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                  <text>�LA SEMANA ILUSTRADA

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Los cigarros de estas marcas son los preferidos por
los fumadores de buen gusto.

EL BUEN TONO, S. A.

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CD

Capital Social: S6.500,000.

a.

DIRECTOR GENERAL: ERNESTO PUGIBET.

--m~

Re(latrado oomo articulo de tepnda olue el 10 de No,lembre de 1908

e-:,

41:
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I

Alfonso XIII
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y Reina Victoria

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N

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NUESTRA PORTADA

LA SEÑORITA AREU
EN EL BAILE DEL FUEGO

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l

AÑO

MÉXICO,

l.

24

DE JUNIO Dl!l

1910

NÚH.

34.

puerta, aparece la atezada fi¡1;11ra de un tado de las andanzas de este ~allardo trora.dor aventurero que caza bandidos.
capitán de guardias.
ENHIQl'R UIITHOFF.
-¡Eh,
qué
es
eso!
/.'(ruñe
el
marqués.
PUBLICADA POR !.A
~e ha alterado la paz de la &amp;Eamblea.
"Compañia Ultort N•clonal,'' A. Todos los circunstantes vuelven los ros- DIEZ MANDAMIENTOS
tros.
-Refior, exclama el capitán, un asunto
Presidente, Lic. J. LUIS REQUENA.
PARA LAS SOLTERAS
Director Gcnml, Lle. ERRF.Sl'O CHAVERO, grave. &lt;iil, el bandido que asuela v11eetro rico feudo con todo linaje de males,
Gaelltc, IARUEL S. PALACIOS.
ha incendiado una villa y hállase cerca Como la mujer no tiene, por regla ge•
neral, otra ambición que contraer matri•
de aquí.
OFICINAS:
El marqué.q, que gozaba del vino de monio, damos á las niilas casaderas lo~
consejos, que les servirán de
Calle de Humboldt, núm. 52.- Mé· la poesía-dos goces iuefables-pas en siguientes
raudo ~iro de su ,:entura al ~uelo y, en guí.A para llegar á la meta de sus aspiraxico, D. f.- Ambos Teléfonos 485. el fruncido entreceJo, apareció la seflal ciones:
de la preocupación que alteraba BUS días 1,_,-:-er sencillas !IÍO exageración y moApartado postal, 149.
.
plácidos. Su congestionada faz, sombrea· destas ein vanagloria.
PRECIOS DE SUSCRICION
da par una barba gris, puntiaguda y cui- :!o-Amar su casa, honrará sus padres
EN TODA LA REPUBLICA:
dada, ee puso súbitamente pálida. Un y no exhibirse mucho en bailes y reunioPor un trime.~tre $1.80 pago adelantado. hálito de pavor cruzó la amplia sala. se- nes.
Roger habfa callado y contem· :-19-No dejarse arrastrar por amoríos
Nú1Beros sueltos en toda la República, fiorial.
piaba aquella escena con una leve sonri- pasajerOfl, y sólo atender á los hombresformales, huyendo de los galanteos y los
silla de ironía en los labios.
15 Centavos.
-El caQo es que hay que darle ca.za, jo,·enzueloa.
-lo-Moderar loe impulsos de la imagi•
murmuró el marqués.
De todos aquellos linajudos sefíores y nación; ser poco romll.nticas.
,3o-Yeiitir con elegante sencillez; pero
ami~os, nadie se movió.
Transcurrió un instante, todo miedo é sin hijo.
incertidumbre. :-iegún el creer de aquellas (.il,i-."er, sobre todo, honradas, y no dar
¡¡:ente~, hechas al fanatismo religioso, el motivo para que los hombres tengan que
bandidoliil llevaba al diablo en el c11erpo. ocuparse en hablar de ellas.
Roger el cantor, sereno y fuerte. avan- 7,J.....,~r religiosas, pero ein exagera•
dón sin hacer del templo la n,.qidencia
Capitán y Trove, o zó dos rasos y dijo:
1
-&lt;ii y yo nos conocemos, aeilor. He- diana, ni del culto una idolatría.
So-&gt;'o
demoetranoe dem&amp;Riado esquiDe todos los áml.llto~ de la extensa ro- mos cruzado la palabra en ventas y en
marca ftnben hasta el cal'tillo, dorada carreteras. •\ caza ,le Gil, si vuesa mer- VIL'l; pero tamporo !ler pródiga~ en sonri•
sas y miradas con los hombre.~, porque
mansión de 111:'leittJS, ay08 y q~jl\S en ced es aen·iJo de ello, voy yo, señor.
tropel angualioso. El ale~re mar1¡uéR, Un movimiento de estupefacción, que éstos huyen de las coquetas para caearee,
dueño y eeilor de aquel feudo magnffico, se rellolvió en risas de sarcasmo por va- y eólo las atienden y ~alantean para divertirse y no pasarla tristes.
ha días que en ca1.as y en festines mues- rios lados, agitó á todos los presentes.
tra, en el fruuci,lo entrecejo, la eeñal evi- ¿Y cómo, aquel juglar que sólo ¡,erv{a. !).;&gt;-So ser calculistas con el amor,
.dente de una preocupación que altera sns eso sf, para inventar endechas, y muy be· pues deben atender más á e11 corazón que
llas ¡ muy tiernas, por cierto, habla de á la &lt;'On,eniencia, pues C!I preferible un
clill! plácidos.
Eata noche ele fiesta familiar, el sefior vestirse de hierro, y cual un caballero an- hombre pobre, bien e,tucado y de eleva-,are sumido en blando sillón de cuero y dante, bizarro y agnerrido, ir por esos dos y noble~ sentimientos, á uno rico que
cedro, junto á la chimenea monumental campos de Dios c·on la vida en un hilo, sea vicioso y de malas costumbres.
10.-Procu.rar nutrir eu cerebro con
4e mármol negro, go1.ando de su excelen- para ,,lesfaccr entuertos•?
te digestión. En ancha. copa de oro, un /,O scrfa que ansiaba inspirarse en el buenas lecturas y ennoblecer eu alma con
paje, rosado como una damisela, ei:can- peligroso epi~odio para componer una huenaq acrione11.
eia no licor rojo que mezcla con otro de trova sonada'? Xadie lo sab{a; pero lo Estos mandamientos pueden ronden·
•ro color; un chorro de virjo mooto y cierto es que, durante las horas que que- earse en rlos: en amar y en practicar la
otro de rico almíbar forman la exqui~ita daron &lt;le noche, el asou1bro reinó en el Yirtud y en huir 1\e la vanidad, del lujo
·
llebi&lt;la que conforta á este bnen marqués amplio y severo salón ~noria! de aquel y ,le la exhibición.
El Kí por ciento de las jóvenes que oh•
castillo, ,torada mansión de delicias.
4e ll•yenda.
serven Pstae re~la~, puerlen tener la eeguRimada por el 1·hisporrotear del rojo
rida1\ ,te que encontrarán un hombre
fuego qne en la chimenea danza maca·
bueno que ee ca.se con ellM.
bró, el juglar l{o¡.,-er entona una gratfoima canción d1• amor. Nadie como él para La ele! alba. ,-ería cuando Hoger, cabaX. X.
haventar romances. Los ha hecho tiernos llero •obre nel(ro pi~ador enjaezado, parJ dulces; los ha compuesto airados, épi- tió del rastillo que sobre una colina do-eoa; en algunos perclhcnse reflejos de ar- mina la campina. Trae él va el escua?fÓll
ura y sonidos de trompa de caza .. .. de bravo~, fuertes loe brazos 1 los á°:1mos
linchas veces, como eeta noche, ha can- fuertes. Todos, el capitán improvisado
tldo al amor. El concurso se aduerme mascullando no romance y los soldados
bajo la influencia de las tiernas palabras. •unos con~anclo aus vidas Y los otros _sus
_Roger, mozo garrido, deenér;.ticosemblan• amores,, e1gu~n P?r una vere&lt;I~ pe p1ert:,te y alborotada melena, dice pausada• den tras el mtrmcado labermto de W1
mente blandos decire.~, que vensan sobre bosque.
,loe devaneos ,le un senor de la comarca
una mozuela l'ampesina, fresca y sa.•
como una. manzana. Cauta su lfri- El modesto Cide Hamet.e Benengeli de
canción Roger, cuando súbitamente, esta fábula no cuenta mAe; y no . lo
el pesado cortinaje carmesí de una hace, porque toda,1a no se sabe el resul-

"LA Só\\ANA ILUSTRADA"

s.

l

u.

