. El símbolo del cosmos Goetheano, en el cual podía manifestarse la identidad de lo particular con lo general, representando orden y verdad no es aplicable al mundo poético de Kafka, aunque éste se constituye
por completo como imagen. El símbolo de Goethe se convirtió -y con él
probablemente por ,,ez última- en presencia directa del sentido, era "Sinnbild" (imagen del sentido). Con su aparición se realizó la profunda identidad, pudo ser expuesta la verdad general bajo el signo de lo particular, de
manera evidente y veraz. Esta relación en Kafka se ha invertido plenamente. La transfonnaci6n espiritual de aquel siglo apenas se puede ejemplificar mejor que con estos distintos conceptos poéticos. Para Kafka no se presenta el sentido de la imagen en la afirmación del sentido, sino primero en
su negación. En su obra, sentido y verdad ya no pueden ser representados,
puesto que la específica imagen crea su propia insuficiencia como última y
peligrosa posibilidad. Su reserva general en cuanto a una indiscutible realidad inteligible sin embargo, se asegura de una creciente importancia en
tanto que llegue a un extremo casi insoportable: al hundirse los acostumbrados nexos racionales y obligatorios. se origina de manera indirecta la e,,.,_
gcncia de un mundo verdadero. Ya no siendo símbolo representativo, esta
imagcn adquiere su sentido únicamente como señal. Debido a que no puede
proporcionar un sentido directamente perceptible, ni particulares entidades
de sentido, se convierte en Ja señal de la reserva misma, y sólo como tal es
signo para lo que es.
La esencia de la imagen Kafkiana se determina, por lo tanto, como diferencia. Sólo manifestando la diferencia a su sentido o a su verdad, puede
cumplir con el fin, el cual indudablemente le queda también a esta poesia,
y al cual Kafka se refirió en sus escasas enunciaciones aforísticas.
La diferencia realizada por el autor en la señal poética, podría definirse,
desde el punto de vista filosófico, como diferencia ontológica. Bajo tal as-

61

�pecto, la diferencia sería parte constituyente de W1a profunda reflexión ontológica, demostrándose con esto el nexo histórico con ciertos puntos de la
"filosofía del ser" de Heidegger. Aunque a primera vista parezca rara semejante relación, se debe admitir que históricamente se pueden presentar
fenómenos concordantes expresados en formas muy distintas, sin que el uno
tuviera influencia directa sobre el otro. Heidegger es el filósofo moderno
que más se empeñó en la e.'\'.posición de la pregunta por el ser. Toda su
obra se caracteriza por el esfuerzo de aclarar e intensificar esa pregunta.
Pero consta que la última palabra de esta filosofía "todavía no" es posible
de pronunciar. Es muy significativo para nuestra época que la obra filos6fica de Heidegger ( que no tiene nada que ver con la moda del existencialismo) se formuló a pasos indirectos y, de cierta manera, negativos, es decir sin resultado positivo, Similarmente a la distinta obra poética de Kafka,
el fin de la filosofía -el ser- jamás aparece en términos concretos, realizándose expresamente su única definición en el concepto de la "difercnci3". Esta diferencia es la relación esencial entre lo existente y el ser, determinándose los dos finalmente en este concepto. La obra poética de Kafka, prescindiendo de formulaciones filosóficas, insiste en una comparable manifestación de "diferencia''. Kafka admite y provoca constantemente a través de
su específica metafórica la incongruencia de la expresión artística con su
verdadero fin. La diferencia se le planteó al autor como experiencia vital.
La nada que anhelaba concretar en su poesía, era ya parte de esta experiencia. Ella det~rminaba, al parecer ya desde los principios de su obra, su
pensamiento existencial, y se entiende que tenía que expresarse persistentemente en la obra, no pudiendo superar la contradicción fundamental. La
"transmisi6n" de la contradicción a la obra artística se realizó necesariamente. La creación literaria ya no era para el autor una actitud corriente de
escribir, sino expresión espontánea y necesidad inevitable. De allí tal vez
se comprenda por qué en un concepto de una carta del año 1912 pudo escribir que él no era otra cosa que literatura. 23 El fin de tal literatura extremadamente existencial, al igual que el imperativo "Tú eres la tarea",2" es
el avance a una dimensión, en la cual la diferencia pudiera ser revelada
con una claridad expresiva y sin ejemplo. El transcurso de la obra de Kafka demuestra esto a primera vista. En tanto que se trata en esta obra de
la re-presentación y aclaración de la diferencia misma, no podía llegar a resultados aplicables. Pues el significado de sus imágenes es precisamente
prevenir a resultados inmediatos, enfocando su carácter provisional y su
insuficiencia frente a la tarea principal

Con mayor precisión ahora se puede verificar el lugar central, que la leyenda de la ley cx;upa en la obra Kafkiana. Ya el título que le dio el autor,
es de importancia: "Delante de la ley''.z 5 Esto quiere decir, que en la situación del distanciamiento se efectúa la vida. La puerta que da a la ley, está
abierta, mostrándose con esto la posibilidad de entrar que existe para el
hombre. Pero el portero le dice que ésta no es la única puerta, y que junto a cada puerta sucesivamente hay otro portero, "uno más horroroso que
el anterior". Las partes de la imagen, que no tienen significado propio, se
convierten aquí en señales de la impenetrabilidad total. La situación existencial del hombre no es caracterizada sino por esta impenetrabilidad; únicamente en esta determinación se hace perceptible la ley en la poesía de
Kafka. La e.~stencia sucede y se consume en vista de la impenetrabilidad.
No se le puede quitar al hombre su tarea exclusiva, la cual consiste en el
ininterrumpido presenciar de la diferencia. El hombre ·la soporta mediante
una constante esperanza de superarla. Pero esta esperanza constantemente
es desengañada. El portero sólo le dice al hombre que "ahora" no puede
entrar, sin embargo no rechaza la posibilidad de que pueda entrar en un
futuro próximo. El hombre, viviendo en la esperanza de llegar a su meta,
aguanta casi pacientemente la pesadilla de un "pseudo-mundo", que le está
impidiendo conocer el mundo verdadero. Los personajes de Kafka no se
vuelven rebeldes porque ya están luchando -ésta es su manera de existiry porque tienen enmedio de un mundo absurdo una esperanza sin ejemplo, la cual les hace posible soportar su situación.
"El mundo que nos concierne, es falso, es decir no es ningún hecho, sino
una ilusión y un intento de integralidad sobre una escasa suma de obseivaciones",28 estas palabras de Nietzsche las hubiera podido considerar Kafka
como propias. Sin embargo, en tanto que Nietzsche llegó al resultado extremo de que "no hay verdad",2 7 se destaca en la dimensión poética de Kafka la ley, con la cual el hombre está imprescindiblemente relacionado. Sus
aspectos de la verdad son falsos; al igual que para Nietzsche el mundo ya
no se presenta como un "hecho" ; lo esencial no es revelado, porque siempre se retira desengañando al hombre, quien espera penetrarlo. Al final de
una reflexión mitológica escribe el autor: "El mito trata de explicar lo inexplicable. Puesto que surge de un fundamento de verdad, tiene que terminar en lo inexplicable". 28
Muere el hombre del campo sin haber entrado a la ley. Josef K. es ejeErz. 158.
Nie. 418.
21 lbid.
"Ho. 100.
11
11

21 Ta. 318.
" Véase nota 11.

62

63

�cutado sin haber sabido el significado de su proceso. El agrimensor K. lucha
en vano por ser admitido oficialmente en la aldea. Ni siquiera logra avanzar hacia los funcionarios inferiores y obtener de ellos una seguridad acerca de su situación existencial. Estos ejemplos poseen una validez total. Verdad e:i que siempre de nuevo se establecen posibilidades y cambios sorprendentes, que podrían significar una evasión de la impenetrabilidad~ pero nunca se vuelven realmente efectivos. La lucha por conciliar la enorme distancia, requiere todas las fuerzas del hombre, tan pronto como ésta se haya hecho "consciente" a través de un acontecimiento repentino, por ejemplo la detención de Josef K., la Uegada del hombre del campo ante la ley, así como la
de K. a la aldea. Con tal acontecimiento determinante, bajo el cual la existencia se transforma radicalmente, empiezan las obras Kafkianas. El pasado
queda casi extinguido con este acontecimiento; entra el hombre a un presente persistente. La aparente infinidad del "momento" se manifiesta en la
estructura de la imagen literaria. Lo que acontece en este "momento" de la
existencia, sigue realizándose en repeticiones, según la invariable situación
básica de la diferencia. La repetición adquiere una función especial; ella es
expresión poética del "momento infinito", 29 y la forma principal que predomina en la imagen.
El concepto de evolución, que enteramente es aplicable y fecundo en la
interpretación de otras obras literarias, ha perdido su importancia en la obra
de Kafka. La evolución está substituída por la repetición, la que no obstante
puede caracterizarse por modificaciones. Estas modificaciones dentro del espacio de la repetición representan el constante propósito de marcar, bajo variados aspectos, la meta de la poesía. Con respecto a esta meta, las modificaciones particulares obedecen a la repetición fundamental. La indiscutible "monotonía'' de la obra, resultado de repeticiones esenciales, debería ser un objeto primordiaJ de un análisis más amplio (un objeto, que sin duda demostraría más detalles que los aquí nombrados) . Basta ahora afirmar que la
repetición corno elemento básico de la poesía de Kafka, llama ininterrumpidamente la atención al significado d~ la señal poética, destacándose como
la principal categoría existencial: se puede sólo repetir, la en sí invariada
situación del hombre, sin remedio inmediato, sin la oportunidad de modificarla seriamente. El hombre de esa poesía vive la diferencia a través de la
existencialmente comprendida repetición de lo mismo.

"momento infinito", que se realiza bajo la signatura predominante de ]a
repetición? El único iin que súbitamente puede irrumpir a este mundo, no
es otro que el de la existencia misma. Sólo la muerte del personaje principal le pone fin y solución a un mundo que se consuma a través de la forzada repetición. Se entiende que la imagen de la poesía Kafkiana no puede
concluir con ninguna solución secundaria, porque tal clase de solución es
rechazada por su evidente insuficiencia. Termina la imagen de Kafka abruptamente con la muerte del personaje principal. Se sabe por las indicaciones
de Brod que para el "Castillo" también estaba prevista la muerte de K.

El súbito fin de la imagen decide irrevocablemente acerca de la diferencia del hombre en relación a la ley. Aquí, en su fin, en vista del agotamiento
de toda esperanza, se efectúa la última y negativa constatación: se aclara definitivamente que el hombre no puede entrar a la ley. La imagen de la existencia, la que la poesía conduce hasta su extremo, sigue manteniendo el carácter de la diferencia. La verdad del ser del hombre no podía sino manifestarse en forma negativa. Pero, esta manifestación inapelable de la diferencia en la imagen, es a la vez la posibilidad extrema y paradójicamente
"positiva" de la poesía de Kafka. Lo inexplicable ciertamente no llega a ser
concebible al hombre; sin embargo, esta poesía adquiere su importancia en
el hecho de que señala lo inexplicable mediante la constatación de la diferencia. Fracasando logra ella la revelación de un "rayo" de la verdad, a la
que está exclusivamente relacionada desde su principio. En la imagen central
de la obra Kafkiana, en la leyenda de la ley, se dice del hombre del campo,
cuyas fuerzas físicas y cuyas esperanzas se están consumiendo: "Finalmente se disminuye su vista, y él no sabe si alrededor de él está obscureciendo o
si sólo le están engañando sus ojos. Sin embargo, es cierto que reconoce ahora en la obscuridad un esplendor, que irn1mpe inextinguiblcmente de la
puerta de la ley".ªº

Con el concepto de la repetición, se pone de relieve la categoría, bajo la
cual es descrita por Kafka la realidad existencial. La imagen y, por tanto,
en cierto sentido la existencia, parecen infinitas. ¿ Cuál fin puede tener el
10

64

Ta. 121; vea también Ho. 273.

• Pr. 257.

65

�INTERPRETACIÓN CRITICA DEL EXISTENCIALISMO...,,
DR. M.rcHELE FEDERICO ScIACA
Universidad de Génova

Los TÉRMINOS "existir", "existencia", "existente" y "existencial", tienen una
resonancia infinita. ¿ Qué cosa, de hecho, no pertenece a la existencia? Berdiaeff dice que todas las Filosofías han sido existenciales: han tratado de
la existencia o especulado sobre ella, pero justamente esta afirmación que
se debe tomar por otra parte con ciertas reservas, impone el problema,
no de la reducción de toda la Historia del Pensamiento al existencialismo o
una interpretación unilateral de ella, sino más bien otro, menos vulgar en
cuanto cabe distinguir, el porqué solamente desde hace cerca de 30 años
hay una Filosofía llamada "cxistencialista", o al menos que se declare explícitamente como tal. Eso significa, que el problema de la existencia, tan antiguo como el pensamiento, o sea, tanto como el hombre, se presenta con
una peculiaridad suya en lo que hoy se llama existencialismo. Se trata evidentemente de una experiencia filosófica más consciente del concepto de
e.xistente, de una filosofía casi galvanizada totalmente por este problema,
planteado en términos nuevos; en resumen, de un modo particular de concebir la existencia. El movimiento en cuestión, no se caracteriza como filosofía de la existencia, sino como aquella determinación de ella, que se llama
precisamente existencialismo.
El existencialismo, es una posición de pensamiento; cada posicíón de pensamiento, diría Camus, es una rebeldía; toda rebeldía es decisión declarada
de decir que no a algo o a alguien. Pero es también decir que sí: El decir no,
a algo o a alguien, incluye el sí a algo más: La negación de un valor que no
se reconoce por tal, es la afirmación de otro considerado valor. ¿ A qué
el existencialismo dice que no? Al conocimiento omniconsciente, a la razón omnicornprensiva de cuanto (que es todo) la razón especulativa puede
conocer y comprender, cerrar en el horizonte de su raciocinio y ¿ lo que queda
fuera? El "conocer objetivo" y la "razón especulativa", lo niega, o no se

67

�ocupa de él. Comienza el asedio a la fortaleza del raciocinio puro; la existencia concreta presiona en contra de los cimientos de la filosofía especulativa; presiona y ataca, pone instancias, formula preguntas, pone en duda
todo el formidable y macizo castillo, piedra por piedra.
. .
El existente que dice que no e interroga, se declara sobre el conocimiento
o razón. Los términos de la relaci6n, filosofía especulativa-existente, son trastocados · no se trata ya de saber qué es lo que la raz6n piensa de la existenci;, sino qué piensa la existencia de la raz6n; al contrario y~ que la ~tencia es aún un término abstracto, qué cosa es lo que el existente htc et
nunc piensa de la filosofía especulativa.
La raz6n ya no hace problemático al existente, sino que él hace probl_emática a la razón; aquel que por esta última era un no problema --el existente el accidental que no interesa a la esencia inteligible- se propone ahora
coro~ problema absoluto, que la filosofía especulativa está obligada a reconocer como su propio límite. Ella por lo tanto es invocada no para resolve~ un
problema para ella insoluble, porque no es :3-cional, sino para ~clararlo s1err:pre más como problema y exasperarlo, casi excavando la radical problematica infranqueable; y con eso, al mismo tiempo, la razón se hace problemática frente a la irreductibilidad o no racionalidad del existente. En este poner el existente como interrogante a la raz6n, y como aquel que dice lo que
piensa de ella, creo se asienta la_ ?'11'acterística fund~ental ~;. cada filo~fía existcncialista verdadera, admitiendo que sea posible una filosofia existencialista" en el sentido que, como filosofía pura pueda resolver integralmente el problema, aquel complejo de problemas que es el existente.
Pero en este punto se puede preguntar ¿ el problema de la Metafísica es
el existente hic et nunc, lo contingente y no lo necesario, lo accidental y no lo
esencial? Quien formula esta pregunta, olvida que el acto de existir funda
todo ser real, y que lo existente no es sólo contingencia y a_ccidente, s~o el
existir de una esencia. Lo real se me presenta como un conJunto de SUJetos,
o sea de esencias universales determinadas en existencias particulares.
El objeto de la metafísica, es lo existente en la plenitu~. de sus elementos,
del cual la esencia es inteligible; por lo tanto, una metafísica, que, para entendemos, podemos llamar existencial, no puede plantears~ este problema,
en cuanto el problema de la eidética o de la esencia lleva mmanente, constitutivo y esencia), el otro del acto de existir, para el cual es todo lo que es.
Esta plática realizada con un uso de términos que consideramos técnicos
tiene a pesar de eso necesidad de ulteriores precisiones.
Existir es manifestarse, estar alli, pero es presencia de algo, de una es~c-.
tura, de un orden. Con el existir, la esencia entra
el mundo, se consoli~a,
para decirlo así, en un hic et nunc cuyos cambios no son en la esencia,

':°

68

sino de la esencia. Por lo tanto, si es verdad que el existente o el sujetivo es
la "encamación" de una esencia, es también verdad que yo no soy mi cuerpo, en cuanto que él retiene la esencia, pero no la agota. Pues yo que existo, me manifiesto por el cuerpo, soy más que mi cuerpo, más que mi existir,
porque soy una esencia que existe. En este sentido, lo existente, no la existencia, que es una anotación universal, se distingue de la esencia que es conceptual y no sensible y a la cual se une algo que la determina.
La esencia sin existencia es universal, el existente es particular; 1a esencia es quod quid est, y la existencia es quo quid est: el nunc, de devenir no
existiría sin el nunc permanente que a su vez, a pesar de ser en sí lo que es,
es real por el acto de existir. Eso prueba, no solamente que el devenir postula el ser, sino que el mismo devenir tiene un ser suyo formal para el cual
es ser deue,iiente. En conclusión, el existente es un ser determinado existencial. Esto no debería olvidarlo ninguna filosofía que se dice existencialista o
existencial (dos cosas muy diferentes) la cual, cuando se sitúa el existente
como problema y lo contrapone a la pura esencia, debería acordarse del nunc
deveniente y colocarse, pues, siempre como ontología y no como pura descriptiva de los elementos existenciales, casi como lo existente sea pura particularidad sin universalidad.
Una filosofía del existente solo, o sea, del solo aspecto particular del ente,
no tiene sentido, no es filosofía (será descripción empírica o fenomenística
o también fenomenológica) y no es ni reflexi6n sobre el existente real, en
cuanto abstrae de la esencia para lo cual el existente es. En este sentido, hace del existente una abstracción, de la esencia por lo cual el existente es.
La expresión de Heidegger que la esencia de la realidad humana consiste
en su existencia ( das W esen Daseins Liegt in seiner Existenz), entendida en
el sentido que la existencia es privada de esencia, no tiene sentido; y no lo
tiene porque no se comprende qué cosa existe: la existencia sin esencia
se desvanece, es una pura "posibilidad", una abstracción. Su manifestarse es el manifestarse de su nada, y como tal, un nada de manifestaci6n
Y por lo tanto, también, un nada de existencia. Los existencialistas dicen que
es pura libertad y temporalidad entendida, la primera como el acto de la
pura constituci6n del ser de la existencia. La libertad, en tal forma, no pertenece al existente, lo "constituye": es de la libertad darse la propia naturaleza a sí misma y con esto transformarse en esencia. Pues procede la esencia; nosotros mismos constituimos nuestro ser, somos como nos afirmamos
aquí hay una ecuaci6n, la existencia como posibilidad pura, es libertad pu-'
ra; pero la libertad como posibilidad pura, es libertad de nada, porque es
la nada de la libertad.

69

�Concedemos que sea y que seamos nosotros uúsmos como nos afirmamos.
Y bien, ¿qué significa yo "so&gt;·" como me afinno? ¿ "Me doy una esencia"?
¿Quién soy yo para hacerme hombre liberalmente? ¿Qué podría también
no hacerme hombre? Palabra~ sin scnLiclo. Si yo pudiera libremente hacerme hombre, no me haría hombre por la simple razón que yo sería Dios. Y
ni Dios viendo que puedo también hacerme "libremente'' no-hombre; y Dios
no puede hacer que un hombre no sea hombre precisamente porque es libertad auténtica y no el Absurdo.
Existencia y libertad, como son concebidas por el existencialismo, son existencia abrurda y librrtad absurda. Adcmá si "nowtros somos como nos afirmamos", significa que la existencia como posibilidad o libertad se da a sí misma
sus especificaciones, esto es su esencia. AqtÚ "esencia con evidencia" quiere
decir otra cosa de lo que es el sentido técnico del término y cso es la existencia,
ahora se le da una determinación, ahora otra, siendo infinitas las posibilidades.
De tal manera que la esencia es ella particular, la determinación y la existencia,
posibilidad infinita, lo universal: se han cambiado los naipes en la mesa y se
cree haber ganado la partida. Pero toda determinación es determinación contingente: corno tal no es esencia; por consiguiente la •xistencia, también determinándose, no se esencializa entonces queda vacía; se niega siempre por
la otra ecuación ex.istcncialista de existencia y temporalidad : el devenir por la
otra ecuación existcncialista de existencia y temporalidad : el devenir temporal se identifica con la existencia, que no es otra co. a más que su proceso
temporal; por lo tanto, la esencia de la existencia es la temporalidad, que es
como decir: la esencia de la existencia es ·u contingencia, o sea su mismo existir ¡ fenomenismo absoluto e inconcluyente!

r

Y así volvemos siempre al mismo punto de Ja existencia que no es la nada
de ser. Justamente obser...a Maritain cm su Court traité de l'existence et de
l'instant (p. 12): si usted "supprimez l'essence, 011 ce qttt pose L'esse, vous supprimez du meme coup l'existence ou l'esse, ces deux notons sont correlatives
et inseparables, et un tel cxistencialisme se dérnre lui-méme". Exasperar la antinomia de esencia y de existencia a tal punto de volver a la una c.,clusiva de la
otra, es esterilizarlas ambas sin resolver nada. La existencia de Kierkegaard, a
veces, es la abstracción de una abstracción.
Para el pensamiento clásico, lo exi tente es una determinación de la c:;encia ·
para el existencialismo, la esencia es una determinación de lo existente: la existencia es una posibilidad que escoge ciertas situacione y escogiéndolas se
determina, se da una esencia que se identifica con ellas: lo existente es sus
situaciones: el sein rs la situación del dasei11. El existencialismo es el contrario de la metafísica y de la ontología clá ica; es la disolución de la esencia y
del ser en las situaciones, o sea en la historicidad pura.

70

El punto de vista gnoseológico, que hemos mencionado arriba, corresponde perfectamente a lo ontológico-metafísico; el existencialismo contrapone la filosofía llamada ''e.xistencial'' a la llamada especulativa o "esencialista"
como contraposición de la esencia a lo exí tente, del objeto al suJ·eto de Jo
•
1 abstracto a Jo singular concreto. En esta contraposición, pide
' a )a
uru,·ena
filosofía especulativa o conceptual dar una respuesta -si puede- a las instancias del sujeto, al grito del singular, como hoy se dice para dramatizar el problema y colorearlo con el lenguaje de la po sía. Por eso el existencialismo es
la rrbclión contra la filosofía de la esencia, del concepto transparente, de )a
~6n cristalina que ordena y sistematiza formas, contra la eidética y cualquier aspecto de la realidad e piritual que se presenta en los términos de la
racionalidad pura, conclusa, definitiva y definiti\'amente definiente.
El existencialismo, que ontológicamente es la disolución de] ser gneoseoló-

•
1
'
gtcamente
es a disolución o el jaque de la ra7.Ón; pues, se prtsenta como /a

crisis (rompimiento) del ser y de la razón, como la liquidación de la filosofía clásica. En este sentido interpreta algunas características de nuestra época.
De manera simplicista y con una bou.tade de efecto fácil, podemos decir
que el e.x-istencíalismo contemporáneo vino al mundo aquel día nebuloso
o aquella noche negra, en la cual, un joven profesor alemán Marti
Heidegger, aburrido y de pésimo hu.mor, se encontró con los libros casi olvidados de un tétrico teólogo danés, Kierkegaard, pesimista y humorista,
Pesimista por humorista y humorista por pesimista. Los leyó, los purifi.
có de ~os mitos de Adán y E\·a, del Demonio y de Dios, del pecado y de
la_ g;acia, y así secularizados los volvió a pen.~r fuertemente; escribió y publico ( 1927) el primer volumen de tm.a obra, en la cual "el ser" se pierde
en el tiempo, se existencial.iza y se descubre ser para la nada y para la muerte. Pero evidentement es superficial considerar al existencialismo como el
drama kierkegaarcliano ( o nietzschiano) "vaciado de su contenido religioso
Y ~e su ace~to personalísimo e irrepetible", vuelto a usar, "caracterizado y
casi estandanzado por algunos profesores alemanes contemporáneos, los cua.
les sobre un esquema del drama de la existencia han tejido el drama de la
existencia. El existencialismo es mucho más y no ha nacido, porque haya sido descubierto y estudiado Kierkegaard, sino que Kierkegaard ha sido d~cubicrto y estudiado porque responde a las necesidades espirituales y a las exigencias filosóficas pre-existentes a su descubrimiento.

La Kierkegaard-Rcnnissance, que caracteriza a gran parte de la filosofía
alemana de la primera post-guerra, se debía al clima propicio que encontró en ~l.emani_a_ ( producida sea por la derrota, o por clima filosófico, por
aquella rev1S1ón critica, a la cual se ha sometido el pensamiento moderno desde los inmediatos desarrollos del he«eliimo) y no al contrario. El e:óstcncia-

71

�lismo (y es este uno de sus prejuicios) ha considerado la "crisis de una época"
como "crisis de la existencia" o del hombre en general, y la crisis de una posici6n filos6fica, la de la filosofía como. tal. La no soluci6n sino la exprcsi6n
de la crisis-encarna el descontento, el desorientamiento, las ansias y las aspiraciones de la conciencia contemporánea, prescindiendo de su derivación histórica y del hecho de Kierkegaard, que cierta.mente no ha sido él solo el que
ha influido sobre Heidegger. Ya dentro en la fenomenología )', bien sea indirectamente, influenciado por las filosofías de la vida. Pero hay otra consideraci6n que hacer: casi al mismo tiempo que en Alemania, el existencialismo nacía en Francia, independientemente de Kierkegaard y en Rusia a través
de un pensar de nuevo la concepción de la existencia expresada en la obra
literaria de Dostojewski. En Espai1a, Unamuno la había precedido casi dos
lustros antes ( al menos en algunas tesis) y en l talia, en la mi ma época, había
comenzado la revisi6n crítica del actualismo de Gentile, justamente en el sentido de una recuperación de la existencia concreta. Fueron todas estas exigencias, que llegaron casi a la vez al punto de maduraci6n, las que llevaron
a la Kierkegaard-Renaissance y a descubrir en el pensador danés, su remoto
y "actual ' maestro, que redescubierto ha sido acaparado a diestro y siniestro,
en algunos puntos rechazado, en otros aceptado y en otros aun interpretado
o traspuesto.
Según los distintos pensadores y según las naciones a las cuales pertenecen, los
precedentes doctrinales del existencialismo, se encuentran en Kierkegaard como en Dostoiewski, en Schopenhauer como en ietzsche, en Dilthey como en
el pragmatismo, en los románticos del primer ochocientos y en Rilke, en Pascal
y en Bergson así como en Husserl, etc. Naturalmente, ninguno de estos peruadores debe identificarse completamente con el existencialismo ( algunos de ellos,
si pudieran ser interrogados, rechazarían todas las tesis existencialistas, aun en
el caso de que con el existencialismo pudieran combatir algunas corrientes racionalistas e idealistas) y muchos de ellos no se reconocen fácilmente en las interpretaciones de los fil6sofos de la existencia; pero no hay duda, por ejemplo, que
el existencialismo cambia desde Husserl el método fenomenol6gico ( aun sin las
tesis doctrinales: Husserl, fil6sofo de la esencia, encierra en paréntesis la
e.xistencia) y encuentra en las esferas huserlianas eidéticas, aut6nomas e incomunicables, un buen principio de disolución del ser que Hartmann, por su
parte, desde 1921 relega a la esfera de lo incognoscible o de lo irracional; y
que en el hist6rico post-hegeliano ( en Dilthey en particular) encuentra la
temporalización de la dialéctica de Hegel y la fractura de ella en muchas
esferas históricas, cada una expresando uno de los innumerables significados
de la existencia.
Pero el existencialismo quedaría sin explicar en su esencia sin el Lute-

72

ranismo; y por lo tanto, según nosotros, no es nunca suficiente insistir
sobre este punto: Kierkegaard es un teólogo protestante; Unamuno está influenciado por el protestantismo: la teología protestante ha tenido un nuevo vigoroso y exuberante retomo al pensamiento con el existencialismo (pensamos en Barth). Aparte de eso, el pecado, el acto de soberbia de la raz6n,
según el luteranismo, ha corrompido irremediablemente la naturaleza huma.
na, la tiene individualizada. Entre Dios y el hombre hay contraposición radical: el hombre, el siervo del pecado, nada puede hacer para los fines de su
salvaci6n y todo aquello que hace es pecaminoso. "Rotura y Fractura" pues,
entre lo Divino y lo humano, entre gracia y libertad, entre fe y raz6n, la
meretriz de Satanás: aquélla, la protestante, es teología de la crisis o de la
fractura irreparable entre Dios y el hombre. El existencialismo teológico acepta esta instancia luterana y la exaspera; no-teológico, laiciza a Lutero, convierte Ja fractura en esencia de lo humano como tal. La nada del hombre
frente a Dios (Lutero) destelcogizado, y lo Heideggeriano "ser'' para la nada.
Se podría objetar que no es luterano el existencialismo francés, y contestamos
que no se entiende completamente sin el jansenismo, que es aún fractura
de lo humano y de lo divino, de la libertad y de la gracia, anulación del hombre en el pecado, del cual solamente el arbitrio de Dios puede redimirlo.
Puesto eso, quien dice que el existencialismo sí es filosofía de la crisis, pero
no en el sentido que lo sea de una época de crisis, como la nuestra, sino en
el otro, que la filosofía, ella misma es crisis, porque crisis es la vida como
tal, o sea rompimiento y fractura, hace dogmáticamente suya aún sin darse
cuenta 1a tesis luterana, sea que la conserve en todo su sentido teológico, sea
que la acepte desteologizada. Afirmar que el existencialismo es filosofía de la
crisis, en este sentido, es hacer de ella una apología barata: se acepta ingenuamente su presupuesto que la existencia es en sí misma fractura y que la verdadera filosofía no puede ser más que filosofía de la crisis. El existencialismo, por
el contrario, es filosofía de la crisis propiamente en el sentido que es crisis
de la filosofía, o sea pérdida del principio del ser y por eso impotencia de
dar un sentido significativo a la existencia, que suspendida en sí misma, no
puede ser entendida más que como "fractura" y "nada". El existencialismo
ha encontrado su ambiente, y por decir asi, el terreno preparado para florecer
en las "sacudidas" de la primer y segunda guerra; sobre la base de esta
situación, de hecho, ha elevado las "fracturas" (históricas) de una generación
atormentada a fracturas de la existencia humana como tal, por lo tanto, no
ya históricas, sino inherentes estructuralmente, ontológicas, al hombre. La
"crisis" así entendida, como principio metafísico, es simplemente un mito; y
el existencialismo en este sentido es la filosofía del mito de la crisis o de la
existencia "rota" y "lacerada" sin que haya sastre que pueda remendarla y

73

�volverla a coser. Eso marca la culminación de la desconexión y después de
la pérdida del ser, sanciona dogmáticamente la fractura entre la "vida" y el
"pensamiento": lo "vivido", vaciado del ser, y la nada de vida, de pensamiento y de existencia, lo absurdo, lo gratuito.
El existencialismo es un movimiento complejo y hay tantos existencialismos como existencialistas. Podemos distinguir dos direcciones principales:
a) el existencialismo como filosofía de lo finito o del hombre todo histórico,
pura temporalidad, cuyo destino es estar en el mundo. De aquí las f ónnulas
heideggerianas: Dasein
ser para el fin ( Sein zum Ende) = ser para la
nada (Sein zuro Nichts)
ser para la muerte (Sein zun Tode). El hombre
es el centinela de la nada. A esta, yo la he llamado, no la ontología, sino la
oudenología de Heidegger.
Todavía el existencialismo como filosofía del fin es la de Jaspers: lo existente está siempre encerrado en una situación finita que intenta sobrepasar
y la sobrepasa, pero para caer en otra todavía finita. La existencia es trascendencia de la situación, desplazamiento de un horizonte a otro, pero se le escapa
siempre el horizonte de todos los horizontes. La trascendencia o lo infinito, como
Umgreifende ( todo circunscrito). Por eso el existente naufraga, se sumerge
frente a la trascendencia: el jaque es el fin supremo.
Otra forma de filosofía de lo finito, es la de Sartre en Francia, por el cual
"el ser es sin razón, sin causa, sin necesidad", gratuito: todo es gratuito, sin
valor: no hay nada serio; el hombre es un costal vacío con un peso muerto. La existencia está condenada a llenarse de algo. Dicho eso, podemos
precisar que dos obras famosas llevan en el título dos errores gramaticales:
no es Sein und Zeit; no L'etre et le néant, sino Sein ist Zeit; L'etre est le

=
=

néant.
El otro filón así llamado "teístico", une indisolublemente los problemas
de la persona y de Dios, confirma y define la existencia como esencial vocación de la trascendencia religiosa: fundar filosóficamente la persona y sacar
de ella "invocación religiosaº. Propiamente en la concreta individualidad
del singular -como enseñan Kierkegaard y en el fondo también Nietzsche
y Unamuno- sucede el encuentro paradójico y absurdo para la razón, de
infinito y de finito, de eternidad y de tiempo, de trascendencia y de inmanencia. Penetrar en el fondo de la existencia concreta es por lo tanto coger la
viviente contradicción que es, sentir la existencia en su "situación" de relación a sí misma y junto a la trascendencia, la existencia como intersección
de encamación y de participación, o sea del yo concreto y singular ( encarnarse y concretizarse), que participa del ser (se inserta allí), que la trasciende. El e.xistencialismo en este sentido se centra sobre lo vivido de la
"presencia" de Dios al yo, de la posición del singular frente a Dios. Buscar a

74

Dios es decidir de sí mismos, y buscarse a sí mismos es tender a Dios. Los
dos ténninos de la búsqueda son recíprocamente "empeñativos": la verdad
del hombre se revela en el reenvío a Dios, como la verdad de Dios se revela
auténtica en el existente humano. No es problema abstracto lo del Dios~o~_re, sino experiencia de vida vivida. Fundar filosóficamente la persona
significa, pues, captarla en su "situación" y en su "participación", escudriñarla
en el estado en el cual se encuentra y viviendo en la libertad que la fonna
y la revela, en la dignidad que la coloca por sobre la particularidad contingente y caduca.
De aquí otra caracteristica del existencialismo en general: la polémica en
con~ de la vida anónima del individuo, uno entre tantos, contra la vida con\'enc1onal. y acostt~brada, donde él pierde el sentido de la responsabilidad
Yde su ~1s~o destino, la ll~da a la existencia genuina. Ser sí mismos y solamente s1 m1Smos, es conqmstar la propia autenticidad la conciencia de ]a
~it~d libra~a, suspendida como la hoja sobre el abisrn'o, entre lo finito y ¡0
mfiruto, el tiempo y la eternidad. Ser sí mismos es vivir íntimamente desespei:adamcnte los términos de la antinomia, la existencia quebrada y r:.i.gmen~n su perenne "problematizarse'&gt;, en su continuo "fracturarse11 • No la
filosofía de la armonía y de la unidad racional, sino la filosofía de la "fractura", de la realidad existencial, que es singularidad, que no se vuelve a repetir, escogida y que trae el riesgo de la decisión sin apelación. En este
sentido, la existencia es "libertad'', suspensión entre problema y certeza entre
búsqueda y verdad; es acto, problema, drama que no se traduce en la' transparencia Y en la luz de la idea, ni se exalta en los lances vitales. Existencia
e_s fractura, siempre librada entre dos mundos, inmanencia y trascendencia
sm. posi~ilidad de síntesis definitiva, sin esperanza de evasi6n en una super~
resIStencia. La existencia es el "centro", el encuentro de las antítesis y su
problema es el problema mismo del ser. La persona exige la solución metafísica, pero el existencialismo no logra dárselo.

t:mª

Singular e inobjetable, el existente se introduce todavía en el mundo se
encuentra en una "situación" determinada. Verdaderamente no es
se
"encuentre" sino que es su situación, aquélla que "actualmente" define su
existencia._ El l:ombre está ligado al mundo y a los otros hombres, unión que,
como la Situac16n, es el ser propio de la existencia humana; ligado al mundo
Y empeñado .en la vida; aquí es todo sí mismo, en esta su absoluta historicidad,
~e la cual tlene el deber de no "evadirse,,; debe aceptar su "destino" ( destmo de nada y de muerte). Por consecuencia, la existencia inobjetivable de
la cual la esencia, más bien o las esencias son sus situaciones su actuarse' no
'
'
se conoce rntelectualmente' 1 que es objetivar: ni la razón ni el intelecto Ja
toman en su autenticidad.

qu:

((•

75

�Esta experiencia vivida, toma en el acto de vivir su finitud y temporaneidad o en la angustia de sentirse finita "lanzada en el mundo", destinada a
la mu:rre. Dicho eso no está completamente equivocado quien ha definido el
existencialismo la nausée de l'impuissance (Gurvitch), la doctrina que vacía
al hombre de toda su riqueza; pero tiene razón el que también ve en ella
(Pareyson) una manera original de proponer nuevamente a la meditació~ la
riqueza de la vida espiritual y "una robusta manifestación del per:5°n~~o
contemporáneo", aunque después la inevitable conclusión del eXJstenciahsmo sea la negación de la persona como valor y de los valores que la persona
misma encama y expresa.
El existencialismo tiene una relevante importancia negativa, representa el
adelanto más coherente del pensamiento moderno inmanentista y al mismo
tiempo la disolución de la ilusión del humanismo absoluto o ateo; es la conciencia crítica de las consecuencias negativas del humanismo puro, el drama
del humanísmo ateo, diría De Lubac. Vale la pena insistir sobre este punto.
El existencialismo, según nosotros, es el punto más avanzado ( tal ~ez c~~clusivo) de la que, en muchas otras ocasiones, he llamado la aut~5?luc1on
del pensamiento moderno, el principio del cual se da por la cnttca del
hegelismo en sus instancias fundamentales de Klerkegaard y de Marx. En
otros términos: el inmanentismo a través de la secularización de lo sagrado,
la separación de todas las formas de la actividad humana d~ _la teología, la
reivindicación de la absoluta autonomía de la razón, autosuf 1c1ente y fundadora ella misma de la verdad, y de la voluntad autónoma, ley de sí misma;
la historicización de la verdad (y de toda verdad) y de los valores espirituales humanos y divinos y de su mismo Dios, ha creído (y es aquí la acriti~da~
esencial de su criticidad do~ática) mejor fundar al hombre Y su digrudad, de garantizar crítica y sólidamente todos los valores humanos (sob~e
todo la libertad y la potencia del conocer) y el hombre de valor, de constrwr
un verdadero humanismo en el cual el hombre fuera principio y fin de sí
mismo y que en la historia encontrara su verdadero cumplimiento, su significado auténtico, su felicidad. Y así el mito del hombre-Dios ha engendrado
poco a poco los mitos del Dios-historia, d~l D!os-ciencia, del Di~s-e~~d?, del
Dios-progreso, del Dios-humanidad, del Dios-libertad, etc.; y la i1US1on lilDlanentística continúa aún a pesar del existencialismo y de otras corrientes críticas, a sobrevivir y a producir nuevos mitos, a creer que después de haber
temporalizado todo y negado (ser y sustancia, verdad y Dios) todo lo del hombre y de lo humano se salve mejor, mejor se funde y se explica, todo sea más
claro y legible. El existencialismo ( y no solamente eso), es el profundizar de
estas incoherentes conclusiones optimistas, acepta el momento crítico del inmanentismo y de sus presupuestos metafísicos y gnoseológicos, pero más cohe-

rentes, menos dogmático en sus consecuencias y no ilusionado concluye que si
~ ~ :erdad ( en sentido metafísico y en sentido gnoseológico) son temporales e

hlstónc_os, ~tonces no hay valores ni verdad; el hombre es su existencia, que
es su S1tuac16n, que es la pura temporalidad, de cuyo éxito el s6lo significa
algo y da a ~ existencia el único significado que se le atribuye: es la nada
y la muerte. Sobre este punto de vista, sus conclusiones pesimistas son la
plena conciencia crítica de las míticas conclusiones optimistas del inmanentismo, la conquista de la autenticidad de la existencia humana o de su novalor, si ella es la que "construye" el inmartentismo moderno, del cual el existencialismo es la disolución, el momento "escéptico" disolvente de lo ''dogmático". Pero el existencialismo no es sólo "crítica" sino también "crisis" del inmanenti~o en el sentido que él asume la concepción inmanentística-historicista de
la vida, como concepción de la vida misma (por lo tanto de la filosofía) como
fractura; y como crisis es también dogmático y acrítico. De hecho, por un
lado, asume una contingencia histórica (la situación de la Alemania y de
Europa desde 1918 en adelante) como categoría de la existencia humana haciendo de un conjunto de es~d~s de ánimo, otros tantos principios metafísi:os, y
~~ otra parte, acepta dogmaticamente las tesis del inmanentismo y del histonCJS~o '! concluye que la existencia (la vida) como tal es "crisis", fractura y
rompuruento sin someter a revisión crítica el presupuesto inmanentista. En
otros términos tiene el mérito, de haber "desenmascarado" el inmanentismo
y de haber demostrado a la evidencia que de "aquellas premisas'' la conclusión
sincera auténtica y no "ingenua" es la nada del ser del hombre y de los valores
humanos y religiosos, y con eso revela a la crisis (y también la hipocresía) de
las ~nc~usiones optimistas y de los ditirambos a la razón, a la dialéctica, a
~ histona, etc.; pero está equivocado en aceptar "aquellas premisas" dogmáticamente y con eso de asumir su crítica del inmanentismo como "crisis» de
la exis~erlcia al afirmar que_ la existencia como tal, es "crisis" o fractura y
laceración ( y por eso se define con la angustia, y en jaques, la muerte, etc.,
y no con Ja razón, el concepto, la idea eterna, etc.) Y así su pesimismo es su
ingenuidad, y en muchos casos también su insinceridad e inautenticidad. A
este punto, su "inexistencialismo" se vuelve "racionalidad" de Jo irracional• su
"asistemicidad" el principio "sistemático" de la asistemacidad; la experi~cia
"inmediata y vivida en elemento constante de la mediación. Una forma de
idealismo trascendental e histórico es exactamente aquello que liquida la ilusión de la trascendentalidad como forma objetiva del conocimiento (Kant)
y como principio metafísico (Hegel). En efecto la trascendentalidad asumida
por el existencialismo, como posibilidad o pura condición indetenninada de la
cual la existencia concreta es una realización temporal y situacional ~tra la
existencia y el ser a la nada y todo lo vuelve imposible, inexplicabÍe, absurdo.

77
76

�El existencialismo tumba el optimismo d 1 humanismo ateo (optimismo
iluminístico, racionalístico, positivístico, marxista, etc.). i el hombre es todo
histórico y Dios no existe su destino es el destino de la nada; no hay nada
erio. Eso es el ateísmo triste y consciente de que la muerte de Dios es muerte
del hombre, y de todo valor. por lo tanto, concluye el proceso de la secularización de lo sagrado (de de el renacimiento a Hegel ) que e teologización de lo
mundano y de lo humano, a lo cual si I la desteologización de lo mundano

y de lo humano ( Feuerbacb, • lanc, etc.).
Concluye afirmando, si lo sagrado es secularizado y lo mundano es desteologizado, no queda más que el hombre y sus situaciones el puro suceder. Pues
el existencialismo es conciencia crítica del humanismo absoluto y su devaluación,
pero al mismo tiempo conciencia dogmática de lo que acepta el presupuesto
de la negación de Dios y del ser, o sea la ilusión inmanentística, también sin
defraudantes saca de él consecuencias defraudantes. El existencialismo es el
inmancntismo ateo desencantado y por lo tanto puramente negativo, sin mitos,
niega a Dios in aceptar la posición de hacer del hombre Dios mismo, o sea,
de divinizarlo, entonces: ne!!ado Dios y negado que el hombre sea Dios, no
queda más que el puro homb11 histórico, botado en el mundo sin valor y sin

se equivoca aceptando como conclusión la ne aci6
sólo humano, o sea de aceptar la contradiccióng Den pura del hombre todo y
que voh·er al problema de lo pos·u· . d 1 h h.
spués de eso, no queda más
l vo e
om re y ya n
t' .
o de pura inmanencia sino de se
d
d .
o en ermmos de nada
• t ·a1·
'
r Y e trascen encta.
El ex1s
cnc1 1 mo • tambt"en e¡ ateo tiene
.
una xi
·
r •
recuperada y fundada filosóficamente , os h h h genc1a re tgiosa que va
tradición filosófica clásica de od .
a ec o nacer la nostalgia de la
,
m o que nazca la espe
d
f
ella, que la verdadera y sola
d .
ranza e un uturo de
•
esperanza e la Europa del ma ~
,
s1 11ega a ser, su tradición renovada, o será solament e Ia sombra
nana,
que
sena,
de sí misma.

Traducción de

CELIA MARÍA DEL DECAN

significado. 10 queda mis que la ne0 ación pura.
Pero la negación pura es un absurdo, no se puede negar sin afiimar, cada
negación exige la negación de la negación. que es la afirmación. Pero la e.....istencia no afirma nada, pues es la contradicción pnra o impensabl . De hecho,
más que una filosofía pensada, el existencialismo es un estado de ánimo
viviente y teorizado, o ea unn fenomenología pura una serie de biografías,
buena como material artístico. Pero la filosofía empieza cuando se reflexiona
sobre lo vivido: o sea, cuando la vida inmediata . pone como problema. Por
lo tanto, el existenciali mo está toda ,· z por debajo d la filosofía, en la filosofía de la no filosofía. Pero la afinnaci6n de la nada o del no-valor del hombre
todo histórico, y ele la e.xistencia sólo mundana, pone para la contraclic ión de
esta afinnación, el probkma o la exigencia de la trascendencia y del valor;
o sea la conclusión: una nada de c.xistcncia y una nada de valor, hace nacer
la exigencia metafí ica del ser y la religiosa de Dios. He aquí por qué los marxistas lo combaten. La hacen nacer también por la necesidad de salir de la
contradicción en los término . De hecho, la afirmación de la nada de todo,
de la nada como principio es posible solamente si el ser
o puedo decir,
la nada es, sin admitir el ser. d otra manera la nada misma sería impensable,
no sería. La nadaJ el negativo puro es porque es el ser, mientras el ser se pone
para sí mi mo.
El e.xistencialismo tiene el mérito de haber destruído la soberbia del hombre-Dios, creador de su destino histórico y el infantilismo de esta soberbia. Pero

78

79

�LA CUESTIÓN DEL PRINCIPIO Y FUNDAMENTO
.EN LA FILOSOFlA DE BALMES

DR.

