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                  <text>�======~ 1 T A IRID A t1 J I E R Dtl A .d O
La Primera Sombrerería de México.

1

;========

LA SEMANA ILUSTRADA

A~O IV. • . - ·

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precios que para la R epúlica.

PLAZA DE LA CONSTITUCION
Núms. 5 y 7.
Apartado 87.
Frente.

México.

DOS RETRATOS

INCOMPARABLE SURTIDO EN CANOTIERS PAJA.

Nadie tiene clases tan finas como nosotros.

Léase "El Mundo Ilustrado"
--.;;...~;.-------------------------------1

1

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,,

EL~UCH
FUMEN

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Fabricados en las

CIGARROS

máquinas engargo-

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ladoras más perfec-

a:
o
•
LIJ

:i:

tas con exquisito tabaco y el afamado

PAPEL
PECTORAL
CUBA.

Escudriñando en la prensa, hurgantlo en
columnas de los periódicos, mis ojos
'ran lastimosamente las fotografías de esa
eliz austriaca, muerta a manos de nn
esconocido hace apenas una semana. Son
retratos; uno tom&amp;.do cuando la tudesca
ba por la vida, como todos los morta·
, ávida del dorado vellocino, en pos de
eterna ilusión; el otro, cuando aquella
xisteacia, ya en el tramonto, se desvaneció
el horizonte escarlata de la tragedia.
Está allf la buena señora, con los labios
treabiertos en una maeca de júbilo, como
sus pensamientos se hubieran reconcenado en la boca, trocados en una sonrisa de
ohomía. En sus ojos palpita una visión
jaoa, y las pupilas hablan al observador
esas viejas ternuras, silenciosas y teoa, que se resuelven en lágrimas. Feliz,
¿quién dice que no?), de salud opulenta,
bija de las landas que baña el Danubio,
muestra a la curiosidad del cronista tal
mo en otro tiempo, ya tan distante y tao
rcano aún, en que, acodada al balcón
erde de su casa, se ha.liaba en la radiosa
uz matinal o asistía al desfallecimiento de
os crepúsculos de múriqe.
Y en un cambio brusdo de decoración,
o en noa comedia de magia, ( comedia
ue hoy se enmarca en lineamientos de
re), se ostenta ese otro retrato doloro• ¿Dónde se hallan 1os ojos claiios en los
ue la felicidad bullfa como el nícar lunar
un lago donllido? ¿Dónde se encuentra
leve sonreír, denunciador de que en el
ra,.ón cantaba su aria de cristal el ave
"villa de la esperanza?
Los párpados amortajaron a los primeros,
cuyo fondo quedó grabado tal vez un
ctáculo de inmeDBO pavor, y en los la•
• que imprecaron o beaclijeron, que vi•
aron en instantes de puióo o de ira, el
'ctus del espanto, la contracción de terror
r lo imprevisto, se congelaron a la pre6n de los largos dedos pálidos de la
uerte.
Son dos retratos; son dos páginas de una
• ria vulgar, cuyo final escribió la punta
un cuchillo tinto en plirpura humana.
gente trata de llenar las lagunas que
rece• a su expectación; los peiiódicos
afaoan por llegar al desenlace que se
liza entre sus dedos con veleidades de
a; un juez, poeta de altos vuelos, piema
• ás que a sus interrogaciones conteatarl:
calvo pl:jaro del poema de Poe, con su
· Jágubre: «INever More!&gt;
A la pu_erta ele la cua cltl crl1111D, «todo

llll'O bu&amp;&amp; loa ~ ,lltfdo,, como 11
• . ., 111

rllaa faDIOlda.

