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                  <text>Mlle. OYKA
C11pletista y b1ilari11a q11e deb11tará próximamente eo. el "Principal"
tlUM. 44.-MEXICO, 2 DE SEPTIEMBRE DE 191 0

15 centavos

�¡Qué bonito! ¡Qué ~ucno! ¡Qué barato!

LA SEMANA ILUSTRADA

Eso es lo que dice todo aquel que compra

Registrado oomo art!oulo de segunda olue el 10 de No,lembre de 1909

EN
AÑO

LA VIOLETA
Avenida San Francisco, 59. México

Por cada vapor llegan las novedades

Agencia de los relojes de bolsa OMEGA y de las
repeticiones VOLTA

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GRAN ~ORTEO

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¡11$ !500,000 $ i
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CON PREMIO MAYOR DE

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:~.401,900

............ . ........... ;;~~-~-, ·~ -~-...

TMrORTAN TE: SI el vremlo prlnclpR! de f500.000 aued are Pn un b111Pte aue NO FUERE
VENDIDO dicha cantidad her á repartida i.l público en Vlll1'TJC 1'1llllfl 0B DJC A YJIUITJCIXOO
Pisos CADA UJ!O, varn los números cuyas tre~ últimas cifras sean leuales á l as tres óltl·
m..s dtl númtro Que obt•n11a el ct~ado vremlo mayor.

lfJL
•

•

•

Oficinas : 5~ Calle de Ooncelea N 9 121. - M éxlco. •

.

Admlnlatrador, PEDRO SAN0OVAL Y GUAL

11

1

8EPTIEl\I13HE DE

1910

dor de un monumento que es armopla y
Malagueñas
suntuosidad, labrado por el brazo formiPUBLICAD.\ POR LA
dable del manco de Lepanto y cuyas alAunque saques je la prueba
bas agujas se pierden en el azul: ya la
el corazón de~trozado,
Venus desnuda de puros lineamientos
como ignoras que son celos,
Presidente, Lic. J. LUIS REQUENA,
yo te los \'oy enseñando.
Director General, Lic. ERNESl'O CHAVERO, t¡ue es la poesía; ya un hercúleo mozo de
l'aronil belleza: la novela: ya un juego de
Gmnte, MANUEL S. PALACIOS,
gnomos maliciosos, que es el cuento suPor un ·patrón igualito
til ....
Jefe de Redacción, ENRIQUE UHTHOFF,
han cortado á las mujeres,
El idioma de los Cervantes, de los Loy odian á quien las adora,
pe de Vega, de los Calderón y de los
y aman á quien las ofende.
OF!Cl."&lt;AS:
Quevedo es mármol de Carrara. Estos
~a. Calle de Humboldt, núm. 52.-Mé· escritores con la materia exquisita la_\yer todos me querían
xico, D. f.-Ambos Teléfonos 485. braron múltiples obras de arte que ley me colmaban de honoree;
van tan su hermosu ra en el magnifico
Apartado postal, 149.
desde que pobr.:e me encuentran
campo de la literatura castellana ...
ni siquiera me conocen!
PRECIOS DE SUSCRICION
Pero aconteció que después vinieron
EN TODA LA REPUBLICA :
K. DHz DE Escov.rn.
los que debiendo hacer figuritas de arcir un trimestre $1.80 pago adelantado.
lla (yo entre ellos) tomaron de ese márÓlli&lt;'ros sueltos en toda la República, mol precioso y torpemente, hicieron y
hacen tigurones feos y sórdidos y otra
15 Centavos.
cosa aún: desl'irtúan el valor de las paEl Color en el Teatro
labras.
Cada unade ellas tiene su preciso sigui'renemos una nueva escuela en el tea
licado, absoluto. Con la;: palabras no reza tro contemporáneo: la escuela de los cola relati,idad. Grande, habla de grandeza loristas, Y parece que el dramaturgo ita.
y suntuoso de suntuosidad y pobre de liana D'Annunzio sen\ uno de isus propobreza, efectiva y absolutamente. Pe. pagadores.
ro por desgracia no lo sienten así muD'Annunzio no se cuida solamente de
chas escritores 6 lo que sean, y en el pe- · su gloria. Piensa dirigirse este oto!l.o á
riodismo muy especialmente, y en cier- París, para ocuparse exclusivamente de la
idioma inefable de Castilla. tas secciones, cualquier tieste'.lita casera mis, m scem de El Esclaf!o , de Hicciardi.
Su prostitución.
"resultó elegante," todas las damas son joven poeta de los Abruzzos y disclpulo
~I idioma castellano suena á música: 11Jistinguidas," las noYias "bellas y vir- suyo, quien ha imaginad&lt;&gt; "el teat ro del
-ea sonoro y variado en matices, es yiril y tu osas," los ancianos "venerables," los jó- color." Según los estados del alma da
1aerte, dulce ysual'ecomocanlo de guz - venes "caballerosos'' ... y en resumen: la los protagonistas del drama, los jueiOII
prostitución del lenguaje; porque cuan- do color se modifican sobre la ei;cena en
la,
Para aquel que no lo entiende y sobre do efectivamente se trata de personas, el curso de la representación.
quien pesa la desgracia de no haber lei- cosas ó acontecimientos que merezcan Será una innovación interesante.
~ á Cervantes, es as!, eminentemente tales adjetiYos, las palabras, g ue se gaslll.usical. Para el t¡ ue entiende el signiti- tan como las monedas !l. fuerza de tanto
Sobre un Príncipe
éado de cada palabra catitellana, y siente, ir y venir, pierden su ,,alor y su crédito.
El real magnate francéa, duque de
ti escuchará un poeta por ejemplo, que ¡ Con decirte, lector, que la palabra "ge•
Alenión, fallecido recientemente, ha !iaquel caer de perlas sobre crátera de nial" lo mismo se le ha aplicado á '\odo enterrado en Dreux, en la capilla de
oro, no es nacla ruás un canto, sino esen- yeli qne á la "Malagueñita!"
la familia de Orleans, al lado de 110 espocia que del espíritu ó del alma fluye, pa- Y. para cerrar brillantemente eBtacrósa, que murió abrasada por laa llamll
ra ese es la delicia máxima.
nica, m;ra c6mo un príncipe de las letras en el terrible incendio deJ Bazar de la
El escritor castellano, espaiíol ó no, castellanas expresa su abineo de mejorar
Caridad en Parla, ano de 1897.
.lllt.ójaseme un artieta escultor á quien y llevar á caho con el idioma cervantino,
~l rey de Bulgaria y representant:M
siempre dase, para la realización de su obra de arte:
de las casas reales de Espaüa, de PortuPbra de arte, mármol de Carrara blanco,
·'Yo trabajo, mi fe no @e mitiga,
gal y de Bélgica asistieron á la ceremonia
lno y purisimo: el idioma. A su grande- y troqnelaudo estrofas con mi eello,
fúnebre.
espiritual y á su habilidad en manojar
un yerso forjaré del (] ne Re di¡?a:
E l duque de Alenzón era nieto do Lu111
cincel del estilo, se debe la mayor ó
tu verso ee com0 el oro sin la liga:
J.&lt;'elipe, rey de Francia; habla naddo en
or valía de la obra realizada, y así
radiante, dúctil, poliforme y bello.''
18i4 y su hermano primog6nito es uno
q11e en el campo magnífico,de la lite
de los pretendientes al trono fran~.
EI\HIQl
1\
UIITHOFf.
ra castellana se levant11n en derre-

••

"Arte y Letras" El Mejor Semanario Ilustrado
••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
I

LOTERIA NACIONAL

2 DE

··compañía Editora Nacional,'' s. A.

SCHREIBER Y CIA., SUCRS.

i

MÉXIOO,

"LA Sü\t\ANA ILUSTRADA"

GRAN JOYERIA Y RELOJERIA

1

l.