AooLFO MUÑoz ALoNso

Catedrático de Historia de la Filosofía
de la Universidad de Madrid

EL HOMBRE NO ES SÓLO

lo que las palabras le permiten expresar. Es siempre

más. Por alta que sea 1a elevación que alcancen las flechas de sus voces, por

hondo que cave con el estilete de su pluma, el hombre, él, presiente una más
alta cumbre y arranca de un más profundo subsuelo. En el hombre la palabra
verdadera, su hablar, es él mismo, como luz iluminante significativa y como
reflejo caldeado. Sólo cuando el hombre comienza por escuchar, habla y se
habla verdaderamente a sí mismo. Cuando el hombre habla sin antes escuchar, se-escucha, y escucharse es una manera engañosa de abatir el vuelo de
las pocas palabras verdaderas que el hombre puede pronunciar. El espíritu
humano -digámoslo con palabras de Balmes 1- no ha nacido para contemplarse a sí propio, para pensar que piensa.
El pensamiento del hombre no conseguirá nunca expresarse por entero
en lo que dice. El pensamiento es siempre algo más profundo, elevado y luminoso que las palabras en las que se vierte. Quizás porque el pensamiento
es en 9.Í mismo -si es verdaderamente pensamiento--- la auténtica palabra,
y las palabras proferidas ráfagas anunciadoras; algo así como estrellas errantes y centrífugas de un cielo transparente. Si esta consideración es aceptada,
se comprenderá con facilidad lo arduo que resulta profundizar en el pensamiento de un filósofo, utilizando como única guía las palabras por él escritas.
El crítico que se contenta con someter las frases del fil6sofo a un estudio de
contexto o de concordancia de sentidos, interpretando por paralelismos las
frases, corre el riesgo de satisfacer su pretensi6n crítica, pero dejando al fil6sofo estudiado en orfandad de 9.Í mismo.
1

Filos. Fund., libro I, cap. XXIII (O.C. Ed. Casanovas, XVI, pág. 227).

81
H6

�CoNcIENCIA DEL TEMA EN JAIME BALMES

A Jaime Balmes le ha perjudicado la claridad ~-positiva. Al ejercer la
gracia de la cortesía como virtud permanente para con los lectores, ha inducido a los poco avisados a resbalar por los capítulos de sus obras filosóficas
como sobre el espejo del agua mansa y tibia, y no se ha ahondado en La
honda transparencia en la que el pensamiento de Balmes sigue vivo, vivificante y actual. Esta actualidad es la que pretendo revelar, comprometiendo
desde el principio mi intención con el título, de actualísima vigencia en filosofía, hoy, como lo sigue siendo en la vida espiritual desde que San Ignacio

de Loyola la acuñó en sus Ejercicios Espirituales.
No dejan de ser curiosos los hechos siguientes: que Balroes titulase su obra
filosófica más importante Filosofía fundamental; que la Filosofla elemental
sea en su concepción, redacción y publicación posterior a la Fundamental; y
que en un análisis pormenorizado de las cuestiones "fundamentales'' y "elementales" de la filosofía, no sean los "fundamentos" o los "elementos" los que
inquieten intelectualmente a Balmes, sino cabalmente los "principios" {undantes. Esta particularidad nos pane sobre aviso de que hemos de proceder con
suma cautela al enfrentamos con el tema, tanto si los hechos que citamos
obedecieron a una intencionalidad mantenida por nuestro filósofo, como si
suponen la expresividad connatural a su pensamiento y que, precisamente
por la connaturalidad, no es revelada explícitamente.
Antes de seguir adelante convendrá un breve detenimiento en las palabras que empleamos, y en el sentido, alcance y significación que paseen en
nuestro discurso. En este detenimiento una exigencia filosófica, y un procedimiento metodológico al que debemos sometemos, para que discurra después

el tema sin demasiados paréntesis aclaratorios.

DEPURACIÓN CONCEPTUAL DEL VOCABLO PRINCIPIO

El vocablo "Principio" resulta, por equívoco, polivalente, Ya Aristóteles
distingue acepciones variadísimas en las que puede subsumirse, sin forzar su
etimología ni su contenido histórico-cultural.z Acaso el fermento filosófico
de la cultura occidental haya que señalarlo en la cuestión sobre el Principio,
en singular o en plural. La razón gana en independencia y jerarquía cuando
se decide a investigar no las cosas, sino el principio o los principios de las
cosas, y obtiene -la razón- el principado metafísico cuando rompe con las

trabas
de la mítica, de la literatura, de la tradicion,
•, para satt.sfacer su e,ogen.
•
c1a con una respuesta person ªI' que deseche, por ludicas
, .
o ineficientes las
voces que no os~ten la_ originalidad de Principio o Principios, en sus sililbas
o en su c~nnotacion racional. Es el problema de Tales de Mileto como símbolo del filosofar; y es, con mayor precisión histórica el problema de Anaxi
mandra
·
'
. '. en qmen.
se lee por primera vez el vocablo
Principio. El audaz~esasuruento sensorial, pudo valerle el hallazgo feliz del vocabl0 ,
'
a11cieo,,, No
l
,
.
aex11 para su
. .
.
es, c aro está, que nos decidamos por una declarac1·ón del p .
c1p10
· · ·
, . o de Ios p nnc1p1os,
como elaboración exclusivamente filosófica El nnposito
se
salva
y
tal
vez
.
.
·
prop. . .
d'
con mayor exactitud,
Sl se considera la cuesti6n del
?nc1p10 y e los Principios como una primaria intuición ligada I alm
mlSlJla de Grecia
•
, encuentre satisfacciónª con ela
. '. &lt;:° }a que lo racional
solo
h 11
a azgo del PnnCJp10 o de los Principios.

TEOLOGÍA DEL VOCABLO PRINCIPIO

Las acepciones del vocablo Principio son tan diversas
l
'di
¡
, en e uso oot.J. ano y
' que e pretender enumerarlas aquí resultaría impertin t C
esta
• d
en e. on
voz se enc1en e la claridad del mundo. ~nua~--. . E , - .
P. . .
J • .., n , ..a , ,,, aexv in

en el cultural

~ncipio,

en el princip_i~, Dios crea el cielo y la tierra. No cabe signifi~d

0

mas temporalmente
,
Princi
.
. ongmal, y genes1aco
que el denunciado por la palabra
p10 en el primer vers1culo del Pentateuco. En el propósito de M . ,
como coautor del Génesis, el Principio es una exigencia lexical d
~lSes,
puramente tem al
d .
e caracter
.
por ' que a qlllere recto sentido al referirse a l b
d
perosmq
1p· ..
aoracreaa
.
ue sea e nnc1p10 señalado el que la oriaine f d
,
plique Es
'
1p · • .
o-· , un amente o ex.;
mas, e nnc1p10 respecto de un término es explicable en una
relac1on en la que lo principiado participe del fundamento que se
~ al
para establecerla; fundamento que --como
b
.
sen
e
sito bíblico El " · · · ,, d 1
es O vio--- no cabe en el propó"principio". del Epnnc1li~1od Se Génesis, no guarda relación alguna con el
vange o e an Juan.
San Juan en el primer ver.iículo y en el segundo de su Evangeli alim
el v~~ablo "Principio" oon luces de eternidad, en cuanto o u:~to enta
opos1c1ón de distinción- al de temporalidad del G, • E 1 p
_-con
versículos de San J
. . . enesis. n os dos pnmeros
. . .
_uan, el Verbo como Pnnc1p10, no está sometido en cu
Pnnc1p10, a causalidad ni eficiente ni final. al paso
1 cread '
anto
ci ·
'
¡ G, •
'
· que o
o en el prin
p10, segun e
enesis, no puede desprenderse de una l . ,
con el ser que es sin p · • .
re acion trascendental
.
.
rmc1p10, y no es en el tiempo,·
tiempo, mientras el tiempo sea.
aunque sea ya con el

U na alusión al Principio, como explicación mtelectual
.
de la no imposibi• Meta/. V. l

y

2.

83

82

�lidad del Misterio tnrutario revelado, la creemos también conveniente, siquiera sea en breves lineas. Principio es el Padre y el Hijo. El Padre respecto
del Hijo, y el Padre y el Hijo respecto del Espíritu Santo. No aduciríamos
aquí el significado de Principio en las relaciones trinitarias si no fuera porque
cabalmente la razón de Principio, en su depuración conceptual, es el que
toma inteligible a los hombres el Misterio maravilloso de la vida y ser de Dios.
El Principio no adquiere otro significado que el necesario al entendimiento
para admitir en una esencia infinita la distinción de tr pel'50nas, que se
constituyen por las relaciones subsistent de Principio y Principado, sin que
el Principio originador adopte las prerrogativas de causalidad eficiente, ni el
engendrado o alentado descienda a la efectividad de producido o causado.
Todas las acepciones que de la voz Principio pueden emanar, quedan ya
reducidas a un ordenamiento temporal o local respecto de lo principiado,
con la eficacia que esta preeminencia otorgue, según el género o categoría
ontológica d lo principiado, recorriendo toda la gama, desde la futilidad de
lo que se considera principio opuesto a fin, hasta la trascendentalidad de lo
principiado en atención a la gravedad de su Principio. Así -y por vía de
ejemplo histórico- Principio era el nombre clásico con que se designaba en
la Edad Media la primera lección pública que impartía un maestro, sin que
el vocablo adquiera entonces trascendencia doctrinal, sino tan sólo académica,
aunque -como es lógico-, en ese Principío se adivinara por su contenido,
estilo y resolución todo un sistema de ritmo y virtualidades distinta.,. Como
curiosidad valga la anécdota referida a Santo Tomás de Aquino y a San
Buenaventura, que en 1257 y en el mismo día y hora recibían del Canciller
Heimerico la facultad de enseñar t'I "Principio".

FILOSOFÍA DEL VOCABLO PRINCIPIO

Aristóteles acometió el estudio de lo que el Principio sea, en la Metafísica,
declarando sus acepciones.ª Me importa señalar que ha sido Heidegger el que
ha arrancado de esta citación aristotélica, para su estudio De la esencia del
fundamento ( o de la razón). El principio supone siempre ser en alguna manera origen. Y estas maneras de ser origen, Aristóteles las reduce cómodamente
a tres. El origen de donde se deriva el ser o la e.xistencia, el fieri o nacimiento,
el hallazgo o conocimiento. Es decir, lo primero de donde o existe, o nace, o
se conoce. Fundamento o razón de ser, de e.xistir, de ser-verdad en traducci6n
heideggeriana (Was-sciti, Dass-sein, Wahr-sein). Dando por supuesta esta po-

• Meta/. 1, 1013

84

si.~le divisi6n _trifásica de la vo-¿ Principio, con la que no se logra ocultar tambt~ ~a posl~le raíz común genérica, los filósofos han tratado de definir el
pnnc1p10 partiendo de lo principiado, después de haber sido éste declarado
establecido como sistema. En realidad la filosofía mode~ ha elaborad
y
d p · · ·
o un
con~pto ~ nnc1p10 en cuanto regla rectora suprema de los juicios, en dependencia kanuan~ Que es justamente contra lo que nos previene Balmes, y el impulso ~ue mov10 ~u deseo de publicar la Filosofía fundam ntal. ¡ no temiera
que el Juego abus1,·o de palabras desnivelara e ta exposición del tema, me atrevería a decir que podríamos entender en ese sentido también esta fr ..... d ¡
r61
"E
.
'
_._ e
P ogo:
s ?reci.so guardamos de que los errores que se han extendido por
m~a, se arrai~en por principios". Ya sé que no es é te el alcance de la exp~1ón ~almes,ana, pero sí cabe que nosotros le otorguemos esta interpretac16n, dejándonos llevar dt"I vocablo "principios" t&gt;mpleado por Balmes.

CARAcnRES DEL PRI ·etp10 v FUNDAMENTO EN BAL.fES

En_ Ja filosofía de Balmes la cuestión del principio y f undamcnto es la gran
cuest:tón. Por ~r la filosofía de Balmes, filosofía, la gran cuestión es la cuestión
del ser conocido, no la del conocimiento del ser; es la cuestión del fundamento. Por eso el prob~a es ineludible e inesquivable1 para el filósofo y
P_ar:3" el que no lo es. La filosofía es todo menos imaginaci6n, porque el principio ,Y fundamento que busca el filósofo es el de la realidad, que pean~
necera i:ev~l~a u oculta, pero que no por oculta deja de ser.
El pnncip10 Y ~~darnent~ de nuestros conocimientos ciertos no es, para
~es, un_ con~cnto prunero cierto, del que se deriven los demás. Me
mte_r'7~ dejar bien clara esta afirmación. La filosofía de Balmcs rechaza la
posibil•~~d ~e. _que un conocimiento cierto, el que sea, tenga fuerza de
emanaoon v1vif1cante de los demás conocimientos. Lo cual no quiere decir
que
ontol6gicamente una fundamcntaCI·'on rea t, como
. los
. . seres no reclamen
.
1
1
pnnc p 0 s~premo mcausado de existencia. Ahora bien, ese fundamento absoluto no sera, en Balmes, el principio y fundamento de nuestros conocimientos
Y e5te es un primer punto que le separa no sólo de cualqujer ontolocrismo.
0
declarado, smo
·
•
tamb',
1en de Descartes. En rigor, Balmes busca el principio
Y fundamento como principio fundamental, sin que sean ya separables los
dos conceptos.. La inmersión de Bahnes en la filosofía del ser es clara sin
que la enturbien las superficiales consideraciones sobre el ~olasti · ' (
no se l ti .
) d I
cismo o
en e O as CJSm~ • ~ pen~i':°t? de nuestro filósofo. Balmes no pretende
con~ un pnnci~10 de 1.ITad1ac1ón, sino un fundamento focal iluminante.
no aspira a descubnr la semilla fructificante, sino el cimiento básico.
'

a 17 iig.

85

�Este cimiento básico, principio y fundamento tn la filosofía de Balmes, no
es otro que el hombre en cuanto hombre. Al expresarlo así, demasiado me
percato de que no se encuentra en Balmes la expresi6n · y con todo, es
esta expresión la que, a mi entender puede tomar inteligible hoy, de una

manera clara y fiel, el pensamiento de Balmes.'

EL SENTIDO CO 1 , • COMO PluNCJPIO Y FUNDAMENTO

Lo que acontece es que Balmes el hombre, la persona humana, no agota
sus posibilidades en el principio y fundamento !undante de la filosofía. Cuando
se ve obligado a señalar este principio y fundamento fundante, descubre lo
que llamará sentido común. Expresión riquísima de contenido, y que tan
torpemente suele ser interpretada por quienes, idealistas o no, pagan tributo
a Hegel, a cambio de considerar la filosofía como una concepción del mundo
contraria o contradictoria del sentido común.
Si bien se entiende, toda la filosofía -incluso la de Hegel- es una pretensión por encontrar, en lo que Balmes llamara el sentido común, el criterio,
principio y fundamento de las ideas, de la verdad, de la certeza y de la
realidad. Porque Balmes otorga a la palabra sentido su valor de elementalidad primaria incondicionada. Difícilmente se puede expresar mejor que como
el mismo Balmcs lo dice. ''Sentido: esta palabra excluye la reflexión; excluye
todo raciocinio, toda combinación, nada de esto tiene cabida en el significado
d la palabra sentir. Cuando sentimos, el espíritu más bien se halla pasivo
que activo; nada pone de sí propio: no da, recibe· no ejerce una acción,
la sufre. Este análisis nos conduce a un resultado importante: el separar del
sentido común todo aquello en que el espíritu ejerce su actividad, y el fijar
uno de los caracteres de este criterio, cual es el que, con respecto a él, no
hace más el entendimiento que someterse a una ley que siente, a una necesidad instinth-a que no puede declinar''.ª Demos de mano el acierto o la
impericia del vocablo para designar con él lo que Balmes intenta. Lo cierto
es que la palabra deja al descubierto los rasgos y peculiaridades de que go:za
un principio y fundamento. o es una necesidad necesitan.te, para decirlo
en términos bárbaros, sino una necesidad exigida por el hombre en el ámbito
del ser, de su ser-cm-el-mundo, de su existencia espiritual. El vocablo "sentido",
• De todas formas, serán muchos 10.1 autorcJ que lean en Balmcs frases que autoricen y hasta exijan nuestra afirmación. La primera de las Cartas a un 111dphco es

explícita y significativa en este sentido.
• Filos. Fvnd., libro 1, cap. XXIII (Ed. Casanovas, XVI, pág. 315).

86

tal como Balmes lo usa en esta cuestión b .
. . . .,
a la que
le atribuye cuando se 1
·a' o llene una s1gnif1cac1on opuesta
d
e conSJ era como térm'
d la
.
e los órganos sensoriales. eñala la cond' .,
mo ~
operact6n
"idad intelectual el reconocimiento d 1 ;e1on natural o esencial de la acticomo disparo de' la naturalcz
. . eal eseo natural de saber del hombre,
Y no como íructifi 'ó his
de un nivel cultural El · · ·cspmtu
f
tcaCJ n
· tórica
del hombrc&gt;, y no ~go
)b' und.~en~o de la fiJosofía es lo humano
. . .
om re, ni siquiera particul d l h b
un pnncip10 de connaturalidad
., .
.
ar e . om re. Es
,
{
, no apnonco m aposteri6 ·
y
as1
undamemalmente inemplazable.
neo.
por serlo

ª

;n:;iro

Lo mismo acontece con el adjetivo comú
. . .
estar en la órbita del ser
. rsalm n. El pnnctp10 y fundamento, al
, es un1ve
ente necesari
b' .
superadas las difcrcnc1·as di "d al
. o y o Jetivo. Quedan
Vl u es para qued
b' •
universal, principio )' fundame to p
ar o Jetivado como criteño
ridad de las dificultades d 1 1~ . . arece ser que Balmes se percató con cla. 'bl
e exico, y se revuelve contra l ob. .
\.'lSl es por la expresión adoptada "P
.
as Jeciones preen el hecho: sentido comun'
.
ocol 1mporta el nombre si se conviene
sea o no a expresi6
1. _
d
ficarlc, es cuestión de Jengu .
d .
, n ma;i a ecuada para signi.
ªJe, no e filosof1a Lo q
d bem
examinar si en efecto existe esta . 1·
'6
.
ue e
os hacer es
me maci n de que habl
b ·
mas se presenta, a qué caso se a lica . h
,
amos, ªJº qué Corpuede ser considerada como criten' pd
)d asta que punto y en qué grado
.
.
o e vel' ad" e y líneas , d 1
s1 temiera que en la expresió
·
roas a e ante, como
"P
n se van a enredar los crít"
. .
or mi parte no disputar' d
b
.
icos,
ms1ste reiterativo:
1
nada má n el terreno de ~ fiel paf,ª ras, consigno el hecho, y no necesito
1 oso ia. • Como quiera
·
·
nada unporta". &amp;tos temores de Balm~ d
' rep1~0 que el nombre
la C.~'Pr~sión, son los que nos delatan has e ser ,mal entendido por culpa de
e1 pnncipio y fundamento.7
ta que punto él calaba hondo en
m·

EL SE TIDO co MUN
,

Y EL HOMBRE

Ahora bien, ~sta ley fundamental del es íritu h
hombre como vida espiritual co
. _P .
u.mano es, en Balmes, el
'6
, mo sentimiento psicosomáti
.
.
cxprCSI n, como realidad ontopsicolóoica
"
. lin . co, si cupiera la
o· , como me ación natural de n ues• Filos. Fund., libro I, cap. XXII (O. C Ed C
' El tema ha sido tratado desde otros ~ 1. asanova$, XVI, pág. 316).
Como fue~ estabilizadora de la filosofia b~os,_ y a \ 'CCCS c~n au!oridad y acierto.
(en Pensamitnto, núm. extraordinario 1947 CSl3lla, lo estudió Miguel Flor1, S. J.
lana, que sigue al del p Flo ,
1 , d
'. pp. 39-72). El estudio de Marcial Soced
,_
·
n , Y os e Ftdel García y Ca.mil
.
·
en,_ cst= escritos con análoga preocu ación
o ~era que le prefcrtnCJas pronunciadas coa ocasión del p
. . El tema fue predilecto en las concentenano de El Crit,rio; por la índole de

87

�tro espíritu", dice a la letra Balmes. Nos encontramos, pues, con q~e ~l h~~·

bre asiente a la verdad, encuentra el criterio de certeza en una in~l~a?ion
natural de nuestro espíritu. Que este criterio de la certeza _sea el pnnctpio Y
fundamento aparece ostensible en la flexibilidad del lenguaje de 13almes, que
· distintamente en los capítulos del libro 1 de la Filosofía Fundamental
usa in
. . • f dam tal principio de la
)as expresiones de primer pnnap10, pnnap10 un
en ,
evidencia, en sinonimia con el criterio de certeza.
· · t
mo testimonio de la
El principio y fundamento fundan el conOC11IUen o co
. .
verdad y critério de certeza. El conocimiento fundado es un conocimiento
originado en el sentido común, no por el sentido común. F~damento _en
la inclinación natural del espíritu, no por la actividad reíle~va, sen~~nal,
estimativa O volitiva del mismo. Surge el hombre en su radicali~ad_ espintu~l
como verdad verificada en su inexorable potencia, en_ su_ ra~cahdad rad~·
cada, en la evidencia inmediata de sí mismo como mclm~c1ón de ~~tl•
miento. Es la irrequietud, la relatividad inmanente, la abaheda~, la hrutud
que se trasciende r,or exig&lt;&gt;ncias de la realidad que es y se impone por

sí misma.
EL

SENTIDO COML'N Y F.L DESEO NATURAL l&gt;B SABER

Cualquier tentación psicologista de entender el principio Y fundamento
eda radicalmente superada por Balmes desde el primer momento. ~u~stro
:ósofo percibe como sentimiento fundamental la inclinac_ión. de ~ent1m1ento
a "verdades", prescindiendo de las verdades a las que la mc~mac1ón nos conesas verdades.
d uce, Y negan do que sea la inclinación la que haga· surglr
li nac1'6n natu ra1 d e
a
a
solas
con
el
sentido
común
como
me
Balmes se qued
· · ·
f
' ·tu para descubrir en él por profundidades, el pnnc1p10 y unnues tro espm ,
'
.
en su 1 od amen to. Ah ora bien, Jo diga o no Balmes, una cosa es. evidente
• •
f d
t
sofía: la inclinación natural de nuestro espíritu como pnnc1p10 y un am~ o
verdad de la filo•
d e 1a ver d ad en filosofía es primera, primordial y suprema• clin
., dl
'
sofía. La filosofía se funda en una irresistible y universal m ac1on e esp1.
.: .. a la verdad a una verdad, o a unas verdades con las que la
ntu a asenLU
,
.
.
•
•ali
inclinación del espíritu del hombre satisfaga su exigenc1a sm mate1: zarse,
el hombre as1ente ha
defrau d arse, engafuuse O anularse. La verdad a la que
.
b'
da
de revalidar la inclinación natural que el hombre siente por su usque ,

n

. 'd • argumental merece citación explícita la de Ramón Roquer. Nosotros
coinc1 en era
·
.
b·
hemos ensayado una interpretación actualizante, dando lo escrito por otros por sa 1-

hasta tal punto que una verdad que invalide esa inclinaci6n, o la depaupere,
no será una verdad, sino una apariencia de verdad, o una verdad alucinante
o alucinada. Desde Juego no será una verdad primaria fundamental.

LA

VERDAD FUNDAMENTAL FUNDANTE

Balmes no se ha contentado con exponer su doctrina encerrándose en el
silencio claustral de sus meditaciones especulativas, en soliloquio intelectual,
sino que ha llegado a esta conclusi6n después de un recorrido histórico. Cuando
en el análisis de este discurso Balmes insiste en matenerse fiel a la espontaneidad del género humano, no lo hace por un descrédito hacia la historia
de la fiJosofía, como si la filosofía labrara con la historia su mausoleo sino
'
como testimonio de que el filosofar supone una perfectibilidad variable, ardua,
y desnivelada a veces, del ejercicio natural e instintivo del espíritu humano.
No infravalora Balmes la investigaci6n técnica de la filosofía, sino que la
humaniza enraizándola en la naturaleza humana. Con otras palabras: la
filosofía es resolver en evidencias intelectuales personales, las verdades innegables en las que se está, por el mero hecho de existir humanamente. Si esas
verdades en que se está, no son las innegables del existir humano, sino acumulaciones históricas, o subsunciones culturales, o precipitaciones vulgares,
entonces la filosofía cumple su misión retrocediendo el análisis a la verdad
primaria. Es decir, desvolviendo la flecha al arco desde el que se dispar6.
Concretamente a la inclinaci6n humana natural de saber, como verdad fundam~tal fundante. Por eso el escepticismo como toma de posición relativa,
~fenda a esas acumulaciones históricas, subsunciones culturales o precipita•
oones vulgares, es virtud filosófica. Pero el excepticismo como negación o
duda del sentido común en cuanto inclinación y ley del espíritu humano,
no es s6lo la negación o duda de la verdad, es también la negación de la
filosofía misma como posibilidad. Balmes con su doctrina del sentido común
rectamente entendida como principio y fundamento, se presenta en la his-'
toria de la filosofía como el fil6sofo "sensato" por antonomasia, como el
"Doctor Humanus", que quería Pla y Deniel, como el cimentador de la
filosofía "perenne" sobre un principio humano perdurable, mientras el hombre sea considerado ser espiritual con capacidad viva vital de verdades. Balmes
-parecerá curioso pero así es- merece de la escolástica el más encendido
elogio, ya que en él cobra sentido filosófico que Santo Tomás de Aquino
pueda ser llamado en verdad "Doctor Communis".

do, no por relegado.

89
88

�EL PIUNCIPIO Y FUNDAMENTO, PROBLEMA INELUDIBLE

Es preciso observar, llegados a este punto, que Balmes se ha decidido por
su tesis, ante los fallos que advierte en los principios fundamentales enseñados por otros filósofos. En primer término, entiende que el principio y
fundamento ha sido el gran problema de los filósofos, obedeciendo el planteamiento de la cuestión a una exigencia de la realidad que implacablemente la
presenta, y a una instancia inexcusable que reclama el entendimiento. El
principio y fundamento en el orden de los seres, y en el orden intelectual
universal, se identifican en cuanto a la inexorabilidad de su instancia; y quiz.-í, -pero esta afirmación ya no es balmcsiana, la anterior sí ª- también en
un orden supremo de inteligibilidad. Siempre que algún filósofo respeta o
adivina lo que Balmes llamará el sentido común como principio supremo,
merece comprensión y aqui encía en la apreciación de nuestro autor: siempre que algún filósofo, por loado que sea en cuestiones determinadas, desecha
ese criterio, Balmes
ntreticne con fruición en disolver sus a.J'!!Umentaciones.
Así se comprende cómo dedica páginas de crítica justa e inmisericorde a Fichte,
a Schelling, o a Leibniz, y reconoce puntos luminosos -son .sus palabras 11en Kant, y motivos de acuerdo en Descartes. Puntos luminosos en Kant, porque el fil6sofo alemán se fija en el sujeto, sin destruir la objetividad en el
mundo interior, es decir, la objetividad c.-xigida por el mundo interior; acuerdo
en Descartes, interpretando su principio fundamental no como raciocinio o
entimema sino como sentimiento de mi pensamiento que me hace sabedor de

me~ológico seguido por Balm , pues recorre nueve capítulos de la Filoso/ia Fundamental hasta llegar al principio conclusivo del sentido común,
pero no parece aventurado señalar que s el sentido común como principio

Y fundamento el ~u: ~e orienta y presta armas para invalidar los otros. Si se
otorga a otros pnnc1p10s el carácter de supremos y fundamentales es porq
se fundan en la evidencia, y por ser evidentes son verdaderos. Ahora bie:c
~!mes no en_cuentra _en la evidencia un criterio supremo de la verdad obje~
bva de Jo e,1dente, smo en el irresistible instinto de la naturaleza d
·d
l
tal , .
e consi
erar
o
como
:
mstmto
que
es
previo
a
la
reflexión.
En
la
impo
'b'lid
d
d
,
.. ,
s11 a
_e pensar que se ongmana de no admitirse el principio: imposibilidad imposib~e en. el hombre. En la satisfacci6:i intelectual aeJ hombre al admitirlo;
satt'1Íacc16n connatural y cocsencial al espíritu humano.
Cualquier principio fundamental que no sea el instinto intefoctual nos revela_ lo que hay, o que algo se da, pero sólo el instinto intelectual es O se
da siendo. Este instinto intelectual es un becho con d'1c1onante
·
'
queramos
o
no, n~s _percate~os de ello o no, fundante de cualquier activid~, inclwo de
la act1V1dad m,~a de la conciencia intelectual. Este instinto intelectual es
un~ ley que ~bliga con irre i tibie impulso, pero no, por irresistible y neccs:mo, des~reciable en el orden moral. Tiene de instinto lo que tiene de p·ntual e intelectual · La neccs'd
· rsal'd
. . .
es 1
1 ªd , unive
I a d y ob1et1v1dad
del sentid
común_ le co~vierte
infalible. La ª'Plicaci6n de esta infalibilidad ued:
descu_b,erta s~ se advierte que no se amplía su contenido más allá d lq
perrrute y CXJge la consignación d 1 hecho.
e o que

~

mi existencia.'º
Es la no di tinción entre el espíritu y el pensamiento, el pensamiento como
es ncia del alma y la cscn~ia del alma como idfotica a su e.xistencia, lo que
atraía a Balmes. Es este encuentro del hombre consigo mismo en la raíz
piritual de sí mismo que es el pensamiento, lo certero que Balm · cree
de.c;cubrir en los trabajos idco16gicos impugnables de otros filósofos.

EL PRlNCIPlO Y FUNDAMENTO V LOS PRINCIPIO

Y AXIOMAS

Abra:zaclo por Balmcs el principio y fundamento, se sirve de él para descubrir la subordinaci6n que le deben otros principios que son considerados como
primarios. Ya sé que esta afirmación mía supone una rcversi6n cn el orden
• Fil. Fund., libro I, cap. IV; ( O. C. Ed. Casanovas, XVI, p. 45).
' Fil. Fm1d., libro I, cap. VII; (O. C. Ed. C:uano\18J, XVI, p. 70).
" Fil. Fund., libro I, cap. XVII; (O. C. E-d. Casanovas, XVI, p. 167).

90

EL PRINCIPIO y FUNDA fENTO y LAS VERDADES

El ~tido común, como principio y fundamento de la verdad y de la
filosof.1a, l;v:inta un problema acuciante y gravísimo de incaJculables conse
~uencias. nmero, parece que habrá ~ue afirmar que las realidades ue ~
él
l se fu~den no ostentan otra autenticidad que la que el espíritu h~man 0
es collSlcnta. .Segundo' que e1 espintu
, • h umano es la suprema realidad
trc
todas las realidades auténticas o presuntas. Convendrá sin
b
en
ceder con cautela
.
'
cm argo, pro,
. o es que no quepa afinnar la existencia de realidades
~as altas que la, ~el espíritu humano. AJ contrario. La peculiaridad condicionante ~el eSJ:&gt;1?~ humano depone en contra de su incondicionalidad
dela~a la Jm~s1b1lidad de ser concebido como espíritu absoluto El
y
~n:un denuncia la pcrfectfüilidad de la naturaleza humana com~
sci:i do
m trmseca esencial L
,
una vutu
. · .º que s1 parece seguro es que incluso esa realidad abso1
uta es cognoscible mtelectualmente -y me atrevería a deCI·r que también

tid

91

�moralmente- en el grado en que queda descrita e inscrita en la 6rbita del
sentido común. Si se separa de esa órbita, el hombre no obtiene de ella un
conocimiento humanamente fundado. Como también parece seguro que las
demás realidades son intelectualmente conocidas, en el grado en que reciben
la radioactividad del espíritu humano. Partiendo desde el núcleo del instinto
natural.
Al aceptar el sentido común como principio y fundamento de veracidad,
el conocimiento filosófico no es que luego agrande, o ensanche, ese campo
de verdades, sino que transporta a un plano de inteligibilidad superior las
verdades que se presentan como innegables e impone las rectificaciones que
la reflexión convence. Esta transposición y rectificaciones no prueban que
el instinto intelectual sea pobre o falaz, sino que muestran los límites de su
vigencia y efectividad, reducidos a los de puro testimonio vital y existencial
irrecusable; manifiestan el carácter de fundamento, cimiento y base indispensable no necesariamente el de semilla. Es principio, no causa; es fundamento
condicionante, no elemento concurrente; es un impulso natural irresistible
y obvio, no un camino tendido y prolongable. Estas peculiaridades acercan y
distinguen, a la par, al filósofo de Vich de otro pensador también sorprendente, Antonio Rosmini, que por las mismas fechas manejaba un hacha de
luz con análogas preocupaciones filosóficas y sociales, europeas y cristianas. 11

SENnDO COMÚN Y CONSE,NTIMlENTO UNIVERSAL

La distinción y diversidad radical que Balmes establece entre el sentido
común y el consentimiento común, nos ofrecen un testimonio elocuente de
la carga intelectual que deposita en su principio y fundamento. Señalar el
consentimiento general --en latín, con tentadora confusi6n, sensus communiscomo principio y fundamento de la verdad, es abrir una sima, en la que
Ja verdad queda no cimentada, sino sepultada.ª Precisamente el consentimiento común -si quiere aspirar a servir de criterio filosófico-- supone el
sentimiento individual, el testimonio de la conciencia personal, condicionante
Véase MuÑoz ALoNso: Antonio Rosmini, fil6so/o europeo, en O,b¡¡ Catholicus,
6, jumo, 1960, pp. 481-494. Sería interesante un estudio comparativo del "sen·
tido común" de l3almes y la "Fórmula" de Luis Vives, como "razón superior", como
anticipación informativa auténticamente humana. Quizás nos trajera la sorprei.a de
una constante en la Filosofía ellpañola, mantenida y prolongada por los filósofos catalanes, y desdeñada por la que se ha dado en llamar infundadamente "Escuela de
u

m,

Madrid".
,. Fil. Fund., libro l, cap. XXXIII; (O. C. Ed. Casanovas, XVI, p. 329).

92

de cualquier otro criterio. El consentimiento común sólo tiene valor en la medida en que se admita, como único primario, el sentido común; ya que es el
sentido común el que se identifica con el testimonio de la conciencia y con
e] de los sentidos, sin que por ello se otorgue a ]as particularidades "testimoniadas" valor prejuicial. Balmes, en unas frases con tono de aforismo
ha expresado lúcidamente su pensamiento y el alcance de su toma de posi~
ción. La garantía del acierto de cada uno no está --como creyó inexplicablemente Lamennais- en el consentimiento de la totalidad; sino que la razón
de que convienen todos es que cada uno se siente obligado a convenir. 13

SENTIDO COMÚN y FILOSOFÍA

El sentido común humano es equivalente a naturaleza espiritual en acción
si es que la voz misma ''naturaleza", en el sentido de rigurosa indetermina~
ción determinable en que aquí la usamos/' no comporta ya una tensión intrínseca y originaria operativa. La certeza es una calidad aneja a la vida
coro~ ~~idad radicante, como expresión natural de la persona y por eflo
el ~~c1pio y fundamento de la verdad para los hombres ha de ser una peculiandad de la naturaleza humana personal, previa a cualquier enunciación
concreta. El sentido común es la evidencia natural y la conciencia mmediata
de nuestra realidad espiritual, con las servidumbres de su individuación en
la materia. La reflexión sobre el sentido común no prueba, sino que comprueba; no demuestra, sino que muestra; revalida su razón de principio y
fundamento. La razón es, al fin y a la postre, una manifestación extensiva
del instinto intelectual, del hábito intelectual no aprendido. Podríamos decir
que en el mundo de la razón nos conocemos unos y otros, en el del sueño
nos desconocemos unos de otros, y en el del sentido común nos reconocemos todos.

Este reconocimiento, en virtud del sentido común como principio y fundamento, afecta a la filosofía en la raíz misma de su concepción. Es el
surco donde florecen las verdades primeras, donde cobran seguridad los primeros principios y los axiomas supremos. Si el sentido común como instinto
intelectual, corno trascendental del espíritu, es el criterio ineludible y cimentador, la filosofía es un patrimonio común del que sólo usan algunos
u Fil. Fund., libro I, cap. XXXIII (O. C. Casanovas, XVI, p. 331).

u Este
.
. d e la pa Iabra " naturaleza" ha sido puesto de manifiesto
. sen tido pnmar10
por. He.idegger: Von Wessen und Begriff der Arút6teles Physik B. 1 (Ed . "Il p ens1ero
· ",
Milán, 1960; de un manuscrito de Heidegger.

93

�hombres, y del que abusan otros al pretender que el filosofar comience adensando tinieblas, como si hubiera de proseguinc sólo cuando se incineran las
verdades elementales, sin las que el hombre no es ya una verdad, sino, si
acaso, una genialidad absurda. El sentido común no es una resoluci6n de
superficialidad, sino el primer documento humano de autenticidad. Hasta
tal punto resulta cierta esta apreciación que, partiendo de él, como del principio y fundamento, la razón pueda alcanzar cimas que parecían inaccesibles,
y descender a profundidades insospechadas, recorriendo unos itinerarios que
sólo muy pocos son capaces de escalar, por muy a mano que tenaan Ja
antorcha con la que hayan de alumbrarse, bien porque Jas sombras que esa
luz proyecta, o el tener que mantenerla siempre en alto, descansa, fatiga, o
aburre, bien porque entorpece otro género de actividad.
Cuando Balmes nos dice que no quiere estar reñido con la naturaleza, y
que si no puede ser filósofo, sin dejar de ser hombre, renuncia a la filosofía
y se queda con la humanidad,ª está avisándonos, en suave ironía parad6jica, que al decidirse por esta toma de posición está siendo fiel a la vocaci6n
filosófica, renunciando. eso sí, al filosofismo como profesión de oscuridades.

"TAMBIÉN AQUÍ HAY DIOSES"

te .1U \·isíta al penMdo
... r, cosas que -por lo menos durante algú ti
d
tena para una entretcnid ch la Lo5
.
n empo- en ma•
.
ar ·
cittranJeros que quieren visitar al pensador es1
~ran ver o q.~ en el preciso momento en que -hundido en profunda medit.aci ,
piensa. Los v1s1tantCl quieren "vi\ir" esto, no para ser tocad
. onpara poder decir que han ,;sto y oído a alguien del cual a : :
cs6llpensard~ amo s6lo
un pensador.
•
,
o se 1cc que es

ª

En vez de &lt;'ato c-ncuentran los curiosos a Heráclito cerca d
un lugar cotidiano e insignificante. Es cieno q
ah'
e un horno de pan. Este
cli
al .
ue
J se cuece el pan . pero He á
to,
pie del horno, ni siquiera esti ocuoado en home.ar el pan. Está aru', , .
r •
te para cal t
y as1, muestra en ese lugar tan trivial toda la
umcamene.n ane.
ch d
.
La visión de un pensador con frío es
. ~
. estre ez e au vtda.
nante visión pierden de •
di
m ercsante. Lo, cunosos, con esta desilus.io•
inme ato ..u ganas de acercane mis Q ~
Este acontrcimicnto cotidiano Y sin gracia --e,
., que al gwen
. sienta
. . ¿ frío
u van
y sea ver t alll?
cerca ~e un horno- pue~e encontr.:irlo cualquiera Y a cualquiera hora en
en~a
casa. ,Para qu~ entonces ir a bll5Clr a un penMdor? Lo . .
.
u propia
· H ácl.
·
s vmtantes se disponen
tir. . er ,to percibe la desilmionada e unoSJ1.1&amp;
. ._._d en sus caras Reco
a par1
multitud basta la ausencia de una sensación esperada ara dete. .
n.occ q~c en a
a los r ciw llegados a \·olverse. Por eso los anima p . . ~ inmediatamente
con las palabras "También aqw hay dioses".
• Los mvJta «pecialmentc a entrar
CJ

,.:°

;nan

Esta, palabras colocan la "estancia" dd pcruad
.
tantes enten&lt;lieron estas palabras .
d.
or y su actuar a otra luz. S1 los visimme 1atamente -o
·
u
Y vieron entonces todo distinto a esta
aun 11• egaron a entendedasetta historia haya sido contada Y tr:.~uz~so no lo dice el relato, Pero el que
e~ q ur. lo qu relata proviene de la atmósfera d tn ;osotrosd-gente de hoy~ estriba
bufo aqu1" al pie del horno en este 1
1 e es pe.osa or _Y lo caractcnza "tamcia, todo actuar y pensar ;,
vu gar, do nd e todo 0 bJcto Y toda circurutan.
.
• n conOCI...,,, Y usuales esto es•
(
il
. .
sm peligro • normal) también aqut'
el ámb. , .
. seguro tranqu o • intimo
,
'
, en
1to de lo seg
(D
·
dad segun Plat6n y Carta sobre •l H
.
U .
uro.
octnna d• la verumanismo. nivcrsidad de Chile S F
22 1 ; la ,·enión es de Wagner de~ Reyna).
• · ·• pp. 219-

-~!:11'

A quienes e~te principio y fundamento de Balmes les siga par tiendo prefilosófico. cuando no afilos6fico, quizás pueda valerles la respuesta dada por
Heráclito a aquellos visitantes, sorprendidos y desilusionados de encontrarle
calentándose en un homo de pan: "También aquí hay dioses". También
aquí, y precisalJlente porque los hay aquí, cabe encontrarlos en otros raciocinios y discursos. 10 Con la notable diferencia de. que Balmes, al pie del
homo, está ocupado en hornear el pan de la verdad.
" Fil. Fund., libro I, rap. XXXIV (O. C. Ed. Casanovas, XVI, p. 347).
'" La historia la cuenta Aristótcks y la comenta muy agudamente Heidegger en
su Carla sobre el Humanismo. 'o no resistimos a transcribirla: ''De Heráclito JC
cuentan unaJ palabra! que habría dicho a unos extranjeros deseosos de ser recibjdos
por él. Al acercarse lo vieron calentándose cerca de un horno. Se detuvieron sorprendidos, ')' esto sobre todo porque fl les infundió valor -a ellos, los indeciSO!- hariéndol~ entrar con estas palabras: 'Tambifo aqu1 hay dioses'".
El relato habla por sí mismo; pero, no obstante, hay algunos aspecto que destacar.
La multitud de visitantes extranjeros -en su impertinente curiosidad por el pensador- está desilusionada y d~oncertada al ver, en el primer momento, lo que &amp;te e tá haci •ndo. Cree deber encontrar al pensador en condiciones que, contra la
usual manera de vivir de los hombres, lleven todos los rasgos de lo excepcional, de
lo raro, y. por consigufrote, de lo sensacional. La multitud espera encontrar, duran- '

94

95

�LA FENOMENOLOG1A DE LA CARICIA Y DE LA MUERTE EN
JOSÉ GAOS
DR. .AI.AIN GUY
Univers.ité de Toulowe
"Il ne faut pa.s dire que nous nous
af/irmons tels que nous sommes, mais,
au contraire, que nous sommes tels qu,
nous nous affirmons''.

JULES

LACHELIE.R

(Psychologie et métaphysique, Oeuures, I, p . 217)

NADm IGNORA LA GRAN INFLUENCIA ejercida en toda la Hispanidad por el
pensamiento complejo y matizado del filósofo José Gaos, el antiguo Rector
de la Universidad de Madrid durante la Segunda República Española que
es ahora profesor titular de la Universidad Nacional Autónoma de México;
como se ha dicho del desaparecido Vascoocelos, es, en verdad, uno de los
"maestros de la juventud de la América Latina"; es también un sincero
amigo de Francia y yo quisiera, en estas pocas páginas, pagar un poco de
la deuda de amistad que con él he contraído personalmente, como aficiona.
do del pensamiento de lengua hispánica.
Todos saben que este gran historiador de la filosofia (al cual se debe notoriamente la traducción de lS'ein und Zeit de Heidegger y de la Jntroduction a l'Ontologie de Lavelle), que escribe en numerosas revistas iberoamericanas y europeas, pronuncia frecuentes conferencias y participa en numerosos congresos, es el autor de obras profundas y copiosas, señaladas por una
poderosa originalidad y u.na vasta y generosa cultura universal. Basta citar,
entre otras, La crítica del psicologismo en Husserl; Filosofía de la filosofía
e Historia de la filosofía; Dos ideas de la filosofía (una interesante controversia con el neokantiano, Director de la Facultad de Filosofía y Letras de
México, Francisco Larroyo) ; Dos exclusivas del hombre: la mano y el tiem-

97
H7

�po¡ La filosofía de Maimónid s; El pensamirnto hispanoamerirano¡ El pen•
samiento de lt:1Jgua española (magnífico ensayo de interpretación de una
inmensa área cultural, .seguido de notables análisis de filésofos hi~pánicos
contemporáneos) ; En torno de la filosofía mexicana; Filosofía mexicana de

nuestros días; Un método para resolver los problemas de nuestro tien~po.
1A filosofía del pro/esor Northrop ,· Antología fílosófica. La filosofía gnega

mentada, c.xtraña a todo dogmatismo, y que parecen reunir en prioridad el
problema del destino espiritual y el de la vida perdurable...

•
Ocupémono p~mcro de la turbadora meditación de la caricia que encubre Do.r xcfu~i·as del hombre. La mano y el tiempo (México, Fondo de
~ult~ra Econo~1c::a, 1945). Según el filósofo iberoamericano, los dos pri\.1.lcgi~s caractensticos de la humanidad son la mano y el tiempo. ~uestra
erecc16~ sobre el suelo nos ha elevado definitivamente bre el animal; Ja.s
trcm1dades de nuc·tro miembros anteriores, que eran primitivamente patas, han llegado a ser manos. Ahora bien, como ha dicho Anaxáaoras el
hombre _piensa porque tiene una mano. Y la cultura de la ma~o0 nos' da
cuenta _f1.elmentc d toda la superioridad humana. Pero esta mano -que sir": d util para el obrero como para el actor ( recordemos las marionetas itah:mas d~ Podrecca) '. para el médico como para el sacerdote- alcanza, segun Jose Gaos, la cima de su \'ocación en el acto altamente humano de la
caricia.