NOTAS
SEMANALES

,

--

�LA SfiliANA ILUSTRADA
sentación de Miguel de Aguilar á doña truécanos ni groserías. Ya ven, pues,
nuestros autores, que no es preciso ha•
Clarines.
cer
sicalipsis para vencer,
La aparición en escena del galán, seLa tanda de moda continúa siendo
Coincidiendo con la idea expnesta mejante en todo á su padre, que produ• cada vez más favorecida. Aquello acapor nosotros en nota anterior, se ha ce en la malhumorada dama una hondí- bará por convertirse, utamos seguros,
efectuado en d teatro «Colón&gt;, y en la sima impresión de amargura, haciendo en el pnnto de reunión de las familias
tanda de moda, el primer estreno de la renacer, en su memoria, los desengaños mb distinguidas, que después de tomar
temporada, y el resultado no se ha he- de su juventud, sirve de reactivo á sus el cté de las cinco&gt;, encontra, án allí un
cho esperar, pues el público ha respon• penas. En una bellísima escena llena luJ!ar en que distraerse honestamente.
de poesía, entre doña Clarines y el hijo
dido al llamamiento.
También el «Principal&gt; tuvo el últiEl prestigiado nombre de los herma- del hombre que tanto amó, comprende mo sábado su estreno de b:ito. •El Amo
nos Qnintero, que tantos y tan envidia• aquélla lo injusto que sería hacer pagar de la Calle&gt;, de Lóptz Silva y Arniches,
bles triunfos han conquistado, ampara- á inocentes las culpas ajenas, y concede con música de Calleja y Alvare:r, es un
ba el cartel del estreno, asegurando el al joven Aguilar la mano de su ~obrina. precioso sainete madrileño, en el que se
Haciendo felices á los demá~, halla, al
b:ito.
hace verdadero derroche de gracia y de
Doña Clarines titúlase la obra estre- fin, el consuelo de su desventura entre• gracia fina. Los tipos todos de la obrita
gándose
al
olvido.
nada, y el numeroso público que ha
En el desarrollo de esta acción prin- son de primera y el leoguaje fiel reproasistido á las representaciones hasta
ducción del de la gente de los barrios
hof efectuadas, ha premiado con gran- cipal, hay episodios bellísimos y esce· bajos, que Lópu Silva conoce tan á ma
des aplausos la nueva producción de nas deliciosas. El lugar de la acción, el ravilla. La música es también una precarácter de los personajes que en ella
los escritores sevillanos.
intervienen, están presentados con ver• ciosidad. La canción que tan exquisitaDoña Clarines es una dama h1gueña dadera maestría. El tipo de doña Cla· mente canta Amparo Romo y los con·
que, en su juventud, hubo de sufrir las rines es un admirable estudio de mu- plets de Sans&amp;n, dichos con gracia por
amarguras de una decepción amorosa. jer, el análisis completo de un carácter la cMorronguita&gt;, faeron muy aplaudiJoven y bella, vivía feliz y dichosa, con extrañas singulacidades. El tío dos.
acariciando en su mente los ensneños Carape, borrachín, holgadn y nervioso, La Romo está encantadora, ha vuelt o
de toda alma enamorada cuando el ele- está fielmente dibujado, y los persona- ya á recobrar sus bríos y en esta obra la
gido de su corazón echó por tierra, de- jes secundarios: el médico, que por al• hemos visto con positivos deseos de
rribándolas de un solo golpe, sus espe· gunos días es huésped-á p esar de to· agradar. A"sí queremos verla siempre. Si
ranzas todas, desapareciendo de impro· do -de doña Clarines¡ la criada vieja, ella se empeña, no hay en ese teatro
viso. Víctima del engaño y la mentira, sufrida v resignada¡ la criada joven, za• quien pueda hacerle sombra.
.
que mentira y muy cruel fué el cariño fia y estúpida, y hasta el hermano de
Mención especial merecen también
que le juraron, aborrece ésta de talma• tsta, que sólo asoma las narices á esce• Arozamena, que adelanta constanhmrn·
nera que, por decir siempre la verdad, na empeñándose en que no ha de en- te y que no sólo es un cantante de verrompe con las conveniencias sociales trar, as{ lo aspen, son tipos graciosísi- dad, sino que se va haciendo un actor
y hasta con las exigencias de la corte- mos que han venido á engrosar las filas de primera, y Eduardo Pastor, que se
sía, tan necesaria para el trato social. de los innumerables que han traido ya distingue por su flexibilidad en la crea
Caando la acción empieza, doña Cla· á la escena los inimitables maestrus del ción de los tipos.
cEl Amo de la Calle• es, después de
rines se nos presenta prematuramente sainete.
cLa Corte del Faraón&gt;, el estreno de ma·
envejecida y malhumorada. La aspereza
f)oña Clarines es, en suma, una deli· yor empuje que ha tenido el «Princide su cuácter y la rudeza de sn trato, ciosa comedia, agradable y simpática,
le han restado simpatías y vive en me• que todos deben ver. Prudencia Griftll pal&gt;.
d io del mayor aislamiento. Gaadalema -excelentísima actriz- ha hecho una El «Lírico&gt;, perseverando en su buena
todo la tiene por loca. Nadie conoce la verdadera creación del tipo de doña costumbre de resucitar-cuando no es·
herida de su alma, y juzgan desvaríos Clarines, dándole un alto relieve. Des• trena-obras grandes del antiguo rrpcr•
de su cerebro lo que no es más que re- pués de ella ignoramos si habrá quien torio español, puso en escena el sábado
sultado de la cicatrización de un viejo se atreva con el tipo¡ pero sí podemos cEl Lego de San Pablo&gt;, interesante obra
histórica de la época de don Pedro de
dolor.
asegurar que no habrá nadie qu1: pueda Castilla, llamado el Cruel, y modelo en·
Doña Clarines vive con su hermano, igualarla. De los demás, debemos men• tre las de su género.
tipo perfecto de señor lugareño, alco- cionar á Manuel Noriega, que dentro de
Huelga decir que encomendada la in·
holizado y disipador, á quien el uso la psicología que él se ha formado del terpretación de las partes principales á
personaje,
está
muv
bien
y
provoca
constante de una interjección le ha va•
la señora Millanes, cantante exq aisita, y
lido el-sobrenombre de Tío Carape, y constantemente la hilaridad del audi- á Galeno. autor cómico de buena cep,,
con su sobrina .lliarcela, huérfana de torio, y á la señora Crucet, simpática y cEl Lego de San Pablo&gt; fué todo uD
padre y m.-dre y encomendada, pordis• sugestiva Marcela, que dice muy dis- éxito. A ello contribuyó también la es·
posición testamentaria, á doña Clari- creta1hente su parte y á 111ien segura• plendidez de la empresa, que ha monta
nes. Cmno personajes secundarios, vi• mente más tarde teJ1dremos oportuni• do la obra con gran propiedad. La de·
ven también, bajo el mismo techo, Tata, dad de elogiar.
condón del arsenal con aquella goleta
vieja criada, testigo presencial de los A la señora Monjardín y al señor Gar• que zarpa. á la vista del público, es de
tristes amores de doña Clarines con don cía les aconsejamos que no arrastren
efecto.
Antonio de Agnilar¡ otra criada, joven tanto su dicción¡ en el verso hace falta gran
En otra ocasión hemos de ocuparnos
cuya •admisión presenciamos en una mayor soltura y facilidad en el decir, de esta obn, ya que hoy, por circunsbn·
graciosísima escena del acto primero, Uno y otro tienen aún los resabios de cías especiales no podemos haculo m,1
y Escopeta, criado andaluz, que es quien la zarzuela¡ cuando logren vencer esta
se encarga siempre, con más temor que dificultad, muy fácil de dominar, urán ampliamente.
Los estrenos de mañana en los teatros
buena voluntad, de transmitir las clari· dos buenos elementos para la comedia. se cubrirán así:
dades de su ama, con riesgo de su En el mismo teatro se estrenó el últi• «Principal&gt;: «El Pijaro Azal&gt;, letra
pellejo, y un médico de pueblo, amigo mo sábado fina hermosa fantasía lírico- de González y Uranga y música de Jor•
de tío Carape, y que está de paso en dramática de Antonio Mediz Bolio, ti• dá¡ «Lírico&gt;: cCarmencita&gt;, del veterano
talada cMyrza,, que alcanzó un franco y aplaudido actor cómico Julio G. Se•
Gaadalema.
La misantropía de doña Clarines, que éxito,
garra, y «Colón.&gt;: cla Estatua de Rtgatrata á todos cuantos la.rodean con ex• La obrita está deliciosamente versifi· les&gt;, de Longoria y Ferraud. En este úl·
tremada sequedad, se exacerba aún más cada y sus situaciones son muy intere• timo teatro se estrenará, además, el
al saber que su sobrina tiene un novio, santes. El estilo fácil, elegante é inspi• viernu, en tanda de moda, «La Matado•
y que éste es nada menos que el hijo rado de su poesía, valió al autor de la ra&gt;, de Viergol, obra de gran éxito ea.
del hombre que la burló cruelm,nte, letra repetidas llamadas á escena. La Madrid.
Ji.
M. HARO,
deupareciendo de improviso.
música, del maestro Cárdenas, es ~eli•
El tío Carape, que protege y facilita cadísima, de buen gusto y perfectamen•
esos amores~trae al novio á la casa y te apropiada á la época de la acción.
, procura primero una entrevista á solas Mediz Bolio y Cárdenas han triunfa•
de los enamorados y, más tarde, la pre- do haciendo una obra de arte, sin re•