11

de Noviembre de

~~~~:iº' LIC. ERNESTO CHAVERO.

Apaftado Pottal No. 149.

mllterio

custodia la desolación de la alcoba ce·
rrada.
Y el cronista, siente deseos de filoso·
far, pero comprende que tendría que revolver mucho fango y le repugna toda la
lamentable sucesi~o de liecbos que habría
de extraer para desmenuzar esa alma que
ya coocluró, y que, según rezaba el epita·
fio de Bihtis, hoy se pasea, csombra impalpable, por las pálidas praderas de asfode·
101,, con el recuerdo de su vida terrestre,
como placer de su vida sabterráuea.&gt;

Dos retratos.. . ... Lenguaje de las cosas
sencillas, tan evoca·d or, tan sutil y tao com·
plexo. Mientras la turba aguarda impaciente el &lt;cloa&gt; de ke episodio envuelto en
las espesas nieblas de lo incomprensible,
en tanto que los sociólogos y crimioalogistas de gacetilla tejen y destejen la urdimbre de las suposiciones más diversas, el cronista vislumbra el desfile doliente de los
que antaño iban a celebrar la Misa Negra
allf donde hoy no quedará ni un vestigio
de la locura pretérita.
¿Se desvanece un aroma galante en el
ambiente que rozé la muerte con sus alas
de cárabo? ¿En ese almácigo, donde el crimen incubó su ftoresceucia letal, hubo si·
mientes nacidas en los invernaderos parisienses? .... Aquello y esto se dice; ambas conjeturas saltan en torno del cadáver
de esa desventurada que hasta hace poco
alzó triunfante, como todos nosotros, el tirso con que se camina a ,os templos marmóreos de Cíteres.
Quizas a éstas horas e1 asesino esté preso. No obstante, a la puerta de la casa del
crimen, &lt;todo de negro hasta los pies vestido,&gt; como el paje de una teioa fallecida,
el misterio custodiará la desolación de la
alcoba cerrada.
Josli DE J. N1'Raz. Y Do111f:-1GuEz.

ose;
Reina mi señ01a.
reina, pues que sois
la que manda y triunfa
en mi corazón;
sabed que una tarde
halléme uaa flor,
hermoaa y pulida
de bello color.

En jardín cerrado,
sedara. la hallá.
amorienie llella
y

II

co•rl&amp; eatr,:

el lldJD trupue,
rbalu co,er, ...

México. D. F.

¡

Ttlils.: Mtx. 2086 Ntrl. Erlcsson 14&amp; 1.

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l BORDE DE LA VIDA

Perfil.

10

Mayo 1.~ de 1913,

Para Europa y Países de la Uni611
Postal Universal, el precio es ~
ble por razóo del porte.

¡Válame la Virgen
cómo me picché . . . . !
Pero los pinchazos
que hube de sufrir.
no hao sido en la mano
con que la cogí;
sufrillos en ella ....
lqut§ me diera a mí?
iHa sido en el alma
donde los sentí!

Mil veces pemaba
(maldito pensar)
que fuérame buen.,
mirarla a dejar,
y cuanto pugoabc1
más por me apartar,
cada tarde que iba
me llegaba más.
Y aunque por desdicha
se me alcanza bien
que dentro del huerto
puédenme coger,
tengo cada tarde
de acu.dir a él,
a pincharme como
la primera vez.
Porque las punzadas
dulces del rosal,
que tao en el alma ·
me bao venido a dar,
y a todos mis sueiios
robaron la paz,
is6lo con matarme
me pueden curar .... !

DIEGO SAN JOSE

Golpea la nieve los tejados, dura,
del aire hendiendo la flotante niebt.
y de sus copos nítidos se puebla
la extensa tierra con sutil albura.
Alfombra cubre de vivaz blancura
el yerto suelo que mortal despuebla
y de la noche en la letal tiniebla
se oculta el mundo con fatal tristura;
Asf el destino inexorable '1 rudo
al hombre el cielo de la dicha vela
y con lu nieves del dolor austero
en el Invierno de la vida, crudo.
marchita el alma y .Je pesar la híe1-.

Jl'lea, tambi,11 el cora1611 su Batrol

�•

LA IDlA!IA ILtJITJIADA

l.A •BMAJ'IA ILUBT:kA.UA

CUENTO DE LA SEMANA

La Serenata

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dar de los carruajes llenos de gentes jó·
venes alegres, que se dirigían hacia Cirniez o Beaudieu. Y entonces, a través de
sus grandes ojos negros y tristes, me pare·
\'eía yo a la enferma cada mañaoc1., P_O· cía ver pasar, como palomas heridas, toda
co antes de mediodía, a través de los cns· una bandada de pensamientos dolorosos.
tales de un amplio mirador con los esteres
Y creía sorprender en sus húmedas milevantados. Heclinada en una &lt;chaise lon- radas, revelaciones de algo oculto, de mogue), y envuelta entre pieles, parecía go- mentos de amor ya imposibles, de recuer•
zar con avidez de los templados rayos de dos amargos de un pasado delicioso, conaquel sol, que hasta en el mismo mes de cluido para siempre, Adivinaba, sobre toDiciembre dora los pueblos enclavados en do, una mortal tristeza, producida por la
1la Costa Azul, con el radiante resplandor comparación de aquel cielo de incomparade una ficticia e ilusoria primavera. Yo ble azul, de aquellos árboles siempre verdivisaba clarameme su pobre y demacra· des, de la fragancia de aquellas rosas,
do rostro, circundado por bellísimós bu- abiertas en pleno Diciembre, c;on la decles de cabellos blancos y una negra man· presión de su pobre cuerpo enfermizo, y
tilla de encaje. A pesar de la dolencia Y del que se iba escapando la vida irremiside la edad, conservaba aún restos de una blemente poco a poco.
exquisita belleza, Sus ojos, negros y tris¿De qué naturaleza era la catástrofe que
tes; la perfección de su rastre ovalado, de había roto bruscamente la novela de amor
su correcta oariz, la sutil sonrisa de su de la enferma? ¿Cuál era la causa de aquel
boca, dejaban adivinar seducciones de pa· fatal acontecimiento? ¿La muerte, el olvi·
sados días. Su rostro, entristecido por el do o la traición?
sufrimiento, conservaba ese resplandor
Nadie h, sabía; pero la herida había sido
poético, ese encanto sugestivo que tieoeo profunda, y aún sentía su dolor. Lejos de
como privilegio divino las mujeres que mejorar, la salud de madama de Préfailles
han amado mucho.
iba quebrantándose cada vez más, y cada
Se llamaba madama de Préfailles, Y día eran más cortos los ratos que pasaba
desde hacía cinco años vivía en el primer tras las vidrieras del mirador
piso de la Villa M .... ,
•
Llegó la Na,•idad y fui a ver a la ciudad
Por la vecindad cerna no ~ qué romao- vieja los &lt;presepi&gt;, espectáculo sencillo,
lica historia acerca de su vida.
reminiscencias de los misterios de la Edad
Después de cuatro .ªñ.os de vida matr,i· Media, distracción que apasiona a los in·
monial, llena de sufrimientos, y despues dígenas, y con la cual se representa cada
de una ruptura definitiva, fué a estable- año la Anunciación a los pastores y la Adocerse en el Mediodía, mezclándose entre la ración de los Reyes Magos.
sociedad cosmopolita y nómada que llena
Llegué a mi casa algo Cdnsado por la
los balnearios y las estaciones de invierno caminata a través de las calles estrechas y
más en moda. Rica, independiente, Jleua obscuras de los barrios antiguos. y como
de juventud y de hermosura, se la vió tan ya eran las once, me disponía a acostarme,
pronto ea Rom~ como .e1:1 Florencia ~ en cuando un ruido extraño a aquellas horas,
Niza, siempre muy solicitada y festeJada, en la silenciosa calle, llamo mi atención.
gozando triuofalmente de todos los place·
Abrí la ventana. Hacía una de esas nores mundanos. De pronto, desapareció. ches transparentes y azuladas, peculiares
Alguien habló de una gra~ .Pasión amor.o- de aquel hermoso clima. El aire templado
sa y secreta, de cuyas deltctas fué a dis- estaba saturado con el aroma de los eucafrutar en un pintoresco pueblecillo del la· liptus; en el cielo brillaban millares de
go Como. Un amoloso misterio se elevaba estrellas, con luz algo amortiguada por el
sobre los ya lejanos dla~ de su seductora resplandor de la luna en cuarto creciente.
m1durez.
,
. .
Debajo del mirador de la Villa M .... cinUo dia \·iéronla llegar d ~iza, enve1ec1· co músicos: dos violines, un violoocello y
da, enferma, con el sufrimiento mortal de dos mandolinas formaban un semicírculo
una herida intima y oculta.
en torno de un sexto ejecutante, que pareSe encerró en la Villa l\I .... y no vol- cía ser el director de la diminuta orquesta
vió a salir de ella.
y que tenía entre las manos un clarinete.
Todo cuanto yo sabia de la vida azarosa Sus siluetas se destacaban perfectamente
y violenta de aquella prisioneríl: volu_nt~- del suelo arenoso y de la blanca fachada
ría, despertaba en alto grarlo m1 cunos1- . iluminada. por la luoa
da.d. Cada día, desde mi ventana, situada
El silencio de la noche, el simpático em·
frente por frente a la Villa).[ .... , esperaba, lleno de curiosidad, la aparición de plazamieoto de los árboles_ ~scuros, los SO·
madama de Préfailles en el largo y am- brios ademanes de los mustcos y su rece·
gida actitud, que tenía un no !'-é qué de replio mirador.
Apoyada ea los cojines de la &lt;c~oise ligioso y tierno sentimiento, me infundió
Joogue&gt;, inclinaba la plateada y nzosa una impresión de arte hasta entonces descabellera para mirar el jardín, radiante conocida.
Entonces se ilumtoó el mirador del pride sol. y que una verja separaba de la
mer piso, y en la amarillenta luz de las
calle.
Dirigía alternativamente la vista, ya h~· lámparas vi cómo colocaban junto a los
cia el cielo de inmaculado azul, ya haclll cristales la &lt;chaise longue&gt;, en la cual. enlas palmeras, 1~ naranjos y los eucalip- vuelta entre mantas est:i.ba echada madatus, que ante ellá se balanceaban bañados da de Préfailles. Con aquella luz artificial,
por la alegre luz del medi~ día. Escucha• me pareció que su pálido rostro, maocba·
ba ávidamente todos los ruidos de la calle; do de sombras, estaba más demacrado que
los estridentes gritos de los vendedores nunca y como ounca. alterado por la ende pescado, las músicas callejeras, el ro- fermedad

Aquella aparición rué la seiial El direc•
tor de la reducida orquesta llevó a sus labios el clarinete, y los músicos ejecutaron
un aire napolitano; una de esas melodías
populares que recuerdan el !lOI. la a.lep-ría
expansiva, los movidos bailes bajo los emparrados y frente a la mar llena y azul.