1

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••

•
•

•

•••••••..••••..•H•••••••••••••••H1••••

NOTAS
SEMANALES

El

�------ ------------

TEATROS

son m11 y tri viales. En cambio, el seganque carece en absoluto de voz y de condo acto está lleno de 1olerés y tra!ado
diciones, y que no sabe siquiera precon grao u:actitad y habilidad. Por eso
sentarse ve~tido con decoro, no debi ó
quizá el compositor musical se sintió
dársele participación en una obra de
El Estreno de una Opera N,clonal eo él más inspirado y espontáneo, lo• esos
alcances A las señoritas Esccbar
grande un conjunto harmónico, vibran
y Zambrano, que son dos apreciables
El hermoso episodio histórico que re
te y de alta emotividad. Y ya que nos
cantantes, pero que se presentaban por
cuer¡la el hecho glorioio y nobilhimo
ocupamos de música que tratándose de vez pi'imera al público, no es posible
del perdón ,in cond1c1ones y con liber
una ópera es naturalmente el asunto pedirles más, porque bastante hicieron
tad pau vol verá la defensa de su cau•a,
principal, diremos, sin que edo enlra por salir avantes¡ pero sí podía habfrotorgado por el general don Nicolás
ñe un juicio que no pretendemos emi
sele pedido al di,ector arthtico que
Bravo á 880 prisioneros esp~ñoles en los
tir, dejando libre el campo á la crítica
seleccionara mejor su personal. ó por lo
momentos mismos en que el valeroso
musical, que si bien la partitura nos
menos, que hubiera dado á la óptra uu
insurgente recibía h. noticia de la
pareció bella, inspirada, patética y desmes más de ensayos En justicia, de los
muerte, en garrote vil, de su padre don
criptiva, llegando en algunos pasajes á
artistas sólo cumplieron su cometido
Leonardo, sirvió al utinto ~eñor líceuentusiasmarnos, también u cierto que, Torres Ovando y Miracle.
ciado don Ignacio Miriscal para h1cer
en nnestro concepto, adolece de gravíEl cOdeón Popular&gt;, que dirige d
el libro del drama lírico &lt;Nicolás Bra·
simos defectos que no deben pasar des- maestro Quesadas, cubrió la parte coral
vo&gt;, que con música del maestro Rafael
apercibidos¡ ano de ellos es el abuso y, á la verdad, la cubrió satisfactoriaJ. Tello subió á la uceua de nuestro
inmoderado que en la instrumentación mente, dando prueba de su adelanto.
teatro o6cial-ve~lído ya con ropa limse hace de los latones, que á ratos nu• Reciba por ello nuestros parabitncs el
pia, aunque mal planchad•-la noche del
li6can por completo la labor de los can- maestro.
~ábado último.
tante~¡ la evocación del Himno NacioEn suma, el estreno de cNicolás BraBien conocidas son ya de todo Méxi- nal compuesto por Nnnó en tiempos de
vo&gt;, como ensayo d,: la ópera naoio, al
co el talento y las dotes Merarías del S1nta Auna, muchos años después de la
ha servido para demostrarnos que 1, 0
señor Mariscal, quien por todos concep- época en que pasa la acción-anacrohay en México, por ahora, elementos a1tos loé siempre digno del más alto res- nismo imperdonablr,-y la introducfísticos para c. bras de tal magnitud, y
peto y de la más profunda considera- ción en la partitura de toques militaque si queremos llegar á producir obras
ción¡ pero e~tas coodicfones personales re~, tales como la marcha de caballesemejantes, preciso es proceder con más
de nuestro miui,tro que faé de Relacio- ría y el paso redoblado de nuestros
calma, teniendo en cuenta el votgarísines, no deben ser tomada, en conside- días. Recursos son estos que no debió
mo proverbio que dice: cno por mocho
ración, cuando de su obra como libre- emplear el maestro Tell&lt;', pues si la be·
madrugar amanece más tempraJJo&gt;.
tista nos ocapemoq¡ por eso, dejando á lleza que prestan á la partitura es discuM. BARO.
n lado esas cualidades, que somos los tible, en cambio, el disparate es colosal
primeros en reconocer, y salvo• el res- y oo admite discusión.
peto debido, diremos que el asunto
Ahora bien: el público recibió la obra
La Cocaína y la Literatura
del episodio, suficiente para un acto que
con entusiasmo, con un entusiasmo deUn médico inglés, 'l'. D. Croibers,
resultaría lleno de interés y de intensi- lirante, paca el que de antemano se ha- atribuye á la cocaína una franca influcn
dad dramática es demasiado breve para b{an hecho prepantivos,-la corona de cia en la literatura contemporánea.
La sutil iruaginación de nuruert;Sos
hacer con · él dos actos de ópera, aun
laurel y la medalla con que se preo ió
cuando pua complicarlo h1ya sido ne- la noble labor del maestro Tdlo,-entu- escritores no es debida, en realidad, sino
á la absorción de esta droga.
cesario al señor Mariscal acudir al inci siasmo que no podo amenguar ni la deLos fenómenos del cocaisnisn.o se rua,
dente secundario de los amores del ca- fectuosa ejecución pot parte de algunos mfü,stan por la facilidad, abundancia y
pitán Síochez con la criolla María, que de los artistu, ni la endeble y torpe di suavidad del ebtilo, así c&lt;.mo por un pode uliservac1ón y razonamiento exniogúu interés prestan al desarrollo de rección del maestro Aragón, que en su der
traordinarios; pe ro ttdo E:l vigor es titti,
la acción, y hacen que ésta se desen- atolondramiento dejó escapar de su~ cio, porgue á la po~tre surgen la fatiga
vuelva á ratos con cierta lentitud, colo- manos la h 4 :ata. El público iba di~paes ó el agotamien to ce rebrales, según los
cando, por lo demá,, á los personajes to á entusiasmarse y cumplió con cre- excesos.
en situación dificilísima, tal como la en ces su deseo Dábase como razón, P•ra
El Rayo Verde
qne se encuentran el capitán Sánchez y justificar el afán de aplaudir estrepitoEn los aire drdores de Baltimore-EstaMuía mientras el general Bravo se en samente, que se trataba de un ensayo dc,s Unidos- se ha pedido obs&lt;•nar el
tera y comenta el mensaje que le trae la muy loable, que los autores eran mni- toit;terioso rayo verde, que ha dado asun
noticia de la infamante muerte Je su canos y mexicanos los intérpret,s. y to al novelista francés Julio Verne para
una de sus m(t; interesantes novelas.
padre.
que en nuestro medio es tarea dificil,
Par iendo dt-1 Üti.te, en el creptisculo
Hay en ese acto, y si mi memoria no casi imposible, encontrar quien acep 1·espertino, &lt;'l rasgo luniino~o ~e exten&lt;lta
me es infiel en esos mismos momentos, un te encargarse de la interpretación de hasta el cemt. Mu&lt;:has pc,rsonas hao
e,pacio de tiempo bastante largo en que una obra de arte. Pues bien, estos arta• creído percibir algo así como el último
hilo de la cab&lt;'llera dtl corueta Ilallty:
la soprano y el tenor, sin intervenir para mentas no tienen valor alguno¡ para pero se ha a1•erig ua&lt;lo que este fenómenada en la música, pasan las de Caín, las manifestaciones arthlicas nada debe no :;e prncl uce poi· los rayos del ~ol.
El juez Stahn, miembrocorrespondrcnentregados á una escena mnda, pesada y inBair la nacionalidad, y si no hay los
en(,1dosa. Lasescenas en que doña Gua• elementos necesarios para acometer una te de la Sociedad .btronómica de la G, an
Bretaña, declara que sólo ha visto el radalape da cnenta al general Bravo de empresa determinada, no debe acome- yo verde do:; nces t n ~u vida, y que e:-te
los amores de María y la en que ésta terse.
poético destello prl'cede invariablcmenti: á la 8alida dfl i;ol ó sigue 11 la pueE&gt;ta
recibe consrjos del noble insurgentt,
A an tenor como el señor Videriqae, de dicho astro,
•

~

....

CRONICA

EXTRANJERA
Lo, snce,os de E,pañi toman cid.t

d fa nuevo cariz, dentro, siempre, ~el r~-

cuando Madriz goberoa\a, Y_eso que º.º
era muy envidiable la situación de~ pais
eu los tiempos á que no~ refcnr~os.
Dicho expresidente ha sal_1do de Nicaragua por invitación especial que ~e le
ha hecho, y se cree que viene en d1rec·
ció o á México, acompañado. del general
S1lvador Toledo, tan con:&gt;c1do eu es!as
revueltas de Centroamérica. El seuor
Ricoy, encargado de negoo_ios de nuestro
pai~ en Wáshington, ha dicho q~e Mad riz si iba á México, no ua por 10v1tac, ód especial del gobierno del general
Dlaz, y se comprende, dada !ª actitud
que ha seguido nuestra can~1lleria con
somo acierto en las revolac1_one~ que á
diario tienen efecto en los•c1tados paí•
sea.

d 1calismo ea qne se encuentran rnsp1
cados y ateuiéodose á los ca~les que se
r ecibeu, que no siempre rcB,1ao l.t ver
da.d de los hechos. l,Pqr mala fe de los
corresponules? ... . Eu manera al)!una
Si no por lo difícil que es eo momeo
tos críticos de la política de an país
J ar los ac.Jntecim1eotos c~n t~dos sus
v,rdaderos car•ctercs coushtnh vo~.
Se dice que Alfonso XIII no perdió_ su
viaje por Francia Y' por Ioglaterr~, sino
e foé á consultar á personalidades
En el lejano Oriente tenemos la sen•
~:inentes, sobre lo acucido e~ ~spa sacional noticia de que el Japón se_ ha
- y sobre la marcha de sus dec1s1ooe,, apoderado de Corea, Y' con este ~ohvo
cuales fueron bien ~;st_as_ por ~os se asegura que los Estados Unidos se
personajes que dieron su op101~0 al J~ - han de ver env~eltos en una guerra con
ven monarca. Por todo csto-se_aoade-~1- dicho país, segun lo asegura el doctor
no muy contentoá San Stba~lláo, ven6 S H. K1mm¡ agregado que faé á la le•
cáodose un consejo de ministro, en el g~cióu corea~a en W áshington, Y en la
cnal foé aprob.&amp;da en todu .sus partes la actnahdad representante en aquel país
conducta del señor CaoaleJas, mostrán- de los iosnrgentes coreanos,. que han
dose todo el gabinete animado de los entablado aoa guerra de guerrillas con·
principios más liberales, con la anuen- tra l,1 anexión japonesa,_ .
cia y c,1 nfianz I del soberano. . .
El levantamiento patnóhco en Corea
Las última, noticiu, al escnb1r e~ta -dice el citado doctor en u~a decl~racrónica, son que el P•pa desea ne)!oc1ar ción que expidió-se manh~nc_ vivo,
directamente con el rey, y que al efecto, debido en gran parte á la conv1cc1ón de
h1bri una conferencia cutre Alfonso ae, en futuro cercano, el Japón se ~nXII[ 'I el Nnocio de S. S.,Monseiíor V1 ~ontrará frente á frente á ao enemigo
co pedida por este último. Lo que de más poderoso, y entonces . Corea recon
e!Ía resulte V se pa~da tras~uc1r, á no quistará su independencia de ':.aatro
dudarlo marcará algao cambio ~rai;cen· mil doscientos cuarenta y _tres anos, y
dental en los sucesos de E~pana, país sacudirá el yugo de la •~cuón ..
que en otra esfera de su vida presenta
Ptobablemeol&gt;e no es bu:n sabido que
una faz poco traoquil1zadora: nos rde• Corea está librando una lucha d_esespe·
rimos, con es las pala bus, á la hu~lga ge- rada contra los planes de anexión del
neral decretad,a por la F .:derac1ón del J ap Ón. El verdadero estado de cosas
. se
Trabajo par,a uno de estos día,, .
guarda en secreto por la censura Ja_po•
Pucce ser que esto h;i ,orprcnd1do al nesa en los telégrafos y correos. E, u~gobierno profandamente y que se to• posible recibir una carta de Corca s1~
man las medid,a, para evitar snceso de ae haya sido abierta. Nos ve_mos obh·
!,al )!ravedad, consecnencia de 1~ huel• :ados-añ,1de el doctor rdendo-para
ga d e Bilbao y del malestar existente tener noticias, á apelar á los e~plas. y
en la clase trabajadora. Se e)pcra que ·embros del partido revoluc1onano,
no haya tanta unanimidad como se : , mensajes trasmitidos verbalmente
anuncia y por de pronto se sa~e que por corndores á las personas que es•
caatro delegados de la Federación- se tán más allá de la frontera.
bao ab,tenido de uguir á sus com~aneQnizás la opinión del doc~or no sea
ros · qae los p1111dtr.Js recaban su hber• muy aventurada, pues hace hcmpo que
tad' d e acción y qne los empl~ados de esos dos países no se miran con buenos
los tr¡nv{u se mnestran ~em.~sos á la ojos, por diferentes cuestiones que todo
baelga por disparidad de ente.nos. Hay, el mnndo conoce.
por t,1oto verdadera expectación por lo
que pase 'en estos días y se esperan noticias de España muy trascendentales.