TEATROS

1

•

CRQNICA
DEL EXTRANJERO
l{oo~evelt, uno de los hombres cuyo
nombre más ha eonado en todos los ámbitos ,Id mundo, durante el periodo de
tiempo de algunos meses¡ ha llegado por
fin, de.•pué:l t.le recorrer e Aírica y Euro•
pa victorio~amente, aunque de distinto
modo, al patrio suelo.
E;te11 ictraordinario hombre público, que
dcspué; de gobernar uno de los pafses
más fuertes d1•l globo, tuvo la peregrina
humorada de i~ á cazar leone0 , ha sido
nicibido en Xueva York- puerto adonde
ancló el «Aui.:u~ta Victoria•, que llevó de
Europa á fütados Unidos la popular figu•
ra de Roosevelt- de la manera má'3 entu•
eiasta que imaginarse pueda.
Cuando se encontraba aún el 1Au!{usta
Victoria• en alta mar, á muchas millas de
1listancia de la co~ta americana, empezaron á llover, sobre el popular ex presiden•
te, centenares•de telegramas enviados por
el admirable sistema )Iarconi ; y fueron
tantos éstos, que Hoo~velt tuvo que po·
ner uno general, snplicarnlo que se le
mandaran mensajes únicamente cuando
trataran de asuntos de importancia y de
int.en'i', pues se pasaban el dla entero él
y su secretario leyendo recados y felicitacione~ baladles.
Algunos de esos telegramas, sin embar•
go, trataban asuntos de suma importanda. Por telegraCfa inalámbrica ee le oire•
ció á Roose,·elt el respetabilísimo sueldo
de cien mil dólares anuales, por resoh-er
las controvereias que surjnn entre el ca•
pita] y el trabajo.
Se le solici tó, además, para ponerle al
frente de la Asociación lle las Industrias
Nacionales, que está formando, para el
arreglo, por medio de arbitraje, de las diferencia~ que surjan entre los obreros y
los capitalistas. TlllDbién se piensa que,
qoizáq, tomará el fefior Roosevelt la dirección de un periódiro.
Xadil• ii,(nora que el exprc,idente fu{·,
durante Yarioo aiios rle su vida, nn rlistio•
guido pcriodbta.
Algunos instantes después de baber arribado á S neva York, ealud6 efu~immente
l un grupo de periodbtas, nllf mismo en
la tritmna adonde acabah1i de saludar al
pueblo, y les dijo: ,Experimento un gran
placer eu voIver á Yeros•.
La hienyenida que le dirigió l'I alcaltle
de Xucrn York, encierra conceptos de un
amplio elogio para -'lr. Roosewlt :
•Nos encontramos aquf para dar la bien•
venida á }1r. Hoo~C\'elt. liemos seguido
811 ,·iajc por Europa l'On gran !ati~facción.
.\doml~nicra que ha ido, ha sido hon•
rado como hombre, como reprc~entante
~ lo.~pri~cipio~ de gobierno de l'.Ste ¡,~fs.
~1ng1111 c1111h1dano 1le este pals 1111 rec1 l,ido tanto~honore~ como uste&lt;l en I-:nropa.
Nos eentimos orgullo8os de e, to y ~61o me
q!1e,la por deC'ir qui'\ ,l:tmos la más cordial
b1euwnirla á )lr. Hoosewlt y nos felicitaD1os de verlo nuemme11te entre nos-

otros,.

Dos Veces Capitán
Cu,nto Dominicano
El capitán Diego Molina había alcan•
udo su grado cuando todavía en las
milicias naoionales existían subalternos
y cada marcial insir:nia rememoraba una
épica proeza. Sn grado era su honra¡ y
el despacho en que se lo consignaron, á
la siguiente mañana de la b¡talla de
Santomé, era la única cosa escrita que
guardaba con honores de reliqui&amp;.
Diego Molina hizo su carrera desde
soldado, á las órdenes del general San·
tana, su «padrino de sangre&gt;, como él lo
llamaba, y á quie(I se sentía sometid", más que por todo precepto disciplinario, por ese rudo cariño que en•
gendra en el alma de los bravos la comunión de peligros y victorias. Tenía
para el viejo libertador, más que eso,
una veneración ciega y fanática, cuya
única forma de expresión era un res•
peto casi trémulo que hada del héroe un
cier,..o. El libertador, que lo habla visto
erguirse radiente de bélica grandeza, y
empinar su coraje por sobre la emineu•
cia de todos los peligros, lo agasajaba
con su co116a11za, que es el severo cariño
de los jefes. Lo había visto apoderarse,
en un arrebato de acometividad salvaje,
de UD cañón enemigo¡ lo había visto, impasible ante la muerte, arreglar el
freno de su caballo, qne una bala habla
roto.
Cuando volvió el rústico prócer, después de su última ruta, á su des..:uida·
da heredad de las orillu del Seybo, llevó al triste hohfo: un recóndito orgullo
en el alma, una cicatriz rrofunda en la
cabeza y su inmaculado despacho de
capitán de cazadores, que el propio general Santana había firmado.

pitán, y ya lo había hecho inscribir
en la llamada reserva activa del ejtrcito
español.
Fné como un viento de desolación lo
que agitó su espíritn y aturdió su pen•
samiento, cuando oyó el severo acento
del general:
- Ya lo sabes. Delide hoy eres capitán
del ejército de la reina de España, cuyas banderas defenderás conmigo. Es
una alta mecced que he alcanzado para
ti, porque te creo digna de ella.
Se vohió á su retiro, ini:onforme y
como abrumado por el peso de una tremenda infamación. ¡El general Santana
lo había perdido! ¡Lo había hecho ofi•
cial de los españoles ! ¡Y tener que re·
signarse! ¡Porque lo que era él no tenía
voluntad p.ua oponerse á lo que el general resolviera!
Callado y taciturno, por confesión su•
ya nadie supo en el Seybo el resultado
de aquella entrevista, U.u silencio amar•
go selló sus labios, hasta la hora en que,
ante su propia conciencia redimido, los
desplegó en un altivo reproche.

