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i--

~~,✓V

) --Capilla Alfonsina
'Biblioteca Universital'Í4

�UN IVERSIDAD DE NUEVO LEON

ANALES
DEL INSTITUTO DE
INVESTIGACIONES CIENTIFICAS
Publicados bajo la direcci6n de
E. AGUIRRE PEQUEílO
Director del Instituto

An. In·,1. lnv. Cien t.• Monterrey

Tomo I

Monteney, 1944

Número 1

13961

�DR. D. EUSEBIO GUAJARDO
Oirector de la Escuela de Medicina de Monterrey, N. L.

1918-1919

1924-1925

1927-1928

3

1934-1937

---

·~ ~ c:v~

1 :tt&lt;A

.-=.m

llfCº ..r r:.i: 5"
.,:u ~ .rcr..

11

�PROEMIO

U

NO de los m:.'1s graneles idc.tlcs realizados por la
UniYcrsidad de ~llC\' O León, ha sido d de fomentar Ja lnYcsligaci&lt;'m Científica. rreando por
Ley un Instituto 1m1·a el clesarrullo de tan noble fin.

Esto se ad\'icrlc en el .\rtírulo Quinto de la Ley
respedi\'a que dice: "En su función in,'('stigadorn, la

Universidad .st' inl&lt;•rc•sarú no sc'&gt;lo ('11 los problemas
generales a fin de acrC'reutar el acervo cicntifico; sino
también por los problemas cspccifkos de ~UC\'O León,
singularnit.•ntc el conocimiento de sus n•cursos naturales, las probabilidades ele su aproYcehamicnto y la
mejor producli\'idad del trabajo humano en todos sus

órdenes.''

Este Instituto de reciente creación, de acuerdo
·con sus posibilidades y siguiendo las normas fijadas
por estnblecimientos afines, µrcstar{1 por medio de
estos Anak•s (su órgano de publicidad). los modestos
trabajos de sus colaboradores.

Estrechar intimas y cordiales relaciones con las
gentes de ciencia de las Socicdndt•s Científicas Nacionales\ Extranjeras, a quienes se em·ía un respetuoso
saludo a tnn•és de esta HeYista, son los nuis firmes
prop&lt;'&gt;silos del Instituto de In,·estigacioncs Científicas
de Ja lJ ni ,·ersidad ele ~ ue,·o León.
)Iontcrrey, N. L., Oct ubn• 30 de 19-14.

Dr. Eduardo Ayuirre Pequeíio
5

�APUNTES BIOGRAFICOS DEL
DR. EUSEBIO GUAJARDO
Por el Dr. Enrique C. Livas,
Rector do La U1unniud de Nuevo t..611.

L

A historia de lo que justamente podría llamarse el período moderno de
la Facu tad de Medicina de la Universidad de Nuevo León, está
estrechamente ligada a la actividad y entusiasmo creadores del Dr.
Ei.1sebio Guajardo, ins,gne nuevo!eonés que pagó con creces a su escuela
los benef1c1os que de ella recibiera.
Después de la fundación de está institución que antes se llamó Escuela
de Mee! c1na de Monte·rey y cura primera época está llena del talento
ejemplar y la perseverancia apost61rca de J Eleuteno Gonzá•ez, no tuvo
la hoy Facultad de Medicina un paladín de la talla del Dr. Gua¡ardo; pues
si bien es cierto que le prececheron varios médicos de grandes capacidad
y Virtudes, no hubo en ellos aq1Jel fuego abrasador-que no puede llamarse
de otro modo-aquel entusiasmo y diligencia que él puso con cariño sin
límites al serv1c10 de su escuela, procurando su engrancl&lt;&gt;címiento en todos
los órdenes.
Nació Don Eusebio Guajardo el 11 de agosto de 1874 en la villa de
San Francisco de Apodaca, N L, lugar en que hizo sus primeros estudios;
ingresó al Colegio Civil donde cursó los Preparatorios y a la Escuela de
Medicina (que va había logrado su existencia independiente del Colegio
Cn,I desde 1877), el año de 1888. En 1895 casi un imberbe, obtiene en
la Escuela mencionada el título de lv'édíco Cirujano. Antes de obtener su
título profesronal, ya bullían en él las inquietudes de la enseñanza y, dos
años antes de graduarse como Médico, se hizo cargo de la cátedra de
Historia Natural en el Colegio Civil, estando al frente de ella durante
25 años; período éste que sirvió para que se s"ntiera unido indisolublemente a la noble causa de la enseñanza y durante el cual se significó
por su conc1enc1a de responsabilidad en la cátedra y riguroso apego al
cumplimiento del deber.

En 1915 hizo un via¡e a Estado$ Unidos de Nortea:nénca, donde obtuun grado académico de post-graduado en justa correspondencia a los
conocimientos que en un examen demostró, en materia de Pediatría, especialidad que s1err&gt;pre cultivó con éxito. Fué representante dé México y
Vice-Presidente en el II Congreso Internacional de la Infancia, que se
celebró en Bruselas, en 1921. Asistió a varios Congresos Nacionales y en
ellos presentó varios trabajos sobre diversos tópicos de Ped;atria.
\"O

Cuando mediaba el año de 1918 fué nombrado, por primera vez, Director de Ja Escuela de Med.cina, puesto que desempeñó hasta l 919. Estuvo
7

�al fren e de dicha Escuela, nuevamente en 1924-25, 19:7-28 y 1934-38.
fatos períodos, casi siempre cortos-pues con e ·cepc1ón del último, de
4 años, todos los restantes fueron de 1 año- fueron suficientes para que
se dejara sentir su influencia benéfica y ya para el año de 1925, la F.scuela
de Medicina ccntaba con un Laboratorio de Orugía Experimen al, Gabine e de Fis,ología, Laboratorios de Ouímica Fisiológica, M,crcbiología y
Ana omía Patológica, Anfltea ro para Prácticas de D1secc1 y Técnica
Quirúrgica. Con certera visión de las orientaciones que debe seguir la
enseñanza de la med c,na dent'fica, impulsó vigorosamente la enseñanza
de la Fisio ogía y procuró que el aprendizaje de los alumnos fuera eminentemente objetivo.
Para proveer a su escuela de aparatos e instrumental para los diversos
laboratorios y gabinetes que se organizaron al amparo de su actividad
fecunda, colectó dinero entre particulares, interesó a las autoridades y
su peculio personal no fué ajeno a las adquisiciones valiosas de la Escuela.
Organizó varias Convenciones Médicas que, desarrollándose en la misma,
le dieron pres1igio y sirvieron de estímulo a los que le sucedieron, de
modo que su obra np pudiera verse interrumpida.
Eran tales su entusiasmo por la Escuela de Medicina y el desinterés
que presidfa siempre su febril actividad en favor de la misma, que no
era posible colaborar con él sin sentirse obligado, todo el personal, a trabajar empeñosamente por el engrandecimiento y prestigio de su institución.
Profundo conocedor de la conducta humana, exigió siempre una rigurosa
disciplina en el plantel y supo, al mismo tiempo, ser amable y rígido
Solía decir, con sínc:era modestia, que su único mérito consistía en hacer
trabajar a los que con él luchaban por que la enseñanza de la Medicina
en Nuevo León fuera a la vanguardia en el campo de la cultura superior.
Inquebrantable en sus principios, firme siempre en sus propósitos,
decidido y valiente en la acción, jamás claudicó ni toleró dobleces en el
campo de la lucha. Trabajador infatigable, f ué en !ado tiempo ejemplo
para sus colaboradores y en más de una ocasión sacrificó sus impulsos
afectivos en bien de la causa a la que se dedicó con verdadera nobleza.
El 7 de abril de 1939, después de pasados varios meses de haberse
separado de la Escuela por motivos c!e salud, murió en esta ciudad. Dejó
un vacío difícil de llenar en nuestro medio y su muerte constituyó una
pérdida sensible para el Estado. El Instituto de Investigaciones Científicas
de la Universidad de Nuevo León rinde homena¡e respetuoso a su memoria
en estas páginas y lo señala como- uno de los más nobles y vigorosos exponentes de la causa universitaria nuevoleonesa.

MAL DEL PINTO
(Auto-observación de la enfermedad

Eduardo Aguirre Pequeño

Jefe de r, Sección di! Parasitología
I, di! l. C. da 1~ U. de N. L.

del

Tr1bajo PIHenlado il la Aumble;a ;inual de 1,
AMERICAN .SOCIETY OF TROPICAL MEDICINE como miembro de dicha Sociedad.

H

ABIENDO sido descubierto el T
agente pa ógeno del mal de! r~~nema ca~a eum_ (Brumpt) (1 ),
animales, el que ésto escribe pm O Y no siendo 1noculable a los
conoc1m1ento de esta enfermedad, ~;ibf6s:¡;erv,ent~s de contribuir
, cuatro rnocufac,ones: tres in rad' .
de noviembre de 1939
prac ,cadas en la cara an erior d I
erm1cas_ Y una por escarrficación
un enfermo del mal del pinto del eE atndtebderazGo izquierdo, con serosidad d~
5a o
.
uerrero.
.
Primer Período: A los siete dí s a
..
m,oculación, clásica lesión inic,ar
decada un~ de los puntos de
1
Y as gentes de las r
•
'
antano por los médic
(3) (4). Esta lesi6~~~ ~nt~ .con el_ nombre de "J iote" o "Empeine~
años por algunos médicos Y e~ s~r/º~oc1da y descrita desde hace varios
5), Y no por primera ve.,. por' Franc;~' ar P?r Saucedo Y Andrade O929)
referido erróneamente, él mismo r5)°
Blanco (193_9) como lo han
autores.
, Y algunos indocumentados
Los caracteres de la lesi • • .
Sauceclo Y Andrade en 1Q"ll\ on pr,m?n~ concuerdan con los descritos por
•,
.
, L7, qwen aec,a que el "J. t ,, "E
.
n
u .a 1es,on en tema to-escamosa.
de . .
io e o mpe1ne" era
tncoficia, etc.
' una rm,t,s con prurito, que simula una
En el mismo año de 19291 1 . ,
por López Aranda (8).
- a esron primaria o "Empeine", fué descrita

7i

la

c::-':desen

Tñn

a

1 Segundo Período: A los cuatro meses ecr
.
ac 1or.es refer1oas se presentó el
•00 m . ro de practicadas las inocuen !a aparición de lesiones sem:~te~ el drseminación (9), consistente
e cen neo 10), ligeramente nm in a ,as _primeras: con crecimiento
tema o-acrom,antesl siendo
g osas, ,errtemato-p1gmentarias Y eriesc.1mosas ( 1l ); las' lesione as q~ se pr~ntaron en la cara muy
o
pal,:nas Y dorso de la
r12: d1seminac,on también aparecen eo'1s
regiones del cuerpo 114 ,.
, en el cuero cabelludo (13) y otras
.Para estas lesiones, conocidas d d
médicos (Terrés en lSú7) Cl5)
e_hace muchos años por algunos
r,rop!iesto el nombre de "pint,dei'' ()~~1t(L P:"r Latapí en 1940, se ha
periodo roseóhco" (9) (Agurrre Pe eon Blanco, 1940) Y el de
dedica esta denominación al e . q~eno, 1?42); el que ésto escríbe ha
minen e prntologo mexicano Dr. Guillermo

t

man/

ck

8

experimental durante cinco años )

9

�Téllez, quien en 1889 decía (41 que el mal del pint~·_"En su man~f~st~1ción
morbosa en la piel simula, en su modo de ser, una s1f1lis exantemat1ca .
Más de 120 lesiones de diseminación l 17 ) me aparecieron en la superficie del cuerpo· dando las de las regiones glúteas un aspecto semejante a
l.1s de la lepra' maculosa. La descamación en los miembros inferiores y
antebrazos llegó a ser extraordinaria, dando las escamas al desprenderse
un fenómeno parecido al que se observa al frotar un olote fr~~co; (as~cto
tamoso característico) ( 18). Posteriormente la descamaoon va siendo
menor y las manchas terminan por un}rse unas con otras y a _yeces el
eritema predomina sobre la descamacion, dando un aspecto ropzo a la
mancha como sucede en la cara (cara vu Itu osa l rl 9) y dorso de las
manos· en estas últimas las lesiones son muy semejantes a las de la pelagra. P~r últ·imo, aparece en la superficie de la piel un eritema generalizado,
que da un aspecto más o menos rosado (ajamonado).
Una vez desaparecida o atenuada la descamación (fenómeno que se
observa aproximadamente a los tres o cuatro años), el aspecto moreno de
la piel se ha transformado en blanquecino, exceptuando la cara y el dorso
de la mano donde generalme~te es rojizo.
1

1

'

Tercer Período : Muy comple¡o resulta establecer la división entre el
segundo y el tercer período, llamado este último discrómico, por ser las
discromias los fenómenos más característicos. En este período son afectadas las mucosas y semimucosas ( labios, mucosa bucal, mucosa balanoprepuc,al) · las palmas de las manos y las plantas de los pies (queratoderrnias ~lmo-plantares); los anexos de la piel: uñas, ~ello, cabello, ,bulbo
piloso (estudio de biopsias por el Dr. l. Costero), glandulas sudonpar~s
y sebáceas, cuero cabelludo (estudio histo-patológico practicado por pri mera vez por el Dr. l. Costero en material de biopsia de E. A. P.) (20~.
Son características las atrofodermias del dorso de las manos y del tercio
ínfero-externo de las piernas.
,
En este período, llama la atención la simetría de las lesiones; así se
observan las de los codos, rodillas, tobillos, etc. Las de los tendones de
los extensores de los dedos gruesos de los pies se presentan escamosas,
semejando lesiones sifilíticas.
.
En m1 caso particular, las acromias se han presentado en los tob11los,
codos y dorso de la mano izquierda, a nivel de la articulación metacarpofalang1ana; ·1as queratodermias plantares (14 l se han desarrollado extraordinariamente.
Cuarto Período : Creo que no carece de fundamento mi proposición,
al introducir en este cuarto y último período, las afecciones del Sistema
Nervioso y de algunos otros órganos (aortit1s, lesiones esqueléticas, como
periostitis).
No son pocos los autores que han encontrado la reacción de Wassermann pos1t1va en el líquido céfalo-raquldeo de los pintos y aún con
"reacción meníngea marcada como lo expresó la Comisión Mexicana que
practicó esta investigación en 1930 (21 l; Pardo Castelló (22}, en 1936,
11 ,

10

encontró el Wassermann y Kahn positivos así como el aumento de las
g_lobulinas en a~gunos caratosos de la Habana; Grau Triana (231, postenormente (193 /J, encontró al investigar el Iíquido céfalo-raquídeo, aumento de_ '.as albúmi_~as y positivas las reacciones de las globulinas, as{
como_ pos1t1vas tamb1en las reacciones de Meinicke y Lange. Resultados
seme¡antes a los obtenidos por estos investigadores &lt;24) (25l, han sido
comprobados por autores de los diversos países de América en donde se
encuentra esta enfermedad (mal del pinto).
Conviene recordar el enorme porcentaje (80%), de aortitis encontradas en los caratosos de Colombia por Thonnard-Neumann, Camacho
Moya y Brews ter l 261; Grau Tria na en Cuba e Iriarte en Venezuela han
comprobado las mismas lesiones.
, A todas estas 1nvestigac1ones me permito agregar una nueva forma
~li~1ca, ~asta ahora no 5E:ñalada en la literatura: la Mening~-Radiculitis
pmtosa , resultan te de m, enfermedad experimental en un periodo aproxi1
mado de 5 años.
A ~ontinuac,ón se anotan en breves palabras los datos relativos a este
nuevo sm~rome q~e viene a estrechar las analogías entre "pinto" y sífilis
(27); abriendo as1 nuevos horizontes en el conocimiento de la evolución
de la enfermedad (28) , en el pronóstico {29), én la terapéutica (30) · en
suma, en la importancia médico-social del problema del mal del pinto'.
Meningo-Radiculitis "Pintosa"

". Se han _Presentado síntomas sensitivos, motores y tróficos; siendo los
pn~eros mas molestos por las crisis dolorosas a que dan lugar (dolores
lancinantes, terebrantes y fulgurantes) siendo estos últimos verdaderamente insoportables.
'
Todo e_ste complejo doloroso h.a tenido su asiento en la región lumbosacr~; 1rrad1~ l_uego a través de ambos nervios ciáticos, dando lugar a convuls1~nes clonicas (y u~a que otra tónica) de los miembros inferiores y
terrnma_ndo por genera]1zarse hasta los superiores; tanto el dolor como las
convulsiones fueron mas acentuadas en el miembro inferior derecho.
El inicio de la crisis sensitivo-motora ha sido siempre acompañado de
sudores fríos y abundanHsimos de la cara y el acceso se ha prolongado
aproximadamente de u~a a dos horas; en otras ocasiones, según la intensidad del esfuerzo mediante el cual es provocado (estornudo o tosidura)
como suced_ió en mi pro~io caso~ los fenómenos dolorosos enunciados y
las parestes1~s en las_ regiones gl1Jteas no desaparecieron sino después de
seis horas, aun recurriendo en todos los casos a los analgésicos habituales.
La atrofia de los músculos de los miembros inferiores ha sido muy
notable; aunque hay que advertir que la permanencia en cama es de dos
meses y medio aproximadamente.
Es de llamar la atención que siendo el miembro inferior derecho en
donde más se manifestó el fenómeno sensitivo-motor, la atrofia es más
notable en el muslo y pierna izquierda, con pérdida casi absoluta del tono
de los gemelos.
11

�Fu 'ª de estas crisis paro ísticas, la permanencia en cama es soportable, oo ob tante que el más ligero mov1m1ento a veces involuntario, como
ya se ha advertic'o an,eriormente, da lugar a una nueva crisis.
Los esHnteres han s100 respe ados y tanto la micción como la defecación se ha •en ,cado perfec amen e normales.
El análi 1s de a orina reveló tres gramos de glucosa por mil centírne ros cúbicos
Las cns·s dolorosas se presentaron irregularmente del 24 de septiembre al 1 de oc ubre; con inuándose durante los 1O días siguientes fenómenos un arto molestos (pares esias , como hormigueos y adormecimientos de las regiones glútea y sacra.
La e plorac1ón de los refle¡os más importantes, sólo reveló la pérdida
del Aqwl1ano
Hoy, esta arref le ia y las atrofias musculares se encuentran en pleno
período regresivo.
Tornando en cuenta el síndrome dolo oso, fácil es comprender las
consecuenc1c:S que acarrearía la punción lumbar en estos casos, ' mucho
lamento no haber tenido la opor unidad de adjuntar a estas notas, el
análisis del líquido céfalo-raquldeo; sin embargo, considero que en el presente caso clínico, el diagnóstico de Meningo-Radiculitis "pintosa" no
carece de fundamento, má ime si tomamos en cuenta los interesantes
datos terapéuticos que a continuación se expresan.
Conviene aclarar que desde el 22 de agosto, día en que caí en cama,
l,as a el 27 Je septiembre, se recurrió a los medicamentos antirreumáticos
por medí c:e los cuales no se obtuvo la más insignificante mejoría; el 28
de septiembre se inició el ratamiento median e la penicilina, presentándose el shock terapéu ico de Herxheirner, treinta y una horas y media
después de la primera inyección.
Difícil es para mí, opinar acerca de las propiedades treponemicidas
de la penicilina, (31 ), 132), (33), (34), 35), (36), (37), ya que me
fueron inyectadas por el Dr. Jesé Luis Salinas Rivera, 1.200,CJ:JJ unidades,
desapareciendo los treponemas y el eritema de los brazos con las primeras
rn~eccion5; pero persistió el dolor en la región lumbo-sacra, no volviéndose a presentar és e ni las crisis paroxísticas, gracias al empleo de arsenicales (Mafarside), Yoduro de Sodio y Betalin.
Tomando en consideración las analogías entre Mal del Pinto y Sífilis,
me perm1 o presentar el siguiente cuadro, semejante al de Yaws y Sífilis,
de Manson-Bahr (38) y Blacklock (39).

12

�EL SIGUIENTE CUADRO MUESTRA lOS PRINCIPALES CARACT "lllS DISTINTIVOS ENTRE YAWS, SIFILIS Y MAL DEL PINTO
YAWS

SIFILIS

o congénito.

emicidas
ya que me
unidades,
as primeras
no volviéneo de arse ..

PINTO

Congénita.
Lesión primaria, generalmente genital.

No es heredrtario n1 congénito.
Les:ón primaria generalmente extragen1tal

Período Secundario :
11) Y.,Wj :;:ico P2 cgnomónico, descamac,ón furfurácea y lesiones plantares características.

Período Secundario:
l.a) Raras veces se seme¡a a la framboesia.

Período Secundario o de Diseminación:
(al Comparable al roseólico de la Si fil is (lesiones
eritemato-escamosas, hiperp1gmentarias o hipopigmentanasl
(bl Membranas mucosas afectadas. La mucosa balano-prepucial también es afectada.
(el Prurito. Intenso en la lesión primaria; persistente en las secundarias.
(dl Alopecia· generalmente en la superficie del
cuerpo y rnás raramente en el cuero cabelludo
(Auto-observación). Las cejas también son
afectadas, principalmente la cola,
(e) lritis, coro1d1t1s y retm1t1s. (?)

(e)

í en cama,
reumáticos
·oría; el 28
presentáns y media

DEL

Lesión prrrnana e tragen1tal

(bl Las membranas rrucosas no ~en afectadas.

render las
, y mucho
notas, el
en el preintosa' no
teresantes

MAL

, Las rr:en branas mucosas son afectadas.

El prurito es común.

~e) El prurito es raro.

(dl No hay alopecia.

(e)

'dl La alopecia puede existir

Los ojos no son afectados.

•~ _1 La 1nti:5 es co~ún; las cor01d1tis y retmitis son

Feríoio Ter.iario:
al No ha¡ lesiones viscerales.

rbl Generalmente el Sistema Nervioso no está
afectado.

(e )

Wassermann generalmen e positivo.

raras.
Períoclo Terciario:
t(a S: rncuentran lesrones viscerales: c1rr~is pericelular, goma del hígado, del riñón, etc.
'bl El S•stema Nervioso es propenso a la infección:
tibes, P G. P.
1 '

(d) Vasos sanguíneos: no hay proliferación encbtelial como en la sífilis
Yaws es mejor resistido. Ligeros trastornos constitucionales; gran exuberancia en la erupción y
cicatrización aueloidea.
No responde al me'rcurio.

Wasse1m2rn seneralmente positivo.

En Joarteritts obliterante de las vísceras; trombo 1s cerebral.
L--:-s fdis ataca la constitución, afectando las estructuras vita!es

'(o)

Rrsponce bien al mercurio.

da to s c o m p I r a ti Y os
Le31cn~ penósticas.-Se presentan.

O tr'.O -s

Lesiones p2nóst1cas.-Se presentan.
Dolores osteócopos.-Se presentan

Colores osteócopos.-Se presentan.

Ganglios.-Afectados.
Uñas.-Afectadas.

Ganglios.-Afectados.
t.:Jñas.-Afectadas.

Período Terciario o Discrómico:
(a) lesiones viscerales pueden presentarse (Aortitis l.
'
(b) El Sistema Nervioso es raramente afectado.
Meningo-radiculitis (Auto-observación). Tabes
y P. G. P. sospecr.dda por algunos investigadores.
(e) Reacciones serológicas · positivas después de l 5
meses de las inoculaciones experimentales,
exr:eptuando el Wassermann. Wassermann posítivo a los 20 meses de practicadas las
inoculaciones.
(di Trastornos const1tucion.:les.

Responde generalmente al mercurio.
( E. A. P.)
Lesiones penósticas.-Se presentan (en las tibias).
(Auto-observación l.
Dolores osteócopos.-Se presentan (Auto-observación}.
Ganglios.-Afectados. (Auto-observación).
Uñas.-Afectadas. (Auto-observación)_

�En posteriores trabajos daré a conocer más detenidamente los resul tados terapéuticos y el comportamiento de las reacciones serológicas y
del líquido céfalo-raquídeo durante y después del tratamiento.
·Monterrey, N. L., octubre 21 de 1944.

-·-

15

�MAL DEL PINTO
IAuto-observation of the experimental disease for five years l
Eduardo Aguirre Pequeño,
Ch ief of Parasito1ogy of the Instituto
de f. C. de la U. de N. L.
Pa!H)r presented lo the Annual Meeting ot the
AM ERIC AN SOCIITY OF TROPICAL MED ICINE.

H

AVING observed the "Treponema carateum" fBrumpt) (1 l, a pathogenous agent of the "mal del pinto" not 1noculable to animals, ha
writer, w1th the fervent wish ot contnbutmg to the knowledge abou1
the dísease, took on November 18, 1939 (2 ', four inoculat,ons · three of
tnem intradermic and one by scarrf ication, practíced on the fore face of
the left forearrn ·w,th seros1ty of a pí,1t1en1 sufferii,ig "rna1 del pinto" in
the State of Guerrero.

First Stage : On the seventh dily in each of the inoculations spots, the
classic 11 t1al lesion appeared, a wounc1 well known by physic1ans and illso
by the common people 1n the pinto area ,,nd wh,ch they cal! "Jiote" or
"Empeine" (31 (4J 1Tetterl The ínitial lesion has been known a11d
describcd .severa! years since by sorne phys1cians, part1cularly by Silucedo
y Andrade 0929 (51, and by Fra1icisco Leór Blanco, nor for the first
time however, as he h11nseJf cla1ms 6J (7l and other un:nformed authors.
The marks of the prtmary les1on agree with those descr bed bv Sau cedo y And1ade m 1929 ,vho sa,d that he "Jiote" or "Empeine,¡ was an
ery hematosqL,amous lesion; a prunent derm1t1s simulating a trichoph1tia.
etc
n the same year 1929 the primary les,on or "Empeine" was described
bv Lóoez Aran".la (8).
1

Second Stage : FotJr months and a half after practicing the inoculat1ons the penoa of d1semination appeared (9l, cons,sting in the appari~ion
of orher les1ons similar to the former, with excentric growth (1 O), slightly
prur1g1nous (erithematic-p1gmentanan and erythematic-achromiantl, those

show,ng on the face betng squamous ( 11 l The lesions of disemin-ation
also appeared on rhe palms and back of the hand (12l, on the scalp (13)
and :n other regions of the body !14i.
.
For these lesions, known since many years ago, by sorne physicians,
ITerrés 1907), (151, and described by Latapí in 1940, has been proposed
the name of "pintids" ( 16), , León Blanco 19401, roseolic period by
Agu,rre Pequeño in 1942 (9}. The wri ter has dedicated th1s latter denominat1on to the emment Mexican pintologist Dr. Guillermo Téllez who in
1889 said l 4 l the mal del pinto "in i ts morbid manifestations on the skin,
s1mulates in its way of being an exanthematic syphilis".

17

�More than 120 disemination les,ons (17) appeared on the surface of
my body, those on the, gluteal reg1ons presenting an aspect similar to
those of maculous leprosy. The desquamation in the lower limbs and the
fore-arrns became extraordinary, on coming off the scales presenting a
phenomenon like that observed in scrubb1ng a fresh CTn cob (a dusty
characteristic aspect) (18l. Latterly the desquamat1on became less and
the stains end by ¡oining one another, and then erithema predominates
over the desquamation, and g1ves a reddish aspect to the stain as it
happens on the face (broated face) (19 l and the back of the hands, on
these latter les1ons being very similar to those of pelagra. At last a
general erythema appeared on the surface of the skin, giving a more or
less pink aspect (like ham) .
Once the desquamation disappears or subsides (a phenomenon observed approximately after three or four yearsl the dark color of the skin is
changed into whitish, except the face and the back of the hands, which
are generally reddish.
Third Period: 1t Is a complex work to establish the division between
the second and th1rd periods. Th1s latter is called dischromic, for dischromies are the most characreristic pnenomenon. In this period we see
affected the mucous and semimucous membranes (lips, lining of the
mouth, balanus and foreskin ); also the palms of hands and soles of feet
{keratodermies palmo-plantarsl. Toe annexes of skin: hair, pilous bulb
{study of biopsies by Dr. l. Costero), sweat and sebaceous glands, sca!p
(h1sto-patholog1cal study pract1ced first by Dr. l. Costero on material of
biopsy of E. A. P ), (20). The atropho-dermies of the back of hands and
the lower third of legs are characteristic.
In this third period the symetry of !esions is noticeab!e; thus it is
seen on elbows, knees, ankles, etc.; on the smews of the extensors of big
toes they appear squamous, simulating syphilitic lesions.
In my particular case the achrom1es appearing on the ankles, elbows
and back of hands, on a leve! with the metacarpo-phalanx articulation,
the plantar keratodermies (H) developed extraordinanly.
Fourth Stage: 1 bel1eve my proposition lacks no foundation when 1
introduce the affect1ons of the Nervous System in th1s fourth and last
stage, as well as .those of other organs (aortitis and skelet1c :esions like
periostitis /.
Not a few authors have found that Wasserman's reaction is positiva
in the cephalo-rachideal l1quid in pinto patients, and even a "marked
men111geal reaction", as the Mex1can Comm1ssion expressed it who pratticed this research 1n 1930 (21 l Pardo Castelló (22) in 1936 found
Wasermann and Kahn positive, and also the increase of globulines in sorne
patients of carate in Havanna. Later Grau Triana (23) 1937, in research
of the cephalo-rachideal liquid, found as foilows : increase in albumins and
positive reactions of the gtobulines, and also Meinicke and Lange reactions
positive as well .Results such as these obtained by these researchers (24)
18

(h2_Sl, _have been verified by authors in severa! countries in America where
t 1s d1sease mal del pinto, is found.
. l_t 1s convenient to remember the enormous percentage (80%) of
Nort1t1s found among the patients of carate in Colombia by ThonnardJ ~uma~n, Camacho Moya a~~ Brewster (26). Grau Triana in Cuba and
narte 1n Venezuela have venfied the same lesions
Allow me _to ~dd to ali these researches a n~w clinic form thus far
not r_ecorded !n lite:a ture: _Meningo-Radiculi t1s "pmtosa", a result of
expenmental d1sease in a penod of near five years.
In a fe½'. words are given as follows the data relative to this new
sy1~tome1 wh1ch ~orne to establísh further _the analogies between 11pinto11
an s~phil1s (?7) ! thus they: open new vistas in the knowledge of the
rolut~on of th1s ?ISease _(2~), líl the prognostic (29) 1 in therapeutica (30)
astly 1n the med1co-soc:1al 1mportance of the problem of mal del pinto. '
Meningo-Radiculitis "Pintosa"

. Sensitive, motor and trophíc symptoms have appeared the former
b~mQ the mdosft ti roubl~some _far the painful crisis they produce, (lancinating
p1ercing a~ u.gurat1ng pamsl, the latter being truly unbearable
'
. AII _th1s pa~nful complex had its seat on a leve! with the sacr~-lumbar
reg1on;. 1ts rad1ates then through both sciatic nerves roduc 1n clonic
convuls10n-a _few tonic ones in the lower limbs, and the'n ~nd in t~e u r
0.ne s. Both pams and convulsions were more grievous in the right l~~r
1
6
1m.
Id Thd stª~t of the ~en~itive motor crisis was always accompanied by
co an cop1ous persp1ra'.1on on the face, the acces lasting between one
?td two ~ours. At ot~er times, frorn the intensity of the effort provoking
1 -sneezmg or ~oug ing-, as it happened in my own case the ainful
tenomen explfmed. and the parestesiae in the gluteous regions ~d not
a~~~g;~od~~~ ter six hours, even having recourse in ali cases to usual

6

th 1e atrophy of the muscles in the lower limbs has been very noticeable
a h~Íf. we must record that confinement in bed ¡5 about two months and
1imb ~ten t~n

shou Id be. cal led to the fact tha t, though the right lower
t has w ere the ~nsit1ve-motor phenomenon manifested itself most
!brof ty wlas mof reh nonceable o~ the left leg and muscle with the almost
so u e oss o t e tone of tw1n muscles.
th ?u~~1d~ of t~ese par~xisti~ crises, lying in bed is bearable though
e s '9 . es mohon, at times involuntary, as previously said prod' uces a
new CrlSIS.
1
defec:~~~ph~:=.t;~~k~~vfn ~rfe~/~i:~,:ed, and both micturation and
The analySJs of urine revealed three grams of glucose in a thousand
1CC.

19

�The painful crises carne irregularly from September 24 to October l O,
for the following ten days the somewhat troublesome phenomena appearing like parestesia, itching sensation like moving ants and benumbment
of the gluteal and sacra! regions.
The exploration of the most important reflexes only revealed the
loss of the Achillian.
At present this reflex and muscular atrophies are in full regresive
period.
Taking into account the painful syndrome, it is eas,¡ to understand
the consequences the lumbar puncture would have in these cases, and 1
am very sorry for not havíng the chance to endose in these notes the
analysis of the cephalo-rachideal liquid. However, 1 consider that in the
present clinic case the diagnosis of Meningo-Radiculitis "pintosa" is not
baseless, more so when we take into account the interesting therapeutic
data given below.
lt is convenient to make clear that, from August 22, when I was
bedridden, to September 27, recourse was had to antirheumatic medicine,
by means of which not the least improvement could be had. On September
28 the treatment of the peniciline was begun, and the therapeutic shock
of Herxheimer appeared thirty one and a half hours after the first injection.
lt is hard forme to opine about the treponemicide propieties of penicillin (31) (32) (33) (34) (35) (36) (37) for 1.200,CJXJ were inyected
into me by Dr. José Luis Salinas Rivero; and the treponemas and erythema
on the arms disappeared after the first inyections. But pain persisted in
the lumbo-sacra! region, disappearing for good even in the paroxistic crisis
thanks to the use of arsenicals (Mafarside), Sodium iodide and Betalin.
The following table shows the analog1es between Yaws, Syphilis and
Mal del Pinto, taken from Manson-Bahr's (38) and Blacklock's (39)
papers.

.......

- - -·

-- ~- -

...
•

•

l

:

l

-·1

1

¡
2(J

1
"-

.

�THE FOLLOWING TABLE SHOWS ATA GLANCE THE MAIN DISTINCTIONS BETWEEN YAWS, SYPHILIS AND MAL DEL PINTO
YAWS

rstand
and 1
es the
in the
is not
apeutic
1 was
edicine,
tember
e shock
jection.
f peni nyected
rythema
isted in

SYPHILIS

MAL

DEL

PINTO

Not congen1tal.
Primary sore-extragenital.

1C,oqgem ta 1.

Primary sore-usual ly genital.

Non-hered1tary nor congenital.
Primary lesion generally extragenital.

Secondary stage:

:Sec.o.ndary stage:

Second Period or Disemination:

(a) Typ1cal yaw pathognomonic; furfuraceous desquamation and plantar lesions characteristic.

.(a) Sel¿om imita tes framboesia.

(b) Mucous membranes not affected.

1

(el Itching common.

1id il k:hing rare.

(d) Alopecia unknown.

1(dl Alopecia may occur

(e) Eyes unaffected.

1(e') 1ritis common; choroiditis and retirntis rare.

lb') Mucous membranes affected.

1

Tertia ry stage:
(a) Visceral lesions absent.
(bl Nervous system not usually affected.

Terfiary stage :
fa) Visceral lesions occur, i. e. pericellular ci rrhosis, gumma of liver, kidney, etc.
(b) Nervous system prone to infections: tabes

(al Comparable to Roseolic of Syphilis. ( Erythema tosquamous lesions: hyperpigmentary or
hipopigmenta ry).
(b l Mucous membranes affected: Foreskin and
balanous also
(e) 1tching: intense in primary lesion; persistent
in secondary.
(d) Alopecia : genera l!y on surface of body, rarely
en the scalp. (Auto-observation · eyebrows also
affected, specia lly the tipl.
(e) 1ntis, choroid1t1s and retinitís. (?)

Third of Dischromic Period:
(a) Visceral les1ons may appear (Aortitis).

(e) C. S. fluid usual ly positive Wassermann.

~,e')

(d) Blood-vessels: no endothelial proliferation as
in syphrlis.
Yaws better resisted. Constitutional disturbance
slight; great exuberance of eruption and cheloid scarring.
Does not respond to mercury.

(d:) 1:ndarteritis obliterans of

(b) Nervous system rarely affected: Meningoradiculi tis {auto-observation). Tabes and P. G.
P. Suspected by sorne researchers.
(e) Serology reactions; positive after 15 months of
experimental inoculations, except Wassermann.
Wassermann posi tive at 20 months from experimenta l inoculations (auto-observations).
(d) Constitutional disturbance.

Responds well to mercury.

Responds to mercury generally.

G.P. l.
'C. S. Fluid usual ly positive Wassermann.

víscera cerebral
thrombosis.
Syphilis attacks constitution, affecting the vital
'Structures.

Sotme

another

data

Periostic lesions.-Are present.

.Periostic lesions.-Are present.

Osteocopic pains.-Are present.
Gangl ions. -Aff ected.
Noi Is. -Affected.

Os1eocop1c pains.-Are present.
Ganglions-Affected.
Noils.-Affected.

( E. A. P.)
Periostic lesicn&lt;;_-Are present ( in tibiaes). (Autoobservation l.
Osteocop1c pains.-Are present (Auto-observation l.
Gani:ilions.--AffectPd (Auto-observatíon)
Naili:; -Affected. (Auto-observation, principally in

big toes).

�·- .
.,

...

In further works I shall revea! more mmutely the therapeutic results
and the behav1or of serolog1c react1ons, as well as of the cephalo-rachideal
liquid, both during and after the treatment .

'

Monterrey, N.

•I

'

-

...

....

.

L., October 21, 1944.

�BIBLIOGRAFIA CITADA EN EL TEXTO

1-Brumpt E.: Un noveau Treponeme parasite de l'homme: Treponema
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1939. París.
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1942, México.
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agosto de 1879. México.
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Salubridad. 1:64-97. (Enero-Marzo) 1930, México.
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19-Ruiz Sandoval, G.: Mal del pinto. Opúsculo, Lám. IV, 1881, México.
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25-Pardo Castel 16, V., y Ferrer, l.: Pinta. Mal del pinto, carate. Arch. de
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México. Bol. de la Soc. Mex. de Geogr. y Estadística. 8:503-521,
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28-Aguirre Pequeño, E.: La evolución del mal del pinto. (Auto-observación por inoculación experimental durante 5 años). Informe de la Sec.
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29-(ibid.) El pronóstico del mal del pinto. (En preparación). 1944, Monterrey, N. L.
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preparación). 19441 Monterrey, N. L.
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Medical Association, June 15, 1944. Chicago, 11\. (Cita de la misma
Revista).
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26

Zwally, M. R.: Penícillin treatment of Early Syphilis ll. Jour. Am.
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36-Earle Moore, Joseph, Mahoney, J. F., Schwartz, W., Sternberg,
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Otras referencias :

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cátedra) p. 275, 1944, México.
Lewin, Philip.: Backache and Sciatic Neuritis. p. 461. Lea and Febiger.
Phila., 1943.

-·-

27

�MAL DEL PINTO
(BIBLIOGRAFIA)
Por lo$ Dres. Eduardo Aguirre Pequeño, Director del Instituto de Investigaciones Científius
de la Universidad de Huevo León y Profesor
Titular de Parasitología en la Facultad de
Medicina, y Raúl E. Gonz?lez, de la Sección
de Dermatología del Instituto,

e

ON el nombre de "Enfermedad Pintada de las Américas" un
ilustre médico mexicano, el Sr. Dr. Dn. José M. Jryz, designó
al mal del pinto en 1880; sin embar,go, los sinónimos desde
antaño conocidos en la literatura, son los de "mal del pinto", en
México y "carate" en Colombia.
Ante este enemigo común (mal del pinto y carate) que afecta
aproximadamente a 600,000 individuos en cada país, ambas Repúbücas están luchando por atacar a tan temible plaga social.
Se anotan a continuación los variados nombres con que se
designa al mal del pinto en los diversos países hermanos, así como
los de los autores más comúnmente conocidos, que se han ocupado
de su estudio.
Colombia (Carates): Gonzalo Fernández de Oviedo ( 150615 16) ; J. Cassanni ( 1 741) ; Antonio Alcedo ( l 789) ; Juan de
Velasco ( 1789); Zea, Bonpland, Daste y Douün { 1817); J. L.
Alibert (1829); Saffray {1840-1850); Martius y Spix (1844);
A Urihe ( 1867); M. André ( 1871); Juan Rivera ( 1883); Montoya y Flores (1897); Lázaro Uribe (1897); Uribechyel ( 1898);
Barbe ( 1898); J. E. Manrique ( 1899); Darier ( 1903); Jeanselme
( 1904) ; E. Brumpt ( 19 1O) ; Enrique Haayen { 191 3) ; M. Triana
( 1923); Peña Chavarría y Paul G. Shipley ( 1925); Eduardo
Urueta (1925); P. A Suárez (1926); Howard Fox (1928); J.
Peláez Botero ( 1929); G. Urihe Escobar ( 1229); E. Thonnard
Neumann { 1930); J. Camacho Moya ( 1930); K.. G. Brewster
(1930); A Restrepo (1931); A Correa Henao (1931); A Jaramillo Arango ( 1931 ) ; J. Mamique · ( 19 32) ; J. Ca macho Camba
( 1934); José J. Escobar ( 1940); Darío Maldonado ( 1940).
Cuba (Pinta): V. Pardo Castelló ( 1924); Montgomery
(1936); F. León Blanco (1938); Braulio Sáenz (1938); J. Grau
Triana ( 19 38) ; A Armen teros ( 19 38) ; A Curbelo { 19 39) ; E.
Conde ( 1939); l. Pérez Vigueras ( 1940); R. Ibana Pérez { 1941):
J. J. Mestre ( 1941); R. Cuero (194 1); R. Triant (1941); P. Fariñas Guevara ( 1942); I. Ferrer (1942).
Venezuela (Cute): Barbe (1909); R. Medina Jiménez
(1913); Martín Vegas (1918); A Castellani (1923); Tejeira
(1923); A.M. Pineda (1930); Ramón Bueno (1933); A L.

�Briceño Rossi ( 19 39) ; David lriarte ( 19 39) ; J. R. Risquez ( 19 39) ;
F. Ferqández ( 1941) ; O'Dally ( 1941); P. Guerra ( 1941); Brumpt
(1941); Jaffe (1941); Sánchez Coviza (1941).
Ecuador (Enfermedad azul del Ecuador - Carate): Gonzalo
Fernández de Oviedo ( 15 06-1 5 16) ¡ Juan de Velasco ( 1789) ; Díaz
Arroyo ( 190 3) ; L Espinosa Tamayo ( 191 7) ; J. A. Falcomey
Villagómez (1936); Gualberto Arcos (1936); Luis A. León
( 1940); Manuel Villacis ( 1940); Blanca Castillo de León ( 1941 ).
Perú (Ecara): Barbe ( 1909) ¡ E. Escome! ( 1920); F. Montero ( 1928).
Brasil ( Purú-purús o Kuro-kuro) : J. Massanni ( 1741) ; Carlos
von Martius ( 1844) ; Chandless ( 1864-1865) ; Wappacus ( 1884) ;
Heliodoro Jaramillo (1902); Flaviano Silva (1926); O. da Fonseca ( 1930); H. C. de Souza Araujo ( 1940); Flaviano Silva
( 1940). Dice este distinguido investigador que han estudiado el
Purú-purú: Baena, Ehrenreich, Koch-Grünberg, Barbosa Rodríguez,
Juliano Morefra, Silva Castro, Oswaldo Cruz, Carlos Chagas, Roquette Pinto, Olimpio da Fonseca y Prado Valladares.
Guatemala ( Cativa) : Luis Lazo Arriaga ( 18 7S) ; H. Rey
(1885); J. Cram (1900): Barbe (1909).
Haití (Boussarole): L. Audain ( 1905 ).
Puerto Rico ( Mal del pinto) : A. L. Carrión ( 1941 ) : R. Ruiz
azario ( 1941) ; F. Hernández Morales ( 1941).
Santo Domingo ( Guasarola) .
San Salvador (Carate): Eduardo Barrientos ( 1940); E. Reyes
{ 1940); Juan J. Rodríguez ( 1940).
Chile (Pinta): Hirsch { 1885); Edgard y Boddaert ( 1901).
Estados Unidos (Pinta): Samuel Me Clellan ( 1825); Walter
Menk ( 192 6) ¡ J. C. Register ( 19 2 7) ; Howard F ox ( 1928) ¡ E.
Thonnard eumann (1930); K. G. Brewster (1930); R. C. Holcomb ( 1942): J. H. Stokes ( 1943); H. Beerman ( 1943); N. R.
lngraham (1943); E. P. Lieberthal (1943).

Es de lamentar que uno de los más distinguidos autores de
estos últimos años, el Dr. León Blanco, desconociendo en parte el
contenido de la. literatura médica de nuestro país, involuntariamente
se anotara la prioridad en el descubrimiento de la lesión inicial del
mal del pinto, de la inoculación experimental en el hombre; de las
gueratodermias palmoplantares ( en México) ; de la acción de la
fiebre en el mal del pinto, etc. En la bibliografía adjunta, el investigador interesado en · estos temas, podrá comprobar la evolución
de los conocimientos anteriormente mencionados. Es por ésto que
atendiendo al llamado del deber y la justicia, sin pretender menguar
en lo más mínimo el mérito científico, por todos conceptos justificado del ilustre investigador cubano, nos hemos alentado a publicar esta incompleta lista de trabajos, respetando hasta donde ha
sido posible Ja prioridad de la cita bibliográfica de los diversos

autores; así como el de dar a la l
. ,.
bución, aún poco conocida l
uz c1entifica una que otra contridisposición de los intere~d:s que co~ t~do gusto pondríamos a la
patología americana.
en es e importante capítulo de la
Somos los primeros en reconocer 1 • ,
que adolece este sencillo ensayo bibli e áEnnlero de errores de
nuestros esfuerzos no hemos od 'd o~r co_. os que a pesar de
la esperanza de corregirlos
e ,
e;llar, sin embargo, tenernos
tener mayor número de ~ . . 1ªn o engamos la oportunidad de
contemos con Jas justificad.:!':des a n~estro ~alcance, ya cuando
generosidad de los distinguido . vert~nc1das senaladas gracias a la
A
s investiga ores
provechamos la oportunidad
d .
gracias al War Department Army M ¡ar¡
las más expresivas
con que han respondido a nuestr
e /~ d 1 rary, por la gentileza
disposición buen número de t ab ~o 1c1tu esd.' poniendo a nuestra
microfilm.
ra 10s• me 1ante su servicio de

Y:

d

t·it

ª
Antes de dar por terminada est
,
continuación uno de ta t
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.ª n~t.a, perm1tasenos
insertar a
,· .
n os atos c1enhficos d
l' .
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caractenstica por su originalid d
e ~na c as1ca o ra,
ocasiones, la que viene a d a 't corno ya ~e ha dicho en repetidas
esper ar por vanos
f
.
para 11 evar a cabo una revi's1'0' b'b]'
.! l'mo tvos, entus1asmo
"L
n 1 10grilllca •

os dolores osteócopos

·

,

llaman mucho la atención, tant~ que no son m_as_ que ~ síntoma,
boso que acompaña con ,
porqu_e son el umco accidente mordel pinto), cuanto porqui:: con ta?ct1a a la tiña (se refiere al mal

establecer la

( 1862).

na}

a

•
n un 910 orna que parece contribui,
ogia de e.ta afección con la sífilis. "-Juan J. Leó:

··-

30
31

�MAL DEL PINTO
( BLBLIOGRAPHY)
By the Drs. Eduardo Aguirre Pequeña, Director
of tite Instituto de Investigaciones Científic.is
cf the University of Nuevo León and Titular
Professor af Parasltalagy ol the Faculty of
Medicine, and Raúl E. Gcndlez of the Section
af Oermatology of the samc lnstitute.

W

lTH the title "Enfermedad Pintada de las Américas'' an
illustrious Mex.ican physian, Dr. José M. lryz, designated
the "mal del pinto" in 1880; however long before in
füerature were known the synonims "mal del pinto" in Mexico,
and "carate" in Colombia.
A,gainst this common enemy (mal del pinto or carate), which
ha.ti approx.imately 600,000 victims in each country, both republics
are strugg)ing to vanquish such a fearful social plague.
In the fourth paragraph of the Spanish note a list in presented
of the various names by which the "mal del pinto'' is known in
diverses sisters countries, and also the narnes of the most generally
known authors who have taken up its study.
It is to be regretted that one of the rnost distinguished authors
in these latter years, Dr. León Blanco, partially ignoring the contents of the medica! literature of our country, involuntarily claims
priority in the discovery of the inicial lesion of the "mal del pinto",
of the experimental inoculation in man; of the palmoplantar keratodermies ( in Mexico) ; of the action of fever in the "mal del pinto",
etc. In the enclosed bibliography the investigator interested in these
subjects may verify the evolution of the aforementioned knowledges. Due to this and in answer to a call of duty and justice, with
no intention to lessen in the least the scientific merit, by all means
justified of the illustrious Cuban researcher, we bave been encour~
a,ged to publish this incornplete list of works, with due respect as
far ar possible to the priority of the bibliographic quotation of divers
authors; and also to bring to scientific notice a few contributions
still 1ittle known, and this we do offering to those who are interested
in thes important chapter of American Pathology.
We are the first ones to acknowledge that this simple bibliographic essay contains numberless errors which, in spite of our
endeavors, we have been unable to avoid. However, we hope we
may correct them, aither when we have within our reach a larger
number of original works, or when from the generosity of distinguished researchers we obtain justified and signal observations.
We gladly take the opportunity to thank very beartily the
War Department Army Medica! Library for their courteous response

33
I

�to our solicitations, placing in our hands a good number of works
through their microfilm service.
.
.
Before closing this note, we may be allowed_ to 1?-sert herem o~e
of the scientific data from o classical work wh1ch m noted for 1ts
originality, as repeatedly said, and which in se~eral wa~s ~ornes t_o
awaken enthusiasm for the work of presentmg a b1bhograpb1c
review:
'The osteocopic pains, which are but symptoms, a~tract much
attention, both because they are the only morb~us acc1dent more
steadily accompanying tiña ( referring to ma! del P!nto), an~ ~ecause
they are a symptom ~hich ~eems to. ~o::tribute m esta~lisbing the
analogy of this affedion wttb syphil1s. -Juan J. Leon ( 1862) .

34

.

MAL DEL PINTO
( BIBLIOGRAPHJE)
Par Messíeurs les Docteurs Eduardo Aguitre
Pequeño, Directeur de l'lnstitute d'lnvestigations Scientiflques de l'Université de Nuevo
León et ProfesSl!ur Titulaire de Parasitologie
de la Faculté de Medecine, et Raúl E. Gondlez, de la Section de Dermatologie du meme
lnstitute.