( con una larga y sustancial introducción crítica). Más recientemente, han
aparecido Sobre Ortega )' Gasset y otros trabajos (de Francisco Romero a
Eugenio Jmaz o Luis R caséns Siches) y Discurso de filosofía y otros trabajos sobrr. la matrria ( tado a tual del idearium del maestro) .
Primero neokantiano, José Gaos no tardó en sufrir la intensa influencia
de Ortega y Gasset pasando así a la fenomenología. D spués la {recuenta•
ci6n de las Obras de Bergson, de Dilthey y de Heid~er, destruyó en él toda confianza en el ontologismo y en la axiología y lo condujo al raciovitalismo y al historicismo. Pero una tercera etapa de su reflexión le ha ~leva~o
ulterionnente a un agnosticismo relativista integral, donde ha descoto sin
compromiso las múltiples coordenadas, refugiándose en un ''personismo"
honesto y prudente, a medio camino del esencialismo y el existencialismo.
En un libro sugestivo, pero desiwal, titulado La crisis del historicismo: Caos
en Mascaroner, Jo ' ánchez Villaseñor d clara: "Como la mayoría d los
pensadores actuales, Gaos profesa la filosofía de la desesperación. Perdida l_a
fe en Dios y en la inteligencia, vaga e éptico y desilusionado por los canunos de la cultura sin esperanzas de encontrar una luz en el caos d opuestas
doctrinas". (México, Ed. Jus, l!H5, p. 140). Aunque contiene una buena
parte de exactitud tal juicio nos par ce sin embargo un poco exc ivo: el
pensamiento de José Gaos no es tan negativo como se pretende; sin duda su
itinerario lo ha conducido, por ahora, a una vi~i6n demasiado P' imista del
mundo; pero, a nuestra manera de ver, tomando la fónnula de Lcibrutz
relativa a la escolástica: "hay oro escondido" en esta tumultuo a mar'a de
ideas y de su1restiones crítica que constituye la obra del mac tro exilado y,
además, quién sabe si ha dicho su última palabra y ~¡ no ublimará, al contrario sus presentes incertidumbres doctrinales, para seguir el consejo dado por Wordswortb, de alcanzar esos finos campanarios que mejantes a

" fovimiento expresivo'' consiste, en substancia, en "pasar o deslizar suav_emenle la par~e interior de los dedos y la palma de /a mano por la superficie de u_11 obJ ·to" (p. 56) ¡ despierta el tacto más sutil y afecta a la vez
las scnsac1~nes ~te_1~as y las sensaciones internas del que acaricia; a pesar
d_e sus vanant&lt;' mfm1tas1 se trata de un movimiento unitario y bil'n caractenzado.

dedos, "pointed to Heaven" . ..
Para hacer ~tir precisamente hasta qué punto la especulación gaosiana
permanece abierta, receptora, y permite conjeturas obre sus futuros rum•
bos metafoicos, quisiera proporcionar aquí dos trows de la rica textura (sobre la caricia y sobre la muerte), que muestran c6mo Gaos tiende a reunir
el análisis fcnomenol6gico más escrupuloso con la gnoseología más ator-

La_ caricia se reconoce en notas específicas, que derivan de una tonalidad
cscnctal: "La suavidad del movimiento", su leit-motiv absolutamente indis..
pen~le. o se trata de apretar, sino más bien de ro?.ar. de de !izar in apoyar ni d~L~crse como lo ~1aría un torpe. ''Glissez, Mortels, n'appuyez pas!"
Los reqwS1tos de cal suavidad son enumerados y profundamente explicados
por José Gaos con una admirable maestría. Se necesita , en prun·er Jugar,

98

La caricia es "el más noble de los movimie11to.r de la mano, lo más noble
def todo
· 1 aquello de que la mano puede str su¡·eto" · (p • 49) • Es que, en este
0 icio, a mano es plcnament c!Ja misma; por ello, en fin se alza, d finitivame~~e sobre el uelo, para alcanzar el plano de la di Linción y de In altitud
espmtual; he ~uí por qué, in duda, empleamos de buena gana las palabras de la '6f am1ha del verbo "acariciar" en un sentido f 1'gurado, ya que haal
c~os usi n_ a las cosas _más delicadas y finas o a las actividades más pre~osas (por eJemplo, se dice que "se acaricia una idea, un deseo, una ilu.
si6n, una ~eranza"). Así corno el vuelo es lo propio del pájaro, la caricia
es lo propio del hombre.

99

�una cierta "morosidad"; el movimiento acariciante se retarda, sin ninguna
brusquedad; no deberá ser rápida, ya que, en este caso, apenas sería percibida por el interesado y no sería suficientemente asumida p&lt;&gt;r el agente;
su tempo tiene, pues, un paso suficientemente lento para alcanzar el "limen" de la conciencia. Además, y como por un correctivo de la nota precedente, la caricia debe ser "fugaz", es decir, no permanecer ~ tiempo,
sino más bien guardar el aspecto de algo fugitivo y momentáneo, casi desvaneciéndose e inestable; cada caricia debe ser breve, entrecortada, de manera que no fatigue, pero, al contrario, que suscite en aquel que es objeto
de ella el deseo de la reiteración; precisamente, tiende a la repetición sin
fin, a la insistencia perseverante, pero siempre ligera; es necesario interrumpirla, para p0der renovarla y prolongarla. Como escribe José Gaos, "la proverbialmente deplorada fugacidad de las caricias no se debe, pues, a la exigüedad de las superficies acariciadas. Es cierto que una frente, una mejilla,
una mano son superficies breves, pero la fugacidad de las caricias es requerimiento de la suavidad del acariciar. Un movimiento de la mano puede
mantene~ uniforme sobre una larga superficie, pero sólo si se pone una
atención, un esfuerzo especial, o todo lo contrario: si es un movimiento inconsciente: o poco menos, y automatizado, como el de quien baja una escalera deslizando la mano por un pasamanos corrido. Mas ambas notas se
opondrían a otras que debe reunir la caricia, como vamos a ver. La caricia
no requiere indispensablemente, en cambio, la repetición, la insistencia; se
puede hacer una sola caricia; pero tiende a la repetición, a la insistencia,
y la lentitud y la insistencia juntas producen el demorarse, la morosidad, en
el acariciar. Esta morosidad en el acariciar y la fugacidad de cada caricia
están en una relación a la vez de condicionamiento mutuo y de opo ición:
porque la fugacidad corta la caricia, porque hace las caricias entrecortadas,
se insiste en ellas, hay morosidad en el acariciar, mientras que, a la inversa,
esta morosidad corrige la fugacidad. Sin embargo, aun las caricias más morosas no son eternas, sino sentidas como espantosamente fueaccs rn conjunto. 'Fugaces caricias' es, pues, una expresión que subraya, no la normal fugacidad d cada carida, ni de todas las caricias, sino una anormal falta de
morosidad en el acariciar, o una anormal, extraordinaria fugacidad de un
conjunto de caricias, o figuradamente. el hecho de que unas caricias se hayan deslizado, y hasta demorado, en las superficies del cuerpo de una persona sin dejar reliquias ni huellas en su espíritu" (pp. 57-59). Así pues, la
caricia no va ni con la contención ni con la discontinuidad; supone una in-

tima y sabia mezcla de asiduidad y experiencia efímera.
La tercera nota de la caricia es su "suavidad"; esta suavidad es doble,
ya que se pide tanto a la mano que acaricia como a la superficie acariciada.

100

Se requiere, a su vez, la "lisura" y la "blandura" Un
11
vendría
,
,
·
mano ca osa no con. .
' porque raspana, harta daño, al menos irritaría la . I•
,
indirectamente el problem
• 1. .
.
pie , Y aqw surge
de su legítimo derecho d a soc1~: é ~ proletano manual no está frustrado
el privilegiado y el ociosoed:canc1ar J~ntegralmente y como se debe? ¿ Solos,
.
manos isas y blancas acaparan esta
aa superior de la mano amante;,. Nuestro autor no plantea aq ,consecuenl' .
mente la cuestión. pero volverá a ello
,
.
u1 exp ,c1t.ala cultura de Ja '
p
un poco mas adelante, a propósito de
mano.
. "hºtrsuta" no puede
ser d bºd
· · or otra parte' una supe re·icie
e I amente acanCJada · "no p d
..
llo" (p 59) s·
. , .. ue en acanc1arse las cerdas de un cepite 1 .
• i ~ qmere acanc1ar los cabellos es necesario extenderlos o
ner os en una rrusma dirección ...

ª

En cuarto lugar ";ene la •·adaptación" d I
J
ciada. Esta ada ta ·6
•
e ª mano ª ª superficie acarinada de la man: Cl n , e.,age, en consecuencia, una "disposición'' detenniy, rec1procamente, una "forma'' dete . d d di b
perficie. En una palabra hay una relació
h
nruna a e e a su.. , d
'
o estrec a entre la actitud o la
SJc1on e la mano y la situación o la estructura de lo qu
. . "Ded popalma h d
e acanaa
os y
.
an e ponerse extendidos, pero no del todo sino
..
cavidad que se ad t
,
en una cierta conEn f
ap e a 1a convexidad de la superficie acariciada" ( 60)
e ecto, no se puede acariciar nada cóncavo
p.
.
replegar los dedos hacia atrás.
, ya que la mano no puede
Una nota
· y humoral interviene enseguida. es la
"tibieza"
p d naturaleza
. . - té nmca
• ara acanc1ar la mano
la
...,...r: .
. .
·
un rad
I T
,
.
y
sut"".. 1c1e acariciada deben poseer
gd"
o
ca on ico y humoral intermediario entre la 4' quedad" )' la ''b
d
m a . o se requiere ni d
· ·
ºd
u~álisis de lo "viscoso", en
~~
~d {recué_rdese ,el pertinente
as, como el u
"
.,
.. ' e Sartre, el fr10 se excluye
no ya a una~err;a;:;,:Ouego. ¿Qmen aca_ric1aría a un lagarto, a una ran~
lor moderado ~na ca.. ~P- af6~ )b.radaSeOe&lt;:'CS1ta pues una cierta tibieza, un ca.
•
nc1a
te
, una cancia
.. enferma
o malsan
.
' quemante, . na
a, anormal. S1 se acaricia la f rcnte febril d
porque se runa su estado afiebrado, sino al cont . e un cnfenn_o_. no es
rarlo y tranquilizarlo E
. . rano, porque se qu1s1cra cu.
. n cuanto a una carioa fría o fr .
senudo O una contrad· .6
.
e.sea. es un contraat rroriza al
b_1cc1 n en los términos; toda caricia glacial aleja o
to, la qu es!uea :':ateto de_ ella. La t mpcratura óptima es a este respec, .
o camino ntrc los dos extremos.
En últtmo
lugar,
la
caricia requiere a la vez una complexión de la ma, d"
no -una ' istinci6n" que le permite cum 1'
.,
ta "cultura" de esta mano ta
.
pd tr su tarea y tamb1en una ciern ncamentc otada p
t na ascensión al r ino humano (po
.. , . l ar~ este m, se necC'Sita
r opos1c1on a remo animal )
1
d
seno el estadio humano ' s requin " un a mano mancipada in ¡ y, en
e
d la
ma Id icién d I tra.bajo'' (p· 63 ) ' g07an d de un desahogo suficiente
cuso e
y quizá

L'~:7:t ~~:::

r

°

101

,

�de la ociosidad. Para acariciar, la mano nece! ita ser refinada, educada, afinada, cuidada, en una palabra· hay, al parecer, oposición entre el trabajo físico y la caricia; el negotium (como decia León Brunschvicg) es incompatible con la plena ci ilizaci6n; sólo, el otium permite llegar al estado supremo del hombre superior; el trabajo parece antagónico a la facultad de acariciar. . . En el hombre librado de toda alienación, no solamente la &lt;' ·tremidad inferior d 1 animal se ha transformado en extremidad superior, sino
qu ha llegado a ser la de un hombr plenamente libre, a diferencia del
Entfrr.mdung qu pesa sobre el esclavo o sobre el A.rbeiter del que habla tan
ju tament
far.·. " 10 es Jimplementr. que. la mano pu,de acariciar, sino
que: es la posibilidad de acariciar lo qllC hact, lo que crea la mano" (p. 63).
José Gao se ocupa en guida de las diversas especies de caricia y sobre
todo de los div rsos fines que puede tratar de alca01.ar. Según él,
acaricia sea cosas (por ejemplo, ciertos escritores acarician devotamente sus manuscritos), sea animales (¿hay que 1ccordar a Colette y sus gatos?), sea
personas ( caso el más general). En cuanto a los íines, e posible di~tinguir
seis especies de ellos. En ciertos caso , la caricia tiende a calmar a un enfermo, a una persona afiebrada o aun colérica; se le pasa, en efecto, la mano
sobre la frente, tratando de tranquilizarlo. En otros casos se trata de consolar a un afligido; Por to se desliza la mano sobr las mejillas del que
llora, o se ''coge" su barbilla en el hueco de la mano. También cuando se
quiere implorar; tal es la actitud en la llíaila (Canto • 'XIV, 465) del viejo Príamo, suplicando a quil s le devuelva el cuerpo de su hijo Héctor y
tomando en sus manos us rodillas para inclinarlo a ello; se necesita, aquí
que Príamo sienta un mínimo de ternura por Aquiles, joven como lo era
antes su hijo; en una palabra,
indi pensable que haya simpatía entre el
suplicante y el suplicado. casi en el sentido de Max cheler -es decir. una
participación afectiva- o, al menos, en el sentido de Tol toi en Señor y
siervo o en La muerte de Ivá11 llilch; esto requiere una reciprocidad de
S&lt;'ntimiento , una correspondencia de sensibilidad. En cuarto lu ar, se acaricia para expresar -y sobre todo para provocar- la afección y el amor;
es la finalidad má común de ese poderoso movimiento rcprcs ntativo de
la humanidad más evolucionada; es lo que se con tata en los amantes o en
la madre acariciando a su hijo; y la etimolo~ía hispana permite además
acercar las palabras caricia y cariño; se acaricia lo que nos es "caro"; aun
e puede acariciar con la sola intención de procurarse un placer a sí mismo,
por un hedonismo espontáneo o reflexionado, y también con la de procurar
a su compañero una voluptuosidad del mismo orden. En fin, en ciertas almas bajas, la caricia tiene por fin engañar al otro y forzar así un servicio, un favor, una ventaja cualquiera; tal es la falsa caricia de los adulado-

res interesados;
es fundamentalrn en t e contra natur.1
.
• .
d o llllSDlo de la expresi6n no al f I
d
.. _, pues mvierte el senti.,
rm • a sean o el Juego d 1 ·
c1on de las r~
nPrsonas . Teru·da cuenta de esta pe
. , e1 afi mtercomunica.
de la caricia no es menos el d
d , 1
rv~1on, a mahdad general
irad
.
on e s1, e amor desmteresad
f
.
P
o por la a piración a la unidad hum
, .
.º Y ratemal, msdiversas. Esta raíz común n . "d d ~ ~ cosnuca baJo sus formas más
.
o unp1 e e nmgun mod 0 1 •
•
parucu.larc hic et nunc.
as mtenc1onalidades
Dcspu'e d e to r·mo análisis fenomeno16 ·cos J ,
blema de conjunto de la naturaleza 1 •gi .. , ~ Gaos plantea el procia. A los ojos del amn f1'l6sof
dy ·1ª- srgni/icaci6n profunda de la cari"d
º
o ma n eno la
. .
ti os del contacto (tocar gustar 1
,
~1cia pertenece a los senejercen a distancia (vist_a, 'd ) , o er~, por opo ic16n a los sentidos que se
, 01 0 ; en etecto d
d d 1
nudo dicho "explorador" p
• epen e e tocar activo a me.
• ero va más allá d 1 ·
'
sentidos funcionando a distancia. De hecho
e situarse en el plano de los
lo que se interpone vo1untariamcnt
e1' redpresenta en suma un obstácue entre
eseo v la
·'
retrao;o uevado libr mente al placer ue
.
~ posesion, es decir un
un dejar para después de un
1 ~6 ~ qm~re obt ner del otro; se trata de
,
a re ao n mtenc1 n l d l
.
tras q•~e el animal
derecho al coito I o a e a uru6n sexual. Mienlargo llempo. As1 e manifestaba en la
puede esperar y diferirlo
trovador y de los caballero C
1
•.
celia •I amor corte ano de los
· on a canc1a nace ¡ ·
· "d
dad , f'I senúmicnto de la d 1· ad
a mtenon ad, la intimi.
e lC eza y de la ret
·6
enudo propio y noble del térm"
y en una obseenci, n,
o sea del amor en l
mo.
·6
otra parte, un poco discutible o xtrañ J , n ac1 n que nos pareció, por
ment. porque la caricia no tiene
r f~ _ose ~aos pretende que, precisaespéc1 ' la Iglc~ia desconfía de cUpo l mmediato la reproducción de la
difícil comprender esto d
a y a reduce al mínimo necesario. "E
1
.•
e otro modo que suponiend
la
.
•
en a caneta al o perteneciente al rd
.
o que
Iglesia no v
0
•
n natural del am
·
,no Y pecaminoso" (p. 72) .
.
or, smo algo humad • .
· t o p1en a el maestro
SV1ac1on jansenistas o purita
,
' a este respecto, en Jas
de la Iglesia ("omnia vestra
ntas ma,; que en la doctrina tan equilibrada
h
sun , vos autem Chri 5ti") ? p
.
at más t ol6gtco que filo·ófico
b bl
•
ara
arbitrar el depro a emente no
··
hennosos trabajos del R p O .
,
s remitimos aquí a los
.
.
rai on ,;obre la !&gt;exualidad
ea lo que sea, debe reconocerse con José
.
en nosotros el espíritu. Por eso no
. _Gaos que la caricia testimonia
se acaricia verdad
.
una persona, es decir a un esp' .
eramcnte bien sino a
mtu encarnado
s6l
pucd r ponder y Corresponder La
. .
, porque
o el ser humano
·
canoa es pues
.
d e lo que en él mismo el homb
.
d
• .
• una expr 16n típica
. d
re nene e supenor· eman
úl.
tanc1a, . el pudor, dicho de otra manera, d e esta act',t d . a, en lima ins1
te, haaa la carne que
desea d"
.
u • icmpre ambivalen,
,
ar rentemcnte sm d d l
sabra respetar y sobrepasar en ciertos
u a a una, pero que se
casos. En otras palabras, man1·¡·1esta

"ª

E~a::b~

103

102

�. . to en nosotros de la interioridad, que se substitu.ye elall simurgple
el ad venumen
, .d de orgasmo· con
a s e
proceso biológico, automático o egóIS~,
o la piedad frente a lo bello,
.
l d
t tal de sí la admirac1on o
.
el altnusmo, e 0 ~ 0
, ~
f al
te el hombre llegará a no acanto bueno o lo débil. En el hnute, m men ,
· más que con los ojos. · ·
•
· · d los
aar
.
"b· . "Así llegamos a la invers1on e
Así el maestro no vacila en descn a~·.
~r sexual lejos de ser la caricia
ténninos: lejos de haber en to a cancta am
. .'
n en el amor se., d l amor sexual las cancras so ,
en general una expresion e
al ,E lugar de ser la caricia lo se.
d" t extra o suprasexu . n
..
:cual, un mgre ten e
1
l · tal es la propos1c16n que
al es lo no sexual en o sexua,
3)
xual en lo no sexu ,
• d
filosofía de la caricia" (p. 7 ·
,
o central y cap1ta1 e una
"
presentana com
dil' 1·1
blema mostrando que una
1c
liamente sobre este
pro
¡
l.
y se exp tea ·amp t e ual no es una ear,·c,·a.· es exclusivamerite una pa caricia cxcluswamen e s x
. . dos no carecen de fuerza.
.
al" ( 68) Los argumentos 10\:0Ca
"bili
pac,ón sexu
p.
.. .
s en los uc no existe ninguna pos1 En primer lugar, hay canc1~ en,;: madre ;cariciando a su hijo no tiene
dad de amor sexual; por_ e3emp '
ue
saña Freud}, como tampoco

ª~'.

nada de erótico ( c~n!ranamcn;u:a!ºo\ :objeto precioso {es el ca~ de
la persona que acanc1a a ~n .
el amante que acaricia a su
lns aficionados a los marfiles JªP_on~_es) i·d~d propiamente sexual, en una
compañera para calmarla, pero san li a.na t
encuentra aquí explícitamente
. . del
" . el pansexua smo se
.
"suspens1on
amor •
del amor sexual las can.
E
d lugar c\lando en e1 seno
. .
repudiado. n segun
1,, ( p. 68 ) · Se trata ' en efecto, de cancias
·
cías constl·tuyen "algo no sexua
sexual O a solicitar y suscitar
implorar y a provocar e1 amor
'
. al
d . d
estJna as a
e ecíficamente se.-.:ual. En el anun , por
el placer; no son de naturaleza "6sp
I va derecha a su fin: la cópula;
.
.sten. la atraco n se.xua
el contrano, no cx1
.
. rtan sobre la trayectoria del amor se. en el hombre se msc
d
por el contrario, .
al ,, od
te de complicaciones -to a, port, rmmo natur
t a suer
h .
xual ac1a
su ehasta complicac1oncs
. .
d"entes a hacer que no llegue, pre. rt
ten , .
. .
que se mse an , .
70 _71). Entre estas comphcac1ones,
1., (
cisamente, a su termino natura
PP· f erótico se cñalan en primer
.
entre el amante y su m
,
.
que se interponen
. t rpolación de oriundez e.xclus1vamcnte,
. .
e "son una m e
. d
lugar las canc1as, qu
1 .
.... un ser humano es doIDJna o
,, Cuando a a mvcr.-,
.
h
propiament. umana .
, 1
·me las caricias o al menos, las h.
su deseo sexua ' supn
,
1
exclusivamente
por, ·num es d ecir
. a 1o ·mdispensable destinado a obtener e
.
mita al estncto mini
•
.
de ningún incremento culfin normal de la unión camal, sm preocuparse

°

'

ue manifiesta la caricia es capaz de sobrevivir a la
or profundo mientras que el amor pu.6 d 1
es un am
'
consumac1 n e ac
. :
. tabl Se podría prolongar aquí la mer, · nt" s •,•ual es superficial e mes
e.

tural.

..

~
to fíStco

Este amor espmtual

!04

ditación de José Gaos diciendo que la caricia, hija del pudor, constituye la
traducción espontánea de nuestro respeto hacia los Valores que representa
el ~r amado, lejo de reducirse a un placer vano y fugaz que se tomaría por
sí solo. A la inversa de Sartre, que defme el amor
ual por la lucha sin
gracia y el deseo de poseer y de triunfar, José Gaos ve aquí ( en el fondo,
es verdad) una infinidad de ternura y reserva; apoyándose, de nuevo, sobre la etimología, opone los verbos "coger" y "acoger"; la mano no puede
acariciar sino guardando la posición cóncava, con la cual "acoge" el objeto
amado, en lugar de imponerse brutalmente como un conquistador; se trata
aquí de un acceso a la interioridad espiritual, es decir a la auténtica interioridad. De hecho, las cosas, los seres no-vivientes, no tienen realmente interioridad: es con la vida, es decir con el individuo, que comienza la interioridad, es decir la psique; pero los animales no conocen la interioridad completa, a saber: "la intimidad", toda e piritual, privilegio d 1 alma, de la persona, en una palabra del hombre. "La caricia es intimidad entre personas
como tales" (p. 79).
Esta intimidad, signo irrecusable del espíritu, no es una penetración material, sino más bien una "compt'nctración". un dulce cambio de ternura,
una intuición compartida, análoga diríamos a la Einfühlun({ de Lipps. Mientras que el amor simplemente sexual tiende a la unión camal, el amor matizado del que acaricia renuncia a la posesión y responde "al desinterés, dominio de sí, co11tención en si, continencia" (p. 80). En este sentido, la caricia es esencialmente púdica r no lúbrica: pero como lo señala José Gaos,
guarda siempre alguna ambivalencia, porque tiene, por una parte, tendencia a sobrepasar los límites normalmente impartidos a toda p rsona y porque, por otra parte, prueba también en pennancncia una vacilación fundamental y una o cilación que la mantiene retenida, trémula y temerosa. ccEn
toda caricia hay, en suma, un movimiento de tendencia hacia el objeto y
de retracción desde 'l. de entre~a ,, reserva, material y espiritualmente. Es
el movimiento que expresa con la mayor fidelidad. la repetición, Ja insistericia a que tiende toda caricia. La r petición, la insistencia, con su df'morarsc, con su morosidad, contribuye al ahondamiento, al intimar. y traduce lo
vacilante, insinuante, oscilante, reiterativo de todo trcmular, de toda timide1., de todo pudor'' (p. 82).
Gaston Bachelard pretende que el amor humano es un calorimo ( La
psychanalyse du feu); Jo é Gaos estaría más bien de acuerdo en que sólo
la uni6n corporal exige una fu ión de dos calores de parte de los amantes,
mientras que la caricia, símbolo y expresión de la unión de los corazones,
exige más bien "la fusión de las tibiezas" (p. 84) porque el espíritu, qu es
inmaterial y volátil, se funde en el del otro a temperaturas moderadas; ¿no

105

�es, por otra parte, "ferviente'' por naturaleza y no posee, ademási su calor
propio?
Entrando pues en el terreno de la caracterología, el maestro exilado trata de clasificar bajo el ángulo de la caricia los variados tipos de h~n_ibres.
Discierne primero las variantes cuantitativas: hay personas que acanci~ a
a menudo, otras que acarician poco, otras aún que absolutamente repudian
toda caricia (sin duda las que menos tienen condición humana). Reconoce
igualmente variaciones cualitativas: hay los que acarician poco p_o~ue están preocupados sobre todo por el amor carnal· hay los que acanctan _mucho, pero por mentira, a fin de obtener lo que desean se11.-ualmente, s~~ulando una ternura que de ninguna manera sienten; hay los que acanc1an
poco, porque se limitan a elaborar teorías sobre la caricia, c?~placiéndose
en ello, como grandes imaginativos que son; los seres más acanc1ados son las
mujeres y los niños, quizá porque son más humanos aún qu~ los hombres
y los adultos (¿es necesario recordar que Au~ste _?omt~ ~log1ab~ c~~ efusión "el sexo afectivo", en el cual veía la real1zacion misma del espmtu?) •
Para terminar, Gaos busca el "sentido último" de la caricia. "La caricia
-proclama- está hecha para la carne" (p. 99); se refiere a que_ sólo la
carne reúne las condiciones requeridas por ella de parte de su obJeto; en
resumen, debe decirse también que "la carne está hecha para la caricia".
Sin embargo, no se trata de cualquier carne, sino selectivamente de la carne "viviente", animada por el soplo del espíritu, la de los seres humanos. Haciendo de nuevo un llamado a la filología, el filósofo exilado relaciona la
palabra "carne" a las palabras "cariño" y "caricia", proviniendo todas del
objetivo latino "cams", querido, amado. Todas las cualidades específicas de
la caricia se resumen en una sola: ser tierna y, precisamente, el amor que
traduce la caricia es el amor de la ternura ( p. 101). El análisis de esta "ternura" está lleno de enseñanzas; su cimiento biológico es singulannente interesante: la came viva es tierna y suave por excelencia: sólo la rigidez
cadavérica viene a endurecerla, contra natura; normalmente, esta carne viva está dotada de una mezcla típica de dulzor y firmeza (o de consistencia, de turgencia) ; no es sólo del cuerpo femenino -forma acabada si la
hay- que Fran~ois Villon pudo decir:

Corps feminin qui tant es tendre,
Poli, souef si précieux . ..
Sin embargo, parece que es en el campo humano donde la delicadeza de
la came llega a su grado más elevado, gracias a la bondad de la cultura,
obrera de la suavidad. "La ternura es ese amor que renuncia a lastimar lo

106

tie~o de la carne, manteniéndose en esa suspensión inestable y deliciosa, dcliquwsa, entre la TE N o E N e I A hacia lo amado, esencial a todo amor, y la
n ET EN e 1 ó N ante lo tierno, esencial a este amor" (p. 101). Así la "fenomenología de la caricia" nos introduce en el umbral mismo de la "fenomenología del cariño" y de la ternura (p. 102).
Entreabriendo todavía sus perspectivas, José Gaos propone en fin toda
una filosofía fundada sobre este esquema luminoso de la caricia. Según él,
se pueden clasificar las diversas situaciones de seres en tres grandes etapas.
Al principio --o, sj se prefiere, en lo más bajo de la escala- está el contacto entre los objetos; tal es la rudimentaria "coexistencia de las cosas materiales". Más alto, viene el tocar del objeto por el sujeto. Tal es La "coexistencia de los seres vivos·•; sin duda continúa ésta sujetándose por el contacto, pero comienza a realizarse, además, por "las expresiones de contacto
y a distancia". En fin, es en la "coexistencia humana" donde dominan esta
vez las expresiones a distancia. Gracias a la vista y al oído el hombre se
limita a "contemplar'' de lejos el objeto, sin apropiárselo. Aq~í se afoma el
espíritu que toma sus distancias ante la carne. ''A la distanciaci6n material
del órgano del sentido respecto del objeto corresponde una distanciación espiritual del sujeto respecto del objeto y respecto de su propio cuerpo, carne" (p. 103).
En las emocionantes páginas de su Filosofía de la Filosofía e Historia de
la Filosofla (Ed. Stylo, México, 1947), José Gaos examina, no la muerte
en general, la muerte del universo cósmico o humano, "la muerte de todos", que no es sino un fenómeno anónimo y puramente científico, sino ]a
muerte de ca~a uno de nosotros, tomada en particular, es decir la muerte
que nos conoeme personalmente en nuestra individualidad irremplazable.
¿ Cómo "vivimos nuestra muerte"? -tal es, en efecto, la cuestión: se trata
de saber có~o as~~os a la vez la idea y la realidad de la muerte, y no
solamente como mor1IDos nuestra muerte", ya que "morir la muerte" es
únicamente "el momento y la forma suprema de vivir la muerte" (p. 151) .
Bajo el f~o escalpelo del maestro, el análisis revela dos vías que se encuentran, baJo este ángulo principalmente, en radical oposición: Ja del cat?lico y la del inma~entista. El católico integral vive en la continua presenCla de la muert~ rruentras que el inmanentista en el estado puro vive en su
perpetua ausencia. La prueba de la sinceridad de las creencias religiosas es
sin duda alguna, ésta. "Parece que no haya, incluso que no pueda liabe;
vida humana, ni siquiera vida en general, en ausencia absoluta de la muerte. . . pero no todas las vjdas humanas -para prescindir de las no humanas, cosa forzosa _al menos por hoy- son vidas igualmente en presencia de
la muerte. Hay vidas en que la muerte está presente exclusivamente por su

107

�propia virtud, por decirlo así, por la naturaleza d~ las cosas, por la estru~ti.1ra de la vida, a la que sería inherente la presencia de la ~uerte. Hay vid~
en que Ja presencia de la muerte sobrevive por ~breverur la ~uerte tntSma, ajena, 0 el peligro a la inminencia de la propia. Pero ha: .vidas en que
la muerte está presente por un esfuerzo de la voluntad del ~1v1ente p~r .hacerse la muerte presente constantemente. Vida de esta especie no es umcamente la católica, pero la católica lo es con la eminencia qu~ vamos a ver"
(pp. 151-152). En consecuencia, la paralela entre las dos _acti~des tan c~ntrastadas va a ser llevada resueltamente por el autor de Filoso/ ia de la Filosofía e Historia de la Filosofía, que parece t.ener ~na ,~o~talgia del etos católico en el cual fue educado durante su mfanc1a. Dune, pues ~celara-, hasta qué punto vives o no en la presencia de la ~uerte, y te ~ue ~asta qué punto eres o no católico, no sólo en el fo~~o radica~ de ~ vida, smo
en el total y plenario despliegue de ella -o catolico corr01do mas o menos
por el contagio del inmanentismo de tu medio" (p. 152).
El hecho es que después de Descartes y el advenimiento del esp~tu m,odemo, el tema de la muerte ha desaparecido gener~lmente de la ftlosofia,
de la literatura y de la vida corriente; se la ha conSiderado como una co~
sobfe la que más valdría callarse. El existencialismo -notoriamente e.l ~e Heidegger- ha actuado indudablemente contr~ :sto, pe~ con un .pesun1smo y
una melancolía que recuerda la de los ep1cureos, rruentras que ~ el catolicismo la visión de la muerte se quiere optimista y serena gracias a un
' la angustia por medio de la fe y de lo sobrenatura1: "l
sobrepasar
e c~tolicismo llega al deseo, al afán, al anhelo de morir, al desvivirse por monr, al
muero porque no muero" ( p. 154) ; basta con recordar a Santa Teresa ?e
Jesús y a todos los grandes ascetas y místicos, para los cuales la muerte tiene verdaderamente "un nombre propio", que es el de cada uno de nosotros aunque no sea susceptible de ser transferida a otro, ya que cada uno
escl predestinado a ella en su irreductible idiosincr~ia; ~~ el límite, la
muerte "en olor de santidad" provoca una gran alegria espmtual en la comuni6n de los fieles.
Para el inmanentista, a la inversa, la muerte debe ser cuidadosamente olvidada y pasada bajo silencio -contrariamente al célebre "memento m~ri" de los Antiguos que lo legaron al cristianismo; no es más que "un accidente impersonal" (p. 155). Ahora bien, un accidente es cualqui~r c~sa
que sobreviene bruscamente o ~in razón justificada; ~~ inespe~ad~ e irracional. entre el accidente y el accidentado, no hay relac1on constttutwa o esencial'; no se es víctima de un accidente en virtud de s1.1 personalidad; todo accidente habría perfectamente podido no serlo, es decir que él es, en teoría,
intercambiable con no importa cuál otra persona. EJ capricho del azar rige
l08

al accidente, todo Jo contingente contemporáneo ha recaído sobre ese carácter imprevisible y absurdo del accidente, que es el tipo mismo de la impersonalidad. He aquí por qué, en la concepción inmanentista, la muerte jamás es esperada; hace irrupción, como una intrusa (¿no decía Jesús, como
un ladrón?); 110 está propiamente destinada a tal hombre más que a tal
otro; parece vaciada de toda finalidad personal; es una res nullius. La muerte cotidiana en nuestras ciudades llega a ser comparable a la muerte anónima y en serie de los soldados en la guerra; así no está integrada en la
trama de nuestra existencia de cada día, sino que aparece como un cuerpo extraño.
Al contrario, para el católico, la muerte está en la regla y el plan de Dios
y siempre es esperada con resignación: "no sobreviene. Más bien, va viniendo y acaba por llegar" (p. 158). Así se la considera como familiar (¿no la
esculpían los hombres medievales en las catedrales?); viene para terminar la
obra de personalización que todo cristiano debe cumplir piadosamente en
él mismo esperándola y confonnándose con el precepto divino: "velad y rogad". Es por lo que la muerte es esperada también por los padres y amigos
del moribundo "llamado al más alto servicio" ( como dicen los scouts) ; un
católico jamás puede morir solo; es rodeado de hecho por sus allegados, o,
invisiblemente (mediando la gracia del cuerpo místico), por toda la Iglesia,
militante, sufriente o triunfante. "La muerte del cat6lico es muerte esencialmente en compañía, y en compañía universal, esto es, cat6lica" (p. 159). Se
trata de una muerte comunitaria, lo mismo que todos los actos del catolicismo están a la vez marcados por el sello de la persona y de la ecclesia, s
decir de la asamblea de bautizados o de creyentes de corazón. En comparación, la muerte del inmanentista se cumple terriblemente solitaria...
José Gaos examina enseguida el lugar de la muerte. El católico muere sin
duda, dondequiera, como el no-católico. Pero su lugar normal de muerte es
su hogar y si él muere fuera, sus allegados hacen todo, en todos los casos,
para reconstruir alrededor de él la atmósfera de su hogar. "La tradición es
que el católico muera en su alcoba, rodeado de los suyas" (p. 160) , enmedio
de sus muebles y objetos habituales, en el seno mismo de su medio de vida
en el que ha ejercido su deber de estado. Tal fue. según la emotiva confidencia que nos hace, la muerte del abuelo materno del autor, en una atmósfera recogida y penumbrosa. Completamente a la inversa, el inmanentista muere en las clínicas o los hospitales, es decir en los establecimientos anónimos y
colectivos, donde toda característica personal es, por esencia, proscrita en
nombre de imperativos utilitarios e higiénicos; si el deceso ocurre en su casa y
aun en su cuarto, se puede estar seguro que éstos obedecen a los mismos
cánones de asepsia, de rigidez, de impersonalidad y de inhumanidad que las

109

�clínicas o los hospitales; antes bien, desde que la enfermedad se prolonga y
exaspera, se hacen desaparecer del living-room todos los muebles posibles,
con el propósito de hacer más prácticos los cuidados que deben darse al paciente. "Nada menos doméstico, menos hogareño, menos familiar, nada más
desnudo de envolvente afectividad, más frío, más desolado que esta muerte
entre paredes blancas, cristales brillantes, metales relucientes, batas limpias ..."
(p. 166).

Es necesario considerar también la hora de la muerte. Ciertamente, en una
primera aproximación, parece evidente que creyentes y agnósticos mueren a
toda hora; sin embargo, ~¡ se observa esto más de cerca, pronto se manifiesta
una diferencia. Es que "lac; horas de la vida humana no se diferencian tanto
por el tiempo externo a ellas, anterior y posterior, en que se insertan, cuanto
por las cosas de la uida que las llenan -o que las vacfan de contenido- porque hay horas vacías..." (p. 162). Esta justa observación de José Gaos nos
evoca los versos de Xavier Privas:
A qui sait aime:r les heures sont roses.

Si las rosas de la vida se definen esencialmente por lo que las llena, la
hora suprema de un católico auténtico será siempre fundamentalmente distinta de la de un inmancntista resuelto, aunque cronológicamente en el
tiempo objetivo "de los relojes" (como deda Bergson) vengan a coincidir.
Todo depende aquí del contenido. En esta sutil interpretación, los creyentes
mueren siempre a la misma hora: "A horas de vísperas" (p. 162): su jornada de honrado trabajo (es decir su existencia mortal) ha terminado, es el
momento de deponer el fondo y de calmarse esperando la dicha eterna: es
la hora del ángelus de la tarde, la hora "canónica", en la que la conciencia,
en paz después de la dura labor, el trabajador se retira a su casa, enmedio
de los suyos, con la satisfacción del deber cumplido, en espera de la gloria
del más allá· es también una hora acordada sobre el ciclo de la naturaleza,
'
ya que el católico
tiene hábitos de disciplina en función del curso de la luz;
se levanta temprano y se acuesta temprano. Al contrario, la hora de la muerte
para el inmanentista suena siempre en otro instante, desde el punto de vista
de su contenido: es siempre a la hora del alba, "la hora lívida de la madrugada que antecede a la rosada de la aurora·• (p. 167), es decir en suma en la
última hora de la noche, mientras apunta apenas un día todavía blanquecino.
Es la hora en que los noctámbulos agotados van a acostarse, o los grandes
enfermos se exasperan de insomnio, o la fatiga triunfa de los cuerpos y de las
al.mas. "El inmanentista muere de madrugada, trasnocha para morir'' (p.
167); sin ninguna alegria, aquí el hombre capitula frente a su fatiga y su
110

disgusto; teniendo costumbre de levantarse tarde y de acostarse tarde, se libra
sin esperanza en los brazos de Morfeo, ya que su vida le parece desprovista
de sentido y de toda dimensión de ultratumba. La muerte llega a ser entonces
un sin sentido, del que se quiere alejar la vista lo más posible, ya que se soporta
con desesperación.
El duelo presenta igualmente dos aspectos muy interesantes, según se vea
una u otra de estas dos grandes opciones. En el católico, el sepelio es público
y naturahnente solemne; oraciones, veladas fúnebres, misa de cuerpo presente,
cortejo segwdo a pie y con lentitud, ceremonia en la iglesia, cantos, inhumación ritual. "La muerte, pues, se exhibe, se hace presente a todos'' (p. 171). La
Iglesia trata de asociar a todo el mundo al duelo, y en este sentido puede
también comprenderse, creemos, el verso de John Donne:
No preguntes por quién doblan lar campanas, doblan por ti ...

El espectáculo de una santa sepultura es, para todos los asistentes, una
exhortación implícita a bien morir. A la inversa, en el inmanentista se escamotean al máximo los funerales; se participa al menor número de gentes y
todo se realiza con prisa; ni oraciones, ni cortejo a pie, ni capilla ardiente;
todo se confía a una empresa comercial de pompas fúnebres, que realiza lo
mejor que se pueda el anonimato. Nada de mortajas sino más bien la incineración o, al menos, al embalsamamiento, con el fin de "preservar a los sobrevivientes de la idea, o mejor, las imágenes, de una corrupción inmediata, anterior al plazo en que el recuerdo se haya debilitado lo bastante para que
tal idea o tales imágenes ya no surjan, o ya no ofendan" ( p. 176). Enseguida,
no hay ceremonia; se va al cementerio con prisa en automóvil y la inhumación
se realiza en el menor tiempo posible.
Asimismo, mientras que el católico cumple su duelo llevando vestidos negros y realizando un empobrecimiento general de la carne y de la riqueza mediante una reclusión a favor de la cual trata de mantenerse en unión de su
querido difunto por la oración y la meditación, viviendo ya por anticipación
su vida del más allá, el inmanentista reduce Jo más posible la ostentación de
su duelo; una cinta negra durante algunas semanas, es lo corriente; ningún
retiro tras las paredes de la casa; la vida cotidiana casi no se interrumpe y se
la reanuda lo más pronto posible; así es como se olvida rápidamente al difunto y que viudos y viudas, por ejemplo, se preocupan por "rehacer" su
vida mediante un nuevo matrimonio; bien entendido, el inmanentista no ora
por sus muertos, ya que piensa que éstos no existen ya. Así se produce un fenómeno nuevo hasta nuestros días: la ausencia de todo culto a los muertos o
de todo memorial a los ancestros. "La humanidad ha vivido tradicionalmente

111

�eonviv.meia con .rus mumos. .. 1lOIOtJOI tomOI UIIOI primelOI humanos vivimta ain manlos. Noeotroa ya no tmemos lo que nueatros antepasado, lla-

,a

maban 11.umos difalof# (p. 178). Maurice Bana elogiaba 1A tnu el 161
mollfs y todos conocen las páginas cBebres que c:ouagr6 al Dia de los Muertos,
el 2 de noviembre, en Lorraine (en .Amori et dolor, saenun); los agn6sticos
modernol, al contrario, recman este piadOIO recuerdo debido a los anc:estrol
y se contentan con vivir en el praente, con los 10loa vivientes de este "lacrimarum vaUis".
ve, pues, a ~ punto el homonte apiritual de las dos formas de vida
estudiadas es distinto. Mientras que para el cat6lico la muerte es esperada como una mensajera de la inmortalidad, que viene a completamos y que 1e
la acepta en nombre del Creador, en el inrnam:otista aparece como un escándalo, un accidente estúpido que viene a detener para siempre el desenvolvimiento de una personalidad para anonadarla defmitivamente. ¿ Quién
sabe lo que hubiera podido hacer de grande, exclama el moribundo, si yo
no hubiera muerto tan temprano? ¿Por qué, por otra parte, debo morir hoy,
como tal y tal otro? La muerte parece aqul un accidente, un alogos del cual
quisiera desembarazarse sobre la espalda del prójimo. . . Mientras que la intervención de la trascendencia aporta al creyente la convicción de la resurrección, la inmanencia integral mata todo germen de esperanza y, con a,
toda intimidad verdadera: "en la pura inmannacia no hay más que ligas
aceidentaler (p. 169); aun los que nos son más próximos llegan a ser profundamente extraños para nosotros. Tal es el pesado tributo que paga a
nuestra época escéptica y nihilista el hombre b'berado de las creencias tradicionales.

•
En una de sus más recientes obras, Juan Zaragüeta, el t.minente director
del Instituto Luis Vives de Filosofia de Madrid, escribió justamente: "se
impone adoptar como punto de partida del filosofar el de la vida humana,
de la vida de cada uno de nosotros no para ensimismarnos en ella, que no
deja de semos inmanente: la Naturaleza, la Sociedad, el Ser, Dios" (en Los
veinte temas que he cultivado, Madrid, 1958, C.S.I.C., p. 153). o nos corresponde, ciertamente, saber en qué medida José Gaos ha encontrado en el
análisis del ,yo y del nos esas grandes verdades humanas y divinas que confieren un aentido a la vida; pero, al menos, nos parece innegable que sus investigaciones siempre sinceras y arduas pueden abrimos la ruta de una realidad integral; testigo, su reciente estudio sobre el más allá (en el Discurso
de Filosofía, pp. 123-186), que nos introduce de toda buena fe en el umbral

112

del misterio. Si ea verdad, como lo ha obeeivado el excelente filósofo mexicano Agusdn Basave Femández del Valle (en "Humanital', 1961, No. 2, p.
19), que "el eros fib6fico es un vehemente amor de participar con el meollo
de nu~ penona en lo esencial de todos los entes posi"bles", se puede afirmar, sm temor, que José Gaos está animado de este eros que hace los grandes
s,ers y los mejores intuicionistas.
Traducción de

ALFONSO RANOEL

GUERRA

�LA NEGACIÓN
Sus poteMias y poderes
(en lógica formal, lógica de la razón vital y lógica dialéctica).
DR. JUAN DAVID GARCÍA. BACCA.
Universidad Central de Venezuela

Nv"a, nada, nadi,.-T,,s pa~
bras te"ibles, sobre todo la última.El hombre, sin embargo, se encara. co11
ellas y acaba perdiJndoks el mildo.
ANTONIO MACHADO

l.

NEGACIÓN

LA LÓGICA CLÁSICA -la de los, por antonomasia, clásicos griegos- distínguese de la lógica dialéctica -no clásica todavía, aunque pudiera llegar a
ser lógica de una "clase"-, en que o la negación nunca entró en firme ni en
las cosas ni en las proposiciones, o, si entró, el lógico clásico supo sacarse, bien
presto y limpiamente, tal espina de sus carnes, de su mente.
Se trata de una característica, de una entre varias; sólo que aquí no se
hablará sino de ésta.
Ya el simple enunciado, con ínfulas de principio: dos negaciones afirman
debiera hacemos sospechar que la negación nunca caló gran cosa en la afirmación. El principio de contradicción se encarga de mantener separadas ya
la primera afirmación y la primera negación. Es imposible que a lo mismo
convenga y no convenga lo mismo según lo mismo.
No domarás en esto al no ente: a que sea; o con otra versión, basada en
otra lectura de manuscritos:
No llegarás a ver que el no ente sea. Así Parménides.
Ser o no ser; Éurw .;¡ ovx lc1T:w, (Parménides}, no es tan sólo una disyunción; es ]a separación, necesariamente realizada, total e íntegra, entre ser

115

�tan Perfecta que de una parte ha quedado todo y sólo el ser, y lo
y no ser,
d
las cosas· de la otra, na ª·
que de ser tengan
;
. . ,
rif , tan de cuajo la nada que se
El ser (
se sacó de s1, el!IlllDo Y pu ico
le ha quedado fuera, hasta en palabra aparte.