•

* * un día la voz
La hora se la anunció
que desde la áspera manigna llamó á
los dominicanos á la guerra santa de la
Restauración,
En su atormentado espíritu renacieron los vigore!! de otros tiempos¡ ilumi•
nó su pensamiento el almo resplandor
de sus altivos ideales, y se aprestó á renovar sus basadas gallardías de soldado.
De un lado lo llamó un absurdo de- •
ber, á defender la bandera de España.
De otro lado, desde su propia conciencia, desde su paso, lo reclamó la Patria.
Y se fué á la manigua. Se incorporó
bizarramente á las tropa, revolucionarias, bajo las órdenes del general AntonioLGuzmán.
Las altas empresas de la intrepidez
•**
Pero sobrevinieron días de tristeza y llegaron pronto, -y le brindaron á la glooprobio para la Patria, que él también, riosa ambición que ardía en su pecho
con su esfueno y con su sangre, había el anhelado instante. Suya fut la prime•
creado, y que allá, en lo hondo de su ra victoria que se alcanzó, después de
pecho, siempre lavo la firmeza y el ca• su incorporación á las tropas. Se fut
lor de las pasiones que acendran almas como un león sobre el enemigo¡ se batió
primitivas. La bandera dominicana, que desesperadamente, y cuando se reconá sus ojos de gnerrero faésiempre como centraron las tropas después de termila visión radiosa de la propia victoria, nada la batalla, trajo entre sus manos
y que jamás vi6 plegarse en derrota an• trtmulas, hechas jirones, una bande,a
te las acometidas enemigas, ahora caía arrebatada á los españoles, La presentó,
como un sudario sobre las muertas glo• radiante de alti ver, y dijo:
-M.i general, si es que esto vale algo,
rias de la República.
La lúgubre tragedia moral de la ane• voy á pedir la recompensa que ambi•
xión se había consumado. El general ciono.
Santana- pensaba él-se había vuelto -¡Para los valientes son las recompen•
loco, ó le habían echado algún male• sas!
- ¡Yo quiero mis galones de capitfol
ficio,
El día que en el Seybo se izó la ban• El general Gnzmán no comprendió
dera española, el capitán Molina no en• aqnellaextraña petición, hecha por quien
tró en la población, «porque eso él no llevaba honrosamente el grado que solí·
lo había visto nunca, ni lo quería ver&gt;. citaba. O estaba aquel hombre trastorna•
Y se quedó, fiero y huraño, en la rebel· do por la emoción, ó rechazaba inexpli·
de soledad de su bohío, que en medio cablemf.nte el ascenso.
de aquel tremendo naufragio moral fué -Capitán-le dijo:-me parece muy
extraño lo que le oigo decir. Tengo en•
un leño que no zozobró jamás.
U.u dla le llevaron una carta en que tendido que es ese precisamente su
el general S•ntana lo requería á la ca• grado,
p1tal. Dispuso en breve hempo lo nece- -No, mi general. Yo era capitán¡ pe•
sario para su viaje, y, tras rápida jorna- ro el general S¡ntana me degradó. Yo
quiero volverá ter el capitán Diego Mo•
da, compareció ante su ant,gao jefe.
Se le había llamado para olorgarle lina, bajo la bandera dominicana.
una di!linción que más le llenó de con· Aquel mismo día, que inmortalizó el
heroísmo, fué proclamado capi1án del
goja y de rnbor que &lt;le alegría.
El general Sant■ na, su protector, su Ejército Restaurador el bizarro capitán
«padrino de sangre&gt;, habla obtenido Molina,
GUSTAVO A, DIAZ.
que se le reconociera su grado de ca-