A aquella cancióo siguió una barcarola;
después, trozos de &lt;La Traviat,1&gt; y de
&lt;Rigoletto&gt;. L., enferma apoyó la cabeza
en una de sus demacradas manos, y a mí
me pareció ver brillar las lágrimas en sus
ojos. Y al mismo tiempo se me antojó que,
a través de la fría envoltura del enfermizo
cuerpo, leía en el fondo de aQuel alma vacilante y dispuesta a evaporarse
Quizás cada nota de la música nocturna
evocase ea ella un recuerdo que empezaba
a cantar como un pájaro en los primeros
albores del día. Siu pasada juventud, lleca.
de amor, resucitaba con todos sus eotusias·
mos y sus graves momentos de embriaguez.
Era algo así como una procesión de sombras amadas de~lizáodose veloces ante su
sepultura .. . .
Voluptuos;is entrevistas en uo palco de
la Sea.la; sereoatas en barca en las aguas
apacibles del lago, entre Bellagio y Tremezzioa; noches mágicas bajo los tilos de
la &lt;"illa Serbelloni&gt;; noches dolorosas ta.mbieo de espera y de celos ....
Aquellas el"ocaciooes debían ir asimismo mezcladas con angustiosas reflexiones
sobre el sealido y el objeto de esta azaro~ vida humana, oprimida sin cesar entre
el dolor y el placer. ¿Qué es, en suma. la
aohelada felicidad ? ¿De qué falso similor
están compuestac; estas joyas tan buscadas?
i De irrealizables ensuPños de deseos satisfechos; de placeres desvanecidos antes de
saboreados! Después, los recuerdos, ¡esas
otras ilusiones de la nada! .... ¿Y todo se
reducía a esto? .... ¿Y no existen más que
estas fugitivas quimeras?.... Pero al escuchar el leognaje evocador de la música,
en el fondo del corazón de la eoferma algo protestaba con persistencia: el conven•
cimiento de haber amado. de haberse sacrificado por d.lguieo, de haber prodigado
su ternura y su bondad c..,mo agua benéfica Sí, todo es mezquino, mecos el amor,
menos la ofrenda de su alma a un ser querido.
Y sio duda esta convicci6o confortilba y
servía de consuelo a su espíritu ya en los
umbrales de la muerte.
Aquellas emociones debieron ser dema·
siado fuertes para la enferma, pues su cabeza cayó hacia atrás como si no tuviese
fuerza para sostenerla derecha. Dos mujeres se la llevaron y las luces i::e extinguie·
roo Poco después, bajó un criado y dió
dinero ,1. los músicos. Estos se alejaron en
silencio, como habíao venido.
L:i.. Cd.lle quedó desierta. Las estrellas
lucieron como ojos dorados. allá en la altura por encima del follaje de los oarao·
jos, mientras que a lo lejos las campaoai::
de las iglesas repicaban para celebrar el
oacimiento del Xiño Je!:Ús .. , .
Al día siguiente supe que madame de
Préfetilles había m·Jerto. Partió acampa
ñada de su música predilecta: sa.boreaoclo
como una aroma de virtud aquella última
serenata: envuelta eo sus recuerdos de
amor como si fuese un i::uave y amoroso sudario
A:-IDRES THEURIET.

COSAS NUESTRAS
Un sueño
Para mi distinguido amigo Alfonso Peña.
Hace tiempo, algunos años ya, paseaba
en compañía de uo buen amigo por la ca•
rretera, huertas y a veces angostas veredas

flor, en medio una casita blanca, adosadas
a sus muros lianas y enredaderas, y el espacio poblado de perfumes, de trinos y armonías. En el interior de aquella poética
_En esta época sobre el gigantesco monte
casita ví a la amada de ojos color de cielo H1malaya se abre la flor &lt;Gaodasuli&gt;,
y mar, que con sus manos blancas y bellas no?1bre dulce que significa «alegría de la
como lirios, arrancaba al mar.filino teclado pnncesa.&gt;
del piano ~tidas armonías, y sobre la alEsta flor es admirable de forma y color,
fombra un niño de blonda cabellera que y su perfume embriaga; pero es pérfida,
con aire pensativo e ingenuidad de niño, cruel y matadora.
miraba al cielo ... , y desperté .... ¡oh· qu.S
La corola presenta la forma de un tuLo
sueño más hermoso! .... ¿Por qué sería un largo, carnoso y de pequeño diámetro. En
sueño ?
e_J _fondo esconde una gota de néctar d~Ha pasado ya mucho tiempo, y h;i que- h-:1oso.
dado grabado en mi pensamiento todo eso
La.gran mariposa llamada Sphiux aspira
de tal manera, que lo recuerdo como si de le1os el olor de esa miel. Se acerca y
fuer a 4yer, y pienso en la bella noche de sumerge en la corola su robusta trompa.
luna, en la casita blanca, en la virgen de
En tanto se deleita saCoreando la gota.
mis pensamientos y en aquel sueño tan her• fatal,. el tu~ vacío se adhiere a Ja trompa,
moso .... ¡Que Qjalá llegara a realidad!
la su1eta fur,osamentt- y la aprisiona.
•
Y al pensar así. deseo que mi soñador
La mariposa hace desesperados y vanos
amigo vea algún día cumplirse sus ilusio- esfuerzos, destrosa la flor; pero no consines inspiradas en aquella noche, y allá en gue romper la cadena, y muere.
las soledades de ignorado y pequeño miY si de esta tragedia, que no til:!ne nada
neral.
d~ leyenda, algún poeta glauco no se inspira para un romance ultrapreciosista, comenzaremos a creer que la Poesía está
mu riente
Guaoajuato. mayo de 1q13.

de un peq\leño mineral. Como mi amigo es
algo romántico, soñábamos en risueños
ideales
Era la mt:dia oochP.: la Jnoa en toda su
esplendente belleza iluminaba los contornos haciendo tomar a algunos objetos un
~pecto fantástico; el cielo tachonado de
iooúmeras constelaciones y de trecho en
trecho por grupos de nubecillas cual blao·
cos vellones de espuma, indQcía a meditar
en la Grandeza del lnfioito.
Después de haber discurrido algún tiempo por los alrededores, tomamos asiento
sobre unos peñascos: a nue!&lt;trcs pies corría
murmurante el arroyuelo; al frente teníamos la Hacienda y la mina con su gran
desechadero que semejaba sobre la obscuridad de la montaña ona inmensa s;füa•
na de nítida blancura; a nuestra derecha
uoa casita blanca, silenciosa, que se destacaba en partes sobre la negrura de
las montañas y el claror del · cielo; el
silencio de la noche solo era interrumpido
por el ruido de las m4qnioas en la cercana
Hacienda, y de vez en cuando por el graz•
oído de alguna ave nocturna o el ladrido
de los perros. Todo era paz y soledad.
Hablamos de muchas cosas: recordamos
Para «La Semaoa Ilustrada&gt;
épocas pa.'&lt;adas, y fraguamos para el por·
vf!dir espléodidos negocios.
La mujer que ama la naturaleza. de se
Después, pensamos en el amor En él guro que amará siempre al ausente a quien
amor casto, y µuro y leal De aquella casi• ha entregado su corazón. Se deleita en los
ta blanca y silenciosa. que t1. nuestra dere- matices verdes de los campos porque eo
cha teníamos, hicimos ~urgir un modesto ellos encuentra siempre una dulce espe&lt;chalet,&gt; donde los muebles no fueran fas• ranza que le dice que le volverá a ver.
tuosos sino de sencilla elegancia; donde
Se extasía ca=:. la maravillosa puesta del
hubiera un piano, muchos pájaros, muchas sol porque ima¡,?ina que al hundirse el asflores y una mujer virtuosa y Luena: la tro de oro allá tras la montaña, llevará mu•
música. los pájaros y las flores, porque la chos y muy cariñosos recuerdos al ser
suprema poesfa de estas tre:. cosas, se her- amado.
manan coo el alma de uoa mujer casta y
Encuentra en el murmurio del río caencierran anidas entre sí, las divinas y ar- denciosas palabras qui:: el ser n.mado pro11oniosas notas de una serenata, los trinos ounr:iara antes de su parti~a.
argentinos de las aves y el delicioso perfuTieoe la creencia la mujer que ama, de
me de las más ricas flores. Entonces for- que las cari~ias que le imprime la brisa,
jamos la reina ideal de aquel santuario son los suspiros que le envía el ausente
doode siempre reinaría la tranquilidad y suspiros que se convierten en amoroso ;
el amor.
prolongado beso.
El, soñó cou una encaotadorá morena,
. Gusta de contemplar el cido porque
de ojos negros y vel&lt;idos por sedosas pest4• siempre encuentra en las estrellas alguna
iias, de abundante cabellera negra como el semejanza con la mirada del amado y en
ébano y cuerpo escultur.al.
el astro de lti noche, al murlo testigo de
Yo, scñé con una rubia, de ojos donde se aquel su primer beso.
CQ('lfuodieran el color azul del cielo con el
Ama en las flores el perfume porque Je
verde del mar; de labios rojos, de hermo- trae a la mente su recuerdo y sus promesa cabellera castaña, y angelical y pu,ra.
sas
Y nos figuramos una vida santificada con _ ~ escuchando el. dulce gorgeo de los pael trabajo, que al concluir la diaria ta,,ea Jarttos, el murmurio del río, la brisa que
Y encaminarse a Su bogar, ser allí recibido mece !~s ramas de los árboles y que la betoo cariño por la amada esposa y por al- sa carmosa.meote: contemplando los matigún querubín de blonda cabellera ... , .. ces del campo, la maravillosa puesta del
Despuél! de haber soñado así, nos eoca• sol, el cielo, las estrellas y el astro de la ·
!Dinamos a nuestr~ habitación situada en noche, siente. morir condensando todas sns
uoa. pequeña colina; caminamossilencíosos, esperanzas, toda, sus. anhelos, todos sus peoabstraídos en profunda meditación: seguía.- samietitos: en uoa sóla esperanza: él., ...
Dios soñando en nacarinos sueños Yen ilu- en un sdlo aoflelo: él ..•. y en Un SQlo penak&gt;nes rosadas. L¼egáinos, cada cual se di- samiento: él y solamente él,,
· ·
'gi6 a sn:recámara; yo, dormí y soñé .. • .
fté un bosque de.; -cafetos •Y o-arBnjos en
· CLOTILDE YILLEGAS LEAL.

La Mujer y la Naturaleza

Casos y cosas
Los australianos y los neozelandeses son
los mayores comedores de carne del mundo. Los primeros corneo ifü libras por habi~ante y por año, y los segundos, 212,
mientras el consumo de los norteamericanos es de 185 libras y el de los ingleses de
105 .

o o o
~na clase de pájaros que tiene manos
existe en la Guinea británica. Se le llama
hoatzin. Construye su nido colgado sobre
el agua, y tiene las extremidades de las
patas igual que manos.

ººº
De cada mil motrimoojos que se celebran en la Oran Bretaña, 21 son entre pri·
mos.
oo o
En la República de Costa Rica-dire
