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                  <text>"LA GATITA"
Bailarina del teatro "Principal"

15 Centavos

�LA SEMANA ILUSTRADA

- Alfonso XIII
N

=

4 1:

Re¡tatrado oomo articulo de aegunda claae el 10 de Noviembre de 1909

m

-e:,

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en
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y Reina Victoria

L.&amp;-

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=
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EL BUEN TONO, S. A.

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"LA SEMAMA ILUSTRADA"
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15 Centavos.

EL PERIODICO MAS BARATO DE LA REPUBLICA
ES

"EL

DIARIO"

Apartado 26 ble - CIUDAD.

NOTAS
SEMANALES
Loa Niños en loa Toros
Cuando durante la hesta bra\'a, bajo

el sol que chorrea luz, un triste rocín

eae herido de

muerte, abierto en canal,

7 un mozo gallardo y ate1a&lt;lo, vestido

8 seda y de oro, realiza con primor el
~uite,, alguna:'! veces vuelvo la vista al
tendido, y, por entre los cientos de ros:iroe congestionados &lt;le vino y sensuali!.{clad, busco las carillas infantiles, los rostros inocentes de los niiios, á quienes sus
padres llevan á la tlest11 sangrienta y
cruel, impelidos por una inconsciencia
plácida.
Y hablo de inconsriencia, porque no
aabe en lo humano que ningún padre
desee el más leve mal para :;u hijo, y
porque el hecho &lt;le que los niños asi;;tan
t las corridas de toros, es contrario á
la moral y á la educación.
¡Ah! Seguramente que alJUel excelenselior burgués, gordo y coloradote que
tenia sobro sus rodillas una rriatura
apenas cuatro á cinco ailos, y que
la tarde trágica del domingo en la
de toros, jamás se lia puesto á re
ionar cuánto las emc.ciones fuertes
araban en la memoria de los niilo11, y

8 DE JULIO

DE

1910

cómo los recuerdos de la infancia perduran en la vida.
Y aqul viene oportuna y precisa cierta comparacioncilla que todos conocemos desde que asistlamos á la Amiga y
que casi, casi, me avergüenza sacará luz
por lo manoseada y vulgar. Porque, efectivamente, el comparar al nifio con un
arbusto, lo hemos le(do en nuestro pri
roer hbro de lectura, lo aprendimos en
las fábulas recitadas en las aulas de las
escuelas primarias, nos la susurró nuestra madre al of&lt;lo con acento de ternura,
en más de una vez
· El niño, como el arbusto, eegún nos
enseñó la fábula, necesita de la ayuda
y del cuidado: el agua fresca y el buen
sol ha menester el uno, y el consejo de
bien, el ejemplo sano,la gula por el florido sendero de la honradez ha menester
el otro.
Los padres que divierten el ánima
candorosa de sus hijos con la fiesta cruel
que ofrece una corrida de toros, quizá
siembran gérmenes de mal.
Tiempo hacia que abrigaba yo deseos
de trazar algunas cuantas lineas de obseryación sobre el asunto que hoy sirve
de pretexto para esta charla.
Por fin el domingo, el haber siJo ee,
pectador de un acontecimiento triste en
los toros y de una escena harto desagradable que de ese acontecimiento se derivaba, me impulsaron á escribir sobre el
asunto de la concurrencia de los niños á
tal es¡lectáculo.
Un joven matador que por ansias de
gloria y de &lt;linero-formidables tentaciones -ha llegado á ser temerario como
un suicida, halláb~se ante el toro jadeante. Arriba, en los tendidoe, cla verdadera fiera, la ,íniru, rugia de alborozo
y de deleite.
Un chiquitln, gracioso y rubio, habla
celebrado tl ura,nto la corrida, con el
aplauso de sus manecitas hechas para
cofrerer&gt; flores el mes d11 Mayo, los ctumbos, y demás suceso:-1 edificantes que
ofrece una corrida &lt;le toros.
De improvi~o, el joven matador Je las
temeridades es herido brutalmente por
la fiera del coso. Un gesto horrible de
dolor alteró las facciones del mozo, que
rué conducido pausadamente ~ la enfermería. YoM el rostro y miré al chiquillo, cuyo cuerpe ~ito temblaba de' emoción
y de miedo.

NúM. 36.
Los niños aceptan absolutamente todo aquello que está autorizado y sancionado por sus padres. Partiendo do esta
base, ¿no es inhumano y salv11je que los
padres lleven á sus hijos á festejos
adonde se matan animales y hombres?
ENRTQUl!l

UIITHOFF.

Veinte Años
¿Sabes qd son veinte años,alma mÍI,
que hao pasado por mí?
Veinte años es 110 sér coo la cabeza
llena de planes¡ gloria, frC11esí¡
llena el alma de fuego, de alegría,
y 1101 que otra tristeza j a vcoil ¡
lleno el casco de &lt;Patria&gt;, de esperanzas
y todo el corazón .... lleno de ti.
JUAN ZORIHLLA DE SAN MARTIN,

ONDINAS
A ftor de agua venían las blancas ondinas. Sobre las suaves olas azules agitaban los bastos mórbidos y dejaban fto•
tar, en desorden, las laminosas cabelleras
de oro. Eran seis aquellas divinas cría•
taras: un tritón las perseguía con ardor
de sátiro, haciendo vibrará cada instante su sonoro caracol marino¡ pero ellas
iban ligeras, raudas, sobre d cristal movible de las aguas Iban fugaces, riéndose barlouamente del incauto enamorado. De pronto se detenían en su ca•
rrera y formaban, entrelazándose, grupos en que la inocente desnudez de sus
senos ponían una llama rojiza, una cárdena luz de deseo en las papilas del
dios lascivo. Faé cu un momento de au•
dacia cuando una de ellas, la más linda, S11mergió su cabeza en las ondas, y
retrocediendo un poco, sacudió su cabe·
llera sobre el tritón, que sintió en 111 faz
correr una lluvia de perlas. Mas de im•
proviso, mientras reía volando sobre el
agua, se sintió prisionera por unos brazos de bronce. Lanzó un débil grito, y al
vol vene, se encontró con la boca jadean•
te y los ojos de faego del sátiro melenudo. Y entre tanto que ambos se hundían cu las olas y se escachabael llanto
armonioso de la ondina, sus compalie•
ras se alejaba&amp; entonando una dulce
canción, con las rubias cabelleras exten·
dida■, sobre las que dejaban un reftejo
de oro las últimas luces del crepúsculo,
FROI LAN TURCIOS,

�t.A. SEMANA ILUSTRADA

TEA~CROS
Menudearon los estrenos¡ sólo en el
"Colón," teatro que ya abandonó por
coro pleto la zarzuela para entregarse exclusivamente á la comedia, hubo tres,
y con' éxito satisfactorio todos ellós.
''El Ama de la Casa," de Gregario
Ma;tínez Sierra¡ "Agua de Mayo," de los
hermanos Cueva, y "Los Pelmazos," de
Candela y Nieto, son las obras á que me
refiero. La primera es una comedia
perfecta, que podría firmar sin empacho
el primero de los comediógrafos hispanos. Las dos restantes pecan de excesivo sabor local¡ acaso por esto no hayan sido lo aplaudidas que merecen.
Prudencia Grifell, la artista que en la
actualidad es el ídolo de nuestro público, bordó los papeles que á su cargo tie•
ne en dos de las obras¡ no cabe más naturalidad, mejor decir ni más riqueza
de detalles. Probó uua vez más, la seño•
ra Grifell, que es una consumada actriz, y que posee un talento artístico á
prueba de géneros, puesto que pasó de
la zarzuela á la comedia, exenta por
completo de !os resabios y amaneramientos que la mayor parte de los artistas de género chico padecen.
Amparito Cruce!, Paco Martíncz y Noriega se hicieron aplaudir en el desempeño de los tipos que les fueron encomendados. Coss merece también, como director de escena, aplauso. Es mejor
d iredor que actor.
Y para terminar una noticia, para mañana se anuncia la obra con la que el
iusígne comediógrafo don Jacinto Bena·
vente inauguró el teatro de los niños
en Madrid: &lt;El príncipe que todo lo
aprendió en los libros&gt;. No es sólo para
niños la obra: á los hombres no les estará mal el darse una vueltecilla por allí,
Tanto aprovechará el libro á los padres
como á los hijos.