�t! SEMANA ILUSTRAO!
sin tasa. ¿
'? Perfectamente.
No . . venidas, los teléfonos enmudecen y loe
esposos se abrazan.
Acordado. ¡ liood bye 1
Al día siguiente, la antigua casa banEl criado entra y deja sobre la mesa un
LA ACTIVIDAD
gran paquete (le correspondencia. Dos caria de John :o;chroecler comienza á girar
cobradores cambian sus recibos contra los bajo la razón social de .\row and SchroeMr. Arow es lo que en los Estados Uni- cheques que extiende )Ir. Arow, y su ee- der, y los e::posos Arow hallan, por fin,
dos llamamos un hombre hábil, pero de posa le trae unas cartas para la firma. El la combinación de~eada.
una habilidad poco afortunada. Ninguna criadn entra otra vez con un telegrama y
¡Oh, la actividad!
·
de sus especulaciones mercantiles ha dado diri¡riéndose á ~fr. Arow:
Jo,,EPH BRAN\ A~.
buenos resultados, y tanto él como su so-¡ -Crgente ! le dice,
cia y esposa-dos cosas que allí suelen ir
Arow. [A Schroe&lt;ler].-¿M~ permite
juntas-han agotado cuantos recursos les usted uu segundo? [ Lee. A su ~posa].
ha sugerido el ingenio, en bnsca de una iSefiorita! A la casa ::\Iarcks aml Brothcombinación que les permita hacer frente ers, que tomen nota del aumento de dos
á sus compromúlos, cada vez crecientes, rentavos por pie cuadrado desde el Jv del Helado cierzo al comenzar la nocl,e,
de fin de mes.
mes. [ A. Schroeder]. Siga usted, caba- la llanura violrnto recorría,
mientras rodando pa~o á paso un coche
Recostado en sn sillón de muelles y fren- llero. (\mque ¡un !Joml.Jre actirn! .
por la vecina cuesta descendía.
te á la mesa escritorio cubierta de cajon- ¿eh?
Schroeder.-."í, St-fior, que pueda concillos, Mr. Aro\\ lee por tercera vez una
Estrecho e.~ el camino y peligroso
carta de Mr. Schroecler, rico setentón de tinuar mis negnrios y sOPlener el buen donde
el deelive más pendiente empit·za,
Wall Street, que anda en busca de un eo- nombre de una firma social que durante y de rodar expuesto en algtín fo~o
treiuta
uf\os
no
ha
conocido
un
fracaso
ficio, activo, inteligente y habituado á los
cubierto por el tiempo de maleza.
negocios, á quien interesar en su empre- nanciero ni .
El criado. tEutrando] .-Mr. Arow, un
sa de Banca y Bolsa, es decir, un verdaDiel:tro, con todo, y imspicaz parece
dero «business mant, El anuncio de su cable.
y mocetóu robusto, el del pei,cante,
visita á las 10.30 a. m. es el ohjeto de la Arow. [ A Schroeder].-rn segundo de audaz atrevimiento no carece
carta que parece preocupará Mr. Arow. para contestar. [A su esposa] . ¡Señorita! tampoco su mirada vigilante.
La sel'iora Arow está sentada ante la A Pick and Sons, de Chicago, que mafiamáquina de escribir, en un extremo del na remitiré el cheque por mi saldo, d~duAl peligro· ee muestra indiferente
de8pacho, entre dos grandes papeleras y ciendo el 2 por ciento de pronto pago, y y entre las bret'las atrevido avanza
un estante lleno de libros y catálogos. El que cuenten conmigo para la operación por la parte más áspera y ~aliente
empleado pone en orden los papeles es- de préstamo que me proponen.
en que la roca sobro el suelo alcanza.
parcidos.
~chroeder. (Aparte] .-Empiezo á creer
~ube ... desciende ... sin ningún tropit'ZO
-Xada de orden, exclama Mr. Arow. que éste es el hombre que necesito. i Có• y á poco rato gana el ancho llano . ,
Hay que cuidar con esmero de la ,mise mo me recuerda mi agitada juventud!
y allá, en un bosqne de arrayán espeso,
en scen01. Es preciso darleá )Ir, Schroe- ¡ Qué actividad !
cual
vaga sombra se le ve lejano.
, der la impresión de una actividad sin líEl timbre del teléfono llama á)[r. Aro11
mites. Ponga w:ted ese teléfono sobre que acude. (Contestando].-¡ Aló! ¡ Alól
De allí también 1\l tln desaparece
aquella mesita, el «multigraph• al lado de ¡ ..... 1 Imposible. No tengo un minuto perdido entre 111!! sombras y el follaje,
la sel'iora, y extienda esas muestras sobre disponible hasta pasado mañana, á las que á los golpes drl viento se estremece
la mesa grande. Las cartas y telegramas ll. Recibiré á usted á dicha hora. Puede con un ritmo monótono y sah-aje ...
las irá trayendo como le he dicho. Los traer el presupuesto. ¡, . . . '? Sf. El negoteléfonos deben funcionar ruidosamente cio de la United Iron Works está sokenP1mRo J. PEREZ C.
durante todo el curso de la entrevista y tado á satisfacción. ~ confonnan con un
los corredores me los en\ia con regula- 2 por ciento. Hasta luego .
. ridad.
El criado trae otro telegrama y varias
En seguida le dijo á su esposa:
-Querida, oído atento. Tn máquina cartas. Un cobrador entra extendiendo
Yo he vi•to torres caídas
no debe parar ni un segundo. ~i ese ca- la mano ron algunas letras de caro bio. La
que á los cil'los se elevaron;
ballero necesita un hombre activo, es pre- señora Arow aral'ia febrilmente el teclado
de eu máquina, un corredor ele granos
¡ yo he visto µobres pidiendo
ciso que ese hombre sea yo.
á rico~ que dios formaron'
El reloj da la media para las 11 y Mr. extiende sobre la mesa sns mnestras de
arroz, maíz, trigo y cebada y ambos teléScbroeder entra.
El puñal de un asesiuo
fonos parecen atacados de locura. Vuelve
-¿Mr. Arow?
prefiero á una mala lengua,
el criado y annncia una comisión del :\Iar-A sus órdenes. Creo tener el honor chant' e Exchange.
que en mi presencia me adule
de estrechar la mano de )Ir. f:chroecler,
Y. e.-tando au~cnte me hiera.
uno de los banqueros más hábiles y pres- Arow.-Qne tengan la bondad de esperar
unos
minutos.
Estaré
á
sus
órdenes
Por tu amor me han preguntado
tigiosos de W ali Street.
-El mimlo. Ya conoce usted el objeto en cuanto me desocupe. [.\.cudiendo al
las flores de mi jardín,
?Yes
de mi visita. Me ha sido usted recomen- teléfono]. tAló! ¡Aló! ¿
y yo no qnise decirles
Yes Consignado á Xueva York,
dado como uno de los hombres más acti- Yes
que eres mala para mí.
vos é inteligentes; es decir, como el tipo estación central. ¿. . ? :-;{, pagó \HJ días,
Xo me extraíia lo que has lw,·ho,
ldeal de hombre de negocios. Mi edad ya ¡, •. ? Perfectamente, i por ciento. Conque esa ea la historia de siempre;
forme.
no me ¡iermite. . .
¡ las flores y los tariños,
El cnado. [Entrando].-lir. Arow, un
Mr. :,.ichroeder empieza á dar señalt&gt;s de
unos nacen ~i otros mueren !
telegrama. (Se va].
visible sofocación y aturdimiento.
-Este hombre es una alhaja, se dice.
Arow. (A Hchroecler].-COn permiso.
No cuentes nunca tus penas
1Lee] . 1Senorita! [A su esposa] , A la Definitivamente Je tomo. [Dirigiéndose á ni aun al amigo mejor,
::\lr.
Arow]
.-He
de
rogará
usted
se
sirNational Securities Company, que no pueque nadie hace penas pro¡.,ias
do aceptar este descuento de C&lt;,mieión, y va verme esta noche en el Harper's Resde penas que ajenas son.
que eólo me encargo de la venta de sus taurant, á las 11. Aquí es imposible entendernos.
(Dándole
cariñosamente
unos
bonos al 4 por ciento con la prima que
Las montañas más difíciles
no suelen ser las más altas,
pedí en mi carta del i del corriente. [A golpecitosen la espalda]. Creo, )Ir. Arow,
qne he encontrado á mi socio,
$chroecler] . ¿ Decía usted, caballero'?
que teniendo buenas :-endas,
Al ealir Mr. :o;chroeder, tropieza con un
Schroecler.-Puee, q~e mi negocio de
se hace fácil escalarlas.
Banca y Bolsa necesita la savia de un mozo del 1express1 que entra cargado de
Ya no tienen primavera
paquetes y con el criado, que, por centéhombre activo, de un hombre que
Las flores de mi jardín:
[Suena el timbre del teléfono J, Arow Mima vez. trae otro telegrama; pero en
ee precipita hacia el receptor. [A Schroe- cnanto )Ir. Schroecler ha tomado el a,q. t les falta el sol de tw; ojos
y se marchitan sin ti!
der] .-Permítame. (Contestando]. ¡ Alól censor, el 1express1 se lleva sus paquetes,
¡Aló l. ..... :\Iuy bien. Vendido todo el los corredores retiran sus muestras, el
cargamento A25, iO en Gálveston. Precio criado se sienta rendido por tantas idas y

CUADROS YANKEES

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PAISAH NOClURNAL

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CANTARES

El señor Presidente de la República colocando la primera piedra
del monumento á J uárez el último sábado
Ji'ot. Se11i. ltw,,

l

�MANUEL MARIN FUE ABSUELTO POR EL JURADO POPUf,AR

Marín contestando un interrogatorio del Ministerio Público

El acusado en el banquillo

FIESTA DE PATINES

LA NOTA TRAGICA DE LA SEMANA

Señor Adrián Foumier, muerto á man.:,s de Rosa Kipp,
la noche del último martes.-Fot. H J. Gafiérrez

La cruz señala la mancha de santre de una mano

El sitio señalado por una cr1111 muestra hacia dónde cayó el cuerpo del señor Fournier.
El señalado por dos, hicia dónde cayó el de Rosa Kipp.-Fot, Sem. 1/us.
(!rnpo de personas qne asistió á la fiesta en que se entregó á Pepito Arriola su diploma de Presidente

Fot. Sem. Itas.

Aún yacen las baldosas de la calle de Bal•
deras tintas en sangre
cuando escribimos estas
líneas. La Tragedia uplotó allí, en aquella
calle solitaria y llena de
paz, una tragedia pasio.
nal que ha sacrificado
dos vidas juveniles en
aras del monstruo de los
celos.
Rosa Kipp, atormenta•
da de amor, despechada
por la indiferencia y la
frialdad de su amante
Adrián Fournier, pierde
todo sentido ·moral, ciégase de pasión, siente arder en su alma el fuego
del rencor y de la ven•
ganza y, en un instante
horrible, trunca la vida
del hombre que amaba,
sacrifica la suya y pone
sangriento punto final á
una amarga historia de
amor.
Sólo restan del epílogo
sangriento, dos cuerpos
rígidos en el anfiteatro
de un hospital.