una ~evista inglesa-los mendigos tienen
un d1a para ellos, el martes. En ese día
los mendigos tienen derecho a pedir, y ya
se ha hecho costumbre en las casas de co•
mercio preparar las limosnas en paquetes
para los mendigos «de la ca!w.&gt; que pa!;an
a recogerlas cada martes.

ooo
David .Harker, que murió hace poco l:!D
Vicksburg, Mississipi, desheredó a uno de
sus hijos porque no creía eo que la .Hiblia
era uq- libro de origen ~ivino.
o o (.'
.
En el Museo Británico bay mueslras de
8,000 clases de peces del Nilo
o o o
Hace un siglo se conócían trescientas
especies cte orquideas. Hoy se conocen cerca de diez mil.

�LA BB!dilA ILUBTllADA

1'

LA IIDIAJIA !LUID.A.DA

Notas científicas

·1- ·--~=-=---=...:~~=::::==
El Vuelo de la Tierra

Pero entre estas viajeras extrarrápidas, r:ir alrededor de él y aúl! más, a seguirle
muy pocas son visibles sin la ayuda de ios• a donde quiera llevarnos, nuestro globo
trumentos y diez solamente alcanzan la describe en el espacio uoa figura que recuarta magnitud; sus movimientos no pu~- cuerda bastante bien la de una hélice. Una
den, pues, modificar de una manera seos,- comparación nos ayudará a comprender el
¿A DONDE VAMOS?
· 1os. E sto nos ex · mecanismo de esta marcha.
ble el aspecto de los c1~
plica que las constelaciones h~n conserv.a·
Fiiuráos un ascensor que va al quinto
¡Otro año más\ y el que tiene una pe• do la misma forma desde Jos1 1empos h1s· piso: ese es nuestro Sol. Ahora, subid la
queña idea sobre &lt;lStronomía, se figurará tóricos.
escalera corriendo como para encontraros
fácilmente que la Tierra pa5;1r~ otra vez
En realidad, los movimientos propios de siempre enfrente del ascensor; esta carrepor }os mismos puntos de Sll orb1ta f reco
las estrellas son considerables; unas se ra vertiginosa represeata la marcha de la
n'erá las mismas regiones del es.Pª~'º·
mueven con velocidades de ocho a diez ki· Tierra.
Ll. Tierra, ademis de su mov1m1ento d_e lómetros por segundo, mientras que otras
Así, pues, seguimos al Sol 1\foy bien.
rotación sobre la misma-lo cual determi- marchan en una carrera fantástica, que iPero a dónde va (
na la duración del día-posee en efecto
· k'ló l
El problema se vuelve más complejo y
a veces d e t:1en .1 _me roo;;. .
los astrónomos se hao visto obligados a en•
otro movimie!lto propio que la hace des· pasa
El más grande mov1m1ento propio ap_acribir una órbita inmensa a}rededor del rente conocido, pertenece a una l?eq~ena tregarse a cálculos largos y difíciles, para
sol en 365 días, 5 horas, 48 minutos, 4? se· estrella de tamaño 8.5. por consiguiente llegar a su so}ucióo.
gundos: hago caso omiso en los .:eotésu~os, muy inferior 2. Ja visualidad del ojo desEsta solución no es completa, porque en
que varían con frecuencia según los anos. nudo.
el estado actual de nuestros conocimientos,
De este modo, viajamos a la hermosa ve·
Suponiendo que este astr? ~inúsculo es· no podemos fijar muy exactamente la ve·
locidad de 29 kilómetros por segundo, o tuviera animado de un movimiento de re· locidad con la cual el Sol nos arrastra y la
sea 30 veces más aprisa que uuestros obu- volucióo al rededor del Sol como centro, dirección que sigue en el cielo.
ses más rápidos al salir de la boca del ca· necesitaría, sin embargo, 1 50,000 años pa·
Sin embargo, de todas las medidas rera dar una vuelta completa al cielo .. Esta cientes resLtlta que nosotros bogamos ha·
ñóo
I
t
t
d
Esto es lo que nos enseñan os , r~ a os pequeña .,estrella, campeóa del umverso cia el punto del cielo donde ~ivisamos la
de astronomía para. el uso del pubhc? Y para la velocidad aparente, se llama 243 constelaci6o de la Lyra, oo le1os de la es·
también las cosmografías conque se atibo· Córdoba 7, (vb) entre los señores a.-.tróno· trella Vega.
rra a los candidatos antes de pasar sus exáImaginémonos un viajero que sale de ua
menes· lo mismo que las geografías de m~~spués viene 1 g30 Groom-bridge, si· puerto atestado de buques. A medida q~e
nuestr~ escuelas prim,uias.
tuada en la Osa Mayor y cuya velocidad se aleja de la orilla, los buques que de1a
Refiriéndose a esos únicos manua.les, la de progresión sería capaz de hacerle re- detrás de él. le parecen acercarse unos a
Tierra describe en un año una órbita q~e correr en 1 8o,ooo años la esfer~ celeste otros mientras que los buques hacia los
tiene la forma de una elipse, lo cual qu1e· entera. Para franquear el espacio c~rreJ· cual~s boga parecen esparcirse ~ada ~ez
re decir que todos los años, en el d~a ¡9 pondiente al diámetro lunar neces1tana más. Estos, sin embargo, están 1nmóv1les
de Enero, volvemos a pasar por los mismos
años, mientras que 243 Córdoba no -nosotros lo suponemos al menos, para
255
emplearía sino 221 años.
simplificar el probl_ema -:,Y esos aspectos
puntos.
.
d .
Es un grave error que coovi_ene_ no ~Jar
Citemos también zr.i85 Lalande que variados no son debidos sino a cambios de
que tome raíces entre el público. instruido. fraoquearía el mismo intervalo en 437 perspectiva
,
.
Tomemos las cosas de más arnba.
años y después de varias et.ras Ja hermos:a,
Del mismo modo sucede en el cielo, s1
Se creía antes que las estrellas ~stabao estrella Arcturus del Bouv 1er, cuyo movi- la Tierra, débil esquife, llevando a la hu·
fijas sobre la bóveda celeste. Pues bien; las miento apareote exigiría 835 años para manidad actual boga hacia regiones de!'.medidas efectuadas. sea visu!lm.eote, sea moverla en la misma extensión.
conocida,;;, las estrellas que las_ pueblan.
por medio de la fotografía, rnd1can que
Evidentemente la distancia de estas es· deben parecer apartarse p:1ra de¡ar pasar
ninguoa estrella permaoece en ~eposo: to• trellas es diferente, de modo que . puede al Sol y su comitiva
.
das tienen un movimieato propio más o suceder que 00 sea la que parece ir m~s
Al contrario, los astros que de1amos atrás
menos importante.
.
aprisa la que tiene la más grande veloc1· nos parecerán acercarse entre ellos Y ~
Sin embargo,- me objetaréis- en los dad absoluta.
es lo que podemos hacer consta_r a medida
tiempos antiguos se hablaba de la Osa ma•
En realidad, el primer puesto per_teoece que se completan las observaciones.
r y de los Dragooes. Virgilio conocía las a Arcturus que viaj:i. en el espac10 a La
En cuanto a la velocidad de traoslacióo
;ié:yades, Castor y Polu~, e} Toro y las enorme velocidad de 413 kilómetros por está muy 'cercana a 20 kilómetros por se·
llyades no eran desconocidllS ~e l~ poetas. segundo, casi tao aprisa como la bala de gundo.
Es cierto, ¿ pero qu6 es la h1sto~1a de 1~
nuestros fusiles Lebel
Ast pues, de la. masa de los documeo·
humanidad eo la historia de 1a tierra? \
Al lado de este brillante express :.?43 tos reunidos hasta ahora, parece que la ve·
la duración de nuestro planeta, l qué es en Córdoba con sus 132 kilómetros por segun- locidad media de las estrellas sería d.e H
la historia del universo? Ape~a!'; un segun· do 00 parece sino Ull vulgar tren de mer- a
21 kilómetros. Estaríamos, pues, metido,,
do comparado a millares_ de siglos.
candas. En efecto, no ocupa sino el oQ segt'm la expresión, de un célebre astróp,o•
Los movimientos propios de las est~ellas rat'go entre los astros extrarrápidos.
mo, ceo un tren caracol&gt; "
son muy débiles vistos a la enorme distan·
Pero, volvamos a nuestro ~o}. Sab~mos
Así, pues, al mismo tiempo que gira al-,
cia que nos separa de ellas, y se ~~ necesitado nada menos que la prec:sióo de ahora que es uoa estrella baJ~ el mismo rededor del Sol, la Tie~ra avanza c?n él
que todas las que registramos en. en. el espacio a la veloc1dad de zo k1ló~enuestros iostrumeotos actuales para descu- título
nuestros clisés y cuyo número llega ya a
d d
I
do que leJ
brir los infinitos cambios.
·oda
suma de 150 millones. ¿Por qué tras por segun o, e ta mo ,
la ll
d
de
pasar
por
los
mismos
puntos,
nuestra ha
Júzguese sino. Hay muy pocas E:strellas
en todo el cielo que paseen en _un siglo en- serfa el único estable en medio e ese mo- hitación, desde el 19 de Enero de I9L~
hasta el 19 de En.ero de 1913, ha recorr
tero la sexagésima parte del diámetro _!u- vimieoto universal?
Pues bien: oo escapa a la ley gen.eral Y do una trayectoria cuyos puntos extrem
nar. Necesitarían no menos de 6.500 anos
para moverse ea toda la anchura aparente está lanzado en el espacio como las estre· se encuentran-el cálcul? es fácil de l~a
llas, sus innumerables hermanas, Y en su cer-a 504 millones de kilómetros uno ael
de la Luna.
otro.
.t&lt;..utre ellas, un centenar, toman rango viaje sideral, todas los planetas estáo. su
Un hombre que ~o su juve'btud hicie
entre las más rápidas viajeras celestes; en jetos a él por las ioex?rables leye~ de la
meaos de 2,000 años habrían franqueado atracción lo siguén quieras que ~o, demo- el voto de 00 salir nunca de su lecho Y.
el diámetro aparente de la Luna. Esta~, do que en realidad es _falso decir que la moverse si muriera a la e&lt;lad de cu,a:
entonces, suponiéndolas tod_as bastant~ bn· Tierra describe una ehpse a} rededor del años, no' por eso habría dejado de ef
liante~ para ser vistas al OJO d~soudo, se Sol.
t
tuar quieras que no, una carrera de .5
Describiría una elipse si el So 1 no ~s u• mil ~iliones de kilómetros durante su \'
moverían de un modo muy sensible duran·
viera en movimiento, pero co~o él m1sm?
te esos veinte sig1os, hasta para un obser· cambia de lllgar y estamos obhgados a g1• de reposo
v:u:lor poco atento.

DEL EXTRANJERO
Un nuevo teatro en París
El C'aM Inglés, tao celebrado en la capi·
tal francesa, tan coocurrido por héroes y
heroicas de novelas allá eo el pasado siglo,
acaba de cerrar sus puertas, pasando al
mundo de los recuerdos su lujo, su arte de
cocina. -.us intrigas de amor y todas las
fanta!-ías de tantos talentos, que en ague·
llos salones de placer fuerá.o tejidas. coo
las hebras de oro del iogtoio