U

N illustre medecin, le Docteur José M. lryz, appela le "mal del
pinto" en 1880, "Enfermedad Pintada de las Américas".
Mais les deux synonymes connus long temp dans la literature
sont ''mal del pinto" a Mexique, et "carate" a Colombia.
Contre cet ennemi commun (mal del ·pinto ou carate), qui a
d'environs 600,000 victimes dans chaque contrées, les deux Republiques combattent pour aneantir cette redoutable calamité social.
Dans la note en espagnol nous donnons les divers noms usés
pour désigner le mal del pinto dans les differents pays freres, et
aussi ceux des auteurs les plus généralment connus qui se sont occupés de son étude.
Nous regrettons qu'un des plus distingués auteurs des derniers
années, le Docteur León Blanco, ignorant une partie du contenu de
la' literatme medicinale de notre pays, involuntairement s' aatribua
la priorité dans la decouverte de la lesion initiale du mal del pinto,
de l'inoculation experimentale dans l'homme; des keratodermies
palmoplantaires (a Mexique) ; de l'action de la fievre dans le mal del
pinto, etc. Dans la bibliograpbie qu' accompagne, l'investigateur
interessé dans ces sujets pouna verifier l' evolution des notions cidevant mentionées. C' est par cette raison que, considerant I' appel
du devoir et de la justice, sans dessein de diminuer le mérite scientifique de l'illustre investigateur cubain, nous sommes encouragés
de publier cette liste incomplete des ouvrages, avec tout le respect
possible a la citation bibliographique des divers auteurs: et aussi
de donner a la lumiere scíentifique quelques contributions peu
connues, qu'avec beaucoup de satisfaction nous presenterons aux
interessés dans cette important sujet de la patholo,gie americaine.
Nous sommes les premiers a reconaitre les innombrables
érreurs qu'il y a dans cet essai bibliographique, que nous n'avons pu
les éviter. Mais nous avons l' esperance de les corriger, lorsque
l'opportunité nous veins d'avoir entre mains un plus grand nombre
des originaux, ou que nous recevions des justifiés remarques signalées de la generosité des distingués investigateurs.
Dans cette opportunité nous rendons des remerciments expressives au War OepJrtment Army Medica} Library, pour leur bonté

35

�en reponse a nos soli~tations en no?s envoyant un bon nombre
d' ouvrages, dans le service du microfilm.
.
Avant terminer cette note, nous nous permettons mserer a continuation un de plusiers renseignments scientifiques d_'une ouv_rage
classique, caracterisé par son originalité, co~me on ~ di~ en plu~1eurs
d' occasions, et que vient reveiller par plus1eurs. moufs l enthuS1asme
pour la termination d'une revision bibliograph1que: •
,
"Les douleurs ostéocopiques, qui ne sont qu un sympt~me,
rappelent beaucoup l'attention parcequ'íls sont le suel acc1dent
morbeuse attendant plus constamment la tiña (son référance a~
mal del pinto), et aussi parcequ'ils sont u~ symptóme que_ ~~~att
contribuer a établir l' analc~ie de cette affectlon avec la syphihs. Juan J. León ( 1862).

Aguirre Pequeño, E.: Investigación epidemiológica del mal del pinto
en Atliaca, Gro. (Informe a la Ese. Nac. Cien. Biol. del l. P. N.)
(Enero) 194 1, México.
Aguirre Pequeño, E.: Cómo evitar la trasmisión de la enfermedad
(mal del pinto), entre los miembros de la familia y cómo curar
rápidamente las lesiones de principio: "empeines" o ..jiotes".
( Plática sustentada a los indígenas de Atliaca, Gro., traducida
a la lengua Nahuatl por la Profa. Alberta Moreno.) (Enero)
1941, México.
Aguirre Pequeño. E. : Nombramiento otorgado en su favor por el
Comité Central de Acción Social de Atliaea, Gro., como su
representante; firmado por el Comisario Municipal y demás
autoridades. (Enero 20) 1941, Atliaca, Gro.
Aeuirre Pequeño, E. : Disertación acerca de la evolución de sus
lesiones ( experimentales) de principio del mal del pinto. Soc.
Mex. de Dermat. (Junio 18) 19 4 1, México.
Aguirre Pequeño, E.: Un documento de gran valor, casi ignorado
en la historia del mal del pinto. Medicina. Rev. Mex. 22: 13-25
(Enero) 1942, México. (Cita de León Blanco, 1942). (Wise
F., y Sulzberger, M. B., 1942).
Aguirre Pequeño, E. : Presentación de un caso de mal del pinto
(M. A P.) en sus primeras manifestaciones; inoculadas experimentalmente mediante la técnica de G. T éllez ( 1889). Soc.
Me.x. de Dermat. ,(Feb.) 1942.
Aguirre Pequeño, E. : Nota histórica sobre la transmisión experimental del mal del pinto. Medicina. Rev. Mex. 22: 137-143 (Abril)
1942, México. (Cita de León Blanco, 1942} y (Stokes, J. H .•
Beerman, H., l~raham, N. R., 194 3).
Aguirre Pequeño, E.: Mal del Pinto "empeines" o "jiotes". Lesiones
de principio. Opúsculo. Medicina. Rev. Mex. 22 :542-590
(Nov.) 1942, México. (Cita de Stokes, J. H., Beerman, H.,
lngraham, N. R., 194 3).
Aguirre Pequeño, E. : Las alteraciones de los anexos de la piel.
Opúsculo. Medicina. Rev. Mex. 23:232-284 (Julio) 1943,
México. (Cita Editorial. Bol. de la Of. San. Panamer., Feb.,

1944).
Aguirre Pequeño, E.: Comentarios a1 trabajo del Dr. Francisco León
Blanco, leído en la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. Sesión del 13 de Marzo de 1943. (Mencionado por Ramos
Espinosa, A-Medicina. Rev. Mex. Suplemento, Julio, 1944).
A continuación se anota una lista de los trabajos ya coneluídos
del Dr. E. Aguirre Pequeño; los que serán publicados en breve
tiempo.
Aguirre Pequeño, E.: La historia del mal del pinto. Informe de la
Sec. de Parasit. del l. de I. C. de la Universidad de N. L.
(Enero) 1944, Monterrey, N. L.
·

36

37

�Aguirre Pequeño, E.: El origen de la sinonimia del mal del pinto en
México. lnf orme de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la
Uni'\'ctsidad de N. L. (Enero) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: La lesión inicial del mal del pinto a través de
la literatura relativa. informe de la Sec. de Parasit. del l. de l.
C. de la Universidad de N. L. (Enero) 194-4, Monterrey, N. L.
Aguine t-equeño, E.: Las lesiones de diseminación del mal del pinto.
(Auto-observación). Informe de la Sec. de Patasit. del l. de l.
C. Je la Universidad de N. L. (Feb.) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: Las disctomias del mal del pinto. (Auto-observación). Informe de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la
Universidad de N. L. (Feb.) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: Sintomatología del mal del pinto. Informe de
la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L.
(Feb.) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: Síntomas subjetivos del mal del pinto. Informe
de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L.
(Marzo) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: El eritema de la cata en el mal del pinto.
{Auto-observación). Informe de la Sec. de Parasit. del l. de l.
C. de la Universidad de N. L (Marzo) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: El impropiamente llamado ''pinto rojo" o
"pinto húmedo". Informe de la Sec. de Parasit. del l. de l. C.
de la Universidad de N. L. (Abril) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: El discutido "pinto amarillo". Informe de la
Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L.
(Abril) 1944, Monterrey, N. L.
A.guirre Pequeño, E.: Mal del Pinto. Su evolución palmo-plantar.
{Auto-observación). Informe de la Sec. de Parasit. del l. de l.
C. de la Universidad de N. L. (Mayo) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E.: Mal. del Pinto. Su evolución en el cuero cabelludo. (Auto-observación). Informe de la Sec. de Parasit. del
1. de l. C. de la Universidad de N. L. (Mayo) 1944, Monterrey, N. L.
A.guine Pequeño, E.: Alopecia pintosa del cuero cabelludo. (Autoobservación). Informe de 'la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de
la Upiversidad de N. L. (Mayo) 1944, Monterrey, N. L
Aguirre Pequeño, E.: Las lesiones balano-prepuciales del mal del
pinto. Informe de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L. (Junio) 1944, Monterrey, N. L
Aguirre Pequeño, E.: Mal del Pinto. Su evolución en el dorso de la
mano. Informe de la Sec. de Parasit. del l. de l. C. de la Universidad de N. L (Junio) 1944, Monterrey, N. L.
Aguirre Pequeño, E..: La evolución del mal del pinto. (Auto-observación por inoculación experimental durante S años). Informe
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~ E
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1a S ec. e aras1t del I d I e d l u ·
. de N Le
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.
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· ·
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Sept ) 1944 M.
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A .(
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, onterrey, N. L.
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1944,

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~eldpinto Y _la sí_filis.
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fué publicada por primera vez en México en 1672. La segunda
edición denominada "Tesoro de Medicina para diversas enfer•
medades" (Cura de los empeines f. 31 y 32) fué publicada en
1673 con notas de los Ores. mexicanos Mathías de Salzedo y
José Días Brizuela. No obstante de que el pequeño libro del
venerable varón Gregorio López fué publicado por primera
vez en 1672; lo cierto es que, aquella obrita ya había sido
conchúda unos noventa años antes, fué por el año de 1580
cuando el muy discutido Barón, alojado en el Hospital de
Huastepec emprendió la ~scritura de su 'Tesoro de Medicina"
en beneficio de aquellos enfermos, aunque no profesaba la
medicina ni la había estudiado. Su muerte acaeció en 1596.
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las lecciones (Patología Médica) del Dr. Lucio, tan conocidos
de los estudiantes de Medicina y tan populares en la Escuela
bajo el nombre de"Toros de Lucio", terminaban con uno de los
puntos más ma.gistralmente tratados por él: El Mal del Pinto.
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la Pinta ha dado lugar a falsas interpretaciones, pues no pocos
autores han introducido a la bibliografía del Mal del Pinto,
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Ximénez, Francisco.: Cuatro Libros de la Naturaleza y vir_tudes medicinales de las plantas y animales de la Nueva Espana. Extr~cto
de las obras del Dr. Francisco Hernández. Anot~dos, tradu~tdos
y publicados en México en el año de 1615. Re1mpr~o baio la
dirección del Dr. Nicolás León. Morelia en 1888. La misma ob~a
de Ximénez fué reimpresa bajo el cuidado del Dr. Antomo
Peña Fiel. Oficina Tip. de la Secretaria de Fomento. p. 19 5,
1888, México. (Cita de Aguirre Pequeño,.. 1942). ..
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EXAMENES OFT ALMOLOGICOS
EN CENTROS ESCOLARES ..
1

• 1

Por el Dr. René Livas,
Oftalmólogo de la Secci6n Psicotécnica
del Instituto.

En la Sección de Oftalmología del Instituto de Investigaciones Científicas, se practicaron 2,325 exámenes de los ojos a escolares de ambos
sexos, durante los meses de febrero a junio de 1944.
En todos los niños examinados se dividió el examen en dos fases: la
Exploración Física y la Exploración Funcional. En la exploración física
quedaron comprendidos : Conjuntiva, Córnea, Cámara anterior, 1ris, Cámara
posterior, Cristalino, Humor vítreo, Fondo del ojo, y el estudio de la Refracción Ocular por Esquiascopía. En la exploración funcional quedaron comprendidas Movilidad ocular, Reflectívidad pupilar, y Agudeza visual.
Dada la índole especial de esta investigación, que está encaminada
al estudio de los padecimientos oculares desde el punto de vista de la
Biotipología y de la Orientación Profesional, se hicieron algunas prescripciones terapéuticas, solamente en aquellos casos en que lo ameritaba e!
carácter agudo del padecimiento encontrado. En el resto de los casos
que resultaron anormales o patológicos, se acJoptó la conducta de avisar
a los familiares del niño, por conducto de las autoridades escolares, para
dejarlas en libertad de recurrir, para la corrección de las anomalías o
enfermedades encontradas, a los profesionistas que fueran de su confianza.
No es posible, basado en el número de casos hasta ahora observados,
hacer conclusiones definitivas en ninguno de los capítulos que animan a
esta investigación. Cabe seña lar, sin embargo, la importancia que tiene,
tanto desde el punto de vista de la labor social que encierra, como de la
tarea científica que supone, así como de lo mucho que se debe esperar
de esta investigación, cuando se haya comprendido en ella, aparte de los
escolares, a otros sectores sociales, en los que es de suma importancia
conocer el estado del aparato visual.
En el artículo que en seguida se publica, se encontrarán algunas
anotaciones hechas por el Dr. Fortunato Ismael Macías y que derivan del
número de escolares examinados.

-·73
72

1 •

�ANOTACIONES SOBRE MORBILIDAD
OCULAR EN CENTROS ESCOLARES
Por el Dr. Fortunato Ismael Macias,
SKrel1rio del lmtit11to.

E

N el Instituto de Investigaciones Científicas dependiente de la Universidad de Nuevo León, he formado el cuadro que en seguida se presenta,
con datos obtenidos por el Dr. René Uvas (Oftalmólogo de la Institución) al practicar examen ocular a ochocientos noventa y ocho alumnos
de la Escuela {mixta) 11Simón de la Garza tv\elo" de esta ciudad, del 4 de
febrero al 8 de marzo del corriente año.
El cuadro puede ser titulado de 11 Morbilidad Ocular" del referido
centro escolar y lo componen: los diagnósticos, sexos y edades escolares
de los alumnos, a más de una columna y un renglón de totales, morbilidad
absoluta y una columna y un renglón de porcentajes relativas por padecimientos y por edades, respectivamente.
El cuadro, somera, pero claramente, conduce a las siguientes anotaciones:
Primera, en la Escuela "Simón de la Garza Meto", hay una Morbilidad
Ocular absoluta que alcanza un 15.81 %, comprendiendo 20 padecimientos
clasificados.
Segunda, aproximadamente dicha Morbilidad se reparte casi de manera equitativa entre alumnos de ambos sexos.
Tercera, la edad parece influenciar la aparición de los diversos padecimientos oculares observados: a la edad de los 5 años apenas iniciándose,
creciendo bruscamente desde los 6 hasta los 9 o los 11, aunque con un
descenso intermedio a los 1O, para decrecer con brusquedad así mismo,
hasta los l 4.
•
Cuarta, entre los padecimientos oculares predominantes son de subrayarse: la Miopía, con un 30.28%, la Conjuntivitis Folicular con un 17.61 %,
la Blefaritis Crónica de ambos ojos con un 15.49%, el Astigmatismo con
un 6.34% y la Hipermetropía con un 5.63% (morbilidades relativas).
El nstituto Je nvestigaciones C1entficas (Sección de Ciencias Médi cas y Biológicas), pens.,ndo que las anteriores anotaciones pueden ser de
utilidad al Servicio Médico Escolar del Estado, las publica deseando aportar
tan pequeño contingen·e para el estudio y prevención de los padecimientos
oculares del alumnado de la Escuela "Simón de la Garza Melo", comprometiéndose a efectuar trabajo semejante con los demás centros escolares
de Monterrey desde luego, para continuar seguidamente con todos y cada
uno del Estado de Nuevo León.
En el momento de publicarse este trabaío, podemos ya agregar dos
cuadros más, correspondientes a las Escuelas "Josefa Ortiz de Domfnguez"
(para Niñas) y "Fernández de Lizardi" (Mixta). En ellos pueden hacerse
anotaciones semejantes a las que hoy hacemos del primer cuadro, referente
a la Escuela "Simón de la Garza Melo" (Mixtal.

75

�Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León
PORCENTAJES ABSOLUTOS y RELATIVOS DE MORBILIDAD OCULAR EN C~~TdROISDRESCROE~f~l~AS
Serv1c10 e
ESCUELA PARA NIÑAS "JOSEFA ORTlZ DE DOMlNGUEZ"
96 de Morbilidad
OIAGNOSTICOS

Astigmatismo ............. •. • • • • • • • • • - · · · ·
Blefaritis crónica - .........................
Catarata punctiforme cort. ant. . ......... • • Cicatriz de conjunt. flictenular .............
Conjuntivitis aguda O. D. l. ....... - • . - • • • • ·
Conjuntivitis folicular ......................
Chalazión de repetición ....................
Epífora por est. de las v. lacr. ...............
.... .. ...
Estrabismo covergente alterno
Estrabismo divergente O. l. .................
Estrabismo interno ligero ... - - ......... - ..
Hipermetropía fuerte ............ - ........... Leucoma .......... - ........ - ..............
Miopía ................ - .. - .......... - ...
Niñas examinadas: 395; niñas enfermas: 54

..
..

~

9 110 ll 112 13 14
1
1
l
2 2
1
1
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3 3 1
1
1
l
1

8

6 17

4

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TOTALES

ESCOLARES

EDADES

2
9
1
1
1
7
2
1
1
1
1
2
3
22

1
1

1

2

l

2

5 4 3
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3 14

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1.85
12.96
3.71
1.85
1.85
1.85
1.85
3.71
5.56
40.74
100.00

54

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MORBlLIDAD ABSOLUTA: 13.67%

1
1

1

relativa por
Padecimientos

l.f"\

96 de Morbilidad relativa por Edades

Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León
PORCENTAJES ABSOLUTOS Y RELATIVOS DE MORBILIDAD OCULAR EN CENTROS ESCOLARES
ESCUELA MIXTA "FERNANDEZ DE LIZARDl 11
Servicio del DR. RENE UVAS
DIAGNOSTICOS

SEXOS

EDADES

MI F 6171819

Astigmatismo ..................... 1
6
Blefaritis crónica ................... 6
5
Catarata traumat. O. D. pare. absorb... l
Conjuntivitis catarral aguda .......... 2
Conjuntivitis catarral crónica ......... r
Conjuntivitis flictenular ............. 1
Conjuntivitis folicular ............... 10
6 l
Cuerpos flotantes en vitreo de O. D....
1
Chalazión ......................... 2
2
Epífora por estenosis v. lac. O D ......
1
fstrabismo divergente ........... ... 1
1
Estrabismo int'erno ................. 2
3
Hipermetropía
7
6
Leucoma sup. difuso ................ 1
1
Miopía ........................... 10 16
Nistagmus por corio-rettn¡tis O. D..... l
Ptosis bulbar O. D. ................. l
Ptosis bulbar por herida perforante .... 1
Quera to-con j un tivi tis flictenular .....
1
Niños examinados: 1,062; enfermos : 97 47 150 1
•••••••••

4

2
2

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l

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2

3

3

3

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11.34
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2.07
1.03
1.03
16.49
1.03
4.12
1.03
2.07
5.15
13.40
2.07
26.80
l.03
1.03
1.03
1.03
100.00

2

10 22 21
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relativa por
Padecimientos

1
2
2
5

1

14

TOTALES

4

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MORB I U DAD ABSOLUTA: 9.13%

l
3

96 de Morbilidad

ESCOLARES

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9

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96 de Morbilidad relativa por Edades

5
13
2
26
l
1
l
l

97

�DOS CASOS DE CISTICERCOSIS
CUTANEO-MUSCULAR EN EL HOMBRE
Por el Dr. Alfredo Góme% Alanís,
B,cteriólogo e Hittop1tólogo del Instituto.

1-INTRODUCCION. Se designa con el nombre de cisticercosis el
padecimiento provocado por la presencia en el organismo de la forma
larvada de la Taenia solium o de la sagmata. Comúnmente es la T. solium
la que da origen a este padecimiento. La T. sagmata rara vez produce
cisticercosis en el hombre y se han puesto en duda los casos publicados,
admitiéndose solamente los de Fontan, Castellano y Luque .• El huésped
habitual del Cist1cercus cellulosae es el puerco y accidentalmente el
hombre.
Revisando la literatura relativa, encuentro muy escasa mención de su
localización cutáneo-rnlJSCular. Vosgien ( 1911 ) ha podido reunir 920 observaciones de cisticercosis y Sevenet (1912-1935) encuentra 58 casos esparcidos en la literatura. En un total de 978 casos de la localización se reparte
en la forma siguiente (Vosgien y Sevenet}:

Cisticercosis generalizada ............... ·. . . . .
Ojo y anexos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Sistema nervioso . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . .
Piel y tejido celular subcutáneo . . . . . . . . . . . . • . .
Músculos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Otros órganos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

V'I

w

52

31
32

He querido dar a conocer los dos casos de localización cutáneo-muscular que ahora presento, tanto por el interés científico que tienen, cuanto
para llamar la atención sobre un padecimiento que puede revestir una
gravedad suma, a pesar de lo cual no se diagnostican muchos casos, tal
vez porque no se piensa en su existencia más. frecuentemente.
11-Historia: Los griegos conocieron la forma larvada de la Taenia
solium y es curioso el hecho de haber sido reconocida antes que el pará-.
sito adulto. Aristóteles describe el estado larvario y vesicular en la lengua
del marrano y comparó esta larva con el granizo. Rumler (1558) y Renna
y Panarolus (1558) reportaron la infestación humana por dicho estado
larvario. No fué sino hasta 1683 cuando Redi tuvo la idea de relacionar
tales conoc,mientos y precisar que el cisticerco no es sino la larva de la
Taenia solium. Estos da os fueron confirmados por Pallas (17(:l)); Linneo
( 1767), Goeza (1780), Vosgien, Van Beneden, Haubner y Leuchart produjeron c1st1cercosis en los puercos haciéndolos ingerir proglótides grávidos
de Taenia solium. Kuchenmeister (l 855-1856) fué el primero en establecer de un modo defini ivo la relaci6n entre el gusano larvario del puerco
y el parásito adulto en el hombre, hacienda comer cisticercos de puerco

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78

79

�a un condenado a muerte quien cuatro meses después tuvo los gusanos
adultos. Fuera del puerco y del hombre han sido señalados como huéspedes
interemdianos el 1aball, el carnero, el corzo, el gamo y la gacela.
Los mecanismos mediante los cuales el hombre puede contraer este
padecimiento son : llevar por medio de las manos a la boca porciones de
anillos o huevecillos del parásito. Esto sucede en los enajenados y en los
niños; también en individuos infestados y ccn malas costumbres higiénicas.
El paso de anillos del estómago al intestino, por movimientos ant1peristál·t1cos en individuos portadores, ccnst1 uye la autOLnfestación La ingestión
de aguas, verduras o alimentos contaminados es la forma más frecuente.
Una vez los huevecillos en el estómago pierden su oncosfera por la acción
del jugo gástrico y penetran con sus ganchos a través de las paredes intestinales o del estómago, pasan a los vasos porta y linfáticos y son llevados
por las corrientes sanguínea o linfática después de haber atravesado el
hígado (en el que no encuentran terreno apropiado para su desarrollo)
al pulmón y a los diversos tej idos, localizándose por orden de frecuencia
en la órbita, sistema nervioso, pie! y tepdo celular, m(1sculos, corazón,
pulmones y cavidad abdominal y generalizándose cuando la infestación es
intensa. Una vez en los tejidos los huevecillos pierden sus ganchos y la
larva se transforma en un cisticerco. La licuefacci6n de las células centrales produce una cavidad que se llena de líquido, el tejido vecino prolifera y un escólex se forma en el interior del quiste por invaginación. El
tiempo que debe transcurrir desde la fijación del huevecillo hasta la completa formación del cisticerco varía de tres a cuatro meses, habiendo algunos que se desarrollan er;i unas semanas y otros en algunos días, como es
el caso de ciertos cisticercos retinianos.
Las manifestaciones pueden presentarse ya desde la fijación del hueve;
cuando éste ocurre en el cerebro o la medula, la vida del cisticerco es
variable, teniendo como término final la calcif,cación. Se describen casos
hasta de veinte años de duración. Es de hacer notar que el embrión es
capaz de atravesar la circulación placentaria y manifestarse en forma de
cisticerco en el niño.
Caracteres y número de los cisticercos: El tamaño de los cisticercos
vana con el sitio de localtzac1ón y la edad de éstos. En los tejidos resistentes es pequeño; en el sub-cutáneo aparece en forma de nódulos palpa bles, ovales y de superficie lisa, de medio a dos centímetros de largo por
medio a uno de ancho. En el 'nterior se reconoce un nodulillo blanco que
al microscopio puede ident1t1carse como escólex invaginado, que consta
de una cabeza con dos coronas de ganchos. Además del cisticerco hay que
tener en cuenta las calcificaciones que se encuentran en el cuerpo del
mismo. En algunas ocasiones el escólex pu~e faltar o estar insuficientemente formado (acefaloquiste}. Otras veces la vesícula aparece como una
formación longi udinal, con estrechamientos, dilataciones y apéndices arracimados, llegando a una longitud hasta de 25 centímetros Estas formas
llamadas también Cisticercus racemosus plleden encontrarse también libres
en IJ cavidad d1; los ventrículos cerebrales.

so

Primer Caso.-Cisticercos de la cara anterior del tórax y cuello.

81

�Anatomía Patológica: Los cisticercos pueden radicar deba¡o de la piel
donde suelen confund rse con ganglios linfáticos y en los músculos donde
por su forma alargada se parecen a los granos de cereales. La localización
prechlecta es el ojo, en éste y en la piel se han observado Emigracione! de
los ost1cercos. Estos se rodean de una cápsula conjuntiva, en CIJYa cara
interna (la que rodea al gusano&gt; se forman a menudo células gigantes, a
veces numerosas
•
Un 1nd1v1duo puede se• portador de un sólo cisticerco, que si radica
en el cerebro llega a producirle en ocasiones Id muerte, o de gran número
de ellos llegando a miles Los nódulos del c1st1cerco s toados en la su;,erfic,e del organismo se caracterizan por falta de manifestaciones inflamatorias agudas, pud11ando dar lugar a trastornos de naturaleza sensorial, cuando se establecen cerca de las ramas nerv10Sas. En el ojo los cisticercos
situados deba10 de la retma, pueden &lt;lar lugar a la atrofia del globo ocular.
Las consecuencias más graves son las que determina la cisticercosis cerebral, aún cuando puede por su localización evolucionar sin dar lugar a
síntomas por e1emplo, en la substancia blanca de los hemrsfenos. Cuando
las local zacrones cerebrales tienen lugar a nivel de las circunvoluciones
frontales, clan lugar a la epilepsia de tipo Jackson. Los cisticercos ventriOJlares pueden ser la causa de hidrocefalia interna y si por sus movimtentos cortan de manera brusca la comumcac16n entre las cavidades cerebrales, llega a sobrevenir la muerte repentina aún en 1nd1viduos que sólo
habían padecido síntomas vagos, como dolores de cabeza y vómitos.
Además de las localizaciones, desempeñan un importante papel en
la patogenes1s de los trastornos las lesiones anatómicas que sufren el cerebro, sus cubiertas y vasos A nivel de los parásitos la substancia cerebral
puede reblandecerse o atrofiarse. A menudo existe leptomen•ng1tis crónica
con epend m1t1s granular e h1drocefalía interna. Los parásitos que se localizan en la base clan lugar a lesiones de periarteritis o de endarteritis obliterante: por e¡emplo, a nivel de la arteria de Silvio o sus ramificacrqnes
principales por formación en su pared interna de un tejido conjuntivo
ioven con células abundantes, conteniendo en ocasiones células gigantes
que crecen hacia el interior de la luz y dan lugar a un estrechamiento
considerable.
Sintomatología: Depende de la localizac16n. En el cerebro puede dar
lugar a la sintomatología de un tumor cerebral (vómitos, vértigos, convulsiones, hemiparesia, neuritis óptica y afasia).
Inmunidad: No hay pruebas de inmunidad natural o adquirida contra,
el gusano adulto. Algunas expenencias muestran cierto grado de resistencia contra la infestación cisticercósica. Sin,embargo, los diversos estados
de desarrollo en los cisticercos de un mismo individuo sugieren que pueden
ocurrir infestaciones sucesivas.
Diagnóstico: Se hace por biopsia o por los razas X. Una historia de
teniasis intestinal con presencia de múltiples nódulos y una moderada
, eosinof1ha generalmente or,entan hacia ese padecimiento. La cisticercosis
del cerebro se diagnostica por los síntomas clínicos y más tarde por los

82

Microfotografía que muestra lo~ ~anchos y el abundante pigmento
en el escolex de un ctshcerco del caso primero.

83

�rayos X. En presenda de nódulos musculares o subcutáneos acompañados
de fenómenos nerviosos, el diagnóstico es casi evidente, pero hay que esperar el principio de calcificación o las alteraciones del líquido céfalo-raquídeo (aglucorraqura, eosinofilorraquia, leucocitosis, aumento de albúminas
y globulinas, reacciones de desviación del complemento). Las reacciones
s~ro!ógícas e intracutáneas son de escaso valor, aún cuando en ocasiones
ayudan al diagnóstico de cisticercosis cerebral.
Pronóstico: Depende también de la localización. En los músculos y el
te11do celular es benigno, ya que los nódulos tienden a calcificarse, pero si
la localización es en el cerebro o corazón el pronóstico es grave.
Profilaxis: La infestación por Taenia solium rcon un promedio de 1%)
varía a través del mundo estando en relación directa con la cultura de los
pueblos. El control de la infestación por Taenia solium comprende: tratamiento de las personas infestadas, inspección de los cerdos, conocimiento
verdadero de la carne, etc. El rápido tratamiento de la teniasis no sólo
reduce las posibilidades de infestación sino que evita la cisticercosis por
autoinfestación.
Terapéutica: La extirpación quirúrgica cuando ello sea posible.

111-Los dos casos que ahora presento fueron estudiados en un mismo
establecimiento (Hospital "José Eleuterio González") de esta misma ciudad y encontrados en el corto espacio de un mes.
El día 30 de noviembre de 1943 me fué enviada al Departamento de
Anatomía Patológica del citado Hospital, por el Dr. Madero, una pieza que
presentaba las siguientes características: forma elipsoida l, con aspecto
quístico y aproximadamente de 12 mm. de largo por 5 mm. de ancho, con
paredes medianamente gruesas, consistencia dura y renitente y algunos
hacecillos musculares adheridos a la pared, presentando por transparencia
en uno de sus extremos un elemento opaco en su interior. Seccionando
con la tiíera dió lugar a la salida de un liquido citrino, que ocupaba casi
toda la cavidad; en el fondo de ésta se pudo observar un elemento blanco
de aspecto redondeado y unido a la pared del quiste por una especie de
membrana. Desde luego pensé que aquello podrfa ser el escólex de un
cisticerco, lo que pude comprobar luego al microscopio aplastando entre
dos porta-objetos dicha formación . A débil aumento pude también observar la cabeza, con sus ventosas y doble corona de ganchos, así como una
gran cantidad de pigmento entre éstos.
Considerando el caso de interés, ya que en un año de servicio no
había sido enviada al Departamento pieza tan original, quise hacer el
estudio del paciente y a continuación doy a conocer someramente los
datos obtenidos.
Quiero decir antes que encontrándose en esta ciudad mi maestro y
amigo el Dr. Eduardo Aguirre Pequeño, me acompañó al Hospital para orientarme con sus consejos sobre la forma de estudiar el enfermo y después
proporcionarme la bibliografía que he consultado.

84

'

Dibujo que muestra la distribución aproximada de los cisticercos
en la cara posterior, primer caso.

�HISTORIAS CLINI CAS
Caso 1.- Encarnación Paredes, de 29 años, originario de Gral. Terán,
N. L., donde ha vivido siempre.
Antecedentes hereditarios : no se recogieron datos de impor.tancia.
·Antecedentes personales no patológicos: tabaquismo y alcoholismo
moderados. Trabajó durante tres años en una carnicería, siendo su oficio
actual albanil .
Antecedentes específicos. Luéticos : chancro hace cinco años, con
todos los caracteres de ser biando. Fímicos: enflaquecimiento marcado de
hace algunos meses a la fecha; aumento de temperaturas vespertino; tos
con expectoración.
Principio, evolución y estado actual · el enfermo aparte del padecimiento que me ocupa, presenta la sintomatología de un derrame pleural
en la cavidad derecha.
Hace onco arios principió a notar la aparición de pequeñas tumoraciones superficiales que tardaron alrededor de tres meses en alcanzar el
tamaño actual. No precisa exactamente el tiempo que transcurrió entre
la aparición de la primera y la última. Estas formaciones no fueron acompañadas de dolor ni molestia alguna, pues hasta donde su otro padecimiento
se lo permite el enfermo puede trabajar
Procedí a la exploración, encontrando en la región temporal izquierda
una tumoración del tamaño de una haba, de forma oval y no adherida a
la piel ni a los planos profundos, deslizando bajo el dedo, de consistencia
dura, renitente y no dolorosa. En el cuello encontré varias tumoraciones
idénticas. Las caras anterior y posterior del tórax así como las del abdomen,
están sembradas también y no tienen sistematización alguna en su
situación. Explorando los miembros superiores y los inferiores, se palparon en plena masa muscular, con mayor abundancia en el bíceps braquial
y cuadríceps femora l, las mismas formaciones.
Traté de llevar a cabo una serie de exámenes, no precisamente con
fines diagnósticos sino para corroborar lo que generalmente se describe
en este padecimiento. Por desgracia, ésto no fué posible, pues el enfermo
se resistió a permanecer más tiempo en el Hospital. Sin embargo, algo
log ré y a continuación doy a conocer los siguientes datos:
Sangre: Reacciones de Wassermann, Kahn y Mazzini, Negativas
Leucocitos·por mm. cúbico ...... . ........ 8,COO
Fórmula leucocitaria:
Granulocitos neutrófilos ................ . 65.0%
''
"

basóf ilos ........... . .. . .. .
eosinófilos ............. . .. .

Monocitos. ........................ . ... .
Linfocitos .................. . ......... .

•
Dibujo que muestra la distribuci?n apr?ximada de los cisticercos
en la cara anterior, primer caso.

86

0.5%
0.5%

4.0%
30.0%

En el líquido céfalo-raquídeo no se encontró alteración alguna. En
!as materias fecales sólo pudimos efectuar el examen de un raspado anal
87

�(N.I.H.), no encontrando huevecillos de taenía ni de otros helmintos. El

enfermo niega haber expulsado anillos. Se le practicó intraderrporreacción
de Robin y Fiessinger con liquido de cisticerco, apareciendo una reacción

francamente pos1t1va a los cinco minutos1 que duró sólo unas horas desapareciendo ya a las 24. El tes 1go permaneció francamente negativo.
La radiografía del tórax presenta un abundante derrame en la cavidad
pleural derecha y lesiones que el rad,ólogo reporta como tuberculosas.
Practicamos fluoroscopía general del paciente, sin haber encontrado una
sola tumoracrón calcificada.

Caso 2.-Me fué enviado para que se le practicara una biopsia por el
Dr. Rafael Leal. El enfermo se flama P. Neira, es originario de Charcas,
Coah, donde ha vivido 24 años; tiene 49 de edad y lleva de vivir en-ésta 23.
Me bastó ver al enfermo para recordar el caso anterior, pues presentaba tumoractones con 1dént1cos caracteres en cuanto, a la local1zaci6n,
pero en número muy superior a las de1 otro enfermo.
Le extir¡:;é de la pared anterior del érax una de aquellas tumoraciones
comprobando que se trataba también de cisticercosis cutánea.
Antecedentes patológicos no específicos: fuma y toma con moderación. Sus oficios han sido; cargador de metales, mozo de botica1 habiendo
trabajado también en el rastro durante tres años y llevando 18 de servir
en la Cervecería Cuauhtémoc como alotador.
Antecedentes patológicos especí icos: lueticos positivos; fímicos
negativos.
Antecedentes patológicos no específicos: no re::uerda haber padecido
ninguna enfermedad.
Estado actual: nos refiere el enfermo que fvé conducido al Hospital
con motivo de un ataque sufrido el 24 de diciembre, en la noche, después
de haber ingerido pequeña cantidad de bebidas alcohólicas. No recuerda
ningún detalle de su accidente, ni ¡amás había sufrido algo idéntico, asegurándome que lo que había tomado no era bastante para hacerle perder
el conocimiento. El 15 de enero sufr16 en el Hospital un ataqlle ep1leptiforme, del cual se dieron cuenta sus compañeros de sala; duró algunos
minutos con contracc,ones generalizadas (sin orinarse ni defecar) al final
y del cual nada recordó el enfermo.
Observé al paciente con alguna frecuencia y no han vuelto a repetirse
estos ataques Al interrogarle sobre las tumoraciones me dijo que hace dos
años principiaron a formarse, habiendo aparecido la primer~ en la frente
tardando en alcanzar el volumen actual alrededor de tres meses. Refiere
aproximadamente un año transcurrró desde la aparición de la primera
hasta tener el número actual, Tal vez éste fué debido al tiempo que las
d,~tintas tumoraciones tardaron en alcanzar su mayor volumen.
El enfermo no tiene actualmen e ninguna molestia de hpo general.
De las tumoraciones algunas son dolorosas y le molestan para su trabajo.
5e le practicaron los siguientes exámenes:

que

Segundo Caso.-Cisticercos de

88

1,

cara ~nterior del tórax.

�Sangre: Reacciones de Wasserman, Kahn y Mazzirn: fuertemente positivas.
Leucocitos por mm. cúbico ...................... 11,0CIJ
Fórmula leucocitaria:
Granulocitos neutrófilos ........................ .
63.0%
"
bas6filos .. .......... ............. .
0.0%
"
eosinfófi los ........................ .
1.0%
Monocitos .................................... .
4.0%
Linfocitos .............................. , .. , .. .
320%
Practicado el examen de líquido céfalo-r.squídeo se encontró perfectamente normal. El examen de materias fecales antes y después de un
purgante fué negativo. El enfermo refiere haber expulsado anillos de tenia
hace un año. La fluoroscopía general no mostró sombras de calcificación
y tampoco la radiografía de cráneo muestra sombra alguna.
Examen de fondo de ojo: normal.
Las reacciones específicas de desviación de complemento no se hicieron por carecer de antígeno específico.

RESUMEN
I

Se presentan dos casos de cisticercosis cutáneo-muscular. La hemoeosinofilia señalada por los autores no se pudo comprobar. El hecho de
presentarse dos casos de cisticercosis en el mismo establecimiento y en
tan corto espacio de tiempo debe llamar la atención hacia este padecimiento. En ninguno de los dos enfermos hemos encontrado calcificaciones
a pesar de haber transcurrido más de dos años y medio para ambos. Ninguno de los dos presenta huevecillos de tenia Los dos enfermos son de
la clase humilde, habiendo vivido en muy malas condiciones de higiene.
Aún cuando el examen de líquido céfalo-raquídeo haya resultado normal,
creo que puede existir una localización cerebral que no ha provocado
reacción meníngea. Presento las fotografías de los dos enfermos.

REFERENCIAS

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93

�TULAREMIA, FORMAS CLINICAS Y
DIAGNOSTICO DE LABORATORIO (*)
Dr. Raúl M. Tovar,
del Departamento de Investigaciones Médicas
del Hospital General, de México, D. F.,
y Colaborador h traordinar io del
t. de l. C. de la U. de N. l.

I

L

A TULAREM IA es una enfermedad infecciosa usualmente morta l de
los roedores silvestres causada por el Bacterium tularensis y transmi tida al hombre de múltiples maneras: por contaminación directa de
la piel o de la conjuntiva, por ingestión de material infectado y por la
picadura de los vectores naturales de la infección.

Historia
En 1911 McCoy (1) descubrió en la ardd la del campo (Citellus
beecheyi ) una enfermedad macroscópicamente indiferenciab le de· la Plaga
por sus lesiones anatomo-patológicas y cuyo agente causal no era culti vable en los medios ordinarios de laboratorio. En 1912 McCoy y Chapín (2)
cultivaron dicho organismo en un medio a base de yema de huevo coagulada y le dieron el nombre de Bacterium tularense porque la enfermedad
fué descubierta en el Condado de Tulare, Ca liforn ia.
Vail (3) describió el primer caso de infección humana por Bacteríum
tularensis que presentó lesiones ocu lares y cuyo diagnóstico fué confirmado por Wherry y Lamb (4) quienes aislaro11 el germen del exudado. Los
mismos autores (5) aislaron B. tularensis de vísceras de conejos silvestres
y estab lecieron la gran importanóa de estos anímales en la epidemiologfa
de la nueva enfermedad. Francis (6) reportó que la "fiebre de Utah"
transmitida por la ''mosca del venado" y la enfermedad descubierta en
California, eran la misma infección y a la cual denominó Tularemia debido
a que los enfermos presentaban un verdadero proceso septicémico de
B. tularensis. El mismo autor (7) transmitió la infección experimentalmente en animales de laboratorio utilizando Chrisops discalis.
Parker, Spencer y Francis (8) establecieron que el Dermacentor
andersoni es a la vez reservorio y vector importante de T ularemia, pues
interviene en la conservación y difusión del B tularensis en la naturaleza
y transmite la infección al hombre. Dichos autores demostraron también
que el Haemaphysalis leporis-palustris juega un papel importante en la
conservación del germen en la naturaleza, propagando la infección entre
los roedores silvestres y ciertas aves. Ohara (9) desc ribió en el Japón la
(•) Conferencia sustentada en el Hospital Civil "J. Eleuterio González", de Monterrey, N. L., el
30 de octubre de 19-44, por invitación del lr1Stitu to de lrnestigaciones Científicas de la
Universidad de Nuevo león.

95

�.
existencia de epizootias mortales en conejos silvestres e inoculando ~n
individuo con los órganos de un conejo muerto, reprodu¡o Tularem1a.
Francis y Moore (1O) demostraron posteriormente que di_cha enfermedad
era Tularemia. En el año de 1928 se reportaron los primerps casos_ ~e
Tularemia en Rusia en donde la enfermedad presentó caracteres ep1demicos particularmente en los pueblos dedicados a la caza de ratas de agua.
Karpoff y Antonoff (11) demostraron que el agua es un elemento tra~smisor muy importante de Tl,llaremia. En 1929 se reportaron casos de la infección en Suecia en 1930 en Canadá, en 1935 en Austria y en 1936 en
Alemania Chec~slovaquia y Turquía. En fecha reciente, nosotros (1~)
logramos'encontrar la infección en México y considerando la proced~nc1a
de los reactores serológicos localizados, pensamos que la Tularem1a se
encuentra ampliamente distribuída en nuestro suelo.
Distribución Geográfica

Para algunos años despúés d~I hallazgo de casos en Cali~~rnia Y e_n
Utah, la infección fué encontrada en muchos Estados de la Union Americana. En la actualidad solamente en el Estado de Vermon~ no ~~ han
registrado casos de Tularemia, en los Estados_!estantes la, 1nfecc1~n. es
endémica. La enfermedad se ha reportado tamb1en en Canada, en t-:Aex,co,
en Rusia, en Noruega, en Sueci~, en -~lemania, en Checoesl_o~aquia .Y en
Turquía. Muy probablemente la mf~cc1on ha pa~do desaperc1b1da en, S~dAmérica donde con seguridad ha sido confundida con la Peste Bubónica.
Etiología
'

El B. tularensis es un coco-bacilo .que mide de 0.:3 a 0.7 micra~ de
largo, Gram negativo, ligeramente movible, con peque~? flagelo terminal,
pleomórfico y encapsulado, no form~ esporas._ E~ los tepdos aparece como
pequeño coco-bacilo y en. los c~lt1vos en~e¡ec1dos toma form~s. francamente bacilares. Es aerobio obligado y tiene como caractenst1~a muy
peculiar que no desar~olla _e~ los me?ios ordin~rios de_ la_boratono. iara
su cultivo es necesario utilizar medios conteniendo c1stma al 0.1 7~ o
yema de huevo coagulada; desarrolla lentamente, su temperatura óptima
es de 37º y su pH favorable varía del 6.8 al 7.3; ferme~,ta la ~!~cosa, la
levulosa la manosa la maltosa y el glicerol con formac1on de ac1do pero
no de gas (Franci¿ (13)). Francis {13) consideraba que n? era posible
cultivar B. tularensis en medio líquido, pero Tamura y G1bby (14) lo
cultivaron en un medio sintético a base de gelatina, hidrolisados de caseí~a
y aminoácidos. Steinhaus, Parker y McKee (15) report~ron ot~o. mecho
líquido a base de infusión de corazón, dex'.rosa, hemoglob_1na y _c1stina, en
el cual cultivaron B. tularensis durante vanos pases sucesivos sin observar
disminución de la virulencia de la cepa.
El B. tularens,s muere a la temperatura de 56° -58° durante 10 minutos y es muy sensible a la acción de los antisépticos. En los tejidos infec-

tados conservados en glicerina y en refrigeración, el germen permanece
virulento durante muchos años ( 14 años de observación por Francis). En
la materia fecal de las garrapatas y de las chinches infectadas, el B. tularens1s permanece virulento durante mucho tiempo, y el hombre puede
adquirir la infección a través de la piel, de las mucosas o de la vía
respiratoria.
No se han demostrado toxinas solubles del B. tularensis, pero la porción somática del germen presenta una necrotoxina muy activa difícil de
destruir por el calor y los agentes químicos.
' ·
El B. tularensis se tiñe difícilmente con los colorantes ordinarios· en
cortes de tejidos su colorante electivo es el Giemsa y con el azul de Lc:effler, presenta coloración bipolar. En los tejidos de animales y de garrapatas
infectadas el B. tularensis es siempre intracelular y debido a sus caracteres
tintoreales, a su dificultad de cultivo y a su transmisión hereditaria en los
vectores infectados, Wolbach (16) considera que dicho germen tiene
características que lo acercan al grupo de las Rickettsias; pero hasta la
fecha no se ha demostrado ninguna relación antigénica entre el B. tularens1s y el grupo de las Rickettsias.
·
Francis y Eva ns (17) reoortaron la existencia de aglutinaciones cruzadas en enfermos de Brucelosis y Tularemia para el B. tularensis y para
el grupo de las Brucellas respectivamente. Toppley y Wilson (18} consideraron al B. tularensis dentro del grupo de las Brucellas por sus relaciones
antigénicas y sus propiedades bacteriológicas y metabólicas. Bergey (19}
cataloga al B. tularensis dentro del género Pasteurella por la similitud de
las lesiones anatomo-patológicas producidas por dicho germen y la Pasteurella pestis. Brigham y Rettger (20) reportan que muchos organismos han
sido erróneamente colocados dentro del género Pasteurella y que el B.
tularensis tiene una relación serológica más estrecha con el grupo de las
Brucellas que presentan aglutininas para e: B. tularensis, también tienen
opsoninas y sensibilización cutánea para los antígenos del mismo germen.
Estos fenómenos inmunológicos cruzados son el resultado de la existencia
de un factor antigénico común tanto en el grupo de las Brucellas como
en ;I B. tul_arensis pe.ro en concentración tan limitada que para que los
fenomenos inmunológicos cruzados aparezcan, se requiere una dosis máx1m~ d_e antígeno. La existencia de est; factor ant1génico común es el signo
mas importante de la estrecha relacion entre el B. tularensis y el grupo de
las Brucellas.
Epidemiología

La Tularemia en la naturaleza tiene como reservorios más importantes
los siguientes:
entre los roedores silvestres:
conejos (Género Silvilagus)
liebres (Género Lepus)
ardilla del campo (Citellus beedieyi)
97

•

�rata silvestre

~!~ónd~t~~~po ~M,ctorus californicusl

Castor cannadiens1s Y
tlacuache (Didelphis)
entre las aves:
f . : se han encontrado naturalmente
la codorniz Y e1 ai 5t1n
infectados. .
. . el rcentaie de infección es
En re los coneios y hebreds s1lvestreceser ep~ootias con aumento marl OL pero pue en apar .
generalmente de íV,
d' hos animales
cado del índice de inf:cc_16n en ic
cont.rado nunca naturalmente
Los coneios domesticas no se han en tibies a la infección. Varela
infeclados a pesar de que ~on al t1687t~~:se~e conejos domésticos utiliSosa Martlnez (22 revtSaron '
, ncontraron que solamente uno
~ando como antígeno Brucella abort_us t1d1aron también 1,166 bazos de
aglutinaba al l X 1CO a la Brucella, tclóaicos de los cuales aislaroi: por
esos animales y encontraron 15 ~ 71 La ausencia de Tularem1a_ en
inoculación al cuy, dos ce~~s .fe ~ mo;;ii~~ble pues entre ellos no existe
los conejos d?méstic_os es, ate~ me~ :tel transm'isor natural más impor ante
Haemaphysahs lepons-pa us ris qu
entre dichos animales.
epizootia de Tularemia. en
Scholtthauer et ~I (23) repo~~~: ~~: epizootia en borregos tran~coyotes Y Philip y Jelhs_on {246a~!1 (25) establecen que el ~rro (~nnis
milida por O. anderso.n~. Ey Y
a beni na de Tularemia por 1ngest1on de
vulgarisl puede adqu1nr u~a forr ales i~fectados desarrollan en menos de
carne contaminada y que os an m
el B tularensis. Varela y Sosa
20 días un alto t_ítulo ag~tinante :rinstituto Antirrábico de Méxic~ y
Mart!nez (22) revisaron l petf ba al B. tularensis al 1:40 Yal 1:~
encontraron dos cuyo suero ?9 u in\cada no reveló ninguna alterac1~
respectivamente; la necropsia ptc· 1 1 ci6n de animales de laboratono
macroscop'ica de hígado Y bazo y a in~u a
.'
ltado negativo
con dichos órganos d10 resu
d' 'de en dos grupos: 19-Vectores
Los vectores de la Tularemi~ se iv1 n
naturales y 2Q-Vectores po~ene1ales. .
ies de la familia lxodidea
Los vectores natu~ales incluyen _var~s es:Ía familia lxodidea son los
y una especie de los D1pteros. L~ m1er ;~ Haemaphysalis cinnabarina,
siguientes : Haemaphysalis leporis-pa us. b'·1·1s Oermacentor occidentalis
• ,
,
del
Dermacentor an dersont,· Oermacentor
. d I f .vana
1 dt. b:, Dípt.,,os es la 'mwa
e lxodes ricinus. La e?pec.,e e ª ami Id
·
venado' o Chrisops d,sc.ahs.
. d s son al mismo tiempo vectores
Las especie.:. de ~arrapatas me~~naer~en· el B. tularensis resiste el
eficientes y reservorios na,turalesl f g debido a que invade el aparato
paso de los distintos estad,~s e~ ~~.05 -~mente a un número determinado
genital del vector _se ~ransm1te r . _11ari través de los huevecillos. Existe
de larvas de \~ s!g~1ente. generfc1onto~ y el germen pues a pesar de que
un verdadero s1nb1ot1smo entre e vec
'