•**
Dueña y señora, enaltecida por el
aplau~o de selectísimo público, continúa reinando en el «Lírico&gt; la opereta.
Cubrió el estreno último una, que si
no obtuvo el éxito de sus antecesoru
en el cartel, no por eso faé desafortunada, puesto que el respetable gustó de su
música alegre é inspirada, y se cansó de
celebrar las situaciones cómicas que
abundan en ella y de reír sus chistes.
Como de costumbre, la empresa se ex
cedió montando la obra, en la que derrochó el dinero á manos llen1s1 y como siempre también, la interpretación
fué esmeradísima. Todos estuvieron
bien, todos, menos el señor Arroyo Gil,
que oye nuestros consejos como quien

o

,ce

oye llover, y que parece ha adoptado la
resolución de hacer su santa voluntad,
díganle lo que le digan.
A más de los defectos que en esta misma sección se le han hecho notar, á fin
de que se enmendara, cosa qne no se ha
tomado el tub.1jo de intentar siquiera,
ahora le ha entrado la mala costumbre
de morcillear, y nos suelta cada chistecito local desde Bulgaria que asesina .....
por'}ue, para nuestra desgracia, son sen·
cillamente soporíferos. Señor Arroyo:
¿nos atenderá usted en esta ocasión?
¿Hará usted propósito ~e enmienda?

.

••
Los estrenos del sábado se cubrirán
el sábado próximo: en el «Lírico&gt;, con
&lt;La Mujer Divorciada&gt;, opereta en tres
actos, de Strauss¡ en el &lt;Principal, &lt;Las
Almas Grandes&gt;, libro de Moncayo y
música de Penella.
Y hasta la próxima, que seremos más
extensos.

¿Somos Luminosos?
Todos los seres vi vientes estamos rodeados de un halo de esa extraña radiación
que se ha denominado duz negra,, como
la máquina eléctrica está rodeada de un
campo de fuerza iuvi,ible, y tal vez esta
luminosidad la distingan ciertos animales que tienen la faculood de ver en las
tinieblas. A pr pósito de esto, dice el
doctor T,e Bon, que el cuerpo de un sér
viviente cuya temperatura es de unos
treinta y siete grados centígrados, debe
de estar rodeado de un halo luminoso
que no l'emos sólo por falta de sensibilidad de nueBtro órgano visual. En la naturaleza no existen, realmente, cuerpos
ob,cnros, sino solamente ojos imperfectos. Por esta cansa, los perro~, los g&amp;tos
y otros animales que andan de noche con
tanta soltura como de día, pueden vernos cuanao á nosotros nos es imposible
distinguirlos. El halo luminoso es una
prueba de vida y no de muerte.
füto podría explicar el aserto de ciertas
personas que dicen haber visto hombres
y mujeres que emiten radiaciones perceptibles en la oscuridad, es decir, la llamada luz ódica, que tanta sensación cauEÓ á mediados del pasado siglo. También
recuerda esto las frecuentes descripciones
de personas de extraordinarias dotes
mentales 6 ffeicas qneemiten rayos de lu.i
por los ojos bajo ciertas circunstancias y
ejercen una extraña influencia magnética
sobre todos los que entran en el radio
de su influencia. La •luz negra, puede
afectar á los sentidos de diferente modo
que las iadiaciones visibles ordinarias y
el magnetismo persol'al de algunas personas, como por ejemplo, :N'apoleón, pue•
de atribui?Se á la intensidad de la radiación invisible de sus cuerpos ó de sus cerebros, debido á la energía concentrada
de sus procesos vitales.

ore

Un Sport Cruel
La lucha del camello es muy corriente
y muy popular entre los árabes y especialmente en el Sur de Túnez. Es el sustituto en crueldad y perversión ética de
la riña de gallos, toros, box, etc., q ne
constituyen las delicias de otros países
más civilizados .... El camello es nor·
malmente un amigo de la paz:¡ pero en
la época de sus amores se convierte en
un animal decididamente agresivo. Los
árabes, sabedores de esto, explotan esta
irritabilidad periódica para organizar
sus luchas. A este efecto, se trae un ca.
mello á la arena, en la que hay una Hmida &lt;prenda&gt; que espera al novio. Los
dejan un instante solos: sólo un instante y, en seguida, el camello, muy en contra de su voluntad, por cierto, es recon•
ducido al establo. El mismo proced imiento se usa con su adversario. En ~eguida ambos adversarios son traídos á la
arena en que lucharán hasta rendi r la
vida por el amor de su dam¡¡. El combate no puede ser más cruel y sólo termina con la muerte de uno de los combatientes. Es curioso observar que el ca•
mello n o muerde, en la lucha, á su adversario: todo su empeño consiste en
enlazar su cuello en el de su enemigo
con el objeto de ahogarlo ó bien sofocarlo, procurando apretarle el cuello entre sus rodillas ó aun derribarlo y despachurrarlo entre ellas. Y véase cómo el
IUJ&gt;licio de Tántalo amatorio era conocido de los camellos mucho ·antes que
los poetas aprendieran á versificar, pues
no es otra cosa el procedimiento explotado por los árabes para iniciarlos á la
lucha.
¡Nihil novum subsole!

Er-; L/\ /\LDEA. • •••
En el triste aislamiento de mi aldea
el hombre cuán mezquino me parece,
y mi cariño por el campo crece
y por la blanda paz que le rodea.
Sólo quietud mi corazón desea
y del prójimo el bien no me entristece,
ni el efímero aplauso que envanece
largas noches de insomnio me acarrea.
Lejos, muy lejos de la humana lidia
y sordo á su confuso clamoreo,
me entrego á mi romántica desidia,
y en esta soledad, en que me veo,
¡con qué placer, á veces, de la envidia
el estudiado olvido saboreo(
BOBAnHLA,
(Fray Candil).

EMILIO

CRONICA
DEL EXT~ANJERO
Sigue en España la cuestión clerical
conmoviendo los ánimos de una manera
imponente. Por una parte, la política del
eefior Canalejas es elogiada, y miles de fir.
mas y numerosas reuniones son prueba
evidente del arraigo que el anticlericalismo tiene en aquel país.
Del otro lado la protesta del Vaticano
. ha producido honda impresión en los
elementos conservadores del país, en las
claees pudientes, y dicho se esU, que en
lae esferas católicas. El pleito se em pena
una vez mf.s, saliendo á la palestra los
ideales de las huestes opuestas. Parece
que han vuelto los tiempos en que 110 discutía la Constitución de 1876¡ parece que
la base XI de la misma, que produjo
tempestades en las Cámaras, ahora tiene
de nuevo otra faz más radical, pues como ha dicho el sefl.or Canalejas en reciente discurso, «caso de no haber prudencia
por loa elementos clericales, no responderla el gobierno de las consecuencias,.
Ademf.s, no hay que desconocer lo peligroso de estas escaramuzas en una nación donde el fantasma del carlismo puede sacar la cabeza sumergiendo al país en
una nueva guerra civil. En resumen, que
el estado de Espafia es sumamente crítico y al escribir estas líneas las probabilidades ee inclinan en favor del triunfo de
los liberales. ¿Vendrá una ruptura con
Roma? E8to sería sensacional, tanto má~
cuanto que ya no queda en relacione3 con
el Sumo Pontífice más que Austria.

vez más, demostrando que es necesaria la
pena de muerte en determinados cMos.