'.\1ás ~¡ el sitio tan concurrido, pleno co·
razón parii,ieose, ha quedado sin el famoso C'afé, ahora tiene ea cambio, un teat ..o,
el de los Campo:, Elís~os, que acaba de
inaugurarse, verdadero alarde de magoificeoria, ele lujo y de arte, que deja atrás a
todo lo que cooocíamos.
Así lo aseguran numerosas crónicas de
París que tengo a la vista y bieu quisiera
traoscribirlas, para que los lt·ctores se formaran idea de lo qut ha producido admiración a una coocurreocia tao selectísima.
que no es fácil de sorprender, pues conoCt" y ha visto cso3 &lt;iuntUO!'0S templos de arre t"&gt;Céoico que se llamau Grao Opera,
Scala de }1iláo, Colón de Hut'nos Aires,
Real de :V1adrid, San Carlos de Lisboa,
Imperial de San Petersburgo y otros no
menos magníficos.
Y si el cronista debe hacerse eco de estos sucesos, en el esbozo que voy trazando
hay otr:t razóo para que lo traslade a estas
pátinas. pues el creador de este teatro ha
s&lt;1.lido rlel periodismo, es el célebre crouista musical de "El Fígaro," :\fr. Gabriel
Aslntc, que con genio emprendedor y ac·
tividad prodigiosa ha realizado una obra
magua.
Eu alas dt la imagi11a.ciéo nos trasladamos a la noche iaaugural y como la «Espírita» de Gautier, impalpables y aereos
uos mezclamos por entre hermosuras cubtertas de brillantes, por entre celebridades del talento, de la banca y de la politica: por P.ntre actrices de moda que des•
cienden de automóviles lujosos y perfumados v. eo fin, por todo ese mundo netamen·
te par;s.ieose, que triunfa, que gasta, que
arrolla con sus encautos y que hace pen5.;,r en que la dicha está ea este muncJo.
Hacemos caso omiso de la óp'!ra «Ben•
veouto Cellioi&gt; de Bizet. que se representa, y ea el primer entreacto contemplamos
la sala, un alarde de m&lt;1.goificeocia indescriptible, cou unos efectos de luces que
deslumbran sin saber de doode vienen, con
medallones y cuadros murale,; de reputa•
tados artistas que la vista devora coa ansia
de goce estético, prescindiendo t'o tvdo la
idea de la unión del gusto franC'és a la comodidad y a la técnica anglosajona,
El tel60 es plateado; las butacas son de
brazos, cómodas y con anche espacio para
transitar; solo tres pisos componen el teatro, subiéodoa ellos por rápidos ascensores;
la visualidad es completa de todas partes
problema estudiado con sumo talento; el
aire se r"enueva a cada momento; la coas•
truccióo es iocombdstible. lo que no es
obstáculo para que por entre los muros ha•
Y&lt;L escaleras invisibles para el servicio de
incendios; el tocador de damas es un sueño de coquetería; el tablado se compone

de tres grandes planos movidos por la electricidad y que pueden desaparecer cuando
sea necesario, o para evitar los eutreacios
largos; todo es magia, seducción, encanto,
y cuando terminó el espectáculo, aquella
muchedumbre salía entusiasmada, haciendo comentarios caluros,:,s que fueron a re·
petirse eo los Restaur;iots de los boule·
vares

EL REY DE ESPAÑA EN
PARIS
Fuera de h. guerra búlgara y de sus
trascenéleotales consecuencias, el asunto
que más preocupa la i:i.teoción de Europa
en estos momentos es el viaje a la capital
de Francia de Alfonso XIII, no solamente
por el temor de alg1ío atentado anarquista,
sino también mirado bajo el punto de vis·
ta de las alianzas.
~o he de recordar aquella vergiienza,
aquella infamia, acaecidas en París cuando
fué a esta ciudad el padre del actual monarca español; no he de traer a colación
los detalles de suceso tan lamentable en
que se mezcló la ligereza del regio huésped que se presenta con uniforme alemtn,
la imprevisión del Duque de Fernao Núñez, Embajador de España por aquel entonces, la poca energfa de ambos gobieroos y otra porción de pormenores que no
consigno y que no ,olvido, por haber tenido
ocasión de presenciar por dec¡gracia, aquel
suceso, a cuya sola rememb.ranza se sacuden mis nervios con espasmos de ira y de
rabia..
Afortunadamente Alfonso XIII ha sido recibido, como se merece, en París, constituyendo su presencia un alarde de agasajos
y de simpatía, y si hubo, ¿cómo no? !rt consiguiente protesta de los anarquistas, esto,
prescindiendo del peligro, honra y satisfa_
ce, pues lo denigrante, lo bajo, lo infame,
sería amoldar los hechos y la vida pública
de un Jefe de Estado al gusto de semejantes criminales.
Pero ahondando uo poco, y segúu se dice y se comenta en los cables de estos día.",
España busca conjunciones con ,1lgunos de
los grupos de potencias que rivalizan en.
Europa, y este punto importantisimo trae a
la mano dos aspectos del problema; el primero, si dicho país debe o no adoptar una
política de alianzas, y el segundo, a cual
de los dos grupos le conviene incorporarse? Será al formado por foglaterra, Francia y Rusia, o al que constituyen Alemania,
Austria e Italia?
Claro que debiera preíerir la unión con
el que le ofreciese mayor seguridad y al
mismo tiempo mejores influencias para su
progreso interior. Y en este caso, nada mejor que la alianza con las naciones citadas
antes en primer término,
Además, la acción íntima de Inglaterra
y Francia sería muy fructuosa, sobre todo
el t.:ontacto con el primero de los países, la
escuela política más alta del mundo, donde
tanto podrían aprender los. gobernantes es.

pañoles., siendo asesorados a veces en momentos de duda y de error, lo que no ha·
rían los políticos alemanes, animados de un
espíritu feudal, como servidores de un Em·
perador con nostalgias medioevales.
Por otra parte, Francia, y en esto creo
aciertan alg0:nos periódicos españoles que
sustentan la ~dea que be indicado, dígase
lo que se qutera de su cultura, es como tipo político, superior a cualquiera de los
países de la Triple Alianza, y es.to tiene
que redundar en beneficio de España. Y.
adem~. si se mira la cuestión bajo el punto de v,sta del llamado equilibrio europeo,
seña mayor el desequilibrio que el que
result,aría uniéndose a Italia, Alemania y
Austna.
Semejante hecho gravitaría sobre el Imperio Germánico en el sentido de forzarle
a una ioteligeucia coo Inglaterra, ya que
e~ eje de toda la. inquietud europea-como
dice un tratadista-es la resistencia de
Alemania a extenderse con Inglaterra en
vista de la aproximada igualdad de f¿erzas, y la !11isma agitación por que atraviesa Francia se funda ea esta actitud de Ale·
mania respecto de foglaterra,
Es cierto que entre Francia y España
ha ~abido disent!mientos prolongados que
registran las páginas de la Historia. y tam•
poco faltan casts de antagonismo de intereses, y bien reciente se encuentra el de
Marruecos.
Pero son también muy poderosas las causas de simpatía y los e!;tímulos a la aproximación de ambos países.
La mayM parte de la cultura moderna
e~pañ?la, traoceM es; y aunque esto oo ha
sido siempre un bien, pues lo que Francia
ignoró, por punto general no se supo en
España, culpa de ella es no haber acudido
a otras fuentes., y pecan de ingratos si oo
agradecen los influjos con que fertilizaron
los franceses el espíritu ibero.
En el mundo europeo se efectúa en es·
os momentos como una polarización de
Estados, gravitando cada potencia del lado
que ofrece más solidaridades, España se
encuentra solicitada por atracciones diver•
sas. Grandes afinidades de raza, de bisto•
ria y de conveniencias mediter!'áneas la
empujao hacia Italia y la constelación de
que la 12euínsula herm~~a forma parte.
:Muchos 1ctereses y pre ... 1s1ones la retiPoen
en Id órbita de Francia e Inglaterra, como
antes indiqué en cuyo radio económico e
iutelectual viene giraudo
Pero si todo esto es cierto, también lo es
que ninguna aproxiffiilción a Francia será
realmente firme, si no se cimenta sobre un
buen tratado de comercio. Durante la dis·
cusióo del Convenio his.pan0--francés, en
la Cámara de Diputados de Francia, según
leí, uno de los diputados, M. J. Garat, al• 1
calde de Hayooa abogó por la celebración
de dicho tratado, como la vía más segura
para establecer solidaridades entre pueblos
deseosos de entenderse.
Yo creo que el viaje del monarca es• 1
pañol, es el principio de una alborada de
relaciones diplomáticas favorables a Espa•
ña, que bieo necesita salir de las fronteras
que trazó el insigne Cánovas, ya que no
en balde los tiempos impuJs;:in el progreso
de los pueblos,
LUIS DE LARRODER.

1

�LA IWNAWA JLVl~A

De la escena y de la calle

1.

j

La modesta pero laboriosa compañía
dramática que con tesón inquebrantable,
digno de mejor fortuna-por más que para
alcanzar ésta no basteo las buenas ioteo·
ciones-actúa en el teatro Principal, acaba
de ofrecernos el estreno del drama en tres
actos y en verso del altísimo poeta español
don Eduardo Marquioa, titul;ldo &lt;Por los
pecados del rey&gt;.
La obra es un episodio poetizado del
reinado de Felipe IV; el de la pérdida de·
.finitiva de Portugal para Espaiia y la caída
del Conde- Duque de Olivares, cuya abSQ&lt;'
l11ta privanza de veintidós años le habían
hecho casi institución secular e iotangi·
ble.
.
Marquina en su nuevo drama ha seguido
el procedimiento traoicional de su obra li·
teraria. Así como antes buscó el alma de
Castilla en el Romancero, ha tratado ahora de hacerla. revivir evocando los cuadros
de Velásquez, y gracias a eso, la figura de
aquel monarca abúlico resulta dignificada
a costa de la verdad histórica.
Es la época del drama de Marquina la
época del esplendor de España, esplendor
de1 arte, de la literatura, de las ricas telas,
de los hermosos tapices, de los discretos
planteos. El rey culto tiene en su corte
ingenios privilegiados; Lope de la Vega
canta, don Diego Velásquez pinta; la vida
et agradable y fácil; la noticia de un de·
sastre se recibe ahi con una grao tiesta.
Ef servilismo de los cortesanos ha rodeado
al Rey de perros, de monos y bufones; Fe·
lipe IV puede reir; tiene por los alrededores de su corte cotos poblados de caza pa·
ra azuzar a sus perros. Mientras el rey su