~a:

L -)1 sucesos de N icaragaa han de i:uerecer alganas palabras en esta crónica,
p.-,r la gravedad que encierran, pues se
han precipitado¡ aunque digamos la ver•
dad , no era mny aventa~ad~ el s~poner
lo acaecido, dadas las d1Uc1les c1rcan~taacias por las cuales ha pasado la Cl·
tada república.
.
Ahora resulta que después de la VIC·
toria del general Estrada, se oponen _á
qac sab.i al poder los generales I:u!s
Mena y Emiliano Chamorro. _La noticia
ailade que han estallado senos desór•
clcue,, y que todo anda mucho peor que

P•dre Sol que estds
en los cielos .••.

Padre Se q e estás en los cíe los,
sea ta nomb,~ ~autJ6cado,
porque eres fuente de consuelos
psra el espintu atribaladc.
Tu Jaz derramas y la vida
con igual prod,galic.iad, .
como sus besos una querida
en el Abril de su amistad.
Todo al través de sus fulgores
se torna paro, se hace amor.
Las salamandras y las Bores
han )!anado tu reino, Seiíor.
Un castillo de blancas azucenas
y pues te miramos sin v_elos
donde una mano leve
que empcqutñezcan tu ma1estad,
coloqne entre armonías y rumores
hágase tu voluntad
.
rocío transparente;
así en la tierra como en los cielo!I.
un rayo misterioso de la lnna
y el pan nuestro de cada dfa
empapado en el éter¡
dánosle hoy;
un eco de las arpas que resuenan
pero amasado con la alegría
y el corazón conmueven; ..
de tu fal)!or ., • •
un beso de un querube en tas meJllla~,
y perd6nanos nuestros pero dos, . ,
algo apacible y leve,
..
os{ com:, nosotros perdonamo.• tambc!fn
y escrita sobre la hoja de albo hno
á los 1 ue, de ta poder ol'Vidadós,
una rima de Bécqaer.
con nosotros no te alaban. Amén.
RUBÉN DARIO.
E. SMITH MONZÓN,