98

el B. tularensis invade todos los tejidos y líquidos circulantes de la garrapata, ésta se muere a causa de la infección. La transmisión hereditaria del
germen es suficiente para conservar indefinidamente la infección en la
naturaleza. Las garrapatas infectadas transmiten la Tularemia durante la
picadura, inyectando saliva contaminada con B. tularensis. El germen también es eliminado por la materia fecal la cual constituye una importante
fuente de contagio.
El Haemaphysalis leporis-palustris (Packard ), "garrapata del conejo",
desempeña un papel muy importante en el mantenimíento, distribución y
perpetuación del germen en la naturaleza, transmite el B. tularensis entre
los conejos y entre ciertas aves; no pica al hombre, y se encuentra ampliamente distribuida en Arnénca, desde Alaska hasta la Argentina.
El Haemaphysalis cinnabarina ( Koch l, "garrapata de los pájaros", es
considerado por Parker et al (26) como transmisor de Tularemia entre
varias especies de pájaros susceptibles y como fuente indirecta de infección para el hombre.
Los vectores que se han encontrado naturalmente infectados con
Tularemia son los siguientes:
Oermacentor andersoni (Stiles)
Oermacentor variabilis lSay)
Dermacentor occidentalis ( Neumann l
lxodes ricinus var. californicus ( Banks) y
Chrisops discalis.
El Oermacentor andersoni (Stilesl se ha reportado únicamente en la
región d·· las Mor ,tana:, Rocallosas de los Estados Unidos y del Canadá. Se
han registrado muchos casos de Tularemia en dicha zona por picadura de
esta garrapata. Davis et al (27) reportan el aislamiento de cepas de B.
tularensis poco virulentas para el cuy y para el conejo doméstico, a paríir
de esta variedad de garrapata, lo que sugiere la existenc a de reservorios
naturales que presentan upa infección crónica de B. tularensis, que facilita
la mayor difusión de la enferrr ad entre los roedores.
El Oermacentor variabilis (Say) se encuentra abundantemente en
Canadá, en el Este ~ en el Centro de los Estadcs Unidos. En México se ha
reportado en Sonora, Tamaulipas, San Luis Potosí, Hidalgo, México, Oaxaca
y Chiapas. El perro es el huésped más importante.del estado adulto, por lo
que esta variedad de garrapata se pone fácilmente en contacto con el hombre. En el Este y Centro de los Estados Unidos se han registrado muchos.
casos de Tularemia transmitida por esta especie.
El Dermacentor occidentalis (Neumann) exis e en la sierra y en la
costa de California y Oregón en los Estados Unidos; en México se ha reportado en la región de Choix en Sinaloa A pesar de que se ·ha encontrado
naturalmente Infectada, no se ha registrado ningún caso de Tularemia
transmitida por esta variedad
El lxodes ricinus var. californicus (Banks) fué encontrado naturalmente infectado por Davis )' Kolhs (28) en Oregón y debido a que esta
variedad ataca con relativa fr~uencia al hombre, fué considerado por dichos

�autores como probable vector de Tularemia. Los huéspedes principales del
estado adulto son el cone10 y la liebre sil estres, pero también ataca al
coyote, al caballo, al perro y al gato doméstico ( Kohls y Cooley (29) l.
La "mosca del venado" Chrisops discalis transmite la infección mecánicamente, al picar a un animal enfermo el germen se deposita en el
hipostoma por lo que infecta al nuevo huésped durante la picadura. Se
alimenta en caballos, vacas, conejos y hombre. Este vector se encuentra
principalmente en el Estado de Utah y en algunos lugares adyacentes.
Vectores potenciales: El grupo de los vectores potenciales se ha probado experimentalmente como transmisor del B. tularensis y muy probablemente taml1ién juega un papel importante en el ciclo de conservación
del germen en la naturalza.
Parker et al (30) reportan que el Riphicephalus sanguineus y el
Amblyomma americanum transmiten el B. tularens1s del estado de larva al
estado adulto e infectan por picadura a los animales de laboratorio; refieren también que el Dermacentor parumapertus infectado en estado adulto,
transmite la infección durante la pícadu,a. Davis {31) reporta que el B.
tularens;s vive 674 días en los tejidos del Ornithodorus turicata y 701 días
en el Ornithodorus parkeri pero no es transmitido durante la picadura.
Los siguientes "chupadores de sangre" se han encontrado capaces de
transmitir Tularemia en animales de laboratorio:
el piojo del conejo Haemodipsus ventricosus
el piojo del ratón Poliplax serratus
la pulga de la ardilla Ceratophyllus acutus.
La chinche común Cimex lectularius no transmite la infección durante;
la picadura sino por con aminaci6n con las materias fecales.
Algunas especies de mosquitos han sido consideradas como vectores
potenciales de Tularernia; Olin (32) refiere una epidemia en Suecia que
fué transmitida probablemente por dichos insec os, y experimentalmente
demostró que 4 especies de Aedes y una de Theobaldia transmiten la
infección en el laboratorio. La Musca doméstica y la "mosca del establo"
Stomoxis calcitrans se consideran también como ectores mecánicos accidentales de Tularemia.
·
En los animales silvestres la Tularernia se propaga también por la vía
digestiva, pues animales que ingieren animales enfermos o vectores infectados pueden enferma? de Tularernia ya que la mayoría de los animales
silvestres son susceptibles a la infección.
Otro de los medios de propagación muy importantes de Tularemia es
el agua; Karpoff y Antonoff ( 11 ) en 1934 realizaron una investigación
epidemiológica en un pueblo ruso de un brote epidémico de Tularemia y
encontraron que la infectión se habla propagado a través del agua. En
1936 ocurrió en Turquía otro brote de Tularemia transmitido por agua
(Gotschlich y Berkin (33) }. Parker et al (34 ) realizaron el primer aislamiento de B. tularensis de agua de arroyos en ntana. Jellison et al (35)
encontraron que en Montana el agua de cuatro arroyos y de dos ríos
estaba contaminada con B. tularens1s, coincidiendo con epizootias de T~la-

100

~~;;i1~~es~:=:~ie;

/x~Fl~~~esq~:1:r:::,f~s;í~;:~¡'~~~!
0

Parker SteinhaZ~yyos ~ls~(36pr) urcf1~ ocas,,onalment~ in~ección humana.
'
e 1eren a contam,nación co r
d
arroyos con B. tularens1s durante un período de 7 a 16
n mua e
mues ras de agua cad g d' . 1
meses, tomando
sitios aun en ausenci! de ~~sta: J!ermen estuvo presente en determinados
hal!~zgo interesante reportan que f;i!e~ ~tu':~or cannaddie_nsis; ~orno
los infectados estuvieron libres de 8 t 1
. d
a corta ,stanc,a de
la observación Los
· u arensis urante todo el tiempo de
rninación hídrica ya ª~~~rj¡,5n~~d;~aron enco~tra~ el origen de la contapers,stente y localizada a los sitios ~;~~=d~.mfec arla en forma tan

~tª

acere~'
d~:: ,~r:~:cao/'9~~~e~iolr9ico ¡ransedamisor de Tularemia,
Brucella-Salmonella.
e as en erm des causadas por
Ma.neras de infección humana

frbancis (37) refiere que existen más de 20 fuentes de inf .•
e1 ho m re por la gran variedad de r
eccron para
en la naturaleza. El hombre se infect eservros Y d~ vectores de Tularemia
P1- Al ponerse en
.ª por ª? prrnc,pales causas siguientes·
odedelshollarlos, cont~~7~~~~o~°?a ª;~~j~ ~~~,-~~~v~~f2i~Pdoso, 1al ~ladrlos
os vectores naturales O
•
•
,
r a pica ura
con los tejidos, líquidos so~fc~~t::~:~int d~a 1piel o de la _conjuntiva
3~-Por ingestión de carne de roedores o n o
~ vectores 1_nfec~a905;
temen te cocidas O ,ngest,ón de agua cont/~ ~rrego 1 fect1ados !nsuf1c1enmordedura de animales silvestres o do • min a con
u ª:ens1s; 4~-Por
ron una con aminación bucal
, m~trcos los que previamente tuviePor contagio de laboratorio qu~;s r~es~ion de material infectan te, y ~zan autopsias de animales contaminadis recuen~e entÍe· personas que reali•
El B. tularensis penetra a ravés de°tane¡an cu t,vdeos de B: tularensis.
la infección puede adquirirse r la v·
as mu~osas y
la p,el sanas, y
de la forma neumónica primi~a de1~~¡;ptratona;tse hl an _reg1strado casos
laboratorio
remia en re os infectados en el

8

Prevalencia estacional de la infección
La incidencia de la Tula
·
, 1 .
la estación de caza y con la
re ac1onada principalmente con
venado. Aun cuando en cual uier a
as _garrapatas y de la mosca del
zonas endémicas, durante
m:':ss :1 an~ pubden oc_u_rrir casos en las
grandemen e el número de caso- ,. ; nov1em re y d1l1~mbre aumenta
cone1os se realiza libremente El O b ~ a que dla cacena de liebres Y
meses de marzo a agosto mie~tr . an ersonr ? ~l~o ataca durante los
oc ubre· la mosca del
do as que el D. variab,hs lo hace de enero a
.,..septiembre.
ena es particularmente abundante de junio a

~t :11

¡¿s

101

�,

Sintomatología de la Tularemia

Se han descrito cinco· tipos clfnic~s principales, a saber:
19-Ulcero-gangl1onar,
29-0culo-ganglionar,
39--Ganglionar puro,
49_Tifoide y
59-Pulmonar.
-

,

síndrome infeccioso ini-

Tocios ellos presentan co_~º- signo somudeu~cubación varía de 2 a 5
cial de mayor o menor durac1on, el pen~~eralmente brusco Ysin período
días y el principio ,de la enferm¡!1~;~ ~alestar general, cefalea, astenia
prodrómico. Los s1ntomas usua f , más o menos intenso y seguida de
marcada, fiebre precedida de calos n~sos raves se observa estupor y delisudoración profusa Yge7ra\enc~~tfnua Jurante los primeros días y con
rio; la fiebre es genera i:n~n e la normal durante varios dfas acompafrecuencia presenta remtsJOnes ª
.
elve a ascender conserñándose de ~isminuc~ónl~e)as m~~~~: rade~areciendo por lisis a las
vánclose continua hasia
ias Y
observan manifestaciones gastro?OS o. tresl- semadna~.. Frecpo~e~;i;:t~~itos o diarreas intensas~ A menudo
intestina es tra uc1Gas
. . '
rece un exantema mas o menos
en la fase álgida del padec1¡1ent~lli~ en el tórax y que generalmente
marcado part1cdescularment~. en e_ ~ntaciérr en otras ocasiones la erupción
va seguido de
amac1on y p1g
'
, . En 1
'a de
puede ser nodular; pustular o francamente purpunca.
a mayon
los casos se observa espleno y hepatomegalia.
,.
El ti úlcero-ganglionar es el más frecuente _Y ~n. Nortea~nca se
po 180% de los casos· el cuadro cHnico pnnc1p1a por el s1ndrome
?bserv~ en e
do de Ía adenitis regional; ésta ger.eralme~te es
infeccioso que va segui
ta como detalle diferencial de
a:ilar o inguinal, es. '!11.l'( dolo~osa Y presenva acompañada de linfangitis.
cualquier otra adernt,s infecciosa que o
I ente se observa
La lesión primaria o p~erta de entrada del germáe:~e?~t~;atoria dolorosa,
después de la adenit~/e:~~~:s d~~
tue evoluciona rápidamente
1
5~~ ~ja~d~ una ~refunda u)~eración q~e _cíc at riz\len~~me~;te I~
infecta con facilidad. Los s1t1os de princ1~ 1 1&lt;?Cª rzac1on e
~:primaria son los siguientes: ma~?s, braz~, con¡ulnt,va ocul~~' mue~¡
bucal faríngea O nasal. La aden1t1s evoluciona a a supurac 1on
~9' del~ casos· el pus ganglionar es adherente, grumoso,_ de color anquecino ligerame;te achocolatado. La lesión pr}~aria .,,~ s1e,pr~ aparee¡:
r lo ue hay que tener presente que la adenitis pu~ evo uc1onar a
: uradón independientemente de la puerta de entrada del 9ermen. En el
restante, la adenitis evoluci~a lenta_mente a la resolución, quedan_~
1 an lios afectados pequeños auros y ligeramente dolor~5?S, En ocasro
:s ~n ~te ipo de la infección se observan lesiones l!nfang1hcas n:&gt;d~l.ares
que pueden evolucionar a la supuración simulando lesiones esporotncos1cas.

~~!

=

iPei:

~7

5d%

102

En ciertos casos se observa linfangitis debida a la infección de agentes
secundarios.
En el tipo óculo-gangíionar la lesión primaria se localiza en la conjuntiva ocular, trene aspecto granulomatoso y se acompaña de reacción
inflamatoria intensa de los párpados y adenitis pre-auricular y submaxilar.
Las lesiones pueden ser mono o bilaterales y se han reportado casos de
dacriocistitís supuradas y perforación corneaL Actualmente se considera a
la conjuntivitis de Parinaud como una forma óc:ulo-ganglionar de Tularemia. En el 50% de los casos la adenitis pre-auricular y submaxilar evoluciona a la supuración.
En el tipo ganglionar puro el síndrome infeccioso va seguido de infarto
ganglionar generalizado sin la existencia de lesiones primanas. El infarto
ganglionar generalmente es más marcado en las siguientes regiones: axilar,
inguinal, submaxilar e hilios pulmonares; no evoluciona a la supuración y
presenta remisiones y recidivas en relacrón con la apirexia o exacerbación
del proceso febril.
La forma tifoide de la infección se caracteriza por la ausencia tanto
de la lesión primaria como del infarto ganglionar1 observándose solamente
el síndrome infeccioso con todas sus manifestaciones. Se han reportado
dos variantes de la forma t1foide, una aguda y otra crónica; la primera
e-.oluciona en el término de dos a tres semanas, la segunda se presenta en
forma prolongada con fiebre continua o con un ritmo ondulante a semejanza de la B ucelosis y puede durar has a 15 meses. La forma tifoide es
clfnicamente indiferenciable de las Salmonelos,s y de la Brucelosis. Esta
forma es la usua I entre las infecciones de laboratorio o en la Tularemia
adquirida por ingestión de material contaminado. Corno complicación de
esta variedad aparecen con frecuencia manifestaciones meningo-encefalít1Cas que ensombrecen el pronóstico
La forma neumónica de Tularemia puede aparecer como manifestación
primitiva de la infección o desarrollarse secundariamente a la evolución de
cualquiera de las formas referidas Cuando aparece como manifestación
primitiva es muy difícil diferenciarla clínicamente de la neumonía neumocóccica. A pesar de que los estudios radiológicos practicados en enfermos
con todos los tipos de la infección han demos rado la existencia de lesiones
pleuro-pulmonares en el 90% de los Cc:1SOS, solamente el 18% de ellos
desarrolla la forma neuménica de la infección. Las lesiones pulmonares
pueden ser aisladas, neumónicas o bronconeumónicas, mono o bilaterales y
asociadas con pleuro.sía seca o con hidrotórax. Como complicaciones pueden aparecer empiema, abscesos del pulmón, fibrosis pleuro-pulmooar y
bronquiectasias. Esta variedad de Tularemia es la más grave de todas y
generalme te es mortal; el diagnóstico diferencial se hacé por aislamiento
del B. tularensis del esputo o del líquido pleural del enfermo.
La convalecencia en todas las formas de Tularemia referidas, es lenta
y penosa y el enfermo se recupera por lo general hasta después de 3 ó 4
meses. La Tularemia tiene un índice de mortalidad bajo, Francis (37)
reporta que de 6,174 enfermos, el 4.8% murieron.
103

�Un ataque de Tularemia de cualquier tipo inmuniza por lo general
durante toda \a vida contra otro segundo ataque.
Diagnóstico clínico diferencial

La forma ú\cero-ganglionar se caracteriza por la adenitis dolorosa
que se observa antes de la lesión primaria, sin linfangitis intermedia y
localizada en la región axilar o inguinal por lo general; esta variedad es
clínicamente indiferenciable de la forma ganglionar de Plaga. La forma
óculo-ganglionar se caracteriza por la lesión primaria de aspecto granulornatoso, acompañada de reacción inflamatoria intensa de los párpados
y adenitis pre-aurlcu\ar y submaxilar. La forma ganglionar pura se manifiesta por infarto ganglionar generalizado y debe diferenciarse de la
leucemia linfoide. La forma tifoide no es posible diferenciarla clínicamente
de la Salrnonellosis o· de la Brucelos1s salvo que exista un antecedente preciso de \a ingestión de matenal infectado, exposición a la picadura de
vectores o contagio de laboratorio La forma neumónica de Tularemia no
cede al 11atamiento de las sulfanilamídas o sus derivados y sólo el aislamiento del germen del esputo establece el diagnóstico seguro; esta variedad es ind1ferenciable cl ínicamente de la forma neumónica de Plaga.
Patología

En los roedores infectados existen lesiones orgánicas intensas y marcados fenómenos hemorrágicos macroscópicamente indiferencrables de los
causados por la Pasteurella pestis. Se observa infarto ganglionar con
lesiones necrót1cas focales o difusas en el bazo, hígado, pulmón y médula
ósea. Dichas lesiones son debidas a la septicemia de\ B. tularensis que
invade particularmente los órganos ricos en retículo-endotelio. Entre los
animales de laboratorio el cuy es e\ más susceptible y en la infección
experimental con B. tularensis se observa marcado endurecimiento en el
sitio de la inyección e infarto y hemorragia de los ganglios regionales,
presencia de líquido hemorrágico en la cavidad peritoneal, y lo que es
característico, existencia de lesiones necróticas focales o difusas en el
bazo,Microscóp1carnente
hígado y pulmón. se observa que el B. tularensis invade el endotelio
de los vasos sangulneos preferentemente en los órganos ricos en retículo-endotelio en donde ataca a las células del parenquirna glandular proliferando activamente en forma de colonias intra-ce\ulares. Esta particularidad
es un signo diferencial entre el B. tularensis y la P. pestis pues esta última
prolifera ún icamente en los líquidos intercelulares nLi~ca dentro de la
célula.
En el hombre la Tularemia se caracteriza por el ataque al sistema
li~fático y ci lo: órgan~s ricos en retículo-endotelio principalmente bazo,
h1gado y p~li:non; _el h1gado y el bazo ~urnentan de tamaño y presentan
focos necrot1cos, irregularmente repartidos; en el pulmón se observan
104

l~siones lobares aisladas o bronconeum, .
.
oa se observan tromboflebitis en la foon1ca;.ti~sas. Co~ relativa frecuenreportado casos de pericarditis causad~ma ' e de la !nfec~ión Yse han
neales con exudado fibrinoso o .
s por . tularens1s, lesiones peritoretroperitonea les con aislam ient ~lulento y sup~ración de los aanglios
se han registr~do casos de men~n o-iic~er ~e dichas lesiones. f ambién
En la lesión primaria se obc~rva . a 1t1s, ~ausada por B. tularensis
~ecrosis por coagulación con
~ _m1_crosc?p1camente un proceso de
l~m1tante de linfocitos; los ga~írcada i~flitracion leucocitaria y una zona
sis focal o difusa y cuando evogl os regionales afectados presentan necrouc10nan al rebland · ·
.
su bstanc1a caseosa formada r i .
•. ec1m~ento contienen una
al-teraciones microscópicas dtf ~ ~,tos Y tepd~ linfatico destruído. Las
endotelio, están directamente
9:&gt;1on~i5 de los organos ricos en retículopadecimiento; en las lesiones ini~i~~na asckion_el tiempo de evolución del
exudativo, y ·en las lesiones sub-a
pre ~•n_a la necrosis y el proceso
celular proliferativa con reacción hi~tio o. c1~r1cas _aparece una reacción
nes nodulares que se confunden f, ·1c aria etermmando pequeñas lesioKoch o la Brucella.
aci mente con las causadas por el B. de

ir

~!1

iJ

ªft

Diagnóstico de laboratorio de la Tularemia

las pruebas de laboratorio u d be
de Tularemia se dividen en 4 gr~pis pnnc1pa
e_ ~ emlesplearse
para el diagnóstico
·
l O·-Serológicas
·
29-0psónicas'
3°-Alérgicas 'y
4Q_Bacteriológicas.
Para obtener un diagnóstico reciso
.
tados ~e las 4 pruebas anteriores folamenf n,e~san~ relacionar los resulpor s1 solo, puede establecer el d. , e_e a1slam1~nto del B. tularensis
cuandg todas las demás pruebas sea~agnos~1_co seguro de Tularemia aun
. , 1·-Pruebas serológicas Inclu nr9a ~vas.
c1on rápida para el díagnósti~o de
as siguientes reacciones: a) Reaccual se practica mezclando en una
a la cabecera del enfermo la
antígeno rápido de B tularensis
amina porta-objetos, una gota' de
sangre del enfermo· ·1a reacción pref rado por Tovar (20) y una gota de
casos positivos apar~en rurn
ee_en menos de un minuto y en los
el contraste rojo de los ~emat~s e antigeno que destacan fácilmente por
la lárr:iina tienden a marginar':: ~ que cdn los m~vimientos de vaivén de
negativos le mezcla permanece ho orm~n o un anillo azul; en los casos
ni separación de colores. Esta rea~(enea, no_~ay f?rmación de grumos
~' -rf•r~o tenga un titulo aglutina~.
i"f""xp1re que el suero
,s 1_iva so o en los casos en que 1 1 . . , s _e
00, es decir es
n,t1ca. Ciertos enfermos d" Bru a1ªQ ut1nac1on tiene significación diag
P"!ª la Brucella, ~n un~\':~~,. t!enJn un _título aglutinant;
. u arens1s por lo que es conveniente prae ~-rcar
rao~ª 1amismo
pcs1tiv~
débilla para
el
tiempo
prueba

Ti~{:~'ª

r

~.~t'd

ie;'ªf

105

�rápida tanto por antígeno de Brucella como con antígeno de B tularensis
para determinar cuál es aglutinante con mayor rapidez e intensidad.
b) Reacción de aglutinación tipo Huddleson: se utiliza el mismo
antígeno rápido de B. tularensis y el suero sanguíneo del enfermo; se
hacen diluciones del suero conforme al método recomendado por Hud~leson y se agrega una gota de antígeno de 0.03 e.e. a cada dilución; en la
reacción positiva aparecen en menos de 1 minuto grumos azules de antígeno
que son fácilmente apreciables al observar la reacción frente a una fuente
luminosa. En los casos negativos la mezda queda homogénea hasta 3 minutos después de practicada la prueba; la agh.:tinación que tiene valor diagnóstico es del 1 X 100 en adelante.
e) Reacción de aglutinación en tubo : se utiliz~ como antígeno una
emulsión de B. tularensis en salina formalinizada al 0.2% con una concentración correspondiente al No. 3 del Nefelémetro de McFarland; se diluye
el suero del enfermo en salina desde el 1 X 1O al 1 X 320 y se agrega
0.5 e.e. de antígeno a cada una de las diluciones, se agita la . mezda
durante 3 minutos y se incuba entre 37° y 40° en incubadora o baño de
Maria durante 4 horas y se lleva los tubos a la refrigeradora durante una
noche; en los casos positivos se forman grumos de antígeno que se van al
fondo del tubo, dejando el sobrenadante completamente claro; la dilución
diagnóstica es del 1 X 80 en adelante; en los casos negativos la mezcla
queda homogénea. Es necesario practicar un estudio serol6gico seriado del
enfermo a los 1O, 20 y 30 días de evolución del padecimiento y si el título
aglutinante aumenta progresivamente, es un índice seguro de que la infección es Tular~mia. La aglutinación es positiva desde la segunda semana y
el título aglutinante va aumentando progresivamente hasta llegar al máximo donde se sostiene una temporada larga; las aglutininas perduran muchos
años y son un buen índice para la investigación epidemiológica de la
Tularemia.
Cuando la reacción rápida y la reacción de aglutinación tipo Huddleson han sido positivas, es necesario practicar siempre una aglutinación en
tubo con anfígeno de Br. abortus, pues el 20% de los sueros de enfermos
de Brucelosis aglutina al B. tularensis a título elevado y cerca del 50% de
los sueros de enfermos de T ularemia aglutina a la Brucella a tftulos que
pueden dar lugar a confusiones diagnósticas. Por lo general en los enfermos de Tularemia el título de aglutinación es mayor para el B. tularensis
que para la Br. abortus, pero existen casos en que el título es igual para
ambos antígenos por lo que se recomienda practicar la absorción de aglutininas;. pero la técnica de la absorción de aglutininas es muy complicada,
se req~1eren cuando menos 48 ~oras y los resultados no siempre son satisf~ctonos. P?r ello en fecha reciente nosotros (21 ) aplicamos la Aglutinac,6n Sel~t1va para la diferenciación serológica rápida entre Brucelosis y
Tularem1a con los sueros que aglutinan tanto al B. tularensis como a la
Br. abortus.
dl Aglutinación Selectiva. Los antígenos utilizados son Br.. melitensis teñido con safranina y B. tularensis teñido con azul de metileno y

1C6

fueron preparados conforme a la t' . d "f'1 . "
Ruiz Castañeda (38). El suero del 'e~nica e ,.11acrón con formalina de
1 X 16 y l X 32· se
, ermo se OI uye al I X 2 1 X 4 l X 81
.
,
ponen gotas mas o m
· 1
'
',
Br. mel,tensis
y B. tularensis en cada n den s ,gua es de los ant1genos,
porcelana, se agrega a cada rn I u O e os godetes de una placa de
principiando por la más eleva:' ~ una gf ta de la dilu~ión del suero
dando a la placa movimientos dey . ,m~zc a lcon un palillo de dientes
formarán anillos de color azul d d va1ven,. en os casos de Tularemia se
de Brucelosis los anillos forma~ e la~ pr:eraf dilu~iones Y en los casos
prim~ros anillos son de color púrpu~ran docor ro¡o; en ocasiones los
aglutina a ambos antígenos r I f cuan e SLIE:ro es muy potente y
nes mayores. El resultado de ~:cci~6m&amp;&gt;~·select1vo ocurre en dilucioy la lectura es completamente sencilla se ,ene en menos de un minuto
29-Prueba opsónica Esta r ·•ón
.
geno muerto de B tulare~ •
eacci se practica utilizando un anticon formalina de Ruiz Ca~~~i~~(
confor~e al método de "fijación"
abortus P,ara opsonización novar (39) la Efme¡~nza del ~ntígeno de Br.
en soluc1on de citrato de sodio al 2%· . .¡.nt,geno se diluye al décimo
y ~ agrega 1 e.e. de sangre del enf' se uh iz~ 1 e.e. de dicha emulsión
ag~tándose cada l Ominutos· se hac ermo, se tn~uba a 37º media hora,
de¡a secar en la incubador~ y se /- ud preparac16~ en "gota gruesa", se
colorante:
tne urante I minuto con el siguiente

1

ra

3i)

.Sol. de azul de metileno al O2% e b ff
Sol. de fucsina básica al 02%
erJH 7.2. · • • •. l Vol.
diluído al doble en agua desti~ada en u er p 7.2 ........ ¼ Vol.
Se cuentan 25 leucocitos : f
uno de ellos el número de é~1,mor onu_c1eares Y se determina en cada
organismos se considera c!o o iªgwitados. Cuando existen de J a 4
21 a 3~.
y cuando son inco~tables\ _como l +, de 11 a 20
de
de pos1t1v,dad
y como son 25 ele men tos y+4, siae opson
hace _la suma
de, los
indices
..
.
00
má s pos1t1va sea la prueba la adición
, , 1zac1 max1ma, entre
se compara con los siguientes porc:t!~ercara mdasáal l00%. El resultado
de O a 9
¡es que _ar n el resultado final:
•
•
·
·
·
·
•
•
•
.
•
. Negativa,
de IO a 20
p ..
de 21 a 50 "· · .. · · .. · · os~t~va débil,
de 50 a 100 · " · .... · .. · Pos!t~va moderada,
La
ba
.
. .. · · ...... • • Pos1t1va fuerte.
prue ops6rnca tiene a
·
de
puramen_te diagnóstico. Esta reaccfZ~e¡anza. • la aglutinación un valor
Brucelos1s que tienen aglutininas pa esl Bpos1tl1va e~ algunos enfermos de
•
ra e . tu arens,s
3Q- prueba alergica
Se in t
·
0.2 e.e,- intr~~rm,cos de TulargeXoec E~ ·t1 la cara anterior del antebrazo
po~ _tnturac,on de B. tularensis e~
u argeno es ya extracto preparado
Médicas por Tovar (21 l La lectu el hDepartamento de Investigaciones
casos positivos aparece e~itema
ace ~ las 24 y 48 horas, y en los
de diámetro, e infiltración edematoS.:no vaÍ,a~l~ d~ 1.5 a 15 centímetros
alcanza su má imo a las 48 hora desaen e s1t10 ,ny~tado. El eritema .
sY
parece progresivamente quedand

bt?

~+

:5

de!: 107

~+,

�con frecuencia una zona pigmentada. La reacción a~~rgica ~s posi'.iya ~eneralmente después del décimoquinto día de_ ev?luoon. L~ 1nyec~1on int:adérmica de Tulargeno no determina necrosis tisular l9calizada íll elevación
de aglutininas para el B. tularensis en el su~ro sa_ngu!neo de \os e~fE:_rn:ios,
detalle que tiene gran importancia en las 1nvest1gac1ones ep1dem1o~og1cas
en gran escala. En \os casos de reac~ión n~9ativa no se_?bse~~ ninguna
alteración en el sitio inyectado. La uiyewon de emuls1on dtlu1da dl:! B.
tularensis muerta por el calor que se utiliza frecuenteme_nte para _el ?'agnóstico alérgico de \a Tularemia, sí produce con frecu~nc1a necrosis tisular
y también elevación de aglutininas en el suero sangumeo de las personas
inyectadas.
.
d ·1
d ¡
49-Pruebas bacteriológicas. El B. tularens1s pue e a1s arse e as
siguientes fuentes:
exudado de la lesión primaria cutánea, ·
secreción purulenta ganglionar,
sangre y médula ósea,
esputo y líquido pleural,
líquido céfalo-raquídeo y
,
vísceras en caso de autopsia (h!gado, bazo y pulmon l.
La manera usual de aislamiento del B. tularensis _es inoculand_o ,cuyes
por la via subcutánea ?, intrape:itoneal con cualq~1era de los moculo~
anteriores. En \a secrec1on ganglionar el B. tularens1~ s~ encuentra sol~
mente durante el rrimer mes 9espués de! reblandeom1ento del ganglio,
el pus se vuelve aseptico despues de ese tiempo.
,
Los animales infectados mueren entre el 39 y el 8Q d1a Ypresentan las
lesiones típicas de hígado y bazo ya referidas. El aislamiento del germen
se hace cultivando el bazo o el hígado en placas de gelosa -sa,ngre glucosa
cistina. El germen aislado se identifica considerando que solo desarrol\a
en medios conteniendo cistina o yema de huevo coagulada Ypor la agluti nación en tubo con suero anti-tularensis preparado en cone¡os.
.
Se ha recomendasJo el uso del caldo glucosad~ para e_l hemocult1vo en
los enfermos de Tularemia pero sin resultados satisfactorios.
.
El cuadro hematológico observadó en le~ en!ermo~, de Tularem1a es
muy variable y está relacionado cór'l el tipo dé la 1nfecc1on; en las formas
úlcera-ganglionar y óculo-ganglionar general~e~te se obser:-'a sobre t?C10
en la fase de supuración gangllo~ar. leucoc1tos1s_ de l O mil_ a 20 mil _Y
neutrofilia marcada· en la forma t1fo1de se aprern leucopenia o leucoc1tosis ligera con fre¿uencia linfocitosis y monocitosis, y en la forma neumónica se observa leucocitosis con neutrofil,a.
Tratamiento

El tratamiento es particularmente sintomático, debe prescribirse absoluto reposo en cama y dieta rica en hidratos de ca~ono, abundantes
líquidos tomados o inyectados (suero g\ucosado) para hidratar al enfermo
en el período febril de la enfermedad.

100

La seroterapia específica recomendada por Foshay (40) ha dado en
sus manos resultados satisfactorios, particularmente en los casos en que
el suero se inyectó antes del décimosegundo día de enfermedad. El suero
se aplica por vía intravenosa, fntramuscular o subcutánea, según lo amerite la gravedad del caso, debiéndose practicar previamente la prueba
intradérmica u oftálmica con suero normal de caballo o de cabra, para
determinar la sensibilidad del suJeto a las proteínas sérícas y evitar choques
anafilácticos. En enfermos adultos sin lesiones viscerales se aplica 30 e.e.
del suero y la dosis se repite si las molestias no han disminuído después de
las 72 horas. En las formas tifoide y neumónica de la infección son en las
que el suero está particularmente indicado y puede aplicarse de 30 a 120
e.e. repartido en varios días. Los resultados favorables se manifiestan en
las primeras 18 horas y se traducen por disminución de los fenómenos
tóxicos incluyendo cefalea, raquialgia y depresión mental. Foshay (40)
reporta que los efectos locales y generales de la seroterapia fueron favorables en todos los tipos de la infección. El mismo autor (41) refiere que de
los enfermos tratados el 51.5% presentó enfermedad del suero con manifestaciones muy semejantes a las de una recaída de Tularemia.
No existe ningún preparado químico que haya dado buen resultado en
el tratamiento de la Tularemia, se han reportado algunos casos tratados
favorablemente con Sulfanilamida, pero Foshay (40) refiere que 20 casos
tratados con dicho preparado, no presentaron ninguna modificación importante en la evolución de su enfermedad.
. Para atenuar el dolor de la adenitis se recomienda aplicar lienzos
calientes hu~edecidos en solución acuosa saturada de sulfato de magnesia
y la evacuac,on del ganglio supurado se hace hasta que éste se encuentre
completamente reblandecido y_ facilite la total expulsión del contenido
pur_ulento. La lesión primaria no debe operarse, lo más recomendable es
aplicar un tratamiento local antiséptico para evitar la infección secundaria
y revulsivos calientes para mitigar el dolor. Las lesiones oculares se tratan
satisfactoriamente con aplicaciones calientes de solución acuosa saturada
de sulfato de magnesia diluida al medio y lavados frecuentes con solución
salma isotónica boricada.
Profilaxjs

Para evitar la Tularemia se recomienda evitar el contacto con animales silvestres y la picadura de los vectores naturales Los cazadores y los
ven_~e~ores de carne de roe.dores, deben tomar rigurosas precauciones
h1g1erncas,_ procurando . lavarse las manos después del contacto con los
r~or~ s1lvestr~s y evitar contaminar sus alimentos con las manos sucias
o_l1mp1arse lo~ o¡os con las manos contaminadas. Los laboratoristas o técnicos que ~eal1zan autopsias de animales infectados o manejan cultivos de
B. tular~ns1s, d.eben p,rotegerse con guantes de hule, cubre-boca y lentes
para evita~ la 1n_feccion ya sea a través de la piel, de la conjuntiva o por
la vfa respiratoria.
109

�Foshay (42) recomienda el uso de una vacuna detoxificada de B. tularensis que se aplica particularmente en las per~onas_ expuestas, cazadores,
carniceros y laboratoristas, con la cual ha obtenido cierto grad~ de pro~ección por vacunación anual; en los casos ~n que no hubo protecc1on comp eta
la enfermedad presentó caracteres benignos.
Octubre de 1944.

··-

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-·--

113

�UN REACTIVO ESPECIFICO DE TIROSINA
Por el Dr. José Giral,
Profesor útrilordin1r10 del Insti tuto,

L

A determinación cuantitativa de los amino-ácidos integrantes de las
moléculas proteínicas es de la mayor ímportancia bromatológica y es
asunto que actualmente preocupa a investigadores de muy diversos
países. Las proteínas son principios inmediatos de insuperable importancia;
son compuestos cuaternarios nitrogenados, insustituibles por los ternarios
(grasas o carbohidratosl, eminentemente plásticos, formadores de las células de nuestros tejidos y órganos; el 50% de las substancias orgánicas
del organismo humano son Prótidos (Proteínas). Por los actos de la dígesi6n se hidrolizan resolviéndose finalmente en un mosaico de amino-ácidos
que son ya cuerpos cristalizables y completamente solubles; aptos por lo
tanto, para atravesar la pared intestinal, incorporarse a la o:angre y repar11rse con ella por todos los tejidos para ser finalmen e asimilados y
reagrupados formando las nuevas albúminas de aquéllos.
Durante muchos años preocupó a fisiólogos y bromatólogos averiguar

la cantidad mínima de Pr6t1dos que el ser humano debe recibir diariamente

•

con su alimentación; ésta ha sido establecida por diversas Instituciones
internacionales y nacionales; especialmente por el Comí é de Higiene de
la Sociedad de Naciones ( l ), por el Nationa I Medical Research Council
de Inglaterra y por el National Research Coundl (Food and Nutrítion
Board) (2) de Norteamérica. Todas coinciden en la cifra de un gramo por
kilogramo de materia viva (70 gramos diarios para un individuo de 70
kilogramos de peso corporal&gt;. Pero modernamente se ha substituido (me1or dicho se ha completado) este criterio cuantitativo por el cualitativo.
Es más interesante y útil conocer la calidad de los Prótidos ingeridos que
no su cantidad necesaria. De los veintifantos amino-ácidos actualmente
conocidos, y que constituyen la gran variedad de prótidos naturales, vegetales y animales, tan s61o diex se consideran como "indispensables"; el
organismo humano es incapaz de elaborarlos y ha de recibirlos ya hechos
y formando parte de sus pr6tidos alimenticios; así lo prueban definitivamente las investigaciones brillantes de Rose y sus colaboradores (3). Los
demás amino-ácidos pueden ser fabricados por nuestro ser a partir de
estos "indispensables". El valor biológico de un prótido depende de estos
últimos. Así por ejemplo, se ha visto que la :efna del maíz es una proteína
incompleta porque le faltan algunos de estos amino-ácidos (lisina y triptofano) (4) y no puede establecerse un régimen alimenticio a base exclusiva de maíz. Los citados diez amino-ácidos indispensables son los siguientes, con las cantidades en qL,e deben figurar por 100 gramos de alimento

seco

(5):

115

�g;

Lisina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1.0
Triptofano .............. • •
Hist,dina . . . . . . . . . . . . . . . . . 0.4
Fenilalan1na ........ , .. • • • • •
Leucina . . . . . . . . . . . . . . . . . . 0.9
lsoleucina ............ • • • • 0.5
Treonína .............. . .. 0.6
Metionina ......... • .. • • • •
Arg1n1na ............... , ..
Val.ina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . O.7
Desde algunos años nos hemos dedicado al estudio de los mét~dos de
cuanteo de algunos de estos ..imino-ác1dos en diversos ahmi m~c; mt:':ican.~
especialmente en el maí:?: y sus denvados, tal por ~j~mplo la ~termmac,
de treonina (6). Pero el problema es de_ muy dif1cd resoluc1on_porque es
necesario separar primeramente el prótrdo. del, alimento (harma, carne~
etc.l hidrol1zarlo después y cuantear el am1~0-aodo ~~scado, en el pro
dueto de la hidrólisis; esto último es tcx:lav1a más d1f1cult05? porq~ se
conocen pocos reactivos que sean específicos de cada uno de dichos 2mino-

%~

ácidoNos ha preocupado muy especialmente el encontrar un reactivo _de
coloración típrco de tirosrna y que no lo sea de triptofano, que _permita
dosar la prnnera en presencia del seg~ndo; ambos van ,siempre rumos Y
su separación es siempre incompleta aun a pesar de algun metodo que se
considera perfecto para tal fin y que nosotros hemos demos~rado que no
lo es (7) (4). Continuando nuestros trabajos en este Instituto, he~os
podido aplicar un método que permite con gran exactitud, cuantear ~nptofano en presencia de t1rosma y sin necE;Sidild ,separarlo antes de esta~
según practican Folin y Marenz1. Este rnetodo es,a fundado en la prod~c
ción de una intensa coloración, cuando se trata de .nptofano o substancias
que la contengan con p-dímetil-amrno-benzaldeh1do: h~ ~ufndo muchas
variantes de téc~ica (8) {9) (10} (11) y (12); la ultima ~,s la más
adecuada para dosar triptofano en harina, de cereales. L? _reaccron parece
típica de trrptofano y no la procluce ningun otro am1~-ac1do.
El problema qlie nos propusimos resolver _era el inve:so .Y pensamos
en buscar un reactivo típrco, específico y sens,~le de la t1ro~1~a pues los
conocidos para identificar este cuerpo no reunian las cond1c1ones ante•
dichas.
(13) bl'
Hace ya bastan es años que unos investig~dores .?feman~s
_pu 1caron una reacción típica de la tirosina. Posteriormente ha sido consignada
en el conocido libro de Feigl ( 14) y en otros vanos como el de Koch (15).
He aquí como la describe Fe1gl
.
.
"La t1rosina y las proteínas que la contienen producen !ºJensa, c~loración púrpura obscura con falfa)-ni roso-(beta )-naftol y ac1do n1t'.1co;
este ácido pasa al reac ivo (alfa )-nítro- (beta) -naftol lo ~ual se conS!Que
también con b1ó ·,dos de plomo o de ma,~aneso. La _re~cc1?" es ~spec1f1ca
de tiros,na en presencia de otros am1no-ác1dos. 3;4-dioxrfen!l-alanma, adrenalina, t1rox1na, andehídos, azúcares y ur~a Arialoga reaco~n dan muchos
fenoles para-substituidos· Tírosol, T1ram1na, p-Cresol,, p-Etrifenol,_1-2-~Xileno, p-Clorofenol, p-Bromo-m-cresol, éter monomet1lrc~ de la H1droqu, nona, (beta )-Naftol, y Fenolptaleína Los reactivos son : D1soluc16n alcoho-

d:

116

lica de (alfal-N1troso-(beta)-Naftol al 0.2%; Acido nítrico (D igual a
1.4).
"La práctica es la siguiente: se colocan unas gotas de la disolución
de tirosina en un microcnsol con unas gotas del reactivo; se calienta y
se agrega a la disolución caliente unas gotas de ácido nítrico· se produce
en seguida la coloración púrpura. Para las proteínas se hid(olizan antes
con hidróxido sódico o con ácido sulfúrico. Sensibilidad igual a 0.5 (gama )
&lt;ie Tirosina. Límite de concentración 1:1OCO'.XXJ."
Corno no nos era posible de momento adquirir este raro reactivo
hubimos de proceder a prepararlo según la técnica usual ( 16) · el product~
-obtenido fué purificado por extracción con éter de petróleo, ~ristalización
Y desecación a temperatura ordinaria en desecador. Al llevar a cabo la
reacción con una disolución de Tirosina purísima, la encontramos correcta
pero nuestra sorpresa fué grande cuando nos apercibimos que la coloración
r~jo-púrpu_ra ~ eroducía tam~rén con los reactivos solos y en total ausencra del amrno-ac1do. Se recurrió entonces a practicarla con (alfal-nitroso(beta)-naftol_ purísimo de la firm~ Eastman Kodak y también se produjo
cD!l los, r~act1vos solos; ~tonces mtenta"!1os modrficarla substituyendo el
ácido n1t_nco por clorhidnco fumante y dio excelente resultado puesto que
los reactJVos S;)los no pr~ucían ~ás que una coloración amarilla pálida.
~ero deb1amos av~rrguar cual era la causa de que la coloración se
proclu¡ese con los reactJVos solos. Encontramos que se trataba de mínimas
Í'Jlpurezas de pequeñísim~ cantidad de (beta)-naftol que es primera materia para obtener el reactivo y que produce con este mismo la coloración
dicha como ~emos visto antes p~es figura en la lista de cuerpos que la
dan. Nos dedicamos a buscar un disolvente que lo fuera de (betal-naftol y
oo de, (a!fa)-nit~-(beta)-naftol o viceversa y, después de ensayar muchos l1qurdos organrcos, encontramos que el metano! en frío es un excelente
d!solvente _de la impu~eza y ~o lo es del reactivo; y el propio éter de petróleo
-e¡er~e a~c16n contraria. Purrficado por aplicación de uno de estos líquidos
Y rnsta~1zado, el (alfa)-nitroso-(beta) •-naftol se consigue en cristales de
color ro¡o de ocre, apto para dar la reacción con la Tirosina y no producirla
él solo con el ácido nltrico.
El (alfa l-nitroso-(beta) ;naf tol es también un reactivo muy sensible
~¡ ,on ~obaltoso c~n el cual produ~~ un intenso precipitado rojo ladrillo
d1ferenc1al con el nrquel ( 17); tamb1en lo es de las sales de circonio y de
las de otros metales. Por eso se utrlíza mucho en Química Analítica
Reacciona en sus dos formas tautómeras: nitroso-fenal y quinon .oxirna:

117

�pero se ignora cómo se copula con la tirosina cuya fórmula estructural
es la siguiente:

-CH 1 CH COOH
1

NHa
HO Ponemos en duda que el reactivo pase primeramente a (alfa) -nitro(beta) -naftol por la acción del ácido nítrico, ~orno aseguran .sus ª~!ores,
puesto que la reacción coloreada c~n la T1ros1~a _se produce tamb1en en
ausencia de ese ácido y en presencia del clorh1dnco que no es oxidante.
Parece ser que la Tirosina debe unirse al reactivo por su gr~po OH en
posición para con respecto al de a~anina pues,to_que la colorac1on la producen muchos derivados para del nucleo bencernco; y es muy probable que
dicha unión se efectúe entre ese oxhidrilo y el grupo NOH de la forn:a
quinónica del reactivo. Hemos practicado muc_hísimos ensayo~ para averiguar en qué condiciones se consigue el máximo de coloración _y ~emos
logrado establecer que la forma más ?~ecuada de. operar es la s1g~1e~te:
A l e.e. de disolución acuosa (débilmente aodulada con clorh1dn~o)
de Tirosína pura al 1 por mil, se agregan su,c~síva~e~te, 1_ c;c. de reactivo
(disolución alcohólica al 0.2%) y I e.e. de ac1do rntnco diluido (una parte
del fumante en 4 partes de agua); y se agita bien el conjunto Y se le
calienta a b. m. hirviente durante 5'; se deja enfriar y se diluye con 5 e c.
de alcohol; el líquido rojo cereza se puede llev~r inme~iata~ente al fotocolorímetro. Procediendo de esta forma se sostiene la intensidad del color
durante unas 4 horas; después va palidec,_endo y a_las 24 hor~s ya. no es
más que amarillo-rojiza Se puede muy 61~~ apreciar colorac10~ ro¡~ c,on
0.1 de la disolución de Tirosina (un diezmil1gramo de subst~nc1al diluida
finalmente con el alcohol hasta 1O e.e. La presencia de tnptofano pe~turba la producción del color rojo púrpura, si se encuentra en gran cantidad; pero no lo hace si está en cantidade~ iguales.co~ la Tírosina, o en
menor proporción. Así 0.5 e.e. de disolución de T1ros1.na en mezcla con
0.5 e.e. de disolución de Triptofano (ambas al 1 por mil) produce co!oración rojo carmesl con las cantidades dichas de reac!ivos. Y como en_los
hidrolizados de Proteínas nunca se encuentra el Tnptofano en cantidad
118

mayor de la tercera parte de Tirosina, se deduce que la reacción es apllcable para el cuanteo de esta última en los productos de hidrólisis de
Proteínas. Si él hidrolizado es muy ácido o muy alcalino, se le neutraliza
antes ~unq~e no se pre~isa una neutralización exacta. Es conveniente que
esos h1drolizados sean incoloros o tan solo amarillentos· si no lo son es
necesario decolorarlos con Celita o con Caolín pero no c~n carbón animal
P?rq~~ . éste retiene por adsorción alguna cantidad de amino-ácidos. La
h1drolls1s debe hacerse de preferencia en medio sul fúnco porque así se
9estruye la. mayor parte d:I Triptofano prese,:ite pero si se desea cuantear
este y la T1ros1na en el mismo líquido, se hará hidrólisis alcalina La reacción se lleva a cabo lo mismo que con la substancia pura tornando una
canti?ad_de hidrolizado que aproximadamente contenga 05 1a 2 miligramos
de T1ros1na y comparando con disolución tipo de Tirosina al 1 por mil en
fotocolorímetro con filtro verde.
Todavía ~emos de_est~blecer la curva que exprese la proporcionalidad
entre la cantidad de T1rosina presente y la intensidad de la coloración.

RESUMEN
1.-~emos acomod~do y modificado un reactivo específico de Tirosina
que permite su reconoc1m1ento en presenoa de Triptofano.
. 2:-:-EI rea~tiv~ ha ,sido_ apl_icado con exce_lentes resultados a la determinac1on cuant1tat1va ae T1ros1na en presenoa de Triptofano.
3.-Queda por establecer la curva de intensidades correspondiente.

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LA LEVADURA DE CERVEZA
Y SUS APLICACIONES :: ::
Por el Dr. José Giral, Q.T. Manuel
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, •

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de 13 Secc ió n de Química del Instituto.

E

Philadelphia.

NTRE los trabaios iniciados en el Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León, figuran preferentemente los
que se refieren a la levadura de cerveza. Varias razones abogan por
esta preferencia. Una de el las está en el propósito de investigar sobre
cuestiones que pueden tener inmediata aplicación práctica e industrial,
con el objeto de demostrdr al público regiomontano la utilidad y provecho
inmediato de este Instituto de reciente creación. Otra es la importancia
extraordinaria que la levadura ha adquirido como alimento de excelente
calidad; habremos de apreciarlo con sólo considerar algunas cifras estadísticas; no es la levadura el alimento del porvenir sino que lo es ya en el
presente. Pero también es una primera materia de la cual pueden extraerse
productos químicos valiosos y de aplicaciones médicas e industriales. Además, la industria cervecera se encuentra en pleno y floreciente desarrollo
en México, y muy especialmente en Monterrey; consolidarla y ampliarla
buscándole empleo y aplicaciones a sus productos residuales, es siempre
de interés nacional; uno de esos residuos es la levadura.