L,&gt;residente
Los J

Al escribir estM líneas, viene la noticia

de la victoria del negro J ohneon sobre su
contrincante Jeffriee, que era hasta ahora
el campeón del mundo en el 1box1. La lucha ha tenido efecto en la ciudad de Reno¡ el entusiasmo ha sido inmenso y mucho el dinero cruzado en apuestas. Y ante suceso de tal m&amp;gnitud para la cultura
humana ( ?), hay que dejar la pluma para meditar sobre .... el adelanto de ciertos pueblos.

Del Boulevard
En estos d!as de verano, en que el sol
excede su caricia amorosa sobre la tierra,
cuán herm&lt;'SO es á la caída de la tarde
pasear á lo largo de la hermosa carrera
de Plateros, cdesde las puertas de La
Sorpresa hasta la esquina del Jockey
Club,, según cantó el poeta.
En la hora crepuscular, respirando ei
aire fresco que acaricia tu rostro, pasea,
lector desocupado, por una acera, ya mirando los escaparates que á esa hora son
ascuas de oro, ya haciendo tropezar tu
vista con los ojos femeniles que también
son ascuas, a•mque no de oro, sino de
pasión y de belleza.
Pasea, pasea, lector sentimental, y al
llegará cierta esquina de la avenida, tú
que te recreas con lo:1 espectáculos eleJ!an tes y mundanos, tendrás que detener
los tardos pa!:ioS, Verás: damas hermosas, las más aristocráticas, van llegando
y entran á un salón lujoso y severo, que
hace en tu mente la evocación de un

tesoros artísticos, m.
alhajas prodigiosas, low
mosoa del mundo, hasta .
nadie creería venales: todas las conde-

coracionc:s, todos 101 honores, toda la
(racía y todo el poder de la tieua.
LQ11é digo? Resume más que eso: todo
lo encierra: el sueño.
¡,Y qué queréis que no j11egue7 Si el
juego no hiciese más que conceder u·
peranzas infinitas¡ si sólo mostrara la
sonrisa de sus ojos verdes, se le amaría
•••
con menos rabia. Pero tiene uñas de
En París 80 han verificado grayes clee- ,rincón de vida londinen~e. Alli ~oncurr~ diamante, es terrible¡ cuando le place,
órdenes con motivo de haberee guilloti- dia á día la sociedad aristocrática mex1- da la miseria y la vergüenza¡ por eso ae
nado á uu apache, que á juicio de los es- cana á tomar el té de las cinco.
adora.
candalosos, querían que se le hubiese daLa otra tarde un gran señor que ac· La atracción del peligre&gt; radica en el
do un promio. y es que en esto de la pe- tualruente nos visita, el duqne de Mont- fondo de todas las grandes pasiones. Su
na de muerte, Francia tuvo la debilidad pensier, estuvo á tomar el té en ese salón voluptuosidad produce vtrtigos.
de suprimirla, y ahora, cuando se)1a con- adyacente~ la dulcería del Globo. AcomEl placer, mezclado de temor, embriavencido de que es indispensable¡ que no pañábanlo otros varios distinguidos ca- t,a.
es posible, en ciertos países, vivir sin ella, balleros, entre los que pudimos anotar
¿Habrá algo más terrible que el juela gente criminal protesta, pues al p!!lllt al príncipe Francisco de Auesperg, t,o? No, el juego da, toma¡ sus razones
cer la iba perfectamente sin verá la «viu- Hubert Thorué y José María Domínguez no son nueitras raz:ones: ea mudo, ciego,
uat.
de Murta. El seüol' Juque de Mont- sordo. Lo puede todo. Es un dioa.
Los socialistas franceses creyeron que pensier se expresó en términos elogiosos
Es un dios. Tiene sus devotos y sus
Liabonef, el pobrecito que no había hecho del elegante salón, por lo hermoso Y santos que lo toman por ti mismo y que
más que matar á un policía y herir á apropiado de éste y por lo excelente del lo adoran cuando les hiere.
otros varios, no debería morir bajo la cu- servicio.
Si los despoja cruelmente, imputfochilla de la guillotina, y por esta razón,
Una vez más queda sancionado por la dose la falta á sf mismos, no se la impuen el momento crítico .de la ejecución, ee opi111ón do una personalidad acostum- tan, ti.
amotinaron, disparando los revólvers y brada al lujo y al confort, que el salón
-He jugado mal-dicen.
produciendo la consiguiente alarma. Por de té ele la Dulcería &lt;El Globo&gt;, es el
Se acusan y no blasfeman.
fortuna la fuerza pública puso en segui- único sitio en México, en su género, al
ANATOL 1tFRANCE.
da orden, y la justicia se cumplió una que pueden concurrir Jamas elegantes.

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hermanos Cueva, y "Los Pe! su~ necesiCandela y Nieto, son las obra!! juego sus
refiero. La primera es una
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perfecta, que podr fa firmar s~s que creen
el primero de los comedióg~anas se ennos. Las dos restantes pecgermen en el

sivo _sabor local¡ •~aso P~stas líneas toy1n sido lo aplaudidas iscrito sobre la
Prudencia Grifell, la aracionales, recoractualidad es el ídolqemplos que la conco, bordó los papele!""'ª casos cono~i~os no
;ute á ese Eentimiento,
ne en dos de las 'ele todos en su sentido
tnralidad, mejo,,te la Yitclcha .
de detallmull, muy conocido en la Argentina, tiene fama de reunir en torno
de la boca de sus cuevas todos los objetos
extrafios que encuentra en el campo, y
nada más extraño, seguramente, que el
que un viajero pierde en las soledades de
la Pampa. Pero el fin de esas acumulaciones no es otro que el de evitar la entrada del agua de las lluvias en las cuevas,
no siempre socavadas en lomas ó en terrenos con declive. En torno de las vízcacheras, siempre hay relieves, á lo menos los producidos por.la tierra extrafd~.
Los fragmentos de tosca quedan en su s1tio; pero la mayor parte del resto, que es
deleznable, se la llevan el viento ó las
aguas, y entonces el animal la sustituye
frecuentemente con los cuerpos duros que
llega á encontrar. Por este motivo, cuando la gente campesina pierde alguna prenda, donde primero h1. busca es en_ los vizcacherales. Hace muchos años, 01mos referir á un caballero que, habiendo perdido un talego de onzas de oro en el caropo, le dijo el dueilo de la estancia en que
re detuvo, que no se afligiera, porque hahiendo \'izcacherales cerca del camino
por donde pasara, se encontraría en alguno el talego perdido, y asf ocurrió. Se
trata en~once~ solamente de diques opue8tos á la mvas1ón del agua, en los que no
solamente se acumulan los trozos de tosca, sino también todos los huesos de osamentas dispersas, tarros de lata, fragmentos de arcos de barril, cuchillos, cacerolas viejas: un bric á brac.
Caso muy común también en la república sudamericana, lo ofrece el Benteveo
Quetupí ó Pitupí.
El material que entra en mayor proporción en el nido del Benteveo es lapaJa, que amontona sin apretar; pero colocándola rle modo que el agua de la lluvia
no -penetre al interior. Tiene una forma
ovó1dea, con el eje mayor en la vertical,
y el diámetro menor próximo al de una
cabeza humana, á semejanza de ínuchas
de las cuales está siempre hueco, pero tapizado hábilmente por dentro con cerdas
y plumas. La abertura es lateral. Al
construirlo, podrá la pareja desdef\ar una
cinta ó fragmento de tela de cualquier color, menos el rojo, y, sea lo que fuere, lo
coloca exteriormente como una insignia
intercalada. ~o es un adorno agregado al