divierte viene el desastre, y dicen que Felipe IV murió de tristeza, despues, lloran·
do sus propios pecados.
Es éste el trágico momento que Marquina ha escogido para escribir su drama, mirando, como antes digo, a los cuadros de

Velásquez.
I'

El rey va de caza, y para descansar entra en una vieja alqacrla castellana, en la
que, una hermosa plebeya, Marfa Candado
le brinda, para calmar su sed, un poco de
..roa, ea taza de barro y el i;ueblo le entrega un mémorial ea el que expresa sus
quejas por las gabelas y por las miserias
ci_ue sufre. El Conde-Duque retiene el memorial porque no está sellado, en la forma
que ha establecido su omnipotencia; pero
el rey dice, y esto e.~ licencia de poeta pa·
ra embellecer la figura del monarca. que
~ para recibirlo, que esté sellado con
las lágrimas de sus vasallos. Y todo el mundo se prosterna ante Felipe llamado &lt;el
Grande&gt;
Después hay fiesta eu el Retiro, aun
cuando los ecos de ella casi no llegan has•
ta la escena. El rey se divierte y corteja a
Maria Caudado, que de lugareña se ha
t,.ansformado en comedianta.
La fiesta del Retiro se concreta para el
espectador, en lo que sucede en el pabe·
116n en el acto tercero, que empieza en una
forma admirable con una esceDa entre Nicolas.ito Pertusato, Mari-Barbola y Pietro
Soplillo.
Pertusato, que es portugués, canta ea de··
liciosos versos, palabras incoherentes. Y es
que antes que su rey sabe que Portugal ha
sido libertado. Felipe IV ahuyenta a bufo-

nes y cortesanos, y viene la lucha con Ma·
ri·Candado. El frívolo reyqniere poseerla,
pero la austera plebeya Jo rechaza como
hombre y le muestra veneración como rey.
Así simbo¡¡za el poeta al pueblo que habla,
que sacude el yugo, que se revela altivo.
Esta escena está soberbiamente discreta.
Te dí agua un dfa, dice la plebeya, que 09
sabías encontrarla en los campos áridos de
tu Castilla. Agua te doy ahora, también ha·
ciéndote ver los dolores de tu pueblo.
F.n este punto, un soldado, salido del
pueblo también, rompe la consigna, se bate
pa:ra penetrar en el pabellon; viene reveu·
taudo caballos desde Portugal; trae la no·
ticia del desastre.
El rey queda abatido .De~tierra a su privado el de Olivares, despide a los cortesa·
nos, ahuyenta a su bufón y únicamente re·
cibe consuelo de la enana Mari·Barbola:
&lt;Reza, pobre engendro y llora-dice Felipe IV-por los pecados del rey.&gt;
La obra, hermosísima, de Marquioa, no
es, sin embarg9, teatral. Apenas si en el
acto tercero llega a 'alcanzar momentos de
verdadera grandeza. En el resto del dra·
ma, el poeta parece haber sacrificado el
interés dramátic-o a la opulencia del verso.
&lt;Por los Pecados del rey&gt;-eomo dice
con gran acierto el sesudo crítico español,
que firma coe el seudónimo de "Cara.man
cbel", &lt;hace honor al buen gusto artístico
de su ilustre autor. Puede decirse que está
extraido de los lienzos de Velázquez, y pa•
rece, ante todo, un comentario de admiración para el gran pintor de Felipe IV."
El público de México ha escuchado con
r!'speto la obra del poeta, ha saboreado los
versos sabiamente esculpidos, en que aban·
da, se ha deleitado con la representación
vivida de los personajes arrancados de los
cuadros de Velázquez, que Je son familia·
res, pero no se ha. entusiasmado con el dra·
ma ni ha estallado en aplausos clamorosos,
porque en c1&gt;njunto, la obra'tiene poca
emoción.
Por )o der,111s, precisa confesar aun cuando elló pueda herir la susceptibilidad de
los apreciahles comediantes del teatro
Principal, que la obra les viene muy gran·
de, y que, para vencer en parte, sus dificultades necesitaban t.aberla ensayado cuando
menos quince días más. Ese afán de precipitación para llevar el drama a escena, ha
redundado en perjuicio de ell11s mismos,
pues ha deslucido ~randemeute su labor,
Debo sin embargo hacer una excepción
en este mi juicio a favor de la Srita. Nevares que dominando su parte mejor que
el resto de sus compañeros ha podido ex·
presarla con mayor acierto e inteligencia.
Por lo que respecta a la postura escénica vayan mis felicitaciones muy cumpli•
das para la dirección artística que se esmeró en ofrecernos un conjunto tan decoro·
so cual correspondía a la magnitud de la
obra y a las exigencias de la época ea que
se desarrolla la acción.
Los intérpretes todos vistieron
caracterizaron sus personajes respectivos con
cuidadoso esmero -iue resultó casi irreprochable. Dificilmente podráb mejorarse los
esfuerzos que en punto a presentación ha
hecho la compaf!fa del Principal.
cEJ Pafs de la Metralla&gt; es el título de
la revista poHtieo-satfrica, que con extraor•

ry:

dinario éxito se estrenó el sábado últimd
en el teatro Lírico, provocando en el pó,
blico, que trataba de adquirir localidades
para la primera representación, un verda•
dt:ro motín.
El título, sugestivo por excelencia, en
estos tiempos revolucionarios porque atra\·esamos, convocó un numeroso concurso
que esper..ba encontrar en la revista de
referencia, gn.ciosas y picantes alusiones
a nuestra desventurada situación política
Y las esperanzas del concurso no resulta•
roo defra:idadas. El fino ingenio de José
F. Elizondo, autor del libro, supo eocon,
trar, aprovechando los trágicos sucesos de
la primera decena de .Febrero pasado
graciosísimos equívocos y regocijadas sáti•
ras que han dado a su revista original ac•
tualidad.
Hay, sin embargo, en ella, un gravísimo
error de fácil eomie!lda, que ha sido casi
unánimemente señalado por la opinión pó·
blica: es este el de haber puesto la defensa de la dignidad de la patria contra la
traición de Castorena y Garbanza (Maytorena y Carranza) en labios del odioso y repugnante bandido de ::\Jorelos representado
por un per;onaje de apodo Patata, cuyas?la aparición en escena produjo en el público una marcadísima impresión de desagra•
do. El personaje en cuestión debe supri·
mirse. Así lo reclama el decoro nacional.
La revista tiene algunos números ridiculizando la perfidia yanqui que, aun a pesar
de haber sido calificaqos por alguien de
imprudentes en el momento actual, deben
conservarse porque están ingeniosamente
tratados, revelan el sentir general de nuestro pueblo, y exaltan discretamente el pa·
triotismo-que buena falta nos está hacien·
dO--Sio producir oltmsas que puedan suscitar conflictos.
Es de lamentarse en combio, que en el
libro se abuse del &lt;catambourg&gt; subido de
tono.
El maestro Gascón ha puesto al libro de
Elizondo una música muy adecuada y de
cierta originalidaEl. Los números más aplau·
didos fueron el bailable titulado «Los pri
mos están de malas&gt; que Maria Caballé
ejecuta con gracia e intención, el himno de
las Cruces Blanca y Hoja muy bien can·
tado por la señora Millaues y la hermosa
Mimí Derba y el coro de &lt;las del Casca·
bel&gt; a cargo de las vice-tiples que visteq
con elegancia y cantan lo mejor que pueden.
El libro de &lt;El País de la Metralla&gt; es
el primero que Elizoodo ba escriio sin co•
Jaboración ninguna y el éxito alcanzado
debe animarle a perseverar en ese camino
teniendo presente que en achaques litera•
rios como en todo orden de asuntos &lt;vale
más ir sólo qnemal acompañado.&gt;

lD ~Efflff ftff llU~THDUU
A~O IV.

MÉXICO,

13

DE MAYO DE 1913.

NÚM. 185• . 1

MANUEL H,\RO.

Un guarda chi~oso

-Diga usted guardia, ¿hay peligo en po•
ner el pie en la vfa?
-No señora. A uo ser que
el otro pie en el cable.

El

~e110} dod' Juan Pablo Aldasoro y los reetos de su :1eroplaoo &lt;Bleriot&gt; incendiado el eábado último ea el campo
·

de aviación de Valbueoa,

�Notas de Sociedad

Banquete a un profesor. - Funerales

d I e 11 do de Castillo quienes ccntrajeron matrimo·
Señor don Ignacio del Castillo V señora EsperanzálMonterob ed ? fa d la división 'del Bravo del Ejército Nacional.
nio recientemente.-Sr. Gral. D. Fernando Gonzá ez, nom ra o Je e e

1;

·
rl · ·
·d
r su valor y pericia en loe recientes combates con las bordas
Señor coronel Luis G. Gamb_'.la,_quien se hda i sl~ng; 0 po señor Manuel S.úicbez González, quienes contraerán ma·
vaoatist"~ ep frjorelos.-Seoorita Maria e 1.esus. oyos Yd
• ntes
.. t
nt · ·
trimon10 el 27 e 1011 corrie
,

Asistentes al banqu_ete ~frecido el miércoles pasado al señor profesor don Leopoldo Kiel, director general de Instrucción
Pr~mari~, por los alumnos de la escuela No~mal para.Maestros, de la que fué director.
Los restos del seoor Lic. doo Roberto N1íñez, ex-secretario de Hacienda, llevados para su inhumación al panteón
español el miércoles pasado,
Fots Sem Ilus.

�,a"V Conferene,ia.--Ceremonia Nupcial~~

~'\,M La última Novillacta.--Teatral ~~

Re darte después de una estccada.- El mismoRialdif ado, como ¡::udo, de un cambio de rodillas.-Frcg entrando a ma1ar.- 0 arte pasando en redondo.

Caballeros que contribuyer&lt;,n al programa de la cooferencia domioica l en la Asociaci6o Cristiana.-La señora Arcocha
de Da.-alos firmando el acta matril!lQºiij) en )~ sacrjslía de Santa Brígida, el sábado pasado.
Fol. Sem. Ilus,

Persooajes

V

escena de «Por los pecados del Rey,&gt; obra de Marquina estrenada en e1 p nnc1pal.
• •
Fots. Sem. Ilus,

�,\,M ,.-!:U~n!,_.!e=.==s:!:tr:..:e:.=..n:.:o:._.::d:.;:e:.....=L::.:.in.:.::a;:.:.r..:..es,;..__R_iv_a_s_-'\IM
_ __

Escenas de la obra &lt;Camino Adelante,&gt; de Linares Rivas estrenada en el teatro Mexica;~~- Sem. Ilns.

2

C" Distinguida·

nota social

Recepción en la casa del sellor Presidente de la República coa motivo del onomástico de la señorita su hija -Señorita
Luz Huerta, hija del señor Presidente de la República, qaien celebró su día onomá5tico el miércoles pasado.-El
señor Presidente en el lunch ofrecido con motivo del onomástico de la sellorita su hija.
Fots. s·em. Ilus.

�~-'\,,11 Pascual Orozco· contra la Revotución

,Y~

Una ·oven oroz uista que partió con )as tropas del general rumbo al Norte.-Tropas del general Orozco tomand? su