�El General Díaz Coloca la Primera Piedra del Monumento á Juárez

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El Primer Magistrado de la Nación llegando al sitio donde tuvo lugar la ceremonia de la colocación
de la primera piedra del monumento á Juárez, el sábado pasado
Fot. Sem. Ilus.

�FESTIVAL D1~ ARMAS

LA NOVILLADA DEL DOMINGO

Merced Gómez, que ha sido una revelación, perfilándose

El jurado y los tiradores que tomaron parte en la fiesta de armas, verificada en la Academia Metropolitana
el sábado último

Merced Gómu pasando de muleta

C1mpitos en su faena del segundo toro

•
Tcllo estoqueando su segundo toro

Un pase ayudado de Merced Gómcz
Fots. Stm Jlt,sl.

Señores profesores Rafael David y José MarUncz Asencio, campeón español,- fot. Sem 1/ust.

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"DANTON" CONTRA "SIBONEY"

Carreras en la Calzada de Tlálpam

La hermosa cabeza de cDantón&gt;

cDantón&gt; vencedor

el señor Joaquín Amor,~• &lt;Siboney&gt;, por el señor
Alejandro del mismo llpellido. Se apostaron quinientos pesos, que pasaron de la propiedad del señor
Domínguez Cotilla á la del señor ~uinagn, por haber resultado vencedor «Dant6n&gt;.

Damitas concurrentes á la fiesta

O

1

1

cDantón&gt; y cSiboney&gt; en pl~na
carrera

El domingo pusiéronse á medir
sus fuerzas en la fiesta de Peralvillo dos bellos cahallos que, por sus
buenas cualidades, han adquirido
gran renombre entre la gente dada
al deporte de la equitación; son dos gallardos animales: «Dant6n&gt; y «Siboney&gt;, de la propiedad de
los señores José Suinaga y N. Domínguez Cotilla,
respectivamente. Ambos caballos corrieron seiscientos metros y fueron montados: «Dant6n&gt;, por

1

Grupo de corredores durante una carrera el pasado:domingo

Un ciclista vencedor

Llegada á la meta.-Fot.s. Sem. Iilu.

�En el "Colón."-Retratos Varios

~~EATRALES.-FIGURAS DEL "COLON"

l
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Francisco Martínez, empresario y director

l

Una escena del "Rosario de Amozoc"

Presentamos en esta plana el retrato del señor Serapio Rivas, muerto trágicamente á consecuencia de un accidente al pretender tomar el citado caballero un tran\'ía eléctrico.
Es el caso que el señor Rivas, que había ido á Ixtacalco, uoo de los últimos días de la semana
pasada, para regresar á esta ciudad, pretendió tomar un tranvía eléctrico de primera, que remolcaba otro de segunda. Pierde el señor Rivas el equilibrfo al poner el pie en el estribo y cae debajo de
las ruedas del tren de segunda. Estas amputaron !ns piernas del infortunado caballero, 4uien murió
instantes después del triste acontecimiento.

Sr. Manuel Soriano, electo presidente
de la Sociedad ''Hijos de
Gregorianos"

Josefina Boria, primera tiple

El aplaudido actor García

Fot. Mack.

Sr. Serapión Rivas, muerto trágicamente
bajo las ruedas de un tranvía
en Ixtacalco

Sr. Lic. Jenaro García, nombrado
miembro de la Asociación Ame•
ricana de Wáshington

�La Catástrofe del "Pluviose"

La Catástrofe del "Pluviose".--Las Víctimas

El '' Pluvlose" sumergl~odose.
Fotografla tomada, bordo del
" Pas • de - Calals " por un
togl6s.
mismo submarino, sumcr·
giéndosc después de la ca•
tástrofc y, en la última, lu
agaas por donde dcsapare•
ció el submarino, llenas del
aceite que se escapaba de
éste.
Insignia Engel, segundo del "Pluvlose"

El caplt,n de fragata Prat, comandante
de la estación de submarinos
de Calals
"El Pluvlose" en Calals. Esta es la úl •
tima fotografla que
se hizo del subma•
rloo.
Tenemos la sa•
tisfacción de pre•
sentar. en esta vez,
á nuestros lectores.
una muy completa
información sobre
un acontecimiento
doloroso y scnsa•
cional: la catástro·
fe del submarino
"Pluviose," alcho•
car contra el vapor
de pasajeros ''Pasdc-Calais."
L a s fotografías
adjantas fueron to·
madas por un caballero inglés que
viajaba en el va•
por mencionado,
algunos minutos
despds del choque,
En una de ellas
podrá ver el lector
al submarino en el
puerto de Calais,
dispuesto para ha•
cer un viaje de ins•
trucción¡ en la otra
vese un trozo del

A. Leprunennec.
seiundo maestro piloto

J. Fontalne,
primer maestro torpedero

El teniente Callot,
comandante del • Pluvlose"

Uo marino del "Pas•de-Calals" sobre las aguas aceitosas, bajo las cuales se desarrollaba en aquel
momento la tremenda catAstrofe

A. Gras , segundo maestro mec!nlco

Ademb de las fotograflas toma•
das poco tiempo después de la catástrofe, publicamos los retratos de algunas de las víctimas del desastre
marítimo.
Los cuerpos de estos infortunados
marinos fueron en Calais, al ser sa•
cados del submarino, objeto de honras fúnebres, y originaban á su paso
por doquier, tristes lamentaciones,
Algunos de estos marinos tcnfan
sus familias en Calais; así es que
cuando éstas vieron los cuerpos de
sus familiares horriblemente desfigu.
rados, tenían lugar acerbas escenas.

J . L. Moren, segundo maestro mec,nlco

�\ CONFERENCIA EN EL MUSEO D~] ARTILLERIA.- MATRIMONIO

LA BIENVENIDA ALA PRINCESA JULIANA
Durante los últimos días del mes de Mayo y
los primeros de J unio, los habitantes de Amsterdam fueron los seres más felices del mundo.
Los reyes de Holanda, en compañía de la pequeña infanta J uliana, al hacer un viaje oficial
p ,r su reino, estuvieron algunos días en Amsterdam, motivo por el cual los habitantes de la
poética ciudad bailaron de lo lindo y organizaron todo linaje de festejos po pulares.
Cierto día de los que estuvieron en Amsterdam los reales huéspedes, á instancias de
miles de niños que llenaban la plaza, delante la
cual se alza el palacio real, á un balcón de él
saliel'on los soberanos, los que fueron saludados
con vivas y aplausos. Pero cuando el entusiasmo
ra., 6 en frenesí, fué cuando sac1u·on á la pequeña infantita. que, á instancia de su madre, envió
á la multitud infantil un beso cnn su real manecita.
Los miles de niños que llenahn la 1,laza, agitaron entonces cada uno una varilla adornada
La heredera de Holanda envía un beso á la multitud infantil

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con papelitos multicolores.

Los señores Rafa.el Ra~os. Pedruez~. y Teniente Coronel Salamanca, rodeados de los obreros ue escuchar
la conferencia patn6hca que di¡o el primero de los caballeros citados, el sábado pasado. q
Fot. f;;e::.nllus.

Miles de niños enfrente del palacio donde se hospeda la pequeñita infanta, agitando varillas
adornadas con papeles molticolores

Sra.Guadalupe Pe~ade Goozález de la Vega y Sr. Li~. Lui~ Gondlez de la Vega, distinguidos
¡6veues que han contraído matrimonio recientemente

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Pepito Arriola, el virtuoso del piano,- 0// r:c11t11 ,.,, rlt Vi-{f''.