LO QUE YO TE DARIA

*••

El cx~elentísimo señor Charles W.
Elnch, agregado á la embajada ~e l_os
E~tados Unidos, deseando despedir dignamente á la señorita Anna Bdle Boo•
rhees sobrina de la señora Henry Lane
W d ls~n, y á la señora C. S. Boorhees,
ofreció, en su honor, un tt la tarde del
27 último.
. d.
Muy feliz estuvo el distinguido 1plomálico, tanto en la organizac!ón de
la fiesta social como en la selección de
los elementos que habían de hacer de
~lh. au acontecimiento digno de recordarse por mucho tiempo. Uno de los
detalles en que mejor demostró su buen
)!usto, faé en la selección del local¡ el
elegido fué la elegante vastelería Y dalceria cEl Globo&gt;, sita u1 la uqurn_a de
las calles de San FrancHco y Colt~to.
Goza cEl Globo&gt; de ju~tll y merecida
fama en su ramo y, por lo bolo, no necesitamos decir que el ~er, ic,o íué inmejorable, y que todos los concurrentes
á la finta quedaron sumame11te compla·
cidos de ella.
.
Entre los invitados estaban la~ si•
goientcs personas: señor y señora Hen•
ry Lane Willson, señor licenc_1,do Igracio Sepúlveda, señorita Her21n~a oe la
Guerra de Scpúlveda y senonta_ ~on •
cepción, conde y condesa D•nd1n1 de
Sylva y señoritás María, Luisa y Euge·a don Manuel Algara, señora Carlota
~~~dero de Algara y señoritas Carlota Y
Ana Elena, señorita Gua~alupt Ter!e•
ros señorita Fausta Dlaz '\ ivanco, seno·
res'Luis s. Carmena, primer intr?ductor
de Embajadores¡ F. B. Caval~anh de Lacerda, encargado de negocios del Brasil· Manuel Martínez del Campo, Jor)!e 'Puada, Francisco Suinaga, Ma11uel
Díat Vi vaneo, Jrrge }' Fe!Jpe Bern?zábal y un grapo de familias d1st_1ngu1das
de la colonia americ~na'.
-La señora y Ja senonla Boorhees sa•
lieroo para lndianápolis la noche del
mismo día 27, de,pues de bab_u pumanecido entre nosotros por vancs meses.

�U l!l.illU.1 !L'OWflW&gt;A
t

"..La ~emana Uu5trada"
ORGANIZA

LO ~EfflDIR ILD~IBROI
.AÑO

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GRANDES CONCURSOS TEATRALES
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4&gt;:!tz•

LEA USTED LAS BASES
L.

BASES DE LOS GltANDES CONCrRSOR

DE BE LLEZA V

GRAC I A

ABIERTOS POR

"LA SEMANA ILUSTRADA"
1~.-Estos concursos son exclusivamente para

arti,tas teatrales del se.1.0 femenino, y á ellos pueden entrar todll6 las actrices y tiples que achían en
los coliseos de 11' República. Los concursos, por
efectuarse durante el mes de i-\eptiembre, se lle.
marán del &lt;Centenario&gt;. Y para las rencedoras
significarán indudablemente un recuerdo inolvidable por la época en que se verifican.
2~- Los concu rsos, como en el título de estas
bases se indica, serán de belleza y gracia respectivamente. En cada número de &lt;La Semana I lustrada&gt;, hasta el último rle 'eptiembre, aparecerán
los cupones que constan en el presente mímero.
(Véanse cupones).
• ;V~-Los concursos se cerrarfo el día 5 de Oct ubre y los resultados y los retratos de las vence•
dorl\s en cada concurso serán pu blicndos en el se" gundo número de &lt;La Semana Ilustrada&gt; del mes
.de O~tub~e. A 1116 agracif\das se les hará un pre·

:iente que consistir1í en un objeto de arte y uu diploma conmemoratiro.
-4:ª-Admítense ta'llbi~n votos razonados. Cada _voto de esta índole deberá venir adjunto al cu•
p6n respectivo. Los votos razonados se sujetarán
á un concur.so suplementario. Los premios de este
concurso !-,erán "º metálico: :-;:?5.0u para el voto
razonado de belleza ~· :-:~:i. 00 para el de gracia, según el fallo del jurado formado al efecto. Estos
votos pueden ser escritos en el estilo que se quiera, serio ó festivo, y d~ben comprender, como
máximo, cien palabras. Este periódico ~e rrserra
el derecho de publicar los votos razonado):; (J ue juz
gue conveniente. Los dos votos premiado::; se pu
blicarán en su oportunidad con las
dónimos que los acompañen.

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CALCIDARIO AZTCCA OPICDIIA DCL SOL.
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5~-Los votos serán enviados, bajo sobre ~
rrado. al departamento de concursos de &lt;La Sema
na Ilustrada&gt;, apartado postal número HU. ~1
xico, D. F.
, ongm.a
· · 1es ~u~ ~ le han hecho.-Tomado
H
oso retrato del .Sel'lor Presidente de la República. Uno de ~os mas
erm
por nuestro fotógrafo en el Museo Nacional, el domingo ultimo

�Algun·os Comisionados para Atender á los Representantes Extranjero~

1

\:_
. __U_n_a_V_el_a_da_en_H_on_o_r_d_e_F_
ra_y_B
_a_rt_o_Io_m_é_cl_e_Ja_s__,,C_a_sa_s_ _,

El stfior Ranulio Penagos recitando una poesía durante lit velarla con que los estudiantes chiapanecos
honraron la memoria de Fray Bartolomé de las Casas, la pasada semana

Sr. José v. Soriano

Sr. Lle. Gullleru10 Novoa

Srj Lle, Frranctsco Olaguíbel

Sr, Carlos Landa

Damas y caballeros que tomaron parte en la velada

rot. Sem. /tus.

�El Campeonato de Espada de Combate
Reparto de premios á los ex_positores de flores, plantas y frutas

\

El domingo pasado tuvo lugar en
San Angel, el reparto de premios á
loe concursantes
vencedores en el
certamen de flores, plantas y frutas, llevado á cabo
en la villa mencionada.

Fué esta una
l!Psta de tlo•

res muy sencilla y m u y
bella. Distinguidas señoritas de la. lcca11dad entregaron los premios.

..-,:-

~ ecibiendo las recompensas.-Un aspecto de la concurrencia.-Los expositores premiados,
Fot. Sem. !lri,I,

J

El Jueves de la semana pasada, por la tarde, tuvo lugar en
la Sala de Armas "Mértgnac,"
la rran "poule" final de espada de combate, en la cual se
disputó una hermosa copa.
ofrecida por el seftor General
Dlaz.
El Primer Magistrado de la
Nación asistió al torneo, acompaffado de los seflores don Ra•
món Corral, general Manuel
GonzAlez co·s10, don Guillermo
de Landa y Escandón, coronel
don Porfirio Dlaz y otras dlstto~uldas personas.
Después de algunos números
de ejercicios glmnAstlcos, efec·
tuóse la " poule" final, que era
esperada con ahinco.
El primer lugar lo obtuvo ti
seflor Ingeniero Daniel Garza;
el segundo el seftor Ingeniero
José Cos, y el tercero lo disputaron entre los sellores .doctor
Carlos Barajas y Antonio R6·
gagnon. obteniendo el triunfo
este 11ltlmo cab•llero.
Después hubo otros asaltos,
siendo el mAs Interesante en el
que tomaron parte el seftor pro•
fesor Mérl¡nac y su aventaja·
do dlsclpulo Rafael Arrlllaga.
En la •·ponle" final fué Juez
de campo el seftor M6rignaci· el
Jurado estaba compuesto de os
seftores profesores Angel Escudero, Rafael David y Manuel
B. Carrillo, y del aficionado
seftor Arrlllaga.
Terminados los número• del
programa, el sefior Presidente
procedió Aentrtgar Alos vencedores tos premios por ellos
11:anados. Al u flor ln¡enlero
Daniel Garza, la hermosa y artlstlca copa, cuya fotografla
Los 5•,~ores P:,esldente YVicepresidente de la República· y ministro de la Guerra,·presenciando consta en esta plana .
la poule. - senor Ingeniero Daniel Garza, primer premlo.-Senor Ingeniero José cos
segundo premlo.- seflor Antonio Régagnon, tercer premio.
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UNA SESION EXTRAORDINARIA EN LA CAMARA DE SENADORES

La Cámara de Senadores durante la sesión ext raordinaria verificada la semana pasada para tratar el asunto de la ent rada al país de tropas extranjeras armadas,
que tomarán parte en el desfile militar.. Hay que hacer constar q ue es s umame nte raro el que eean convocadas las Cámaras á sesiones ext raordinarias.

]

�1

TARDE DE COGIDAS.-FREG EN PELIGRO

La Próxima Temporada Taurina.-Los Espadas y el Empresario 1

Tarde de emociones fué la del
último domingo en la plaza
de • El Toreo•
Por ser 1ílti-

ma novilladade
la temporada y
muy especialmente por haber aparecido
en los carteles
el nombre de
Luis Freg, ambos tendido s
viéronse henchidos de cone u r r e n e i a, la
cual estuvo sacudida durante
toda la corrida,
porfuertes emo-

Rodolfo Gaona.-Manuel Mellas (a) ''Blenveoida."-Aotooto Flentes.-Rodolfa Rodarte.-José del Rlvero (empresario).- José
Moreno (a) "LtJartlJlllo Chlco."-Cnhr IJirra ( a) "C &gt;Ch :rito de Bllb10. "-Diego R?das (a) "Moreno de _Algeclras."

Ea la parte nperior: distintos detalles de li labor de freg. -El diestro después de uaa graa estocda,-Las tres cegidas

c1ones. Salt a el primer toro de Sinkeuel, y tras una
precipitada. lidia
que transcurre entre un griterío infernal, toma 1Campitos1 la muleta, y
tras una faena deticientlsima, sufre
una cogida de la
cual sale herido de
una mano.
Y siguen las emo.
ciones. Freg que tuvo que entendérseselas con los seis toros anunciados, fué
cogido aparatosamente varias veces.

Fol. Sem. lhu.

�BANQUETE DE ESTUDIANTES

Honras Fúnebres en Honor del Presidente Mont

En uno de los últimos días de la semana pasada, efectuóse,
en un salón del hotel
&lt;Barcelona&gt;, un animaao banquete, con
que un grupo de estudiantes preparatorianos obsequió al
señor José Cuevas,
con motivo de felicitarlo por su nombra·
miento como delegado de la Escuela Na-

S in hipérbole, plléde·
se decir que las honras
fúnebres, efectuadas en
el templo de San Hipólito, de esta ciudad, en
honor del señor licenciado don Pedro Mont,
el jueves último, resultar o n verdaderamente
suntuosas.
Como recordarán nues•
tros lectores, el señor
Mont, fallecido recientemente, era presidente de
la república de Chile
cuando lo sorprendió la
muerte.
El excelentísimo señor