º"')

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ovx lcnw, µ17 e "'ª'• µ17

°"·

al ¡ nuestra de nada.
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N o se le Cundieron al gn'ego en una sola p . a ra, cut a e inoperante ne,,
, ) uedó fu era reducido a s1mp1e, ex ema
.
El no ( ovx, µ17 q
'
l
l , dirá inocentemente, con ro.res
.
y 1 l' · a guiada par ta onto ogia,
gac16n.
a ogic ,
. .
edid
r evidente-, de los que
de verdad y con el consentmuento -no p
o, Po
hablan según razón (.tóyos-),

el hombre es mortal, el hombre no es mortal
.
a negativa la otra, pese al conf.
cual modelos de proposiciones, a umat1va un '
..
.
a la íortenido de la primera: de desagradables recuerdos o previsiones' y
di d
del no de la segunda, de un no suelto e inafectante a es, y de un pr~, ca/
ma
,
' ver corroído hasta el tuétano por la negaeton, e
que deseanamos, eso s1,
..
firm
diamantino que eso de
modo que no-mortal diera algo más pos1t1vo,
e y
la
ática y los
., •
d
d mortal por roás que
gram
'
'
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'ert
•
l·n-mortal negaCJon mcorroe ora e
'
..
· · ·d d
tenido· el e una o
es
deseos, le presten superíioales posttl~l a y
~ática el lógico griego
peranza. Si no hubiera sido por su aun espon ea gr
'
hubiera dicho, atendiendo a lo que pensaba:

=

ª

'el hombre es mortal'; no 'fl hombrr: es mortal';
no "no 'el hombre es mortal'". y este no al no le devolvía al mismísimo punto
de partida.
l
·
Lo d"o Parménides
tJ
.
,
Parl a de donde partiere, siempre volveré a o mismo.
l
,
r' • por la afirma. . d 'da y vuelta por el ser, el no ser y e no no se ,
tras viaJe e 1
.
la negación y por la negación de la negao6n.
c10Ln, pl~r. bo'\ica o matemática moderna es, en esto, tan vieja y griega
a og1ca s1m
. •
d ··
hace
l
.ega clásica. y en este punto inicial, pnnc1pal y eos1vo no
c_omo . a gtl~ lo gn·ego: y para que no quepa duda, el signo de la negasmo repe r
' '
·
·
'
ultará
ción ( - ) se quedará fuera de la_ proposici6n (p ) afU11latJva; as1 res
.
'stas que dos negaciones afirmen.
a OJOS vi
.
'6 - .
d
.,.ación p·
p
. . , afirmativa p. pnmera ncgac1 n, p • segun a ne,,
.
Prlop~s1c~o~ de conm:di;ción se formulará con signos de negación, extery e pnnc1plo
.
.
nos unos a otros y a }a ahnnac1ón:

p.p

La negaci611 es, y se la simboliza, externa. Lógica clásica, vieja o moderna,
medieval o contemporánea.
El griego conoció, claro está, un tipo de negación adherente, especificada
por el ser, y apropiada al tipo de ente: la privación, Mas no llegó a crear una
lógica de la privación.
Vivo; muerto: primera negación corrosiva, justamente, de la vida¡ mas
de muerto a vivo no se vuelve por negación de muerto, por un simple nomuerto; el muerto, caso de volver a ser vivo, vuelve por milagro. Resucitar
no es volver a vivir la vida inicial; es inaugurar otra, si es que el muerto
real y verdaderamente se murió .
Mortal, inmortal. Inmortal no es, en rigor, simplemente no mortal; exige
una reorganización peculiar del viviente que murió para que no vuelva a su
tipo de vida anterior, moridera, tan expuesta a no vida o a muerte que de
ordinario, y por ley~ se muere. Inmortal pide resurgir a nueva vida -lo que
podrá exigir, aceptérnoslo por vía de ejemplificación-, que su cuerpo, el
suyo, adquiere las dotes de cuerpo glorioso: claridad, agilidad, sutileza e
.impasibilidad.
La negación de la negación vuelve a la mismísima afirmación inicial; la
privación de la privación no puede retrotraernos a la misma afirmación o
posición inicial, porque ya la primera privación afectó intrínsecamente, de
original manera, a la afirmación.
Dos negaciones afirman lo mismo.
Dos privaciones -la privación de la privación-, reforman o transustancian lo inicial.
La negación de la negación (clásica) retoma al dominio (línea) afirmativa, y al mismo punto del eje afirmativo; todo camina en círculo.
La privación de la privación devuelve al proceso al eje afirmativo, sin
duda; mas no al mismo punto, a otro: de superación, unas veces; de decadencia o aniquilación, otras.
La lógica de afirmación, privación de afirmación, privación de privación
de afirmación está, con palmaria claridad, más cerca de ser lógica de lo real
que la de afirmación, negación ( de la afirmación), negación de negación {de
la afirmación) .
No caigamos en la idolatría del símbolo; ni le atribuyamos virtudes ocultas
o mágicas; mas no menospreciemos sus poderes de resalte clarificador. Si por
p convenimos en designar cualquiera proposición, la lógica clásica escribirá
l. 1) p;

p;p

con signo de negación externa, superpuesta; y con ";" entre las p, por el
motivo que se va a decir.
La lógica de negación afectante (privación) , profunda y revulsiva, podrá
117

116

�servirse de paréntesis para designar -superficialmente, sin duda-, ese calado de la negación, o la encerrona de afirmación con su negación:

rPn

p,
[p],
~
Ni [p] es p, como no-viviente no es lo mismo que ciego; ni ~ [p] ~ es p;
que de la ceguera no se repone uno sino por milagro, o de Dios o de la
técnica, no por virtud de la naturaleza con que se nace; nadie se cura de
ciego, de sordo, de cojo... ni de tonto. La "," indica la peculiar conexión
que se da en este caso en lo simbolizado, punto a declarar inmediatamente.
Dos negaciones afirman lo inicial mismo :
J. 3)
p
(
signo de identidad).
Dos privaciones transustancian lo inicial, lo renuevan:
I. 4)
~[p]}. .P
Como la negación y la negación de la negación clásicas no calan ni ponen
a prueba de ser o no ser al ente, se podrán aplicar a todo, pues todo saldrá
incólume de ellas. Y aun podríamos decir que, para el clásico -maestro viejo o discípulo actual: sean Russell, Camap, Wittgenstein o Godel-, ente Y
proposicí6n son justa y precisamente ese tipo de cosas impermeables a negación, tan compactas y macizas que negación y negación de negación resbalan por ellas. Y tal lógica resbala y patina ella misma por las cosas.
Tales entes cristalinos abundan más en la cabeza que en la realidad.
Y volviendo, por unos momentos, a Machado, la simple y pura negación
nunca da palabras terribles.
La privación es siempre terrible, ceguera, sordera, abulia, afasia, enfermedad, estupidez, muerte... La privación de la privación suena a resurrección renovación transfiguración transustanciación... ,· o a decadencia, muer'
'
'
te definitiva, aniquilación.
Si el lector me perdona la frase -y, si no la perdonare, táchela después de
leída-, diría que la privación pone a parir al ser, pone al ser en trance de
no ser. Y se verá entonces, por una {enomenología que llegará a ser epifanía
o teofanía, si el ser no solamente es ser, sino se pone a ser lo que antes simplemente era: ( -i-o d ~,, el..-ai), y es capaz de reponerse de una amenaza,
algo más que verbal, de no ser, de su no ser.
El lógico clásico -viejo o contemporáneo-, no llegó a tomarle miedo a la
negación; mas tampoco celebró sábado de gloria con la negación de la

l. 2

p ==

==

negación.
El sol es cada día nuevo -se lo parecía así a Heráclito--; y la aurora no
se le antojaba simple negación de la noche; negación, a su tumo, de día.
Para el lógico de la razón vital, el sol es cada día nuevo.
No nos extrañemos, pues, de que los hombres para quienes las palabras
Nunca, Nada, Nadie suenen, y les suenen, a terribles -y difícilmente se re-

118

pongan del susto que les da el solo oírlas o decirlas-, no muestren particular
afecto por la lógica matemática, simbólica, formal, clásica.

II. No,

RENÓ, RECONTRANÓ

El castellano popular ha inventado matices positivos para negaciones afectantes Y corrosivas; negar, ser un negado para; renegar, ser un renegado
de. . • ; negarse a, negar por negar. . . O la escala, muy aragonesa de no
renó, recontranó.
'
'
Si a eso de lógica de la razón vital \.amos algún día a quitarle la deliciosa
Y sugerente vaguedad en que la dejó Ortega, y continúa en manos y obras
de sus devotos
• -que no lo soy-, y de sus admiradores -que sí lo soy-,
t
menes er sera, entre otr~ cosas, separarla de la mala compañía de la lógica
fonnal -la de la negac16n abstracta y negación de negación repetidora-, y
encararla con el problema de esas palabras terribles: Nunca, nada, nadie, y
acabar perdiéndoles el miedo.
Frente a la lógica formal -formalista o formulista-, lógica informante,
~ormadora Y_ transformadora. Vaguedad, a su vez, sugerente, tal es mi ilusión, mas, casi .de seguro, _no deliciosa. Pero no es piadoso repetir o criticar
a Ortega; lo piadoso consiste en transformar la deliciosa y sugerente vaguedad de algu_nas :rases suyas en evidentes y definidas razones. Digamos, pues:
En la 16~ca _VJtal, o de la razón vital, las negaciones tienen que ser intrín~s., prop1~, unpregnadoras de la afirmación, que sólo es una inicial posioon; es decrr, la negación vital, a 1a altura de Ja vida, es privaci6n.
A su vez: toda privación (vital) no puede quedarse en simplemente aguantada, en un paciencia y barajar; ha de actuar de revulsivo· tiene que se
. a renó.
'
r
renegada ; el no, ergwrse
Por fin: no siempre -ni en todos los casos ni en todas las cosa~ 1
renegación de la privación se transustanciará a afirmación re-novada a a~to~
rres~rrección. Hay cariños que matan, y privaciones se dan que a~ban con
la VIda, con algunos tipos de vida. Y la privaci6n de la privación es entonces
nada, nunca; y el viviente -corporal o espiritual-, es nadie.
Hay que exponerse a morir de verdad, y no guardar un núcleo esencial
~ue: ya aquí,. ahora, por razones públicas de que no se entera nuestra realidad, es ya inmortal; como quien tiene siempre de reserva un diamante,
mayor. que el may~r. de la corona inglesa, para poder pagar Ja deuda de la
mort.alidacl ( ~up~lClal) actual en cualquier momento en que nos muramos
-pnmera pnvac1ón-, en que nos fuercen a pagar.
No consiste la gracia de una lógica vital en ese automatismo de 1a lógica

119

�clásica: dado p, se da

p;

y dado

p,

es factible y tiene que ser hecho

~; y sin remedio -¿para qué enfermedad que no se pasó?- volvemos a p.
¿Por qué, dada p, tener que negarla, p? Y ¿por qué dada p, tener que ne-

P==

p,

garla otra vez,
so pena de que ni padamos escribir
p?
_
Cuando la negación no llega a privación, le falta al proceso p ;p ;p fuerza
intrínseca, revulsiva. El proceso no es transeúnte. Se acepta, sin más, que
lo es. No es transeúnte, porque la afirmación no llega a estar transida .de su
negación (privación); y ésta, a su vez, no está transida de su negación (privación).
.
En una lógica clásica p ;p
son pcsiciones inconexas ( los '' :" denotan
este aspecto). En una lógica vital, dicha y entendida por una razón vital, la
proposición inicial implica (signo ",") su propia negación.:.
II. 1)
p,
[p]
; y necesariamente [p] implica ~ lP1 }, su propia resurrección o su propia aniquilación; nunca, la simple y ñoña repetición de lo

;p

inicial.

II. 2)
O sea: puesto que ~ (~]} es nueva proposición (realidad) , inno,·adón de
p, innovación en ser (resurrección) o innovación en no ser (aniquilación) ,
escribamos:

II. 3

~[f&gt;]}. ==· P.

y p no es lo mismo que p, aunque sea su resun·ección o su aniquilación.
La ló!!ica vital formula -de esta manera y referida a este punto nada
más-, ;quel jaillissement de nouvea1tlé, frase de Bergson, sugerente y deli-

ciosa como las de Ortega, vaga también como tantas de él.
No nos disimulemos tres puntos: Primero: no vale aquí, por simplista, el
principio clásico de identidad: lo misroo, del mismo, y de la misma manera.
Identidad de neutral potencia, parecida a lo de 1: 1
1.1
l.Ll
1.1.1.1

=

=

=

etc.
En los dominios de la vida, aun en los del ser, como sostendrá Hegel, la
identidad admite potencias: idéntico, mismo, mismisimo.
Eso de p '== p, vale, cuando más, para los simples seres; o seres simplificados por abstracción o definición.
~pero II. 4) p.
P fuera la fórmula, sublevan te para un clásico,
de la identidad potenciable y potenciada, propia de una lógica en que, por
decirlo con términos matemáticos, no valiera 1.1
1; sino que (1.1) diera
un tipo superior de unidad. Russell lo barruntó, en su teoría de los tipos,
al intentar fundamentar las matemáticas en la lógica. Y su axioma de reductibilidad viene a decirnos -en nuestro lenguaje, y en el de Machado-, que
acabó perdiendo el miedo a nunca, nada, nadie por el método de reducirlos

== .

=

o ap~arlos a simples sí, no, no no; y por el de atribuir, sin más precauciones
o ~~!gos, la ~ropiedad_ de idempotencia a la identidad. Eso de mismo y de
mismJSlIIlO no tiene senndo alguno en lógica clásica, vieja o contemporánea.

Segundo: El principio formal de contradicción:
P·P_,Presupone, incon!esadamente, que la negación y la negación de la
negac1on n~ ~~Jan ni ~ri:oen ni ponen a prueba de ser o de no ser al ser ( o
a la prop~si~o~). ~o insistamos con sutil crueldad, en que para entender lo
q_ue tal pnne1p10 die~ es preciso entender una contradicción; lo cual es, sencillamente, contradecirse. Se pueden pintar, externos, los signos; no se pued~ ent~der sino ª. ~a una, de vez, en una vez re.al. Hay que entender de vez
afmnaoon y negacion para saber qué es lo que dice tal principio. Lo cual
es refutarlo.
No p~actiquemos aquell~ ternura para con las cosas, de que hablaba Hegel, aspu-ando sus contradicciones, cual si fuésemos nosotros inmunes a ellas
y, aspiradas, pudiéramos expelerlas fuera de todo mundo: real e ideal.
'

;ª

P~alógica vital, la expresable por la razón vital, el principio de contrad1ce1on es eso: la contradicción elevada al rango de principio de todo
ente, ~e poner a prueba realmente su ser. La fórmula fuera II. 5) ~p. [p]};
todo bien cerrado, cual bomba o cartucho de explosivos con mecha interna
encendida, a ver. si el ser es realmente ser o no ser; si ~ capaz (posible) de
ponerse a ser; o incapaz de ello, y es depuesto de ser. El punto "." indi
· 1e ""
• "
cano
un sunp
y , smo a la vez, de una vez".

Tercero: Para una lógica formal y formularia los tres llamados principios
--0 ~

tres se~elas de otros, llamados axiomas-, son, en el fondo, uno y
el mtSmo; rep~t1C1ones de lo mismo bajo tres grupos de símbolos que no llegan a ser su piel.

~; p . P; p v p son equivalentes; por tanto, sin orden alguno
preemmencia.. E~ la lógica formal moderna, la preeminencia otorgada
a veces
· · · d e con. . ,-por Anstoteles ya, en Metafísicos T , 1005b-, al p nnc1p10
trad1~on desaparece; y tienen suficiente y perfecta raz6n en esto los ló!!icos
0
formulistas.
'
'
.P -

ni

. _En una lógica vital la disyunción se plantea al implantarse la contradie-

cion. Cuando en un orden no hay contradicción -por la simplicidad

O

sim-

plificación de los entes--, tanto p. p como p v p son pura f 6rmula. la , ·
da al ,
.
,
umca
que guar
gun senbdo es p
p, la identidad inmediata, sencilla, impermeable, por neutralidad, a negación. En este punto son perfectamente
consecuentes los lógicos intuicionistas modernos•• los de la J6ai
· negac1on.
·,
0 .ca sm

==

Vale, pues, simbólicamente para una lógica vital:
11. 60 [~ P , [p] ~ . p v [p]J. Los dos "principios" se instalan a la una, de

121

120

�·
edi como la ex" '') y el resultado vendrá tan sin rem 0
vez d e una vez ( · ·
bo b a saber·
par dentro y puesta a ser m a,
.
Pl~6n de una bomba bien montada
. . )
ta d eras a ser o a no ser, es ya
II 61 [P)· el ente (propos1C16n ' pues
e v
N d"
al
·
'
•
II 62 [ )· Nunca nada, a ie, cu
real y verdaderamente P. O s1 no, .
.
,
ser
terribles resultados de palabras terribles, ya como palabras. Ponerode~ ser ~ -o'
.
di
empresa, del an mo, non '
poner el ser a no ser: algo bien verso, por
simple, inmediato, abstracto, formal: rer o no ser; el ser es, el no ser no es.
METAF1SICA DEL FUNDAMENTO Y FUNDAMENTO
DE LA METAFfSICA PRESENCIAL 1

111.

LóOICA DIALÉCTICA

CABA
Madrid

PEDRO

Hegel levantó todo esto -sea dicho retrospectivamente- al nivel del ser.
·
' oner en marPara hacer el debido homenaje a su filosof_ar, preciso sen~ p
do Tal
empl~ .
cha otro procedimi.ento' más potente y sutil, que el ·aqm
,
endo traprocedimiento se llama dialéctica. y ha merecido, y continua mereCl
'
tados enteros.
l
te aEl autor de este artículo se declara aquí deudor de Hege ' y prome p
garle apenas pueda, es decir: apenas sepa.

Dios

COMO PRESENCIA

v

coMo REVELACIÓN

S1 LA METAFÍSICA es meditación e investigación de los primeros principios,
una metafísica fundada en el hombre, una Antroposofía que se apoya en la
presencia del hombre, ha de buscar su fundamento en la Presencia Divina,
en que la humana se apoya, y de la que es préstamo, semejanza, refracción
y reflexión. Todo el fundamento del hombre, así lógico como ontológico, está
en Dios: el principio de las cosas está en la presencia del hombre. No dice
esto que el hombre ponga o invente las cosas en el mundo (aunque como
coadjutor y vicario de Dios pone algunas, defectuosillas, pero las pone)
sino que ellas para ser, se apoyan en la presencia del hombre que es eco,
semejanza y préstamo de la Presencia Divina. El hombre pone el principio
de las cosas; Dios, el Fundamento. Pronto entenderemos esta frase que en
este momento quizás parezca sibilina.
Para el fundamento de una Ontología y de una Metafísica antropológica
o Antropos6fica contamos con la Presencia de Dios en el hombre y en el
mundo. El hombre se encuentra a sí mismo existiendo entre cosas que trata,
manipula, piensa y conoce como se trata, piensa y conoce, en alguna medida,
s Para mi libro La Filoso/fa dt la Presencia Hu.mana ('México, 1961, Ed. Herrero)
redacté esta Introducci6n, que luego retiré del texto (salvo muy pocas páginas) para
incorporarla a una segunda parte del mismo libro en la que actualmente trabajo. Como
digo, de esa lntroducci6n s6lo pasaron poquísimas páginas a la primera parte del
libro publicado, a su primer capitulo.
Como homenaje y prueba de gratitud a mis lectores mexicanos doy aquí esta Introducción, anticipándola a su publicación en la segunda parte de aquel libro y he
querido que sea también Hu.manitas el que lo dé a conocer.

123

122

�a si mismo. Presencia cosas y se autopresencia. Las cosas son, en tanto que
el hombre -un hombre cualquiera- las presenta y las presencia y conoce
en su ser. Y en ese presentar cosas y conocerlas se autoprescnta y autopresencia. Y al presenciarse a sí mismo, se da cuenta de la Presencia de Dios
en sí mismo y en las cosas. No es que obtenga por inducción la noticia de
que Dios existe, sino que en su misma autopresencia se da cuenta de la
Presencia de Dios.
Quien haya leído con alguna detención el primer volumen de mi "Ontología General de la Antroposofía" habrá notado que la noción que allí se da
de la presencia no coincide con la tradicional, incluyendo la meditación de
Gabriel Marce!. Para mí, la Presencia de Dios está en el hombre de otro
modo que en las cosas; la Presencia actúa en el espíritu humano como inducción o inspiración o prendimiento de luz, y en las cosas como resplandor
o claridad no presencial; es decir el hombre le transmite aptitud para presenciar y verse presente mientras a las cosas les da la aptitud de ser presentadas al hombre, en virtud de su nativa inclinación ofertiva hacia él o respectividad. Santo Tomás, que llama "experiencia!" al conocer de los singulares
presentes 2 y dice que el conocer que hace presentes a las Personas de la
Trinidad es un conocer experiencial, parece admitir dos modos de presencia
Divina: la común o general, según la cual Dios está en las cosas por esencia,
presencia y potencia, y otra "especial", por la que Dios es presente al hombre "como lo conocido en el conociente y el amado en el amante". A su vez,
para la primera admite tres especies de presencia Divina: como Unidad, como
Trinidad y como Revelación personal. Suárez resistiendo a aquella distinción
de modos en la Presencia, dice que hay que distinguir, en términos generales, la presencia de la causa en el efecto, de la del amado en el amante. Estas
concepciones de la presencia no coinciden con la mía pues ni la causa ni
nada natural tienen presencia, sino que lo natural es presenciado y presentado;
en el hombre la Presencia se presencializa; en las cosas se hace presentación.

a)

EVIDENCIA, CONOCIBILIDAD, NOTACIÓN Y SOSPECHA DE LA PRESENCIA DIVINA

Las cosas son conocidas por la acción de la presencia del hombre sobre
ellas. Pero también al actuar sobre las cosas, toma el hombre conciencia de
sí, se autopresencia. Y en la autopresencia siente a Dios, sin claro conocimiento de El. Es un atisbo, un barrunto, una sospechaJ pero con una radical
• Cfr. De Malo, 2. 16, a. 1, ad, 2. I Scnt dist 14, 15 y 16 en diversos apartados, y
Smm. Theol. I, q. 43-a 3).

121

evidencia de la sospecha, el barrunto, y el atisbo; es un preconocer. No cabe
hablar todavía de posibilidad de alucinación o error, porque aún no ha
empezado el conocer ni el saber. En nuestra autopresencia y en el presenciar
cosas, notamos la Presencia de Dios, pero no le conocemos. Sabemos que
está ahí, no sabemos cómo ni qué es, pero como Presencia que transe la
nuestra sabemos que es Presencia, que es un Quién y no un Qué. Las cosas
son y el hombre existe porque existe Dios. El hombre halla sentido en sí
mismo y halla sentido en las cosas, porque Dios le comunica con su Presencia
el sentido y la impulsión existencial. Yo esto no lo sé por un razonamiento previo, sino porque, al conocerme y sentirme presente ante mí mismo y ante
las cosas, siento la Presencia de Dios en la mía. De modo que puedo hacer
razonamientos porque Dios es presente en mí, en mi presencia. Y yo no soy
un hombre privilegiado. Cualquier hombre al mirarse en lo hondo halla a
Dios. No le conoce, no lo Ye, pero lo entrevé, lo barrunta. Si esto es ontologismo ( dicho sea pensando en los filósofos profesionales) ya veremos que
no hay en ello tan mala cosa como ellos suponen. Dios es presente y, como
decía Tirso de Molina, comunicable. Como que nos comunica y comuniza una
brizna de su Presencia. También el hombre como espíritu, como persona, es
comunicable y presente, y hace que las cosas se presenten. Pero la persona humana, como Dios, es invisible. Hay una inefabilidad de toda Presencia: en
la de Dios y en la del hombre, reflejada de El. Y no por eso pierden evidencia,
su misma evidencia, pues Dios, al sernos Presencia, se nos evidencia como
Persona, como Espíritu. Y toda persona metafísica, humana o divina. en
la medida de su invisibilidad, se hace evidente en su presencia. Toda pres~cia
es evidencia y lun1inosidad en cuanto actúa; y es invisible. Por eso, lo evidente no es, sin más, conocible, pero, aunque no conocible, no necesita de~os~ción ni razones que lo justifiquen. La evidencia se hace evidente por
si misma. Es el hombre, no las evidencias quien necesita comprobaciones y
demostraciones de lo que entrevé o ve imperfectamente: y todo lo evidente,
por serlo, se ve de modo incompleto. En "e-videos", la e indica lo que está
fuera, no sólo del que ve sino de la evidencia misma, pues para ver Jo evidente precisa echarse un poco fuera y verlo un poco fuera de su evidencia
misma. Por eso, el ver lo evidente no es ver o conocer: cualquiera para conocerlo hay que quedarse fuera o irse lejos de lo evidente. Todo conocer
empieza más allá de la evidencia, no inclinado sino declinado, lateralmente
desviado de ella: E-videncia es ex-videncia.
Tanto Dios como la persona metafísica humana son evidentes y por tanto
conocibles, pero de conocibilidad indirecta, incompleta y lenta, como es el
conocer de toda evidencia, como el conocer de la luz, pues para verla, hay

125

�que apartarse, buscar zonas menos iluminadas y verla reflejada, indirecta.
Vemos, no la luz sino la claridad, la luz difundida y rebotada en las cosas.
La evidencia pierde grados al hacerse conocimiento, y el conocer pierde grados de evidencia cuando se hace saber. Saber es siempre apartarse del conocer
Jo singular y único para generalizar sus conexiones. A medida q~e el con~r
de Dios y de las personas metafísicas lo reducimos y generalizamos .( digo
"reducimos", no "elevamos" ni "ampliamos") a saber, nos estamos ale1ando
de Dios y de la persona en su singularidad, y, de algún modo y en algún
grado, les estamos desconociendo. Generalizar es des-conocer. Por eso, para
el hombre, s6lo hay un medio rápido, directo y hondo de conocer, el amor
espiritual. Pero advirtamos que ese conocer del amor espiritual, por ser conocer de lo singular ( y nunca completo ni perfecto) no puede elevarse a
saber ni a ciencia. Esto es lo que no parecen advertir los que afirman el
conocimiento por medio del amor y el amor como forma altísima del conocer.
Si el conocer es alejar la evidencia, el saber es un distanciarse y una debilitación del conocer. Y quien conoce por amor halla evidencias intransmisibles,
que ni siquiera dan un verdadero conocer. El amor es evidente, pero sólo de
lo positivo y luminoso; no ve las sombras. Y ya he dicho que ni eso es conocer ni la evidencia es de verdad conocimiento.
Toda presencia -la divina como la humana- es evidente, pero invisible.
Lo que se ve es lo presente y presentado, pero no la presencia misma, que
como la luz, no se ve pero permite ver y empieza a ser vista y conocida cuando se le mira desviada y lateralmente, astillándose sobre las cosas, no como
luz, sino como claridad, como luz quebrada en su intensidad, y fragmentada
en sombras o atenuada en penumbras. Si ya dije que toda ausencia es un
modo alejado de ver la presencia, digo ahora que toda presencia, y sobre
todo la de Dios en el hombre y en las cosas del mundo, es una alusión, una
visión indirecta de su Luz como resplandor y como claridad. Por eso, Plotino,
entre otros y sobre casi todos, afirmó a Dios como Lo Uno (que quizás en
Plotino quiere decir Lo Primero a partir de la Nada), y le llamó ''Parousia",
presencia ("naeovaía", de "náe-ewat" y "náe-ttµt", estar presente y adelantarse, pasando de largo. Parusia se forma con la proposición "naeá",
cerca, en tomo, y "ovaia''i o ser, esencia o sustancia. '·Parusia" es vocablo
que Plotino toma de San Juan y algunos Padres de la Iglesia. Dios es Presencia, no sólo como Pre-Esencia sino como Parusia, como el resplandor omnipresente que circunda y traspasa todo lo que hay; la Parusia o Presencia es
Evidencia y Presencia total y no se deja ver. Deus Praesens es Deus absconditus. Como Parusia es Apocalipsis, se presenta y se oculta. La Presencía de
Dios al hombre es Revelación y, revelar es, a la vez, mostrar y volver en

126

doble velo, es presentarse ausente y omitir presente, retener y oscurecer la
presencia.

b)

MISTERIO y POSITIVIDAD DE LA PRESENCIA DlVINA

Dios se abre como inmensa, total e ineludible claridad del mundo: No sólo
por "la imagen sensible de sus efectos", sino por un resplandor suprasensible
que inunda todo lo creado. Y ello en las cosas de la Naturaleza. y en el interior del hombre; en ambos, se patentiza como presencia retraída y lejana
pero evidente e insoslayable. En ambos es revelación, evidencia misteriosa y
misterio de toda evidencia. Todo lo que nos revela a Dios es misterio: la
presencia, el ser de las cosas del mundo, el hombre, el pensar, el orden, la
unidad, la belleza, la vida y la muerte. Para llegar al problema de la demostración posible de la existencia de Dios hay que partir del misterio de su
presencia. El misterio es el modo de revelarse Dios al hombre, y el hombre
por el misterio le entrevé y empieza su búsqueda. El misterio no nos explica,
sino que nos implica y nos complica en Dios, en su Presencia; la presencia
del hombre está supuesta, implicada, o mejor, complicada en la Divina. Cuando intentamos explicar a Dios empezamos a des-complicar-nos de El; su Presencia se nos hace autopresencia de hombre; y esta autopresencia se hace
autoconciencia y se nos vuelve pensamiento. Y entonces el misterio de la Presencia de Dios empieza a ser problema de su existencia; para pensarlo como
existencia necesitamos alejarnos algo de El. Y con el pensarrúento y el problema, se inicia la búsqueda, de lo que se nos mostró como evidente y hemos
alejado para conocerle. Que no buscaríamos a Dios si no le hubiéramos encontrado, según el dicho agustiniano-pascaliano. 8
Sólo conocemos un poco a Dios por negaciones, distinciones, contrastes y
sombreados que nos presentan las cosas, y por las sombras y el a-sombro del
propio pensamiento humano que no sabe conocer sino lo que se contrasta,
distingue y diferencia de lo otro para luego re-unirlo y pensarlo como unidad.
Separando y distinguiendo lo unido y uniendo lo separado y diferencial, piensa
y conoce el hombre. Cuesta el conocer como el pensar, y supone un gesto
existencial, y por el hombre no es bien ni totalmente conocido lo que conoce
y piensa. Pero que el conocer hu.mano sea impedecto y preciso de negaciones,
distancias, penumbras y diferencias no quiere decir que la Presencia de Dios
presente sombras o manchas como el Sol. Precisamente porque no las tiene
1 Sobre el misterio y el sentido de toda revelaci6n he hablado en mi libro Misterio
en el hombre. Madrid, 1950.

127

�. .
d Dios sólo se logra indirectamente aparni presenta, nuestro co~~~nto e buscando su luz y su presencia por retando la vista de su vi51 ón directa Y
en la presencia de
flexión bien en el interior del hombre, de cada uno, y b"' il minadas ex•
b"
en las cosas de la Naturaleza tam 1en u
.
otros hombres, o ien
n·
.
su Presencia nada tiene
.
1
brada
Pero ios mism0 ' .
•
tenormente y con uz que
. ···
p ·ti· "dad y Afirmación y rebose de
.
E O · resencia pura 1 os1 v1
de negativa. s mmp .
p ·t· ºdad el hombre el mundo Y
•
Rebase y os1 1vi
,
•
Sí. Por ser Omruprescnoa~
, '
, de Dios Ser es un vocablo
Pero
el
ser
está
mas
aca
·
las cosas son 1o que son.
.
d 1
de sombra de ser Y
·
l
e las cosas tienen e uz Y
'
humano para designar O qu
od 1 ser de lo que hay. Por eso
t ama y transe t o e
1
de no-ser, pues e no-se~ r . .
. cf ble e inevitable, cuidaremos de no
mismo, ante la Presencia D1vU1a, m . a
tod la Positividad de los
.
el
orque Dios no sea
a
identificarle con
ser, no p
h
e aplicamos justamente
.
"ser'' es vocablo umano qu
Universos, smo porque
. 'd al
r y Dios de ser es la plena
1
te y va uru o
no-se .
'
'
a lo que no ~ p en.amen .'
absoluta ( ab-soluto quiere decir des-ligado)'
realidad, la afi.nnación _ónnca ~
t d ylos universos en todos los tiempos
primera y última ommprescnc1a en o os
'
y en todos los hombres.

c) D10s

PREVIO:

EL

HOMBRE OBVIO

a Dios en las
E n 1as cosas Y en el hombre notamos a .Dios. Entrevemos ectan
sombras.
'stas son obs•·~culos que refleJan su 1uz y proy
....
·
·
·
"d d , 1..:...,a
cosas po rque e .
l.
. del hombre en la propia 111tun1 a u ....,.. '
,
.
b
Y en trevemos a Dios en e mtenor
.6n sob re s1,, de la propia soro ra,
ombre
como
proyecc1
h
l
d
como asom bro e
· e¡ h oro bre meta. ' divina Al sentirse pre-escnaa,
al interceptar la Presencia
.
b
.
.
b .
saliendo al paso de la presencia divina, la o stacu iza
físico se siente o -vio Y
•
•,
,
•
autopresencia.
refle'a haciéndola evidente y ev1denciandose él mismo en
.
y
_J
• ante las cosas que se le presentan como ob-u1a.s, de
y se siente como pre-vio
..
l
odo que se siente ob-vio en el mundo, y ante Dios, y se siente pre-vzo ~ as
m
d 1
d
orque se siente pre-esencia antes de conocerlas. y piensa
cosas e mun o, p
.
.
d .
cia de Dios es Lo más ob-vio y lo más pre-vto, es ecu,
entonces que la prcsen
.
como 1a P re-Esenc ia de todas las cnaturas.

r

d) Dios

PERSONA Y R.EvELAcIÓN

es una
P ero Io que al hombre le llega de Dios, obviamente, previamente,
. • al
t
·a de la que al refleJ· arla, hace la suya espmtu , su au o-

luz, una presenc.i

128

,

presencia. Por eso, porque la primera noticia de Dios le llega como presencia,
y porque no concibe el hombre otra presencia que la espiritual y personal,
tampoco Dios es presenciado como cosa ni siquiera como la Gran Cosa ( como
lo ha denominado Ortega) sino como persona, como presencia espiritual,
como lo que aparece per se y lo que per-suena por todas las anchurosid.ades
de los universos, y todos los tiempos. Es posible que el vocablo "persona"
nada tenga que ver con un sonar más o menos. Littré y Luis Havet y Brea!
y A. Bailly y otros se resisten a esa etimología de "persona" aludiendo al sonido; y se resisten por razones filológicas, por si la "o" es larga o breve. Pero
es indudable que, aunque no fuera por razones etimológicas, la persona siempre es algo resonante, que socialmente pcrsuena y que antes, en el teatro
griego, se entendió como algo que multiplica el son y la presencia real. El
"prosopón" por el "pro" dice, además, algo que se adelanta en el mundo,
que es !a pre-esencia, lo pre-l'io y lo ob-vio. Pero también la persona, el
"prosopón" griego, es algo que se oculta, algo que se enmascara, como el
"personare" latino que suena mucho pero oculto. Según Cejador "fcrsu" o
"versu", en etrusco significaba dos enmascarados, como en euskaro "bertzu"
deriva de "bertze", el otro. También en teología antigua la tmócnaO"LS' es
lo que está debajo o detrás de algo en pie (de iO"n¡µi, istemi). La palabra
hipóstasis se usó para designar las personas de la Trinidad y la persona humana en general. Pronto el uso de la palabra hizo de ella soporte o cosa.
Dios fue primero concebido como hipóstasis del mundo, no lo que le da principio sino lo que le da fundamento, y por segunda vez remito a lo que luego
se dirá para distinguir el fundamento del principio. Y es fundamr-.nto porque es penona, pro-sopon, es decir quien se adelanta al mundo y pone, anteJl
que todo lo e&gt;...-istente, el "pre" de su Presencia Pero también, porque persona
es alguien que, para manifestarse o presentarse, se oculta. Y así la persona
nos indica también que es revelación. Y, en efecto, también la persona humana es revelación de una a otra: algo, alguien que se manüiesta escondiéndose y que se oculta manifestándose. Lo más decisivo de la persona humana
es la expresión: es el nuevo ser que viene al mundo a decir a los demás y
a sí mismo quién cs. Pero viene a decir quién es, porque no le basta, como
a los demás seres natura.les, ser y mostrarse espontáneamente sino que necesita decirlo, vocearlo, expresarlo en actitudes, gestos y palabras, nada espontáneas, sino buscadas y aun elaboradas ad hoc. La persona humana tiene una
misión ineludible: expresarse e interpretar a las demás personas; decir quién
es ella y quiénes son las demás y qué texto cifrado es el de cada una. Por
eso hay habla, gesto, escritura. El hombre es el único animal que se expresa.
Pero expresarse es callar y decir, manifestarse y ocultarse. Porque hay un
trasfondo, un más allá de su cuerpo y de su psique que es una carga de

129
119

�intencionalidad expresiva, hay pensamiento -y voluntad, gesto y palabra, arte
y silencio en el hombre.
Las cosas no se expresan: desde su ofertividad radical -nada intencionaly que es ofertividad por su referencia al hombre, por su respectividad -las
cosas se muestran en flúida espontaneidad-, como son; y se presentan como
son ganadas por el sentido existencial que brota de la presencia del hombre.
Las cosas se muestran como son -digo- y no gustan de ocultarse, aunque
Heráclito dijera otra cosa. Pero las personas no se muestran como son, porque lo que son está in fieri, es un "siendo", y porque más que mostrarse se
expresan. Y expresarse es disparar y dirigir el disparo desde un trasfondo
intencional último que se retiene: de modo que la persona tras este fondo
intencional, a la vez, lo dispara )1 lo retiene llegando a manifestarse de modo
ambiguo, haciendo esquina en sí misma. No es que la persona por definición
mienta, finja y oculte quién es, sino que viene a expresarse, pero para ello
ha de actuar o esconder un fondo inexpresable. Su intencionalidad expresiva
no logra disparar toda su carga y siempre queda algo por disparar. Y aquello
que se queda, de algún modo da a entender que le queda. Y lo da a entender sin proponérselo en nueva elaboración intencional. Expresarse es, pues,
revelarse y todo el trato y el contrato humano de personas entre sí, es interfrretación, esto es cálcuJo y ajusta no sólo de lo que decimos y quedamos
por decir, y así nos interpretamos a nosotros mismos, sino también interpretación de lo que dicen y ocultan los demás; interpretación en suma, descifrado de lo que todos callan al decir y lo que decimos al callar. También
el hombre es "homo absconditus" por ser "horno praesens" y "loquens". Dios
es para el hombre luz y oscuridad, apertura y retraimiento, manifestación y
ocultación, pero no porque Dios no sea todo luz y presencia sino porque
el hombre está amasado de oscuridad y de luz, de apertura y encubrimiento.
Por eso, Dios se revela al hombre y los hombres se revelan entre sí. El hombre es cifra, porque es representación y semejanza de Dios. El existir del
hombre abre y oculta a Dios, como dice Jaspers, desde otros supuestos, con
otros alcances y aludiendo a la Trascendencia que no sabemos si es Dios.

e)

PRESENCIA, VOZ Y SILENCIO

Y aparece así lo que la presencia, por ser persona, tiene no sólo de luz y
claridad, s_ino también de voz y sonido. Es indudable que hay en el hombre,
como ser físico, lo mismo que en cualquier otro ser vivo, una fotoestesia o
sensibilidad para la luz. Pero además, como ser espiritual, posee el hombre
un sentido no sensorial para la claridad de lo espiritual. Es lo que le hace

130

hablar de "la luz de la inteligencia'*, de "alumbrar" o "dar a luz" una obra,
de sentirse lúcido y de tener ideas claras. El hombre parece estar hecho del
barro impalpable de la luz, y todo lo luminoso le parece al hombre algo
egregio y superior. Conocer y saber le parecen formas altas de visión y contemplación, y parece creer que no hay conocimiento sino de aquello que ha
sido visto o contemplado.
Pero, aun no siendo tan noble el sentido del oído, también el conocer es un
oír o escuchar, y las palabras que nos traen ideas, es decir, visiones, pueden V!!·
nir como sonoridades, como voces habladas. San Agustín habla de un "oído
interior''. El mismo se convirtió oyendo una voz que decía: "Toma y lee".
Y como narra en el capítulo X de sus Confesiones: "Llamaste y clamaste
y rompiste mi sordera"; y Pablo de Tarso oyó una voz y se convirtió. También en lo hondo del hombre, la presencia de Dios es voz, es palabra; y con
una palabra, con una voz hizo Dios los universos. A Dios le entreoímos en
nosotros como un rumor. Le barruntamos en una voz oscura que nos suena
dentro. Pero además, así como para ver a Dios nos hacen falta las sombrasJ
así para oírle nos hacen {alta los silencios. A las preguntas de nuestro pensamiento, da Dios la respuesta silenciosa de la Creación. Y no por ser silenciosa es menos evidente la presencia de Dios, aun cuando no, por ser
tan evidente, nos es suficientemente conocida. También la revelación es palabra contrastada en silencio. La máxima evidencia del hombre cuando más
'
mtensamente se muestra y expresa para sí y para los demás, es cuando calla.
Más que su acción y su palabra, su silencio. Sólo el hombre es capaz de silencios, porque el silencio es aptitud para callar y sólo calla quien tiene habla. Los demás seres del mundo, por no tener habla no saben callar ni elaborar silencio; son mudos, y hasta cuando gritan, hasta cuando emiten sonidos que no es habla, también son mudos de lenguaje. El silencio como la
palabra suponen, no movimiento, sino acción; y la acción es lo propio del
espíritu, como el movimiento es lo propio de la materia. El silencio de Dios
da la primera palabra al hombre. Cuanto más calla el padre más charlotea el
hijo. Sólo cuando el niño llega a hombre aprende a callar profundamente.
San Pablo dice: "Oyó palabras inaudibles que el hombre no puede decir''.•
Y Santo Tomás llama la atención sobre ello.

.

• 11 Corintios -12-5-: S. th. 11, 9.175, a 3.

131

�f) DE

LA

"PARUSlA" AL CONOCER y AL PENSAR

La presencia divina, la ''parusia'' universal suscita en el hombre la autopresencia, la autoconciencia y el hambre de saber y conocer; pero también
suscita un "eros", una "orexis' 1 plotino-agustiniana que no es intelección sino amor y cccharitas" paulina. Es decir, que al retraer y quebrar la presencia
y la voz de Dios en el hombre, no s6lo se origina la inteligibilidad de las cosas y el conocer y el saber del hombre, sino también la vocación y el amor,
y la fe y la esperanza y el sentido existencial f elicitario hacia el bien. Por la
autopresencia, el hombre sabe algo de lo que es y de lo que no es, pues el
hombre es un "siendo", alguien que se encuentra a sí mismo en plena acci6n
haciéndose un ser, caminante hacia una meta, realizador de una voz o vocación. El hombre es siempre exceso de sí mismo en su ser. Es más de lo que
es. Pero es también menesteroso y deficitario: siempre es menos de lo que
puede y debe ser. Y de la tensión entre lo que se encuentra siendo y lo que
puede y debe ser, construye su existir que es verdadera acci6n, como es siempre la del espíritu, como es Dios mismo. Si en el principio fue el Verbo, es
porque el verbo era también acción en el más alto sentido.
Pero no sabemos casi nada de Dios. Dionisio Areopagita decía que lo importante para el hombre es saber lo que Dios es y, sobre todo, lo que Dios no
es. Pero Claudel comenta que decir que sólo conocemos a Dios por negaciones es "no estar demasiado lejos de la herejía". A Dios le conocemos positiva y negativamente según ya dijo San Buenaventura. La primera noticia
de Dios no es por exclusión, sino por presencia, por evidencia anterior a todo conocer y que es lo que nos permite conocer positivamente hombres y cosas. Presenciar no es conocer, pero no hay conocer posible sin la presencia del
hombre ante las cosas y la de Dios en el hombre. Mas ya hemos dicho que
el hombre s6lo puede conocer por contrastes y diferencias. Y así reforzamos
el acercamiento a Dios conociendo, re-conociendo lo que Dios no es respecto
de las criaturas. Pero no sabríamos lo que no es Dios si no tuviéramos noticia positiva de su presencia.
No es Dios esto ni aquello ni lo de más allá, pero todas las cosas so1i en la
presencia de Dios. Y su presencia es omnípresencia. Claudel dice bella y profundamente que cuando La Esposa del Cantar de los Cantares pregunta a
todo el que halla en su camino errabundo si es el amado de su alma, va oyendo complacidamente que todos dicen que no, que no son tl, pero que si quiere hallarle, salga de la ciudad (del Universo) y vaya adonde el amado descansa: en el centro de la hora del mediodía, es decir, en el presente más
pleno y central, todo resplandeciendo en presencia. Para poder hallar y conocer a Dios hay que salir de la ciudad, esto es, hay que salir de esta vida:

~~onoceréis., el, Espíritu de Ver~_ad porque morará entre vosotros y dentro
vosotros . 'Vosotros me vere1s porque yo vivo"· o con el salmista· "En
tu ~uz veremos la luz" ... y muchos otros textos de la escritura. Pe:0
aqw,
el en este mundo?
l Dice .Claudel que "desde esta mism a v1'da y entre' l¿y
os
u os· que
f dnos enuue ven existe una aptitud para ver a D.ios. • • En nuestro
pro~~ on o hay ~ Hijo de Rey que no ha perdido nunca el recuerdo de
aqu a gota de vmo de Juran~on ni de aquel diente de .
madre le frotó los labios ni de aquel grano de sal ardie t
ªJº clon que su
la ¡
.
n e que en a punta de
engua nos pusieron el día del bautismo. Hay en nosotros algo mi t .
meo te amarr d
d
s enosa~ 0 , una mora a capaz de servir de apoyo a la de Dios ( c6~o ~odria Dros encontrar casa en lo pasajero?)' cierta persistencia en e¿xi·stlr, cierta
· mrr
· ada al presente que alimenta 1a continuidad de la
,, m~ taf1sica
6
persona
.
Dice
luego
que
para conocer "no tiene el a 1ma que poner en eJer
.
· · tal
cicio
•
O cual 6rgano intelectual o sensible Ella misma
diend
, .
·
es quien, respon-. o a suav1suno toque, debe colocarse en especial disposición C
.
mieri.to
,.
. las
onoc1di . llamamos a esta disposición" · Esos "suavlSIDlos
toques" son
raaciones sutilísimas de la presencia dh&gt;ina.

g) LA

REVELACIÓN PRESENCIAL

a Dios y no sabe cómo· No le ve, no 1e oye
n ElI hombre
'b se encuentra
l
o o perc1 e; no
o encuentra aquí ni alú ru. a ll'a, pero n·10s l e es presente·'
.
con su presene1a de hombre lo a-diuína, lo pre-siente en el mundo en l '
cosas, en los hombres, en 13:5 criaturas todas, en la ordenación y sentido d:i
mundo, pero no puede decir que le conoce. Siente el homb
D' d
tro de s' l
.
re a ios en1, o expenmenta de un modo indecible, se ve prendido de Dios or
raza de _su ser, por una religación o vinculación inexplicable, suspenafdo
_e su etem1d_ad, p~ro no puede decir cómo es ello, en qué situación o modalidad lo _percibe, m ~on qué últimos sentidos y determinaciones. Más que for~as activ~s de sentir a ,Dios es como un sentimiento pasivo de saberse sennd_o por el; dentro de_ si, la persona siente en lo hondo de sí misma que alguien
le ve, que le mira,
.
Ie exige.
.
La
. que le habla' que le reprende , le co mge,
. persona no ve a DJOs, pero indirectamente le ve, al sentirse ella ligada a
~dios; no le _oye, sino que le entreoye, y al entreoír a Dios el hombre resulta
y por sí mismo · N 0 entí' en d e a D'10s, pero se siente entendido
01 o', por Dios
.
por él. En f~, no encuentra a Dios, pero sí halla el rumor y el resplandor
de su presenaa. y así Dios le resulta evidente, presente, pero invisible, im-

~

' P.

CLAUDEL:

"Sobre la presencia de Dios" en Cruz y Rayo., febrero de 1934.