nido para distraer á la hembra mientras con un collarcito ó más bien toca de pluincuba, porque ella lo hace en lo interior. mas larga!\ de color rosa, remeras pri•
Xo es una señal para dirigirse, porque es marias blancaa, las rectrices de color
· de el rumbo. N o amarillo pardusco en el extremo, vientre
un anima1 que no p1er
es un refuerzo, porque cualquiera tela de blanco agrisado, los costados con lineolaa
otro color prestaría idéntico servicio. No en zi¡r-zag¡ iris pardo oscuro; pko agudo
es un estimulante, porque su actividad y cónico y patas de color parrlo. La·hemno lo necesita, ni siempre lo tiene. ¿Qué hra es semejante al macho.
puede ser entonces, sino un adorno que
La obra de la Clamfdera no difiere
sirve de entretenimiento al macho duran- esencialmente de la del Ptilonorinco en
te las largas horas en que los deberes roa- lo que con la construcción y sus adornoe
ternos lo privan de la sociedad de su coro- se relaciona; pero es más grande, más
pañera?
espaciosa.
Pero esto es embrionario en comparaCabe aquf repetir las observaciones re•
ción de dos especies de aves, del tipo de lativas al trapo rojo del nido del Bentela Oriola, que habitan la Australia: el veo, aunque no ee trata de nidos, sino de J•
Ptilonorinco sMoso y la Clamfdera man• glorietas de placer, adornadas por el ma• ,i_
chada.
cho para marear con tanta opulencia los
El Ptilonorhynchus, nombre compues- apetitos cromáticos de la hembra, disto de dos voces griegas que significan epi- traerse también él un poco, y gozar de la
co emplumado•, habita el Sur de Australia compañía de sus congéneres, ostentándo•
particularmente la :JS"ueva Gales del Sur, les la joyería con que ha rodeado á aquey la Chlamydera el centro de Australia. lila, como puede hacerlo cualquier des·
l:iu nombre deriva también de dos pala- cendiente del Diprothomo, sin necesidad
bras helénicas, y no ea de lo mejor defi- de tener un nombre griego compuesto, ui
nidos, porque chlamys era una capa cor- una toca rosada, ni un plumaje negro
ta que usaban los griegos, y los natura- azul eedoso, ni un cerebro rle pajarito.
listas no sólo la aplican en sentido idénPero el caso más hermoso, más román•
tico, sino también en el deOEclarina y en tico y qué no podemos explicarnos por
el de toca. Como se trata de este último qué causa nos recuerda el Eentimentaliscaso, diremos que eqtúvale á cuello con mo de una balada de rhladd, nos la ofre
toca.
ce un Boyero, un Burlón de NorteaméAmbas especie3 construyen •glorietas rica. Como los nuestros, teje au casa 6
de placen, en las que no anidan; pero en nido en forma de bolsa, con abertura
las que se reúnen, y dond~ no siempre longitudinal superior,·que suspende en el
los epitalamios cantados, 16 serían para extremo de una rama delgadá. A unqne
parejas solitarias. El verdadero nido de el aire circula muy bien por el tejido, Y
la Clamfdera ha sido hallado en una Aca- la incubación no 'l8 hace en tiempo de
cia, y podría compararse al de nuestro gran calor, la hembra debe .pasar profunZorzal de vientre rojo, ó Chalchalero.
damente fa~tidiada en el fondo de aquel
El Ptilonorinco se pareceánuestroTor- bolsillo.
do negro ó renegrido por el plumaje Dura'nt~ el día la distrae con sus can·
negro azulado y sedoso, y las remeras y tos y burla~, y de noche le aprisiona, en
la cola negras opacas; el pico azulado con la part~ superior de la a~i:tura del nido.
la punta all'.lJl,rilla es más corto y con el una luc1éruaga, estrella ti¡a arrancada A
caballete bastante encorvado, no cónico la noche,por un tran~porte _generoso. de
como el de la especie argentina, y con las· amor, que ella transmte á la. generac16n
aberturas nasales cubiertas de plumitas por venir con el calor de su cuerpo Y los
que le ocupan más de la mitad; el ojo ce- e,tremecimientos ele una esperanza.
leste claro con un fino ribete interno ro1
jo y las patas rojizas. En la hembra, el ·
•:. L. lí OL}J HERli ·
dor~o e,; verde, alas y cola pardo oscuro,
amarillento, vientre verde amarillento
con uua mancha pardo oscura en formp.
de creciente en el extremo .de las plumas.
Constr_uye la glorieta levantando dos filas
de varitas clavadas en el suelo yenconaEstá lloviendo. La bruma
das de modo que se junten y formen bócubre la calle desierta,
,veda, procurando que las ramitas accesoy yo sufro el melancólico
rias estén dirigidas hacia afuera, para
dolor de las cosas virjas.
que no ofrezcan obstácnlof! á la circulación interior. Allf reúne el macho en la
Imágenes del pasado,
entrada todos los objetos de color vivo y
rosas de la primavera,
brillante que encuentra, tales como plnvan resurgiendo en mi espíritu
mas de las colas de los loros, conchas rn •
y aumentando mi trhteza,
riad~s, ~ueeos blanqueados, trozos de teSigue cayendo la lluvia
1~, piedritas, etc:, entrelazand~ ~ suspe_ncon su pertinaz cadencia:
diendo plumas ,,stosas en la g or!eta m1sfría, monótona y triste,
ma, la cual, por otra parte, ha sido cons•
lluvia de llanto y de pena., ..
~ruída á la somhra de una rama rle folla¡e espeso.
Duelo de las cosas idas,
La Clamfdera manchada es mayor, &lt;le
luz de las noches serenas,
unos 30 centímetros de longitud, y su glo•
di vi nas horas lejanas
rieta suele alcanzar un metro de largo y
tan profundamente muertas.
más. El macho tiene las plumas de la
cabeza, por arriba y las del cuello, parAbro un álbum de memorias,
das; aquéllas con la punta gris platca1la
ltbro de las cosas viejas,
y éstas con un r_ibetito negro; dorso, alas
y me llega al corazón
y cola, pardo oscuro, la punta de todas
un vago olor de hojas secas,
las plumas con una mancha redornla
F.ROILAN TURCIOS.
amarillo pardusca, el cuello por detrás

Lluvia Matinal

.