rancho p~r última v~z en México, al lado del tre~ de ferrocarril -El general don Pascual Orozco con los jefes y ofic1ale:,
de su columoa al embarcar a bordo del ferrocarril Central, rumbo al Norte.
F ot. 5 ~m. 1,u~,
. _

•

Crimen misterioso

Señora Isabel Haos, viuda de Herrera, asesinada en su casa de la calle de los Hombres Ilustres, a las dos de la tarde,
y cuyo asesinato permanece en el más profundo misterio.-~! juez pasando vista de ojos en la casa del crimen ; la cama donpe se encontró el cadáver.-Riocón de la recámara donde estaba la cama y un armario que apareció abierto y robado.
Fot. Sem Il us.

�4

Consagración de una capilla )

e Honor a un

Héroe

Para celebrat' el día de Nues·
tra Señora de la Luz, santo de la
señora esposa del dcictor don
Aureliano Urrutia, el distinguido
cirujano decidió celebrar una
fiesta de carácter intimo en EU
sanatorio de Coyoacáo; uno de
los principales detalles de esa
fiesta fué la consagración del al·
tar mayor de la capilla de Nues·
tra Señora de la Luz, levantada
en el interior del mismo sana to•
rio.
En esta plana damos algnnas
totografías de la capilla como re·
cuerdo de la fiesta de su censa•
gración.
Capilla de Nuestra Señora de la Luz en el sanabria del doctor Urrutia, en Covoacán, cuyo altar mayor fué consagrado
el miércoles pasado -El altar mayor de la capilla, consagrado el miércoles.-Detalle del altar consagrado.
'
Fots. Sem. Ilus

Monumento erigido a Morelos en la ciudad de Morelia, inaugurado el dia dos de los corrientes.

�EL PRIMER ACCIDENTE DE AVIACION

Campeonato de base-ball en la República

·
d'tado en eI campo de aviación:
d d
6 el monoplano &lt;Bleriot&gt; del señor don Juan Pablo Al dasoro, 10cen
Lugar on e cay
de Valbuena el sábado pasado.

Restos del &lt;Bleriot&gt; incendiado al señor Aldasoro.

;

Team de base-ball &lt;Jalisco&gt;, que acaba de obtener el campe~n~to de la República derrotando_ al &lt;William~&gt; ~e Esta
ciudad Team &lt;Williams&gt; qui: perdió el campeonato de la Repubhca al ser derrotado por el &lt;Jalisco,&gt; de Guadala¡ara Los capitanes de los dos teams saludándose después de los ju~gos de campeonato.-El señor don Guillermo Schnt:ider, orga•
nizador de los juegos de campeonato y los dos leams que lo disputaron.

�4

El difunto Rey de Grecia

El nuevo Rey de los helenos

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'-.J

A2,Ñ:

El rey Constantino de Grecia, ascendido recientemente al trono por la muerte de su padre, asetinado en Salónica,
El rey Jorge de Grecia y su esposa la reina Oiga, padrei; del actual rey Constantino, quien ascendió al trono a la
muerte de su padre, asesinado en S•l6nica,

.

1 --~;¡~ ' ; ; : ~

~llt;.~-;::i,.,

•

.......:

�Dos audiciones musicales

U IW&amp; X.A ILVlt'&amp;ADA

CUENTO DE LA SEMANA

EGO TE ABSOLVO
I

cho brutal, la muerte amenazadora, inmediata, ineludible? ....
Puesto que eso debe suceder, se trata
únicamente de hacer bien su maleta para
presentarse ea buen orden, para hacer su
entrada en el inevitable más allá.

vió, valiente imbécil! A lo menos Carrega ...... Vamos, hijo, prosiguió dirigiéndose
a Martínez, que no le quitaba la vista, es
un primor eso de querer robar el botín 8e
un camarada. iHola! Ustedes déjenme confesar a este hereje; nadie los necesita por
aquí. Dí tu "confiteor," Martínez, y haz el
acto de contrición.
-"Ego te absolvo," murmuró Miralles
con un gesto de bendición ...... Puercos.
condenados, hijos de perra, que se degflellan por una hembra!
Luego, apuntando al hombre brusca.meo•
te con su fusil, le voló los sesos sobre los
cadáveres.
-Si dejara uno obrar a su antojo a estos
canallas, gruñó sordamente, pronto no ten•
dría ejército el rey Carlos!
OSCAR WILDE.

Bajo sus boinas azules, ennegrecidas por
la pólvora, sucias por el polvo de los caminos, los soldados de Miralles tienen traza
II
de bandidos, con su piel quemada, y barAquella tarde, como el sol se ocultara,
bas y cabellos incultos. Hace cinco largas
semanas que se arrastran por los caminos, Pedro Carrega estaba de centinela en ei
casi sin dormir, apenas descansando, tiro- caos de Mallorta, cuando una mujer y un
mulo dieron vuelta por el camino de Bueteando sin cesar, y con creciente rabia.
navista.
(No acabarán por fin con esos bandidos
Al acaso tiró.
republicanos? Don Carlos, sin embargo,
Fué el mulo el que cayó. La mujer coles había prometido que después de las fa•
tigas de Estella, la España serla de ellos. rrió a él antes de que tuviera tiempo de
Todos tienen sed de venganza y de sangre, volver a cargar, y cuando la tuvo al extrey es la alE:gría de derramarla lo que los mo de su fusil, el navarro no pudo tirar.
La mujer era hermosa, tentadora, con
mantiene en pie, por cansados y agotados
que se sientan.
sus largos cabellos negros cayendo en cas
Vascos, navarros, catalanes, hijos de des- cada hasta sus pantorrillas, sus labios ro•
terrados muertos de hambre y de miseria jos, sus ojos brillantes.
El proceso Doyen-Crocker se falló hace
Pedro Carrega, por su prisionera, olvidó
en suelo extranjero, tienen cóleras de fieras, ~otra esos regulares que les disputan la querella de Don Carlos y de la Repú- poco a favor del célebre cirujano, a cuyo
blica.
poder han ido a parar los 100.000 francos
el paso de las planicies de Castilla, el ca·
Además, la mujer, que tenía miedo, le exigidos por el tratamiento de una enfer•
mino de los palacios adonde hao jurado
volver a colocar al rey legítimo, para re- juró que adoraba al "rey neto." Le probó 111a que murió y a la que tuvo encomeoda•
da a su ayndanté la mayor parte del tiem•
partirse sobre las gradas del trono restable- que no detestaba las caricias perfumadas ¡&gt;O.
cido, las dignidades del reino y las rique- con pólvora de guerra, y que Pedro Ca·
Honorarios tan fabulosos son raros. Sin
zas de los vencidos.
rrega era, ,i no el más bello de los morEntre esos montañeses, y los hombres de tales, sf el más halagado de los vencedores, embargo, hace tiempo enumeramos algunos
y ahora vamos a añadir otros, especialmen•
los nuevos partidos, no hay más que renco- entre las grandes masas de piedra del caos te
de América.
res políticos; hay, sobre todo, y antes que de Mallorta.
El
célebre Loreoz, recibió 125.000 fran•
Los dos brazos de la prisionera rodea·
todo, una antigua cuenta de asesinatos impunes, de saqueos y de incendios sin re- bao aún, como un collar palpitante, el cue- cos por la curación de una luxación congé•
vancha.
llo de bronce de Carrega, cuando Joaquín nita de la cadera, padecida por una niila
americana riquísima; además le JUfragaron
Por eso, cuando un soldado de Concha Martínez vino a relevarlo.
-iEh! dijo, poco a poco, señor caballe- los gastos de viaje.
les cae entre las manos, Jay de él! Pagará
Otro colega, de Filadelfia, envió a los
ro. Las noches son frescas. No ~ bueno
por los otros, por los que escapan.
:-Hay que morir, hermano, le dicen ado- dormir sin manta, camarada. Veo que eres albaceas testamentarios , del senador· Mag•
sándolo a una roca.
hombre precavido: pabellón de cabellos; gie una cuentecita de 38.000 libras esterlinas, o s,a 1.o64.ooo bolívares.
El hombre se persigna, y apenas baja su por bufanda brazos tibios y frazada de carNo sabemos si los ejecutores testamenta•
ne
blanda.
¡Pero
ahora
es
mi
turno,
ami•
mano en un lento ''Amén," los fusiles, alirios del finado saldaron íntegramente la
neados a diez pasos de su pecho, vomitan go!
deuda.
•
la muerte.
-&lt;Tu turno, desgraciado? Donde CarreEl profesor Kelly, de Baltimore, se emEl hombre cae como un fardo, y nadie ga reina, no hay dos reyes. Si las noches
vuelve a hablar de él.
son frescas, ve a calentarte contra esa mu• bolsó, durante 2 I dfas. 5.000 francos dia•
rios por asistir, en su enfermedad, a la mu•
Los buitres de los Pirineos hacen lo de- la que ha tirado mi carabina, o anda a n:a• jer
de un rico minero.
•
más.
tar otra. Mi botín es mfo, como la Navarra
Mae Lanc Tiftany, cobró 50.000 por una
Sí, con su sotana arremangada, el cura es del rey Carlos, hijo de Judía.
Joaqufn Martfnez se echó el arma a la operación y Chambers, más modesto, se
Miralles, un hombrecillo repleto y encorcontentó, en un caso análogo con 25 ooo
vado, de ojos oblícuos, pasa cerca de los cara, e iba a tirar, cuando la mujer. de un francos.
salto
de
salvaje,
desvió
el
fusil,
e
hizo
que
fusileros, cuelga su fusil de su cinturón, y
absuelve o bendice al moribundo con rápi- la bal;• se perdiera en las nubes.
do gesto.
Alzando los hombros, Martfuez arrojó el
Adorable virgencita,
~\ veces, sin apart,ir sus miradas del an• arma descargada y de un navajazo en ple•
princesita,
teojo marino, que le sirve para iospeccio no vientre, derribó a la prisionera de Ca·
rrega.
ven, te aguardo en la laguna
nar rocas o bosques de encinas, confiesa al
y, a los rayos de la luna,
-)Cuerpo de Cristo! aulló el navarro,
prisionero.
lanzándose hacia delante y blandiendo su
siempre tierlla y siempre amante,
)Vamos! ¡que un general es responsable carabina.
bogaremos como ante:
de la vida de su tropa!
t6, risueiia como un mirlo;
Pero un nUe\'O golpe de la terrible na•
Republicano, sí, pero también Cátdlico, vaja, suspendió en sus labios la kirial de
yo, amándote, sin decirlo.
el regular no parece sorprendido por ese las blasfemias.
Es mi góndola ligera,
extraño y doble oficio de padre soldado.
Con un espumarajo en la boca se desplorosa azul de primavera,
tan hermosa como t6 .•• ,
Es necesario que lo confiesen, puesto mó en el charco de la sangre que vertía el
Venus.surge de la espuma
que van a fusilarlo, ¿y no es perfectamen• cuerpo de la mujer destripada.
y ella nace de una bruma
Al ruido del balazo. Miralles, seguido de
te natural que se le fusile puesto que se ha
dulce y suave como UD tul.
dejado coger? Si 111 fuera el que cogiera i algunos hombres, acudió,