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fflüSJI 01CJIDJI
( CANCION DOLIENTE )
1
Musa gitana
de ojazos negro~,
musa gitana
de mis desvelos,
¡no me desprecies!
que estoy enfermo,
y sin el fuego de tus amores
sé que me muero.
Mírame alegre,
como lo hicistes en otro tiempo¡
¡no seas tan mala!
yo te lo ruego,

yo le lo e.ujo
por las cenizas de quien mb quiero,
por las cenizas de mi abuelilla
que está en los cielos.
II
Estoy muy triste,
me estoy muriendo,
sé que en tu alma
no hay sentimientos,
sé muchas cosas, musa gitana.
Cuando te mueras ¡tenlo por cierto!
todas las flores del camposanto
se irán abriendo
para contarte lo que en la tumba
dije en secrtto,
·-para contarte lo que en la vida

me dab1. miedo,
para decirte que la hermosura
que en este mundo derrih imperios,
tan sólo sirve para comida,
tan sólo sirve para alimento
de los gusanos
que se revuelven entre los haesos,
como tiranos que se apoderan
de nuestros cuerpos.
¡Musa gitana!
no me des celos,
no me desprecies,
que estoy enfermo,
y sin el fuego de tus amores
sé que me muero,
GONZALO

DlAZ LOPEZ,

�T,A SEMANA Il,USTR.ADA

1A SEMANA ILUS'.i.'RAD,\

..
Tard1b

UN LIBRERO DE VIEJO

1'

Durante más de medio siglo puso sus
cajas sobre el pretil del muelle Mala•
quais, frente al palacio ~e Chi?1ay. En
el descenso de su humilde vida, atormentado por el viento, la lluvia y el
sol, asemejábase á aquella~ estatuas de
piedra que el tiempo roe baJo los sopor
tales de algunas iglesias. Aún se tenía en
píe¡ pero cada dí~ lo to~naba más frágil más ligero, mas parecido á este poi•
vo'en el cual se confunden todas las
formas humanas, Sobrevivía á cuanto
se le había acercado y conocido. Su
muestrario, como un vergel desierto,
regresaba á la naturaleza. Allí, las hojas de los árboles se mezclaban á las
hojas de papel, y las aves ~el cielo d_ejaban caer lo que cegó la vista al anc1a·
no Tobías, cnando dormía en su jard!o·
Se creería que el viento del otono,
que hace remolinear sobre el muelle las
semillas de los plátanos con los granos
de avena escapados á las gaitas de los
caballos, se llevó un día al Sena los ~ibros y el librero.. Porque. él no manó
en el ambiente vivo y reidor del muelle en donde había vivido. Se le halló
muerto, uoa mañana, en el cam~ranchón
adonde cada noche iba á dormir.
Le conocí en mi infancia y puedo sos•
tener que el menor de sus cuidados era
el de traficar. Pero no debe creerse que
M. Debas era entonces el sér í~e~te y
triste que con los años se eonnrhó en
librero de piedra. Hacía gala, al contrario, de su edad madura, de una agilidad
maravillosa de alma y cuerpo, y abundaba en tareas.
Habíase casado con una mujer muy
dalce, y tan simple de espíritu, que los
machachos en la calle la perseguían
con sus barias sin poder tarbar aquella
alma inocente.
Dejando á su buena mujer guardar
del aire aquellas cajas, como una cam•
pesína apacenta sus gansos, M. Deb~s
realizaba numerosas labores, y tan d1•
ferentes que un solo hombre no las
emprende de ordinario. Todas sus obras
es.taban inspiradas en el amor del _Pró•
jimo. Y esta virtud formaba la unidad
de su vida dispersa. Como tenía u_na
bella voz de tenor, cantaba, el dom,n•
go, las vísperas en la capílla_de la~ Hermanitas de los pobres; hábil cahgrafo,
escribía cartas para las sirvientas y hacía rótulos para los mercaderes ambulantes. Experto en manejar la sierra y
la garlopa, fabdcaba vitrinas para la
vendedora de anteojos al aire libre,
Mme. Petít, cuyo esposo, habiendo ido
á buscar oro en California, allí había
perecido de fatiga y de hambre. Con un
diario, lienzo y mimbre, hacía par~ los
rapaces cometas de_ papel que él_ mismo
lanzaba al aire agitado de Sephembre.
Cada año al volver el invierno, limpiaba las e~tufas en las buh~dillas, co~
la propia destreza del me1or deshollinador.
Sabía bastante de medicina para dar
los primeros auxilios á lo!\ heri~os, _á los
epilépticos y á los ahogados. Si miraba
un borracho bambolear y caer, lo levantaba y lo reprendía. Se echaba á la cabeza de los caballos desbocados y corría
en persecución de los p?rros rabioso~.
Sa providencia se extendía hasta_ los r.1cos y felices. Embotellaba el vino sin
recompensa alguna. Y cuando aquella

UNA RETIRADA DIGNA DE KUROPATKINE
1

1

EL RESTAURANT
de moda.
EL PREFERIDO por
las familias.
EL MAS PINTORESCO lugar de
la ciudad.
El que cuenta con la
verdadera cocina
italiana.
Esquina de S. Juan de Letrán
y Avenida 16 de Septiembre
L

BAJOS DEL HOTEL DEL JARDIN, CON VISTA
AL INTERIOR DEL MISMO

ó esta dama del muelle Malaquais se
afligía con la fuga de. su ~otorra ó del
canario, c:&gt;rría sobre los te1ados, se tre·
paba á tas chimeneas y alcanzaba el
pájaro á la vista del atento gentío. El
catálogo de sus obras asemejarfase al
poema gnómico de Hesíodo. M. Debas
practicaba todas las artes por amor á
los hombres.
Pero su principal ocupación era la
de velar sobre la cosa pública. A este
respecto, vivió como un personaje de
Plutarco. Alma generosa, todos lo~ días
á pleno aire, almorzando y comiendo
sobre un banco, se había hecho costumbres dignas de un ateniense. ~a grand~za y la felicidad de su patria conshtaían la inquietud de todas sus horas.
El emperador, en veinte años de reinado, no pudo agradarle una vez . sola.
M. Debas declamaba contra el hrano
con una elocuencia natural, adornada
de fragmentos retóricos, porque sab~a
escribir cartas y leía algunas veces libros que no vendía jamás. Aun cuando
tenía noble gusto, daba á sus indignaciones un giro familiar. Apenas separa·
do por el río del palacio, en cuyos
minaretes 1a tricolor bandera anunciaba la presencia del soberanoi M.
Debas hallábase en buen caso de intimidad con aquel á quien él llamaba
&lt;el inquilino de las Tullerías&gt;.
M. Octave Uzanne nos ha conservado
el recuerdo de un paseo que Napoleón
III en los albores de su principado,
hi¡o en compañía de su ayudante de
campo, por el muelle yoltaire. E_ra un
día gris y frío de invier_no. El hbrero
de viejo, cuyo muestrario se exte~día
entre una de las estatuas de los Sa1ntsPéres y los cajones de M. Debas, era en
aquel entonces un viejo filósofo, h~rto
semejante, por el carácter, á los cínicos
de la decadencia griega, Tenía de co-

~'lt.:,:

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mún con su vecino el menosprecio de
toda ganancia y una pr~dencia s~pe·
rior. Pero la suya estaba inerte y silen·
ciosa. Cuando el emperador puó de•
lante el buen hombre quemaba un volume~ en una marmita para calentarse
sus pobres manos, Tal aquel bello Tér
mino de mármol, que se ve bajo ~D
castaño de las Tullerías, figura á un vie•
jo tendiendo la mano sobre la llama de
un braserillo que comprime contra su
pecho. Curioso de saber los libros que
el librero quemaba, Napoleón ordenó
informarse á su edecán,
Este obedeció y, ya de vuelta, dijo al
César:
Son las Victorias y Conquistas.
ANATOLE

FRANCE.