don Eduardo Suárez Mújica, ministro plenipotenciario d e 1a citada
república en nuestro
país, fué el iniciador de
las honras fúnebres, á la,
Miembros del Cuer- cuales asistió el seño-.
po Diplomático y
distinguidat11 da. Presidente don Porfirio
mas, después de la Díaz, por invitación esceremonia
pecial que se le hizo.
Además del Primer Magistrado de la
Nación, concurrieron á la ceremonia muy
distinguidas personalidades de ambos sexos.

El Joven lgnaclo O:ampo diciendo su brindis

Si afirmamos que esta fiesta hté toda alegria y
animación, así, absolutamente, no faltamos á la ver•
dad en lo mínimo. Harto sábe,e que todo aquello
en que toman parte estudiantes, es alegrísimo, con
la alegría que engendran la juventud y la esperanza.

Aipecto general de la
mesa
cioaal Preparatoria al
Consejo U ni versitario que habrá de reu ni r se p r ó x i m a•
mente.
Durante el animado banquete tomaron
la palabra los jóvenP.s
alumnos Ignacio
Ocampo, Arturo Cisneros, J. Saviñón, Zenón Trejo, etc:. Con·
testó el seijor Cuevas
en frases deagradcci•
miento.

1

Interior del templo de Sao Hlp6lito, durante Iaa
honras ftínebres

Un grupo de invitados

�Centros Sociales Españoles.--El Vasco

Uri Servicio de Incendios Modelo

.1

El señor general don José María Mier, gobernador de Nuevo León; el alcalde primero de Monterrey, señor don
lldefonso Zambrano; el gerente de la cervecería cCuauhtemoc&gt;, y otras distinguidas personas
en la puerta de entrada de dicha negociación

Señoritas de la colonia vasca en trajet "íl~ales.-Un aspecto general del gran salón del Centro Vasco,
adonde tuvo -{'°10 una alegre fiesta la semana pasada
Fot. Sem, Ilust

Monterrey es, sin duda alguna, la ciudad de la
República que más incendios ha tenido que lamentar durante los últimos meses.
El gobierno de Nuevo Le6n y el municipio de
la simpática ciudad á que nos referimos, con una
previsi6n digna de elogios, se proponen establecer, en aquella capital, un servicio de incendios
completo y eficaz.
Con tal motivo, el progresista gobernador del
Estado de Nuevo Le6n, señor general licenciado
don José María Mier y el señor don Ildefonso
Zatnbrano, distinguido alcalde primero de la
ciudad de Monterrey, acompañados de conocidas personas de aquella capital, hicieron una
visita especial á la cervecería &lt;Cuauhtemoc&gt;,
S. A., en día reciente, á fin de conocer y estudiar el servicio de incendios y el competente cuerpo de bomberos con que cuenta dicha
empresa.
Varias fueron las pruebas que se hicieron en

los mismos terrenos de la negociaci6n citada,
habiendo resultado todas sumamente lucidas.
Después de que los visitantes recorrieron los
departamentos principales de la fábrica, fueron
obsequiados con un"excelente lunch-champagne,
que se sirvió en el parque de la misma, durante
el cual reinó la más completa cordialidad.
Reproducimos en este número de nuestro semanario, una fotografía que se tom6 durante la
visita de que hablamos.

La idea de la gran instituci6n, que gira bajo
el nombre del emperador azteca, al haber establecido un cuerpo de bomberos, pone de relieve
un aspecto de su progreso amplio y benéfico.
Por otra parte, la iniciativa de establecer en
Monterrey, á la mayor breved1td posible, un
buen servicio de incendios, es digna de aplauso.

�UN FORMIDABLE 010.LÜN EN NORMANDIA

Un formidable ciclón asoló, poco tiempo hace, la bella campiña normanda
I,as presentes foto¡raf{as dan idea de la mapitud de ta catástrofe

La bella Normandía
foé azotada furiosamente, poco tiempo haoc, por
un tremendo ciclón q ne
devastó villas y sembró
por doquiera la miseria
y la muerte.
Por creerlo oportuno,
publicamos algunos datos de aquella fértil rciión francesa.
La Normandía estaba
di vidída, antes de la conquista romana, entre los
celtas y los belgas, y era
habitada por pueblos que
tomaron gran parte en la
guerra contra los romanos y se le oonocía con
el nombre de segunda
Lconcsía. En el siglo IV
la segunda Lconcsia tuvo por capital á Ronco.
B¡jo el dominio de los
merovingios formó parte
de la Ncustria¡ por esta
época apareció allí el
cristianismo,
I.os obispos de Rouen
fueron figuras de gran
importancia para la época, y en toda Normandfa
se fnndaron grandes aba•
días y conventos que
contribuyeron notablemente al desarrollo de la
naciente religión y á la
civilización de los habi•
tantea del país.
Bajo el dominio de
Carlomagno empezaron
las incursiones delos pi•
ratas del Norte, los caa·
les se establecieron deiniti vamcntc en Norman•
día, graciasal tratado de
911 entre Rollón y Carlos el Simple. Este tratado les concedió el país
de Caax, el Roumois, el
Licabin y el Vuin. Tealados posteriores les ad·
indicaron los obispados
de Mana, de Seez, de
Coatauscs y de Avranchcs,
El espíritu aventurero
de los normandos los hi•
zo repartirse por doquiera: así se les ve en las
Cruzadas, en la guerra de
las dos Sicilias y en Inglaterra, pafs que con•
quistaron , las órdenes
de Gnillermo e I B•stardo.
·
En el siglo XII la unión
de los Plantagenctcs, Inglaterra, Anjo11 y Aqai•
tania, oon los norman ·
dos hizo que los duques
de Normandía fueran
súbditos de Francia, mb
poderosos aún que el
mismo soberano, Felipe
Augusto confiscó y unió
á sus domios la Normandía, y desde entonces és·
ta ha sido francesa.

li.

EL DEPORTE ELEGANTE

Las carreras de caballos, no obstante todos los modernos deportes, son la fiesta elell'ant e y distinguida Por excelencia, Publicamos una página formada por varias fotogratfas tomadas durante una gran fiesta de esta índole efectuada en Londres

�UNA OPERA MEXIOANA.-VOTO DE GRACIAS

LA. M.1!:.IUlU ILUST1UDA
--~ ·- ~·-~---~------------- --------------------roca se desgarra¡ poderoso en el poniente, donde se tiñe en sangre¡ carne de
A.quella especie de poeta sonrió¡ pero ídolo, tela de que Fidias hace el traje
su faz tenía aire dantesco. Sacó de su de Minerva,
De Rubén Darío
bolsillo un pan moreno, comió y dió al
Cantemos el oro en el arnés del caba·
A.que! día, un harapiento, por las tra· viento su himno. Nada más cruel que llo, en el carro de guerra, en el puño de
aquel
canto
tras
el
mordisco.
la espada, en el lauro que ciñe cabtzas
zis un mendigo, tal vez un peregrino,
luminosas, en la copa del festín dioniquizá un poeta, llegó, bajó la sombra de
*
~jaco, en el alfiler que hiere el seno de
los altos álamos á la gran calle de los
¡Cantemos el oro!
la esclava, en el rayo del astro y en la
palacios, donde hay desafíos de soberbia
Cantemos el oro, rey del mundo, que champaña que burbujea como una disoentre el ónix y el pórfido, el ágata y el
mármol; en donde las altas columnas, lleva dicha y luz por donde va, como lución de topacios hirvientes.
Cantemos el oro, porque nos hace genlos hermosos frisos, las cúpulas dora- los fragmentos de un sol despedazado.
Cantemos el oro, que nace del vientre tiles, educados y pulcros.
das reciben la caricia pálida del sol mo·
fecundo de la madre tierra¡ inmenso te- Cantemos el oro, porque es la piedra
r ibundo.
Había, tras los vidrios de las venia• soro, leche rubia de esa •bre gigan• de toque de to¡la amistad.
Cantemos el oro, purificado por el
nas, en los vastos edificios de la rique- tesca.
Cantemos el oro, río caudaloso, fuen- fuego, como el hombre por el sufrimienza, rostros de mujeres gallardas y de
niñ os encantadores. Tras las rejas se te de la vida, que hace jóvenes y bellos to, mordido por la lima, como el homadi vinaban extensos jardine~, grandes á los que se bañan en sus corrientes ma- bre por la envidia¡ golpeado por el mar·
verdores salpicados de rosas y urnas ravillosas, y envejece á aquellos que tirio, como el hombre por la necesidad ¡
realzado por el estuche de seda como el
que se balanceaban acompasada y blan- no gozan de sus raudales.
Cantemos el oro, porque de él se ha- hombre por el palacio de márm~l.
damente como bajo la ley de un ritmo.
Y allá, en los grandes salones, debía de cen las tiaras de los pontífices, las co • Cantem~s el oro, .esclavo, despreciado
estar el tapiz purpurado y lleno de oro, ronas de los reyes y los cetros imperia- por Jerónimo, arroJado por Antonio vi la blanca estatua, el bronce chino, el ti- les, y porque se derrama por los mantos lipendiado por Macario, humillado 'por
bor cubierto de campos azules y de como un fuego sólido, é inunda las ca- Hilarión, maldecido por Pablo el Erarrozales tupidos, la gran cortina reco- pas de los arzobis pos, y refulge en los mitañc, quien tenía por alcázar uua
gida como una falda, ornada de flores altares, y sostiene al Dios eterno en las cu~va bronca y por amigos las estrellas
de la noche, los pájaros del alba y las
opulentas, donde el ocre oriental hace custodias radiantes.
vibrar la luz de la seda que resplande• Cantemos el oro, porque podemos ser fieras hirsutas y salvajes del yermo.
Cantemos el oro, dios becerro tuétace. Luego, las lunas venecianas, los pa· unos perdidos y él nos pone mamparas
lisandros y los cedros, los nácares y los para cubrir las locuras abyectas de la no de roca misterioso y callad~ en su
ébanos, y el piano negro y abierto, que taberna y las vergiienzas de las alcobas entraña, Y bullicioso cuando brota á
pleno sol y á toda vida, sonante como
ríe mostrando sus teclas como una lin- adúlteras.
da dentadura, y las arañas cristalinas, Cantemos el oro, porque al saltar del un coro de tímpanos, feto de astros re•