Banquete en Honor del Señor Presidente

Aspecto del salón antes del banquete
El gran banquete que se sirvió en honor del Primer Magistrado de la Nación y que tan alto significado de
adhesión ha tenido, tuvo un éxito superior, seguramente, al que habían soñado sus organizadores.
Todo contribuyó á que la fiesta haya sido espléndida. En lo que respecta á la parte material, es dciijusticia
.hacer constar que mucho contribuyó al brillante resultado lo bellamente que estaba adornado el salón, el alumlfbrado que fué maravilloso y el servicio de las mesas nada menos que á mil quinientos comensales, llevado con un
orden admirable. Fué encargada por el señor ingeniero l. de la Barra para que ejecutara el adorno una casa que,
haciendo esta clase de trabajos, ha labrado un gran prestigio: cEl Nuevo Mundo&gt;. De la instalación eléctrica, que
no nos cansaremos de repetirlo, filé perfecta, la casa Hubard 1:Burlon recientemente establecida en Tacuba 33 y del
servicio el acreditado restaurant Silvain.

�LA EXPOSIOION DE BRUSELAS

La Elegante Colonia Inglesa Efectuó una Fiesta Social

Inauguración de la sección
de Francia
En la cultísima Bruselas-el pequeño París-ha tenido lugar una exquisita exposición de objetos, relacionados con arte, industrias, etc.

S. M. Alberto felicitando al comisario general franc6s

El día ~ del mes pasado inauguróse la sección francesa. A esta inauguración asistió Su Mnjestal AlberGcupo de concurrentes á la distinguida reunión efectuada en los salones
del cUniversity Club&gt;, la semana pasada

La reina Ellzabeth en la exposición de Bruselas
Los miembros de la delegación francesa recibidos
por el Rey Alberto

El salón comedor durante el banquete

Fots. Sem. llus.

Teniendo como único móvil el de reunirse ~r fomentar la sociabilidad, una sociedad inglesa que
existe en esta capital~, que se llama cUniversity Club&gt;, organiza, en su edificio de la avenida de
Bucareli, fiestas y reuniones periódicas. La última de éstas efectu6se en día reciente. A ella
asistieron, en crecido número, familias de los socios y algunos otros invitados.

Los ministros belgas visitando la exposición

to, re.v de los belgas, quien, en más de una ocasión, vi6se, por su entusiasmo, obligado á felic·itar
á los expositores franceses, por lo excelente de los múltiples artículos que presentaron.
Los exp?sitores franceses presentaron, como exponíamos líneas arriba, toda clase de artículos;
pero especialmente aquellos que se relacionan con la indumPntaria femenil. Todos los primores
del vestir, que hacen la delicia de las mujeres y también r1e los hombres, exhibiéronse ahí.

�/

Una Novillada Emocionante

La vara de la tarde

Línea a Tizapán. -Varios Retratos

Gómcz frente al toro que le cogió

La lle¡ada , Mixcoac del primer tren de pasa¡eroslque
·
.
· el recorrido entre l\Ibico, 'l'izapá.n, el- domin¡o
- -pasado
huo

Una verónica

La cogida de Merced Gómcz

Merced Gómcz llevado á laenfermería
Fots. Sem, llas.

Señor don Alejandro Ainslie, nombrado jefe
de la oficina de Información oficial

Señora viuda de Tagle, madre política del señor
secretario del Gobierno del Distrito, muerta reclentPmente

Fots. Sem, /lusl.

�LOS NI:&amp;0S ORIMINALES

]

El Palacio de Justicia. de Auxerre.-Departamento especial, instalado para el servicio
de la prensa durante los debates.- Los asesinos saliendo de la prisión para asistir al tribunal.
El lugar del crimen; las piezas de convicción.
Los muchachos asesinos.-En el corredor del Palacio de Justicia.-El Fiscal.
El joven Luis Imbert, que escap6 del crimen

La Novillada de los Estudiantes

Un m:atador, despds de dos horas de brega,
ve con satisfacción cómo se muere de fastidio el toro

Entrando á matar con todas las de ley
Fots. Sem. Ilus.

�LA SEMANA ILUSTRADA

ELECCIONES Y NOMBRAMll~NTOS.-ARTISTA QUE SE VA
EL ANGEL CAIDO
lTE!'iTO BLANl'U

Erase un ángel ,¡ue, por retozar más

de la cuenta sobre una nube crepuscular
'8ftida de violeta, perdió pie y cayó lastimosamente á la tierra.
Su mala suerte quiso que, en vez de
jllll' sobre la freEca hierba acogedora, dil'•
te contra bronca piedra, de modo y mane•
,a que el cuitado se estropeó 11n ala, el
11la derecha por más sefias.
Allí quedó despatarrado, saugrando, y
aunque daba voces de socorro, como no
~.usual que en la tierra ee comprenda el
~oma de los ángeles, nadie acudíaen Ru

Juxilio.
En esto acertó á pasar~ no lejos, un niAo que volvía de la escuela, y aquí em-