*

*

*

Se producen en México, en cifras redondas, 200 millones de litros de
cerveza al año ( 1l, lo cual deja unas 140 toneladas de levadura seca
residual (2), que no t,ene apenas aprovechamiento más que para aHmento
de ganado, y las cuales rendirían 75 toneladas de proteínas capaces para
alimentar por sí solas a 3,CXX) personas adultas durante un año.
Pero estas cifras son bien pequeñas si se las comparan con !as que
expresan la producción de levadura, obtenida para fines alimenticios en
otros países, y las de su consumo con dicho propósito. En Norteamérica
se producían 230 mi IIones de libras de levadura seca en 1929 (3) y esta
cifra se ha multiplicado considerablemente en la actualidad pues es obligatoria, en las raciones del soldado y del marinero, una cierta cantidad
de levadura seca. He aquí algunos otros datos de actualidad: en la pasada
guerra europea los alemanes usaron la levadura como alimento en cantidad
de l OOJXXl toneladas al año a partir de azúcar obtenido de madera. En
esta guerra consumen una cantidad mucho mayor. En Norteamérica quedan de residuo en la fabricación de cerveza 30 millones de libras de
levadura, de los cuales 3 a 4 se usan en la industria farmacéutica, 8 a 9
para alimento de ganado y el resto (más del 50%) se tira o desperdicia.
En Ing !aterra, cuando la época crítica de 1940-1941, de escasez de ali-

120

121

�mentos, se empezó a fabricar y consumir levadura producida por la_ T~rula
utilis. En la Jamaica Inglesa se construye una planta para p~oduc1r ,._,500
toneladas de levadura seca alimenticia al ~ño, y se piensa en ~n_stalar otr~s
análogas en diversas colonias inglesas trop1cale~. En Nort.~amer1ca tamb1en
se establecen plantas industriales en Puerto Rico; tamb1en en Cuba Y en
otros sitios.
.
Las primeras materias que acrualmente se_ utilizan para ,Producir
levadura son muy diversas pero tienen preferencia y son las m~s usadas
las siguientes: melazas o mieles incristalizables o agotadas, a~uc~r, procedente de la madera y líquidos residuales sulf1tados de la fabncac1on del
papel. En México m~~ecen consideración especial las pri~eras pues la
producción de estas mieles asciende a l 0,000 toneladas al ano, totalrn~nte
dedicadas a la fermentación para originar alcohol. Esta enor~e cantidad
de mieles producirían rxJ/JJJ toneladas de levadura seca al ano (5).
PROPIEDADES FISICAS DE LA LEVADURA

La levadura seca se presenta en polvo de color que varía del gris claro
hasta el pardo, según el método de desecación; la fresca se _ofrec~ en
forma de papilla de color más o menos moreno. El color es debido _P;1nc1palmente a flavinas, flavoproteínas, pigmentos ferrugino~?s, porfmn!cos
y algunos carotenoides. Como es autox1dab~e va obsc_urec1endose, cuando
húmeda, en presencia del aire; sobre todo s1 se la calienta.
.
El olor de la seca es muy tenue y agradable; la procedente de la. fabri~
cación de cerveza posee olor más fuerte y análogo a la de este liquido. S1
se somete levadura a la acción del calor desarrolla un agradable olor parecido al de la carne asada, lo cual permite usar\~ como al1m~nto ~pet1_toso,
bien sola o incorporada a sopas, papas, etc. Segun nuestras m~~sttgac~o~es
ese olor típico se desarrolla en la levadura por la producc1on de ac1do
glutámico a partir ele otros aminoácidos existentes en ella.
El sabor de la levadura especialmenre de la procedente de cervecerías, es amargo y repugnant~. Est,e ha sido ~no de l~s incon_venie~tes _para
su empleo como alimento. Despues_ de pract1c~d_as diversas mvest1gac1ones
hemos conseguido establecer un metodo expeditivo y barato para desamargar la levadura. Por razones fáciles de comp_render reserva"!~s ~I det~lle
de nuestro procedimiento porque puede ser obieto de explotac1on industrial
Decoloración. Se han hecho diversos intentos para decolorar la levadura. También nosotros hemos logrado resolver satisfactoriamente este
problema consigU1endo una levadura en polvo gris claro, sin que pierda ni
se altere ninguno de sus componentes que le dan tan alto valor como
alimento, por el procedimiento de coloración a que se some,t-E;.
Desecación. El problema de conseguir levadura seca, fácilmente conservable y transportable, que no se altere y pueda incor~rarse a cu?)quier
otro alimento ha sido muy estudiado y ocupa todav1a, la atenc1on de
muchos investigadores. La levadurél, tan sólo húmecja, se autoliza y f~;menta espontáneamente sobre todo en \os climas calidos;. e:ta alterac1on
acarrea la pérdida de su poder fe rmentativo y la descompos1c1on de muchos
122

de sus principios inmed[atos alrm,enticms, especialmente vitaminas va liosas.
La incorporación a ella de substancias desecadoras que actúan como
absorbentes o como adsorbentes· de la humedad, no se puede aconsejar,
porque tales substancias son perjudiciales para la alimentación (carbón,
cloruro cálcico, etc.) o, por lo menos rebajan considerablemente el valor
bromatológico de la levadura (almidón, harinas diversas, etc.l.
El problema industrial del secado de la levadura no está todavía completamente resuelto (6). Desde luego debe practicarse sin adición de
conservadores quím1cqs y no existe aun procedimiento para pequeña escala
(menos de 20,0CO hectolitros de levadura fresca a la vez) (7l. Generalmente se practica el secado por la acción del calor y con dispositivos
diversos, se puede secar a vado o a presión normal interponiéndola fi namente en corriente de aire seco (8); también se puede hacer pasar la
papilla de levadura fresca por filtro prensa y someter luego las tortas
resultantes a la acción del aire a presión comprimiéndolas aun más para
desmigarlas después y tem1inar el secado haeténdola pasar lentamente
(~?locada en correa sin fin) por horno a menos de 100° (9.); o interponiendola en acetona, que es un excelente desecante liquido y volátil, para
separar luego esta substancia por calefacción a menos de 35°. Los desecadores rotatorios de tipo industria l, desecan demasiado rápidamente y
hacen ba¡ar el coeficiente de digestibilidad de la levadura a 84% y el
valor biológico de sus proteínas a 85%. Siempre se debe procurar la
desecación a temperatura muy poco superior a la normal.
En resumen: el secado de la levadura ha de practicarse en las siguientes condiciones:
1~-Sin adición permanente de ninguna substancia qufmica.
2~-Por previa compresión y filtrado si se trata .de la levadura
fresca.
3~-En comente de aire seco.
4~-A temperatura que no exceda de 60º.
De este modo se logra polvo gris estable por varios años con todas
las propiedades y compos1c1ón de la levadura viva y con 8-10% de humedad que siempr7, retiene y cuya eliminación no es ni conveniente ni práctica.
Conservacion. La levadura desecada en las condiciones antedichas
se conserva bien si se la guarda en vasijas de hojalata bien cerradas. ~
han indicado diversos conservadores, incluso para la levadura fresca o en
papilla; uno de éstos es la sal sódica de alguno de los esteres del ácido
p-hidroxíbenzoico (nipagina, nipasol 1 nipakornbin 1 etc. l. También se puede
conservar prensándola bien y mezclándola después con miel de azúcar
(2 partes de l,:i primera y 3 partes de la segunda) la cual favorece la
digestión de la levadura y le añade cantidad de carbohidr~tos que le fa ltan;
pero _esta mezcla le rebaja su elevada y muy estimable proporción de
proteinas.
COMPOSICION QUIMICA

Seguramente no existe en la Naturaleza ninguna substancia de composición química tan compleja y tan variada como la levadura de cerveza.
123

�A continuación se consigna una lista ( todavía incompleta) óe los principios diversos encontrados en ella. Se ha confeccionado esta lista con datos
propios y con los recogidos en muchos libros y trabajos publicados acerca
de la materia:
Proteínas. De antiguo se conocen dos, cerevisina y cimocaseína (10);
la primera es una albúmina y la segunda una fosfoproteína análoga a la
caseína de la leche. También se ha indicado la existencia de una mucína
y de una globulina. La cantidad total de proteínas existentes en la levadura
varía considerablemente según la especie y raza que la constituya, los
medios en los cules se ha desarrollado y las condiciones en las cuales se
haya reproducido. El propósito principal de obtener buena levadura alimenticia reside en que ésta sea rica en proteínas. Así por ejemplo algunos
investigadores rusos (11 ) consignan para la levadura seca (con l 0% de
humedad) una proporción de proteínas que alcanza hasta el 70% de su
peso, es decir, el doble que la cantidad exis ente en la carne muscular de
res, que es el alimento tenido como el más rico en estos principios inmedia tos. Pero, generalmente, la proporción encontrada oscila alrededor de 56%.
Operando con levadura procedente &lt;le la Cervecería _Cuauhtémoc, hemos

porque el organismo humano es incapaz de elaborarlos· en cambio los
rest?nt~s se pueden producir en el in erior de nuestro c~erpo a partir de
los indispensables o de otras primeras materias. Una proteína será tanto
más E- timad~ cuanto ~ composición en amino-ácidos se aproxime más a
la ~ue neces,ta~os de ,.ndispensables1 en.calidad y cantidad. De ahf que
1~ __ eina ~l. ma1z sea mco_~pleta porque le faltan dos de esos aminoa~ dos, el tn~tofa_n? y 1~ lr.sina. Las proteínas de la levadura contienen
t os los amino-ac!~s 1ndrspensables y en la cantidad necesaria para
nuestro ser ( 16); ~nrca~-en .e el triptofano se encuentra en déficit. Sin
emba~o nuestras. 1nveshgac1ones nos permiten asegurar que tál déficit
no existe. He aqu1 la l1st~ de amrno-ácidos identificados por Melsenheimer
en la l~va~ura: glicina, analina, valina, leucina ácido aspártico á~ido
~ utam1co, t1rosma, fenila(anina, trip'.ofano, y _Prol:na; posteriorme~t; se
anrencon¡rado ~rg1nrna, lis1r;a, h1st1dina, treoninaj cistinal metionina oxi,na. e áso.1eucma He aqu1 un cuadro del reparto del nitrógeno ~ntre
os ammo- e,00s y otros compuestos azoados de la levadura ( 18).

(¡n,

rro

DISTRIBUCION DEL NITROGENO EN LAS PROTEINAS
DE LEVADURA (MEISENHEIMERl

encontrado nosotros cifras medias de 56.86% .

Interesa mucho el valor biológico y el coeficiente de ~,gestibilidad de
estas proteínas. El primero se estima y define como la rr.mima cantidad de
éstas que permite mantener el equilibrio nitrogenado o el sostenimiento
de las funciones normales del organismo humano. El segundo se refiere
al 96 de proteínas que se digieren en nuestro aparato digestivo y que
son por tanto, aprovechables por nuestro cuerpo. El valor biológico de
las proteínas varía con la función que ha de desempeñar (crecimiento.
reproducción, lactación, etc ) y siempre es mayor en las de origen animal
que en las de procedencia vegetal; figurando en la dieta en proporción del
18%, favorecen el crecimlento, las proteínas de la leche y del huevo pero
no los vegetales (soja, maíz, trigo y cebada.) . Las proteínas de la levadura
tienen un valor biológico máximo, igual a l 00; en tanto que las animales
tienen 80 y las vegetales de 40 a fJJ ( 12).
El coeficiente de digestibilidad es de 9896 (13), cifra muy elevada
y a la cual no llega ninguna proteína cualquiera que sea su procedencia.
Es de una digestivil1dad y de una asimilación hasta· ahora 1nsuperadas (14);
se digieren mejor que las proteínas de la leche, del pescado, del huevo y
de la soya (15) en sus dos aspectos de velocidad y de grado de digestión.
Amino-ácidos. Es bien sabido que actualme te priva el concepto
cualitativo sobre el cuantitativo en lo referente a la riqueza de los alimentos en proteínas. No es tan importante que éstos contengan gran
cantidad de proteínas (ni aunque sean de gran coeficiente de digestibilidad) como el que la composición de estas proteínas sea la adecuada.
En efecto todas ellas se encuentran formadas por un conjunto de aminoácidos diversos; pero, despues de los estudios de Rose ha quedado bien
establecido que, de la treintena de estos actualmente conocidos, solamente 10 son indispensables y han de figurar siempre en nuestra dieta
124

Monoamino-ácidos
Glucoco!a ......................
· · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · •· · · · · ·
Alarnna
· · ·· · · ·· · · · · ·
V 1 .....•. . ............•. · · · · · · · · · · · · · · ·
a ina ........... .
leucina
·· · · · · · · · · · · · · · · •· · · · · · · · ·
Cistina y -~t~~~ ~~p~;t~~ ·;~lf~;a·do·s· · · · · .... · · ·
Acido aspárt1co
··· ···· ····
Acido glutámico · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · • · · · · · · · · ·

5.0
10.0
10.0
5.0
2.0
3.5
6.0
Tiros1na
· · · · · · · · · · · • ••· · · · · • •· · · · · · •·
Fenilalani~~ · .....................
· · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·..........
· · · · · • · · · ·...
· · 2.0
8.0