133
132

�palpable, inaudible, intraducible a conceptos. Oomo persona que es, Dios
es presencia de alguien escondido, la proximidad de algo remoto y la lejanía
de algo próximo; ni ausente del todo, ni desalejable, ni desacercable. Se ve
el hombre a sí mismo como vaga imagen de Dios, al sentirse presente par su
presencia en las cosas del mundo. Se siente en El, partícipe en El, en su resplandor presencial, originado por El, envuelto e iluminado par El, pero le
siente inconcebible, inabarcable o incomprensible. Así, Dios es, a la vez, ocultación y evidencia; en suma, revelación. Sin Dios, ni el mundo ni el hombre
mismo tendrían sentido; pero el sentido, al hacerse intelección y conocimiento, sólo permite llegar a la Deidad, no a Dios persona. Es lo que venía a decir Fray Luis de León. 6
Juan Wahl en sus Estudios kierkegaardianos parece hallar en Kierkegaard
algo referido a la revelación presencial y personal de Dios al hombre, pues
en la página 262 dice: "Hay en nosotros un manantial borbollante en el que
podemos escuchar el rumor sutil (sutil y profundo) cuando el resto de la
reacción calla; en el dulce e invencible ruidillo de este manantial, reside Dios".
Sí. La revelación personal de Dios a cada hombre tiene algo de relumbre presencial y de sonido, rumor o voz que nos habla. Voz y presencia luminosa dan
al hombre la autoconciencia presencial, y en ellá cada hombre profundo, cada persona, entrevé y entre-oye a Dios, sobre todo, porque se siente visto, presenciado y oído por Alguien.
Cuanto más intensa y p1ena es la autoconciencia, más visto y presenciado y
oido se siente el hombre por Dios. La existencia misma, experimentándose presencia humana, se siente impulsada al habla, a la oración, a la súplica, sintiéndose palabra elevada a Dios y con fuerza poética para presentar las cosas y hacer las ser-qué. Y viceversa: cuando más intensa y evidente sienta el hombre, en lo hondo de sí, la presencia y la voz de Dios, tanto más
• Quizás la voz "rcvelatio" (y contesto así a una cariñosa y delicada advertencia de
mi ilustre amigo Valentín García Yebra) no la usó San Jerónimo como "doble relación" ; pero si no lo hizo, tampoco debió de usarla como "manifestación'1 , pues la partícula "re" usada como invers.iva servía mal a lo que traducía, ya que "apokalipsis", no
es lo que se manifiesta, sino lo que se oculta y se muestra como oculto; del mismo modo
que "apócrifo" ( del verbo "kripto") es lo que queda ahí encubierto, pero indicando
que está ahí. Buda decía: "Siempre que el mundo decae en fe, yo me revelo y desaparezco qued311do aquí". "Revelatio" debió de significar siempre darse envuelto en doble
velo. Y, en efecto, Dios, después de revelado históricamente en Cristo, sigue siendo
"Deus absconditus". ¿ O es que podemos decir que ya conocemos plenamente a Dios
p0r habérsenos revelado? Si "revelar" no significó en San Jer6nimo encubrir y manifestar a la vez, hoy debemos darle esa significación. También el hombre, al expresarse, se revela, pues dice quién es, pero lo dice, oculto, tras de su propia expresión.

persona, tanto más presencia existencial se ,
.
te será su voz sobre las cosas que
. ra: y tanto más poe
.'nca y ardien.
.
se arumaran y move ,
rféri
JO el influjo de la acci6n poe't"tea d e esa voz y esa
ran. ° d camente baestá la autenticidad toda del h b
.
presencia el hombre. No
.
om re en sentirse ante Dios
d , K'
kegaard' smo en sentirse ganad
. lad
, como ec1a ierexistencial novísima y primera oExisy.&lt;:rcu ,º
luz como una sangre
.
.
tlT autentica.mente n
sól
.
en presenoa de Dios~ sino también en
..
, 0 es
o sentirse
Por su parte las c
p etrado, part1c1pado, comulgado en El
osas son con máxi.m ·a ·
···
traspasadas reí 'd ,
'
a l entidad, cuando son envueltas
'
eri as y comprendidas por la
.
y
velación presencial de Dios
á
h ,
presencia del hombre. La Re' m s que acemoslo ver e
el hombre se haga ver se sienta . t
.
y onocer, es hacer que
Dios y entendido has~ en 1 . vis ~' y penetrado y envuelto y conocido de
.
as mtenc1ones más calladas No e
terorrelaoón, un relacionarse d e1 horobre con Dios
. como
.
s, pues, una hey mucho menos como con un obJe
. to smo
. expe · ' .
con otra persona,
de su Presencia Personal, de un mo do, mefable
.
nmentarse,
ant
·
¡ saberse. transido
.
una asunción previa a toda . t
.,
enor a a conciencia: en
m egrac10n.
Quiero insistir en que ¡a reve¡ac1on
•, presencial d D.105 al
una visión o intuición de D'
.
e
hombre no da
de una sospecha y un barru10ts, smo que1 nos da la sospecha, la evidencia
n o, que es O que
ll
pensamiento y pm: la fe. Santo Tomás (Sum Th n~s eva a buscarle por el
necesitamos la gracia "para d . .
·
eo · 1 q. 12, a 13) dice que
a qumr un conocim' t d D'
,
to que el que habemos por la razón natural"
ien o e 10s mas perlecne co
.
' y, en otra parte que D' a.·
mo un cierto concepto d e D'10s antes de cono 1 al i
ms e,
preconcepto, pues la razón, co mo imp
. u1 s1on
. , genuincer e,b go l asi como
. . . un
Sí; la busca, porque la tiene
tr .
a, usca a D1v1rudad.
neo de Santo Tomás. "Ado·' oent elvista yDr~velada. De ahí el grito espontá.
r e atens e1tas" L p
•
..
concebirse intelectualment
, .
. a resenc1a Divma puede
e como un ámbito
D 'd d
cepto de Dios
·
.
' una ei a , como un con, pero s1 es expenmentada exist ialm
esa presencia es personal algo
ene
ente como presencia,
. .
'
menos vago que la Deitas
ch
,
d ente y part!apable. Entre el int l tualism
y mu o mas ev1mo una Deitas
1 . . .
e ec
o de los que hablan de Días coy e nust1cismo que trata a D'
,
máximas, cabe la actitud ni mis'n·
. . tel ios ·en
.
cercan1a.s y confianzas
'
ca n1 m ectualista
hall
.
mo Presencia y a partir de ell
.
,.
, que
a a Dios coa, emprnza su busqueda
1
•
humano.
Los
neoplat6nicos
griegos
hi
.
d
I
por_
e
pensanuento
·
,
cieron e a Presencia de D ·

?ºr su

esencia
comun' un concepto. Q mzas
. , f ue Agustín de Hi
, .
.ios una
,
luada y ardientemente vio l a D eitas
.
pona
qwen
mas
como persona
· .6
.
de sí sin quemarse ni 00 f di
.
, Y smti a D10s dentro
n un rse con El. Dicho esto
barruntar a Dios en la Natural
.
' y aunque antes de
eza por medio del pens ·
vaga
noticia de su Presencia por la R eve1ac1on
. , p resen amiento,
ya hay una
.
.al
die pueda sospechar en este plantearmento
.
.
c1
,
no
creo
que narungun' SU b'Jetlv1SII10
· •
o idealismo

Y el hombre es "imagen y seDJejanza" de Dios.

135
134

�más o menos trascendental. lucho antes de hablar de intelección en el
hombre y de intcligibilidad en las cosas nos hallamos en la región de la
Presencia, en el reino del "Pre" fundamental, cuando ni el sujeto ni el objeto, ni la idea ni el ideal han aparecido todavía.

h) A.

TE

DE LA

'OCIÓ

(. 'TELECTUAL DE

Dros

La revelación presencial de Dios al hombre no es un acto gnoseológico
ni siquiera ontológico, sino pre-ontológico, un contagio o prendimiento presencial en que el hombre -la persona metafísica- se autopresenta, se hace autoconciencia y se inicia el "siendo", la impulsión existencial. La Presencia de Dios nos prende en luminosidad, pero también nos centra co~o
autoconciencia, y nos aprieta en rigor existencial, con una voz, un cammo
y un mensaje, y el hombre se ve a sí mismo como llamado por una vocación,
como caminante y como mensajero, con misión y mensaje que ha de entregar a los demás mientras se realiza a í mismo. Y ahí empieza el pensamiento }' la actuación. Dios nos llega pre~cial y misteriosamente, in ~u le
conozcamos; le iremos conociendo a medida que nos vayamos realizando
auténticamente , conociéndonos a nosotros mismos. Y ese Dios presencial
es más evidente y luminoso que el que resulta al término d una andadura
del pensamiento discursivo. Dios resulta al hombre intclcctuah~erite lejos. :
una Ontología antropos6fica y presencial, antes que llegar a Dios. a la Deitas, por la vía de los raciocinios, parte de su revelaci6? presencial. Y .obtiene estos dos hallai.gos un poco sorprendentes: que el J.IJ1petu y la lucidez
del discurso son entonces más intensos y certeros, y que eso mismo, sin advertirlo quizl1s, es lo que hacen todos los que raciocinan sobre la existencia
de Dios. Sólo que lo intelectual desacerca y objetiva y por eso, antes que
pensamiento lógico, la revelación presencial se nos hace fe, la cual, por su
parte, calienta e impetuiza al pensamiento racional comuni~dol: el ~núdo presencial. .. Y la fe, como el amor, es desalejan~e, aproxunati~a. Dios
por la fe cst.-\ más próximo al hombre que por la razon; es m~ evidente y
luminoso como presencia personal que como concepto1 causa pnmera o motor inmóvil. A los otros hombres, por el amor y la fe los .iente próximos o
prójimos. La fe es contacto y participación,
las _demo.straciones intelectuales dan la contemplación respetuosa, la visión a distancia. Demostración. es consideración y cumsiáerare significa dar la vuelta por las estrellas,
en lejana circun-spección. Reconozcamos que el raciocinio,: a cambio, da
más seguridad, sobre todo a detenninado tipo de hombres, que parecen no
descansar hasta que lo saben bien, ha sido bien demostrado. Tal es el caso

mi~?45

de aquel sabio alemán que preguntaba inocente al término de la audición
de una bella partitura: "Bien, pero ¿ qué ha demostrado el autor con esta
sinfonía?" Aunque parezca muy otra, es la misma actitud de Kant cuando
pedía e.--q,eriencia para d)Oder probar la existencia de Dios, pues la que él
postulaba era la e.-xperiencia real y objetiva, no la existencial. Y sin embargo, algo experimentó fu ra y dentro de sí, cuando habló de la majestad impresionante de la conciencia del hombre y de las noches estrelladas. o le
bastó, porque él ansiaba ante todo, una demostración lógica; prefería la
demostración a la presencia. Pero sin demostraciones bien construidas hay
mucho homb~ que experimentan una cálida y vivífica experiencia de Dios;
en cambio, sin el atisbo presencial, ¿ cabría intentar demostración alguna?
Tambi ~n Ortega, otro gran intelectualista, prefiere la idea de Dios a la experiencia de Dios. Filos6ficamcnte nunca pareció contar con un Dios personal; se quedó en la Dei tas, como Scheler, como Zubiri. Por eso def cndi6
al teólogo contra el místico, prefiriendo el teorizante al experimentador de
Dios. Para mí, antes que la experiencia objetiva y la prueba cosmológica,
importa la experiencia interior del hombre, en donde se halla la verdad. Es
dentro del hombre donde Dios se deja más entrever y entreoír, y es a través del hombre como podemos presenciar y presentar las cosas del mundo.
Por eso esta Ontología presencial y existencial toma a Dios como fundamento: su Revelación presencial, como punto de partida, y Ja experiencia
del hombre, como principio del ser-qué, del saber y el conocer.

PRE-NOCIÓN Y FUNDAMENTACIÓN DB LA NOCIÓN DEL FUNDAMENTO

Debemos empezar buscanao una fundamentación filosófica a la nOC1on
y la ontología de todo fundamento, hasta alcanzar el Fundamento de todo
J
porque la palabra "fundamento" y su sentido filos6fico suelen ser u ados
en acepciones tan variadas como equívocas. Unas veces el fundamento se
entiende como virtualidad e influjo, irreversibles, del pensamiento lógico sobre lo real, aun cuando se trale de fundamentar Ja ontología de esa realidad. Y otras, por el contrario, designa a lo ontológico y real como única
fundamentación posibl del pensamiento y sus construcciones lógicas. Kant
mismo, que echaba de menos la experiencia de Dios para poder fundamentar la demostración de su existencia, afirmando así que la experiencia de lo
real debe ser el fundamento de la demostración, afirmó también, y mucho
más frecuentemente, que Jo real, para ser ontológicamente vigente, tenía
que hallar sus fundamentos en apriorismos categoriales y en dictado del
pensamiento sobre la e.xperiencia. Y al tratar de la Metafísica de las cos-

136
137

�tumbres busca su fundamento unas veces en experiencias ontológico-reales,
y otras en apriorismos lógico-categoriales.
.
Ya el hecho de hablar de dos fundarnentaciones, la del pensamiento ~
la de lo real, la lógica y la ontológica, es negar el Fundamento, por;u~ s1
este es "primer principio" no puede haber d~s; ~ ~ f und~ei:1t~
umco,
o no es propiamente fundamento. Pero tambien, 'pruner pnncip10 envuelve aquello que se quiere explicar. Los fundamentos. físicos de ~a casa son
sus cimientos· los biológicos de un árbol son su se011lla Y su raiz; los de un
·
raciocinio son' sus supuestos y los de un silogismo sus premisas,
como 1os de
una teoría los principios en que se apoya y fundamenta. _Pe~o. no bastan el
apoyo y el asentamiento: para ser principios h:u1. de pnncrpiar y gua~ar
continuidad con lo principiado, y entonces el ClIIllento puede no . se~ ~nncipio como no lo es la silla para el que se sienta en ella. _Es pnnc1pio la
premisa del razonamiento. Pero como los principios se. imbnc~ .s~;nen,
para hablar de fundamento hay que ha~lar de ~ "pnmer prm&lt;:p10 . Pero
el calificar a un principio de "primero' , lo calif1camos de lo mismo y notamos que el pensamiento tropieza consigo mismo, sin que_ acerte~os a romper el circulo sortílego. Es erróneo decir que el pensamien~? tiene fundamento en ¡0 real, cuando en lo real sólo tiene apoyo y d~taaon, la data, los
datos y la comprobación y el contraste de sus construcciones. Y_ es erróneo
afirmar que Jo real y fáctico tiene su fund~:11to en el pensanuento donde
sólo hallan principios. Lo real apoya y certifica ~o p~ental Y el, pensamiento da los principios en que ha de hacerse mte~gilile 1~ ontologia, d_e
lo real, pero ni uno ni otro / undamentan sus respec~v~ regi~nes ~nt~logicas. Ni Jo peruamental se fundamenta a sí mismo,_ ru uene_ ;gencia sm lo
real objetivo, ni la realidad objetiva es nada real sm la acc1on ~ensamental
del hombre que la presenta. Más en lo hondo del hombre y hacia atrás, está la presencia que, al hacer posible el pensamienw y presentar ~ lo real, hace posible y aun inevitable la conjunción de lo real y el pensamiento.

,;5

!

a) RAzÓN Y PRINCIPIO

Por esto, no es adecuado decir que el flllldamento da razón de lo f~damentado; y ello, no parque el fundamento no sea_ ~6n bastante o suficiente sino parque, al revés, la raz6n bastante o suficiente de algo no es bast~te ni suficiente para ser proclamado "fundamento", el cual, en su pr,enoción, ya nos avisa que es más que una razón y aun más que toda la razon
de algo. La razón, el pensamiento racional del homb~, puede co~~e~ y reconocer el fundamento de algo y servir como se ha dicho, de pnncip10, pe138

ro no puede engirse en el fundamento mismo. Fundamento quiere decir
más que razón y más que el ser de la razón; quiere decir dar principio sin
principiar. El Fundamento irradia verdad y ser, y la razón de una y otro,
pero desconoce la incertidumbre y la sombra y la duda y los contrastes y la
originación. El Fundamento es todo presencia, y da presencia a todo. No es
cimiento, ni principio ni razón suficiente, ni causa ni semilla. El Fundamento da principio y raz6n suficiente, pero 1os da; los regala sin ligarse, no
es razón ni principio, porque no principia ni se liga a lo principiado. Es lo
absoluto, lo radicalmente desvinculado y aparte. El principio principia, se
embarca e involucra en lo principado, y así la causa y la razón suficiente
son principios del efecto. En el Fundamento no hay más razón que la creación libérrima, sin compromiso con lo creado. El Fundamento no es funda..
mentado, como la Presencia Divina no es presenciada. Y así como para conocer a esa Presencia, para mirarla intencionalmente, hace falta desviar la
mirada del hombre hacia zonas de contrastes y penumbras, así para alcanzar a inteligir el Fundamento hace falta remitirse a lo que no es el Fundamento, sino los principios que ya se dan con la presencia del hombre, ante
sí mismo y ante las cosas. Ni el pensamiento ni lo real dan el Fundamento,
porque ninguno de los dos origina sin principiar, que es lo propio del Fundamento.
Pero los llamados "principios lógicos universales" no principian tampoco lo
ontológico real, sino que otorgan la forma pensamental o lógica de lo real.
Sin duda que los "principios del pensamiento" son los principios (porque
principian) no de la ontología de lo real, sino de inteligir a los entes reales.
Si fueran principios de la realidad ontológica, tendrían que ser también esos
principios del orden de lo ontológico real, y habrían nacido en lo real y no
en el reino del pensamiento. Y si no, tendríamos que admitir que lo real
nació de lo meramente lógico, de los dictados del pensamiento humano, pero sin ser este ontológico-real, sin dejar el pensamiento de ser pensamiento,
más con fuerza ontogénica creadora del orden de lo divino. Mucho menos
vamos a suponer que el pensamiento sea como un jugo o una savia que el
espíritu humano extrae de la manipulación de lo real, pues lo real entrega
datos al pensamiento, pero no lo engendra, que esto sería más inadmisible
que el poder ontogénico del pensar humano.
Ni una cosa ni otra: El pensamiento del hombre da el principio 16gico al
conocer y la intelección de lo real, pero él mismo, no principia lo real sino
que cae o se proyecta sobre lo real. Pero, más, allá del pensamiento, más
atrás, hacia lo hondo, hacia lo que fundamenta, están unos principios universales que el pensamiento no ha elaborado y que sirven de supuestos, de
impetu y de savia al pensamiento, brotando de la autoconciencia existen139

�cial. Son universales estos principios porque vienen, no directamente de Dio~,
pero tampoco de cada hombre, aunque sí de la presencia humana, de la uruversalidad de la copresencia, gracias a la cual los entes de lo real se ~re~entan desglosados del "hay", ganados de la respectividad al hombre, consntuidos
cada uno en ser-qué y en trance de ser conocidos por cada hombre después de
. d
E
l "
,,,
haber sido presentados gracias a la presencia e otros. •n : . ser-que ya se
conjuga la desnuda onticidad de cada uno con .la _res~~tlVldad Y
forma
ensamental. El ser-qué ya aparece como especie mtelig1ble ontolog1camenie principiada o ganada por el principio presencial del hombre, _con el cual
el hombre mismo ha cobrado sentido, conciencia de sí y pensamiento. Y ese
pensamiento ya elaborado, transporta el principio universal tomado en la

,1~

coprescncia por su conciencia autopresencia!.
y no sólo es pensamiento: La respectividad del ser-qué no solam~te da
la aptitud de ser tratado y conocido sino también valorado o entend~do. El
hombre valora reconoce el valor de las cosas. Algo vale cuando algwen valora y valoriz;, La valoración es un principio existencial que viene de la
presencia del hombre como primer valor y primer valorante. _Y. la presencia humana vale por el Fundamento que le otorgó su presencialidad y _que
es más que el principio; y todo principio vale más que la mera regu_la~d~d
0 repetición de los hechos reales, aunque ésta sea universal, y los pnnc1p1os
también. La Presencia Divina es el fundamento, que da razon y no es mera
razón; que da el principio y no es principio, que está presente a todo Y no

puede ser presenciado.
b)

FUNDA!I-IBNTO y

TRASCENDENCIA

Podemos nombrarle como lo Absoluto, pues el Fundamento lo es, en
cuanto total autonomía ante todo lo creado. Pero no parece que baste llamarle La Trascendencia aunque es evidente que es trascendente la_ pres~cia de Dios en el hombre, y lo que hace al hombre trascenderse existencialmente en un "siendo" y en un trascender continuo hacia un conocer y tr~tar las cosas del mundo. Pero solemos entender el trascender como un continuar lo que es, sobrepasándole, y entonces resulta que lo trascen~en~e. es ~o
que principia y sigue en lo principiado, pero no lo que da el p~c1pio sm
principiar. y Por lo tanto no es el Fundamento. Lo que nos ?'asciende puede no fundamentamos; pero lo que nos fundamenta nos es siempre trascendente. y aunque nos esforcemos en concebir lo Trascendente coro? algo que
está más allá de lo trascendido y sin ligamen ru relación con ello, siempre habrá que reconocer que le está trascendiendo, que de algún modo está con

ello aunque esté allende de ello. Pero ahora caemos en la cuenta que también
el Fundamento es fundamento de todo lo que hay; que el Fundamento está
fundamentándolo y que, por mucho que nos esforcemos, siempre el Fundamento par:ce tener algún vínculo o ligamento con lo fundamentado. Quedan pues sm fundamentar, no sólo la Trascendencia sino también el Fundamento. Y si Trascendencia y Fundamento están más allá del hombre están
más acá de la Pre-Esencia cuyo "Pre" queda más allá de la Trasc~dencia
y del Fundamento. Y mientras Lo Absoluto, el Fundamento, la Trascendencia, alud.en a alg~ imp~rsonal, ~ producto ya elaborado por el hombre después
de la pnmera evidencia expenmental de la revelación, la Presencia al menos
por ref!ejá~nos hecha pre~encia humana, está remitiéndonos a algo personal:
a Alguien, innombrable e inconcebible, es verdad, pero que, al hacerse autoconciencia y pensamiento, nos pide una palabra, un silencio, un nombre. No
Lo Absoluto, ni el Fundamento, ni la Trascendencia, sino la Presencia Divina
y Personal, con un nombre: Dios.

c) EL

FUNDAMENTO Y LA PALABRA PRIMERA

Dios no es un nombre ni una palabra, sino el primer pensamiento y la primera palabra; sin ser un pensamiento concreto, ni un concepto acabado, ni
~a _ralabra encapsulando una idea completa, en- ese nombre, cargado de radiaciones de la Presencia, toma principio el pensamiento. Su Presencia está en
todos los hombres y su nombre está en todas las lenguas. En el Principio es
el ~erbo, la palabra que da principio creador; el Fundamento. Al autopresenc1arse el hombre en lo profundo, halla oblicuamente lateralmente la
Presenci~ Divina, a cuya radiación el hombre mismo le ;one sombras,' como obstáculo, y el asombro fundamental, que es la conciencia primera de
esa ~ombra, le hace pronunciar el primer nombre: Dios, algo silencioso y silenciado por ~I asombro. P_or eso el nombre de Dios en todas las lenguas está como aludido y aun evitado o soslayado. En sánscrito "san" o "sat" ( de
donde "sanctus") dice s6lo "el que es". De ahí el verbo sustantivo "as" que
dice "ser". Ahí se originó el griego antiguo "on", que en jónico era "o~ax"
de donde viene "anax", principe, y de "princeps", principio o decreto. Pe~
ro en sánscrito "OM", como en hebreo el nombre de Dios es sagrado y es
indecible.
'

Y ese nombre es inefable porque es el Fundamento· es la Presencia q e
E~
'
u
es ' v1 ente pero no se ve; la Voz que no se oye pero se entreoye. El "fundamentum" latino, derivado de "fundare", está próximamente emparentado
cn"f
o
undir"d
e , erramar, to d o d.
envado d e una raíz "fud", y con ella, &lt;p'IÍOJ,

141
140

�vl., 1)f(W tp'Úa&amp;~, y, tamb lºén "fOS" &gt;
nacer de donde los vocablos gnegos 'I' sán'I, 'l'_t p~e provenir del indoeu'
,
bºén se halla en
sen°
·
.

luz. Esta ra.iz que tam

1
. .
"bhutas" y "bhuta-yoni"' que s1g''bh ,, (ser) de la que se ongman
. . .
al o que
ropeo
u
'
. . .
f ntes algo que pnnc1p1a y g
nifican respectivamente, prmc1p1os y ~e "be:' . lés y al "bind" alexnán. y
se derr'ama. De esa raíz se h~, llegado" abism;: ~ fondo. y de "bhu" se
al griego "bys.ws"' hondo, y a-b~sd' "f d~-entum" y "fundus", tierra,
.,
, "íi!d" de uon e un o.u,
'
formó tamb1en la rau
,
b'én se "mentum" del vocablo
"
d . el mar Pero tam i e
l
y "el profundo , es ~~
.
materia de que se hace aquel o
1·
"fundamentum.", está indicando a p ~ ;
tum" alude a la materia del
se funda ,.. fundamenta, como e
amen
el ºd El "fundamen1
que
•
d que se hace
ru º·
hilo y el "nídamentum" a la mate_na e l
"fundus" todo fundido en
'
"f "
l oerra y a mar,
tum" alude a la luz os • Y ª
· oso ,ue se derrama en
' d la raíz "bhu". El / undamento es algo lwrun
q . d D'
Esta
el ser' e
.
el mar. es la Presencia e ios.
claridad el mundo, sobre la t1~ra y . d l 'sán rito "div"' brillar. Pero de
''D'lOS" ' Dcus, .d ,ó,..
80~ den va
e
se
d d
palabra
~• ., ,
,
·t "bha1'" derramar, de on e
, " l "
formó tamb1en el sanscn o
,
. ,
"Gott''
la raiz b iu ' se
"Bo ,. D'os "God" en ingles y
"bh°',..,..'' suerte y el eslavo y el ruso
g ' i ' .
1 fundamento del
"º- ,
'
D'
ejor Dios es e
en alemán. El Fundaroentum es i~s o, :
mundo hecho Presencia y
mundo i un fundamento he~ho de uzd so re en un C:.ear inagotable.
Pre-Esencia. Una Pre-Esencia que se errama

cl

d) FuNDAM!NTO, ASUNCIÓN E INTEGRACIÓN
"
d
to" uede ser atribuido a Dios. Como
S6lo así el concepto de fun amen
Ep
. f nda y fundamenta toda
•
--i f
d enta . como Pre- sencia, u
.
"Pre" uruvc=, un am
•
.
h
·tar en asunc16n,
Trascendencia nos atrae y ace grav1 ,
esencia y todo ser; como
.
li l aro· cipación presencial. Pero es
. b · S' en ansia de arop ar a P
en elevación aoa 1, • .
•,
•
no di amos pasiva. Aun el hombre en
más donación que participa~ion a~v~ly .
llamado m,iado y atraído que
• ·
cial se s1ente roas I u.roma 0 ,
•
• su conc1enaa presen
.
p t de Dios' 1:1y por la seme1anza
d'
.
Es
seme¡ante
no
ar
e
.
participado de lo avino.
' D'
amarle y pensarle. Todas las
se siente inclinado, llamado a bÉuscar a l 10s yas por su ser. las personas por
.
das 1 ·
1 pero as cos
·
,
criaturas están onenta
1acia ,' .
hacerse un ser que ofrecer y
. .
un buscarse a s1 mismas para
.
al omb
su existir, que es
esd
tividad están ofree1.das
h
re,
tributar a Dios Las cosas, d e ~u respecd h .
Todas las criaturas se
, d , t quedar onenta as acia
.
.,
para, a traves e es e,
.
ha . D'
Pero las cosas, en ascens1on,
,
ara onentarse
oa 105 ·
enlazan y reunen p . .
hombre. las personas, en a.sunci6n. Es una
al través de su respect1v1dad al b
' a a.nmci6n del hombre a Dios.
º6 d las cosas en el hom re y un
integrac1 n e
.
el
1 fundamentado, no se confunCoroo Fundamento, Dios no se mez a a o

l

Dios

de con las criaturas, pues, como sabemos, el Fundamento está siempre aparte
de lo fundamentado. Tampoco lo integra como un todo orgánico a sus partes, pues no somos partes de Dios ni órganos suyos en la acepción biológica.
El hombre se siente ir en asunción, pre-orientado, llamado a tJ, pero habiendo de merecer con su existir el viaje asuntivo. Dios es el Gran asunto de
toda criatura y por tanto del hombre. Y el mayor grado del hombre, ser
asunto de Dios. El hombre, por su semejanza a Dio\ y su jerarquía ontológica, se siente mirado, presenciado, referido a su Presencia, al Fundamento
y al Fundamento trata de volver. Y al través del hombre todos los seres naturales, presentados, integrados en el ser por la presencia del hombre, a
quien están referidos ofertivamente, sueñan con elevarse asuntivamente a lo
sobrenatural que el hombre trae. De ahí el sentido existencial que, partiendo
del hombre, circula por las cosas... El sentido ya sabemos que representa la
circularidad del espíritu en el mundo. Es una circularidad imperfecta, una
espiral para elevarse. Todo circula de sentido porque el espíritu circula buscando a Dios como Fundamento universal y único.

e)

FUNDAMENTO V

SER:

SEMEJANZA, INSPIRACIÓN Y

PARTICIPACIÓN

Dios es Fundamento de todo ser y todo no-ser. Pero por eso mismo no cabe dentro de la noción de ser. Podemos decir que es el Ser Absoluto, Primero, Unico e infundamentado. Pero, con todo eso, lo que estamos diciendo es
que es algo que está más allá y es previo a todo ser, tal y como el hombre
concibe el ser. Hay que fundamentar la noción y la onticidad del ser que la
Metafísica clásica unas veces ba creído sacar de la experiencia, otras del pensamiento y, lo más frecuente y en última instancia, de Dios. Es para mí evidente que, en este último caso, se ha dicho una gran verdad, la de que todo
lo que hay tiene su fundamento en Dios. Pero es la noción misma de fundamento ontológico y el fundamento mismo de noción de ser, lo que ha traído
cierto trabucamiento en la Filosofía clásica y tradicional:
Unas veces, se nos ha dicho que "ser" es todo y cada uno de lo que hay
en el mundo - y ya aparece confusión atribuyendo el ser lo mismo a "todo"
que a "cada uno", y no sabemos si como "noción" mental, o como onticidad,
pues es evidente que ni la noción ni la realidad ontológica puede atribuirse
en el mismo sentido a "todo" que a "cada cosa"- ; y que lo que es, lo es, según lo experimentamos por los sentidos, según unos, o es lo que concebimos
por el pensamiento, según otros; y en cualquiera de estos casos, hay que buscar el principio en que las cosas principian y por el que las cosas se ponen
a ser. Pero otras veces se ha afirmado, de otro modo, que el ser es algo (no

143

142

�se quiere decir "alguien", por temor a que se diga que en ello hay prejuicio,
como si al hombre le fuera posible juzgar sin algún "pre-juicio'') algo universalmente traspuesto a todas esas cosas que hay en el Universo, y que es
lo que las hace ser, con lo cual se alude no a su principio sino a su fundamento. Y se dice verdad al decir que Dios es el Fundamento de todo ser,
que es también lo que yI he dicho. Pero, por lo general, al decir que Dios
es el fundamento de todo ser, se da a entender, y aun .se dice explícitamente,
que, por eso mismo, Dios es también ser, el Ser por excelencia. . . Por falta
de una noci6n fundamentada del Fundamento, no se advierte y reconoce que
si Dios lo es, por eso mismo, no se homogeneíza ni participa, no se. liga ni
ob-liga, con lo fundamentado, y más bien servirá para pensar que, puesto que
Dios es fundamento de todo ser no es ser, o si lo es, será algo distinto radicalmente del ser que estamos fundando, encontrando, tratando y pensando a
cada paso.
Ortega y Gas.set, con su profundidad acostumbrada, habla así del fundamento: "El ser fundamental, por su esencia misIPa no es un dato, no es
nunca un presente para el conocimiento, es justo lo que le falta a todo lo
presente. ¿Cómo sabemos de él? Curiosa aventura la de ese extraño ser.
Cuando en un mosaico falta una pieza, lo reconocemos por el hueco que
deja; lo que de ella vemos es su ausencia; su modo de estar presente es
faltar, por tanto, estar ausente. De modo análogo, el ser fundamental es el
eterno y esencial ausente, es el que falta siempre en el mundo -y en él siempre vemos la h~rida que su ausencia ha dejado, como vemos en el manco el
brazo deficiente. Y hay que definirlo dibujando el perfil de la herida, describiendo la línea de fractura. Por su carácter de ser fundamental no puede parecerse al ser dado que es, precisamente, un ser secundario y fundamentado.
Es aquél por esencia lo completamente otro, lo formalmente distinto, lo absolutamente exótico". Y SP.guidamcnte subraya lo que e e ser fundamental
"tiene de distante o incomparable con todo ser intramundano", declarando
su simpatía -aunque s6lo en eso- "con los que se negaron a hacer casero,
doméstico y casi vecino nuestro al ser trascendente". En vez de unirse a los
que "traen a Dios demasiado cerca y como Santa Teresa, le hacen andar entre los pucheros" prefiere a los que "con mayor respeto y mayor tacto filosófico, lo alejan y trasponen" .1 Creo que ahí falla Ortega: en no ver que si.
la presencia es ausencia, también la ausencia de algo es presencia; en no ver
lo que el er fundamental tiene de Presencia, y lo que la Presencia tiene de
Revelaci6n; y que en toda revelación su lejanía es ~bién su proximidad. La
Ausencia de Dios está en su Presencia y viceversa.· Y el Dios trascendente a
1

quien no conocemos anda entre nosotros y en nuestra vida ordinaria y entre
1~ p1'.cheros., El en~rme intelectual que hay en Ortega, su ingente cabeza
filos6f1_ca, tema ~am~1éo su manquedad, su línea de fractura: siempre Je falt6
el senudo del l'DlSteno y de lo irracional.

_Y no hay el peligro que rehuyen los gnósticos de que Dios, con la proxim1d~ del mun?o) se manche o se h
responsable de su imperfección.
P.rcc1Sam~te ah1 es donde se ve más lúcidamente en qué profundo sentido
la Presencia es creadora, y el Creador es Presente en su obra, sin contaminarse
ella, Y sin qu el carácter absoluto del Fundamento estorbe a la a\l•
tonom1a
de
.
. lo fundamentado., El Creador no sólo inventa seres de 1a nad a,
smo que 1?venta 1~ nada
y de las imposibilidades obtiene posible, y
de los pos1~les, reahdades, sm que el Creador mismo se afecte d nada ni de
se~, ~e po ible ni de imposible. o
afecta tampoco de cerquidadcs ni de
leJaruas. Puede crear impurezas, imperfecciones, seres deficientes sin que por
eso el Creador se contamine de ellos. 'o hay que inventar un Dios segund0
.
1os gn6sbcos
·
como h.1c1~ron
para justificar las imperfecciones del mundo. Ese,
segundo dios que ellos buscan, responsable de los defectos, es el hombre. Tampoco la luz se ensucia con los contactos de la realidad. La luz más bien lim ·
rif
hi . .
.
p1a,
pu 1ca.; giemza. Y acaso Dios con su Presencia borra impurezas y deft'ctos
y fealdades que pone cl hombre. Para ello nos llama a ser el ser que debemos
ser; y pa~a eso hay misericordia y perdón y amnistía para el hombre. Qui7,,í.s
suena ah1 el más profundo sentido de la salvación.

ªª

?e

°:1sma,

. Si es verd~d que en Dios somos, vivimos y nos movernos, no por eso participamos a Dio , tomando parte o porción en El. Para entendernos los hom-

ent;

~res
nosotros misn~.os, "al.e el concepto platónico de '&lt;participación" 0
metexy , pero apenas s1 nos sirve para fundar una buena noción de "f _
d
., Pod
.
un
_a~ento •
cmos decir (sin pensar en partes ni en fracciones) que paruc1pamos
' · ~ 1a p resenc1a
· D1vma,
· ·
" el es~mtu
y que le participamos' actuando
~m~ 6rg~os de Dms, pero es palabra temible en el uso, la de "participac16n
que la. palabra ."participaci6n" debemos usar las d e msp1rac1
· · ·6n
. . MeJor
.
mducc16n o semcJanza acc1onal que facilita la acción presencial y existenoal de ho~bre_ inducido ~ inspirado. Más que participación en Dios, hay
contacto rrustt'noso, comunicación secreta con El Q.. =--'s 1a meJor
· pa¡a b ra
P~ des1gn~ nuestra pos1c1on Junto a Dios, sea la de "sem janza", una mistenosa seme1anza que nos hace aspirar a Dios, imitar a Dios representarle
Y prese~cia~ como Diosi y pensar, hablarle, responderle, y hast~ fundar como
unos diosecitos, seres -por ejemplo en arte- pero sin ser Dios ni participarle. Somos y nos movemos y nos inspiramos en Dios, y Dios nos funda.
menta el ser, todo ser, el nuestro y el de las demás criaturas pero no
ello podemos decir que Dios es, al modo humano de entender el ;er.

º.

.

. ., .

. =

¿noce!:

OaTEoA y GAssr.T: ¿Qud es Filoso/la? 1957, páginas 108-9-10.

145
14-1-

HJO

�oscuramente a Dios, y conocemos el ser y lo fundamos en las cosas al presentarlas como seres-qué, conjugando su especie inteligible, su nuda onticidad,
con nuestra presencia y nuestra intelección; pero, no porque conozcamos oscuramente a Dios y más claramente al ser, y no porque hallemos que todo
ser está fundamentado en Dios y si acaso fundado por el hombre, tenemos
que involucrar en el ser a Dios. Que no podamos pensar nada sino como
siendo, no quiere decir que Dios sea, sino que nuestro pensamiento para
pensar, necesita elaborar la noción de ser; y necesita elaborarla porque él
mismo es y necesita ser; pero es y necesita seguir siendo pensamiento, aunque también por sentirse no-ser con la onticidad de lo real. necesita esa
onticidad y la busca, y con ella, funda el ser-qui de cada cosa. Y llama a
todo y a cada cosa, ser, porque pensar es "siendo" y no hay ser sin pensar
ni pensar sin ser; y hasta Dios le llama ''Ser", incluso en la etimología de
su nombre en todas las lenguas, según vimos. Pero ello mi mo viene a confirmar que la noción de ser le sobre-viene al pensamiento humano del principio universa\ de la co-prescncia hu.mana, y que con esa noción, prenoción,

el hombre presenta y funda el ser-qué y lo conoce.
Y si el primer verbo que en la mente del hombre aparece y se forma es
el verbo "ser''; si el ser aparece, antes que en las cosas, en el pensamiento,
que es como el "verbo" del hombre de tal modo que lo primero que pod mos decir de algo y de todo lo que hay, es que es; y i no podemos designa1
a Dios sino como "Lo que es" y al hacérselo presente al hombre no puede
m nos de aparecérscle como ser, pero como ser presencial, como persona,
tal y como la persona se presencia a si misma, digamos que Dios evidente y
misteriosamente es quien es, no "lo que es". Alguien que nos pre encia y
nos mira y nos da a todas las criaturas la fuerza para ser lo que cada una
es, Dios, en fin, es. desde u "Pre" remoto, el Fundamento, lo que Pro-es;
el "Pro'' universal de todo, Quien lo {undamenta. Por eso, al manipular pensamentalmente el ser de Dios, no olvidamos que su Ser es Pre-Ser, y que,
por tanto, no es, del todo, lo que llamarnos ''ser''. Mucho más cuando luego
vemos que también el hombre es un ser raro que no es ser al modo natural,
sino que su ser es, realmente, un "siendo", y un ''siendo" que es verdadero
ser. gracias a que viene ganado por el tmpetu e.'ti tencial y por la fuerza
de la acción pura del e píritu que en el hombre se hace presencia y autopresencia. El más rico y hondo ser del hombre, no es el ser acabado de
su cuerpo, de su especie o de sus conceptos, sino su "siendo" existencial.

i sólo fuera ser al modo terminado y específico del animal, el astro o planta,
¿ qué ser inactivo y neutro sería el suyo? El ser si quiere alcanzar a ser en
la máxima intensidad para el hombre, tiene que estar siendo, tiene que ser
existencialmente y reafu.ar su "siendo" en la temporalidad que el propio e.icis-

rir va segregando para poder sostenerse existi d
.
hay "siendo'' ni existir Pe
.
en o, pues, sm lo temporal, no
cial del hombre ese ~tilo : esto mismo nos dice que ese "siendo" existencable a Dios de' quien no pode ser que el hombre tiene no es tampoco apli'
emos pensar que
tá h •
ralidad ni elabo , d
se es
ac1endo en la temporan ose un ser que no acaba d
.
las ideas y ajustemos:
e tener. RecoJarnos aqui bien

SEJ4EJANZA, PARTICIPACIÓN y ANALOGÍA

Cicerón tradujo el griego d,.alo la
"
. ,, 1
luego la filosofía escolástica ha ac 'Y t dpor comparatto
proportio" que
unos, a la analogía de proporción . ep a o en sus dos ~ers1ones inclinándose,
el mayor o menor fonnalis
' otros,_ ac~tuando mas la atribución según
mo a que se melina e) estilo
uno. Pero de la analogfa filosófica habl
•
pensamental de cada
de hablar sobre la analogía como semc. aremos mas ~~elan_te. Ahora hemos
ma palabra ("metexy'' d
,
¡anza y la part1c1pac16n. Ya esta últi.
' e µeT-exw, compartir
éste de ,
cer)' qwere decir en Plat' .
Id
' y
µe-r-1:iµ,, pertene,
on, igua ad y dif
.
l
.
que parece igual y el ser igual en l d.f
erencia, e ser diferente en lo
0
1 erente. Claro que PI t'
·· •
f •
a 1a part.1c1pac1ón en las Id
.
a on se re er1a
.6
eas, pues D10 para él está , ali' d
rel ac1 n, de toda participación d 1
. '
,
mas
a e toda
. . .
' e a sem Janza y la dese .
)a 1m1tac16n pitagórica.
meJanza. .. Recuerda

!

Toda semejanza en el mundo de lo e i.ri al
revelación puesto que seme·
sp tu Y personal tiene algo de
1ar es, a 1a vez pare
d
que no es exactamente igual
I d"f
'
cer y es-parecer, lo igual

y por eso lo que se revela pid: e~ in11:l~rte que. no .e~ del todo diferente.
I dif
. g , y el mteltgir humano es buscar
Y a
erenc1a en lo pa ·d .
mente y comparamos que
J
.
rec1 o, acercamos mental. .
.
'
es a operac1ón más elemental
1
ramos, distmguunos y abstraemos y . 1 Id
.
·
as, a ea lo arism y, uego, 1separesulta mtermedio entre lo universal lo sin
, o que en p atón,
concreto" de Hegel
H I
Y
gular, algo as1 como el "universal
.
' pero ege , aun hablando de la Id
ref ,
que m es unÍ\'ersal ni s concreto cuan
..
ea, se ena al concepto
cepto " er'', el propio Hegel die; y uc e.; ~o es um\'ersal de \'erclad como el conel mundo de Jo personal q
ql
gual a nada. Para la reuelació11, para
. .
, ue es e mundo de lo
cial
rrustenoso, val la idea la cual
á
presen
Y por tanto de lo
Idea no basta el ojo n/ iquiera 1~ m·6s qu~ concepto. y para llegar a la
el parecido en lo diferente

Y la inteligencia es más que razó ~a~ n ~
~te; ~ace falta la inteligencia.
rarse" que es ás
n, es razon ex1Stcnc1al, el órgano del "entem que conocer porq e
la enterldad del hombre y co'
. u . ~ conocer por entero, es decir desde
•
n aspu-aoon a I
cosa y de las cosas todas.
ª totalidad de lo que es cada

147

�la
roximación y la comparaci6n
La in igencia, para ~n~er"rse' bu:arazó:~ara elaborar el concepto disde lo distante y de lo dis~to, que anal 'as entre las cosas del mundo p&lt;&gt;rtingue y abstrae. Hay semeJanzas y ll ogt hombres y la inteligencia halla
que hay animales inteligentes que se
en 1~ singular, es decir, el
en la idea -no en el concepto-d hlomb
p ro la noción misma de ''seme.
1 'dad de ca a o re. e
al
l
universo en la smgu an
..
en la filosofía tradicion ; y 0
asa de precwones
.
janza" parece u? poco e:
,a" ues esta palabra no es sino semeJanza.
mismo cabe denr de la analogi. ' p ha. diferencias y no estricta igualdad,
o basta decir que en ~oda ~eJan~\
sobre lo común, sobre un fondo
si se supone que esas d1~erenc1as sel i UJ 'dad implica participación, pu ,
'dad
se enuende que a comun1
.
I"
de comum
, Y
,
d'
"lO 1·guatmente engendr"'do"
..
, pero lo "agua no
como lo homogeneo, ice
• t ) porque allí en lo igual, hay
.
. ., (
cho menos lo seme1an e
'
ed
es lo "1dént1co y ~u .
.
. en la identidad, no, resulta que pu e
distancia entre los tcrmmos igu~lcsady
l .
..:c·1pación entre los térmmos
. d .
unid
rc·a m paru
haber homogene1da m_ com
1 traducción latina de la analogía griega.
homogéneos. y la scmeJanza es a d " . la ,, y "simulaorum")' que co"Similis" deriva de "simul'' (de don e
o de la raíz sanscrita ''sama'''
rresponde al griego ó~~.1ó~; ~mejante: vezEs lo mismo "analogía" que
juntar, de donde qmzas, aµao,, cose ar. ¿

=rsal
·'!n

7u

"sem jan1.a"?

· d1

amiento"

.
"
. "
. r decir "conforme al decir e pens
La \'OZ gn ga analogia quie e cd
d..,..;.. bien igual forma o fi,, nf
.dad" pu e querer ........ '
.
("logos"), p ro co onm
.
d por participac16n,
. d . ar lo que se aJu ta a otra cosa toman o,
gura, o bien es1gn
h
participación. en el otro, no.
fim11·a de ella. En este caso, ay
'
'd d
de
la r
iorma o
te caso sobre un fondo de comun, a ' no
Pero hay part1opaC16n en. es al d
lo que difiere dentro de lo homohomogeneidad. y la scme1anza ~ e a l
e parece otra coa sin serlo
1
,
eme1ante es o qu
géneo y no sobre o :°m~.
.
ver la diierencia con ella. Las cosas
y sin participarla mas bien d7!and"o " arir son gemelo ) no sólo porqueparecen ("parere", aparecer y parere d' p i la presencia lo cual les hace
t
ser presenta as por
.
,
ofertivamente e pres an
arecer y des-aparecer), sino yendo más
a( d) parecer (,• reaparecer, y
en a a la res/1ectiuidad, el ser respecto
,
rquc en el ser-qué de e ' tr Y
d ás de su
atras, po
'
d , del ser ofrecen el parecer; a ero
al hombre, de m~do ~ue, a em~a el "modo" como categoría ontológica; la
onticidad, su apanenc1a (lo que . .
ral d la coseidad, después de
. 'd d
es ino la apanencia gene
.
. al
{enomemo a no
d
'd
el "parecer" mtenoon
d "ha ") toman o se.nt1 o en
ser extraídas las cosas e
y
d d las mientes. Las cosas tienen
otro parecer brota o e
.
del hombre, que es .
.
' ero además de su ser --como mera onb.entre sí parecidos o diferencias, p
que' Del mismo modo
·
ara alcanzar su ser•
ciclad:-, prle~'pisanarec~r''p~::::i!e para acabar de parecer. Las cosas, por sí
necesitan e

º.-: .