donde alzan las velas profusas la aris- cuño lleva en su disco el perfil sober- siduo de luz, encarnación de éter. '
Cantemos el oro, heclao sol, enamora•
tocracia de su blanca cera. ¡Oh, y más bio de los césares, y va á repletar las ca·
allá! Más allá el cuadro valioso, dorado jas de sus vastos templof, los bancos, y d.o de la noche , cuya camisa de crespón
por el tiempo, el retrato que firma Du· mueve las máquinas, y da la vida, y ha· riega de estrellas brillantes después
del último beso, como con un~ gran mu·
rand ó Bounat, y las preciosas acuare· ce engordar los tocinos privilegiados.
Cantemos si oro, porque él da los pa• chedumbre de libras esterlinas.
las en que el tono rosado parece que
emerge de un cielo puro y envuelve en lacios y los carruajes, los vestidos á la ¡Eh, miserables beodos, pobres de souna onda dulce, desde el lejano hori- moda y los frescos senos de las mujeres lemnidad, prostitutas, mendigos, vat.os,
zonte, hasta la hierva trémula y humil- garridas, y las genuflexiones de espina- rateros, bandidos, pordioseros, peregrizos aduladores, y la muecas de los labios nos, y vosotros los desterrados, y vos•
de. Y más allá ....
eternamente sonrientes.
otros los holgazanes, y sobre todo vos·
Cantemos el oro, padre del pan.
otros, oh, poefas!
•••
Cantemos el oro, porque es, en las ¡Unámonos á los felices, á los pode( Muere la tar de,
orejas de las lindas damas, sostenedor rosos, á los banqueros, á lo~ semidio1es
Llega á las p uertas del palacio un ca- del rocío del diamante, al extremo de de la tierra!
rruaje flamante y charolado. B aja una tan sonrosado y bello caracol¡ porque en
¡Cantemos el oro!
pareJa y entra con t al sober bia en l.1 los pechos siente el lati!o de los coramattsí6n , que el mendigo piensa: decidida- zones, y en las manos, á veces, es símm'!nle, el aguilucho y sit hem bra van al bolo de amor y de santa promesa.
nido. El tronco, ruidoso y azogado, á un
Y el eco se llevó aquel himno, mezCantemos el oro, porque tapa las bo•
golpe de látigo a ..rastra el carruaje, ha- CilS que nos insultan, detiene las manos cla de gemido, ditirambo y carcajada; y
ciendo relampaguear las p iedras. Noche) . que nos amenaz:an y pone vendas á los como ya la noche obscura y fria habla
entrado, el eco resonaba en las tiniepillos que nos sirven.
*••
Cantemos el oro, porque su voz es mú- blas.
Pasó una vieja y pidió limosna.
Enk&gt;nces, en aquel cerebro de loco, sica encantada¡ porque es heroico y lu·
Y aquella especie de harapiento, por
ce
en
las
corazas
de
los
héroes
homérique ocultaba un sombrero raído, brotó
como el germen de una idea que pasó cos, y en las sandalias de las diosas, y la~ trazas un mendigo, tal vez.un peregrino, quizá un poeta, le dió su último
al pecho, y fué opresión, y llegó á la en los coturnos trágicos, y en las manmendrut.o de pan petrificado, y se mar•
zanas
del
jardín
de
las
Hespérides.
boca hecho himno que le encendía la
chó por la terrible sombra, ruongando
Cantemos
el
oro,
porque
de
él
son
hs
lengua y hacía entrechocar los dientes.
entre dientes.
Foé la visión de todos los mendigos, cuerdas de las grandes liras, la cabellede todos los suicidac, de todos los bo- ra de las más tiernas amadas, los granos
rrachos, del harapo y de la llaga, de to- de la espiga y el peplo que al levandos los que viven ¡Dios míol en perpe- tarse viste la olímpica aurora.
Can_temos el oro, premio y gloria del
tua noche, tanteando la sombra, cayendo
al abismo, por no tener un mendrugo trabajador y pasto del bandido.
Cuando llet.ue al ocaso de mi vida,
Cantemos el oro, que cruza por el car- y ávido el cuerpo, de luchar cansado,
para llenar el estómago. Y despu és, la
naval
del
mundo
disfrazado
de
papel,
turba feliz, el lecho blando, la trufa y
el reposo y. la paz apetecida
el áureo vino que hierve, el raso y el de plata, de cobre y hasta de plomo.
busque en la fosa, espero que á mi lad&lt;',
Cantemos el oro, amarillo como la para morir tranquilo y sin tortura,
moaré que con su roce ríen¡ el novio
r11bio y la novia morena cubierta de pe- muerte.
te halles y brindes por aac:iar mhnhtlo,
Cantemos el oro, calificado de vil por un casto beso de tu boca pura,
drería, y blonda, y el gran reloj que la
111erte tiene para medir la vida de los los hambrientos¡ hermano del carbón, que llevaré como reliquia al cielo,
felices opulentos, que en vez de granos oro negro que incuba el diamante; rey
l!:USMO PELLtS,
de la mina, donde el hombre lucha y la
d• arene, deja caer escudos de oro,

La Canción del Oro

••

Escena final de la ópera «Nicolás Bravo•, estrenada en el teatro «Arbeu• el eábado último

ANSIAS

En día reciente una comisión, formada por m~lineros, maioeroa y consumidores, ~ acercaron á los sefio~es Prei!idente
y Vicepresidente de la República, con ob¡eto de presentarles un voto de gracias por el resultado sat1Sfactor10
y altamen~ benéfico de la rebaja en el precio de ~os cereales, 1?1 señor Fern~ndo Oroz~o hizo_l!' presen•
tación de esta comisión, y el seflor Fernando V1llarreal ofreció á los altos ¡efes los d1plomasad¡untos,

�LA RF.M A"NA TT.TTF:'J'RA nA

¿Colón, Judío Español?
La Historia, qae aún hay quienes consideran como inmutable -y casi iufalible
en sus h.:chos -y juicios, prutba á cada
paso que ella, como cuanto del hombre
procede 6 á él h 1ce relación, está en per·
petuo proceso de mudanza -y cambio, La
crítica V la investigación modernas van
destruyendo mi tos-como el de Homno,
sin contar los ot ros-poniendo en claro
exageraciones - como, en época más re•
ciente, la de la crueldad de don Pedro
de Castilla, por ejemplo-rectificando
errores de tiempo y espacio, que quizás
á su vez podrán ser rectificados mañana.
U na de estas rectificaciones, y no de las
menos curiosas é imprevistas, ha sido
hecha recientemente á propósito del
origen y lugar de nacimiento de Cristó·
b.il Colón, personaje especialmente interesante para nosotros, pues si su ha•
zaña portentosa tan enorme trasceuden·
cía había de tener para los dos mundos,
la tuvo, d.: un modo señalado, para el
nuestro.
Era cosa admitida y creída general·
mente. hasta e~tos últimos tiempos, que
el descubridor de nuestra América era
genovés. El mismo, en vida, se dió por
tal, y parecía no haber motivo para dudar de la certidumbre de aquella afirmación, por más que su propio hijo
Fernando, que fué también, como es sa•
bido, su primer biógrafo, confiesa que la
verdadera patria de su padre es un pun·
to oscuro.
·El Sr. Riamnudo Perrad había observado, posteriormente,-observación
que es, en efecto, digna de provocar comentarios y propia para engendrar dudas-que ni un solo documento escrito
en italiano, y que &lt;no tan sólo sus
obras, sino sus papeles íntimos, sus notas marginales y hasta su carta á la: república de Génova y su correspondencia con el embajador genovés, su amigo, están redactados sin excepción en
español 6 en latín."
Tolles dudas había creado este hecho,
que algunos historiadores y eruditos,
de veinte años acá, venían ya nei:ando
al gran descubridor la cualidad de genovés. Según ellos, si Colón se había
atribuido aquella nacionalidad, faé para beneficiarse, al comienzo de su ca·
rrera, del prestigio, que en aquella época iba anejo al solo título de ciudadano
de una ciudad famosa, tal como Génova, donde precisamente vivían por entonces, según parece, dos marinos que
habían dado lustre al nombre de Colombo.

Pero ¿no tendrían en realidad, Colón
y su hermano B1rtolomé, razones más
imperiosas para ocultar, hasta á sus hijos mismo ~, su verdadero origen?
.,Y he aquí que un erudito español, el
Sr. CelsoG.ircíadelaRiega parece haber
encontrado esas razones. Según él, Cris·
t6b1l Colón (no Christo/oro Colombo) no
era en modo alguno genovés, sino espa·
ñol, natural de la región gallega y de origen tudfo, por lo menos del lado materno. Y en aquellos tiempos, en pleno siglo XV, tiempos de catolicismo fanáti co, en que la taza judía estaba expuesta
de continuo á toda suerte de atropellos

é injusticias, se comprende que tuviese
el grande almirante interés en ocultar
aquel origen.
En la revista La España Moderna. el
Sr. Fernando de Antón acaba de exponer }¡ interesante cuestión y presenta
las pruebas aportadas por el Sr. García
de la Riega En primer lugar, la verdadera ortoi:rafia del apellido del descubridor era Culón (española), y no Colombo (italiana). Por otra parte, el segundo apellido del almirante era Fon•
ferosa. Y el señor Gucfa de la Riega ha
encontrado, en Pontevedre, 1oda una
serie de actas notariale~, piezas de pro·
ceso y otros documentos oficiales, que
datan de 1428 á 1528, y donde intervie·
nen Cristóbal Colón, Domin_go Coión,
Bartolomé, Juan y Blanca Colón, es decir, personas que llevaban, no sólo el
apellido, sino también los nombres propios del navegante y de sus más próximos parientes. Y en esos mismos docu•
mentos, figuran también otros individuos de apellido Fonterosa. Tales Fonterosas, según parece, eran judfos, 6,
por lo menos, descendientes de judfos,chuesfas, como se dice en las Baleares,según lo indi.:an todos los nombres propios de aquellos: Jacobo, B,njamín,
Susana .. . . Y, otro hecho dil(no de nota:
la madre misma de Cristóbal Colón se
llamaba Susana Fonterosa.
Por otra parte, en 1489, en unos grandes autos de fe, celebrados en Tarra¡!ona, figuran, entre los condenado•, un Andrés Colón, su mujer y su suegra, como