.................................. .

~~~ili~~
Triptofano · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
Diammo-ácidos · · · · · · · · · · · · · · · · · • · · · · · · · · · · · · · · · ·
H1stidina · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·: · · · · · · · · · · · ·
A . .
. ................... . ............. .
rgin1na •.•.•......•••
Lisina
········ ·········· ····
Amoniaco : : : : : : : : : : : : : · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
Purina Y bases pirimídicas · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
Guanina
· · · • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·.
Ade. .......... . ·........................
rnna ............. .
Citosína y uracilo
•· · · · ·· · ·· · · ·· · · ·· · · · ·

e,..

····························

Gfu~~~¡'~a- • • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

. . .................................. .

5850%

2.0

4.5
0.5
5.0
5.0

2000

10.0

~-º

40
4.0

800
12.00

o.so

o.so

99.50%
125

�Debido a esta excelente compos¡ción en am:no-ácidos de las proteínas
de levadura, es su gran valor b,ológico y nutntivo Hasta el extremo de
que se estima que un kilogramo de levadura seca equivale a 25 kilogramos
de carne muscular de res ( 12), considerándose sus pro eínas como interme,has entre las de origen vegetal y las animales.
Bases púricas y pirimídicas. Son estas bases principalmente las que
se encuentran formando parte de los ácidos nucleínicos de la levadura:
adenina y guan na entre las púricas; y c1tosina y uracilo entre las pirímídicas. Todas ellas son progemtoras del ácido úrico, y, por lo tanto, muy
pequ.diciales para nuestro organismo porque hacen aumentar la cantidad
de este ácido de formación exógena y determinan, con ello, todos los rastornos de la diátesis úrica. La presencia de esas bases en cantidad notable
es el inconveniente mayor que tiene la levadura para ser empleada como
alimento. Su proporción oscila de 1.3 a 2% sobre levadura seca; la carne
muscular contiene 0.13 a 0.26%, es decir, la décima parte que la levadura;
y el huevo contiene 0.18%. Se han hecho experimentos (11) cultivando
especies y razas distintas y en medios diversos con el propósito de producir
levaduras con cifras bajas de bases púricas y pirimíd1cas.
•
Los medios empleados han sido mosto de uva diluido a 7° Balling,
melaza de azúcar diluida a 3° Balling y adicionada de sulfatos de amonio
y magnesio y de fosfato monopotásico, y disolución mineral de Mayer
(sacarosa, agua, fosfato mo11ocálc1co y monopotásico, sulfato magnésico
y nitrato amónico). Las especies ensayadas han sido: Torula utilis, Sacaromices razas Bast y S. Se ha encontrado que la primera cultivada sobre
melaza es la que da una levadura ccn el mínimo de purinas; tan sólo 0.9%
de nitrógeno purínico equivalente a 9 19% del nitrógeno total, en vez de
14 y 15% que ordinariamente tienen las levaduras corrientes.
Pero nosotros hemos resuelto este problema tan interesante empleando
un método original de tratamiento de cualquier clase de levadura, que
permite desposeerla de la mayor parte de sus punnas. los resultados conseguidos han siclo los siguien es:
N. Total

N. Purlnlco

Levadura antes del tratamiento . . . . . . . . • . . . . . . 7.10%
Levadura después del tratamiento ... , . . . . . . . . . 7J:S%

0.472%
0.148%

Ouedando rebajada la cantidad de purinas a la que ordinariamente
tiene la sardina (0.118% de N. purínico). Se observa que en las carnes
que tienen una cifra media de proteína de 18% (o sea 2.87% de N total l,
el nitrógeno de las punnas vale 0.035%; o lo que es lo mismo 1.29% del
N. total. En las sardinas, el N. total es ée 2.87% y el purínico 0.118% o
sea el 4.12% del N to al. En la levadura tratada por nuestro procedimiento, el nitrógeno purinico es el 2.W% del total quedando dentro de
los limites de los alimentos usuales. Reservamos tamb1én los detalles de
nuestro método porque ha de ser objeto de explotación industrial.
También hemos llevado I cabo estudios experimentales acerca de la

Puede apreciarse bien claramente q 1
,
tratada por nuestro método orrg n l d t ue as proteinas de la levadura
úrico sensiblemente inferior a i1/
ermrnan
~roducc1ón de á&lt;.::lcio
procedente de la carne.
e provoca e mismo peso de ellas

126

127

que

ura

�Aciclo nucleíiico. Uno de los componentes más esti~~ e inte~esantes de la levadura es el ácido nucleínico del cual h1c1mos mención
anteriormente. Como la levadura es un hongo. míc,:oscópico enormemente
proliferado, tiene en extra?rdinan~ ~bundancia nucleos de células, cromosomas y genes constituidos qu11r11cam~.nte por nucl~rote!nas. Estas
se desdoblan en proteínas simples y nuclemas; y estas u_lt1~s ~ n~as •
proteínas y ácidos nucleínicos. Estos ácidos están constituidos p&lt;?r ~•do
fosfórico, d-ríbosa dos bases púricas (adenina y guanina) y dos p1_nmfd1cas
(citosina y uracilo) · de estos componentes retenemos ahora la d-nbosa gue
es una pentosa aldosa de extraordinario interés porq~ forma también
parte de fermentos muy importantes (fermento amarillo de Warbu!g,
codehidrasas I y 11, etcJ : La constitución química del ácido nuclelnico
de la levadura, o ácido ríbonucleínico, es la s1gu1eme:

logrado elevar el rendimiento hasta 5 veces más. Y también hemos conseguido obtener _el ácido nucleín1co bien blanco, no oxidable y estabilizado.
Tampoc:o consignamos detalles de los procedimientos seguidos para alcanzar estos _excelentes resultados por las mismas razones expresadas ya en
otras ocasiones.

. Como uno de los valiosos componentes del ácido nucleínico es la
nbosa, _que entra a formar parte de importantes fermentos intraorgánicos
y que s1~ de primera materia para obtener sintéticamente vitamina 82 y C
hemos intentado la extracción del mencionado azúcar por un m~
también original, y el cual no detallamos. Aunque los resultados han sido
buenos aspiramos a mejorarlos mediante nuevos estudios.
Otros compuestos nitrogenados. La levadura contiene otros diversos
compuestos nitrogenados, además de proteínas amino-ácidos bases aminadas y áci~ nuc!eíni~os. De algunos de ellos' nos oc:uparen{os más adelante; son ciertas v1tam1nas y fermentos. De los otros vamos a hacer ahora
una reseña breve.
levadura sea casi. el único vegetal que contiene glucógeno (C.H 1A) N.
cuerpo de muy interesantes acciones fisiológicas y que funciona unas •
veces como hormona y otras como factor alimenticio vitamínico. En el
c~~ro que consignamos anteriormente se puede observar que el 0.5% del
nitr~eno total de la levadura corresponde a la colina. Este cuerpo influye
con~1de~abl~ente ;~ el metabolismo de las grasas y es un agente de
metilac1ón mt!aorgamca eje extraordinario interés; estimula el crecimiento
en ~uchos an_1males y en_ el homb:e; evjta la perosis de las aves jóvenes; su
deriva~ acet,la~ es el mte~med10 qu1mico producido en la excitación de
1~ nervios ter_m1nales vago s1'!1páti~os y se libera en el estímulo y contracción de los mus~ulos _volun!anos e involuntarios. La colina es hipotensora y
fa~~ece el penstalt1smo intestinal; además es un constituyente de las
lec1trnas.
. Un co_mponente, nitrogenado y sulfurado, de la levadura es el tripept1do conocido con el nombre de glutation :

Es un producto muy estimado en Medicina y T~rapéutica, como med!camento fosforado que se utiliza como tónico, estimulante de la leu~oc:1tosis para aumentar las resistencias org~nicas en !os ca~os de fiebre
tifoidea y para combatir anemia, tuberculosis, escarlatina Y. fiebre puerperal. Claro es que la propia levadur~ posee todas estas propiedades farmacológicas puesto que el ácido nucle,nico es uno de sus componentes.
Actualmente se beneficia dicho ácido a partir de levadura ~ n_osotros
hemos estudiado el problema de su obtención con buen rendimaento Y
excelentes propiedades. La cantidad que generalmente puede extraerse de
un litro de papilla de levadura fresca, es de 2 a 3 gramos. Nosotros hemos
128

'fli

fHi-SH

CH-Hk-CO-C~-CHa-CH-C00·H
1
co--.HH-Ctfa-COOH

y form~ po~ los tres amino•ácidos denominados glicina, cisteína y ácido
glutám1co. Existe en la forma reducida correspondiente a la fórmula ante129

�rior HS-G y en la oxidada G-S-S-G (denominando Gel resto de su fórmula
unido a HS) y ambos constituyen uno de los sistemas de oxidación-reducción (sistema Red-Ox} más importantes de nuestro organismo. Además,
es un agente desintoxicante de importancia y una fuente de los tres
amino-ácidos que le integran Se encuentra en la sangre humana en proporción de 0.5 a 0.7 gramos por litro. La levadura de cerveza le contiene
en proporción aproxímada de l % de materia seca, pero actualmente se
fabrican extractos de levadura que tienen hasta 5.6% de glutationa (19).

·/H-OH

También contiene la levadura compuestos hemáticos análogos a los
de la sangre de vertebrados. Pueden citarse entre ellos, la hemina (20),
la hematina y diversas porfinnas. Por su existenc,a, la levadura es un excelente alimento hematopoyético, ferruginoso y antianém1co. La casi totalidad del hierro que contiene la levadura (0.4 gramos de óxido férrico en
100 gramos de producto seco) se encuentra al estado de dichos cuerpos,
tan parecidos al grupo prostético de la hemoglobina de la sangre.

1-f()-CH

CH-OH

Ho-CH

/CH-OH

Todavia pOdemos citar otros compuestos azoados existentes en la

levadura: glucosam1na, ami lamina, trimetílamina y amoniaco, en cantidades
muy pequeñas.
Glucógeno. Este carbohidrato se llama también "almidón animal" y
es la forma de reserva de glucosa que tiene nuestro organismo en donde
se deposita, principalmente en el hígado y en el músculo; es curioso que la
levadura sea casi el único vegetal que contiene glucógeno (C.H1A) n.
Su cantidad es considerable. Los análisis de levaduras practicados por
110SOtros arro1an cifras de 30.25% sobre substancia seca y son concordantes

con los resultados obtenídos por diversos investigadores; algunos (12) consignan cifras menores (26%) péro esto es debido a las especies y medios
de cultivo diferentes que ord,nanamerte se utilizan.
•
El glucógeno es un prmc1p10 alimenticio de elevado valor pues es muy
fácilmente digerible e h1droltzable por fermentos del intestino delgado
para pasar a glucosa la cual se mcorpora luego a la sangre para ser posteriormente transformada en los e)ldos rindiendo considerable cantidad de
calor. Un gramo de glucógeno puede producir 4 50 calorías grandes; por
consi~uiente los 30.25 gramos que contienen 100 gramos de levadura seca
pueden producir 136 calorías.

La cantidad de glucógeno de la levadura aumenta en proporción
inversa a la de proteínas (21 ) y disminuye rápidamente durante la conservación o almacenam1en o de aquélla; pero puede evitarse esta disminución
preparando levadura seca y prensada.

Otros carbohidratos. En orden de importancia, sigue al glucógeno
la inosita. Este es una ctclosa o azúcar de cadena cerrada que corresponde
a la fórmula:

CH-OH
Y que existe en la levadur~, lrbr~ y unida al ácido fosfórico, calcio
neslo~ constituyendo la fttina o 1nositofosfato calcicomagnésico
;:ct,bj O meso;nos1ta es_el Bios 1, que es un factor de crecimiento 1ind:s~
nsa_ e para ~s organismos monocelulares como la propia levadura
C?05htuye
_también el agente que evita la alopeda o caída del pelo ~
d,versos animales.

La\~

Tam~iéry contiene. la levadura diversos disacáridos como la trehalou
r'iobiosa(; la pnmera exrste en proporción de 2% de levadura de
super 1c1e seca 22) y la segunda se confunde con la ,somal ..osa (23) Ot
~~=~a;anana o goma ~ levadura (24_) la cual ~ hidroliz; desro_
Todos
xtr~ Ymanosa, se la ha considerado como una ami losa
estos cuerpos tienen la misma fórmula empírica: ( 12HnOu.
·
la n:iembrana o envoltura de las células de levadura no está formada
por 9:nu1na_ celulosa s,no por dos llamadas hemicelulosas: eritro Kroat•
11ª primera da color pardo con el yodo y se llama también ydextra•
, a segunda no SE; colorea con Yodo y se denomina tamb,én manodexEl total de he~r~lulosas en la levadura es de 6.88% sobre materia
,&amp;n nuestros anahs1s hemos encontrado cifras muy próximas a ésta
teroles. Una sene de cuerpos muy interesantes que existen e~ la
lev:dura, son los esteroles Upidos cíclicos de estructura ciclopentanofenan regica ~ progenitor~ en su mayoría de las indispensables vitaminas D
n primer lugar figura el Ergosterol c27 H4.,Q el cual
·
en cant,~des que oscilan de 0.1 a 0.7% de l~vadu/a seca (25}
~~oporc1on varía consider~blemente según la especie de levadur~ y el me10 sobre el cual se cultiva. En Sacaromices sobre malt. encuentra Bari
Y la

=
'c~~r,

et~':~~!

131

�0.56% (19}. Como se sabe que la formación de estos líp1dos en las células
de levadura no indica degeneración de aquéllas sino un metabolismo especial que se origina al detenerse la reproducción, ~e puede fo rzar la forma ción de esteroles colocando la levadura en cond1c1ones especiales; tal por
e¡emplo suspendiéndola en agua y aireándol~ ~ucho pero si~ que t_enga
carbohidratos ni compuestos nitrogenados asuntlables, pero s1 ~l1cerma Y
fosfatos inorgánicos; también cultivándola con un agente oxidante no
tóxico (persulfato potásico; peróxidos de sodio, calci~ o magnesio), c.on
deficiencia de mtrógeno asimilable y a 34 °; o traba¡ando con levadura
serniseca y en presencia de vapores de alcohol. Actualmente constituye
objeto de explotación industnal la extracción de ergosterol de la levadura,
cultivada especialmente para este fin; sobre todo de la llamada grasa de
levadura. Son muchos los procedimientos propuestos y de ellos puede consultarse un estudio crítico en la tesis mexicana de la Srita. Gutiérrez Dupont
(26). Nosotros nos proponemos llevar a cabo algunas experiencias en este
sentido. El ergosterol es la provitamina D por excelencia y_ se transforma
en ella si se le somete a radiaciones ultravioletas producidas cuando se
quema magnesio (2790-2900 Amstrongs de longitud de onda l; de ahí su
gran importancia.
·
.
Otro esterol importante existente en la levadura es el Z1mosterol
C27 H420 isomero del anterior (según algunos investigadores es un óxido
del ergo~terol y su fórmula es C27 HuO~l ;_existe en proporción de 0.1 _% de
levadura fresca o papilla. Algunos qu1m1cos alemanes {27) han aislado
otros esteroles: Fecostero! (C27 H40Ü l, Ascosterol (C21H40Ül, Neosterol
(C2:HyO), y Episterol (C21H44Ü).
También se ha señalado la existencia de lecitina y de cefalina (28)
en proporción de 0.5% de levadura seca y sobre un total de grasas o
lipidos de 4.5%.
,
_
,
Como constituyente analogo a los esteroles se puede senalar todav1a
el interesante hidrocarburo denominado Escualeno CsoH50, el cual constituye hasta el 16% del total de lípidos que contiene la levadura.
.
Grasas. Los típicos gliceridos integran la grasa de levadura en cantidad hasta del 6% sobre substancia seca El ácido graso saturado principal
es el palmítico (75% del total de esos ácidos) y _le sigue el e~!eárico
(25% del total l; de los no saturados existe el olé1Co pero tamb1en hay
ácidos volátiles y otros. Se consigna a continuación un cuadro de composición de los lípidos de la levadura (29):
Acidos volátiles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5.2%
Acido esteárico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5.9%
Acido palmítico . . . . . . . . . .. .. . .. .. . .. . . .. . 9.5%
Acido oléico ............................. 47.6%
Acido linoléico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.9%
Glicerína .. .. . . . . . . .. . . . . .. . . . . . . . . . . .. . . 5.3%
lnsaponificable (esteroles 3.3; escualeno 16.3). 19.6%
96.0%

132

~ª. materia grasa total extraí~ de la levadura mediante tratamientos
&lt;.1lcoholicos se ,ll~ma Cerolina y está é:onstituída por esteres glicéricos y de
E:5teroles, de ac1dos grasos; es una masa amarillenta parecida a la lano.lma (30)_
~ mayor parte de los ,lípidos 9e la levadura no son extraíbles por
trat_am1entos reiterados con e_ter su_lfur(co o éter de petróleo, según hemos
-podido ob~~rvar en nuestras rnvest19ac1ones. Pero si se la somete antes a
.una autol1s1s, entonces se ~onsigu~ la extrac_ción total. Presentan, por lo
tanto, el fenóme_no denommado L1pofaneros1s o puesta en evidencia de
.grasas oc~ltas. D1~has g_rasas se encuentran unidas a las proteínas constituyendo li_P?proteinas d1yers~s, en as?Oaciones de tipo intermedio entre
u~1ones f1s1ca~ y combinaciones qu1micas1 denominadas modernamente
-S1mp!exos. Untones de este tipo han sido estudiadas por nosotros con
~mphtud y_de ello daremos cuenta en otras Notas y Comunicaciones.
. ~atenas colorantes. Las principales existentes en la levadura son
v1t_am1~as y fermentos y _las consideraremos al ocuparnos de estos cuerpos
(v1ta~ma B2 o lactoflavma, otras flavinas, tiocromo, citocromo, fermento
.amarillo, etc.l. Ya hemos mencionado también los pigmentos hemáticos.
A~idos orgánicos. La levadura contiene una gran variedad de ellos
produc1~os por la _propia acción fermentativa de aquélla sobre el substrat~
que le sirve de alimento. Se han señalado los siguientes: fórmico acético
propiónico, butf rico, valeriánico, succínico, láctico y pirúvico.
'
'
Alcoholes y aidehidos. Se conocen los siguientes: metano\ etanol
butanol1 pentanoles, glicerina, esteroles y [os aldehídos correspo~dientes'.
. Compuestos orgánicos fosforados. Existen en la levadura todo un
con¡unto de co~p~;stos fo~forados que constituyen los sistemas o donadores de fosfonla_oon, y los esteres fosfóricos de los azúcares que han de
ferm~ntar P?~tenarmente; esto aparte de los ácidos nudeínicos, lecitina,
cefal1na Y fitma que ya mencionamos antes. En efecto, la levadura es
portadora de muchos fermentos que determinan la fermentación de la
glucosa y de sus i~meros; estas fermentaciones son en la actualidad pertectamen_te conocidas y se sabe con todo detalle la serie de compuestos
1,n~erm~d1?s qu~ ~ van produciendo hasta llegar a los finales, alcohol o
acrdo lact1co principalmente (31); son ést-0s la fructosa-6-fosfato o ester
de Neuberg, la fructosa-1-fosfato o ester de Tankó, la frucfosa-1 -6-difosfato o ester de Harden-~o~ng, la g!ucosa-1-fosfato o ester de Cori y la
g~u~osa-?-f:osfato, lac~c_1dogen~ o ester de Robison; las trlosafosfatos
(~~ido d1ox1ceto~a:f_osfori5=~ y g!icerina!dehido fosfórico, ácidos glicerofosfor1cos y fosfoglicencos, acido fosfopiruvico}.
. Pero también contiene la levadura todos los donadores de ácido fosfór~co Y~~ son a saber: á~i?o creatin-:~sfórico o fo_sfageno y ácidos adenos1,n~fosforicos (monofosfonco o adentl1co AMP, d1fosfórico ADP y trifosfonco_ AT~l . -~od?s. estos compue?tos existen en la levadura y son de
gran 1nteres f1s1olog1co y bromatologico.
. El reparto del fósforo entre las clases diversas de compuestos que
existen en la levadura, puede apreciarse en el siguiente cuadro (32)
133

�refrente a cifras medias de levadura de cerveza inglesa; se expresa en
miligramos de fósforo por gramos de levadura fresca en papilla:
Fósforo total . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3.25
Ortofosfatos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1.35
Pírofosfatos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 0.68
Fosfatos orgánicos . . . . • . . . . . .. . .. . .. . . . . . . .. 1.17
Hexosadifosfatos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . 0.38
Hexosamonofosfatos ........... , ............ 0.72
Acido nucleínico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 0.07
Al ocuparnos más adelante, de los compuestos minerales de la leva•
dura, consignaremos los resultados obtenidos por nosotros en los cuanteos
de fósforo.
Vitaminas. No existe ningún producto natural que sea tan rico y tan
variado en Vitaminas como lo es la levadura. Parece una fuente inagotable
ele estos sutiles factores alimenticios, pues continuamente se están descu•
briendo en la levadura, nuevas Vitaminas. Todo lo que se denomina "Com·
piejo Vitamínico B" se encuentra en ella y, además.,, otra~ diversas. Una
breve reseña de casi todas se hace a cont1nuaci6n.
No contiene Vitamina A pero recientemente se· ha descubierto un
principio, de constitución desconocida, y de acción sinérgica con las
Vitaminas By D, que suple a la Vitamina A (12).
La Vitamina 81 o Tianina, es una de las más abundantes en la leva•
aura; hasta 12,00J unidades internacionales por 100 gramos de substancia
seca, consignan algunos autores (33). Las necesidades diarias de nuestro
organismo son de 800 U. l. y, por lo tanto, quedan cubiertas con la ingestión
de unos siete gramos de levadura seca.
La 82 o Lactoflavina, es también abundante: 3,(XX) unidades Sherman
por 100 gramos ele levadura seca. La ingestión diaria de nueve gramos de
ésta, cubre las necesidades de 450 U. I. que tiene nuestro cuerpo.
Las Vitaminas 83, 81 y 85, existentes también en la levadura, tienen
interés para el &lt;:recimiento de ratas y de palomas, pero no para la economía
humana.
La 88 o Piridoxina existe en la levadura seca en cantidad de 5 miligra•
mos por 100 gramos. Se estima necesaria para nuestro organismo pero se
desconoce en qué cantidad.
·
La lnosita o Bios I ha sido ya considerada anteriormente.
El ácido pantoténico existe en cantidad de 70 a 120 gamas (m11ésimas
de miligramo) por l 00 gramos de levadura seca. Se considera necesario en
nuestra alimentación pero se ignoran las cantidades.
El k ido nicotínico o Niacina, es la Vitamina antipelagra y existe en
cantidad de 65 miligramos por 100 gramos de levadura seca. Nuestras
necesidades diarias de veinte miligramos se cubren con 30 gramos de
levadura seca.
Forman también parte del "Complejo vitamínico B" y, por tanto,
existen en la levadura de cerveza: el ácido f61ico, el p-amino-benzoico o
134

factor anti~anicie, el factor anitanémico pernicioso humano el anticata•
rata_, el ant1sprue, la biotina o vitamina H, y alguna otra más. Aún reconoc,en~o que todas estas substancias son necesarias, o por lo menos
convenientes, par~ el organismo _humano, . se conoce todavía muy poco
acerca de las cantidades en que existen eñ la levadura y de las que precisa
nuestro cuerpo.
Entre la_s Vitaminas hidrosolubles se encuentran todavía la C y K
cuya presenc1? no~ ha señalado aún en la levadura.
r E1nbcambio e~1s.~e, Y en gran _cantidad, la importantísima Vitamina D
,poso~ le Ycalc,of,¡adora. A decir verdad, lo que existe es la Provitami~
~ne:ninada ~rgosterol y que ya consideramos antes; se transforma cuan•
t1tat1va Y eq~1molecularmente en Vitamina D por irradiación solar rica en
ray~ ultrav,?letas; y la transformación tiene lugar dentro de nuestro
brsf%'º organismo. La gran cantidad de Ergosterol que tiene la levadura
. , . , corresponde a 22 millones de U.1. pór 100 gramos Nuestra~
~~es 1dades normales son de 300 U 1. que se suministran con· la peque•
nis,ma cantidad de dos diezmrligramos de levadura.
Fermentos; SI la leva,dura es rica, en cantidad y calidad, efe Vitaminas, 1~ ~s todav,a mucho m~s en Fermentos de todas clases· endoferment
h,drol_i tic~ 9e todos los principios inmediatos, desmolasas ~ transforma~~
res b1oqu1m1cos, fermentos respiratorios oxi y anoxibióticos· todo se en
cuentra en la levadura; consignamos a continuación un ~uadro de 1~
fermentos encontrados_~n ella, los substratos sobre los cuales actúan
los productos que se originan por esas acciones:
y

135

�Producto formado

Substrato

Fermento

1.--Hidrolasas:

A. -Carbohidrasas:
1- Sucrasas (Sacar asa, 1nvertasa)
2--Maltasa
3- Lactasa
4- Melibias

8&lt;

5- T rehalasa
6-- Glucogenasa

C6 H120o+CoH12Üo

C12H2.2011
Sacarosa
C12H22011
Maltosa
:12H22011
Lactosa
:12H220u
Melibiosa
:,2H2.2011
Trehalosa
CCeH1o011)n
Glucógeno

Glucosa

Fructosa

2CoH120e

Glucosa
C0 H120 8 CoH,200
Glucosa
Galactosa
C6 H1 20G+CoH1:i011
Glucosa
Galactosa

+

2CoH120o
Glucosa

C1H120o
Glucosa

8. -Fermentos proteolíticos:
1-Proteasas

Proteínas de levadura

Proteosas, Peptonas y Polipéptidos

2- Peptidasas

Péptidos

Amino-ácidos

Acido nucleínico

Mononucleótidos

Hexosa PO~Ha

Hexosafosfa to

S~tralo

Producto formado

C.-Esterasas:
1- Fosfatasas:
a.-Polinucleotidasa
b.-Fosfatesas

D.- Amidasas :
Asparraginasa

Asparraguina

Acido aspártico

1- 0xidoreductasa (Mutasa, Dehidrasa)

RCHO
Aldehido

RCH!!OH+RCOOH
Alcohol
Acido

2 -Glicerofosíórkodehidrogenasa

Acido glicerofosfórico

Acido glrceraldehidofosfórico

3- Carboxilasa

CHa -CO-COOH
Acido pi rúvico

CHn-COH+CO:.:
Etanal
Dióxido de carbono

CHa-CO-COH
Met ílglioxal

Crb-CHOH-COOH
Acido láctico

Hexosas

Hexosas activas

11. -Desmolasas .:

A-Grupo de Ctmasas :

......

~

4

Met ilglioxalasa

5-Hexoquinasa

�Aparte de éstos, existen todavía algunos más y muchos cofermentos.
De algunos, nos ocupamos a continuación:
La Catalasa es un fermento respiratorio hemático y ferruginoso, que
actúa sobre el peróxido de hidrógeno descomponiéndole y liberando oxígeno atómico; la existente en la leva&lt;lura se inactiva en ausencia de oxígeno
y el máximo de su actividad lo tiene a 22° y a un pH de 6.3.
Los Citocromos son parecidos a la anterior y actúan como catali:::adores
respiratorios intracelulares en la llamada respiración oxibiótica o con hierro.
El más importante es el C, que existe en la levadura en proporción de 1 a 2
miligramos por 100 gramos de substancia seca. La levadura de fondo y la
de superficie tienen sensiblemente la misma cantidad de Citocromo ((35).
El Primer Fermento respiratorio de Warburg, muy parecido a los Citocromos, existe también en la levadura.
Las Flavoproteínas son un conjunto de Fermentos oxidantes, de color
amarillo. El conocido de más antiguo es el Fermento amarillo o Segundo
fermento respiratorio de Warburg, descubierto en la propia levadura; hasta
ahora no se ha encontrado en ningún otro vegetal ni animal; su constitución química es derivada de la Vitamina 82 y está formado por una Proteína
unida a Fosfato de riboflavina. Existe también en la levadura el Fermento
de Haas, especialmente en la de fondo; es de color amarillo verdoso y su
constitución química es intermedia entre las del fermento amarillo y las
Codehidrasas. También existe una Flavoproteína mixta de las dos anteriores. Las Diaforasas I y 11 actúan sobre las Codehidrasas respectivas y pueden obtenerse fácilmente de la levadura (37).
La Citocromoxidasa y la Citocromoperoxidasa descomponen el agua
oxigenada solamente en presencia ce C1tocromo (38); existen en la levadura y son de estructura hemátic..a parecida a la de la Catalasa.
Las Codehidrasas I y 11 son componentes de levadura. La I es la antigua Coc1maSJ de Harden y está constituida por amida nicotínica, adenina,
ribosa y ácido fosfórico; actúa como :ermento coadyuvante de la dehidrasa
correspondiente y su cantidad en la levadura fresca o papilla, es de O05
gramos por 100 gramos, lo cual equivale a 0.17 gramos por 100 gramos
de levadura seca. La Codehidrasa II es el antiguo Cofermento de Warburg
y existe en muy pequeña cantidad en la levadura.
Otro fermento presen e en la levadura es la Cocarboxilasa, la cual es
un Cofermento formado por pirofosfato de tiamina o Vitamina 81•
Además de los fermentos reseñados antes, la levadura contiene todos
los mencionados en el cuadro que consignamos antes. La obtención de
muchos de ellos se describe en los libros especializados de Encimologia
(37) (32) (34).

levadura seca varía de 7 796 (39) 8 996 (39 )
que hemos llevado a cabo de la le:ad~ra de I · En los .repetidos análisis
t~ado C?ffiO cifra media de cenizas la de 8 26% trvFerd1a, hemos enc?~rinde siempre más cenizas ue la' de f do · eva ura. de_ superficie
cenizas es el fósfo
l (
on · El elemento principal de las
de potasio y de
cua. SE:: e,cuentra en ellas al estado de fosfatos
versoIs compuestos orgá~ic~inf~:o~!\i;~~~e:!~~sforot de _losI dide
a gunos formen tos· pe t 6., d f f
an es, incuso
vió anterior~nte. Más d;la ~~f~dnde j os at_os inorgánic?s,. como ya se
P2O4 combinado· nosotros hemos en
as cenizas 5?n anh1dndo fosfórico
cados, un prom~io de 52 21 % contrado en 1~ diversos análisis practiconsignan hasta 54.5% y a·lguno/(1;f~ I ~e ~~as~ otros au_tores (34)

ma;r:s.

59

~fur~~~I ~n t~~f~t~'~;d~!}otaÍ d:·ceni:~•L~r~:;;:;
d:;~ Jt la pres~pcia del calcio ques~~ : :1at:C;~:r:~~~~

~~ 1

el

0

de Dickman y 0~:?(~J'.versos métodos, hemos seguido definitivamente

es el~:~i~~emento ?E? gran interés existente en las cenizas de levadura
4 5% del t' tsul cdeant1da~, expresada en óxido cálcico CaO oscila de 1 a
0 a
·
cenizas Nosotro h
'.
según se trate de levadu;a frese 5 e~os encontrado cifras distintas,
a~gu_irida seca en el comercio (3'.s%r1a~nte sec~da. _( 1.43%) o .ya
d1f1c1I por las mismas razones que la de fósf deJ erm1nac1°'! es tambrén
5
de McCan~e y Shipp (41 ¡.
oro. emos seguido el método
También hemos cuanteado la T h b. do
gas a las consignadas en los l'b s1 ice a ien encontrado cifras análode SiO2 sobre el total d
.1 ros que~ ocupan de esta materia; 1.3%
de análisis de cenizas &amp;? ,:~das. A cont1nuac1ón consignamos un cuadro
en diversas publicaciones y los 11·adoscompueSto con los. datos encontrados
por nosotros mismos:

h;ª

Análisis de cenizas de levadura seca (8% de humedad )
Auto:

Mitscherlich
Bull
Bechamp
Frey
Prescott
Nosotros

Cenizas

K.O

NaiO

c.ao

Fe:Oa

P!OI

7.7 39.8
1.0 6.0
8.9 35.2 0.5 4.5 4.1 0.6
28.6 1.4 24 5.2 5.0
8.7 34.9 1.8 28 5.1 0.4

53.9
54.7

8.7

36.5
8.26 ....

0.7

MgJ

% de cenizas
so,

53.7 5.7
49.4 0.8
1.4 5.2 lnd. 54.5 0.5
l.43

52.2

SiOt

CI

lnd

0.1

0.9 lnd.

1.2 lnd.

La Lipasa de la levadura hidroliza las grasas desdoblándolas en glice-.
rina y ácidos grasos. La levadura seca y prensada es más rica en Lipasa que
la papilla procedente de las cervecerías y es tanto más activa cuanto más
puros sean los cultivos sobre los cuales se ha desarrollado. Su máximo de
actividad es a 30° y a un pH de 6.7 (36).
Compuestos minerales. La cantidad total ele cenizas que deja la

Puede apreciarse que la levadura
b
•
excesivamente fosforada para se fl es c13ºª su sta~c1a muy fosforada;
principios bromatológicos más imr u iza como alimento. Uno de los
los diversos factores que integran~r
de !~ ~uilibrios entre
ª imen tes_o, ele1equ1ltbno
calcio/fósforo

138

139

t'

rtes

�debe alcanzarse cuando el valor de esta relación se aprox~ma sensi~lemente a \a unidad. En el caso de la levadura (y tomando c1tras ~echas)
el valor es de CaO/P 2O-:. igual a 2.5/53 igual a 0.047; o sea Ca/P 1g~I a
1 78/23 igual a 1/13 igual a 0,08 enormerente separado del de la unidad.
Aun las harinas de cereales, en l~s cuales se ma~itiesta fuerten:ent~ esta
descompensación arrojan cifras mucho más prox1mas a la unidad. 0.25
para la de avena 'O 14 para la de trigo y 0.1 Opara la de maiz. Este enorme
desequilibrio ha~e que la levadura sea un alimento acidíficante que !ompe
el equilibrio ácido-base del medio interno human?. _Para conseguir una
proporción adecuada entre est?5 dos elemen!os qu1m1cos, y hacer por lo
tanto, que la levadura sea un altmento conveniente en ese aspecto, es necesario someterla a un tratamiento adecuado. Hemos hecho diversos est~d1os
e inve,t•gacíones acerca de este problema y hemos logrado un metodo
muy sencillo y barato cuyos detalles nos reserva~os. Claro es que, con una
alimentación mixta en la cual la levadura no figure ~ás que com? una
porción de la dieta, se__corrige este defect~; as1 por e¡emplo mezclando!a
a partes iguales con fri¡ol seco o con la harina de éste.
LA LEVADURA COMO AUMENTO

A lo largo de toda la ex¡x,sici6n hech~ de las propiedades físicas Y
composición química de la levadura, ha pod1_do observarse el elevado, valor
alimenticio de este singular producto. Su nqueza enorme.~~ prote1n~s Y
la calidad de éstas (valor biológico, digestibilidad, com~1c1~n ~n aminoácidos), su buena proporción de carbohidrat.~, su extraord1_nana nqueza ;º
vitaminas y fermentos hacen de ella un alimento de primera categona.
Esto queda comprobado por muchos experimentos llevados ~ cabo_ por
investigadores de diversos países. Asl por ejemplo los que descnben B,ckel
(14), Justen (42), Mangold (13), Dirr (15), Finck (43) y otros, en f:lemania; los de Stone (44-l, Schoen (45), Frey (3) y otros, en Nortea_ménca.
Las patentes inglesas, alemanas y nortean:iericanas r~ferentes a altm_entos
compuestos a base de levadura, son en numero considerable. Y las instalaciones para producirla en canti~des enor~es, se encuen!ran en explota•
ción actualmente en todos los citados pa1ses, en Hungna, en Cuba, en
Jamaica, en Puerto Rico y en otros ~uchos sitios.
.
Las cifras consignadas al comienzo de este traba¡o demuestran Y
corroboran este mismo aserto.
.. .
.
Pero ta levadura necesita tratamientos y mod1f1cac1ones especiales
para que se recomiende y utilice como alimento en gran cantidad. Ha de
presentar caracteres organolépticos (de color, olor ~ sabor) que la ~a~an
agradable y ~petit~; ha de conte~er esca~. can!1~ad de bases puncas
para que su mges!16n no eleve el nivel d~ ac1do ~neo en nuestro organismo; ha de reba¡arse en ella, la prQP?rc_16n de fosforo. y e_levarse la de
calcio para establecer el adecuado e 1nd1spensable equilibrio entre esos
dos f~ndamentales elementos químicos biogenéticos. Nosotros nos hemos
dedicado preferentemente a la resolución de estos problemas y podemos

140

decl~~ar q~e los hemos resuelto a toda satisfacción, prestando con ello un
serv1c10 senalado a la Bromatología en general y a la mexicana en especial.

LA LEVADURA COMO MEDICAMENTO

,

.. La rica y vari~da, composición de la levadura hace que también se
ut_tlice en 1~ T~~apeut1ca hu_mana. E] ácido nucleínico que contiene permite su apl~cac1on para los fines de este, que ya reseñamos. Las vitaminas
9el comple¡o B ~cen que la levadura sea una fuente única de ellas;
1nsust1tufbl~ por. n!ng_una mezcla sintética de tales factores alimenticios
pues la acc,on sinergica de el los y la existencia en la levadura de otros
sospeshados pero aun no descubiertos, impide ninguna substitución ni
sucedaneo de ella.
, La levadura _es la~tágoga y su administración alivia considerablemente
la ulcera_ gastro:1~testmal y la colitis ulcerosa (12). También actúa contra
la anemia per~ic,o~ y enfermedades análogas, por la existencia en ella
d~I _factor a~t1aném1co que es uno de los integrantes de1 complejo vitam1mco _B. A_ igualdad de peso, la levadura es más rica en vitamina D (o en
su prov1tamma) que el aceite de hlgado de bacalao. Por idénticas razones
la !~adura ~s un medicamento ant1pelágrico y antiberi-bénco; es antirra~
qu1t1Co, antJCatarata y antidermático.
El _meta~lismo de grasas y carbohidratos se normaliza y favorece
c~n la ingestión de levadura; de ahf que se utilice también en el tratar1;1ento de la diabetes {45) creyéndose que su acción terapéutica está
v1_nculada en su alto contenido de vitaminas B, glutationa y ácido nucleírnco.
• Se han ~levado a cabo también diversas experiencias en los casos de
cancer experimental de ratones (47) y de ratas (48) demostrándose que
la lev~dura hace desaparecer esta enfermedad, o por lo menos la previene. Tamb1én ~ ~a ensayado en el cáncer humano (40); con resul~~dos de
franca me¡ona aunque no de curación completa, en la mayoría de los 150
casos avan.:ados que se trataron.
La levadura de cervez~ fresca, en polvo o el sacaruro, se utiliza ya
popularmente como d_epura_t1vo (?) de la sangre y para combatir principalmente las forunculos,s y ciertas dermatosis.
LA LEVADURA COMO PRODUCTO INDUSTRIAL

Ya hemos indicado anteriormente que la levadura se utiliza sobre
todo com&lt;? fer~~nto en las industrias cervecera y panadera. En general,
son especies d1st1ntas de Sacaromices las que se emplean para estos dos
usos. Las _grandes fábric~s de levadura elaboran razas y cepas especiales
que son d,versa~ente es imadas en el mercado. No entramos en el detalle
de estas cuestiones porque nos alejarían mucho pero nos permitimos
recordar al lector los libros clásicos sobre la mateda (32), (34) y (5).
141

�También se utiliza la levadura para extraer de ella el ácido nucleínico,
como ya indicamos antes. Y son bastantes los trabajos y ~atentes sob~e
este particular. Así mismo, para extraer ribosa que es primera materia
fundamental para la fabricación sintética de la vitamina ~ Y de la Bz. .
La levadura en si también se utiliza en los laboratorios para producir
ensayos y pruebas de fermentación; y en a\~unas síntesi~ orgá_nicas .. Un
ejemplo de esto último está en la producc1on del l-acetil-fenil-carb1~ol
( 6 H5CHOHCOCH 3 copulando los aldehídos acétic? CHaC(?H y ~ncíl1co
C6Hl!COH; esta únión no puede hacerse por medios qulm1cos ni_ aun en
presencia de catalizadores; pero 3e lleva a cabo con l~vadura en virtud del
fermento "carboligasa" que contienen; el l~acetil-fe~1l-carbinol puede !~ego reaccionar con metil-amina para producir 1-efednna qu~ es un alc?lo1de
parecido a la adrenalina y que se utiliza mucho en Med1c1na como s1mpáticomimético· en Norteamérica se producen anualmente 400,CXXl onzas
de efedrina ¿on un valor de más de f/JJ,OCIJ dólares (50).
De modo análogo se utiliza levadura para obtener por síntesis biológica, los esteres fosfóricos de las hexosas y los ácidos fosfog licéricos.

Para la obtención en gran escala de levadura e~ necesar!o consider~r ·
los aspectos siguientes: 19 especies adecuadas de m1croorganism~; primeras materias que sirvan de substrato para su desarrollo; 39 rend1m1entos;
49 instalaciones; 5Q aspecto económico.
.
.
· 19-Son vanas las especies de hongos que se utilizan para esto~ _fines
pero las que dan mejores rendimientos son: Saccha.r~myces cerev1s1~e Y
Ellipsoideus, Torula utilis y algunas especies de Pen1c11lum y ~rperg11lus.
Interesa seleccionarlas para obtener cultivos puros, no contaminados con
otros microorganismos que dificulten su crecimie.~to. Com_o_ no se trata
de producir especies adecuadas para la fermentac1on alcoholica o para la
panificación, son de escaso interés las innumerables razas y cepas que _se
emplean en la Industria para esos fines. Lo que importa ahora son espe~1es
que proliferen rápida, fácil y abundantemente~ Actualmeny~ se pr~f1ere
la Torula utilis sobre todas las demás porque reune las cond1c1ones dichas;
la variedad thermophila que es la más adecuada para cultivos en :limas
tropicales y produce un gran rendimiento de excelente levadura al_1menticia, cuando se la cultiva en líquidos azucarados (51); es la prefenda en
Inglaterra y sus Colonias.
.
.
.
Aparte del medio en que se cultiven, esto~ ~ongos m1crosc?p1_cos
necesitan para su desarrollo ciertos factores de crec1m1ento como la B1otina,
el ácido pantoténico, ciertas vitaminas del complejo B, glutation y algunos
amino-ácidos· todos ellos se encuentran en la propia levadura pero pueden,
también añadirse aisladamente a los caldos de cultivo. Un gran estimulante dd crecimiento es una substancia cristalma que se encuentra en el
ápice del tallo de la caña de azúcar; posible~ente se trata ~e una_ Auxina.
También lo es el hidrolizado de gluten de trigo por los amino-ácidos que

contiene, y los copos de so¡a en cantidad de 0.2-0.3%. La etanolamina, en
proporción de l parte por 12,0CO partes de medio de cultivo, aumenta
mucho la proporción de levadura. El factor de crecimiento en la levadura
es mayor en melazas de caña que en las de remolacha, y en éstas más que
en las procedentes de madera La aireación favorece el desarrollo del
S. cerevisiae pero perjudica al S. ellipsoideus, en cambio la glucosa inhibe
el crecimiento de las d9s especies sobre todo si se calienta a 100°; de ahí
la recomendación de usar líquidos azucarados que estén diluídos. Los
amino-ácidos más eficaces son la B-alanina y el ácido aspártico en mínimas cantidades: l parte en 500,0CO partes de medio de cultivo; les siguen
la lisina, la metionina y la arginina.
Un factor que influye mucho en el desarrollo de las levaduras es el
valor de pH de los líquidos que le sirven de alimento; ese valor ha de ser
bajo y ha de sostenerse durante el crecimiento corrigiéndole adecuadamente, de tiempo en tiempo y mediante adición de ácido sulfúrico o de
amoniaco; la cifra óptima es 4.4. Para evitar que el medio se vaya acidificando durante el proceso de crecimiento, se le puede añadir guanina o
metil-guanidina, cuerpos asimilables por la levadura. Los ácidos minerales
fuertes (clorhídndo, nítrico y sulfúrico) reducen el poder de crecimiento
y el fermentativo de la levadura pero en cambio los aumenta el ácido fosfórico y sus sales ácidas de Na y K.
Otro factor influyente es la temperatura. La adecuada depende de
la especie de levadura, puesto que las hay que se desarrollan mejor en
frío, como sucede con las usadas en cervecería. Pero generalmente la
temperatura óptima es de 32° a 36°.
También influye la aireación y algún otro factor.
29-Las primeras materias .utilizadas de antiguo para cultivar levadura son la malta y las mieles de azúcar de caña. Mucho se ha escrito
sobre el desarrollo de levadura en estos medios y remitimos al lector a
los libros clásicos que se ocupan de esta industria. Unicamente mencionaremos las últimas investigaciones que, por recientes, no se recogen en
ellos Así las melazas de azúcar de caña (52) con Torula utilis, diluídas y
acidificadas con S04H2 añadidas de sulfato amónico y aireadas fuertemente, producen 11.6 kilogramos de levadura papilla (80%) por cada
1,0'.Xl litros de mieles diluídas; el rendimiento de nitrógeno proteínico
con relación al inorgánico añadido es de 87%. El rendimiento es mucho
mayor con ciertas cepas o variedades de esta especie (51). Operando con
suero de leche (producto residual en la fabricación de quesos y que contiene principalmente lactosa como substancia alimenticia) se obtienen
50 gramos de levadura seca por cada 100 gramos de lactosa consumida;
la cantidad de proteínas es de más del 50% de la levadura producida y
el rendimiento y desarrollo es aproximadamente igual con las especies
Torula utilis, fragilis y candida, y con S. cerevisiae (53). También se emplean h1drolizados de leche adicionados de amino-ácidos como estimulantes
de crecimiento Otras veces se emplea mosto de uva diluido (23 litros con
agua hasta 100 litros l al cual se añade 2.5-5 kilogramos de sacarosa, 50

142

143

LA FABRICACION INDUSTRIAL DE LEVADURA

?9

�gramos de sulfato amónico y 50 gramos de fosfato amónico; se airea
fuertemente y se sostiene la tempera tura a 14 °:
..
1•_
Los ensayos practicados por nosotros se ref ,e'.en a S. ferev1s1ae ac 1.
matada a la temperatura ordinaria; el medio nutnt1vo esta formado por.
Fosfato tncálcico ..................... -- • l gr~mo

~~!~t~ -~i~~~~I~~ • : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : i

11

Acido sulfúrico concentrado . . .... - ... - .... 2 ~.c.
Agua hasta ... . ............ . - .. - ..... --• 1 litro
y la miel

O melaza utilizada procede del ingenio El Mante y tiene las
siguientes características:

Color . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pardo obscura
Consistencia ...... _............... . ..... líquida espesa
Grado Brix (¼ di! ) ............. .. ...... 94.12
Pureza aparente ......... • • • · · · · · · · · · · · · 35.25%
37 _14 11
Pureza real . .......... -. • • · · · · · · · · · · · · · · 34 _96 ,,
Clerget (Sac. real) .. - -- - · · · -.. · -- · · .... · 23.C6"
Glucosa .......... -- • • • • • • · · · · · · · · · · · · · · 33 _18 "
Sacarosa .......... -- • • • · · · · · · · · · · · · · · · · 57 _92 ,,
Azúcares totales ...... - .. • • • • -· · · · · -· · · · 15.49 ,,
Cenizas (sulfatadas) ............... . - • • • •
En medio estéril con fuerte corriente de aire a 28º_ Y, con pH igual a
4.5. El rendimiento es rápido y bueno pero se cont1nuan los ensayos
haciendo diversas modificaciones.
Como las mieles de azúcar se emplean preferentemente para ferme_n• tarlas y obtener alcohol, se hace necesario buscar otras primeras materias
más baratas, salvo en aquellos países que sean grandes productores de
azúcar. Una de esas primeras materias, que se ha estudiado r:iucho en
estos últimos años, es el azúcar procedente de la_ m~dera. Fue ~I .gran
químico alemán Willstatter el que primeramente ideo un proced1m1ento
para hidrolizar la celulosa de la madera y transformarla en g!ucosa; el
método ha sufrido muchas modificaciones y me¡oras, y en la propia Alemania se explota industrialmente para prod~cir dic~o_ azúcar el cual se emplea
en la alimentación Recientemente, aqu1 en Mex1co, en la Sef!unda Convención Nacional de Químicos leyó una interesante conferencia el D~. J.
A. Hall, Director del Laboratorio del Servicio Forestal de Estados Unidos
(54) · en ella se mencionan los métodos para obtener levadura de Torula
utilis sobre azúcar de madera. El rendimiento es de _500 libras de levadu~a
seca por tonelada de madera seca, añadiendo al medio de cultivo l~s ~ant1dades necesarias, de amoníacó o urea y de superfosfato. Los rend1m1entos
son casi idénticos con maderas blandas que con duras y se puede aprovechar el residuo de lignina para hidrogenarla y obtener diversos compuestos
químicos.
1

144

Rendimientos mayores se consignan por otros autores (55); 30 ki logramos de levadura seca (con 16 kilogramos de proteínas brutas) por
100 kilogramos de madera; la levadura obtenida tiene los mismos caracteres que la procedente de mieles. Se pueden también utilizar los líquid~
azucarados del mismo ongen como poderosos estimulantes para el desarrollo y crecimiento de levadura en cualquier medio (56). La fórmula dada
por los autores consiste en extraer en aparato Soxhlet 50 gramos de
madera de haya para privarla de grasas y resinas, hervirla después con un
litro de hidróxido sódico decmormal, filtrar y añadir lechada de cal sufi ciente para terminar la precipitación quitando el exceso con anhídrido
carbónico; evaporar el nuevo filtrado hasta 100 e.e., añadirle 200 e.e. de
alcohol, filtrar y quitar el exceso de alcohol por evaporación; agitar el
concentrado con 4 gramos de harina fósil durante 12 horas, filtrar y evaporar hasta 100 e.e.
Estos métodos a partir de madera son extraordinariamente baratos
pues se puede utilizar cualquier clase de madera (de coníferas principalmente) y de sus residuos (serrín, astillas, restos de poda de árboles, etc.);
son los procedimientos llamados a mejor porvenir y aplicables en todos
los países.
También se han hecho ensayos e investigaciones con los líquidos
sulfitados residuales del tratamiento de la madera para obtener pasta
de papel.
En cuanto se refiere a la levadura residual de las fábricas de cervezas,
ya expusimos al principio de este traba10 las condiciones pertinentes.
3Q-Se consignan anteriormente los rendimientos encontrados en los
diversos métodos. Los referentes a los clásicos se encuentran en los libros
citados en la Bibliografía. Los conseguidos por nosotros no difieren de
los de éstos.
49-Tenemos diseñado un proyecto de instalación para beneficiar,
tanto la levadura cervecera como la procedente de mieles de azúcar de
caña.
5Q-EI aspecto económico en la fabricación industrial de levadura es
de primordial interés. Pero la experiencia obtenida con las grandes plantas
establecidas en diversos países, solucionan el problema. Nosotros continuamos nuestros estudios acerca de ello.
·

NUESTRO PLAN DE TRABAJO
Queda ya bien explicado lo que hasta ahora hemos conseguido y lo
&lt;¡ue todavía nos queda por investigar. Nos proponemos fundamentalmente
proporcionar al pueblo mexicano, un alimento proteínico excelente, buen
substitutivo de la carne y a precio extraordinariamente más bajo que el
de ésta. Pero también aspiramos a encontrar aplicación alimenticia a los
residuos de levadura de las fábricas de cerveza, valorando este producto
residual de ellas. Así mismo encontrar aplicaciones industriales, médicas y
alimenticias a diversos productos derivados de la levadura. Con todo ello
145

�se propugnaría el establecimiento de nuevas in~talaciones tnd«:15triales que
favorecerlan el alumbramiento de fuentes de riq~za en México.. .
Expresamos nuestro agradecimíento al Instituto de lnv~t1gac1o&amp;I
Cientfficas de la Universidad de Nuevo León Y, a las autoridades
Estado, que tanto le favorecen, por la ayuda y estimulo prestados a estos
estudios.
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�EL OLOR DEL CAFE TOSTADO
Por el Dr. José Giral e
1.Q. Aureliano García Fernández,
de la Sección de Química del Instituto.

pesar de ser tan conocido y estimado el aroma que se produce en la
torrefacción del grano de café, ha sido muy poco estudiado desde el
punto de vista químico y resulta extraordinariamente difícil encontrar algún dato bibliográfico referente a este particular

A

Se sabe, de modo cierto, que ese típico olor no es debido exclusivamente al café. Otras semillas y productos vegetales lo producen también;
merece destacarse entre ellos el fruto del capomo, legumbre mexicana
que se cría espontáneamente en ciertas comarcas del Estado de Michoacán
y que uno de nosotros (1) ha estudiado y ana lizado. Se trata de la especie
botánica Brosimum alicustrum Sew, árbol de unos 30 metros de altura, con
fruto en aquenio crustáceo de color gris verdoso, de 2 centímetros de diámetro y el polvo de cuyas semillas redondas y de igual color cuando
tostadas, huelen y saben a café, siendo empleado como sucedáneo de éste
por los naturales del país en donde se desarrolla la citada planta. Ya
€ntonces consignábamos que la substancia que produce estos olor y sabor
es soluble en éter y forma parte del extracto etéreo conjuntamente con
las grasas en las cuales también es soluble; además, es un cuerpo sulfurado, posiblemente un mercaptán o alcohol sulfurado, de fórmula general
R-CH2-SH.
En los tratados clásicos de composición de alimentos, se encuentra
-consignado que la pirolisis de los hidratos de carbono del grano del café,
a unos 150-200º, produce una esencia denominada Ustol o Tostol (2) la
cual es absorbida por las proteínas presentes, también ya parcialmente
descompuestas; el aroma es producido por un conjunto de cuerpos entre
los cuales se encuentran: ácidos y aldehído metílicos y etílicos, furfu ral y
furfurol y diversos derivados suyos, algunos mercaptanes y fenoles. En el
conocido y bien documentado libro de Winton (3) se consigna la opinión
y trabajos de Bernheímer (4) el cual aisló del café tostado un principio
denominado Cafeol correspondiendo a la fórmula empírica CsH1oÜ2 al
cual consideraba responsable del olor de dicho grano torrefacto, y cuyo
aserto fué negado por Jaeckl (5). Sometiendo el café tostado a destilación con arrastre de vapor de agua, obtiene Erdmann (6) un aceite pesado
(D: 1.08) cuya disolución etérea agitada con otra acuosa de carbonato
sódico al 10%, permite separar ácidos acético y valeriánico; una ulterior
destilación fraccionada del resto rinde un 50% de furfurol, un 10% de
aceire incoloro (p. e.: 86 a 102° l nitrogenado y con fuerte olor a café;
y una pequeña fracción constituída por fenoles. Un olor análogo se con149

�signa también cuando se calienta una me~cla de cafeína, áci&lt;l? caf~tánico
y sacarosa. Estos descubrimientos de Erdmann fueron ~onf1n:naaos por
(rafe (7) y negados por Gorter (8); St~udinger _Y Re1chste1n_en_,una
patente inglesa, reseñan hasta 16 sub~tanc1as obtenidas ~r dest1lac1on a
vacío del café tostado; entre ellas vanos compuestos furan1cos Y mercaptanes, que no preexisten en el café verde o crudo.
Por otra parte, el enrancia~iento de( café !ostad? con pérdida de
su aroma, ha sido también estudiado por diversos invest~gacf?res. Los trabajos modernos demuestran que el proceso es una 0~1dac16n, qued~ndo
en duda si lo que se oxida es el aceite del ca!~ o algun o~ro cuerpo, los
que admiten lo primero consideran que la esta~rl1dad del ace,t~ se aumenta
por el tostado y entonces no se enrancia debido a la formación de compuestos piroleñosos especialmente_heteroclclt_cos y marcapta!"E~ durante la
torrefacción• estos compuestos tienen propiedades de ant,ox,gen~ (9) .
Diversas patentes norteamericanas se han registrado, de cuerpos diversos
que evitan el ~nranciam_íento _y conservan ~I aroma ~I café;. t~os _son
también antiox,genos: h1droqumona, catequrna, resorctna, oretna,, ácidos
cítrico, fumárico, sórbico, glutámico, etc.; extracto acuoso de ma1z o de
cereales.
En relación con lo anterior pueden todavía citarse las investigaciones
de Josephson y Doan (11) acerca del olor especial que adquieren _la _leche
y sus derivados, cuando se ~lientan; es debido. a compuestos sulfh,dnla~s
que son antioxidantes enérgicos y los cuales evitan el olo~ a sebo produetdc
por enranciamiento oxidativo de las grasas de la leche. S1 se destruyen por
oxidación dichos compuestos, entonces aparece el olor sebáceo.
De todo lo anteriormente expuesto se deduce que, muy posible'!lente,
el aroma del café tostado es debido a compuestos sulfurados del tipo de
los mercaptanes, los cuales actúan como antioxígenos evitando el ~~ranciamiento del café y se producen durante el proceso de torrefacc1on de
éste. Pensando, entonces, en la producción de cuerpos, furf~rólicos por
ckshidratación de pentosas y hexosas existentes en el cafe, estimamos q ~
quizá fuese el furílmercaptán el cuerpo al cual se debe el aroma del.ca_fe
tostado. En efecto, este cuerpo es un mercaptán con ~rui;io sulfh1dnlo
-SH libre, que no preexiste en el café crudo, que es ant1ox1g.~no y cuyo
origen queda bien explicado. Procedimos por ello a su obtenc,on.

Pero además y tratándose de olor, es necesario tener en cuenta la
producción en sí de la sensación odorífera. Aunque no se ha avanzado
tanto en esta matena como en la referente a las relaciones entre el color
y la estructura de una substancia, se conocen sin embargo, alg,unos _grupos
de átomos que funcionan como verdaderos odoróforos o aroma_toforos; entre
ellos se encuentra el sulfhidrilo -SH (12) que determina un intenso} muy
desagradable olor, el que precisamente tienen los tioles o mercaptanes; y

150

aún r~forzado en el, caso del furil-mercaptán, por la existencia del núcleo
furán,co en la .molecula de este cuerpo, pori:¡ue los núcleos y los ciclos
exaltan la acc1on de los grupos odoróforos. Pudiera por anto aparecer
como absurdo el que buscásemos en un cuei:po que' ha de ten~r un olor
tan fuerte Y desagradable, el origen del aroma grato que tiene el café
tostado Pero ha de tenerse en cuenta que muchas substancias odoríferas
muestran aromas muy distintos según el grado de dilución en que se
encuen ran; el olor cas, repugnante de la ,anona pura o de! almizcle se
tor~ agradabl~ y muy usado en Perfumería (violeta o almizcle) cua~do
se d,l~en aquellos en proporciones por lo menos de I a 200,0CO. Digamos,
tamb1en que el aroma del café tostado neutraliza, inhibe o hace desaparecer _el muy penetrante y poco grato de otros cuerpos como el ajo y su
esencra y el yodoformo.
la prepara~ión del furilme~captán habría de solventar nuestros supues os Y deci~tr acerca_de la ¡usteza de nuestros razonamientos. Pero
ello presen a diversas d1f1cultades; una de ellas dimana de la facilidad cor
que se producen las llamadas reacciones de redistribución cuando se opera
con cuerpos_ furánicos. G. Calingaert y sus colaboradores (13) han encon tra&lt;l? por e¡emplo que en la produ~cíón _de acetato de furilo por accién
del ac,do sobre el alcohol en pr~n~1a de mcloruro d; aluminio, se produce
tan s61o 24_% de 7sf~ cuerpo, originándose sus metameros y derivados en
las proJ:&gt;Or~1ones. s1gU1entes: furoato de etilo 33%; acetato de etilo 23%
Yfuroaro ~e funlo_20% Por otr~ parte es muy difícil encontrar métodos
de obtenc1on del citado mercaptan. Nosotros procedimos como se detalla
e~ la par e experimental, obteniendo primeramente alcohol y ácido furámco ~ pattir del aldehído o furfural llevando a cabo una dismutadón de
Canrnzz~ro en meclio alcalino y conforme a la técnica de W. C. Wilson
04)¿ asr obtuv1'!1os unos 30 gramos de furfurol, ligeramente amarillo y de
P- e. igual a 170 .,,Este a~onol se transf~r~6 en su éster acético siguiendo
el mét~ ~e los !he M1ner Labora torres ( 15) con anhídrido acético y
acetato sódico anhidro, pero des ilando con arrastre de vapor efe agua en
vez de hacerlo a vacío por_ no disponer de bomba adecuada para practicar
éste. Los 30 e.e. de 1,qu,d6 amanllo obtenidos se calentaron a reflujo
lento_ durante ~~s horas con 50 e.e. de disolución acuosa concentrc1da de
sulfh1drato pota~~'? conforme a la técnica idéada por nosotros, quedando
e! lfquid? Jrnal a1v1d1do en dos capas, la inferior de las cuales da las reacciones t,p,cas del ~r_upo sulfh!drilo de los mercapta~es (precipitado blanco
con .clo~uro me!~urrco, amarrHo C&lt;?n acetato de plomo, coloración verde
ton ,satina sulfunca, olor pene~ran!e y ~aracterístico) se recogió y désec:6;
pesó 15 gramos. Esta substancia diluid,s,ma en agua o en glicerna tiene
un fortísim~ ol?r a café tostado y, este aroma se capta o fija bi~l"l por
vanas matenas. ,nertes como el caol,n, la garbanza tostada, etc .. Los rend1m1en_t95! segun los métodos dichos, son muy escasos y las purificaciones
m~ d1f1cdes conforme a lo expuesto acerca oé las reacciones de redistribucr6ri. Las reacciones que principalmente se producen son las siguientes:
151

�Estos lfqu1dos se acidulan con ácido sulfúrico al 40% hasta azul al papel
rojo Congo (unos 40 e.e.) con lo cual se separa el ácido mezclado con
cristales de sulfato sódico y productos resinosos pardos; se acaba el depósito enfriando el conjunto a 5° y entonces se filtra a la trompa y se recoge
el total cristalino e\ cual se purifica disolviéndole en agua caliente. decolorando con carbón, filtrando y enfriando a sólo 16º para que no se
deposite e! sulfato ácido de sodio. Pero aún así resulta producto coloreado
el cual únicamente se purifica bíen sometiéndolo a la sublimación. De
este modo se consigue e\ dicho ácido en cristales aciculares blancos sedosos. Rendimiento: 5 gramos. (20% del teórico).

PARTE EXPERIMENTAL
Alcohol furánico O 2-Furilcarbinol.-En un vaso de r~cipi~ad&amp; _de
introducido enrre hielo, se colocan 86.2 e.e. de ur ura t . meo
( eC.'140-160º} o sean l 02 moles; se a~itan.fuertemente co~ agitador
p. ; ·. y cuando la temperatura en el interior del vaso desciende ~or
rn~anico º ' - de
o a poco y sm suspender la agitación ni el enfriaba.JO te 1is~:;~td~isolución de sosa cáustica ·al 33% (equivalente,,
~oles de NaOH); la temperatura no debe subir
20º Xel .tiempo
d. d' . . h de ser de unos 30 minutos; se continua la ag1tac16n P9r
Se observa la formación de abundantes escamas 2-Fura~:~bo~ri~to sódico o sea furfurilato sódico. Se deja estar el C?n1unto resu;

500

05?

9e

e \'Cto~á:

?e

.n,~r.~:

~a;:eq~el~tdi:~~!~rd,~~~~n~~~~: (~~~34!ac.~~t·~~g~pou!
.
11 "d epetidas veces por ag,tac1on con eter en una am
(qui o
c c de éter total ) se reúnen los líquidos etéreos, se d~t,lan
y p¡~ión ordinaria p~ra recupera_r el éter Y \udoego30se cambia cled
:· ·
desf I
resión reducida, recog1en
gramos e
f~~~~\:~t~g~ra~ente ~~a~ill~ p. e.: 168º. Rendimeinto: &amp;J% del teórico

250

aub~

Acido furfuríli.co furánico o 2-furancarboxílico.-Queda de 1r~?uo
en la operación anterior y en los l(qu:dos acuosos al estado de sa s ,ca.

152

Acetato de furfurilo.- Los 30 gramos de furfurol obtenidos antes,
W.C moles) se colocan en un matraz juntamente con 50 e.e. de benceno,
12 gramos de acetato sódico fúndico y en polvo y 35 gramos de anhídrido
acético. El matra.: que era de 250 e.e. se cierra con refrigerante a reflujo
y agitador mecánico y se coloca en baño de agua hirviendo durante 4 horas;
el agitador debe de funcionar bien para evitar el cuajado de los cristales
de aceiato sódico. Se deja luego enfriar y se vierte en 200 e.e, de agua
fría; el conjunto se separa en dos capas y se recoge la superior la cual se
agita durante dos horas con 125 e.e. de d solución de carbona o sódico al
5% para neutralizar e! exceso de anhidrido acético. Para conseguir fácil
separación de las capas bencénica y acuosa es conveniente añadir algunos
gramos de cloruro sódico. Esta capa superior. bencín1ca y- ya neutralizada
se lava ties veces con agua 150 e.e. en total) y luego se la destila a presión
ordinaria para recuperar el benceno; se cambia de recipiente y se destila a
presión reducida para conseguir 30 c c. de acetato de furfurilo débilmente
amarillento. El fmal de la operación se lleva a cabo por arrastre ccn vapor
de agua y separación del líquido oleoso del destilado para desecado final mente. Rendimiento : 82% del teórico.

2-Furilmercaptán.-Los 30 e c. de acetato de furfunlo se mezclan
con SO e.e . de dilución acuosa saturada de sulfhidrato potásico en un
matraz Erlenmeyer de 200 e.e.; se une con refrigerante a ref luio y se
coloca en baño de agua hirviendo; se callen a durante 4 horas, se deja