ª

148

=

solas, parecen Jo que son, pero el hombre, con su parecer, les hace parecer
otnu cosas que no son.• Por la acción do la presencia humana que les hace
presentarse, las cosas aparecen, trasparecen y desaparecen. Por el parecer intencional del hombre, que las aproxima y las separa de modo también intencional, se parecen y se diferencian. Además de los parecidos y las semejanzas
que llas tienen entre sí, y que el hombre les encuentra o no, hay otras que
el hombre les pone sin tenerlas ellas; por ejemplo; la semejanza en ser numéricas, o existenciales, o meramente conceptos.
De la conjugaci6n de las "apariencias'' o "parecer'' de las cosas, y el "parecer" intencional del hombre, brota la semejanza o analogía, que puede clasificarse así: analogía o semejanza de figura, de operación, de función, de
origen y de acción: pero esta última semejanza es exclusiva de entes espiri•
tual , d personas, po que "acción" ahí, alude sólo a los actos y la actividad
del spíritu, no al mero movimiento. Pero cabe que la semejanza no sea la
analogía, aunque por pt.1ra arbitrariedad de pensamiento. i por analogía
cntendemo un parecido (figurativo, funcional, operativo, acciona! o genitivo)
analogía quier decir lo mismo que semejanza. Pero si se supone que en la
analogía liay o se significa participación entonces no es semejanza, pues ésta
exige una distancia, por mínima que sea entre el modelo asimilante · el
objeto asimilado. Por eso la llamada "analogía de proporción" no puede indicar sem jama, pu la "pro-portio" alude ya indudablemente a partes y
porciones, a comunidad real y no a horno n idad de origen, cuando más.
Hay proporción y participación cuando se toma parte o porció,i de una totalidad común. Pero eso no es semejanza. En cambio se conserva la semejanza
en la llamada «analogía de atribución'' siempre que se "atribuya" por ana..
logía y ~o por pertenencia real, ni pertinencia conceptual. Atribuir inteligencia al hombre, automoción al áñima o gravedad a la masa no es atribución por analogía sino por pertenencia. Atribuir encanto a la mujer bella
y graciosa o nobleza moral al caballero que lo es, tampoco es por analogía,
sino por Juirlinencia. Atribuir automoción al coche de motor, encan!o femenino a la flor, o gravedad a la meditación de un hombre es equivocidad o
analogía d comparación. Pero la atribución por analogta o semejanza, i
no es unívoca ni es equívoca no incluye, antes excluye, la participación. Por
eso en gramática se distingue el adjetivo que califica o determina, e.xtrínsecamente, aunque con\'enga la calificación, y el eplteto, que caracteriza y no es
cualitativo sino calitativo · dice la indole o naturaleza del sustantivo, no su

ci¡a/idad.
o hay semejanzas cuantitativas con proporción o sin ella, como no hay
semejanzas en los conceptos puros, como tales. Si digo, por ejemplo, que el
• Vid páginas 2fi8.:269 de mi La Pruencia como fu.ndam,nto de la Ontofogla.

149

�concepto 4 se parece al concepto 27 en que ambos son números y parti•
cipan en la numeridad o comunidad numeral, podernos hablar de coparticipación, no semejam.a, como son coparticipantes y copertenecientes dos
ramas del mismo tronco. Si hallo semejanza entre casa y habitaci6n no es
en el concepto sino en la imagen. Pero en el caso de dos conceptos, o de dos
números que pertenecen a una comunidad, la conceptual, no hay participaci6n ni co-ptrte.nencia, sino co-pertincncia, mero concurrir a una misma oportunidad o conveniencia. Es una falsa co-participación porque no es real. La
semejanza es siempre figurativa, funcional, operati"a o acciona!, pero no proporcional, aritmética o cuantitativa. La misma proporción matemática, aunque usa vocablos que recuerdan la semejanza ( dos es a cuatro como tres es
a .seis) no es, semejanza, ni siquiera igualdad (mucho menos identidad) sino
equivalencia, igualdad de valor matemático en las relaciones. Pero no haría
falta que hubiera eqwvalencias de ·'razones" matemáticas, si fuera mera
igualdad o semejan1..a aritmética. También podíamos decir: tres multiplicado
por 4 es como dos multiplicado por doce. Si en matemáticas a aquélla se le
llama proporci6n y a ésta no, es porque estamos ante una de las tantas convenciones de los matemáticos que nunca anduvieron muy seguros de la gramática ni del habla. Ahí se trata en verdad de eqwvalencia, no de igualdades
ni de semejanzas, porque no hay semejanzas cuantitativas. Y ello, no porque
yo lo decreté así, sino porque la semejanza o similitud indica ' imagen", y
tas cantidades ni las magnitudes ni los conceptos no se representan en imágenes, que son "figuraciones" y ''re-presentaciones'' de cosa individuales. Para
que haya semejanza entre dos proporciones matemáticas es justamente necesario que no haya igualdad (aunque haya equivalencia) y sí cierto parecido
figurativo de sus cifras.
.
Tampoco debe hablarse de identidad. El concepto identifica todo lo que
cae bajo él y puede hablarse de conceptos idénticos porque son sub umido
en otro concepto má amplio que los idénticos. Pero esa identificación del
concepto, no es la identidad de cada cosa consigo misma. Cuando yo digo
que las cosas son idénticas (id [em] énticas) lo que quiero decir es que son
iguale o semejantes pues todos los entes c6sicos (sin el "qué" que les
hace ser-qué) son idénticos en la coseidad. La semejanza es comparación y
atribución por analogía, pero no es proporción ni participación. Dos figuras
son semejantes, no porque tengan sus dimensiones proporcionales, sino por.
que
parecen en la figura y no en el tamaño; o se parecen en la función,
aunque no en el volumen o la figura; o en la operación, esto es, en el modo
de obrar. En lo que no se parecen nunca es en la cantidad.
No podemos confundir la equivalencia o igualdad cuantitativa de dos
relaciones matemáticas con la semejanza de esas proporciones. Ni hablar de

150

analogía de proporción, sino de atribución

d

.

pro-porción toma parte en lo q e al d
y e comparación, porque o la
toma parte, pero entonces no es pu
u 'óe, y entonces _no es semejanza, o no
•
ropon:1 n en su acepc16n ·
H
Janzas que dan lugar a proporc·iones o matemáti
ngurosa. ay seme•
(
11

porcionales, sino Jas figuras las
cas pero e as no son proI
nes resultan d .
~
cua es, por proporcionadas en sus dimensio,
e Clerta semeJanza) y scmej
clones ( como la operativas y funcionales anzas ~~e no dan lugar a proporhaber proporciones matemát'
y genitivas) y, en cambio, puede
icas que se parecen
tre • ·
.
o proporcion que son equivalentes tre , . en
s1 sm ser equivalentes,
.
al
en
t sin ser semejantes H
ctones re es que no pueden traducirse a
. .
. ay proporla conducta del animal es propo . al mi atemat1cas ( como las operativas:
rc10n a a de su Pcns- •
nal; la novela de Gald6s es
.
. -rCte; o como la accio.
proporcional a la de Ce . t )
h
c1one matemáticas ( las de func1·0
d . ad
"an es y ay propornes eriv as o la de n'
·
·
que, siendo matemáticas O no
al
. d'
umeros 1rrac1onales),
·
son re es ru icen nada d lO al E 1
me,anzas calitatfr.as no ha
.
e
re • n as seesto, la anal~ía entre dos :respro~rc16dn, lsalv~ en la que llamo específica,
. .
. ~
vivos e a m1 ma esp ·
d
.
dtStmtas s1 han sido engendrados de modo i ual
~te ~ aun e eSpec1es
diferencias sobre un f d
d
. g ' es decir, s1 acusan notorias
.
on o, no e comunidad partic' d
.
ne1dad. Pero en este caso la sem .
. tpa a, smo de homogcser de la misma naturaleza
es propiamente calitativa, por no
en el origen.
, ca t a o mdole, sino genitiva por la similitud

r~J;za ,"º

También suele haber confusión indebida entr "
, " "
pues debiendo este último té .
. di
e analogia Y homología"
rrnmo m car solam t "' al
1
•
'
cosas distintas (como los "is6to "
Q , . en e igu co ocación" en
el mismo lugar en la escala at~~ en wnuca, esto es, cuerpos que tienen
orruca. y como lo "isóm
"
.
mo Léculas en análoga posición) d b'. d
. .
eros que tienen las
.,
, e ien o s61o mdtcar eso
.
tam b ten a los términos sinónimos de I L, .
.
s casos, se aplica
ci6n en la Fisiología, }' basta a J
a ~~ca, lo miembros de igual f un.
,.
os acontecuruentos que oc
1 •
tie_mpo ÍlSICO, constituyendo la simultaneidad (n
. urr;n en e mismo
lehsmo de tiempo b' l' .
.
o la smoroma que es paraogico , IDientras la simultan .d d
.
tiempos fisico
. 1táneos
et a es paralelismo de
. . Los seres existenciales no son sunu
ni · , •
.
contemporaneos). a Esto nos U
.
Slncromcos, smo
.
eva a otros matices de la semejanza la anal ,
Ya vimos
que "similis" viene de " s..un ul" , como s1. aln, se afirmara
y
ogia.
,
ana logia en el acontecer temporal L
.
.
una nueva
cosas m jantes gun' he
d' h. a semeJanza ·1ge di tanda entre las
.
'
mos ,c o ya. Pero esa distancia
c1al, Y hay entonces homol ,
.
,
puede ser esp •
y también semejanza figura~:• ;eun;tria, anadl~gía topológica o posicional,
os cosas istantes entre sí
.d
0
temporal y entonces surge la semejanza de cad encias,
.
d e sucesiones,
. ' 0 PareCJ
de fun-

.

,

. 'º

• Véase La Preuntia como /unda.m,nto de la Ontologla.. Página.J 472-473.

151

�ciones, de ritmoS, de edades biol6gicu (sincronía) y también la 8ell1Cjanza
especifica de seres congéneres (de la misma especie o del mismo sexo o género, pero distinta especi ) o la semejanza de conducta IOcial en seres humanos, o de su obra, o de sus tiemposy (coetaneidad, contemporaneidad).
Cabe hasta semejanza con contraposici6n (contrapunto musical) y por alternativa. Y cabe semejanza acciona! o existencial que es semejanza en el espíritu. Todo lo espiritual es análogo o conforme con el espíritu, pero no por
los tiempos de su despliegue ( menos, por la figura, la función, la posición,
etc.) pues no hay tiempos existenciales iguales o parecidos; que tan· diverso
y singular es lo personal, aun perteneciendo al espíritu.
Pero lo temporal viene a marcar una última nota importante de la semejanza y quizás la decisiva: que el suceder (asi la sucesiuidad como la sucesión
y el succedendo histórico) da irrcveni"bilidad a lo que es semejante con diferencias temporales. Los términos análogos o semejantes no son igual y recíprocamente semejantes entre sí, ni con igual y recíproca semejanza, cuando
se refieren a un tercero qu obra como modelo. En la semejanza, lo mismo
que en la imitación pitagórica y platónica, siempre hay un modelo y un
satélite, tomando éste el parecido de aquél y no, claro, aquél de éste. o se
puede decir que el satélite semeje al modelo, con la misma acepción que el
modelo al satélite. No hay reciprocidad. En Geometría puede decirse que
dos figuras son semejantes, igualmente semejantes entre sí, por relación a otra
que es aquella a la cual se semejan. Y por cierto, sin que el modelo sea real,
pues dos triángulos equiláteros son semejantes por referencia al equilátero ideal
que nunca se ha dado en la realidad. Pero ni es posible que sean igualmente
semejantes (dadas sus distintas posiciones y distancias) ni puede suponerse
que la semejanza con el modelo tenga reciprocidad. Mucho menos puede
hablarse de reciprocidad cuando se está aludiendo a semejanza en el orden
tem¡x,ral. El hijo se parece al padre, pero no debemos decir, que, en el
mismo sentido, el padre se parece al hijo, pues éste ya nació con un modelo
distinto al que tuvo el padre, y con el cual refiere la semejanza. El padre
no puede parecene a un hijo que aún no bahía nacido y vendría después
que él. Insisto: Dos cosas semejantes no son igualmente semejantes entre í,
como son igualmente iguales las que se afectan de igualdad. El polígono
menor es semejante al mayor, pero no en igual relación de semejanza que el
mayor es el menor. El hijo es semejante al padre, pero no en la misma acepción que el padre al hijo, pues si así fuera tendría razón el humorista que
dice "Mi padre ha salido a mí y se me parece".
Pero aún es más imposible la reciprocidad en el orden del espíritu, que
por ser presencial y temporal, no admite la noción de reciprocidad, la cual
es del orden de lo especial, operacional, figurativo, pero no espiritual. La p~

152

sencia
lleva inherente;
·
·
.
mtema
a si misma, la aptitud de
.
pero no de ser pre,enciada. T
presenciar y presmaJDp0CO la temporalidad
---!LII'CClproca_ Lo que pasó no puede de. de
es um~nlUIC ni
la evocación, ni el presente hacerse
oser ~ o , aunque se restaure por
pos pasados son igualmente pasad gual seDleJante al pasado, ni dos tiemciarse,
•

:8r

os, no ya cuantitativamente por los tiemnna
tampoco por la calidad hist6 ·
·
.
,-tiempo. Todos los rua...... idos de 1 u:. •
nea O ext tencial de cada
.
.
r-~a ll.llltona son metáforas; L
sima, irrepetida e irrepebole aun 51·end '
a ~nona es uní.
'
o 'parte" 0 "
º6
"
Slendo el espíritu lo más universal.
pom n espiritual, y
·a1
• pero la persona ha de labo
·
CJ mente u propia "porción" d
, .
e
e cspmtu.
Toda pe
.rar existenpersona, pero no puede hab'-.;...
nona es seme1ante a otra
üUX con ngor d
pam' · '6
modo de hablar de "partes"
,
.
.
e
cipaa n, porque no hay
,
en e1 espmtu sino con metáfora
anal •
eqwvoca. En cambio hay en tod 0 I0
..
Y con
og¡a
·
.
'
espmtual
una
·
ru funcional ni especifica, sin
. 1
semeJania, no figurativa,
y~ se da en' la presencia que o;c:::n· ~r:C~6n que ~ todo lo espiritual,
Vienen de Dios, al que el hombre
p.
. esa acción y esa presencia
el hombre funda; y si Dios crea de~ a;meJa e unita. Y_ si Dios fundamenta,
todo lo qu ya hay Dios hizo al h ada, el hombre inventa contando con
a su
hombre halla en sí ·la semejanza conombre
D'
.
. en y semeJanza. y el
recip "dad D.
ios, se siente imagen suya. p
•
roo
: ios no es semeJ·ante al h ombre en la ·
.ero
6 Slll
h om bre es análogo a Di~ un ..J:
•
lll1Sma acepcl n. El
.
--,
wosec1to ayudante coad· t
. .
D1os
no es análogo al homb
El h '
.~
JU or o vicano, pero
dre p
.
re.
ombre es h1Jº de Dios
pa . ero Dios-Padre no se pareee al hom bre su hiJo
..
Y se parece al
Por eso sorprende que las rueb
.
.
a~yen en la analogía, gueri~do
de l~ exi~tencia de Dios se
Dios siguiendo un orden o i'tin·
.p
os seres míenores para llegar a
erano en el conoc ·
d
mente se nos da en la revelació
.
er, mverso el que ontol6gica,
.
n presencial. Y así se u
d .
.
es analogia semeJante al hombre
d
ega a ecu que Dios
o semejante a Dios. El homb . , c~ o es_ el hom~re el que es análogo
re unagma a D1os semeJante a él 1
morfiiza, no porque invente un Di
.
, o antropohondo de sí se sit-nte semejante os se:eJante ~ él, sino porque él, en lo
consecuencia es contraria l ' con po . re semeJanza además, a Dios. y la
anal . D'
a a que se qUJere derivar en la demostraci6
ogia: tos no es el Ser porque sea anál
.
n por
que, al revés, por no ser Dios ser al
~o o semeJante al hombre, sino
hombre semejante a él, tampoco es el gunh ob, smo si acaso pre:Ser, y ser el
om re un ser en la :rru
.•
que las cosas son seres. Porque Dios es cl ue d
' .
sma acepc1on
transcurridos
•

·

'

SIDO

unag'

•

~rt:~:res

es semejante al hombre sino q hac
q
a semeJanza al hombre, no
El y
.,
ue
e que el hombre se sienta seme·an
•
porque nos sentimos semejantes a El l b
J te a
de nuestra inteligencia por med· d 1
' e uscamos en demostraciones
10
,
e as analogías l
.
nuestra inteligencia. Pensamos a Dios anál
y as semeJazizas aptas a
ogo a nosotros porque somos y nor

153

�sentimos análogos a Dios. Pero sabemos que somos análogos o ~ejantes
. antes de toda demostraci6n · por eso buscamos demostraciones. Es
a D 10s
'
.
.
,
"d

lamentable que lo que menos presente ha tenido siempre la F1losofia ha s1 o
la presencia del hombre en el mundo y la de Dios en el hom~re, Y en _las
cosas del mundo. Porque el hombre se siente análogo o seme1ante a _Dios,
halla el hombre dentro de sí una revelación, algo divino, una ~resencra ~mejante a la Presencia de Dios. La presen~a h~ana trascendiendo l~ Smgularidad personal, es universal, con la universalidad de la co-presenoa en
la que participan todas las personas. El espíritu del hombre lo puede rresenciar todo: lo que es y lo que no es, lo futuro y lo pasado: lo qu_e es~ en el
espacio y lo que no está en él. No es partici~aci6n real n~ esencial s1~? preesencial, en el "pre". Lo presencial es lo previo a lo esencial, y el espm~u. no
es esencia sino pre-esencia, y presencia por lo tanto. Y eso no es participación, sino pertenencia, pero una "pertenencia" genuina: Dios pertenece al
hombre de otro modo que unas cosas pertenecen a otras. Y porque el h~mbre es imagen y semejanza a Dios y pertenece al Espíritu ~vino, Dios inspira al hombre. Inspirar es el modo de engendrar en el espm:11. -~ros ~o~o
FuNDAMENTO. Dios es el Fundamento del mundo, no su pnnc1p10 n1 s~lo
su raz6n. menos su causa. Es su autor. La noción de Fundamento en Dios
da: Lo ~rimigenio, no es algo más que "la causa prima", lo originante (fons
creatum), lo eminente más alto, lnl&gt;uiµai, el Modelo de toda per~na el
Sobre-Ser el Gran Misterio y el Gran Distinto. El hombre es semeJante a
Dios, tom~do la noci6n semejanza del concepto de seme}anza que val~ ~ara
el hombre, pero Dios hay que imaginarlo, como lo más d1s;ante y lo D1stmt?,
lo más personal sin ser personal, al modo humano, lo Mas -que-- ser, s~
ser, al modo natural, el Todo siendo el Uno. Dios es Fund~enti, lo_ no ligado al mundo, "el Más Allá, el Otro Maximo, Deus Abscond1tus Y stn embargo presente en todo. No es 16gico al modo humano, con escala de tazonamientos y es el creador de todo pensamiento y él mismo se ha llamado "Lagos".
No cabe en el concepto y por eso el Cris6stomo le llamó "El Indecible",
"árreton", y siendo el Creador de todo orden está más allá del orden. es

abs-ordo, es decir absurdo. Y lo señaló Tertuliano.

INTUICLÓN,

CONCEPTO y

SER DEL FUNDAMENTO

Dios no es el Ente Común, el Ser Trascendental, sino el "Preº Absoluto,
el Fundamento de todo ser. Suárez profundamente, como de costumbre en
él, usó alguna vez, en lugar de la palabra "principio", la d1e ~'praec~p~",
de "praecipere", recibir de antemano, dando a entender esa ultuna pnnc1pa-

154

lidad que vengo llamando el Fundamento. Dios no es ser, como no sea en
esa vaga analogía conceptual que necesitamos usar los hombres para pensar, hablar y poder entendemos. Maritain dice: "No basta encontrar la palabra 'ser', decir 'ser'; es preciso tener la intuición, la percepci6n intelectual de la inagotable e incomprensible realidad así manifestada como objeto".10 Pero, aparte que la palabra "intuición" está bastante deteriorada y no
vale para el caso, no sabemos que en ese "ser", así visto, se albergue Dios.
Y creo que la mirada del hombre, y no sólo del metafísico entrevé a Dios
.
'
y no precisamente al ser palabra que no sabemos qué significa antes de la
Presencia de Dios en el hombre. Ese Ens Trascendental que no s6lo sospecha, sino que lo ve el hombre con mirada de metafísico -según Maritain-,
es el ser, que luego, por elaboración se demuestra que es Dios. Para mí es
evidente la presencia de Dios que es más que ser. Ahí en esa aparentemente
mínima diferencia, radican dos metafísicas distintas. En la de Maritain -que
no me parece del todo la tomista-, por el ser, vemos a Dios; en la mía,
por la presencia de Dios vemos, fundamos, y concebimos el ser. En aquélla,
a pesar de la mirada que ve el ser, hace falta una demostración que permita llegar a Dios; en esta otra, es la Presencia de Dios la que nos inspira en
el pensamiento la fuerza e inclinación para buscarle y hallarle hasta en las
demostraciones. Para Maritain, sólo el metafísico logra esa mirada primera
del ser; para mí, la Presencia de Dios es evidente a todo hombre, evidencia
que lu_e~o racionalizará y hará más patente a su conciencia o no, según la
autenticidad de cada uno. En aquella metafísica, el hombre es el último en
hallarse ser, cuando por reflexión, vuelve hacia sí la visión de los seres del
mundo. En esta otra metafísica, el hombre es el primero en ser, es incluso
pre-ser con respecto a las cosas; es el primero en hallarse siendo y que acaba por ver en las cosas un ser.
A mi parecer, Dios es más que ser y más que un "siendo" al modo existencial del hombre, pues no tiene que elaborarse su existencia a fuerza de
acci6n Y temporalidad como en Hegel, el cual quería que Dios naciera de
los trabajos y contradicciones de la Historia. Bueno, era un Dios que, antes ~e ser Persona, era Idea, mientras Hegel, antes que Idea se creyó personaJe. Fueron demasiadas las arbitrariedades hegelianas de aquel dictador.
Digo que Dios es más que ser y más que "siendo" existencial: que es SobreSer, Omnipresencia, evidencia misteriosa, revelación que se enseña y se esconde a la vez: Se enseña sobre todo ser y se esconde como Sobre-ser. No
es que sepamos que hay Dios porque hay en el mundo un Ser en que albergarse y quedar justificado, sino que el ser de las cosas en el mundo y el "siendo" del hombre son y existen porque existe Dios. Quién es Dios lo presenti-

• J.

MARrTAtN: Siete lecciones sobre el ser. Desclée de Brouwer, pág. 74.

155

�mos

en nuestro propio ''quién" profundo;

alli le oímos y le presenciamos,

sin verle. Lo que Dios es no lo sabemos, porque para saberlo necesitaríamos
hacerlo ser. S6lo rastreamos en el ser de las cosas su huella, su yesplandor Y
su sentido. Es la Pre-Esencia total que se revela en la presencia del hom-

bre.
Sorprende que esa mirada metafísica que proclama Mari~in Y que
permite ver el Ser, no la haya en todo hombre; qu~ _no sea ~ru~•ersalmente
humano, aun siendo ese ser tan universal. Es una v1s16n restnngtda a algunos, privada y secreta como una gracia, con lo cual Maritain toma su_ punto de partida en algo más teol6gico que lo que puede suponerse en m1 concepción de la Presencia, la cual no es ~omo digo-, un don reservado a
algunos hombres. Resulta, en suma, que en la doctrina de Maritain, aquella
visión metafísica viene a ser un modo de revelación privilegiada de lo divino; ya digo, una gracia concedida al metafísico. No puedo compartir tal
concepción. Cuando considero que dentro de los universos, el nuestro es
pequeño, y m él nuestro planeta un átomo, y cada hombre de nuestro planeta un microátomo y in embargo, Dios es presente a cada uno, y le
y le escucha y le habla y le conoce hasta su fondo y sus raíces últimas,
me doy estremecida cuenta de que su Presencia es tan incalcu~able ~onne
e impensable, que es Uni y Omnipresencia, con absoluta universalidad,. y
que es mucho más que ser y más que sobreser. Acepto su grand~ y ~u llllS·
terio y abrumado: quedo en silencio, inundado por su total ev1dencia, que
no me permite conocerle. Siento a Dios en mí, tras mí, sobre mí y sobre to-

mm:

dos, pero no le conozco.
No es un concepto sino un pre-concepto. No es un concepto al modo del
que formamos en el conocer de las cosas reales, por mucha analogía y abstracción que le pongamos. Más bien la potencia o fuerza para anal~ar y
abstraer nos vi ne de la Presencia de Dios en nosotros, y por e o el Dios de
la Analogía lo aceptamo . aun siendo un vago concepto que dice ya poco
d su evid ntc pre ncia. Dios no cabe en el ser; tampoco en un conc pto
par univwal que sea. Todo conc pto aspira a una universalidad que, por
us propias fuerzas humanas, no tendrla, ni aspiraría a tener, si la Pr:c~cia de Dios en el hombre, la co-presencia de todos los hombres, no le h1c1era
propender a ese afán de universalidad. i en el hombre con toda su pequeñez, hay busca y afán de algo uni"ersal, es porque hay alguien qu le empuj hacia ello y como universal se le presenta. No pone el entendimiento
humano conceptos universales sobre las cosas del mundo porque haya apurado y agotado el conocer de todas ellas, sino que hay algo de inducción
ratuita en las afirmaciones universal del nombre. Esa inducción le viene

El entendimiento
tiene hambre de totalidad. En cada cosa bn•r
.. .....,,.. no
·
¡
.........u,v...,
otra, smo a transcosa, lo que da unidad al todo. El pensamiento humano
busca, desde la copresentfia humana que es universal, la coseidad universal
de las cosas.
~ ~rlncipio que inunda de sentido todo concepto y que
Ortega ~lama pnnc1p10 de pantonomía", ímpetu de universalidad, hambre
de totalidad en el conocer. Pero Ortega reserva ese afán de totalidad 1
concepto filosófico, pero no para el concepto que usan 1...
• • particu. ª
.... oenc1as
tru:e5. No comparto esa distinción entre concepto filosófico y concepto cienti!ico, de modo que ~ste sea fragmentario y aquel otro totalitario. Todo con~epto, po~ ~lo, asp1:8' a lo universal. Y también los conceptos que maneJan las c1enetas particulares. son también universales, pero se atienen a un ·
aspecto o ~arte de esos conceptos, que son tan universales como antes y eomo cualqwer~ otro. El concepto "materia" como concepto es universal, aunque la matena no lo sea en cuanto hay algo que no es materia en el universo. Pero aun en_ el concepto "materia" puede quedarse en un aspecto 0
parcela de la ~ a : materia füica, química, biológica, astral, etc. Con Jo
cual vemos también que el pens.1miento se detiene en aspectos y parcialidades, y que puede buscar la totalidad después de demo trar por el análisis.
Es la escala de Jacob donde suben y bajan pensamientos.

1!ªY.

_Con~mos cosas que se nos presentan como fragmentos de algo más amplio --dice Ortega-, en conexión con otras cosas, que, aun siendo otras,
ayuden.ª éstas a ser lo que son {páginas 105 y 106 de ¿Qui es Fi101ofía?).
~n Ca.SJ. tro:~s que están como pidiendo engarces y sostenes. Pero, ¿ no lo entiendo yo _as1. 0 es que las cosas se presenten como trozos o Íf8ol71llentos de
ser universal que en inconcebible catástrof , hubiera saltado en pedazos,
sino que, ~n cada una, vemos una alusión a todas, a la totalidad de lo c6sico.
Es u co 1dad. Ese es el ser metafísico a que quizás alude faritain pe
o·
' ro ese
ser no e~ . 10s, no ~ la Presencia; aunque pueda ser el ser de las cosas, que
son 1~ u°:cas que tlenen ser acabado. Por eso lo decisivo en las cosas es su
con-sut~ncia. Y como el pensar nos \.Íene de la presencia humana que es copresenCJa y nace ya ganado de esa universalidad coprescncial, al otorgar el
ser a las cosas, les alumbra, los ilumina su universalidad c6sica su coseidad
Por l!cr precisamente "co-sa". Y en la coseidad de toda cosa, h~lamos com~
traspu~ta ~a. copresencia humana, y en ella traspuesta invisiblemente la
Preseneta Dwma.
'

1:°

P~ acá, . eJ horizo~t de nuestro mundo, las cosas aparecen ligadas,
aludidas, refendas ntre s1, y con total referencia al hombre. Como dice Or~
tega, con otro sentido, "en algo presente está siempre compresente el
•
do"_ (Id. p. 107). En cada cosa, vemo lo que es y también lo que no
mun6n a que se refiero Ortega es alus.i6n a lo que falta, es decir a lo que no

es~:

de la Pre encia Divina en la suya humana.

157
156

�es, pero que subraya al ser de cada una. No es trozo, sino que a fuerza de
ser lo que es, nos está indicando también lo que no-es. Pero si retraemos la
mirada de las cosas y la posamos en nuestro pensamiento, y luego de aquí, en
nuestro salto volandero, llegamos a la contemplación de nuestra presencia, llegamos a una zona en que ya no hay alusiones a otra, sino nuestra presencia sola anunciándonos invisiblemente la de Dios. Ahí sólo nos vemos, como obstáculos de la Gran Luz, como rumor sutilisimo de nuestro "siendo" junto al
tremendo silencio de Quien es.

Y así, hay coincidencia entre el pensamiento y el ser, porque el pensamiento para pensar necesita sentirse ser, y porque el ser para ser, necesita la concurrencia presencial del pensamiento. No hay ser sin pensar ni pensar sin ser.
¿ Cómo no habían de coincidir? Lo real para ser, se afecta del pensar, y el
pensamiento para pensar, se afecta de ser. Pero por eso mismo, no surge de
ahí una coincidencia que parece fortuita, sino que es previa a ella, porque
si es cierto que el pensamiento, para pensar necesita ser y sentirse ser, si eso
es verdad reconozcamos que esa verdad es anterior a esa coincidencia con el
ser de las cosas que esperan fuera a que el pensamiento, la presencia, llegue,
y queden ellas vestidas del ser-qué de cosas. En su cruda onticidad, sin la presencia del hombre, el ente no llega a ser. Cuando llega, es en forma de serqué: ente iluminado por una verdad que le viene del hombre y que le hace
verdadero. Y por verdadero, es. La verdad viene del hombre, de la presencia, de la copresencia del hombre y no puede ser falseada hasta que se enfrenta con las cosas ... Pero en la auto-presencia, hay toma de contacto con
la verdad venida de la luz de lo divino. Luego esa verdad de la autopresencia relumbrará en las cosas por la acción el pensamiento. Cuando Plotino decía que la inteligencia conociéndose a sí misma, conoce las cosas de lo real,
denunciaba lo divino de la inteligencia, pues ya Aristóteles decía que Dios era
un pensar sobre el pensamiento. Pero el hombre en la autopresencia no se
conoce a sí como cosa sino como siendo existencial, como presencia. Es luego, cuando para alcanzar el saber de cosas, hasta mirar el propio pensamiento; es lo que llamamos reflexión en la que se descubren nuevos nexos y relaciones en las cosas pensadas, ya hechas materia de pensamiento.
No se trata, pues, de dos ontologías, la de ser y la de pensar, las que se enfrentan en esta interpretación del conocer, para luego confrontarlas y ver
que resulta desnivel en su ajuste: o bien que el pensar funde el ser y le es
preeminente, y es lo que se llama idealismo, o bien que lo real da, como en
raíles, el esquema del pensar, de modo que éste no puede desviarse. Pero lo
que yo digo es que el pensar, ya toma su ser, su "siendo", de un ímpetu que
le viene de la presencia, y que, por sentirse ser, proyecta ser en aquello que
entra en su campo presencial. El pensamiento no inventa el ser, pero contri-

buye a que el ente se constituya en ser racias
viene de antes d
.
' ~
una fuerza creadora que le
e ser pensamiento. No mventa gratuitament I
cosas como no inventa su propio "siendo" sino
e e _ser en las
proyecta, quiera o no, como ser Por eso,
que se encuentra SJendo y se
fondo de sentido d l
.
no podemos conocer sino sobre el
no conocido
e o que ya ~mo~, pero podemos saber incluso sobre lo
: .. Esto, lo desconocido, es lo que resulta ind6cºl
como ser-que. y lo identificamos con lo irracional ind b'~ a presentarse
cosas como la poesía el amor la f
,
e I
ente, pues hay
son desconocidas.
'
'
e, que no son racionales, pero no por eso

ª

Pero, además, Dios es tan uni
1
co, como Fundamento
versa que se nos presenta como Uno y Uni-

verso, incluso del propi:~s:~e~::e:v::li~:~ente desligado del_ Uníp
. or eso no cabe D10s en
l h b
que sea. ero todo afán de uni ersalidad

un concepto por muy universal

e om re es frustración. es más h b d
.
.
v
en
miento, que universalidad lograd
am re e uruversal1dad en su entendia en sus conoceros de lo
l B
e1 concepto para ser universal ti
rea . aste ver que
.,
'
' ene que serlo por extensión per
prens10n; para ser concepto h d
. .
'
o no por com.
' a e prescindir y abstra d 1
quedando fuera lo que éste ten
d , .
er e o concreto,
ga e unico Y aun común
·
sal. Todo concepto lo más
, pero no uruver1
generalización tant
,
que ogra es, no universalidad, sino una vaga
o mas vaga cuanto más gen ali
y ,
mo de "ser" es g
al
er ce.
asi, el concepto misener para las cosas
¡h 6
versal que incluya hasta D"
N' . q~e e om re halla, pero no tan uni.
ios. i s1qwera alcanza a la
,.
d
el hombre, que no es todavía ser . " . d "
persona metaf1S1ca
' sino sien o Por eso no basta 1·
top édicamente el concepto "ser''
od I
.
ap icar orquedamos satisfechos de haber
º1o o~~esó~~lle~os en el °?~ndo y
ser en cuanto ser. Pero es cierto ue el
o e la Metafas1ca: el
para pensar las cosas del mundoq T d co~cepto ser es valioso o insustituible
iluminadas por la
.
. o as tienen, al ser presentadas, es decir
, d
presencia, por la copresencia del hombre un s
tura}
eza o m ole, un ser-qué.
,
er, una na-

fu:a:do

Conforme a esa naturaleza radical
.
dicho que Dios como Fund
y a esa presencia humana, son. He
aunque no tan' d Ji d
amento es Absoluto o desligado del Universo
es ga o que no esté Present
od
.
'
no quiere decir desinteresado sm· d
blº de a t a criatura. Desligado
0
,
es-o tga o del univ
d I h
Todo en el Universo tiene cuerda dada desde la
. erso y e ombre.
ra cuánto tiempo y anda po , .
N
Eternidad, no sabemos pa'
r SI nusmo
o sólo Dio
·
do, sino que lo movido por El le
. . p
s mueve sin ser movinatura1eza óntica. al
.
l es aJeno. ara eso Dios dio a las cosas su
'
uruverso eyes. al h b
f
se y ser libre. Todo anda desli ad 'd D' om re, uerzas para determinarDios misteriosamente se reservagla oG e . 10s, por sus propias fuerzas, pero
rac1a como ayuda Dec· d
es el fundamento n
•
. .
·
ir
e 10s que
, o es mscn 6irle en un concepto
ral
gene , ni es una no-

n·

158

159

�ci6n sobre o extraconceptual de que saquemos a Dios como de un juicio sintético a priori. No se llega al Fundamento como una noción sacada par exclusión o inferida por razonamiento, ni por una abstracción como un concepto más, sint&gt; que se funda -con toda pobreza- en la noción de Fundamento, previo o todo pensar y ser, para poder luego elaborar el concepto
de ser y el ser del concepto, los cuales ya traen todas las limitaciones del
verbo humano. Al configurar intelectualmente el Fundamento como lo que
no principia nada -siendo lo Primero y Previo-, y no es ser -dando el
origen a todo .s er- queda excluida la noci6n de concepto universal para
Dios. El vocablo "fundamento" es un producto humano que podemos cargar de diversos sentidos. Yo le pongo la carga de la PreJencia DMna. Pero
no hay Dios porque haya Fundamento, sino que el hombre ha de su(b)poncr
un fundamento al Universo, a los Universos todos, reales y posibles, porque
Dios se presenta y se anuncia epifánicamente al hombre. Antes qu saber
que Dios existe, Dios nos es Presente, y porque Dios nos es presente, sabemo que Dios existe y nos disponemos a pensarle y demostrar su existencia.
Y le aplicamos los conceptos que humanamente podemos. Y en su nombre
conocemos y fundamos cosas. La Presencia Divina fundamenta todo: la presr.ncia humana funda algunas cosas. Toda la aptitud fundadora o poétira
del hombre le viene como su pensamiento y su acción, de la fuerza creadora
d 1 Fundamento, aJ través de la presencia. Y ya sabemos que el pensamiento
no hace ser a lo real, ni lo real da el ser al pensamiento, sino que a ambos
les hace ser la presencia como sentido.
Pero para fundar, para ejercer su impulsividad poética, el hombre no
crea de la nada sino que construye con lo ya dado, con los datos de lo real,
bailando una respectividad en las cosas que les viene misteriosamente de su
impulsividad ofertiva. El concepto de ser no se hace concepto en el hombre
hasta que el ente es presentado y queda constituí.do en ser-qué. También el
pensamiento del hombre se siente ser, pero no porque el pensar artificialmente lo elabore, para si, sino porque el "siendo" existencial le hace sentirse
ser y pensar. El ser del pensamiento es el que hace que el hombre, al topar
con el ente real, lo conozC'a (lo re-conozca, decía certera y profundamente
Plat6n). Y así, el ser del pensamiento al hallar el ser de lo real, hace brotar el concepto de ser que re-conoce universal, sin saber por qué. Queda
así certificado lo óntico real y queda certificado en su fecundidad el impulso
poético o fundador del hombre, al tomar la conciencia existencial de que
ha fundado el er-qué y es capaz de fundar entes universales llamados conceptos. Y el ser del concepto se proyecta en forma de concepto de ser sobre
las cosas, que ya aparecen con sentido al presentarse inundadas por la copresencia humana que les da universalidad presencial. Pero además de esa

universalidad que cobran en la coprcscncia las cosas tienen otra universalidad real, la de la coseidad. Todo hombre, al conocer cosas, re-encuentra en
ellas el resplandor de lo Divino que le atrae, dándole el apetito y el gozo
de conocer. Y así, dos universalidades, la de la coprescncia pumana
la
de la coseidad o cocseidad, es lo que el concepto aspira a unir en una ~la.
Po~ eso en el concepto se pretende unir la universalidad ontológica O maten~} de todo ente conocido y la unhersalidad lógica o formal de todo pensamiento humano.
Pero hay otro conocer, el de personas unas a otras y como tales personas
me.~físicas (no ~í icas, ni soci?l6gic~) para las cuales no vale el concepto
u_n~, crsal. Más bt n, dada la smgulandad y unicidad de cada persona metaÍ1s1ca, ha de ~~ conocida de otro modo y por otros medios, pues ninguna
perso~a metaf1S1ca, e.abe dentro .de un concepto, como no llamemos "concepto a lo que no lo es: por ejemplo, a cualquier nominación. Al conocer
person:5 no buscamos .un concepto universal que valaa para todas, sino que,
~ rcves, por ahondamiento en su singularidad, le buscamos la última estanc1~ d~ su soledad allí donde se presencia a sí mismo, y donde Dios Ucga luuunosamcn te con su Presencia. Ahí queda indicado ya cómo el conocer humano se presenta en dos grandes formas o manifestaciones. Ese otro conocer toma la fonna del amor.

EL "
l

OYEN" y EL "NUMEN".

•o.lBRES PROPIOS Y

O tBRES COMUNES

Llam~ es ªP:lar, fijar la atenci6n, invitarla a fijarse· cualquier nombre
Y cualqu~er_ medio puede valer _para ello. Pero de-nominar es !Jamar por un
no~bre umco, no por un medio o nombre cualquiera, sino por su nombre.
Heidegger en un libro más bien vago y enredador "• qué es pensar?"
_
' es invitado a prePª
rece. confun di r "11 amar'' y "denominar". El de-nominado
senciar Y presentarse por í mismo; el llamado es apelado con nombre com~: no suyo o propio e invitado a que entre en la presentación. El "nomen cuando es .propio, es "numen", carisma, invocación a que dé su nombre y su presencia. En el llamar o apelar no se in-voca sino que se e-voca
extrayéndolo
de lo común. Por eso llamar también es califi.car, a d.JU d',car'
.
una cualidad que tal vez no tiene; el llamado por eJ· emplo: ''llam
ara~
burro,, , o "11 amar su atención".
Creen algunos lingüistas que el "nomen" latino y el "011oµa" griego deri\·an de una voz común que se enlaza con "conocer". Pero no son pocos los
que no hallan razón bastante para justificar la pérdida de la "g'' del "gnos,.

161
160
Hll

�1- . : - - Y h ---do 1li "no" · del nun del lt,e,- griego al ''nomen" .uauuu.
e .,.a-_._....
eere
m
~
"
de
''nuere•• .....
enünn.tisar
mtJA" no tmdrá más que ver con "numen ,
~~-- o ievelar, hacer leiial con )a cabeia, porque quida "numen., está ~)nado con
el sámcrito ~", anunciar, IM'IUftC-iar, hKel,e presente. Tambim "numertJJ" debe nacer ahí, y no en ''nOIDOI" como dicen, que por algo era sagrado~ Ólfiall y pitagóricos. Por llel' num&amp;ico o nu_min090, el ~~re an:
cia algo de Jo que nombra, pero como eJ numen significa algo divmo po~
piraci6n (no por participación) y es, por tanto, la persona más n~mosad
que las COIIU, el nombre 00lllO ''numen" no es "propio" de las ~ smo e
las penonas. En ellas, el nombre anuncia angelinamente, p,o-nuncui Y pre. y n ombra una P•---·
-cia que, a la vez se da y se oculta, que se
naincui
• revela;
.
La vocaci6n exiltencia1 es la llamada, el nombrar a cada uno segun qwen
es. Pero las cosas no tienen vocación propia, sino nombre común. Por eso
Dios nombra a cada hombre, y el hombre nombra a las coas no a cada una,
sino en colección, 9egún su especie o sus conjuntos. El nombre IIÓ'? es pro.
las penonas. Las cosas no tienen cada una un nombre SJDgular Y
: : :sino uno 1010 para su género, •~ ~ e , su ~lección. Por eso :
nomb
común O apelativo; no vocaca6n smo apelación. o es una n
~ 6 n del orden del numen, sino una de-nominaci6n, un nombrar vago Y
genérico, casi des-nominación y de-singailariuuión.
. .
Todo ser-qué ha sido arrancado del "ha( co~uso para consttt~ en
lo que es, dentro de la coseidad universal, S1D abdicar de su comurudad, de
.-.n-l.. cosas que le dan el texto y el contexto. Pero al llesu co-sn, con las d .........
• (ár
gar a "ser-que", gramaticalmente, se configura con tm n~mbre com~ . bol libro río idea} que aun pide, para apeane de la cose1dad y constituirse
1
.' · '.mdivi'd ua1:-,.;6n
en defim1uva
......... , un epíteto, no un adjetivo cualquiera que le
califique O determine, distinguiéndole entre otros, sino un epíte~ que le
califique, 0 al menos, le califique y aísle del resto. Todo ser-qué viene desglosad escindido de la noción universal de ser, para ser-ahE, para sn-tal,
0,
'
,• • !L
y asi, el se r•
retentarse como tal y como cuál, en ansia de de- 1111,wn.
y ~
1
ganando ontoln&amp;ñcidad (no onticidad o condición de ente, anque va uego
-o·
edid
· d
tes de ser, sino ontologicidad, índole ontológica) a m
a qu~ se _escm e
del ser en general y va concretándose más y más con las calificaaones y
determinaciones gramaticales. o se es más ser cuanto más se abstrae y
Úniversaliza sino cuanto más se concreta y singulariza, un ser-qué. Más que
e) nombre ~eral de libro, idea, o árbol dicen las expresion~ "i~ea el~",

"este libro", ''muchos árboles", pero dicen más no en exteDS1ón sm~ en intensidad ontológica. Es más ser, ser-qué cuanto más se concreta ~ mas avanza hacia la unicidad, que, naturalmente, jamás consigue, pues SI _el ser-qué
comiguiere la unicidad, ni él seria ser-qué, sino ser-quién, ni sena el suyo

162

ncmbre comá, 1ine ,,opio. En la ofertividad de Ju cosas, ea la respectividad del ter-q~ hay siempre tendencia OICUl'a de individualizaci6n, y como
si ésta fuera afán de singularizarse y existenci.alizane en el hombre.
Pero a lo más a que puede llegar una cosa es a tener un nt&gt;mbre que le
distingue de todas las demás. Ese nombre es "distinto" pero no ''propio".
Rhin, Madrid, Rocinante, no son nombres comunes, pero tampoco "propios", porque no responden a una vocación, sino a una apelación, todo Jo
concreta y singular que se quiera. •o por ese nombre cambian su condición de ser-qué en ser-quién. El nombre propio no necesita calificaciones
ni determinaciones para ser caracterizado como singular y único. Cuando
decimos "Juan", aun sabiendo que es un hombre socialmente y físicamente
equivalente a otro, no necesitamos añadir más para saber que es único en
el mundo como persona; se nota que se yergue sobre la generosidad flsica o
social para afirmarse como unicidad personal. En cambio, el Rhin o Rocinante, o el planeta Venus a pesar de pretender afirmarse sobre su condición
c6sica de río, de caballo, o de planeta siguen ambos siendo "un" caballo,
"un" planeta y "un" río, un poco distinguidos de los otros. Su nombre es
distinto, pero no propio, porque no son personas sino tentativas de personificación en la proyección poética del hombre. Juan es nombre propio porque,
aunque física y socialmente sea "un,, hombre, un individuo canjeable en el
concepto por otro, metafísicamente es más que unidad, es unicidad, insoslayable, incanjeable e inconfundible. El nombre común es un concepto, mientras el "nombre propio" es propiamente, no un concepto, sino un nombre,
inspirado por el numen de su vocación y su singularidad única
El nombre, en su acepción profunda y numinosa siempre es "propio", y
sólo propiamente conviene a personas, las cuales tienen, secretamente, cada
una el suyo aquel nombre último, indecible. con que Dios llama a cada una
y que es el nombre que conviene a su radical singularidad. El nombre de
las cosas es "común", conviene a muchas, a las cuales, cuantas más sean,
mejor las denomina y comprehende; no conviene propiamente a ninguna
aislada, sino que bajo ese nombre se cobijan, sólo por la nominación, muchas cosas reales, que algo sin duda presentaran de común ellas por sí, pero
algo de común recibir-'m también del hombre. Porque no son cobijadas bajo el nombre común de un modo arbitrario (salvo cuando el nombre es
equívoco) sino porque esas cosas cobijadas o recogidas en la denominación,
tienen rasgos parecidoi -no precisamente comunes en su realidad-. Sólo
se cobija en el "nombre común" lo que, como común o semejante, parece
al hombre y aparece en la cosa, pues todo lo diferencial y distinto es prescindido o abstraído para dar el nombre.
Por eso el nombre común comp.rehende un concepto, o más de uno, con

163

�su comprensión y su extensión, pero entendido así: las cosas, aun constituidas en objetos del pensamiento, quedan en su texto real fuera del pensamiento. Las alusiones, notas, referencias y re-presentaciones de los ejemplares de cosas, distinguidos, abstraídos y, luego, ya en abstracción, reunidos en
el concepto, forman su contenido. Pero las cosas, en su texto íntegro, aun
constituidas en objeto del pensamiento, no constituyen el contenido del concepto, sino que éste se integra de las notas y alusiones del objeto representado. El conjunto de referencias, notas, y alusiones dan la "comprensión" del
concepto. Pero éste no toma en cuenta todas las notas y referencias de las
cosas. El número de notas y referencias de una cosa, da la comprensi6n; el
número de objetos referenciados, la extensi6n. Por eso se suele distinguir: el
"objeto formal", formado con las notas que el concepto toma en cuenta, y
el objeto material que queda fuera, lejos del concepto, con notas, y referencias no advertidas o prescindidas por el concepto que actúa siempre quirúrgicamente. Todo concepto es "objetivo'\ en el sentido material, porque
del objeto material toma sus notas, y "objetivo" en la acepción de formal,
p0rque sólo toma en cuenta algunas; ¿ cuáles? las que las cosas presentan como comunes y las que al pensamiento del hombre le parecen comunes. Unas
notas y otras son las que ¿no son conocidas? Si, lo son, pero quedan abstraídas, prescindidas y no entran en el concepto. Esto debe decimos algo
muy importante: que el concepto sabe, pero no conoce con toda la riqueza
de la idea, en la cual entra la integridad del objeto formal y material, de
la cosa integra pero re-presentada. La inteligencia, por medio de la idea,
que integra la imagen y el concepto, conoce y sabe-puede saber y conocer el
texto total de la cosa. Hay, pues, en el concepto un afán de universalidad,
de extensi6n, pero ello es a fuerza de abstraer, prescindir o restringir las notas, en busca de la comprensi6n que parece tendencia a lo individuado y

singular.
Pero no nos engañemos por ese desafortunado nombre de la "comprensión" que dan los lógicos al contenido del concepto. El concepto, como toda
forma del pensamiento lógico; como el juicio, tiende siempre a universalizar. Y el "comprender" del concepto ha de entenderse de modo doble: como
comprehensi6n, en cuanto quiere abarcar muchas cosas en un conjunto, y
con-prensi6n, en cuanto prende- con o con-pren-de unas con otras, entrelazándolas para asegurarlas mejor en su saber, pues el concepto es violento y
quirúrgico porgue es dominador, abarcador y autoritario. Por eso el concepto es ciego para lo aislado o para lo solo. El concepto "Sol" o el concepto "uno", vale para todos los ce soles" y ''unos" que haya o pueda haber. Sobre la generalidad va siempre montado el concepto, que cuanto más extensión persiga, más concepto es. Lo que quiere decir que esa extensión y esa

164

cc:impren~ón d~l concepto surgen porque éste se forma operando con analogtas y diferencias. Porgue busca la universalidad en la coseidad d
. ·
ldif
·
.~~
as
erenoas. Y cuando llega a lo singular y único lo declara irracional, inefable Y en paz. Pero el hombre conoce, no sólo lo abstracto, sino lo concreto; más, ~cá de lo ~nivers~, _I~ meram~te general, y, dentro de lo general,
~o espec1f1co, ~' al fm, lo _individual y smgular. y si el concepto es ciego paa lo solo, Ja lID~gen es ~ega para lo universal; si no se re-presenta algo, no
lo conoce. Po~a haber unágenes de conjuntos unitarios, pero no hay "imágenes comunes como quería Locke, aunque sí las hay confusas por mezcladas . Y superpues_tas. En el inteligir humano alcanzamos lo solo, lo úni~
co Y ~gu_Iar, gracias a la imaginación que capta justamente lo despreciado
y prescmdido por el concepto: capta la imagen con todas las notas percibidas de lo real. Es lo que se ha llamado "intuición". Estas imágenes e "' tw'
.
JJd
.
ID
oones ~ ongen a otra f ~nna d~l _pensamiento: el pensamiento mágico que
no es prec1~ente pensamiento logico, deductivo o racional. La inteligencia
d~l hombre mt~ra ambas formas del pensamiento. El afán de universalidad le
viene de la cos~1dad de las cosas y de la copresencia humana. La búsqueda y
conocer de lo smgular le brota de la autopresencia singular existencial en cada
uno, frente al ser-qué concreto de cada cosa.
Pero ~o siempre hay ª?ecuación enb·e el contenido del concepto y el nombre coro~. Porque un nusmo nombre puede cobijar diversos conceptos y porgue lno·gnif·
siempre el contenido se da en un solo significado conceptual, n·1 s1quie· ·
1ca_do se recoge en un solo hombre. Los nombres comunes: borrico,
~ e si
Jumento, ~O~ll.lo, :te., comprenden una sola cosa, una sola clase de cosas y con
una sola signif1~c16n. Son los sin6nimos, pero no los equívocos, pues los equí~oc~s ~an el rrusmo nombre con distinto significado; por ejemplo, llamando
b~o al ba?co del z~pa~ero, al animal así llamado, y al hombre poco int~ligente. Aqw, con el significado, varía el contenido conceptual. En el antenor, al 1e debemos llamar "multívoco", o "heterónimo", varía el nombre y
el co~~erudo,_ pe:~ no el significado. En los equívocos, el nombre es el mismo, y
~bién el _s1~ca~o, pero varía el contenido del concepto. Así: león como
an~al_y_ leo?, atnbmdo al hombre valiente; se aplica a cosas diversas con distinta S1gn_if1cacion. Á11álogos s_on los que tienen el mismo significado y el mismo
conteru~o, tenga o no el mtsmo nombre. Borrico y jumento son análogos aunque varia el. nombre, porque tienen igual significación y contenido ,. aunq ue
6
h
son eter mmos. Pero
pueden tener también los análoaos
·' y
.
o , 1·gual• .st'gnif'1cact0n
no~bre aunque vanando la extensión del contenido, en proporcionalidad atribub.va. Tal ocurre con el concepto "ser" según los escola'stJ.'cos tom1s
· tas. n·icen
q~e no es sólo unívoco, sino análogo. Veremos esto detenidamente a su tiempo
Digamos solamente aquí que, para ellos~ no es una analogía formal O nominal.