alguien, a su vez lo fusilarla.
Martfnez no Intentó negar la querella.
Virgeacita capricboea,
en mi góndola, de rons
Con sus ojos de arcadas casi despojados
Esta lógica satisface pfenamt1nte las dé•
hay un tAlamo de amor.
hiles exigencias de ~u cerebro de campes!• de cejas por el esta.llldo de un mal fusil,
:Ven. surquemos la laguna
no arrancado a la gleoo, para humillarse el cura bandolero abrazó toda la escena.
y a los rayos de la luna
-JPoercos! gruíló. ¡Veames a la bem•
bajo el arnés militar.
yo seré tu trovador.
bra! Hermosa· muchacha, mal anegla~a
Y luego, ¿para qué razonar con ese he•
con UD perro navajazo, iDe mucho te •sr•
M. E. GARCIA ZEG!RS.

Honorarios médicos gigantescos

- 'ta Lucila Pérez y seiíor Agu~Un Pérez de Lebrija,
La señorita Profesora Otilia Ayala y sus di:cí~ul~~ ~:n~~la Wagner el sábado pasado.
.
quienes dieron un conc1er o

HOJA DE ALBUM

• Eulalio Pacheco y S. Quiroz,
. 1 Vera José Torres N~oez,
d o Leopoldo Kiel.
señores
Antonio Carrillo,tr;\~1~:ñana,
;o honor del señor profesor o Fote. Sem. Jlus.
Señorita Carme1a Oc b~a 'do
un concierto,
que se e ecua
4
quienes b n organiza
,
•

.

�LA IBIUJ(A IL111DAJ)A

se ha dadO ~l caso de que ninguno de ellos
esté sin respirar más allá de los roo segundos como máximum.
Los buios del M~r Rojo, también fama·
sos::porsus pulmones, permanecen bajo el
agua de 75 a So segundos, y los pescadores
de perlas de Ceilán, 6o segundos a lo su-

La geografía d.el suicidio
Un artículo del Doctor Navrat, eo la
"Revista Clínica de Viena,'' demuestra que
existe un "modus moriendi," según el país
o la clase social del suicida.
Dit:ho a:.rtfculo, 'que bien puede ser considerado como ensayo. interesant~ .de una
geografía del suicidio, distingue en Europa dos grandes regiones naturales: una. al
Norte (escandinavos, aleoi3:bé&lt;i y la mayoría de los eslavos,) que es el país , del suicidio por extrangulación, y ofra al Sur (~laves del Norte y' pueblo!. latinos) d.oode.
la generalidad de los'suicidas eligen el revólver pa:ra· eliminarse.
Sobre esa primera divisiqo eXiste la tan
importante para los ·ge6gtafos, ·· de países
continentales'y· países ITlaótimos.

mo.

El "record" del buceo lo llevó a cabo
hace algún tiempo un buzo de Falmauth,
quien habiendo descendido a la profundidad de 25 metros, tardó dos minutos en volver a la superficie.
Al ·~r extraído del agua arrojaba sangre
ea abuodaocia por la boca y narices, mu·
riendo a los pocos momentos.
La insensibilidad en que cae el ahogado
no supone siempre la muerte irremisible,
pues hoy se conocen muchos medipsde vol·
ver a Já. vida a los que por accidente o suicayeron al agua.
.
A nadie sorprendetá en efecto, que·a.l ·cidio
Sin embargo, los recursos _más enérgicos,
natural de una islá o de una península se
edtfe lós cuales debe contar.se la tracción
le ocurra, en trance desesperado,- arrojarrítmica de la lengua, · son completamente
se al tnar.
inútiles si la sumersión ha excedido de cinEmpero será necesario para que el suicida acuda al llamllmiento' de las sirenas, co minutos.
que el á.gua no esté muy fríá.
·
El doctor Navrafha averigüado,que los'
italianos Sienten débilidad por el sllicidio
acuático, debido a que las oridas del Mediterránéo son templadas y azules. Igual les
El baile se encuentra desde tiempo inocurre a los griegos, desde los tiempos dé
memorial en todos los países; aún en las
Safo, la bella nostálgica de amor.
En cambio los ingleses se miran mucbo tribus más salvajes se verifican danzas ro.is
antes de dar la última zainbullida en sus o menos bellas.
En la actualida:l se ha notado que renaaguas grises y heladas; de ahí que prefie.ce todo lo que los bailes antiguos tenían de
ran el puñal o el revólver.
,La rriuerte vo)ubtária por ;arma blanca, magnífico y encantador.
Después de la primera representación de
habitual en la antigüedad, y que hoy subsiste entre los japoo~, bajo la forma ho• '' Afrodita" en el Teatro de la Opera Cónorable del "harakiri," · ha Hegadó a ser mica de París, no se oía más que este grimuy rara en Europa: donde parece estar to:
-lHá.béis visto a Regina Badet? ¡Qué
reservada a los borraChos y a los locos.
Los chinos, que no aman los métodos maravilla!
Y en efecto, la deliciosa bailariana acasangrientos, se envenenan con opio.
Puntualizando más, diremos que cada .ca- ba de revelarse uoa gran artista.
Sus danzas griegas presentadas con un
pital europea tiene sus caprichos particulares en esto del suicidio; en París es el encanto ex.quisito, han agradado mucho; sus
Sena, favorito de las_modista's enamoradas, o acti~udes son artísticas y \'ariadas, ya lán·
e\ brasero asfixiante, para los viejos mise- guidas, ya anima8as de una alegría ligera
y encantadora.
rables.
Ano cuando las decoraciones no indica•
Loe. desesperados de Milán se envenenan;
los de Viena recurren al ciariuro potásico, ran que las danzas de la célebre bailarina
y los de Praga al fósforo. De cada cien son una reconstitución lo más exacta posisuicidas napolitanos cincuenta emplean el ble de las coreografías .de la Hélade, exarma de fuego, veinticinco se arrojan al humadas y vueltas a la \'ida después dedos
mar y otros veinticinco se degüelllan con mil años.. se comprendería esto porque la
danza misma e\'Oca el espíritu de Grela navaja de afeitar. "
En los Estados Unidos, la mayorfa de los cia.
Ha re,•ivido la danza &lt;le carácter: duran·
suicidios son por arma de fuego o por aplaste mucho tiempo los bailes del teatro estutamiento bajo las ruedas de un tren,
.vieron reducidos a unos cuantos pasos, los
movimientos artísticos de los bailes antiguos
se olvidaron ante la invasión de polkas, mazurkas y shottishs en los salones y sólo al·
gunosadeptos guardaban con celosa piedad
la tradición de las danzas antiguas.
No hace mucho tiempo apareció una
La muerte del ahogado es mucho más
pailarina llamada Loie Fuller, quien resurápida de lo que se cree.
Dicen los médicos que la insensibilida.d citó mucl:o del baile antiguo.
La .js)Veo no era bailarina, sin.o actriz de
comienza al minuto de la· sumersión, sobreviniendo la muerte a los dos minutos, la Opera Cótnica; pero un día una imiga
Vese, en efecto, que aún los buzos más ex• suya que viajaba por el Oriente le envió
perimeotadM no pueden permaneceT bajo un~-de esas telas maravillosas, de que las
,,iejas civilizaciones guarda.o ol secr'eto;
el agua más de ·minuto y medio.
En Navarino, donde se practica la pesca una. tela suave, fioa, li~~ra. brillante, como
de esponjas par.httceadores eXCelentes, no bordada por.manos de hadas. ·, • ._

La evolución del baile

1

Buceos peligrosos

Encantada la comedi~ote'- se __coi;ite(!lplaba en un gran espejo, envolviéndose y de·
senvolvi~odose en la tela y buscaado pos·
turas que hicieran resaltar su belleza. De
pronto tuvo · una inspiración.
Por la ventana abierta, colocada detrás
de ella, el sol penetraba bañando el cuarto con su luz, que filtrándose a través del
transparente tejido dt' _la tela, formaba en
torno de la joven un nimbo como de polvo
de oro de una magia admirable.
~gitó l_a tela, la hizo ondular y surgió la
pnmer:i idea del baile de la serpentina,
que mas tarde había de encantar al mundo
cnter~ Y. que sería el punto de partida del
reoac1m1eoto de aquel arte incomparable
que se encuentra en los bailes de la antigüedad.
,
El bai_le inventado por la Fullei- tenía toda
su gracta en la tela: los brazos lo hacían
todo, el busto y las piernas muy poco.
Como si fuera la ejecución de un acto
de Wagner; el foro está obscuro y tapizado
de negro.
Repeo~inamente se proyecta un rayo de
luz_muy 1oteosa y se ve uria aparici6n ex·
traca y soberbia, una mujer inmóvil en.me·
dio de la inmensa aureola de su traje extendido.
_Después se pone poco a poco en movi!luento con un rítmico balanceo: bajo el
Juego de luces, los colores de su túnica varí~ infinitamente y aquella mujer toma
mil formas: ya es una mariposa, ya una
flor. ya una estrella.
.Es un espectáculo delicioso.
Las imitadores de Loie Fuller fueron•
muchas y su baile se conoció en breve por .
todo el mundo.
'
La iniciativa de los bailes artísticos esta- ·
ba tomada, el impulso fué dado y entonces
, un músico de talento, que era muy erudito, M. Bourgaoult Ducoudray, quiso hacer
revivir las danzas antiguas y organizó para
ello una~ conferencias en las cuales presen·
t6 estudios sobre los bailes de los siglos
XVII y XVIII y los de la época florecien·.e
de Grecia.
Las artistas comenzaron a distinguirse,
cada una en su género, y mientras unas inventaban posturas que podrían encontrarse
en las más bellas estatuas griegas, otras se
lucían en los bailes ceremoniosos de la
Edad Media, encontrando actitudes tan
elegantes como la de las damas que figura·
ron en los salones de Luis XII[, Luis XIV
y Luis XV.
Los bailes un poco grotescos de la época
del Directorio entontraron también sus
partidarias, y en poco tiempo se pudieron
admirar !'Obre los tablados de los teatros
los más bellos detalles coreográficos .
Sf:l reconstituyeron las danzas de Antinol, según los grabados de las piedras y vasos descubiertos por Gallet entre las arenas del Egipto, y se tuvo la original idea
de ataviar a las bailarinas con los mismos
trajes extraídos de las tumbas, auoque esto
siempre evocaba el recuerdo de que aquellos tra.j'rS cubriei-oo por mucho tiempo cadáveres.
,

•

�</text>
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              <text>La Semana Ilustrada, 1913, Año 4, No 185, Mayo 13</text>
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              <text>Semanario ilustrado publicado por la Compañía Editora Nacional en la ciudad de México. Dedicado a difundir la vida social y política de México y el mundo a través de imágenes y noticias relevantes.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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