enfriar y se recoge por decantación la capa inferior de las dos en que
queda dividido el líquido. Huele fuertemente a mercap án pero diluida
huele a café tostado; es amarillenta y da todas las reacciones de mercaptanes. P. e.: 155°. Rendimiento : 17 gramos o sea el 70% del teórico.

RESUMEN

l -Hemos obtenido 2-Furilmercaptán por un método original, sencillo y práctico, con buenos rendimientos.
2.-Este producto posee fuerte olor a café tostado y seguramente
es uno de ios componentes de las substancias aromáticas que producen
dicho olor.
153

�3.-La hidroquinona y otros antioxfgenos, sostienen dicho olor du~
rante mucho tiempo.

ESTUDIO DE LA REACCION ENTRE
EL YODO EN MEDIO ALCALINO
Y LOS AMINO-ACIDOS, EN ESPECIAL LA TREONINA

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(14)- Gilman. Orgarnc Synthesls, Vol. 1, 276.-Ntieva or
.
(15)-IJem. ídem. pág 285, ídelrn. J ,._ Che Soc 52 2141 (1930).'
(16)-H Gilman y A. P. Hewett. . f'\111
m.
., ,
.
( 17 )-0: Ongaro. Ann. Chem. aplica ta, 30, a55 (1940).

!-ORIGEN DE LA INVESTIGACION. Uno de los asuntos que se
han estudiado en la Sección de Química es la obtención de reactivos específicos de los diversos aminoácidos, principalmente de los indispensables.
El Dr. José Gira!, Profesor extraordinario de Química BiológiGi del
Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León,
enero-marzo, 1944; durante su permanencia entre nosotros, se interesó
especialmente en las reacciones de la treonina. Buscaba un medio de
reconocimiento más preciso que los conocidos actualmente y fundándose
en la estructura de la treonina, supuso que podría dar lugar a la formación
de yodoformo al actuar sobre ella una solución yodo-yodurada en medio
alcalino. ·
Este estudio me fué encomendado, habiendo llegado a los resultados
que se refieren a continuación.

-·-

11-BASES QUI MICAS. Se sabe que ciertos compuestos al ser calentados con solución de yodo en medio alcalino, dan origen a la formación
de yodoformo; para que esta reacción sea positiva se necesita que el
compuesto tenga un radical metilo unido a un carbonilo o bien a un
Girbón con función alcohólica primaria o secundaria. Este caso prácticamente coincide con el primero porque el yodo actúa como oxidante y
transforma el alcohol en carbonilo.
CH-CH-R-2H+CH3-CO-R

t

1

OH
En estos casos la reacción puede esquematizarse de la siguiente
manera:
3 1:i+CHr-CO-R-3 HI +Cla-CO-R
Cla-CO-R+ NaOH-R-COONa+CHl 3
También pueden producir yodoformo los compuestos que tienen un

155

154

•

�metileno entre dos carbornlos o entre dos carbones con funciones alcohólicas primarias o secundarias:
,
H OH-CH CH OH R
R-CO-CH .. -CO-R o R-C
:iPuede pensarse q~e en estos compuestos la molécula se rompe durante
la reacción de la sigu1en e manera:
O-CH R rooH
R-CO-CH~CO-R+H OH-R-C
3+ ~
con lo cual se vuelve al tipo primitivo.
.,
..
.
Algunas substancias que debieran dar reacc1on pos1t1va no la dan,
pertenecen a éstas )as de tipo:
CH 3-CO--CHz-----(OOR
,.
.
Estas se hidrolizan dando dos restos acet1cos los cuales son yodores1stentes.
.,
h
t
¡ odo
Aunque en el esquema dé_ la reaccion se ª. supues o ~ue e Y
substituye directamente a los hidrógenos del metilo, e~ !eahdad és~o. se
verifica a través de una serie de enolizaciones y adiciones de ac1do
hipoyodoso:
CH 3-CO-K' ~ CH2-COH-R
CH,=-COH-R+HOl-H2 O+CH2 1-CO-:R
y por lo tanto podda generalizarse d1cien~ que la reacc~6n del yodof?rmo
es característica de las substancias que _t!enen un. metilo o un metileno
con hidrógenos lábiles, vecino a una func1on carbornlo. . .
Ahora bien entre los aminoácidos únicamente la treontna tiene estructura que haga probable 1~ formación ~ yod~formo, pues en ella encontramos un metilo y un oxidrilo en carbón vecino:
CH¡r-(H OH-CH NH~OOH
siendo la reacción teórica:

4 1-,+CH~-CH OH-CH NH2-COOH+ 7 NaOH
c1S·l+S Na1+6 HzO+COONa-CH NH::-COONa
0 sea una equivalencia de cuatro moléculas de roda por cada molécula de
treonina.
. ác.d
1 1 •

Todavía Podría pensarse que algunos amino I os como .ª a ani~,
bajo la acción del hidróxido de sodio que se emplea ,en el reactiV?, ~ria
substituir su amígeno por oxidrilo con lo cual ,el numero 9e a;111no~c1dos
que dieran la reacción del yodoformo aumenta.ria, :pero segu~ dice R1_c~1ter
en su tratado de Química Orgánica
~1ci6n 1~glesa, pag .. ~~8],. los
aminoácidos no son atacados por los alcahs cáusticos a ebul\1c1on .. Son
esto queda la treonina como único aminoácido que da reacción pos1t1va.

(?~

calentándose a 78ºC. por un tiempo determinado y se neutralizó con 10
n:il de ácido sulfúr!co, valoránoose el exceso de yodo con la solución de
t1osu!fato.
·
_TIEMPO NECESARIO PARA LA REACCION TOTAL. Siguiendo la
técnica expu_esta se hiciera~ diversas valoraciones a 5, 1O, l S, 30, 50, 70,
90 Y 120 minutos, encontrandose que a los 70 minutos la reacción era
completa.
IV-CINETICA DE LA REACCION. Como se ve la reacción ocurre
de manera relativamente lenta y por lo tanto puede m'edirse su velocidad
Y sacar consecuencias sobre el mecanismo de la fijación del yodo
Con objeto de ilustrar los resultados recordaremos que se lla~a veloc_idad de reacc!ón al número de moléculas ransformadas en la unidad de
tiempo (la uni~ad es 16gjcamente el segundo, pero en la práctica con
ob¡e!o de traba¡ar con numeras menos grandes se toma ordinariamente
el minuto).
Existen tres clases de reacciones, según entren en ellas una dos o
tres moléculas, llamándcse respectivamente ,~acciones de primero, ~gundo
Y tercer orden, Como para que ocurra una reacción elemental es necesario
que se po~gan en contacto las moléculas, resultan improbables las reacciones s~perio~es. en la~ que en un momento y en un punto del espacio
deberian coincidir mas de tres moléculas; aún las de tercer orden son
poco frecuentes como lo ha demostrado una larga estadística y quedan
p~r lo tanto sólo las dos primeras como frecuentes. En las reacciones de
prirn_er orden, una molécula se descompone espontáneamente dando dos
o mas. Por lo tanto la molécula en cuestión debe estar en forma lábil como
sucede. en las ~uerpos radioactivos. Quiere ésto decir que a lo menos en
el mecho experimental ordinario deberían ser poco frecuentes estas acciones, pero ocurre que en _muchos casos reacciones en realidad dimoleculares
se comportan como si fueran monomoleculares. A éstas se les llam~
pseudomonomoleculares y se presentan cuando la concentración de unas
Y airas mol~ulas son muy diferentes, de tal manera que unas moléculas
se agotan _sin que cambie apreciablemente la concentración de las otras.
E_s conveniente recordar que este mecanismo es frecuente en los medios
vivos y de aquí su interés especial.
La velocid~d se representa analíticamente de la siguiente manera:
Para reacciones de primer orden
dx

111-REACTIVOS EMPLEADOS
1l Sol de treonina al 1.0/00 (.0084 milimoles por mi)
2) Sol N/100 de yodo
3) Sol N/100 de tiosulfato de sodio
4) Sol N/2 de hidróxido de sodio
Sl Sol N/2 de ácido sulfúrico
TECNICA. Se tomaron en cada vez .5 mi de sol de tr~nina, se l~s
agregó 5 mi de sol de yodo y 5 mi de solución de hidróxido de sod10,

En est~s ecuaciones x representa las moléculas transformadas, t representa el tiempo y a y b las concentraciones de las moléculas de las
substancias.

156

157

dt =

k (a-x)

Para reacciones de segundo orden
dx
cit = k (a-x) (b-x)

�Para la aplicación práctica, estas ecuaciones deben integrarse, resultando para la primera ecuación:
a
kt= In (a-xl

-

Tiempo en minutos (tl

l.f'I

mi de sol N.1100 de 1
korregidosl b .02155
milimoles

para la segunda·
kt= ---,-- 1 b (a-x)
a-b
na(b-x)

mi de sol N/100 de tiasulfato (corregidos)

La investigación del orden de una reacción se puede hacer por tres
caminos diferentes de los cuales consideraremos sólo dos, la constancia de
k y el método gráfico.

Diferencia

En el primero se conocen las concentraciones iniciales a o a y b, se
miden las cantidades transformadas x en función de los tiempos t. Teniendo
todos estos valores se substituyen en la primera y en la segunda fórmulas
y según se verifique la constancia de k en una o en otra, así será la reacción
de primer o de segundo orden.

Milimoles de yodo
fijados

Milimoles de treonina
pestruída (x)

29 Tiempos (t l

milimoles de treonina
no destruída (a-xl

.
lg (a-x)
,

49 Moléculas no transformadas (a -xl y (b- x)
.
b (a-xl
59 Logaritmos de (a - x) y de a (b- x)
lg

158

oq-

l.f'I

-o

-

rn

o

~

¡-..

-

-,;¡-: m-,;¡-:

rn
,;¡-:

r-

3

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m
q-:

-

m

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l.f'I

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o

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00

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N

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00

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159

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N

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1.0,

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-N$

11

-~

o.

lí"'

11

a (b-x}

b (a-xl

,;f"

~

N

30 Moléculas transformadas (x)

Todos estos valores se tabulan a continuación. Además, aparecen las
milimoléculas de yodo fijadas en cada tiempo y esta columna sólo sirve
para calcular la relación final yodo-treonina.

rn

.

Como se ve los datos necesarios son:
19 Concentración inicial de las substancias (al y (b)

N

E

En el método gráfico se establece un sistema de coordenadas en el que
se toman como abc1sas los tiempos y como ordenadas lg (a -xl o bien
1 b (a - x) Según resulte una recta en el primero o en el segundo sisg a (b-xl
tema será la reacción de primero o segundo orden.

...

Número de orden

,-

�Suponiencb que la reacción es ele
primer orden, calculando
el valor de k

...

k

5
10
15

.0188
.0494
.CB68

30
50

.0752
.0885

Suponiendo que la reacción es de
segundo orden, calculando
el valor de k
k

1ien,,o

.822
2400

5
10

4.420

15
30
50

3.840
4.830

Por el método gráfico obtenemos:
Considerada como de segundo ordln

Onideridl como de p-irrw orden

V.-Una vez comprobado que la treonina forma yodoformo, de acuerdo
con la teoría, ·se investigó si otros aminoácidos daban reacción negativa
también de acuerdo con lo previsto. Se emplearon tirosina&lt; triptófano e
tiistidina, todos estos aminoácidos en solución de 1% y tomando cada vez
.5 mi; la técnica fué la misma que para la treonina sólo modificada en
tiempo, ya que en estos casos la reacción se completó en 30 minutos.
Contra lo que se esperaba, todos estos aminoácidos reaccionara,
-ciando yodoformo, que fué reconocido por sus caracteres organolépticos y
c:,or vía microscópica. Además, el gasto de yodo fué superior, como se ve
por los equivalentes obtenidos:
1 mi de sol N/100 Treonina Tirosina Triptófano Histidina
de yodo equivale a: .350 mgr. .1645 mgr. .1465 mgr. .1135 mgr.
&lt;&gt; empleando relaciones moleculares:
Una mol de:
Treonina
Tirosina
Triptófano
Histidina

Reacciona con átomos de iodo

3.4
11
14
14

Tratando de encontrar explicación a este comportamiento, recordamos
que en el tratado de Química Orgánica del Dr. Karrer (edición espafiola
de 1941, pág. 335) al hablar de alcoholes superiores durante la fermen-

tación alcohólica, el autor sugiere el esquema siguiente:

Primeramente fo~ión de un ímido ácido por deshidrogenación
R-CH NHr-COOH - - - , R-C : NH-COOH

-2H

f 11 ,S lt

t

, ,. ,, , ....... ., 4f 41 ,.

,r Jt JI 4t ltf

t

Así la reacción aparénta ser tanto de primero como. de seQ\;lndo
orden si bien hay que despreciar las_ constantes ~ los dos pnmer&lt;&gt;;i t,emÉste hecho curioso puede explicarse suponiendo que en realidad ~
de una reacción de segundo orden, pero que además en ~resenc,a
de un medio oxidante la treonina pueda adoptar estructuras l_áb,les, que
destruyan espontáneamente, lo cual explicarla el comporJamten!o como
• :acción ele primer orden. Si ésto es cierto, el yodo no sena prop1ament:
un oxidante sino un aceptor de hidrógeno. Más a~lante~emos QU
esta especulación encuentra apoyo en otros hechos 1nesper •
•

:ta

1(,()

Esta primera fase explicaría el comportamiento monomolecular enea,.
tracio antes.
En la segunda fase una hidrolisis formándose un ácido cetónico
R-C : NH-COOH+H2O-NH 3 +R-CO-COOH
Las siguientes fases hasta la formación del alcohol no tienen impor:tancia para el fenómeno analizado.
.

En los aminoácidos estudiados tendríamos la estructura:
Ar-CH:r-CO-COOH
Puede pensarse que el radical aromático Ar, actúa como otro radical
161

�carbonilo por su carácter electronegativo y por lo tanto permitiría la
enol ización:
Ar CH:i CO COOH ~ Ar CH C OH-COOH
y con ésto la formación del yodoformo.
. .
V1-RESUMEN. 1Q La reacción del yodofor,rno no es caractenst1ca
la t~eonina 2Q El comportamiento de la reawon co_mo 11;onomole~ular
de ede servir d~ base a especulaciones sobre el meta~ltsmo mtermed1~ de
pu minoácidos. 3Q En traba¡os posteriores deben verificarse_la exactitud
~s relaciones arn1noácidos-yodo, estableciendo las ecuaciones que las
justifiquen.

~°:

ESTUDIO DEL REACTIVO
NITROCROMICO
Por el 1.Q. Aureliano Garda Fernández,
de la Sección de Química del Instituto.

L

A determinación cuantitativa del alcohol metílico en las flemas de la
nafta de madera es un problema de análisis industrial que no ha sido
resuelto satisfactonamente hasta ahora. Buscándole una posible solución estudiarnos el reactivo denominado ácido nitrocrómico con los resultados que a continuación se expresan.
Composición del reactivo. El reactivo se compone de una mezcla de
ácido nítrico químicamente puro y solución al 4% de cromato de potasio.
Se puede utilizar también solución de dicromato, pero no da resultados
tan precisos especialmente cuando se trabaja con grandes disoluciones de
alcohol
Mecanismo de la reacción. En presencia de alcoholes o aldehídos se
produce una coloración azul intensa debida a la formación de un compuesto
complejo de cromo cuya posición aun no está muy bien establecida y al
-OK
cual suele asignársele la fórmula (Cr2011l
La velocidad de la
-N02
reacción es sensiblemente proporcional a la cantidad de alcohol e independiente de la cantidad de cromato.
Propiedades del colorante. El compuesto formado en la reacción es
sumamente estable, no descomponiéndose ni aún por ebullición prolongada. No se altera con el tiempo ni aún estando sometido a la acción de
la luz solar. Colocando fuertes cantidades de alcohol y ácido y poco eromato y calentando, hemos hecho reaccionar aquéllos sin que después de
la reacción que es bastante violenta, apareciese alterado el colorante.
Este es muy soluble en agua pero insoluble en éter y sulfuro de carbono,
circunstancia que lo diferencia del ácido percrómico. Colocando una gota
de reactivo ya coloreado en un portaobjetos y evaporado en estufa a
80° C. hemos podido aislar cristales microscópicos del sistema regular,
principalmente cubos y asociaciones de cubos con pentagonododecaedros;
estos cristales son incoloros presentando solamente una débil coloraci6n
azul en las aristas.

Para obtener la certeza de que dichos cristales pertenecían al colorante, repetimos la técnifa usando solamente reactivo no coloreado y luego
alcohol puro, en el primer caso se forman cristales trigonales fuertemente
coloreados en amarillo y en el segundo casó no se obtiene residuo alguno.
Especificidad de la reacción. La reacción es propia de los alcoholes

163

�: c. di afcdlol.

Tan.

y los aldehidos, pero la dan también el éter y el cloroformo, no presentán-

dola los restantes cuerpos orgánicos. Aún en el caso de que la función
alcohol vaya acompañada de otras funciones, por ejemplo, en el ácido
tartárico, aparece la reacción, pero los aminoácidos con función alcohólica
como la treonina o la tirosina dan reacción negativa.
El siguiente cuadro expresa el resultado de las experiencias hechas
tomando 2 e.e. de ácido nítrico Q.P., 5 gotas de solución al 4% de cromato
de potasio y 1 e.e.. del líquido problema en cada caso:
PROBLEMA

REACCION

Alcohol metílico ...................... Positiva
Alcohol etílico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . "
Alcohol butilico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . "
Alcohol amílico . . . . . . • . . . . . . • . . . . . . . . .
Alcohol isoamítico . . . . . . . . . • • . . . . . . . . . .

"
"

Glicerina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Acido tartárico (sol. l 0%) . . . . . . . . . . . . .
Alfa-Naftol . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . .
Beta-Naf tal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Hidroquinona . . . . . . . . . . . . . . . • . • . . . . . . •
Glucosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . •
Lactosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Formaldehido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Furfural . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Eter sulfúrico . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

"
"
"
"
"
''
''

Cloroformo . • . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . .

"

11

5

.5

6
7

.4
.3
1
.1

8
9
10

Llevamos la serie al colorímetro tomando como ipo el más concentrado y obtuvimos los siguientes res~ltados:
'No. dtl 1ubo

t.«1'n

2

11

10
10
10
10

:3

4

5

10
lO

6
7
8
9
10

10
5
3

12.5
14
16.5
20
25
32
25
30

u
11

''

"

Colorimetría de la reacción. Después de llevar a cabo varios ensayos
para escoger las diluciones óptimas con qué operar tomamos una serie de
12 matraces aforados de l 00 e.e. y colocamos en cada uno de ellos 4 e.e.
de ácido nítrico Q P. y 1O e c. de la solución de cromato al 4%, después
fuimos poniendo sucesivamente de uno a doce e.e. de alcohol metílico y
di luimos toda la serie a l 00 e.e. Llevadas las muestras al colorímetro
tomando como tipo la más diluida, igualamos los campos con el mismo
espesor del liquido, .lo que demuestra que el color no es proporcional a la
cantidad de alcohol y por lo tanto el método no sirve para dosificar alcohol.
Tornamos l O ubos de ensayo grandes y colocamos en cada uno l e.e.
de ácido nitrico Q.P.; 1 e.e. de alcohol metllico y 10 e.e. de agua, añadiendo
las cantidades de cromato siguientes:

164

.9
.8
.7
.6

4

L«nn del 1ubo rlp,

Acido acético ........................ Negativa
Benzol . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . "
Tet racloruro de carbono . . . . . . . . . . . . . . . . "
Acetona . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ''
Acldo oxálico . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . ''
Tirosina ............... . . ....... . . ~ . . •
T reonina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . .

l

1
2
3

.
Repetida vari?s veces la experiencia obtuvimos análogos resultados.
Los valor~ obtenidos corresponden a la relación de concentraciones, lo
cual nos dice que el aumento de color es directamente proporcional a la
-conc~ntra~i6n de cromato, pudiendo servir el método para determinación
colonmétnca de cromatos.
~nsibitidad ~• la reacción al alcohol. En vista de las conclusiones
anteriores. proced1m~ a determinar la cantidad mínima de alcohol capaz
de producir la reacción. Para ello tornamos una serie de tubos de ensaye
~ ~oloc~~ en cada uno 1O e.e. de la solución de croma to y 4 e.e. de
ac1~0. mtnco, agregando luego cantidades decrecientes de alcohol metOico
,ouns,mo los resultsdos de la experiencia se expresan en la siguiente tabla:
Reeccic5n

e.e. de alcoho •

Positiva

1

11

.9
.8

11

•

.7

"

.6

u

.5

11

.4
.3

,,
165

�Reaccl6n

e c. de alcohol

,,

.2

11

.l

"
"

.09
.00
,07

GEOLOGIA DEL ESTADO
DE NUEVO LEON

11

-~
.05

Por el Dr. Federico K. G. Mulleried,

11

PrvfC!sor htraordinuio da Geol09i,
y Paleontologl1 del Instituto .
IEMto, 194·0

11

11

.04

11

.03
Negativa
.02
.01
Lo cual nos indica que la cantidad mínima de alcohol met!lieo
capaz de producir la reacción es .2%.
Sensibilidad de la reacción a los cromatos. En 12 tubos de en~ye
colocamos en cada uno 10 e.e. de agua dest .lada, l e.e: de alcohol me.tilico
y ¡ e.e. de ácido nítrico, añad(éndo(es luego la _cantidad de croma.o de
potasio al 4 por mil que a ccnhnuac16n expresan.
11

e.e. de cromato al 19&amp;

Reac.ción

Positiva

2

11

1

11

9

11

~

11

J
E

"
,,

5

11

A
,,
.3
2
Positiva débil
.1.05
Nega t·1va
.
Lo cual nos indica que la cantidad míni~a de cromatp de potas)º
capaz de producir coloración visible es .003%. Sin ~mbargo, aun por deba¡o
de estas concentraciones debe verificarse 1~ _reacción pues se n?tan resultados que no pueden considerarse como pos1t1vos, pero que son ligeramente
apreciables.
.
.
•
'bl de
Conclusiones. El ácido nitrocr6m1co es un reactivo mu~ se~~, e
los cromatos ¡ ,:,cromatos pudiendo utilizarse para. su dete~m1,na~1on colorimétrica. El reactivo no sirve para la deter_mmac16n colo~1metnca de los
alcoholes porque la coloración no es proporc,o~al a la cantidad de ~~cohol.
Como reactivo de alcoholes es bastante sensible, ):&gt;€ro ~ espec1!1,co ya
que no sólo la función alcohol da resultados positivos srno tam~1en los
aldehídos, el éter y el cloroformo. Los aminoácidos no dan rea:=~1ón aun
teniendo función alcohólica. El compuesto fo~~do en la reacc1on no es
ácido percrómico por sus propiedades de solubilidad, pero su fórmula debe
ser parecida a la de aquél.
11

Ui6

PREFACIO

E

N septiembre de 1943 el señor doctor Eduardo Aguirre Pequeño me
invitó a colaborar en algunos traba1os de Geología y Paleontología de
Nuevo león. Con gusto acepté la honrosa invitación del doctor Aguirre
Pequeño y al inaugurarse la citada inst1tuc16n científica en enero de 1944,
fuí nombrado Profesor extraordinario de Geología y Paleontología por el
señor doctor Enrique C. L1vas, Rector de la Universidad de Nuevo León.
Posteriormente el doctor E. Aguirre Peque1io1 Director del Instituto
de Investigaciones Científicas, aceptó mi proyecto de trabajos sobre la
"Geología del Estado de Nuevo león". Según el citado proyecto "el levantamiento del Mapa Geológico se hará por medio de la investigación geológica a lo largo de líneas que cruzan el terreno del Estado de Nuevo León
del este al oeste aproximadamente, porque los estratos geológicos tienen
la dirección N-S, más o menos". Además, por no disponer del tiempo necesario para levantar el Mapa Geológico detalladamente, sólo pudieron hacerse explorací~es bastante rápidas, cuyos resultados, tomando en cuenta
los de publicaciones de referencia anteriores, bien pueden servir para hacer
el Mapa Geológ,co con los datos principales, tales como la extensión, la
edad y la posición geológicas de los sedimentos y demás rocas. Para completar este Mapa Geol~ico parece indispensable y útil agregar un texto
explicativo acerca de la 'Geología del Estado de Nuevo León". Como en la
temporada pasada únicamente fué posible hacer la exploración de la parte
norte de Nuevo León, sólo puédo presentar la citada Geología en partes y
ahora doy a conocer, después de tratar la "Historia del desarrollo de los
conocimientos geológicos del Estado de Nuevo León" y la "Bibliografía
Geológica de Nuevo León", la primera parte, referente a la "Geología de
la parte Norte del Estado de Nuevo León".
•
México, D. F., junio de 1944.
HISTORIA DEL DESARROLLO DE LOS CONOCIMIENTOS
DE LA GEOLOGIA DEL ESTADO DE NUEVO LEON

Tanto el Mapa Geológico anexo como este estudio acerca de la
"Geología del Estado de Nuevo León" contienen los resultados bien establecidos de autores que han hecho investigaciones geológicas en Nuevo
León o que en publicaciones generales se han referido especialmente a
167

�la geología del Estado. Estos datos_ p~eden servir ~ra dar una. breve h!storia sobre el desarrollo de los conoc1m1entos geológicos sobre dicha Entidad.
La referencia más antigua a la geología del Estado de Nuevo Le6n
tal vez es la de A V,gnotti, en 1868, quien al hablar de los_ recursos min~rales de México se refiere también a este Estado. También J. Eleuteno
González, poco 1después (1873}. describió los minerales _útiles de l':luevo
León y no es hasta l O años m~s t~rde,. ~uando se puñhcan por pnm~ra
vez contribuciones a la geolog1a c1ent1f1ca del Estado de Nuevo Leon,
puesto que en 1883 Ch. A. White de_scribe la paleontología del Cretácico
Superior y en _1~4. P. Frazer,_ lo m1Sf;l0 que S. Ramirez, tra an en sus
respectivas pubhcac1ones la m1neralog1a de .Nuevo León. Ya en 1890 P.
Noriega y M. F. Martínez dan la primera reseña sobre la geología de
Nuevo León, pero es algo después tl 893) cuando Whitman Cr?5S d!se~ta
también sobre la petrografía del Estado, en parte por el traba10 prac:1co
de la Cía. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. y por las minas
que se explotan en Nuevo León por la citada compañía y otras. Además,
la geología de Nuevo León recibe un impulso por la l~bor e?&lt;cel~nte del
Instituto de Geología en México, sobre todo por las inevst1,gac1ones de
J G. Aguilera y E. Boese en partes del ~st~do de Nue~o Leon. D~pués,
E. T Oumble estudia las capas del Terc,ano en la región este y siguen
las investigaciones sobre minerales variados, por _ejemplo, sobre fosfatos,
estudio comenzado por T. Flores; sobre el petroleo Y sobre la geologla
regional, estudiada por E. Boese, P. Wa_itz y F. K. G. Mullerried. Hay ;ambién \a tendencia de dar a conocer ciertos problemas de la geolog1a de
Nuevo León al hablar sobre el nores e de México, como se nota en publicaciones de W. Staub, L B. Kellum y R. 'fl: lmlay y al ~ismo tiem~
continúan los estudios sobre los m,nera!es utiles, como lo hizo J. Garcia
Lozano sobre los fosfatos y W. H. Triplet y O. H. Burbridge Jr. sobre los
minerales de plata, plomo y zinc.
.
Todavía no obstante la amplitud de la obra de los autores menc10nados, que&amp; mucho por hacer, porque~ sabe poco ac~r~a de la ~trati gratía de las series de sedimentos conocidos _pa.ra la pos1c16n geol6gica de
los sedimentos y rocas y para un buen conoc1m1ento de los cuerpos 1gneos
y la geología h·stórica de Nuevo León. Por esto y porque se conoce de
Nuevo León rnenos acerca de la geologla c¡ue sobre los 1errenos de los
Es ados vecinos al oeste de es a Entidad, parece necesario un estudio geológico que tienda a reunir nuevos datos por exploraciones en el campo y
los resultado~ de tales y ele todas las de au ores anteriores bien pueden ser
la base para ·trabajos futuros y más detallados.
Para éstos y también para .el ~ ud10 que_ aquí se presenta, es. necesario referirse a todas las pubhcac1ones antencres, por lo que se inserta
en seguida la
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1.-Desde Lampazos a la región de La Mesilla, cerca de San Patricio
y .a la pendiente oriental de la Mesa de Cartujanos.
2.-Desde Bustamante al O, atravesando por el Caiión y la Sierra del
mismo nombre, por la llanura, las lomas y serranías y las mesetas y cuestas
se llegó a Espinazo, Coah. .
3.-Desde Monterrey al Cerro de la Silla y a la serranía que desde el
citado cerro se extiende rumbo al SSE
4-Desde la Estanzuela, al S de Monterrey, se hizo la travesía de las
sierras, cañones y valles, rumbo al OSO por el Potrero de Santa Catarina,
Las Tinajas, El Pajonal, Santa Cruz hasta cerca de "Puerto Conejo".
5- Desde Montemorelos se hizo la exploración e investigación de las
Sierras y Valles de la región por Rayones, Santa Rosa, El Guaponal, Ciénega
del Toro, San Pablo, San Rafael, Hediondilla hasta Gómez Farías, Coah.
Todas estas exploraciones e investigaciones geológicas tuvieron lugar
en el O montañoso del N de Nuevo León, porque el E ha sido explorado
ya y descrito por autores (B16l. 1 19, 31-34, 84, 90). Durante las exploraciones, hechas por el autor en enero y febrero del año en curso, se estudiaron
sobr,e todo los sedimentos y rocas, su edad y su posición geológicas, para
obtener así los datos indispensables y fundamentales para el mapa y los
perfiles geológicos y para esta síntesis de la geología del N de Nuevo León
El N de Nuevo León incluye todos los terrenos desde el límite norte
del Estado hasta una línea oeste-este que pasa un poco al S de Montemorelos y Rayones y los respectivos lfmites del Estado en e! O y E La extensión de esta parte norte del Estado de Nuevo Le6n es de 300 kd6metros de
N a S y casi de 220 kilómetros del E al 0 1 siendo esta última extensión
muy variable, pues los límites este y oeste del Estado son muy quebrados.

Capítulo 1 .
MORFOLOGIA {OROGRAFIA ) DE LA PARTE NORTE DEL
ESTADO DE NUEVO LEON

Conforme al programa -expuesto arriba, el autor en enero y febrero
de este año hizo varias exploracíones geológicas en la parte norte_ del
Estado de Nuevo León, porque era necesario p_roceder de manera sistemática para cumplirlo. Se comenzó la exploración_ en la p_arte ~ort~ del
Estado y fué posible hacer las siguientes exploraciones e 1nvest1gac1ones
en el campo:

W. W. Porter (85) en 1932 y después E Ordóñez (81, 82) han hecho
estudios especiales, de un carácter general sobre la morfología y las provincias fis1ográficas en el NE de México. Ordóñez admite solamente la provincia fis1ográfica de la "Faja Costera del Golfo de México" y la de la
Sierra Madre Oriental al O, mientras que Porter para el E de Coahui la y
terrenos vecinos de Nuevo León quiere establecer entre la Sierra Madre
Oriental y ·1a Faja Costera del Golfo una región, el píamente (piedmontl,
caracterizado por serranías y cerros, es decir, una región transicional entre
las sierras en el O y la planicie en el E. El autor de estas líneas, en un
trabajo no publicado todavía, ha demostrado que existen cuatro unidades
morfológicas o provincias fisiográficas, caracterizadas por una morfología
especial y que son del este al oeste. el Plano Costero del Golfo. la Planicie
de las Capas del Terciario, el piedmont o las serranías y cerros al pie oriental de la Sierra Madre Oriental y finalmente esta última. De estas cuatro

174

175

Parte Primera

GEOLOGIA DE LA PARTE NORTE DEL ESTADO DE NUEVO LEON

Introducc i ón

�unidades falta en la parte N del Estado de Nuevo León el Plan? Costero
del Golfo que está más al E del límite ~ñental del Es;a~o, pero s,.se notan
perfectamente bien las otras tres unidades morfolog1cas, lo mismo que
más al N en el E del Estado de Coahuda Se extienden de N a S, mejor
dicho, de NNO a SSE, a través del N de Nuevo León. Al _E de una_ l!nea
que une Anguila, Vallecillo, Cerralvo, Los Ramon~, ~nemas y Trm~dad
queda la zona de la planicie de las capas del Terc1ano ~ desde la linea
indicada hacia otra más al O que pasa por Lampazos, Villaldama, Monterrey y Montemor~los, queda la zona del piedmont o de las _serranías Y
cerros. Al Ode la línea indicada están las sierras y valles de la Sierra Madre
Oriental.
La morfología del E revela una planicie que se _levanta gradualmente
desde una altura de aproximadamente 50 metros arriba del mar hasta 200.
a 250 metros en el límite occidental y es en parte casi plana; en otras
partes hay lomerío o cerritos bajos. Esta zona co;responde geológicam~n~e
a la extensión que tienen en el E de Nuevo Leon las capas del Terc1a;10
que demuestran una inclinación ligera hacia dicho rumbo. Los pocos nos
y arroyos en esta zona corren _en difer~nt~s d!~ecciones, pero finalmente
se desvían sobre todo el E, debido a la mclmac1on_ general de la zona, que
en este Estado tiene una anchura hasta de 100 kilómetros.
Al O de !a zona anterior hay otra, de una anchura de 60 a 70 kilómetros con superficie quebrada También esta zona se levanta gradualmente
hacia el O de 200 a 250 metros sobre el nivel del mar hasta 350 a 550
metros. En' los terrenos de esta zona se levantan serranías, cerros, meset~s,
mesas y lomedos cuya altura mayor llega hasta de 1,200 metros, es decir,
a menor altura que la Sierra Madre Oriental más al oeste. La zona se
extiende del NNO a SSE, pero !as prominencias del terreno se notan sobre
todo en la porción N, donde hay varias serranías largas y bastante anchas,
desde Lampazos en el N hasta el E de Cadereyta, en el S. Esta zona m~~ológica corresponde a terrenos, compuestos ,de ~edirnentos del Cretac1co
Superior y Medio, ligeramente plegados o mas bten ?ndu\a9~s, estando los
ejes de las ondulaciones lo mismo que en las serranias, d1ng1dos del NNO
al SSE. También hay en esta zona algunas prominencias, com~ue~tas ~e
rocas ígneas que están al SE de Sabinas Hidalgo. Respecto a la inclinac1on
de los terre~os, los ríos y arroyos se dirigen sobre todo del E al NE.
Al O de la zona anterior se levanta la llamada Sierra Madre Oriental,
terreno muy quebrado, de una anchura de por lo menos 60 a 80 kilómetros,
en el N de Nuevo León. Se extiende esta zona del NNO al SSE, pero es
una aglomeración de sierras, con dirección en la porción norte de NNO a
SSE y en la porción sur de ONO a ESE. En ambas porciones hay sobre todo
sierras ¡J?ralelas, separadas por valles angostos. Se levantan en el este desde
una altura de 550 metros sobre el nivel del mar, hasta 800 a 1, l 00 metros
en el límite occidental del Estado de Nuevo León, donde esta zona de la
Sierra Madre Oriental no termina todavía En la zona norte las sierras se
levantan hasta alturas de 1 500-1 700 metros, pero en la porción sur llegan
las sierras a tener 2,('fJJ-2,500 ~etros sobre el nivel del mar Las sierras
1

tienen varios kilómetros de largo, y hasta 30 kilómetros y aún 50 kilómetros, pero son angostos desde algunos centenares de metros hasta varios
ki lómetros. Son cruzadas a veces por cañones transversales, que casi cortan
estas sierras en dos o varias partes. Los valles tienen la misma dirección
que las sierras. El desagüe natural de esta zona se hace por ríos y arroyos,
que en general toman la dirección al E por la inclinación general de los
terrenos, pero por el rumbo variado 'de los valles y cañones siguen las direcC:iones indicadas de los valles, o cualquier otra dirección. El curso de muchos
ríos y arroyos es muy quebrado debido a la dirección diferente de los valles
!Ohgitudina!es y de los cañones transversales.
En el mapa adjunto I se encuentran los rasgos morfológicos del N de
Nuevo León, en sus tres zonas distintas y los sistemas hidrográficos de la
región. Es de mencionarse que no se conocen todavía de manera exacta
las extensiones de las sierras y serranías en el oeste de la región descrita,
por lo que es imposible dar una enumeración de estas prominencias orográficas.
De todos modos hay que indicar claramente que las tres zonas morfológicas no están separadas ngurosamente por líneas paralelas, sino que
éstas son algo sinuosas y además, en cada zona hay diferencias de la
morfología, sobre todo en la zona media y en la Sierra Madre Oriental.
Sobre todo, esta última parece ser más compleja en toda su extensión
(77) que de lo que se creía por mucho tiempo. No es imposible que la
po_rc1ón sur de la Sierra Madre Oriental en el N de Nuevo León, sea algo
as1 como una subzona que atraviesa aquélla casi transverS&lt;llmente y divide
el norte de la Sierra Madre Oriental en dos partes con el mismo rumbo
en el NO de ~uevo León y E de Coa huila o en el S de Nuevo. León y NÓ
a O de _Tamau!ipas, DE:ro estas partes son divididas, a su vez, por otrc:J parte
de la Sierra Madre Or1ental con dirección ONO a ESE y continúan hacia el
ONO y también hacia el ESE.

Capítulo 2
LOS ESTRATOS Y ROCAS, SUS FOSILES Y EDAD GEOLOGICA
EN EL N DEL ESTADO DE NUEVO LEON

Siendo el clima de toda la parte N de Nuevo León bastante desértico
la vegetación es reducida en general, por lo que hay cierta facilidad par~
investigar los terrenos geológicamente, puesto que hay numerosos afloramientos, aunque en la porción occidental lo quebrado del relieve dificulta
bastante la exploración.
.
Pero, se sabe ahora que en el N de Nuevo León abundan los sedimentos
son escasas las rocas ígneas y faltan por completo las rocas metamórficas'.
En los afloramientos (Mapa No. 2) aparecen los sedimentos marinos del
J_urásico Su!JE;rior y Cretácico, las rocas ígneas, los sedimentos del Tercian~ y los de~ositos del Cuaternario Pero, como más al O y S afloran tamb1en los sedimentos del Paleozoico y las rocas ígneas y metamórficas del
177

176

�Precámbrico, es probáble que debajo de los sedimentos y rocas del Mesozoico y Cenozoico haya en el N del Estado de Nuevo Lé6n estos mismos
~imentos del Paleozoico y las rocas citadas del Precámbticc. probablemente semejante a ros sedimentos y rocas antiguas, conocidas en orras
partes de la República Mexicana.
Seguramente hay en todo el N de Nuevo León sedimentos de considerable espesor del Mesozoico. Por los fósiles característicos encontrados,
estos sedimentos pertenecen al Jurásico Superior y Cretácico y afloran al
O de las capas del Terciar10, es decir, al O de la línea que pasa por
Anguila, Vallecillo, Cerralvo, Los Ramones, Encinas y Tririidad, en las
zonas morfológicas central y del O pero se les ha encontracív también en
la perforación de San Ambrosio, cerca de Camarón, por lo que probablemente los citados sedimentos del Jurásico Superior y Cretácico continúen
también deba10 de las capas del Terciario en la zona oriental del N de
Nuevo Le6n. El conocimiento de los sedimentos del Jurásico Superior y del
Cretácico se debe sobre todo a E. Boese {15-18) y C B~rckhardt (21-22),
pero todavía falta mucho por conocer, pues tanto el espesor total corno de
los diferentes pisos y los fósiles contenidos en los sedimentos son poco conocidos. No obstante, se ha hecho aqul la tentativa de describir las características de los sedimentos del Jurásico Superior y del Cretácico respecto
a espesor, su composidón litológica y fósiles encontrados hasta ahora.
Los sedimentos del Jurásico Superior se componen de estratos arcilloarenoso-calcáreos, de un espesor total de 500 a 700 metros aproximadamente y con invertebrados fósiles, a saber: amonitas, bivalvos, corales y
otros grupos marinos, que han stdo encontrados al O y SO de Monterrey
en la Sierra Madre Oriental y en la citada perforación cerca de Camarón.
Se conocen ya 6 lugares y zonas del Jurásico Superior al O, SO y SSO de
Monterrey y hasta una distancia de 60 kilómetros de esta ciudad. Por los
fósiles característicos, encontrados en los respectivos sedimentos del Jurásico Superior, es seguro la presencia de las cuatro divisiones, a saber: el
Oxfordiano, el K1meridg1ano, el Portandiano y el Titánico en el N de
Nuevo León.
El Oxfordiano correspondiente al O Superior ( l O), cuya presencia es
muy probable porque se conocen ya estratos inferiores al Kimeridgiano, se
compone de más de 80 metros de caliza, en parte con nódulos de pedernal
de color pardo con Nennea y corales Estos estratos afloran en el Cañón de
las Cort1nas y en San José de la Boquilla.
-El Kimeridg"iano está representado por bancos delgados de caliza (en
parte fosfática) y concreciones calcáreas, por arcilla, pizarra (en parte
carbonosas en alternación y de un espesor de 150 metros aproximadamente ( 17, lO, 49). Esta serie, en parte, contiene amonitas del género
Perisphinctes y amonitas caractedsticas, a saber: Ochetoceras neohispanicum, ldoceras sp. (e sp. del grupo duranguense), Laff. balderum Loriol,
Crasped1tes sp. En la parte ,nfenor de la serie hay capas de yeso. La serie
del Kímendgiano ha siclo hallada ya en el Cañón de la Sandía, cerca del
Pajoncil, en la Sierra de las Pintas, cerca de Ciénega del Toro, en el Cañón
178

�s del Meso-

Mapa No 1: Morfología, zona.s morfo lÓgica.s
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�Mapa No.2: Mapa Geológico de la part,
norte del Estado de Nuevo Le 6n

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I

de las Cortinas, en la Sierra de la Marta, cerca de Santa Clara y el autor
de este trabajo encontró las capas del Kimeridgiano también entre San
Pablo y San Rafael, a 70 kilómetros al SSO de Monterrey. En general, las
capas inferiores de la serie contienen yeso y las superiores amonitas.
El Portlandiano es la parte mejor conocida del Jurásico Superior y ha
sido hallado ya en la Sierra de la Marta, en el Cañón de la Sandía, cerca
del Pajonal, en el Valle al sur del Cañón de Santa Catarina, tal vez al O de
Monterrey (17), en el Cañón de las Cortinas (49), en el anticlinal de
San José de las Boquillas (10) 1 y además en la perforación cerca de Camarón (22). La serie del Portlandiano se compone de arenisca, arenisca
calcárea (en parte de colores rojos y amarillos) de conglomerado, pizarra
y pizarra arenosa de color gris, amarillo y ro;o y de caliza arcillosa o arenosa en alternación. Esta serie, en conjunto, tiene un espesor considerable,
pues pasa de 300 metros. En la parte inferror de la sene, correspondiente
al Portlandiano Inferior, se encuentran ostras fósiles grandes del género
Exogyra, etc., un bivalvo tal vez del género Pecten y amonitas del género
Perisphinctes. La parte superior de los estratos, correspondiente al Portlandiano Superior, contiene bivalvos y amonitas, como Kossmatia v1ctoris.
El autor de este traba¡o encontró, además, una amonita no determinada
todavía y en un lugar como a 3 kilómetros al OSO de San Pablo¡ que queda
a 70 kilómetros al SSO de Monterrey.
El Titánico parece estar presente también en el N del Estado de
Nuevo León, puesto que Humphrey (49) indica que tal vez la parte terminal de la serie de areniscas y pizarras en el Cañón de las Cortinas pueda
ser de edad titánica.
Los estratos del' Cretácico, sobrepuestos a los anteriores del Jurásico
Superior, se componen de sedimentos calcáreo-arcilloso-arenosos, de un
espesor total muy considerable, aproximadamente 2,(XX) metros en promedio. Las tres divisiones del Cretácico, Inferior, Medio y Superior, son y;;i
bien reconocidas en el NO del Estado de Nuevo León.
El Cretácico Inferior está representado por estratos de varios centenares de metros de espesor (300 a 500) de composición variada, a saber:
pizarra, marga, caliza, caliza dolomítica, caliza arcillosa, caliza apizarrada
en alternación y con fósiles marinos variados, tales como amonitas, pequiodontos, corales y bnozoarios. Según E. Boese (17), afloran los estratos
infracretácicos en las sierras al sur de Monterrey, en la región de Ciénega
del Toro, cerca del Guaponal, en la Sierra Borrada, cerca de San Rafael,
en la Sierra de la Marta, en el Valle al sur del Cañón de Santa Catarina y
en el Cañón de las Cortinas. El autor de este trabajo observó capas del
Cretácico Inferior en la sierra al O del ferrocarril México-Laredo, en un
cañón frente a la Estación A(amo, en la Sierra de la Popa, en la serranía
al SSE del Cerro de la Silla, en la serranía entre La Estanzuela y el Potrero
de Santa Catarina, al SO de Monterrey y en vanos lugares entre San Rafael
y San Pablo y tal vez al E de Ciénega del Toro, entre el Guaponal y Santa
Rosa. Además, ha sido encontrado el Cretácico Inferior más al NE, en la
perforación cerca de Camarón (22) Se conocen ya las siguientes subdivi179

�siones del Cretkico Inferior demos!r~das por fósil~ caracterís~icos, el
Berriasiano, el Neocomiano, ef Hautenv1ano, el U~goniano Yel _Apt1ano..,
El Berriasiano es tal vez demostrado por calizas con Bernsella, segun
Boese (17), en la Sierra de la Marta y en el Cañón de la Sandía, cerca del

Pajonal.
• ·, ·in f enor,
· e1V,a1anEl Neocomiano ha sido reconocido por la subd'1v1s1on
vi-niano, mientras que la superior, el ~auteriviano, es dudos~ todav1a. _La
subdivisión inferior se compone de mas de 200 metros d~ pizarra, cal,_za
arcillosa, marga y ~n~os medianos d_e caliza, _en alternac,~n, que con!1enen abajo corales y bnozoanos y arriba amonitas, ~ saber. Thu~mannites
cf Thurmanni Pict. et C. in Burckhardt, Thurmanmtes sp., Hophtes sp. Y
Neocomites. Estas capas han sido halladas e~ lugares al SO de ~onterrey,
como por ejemplo, en el Valle al S del C~n6n de Santa Catarma, e~ la
Sierra Borrada, cerca de San Rafael, en la Sierra d~ la Marta, en ,el Canón
de las Cortinas (49), lo mismo que en la perforación de Camaron, ~nde
se hallaron estratos con Críoceras, Bochianites y Hoplit~. ti N,~om1ano
Superior o Hauteriviano, no está b1en demostrado t~av1a por fosil~, pero
según Humphrey (49) se presenta tal vez en el Cañon de las Cortinas por
algunos centenares de1 metros en capas y bancos de caliza, en parte dolomítica.
El Urgoniano, según Boese (17), es la serie de capas de caliza con
Monopleura y Requienia, que afloran en las sierras al S de Monterrey.
Del ,Aptiano ha sido reconocida_ una part~ con toda seguri1ad, pero
según Humphrey (49), existe el Apt1ano lnfenor en ~o_rma de mas~ 100
metros de capas y bancos de caliza y de caliza dolom1_t1ca, en el Canón de
las Cortinas y allí está representado el Apti~no_Supeno: por 30 metro~ de
pizarra y capas de caliza, con Dufrenoya JUstinae ( H1II) y Parahoplites,
serie conocida también como Gargasiano. Además, es probable que las
calizas del Aptiano existan en la Sierra de la Popa y en la sierra al O .de
Alamo, porque el autor reconoció debajo de los bancos gruesos de la ~aliza
mesocretácica, la caliza subyacente en forma de capas y bancos medianos.
El Cretácico Medio está representado por estratos de caliza, en parte
con pedernal y marga, en alternación y de un espesor considerable. (700
a 1 400 metrosl. Los bancos gruesos de caliza afloran en muchas sierras
y s~rranías del O de la región y tienen una extensión mayor que los demás
estratos lo que también se nota por los muchos cañones, peñas y peñascos
en la r~a caliza mesocretácica, que son formaciones geológicas frecuentes,
pintorescas, y aún en parte gigantes, bien ,conocidas e~ la zona del O y en
la central donde aflora la caliza mesocretac1ca en la e1ma o en los flancos
de las sierr.as y serranías, que se divisa perfectamente bien desde la ciu~ad
de Monterrey, al contemplar el paisaje hacia el NO, O y SE. Esta caliza
mesocretácica contiene amonitas en la región de Lampazos y en el subsuelo de Camarón, mientras que en la mayor parte del N de Nuevo León
esta misma caliza está llena de paquiodontos y alguFlOS otros invertebrados
marinos como corales, etc. No obstante esta repartición de paquidontos
y amonitas, hay que insistir en el hecho de que algunos bancos de caliza

180

en la región de Lampazos contienen también paquiodontos y fuera de esta
región hay en la caliza mesocretácica igualmente bancos y capas que contienen amonitas, por lo que no hay una separación rigurosa de las dos facies
citadas, lo que debe ¡mimar a los especialistas a hacer una investigación
científica cuidadosa en partes del N de Nuevo León, donde se observan
perfiles completos de la serie del Cretácico Medio.
.
En la región de Lampazos, especialmente en la sierra del mismo
nombre, gran parte del Cretácico Medio, ha sido reconocido por Boese
(19), quien observó las siguientes series de estratos del Vraconiano y
del Gault:
150 metros de bancos delgados de caliza y marga, con Scholoenbachia d. gr. tnnodosa Boese.
100 metros de capas de caliza y marga en alternación, con Scholoenbachia d. gr, Acutocarinata (Shum.) Marcou, Schloenbachia
d gr. Belknapi Marcou, Turrilites aff. Bergeri Brogn. y grandes
Macraster.
Más de 500 metros de bancos gruesos de caliza con nódulos de
pedernal negro, con Hoplites aff. rudis Par. et Bon.
La serie inferior de este perfil se encuentra también en el Cañón al
O de Villa de Santiago y el Cretácico Medio ha sido hallaáo igualmente
en la perforación cerca de CaroJrón, donde hay calizas cuya parte inferior
contiene un Parahoplítes del Gault y la parte superior algunos bivalvos.
Al O, SO y S de Monterrey hay, según Boese (15, 16, 17), cerca de
Monterrey ( lcamole-García, Cerro de la Mitra, Cerro de la Silla} y al SO
de la misma ciodad (Sierra de Laureles, _entre San Juan Bautista y el
Pajonall, de Cieneguita rumbo a Santiago, en el Guaponal, cerca de Ciénega del Toro y según Humphrey (49), en el Cañón de las Cortinas la
sección general siguiente del Cretácico Medio:
Cenomaniano, 300 metros de estratos, arriba pizarra y capas de
caliza y abajo arenisca arcillosa
Vraconiano, 100 mefros o más, de bancos y capas de calizas en
pa rte con pedernal negro y con belemites, lnocerarnus y amoni tas.
Gault (Albiano Inferior), 100 metros de bancos gruesos de caliza,
también bancos delgados de caliza, en parte con nódulos y
!entes de pedernal negro, con paquiodontos (Caprina, Capr'nula, et. l, Nerinea.
También el autor observó en su exploración a principios de 1944, en
varios lugares, las calizas del Albiano Inferior y Medio, demostradas por
el hallazgo de Toucasia texana Roemer en el Cañón de Bustanrnarte en
la S\erra de Bustamante al SO del pueblo del mismo nombre, al E del
Pajonal, entre El Pajonal y Las Tinajas, a! O de La Estantuela, entre
Montemorelos y Rayones y en guijarros de caliza en varios lugares de la
misma región, como por ejemplo al O de Bustamante y al SO de Monterrey;
se halló también otro fósil característico, Toucasia patagiata (Whi el y
la T texana Roemer en calizas entre El Pajonal y Las Tinajas v miliolidos,

i81

�ahora en parte identificados como Nummuloculina (46), pero de edad
albiana, en calizas que afloran al SO del pueblo d~ Bustamante ,e~ la
Sierra del mismo nombre. Además, estas mismas calizas mesocretac1cas,
sobre todo del Albiano Inferior y Medio, son d~ gran extensión .en. las
sierras del Occidente de la parte N de Nuevo Leen, pero hay 9ue 1nd1car
también que todavía falta el con~imiento detallado de las calizas n;e_socretácicas respecto a su lrtologra y sobre todo respecto a los fostles
contenidos.
·
El Cretácico Superior está representado por estratos arcilloso-calcáreo-arenosos de un espesor considerable con muchos centenares de metros.
Afloran los 'estratos del Cretácico Superior, sobre todo en la porción
noroccidental del N de Nuevo León que contienen invertebrados marinos
variados y en parte _restos vegeta(e~ contine~tales. Hay _gran. variedad
litológica y paleontologica del Cretac,co Supenor, que ha sido bren es!udíado por autores anterfores, principalmente E. Boese {17, 19), también
por W. S. Adkins (l ), Dumble {34), Janes (63), Scalía (87), y White
( 109). He aquí la descripción de las diferentes secciones del Cretácico
Superior.
El Turoniano, porción basal del Cretácico Superior, se compone de
250 a 350 metros de pizarra y de caliza arcillosa en alternación, conteniendo en parte nódulos de limonita y pequeños grupos de cristales de
pirita. Las capas del Turoníano contienen _bivalvos marinos, como ln~~ramus labiatus Schoth., 1noceramus hercyn1cus Petr. y otros restos fostles.
Se encuentran las capas de referencia principalmente al pie de las sierras,
compuestas de caliza mesocretácica, como por ejemplo, al N y NE de
Lampazos (108, 84), al pie de la Sierra de Lampazos (75) y al pie de otra
sierra más al Sur de la anterior al E de Villaldama, según las observaciones
del autor en 1944, al pie de las sierras al E de Reata, cerca de Ramones,
en la Sierra de Papagallos (17), al O de Monterrey (11 l, cerca de San
Juan Bautista al S de Monterrey (17), al pie noroccidental del Cerro de
la Silla y al pie occidental de la serranía pegada al mismo cerro (Mullerried,
1944), al O de La Esranzuela y al pie de las sierras en los cañones entre
La Estanzuela y hacia el SO hasta Santa Cruz (Mullerried, 1944), lo
mismo que a! pie ele las sierras, en los Qli'iones entre Montemorelos y El
Guaponal (Mullerried, 1944) y según Boese (17 ), en Los Ahorcados al S
de Montemorelos.
El Senoniano Inferior está representado sobre todo por pizarra, arcilla
y marga y caliza, en parte semejante a gis. La porción inferior de la serie,
que es del Coniaciano, tiene un espesor de 100 metros o más y se compone
de pizarra, marga y algunas capas de caliza. El único fósil reconocido hasta
ahora es Globotruncana sp. (90), de un lugar en la carretera México a
Laredo, como a 45 kilómetros al N de Monterrey, mientras que el hallazgo
de la Chiapasella pauciplicata Mullerried (76) queda dudosa respecto de su
procedencia, porque el autor en su artículo original (76) indica que según
la etiqueta procede del Cerro de la Silla. Los demás lugares donde afloran
182

las capas del Coniaciano, se encuentran en la Sierra de Papaga !los y en otros
.señalados ya al hablar del Turoniano.
La parte superior del Senoniano Inferior es del Santoniano QJracterizado por las mismas capas tlitológicamente), que el Coniacian~ y de un
espesor de 400 metros o algo más todavfa. En el Santoniano Inferior se han
enco0t!ado amonitas, a sa~r: Mortoniceras texanum Roemer, Pachydiscus
flaccrd1costa Roemer y b1vafvos, como lnoceramus aff. regularis d'orb.,
lnoceramus sp., colectados y determinados por E. Boese (19) y E. T.
Dumble (34 l. Las localidades de estos fósiles corresponden a las ya señaladas al hablar d_el Turonia~o y además, a la Sierra de Papagallos. Las
capas del Santon1ano Supenor co~trenen una amonita, Gadryceras Kayei
Forbes, encontrada cerca de Vallecr!lo (19) y una ostra Exogyra laeviscula
Roemer, citada por Ch. A. Whire (110) y procedente de Nuevo León
Además, la South Texas Geo!ogical Society (90) ha dado a conocer de u~
lugar en la carretera de México a Laredo, a 125 kilómetros al NNE de
Monterrey, cerca de Vallecillo, la presencia de mícroforaminíferos en margas, a sabe~: Guembelina sp., Allomorphina sp.1 Golbotruncana arca, Globigerma cretacea y bivalvos, lnoceramus y Dorothea bulleta.
El Senoniano Superior estiÍ demostrado por una serie de estratos
ar~n~so-arcillosos, de varios centenares de metros de espesor, que afloran
principalmente e~ el NO del N de Nuevo León, en las zonas señaladas al
hablar del ~noniano Inferior y del Turoniano. La parte inferior del Senoniano Superro_r se compone 1e arenisca, arenisca apizarrada, arcilla apizarrada Y ª!olla, en alternaoón y contiene invertebrados fósiles marinos
c~mo amorntas de los géneros Coahuilites y Sphenodiscus y ostras de lo~
generos Ostrea, Exogyra y Gryphaea, sobre todo en los lugares siguientes
al NO de Lampazos (1~ 9), en El PesQJdo, a 60 kilómetros al NNE de Lam~
pazos,_en e! llamado Salado Arch" (63), al N de El Aguila, al NO y SE
de Hu1zach1to, Escalera, al E y SE de Espinazo, Coah. (Mullerried, 1944)
cerca de La Estanzuela y hacia el SO en los Valles hasta Santa Cru;
(Mullem~, 1944),. en el Potrero de Santa Catarina (Mullerried, 1944),
en la reg1on de la Sierra de la Popa y hacia Reata, cerca de Arista y al O
de Monterrey ( l 9). Las capas citadas· contienen Exogira costata Say y
Gryp~aea (Pycnodonta l ves,cularis Lam y otros bivalvos, gasterópodos y
ademas se conocen ya tres zonas de amonitas en las citadas capas según
E. Boese al N y NO de Lampazos, a saber:
'
3.-Zona superior del Sphenodiscus intermedius Boese cerca de
El Jabalí.
'
2.-Zona media del Sphenodiscus lenticularis Owen cerca de Et
Jabalf.
'
1.-Zon~. inferior del Coahuilites sheltoni Boese, cerca de San
Patricio.
. El espesor .de la porc_ión lnferi~r del Senoniano Superior, correspond1en!e al ~noni?~º Superior, .parte inferior y porción inferior de la parte
rned!a segun est~ 1nd1cado ~mba, es de más de 600 metros (90}. La parte
media del Senornano Superior se compone de arenisca, en parte de color

loJ

�pardo o ro¡o, de uizarra arenosa, arcilla arenosa, arenisca conglomerát~ca,
en parte con concrecíones erruginosas1 y con ostras fósiles, gasterópodos,
dientes de 1burones y también restos vegetales. Es una serie marina y en
parte Séllobre Los bivalvos encontrados has a ahora son ostras glabra M.
et H ar v,yomIngens1s, Anom1a m:cronema Meek Mod 1ola regu aris
Wh,te Corbula subund,fera Wh1te, Corb cula sythenforrrns M et H y los
gaster6podos Melanta wyomrngens,s Meek y Odon obasls buccinoides
White Las capas con tales fósiles han sido e-ncontradas en los lugares
señalados ya al hablar de la l)!lrte inferior del Sellcnrano Superror y tal vez
aflora tairb1én en la reg;- ·n de San a Cruz lal SO dé La Estanzuela l, donde
el ou or encontró bastan es g1Jíjarras de arenisca de color pardo y con
restos carbonosos
Hay que 11d1car, espec,almente, que se conocen también foram,níf;ros en las capas Navarro, que corresponden a !a parte 1nfenor y la l)OIC1on
inferior de la parte mcd,a del Senon1ano Superior. Tales foram, • eros se
hallan en la carretera de Méx,::o a Laredo en un lugar a 1ro kilómetros al
NNE de Monterrey donde hdy Gaudryna sp., Guembelma sp., Robulus
navarroens1s, Anornalr"la preudopap1:losa, Blllrnina pupoides, Gyro'dina
michehniand G!obo ru!lcana arca y Globo trunca na ca!lahcula ta y a 180
kilómetros al N E de Monterrey se encontraron fos gu1entes foral'l"inífero en la
te tflferror de 5' metros de espesor, Herr.,cnstalaria ensis,
Clav 1lina insrgnis, Dorothea bulleta, Bul1min3 aculCilt , Bul1m na pupoides,
Gyro:d1na oxyco , Verneu ha'1o sp, Al10fl1alina sop, C1b1cides spp. también bivalvos lnoceramus, Pee P, el gasterópodo Turnt~lla y el cefalópodo
Belemnrtes. En la parte i;uper,or de dichos 150 metros de espe~r hay
S1phogemnna plumerae, Amob0::ul1tes so., Haplophraomoides s , Lenticulma spp., Gue,.,,bel,na spp.
•
La rte supenor del Senon,áno Superior se compone de estra os de
bastc:mte e&gt; or cor arei:i&amp;a( arcille.: arenosa )' caliza arenosa en alternación, co, Sphenod,scu:; aft pleurrsepta Conrad, Os rea corte: Conrad y
otros fósrl , per es oonoc, :lo en pocos lugares, cerca de La AngJ1la (a 50
kilómetro~ al NE de Lampazos), al SSE de Vallectllo y tal vez al E y SE de
Esprna::o, Coah, en terrenos ael Estado de Nuevo León (Mullerried1 1944).
Cenozoico. Duraflte la era geológica posterior al t\i\esózcico, es decir,
el Cenozoico, también se formaron bci tantes estratos, y además algo de
rocds ígneas Los pwne!'()s son del Temano y Cua ernario y las rocas fgneas
son tal vez únicamente del Terciario.
En el Terciano se conocen sobre todo sedimentos y algo de roca ígnea,
que se encuen ran d,sem na:ios en las zonas mecra y occ1rlental del N de
Nu=-vo Leór mentras aue los s.."'Clrmertos del Terciario ocupar toda la
zona orrental del Estado.
Los estratos del Terciario están poco estudiados todavía, puesto que
cas, las urncas 1nd1cac1ones acerca de ellos son !c1s de E T Dumble (29 a
3-1) y o ras en el Mapa Geológico del NE de México de E Porch Jr. (84).
Además E Boe:.e ~ O A Cavms ( 191 han publicado algunos d.3tos referentes di contacto de las capas del Terciario con los estr-atos má_ antiguos
l 4

Seguramen e se encuentran los sedimentos del Terciario al E de las sierras
y serranías del N ele Nuevo León, ocupando ellos toda la extensión de la

zona morfológica oriental del Estado. Estos sedimentos pertenecen a las
subdivisiones del Eoceno, Oligoceno y Plioceno, mientras que no están
representadas capas del Mioceno.
los estratos del Eoceno pueden ser divididos en tres series que
son casi idénticas a las reconoc,das más al N, en Texas y donde son ~nocidas comd sene de Midway, Wilcox y Claiborne (véase A C. Trowbridge:
A geolog,c reconna,ssance in the Gulf Coastal Plain of Texas near the Rio
Grande. U S. G?of. Surv1:y, Prof. Paper 131 -D, 1923).
la sene de M.d\ ay tiene en el de Nuevo León un espesor de 350
metros '9C y se compone de arctila gris con concreciones calcáreas,
pizarra y arernóCa ap,z:arrd0a en alternación y contiene algunos bivalvos
marrn~
La sene de Wilco. tiene un espesor de 650 metros (SU , pero demuestra vanac,or; del espesor debido a una erosión pe-tenor. Las capas son
de 1)1Zcma con co11Crec1ores pizarra arenosa arenisca y piz.arra arenosa
carbonosa en alternación, que contienen r~t~ vegetales, por lo que esta
sene es considerada como de ongen no-manno.
La ser,e de Cla1borne es de un espesor considerable, de l,OCtJ metros
(901 y puede ser subchv1d1da en cuatro porciones Mount Selman y Cook
Mounta~n, Yegua, Fayette, y Fno. Las oorc ones Mount Selman y Cook
Mountain tienen un espesor de 900 metros apro, imadamente y se componen de arcilla con cof'lcrec1ones y arenisca micácea en alternación, que
c~nt,~nen bivalvos marinos, como Venericardra pfanicosta, Ostrea alabam,e~rs, Ostrea sellaeform1s, Pyrula sp, Cassidaria sp., e te., encontrados
segun Dumble (341 en La laJa y buenos afloram,entos de estas porciones
de la sene de Cla,f?orne se encuentran al I de Los Herreras. La porción
Yegua es de un ~pesor mayor de 100 metros; se compone de arcrlla con
9:andes cohcrec,?nes y '!e arenisca ro¡a en alternac,óri, que contienen
bivalvos Y gasterópodos fosdes, corno Venericardia planrcosta, Volutilithes
petrosa, Pseudohva vetusta, Natica recurva, Harpa sp, Pecten sp., etc.,
~orno se observa cerca de Borregos y al N de Chma. La pqrción Fayette
a1ene más de 100 metros de espesor, se compone de arcilla y arenisca en
af ternacrón, que en parte contienen ostras fósiles, como Ostrea contracta,
encontrada cerca de_ Borregos y Chilarillo y aflora la porcioo de Fayette
tamb1~n cerca de China al N de Aldamas. La porción Frío tiene un espesor