pezó la buena suerte del caído, porque
.eomo los nifios sf suelen comprender la
!l'ngua angélica (en el siglo XX mucho
~~~os, pero en.fin. . . ) el chiro allegMe
mfsero y, sorprendido primero y com-

ru

Mesa electoral uel "Club Hípico Militar, 11 para las elecciones efectuadas el domingo último

ecido después, tendióle la mano y le
yudó á levantarse.
Loe ángeles no pesan y la leve fuerza
del nii'io bast.6 para que a,¡uel án¡¡el rn
pu.mese de pie.
~u salvador ofreci61e el brazo y Yió,e
entonces el más raro espectáculo: un nillo conduciendo á un ángel por los senderos del mundo.
Cuando Hegaron á la casa, sólo unos
cuantos chicuelos curiosos les eeguían. Los
hombres, muy ocupados en sus negocios,
la mujeres, que comadreaban en las plalOelas y al borde de las fuentes, no se hapercatado de que pasaban un niño
un ingel. Sólo cierto poeta que ,liv~gapor aquellos contornos, asombr,ado
vó en ellos loe ojos, y sonriendo heatate, los siguió durante buen espacio de
po con la mirada. Despué~ re alejó
tfro . .
Grande fué la piedad de la madre del
o cuando éste le mostró á su alirroto
pañero.
-¡Pobrecillol-exclamó la buena sera-le dolen1 mucho el ala, ¿eh?
El ángel, al sentir que le hurgaban la
rida, dejó oir uu lamento anmonioso:
o nunca había conocido ~l dolor, era
sensible á él que los otros mortales,
·ados para la pena.
ronto la caritativa dama le vendó el
a, á decir rerdad, con trabajo, porque
tan grande que no bastaban los tra' y más aliviado y lejos ya ele las piedel camino, el ángel pudo ponerse
pie y Pnderezar su esbelta estatura.
Era maravilloso de bt&gt;lleza. :-;11 piel
dcida parecía il11minada por eua,·e
interior, y s11s ojos, de un hondo ar,ul,
incomparable diafanidad, miraban de
. era que ca,la mirada producía el éx-

-Los zapatos, mamá, eso es lo que le

Señor dou Víctor M. Braschi, DOl_llbrado r~preRtnlaute
de la Universidad de C~lom~1a en las fie5tJ.~
inaugurales de la Un1vers1dad Nacional

Stñora Pilar G. de Rocha,' quien se despidió del público
mexicano antes de partirá Buropa, con un concierto
dedi~ado al señor licenciado don Justo Sierra

falta. '.\Iientras no tenga r,apatos, ni
arfa ni yo (María era su hermana) poos jugar con (•1-dijo el uiflo.
Y esto era lo que le interesaba ~obre
: jugar con el ángel.
María, que acababa de lli&gt;gar tarode la eecnela y que no se hartaba de
piar al visitante, lo que le interemás eran las pluma~, aquellas pingigantescas, nunca vistas, de ave del

-¿Qaé no le encanta á usted esa mujer?
-M.: encantaba antes.
- ¿Cómo es eso?
-Sí señor: es mi esrosa.

¡,arabo, dequt&gt;lzlll heráldico, ,le quimrra joYen Tohfa~, y no parecen mnlP t.uh• l'll
. ..... que cuhrfan las alas de ángt•I. lo más mínimo.
Tanto que no pudo contenerEc y acPrPor fin, el ángel, calzado con sus ~ancáD1lc,,;e al celeste herido, sinuosa y r,ala- dalias y bastante reetablecido de su mal,
mera, c11chil'ht'óle estas palabras:
pudo ir y venir por toda la caea.
-Jli, ¿te dolería que te arraucase yo
Era a&lt;lorable escena verle ju¡.:arcou loi1
una pluma'!
La deseo para mi som- niños. Parecía un gran pájaro azul, con
brero . .
algo de mujer y mucho de paloma, y ha11-~itia-exclamó la madre indi¡tnada, ta en lo zurdo de sn andar habla gracia
aunque no compren&lt;Ha del todo a1111el y seilorfo.
lenguaje. ..
Podía ya moYer el ala enferm&lt;l y ahrfa
Pero el áng11l 1 t·on la más bella de sus y cerraba las dos con movimientos euaeonrisas, le re~pondió extendierulo el ala yes y un gran rumor de 8eda, abanicansana:
do á _sus amigoA.
-Di cnál te gu•ta. .
Cantaba de nn modo admirable y re- Esta tornwolada
forfa á sus dos oyentes historias más he-¡ Pnes tómala!
llas que todas las imen!:tdas por los hiy se la arrancó resuelta, enn mo, i- jos de los horulire~ ·
miento lleno de gracia, extendifodola á Xo i,e enfadaba jamáA. ~\Jllrefa 1·asi
su nueva amiga, quien F.e p11so á contrm- 8iempre y de yez en t·turn•lo se ponía trisplarla embeleeacla.
te .
Xo hubo manera de que ningtín calzaEsta expresión de tri~teza at1:!ll5ta fué
&lt;lo le vinieee al ángel. 'l'cnía el pie muy quizás lo únil'o 11ue He llevó el ángel &lt;le
chico y alargado cn una forma delicioFa- su paso por la tierra.
mente aristocrática, incapaz de adaptar~e ¿Cuántos día~ tran~cnrrieron !ll-f'! Los
á las botas ameri('anas (tínicas que había niños no hubieran podido rn11t1trlos; la
en el pueblo), las cuales le hadan 110 da- Fociedad de los ángeles, la familiarida,i
ilo tremendo, de suerte que clan&lt;lil'aha con el Ensueilo tienen el dón 'de elevar&gt;peor que descalzo.
nos á planos superiores, donde nos ~nsLa nif\a fué quien sugirió al liu la bue- traemos á las leyes del tiempo.
na idea:
·
El áni..rel enteramente bue110 ya, podía
-Que le traigan-dijo-unas sandalias. volar, y en sus juegos maravillaba á l()s
Yo he visto á ~an Rafael con ellas, en las .,niños, lanzánd(lSe al eApacio con una maestampas en que lo pintan de viaje con el jestad suprema; cortalJa para ellos la fn1-

•

�tA SÉMANA ILUBTkAf)A
LA SEl\IA~A ILUSTRAD.\

El Hombre de la Pasión
La barba leonada, espeea. y estrepitosa
del amigo don ~uan, apostol_izaba eu faz
cadavérica de o¡os blanquecino~ que teolan e~e azul pálido de las neblinas y IB
,·~uedad dolorosa de un ensueíio truncado.
.
.
Juzgábasele á primera ~1sta. un s11endoso eentimental, cuya historia contu\"Íe~ desengaños fatales, de manera que
tle la vicia anterior eólo reetaee! en ~orma
i1e vestigio~, las barbas revoluc1onanas.
Pero la opinión disentía muy pront?,
El amigo don .luan era de una facundta
¡118 aotable. Contaba anécdotas grote;cas,
epL~odios hilarantes, toda una serie de
a\'enturas (· historietas salpicadas ele reflexiones pel'i'piraces, aHí como indulgentes juicios. Y las horas corrían á su lado, oyendo su vozurr~n. ílexible e~ modulaciones, y sus carca¡a&lt;las flanberha?a_q
que contrastaban ron la muerta emoción
Je su~ ojos tri~te;i.
De~pués de estar con el am:l{o 1!011
Juan cada uno de sus contertnlios Ee entregaba á los propios peneamientoP, ohitlando en ab~oluto su amena conwn;a-

t.a ele los más alto~ árboles y á veCl'S los -¡ Muy bien !-afirmó el niño palmocogla á lo~ don en sus brazos y volaba de teando y con divino aturdimiento los
tres p~sióronEe á bailar como unos lo- No hace mucho presentóse á las core~ta suerte. '
poraciones científicas de J nglaterra el
Ta1C3 vuelos, qnl! constitnlan el deleite co~.
mayor par a lo~ chicos, alarmaban pro- Pasado~, empero, estos primeros trans- curiosísimo caso de un hombre cuyo
portes, la niña quedó pensativa y mur- cuerpo presentaba inequívocos síntofundamente á la madro.
mas de osificación. El caso dió orig,n,
-~o vayáis á th•jar]nq eaer por iuad- muró:
profundos estudios y largas disquisicio,wtencia, selior ánl(Cl-gritábale la bue- -Pero, ¿y nuestra madre?