III

II

I

Intereses y Capital
Eu¡ienio se despidió cortésmente y
abandonó la tertulia en el preciso mo·
mento en qae mayor era la animación.
Por un instante interrumpiérouse las
conversaciones que momentos antes
atronaban la sala, tan animadas eran.
E\lo en "la sala grande:" en la de al lado, ''la del crimen" que decía graciosamente Aurelia, dueña de la casa, nadie
se dió cuenta de la ausencia de Eugenio. Un"triunfos son copas,"que seoyó
claramente, bien decía que la partida
de tresillo seguía animada como si tal
cosa.
Aurelia fué la primera, como mujer
avispada y como dueña de casa que sabh hacer los honores de manera exquisita, en reanudar la conversación.
-Estoy maravillada-dijo-y á fe que
me gustaría saber por qué nos ha abandooado así, bruscamente, Eugenio. Un
amigo antiguo, que siempre es el último
co abandonar esta casa ....
-No se maraville usted, Aurelia-interrompió un almibarado joven. ¡Si us•
ted supiese las teorías que en amor pro•
fua Eugeoio .... l
-¿Eugenio? ¡Si ·está cansado de decirme que no quiere enamorarse!
-Precisamente.
-No entiendo.
-Pnes, si ustedes me permiten ....
-iQoe hable! .... ique hable!-dijeron
á 11) tiempo los contertulios de ambos
su:os gnardando inmediatamente solem·nc silencio: el silencio de las grandes
c11riosidades, por no decir ocasiones.

IV
El joven se sintió orgulloso al ver la
atención que le dispensaba tan selecto
auditorio, y después de estirar el cuello,
toser y mirar oblicuamente á una joven
rubia que por primera vez concurría á
la reunión, dijo:
-Es el caso que Eu¡ienio tiene un co•
razón inmenso, esponjoso, tierno, exageradamente sensible ....
-!Buenas condicionesl-murmuró por
lo bajo una señorita que frisaba en los
caarenta abriles.
-Pero, además de lo dicho, añadió el
joven reanudando su discurso, mi ami•
go Eugenio tiene una voluntad más
grande que su cor:izón, y todo lo que
éste tiene de tierno, aquélla tiene de in-

~GRAN S1\STRBRIA

flexible. En resumen, Eugenio no deja
que el corazón se le suba á la cabeza.
-H1sta aquí no veo nada-dijo Aurelia.
.
-Ahora verá usted. Eugenio no quiere casarse: tiene miedo ..... .
-¡Cobarde! -exclamó la cuarentona
señorita.
-Cobarde, sí¡ es un cobarde y lo es
porque se enamora con demasiada facilidad, y de ahf viene la lucha que sostiene mi pobre amigo. A pesar de todo,
con un valor digno de mejor causa, es
cauto y prevenido: no descubre á ~ujer
alguna la pasión que por ella siente¡
pero, si llega á darse el caso de.~ue alguna bella le dé pruebas de carmo, ~or
no decir amor, Eugenio se subleva (m•
teriormente ¿eh?), lucha y ... antes de
caer de hinojos ante la mujer á la que
inspirara algún afecto, -, por la que tal
vez harto fuerte lo sintiera él también,
se levanta, saluda, se marcha y desapa·
rece ..... .
-Esto quiere decir-agregó la señorita de los cuarenta otoños-que Eugenio ha recibido pruebas de alguna de
las señoras ó sdioritas aquí presentes y
¡clara está!. ... el santurrón se ha marchado y, después de lo por usted dicho,
la marcha de aquél deja una duda, por•
que, vamos á ver: ¿quién ha sid~ capaz
de intentar la conquista de Euten10? Yo,
por mi parte, declaro solemnemente que
nohe sido.
-¡Ni yo!
-!Yo tampoco!
-¡¡Jesús!!
-¡¡Qué idea~!!
Fueron disculpándose todas las del

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corrillo de Aurelia, no ~in sospechar
unas de otras y aoaso no sin envidiarse¡
Aurelia calló con trabajo¡ pero se sintió
contr,riada y, por fin, como la hora fuese algo avanzada, empezó el desfile ....
Qaedó sola Aurelia¡ llamó á la doncella, se hizo desnudar y acostóse.
Inútilmente trató de conciliar el sueño.
Tan sólo cuando el sol disipaba las
tinieblas de la noche pudo cerrar los
ojos.
A~relia soñó. Y soñó que Eagenio
era tnquebrantable.
Al desperbr Aurelia se enfadó mucho.
-¡Oaé! !,Acaso Eagenio será un bri bón? /,No soy rica, muy rica y tan hermosa como la qae más? ... . ¡Maldito el mequetrefe que habló.anoche!. ...
Por supuesto, todas mis amigas se figuran que Eugenio huye de ellas . . ..
11

•n os la~ hijas rlel rey son,
llero que buscaba, le hizo una seña y
De ellas, ;,cuál la tlesposada7•
esperó.
Aproximóse un almibarado joven.
~¡ te contct!ta-1 ojalá!-lQné desea mi buena amiga? ¿Aqué
•La morena•, vuelve ará,
debo la inefable dicha de ser solicitado
Vuelve pronto en son ele fiesta;
por usted?
:-i ,la rubia•, te conte~ta,
-Usted no es como Eugenio, l eb'?
Entonces, no he.y pri~e. ya.
-iYo!
-Ya habrá usted visto cómo se ha
•\" ueh-e; mas phle primero
marchado bruscamente, cu.a ndo yo me
nna soga al cordelero,
Y 1lespués-¡le. pene. me ahoga!mostraba más amable con él .....
-¡Ya caigo! Se ha marchado porque
Triste y mudo mensajero,
\'en y dame aquella !mga, .
segnramente Aurelia le estará esperando . .... .
-Luego ¿Eugenio inspira interés á
Aurelia7
¡ Están emponzoiia1las mis cancione!I
-Si.
¿"So lo han de estar, mi amor?
-¿ Y no dijo usted qae Eugenio huía
Tú mataste mis dulces ilusiones
en cuanto sospechaba un interés.
Con tósigo traidor.
-Sí; pero sospechando un capital. , , ¡ ) [is cancionc~ están emponzol\adas !
- Comprendo.
;,Xo han de estar, mi bien?
Y el joven almibarado y la señorita Llern en el alma eierpe-s enroscarla.s;
de los cnarenta años murmuuron un
Te llern á ti tambiéu.
rato á su sabor . . . .

La tertul_ia está en su apogeo y el jo•~n Eugenio abandona el salón como lo
hizo noche antes en casa de la encantadora Aurelia.
El he~ho pasó inadvertido por la concnrrenc1a,
Unicamente una señora ataviada con
coquetería que no guardaba la mejor
proporción con la edad ya avanzada que
representaba tener, se estremeció liger.amente, y buscando con la mirada en
el grupo de hombres que discurrían por
lo, salones pasó un no pequeño rato
huta que, por fin, comodiviuseal caba- ·

Tiwoono LLOHE\TE.

A NDRÉS S OL!R,

Traducciones
DE HEJNE
•-Paje: ensilla mi alazán,
:\fouta en él cnn vivo afán,
Y corre sin detenerte
11 asta el magnifico y fnerte
CaEtillo del rt'y Duncán.
•E~cóndete en nn rincón
Dti rnalquier camaranchón,
Y rli á un mozn, de pa•arla:

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- ----·
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l1_ _ _ _ _ _ _ _ _ __

11

cumplido ya cincuenta año• de fundado , celebrará faatuoaamente au•
BODAS DE ORO con

SEIS DIAS DE VERBENA
que empeurán el dla 24-de S . JUAN - y terminarán el dla 29 - de S . PEDRO .
Como principio de le finta ae quemarán , la noche del 23 á la• nueve,

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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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