de mas de 100 me ros; se compone de arcilla con yeso, de arcilla amarillenta con ~oncrec,ones arcillosas de color rojo, que contienen yeso y de
are:i1sc.; ~p,zar_rada con ~ueñas ostras características, como al SE de
Ch111a. Más arriba en la sene del Eoceno, hay capas de arcilla y de arena
con yeso, etc., como en el lugar "laguna de los Indios", donde hay fósiles
en las ~1tadas capas, como Pecten, Telhna y Cardium, que según W. H.
Dall (vease 34 , demu~tran la edad del Eoceno Superior u Oligoceno.
. Los estratos del Oltgoceno han srdo reconocidos únicamente a! E de
Chtna Yen el lugar "Laguna de los Indios", donde se observan sedimentos

185

�lo mismo que en las llanuras a lo largo de ríos y arroyos, capas de arena

de arcilla y arena y capas calcáreas en alternación, que más al sur, pero
ya en el vecino Estado de Tamaul1pas, contienen corales, foraminfferos y
bivalvos, fósiles marinos que demuestran la edad geológica del Oligoceno
Superior de las respectivas capas, mientras que estratos del Oligoceno
Inferior hacen falta en el N de Nuevo León o no han sido encontrados
todavía. Faltan los estratos del Mioceno y del Plioceno, se conoce únicamente el llamado conglomerado de Reynosa.
Este tiene un espesor de 15 metros y en algunos lugares algo más
todavía y sobrepone las capas del Eoceno y Oligoceno y aún en algunos
lugares los estratos del Cretácico, pero se encuentra el conglomerado de
Reynosa únicamente en las partes planas del N de Nuevo León, en la zona
de la planicie al oriente y en algunas llanuras de la zona morfológica
media, donde llega hasta el pie oriental de la Sierra Madre Oriental. El
conglomerado es de grano mediano o grueso y se compone de guijarros
mal arredondados de caliza, también de pedernal negro u oscuro y de
arenisca.
Del Terciario son también las rocas ígneas estudiadas en parte ya en
1893 por Whitman Cross (25) y despliés por Aguilera (5) y en parte seiialadas en el Mapa Geológico del Nt de México por E. L. Porch Jr. (84). Los
afloramientos conocidos se encuentran al E de las serranías entre Lampazos
e Higueras,en montañas al N yal SEde Sabinas Hidalgo yen la Sierra Madre
Oriental, pero solamente en la Sierra del Carrízal, al O de Golondrinas.
En esta sierra hay, según J. G. Agui lera (5), roca ígnea del tipo de la
diorita augítica, mientras que en las montañas cerca de Sabinas Hidalgo
aflora tal ve;: roca ígnea del tipo de las rocas conocidas más al SSE, en la
Sierra de San Carlos1 que también está al este de las serranías de la zona
morfológica media \compárese E. H. Watson: lgneous rocks of the San
Carlos Mountains. The Geol. and Biol. of the San Carlos Mountain, Tamaulipas, Mexico. 1937). Las citadas rocas ígneas en el N de Nuevo León
parecen todas rocas intrusivas que están en sedimentos del Cretácico Medio y Superior y como aquéllas han metamorfoseado los citados sedimentos
son más recientes que éstos, es decir, del Terciario. También puede haber
en estos lugares de intrusiones otras rocas extrusivas, como sucede en la
Sierra de San Carlos.
Los depósitos más recientes en el N del Estado de Ntievo León son
del Cuaternario y representan sedimentos superficiales de es~sor muy
reducido, en general de algunos metros y hasta un espesor de 50 metros,
pero tienen una extensión muy grande, puesto que se encuentran en casi
todo el N de Nuevo León. Son de origen terrestre y en parte de origen
acuático. Hasta ahora no se han encontrado fósiles en estos depósitos del
Cuaternario. Tampoco se conocen fósiles del Cuaternario encontrados en
otras muchas partes de México, como los elefantes y otros mamíferos
gigantes o grandes, lo mismo que bivalvos de agua dulce. En el N de Nuevo
León hay grandes extensiones de capas terrestres y acuáticas en las grandes llanuras y en los valles, depósitos de arcilla y arena, guijarros y loess,
que es de grano muy fino y de color amarillento. En los valles hay también,

Los estratos y rocas descritos en el capítulo anterior tienen diferente
posición geológica. Mientras los sedimentos del Cuaternario son horizontales, las rocas y los estratos del Terciario, del Cretácico y del Jurásico
~uperior tienen cierta inclinación o plegamiento y afallamiento, que ha
sido demost!3do ya por algunos autores anteriores, como Ch. L. Baker (1O),
E. Boese (b), A. R. Jones (63), L. B. Kellum (64, 68), F. K. G. Mullerried
(75), F.. ~- Naso,n. (79), W. Staub (94) y P. Waitz (108). Ahora, por la
~xploracion geolog,ca del autor, hay nuevos datos, complementarios de las
ideas de autores anteriores (Perfiles geológicos No. 1-4).
. Los sedimentos del Cuaternario son superficiales y de espesor reducido, pero aunque demuestran en parte ligera estratificación cruzada
estas capas cuaternarias son perfectamente horizontales, lo que indic~
de modo claro que después de la formación de ellas no han sido estorbadas
por algún movimiento tectónico.
, ~or lo co!1trario, los estratos y rocas del Terciario, del Cretácico y
Juras1co _Superior, demuestran claramente su posición geológica secundaria,
por se: inclinados, plegados y afallados, aunque las diversas formaciones
geológicas no demuestran uniformidad tectónica
Así es como el conglomerado de Reynosa, del Plioceno, se compone
de ba~cos gruesos con varios grados de inclinación, como se puede observar bren en muchos afloramientos del citado conglomerado al E de la
Sierra Madre Oriental y hasta el límite oriental del Estado de 'Nuevo León.

186

187

y de guijarros, que son depósitos fluviales de tiempos pasados y en parte

todavía en formación hoy día. También las tierras son de la edad cuaternaria. En parte contienen en la superficie bastante salitre o son tierras
salitrosas, propias del clima semi-desértico que hoy y desde hace mucho
tiempo es el clima de la región en estudio. Las tierras salitrosas se observan sobre todo en la llanura entre Las Estacas y la serranía "Los Cerritos",
al O y OSO de Bustamante, lo mismo que en la llanura que existe entre
Hediondilla y San Rafael, extendiéndose ambas llanuras mucho hacia el
NO y SE y teniendo un ancho de 1Okilómetros aproximadamente. También
las tierras no-salitrosas son muy comunes, pero varían bastante puesto que
se observan tierras arcillosas y otras arenosas o calcáreas. Hay que mencionar
todavía otro depósito del Cuaternario, la llamada caliche, compuesta de
carbonato de calcio, de color amarillento gris a blanco sucio, formado de
las rocas de caliza que tienen una extensión muy grande en el O de la
región y del conglomerado de Reynosa, de extensión considerable en el E
pues la caliche también es muy frecuente en el N de Nuevo León, e~
forma de costra sobre la roca o como relleno de grietas superficiales.
Capítulo 3
TECTONICA O POSICION GEOLOGICA DE LOS ESTRATOS Y ROCAS
EN LA PARTE N DEL ESTADO DE NUEVO LEON

�Esta inclinación de los bancos del citado conglomerado ha sido causado
posteriormente tal vez a fines del Plioceno o principios del Cuaternario,
época geológ1c'a que en o!ras partes de la Re~ública 0exi~na también
presentó rnov1m1entos tectonicos que causaron cierta 1nclmaoon de estratos y rocas.
Las capas del Terciario Inferior, Eoceno y Oligoceno Superior, son,
como ya se explicó, de un espesor considerable {más de 2,0CIJ n:ietr~s),
afloran en la zona morfológica oriental del N de Nuevo León, con md1nac1ón de 10 a 45 grados hacia el E y ENE. y tienen una dirección general de
NO al SSE IPerfiles geológicos No. l -4). Más .al E, en terrenos del
vecino Estado de Tamaulipas, las mismas capas del Terciario Inferior
demuestran menor incl1nac16n y además un ligera onaulac16n. Dentro
de los límites de Nuevo León, las capas del Terciario Inferior demuestran una mclinac,ón algo variada, en parte debido a que en
la base de la serie de Cla1borne y en la del Oligoceno Superior
hay d1sconform1dad, indicando que en aquella época geológica ha
habido algún mov1m1ento tectónico. Pero, además, indica la inclinación
general hacia el E y ENE de las capas del Terctario Inferior, que hubo otro
rnov1m ento tectórnco, causante de la inclinación muy fuerte de la serie
de referencia. La edad geológica de este movimiento geológico no está
bien conocida, porque faltan dentro del Estado de Nuevo León capas del
Mioceno, etc., pero en analogía con otras partes de México, el movimiento
tectónico de referencia es probablemente bastante reciente, de principios
del Plioceno o fin del Mioceno.
Las rocas ígneas del Terciario, que afloran en el E de la Sierra Madre
Oriental y en las regiones de Sabinas Hidalgo, en el N del Estado de
uevo león, son más recientes que los estratos que contienen tales rocas1
es decir, son posteriores al Cretác1co, porque han intrudido y metamorfoseado los estratos cretácicos. Su posición geológica es entonces causada
por la fuerza de 1a intrusión, pero pueden mostrar estas rocas ígneas también la influencia de algún movimiento tectónico posterior, posiblemente
de fines del Mioceno o principios del Plioceno. La edad geológica de las
intrusiones, acompañadas tal vez por extrusiones, es en analogía de lo que
se sabe en otras partes de la República Mexicana, de principios del Terciario y contemporánea al movim,en o tectónico fuerte que tuvo lugar después del Cretácíco.
Los estratos del Cretácico y del Jurásico Superior que son de un espesor considerable (más de 3,0CIJ metros) demuestran un plegamiento bastante fuerte en la región de la Sierra Madre Oriental y menos fuerte al E,
en la zona morfológica mediana del N de Nuevo León. En las dos zonas
morfológicas, la dirección de los pliegues es NNO a SSE, también ONO a
ESE y a veces NO a SE, pero al E de la Sierra tv\adre Oriental los flancos
de los pliegues tienen un echado de 1Oa 45 grados y son anchos y largos.
Los anticlinales y sinclinales tienen en esta zona de 20 a 30 kilómetros de
largo y un ancho de hasta 1Okilómetros. Además, estos pliegues son sim188

ples, sin complicaciones, tal vez estorbá~s solamente por una que otra
falla de poco desplazamiento, y de direcc1on N O u ONO {Perfiles geológicos o. 1-3 l. En la otra zona más al O, en la Sierra Madre Oriental, el
plegamiento ha sido más enérgico, porque los antidmales que corresponden
a las sierras, son menos anchos y más altos que al E. Además, los flancos
de los pliegues son muy inclinados, verticales y aún inclinados hacia el
cen ro del pliegue (Perfil geológico No. 4). Pero, hay en la Sierra Madre
Oriental, den ro del de Nuevo León dos subzonas distintas, una al NNO
con pliegues de dirección NNO a SSE de preferencia y otra en el S de
pliegues con rumbo O O.
La primera subzona abarca la región aesde el O hasta una línea
este-oeste; en la región de Topo aproximadamente. En ésta los anticlinales parecen más largos que en la otra .subzona, llegando a unos 20 a
25 k,lóme ros de largo, pero con ancho de mu} pocos La inclinación de
los flancos de los pliegues e.s de 25 a 50 orados y pocas veces es casi
vertical. Además, hay al pie de los ant d1nales, que generalmente corresponden a sierras. tallas no bien ludiadas todavía.
En la otra subzona de la Sierra Madre Oriental, al sur de Topo, los
anticlinales o sierras parecen ser menos largos en comparación al norte
y tienen -de varios hasta 20 kilómetros de largo y un ancho de vanos centenares de metros hasta algunos kilómetros. Además, los pliegues tienen
flancos más inclinados que en el N o verticales y hasta inclinados hacia
su centro. También se observan pliegues de dos o varios anticlinales o
pliegues secundarios en forma de z,g-zag o pliegues múltiples en un solo
anticlinal Además, hay fallas en los pliegues longitudinales. También llegan los an iclinales que corresponden a las sierras a una altura mayor que
más al N porque tienen elevaciones de 2,CJJJ a 2,500 metros sobre el nivel
del mar o desde 1,500 a 2,&lt;JJJ amba del nivel de los terrenos al píe oriental
de la Sierra Madre Oriental. Ya Boese, en 1905 (15) presentó otro perfil
detallado que da una buena idea acerca del plegamiento enérgico que tuvo
lugar en esta subzona de la Sierra Madre Oriental. La exploración del
autor al O de Montemorelos ha dado además a conocer que esta subzona
se extiende desde Topo hasta algo al SO de Montemorelos, distancia de
cas, 100 kilómetros y que en dirección ESE· de esta subzona queda la
Sierra de San Carlos, Tamps., a l.lf'la distancia de 100 kilómetros desde el
p,e oriental de la Sierra Madre Oriental. En la Sierra de San Carlos los
estratos del Cretác1co tienen la misma dirección ONO a ESE que en la
subzona de la Sierra Madre Oriental de referencia. Esta subzona continúa
del límite occidental del Estado de Nuevo León hacia el ONO y hasta
muy al O, como lo han demostrado varios geólogos norteamericanos en
los últimos 10 años. Parece entonces que este sistema tectónico atraviesa
la Sierra Madre Oriental del ONO al ESE y que tal vez no se desvía aisladamente como opina R. W. lmloy (54 l. Además, resulta ya que la Sierra
Madre Oriental es más compleja de lo que antes se aceptó, como lo había
indicado ya el autor en otra publicación {77).
189

�r.,ltalo4
GIOLOGIA HISTOIICA DE LA PARTE N DEL ESTADO
DE HUEVO LEON
Después de la formación de las rocas basales del Arcaico y Proterozoico, conocidos en el O y S de la República Mexi~, hubo una época
gl9!6gica marina del Paleozoico, cuyos estratos marinos afloran !!" el O
y S de Méxioo y aun más cerca de Nuevo León, en los Estados vecinos de
Coahu,ta y Tamaulipas, por lo que se acepta como muy probab'E: que los
mlSfflOS depósitos se encuentran en el N de ~uevo León también, pero
debajo de estratos más recientes del MesozoJCo Y p i ~ o a~lladosde
c;:orno en otras partes de México, a causa de un mov1m1ento tectónlCO
fleies.del Paleozoico.
•
de I Repú
Continuó el periodo continental, como en otras reg,~
~
blica Mexicana, con fases mannas locales hasta el Jurásico Super!or, que
está bien representado en el N de Nuevo León, porque asf lo ,nch~n los
estratos marinos de ese periodo y del Cretácico, que afl~an al occidente
del N de Nuevo León y que han sido encontrados también en el E en la
~ de Camarón.
.
•1 t
Estos estratos del Jurásico Superior del Cretác1co S0r:' ese~,a men e
marinos, pero según C. Burckhardt (21 : _dejan ver la _existencia de a.n
facies batial con amonitas y de otra ner1ti~ c&lt;?" paquiodontos etc. Y. en
parte hasta sakbre y continental, lo que es
tanto por ~ fósiles
que contienen los referidos estratos como la litología de tales sechmentos.
A e ndes rasgos puede establecerse que había en el E un mar bastante
~ durante e1 Jurásico Superior y el Cretácico, que en el O tenfa
~ profundidad. La playa estaba cerca al NO y tambi~ hubo playa en el
NO de Nuevo León durante parte del Mesozoico Superior. En detalle hay
indicar todavía que las amonitas que seg6n C. B~r~rdt, son pruebas
un mar más p~ofundo en el E., se encuentran !amb,~ !!1 el pen uno que
otro banco del Mesozoico Superior, pero esta misma d1stnbuc1,?'l se ~
también en el E, puesto que las amonitas se encuentran ~lh también _en
tl'IO qoe otro banco y además hay intercalados bancos con bivalvos, paquiodontos, etc. Es probable que todo haya sido mar nerltico, O&gt;!' partes~
fitología variada o que varió la profundidad del mar ~I Jur~•~ Superior
't. Cretácico, lo que solamente puede demostrar una 1nvest1gacKX! ~
dal efe los estratos del Mesozoico Superior y sob!e todo en comb1nac1ón
con nuevas investigaciones en el campo. Esto también se puede r ~ r
~ra otras partes de la República Mexicana, puesto ~ las. facies del
Mesozoico Superior son conocidas so~amente de maner~ ~prox1mada; Hay
otro ¡:,roblema que tocar todavía. Segun R. W. lmlay existió una pen1nsula
(58, 59) de 900 kilómetros de largo, que ~ la región de Villa /v:.uña,
Coah., se estrecha hacia el SSE, hasta Tez1utlán, Pue., y de ün ancho de
~ a 100 kilómetros. Esta idea de lmlay difiere completamente de la_ de
L B. Kellum (~), que acepta la existencia de algunas islas en esta región,
pero con el mar cubriendo todo el N de Nuevo León. El autor del presente

r

•~•cado

r

1~

trabajo, por varias razones que va a expfiear en otra Pl,b1icaciál, se at:fije,e
a la q:,ínión emitida por Kellum, es clecir1 durante el Jurásico ~ y ef
Cretáoco todo el N de Nuevo León estaca invadido por el mar.
En este mar había una vida orgánica muy rica y variada, como la
indican, los fósiles ya encontrados, que son principalmente invertebrados:
cefal6podos, paquiodontos, bivalvos, gasterópodos, corales, equinoides, foraminfferos, etc., además de moluscos de agua salobre y restos vegetales
cantinentales.
Hacia fines del Mesozoico, en el Senoniano Superior, td,o mcM·
mientas tectónicos, puesto que se nota variación de la facies y de la&amp;
fósiles y a principios del Cenozoico ocurrieron otros movimientos mw
fuertes, a causa de los cuales el occidente del N de Nuevo León ~
fuera del mar, porque ascendió el subsuelo del mar del Mesozoico Supi.
rior y quedó la región convertida en tierra firme y además los estratos ya
formados quedaron plegados y afallados. Estos movimientos orogérticm
contribuyeron a la formación de sierras con dirección NNO a S~ y 40NO a ESE. El movimiento fué más fuerte en la región de la Sierra Madre
~~1, formada ~ principios del Cenozoico que al E de aquélla. Otros
mowruentos orogémcos probablemente ocurrieron al mismo tiempo y resuftaron en intrusiones y tal vez extrusiones del magma, corno se ha descrito
~_ para las regiones de la Sierra del Carrizal y de otra al NO y SE de
Sabinas Hidalgo. Ya con la formación de estos terrenos muy QUebracbs
~ el trabajo geológico de la erosión y denudación que no ha cesacb
an en tiempo actual.
Al E de ~as sierras! .fo~das a pri~cipios del Cenozoico, es decir, en
el E de la región N de Nuevo León s1gu1ó el mar de poca profundidad y se
depositaron los estratos arcilloso.arenoso-calcáreos del Eoceno y del Oli~ . es decir, del Terciario Inferior. La costa del mar ha estado a lo
largo de una línea con dirección NNO a SSE, desde al NNO de Anguila
hasta el SSE de Encinas, que queda al oriente de Montemorelos. El mar
~ se extendió desde esta línea hacia el E tenía una vida orgánica menos
nea &lt;JJe aquel ~r del i\A.esozoico Superior, era más bien litoral que nerftico dentro de !os liryiites orientales de Nuevo León, puesto que se conocen
sobre todo fósiles litorales como bivalvos, esencialmente ostras, gastero,.
podos y corales. Tal vez continuaba existiendo el mar durante el Mioceno
~ ~ y ya .ª vec~ antes, en el Eoceno y Oligoceno hubo OtiÚ
~1entos tectórucos y finalmente a fines del Mioceno o principios del
Plioceno el subsuelo del mar se convirtió en el E de Nuevo León en tierra
firme, aunque las capas depositadas durante ef Terciario Inferior y Mioceno quedaron con cierta inclinación hacia el E.
• Du!ante el Pliocen? se depositaron en las regiones convertidas en
tierra firme muchos gu11arros, cuya acumulación originó la formación del
&lt;;anglomerado de Reynosa, y al mismo iempo siguió en los terrenos de la
Sierra Madre Orie_!'ltal tanto la. formación de depósitos terrestres y fluvia~~~ la eros)on y denudación de estos depósitos y de los estratos del
me50Z01co Superior.

191

�En Id epoca gec óg1ca s g1,1ente ya no h1Jbo l'l"OVrm:ento tectónico y
la superf,c1e formada a fines del Terc1ano quedó expuesta a la erosión y
denudaoón, pero al mismo tiempo se formaron capas terrestres y fluviales.
El efecto geológico ra sido más fuerte €'1 la pmnera et..pa del Cuate'Tiario,
el Pleistoceno o diluvial po• el clima hú'Tledo que entonces remaba No
conocemo-; restos fós les del Ple1c:.tow10 en el N de Nuevo león, pero como
en muchas otras partes de México se conocen ya capas con elefantes y
otros mamíferos grandes fósiles, es de esperarse que también en el N del
Estado de NJeVO l.€'6n ce le~ encontrará en los depósitos, tan frecuentes
y ext~sos en estas tierras. Después del Pleistoceno, eri el Holoceno o alu~ al que no ha terrn nado todavía, cambió el cl,rra a otro semi-desértico,
por lo que hay en la superf1c1e en las grandes llanuras al O del Estado
los de~1tos 5cl1trnsos. Sigue durante el Ho1oceno la erosión y denudación
y hay depósitos terfestres y fluviales. El efecto de e-;tos fenómenos geológicos se observa en la supcrk,~ ~al como está actualmente Al E tenemos,
en el N de N...icVO León, las grandes exter-: ones de la plénicie y en el O
los lomerios, cemtos, serranías y ~•erras, co., sus cafiones y valles. En las
cal1ws se encutntran en el O tas cuevas y ca,,dades, con sus estalactitas
y estalagmitas, fo~adac; probJble'Tlente en una época más húmrda que
la actual, es decir en el Ple1c;.toceno. Pero el N de Nuevo León, como en
todo el NE el€ tv\éx,co no se registran ya movimientos tectórucos como
aquellos de principios y f,nes del Terciario, porque quedó como bien estab1lizaoa t1errc1, faltando también los sismos (61 ) tan frecuentes €!1 otras
partes de Mé.x,co. Sí parecen sentirse en el N de Nuevo León, a veces,
temblores locales oue probablemente tienen que ver con la caída subterránea de grandes bloques en cavidades que seguramente existen, dado
que la caliza que se presta para la formación de cuevas, tiene una extensión muy grande en la superf1c1e y en el subsuelo del N del Estado de
Nuevo león.
Capítulo 5
GEOLOGIA ECONOMICA DEL N DEL ESTADO DE NUEVO LEON

La casi ausencia de rocas metamórficas y la escasez de roca ígnea,
lo mismo que las grandes extensiones de los sedimentos son significativos
respecto a minerales y rocas útiles como acerca de las zonas del material
estudiado por la Geología Económica. Lo indicado acerca de las rocas y
sedimentos que componen la superficie y el subsuelo del N del Estado de
Nuevo León permite indicar que los rec-ursos minerales, los de rocas y
so~re todo los de minerales ~etálicos son muy restringidos, porque muchos
minerales sobre todo los metalicos, se encuentran de preferencia en terrenos de rocas ígneas y metamórf1cas que son muy escasas en el N de Nuevo
le~. No obstante ha}' algo de minerales metálicos y de rocas, útiles en la
practica como se va a demostrar en seguida.
Desde hace tiempo hay extracción de algunos minerales en Nuevo

192

�ov1miento tectónico y
puesta a la erosión y
, terrestres y fluviales.
etapa del Cuaternario,
entonces reinaba. No
uevo Le.ón, pero como
capas con elefantes y
_ también en el N del
,ósitos, tan frecuentes
en el Holoceno o alua otro semi-desértico,
1uras al O del Estado
1 erosión y denudación
stos fenómenos geolólrnente. Al E tenemos,
! la planicie y en el O
3ñones y valles En las
~s con sus estalactitas
~a más húmeda que
Nuevo León, como en
entos tectónicos como
quedó como bien estaan frecuentes en otras
Nuevo León, a veces,
er con la caída subteJramente existen, dado
uevas, tiene una exteno del N del Estado de

Zonas de mLner a les
y rocas ÚtLles

MapaNo.3 : Geolog[a EconÓmLca
de la parte norte del Estado de
Nuevo Leon
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Zona petrol(fera

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0
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Z o n a de rrü n e r ates d e p l o tn e,
0 zinc, con ley de plata
00000

Zona de fosfatos

Zona de caliza y pedernal

.

DE NUEVO LEON

escasez de roca ígnea,
entos son significativos
e las zonas del material
acerca de las rocas y
elo del N del Estado de
inerales, los de rocas y
ringidos, porque muchos
de preferencia en terrescasas en el N de Nuevo
s y de rocas, útiles en la
os minerales en Nuevo

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1944

�León, .-~ún d ,nuestra la PLJbl úJC1én, a~rentl?i"iente la más "'t 1ua, de
Berlano re y Chove 1, editada ya hdce cas, 100 aiios (131 y poco después, en lb; V1gnoth rn una obra gEneral también se refiere a 'a
riqueza mnera de Nuevo León 106. Pero, publ•cacones 1tferentes a la
Geologi Econ6m ca del N e.e Nuevo león, no aparecen hasta la contrihuc1 de Frazer 37 ) después hay JBsta en los I.Í tcmos años
d1verw.&gt; trt1ba1os de referencia, como lo demi..estra7'1 las publ1cac,ones tle J G Agu lera f5 e.. , T Flores 3- , J Garc a Lozano MDl
y Tnplet y Burbr,dge 103 , para citar ~lamente los traba1os mJs importantes Niao _ndo a todo lo pub' cado ya acerca de a Geología Económica
las ob5ervac1ones del aJtor en su explorac16n a pr ncip1os de 1)44, se
puede c:ecir lo e gu _¡ife
l Minerales no-metálicos. Por la exterts1ón grande, espese• cors1derable y I to'ogía \arlada ~ 105 sed,.,,entos prmc1pa 5 que son le¡
estratos l'Y\ar ~ del Jurás·co Su~'lor, del Cret?c,co y del Terciario Inferior, lo m srr.J que por la E.x\cn:)15n íl'IJY grdn ie y var eaarl de los depósito,
sed1me'1ta•tOS del Cuatcrn.ario e,; ,., espera•se de antemano que los m ra!es rt)•rrietá 1cos fl..noan ba&lt;: 1..nt1: ,moo·taí'C,d en d N el,; N~vo Leé.1
Según 1,., obsc~ac,cnes ',J hechas, existe una v,medad bastan•e gran '
de t " rr n.;r es porqi _ c,c conoc n } €, cu rzo, el cr •al de roce •
calc11, v ros s11catoc,, el }E.SO, tc1I vez IJ sa gerra, el sal tre, la barita, el
fosfat) .,. eolc10 y el a;rf:&gt;&amp;,
El Cuarzo ~ encue'ltra el". el q,1ner I de f ~•ro de Id 5:,na de Cm, zaL,
·, 23. 37, 11 pero t ~ Jo h.;1 rlo t rrbiés, por el ciuto· E!r E: 1
Potrero _ ~ \ út
e
oo a I E de '"'-'él, oond ~l oran c2~s
de arenisca, dTt;íllSc.d suav~ y r€111sca c.onglornerát1~, con d rece ón N
70 gr
O ra- v rt ta ::q·aoos c:1 SSO • ', rnuct-as vetac; tra-i·versa!e"i y angostas e c•ld"ZO M ·s t LE. er el rn 5mo , lle ) al O de El
Nogal to hay tamb1ln vet !las _ cu_,'zo en p€ÓJzos sl.J€1tos de aremscci
pero ..i 3 k,lJrretro:; rr
I E hJY e-1 pizarra negra 11ua!merte Vet1 ,.,s dP
cuarzo, tr¡¡~sv~ rsalec; a ta ~za•ra, con &lt;.. recc1ón N 20 grades E Arlemá~
hay a ~ ktlér'etros I ONO _ Las Ttnd¡ s, en pizarra con direcc1un N 7Q
grados O ) un.:i 1r,clin.~1cn ce 7') grc:c'os al N, vet¡¡s ong tuc riales d,.,
cudrzo En todo:; ,os lugares 1nc1cados el cuJrzo es de la var _dad del
cuarzo corrtn, denso o cnstahno y aa_más se obse~von, con excepc1&amp;,
del lugar que está 3 kilómetros al E de El Noqal to, en cav1cades pequenos 0:1.,tales de c.uarzo m ta o_ ~ar os cenfmetros de largo que al O de
lo::1 Tma¡ac; tt_nen en p:ute co'or verde gn" Ocurre tarrbtéi, otra van~1
del cu ·zo t llamado cnst &lt;ie roca en a penri fnte Su y al pie ele la
c,1erfa que~ levanta N oe E ~oga11to A'li hay cristales de var os centímetro, de largo y prrfectc:"Tlent trtrisoa~c'rltes y ., n color El cristal de
roca roe ornte de V ,a dama ha • ..o "nencionado ~a en 1873 por J. E.
Gonzá' z r4 ) Más frecuente que las \Jriedades citadas es el pedernal
que ('1 cap..,s c_,;¡c?cÍ:n, lente. y nvdu os de ce or 11.;.'"'gro a oscu·o se enc~"""tra E:n partt. d¿ 'a ser e
cal za m~~retJc1ca lo m t ~ que en los
~trato ~ P&lt;)rte de' Jurá~1co Superior corro lo obsrrvó) E Boese
1

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193

�19) y como lo hizo también el autor en diversos lugares de la zona
occidental mediana del N de Nuevo león.
La Calcita es frecuente en pequeñas cavidades de la caliza mesocretácica de la misma región, en forma de mazas cristalinas de color blanco
o como vetillas y en vetas. Se encuentra la calcita, por ejemplo, en el
mineral de fierro de la Sierra del Carrizal (37, 38), también en vetas a
8 kilómetros al ONO de Las Tinajas y en vetas anchas hasta de medio
metro, longitudinalmente sobre las capas de arenisca en la loma al E de
Potrero de Santa Catarina. Se observan vetillas longitudinales de calcita
en pizarra en una serie de pizarra y calizaJ con dirección O E y 80 grados
de inclinación al S a l kilómetro al NNE de Rayones. La calcita es cristalina y pe color blanco, pero también hay en cavidades cristales bien formados del mismo mineral. Además, halló el autor en la pendiente occidental
de la serranía al S del Cerro de la Silla y al NNE de Los Encinos, vetas de
calcita macrocristalina, de color pardo, a una altura de 350 metros arriba
del valle y con dirección N 15 grados O y verticales, de medio a 1 metro
de ancho, siendo los prismas transversales a la pared de las vetas y otra
veta de calcita igual a la anterior, con dirección N lO grados E y vertical;
se observó también en las calizas mesocretácicas, en la pendiente NO del
Cerro de la Silla, a 500 metros arriba de Monterrey. Tales vetas se encuentran probablemente en otras partes del N del Estado y en las mismas calizas
del Cretácico Medio, tan frecuentes en el O de Nuevo León. La calcita
cristalina de color amarillento se encuentra también frecuentemente en
las cuevas que hay en muchos lugares de la citada caliza y en las mismas
zonas del O de Nuevo León, en forma de estalactitas y estalagmitas. Es
de notarse que varias de las vetas de calcita, citadas arriba, contienen
minerales metálicos, como se explica en la parte siguiente de esta
publicación.
También hay en el N de Nuevo León varios silicatos, que ocurren sin
excepción en el mineral de fierro de la Sierra del Carrizal, donde Aguilera
(4 a 6) cita el hallazgo del granate (grosularita y andradita) y de la
epidota.
El yeso se encuentra, según J. E. González (41), en la región de
Galeana y en la Municipalidad de Monterrey, según Aguilera (4), pero el
autor lo halló en grupos de cristales en capas de margas, casi horizontales, de la serie del Senoniano Superior en la pendiente oriental de la
~esa de Cartujana&lt;;, a l (X}metros arriba del pie de ésta y a 1O kilómetros
al OSO de Lampazos. Sobre todo, es de importancia que se observara un
banco de yeso de 6 metros de ancho, con dirección N 45 grados O y
echado de 45 grados al SO, en la serie de pizarras de marga dura etc.
del Jurásico Superior, al O de San Pablo. Este banco probablemen1te se
extiende bastante hacia el NO y SE. De esta región al SO de Monterrey
ya se han hecho referencia a las capas de yeso en publicaciones anteriores
(17). No es imposible que la sal gema y halita existan en la misma formación geológica del Jurásico Superior, puesto que esta especie mineral frecuentemente se asocia con el yeso, cuya existencia se ha demostrado.

194

Hay también salitre en tierra salitrosa en amplios planos, como entre

Las Estacas y La Poza y algo más al E todavía, con extensión considerable
hacia el NO y SE; lo mismo que entre Hediondilla y San Rafael, al E de
Gómez Farias, Coah., donde se extiende probablemente hacia el NO y SE.
El mineral barita se encuentra en la sierra al NO de El Nogalito, de
donde lo sacan actualmente. Ya Aguilera ha mencionado que este mismo
mineral ocurre también en cantidades limitadas en el Municipio de
Cerralvo (4).
El fosfato de calcio se encuentra en varias regiones del N de Nuevo
León y es muy expl?tado. Se trata de cantidades considerables, que se
h~l!an en la superf1c1e o hasta _una profundidad moderada, de explotación
facd. T. ~lores (36) y G. Garcia L. (40) han descrito ya los depósitos de
Topo C~1co, de las S1~~ras de Iguana y Sabino (a 15 kilómetros al NE de
Golondrinas, y a 20 ktlometros al E y NE de Villaldama) y en la Sierra de
Papagayos (a l Okilómetros al N de Ayuncual l. Los depósitos son de material de color blanco, gris, ocre, verde, laminado, de forma concrecionaria
en terrenos de las calizas mesocretácicas y hasta el contacto de éstas c~
l~s margas y pizarras sobrepuestas. El contenido de P20 5 varía bastante,
siendo_I~ ley _de 6C} a _70%. Se observó en algunos lugares que de la
superf1c1e hacia aba¡o disminuye el porcentaje de fosfato y es substituído
por min~rales d~ zinc. _Según ,Flores y García L., se ;rata de depósitos
secundarios, habiendo sido tra1do el fosfato de los fosiles en la caliza
mesocretácica o de las cap~s fosforíticas del Ju~ásico Superior tal vez, por
aguas termales. Para dec1d1r este problema seria conveniente estudiar las
capas del Jurásico Superior al O y SO de Monterrey, porque allí se conocen
estratos fosforíticos ~n el Kimeridgiano (17), lo mismo que más al SO, en
terrenos de los Estados de Zacatecas y Durangb. Además sería necesario
estudiar_ I~ fósiles del Cretáci~~ .Medio en e_l N de Nue~o León y sobre
todo es md1spensable hacer anal1s1s de las calizas de referencia.
Tar:,bi~n hay en el N de Nuevo ½eón depósitos de carbón, probablemente !ignita, en lentes en la formacion Mount Selman del Eoceno de la
regí~ de Colombia, cerca del Río Bravo, como lo indicó ya Aguile~a (6)
y pos1b_l~mente se extiende el carbón en dírección al SSE, donde sigue la
formac1on de Mount Selman hasta el E de China. Posiblemente se encuentra carbón también al NO de Lampazos, en capas de la parte media del
Senoniano SY.perior que en aquella región tienen una extensión grande
pues estas mismas capas en el E de Coahuila contienen capas y banéos de
carbón de gran extensión. Esta misma formación existe posiblemente en
partes de la Sierra Madre Oriental, al oeste del ferrocarril de Monterrey
a Lampazos y _al O de Santa Cruz (al SO de Monterrey l, donde el autor
en sus excursiones encontró pedazos y guijarros de arenisca con partes
carbonosas.
Posiblemente hay_tambi~n en el N de Nuevo León petróleo, aunque
no se conozcan manifestaciones petroleras en la superficie. Ya E. T.
Dumble (29), Vivar (107), Cumming (26) y F. K. G. Mullerried (75) han
estudiado las posibilidades petroleras y Vivar las admite igualm~nte en

195

�~s del Eoceno y Cretácico en la continuación sur de la zona de los
campos petroleros del sur de Texas, en una región de Nuevo ~eón, entre
Reynosa, TaTTlf)S. Dr. Coss, GraL Bravo y China. El autor admite algunas
posibilidades en el subsuelo de varios antichnales al N y NE de lampazos,
rincón NO de la terminación norte de Nuevo León, donde afloran las ~pas
del Senoniano Inferior y Turomano, a las 9ue se sobreponen las calt~s
mesocretácicas que en otras partes de México, como al sur de Tamp1co,
contienen petróleo. Esta zona de Nuevo León continúa hacia el SSE,),ero
al E de la Sierra de Lampazos e Iguana, entre estas sierras Yla reg1on de
las ~s del Terc1ario, se muestran sobre anticlinales, de los que Jon~
163) ha estudiado el "Salado arch". Se puede indicar que para_ la presencta
del petróleo en las capas del subsuelo no siempre es necesario la estructura anticlinal, y que el petróleo puede encontrarse en otras estructuras,
relacionadas a fallas u ondulaciones de capas, las que existen muy probablemente en la. región morfológica oriental ~I N del Estado de N~
León. Además, no es imposible que haya petroleo más aba¡o del Cretác1co
Medio, en los estratos del Jurásico Superior, como lo ha indicado recientemente R. W. lmlay (59) para la región vecina del Golfo de México.
2-Minerales R1etálicos. Las rocas ígneas que han originado la
formac16n de muchos metales son muy escasas en el N del .Estado de
Nuevo León, por lo que tarnblen lo. son los mi~rales rnetáhc~. Estos
pueden formarse en sedimentos, también a distancia de las rocas 1gneas Y
están relacionados a fallas o bien, los sechmentos pueden tenet _metales
desde que se han formado. De este modo 105 muchos estratos man~os que
tienen una extensi6n mu} grande en el del Estado de Nuevo Lean, contienen algo de minerales metálicos.
En determinados sedimentos marinos hay concreciones de limonita
como lo observó el autor en las capas del Turomano, en vanos lugares al
E de Espinazo, Coah., en las loma&lt;: al este de El Salto Y. en capas del Cretácico Inferior al O de San Pablo (entre Rayones~ Hechond1lla) Se puede
suponer que otros muéhos lugares de tales capas con las concreciones de
l,monita existen en el O de Nuevo León, sobre todo donde afloran los
estratos del Turoniano.
Otros criaderos de fierro son conocidos desde hace tiempo en la Sierra
del Carrizal al 0 de Golondrinas como demuestran las publicaciones de
Vigno t1 ( IC6), Frazer (37), St~ he_rs· (1001 y Aguilera (5, ~ . Según
este último autor la Sierra dél Carrizal corresponde a un ant1chnal de
caliza mesocretá¿ca con intrusiones de diorita augftica En el contacto
de esta roca con la c~liza y en estas roe.as mismas, pero cerca del c_ontacto,
hay bolsas o mazas irregulares, d1stribu1das paralelamente al e¡e de_ la
sierra compuestas pnnc,palmente de magnetita, hemattta Y limoo1!a
Además, hay sillca os \granate 1 ep:dota), fierro espe¡ado, cuarzo, calcita
y p1ri a La direcoón de las bolsas es N a 5, con tm echado de 7~ a 80
grados al E, también NNE y 89 grados al SE, y N a S u O a E Yverticales.
Estos criadero;; de fierro son t1p1camen e minerales de contacto
La pmta ocurre también en otros lugares, como en la loma al E de
1

196

Potrero de Santa Catarina, donde en las vetas angostas con dirección NNE
a _S'YJ, el cuarzo contiene cristales de cuarzo, de pirita y este último
mineral en par~e ya está transformado en limonita (Mullemed, 1944).
Cristales de pinta ocurren también en las vettllas angostas de calcita que
el autor observó al NNE de Rayones.
'
Otros minerales metálicos, de plomo, zinc y plata son más frecuentes
que los de fterro y ocurren en muchas sierras y serranías en el O del N de
Nuevo león, como se sabe bien desde hace mucho tiempo por las publicaciones de V1gnoth (1C6J, Frazer (37), Aguilera (4) y trabajos recientes
de Hurnphrey (49) y de Tríplet y Burbndge (103). Son minerales metálicos_que-1lcurren en bolsas o masas irregulares y en diaclasas tanto en los
anticlinales como en los sinclinales o a lo largo de fallas ~ las calizas
mesocretác1cas, pnncípa!mente en las regiones de Iguana, Cerralvo, Valle.
c1llo, V1llaldama, en H1guer~s (Sierra de Papagayos), en la región de
~terrey y como lo observo el autor, en la Sierra de Lampazos y en las
sierras entre La Estanzuela y Potrero ele Santa Catarina lo mismo que
má~ al SO, todavía, en las sierras tan frecuentes en esta parte de Nuevo
león. Segun Humphrey (491, existen los mismos minerales de plomo,
zinc, con ley de plata también en las calizas del Cretác1co Inferior al O
de Monterrey en la región del Cañón de las Cortinas y Triplet y Burbridge
( 103) tnforman que los mismos minerales se encuentran en el Cerro dtt
la Mitra en las capas del Turoniano. Estos minerales de plomo y zinc con
ley de plata, son secundarios y varían mucho respecto de su composición.
Se encuentran en las calizas por depósitos de agua que circula en aquéllas
y que viene cargada de minerales, traídos por efectos ígneos desde muy
aba¡o en la Corteza Terrestre.
Otro metal, el cobre, tal vez como chalcoptrita y en combinación con
los mineral de plomo y zinc ocurre en el Municipio de Monterrey según
Aguilera (4 .
'
3.-Aguas, tierras y rocas.
Aguas. Hay_en el N de Nuevo León bastantes manantiales de agua,
pero muchos contienen algo de cal porque proviene el agua de las calizas
que tienen tanta extensión. Otros manantiales nacen de areniscas que
dan la me1or agua porque contiene menos o nada de cal. Además, hay
agua basta_nte buena en los depósitos de arena y guijarros de los sedimentos _superf1c1ales del Cuaternario y hay el agua de ríos y arroYQS. Tanto
en estos como en los manantiales se observa en li larga estación de secas
una d1sminuc1ón de la cantidad de agua que se debe al clima semi-desértico
del N de Nuevo León y que no permite la acumulación de cantidades ilimitadas de agua subterr.1nea.
Taerras. Se trata de depósitos muy superficiales y variados, porque
provienen de diferente clase de rocas. Por la gran extensión de calizas
de la arenisca calcárea, de la marga y de pizarra calcárea en el N ~
Nuevo León, se entiende fácilmente que las tierras son calcáreas casi sin
excepción. Hay también, tierras arenosas y otras arcillosas, que tampoco
son muy buenas Ademas, hay extensiones considerables de caliza y de
197

�arenisca no desintegradas, pero en general en el N de Nuevo León no son
de las mejores.
Rocas. Ya se ha indicado en el Capítulo 3 que hay bastante variedad
de roca en el N de Nuevo León y que hay gran extensión de sedimentos
y poca roca ígnea.
De estas últimas algunas variedades bien pueden servir de piedra de
ornamentación, como la roca ígnea en la Sierra del Carrizal y de las prominencias ígneas al NO y al S de Vallecillo.
Los sedimentos pueden ser de gran importancia local come, ~ie,-Jra de
construcción, por ejemplo, la arenisca en el NO, el conglomeraCJO-en E y
la caliza en el O. La arcilla, marga, arena y los guijarros también sirven de
material adicional a las obras de construcción. La caliza es importante
para la fabricación de cal, sea localmente sea para establecer f~qricas de
cemento y el material original, la caliza, no falta en el N del ,tado de
Nuevo León, puesto que hay grandes extensiones de esta roca.
Distribución de los minerales y rocas útiles y zonas de tales (véase el
mapa número 3). En el mapa número 3 se encuentran las localidades de
minerales y rocas útiles, descritos en este capítulo. Resulta que las localidades de cuarzo, cristal de roca, calcita, silicatos, yeso, salrtre, barita,
limonita, magnetita y hematita, pirita y cobre están muy diseminados, pero
únicamente en el occidente del N del Estado de Nuevo León, que corresponde a gran parte de la Sierra Madre Oriental y en la zona mediana que
abarcan las regiones muy movidas tectónicamente y donde hubo algo de
intrusiones del magma y algo de metamorfismo. En estas mismas regiones
del O se encuentran también zonas enteras de minerales y rocas útiles,
como la zona de los minerales de plomo, zinc, con ley de plata, la zona
de los fosfatos de calcio y la zona de la caliza y del pedernal, lo que se
explica fácilmente porque tanto los minerales corno las rocas citadas dependen de la caliza que aflora dentro de estas zonas y de los movimientos
tectónicos aue han llevado a las calizas a la superficie, bajo la influencia
del magma que ha dado origen a los minerales metálicos.
En cambio, hay en la región oriental del N de Nuevo León otras formaciones geológicas distintas, sobre todo las capas del Terciario y del
Cretácico Superior, pues allí faltan los minerales de plomo, de zinc, con
ley de plata, los fosfatos, la caliza con el pedernal, lo misrno que los criaderos de fierro que dependen de las calizas mesocretácicas y de cierto
movimiento tectónico acompañado de intrusiones, Pero, hay en esta región
del E, en cambio, otros minerales útiles, como el carbón en capas del
Eoceno y en otras del Cretácico Superior que afloran en la terminación N
del Estado de Nuevo León y más al S y en el NO, respectivamente. Además, en toda la extensión oriental hay posibilidades de encontrar petróleo
en las capas del Terciario en parte de los estratos del Cretácico y aún más
abajo todavía. Hay que indicar que aún en la parte occidental del N de
Nuevo León puede haber petróleo debajo del Cretácico, en ciertas regiones
donde no afloran las capas del Jurásico Superior. Actualmente hay que
pensar tal vez más en el petróleo en capas del Terciario y del Cretácico
198

Y hemos trazado en el mapa número 3 la zona petrolífera que abarca casi

todo el ,lado oriente_ del N de Nuevo León, pero dentro de esta zona no
lo habra en cualquier parte, sino en las estructuras favorables en que
puede haberse acumulado y conservado hasta el tiempo actual.

,.

-·-

lo/J

�DETERMINACION DE LA
POSICION DE UN GLOBO
Por el Prof. Honorato de Castro,
Doct.r

fl

CieK1~ h K Us dd

l. dt I.C. dt 11 U. d1 M. L

I

NTERESA a los metereólogos conocer las posic1~ que en 1110~ 1tos
sucesivos ocupan los g!ct&gt;os lrbrei; que lanz.m para sor ~r a tuar.ión
meteorológica de los puntos por donde el globo pasa.
Para conseguirlo miden, desde los dos extrem,s A , B de :Jna

~?,

de dimens,ones. y orienraoón conocidas, las COOrüt:: id!' ,ultáneZ!'i. hori
zontales acimut y altora del globo. Es.tas cuatro me&lt; _, ,, dOS en cada
extremo de la base, J)(!rmiten reso!vt r el ')rob!ema geométrico de Conoa!r
la posición del globo_ Vear

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---- '
1

�Supongamos que en la figura adjunt_a representan: .
.
A y B los extremos de la base de dimensiones y orientación conocidas.
A G la visual dirigida al globo desde el extremo A.
8 G la visual desde el extremo B.
A R Q el plano del horizonte. Suponemos que las dimensiones de la base
son pequeñas y que podemos en.su virtud considerar, sin error sensible, que coinciden los planos horizontales de los puntos A y B.
A G R plano vertical en A que pasa por el globo.
P proyección ortogonal de G sobre el plano A R Q.
D pie de la perpendicular trazada a la base desde P.
a rumbo del globo respecto de la base A B.
.
h ángulo formado por la visual A G con el plano del horizonte.
a' rumbo del globo respecto de la base B A.
.
h' ángulo formado por la visual B G con el plano del horizonte.
x ángulo G A Q.
x' ángulo G B A.
Si haciendo centro en A trazamos una esfera de radio A G cortará.a
las rectas A B y A P en los puntos Q y R que con el G determinan el triángulo esférico G R Q, rectángulo e!' R po'. ~r vertic~~ el plano G A R y
horizontal el R A Q. Ello nos permite escribir la relac1on:
( 1)

cos x =- cos h cos a

~

(3)

G D-- A D tag x -= B D tag x'
y de aquí

B D tag x + tag x'

---==-;
tag x' A D

El triángulo rectángulo P D A nos da: P O = A D tag a, y por la (4)
tag a tag x'
P D=- A 8- - - - tag x tag x'

(6)

+

Aplicando el teorema de Pitágoras al triángulo rectángulo G P D, tendremos:

G P2 - G O!? - P D2 y por las

(5)

y (6)

tag x'
G P--= A B ( - - - - ) (tag:? x - tag 2 a)½
tag x + tag x'

(7)

El grupo de fórmulas (1), (2) y (7) nos permiten obtener la altura
G P del globo sobre el plano del horizonte en la misma clase de unidades
en que ha sido medida la base A B .
Otra solución: Si representamos por a (alfa) el ángulo G P D será

AB

AD - AB - - -- tag x tag x'

+

que nos define el ángulo a.

El triángulo rectángulo G P D nos da G P ==- O P tag a, y según
la (6) será:

tag x

AD

+tag x'

{4)

Como las medidas van siempre acompañadas de errores accidentales,
el resultado ser~ erróneo y el influjo que los errores accidentales tienen
en el resultado será mínimo cuando el punto O sea el punto medio de la
base. La orientación de la misma deberá ser perpendicular a la dirección
de los vientos reinantes.

Sustituido el valor (4) en la (3) tendremos·

202

(9)

Las fórmulas (8) y (9) resuelven el problema después que se hayan
calculado x y x' por las (l) y (2).

de donde

tag x'

cos a =- tag a cotg x

tag a tag x' tag a
G P-= A B- - - - - -

--------tag x'

y como P D = A D tag a; G D ,_ A D tag x, será

(2)

cos h' cos a'

De los triángulos rectángulos G D A y G D B se deduce que:

tag x

(5)

tag x + tag x'

P D=- G O cosa

Si con un radio igual a B G trazamos otra esfera de ce_n~r? B ob!e~dríamos otro triángulo esférico rectángulo que nos perm1t1na escribir:
cos x.'

tag x tag x'
G D- A B-- - - -

203

�ESTUDIOS DE MORFOLOGIA FUNCIONAL EN VERTEBRADOS MEXICANOS, 11
Por el Prof. M. Mal donado Koerdell,
Ex-Jefe de 11 Sección d, Histori1 N1tur,f
del 111,htuto,

3 1 Aplicación del método de Gregory al estudio de la morfología
funcional de algunos Elasmobranquios mexicanos. El usa del método de
Gregory o método geomémco en la aprec1ac16n de ciertas constantes
morfol6g1cas de los Elasmobranquios plantea algunos problemas de interpretación y de proced1m1entos en la dererminac1ón de los puntos de referencia, asi como de sus valores relat1 'OS En la pnl'l"era parte de este
traba¡o (º) ya expresé algunas modcf,cacrones sobre el modo de fijar el
p~•g1d1on, los límites posteriores del rostrum y de fa región cefáhca y lo
que debe entenderse por "diámetro ántero-posteríor branquial". Ahora
quiero referirme a arias cuestron~ prácticas que se fueron presentando
a lo largo del trabajo y que requieren exphcac1ones.
En gener31 no hay mayor d1í1cultad para fijar los cuatro puntos de
Gregory y naturalmente para trazar los polígonos correspondientes, sus
ejes horizontales y para tomar las d1mens1ones que recomienda el mismo
autor. Pero, en ciertas regiones del cuerpo deben conocerse previamente
fa sign1ficac16n morfológica y funcional y los valores atribuibles a fas
variaciones dimensionales de los factores que determinan la configuración
corporal, considerándolos como expresión material de las diferencias estructurales que existen entre las diversas clases de peces.
La aprec1ac1ón de los factores constantes de la forma del cuerpo,
tal como la expone el investigador americano, puede hacerse perfectamente en los Elasmobranquios, cuya conf igurac,ón corporal después de
todo guarda seme¡anza con la del re5to de los peces aunque haciendo
algunas pequeñas modificaciones en la apreciacién de ciertos factores
variables de su morfología.
Aquéllas fueron necesanas en la manera de apreciar algunos factores
variables de su morfología. Por e¡empfo, en el grupo 11 (relativo a forma
y pos1c1ón de las aletas) cambié la medición del despliegue de la cola por
la de su altura sobre la honzontal (o su prolongacrón} fijando un nuevo
pon o, el CAUDION, en el extremo postenor del cuerpo que con muy
pocas excepc,ones, en los E/asmobranqu1os también lo es de la región ·
caudal Una vertical desde el caudion a la horrzontal expresa, si vale el
concepto, el "hem1despltegue" dorsal de la cola, único que puede realmente estimarse en aquellos ver ebrados y su relación con la altura total
del cuerpo (ad+av) substituyó a la que propone el autor amencano. Consecuentemente, referí al m15mo hemidesp!iegue dorsal de la co!a su lon1•i v. Rev de la Soc. Mex
1942

de

H~I ~ar..,,. Tomo

11,

2C6'

pjos

155-164,

lárrns.

XXIV-XXVII México,

�gitud basal pU {pygidion-uranion), aunque tal vez este críterio sea
objetable, pues la verdadera longitud de la región caudal está marcada
por la línea pC (pygidion-caudion 1, que sigue en la mayoría de los casos
a lo largo de su eje.
El despliegue de las aletas pares fue calculado midiendo primeramente la longitud basal .de cada una de ellas y fi¡ando su punto medio,
desde el cual trazaba una línea al punto más dis al de su borde externo
que equivale a la longitud máxima o próximodistal. Consideré a la vertical
bajada desde la horizontal hasta ese punto como "profundidad" y la relacioné con la longitud del cuerpo (Pp) para de errrinar las áreas respectivas.
Por otra parte, en lugar de fi1ar la altura de la aleta pectoral respecto a
la horizontal, determiné su posición a lo largo de la misma, como en el
caso de la aleta pélvica, es decir, según el cuarto que ocupa. En la región
cefálica medí la altura máxima precisamente sobre su límite de separación
con el tronco y la longitud maxilar desde la hendidura bucal hasta la comisura, bien apreciables ambas en los Elasmobranquios. Con la salvedad ya
expresada antes sobre el diámetro ántero-posterior branquial, no hubo
otra modificación en las mediciones hechas sobre los polígonos de Gregory.
Los perfiles usados para trazar y medir esas figuras son los que
aparecen en el trabajo de W Beebe y J. Tee-Van {1), habiéndose eliminado las especies que no son de aguas mexicanas y dos más que por
presentar cierto escrozo en su perfil, aún siendo de tales aguas, no consideré útiles. Dichos perfiles se amplificaron fotostáticamente al triple del
tamaño que tienen en aqt1el trabajo y· naturalmente las dimensiones que
se anotan en las tablas corresponden a €Se aumento y deben referirse a
las que reportan en su artículo los autores mencionados.
A - LISTA DE LAS ESPECIES
Familia:

Longitud:

Gén!ro y especie:

Orectolobidae Ginglymostoma cirratum (Gmelin) 365 mm., Garman, 1906.
Scyl Iiorhinldae Cephaloscyllium uter {Jordan &amp; 7~ mm., Jordan &amp; EverGtlbert)
mann, 1900.
Pristiurus x.aniurus (Gilbert)
552 mm., Garman, 1913.
20S mm., Am. Mus. of
Cephalurus cephalus (Gilbert)
Nat. Hist., No. 12,831.
Triakidae

Triakis semifasciatum {Girard)

Hasta cerca de 3 pies el
macho y 5 la hembra,
Beebe &amp; Tee-Van.

Mustelidae

Mustelus californicus (Gill)

615 fllfl'!-~ Mus. Comp.
Zool. No. 443.

205

Familia:

Loogil .oú:

Mustelus dorsalis (G1II)

488 mm., Beebe &amp; TeeVan, No. 2ó, 176.

Mustelus lunulatus Uordan &amp;
Gilbert)

472 mm., Kumada &amp;
Hiyama, 1937.

Galeorhinidae Prionace glauca ( Linnaeus)

Hasta 15-20 pies, Beebe
&amp; Tee-Van.

Aprionodon fronto Uordan &amp;
Gilbert)

704 mm., Beebe &amp; TeeVan, No. 26,116.

Eulamia aethalorus Uordan &amp;
Gilbert l

850 mm., Meek &amp; Hildebrand, 1923.

Eulamia velox (Gilbert)

1,200 mm., Gilbert &amp;
Starks, l9J4.

Eulamia cerda le (Gilbert)

53'7 mm., Kumada &amp;
Hiyama, 1937.

Eulamia a:rureus (Gilbert &amp; Starks) 920 mm., Gilbert &amp;
Starks, 1904.
Eulamia lamiella (Jordan &amp; Gilbert) 840 mm., Beebe &amp; TeeVan, No. 25,263.
Eulamia platyrhyncus (Gilbert)

700 mm, Field Museum
No. 17,521.
'

Eulamia galapagensis (Snodgrass 798
Beebe &amp; T
&amp; rleller}
mm.,
Van,
No. 5,257. eeScoliodon longurio (Jordan &amp;
Gilbert)

Hasta 1,()58 mm., Beebe
&amp; Tee-Van.

Ga leocerdo arcticus (Faber)

Hasta 30 pies, Beebe &amp;
Tee-Van.

Heterodontidae Heterodontus francisci (Girard)

207

537 mm., Kumada &amp;
Hiyama, 1937.

•

�B

-

LO S
DIMENSIONES

DE
8

2

1 - Vertical ántero-dorsal ...........

3

4

5

6

7

H.5 10,0 11 O 9.0 16.0
9.5 JI.O 100 70 7.0

8.0 11.0
2 - Vertical .íntero-ventral ..........
6.0 10.0
3 - Prosthion a pygidion ......
139 el 157 O 154.0 141 O 15l.O l 60.0 l61.0
4- Vertical póstero-dorsal .......... 5.0 3.0 30 3.0 4.0 3.0 2.5
5 - Vertical póstero-veritral ......... 4.0 3.5 25 4.0 4.0 3.0 2.0
5- Altura del caudion ............. 11.5 16.0 8.5 13.0 13.0 7.0 13.0
•A • • • •

7 - Pygidion a uranion .............
8 - Prosthion a opisthion ...........
9 - Longitud basal de la 1ª aleta dorsal
10 - Al tura de idem ................
29 aleta

11 - Longitud basal de la
dorsal
12 - Altura de idem ............... •
13 - Longitud basal de la aleta anal ....
14 - Profundidad de idem ............

38.5 22.0 24.0 31.0 300 34.5
165 O 188.0 186.0 187.0 182.0 204.0
16.0 200 13.0 19.0 20.0 18.0
19.0 17.5 12.0 15.0 15.0 13.0
13.0 12.0 l 1.0 17.0 28.0 18.0
13.0 10.0 10.5 13.0 14.5 12.0
16.0 9.0 16.0 15.0 13.0 10.0
13.0 11.0 8.0 8.0 7.0 7.0
14.5 21.0 14.0 12.0 15.5 17.0

15 - Profundidad de la aleta pélvica . ...
16 - Longitud próximo-distal de idem .. 10.S 11.0
17 - Profundidad de la aleta pectoral. .. 25.0 33.0
18 - Longitud próximo~distal de idem .. 21.G 29.0
19- Longitud cefálica .............. 32.5 32.0
20 - Al tura cefálica . , ............... 19.0 16.0
21 - Longitud maxilar ............... 5.0 11 O
22 - Longitud rostral
15.0 10.5

.

•••••••••••

1

•••

23 - Longitud branquial .. . ..........
24 - Diámetro ántero-posterior del ojo ..

8.0 13.0 12.0
22.0 21.0 30.0
17.0 16.0 24.0
28.5 35.0 22.0
15.0 16.5 17.0
8.0

7.0
7.0

9.5
9.0 145 18.0 21.0
2.0 7.0 8.0 8.0

2.0

12.0
29.0
25.0
27.0
12.0

20.0
190.0
240
16.0
16.0
11.0
11.0

60
140
7.0
28.0
20.0
30.0
15.0

5.0 5.0
5.0 10.0 130
9.0 9.0 9.0
6.0 5.0 4.0

POLIGONOS
9

10

11

12

('&gt;)

13

.14

15

10.0 16.0 150 19.0 14.0 4.0
15.0 15.0
ll.O 10.0 9.5 10.0 9.0 19.0 10.0
11.0
161 5 149.0 152.0 140.0 147.0 152.0 143.0 150.0
4.5 4.0 3.0 ·'1.0 4.0 3.G
4.0 4.0
2.5 4.5 4.0 4.0 4.0 3.0
4.0 40
25.0 20.0 12.5 12.0 22.0 25.0
16.0 5.0
IS.O 16.5 22.0 24.0 18.0 15.0
21,0 200
198.0

170
19.0
17.0
14.0
80
7.0
17.0
10.0
27.5
r
24.0
320
16.0
30
13.0
140
6.0

16

17

18

19

~

9.0 8.5 8.0 200 160
1470 1~6.0 147.0 150.0 157.0

3.0 5.0 3.0 3.0 4.0
4.0 4.0 3.0 2.0 4.0
21.0 17.0 12.0 26.0 17.0
20.0 22.5 17.0 12.0 290
172.0 174.0 1630 176.0 339.0 1740 ISO.O 173.0 1750 165.0 169.0 201.0
l{O 17.0 19.0 18.0 22.0
23.0 220 i7.0 20.0 180 20.0
19.0
15.0 12.0 17.5 19.0 16.5 190
18,0 20.0 21.0 14.0 15.0
25.0
B.O 14.0 JO.O 7.0 8.0 11.0
8.0 50 7.0 6.0 9.0
15.0
5.0 120 7.0 4.0 4.0 RO
7,0 3.5 6.0 3.0 5.0
21.0
8.0 •JO.O 7.5 7.0 12.0 8.0
75 5.0 10.0 6.0 6.0
11.0
90 12.0 6.5 8.0 5.0 9.0
7.0 6.0 11 O 3.0 7.0
19.0
12.0 16.0 13.0 14.0 190
16.0 16.0 12.0 19.0 11.0 17,0
28.0
5.0 11 O 8.0 8.0 7.0 10.0
7.0 6.0 11.0 6.0 5.5
17.0
25.0 30.0 33.0 120 35.0
12.0 43.0 34.0 37.0 27.0
43.0 40.0
39.0 25.0 30.0 28.0 25.0
35.0 35.0 31.0 33,0 21.0
30.0 38.0
37.0 35,0 33.0 42.0 37.0
35.0 41.0 39.0 36.0 36.0
37.0 30.0
20.0 19.0 23.0 !7.5 18.0
21 O 23.0 18.0 22.0 19.0
28.0 23.0
6.0 11.0 7.0 7.0 !O.O 7.0
11.0 11.0 8.0 7.0 10.0
45
13.0 JO.O 12.0 19.0 13.5
10.0 i 7.0 15.0 18.0 15.0
9.5 145
9.0 10.0 10.0 9.0 !O.O
6.5 8.0 9.0 9'.0 8.0 11.5
l 1.0
3.0 4.0 3.5 3.0 4.5
2.5 5.0 6.0 5.0 4.0
4.5 6.0

2C9

.....__

12,0 19.0 18,0 13.0 IS.O

(•) El orden en que se expresan las d1mens1on~ de los ooligonos in~critos e,i los perfiles es el mismo de las lámina..
~o
debe
las yobtenidas
t,enen
en olvida~
el traba10oue
&lt;le son
Beebe
Tee-Van.en la med,c1ón de tos aumentos al ripie ramaño Que dichos perfiles

208

20

~l

(1)
.........

e:
(/)

Q.

o.

---,
(/)

Q

~

(/)

•

1

�C - FACTORES CONSTANTES DE LA FORMA CORPORAL

Todos los polígonos inscritos resultaron cuadriláteros y divididos por
sus d1áme ros verticales en ríángulos anterior y posterior (irregulares) y
por los horizontales en 1nángulos dorsal y ventral El más obtuso de los
ángulos dorsales es de Eulamia cerdale (Gilbert) y el menos de Heterodontus francisci (G1rard). Existe menor variación en los ángulos ven rales
y casi todos son muy obtusos e igualmente cambia poco la agudeza de los
ángulos an enores1 excepto en Heterodontus francisci (G1rard). Respecto
a los ángulos posteriores, el más agudo es de Eulamia cerdale (Gilbert),
cuyo polígono es el más largo de todos. El ángulo formado por el eje del
cuerpo (Pp) y el de la región caudal (pCl es muy variable, desde casi nulo
en Eulamia lamiella Uordan &amp; Gilbert) hasta 359 en Mustelus lunulatus
Uordan &amp; Gilbert l.
El ángulo formado por el borde dorsal de la cola y el lado pósterodorsa1 del cuadrilátero inscrito es menor que el formado por el borde
ventral y el lado pós ero-ventral, con excepción de Eulamia cerdale (Gilbert), en que el 16bulo ventral de la cola queda dentro del polígono y de
Heterodontus francisci (Girard), en que es mayor el primero. La convexidad del borde ántero-dorsal del cuerpo en relación con el lado correspondiente del cuadrilátero es mínima en Eulamia cerdale (Gilbert), cuya
vertical ántero-dorsal a~nas si se eleva sobre la horizontal y máxima en
Heterodontus francisci (Girard), cuya misma vertical se encuentra en plena
región cefálica; variando al mismo tiempo la altura del ojo desde~ posición
ventral máxima, sobre el lado ántero-ventral del polígono hasta una posición dorsal máxima, sobre el lado ántero-dorsal, en las mismas especies. El
diámetro horizontal del ojo varía desde 2 mm. en Pristiurus xaniurus (Gilbert) y Cephalurus caphalus (Gilbert) hasta 8 mm. en Ginglymostoma
cirratum (Grnelin).
Por circunstancias especiales ele la configuración corporal de los Elasmobranquios, no es posible apreciar la forma y situaci6n precisas de la
hendidura bucal sobre el perfil sagital, habiéndose considerado solamente
la porción visible hasta la comisura de los labios
El alejamiento de ta vertical áritero-dorsal respecto al prosthion es
mínimo en Heterodontus francisci (Girard' y máximo en Cephaloscyllium
uter Uordan &amp; Gilbert) y res~to a la vertical ántero-ventral está más
próxima en Triakis semifasciatum (Girardl y más lejos en Eulamia galapagensis (Snodgrass &amp; Hel ler). En todas las especies estudiadas el borde
ántero-ventral del cuerpo queda por fuera del lado correspondiente del
pol'gono, siendo la convexidad relativamente cOf\stan e El borde p6sterodorsal del cuerpo, con excepción de Heterodontus francisci (Girardl,
corresponde senstblemen e con el lado p6stero-óorsal del cuadrilátero,
siendo muy variable la relación entre ambos, es máxima en Eulamia cerdale
(Gilbert l I presen ando el efecto que Gregory llama "cut-away" 1 especialmente observable en peces con gran desarrollo de las partes ventrales y
que facilita el deslizamiento del agua hacia atrás.
210

~

1)
~

.......

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11\

�C - FACTORES CONSTANTES DE LA FORMA CORPORAL

Todos los polígonos inscritos resultaron cuadriláteros y divididos por
sus diámetros verticales en triángulos anterior y posterior (irregulares) y
por los horizontales en triángulos dorsal y ventral. El más obtusa de los
ángu los dorsales es de Eulamia cerd.ale (Gilbert) y el menos de Heterodontus francisci (Girard). Existe menor variación en los ángulos ventrales
y casi todos son muy obtusos e igualmente cambia poco la agudez.a de los

usTe Iut
1

ldóif SXQJ;s•terodGsrrrci (Girar:

R,snortn

Mustelus lunulatus Jordan &amp;

Prionace glauca CLinnaeus).

Aprionodon fronto (Jordan &amp; Gilbert).

5

10

�Ginglymostoma cirrafum (Gmelinl

Cepha/oscyllium uter CJordan &amp; Gilbe1tl
6

Prisfiurus xaniurus

CGilbert).

i

TriaAis semifarsciafum Girard.

Mustelus californicus Gill.

3

8

.:.~

"':t

'

�Eulamia azureus (Gilbert &amp; Starks).
16
I

-- -

--

----

_,,- _ .

1
1