na mujPr,-os confieso &lt;¡ne no me gustan -Eso es - corroboró el án¡.,rel-¡ y rnes- nes de los sabios.
Sin en.bargo, no es el único de su gt.
tra madre!
jU"!!OH tan peligrosos ... .
!'ero el {m¡(el rela y_n•ían l~s niño~, y la -Xuestra madre-sugirió ('! uiiio-no nero, Años atrás, el profesor Vizcbow
presentó á la academia de medicina de
m,ulre scababa por rt'tr tamh1én al ver la sabrá na1la: nos iremos ~in declrselo.
agili,la&lt;I y la iuerza con que aquél. los ~o- y cuando e~té triste ,·eodremos á conso- Berlín otro caso muy semejantt, al que
se designó con el nombre de «petrificamaha cu m~ hrazus y la dulzura rnfintta larla.
ción humana&gt;. El paciente era un ruDijo la niña:
e 111 qnc lo-• ,lepo~i~aba ~bre el cé,pcol del
mano de treinta y tres años, que sufría
jar,l!n
!?e hnlnera cltcho que hacia su - ¡;\lejor sería llevarla con nosotros!
-'.\le parece bien--aproi,ó el áob,el.- una especie de osificación progresin de
11¡,ren&lt;lizaje ,le Angel Cu~todio
su organismo, Su piel tomó la dureza_de
vol veré ror ella.
-:--oi~ mtiy fuerte, Ref\or ángel-decía Yo-¡'.\Ia!!nilico!-11íiadió
el nitio.
la piedra. El juego de la mandíbula tD·
la ma,I rt&gt; llt'ml de paEmo.
.
.
-¿E~tái~, pue~, resueltos?
ferior llegó á ser imposible, huta_ el
Y el {1ngel respondía con cierta msufi-¡ Rcsul'llos estamos!
punto de que fd precisa la extracción
ciencia infantil:
de los dientes, á fin de dar paso i 101
-Tan fuerte, que podría zafardeórl,ita
Caía hi tarde fantá~ticamente, entre alimentos HquiJos de que el indiTíduo
á una estrella.
se mantenía.
de oro.
1·na tarde los 11i1ios encontraron al án- niágaras
El ángel cogió á los nifios cu sus bra- Cosa id,ntica le ocurría á un cingalts
¡::t•l sentado en un poyo de l)Íeclrn. rer~.i zos, y de un solo ímpetu se lanzó con que se exhibió en las barracas de nume•
del mnro del huerto, en aclttncl de tr1~rosas ferias. Uno de sus experimentos
al azul luminoso.
t1·za m::ís hon,la ,¡ne cuando estaba enfcr- conLaellos
madre en e~to llegaba al jar1lln y consistía en clnarse alfileres y tachue·
1110.
las en las epidermis, y suavizar sobre
toda trémula viólos ale¡·arse.
-¿t!ué t,i1•11e~?-le preguntaron.
m
ángel, á pel'ar de a di~tancia, pare- ellas navajas de afeitar.
Ht&gt;.•pond1ó :
Aarón Pillmer, un americano que su·
- Tengo que ya estoy 11\tl•no, 1¡11e no da crecer. Era tan diáfano, que á través frl., igualmente de petrificación, estuvo
de
sus
alas
se
Yeía
el
sol.
li;1y ya prewxto para qnt' pcrmanez~a co_n
madre, ante el milagroso espectácu- muchos años sin poder efectuar un so•
,u:;utros .. . . ¡ qnc me lhunan ,le alla nrrt· lo La
no pntlo ni gritar. Quedóse alelada, lo movimiento, La enfermedad sobre•
hll y qne es fuerza que UJe rnya!
\'Í~ndo volar hacia las llamas del crepúscu- vino á consecuencia de un reumatismo,
l{t&gt;pliró lit 11ifü1:
Todos loa tratamientos, incluso la
lo aquel grupo indecible, y cuando
-¡ tlne le vayas 1 ¡ f'~'! ,nnnr~~
electcicidad y el masaje, fueron commá~
tarde
el
ángel
volvió
al
jardín
por
-¡ K-;o nunca!-rep1l10_ el nmo.
ella, la buena mujer estaba aún en éxta- pletamente inútilu. Aarón conc_luy6
-;, Y qué h~ de han•r bl me llaman?
por perder la sensibilidad y munó al
eis . .... .
-¡ l'ues no ir!
.A:.tAOO ~ER\'O.
poco tiempo.
-: lmpo~ible!
Los casos de osificación parcial son
Uuho una lar,l,(a pausa llena do angnsmucho más frecuentes.
_
tin.
En contraposición á estas utranas
Los niños y el ángel lloraban.
afecciones del organismo humano, e•
• lll• pronto la cl!ic11, m_
á:i [értil l'll expedigno de citarse el caso de un negro que
thente:: como mn¡er, d1¡0:
falleció en un hospital de Bro,klyn, por
-llay un medio &lt;le que no nos separehabtrsele reblandecido el sistema óseo,
mos:
hasta el extremo de convertirse su esl're¡::untó el ángel a11sioso:
queleto en una especie de gelatina con·
-¿Cuál?
sistente.
-1 Que nos lleves contigo 1

Tarditi

EL RESTAURANT
de moda.
t

1~
•.,

,:.;::,

#

EL PREFERIDO por
las familiaa.
EL MAS PINTORESCO lugar de
la ciudad.
El que cuenta con la
verdadera cocina
italiana.

Esqulni de s. Juan de Letran
y AYenidi 16 de Septiembre

ción.
'
.
BAJOS DEL HOTEL DEL JARDIN, CON VISTA
Gn día, sin embargo, me cl&lt;'jó cavtloso
¡,or unas obsen-aci~nes que hizo. 1~ fué
AL INTERIOR DEL MISMO
tanta mi preocupación, que me decidí á
interro¡tarlo.
Haré crónica.
El elegante Pedro Sale~, el terrible Sa- y ee deleita en ella, eaciando minuto. á rl!l! para esa alma clura y lumino.~a como
les á quien por sus mordiented alabanzas minuto y segundo á segundo, esa tema, el diamante.
le declamos que en su .apellido no habla e•a solitaria que es m vida. Póogame un -¡ Cuente, cuente 1-le decía agazapánea!, ,ino ácido, hablando tle un amigo au- tipo perfecto, correcto, ~in defectq&gt;: ¡9ué dome en mi curiosidad.
sente que acabábamos de desollar, salió á existencia lánguida y fofo! Ese no nve. -No eea incómodo-contestaba, ya nn
En cambio, el que tiene la pasión del jue- poco ablandado.
811 defensa.
-U~tedes son crueles-dijo.-Tudos los go, ¡qué emociones! sentir las palpitacio- Y la magia, el hechizo sutil delas con•
defectos que le atribuye~ _á Ta?rin), por nes del corazón, el fuego del cerebro, la ver..ariones á ~olas, dominando su re\Jemarrihismo, son de enrnha. H ln¡o que vida en su fuerza motriz y destructora. lión cordial, le inl'lin6 al fin á la. co111idespliega es lógico y ustedes ¡ pobretee 1 Sin pa~ión no hay existcnciaR. Es néteJ ·dencia.
ee lo atribuyen á arrogancia, porque an- apll!!ionado del alcohol, ó de la morfina, Yo escrutaba sus ojos, los ojos mortetes era un andrajo humano. Yo eé el ori- ó &lt;lel mate, ó 1le la virtml ó del automóvil, cinos clon&lt;le vi una llamita parecida ÍI
gen ele su brillantez actual y quiero de- y nsted cuaja en esa finalidad todas las una estrella.. Y dijo:
mostrarles su injusticia. El pobre se ena- fuerzas ob~curas &lt;le su organismo. Es ne- -Es que uu dla tuve una pasión y con
moró pérdielamente de una mnjer. El cesaría la paeión en el hombre para eer ella roo alimento. '.\Ie casé joven hará
amor es cil•go, como saben, y por e~o no bueno ó malo, pero hombre.
quince aflos. )li esposa murió poro de~ee apercibió de que ella había pasado de La muchacha que rodeaba la mesa se pul!s de darme una hija. Yo amé :1 la
loe 40 años, que tenía los &lt;lienws amari- puso á reir haciendo cha..~carrillos sobre &lt;·ria tura. La amé ¿cómo pnedo decir? .
lloe, costumbres fáciles, ojos bizcos y mu- el ,hombre ele la l'asióm, oomo ee le ban- ¿ lla leído Le Pére Goriot de Balzac? La
cho dinero. .\. tal punto ee enamoró el tizó acto continuo. El amigo don ,Juan amé con una exaltación de paternidad
buen Ta.urini, que !10 ca~ó con ella por colaboró en la broma, y deepués de pna que alcanzaba á Fer cloloroea. )li hija