convictos del crimen de haber obser·
vado los ritos, ceremonias y fiestas de
los judíos. Y surge la duda de si, tam
bién del lado paterno, como del materno, Colón procedía de una familia hebrea,
Los señores García de la Riega y Antón refuerzan sus tesis con consideraciones intaresantes: según ellos, el estilo de Colón era un modelo acabado del
estilo de la literatnra ~ebraica. Además,
él mismo escribió un libro que tituló
cEl libro de las profecías&gt;. Y los más
antiguos retratos del gran descubridor
así como las descripciones que qued .. n·
hechas por contemporáneos de aqu é',
acusan claramente un tipo semítico.
Me he limitado á recoger y reprod acir los argumentos aducidos en pro de
la tesis de la procedencia española y
hebrea de Col6n. Los argumentos pare·
cen poderosos. Y si Colón era hebreo
de origen, qué extraño y profundo sitnificado, en efecto, qué sangrienta ironía
acaso, tomarían las primeras Jfneas de
su diario de á bordo, donde dirigiéndose á los Reyes Católico~, hace constar
que, en aquel mismo mes de Enero, en
que Sus Majestades acababan de expulsará todos los judíos de su reino y territorio, le daban á él, Colón, la misión
de emprender cuna expedición á las Indias ... &gt;
L UI S R OD!!ÍGUl!Z·EMBIL,

Amberes, 1910.

Perfecta lógica

El Paraíso de un Periodista

El Ingenio de Mark Twll in

¡\Iurió de hambre un periodista, y en
la hora y punto que expiró, preSt'ntÓsP
un ángel enviado por Dios ex pre~alllPJ1te
para servirle de escolta y conduci rlo á la
patria celestial.
Mientras caminabau dijo el periotlbt:i
á su acompaflaute:
- Permftame usted echar una Yisttula
á la morada de los réprobos antt·s dtl e11trur al lugar de la felicidad eteru».
- Con mucho gnsto, contestó el ángel.
- Yamos, pues.
Y ambos penetraron en los domiuios
de Lucifer, y se pasearon por su rerintt,,
admirando y observando las muchas e )
sas notables que allf habfa. En efto pt'r•
dió de vista el ángel al periodi~ta y Ee
p11~0 á buscarle en aquel laberinto inferual. A poco andar le encontró ~eutiulo
junto á una espacioFa hoguera abanicándose y contemplando, con sumaaleg,(a, á
una multitud de personas que e.e qm,mnhan vivas en aquel fuego devorador.
Arriba de hquella hogui&gt;ra babfa un
rótulo COI] letras de fuego, t'n el que Re
11-'fa lo eiguit•nte:

Anécdotas y frases del célt:bre
humorista

SPllSCRTI-TORES :\10HO8O1-i
«Condenados á arcler perpetnamPute
por no hab(&gt;r pagado su trabajo A los
periodistas•.
-Apresnrémonos á llegar al ci¡.J,.,clijo el ángel,-porque este lugar mt' es
insoportable.
- ¿AJ cielo? ¡Ja&lt;másl ¿Qué mayor glo
ria para mí q11e estar contemplaudosiempre el sufrimiento de los que fueron mi
ruina y mi desgracia? Decid á Dios que
renuncio al cielo para hacer, con mi presencia en e~te Fitio, más amargo el tormento de esos deegraciados.

***

Tocios los sentimientos que abominamos son legítimos; todos loa que nos do·
minan son criminales.
J. J . ROUSSEAlI.

VARIEDADES
Para dorar de nuevo los marcos deteriorados de los espejos, se pul verinn
finamente hojas de oro con un poco de
miel, sobre un mármol pulimentad&lt;¡
1ue go, con mucha delicadeza, se lava la
mezcla con agua caliente, se mezcla des•
pués con clara de huevo y agaá de goma I v se aplica, por último, con un
pincel.
• •4

Los adornos de coral se limpian hirviéndolos durante unos cuantos minu·
t06 en agua muy jabonosa, Después se
enjuagan con atoa clara, fría. y se dej~n
secar.

• ••

Para que la lluvia no empañe los cris·
tales de los coches, basta embadurnar·
los con jabón moreno. El sistema es
sencillo y fácil de experimentar,

Preguntaban á un chico:
- ¿Qaién se haría más daño, el qae
4 *4
cayese al suelo desde un tejado, ·6 el
Las mujeres engañadas no serían tan·
que se cayera de una silla?
-El segundo, si la silla estuviese en tas si pudiesen preferir un hombre que
el tejado- contestó el muchacho, que las amase al que ellas aman,-.0ad. Du·
noyer,
no era tonto.

Muk Tw~in, de cnya muerte hemos
dado cuenta, puede decirse qne era el
hnmorista más célebre de los últimos
tiempos, si bien su humorismo era de
un carácter peculhr.
&lt;Cometió el grave descnido de nacer&gt;,
según sus propias palabras, el año 1835,
y fué tipógrafo, piloto, militar, minero,
repórter, editor, periodista, autor, humorista, conferencista, y sobre todo,
hombre honrado, pues habiendo quebrado un neg0cio editorial, en cuya dirección tomaba partr, aunque no le alcanzaba apenas responsabilidad, se hizo
cargo de todas las dendas, y á fuerza de
trabajo consiguió pagar en pocos años
los doscientos mil duros que constituían
el pasivo.
El seudónimo Mark Twain, que tan
inmensa popularidad ha llegado á al•
canzar, lo adoptó siendo piloto. Por
aquel tiempo, Mr. Clemens (tal era su
verdadero apellido) firmaba sus trabajos con el sobrenombre closh&gt;; pero un
dla oyó á un negro que hacía sondeos
en el Missisippí cantar las brazas de
profundidad, diciendo: c¡Mark one!
¡Mark t wlin!&gt;, y desde aquel momento
decidió Clemens tomar estas dos últimas palabras como nombre de guerra.
Mtrk Twain dejaba entrever, entre sas
burlas v agudezas, la bondad nativa de
su alma. Su ideal queda expresado con
estas palabras suvas: «Procuremos vivir
de modo que cuando llegue la hora de
nuestra muerte, lo sienta hasta el em·
presario de Jompas fúnebres&gt;,
De un hombre como él, que al parecer no tomaba nada en serio, es este
consej;i digno de un moralista: cEn la
dada, decid la verdad&gt;, y también son
suyas estas frases: «Ser bueno, es noble;
pero enseñar á los demás á ser buenos,
es más noble todavía y no cuestra trabajo&gt;. «El hombre es el único animal
que se ruboriza, 6 gue, por lo menos,
·necesita ruborizarse&gt;. Las frases sueltas
de Mark Twain son famosas. En esto era
un maestro. cEl ruido no prueba nada,
decla: mnchas veces la gallina que acaba de poner nada más que un huevo,
cacarea como si hubiese puesto un asteroide&gt;, y &lt;no hay nada más ign'lrante
q ne la maoo izquierda, como no sea el
reloj de una mujer&gt;. La mano izquierda
no sabe hacer nada, y el reloj de una
dama no sabe nunca la hora que es, porqde siempre a nda mal. Mark Twain no
tenía más que un vicio: era un fumador
empedernido; pero ad vertía que había
sabido reglamentar ese vicio, y cno fu.
maba cuando estaba comiendo&gt;,
Una vez escribió una carta á la reina
Victoria, de Inglaterra. diciendo: «No
conozco á V. M.; pero á su hijo, sí, Nos
vimos una vez que él iba por la calle
presidiendo una procesión y -yo pasaba
en un ómnibus&gt;. Años después, Mark
Twain encontró al príncipe de Gales en
~•mburgo, y después de dar un paseo
Juntos, dijo el príncipe al tiempo de
despedirse: &lt;He tenido mucho gusto en

vol ver á verle&gt;. Como Mar k Twain no
comprendiese el sentido de tales palabras, el príncipe afüldió: c¿No seacuer•
da usted de aquel día que nos vimos
yendo yo en una procesión y usted en
un ómnibus'/&gt; Mark Twain era muy
amigo de los niños. Hace años fundó
una especie de club, que tituló el
"Aquarium," del cual formaban parte
doce muchachas de once á diez y siete
año~, á las que llamaba peces-ángeles.
Una de las muchachas vivía en Inglaterra, otra en Francia, otra en las Bermudas, otra en el Canadá, otra en Georgia,
otra en la costa del Pacífico, dos en
Nueva York, y el resto en Nueva Jersey. En el domicilio social del club,
que era el del escritor, no había sala de
juntas ni nada que se le pareciese, sino
los doce retratos de los peces•ángeles,
en marcos magníficos, adornando la sala de billar. Mark Twain se titulaba cu
rador de las muchachas, y todas ellas
iban algunas veces con su familia á pa•
sar una temporada en casa del escritor.
Un día, para comprobar si sus lectores prestaban atención á sus escritos,
compuso un artículo descriptivo lleno
de absurdos, que terminaba con esta
frase: cEn el azul firmamento se cernía
un solitario esófago&gt;.
Una de las muchachas pertenecientes
al cAquarium.&gt; le envió una carta, extrañándose de que hubiera tomado un
esófago por un ave, y Mark Twain la
respondió con la mayor serenidad: «El
esófago es, quizás, el ave más rara que
vuela. El diccionario querrá hacerte
creer gue el esófago no es ave ni mucho
menos¡ pero no le hagas caso. Yo he visto volar bandadas de millones de esófagos.
cTe escribo en la cama por efecto de
una bronquitis, y tengo que interrumpir
mi escritura, porque en este momento
vo-y á toser .... Es mu y divertido&gt;,
También era muy aficionado á los animales. Le encantaban, sobre todo, los
gatos de cría. Siempre tenf-a en casa una
porción de gatitos pequeños que le dejaban sus amigos para que se recrease
~on ellos hasta que crecían.
Uno d¿ los cuentos baturros más populares recuerda cierta anécdota que
retrata el carácter burlón y despreocu
pado de Mark Twain.
Una mañana, pocos días después de
haberse mudado á una casa de enfrente
de la del escritor unos vecinos nuevos,
se asomó al balcón de su cuarto Mark
Twain, y vi6 algo que le hizo ponerse
el sombrero y atravesar la calle, para
llamar en la referida casa y ponerse al
habla con los inquilinos, diciendo después de los ceremoniosos saludos de ri•
gor:
-Hace tiempo que mi mujer y yo
pensábamos venir á ofrecerles nuestra
casa y nuestra amistad¡ pero nos hemos
descuidado y por ello les pido mil perdones, También les ruego me dispensen
por presentarme de esta manera, y á estas horas; pero vengo á decirles que está ardic:ndo esta casa.