~~~===--=-=-'~~~L7 ...~L-..~=-=_,__-.:-_!~-,¡;;;~i.ii~~====~~-----j
Eulamia plat t y

us

1

).

17
1
1

~~~~~------J

Eulamia cerda/e (Gilbert&gt;.
12

1

1
1
1

1
1
1

Et_1/~mia /amiel/a CJordan &amp; Gilbert).

Scoliodon longurio CJordan &amp; Gilbert).

13

18

.

Eulamia galapagensis (Snodgrass &amp;-Heller). Ga/eocerdc arcticus CFaber).
19

14
1

~~~;:::-.::!~!::c-J__-'--___--1-,--,----.-..J.::=.~~;..¿-~;¡¡6-

1

----~

Eulamia ve/ox (Gilbert).

Heterodontus francisci CGirardl

15

20
1

•

•

.
.

..... •
.....

,

•

�D - FACTORES VARIABLES DE LA FORMA CORPORAL

1- Ginglymostoma cirratum (Gmel n) ·
dohcosomát,co, gaster Ot" postap,cal, apex rned,ano, gestenon mediano; mesonótico; do11cogástrrco, nomopig,::t1al; oprsthr~ preuránico;
l'O"'OOCercal; hiperdoltcocercal; cola heterocerca (con lóbulo ventral muy
Clesa•rollado 1; 1' aleta dorsal sobre 3er. cuarto de la horizontal, rned1bás1ca, long rrad,al (cas, medirrad,al), con borde pósterosupen.ir espatulado,
sepdrada de la3~ aleta dorsal, 2' aleta dorsal brev,básica, longirrad,al (cas,
med1trad1al l, con borde pósterosuperior espatulado; aleta ana' postdorsál1ca cas, subdorsál•ca), sin espma ben ~rro11ada, med1básica, longirradral re.: 1 med,rrad,aP, sin espina ~ rrollada, med b.:15 :.3, long,rrad,al
1e.as, mt&gt;d rrad,al 1, con borde póstero nferior redondeado; aleta pélv,ca
ba¡o 3er. cuarto de la honzonta, med,rradial, brev1rrad1al, con borde
póstero-mfenor rec~o; aleta pectoral bajo ~ cuarto de la hor'zontal,
lat,areal, brev,rrad al, de forma semi-espatu'ada; nomocefál,co; mesocefáltco, m,crognátrco; nomo•r neo; h1perrricroftálmico; mesobranqu'al

2 Cephaloscyllium uter (Jordan &amp; Gilbert :
dol cosomático, ga"tenon preap"cal, apex mediano, gasterion mee ano, doltconóttco; dol,cogástr co, nomop1g,d1al (casi leptop1g1dial); opisth,on posturánico; macrocercal (cas, nomocercal 1; oohcocercal, cola
heterocerca (as,métnC&lt;JJ; Jt aleta dorsal sobre 3er. cuarto de la horizontal,
med1bás1ea, long rrc1d1al, con borde pósterosupenor ligeramente cóncavo;
re reda de la 7! aleta dorc;al, ~ aleta dorsal prebrev básica, med,rrad al,
COI' borde pósterosuper,or ltgeramrnte cóncavo, aleta anal subdorsálica,
con es¡: na bien dec;arrol:adc1, b ev,bás,ca, lonqirraóal cat med.rrac: 21 &gt;,
CQfl borde :&gt;6st romferior recto; aleta pélv,ca bajo 3er cuarto de la honzonta' med areal, brevwad,al con borde póstero.nfenor recto; a'.eta pectora: ba,o 2° cuarto de la horizontal tCJs, ba¡o el 19), perlat areal med rralc:.t ~ real brev,rrad,al, de forma espatulada; microcefálico; mesocefálico
cc1s ¡; 3tice'áhcot; rresognát,co &lt;cas, mrcrognáticol; nomomnco; mesof1;1rr1cD , c:Js1 m1crohá1rri :01, macrobranqu,al.

--

\

3- Pristiurus xaniurus r G"bert) :
dol1 cosomático, gastenon DOSta:,ical, apex mediano; gasterron mer!,ano, 00 con5t1co, do ,cogástnco, romop,g dial 'cas, leptop,g dial); op,s+h :i poc;tu ámc-0, nomocerc¿¡I cas, rr1crocercall; h pe•doltcocercal; co'a
heterocerea ( t~p,ca l 'ª aleta dorsal sobre 3er cuarto de la horizortal,
br "' b¿ ,ca, med rrad :il, con borde PÓ'iterosuoerior cas, recto separada de
la ~ aleta dorsal, 2 él _ta do·sal perbrev1bás1ca, mf'd1rrd-:lial, con borde
pó&lt;.terosupenor recto; aleta ,ral c:~•sá ica con e:p:na poco desarrollaaa med básica leas, brevrbás ca , rned rrad :1 1 leas, brevirradial), con borde
ró.,tero,nfer or 1,geraf"lente c6ncc1vo; éi 1eta pélv,ca ba,o 3er. cuarto de la
'1orrzontal, parviareal, brev1rr.1I" :i, con borde pósteroinferior ligeramente
coovexo, e.lleta pectoral ba10 "J!&gt; cuarto de la horizontal leas, ba¡o el JO),

2' 1

�latiareal, brevirrad1al, de forma espatulada, microcefálico( mesocefálico
(cas, plahcefáhco 1; micrognát,co; nomomnco; mesoftá m,co¡ macrobranquia1.

4--Cephalurus cephalus Gilbert
dohcosomát1co !casi h1perdolicosomát1col; gastenon preap1cal; apex
mechano; gasrerion anterior; dolrconót,co [casi ~1perdohconót1coJ; h1perdol1cogástnco; nomop1gid1al, op1sth1on posturan1co; m~crocercal tcas1
nomocercal l h,perdohcocercal· cola heterocerca I as,metnca l; Ji1 aleta
dorsal sobre' '}_Q cuarto de la horizontal I casi sobre el 3°1, medibásica,
long1rrad1al con borde pósterosupenor recto, separada de la 2&lt;l ale a dorsal;
2ª aleta do'rsal brev1bás1ca, longirradial, con borde pósterosupenor recto;
aleta anal subdorsálica con espina poco desarrollada, med,bás,ca, long,rracf,al lcas1 med1rrad1alÍ, con borde pósteroinferior ligeramente cóncavo;
aleta pélv,ca ba10 .20 cuarto de la horizontal, parv,areal, brevirrad,al, co_n
borde pósteroinfenor casi recto aleta pectoral ba10 .20 cuarto de la horizontal la ,areal brev1rrad1al, c~n borde póstero1nfenor espatulado, nomocefáltéo, plat1c~fálico1 m1crognát1co, nomornnco teas, m1crorrinco ; mesoftálm1co, macrobranawal

5-- Triakis semifasciatum (G1rard l
dohcosomát1co; gastenon preap,cal, apex mediano; gastenon anterior, mesonót1co lcas1 doltcon6t1co J; h1perdolicogástnco, nomop1g1d1al;
op1s1h1on urárnco; nomocercal, h1~rdoltcocercal, cola heterocerca !escotada l 1~ aleta dorsal sobre '2J cuarto de la horizontal, med1bás1ca,
med1r~ad1al con borde pósterosupenor ligeramente cóncavo, separada de
la ia aleta dorsal ~ aleta dorsal med1básica, longirrad1al, con borde pósterosuperior cónc~vo, aleta anal postd~rsál,ca, con esp!na bien desarro!Iª?ª,
brev,bás,ca brev1rrad1al, con borde posteroinfenor concavo; aleta pelv1ca
ba¡o 20 cu~rto de la horizontal leas, bajo 39); med,areal (casi parvi_areaH,
brev1rrad,al con borde pósteromfenor cóncavo; aleta pectorat ba10 ler.
cuarto de '1a horizontal perlat,areal, brev1rrad1al Icasi med1rrad1a1J, de
forma tnangular irregu1lar; m1crocefálica; rr1€socefáhco; h1per~1crognáhco·, m1crornnco (casi nomorrmco); mesof talm1co; macrobranqu1al.
6-Mustelus californicus íG,11) ·
h1perdohcosomát1co; gastenon postapical, apex anterior; gasterion
mediano; doliconót1co leas, h1perdolicon6tico \ 1 hiperdolicogástrico; nomop1g1d1al; op,sth,on posturánico; nomocercal; h1perdol1cocercal; cola he!~rocerca (típica) · 1il aleta dorsal sobre ~ cuarto de la horizontal, med1bas1ca,
long1rrad1al c~n borde pósteromfenor cóncavo, separada de la 2ª aleta
dorsal; :29 ~teta dorsal brev1bás,ca, long1rrad1al, con borde pósterosu~nor
cóncavo, aleta anal postdorsálrca, con espina bien desarrollada, brev,bas,ca,
medirrad1al lcas1 long1rrad1al 1, con borde pósteromfenor cóncavo; aleta
pélv1ca bajo 2J cuarto de la horizontal, m~1areal (casi parv1areal 1, _brev1rrad1al,. con borde posterior l,geramente concavo; aleta pectoral ba10 1er.
cuarto de la honzon al, perlatiareal, brevirrad1al !casi med1rrad1all, de
1

212

fo~ triat_19ular; ?JiCrQC:efálic?; platicefático, micrognático, nomorrinco;
m1croftálm1co (casi mesoftálmrcol; mesobranquial (casi macrobraoqulal).

7-Mustelus dorulis (Gill):
_ doli~osom~tico; ~sterion postapical; apex mediano; gasterlon me,d,ano; dolicon6!1cp; dol1cogástrico, leptopigidial; oplsthion posturánico;
inomocercal; dol1coc_:ercal; cola heterocerca (típico); 1' aleta dorsal sobre
2!J cuarto de la honzontal, medibásica longirradial (casi medirradial) con
borde pósterosuperior cóncavo, separ~da de la ~ aleta dorsal· 2f ~leta
~rsal brevibásica,. longirradial kasi medirradial), con ?Orde ~terosupenor muy cóncav~, a!eta anal postdorsálica, con espina medianamente
desarrollad~, brev1bás,~a, br~irradial, con borde p6steroinferior ligeramente cóncavo, aleta ~lv1cs ba¡o ~ cuarto de la horizontal (casi bajo el a9)
pa~1areal, brev,rrad1al, ~on borde p6ster?inferior casi recto; aleta pectoraÍ
,báJo "2J cuarto de la. honz~~al (casi ba¡o el 1&lt;.&gt;), latiareal, brevirradial, de
forma espatulada; m1crocefalico; mesocefálico &lt;casi platicefálico) · micrognático; nomorrinco; microftálmico; mesobranquial.
'

8-Mustelus lunulatus Uordan &amp; Gilbert):
. dolicoso_mático; Qasterion postap,cal; apex mediano (casi anterior)·
gastenf~ mediano; dol,conótico; dolicogástrico; nomopigidial; opisthio~
posturanico; hrpermacrocercal Ccasi braqui(ercal); cola heterocerca (típica);_ 1! _aleta dor~I ~re 2J cuarto de la horizontal, medibásica (casi
brev,bas1ca J, longirra~1al, con borde póste!"0superior en ángulo, sep3rada
de la ~ ale!a dorsal, ~ aleta dorsal brev1bás1ca, longirradial, con borde
•pósterosu,:i_eno_r en áng~lo; ~leta an~I postdorsálica, con espina bien desarrollada, br~~bás1ca, rne&lt;:!irradr~I kas, brevirradiall, con borde pósteroinferior
en á_ngulo, aleta_pél~,ca ba¡o 29 cuarto de la horizontal, mediareal (casi
pa:V1areal}, brev,rradral, con borde pósteroínferior cóncavo· aleta pectoral
baJo 1er. cuarto de la horizontal (casi bajo el 29), latiar~al brevirradial
de f?'ma _tnang~lar; ~oce_fálico kasi microcefálico); ~fálico (casi
rplattfefáhco); h1perm1crognatico; nomorrinco; microftálmico (casi mesoftálm1col; macrobranquial.
9-Prionace glauca (Unnaeus):
. . dolic~ático. !casi mesosomático); gasterion preapical; apex med,~no, gasten~ mediano; mesonótico; dolicogástrico; nomoplgidia1· opis•
th,on posturárnco; macrocercal (casi nomocercal); mesocercal; col; heteroce:ca. (en cre~rent~); 1il aleta dorsal sobre 2J cuarto de la horizontal
brev1bás,ca, medirrad1al, con borde pósterosuperior en ángulo separa~
de la 2il aleta dor5:al; 2f aleta dorsal perbrevibásíca; perbrevir;adíal, con
borde pósterosuperio: cónca-:o; ~leta a~al predorsálica, con espina bien
~~rollada, brev1bás1ca, med1rrad1al (casi brevirradial) con borde pósterornfenor en á~gul?; aleta pélvica bajo 3er. cuarto de 1~ horizontal parviareal, perbre~rrradial, con borde pósteroinferior ligeramente cónca;o; aleta
pectoral _ba10 2.9_ cuart? de_ la horizontal &lt;casi bajo el 19), perlatiareal,
med1rrad1al (casi long1rrad1al), falciforme; nomocef6lico; mesocefálico;
213

�mícrognático, ncmorrinco; hipermicroftálmico; mesobranquial (casi micróbranquial).

medirradial, de forma tnangular alargada· nom fál' .
.
.
hipermicrognát1co; nomcrrinco; hipermicroftálmico~e~bº(a~~i:lefálrco;

10-Aprionodon fronto (Jordan &amp; Gilbert) :
dolicosomático; gastenon preapical; apex mediano; gasterion mediano; mesonótico; dolicogástrico; nomopigidial (casi leptopigidial); opisthion uránico; nomocerca I; dolicocercal; cola heterocerca (típica l; 1~ aleta
dorsal sobre 2.9 cuarto de la horizontal; medibásica, medirradial, con borde
pósterosuperior recto; aleta anal subdorsálica, con espina bien desarrollada,
brevibásica (casi perbrevibásica), rnedirradial (casi longirradiall, con borde
pósterosuperior recto; aleta anal subdorsálica, con espina bien desarrollada,
brevibásica, medirradial {casi longirradial l, con borde pósteroinferior ligeramente convexo; aleta pélvica bajo 3er. cuarto de la horizontal, mediareal
(casi parviareal), brevirradia!, con borde pósteroinferior ligeramente cóncavo; aleta pectoral bajo 'ZJ cuarto de !a horizontal, perlaflareal, brevirradial {casi medirrad1al l, de forma triangular; rnicrocefálico, mesocefálico;
micrognático (casi mesognát1co); nomorrinco; hipermicroftálmico; mesobranquial

13--Eulamia cerdale (Gilbert):
diano· lrcoso~á ico; ~astenon postapical; apex mediano; gastenon me-

11-Eulamia aethalorus Uordan &amp; Gilbert):
mesosomático (casi dolicosornático); gasterion pre.apical (casi subapicall; apex mediano; gasterion mediano; mesonótíco; dolicogástrico;
nomopig,dial (casi leptopigidial); opisthion uránico; nomocercal; dolicocercal; cola heterocerca (típica); 1~ aleta dorsal sobre 2!&gt; cuarto de la
horizontal, rnedibásica, medirrad1al, con borde p6sterosuperior en ángulo,
separada de la 2ª aleta dorsal; ~ aleta dorsal perbrevíbásica, brevirradial,
con borde pós1erosuperior recto; aleta anal subdorsálica, con espina bien
desarrollada, perbrevibásica, brevirradial, con borde pósteroinferior cóncavo; aleta pélvíca bajo 3er. cuarto de la horizontal, parviareal, perbrevirradial, aon borde pósteroinferior cóncavo; aleta pectoral bajo 2-9 cuarto de
la horizontal (casi ba¡o el 19), perlat1areal, medirradial, de forma triangular
falciforme; nomocefálico; mesocefálico; micrognático; nornorrínco; microftálmico; rnesobranquial.

~f

~~/:~~:=:~i~;:;~;~;~~~~~'.;~.~}1:k~Etf1~::¡!

medtbásica, medrrradral (casi longirradial&gt; con borde póste
~ zon¿al,
~~r~~i:ipa~~~a ~r~!
2ª al~ta dorsal perbrevibás~~:';r~r;~
predórsálica, con espina poco
~leta anal _lrgeramente
borde pósteroinferror ligeramente cóncav~· alet~ apes!f~' pe:re~radial, con
la horizontal med,.areal
b~ . ,. 1 '
v,ca JO ¿_• cuarto de
recto; ,aleta pect~ral bajb Íe~
c~n
_
b
orde
pósterojnferior casi
1
rradial (casi brev1rrad1al) de .forma t . a1 ~nzontal, f~rlat,area), medi(casr mesoce'álicol m, ' , · . nang~ ar, no~oc~ áhc.o; plat,cefático
álmico; mesobranq~ial.crogna ,coi nomornnco (casi mrcrorrinco); microf-

~~f;~~i:!;

d~;~~ll~d!' b~t~:~~~~ºde'

14-Eulamia uureus (Gilbert &amp; Starks):
dolicosornático· gasterion post::ipi I·
edº
drano; mesonótrco; dolic ástn . "' ca, ~~x. m _ran~; gasterio~ me.
nomocercal; dohcocercal; iola h~~~r:cc::1 1al,) ?~';th¡on posturanico;

f;9

~~~~~t~ó~~. ~;}:r°:&lt;l:~1jf!i'~ª• long;~:~i;I, co~ e~r~~r~;~~:

brev,rradial (casi medir radial) con ~d/pósor~I, ~ ale!a d~rsal brev1bas1ca,
cavo; aleta anal subdorsáHca '
e: r
erosupenor ligeramente cónvrbásica, medirradial con bo;d~on espina medianamente desarrollada, bre-

~i:,:rj;::.::.t~~~: ::t-~~::\~:!,~~icJ¡~t=fu~J:';tii~
baJ°J
1

kasi bajo el 1Q), medíareal' kasi ~:ora,\
cu~rto de la horizontal
guiar; nomocefál1co· mesocefálrco· mrc rea á'·m irradia~, de forma triantálrnico, mrcrobranquial.
'
rogn treo; nomornnco; hipermicrof15---Eula~ ia lamiella Uordan &amp; Gilbert) :

12-Eulamia velox (Gilbert):
dolicosomático; gasterion pre.apical; apex mediano; gasterion mediano; doliconótico (casi mesonótico); dolicogástrico; nomopigidial; opisthion posturánico; macrocercal; mesocercal; cola heterocerca (típica);
lª aleta dorsal sobre "2J cuarto de la horizontal, medib5sica, longirradial,
con borde pósterosuperior cóncavo, separada de la 2ª aleta dorsal; 2ª aleta
dorsal perbrevibásica, brevirradial, con borde pósterosuperior ligeramente
cóncavo; aleta anal subdorsálica, con espina bien desarrollada, brevibásica,
medirradial (casi brevirradiall, con borde póstero,nferior en ángulo; aleta
pélvica bajo 3er. cuarto de la horizontal, parviareal (casi mediarea!l, brevirradial, con borde pósteroínferior ligeramente cóncavo, aleta pectoral
bajo 2J cuarto de la horizontal (casi bajo el 1Q), latiareal (casi media real),

gaste_n!&gt;'~:C:!~i~~~¿~[~~n (~~~~p~!lc~c~~( s)~dopic1~1); ?pe!&lt; mediano;
p1g1d1al, opisthion posturánic . ~
no !co , icogastrrco; nomorocerca (falci orme). 1\! ale~~ d~~j~I; ~rdolicocercal; cola hetem,ed1básíca, medirradial {casi Ion irradia ) re
cuarto, de la hor_izontal,
c?ncavo, separada de la 2~ aleta Jorsal·
%rdelposteros:11:f:'ºr muy
virrad,al, con borde pósterosuperior e! ª e
rsa perbrevrbasrca, breespina muy desarrollada brevíbásica b~~~~o, .ª eta anal subdorsálica, con
muy céncavo; aleta péÍvica ba O 3~r e rrradral, con bo~de pósteroinferior
kas, parv1areal), brevirradial ~on ~rdeuar!ot de. lf h_orrzon~al, media real
pectoral bajo 29 cuarto de la hori.,ontal pePf
enoedr _casi. recto; aleta
, r a iarea'1 m irradral, de forma

214

215

1, fo;'ª,

/ro,n

�falc -~.,_ ancha· namoceHlico; mesocefálico (cas,i
l1ur111.,
I
•
ft"tm·,co·' mesobrancJ,lia
nático;
nomomnco;
micro "

pla(

t~~~~- .

ca5I

1111\,,IIAIIID"t"

'

16-Ealamia platyrhyncus (G~lbert):

. 1 ( . subapical); apex media:
cbhcosomático; gasC:~~p~icc,g':trico• nonq&gt;igidial (casi
no· gasterion ~a~;
á . 1 • 'macrocerc.al· ~re.al (casi dolileptopigidial) i opistht0n pos~rp~! l' aleta do~I sobre ~ ~uarto de la
cocercal); cota heterocerca . ad' 1, con "--·de pósterosuper1or cá'lcaYO,
UUI
rb .
1 medibésica longirr ,a
horizonta,
le , dorsal· ~ aÍeta dorsal perbrevibásica, pe . rev1rraseparada de la 2f a ta
_,
.
. 1 ta anal subdorsáhca, con
dial con borde pósterosuperbrt0r ·b'::~r~,
p6steroinferior cóncaYD;
espina bien desarrollada, pe evde1 1 , hÓrzontal parviareal perbreyirradial,
aleta ~ bajo 3er. _cuarto_
a. 1
' oral ba'o 'ZJ cuarto de la
con borde pósteroinferior C~I recto, aleta pósteroi~ferior ligeramente
horizontal, perlatiar~I, medirra1áj.1• ~on ~rognático· nomorrinco; microfc6ncavo; nomocefáh~; plat,ce tco, m
,
tálmico, mesobranquial.

~de

r

.
a..._ _ . ( Snodgras.s &amp; Hellerl :
.
17-Eula11111 • ~..- .
ático)· gasterion postap,cal~ .ªee&gt;&lt;
dolicosom~hco (ca~~~tico; ,dolicogástrico; nomop~g~dial;
mediano; gasten0!1 ~te , I· dol icocerc.al; cola heterocerca (~1p1ca.);
opisthlon posturán,co, ~de la horizontal, medibás1ca, long1rradial
1' aleta ~l. sobre
de pósterosuperior muy c6ncavo, _sepa~ada de
(casi med,rradial&gt;,. c~ ~\a dorsal perbrevibásica, perbrevirrad!al, con
la ~ aleta dorsal~ . a e . le anal ligeramente predorsáhc.a, con
borde pósterosupertor c~bá/ tamedirradial con borde pósteroinferior
espina bien desarrollada¡'. revba•o'ir cuarto ~ ta horizontal, mediareal,
muy cóncavo; aleta rpósv,ca .1 fe. ~ ligeramente cóncavo; aleta pectoral
brevirradial, concletx:¡r hor,z:r:=i ;rlatiareal medirradial, de fo~ tr(ian-1
bajo ~ cuarto
a fár . mésocefálico· ,;,icrognático; nomomnco cas
guiar alargada; ~ f~ _ico: mesobranqu~I
macrorrincol; micro td,m,co,
·

18-Scolioclon lon~urio( (J?ddj~~i~~~ .= gasterion preapical; apex r;iemesosomát1co _casi º. 1 , . . ( t igidial· opisthion urámco;
diano, gasterion _ant~nor, 001 /)?9:rf~~~r:l~ola ~terocerca (típic.a);

nomocercat (cas, m1c~erca , de I horizor',tal medibásica, medirradial,
1' aleta dorsal sobre ,t.T cuarto
ª
' rada de la '}j aleta
c-on borde pósterosuperíor ligeramente. cón~vo, ~rde , terosuperior
dorsal; ~ aleta perb~íbásica, perbr:,~:~; ~: espina ~edianamente
casi recto; aleta ~nal_ hgera~nt~ Pdial con borde pósteroinferior ligeradesarrollada, brev11bás1capé,I pe t!-'~r3er ~arto de la horizontal, parviareal,
mente ~~vo; a eta v1ca t Jroinferior casi recto; aleta pectoral bajo
perbrevirrad,al, conh ~rdet pósll et·areal brevirradial de forma triangular
1J cuarto de fál'co·
la onzon a ª 1 (casi
'
efát·' ) ·
·reo· no
aguda; nomoce 1 , me~fálico
esob
. 1 platic ico ; rrucrogna i ' morrinco; microftálmico; m ranqura ·
216

19--Galtocerdo 1rctic111 ( Faber) :
mesosomát,co (e.así dolicosomático); gasterion preapical (casi subapical); apex mediano; gasterion mediano; dolicon6tico (casi mesonóticol;
mesogástrico; leptopigidial; opisthion posturánico; macrocercal (casi nomocercal); braquicerc.al; cola heterocerca (falciforme); Jf aleta dorsal
sobre ~ cuarto de la horizontal, medibásica, medirradial (casi brevirradial),
separada de la 2f aleta dorsal, con borde pósterosuperior ligeramente
cóncavo; ~ aleta dorsal perbrevibásica, perbrevirradial, con borde pósterosuperior ligeramente cóncavo; aleta anal ligeramente postdorsálica, con
espina poco desarrollada, brevibásica, brevirradial, con borde •pósteroinferior ligeramente cóncavo; aleta pélvica bajo 3er. cuarto de la horizontal
mediareal, perbrev1rrad1al 1 con borde pósteroinferior recto; aleta pectoraÍ
bajo ZJ cuarto de la horizontal, perlatiareal, medirradial (casi brevirradial),
de forma cuadrilátera escotada; nomocefálico; mesoc:efálico; nomorrinco
(casi m,crorrincol; microftálmico mesobranquial.

20-Heterodontus francisci (Girardl ~
mesosomático (casi dolicosomático); gasterion postapical; apex
anterior; gastenon mediano; doliconótico (casi mesonótico); mesogástrico;
nomopigidial (casi leptopigidial); opisthion posturánico; nomocercal; dolicocercal; cola heterocerca (asimétrica); l ~ aleta dorsal sobre "lJ cuarto
de la horizontal, med1básica, longirradial, con borde pósterosuperior ligeramente cóncavo, separada de la 2.f aleta dorsal; 2f aleta dorsal brevib.isica,
longirradial, con borde pósterosuperior ligeramente cóncavo; aleta anal
postdorsálica, sin espina bien desarrollada, brevibás,ca, longirradial, con
borde p6steroinferior casi recto; aleta pélvica bajo 3er. cuarto de la horizontal, magníareal, medirrad1al, con borde pósteroinferior casi recto; aleta
pectoral bajo ler. cuarto de la horizontal, perlatiareal, medirradial, de
forma triangular muy ancha; microcefállco (casi nomocefálico); mesocefál1co; hiperm1crognático; nomorrinco (casi macrorrinco); mesoftMmico
(casi microftálm1col; mesobranquial (casi microbranquial).

• *

*

4 l Valor morfológico de los polígonos de Gregory. La importancia
del método propuesto par el autor americano, método que puede denominarse geométrico, para el estudio de la configuración corporal de los peces
reside evidentemente en la solución que aporta a varias de las cuestiones
más discutidas hasta hoy en la morfología ictiológica, tales como la medicióo longitudinal del cuerpo, la apreciación de su forma general y de las
proporciones de sus partes o regiones y otras semejantes.
No existe uniformidad estre los ictiólogos respecto a cuál de las
dimensiones longitudinales del cuerpo deba considerarse como más representativa. Algunos miden en línea recta la distancia que existe descle el
extremo anterior de la cabeza al posterior de la cola y la consideran como
longitud total del cuerpo. Teóricamente esto es exacto, pero en la práctica
surgen muchas dificultades para tomar medidas correctas debido a varias
217

�f
. . corporal· por e¡empto, la curvacircunstancias relativas a la con ighac';1ces exo~sÍva, la forma de la alet?
tura del e¡e longitudinal es en ,uc u~ rtenecen a la clase Elasmobra~ch11
caudal es muy variable, etc. En os q pe l criterio, ya que si bien es ct~rto
no es posible aceptar cerrada~nte
por la región caudal, ésta tiene
que el cu~rpo. es prolfl~a~o ªt~~1~nal enteramente distinta_ ,de la
una s1gnificac16n mor o og1ca y be"a Por otra parte, la reg1on cau '
corresponde al tronco .Y a la6ca ;án en la misma clase (hetera&lt;:erc~)'
ajustándose a u_na conf igurac1 n 'ºen sus d1st1ntos grupos, lo que impide
presenta variaciones muy gran~ción arbitraria. Tal vez por ello otr~
generalizar resultados de apr ed' 1 longitud del cuerpo hay que exclmr
ictiólogos deoden que para m tr a

ªiá~

?f

la cola
,
I' ·t posteriores del tronco y dónde
Pero entonces ¿cuales son lo~ im1 es ostión muy discutida que parece
comienza' la regíón caudal? He aq~1 ~tra cu~ el
idion fijado por el proresolver también el_m~todo ge:'~"~~~f¡d!~ars!~~o el límite poster.ior
cedimiento que senale antes
t del sím le concepto morfológico
del tronco o el ª.~terior de la c?la! den, rorosthion ~ presenta problema ~n
de la configu~a~10: ~orporal. S1 b1ena e señala el extremo punto anter.1or
cuanto a sign1flcac1~d_estru~ltur~, ye~ valor descriptivo s1 fija el término
de la cabeza el pyg1 ion 50 0 ª qui .
• p
I polígonos de Gredel tronco (t). E cf°~t~:Í ~~:a~c;~ :is!~ :tor ~ 1928a) señala
gory equivaldrá a o~g1 tancia es la longitud de comparación._
vanas veces que d, ª 15
uesto ra los Elasmobranqu10s, el p~oEn caso ~ acep ª1 rse. lodexp facilit~xtraordinariamente y se elimina
blema de medir dicha ong1tu . se
tificios áe cálculo propuestos para
la necesidad de recurrir a ciertos ar .
buena base para las comdeterminar tan variable carácter Í ~· ~e~au; equivale a esa dimensión,
parac~ones. Sí ~o se admite quede~er~i~~c:ón Y muy discutible, habrá que
ademas ele arb1trana toda ot~a . os de difícil aplicación. Una detallada
recurrir a diferentes proced1m11:nt l medición ele la longitud total del
discusión de los pro~fl~r:ias relati~sª ~ra hacerlo fué presentada por el
cuerpo y de los art1 1c1os_ c1
Rey a cuya obra remito a quienes
distinguido ictiólogo espan? Ülozano
'
se interesen por esta cuestdión f • . . apex y gasterion tienen evidenteLos otros dos puntos e :e erenc,a · recisa
ueden interpretarse de
mente signif,cación m~rfológ•~a ,enf~;rtanciJ valor en la_ est-." ación
muy diverso modo Yau~
hace tiPmpo son medidas rutinariamente
de la forma del ~erpo a
tos -más alto y más bajo de la superlas distancias vert1c~les entre
¡ut° nto en la cabeza corno en el tronco,
fic1e corporal y el e1e lon~,t~
-~portancia de ambos puntos y de la
pero en el método geometnco .a 1 • d' 1 reside en el papel que su
medición de sus d1stan_cias al edJ~hlong_1tu t(;~e en el determinismo de la
posición mutua y relativa con ic o e1e, ,
.

Je

1'd,

°C&lt;t

6

º&amp;~

J?S
tnf'

(•) Considerado anatómicamente

e ~ la parte del
del pygidion.

~ obvfo

cueipo

en

QUC!ls

QUI! P

el trooco lieoe otro limite posterior, poes sólo
cavidad cel 6mica que no se extiende a la zona

te

218

,

forma del polígono inscrito dentro del perfil. Sin embargo, no. hay que
olvidar que la significación morfológica del apex y del gasterion varía
notablemente como resultado de las altera~iones dimensionales asociadas
con diversas circunstancias fisiológicas, v. gr. estado de la nutrición, etapa
sexual y otras. De manera especial debe tenerse en cuenta que el perfil
del cuerpo en las hembras cambia por efecto de las oscilaciones en volumen de los órganos genitales. Ambos puntos, pues, están muy lejos de
servir como referencia invariable y su determinación sólo procede cuando
se les asocia con el resto de los datos descriptivos.
las mismas reservas deben tenerse en cuenta por lo que toca al
dexiterion y al aristerion, más afectados quizás que ninguno de los otros
puntos de referencia propuestos por el autor americano, debido a las
variaciones de volumen del cuerpo en los peces y cuyas relaciones métricas
con los restantes tienen mucho interés en el método que se discute.
En lo referente a los polígonos que se logran uniendo los puntos de
Gregory por líneas rectas, es claro que su valor morfológico está en función del que corresponde a dichos puntos, aunque también tenga~ sus
características propías y contribuyan a precisar hechos de importancia en
la morfología ictiológica. El aspecto corporal de los peces es bastante uniforme, ya que está condicionado en gran parte por las circunstancias
flsicas del medio en que habitan y al que se encuentran estrechamente
adaptados. Las diferencias de forma entre las distintas especies no afectan,
en lo general, a todo el cuerpo sino a porcíones restringidas, a veces difícilmente comparables y sin significación morfológica. En consecuencia, si la
determinación de puntos de referencia constantes y fácilmente accesibles
permite obtener figuras geométricas definidas y comparables, se habrán
eliminado detalles de importancia menor o nula y se podrán fijar valores
precisos a las formas corporales, hasta hoy sólo apreciables comparativamen e de modo cualitativo o incompleto.
Así, es obvio que en la mayoría de los peces, dada su configuración
"hidrodinámica" característica, la forma general de los polígonos inscritos
sea cuadrilátera más o menos regular y que sea alterada por las variaciones
dimensionales y de situación de los puntos de referencia y de las verticales
ántero-dorsal y ántero-ventral que unen el apex y el gasterion, respectivamente, con la horizontal, pero son principalmente las variaciones dimensionales las que influyen en el cambio de forma de dichos polígonos. Por
ejemplo, un excesivo alargamiento posterior en los polígonos inscritos,
resultante de la poca altura de la vertical ántero-ventral o de la ánterodorsal o de ambas, que en algunos casos prácticamente se reduce a fracciones de milímetro, puede quitarles su forma cuadrilátera y aún dejar
sin cerrar los lados posteriormente, desapareciendo el opisthion y necesarfamente el ángulo posterior del polígono, como es el caso de Nemichthys
avocetta, (Gregory, 1928a, flg. 126A).
De estas variaciones en la forma de los polígonos y necesariamente •
del cambio de posición de la línea que une sus extremos anterior (prosthion) y posterior (c;&gt;pisthion), podría levantarse una objeción al concepto
219

�emitido antes y relativo a que la linea Pp sea equivalente a la longitud del
cuerpo, puesto que no coincide en algunos casos con el eje del mismo, ni
aún en términos muy generales. Pero, como puede verse en las láminas
respectivas, por lo menos en las 20 especies que se estudiaron, sólo 2
presentan divergencia apreciable y en el resto la línea Pp coincide casi
con el eje del cuerpo.
En realidad el problema de la interpretación de los polígonos inscritos
en los perfiles de los peces está en definir a la vez el valor morfológico y
el anatómico de los puntos de referencia que los determinan. De todos
ellos, el prosth,on y el pyg1d1on tienen idéntica significación morfológica y
anatómica, pues el primero marca el extremo punto anterior y el segundo
el punto medio del pedúnculo caudal (que puede considerarse en relación
con la configuración corporal como el límite posterior del tronco, aunque
no sea realmente el principio de la región caudal ). No sucede así con el
apex y el gasterion, que por lo menos en los Elasmobranquios, difieren en
cuanto a significación morfológica y anatómica. Véase, por ejemplo, que
de las 20 especies que se estudiaron, en 6 o sean Ginglynostoma cirratum
(Gmelin), Cephaloscyllum uter Uordan &amp; Gilbert), Pristiurus xaniurus
(Gilbert), Cephalurus cephalus (Gilbert), Mustelus californicus (Gill) y
Heterodontus francisci (Girard) no hay coincidencia entre el apex y el
arranque de la primera aleta dorsal, que sí existe en el resto de los casos.
Ello hay que atribuirlo al extremo alejamiento del apex en relación con el
prosth,on sobre el borde dorsal del cuerpo, por lo menos en los cuatro
p~imer?S ,Ese ale¡amiento está determina?º por !actores especiales del
h1drod1nam[smo? ¿Hay otras causas de distinto caracter?
En la conf 1guración corporal actúan muy diversas fuerzas, sobre la
totalidad del cuerpo o sobre partes aisladas y la expresión de sus variaciones dimensionales, en términos descriptivos precisos y con valores geométricos, da al métcxlo de Gregory gran utilidad. Creo necesario, por otra parte,
concluír es a dtSCusión ci ando las palabras finales del propio autor al decir
que "un análisis más completo de los factores variables de la configuraci6n
corporal de los peces debe, sin género de dudas, hacerse. Por ejemplo,
más términos y más medidas que describan la forma de secciones transversales sucesivas del cuerpo son necesarias e igualmente de secciones
longitudinales, junto con diagramas de las mismas".
M~s importante es el valor de los polígonos de Gregory (obtenidos
de perfiles sagitales, dorsales, ventrales, anteriores y posteriores l si se les
utiliza para lograr con ellos construcciones geométricas que permiten el
estudio total de la forma del cuerpo o la determinación de ciertos valores
morfológicos de probable interés para la Taxonomia. En el primer caso se
puede determinar la forma "teórica" de los peces y en el segundo un
"perfil de familia", problemas ambos que ya han sido abordados en otros
aspectos, pero a los que el método geométrico puede contribuir a resolver
por procedimientos más exactos y sugestivos.
Precisamente a tal fin están encaminados trabajos en desarrollo y que

220

pr~ntaré.en posteriores contribuciones al conocimiento de la morfología
funcional de algunos vertebrados mexicanos.

BIBLIOGRAFIA
(l)

(2}

Bee~, W. Y J. Tee-Van, 1941. Fishes from the Tropical Eastem
Pac1f1c ( From Cedros lsland, Lower California, South to Galapagos
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York), vol. XXVI, part 2, nurnbers 13-18, págs. 93-122, lámns'. 1y 11.

~dr7d. Rey, L., 1928. Fauna Ibérica, Peces. Torno 1, págs. 211-215.

-·-

221

�Personal del Instituto de Investigaciones
Científicas de la Un ivers idad de
Nuevo Le6n
DIRECTOR:

Sl:CRETARIO:

l)r, Ed11ardo Ag11irre Pequr,io

SECC I O N ES

Dr. Forl11nato Ismael Macias

C I ENT I F I CO - TEC N ICA S

~o~rnnES

ESl'ECIALJD\ORS

Dr. 1/onoralo de Ca.siro ......••. . Cic-n&lt;'ia!i Exactas.
TJr. Hnrique C. Uvas .. ........... lligiene y Medicina del Trabajo
(Consejero).
/Jr, Eduardo Aguirre l'equer1o .•••• J&gt;arasilologla.
Dr. Forl1111ato Ismael Macias •••.•. llcmatologln y Metabolismo nasal.
/Jr. Marll11 Torus llernrírlllc: •..•. Cirugía HxJ&gt;erimcntal.
Dr. Al/u.do Gómc:: Alanls ..•••••. Anatomía Pnlol6gicn y Bactcriologin,
DI'. Uaúl U. &lt;;on:álc:: . ..•..•••.•.. 1Jistologia Normal r I&gt;crmatologin.
1Jr. Juús Piedra .• •...••....•...• Embrinlogin.
JJr. Pedro Chapa Trcviño •••...• . Enfl'rmedndes Jnrccciosns.
Dr. lléctor Cu11tú Garza ..••...•. •J&gt;nrnsitologiu (Auxiliar ,le).
Dr. René l.i11as ..•••••..••.•••••• Oftnhnologln (Sec&lt;'l{m Psicotccnica).
nr. Sal11uclor Ha11lem11¡¡or ••••••••• Farmurognosia.
Dr. José J.11is Salinas Rivera .•••. . Anntomla llumnnn y Comparada.
Dr. l.ui:s F11111auallo l'ére:: .. ..•.... Olorinolarin,tologin (Coluborndor).
Estudiante de Medicina Ra,i1 Cota. Biotipologln (Auxiliar de).
Prof. J\nlonio llernánde.: Cor::o •. • Biologia Gcn&lt;'rnl.
Q11im. 1'i'cnir.o Jlttrruel Rangel .•.. Quimira Orgúnicu y Fisico-quimica.
Quim. Tfrnieo Cesar Agar:agoitia.Quimica (Ana1ista).
Jng. Q11im• .1ureliano Garcia Ftrndnde: •...•••••••.•.••..••••• Química Industrial),
Quim. Farmacobiólo{JO l,11: Castillo. Bio-qulmit·n.
Qulm. Farmacobió1ogo Mercedes de
la Garza C11rr.ho .............. .. Biologin (Auxiliar de}.
Sr, José Cru: Frlu.i . ... . ...••..... Química (Aymlanh' ele) .
Prof. A nlonio neconini . ....••..•• l&gt;ibujo y Modelado.
Sr. Ponciano Luna Moreno ••.•.•• •1'nxidermiu (Jefe ill'I Gabinete 1h•) .
Sr. Jordi Juliá lertuche ..•• , ...•..Taxidermia (Ayudante de).
Sr. Jaime A. lloneg Bouqutt .. ..••. Taxidermia (Ayudante de).
Sr. José M. Castillo .••..•••..••• ••. Fol., Microfot. y Cincmatografla.

223

�NOMBRES

PROFESORES EXTRAO RD INAR 10S-I NVESTI GADORES HU ESPEDESDEL INSTITUTO Y CURSOS QUE HAN SUSTENTADO
NOMBRES

ESPECIAUDADES

Dr. Ma:cimiliano Ruiz Castañeda,
del Instituto de Investigaciones
Médicas del Hospilal General de
México, D. F. .................. Tilo y Bracelosis.
Dr. Efrén C. del Po::o, Director de
la Escuela 'acional de Ciencias
Biológicas del Instituto Politécnico N aciona1 .................. Fisiología Experimental.
Dr. José Giral Pereira, Profesor del
I. P. N........................ . Qui.mica Biológica.
Dr. Federico I&lt;. G. Mullerl'ied, Profesor del I. P. N............... . Geologia y Paleontología del Estado
de NneYo León.
Dr. Juan Comas, Profesor tle la
Escuela ' ac. de Antropologia .... Antropologia J Biotipologia.
Pro/. Enrique Beltrán, Jefe del Lab.
de Protozoologia del 1. de s. y
E. T... . ....................... Protozoologia,
Dr. Raúl Toira1· M., del Instituto de
Investigaciones Médicas del Hospital General de México, D. F .... Tularcmia.

BECADOS DEL INSTITUTO Y TESIS QUE DESARROLLAN:
Sr. Roberto Garza Goruález, de la
Facultad de Medicina de la l;ni-

ESPECIALIDADES

Sr. José Sosa Marlinez, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del l P. N. (Carrera de
Químico Bacteriólogo y Parasitólogo) ...... , ................ Estudio Serológico del Género Shigella.

-·-

versidad de Nuevo León ........ Higiene y Medicina uel Trabajo.

Sr. .-lngel Seplilveda Diaz, de la
Facultad de Ciencias Quimicas
tle la Universidad de Nuevo León
(Carrera de Ingen•ero Quimico) .Análisis, corrección y abonos sobre
tierras.
Srita. Amelía Barrera Villarreal, de
la Facultad de Ciencias Químicas
de la Universidad de Nuevo León
(Carrera de Químico Farmacobiólogo) ...................... Protozoos y protozoo sis intestinales
humanas.
Sr. Arturo Eli:zondo Garcio., de la
Escuela Naciona1 de Ciencias
Biológicas del I. P. -N. (Carrera
de Qulmico Bacteriólogo y Parasitólogo) ...................... Alteraciones del Jugo de Taranja.

224

225

�SUMARIO
Pág.
Proemio.-E. AGU!RRE PEQUEÑO... .. .............. .........

5

Apuntes Biográficos del Dr. Eusebio Guajardo.
ENRIQUE C. LIVAS....................................

7

Mal del Pinto.
E. AGUIRRE PEQUEÑO.................. . .......... .. ..

9

Mal del Pinto ( Bibliografía l.
E. AGU IRRE PEQUEÑO. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
Exámenes Oftalmológicos en Centros Escolares.
RENE LIVAS......... .. ... . .. . ... . ...... . . ...... . ... . . 73
Anotaciones Sobre Morbilidad Ocular en Centros Escolares.
FORTUNATO ISMAEL MACIAS . ........................ 75
Dos casos de Cisticercosis Cutáneo-Muscular en el Hombre.
ALFREDO GOMEZ ALANIS... ..... ........ .. . .... ......
/

79

Tularemia; Formas Clínicas y Diagnóstico de laboratorio.
RAUL M. TOVAR .. .......... .. ........................ 95
Un Reactivo Específico de Tirosina.
JOSE GIRAL .. ............ . ................... . ........ 115

la Levadura de Cerveza y sus Aplicaciones.
JOSE GIRAL, MANUEL RANGEL, AURELIANO GARCIA
FERNANDEZ, CESAR AYARZAGOITIA y LUZ CASTILLO .. 121
El Olor del Café Tostado.
JOSE GIRAL .. . ............... . . ....................... 149
Estudio de la Reacción entre el Yodo en Medio Alcalino y los
Amino-ácidos, en Especial la Treonina.
MANUEL RANGEL. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155
Estudio del Reactivo Nitrocrómico.
AURELIANO GARCIA FERNANDEZ ...................... 163
Geología del Estado de Nuevo león.
FEDERICO K. G. MULLERRIED ............... .. ........ 167
Determinación de la Posición de un Globo.
HONORATO DE CASTRO. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201
Estudios de Morfología Funcional en Vertebrados Mexicanos, 11 .
M. MALDONADO KOERDELL ........................... 205

227

�Se terminó de Imprimir en los talleres

de la IMPRESORA MONTERREY, S. A.
el día 22 de diciembre de 1944,

I

�Encuadernó

rPaCfo &lt;:Pad'uaol Jrt,
IMP8E50.R

.?aWINI ~ ¡

liloAíwnr, s. r.., MM.

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                <text>Revista del Instituto de Investigaciones Científicas dirigido por Eduardo Aguirre Pequeño. Incluye información científica y médica, biografía de doctores, etcétera.</text>
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              <text>Revista del Instituto de Investigaciones Científicas dirigido por Eduardo Aguirre Pequeño. Incluye información científica y médica, biografía de doctores, etcétera.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Dr. Eusebio Guajardo</name>
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      <name>Oftalmología</name>
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