detrás de la igle~ia.. El ea casado y no charla zigzagueante, nos retiramos.
fné mi pasión .....\[ urió tieroecita
podía ser bfgamo á pesar de que tenía
Poro
verboso
para
esas
justas
de
sprit,
•
El vozarrón del amigo don ,1 ua11 me
aban&lt;lonada á eu mujer legitima
es
aquella cori,;ta de la ,Uomedia•, la Dolo- yo me había concretado á oir y mirar. dolfa.
La vehemencia del amigo don ,Juan me -Y vivo en ella-continuíi.-:\re r(J(.&gt;,
res.
-Entonces-interrnpió un poeta ingé- eorprendió prim_ero, el· brillo )o.sólito de me destruye, me aniquil~. Y la n-o~iemsns ojos mortecmol! que adqm:1eron re- pre, rosadita, con sus miradas de ~epulnuo-el tal 'faurini es sencillamente un.
-Hu enamorado que adora A tal pun- pentinamente fulgores de entos1asmo, me ero próximo . ... ¡oh! vivo para verla,
para verla siempre y estrujarme la viseé•
to á la eeñora defectuosa y rica, que se dejó perplejo.
viste admirablemente para agradarla, ha- ¿Será cierto, me pregunta~a á m! mis- r~ estúpida que cuenta el tiempo ron au
ce \'ida ele club, va á las carreras, se en- mo, eiao de que la primera 1mpres1ón es he-tac atroz.
¡Cosa extraña! La llama de e~trella
trega á orgías, tira el dinero, no nos fre- la que vale? ¿Habrá un dramasecreto en
.
que viera en los ojos del amigo don .Tuan
cuenta, etc., á fin de ser nn perfecto gen• la vida de eate buen hombre?
tleman y que la senora dcfectuoe11 qne(le Y [ué a.sí cómo, una v~, me ele¡~ ca- al hablar de la pa.~i,ín, no fulguró nuevaviloeo, hasta el extremo de que lo 111te- mente. Vi un paño &lt;le seda, muy tt&gt;nnl',
encantada con él.
"
. velando los iris empafülel'idos, y ful yo
El amigo don Juan, que Ell!cuchaba al rrogara á solas.
terrible Acidos, hizo un violento viraje de )Ie daré bombo. ::i1 en las tertuhas quien lloró,
8118 harbas y atronó del eiguiente tenor: grandes tengo timideces de mimosa, en
A~,0~ 10 :\IO"NTE.\ \'ARO.
-trsted, Sales, se fija en la forma )' DO la intimidad asumo una elocuencia domiva al fondo. Taurini tiene una pasión, la nante que obliga.la confesión.
~~
• 11!!
pasión del fausto, y esa pasión es tan in- El amigo don .Juan ae resistía. Juiaba.
~~
tensa, tan honda, que para colmarla co- con el vocablo, forma ~ta la más eficaz
\
mete los actos más degradantes. l'cro, para ocultar el pensamiento. Pero yo,
lea, él vive, eu paeión le cierra los ojos insietente, encontré acentos enternecedo-

jA,¡¡;i-...,~

1:,

centavW

�LA S~MA.i.1iA 1LUSfRAuA

un Má1tir ~, li Cienci•

El doctor Hall Edwards ha Jlega&lt;lo A
l'arls y los periódico,- le seludan, haciéndose eco de la gratitud de la humanidad
hacia este ml\rtir de la ciencia.
En 1893 empezó ya el doctor ·Hall Edwards A sentir los efectos de la exposición
de sus manos á los rayoK lto,ntgen, el
estudio de lo~ cuales habla emprendido
con la esperanza ele aliviar el sufrimien •
to humano.
Por lo pronto i:;us u itas ~e dl'scascari llaron, 1¡uedl\ndose leves y quebradizas
como la cl\scara de un huel'o. De~ués
aparecieron en los dedos algunas manchas negrM, especialmente en las coyunturas, como una especie de quema•
duras que rada dla i:;e profundizaban
más en los tl'jido,.
El dolor de estas horidas era tan crud,
que para encontrar algunos momentos
de reposo el doctor Edwards tenla quP.
bañar sus manos en una solución de
opio. Y, á pesar de esto, no podía dor
mir sin propinari-e algím narcótico.
El sufrimiento Na espantoRo y amenazador.
Para que el terrible mon}j¡:co no ahondara más todavla, el doctor necesitaba,
ante todo, dejar de exponc-r su~ manos A
los mortíferos efluvios.
~.:Sto equi\'alia á interrumpir los estullios.
Hall Edwanld no se resignl'&gt; A ello y
lot1 continu6.
Sabia ya lo que le e~peraba: es dt:e1r,
el sufrimiento de todas las horas durante muchos años, la amputación de su
rarne, pedazo á pedazo.
En 18!)1!, ')O efecto, entregó á los ri rujanos la mano izquierda. -¡Bah!-se dijo pi doctor.-'l'rabajaré con la derecha nada mi\:,;,
Y prosiguió.
Pero el mal avanzaba y muy pronto
se impuR&lt;&gt; á otra operación i-angricnta;
el antebrazo del doctor Hall ~;d" anls
fué rortado hasta c-fcodo.
- -:-=o teniendo la mano pen,;ó el ::.;ahio-el antebrazo nomo ~ervín pnra onda.

Y continuó.
Un aito despué,; sar.rilicaba In mitad
de la manotlerecha.
-¿Qué importa? ¡F.l cert&gt;hro ,¡urda
útil!-dijo el doctor.
Yha seguido.
Y aún dice con sen_cillez grandiosa:
-¿Qué importa el sacrificio de la vida de un hombre si pueae ser útil para
mejorar los métodos de curar? Ademáis,

Canción Merídional
Como la misma ilusión
cocicndc por la mañaoa
las rosas en tu ventana
y el ansia en mi corazón,
silmprc asoma en el confío
mientras tú riegas las flores,
quien te caotc sus amores
al compás del maodoUo.
De los árboles espesos
donde los pájaros cantao,
parece que se levantan
constelaciones de beso,¡
y desde el alto pinar,
al venir hacia ti, miro
una barca y un suspiro
quc·sc alejan sobre el mar.
Multiplicando en escalas
los arpegios y las notas
para hacer rodar las gotas
de rocío con las atas,
juega el aire matinal
sobre el campo rclucicotc,
como un músico demente
sobre un arpa inmateriat.
Atenuando su color
hasta hacer de tt un murmullo,
pua dar en un arrullo
la apoteosis del Amor,
desde el alto señorío

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Nunca Olvidar

tiende la distancia un velo,
como si lloviera ciclo
sobre el blanco caserío.
Y mientras en la estival
atmósfera azul ondea
la campana de la aldea
con su risa de cristal,
el sol, como un corazón
que al amarte se hizo llami,
con los rayos que dcrrami
pone fuego á tu balcón.
Morena, cuya crücl
belleza turgente humilla
al rosal con la mejilla
y con el labio al clavel,
no desdeñes el anhelo
del que á ti cantaJldO Ueg1
como un p,jaro que cntrrga
toda su esperanza al ciclo.
Y si sientes de la altura
bajar esa chispa loca
q uc tiende entre boca y boca
como un hilo de ternura,
di con los ojos que ai,
para que temblando pueda
tender la escala dc seda
que debe acercarme á ti.
Y así en la secreta calma
de la noche irá el trovero
á murmurar un etc quiero&gt;
jauto á las rejas de tu alma,
mientras que sobre 101 dos
la media luna se inclina
como una gran mandolina
bajo la mano de Dios.
MAIIU&amp;L UGARTE.

en estos últimos aflos la ciencia ha adelantado mucho, y gracias á estos últimos adelantos espero conservar el pedazo de la mano derecha.

FRENTE AL NUEVO CORREO.-MEXICO, D. F•

que la Joyería más al corriente
de la moda es

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111L P•SOS OADA UNO, para los n t1meros cuyas t res t1ltlmas cifras sean ljruales 11. las tre1 úUI
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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