4:

'

165

�sino metafísica y real. Lo que merece por ahora este comentario: _Sorprende
que siendo la analogación un nombre y un concepto, ofrezca garantias ~e realidad ontológica, pues en la analogía dicen que entra: ~- nombre comun, cosas diversas, y conexión y analogía entre ellas, por relac1on a un tercero que
las analoga. Parece, pues, que hay un "análogo" que es el que, hace que 1~
cosas diversas sean análogas entre sí, Y no que sean las cosas analo?as e~tn~ s1
·rrinan el análogo como un concepto, o un nombre comun. S1 Dios,
las que ono'
.
.d d d
como Ser, es El Análogo, es también quien da analogía de unidad Y urn a e
analogía a las cosas diversas que por El resultan análogas. Pero la prueba de
la existencia de ese Análogo se hace al revés: partiendo de las cosas análogas
hasta llegar a Dios como Análogo universal, si bien sabiendo ya ~ue es el vértice común de toda analogía entre las cosas del mundo; es decrr que _se demuestra su existencia porque ya se contaba de antemano con ella, pues s1 no se
contara ¿ quién fuera capaz de escalar parecidos entre las cosas, hasta lleg~r,
·
'
Quien da el parecido a todo? Asi elaboramos los conceptos obJesm mas, a
b · · ;&gt; s á
ti vos, pero Dios como Análogo, ¿ es también un concepto o Jetlvo. ¿ er
Dios un nombre común?
Los conceptos, aun habiendo brotado de la manipulaci~n de_lo_real, no ~otan todas las notas de lo real, como hemos dicho. Más bien e~an, p~esc~den de aquellas notas que no convienen a su ansia de universalidad. Y Sl Dios
no fuera sino un concepto, aparte de no satisfacer lo más profundo Y ~helante y ardiente del hombre, no sería "análogo" para todo'.,pues que habna prescindido de muchas cosas y muchas notas. Pero hay tamb1en concept~s que ~barcan todo el contenido óntico, que agotan todas las notas. y no depn rcs1du~s
de lo real de las cosas sin comprender. Comparo, por eJemplo, dos cosas diferentes, y por abstracción, prescindiendo las diferencias, me quedo con lo
igual v forjo el concepto, de esa cosa. Quedan sin duda notas de cada una
sin ingresar en el concepto; es el residuo ontoló~co. Pero ahora compa~
dos "cincos" dos conceptos cinco, y como ambos cincos entran en su totahd d dentro 'del concepto "dos" pues no hay diferencias entre un concepto
~ ' otro concepto cinco, resultan totalmente comprendidos sin"C
resk&gt;, aletnco y
d
1
guno. Estos conceptos pueden llamarse "exactos" o "comp etos . uan o
· os "árbol" en el concepto "árbol" no entran todas las notas de algud ecun
,
.
.. . d,,
h
nos de ellos, por ejemplo: verde o alto, pero cuando digo vutu
no ay
rasgo virtuoso de hombre virtuoso que no quede comprendido en aq~el concepto. Los conceptos ideales o de objetos ideales son exactos y no deJan resto real. Dos árboles por ser dos, dejan a muchos árboles fuera. Pero el con.
' como numero
'
"ahstrae.cepto "dos", cubre todo "dos" posible,
aunque as1,
to" no concreto o relacionado con lo real. Pero lo que se abstrae, ¿ es lo elimi~ado y prescindido, o es lo que se retiene aparte de lo prescindido por

166

ser común? El concepto es abstracto, no porque él abstrae, sino porque es
abstraído de lo diferente y diverso, pero el concepto que he llamado "ideal",
ni .abst~e de ~eren_cias ~ue no hay- ni es abstraído de nada, pues no
deJa residuo cliferenctal. Dios no C$ concepto, en la acepción de "abstraído"
o _"eliminado", que eso sería y es la forma del ateísmo, de la negación de
Dios. Pero tampoco es concepto como integración de lo común, después de
prescindir lo cliferente, pues si lo fuera, no sería universal ni comprendería
a. todas las criaturas. Pero dicen los tomistas que sí, que las comprende, en
diverso grado y proporción, y que eso es precisamente la analogía. Pero esta analogía ¿garantiza realidad?
Hay conceptos ( como hipógrifo, justicia, triángulo equiL-ítero) que no se
dan en lo real. ¿ De dónde salen tale&lt;J conceptos? Los principios universales
¿ cómo los adquirimos?, ¿ de dónde su evidencia? La inducción total . qué
1
.
.
' ¿
a garantiza, si no hemos experimentado todo lo que enunciamos O predicamos
en la ley que obtenemos? Por otra parte, los conceptos no ideales, toman
notas d~ lo r~l, pero no todas, de modo que lo que enuncian no es más que
~sa reahda_d mcomplcta. En fin, hay cosas reales que dan una representación
de su _realidad ~ los_ conceptos, pero no dan su realidad misma, y, además,
no deJan que, SJ-qtnera en partes ( luego reunidas en el concepto), ori!rine
una ~lo~a realidad. Así, de muchos animales hemos obtenido el conc:pto
de ammabdad, pero la animalidad misma, siendo concepto, no es animal.
Hay muchas cosas redondas, pero la redondez no tiene realidad fuera de
las co~s re~ondas. Del mismo modo hay analogía de cosas análogas, pero la
analogia misma no queda fuera de eUas. Tampoco el concepto ser, es, fuera
de. las cosas que son. Pero entonces cabe preguntar en virtud de qué son
an.a~ogas las c~sas, _las redondas por ser redondas, y las animales por estar investidas de animalidad. Platón y Agustín hallaron un modelo ideal fuera de
las cosas y al que éstas imitan. Pero Agustín vio más hondo· miró dentro
d .,
,
e s1 Y oyó una voz y vio la iluminación de la Presencia Divina que nos hace
ver en las cosas lo que en éstas no hay; Aristóteles y Tomás afirmaron que
la redondez está en las cosas redondas -no fuera- y la animalidad en los
animales, pero buscando algo más alto, escalaron la analogía y, por ella,
e~con~on a Dios. Pero Aristóteles, como no contaba con Dios, apenas le
vio, y solo hallo un Motor, una Causa, una Trascendencia. Tomás, como contaba ardientemente, iluminada.mente, con Dios, lo encontró y demostró con
total convicción para él. Pero ¿ llevarla la misma convicción a quien no le
hubiese antes encontrado? Si Dios es análogo, puede preguntarse: ¿Hay análogo fuera de los analogados? Y si lo hay, ¿ es resultado o es fuente de )a
., ? N
analogacion.
o es dudosa la respuesta: Es la fuente. Pero a esa fuente
¿cómo hemos llegado?, ¿por el rq2onamiento de la analogía nada más, de
1

167

�modo que si ese razonamiento no fuera correcto, no p0dríamos contac con
la existencia, con la presencia de Dios en el mundo? Y en este último caso,
¿ cómo se nos puede ocurrir semejante demostración, si nada sospechamos de
su existencia? Esto es lo que se busca y se quiere fundamentar en estas páginas, lector, leyendo.
La analogía como concepto no supone necesariamente realidad. Hay en el
mundo cosas análogas, pero no parece seguro que haya un Análogo, que
siendo un concepto, dé realidad a los analogados. Debe ser otra cosa que
concepto: una tremenda realidad de la que los analogados han sacado su
analogía, y el concepto mismo su posibilidad y su evidencia. Mucho menos
ha de ser mero nombre común. Husserl, que distinguía los nombres que son
ponentes de los que no lo son, es decir, los que suponen realidad y los que
no la suponen, decía también que el nombre no "da acto completo" pues
para completar su significación precisa del artículo, el adjetivo, etc. ¿ Será
Dios por analogía un nombre común?
El notnbre común es conceptual y de naturaleza lógica, en tanto que el
nombre propio -como veníamos diciendo- es de estambres mágicos o nu-.
minosos; cuanto menos numinoso, más conceptual y analógico, pues el concepto que no sea lo que he llamado "concepto exacto" o "ideal ( el cual es
unívoco y total) está siempre entre lo unívoco y lo equívoco, aludiendo a
lo universal y a lo singular; y cuanto más se incline a lo singular y más se
distancia de la universalidad, más se acerca a ser propio ese nombre común.
Lo más singular, lo más afectado de unicidad, es la persona, la existencia
humana, y es la que más resiste a un concepto y a un nombre común. Cuanto
más propio sea el nombre, cuanto más apropiada la atribución, más auténtico
es el nombre propio. El nombre común identifica como el propio autentifica,
da una imagen, no un concepto. El concepto (rubio, español, alto, de tantos
años de edad, domiciliado en Madrid, etc.) identifica pero no autentifica.
El nombre propio suscita la voz de la vocación y contribuye -o debe contribuir si es realmente propio- a autentificar a la persona. Al hombre mágico
no le es indiferente poner cualquier nombre a su hijo. Se siente responsable
de ser o no fiel con ese nombre, y de estar o no inspirado al ponerlo al hijo.
y si el concepto nada dice profundo y certero de la persona, menos dirá de
Dios. Dios es nombre propio, no común y no concepto. Los conceptos que
aplicamos a Dios (Trascendencia, Motor, Causa, etc.) son conceptos (como
Bueno, Justo, etc.) pero son posibles porque tenemos el nombre y la experiencia íntima de Dios, y racionalizamos luego esa experiencia. .. El concepto
de Dios, dice poco de su Existencia. Más dice el nombre de Dios, y más su
Revelaci6n y su Presencia en el hombre.
El hombre propio, si es propio y apropiado, está más allá de los predica-

168

bles clásicos, pues el "propium" de los escolásticos (Muw natura) si es,
en efecto naturaleza de la cosa, no es una atribución desde fuera sino una
e,..;~encia de esa naturaleza. Pero no hay otra exigencia de las ~aturalezas
cós1cas Y_ comunes que la de tener un r.ombre c6sico y común, y no un nombre propio que es exigencia singularísima de la singularidad personal. El único
nombre ~ropio de las cosas es el concepto o nombre común; el único concepto aplicable a las personas es el nombre propio. Muchos graves traspiés
de la Metafísica tradicional se deben a no haber distinguido suficientemente
la ontología de las cosas y la de las personas. Y porque de una parte, se atribuyen nombres que parecen propios a personas, ríos, planetas y hasta caballos,
Y, de otra, el nombre, que debía ser carismático en las personas, se hace cuasi
concepto al hacerse nombre social, se ha creído que los nombres propios son
tan conceptos como los comunes y que las cosas y los conceptos tienen un
nombre como las personas, y que, en fin, si todo lo que es, debe ser predicado
como
ser,
todo lo que se predica como serJ es. Pero no·' el nombre "Ju an" ,
•
•
,
•
s1 es cansmatl~o, cala pr?fund~en~e hasta la última singularidad de la perso~a, '. no es ru un apelativo social, m el concepto de "juventud (o joanneidad)
adJu~cado
un hombre, como tampoco el de Pedro indica concepto de
petre~dad, s1~0 algo numérico, inspirado y carismático que responde bien
a qu_1en babia de fundar la Iglesia. Cuando el nombre no es apropiado ni
propio,. es ~~e no es c~rismático, es que no es numen, sino sólo concepto y
de-normn~c1on. A eso tienden apodos y patronímicos. El nombre de Dios sólo
a El conviene.

.ª

NoMBRES v ATRIBUTOS PARA Dios

_Fray ~uis de León en su conocido libro, y San Buenaventura en el suyo,

Itinerario de la mente a Dios, van registrando los nombres que convienen a
El. Veamos esto en el orden filosófico:
Dios no cabe dentro de un concepto porque no es cosa ni ser. Si toda cosa
es 1~ que es por su coseidad universal unida a la universalidad de la copresen~1a, una cosa y todas las cosas son bien poco cosa para lo que Dios nos
sugiere.,con su Pre encía. También es muy poco el concepto de "causa" , que
es noc1on sacada de la experiencia del mundo y no vale más que para las
cosas naturales. Fuera de la Naturaleza, por ejemplo, en el mundo de las
pe:,sonas, no vale l_a noción de Ca~sa, sino la de autor, cuya etimología ("augere , . aumentar) clice que es algwen que pone algo en el mundo. Identüicar
a ~1os con la Causa, aunque sea Primera, del mundo, es empequeñecerle y
aplicarle un concepto obtenido de lo natural. Pero además, la noción de causa

169

�liga y obliga a la producción del efecto. Ni puede una causa dejar de producir efecto -porque si no, no sería causa- ni una vez producido, puede quedar radicalmente desligada de él. .. En fin, si ni el concepto de ser ni el de
cosa son aplicables a Dios, tampoco el de causa. Si Dios es Presencia como
Fundamento y no es Principio, quiere decirse que le da el principio al ser,
pero no lo principia. Mucho menos podremos decir que es la Causa, aun la
Primera Causa, cuando esta noción está sacada de la realidad de lo natural
y va .siempre ligada al efecto. Por eso Dios no se nos presenta como una
cosa, ni siquiera como la Gran Cosa -según ya dije- sino como Presencia
Personal, como Alguien. 'o es una esencia, que1 o significa el ser universal
que Dios no parece ser, o significa un concepto; ni es existencia en la acepción clásica de "algo fuera de la nada", que es bien poco decir. Mucho menos
vamos a decir que Dios es una Idea, tanto en el sentido hegeliano como en
el de "la representación" de Schopenhauer, pues un Dios inventado por el
hombre lo más que puede alcanzar a ser es fantasma o ficción de hombre,
acaso persona de arte, pero nunca Dios. Si decimos que Dios es Legislador
del Mundo, o su Arquitecto, decimos ya que es más que su causa o su ley
o su principio, pero parece que restringimos su acción a la de legislar, construir, etc. Y habría que ir enumerando todas las aptitudes y potencias para
lograr presenciar lo que en Dios hay de Persona. Pero esto supondría ir conociendo cada una y todas las potencias divinas para lograr llegar a la noción
de su Persona. Y no; más bien ocurre que, por entrever a Dios como Persona
Presencial, elaboramos, después, esos atributos de Arquitecto, Legislador, Maestro, etc. Y es n la persona del hombre donde entrevemos la Persona de Dios,
no induciendo de una presencia la otra, de la humana la Divina, sino autopresenciando la nuestra propia y en ella la Presencia de Dios. Y no concebimos presencia que no sea personal. Sólo porque el hombre se ve a sí mismo
como persona presencial, sabe que Dios es Presencia Personal.
Y no esencia, siquiera porque, como hemos dicho ya, no cabe en el ser al
modo humano. Ya dije que Dios se nos presenta como resplandor personal,
como la Persona Máxima, única, inefable, eterna, creadora de nadas y de
seres de la nada, y, entre esos seres, de las personas humanas. Llamándose
"persona", sintiéndose el hombre "persona", se siente levitado, ascendido,
asumido o llamado a ser asumido en la Persona de Dios. Es como una prueba a posteriori de Dios que el hombre saca de su experiencia autopresencia!.
Pero no debemos imaginar que Dios sea Persona al modo humarúsimo, sino
que Dios fundamenta con su Presencia la Personei_d ad total y originante.
Entre la Persona de Dios y la persona humana no hay más que semejanza y
radiación iluminantc de aquélla a ésta. La persona humana, una vez recibido
el soplo del espíritu, el impulso existencial, ha de realizarse como tal entre

170

otras personas y entre cosas. Pero la Persona Divina no necesita realizarse ni
necesita de las personas y las cosas. Si la persona humana funda, la Divina
fundamenta y crea~ sin realidad, sin material de cosas, con los hilos y éteres
sutillsimos de la nada. Y de nada en efecto, parece hecho el espíritu del
hombre y su existencial persona. Pero la persona humana construye siempre
con materiales de derribo.
La persona humana no se adapta a un concepto; mucho menos la Divina.
¿ Cómo, entonces damos nombres y atributos verdaderos a Dios afirmando
que Dios es Persona Absoluta y el Fundamento de toda Personalidad? ... Se
desliza ahí un viejo equívoco: el nombre propio de lo singular e irrepetible
no es un concepto. Si la penona como el espíritu es acción, radiación incansable, no puede quedar inscrita en ningún concepto aunque los admita a
manera de nombres o atributos. Los atributos describen, pero no conciben
ni comprchenden al sujeto. Los nombres pueden ser aplicados a muchos seres
con univocidad, equivocidad, analogía, multivocidad. El nombre propio sólo
a uno y para e&gt;.-presar su singularidad irrepetida. El nombre propio aspira a
ser la designación del atributo esencialísimo que expresa, profundamente, el
sentido de la persona. Si sociológicamente -repito- el nombre personal ha
dejado de ser personal para ser etiqueta distintiva social, nada afecta a lo
que estoy diciendo ... Dios tiene el nombre inaudito y secreto de cada hombre.
Y el nombre de la persona empezó siendo la denominación singularísima y
sustantiva. Y el nombre no es un concepto genérico. El amante llama al amado
por su nombre, un nombre único y esencial que sólo el amante ha sabido
captar. El amor funde los conceptos -siempre minerales- para acceder a
lo hondo y vivísimo y capturarle la esencia, el perfume: la radiación de la
persona. Pero en vez de encapsularla en un concepto se perfuma de ella. Para
que el amante pueda ver lo que hay de sociológico, de concepto genérico y
aun de ser físico en el amado, ha de retraer la mirada de lo profundo del
amado para quedarse en lo superficial. El concepto tiende a hacerse universal en la extensión; el nombre, en la comprensión, si es común, pero no si
es propio.
Dios no es un concepto, pero tiene un nombre, muchos nombres universa).
mente usados por todos los hombres. Su nombre es universal porque todo
hombre tiene alguna experiencia de Dios, aunque varíen los nombres al traducir )'3 con pensamiento reflexivo esa experiencia... Theos, Iahvé Joangoikoa o Gott son nombres distintos, respectivos a un determinado atributo,
de una experiencia universalmente única. Es el Innombrable, no porque no
admita un nombre, sino porque iendo el nombre incapaz de ser único y esencial, ha de ir describiendo sus atributos, y son infinitos los nombres que le
convienen sin quedar agotado en ellos. Dios es el nombre de Aquel que es

171

�Quien es. Otro nombre suyo es Uno y otro Omnipotente, y Creador y muchos más. Pero no le conviene cualquier nombre sacado de atributos humanos o conceptos físicos, sino aquellos que son atributos del espíritu magnificado
en la Presencia Divina, según la halla en sí mismo y en la presencia de los
demás hombres. También halla el espíritu de Dios como Presencia, como
esplendor que circula, ilumina y empapa a toda cosa. Le llama Omnipresente.
También le llama el Gran S~, el Pre-Ser, el Sobre-Ser, el Espíritu Creador,
el Más Poderoso, el más sabio, etc., etc. Si hay pueblos y hombres que no le
han llamado así o de otro modo, es porque no han encontrado el nombre
que les parezca adecuado, pero no porque no hayan tenido la universal e.'q&gt;eriencia de su Presencia, de su poder creador y de su unicidad. No hay un
nombre solo para Dios aun habiendo una experiencia universal de su Presencia
en todos los hombres. Y aun un solo hombre encuentra inspiración en la
Presencia Divina para los más diversos nombres. Pero el hombre nota que
todos son insuficientes para dar la versión adecuada de su experiencia de
Dios. Halla un Quien, un Alguien, y le habla, le invoca, le suplica, pero no
sabe hallarle el nombre único que dijera su unicidad esencial. Dios no es
concebible, conceptualizable, pero no porque el hombre no pueda atribuirle
nombres y conceptos, sino porque todos los conceptos positivos y de orden
espiritual le convienen sin agotarle de sentido. Y todos los negativos de lo
material y limitado y humano. La Presencia de Dios desborda todo lo que
proceda del pensamiento del hombre. Y hay conceptos que no le son aplicables; por ejemplo, extenso. ¿ Qué conceptos le convienen y qué nombres son
los suyos y cómo los sabe el hombre?
La persona al autopresenciarse, se siente a sí misma no concepto ni cosa
natural; se siente fuera de lo natural y de lo cósico. Se siente exlrarreal con
nueva realidad. Se siente frente a la Naturaleza cósmica, extra y sobrenatural. En suma, espíritu, algo espiritual que experimenta ya como algo opuesto
a lo natural, como viento o soplo fundador y poético, como palabra o verbo
que funda, y como algo, alguien, que no está sujeto a la espacialidad, la extensión, la gravedad, el movimiento, la impulsión, la muerte, etc. Y siente
que ese espíritu que experimenta en sí le ilumina interiormente y le sirve
para iluminar fuera, haciéndose eco sobre las cosas. Y siente que es presencia
y que esa presencia está radiada, influida por la otra Gran Presencia, que el
hombre nombra en silencio, estremecido, con respeto, con el balbuceo del
asombro, pues el nombre de Dios es balbuceado como por infante. Y en efecto, se ha notado que las consonantes más infantiles son las que han dado ori~
gen a los vocablos y nombres con que se designa Dios. Todo aquello que
halla en sí, en la autopresencia, y que le inunda de luz y de grandeza, y le
da el primer sentimiento de indefensión, de intemperie y de criatura, todo

ello magnificado por el asombro lo atrib
.
atribuido. y así hall
b '
. . uye Dios Y encuentra que está bien
.
.
a nom res casi mefables com h U
0
son evidencias intraducibles d 1
:
a a preconceptos que
e O que expenmcnta
su modo, y para traerlo a conciencia de ,
. ' pero q~e el hombre a
conceptos. y empieza por sustanti
s1, precisa traducir toscamente a
butos que ha encontrado.
var gramaticalmente los nombres y los atri.

ª

Dios se presenta a cada uno se ,
. .
es cada uno. Es lo que dice San p bgunl rrustenosamente quiere y según quien
.
a o en una carta (I
C
No qwere
esto decir que Dios sea di ti'
or. ap. XII-4 a 11).
s n to para cada un
.
a cada uno según su persona
,
1
o, sino que se revela
.
.
,
segun
e
nombre
con
D'
1 . .
D 10s es qwen es y no ha
Dº
que 10s e distmgue.
Y un 10s para cada h b
·
pe~o se muestra a cada pueblo y cada hombreº; ~• ni. para cada pueblo,
está llamado a ser. ._,.m~n la
., 1
gun qwen cada uno es y
' -"'b-· vocacion
a llamada . t
. 1
nada a cada uno. Por eso los b b ' dan
. exis encia ' la misión asig.
om res
a Dios nomb
d' ·
reconociendo muchos y p f' • d
,
res 1Stintos. Pero
re men o uno y asi unos 1 11am
otros el Misericordioso y si'
.·
e
an el Justiciero y
·
unos 1e sienten ' bº
ven como Amigo y otros como Mae tr p mas ten como Padre, otros le
para otros, es ante todo Amor T d s Amo. ara u~~s, es ante todo Intelecto.
0
'
or' Justi~a, Mº1sencordia,
·
y muchos nombres más es
Di · S 'I o
Sabiduría'
0
Positividad, ni Jo Malo porq::· 1°M nlo esl lo neg~tivo porque Dios es Máxima
el mundo y el hombre y l h e b a es o neganvo' e1 som h:reado que ponen
· e om re pone lo negati
af'
d e Ji beración y afirmación
Si el c
.
vo para mnar su afán
Dios también perverso }' ~
. oncup1scente y el perverso hablan de un
•a
ncupJSCente o malo la
'6
s1 ad la pone el hombre que habla así
'
negac1 n y la perver-

e

y si todos y cada uno decimos " :,, D'
para cada cual, sino porque aludimnu , JOs, no es porque haya un Dios
.
os asi al modo co
ad
siente ante la Presencia de Dios Ese "mi"
. .
n que c a cual se
de Dios que cada uno toma
·
no mclica la posesión de la parte
-por eso no me gusta la I b "
.
ap li cada a Dios- sino al od
pa ª ra Participación"
" •
'
rn o como nos s t ·
.
'
mi patria" no pretende decir que la tri en zmos ser de Dios. Quien dice
( tampoco parte)' pertenencia de s pa . a sCea suya, sino que es el miembro
d D'
,
u patna ada un
•
e ios, o1do, mirado mandado d D'
y.
o se Siente presenciado
•
•
'
e 10s
el
I' ti
·
msprra su política como el
ta
. ,
po J co siente a Dios que le
'
poe su poes1a el · 'f'
amante su amor. y así el D' d A
,
'
CJenti ico su ciencia y el
10s e gustm de Ti
, d F
.
ventura, es el mismo que el de PI t6
d'
ornas, e ranc1sco, de Buena,
a n o e Buda S '1
d
segun es él, y le atribuye diverso no b
. o o que ca a uno le siente
y
rn re.
. aunque cada hombre, y en la medida de
. .
ciba a Dios de modo perso !' .
su autenticidad, sienta y conpresencia, también la revelan·~ isuno, puesto que la presencia humana es co.
cion personal hace
'bl
lectiva, aparte la Revelación hi t, .
. , pos1 e y aun necesaria la cos onca. Tamb1en los grupos humanos (razas,

172

173

�pueblos, naciones, culturas, fases históricas) tienen un modo peculiar de sentir y concebir a Dios, como hay momentos en la vida del hombre y en las
edades de los pueblos en que Dios es sentido con un acento o con otro.
No habla a Dios lo mismo el angustiado y dolorido que el jovial y satisfecho.
Y así los pueblos y las Edades reciben revelaciones de Dios. Pero si, como
decía Goethe: "Todo lo humano es experimentado por todos los hombres",
con mayor razón diremos que es experimentado por todos los hombres lo
Divino. En el trasfondo del hombre, la co-presencia da un sentido universal,
una revelación universal, un pensamiento y hasta un lenguaje universales,
pues parece que todas las gramáticas se juntan por las raí.ces en un origen
común. Y así todos los hombres de Dios dicen en definitiva el nombre de su
Presencia universal.
Y el Universo todo contribuye a esa Teofanía. No sólo se nos revela Dios
a cada persona y a cada grupo personal ("donde quiera os retmáis en mi
nombre a1li estaré con vosotros") sino que le vemos y rastreamos en las
cosas del mundo natural; que si el hombre es imagen, las otras criaturas son
huellas o pisadas de Dios según Fray Luis de Granada. También las cosas
dicen algo de Dios. "De te Altissimo, porta significatione" toda criatura, canta
Francisco de Asís. Si en lo hondo de sí halla el hombre a Dios, también en
la grandeza de lo natural le encuentra. El hombre es una isla empapada del
océano de Dios, una porción de historia y naturaleza rodeada de Dios por
todas partes. Cuando más solo se encuentra es cuando más se siente presente
a Dios. Y cuando más unido a otros en comunidad de fe es cuando más asistido se encuentra de Dios. Y de ahí otros nombres de Dios: Porque halla a
Dios en todas las grandezas, dice que Dios es grande. Porque halla a Dios
en su soledad de hombre, dice que Dios es único. Porque se siente sin fuerzas
para seguir, dice que Dios es Poderoso.

EL

ENCUENTRO coN

Drns coMo

füttS'l'ENCIA

Son esos nombres y atributos, preconceptos que brotan de sentimientos primarios y aun de presentimientos, aunque faltan palabras para designar estas
experiencias. Cuando decimos que sentimos la autopresencia queremos designar, no un sentirse sensorialmente, ni siquiera en vivencias psicológicas definidas, sino un autosentirse, en un primer encuentro consigo mismo a partir
de la autopresencia. Es el ''notar" a Dios que se nos vuelve sentirse. Por la
revelación presencial no conoce~os a Dios, lo sentimos; no le vemos, le tocarnos existencialmente. Le notamos. Lo mismo nos ocurre con nosotros mismos, nos tocamos, nos autoexperimentamos, nos encontramos, no con el que

174

somos sino con el que estamos Jlamados a ser Me com I
, ••
gunos puntos esenciales con Fed . S .
.
p ace comcid1r en al,
enco c1acca una de ¡
f' , .
mas ~audas de nuestro tiempo: "No h --c1·'
as mentes ilosof1cas
por analogías imperfectas) . l
ay
ice- un concepto de Dios ( sino
.
"
m e ser como Idea es Dios.
ti
"
miento de Dios en un doble sentid . ) 1
.
' se ene el sentitimiento; b) Dios no se cono
. o. a . o que ruaste o la existencia es sen.
ce m se piensa en ab tr t
.
bien,
no se da a este "sentir''
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s ac o, se siente. Ahora
. .
un sentJ. o puramente P . 16 .
.
.
subJet1vo y por consi0"11iente m· b' ,-; bl
SICo gico y extstenc1al,
.
~o Jeuva e
y
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.
rrucnto que es existencia, que
. . . d..
JOS se .siente con el sentíes conciencia e sí en I
. d
es. el. o~ jeto interior del existente espiritual El
.ª esencia el se_r, la cual
pnncip10 ontoló!!ico síntesis d
.t . .
sentir, en este sentido, es el
0
,
e exis encia y esencia p
.
es sentirlo en la totalidad de , .
d
: or tanto, sentir a Dios
.
m1 fillSIIlO, anne razon de
.
.
totalidad, integralmente".11
su existenoa en mi

"Toda v1a
' mas.
, Mi sentir es existir· senti
.
.
podría sentir a Dios si Dios
f ' 1 r .ª D10s es sentirlo existente; no
tencia se identifican. por co ~o . uera be Existente. En Oios esencia y exis.
,
ns1gu1ente asta sentir! ,
mtud, sin que esto signifiqu
mtegro en toda su ple.
·
e que se 1e conozca e
l • d
siento que entre El y yo h
d"
.
n su p emtu . Por esto
ay una zstancia met f' ·
·
mismo tiempo un vínculo radical" He ahí la vi . , a ¡ica. tncomensurable, Y, al
. Por su parte Ortega nos di'ce· :,El D. d l s1on e Dms como Fundamento.
·
10s e cristi ·
•
trascendente y extramundano cu o mocl
an_lSJllo es ~ Dios verdad
ninguna realidad cósmica. N~da ~e él ; !e ser es mcomp~rable con el de
mundo, no es ni siquiera tan"'ent ] '
d punta de sus pies, cala en este
. .
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,
uanismo misterio sumo la en a . . , Q
·
razon es para el crisc mac1on.
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surable con el mundo se ins 'b
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ios ngurosamente mconmen"
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otros - es la máxima
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- Y a 1te entre nos. .
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por aruqu1lar virtualmente todo l
, .
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ya que,
efecto, frente a Dios
1::r:~º;, darlo por no existente
daderamente es cuando se ha q d d . .
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cuando está sola. y no ha
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o,
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orma de entrar en
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.
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a traves de la soledad p
, .
compama e Dms que
, orque urucamente ha· l
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encuentra el alma con su auténtico ser'' iz y
~o a especie de soledad se
sencia de Dios fallan y se ,f
·
allí
en la soledad ante la pre,
_ '
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, .
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anade Ortega. "E
.
·
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.
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. .
c1dan en hablarnos de lo que tamb', S
,,...
os om res religiosos coin1en anta 1 eresa 11
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y que sea justamente en ese fondo d 1 l
ama e ondo del alma';
tran a Dios. El Dios cristian
ª. ma donde, sin salir ele ella, encueno por o visto es trascendente al mundo , pero

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en

e: ::::;\;

t

, u M. F. SmACCA: "Reflexiones sobre la existencia d
. "
numero 62, Julio-Septiembre de 1957 á 244
e Dios en Revista de Filoso/la
" ÜRTECA v G
' P g.
-65 Y otras. Madrid.
AS SET: l Qué es filoso/la, pág. 184.

175

�inmanente al 'fondo del alma'. ¿Hay alguna realidad bajo esa polvorient~
metáfora?" Me parece entrever cierta ironía en esas palabras. Creo, por m1
parte que hay en el hombre ''fondo", porque hay en Dios Fundamento. En
ese f~ndo, el hombre halla a Dios, y desde ese "fondo", el hombre parte a

fundar el conocer de las cosas.
No se da un conocer racional o conceptual de Dios "porque según Sciacca
su esencia no puede ser captada por la razón, excepción he~ha de im~erfcctas
analogías'', y por "el conocimiento intelectual que prescinde precisamente
d ta existencia de la que se destaca y aísla la esencia". Y el problema de
~os según Sci:cca es el de la existencia, "que es problema ?i:e~ de~ propio del conocimiento conceptual, que el problema de la esenc1~ . S1 i D1?s
es aprehensible en conceptos porque es existenci~, per? no existencia f~ctJca
de cosas, sino existencia personal, sólo que la existencia personal en Dios_ es
sobrepersonal y misteriosa. A su existencia llegamos por el contacto presencial,
y por eso, lo primero -para mí- no es el conocer racional, ~ino la fe y
el amor el conocer de la fe y el del amor. Pero no hay fe m amor para
las esen~ias sino para las personas, que son existencias calientes, radiantes,
sientes O essentes. A Dios le sentimos primero como el calor amor~so de su
radiación en nuestra intemperie de criaturas. "De Dios sólo y Siempre se
tiene inteligencia no amor, no está permitida ninguna abstracció~" -dice
Sciacca-. Dios es existencia porque es Presencia e inunda el Universo con
algo que, luego el hombre, viendo en las cosas la coseidad y la fo~a general del ser, lo sustantiva y unifica como esencia, que es lo que qmer~ rcc~er O encapsular en los conceptos. "Lo que de Dios conozco es la existencia
' 1a ~tenc1a
.
. '' , pues, "_en
yg no la esencia; lo que reconozco (amo)_ es todavia.
el acto del amor a Dios lo conocido (sentido) es la existencia, y lo desconocido
es la esencia". Sciacca no se atreve a afirmar que en Dios no hay esencia.
Pero es igual, porque afirma ahí y en su Fil~sofía y M et_afísica, en I_a pai:te
destinada a la existencia de Dios, que en Dios la esencia es su existencia.
Si la esencia y la existencia de Dios fueran distintas _habri_a en Dios alg~a
dualidad y no esa esencia estaba más allá de su existencia y su presencia,
con lo c~al O la Presencia no sería lo primero ni fundamental, y habría que
buscar lo ~ue la trasciende, o esa esencia está más ~cá ~e. la existenci~, en
cuyo caso siendo evidente la existencia en la Presencia Dmna, la es~c1a ya
estaría pre-vista en ella. Pero, además, como para el hombre la e~cia sólo
halla representación en lo conceptual, lo más elevado que podnamos alcanzar de Dios sería un concepto, y Sciacca nos dice que no hay concepto
ni Idea de Dios. Mas si la esencia y la existencia son lo mismo en Dios, entonces, 0 no hay más que esencia o no hay más que existencia. Y como es~
es la que se nos hace evidente con la Presencia Divina, en esta Presencia

?º

176

se nos da ya la esencia en la existencia. Es que el filósofo intelectualista se
obstina en llevar hasta Dios las nociones que recoge del conocer de las cosas
yJ porque en las cosas cree haber encontrado esencia y existencia, entiende
que debe aplicar estas nociones a Dios. Y sin embargo, si Dios es Presencia
como Existencia, es que es Pre-Esencia y no precisamente conceptos esenciales.
El mismo Sciacca dice que no se trata aquí "de postular el Absoluto con el
acto reflexivo, según el idealismo moderno, es decir, aquí no hay lugar para
la cuestión de la 'noción' de Dios, problema debatido desde Descartes a
Hegel, sino más bien de la presencia de Dios en el hombre entero, no en el
orden del conocimiento conceptual, sino en el orden ontol6gico, es decir de
una presencia que es la misma esencia de la persona. Este es el nuevo (y antiguo) problema metafísico que se ha de recuperar lejos del psicologismo,
sobre el plano de la ontología".18 Y aun remacha más abajo, en la misma
página: "De la interioridad objetiva y de la persona integral emerge la razón
de la existencia de Dios, la cual en el orden ontológico, es más que un conocimiento conceptual, es presencia del Ser". Se ve que Sciacca ha visto hondo;
pero que sigue manejando para Dios la noción de Ser, como sigue aceptando
para Dios la de problema. Ahora bien, para mí, Dios no es problema sino
misterio, y a partir de la presencia del misterio en el hombre hay que enfrentarse con los problemas y elaborarlos, porque los problemas son elaboraciones
del hombre. Del mismo modo la existencia de Dios nos es problema porque
es evidencia, y evidencia misterial. Pero por eso, a partir de la evidente existencia de Dios, empezamos a elaborar nuestros problemas de orden conceptual,
para afianzar humanamente esa evidencia, y, por eso, esa existencia nos parece necesaria y conveniente demostrarla.

11

Revi.rta. de Filosofía, n. 62, pág. 267.

177
H12

�IDEAS SINTE.51S DE ALGUNOS PROBLE~tAS
GENERALES DE ETICA
DR. lsr.tA&gt;:L Orneo PÉREZ
M~xico

ELEMENTOS DE Í:TJCA. La ttica es una rama de la Filosofía que se ocupa de
los actos morales. En toda filosofía o sistema filos6fico hay siempre una conclusi6n ética o unas nonnas morales aplicables a la conducta del hombre.
Recordemos aquel pensamiento de Manuel Kant al decir que hay dos verdades en el hombre: el cielo estrellado sobre su cabeza y la ley moral en

su corazón.

Las ramas de la filosofía son la L6gica, o las leyes del pensamiento, la Psicología, o conocimiento del alma humana, la Ontología o el conocimiento
del ser en su interprctaci6n universal, y la Estética, o el conocimiento de la
bcllci'.a en las diferentes bellas artes.
La 2tica tiene una jerarquía importante como rama de la filosofía. Podemos conocer todas las ciencias que el hombre ha descubierto en la naturaleza, en la especulaci6n intelectual o en el espíritu, pero todo el saber nada vale si el hombre no tiene una conciencia moral.
Los hombres, cualquier hombre, desde el momento que nace, tiene derechos, y si no se los dan, debe exigirlos a los otros hombres que íonnan la
sociedad. Pero la sociedad debe exigirle al hombre -a su vez- el cumplimiento de deberes y obligaciones.
La ttica puede ser material y formal. La material es el cumplimiento de
los actos morales libres y deliberados. La formal son las leyes te6ricas que
justifican los actos morales. Sin el acto moral ni la sociedad ni el individuo
podrían vivir. El acto moral es lo mismo que la salud en el cuerpo físico. Si
el cuerpo está en!cnno debe curarse, y si no lo hace, en corto o en largo plazo, las células )' tejidos de ese organismo le llevan a la muerte.
La !alta de actos morales lleva forwsamente a la ruina del hombre y de
la sociedad.

179

�En la Ética hay una tructura moral y con contenido moral. La Ética
tiene relación con la Antropología y con la Psicología. La relaci6n con la
primera está determinada por los factores hereditarios recibidos de los padr o de los antepasados. Y del medio o de la circun tancia en que el hombre iva.
La influencia de la Psicología sobre la ttica se determina por las experiencias vitales, que pueden hacer del hombre un triunfador o un frustrado. De
aquí la importancia de la educación moral.
El psicoanálisi , fundado por Sigmundo Freud ha asegurado que conocidas las condiciones de creación de un niño o la gestación en la madre
puede determinar en gran parte cuál será su futuro destino. Naturalmente
que a e tas condiciones habría que añadir las circunstancias morales de la
persona, sobre todo en el proceso de evolución de la personalidad, desde la
niñez a la mocedad.