Este hombre, que era to~o bondad y
sencillez de alma, no consiguió que na
die le tomase en serio. Hace años escribió un poema que no se atrevió á publicar, por ser demasiado serio¡ pero
uoa vez que le invitaron á dar una conferencia ante las alumnas de cierta Uní•

versidad, quiso aprovechar la ocasión
para leer lo, y al acabar la confencia
dijo:
-Ahora, señoritas, voy á leer un poema escrito por mí.
Sns palabras fueron acogidas con una
carcajada general.
-Advierto que es un poema serioinsistió.
Pero lejos de serenar á su joven auditorio, sólo consiguió redoblar las ri ·
sotadas y hubo de guardarse el poema,
exclamando:
-Bien, señoritas¡ -puesto que no me
toman en serio, no leo el poema,
Y tuvo que retirarse,
Mark Twain se encontró una vez con
la horma de su zapato y un c::rítico desapasionado. Viajaban él y Cbaunce y M.
Dept w en el mismo vapor hacia Europa, y tueron invitados á un banquete
por otros pasajtros americanos é icgleses. Al llegará los postres, Mark Twain
faé invitado á hablar, y lo hizo en medio de frecuentes aplausos por cerca de
veinte minutos. Los comensales suplí•
oaron entonces á Depew que dijera algo,
y el célebre político y contador de historietas se dirigió á su auditorio en estos términos: «Antes de la comida, Ma1 k
Twain y yo convinimos en canjear
nuest1 os discursos: él acaba de pronun·
ciar el mío -y me siento agradecido de
la favorable manera como ha sido red·
bido. Siento manifestar, al mismo tiempo, que se me han perdido los papeles
del suyo, y como no puedo recordarlo,
no tengo nada más que decir1,
Todos reían, v el orador se senló. A
la mañana siguiente, un inglés que había asistido á la comida se aproxio: ó á
Mark Twain y le dijo:
-Mr. Clemens, me he quedado pensando en el mal negocio de la última
noche. Había oído decir qae el se ñu
Dept w es hombre inteligente; pero realmente ese discano su-yo que pronunció
usted anoche, es de lo más infernal que
yo he oído en mi vida.

El Ambar
El principal centro de exportación del
ámbar está en la costa de Sa mland, en
las cercanias de Koenigsberg, Alomama
del Norte.
Dicha explotación está arrendada por
el gobierno alemAn y da trabajo á unos mil
seiscientos obreros.

La Población de Francia
En un lacónico y emocionante artículo titulado siniestramente ,El su1cid10
de la raza francesa,, el dottor J acq ues
Bertillón señala y comenta las lamentables cifras gue van á continuación:
}&lt;~rancia. Hl09 (Ul tima e&amp;tadística):
Matrimonios.. . ...
. .•.. 308000
Divorcios ...... . . . ...... ...... 1!1.01 O
Nacimientos de niños muertos 35.0CO
Nacimi1&gt;ntos de vi vos . . .. .. . .. 770.000
Defunci ones . . . . . . ..... . . . 776.500
Exceso de los naci mientos sobre
las defunciones .. .. .. 13 ;,(;()

�T,A Alr.MAlU TT,TTATJUnA

Cielo, Ma( y_ Tierra...

chan 1írd11nes imperatifat-, c¡UP no adrmlen réplica m consienten dewora, y en
un maravillo:io deispc-rtar de acti\'ida&lt;le::;
t-ie arrastran gruesa:; gavias, Ee wueveu
y rugon las máquinas de la est1, a, cien
manos desalan los laidos y descubren las
uodegas de la carga, y los bardos, emocionados y silenciosoE, recobran alegria
en una dulce embriaguez de normalidad.

entre guirnaldas, asoman palacios diminutos~- de ellos pudiera irá la luna cualquier amigo de ª'"entura que anhele rectificará Flan11uarión.

III

]!;l euortne cascar&lt;'&gt;n en quo \'tajo so
Con la urgencia de ganar el pan, y sa.
ac1&gt;rc11 á 111 co!ila lenlarueule. Llei:¡11 c1ncudiendo de mala gana su indolencia, sasa&lt;lo de haber corrido wucho. Y avanza
len de todas las puertas, en 1·ariados grueon !)ll'S de plomo, olfateando el camino
pos, centenares de mujeres. Figuras herA la manera de inmenso perro de presa.
JI
cúleas, nPgra la piel, no hay entre elli,s
t:ie deli_enti. Estremecido agita las aguas
tranquilas y sobre una bella alfombrado La isla de Santa Lucía es una monta- ,·i&amp;ible diferencia. Sobre la cabeza err11puma-s, medita durante breves inslan. ña de Lrondosa vegetación. Al distribuir guida el canaf&lt;to de mimbres, enmohecí•
lPll. Continúa luc-gosu marcha. Yalcabo las tierras y separarlas de las aguas, que- do por el uso, hace de eombrero estrafa,
de una hora de cautela, de vai.:ilación, do dáronse por olvido, en ese punto, unos \ario. ü111en el talle esbeltos harapos
1nq u1etud, se acomoda al lado de la dár- cuantos cucuruchos de hojas verdes. Xo de muchos colores: v balancean las ca
i;Pna, quo es el raleo platea desde doode da cuenta el Génesis de semejante dis- &lt;leras i:;u pereza. Bajo la falda, ftecha jii,f¼ 1·onlempla un escenario interesante. tracción y no faltará contradictor sa- rones, se ven las piernas d!' ébano á caHnbre cubierta los pasajeros disfrutamos piente yue la atribuya, convencido, á da paso contraídas por el vigor de múscudPI p11isaje. De lPjos la tierra remeda una supremos de¡:ignios de art!I. La pequeña los rnroniles. Vienen en bandadae, couube saliendo del oleaje entre blancas y et udacl trazada con lineas rectas, á la mo pájaros, y al pie de las rejas que seranadas crestas. Todo es un capricho orilla, imita un tablero de ajedrez¡ y la paran la ciudad, se multiplican y cabilrle la pícara fantasía. No hay absurdo diviso, de extremo á extremo, deede el dean simulando cuentos de hadas. Charhermoso á que ella no eepa dar aspectos puente de mi nave. Subido en él imagi- lan una jerga indescifrable y, puestas
de rcahd1ul. Nada es iwpos1ble á la 1ir- no que estoy en amplia tribuna y expt!- en eordón, con las manos rn la cintura,
tu&lt;l mágica de su vartlla encantada. El ricnento se11saciones de orador que suple esperan la orden de emprender, con ultra•
Rol, que suele servirle de instrumento, con gei;tos la palabra y tiene por audi- je, su diaria labor de bestias. En una ca•
tiñe &lt;le azul y encarnado el espacio sin torio, en lugar de seres humano~, fardos dena de cabezas humanas, destilando sutórmino, y lo que antes fué nube que con entt'ntlillJiento. Poco les inttiresa mi dor, la industria coloca á paletadas el
RUrge del mar, es ahora roca iluminada, filosufla y llego á creer que entre si ;;e carbón: val ~irar, del barco al depósito,
{osforei,cente, acaso un trozo del infier- miran y sonrien. Son agentes de comer- 11r¡uellas mujeres que sinen de eslabono, prófugo &lt;le las entrañas del plaMta, cio que adoptan actitudes simbólicas y ne~, un ruido de lucha sorda, de garra~
que boga bin dirección y viene de lonta- reducen toda la cit•ncia al toma " daca ¡ue rasgan, de di1•ntes que muerden, de
nnnza. l•'lota en la toldilla una ráfaga de mez1¡uinos egoísmos. Xo les aslista ni puuos que chocan, de piedras que se esdo poesía y hasta el marinero de hosca enfada mi or¡.:ullo~a ira. Cumplen en el trellan en las paredes de acero, llega 1\
mirada t rígi&lt;l? semblante sie!lte que la mundo una misión trascendental v :;e en- los o!Jos como rumor de injm;ticia irre
1nsp1rac1ón lo tn\·ade y el ansia del ver- tregan serenamente á la colwena· de tra parahle. Yuel,o á mi auditorio y aquel
;;o lo domina. A cada vuelta que da el ficant!ls que ~on s11s dioses Un fardo farrlo, elocuente y gravP, cuyos rótulos
b~rco, ganando millas, cambia de impro- más alto que los otros, y cuyos rotulo,; se me antojaran fatcione~ &lt;lo mercader,
ni-o 1a porapecllva, y con los delirios de se me ocurren facciones de mer::ader, clava pn log míos sus ojo:'I redondos y
11:1o~te trasnochada y las \'isiones de irre- mo advierte, con ge1,tos elucuentni, que profundos.
1:rstlblo melancolía, se pono en pugna un también somos far&lt;los los hombres en el
t111te de realidad que comienza A adc¡ui- duro batallar de la exii:;tencia ..
rrr aquella bOtubra distante que por mi- Hacia la cuesta ;;e di rigen las callePENSAMIENTO
nutos crece y se aproxima. Su brillosa- juelas de casas de muñecas ; y habitan
tánico va des1·anec1éndose en una !\Uave e:;as casas de juguete largas familias de
:-rnperficie de terciopelo violeta. Nave~a gigantes. Se me antoja que es una villa ::ton las mujeree, en "erdad, un enigma
lrac1a nosotros v en torno suyo las o'as calda Lle la altura, que se desliza por el indescifrable. :3i no se la~ compre1.1de,
¡rienfon Pncrgía, "sallan coruo locas y po- collado cercano. La vista del conjunto no:, acusan de torpeza ¡ si, al co11tr.1ri1&gt;,
re1·en suRpirando sobre la arcoa. Lo:; tri - so confunde con un telón do teatro pin Re adhinan sus intenciones, lea parece•
pulantes subrn y baj1111 escalas, i-e cscu- tado por mnnos ex,iuisitas. ~Iu) arriba, mos impertinenh•~.-8,111ard.
0

•====•====•====(====•
1

• ===• ===•==== •=--=---=--:.:•
Cupón del Concurso de Gracia, abierto

Cupón del Concuuo de llcllczn, abierto .1_
por "La Semana llustruJe."
IJo.11

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i 1·ut~1 a /~11•or ,/c.....

por le "Semana Ilustrada."
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              <text>La Semana Ilustrada, 1910, Año 1, No 44, Septiembre 2</text>
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              <text>Semanario ilustrado publicado por la Compañía Editora Nacional en la ciudad de México. Dedicado a difundir la vida social y política de México y el mundo a través de imágenes y noticias relevantes.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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