Significado de la ltica. La palabra Ética se deriva del griego ethos, que
significa carácter, y del latín mos, que significa costumbre.
En todo carácter hay siempre una costumbre. El car-.ícter se forma por los
actos morales a lo largo del tiempo y fonna.n la p rsonalidad moral del hombre. Es frecuente confundir el carácter con el t mperamcnto, pero tienen
di tinto significados. Con el temperamento se nace o se muere. El carácter
se aquilata a lo largo de la vida y puede cambiar de un pccíodo a otro.
Cuatro son los temperamento aceptados por la Biología, clasifica.dos por
\'e-L primera por el médico Huarte de San Juan en el siglo XVI y confirmados por Mcndel postcrionnente. Estos temperamentos son sanguíneo, linfático, nervio o y colérico.
El Ethos constituye una segunda naturaleza la naturaleza que el hombre
se ha formado o adquirido, de la misma manera que recibe una primera
naturaleza física y mental con el nacimiento.
En todo caráct r hay actos morales que lo forman y hay costumbres.
Algunos filósofos d la ttica suelen llamar a esta ciencia Filosofía de la
Costumbre. El Ethos es la tructura unitaria y concreta de la personalidad
moral.
Los actos morales se encadenan con los hábitos morales y se generan por
repetición de actos morales. Comprendemo así la enorme importancia psicológica de los actos morales, pues ello determinan nuestra vida moral,
contraen nuestra libertad y a veces nos inclinan a detenninados actos morales de modo ine,·i ta.ble.
La costumbre moral es un cierto modo de naturaleza. La pr ncia del
pasado es mucho más fuerte qu el presente y en la educaci6n tienen principal importancia los hábitos morales. Por eso el talento se forma en el es-

tudio, pero el carácter se adquiere en la experiencia, con frecuencia dolo-

rosa, de la vida.
El problema del conocumento es un problema de hábitos mentales y los
que niegan tener memoria están cometiendo una falsedad. i no tuvieran memoria, ¿ cómo hubieran podido retener los miles de palabras de su
idioma nativo?
Igual que la memoria es la voluntad, o las distintas facultades del entendimiento. El llamado genio no es siempre nativo y cuando lo es, se dan condiciones no bien determinadas en Biologfa.
En general, la formación del genio es más bien un proceso de voluntad y
de entendimiento. En lengua inglesa se define así: "Genius is in infinity for
taking pains". O infinita capacidad de fijar detalles.
Exi ten tres conceptos en el conocimiento de la !tica: el modo ético de
ser, lo hábitos y los actos.
Los hábitos se engendran por repetici6n de actos y el modo ético de ser
o el carácter personal, se adquiere por los hábitos morales. Actos, hábitos y
carácter constituyen el objeto material de la ttica.
Hay actos del hombre en cuanto tal1 que son actos libres y deliberados.
Y actos pro\·ocados por causas naturales, ajenas a la ttica, en las que se
comprenden las representaciones sensibles, como la presencia de un toro
bravo nos obliga a la huída por el temor; o bien son actos irresponsables
que cometemos a la ligera o por precipitación de nuestras decisiones y que
son más bien faltas de aquietamiento de la razón, de armonía interior o
de un modo ético adquirido con firmeza.
El Cristianismo considera que no constituyen falta los movimientos desordenados por impulsos ajenos a la voluntad. En el concepto cristiano el hombre puede salvarse del pecado si está asistido por la gracia divina. Pero requiere una vigilancia que se convierta en hábito y prevenga todo movimiento desordenado antes de que aparezca.
En la vida civil, sin consideración de la moral religiosa, tiene la misma
aplicación y procedimiento. El carácter moral da fortaleza al hombre para no realizar actos inmorales. El Psicoanálisis de Freud dice que la Psicología de la moralidad se fundamenta en un buen manejo del subconsciente.
Hacer el subconsciente consciente es la tarea de la educación.
i el subcon ciente no es bien manejado o dirigido, puede crear catástrofes morales, irreparables, como la de un doctor que había visto siendo niño
la muerte de un hermanito de menor edad, en un paisaje nevado.
Cuando se graduó el doctor tenía frecuentes ataques de cólera, sobre todo
al ponerse la bata blanca. La bata blanca le recordaba a su hermanito muerto en un paisaje nevado.

181
180

�Si el subconsciente es manejado con conocimiento científico de sus tendencias puede dar lugar a grandes obras de educación o a obras duraderas
de la inteligencia. Por eso los educadores deben conocer psicoanálisis y ayudar a sus alumnos para fonnar su personalidad
Los actos morales pertenecen al autor que los ejecuta con responsabilidad, y el autor tiene unos hábitos morales o una historia personal. que gravitan sobre sus actos o decisiones.

La vida p.ricol6gica y la personalidad moral forman el conjunto de la vida
espiritual. Conocidos los antecedentes de una persona puede determinarse
cuál es su vida moral.
En la consecución de los fmes de los actos morales, lo primero es desearlos y lo segundo es el gozo de la consecución de esos fines. La elección es
siempre una decisión para determinar los medios. El consejo de otros fortalece nuestra elección y cuando conseguimos los fines nos asiste la complacencia o la delectación.
El trabajo mental de que la p6l'SOna se reconozca en sus actos conscientes,
afina cada vez más nuestros deseos y nuestros logros, produciéndonos u.na
vivísima satisfacción. En esta tarea de los actos morales ha de intervenir
siempre el entendimiento y la voluntad.
El acto voluntario es efectivo, cuando se procede reflexivamente o por
medio de la razón. Pero no siempre ocurre así. Descubrir la esencia de la
voluntad es descubrir la naturaleza del deseo.
Querer realizar un acto de voluntad que lleve a la consumación del acto
moral, no es una realidad, ni tampoco la intuición, como un aspecto del
acto, frente a la plena realización, ni es tampoco la elección de los motivos.
Querer significa apetecer y amar, o deleitarse en lo querido, con los medios para la consecuci6n de los fines. La esencia de la voluntad es la fruición: todo acontece en función de la fruición.
El acto moral, en su consecuencia última y verdadera, es una "simpatheia",
que en lengua griega y en nuestro idioma significa padecer o sentir con otro,
porque et otro padece o siente.
Significa que cuando nuestro prójimo está alegre, nos sentimos alegres,
y cuando nuestro prójimo está triste y desalentado, nos sentimos tristes y desalentados.
Realizado un acto moral significa que nos acercamos a la plenitud del ser
moral, o Wl estado que todos debemos desear. Si amamos, nos hacemos
amantes, si hacemos justicia, nos hacemos justos.
El verdadero acto moral es la plenitud del amor y la justicia, y aunque
no se realice en su plenitud por nuestra limitación humana, hay algo que
se decanta y permanece en nosotros. Y cuando el hombre llega a la apropia182

ción de sus actos morales, a lo largo de su existencia, es cuando alcanza su
más profunda realidad moral.
Hemos dicho que el objeto material de la Ética son los actos morales y todos estos actos se unifican en una realidad ética más profunda, dando como
resultado el carácter o el ethos. El carácter es la tradición de los hábitos y
el acto moral es la actuación o la acción cumplida. La persona tiene un modo de ser en la bondad y en la maldad.
Toda persona es en su constitución bondadosa y la maldad es una enfermedad mental; todo proceso de realización moral es una plenitud de la
bondad y una eliminación progresiva o rápida de la maldad.

Varios conceptos del carácter. El concepto del carácter que tomamos de
la 1::tica, tiene el mismo sentido que el tomado en la Psicología médica. El
carácter en la Psicología representa una actitud mental bien definida y el
carácter en la enfermedad biol6gica es lo que llaman los médicos los síndromes patológicos.
La Filosofía en general se levanta sobre el ethos humano. El hombre es
el creador de todas las ciencias, artes y filosofías, y las ciencias, artes y filosofías se hacen para el hombre.
Un matemático imprime sentido matemático o carácter matemático a
todo lo que investiga y crea. Isaac Newton, el descubridor de la Gravitación
Universal decía que el Universo está escrito en lenguaje matemático.
El hombre de ciencia establece sus fundamentos científicos en su pensa•
miento o en sus relaciones sociales. El abogado verá al mundo como una
ordenación de leyes jurídicas que rigen todos los actos humanos. El astrónomo verá constelaciones siderales, en que los astros corren siempre sin precipitación y sin descanso. Y el poeta verá en el cielo luces líricas o de emoción amorosa.
Cada hombre ve el Unjverso según su formación mental, pero el Universo tiene sus propias leyes, con independencia de las interpretaciones que los
hombres le den.
La Filosofía se levanta sobre el ethos o sobre el carácter moral de la humanidad. Hay filosofías que establecen la moral en la utilidad económica o
en la utilidad moral. La utiHdad económica será la función del comerciante y la utilidad moral implícita en todo acto moral.
El acto moral, en el concepto cristiano, es un modo de ser de la persona,
de tal manera que el hombre ofrece actos morales, lo mismo que el manzano da manzanas y el vifiedo da uvas.
Para otros filósofos es la moral una morada o una estancia. La morada
o estancia es el lugar donde creamos día a día el edificio íntegro de nues-

183

�tra personalidad moral, que en la casa se reposa y toma nuevas fuerzas para cumplir invariablemente un destino moral.
La Filosofía de los griegos antiguos y de los romanos, llamada estoica,
cuyo principal representante fue el español Séneca, que escribió en lengua
latina, fundamenta la moralidad en la ausencia de necesidades.
Cuanto más es el hombre capaz de vivir, dentro de la mayor sobriedad,
es tanto más libre. Las necesidades son un monstruo que levantamos día a
día y cada vez nos hacemos más esclavos. La libertad es la ausencia de necesidades vanas. El filósofo romano Epicteto, esclavo en la Roma precristiana, fue sometido por su señor, un patricio romano, a la mayor crueldad: le
cortó una pierna para ver si. su esclavo se quejaba y Epicteto contestó: po•
drán dañarme en mi cuerpo físico, incluso matarme, pero mi. espíritu es
libre y nadie podrá dañarlo.
El filósofo Arturo chopenhauer asegura que el carácter moral es congénito con el hombre. La experiencia solamente sirve para conocer ese carácter, pero no para modificarlo. Este filósofo confundió el carácter con el temperamento. Lo que se llama carácter adquirido no es otra cosa que conocimiento de nuestro carácter inteligible.
La Filosofía no está constituída por los hábitos y los actos morales, sino
solamente por el carácter congénito.
El filósofo Bourker dice que todo acto moral deja una huella en el carácter y los hombres nacen con cuatro potencias: entendimiento, voluntad y
apetitos concupiscible e irascible.
Estas cuatro potencias entran en el acto moral y cada hombre adquiere en
el curso de su vida una estructura y un contenido moral, diferente de los
actos morales en cada situación.
La personalidad moral del hombre está constituída por la añadidura de
hábitos morales a sus potencias ingénitas. El ethos no es un concepto práctico, ni se manifiesta ni se modifica directamente, sino por medio de los actos y hábitos morales.
Así se constituye la Ética en Wla ciencia práctica, al reconocer que por
los hábitos descubrimos el Ethos.
Vivencia de los actos morales. EJ objeto material de la Ética se constituye por los hábitos, los actos y el cthos humanos. Pero un acto, un hábito o
un carácter se han de prolongar toda la vida, porque una golondrina no
forma verano. El objeto de la moral sería la vida en su unidad temporal.
Los hombres vivimos en el tiempo, que es la medida de la existencia. Sin
existencia no habría tiempo, de la misma manera que la sombra no sería
posible si no hubiese cuerpos que la proyectasen. Con la ausencia de todo

184

cuerpo físico, desaparece la sombra. Y lo mismo es e1 tiempo en la vida de
los seres, especialmente el hombre, porque tiene consciencia del tiempo.
Los animales tienen su tiempo, pero no tienen consciencia del mismo.
Es muy frecuente escuchar a los hombres que pasa el tiempo, pero en realidad somos los seres los que pasamos por el tiempo.
Ya dijimos que el tiempo es la medida de la existencia y en el tiempo se
forma el carácter del hombre. Al término del tiempo o de la vida moral
existen creadas dos posiciones: A) los que creen en una vida trascendente;
B) los que creen que al término del tiempo ha cesado su vida y lo único que
les cabe es que su obra moral se haya cumplido.
La v.ida es la suma de los actos y de los hábitos morales que forman la
totalidad de la existencia. Podríamos preguntamos: ¿ cómo entender la vida en su unidad de sentido? ¿Cómo alcanzar su significado?
Existen dos caminos o maneras de entender la vida: A) realmente, B) vivencialmente.
La realidad es el ethos o el carácter donde se decanta y permanece ese
fluir y pasar que es la vida. Insistimos siempre en el ethos o carácter, porque la formación de la personalidad moral es una adquisición de nuestra vida.
La vivencia se adquiere por dos clases de a&lt;;:tos: discursivos o por medio de
la razón, mtuitivos o por medio del sentimiento. Los discursivos hacen referencia a todas y cada una de nuestras acciones, de la vida entera, al fin
último o sentido de la vida.
Por los actos intuitivos se descubre la unidad de la vida; estos actos intuitivos son síntesis de la realidad o definiciones del conocimiento.
Podrá admitir la siguiente comparación para mejor comprender el sentido
de los actos discursivos e intuitivos~ en el sentido de la investigación de la
ciencia. Un investigador científico puede pasarse veinte años investigando
una rama de] saber y lo hará por medio del análisis intelectual o por medio de la razón; es el acto discursivo. Pero su obra no tendrá sentido si no
hiciera una síntesis o una ley general, en un día, en una semana o en un
año, lo que en veinte años había analizado y la capacidad de síntesis es en
gran parte in tuitiva.
En la vida moral, los actos intuitivos son los que dan la perspectiva, el
panorama de toda la vida en un breve momento. Por eso los actos intuitivos son privilegiados, en la profundidad que con ellos se alcanza. Algunos
filósofos de la moral les llaman el instante, la repetición y el siempre.
El acto privilegiado sería la hora de la muerte. El instante es la eternidad
en el tiempo, un descenso de lo infinito a la e.."&lt;:istencia finita.
Para el creyente en la trascendencia toma la forma del éxtasis o de la contemplaci6n místicas. Para el no creyente será únicamente la unidad de su

185

�conciencia moral en el tiempo. La Filosofía llamada existencialista de Martín Heidegger ha hecho un análisis de la existencia concreta y su análisis ha
sido exhaustivo, pero el término de la existencia en el tiempo físico no tiene
otra soluci6n que encontrar después de la muerte un mundo de fantasmas,
en que el hombre se halla inerme y desamparado. Nace en él el sentimiento
o la intuición de la nada, por el temor y la angustia de lo desconocido e
incognoscible.
Martín Heidegger pretendió analizar la existencia concreta, para después
crear una segunda parte que sería la Filosofía trascendente, pero él mismo
se había encerrado en una jaula de hierro de donde no podía salir. Y confes6 públicamente que no escribirá esa segunda parte de Filosofía trascendente, porque no puede hacerlo con las bases que ha creado en el análisis
de la existencia concreta.
Para Heidegger es el término de la vida en el tiempo un encuentro con
la nada y la angustia. Podrá entrever el hombre entonces la idea de Dios,
pero no es posible, porque sería lo mismo que un hombre con pretensiones
de entrar en un palacio, cerrándose él mismo las puertas y encontrando el
Mo silencio de una inasible realidad.
El final de la vida está en la memoria, según Bergson y expresada en el
libro llamado Tiempo y Memoria. La memoria es en realidad el recuento de
los actos morales, con esa misma consciencia de unidad que hemos estudiado en el instante. La memoria es un almacén de recuerdos o de vivencias
que alumbran o señalan los caminos de la vida moral
El filósofo Zubiri lo encuentra en el siempre, o una suma de ayer y de
hoy, o de los actos realizados en el pasado o en el presente; todo es uno y
lo mismo. El hombre toma conciencia de sus actos morales en el tiempo, o
una suma constante de la vida moral positiva. El siempre es una vez por
tocias, el fundamento de Jos cambios temporales y el ahondamiento en sí
mismo, en las entrañas puras de la conciencia.
Cuando no tenemos sentido del siempre, vivimos pegados a las cosas temporales o accidentales y nos perdemos en el fluir de la vida, lo mismo que
las aguas de un río corren siempre.
El ethos termina con 1a muerte y entonces empezamos a hacer definitivamente lo que hemos querido ser, bien en el triunfo o en la frustración.
Si el triunfo se ha logrado, el hombre considera su vida en plenitud, y si
hay frustración, siente la falta de lo ql!e no ha vividoJ de lo que ya no puede vivir; el hombre es el orfebre o el destructor de su propio destino.
El hombre proyecta, se propone, se esfuerza y afana en el tiempo; todo
en el ser humano es siempre proyecto, en el niño que quiere ser joven y en
el hombre que aspira a realizar sus ambiciones. Pero el hombre dispone de

186

un tiempo limitado para realizarse a sí mismo y formar su dualidad ética.
Cada hombre tiene su tiempo propio y su destino propio. El ethos es temporal. La historia no es un ciclo cerrado, un eterno retomo, como dicen los hindúes, sino una realización en su tiempo y sólo en su tiempo.
Los conceptos de oportunidad o de momentos propios son esenciales en
la vida moral. Cada hombre tiene su hora y su plenitud.
La perfección es cualitativamente distinta, no s6lo para cada persona, sino
para cada oportunidad y para cada tiempo.
Hay oportunidad para el niño, con los ojos abiertos a la realidad del mundo; sus células y tejidos, su metabolismo orgánico están siempre en combinación de crecimiento y su instinto primario lo lleva a la transformación o a la
superación constantes.
Hay oportunidad para el joven, con su entusiasmo y su anhelo. El joven
vive en proyecto o en ambici6n permanentes. El hombre que no aprovecha
la juventud, pierde la vida, ~o mismo que el que pierde el día, pierde la noche.
Hay oportunidad en el hombre maduro, tomando conciencia del sentido
de lo posible y de que en la vida es cuesti6n de paciencia.
Hay oportunidad en el viejo o aceptaci6n y fidelidad del pasado vivido. El
hombre sin pasado interesante y lleno de experiencias, tiene al término de
su vida una sensación de vacío.
En la tarea de la enseñanza no cuenta el niño supranormal, que suele
apagarse pronto, lo que interesa es el niño normal, que tiene el desarrollo
apropiado a las distintas edades de su vida.
En la vida moral, el carácter se forma a lo largo de actos y hábitos morales. Un hombre que surgiese con un hábito moral ya formado sería inconcebible, porque la fonnación del ethos es el resultado de la lucha, del esfuerzo, y a veces del dolor, a lo largo de la existencia.
El filósofo Séneca decía que nuestro tiempo es limitado y nuestras oportunidades, y en esto nos diferenciamos de los dioses.

Los actos morales y el psicoanálisis. Freud descubrió en el hombre que
había tres dimensiones en el orden moral. La primera es el super-ego, que
es el juez moral, ordenando y dirigiendo todos los actos humanos.
El superego no viene con nosotros en el nacimiento, sino que es una fuerza moral profunda a lo largo de las experiencias de nuestra vida. El superego es como una voz de la conciencia que nos manda siempre obrar con rectitud, y aunque alguien nos influya para actos desordenados, el superego se
resiste y sólo en casos de embriaguez o de ira, podemos perder la conciencia del superego y obrar actos desordenados. Pero después de haber realiza-

187

�do estos actos, nos vienen estados depresivos, que si se prolongan, pueden
frustrar nuestra vida personal y profesional.
Otras veces es otro superego que actúa sobre nuestro propio superego. Así,
por ejemplo, un padre riguroso que enseña a su hijo una moral rígida e inflexible. Entonces el hijo tiene necesidad de una catexis o descarga moral. Generalmente, el hijo para liberarse del superego del padre, tratará de
ser lo contrario de lo que le han enseñado y será como una necesidad moral para descargarse del peso que le agobia. Pero la presencia del padre estará siempre con él aunque su padre haya muerto y también los actos morales que haya realizado contrarios al padre y esa lucha le creará un estado
de angustia y de ansiedad. Pongamos un ejemplo. Un joven en estas condiciones en que el superego del padre pesa en su propio superego y que su
educación moral fue de una grave seriedad religiosa, odia el matrimonio de
la Iglesia, porque el padre siempre le impuso la autoridad de la Iglesia. Se
une en relaciones amorosas con una joven, pero detesta el •casamiento, porque le trae el recuerdo de su padre. Nace un hijo y le tiene una grao adoración, pero detesta a la madre, porque la madre representa la confirmación del padre, que quiere obligarle al casamiento religioso, y en el hijo ve
la continuidad de él mismo y que puede ser víctima de otro superego semejante. Su adoración del hijo, va unida a un sentimiento patético de protección.
Descubierto en este joven, por la catexis, la causa de su ansiedad y de su
angustia, le produjo un estado de desolación y tristeza.
El superego manda al ego la rectitud moral y el triunfo. El ego es la segunda dimensión, en la plena actualidad de la conciencia; es todo lo que
vivimos cada día y el ego es cambiante como son cambiantes nuestras vidas.
Pero los actos que seguimos por medio del ego, pasan después de la experiencia o de la actualidad de cada día a la subconsciencia, que es donde se
almacenan todas las ideas y las experiencias vitales que hemos vivido.
Si el ego no logra el triunfo y no alcanza la rectitud moral, empujado hacia los actos desordenados, entonces el ego está frustrado y puede caer en
depresiones morales, que pueden llevarle en algunos casos hasta el suicidio.
Si el ego está frustrado en todos los órdenes, bien sea amoroso o bien en negocios, personal y profesional, no encuentra solución a su futuro y cree que
no sirve para nada; es frecuente oír que se tiene mala suerte, cuando en
realidad la buena o la mala suerte la creamos nosotros mismos. Podrá ocurrir que una persona tenga más medios en sus circunstancias de poder triunfar que otra, aunque los medios favorables pueden ayudar, pero no son
bastante para dar el triunfo a un hombre. Los medios pueden ser desfavorables, pero el hombre, cualquier hombre, es la medida más alta de todos los

188

seres de la creación. El hombre, aunque sean sus medios desfavorables, puede tener el mismo triunfo que la otra persona de medios favorables y aun
superarla.
El genio del hombre no reconoce estados sociales y viene con el nacimiento o puede formarse con una gran voluntad de trabajo.
Todas estas experiencias del ego son cambiantes y pasan por estados de
entusiasmo y depresión, pasando después al subconsciente.
La historia de un hombre está escrita en su subconsciente. El ego puede
cambiar y pasar de un estado favorable a otro desfavorable, pero el superego es como la luz permanente de nuestra personalidad y de donde sacamos
todos los recursos morales para la dignidad y la grandeza del hombre. El
ego es la prueba diaria de cómo podemos aplicar los mandatos del superego.
El ego es como una pequeña esfera y el subconsciente es como una gran
esfera; el ego representa nuestra vida en cada momento y el subconsciente
es toda nuestra vida desde la infancia hasta que morimos.
El subconsciente manda al ego las motivaciones de la vida en su totalidad, de la misma manera que puede decirse que los pueblos sin historia no
tienen futuro. La subconsciencia es el pasado antiguo y la actualidad es revivir el pasado. Podríamos explicar lo mismo del proceso del pensamiento.
Las ideas surgen en el hombre por lo que ha experimentado en sí mismo y
lo que ha aprendido de las ideas ajenas o del fondo de ciencia y sabiduría
que nos ha legado la humanidad en miles de años de experiencia o de investigaciones.
Las ideas pueden surgir también en el pensamiento del hombre por reflexión propia, perfeccionando lo sabido con nuevas ideas originales. El pensamiento será más completo cuanto mayor sea su experiencia personal o el
medio culto en que se desenvuelva.
La subconsciencia es el tejido de una tela complicada que ha costado muchos años de elaborar.
El subconsciente, aunque está dormido, puede manifestarse en la conciencia por medio de diversos estímulos. Freud dice que nuestra vida moral está en gran parte condicionada a los actos reprimidos o no realizados y la
causa general que determina el estado de enfermedad mental en el hombre es la lybido o el motor sexual que mueve todos los actos en el hombre.
Para despertar esos sentimientos que se han quedado guardados en la subconsciencia, puede lograrse por medio de los sueños. En el estado de vigilia
estamos preocupados por multitud de atenciones diarias y no somos conscientes de nuestro mundo subconsciente; en el sueño todas esas vivencias

189

�despiertan y se nos presentan en forma de símbolos. Los símbolos son las
ventanas que hemos de abrir para explicar el sueño.
Citemos un ejemplo. Una señora de unos cuarenta años tuvo un sueño.
Como buena mujer tenía una necesidad afectiva. Soñó que un palomo llegaba junto a ella y se panía junto a su hombro; ella llevaba una mascada
que le cubría la cabeza y bacía un viento muy fuerte. El palomo quería quitarle la mascada con el pico, pero ella se resistía, porque el viento era muy
fuerte y la iba a despeinar. Como el palomo seguía con la misma terquedad,
ella se vio obligada a asirlo por las patas y golpearlo contra una piedra. Le
partió el cráneo y el palomo sangraba, manchfuidose sus plumas blancas.
Ella comprendió que se vio obligada a la violencia, pero al mismo tiempo estaba apenada por la muerte del palomo.
En este sueño se ven claramente los símbolos amorosos. La sangre es la
maternidad, la mascada es el pudor de la mujer que el palomo trata de burlar. Las plumas blancas son la virginidad de la mujer, manchadas de sangre.
La mujer mató al palomo, porque decia que los hombres eran vanidosos, creídos y jactanciosos y no podía admitir que un hombre se burlara de ella, pero
al darle muerte sintió compasión y estaba muy dolida de ver al palomo fenecido.
En esta mujer había un deseo afectivo, pero su experiencia le había hecho
desconfiar, incluso odiar a los hombres. Estos actos reprimidos a lo largo de
su juventud la llevaron a la violencia.
El subconsciente manda al ego las motivaciones de la vida en su totalidad.
El subconsciente es la experiencia pasada que con el ego cobra actualidad. El
sistema de Freud provocó una revoluci6n en el orden de las ideas e influyó
en la literatura, en la psicología y en las artes en general.
El descubrimiento más importante de Freud fue el subconsciente. Pata darnos una idea de cómo opera en nuestra personalidad el subconsciente, podemos
afirmar que con frecuencia somos invadidos por fuerzas interiores y exteriores.
El poder del pensamiento o de las ideas que ap1·endemos, de las gentes que
conocemos, del cine, de la televisión, todo contribuye a formar en nosotros
una superpersonalidad. Pero estas ideas o experiencias no siempre las hemos
asimilado bien y nos crean dudas o ansiedades. Este sentimiento de angus•
tia, de agobio, por lo que aprendemos diariamente, rápidamente, difícilmente nos podemos curar. Son las llainadas neurosis en que sufre el hombre
contemporáneo. Y pensamos como Freud que la solución está en el subconsciente, pero son pocas las personas que lo advierten dentro de ellas. El hombre es un vendido o un derrotado, pues hemos sido invadidos, como una
ciudad ha sido invadida por un ejército.
El hombre que excepcionalmente está dotado de una mente luminosa, co-

mo si Dios se la hubiese dado no a los d ,
o el duende que juega • . / d
emas hombres, goza del Poltergaist,
te 1 .
' s1gru 1can o que hay en el hombre un subconscienmilaununo~, que licon_ su mente puede alcanzar fenómenos físicos, llamados
. . gros. a exp cación de esta facultad, aplicable solam
.
tif1ca la presencia del Poltergaist, que es un rico subco:~:n: pocos, JUS·
Freud no explica con suficiencia.
e, pero que
Ser fi~l a los mandatos del ~uperego es lograr el triunfo del e o o de la
personalidad
Y ser
· , suprah umanag El triun
f d l
. un Poltergaist, en una dim ens1on
.º e a personalidad está en manos de cualquier hombre o de cu~ uie
Jet que sepa cumplir los mandatos del superego en el ego.
q r muCARLOS

FEDERICO JuNG. Los actos morales y el inconsciente.

Jung fue un discípulo de Freud que encontró otra expli . , d I h
bre aunq
t
d
cac1on e oro'
ue aman o en cuenta algunos supuestos amorosos de Freud D'
1
ce que en el hombre
existe 1a h ue11a de una mujer que llama "ánima"
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que en la muJe: hay una huella del hombre, llamada "ánimo" Jun
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buscando la realidad y la relación de lo masculino y de lo fe . .
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Jer, como una virtud compensadora.
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de este psic6lag:ps:sa;~~: ;aru7 J~~tg p;:ª:plo dulae ~ista en t?da la teoría
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'
parte el quehacer de la historia y del homb:
1o exphc~ en gran
hechos Las investí ·
' que es e protagomsta de los
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gaciones actuales de Pedro Caba sobre la Metaf' .
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1os sexos humanos han d d
1sica e
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a o un nuevo resplandor original a esta idea anJ ung se aparta de Freud pero part d 'l p
juego de los impulsos ue 'ti
e . e e, ara _Freu~ es el inconsciente el
espiritual no existe sin~ en f:::~ud~r:gen.: la m~osciencia del pasado; lo
psicología sin alma J &lt;1 1
u
ª ~tenor. Freud construye una
• •
Y unº evanta una ps1colog1a con alma.
J~g se msprra en las intuiciones del hombre primitivo o en 1
mágico de algunos pueblos que viven todavía en una etapa in' . ; d concep~o
tura, como los indígenas australianos o los negros de Af. .
ic1a e su c El in
·
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consoente es e alma del pasado, de todo el asado h
bre que vemos en las ciud d
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P
u.mano. El homte del hombre primiti
a es, mane1and~ u:i automóvil, tiene el inconscienvo, aunque su apanencia sea de un ho b
'vili d
sus reacciones profundas tienen el mismo sentid d
. , m re Cl za o;
vía en la selva. Sus reacciones están ocultas oro e agres10~ que cuando viun temor de ser casti ado or 1 .
p una educación de años o por
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. 1
g
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as leyes, pero cuando se le presenta la
s1 n VIO enta, en que sus fuerzas de inh'b' . ,
ocahombre actúa con la ferocidad de las gen1.tes1c10n . n~ . pueden contenerse, este
prumt1vas.

'?

191
190

�En todo ser humano hay un inconsciente personal y colectivo, aunque de
ello no nos demos cuenta y que configura nuestras creaciones culturales o artísticas. El inconsciente personal nos viene de nuestros antepasados familiares. Hacer consciente el inconsciente es la obra de la cultura, que refina nuestros instintos, nuestros sentimientos y nuestra inteligencia, en lo que tienen de
rica experiencia del pasado, depurándolos por el saber consciente en actos
morales positivos y eliminando los negativos.
El inconsciente colectivo lo heredarnos con la estirpe o la cultura de nuestra
raza predominante o de los mestizajes que hayan formado nuestra personalidad. Y es que en el mundo todo tiende al mestizaje. La idea de una raza
pura es un fraude político, porque no hay razas puras y la calidad del hombre se da más en el mestizaje que en las pretendidas razas puras.
Lo que fueron nuestros antepasados colectivos, somos nosotros, aunque depurados por la cultura siempre creciente de la humanidad.
El alma tiene para Jung doble constitución: lo psíquico y lo espiritual. De
lo segundo no podemos conocerlo ni captar su esencia. De ahí las contradicciones para ponerse de acuerdo en lo que es el espíritu. Lo psíquico o el alma es real, con la misma evidencia que es nuestro cuerpo fisico. El alma es
como un soplo vital que anima nuestro cuerpo, da brillantez a nuestros ojos,
movimientos a nuestras ex1;remidades y anima en el hombre la función sublime de la inteligencia, de la inducción científica y de la generalidad filosófica.
En este conocimiento del alma se funda la Psicología y por el conocimiento
del alma podemos determinar los actos morales. Para determinar los actos
morales es necesario que conozcamos los actos del alma, en las diferentes experiencias de la vida o el encuentro con ideas que hemos aprendido de los
ethos en los otros o las ideas que hemos generado en nuestra propia mente.
El mejor medio de expresi6n del alma lo encontramos en los sueños. La
forma mejor de descubrir nuestras vivencias interiores es dejar dormido el
cuerpo; entonces se nos descubre el cuerpo de nuestra vida anímica y podemos encontrar las fuerzas de compensación que necesitamos para el equilibrio de nuestra personalidad.
Existe una técnica de los sueños que consiste en encontrar los símbolos pa-

ra explicar lo que vivimos o lo que deseamos vivir.
En Freud son los complejos luchas de fuerzas instintivas. Para Jung son
fuerzas morales en la naturaleza misma de la psiquis inconsciente.
Para Freud, el sueño es la realizaci6n de un deseo erótico. Para Jung es una
función moral compensadora. Siempre soñamos aquello que deseamos ser,
aquello que en el pasado no fuimos, constituyendo para nosotros una f rus-

°

El sueño es la representaCI·6n mn
· b , 1Jea
. del mconSCiente
.
.
No olvid
ca .en Jung el térm.mo
· in.consciente
·
.
·
emos mmy la función moral com ensad
.

I".'

~:ego de
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que actúan en la vida psíquica.

~! 1:'::.,nom:
Ja,

bí:~::;;:

~::ci;::c~:~elC:;e~:: a su propia vida, q~e no ha0
•arse d , .
o como una tendencia de aleJ
e S1 mISIDo, y cuando más se ale. ab
que la solución estaba en las fuerzas mor!t a,d menos se ~con traba, puesto
..
es e compensación.
Conciliar ~¡ yo y .el ello es buscar la compensación. El yo es la erso
:e el mcoruoente colectivo. El hombre cuando nace tiene
::.
.
grupo~ que en el curso del tiempo logra emanciparse de esta
talidad, en un proceso personal de indivi"d uacion~
. , para adquirir una menta
menfdad
: de :::::!:aL: ~entalidad del grupo es inconsciente colectivo de su
' e a que nunca puede desprenderse en su totalidad ni d
~ar:eespreotle=, ~ . el proceso de indwiduaci6n le hace "" más pe:.Ona1 euna categona diferente con los otros miembros del gru
b., y
pertenecen al mismo inconsciente colectivo.
po, que tam ien

~

~'!~

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~~

::::~des :euróticas ~ psicopáticas son siempre una discor-

Jvir

do o ha deseado
ista i~;alidad}r~f~da, que es lo que ha vivicia del .
.
.. . .
e conc1 ac10n como fruto de la concienmconsaente mfm1to del alma,
el tema central de la teoría de

Jun:.

es

Las signifi
neurosis d y dpsicosis
, actúan siempre simb6licamente Y hay que conoprimitivo. EIC:o:b~ :~~ acu~ei:1do a la intuición mágica del hombre
dades de la intuición y el ho::tá ci~g~ .en g~eral para conocer las realinaturaleza y sabe
e pmrubvo nene los ojos abiertos ante la
poco, pero lo que sabe es verdadero
Todos Jos pueblos han tenido re resentacione . , ·.
glíficos egipcios el alfabeto f . . p 1
s srmbóhcas, desde los jero'
emcio, e arte de los indíg
·
metáfora en el lenguaje del hombre civiliz d
en_as m~~os o la
las que
a 0 · O en las ideas plasbcas con
expresamos
nuestro
pensamiento
o
la expres·.
No
.
.
ion de nuestra alma.
hay expresión de las ideas si no hay expresión simbóli
L 'd
no puede ser expresada. Por eso afinn
.
, . ca. a l ea pura
nable en su
. I
a Jung que el espnntu no es determiesencia. gual sucede con la mate • ti
bolismos de números de cantidad
d 1 ma ca, que se expresa en siro'
es, e etras o de otros si
. .
nales.
La
matemática
pura
al
d
.
d
.
gnos
convenciod
,
ecrr e sus grandes mvestig d
en saber si están pisando la realidad o si están d r d a ores, no pueci6n.
e iran
en la especulacer el

°

Jung busca también un simbolismo' con eI que pueda interpretar los sue-

tración.

192

193
H19

�ños y establecer la conciliación · entre el yo personal y la personalidad profunda.
Exísten dos tipos de personas, las que tienen conciencia a través de las
emociones y las que tienen conciencia por contemplación interior. Las primeras son extravertidas y las segundas intravertidas. Las emotivas se manifiestan con espontaneidad y con sincera actitud ante la vida; las intraver-

•

tidas lo hacen con premeditación, cálculo y reserva.
En los dos tipos existen cuatro tipos psíquicos, en los que dominan el pensamiento, el sentimiento, la intuición o la sensación.
Las intravertidas manejan el pensamiento y la intuición y las extravertidas
manejan el sentimiento y la sensación.
Como una compensación, el hombre serio busca formas de humor; es como el rocío fresco sobre las plantas secas por la acción solar. Si la planta no
recibiese el rocio o la lluvia, acabaría por secarse. Y en el hombre que solamente es serio, acaba por secársele el alma y suelen ser personas hurañas,
malhumoradas y gritonas, que nadie puede soportar. Desconfiemos de las
personas que nunca ríen. Por eso el humor es saludable y es una forma de
compensación moral para el hombre triste, porque la tristeza es siempre una
enfermedad mental, revelando que algo incompleto se ha producido en esa
persona y hay que llevarlo con formas de humor por compensación. Los humoristas de genio hacen mucho bien a los pueblos.
Pero hay hombres que hacen reír a los demás y ellos tienen una gran tristeza. En la ciudad de Nápoles actuaba el cómico CarlinL Durante días y noches el teatro estaba lleno y las multitudes reían a carcajadas. Un doctor de
Nápoles recibió la visita de un enfermo, el que le dijo que queria curarse de
una melancolia invencible. Examinado el caso, el doctor le aconsejó que fuese a ver a Carlini; pero el enfermo contestó: Carlini roy yo.
En las dos teorías, la de Freud y la de Jung, existen estas dos diferencias.
En Freud es una teoría clínica, tratando de curar enfermos de la mente por
reacciones físicas, y en Jung es educativa y moral El hombre incompleto en
el orden moral, hay que hacerlo equilibrado y completo.
Otro de los grandes temas de Jung son los complejos de inferioridad y de
superioridad. Hay pueblos que tienen complejos de inferioridad lo mismo que
los individuos y otros pueblos tienen complejos de superioridad.
El compléjo de inferioridad es una visión equivocada de sí mismo y del
mundo. Unas veces el complejo de inferioridad está basado en hechos reales
temporales, pero que se pueden superar; todos los individuos y todas las razas, teniendo una constitución normal, son iguales unos a otros. Lo que cambia es el mayor o menor progreso intelectual, por las oportunidades que ha-

El p~eblo alemán tiene complejo de inferioridad y le ha hecho b
c?m~leJO de superiorida~ dando un nivel elevado de progreso c i ~
tecruco. El ho~bre que tJ.ene complejo de inferioridad y aspira a superarlo,
puede convertirlo en complejo de superioridad.

w;

La felicidad por el bien. Aristóteles distinguía dos clases de bienes lo q
d
' s ue
can por causa e otros y los que se buscan por causa de sí mismos. Todos l_os ~ombres de~n hacer el bien para otros, porque el bien ajeno es su
p~opio bien. Los dmgentes políticos de las naciones pueden hacer un gran
bien ª la c_omun_idad de hombres y en esto debe consistir la función de gobemar. El mvesbgador de la ciencia pone el progreso científico al seivicio de
todos los hombres.
Pero cualquier
cal
.
. hombre puede realizar el b'ien en mayor 0
en menor_ es . a, porque sin el bien realizado en otros, no es posible la sociedad. La finali~d del hombre es la realización de actos morales que llevan bienes
realizar también el bien d esiIDJsmoy
'
·
c atlos
, demas.d El hombre debe
.
uan ~s ~ es sean los bienes recibidos, tantos más bienes puede dar a
~os demas. ~1 el hombre no da los bienes reobidos a otros, es como una
uen te que bene tapada su fluencia con piedras y lodo y el agua sin fluir
corrompe.
se
La moi:" es _una apropiación tanto de virtudes como de vicios. El bien no
es ':°n;b1b~e sm la existencia del mal, porque el mal que se realiza es otra
raz~n el bien, y muchas veces la realización del mal reporta bienes p drí
aph~arse aquel pensamiento de Goethe en su obra Fausto, haciendo. de:ir :
Mefist6feles o el nombre simbólico del demonio estas palab . ''Y .
1
. d b
.
'
ras.
o soy e
que quenen o o rar el mal, obra siempre necesariamente el b' "
El hombre ~ue sólo es bueno, no es del todo bueno, porqu:: ·existencia
del mal le obliga a buscar el bien, de la misma manera que entre dos caminos, uno obscuro y otro luminoso, elegimos el luminoso y desechamos el obscu~. El ho~bre que es sabio, nada tiene que aprender, pero el hombre no es
s:i-bio Y ~sprra a serlo; es el principio del descontento o de la rebeldía, anSiando siempre una mayor perfección.
. Si el hombre es bueno o malo solamente, no es ru· b ueno ru. ma1o Somos
Slem-~re algo en oposi:!ón a otro algo que no somos, y en la ciencia t~a afirmacion es una negaoon. No puede establecerse ninguna ley sin la existencia
de otra ley con la que podamos compararla, bien para hacerla más firme opara ~egarla. ~ todos los casos el hombre debe proponerse siempre la realizaCJon del bien, como un camino ascendente de perfección.
La moral es una apropiación, tanto de virtudes como de vicios porque
cuando
. .nacemos nuestra alma es como un papel en blanco donde na'a a se ha
escnto y nos vamos apropiando, por la libertad d e pensamiento,
.
.
las VlI'tudes
o
se bus

°

yan tenido en su desarrollo histórico.

195
194

�d 1 contenido que hemos querido
los vicios, es decir, nuestra vida se llena e
darle.
1 al lo hacen en raz6n del bien, porque lo
Los h0 mbres que apetecen e m , .ó d l mal es porque creemos que
1
estiman bueno. Muchas ve~es ~a e e~e:ue:tra que estuvimos equivocados,
elegimos el bien y la expenenc1a nos
. . . d el dolor de nuestro error.
con frecuencia smt1en o
.
.
fruto doloroso de la experiencia
A nadie se le regala el bien, sino que es
l b" en Para que se diera
del mal que nos hace comprender entonces e i ..
, ,
.
ue antes se diera el maniqueo.
San Agustin, fue necesario q .
en la realidad sea el mal, sin
La intención interna es el bien, aunque
i
t
tero" endo la segun·dad de
q ue nos lo hayamos propuei;to. .
f li 'd d en esto o en to o ro,
Podemos paner e c1 ~ "d d
b
entonces la intención fue buena y
" d . s la felio a en o ra,
que si pro ucuno
cuan.do deliberadamente se hace daños a otro
el acto bueno. Otro caso es
. 1 1 En este caso la intención era
.
.,
ersa de producir e roa •
d y hay mtenoon perv
odi
1 mal acaba por hacerse ano
l
malo El que se pr ga en e
aliza
mala y _e acto es
1 · f" lidad profunda del hombre es siempre re
r
a sí mismo, parque a ma

el bien.
·
patencia toda la fe.
la felicidad y en nosotros existe en
. .
T od o aspira
a
b
· pre felicitante.
. "d d h
. la estructura del bom re es siem
lic1 a
umana'
.
fe!" .d d
si no lo consigue, es porque
El hombre proyecta siempre su _1c1 a , y
.
al
. leados han s1do malos.
los medios mor es _emp
l b
de la felicidad. Si tomamos la
Hay dos errores importantes ~ a usca una suerte o como un destino.
felicidad como una fortuna extdenor, co:e subjetivo o un sentimiento psiy si la tomamos como un esta o puram
16 ·00 de la felicidad.
•
co gi
ha
di en su libro Parerga 'Y Paraltpomena
El filósofo Arturo Schopen ~er ce
ectos. lo que aparenta ante
que al hombre se le puede considerar en tres aspes y .lo que es en realidad.
más 1
los demás se representan que
d
los de
' o que
l
al hombre una pennanente y ver aEste último aspecto es lo que e tra~
ha aspirado a ser y lo ha readera felicidad, porque lo ~ue es, es otaliq~de d Puede aparentar que es rico,
li d
desuno en su to
a .
lizado, cump en o ~
- p de creer que es inteligente, y si no
.
b
él IDISffiO se engana. ue
d
y s1 es Po re,
L demás se está comportan o como
lo es, aunque aparente o engane a os
m'enor medida inspira siempre
b" 1 que es en mayor o
'
un necio. En cam 10, o , t a arece como prudente o sabio, porque la
el respeto de los demás y es e p
did sino en saber poco o mucho,
sabiduría no consiste en saber mucho apren o,
.
. . al
pero propio y ongm .
d f licidades de Aristóteles tienen dos
tido de la Etica estas os e
d 1 d"
1
En e sen
'
f li 'd d en la acumulación e mero
errores, porque si buscamos nuestra e c1 a

o de otros intereses materiales, corremos peligro de perderlos y perder nues-tra felicidad. El dinero o las cosas materiales se tienen o se pierden, en el
capricho cambiante de la sociedad o de la fortuna. En el segundo error o
en un estado puramente subjetivo, sin relación con los otros o con la sociedad, corremos peligro de que nuestro estado psicológjco cambie por hechos
mentales o hechos materiales que no habíamos sospechado.
Solamente podemos encontrar la felicidad, buscándola por causa de otros,
lo mismo que por nuestra propia causa, porque el hombre nacido no es para
la soledad, sino para la comunidad asociativa. Podríamos preguntamos:
¿cuál es entonces la vía o camino para alcanzar la felicidad?
Aristóteles a.segura que la vida entera es como una pirámide de medios
y de fines. En la base de la pirámide coloca los bienes que no se buscan
para sí mismo, sino siempre para otros; en lo alto de la pirámide coloca la
vistaJ la inteligencia, el gozo, el honor que se ha buscado para sí mismo
o el supremo bien. Coloca los bienes par causa de otros en la base, porque
son mayores los bienes en cantidad por causa de otros, y coloca los bienes
por causa de sí mismo en la altura de la pirámide, porque los bienes son
de mayor calidad para sí mismo.
Este bien supremo es perfecto, porque siempre se busca para sí mismo y
nunca para otro; los otros deben buscar también la perfección en calidad
para lograr los bienes supremos. Nadie puede llevar la felicidad a otro,
porque cada hombre debe buscar su propia felicidad, de la misma manera
que no podemos pensar con la cabeza de otro, sino con nuestra propia cabeza, ni caminar con los pies o las piernas de otro, porque el mayor mérito
consiste en que cada hombre se baste a si mismo y busque su propia perfecci6n. En esta realización individual de los actos morales radica la felicidad.
Esta concepci6n de fines y medios reposa en propósitos discursivos y de
conciencia de la voluntad y expresa eia felicidad de carácter único o esa
inclinaci6n que es constitutiva de cada hombre para encontrar el bien y
desterrar el mal.
La felicidad consiste en la propia felicidad individual, porque nadie puede
ser feliz por otro.
La felicidad no puede ser exterior al hombre por dos razones: a) porque
no se daría esa apropiación íntima y necesaria a la que aspira nuestra naturaleza espiritual; b) porque el bien perfecto debe ser autosuficiente o no
necesitar de nada ni de nadie.
El último fin del hombre consiste en una energía y esta energía se entiende
como teoría y como práctica, como propósito y como acto. Arist6te1es le
llama praxis a la teoría convertida en ejercicio o en práctica, porque práctica

197

196

�es lo que se hace o se practica y el fin supremo de la felicidad será Eu-praxis,
que literalmente significa el excelente cumplimiento de la práctica.
La palabra felicidad en el sentido religioso hace pensar en algo beatifico,
pero esto es ajeno a la vida terrena y no todos los hombres buscan esa felicidad. La felicidad en el orden terreno es el cumplimiento de los fines
por causa de sí y por causa de otros.
El suicida no puede buscar la felicidad en el suicidio, porque eso constituye un acto inmoral. Ya dijimos que cuando el hombre nace está desnudo de mente y de cuerpo físico; todo lo logrado es el fruto de una experiencia moral en la realización del bien y las oportunidades de su vida
pueden ser incontables. Al cometer el suicidio él mismo se ha frustrado,
parque una situación desesperada puede traerle otra situación esperanzada.
El suicidio es la muerte de las oportunidades y el hombre como posibilidad
ha terminado. El suicidio es el asesinato de toda posible felicidad y la frustración definitiva de toda una vida y el cese de la proyección de un destino.
Hay qu distinguir claramente la beatitud de la felicidad; la beatitud trasciende el orbe moral del hombre y se ocupa de la felicidad como algo asequible a determinados hombres. La felicidad es siempre estar en situación,
pero toda situación es pasajera, cambiante; el hombre debe entrar en una
situación con el ánimo dispuesto de entrar y de salir a otra situación. E.s
salir de una situación para entrar en otra del mejor modo posible, o buscando la perfección en cada situación. Si la situación es des!!raciada y si
las salidas están cerradas, incluyendo las salidas religiosas, porque no se
tiene fe, el hombre puede ejercitar un acto, en sí malo, que sería el suicidio, pero sería el mejor bien posible, dentro de su desesperada situación; lo
sería para él, pero no lo sería para la moral, porque su muerte no le permitía ejercitar los actos morales. En la muerte cree encontrar el suicida

equivocadamente una salida a su desesperanza.
En la felicidad todos lo hombres buscan el mayor bien y el menor mal,

pero la felicidad es una posibilidad de apropiación de lo mejor. Nos apropiamos o hacemos propios aquellos bienes que antes no nos pertenecían y
que han entrado a formar parte de nuestro ser felicitante.

198

Sección Segunda

LETRAS

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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